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Comunicación, construcción de la realidad e imaginarios sociales
1.3 Chaves-La ES Como Enfoque Metodológico, Objeto de Estudio y Disciplina Científica
Catalogo Digital ISALUD 2015
Treinta Lecciones de Sociología Católica
Resumen DEL DESARROLLO TECNOLOGICO.docx
La Pseudo Ciencia
Primera tarea grupal de proceso I UNIDAD.pdf
Aspectos Criticos Trabajo Investigac.
El Muégano 20
s1698698909701316_s300_es.pdf
BORRADOR PARA USO DE LOS ESTUDIANTES DE TERCER AÑO DE NUTRICION -2009-
-Consideraciones Generales Acerca De La Ciencia Que Nos Reúne Y Su Circunstancia- - De Las Responsabilidades De Los Educandos Y Educadores - Acerca De La Economía Como Ciencia -Que Clase De Ciencia Es La Economía? - El Excedente Social - Leyes Económicas? Que Leyes? - La Economía Es Una Ciencia Social. Economía
Social? - La Economía Nunca Estuvo En Manos De “Economistas” - La Moral: Esa Casquivana Impostora
- Evolución De Los Paradigmas De La Organización Social Segunda parte
-BREVE HISTORIA DE LOS CONCEPTOS ECONÓMICOS -(Antes De La Aparición De La Ciencia Económica) -Antes De Los Griegos - Mil Años Después De Babilonia - Aristófanes - El Inicio Del Pensamiento Moderno el eje Sócrates - Platón - Aristóteles - Sócrates - Platón - Aristóteles -Después de miles de años se propone un nuevo paradigma -Jesucristo
-El imperio romano - el largo sueño de la edad media - de los clérigos a los comerciantes
- el mercantilismo como “doctrina” -Niccolo Machiavelli -François Quesnay LA ESCUELA CLÁSICA -Adam Smith - Robert T. Malthus - David Ricardo - Los socialistas Utópicos - Saint Simón - Robert Owen - Carlos Marx LA ESCUELA NEOCLÁSICA: EL NEOLIBERALISMO - John Maynard Keynes
LAS NUEVAS PERSPECTIVAS DEL SIGLO XXI Las Estrategias Alimentarias de la Globalización -la resolución de lo alimentario en la historia
África América India -el colonialismo en el presente -la moderna “cooperación" internacional -la revolución verde -biotecnología LOS NUEVOS “HIJOS” DEL PARADIGMA FUNDACIONAL: LA GANANCIA -la “financiarización” de la producción -el consumismo -la sustentabilidad económica
Entre las razones para escribir estas líneas: mis alumnos generalmente me piden un texto donde encontrar el conjunto de ideas, información y conceptos que reúno en mis clases. Hasta ahora no lo proveí, entonces ocurre que las desgravan y editan en forma doméstica complicando por error u omisión el cometido buscado, lo que me obliga a redundantes aclaraciones. No soy investigador ni filósofo, solo un recopilador didáctico que pretende acompañar al interesado en un primer viaje por el universo de las ideas económicas de forma tal que tenga ganas de hacerlo y considere útil este cometido. Una cosa es ser docente, alguien que dicta clases, y otra profesor, que enseña desde investigaciones y aportes originales. Soy un docente tratando de entender y explicar la paradoja: lo económico ha estado presente en todas las culturas y generalmente ha ocupado la mayor parte del tiempo de la mayor parte de las personas, sin embargo la ciencia económica, aceptada como tal, recién aparece hace apenas dos siglos. Es un viaje al país de las ilusiones perdidas porque quienes han imaginado formas diferentes de organizar la sociedad en sus aspectos productivos y distributivos han sido, casi sin excepción, admirables idealistas en procura de un mundo mejor. Es evidente que no lo han logrado, y esta pretende ser una crónica piadosa de sus fallidos intentos.
Acerca de la economía como ciencia
expuesta de
cotidianamente variadísima información referida a lo
términos que no figuran en el diccionario, citas teóricas y supuestas verdades reveladas.
Advirtiéndonos sobre improbables sucesos, basando sus previsiones en las, por ellos proclamadas, inexorables
leyes económicas.
Hechos que generalmente no ocurren, aunque sí otros, que a veces descalabran el mundo y eventualmente pueden sumergir millones de personas en la pobreza. Como la crisis que se inició en 2008, consecuencia de
las hipotecas basura con que el sistema financiero norteamericano infló artificialmente su economía, contaminando de paso la economía mundial. Y que ninguno de los economistas que pontifican en
los escenarios locales y mundiales, y editan toneladas de artículos y libros, anticipó ni remotamente siquiera.
Aunque generalmente son hábiles ejercitándose
una muy elaborada y hermética retórica, que les es imprescindible cuando tienen que explicar porqué efectivamente no ocurrieron los sucesos económicos que ellos anticiparon. El críptico lenguaje de los iniciados generalmente despierta admiración en los neófitos, abrumados por el abismo formativo que los separa de los expertos, provocando de este modo una infranqueable barrera entre nuestras posibilidades de entendimiento y la ciencia que debería permitirnos construir un mundo mejor, en el que no solo tenga cabida una tercera parte de los habitantes del planeta.
Los mejores avances de la humanidad se
producido por la determinación de los hombres sabios involucrados en el desarrollo de la ciencia.
Por esto, es responsabilidad de los que tienen
posibilidad de alcanzar niveles superiores de educación, adquirir conocimientos más allá de la esfera específica de sus intereses estrictos, para participar en la tarea de
construir un mundo mejor. El mundo de la ciencia económica es un universo fascinante, y su problemática ocupa la mayor parte del tiempo de la mayor parte de las personas que viven en esta sociedad signada por la inestabilidad económica y social. Sin embargo, si preguntamos, la mayoría responderá que no entiende nada de economía. O arriesgará explicaciones bizarras inflamadas de contenidos preñados de teorías desconocidas para quien las expresa, ignorante muchas veces que sus dichos han sido previamente enunciados al amparo de formulaciones ideológicas que desconoce. El marco ético-filosófico en el se debería realizar el debate de la ciencia permanece oculto tras una cortina de técnicas instrumentales auxiliares que tratan de establecer una errónea certeza acerca de la infalibilidad de sus preceptos y leyes, que le es ajena. Para regocijo de quienes usufructúan los beneficios de la estructura económica dominante en cada periodo histórico, obviamente interesados en que nadie entienda nada para preservar sus privilegios.
habitual que la gente asocie el
conocimiento de esta ciencia al éxito económico individual, cuando es casi una constante que esta clase de triunfos les son negados a los economistas por sus conocimientos específicos.
la inmensa mayoría de ellos agotan sus
vidas como asalariados en el sector público. Y no así por otra clase de talentos que algunos
hombres poseen, ya economistas, médicos, abogados y
cualquier otra suerte de destinos con que la providencia organiza los seres inteligentes.
Por lo tanto, inútil tarea es para quien
proponga, enseñar a sus alumnos a ganar dinero o entrenarlos para que se lo hagan ganar a sus futuros empleadores. En todo caso un buen cultor de esta ciencia podría
llegar a anticipar qué va a pasar, lo que probablemente nunca sabrá es cuando va a pasar, porque esto: el cuando, se resuelve en los intrincados y complejos caminos de lo interdisciplinario y aleatorio. Definitivamente para ganar dinero lo que cuenta es conocer cuando. Ejemplo: que va a haber devaluaciones monetarias en el futuro, tenemos certeza pero solo ganarán dinero con esta circunstancia quienes lo sepan el día anterior.
Finalmente el cometido de este texto
es aportar al
intento de tratar de dilucidar las diferentes formas en que el
hombre se ha organizado para resolver la cuestión prioritaria de la organización social:
Como se produce y distribuye el excedente social
irrelevante, lo substancial, sobre todo para quienes no son ni serán nunca especialistas en esta disciplina, es tener en claro esta cuestión. La idea es que nadie puede modificar para mejor lo que no conoce, y entonces si todos somos en alguna medida damnificados por problemas económicos, lo menos
que podemos hacer es tratar de enterarnos de que se trata, aunque esta materia no sea nuestra especialidad ni nuestro interés.
sentir la vocación de cambiar las reglas del juego
aceptamos las que nos imponen, a nuestro costo y el de las generaciones que nos sucederán. Y a la hora de tomar cartas en el asunto decimos por
ejemplo: yo de economía no entiendo nada. La buena noticia es que tenemos una ventaja y es que en realidad la economía es una ciencia abordable por las mayorías y además muy interesante, a pesar de lo que nos han inculcado. Solo se trata de separar la paja del trigo y pasar en limpio los conceptos esenciales, instalándolos en su contexto histórico, para que surjan a la vista las ideas veladas por la maraña instrumental instalada por el análisis Neoclásico. Si despojamos el discurso de la teoría económica del lenguaje críptico conque está revestido y la pensamos desde los conceptos básicos que la integran, con un vocabulario ajustado pero sencillo, sin amaneramientos intelectuales, lograremos varios milagros esperanzadores a saber:
económicos que nos involucran 2º podremos analizar y desentrañar las claves del universo conceptual de esta ciencia 3º y entonces podremos tomar decisiones que
modifiquen para bien
incumbencia que tanto nos afectan
La economía en su devenir teórico a pasado de ser una disciplina en estado ideológico puro, a estar signada por lo instrumental, y deliberadamente ha sido vaciada de contenidos filosóficos. Este amaneramiento intencionado que la ha travestido en el último siglo, intenta presentarla como una ciencia exacta, en donde sus premisas, postulados y conclusiones obedecen a la misma lógica con que por ejemplo se establecen las leyes de la física o la aerodinámica.
Es decir, no son materia opinable, que es precisamente lo que desean ocurra quienes, dueños del control social, no quieren que el orden establecido sea cuestionado para no perder sus privilegios. Esta deformación fue oportunamente advertida por el premio Nóbel Sueco, el economista Gunnar Myrdal, i - 1898 / 1987 - quien ganó este lauro precisamente por sus estudios para reestablecer el carácter de ciencia social de esta disciplina y además ratificar la necesidad de interrelacionar sus análisis con las otras ciencias sociales. La ciencia económica está llamada a dar las respuestas que la gente reclama desde el inicio del modo de producción industrial, referidas a la posibilidad de construir una organización social que involucre a toda la humanidad en los beneficios del desarrollo de las ciencias y las artes de la producción. Manipulada en sus significados, por los intereses que consignamos, les complica la existencia a los mismos ciudadanos que a ella acuden en busca de respuestas, con elaborados intríngulis vacíos de contenido. Incluso muchas veces hasta a los iniciados, que debaten interminablemente acerca de las preferencias al consumo de los ángeles; o las diferencias en la balanza comercial entre Burkina Faso y La Atlántida. Es entendible que ante esta complejidad, quienes no se sienten convocados vocacionalmente a introducirse en los laberintos del universo infinito de mercados y variables indescifrables miren la disciplina con temeroso desdén y digan: yo de economía no entiendo nada, ni me interesa. Mientras tanto los que sí saben, toman decisiones por todos, eligiendo y distribuyendo las porciones de la torta social, reservándose para si los mejores trozos o directamente tomándolos todos. Y de eso tratan estas páginas
Desde el fondo de los tiempos están presentes los
-como se producen los bienes que conforman el excedente social y -como se distribuyen.
En los albores de la sociedad humana, los individuos se auto-proveían día por día de los elementos que necesitaban para subsistir y reproducirse. Con el correr del tiempo, adquirieron la capacidad de generar un número mayor que los necesarios para la subsistencia. Es entonces cuando aparece un excedente que queda disponible para otros fines, a decidir por el conjunto social. De esta clase de bienes, que se denominan excedente social, y de su destino se ocupa nuestra ciencia. Básicamente de dos temas:
-quienes y como lo producen -quienes y como se lo apropian.
Lo demás gira alrededor de esto así que partiremos desde aquí en nuestra búsqueda de respuestas. No es necesario ser un antropólogo para conjeturar que los primeros grupos humanos eran liderados por los individuos de la especie más astutos y/o más fuertes. Durante milenios la producción del excedente se resolvió por la recolección de frutos y la caza de animales. Su asignación la efectuaban él o los líderes grupales, a través de la autoridad que emanaba de su fuerza, su astucia o simplemente de costumbres ancestrales.
Posteriormente la agricultura revolucionó la forma de la organización humana. Volúmenes desconocidos de disponibilidad de alimentos y bienes permitieron hacer más complejas las relaciones del grupo social y aumentar significativamente el número de individuos que los conformaban. Esto también originó la necesidad de acuerdos y normas cada vez más complejas y elaboradas en la organización del grupo. Pero en definitiva la esencia de la relación no se modificaba: era la autoridad que emanaba de la fuerza y la astucia la que otorga los roles y los bienes. Al principio los grupos humanos pequeños y aislados, solo necesitaban de un asignador de tareas y de bienes para repartir los roles. Pero luego las diversidades de intereses, amplitud de escenarios geográficos, y cada vez más numerosa nomina de miembros de los diferentes grupos, fue generando una de las más antigua instituciones que reconoce la historia humana: El mercado. El mercado ha estado presente a lo largo de milenios, desde el inicio de las sociedades registradas facilitando en parte la resolución de uno de los dos problemas que ocupan a nuestra ciencia: la distribución de los bienes. Ha sido también un gran facilitador en la misión de asignar los recursos, dado que es una de las forma más eficaces que tienen los hombres para expresar sus preferencias. Quienes han pretendido prescindir de él, finalmente han sucumbido en el intento y han debido aceptarlo aunque sea como un mal menor. Pero finalmente el gran salto en la historia humana respecto a la producción de bienes vino con la Revolución Industrial, a partir de allí se conformó un nuevo universo de relaciones sociales que dieron lugar a la sociedad moderna. Eso ocurrió por el desarrollo del nuevo modo de producción.
Los grandes agregados económicos, los complejos problemas generados en la producción de bienes, las elaboradas técnicas, necesarias para su administración y finalmente y por sobre todo, la inédita manera de apropiarse y alternarse en la cúspide de la organización humana que permiten los modos actuales de organización social, han quitado la transparencia a los fenómenos ligados a lo económico ya referidos, como son la forma en que la sociedad produce y distribuye los bienes. Pero esto también ha sido exacerbado por quienes se apropiaron del control del actual modo de producción, porque es la forma más eficaz de reproducir el sistema y permanecer en su sitial, o sea conservar sus privilegios.
De los 4.400 millones de habitantes que viven en los países pobres, cerca de un tercio, o sea 1.500 millones no acceden al agua potable. 1.000 millones no ingiere la suficiente cantidad mínima de
Que clase de ciencia es la economía?
