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Timestamp: 2020-04-10 05:38:59+00:00

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LA INFANCIA X DERECHO 01 by cristina Folgueira - Issuu
plataforma de infancia españa
LA IMAGEN DE LA INFANCIA EN LOS MEDIOS IMPRESOS: ¿REGULACIÓN O AUTORREGULACIÓN?
LA PROTECCIÓN DEL MENOR frente los Videojuegos
IMÁGENES, REALIDADES Y DERE
Una perspectiva desde los medios de comunicación y las TIC
INFANCIA X DERECHO Revista de la Plataforma de Infancia
C/ Escosura 3. Local 2. 28015 Madrid. Tel: 91Ê 447Ê 78Ê 53. Fax: 91Ê 447Ê 83Ê 33 comunicacion@plataformadeinfancia.org www.plataformadeinfancia.org
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EDITORIAL TELEVISIÓN E INFANCIA:
Nuevos escenarios, viejas inquietudes
LA PROTECCIÓN DE LA INFANCIA EN TELEVISIÓN
LA IMAGEN DE LA INFANCIA EN LOS MEDIOS IMPRESOS:
LA IMAGEN DE LA INFANCIA EN LOS MEDIOS IMPRESOS Y LA PUBLICIDAD
¿REGULACIÓN O AUTOREGULACIÓN? Los derechos y la protección de la infancia en Internet
LOS PROBLEMAS DE INTERNET Y SUS SOLUCIONES
31 LA PROTECCIÓN DEL MENOR FRENTE LOS VIDEOJUEGOS VIOLENTOS Y PELIGROSOS. Consideraciones desde el derecho
IMÁGENES, REALIDADES Y DERECHOS Una perspectiva desde los medios de comunicación y las TIC
CONCLUSIONES de las I Jornadas sobre Infancia y comunicación
NIÑOS Y NIÑAS COMO EXPERTOS
La opinión de niños y niñas de aragón sobre el papel de los medios de comunicación
67 DE INTERÉS
Catálogo de recursos biográficos, hemerográficos y audiovisuales sobre derechos de infancia
¿Justifica la guerra de audiencias la utilización morbosa de la infancia? Desde finales de los ochenta y, fundamentalmente a lo largo de la década de los noventa, se ha producido un espectacular aumento de los medios de comunicación: primero aparecieron grandes cadenas televisivas de ámbito nacional, al tiempo que Internet hacía su debut como nuevo y singular medio. Junto a estos procesos globalizadores –en los que lo más remoto se convierte en algo cercano- han surgido otros plenamente locales: pequeñas emisoras televisivas o radiofónicas para una ciudad o pueblo y todo tipo de publicaciones escritas para ese mismo mercado. Este desarrollo extraordinario de los medios está generando un auténtico cambio social en la percepción de la realidad. Es en este escenario de hipertrofia comunicativa donde se ha de mover la infancia que, a un tiempo, se convierte en materia de consumo a través de contenidos sobre sus supuestas realidades y en consumidora.
1Ê Ê EsteÊ hechoÊ sucedeÊ sobreÊ todoÊ enÊ AmŽr icaÊ Central,Ê aparejadoÊ alÊ fen—men oÊ deÊ lasÊ Òmar asÓÊ (pandillasÊ juvenilesÊ violentas,Ê Ê gruposÊ queÊ yaÊ existenÊ enÊ Espa–a),Ê noÊ necesariamenteÊ conÊ esasÊ connotacionesÊ delictivas. 2ÊM arshallÊM cLuhan
Se debate constantemente sobre los derechos de la infancia y la necesidad de su protección, por ser un grupo vulnerable, y, al mismo tiempo, se obvian esos derechos al utilizar sin pudor la imagen infantil si sirve para vender un coche, por ejemplo, o se sataniza a un adolescente como agente potencialmente peligroso por el mero hecho de ser adolescente1. En medio de esta per-
petua contradicción, los derechos de la infancia a buscar, recibir y difundir
información e ideas de todo tipo y a tener acceso a información y materiales adecuados a través de diferentes soportes con el fin de promover su bienestar, se ha regulado de diferentes maneras. Los medios de comunicación están generando una imagen deformada de la infancia, de sus problemas, deseos y necesidades. Por un lado, se pivota toda la labor informativa hacia situaciones de conflicto, en las que los chicos y chicas pasan de tener problemas a ser problemáticos y en el polo opuesto, se informa sobre cantantes, deportistas, pintores o literatos de ocho años, por poner un ejemplo; y, por otro, se invisibiliza la vida cotidiana y real del grueso de la infancia. Sería muy interesante realizar un análisis de las informaciones emitidas por distintas televisiones a lo largo de una o dos semanas. Se trataría de establecer las temáticas abordadas, detectando aspectos morbosos e innecesarios para ofrecer la noticia, y comprobando si se contextualiza de forma adecuada toda la información emitida. Ese seguimiento debería también tener en cuenta, además del medio, el horario de emisión del programa y el tipo de programa (informativo, corazón, deportes, etc.). Esta última consideración tiene que ver con la máxima “el medio es el mensaje2”: No es lo mismo que una información la ofrezca en el telediario Rosa María Mateo o Anne Igartiburu en Corazón de la estación que corresponda (primavera, verano, otoño o invierno). ¿Justifica la guerra de audiencias la utilización morbosa de la infancia? La pregunta tiene trampa y la trampa no está en la guerra de las audiencias. Todo el mundo, al menos ese mundo con un mínimo de sensibilidad, inclui-
do el que hace las programaciones televisivas, los periodistas e incluso los espectadores irresponsables últimos de la telebasura, rechazan esa guerra. El problema no es que se utilice morbosamente a la infancia, sino que la información es morbosa en sí misma. Es decir, cuando una forma de contar la realidad se impone a otras, no importa ya qué se está narrando, sino cómo se está trasladando al espectador. El problema del morbo no es consustancial a las informaciones sobre la infancia, sino a la información en general. La cuestión es determinar qué puede hacerse. Lo malo de un mundo globalizado es que los problemas parecen no tener una causa inicial o un responsable y por eso nos vemos impotentes a la hora de buscar soluciones. Algo así está sucediendo con la información: cada vez se escucha a más gente que dice que la televisión es una basura, aunque reconoce que se pasa horas frente a ella; los periodistas –algunos- se lamentan de hacia dónde deriva la profesión, pero no dudan en preguntar los aspectos más escatológicos cuando les cae en suerte una información “delicada”; y qué decir de las empresas, que justifican y se justifican asegurando que la bazofia que ofrecen es lo que pide el público. Callan, claro, que son programas baratos, lo que no resta, tampoco la responsabilidad de la audiencia en este consumo. ¿Reconocen los medios y los profesionales el tratamiento lesivo que, de forma generalizada, se está dando a la infancia?. Existe cierto consenso sobre la importancia de los medios y su influencia en la generación de corrientes de opinión o, más, en la corroboración de las ya existentes, pero la autocrítica sólo se produce en foros muy concretos con escasa repercusión mediática y aún menor efecto en
lo que al tratamiento de contenidos se refiere. Es difícil que los medios reconozcan ese tratamiento perjudicial ya que supondría una revisión de sus parámetros sobre qué es un hecho noticioso y, sobre todo, cómo debe contarse y qué aspectos pueden ser indispensables para que el público tenga toda la información necesaria para entender, en su conjunto, aquello de los que se habla. En esta situación, una vía para fomentar esa toma de conciencia sobre los efectos que la información genera sobre la imagen de la infancia podría ser a través de unas jornadas en las que los propios profesionales de los medios aborden, de forma sistemática cómo se está informando y sobre quién.
¿Reconocen los medios y los profesionales su poder y su responsabilidad? La pregunta tiene bastante que
ver con la anterior pues sólo desde la posición de los medios y profesionales del sector como poderes puede hablarse de responsabilidad y, por tanto, de consecuencias (lesivas o favorecedoras) de su actividad para la infancia. Los medios tienen más poder del que reconocen y menos del que se les atribuye. Es necesario por tanto abrir un debate en el que, conjugando el derecho a informar, por un lado, y el derecho a ser informado por otro, se establezca unos mínimos de respeto al abordar la infancia. AquilinaÊ FueyoÊ GutiŽ rrezÊ DecanaÊ deÊ laÊ FacultadÊ deÊ CienciasÊ deÊ laÊ Educaci— nÊ UniversidadÊ deÊ Oviedo SilvinoÊ ç lvarez-RuedaÊ PresidenteÊ deÊ laÊ Consejer’ aÊ deÊ Vivienda Ê yÊ BienestarÊ SocialÊ Ê delÊ PrincipadoÊ deÊ Asturias
TELEVISIÓN E INFANCIA: nuevos escenarios, viejas inquietudes MiguelÊçng elÊOrt izÊ Sobrino Director Instituto Oficial de RTVE
Nunca en España se ha debatido tanto sobre la relación de los niños con la televisión. La causa de este debate es doble: por un lado, la necesidad de conciliar las emisiones televisivas dirigidas a los niños con los Derechos de la Infancia; por otro, el hecho de que -cada vez más- los niños se están convirtiendo en prescriptores para las tendencias de consumo televisivo en los próximos años. Por eso, la investigación sobre el nuevo escenario audiovisual y sus efectos en la población infantil, así como la alfabetización audiovisual de los alumnos, profesores y padres son –desde luego- algunas de las cuestiones que, a partir de ahora, deberían ser aspectos prioritarios para cualquier política dirigida a mejorar la relación de la Infancia con la televisión. Al menos se desprende de algunas de las directrices emanadas de la Unión Europea.
TELEVISIĂ&#x201C;N E INFANCIA: nuevos escenarios, viejas inquietudes
Panorama actual se debate prácticamente en todos los Foros sobre la televisión. La causa de este debate es doble: por un lado, la necesidad de conciliar los contenidos televisivos dirigidos a los niños con valores universales que promuevan la integración social y tengan en cuenta los Derechos de la Infancia; por otro, el hecho de que los niños se están convirtiendo en referentes para las tendencias en el consumo televisivo. En el caso de España, la preocupación por la relación de los menores con el entorno televisivo viene de lejos. Sin embargo, hasta el año 2004 no hubo una toma de posición común por parte de las cadenas de televisión, las instituciones públicas y las organizaciones de consumidores. Este posicionamiento desembocó en el Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos, que fue suscrito en 2004 -a iniciativa del Gobierno español- por las principales cadenas de televisión del país.
FUNDAMENTACIÓN Nadie recuerda en nuestro país una etapa en la que se hayan conjuntado tantas voces solicitando una televisión de calidad para nuestros menores. El último en sumarse a esta petición ha sido Su Majestad el Rey Don Juan Carlos en su mensaje navideño de 2007, que fue emitido por las principales televisiones de ámbito nacional. No es casual que en la intervención televisiva
del monarca estuviera presente la apuesta por una televisión cuyos contenidos estén en consonancia con los Derechos de la Infancia. Como más de uno recordará, Televisión
e Infancia son conceptos sobre los que, desde hace unos años,
El detonante para la puesta en marcha de este Código fue la alarma social y la constante preocupación de diferentes colectivos sociales -como profesores, padres de familia y Consejos Audiovisuales- por los contenidos “basura” que se emitían en la programación de algunas televisiones en horario de protección infantil. Sobre todo porque, como ya apuntaba en 2003 el Consejo Audiovisual de Cataluña, en aquel momento los niños españoles pasaban -prácticamente- el mismo tiempo en la escuela que ante el televisor. Pero -a tenor del seguimiento realizado por un grupo de investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y las principales asociaciones de consumidores- este Código de Autorregulación ha dado escasos resultados hasta la fecha, si se tiene en cuenta el amplio número de denuncias que todavía hay en relación con
TELEVISIÓN E INFANCIA: nuevos escenarios, viejas inquietudes la emisión de contenidos inapropiados para los niños en algunas televisiones a lo largo del horario de protección infantil. Así se ha puesto de manifiesto, recientemente, en el Foro “Educar la Mirada” celebrado en Madrid en 2007, bajo el patrocinio de RTVE, los Consejos Audiovisuales y la Dirección General de las Familias y la Infancia, entre otros. No obstante, es conveniente reconocer que, al menos, sí se ha conseguido un mayor grado de sensibilización en el seno de la sociedad y en la propia industria audiovisual sobre la conveniencia de que las televisiones emitan contenidos que no vulneren los Derechos de la Infancia.
NUEVOS ESPECTADORES PARA UN NUEVO ESCENARIO Más reciente es la preocupación de la industria audiovisual por el consumo televisivo de los niños. Al contrario de lo que pudo suceder cuando se firmó el Código de Autorregulación de los Contenidos Televisivos, lo que ahora preocupa al sector televisivo no son sólo los contenidos dirigidos a los niños, sino los menores como potenciales consumidores de programas. Es decir, preocupa la Infancia como cliente potencial: dinero, al fin y al cabo. Lo hemos podido comprobar en el “Foro 50 + 1 de Televisión” al que antes se aludía. En una de sus conclusiones, se viene a decir que la creación y el desarrollo de los contenidos televisivos ya no sólo dependen de los profesionales, sino de los criterios de los espectadores más jóvenes. Internet, y en particular You Tube, están demostrando ser una poderosa herramienta para innovar la creación y el consumo televisivo de los jóvenes y niños. Aunque para muchos teóricos del medio, el cambio en la forma que los meno-
res verán la televisión vendrá –viene ya- de la mano de la televisión asociada al teléfono móvil. El escenario se completa con otros actores que se mueven por este complejo entramado multimedia que comparten -en gran medida- el lenguaje, los contenidos y formas de consumo con el resto de los medios audiovisuales. En este sentido, a la televisión le ha surgido un nuevo y poderoso competidor electrónico: el videojuego. Un producto audiovisual que ha modificado sustancialmente los hábitos de entretenimiento, consumo y aprendi-
Los videojuegos suponen ya más de un tercio del consumo de ocio audiovisual e interactivo en España, por delante de la taquilla de cine, música grabada o del video. Hoy, tres de cada cuatro niños y niñas en edades comprendidas entre los 8 y los 13 años tienen una videoconsola en casa y juegan más de 150 horas al año.
zaje de los niños.
Estamos pues ante un proceso de cambio vertiginoso en la relación entre los menores y lo audiovisual. Un escenario en el que, lejos de desaparecer, aumentan los motivos de preocupación respecto al consumo que puedan hacer los niños en este entorno multimedia en el que les ha tocado crecer. Sobre todo, porque ni desde la industria audiovisual, ni desde las Instituciones, e incluso, ni desde el mismo entorno familiar, se ha sido capaz de implantar soluciones para acabar definitivamente con las causas que hicieron saltar las alarmas, a principios de esta década. Si a esto le unimos el nuevo escenario multimedia al que se ha aludido más arriba, es evidente que estamos multiplicando exponencialmente las posibilidades de la oferta televisiva y, por tanto, 11
ampliando el territorio de esa posible preocupación social e institucional. Es más, cualquier análisis de la situación actual del consumo audiovisual de los menores en España llegará a la conclusión -sin duda- de que el diagnóstico sobre el consumo y las ofertas de programas infantiles desde 2004 –fecha de la puesta en marcha del Código de Autorregulación de los Contenidos Televisivos en Españapermanece prácticamente inamovible. Todavía hoy siguen siendo válidas las causas principales que motivaron el estado de alarma social creado entorno a la relación de los niños con la televisión. En la actualidad, asociaciones como la AUC o el Observatorio de la Televisión Infantil siguen reclamando un mayor control de los contenidos televisivos emitidos en horarios de protección infantil y una oferta de programas televisivos de mayor calidad para los niños. Es cierto que alguien podrá decir que, en España, las tendencias del share marcan una ligera bajada en los índices de audiencia infantil. Pero también lo es que esta tendencia lo que está enmascarando realmente es un cambio de soporte –especialmente en el caso de Internet- para el consumo televisivo de nuestros jóvenes y menores. Sea como fuere, lo cierto es que persiste todavía un factor de inquietud por el hecho de que los niños hayan
dejado de consumir exclusivamente los programas infantiles, ampliando su territorio de visionado a horarios y franjas de programas para adultos o –como mínimo- familiar. Es relevante el hecho de que, hoy, se cuenten por cientos de miles los niños españoles que ven la televisión más allá de las 22:00 horas. Si, además,-como lo pone de manifiesto el C.I.S.- más del
treinta por ciento de los hogares españoles declaran que no controlan el uso que sus hijos hacen de la televisión, es evidente que no estamos ante un escenario excesivamente tranquilizador.
CONVERGENCIA MULTIMEDIA E INFANCIA No es nueva esta preocupación de amplios sectores sociales por el tipo de uso que los niños hacen de la te-
La televisión se ha convertido para nuestros menores en uno de los principales medios de construcción de la realidad. En levisión.
plena Sociedad de la Información, la televisión e Internet comparten, probablemente, el hecho de haberse convertido en el medio de influencia cultural dominante de todo el mundo, en ocasiones incluso con una capacidad
TELEVISIÓN E INFANCIA: nuevos escenarios, viejas inquietudes mayor para influir que la que tiene la familia o la Escuela. La situación se agrava si, como se pone de manifiesto en el informe elaborado por el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona José Manuel Pérez Tornero que ha sido patrocinado por el Ministerio de Educación, los profesores no han podido responder al reto que la televisión plantea para la educación de los niños. Este divorcio entre la Escuela y la Televisión es trascendental si como dice Julio Cabero, uno de los investigadores españoles que más y mejor ha escrito sobre la relación entre la Infancia y la Televisión- la influencia de los medios –en especial la televisión-interviene en el proceso de maduración de la personalidad de los niños y jóvenes. Tal vez por esta razón sorprenda el hecho de que el impacto de esta convergencia multimedia no ocupa un lugar preferente en las políticas públicas de cultura y educación en la mayoría de los países. En este sentido, no debe extrañar la preocupación social por el tipo de televisión que ven nuestros menores. A la luz de estos hechos, algunos se inclinan por reforzar la legislación sobre las emisiones televisivas para velar por los derechos del menor. No necesariamente tenemos que estar de acuerdo con esta sugerencia porque hay legislación suficiente para salvaguardar los Derechos de la Infancia. La clave está en aplicar esa legislación. La Constitución Española, en su artículo 20.4, concibe la protección del menor como una cuestión prioritaria, incluso por encima de la libertad de expresión. También la Ley de Protección Jurídica del Menor reclama un incentivo de programa dirigidos y adecuados al desarrollo de los niños. En el mismo sentido, podemos referirnos a la Ley de Televisión Sin Fronteras, o a la Ley General de la Publicidad en donde se pueden encontrar criterios absolutamente válidos y vigentes para garantizar en las emisiones televisivas los Derechos de
la Infancia. No solo en España hay legislación aplicable. La Convención sobre los Derechos de los Niños de las Naciones Unidas reclaman la protección del menor e instan a las Estados a asegurar su protección. Otros, en cambio, apuntan como solución al problema un endurecimiento del Código de Autorregulación de los Contenidos Televisivos y proponen mayores sanciones a las cadenas de televisión que lo vulneren. Craso error éste de intentar poner puertas al campo. Es evidente que debemos velar por unos contenidos televisivos adecuados para la Infancia. Pero conviene satanizar la televisión –si fuera necesario, que no lo es- sólo lo justo. Es cierto que, para un niño, la televisión es un vehículo de información y entretenimiento muy importante del que extrae, en muchas ocasiones, la visión del mundo que le rodea. También lo es que, precisamente por este motivo, debemos ser vigilantes con sus contenidos. Pero de nada sirve si centramos el foco en un Código de Autorregulación de Contenidos sólo y exclusivamente para la televisión, y olvidamos el resto de pantallas que, hoy, tienen una implantación extraordinaria en el ocio de los menores: Internet, iPOD, móvil, videojuegos, televisión IP, entre otros.
La televisión de familia ha muerto y se impone el consumo individual de televisión entre los menores. Actualmente, los niños se
acercan al consumo televisivo de manera diferente, dando paso también a otro modelo de espectador infantil. Ahora, la audiencia infantil diversifica su contacto con la televisión a través de nuevas plataformas de ocio propiciadas por las Nuevas Tecnologías de la Información. Sin duda, estamos ante un cambio fundamental en la forma de consumo televisivo infantil, pero –probablemente- también ante
Panorama actual un nuevo consumidor infantil que demanda otros contenidos y otras formas de ocio audiovisual. En estos momentos, es inimaginable un niño o un joven que no utilice otras pantallas -como Internet, o la telefonía móvil –para acceder a contenidos audiovisuales de entretenimiento o información. Es necesario que comprendamos qué está pasando porque, de lo contrario, no sabremos dar con la clave de un uso saludable de la televisión y estos nuevos medios de comunicación que ya tienen un alto grado de penetración en el target infantil. Debemos hacerlo porque la televisión que viene y la forma de verla es la que nuestros menores están empezando a demandar a través de estas nuevas formas de consumo. Tenemos que abordar su estudio porque esta explosión de nuevas pautas de consumo tan sólo acaba de empezar. Es
necesario tener en cuenta que la abundancia de ofertas propiciada por la convergencia multimedia está propiciando la fragmentación de las audiencias y los cambios de los hábitos y formas de consumo.
