Source: https://es.wikiversity.org/wiki/Derecho_de_obligaciones_en_Guatemala
Timestamp: 2020-07-08 06:09:33+00:00

Document:
2.	Cuasicontratos
3.	Actos ilícitos (cuasidelitos y responsabilidad civil por delitos)
4.	Sentencias
5.	Ley
•	Bejarano Sanchez, Manuel, Obligaciones Civiles, Oxford, Sexta Edicion, Mexico 2010.
•	Brañas, Alfonso. Manual de Derecho Civil, Editorial Fenix, Octava Edición, Guatemala, 2009.
•	Contreras, Rubén A., Obligaciones y Negocios Jurídicos Civiles parte general, 1era reimpresión de la 1era edición, Instituto de Investigaciones Jurídicas URL, Guatemala, 2007.
•	Hinestrosa, Fernando, Tratado de las Obligaciones, segunda edición, tomo I, Universidad Externado de Colombia, Colombia, 2003
Ya proporcionados todos los elementos teóricos en el informe preliminar es necesario aplicar estos mismos al problema en estudio para una mejor comprensión. En este problema pueden identificarse varios tipos de obligaciones que corresponden a varias acciones que realizan los personajes del problema. La primera de ellas es la obligación divisible que consiste en una prestación que puede ser cumplida en forma parcial debido a varias razones. La primera de ellas es por su naturaleza, tal es el caso de la entrega de un pago, que por su naturaleza puede dividirse en varias partes. La prestación puede dividirse también debido a lo establecido en ley. A este respecto se puede hacer referencia al artículo 1376 del Código Civil en donde se establece en qué casos una obligación es indivisible, es decir, la misma ley regula este respecto. Dentro del problema se puede identificar claramente una obligación divisible con respecto al pago correspondiente a la venta del vehículo consistente en $60,000.00 el cual se realizaría en tres pagos. El objeto de la obligación es en este caso susceptible de cumplirse parcialmente, tal como lo establece el artículo 1373 del Código Civil, el pago se puede hacer por partes y las partes así lo acordaron. Posteriormente encontramos dentro del caso la situación que surge al momento de que no se realizan los pagos de acuerdo a como se había convenido. Dentro del problema no se menciona que tipo de mancomunidad las partes acordaron y de acuerdo con el artículo 1353 del Código Civil, la solidaridad no se presume dentro de esta obligación, por lo cual el acreedor, Martín, no puede exigirle exclusivamente al hermano mayor de los Rodríguez por el cumplimiento del pago, debido a que no existe un pacto expreso en el cual se establezca que es una mancomunidad solidaria. Por lo tanto en base al artículo 1348 que establece: “por la simple mancomunidad no queda obligado cada uno de los deudores a cumplir íntegramente la obligación… el crédito o la deuda se consideran divididos en tantas partes como acreedores o deudores haya, y cada parte constituye una deuda o un crédito separados”. , no se le puede exigir al hermano mayor el cumplimiento total de la obligación y Martín únicamente puede exigirle a los deudores el cumplimiento de su parte por separado. A este respecto es importante mencionar que Martín no está obligado a recibir por partes el pago, según lo establecido en el artículo 1374, sin embargo si existe convenio para que esto ocurra ya que al aceptar el dinero por partes está haciendo una manifestación de su voluntad. Del lado de Martín existe también la entrega del carro que debe entenderse que lo dará por entero y no por partes. El comprador, en este caso los hermanos Rodríguez no están obligados a recibir la cosa por partes y para este respecto deben aplicarse de una manera integral los artículos 1817 con el 1374. Los hermanos no están obligados recibir las llantas por separado: “el comprador que contratare en conjunto una determinada cantidad e cosas o efectos, no está obligado a recibir una parte bajo promesa de que se le entregará posteriormente lo restante”. En el momento en que los hermanos aceptaron el automóvil con las llantas viejas existe un convenio por el cual no se oponen a recibirlo de esa manera. Por lo cual estos dos artículos deben usarse ambos integrados para poder argumentar el hecho de que los hermanos de forma implícita aceptaron la forma en que el objeto debía ser entregado. Dentro