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Timestamp: 2019-08-25 07:31:15+00:00

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Res: 2005-00132
SALA SEGUNDA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las nueve horas diez minutos del veinticinco de febrero del dos mil cinco.
Procesos abreviados acumulados de divorcio establecido ante el Juzgado de Familia del Segundo Circuito Judicial de San José. En el primero por DOUGLAS LUTZ PARÍS, médico veterinario, contra NORMA MORA MORA, conocida como NORMA MORA FONSECA, de oficios domésticos. En el segundo instaurado por NORMA MORA MORA, conocida como NORMA MORA FONSECA contra DOUGLAS LUTZ PARÍS. Intervienen el Patronato Nacional de la Infancia y el Instituto Nacional de las Mujeres. Actúan como apoderados especiales judiciales, del señor Lutz París la licenciada Teresita Hurtado Arroyo, y de la señora Mora Mora el licenciado Luis Francisco Solórzano Víquez, estos dos últimos abogados. Todos mayores, casados y vecinos de San José.
1.- En el primer proceso, el señor Douglas Lutz París, en escrito de demanda de fecha veintiséis de setiembre del año dos mil, promovió la presente acción para que en sentencia se declare: “1.- La disolución del vínculo matrimonial que une a las partes. 2. El derecho del suscrito a participar en el 50% del valor de los bienes que se constaten en el patrimonio de la demandada. 3.- El derecho de los niños a recibir una pensión alimentaria y la obligación de su madre de darla. 4. Por ser la demandada culpable de las causales invocadas, pierde ésta el derecho a solicitar pensión alimentaría de parte del suscrito. 5. El otorgamiento definitivo al suscrito, de los atributos de la guarda, crianza y educación de sus hijos menores Karolina y Douglas Francisco Lutz Mora”.
2.- La señora Norma Mora Mora contestó la acción en los términos que indica en el memorial presentado el quince de noviembre del año dos mil y opuso las excepciones falta de derecho, falta de acción, falta de legitimidad y la genérica sine actione agit”. (folios 28 a 39)
3.- En la demanda del segundo proceso, la señora Norma Mora Mora accionó contra el señor Douglas Lutz París, en escrito de demanda de fecha veintitrés de noviembre del dos mil uno, para que en sentencia se declare: “… b) Declarar con lugar el divorcio de este matrimonio y por consiguiente la disolución del vínculo matrimonial, condenando al demandado LUTZ PARÍS como cónyuge culpable y se ordene la inscripción de esta sentencia al margen del asiento registral de nuestro matrimonio. c) Que se ordene la ejecutoria de la presente sentencia. d) Que la guarda, crianza y educación de los niños Karolina y Douglas de apellidos Lutz Mora, la conserve la suscrita, pudiendo el señor Lutz visitarlos los fines de semana. e) Que se condene al demandado a pagar pensión alimenticia a la suscrita y a sus hijos. f) Con relación a los bienes habidos dentro del matrimonio, ruego se ordene declarar mi derecho al 50% de las acciones que dicho señor tiene en las distintas empresas informadas en el hecho tercero y como tal dueña también del 50% de los bienes que dichas empresas tengan. g) Ruego se ordene anotar esta demanda al margen de las sociedades donde mi marido es accionista y sobre los bienes arriba mencionados enviando mandamiento de anotación a los respectivos registros de la propiedad de bienes inmuebles y muebles. h) Que además la demandada deberá pagarme los daños y perjuicios causados por el daño sufrido el cual se tramitará en proceso ordinario, con fundamento en el artículo 48 bis del Código de Familia. i) Que además deberá pagarme ambas costas por esta acción”. (folios 400 a 406).