En este sentido, no se debe dejar de lado el emergente fenómeno del videojuego. Apenas hace un año ya se vendían en España en torno a 16 millones de videojuegos y más de dos millones de videoconsolas. Aunque estas cifras impactan, lo que realmente preocupa ahora es cómo se usa este nuevo soporte para el entretenimiento de los niños y jóvenes. Según un informe de la Universidad Carlos III de Madrid, más de un tercio de los menores españoles afirman jugar con videojuegos clasificados para mayores de 18 años, y más de la mitad de los niños reconoce jugar con videojuegos en los que se daña, tortura o mata a personas. ¿Es conveniente, visto el panorama, apostar sólo por códigos de regulación o autorregulación de los contenidos? Rotundamente, no. Entre otras cosas, porque es prácticamente imposible regular algo, como Internet, que hoy es difícilmente controlable. La situación ha cambiado hasta tal punto, que estamos ante un nuevo escenario audiovisual que ha acabado con la televisión convencional y controlable.
TELEVISIÓN E INFANCIA: nuevos escenarios, viejas inquietudes
RECOMENDACIONES ¿Qué hacer entonces si, en efecto, la legislación no acaba de ser el instrumento que garantice una producción y emisión de contenidos audiovisuales adecuados para la Infancia?. Creo que, en estos momentos, se hace necesa-
rio el diagnóstico y la observación desde las Instituciones de los cambios que se están produciendo en la relación del menor con la televisión. El control de los hábitos de consumo de la población infantil desde el entorno familiar y la Escuela, o la creación de foros de análisis y reflexión sobre el impacto de la nueva sociedad multipantalla en la Infancia, serán –en el futuro inmediato- cuestiones esenciales para afrontar la relación de los menores con los contenidos audiovisuales. Aunque, evidentemente, de nada serviría este esfuerzo sin la implicación positiva de los productores de programas televisivos. Por todo lo dicho hasta ahora, la alfabetización audiovisual de los alumnos, profesores y padres; la manera de superar el divorcio entre la escuela y la sociedad multipantalla; la necesidad de investigación sobre las nuevas plataformas de difusión y sus efectos; la toma en consideración de los resultados por los diferentes agentes -Administraciones, operadoras y productores-; y la necesaria coordinación de las distintas iniciativas investigadoras son –desde luego- alguna de las cuestiones que, a partir de ahora, deberían ser aspectos prioritarios para cualquier política dirigida a mejorar la relación del niño con la televisión. Ahora, más que nunca, se hace necesario apelar a la responsabilidad de la Administración, del entorno familiar, de los colegios, de las cadenas de televisión y del resto de nuevos operadores que emiten a través de los diferentes soportes de la sociedad multipantalla. A la Administración conviene demandarle un mayor esfuerzo en su labor de vigilancia y regulación sobre las cadenas audiovisuales, que propicie un mayor aprovechamiento de los contenidos televisivos o audiovisuales como herramienta educativa para los niños: así al menos se establece en el artículo 5 de la Ley de Protección Jurídica del Menor. A la Escuela y las Instituciones públicas les corresponde promover, tanto entre los padres como entre los niños, una alfabetización audiovisual que les enseñe a hacer un uso saludable de los contenidos audiovisuales, de forma que contribuyan a una mejor educación y a promover los Derechos de la Infancia. Respecto al entorno familiar, es conveniente que los padres controlen el consumo televisivo de sus hijos, tanto en lo relativo al tiempo como a los contenidos, y les orienten sobre el tipo de programas que ven y las claves para su interpretación. Por último, de los operadores
se espera una mayor sensibilización para producir programas adecuados a la audiencia infantil, en los que estén presentes los valores universales y los derechos del menor. Dicho todo esto, alguien pensará que la televisión y los nuevos soportes y plataformas audiovisuales son nocivos para el niño. Nada más lejos de la realidad, o al menos, no exactamente. Los medios de comunicación, en general, y la televisión y las nuevas plataformas audiovisuales en particular, ofrecen múltiples posibilidades para la educación y la formación de nuestros menores. La convergencia audiovisual es, además, una oportunidad para transmitir valores para nuestra sociedad democrática. Los “media” son buenos “per se” si se hace un uso adecuado de ellos. Pero esa buena utilización es una labor imposible sin un consenso de los ámbitos sociales afectados: Administración, Escuela, familia, cadenas de televisión y productoras, Instituciones Sociales y usuarios de la comunicación. Así lo pone de manifiesto el informe del profesor Pérez Tornero, al que antes se aludía, cuando se refiere a las importantes carencias de la televisión educativa en nuestro país y a un notable desinterés institucional por la alfabetización y la televisión como instrumento de educación ciudadana. Por eso, sólo con el concurso de todos ellos es posible que los “media” se conviertan en un instrumento esencial para construir modelos de bienestar para nuestros niños. Y sólo si ellos se ponen de acuerdo en el papel que los “media” deben cumplir para contribuir a profundizar en los Derechos de la Infancia, se estará trabajando a favor de una televisión infantil de calidad. Es cierto que, como se dice en el título de este artículo, la relación entre lo audiovisual y el niño se caracteriza, hoy, por desarrollarse en un escenario cambiante, pero en el que alguna de las viejas preocupaciones se mantienen. Como también lo es el hecho de que no podemos seguir empeñándonos en poner puertas al campo. Muchos son los que afirman que velar por unos contenidos televisivos apropiados para nuestros menores es una tarea de todos. Pero, de momento, sería conveniente empezar por el desarrollo de una capacidad crítica de nuestros menores ante los contenidos televisivos. Y la mejor manera de hacerlo es enseñarles a seleccionar lo que ven en televisión, y darles las claves necesarias para descifrar y entender los mensajes que le llegan a través de las diferentes pantallas.
LA PROTECCIÓN DE LA INFANCIA EN TELEVISIÓN DavidÊM art’n Ê D’a z ResponsableÊd eÊP rogramas PlataformaÊd eÊOr ganizacionesÊd eÊ Infancia
La enorme influencia de la comunicación social y comercial y en particular de la televisión, hace que el interés superior del niño está permanentemente en tela de juicio. Por eso es frecuente hablar de la “protección” de la infancia frente a los contenidos televisivos y frente al tiempo que los menores pasan ante a la pantalla. Para garantizar esa protección necesitamos leyes, mayor responsabilidad por parte del sector de la comunicación, mayor intervención familiar… pero sobre todo necesitamos consumidores responsables. Esto pasa por estrategias comunes y por una formación importante en este campo dirigida a las familias, al profesorado, educadores y educadoras, a los propios profesionales... pero sobre todo a los niños y niñas. 16
FUNDAMENTACIÓN “Una televisión ataca a un niño de dos años” Este fue el titular que leí hace algunos años en un periódico y que recorté inmediatamente para investigarlo con más calma3. La noticia narraba cómo la noche de un jueves cualquiera, un menor era atacado por una televisión, resultando herido en su estructura cerebral: los servicios de urgencia apreciaron una regresión en el pensamiento y una tendencia a ver el mundo tal y como es, pasivamente, sin hacerse preguntas. Al parecer, su padre también fue intervenido, afectado por una extraña aflicción, que le llevaba a “preocuparse por las desgracias de personas sin oficio conocido”, a las que él se refería como “famosos”. No me extraña que ocurran cosas así; la televisión es perversa. Es un medio de incomunicación, capaz de mostrar los peores modelos de conducta, capaz de generar contravalores e ilustrarnos con los contenidos más violentos. He investigado un poco sobre este caso y, al parecer, el niño y sus hermanos pasaban muchísimas horas delante de la televisión. Generalmente, cada uno la veía a solas, en su cuarto; muy pocas veces la veían juntos y, por supuesto, jamás lo hacían en compañía de sus padres. Sólo se recuerda una vez, y fue en absoluto silencio. Se dice que estos niños apenas salían a la calle, ni leían. Su ocio se limitaba a ver la televisión y, a veces, jugar a la videoconsola. Así que estos niños fueron perdiendo la imaginación progresivamente. Cada vez hablaban peor y socializaban cada vez menos.
También les encantaba la publicidad, aunque no siempre eran capaces de reconocerla cuando se integraba en películas o series. Algunas fuentes consultadas dicen que, además, sus padres solían dejarlos “aparcados” delante de la televisión, a la que utilizaban como niñera cuando se agobiaban o no podían dedicarles tiempo. Eran un poco ingenuos, y pensaban que se respetaban los horarios infantiles o que fuera de ese horario no se emitía nada inadecuado. Incluso pensaban que todos los dibujos animados eran “programación infantil”. Sí, los padres también pensaban que la realidad era como decía la televisión. Por eso era ésta una familia preocupada desde hacía tiempo. A los padres se les encogía el corazón pensando en lo que podría pasarle a sus hijos: los niños y niñas que aparecían en televisión la mitad de las veces como víctimas de agresiones, de malos tratos, de redes de explotación... Y la otra mitad mostraba la cara más televisiva de los jóvenes, esos seres malvados que sólo piensan en divertirse, esos maltratadores potenciales, que se pegan en el instituto, que se graban por el móvil haciendo barbaridades y luego lo suben a Internet.
“Los jóvenes de hoy son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida y le faltan el respeto a sus maestros”. Sócrates, hace 2.400 años Sólo había una voz discordante en la familia. La del hermano mayor, adolescente ya, que estaba realmente
3Ê LamentoÊ noÊ poderÊ ofrecerÊ laÊ referenciaÊ delÊ recorte,Ê porÊ haberlaÊ perdido.Ê CreoÊ recordarÊ queÊ seÊ tratabaÊ deÊ unaÊ versi— nÊ impresaÊ deÊ ÒL asÊ noticiasÊ delÊ Gui–olÓ,Ê enÊ elÊ a–oÊ 1999.
Panorama actual diendo a las necesidades o los gustos de la infancia y la adolescencia? ¿Reflejan la realidad infantil? ¿Muestran modelos, no ya positivos, sino reales, de conducta para estas edades? Son dudas habituales que preocupan a los expertos y expertas en infancia. Más aún teniendo en cuenta que los niños y las niñas no sólo ven “televisión infantil” Pero, ¿la televisión no era uno de los milagros y de los mejores inventos del siglo XX? ¿Cómo puede tener tan mala
molesto con la pésima imagen que la televisión ofrecía de los jóvenes de su edad. Siempre víctimas o verdugos. Él y sus amigos y amigas no eran así… no eran violentos, ni pasivos, ni desinteresados o poco implicados en las cuestiones sociales. Aunque, de tanto oírlo, casi acabaron creyéndolo… Evidentemente, todo este relato ficticio es una excusa para presentar, con más o menos ironía, y sin ánimo de frivolizar, algunos de los argumentos más habituales sobre los efectos (negativos) de la televisión y algunas de sus causas. La televisión es uno de los agentes de socialización clave en las sociedades actuales, lo que conlleva riesgos, pero también oportunidades, responsabilidades…Estaremos de acuerdo, por ejemplo, en que se necesitan productos televisivos elaborados pensando más en los derechos y necesidades de los niños y niñas, y no como meros objetos de consumo. Pero ¿se programan los contenidos televisivos aten-
reputación un aparato que está presente en más de siete de cada diez hogares en el mundo?, ¿un objeto que, en apenas 50 años, ha pasado de no estar prácticamente en ningún hogar, a sorprendernos en caso de que falte? ¿No es la televisión esa “ventana al mundo”, que nos permite estar informados, conocer casi al momento lo que ocurre en otro lugar del planeta? ¿No es ese instrumento con enormes potencialidades educativas y formativas, que permite soñar, desarrollar la imaginación o mejorar nuestras habilidades visuales?
Y es que en el debate acerca de los efectos de la televisión es posible encontrar numerosos estudios, investigaciones y publicaciones de todo tipo, para prácticamente todas las posturas posibles. Es fácil encontrar rápidamente argumentos para la duda. Por eso quizás el principal efecto que ha tenido la televisión ha sido el de generar controversia. Pero todos tenemos al menos una.
MEDIDAS DE PROTECCIÓN: MARCO JURÍDICO Y
NORMATIVO El marco jurídico en torno a la regulación de contenidos, tiempos y formas televisivos es realmente completo, también en lo referente a la protección de la infancia. La Ley de Televisión Sin Fronteras4 dedica su capítulo IV a la protección de los menores ante los contenidos televisivos, incluyendo la programación, la publicidad o la televenta. Por ejemplo, el artículo 16 señala que “la publicidad por televisión no contendrá imágenes o mensajes que puedan perjudicar moral o físicamente a los menores”, o el artículo 17, relativo a la protección de los menores frente a la programación, señala que “las emisiones de televisión no incluirán programas, ni escenas o mensajes de cualquier tipo que puedan perjudicar seriamente el desarrollo físico, mental o moral de los menores, que fomenten el odio, el desprecio o la discriminación por motivos de nacimiento, raza, sexo, religión, nacionalidad, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social”. La Constitución Española señala que la protección a la juventud y la infancia está por encima incluso de la libertad de expresión (artículo 20.4) y La Ley General de la Publicidad (Ley 34/1988) define como ilícita la publicidad que vulnere el derecho constitucional de protección de la infancia. Además, las principales cadenas de televisión en España5 han suscrito un Convenio de Autorregulación de la programación para marcar los límites en determinadas franjas horarias, con el fin de garantizar la protección de los menores. Entre las medidas se proponen: evitar el lenguaje indecente o insultante (también en los SMS), no incitar a los niños a la imitación de comportamientos perjudiciales o peligrosos para la salud, evitar la emisión de mensajes o escenas inadecuados para los menores, garantizar la priva-
cidad, dignidad y seguridad de los menores cuando aparecen o son mencionados en los contenidos televisivos … Son mecanismos normativos que tratan de poner límites a una actividad que se considera potencialmente perniciosa, así como establecer cauces para que esa actividad se realice de forma saludable y responsable. Pero ¿garantiza la mera existencia de todas estar normas, leyes y convenios la protección de los niños y niñas? Aunque todas ellas son medidas de control y protección que pueden llegar a ser efectivas, que los derechos estén regulados no garantiza que estén asegurados.
MEDIDAS DE PROTECCIÓN: AGENTES INTERVINIENTES ¿Qué otras medidas o estrategias harían falta para garantizar esa protección de la infancia en el ámbito televisivo?. Podríamos hablar primero de las instituciones públicas, como garantes del cumplimiento de los derechos de la infancia y responsables de adoptar medidas cuando éstos son vulnerados. Sería muy conveniente que el sector televisivo y las instituciones se integren en estrategias comunes para asegurar esta protección de la infancia. Algunos organismos, como el Consejo Audiovisual de Cataluña, han venido demostrando su eficacia incluso sin poseer capacidad sancionadora, y no son pocas las voces que reclaman la existencia de un Consejo Estatal. También podríamos hablar de los profesionales de la comunicación, quienes hacen la televisión, y reclamarles mayor responsabilidad en esta línea. Respetar los códigos éticos sobre información e infancia, evitar el morbo innecesario, la “utilización” de los niños y niñas en sus representaciones,
4Ê DirectivaÊ 89/552/CEEÊ (delÊ 3Ê deÊ octubreÊ deÊ 1989),Ê incorporadaÊ alÊ ordenamientoÊ jur’d icoÊ espa–olÊ porÊ laÊ LeyÊ 25/1994Ê yÊ modificada posteriormente por la ley 22/1999. ÊÊ 5Ê EnÊ 2005Ê suscribenÊ elÊ C— digoÊ deÊ Autorregulaci—n Ê deÊ ContenidosÊ TelevisivosÊ eÊ InfanciaÊ Televisi— nÊ Espa–olaÊ S.A.,Ê AntenaÊ 3Ê deÊ Televisi— nÊ S.A.,Ê Gestevisi— nÊ TeleÊ 5,Ê S.A.Ê yÊ Sogeclable,Ê S.A.Ê EnÊ laÊ actualidadÊ est‡ nÊ tambiŽ nÊ adheridasÊ alÊ C—d igoÊ LaÊ Sexta,Ê VeoÊ TV,Ê NetÊ TV,Ê yÊ lasÊ televisionesÊ auton— micasÊ aÊ travŽ sÊ deÊ laÊ FORTA
etc. Las propias organizaciones de infancia podríamos ser más activos en esta materia, lanzar programas de sensibilización y formación, trabajar junto con los profesionales y las familias, entre otros. Es inmediato identificar posibles intervenciones desde las familias para favorecer la mediación entre los contenidos y los niños y niñas, para racionalizar tiempos y contenidos, para dar ejemplo como padres y madres, ejercer de modelos positivos y ajustar también su consumo. Si miramos los
sólo un 19% de los niños y niñas ve la televisión acompañados de sus padres. Un 55% escoge los programas sin consultar, un 50% suelen ser castigados sin ver la televisión (lo cual otorga un enorme valor a este electrodoméstico), un 39% nunca comenta con sus padres o madres los programas y un 21% lo hace rara vez. Según datos del CIS (año 2000),
“el 66% de los padres reconoce que no controlan de manera sistemática lo que ven sus hijos en televisión, a pesar de que cerca de la mitad (42%) opina que algunos de los programas que se emiten pueden perjudicar o ser nocivos para menores de 12 años. Los niños, por su parte, admiten que sus padres no les aconsejan sobre lo que ven en la tele (el 45%) y que no les prohíben los programas inadecuados para su edad (43%)”6.
6Ê Ê FernandoÊ TuchoÊ Fern‡n dez:Ê LasÊ audienciasÊ infantilesÊ deÊ laÊ televisi—n Êgen eralista.ÊJu nioÊd eÊ2005
Se dice que el ámbito escolar y la televisión están divorciados y son irreconciliables, contribuyendo a un analfabetismo audiovisual de conse-
cuencias preocupantes. Y es que las asignaturas de educación en comunicación están ausentes o minimizadas en el sistema educativo, a pesar de ser el contexto habitual de los niños y los jóvenes de hoy, así como instrumentos clave en la construcción de la ciudadanía y la democracia, agentes fundamentales de información y poder.
MEDIDAS DE PROTECCIÓN: EDUCACIÓN Y es aquí donde quiero detenerme, en el papel de la educación, planteado aquí como una vía de “protección”; a mi juicio la más eficaz de todas. Porque hasta ahora hemos hablado de leyes, de responsabilidad en el sector, etc. Hablamos de las potencialidades negativas de la televisión, de su posible mala influencia y de la necesidad de protección ante ella. Hablamos de lo que le hace la televisión a las personas… ¿qué tal si hablamos de lo que hacemos las personas con la televisión?. Quizás no se trata tanto de controlar, de protegernos ante un elemento temible, sino de aprender a convivir con él, “haciéndolo educativo”. Voy a decir una barbaridad: la televisión es aprovechable incluso tal cual está. La televisión, sus contenidos, da pie a tratar situaciones conflictivas permanentemente. En esa línea, es susceptible de ser aprovechada educativamente incluso cuando sus contenidos no lo son. Quizás no podemos suprimir esos contenidos perniciosos de la televisión, o quizás no queremos, o quizás ni siquiera nos ponemos de acuerdo en determinar cuáles son. Pero lo que sí podemos es educar en la crítica y en
la conciencia activa. Esta es la televisión que tenemos, con sus regulaciones, sus códigos de conducta, sus leyes… con sus programas formativos y también con contenidos deplorables, con profesionales responsables y esforzados y también con callejones oscuros. En definitiva con sus aspectos positivos y negativos, sus negros y blancos y sus millones de grises. Esto, lejos de ser una postura conformista, lo considero el primer paso para comprenderla mejor y ser capaces de proponer y demandar alternativas. Un espectador capaz de convivir críticamente con la televisión sabrá decidir si quiere verla, elegir lo que ve, aprovecharlo educativamente. Otra televisión es posible. Otra televisión es deseable, diría yo, pero más que eso lo importante es que las personas seamos críticas y tengamos la capacidad de entender el mundo, de ser dueños de nuestra mirada. Y esto pasa, inevitablemente, por comprender la televisión. Como dice la Convención sobre los Derechos del Niño,
Los niños y niñas tienen derecho a una educación orientada a desarrollar su personalidad y sus capacidades del niño, a fin de prepararles para una vida adulta activa e inculcarles respeto. Una educación orientada a preparar a los niños y las niñas para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de los sexos y amistad entre todos los pueblos
Desde mi punto de vista estos derechos pasan por comprender los medios de comunicación.
Tender puentes entre los distintos agentes y contextos que intervienen en el desarrollo de niños y niñas: instituciones, familias, ámbito educativo, organizaciones de infancia y el propio sector de la televisión deben aunar esfuerzos e iniciar estrategias comunes.
Impulsar la creación de un Consejo Audiovisual de ámbito estatal, en la línea de los existentes algunas Comunidades Autónomas y en otros países de la UE.
