Source: http://dgonzalez.blogspot.com/2004/07/
Timestamp: 2017-04-25 14:22:08+00:00

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El negocio de la libertad: julio 2004
Exactamente dos años y medio antes de que Madrid sufriera el mayor ataque terrorista de su historia, era Nueva York la que vivía en primera persona el terror de un atentado sin límites. Las Torres Gemelas, símbolo de una ciudad y de un país, caían derribadas por dos aviones pilotados por suicidas musulmanes, atrapando a casi tres mil personas y convirtiendo el sur de Manhattan en una zona de guerra. Otro avión se estrellaba contra el Pentágono, matando a 180 personas, y un cuarto aparato caía en mitad del campo, derribado, quizás, por los asesinos al ver que los pasajeros se enfrentaban a ellos. Medio mundo lo vio en directo. En España el atentado coincidió con la hora de los telediarios, con varios millones de personas aterrorizadas delante de los televisores, que vieron y vivieron (vimos y vivimos) minuto a minuto, en directo y a todo color, el mayor atentado terrorista de la Historia. Nadie ha olvidado lo que hizo o dejó de hacer aquella tarde, ni siquiera los detalles más nimios, que han quedado grabados a fuego en nuestras retinas y memorias. El segundo avión surgiendo como una masa incandescente en nuestras pantallas, los gritos de alarma y asombro de los presentadores de los telediarios, el tercer acto del atentado en Washington, la confusión sobre cuantos aviones más había secuestrados y sobre coches bomba que supuestamente habían explotado en la Gran Manzana, el derrumbe de las torres, primero una, después la otra, el sur de Manhattan convertido en un volcán, el horror en directo. Al día siguiente, los editoriales de todos los periódicos del planeta hablaban de ataque a occidente, de crimen contra la humanidad, de que no cabía justificación alguna para semejantes asesinatos masivos. ABC, El Mundo, El País (con el matiz de su nauseabunda portada), La Vanguardia, todos los periódicos españoles hablaban de lo mismo. Todos excepto uno. El Gara. El heredero del diario Egin, aquel que tituló “Ortega vuelve a la cárcel” cuando la Guardia Civil liberó a la víctima del secuestro más largo de nuestra historia, hablaba ese día de las responsabilidades americanas en aquel atentado. Venía a decir, más o menos, que los americanos se lo venían buscando desde hacía tiempo. Hiroshima, Vietnam, Irak o Palestina eran los hitos que el diario proetarra citaba para sostener su tesis. La idea básica era culpar a los Estados Unidos de haber sufrido aquel atentado por su política exterior. En un primer momento nadie sostuvo esa tesis. Todos éramos neoyorquinos y punto. Pero en poco tiempo, en diferentes medios (El País, la SER, Liberation, Le Monde Diplomatique, y otros de todo el continente, y no sólo de tendencia izquierdista) la idea de que EE.UU. había sido, en parte, causante indirecto del brutal ataque terrorista que había sufrido se fue abriendo paso, y en las conciencias de la gente, también. Se repite a menudo que el hambre en el mundo es consecuencia directa del capitalismo occidental, y ese capitalismo está representado por EE.UU. en su mayor expresión. Haro Tecglen llamó a la guerra de Afganistán “Guerra de contención del hambre”, una encuesta desvelaba que el 60% de los franceses opinaba que los EE.UU. tenían una parte de responsabilidad de los ataques por mantener sumidos en la pobreza a dos tercios de la población mundial, García Márquez, con su Nóbel del 82, publicó una carta en la que directamente se alegraba de lo sucedido. En este contexto, poco faltó para que se presentara a Ben Laden como un cruzado por las libertades y contra el hambre. Sí, se condenaban los crímenes espantosos de la Zona Cero, pero inmediatamente después, y con mucho más alarde, se culpaba a los americanos de haberlos sufrido. “Se lo merecen”, dijeron muchos, aquí y en toda Europa, aquella alucinante tarde de septiembre. Treinta meses después, nos tocó a nosotros, los madrileños, los españoles, sufrir la desmesurada barbarie terrorista. Un espanto más allá de lo