Encontraremos muchas respuestas a esta pregunta, y probablemente solo lograrán confundirnos más. Si estuviésemos en la antigua Grecia veríamos a Aristóteles, acuñar el término Economía (oiko-nomos), algo así como las normas de administración del hogar para referirse a los problemas de la administración de los bienes familiares. A fines del siglo XVIII, luego de leer Adam Smith, estaríamos hablando de los temas referidos a los beneficios de la competencia y el mercado, a la producción, comercialización y distribución de los bienes, a la división del trabajo, al origen del valor, etc. Si a mediados del siglo diecinueve hubiésemos consultado a Carlos Marx, nos hubiera dicho que la economía política es la ciencia que justifica y explica el modo de producción capitalista. Si hiciéramos una encuesta hoy a gente no iniciada en el tema, probablemente entre varias opciones triunfaría la idea que es la ciencia que analiza el arte de ganar dinero. Y seguramente estas no son todas las respuestas posibles. También están los individuos de aquellas sociedades que han permanecido marginadas del modo de producción industrial, que no solo desconocen que es la economía, sino que seguramente tampoco piensan que necesitan una disciplina de esta naturaleza. Muchas personas toman el orden social como un dato más de su realidad, como una contingencia inmodificable al estilo del clima, y sienten que el orden social en el que viven es permanente y no susceptible de cambios, al menos durante su tiempo. También existen muchas definiciones estructuradas y expuestas en un lenguaje encriptado, que mortifican la
memoria de los alumnos que se ven obligados a recordarlas para superar instancias evaluatorias en su pasaje por instituciones educativas. Pero volvamos al inicio y pensemos ahora cual es la razón para qué el hombre organice su pensamiento en sistemas complejos, en saberes a los que denomina científicos. Lo hace por la necesidad de administrar los fenómenos ligados a cada conjunto de intereses que no se le revelan como evidentes. Para mejorar o aprovecharse de lo que sea, la
condición primordial es saber que y como es. Nadie puede utilizar lo que no conoce, a riesgo de mal utilizarlo o cometer errores que pagará caro en el desarrollo de su intención. En este convencimiento y ajustándonos a las generales de la ley, podemos decir que para apropiarse de algo es imprescindible conocerlo y la herramienta que han creado los hombres para este cometido es la organización del pensamiento en Ciencia. Y naturalmente a nadie se le ocurre utilizar esta herramienta, la ciencia, para resolver situaciones que son obvias. Cuando las cosas son simples y evidentes, o al menos lo parecen (dicho esto en homenaje a la física cuántica), a nadie se le ocurriría generar un cuerpo de pensamiento sistemático y específico para ocuparse de ellas. Pero viejas certezas pueden transformarse por fuerza del avance de la investigación en nuevos problemas. Y esto es lo que ocurrió con la economía. Si pensamos esta ciencia en términos de quantum de productos, complejidad de mercados, y relaciones productivas, nos resultará imposible entender porqué la Ciencia Económica aparece recién en 1776, como se acepta convencionalmente con la monumental obra de Adam Smith ii Inquiry Into The Nature And Causes Of The Wealth Of Nations.
Porque todos los fenómenos enunciados estaban
presentes antes de esa fecha. Lo que hace que recién allí aparezca
universalmente aceptamos como la ciencia económica es precisamente que hasta ese momento los problemas que integran su núcleo, o sea: quien produce y como se distribuye el excedente social, tenían resolución obvia. Pero cuando aparece este nuevo modo de generar el producto social: el modo de producción industrial, en combinación con la forma de asignar sus frutos a través del mercado de competencia, su resolución ya no puede ser considerada como sencilla y mucho menos evidente. La concurrencia de factores productivos nuevos, con una gran movilidad para el ingreso y egreso a los procesos referidos, la novedosa manera de asignarlos es decir ya no por una determinación autoritaria como había sido desde el inicio de los tiempos sino a través de la operación de una compleja red de fenómenos inéditos hasta entonces básicamente “administrados” por el señor mercado. Y aquí comienza una nueva historia donde los procesos sociales adquieren una complejidad que los oculta en su funcionamiento de las percepciones inmediatas de la mayoría de la gente. Y este fenómeno es deliberadamente acentuado como veremos más adelante. En el detalle de la evolución del pensamiento de la ciencia que desarrollaremos intentaremos ver que en el cuerpo de debate conocido como el discurso de los economistas clásicos que se inicia con Smith y culmina con Marx se desarrolla un universo completo, con principio y final, referido a la estructura del sistemas de producción inaugurado en las postrimerías del siglo XVIII. La profecía de Marx acerca del colapso inevitable de este modo de organización social y sobre todo su análisis descarnado de las implicancias éticas que tiene la vieja teoría del valor/trabajo, que pusieron en el centro del debate primero los fisiócratas y luego los clásicos, en el
esquema analítico marxista es superada con el pragmatismo de los nuevos economistas neoclásicos que consolida Alfred Marshall iii , el fundador de la Escuela Económica de Cambrigde, quien resuelve drásticamente que el centro de la ciencia económica no esta ocupado por la teoría del valor sino por los temas referidos al Dinero, dado que este es la constante omnipresente en todos los fenómenos
ocuparse de analizar los fenómenos ligados a lo que él afirma es su componente esencial: el dinero, en su carácter
de matemático y teniendo en cuenta que el dinero se expresa en cantidades instala definitivamente esta herramienta matemática en el análisis económicos.
economía tuvo siempre para las
mentes matemáticas se expresaba en la historia de la
ciencia periódicamente con planteos que no recogían mayores adeptos
Pero fue en este período donde
Jeremías Bentham iv enunciadas tempranamente en el siglo XIX, y a su ves basadas en los viejos planteos de los
hedonistas griegos, que sostenían que el hombre es una maquina de placer, y que en su búsqueda esta la explicación de sus actos, encontraron el marco adecuado para su formulación.
Edgewoth v , en su libro Psicología Matemática propone la resolución del temas económico aceptando el supuesto que cada hombre es una perfecta maquina en busca de placer y desarrolla complejas ecuaciones matemáticas para explicar su afirmación.
están estos planteos de los primigenios
postulados de Adam Smith acerca de la naturaleza moral de la conducta de los hombres. Quedan sentadas entonces las condiciones para la aparición de la Escuela Monetarista, en el comienzo del siglo XX.
economía global al diseñar la ingeniería de integración financiera de los mercados mundiales y reemplazar el modo
de acumulación de riqueza. En la primera parte del siglo XX
los barones de la
industria lograban su rol social preeminente a fuerza de innovación tecnológica y manipulación de los mercados, en la segunda mitad, por la especulación financiera que hizo posible los grandes agregados económicos. Y los gerentes financieros pasaron a ser los verdaderos gestores de las utilidades empresarias La teoría económica a partir de entonces ingresa en el universo de la hinchazón pero no de la gordura. Construyéndose solamente con un objetivo primordial:
Encriptar el conocimiento de lo Económico y
alejarlo lo más posible de la
gente y por ende de
su posibilidad de decisión.
Tan simple como esto y con un solo objetivo: impedir
funcionamiento social al solo efecto de
que no lo puedan
modificar. Aunque ya lo hemos dicho no nos cansaremos de reiterar que la única manera de modificar algo para mejor es partir de su conocimiento, nadie puede cambiar lo que no conoce. En la intención de perpetuarse en el poder ocultando los mecanismos del funcionamiento social con el objeto de
impedir su modificación,
investigaciones de la ciencia por caminos secundarios y
segundo resolvieron sus contenidos en un
lenguaje tan
cerrado que bloquea su conocimiento y lo hace inabordable para los no iniciados. Simultáneamente proponiendo discusiones bizantinas sobre temas irrelevantes que a nadie significan nada. Y finalmente con la utilización de instrumentos sofisticados que en sí confieren prestigio académico a los análisis en los que son utilizados; como el matemático. Además esta circunstancia otorgó un carácter a la ciencia que halaga y complace a sus cultores: el de formalizar sus postulados siguiendo los modelos de las ciencias exactas, porque de este modo adquiere un aura de infalibilidad que obviamente le es ajena. Desde el inicio de las ciencias sociales, sus estudiosos debieron asumir la imposibilidad de obtener teoremas del tipo de los matemáticos donde las formulaciones son seguidas de las conclusiones y por ende la disciplina no esta en condiciones de resolver los dilemas de la vida social con el grado de certeza con que las ciencias duras resuelven los suyos. De hecho en su intento de representar la realidad económica con ecuaciones y ante la imposibilidad de traducir en variables las infinitas aperturas que tiene el mundo socio–económico-político debieron inventar un elegante subterfugio analítico, que no por práctico deja de invalidar casi completamente la mayoría de las “funciones” económicas: el mayor auxiliar en las formulaciones algebraicas de los economistas: el ceteris paribus. Expresión en latín que significa que: todo lo demás permanece constante, como si este atajo del análisis fuera suficiente para validar la función que queda y que no representa nada en la medida que la realidad siempre es fluctuante, móvil y aleatoria. Y en su formulación intervienen un enorme número de variables, muchas de ellas incuantificables. Y en segundo lugar cerrando el lenguaje y haciéndolo inabordable para el analista común.
La Ciencia Económica ha sido y es una veterana en estas lides a partir sobre todo de la escuela económica de Chicago.
En la actualidad nada queda de la claridad conceptual y de expresión de muchos de los primeros economistas. Si hacemos un inventario de los términos económicos habituales en las crónicas especializadas de los diarios, nos
encontraremos con decenas y decenas de palabras y expresiones en ingles, latín, francés e incluso italiano que se utilizan habitualmente para designar hechos o fenómenos generalmente sencillos, que si fueran nombrados por sus apelativos en castellano, todos entenderían pero de este modo la mayoría se queda afuera aunque muchas veces admirados por la erudición de los iniciados que los utilizan.
Deffault, ex ante, ex post, Libor, ceteris paribus, deffault, crossover, paper, passing, Merval, Down - Jones etc., (para muestra basta un botón), aunque la lista podría llenar varias páginas.
Para mejorar o aprovecharse de lo que sea, la condición primordial es conocerlo. No se puede utilizar lo que no conoce, a riesgo de mal utilizarlo o cometer errores que pagará caro en el desarrollo de su intención. O como dijo Aristóteles. “…nadie puede desatar un nudo sin saber como esta hecho”.
Leyes económicas? que leyes?
Cuando pensamos en leyes de la ciencia generalmente nos imaginamos sentencias inapelables que son el resultado del descubrimiento de las normas implícitas que regulan la conducta de los fenómenos analizados. Este enfoque tiene que ver con las leyes de las ciencias duras que en realidad se han establecido al descubrir las relaciones esenciales de las cosas en el mundo físico y sus conductas inalterables ligadas a ellas. Aunque por supuesto ni asi son inapelables, sino que
le pregunten primero a Isaac Newton, luego a Albert Einstein y ahora a Stephen J. Hopkins acerca de la ley de gravedad.
Este último vi
del Tiempo, ED
Grijalbo/1988 pgs. 27/28, define las condiciones que debe cumplir una Teoría Científica, para ser tal:
Una teoría, es una buena teoría siempre
que satisfaga dos requisitos:
debe describir con
precisión un amplio conjunto de observaciones sobre la base de un modelo que contenga solo unos
pocos parámetros arbitrarios y debe ser capaz de describir positivamente los resultados de observaciones futuras”
Pero ahora veamos
célebres economistas norteamericanos, J.K. Galbraith en su Historia de la Economía, ED Ariel 1993. Pagina 14:
Estados Unidos, cada mes supuestas
autoridades en teorías económicas se desplazan por la nación para exponer sus opiniones acerca de
la perspectiva económica y también sobre las previsiones sociales y políticas. Miles de personas los escuchan. Los ejecutivos o sus empresas pagan elevadas
sumas por el placer de oírlos, lo cual no impide que, si la prudencia los asiste, interpreten los conocimientos adquiridos con un inteligente escepticismo. En efecto la característica más común del futurólogo económico, no es la de saber, sino la de no saber que no sabe”.
Si el conocimiento económico fuera impecable, el sistema económico existente en el mundo no socialista no podría sobrevivir.
Esto es porque es la incertidumbre la que lo sostiene,
y en un mundo de incertidumbre el poseedor de la información cierta tomaría ventajas definitivas sobre el
resto hasta apoderarse de todo. La reproducción de estas observaciones efectuadas por dos calificados intelectuales de la actualidad nos exime de más comentarios.
Esto es porque las leyes
contrario, se ajustan a las normas que rigen la sociedad o
sea a construcciones culturales de los hombres que solo
tienen vigencia en los períodos en que son establecidas y aceptadas.
Newton vii respecto de la gravedad, pero eso no hace que no tenga que ajustar sus acciones, sin saberlo, a esta ley de la física.
Pero ese mismo aborigen puede desarrollar su vida completa sin jamás tener que ocuparse de temas vinculados
a la ley de Say viii , o la Ley de Greshan.
pretendan algunos y
moleste a otros, las leyes económicas no tienen la universalidad y vigencia de las leyes de las ciencias duras por la sencilla razón que son productos de la cultura humana o sea de construcciones conceptuales elaboradas por el hombre. Y existen en tanto y en cuanto existen esos consensos, pero no más. Tomemos como ejemplo a Smith Cualquier lector que aborde sus páginas, encontrara una rara combinación, para los estándares de los que escriben sobre ciencia económica en la actualidad: claridad de expresión y rigor conceptual.
que dictaba
Universidad de Glasgow, Escocia,
concurrían alumnos de toda Europa.
Venían incluso
trasladarse era una epopeya. A diferencia de las actuales, las universidades eran
centros abiertos del conocimiento enciclopédico donde los alumnos elegían materias y profesores pagándoles a estos últimos, directamente por el derecho de asistir a sus clases, y demás esta decir que podemos presumir que nadie pagaría por asistir a clases que no podría comprender.
Resumiendo: la naturaleza
conocimiento en la disciplina que nos interesa, en la
actualidad esta signada por la decisión de quienes
administran el poder, de ocultar la verdadera problemática de la Economía detrás de una maraña de conocimientos laterales e irrelevantes a su objeto. Pero perfectamente funcionales al fin de impedir el acceso de los ciudadanos comunes a sus contenidos porque esto significaría la posibilidad de estos de modificar el exasperante estado de la situación actual de la sociedad. Muy por el contrario, parece gozar de muy buena salud, y la regresividad de la distribución del ingreso es la norma de todos los países en la actualidad y a pesar de eso el orden social vigente se reproduce permanentemente, recreando una y otra vez en forma corregida y aumentada las condiciones que lo generaron y que garantizan su perpetuación. De cualquier manera no es necesario ser muy perceptivo para vaticinar el colapso inmediato en términos de historia del universo de nuestra pequeña civilización en pago de nuestros pecados de fatuidad y soberbia que nos hacen pensar y actuar como si nuestra generación fuera la primera y la última y como si no fuese necesario atender la sostenibilidad del sistemas económico, en términos de garantizar la permanencia de los recursos en su disponibilidad y calidad para las futuras generaciones.
La economía es una ciencia social Economía social?
