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Timestamp: 2015-10-10 16:04:15+00:00

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Humano Buenos Aires | Contrainformaciones
Scroll Down	Un mundo sumergido	Las Toninas es un pequeño balneario ubicado en la provincia de Buenos Aires, a donde, durante el verano, muchas familias van a pasar sus días de descanso. Esas mismas aguas ocultan en su fondo una actividad permanente que no conoce reposo. Allí se encuentran amarrados los cables submarinos de fibra óptica que proveen de Internet a toda la Argentina.
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Producido por: Espectros – Revista Cultural / Palta films
Autor Leonardo SaiCategorías DocumentalesPublicado el octubre 9, 2015Deja un comentario	Informe APP: Los derechos laborales de las mujeres privadas de la libertad	Los derechos laborales de las mujeres privadas de libertad
Desde la Asociación Pensamiento Penal entendemos que la cárcel es una herramienta de violencia y control social que excluye y estigmatiza a las personas, incapaz de dar una solución a problemas de conflictividad social. En especial, el sistema penal castiga a los sectores más débiles y refuerza los factores de exclusión. A pesar de ello, las altas tasas de encarcelamiento[1] indicarían que desde el Estado, la prisión parece ser la única respuesta al delito. En el caso particular de las mujeres privadas de libertad, históricamente el sistema penal ha desconocido el impacto diferenciado que el encarcelamiento tiene en ellas. Este impacto, es producto del rol que se asigna a las mujeres en nuestras sociedades, caracterizado por la crianza de los hijos/as, y el cuidado de otros familiares[2]. De tal modo, los efectos de la prisión se intensifican tanto en ellas como en sus familiares.
Así, en un espacio en el que se exige el pleno goce de los derechos laborales de las personas privadas de libertad en un plano de igualdad con quienes se encuentran vinculados por una relación laboral en el medio libre, creemos que las mujeres, por sus necesidades, merecen una especial atención, pues actualmente ni las previsiones legales ni la práctica penitenciaria y judicial las reconocen.
Por consiguiente, la propuesta de la Asociación Pensamiento Penal es garantizar a las mujeres privadas de libertad el derecho a trabajar en condiciones acordes a sus necesidades y con el fin de brindar recursos para desempeñarse en el mercado laboral.
Dentro del colectivo de mujeres, es importante distinguir entre la situación de las mujeres embarazadas, las que se encuentran alojadas con sus hijos e hijas menores de cinco años, las que son madres y tienen a sus niñas y niños fuera de prisión, las mujeres extranjeras con y sin menores de edad a cargo, las que se encuentran en prisión domiciliaria y las que han recuperado la libertad.
2. Marco normativo aplicable:
En el marco del Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH), se han elaborado observaciones, recomendaciones y estándares que abordan la problemática de la mujer en prisión. Entre ellas, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), y su Protocolo Facultativo –en el Sistema Universal de Protección de los Derechos Humanos– y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará) –en el sistema regional–[3]. Asimismo, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó en el año 2010 las Reglas de las Naciones Unidas para el tratamiento de las reclusas y medidas no privativas de la libertad para las mujeres delincuentes(Reglas de Bangkok)[4]. En particular, las Reglas de Bangkok establecen que atender a las necesidades de las mujeres privadas de libertad para lograr en lo sustancial la igualdad entre los sexos no debe considerarse discriminatorio[5].
A nivel nacional, se sancionó la ley Nº 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violenciacontra las Mujeres. Esta ley obliga al Estado a garantizar el acceso a los servicios de atención específica para mujeres privadas de libertad[6]. Sin embargo, en materia de política penitenciaria la legislación nacional sólo ha receptado los estándares internacionales recién en el año 2008 a través de la sanción de la ley Nº 26.472. La norma introdujo modificaciones en el Código Penal de la Nación, en el Código Procesal Penal de la Nación y en la Ley de Ejecución Penal (ley Nº 24.660) que habilitan al juez a disponer el arresto domiciliario para las mujeres embarazadas, para las madres de niñas y niños hasta los cinco años de edad, o que tengan a cargo a personas con discapacidad[7].
Esta norma es la única en materia penitenciaria que contempla una situación particular de la mujer, el resto de la política penitenciaria está diseñada estrictamente por y hacia los varones[8]. Dicha circunstancia no es casual. Las mujeres privadas de libertad son un colectivo olvidado. Por una parte, porque se trata de un grupo reducido en relación con el resto de la población carcelaria y por otra, porque las mujeres históricamente no han sido consideradas una verdadera amenaza al orden social[9]. En efecto, las cárceles han sido pensadas por y para varones sin reparar en quiénes son las mujeres privadas de libertad y qué necesidades tienen.
3. Quiénes son las mujeres encarceladas:
La mayoría de las mujeres privadas de libertad está detenida por la imputación de delitos no violentos. Un alto porcentaje es por comercialización o contrabando de estupefacientes. Ello en gran parte responde a la sanción de la Ley 23.737, pues tuvo efectos directos en el encarcelamiento de la población femenina (en el marco de la llamada “guerra contra el narcotráfico”, se incorporaron diferentes conductas de tráfico, aumentando la pena de prisión, que pasó a ser de 4 a 15 años). Es relevante destacar el rol de estas mujeres en las redes de comercialización, donde ocupan el último eslabón de la cadena delictiva y el de mayor exposición al poder punitivo del Estado.
Por otra parte, las detenidas provienen de sectores con alta vulnerabilidad social económica y el incremento de la participación de las mismas en la comercialización y transporte de estupefacientes, es coincidente con el proceso de quiebre en la estructura socio ocupacional, de grandes cambios en las estructuras familiares, y de profundización de un proceso conocido como “feminización de la pobreza”[10]. Asimismo, la mayoría de las mujeres encarceladas son madres[11] y jefas de hogar lo que agudiza aún más la necesidad del acceso al trabajo.
Dentro del colectivo de mujeres, en el ámbito del Servicio Penitenciario Federal, aproximadamente el 40% de las mujeres detenidas son extranjeras[12]. A las consecuencias propias del encierro, debe sumarse la situación de desamparo en la que se encuentran al no contar la mayoría de ellas con familiares en el país[13]. El 67% de las mujeres extranjeras detenidas tiene hijos/as menores de edad y el 60% nunca recibió visitas de familiares o allegados y tienen serias dificultades para comunicarse telefónicamente con ellos[14]. Para la mayoría de mujeres extranjeras con hijos/as menores de cinco años, que ellos permanezcan en la cárcel no es una opción sino una circunstancia inevitable[15]. Cabe señalar que desde las Naciones Unidas se han impartido directrices que exigen a los Estados que dentro de los centros penitenciarios, extranjeros y nacionales reciban el mismo trato[16].
Como ya se dijo, el encierro en las mujeres intensifica los efectos perniciosos de la cárcel por varias razones. Entre ellas, la existencia de una práctica de discriminación en razón de la escasa oferta de programas de trabajo y la calidad formativa de dichos programas, los cuales refuerzan el rol tradicional de la mujer en la sociedad.
4. Los derechos de las mujeres trabajadoras privadas de la libertad:
El acceso al trabajo sin restricciones:
El acceso al trabajo es un derecho humano. Por ende, no garantizar ni promover el acceso al trabajo de las mujeres privadas de libertad, las coloca en una situación de vulnerabilidad mayor a la que ya se encuentran y reproduce estereotipos de género discriminatorios[17].
Por eso, se propone que:
El acceso al trabajo y a la formación profesional deberá ser garantizado y promovido por el Estado sin ningún tipo de restricción. Está prohibido limitar el ejercicio de tales derechos por motivos de género, identidad de género, orientación sexual, condición de embarazo, discapacidad, etnia, nacionalidad, lengua o idioma, religión, modalidad de encierro, situación procesal, calificaciones de conducta o concepto, sanciones disciplinarias, ni por ninguna otra circunstancia.
La oferta laboral:
Las actividades o talleres laborales en los que trabajan las mujeres privadas de libertad varían entre tejido y costura, cocina, serigrafía, repostería, peluquería, encuadernación, muñequería, lavadero, confección de bolsas, tareas de limpieza y biblioteca[18]. Si bien la mayoría de las mujeres realizan actividades laborales, un gran número no sólo son definidas como laborterapia, sino que además reproducen estereotipos de género. No se les proporcionan herramientas para el mercado laboral, considerando sus conocimientos previos, capacidades o intereses –como indica el art. 107 de la ley 24.660-; se decidió formarlas en las tareas del hogar.
Si se considera que fuera de la prisión el trabajo femenino se encuentra mal pago y requiere pocas calificaciones, la necesidad de mejorar los programas formativos de las cárceles de mujeres deviene imperativa. A largo plazo, mantener una política de capacitación en trabajos domésticos conlleva a acentuar su exclusión en fuentes de trabajo de mayor productividad[19].
Teniendo en cuenta que los prejuicios de género han influenciado en el contenido de los programas laborales, la Asociación Pensamiento Penal propone:
Se garantizará a las mujeres la misma oferta laboral que al resto de la población carcelaria. En el caso de las mujeres embarazadas o con hijos menores de edad, el estado deberá crear programas específicos que sean compatibles con su condición y con el mantenimiento del vínculo materno.
