Source: http://revcienciapolitica.com.ar/num37art6.php
Timestamp: 2019-09-20 01:33:38+00:00

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Revista Nº37 "SOCIOLOGÍA Y EDUCACIÓN"
En el siguiente trabajo de investigación se inicia con la descripción de la situación política como social que transcurre el país en los inicios de siglo XXI. Esto se relaciona con la crisis educación que conlleva al incumplimiento del Derecho Constitucional de la Argentina, condena social de los últimos 50 años.
Por último se desprende de la comparación de la calidad que el Plan FinES presenta con respecto su implementación. Para llegar a los resultados se ha tomado como base de los mismos documentos oficiales generados por el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires en el año 2018 haciendo un avocado estudio, desarrolla de manera minuciosa la estructura del Plan FinES. Esto llevará al lanzamiento de una segunda edición en el año 2015 durante la Gestión de María Eugenia Vidal en la Provincia. Por otro lado se recaban de la muestra realizada a estudiantes del Plan FinES en la Ciudad de La Plata.
Palabras Clave: Pobreza, Crisis, Educación, Reinserción, Calidad, Políticas Públicas.
The following research work begins with a description of the political and social situation in the country at the beginning of the 21st century. This is related to the education crisis that leads to the failure to comply with Argentina’s Constitutional Law, a social condemnation of the last 50 years. Finally, it is clear from the comparison of the quality that the Plan aims at its implementation. To arrive at the results it has been taken as base of the same official documents generated by the Ministry of Education of the Province of Buenos Aires in 2018 making an avocado study, thoroughly develops the structure of the Plan aims. This will lead to the launch of a second edition in 2015 during the management of Maria Eugenia Vidal in the Province. On the other hand they are collected from the sample made to students of the Plan fines in the City of La Plata.
Key Words: Poverty, Crisis, Education, Reintegration, Quality, Public Policies.
“Plan FinES, una política educacional que se queda en el camino”
Costas, Lucía[1]
INTRODUCCIÓN: Informe de la situación
El objetivo de la presente investigación se centra en la premisa de que el origen del Plan FinES es consecuencia de una crisis educacional que afecta a una gran franja de la sociedad. Busca generar nuevas oportunidades que alcancen a un sector muy perturbado con una crisis que ha dejado estragos.
El problema que focaliza el análisis consiste en resaltar la disparidad que persiste entre quienes han utilizado la política en cuestión con la finalidad de terminar sus estudios en contraposición a quienes no han tenido que recurrir al Plan FinES, se sostiene la desigualdad educacional.
Por último se dará lugar a cuestionar cómo ha sido la implementación del Plan FinES y si esta coincide con la calidad de la misma. Para esto se tomará como fuente documentos publicados por la Presidencia de la Nación en el año 2018.
Con lo anteriormente enunciado se buscará dar al estudio del Plan FinES un enfoque desde el punto de vista cualitativo, resaltando su aspecto social como su aspecto cuantitativo.
A partir del año 2003 se generó en la Argentina un resquebrajamiento del viejo escenario político a consecuencia de la crisis iniciada en el año 2001. En un nuevo panorama caótico surgen nuevos actores sociales provenientes de sectores sociales bajos. Estos nuevos actores comenzaron a tener un lugar prioritario en la red política, buscaban defender sus interés. Un ejemplo es el Movimiento de Jefes y Jefas de Hogar[2], quienes abogan por mejores condiciones de vida, mejores oportunidades de educación.
Antes de empezar es necesario entender cómo la crisis del año 2001 ha llevado al Estado varios años más tarde a tener que resolver una situación educacional imperante que no permitía al país crecer. Con esto damos la bienvenida al conocido Plan FinES, gestado e implementado a partir del año 2008. Esta política pública se caracteriza por estar ideada desde “arriba”. En su proceso de implementación se puede ver a organizaciones territoriales, ONG, Movimiento Social, Partidos Políticos, Centros Educacionales. Todos ellos se encargan de hacer llegar la política.
En el año 2008 se da lugar al proyecto de ley que buscaría terminar con un problemática social presente en nuestra sociedad desde los últimos veinte años. Con esto se hace alusión a la deserción escolar que la Argentina sufre.
En los últimos años se ha dado un incremento de misma, se habla de casi el 50% de los jóvenes de menos de 18 años, quienes por distintos motivos no han finalizado los estudios básicos, el primario como el secundario.
La desoladora realidad de quienes no han podido terminar el colegio muestra un escenario en el que reducen el margen de oportunidades para poder desarrollarse en cualquier aspecto de su vida, más allá del laboral. Toda situación compleja en la mayoría de los casos terminan en situaciones de marginalidad. Por consiguiente quienes no tengan contención por parte de una organización no gubernamental, movimiento social o el mismo Estado, quien en la generalidad no está presente, se observará en situaciones en las que muchas veces estará obligado a actuar de determinada manera.
Ante la crisis política, social, económica que golpeó a nuestro país en el 2001, muchos fueron quienes debieron abandonar sus estudios para sostener la estructura familiar que sufría una situación atípica. Más allá de esta crisis debe recordarse que nuestro país se caracteriza por tener una pobreza estructural que golpea desde los últimos 50 años. Las repercusiones pueden verse años más tarde, como es el caso de la alta tasa de analfabetismo.
En el año 2008 año bisagra, se gestó las políticas públicas que tomarían forma bajo la denominación de Plan FinES. Su implementación ha alcanzado aceptables resultados lo que ha motivado al lanzamiento años más tarde de su segunda edición, Plan FinES II.