Que la economía sea una ciencia social no significa que exista le economía social. A partir de las cotidianas verificaciones sobre el colapso de la actual organización social, como consecuencia de la difusión de la ideología del integrismo de mercado, que ha consolidado el paradigma de la ganancia como organizador de las relaciones entre los hombres, han surgido diversas iniciativas que se enmarcan en lo que se ha dado en llamar Economía Social. Decir economía social es una tautología, porque es absolutamente obvio que sin sociedad no hay economía. Esto en principio no sería preocupante si solo fuese una cuestión semántica, pero oculta un problema subterfugio que debemos advertir. Si aceptamos que existe la Economía Social, implícitamente concedemos que existe otra economía, la Economía Formal, o peor todavía la Economía, cuyo desarrollo genera ciertas deformaciones que deben ser corregidas por la Economía Social. Si incorporamos la Economía Social al universo teórico de la Economía como una de sus partes, en realidad no estamos colaborando en la construcción de una sociedad mejor, sino consolidando la presente, contribuyendo a perpetuar el actual orden social. La humanidad se subordina impotente al evangelio del dios mercado que otorga marco conceptual al orden imperante, si se quiere el peor de la historia humana, dado que por primera vez, más de la mitad de los hombres, que no encuentran interesados en comprar su fuerza de trabajo, son excluidos del plan social y librados a su suerte. Finalmente esta circunstancia genera un orden peor que en los tiempos de la esclavitud, dado que por entonces, aunque sea para seguir explotándolos, los amos asumían
ciertas responsabilidades como alimentar y alojar a sus esclavos. Y actualmente no asumen ninguna, salvo la de asignar ciertos fondos, para que algunas personas se dediquen a amortiguar las consecuencias más escandalosas y mediáticas del orden que los beneficia. Todo apañado convenientemente por el sistema político, ávido de administrar recompensas que fidelicen los votantes al poder de turno. El progreso es muy bueno para la humanidad, si alcanza a todos, y perverso si ocurre, como en la actualidad, a cada vez menos hombres Desde que, Adam Smith, creyó encontrar el nuevo paradigma social que reemplazaría el de la autoridad al visualizar que la competencia era capaz, al menos en teoría, de conciliar el egoísmo individual (según él, propio de la naturaleza humana) con el interés general de la sociedad, esta propuesta ideológica ha actuado como Caballo de
Troya para introducir el verdadero leitmotiv que se instaló y rige la organización social humana: La Ganancia.
ser obviamente explicado y,
nueva realidad social que asomaba pasó a presentarse para todos los individuos como un universo desconocido y angustiante. Los campesinos y siervos, fueron expulsados de los fundos donde vivieron por generaciones y lanzados a vivir de la caridad y la indigencia en los nuevos y enormes conglomerados urbanos que se formaron. En Inglaterra, rápidamente los terratenientes advirtieron que en vez de tener campesinos holgazanes por la falta de estímulos a producir, (total todo lo que lograsen más allá de sus necesidades de subsistencia era tomado por el señor feudal), era mucho más rentable tener ovejas, que naturalmente generaban la cada vez más demandada y valiosa fibra textil por excelencia: lana.
productiva que incorporaban los telares mecánicos recientemente inventados.
Mientras que un tejedor
ejemplo necesitaba la lana de 5 ovejas por semana como
insumo productivo, uno en un telar mecánico, auxiliado por la fuerza del vapor multiplicaba enormemente esta
demanda. Y entonces por razones obvias la lana valía más al ser mas demandada y a los terratenientes convenía tener ovejas en vez de agricultores aparceros en sus fundos. Demás esta decir entonces que los campesinos eran
expulsados por millares, de
tierras ancestrales y
condenados a vivir en la mayor de las indigencias y
degradación moral en conglomerados urbanos sin estructura para recibirlos, sin agua ni cloacas, lugares pestilentes, inmundos que albergaban por millares a los desplazados. Este mundo incomprensible y angustiante que llenaba
de incertidumbre y temor a los ciudadanos de fines del siglo XIX es el que viene a explicar Smith. Cuando todos pensaban que había llegado el
Apocalipsis, y que el fin de la historia era
inminente e
inevitable, llegó este hombrecito pintoresco y les dijo algo asi:
-“Tranquilos señores, que lo que viene no es el apocalipsis sino un nuevo modo de organización social que traerá definitivamente el bienestar a la sociedad humana”
Y obviamente esta era la melodía que todos querían y necesitaban escuchar.
irreductible con que Smith construyó su
teorema fascinaba y seducía a todos por igual, como veremos más adelante. Posteriormente el mundo propiciado por Smith de competencia absoluta no se verifica y aparecieron los primeros críticos a su planteo
Desde entonces, nuestra pobre ciencia ha sido vapuleada, con diversos nombres, definiciones y sentencias que la han hecho bailar al ritmo de los intereses que han
emergido en distintos períodos. El objeto de la Ciencia Económica es sencillo, y aquí va nuevamente:
quien produce y como se distribuye el Excedente Social
Hasta el advenimiento de la producción industrial, la humanidad lo resolvió a través de formas autoritarias de organización social, y la ciencia económica como tal no era necesaria. Ésta recién aparece cuando se hace imperioso encontrar la clave del nuevo paradigma que se ha instalado,
y que tanto desconcierta y atemoriza a los europeos de la
transición de fines del siglo XVIII y principios del
Anteriormente habían existido muchos tratados con contenidos de economía, como la Ciropedia de Jenofonte, o los escritos de Platón o la Oekonomía y la Crematística de Aristóteles e incluso los temas morales ligados a las
prácticas económicas que tan minuciosamente analizaron Oresme y Santo Tomás de Aquino. Solamente Jesús de Nazareth se había permitido cuestionarlo, al proponer la reformulación de los vínculos humanos a través del reconocimiento de la misma dignidad a todos los hombres y el Amor como base de sus relaciones. La potencia del mensaje de Jesucristo fue suficiente para rediseñar el concepto de esclavitud y transformarlo en servidumbre, pero sin lograr (¿estaría en sus planes?) en su época reemplazar el paradigma de La Autoridad como eje de la organización social.
breve historia de las ideas económicas Posteriormente el mercado y luego, su implacable asociación con el modo de producción industrial, instalan la ganancia, cuyo reinado es temporalmente cuestionado por
Carlos Marx, que afirma que quienes se deben hacer cargo de la administración y distribución del excedente social son los que lo producen, o sea los trabajadores.
Su propuesta y vaticinio
del fin de la civilización
explicada por la Economía Política es demolida, quizás, por la incapacidad de su doctrina y acólitos, de contemplar lo que algunos piensan es constitutivo de la naturaleza humana: el libre albedrío. Aunque la potencia lógica de sus postulados, aniquila a quienes pretenden discutir sus conclusiones acerca de la Teoría del Valor, por él llevada hasta sus últimas consecuencias. La Ciencia Económica languidece, hasta que sobre la base de los postulados de Jeremías Bentham; Edgeworth, Walras, Jevons, Cournot y Pareto elucubran la ingeniosa y oportuna Teoría Subjetiva del Valor.
Alfred Marshall, establece que en
realidad en el centro de la Ciencia está El Dinero ( y no el
hombre) y arranca el desenfreno Neoclásico, que transforma nuestra disciplina en una pretendida ciencia cuasi-exacta, planteo absolutamente conveniente a quienes quieren sacarse de encima los tan molestos problemas éticos que propone la moderna organización social.
instrumento: la Economía Política deja de serlo y pasa a ser
sencillamente Economía, liberándola de su nombre compuesto que en sí mismo implica ideología y cuestionamiento, pasando a tener desde entonces una impropia pátina de ciencia exacta. Era tan potente la derivada ideológica del modo de producción inaugurado, que logró establecer la concepción que era el único posible: resultado excelso y final de la evolución de la civilización humana. Por lo tanto
terminaba el mundo de la economía política: habían llegado los tiempos de la única y final economía
Los economistas que
subordinan a
nuevas revisiones teóricas, colocándose en una perspectiva crítica, son expulsados de la ortodoxia. Algunas veces, indulgentemente, al campo de la Economía Social, y convocados a actuar como bomberos de los incendios
provocados por la economía de mercado.
La economía nunca estuvo en manos de “economistas”
Es fascinante tomar conciencia que los grandes economistas, (y estamos hablando de los fundadores de la economía política), en realidad no fueron economistas. Generalmente fueron filósofos, hasta que los neoclásicos travistieron la disciplina de ciencia exacta. Desde entonces el Sistema consagra a quienes desarrollan modelos matemáticos que pretenden explicar las conductas humanas en lo económico como consecuencia de leyes económicas irrefutables, incurriendo en las mismas visiones fundamentalistas de quienes afirman que la conducta de los hombres se ajusta a la ley natural establecida por dios. En nuestro país, (país de paradojas si los hay), se da el extremo que los Contadores Públicos, que en realidad son depositarios de saberes técnico administrativos no científicos, controlan los Colegios Profesionales de Ciencias Económicas.
El desarrollo de nuestra ciencia superó varias etapas, la primera de ellas desde que los monos se bajaron de los árboles y comenzaron a caminar en dos patas, hasta 1776 año en que el Adam Smith, publicó el tratado mencionado.
A esta etapa podríamos llamarla tomándonos algunas libertades: de la ciencia económica no formal. Y si hacemos un inventario completo de quienes escribieron sobre economía en este extenso período, empezando por Aristóteles, (no porque sea el primero sino porque fue el que acuño la palabra: Oekonomía), podemos hacer una enorme lista: Aristófanes, Platón, Jesucristo, Oresmes Santo Tomás, Lutero, y tantos otros. La fila sería interminable. Obviamente ninguno de ellos fue economista, eran filósofos, y/o moralistas.
Detengámonos una vez más en Adam Smith; su especialidad era lo que en su época se denominaban las ciencias morales, que abarcaban un enorme campo: lo que hoy es la Teología, la Moral e incluso lo que en ese entonces se llamaba Teología Natural y hoy llamaríamos Astrofísica. Y por supuesto que esto no es un capricho, es
simplemente porque si acordamos que es la ciencia que estudia como se generan y como se distribuyen los bienes obviamente es una ciencia ético-moral. Estamos hablando de la maldición bíblica con que
Dios expulso a Adán del Paraíso: Ganaras el pan con el sudor de tu frente.
varios miles de años), los algunos se las han arreglado para ganarse el pan con el sudor de la frente de los otros. Por eso es que es una ciencia con contenido ético.
A esta sencilla razón se debe
que quienes primero
enfrentaron el interrogante fundacional de nuestra disciplina fueron filósofos. Esto fue así hasta que se produjo el gran desbalance en la teoría con el nacimiento de la Escuela Neoclásica, por razones que ya apuntamos someramente y que luego trataremos de desarrollar. De eso se trata: de cómo se reparten los esfuerzos y los resultados de esos esfuerzos en la humanidad.
tan vigente que podemos
certeza que hoy en día la distribución de la riqueza es cada
vez más regresiva o sea que cada vez menos personas se quedan con una mayor parte del excedente social.
diseñado y puesto en vigencia un sistema de organización social que por primera vez en la historia humana excluye a un porcentaje significativo de sus miembros. Y a pesar de esto logra reproducirse y perpetuarse. Y cuando decimos perpetuarse no lo decimos porque pensemos que éste sea eterno, dado que como vamos,
quizás nos estemos acercando aceleradamente al final de los tiempos para la especie a la pertenecemos, cosa por otro lado lógica porque en la historia del universo todas las
especies tienen ciclos finitos. Hasta ahora hemos venido funcionando con las visiones y perspectivas desarrolladas en los albores de la civilización industrial, que se ha administrado como si los recursos productivos que el hombre utiliza fueran ilimitados y su reproducción y disponibilidad estuvieran garantizados eternamente. Generalmente, las sociedades han actuado como si las consecuencias extramuros de los procesos industriales fuesen independientes de quienes los desarrollan e implementan; los llaman externalidades negativas. Pero ya sabemos que no es asi y que el agotamiento acelerado de los recursos augura a corto plazo un panorama dantesco. El Petróleo por ejemplo, y su inminente agotamiento, que podemos verificar por las guerras que se están desarrollando por su control. Lo preocupante no es que ya no podamos usar más automóviles de doce cilindros. El problema es la agricultura, que en la producción de alimentos utiliza como insumos indispensables, fertilizantes elaborados con petróleo. Sin fertilizantes la producción mundial de alimentos caerá drásticamente. Y esto no es ciencia ficción: esto ocurrirá en los próximos años, y quienes leen estas páginas muy probablemente sean testigos de las catástrofes que vendrán en consecuencia.
Aquí hay que hacer una reflexión acerca de la actitud con la que hay que aproximarse a los hechos del pasado, ya sean situaciones concretas, actitudes personales, y grupales, conceptos filosóficos, ideas, valores etc., etc. Es habitual que emitamos juicios acerca de conductas, personas, doctrinas filosóficas, o sucesos ocurridos con anterioridad a nuestro tiempo, analizándolos con la óptica que otorga el conocimiento de los hechos consumados, y la perspectiva que da el saber la forma en que efectivamente ha evolucionado la moral social. Tenemos que diferenciar moral de ética, la primera son los valores efectivamente aceptados mientras que la ética es la disciplina que los analiza a través de concepciones filosóficas tratando de determinar la corrección de sus postulados.
Es más común de lo deseable, que
actitudes o sucesos, los juzguemos duramente a la luz de los criterios morales vigentes en nuestro momento cultural y moral y no con los que dieron marco temporal a los sucesos referidos. Es imposible comprender la verdadera naturaleza de los acontecimientos o de los postulados de teorías
elaboradas en períodos anteriores a nosotros, sin
adentrarnos dentro del espíritu y de las circunstancias de sus protagonistas.
El profesor Joseph
A. Schumpeter ix , consigna una
expresión alemana para este hecho: Seit-Geist, que literalmente significa espíritu-tiempo, y que nosotros conocemos comúnmente como espíritu de la época. Como ejemplo genérico de la necesidad de tener en cuenta el espíritu de la época para comprender hombres, circunstancias y eventos, basta con que nos detengamos por un momento a considerar la evolución de los valores morales en la sociedad.
aceptado, ayer
sido un antivalor incuestionable. La pena de muerte, la usura, la esclavitud, el amor
libre, la superioridad del hombre sobre la mujer, el racismo, la pederastia, el integrismo religioso, etc., son conceptos que nos permiten testimoniar esta afirmación.
económicas con esta actitud, nos vamos a permitir maravillarnos con la evolución del pensamiento humano y testimoniar que la transformación de la sociedad para mejor, solo se produce cuando sus miembros, más sabios y capacitados ejercen su intelecto en pro de este objetivo. Generación tras generación los valores aceptados se modifican, es un lugar común de la literatura universal, que los padres se quejen de las conductas “indecorosas” habituales en sus hijos. Y también es muy significativo que cada uno de nosotros sienta profundamente que el paquete de valores y
normas en las que confía y trata de ajustar su conducta es definitivamente el mejor.
Generalmente nadie duda
él considera
como correcto no sea correcto, y no solo lo norma para si sino que trata de imponerlo en su entorno y sucesores.
Esta es la fuente inagotable de
generacionales. Pero las conductas humanas se van modificando de generación en generación, generalmente en forma casi imperceptible, y también, en ocasiones, en forma dramática. Al extremo que lo que hoy podemos considerar valores absolutos hace algunos años eran antivalores y viceversa. Sino pensemos en instituciones como la esclavitud o la pederastia practicadas por los griegos. Y tantas otras que han sido aceptadas como propias e inamovibles de valores morales permanentes y que van cambiando incluso hasta sus antípodas, con el paso del tiempo.
