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Timestamp: 2018-12-15 08:02:48+00:00

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Civil-Notarías-2015-Depósito y aleatorios
por ellv el Jue 27 Sep 2018 - 21:13
(Civil-Notarías-2015)	TEMA SETENTA Y OCHO
Programa: El depósito: concepto, clases e idea de su régimen legal. Concepto de los contratos aleatorios. La renta vitalicia. El contrato de alimentos.
EL DEPÓSITO: CONCEPTO, CLASES E IDEA DE SU RÉGIMEN LEGAL.
I.- El depósito.
Según el a. 1758: “Se constituye el depósito desde que uno recibe la cosa ajena con la obligación de guardarla y restituirla.”
Sus notas esenciales son, pues:
-.- La entrega de una cosa.
-.- Y la finalidad estricta de custodia.
2º-) Caracteres.
a-) Negocio real. La mayoría de la doctrina considera que el depósito es un negocio real, ya que sólo surge a la vida en el momento en que el depositario recibe la cosa que ha de custodiar.
Pero algunos autores, como JORDANO-BAREA, admiten la eficacia del contrato consensual de depósito, en cuya virtud una persona se obliga a entregar a otra una cosa para su custodia.
b-) Gratuito. Pues conforme al a. 1760: “El depósito es un contrato gratuito, salvo pacto en contrario.”
c-) Unilateral o bilateral. Si admitimos el depósito consensual será bilateral. Tratándose del depósito real será unilateral si es gratuito, y bilateral si es retribuido.
3º-) Naturaleza.
El código francés, partiendo de la base de que hay depósitos que no tienen naturaleza contractual, lo consideró como un acto, pero no como un contrato.
Lo mismo consideró el primitivo código español de 1851; y el actual no entra en la polémica, pues si bien no emplea la palabra acto, tampoco utiliza la de contrato.
La doctrina está dividida:
-.- Algunos consideran que en el depósito siempre hay un concurso de voluntades, y siempre hay un contrato, aunque en el judicial la voluntad del depositante está suplida por el juez.
-.- Mientras que otros consideran que no tienen naturaleza contractual, ni el depósito legal ni el secuestro.
II.- Clases.
1º-) Por la legislación.
Puede ser civil o administrativo. Según el a. 303 CdC: “Para que el depósito sea mercantil se requiere:
-.- 1º.- Que el depositario, al menos, sea comerciante.
-.- 2º.- Que las cosas depositadas sean objeto de comercio.
-.- 3º.- Que depósito constituya por sí una operación mercantil o se haga como causa o consecuencia de operaciones mercantiles.”
2º.-) Por el objeto.
-.- Regular si hay que devolver la misma cosa depositada.
-.- Irregular si hay que devolver otro tanto de la misma especie y calidad.
La doctrina discute la naturaleza del depósito irregular:
-.- Identificándolo con el préstamo mútuo.
-.- Considerándolo como un auténtico depósito.
-.- O afirmando que se trata de un negocio jurídico especial.
Ni el CC en su a. 1768 (que luego veremos), ni la jurisprudencia del TS, admiten la existencia del depósito indistinto.
3º-) Por la causa de su constitución.
Puede ser judicial o extrajudicial.
a-) Depósito judicial. Según el a. 1785: “El depósito judicial o secuestro tiene lugar cuando se decreta el embargo o aseguramiento de bienes litigiososos.” Y el CC lo regula así:
-.- “El secuestro puede tener por objeto así los bienes muebles como los inmuebles.” (a. 1786).
-.- “El depositario de los bienes u objetos secuestrados no puede quedar libre de su obligación hasta que se termine la controversia que lo motivó, a no ser que el Juez lo ordenare por consentir en ello todos los interesados o por otra causa legítima.” (a. 1788).
-.- “El depositario de bienes secuestrados está obligado a cumplir respecto de ellos todas las obligaciones de un buen padre de familia.” (a. 1788).