del problema también se pueden identificar otro tipo de obligaciones y en cuanto a este respecto puede llegar a volverse confusión sobre qué tipo de obligación corresponde. Esto es acerca de las obligaciones facultativas y alternativas. Una obligación facultativa es aquella que le da al deudor la facultad de substituirla por otra expresamente establecida. Una obligación alternativa por otra parte es aquella que tiene por objeto más de una prestación y queda a elección del deudor cual de ellas cumplir. Estas obligaciones se diferencian ya que la facultativa exime al deudor de responsabilidad en caso se de pérdida o imposibilidad, cosa que no ocurre en la alternativa en la que si el deudor no puede cumplir una de las obligaciones entonces queda obligado de las demás restantes. Dentro del problema podemos encontrar por lo tanto una obligación facultativa, que corresponde a la entrega de las llantas en la cual los hermanos eligieron en cierta marca de llantas y por lo tanto Martín debe cumplir con la entrega de un tipo de prestación, bajo la cual quedará eximido de la otra al cumplirla. El fundamento legal para esta deducción es el artículo 1335: “la elección corresponde al deudor, a menos que expresamente se concediere al acreedor”, refiriéndose a las obligaciones alternativas, en cuyo caso podemos observar que la elección queda en manos del acreedor, es decir, los hermanos Rodríguez. También podemos considerar el artículo 1346 que establece que en caso de duda se tendrá por facultativa la obligación. Dentro del estudio de las obligaciones también se encuentran las obligaciones a plazo y condicionales. La obligación a plazo es aquella que tiene incluido cierto término del cual depende el cumplimiento de la obligación. Este plazo se da cuando se exige que el hecho se a futuro y cierto, es decir el hecho determinante del plazo tiene que ocurrir. En esta obligación las partes deciden el momento o la fecha en la cual la obligación deja o empieza a surtir efecto. Una obligación condicional se refiere, por otro lado a un hecho futuro e incierto, es decir, no se tiene conocimiento de si el hecho se producirá o no y bajo el cual depende de si se adquiere o se extingue una obligación. Por supuesto esta obligación debe ser posible y lícita de cumplir. Como podemos analizar en el problema en cuestión, existe dentro de éste una obligación a plazo, ya que se establece una fecha determinada bajo la cual se deben hacer los pagos para la cancelación de los $60,000.00, fecha que se sabe será un hecho futuro y se tiene la certeza de que ocurrirá. El plazo dentro de este problema es de un pago que se realizaría uno cada dos meses. El plazo está regulado en el artículo 1279 del Código Civil donde establece: “El plazo solamente fija el día o fecha de la ejecución o extinción del acto o negocio jurídico”. Dentro del problema no se encuentran obligaciones condicionales, pero estas se encuentran reguladas a partir del artículo 1272 del Código Civil. Con respecto a los logos que Martín encontró y que no le dio a los hermanos Rodríguez, aplicaría también el mismo artículo mencionado anteriormente, el 1374 del Código Civil, ya que siendo Martín el obligado a entregar en su totalidad el carro completo no puede obligar a los hermanos a recibirlo por separado, sin embargo, existe una manifestación de voluntad de los hermanos que estuvieron de acuerdo en adquirir el vehículo a pesar de que no tenía los logos y por lo tanto hay un convenio que permite a Martín haber entregado los logos de la forma en que lo hizo. Resolución de Problemas Jurídicos: -	¿Puede el hermano mayor cobrarle al hermano menor el pago que hizo en lugar de él? Si puede ya que tiene un derecho de repetición según lo que establece el Código Civil en el artículo 1382.: “ El que pague por cuenta de otro puede repetir lo que pagó, a no ser que lo hubiere hecho contra la voluntad expresa del deudor”. -	¿Puede exigirle Martín el pago al hermano mayor? Solo podría exigírselo si fuese una mancomunidad solidaria, en donde el acreedor puede exigir a cualquiera de los deudores solidarios el cumplimiento total de la obligación. Sin embargo esta obligación debe ser expresa por convenio de las