El Plan se caracterizó por ser la única forma de resolver una demanda de primera necesidad convirtiéndose en el medio para solucionar esa situación. Se entiende que el no adquirir estudios reduce en un gran margen las posibilidades de alcanzar un desarrollo en lo personal como en lo profesional, mejorar las condiciones de vida, como de alcanzar mejores oportunidades.
La implementación de la nueva política es en el territorio argentino busca multiplicar las posibles instancias de estudio.
Los fríos datos estadísticos que se establecen poco pueden aportar, importan en aquellos años en los que las confrontaciones políticas y debates insustanciales se ponderan dejando en las sombras a sectores como problemas de suma urgencia. La salud y la educación fueron siempre dejadas de lado. Las políticas asistencialistas que se buscan en la actualidad abordar sin una mera consecuencia de la situación social fragmentada que se ha vuelto insostenible para cualquier gobierno (Inchaurregui et al, 1991). La “política asistencial” cobra mayor relevancia por la red de una creación mínima de intervención sobre los grupos considerados de mayor riesgo en el nuevo panorama social. Los programas sociales focalizados fueron la herramienta predilecta para la intervención de necesidades específicas, además de la reinserción tutelada de sujetos y grupos al mercado de trabajo, el sistema educativo y de salud (Repetto y Andrenacci, 2006).
Argentina ha pasado de ser uno de los países vanguardias, bandera del desarrollo, integración, homogeneidad social como de alfabetismo a ubicarse en los últimos puestos en los rankings internacionales.
El Plan FinES, su idea original dirigida a integrantes de la cooperadora “Argentina Trabaja”. Sin embargo, en sus pocos años de implementación, el mismo ha rebasado los objetivos iniciales se han extendido llegando a alcanzar otros grupos sociales a causa de la fuerte demanda social que ha habido.
El impartir educación es la Argentina es más que un derecho, para una gran porción de la sociedad no se cristaliza este derecho. Para muchos el hablar de concurrir o simplemente haber finalizado el tramo superior educacional, el secundario, resulta algo más que natural. En cambio, para un porcentaje (oscila entre en 1% y el 13% dependiendo la provincia)[3] este margen poblacional no concurre al colegio.
El concurrir al colegio constituye un objetivo social, político y cultural prioritario en el marco de lo prescripto por las leyes de Educación Nacional y Provincial, al mismo tiempo que retoma las voces de aquellos que, por diversas razones, no pudieron garantizar su derecho social a la educación y también de quienes no pudieron completar sus estudios secundarios.
Atendiendo dicha problemática en la Provincia de Buenos Aires se implementó como modelo alternativo de escolarización el Plan FinEs II que contempla las condiciones personales de jóvenes y adultos que por distintos motivos abandonaron el secundario. La inclusión educativa no puede pensarse sin referencia al binomio inclusión-exclusión y sin implicarse en el proceso de producción de la desigualdad social. Inclusión es una categoría política (Martínez Daniel; et al, 2008).
Es una política nacional creada en 2008, dirigida a jóvenes y adultos, que tuvo por objetivo generar alternativas de completitud de la escuela media para ese grupo etario que adeuda materias para obtener su título, tanto de primaria como de nivel medio o que había abandonado la oferta regular.
El diseño del FinEs a lo largo de todas sus etapas tiene por objetivo abordar el problema histórico de la repitencia y deserción en los dos niveles, pero especialmente en la escuela secundaria, proceso que además de constituir un problema para las personas que en ella fracasan define un bajo nivel educativo para el conjunto de la población.
De acuerdo al estudio de Naciones Unidas “Situación y Desafíos de la Juventud en Iberoamérica” completar la escuela secundaria “hace una diferencia decisiva en las oportunidades de la juventud hoy, no sólo porque permite el acceso a mejores empleos, sino también porque juega un rol protector e incrementa las capacidades de los jóvenes para tomar decisiones informadas y ejercer una ciudadanía social activa” (ONU, 2008:15).
La investigación de UNICEF (2012) denominada “Acerca de la obligatoriedad de la escuela secundaria en Argentina: Análisis de la política nacional” da cuenta de la situación anterior al concluir, entre otras cosas, que si bien durante el periodo 2007-2010 se produce un aumento de la escolarización del nivel secundario, dicha situación es a la vez acompañada de un incremento del abandono y de un empeoramiento de los niveles de promoción. Se logra mayor acceso a la enseñanza media, sin embargo, esta amplitud del acceso aún no consigue generar una experiencia escolar adecuada y completa. En este contexto, la deserción de los jóvenes en el nivel medio de educación se presenta como una expresión más de la exclusión social.
En Argentina hay más de 5 millones y medio de adolescentes entre 10 a 18 años, que experimentan brechas entre el derecho formal y su ejercicio efectivo según la situación económica en la que nacen y las características socio laborales de sus hogares. Aproximadamente 1 de cada 2 adolescentes de entre 13 y 17 años vive en situación de pobreza por ingresos monetarios. En la mayoría de estos casos, la oportunidad de concurrir a un establecimiento educativo no está entre las oportunidades que su realidad les otorga.
Considerando la problemática del abandono y la deserción escolar, en el año 2008, toma forma la iniciativa conjunta entre los Ministerios Nacionales de Desarrollo Social y Educación el Ministerio de Educación de la Nación y el Consejo Federal de Educación (CFE), a través de la Resolución 66/08 crearon el Plan de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios para Jóvenes y Adultos conocido como Plan FinEs 2, propuesta de alcance nacional que forma parte de la oferta de servicios de Educación para Jóvenes y Adultos (EDJA). La idea central consignada en dicha resolución es tomada como base para su desempeño tanto las necesidades como las posibilidades de sus destinatarios, para de esta manera ofrecer la posibilidad tanto a jóvenes como a adultos de todo el país de finalizar sus estudios primarios o secundarios.