-.- •En lo que no se hallare dispuesto en este Código, el secuestro judicial se regirá por las disposiciones de la Ley de Enjuiciamiento Civil.” A. 1789).
b-) Depósito necesario. Según el a. 1781: “Es necesario el depósito:
-.- 1º.- Cuando se hace en cumplimiento de una obligación legal; y entonces se rige por las disposiciones de la ley que la establezca.” Y en su defecto por las del depósito voluntario.
-.- 2ª.- Cuando tiene lugar con ocasión de alguna calamidad, como incendio, ruina, saque, naufragio u otras semejantes” Es el conocido como depósito miserable y se regirá por las reglas del voluntario.
-.- 3º.- “El de los efectos introducidos por los viajeros en las fondas y mesones.”
Y según los a. 1783 y 1764:
-.- “Los fondistas o mesoneros responden de ellos como tales depositarios, con tal que se hubiese dado conocimiento a los mismos, o a sus dependientes, de los objetos introducidos en su casa, y que los viajeros, por su parte, observen las prevenciones que dichos posaderos o sus sustitutos les hubiesen hecho sobre cuidado y vigilancia de los efectos.”
-.- Esta responsabilidad, “…comprende los daños hechos en los efectos de los viajeros, tanto por los criados o dependientes de los fondistas o mesoneros, como por los extraños; pero no los que provengan de robo a mano armada, o sean ocasionados por otro suceso de fuerza mayor.”
III. Depósito voluntario. Idea de su régimen legal.
Según el a. 1763: “Depósito voluntario es aquél en que se hace la entrega por la voluntad del depositante. También puede realizarse el depósito por dos o más personas, que se crean con derecho a la cosa depositada, en un tercero, que hará la entrega en su caso a la que corresponda.”
2º-) Constitución.
a-) Elementos personales. No se exige capacidad especial para el depósito. Ni tan siquiera hace falta ser propietario de la cosa para constituirlo. Incluso el CC prevé la posibilidad de alguna parte carezca de capacidad de obrar y establece en sus a. 1764 y 1765 que:
-.- “Si una persona capaz de contratar acepta el depósito hecho por otra incapaz, queda sujeta a todas las obligaciones del depositario y puede ser obligado a la devolución por el tutor, curador o administrador de la persona que hizo el depósito, o por esta misma, si llega a tener capacidad.”
-.- “Si el depósito ha sido hecho por una persona capaz en otra que no lo es, sólo tendrá el depositante acción para reivindicar la cosa depositada mientras exista en poder del depositario, o a que éste le abone la cantidad en que se hubiese enriquecido con la cosa o con el precio.”
b-) Elementos reales. Conforme al a. 1761: “Sólo pueden ser objeto del depósito las cosas muebles.” Pero ya hemos visto que el secuestro también puede ser de bienes inmuebles.
La doctrina exige que los muebles sean corporales, puesto que los derechos no son susceptibles de custodia en sentido material y tangible.
c-) Elementos formales. No se exige ninguna formalidad especial. La legislación notarial exige que los depósitos que acepten voluntariamente los notarios de objetos, valores, documentos o cantidades que sus clientes les confíen, deben constar en acta.
3º-) Obligaciones del depositante.
El depositante está obligado a pagar retribución, pero sólo si así se ha convenido.
Además, según el a. 1779: “El depositante está obligado a reembolsar al depositario los gastos que haya hecho para la conservación de la cosa depositada y a indemnizarle de todos los perjuicios que se le hayan seguido del depósito.”
E indica el 1780 que: “El depositario puede retener en prenda la cosa depositada hasta el completo pago de lo que se le debe por razón del depósito.”
4º-) Obligaciones del depositario.
a-) Conservación. Según el a. 1766: “El depositario está obligado a guardar la cosa…” Además debe también custodiariala con la diligencia de un buen padre de familia.
b-) A no servirse de la cosa. Según el a. 1767: “El depositario no puede servirse de la cosa depositada sin permiso expreso del depositante. En caso contrario responderá de los años y perjuicios.”
Y añade el a. 1768 que: “Cuando el depositario tiene permiso para servirse o usar de la cosa depositada, el contrato pierde el concepto de depósito y se convierte en préstamo o comodato. El permiso no se presume, debiendo probarse su existencia.”
c-) Responsabilidad del depositario. Se regirá por las reglas generales de las obligaciones (1766).
d-) Restitución de la cosa. El depositario está obligado a restituir la cosa cuando le sea pedida.