soportable nos sacudió como un terremoto una mañana de marzo, su onda expansiva, en forma de imágenes repetidas en televisión no una sino cinco mil veces, nos aplastó contra la pared. Nadie olvidará jamás lo vivido en esos días. Pero la historia se repitió. En las primeras horas, o días, se creyó en la autoría etarra. Después se abrió la posibilidad de un atentado islámico. La autoría está aún sin confirmar, lamentablemente. No entraré a valorar, ahora quién mintió en aquellos días, los que me conocen saben de sobra mi opinión. El caso es que en un país manifiestamente marcado por el terrorismo separatista vasco, una vez más se abrió camino la tesis del Gara. La tesis, sostenida en un principio por los voceros de ETA y los izquierdistas más radicales (IU, recordemos, exhortaba a sus simpatizantes a acudir a las manifestaciones con pegatinas anteguerra), de que este atentado fue culpa del gobierno Aznar, es decir, de España, por su política exterior. Los americanos se lo merecían, nosotros también nos lo merecemos. La tesis es claramente contradictoria con otra, sostenida por todas las izquierdas en el marasmo informativo previo a la guerra de Irak, que aseguraba que Sadam y el terrorismo islámico carecían de relaciones, pero eso no impedía que se lanzara a la cara del PP, y en ocasiones a sus votantes, la acusación de ser los causantes indirectos de la matanza, lo que a su vez cargaba de razón moral a los asesinos del 11 de marzo. Como muestra, los gritos de “asesinos” y los intentos de agresión que sufrieron Rodrigo Rato y Josep Piqué en Barcelona, o los gritos de “esta es la guerra que no quisimos”, “vuestra guerra, nuestros muertos” o “Aznar asesino” en Madrid. No eran dos, ni tres. Eran miles de personas las que culpaban al PP del atentado del 11-M, y no todos eran fanáticos antisistema. Para mucha gente, normalmente moderada en sus presupuestos, Aznar era el culpable directo o indirecto de los atentados de Madrid. No les falta razón a aquellos que dicen que Occidente lleva en su alma el gen de la autodestrucción, si en los momentos más duros de nuestra historia reciente la tesis que más adeptos tiene es la tesis del Gara. # posted by Diego González @ 9:29 p. m. 6 comments 27.7.04
Sabido es que en este país, que en tiempos se llamó España, si hay algo que no se le perdona al compatriota es el éxito. Si el éxito lo obtiene, encima, alguien que se sale de la línea marcada por la mayoría imperante, la descalificación y el odio no sólo están justificados, sino que son obligados. Como bien apunta Arturo Pérez-Reverte en su última novela, “de todos es sabido que Caín era español, hidalgo, y cristiano viejo”. Fernando Vizcaíno Casas tuvo ocasión de comprobar en su propia persona la verdad de esta afirmación. A Vizcaíno Casas le conocen los universitarios de hoy como “un escritor facha”, y poco más. Lógicamente, nadie que le otorgue ese único calificativo habrá leído una sola de sus obras. Además de ser un polemista nato, y un hombre que defendía su verdad por encima de la masa vociferante, Vizcaíno Casas fue un gran escritor. Nacido en Valencia en 1926, perteneció a una generación, llamada por algunos “la generación fantasma” o la “generación sin nombre”, que no participó en la guerra civil, por lo que, aunque sufrió con toda su dureza todas las consecuencias de la guerra, no recibió al acabar ésta honores o compensaciones por el horror sufrido ni, al cabo de los años, como él mismo escribió en el prólogo a Hijos de papá (1979), reclamar compensaciones históricas por la derrota sufrida. Pero pertenecía, y sigo citándole, a una generación que construyó la España que nosotros hemos heredado, que levantó el país de sus cenizas y lo convirtió en un lugar habitable, y que fue la que pasó “de la alpargata al 600”, como se suele decir. Todo eso se le niega a Vizcaíno Casas, junto con su condición de grandísimo escritor. En mi opinión fue uno de los mejores de la segunda mitad del siglo XX, pero no me hagan caso, yo no pertenezco a la secta intelectual y, sobre todo, no soy de izquierdas, por lo que mi seso debe estar