En el caso de la Provincia de Buenos Aires la modalidad de la orientada a concluir los estudios secundarios para jóvenes y adultos mayores de 18 años se denomina Plan FinEs II o Plan FinEs Secundaria. Las demandas formales del mercado de trabajo se han ido incrementando entre las cuales es indispensable tenes el titulo secundario, este es un requisito base. Esto aumenta las necesidades especialmente para los jóvenes de no contar con dicha acreditación es un motivo explícito de exclusión para el acceso a ciertos puestos del mercado de trabajo, aún aquellos que son de baja calificación. Para los adultos, por su parte, la obtención del título puede generales mejores condiciones en su carrera laboral con impacto directo en su futuro jubilatório.
a) PLAN FinEs 2: ESTRUCTURA
El Plan es una propuesta de terminalidad educativa de alcance nacional, destinada a personas mayores de dieciocho años que no completaron los niveles primario o secundario, implementada por los Ministerios del área educativa, en articulación con otras instancias gubernamentales y sociales. Los lineamientos curriculares generales del Plan FinES en la provincia, estipulan que la propuesta es de carácter presencial, con asistencia a clase dos días por semana (durante tres horas). El año lectivo se organiza de modo cuatrimestral y se cursan cinco materias por cuatrimestre. Los horarios de cursada (mañana, tarde o vespertino) se pautan, según la resolución, de acuerdo a la disponibilidad horaria de los estudiantes y las sedes disponibles (Res. DGCyE N° 3520). Asimismo tienen la exigencia de acreditar la asistencia en al menos el 75% de las clases. Para completar la propuesta del secundario se plantea un dispositivo que contempla tres años de estudio, distribuido en seis períodos de dieciocho semanas cada uno. Aunque inicialmente todos los estudiantes se incorporan al Plan en primer año, la Disposición Nº 99/2012 reconoce trayectorias escolares previas y fija un esquema de “correspondencias” que permite ingresar en segundo o tercer año.
Con una población potencial de 13.800.000 adultos y jóvenes que no han cursado el secundario o tienen el primario o el nivel medio incompleto (Censo 2010), en 2008 y por iniciativa de la jurisdicción nacional, se pone en marcha el plan FinEs que ha sido el intento más ambicioso de diseño e implementación de políticas para superar esa brecha educativa en nuestro país. En la provincia de Buenos Aires, la ejecución de esta política tan ambiciosa está a cargo del Estado y la sociedad civil.
Los grupos de población que tienen interés que inscribirse en el Plan deben solicitar la apertura del mismo en sus localidades y cuyo reclutamiento está a cargo de dirigentes o actores locales de distinto tipo. Varían desde Movimientos Sociales y/o políticos, religiosos, ONGs, Sindicatos y algunos organismos del sector público, con cuyos listados solicitan la apertura de una sede o comisión.
En el primer cuatrimestre del 2017, se llegó a contabilizar la cobertura a 135.300 alumnos que concurren a un total de 2.772 sedes con 6.362 comisiones y un promedio de 21,26 alumnos por comisión.
La particularidad más significativa del Plan consiste en el hecho de que las tareas de reclutamiento local, obtención de la sede y gastos del mantenimiento, dependen de una figura barrial denominada “Referente”, vecino/a que toma la iniciativa para la realización de esas tareas. La particularidad del desempeño del rol reside en que se trata de una actividad no remunerada aunque se encuentra reconocido en la normativa oficial de la Dirección General de Escuelas. Sus límites son las cuestiones administrativas y pedagógicas sobre las que no tienen ningún tipo de incidencia pero que no podrían llevarse a cabo de no existir esta figura que garantiza día a día la apertura de las sedes.
La gestión del plan se divide en tres áreas: territorial, pedagógica y administrativa.
“diseñará programas a término destinados a garantizar la erradicación del analfabetismo y el cumplimiento de la educación obligatoria (…) para la población mayor de 18 años que no la haya alcanzado”, siendo obligatorio el nivel secundario a partir de dicho marco normativo, como se enunció previamente.
b)Los docentes
Las autoridades dependen de la Dirección de Adultos la que ha fortalecido su capacidad de conducción del Plan, y son las Jefaturas Regionales, distritales, los inspectores y los directores de los CENS a quienes reportan las sedes. Los cambios administrativos introducidos en el año 2015 con la nueva gestión incluyeron la nominalización total de los estudiantes y la estandarización de los procedimientos incluyendo el seguimiento de presentimos de docentes y estudiantes.
Efectivamente, se encuentra en el medio de la educación popular y los modelos institucionales. Los costos de mantenimiento de los salarios del personal docente están a cargo de la Provincia de Buenos Aires que los efectúa con transferencias de recursos del Estado Nacional. Los costos de provisión y mantenimiento de las sedes están a cargo de los barrios y sus instituciones mientras que los referentes se desempeñan sin remuneración y sin pretensiones de tenerla.
Cada barrio, cada sede, cada referente se siente partícipe de la extensión de la educación popular haciéndose presente el Estado. Este provee a la vez recursos y acceso a la ciudadanía, con un costo relativamente bajo además promover una experiencia cuyas externalidades positivas van mucho más allá de cada alumno o egresado en particular.