4.- El señor Douglas Lutz París, contestó la demanda en memorial fechado trece de marzo del dos mil dos y no opuso excepciones. (folios 421 a 425)
5.- El juez, licenciado Francisco López Arce, por sentencia de las ocho horas treinta minutos del tres de julio del dos mil tres, dispuso: “De conformidad con lo expuesto, normas legales citadas y artículos 1, 7, 99, 153, 420 y siguientes del Código Procesal Civil, 2 y 41 del Código de Familia, 3, y 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño y 5 del Código de la Niñez y La Adolescencia, estos procesos abreviados de divorcio acumulados, se fallan así: 1) Se rechazan las excepciones de FALTA DE DERECHO, FALTA DE ACCIÓN, FALTA DE LEGITIMACIÓN AD CAUSAM ACTIVA Y PASIVA, y la genérica de SINE ACTIONE AGIT, opuestas por la señora Norma Mora Mora. 2) Se acogen la demanda del primer proceso y la pretensión principal del segundo proceso. 3) Se decreta la disolución del vínculo matrimonial que une a los señores LUTZ PARÍS y MORA MORA, por las causales de ADULTERIO Y SEVICIA. 4) Los dos cónyuges son culpables de la causal de adulterio. 5) La señora Mora Mora también es culpable de la causal de sevicia, en perjuicio de sus hijos. 6) Los cónyuges, en forma recíproca, pierden el derecho de ser alimentados, uno por el otro. 7) Es obligación de la señora Mora Mora cubrir alimentos a favor de sus hijos KAROLINA Y DOUGLAS FRANCISCO, ambos de apellidos LUTZ MORA. 8) Los atributos de guarda, crianza y educación de la niña KAROLINA y del niño DOUGLAS FRANCISCO, se le otorgan al padre. 9) La patria potestad será compartida por ambos progenitores. 10) Se deniega la pretensión de la señora Mora Mora para que se condene al señor Lutz París a pagarle los daños y perjuicios. 11) Una vez firme la sentencia, se inscribirá en el Registro Civil, y anotará en el Registro de Matrimonios de la Provincia de San José, al tomo DOSCIENTOS NOVENTA Y UNO, folio CUATROCIENTOS SETENTA Y SEIS, asiento NOVECIENTOS CINCUENTA Y DOS. 12) Cada cónyuge adquiere el derecho de participar en la mitad del valor neto de los bienes que se constaten en el patrimonio del otro. Tales bienes y a su valor se determinarán en ejecución de sentencia. 13) No ha lugar a tener, como gananciales, los bienes, valores y “haciendas” que conforman el patrimonio de “AGRÍCOLA LOS QUEPOS S.A.”, “INVERSIONES TEÍTA S.A., “LOS CURRÉS S.A.”, “INVERSIONES LUTZ S.A.”, “VERELUTZ S.A.”, “DR. D. LUTZ S. A.”, “CULTIVOS Y MOVILIZACIÓN DE TIERRAS S.A.”, mencionados por la señora Mora Mora (folios 34, 35 y 36). 14) Por ahora, no se tienen como bienes gananciales –ni se excluyen– las acciones del accionado en “INDOOR CLUB S.A.”, “CONDOVAC LA COSTA S.A.”, “EL CASTILLO COUNTRY CLUB S.A.”, “GRUPO HOTELERO SUERRE”, Y “DOCTOR D. LUTZ S.A”. 15) Se desestiman las pretensiones de la actora –del segundo proceso- tendentes a que se le otorgue, a ella la guarda, crianza y educación de sus hijos; que el demandado pueda visitar -sus hijos- los fines de semana; que se condene al demandado a pagar pensión alimentaria a favor de ella y de sus hijos; y que se ordene la anotación de la demanda al margen de las sociedades en las cuales el señor Lutz París es accionista. 16) Se deniega la pretensión de la señora Mora Mora para que se tengan, como bienes gananciales, las acciones del señor LUTZ PARÍS “AGRÍCOLA LOS QUEPOS S.A.” “INVERSIONES TEÍTA S.A.”, “LOS CURRÉS S.A.”, “INVESRSIONES LUTZ S.A”, “VERELUTZ S. A.” y “CULTIVOS Y MOVILIZACIÓN DE TIERRAS” 17) Una vez firme la sentencia, se inscribirá en el Registro Civil, y anotará en el Registro de Matrimonios de la Provincia de San José, al tomo DOSCIENTOS NOVENTA Y UNO, folio CUATROCIENTOS SETENTA Y SEIS, asiento NOVECIENTOS CINCUENTA Y DOS. 18) Se condene a la señora Mora Mora al pago de las costas personales y procesales, del primer proceso. 19) Respecto del segundo proceso, se exime al señor Lutz París del pago de las costas personales y procesales”.