A quién se restituye: La restitución debe hacerse:
-.- Al depositante o a sus causahabientes.
-.- A la persona designada en el contrato.
-.- “Cuando el depositante pierde, después de hacer el depósito, su capacidad para contratar, no puede devolverse el depósito sino a los que tengan la administración de sus bienes y derechos.” ( a. 1773).
-.- “El depositario no puede exigir que el depositante pruebe ser propietario de la cosa depositada. Sin embargo, si llega a descubrir que la cosa ha sido hurtada y quién es su verdadero dueño, debe hacer sabe a éste su depósito.
Si el dueño, a pesar de esto, no reclama en el término de un mes, quedará libre de toda responsabilidad el depositario, devolviendo la cosa depositada a aquél de quien la recibió.” (1771).
-.- “Cuando sean dos o más los depositantes, si no fueren solidarios y la cosa admitiera división, no podrá pedir cada uno de ellos más que su parte. Cuando haya solidaridad, o la cosa no admita dvisión, regirá lo dispuesto en los a. 1141 y 1142 de este código.” (a. 1772).
Qué hay que restituir. Ha de ser devuelta la misma cosa depositada. Y según el a. 1769: “Cuando la cosa depositada sea entregada cerrada y sellada, debe restituirla el depositario en la misma forma, y responderá de los daños y perjuicios si hubiese sido forzado el sello o cerradura por su culta.
En cuanto al valor de los depositado, cuando la fuerza sea imputable al depositario, se estará a la declaración del depositante, a no resultar prueba en contrario.”
Y consistiendo el depósito en dinero, conforme al a. 1724 el depositario deberá intereses de las cantidades que aplicó a usos propios.
Ahora bien, en casos especiales establece el CC que:
-.- “El depositario que por fuerza mayor hubiese perdido la cosa depositada y recibida otra en su lugar estará obligado a entregar ésta al depositante” (a. 1777).
-.- “El heredero del depositante que de buena fe haya vendió la cosa que ignoraba ser depositada, sólo está obligado a restituir el precio que hubiese recibido o ceder sus acciones contra el comprador en el caso de que no se le haya pagado el precio”. (A. 1778).
Lugar de restitución. Según el 1774: “Cuando al hacerse el depósito se designó lugar para la devolución, el depositario debe llevar a él la cosa depositada; pero los gastos que ocasione la traslación serán de cargo del depositante.
No habiéndose designado lugar para la devolución, deberá ésta hacerse en el que se halle la cosa depositada, aunque no sea el mismo en que se hizo el depósito, con tal que no haya intervenido malicia de parte del depositario.”
Tiempo de la restitución. Conforme al a. 1775: “El depósito debe ser restituido al depositante cuando lo reclame, aunque en el contrato se haya fijado un plazo o tiempo determinado para la constitución.
Esta disposición no tendrá lugar cuando judicialmente haya sido embargado el depósito en poder del depositario, o se haya notificado a éste la oposición de un tercero a la restitución o traslación de la cosa depositada.”
Pero según el a. 1776: “El depositario que tenga justos motivos para no conservar el depósito podrá aun antes del término designado, restituirlo al depositante, y si éste lo resiste, podrá obtener del Juez su consignación.”
5º-) Extinción del depósito.
Además de las causas generales de extinción de los contratos, puede tener lugar:
-.- Por la reclamación del depositante.
-.- Y por la renuncia del depositario.
CONCEPTO DE LOS CONTRATOS ALEATORIOS.
Según el a. 1790: “Por el contrato aleatorio, una de las partes o ambas recíprocamente se obligan a dar o hacer alguna cosa en equivalencia de lo que la otra parte ha de dar o hacer para el caso de un acontecimiento incierto o que ha de ocurrir en tiempo indeterminado.”