En general, los docentes son jóvenes que han egresado recientemente de universidades o de institutos superiores de formación docente. En muchas ocasiones los mismos no tienen previa experiencia en la labor docente convirtiéndose esta en la primera.
c) El estudiantado
Los alumnos que participa de los cursos de FinEs no está dominado por la presencia de jóvenes en edades tempranas, sino más bien por alumnos de entre 30-40 años con una presencia importante de mujeres. La mayoría relata historias de ingreso y fracaso. En muchas oportunidades el foco del problema está sobre temas de autoestima entre las varias. Buscan tener mejores posibilidades de acceso al mercado de trabajo como alcanzar superarse a nivel personal.
El nivel educativo antes de ingresar al plan corresponde en su mayoría, al nivel secundario. El 37,4% declara haber cursado algún año de ese nivel, el 2,6% proviene del nivel polimodal, y el 24,3% cursó alguno de los tres últimos años de la EGB, por lo que el porcentaje que proviene del secundario alcanza a 64,3%. Del restante 35,7% que llega desde el nivel primario, el 23,9% cursó 7º grado.
Paloma, nacida en la ciudad de La Plata, egresada del Plan FinES en el año 2017, terminó luego de haber dejado la escuela a los 17 años. Los motivos de su deserción se basaban en dificultades para avanzar en la misma, lo que le llevó a repetir en varias oportunidades. Recién a los 20 años decidió que era necesario terminar el colegio.
Su contexto familiar no se caracterizó por ser el mejor durante el transcurso de sus años lectivos, sufrió problemas personales que ha preferido no contar, pues son de índole familiar.
Con la finalización de las materias que le quedaban para poder obtener su título, consiguió trabajo en el Municipio de la ciudad, y se encuentra esperando familia.
En este caso puntual observamos que el acceder al dictado de clases le ha permitido a Paloma obtener mayores posibilidades para conseguir un puesto de trabajo, el cual no habría sido posible sin el título de bachiller como tampoco permitir convertirse en el sostén de su propia familia.
Juan Ignacio, platense de 21 años. Nos contó que su decisión de empezar el Plan estuvo motivado por la decisión de cambiarse de colegio. No buscaba ninguno en particular pero sabía que a un privado no podría acceder por su mala conducta y sus pésimas notas.
Previamente a llevar a la escuela Media N 12, donde hizo tanto el último año de secundario como posteriormente la cursada del Plan FinES, este repitió dos años consecutivos en un colegio privado. Esto mismo trajo como decisión el rápido cambio de institución, considerándolo como la única manera de terminar sus estudios.
Mauro, platense de 26 años, dejó la escuela a los 17 adeudando un año por cursar. Su única meta por cumplir era manejar un camión, cosa que no se vería afectadas la interrupción de los estudios. Mauro prosiguió con éstos cuando su madre lo obligó a concluir con los mismos. En la actualidad es dueño de su propio camión.
Tomando solamente dos casos no puedo bajo ningún punto de vista generalizar. Pero si puedo remarcar que el nivel educativo de Paloma difiere muchísimo del de Juan Ignacio. Considero a que se debe a lo aprendido en las escuelas de base siendo una privada y la otra pública.
Más allá de esto, ambos salieron con el mismo título pero los conocimientos que se llevan muy dispares. En la actualidad Juan Ignacio está cursando el primer año de la
Licenciatura en Turismo con notas por encima del promedio.
Por otro lado está el caso de Alicia, totalmente distinto a los anteriores. Ella es nacida en La Plata, de 39 años, con dos hijos, uno de 13 años y la otra recién nacida con la que concurre a clases. Cursa el 1° cuatrimestre del 2° año. Su trayectoria es un poco particular pues debió abandonar la cursada cuando por un problema administrativo le extraviaron los papeles por lo que no hay constancia de que solo le debiera una materia para obtener su título. Años posteriores Alicia perdió un hija, lo que le quitó todo tipo de ganas de continuar con los estudios, mientras obtenía distintos trabajos en los que no le fuera necesario el título de bachiller, como hacerse cargo de la limpieza en distintas casas, ser niñera y atender un remis. Mientras tanto, su marido empleado de una fábrica se vio obligado a terminar con sus estudios, en esa oportunidad Alicia se encargaba de ayudarlo a preparar sus exámenes, eso la empujó a retomar años más tarde sus estudios.
En la actualidad se encuentra cursando con una amiga, lo que la llena de entusiasmo y la empuja a seguir.
La Educación de Jóvenes y Adultos, la inclusión educativa y la efectivización
Hoy en día nuestro país la efectivización en la aplicación del derecho a la educación aún enfrenta fuertes desafíos. Más allá de la generalización de leyes, discursos y políticas que afirman a la educación como un derecho social, podríamos decir que aún hoy se encuentra vigente la perspectiva de Brusilovsky y Cabrera, según la cual “en nuestro país y en América Latina la expresión ‘educación de adultos’ constituyó un eufemismo para hacer referencia a la educación de adolescentes, jóvenes y adultos de sectores populares” (Brusilovsky, 2005: 10), de modo que su estudio exige considerar que se encuentra atravesada por procesos de diferenciación social. Si esto es así, la EDJA, como modalidad, tiene que brindar condiciones para que todos aquellos sujetos que no hayan terminado la escolaridad obligatoria en el marco de las “trayectorias esperadas” puedan hacerlo en otro momento de la vida. De hecho, así la define la Ley de Educación Nacional en su artículo 46:
“La Educación Permanente de Jóvenes y Adultos es la modalidad educativa destinada a garantizar la alfabetización y el cumplimiento de la obligatoriedad escolar prevista por la presente ley, a quienes no la hayan completado en la edad establecida reglamentariamente, y a brindar posibilidades de educación a lo largo de toda la vida.” (LEN, 2006: 10)
Siguiendo a Brusilovsky y Cabrera, las propuestas estatales para la educación de adultos han estado fuertemente impregnadas por lógicas ligadas al control social y a la moralización. Al mismo tiempo, estas han coexistido con diversas iniciativas de organizaciones sociales y movimientos populares con que han asumido la educación de los jóvenes y los adultos como una herramienta para la democratización y la transformación social. Se observa el caso del Movimiento Jefas y Jefes actor principal que impulsó la política en cuestión.