partes y en el problema no se puede presumir que existe una solidaria, por lo cual se toma como una simple en donde el acreedor no tiene derecho de exigirle a cualquiera de los deudores sino que cada parte constituye una deuda o un crédito separado. -	¿Tiene más derechos sobre el carro el hermano mayor por el hecho de haber pagado más que los demás? A pesar de que el hermano mayor pagó la cuota del hermano menor, si Martín al entregar el automóvil escribió el mismo a nombre de los tres se trata entonces de una copropiedad, y de acuerdo con el artículo 486 del Código Civil, “las cuotas de los copartícipes se presumen iguales”. En este caso lo recomendable es hacer las diligencias necesarias, ya sea cobrarle al hermano a través de medios legales o poner a nombre el vehículo únicamente a nombre de los dos primeros hermanos. -	¿Qué es más importante, quién paga o que se pague? Dependiendo del tipo de obligación y del lado de la relación en que se esté, si es acreedor o deudor. Si es una mancomunidad simple es más importante quien paga y si es una mancomunidad solidaria lo importante es que se pague, sin importar quien lo haga. Si se está del lado del acreedor lo más importante es se pague mientras que si se está del lado del deudor importa más quien pague. -	¿Puede el pago de una cuota dividirse en fechas diferentes a las ya pactadas en el contrato? Según el artículo 1825, la obligación principal del comprador es pagar el precio en el día, lugar y forma estipulados en el contrato. Por lo cual no puede dividirse el pago en la forma en que se hizo y por lo tanto podrán exigírsele intereses si en caso se incurriera en alguno de los supuestos contendidos en el artículo 1826 del Código Civil. -	¿En qué responsabilidad incurre Martín si no entrega los logos y llantas? No incurre en ninguna responsabilidad ya que como se establece en el artículo 1374, hay convenio por parte de los hermanos de aceptar el automóvil en las condiciones en las que están, y por lo tanto no hay responsabilidad ya que no forma parte de la obligación acordada inicialmente y los hermanos no manifestaron su oposición a la entrega del vehículo en esas condiciones. -	¿Es el hermano menor dueño del carro también? Si es dueño si a momento de realizarse la compraventa se inscribió el vehículo a nombre de los tres, lo único que puede hacer el hermano mayor es exigirle al menor el cumplimiento de la obligación es decir de la parte del pago que le corresponde. -	¿Constituye la entrega de las llantas una obligación accesoria o principal? Constituye una obligación principal debido a que esta fue establecida desde el principio y no surgió a partir de otra principal, es decir, las llantas constituyen parte de la obligación principal que es la entrega del automóvil, lo único es que esta obligación fue dividida para lo cual aplica el artículo 1817 y el 1374, hubo convenio por parte de los hermanos y por lo tanto se dividió la obligación y no constituye una accesoria. Bibliografía -	Bejarano Sánchez, Manuel. Obligaciones Civiles. Tercera edición. Editorial Harla, S.A. de C.V. Impreso en México. -	Brañas, A., Manual de derecho civil, Primera edición, Guatemala, 1998. -	VÁSQUEZ ORTIZ, C. Derecho Civil III, Obligaciones I, SE. -	Código Civil de Guatemala, decreto 106.
Bibliografía •	BEJARANO, Manuel, Obligaciones Civiles¸ Editorial Oxford, 6ta edición, México, 2010, Pag Pag. •	ESPÍN, Diego, Manuel de derecho Civil, Volumen 3, Editorial Revista de Derecho Privado, 4ta edición, Madrid, 1975 •	PEÑA, Federico, Tratado de Derecho Civil español, Tomo 4, Volumen 2, Editorial Revista de Derecho Privado, 2da edición, Madrid, 1973 •	OSORIO, Manuel, Diccionario de ciencias jurídicas, políticas y sociales, Editorial Heliasta, 30 Edición, Argentina, 2004