Obtención de la documentación a cargo del órgano competente y no de la mujer extranjera:
Se ha detectado que las mujeres extranjeras, además de tener una acotada oferta laboral por las limitaciones del idioma, sufren una serie de irregularidades que afecta a la asignación de una tarea laboral y al cobro de la remuneración. En gran medida, ello se debe a las demoras en las que incurren las autoridades competentes en tramitar el CUIL (suele transcurrir un largo periodo entre que se las incorpora a un taller laboral y efectivamente comienzan a cobrar por su trabajo allí)[20]. En muchos casos, la documentación personal de las mujeres extranjeras ha sido extraviada en el momento de la detención, se encuentra secuestrada en el tribunal donde tramita la causa penal o el pasaporte ha perdido la vigencia.
De una u otra forma, dicha circunstancia no debe restringir el derecho al trabajo, ni recaer su obtención en la mujer extranjera privada de su libertad -en ocasiones con nulo manejo del idioma español y sin una representación consular que la asista-.
Por ello, desde la Asociación Pensamiento Penal se propone:
El estado a través de los órganos correspondientes, deberá garantizar la obtención de la documentación obligatoria y necesaria para acceder a las plazas de trabajo de las mujeres de nacionalidad extranjera.
Derecho al trabajo en prisión domiciliaria:
Como primer punto es importante señalar que, si bien la prisión domiciliaria es una forma morigerada de ejecución de la pena, no por ello deja de ser una medida privativa de la libertad[21]. Como tal, se aplican al instituto de arresto domiciliario los mismos estándares, observaciones, recomendaciones y leyes nacionales e internacionales dirigidas a la protección de los derechos y garantías de las personas privadas de libertad. Por consiguiente, el deber indelegable del Estado de asegurar el efectivo ejercicio del derecho al trabajo (art. 106 de la ley 24.660) es el mismo. En prisión o en el domicilio, el Estado debe asegurar el efectivo ejercicio del derecho al trabajo de las personas privadas de la libertad.
No obstante, en la práctica, una vez concedida la prisión domiciliaria el Estado brilla por su ausencia. Sumado a los obstáculos que se les presentan a las mujeres para acceder a este instituto, una vez autorizada por el juez, deben afrontar numerosas dificultades para organizar su vida y la de su familia. Deben intentar cumplir con las reglas establecidas por el órgano judicial y, al mismo tiempo, obtener un trabajo remunerado, continuar con la formación educativa, mantener la vivienda en condiciones dignas y, como se espera, cumplir con las exigencias del cuidado diario de sus hijos/as.
La obtención de un trabajo que les permita por un lado, formarse laboralmente y por otro, percibir una remuneración para cubrir los gastos diarios es uno de los mayores obstáculos que deben afrontar y, en muchos casos un factor considerado por las mujeres para no solicitar la prisión domiciliaria.
Hemos tomado datos que surgen de la asistencia que brinda el Programa de Atención a las Problemáticas Sociales y Relaciones con la Comunidad de la Defensoría General de la Nación[22]a las mujeres que cuentan con defensa pública y que se hallan con detención domiciliaria, y de los informes sociales confeccionados para acompañar las solicitudes de acceso a esta medida[23]. De las mujeres entrevistadas[24], el 90% declaró que había realizado tareas laborales remuneradas en la unidad carcelaria y que destinaban la mayor parte de esos ingresos a la manutención de sus hijos e hijas. Para la mayoría, ese empleo constituía su primera incursión en el trabajo registrado y suponían que existían programas especiales para continuar trabajando en la prisión domiciliaria. El 85% manifestó ser la principal proveedora de infraestructura, sostén y cuidado en sus familias, mientras que en el 15% restante tal función es desempeñada por sus madres, es decir, las abuelas maternas de los niños y niñas.Todas, señalaron que tanto el cuidado de sus hijos/as como el trabajo doméstico, habían estado a su cargo. En algunos casos, compartían la responsabilidad con sus madres –las abuelas de los niños/as– u otras mujeres de la familia.
Para la mayoría de estas mujeres el empleo en la cárcel fue su primera experiencia laboral formal que, como ya se dijo, consiste en talleres que brindan escasa formación para el trabajo. No obstante, se pretende de ellas que con una trayectoria laboral pobre o nula y desde sus domicilios se inserten en el mercado de trabajo. Todas las mujeres entrevistadas coincidieron en las dificultades que tienen para conseguir trabajos en –y desde- su hogar y la imposibilidad de cumplir con las recomendaciones que reciben de los operadores/as del sistema de administración de justicia. Según refieren, es habitual que les indiquen que para mejorar su situación económica y asumir “responsablemente” el rol materno, “arbitren medios” para ello.
En fin, resulta contradictorio que en la cárcel se garantice la inserción en el sistema laboral y que el acceso a la prisión domiciliaria las posicione en peor situación. Cabe reiterarlo, la acción punitiva del Estado implica para la mujer un mayor castigo vinculado a condiciones de género. En la aplicación del instituto de arresto domiciliario, existe una idea en torno al “rol materno” y a que la sola presencia de la madre en el hogar es garantía de que habrá allí una “madre proveedora”, es decir, alguien que naturalmente, sin recursos económicos y con limitada interacción con efectores de servicios, podrá desplegar las acciones necesarias para dar a sus hijos e hijas una tutela de la que el Estado no debería desentenderse[25].
Es por ello, que esta Asociación Pensamiento Penal entiende que es el Estado quien debe garantizar la continuidad de la relación laboral y propone:
– La obtención de la detención domiciliaria prevista en los incisos e) y f) del artículo 32 de la Ley 24.660 y 10 del Código Penal no afectará el pleno goce y ejercicio del derecho de acceso al trabajo de la mujer.
– El estado garantizará la continuidad de la relación laboral de las personas en prisión domiciliaria. El Área de Trabajo elaborará un informe especifico de la capacitación laboral realizada por la persona privada de libertad y los trabajos que haya realizado en contexto de encierro, con anterioridad a obtener la detención domiciliaria, a fin de ser una herramienta para el órgano que supervisará dicha detención en la promoción de empleos acordes al perfil de la persona.
Mujeres embarazadas o con hijos dentro de la cárcel:
La única legislación penitenciaria nacional diseñada para la mujer es la que prevé la prisión domiciliaria de la mujer embarazada; con hijos menores de cinco años o con una persona con discapacidad a su cargo. Sin embargo, no todas acceden a este instituto. En general, el trato proporcionado a este colectivo es igual al impartido al resto de la población femenina. La falta de previsión en este sentido conlleva una serie de dificultades para satisfacer las necesidades específicas de los niños y las propias por su condición de gestantes[26].
Es por ello que debe atenderse a las necesidades no sólo del colectivo de mujeres sino también a los niños y niñas que se encuentran en la cárcel.
Licencias inherentes a la maternidad:
El art. 107 de la ley 26.660 prevé “El trabajo se regirá por los siguientes principios: (…) g) Se respetará la legislación laboral y de seguridad social vigente”.
En el caso de las mujeres desde la Asociación Pensamiento Penal:
– El Estado deberá garantizar el pleno goce y ejercicio de las licencias especificas de maternidad, lactancia, enfermedad de hijo menor de edad y todas aquellas circunstancias inherentes al cuidado del niño, las que deberán ser específicamente otorgadas por el órgano de aplicación competente.
Instalación de lactarios cercanos a las áreas de trabajo: – El estado, a través del órgano que corresponda, deberá contar con la instalación de lactarios cercanos a las áreas de trabajo a fin de facilitar el vínculo materno y la integración a la jornada de trabajo.
Igual remuneración de la hora de lactancia y de la hora laboral:
– Las horas utilizadas por la mujer con fines de lactancia materna serán remuneradas como hora laboral.
Funcionamiento de un jardín maternal durante la jornada laboral:
– En el horario laboral, se garantizará el funcionamiento de un jardín maternal a cargo de personal calificado.
[1] Según el Censo Penitenciario realizado por el Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP) al 31 de diciembre de 2013 se informa acerca de 64.288 privadas de su libertad en el territorio nacional, lo que se traduce en una tasa de encarcelamiento de 153,33 detenidos por cada 100.000 habitantes.
[2] cf. Centro de Estudios Legales y Sociales, Ministerio Público de la Defensa y Procuración Penitenciaria de la Nación, “Mujeres en Prisión”, Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores Argentina, 2011 p. 14.
[3] Artículo 9, Convención de Belém do Pará. Identifica a la mujer como un grupo especialmente vulnerable.
[4] ONU, Reglas de las Naciones Unidas para el tratamiento de las reclusas y medidas no privativas de la libertad para las mujeres delincuentes (Reglas de Bangkok), Resolución 65/229 aprobada por la Asamblea General, Sexagésimo quinto período de sesiones, 16 de marzo de 2011. Se pueden descargar del siguiente sitio:
http://www.unodc.org/documents/justice-and-prison-reform/crimeprevention/65_229_Spanish.pdf
(visitado el 19/02/2015).
[5] Cf. Regla Nº 1. Asimismo, establecen la necesidad de elaborar medidas alternativas a la prisión que sean concebidas de forma específica para las mujeres como lo es el arresto domiciliario (reglas 57 a 66). También establece la prohibición de aplicar sanciones disciplinarias a las embarazadas, las mujeres con hijos y las madres en periodo de lactancia (regla 23).
[6] Artículos 9 inc. u) y 5.1 i) de la ley N° 26.485.
[7] La sanción de esta norma significó un avance en la protección de los derechos de estas mujeres y de los niños y niñas que están a su cuidado. No obstante la consecuencia fue la reducción de la tasa de mujeres detenidas, lo cierto es que en la práctica, la prisión domiciliaria es un derecho al que no todas las mujeres embarazadas, con hijos menores a cinco años o con una persona discapacitada a su cargo, acceden.