Impulsar estrategias de trabajo específicas con las familias en el ámbito de la televisión y la protección de la infancia.
Favorecer la formación de los profesionales en materia de infancia y juventud, para obtener productos de calidad y adecuados para el desarrollo y la educación de niños, niñas y jóvenes.
Realizar un mayor seguimiento de la aplicación del Código de Autorregulación de Contenidos de TV e Infancia.
Llevar la educación en materia de comunicación a las aulas, desde un punto de vista no sólo instrumental sino crítico, participativo.
Artículo 29 Los niños y las niñas tienen derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia… Artículo 14
AquilinaÊF ueyoÊGu tiŽ rrezÊ DecanaÊd eÊlaÊF acultadÊd eÊCien ciasÊd eÊlaÊE ducaci—n Ê UniversidadÊd eÊ Oviedo
LA IMAGEN DE LA INFANCIA EN LOS MEDIOS IMPRESOS: otra información es posible Este artículo intenta profundizar en la imagen de la infancia que transmiten los medios escritos analizando las líneas generales del tratamiento de la información. A partir de ese análisis inicial se formularán algunas reflexiones y recomendaciones pensadas para el debate con los profesionales de los medios en orden a intentar modificar las tendencias en el tratamiento de la información que son más inadecuadas y presentan problemas en relación con el respeto de los derechos de la infancia.
7Ê Segœ nÊ elÊ INEÊ laÊ poblaci—n Ê espa–olaÊ deÊ 0Ê aÊ 14Ê a–osÊ Ê esÊ elÊ 14,26%Ê Ê delÊ totalÊ yÊ Ê laÊ deÊ 15Ê aÊ 29Ê a–osÊÊelÊ20,35%.Ê 8Ê ElÊ Ê estudioÊ queÊ m‡s Ê seÊ haÊ utilizadoÊ esÊ BragaÊ Blanco,Ê G.(Coord.),Ê ç lvarezÊ Fern‡n dez,Ê V.,Ê FueyoÊ GutiŽr rez,Ê A.,Ê Terr—n Ê Ba–uelos,Ê A.,Ê SanÊ Fabi‡n Ê Maroto,Ê J.L.,Ê FradeÊ Ballesteros,Ê L.,Ê Gonz‡lezÊ Iglesias,Ê M.Ê &Ê HeviaÊ Artime,Ê I.:Ê LaÊ imagenÊ deÊ laÊ infanciaÊ yÊ laÊ adolescenciaÊ enÊ laÊ prensaÊ asturianaÊ (inŽd ito).Ê EstaÊ investigaci—n Ê estudiaÊ laÊ imagenÊ queÊ losÊ mediosÊ escritosÊ construyenÊ sobreÊ Ê laÊ infanciaÊ yÊ laÊ adolescenciaÊ asturiana.Ê AbarcaÊ elÊ per’od oÊ comprendidoÊ entreÊ elÊ 9Ê deÊ marzoÊ yÊ elÊ 15Ê deÊ septiembreÊ deÊ 2006Ê (aproximadamenteÊ seisÊ meses).Ê SeÊ analizaronÊ 1.430Ê noticiasÊ deÊ lasÊ queÊ elÊ 95%Ê pertenecenÊ aÊ losÊ tresÊ grandesÊ diariosÊ asturianosÊ (LaÊ NuevaÊ Espa–a,Ê ElÊ ComercioÊ DigitalÊ Ê yÊ LaÊ VozÊ deÊ Ê Asturias).Ê LasÊ noticiasÊ fueronÊ agrupadasÊ enÊ cuatroÊ bloques:Ê CulturaÊ infantilÊ yÊ juvenil;Ê SaludÊ yÊ calidadÊ deÊ vida;Ê Educaci—n Ê yÊ MenoresÊ enÊ riesgo.Ê DeÊ ellos,Ê elÊ bloqueÊ m‡ sÊ numerosoÊ esÊ elÊ relativoÊ aÊ SaludÊ yÊ calidadÊ sÊ (30,8%),Ê seguidoÊ deÊ laÊ categor’aÊ MenoresÊ enÊ riesgoÊ (Ê 28,5%),Ê delÊ relativoÊ aÊ Educaci—n Ê yÊ transici—n Ê alÊ empleoÊ (25,4%)Ê y,Ê finalmente, del bloque referido a CulturaÊ infantilÊ yÊ juvenilÊ (11%),Ê SeÊ hanÊ revisadoÊ tambiŽn Ê otrosÊ estudiosÊ nacionalesÊ eÊ internacionalesÊ queÊs eÊcit anÊen ÊlaÊB ibliograf’a.
La información de prensa sobre la infancia se ha movido entre la indiferencia ante un sector importante de la población7 y su estigmatización. En esa información es frecuente encontrarse con temas estrella que saturan la agenda informativa en un momento determinado y por otro lado con temas ausentes que casi nunca se tratan. Es importante también señalar que en nuestro país, al contrario de lo que sucede en otros, se han realizado muy pocos estudios sistemáticos sobre este campo. En la información sobre la infancia podemos aventurar que predominan los contenidos negativos sobre los que intentan transmitir una imagen positiva y ajustada de la misma, la selección de lo que es o no es noticia parece a veces bastante aleatoria y las fuentes que se manejan para la obtención de la información son escasas, repetitivas y, frecuentemente, poco contrastadas. Los niños y sus familias no suelen ser una fuente considerada por los periodistas, a no ser para dar sensacionalismo a las noticias. Finalmente se suele tender a la simplificación y la espectacularización de la información sobre la infancia. La simplificación es la tendencia a convertir en elementales asuntos complejos, como son todos los referidos a la infancia, mientras que la espectacularización es un conjunto de tendencias que contribuyen, aisladamente o en conjunto, a convertir la información en un espectáculo. Estas tendencias están presentes en la mayor parte de la información analizada en los estudios sobre representación de la infancia en los medios escritos. Pese a los aspectos negativos que hemos señalado es obvio que la prensa a menudo ha realizado una importante labor en la denuncia de actuaciones negligentes o descoordinadas por parte de los organismos e instituciones que tienen la responsabilidad de proteger a la infancia. En este aspecto no se puede obviar que sus denuncias han provocado, en ocasiones, cambios importantes en políticas y acciones. Es innegable, por otra parte, su relevante labor en la formación de opinión, la sensibilización y la defensa de los derechos de la infancia. Potenciar este papel requiere, entre otras cosas, la especialización de periodistas en temas de infancia, un compromiso activo de los propios medios en la formación de sus profesionales y en un tratamiento ético y responsable de
LA IMAGEN DE LA INFANCIA EN LOS MEDIOS IMPRESOS: otra información es posible
la información. Ello podría tener efectos importantes en la producción de una información más fiel a la realidad y más respetuosa con los derechos de los menores. Para colaborar en ese objetivo planteamos a continuación algunas propuestas para la reflexión conjunta con profesionales de la información en relación con algunas de las tendencias más negativas que hemos detectado en el tratamiento de la información sobre la infancia. Para el análisis que se expone a continuación se han utilizado como base los datos de los estudios que se citan en la bibliografía8 intentando identificar las cuestiones comunes a pesar de que son estudios realizados en diferentes contextos y realidades.
MANIPULACIÓN La manipulación supone presentar la realidad distorsionada deliberadamente a través de la información. Desde un punto de vista ético, se habla de manipulación de la información cuando, intencionadamente, se da una visión deformada o falsa de la realidad con informaciones que pretenden que quien las recibe se forme una imagen distorsionada de esa realidad, es decir, confundir o engañar a las personas, conducirlas en una dirección determinada respondiendo a intereses concretos de grupos o de otras personas. Un tipo de manipulación es la que consiste en la yuxtaposición de datos, noticias, y/o imágenes, etc. que tienen poco que ver entre sí. Se hacen equivalentes fuentes que no tienen por qué serlo, o se tratan en una misma noticia hechos que no están relacionados. Otra forma de manipulación es la utilización de titulares engañosos y
la selección sesgada de la información tanto en los titulares cómo en el cuerpo de las noticias. En este sentido cabe destacar el uso tendencioso de las estadísticas, así como la tendencia a criminalizar a los jóvenes, simplemente atribuyendo tal denominación a adultos que ya superan la treintena9
FALTA DE MEDIACIÓN La mediación es el proceso por el que el informador construye una argumentación para explicar un hecho o problema, promueve el debate sobre él o intenta desarrollar la reflexión. Por tanto, al hablar de mediación periodística nos referimos al proceso por el que se produce la información y de la responsabilidad del informador frente a dicho proceso. Es habitual encontrarse con informaciones sobre infancia en las que no se produce la mediación, en ellas se observa una carencia de contraste de los hechos que refleje, a la vez, la posición del periodista. Se produce también, en ocasiones, una ausencia de acentos que creen significados o sentidos por parte del periodista, a través de la mediación. La prensa en ocasiones da una visión sesgada, parcial de la realidad, recogiendo informaciones y opiniones unidireccionales, sin contrastar la información, favoreciendo la polémica, el alboroto mediático, pero eludiendo entrar en los debates de fondo. Con una información sesgada o necesariamente limitada la audiencia no puede analizar adecuadamente los problemas que se denuncian. Además, cuando la información es insuficiente se dificulta su comprensión, al
9Ê Ê PorÊ elÊ contrario,Ê frecuentementeÊ losÊ mediosÊ denominanÊ comoÊ mujerÊ aÊ chicasÊ queÊ apenasÊ hanÊ cumplidoÊ losÊ 18Ê a–osÊ deÊ edad. 10Ê CuandoÊ unaÊ noticiaÊ sobreÊ unÊ nuevoÊ recursoÊ deÊ atenci— nÊ aÊ laÊ infanciaÊ noÊ seÊ acompa–aÊ deÊ informaci— nÊ respectoÊ aÊ laÊ redÊ deÊ recursosÊ yÊ serviciosÊ enÊ laÊ queÊ seÊ integra,Ê generaÊ confusi— n,Ê yaÊ queÊ daÊ laÊ imagenÊ deÊ queÊ Ê seÊ instauraÊ enÊ medioÊ deÊ unÊ desiertoÊ deÊ recursos.
Panorama actual carecer de un marco más amplio para la interpretación10. Ahora bien, cuando se ofrecen amplias informaciones, que suelen basarse en fuentes oficiales, no siempre se explican con claridad los datos aportados ni se ofrecen aquellos que permitan comprender cabalmente la información publicada. En esta misma línea, se desaprovecha la ocasión de ofrecer informaciones útiles a la ciudadanía. Por otra parte, se constata que las noticias sobre infancia se elaboran, a menudo, mediante una información que se expone con lagunas, de forma confusa y desordenada, de modo que se presta a interpretaciones erróneas. En no pocas ocasiones se constata también la desinformación absoluta de quien redacta el texto y su escaso conocimiento del ámbito del que se informa a la ciudadanía. Para resolver, en parte, los problemas de este bloque y el anterior se requiere una mayor especialización para conseguir profundidad y rigor, esa especialización está referida a la formación inicial pero también en la permanente en el ejercicio de la profesión.
LIMITADA COBERTURA DE LA INFORMACIÓN Y FALTA DE RIGOR: EL PROBLEMA DE LAS FUENTES A la hora de elaborar información sobre infancia es habitual que se utilicen las mismas fuentes de manera reiterada (la administración, personajes políticos, etc.)11 La información de estas fuentes no suele contrastarse con la que dan los protagonistas de las problemáticas, los niños y niñas o sus familias, y cuando se utilizan como fuentes es para dar sensacionalismo a las noticias, práctica con la que se incurre habitualmente en la vulneración de los derechos de los menores12.
11Ê EnÊ elÊ estudioÊ sobreÊ laÊ prensaÊ asturianaÊ Ê predominanÊ lasÊ fuentesÊ ligadasÊ aÊ especialistas:Ê soci—logos ,Ê psic—logos .Ê EstosÊ especialistasÊ adultosÊ acaparanÊ lasÊ fuentesÊ utilizadasÊ porÊ laÊ prensa,Ê acallandoÊ lasÊ vocesÊ deÊ losÊ propiosÊ j—ven es,Ê cuyosÊ testimoniosÊ oÊ informacionesÊ simplementeÊ noÊ seÊ recogenÊ enÊ absoluto.Ê EstaÊ caracter’s tica,Ê comœ nÊ comoÊ veremosÊ alÊ restoÊ deÊ losÊ bloques,Ê resultaÊ especialmenteÊ destacableÊ trat‡n doseÊ deÊ unÊ bloqueÊ aparentementeÊ m‡s Ê procliveÊ aÊ laÊ participaci—n Êd eÊs usÊp rotagonistas. 12Ê AgravadaÊ enÊ elÊ casoÊ deÊ lasÊ grabacionesÊ deÊ actosÊ deÊ violenciaÊ conÊ m—viles ,Ê porÊ elÊ desconocimientoÊ deÊ c—moÊ funcionanÊ actualmenteÊ laÊ redesÊ deÊ nuevosÊ mediosÊ queÊ llevanÊ aÊ queÊ autom‡t icamenteÊ puedanÊ verÊ enÊ YouÊ TubeÊ aÊ laÊ v’ct ima,Ê personasÊ queÊ pueden identificarla con absoluta facilidad.
Creemos que con estas prácticas hacen que los informadores pierdan la distancia crítica y reproduzcan lenguajes y discursos de ciertas fuentes obviando otras. Esto conlleva inevitablemente a una disminución del rigor en la información que se da sobre determinados temas. En algunos ámbitos como la educación, la salud, predominan las fuentes oficiales (memorias, informes, estudios, etc.) a la hora de construir las informaciones. Estas voces acallan nuevamente las de niños/as y jóvenes, a quienes se niega el estatus de informantes. Cabe destacar que, con cierta frecuencia, las informaciones facilitadas por organismos oficiales a veces tienen carácter de propaganda política y no de información. Cuando los periodistas las asumen de forma mimética acaban convirtiéndose en altavoces de los políticos cosa que sucede sobre todo en las épocas de campaña electoral. Es importante trabajar en el seguimiento de la información que es relevante y destacar que la información sobre menores es una información de gran complejidad y un material sensible ya que la forma en la que se trata esa información puede tener consecuencias importantes sobre esos menores, especialmente sobre aquellos que están en situaciones más vulnerables, o en grave riesgo de exclusión social. Entre otras cuestiones habría que tratar el importante papel de la prensa en cuanto espacio privilegiado para difundir información relativa a
LA IMAGEN DE LA INFANCIA EN LOS MEDIOS IMPRESOS: otra información es posible la prevención.
LIMITADA COBERTURA DE LA INFORMACIÓN: LA SELECCIÓN DE LA INFORMACIÓN Y LA FALTA DE AGENDA La tendencia a una información sobre la infancia de carácter episódico esta relacionada con la falta de criterios a la hora de seleccionar las temáticas. Esto lleva a que los informadores realicen la cobertura de acontecimientos sobre la infancia sin categorías analíticas previas y sin un seguimiento posterior de los mismos. El efecto que se observa es una cierta aleatoriedad a la hora de seleccionar la información que es noticia y la que no. De esta forma se reduce mucho la perspectiva crítica del informante ya que no hay inmersión en el tema y por tanto es difícil que haya profundidad e independencia en el análisis. En determinados periodos de tiempo hay informaciones que saturan el campo informativo, suelen ser noticias normalmente relacionadas con la violencia o los accidentes escolares, mientras otros temas están ausentes de la agenda informativa. Otro ejemplo del carácter espasmódico de la información sobre la infancia es el referido a las noticias sobre educación. Estas saturan la agenda informativa a principios y finales del curso escolar siendo muy escasas el resto del tiempo y refiriéndose a asuntos puntuales suscitados por la aparición de determinado tipo de informes oficiales o de asuntos escabrosos que afecten a los escolares. Como el resto del tiempo no se da información en positivo parece que nunca pasa nada bueno, es decir, se acentúan las connotaciones negativas de la información. Por otro lado, la información respecto a la política escolar resta importancia a otras informaciones posibles como la referida a las prácticas educativas en los propios centros o la información sobre sectores tales como el profesorado, asociaciones de padres y madres, alumnado, etc. se ven, así, desplazadas cuestiones relevantes relacionadas con la calidad y la equidad (la relación familia-escuela, el contenido del currículo escolar, inmigración, absentismo escolar, etc.). Buscar criterios informativos que pongan de relieve los problemas que son cruciales para la infancia y para ello es necesario una colaboración más estre-
cha con asociaciones de base especializadas que ayuden a identificar criterios más fundamentados a la hora de seleccionar y seguir la información.
SENSACIONALISMO Y DRAMATIZACIÓN Muchas informaciones sobre infancia tienden a priorizar la emoción frente a la razón. Se buscan emociones por contagio, por emulación, por proyección, por identificación con el otro, se propone a la audiencia sumergirse en la emoción que se reproduce en la esfera mediática. Estas informaciones buscan generar temor vicario por la forma en la que se relatan los hechos, especialmente cuando están relacionados con la violencia que ejercen los jóvenes. En el caso de los accidentes de tráfico de autobuses escolares la prensa se hace eco de las manifestaciones de los niños/as y jóvenes protagonistas de la noticia, pero se trata de la utilización de testimonios para añadir dramatismo añadiendo al efecto fotografías relacionadas con el accidente, incluso de los propios menores accidentados (curiosamente estas noticias no aparecen en la sección de sucesos en la que se recogen el resto de accidentes menos focalizados por la prensa sino en otras secciones más relevantes). Otra tendencia habitual es la de colocar la información sobre problemas infantiles (violencia, acoso, etc.) en la sección sucesos mientras que cuando se abordan otras temáticas relacionadas con la infancia, como las referidas a la educación, se privilegia la perspectiva institucional, y suelen aparecer en la privilegiada sección Tema del Día, además de otras como Sociedad y Cultura o la propia de Educación. Otro ejemplo del uso sensacionalista de la información nos lo proporciona el bloque de Menores en riesgo; este bloque suele plantearse en términos de “suceso”, tratamiento descarnado y fatalista que insensibiliza a la opinión pública, y se suelen obviar las buenas noticias. Los hechos más sórdidos e infrecuentes apagan la labor de instituciones y profesionales de los servicios sociales y escolares que diariamente atienden a los menores. La tentación de satisfacer al lector morboso, cebándose con los detalles más escabrosos, suscita una presión me-
diática que llegan a atentar contra los derechos de los menores implicados, que lejos de ver protegida su intimidad sufren, a menudo, una segunda victimización13. Es importante evitar el sensacionalismo, insistiendo en la importancia del énfasis y el respeto a derechos de los menores que muchas veces se vulneran de forma descarada con determinadas informaciones. Hay que instalarse en esos derechos y aprender a informar desde ellos.
LA RECREACIÓN DE ESTEREOTIPOS. Las informaciones sobre determinadas problemáticas de la infancia se abordan, frecuentemente, desde la perspectiva de las fuentes privilegiadas de información, no desde los sujetos protagonistas. Esta circunstancia hace que frente a determinados problemas solo se vean las consecuencias, permaneciendo las causas totalmente ausentes, que se tome la parte por el todo, que se atribuyan a todo un colectivo las conductas o hechos de una minoría, conduciendo inevitablemente a producir una visión distorsionada de la realidad.
13Ê CasosÊ comoÊ elÊ deÊ NataschaÊ KampuschÊ secuestradaÊ enÊ AustriaÊ oÊ elÊ deÊ laÊ Òn i–aÊ rebeldeÊ deÊ laÊ CalzadaÓÊenÊA sturias. 14Ê Ê EnÊ elÊ estudioÊ sobreÊ laÊ prensaÊ asturianaÊ elÊ bloqueÊ CulturaÊ infantilÊ yÊ juvenilÊ esÊ elÊ queÊ tieneÊ menorÊ volumenÊ deÊ noticiasÊ conÊ unaÊ distribuci—n Ê desigualÊ entreÊ losÊ distintosÊ diariosÊ regionales,Ê siendoÊ destacableÊ elÊ protagonismoÊ deÊ estaÊ tem‡t icaÊ enÊ losÊ mediosÊ electr—n icosÊ m‡s Ê minoritariosÊ yÊ deÊ car‡ct erÊ alternativoÊ (Asturies. comÊyÊA sturnews). .