Que Roberto quiera y piense, elemento interno, yo lo voy a comprar, pero solo pensarlo, no hace que sea una declaración de voluntad. Roberto que en su interior piense que quiere el Panasonic, pero le parece el Sony más elegante, pero es mejor el Panasonic, pensar no la hace ser una declaración de voluntad, porque si solo tiene el elemento interno no hace que se vuelva una declaración de voluntad que tenga efectos jurídicos, ya que se requiere del elemento externo para que pueda ser una declaración de voluntad. Por eso cuando, al final le dice al vendedor que va a comprar el Sony, en este momento, se exteriorizo su elemento interno, por lo tanto, si es una declaración de voluntad. Cuando Roberto dice empácame este, el está manifestando su voluntad, declarándosela oralmente su declaración de voluntad, el receptor, es el vendedor, que es el dueño de la tienda. Por lo tanto, lo que oyó Ana en la tienda si fue una declaración de voluntad. Porque aunque haya sido por medio de palabras comunes, si es una verdadera declaración de voluntad y sí tiene efectos jurídicos. Pero es una verdadera declaración de voluntad la segunda vez cuando ya escucha el vendedor porque se perfecciona la declaración de voluntad con la recepción, es decir, después cuando que el vendedor dice ahh perdón, no lo oí, bueno entonces se lo llevo a la caja. Pero antes como no lo había oído, Roberto hizo su declaración de voluntad oralmente es hasta que el vendedor oye la declaración de voluntad, porque el vendedor solamente le puso atención al final después de hablar por teléfono y cuando le dijo la primera vez que compraba no lo oyó, por lo tanto, ahí no se lo debió de haber dado, se lo debe de dar cuando el vendedor al final si escucho, la recibió, la declaración de voluntad de Roberto. Bibliografía: •	Decreto Ley Número 106, Código Civil con Exposición de Motivos. •	http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:1NGcn4rPiu8J:www.monografias.com/trabajos13/temader/temader.shtml+elemento+interno%2Bdeclaracion+de+voluntad&cd=1&hl=es-419&ct=clnk&gl=gt&source=www.google.com.gt •	http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:9Fi-IE2Ll4YJ:www.mailxmail.com/curso-derecho-conceptos-sobre-negocio-juridico-hecho-acto-juridico/negocio-juridico-declaracion-voluntad-capacidadsujeto+elementos+del+acto+juridico%2Bdeclaracion+de+voluntad&cd=7&hl=es-419&ct=clnk&gl=gt&source=www.google.com.gt •	http://todosmisapuntes.com/introduccion-al-derecho/introduccion-al-derecho-2%c2%b0-parcial/#ixzz1FzOB9m7L •	http://www.prociuk.com/Derecho%20Civil%20-%20Contratos%201.pdf •	http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:LnRcmTbSP0YJ:https://www.ucursos.cl/derecho/2008/1/D122A0311/1/material_alumnos/previsualizar%3Fid_material%3D10705+elemento+interno%2Bdeclaracion+de+voluntad&cd=13&hl=es-419&ct=clnk&gl=gt&source=www.google.com.gt •	http://books.google.com.gt/books?id=KlMBNFTxetoC&pg=PA200&lpg=PA200&dq=elemento+interno%2Bdeclaracion+de+voluntad&source=bl&ots=MTK6GA3t0n&sig=TFrUb0ImhmAGwhzK8Rc5UOseN3o&hl=es-419&ei=9P90TezGFtGbtweuy4SGDw&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=2&ved=0CBsQ6AEwATgK#v=onepage&q&f=false
En esta oportunidad Sofía se encuentra en su casa con una carta de la asociación Ayúdame a Construir haciéndole ver las necesidades de dicha organización y le pide una contribución consistente en cien quetzales. Sin embargo en la carta que recibe, resalta a la vista que en caso de no responder a la misiva, la organización asumiría que ella aportaría los cien quetzales de la contribución. Ella sin más, rompe la carta y la tira a la basura. En este momento nos preguntamos, ¿puede el silencio tomarse como una manifestación de voluntad? ¿Debemos siempre responder a los pedidos? Para responder a estas preguntas, lo primero que debemos hacer es ver nuestra ley, y en el Código Civil, el artículo 1253 dice «El silencio no se considerará como manifestación tácita de voluntad sino en los casos en que existe, para la parte a quien afecta, la obligación de explicarse» es decir, el silencio solo puede ser tomada como manifestación de voluntad cuando para la otra parte hay una obligación de explicarse; la exposición de motivos nos da un ejemplo de un contrato de mutuo en cuenta corriente, en el cual el acreedor le deposita en la cuenta al deudor, al no haber una objeción del deudor, se toma como aceptado el préstamo. Siempre es de resaltar que en esta ocasión, existe una “relación previa” como bien lo dice la exposición de motivos. El silencio será únicamente manifestación de voluntad cuando existiendo relaciones anteriores entre las partes, el interesado está obligado a