[8] Según el Censo Penitenciario realizado por el Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP) al 31 de diciembre de 2013 se informa que el 4% de la población carcelaria pertenece al género femenino.
[9] Cf. Carol Smart, Women, crime and criminology. A feminist critique, Routledge y Kegan Paul, Londres, 1976, p. 2. Citada por Julieta Di Corleto, “Los programas educativos y laborales en las cárceles de mujeres de Ezeiza: los límites de una demanda por discriminación” en Marcela Rodriguez y Raquel Asensio (comps.), Una agenda para la equidad de género en el sistema de justicia, Buenos Aires, Cieep: Del Puerto, 2008, p. 117.
[10] Stella Maris Martínez, “Estándares internacionales para el tratamiento de la violencia contra las mujeres encarceladas”, Discriminación y Género. Las formas de la violencia, Defensoría General de la Nación, Buenos Aires, 2011, p. 260.
[11] Al 31 de diciembre de 2013, en el ámbito del Servicio Penitenciario Federal, se contabilizó un total de 43 mujeres detenidas con sus hijos menores a cuatro años y 27 embarazadas. Cf. Informe Anual 2013 de la Procuración Penitenciaria de la Nación.
[12] Cf. el Censo Penitenciario de Mujeres realizado en el 2013 por el Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP).
[13] El 76% de ellas no residía en Argentina al momento de ser detenidas. Cf. Observatorio de Cárceles Federales, “Prisión e Inmigración, población extranjera detenida en cárceles federales. Cuadernos de la Procuración Penitenciaria de la Nación Nro. 7”, Procuración Penitenciaria de la Nación, Buenos Aires, 2014, pp. 83-84.
[14] Ibídem, pp. 83-84.
[15]Rubén Alderete Lobo, “La expulsión anticipada de mujeres extranjeras presas con sus hijos” en Violencia de Género. Estrategias de Litigio para la defensa de los derechos de las mujeres, Buenos Aires, Ministerio Público de la Defensa-Embajada Británica de Buenos Aires, 2012, p. 263.
[16] Naciones Unidas, VII Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, 96ª sesión plenaria, 29 de noviembre de 1985.
[17]Tanto el artículo 5.a de la CEDAW como el artículo 8.b de la Convención de Belém do Pará exigen modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres para eliminar los prejuicios y las prácticas consuetudinarias, y de cualquier otra índole, que estén basados en la idea de inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres.
[18] Se pueden consultar los talleres productivos de los establecimientos carcelarios de mujeres del Servicio Penitenciario Federal en la página web:http://www.spf.gob.ar/www/establecimiento-det/catcms/41/Complejo-Penitenciario-Federal-IV-de-Mujeres . Consultada el 19/02/2015.
[19] Cf. Julieta Di Corleto, “Los programas educativos y laborales en las cárceles de mujeres de Ezeiza: los límites de una demanda por discriminación” en Marcela Rodriguez y Raquel Asensio (comps.), Una agenda para la equidad de género en el sistema de justicia, Buenos Aires, Cieep: Del Puerto, 2008, p. 139.
[20] Cf. Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Ministerio Público de la Defensa de la Nación, Procuración Penitenciaria de la Nación, Mujeres en Prisión. Los alcances del castigo, Buenos Aires, Siglo Veintiuno, 2011, p. 76
[21]Cf. Salt, M. y Rivera Beiras, I., Los derechos fundamentales de los reclusos. España y Argentina, Buenos Aires, Editores del Puerto, 2005, p. 255.
[22]El Programa de Atención a las Problemáticas Sociales y Relaciones con la Comunidad fue creado en marzo de 2006 (mediante Resolución D.G.N. 441/06) por la Dra. Stella Maris Martínez, en su carácter de Defensora General de la Nación. Uno de sus objetivos es visibilizar las particulares necesidades de las personas privadas de libertad y mejorar su acceso a las políticas públicas vigentes. Para mayor información, consultar enhttp://www.mpd.gov.ar/area/index/titulo/programa-de-atencion-a-las-problematicas-sociales-y-relaciones-con-la-comunidad-324 (página visitada el 19/02/2015)
[23]Las entrevistas fueron realizadas entre enero de 2009 –momento en que se sancionó la ley Nº 26.472– y el cuarto trimestre del año 2012.
[24] Caracterización general del grupo estudiado: el 63% estaba privada de libertad en forma preventiva. La edad promedio era de 31 años, y tenían, también en promedio, cuatro hijos/as cada una. El 24% completó el nivel secundario de su escolaridad. Ninguna había cursado estudios universitarios o terciarios. El 48% no había tenido experiencia en el mercado laboral al momento de ser detenidas; habían desempeñado tareas domésticas y de cuidado de sus hijos/as. Las restantes habían trabajado “fuera de la casa” en empleos caracterizados por la informalidad, mayormente en el servicio doméstico, cuidado de adultos mayores y niños/as, o bien en talleres de costura o fábricas. Sólo el 3% había desempeñado actividades laborales asociadas a mejores condiciones de empleo.
[25]Cf. Informe elaborado por las integrantes del Programa de Atención a las Problemáticas Sociales y Relaciones con la Comunidad de la Defensoría General de la Nación.
[26] cf. Centro de Estudios Legales y Sociales, Ministerio Público de la Defensa y Procuración Penitenciaria de la Nación, “Mujeres en Prisión”, Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores Argentina, 2011 p. 172.
Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el septiembre 14, 2015Deja un comentario	‘I Try to Talk Less’: A Conversation with Ai Weiwei and Liao Yiwu	Ian Johnson
Shortly after Ai’s arrival in Berlin, I accompanied the exiled Chinese writer Liao Yiwuto meet him. Liao, who has made Berlin his home since fleeing China in 2011, had never met Ai in China, and the two men were feeling each other out, the polished, cosmopolitan Ai contrasting with the learned but rougher Liao. We had lunch at a pizzeria near Ai’s studio, along with the Chinese artist Meng Huang, two of Ai’s assistants, and Ai’s six-year-old son, Ai Lao.
Liao: This reminds me of the Donglin Faction at the end of the Ming.
Ai: I don’t know about them. Tell us.
Liao: The Donglin Faction [a union between a rising merchant class and local landlords against the central government] involved opposition to the eunuch Wei Zhongxian. They knew that the Ming Court wanted to destroy them. Out of this story people say that these intellectuals, these activists couldn’t match the actions of one woman, Taohua Shan [Peach Blossom Fan], a concubine, who had an affair with one of the Donglin Faction supporters. He was a loyalist of the Ming as it is collapsing, but he couldn’t shoulder the responsibility and ended up supporting the new dynasty, the Qing. But the concubine hung herself. She still had some sort of moral courage. This is a story about a kind of traditional loyalty that often repeats itself through Chinese history. [This is not the same plot as the opera, “Peach Blossom Fan,” in which both lovers survive but leave the secular world to join a Taoist monastery and nunnery.]
One way people engage is through social media. Obviously that’s changed things a lot but it also seems to encourage a bit of a, not civil society, but uncivil society—people cursing each other and so on.
Ai: It does much more good than evil. Of course, if you have a society that never had a public platform or public property, it’s something new. It becomes an outlet for huge pressure. It’s like an explosion, but only because the building is not well-designed. If you had ten outlets [of expression], people would be much more friendly and courteous.
That’s why a modern structure is so important to deal with contemporary problems. It’s not about ideology. All those concepts of democracy or freedom of speech. It’s really about efficient tactics to solve modern problems. That problem is to recognize and protect each individual’s rights and to contribute them to society. Of course China is far from that. First it needs a philosophical understanding and then it needs laws to protect those rights and legislation designed for separate powers. All of that is not established in China now and that’s why I say China is not a modern society.
There seem to be two major ways of analyzing China today. Some see the rights lawyers [such as Ai’s own lawyer, Pu Zhiqiang], being arrested and they focus on that and say the situation is really bad. But others say the long-term situation is improving because people are getting better educated, more prosperous, and so on. I wonder how you see it.
Ai: If I had to take sides, there’s no doubt that China is a hundred times better than before. It’s very easy to evaluate it by looking at individual income, information, travel—even law today is much more sophisticated than before. But there are a lot of ups and downs and a lot of barbaric acts [by the government], which are beyond understanding. They’re still trying to protect the system by law but not of law. The law is still being used to maintain stability.
This is your first time abroad in almost five years. Did you have to agree to anything to come abroad?
Ai: They always put pressure on me before I was arrested. They were always saying certain things I should discuss. I should not discuss politics.
But you’re talking about them.
Ai: I’m alive. It’s a symbol of my life. If I don’t talk about it then it means I am dead. I try to talk less because in China we have an expression [from Confucius] called bu zai qi wei bu mo qi zheng [“don’t meddle in affairs that are not part of your position”]. It has a certain truth because the structure is like that. Once your opinions are not taken seriously, you’ll hurt yourself. The structure is like this. You’ll definitely hurt yourself. I have more friends in jail than anyone else. Many close friends are in jail. But how can I help them? I cannot release them. If they could release them, they would not arrest them.
Do people still throw money over the wall into your compound?
Ai: No, that was a long time ago. They all knew I didn’t need the money but they said this is my chance to vote. It was very impressive and made a tremendous impact.
Would people still do that?
Ai: I don’t think so. That was a moment when China couldn’t find enough tools to stop it.
What’s your working pattern? When you work on a project, do you sit at a desk and have a certain amount of time blocked out and have a pen and paper? Or do ideas come to you and you jot them down?