De esta forma, el análisis de la EDJA implica considerar una multiplicidad de propuestas formativas, impulsadas dentro y fuera del sistema escolar; gestionadas por el Estado, aunque no exclusivamente desde el área de educación, y por diversos actores referenciados en organizaciones y movimientos sociales o populares (Di Pierro, 2008). Así, entendemos que estas lógicas atraviesan a todos los sujetos e instituciones de la modalidad, si bien en cada espacio esto será de una manera singular.
El Plan FinEs 2S es un plan a término que se suma a la oferta regular de nivel secundario de jóvenes y adultos con el objetivo de “garantizar el derecho a una educación inclusiva y permanente” (Web FinES 2). El primer interrogante que surge sobre esta cuestión consiste en plantearse que es lo que sucede en relación a la oferta regular de EDJA para que sea necesario implementar este Plan. Teniendo una enorme población que actualmente está asistiendo al Plan FinEs 2S pudiendo haber terminado sus estudios en los CENS, en los Bachilleratos de adultos o en alguna de las ofertas semipresenciales o a distancia existentes.
Se debe analizar qué es lo que hace tan atractivo al Plan FinES II que logra lo que le ha sido imposible al sistema educativo escolar. Por otra parte, también cabría preguntarse por qué es a través de un programa a término y no desde una re-formulación de los “regímenes académicos” del sistema educativo que se decide apostar a la inclusión educativa de una gran cantidad de estudiantes que no han podido terminar la escolaridad obligatoria.
El diseño de la política educativa desde esta perspectiva supone atender las condiciones pedagógicas en las que se van configurando las trayectorias educativas de los estudiantes, problematizando fundamentalmente las características del aula estándar, el método uniforme, que tendrían efectos en la producción del “fracaso escolar”. Esta perspectiva vuelve a plantear en el seno de la preocupación política, la pregunta por las características de la institución escolar, reconociendo que en su propio formato residen algunos de los problemas que generan expulsión. De este modo, se instala la pregunta en clave de en qué formatos y bajo qué condiciones pedagógicas es posible garantizar la efectivización del derecho a la educación para todos los ciudadanos.
Entendemos al formato escolar como un conjunto de aspectos visibles conjugados con otros elementos igualmente presentes, aunque no tan fácilmente observables. De algún modo, todos estos aspectos se encuentran naturalizados y frecuentemente se consideran inobjetables. Así, al pensar en “la escuela” a menudo se evoca una “realidad colectiva”, que se ubica en un espacio y en un tiempo determinados (el edificio escolar, al que se asiste cotidianamente), con roles de docente y alumno fuertemente delimitados, a partir de los cuales el docente es el encargado de transmitir una serie predeterminada y sistematizada de contenidos a través de una forma de aprendizaje descontextualizada.
En función del significado amplio de inclusión educativa supone una formación que contemple las particularidades de los sujetos, sin establecer como única cultura autorizada la de determinados sectores de la población; una formación que habilite para que los estudiantes puedan seguir estudiando en los distintos niveles del sistema, y que remueva aquellos obstáculos que impiden los procesos de aprendizaje. Es el Estado, en este sentido, quien debe asumir medidas orientadas a garantizar el derecho a la educación.
“Inclusión” y “exclusión” designan procesos sociales, aun así son conceptos que no suelen definirse en términos relacionales, como caras de la misma moneda, sino como condiciones existenciales de los sujetos.
De estos principios, podríamos pensar al Plan Fines 2S como una estrategia que tiene la intención de generar la inclusión y la titulación en el nivel secundario, pensada específicamente en función de los sujetos pedagógicos que no han terminado la escolaridad obligatoria en el tiempo esperado y que tampoco han podido seguir cursando en las diversas propuestas de educación secundaria para adultos. Si el Plan FinEs 2S es considerado una política de inclusión educativa es porque han existido ciertas condiciones desde institucionales, sociales, económicas, políticas que previamente han impactado en las trayectorias educativas de los sujetos que hoy deciden retomar sus estudios. No obstante, creemos necesario dar cuenta de las voces de los protagonistas de esta política, que la reconocen en sus potencialidades para el logro de la terminalidad educativa sin dejar de lado que se trata de un programa que contiene ciertos límites.
Se entiende que la obligatoriedad del nivel secundario implica, por un lado, una responsabilidad indelegable del Estado de brindar las condiciones que lo hagan posible, y por el otro, un derecho para todas las personas a poder ser incluidas en políticas educativas que brinden procesos educativos significativos y otorguen la certificación correspondiente. Esto implica que las políticas que proponen la inclusión educativa no deberían fundamentarse en los puntos débiles de aquellos a los que el mismo sistema ha expulsado, se deberían englobar las características de anteriores políticas, aquellas que hayan tenido impacto positivo sobre las situaciones de exclusión de muchos estudiantes. Es una manera de enriquecimiento con el objetivo de pensar qué cambios sería necesario implementar para cambiar la situación educativa en que se encuentra un gran porcentaje de la población.
