Source: http://www.imcnet.com.ar/especialidades-lista/unidad-de-obesidad/
Timestamp: 2020-07-14 20:05:51+00:00

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Unidad de Obesidad - Instituto Modelo de Cardiología Privado S.R.L.
Mensaje de Nuestro Staff
Muchas personas no se dan cuenta del profundo efecto que tiene la obesidad mórbida en la mente y cuerpo de las personas. La personas obesas deben hacer frente a graves problemas de salud, y a serios inconvenientes en la esfera social y psicológica que no son reconocidos seriamente por nuestra sociedad. Las dificultas que se presentan todos los días como subir y bajar de un auto o de un transporte público, en la higiene personal o simplemente atarse los cordones hacen que convivir con la obesidad pueda ser una tarea abrumadora, especialmente cuando se padecen las enfermedades asociadas a la obesidad, como la presión arterial alta, el colesterol alto, los problemas cardíacos, la diabetes y sus propias consecuencias, la artritis y los dolores que provoca, la infertilidad, entre otras tantas patologías. Todo esto lleva a que la calidad de vida se vea muy deteriorada y que la expectativa de vida se vea en definitiva acortada.
La obesidad es tan poderosa que usted solo no podrá combatirla. Así como otras enfermedades, la obesidad no debe ser ignorada y necesita de una urgente intervención médica. La obesidad no esta causada por falta de voluntad como habitualmente se piensa, por lo que no es su culpa padecer esta enfermedad. No importa cuantas dietas o tratamientos haya experimentado, las dietas generalmente tienen un leve y corto impacto en la perdida de peso. Las estadísticas muestran que el 95% de las personas van a reganar el peso perdido con los tratamientos convencionales. Por el momento, la única solución que ha demostrado científicamente su eficacia en la perdida de peso y la mejoría o cura de las enfermedades relacionadas es la Cirugía Bariátrica.
A pesar de los riesgos que implica un procedimiento quirúrgico, la cirugía bariátrica puede mejorar mucho su salud y calidad de vida, y este riesgo debe ser contrapuesto al nocivo efecto que provoca la obesidad en su organismo. La cirugía se realiza con procedimientos mini-invasivos, utilizando tecnologías y técnicas de avanzada que permitirán aumentar el confort posoperatorio y acortar drásticamente la convalecencia.
Usted seguramente tendrá muchas inquietudes con respecto a estos tratamientos por lo que le proponemos explorar este sitio web dedicado a proveer la información necesaria para reconocer a la obesidad como un importante problema de salud y para conocer las opciones de tratamiento. Además, una vez que usted tome contacto con nosotros y se indique la realización de una cirugía bariátrica, aquí encontrará el material necesario para complementar su proceso de reeducación pre y posoperatorio.
No deje de consultar con nuestros profesionales del grupo IMC-OBESIDAD, quienes responderán a todas sus preguntas y lo recibirán para comenzar un interesante camino para dar una permanente solución a la obesidad y sus comorbilidades.
Por favor introduzca su altura y peso.
RECUERDA: Es importante introducir su altura en centímetros en lugar de en metros. De esta forma, si mide 1,70 metros, deberá escribir 170 en el cuadro de altura.
Clasificación según el Índice de Masa Corporal (IMC) utilizada en Cirugía de la Obesidad:
Bajo Peso < 19
Obesidad grado I > 30
Grado II - Severa > 35
Grado III – Mórbida > 40
Grado IV - Súper-obesidad > 50
Grado V - Súper-súper obesidad > 60
Indicaciones a la Cirugía Bariátrica
Personas que sufren de obesidad masiva o mórbida (IMC ≥40 kg/m2).
Personas que sufren de obesidad severa (IMC ≥35 kg/m2) asociada a al menos una patología relacionada (comorbilidad) a la obesidad y que es susceptible de mejorar con el tratamiento quirúrgico, como lo son por ej.: diabetes, hipertensión arterial, apnea del sueño, etc. (ver tabla de comorbilidades).
Quienes han intentado tratamientos convencionales (dieta, ejercicio, apoyo psicológico) serios, sin obtener éxito a corto y/o largo plazo.
Indicaciones relativas a la Cirugía Bariátrica
Pacientes con IMC de 30 a 35 kg/m2, asociado a comorbilidades ó IMC ≥35 kg/m2 sin comorbilidades.
Guardia sábado, domingo y feriados
La obesidad es una enfermedad crónica no transmisible definida como la acumulación anormal o excesiva de energía en forma de tejido graso en el organismo, pudiendo provocar graves problemas de salud (Organización Mundial de la Salud – OMS).
Índice de Masa Corporal (IMC) ≥ 30 Kg/m2
El sobrepeso y la obesidad son producto de una alteración en el balance de energía entre las calorías consumidas y gastadas, en favor de las primeras. Dos situaciones se dan en paralelo: un aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos ricos en grasa, sal y azúcares simples refinados pero pobres en fibra, vitaminas, minerales y otros micronutrientes, y una disminución en la actividad física como resultado de la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos modos de desplazamiento y de una creciente vida urbanizada. Existe además un creciente acúmulo de evidencia sobre una base genética y hereditaria de la obesidad.
Nuestro metabolismo a sido diseñado biológicamente a lo largo de miles de años para soportar la escasez de alimentos, por lo que la acumulación de tejido graso representaba una valiosa reserva de energía. H ace relativamente poco tiempo, nuestro estilo y hábitos de vida han sufrido modificaciones radicales, por lo que ahora nuestro organismo se ve confrontado a la abundancia de calorías. Es por ello, que frente a este balance positivo crónico de energía nuestro metabolismo reacciona acumulando calorías (energía) en forma de grasa, desencadenando la obesidad.
El aumento de grasa corporal que se traduce en exceso de peso corporal se ha convertido en un problema a escala mundial, afectando a millones de personas en América, Europa, Oceanía y hasta en ciertas regiones de Asia y África. La OMS estima que la mayoría de la población viven en países donde paradójicamente mueren mas personas por patologías relacionadas al exceso de peso que por desnutrición.
Como usted habrá escuchado, para medir el exceso de peso corporal se utiliza el IMC, el cual es una relación entre su peso y su altura utilizando una formula simple, peso en Kg sobre altura en metros al cuadrado (Kg/m2) (Calcular mi IMC). Este índice define distintas categorías. Básicamente, un índice ≥ 25 significa Sobrepeso y un índice ≥ 30 significa Obesidad.
Clasificación según el Índice de Masa Corporal (IMC) utilizada en Cirugía de la Obesidad
Grado II – Severa > 35
Grado IV – Súper-obesidad > 50
Grado V – Súper-súper obesidad > 60
Los datos de la ultima Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR-2013) muestran que en Argentina casi el 58% de la población padece sobrepeso y obesidad, alcanzando la obesidad la alarmante cifra del 20,8%. De la misma manera es de destacar el importante y constante aumento en la incidencia de la Obesidad Infantil.
Muchas son las medidas que como sociedad y gobierno se deben implementar para revertir esta tendencia. Importantes campañas de prevención, concientización y fomento de buenos hábitos alimenticios y de vida están en marcha pero deberán absolutamente intensificarse. Además, una verdadera intervención sobre la industria alimenticia deberá implementarse.
En este contexto, nuestra grupo IMC-OBESIDAD pone a su disposición un equipo de profesionales específicamente capacitados en el tratamiento integral de la obesidad y las patologías relacionadas, siendo la cirugía bariátrica un eslabón esencial del tratamiento.
La cirugía bariátrica ha sido desarrollada hace ya mas de 50 años. Actualmente, se dispone de una enorme evidencia científica que demuestra su seguridad y resultados altamente superiores frente a los tratamientos convencionales «no quirúrgicos» que incluyen regímenes dietarios, asistencia psicológica y ejercicio físico, en el tratamiento del paciente obeso mórbido.
Debemos destacar que la cirugía bariátrica debe absolutamente complementarse de estos importantes pilares del tratamiento convencional para lograr buenos resultados a largo plazo. De aquí surge la importancia de conformar un equipo multidisciplinario de profesionales.
El Instituto Modelo de Cardiología cuenta con toda la infraestructura necesaria para afrontar este tipo de cirugías y las complicaciones relacionadas a un acto quirúrgico del aparato digestivo. Cuenta con habitaciones acondicionadas para personas obesas, equipos de avanzada para cirugía laparoscópica, tomógrafos adaptados, radiología intervencional, servicio de endoscopia terapéutica y por supuesto un equipo idóneo de profesionales.
STAFF Grupo IMC-OBESIDAD
Dr. Gustavo Andrés ARMAN
Cirugía Bariátrica y General
Coordinador IMC-OBESIDAD
Medicina Interna, Cardiología y Terapia Intensiva
Dra. María de los Ángeles GERLO SANCHEZ
Lic. Elena MARTINI DE PACHECO
Lic. Gabriela AGÜERO
Lic. Victoria COLLADO (Psicóloga
Lic. Alejandra MARTINEZ DE LA TORRE (Psicóloga)
Dr. Pablo HERRERA NAJUM
Posicionar al Grupo IMC-OBESIDAD como referente en el interior del país en casos primarios de cirugía bariátrica, en re-intervenciones por fallo terapéutico o complicaciones y en el área de investigación clínica.
Proveer atención clínico-quirúrgica de excelencia para mejorar la salud y la calidad y expectativa de vida de nuestros pacientes como principales objetivos.