Ai: I used to say that I had ideas come out when I was in the toilet, but it’s really just casual times. Often I’m discussing different matters and an idea comes out. I don’t need an office. I walk in the city. I talk to people. I’m dealing with a hundred problems at one time. It’s like whitewater rafting. It’s dangerous. You have to adjust quickly because you can easily hit a rock or something you don’t know. My life is like that. You can never look back or think about what I’ll do next time. You even cannot plan because you don’t know what’s ahead of you.
[we switch back to Chinese]
Liao Yiwu, we’re finished.
Liao: I’m going to ask Ai Weiwei the last question. Are you in the end an idealist or a nihilist?
Ai: I’m a nihilistic idealist.
Liao: You have studied logic well!
Ai: Right, I wouldn’t say I’m an idealistic nihilist.
Liao: This is exactly how you can split Chinese culture. One is Confucius-Mencius, the Confucian school of thought. One is Laozi [or Lao Tzu] and Zhuangzi [or Chuang Tzu], the Daoist school of thought. Confucius wanted to recover an idealized society. So his whole life he rushed about trying to realize this ideal. He made a lot of compromises, but this was all to realize an ideal.
The Lao-Zhuang school completely renounces this. I am empty. I am not here to serve you. Those two follow an ideal of thorough abandonment, completely nihilistic. I would rather talk to heaven. I don’t wish to talk to you rulers. Superficially it seems that Laozi and Zhuangzi have no ideals, and despair of this society. But emotionally I think they move me the most.
Ai: After Laozi and Zhuangzi comes another philosopher.
Liao: Who?
Ai: Sunzi [or Sun Tzu]. It’s called laozhuang sunzi, “acting like an ass.”
Liao: You really have studied logic well!
September 12, 2015, 8:30 a.m.
Autor Leonardo SaiCategorías ChinaPublicado el septiembre 13, 2015septiembre 13, 2015Deja un comentario	Entrevista de Tiempo Argentino a Carlos Abalo. El economista y periodista explica el escenario mundial ante la devaluación del yuan.	“El Estado chino tiene los mecanismos para controlar la burbuja”
Es de esos referentes que es bueno tener a mano. Por experiencia, por conocimientos, y porque tiene una mirada crítica pero absolutamente comprensible de la economía para el ciudadano común. Carlos Abalo, economista, periodista, dice que su vida estuvo atravesada por el peronismo desde que vio los tranvías cargados de obreros que iban a plaza de Mayo aquel lejano 17 de octubre de 1945. “Yo tenía diez años y quise ver qué pasaba”, recuerda ahora, a los ’80, con una sonrisa cómplice. Esa “diablura” infantil le trajo problemas familiares y no por travesura. Con el tiempo, según consignó Tiempo Argentino, también padecería los rigores de la política nacional: trabajó en El Cronista Comercial y fue muy cercano al desaparecido director Rafael Perrota. Exiliado en México, dio clases en la UNAM y a su vuelta al país, fue jefe de Economía y prosecretario de redacción de la revista El Periodista. Esta vez, la convocatoria fue para hablar de la crisis financiera y del impacto y las razones de la devaluación de la moneda china.
“Cuando en los años ’90 se terminó el socialismo y cayo la URSS, tuvimos el capitalismo global y la vuelta a la plena hegemonía de EE UU”, dice en la redacción de Tiempo Argentino. “Eso marcó la Convertibilidad y el menemismo a nivel local, pero en el plano internacional empezó la emergencia de China, lo que llevó a la ampliación del radio de acción del capitalismo con un efecto de arrastre sobre los mercados emergentes que cambió el mercado mundial.”
-¿Cómo considera que se origina la actual crisis en China?
-Hay una fórmula para entenderla. El capital acumula a una velocidad mayor de lo que pueden acumular los trabajadores en ingresos. Permanentemente el ingreso de los trabajadores no va a poder comprar todo lo que acumulan los capitalistas y transforman en mercancía. Frente a eso se trata de colocar inversiones en otras cosas, y dentro de lo legal está la inversión financiera, atada al capital productivo porque los bancos prestan a los consumidores o al capital productivo y como ambos están en recesión, resulta que no pueden cobrar. Esta es la crisis financiera. Cuando más capital se derive hacia los bancos o hacia la realización financiera, más grande va a ser la burbuja. Esto se presenta en el 2007-2008 como una crisis del capitalismo.
“Si China se transformara en un centro del capitalismo mundial, quedándose en el capitalismo, la posibilidad de expansión del desarrollo económico sería mucho más grande”.
-¿Una crisis más?
-Sí, pero de una magnitud más grande que las de los 30, porque aquella fue la crisis del capitalismo nacional. Todas las economías producían en sus naciones y hubo una sobreacumulación de capital productivo. No se resolvió tras la Primera Guerra porque ninguna economía podía saltar al capital planetario, es decir al capital mundial, algo que recién haría Estados Unidos al terminar la Segunda Guerra.
-¿Cómo afecta esto a China?
-Cae la demanda de los productos chinos en Europa y se registra una caída del crecimiento chino, que pasó del 10% al 7 por ciento. China tiene un capitalismo estatal, pero al mismo tiempo desarrolla un capitalismo privado controlado por el Estado. Esta restricción de las exportaciones que alimenta el proceso de crecimiento se frenó con la crisis europea, entonces China tuvo que empezar a crecer para adentro.
-¿En el 2008 se planteó eso?
-No se vio con claridad hasta hace dos o tres años. Pero además ocurre otra cosa: en China crecen los salarios y como el consumo estuvo muy restringido durante mucho tiempo, la población tiene una capacidad de ahorro del 50 por ciento. Una acotación al margen, en China, a pesar de ser políticamente un régimen dirigido por el partido comunista, nunca hubo una revolución comunista, sino una revolución campesina que resolvió los problemas nacionales. Entonces, con semejante volumen de ahorro, los chinos empezaron a comprar acciones y como el país crecía al 7,5% hubo una revalorización descomunal. Uno compraba una acción y valía 20 o 30% más un año después. Empezaron a tomar créditos para tomar acciones y se produjo una burbuja.
-Fue lo que estalló en Shanghái hace algo más de un mes.
-Exactamente. Lo que pasa es que el estado tiene un mecanismo de control de la burbuja, de la expansión monetaria y de la absorción correspondiente que no tiene agujeros, por la característica que hablamos del sistema. Probablemente a medida que avance esto no va a ser así, pero todavía la controlan.
-¿Cómo juega en esto la devaluación del yuan?
-Es que la crisis, además, responde a la dinámica del capitalismo global propia de esta época, y esta empujada por EE UU con el superdólar como una amenaza. Al ver restringida la capacidad de exportación combinada con un requerimiento de capital interno más intenso, se produce un desbalance entre la liquidez interna y la menor cantidad de divisas que ingresan. Tienen menos entradas de dólares y a la vez hay una aceleración controlada de la liquidez. Esto los obliga a tener que recuperar en la medida de lo posible más exportaciones a pesar de que China ya está orientada hacia adentro.
-¿Cómo se da la influencia del superdólar?
-A través del superdólar, EEUU está castigando a los emergentes que pueden ser el complemento de China: Rusia, Argentina, Brasil, Venezuela, y van a terminar enfrentándose con China. Porque en esta economía de base más amplia, si no hay una regulación desde arriba del poder dominante, se termina la hegemonía de ese poder dominante que hoy es EEUU, que siempre ha frenado al que avanzaba.
-Hay una cuestión de geopolítica, con los tratados con Europa y la cuenca del Pacífico.
-Cuanto más se abra el comercio internacional, como EEUU está en la cumbre de la productividad y de la competencia, ellos ganan siempre. La crisis no sólo es una manifestación de la burbuja financiera y de las crisis clásicas. Esta crisis clásica empezó a ser empujada por EEUU con una amenaza de que van a subir las tasas de interés. Porque EEUU puede emitir dólares, divisa de reserva, y China todavía no lo puede hacer.
-Pero el yuan también aspira a ser moneda internacional. -Esto fatalmente va a ser así porque al producir ese cambio interno y tener ese excedente de capital, China va a salir afuera como gran exportador de capital. De hecho ya lo está haciendo y por eso el renminbi va a ser una moneda internacional de libre flotación. El problema es cuándo porque en medio de la recesión y una situación en que se deteriora la capacidad de exportar de China y todavía internamente no se puso a la paridad, esto hoy la perjudica. Por eso el gobierno insiste en que todavía no están preparados.
-Pero EEUU está forzando al máximo el enfrentamiento. ¿No puede pasar a un enfrentamiento bélico? -Es que China tiene toda la paciencia del mundo. Por eso le dijeron al FMI: “Noooo, nosotros todavía no estamos a la altura de Estados Unidos.” Y un capitalismo ampliado es una perspectiva que políticamente sólo se sostiene con paz.
-¿Por qué no con guerra?
-Porque se vuelve para atrás, a los capitalismos nacionales. En la guerra, EE UU derrotó a Alemania y a las demás potencias y gracias a eso terminó con los capitalismos nacionales y empezó el capitalismo global. Lo vemos ahora, pero empezó ahí. El plan Marshall es eso.
-Pero la principal industria de EEUU es la industria bélica.
-Para China no es tiempo de hablar de una posible confrontación, aunque cada vez es menos vulnerable. De cualquier manera, si la economía china no tuviera algún límite se convertiría en la principal economía mundial y volvería a ser el centro del mundo junto con la cuenca del Pacífico. Porque Europa está sometida a otro tipo de crisis.
-¿Cómo es esa crisis?