Se puede esbozar la suposición de que la creación de un programa como el FinES 2 permitiría introducir modificaciones en los formatos de la educación de adultos que resultan más complejos de instrumentar en el caso de la oferta escolar. Entendemos que la elaboración de una política pública que tiene como principal objetivo revertir las condiciones de escolarización de un gran sector de la población adulta de nuestro país, requiere la puesta de una gran cantidad de recursos materiales, pedagógicos y humanos, esto necesita de un compromiso y dedicación, el Estado se deberá encargar tanto de las condiciones institucionales para albergar a sujetos que históricamente han sido excluidos de la escuela media, como del desarrollo de cuestiones pedagógicas específicas en relación al sujeto adulto, a las pedagogías, al lugar que se le da a los conocimientos previos y al lugar significativo que el adulto necesita ante una situación de tales magnitudes.
Enfatizando la idea principal del trabajo la enseñanza no es un problema doméstico es un problema de condiciones de escolarización. Y la modificación de las condiciones de la misma es una responsabilidad innegable del Estado a través del desarrollo de políticas públicas hacia la escuela. A menudo, son los mismos docentes quienes son portadores conscientes del “destino de fracaso” que espera a los alumnos de la educación bajo las condiciones habituales de escolarización y buscan modificarlo pero no saben cómo hacerlo; o tienen idea de cómo hacerlo, pero no tienen los medios económicos ni políticos para la lograrlo, con lo cual tropiezan muy rápidamente . Es en este punto donde entendemos que el Estado tiene que estar presente, proveyendo condiciones, generando capacidad para investigar problemas didácticos, generando saber comunicables, estudiando la forma en la cual unos logros pedagógicos obtenidos bajo ciertas condiciones pueden extenderse a toda la población potencialmente alcanzada por un problema.
En este marco, tomamos las voces de los sujetos que se encuentran en las aulas del Plan Fines 2S para dar cuenta de los aportes y las limitaciones del Plan a la efectivización del cumplimiento de la obligatoriedad del nivel secundario, que podría entenderse como la intención de realizar la inclusión educativa a través de políticas pensadas específicamente para garantizar el derecho a la educación. Entendemos que la propuesta del Plan está en estrecha relación con lo que estos mismos actores critican a la oferta regular de EDJA y del sistema educativo.
Plan FinES ¿una correcta implementación?
La implementación, abarca las acciones de individuos o grupos públicos y privados que buscan el cumplimiento de los objetivos previamente decididos. Es la forma de llevar a cabo una decisión, con el fin de transformar las mismas en principios operativos. Debe ser visto como el proceso por el que se logran las metas previamente establecidas, con la intención de alcanzar el objetivo de manera eficaz, modificar la realidad social.
El Plan FinEs (Plan Nacional de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios) en su primera etapa, se inició en el año 2008, se trató de un programa del Estado nacional, implementado a través de los Ministerios de Desarrollo Social y Educación de la Nación. En un principio estaba orientado a personas que hubieran terminado pero adeudan materias. De forma similar al funcionamiento de los COA, esta modalidad consistía en tutores que debían acompañar a los jóvenes y adultos en el proceso de preparación de materias, pero mientras los estudiantes menores de 25 años debían rendir las materias en las escuelas donde habían cursado, para los mayores de 25 la evaluación de las materias se realizaba a través de diferentes estrategias, tales como: monografías, trabajos prácticos parciales y finales, investigaciones aplicadas al sector de la producción donde se estén desempeñando laboralmente, etc.
En Provincia de Buenos Aires se aplicó a través de la resolución 3536/09, en la que se establece una fusión entre el COA y el FinÉs, denominado “Plan Provincial de Finalización de Estudios y Vuelta a la Escuela” con las características que nombramos antes. A diferencia de los planes posteriores éste sólo podía ser cursado en establecimientos formales de la provincia y sus objetivos apuntaban a que la población joven se reinserte en la escuela tradicional[4].
El Plan FinEs 2, presenta un cambio importante en relación a la población destinataria, se orienta hacia aquellos que no hayan iniciado o no concluyeron su educación secundaria. El programa se distribuye a través de convenios con las restantes provincias.
Los lineamientos curriculares generales del Plan FinES 2 en la Provincia de buenos Aires estipulan que la propuesta es de carácter presencial, con asistencia a clase dos días por semana (durante tres horas). El año lectivo se organiza de modo cuatrimestral y se cursan cinco materias por cuatrimestre. Los horarios de cursada (mañana, tarde o vespertino) se pautan, según la resolución, de acuerdo a la disponibilidad horaria de los estudiantes y las sedes disponibles. Asimismo tienen la exigencia de acreditar la asistencia en al menos el 75% de las clases. Para completar la propuesta del secundario se plantea un dispositivo que contempla tres años de estudio, distribuido en seis períodos de dieciocho semanas cada uno. Inicialmente todos los estudiantes se incorporan al Plan en primer año. Esto fue modificado mediante la Disposición Nº 99/2012, reconoce trayectorias escolares previas y fija un esquema de “correspondencias” que permite ingresar en segundo o tercer año.
Los grupos de población que tienen interés que inscribirse en el plan, deben solicitar la apertura del mismo, y cuyo reclutamiento está a cargo de dirigentes o actores locales de distinto tipo. Varía desde movimientos sociales y/o políticos, religiosos, ONGs, sindicatos y algunos organismos del sector público, con cuyos listados solicitan la apertura de una sede o comisión.