reblandecido. Quizá por leer tanto a Vizcaíno Casas. En casi todas las obras del valenciano se respira un humor en ocasiones amable, otras veces vitriólico, que hace de sus novelas un agradable paseo a lo largo de la época que él vivió. Vizcaíno Casas describió como nadie la vida cotidiana en la Guerra Civil, en novelas como Chicas de servir o Zona Roja (1985 y 1986, respectivamente). Fue, por decirlo de alguna manera, un gran escritor costumbrista, que narró, tratando de ser fiel a la verdad y a su memoria, y sin servir a intereses partidistas, lo que sucedió en realidad en la guerra y en el franquismo. Es otra de las razones del odio que le profesaban las izquierdas en España. La guerra civil del 36 debía (y debe) ser un combate entre el bien (la república) y el mal (Franco), y es impensable pensar que pudiera haber buenos entre los nacionales y malos entre los republicanos (o los rojos, como se les llamaba entonces). Va contra las normas. Sus novelas paródicas, o de historia-ficción, como él las llamaba, no se quedan atrás en cuanto a calidad literaria se refiere. La que más éxito tuvo (y una de las más influyentes de la transición), ...y al tercer año, resucitó (1978), vendió casi 600.000 ejemplares; en un país donde, según las estadísticas, no lee ni el presidente de la Real Academia de la Lengua, puede considerarse una cifra estratosférica. Pero no es la única gran sátira que escribió Vizcaíno Casas. Las Autonosuyas (1981), en la que surge de la nada una delirante autonomía en la sierra de Madrid, y en la que se recrea una escena que se convertiría en realidad[1] no muchos años después, la del lehendakari y el president necesitados de un traductor Catalán-Vascuence, es otra de sus mejores novelas, que también alcanzó un gran éxito en las librerías[2]. Los años de gobierno socialista le dieron material más que de sobra para sus sátiras. Desde el nepotismo en los cargos públicos, que alcanzó cotas sólo conocidas en la Rumanía de Ceaucescu, hasta el despilfarro presupuestario, pasando, como no, por la falacia demagógica del “partido de los descamisados” (Alfonso Guerra dixit), o por las mordazas impuestas a la prensa no afín. Así, en 100 años de honradez, Los descamisados o en ...y los 40 ladrones, deja al descubierto las vergüenzas, miserias y contradicciones del gobierno de Felipe González, todo ello, tratado con un humor que, bajo la apariencia de amabilidad, esconde una verdad como un templo: los socialistas fueron unos chorizos. Con todo, quizá la obra más polémica de Vizcaíno Casas, y la que levantó más ampollas, fuera ¡Viva Franco! (con perdón) (1980), en la que se hacía un repaso desde el punto de vista histórico, social, económico y político, a los 36 años de dictadura franquista (aparte de un choteo considerable sobre la democracia recién nacida a través de diversas noticias aparecidas en la prensa). Vizcaíno Casas defiende en este libro lo que no debería ser más que una obviedad; el hecho de que, si bien es cierto e innegable que durante los años de autoritarismo franquista no había libertades políticas, no fue todo ni de lejos tan negro como lo pintaban (y lo siguen pintando) los “retroprogresistas”. En este libro se esboza lo que, más de dos décadas después, sigue siendo un tabú en la historiografía y en la política españolas. El hecho de que, bajo el franquismo, pese a todo, o quizás gracias a ello, España se desarrolló como nunca en su historia lo había hecho, que los españoles, dejando aparte la política, pudieron por fin creer en un futuro mejor para sus hijos, y que España vivió una época de prosperidad económica y social sin precedentes. Para sostener esta tesis no hace falta ser franquista, ni siquiera simpatizar con el personaje histórico del general Franco (el abajofirmante no lo hace), simplemente hay que intentar ser fiel a la verdad. Pero han pasado veintitrés años desde la publicación de este libro, y defender la verdad de esta tesis significa ser tachado inmediatamente de fascista. Incluso defender que durante el franquismo no hubo un páramo cultural (otra de las patrañas que desmonta Vizcaíno