-La capacidad de recuperación de Alemania al fin de la guerra fue descomunal. Las fuerzas de ocupación hacen que Alemania pueda tener otra vez una moneda propia, le dan crédito y usan como reservas las tenencias de divisas de los particulares con la garantía de que con el Marshall no iba a haber devaluación.
-¿El euro no fue una forma de competir con la hegemonía del dólar?
-En los ’90, Alemania logra una zona propia con el euro. Pero como son países de distinta productividad es una suerte de marco para todos. Como Alemania ha ido concentrando todas las ramas duras de la economía y de la más alta tecnología, en realidad el resto de Europa es una periferia de Alemania, con una moneda común. Alemania es la economía más dinámica de Europa, pero está subordinada a la hegemonía política de EE UU.
Latinoamérica es el garante alimentario
“Si China se transformara en un centro del capitalismo mundial, quedándose en el capitalismo, la posibilidad de expansión del desarrollo económico sería mucho más grande. Y nuestros países necesitan de esa expansión para crecer. Hay dos países entre los emergentes que pueden tener un papel más “empujador” de China: Brasil y Rusia. Por otro lado, la seguridad alimentaria de China somos Argentina y Brasil. El Mercosur es la manera ideal de responder a la demanda agroalimentaria de China, porque esa demanda se completa con Argentina y Brasil, pero esto arrastra a los demás sobre todo porque la demanda de China no es solo de agroalimentos sino de minerales, de petróleo. Porque China tiene poca agua o mejor dicho no le alcanza para todos. Para atender y resolver el problema de sus alimentos necesita de la región”, dice Abalo.
-¿Su problema es el agua?
-Su problema es el agua
-¿Por qué, por los cultivos?
-Están haciendo obras al respecto, pero son 1300 millones de habitantes. Y para todo lo que tienen que hacer el agua es una limitación, este es el problema central. Pero China apuesta al futuro y se prepara para la tercera revolución industrial y para la transferencia de mano de obra: sacar a obreros de las fábricas y transformarlos en obreros de la tecla.
Autor Leonardo SaiCategorías Economía PolíticaPublicado el septiembre 2, 2015Deja un comentario	Esquel: espionaje de organismos de inteligencia contra vecinos y Ley Antiterrorista contra los mapuche	Un grupo de 22 vecinos y vecinas de Esquel, Chubut, fueron espiados y fichados por organismos de inteligencia de nivel nacional en el marco de una causa que involucra a la comunidad mapuche en conflicto con la multinacional Benetton. Por ese conflicto territorial, el poder judicial local intenta aplicar la Ley Antiterrorista contra los mapuche, por primera vez en la provincia.
Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el septiembre 2, 2015Deja un comentario	“El Estado como campo de lucha”: Enrique Dussel	Originalmente publicado en :
Esta es la intervención del Dr. Enrique Dusssel en el dialogo el Estado como campo de lucha, realizado el 15 de marzo del 2012 en el Primer encuentro del Buen Vivir.
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Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el agosto 27, 2015Deja un comentario	Dussel, filósofo de esta tierra.	El filósofo Enrique Dussel visita la UNSAM para recibir la distinción de Honoris Causa y brindar una serie de conferencias y charlas. Autor comprometido y potente, su obra resulta ineludible para pensar la filosofía desde América Latina y nuestra particularidad histórica y social. En este ensayo, el filósofo Andrés Brandani recorre la vida y las principales ideas de un pensador que hizo del camino de la liberación su principal campo de batalla.
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Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el agosto 12, 2015Deja un comentario	Estado y Mercado	Por Carlos Leyba
Autor Leonardo SaiCategorías Economía PolíticaPublicado el agosto 7, 2015Deja un comentario	El primer número de la Revista Cultural “Espectros” ya está online	Originalmente publicado en Escrituras:
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Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el agosto 6, 2015Deja un comentario	La pasión en orsai	Originalmente publicado en Escrituras:
En este libro, recientemente publicado online por INADI, pueden encontrar una colaboración que hicimos con el Ruso Verea.
El texto se llama El sótano pestilente de la pasión.
Para leer el libro completo: la-pasion-en-orsai
Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el agosto 6, 2015Deja un comentario	El sistema oculto en las máquinas de Vot.Ar	En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se ha implementado un sistema de voto electrónico que debería cumplir una serie de requisitos. Contrariamente a lo informado por la Justicia Electoral, el Gobierno y los medios de comunicación, el sistema viola varios puntos de la ley, su decreto reglamentario y las condiciones de licitación.
“Tanto la solución tecnológica, como sus componentes de hardware y software debe ser abierta eíntegramente auditable antes, durante y posteriormente a su uso”.
Esta segunda computadora se encarga, ni más ni menos, de gestionar el dispositivo de lectura y escritura de los chips RFID incluidos en las boletas, además de la impresora. En ella, se ejecutanun sistema operativo y un programa que no sólo no son mencionados en las auditorías, sino que escapan hasta al limitado escrutinio que se permite a los fiscales informáticos partidarios.
Según la documentación del chip Atmel AT91SAM7X256, este puede ser programado(incluyendo la lectura y grabación de su memoria flash) a través de una interfaz JTAG.
Los cables que vienen de la parte superior y que van hacia abajo y hacia la derecha, son los que transportan la energía eléctrica desde las baterías y desde el transformador. Llama la atenciónun cable que finaliza con un conector en esta cavidad. Siguiendo el recorrido de estos cables, a través de la bisagra del chasis y hasta la parte superior, observamos lo siguiente:
Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el julio 26, 2015Deja un comentario	En la cárcel: presos de cuerpo, libres de mente.	Desde que en el pabellón de máxima seguridad de Florencio Varela funcionan talleres de lectura, una editorial y una biblioteca, las muertes violentas dentro de la cárcel se redujeron a cero. La historia del abogado que cambió los golpes por los libros y revolucionó la cabeza de los presos. Por Javier Drovetto
Fotos de Ignacio Sánchez
Se habría envuelto el brazo izquierdo con una toalla y empuñado una faca en su mano hábil. Se habría vengado como lo hacía en Olmos, Batán, Sierra Chica o las otras diez cárceles en las que estuvo. Pero no se vengó ni lo planea hacer. Lo asegura con las heridas todavía abiertas. Porque las puñaladas las recibió en diciembre: un preso le tajeó el brazo con un cuchillo. Fue en un pasillo de la Unidad Penitenciaria 23 de Florencio Varela. Quiso llegar al cuerpo, pero Carlos Mena paró las estocadas con el antebrazo. La zona estaba liberada. De eso están convencidos varios compañeros de Mena que comparten el pabellón 4 de máxima seguridad de esa cárcel del sur de la provincia de Buenos Aires. El pibe que lo atacó estaba resentido. Mena, que un mes antes había logrado que lo trasladaran a su pabellón, lo había golpeado delante de su novia porque en el sector de visita el pibe recibió sexo oral frente a otras parejas y varios chicos. Agentes del servicio penitenciario bonaerense lo castigaron con varios días en un “buzón”, una celda mínima, oscura y con más olor a pis que de costumbre. El pibe acumuló ira.
Pero Mena prefiere no hablar de ese “atentado”. Lo esquiva. “Lo que no te mata te fortalece”, se convence y recita el crédito: “Friedrich Nietzsche”. Lo analiza con ideas laterales. “Escribí un tema de hip hop que dice que el sistema me quiere matar. Cierta gente dejó que me apuñalen”. Lleva encerrados casi todos sus años de adulto y tiene el cuerpo tatuado de cicatrices. Pero ya no quiere esconder en el elástico del calzoncillo una faca o un cepillo de dientes afilado. Sería volver a caer en una trampa que nadie en particular organiza pero que funciona casi a la perfección. “El ambiente te condiciona. Y lo reafirmo porque soy un empirista. Te fabricás como una obra gigante de maldad. Es difícil separarte de eso, no hacerte como te hacen. Tenés que hacerte porque si no te hacen puto, te hacen gato”. Mena da vuelta la página, la de las agresiones que organizó y sufrió desde que era adolescente. Devoró cien libros en cinco años. Memoriza los pasajes que cree útiles y los razona a su manera. “Pienso, luego existo. René Descartes, Discurso del método”, enuncia. Y explica: “Me peleo, me arruino. Pienso, no le pego, le pido disculpas, somos amigos”. Mena tiene 33 años y una filosofía esperanzadora. “Estoy detenido pero en movimiento con la mente. La literatura me hace libre”.
El penal de Florencio Varela es una caja de cemento gigante y sin techo que encierra otras cajas de paredes de hormigón y rejas de hierro. En celdas de dos metros de ancho por tres de largo encierran una, dos, cuatro personas. En pabellones rectangulares encierran hasta treinta de esas celdas. El sector de máxima seguridad encierra nueve pabellones. Y, en todo el penal, entre máxima y mediana seguridad, encierran dieciocho pabellones y 1.056 personas. La cárcel es encierro sobre encierro hasta que abren once puertas para poder hablar en su celda con Mena o alguno de los 42 detenidos que viven en el pabellón 4. Las primeras puertas y corredores parecen las de una escuela pública bonaerense. Paredes blancas con guardas de colores y piso de cemento alisado. El primer pasillo tiene algo de amarillo. Al final una reja y del otro lado el primer control. Hay que dejar teléfonos celulares y armas. Lo preguntan con naturalidad: “¿Armas?”. El segundo pasillo sobresale por las guardas rojas. Y, el tercero, por un celeste desteñido. Cada tanto, para avanzar hay que abrir rejas. El pasillo celeste termina en el último control, antes de un patio con veredas de cemento que conducen a la entrada de los pabellones. Para entrar, hay que abrir dos rejas más. Los guardiacárceles llegan hasta la segunda reja. La abren, pero no avanzan. Solo entran para las requisas o cuando hay peleas.