Fomentar el trabajo en equipo para el cumplimiento de estos objetivos.
Desarrollar un programa de seguimiento que integre al médico de cabecera para asegurar un correcto cuidado médico a largo plazo.
Medium-term outcomes after reversal of Roux-en-Y gastric bypass. Arman GA, Himpens J, Bolckmans R, Van Compernolle D, Vilallonga R, Ballet T, Leman G. 2017, publicación en proceso.
Reply to the Article Chen CY. et al. “Laparoscopic Conversion of Gastric Bypass Complication to Sleeve Gastrectomy: Technique and Early Results“. Vilallonga R, Himpens J, Arman GA, Curell A. Obes Surg. 2016 Aug;26(8):1942-3.
Long-term (11+ years) outcomes in weight, patient satisfaction, comorbidities, and gastroesophageal reflux treatment after laparoscopic sleeve gastrectomy. Arman GA, Himpens J, Dhaenens J, Ballet T, Vilallonga R, Leman G. Surg Obes Relat Dis. 2016 Jan 19, in press.
One thousand single anastomosis (omega loop) gastric bypasses to treat morbid obesity in a 7-year period: outcomes show few complications and good efficacy. Chevallier JM, Arman G, Guenzi M, Rau C, Bruzzi M, Beaupel N, Zinzindohoué F, Berger A. Obes Surg. 2015 Jun;25(6):951-8.
Remission of type 2 diabetes after omega loop gastric bypass for morbid obesity. Guenzi M, Arman G, Rau C, Cordun C, Moszkowicz D, Voron T, Chevallier JM. Surg Endosc. 2015 Sep;29(9):2669-74.
Lista de patologías relacionadas, provocadas o favorecidas por la obesidad.
Si bien puede impactar el gran numero de comorbilidades relacionadas a la obesidad, el objetivo buscado es la toma de conciencia de la gravedad de este problema de salud. Además, si usted también padece de alguna de estas patologías asociadas, en este sitio web podrá informarse para luego dialogar con más conocimiento, con los integrantes del equipo, acerca de su salud. Recuerde que mientras mejor esté informado, mejor serán los resultados logrados.
Diabetes mellitus tipo 2 / Dislipemia / Síndrome metabólico / Hiperuricemia / Micro albuminuria / Inflamación sistémica subaguda crónica.
Hipertensión arterial / Enfermedad coronaria / Accidentes cerebrovasculares / Trombo-embolismo.
Asma / Síndrome de apnea obstructiva del sueño / Síndrome de hipo-ventilación asociado a la obesidad / Hipoxemia.
Baja autoestima / Ansiedad y depresión / Estigmatización y discriminación.
Esófago / intestino delgado / colon / recto / vesícula biliar / hígado / riñón / leucemia / mieloma múltiple / linfoma. Mujer: endometrio, cérvix, ovario. Hombre: próstata.
Reflujo gastroesofágico / Litiasis vesicular / Esteatosis o esteatohepatítis no alcohólica / Hernia.
Irregularidad menstrual / infertilidad / hirsutismo / poliquistosis ovárica / Aborto / Diabetes gestacional / hipertensión / pre-eclampsia / macrosomía / distress fetal / malformaciones / Distocia y cesárea primaria.
Hipertensión intracraneal primaria / Proteinuria / síndrome nefrótico / insuficiencia renal / Infecciones de la piel / Linfedema / Complicaciones anestésicas / Enfermedad periodontal
La cirugía de la obesidad no solamente hará que usted pierda la mayoría de su exceso de tejido adiposo (por ende de peso), sino que mediante la esta disminución de peso sumado a diversos mecanismos, que luego serán explicados, logrará una increíble mejora y hasta la cura de la gran mayoría de las comorbilidades.
Tasa promedio de resolución o mejoría de comorbilidades, calidad de vida y mortalidad ligada a la obesidad
La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en la sangre, o hiperglucemia. La glucosa es un tipo de azúcar (hidrato de carbono) que constituye la principal fuente de combustible para las células del organismo. Es producida en parte por el hígado, y también ingresa al torrente sanguíneo a través de la digestión que sigue a la ingesta de alimentos ricos en carbohidratos.
La glucosa que no es necesaria para su uso inmediato se almacenar dentro del tejido graso, del hígado y de las células del músculo como glucógeno.
La Insulina es una hormona producida por las células beta del páncreas que juega un rol primordial en el metabolismo de los hidratos de carbono siendo la responsable del ingreso de glucosa al interior de la célula para su posterior transformación en energía metabólicamente activa.
Cuando existe una insuficiencia de las células beta pancreáticas para producir y/o secretar insulina o cuando existe una resistencia de las células periféricas del organismo a la acción de dicha hormona (Insulinoresistencia), se produce la hiperglucemia que define a la diabetes y diferentes estados de pre-diabetes.
Hay varias tipos de diabetes, incluyendo el tipo 1 (DM 1), el tipo 2 (DM 2), la diabetes gestacional (DG) y otros tipos menos frecuentes. La DM 2 y DG están fuertemente relacionadas con la obesidad. Esta asociación de patologías está haciendo surgir un nuevo término: la Diabesidad.
Los síntomas comunes de la DM incluyen sed excesiva, micción frecuente, fatiga extrema, visión borrosa, aumento del hambre con paradojal pérdida de peso.
El inicio de la DM 2 es más gradual y se manifiesta en personas adultas, generalmente con sobrepeso/obesidad, a diferencia de la DM 1, que presenta un debut agudo, con mayor compromiso del estado general y generalmente en paciente jóvenes (infancia-pubertad-adolescencia).
La DM 1 corresponde al 10% del total de enfermos con diabetes. La principal causa es la destrucción autoinmune de las células beta del páncreas con la consecuente insuficiencia de insulina. Estos pacientes necesitan de insulina exógena para el tratamiento.
La DM 2 corresponde al 90% restante de pacientes diabéticos, siendo es por lejos la forma más común de la enfermedad.
El 80% es a causa de insulinoresistencia y el 20% a déficit de secreción de insulina.
Esta entidad es un verdadero estado de inflamación sistémica que se asocia fuertemente con la obesidad (diabesidad) que induce indefectiblemente al deterioro de la función de la célula beta pancreática y su posterior muerte. Es por ellos que en fases iniciales de la enfermedad se indica tratamiento farmacológico vía oral para luego, en estadios avanzados, cuando claudica la función beta, iniciar tratamiento con Insulina subcutánea.
Junto a la obesidad, se asocian a esta patología, una combinación de factores de riesgo modificables y no modificables como la dieta, el sedentarismo, la edad y la historia familiar. La obesidad y el sobrepeso explican el 44% de la carga de diabetes y la inactividad física el 27%.
La distribución de la grasa corporal es clave en la patogénesis de la resistencia a la insulina y la DM 2 en los individuos obesos, siendo la obesidad central (abdomen globuloso) la que conlleva mayores complicaciones metabólicas.
Los pacientes con obesidad central presentan una mayor asociación con factores de riesgos cardiovasculares tales como Infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular (ACV) e hipertensión.
Está demostrado que tanto las modificaciones en el estilo de vida, hábitos dietéticos, ejercicio físico regular y la pérdida de peso impactan positivamente en la prevención de la aparición de la diabetes, en aquellos pacientes con factores de riesgo, y producen mejoría significativa en el control metabólico en los que ya presentan la enfermedad.
La diabetes gestacional (DG) se define como la intolerancia a la glucosa aparecida durante el embarazo. La resistencia a la insulina aumenta durante el segundo y tercer trimestre de embarazo en respuesta al aumento de la adiposidad materna y la producción placentaria de hormonas como la lactógeno placentario humano (LPH), cortisol, estrógeno y progesterona queaseguran que el feto en desarrollo reciba un suministro adecuado de glucosa y nutrientes. En la mayoría de los casos, se activará un aumento compensatorio en la producción de insulina. Sin embargo, algunas mujeres dejan de producir suficiente insulina para hacer frente a estos niveles elevados de glucosa, especialmente durante el tercer trimestre. Por qué esto ocurre sólo en algunos individuos aún no está claro.
Se ha descubierto que las células beta de la mayoría de las mujeres que desarrollan DG exhiben una función reducida como resultado de la resistencia a la insulina crónica aparecida antes del embarazo.
La DG es un factor de riesgo para desarrollar una DM posterior, y varios estudios a largo plazo indican que la mayoría de las mujeres que sufren de DG desarrollan DM 2 en los diez años siguientes. Además, estas mujeres a menudo están en mayor riesgo de desarrollar el síndrome metabólico.
Las mujeres con DG tienen mayores tasas de cesáreas y partos inducidos, y presentan una mayor susceptibilidad a la pre-eclampsia. También está relacionada con el crecimiento fetal excesivo y un mayor riesgo de complicaciones perinatales como macrosomía, distocia de hombros, hipoglucemia neonatal e hiperbilirrubinemia.
Los hijos de madres con DG también están predispuestos a la intolerancia a la glucosa y al síndrome metabólico en la infancia.
La DM es una enfermedad progresiva, y puede llevar a una serie de complicaciones crónicas y agudas, especialmente en presencia de otros problemas de salud tales como la hipercolesterolemia y la hipertensión, así como los factores de estilo de vida tales como fumar y un exceso de sedentarismo.