Aquellas personas que deseen ingresar en el plan, deberán cumplir con una reducida cantidad de requisitos administrativos, entre ellos se encuentran presentación del Cuil, fotocopia del D.N.I, Certificado de estudios de la Institución donde se interrumpieron los estudios, este último tiene el objetivo de demostrar que se ha dejado pasar un año entre la deserción escolar y el ingreso del FinES.
Los distintos centros locales articulan en lo local con la Dirección General de Cultura y Educación (DGCYE).
Se establece que los destinatarios serán jóvenes, adultos y adultos mayores alfabetizados que no hayan completado el Nivel Primario, no hayan transitado la escolaridad del Nivel Secundario o aquellos que de manera incompleta si lo hayan cursado. Entre las mismas están quienes hayan cursado el último año del nivel Educación Polimodal, y adeuden materias sin haber alcanzado el título. Por otro lado puede que estos adeuden el último año completo y materias de años anteriores del Nivel Secundario.
Posteriormente a haber desarrollado el proceso de implementación se toma lo que se ha desarrolla. El analisis de la misma se muestran en la Investigación Evolutiva del Plan FinEs. La misma pertenece a la Secretaría de Evaluación Educativa de la Nación Argentina, esta califica a la Política resaltando que la misma ha alcanzado los resultados esperados. Ha tenido una exitosa formulación como implementación.
Abordar la educación de adultos requiere ordenar los distintos planes y programas existentes dirigidos a ese sector, como por ejemplo, los de educación en condiciones de encierro o los que se articulan con actividades de incorporación al mercado de trabajo como el programa Envión Bonaerense[5] ó los programas de alfabetización y el desafío de la educación permanente de jóvenes y adultos.
Debe plantearse la cuestión desde un punto de vista del fortalecimiento de las competencias básicas para mejorar la calidad de la educación y las condiciones de vida de esos grupos vulnerables. A ellos se suma la institucionalidad de los CENS, los esfuerzos de la sociedad civil coordinados con el Estado y sus políticas públicas. De manera conjunta forman parte de una gran iniciativa nacional en conversación permanente, bajo un modelo de gestión asociada novedoso en materia educativa.
Los esfuerzos entre el sistema educativo y la sociedad deben ser respondidos colocando la problemática en el más alto nivel del debate público. A su vez, dada nuestra estructura federal, debe tratarse de un movimiento común a todas las provincias.
La creación de una comisión de expertos notables, de la región y del país, se vuelve un paso necesario, no para paralizar el plan sino para darle más visibilidad y fuerza. Esta comisión podría fijar metas de erradicación progresiva de la deuda educativa que fueran vinculantes, cuyo cumplimiento fuera regularmente monitoreado por el sistema estadístico nacional.
En síntesis, en el plano bonaerense el objeto de esta evaluación es fortalecer el FinEs 2. Esto implica institucionalizarlo manteniendo tanto sus mutaciones como su dinamismo. En tal sentido generar un cuerpo docente con mayores calificaciones para la tarea; reforzar los niveles de calidad con que se imparte y atendiendo al rol social de inclusión que también desempeña; acceder a materiales didácticos; aumentar la articulación con los espacios locales y programas sociales; preservar los roles de los referentes adecuadamente reforzados por el apoyo del sistema formal, son claramente caminos posibles para avanzar en la continuidad de uno de los planes más originales de la educación de adultos que ha tenido lugar en la región.
Tomando como un punto de partida la correcta implementación de la política pasó a generar un conjunto de incógnitas que se desprenden del anterior desarrollo.
¿Cómo se encuentra la calidad del contenido de la misma? ¿Son completos los contenidos de las asignaturas que se dictan en el Plan FinES? ¿Realmente quienes obtienen su título adquieren los conocimientos suficientes? ¿Obtienen el mismo nivel educativo que quienes se han egresado de instituciones privadas? ¿Hasta qué punto genera herramientas para el crecimiento laboral?
Es vasta la literatura que señala que el tránsito por el sistema educativo ya no es garantía de alcanzar las mejores oportunidades, ahora las mismas se encuentran condicionadas por el barrio, el nivel educativo alcanzado por los padres, el ingreso del hogar, el apoyo brindado por las instituciones, etc. La desigualdad social alcanza grados tan profundos que las diferencias entre las instituciones educativas se vuelven cruciales en la inserción social y laboral. En rigor, podemos afirmar que en la actualidad existen circuitos educativos diferenciados a los que acceden la casi totalidad de los jóvenes, sin embargo, unos en circuitos reservados para los más pobres, con escuelas precarias y sin condiciones para hacer efectivo su derecho a la educación, otros en cambio, en circuitos orientados para aquellos jóvenes con mejores condiciones de vida, circuitos que otorgan oportunidades para su desarrollo personal y profesional. El trato desigual en las oportunidades educativas hace que los jóvenes de sectores populares pasen más tiempo en el sistema educativo.
La desigualdad enraizada en nuestra sociedad es un pozo ciego en el que caen miles de jóvenes, ven lejos cualquier tipo de oportunidades de mejorar. Por otra parte se observan políticas que se encuentran distantes de buscar mejorar desde la raíz aquella situación.