Dentro de la reproducción de estereotipos destacan ciertas informaciones en las que se tiende a criminalizar las conductas de la adolescencia, sobre todo en temas de acoso escolar, violencia, delincuencia. Estas prácticas informativas alcanzan proporciones desmedidas en el caso de jóvenes inmigrantes o pertenecientes a otras étnias. Se criminaliza las conductas de estos colectivos obviando el componente social, centrándose en aspectos puntuales de forma que los
“jóvenes” parecen realmente los únicos y últimos culpables y responsables de los hechos. No se analiza el proceso por el que han llegado a esa situación o como se podría abordar ésta de forma positiva para ellos y su entorno. Las conductas problemáticas se convierten, así, en una cuestión individual, obviando los componentes sociales. El consumo de alcohol y otras drogas es un campo informativo también muy proclive a la reproducción de estereotipos. En muy pocas ocasiones se ponen de manifiesto aspectos positivos de la realidad de la infancia. En este sentido, algunos estudios ponen de manifiesto que los medios escritos muy escasamente dan informaciones sobre las manifestaciones culturales que protagonizan los niños y los jóvenes14. Es importante llamar la atención sobre la responsabilidad de los medios de comunicación, y la prensa en particular, en el fomento de la emulación, dando pábulo y amplia difusión a las acciones violentas y reprobables de los jóvenes, máxime cuando éstos tienden a identificarse con los rasgos que se les atribuyen (por ejemplo, fenómenos como las llamadas “bandas latinas” o el del “botellón”, propagados por todos los medios como práctica habitual e identitaria de muchos jóvenes). El rigor sería el mejor antídoto contra la información estereotipada. Trabajar en el análisis de las causas e insistir sobre la importancia de extremar la vigilancia en el rigor y respeto a los derechos en las informaciones referidas a colectivos especialmente vulnerables. Otra idea a desarrollar sería la de intentar contrarrestar las informaciones tan negativas que suelen ofrecerse con otras positivas sobre las conductas juveniles.
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LA IMAGEN DE LA INFANCIA EN LOS MEDIOS IMPRESOS Y LA PUBLICIDAD PetraÊM » ÊP Žr ezÊA lonso-Geta Catedr‡t icaÊd eÊE ducaci—n ÊUn iversidadÊd eÊV alencia
En nuestra sociedad los medios impresos y la publicidad nos ofrecen imágenes de la infancia diversas y muchas veces antagónicas, la infancia explotada, la infancia sobreprotegida feliz y consumidora, la infancia en riesgo (desamparo, abuso y marginación), la infancia autora de delitos y crueldad, los niños de la guerra, etc. En todos los casos esta “imagen” de la infancia, se hace posible por las condiciones sociales en que los niños se desarrollan, que hacen sus comportamientos posibles e incluso inevitables. Al considerar a la infancia como grupo social, no podemos olvidar que no se trata de un todo homogéneo. No existe una sola infancia, sino niños y niñas con características biográficas y desarrollos únicos, dentro de eso sí, de unos parámetros evolutivos comunes. Cobra aquí sentido la crítica, que cabe hacer desde una perspectiva antropológica al carácter abstracto y ahistórico de las teorías de Piaget, que plantean el desarrollo infantil al margen de las coordenadas sociales y de los fenómenos culturales y tecnológicos asociados. La infancia en sus múltiples variedades, explotada, en riesgo sobreprotegida, etc., participan de una misma realidad: la reducción de la infancia, al apropiarse de los modelos adultos que hacen posible los contextos sociales donde se desarrollan. 31
Panorama actual FUNDAMENTACIÓN Los contextos de socialización infantil Cuando se trata de entender la imagen de nuestros niños, no hay que olvidar que han nacido y viven en un mundo rodeado por las nuevas tecnologías de la comunicación, lo que conlleva cambios importantes en su socialización. Efectivamente, los estilos de vida han cambiado mucho en la sociedad de la información (Aguinaga y Comas, 1997; Castell, 2001; Marín, 2000). Las condiciones socioeconómicas actuales (descenso de la natalidad, insularidad de la vida, competitividad, individualismo, desarrollo urbano, riesgos en las calles de nuestras ciudades, medios de comunicación, etc.) marcan, desde el comienzo, la vida de nuestra infancia, transformando profundamente los contextos donde los niños se socializan y educan (Pérez y otros, 1996). En general, tienen pocos hermanos, no conocen a sus vecinos y la insularización de la vida urbana hace que vivan en compartimentos estancos (casa, colegio, lugares de ocio, etc.), sin solución de continuidad, frente al continuo que tradicionalmente representaba la casa, la calle, el barrio, la escuela, el lugar de juego…. Han desaparecido los espacios terciarios, lugares de juego como la calle, los deslunados, un almacén abandonado, etc. donde podían jugar cuanto querían, sin la mediación del adulto y los medios de comunicación, etc., tienen efectos demoledores en su socialización, al permitirles apropiarse prematuramente de modelos adultos no pensados para enseñar a los niños lo que cabe esperar de la conducta adulta, sino para dar fuerza a un guión. Como consecuencia, muchos niños tienen fuertes carencias emocionales
y sociales. Disponen de un equipamiento en nuevas tecnologías y posibilidades de consumo, no conocido hasta ahora, pero les suele faltar, la “experiencia primaria” necesaria para el desarrollo cognitivo y social adecuado. La experiencia que proporciona la vida en el juego y la interacción con iguales, como también el desarrollo de una buena competencia emocional y social. Tienen la experiencia y aprendizajes que les permite el contexto, ya que los procesos cognitivos operan con los datos obtenidos de las fuentes de que se dispone, y la TV y otras pantallas (internet, videojuegos) están muy presentes en sus vidas. En este sentido, estudios realizados en los últimos años muestran el impacto socializador que la TV ejerce sobre niños y adolescentes (Pérez Alonso-Geta, Cánovas Leonhardt, 2004) debido a que el lenguaje audiovisual configura el significado que otorgan a lo que les rodea. Es más, uno de los rasgos más definitorios hoy de nuestra infancia, es el incremento del poder socializador que sobre ellos tienen los “mass- media”.
EL IMPACTO SOCIALIZADOR DE LA TV El lenguaje audiovisual, del que la publicidad participa, tiene una importancia básica en la socialización infantil. Contribuye por una parte, a modular la forma de entender la realidad y por otra, a construir el conocimiento de la misma. Hasta la llegada de la TV el proceso de socialización infantil tenía mucho que ver con la tutela que el aprendizaje de la lectura y la escritura precisaba. Los adultos podían controlar y regular las actitudes, hábitos y comportamientos de los futuros ciudadanos. Contraria-
Mercantilización de los derechos de los niños y las niñas. El ciudadano / consumidor ... objetivo de mercado. mente, con la aparición del fenómeno televisivo se produce un cambio fundamental, porque a diferencia de la Galaxia Gutenmberg, el lenguaje audiovisual no exige un aprendizaje previo, ni la adquisición de un abecedario de la imagen, ni puede ser tutelado. La comunicación oral y escrita permitía a los adultos seleccionar los contenidos que ofrecían a los niños, inculcando valores como la superación personal, la pureza de intenciones, el ahorro, etc. Contrariamente en la TV y otras pantallas los objetos y las marcas se exhiben más que las obligaciones humanitarias, los deseos individuales, el bienestar y el consumo prevalecen sobre el bien común. Cuando llegan a la escuela, sus percepciones y procesos mentales han sido modulados por lo medios de comunicación. Las imágenes de las pantallas han superado a la letra impresa, los cuentos maravillosos y el juego como fuentes de información para el mundo imaginativo de los niños.
El principio de neutralidad y objetividad televisiva construye un discurso más allá del bien y del mal al “exponer los puntos de vista de todos, sin interpretar ni juzgar”. Comprometidos en una competencia comercial permanente, la TV ofrece a niños y adultos una mezcla de neutralidad, sensacionalismo y espectacularidad. La TV instalada en el dormitorio (de más de uno de cada tres niños) (Pérez Alonso-Geta, Cánovas Leonhardt, 2004) o compartida en la sala durante muchas horas, ha uniformado el acceso a la información de todos, contribuyendo a que la distancia entre niños y adultos se acorte.
Panorama actual La TV y otras pantallas introducen a los niños en una actividad social vicaria, porque están, casi constantemente, confrontando sus vivencias con las representaciones, que otras personas llevan a cabo. Les permiten la comprensión del mundo. Pero este aprendizaje, lo hacen, mediado casi exclusivamente por el comportamiento adulto, no sólo por los contenidos que consumen en la TV y otras pantallas sino también, porque tienen pocos hermanos, no conocen a su vecinos y a los amigos sólo los ven en el colegio, al desaparecer los espacios terciarios, donde podían acudir cuando querían. Además la programación infantil prácticamente ha desaparecido de las parrillas, porque como muestran los sondeos de audiencia, a los niños les gustan y entretienen los programas de adultos. El consumo y la publicidad han pasado, a formar parte de la vida de los niños y la relación con las “cosas” están más presente en su vida, que la relación con otros niños. La TV y otros medios son transmisores de una realidad social a la que contribuyen a construir, porque ofrecen importantes modelos de identificación. Sin embargo, los niños no reproducen de forma mimética los modos de conducta que ven. La imitación y seguimiento de los modelos depende de lo adecuado o no de la conducta que se ofrece en su grupo de pertenencia o del que se aspira a pertenecer; como también de la proximidad, eficacia y gratificación que el actuar acorde al modelo conlleve. Es cierto, que ante un mismo modelo no todos los niños se ve influenciados de igual modo, pero la reiteración facilita la adopción de mismo. La televisión ejerce en los niños mayor influencia que otros medios de comunicación ya que de una parte, no se necesita traducir su lenguaje a esquemas mentales como ocurre con los medios auditivos o impresos (textos, relatos, etc.). Por otra, las imágenes que aparecen en la TV aunque se elaboran al margen de su experiencia, por aprendizaje vicario, si muestran atractivo y cercanía pueden interiorizarse como propios. Contribuyen a modular su mentalidad, aunque no todos influyen de igual forma. Sin embargo, las imágenes que sirven de soporte a la comunicación son muy diferentes según se trate de un relato con soporte escrito o la TV. En la lectura, por ejemplo, hay que dilatar la gratificación hasta llegar a la comprensión, porque la gratifica-
ción está en el significado. En la TV la gratificación está en el significante. En la imagen televisiva, no existe mediación, ni requiere esfuerzo llegar a la comprensión. Las imágenes ponen en marcha, de forma natural en los niños, procesos que desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la “comprensión” del mundo social. Sirven, por ejemplo, a la compresión de la complejidad de los sentimientos o el interés del consumo. La forma en como los niños construyen hoy su realidad, está influenciada por los acontecimientos sociales y el contexto concreto en que se desarrollan. Tiene que ver con las experiencias que viven día a día y lo que ven en los medios de comunicación.
La TV actúa como un potente agente de socialización, tiene efectos cognitivos, emotivos y comportamentales. Contribuye para bien o para mal, a potenciar y regular conductas, actitudes y valores que antes recibían de la familia, la escuela y el grupo de iguales. Los niños se apropian tan rápidamente de los modelos adultos, que el rango separado de la niñez socialmente se difumina en un momento, en que biológicamente, con la esperanza de vida, tenemos un periodo de inmadurez (infancia y adolescencia) cada vez más dilatado. Las transformaciones económicas y sociales asociadas a la sociedad actual, están modificando los valores y estilos de vida de la infancia, de tal forma, que cabe hablar de una creciente reducción de la infancia. La niñez se está viendo erosionada al desdibujarse las fronteras entre la infancia y la adultez, fruto de los cambios profundos llevados a cabo en los contextos de socialización infantil. Así, la discotecas “light” para niños, el inicio el consumo de alcohol que se sitúa de media en los 13 años, la ropa de grandes firmas para niños, la masiva utilización del móvil, no son sino manifestaciones de este mismo proceso.
LA IMAGEN DE LA INFANCIA EN LA PUBLICIDAD El consumo ha existido siempre, forma parte de la existencia humana, pero en el momento actual se
ha convertido, para los niños también, en dinámica central de la vida social. Estrechamente vinculado al desarrollo industrial y económico, se ha establecido en el imaginario colectivo la creencia de que la acumulación de bienes del mercado, es fuente de felicidad y sinónimo de éxito personal El consumo no se reduce a la necesidad de expansión y al espectáculo de la acumulación, si no que explicita la estrategia de la seducción ante la múltiple elección que la abundancia permite. La elección cada vez con más opciones prolifera en la sociedad postmoderna, caracterizada tanto por reducir las tendencias dirigistas, como por acrecentar la circulación y selección libre de productos, las opciones personales y la diversidad. Desde la perspectiva de la infancia y su protección, no se puede olvidar que el consumo postmoderno no se reduce sin más al consumo de productos o de signos superficiales, sino que ha de entender, que se trata más bien de un proceso sistemático de personalización, no optimizante, que sigue la línea de expansión de la lógica individualista y de la socialización en los valores, que se alimentan y sirven, como un instrumento más al servicio del consumo. El consumo se vincula directamente con factores de personalización, como también con una forma de entender la vida que se proyecta sobre los valores y actitudes personales. Ante la multiplicidad de objetos de consumo que muestran los “mass media”, el individuo se vuelca sobre sí mismo, busca su bienestar, se hace administrador de sus necesidades alimentarías, estéticas, afectivas, etc. La integración del proceso se lleva a cabo por la persuasión y la seducción invocando sentimientos, salud, belleza, seguridad, bienestar, etc. En la década del 2000, ya no se consume a cualquier precio, si no que el consumo se supedita a las afinidades e identificaciones afectivas con
Utilizaci—n Êcomer cialÊd eÊlaÊimagen Êd eÊlos Êmen oresÊd eÊ edad
aquellos productos y marcas, que saben proyectar la entidad identitaria del consumidor y reinterpretarla de forma adecuada. Las identidades modernas son mucho más móviles, personales e inestables y el ser humano está constantemente definiéndose a sí mismo. Trata de dar sentido a su vida contando con los nuevos espacios urbanos, de consumo, etc. El consumo hoy es también emotivo. Se ofrece cada vez más como un campo de libre opción, de posibilidad de ser un agente libre, de ganancia en autonomía individual. Se convierte en un nuevo vector de aceleración de individualización personal. Desde esta perspectiva, el consumo y la seducción, pueden entenderse dentro de la lógica de la personalización, de la emancipación individual extensiva a todas las categorías de edad y sexo.
Hoy los niños son clientes, compradores y gastadores; actúan desde muy pronto como pequeños consumido35
Panorama actual res. El niño de la época actual es un pequeño con más confianza en sí mismo, más informado como consumidor, más consentido y pragmatista15. Un niño que
nace y crece en medio de una sociedad de consumo y que tiene un temprano contacto con el dinero. El proceso publicitario de socialización del consumidor infantil se puede entender como el proceso de información por el que los niños adquieren conocimientos y habilidades, relevantes para su funcionamiento como consumidores. Más de la mitad de los niños en nuestro país16 tienen ordenador y casi el 50% video-consola. Disponen de móvil 32,3% (60% de 10 a 14 años) y de TV en el propio dormitorio 32,6%. La conexión a internet en el hogar está ya al alcance del 29,6% de los niños de 7 a 14 años, y se eleva en el segmento de 12 a 14 al 41,4% (Pérez Alonso-Geta, Cánovas Leonhardt, 2004). La seducción por el consumo se lleva a cabo desde muy pronto. La relación niños/publicidad tiene una doble vertiente: de una parte, el afán de convertirlos en clientes, estableciendo vínculos emocionales niño/ marca desde la infancia, y de otra, la relevante influencia que ejercen sobre sus padres en la compra de productos, no necesariamente dirigidos a ellos, porque los padres de hoy tienden a consumir los productos, que los niños quieren comprar. 15Ê PŽr ezÊ Alonso-Geta,Ê P.M» .Ê yÊ otrosÊ (1995).Ê Ni–osÊ yÊ Publicidad.Ê INCIE.ÊV alencia 16Ê PŽr ezÊ Alonso-GetaÊ yÊ otros.Ê (2007).Ê EstudioÊ paraÊ determinarÊ losÊ estilosÊ educativosÊ yÊ pautasÊ deÊ interacci—n Ê familiarÊ enÊ losÊ diferentesÊ tipoÊ familiaÊ (nucleares,Ê monoparentales,Ê reconstituidas,Ê etc.Ê enÊ elÊ seguimientoÊ deÊ 6Ê aÊ 14Ê a–os).ÊÊI NCIE.ÊCI CYT.ÊV alencia.. 17Ê PiquerasÊ Navarro,Ê R.Ê (2004)Ê ÒNi– osÊ yÊ publicidadÓ.ÊElÊ impactoÊ deÊ losÊ mediosÊ enÊ PŽr ezÊ AlonsoGeta,Ê C‡ novasÊ Leonhardt.Ê ElÊ impactoÊ socializadorÊ deÊ laÊ TV.Ê GeneralitatÊV alenciana.ÊV alencia
La publicidad presenta a los niños una imagen de ellos mismos, cercana, con códigos de lenguaje próximos a su mundo e idénticos a sus programas televisivos. Presentan imágenes de personajes y situaciones estereotipadas que representan un mundo feliz, sin problemas. Presentan desde la bondad, productos objetos e instrucciones de conducta tranquilizadoras. Ofrecen al niño sentimientos de permanencia del entorno, que le apor-
tan necesarias referencias vitales. En definitiva familiaridad (Piqueras, R. 2004). De hecho los spots publicamos les ayudan a interiorizar los argumentos de compra. Así puede apreciarse que un mayor consumo televisivo conduce a un mayor consumo de productos, (Piqueras R. 2004:123)17. La imagen que la publicidad nos ofrece es la de una infancia pragmatista perfectamente adaptada a la sociedad que les toca vivir, proscriptora de consumo, autónoma y feliz de consumir. La imagen de la infancia, que en nuestra sociedad nos ofrecen los medios de comunicación impresos y la publicidad es posible, porque con el avance de la cultura urbana, los niños pasan mucho tiempo viendo la TV y han dejado de jugar con iguales, al desaparecer los espacios terciarios, donde podían jugar cuanto querían. Esta imagen es posible, por el entorno de consumo generalizado, que vivimos en el que se ha establecido en el universo colectivo, también infantil, que la acumulación de bienes y servicios es sinónimo de felicidad y éxito personal. La imagen de la infancia que la publicidad nos presenta y representa, ha contribuido a la socialización de unos niños cada vez más autónomos, pragmatistas y con un temprano contacto con el dinero, que saben que insistiendo, conseguirán lo que quieren. Con unos anuncios publicitarios seductores que presentan a niños jugando con otros niños o que en familias felices consumen productos que en sí representan la felicidad. Niños que actúan desde pequeños como expertos consumidores y que prescriben compras familiares. Esta imagen que sirven la publicidad y los medios de consumición configura a los niños, porque a través de
ella, los niños comparten sentido y significación. En definitiva, personalización en un proceso configurado por los contextos donde se socializan. La imagen de la infancia que nos ofrece los medios impresos y la publicidad, no es sino el reflejo de la sociedad adulta, cuyos modelos mayoritariamente consumen. Se ha dicho que en la infancia está el futuro de un pueblo, y no sólo porque ellos son el mañana, sino porque el futuro de ese pueblo será mejor, si educa y protege bien a su infancia. En 1959 la organización de las Naciones Unidas redactó diez derechos de la infancia, que aunque posteriormente se han ampliado, siguen teniendo validez. El segundo “es el de la protección para que los niños, puedan desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente”. Hoy, en un entorno social diferente, esta protección debe también resolverse en los diferentes ámbitos que definen la comunicación y la sociedad del conocimiento del que los medios impresos y la publicidad forman parte. No podemos olvidar que el derecho a la protección de la infancia exige por parte de todos, especialmente de los responsables de la formación de la ciudadanía, ejercer de garantes de la población infantil y juvenil.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Pérez Alonso-Geta, P.Mª. y otros (1995). Niños y Publicidad. INCIE. Valencia Pérez Alonso-Geta, P.Mª, Cánovas Leonhardt, (2004). El impacto socializador de la TV en niños y adolescentes de la Comunidad Valenciana. Generalitat Valencia. Valencia. Pérez Alonso-Geta, P.Mª. y otros. (2007). Estudio para determinar los estilos educativos y pautas de interacción familiar en los diferentes tipo familia (nucleares, monoparentales, reconstituidas, etc. en el seguimiento de 6 a 14 años). INCIE. CICYT. Valencia. Piqueras Navarro, R. (2004) “Niños y publicidad”.El impacto de los medios en Pérez Alonso-Geta, Cánovas Leonhardt. El impacto socializador de la TV. Generalitat Valenciana. Valencia.
¿REGULACIÓN O AUTORREGULACIÓN? los derechos y la protección de la infancia en internet GabrielÊGon z‡lez-B uenoÊUr ibe ResponsableÊd eÊDer echosÊd eÊI nfanciaÊd eÊUNI CEF-ComitŽ Ê Espa–ol
Una mirada sobre Internet desde el punto de vista de los niños y niñas hace necesaria una reflexión sobre el impacto que esta tecnología tiene sobre sus propios derechos, especialmente los destinados a velar por el acceso a la información, la intimidad de las comunicaciones y la libre expresión de las ideas, pero también, y de manera urgente, los dedicados a la protección de los niños en este medio. En 2007 UNICEF-Comité Español, publicó “Autorregulación... y más: La protección y defensa de los derechos de la infancia en Internet”. Se trata de un informe que desvela los riesgos a los que se exponen nuestros niños y niñas y que pretende contribuir a un debate en la sociedad sobre este tema; una reflexión que implique al Estado, a las familias, a las empresas y a los propios niños.