Afecta principalmente órganos como los ojos (retina, principal causa de ceguera en adultos), riñones (principal causa de enfermedad renal terminal), miembros inferiores (60% de amputaciones no traumáticas, 60-70% de alguna forma de neuropatía periférica) aparato cardiovascular (ACV e infarto: 2-4 veces más riesgo) siendo una de las principales causad de discapacidad y muerte prematura.
La diabetes es un factor de riesgo importante para depresión, ciertas formas de cáncer, problemas óseos y articulares como artrosis y osteoporosis, síndrome de ovario poliquístico (SOP), trastornos del sueño como la apnea obstructiva del sueño (SAOS), síndrome de piernas inquietas y la necrobiosis (trastornos de la piel).
También podría estar asociada con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.
Recientes investigaciones demuestran que es posible lograr una remisión completa de la DM 2 luego de una cirugía bariátrica. Los resultados postquirúrgicos están estrechamente relacionados con la duración de la diabetes y el uso de insulina, e independientes del peso inicial o de la pérdida de peso postquirúrgica.
La duración de la diabetes y la necesidad de medicación para controlar esta afección se encuentran vinculados a la disminución de la función de las células beta y es probable que la función residual de las células beta sea un factor significativo a la hora de determinar la medida de la remisión alcanzable.
El bypass gástrico o la manga gástrica producen un gran impacto metabólico, observándose mejoras en la DM 2 aún antes de la pérdida significativa de peso que sigue a la cirugía. En algunos pacientes e ha observado la normalización de los niveles de glucosa en sangre en tan sólo una semana postquirúrgica.
Los resultados del embarazo en mujeres previamente obesas han demostrado mejoras luego de la cirugía bariátrica, y varios estudios han reportado una menor incidencia de DG en mujeres que han sido sometidas previamente a un procedimiento bariátrico en comparación con las mujeres con partos antes de la cirugía bariátrica.
Un accidente cerebrovascular ocurre cuando se interrumpe el suministro de sangre desde el corazón al cerebro, pudiendo producir daño cerebral. Son categorizados como isquémicos o hemorrágicos:
Un ACV hemorrágico ocurre cuando se rompe un vaso sanguíneo dentro o cerca del cerebro. A veces un área débil o delgada de la pared arterial, conocida como aneurisma, puede estirarse hasta el punto de ruptura por la presión ejercida por el flujo de la sangre. Otras causas incluyen anormalidades de los vasos sanguíneos y lesiones por traumatismo craneoencefálico.
El tratamiento más frecuente consiste en una cirugía craneal urgente.
Los ACV isquémicos son más comunes y ocurren cuando un coágulo de sangre bloquea el flujo de sangre a través de una arteria o vena en alguna parte del cerebro.
Se denomina embolismo a un coágulo de sangre que se origina en el corazón u otra parte del cuerpo y que viaja a través del sistema circulatorio para bloquear un vaso sanguíneo en cualquier otro lugar, mientras que se conoce como trombosis un coágulo de sangre que se forma en el interior de un vaso sanguíneo, haciendo que se estreche de tal manera que el flujo de sangre se restrinja.
Se tratan generalmente usando fármacos trombolíticos o “revienta-coágulos”, que deben ser administrados dentro de las primeras tres a cinco horas tras del inicio de un infarto a fin de que sean eficaces.
Los efectos a largo plazo de un ACV dependen del área del cerebro afectada, el tiempo durante el cual se limita el flujo de sangre y la eficacia de los tratamientos administrados.
Un ataque isquémico transitorio (AIT) o un mini-infarto, implica sólo una interrupción temporal del suministro de sangre, no causa un daño permanente significativo y los síntomas a menudo se resuelven en 24 horas.
Se produce cuando las arterias coronarias se estrechan, lo que podría restringir el suministro de sangre al corazón. Esto ocurre más comúnmente debido a la aterosclerosis, una enfermedad crónica causada por la acumulación de sustancias grasas como el colesterol dentro de las paredes de los vasos sanguíneos. En el lugar donde se forman estos parches o placas, se activa una respuesta inflamatoria, haciendo que el vaso afectado se estreche aún más, restringiendo el flujo sanguíneo y aumentando así la presión arterial.
Si se completa el bloqueo de una arteria coronaria se produce el infarto de miocardio, más comúnmente conocida como ataque al corazón. Si el flujo de sangre a través de la arteria no se restablece rápidamente, la sección afectada del músculo cardíaco se daña permanentemente ya que las células en esa área comienzan a morir, siendo posteriormente reemplazadas por tejido cicatricial. Una vez dañado, el corazón funciona con menos eficiencia, y se puede producir una arritmia, en la que el corazón late demasiado rápido, lento, o irregular, lo que conduce a un mayor riesgo de un paro cardíaco. Otras complicaciones de un ataque al corazón incluyen la insuficiencia cardiaca, en la cual el corazón pierde su capacidad de bombear sangre con eficacia.
También conocida como enfermedad vascular periférica, es un estrechamiento de una o más de las arterias que suministran sangre a los músculos de las piernas, por lo general como resultado de la aterosclerosis. Es una enfermedad progresiva que puede, si se deja sin tratar, dar lugar a la muerte de los tejido, requiriendo una amputación.
Existen varias formas de enfermedades aórticas, incluyendo la enfermedad de la válvula aórtica, la disección aórtica y el aneurisma aórtico, de los cuales el último es el más común. Los aneurismas aórticos pueden producirse en cualquier parte de la aorta, pero con mayor frecuencia se encuentra dentro del abdomen y raramente producen síntomas previos, aunque algunas personas se quejan de dolor abdominal o de espalda a medida que el aneurisma progresa. Si se produce la ruptura, el dolor puede ser agudo y el pronóstico es gravísimo.
La obesidad es un factor de riesgo independiente para la enfermedad cardiovascular. Se cree que el exceso de peso afecta el corazón y al sistema circulatorio a través de una variedad de mecanismos.
El volumen de sangre bombeada por el ventrículo izquierdo en un solo latido es conocido como volumen sistólico, mientras que el gasto cardiaco es el volumen total de sangre bombeada por el corazón por minuto. Un exceso de peso corporal crea una mayor demanda metabólica, de tal manera que la carga de trabajo cardíaca para cualquier actividad física aumenta en relación con la masa adiposa total, y por tanto los individuos obesos muestran un mayor volumen sanguíneo total, volumen sistólico y gasto cardíaco en relación con los no obesos.
Como la frecuencia cardíaca aumenta generalmente muy poco en relación a la masa corporal, se piensa que el aumento del gasto cardíaco es en gran parte atribuible a un aumento en el volumen sistólico. Un volumen sistólico elevado puede estirar las paredes del ventrículo, haciendo que el músculo cardíaco se contraiga con mayor fuerza. Con el tiempo esto puede conducir a aumento de la masa miocárdica, con un engrosamiento de las paredes y con pérdida de elasticidad, lo que resulta en una enfermedad conocida como hipertrofia ventricular izquierda (HVI).
La HVI es un indicador poderoso de la enfermedad cardiovascular preclínica, y se asocia con un aumento de la morbilidad y mortalidad cardiovascular.
También puede producirse la disfunción diastólica del ventrículo izquierdo, en la que el ventrículo izquierdo no se llena adecuadamente entre las contracciones.
Existe cierta evidencia que sugiere que la resistencia a la insulina puede contribuir al desarrollo de la HVI, aunque los mecanismos subyacentes a esta relación siguen sin estar claros. Varios estudios han observado aumentos progresivos en la masa del ventrículo izquierdo con el empeoramiento de la tolerancia a la glucosa y se ha planteado la hipótesis de que los niveles elevados de insulina presentes como resultado de la resistencia a la insulina pueden promover el crecimiento excesivo del tejido del miocardio. También existen evidencias que sugieren que el grado inicial de resistencia a la insulina puede ser más predictivo acerca de los beneficios cardiovasculares de la cirugía bariátrica que el IMC prequirúrgico o la pérdida de peso postquirúrgica.
El colesterol alto o hipercolesterolemia es muy común en los individuos obesos y se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular debido al papel de la circulación del colesterol LDL en la patogénesis de la aterosclerosis. La obesidad también puede conducir a la acumulación de depósitos de grasa alrededor de los órganos, incluyendo el corazón, causando disfunciones a través de la compresión mecánica o mediante la secreción de varios factores que actúan localmente sobre las células del órgano. La grasa también se puede acumular en el tejido no adiposo, causando daños o la muerte celular. Esta lipotoxicidad, está involucrada en la patogénesis de la enfermedad del miocardio, o cardiomiopatía.
La hipertensión arterial es otra afección fuertemente asociada con el sobrepeso y la obesidad que conlleva un riesgo adicional para la enfermedad cardiovascular. Existe una relación directa entre la presión arterial elevada y el aumento del IMC, con la presencia de la obesidad central como indicativo de una particular susceptibilidad a la hipertensión. También existe una relación directa entre la duración y el nivel de presión arterial elevada y la presencia de HVI . La hipertensión puede acelerar la progresión de la aterosclerosis y también está íntimamente asociada al desarrollo de arritmias cardíacas.
¿Cómo bajar de peso ayuda en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares?
Se ha demostrado que la pérdida de peso post-bariátrica produce la disminución de los niveles de consumo de oxígeno y del gasto cardíaco proporcionalmente a la cantidad de peso perdido, con el volumen sistólico disminuyendo a la par que se reduce el volumen sanguíneo y cardiaco. Mientras que las reducciones significativas en el diámetro de la aurícula izquierda y el ventrículo no han sido observadas, existen pruebas que sugieren que la regresión de la HVI puede darse en individuos sin enfermedad cardiovascular manifiesta, que es de particular importancia ya que la regresión de la HVI se asocia con una reducción en el riesgo cardiovascular futuro.