La política argentina se caracteriza por toman situaciones en las que la demanda social, crítica en la mayoría de las veces, reclama una mejora. No se tiende a mejorar la situación, se tiende a utilizar el problema para alcanzar rédito político. Esto mismo ha sucedido con el Plan FinES, creado con la finalidad de incrementar los porcentajes en relación a la terminalidad educativa. No se hay una mera intención de terminar una crisis que agobia a toda una generación. No se estará buscando mejorar la calidad de educación que se brinda en nuestro país sino manifestar mejoras del mismo con fines políticos.
Los resultados de años de políticas con finalidades meramente electorales nunca tienen buenos resultados.
La implementación del Plan FinES como política pública ha sido exitosa pero desde el enfoque de calidad encontramos demasiadas grietas. Las diferencias preexistentes entre los alumnos que han realizado toda su educación de manera continua o en colegios privados. Esto mostrará en instancias de educación superior, universidades, terciarios, que la calidad que se les ha brindado a quienes por distintos motivos han finalizado sus estudios en el Plan FinES no es suficiente para poder seguir con sus estudios. Esto en muchas oportunidades lleva a la frustración, llevándolos al abandono de sus estudios.
Los jóvenes con más recursos lo hacen en mejores condiciones y con un creciente aumento en sus oportunidades y alternativas educativas.
De alguna manera se sigue manteniendo un sistema en el que solo aquellos que tienen condiciones socioeconómicas pueden tener las oportunidades para realizar cualquier objetivo.
Como se ha enunciado anteriormente, el Plan FinES surge en el marco de la LEY que establece la obligatoriedad de estudios secundarios. Esto hace visible la idea de que el sistema educativo formal tiende a expulsar a quienes por distintos motivos no puedan finalizar con los mismos. Esto mismo genera una deuda que en muchos casos no puede ser subsanado por distintos motivos, en algunos de ellos vergüenza, edades avanzadas, complejidad al momento de encarar el estudio o por el mero hecho de desinterés.
Con la implementación de este nueva política educativa encontramos un abanico de nuevas oportunidades que permiten que en la mayoría de los casos quienes obtienen el título de bachiller sientan que son “alguien”, que pueden aspirar a más o simplemente sientan que cerraron una cuenta pendiente.
Desde el punto de vista social se ha podido paliar el gran caudal de deserción escolar, pero no se ha caracterizado por proveer un servicio educativo de mala calidad si se considera que cada materia dictada no tiene más duración que cuatro meses. No se permite al alumno cursar más de tres materias por cada cuatrimestre y cada uno de ellas tiene una duración máxima de tres horas semanalmente.
Con lo anteriormente enunciado no se puede esperar que se le brinde a los alumnos el contenido total de cada materia, sólo se alcanzan a dar lo básico por asignatura, por ende nunca se podría esperar que en la práctica los egresados de este tipo de planes tengan las mismas oportunidades al momento de desenvolverse, en otras instancias educativas como la universidad o en la búsqueda de un puesto de trabajo con más especialización.
Como se ha expuesto anteriormente, el Plan FinES surge en el marco de la LEY que establece la obligatoriedad de estudios secundarios. Esto hace visible la idea de que el sistema educativo formal tiende a expulsar a quienes por distintos motivos no puedan finalizar con los mismos. Esto mismo genera una deuda que en muchos casos no puede ser subsanado por distintos motivos, en algunos de ellos vergüenza, edades avanzadas, complejidad al momento de encarar el estudio o por el mero hecho de desinterés.
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[1] Universidad Católica de La Plata, UCALP. La Plata, Buenos Aires, Argentina. 2019
[2] Movimiento social Jefes y Jefas de Hogar surge en el año 2002 en consecuencia a la implementación del Decreto N° 565/02 se creó el PROGRAMA JEFES DE HOGAR destinado a jefes o jefas de hogar con hijos de hasta dieciocho años de edad, o discapacitados de cualquier edad, o a hogares donde la jefa de hogar o la cónyuge, concubina o cohabitante del jefe de hogar se hallare en estado de gravidez, todos ellos desocupados y que residan en forma permanente en el país. Con posterioridad pasarán a ser un actor imperante en la escena política argentina que tendrá lugar varios años después.
[3] El porcentaje de abandono es cinco veces más alto en el sector estatal –10,51%– que en el sector privado, donde apenas llega al 2,23%. No obstante, resulta importante tener en cuenta las instituciones de gestión estatal son las responsables de incorporar a los sectores sociales más desfavorecidos, tradicionalmente excluidos de la educación secundaria. Las jurisdicciones que en el Ciclo Básico de la Educación Secundaria presentan mayores índices de alumnos “salidos sin pase” son Misiones (17,29%), Corrientes (14,79%), Santiago del Estero (15,52%), Río Negro (14,15%) Las provincias que presentan menores índices de abandono escolar en el Ciclo Básico de la Secundaria son Chubut (4,28%) y Tierra del Fuego (7,26%). Fuente: Cimientos, Fundación para la Igualdad de Condiciones Educativas. page.17.
[4] Esta resolución señala los logros del plan para el año 2008 como parte de su justificación, nos parece útil reproducir aquí: “En el ciclo lectivo 2008 se registraron, en las clases de los COA y FinEs que se implementaron en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires, un total de 127.499 inscripciones. Se constituyeron un conjunto de 5.600 grupos, con la consiguiente ocupación de los tutores a cargo del dictado de los módulos”(Res. 3635/09).
[5] Programa nacional que genera empleos para jóvenes entre 12 y 21 años en situaciones de vulnerabilidad social, implementado desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires. El objetivo que persigue el programa es la reintegración al sistema educativo y aprendan un oficio.

References: Resolución 
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 artículo 46
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