¿REGULACIÓN O AUTORREGULACIÓN? Los derechos y la protección de la infancia en internet
ÒI nternetÊh aceÊelÊmu ndoÊm‡s Êcer canoÊaÊlos Ên i–os,Ê yÊ siÊ InternetÊn oÊh ubieseÊs idoÊin ventadoÊcon Êp rop—s itosÊ militaresÊt endr’amos Êq ueÊh aberloÊin ventadoÊp araÊlos Ê ni–osÊ yÊ ni–asÓ SvetlozarÊKovach ev,Ê UNICEF-ComitŽ Êd eÊB ulgaria.Ê 2002
FUNDAMENTACIÓN Cuando se aprobó en la Asamblea de Naciones Unidas la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN)18 , en 1989, Internet, era una red que apenas se estaba abriendo al conocimiento del público en general, al margen de que su aplicación había sido diseñada para fines militares o de investigación. Pocas personas tenían entonces acceso y, muchas menos, eran entonces capaces de prever la enorme expansión y la cantidad de alternativas que ofrecería este medio; la multitud de posibilidades de generación de conocimiento, de intercambio de información, de ocio y de prestación de servicios que aún ahora parecen inagotables. En aquel momento tampoco se contaba con suficientes elementos de juicio para prever el enorme impacto que Internet y otras tecnologías de la información afines tendrían en los niños y las niñas y en sus derechos y, mucho menos, el doble papel que tendrían estos últimos, de beneficiarios, por un lado, y si se me permite, de auténticos expertos e innovadores en el manejo de un medio con el que han nacido y que está creciendo con ellos como actores muy principales y, por otro lado, como víctimas de abusos, violencia y explotación en la propia red. 18ÊT extoÊcomp letoÊen Êh ttp://documentacion.unicef.es/upload/CDN_06.pdf Ê 19ÊÊE -DERECHOSÊY ÊDE BERESÊDE ÊL OSÊNI „OS ÊY ÊNI „A S TenemosÊ derechoÊ deÊ accesoÊ aÊ laÊ informaci—n Ê yÊ laÊ tecnolog’a.Ê SinÊ serÊ discriminadosÊ porÊ motivoÊ deÊ sexo,Ê edad,Ê nivelÊ econ—mico,Ê nacionalidad,Ê etnia,Ê lugarÊ deÊ nacimiento...ÊE nÊes pecialÊt odosÊlos Êd iscapacitados. TenemosÊ derechoÊ deÊ expresi—n Ê yÊ libreÊ asociaci—n .Ê AÊ buscar,Ê recibirÊ yÊ difundirÊ informacionesÊd eÊt odoÊt ipoÊen ÊlaÊRed . TenemosÊ derechoÊ aÊ serÊ consultadosÊ yÊ darÊ nuestraÊ opini—n Ê cuandoÊ seÊ apliquenÊ leyesÊ oÊ normasÊ deÊ InternetÊ queÊ nosÊ afecten:Ê restriccionesÊ deÊ contenidos,Ê luchaÊ contraÊlos Êab usos,Êlimit acionesÊd eÊacces o,Êet cŽt era. TenemosÊ derechoÊ aÊ laÊ protecci—n Ê contraÊ laÊ explotaci—n ,Ê elÊ comercioÊ ilegal,Ê losÊ abusosÊyÊlaÊviolen ciaÊd eÊt odoÊt ipoÊq ueÊs eÊp roduzcaÊen ÊI nternet. TenemosÊ derechoÊ alÊ desarrolloÊ personalÊ yÊ aÊ laÊ educaci—n Ê yÊ aÊ todasÊ lasÊ oportunidadesÊd eÊf ormaci—n Êq ueÊap ortaÊI nternetÊyÊlas Êd em‡s Ên uevasÊt ecnolog’a s. TenemosÊ derechoÊ aÊ laÊ intimidadÊ deÊ lasÊ comunicacionesÊ porÊ mediosÊ electr— nicos. TenemosÊ derechoÊ alÊ esparcimiento,Ê alÊ ocioÊ yÊ elÊ juegoÊ porÊ InternetÊ yÊ otrasÊ tecnolog’as . NuestrosÊ padres/madresÊ yÊ profesoradoÊ tienenÊ elÊ deberÊ deÊ orientarnos,Ê educarnosÊyÊacor darÊcon Ên osotrosÊu nÊu soÊr esponsableÊd eÊI nternet. LosÊ gobiernosÊ deÊ losÊ pa’s esÊ desarrolladosÊ debenÊ comprometerseÊ aÊ cooperarÊ conÊ losÊ pa’s esÊ m‡s Ê pobresÊ paraÊ facilitarÊ elÊ usoÊ deÊ InternetÊ yÊ nuevasÊ tecnolog’a sÊ aÊs usÊciu dadanos,Êevit andoÊlaÊmar ginaci—n ÊyÊlaÊd esigualdad. Tenemos derecho a beneficiarnos de las nuevas tecnologías para avanzar hacia un mundo más saludable, más pacífico, más solidario, más justo y más respetuosoÊcon ÊelÊmed ioÊamb iente.
Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Internet Segura, en febrero de 2004 en el Congreso de los Diputados, la Fundació Catalana per a la Recerca (organizadora del acto) solicitó a UNICEF-Comité Español la elaboración de un decálogo sobre la navegación segura en Internet, para ser leído públicamente por niños y niñas. La petición nos invitó a una reflexión interna: ¿queríamos compartir un recetario más de normas y consejos para los niños y sus familias, o aventurarnos un poco más allá y abocetar una carta de derechos de los niños y niñas en Internet? De esta última opción surgieron los “E-derechos y deberes de los niños y niñas”19, que no son sino un trasunto de los derechos contemplados en la Convención aplicados a las nuevas tecnologías, cuya formulación definitiva compartimos con los alumnos y alumnas de un colegio de la provincia de Cádiz.
Más que su redacción, mejorable y seguramente incompleta, para nosotros supuso un ejercicio nuevo, una mirada distinta y más ambiciosa al tema de la relación entre las tecnologías de la información y la infancia. Una mirada desde los derechos de los niños, no sólo desde el derecho a la protección ante los contenidos o prácticas ilegales o nocivas (el abordaje más habitual), sino una visión que incorpora otros derechos20 tan fundamentales como el acceso a la información, a que ésta sea adecuada para promover su bienestar, su desarrollo y su salud; el derecho a la libertad de expresión, incluyendo “la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones de todo tipo” con los límites lógicos que suponen la seguridad y los derechos de otros niños y adultos; o el derecho a aprovechar las enormes oportunidades que supone Internet en el ejercicio de la participación infantil o en la educación en valores21. Aunque el contenido central que se pretende con este artículo es la presentación y reflexión sobre una investigación en torno a la protección de los derechos de la infancia en Internet, es importante imbricar este informe en el mencionado marco de derechos (o e-derechos). Si no fuera así, correríamos el riesgo de percibir sólo la dimensión amenazante de Internet, su “lado oscuro” (que sin duda tiene), y olvidar el enorme potencial de la Red como una oportunidad para el desarrollo personal, económico y social de los niños y niñas y de las naciones en las que viven. Una oportunidad para la educación, para el intercambio de información y de experiencias; y también, un instrumento fundamental para la defensa de los Derechos Humanos y de la propia Convención so-
bre los Derechos del Niño.
LA PROTECCIÓN DE LOS NIÑOS Y NIÑAS EN INTERNET “Autorregulación... y más: La protección y defensa de los derechos de la infancia en Internet” es una investigación realizada a iniciativa de UNICEFComité Español por el IUNDIA y expertos en medios de comunicación e infancia de la Universidad Carlos III de Madrid22. El estudio surgió del propósito inicial de contribuir a la promoción de la autorregulación empresarial en Internet desde el análisis de los riesgos que supone la navegación para niños y niñas. Pero el resultado de la investigación (reflejado en el título definitivo), cambió el enfoque de las conclusiones y recomendaciones en dos aspectos: el primero, en considerar la autorregulación como un elemento más, necesario pero no suficiente, para una protección efectiva de los derechos de infancia. El segundo aspecto es que la acción desde las empresas no garantiza resultados si no se da dentro de un marco de protección que empieza en los propios niños y niñas, continúa en las familias y en el sistema educativo, implica a las propias empresas proveedoras de contenidos y servicios y finaliza con una normativa y unos mecanismos de control adecuados por parte del Estado. En cuanto al contenido, el informe consta de tres partes: la primera, es un análisis del “estado de la cuestión” de la protección de los derechos de infancia en Internet, centrada en España y en la autorregulación de las empresas. La segunda, parte consiste en un estudio “de campo” de páginas
20Ê VerÊ especialmenteÊ losÊ art’ culosÊ 12,Ê 13,Ê 14Ê yÊ 17Ê deÊ laÊ CDN 21Ê VerÊ laÊ iniciativaÊ deÊ UNICEFComitŽ Ê Espa–olÊ ÒE nrŽ dateÊ conÊ UNICEFÓÊ enÊ www.enredate. orgÊ 22Ê LosÊ autoresÊ delÊ informeÊ sonÊ Agust’n Ê Garc’a Ê Matilla,Ê TiscarÊ LaraÊ yÊ LuisÊ Garc’a Ê MatillaÊ deÊ laÊ UniversidadÊ Ê CarlosÊ IIIÊ deÊ MadridÊ yÊ M» Ê ç ngelesÊ EspinosaÊ deÊ IUNDIAÊ (InstitutoÊ UniversitarioÊ deÊ NecesidadesÊ yÊ DerechosÊ deÊ laÊ InfanciaÊ deÊ laÊ UniversidadÊ Aut—n omaÊ deÊ MadridÊ yÊ UNICEFComitŽ Ê Espa–ol).Ê LaÊ realizaci— nÊ de este estudio ha estado financiadaÊ porÊ elÊ MinisterioÊ deÊ TrabajoÊ yÊ AsuntosÊ Sociales.
web y otros servicios y contenidos de Internet y los distintos riesgos que pueden conllevar para los menores de edad. La tercera, es un apartado final de recomendaciones en materia de educación sobre comunicación e información dirigida a las instituciones públicas, a las familias, a los operadores de Internet. No es el objeto de este escrito un repaso exhaustivo de la investigación, cuyo contenido completo está fácilmente accesible en la web de UNICEF Comité Español23, pero sí parece conveniente incidir en los aspectos más relevantes y en el inquietante panorama que el estudio pone ante nuestros ojos. Primero un necesario apunte metodológico: durante el análisis de páginas web y servicios en el último semestre de 2006, los investigadores estuvieron rastreando Internet intentando hacer un repaso cualitativo de los riesgos de la navegación para los menores de edad. Esta selección partió de un planteamiento aparentemente sencillo pero de ninguna manera banal: “naveguemos como lo haría un niño o una niña”.
23Ê http://documentacion.unicef. es/documentos_ampliado. htm?iddocumento=55 24Ê Autorregulaci—n ...yÊ m‡s ,Ê p‡gi nasÊ16-17 25Ê Autorregulaci—n ...yÊ m‡s ,Ê p‡gi nasÊ22ÊyÊs s.
Siguiendo este criterio, se acudió principalmente a las páginas y servicios (chats y foros) dirigidos a niños y niñas, y se realizaron búsquedas por palabras clave en Google y otros motores utilizando expresiones que podría buscar un niño o un adolescente. Es importante indicar que, en el caso de los chats o foros, en ningún momento los investigadores interactuaron con los niños y niñas, sino que permanecieron como observadores en las salas públicas. ¿Cuál es el hallazgo principal de la inves-
tigación? Se puede resumir en pocas pa-
los riesgos para los niños y las niñas, tanto en el caso de contenidos ilegales como nocivos para su salud y desarrollo, o de captación de datos personales, están en páginas y servicios expresamente dirigidos a ellos. No se labras:
trata ya de páginas pornográficas clasificadas para adultos a las que pueden acceder menores de edad con gran facilidad (cosa harto sabida), sino de chats específicos para niños en los que acechan explotadores sexuales24, de foros para preadolescentes en los que se vuelcan continuamente opiniones soeces y mensajes llenos de contenidos xenófobos y racistas, o de páginas pro anorexia y pro bulimia de una enorme crudeza25, que presentan una grave enfermedad como un atractivo juego. Otros hallazgos: las búsquedas por palabras clave dan resultados sorprendentes en las páginas iniciales, tanto como resultados de la propia búsqueda o como anuncios del propio buscador. Si introducimos palabras como “juguetes”, podemos encontrarnos con una página de “juguetes sexuales”, si la búsqueda es “niñas” el resultado puede ser “niñas de 19 años bañándose en la playa” (una página de voyeurs), si es “muñecas”, una página de contactos sexuales, si se buscan “juegos”, “jugar” o “videojuegos” lo más fácil es acabar en colecciones de juegos que invitan a convertirte en un piloto suicida o a chutar a una portería ¡con una cabeza humana! Se constata en la investigación que en los portales generalistas o en las páginas de empresas comerciales de productos dirigidos a niños (desde videojuegos a productos alimenticios) aparecen, normalmente poco
accesibles, condiciones de uso en las que dichas empresas tienden a descargarse sobre cualquier responsabilidad del contenido en relación con los menores de edad, repercutiéndola en general de forma exclusiva en los padres y madres. Mucho más accesibles son, sin embargo, los formularios y cuestionarios en los que se piden datos personales a los menores de edad, una práctica a mi entender legalmente discutible porque no se establecen mecanismos eficaces para comprobar la edad de los niños ni el consentimiento de los padres en caso de que éste sea necesario. A la vista de estos resultados, y sin dejarnos llevar por un excesivo alarmismo (aunque algunos de los pasajes del informe lo justificarían), cabe hacer unas cuantas reflexiones generales: •	Se confirma la impresión, en el caso de Internet (tal y como ocurre con otros medios, especialmente la televisión), de que sí se tiene en cuenta a los niños y niñas, pero sólo como público potencial, clientes o consumidores (presentes y futuros) y no como sujetos de derechos y mucho menos como sujetos de protección. Esta tendencia general de nuestro tiempo a convertir al ciudadano en un mero consumidor, se hace especialmente patente en el caso de los niños y niñas. •	El compromiso de las grandes empresas con la protección real de niños y niñas es prácticamente testimonial. Por supuesto, se prodigan acuerdos de empresas de contenidos u operadores de Internet para la protección de los menores de edad, pero casi en ningún caso (y casi en ningún país), estos acuerdos suponen asumir responsabilidades específicas más allá de una mera declaración de intenciones, ni siquiera los escasos acuerdos o códigos de conducta suelen tener mecanismos eficaces de vigilancia o de sanción que supongan un freno para aquellas entidades que eventualmente los pudiesen incumplir. •	Llama poderosamente la atención que riesgos graves para los niños se encuentren en páginas y servicios expresamente dirigidos a ellos o muy próximos (a uno o dos clics): chats para
menores de edad sin ningún tipo de vigilancia o foros que no son revisados regularmente, ambos ejemplos acompañados de contenidos violentos o sexo explícito. Uno de los investigadores del Informe expresó un ejemplo muy gráfico en una de las reuniones de trabajo sobre el borrador inicial: “es como si hubiera revistas pornográficas en las guarderías”. •	Al hilo de las reflexiones anteriores, es interesante constatar la tolerancia social hacia los contenidos inadecuados en este medio. Expresiones y actitudes que no se tolerarían en la vida real (me auto corrijo, Internet también es la vida real), se admiten perfectamente en el ciberespacio, incluso en ocasiones son los propios niños y niñas quienes son los autores de estos contenidos. La libertad de expresión y facilidad de publicación de contenidos que permite Internet, sin duda una de sus grandes virtudes, no está aún contrapesada por normas generales de buena conducta o por la conciencia de lo que supone hacer públicos determinados contenidos cuya difusión puede ser incluso constitutiva de delito (p.ej. la revelación de datos personales ajenos o las injurias). La falta de compromiso de los actores (empresas, administraciones públicas, incluso de las propias familias), la escasez de información, la tolerancia social y la dificultad que aún supone la identificación de los niños y niñas como sujetos de derechos, también en el ámbito de las tecnologías de la información, dibujan un paisaje actual lleno de desafíos del que –junto con otras investigaciones nacionales e internacionales sobre el tema26– “Autorregulación... y más” supone un excelente testimonio. No es la labor de UNICEF u otras organizaciones de infancia pretender actuar de “censor moral” de la red, pero sí la de trabajar para que se trasladen los mecanismos de protección existentes en la vida cotidiana de los niños y niñas (y que todos hemos aceptado como razonables) al ámbito de las modernas tecnologías de la comunicación. No sin ser conscientes de los desafíos legales, tecnológicos, económicos, políticos, educativos y de cambios en las actitudes sociales y empresariales que eso su-
Panorama actual pone, y más en un mundo globalizado en los que estos contenidos y servicios que suponen una amenaza pueden estar ubicados en cualquier lugar del planeta. Sin embargo, sí es tarea de las organizaciones de derechos de infancia elevar el nivel de sensibilidad de todos los actores sobre la necesidad de mejorar la protección de los niños y las niñas y sus derechos en Internet, de llamar la atención pública, de promover la asignación de recursos públicos y privados y de trasladar este tema al ámbito político. Resulta paradójico que, a la vista de la realidad de Internet respecto a la infancia, los debates públicos sobre las tecnologías sean sobre temas de derechos de autor o sobre seguridad de las transacciones comerciales. Sin duda se trata de temas importantes, pero no menos que la seguridad y la promoción de los derechos de los niños en un medio que es y será, “su” medio de comunicación.
RECOMENDACIONES La propia investigación propone en su última parte una extensa batería de propuestas en materia de educación sobre tecnologías de la información dirigidas a las instituciones públicas, a las familias, a los operadores de Internet27. Se trata de un amplio abanico de propuestas, muchas de ellas compartidas con otros estudios, que no es posible reproducir aquí, pero sí citar alguna de las más relevantes: 26ÊP orÊejemp lo: SeguridadÊ InfantilÊ yÊ CostumbresÊ deÊ losÊ MenoresÊ enÊ Internet.Ê ACPIPROTEGELESÊ paraÊ elÊ DefensorÊ delÊ MenorÊ (2002).Ê EnÊ http://www. protegeles.com/costumbres.asp Kidanett.Ê ElÊ usoÊ seguroÊ deÊ InternetÊ paraÊ losÊ ni–os.Ê SaveÊ theÊ ChildrenÊ (2004).Ê EnÊ http://www. savethechildren.es/interior_fills. asp?IdItem=1327 27Ê Autorregulaci—n ...yÊ m‡s ,Ê p‡gi nasÊ44ÊaÊ47Ês s.
Respecto a las instituciones públicas, la principal propuesta es la creación de Consejo de Internet (o un Consejo General de Medios que incluya Internet) formado por particulares y entidades públicas y privadas de protección de la infancia, que vigile los contenidos ilegales y nocivos contra
los menores que se distribuyen a través de la red u otros canales TIC. Este Consejo podrá tener la facultad para clausurar provisionalmente y sancionar a los operadores de aquellas páginas, foros, chat, grupos de noticias, correo electrónico, blogs, comunidades, comentarios a juegos violentos, etc. cuyos contenidos atenten de modo grave contra la integridad o el desarrollo de los niños y niñas. Para los operadores de Internet se invita igualmente a una autorregulación en el marco de la Ley de servicios de la Sociedad de la Información de 200228, que pueda complementar la actuación del Consejo y prevenga los riesgos a los que se enfrentan los menores de edad. Una autorregulación que contemple, por ejemplo:
El etiquetado claro y conciso que permita a menores y familias distinguir los contenidos de los diferentes productos dirigidos a los niños.
•	Establecer cláusulas en los contratos con proveedores y clientes que les comprometan a respetar determinadas normas para la protección de la infancia en Internet. •	Definir políticas internas y protocolos de actuación que sean conocidos por todos los empleados de las empresas. •	Formar a los empleados en este ámbito. •	Crear la figura del asesor para temas de infancia en las grandes empresas, que actúe de referente tanto hacia dentro como hacia el exterior, y que evalúe la aplicación de las medidas decididas en el código. •	Realizar un análisis previo de los nuevos productos y servicios, valorando las posibles amenazas para la infancia y tomando medidas preventivas.
En lo que atañe a las familias, las recomendaciones son muchas, varias de ellas ya conocidas, como la necesidad de conocer el medio y compartir con los hijos la navegación, o la importancia de la ubicación física del ordenador en un lugar común dentro del hogar; la necesidad de proporcionar una información clara a los niños y niñas sobre los riesgos de determinadas acciones (como proporcionar datos personales o contraseñas a otras personas) o invitarles a que comenten con los padres cualquier situación que les haya hecho sentir incómodos o violentos. El sistema educativo es otro elemento de protección fundamental, junto con los antes indicados, como eficaz difusor de las campañas públicas de sensibilización para los alumnos y sus familias o el refuerzo de las medidas de protección en los accesos a Internet en los centros educativos. Pero la recomendación principal en este ámbito tiene que ver con el refuerzo de una educación en compe-
tencias comunicativas, no sólo desde el punto de vista instrumental, como acostumbra a hacerse actualmente, sino que promueva la formación de ciudadanos y ciudadanas responsables, usuarios implicados y activos de las tecnologías digitales y con la suficiente preparación y capacidad crítica como para enfrentarse a los riesgos y las dificultades de un medio en el que es tarea complicada comprobar la veracidad y la calidad de las fuentes. Es este aspecto es especialmente importante reforzar en los currículos educativos de los diferentes niveles educativos (desde infantil hasta la enseñanza universitaria, sin olvidar la educación no formal) la enseñanza de estos contenidos.