Casas en este libro, y en algún otro) es sinónimo de comulgar necesariamente con la dictadura franquista. Y es que hay cosas que no cambian en esta España nuestra. Me gustaría terminar este pequeño homenaje a uno de mis escritores favoritos con unas frases suyas que resumen toda una filosofía política; la de la reconciliación entre esas “dos Españas” que no deberían existir ya. “Como en toda historia protagonizada por hombres de carne y hueso, hubo buenos y malos en ambos bandos, sin que forzosamente la adscripción ideológica determinase conductas moralmente arquetípicas. Tal fue la verdad de la guerra civil, donde coexistieron los más nobles y hermosos gestos con conductas viles y mezquinas. Y ello, tanto en la zona roja como en la nacional; que no en vano eran españoles quienes poblaban una y otra” [1] En el Senado español, en 1999, un senador catalán se empeñó en hablar en su lengua materna, lo que obligó al resto de senadores a escuchar el discurso a través de unos auriculares, como en la ONU. [2] 125.000 ejemplares, para ser exactos. Publicado en la revista Casa Cuartel, febrero 2004 # posted by Diego González @ 10:03 p. m. 11 comments 24.7.04
Ya tenemos otra exclusiva de la SER. Tras nombrar a Acebes sucesor de Aznar, descubrir a los nueve etarras que participaron en el 11-M, encontrar suicidas en los trenes y descubrir que el CNI había descartado la pista etarra antes que el propio CNI, ahora la SER ha descubierto que Aznar es un corrputo. Un día de estos nos dirán que Rafael Simancas es un superdotado. En fin. Dejemos aparte la falsedad del titular de la SER, que gran parte de los medios de comunicación han recogido tal cual, y dejemos aparte, también, el odio enfermizo que demuestran siempre que pueden los medios talantistas, quiero decir, polanquistas, hacia el anterior gobierno. Vayamos al grano. Como ya se ha hecho público, la inmensa mayoría de los países tienen contratos con bufetes de abogados que cuidan de la imagen y los intereses de dichos países en EE.UU. Aproximadamente la mitad de los países con embajada en Estados Unidos han firmado contratos similares. Alemania, según Telemadrid, tiene 21 contratos con bufetes de abogados en EE.UU., y Japón 17. Por poner dos ejemplos. España, por su parte, ha firmado contratos parecidos desde 1983, cuando Julio Feo, entonces un adjunto a González, firmó el primero. Aznar no ha hecho nada nuevo, lo cual no es que le honre, precisamente. Y Aznar tampoco ha pagado dos millones de dólares para que le den una medalla, dado que el contrato se firmó diez meses después de que un congresista republicano propusiera concedérsela. Pero el odio de la SER lleva a titulares como el que hemos visto. Fue en la SER donde se acusó a los peperos de ser "los asesinos de García Lorca", y cosas por el estilo, así que ya nada sorprende. Con este asunto de la medalla de Aznar me pasa como con el caso Rasputón del gobierno balear. En aquel asunto, los 129 Euros que se gastó la expedición en un club de alterne me parecen una mamarrachada comparados con los varios kilos que salieron del erario público para, en teoría, "promocionar el turismo balear" en Rusia, y ya de paso asistir al Spartak de Moscú-Mallorca. Pero la prensa y los socialistas se centraron en las veinte mil pelas del burdel (muy judeocristiano todo) mientras que dejaron de lado el viaje en sí, que es lo verdaderamente escandaloso. ¿Por qué? Porque ellos harían lo mismo, lógicamente. Con la medalla, lo mismo. Lo grave no es que Aznar hiciera gestiones para acelerar la concesión de la Medalla del Congreso, lo malo es que estemos gastando dos millones de dólares en "cuidar la imagen de nuestro país", vaya usted a saber lo que significa eso. Los gastos que desglosa la SER en su artículo ya enlazado son, como suelen ser, astronómicamente absurdos, pero ya sabemos lo que es un bufete de abogados. Una máquina de sajar dinero. Lo malo es que gastemos de forma innecesaria todo ese dinero, no que una parte ínfima se dedique a hacer presión en el Congreso, que por otra parte, le habría concedido la medalla igualmente a Aznar.