Ese gesto, detenerse ante la última puerta, dice mucho. De un lado, el penal; del otro, la cárcel y el encierro real, donde el Estado está ausente. Dentro del pabellón, aparece la cárcel. Ocurre de golpe. Rostros pálidos de ojos extraviados, cuerpos consumidos, diminutos en relación con sus cabezas, mutilados, sin un ojo, con el cráneo hundido. Hombres de entre 20 y 35 años que parecen enfermos. Algunos lo están: varios tienen VIH y otros acaban de salir de episodios hepáticos o una cirrosis. La mayoría se enfermó en prisión. La cárcel es eso: ellos, el pasado que los llevó al encierro y lo que la cárcel hizo con ellos.
Desde que hizo prácticas para la Universidad de La Plata en cárceles bonaerenses, Sarlo sabe el número de muertes que hay dentro de ellas. Nunca pudo hacerse el boludo.
“Mirá, ¿ves esta marca? El cuchillo me salió por la nariz”. Uno de los presos del pabellón 4 muestra la marca de una de las catorce puñaladas que recibió en una pelea. No impresiona la marca de una costura que seguro fue rústica. Angustia el rostro afilado, la piel que de tan adherida al hueso adquiere forma ósea. Un compañero se saca la gorra y expone una cicatriz que dibuja un semicírculo en su cabeza. Tiene el cráneo hundido y una certeza: “El que mejor la pasa es al que menos le importa su vida”. El pabellón 4 es de máxima seguridad y de “población”. Ahí van a parar condenados por homicidios y presuntos homicidas sin sentencias firmes; ahí encierran a quienes robaron y se tirotearon con la policía, como Mena, y a quienes presuntamente lo hicieron. También envían “chorros” con poco prontuario y “primarios”, como llaman a los que están presos por primera vez. El denominador común por el que están ahí es que son pobres y, además, no quieren fingir que creen frenéticamente en Dios. No tienen un abogado que no sea el que les da el Estado ni dinero para pagar por un pabellón “universitario”, con mejor comida y trato humano; o uno de mediana seguridad, con más horas de acceso al patio. No quieren rezar seis veces al día ni leer solo sobre Dios y entregar lo poco que tienen en concepto de diezmo, como pasa en los pabellones de “hermanitos” o “focas”, los que están subordinados a la fe evangélica bajo el mando de presos que ofician de ministros y están mejor alimentados que el resto. Para identificarlos, el servicio penitenciario no usa eufemismos: en los pabellones de población y de máxima seguridad están los “peores” presos, los “sufridos”. A los “peores” los dejan que se arreglen solos. Únicamente, cada quince días, se hacen requisas para incautar celulares, facas, droga y vino hecho de papa fermentada. En ese encierro vale todo y los presos tienen que pelear por conservar lo que tienen: un calentador, zapatillas, camisetas y buzos de equipos de fútbol, paquetes de arroz y de fideos. Pelear es empuñar un arma blanca y terminar vivo. Es dormir despierto para esquivar un arpón hecho de un palo de escoba.
“A veces cazo talentos, pibes que tienen algo innato con la lectura. Y los pido para que vengan. Les digo: «Yo sé que vos mataste, pero acá somos personas, somos escritores»”, cuenta Mena.
La biblioteca es de madera y tiene cinco estantes. Debe de haber cuatrocientos libros, sin contar otros cien que están en las celdas sobre un colchón flaco, una repisa o una mesa de luz huérfana de velador. Cuentos infantiles, historia, biografías, novelas y filosofía. Mucha filosofía. Descartes, Kant, Hegel, Marx, Heidegger y Nietzsche. Es una biblioteca desordenada, caótica como sus lectores, con libros ajados y descosidos. “Cuando arranqué con la idea de crear una editorial cartonera en un penal, me juntaba con los presos en el área de educación del penal. O sea fuera del pabellón. Cuando los pibes venían hacia el aula, en el camino les gritaban que eran unos putos. Algunos guardias los cargaban. Por clase, perdía siete u ocho alumnos. Me di cuenta de que afuera no se puede hacer nada, de que el Estado tiene que estar acá”. Acá es el pabellón, puntualmente el 4. Y el que reflexiona, que no es el Estado, es Alberto Sarlo, un abogado particular sin cobertura política, ni del Ministerio de Justicia de la Provincia ni del servicio penitenciario. Es el padre de Juana, de 4 años, y de Lara, de 2. Es el esposo de Marina. Es el narrador y protagonista de un libro sobre un ascenso que no pudo ser, pero por poco: Cómo quedarse a veinte metros de la cima del Aconcagua. Y, además de todo eso, Sarlo es el autor de un milagro: que para convivir en un pabellón de presos pobres no haya que empuñar una faca. Seis meses le llevó convencerse de que tenía que mudar sus planes al pabellón y de que una vez adentro no lo iban a matar. Desde que hizo prácticas para la Universidad de La Plata en varias cárceles bonaerenses, Sarlo sabe el número de muertes que hay dentro de las cárceles. Nunca pudo hacerse el boludo y mirar para otro lado. Así de sencillo lo explica.
Un director, hace cinco años, asumió la responsabilidad; Sarlo, el riesgo, y las clases de literatura, filosofía y encuadernación de libros se trasladaron al pabellón 4. El plan, inédito en aquel momento y único hasta hoy, se materializó. En Mena, en la mayoría de los internos del pabellón 4, en varias personas que ya están en libertad, en cuatro libros escritos en el encierro pero que circulan libremente.
“En el pabellón 4 tuvimos un cambio rotundo. Te olvidás de que tenés presos”. Lo asegura José Escobar, director del penal, responsable de que con dieciocho efectivos por turno no haya homicidios ni fugas en toda la cárcel. Para el servicio penitenciario, olvidarse de que ahí hay presos es tener garantías de que no habrá muertos. Porque en ese penal y en casi todos los del país están los índices más altos de homicidios en relación con la población. Entre 2006 y 2012, catorce presos de esa cárcel de Florencio Varela murieron en situaciones que la Comisión Provincial por la Memoria considera traumáticas: homicidios, peleas y suicidios dudosos. De 2012 a la actualidad, no hay registros oficiales. Escobar, detrás de un mostrador semicircular y en la oficina que tiene fuera del muro que cerca la cárcel, se ataja: “Hace un año que estoy en el penal y hemos tenido diversas situaciones de conflicto, más graves o menos, pero no tenemos fallecidos”. En el pabellón 4 llevan un récord más ejemplar que arranca con la creación de la editorial: cinco años sin muertes en situaciones violentas ni peleas con consecuencias graves. Escobar levanta esa bandera, la quiere para él, que no eligió la carrera por vocación pero le dio “prestigio” y la “satisfacción de llegar a director”: “Fue una apuesta. ¿Sabés lo que te lleva decirle a un interno que va a empezar a leer y a escribir poesía?”.
Alberto Sarlo, con el mate en la mano, en medio de un debate sobre filosofía en el pabellón 4 de Florencio Varela.
En momentos complicados me sirve de mucho tomar como ejemplo mi pasado para recordar lo que era y rápidamente estrellarlo contra el piso como una vieja estatua. En “Abriendo caminos”, el poema filosófico que publicó en 2012, Mena dice bastante de la impronta que le da a “su” pabellón. Es suyo en el sentido práctico. Antes de trasladar un preso a ese pabellón, Escobar habla con él. La condición de Mena es una: que quiera sumarse a la editorial cartonera Cuenteros, Verseros y Poetas que funciona dentro del pabellón desde 2010. Sumarse es leer, escribir, ir a las clases de filosofía y ayudar a hacer las tapas de los libros que después envían a villas, escuelas y otras cárceles. Sumarse es no “bardear”, no andar con facas, no “caranchear” ni robar, no tener de “gato” a ningún compañero. Sumarse es estar “careta”, con la menor cantidad de droga en la sangre. En otro pabellón, a Mena lo llamarían “limpieza”, el interno que más se la “aguanta” y decide sobre la vida y las pertenencias de los demás. En el pabellón 4, en celdas igual de oscuras, sucias, superpobladas y vigiladas por los mismos agentes que a veces alientan los conflictos, lo llaman coordinador. “A veces cazo talentos, pibes que tienen algo innato con la lectura. Y los pido para que vengan. Les digo: «Yo sé que vos mataste, que estuviste refugiado en el pabellón de evangelistas, pero acá somos personas, somos escritores»”. Una vez adentro, la impronta de Mena entra por repetición y a los gritos. “Voy celda por celda. ¿Ya escribiste? ¡Escribí! ¿Quién quiere leer lo que escribió? Vamos, todos a ver un capítulo de Otra trama, y ponemos un capítulo de Osvaldo Quiroga, el de la Televisión Pública. Si están en otra cosa les cortó el mambo. Y a los que no les entra con insistencia, a la bolsa. «Escribir es de puto. Soy chorro, peleo con faca y vos sos un gil», me dijo alguno. Entonces pienso ahora este flaco se picó conmigo. «Bueno, vení», le digo. «A ver, peleá». Y lo pongo frente a la bolsa. Porque para descargar energía tenemos una bolsa de boxeo. Izquierda, derecha, cross, uppercut. Y ya no es un salvaje, es una persona que aprende. Es un boxeador”.