La doctrina critica este precepto porque no diferencia claramente entre la incertidumbre que se produce en estos contratos, y la que se deriva de los condicionados, estimando en general que:
-.- En el contrato condicionado, las obligaciones de las partes surgen o cesan con el cumplimiento o incumplimiento de la condición.
-.- El contrato aleatorio, por el contrario es un contrato puro, aunque se ignore quién estará obligado, o la duración o la cuantía de la prestación.
1º-) Atendiendo al 1790.
Parece distinguir entre:
-.- Los que dependen de un suceso incierto.
-.- Y los que dependen de un suceso cierto, aunque se ignore cuándo ha de ocurrir.
2º-) Atendiendo a su finalidad.
-.- Los que responden a la idea de previsión como el seguro.
-.- Y los que responden a la idea de riesgo, como juego y apuesta.
3º-) Atendiendo a su tipicidad.
-.- Típicos, que son los regulados en el CC, y otros como el préstamo a la gruesa y el salvamento marítimo. Después examinaremos la renta vitalicia y el contrato de alimentos o vitalicio.
-.- Y atípicos, que carecen de regulación, como:
-.- La compraventa de esperanza o de cosa esperada.
-.- La compraventa de usufructo o con reserva de usufructo.
-.- El violario.
-.- Las sociedades tontinas, en las que la porción de los fallecidos acrece a los sobrevivientes, etc.
III. Contrato de seguro.
Se trata de un contrato por el cual una de las partes, llamada asegurador, se obliga a realizar alguna prestación a favor del asegurado o de un tercero, para el caso de que ocurra el evento que es objeto de cobertura; y recibe a cambio una prima periódica.
Aparecía regulado en el CC, pero sus preceptos quedaron derogados por la Ley del Contrato de Seguro de 1980, cuyo estudio corresponde al tema 40 de mercantil.
IV.- Juego y apuesta.
El juego es aquel contrato por el cual dos o más personas convienen que los que pierdan entreguen cierta cosa a los que ganen; y la apuesta, aquel por el cual dos personas que tienen conceptos distintos de un suceso determinado tanto pasado como futuro, se comprometen a entregar una cantidad a la otra, según resulte acertada la opinión del uno o del otro.
El CC los sigue regulando en sus a. 1798 y ss:
-.- “La ley no concede acción para reclamar lo que se gana en un juego de suerte, envite o azar; pero el que pierde no puede repetir lo que haya pagado voluntariamente, a no ser que hubiese mediado dolo, o que fuera menor, o que estuviera inhabilitado para administrar sus bienes”
-.- “Lo dispuesto en el artículo anterior respecto del juego es aplicable a las apuestas. Se consideran probhibidas las apuestas que tienen analogía con los juegos prohibidos.”
-.- “No se consideran prohibidos los juegos que contribuyen al ejercicio del cuerpo, como los que tienen por objeto adiestrarse en el manejo de las armas, las carreras a pie o a caballo, las de carros, el juego de pelota y otros de análoga naturaleza.”
Finalmente hay que recordar que existe una importante legislación, fundamentalmente administrativa y fiscal, sobre la regulación de distintos juegos en España, como la lotería, los casinos, los sorteos publicitarios, etc.
Según el a. 1802: “El contrato aleatorio de renta vitalicia OBLIGA al deudor a pagar una pensión o rédito anual durante la vida de una o más personas determinadas por un capital en bienes muebles o inmuebles, cuyo dominio se le transfiere desde luego con la carga de la pensión.”
Son dos los problemas que plantea:
1º-) Naturaleza del derecho a pedir la pensión.
El contrato de renta vitalicia atribuye al beneficiario de la pensión simplemente un derecho personal; y, por tanto, no ostenta ningún derecho real sobre los bienes que se transmiten al obligado.
Pero, se puede garantizar mediante hipoteca, en cuyo caso, sigue siendo un derecho personal, pero en caso de incumplimiento puede ejercitar la acción hipotecaria.
2º-) Naturaleza de la renta vitalicia.
La generalidad de la doctrina considera que la renta vitalicia es un contrato aleatorio, y REAL, lo que significa que surge a la vida en el momento en que una persona recibe el capital que se le transmite; y desde ese momento, pero no antes, tiene la obligación del pago de la pensión.