# posted by Diego González @ 12:10 p. m. 0 comments 18.7.04
# posted by Diego González @ 1:05 a. m. 5 comments 17.7.04
# posted by Diego González @ 7:20 p. m. 1 comments 16.7.04
Ciento y pico días (III): Talantevisión Española
Mucho se quejaron los socialistas, y con toda la razón del mundo, del sectarismo de los informativos de Alfredo Urdaci. No es que Urdaci fuera un maestro de la manipulación, las teles autonómicas son, en todos los casos, cotos privados de los gobiernos, que hacen y deshacen a su antojo. Las teles catalana o vasca manipulan hasta en el mapa del tiempo (lo de la Euskadi Tele Askatasuna llega a ser sangrante), pero el malo maloso, el sectario manipulador por excelencia, el único que merecía condenas, insultos y páginas web en su contra era Alfredo Urdaci. Llegaron los del talante, y nombraron a una catedrática, Carmen Caffarel, como directora del "ente público", ese mamotreto monstruoso que nos cuesta a cada españolito un pastón al año, y cuya deuda es muy superior, por ejemplo, al presupuesto de universidades, gracias a las sucesivas gestiones sociatas y peperas, que en esto bien poco se han diferenciado. Fran Llorente, el del telediario políticamente correcto, fue nombrado director de informativos. Y los resultados de este nuevo talante están a la vista. Un setenta por ciento del tiempo de noticias políticas de los telediarios se le dedica al PSOE. Setenta por ciento, oye, que no está mal. No digo que sea paritario, pero que no se les viera tanto el plumero estaría bastante bien. Pero es que, según Carmen Caffarel, la manipulación a la que Fran Llorente está sometiendo a TVE está, recordemos, legitimada por las urnas, así de clarito y sencillo. Si manipulamos, es porque el pueblo soberano así lo prefiere. Licencia para manipular, que diría cero cero siete. # posted by Diego González @ 4:19 p. m. 0 comments 15.7.04
Ciento y pico días (II): Regalando constituciones
Continuando con el repaso a estos cien maravillosos días de felicidad y buenrollismo generalizado, encontramos otra muestra del talante que anima a nuestro admirado en todo el orbe presidente del gobierno. Más dolorosa, por lo simbólico, que trascendental, pero que da idea de lo que pretende el presidente y hasta donde está dispuesto a llegar. El mismo día de la masacre de Madrid, el Parlamento Europeo acordó que el 11 de marzo fuera el día europeo de las víctimas del terrorismo. Después, los quince decidieron por unanimidadque la futura constitución europea se firmara en Madrid, como homenaje a las víctimas de 11-M. El PSOE aplaudió la decisión, Zapatero lo confirmó en su discurso de investidura y en la propia campaña de las europeas Borrell habló del tema en varias ocasiones. Pero hete aquí que, un buen día, sin mediar más razón que "el terrorismo no debe variar nuestros planes", Zapatero decide apoyar la firma de la constitución en Roma, privando así a la ciudad de Madrid de acoger un acto simbólico pero trascendental. ¿Cuáles son las verdaderas razones de esta oscura decisión? Se apuntaron varias. La primera, recabar el apoyo de Italia para la popuesta del gobierno español sobre oficializar el catalán en la UE (a nadie se le escapa quién inspira, o mejor dicho, impone dicha propuesta). La segunda, evitar que se hable aún más del 11-M. Zapatero sabe, como lo sabe todo el mundo, que su victoria el 14 de marzo estuvo tremendamente influida por los acontecimientos del terrible día 11, y no quiere que se hable del tema más de lo necesario. Así, nos encontramos con una comisión descafeinada que se está centrando mucho más en si el gobierno del PP engañó deliberadamente a la opinión pública que en averiguar por qué se pudo cometer semejante crimen contra la humanidad en el corazón de Madrid. Al PSOE le conviene mucho más no sólo echar mierda sobre el PP (como es habitual), sino, sobre todo, evitar tocar lo fundamental. Quién fue, que apoyos tenía, que extraña trama se oculta detrás de los agujeros negros del 11-M. La decisión de Zetapé sobre la firma de la Constitución Europea no es especialmente grave, pero sí que es una frivolidad dolorosa para muchos, que queríamos que un documento trascendental e histórico se firmara en Madrid como homenaje a las víctimas y como recuerdo perpetuo de éstas. Es un agravio a la ciudad de Madrid, que, como es sabido, no es en exceso afecta al socialismo. Yo me pregunto ¿qué habrían dicho y hecho en Barcelona de haberle negado algo así, y en esas circunstancias, a la Ciudad Condal? Es fácil de imaginar, ¿verdad?