contestar. De esta manera, Sofía no está obligada a contestar, mucho menos queda obligada a pagar los cien quetzales de la contribución a la asociación ayúdame a construir. Otro momento en el cual podemos ver el silencio como “declaración de voluntad” en este problema es cuando Ricardo, el arquitecto que contrató Sofía para la renovación de su casa, le envía un correo para informarle que de los 3 tipos de piso que a ella le había interesado, Ricardo eligió el beige. Le da un plazo de 2 días para que responda, si está o no de acuerdo para entonces no hacer la compra. Sofía ve el correo, lo piensa pero olvida responder el correo. Vemos pues que inicialmente estamos ante una declaración de voluntad por silencio; en este caso válida debido a que existía una relación anterior entre Ricardo y Sofía, además esta obligación es alternativa, ya que Sofía elige las 3 opciones de piso para que Ricardo escoja, de todas maneras Ricardo le da una última oportunidad a Sofía para elegir, pero ella, al no responder el correo electrónico, confirma la decisión de Ricardo respecto al piso beige. Importante es la declaración de voluntad electrónica, es decir, Ricardo le manda un correo electrónico a Sofía para informarle de su decisión y darle la oportunidad de oponerse a la compra de ese piso. En la actualidad, las formas clásicas de declaración de voluntad han perdido algo de importancia debido a la nueva era informática que vivimos. La doctrina moderna nos dice que los negocios jurídicos realizados en la red son tan efectivos como los realizados, por ejemplo, en un almacén comercial; con dos diferencias, no hay un soporte de los documentos en papel y la firma (consentimiento) es electrónica. Ahora bien, pasando al consentimiento, en los negocios jurídicos electrónicos se toma al consentimiento como instantáneo y nace cuando las partes, al hallarse en posición de interlocución, como los que tienen proximidad material, llegan a un acuerdo. Es decir, no importando su ubicación geográfica, al haber un encuentro de las voluntades y se registre el acuerdo en la red, como podría ser un correo, o hacer clic en el botón de “PAGAR” en una transacción con una tienda en la red, como podría ser Amazon, se da la integración inmediata del consentimiento y forma un negocio jurídico entre las partes. En Guatemala, la Ley para el reconocimiento de comunicaciones y firmas electrónicas le da validez plena a los negocios jurídicos surgidos de este tipo de comunicaciones, el artículo 16 de esta ley expresa lo siguiente: «Artículo 16. Reconocimiento de las comunicaciones electrónicas por las partes. En las relaciones entre el iniciador y el destinatario de una comunicación electrónica, no se negarán efectos jurídicos, validez o fuerza obligatoria a una manifestación de voluntad u otra declaración por la sola razón de haberse hecho en forma de comunicación electrónica.». De esta forma, podemos afirmar que las comunicaciones electrónicas entre Ricardo y Sofía son válidas y conllevan efectos jurídicos ya que en Guatemala son legales los negocios jurídicos hechos bajo esta modalidad. Siguiendo con el problema, días después de recibido el correo de Ricardo, Sofía va a revisar el piso y Ricardo le pregunta si estaba de acuerdo con el piso, ella dice que sí, pero en realidad no estaba de acuerdo y no le gustaba. Esto nunca lo expresó. Visto lo anterior, podemos concluir que estamos frente a una reserva mental o mentalis restrictio. El romanista Juan Iglesias nos dice «Hay reserva mental cuando el declarante hace una manifestación de voluntad aparentemente seria [es decir] sin responder a la verdadera y callada». La reserva mental se produce cuando el declarante internamente quiere otra cosa de lo que declarar. Para el tratadista Castán Tobeñas, la mentalis restrictio puede proceder con fines malévolos o con un fin bueno . En la reserva mental, lo que hay que tomar en cuenta es la declaración emitida, por consiguiente no se anula el acto, sin embargo si la contraparte conoce de esta reserva, la declaración pasa a ser viciada y el acto anulable. En Guatemala, el único caso de reserva mental es el temor reverencial y está regulado en el artículo 1267, «La amenaza del ejercicio