28Ê LSSIÊ 34/2002,Ê especialmenteÊ elÊ art’c uloÊ 18
GuillermoÊ C‡ novas PresidenteÊ PROTEGELES.COM
Si queremos que nuestros hij@s y alumnos disfruten de internet sin riesgos y sin problemas, hemos de conocer bien las distintas situaciones que se pueden plantear y respetar además las normas básicas de seguridad. 46
FUNDAMENTACIÓN Probablemente nunca hemos tenido en nuestras manos una herramienta con tantas posibilidades y tanta proyección de futuro como internet. Una herramienta cuyo uso es inevitable ya para afrontar muchos trabajos y estudios y que resulta especialmente atractiva para los más jóvenes que la manejan de una forma casi instintiva. Probablemente se trata también de la primera vez en la Historia que los menores saben más que sus padres sobre algo. Y así es: en muchas familias las dudas sobre cómo encontrar algo en internet, cómo cambiarle el tono al teléfono móvil, o cómo programar el vídeo, son cuestiones que suelen resolver los más pequeños de la casa… El problema surge cuando al desconocimiento de muchos adultos sobre estas nuevas tecnologías, añadimos
INTERNET NO ES UN JUGUETE Y NO ES INOFENSIVO. Es una herramienta, ni buena
ni mala, pero no exenta de riesgos que es necesario prevenir.
Aquellos menores que no estén familiarizados con el manejo de internet y sus múltiples posibilidades, van a estar en clara desventaja respecto a los demás. Partiendo de esta realidad más vale que nos pongamos al día respecto a las distintas situaciones que pueden plantearse y cómo afrontarlas. Vamos a analizar las 4 situaciones de riesgo más comunes, y utilizaremos distintos datos para determinar la relevancia de cada una de ellas.
EL ACCESO A CONTENIDOS INAPROPIADOS De los millones y millones de sitios que podemos encontrar en internet: páginas web, foros, chats, blogs y demás, el contenido más numeroso es sin lugar a dudas la pornografía. Millones de páginas que ofrecen fotografías y vídeos pornográficos sobre todo tipo de parafilias, son visitados a su vez por millones de personas entre las cuales se encuentran no pocos menores. En España, el 26% de los meno-
res de 18 años que habitualmente utilizan internet, que no son todos ni mucho menos, reconoce buscar y visitar este tipo de contenidos en la Red. Al margen de este tema, encontramos también a un 38% de menores usuarios habituales, que visitan regularmente páginas en las que se reproducen imágenes de violencia extrema: web sobre suicidios, ejecuciones, lapidaciones, autopsias y un largo etcétera. Estas imágenes, muchas de las cuales son reales y otras simuladas, pueden dejar secuelas imprevisibles en los más pequeños y son, sin lugar a dudas, imágenes y vídeos imposibles de olvidar. Pero no hablamos sólo de contenidos inapropiados como la pornografía común o la violencia, sino también de contenidos ilegales. Así, es posible encontrar páginas de pornografía infantil, con imágenes indescriptibles, páginas en las que se hace apología del racismo y la xenofobia (visitadas
por un 16% de los menores estudiados), páginas de grupos sectarios, terroristas y todo aquello a lo que alcance nuestra imaginación. Pero, no hay que asustarse: internet es algo mucho más positivo que esto, y existen medios para proteger a los menores: 1. INSTALA SISTEMAS DE FILTRADO.- La propia tecnología puede ser parte de la solución. Los sistemas de filtrado de contenidos pueden ser una herramienta perfecta para evitar el acceso a todo tipo de contenidos inapropiados, desde páginas de pornografía hasta contenidos de apología de la anorexia y la bulimia. Pero, un buen filtro debe reunir algunas características o se convertirá en un problema añadido. Hay filtros que filtran demasiado e impiden el acceso a contenidos interesantes, y hay otros que filtran muy pocas categorías y además lo hacen mal. Del mismo modo que es necesario tener un antivirus de calidad, también es necesario tener un filtro de calidad, y estos por desgracia siempre son de pago. Pero estamos hablando de un coste que suele estar entre los 35 y los 40 euros anuales. En España se desarrollan algunos de los mejores que existen en el ámbito internacional, como el Canguronet de Telefónica, o el de la empresa española Optenet (www.optenet.com) 2. NAVEGA CON ELLOS. En especial hasta los 12 años es importante navegar el mayor tiempo posible con el niño/a. Pregúntale por lo que quiere buscar, ayúdale o aprende de él/ella, muestra interés¡! Es conveniente tener el ordenador con conexión a internet en un lugar común de la casa al que tengamos fácil acceso, no en su dormitorio o con una puerta cerrada. 3. PROPONLE SITIOS SEGUROS. En la Red podemos encontrar sitios seguros para los menores, en los que pueden encontrar contenidos tanto lúdicos como formativos, conocer a otros menores, etc., pero partiendo de una situación de respeto. Se trata de sitios especialmente creados a tal efecto, y que a su vez enlazan con otros lugares seguros. El máximo exponente en cuanto a contenidos y seguridad es el Portal del Menor: www. portaldelmenor.es
4. APRENDE SOBRE INTERNET. Los niños y adolescentes aprenden a mucha velocidad, y las nuevas tecnologías son algo en permanente evolución. Es necesario estar al día en la medida de nuestras posibilidades. En Internet PROTEGELES ha creado un sitio para que los padres se reúnan, hagan consultas, aprendan cuestiones básicas y descubran todo lo relacionado con la seguridad de los menores en Internet: www.ciberfamilias.com 5. DENUNCIA LO QUE TE HAGA SENTIR MAL. Debemos enseñar a nuestros hijos a actuar ante aquellos contenidos con los que se encuentren y les hagan sentirse mal. Si encuentran algo que les resulta dañino, algo que no debería estar en una página infantil, o algo que piensen que puede ser ilegal, pueden y deben notificarlo. Recomendamos hacerlo siempre a través de una Línea de Denuncia anónima, en la que no tengan que dejar
ningún tipo de dato personal. En España la Línea anónima se encuentra en: www.protegeles.com
LOS PROBLEMAS DE SEGURIDAD: EL CORREO Y LOS CHATS La mayor parte de los problemas relativos a la seguridad del menor, se producen como consecuencia de la facilidad con la que muchos llegan a trasmitir sus datos personales a personas que realmente no conocen. Así, el 30% de los menores que habitualmente utiliza internet ha facilitado ya su número de teléfono en alguna ocasión durante sus conexiones. Más alarmante resulta aun el comprobar que también un 16%
de los menores encuestados ha facilitado su dirección a desconocidos a través de la Red. Pero de todos los datos obtenidos hasta el momento lo que más nos preocupa a todos es la “inconsciencia” de algunos usuarios menores de edad que llegan a concertar “citas a ciegas” con desconocidos con los que han intimado a través de
los chats: El 14’5% de los menores encuestados ha concertado una cita
con un desconocido a través de internet y otro 8% lo ha hecho en más de una ocasión. Existen incluso cifras que indican cuántos llegan a acudir solos a estos encuentros y/o sin conocimiento alguno por parte de sus padres. Las normas a aplicar son relativas a la utilización del correo electrónico, los foros y las salas de conversación o chats. Y son algo tan sencillo como lo siguiente:
Normas relativas a la utilización del correo electrónico 1.
2. Para tratar con personas a las que no conozcas directamente utiliza cuentas de correo gratuitas tipo hotmail (www.hotmail.com) o gmail (www.gmail. com). Al crear estas cuentas no es necesario que faciliten sus datos reales. 3. Si recibes algo sobre lo que necesitamos consejo o ayuda puedes dirigirte a la organización de protección de la infancia PROTEGELES y contarles tu problema: contacto@protegeles.com. Si te lo aconsejan o lo deciden tus padres así, reenvía el correo amenazante a la unidad especializada de la Policía: delitos.tecnologicos@policia.es o a la de la Guardia Civil: delitoinformatico@guardiacivil.es y explícales lo que sucede. También puedes hacerlo por teléfono: PROTEGELES ( 91-7400019), Policía (91-5822751/52/53) y Guardia Civil (91-5146400). 4. Mucho cuidado cuando alguien te ofrezca algo por nada en Internet, y te de una dirección a la que acercarte a por un regalo. Si asistes debe ser con tus padres.
Normas relativas a la utilización de los chats 1. No des nunca información personal sobre ti, tu colegio o tu casa. No envíes fotografías sin el permiso de tus padres. 2. No conciertes “citas a ciegas” con desconocidos sin la presencia y/o el conocimiento de tus padres. 3. Recuerda que la gente que navega por Internet no siempre es lo que parece, porque no puedes verles ni oírles. Por ejemplo: cuando alguien te esta diciendo por Internet que es una niña de 12 años, puede ser un señor de 45.
gar a episodios desagradables en los que el menor llega a ser acosado por un adulto, o por otro menor. Un 44% de los menores que navega con cierta regularidad, se han sentido acosado/a sexualmente en internet en alguna ocasión. Un 11% reconoce haber sido víctima de esta situación en diversas ocasiones. Es necesario transmitir también a los menores una serie de sencillas pautas de actuación, para saber cómo actuar ante estas situaciones:
Cómo actuar ante insultos, injurias y/o amenazas 1.
4. Intenta no utilizar tu propio nombre como nick en los chats. 5. Conoce a tus amigos de Internet de la misma forma que conoces a tus otros amigos. No les permitas cosas que no les permitirías a los que tienes ahora. 6. Si se encuentran en una situación que les hace sentir mal deben dirigirse una vez más a la Organización de Protección de la Infancia PROTEGELES, a la Policía y/o a la Guardia Civil.
SITUACIONES CONFLICTIVAS Nuestros hijos pueden encontrarse también durante la navegación con otras situaciones conflictivas: desde la recepción de amenazas o insultos por parte de otros interlocutores, hasta situaciones de acoso sexual. En este sentido un 11% de los menores que habitualmente utiliza internet ha sido víctima de insultos por parte de otros internautas, un 4% ha recibido correos no solicitados con contenidos desagradables y otro 1’5% afirma haber sentido miedo en alguna ocasión. Por otro lado, el acceso de nuestros hijos a páginas inapropiadas, la facilidad con la que algunos comunican su dirección de correo electrónico (al margen de la dirección física), y el acceso a chats no filtrados y sin la supervisión de adultos, puede dar lu-
Debes asegurarte de que el correo con insultos o amenazas no es una broma pesada de algún conocido. Hay que investigar un poco y preguntar a los amigos, ya que la inmensa mayoría de los casos se trata de uno de ellos.
2. No debes contestar a ningún correo que sea amenazante o contenga insultos. 3. Si no se trata de una broma debes comunícaselo inmediatamente a tus padres, y dirigirte también a PROTÉGELES. 4. Si nos lo aconsejan o lo decidimos así, podemos reenviar el correo amenazante a la Policía: delitos.tecnologicos@policia.es o a la Guardia Civil: uco-delitoinformatico@guardiacivil.es y explícales lo que sucede, e incluso denunciar si es preciso. 5. Debemos recordar que siempre es posible retirar la denuncia y nadie sufrirá ninguna consecuencia negativa.
Cómo actuar ante situaciones de acoso 1.
2. Si la persona insiste debemos intentar solucionar el problema pidiendo ayuda fuera de la familia. Podemos dirigirnos una vez a PRO-
TEGELES 3. Si nos lo aconsejan o decidimos hacerlo así, podemos comunicárselo o incluso denunciarlo dirigiéndonos a los correos electrónicos de la Policía o la Guardia Civil.
CIBER ADICCIÓN O DESORDEN DE ADICCIÓN A INTERNET El problema de la adicción a Internet es relativamente reciente en nuestro país, pero se observa ya desde hace años tanto en menores como en adultos. Conocido como Desorden de Adicción a Internet este problema puede detectarse cuando el usuario reproduce una serie de características y conductas. Como primer indicador significativo podríamos apuntar la “conexión compulsiva”, es decir, la necesidad de conectarse con frecuencia, varias veces al día. Así, de los menores que habitualmente navega por la Red un 37% reconoce sentir la necesidad de conectarse a Internet con frecuencia. No obstante, apenas un 10% de los menores encuestados reproduce el resto de las características que permiten identificar al adicto, y que enumeramos a continuación: 1.
2. Búsqueda de satisfacción 3. Desarrollo de tolerancia 4. Creación de distintas identidades 5. Protagonismo de lo emocional 6. Perdida de control sobre el tiempo de conexión 7. Conexión compulsiva 8. Síndrome de abstinencia 9. Preferencia por las ciber-relaciones 10. Supresión de horas de sueño y/o comida Si aparecen la mayor parte de estas señales podemos encontrarnos ante un menor con un problema de ciberadicción. En la página: www.laredytu.com encontraremos un test de ciberadicción que cualquier persona puede cumplimentar. El test se autocorrige en el momento. Si necesitas más información no debes dejar de visitar la web: www.ciberfamilias.com, donde podrás además formular tus preguntas a los expertos.
Internet es una herramienta fabulosa, sólo hay que utilizarla correctamente.
ReferenciasÊ deÊ enlacesÊ electr— nicos www.portaldelmenor.es www.ciberfamilias.com www.exprimelared.com www.cibercentroamigo.com www.protegeles.com www.acpi.es www.cibercentinelas.org www.enlaredprotegete.com/
LA PROTECCIÓN DEL MENOR FRENTE LOS VIDEOJUEGOS VIOLENTOS Y PELIGROSOS Consideraciones desde el Derecho La difusión de los videojuegos como forma privilegiada de ocio en los países más avanzados plantea importantes interrogantes asociados a la protección de la infancia y la juventud en relación con aquellos títulos que por fomentar la violencia, valores sexistas o modelos contrarios a los consagrados constitucionalmente (xenófobos, etc.) pueden perjudicar gravemente el desarrollo del sujeto. En el ámbito nacional e internacional han surgido distintas fórmulas con el fin de garantizar la protección de los menores en dichos ámbitos, caracterizándose las respuestas establecidas por su heterogeneidad; así, y frente al modelo de autorregulación auspiciado por el propio sector audiovisual a través del Código PEGI, distintos Estados abogan por intervenciones de naturaleza normativa vinculantes para la totalidad de los intervinientes en la producción, distribución y venta de los videojuegos. El presente trabajo repasa la situación concurrente en esta esfera y propone criterios desde la perspectiva jurídica al objeto de considerar futuras intervenciones normativas en España.
MiguelÊç ngelÊB oldovaÊP asamar ProfesorÊT itularÊd eÊDer echoÊ Penal UniversidadÊd eÊZ aragoza AsierÊUr ruelaÊ Mora ProfesorÊA yudante.Ê DoctorÊ deÊ DerechoÊ Penal ÊUn iversidadÊd eÊ Zaragoza ArantzaÊL ibanoÊ Beristain ProfesoraÊA sociadaÊd eÊDer echoÊ Procesal UniversidadÊA ut—n omaÊd eÊB arcelona
LA PROTECCIÓN DEL MENOR FRENTE LOS VIDEOJUEGOS VIOLENTOS Y PELIGROSOS Consideraciones desde el Derecho
Panorama actual FUNDAMENTACIÓN
29Ê EnÊ dichaÊ l’n eaÊ cabr’aÊ citarÊ unÊ estudioÊ deÊ laÊ UniversidadÊ europeaÊ deÊ MadridÊ enÊ colaboraci—n Ê conÊ elÊ ObservatorioÊ delÊ VideojuegoÊ yÊ deÊ laÊ Animaci—n Ê queÊ poneÊ de manifiesto la responsabilidad paternaÊ enÊ elÊ seguimientoÊ deÊ lasÊ distintasÊ formasÊ deÊ ocioÊ deÊ susÊ hijosÊ (aspectoÊ queÊ dichoÊ trabajoÊ analizaÊ pormenorizadamenteÊ conÊ respectoÊ aÊ laÊ esferaÊ delÊ videojuego)Ê as’Ê comoÊ queÊ dichaÊ funci—n Ê podr’aÊ serÊ compartidaÊ conÊ lasÊ institucionesÊ escolares.Ê VŽas eÊ Joaqu’n Ê Pƒ REZÊ MARTê N/ Julio IGNACIO RUIZ, “Influencia delÊ videojuegoÊ enÊ laÊ conductaÊ deÊ losÊ usuariosÊ yÊ habilidadesÊ queÊ desarrollanÊ losÊ videojugadoresÓ,Ê Edutec.Ê RevistaÊ electr—n icaÊ deÊ tecnolog’aÊ educativa,Ê [enÊ l’n ea],Ê 21/2006Ê [citadoÊ elÊ 12Ê deÊ noviembreÊ deÊ 2007],Ê disponibleÊ enÊ Internet:Ê [http://edutec.rediris.es/ Revelec2/revelec21/jperez.doc] 30 Como pone de manifiesto Consumer.esÊ existenÊ enÊ laÊ actualidadÊ unaÊ multiplicidadÊ deÊ videojuegosÊ solidarios.Ê LaÊ citadaÊ publicaci—n Ê citaÊ losÊ casosÊ deÊ ÒRef ugeeÓÊ videojuegoÊ paraÊ m—viles Ê dirigidoÊ aÊ sensibilizarÊ sobreÊ lasÊ crisisÊ humanitariasÊ existentesÊ aÊ nivelÊ mundialÊ lanzadoÊ porÊ Interm—n Ê OxfamÊ destin‡n doseÊ loÊ obtenidoÊ deÊ lasÊ descargasÊ aÊ programasÊ deÊ ayuda.Ê EnÊ laÊ mismaÊ l’n eaÊ elÊ juegoÊ ÒA gainstÊ AllÊ OddsÓÊ Ê deÊ ACNURÊ (AltoÊ ComisionadoÊ deÊ lasÊ NacionesÊ UnidasÊ paraÊ losÊ Refugiados)Ê seÊ encuentraÊ dirigidoÊ aÊ fomentarÊ actitudesÊ positivasÊ haciaÊ losÊ refugiadosÊ entreÊ losÊ adolescentes.ÊÊ Asimismo,Ê hanÊ desarrolladoÊ videojuegosÊ solidariosÊ UNICEFÊ (aÊ travŽs Ê deÊ t’t ulosÊ comoÊ ÒOzo naliaÓÊ oÊ ÒUn gefanyajeÓ),Ê laÊ secci— nÊ suecaÊ deÊ SAVEÊ THEÊ CHILDRENÊ (ÒE lÊ mundoÊ deÊ DINAÓ),Ê elÊ PROGRAMAÊ MUNDIALÊ DEÊ ALIMENTOSÊ DEÊ NACIONESÊ UNIDASÊ (ÒF oodÊ ForceÓ)Ê yÊ MANOSÊ UNIDASÊ (ÒU nÊ juegoÊ peligrosoÓ).Ê VŽas eÊ Consumer.es,Ê ÒV ideojuegosÊ solidariosÓ,Ê [enÊ l’n ea]Ê 2008,Ê [citadoÊ elÊ 7Ê deÊ febreroÊ deÊ 2008],Ê disponibleÊ enÊ internet:Ê [http://www.consumer.es/ web/es/solidaridad/derechos_ humanos/2008/01/03/173472. php] 31Ê EnÊ esteÊ sentidoÊ VŽas eÊ AMNISTê AÊ INTERNACIONAL.Ê SECCIîNÊ ESPA„OL A,Ê ConÊ laÊ violenciaÊ haciaÊ lasÊ mujeresÊ noÊ seÊ juega.Ê Videojuegos,Ê discriminaci—n Ê yÊ violenciaÊ haciaÊ lasÊ mujeresÊ [enÊ l’n ea],Ê 2004Ê [citadoÊ elÊ 12Ê deÊ noviembreÊ deÊ 2007],Ê disponibleÊ enÊ Internet:Ê [http://www.es.amnesty.org/ uploads/tx_useraitypdb/videojuegos_2004.pdf]
El desarrollo de nuevas formas de ocio propias de las sociedades tecnológicamente desarrolladas y globalizadas en las que nos encontramos fomenta la aparición, no sólo de modernas posibilidades de entretenimiento, sino que da lugar igualmente a nuevas fuentes de peligros especialmente para los segmentos de población más desprotegidos. En este marco se incardinan los conocidos videojuegos, material audiovisual de carácter interactivo cuya difusión social ha resultado espectacular en los últimos años y que si bien se dirigen a un público potencial extraordinariamente amplio (resultando el universo de edades de los jugadores muy heterogéneo), ostentan un impacto cierto en la población infantil y juvenil. Los datos de ventas del sector del videojuego tanto en España (donde el volumen de facturación de dichos materiales ha superado ya al de industrias tradicionalmente más consolidadas superando actualmente, por ejemplo, a la taquilla cinematográfica) como en el resto de los países desarrollados revelan un crecimiento exponencial de dicha industria, circunstancia que presenta perfiles enormemente positivos29 pero a la vez no resulta exenta de riesgos. Entre los aspectos a ensalzar de dichas nuevas formas de ocio procede destacar oportunamente las posibilidades que ello abre de cara a su utilización con fines de fomentar en los potenciales receptores (particularmente menores) actitudes solidarias e incluso al objeto de aumentar su nivel de erudición a través de la elaboración de materiales caracterizados por su rigor histórico. Recientemente se han dado a conocer a la opinión pública diversas experiencias auspiciadas por ONG’s y organismos de protección de la infancia consistentes en la elaboración y puesta a disposición de los menores de videojuegos destinados a favorecer valores positivos (conciencia de los problemas del tercer mundo, etc.)30. No obstante, y una vez destacada la existencia de aspectos positivos en los videojuegos susceptibles de ser empleados en el marco del proceso educativo, procede igualmente tomar en consideración los potenciales peligros vinculados a los mismos. Básicamente aquellos se encuentran ligados con la posible profusión en determinados títulos de contenidos no idóneos para ciertos rangos de edad y, en consecuencia, capaces de perturbar el adecuado desarrollo del menor. Conviene insistir en el hecho de que los videojuegos, frente al resto de materiales audiovisuales convencionales, exigen en el jugador una interacción en virtud de la cual este asume el rol que le es asignado en el mismo. Por lo tanto, si el videojuego implica empleo de violencia, actitudes discriminatorias hacia la mujer31, etc., será el propio jugador quien lleve a cabo dichas conductas. Resulta necesario, por lo tanto, partiendo del dato de que determinados videojuegos no resultan aptos para menores e incluso pueden ser perjudiciales para su desarrollo personal, determinar los mecanismos jurídicos con el fin de evitar el acceso de aquellos a dicha gama de productos. La reflexión anterior pretende servir de corolario con el fin de poner de manifiesto que no constituye pretensión de los autores del presente trabajo fomentar en relación con adultos forma alguna de censura en el ámbito de los videojuegos, sino que el marco esencial de nuestras reflexiones lo constituyen los menores de edad y, en concreto, la necesidad de protección de los mismos frente a
LA PROTECCIÓN DEL MENOR FRENTE LOS VIDEOJUEGOS VIOLENTOS Y PELIGROSOS Consideraciones desde el Derecho materiales que fomenten la violencia, el odio racial, la discriminación por razón de sexo o cualquier otra vulneración de la legalidad vigente.