Esta apreciación de ninguna manera pretende incurrir en una reflexión antropológica, solamente consideramos necesario señalarla para poder hacer análisis correctos de lo ocurrido en el pasado. Si no sería tan fácil despreciar a Aristóteles por sus ideas esclavistas, o denostar a Adam Smith por haber creído que la competencia crearía un mundo mejor. Y podríamos hacer una interminable lista de nombres del pasado a los que miraríamos con conmiseración por no adherir a nuestro paquete de valores aceptados hoy, porque hemos caído en la habitual trampa: que las normas y preceptos a los que adherimos nosotros son el resultado final de la evolución de la moral social humana. Y no solo eso, sino que también es más grave señalar lo que muchos piensan: que son definitivos. Y proponiendo un ejemplo contundente, si existen valores a los que se considera permanentes son los valores religiosos, pero detengámonos aquí por un instante para verificar como estos son modificados por los intereses económicos en cada tiempo. Mas adelante hablaremos del quiebre dramático que ocurre en la doctrina cristiana cuando transita de la concepción Tomista acerca de la inmoralidad del afán de acumular riquezas vía las actividades comerciales o financieras, a las nuevas ideas que impone Lutero, sobre que el progreso económico individual acompaña el plan Divino porque implica mejoras en todo el entorno de quien lo obtiene. Pero quizás el ejemplo más significativo lo da el catolicismo. Su oración sagrada: el Padre nuestro, única dictada por Dios a través de su hijo Jesucristo, se rezaba (cuando el que escribe estas letras era niño, algunos años a):
nuestras deudas así como
nosotros perdonamos a nuestros deudores”.
Pero obviamente esta exhortación después de la financiarización del mundo ocurrida en la segunda mitad del
no era para nada
del agrado de
los usureros y
banqueros, con gran influencia en la jerarquía católica.
Entonces lograron el terrenal milagro de cambiar la
..... nosotros perdonamos a quienes nos ofenden” ...
sacrosantos intereses que vienen a ser la eucaristía del capitalismo. Estas afirmaciones, lo mismo que otras en el presente texto, no están hechas con ánimo polémico solo aspiran a correr algunos velos que nuestra presente estructura cultural ha construido en función de la sempiterna ambición de quienes controlan la sociedad de perpetuarse en su rol.
Evolución de los paradigmas de la organización social
Acordamos al inicio
paradigma, o sea el argumento central de la organización social de mayor vigencia temporal a lo largo de la historia
humana fue la autoridad. La consecuencia lógica de su ejercicio fue que a lo largo de decenas de milenios existiese la noción que algunos individuos nacen superiores y otros inferiores. Semejante orden de pensamiento a nuestros oídos ejercitados en el discurso igualitario de los últimos dos siglos suena a blasfemia, pero como demostraremos a
continuación, no solo es verdad que así se concebía la sociedad sino que esta concepción tuvo vigencia incluso en el siglo pasado y en muchos lugares la tiene en este.
Es interesante verificar que del paradigma
autoridad se pasó al de la ganancia como motor de la organización social.
modelos que han sido los
vigentes en lo que conocemos como el mundo occidental, no ha habido otros que se hayan establecido.
vínculo social, propuso que los hombres tejieran sus
relaciones alrededor del paradigma del amor. Y Marx (Carlos 1818-1883) que consideraba que los trabajadores, en tanto y en cuanto generaban el excedente social, debían decidir sobre su destino.
podemos decir que la sociedad solo ha conocido dos modelos medianamente permanentes de organización, uno basado en la autoridad y otro en la ganancia
autoridad →→→→ ganancia La transición entre ambos se verifica a fines del siglo XVIII, cuando se inaugura el modo de producción industrial.
sociedad se reconstruye
establece sus relaciones a partir de la búsqueda de ganancias de los agentes económicos. Cómo se asignan los trabajos y cómo se distribuye el excedente social pasa a ser decidido por las nuevas reglas establecidas por la economía de mercado, o capitalista o como se la quiera llamar.
Breve historia de los conceptos económicos antes de la aparición de la ciencia económica
La lectura de los códigos del rey Hammurabi (siglo XVIII AC.) en la antigua Babilonia, nos permite verificar que ninguna de las dos preguntas que nos planteamos sobre el problema central de la economía tal como lo proponemos, necesitaban respuesta. El trabajo lo hacían los esclavos (quien trabaja) y el resultado lo distribuía la monarquía (quien distribuye) y nadie planteaba alternativas a ese estado de cosas. La acción política de fondo consistía en la lucha por ocupar la posición de rey o emperador.
Y las intrigas de palacio
o la guerra eran el medio
para lograrlas. La lucha entre pueblos y naciones, era la base, junto con la esclavitud, del sistema de obtención de medios de vida y riqueza. Y la mayor parte de la población estaba forzada a trabajar en la obtención de alimentos. Quienes labraban la tierra eran forzados a hacerlo por las tradiciones o por la fuerza. Los excedentes agrícolas así obtenidos garantizaban el sostenimiento de las complejas estructuras de poder y de su correcta resolución dependía la continuidad del régimen. Tan dramática era esta relación que los Estados que no garantizaban la alimentación de sus súbditos sucumbían y desaparecían. Esta cláusula estaba implícita en la base del pacto social tácito que sostenía las sociedades antiguas. Por esto nuestra ciencia comienza con los sabios polyhistores x del siglo XVIII, porque en ese momento aparece del modo de producción industrial, o sea la necesidad de un nuevo vínculo para resolver la generación del excedente social:
Obrero =Salario, Patrón = beneficio. Capital = interés
Sin embargo, existía
una complejidad enorme de
cuestiones que hoy inscribiríamos en el índice de cualquier tratado de economía.
impositivo, el dinero, el interés, la producción de
herramientas, armas y utensilios, etc.
Pero no la ciencia económica. Porque a nadie se le ocurría preguntar acerca de la legitimidad de los procedimientos con los que se lograba la producción del excedente social, ni tampoco, cuestionar como se distribuía, porque era absolutamente obvio para todos que estos atributos eran propios de la autoridad de quienes lograban el poder en la cima social. Volviendo al período que estamos considerando, el hecho que en Babilonia no se cuestionara como se producía el excedente social y como se distribuía, no significaba que lo económico no estuviera presente. Cuando se estudiaban las artes de la agricultura o del comercio, no se lo hacía desde una óptica económica, tal como acordamos el terreno de la ciencia económica en nuestras especulaciones, sino desde una perspectiva factica normativa, de obvio planteo y resolución, en tanto eran problemas referidos a la provisión de esas sociedades. Esto explica porqué, problemas que hoy son propios del campo de análisis de la ciencia que nos ocupa, no determinaron en el pasado su creación y es porque se inscribían en el terreno de otras ciencias y otros campos de las necesidades humanas. Es mucho más común de lo que creemos, que las personas acepten pasivamente la estructura social en la que viven, y no propongan cambios o modificaciones acerca de ella, aún cuando estas modificaciones generarían mejores condiciones de vida. Desde siempre, quienes detentan el poder, auspician esta actitud colectiva, con una combinación de acciones de
difusión de los valores que los sostienen y simultáneamente represiva hacia quienes no acuerdan con ellos. Cada momento histórico ha sido testigo de esto con las peculiaridades que le son propias a cada período histórico. En la antigua Babilonia existía una estructura política compleja, instituciones administrativas de acuerdo con ésta, una codificación legal completa y severa, moneda, créditos, impuestos etc. pero no la Economía como ciencia, dado que sus temas no constituían un problema. Para su organización social el trabajo correspondía a los esclavos y para asignar el excedente social estaba el emperador o monarca de ese momento. Fueron necesarios miles de años de evolución social y moral para que se hiciera necesario dar respuestas complejas a los interrogantes que nos planteamos, y por lo tanto se necesitara de la Ciencia Económica.
Imaginemos poder retroceder dos mil años en el tiempo y pensémonos en la península griega. Algo fantástico ha ocurrido: se ha instalado en esta sociedad una celebración permanente de la inteligencia y de la especulación racional. Una pléyade de creadores de entonces nos heredan maravillosas obras de arte, arquitectura, teatro, dramas, comedias, y la filosofía testimoniando lo intrincado del espíritu humano, marcando para siempre la miserable y a la vez magnifica naturaleza del hombre, explorando hasta los pliegues mas íntimos los recovecos de su alma.
Aristófanes 450 – 385 -AC?
Detengámonos en Aristófanes, uno de los grandes comediógrafos griegos, a quien algunos le adjudican la paternidad de una ley económica, la posteriormente conocida como Ley de Gresham. En una de sus comedias, Las Ranas xi , efectúa una fantástica observación acerca de la conducta de los políticos de su época, absolutamente vigente para nuestra realidad a pesar de los dos mil quinientos años transcurridos.
ocasión de observar cómo Atenas
en tal modo con los más honestos ciudadanos se comporta que aún como con las monedas viejas, aquellas son y no otras las más bellas Atenas no las usa y a las de bronce se aferra, pérfidas en el cuño E igualmente para con los ciudadanos. Los que tienen entendederas Bien nacidos, justos, modelos de honestidad .......
No cobran más que desprecio
Mientras siervos, descarados, vagabundos,
pícaros, los metemos por doquier………… ”
(Corifeo,
en la primera parte –Parabasis- de: Las Ranas)
Relata Aristófanes, que los ciudadanos buenos son expulsados por los ciudadanos malos del control de la cosa pública, entre otras razones porque estos, carecen de barreras morales para sus actos, y compara esa realidad, con lo que ocurre con la moneda mala y la buena. Cuando circulan en una sociedad dos monedas, una vil y la otra noble, la moneda buena es atesorada con celo por las personas, retirándola de circulación, mientras que la depreciada circula velozmente, porque los que la reciben se quieren desprender rápidamente de ella. Nada más lejano en la intención de Aristófanes, que descubrir prosaicas leyes económicas. En realidad estos descubrimientos tardíos de los presuntos escritos económicos de los griegos, deberían tomarse como un homenaje a la maravillosa producción intelectual de esta cultura. Los griegos tenían la economía como una ciencia privada, responsable de la administración de los patrimonios domésticos. Generalmente nos detenemos en Sócrates, Platón y Aristóteles, para hablar de la economía en tiempo de los Griegos, pero quizás sea Jenofonte xii quien debería estar entre uno de los primeros bustos en la galería de estatuas de los economistas griegos. Discípulo de Sócrates fue amigo y tutor de Ciro el Grande de Persia, en cuyo homenaje y educación escribió su famosa obra: Ciropedia, donde enmarcadas en enseñanzas políticas y morales consigna muchas recomendaciones
acerca de la administración material de cuestiones que hoy calificaríamos económicas. Es más común de lo que imaginamos que cuando
alguien incorpora una nueva idea, lo haga en el marco de
otra disquisición,
implicancias de
posteriores. Valga esta reflexión,
porque cuando encaramos la
La Riqueza de las Naciones de Smith xiii éste,
manifiesta durante los primeros capítulos de esta obra, su
trabajo, incluso es habitual
se destaque esta
observación de Smith, como uno de sus aportes originales
claridad conceptual de Smith, no
opaca para nada lo escrito por Jenofonte en la Ciropedia xiv ,
Tomemos los siguientes
párrafos extraídos
verdad en las ciudades pequeñas son
............. los mismos lo que hacen cama, puerta, arado, mesa; y muchas veces es el mismo hombre el que hace la casa. Por el contrario en las grandes ciudades por la necesidad que muchos tienen de toda cosa alcanza a cada uno para su sustento una sola arte y muy a menudo ni siquiera completa. Hay quien hace calzado para hombre y quien para mujer. Lo cual por ende produce en cada uno mayor habilidad”.
También podría sorprendernos la similitud de argumentos esgrimidos por Jenofonte, encontradas luego en los escritos de Francoise Quesnay xv , al reflexionar éste, que
el único sector que hace un aporte real a la producción de bienes es el agropecuario, porque es la única actividad productiva que verdaderamente reproduce los bienes: de
una semilla sale una planta de la que salen semillas que a su vez se reproducen en muchas plantas. Mientras que en el resto de las actividades humanas, hay modificación y recombinación de materias pero no reproducción perse de las mismas. Pareciera que los frutos de la inteligencia humana, fluyen en el tiempo uniendo mentes y espíritus, y no como saltos discontinuos entre genialidad y genialidad.
El inicio del pensamiento moderno Sócrates - Platón - Aristóteles
sido estudiados
extensamente, solo nos detendremos en algunos pequeños
aspectos de sus análisis.
En primer lugar nos maravilla el aporte de Sócrates al fundar la Filosofía Moral. En este momento el hombre da un salto sustantivo en la creación intelectual.
Organizar el conocimiento, reflexionar sobre el origen y las razones de todas las cosas, celebrar la inteligencia, la especulación intelectual, por el simple ejercicio de pensar.
La Mayéutica, o el método de enseñar, obligando al educando a aplicar sus propios conocimientos y caminos deductivos. Pero básicamente instalar en la conciencia intelectual de su época la necesidad de encontrar las razones más profundas de las cosas. Terminaba la era de la aceptación. A partir de ahora las cosas serán porque deban ser, y no simplemente porque son o están.
En La República, xvi su obra mas difundida, testimonia, lo que a su criterio, debería ser el aglutinante y motivo de la sociedad humana. Idealista, cree en la inmortalidad del alma, también en un orden moral rector del Universo. Algunos párrafos atrás decíamos que la única posibilidad de progreso para mejor de la sociedad descansa en el esfuerzo, de sus individuos más calificados, de sus sabios, de sus intelectuales.
Platón es una evidencia irrefutable de esta afirmación, nada volverá a ser igual en la historia, a partir de su pensamiento y el del resto de los sabios griegos.
Nunca más alcanzará la imposición de la fuerza de los hechos para justificar el control sobre la sociedad. A partir de ahora, todos quienes aspiren a conquistar el control social se sentirán obligados a justificar sus ambiciones. Solamente una reflexión más, acerca del comunismo en Platón. Cuando éste describe la sociedad ideal que proclama, asigna a la casta superior, integrada también por filósofos, la comunidad de bienes. Piensa que si los hombres que administran el poder a su vez defienden sus propios intereses, no serán ecuánimes, y el riesgo de convertirse en déspotas y tiranos, terminará finalmente por corromper la estructura social. El despojamiento de los bienes materiales en Platón, nada tiene que ver con el comunismo de Marx y Engels, donde es una consecuencia inevitable, según su visión, de la evolución de la sociedad a partir de la inauguración del modo de producción industrial y la economía de mercado. Sin embargo, durante el siglo XX, esta sospecha, acerca del comunismo de Platón, marginó a muchos estudiantes del conocimiento de este filósofo, quien era censurado por esta proximidad conceptual al marxismo, concentrándose la educación en filosofía Griega, en Aristóteles, defensor de la propiedad privada y por lo tanto afín a las ideas dominantes. Aristóteles es el (para nuestra cultura) filósofo griego por excelencia por razones que ya analizaremos, cuando veamos a Santo Tomás de Aquino. xvii Hemos señalado que es una ardua tarea encontrar pensamientos verdaderamente originales en cualquier autor.