# posted by Diego González @ 11:15 p. m. 2 comments Ciento y pico días (I): Heroica retirada
Ya llevamos más de cien días de talante por detrás y por delante, es decir, de gobierno Zetapé. En estos ciento y pico días, así a lo tonto (no podía ser de otra manera) las pifias, cagadas, errores, estupideces y sodomías diversas del gobierno han sido numerosas, aunque a veces han sido divertidas, eso sí. Efectuemos un repasito:
La primera de todas, la retirada de las tropas de Irak. Durante los días que siguieron al 11 de marzo y que desembocaron en la sorprendente para todos excepto para mí que soy vidente (o mejor dicho, pesimista) victoria del PSOE en las elecciones generales, más de uno y más de mil pensaron que la culpa de los atentados era de Aznar por "meternos en la guerra de Irak". España no participó en ninguna guerra, pero bueno, dejando eso aparte resulta curioso que los que decían que Irak no tenía nada que ver con el terrorismo después aseguraran exactamente lo contrario. El caso es que nuestro talantudo presidente, Marqués del Buen Rollito, prometió antes de los atentados retirar las tropas el día 30 de junio si no había una resolución de la ONU que transfiriera la soberanía, bien a la propia ONU, bien a un gobierno iraquí. Sin embargo, dos meses y medio antes, el día 18 de abril, Zetapé ordenó el heroico regreso de nuestras tropas destacadas en Irak, aduciendo que no iba a haber resolución de la ONU antes de la fecha que él mismo fijó como límite. Dejando aparte que traerse las tropas de Irak dejó a España a la altura del betún y que para los asesinos de medio mundo dejó claro que con unas bombas se puede tranquilamente achantar al gobierno español (siempre que sea socialista, claro), el caso es que la ONU tan admirada por Zetapé (aunque, recordemos, Zetapé dijo en el congreso que estaría en contra del derrocamiento de Sadam hubiera o no resolución de la ONU a favor de ello) si que se marcó una resolución que contradecía al Barón de la Sonrisa Sodomita, y la reacción zapatoide y de su gobierno fue doble. Por un lado, asegurar que ya conocían la resolución cuando retiraron las tropas (algo, como poco, improbable, pues aún no había sido presentado el borrador), y segundo, proclamar a los cuatro vientos, por medio de Miguel Ángel Desatinos, alias Curro, henchido el pecho, prietas las nalgas, firme la voz y noble el espíritu, que la resolución onusina había sido provocada precisamente por el histórico retroavance de las tropas españolas en Irak. Es decir, que según nuestro talantoso (rima con calamitoso, pero es casualidad) gobierno, su heroicamente digna actitud había sido el detontante de algo que ya existía cuando tomaron la decisión. ¿Contradicción? No, chavales. Se llama talante. Que no os enterais, carajo. Por si todo este follón fuera poco, que no lo es, España apoyó en la sede onusina la misma resolución que no se iba a producir aunque la conocían y que además fue provocada por nuestro heroico regreso aunque ya existía en el momento de la fuga. En fin, un desatino(s).
# posted by Diego González @ 1:37 p. m. 0 comments Silencio administrativo
Ha pasado un mes desde el asesinato de dos guardias civiles y no sabemos aún quién fue, por qué ni como. No sabemos nada. Se dijo en un primer momento que los asesinos eran albanokosovares, o miembros de alguna mafia de países del este de Europa, pero un mes después no hay detenciones, ni declaraciones, ni, por supuesto, comparecencias del ministro de interior. ¿Esconden algo o yo soy un paranoico?