Cuando la regresión posquirúrgica de la HVI se produce, parece ser que es independiente de las mejoras en la presión arterial, lo que sugiere que las consecuencias metabólicas de la obesidad pueden tener una mayor influencia sobre la masa del ventrículo izquierdo que la hemodinámica.
Para las personas con obesidad severa con enfermedad cardiovascular demostrada, la cirugía bariátrica esta asociada con un menor riesgo de mortalidad por cualquier causa, incluso en aquellos individuos con antecedentes de eventos cardiovasculares mayores. Los procedimientos bariátricos suelen tener un efecto beneficioso sobre otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular relacionados con la obesidad , tales como la resistencia a la insulina, DM 2, la hipertensión y la hipercolesterolemia. La pérdida de peso post-bariátrica también puede facilitar la práctica de ejercicio regular, lo que contribuye a la reducción del riesgo cardiovascular.
El colesterol es un lípido, o tipo de grasa producido por el hígado y derivado de varias fuentes de alimentación. Aunque a menudo se hace referencia a él en términos negativos, el colesterol juega un papel esencial en muchos procesos en el cuerpo, incluyendo la formación de las membranas celulares y los revestimientos nerviosos, y en la fabricación de los ácidos biliares, las vitaminas solubles en grasa y de ciertas hormonas. Sin embargo, el colesterol alto o hipercolesterolemia se asocia íntimamente con problemas de salud importantes, como la afección cardiaca y el accidente cerebrovascular (ACV).
El colesterol no es totalmente soluble en agua, así es que a fin de que sea capaz de viajar por todo el cuerpo dentro de la corriente sanguínea debe ser contenido dentro de otra partícula, conocida como lipoproteína, la que posee una superficie exterior soluble en agua. Hay varios tipos diferentes de lipoproteínas, categorizados en términos de densidad, cada uno de los cuales realiza una función diferente en el cuerpo.
En términos simples, la lipoproteína de baja densidad (LDL) transporta el colesterol desde el hígado a las células en el cuerpo, mientras que las lipoproteínas de alta densidad (HDL) devuelve el colesterol de la sangre y las paredes arteriales al hígado para su eliminación, en un proceso conocido como transporte de colesterol inverso.
Cuando está presente en mayor cantidad de lo necesario, el colesterol LDL puede acumularse en las paredes arteriales como placas de ateromas, lo que conduce a un estrechamiento de las arterias, o aterosclerosis. Con el tiempo, estas placas ateroscleróticas se pueden acumular en las áreas del corazón, cerebro y otras del cuerpo.
También es posible que una placa se rompa, causando un émbolo de sangre. De ahí que la presencia de altos niveles de colesterol LDL sea un factor de riesgo en afecciones como ataque al corazón, angina de pecho, enfermedad vascular periférica, ACV y ataque isquémico transitorio.
En contraste, los niveles más altos de colesterol HDL se asocian con mejores estados de salud, incluyendo la reducción del riesgo de enfermedad cardíaca y ACV. Además de facilitar el transporte de colesterol inverso, las partículas de HDL también pueden eliminar activamente el colesterol de las placas arteriales, disminuyendo el progreso de la aterosclerosis. Por lo tanto, niveles altos de colesterol HDL «bueno» pueden proteger contra el aumento no saludable de colesterol «malo» LDL. Sin embargo, las condiciones que conducen a niveles elevados de colesterol LDL también tienden a causar que el colesterol HDL disminuya.
La dieta y el estilo de vida son factores importantes en muchos casos de hipercolesterolemia. En particular, una dieta alta en grasas saturadas y grasas trans se asocia claramente con niveles elevados de colesterol LDL, mientras que el consumo de alimentos ricos en colesterol, tales como huevos, gambas e hígado tienen relativamente poco impacto sobre los niveles circulantes de colesterol en la sangre en la mayor parte de los individuos.
Las fuentes de grasas saturadas incluyen los derivados de animales tales como productos lácteos, queso, mantequilla, crema, carne, chocolate, aceite de palma y aceite de coco.
Los ácidos grasos trans o grasas trans también se encuentran en pequeñas cantidades de forma natural en la carne de vacuno y los productos lácteos, pero la mayoría de las grasas trans dietéticas se producen industrialmente a través de un proceso conocido como hidrogenación, en el que se añade hidrógeno al aceite vegetal con el fin de hacerlo más estable y más capaces de soportar el recalentamiento cuando se usa para freír u hornear. El impacto negativo de las grasas trans sobre el colesterol es mayor que el de las grasas saturadas, ya que elevan el colesterol LDL y reducen el colesterol HDL. También se sabe que las grasas trans poseen propiedades inflamatorias, contribuyen a la resistencia a la insulina y están asociadas con un mayor riesgo de enfermedades del corazón, diabetes y derrame cerebral.
Un poco de grasa es esencial para la buena salud y se ha demostrado que el consumo de pequeñas cantidades de grasa mono-insaturada provenientes de alimentos como el aceite de oliva y de canola, palta, semillas de sésamo y maní, y la grasa poli-insaturada de fuentes tales como el aceite de maíz, semillas de lino y de girasol, aceite de pescado y nueces, aumentan los niveles de colesterol HDL.
La fibra dietética es la porción de alimentos de origen vegetal que no puede ser descompuesta por los procesos gastrointestinales. Se clasifica como soluble o insoluble, en base a su capacidad de disolución en agua, y la mayoría de los alimentos con alto contenido en fibra dietética contiene una mezcla de los dos. Una dieta rica en fibra se considera generalmente beneficiosa para la salud digestiva y también tiende a ser de forma natural baja en grasas saturadas, pero más específicamente se ha encontrado que el mayor consumo de alimentos ricos en fibra soluble tiene un efecto reductor sobre el colesterol LDL. La avena, las legumbres, las frutas y las verduras son buenas fuentes de fibra soluble.
El tabaquismo es un factor de riesgo conocido para la aterosclerosis debido a su efecto sobre el colesterol. Se cree que es responsable de esto una sustancia química llamada acroleína, presente en el humo del tabaco y que se sabe que provoca la modificación de varias moléculas de proteínas. Cuando se absorbe en el torrente sanguíneo a través de los pulmones, la acroleína actúa sobre el colesterol HDL para reducir su capacidad de transportar el colesterol LDL de nuevo al hígado para su eliminación. Además, la acroleína provoca cambios en las moléculas de LDL que las hacen irreconocibles para el sistema inmunológico.
Cuando estas moléculas de LDL adaptadas entran por las paredes arteriales el cuerpo reacciona enviando células blancas de la sangre y otras sustancias hacia ese lugar, causando inflamación y aumento de la tasa de acumulación de la placa.
Aquellos que llevan un estilo de vida sedentario tienen un mayor riesgo de hipercolesterolemia, pues se conoce que el ejercicio regular posee un efecto beneficioso sobre los niveles de colesterol mediante la reducción de LDL y el aumento del colesterol HDL. El mecanismo subyacente de este proceso no es aun bien comprendido, pero se cree que el ejercicio puede aumentar la eficiencia del transporte de colesterol al hígado, y también puede reducir la velocidad a la que se absorbe el colesterol a partir de fuentes dietéticas en la corriente sanguínea. También se ha encontrado que el ejercicio aumenta el tamaño de las partículas de LDL y HDL, lo que hace más difícil a las partículas de LDL el penetrar las paredes de las arterias. La práctica del ejercicio regular puede ayudar a mantener un peso corporal saludable y está asociada independientemente con un menor riesgo de diabetes, enfermedad cardiovascular y ACV.
La obesidad impacta directamente sobre el metabolismo lipídico, existiendo una correlación estrecha entre el IMC, niveles elevados de colesterol LDL y niveles reducidos de colesterol HDL. Las personas con obesidad central o troncal, son particularmente susceptibles a la hipercolesterolemia. Este patrón de distribución de la grasa se asocia con la presencia de niveles aumentados de grasa visceral, creyéndose que ésta es más activa metabólicamente que la grasa subcutánea predominante en patrones no-troncales de distribución de la grasa.
La obesidad es también un factor de riesgo para enfermedades como la diabetes y la hipertensión, que a su vez se asocian con un mayor riesgo de hipercolesterolemia y aterosclerosis. Muchas personas obesas son conocidas por un estilo de vida sedentario, y pueden encontrar particularmente difícil la práctica de ejercicio regular, lo que aumenta el riesgo de desarrollar hipercolesterolemia.
Cuando la obesidad troncal, la hipercolesterolemia, la glucosa elevada en sangre y/o la hipertensión ocurren al mismo tiempo, se puede padecer de síndrome metabólico o síndrome X. Los individuos con síndrome X tienen un mayor riesgo de desarrollar varias enfermedades graves como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, ACV y algunos tipos de cáncer.
Se ha observado que los procedimientos bariátricos provocan un efecto beneficioso sobre los niveles de colesterol. Varios estudios han demostrado que el bypass gástrico puede llevar a reducciones significativas en los niveles de colesterol LDL en individuos con obesidad mórbida, muchos de los cuales exhibían hipercolesterolemia antes de la cirugía, y que han llegado a niveles normales de colesterol en la sangre en un plazo de seis meses después de la operación sin la necesidad del uso continuo de medicación para la disminución del colesterol.