Generalmente, a medida
que retrocedemos en
tiempo, encontramos afirmaciones que anticipan aportes originales, hechos con posterioridad. Quienes hayan tenido la fortuna de leer el tratado de A. Smith, o tengan la persistencia de acompañar esta lectura hasta el capítulo correspondiente, compartirán quizás, la misma perplejidad que el autor de estas líneas, al
leer un párrafo de ‘La República’ de Platón, que perfectamente podría haber sido extraído del tratado mencionado en primer término.
para cierta necesidad nos juntamos uno
............... con otro; para otras necesidades con otras gentes, hasta que la multiplicidad de necesidades reúna en un mismo lugar a cierta cantidad de hombres que
se asocian entre sí para darse ayuda recíproca; y a esta conveniencia hemos dado el nombre de
y cuando uno hace partícipe a otro de lo
..... que hay que repartir, y cuando se hacen intercambios, cada uno actúa en vista de su propio interés.’ xviii
Incluso más: la pobreza de los territorios de Grecia y Macedonia, hacía que todos estuvieran atentos a que el número de pobladores no excediera los que podían ser razonablemente alimentados por las áridas tierras de la región. No hay que ser muy sagaz, para concluir que aquí, cuando Platón expresaba su preocupación demográfica, anticipaba, de alguna forma, el pensamiento de Malthus. xix
de Platón,
referidas a
económicos, alcanzan una variedad enorme de temas que van desde la riqueza, la justicia distributiva, el interés del
dinero, el comercio, la división del trabajo, la publicidad, el salario, los contratos colectivos de trabajo, el dinero, el crédito, el comercio internacional, etc.
La óptica Platónica, para todos
estos temas está
fundada en un enfoque moral. Igualmente, dos mil años después, A. Smith, llega a la
economía desde la moral, xx de la misma manera que los filósofos Griegos.
destacáramos, quizás, este sea el salto
cualitativo que estos pensadores imprimen a la historia. La necesidad de explicar y justificar éticamente, la Organización Social Humana. Actitud, que a partir de entonces se instala en todos los filósofos y pensadores de Occidente.
Permítaseme,
preguntarle quien es su autor.
el esclavo participa de nuestra vida,
........... mientras que el obrero está más alejado, el obrero tiene una esclavitud limitada”
Seguramente ya se habrán dado cuenta que
esta una afirmación de Marx, aunque este la debe haber leído en su tiempo con una sonrisa comprensiva. Lo dijo Aristóteles, en su obra Politeia y pareciera confirmar que los discursos científicos, sobre todo en Ciencias Sociales, no se circunscriben a descubrimientos y avances sino que parecieran desarrollarse como una espiral
estirada, donde párrafos e ideas de hoy se retoman y reelaboran más adelante, vinculando pensadores y tiempos distantes aparentemente desconectados entre sí.
De Aristóteles seguramente esta todo dicho,
aras, de la unidad de estos apuntes trataremos de
consignar una vez más conceptos económicos de este filósofo.
Incluso la propia palabra economía fue lograda por él. Ubicaba en esta ciencia las artes de la buena administración doméstica, de allí el nombre, Oikos-nomos, que significa normas de la administración familiar.
La esclavitud, el trabajo asalariado,
riqueza, la agricultura, la moneda, el valor de uso y el valor
cambio. Es el primero que se detiene a analizar la Paradoja del
Valor. Observa que hay cosas que tienen un gran valor de uso y ningún valor de cambio, como el aire que respiramos
y otras que no tienen ningún valor de uso, como una amatista y sin embargo poseen un alto valor de cambio.
propiedad, el interés, el ahorro,
el monopolio, el
comercio exterior, el nivel de precios, en fin, un repertorio enorme de temas que hoy inscribimos en el campo de nuestra ciencia, pero sin involucrarse demasiado en lo que para nosotros es el tema central: quien produce el
excedente social y como se distribuye.
institución de la esclavitud, como propia de la naturaleza humana, nos habla en forma más que elocuente acerca de la permanente evolución de la moral social y de cómo no podemos entender estos fenómenos sin tratar de comprender el espíritu de cada momento histórico. Nos decía Aristóteles, que:
esclavos son propiedades animadas. La
naturaleza hace distintos los cuerpos de los hombres libres que los de los esclavos, estos son
vigorosos para los trabajos pesados; aquellos en cambio, erguidos y elegantes, ineptos para estos trabajos, pero útiles para la vida civil. La naturaleza se ocupa que algunos sean libres y otros
esclavos. (Politeia , capítulo 2)
Sería imposible juzgar con ecuanimidad estos párrafos sin tomar en cuenta el espíritu de esa época, tal lo explicábamos en párrafos anteriores. No es la intención de estos apuntes, extenderse más allá que lo expuesto, entorno de estos temas, ni tampoco la preparación de su autor.
Cualquier lector
conocimiento, puede acudir a la lectura de las obras
originales mencionadas, todas disponibles
traducciones, o incluso a
obras de estudiosos de estos
temas, con la garantía de quedar deslumbrados en el recorrido.
Después de miles de años se propone un nuevo paradigma
Inspirador de muchas diferentes iglesias erigidas por los seguidores de su doctrina, algunas lo consideran el hijo de Dios hecho hombre, otras un profeta mas.
implicancias socioeconómicas de su discurso. Básicamente su revolucionaria propuesta de cambio de paradigma de la sociedad humana. En un mundo que por milenios había sido organizado a partir del ejercicio de la autoridad, o sea implícitamente de la desigualdad, él proclama: Amaos los unos a los otros, propone el reemplazo del paradigma de la autoridad por el
del amor. Para algunos creyentes sonará herético referirlo a Jesús de Nazareth como oferente de un cambio de paradigma social. Pero si nos permitimos un poco de libertad en el pensar seguramente compartirán conmigo esta estimulante perspectiva. Sus primeros discípulos lo recibieron como el Mesías que venía a liberar al pueblo de Israel, y posteriormente como él redentor de todos los hombres.
El mensaje de Jesús y su doctrina, que proclama la salvación eterna, el perdón de los pecados, pero sobre todas las cosas, la igualdad de todos ante los ojos de Dios,
fue rápidamente adoptado por los sectores más pobres de la sociedad de su época. En primera instancia fue la religión de los esclavos, de los postergados, de los humildes.
para menos, ponía los valores ancestrales
patas para arriba (
“los últimos serán los primeros en el
reino de los cielos “.
Detengámonos por un instante a considerar lo
significaba después de decenas de miles de años de sumisión, voluntaria o forzada de los unos a los otros, que alguien con su carisma, proclamase que todos los hombres son iguales.
diferencias naturales entre esclavos y amos sino que sentaba las bases, para la aparición, casi dos mil años
después, de teorías igualitarias de organización social. Su discurso modifica por primera vez en la historia la idea central de lo que aquí afirmamos es el eje de nuestra Ciencia. Esto es: si ya no hay esclavos, entonces quien es el que realiza el esfuerzo para la obtención del excedente social?
hay seres naturalmente superiores en
dignidad, entonces: ¿como asignamos el resultado del esfuerzo social entre los hombres?
naturaleza social del hombre pareciera
bastante rígida, teniendo en cuenta que las instituciones humanas se modifican más rápidamente por lo formal que por lo real.
También pareciera ser
social se va modificando, la conciencia social no retrocede y los valores que se van incorporando en el acervo de los hombres solo se modifican para mejor, aunque su vigencia
real, tengan los altos y bajos propios del devenir histórico.
Sobre este temas Adam Smith, nos lega unas magnificas reflexiones que consideraremos oportunamente. A partir de Jesucristo, la conciencia social se modifica irreversiblemente, ya nada legitimará como en el pasado la sumisión humana. De ahora en adelante pensadores y filósofos tendrán que incorporar en sus análisis y pensamientos, los nuevos valores morales que se han difundido velozmente entre las mayorías. Pero, no es tan fácil ni tan veloz la transformación social necesaria para el establecimiento real de los nuevos aires igualitarios, que los espíritus de los postergados asumen instantáneamente al conocerlos La forma de producir, de comerciar, las interrelaciones sociales, los ordenamientos jerárquicos de la sociedad, las conveniencias entrelazadas, la ignorancia, el control de la fuerza, la tradición y la costumbre, entre otras realidades hacen que la organización social se modifique lentamente, porque básicamente, como tan brillantemente lo describiera Giuseppe Tomási di Lampedusa xxi quienes tienen en cada período histórico el control de la sociedad saben que ( ) ... algo tiene que cambiar para que todo siga igual. O como dicen los franceses: plus ça change plus c´est la meme chose, cuando más cambia más es la misma cosa. De cualquier manera, cuando aparecen nuevos valores morales, producto de la evolución de la sociedad humana, promueven nuevos e irreversibles estadios de conciencia social. Al igual que la inocencia, que una vez perdida, nunca será recuperada, los mandatos de la conciencia, en este caso la conciencia social, son ineludibles, una vez que llegan y se instalan en la mente humana, lo hacen para quedarse. A partir de Jesucristo ya nada será igual. La esclavitud pasará a ser una institución forzada y amoral, y el hombre para seguir usufructuándola deberá asumir su condición hereje, o modificar formalmente su ropaje moral, para poder “asimilarla” sin mayores conflictos.
El modo de producir los alimentos no se modifica: hay que poner un hombre detrás de un arado detrás de un buey.
Lo que si se modifica es la justificación moral: antes era esclavo, ahora es siervo. Antes obedecía un mandato ancestral, ahora se ajusta al plan divino que lo ubica en esa tarea.
Que diferencia real existe
esclavitud y
servidumbre? Mucho podremos discurrir al respecto,
incluso es
probable que si retrocediésemos en el tiempo y
enfrentásemos un siervo y un esclavo nos harían ver rotundas diferencias. Pero desde nuestra conciencia social actual, sabemos que son distintas formas del mismo hecho: la sumisión. En la justa distribución de los alimentos, su metáfora de la distribución de los panes, para todos los hombres cualquiera sea su condición Jesucristo ejemplifica su idea de la organización humana. Las implicancias de su doctrina en la sociedad de su época son mucho mayores que las que hoy percibimos.
hombres eran
iguales, entonces nadie
tenía la obligación natural de proveer a otro hombre, la base conceptual de la sociedad de entonces fundada en que algunos nacían para gobernar y muchos para ser esclavos
desaparecía. Una nueva era se avecinaba, ya
mundo como hasta ahora, pero tampoco había medios para
que fuera diferente.
nuevo tiempo a
reunidos para su conocimiento primero procuraba saciarles el hambre físico, el del cuerpo, el que se sacia con comida,
en un gesto que iba más allá de una necesidad circunstancial, era la indicación de su magisterio que enseñaba que alimentar el cuerpo era un requisito imprescindible para la existencia misma del grupo social.
Y que la satisfacción de este requisito excedía la competencia de las responsabilidades individuales: era una necesidad social. De alguna manera instalaba en el inicio del discurso ético - religioso, una responsabilidad que las sociedades precedentes reconocían también como prioritaria: en la génesis misma de la organización social humana esta la resolución de lo alimentario. Lo que en realidad no cambió en ese momento fue la forma de producir los bienes Simultáneamente al nuevo discurso ético que proponía un nuevo paradigma, no se modificaba el modo físico de la producción de bienes. Al no haber cambios en la tecnología no hay cambios en las relaciones sociales. Por lo tanto es imposible que las relaciones sociales se modifiquen sustancialmente. Y mal que les pese a los detractores de Marx, tenemos que rendirnos ante la evidencia por él revelada, que las relaciones sociales se construyen a partir de la forma de producir los bienes que necesita la humanidad en cada período histórico.
La fenomenal construcción geopolítica lograda por los romanos se funda en las innovaciones tecnológicas de su aparato militar La supremacía que establecen, a partir de las técnicas guerreras que desarrollan, los llevan a dominar y avasallar los pueblos que rodean el mare nostrum y más allá. Al conquistar civilizaciones y territorios, no solo toman posesión de los bienes materiales, sino que también se adueñan de los valores culturales y religiosos de los pueblos asaltados. La apropiación sistemática del patrimonio cultural Griego, ejemplifica dramáticamente este hecho, no solo toman sus tesoros, sino que copian sus dioses, renombrándolos en una demostración fantástica de flexibilidad cultural, tal el caso de: Zeus, que rebautizan Júpiter, Afrodita - Venus, Artemisa - Diana, Apolo - Febo, Poseidón - Neptuno, Dionisio - Baco, Eros – Cupido, por mencionar los mas conocidos. Esclavizan sus sabios y filósofos para que sean tutores de sus hijos en un reconocimiento de la sabiduría lograda por la civilización sometida y adoptan su ciencia como propia. La maquinaria de conquista y control de los territorios usurpados, deslumbra hasta hoy a quienes estudian este período histórico. En primer lugar las técnicas militares, pero también el desarrollo de la ingeniería civil como necesario
complemento de la dominación militar, las comunicaciones y finalmente el broche de oro: El Derecho Romano.
apropian,
de la inmisericorde
conquista, territorios bienes y toda clase de valores culturales, pero una vez establecido su control, su conducta se ajusta a una nueva propuesta. Como si dijeran:
“bueno, hasta aquí valía la fuerza, pero de ahora en adelante la propiedad de las cosas estará garantizada y regulada en su alcance por las leyes”.
Y desarrollan el cuerpo doctrinal,
derechos sobre las cosas, prácticamente hasta nuestros días, el Corpus Jurus Civilis conocido como Derecho Romano. Sobre la base de la necesidad de garantizar el derecho de propiedad, crean dos institutos jurídicos que tienen vigencia hasta hoy: el de establecer contratos y el de testar. Por lo demás, los economistas romanos se ocupan al igual que anteriormente los Griegos, de reflexionar acerca de cantidad de cuestiones referidas al universo de lo económico, la agricultura, la moneda, el comercio, etc., pero no se detienen a considerar los temas que hemos establecido como el eje de la ciencia económica, o sea como se genera y distribuye el excedente social Posteriormente el imperio se resquebraja en innumerables fragmentos que darán origen a la estructura geopolítica de la era Medieval. Primero se divide entre el Imperio Oriental y el Occidental, luego en incontables territorios, que se van aislando unos de otros, quedando como único aglutinante la religión: es la Iglesia Católica Apostólica Romana, quien queda finalmente con la responsabilidad de ser el excluyente denominador común de los territorios que conformaban el ex imperio romano. De alguna manera el viejo adagio todos los caminos conducen a Roma renueva su vigencia, pero ya no son las sorprendentes vías romanas empedradas que habían
construido para el desplazamiento veloz de sus ejércitos, sino que ahora se trata de un etéreo pero poderoso vínculo espiritual compuesto por un imbatible cóctel de pacto
religioso, autoridad terrenal de los pastores de la Iglesia a partir del control de las enormes riquezas que posee, ordenadamente administradas por su estructura de gobierno piramidal que otorga un fenomenal poder a los
Papas. Hasta el lenguaje común, el latín, que unifica el credo, se utiliza en todos los textos sagrados, en el ritual que cotidianamente todos practican, y permite la comunicación fluida entre miembros de comunidades distantes que localmente hablan idiomas completamente diferentes.
inflexiona
drásticamente por el mensaje de Jesucristo. Desde el fondo de los tiempos se acepta la esclavitud y el saqueo como las formas naturales de obtener los bienes para los pueblos.
Finalmente, por fuerza de
las circunstancias de su
difusión y adopción por las mayorías, el último emperador
romano, Constantino, adopta la nueva religión: la religión de los esclavos.