6.- El apoderado de señora Mora Mora apeló y el Tribunal de Familia, integrado por los licenciados Olga Marta Muñoz González, Óscar Corrales Valverde y Ana María Trejos Zamora, por sentencia de las trece horas cuarenta minutos del tres de diciembre del dos mil tres, resolvió: “En lo apelado se confirma la sentencia recurrida”.
7.- La señora Mora Mora formula recurso, para ante esta Sala, en memorial de fecha dieciocho de febrero del año próximo pasado, el cual se fundamenta en las razones que de seguido se dirán en la parte considerativa.
8.- En los procedimientos se han observado las prescripciones de ley.
Redacta el Magistrado Aguirre Gómez; y,
I.- Los señores Douglas Lutz París y Norma María Mora Mora, contrajeron nupcias el día treinta de enero de mil novecientos ochenta y ocho. Como producto de ese matrimonio nacieron los niños Karolina y Douglas Francisco, ambos de apellidos Lutz Mora. Dichos cónyuges se separaron de hecho a finales de mil novecientos noventa y seis. Como resultado de un proceso de violencia doméstica formulado por el señor Lutz París contra la señora Mora Mora, al primero se le asignó la guarda, crianza y educación de los menores, como medida cautelar. El accionante Lutz planteó esta demanda aduciendo como causales el adulterio de la accionada Mora y la sevicia por ella producida a sus hijos, para que en sentencia se declarara: la disolución del vínculo matrimonial; su derecho a participar en el cincuenta por ciento de los gananciales que se constaten en el patrimonio de la demandada; el derecho de los niños a recibir una pensión alimentaria y la obligación de su madre a darla; que la demandada pierde su derecho a solicitar pensión alimentaria por ser culpable de las causales invocadas; y que, le sean otorgados en forma definitiva los atributos de la guarda, crianza y educación de sus hijos Karolina y Douglas Francisco Lutz Mora (folios 11 a 19). La accionada contestó negativamente la demanda y opuso las excepciones de falta de derecho, falta de acción, falta de legitimación y la genérica sine actione agit (folio 28 a 39). Por su lado, la demandada Mora accionó contra el señor Lutz, por las causales de adulterio y sevicia cometidas contra ella, para que en sentencia se declarara: disuelto el vínculo matrimonial; su derecho a participar en el cincuenta por ciento de los gananciales que se constaten en el patrimonio de aquél; el derecho de ella y sus hijos a recibir una pensión alimentaria del demandado, por ser culpable de las causales invocadas; que a ella le corresponde la guarda, crianza y educación de sus hijos Karolina y Douglas Francisco Lutz Mora; que el señor Lutz puede visitarlos los fines de semana; y que dicho señor deberá pagarle los daños y perjuicios causados por el daño emocional y moral sufrido y ambas costas de la acción (folios 400 a 406). El accionado se allanó en cuanto a la causal de adulterio y contestó en lo demás negativamente la demanda, razón por la cual pidió que se declare improcedente la demanda en cuanto a la sevicia, se deniegue la pretensión de daños y perjuicios, y se resuelva el proceso sin especial condenatoria en costas, pues se considera litigante de buena fe, al haberse allanado a la única causal por la cual dicha acción debe ser declarada con lugar (folios 421 a 426). Ese segundo proceso se acumuló al primero presentado por el señor Lutz contra la señora Mora (folio 481). El juzgador de primera instancia denegó las defensas opuestas por la señora Mora; acogió la demanda del primer proceso, la pretensión principal del segundo y declaró: a) disuelto el vínculo matrimonial por las causales de adulterio y sevicia invocadas por el señor Lutz y la de adulterio invocada por la señora Mora; b) la perdida del derecho de ambos cónyuges a recibir alimentos, e impuso a la señora Mora pensión alimentaria a favor de sus hijos Karolina y Douglas Francisco; c) otorgó al señor Lutz los atributos de la guarda, crianza