Mena fue un salvaje. Eso lo reconoce él. De sus tiempos de salvaje tiene testimonios a montones. Su cuerpo es una enciclopedia ilustrada. Varios puntos en la panza testifican un tiroteo con la policía. Tiene un parche en un ojo: un escopetazo que le dio un penitenciario durante la represión de una pelea en Olmos. Un puntazo en la espalda no lo deja caminar bien. Mena está condenado a siete años y ocho meses de prisión por robo agravado. El 3 de septiembre de 2016 vence su condena. “Me hago cargo del pasado. Está conmigo, pero no me condiciona, no me justifica para poder cambiar”.
Antes de saludar a Sarlo, dos pibes de unos 20 años le sacan de las manos dos bolsas con cuatro docenas de facturas. A las dos de la tarde todavía no comieron. No tuvieron tiempo de cocinar. Efectivos del servicio penitenciario les habían hecho un par de advertencias por nuestra visita: “Viene una revista de derecha. Ojo con lo que dicen y limpien el pabellón”. Más o menos les dijeron eso. Más o menos cumplieron. Sarlo asegura que las celdas y el pabellón tienen mejor aspecto, aunque se impone el olor a pis y las cucarachas disparan hacia todos lados cuando se descorren las sábanas que tapan las puertas de cada celda. Al conversar, todos se cuidan. Porque así como el Estado está ausente en el pabellón, en segundos se puede hacer presente. De dieciocho guardiacárceles se puede pasar al doble. Y, cuando entran, lo hacen con escopetas y a los gritos. O a los tiros. Pero desde que se creó la editorial en el pabellón 4, la guardia armada no volvió a entrar. Varios presos aseguran que los golpean y que a veces reciben castigos sin razón, pero siempre fuera del pabellón, en el patio, en la cancha de fútbol. Creen que los tientan a rebelarse. Si mantienen la armonía, si no hay “bardo”, estudian y escriben; nadie se animará a desarmar el grupo y podrán conservar lo que el servicio penitenciario entiende como privilegios: una biblioteca, tres computadoras, clases en el pabellón y, principalmente, una convivencia civilizada. Todo eso junto es tener la libertad más cerca. El miedo entre ellos es que “rompan” el pabellón: que se promueva una pelea, disuelvan el grupo y trasladen a los presos. Eso podría haber sucedido si Mena vengaba los cuchillazos que le dieron en diciembre, un episodio que se cerró con el traslado del agresor a otro penal. “Soy Miranda Mena. No soy Pedro ni Juan. Poné mi nombre. Tengo que decir todo. Siento la libertad de hacerlo y estamos en democracia. Lo peor de acá es que hay mucha gente del servicio que es mala, que aliena al preso para que sea más hijo de puta, para que esto sea un negocio”. Mena dice eso y también dice que se hace responsable de todo lo que hizo en su pasado, que no quiere ser “Pangloss y justificar lo injustificable” -citando al personaje de Voltaire-, que por eso está preso. También pide resaltar que hay penitenciarios que lo ayudaron. Varios presos piden reservar sus nombres y se animan a explicar mejor lo que denuncian varias organizaciones de derechos humanos. En las cárceles hay negociados. Las pastillas, como Rivotril o Alplax, se compran y salen del área de sanidad de los penales. Por un pabellón menos violento se paga. Por la comida también se paga, porque de las bandejas del tamaño de una mesa que deja el servicio penitenciario casi nadie come. A veces, las milanesas son de grasa y hay cigarrillos entre los fideos apelmazados. La bandeja tiene olor a guiso para perros. A los presos, que viven en condiciones inhumanas y con hambre, les da asco esa comida. Pero el pabellón 4 es una excepción. No es que nadie se drogue, consuma pastillas o pase hambre. Pero existe una convivencia que los lleva a compartir la comida que les traen sus familiares y nadie necesita pagar para estar vivo. Sobre la connivencia que puede existir entre efectivos y presos, Escobar, el director del penal, no lo niega. Lo razona desde una mirada generalista: “Buenas y malas personas existen en todas las áreas laborales. Nosotros también tenemos problemas con esas cuestiones. Lamentablemente, hay personas que portan el uniforme y eligen el camino más fácil”.
“¿Qué harías vos si mataran a tu hija y violaran a tu mujer?”.
Eso pregunta uno de los alumnos que tiene Sarlo. Acaban de ver un capítulo de Filosofía aquí y ahora, el programa de canal Encuentro, en el que José Pablo Feinmann concluye que la filosofía requiere coraje. El debate entre presos y Sarlo se abre con esa pregunta dañina. Unos veinte hombres esperan sentados la reacción de Sarlo. Esperan la respuesta con más atención que de costumbre. Lo hacen cada vez que lo apuran, cuando lo incomodan, cuando piensan que están acorralando a la única persona que está en libertad, que no es del servicio penitenciario y entra al pabellón. Lo hace todos los miércoles, dos o tres horas, para hablar de literatura, filosofía y escritura, y también para confrontarlos y desanudar algo de la cultura tumbera que permanece en sus pensamientos.
-¿Yo qué haría? La reacción innata de defensa es una pulsión de vida que viene con el ser humano. Ante el ataque de un león, de un gliptodonte, el ser humano está preparado fisiológicamente para resistirlo. Entonces, ¿qué haría Sarlo? Lo que todo ser humano está preparado para hacer: defenderse.
Sarlo hace una pausa. Los deja pensar. Después sermonea en la cara a veinte tipos a los que la sociedad les teme y el Estado arroja a celdas que en verano superan los cincuenta grados y en los días crudos del invierno nunca dejan de estar con temperaturas bajo cero. Les grita:
-Pero es una pulsión humana. Y si dejamos que el derecho se ejerza por la pulsión humana, los primeros que mueren son ustedes. Ojo por ojo, diente por diente. Vos mataste, vos estás muerto; vos robaste, te robo todo.
-Sería mano dura para todos -apunta Mena, desorientado, intentando argumentar en favor de Sarlo.
-Le estás haciendo el juego a la derecha. Y no es lo que opino yo -asegura Sarlo-. Está escrito. Es un falso debate. Por eso se formó la escuela de Derecho. El Estado interviene. Estoy hablando de una política de Estado que dice que cuando maten a mi hija protejan al victimario de mí, porque mi pulsión fisiológica me va a obligar a la defensa y en la defensa puede ocurrir cualquier desastre. Por eso hay Estado de Derecho, Constitución y leyes.
Por unos segundos el pabellón queda en silencio. Hasta una nueva pregunta.
-Me sigue quedando una idea inconclusa. Feinmann dice que la filosofía requiere coraje. ¿Coraje para qué? -pregunta un preso veinteañero que apunta ideas en un anotador del tamaño de la palma de su mano.
-Para salir de la caverna de Platón y enfrentarte a la realidad. La realidad dice dos cosas. Dice: vos sos tumbero, estás acá, resolvé las cosas como tumbero. Si no resolvés como tumbero, sos un cagón, sos un cagón de mierda. Y vos decís: no, tengo coraje y voy a resolver mis problemas con las herramientas que yo quiera.
Mena vuelve a intervenir. Siempre busca “bajar” a los códigos del pabellón los conceptos de Sarlo. Asegura que Sarlo “explica las cosas y habla con unos términos estructurados y burgueses”. En cambio, él es “del barro”:
-Coraje tengo que tener mañana, que me voy a proponer no estar en pedo, drogado, empastillado. Ahora depende de mí.
A veces llora. O se le llenan los ojos de lágrimas. Sarlo aguanta las lágrimas como aguantó aprietes violentos. De gente que prefiere que nada cambie, que está convencida de que lo que se hace en las cárceles es lo único que se puede hacer. Una banalidad del mal. Porque de la cárcel difícilmente se pueda salir mejor que como se entró. En el servicio penitenciario hay una idea que sobrevuela como una verdad absoluta: para hacer algo distinto de lo que existe en las cárceles se necesita mucho más dinero. Pero Sarlo invierte, sobre todo, tiempo. También entregó libros que ya leyó y tres computadoras viejas que también logró meter en el pabellón y les sirven a los presos para pasar los manuscritos a un archivo de Word. Y resmas de papel, muchas resmas, suficientes como para imprimir 2.000 ejemplares de dos antologías de cuentos infantiles, un compilado de textos filosóficos y Desde adentro, una recopilación de las miserias que varios presos vivieron en la cárcel. La mayoría de las veces que los ojos se le llenan de lágrimas es porque ve pequeños resultados después de tanto esfuerzo. Cuando ve que Mena viste las paredes del pabellón con imágenes del Che, Fidel Castro y Jesús hechas de tierra mojada. Cuando al entrar al pabellón escucha que en una celda alguien puso una pieza de Chopin. Cuando un preso se las ingenia para subir a YouTube un video de hip hop grabado en el pabellón. Cuando la vida en prisión se vuelve humana. Cuando es consciente del presente que tienen tres ex presos en libertad con los que está en contacto e hizo la presentación del libro Desde adentro en la última Feria del Libro. “Enterarme de que los hijos de Occhiuzzo tienen a su papá de ídolo es…”. No puede terminar la frase. De nuevo las lágrimas.
Cuando estuvo preso, Occhiuzzo tuvo un diez en conducta. Y salió un año y tres meses antes de cumplir la condena. “Me ilustré y tuve un impacto brillante en mi vida. Encontré respuestas”.