La que dice que todos los hombres
origen y dignidad. La que deslegitima la esclavitud y el saqueo. Pero estos conceptos morales no bastan para cambiar
en esencia las formas de relación de producción. La transición a la edad media no significa
desaparición de la esclavitud y de la apropiación de la riqueza de otros pueblos como modo de obtener riquezas. Pero sí instala un debate sobre la legitimidad moral de los procedimientos sociales, que dura hasta hoy y seguramente seguirá en la historia humana hasta que lleguemos al Nirvana. Es notable como las concepciones sociales y morales se deslizan en la historia como los meandros de un sinuoso río, tomando atajos o recorriendo artificiosas elipses, pero
siempre en un flujo continuo que hace que el río sea el mismo pero distinto. Los pueblos antiguos fundaban sus organizaciones
sociales en la tradición o la religión. Los griegos ponen en valor el pensamiento desde una óptica moral, pero desarrollándolo como un ejercicio del intelecto, sin necesariamente resolverlo en la vida cotidiana. Los romanos lo fundan en su más que exitoso modo de organización social fundado en el saqueo y la apropiación, pero promoviendo a través de sus propuestas jurídicas, implícitamente la necesidad de cambiar las cosas. Y finalmente la doctrina de Jesucristo que inaugura el período de la ética judeo-cristiana de la historia que se desarrolla hasta nuestros días.
El letargo medieval
El mundo romano se resquebraja, la energía militar aglutinante respaldada en la mística racial se disuelve imperceptiblemente, entre otros motivos por acción del catalizador moral propuesto por el Cristianismo. Cada pequeño territorio se ve obligado a asumir su propio control y defensa ante el debilitamiento y finalmente disolución del poder central de Roma. Una nueva utopía comienza a organizar el
pensamiento y a resolver las inseguridades de cada uno de estos nuevos centros de autonomía política. Como decíamos anteriormente las cosas cambian en parte y en parte siguen igual, el mundo ya no será el mismo pero no se percibirá como tan distinto por la continuidad del discurso histórico, ahora preñado por la concepción moral y el mensaje religioso instalado por el cristianismo. La enorme maquinaria política, militar, de comunicaciones, etc. del imperio es reemplazada por pequeñas autonomías.
es reemplazado por sistemas de
defensa locales, el aglutinante cultural pasa a ser la doctrina religiosa y los centros de administración del conocimiento pasan a ser las entidades monásticas. La Iglesia Católica que durante los primeros años de la era Cristiana estaba regida por la clandestinidad de las
catacumbas deja de estar sumergida en la reserva y la persecución para ocupar un rol cada vez más destacado en la organización social.
El otrora fluido comercio que circulaba
romanas a lo largo y a lo ancho de Europa pasa a verse
cada vez más limitado por la inseguridad al desaparecer el control del ejército imperial y aparecer los salteadores de
caminos; las regulaciones regionales, impuestos y trabas al comercio que cada Feudo o porción en la que se ha dividido el imperio imponen a la circulación de mercaderías. El intercambio cultural, consecuencia inevitable de la permanente circulación de ejércitos y mercaderías, languidece en un progresivo estancamiento por la nueva realidad geopolítica. El paganismo romano, con su pragmatismo religioso que los llevaba a adoptar los dioses de los pueblos conquistados como propios y a utilizar los bienes culturales saqueados desprejuiciadamente, poco a poco se va transformando en una organización rígida, basada en el monoteísmo cristiano. Al igual que en otras sociedades la rigidez del dogma reemplaza la flexibilidad de las creencias multiculturales.
bienes culturales que antes, durante el imperio se le
ofrecían naturalmente.
Por otro lado el férreo control que pasa a ejercer sobre la organización la otrora clandestina y ahora omnipresente estructura religiosa.
Del pragmatismo romano que
priorizaba el
conocimiento en función de las necesidades técnicas de su ejército y de su desprejuicio cultural que le permitía rápidamente ajustar sus códigos de conducta a los valores regionales de los pueblos conquistados, a la rigidez de los valores del catolicismo, que comienzan a gobernar todos los actos cotidianos. De alguna manera, cuando vemos las ruinas romanas a lo largo y lo ancho de Europa, advertimos que sus
soldados pasaban a ser los habitantes vip de los lugares que conquistaban. La infraestructura que desarrollaban para vivir, los acueductos que alimentaban sus baños públicos, que en esos tiempos eran una costumbre tan sofisticada que estaba más allá del lujo siquiera imaginado por los pueblos sometidos. De estas realidades rayanas en lo extravagante poco a poco se vuelve a las vidas aldeanas. El discurso social que se impone es el mandato moral que propone el catolicismo. El conocimiento deja de ser una oportunidad al servicio del poder político a través de los servicios que presta a la conquista militar, y pasa a ser una constante reivindicación herética severamente controlada por la ahora preponderante superestructura religiosa. Los caminos ya no llevan a Roma, ahora las otrora modernísimas vías romanas son senderos maltrechos que no conducen a ningún lado y en todo caso recorrerlos es una más que peligrosa aventura solo encarada por los individuos expulsados de la estructura social formal: los comerciantes, que además de sufrir el repudio y desprecio de los nobles y los religiosos, son victimas permanentes de toda clase de atropellos. El nuevo rol del conocimiento, ahora subversivo para el nuevo poder, lo confina a ser controlado por la institución religiosa. Y pasa a estar subordinado al nuevo paradigma de la sociedad: el acceso a la vida eterna. La salvación del alma es el eje del discurso social, y las estrategias que la posibilitan incluyen prosaicas prácticas palaciegas similares a las de cualquier corte imperial. Pero como ya hemos visto la historia no vuelve sino que se recrea en nuevos meandros, síntesis de los saberes pasados y las nuevas perspectivas. El pensamiento inaugurado por los filósofos griegos, deslumbra también a los sabios del catolicismo quienes
adoptan sus categorías y estructuras racionales reacomodándolas al paradigma ético de la doctrina, tal cual ellos la interpretan. Los sabios religiosos, Oresme, San Agustín y principalmente Santo Tomás de Aquino ajustan ambos discursos y nace la Teología Católica, como una cosmovisión Aristotélico – Tomista. Una compleja explicación de la correcta forma de la organización social humana es lanzada desde este cuerpo doctrinal. Se inaugura la era del Iusnaturalismo: así como existe un orden en la naturaleza que explica los hechos del mundo físico, al que el hombre accede a través de la ciencia existe un orden natural en la organización de las cosas que no es tan evidente y que nos es revelado por la doctrina a cuyos designios debe ajustarse la acción de los hombres para alcanzar la salvación. Pero volviendo a nuestros interrogantes iniciales ¿como resuelve ahora el hombre lo forma de producir y distribuir los bienes? La esclavitud a quedado deslegitimada por el mensaje de Jesús, nadie que adopta la doctrina cristiana la aceptará porque está fundada en el ahora antivalor que admitían las culturas antiguas que establecía que había hombres que nacían para ser libres y otros, la mayoría, para ser esclavos. La distribución ya nos es un simple y obvio arbitrio de quien controla el poder. Ahora es un complejo laberinto donde la palabra justicia guía las acciones. Santo Tomás de Aquino (1226-1274) establece que para la doctrina de Jesús, la economía estaba reglamentada por la justicia y fundamentada en la propiedad privada y el intercambio. El concepto del cambio justo se instala en el centro del debate teológico la idea Tomista esta fundada en la equivalencia de sus términos. De ahí que durante siglos los términos “desiguales” que eran la base del comercio, o sea comprar algo a un
precio determinado y venderlo a uno mayor para obtener ganancia estuviera expresamente condenado por la Iglesia. Así también el interés del dinero, dado que este último es estéril e incapaz de generar riqueza alguna, mal le vale al que presta una suma de dinero pretender una suma mayor por ello en devolución. El pensamiento de Santo Tomás liga claramente la
ética a la distribución: ésta tiene que ver estrictamente con la justicia.
La distribución de los bienes comunes a los particulares deberá verificarse equitativamente considerando diversos factores, tales como los méritos, dignidad y necesidades de las personas:
“méritos respecto de la comunidad, dignidad o puesto que ocupan en ella, necesidades que deben ser atendidas socialmente Los bienes materiales deben, entonces, distribuirse en proporción a las necesidades de las personas o grupos humanos. Ahora bien; servida que sea esta primordial exigencia, será lícito atender al rango y la cuantía de las aportaciones al bien común para determinar la medida en que deben participar las personas, en esos bienes.
Pero esta concepción no será tan fácil de administrar en términos históricos, ¿quien decide que es lo justo? ¿Quién mide la dignidad relativa entre las personas? y ¿quien no esta facultado para decidirlo?, ¿Quien decide cuales son los bienes necesarios para los distintos grupos y personas?, etc. La institución eclesiástica es la que se encarga de las respuestas, pero no una iglesia angelical, espiritual, imbuida del mensaje primigenio de Jesucristo, sino una iglesia terrenal, que administra el poder, que es la mayor poseedora de bienes materiales y que por añadidura es la
breve historia de las ideas económicas depositaria de los saberes colectivos a los que administra en función de su concepto del bien natural, que es en realidad el orden moral que deciden los clérigos y que llevó al apocalipsis de la inquisición, una de las cumbres del horror humano. Hagamos nuevamente un salto retrospectivo en el tiempo, salgamos por un momento del monasterio y vayamos al campo a ver como se producen los bienes sociales por antonomasia, o sea los alimentos. Agricultores que roturan la tierra con rudimentarias herramientas, el lomo doblado sobre los surcos, vestidos con andrajos, y unidos al terreno que deben cultivar por irrenunciables vínculos que determina estrictamente la ley natural. No son hombres libres, tampoco esclavos a la usanza romana, son siervos de la gleba. Con arreglo a las leyes medievales, un campesino no era dueño de sí mismo. Todo, incluida la tierra que trabajaba, sus animales, su casa, la virginidad de su futura esposa y hasta su comida, pertenecía al señor del feudo. Conocidos como siervos de la gleba, los campesinos estaban obligados a trabajar para sus amos quienes les concedían a cambio una mínima parcela de tierra para cultivo propio, sus vidas estaban llenas de penurias. Pocos se afanaban para producir alimentos suficientes para sus familias y para cumplir con su señor. Les estaba prohibido marcharse del feudo sin permiso, y para un campesino, la única manera de obtener la libertad era ahorrar el dinero necesario para comprar un lote de tierras, o casándose con una persona libre. En la Europa medieval, más del 90% de la población vivía en el campo y trabajaba la tierra. Los cultivos y la cría del ganado absorbían toda la jornada, los métodos eran anticuados y no muy eficaces.
cultivo alrededor
dividían en tres grandes lotes, según su calidad: aptas para trigo, centeneras y medio centeneras.
se les atribuían
parcelas en cada
lote, de manera que las tierras buenas y malas quedaran equitativamente repartidas. Sembraban y cosechaban sus parcelas propias, pero también ayudaban en los grandes cultivos para arar campos y segar y recoger el heno. Una cosecha mala era una amenaza de hambre para
La comida en la Edad Media variaba, como siempre, con arreglo a sus medios.
Los nobles pudientes podían permitirse
variedad de alimentos, incluyendo los frutos secos, las
almendras y las especias asiáticas, productos muy caros.
comía un
hecho de trigo, centeno o avena, verduras de huerta, y a
veces carne, en especial de cerdo, de sus existencias caseras. ¡Paradojas del destino de los hombres! , Hoy en día a través de quienes estudian la nutrición humana sabemos que dieta por dieta era mucho más saludable la que ingerían los pobres, rica en fibras y vitaminas y pobre en azucares, hidratos de carbono refinados y grasas saturadas.
De los clérigos a los comerciantes
Hablar de oscuridad y luz para referirse al medioevo tiene una inevitable carga de agravio que asumen quienes adoptan la perspectiva iusnaturalista de la historia, pero es una alegoría inevitable a vista de los sucesos considerados. Que el comercio era una actividad execrada por las buenas mentes de la sociedad nos puede parecer inverosímil a esta altura del desarrollo de la economía de mercado. En la era de los shoppings y de los hipermercados, de los Ministerios de Comercio y los tratados de comercio internacional, hablar de la falta de legitimidad de la actividad comercial, más que a un anacronismo risueño nos suena a mentira. Para no abundar en detalles en esta apretada síntesis y como para muestra basta un botón transcribiremos un frase del escritor ingles William Somerset Maugham ( 1874 – 1965 ), quien refiriéndose a un tío clérigo, como prueba irrefutable de sus cualidades de bonhomía , generosidad y apertura mental decía que
Y estamos hablando de una expresión proferida por un individuo que era emblema cultural de su tiempo, y además cuatro siglos después del fin de la Edad media. Es muy interesante ver en forma sucinta la evolución de la actividad comercial y su influencia en la evolución histórica del período que estamos considerando. Como decíamos en el capitulo anterior, rotos los hilos conductores establecidos por los romanos la interrelación entre los distantes territorios del ahora desaparecido imperio había quedado en manos de quienes no tenían otro espacio social para desarrollar su vida. En aquellos años dedicarse al comercio era asumir la peor de las ocupaciones, era una actividad que solo ejercían parias, desplazados, exiliados. Ya los griegos sabían que peor que condenar a muerte a alguien era condenarlo al ostracismo, no había peor destino que alejarse de su pueblo, de su cultura de sus afectos y de su consideración social. Pero al menos quienes sufrían esta condena tenían la remota esperanza de iniciar una nueva historia y reconstruir aunque sea parcialmente el esquema de valores perdido. En cambio los comerciantes ni siquiera tenían esta posibilidad, al estar permanentemente en territorios ajenos, expuestos a toda clase de avatares peligros y humillaciones. Ni siquiera cuando llegaban a las pequeñas ciudades medievales a ejercer sus destrezas mercantiles eran aliviados de esa carga: tenían que acampar extramuros, del otro lado de las defensas, condenados siempre a vivir en peligro. Sin embargo en el transcurso de los siglos, la propia naturaleza de su actividad los hizo ir lentamente conformando lo que finalmente sería el paradigma del modelo social que sucedería al orden medieval: La Riqueza. Mientras los campesinos, generación tras generación solo eran estimulados a producir su subsistencia, carentes de ningún incentivo para acumular, porque
inexorablemente eran expoliados por los señores a los que servían. Mientras tanto los señores feudales permanecían muy entretenidos en ejercer sus privilegios, como los juegos cortesanos o el derecho de pernada. Y en explotar a sus siervos para poder financiar sus ocios y los de sus cortes.
Los comerciantes iban poco a poco generando los excedentes económicos básicamente en forma de metales y piedras preciosas que finalmente le otorgarían el control social.
dramática transformación en la
consideración pública fue que el sostenimiento de los privilegios cortesanos exigía a los señores feudales contar con ejércitos que les permitiesen defenderse de las pretensiones sobre sus territorios de sus vecinos o avanzar ellos mismos sobre tierras y riquezas aledañas a sus feudos. Y para tener ejércitos se necesitaba dinero destinado a
pagar salarios a los soldados mercenarios. Además para entretenerlos en los interregnos de paz, en la ejercitación de sus virtudes militares, practicando las
vistosas artes de la esgrima y la caballería en el ocio cortesano.
para dotarlos de pertrechos,
armaduras, caballería etc. Entonces a la hora de financiarse ¿dónde concurrían los señores feudales a buscar auxilio? Acertó: a las tiendas de los comerciantes que eran los únicos que se ocupaban de las prosaicas y heréticas artes de acumular riquezas. Y las dos partes tenían algo para dar y algo para recibir. Los señores feudales daban privilegios y exclusividades comerciales en los territorios que poseían y recibían el ansiado financiamiento.