y educación de los menores e indicó que la patria potestad sería compartida por ambos progenitores; d) denegó la pretensión de la señora Mora de condenar al señor Lutz a pagarle daños y perjuicios; e) señaló que cada cónyuge adquiere el derecho a participar en la mitad del valor neto de los bienes que se constaten en el patrimonio del otro. Tales bienes y su valor se determinarán en ejecución de sentencia; f) no tuvo como gananciales los bienes, valores y “haciendas” que conforman el patrimonio de “Agrícola Los Quepos S.A.”, “Los Currés S.A.”, “Inversiones Teíta S.A.”, “Inversiones Lutz S.A.”, “Veralutz S.A.”, “Dr. D. Lutz S.A.” y “Cultivos y Movilización de Tierras S.A.”; g) tampoco tuvo como gananciales ni excluyó que tengan ese carácter, las acciones del “Indoor Club S.A.”, “Condovac la Costa S.A.”, “El Castillo Country Club S.A., “Grupo Hotelero Suerre” y “Doctor D. Lutz S.A.”; h) desestimó las pretensiones de la actora del segundo proceso, tendientes a que se le otorgara la guarda, crianza y educación de sus hijos; se condenara al demandado a pagar pensión alimenticia a favor de ella y sus hijos; y se ordenara la anotación de la demanda al margen de las sociedades anteriormente indicadas; i) denegó la pretensión para que se tengan como bienes gananciales, las acciones de “Agrícola los Quepos S.A.”, “Inversiones Teíta S.A.”, “Los Currés S.A.”, “Inversiones Lutz S.A.”, “Veralutz S.A.” y “Cultivos y Movilización de tierras S.A.”; y, j) condenó a la señora Mora al pago de las costas personales y procesales del primer proceso, y eximió al señor Lutz de ese pago respecto del segundo (folios 487 a 516). La señora Mora formuló recurso de apelación contra ese pronunciamiento (folios 519 a 521). El Tribunal de Familia confirmó el fallo impugnado (folios 543 a 547). Ante la Sala, se muestra inconforme con las sentencias de las instancia precedentes, por aspectos de orden procesal y de fondo. Los aspectos procesales alegados por la recurrente son: denegación de prueba legalmente admisible propuesta por ella, como es la declaración de parte del señor Lutz; violación de los principios que informan el debido proceso, al haberse recibido prueba testimonial sin la presencia de la parte demandada; e incorrecta resolución respecto de la guarda, crianza y educación de los menores, la que considera incongruente al resultar el pronunciamiento confuso, omiso y carente de fundamentación. Los aspectos de fondo alegados por la recurrente son: que los juzgadores de las instancias precedentes infringieron las reglas de la sana crítica al valorar erróneamente la prueba vertida en los autos; la inconformidad respecto a lo resuelto sobre bienes gananciales y la forma en que se otorgaron, porque se concedieron unos y se dejó la determinación de otros para la fase de ejecución; y, por último, reprocha el pronunciamiento separado sobre las costas de las demandas acumuladas, y que a ella se le haya impuesto el pago de ese rubro pese a existir vencimiento recíproco. Con esos argumentos pretende: que se anule la sentencia recurrida por las razones formales alegadas y se devuelva el expediente al Juzgado de Familia para lo que corresponda; de no acogerse lo anterior, solicita que se revoque parcialmente el fallo, se desestime en todos sus extremos la demanda del señor Lutz y se mantenga lo resuelto contra él, declarando además el derecho de ésta a percibir alimentos por parte de aquél; que en caso de que la Sala desestime lo antes enunciado y decida mantener lo hasta ahora resuelto, se disponga que la guarda, crianza y educación de los hijos le corresponde a ella, que las acciones del señor Lutz en las sociedades mencionadas son efectivamente bienes gananciales o al menos se declare que su ganancialidad se determinará en ejecución de sentencia, y que en virtud de existir vencimiento reciproco se le debe de eximir del pago de ambas costas o al menos de las personales (folios 569 a 590).