“Leé el del perro, pa”. Eso le pide Marina, de 7 años, a Marcelo Occhiuzzo. Los domingos, Occhiuzzo se levanta tarde. A veces porque ese día no tiene que trabajar. A veces porque se quedan a dormir Marina y Ali, su otro hijo, de 14 años, y leen hasta tarde cuentos de Horacio Quiroga. Este domingo, Occhiuzzo se levantó temprano y fue a comprar café para ofrecer como opción al mate. Nunca le hicieron una entrevista. Tampoco salió en los medios cuando asaltó una lancha de un agente de Prefectura. La primera vez que un periodista lo visita es para entender sus cuentos y cuánto le sirvió la lectura para sobrevivir a la cárcel y llegar “entero” a los 45 años. Por eso Marina le pide que lea “Perro corazón”, uno de los 33 textos que se pueden descargar de la web de la editorial del pabellón 4, donde estuvo casi cuatro años, hasta el 14 de febrero del año pasado. Apenas salió, se compró una cortadora de césped, un machete y un carrito para cargar las herramientas que necesita para trabajar de parquista en Tigre. Ahí vive. Su madre, que cada quince días se subía a un colectivo rumbo a Florencio Varela con veinte kilos de comida, le consiguió un cuarto con una cocina y un baño. Occhiuzzo dice que está vivo porque en el pabellón 4 nadie lo obligó a pelear. “No podía pelear. Estaba muy mal de la columna. Tengo una hernia de disco. Si se me caía la faca no la hubiese podido levantar. El único lugar seguro para mí era ese”. Por conveniencia, como él mismo lo reconoce, Occhiuzzo consiguió que Mena lo pidiera para su pabellón. Una vez adentro, leyó como el más aplicado, escribió casi todas las noches y llegó a corrector de la editorial, un puesto que honra en libertad al corregir los nueve relatos que conforman el libro Desde adentro. Cuando estuvo preso, Occhiuzzo tuvo un diez en conducta. Y salió un año y tres meses antes de cumplir la condena de casi seis años. “Me ilustré y tuve un impacto brillante en mi vida. Encontré respuestas”. Se disculpa con su hija porque no va a leer el cuento del perro y dice: “Escuchá esta”. Y se acomoda en una silla para leer los dos últimos párrafos de su poesía “Enorme roble otoñal”: Por mis venas transmisoras corre libre ahora / sabia verdadera y nueva, / que alimento enciclopédico y luminoso es. / Y que como agua pura de vertiente, / hace que brote renaciente y vigorosa, la raíz de mi existir. / Causa admiración tardía hoy, / que en una tumba olvidada por alguien, / bañado de luz, un enorme roble otoñal, / emergiera entre las tierras de los siglos oscuros, / que perpetuos y eternos, yacen allí. Cuando termina, Occhiuzzo está parado.
Autor Leonardo SaiCategorías Sistema PenalPublicado el julio 24, 2015Deja un comentario	LA PENA MÁXIMA EN EL DERECHO PENAL JUVENIL	Esta investigación académica buscó determinar la pena máxima que se le puede aplicar a una persona de 16 o 17 años de edad condenada por un delito en la República Argentina. Ello como consecuencia de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que condenó a este país por aplicar prisión o reclusión perpetua.
Se estudió la relación entre la pena que establece el artículo 4 del Decreto-Ley 22278, y los principios de culpabilidad, proporcionalidad, y prisión como último recurso y por el plazo más breve que proceda de la Convención de los Derechos del Niño.
La metodología utilizada incluye un exhaustivo relevamiento bibliográfico de la legislación, doctrina y jurisprudencia, tanto nacional como internacional, vigente y no vigente. Se realizó trabajo de campo mediante el sistema de entrevista semi-estructurada a diferentes magistrados del poder judicial. El principal método de demostración utilizado ha sido el control de constitucionalidad y convencionalidad.
Se concluyó que la reducción a la tentativa resulta insuficiente para cumplir los estándares internacionales del derecho penal juvenil. Asimismo, se determinó que la pena máxima no debe superar una oscilación entre los 7 y 8 años de privación de la libertad.
Ver: doctrina41492
FUENTE: Nicolás Llamas, Asociación Pensamiento Penal
Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el julio 12, 2015Deja un comentario	ÉLITE EMPRESARIAL, RESTRICCIÓN EXTERNA Y CRISIS DEL “MODELO”	Originalmente publicado en Panamá:
En una entrevista reciente la ministra de Industria, Deborah Giorgi, criticaba a las empresas automotrices por aumentar los precios desmedidamente e intentar girar al exterior un monto de divisas totalmente exagerado, en un momento en que la escasez de dólares es el principal problema económico del país. Cuando la funcionaria señalaba la necesidad de que el Estado tomara medidas para acabar con la posición dominante de algunos oligopolios, el periodista la interrumpió: “¿Pero la Argentina no está pagando el proceso de concentración y extranjerización de la economía, que tampoco se frenó en los últimos años? Totalmente, totalmente –contestó Giorgi–, el otro día un colega tuyo me preguntó por qué estas medidas no se habían tomado antes. Primero, porque hacemos, y el hacer implica que uno vaya descubriendo aspectos en la medida en que las acciones se van sucediendo. ¿Quién iba a pensar en el autoabastecimiento energético en…
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Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el julio 12, 2015Deja un comentario	Los femicidios en territorio porteño	Originalmente publicado en Lo que Quedó en el tintero:
MAS DE DIEZ MUJERES AL AÑO MUERTAS POR SER MUJERES
En el término de cuatro años, entre 2010 y 2013 inclusive, se produjeron 89 crímenes de mujeres en la Ciudad de Buenos Aires, de los cuales más de la mitad (45) tuvo como motivo la violencia de género. La cifra, tremenda en sí misma y sorprendente por desconocida –aunque su persistencia esté a la vista de todos–, surge del estudio de Homicidios Dolosos para esos años realizado por el Instituto de Investigación creado por Raúl Zaffaroni, trasladado de la Corte Suprema en marzo pasado al Consejo de la Magistratura. El estudio sistematiza los datos como violencia intrafamiliar, dentro de los que mayoritariamente se trata
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Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el julio 7, 2015Deja un comentario	‘We’ve made hope return to Europe’ – in conversation with Paul Mason on Ch4	Originalmente publicado en Yanis Varoufakis:
Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el julio 6, 2015Deja un comentario	Our NO is a majestic, big YES to a democratic, rational Europe!	Originalmente publicado en Yanis Varoufakis:
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Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el julio 6, 2015Deja un comentario	Curso Filosofía de la liberación 17 27/05/15. Dr. Enrique Dussel	Transmitido en vivo el 27/05/2015
Tema: El Mesianismo
Curso Temas Selectos de Ética. Filosofía de la Liberación
Colegio de Filosofía, Secretaría Académica, Facultad de Filosofía y Letras
Programa desglosado en 16 sesiones
§ 1. Geopolítica y filosofía
DE LA FENOMENOLOGÍA A LA META-FÍSICA
§ 2. Proximidad
§ 3. Totalidad
§ 4. Mediaciones
§ 5. Exterioridad
§ 6. Alienación
§ 7. Liberación
DE LA POLÍTICA AL ANTIFETICHISMO
§ 8. Política
§ 9. Erótica
§10. Pedagógica
§11. Fetichismo
DE LA FISIS A LA ECONÓMICA
§12. Fisis y ecología
§13. Semiótica y poiética
§14. Económica
DE LA EPISTEME A LA FILOSOFÍA DE LA LIBERACIÓN
§15. Episteme, filosofía y descolonización
§16. Filosofía de la Liberación
El profesor comentará su obra Filosofía de la Liberación, Breviarios, FCE, México, 8va. edición, 2014. Su lectura es obligatoria.
Otra bibliografía se irá sugiriendo en el transcurso de las exposiciones, encontrándose las obras del profesor en http://www.enriquedussel.com.
Transmisión y registro en video:
Antonio Balderas Córdova
Departamento de Sistemas y Salas de Cómputo
Repositorio de la Facultad de Filosofía y Letras. UNAM.
Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el julio 5, 2015Deja un comentario	“Gobiernos obreros” y táctica leninista en 1917	Originalmente publicado en Rolando Astarita [Blog]:
“En abril-setiembre de 1917, los bolcheviques exigían que los socialistas revolucionarios y los mencheviques rompieran su ligazón con la burguesía liberal y tomaran el poder en sus propias manos…
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Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el julio 5, 2015Deja un comentario	“Déjese de teorías y agarre la pala”	Originalmente publicado en Rolando Astarita [Blog]:
Mi crítica al socialismo burgués –que es extensiva al socialismo pequeño burgués- ha provocado algunas reacciones fuertes. Era esperable. Algunas objeciones las he respondido, y otras las trataré más adelante. Ahora quiero detenerme en lo que escribió un crítico en “Comentarios”, porque es muy común en el reformismo. Mi crítico escribió que, en tanto “unos luchan con los medios a su alcance”, “la izquierda doctrinaria siempre hace lo mismo, critica y/o explica lo que hay que hacer”. Y para ilustrar lo que quería significar, agregó una anécdota que está lejos de ser inocente: recordó que el Che Guevara mandó a un trotskista argentino que daba consejos, a “aprender a manejar la pala”. En una palabra, hay que apoyar lo que hace Syriza en Grecia –mi crítico propone, además, una curiosa campaña mundial de firmas a ser enviadas al Secretariado de la ONU- y dejar las “doctrinas” de lado. Y…
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Autor Leonardo SaiCategorías BSASPublicado el julio 1, 2015Deja un comentario	Ir a las entradas
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 artículo 8
 Resolución 
 artículo 4