Pero, al igual que otros contratos reales, no falta el sector doctrinal que considera que puede constituirse también como un contrato personal, y por lo tanto se perfecciona por el consentimiento de los interesados y no por la entrega de la cosa. Y desde que surge el consentimiento, aparecerían las dos obligaciones principales:
-.- La entrega de los bienes que constituyen el capital.
-.- Y el pago de la pensión estipulada.
III.- Elementos personales.
El contrato se realiza entre:
-.- La persona que se obliga a pagar la pensión, que debe tener sólo capacidad para obligarse.
-.- Y la persona que entrega el capital, que debe tener capacidad para obligarse y poder de disposición sobre los bienes, o, en su defecto, obtener los complementos necesarios.
-.- Puede intervenir también el beneficiario de la pensión, si es persona diferente de quien entrega el capital. Le bastará la capacidad para obligarse.
El CC se limita a establecer estas reglas:
-.- “Puede constituirse la renta sobre la vida del que da el capital; sobre la de un tercero o sobre la de varias personas.
También puede constituirse a favor de aquella o aquellas personas sobre cuya vida se otorga, o a favor de otra u otras distintas.” (A. 1803).
-.- Es nula la renta constituida sobre la vida de una persona muerta a la fecha del otorgamiento, o que en el mismo tiempo se halle padeciendo una enfermedad que llegue a causar su muerte dentro de los veinte días siguientes a aquella fecha.” (A. 1804),
IV.- Elementos reales.
1º-) El capital.
Puede ser tanto dinero como bienes muebles o inmuebles. En un principio se mantenía que sólo era posible transmitir su “dominio”; pero en la actualidad parece predominar la tesis de que el capital de la renta vitalicia puede constituir también en derechos reales limitativos sobre los mismos.
2º-) La pensión.
Consiste en el pago de una cantidad periódica en metálico; y la doctrina admite la posibilidad de pactar cláusulas de estabilización.
El pago debe hacerse en el tiempo y lugar determinado en el contrato. Y según el a. 1808: “La renta correspondiente al año en que muere el que la disfruta se pagará en proporción a los días en que hubiese vivido; si debía satisfacerse por plazos anticipados, se pagará el importe total del plazo que durante syu vida hubiera empezado a correr.”
Y según el a. 1808: “No puede reclamarse la renta sin justificar la existencia de la persona sobre cuya vida está constituida.”
V.- Elementos formales.
No hay reglas específicas, por lo que deben aplicarse las normas generales de los a. 1278, 1279 y 1280. Además, si se configura como un contrato real debe realizarse la entrega del capital, pues se perfecciona con ésta.
VI.- Problemática.
1º-) Pensión gratuita.
Según el a. 1807: “El que constituye a título gratuito una renta sobre sus bienes, puede disoné, al tiempo del otorgamiento, que no estará sujeta dicha renta a embargo por obligaciones del pensionista.”
Este precepto autoriza, según un sector doctrinal, a negar la posibilidad de que sean embargados por los acreedores del donatario los bienes donados por una persona a ella con prohibición de disponer.
2º-) Impago de la renta.
Conforme al a. 1805: “La falta de pago de las pensiones vencidas no autoriza al perceptor de la renta vitalicia a exigir el rrembolso del capital ni a volver a entrar en la posesión del predio enajenado; sólo tendrá derecho a reclamar judicialmente el pago de las rentas atrasadas y el aseguramiento de las futuras.”
Este precepto originó una importante discusión doctrinal y jurisprudencial sobre la validez del pacto en contrario; es decir, sobre la validez de que se pactase la resolución del capital en caso de incumplimiento de la obligación de pago.
Pero tras diversas STS, la doctrina admite (y la regulación del contrato de vitalicio que seguidamente examinaremos, corrobora), que son totalmente válidos:
-.- No sólo el pacto de resolución en caso de impago.
-.- Sino también el pacto de que en caso de resolución el pensionista no esté obligado a la devolución de las pensiones que le hayan sido abonadas.
VI.- Extinción.