Sistema de protección vigente: La experiencia del Código PEGI Frente a los riesgos expuestos la respuesta de la industria, consciente de la existencia de los mismos y que ha adoptado una posición de responsabilidad que merece ser destacada, ha consistido en la implementación de diversos sistemas de autorregulación cuya formulación concreta ha variado a lo largo del tiempo. En España, el proceso autorregulador nació bajo la iniciativa de ADESE (Asociación española de distribuidores y editores de software de entretenimiento), que en el año 2001 puso en marcha un código de autorregulación que contó con el respaldo de las Administraciones Públicas de Consumo y de protección del menor. De esta forma se configuró un Código Ético de adscripción voluntaria por parte de los fabricantes, fundado en la determinación de la aptitud por edades para visionar y participar en los productos que se incluyen en la categoría de software de entretenimiento. Posteriormente, se ha producido un esfuerzo armonizador a nivel europeo cuya materialización viene constituida por el Código PEGI (Pan European Game Information32, Información Paneuropea sobre Juegos), sistema paneuropeo fundado en el establecimiento de una clasificación por edades para videojuegos y juegos de ordenador, lo cual constituye un apoyo fundamental para padres y educadores a la hora de realizar las opciones de adquisición vinculadas con esta gama de productos.
La iniciativa materializada por el Código PEGI merece ser ensalzada pues permite una clasificación única para una pluralidad de Estados europeos (Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Chequia, Dinamarca, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Hungría, Islandia, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Noruega, Polonia, Portugal, Rumania, Suecia, Suiza y Reino Unido). El referido sistema fue iniciado y se gestiona por la ISFE (Interactive Software Federation of Europe, Federación Europea de Software Interactivo) y es administrado por el NICAM (Netherlands Institute for Classification of Audiovisual Media, Instituto Holandés de Clasificación de Medios Audiovisuales). En el Reino Unido el VSC (Video Standards Council, Consejo de Estándares de Video) es el agente del NICAM. No obstante, este último Estado constituye un caso particular, pues los videojuegos más realistas o que incluyan sexo o violencia deben ser objeto de clasificación por parte de la British Board of Film Classification (BBFC) en consonancia con el Video Recordings Act de 1984, que establece como ilícito suministrar a cualquier persona por debajo del límite de edad videojuegos de las características expuestas y prevé sanciones de hasta 5.000 libras o 6 meses de prisión. Para el resto, rige el sistema dependiente del Consejo de Estándares de Video33. Otro caso relevante es el de Finlandia, país en el que una reciente modificación del art. 12 de la Act on Classification of Audiovisual Programmes ha supuesto la aceptación integra del sistema PEGI por vía legal en dicho país a efectos clasificatorios en materia de videojuegos. Desde el punto de vista práctico el proceso clasificatorio propio del sistema PEGI –iniciado en 2003- se funda en la existencia de cinco categorías de edad (más de 3 años, más de 7, más
32Ê ParaÊ unaÊ aplicaci— nÊ acercaÊ delÊ referidoÊ C—d igo,Ê incluyendoÊ fundamentos, sistema de clasificaci— n,Ê estructura,Ê pa’s esÊ integradosÊ enÊ elÊ mismo,Ê etc.Ê resultaÊ deÊ particularÊ interŽ sÊ consultarÊ laÊ propiaÊ p‡ ginaÊ webÊ www.pegi.info,Ê as’Ê comoÊ www.pegionline.eu.Ê Asimismo,Ê vŽ aseÊ ISFE,Ê ÒP EGI.Ê AnnualÊ ReportÊ 2006-2007Ó,Ê [enÊ l’n ea],Ê 2007Ê [citadoÊ elÊ 5Ê deÊ eneroÊ deÊ 2008],Ê disponibleÊ enÊ Internet:Ê [http://www.pegi.info/es/index/ id/206/nid/media/pdf/211.pdf],Ê p.Ê 7. 33Ê VŽ aseÊ OUT-LAW.COM,Ê ÒV ideoÊ gamesÊ andÊ ageÊ restrictionsÊ ÐÊ theÊ USÊ andÊ UKÓ,Ê [enÊ l’n ea],Ê 2007Ê [citadoÊ elÊ 12Ê deÊ noviembreÊ deÊ 2007],Ê disponibleÊ enÊ Internet:Ê [http://www.out-law.com/page5810]
de 12, más de 16 y más de 18) junto con una serie de descriptores de contenido (lenguaje soez, discriminación, drogas, miedo, juego, sexo y violencia). Procede poner de manifiesto que la adscripción al sistema por parte de los propios editores ostenta naturaleza voluntaria, fundándose asimismo en buena medida la clasificación otorgada en las valoraciones de los productores del material audiovisual interactivo. Asimismo resulta reseñable que el Código PEGI prevé la creación de un conjunto de Consejos y Comités, que en la actualidad se encuentran ya plenamente implementados: 1) Consejo asesor: compuesto por representantes de los principales grupos de interés. El referido consejo es el encargado de la adaptación permanente del Código a los cambios legales, sociales y tecnológicos. 2) Consejo independiente de reclamaciones: integrado, al igual que el Consejo asesor, por representantes de los diferentes grupos de interés y encargado, por un lado, de la gestión de posibles reclamaciones acerca de la conformidad de las actividades de publicidad, comercialización y promoción de cualquier empresa participante en este código con la clasificación por edades finalmente o previsiblemente atribuida en virtud del sistema de clasificación por edades de la ISFE y, por otro lado, de la gestión de conflictos en torno a las propias clasificaciones por edades de la ISFE. 3) Un comité de aplicación encargado de la puesta en práctica de las recomendaciones del consejo
asesor y, de forma más general, de la aplicación de las normas que contiene el código, incluidas las decisiones del consejo de reclamaciones. 4) Comité legal: encargado de asegurar la continua coherencia del código con los contextos legales nacionales y con los cambios producidos en los mismos. 5) Comité de criterios: encargado de revisar de manera continuada el cuestionario PEGI utilizado para determinar la clasificación por edades. Una última cuestión que ha sido contemplada por parte de los responsables del sistema PEGI es la relativa al juego en línea y las descargas desde la red. A estos efectos y como extensión del sistema PEGI se ha instaurado el PEGI online que trata de cubrir un área que, de lo contrario, quedaría fuera de toda intervención.
En definitiva, el sistema PEGI constituye un mecanismo cuya importancia resulta fundamental al objeto de asesorar a padres y tutores en sus opciones de compra en materia de videojuegos. No obstante, su gran debilidad deriva de la voluntaria adscripción al mismo por parte de los fabricantes de videojuegos, así como de su falta de carácter vinculante desde el punto de vista jurídico.
MODELOS DE DERECHO COMPARADO A la hora de describir la situación concurrente en la esfera internacional en materia de protección de menores frente a videojuegos violentos o peligrosos, una primera cuestión que merece ser puesta de manifiesto es la importante heterogeneidad existente a nivel comparado. Básicamente se pueden establecer tres grandes modelos de intervención, con independencia de que exista toda una gama de situaciones intermedias no inscribibles stricto sensu en ninguna de las anteriores a las que responde la realidad concurrente en numerosos países: 1) En primer lugar, Alemania constituye una importante referencia en materia legislativa pues se ha dotado de una regulación exhaustiva a través de la Jugendschutzgesetz –JuSchG(Ley de Protección de la Juventud). Asimismo, dicho país ha procedido a establecer los mecanismos de implementación de la normativa adoptada particularmente a través de la actuación de la Unterhaltungssoftware Selbstkontrolle (USK); en español, autocontrol del software de entretenimiento. Dicha organización está dedicada a la autorregulación de los programas informáticos y productos de entretenimiento. Constituye un centro consultivo dedicado a la evaluación de los medios interactivos y a la autoevaluación voluntaria de los programas informáticos y productos de entretenimiento. A petición de los fabricantes, el USK determina si un producto es conforme a la normativa y establece para qué edad es apto34. Cabe afirmar que Alemania dispone de la normativa más vinculante a nivel mundial en materia de clasificación y venta de juegos de ordenador y videojuegos. La clasificación por edades constituye una
obligación de los Ministerios para la Juventud de los Länder. Para ello se sirven de la USK como organización de control internacionalmente reconocida, que se erige en un mecanismo de protección de la juventud. 2) Un segundo modelo interesante viene constituido por el vigente en Finlandia35 en virtud de la Act on the Classification of Audiovisual Programmes of 25 August 2000/775. En dicho país los programas audiovisuales interactivos con ordenador, consolas o videojuegos se incluyen en la legislación de referencia, y si bien quedan exentos de la clasificación previa obligatoria, deben, no obstante, establecer una categoría de edad en función de su dañosidad. Todo videojuego distribuido en Finlandia debe ser objeto de notificación al Consejo Finés de Clasificación Audiovisual, que los registrará bajo las categorías recomendadas de edad de +3, +7, +12 o +16 o bajo la categoría vinculante de +18. La fijación de categorías de edad de acuerdo al sistema PEGI es utilizada en la mayor parte de los videojuegos. El Consejo Finés de Clasificación Audiovisual registra las categorías PEGI de manera automática. Si el juego no está clasificado PEGI, debe cumplir con el sistema finés de clasificación. No obstante, el Consejo Finés de Clasificación Audiovisual puede requerir un videojuego para su clasificación previa si tiene razones para sospechar que contiene material peligroso para los menores. Incluso el importador o editor de un videojuego puede solicitar dicha clasificación previa. Si el videojuego es clasificado por el Consejo Finés incluso las categorías de edad inferiores no constituirían simples recomendaciones, sino que devendrían coactivas, por lo que la venta de un producto de este tipo a una persona menor de la edad indicada, constituye una violación de la normativa aplicable.
34Ê VŽ aseÊ DEUTSCHLAND.DE.Ê DASÊ DEUTSCHLAND-PORTAL,Ê ÒA utorregulaci—n Ê deÊ losÊ programasÊ inform‡ ticosÊ yÊ productosÊ deÊ entretenimientoÓÊ [enÊ l’n ea],Ê 2007Ê [citadoÊ elÊ 12Ê deÊ noviembreÊ deÊ 2007],Ê disponibleÊ enÊ Internet:Ê [http://www.deutschland.de/link. php?lang=4&link_id=1433] 35Ê VŽ aseÊ FINNISHÊ BOARDÊ OFÊ FILMÊ CLASSIFICATION,Ê Games,Ê [enÊ l’n ea],Ê 2007Ê [citadoÊ elÊ 12Ê deÊ noviembreÊ deÊ 2007],Ê disponibleÊ en Internet: [http://www.vet.fi/ english/pelit.php] 36Ê ParaÊ unaÊ ampliaci— nÊ acercaÊ deÊ laÊ situaci—n Ê vigenteÊ enÊ losÊ EstadosÊ Unidos,Ê pa’s Ê enÊ elÊ queÊ lasÊ iniciativasÊ legislativasÊ materializadasÊ enÊ distintosÊ estadosÊ alÊ objetoÊ deÊ limitarÊ elÊ accesoÊ deÊ losÊ menoresÊ aÊ determinadosÊ videojuegosÊ violentosÊ yÊ peligrososÊ haÊ generadoÊ importantesÊ controversiasÊ objetoÊ deÊ resoluci—n Ê judicialÊ vŽ aseÊ OUT-LAW.COM,Ê ÒV ideoÊ gamesÊ andÊ ageÊ restrictionsÊ ÐÊ theÊ USÊ andÊ UKÓ,Ê[enÊ l’n ea],Ê cit.
3) Finalmente, en un conjunto de países rige únicamente el Código PEGI o equivalente (así en Estados Unidos36 existe un mecanismo de autorregulación de la industria gestionado por el Entertainment Software Rating Board (ESRB) y que data de 199437), lo que, si bien constituye un criterio de información relevante para la adopción de decisiones parentales resulta a juicio de numerosos expertos insuficiente dada su falta de obligatoriedad desde el punto de vista jurídico y el carácter voluntario de la adscripción a dicho Código.
LA SITUACIÓN CONCURRENTE EN ESPAÑA
37Ê VŽas eÊ ENTERTAINMENTÊ SOFTWAREÊ RATINGÊ BOARD,Ê [enÊ l’n ea],Ê 2007Ê [citadoÊ elÊ 12Ê deÊ noviembreÊ deÊ 2007],Ê disponibleÊ enÊ Internet:Ê [http://www.esrb. org/index-js.jsp] 38Ê EsÊ elÊ casoÊ deÊ Arag—n ,Ê Baleares,Ê Canarias,Ê CastillaÊ yÊ Le—n ,Ê Catalu–a,Ê Galicia,Ê LaÊ Rioja,Ê Madrid,Ê NavarraÊ yÊ Pa’s Ê Vasco.Ê EnÊ elÊ casoÊ deÊ laÊ ComunidadÊ ValencianaÊ seÊ prevŽÊ queÊ laÊ GeneralitatÊ promocionar‡Ê losÊ videojuegosÊ queÊ contenganÊ unÊ carizÊ contrarioÊ aÊ laÊ violencia. 39Ê LosÊ informesÊ referidosÊ sonÊ losÊ siguientes:Ê ÒÀ Traer‡n Ê losÊ reyesÊ magosÊ matanzas,Ê torturasÊ yÊ ejecuciones?ÓÊ (1999);Ê ÒHazÊ clickÊ yÊ tortura.Ê Videojuegos,Ê torturaÊ yÊ violaci—n Ê deÊ derechosÊ humanosÓÊÊ (2000);Ê ÒÀ SabesÊ aÊ quŽÊ jueganÊ tusÊ hijos?ÓÊ (2002);Ê ÒCon Ê laÊ violenciaÊ haciaÊ lasÊ mujeresÊ noÊ seÊ juega.Ê Videojuegos,Ê discriminaci—n Ê yÊ violenciaÊ haciaÊ lasÊ mujeresÓÊÊ (2004);Ê Ò Espa–a:Ê menoresÊ yÊ derechosÊ humanos,Ê responsabilidadesÊ enÊ juegoÓÊ (2006);Ê Ò AccederÊ aÊ violacionesÊ deÊ derechosÊ humanosÊ virtuales,Ê unÊ juegoÊ deÊ ni–osÓÊ(2007).Ê MaterialesÊ disponiblesÊ enÊ internet:Ê http://www.es.amnesty.org
En España nos encontramos ante una realidad en materia de protección de los menores frente al videojuego caracterizada por su heterogeneidad desde el punto de vista interno, como consecuencia de la diversidad de las disposiciones dictadas en este ámbito por las diferentes Comunidades Autónomas, que han asumido, en virtud de sus Estatutos de Autonomía, la competencia relativa a la protección de la infancia y del menor. En este sentido y junto al caso de Comunidades Autónomas que han establecido normas emanadas de sus organismos legislativos en las que se materializan prohibiciones específicas en la esfera de los menores y el videojuego38, en otros supuestos se carece de toda disposición expresa respecto a dicho particular quedando limitado lo dispuesto a genéricos mandatos dirigidos a la protección de los menores.
En todo caso ninguna Comunidad Autónoma española dispone de mecanismos eficaces destinados a impedir el acceso de menores a videojuegos violentos y peligrosos, por lo que en aquellas donde se han establecido prohibiciones en dicho sentido la ley queda con absoluta frecuencia en letra muerta. A nivel estatal carecemos de cualquier legislación específica en materia de videojuegos y el único mecanismo de general aplicación en toda España es el código PEGI, que como ya señalamos y a pesar de constituir un mecanismo de primer orden para la toma de decisiones responsables por parte de padres y tutores constituye un sistema de voluntaria adscripción por parte de las empresas del sector. Dicha situación concurrente en España ha sido oportunamente denunciada por Amnistía Internacional, organismo que ha demostrado una especial sensibilidad en relación al problema de los videojuegos, a través de diversos informes39. Estos abordan no solo la problemática específica del menor frente al videojuego sino asimismo otras cuestiones asociadas, tales como la imagen que muchos títulos transmiten de la mujer (denigratoria o fundada en la discriminación sexista).
RECOMENDACIONES A efectos conclusivos y centrándonos en el caso español procede poner de manifiesto que la situación en relación con la esfera de los menores y el videojuego no difiere en nuestro país de la realidad existente en numerosos Estados de nuestro entorno geográfico y cultural donde el código PEGI o equivalente (caso del sistema ESRB en Estados Unidos) constituye el principal referente para la protección del consumidor infantil y juvenil. No obstante, y siguiendo las tendencias observadas en Derecho comparado consideramos que procede la toma en consideración en España de intervenciones legislativas concretas en este sector que, por un lado, aseguren la protección homogénea de los menores en todo el Estado y por otro, eviten la impunidad en caso de efectiva puesta a disposición de aquellos de videojuegos violentos y peligrosos. Ello debería ir unido al establecimiento de sistemas inspectores periódicos eficaces que garanticen la indemnidad de los derechos del niño frente a aquellos videojuegos que puedan poner en peligro su adecuado desarrollo como persona. Todos los agentes sociales y Administraciones Públicas debemos tomar conciencia de la importancia que los videojuegos ostentan en el desarrollo del proceso de formación de la persona, dada la utilización masiva de los mismos por parte de los menores a partir de edades cada vez más tempranas. Es por ello que resulta fundamental adoptar una posición proactiva en la defensa del menor en este ámbito que permita garantizar la indemnidad de sus intereses frente a potenciales fuentes de riesgo. En España, una adecuada armonización legislativa y una correcta implementación de la misma se configuran como las vías privilegiadas para la consecución de dicho objetivo.