Además, la cirugía bariátrica ha demostrado ser eficaz a la hora de prevenir, mejorar o curar la DM 2. Los mismos beneficios también se han observado sobre la hipertensión.
Las modificaciones en la dieta y en el estilo de vida son muy importantes en la prevención y manejo de la hipercolesterolemia. Además de practicar ejercicio regular y dejar de fumar, algunos cambios en la dieta, tales como reducir las grasas trans y saturadas, comer una cantidad moderada de grasa saturada y aumentar la ingesta de fibra soluble pueden ser todo lo que se necesita para restaurar y mantener los niveles saludables de colesterol. Sin embargo, si estos cambios no tienen un impacto significativo después de varios meses, entonces se podrá prescribir medicación para la reducción del colesterol.
Las estatinas son fármacos que inhiben la enzima responsable de la producción de colesterol en el hígado. También se encuentran disponibles los fármacos que bloquean la absorción de colesterol de la dieta, pero generalmente se consideran menos eficaces que las estatinas en el manejo de la hipercolesterolemia, de modo que sólo pueden ser prescritos cuando las estatinas están contraindicadas.
El SAOS puede implicar dos tipos diferentes de interrupción de la respiración: apnea e hipopnea. La apnea se produce cuando las vías respiratorias superiores se obstruyen debido al colapso de los músculos y los tejidos blandos de la garganta durante la inspiración. La hipopnea se dice que ocurre cuando el bloqueo es sólo parcial, lo que resulta en una reducción significativa en el flujo de aire.
El SAOS se caracteriza por episodios recurrentes de apnea y/o hipopnea, que se producen varias veces por hora durante toda la noche, habiendo algunos individuos que experimentan episodios de flujo de aire restringido que duran más de 90 segundos o se producen con una frecuencia de una vez por minuto.
Durante un episodio de AOS, la falta de oxígeno, conocida como hipoxia, puede causar un cambio de un sueño profundo a un sueño ligero o incluso a la vigilia con el fin de restablecer la respiración normal. La mayoría de las personas con SAOS no son directamente conscientes de que esto ocurra, pero puede notar síntomas secundarios, como problemas de memoria o concentración, dolores de cabeza matutinos, somnolencia durante el día o cambios del estado de ánimo, que pueden surgir debido a la fragmentación del sueño.
Los ronquidos intensos son muy comunes en los pacientes con SAOS, y pueden ser intercalados con pausas o episodios de jadeo o inhalación cuando la respiración se interrumpe. Otros síntomas pueden incluir un aumento de la micción nocturna o nicturia, disminución de la libido y dolor de garganta o boca seca al despertar.
Los síntomas del SAOS pueden tener consecuencias devastadoras, pudiendo la somnolencia diurna dar lugar a accidentes automovilísticos, falta de productividad en el trabajo, deterioro de la función social y depresión. Los resultados de algunos estudios observacionales sugieren que los cambios neurológicos que se producen como resultado del SAOS inducido por hipoxia pueden estar implicados en las tasas aceleradas de deterioro cognitivo en individuos mayores. También hay algunas pruebas que apoyan una relación entre el SAOS y el aumento de la mortalidad por cáncer, aunque se necesitan más investigaciones para confirmar esta asociación.
Cómo afecta la obesidad al SAOS
La obesidad es un factor de riesgo importante para el SAOS, existiendo una estrecha relacion entre el SAOS y el IMC. Lo que subyace a esta asociación no está claro, aunque han sido propuestas numerosos posibilidades:
Un exceso tejido graso corporal puede dar lugar a un aumento en la masa de tejido blando alrededor de la zona del cuello, lo que resulta en una reducción del tamaño de la vía aérea al provocar una tensión adicional en los músculos de la garganta de modo que son más propensas a colapsarse. El aumento de la masa corporal alrededor del tórax y abdomen puede ejercer presión contra la pared del pecho, de modo que la respiración se ve afectada, sobre todo en postura supina (boca arriba).
La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), a menudo se produce en coincidencia con SAOS, y ambas condiciones son comunes en las personas obesas. La ERGE es más frecuentemente causada por la debilidad o anormalidad funcional del esfínter esofágico inferior, una válvula situada en la unión del esófago con el estómago. Hay cierta evidencia que sugiere que la ERGE puede causar episodios de SAOS mediante la activación de los espasmos laríngeos (cuerdas vocales) que restringen el flujo de aire a los pulmones. Sin embargo, otros estudios no han observado este tipo de episodios obstructivos relacionados con la ERGE y también ha sido propuesto un mecanismo alternativo mediante el cual la SAOS ejerce esfuerzo repetitivo en la unión gastroesofágica, de tal manera que ésta se debilita promoviendo el reflujo.
El sueño y la obesidad son ambos moduladores de la función metabólica. El exceso de peso y la obesidad central, en particular, son factores de riesgo importantes para la resistencia a la insulina y la DM 2 y el SAOS también está fuertemente asociada con la resistencia a la insulina, intolerancia a la glucosa y DM 2, independientemente de la obesidad. Varios estudios han informado de que los episodios de hipoxia pueden producir un metabolismo de la glucosa defectuoso entre personas de peso saludable, y un estudio que incluyó a la fragmentación del sueño a través de estímulos auditivos y mecánicas informó que el sueño fragmentado puede producir alteraciones en el metabolismo de la glucosa.
Además, hay evidencias que sugieren que el SAOS no tratado puede estar asociada con el control deficiente de la glucosa en personas con DM 2. Estos hallazgos han llevado a algunos investigadores a la hipótesis de que el SAOS en sí mismo puede ser un factor causal en la patogénesis de la resistencia a la insulina y la DM 2, y también se ha sugerido que el SAOS puede predisponer a algunos individuos a la ganancia de peso.
La obesidad está asociada con niveles elevados de las hormonas grelina y resistina, y a la disminución de los niveles de las hormonas adiponectina y la leptina. La grelina estimula el apetito, mientras que la leptina actúa como un supresor del apetito y también sirve para modular el gasto energético. Varios estudios han mostrado una correlación entre el sueño defectuoso, el aumento de los niveles de grelina y la disminución de la producción de leptina, lo que sugiere que la falta de sueño puede contribuir a la alteración de la regulación del apetito. Sin embargo, los estudios que investigan los efectos del SAOS específicamente sobre estas hormonas han producido resultados inconsistentes.
Los antecedentes familiares, la edad y el sexo masculino son factores de riesgo para el SAOS. La enfermedad puede ocurrir a cualquier edad, incluso en la infancia, pero es más común en las personas mayores de 40 años. Se cree que el predominio masculino está parcialmente explicado por las diferencias en la distribución del peso entre hombres y mujeres, siendo los hombres más propensos a llevar peso extra alrededor del tronco y el cuello. También hay algunas pruebas que sugieren un papel de los factores hormonales, pues la prevalencia del SAOS entre las mujeres aumenta después de la menopausia.
También están en mayor riesgo de desarrollar el SAOS los individuos con un bajo tono muscular o características físicas como un mentón hundido, desviación del tabique o agrandamiento de la lengua, las amígdalas o adenoides que pueden dar lugar a un estrechamiento de las vías respiratorias. Las infecciones y afecciones respiratorias como consecuencia de episodios de congestión nasal puede conducir a corto plazo al SAOS temporal o exacerbar los síntomas en los casos pre-existentes. Factores de riesgo modificables son el tabaquismo, el consumo de alcohol y el uso de sedantes y otros medicamentos con propiedades relajantes musculares.
El diagnóstico se realiza con la historia médica y del sueño, la exploración física y los estudios observacionales. En algunos casos, puede llevarse a cabo una polisomnografía durante una noche en un laboratorio especialista del sueño. Esto implica típicamente un conjunto de pruebas, incluyendo electro-oculogramas , oximetrías, electrocardiografías, electromiografías, y electroencefalografías, para medir el movimiento del ojo, los niveles de oxígeno en sangre, el ritmo cardíaco, el músculo y la actividad cerebral, respectivamente, además de la vigilancia de los parámetros respiratorios, tales como el flujo de aire y el esfuerzo.
Una vez realizado el diagnóstico del SAOS, es aconsejado cambios de estilo de vida, como la pérdida de peso, dejar de fumar o reducir el consumo de alcohol .
Los casos de moderados a severos del SAOS a menudo son tratados con presión respiratoria positiva continua (CPAP), que implica el uso nocturno de una máscara nasal o buconasal conectada a una unidad que ofrece un flujo continuo de aire comprimido a una presión suficiente para evitar el colapso vías respiratorias durante el sueño.
La Cirugía Bariátrica y el SAOS
La pérdida de peso esta asociada con la reducción en la severidad del SAOS, y también es importante en la ayuda del control de la glucosa en individuos diabéticos y para minimizar los síntomas de la ERGE.
Algunos estudios a largo plazo han observado que la pérdida de peso lograda a través de la dieta puede conducir a la resolución del SAOS, pero tras la recuperación de peso suele ir acompañada del regreso del SAOS en pocos años, y este hecho es mucho más común en las personas que perdieron peso a través de las intervenciones dietéticas en comparación con los individuos que perdieron peso tras la cirugía bariátrica.
Cáncer es el nombre para un grupo de enfermedades en las que células de una parte específica del cuerpo se dividen y crecen anormalmente formando tumores. Todos los tejidos del cuerpo se forman a partir de células cuyo comportamiento está determinado por los genes. En circunstancias normales, las células se reproducen y mueren a una tasa similar, pero si el gen responsable de controlar este aspecto del comportamiento cambia o muta, la células pueden comenzar a reproducirse sin control.