Los Mercaderes prestaban recursos financieros y recibían privilegios comerciales que significaban ganancias, en retribución por sus servicios. Las grandes autopistas de la era medieval eran los ríos y los mares, las unidades de transporte que permitían las vías fluviales y marítimas eran significativamente más eficientes que las que posibilitaban las maltrechas carreteras medievales. Además de permitir a través del mar Mediterráneo alcanzar los objetos de supremo deseo de aquella época que eran las exóticas mercaderías que venían de Oriente. Cuando mayor era el porte de las embarcaciones y más eficaces sus sistemas de navegación mayor era la ganancia a alcanzar por sus propietarios. Una pequeña escuna capaz de transportar un par de toneladas en un viaje que le llevaba varias semanas hasta las costas del cercano oriente, rendía menos beneficios que una gran carabela que podía llevar cincuenta veces más carga en la tercera parte del tiempo. Cuando más era la mercadería transportada, y más rápidos los viajes: más ganancias. Esta nueva clase social no tenía prejuicios al respecto, es famosa la alocución de Cristóbal Colón a los Reyes de España reclamándoles fondos para su aventura marina:
( ..... ) xxii “Vosotros sabéis Vuestras Majestades que las
riquezas todo lo pueden, con ellas se compra la dignidad, el
poder, la felicidad e incluso hasta lugares en el cielo
“……… ....
“ que de todas y cualesquiera mercaderías, siquiera sean
perlas, piedras preciosas, oro, plata, especiería y otras
cualesquiera cosas y mercaderías de cualquier especie,
nombre y manera que sean, que se compraren, trocaren,
hallaren, ganaren y hubieren dentro de los límites de dicho
Almirantazgo, que desde ahora Vuestras Altezas hacen
merced al dicho don Cristóbal, y quieren que haya y lleve
para sí la decena parte de todo ello, quitadas las costas
todas que se hicieren en ello, por manera que de lo que
quedare limpio y libre haya y tome la dicha décima parte
para sí mismo, y haga de ello a su voluntad, quedando las
otras nueve partes para Vuestras Altezas”.
en todos los navíos que se armaren para el dicho
trato y negociación, cada y cuando, y cuántas veces se
armaren, que pueda el dicho don Cristóbal Colón si quisiere
contribuir y pagar la ochena parte de todo lo que se gastare
en el armazón, y que también haya y lleve del provecho la
ochena parte de lo que resultare de la tal armada”.
Obviamente detrás del supremo objetivo de obtener riquezas, todas las facilidades que permitían aumentar las cargas y disminuir los tiempos de cada travesía eran bienvenidas. Mientras la Iglesia Católica a través del Santo Oficio obligaba a Galileo a afirmar que la Tierra era el centro del Universo, a los mercaderes les importaba muy poco que la tierra fuera cuadrada, redonda o alargada, lo único que les interesaba era adquirir el conocimiento que les permitiera obtener más riquezas. El conocimiento entonces no solo era buscado por los teólogos que deseaban llegar a la luz divina. La nueva clase social en ascenso, se afanaba por adquirirlo aunque con más prosaicos fines. Un hecho marcante en esta evolución conceptual fue el invento de la imprenta de tipos móviles por parte de Gutemberg a mediados del siglo XV que terminó con el monopolio eclesiástico de las bibliotecas. Hasta entonces los libros se reproducían manualmente en forma artesanal y los únicos que tenían medios, cultura y tiempo para hacerlo eran los monjes. Entonces los monasterios se erigían en eficaces administradores del conocimiento: aquellos libros que contenían información contraria a lo que la iglesia consideraba el orden natural, eran bloqueados al acceso público e incluidos en el Index de los libros prohibidos.
Pero no eran los únicos que se valían del conocimiento para acumular poder: un buen cartógrafo capaz de confeccionar un mapa confiable era más valioso para un
mercader que un Obispo.
conocimientos científicos que se apartaran de los saberes ancestrales, en tanto y en cuanto podrían ser útiles en el
desarrollo de las estrategias comerciales. La imprenta, puso rápidamente los libros al alcance de los laicos, y de muchos a la vez, terminando con el milenario monopolio del conocimiento por parte de la Iglesia.
Esta explosión en la posibilidad
conocimiento y la avidez que tenían los intelectuales por ellos, terminó de un mandoble con lo que quedaba del orden medieval. Los Barones del comercio internacional acumulaban inmensas fortunas que les permitían construir palacios,
tener sus propios ejércitos, multitudes de cortesanos en sus palacios, los artistas mas notables de su tiempo decorándolos y apropiarse de poderes terrenales opacando los modestos privilegios de la mayoría de los señores feudales. Las dinastías comerciales italianas eran tan poderosas que incluso no dudaban, si convenía a sus designios, tomar por asalto instituciones como la Iglesia Católica. Ubicando como Papas miembros de su propia familia caracterizados no precisamente por sus costumbres virtuosas y austeras. De aquellos modestos marginales que eran los primeros mercaderes a estos príncipes del comercio que eran capaces de costearse ejércitos y flotas y construir para su disfrute ciudades maravillosas como Venecia habían transcurrido más de mil años. Pero seguramente ellos consideraban había valido la
Max Weber xxiii en su monumental obra sobre la ética protestante nos ilustra magistralmente sobre el ascenso y la consagración de esta nueva clase social.
precapitalista se plantea esto, concebido
precisamente de manera tan increíble y misteriosa,
como sucia e indigna.
El hecho de que alguien deje transcurrir su
existencia trabajando con el pensamiento fijo en
descender un día a la tumba con todo su dinero,
únicamente puede explicarse como resultado de
perversos instintos, de la auri sacra fames. En la
actualidad, debido a la existencia de nuestras
instituciones políticas, civiles y comerciales, con las
normas industriales y con la estructura propia de
nuestra economía, tendría explicación este
“espíritu” del capitalismo, como consecuencia de la
adaptación, conforme ya lo hemos señalado.
Esta entrega a la “profesión” con afán de
enriquecimiento es necesario al orden económico
capitalista: él requiere de esta especie de
comportamiento para con los bienes externos, de
tal manera afín a dicha estructura, tan íntimamente
ligado a las condiciones del éxito en la contienda
económica tras la subsistencia, que ya es
inconcebible no tomar en cuenta, actualmente, la
necesaria conexión entre esa conducta práctica
“crematística” y una específica “idea unitaria del
mundo”. Ante todo, ya no es necesario tomar como punto de apoyo la aprobación de un poder religioso, y juzga todo influjo perceptible sobre la vida económica de las normas eclesiásticas o del Estado, como un impedimento. La “concepción del mundo” marcha determinada por la suerte de los intereses político-comerciales y sociales……. Y de igual modo como pudo romper las cadenas que lo sujetaban a las viejas formas de la constitución económica del medioevo, apoyado en el poder incipiente del Estado moderno, así pudo haber ocurrido (diremos de paso) en sus relaciones con los poderes eclesiásticos…………. En este caso habría sido del todo imposible una doctrina “ética”, como la de Benjamín Franklin. Los capitalistas leales a la tradición eclesiástica eran en su actividad un tanto in diferentes a la ética en el mejor de los casos, un tanto aceptables, si bien arriesgaban, de manera concluyente, el logro de la bienaventuranza, ya que podía inducir, de un momento a otro, al conflicto con el veto eclesiástico del préstamo a interés: como queda comprobado, por fuentes fidedignas, que cuantiosas sumas eran transferidas, a la muerte de las personas ricas (como “dinero de conciencia”), a la instituciones eclesiásticas, salvo determinados casos en que pasaban a los antiguos deudores en calidad de “usura” injustamente ejercida con ellos.
la ética medieval
que condenaba la
acumulación de riquezas como móvil de la existencia no era suficiente para las nuevas clases entronizadas en el control social. La historia de la organización social humana nos muestra que cuando un nuevo grupo social se encarama en
su cúspide
los mandatos esenciales que
cumplir, el primero: legitimar su autoridad con una construcción filosófica que lo valide y el segundo: el diseño de mecanismos que lo reproduzcan y perpetúen.
Para los Barones del
comercio entronizados en el
poder en esta Nueva Era se hizo entonces necesario la
inauguración de un nuevo discurso social que legitimáse sus instrumentos de ascenso social y de control político.
Los límites de la concepción católica
establecida por los sabios Tomistas, se hacen evidentes. Aseveraciones como: Nummus non parit Nummus o sea El dinero no engendra dinero establecidas por el
discurso Aristotélico – Tomista, son absolutamente incómodas para los nuevos poderosos, y además han perdido consenso en general en la sociedad.
La codicia se ha instalado y vino para quedarse.
nadie esta dispuesto a aceptar
doctrina que
condene la tasa de interés. Una nueva concepción se asoma en el horizonte:
hacer dinero y acumular riquezas ahora no es pecado. Muy por el contrario el progreso económico individual implica necesariamente el progreso del conjunto, la prosperidad económica significa colaboración con el plan divino, la ética individualista se instala en el discurso religioso Salva tú Alma es el nuevo mandato que reemplaza el originario Amaos los Unos a los Otros. Instalando la ética del individualismo a ultranza, aún en lo más íntimo del discurso religioso. Pero esta reelaboración conceptual necesariamente
implica una ruptura y también nuevos profetas. El Cisma Protestante parte en dos el universo Cristiano y un nuevo pastor inicia el camino de la satisfacción ética a las nuevas clases sociales: Lutero.
Aunque es el Calvinismo con su doctrina
predestinación y la consiguiente interpretación del éxito económico como garantía de la gracia divina, la doctrina
que termina de instalar la nueva moral.
Que es rápidamente llevada a la cúspide por quienes encaran los nuevos paradigmas.
es Benjamín
Franklin, que
nacido casi un siglo antes que A.Smith publica su tratado sobre el origen de la prosperidad de los pueblos proponiendo mucho antes que Alfred Marshall los valores que serían las verdades reveladas del nuevo evangelio
social: el tiempo es dinero, el crédito es dinero, el dinero es fértil y reproductivo.
¡Cuanto había cambiado el mundo!
social se fundaba en los antivalores del mundo medieval, y Franklin no solo ya no corría el riesgo de terminar sus días en una hoguera sino que era el modelo a imitar por millones de adoradores de los nuevos becerros de oro
El mercantilismo como “doctrina”
Finalmente la ética del lucro, y la riqueza se imponen como paradigma social. Los mercaderes avanzan a partir de su control sobre los bienes, imponiendo sus criterios a toda la sociedad, su influencia pasa a ser tan determinante que sus valores, sin serlo porque solo son intereses en movimiento, se imponen con la fuerza de una doctrina filosófica. El mercantilismo pasa a ser El Mercantilismo, a pesar de ser una doctrina sin profetas ni propuestas filosóficas. El pragmatismo se apodera del criterio colectivo.
Lo útil y apreciado para la sociedad es lo útil y apreciado para el individuo, la posesión de riquezas es el objeto de la vida de las personas y por ende el objeto del Estado es la promoción de las acciones que promueven el incremento de su propia riqueza. Acumular oro, plata y otros metales preciosos pasa a ser la motivación de los individuos.
En primer lugar, a través
del mecanismo que hace
ricas a la personas, o sea el comercio, el Estado debe promover las exportaciones de bienes a cambio de monedas
y metales preciosos, y debe restringir la compra en el extranjero que signifique la salida de los mismos.
El proteccionismo pasa a ser la doctrina de aceptación general, el sentido práctico inescrupuloso y cínico, el método. Y el Maquiavelismo, xxiv la doctrina a seguir para quien desee tener éxito y poder. Simultáneamente, el conocimiento y la innovación pasan a ser considerados prioritarios por quienes en ellos ven una vía que facilita el enriquecimiento. Los grandes mercaderes se transforman en mecenas de inventores y artistas de toda clase, la creación florece, la actividad artística también, la vida dispendiosa, la sensualidad de las costumbres y la pérdida de respeto a los valores religiosos que durante un milenio habían gobernado la conducta social. Nunca tan certera la observación de A. Smith, cuando decía que la riqueza solo sirve para comprar objetos que permiten demostrar que se la posee, y nada más que eso. Los Estados Nacionales, se van consolidando por las políticas de frontera cerrada impulsadas por el Mercantilismo, se lanzan a la caza de riquezas por todo el mundo, sin reparar los medios. El Colonialismo y el saqueo de territorios ultramarinos se establecen como practicas apropiadas y legitimas para las naciones. Los estados europeos, compiten entre si para apropiarse de la riqueza de pueblos allende los mares a los que expropian brutalmente, primero de sus stocks de riqueza y luego, esclavizando sus habitantes, los ponen a roer las entrañas del subsuelo para extraer los metales que todavía no ha sido explotados. Incluso se roban entre si saqueándose mutuamente sin ningún escrúpulo las flotas que traen los tesoros de allende los mares Civilizaciones enteras son arrasadas, culturas destruidas, pueblos esclavizados y el tráfico de hombres se hace una práctica corriente en nombre del objeto supremo de la
acción del Estado, que es la acumulación de riquezas a cualquier precio. Aldo Ferrer estima en su Historia de la Economía Argentina, que en el primer siglo de la colonización de América, la población indígena de este continente disminuyó de 60.000.000 de individuos a 6.000.000 semejante holocausto es muestra cabal de los valores impulsados por quienes propiciaban el nuevo orden mundial. Las grandes naciones europeas se repartieron impúdicamente el mundo, estableciendo un tráfico marítimo intenso para llevar las riquezas expoliadas. Compitiendo brutalmente entre sí y habilitando formalmente prácticas descarnadas. Los Corsarios xxv pasan a ser agentes del estado. Esta actividad que había estado presente desde muy antiguo en la historia florece explosivamente después del siglo XV al amparo de las teorías Mercantilistas y la avidez de los monarcas europeos por las riquezas extraídas por las naciones colonialistas de lo que se conoce genéricamente como las Indias. La historia de América comienza con esta acción expoliadora, civilizaciones milenarias y ejemplares son devastadas por la codicia brutal de los conquistadores, que de un solo golpe destruyen sociedades ancestrales, organizadas, que cobijan millones de personas al amparo de culturas decantadas y complejas. La brutalidad de sus actos está amparada no solo por el pragmatismo, sino también por una pretendida acción civilizadora en nombre de los valores de la cultura Europea. Encabezando las flotas expoliadoras vienen sacerdotes encargados de difundir los valores de la doctrina Cristiana, y la religión ofrece explicaciones oportunas para estas acciones de conquista. Pero cuando estos mismos sacerdotes, en el ejercicio de su acción evangelizadora, dificultan los planes económicos de los conquistadores, son impiadosamente sacados del medio, como lo ilustra la suerte de la Compañía
de Jesús en Sudamérica que fue expulsada en el siglo XVIII, porque por su evangelización, los indígenas dejaban de ser presa fácil de los esclavistas portugueses que los trataban como una mercancía más. Las doctrinas mercantilistas tienen importancia capital para nuestra región, el Virreinato del Río de la Plata, y bajo sus enunciados es que se escriben los primeros tres siglos
de nuestra historia. Si establecemos una correlación temporal entre las doctrinas económicas y los acontecimientos de las colonias, encontraremos un acople perfecto y explicación clara a nuestros orígenes. Si seguimos esta correspondencia hasta nuestros días veremos explicados un sinnúmero de los interrogantes que a veces nos desvelan cuando hacemos el inventario de nuestras penurias pasadas y presentes. Es la era del Mercantilismo la incubadora intelectual y “moral” en la que se desarrolla el espíritu del capitalismo moderno. Es la escuela donde se adiestran los aventureros inescrupulosos del mundo de los negocios que varios siglos más tarde se harán cargo de la historia por todos conocida. En la segunda mitad del siglo XX, cuando la financiarización global reemplaza el espíritu emprendedor de los primeros industriales que hacen girar y reproducir la maquina de la producción, tras el objeto de la obtención de ganancias, por el de la especulación financiera estéril, que termina por apropiarse de todos los activos, a través de las manipulaciones financieras, entronizadas por las doctrina monetarista. Pareciera, como afirmaba Marx que en cada período histórico se gesta su sucesor basado en las antípodas de las concepciones vigentes en él. A un mundo signado por la subordinación de lo económico a lo espiritual como se promueve en la Edad Media, le sucede un mundo de un materialismo descarnado y rapaz en la era moderna.