regular de un derecho y el temor reverencial, esto es, el sólo temor de desagradar a las personas a quienes se debe sumisión y respeto, no anularán el acto o negocio.» en este caso, puede haber reserva mental quien acepta, por ejemplo un contrato hecho con otra persona a la cual le tienen mucho respeto o reverencia. Esta condición, como bien lo expone el código, no anula el contrato. Sin embargo, si el reverenciado o temido es el que hace el contrato sabiendo que la contraparte aceptará por el hecho de tenerle miedo, hace anulable el mismo, ya que tendríamos un caso de reserva mental con conocimiento de la otra parte. En nuestro problema, no podemos hablar de una reserva mental perse debido a que dicha reserva se da mucho después de la verdadera contratación, es decir, a Sofía no le gustó el piso que se instaló en su casa pero lo expresó luego de haberlo visto, y no cuando se hizo la declaración de voluntad, por lo que podemos decir que hay una reserva mental parcial, si cabe el termino, en nuestro caso. ¿encontraríamos alguna diferencia si Sofía hubiese manifestado que el piso no le gustaba? Yo creo que no, debido a que Ricardo diligentemente le envió un correo con la anticipación adecuada para que ella pudiera elegir, sin embargo ella tácitamente renunció a ese derecho al no responder al correo electrónico y lo único que ella podría hacer es pedir que se instale otro piso pero el costo lo asumiría ella. Por último, tenemos el problema de Ricardo y Lorena, en donde Ricardo le ofrece “en tono de broma” una remodelación de la casa de Lorena a Q5,000.00 . Ella lo cree cierto y le dice que sí. Luego Ricardo le dice que era una broma y que debían antes ver la casa para hacer un presupuesto; sin embargo Lorena dice que debe mantenerle el precio. En este caso estamos ante una declaración de voluntad en broma o iocandi gratia. Desde Roma se consideró que las declaraciones hechas en broma no producían efecto jurídico alguno, «No obstante, si la persona receptora las creyese en serio, el declarante ha de responder por los daños causados» . En la doctrina se habla de dos formas de iocandi gratia: o	Si la declaración de voluntad, por sus palabras o circunstancia en la cual se hizo, debía considerarse como hecha en broma o sin seriedad, dicha declaración será nula. o	Si la declaración, al contrario, se hizo de tal modo que cualquiera la pudiera considerar como una declaración seria, y la otra parte creyó en dicha manifestación, tiene derecho ésta a pedir indemnización del perjuicio que hubiese sufrido. De esta forma, nuestro problema encajaría en el supuesto 2, en el cual Lorena le estaba proponiendo a Ricardo un negocio serio, el cual consistía en la remodelación de su casa. Pero Ricardo, por jugarle una broma, y conociendo los antecedentes de Lorena de “decir algo y al final cambiar de parecer”, le dice que cobraría cinco mil quetzales por toda la renovación. En este caso, Lorena tiene el derecho de exigir el pago de una indemnización por los daños y perjuicios que hubiese sufrido, amparada en el artículo 1645 que dice «Toda persona que cause daño o perjuicio a otra, sea intencionalmente, sea por descuido o imprudencia, está obligada a repararlo, salvo que demuestre que el daño o perjuicio se produjo por culpa o negligencia inexcusable de la víctima».
Bibliografía •	BEJARANO, Manuel, Obligaciones Civiles¸ Editorial Oxford, 6ta edición, México, 2010. •	CASTÁN, Jose, Derecho Civil Español Común y Foral, Tomo I, Reus S.A. Undécima edición, Madrid, 1971. •	IGLESIAS, Juan, Derecho Romano, Editorial Ariel, 13ra Edición, España, 2001. •	PUIG PEÑA, Federico, Tratado de Derecho Civil, Tomo I, Volumen II, Editorial Revista de Derecho Privado, s.e., Madrid, 1958 •	Ley para el reconocimiento de las comunicaciones y firmas electrónicas, Decreto 47-2008 del Congreso de la República de Guatemala
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References: artículo 1376
 artículo 1373
 artículo 1353
 artículo 1348
 artículo 1374
 artículo 1335
 artículo 1346
 artículo 1279
 artículo 1272
 Resolución 
 artículo 1382
 artículo 486
 artículo 1825
 artículo 1826
 artículo 1374
 artículo 1817
 artículo 1253
 artículo 16
 artículo 1267
 artículo 1645