La relación entre el cáncer y la obesidad ha sido un importante foco de la investigación significativa durante algún tiempo, pero aún no ha sido identificada ninguna vía de causalidad y en la actualidad no está claro si la obesidad es responsable de causar las mutaciones genéticas que pueden iniciar el cáncer, o si de alguna manera promueve la progresión del cáncer de forma que la enfermedad sea detectada a una edad más temprana. Existen algunas evidencias para apoyar ambos mecanismos.
La grasa, o tejido adiposo, es metabólicamente activo, incidiendo en los niveles de varias hormonas en el cuerpo, incluyendo la insulina, la leptina, la adiponectina, y los estrógenos. Se sabe que un patrón central o abdominal de la distribución de grasa es metabólicamente más perjudicial que la obesidad general.
La leptina, que está presente en niveles más altos en los individuos obesos, se asocia con el aumento de la proliferación celular, mientras que la adiponectina, que es menos abundante en los individuos obesos, se asocia con la inhibición del crecimiento celular.
En las mujeres pre-menopáusicas, la mayoría del estrógeno es producido por los ovarios. Cuando la producción ovárica de estrógenos cesa después de la menopausia, el tejido adiposo se convierte en la fuente principal de estrógenos en las mujeres obesas, y por tanto pueden tener niveles significativamente más altos de esta hormona en su sangre que las mujeres no obesas. Estos niveles elevados de estrógenos han sido detectados en la patogénesis de varios tipos de cáncer incluyendo el cáncer de endometrio y de mama.
La obesidad puede provocar un estado inflamatorio crónico en los tejidos como el hígado, los músculos, el cerebro, el páncreas y otras partes del cuerpo que reaccionan a un suministro sobre-abundante de nutrientes y de energía.
La inflamación también se cree que juegan un papel en la patogénesis de otras enfermedades relacionadas con la obesidad, incluyendo la resistencia a la insulina. La inactividad física, que es común entre las personas obesas, está positivamente asociada con un mayor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, mientras que se sabe que el ejercicio regular tiene un efecto anti-inflamatorio.
La resistencia a la insulina, puede promover el desarrollo de determinados tipos de tumor y también es un precursor de la DM 2, que en sí es un factor de riesgo para el desarrollo de algunas formas de cáncer. La resistencia a la insulina conduce a niveles elevados de insulina en el torrente sanguíneo, y estos altos niveles de insulina se observan comúnmente en muchas formas de cáncer.
La grasa de la dieta también se conoce por su efecto de activar las vías inflamatorias en el cuerpo, y hay cierta evidencia que sugiere que una dieta rica en grasas puede promover la progresión del cáncer independientemente de la diabetes o la obesidad.
El estrés oxidativo es un término utilizado para referirse a los cambios patológicos en el cuerpo iniciados por una clase de moléculas químicamente reactivas conocidas como especies reactivas de oxígeno (ERO), que incluyen los radicales libres y los peróxidos. La mayoría de las ERO se generan como subproductos de los procesos metabólicos esenciales, pero también pueden ser introducidos a través de la exposición a fuentes externas tales como el humo del cigarrillo, los contaminantes ambientales, la radiación ionizante y a través de infección por agentes fúngicos, virales o bacterianos. El nivel de estrés oxidativo es dependiente de la velocidad a la que el daño se produce y a la velocidad a la que puede ser nivelada por los mecanismos antioxidantes celulares de defensa del cuerpo. Un incremento en el estrés oxidativo puede ser iniciado por una mayor producción de ERO, la exposición a fuentes externas de ERO y/o un fallo en el sistema de defensa de los ERO del cuerpo. Se ha propuesto que niveles elevados de estrés oxidativo incidan en la patogénesis de varias enfermedades como el cáncer, la enfermedad cardiovascular y diversas enfermedades neurodegenerativas, y varios estudios han encontrado una relación positiva entre el IMC y los niveles elevados de estrés oxidativo. Es conocido que la inflamación provoca un aumento de la producción de ERO, por lo que es posible que el estrés oxidativo proporcione un vínculo entre la inflamación crónica relacionada con la obesidad y la patogénesis del cáncer.
La obesidad es un importante factor de riesgo modificable en relación con el cáncer, sólo superada por el uso del tabaco.
Se asocia con un riesgo particular de desarrollar cáncer de esófago, páncreas, intestino, tiroides, vesícula biliar, endometrio y riñón, así como cáncer de mama pos-menopáusico. Existe también una evidencia más limitada para sugerir una relación entre la obesidad y aumento de la susceptibilidad a otras formas de la enfermedad incluyendo el mieloma múltiple, cáncer de mama antes de la menopausia y el linfoma no de Hodgkin.
El adenocarcinoma de esófago es mucho más común en los obesos que entre los individuos no obesos y está vinculado a la presencia de la enfermedad de reflujo gastroesofágico (GERD) y, en particular, a una afección conocida como esófago de Barrett, para los cuales la obesidad es un factor de riesgo conocido.
Han sido identificadas varias formas diferentes de cáncer de tiroides, de las cuales las variantes papilar y folicular son las más comunes.
Las personas obesas tienden a presentarse con formas más agresivas de cáncer de tiroides papilar que sus contrapartidas no obesas y la investigación también indica que el cáncer de tiroides con frecuencia se diagnostica en una etapa más avanzada en las personas obesas, con una tendencia a producirse tumores de mayor tamaño con el aumento del IMC. La causa del cáncer de tiroides en la población general es poco clara, pero se sospecha que algún aspecto de la obesidad juega un papel en el desarrollo fisiológico de la forma más agresiva de la enfermedad, mientras que el diagnóstico tardío se atribuye al hecho de que un mayor tamaño del cuello hace más difícil sentir protuberancias y nódulos durante el examen físico.
El adenocarcinoma es el tipo más común de cáncer de la vesícula biliar. Muestra una preponderancia femenina fuerte y se da con mayor frecuencia en personas mayores de 70 años. Hay varios factores de riesgo para la enfermedad, incluyendo un historial de problemas de vesícula biliar tales como cálculos biliares, anomalías del conducto biliar, la vesícula en porcelana y los pólipos vesiculares, así como el tabaquismo, los antecedentes familiares y la obesidad.
Existe una relación positiva entre el IMC y la susceptibilidad al cáncer de la vesícula biliar, esta relación parece ser mayor en las mujeres que en los hombres. Los mecanismos que subyacen a estas asociaciones no están aún clarificados, pero el efecto de la obesidad en el exceso de hormonas como el estrógeno y la insulina parece estar relacionado. Además, los individuos obesos tienen un mayor riesgo de desarrollar cálculos biliares, que a su vez aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de la vesícula biliar.
La obesidad está asociada con un mayor riesgo de desarrollar carcinoma de células renales (la forma más común de cáncer de riñón) tanto en hombres como en mujeres.
La obesidad está fuertemente vinculada a un mayor riesgo de desarrollar cáncer de endometrio, con relaciones positivas existentes entre el IMC, la proporción cintura-cadera y el aumento de la susceptibilidad a la enfermedad. El cáncer de endometrio es más común en mujeres entre los 60 y 80 años, y algunos estudios sugieren que la obesidad puede ser un factor que contribuye en más del 50% de los casos. No se ha identificado ningún enlace entre la obesidad y el grado o evolución del cáncer de endometrio, pero la investigación actual sugiere que los cambios hormonales que se observan en las mujeres obesas pueden estar directamente vinculados a la promoción del crecimiento de células de cáncer de endometrio. La DM 2 es también un factor de riesgo conocido para el desarrollo de este tipo de cáncer.
La relación entre la obesidad y el cáncer de mama posmenopáusico está bien establecida, con investigaciones que indican un posible aumento en el riesgo de hasta el 30% en las mujeres obesas. La obesidad también se asocia con un peor pronóstico. Se piensa que los niveles elevados de estrógeno observados en mujeres obesas posmenopáusicas desempeñan un papel importante en la patogénesis de la enfermedad. La distribución de la grasa corporal puede ser también un factor, con una relación cintura-cadera alta asociada con riesgos adicionales.
Hay una cierta evidencia que sugiere que el tiempo de vida en el que una mujer aumenta de peso puede contribuir a la susceptibilidad de contraer la enfermedad: Varios estudios han reportado que las mujeres cuyo IMC aumenta entre la edad de alrededor de 20 años y el inicio de la menopausia entre 50 y 60 años, tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama después de la menopausia que las mujeres cuyo IMC se mantiene estable durante el mismo período de tiempo, con independencia del IMC inicial a los 20 años .
El cáncer de colon es significativamente más común en personas obesas, en los hombres en particular, mostrando una mayor susceptibilidad a la enfermedad en relación con un IMC elevado. El riesgo de desarrollar cáncer rectal también aumenta en relación con el IMC, pero en menor medida que el cáncer de colon. Cuando se utiliza la relación cadera-cintura en lugar de IMC como medida de la grasa corporal, las mujeres también muestran una mayor susceptibilidad al cáncer de intestino, lo que sugiere que la presencia de la obesidad central puede contribuir al desarrollo de la enfermedad en las mujeres. La inactividad física y una dieta rica en carnes rojas y grasas saturadas y bajas en fibra también se asocian con un mayor riesgo de cáncer de intestino.