# posted by Diego González @ 11:32 a. m. 3 comments 13.7.04
# posted by Diego González @ 11:59 p. m. 11 comments El obrero de derechas
Los que sean de la Comunidad de Madrid conocerán la expresión "el cinturón rojo", que se refiere a las ciudades del sur de Madrid, gobernadas mayormente por el PSOE desde hace tiempo. En Barcelona ocurre otro tanto, aunque la propia capital esté gobernada por el PSOE desde hace décadas, a diferencia de Madrid. La población de ese cinturón rojo es lo que se denomina, en otra expresión falaz, "trabajadora" (como si los demás no trabajáramos) y se explican con elo los sucesivos gobiernos de izquierdas que han tenido, o padecido, según los casos. En ese cinturón rojo el PP es el partido más votado en casi todos los pueblos, (dejando aparte el caso de Parla, donde el alcalde del PSOE lo es con casi las tres cuartas partes de los sufragios) y tiene la mayoría absoluta en el más grande de ellos, Móstoles. Fue, probablemente, la mayor sorpresa de las últimas elecciones municipales en Madrid. La anterior legislatura otra de las ciudades "rojas", Alcorcón, también estuvo gobernada por el PP con mayoría absoluta. En Leganés y Getafe el PP es el partido más votado, y gobierna el PSOE apoyado, como siempre, por IU. Y uno se pregunta si esas decenas de miles de votantes del PP que son "trabajadores", como todo quisque, son tontos, pues son obreros y supuestamente de derechas. También me pregunto en nombre de qué el PSOE o IU, la izquierda en general, se arrogan la representación de esa inmensa masa de gente que trabaja para llevar pan a casa y por qué los que no compartimos sus ideas, aunque trabajemos tanto como el que más, somos necesariamente "señoritos", "pijos", o como les de por llamarnos, aunque cobremos menos, vivamos en casas peores o trabajemos más horas. Y no es una minoría fanática la que piensa así. Pregunten a su alrededor, o si son de izquierdas, mírense el ombligo un rato, y comprobarán como lo que digo es cierto. Para una inmensa mayoría de izquierdistas, los que nos definimos como "de derechas", o liberales (soy de los que piensa que la línea entre derecha e izquierda es tanto más difusa cuanto mejores son las condiciones de vida de la población) somos insolidarios, conformistas y egoístas. Eso no quiere decir la gente de izquierdas vea en si misma el paradigma de la bondad, pero sí que se creen que son "mejores", si se me permite la expresión, o que, al menos, se preocupan más por el de al lado. # posted by Diego González @ 5:44 p. m. 29 comments Impagable artículo de Pío Moa
Para los que somos, o seremos historiadores, este artículo no tiene precio. De no ser porque estamos en vacaciones, lo fotocopiaría y pegaría por toda la facultad de Historia de la Complu, donde estudio. Léanlo.
# posted by Diego González @ 4:08 p. m. 3 comments 9.7.04
# posted by Diego González @ 3:56 p. m. 4 comments 8.7.04
# posted by Diego González @ 9:27 p. m. 0 comments 7.7.04
Eusko Talantuak
Ya son dos avisos. El primero, de Isabel Durán en Libertad Digital. El segundo, de Isabel San Sebastián en El Mundo (no pongo enlace porque es de pago). La San Sebastián cuenta que políticos del PSOE de Guipúzcoa están negociando, nada menos, que la "relegalización" de Batasuna, tal como lo oyen, o lo leen, mejor dicho. El PNV bate palmas con las orejas y a Begoña Lagasabaster se le hace el chichi mermelada. Como bien dice Federico, el PSE se parece cada vez más al de Madrazo y cada vez menos al de Redondo Terreros. Te echamos de menos, Nicolás. Lo de permitir la vuelta de los presos etarras a la Universidad del País Vasco para que, amedrentando a los profesores, consigan sus notazas, es sólo el primer paso, aparentemente, de algo mucho más grave, que ya es decir. Estaremos al tanto. # posted by Diego González @ 10:22 p. m. 3 comments Vive la resistance
# posted by Diego González @ 9:25 p. m. 0 comments 6.7.04
# posted by Diego González @ 4:58 p. m. 3 comments 5.7.04
No hay nadie que sepa leer que no conozca el famoso lema gabacho de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Aquello de la revolución del 89 y su lema es una de las más importantes aportaciones de Francia al mundo, junto con el queso Camembert, Platini y su inimitable estilo al volcar camiones. Pero el lema es desastroso, creo yo. Lo de la libertad, vale, me parece esencial y todo eso, pero lo de la fraternidad me resulta un poco Kumbayá y lo de la igualdad me saca de quicio. Si entendemos la igualdad como la igualdad de oportunidades o la igualdad ante la ley, vale, eso está muy bien y dudo que haya alguien a quien no le parezca bien. Nada más propio de los liberales que eso. Pero si entendemos la igualdad como el final de las diferencias económicas entre unas personas y otras, mire usted, ahí ya sí que no. La igualdad es un camelo que, como la utopía ha traído infinidad de horrores allá donde se ha pretendido instaurar. Y no es que se haya traicionado el ideal, como tampoco se ha traicionado jamás el ideal comunista, sino que la idea misma está viciada de base.