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES de las
I Jornadas sobre infancia y comunicacion: imágenes, realidades y derechos
En el marco de las iniciativas organizadas por la Plataforma de Infancia para contribuir con la celebración de espacios de intercambio y la elaboración de propuestas que puedan favorecer la construcción de un Estado de bienestar a favor de los niños y de las niñas, se organizó en 2007 la primera edición de la Jornada sobre Infancia y Comunicación bajo el título: Imágenes, realidades y derechos con la colaboración de la Dirección General de las Familias y de la Infancia del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
Este encuentro centró su eje principal en profundizar en el análisis de los contenidos difundidos por los medios de comunicación y el uso que dichos medios en sí provocan en los conocimientos, actitudes y comportamientos de los niños, niñas y adolescentes. Para alcanzar este objetivo la jornada se estructuró en mesas redondas y grupos de trabajo, que incluyeron la participación de expertos, profesionales de los medios, programadores, responsables de comunicación de las ONG, personas comprometidas con los derechos de los niños y de las niñas, entre otros, con el fin de poder abordar transversalmente tres bloques temáticos: las imágenes sobre la infancia, las realidades de su situación y el análisis de la cobertura de los contenidos publicados por los medios analógicos, digitales y publicitarios desde la perspectiva del enfoque de los derechos de los niños y de las niñas. Las conclusiones recogidas por los grupos de trabajo abordaron de forma monográfica la incidencia de la televisión, la prensa y la publicidad y las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) en el desarrollo de la infancia y la adolescencia. A continuación resumimos las reflexiones de los participantes quienes analizaron cada uno de los medios de comunicación.
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES DE LAS I JORNADAS SOBRE INFANCIA Y COMUNICACION: IMÁGENES, REALIDADES Y DERECHOS
CONCLUSIONES Televisión Existe un gran escepticismo sobre el panorama de los medios audiovisuales especialmente sobre la información que la televisión propone, es decir, existe una ausencia de criterio a la hora de seleccionar los programas de calidad de los que no son. Por esta razón, los niños y las niñas se ven perjudicados tanto por el alto consumo como por los contenidos nocivos que muchas veces se emiten en horarios de alta audiencia infantil.
Recomendaciones •	Evitar la utilización de los niños y las niñas como protagonistas o parte de la imagen de los programas de televisión dirigidos a los adultos. •	Crear espacios de participación para que los niños y las niñas puedan hacer llegar a las cadenas de televisión sus opiniones sobre los contenidos emitidos. •	Reorientar la composición actual de los miembros de la Comisión Mixta de Seguimiento del Código de Autorregulación de Contenidos sobre Televisión e Infancia con el fin de que los agentes que intervienen en el seguimiento y evaluación de los contenidos sean representativos de diversos sectores tanto audiovisuales como sociales e independientes a los responsables de la programación propuesta por las cadenas de televisión. •	Recordar la responsabilidad de los padres, madres o tutores en el control del consumo televisivo. •	Incorporar en la currícula escolar una asignatura que aborde el análisis crítico de la televisión tanto para los alumnos como para los profesores y que proponga una dieta sobre el consumo televisivo que facilite la compatibilidad del tiempo de ver televisión con otras alternativas de ocio y tiempo libre. Difundir a la sociedad en general los criterios de clasificación recomendada y valoración de los contenidos del Código de Autorregulación de Contenidos de Televisión e Infancia. •	Proponer en la medida de lo posible, un tratamiento ético y profesional especialmente en la cobertura de noticias sobre infancia emitidas durante los telediarios informativos. •	Exigir dentro de la programación un porcentaje de programas o series culturales y educativos y otro dedicado a impartir conocimientos generales sobre el mundo audiovisual. •	Ante la lucha por los resultados de audiencia, sustituir la telebasura por una televisión de calidad dedicada a emitir contenidos entretenidos y no por ello, muy lejos de considerarse aburridos.
•	Los programadores de televisión deben asumir una actitud responsable acerca de los contenidos que emiten, no obstante, las televisiones públicas deben convertirse en un referente sobre esta materia. •	Las empresas de televisión deben reorientar su financiación para asegurar una producción de calidad de los contenidos que emiten. •	Es necesaria la elaboración de una guía práctica de responsabilidad social corporativa, dirigida a los profesionales de los medios de comunicación y responsables de gabinetes de comunicación de las empresas, fundaciones, ONG e instituciones en general donde se establezcan unos estándares mínimos de respeto por los derechos de la infancia durante la realización de material audiovisual de cualquier tipo. •	Pedimos una mirada crítica por parte de la Academia de Televisión con el fin de que ejerza de guía tanto para las cadenas públicas como las privadas sobre la emisión de sus propios contenidos.
Prensa y publicidad El Estado del bienestar que rodea a la infancia y la adolescencia en España los ubica, en apariencia, ante la sociedad actual, en un plano muy privilegiado. No obstante, desde la perspectiva de los medios de comunicación y considerando el tema que nos ocupa, la prensa y la publicidad, no han mostrado una especial consideración sobre su responsabilidad social a la hora de abordar contenidos que incluyan la educación en valores ni el respeto por los derechos de los niños y de las niñas. No obstante, aun sabiendo que los medios de comunicación se comportan como cualquier otra empresa y que las audiencias suponen su negocio y, además, entendiendo que no es nuestro papel demonizar la labor de los periodistas, creemos que es necesario como parte de esa audiencia luchar a favor del respeto y cumplimiento de los derechos de los niños y niñas, especialmente de la protección en todos los contenidos donde hayan sido tomados en cuenta. Asimismo, aún reconociendo que la disponibilidad de los periodistas es limitada a la hora de producir una información en tiempo y espacio, además de un amplio número de factores que dificultan o sencillamente reducen el resultado final de una información, es necesario que la ética profesional de los periodistas y publicistas no se reduzca solamente a cubrir los hechos más destacados para dar carácter noticiable o espectacular a los contenidos a tratar, especialmente los que contienen imágenes. Aunque en realidad la problemática a tratar es el reiterado incumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño en los medios impresos y publicitarios, hay que subrayar que toda la responsabilidad no recae solo en los profesionales (periodistas y publicistas), ni mucho menos. Es necesario que los medios de comunicación en su conjunto tomen medidas de cambio sobre una adaptación
adecuada de los contenidos, que permita también que dicha adaptación pueda ser entendida y disfrutada por los niños y las niñas. Del mismo modo, esta acción debería ir acompañada, por un lado, de una política de participación y educación que facilite a los chavales y las chavalas la toma de decisiones que permita un consumo responsable de los contenidos en los medios de comunicación, y por otro, la formación de profesionales del mundo de la comunicación y del mundo asociativo a través de foros, encuentros, campañas publicitarias, jornadas y/o campañas de sensibilización.
Recomendaciones Se propone organizar de forma permanente espacios de intercambio y de reflexión donde estén representados todos los agentes sociales presentes en el proceso informativo, divulgativo y lúdico educativo de los niños y de las niñas y que, además, contribuya a la elaboración de propuestas que favorezcan las buenas prácticas en los medios de comunicación. •	Se hace prioritaria la creación y puesta en marcha del Consejo Estatal de lo Audiovisual que controle el cumplimiento de la legislación, especialmente en materia protección de la infancia. En España el tiempo de la autorregularización está agotado, por tanto, es urgente la aplicación de la legislación llevando consigo elementos sancionadores. El Consejo también será imprescindible a la hora de analizar los contenidos destinados a los niños y a las niñas y de valorar los horarios en los que dichos contenidos son emitidos. •	La educación del consumo de medios de comunicación es imprescindible tanto en el ámbito escolar como en el familiar, por tanto, es necesario incorporar de forma transversal alguna asignatura que permita acercar la visión crítica de los contenidos de la televisión y de la publicidad a los propios niños y niñas, padres y madres, educadores, entre otros. No obstante, es necesario recordar es dentro del propio núcleo familiar donde debe establecerse el deber y el derecho de educar en esta área, aún cuando también es deber de los medios de comunicación facilitar dicha labor y no deteriorarla. •	La sensibilización es otro factor importantísimo. El apoyo del profesional (periodista y/o publicista) de los medios de comunicación es vital para que todos y cada uno de los ciudadanos se sensibilicen sobre los medios de comunicación como una vía para educar ‘bien’ a los niños y a las niñas. •	Proponer a los niños, niñas y sus familias como fuente de información de determinadas informaciones con el fin de contribuir objetivamente a ampliar
Los niños como expertos
La Opinión de Niños y Niñas de Aragón sobre el papel de los Medios de Comunicación Los resultado de una encuesta realizada a los chicos y chicas del Consejo Juvenil de UNICEF-Aragón dentro de las actividades preparatorias de su participación en la Conferencia de Infancia 2005 de la Plataforma de Organizaciones de Infancia, arrojaron avances sobre su percepción acerca del consumo que tienen de los medios de comunicación.
Formulario modelo de consulta
Marca con una x que medios de comunicación utilizas más a menudo y con qué objetivo. información
entretenimientof
Televisión Radio Prensa Internet 2. ¿Crees que los medios de comunicación respetan vuestro derecho a buscar, recibir y elaborar información? 3. ¿Crees que los contenidos actuales que aparecen en los medios de comunicación son los adecuados para los niños y los jóvenes? 4. ¿Qué contenidos te gustaría que aparecieran en los medios de comunicación? 5. ¿Sabes qué existe un código de autorregulación sobre contenidos televisivos? Si lo conoces, ¿crees que se está cumpliendo? 6. ¿Hay en tu centro alguna asignatura en la que se traten temas relacionados con los medios de comunicación y su consumo? ¿Cuál? Si no la hay, ¿crees que sería necesaria? 7. ¿Con qué frecuencia utilizas los medios de comunicación? 8. ¿Cuánto tiempo dedicas a ver la TV, revistas, Internet...? ¿Crees que es excesivo? 9. ¿Utilizas Internet? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para qué? 10. ¿Crees que los medios de comunicación son neu trales? ¿Por qué crees que es así? 11. ¿Contrastas información de unos medios con la de otros? 12. ¿Qué tipos de revistas lees? ¿De qué tratan?
ANÁLISIS La encuesta se llevó a cabo durante el mes de mayo de 2005 en un instituto y un centro universitario de Zaragoza a un total de 33 niños, niñas y jóvenes entre 15 y 24 años. 26 de ellos menores de 18 años y 7 mayores de ese rango de edad. El sexo de los encuestados se distribuye de la siguiente manera:
femenino (18) masculino (15)
No se ha hecho, en principio, un análisis por separados de los datos según el género, aunque en algunas preguntas sí se harán cometarios al respecto.
Pregunta 1: Marca con una x que medios de comunicación utilizas más a menudo y con que objetivo. 50 40 30 Televisión Radio Prensa Internet
Los resultados arrojaron una distancia que separa los dos más señalados (información y entretenimiento) del tercero (formación), lo que puede indicar el escaso valor formativo que los encuestados atribuyen a los medios de comunicación en general o el menor interés por ese objetivo. La prensa aparece como la preferida (por poco) en lo que respecta a la información, aunque es la menos elegida en el total de las respuestas. En el uso de entretenimiento, Internet y TV aparecen como los preferidos, seguidos muy de cerca por la radio (especialmente programas musicales, citados por algunos encuestados). Respecto al uso formativo es Internet el preferido con bastante diferencia pese a las pocas elecciones en general en este apartado. Respecto a los medios más utilizados, Internet es el más citado, probablemente porque se le reconoce mayor versatilidad (informa, entretiene y forma) respecto a la TV, la segunda más citada.
Como complemento, en muchas de las encuestas el encuestador pidió a los consultados que ordenasen de 1 a 4 los medios según su uso o preferencia. Un análisis a primera vista de estos datos puede complementar los comentarios anteriores, en el sentido de que la mayoría de elecciones en primer y segundo lugar (1 y 2) apuntan a la TV. Internet esta valorado con 1 en muchas ocasiones pero también con 4 y 3 por chicos y chicas que no lo tienen en casa (ver pregunta 9) o no lo utilizan. El medio menos preferido, al igual que en el cuadro anterior, es la prensa escrita.
Pregunta 2: ¿Crees que los medios de comunicación respetan vuestro derecho a buscar, recibir y elaborar información?
P 2: ¿se respetan vuestros derechos?
Entre los que contestan que sí se cumplen los derechos, abundan los que hacen referencia a la facilidad de acceso a los medios y la variedad de propuestas que permiten tener un amplio panorama para elegir. Entre los que contestan no, el más abundante es el que hace referencia a que los medios ofrecen una imagen distorsionada de la realidad e información que no siempre es fiable. Curiosamente ningún cometario se refiere al derecho a elaborar información, el más relacionado con la participación infantil en medios.
Pregunta 3: ¿Crees que los contenidos actuales que aparecen en los medios de comunicación son los adecuados para los niños y los jóvenes? Como se puede apreciar el “no” es claramente mayoritario en la respuesta a esta pregunta. Los resultados apuntan que los programas adecuados para niños y jóvenes son pocos, en un horario muy reducido, hay demasiada violencia, que los medios buscan vender y no educar... pero los más citados en sentido negativo son los programas de cotilleo y “telebasura” en general. Una de las encuestadas de 15 años dice: “Adecuados no son, y sobre todo para los niños, pero hay que enseñarles el mundo tal y como es, quizás se deberían quitar algunas imágenes pero, tienen que saber qué pasa y donde viven”. Es interesante contrastar estos resultados con la pregunta anterior: ¿Es posible que se cumplan los derechos de los niños respecto a los medios de comunicación si los contenidos no adecuados?
P 3: ¿son adecuados los contenidos?
Los argumentos que apoyan el “sí” tienen que ver con la posibilidad de elegir entre muchas fuentes y opciones: sí hay contenidos adecuados, sólo hay que buscarlos. En esta, como en otras muchas preguntas, la mayoría de los encuestados se refieren sobre todo a la TV, aunque en la pregunta no se mencione ningún medio de comunicación en particular.
no: 67% si: 18% a veces: 15%
Pregunta 4: ¿Qué contenidos te gustaría que aparecieran en los medios de comunicación? Se trata de una pregunta abierta y, por tanto, las respuestas obedecen a diferentes indicadores, dando poco lugar a un análisis conjunto. Por citar los más mencionados: contenidos educativos y deportivos, musicales y dedicados especialmente a jóvenes, así como contenidos de naturaleza, científicos, solidarios, dibujos animados, películas... Como en la pregunta anterior, muchos y muchas de los encuestados hacen referencia a su hartazgo respecto a los programas de cotilleo y del corazón: “Sé lo que no me gusta, volver del instituto y tener toda la tarde programas de corazón (chica de16 años)”.
Pregunta 5: ¿Sabes qué existe un código de autorregulación sobre contenidos televisivos? Si lo conoces, ¿crees que se está cumpliendo?
P 5: ¿conoces el código de autorregulación?
Parece que el conocimiento del código es amplio, pero más bien de “oídas” ya que de algunos comentarios se deduce que saben de su existencia y poco más. Sin embargo, los que dicen conocerlo, están todos de acuerdo en que no se cumple (100% de las 18 contestaciones). No hay muchos comentarios, pero sí algunos interesantes: “No se cumplen en programas como “Salsa Rosa” y “Dónde estás corazón”... que destruyen la intimidad e implantan falsos valores” (joven de 20 años). “¿Dónde está el horario infantil?!! “(chica de 16 años).
Pregunta 6: ¿Hay en tu centro alguna asignatura en la que se traten temas relacionados con los medios de comunicación y su consumo? ¿Cuál? Si no la hay, ¿crees que sería necesaria? Hay cierto equilibrio entre los encuestados y encuestadas que dicen que sí hay asignaturas en la que se tratan estos temas (14 respuestas) y los que dicen que no (15). Muchos de los que dicen que sí se trata el tema, mencionan la asignatura de “Transición a la vida adulta” y dos la de “Informática”. La segunda pregunta, sobre si sería necesaria una asignatura específica, la contestan los 15 encuestados que dicen que no hay asig-
si (68) no (32)
naturas específicas. La mayoría (11) se manifiestan a favor: es un tema de actualidad. “Es necesaria para saber de que va este tema y lo que se trama detrás” (chica de 16 años). Los que se manifiestan en contra de esta asignatura (4), expresan que no es necesaria, por ejemplo, porque los medios no se merecen tanta importancia o porque la educación de los padres y el propio sentido común son los que deben indicarte cómo enfrentarte a los medios de comunicación (joven de 21 años).
Pregunta 7: ¿Con qué frecuencia utilizas los medios de comunicación? La respuesta es prácticamente unánime en este apartado: todos los días (31). Sólo dos de los encuestados dicen que algún día entre semana no prestan atención a los medios o no ven la televisión.
P 8: ¿Cuanto tiempo diario dedicas a los medios? 20
Pregunta 8: ¿Cuánto tiempo dedicas a ver la TV, revistas, Internet...? ¿Crees que es excesivo? En el caso del tiempo dedicado, casi todos y todas los encuestados contestan con cifras de horas al día, así que se ha hecho una separación entre los que dedican más de tres horas diarias, los que dedican entre una y tras horas, y los que dedican menos de una hora diaria. Esta última opción no fue seleccionada en ningún caso.
> 3 h/día 1-3 h/día
P 8: ¿Crees que es excesivo?
En general se percibe un alto consumo de medios entre los consultados (especialmente televisión e Internet), pero de los que responden a la pregunta de si creen que es excesivo el tiempo que emplean en los medios de comunicación, la gran mayoría consideran que no. Curiosamente, muchos de los que emplean más de tres horas de consumo de medios de comunicación no lo ven excesivo, la expresión “lo normal” es la más abundante. Una chica de 16 años opina que tres horas diarias entre todos los medios incluso puede que sea poco. Unos pocos (4 de 27) creen que es excesivo o manifiestan sus dudas (a lo mejor es demasiado, debería ver la tele un poco menos...).
no (85%) si (15%)
P 9: ¿Usas internet?
Pregunta 9: ¿Utilizas Internet? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para qué? Una gran mayoría manifiestan usar internet, pero no todos lo tienen en casa, algunos acuden a ciber-cafés, bibliotecas, casas de amigos u otro tipo de establecimientos con conexión. De lo que no tienen acceso (5) sólo una chica manifiesta no tener interés en usarlo y preferir otras fuentes de información. Respecto al uso de Internet que le dan los que lo utilizan, al ser una respuesta abierta y no excluyente, da lugar a todo tipo de contestaciones, que se han categorizado en cuatro apartados principales:
si (84 %) no (16 %)
Para buscar información (en muchos casos para los trabajos escolares) y el entretenimiento son las dos principales utilidades que ven los usuarios en este medio de comunicación, junto con los chats (Messenger) y las descargas de imágenes, vídeo o música.
P 9: ¿Para qué?
En general lo que destaca, es la gran variedad de usos que tiene este medio: en casi todas las contestaciones están presentes al menos dos utilidades: lo utilizo para todo (chica de 15 años).
Pregunta 10: ¿Crees que los medios de comunicación son neutrales? ¿Por qué crees que es así?
chat/correo
Una abrumadora mayoría está de acuerdo en que los medios no son neutrales (29 de 31), sin embargo, surgen discrepancias en cuanto al motivo de esa falta de neutralidad.
La falta de neutralidad es consecuencia de la ideología, la política y los intereses particulares de cada cadena o grupo mediático, esto es percibido como algo negativo. (14 de 29 contestaciones). La falta de neutralidad es consecuencia lógica, e incluso positiva, de la libertad de expresión: se expresan diferentes puntos de vista, es positivo para poder elegir, los periodistas tienen su propia opinión y la transmiten. (10 de 29). Por último, el resto de las respuestas (5) incide en otros temas: los intereses puramente económicos, sólo ponen lo que quiere la audiencia, nos comen el coco, ocultan cosas, los manipulan en la sombra gente con poder...
Pregunta 11: ¿Contrastas información de unos medios con la de otros? El tipo de información recogido se ha clasificado en tres contestaciones tipo: los que la contrastan con cierta frecuencia (13 de 33), consultando otros diarios u otros informativos de radio o TV, los que lo hacen sólo si tienen mucho interés en el tema o por casualidad (cuando oyen o ven la misma noticia en otros medios), y quienes no lo hacen nunca (8 contestaciones) entre éstas, la siguiente: “escucho sólo lo que me gusta y que comparte mis ideas” (chico de 16 años). Como anécdota, una de las entrevistadas manifiesta que exclusivamente contrasta la información del tiempo.
P 11: ¿Contrastas la información?
si: 40% no: 24% a veces: 36%
Pregunta 12: ¿Qué tipos de revistas lees? ¿De qué tratan? Una gran mayoría lee revistas (24 de 20), aunque son pocos los habituales o los que las compran a menudo. Dentro del tipo de revistas hay opciones para todos los gustos y muy repartidas. Destacan un poco sobre las demás las revistas de información general (varias alusiones a los suplementos semanales de los diarios), las de música, deportes y las específicas para jóvenes. En esta pregunta si hay una clara diferenciación por género, tanto en el uso como en los temas de las revistas. La chicas manifiestan leer y comprar menos que los chicos (casi el total del 20% que no lee es femenino). Las chicas prefieren revistas de interés general, de moda y cotilleo y juveniles. Los chicos revistas de coches, de naturaleza o cómic. Entre las múltiples respuestas hay algunas sobre revistas bastante especializadas: videojuegos, astronomía, psicología, caza o tuning.
P 12: ¿Lees revistas?
si (80 %) no (20 %)
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LA INFANCIA X DERECHO 01
Revista sobre los derechos de la infancia

References: artículo 20
 artículo 5
 artículo 16
 artículo 17

Artículo 29
 Artículo 14