Se extingue por las causas generales de todos los contratos; y, además, por el fallecimiento de la personas cuya vida se tomó en consideración.
EL CONTRATO DE ALIMENTOS.
Conforme al a. 1790: “Por el contrato de alimentos una de las partes se obliga a proporcionar vivienda, manutención y asistencia de todo tipo a una persona durante su vida, a cambio de la transmisión de un capital en cualquier clase de bienes y derechos.”
Este contrato era atípico, aunque está regulado en el derecho gallego. Pero la reforma de 2003 del CC aprovechó estos artículos que habían quedado vacíos de contenido, para regularlo.
Aunque es un contrato similar a la renta vitalicia, nunca fue equiparado por la jurisprudencia, siendo su principal diferencia que:
-.- Así como la renta vitalicia al parecer de la mayoría de la doctrina es real, el de vitalicio, tal como lo regula el CC es claramente obligacional por el giro “se obliga” del a. 1790.
-.- Y en que la naturaleza de la prestación de quien recibe el capital, en la renta vitalicia es dineraria, mientras que en este contrato es la asistencia.
III.- Clases.
Tradicionalmente se han diferenciado dos clases:
-.- El vitalicio con pacto de convivencia.
-.- Y el vitalicio sin pacto de convivencia.
Para el primero de los casos establece el a. 1792 que: “De producirse la muerte del obligado a prestar alimentos o de concurrir cualquier circunstancia grave que impida la pacífica convivencia de las partes, cualquiera de ellas podrá pedir que la prestación de alimentos convenida se pague mediante la pensión actualizada a satisfacer por plazos anticipados que para esos eventos hubiere sido prevista en el contrato o, de no ha haber sido prevista, mediante la que se fije judicialmente.!
Parecen aplicables las reglas que hemos visto para la renta vitalicia con dos particularidades:
-.- El derecho gallego exige para su constitución escritura pública, cosa que no hace el derecho común.
-.- Y aquí, conforme al a. 1793 del CC: “La extensión y calidad de la prestación de alimentos serán las que resulten del contrato y, a falta de pacto en contrario, no dependerá de las vicisitudes del caudal y de las necesidades del obligado ni de las del caudal de quien las recibe.”
IV.- Incumplimiento del obligado a pagar los alimentos.
El derecho a percibir los alimentos sigue siendo puramente personal, sin perjuicio de que se admita el pacto resolutorio y que se inscriba en el Registro de la Propiedad. Así según los a. 1795 y ss:
-.- “El incumplimiento de la obligación de alimentos dará derecho al alimentista sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 1792, para optar entre exigir el cumplimento, incluyendo el abono dde los devengados con anterioridad a la demanda, o la resolución del contrato, con apliación en ambos casos de las reglas generales de las obligaciones recíprocas.
-.- En caso de que el alimentista opte por la resolución, el deudor de los alimentos deberá restituir inmediatamente los bienes que recibió por el contrato, y, en cambio, el juez podrá, en atención a las circunstancias, acordar que la restitución que, con respecto de lo que dispone el artículo siguiente, corresponda al alimentista quede total o parcialmente aplazado, en su beneficio, por el tiempo y con las garantías que se determinen.” (1795).
-.- “De las consecuencias de la resolución del contrato, habrá de resultar para el alimentista, cuando menos, un superávit suficiente para constituir, de nuevo, una pensión análoga por el tiempo que le quede de vida.” (1796).
-.- “Cuando los bienes o derechos que se transmitan a cambio de los alimentos sean registrables, podrá garantizarse frente a terceros el derecho del alimentista con el pacto inscrito en el que se de a la falta de pago el carácter de condición resolutoria explícita, además de mediante el derecho de hipoteca regulado en el a. 157 de la ley hipotecaria.” (A. 1797).
V.- Extinción.
Se producirá por las causas generales de los contratos y por el fallecimiento del alimentista como reconoce el a. 1794 conforme al cual: “La obligación de alimentos no cesará por las causas a que se refiere el artículo 152, salvo la prevista en su apartado primero.”
Monteolivete, 27-Septiembre-2018

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 1792
 resolución 
 resolución 
 artículo 152