II.- RECURSO POR RAZONES PROCESALES: Como primer agravio, la recurrente alega que los juzgadores denegaron prueba legalmente admisible, tal como lo es la declaración de parte ofrecida por ella en su oportunidad procesal, con lo cual estima también violados los principios del derecho procesal, de defensa en juicio y el derecho a que se recibiera la prueba ofrecida oportunamente. De acuerdo con el artículo 594, inciso 2, del Código Procesal Civil, este recurso procede cuando se deniegan pruebas admisibles. Del estudio de los autos, se extrae que la señora Mora al contestar la demanda, ofreció como prueba, tanto la confesional como la declaración de parte del señor Lutz. Mediante resolución dictada a las 8:40 horas del 3 de setiembre del 2001, el juzgado de primera instancia denegó la prueba confesional solicitada y admitió la declaración de parte, argumentando que esta última es un medio de prueba más amplio, puesto que es genérico en relación con la confesión que constituye una especie de la misma (folios 199-200). Así las cosas, no existió la denegatoria de la prueba que aduce la recurrente, debido a que, en realidad, la prueba admitida fue la declaración de parte. Aunado a lo anterior, del análisis de la diligencia de recepción de prueba evacuada –visible a folio 287-, se extrae que la señora Mora por medio de su abogado director, formuló oralmente las preguntas que debía responder el señor Lutz, dentro de las que se incluyeron tanto hechos personales como hechos de la demanda, lo que también demuestra que no se dio el rechazo de prueba que se alega. Por otro lado, la recurrente indica que se violentaron los principios que informan el debido proceso, con afectación de la defensa técnica e indefensión al momento de recabar la prueba, dado que se recibió la testimonial de Santos Jacinto Román Brenes, a pesar de que su abogado director justificó su no presencia en la audiencia. Tampoco a ese respecto le asiste la razón a la recurrente, porque en aquella misma resolución en que se admitió la declaración de parte, se señalaron las 13:30 horas del 20 de noviembre del 2001 a fin de recibir el testimonio de dicho deponente (folios 199-200), resolución que quedó debidamente notificada a la señora Mora el 13 de setiembre del 2001 (folio 215), y ésta otorgó poder especial judicial a Luis Francisco Solórzano Víquez el 9 de noviembre del 2001 (folio 309). El 15 de noviembre del 2001, el Tribunal Penal de Juicio del Primer Circuito Judicial de San José, emitió constancia de la continuación a las 13:30 horas del 20 de noviembre del 2001, del debate penal contra Dennis Sánchez Fonseca y Mario Morales Villalobos por el delito de Administración Fraudulenta en perjuicio de Derk Johannes Van Dyk, a solicitud del apoderado del actor civil y ofendido Van Dyk –Lic. Luis Solórzano Víquez- (folios 310). No obstante, pese a haber contado con tiempo suficiente para informar oportunamente al despacho de aquella continuación, para que le cambiaran la hora y fecha de la audiencia e incluso procurar que otro profesional en derecho asistiera a dicha diligencia con la demandada, no fue sino hasta treinta minutos antes de esa audiencia, que el apoderado especial judicial de la señora Mora intentó justificar su inasistencia, en virtud de que debía asistir a la continuación de aquel debate, articulación con la que sólo pretendió se suspendiera la recepción de la prueba testimonial, lo que la Sala considera se trató de una maniobra o práctica dilatoria por parte del apoderado de la recurrente. Por ende, no existe infracción alguna al debido proceso por parte de las instancias precedentes, puesto que la inasistencia de la parte accionada a la recepción de prueba, se debió a su propia negligencia dado que era su obligación justificar con la antelación debida las circunstancias que le impedían a su mandante acudir al señalamiento, y de haber existido indefensión ésta sólo se pudo dar porque el apoderado de la señora Mora la puso en esa condición. La Sala no se puede pronunciar, en cuanto a si el pronunciamiento de la guarda, crianza y educación de los menores, es incongruente, confuso, omiso y carente de fundamentación, por no haberse alegado agravio alguno sobre ese punto concreto en el recurso de apelación, y porque en materia de guarda, crianza y educación de menores, lo resuelto no constituye cosa juzgada material y el órgano jurisdiccional puede modificarlo de acuerdo con la conveniencia de los hijos o por un cambio de circunstancias (artículos 56 párrafo final del Código de Familia y 162 párrafo final del Código Procesal Civil).