La obesidad y la diabetes están asociadas con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de páncreas. Existe una relación positiva entre el IMC y la susceptibilidad a la enfermedad, pero ya que el riesgo de diabetes también está asociado positivamente con un IMC elevado la relación causal entre la obesidad, la diabetes y el cáncer de páncreas sigue siendo poco clara. Hay ciertas evidencias que sugieren que la dieta puede ser también un factor, con el consumo de carnes cocidas a altas temperaturas y alimentos en conservas muy ligados a un mayor riesgo de cáncer de páncreas.
La Cirugía Bariátrica y el riesgo del Cáncer
Varios estudios que han comparado a individuos obesos sometidos a cirugía bariátrica con personas obesos no sometidas a cirugía han detectado una asociación entre la cirugía bariátrica y la disminución del riesgo de cáncer.
Hay algunas pruebas limitadas que sugieren que el ciclo repetitivo de la pérdida de peso seguido por el aumento de peso observado en algunas personas que intentan adelgazar a través de dietas (efecto yo-yo) puede estar asociado con un mayor riesgo de cáncer de riñón en comparación con los individuos que poseen un peso estable. Mientras que es necesaria más investigación en este área, se piensa que la cirugía bariátrica facilita la pérdida de peso permanente y por lo tanto mitigar este efecto.
Para las personas obesas con ERGE, la cirugía bariátrica a menudo puede conducir a una reducción significativa en los síntomas, lo que puede reducir la probabilidad de desarrollar enfermedades como esófago de Barrett y adenocarcinoma esofágico.
La obesidad está fuertemente asociada con la osteoartritis, y en particular se ha encontrado una relación proporcional entre el IMC y el riesgo de desarrollar artrosis en las rodillas. Se sabe que el exceso de carga en las articulaciones sanas contribuye a la osteoartritis, pero la obesidad es también un factor de riesgo a la hora de desarrollar osteoartritis en articulaciones que no soportan peso.
La osteoartritis es una enfermedad degenerativa y progresiva que afecta a las articulaciones y a los tejidos circundantes. Se produce con más frecuencia en las caderas, las rodillas, la columna cervical y la lumbosacra, la base del dedo gordo del pie y las articulaciones pequeñas de las manos, pero puede afectar a casi cualquier articulación del cuerpo.
Los huesos de una articulación se mantienen unidos por ligamentos que los mantienen en su lugar, mientras que la articulación está en movimiento. Las superficies de cada hueso están cubiertas de una capa de cartílagos articulares que sirven para distribuir la carga a través de la articulación, proteger las superficies del hueso y reducir la fricción. Una capa altamente vascular de hueso, conocida como el hueso subcondral, se encuentra directamente debajo del cartílago. La propia articulación está alojada dentro de una cápsula y la cavidad de la articulación está rellena de líquido sinovial generado por una capa de membrana sinovial que recubre la cavidad. El líquido sinovial proporciona nutrientes esenciales para el cartílago y para el cartílago articular avascular, y también funciona como un amortiguador de choques.
Externamente, la hinchazón puede ser evidente, y los osteofitos pueden llegar a ser visible, particularmente en las articulaciones más pequeñas, como las de las manos y los pies. Cuando afecta a la articulación distal (la más cercana a la punta del dedo) o a la interfalángica (medio) de los dedos, reciben el nombre de nodos de Heberden y nodos de Bouchard, respectivamente. Cuando los pies se ven afectados, se pueden formar juanetes. Las imágenes radiológicas pueden revelar un aumento de la densidad del hueso subcondral, formación de quistes subcondrales, osteofitos, derrames y espacio reducidos dentro de la articulación.
Si bien es posible tener osteoartritis asintomática, es a menudo un dolor en las articulaciones que se exacerba por el uso el principal síntoma que se presenta . El rango de movimiento de la articulación afectada puede llegar a ser restringido, y la falta prolongada de movimientos durante los períodos de descanso o el sueño puede conducir a la rigidez de las articulaciones o «gelificación», que puede persistir hasta por 30 minutos. El derrame articular o la inflamación también son comunes, aunque no necesariamente acompañadas de dolor o restricción de movimiento, y la osteoartritis es una causa significativa de la efusión de la articulación de la rodilla, también conocida como «agua en la rodilla». Algunas personas también experimentan crepitación, un sonido crujiente que puede ir acompañado de una sensación de rozamiento o crujido cuando la articulación está en movimiento.
Muñeca – La afección se puede desarrollar con el tiempo por el desgaste que sufre la articulación de la muñeca y el cartílago. Una lesión en la muñeca o en el antebrazo también puede causar la osteoartritis.
El tejido adiposo metabólicamente activo, produce varios factores que incluyen a la hormona leptina, la adiponectina y la resistina. Estos mensajeros químicos pueden mediar cambios en el crecimiento óseo y la homeostasis del cartílago, y se ha observado que la leptina, en particular, se encuentra en concentraciones elevadas (en relación con el plasma sanguíneo) en el líquido sinovial de las articulaciones con artrosis. Además, las pruebas de laboratorio con células y modelos de cultivo de tejidos han demostrado que la presencia de leptina se asocia con aumento de la degradación del cartílago.
Se han observado cambios vasculares en el hueso subcondral en las articulaciones con osteoartritis, y la enfermedad cardiovascular es un factor de riesgo conocido para dicha enfermedad. Por lo tanto, se ha planteado la hipótesis de que las restricciones en el suministro de sangre puede tener un efecto isquémico directo sobre el hueso, y / o impacto en el suministro de nutrientes al cartílago, cualquiera de los cuales podría acelerar la tasa de progresión de la osteoartritis. Los trastornos de enfermedades cardiovasculares y metabólicas como la diabetes están fuertemente asociados con la obesidad y se sabe que son factores de riesgo independientes para la osteoartritis, lo que sugiere que un conjunto común de factores metabólicos pueden estar implicados en la patogénesis de estas enfermedades.
En los individuos con sobrepeso y obesidad, la pérdida de peso puede reducir simultáneamente el grado de carga estática perjudicial en articulaciones que soportan peso y aumentar la movilidad en general, haciendo que sea más fácil practicar ejercicio regular. Además, los efectos positivos de la pérdida de peso sobre el estado cardiovascular y metabólico pueden reducir la susceptibilidad general a la osteoartritis. Sin embargo, una combinación de obesidad y osteoartritis puede convertir la práctica de ejercicio en algo extremadamente difícil, lo que exacerba los síntomas de osteoartritis y evita la pérdida de peso. En tales casos, la rápida pérdida de peso facilitada normalmente por la cirugía bariátrica puede proporcionar un medio eficaz de romper ese ciclo, proporcionando un alivio inmediato a la carga estática mientras al mismo tiempo mejora la movilidad y la tolerancia al ejercicio de tal manera que pueden llevarse a cabo un programa de ejercicio regular y un plan de fisioterapia diseñada para ofrecer mejoras a largo plazo en los síntomas de la osteoartritis.
La depresión es frecuente en la sociedad actual, pero es especialmente común entre las personas obesas. Existe una relación positiva entre la depresión y la obesidad. Lo que vincula ambos fenómenos no esta establecido completamente, pero hasta la fecha la investigación ha sugerido varias posibles vías causales.
La depresión es una enfermedad común pero potencialmente incapacitante que puede involucrar una serie de síntomas físicos, cognitivos, conductuales y emocionales, pero más frecuentemente se caracteriza por los síntomas de tristeza o desánimo persistente, y la pérdida de placer o interés por las actividades cotidianas.
Existen varias teorías de por qué se produce la depresión, creyéndose que influyen factores psicológicos, fisiológicos, sociales y genéticos. Los individuos con rasgos de personalidad tales como la baja autoestima, una imagen negativa de sí mismos, una tendencia al pesimismo o la auto-recriminación son particularmente vulnerables a esta enfermedad. La presencia de diabetes, enfermedad cardiovascular, trastornos de la alimentación y obesidad también son considerados factores de riesgo para la depresión.
Qué significa un diagnóstico de Depresión
Mientras que la depresión puede ser clasificada como leve, moderada o grave, los síntomas depresivos componen un amplio conjunto y pueden variar mucho entre los individuos. La fatiga o falta de energía, problemas de concentración, sentimientos de inutilidad, culpa excesiva o inapropiada, alteraciones del sueño, pensamientos recurrentes de suicidio o autolesión, cambios en el apetito y aumento o disminución de la actividad física y mental, pueden ser síntomas de esta enfermedad, pero para llegar a un diagnóstico clínico claro de la depresión, los síntomas principales, estado de ánimo bajo y pérdida de interés en actividades diarias, deben estar presente en la mayoría de los días durante un periodo mínimo de dos semanas, en ausencia de una fuente externa de estrés, tales como una pérdida u otro acontecimiento importante de la vida. (Los síntomas depresivos pueden manifestarse con frecuencia después de tales eventos y sólo se consideran patológicos si persisten durante un período prolongado de tiempo).
Según los parámetros de la asistencia sanitaria moderna la depresión se suele definir de acuerdo con uno de los dos sistemas de clasificación: la décima revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-10), o la cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadística de la Asociación Psiquiátrica Americana de Trastornos Mentales (DSM-IV). Actualmente no existen pruebas de laboratorio para la depresión, por lo que el diagnóstico se basa en la entrevista clínica, a veces junto con un cuestionario de auto-informe o una escala de calificación, como el Cuestionario de Salud del Paciente (PHQ-9) o el Inventario de Depresión de Beck.