Pretender un mundo sin ricos ni pobres es, sencillamente, pretender un mundo lleno de pobres. En un mundo en el que nadie se pudiera hacer rico vendiendo sus productos o inventando otros nuevos, desaparecería la iniciativa. En un mundo donde el trabajo bien hecho, y el conectar con los deseos de la mayoría en un momento dado no fuera recompensado con muchos dineros, la investigación, el desarrollo de nuevas tecnologías y, sobre todo, el acceso de la mayoría a esas nuevas técnicas y productos no existiría. La existencia de "ricos" implica la aparición del lujo. Y no es difícil llegar a la conclusión de que el lujo de hoy es la normalidad de mañana. Los coches, los cuartos de baño, los viajes en avión, los ascensores o los teléfonos móviles comenzaron siendo un lujo y ahora los tiene hasta el gato. Y eso se ha hecho, no a costa de los sufridos pobres del tercer mundo, cuya situación tiene mucho más que ver con la inexistencia de libertad de empresa que con su existencia, sino gracias a los empresarios que, con la idea de abaratar sus productos para vender más y acceder a más población, se han gastado sus millones, y los de sus empresas, en ello. No es altruismo, es inversión. No se hace por generosidad, se hace para ganar más dinero. Pero con ello se consigue lo que el Estado, que no puede ser otro el "promotor" de la dichosa igualdad, que una mayoría acceda a productos y servicios que tiempo atrás estaban vetados para ellos. Sí, es aparentemente curioso y paradójico. La bondad de una idea (la igualdad) produce el horror. La supuesta maldad de otra idea (el afán de lucro) produce la extensión del poder adquisitivo y la riqueza. A nadie le gusta ver como la gente se muere de hambre en determinados países, y, desde luego, a nadie le gusta que haya mendigos en las calles. Pero achacarle al capitalismo y al liberalismo dicha situación es absurdo. Es precisamente en países donde "la igualdad" es el lema de sus gobiernos donde más desigualdad existe. La idea de que el capitalismo primermundista provoca la desolación en África o Asia es un error y una estafa intelectual. Vean a Corea o Japón. El que produce, vende, y el que vende, gana dinero. Si más gente prefiere tu producto, ganarás más dinero. Se vota con el bolsillo, se elige cada día en el supermercado o en el concesionario de coches. Allá donde no hay libertad de empresa, donde en nombre de la "igualdad" se impide a las personas que elijan y que intenten darles a los demás lo que demandan, es donde la igualdad consiste en una inmensa multitud famélica. La "redistribución de la riqueza", léase los impuestos a quienes más ganan para construir polideportivos y escuelas para el resto, es otra de las mayores estafas intelectuales y económicas de nuestro tiempo. Lo que se hace con ello es penalizar a quienes más producen, con lo que producen menos, y la extensión de la riqueza que en condiciones de libertad económica sería más rápida, se empantana, así que a los "pobres" (me refiero a aquellos con menos poder adquisitivo, no a los mendigos) tardan más en acceder a productos y servicios que de otra forma podrían adquirir con menos trabas. Es decir, los ricos, menos ricos, y los pobres, más pobres.
Se podría decir, y se dice, que, con ese dinero que el Estado les quita a los "ricos" (en realidad se lo quita, sobre todo, a la parte superior de las clases medias, pero esa es otra historia), se pueden "corregir" las desigualdades, es decir, montar colegios, polideportivos y hospitales para quienes menos tienen. Es otro error. El Estado no sabe, ni puede saber, qué es lo que quiere o necesitan sus ciudadanos, puesto que los intereses y necesidades de cada cual chocan necesariamente con los de otras personas. Nunca llueve a gusto de todos, ya se sabe. Así pues, el Estado, que suele tardar más y hacer peor las cosas que las empresas, ya sean autopistas o colegios, impone su opinión, su idea de lo que debe ser la corrección de las desigualdades, su manera de hacer las cosas, a los ciudadanos. Por más diálogo y consenso y talante y demás que un gobierno ponga a la hora de gastarse el dinero de todos, es evidente que lo hará peor que lo haría un empresario a la hora de ofertar esos mismos servicios a "los pobres". Además de que a "los pobres" les resta posibilidad de elección. Es decir, en nombre de la igualdad, se consagran las desigualdades. # posted by Diego González @ 2:34 p. m. 0 comments Datos personales

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