III.- RECURSO POR RAZONES DE FONDO: Los agravios de la recurrente en cuanto a este aspecto, son que los juzgadores de las instancias precedentes infringieron las reglas de la sana crítica al valorar erróneamente la prueba vertida en los autos; la inconformidad respecto de lo resuelto sobre bienes gananciales; y, el que se le haya impuesto el pago de las costas procesales y personales, pese a existir vencimiento recíproco. Antes de analizar estos agravios, se debe tomar en cuenta que al interponer el recurso de apelación ante el Tribunal de Familia, la señora Mora únicamente adujo como argumentos de fondo, que no se tuvo en cuenta que el testigo Erick Fernández Rodríguez había incurrido en falsedades, y que no se habían valorado debidamente los dictámenes vertidos por las trabajadoras sociales, de los que se extraía que los testimonios de los menores Karolina y Douglas Francisco Lutz Mora habían sido manipulados. Bajo esta perspectiva, no es posible efectuar un pronunciamiento sobre la gran mayoría de los agravios que esboza en esta instancia la recurrente, dado que la etapa para aducirlos se encuentra precluida, en virtud de que tuvieron que alegarse cuando se impugnó el fallo del A-quo. Así, aspectos tales como lo resuelto sobre bienes gananciales y la indebida valoración de la prueba que no se fundamentan en lo alegado ante el Ad-quem, son argumentos que no es posible analizar en esta instancia. En consecuencia, los argumentos respecto a la indebida valoración de la prueba y a la infracción de los principios que informan la sana crítica, se limitarían a la supuesta falsedad del testigo Erick Fernández Rodríguez y la errónea valoración de los dictámenes rendidos por las trabajadoras sociales. En cuanto al primer aspecto, se aduce la falsedad del testimonio basado en el hecho de que el deponente declaró que laboró como guarda en los apartamentos en que vivía la accionada, durante el período que va de octubre de mil novecientos noventa y nueve a marzo del dos mil (folios 299-305), cuando en realidad, existe una prueba documental que demuestra que solo trabajó durante tres semanas en ese lugar (folio 338). A pesar de que esa situación llevaría a cuestionar la veracidad de la declaración de ese testigo, esto no incide en la decisión final de este asunto, puesto que existen otras probanzas no debatidas –documental de folios 43 a 45 y 51 a 52, informes psicológicos de la Lic. Sandra Ayales Esna de folios 254 a 265, declaraciones de Mercedes Díaz Herrera y Santos Jacinto Román Brenes de folios 290 a 294 y 295 a 298, y entrevistas realizadas a los menores de folios 118-119 y 318 a 322- que demuestran la sevicia que la señora Mora cometió para con sus hijos y el adulterio. Siempre en relación con este agravio, la recurrente, alega que no se valoraron los dictámenes de las trabajadoras sociales con los que se demuestra que la declaración de los menores Karolina y Douglas Francisco pudo ser manipulada por el señor Lutz. Para combatir tal argumentación, los juzgadores indicaron que le otorgaron mayor validez a las entrevistas por ellos realizadas en estrados judiciales a los menores. En ese sentido, el artículo 8 del Código de Familia establece que la valoración de la prueba en esta materia se hará sin sujeción a las reglas positivas de la prueba común, lo que implica que los jueces tienen la posibilidad de analizar la prueba en conciencia, siempre y cuando den las razones para su valoración. Así las cosas, el Ad-quem, no incurrió en una indebida valoración de prueba, dado que indicó en forma debida las razones por las que le otorgó un mayor valor probatorio a las entrevistas rendidas por los menores. En consecuencia, no existen las infracciones que aduce la recurrente.
IV.- No puede la Sala pronunciarse respecto de la condenatoria en costas, puesto que la misma se fundamenta en la aplicación de un criterio discrecional por parte de los juzgadores, tal y como se desprende de los numerales 221 y 222 del Código Procesal Civil (ver entre otros el voto de esta Sala, N° 641, de las 9:20 horas del 13 de diciembre del 2002).
V.- De conformidad con todo lo expuesto, se estima que los argumentos de la recurrente no pueden ser acogidos y en consecuencia debe declararse sin lugar el recurso, con las costas a cargo de la parte que lo promovió.
Se declara sin lugar el recurso, con las costas a cargo de la parte que lo promovió.
Bernardo van der Laat Echeverría Julia Varela Araya
Rolando Vega Robert Víctor Ardón Acosta

References: artículo 48
 resolución 
 artículo 594
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 8