Al amparo de las nuevas fortunas acumuladas por los mercaderes, se construyen fabulosos palacios, donde excelsos artistas, al servicio de los nuevos poderosos, crean maravillosas obras de arte, en el período conocido como el Renacimiento. La Iglesia no es ajena a esta exhibición dispendiosa y obscena de riqueza y poder terrenal y los Papas compiten en la exhibición de lujo poderío temporal, el mecenazgo de artistas y cantidad de amantes mal que le pese a los exegetas del catolicismo. La creación deja de ser estigmatizada y florecen los inventores, pensadores y científicos al amparo de los nuevos vientos de irreverencia y libertad. En Francia los grandes señores feudales, los más ricos de Europa por ser propietarios de las tierras más fértiles del continente, tienen tanto poder económico que son convocados por los reyes a vivir a Versalles porque teniéndolos reunidos en un solo lugar era la única forma de controlarlos y evitar complots que pusieran en peligro sus dinastías. Al amparo de estas intrigas palaciegas se desarrolla la vida cortesana más abusiva y estéril de la historia de occidente la de los Orleáns que finalmente en palacio exhiben un estilo de vida absurdamente fastuoso que provoca la Revolución Francesa, cuando la sociedad entera estalla en rebeldía y termina drásticamente con el feudalismo en Francia. En Inglaterra, mientras tanto, otro proceso se viene desarrollando a partir de la declinación económica de los terratenientes que los obliga en el afán de conservar sus fundos a permitir que sus descendientes contraigan enlace con la nueva clase: los mercaderes, produciendo finalmente una transición de la sociedad feudal a la mercantil e industrial en forma mucho menos cruenta que le permite a Inglaterra por el siglo siguiente liderar las potencias coloniales, al no sufrir los desgarros de guerras civiles.
Los economistas cuyas ideas abordaremos son individuos fascinantes, con vidas curiosas y personalidades con aristas que de conocerlas nos resultarán inolvidables. Valga esta pequeña digresión antes de introducirnos en tema para acreditar lo dicho. Arrancaremos por una personalidad insigne de la Francia del sigo XVIII, un médico cirujano, el más prestigioso de todos: a sus cuarenta años fue designado Secretario Perpetuo de la Academia de Cirugía, y pasó a ser Cirujano del Rey.
protectora, nada menos que Jeanne-Antoinette Poisson, marquesa de Pompadour, conocida como Madame de Pompadour, famosa cortesana francesa, la amante más célebre e influyente de Luis XV, Además le otorgó título nobiliario. Honores que Quesnay disfrutaba al igual que la vida en
palacio, miembro como era de una tradicional familia terrateniente.
riquísimos nobles franceses, para controlarlos organizó en Versalles la residencia obligada de todos ellos y para entretenerlos era anfitrión de una secuencia interminable de eventos tan fastuosos como disparatados e inútiles. Quesnay disfrutaba plenamente esta vida de intrigas y conspiración aprovechando el tiempo para desarrollar su
segunda pasión: desentrañar los misterios del funcionamiento de la sociedad. Por formación nos legó una lectura de los fenómenos sociales desde la fisiología, comparando el funcionamiento social con el de los organismos vivos. La sangre eran los bienes que circulan por la economía, el cerebro la clase dirigente y asi hasta el detalle. Pero su visión no se agotó en esta analogía, sino que a partir de ella creó un instrumento de gran utilidad cuya potencialidad recién se pudo desarrollar completamente con el arribo de la cibernética en el siglo XX, la tabla de insumo- producto: Le tableau Economique. Quesnay advirtió que en la vida económica todos los sectores estaban directa o indirectamente vinculados entre sí y que resolviendo esta gigantesca ecuación se podía prever los cambios en toda la economía producidos por cada una de sus variables individuales. Doscientos años después, el economista ruso (posteriormente nacionalizado estadounidense) Wassily Leontief desarrolló un modelo muy útil para estimar los niveles productivos sectoriales y las relaciones intersectoriales, inspirándose en el famoso esquema propuesto por Quesnay en su Tableau Economique. El método imput-output permite una aproximación empírica de las interrelaciones existentes entre los distintos sectores en que puede dividirse una economía. Quesnay asimismo encarnaba otras paradojas, desde su visión aristocrática de la sociedad sostenía la perspectiva del valor que le permitiría un siglo después a Marx proponer la revolución proletaria. Y pretendía dar sostén filosófico al mundo al que él pertenecía, el de los aristócratas terratenientes, afirmando que el único sector que verdaderamente creaba bienes era la agricultura, siendo los otros meros manipuladores y transformadores de materia prima. Los abusos en la apropiación del excedente social por parte de los nobles franceses que dilapidaban sus enormes
fortunas en una vida estéril y dispendiosa mientras que los siervos de sus feudos eran sometidos a una creciente miseria y abusos para sostener los excesos de aquello terminó
colapsando la sociedad francesa al provocar las revolución homónima que dio por tierra el universo de relaciones sociales que daban sustento a las ideas de Quesnay.
análisis, generalmente los conceptos de un período son sucedidos por sus opuestos en el siguiente.
primario de los Mercantilistas es sucedido por una doctrina
mucho más elaborada que surge en la Francia
inspirada en los valores
terrateniente. Al precepto de los mercantilistas que establece que la riqueza de un pueblo es la acumulación de dinero, oponen uno mucho más elaborado. Dicen los Fisiócratas que lo único que verdaderamente genera riqueza en forma efectiva es la
tierra, que multiplica los frutos, a diferencia del dinero y los
metales preciosos que en si son estériles
reproducen por si mismos como las simientes en el campo. Llaman a las actividades industrial y comercial, y a los trabajadores en ella ocupados “la clase estéril” porque
no reproducen los bienes sino que simplemente
transforman. Por supuesto que semejante discurso encuentra su andamiaje en los poderosísimos señores feudales franceses,
los dueños de las tierras más productivas de Europa, que aceptan más que gustosos esta doctrina filosófica que los encumbra en el sitial social de privilegio. Paradójicamente el principal mentor de esta doctrina
un terrateniente sino
cirujano de
Francia, Secretario vitalicio de la Academia de Cirugía de Francia y economista por afición. François Quesnay, tal es su nombre, en sus ratos de ocio como cirujano impulsa el desarrollo de esta escuela a la que se llama fisiocracia porque desde su visión de médico asimila el funcionamiento social al de un organismo humano. Hay vías de comunicación, ríos y caminos que son las arterias y venas, hay músculos que son su fuerza trabajadora, hay inteligencia que es su clase dirigente y por sobre todo la circulación de bienes por toda la economía a la que equipara con la circulación de la sangre. El despotismo de los Luises hace que Quesnay deba abandonar su carrera como medico de academia y transformarse en médico de la corte por exigencias de la más famosa cortesana imperial, madame de Pompadeur, que lo adopta como médico personal y lo obliga a vivir en palacio. Esta circunstancia permite a Quesnay disponer de tiempo libre para dedicarse a su afición por la economía. Anticipándose a Smith, sostenía que el principio que daba consistencia y orden a la sociedad era el individualismo. El secreto de la sociedad bien ordenada estaba, para Quesnay, en que todos trabajaran para los demás pensando lo hacían para si. La frase laissez faire, laissez passer, la apuntaron los fisiócratas en el fortalecimiento de su concepción ideológica. A esta altura de la descripción de sus ideas es casi redundante decir que tenían una visión de la organización económica centrada en la propiedad privada absoluta. Quesnay se reía de aquellos que sostenían que todos los hombres tienen derechos sobre las cosas diciendo que era como decir que todos los pájaros tienen derecho sobre todos los insectos. Adhería a la concepción iusnaturalista de la existencia de un orden natural de ocurrencia de las cosas,
que por supuesto implicaba su escala de valores y sostenía que el derecho positivo debía ajustarse a estos para que la sociedad se resolviera en armonía. Probablemente uno de los legados más importantes de Quesnay fue una consecuencia de su concepción acerca del funcionamiento “orgánico” de la sociedad. Para ejemplificar su idea que la circulación de bienes dentro de la economía se asemejaba a la circulación de la sangre en el cuerpo humano diseñó un esquema al que llamó Le Tableau Economique. Una tabla de doble entrada, que mostraba la forma en que se trasladaban de un sector a otro las materias primas y bienes en general conformando el conjunto de la riqueza. Esta fantástica idea fue desarrollada en el siglo XX por el economista ruso-norteamericano Wassily Leontief (1906 - 1999), que a través de el esquema de imput-output desarrolló su famosa Tabla de Insumos Producto que se ha transformado en una herramienta imprescindible del análisis económico moderno. Una de las primeras consecuencias formidables de la aplicación de este instrumento es la conocida paradoja de Leontief, que le permitió demostrar a través de su análisis de la economía norteamericana con este instrumento, que las exportaciones de Estados Unidos (en 1953) no eran capital intensivas como todos creían sino por el contrario mano de obra intensiva. También esta herramienta de análisis, hoy conocida genéricamente como Tabla de Insumo – Producto a permitido en nuestro país al Dr. Héctor Sejenovich diseñar una Tabla de Insumo Producto de la Naturaleza, donde por primera vez se ponderan económicamente los activos naturales utilizados hasta ahora gratuitamente por los procesos industriales, con las nefastas consecuencias para el ambiente que la sociedad está rápidamente comenzando a advertir. Sobre este punto nos extenderemos más adelante.
i Economista sueco, obtuvo el Premio Nóbel de Economía en 1974, por sus análisis de la interdependencia de los fenómenos económicos, sociales e institucionales.
ii El tratado escrito por Adam Smith es considerado el inicio de la Economía Política
iii Alfred Marshall 1842-1924, se lo considera el fundador de la Escuela
Neoclásica, propone que en el centro de la Teoría Económica debe ser
colocado el Dinero en sustitución de la Teoría del Valor.
iv Jeremy Bentham 1748-1832 Influyente economista fundador del
Utilitarismo y descubridor del concepto de Utilidad marginal.
v Francis Ysidro Edgeworth 1845-1926 Introduce una visión de la economía
basada en la utilización de la matemáticas, tratando de diseñar funciones
capaces de medir la utilidad tal la concebía Bentham.
vi Stephen William Hawking - 8/ 01/ 1942 – probablemente el más célebre
Físico de la actualidad
vii Newton Isaac 1643 – 1727 uno de los más grandes científicos de la historia,
matemático Ingles, autor entre otras de la Teoría de la Gravitación Universal.
viii Jean Baptiste Say
postuló una “Ley” económica que deslumbró a sus
contemporáneos y que aún hoy tiene admiradores: que la sola producción de
la oferta genera su propia demanda.
ix JOSEPH ALOIS SCHUMPETER,1883-1950. Historia del
Análisis Económico ED. Aguilar 1976
x Apelativo con el que se denominaba a los estudiosos de entonces que
abarcaban simultáneamente muchas ramas del saber. A.Smith por ejemplo era
profesor de Filosofía Moral, que en ese entonces incluía en su campo intereses
tan diversos como El Derecho y la Astrofísica
xii JENOFONTE, Ciropedia, libro I, 2-3, introducción, traducción y notas de
Ana Vegas Sansalvador, biblioteca clásica Gredos Nº 108, Madrid
1987Político, Filósofo, Historiador y Militar Griego, entre sus obras se
destacan las Helénicas, la Anábasis y el Agesilao Memorables, el Banquete y
la Apología de Sócrates.la Ciropedia, Hierón, el Estado de los lacedemonios,
los Ingresos, El Hipárquico, Sobre la Equitación, el Cinegético, el
xiii Op. citada
xiv CIROPEDIA (ó Educación de Ciro), obra escrita por Aristófanes, cuando a
los treinta años, se alistó como oficial de un ejercito de mercenarios Griegos,
al servicio de Ciro el joven, Príncipe de Persia, en sus luchas por el control de
esa nación
xv FRANCOISE QUENASY (1694-1774), eminente cirujano Francés, que por
avatares que luego consideraremos se dedicó a la Economía, fundando la
escuela Fisiocrática, siendo uno de los mentores más destacados de Adam
Smith. Para los fisiócratas la única fuente de riqueza real era el producto neto
el cual se derivaba de un excedente exclusivo de la agricultura, alegando que
las manufacturas eran estériles
xvi Tratado filosófico escrito por Platón, en el que propone, lo que el considera
debería ser la sociedad ideal.
xvii SANTO TOMÁS DE AQUINO, 1225-1274, el mayor filósofo de la
xviii GLAUCO TOZZÍ Op.Cit. Cap. IV Pág. 67
xix THOMÁS ROBERT MALTHUS, 1766-1834 economista Inglés, que
luego analizaremos, en su Ensayo sobre elelelel principio
principio dededede lalalala población
población, daba cuenta de
preocupaciones similares.
xx Antes que economista, Adam Smith, era Filósofo Moral, disciplina que en
su época abarcaba la Economía, junto con la Teología Natural, la
Jurisprudencia y la Moral, y su teoría económica deviene de su concepción del
hombre y la sociedad, expuesta en su primera obra, Teoría
Teoría dededede los Sentimientos
xxi Escritor Italiano 1896-1957 en su novela Il Gatopardo
xxii HEILBRONER Robert L. Vida y Obra de los Grandes economistas ED.
Aguilar 1977
xxiii Maximilian Weber 1864 – 1920 sociólogo alemán,. Su obra más
reconocida es La Ética Protestante y el espíritu del Capitalismo
xxiv Nicolás Maquiavelo 1469-1527 Intelectual emblemático del
Renacimiento Italiano, que escribe un tratado El Príncipe donde describe con
descarado cinismo las prácticas que debe adoptar el gobernante para preservar
y acrecentar su poder, fuera de toda consideración ética y moral
xxv Individuos que se dedican a robar los barcos mercantes de otros estados en
beneficio de los propios, gozaban de reconocimiento oficial y eran amparados
por el incipiente Derecho Internacional
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