Se pueden realizar pruebas de laboratorio o estudios por imágenes para descartar diagnósticos diferenciales tales como el hipotiroidismo, los efectos secundarios de los medicamentos o lesiones intracraneales y es posible que la enfermedad se presente únicamente con síntomas somáticos, como dolores de cabeza, dolor de espalda, dolor musculo-esquelético, mareos o sensación de mareo , dolor de espalda, dolor de pecho, trastornos digestivos y malestar abdominal, lo que puede justificar una mayor investigación para excluir a las enfermedades físicas.
El deterioro funcional está fuertemente asociado con la depresión y las personas obesas experimentan deterioro de la función física y niveles de calidad de vida reducidos. El exceso de peso puede hacer que sea más difícil realizar día a día las actividades de base, experimentando mayor dificultad aquellas personas con mayor IMC. La falta de ejercicio físico es común entre las personas obesas, y está positivamente asociado con la depresión. Las personas obesas también están sujetas a tasas elevadas de enfermedades crónicas, que pueden afectar directa e indirectamente en la capacidad funcional y la calidad de vida. La diabetes, en particular, a menudo se asocia con la obesidad y constituye un factor de riesgo conocido para la depresión.
La autoestima, el estrés, y los prejuicios sobre la Obesidad
La exposición al prejuicio puede llevar a una pobre imagen de sí mismo, a una baja autoestima y a la depresión, particularmente en individuos con una alta auto-aceptación de estereotipos negativos. Es sabido que los prejuicios relacionados con el peso aumentan en línea con el IMC, con los individuos de mayor peso sujetos a más altos niveles de estigma social, siendo las mujeres obesas en particular más propensas a no estar satisfechas con su forma corporal, y teniendo una auto-imagen más pobre que la población en general. Fuertes lazos sociales y relaciones de apoyo pueden tener un efecto protector contra el estrés y la depresión, pero a menudo los prejuicios pueden precipitar el aislamiento social, el rechazo y la soledad.
Diversos estudios han relacionado el estrés de forma independiente a la depresión y la obesidad, con muchos individuos obesos que citan el estrés como un factor en la falta de capacidad para mantener un peso saludable a través del tiempo.
Varios estudios han mostrado una relación entre la dieta repetida o efecto «yo-yo» y la depresión. Un intento fallido de controlar el peso mediante una dieta, o la recuperación del peso después de una dieta exitosa, puede fomentar un sentimiento de fracaso, lo que lleva a un estado de ánimo bajo. Hay también una cierta evidencia que sugiere que el hecho de estar sometido a una dieta estricta, por si mismo puede conducir a un bajo estado de ánimo. La investigación ha demostrado que un mayor IMC se asocia con un mayor número de intentos de dieta. Por lo tanto, es probable que una persona con un alto IMC haya hecho dietas sin éxito varias veces, y por lo tanto ser más propensos a un estado de ánimo bajo.
La depresión ha demostrado también ser causa de deserción de los programas de perdida de peso, sugiriendo que la depresión puede directamente impedir el descenso de peso. Esto puede ocurrir ya que a las personas que padecen de depresión se les hace mas difícil cumplir regímenes alimenticios o realizar planes de ejercicio físico.
Factores fisiológicos que se relacionan con la obesidad y la depresión
Hay pruebas que sugieren una causalidad bidireccional entre la depresión y la obesidad, mostrando las personas deprimidas un mayor riesgo de convertirse en personas obesas. Se han identificado varios factores causantes posibles, incluyendo la desregulación del eje hipotálamo-pituitario-adrenal (HPA) y la inflamación.
El hipotálamo, la glándula pituitaria y las glándulas suprarrenales son órganos que producen hormonas y constituyen el eje HPA, una parte importante del sistema neuroendocrino responsable de regular muchos procesos fisiológicos incluyendo la digestión, el respuesta al estrés, la función reproductiva y el metabolismo de las grasas, así como el estado de ánimo y la emoción. La desregulación del eje HPA es difícil de evaluar clínicamente, pero se sabe que está asociada al estrés y a la depresión, y también ha sido relacionada con la privación del sueño, los desórdenes alimenticios y la adiposidad visceral. El aumento de peso activa las vías inflamatorias, lo hace que la obesidad sea clasificada como un estado inflamatorio crónico y la inflamación sea un factor de riesgo para la depresión. Hay también alguna evidencia que sugiere que la inflamación crónica puede conducir a por sí misma a alteraciones del eje HPA.
Existen muchas opciones de tratamiento para la depresión, variando la opción más adecuada en función de varios factores, incluyendo el grado y la duración de la depresión, así como el estado general de bienestar físico y mental.
Se consideran altamente eficaces varias formas de psicoterapia, en el tratamiento de la depresión, estando particularmente validada la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC). La TCC también puede ayudar a hacer frente a las conductas no saludables asociadas con los alimentos y la alimentación y facilitar el desarrollo de habilidades tales como la gestión del tiempo y la planificación a largo plazo, que son importantes en el manejo del estrés y para mantener un estilo de vida saludable. De acuerdo con el modelo de la TCC, las acciones, los pensamientos, las emociones y las sensaciones físicas están todas interconectadas, de manera que cualquier factor que impacta en una de estas áreas puede afectar a las otras, lo que podría desencadenar una cascada de consecuencias cíclicas negativas. La TCC ofrece un marco práctico en el cual explorar y cuestionar los pensamientos negativos, las creencias y actitudes que pueden contribuir a un bajo estado de ánimo.
Los medicamentos antidepresivos pueden ser prescritos solos o en combinación con la psicoterapia. Las formas más comúnmente prescritas de antidepresivos actúan sobre los mensajeros químicos o neurotransmisores del cerebro, como la serotonina o la noradrenalina, que se sabe que afectan el estado de ánimo y a la respuesta emocional.
Procedimientos bariátricos y depresión
La evidencia actual sostiene que los procedimientos bariátricos tienen un efecto beneficioso sobre la depresión. La cirugía bariátrica se asocia con mejoras en varias afecciones de salud vinculadas a la depresión, como la diabetes y la enfermedad cardiovascular, y la pérdida de peso puede facilitar mejoras significativas en la calidad de vida, la función física y la autoestima. Sin embargo, mientras que algunos estudios han informado de una correlación directa entre la pérdida de peso posquirúrgica y la reducción de los síntomas depresivos, también hay pruebas que sugieren que los procedimientos bariátricos pueden mejorar los efectos de la depresión independientemente de que se produzca la pérdida de peso. Existe la hipótesis de que estas mejoras pueden ocurrir como resultado de la ampliación del acceso a la ayuda y al asesoramiento de pérdida de peso que acompaña a la participación activa en los programas bariátricos eficaces.
Los efectos neuroendocrinos del ejercicio son muy parecidos a los de algunos medicamentos anti-depresivos, y mientras que el ejercicio generalmente no es suficiente para resolver la depresión o la obesidad, se sabe que tiene un efecto beneficioso sobre los niveles del estado de ánimo y el estrés, así como en la promoción de la pérdida de peso.
El reflujo se produce cuando el contenido acido, alcalino o mixto del estómago se filtra hacia el esófago. Los síntomas comunes incluyen acidez, regurgitación o dificultad para tragar. Menos comúnmente incluye dolor de garganta, náuseas, sabor amargo en la garganta y también se puede observar un aumento de la salivación y de la tos.
La mayoría de las personas experimentan episodios ocasionales de reflujo sintomático, y por lo general no es motivo de preocupación. Cuando el reflujo ocurre con más frecuencia o inflama al esófago se clasifica como ERGE y si no es tratada puede conducir a complicaciones graves.
Cuál es la fisiopatología de la enfermedad de Reflujo?
El estómago se conecta a la faringe a través del esófago, un tubo largo que se introduce en la cavidad abdominal a través de una abertura del diafragma conocida como el hiato. Cada extremo del esófago está rodeado por un anillo de músculos llamado esfínter, que normalmente se encuentra contraído, pero que se relaja al tragar para permitir el paso de los alimentos hacia el estómago. La principal función del esfínter esofágico superior (EES) es para evitar que la comida pase a la tráquea, dirigiéndola activamente hacia el esófago durante la deglución. El esfínter esofágico inferior (EEI) está rodeado por un cabestrillo de fibras musculares del diafragma conocido como el diafragma crural, que funciona en tándem con el EEI para formar una válvula unidireccional que impide que el ácido del estómago, la bilis duodenal y el alimento parcialmente digerido fluya hacia arriba al esófago. El esófago se une al estómago en un ángulo agudo, conocido como el ángulo de His, que sirve para proteger al esófago del reflujo.
Además de breves períodos de relajación provocados por la deglución, el EEI también se abre espontáneamente durante períodos prolongados de hasta un minuto, a fin de permitir que el gas pase desde el estómago en forma de eructo. Esta acción se conoce como relajación esofágica inferior transitoria (REIT), y se cree que está provocada por la acumulación de gas dentro del estómago que se produce con frecuencia después de una comida o de la ingestión de bebidas carbonatadas. Es muy común que exista reflujo durante los episodios de REIT, que son conocidos por aumentar su frecuencia durante el sueño y al acostarse.
En términos sencillos, la ERGE se produce debido al cierre incompleto del EEI o cuando se produce la REIT con más frecuencia de lo normal. Los factores de riesgo para la ERGE incluyen el tabaquismo, el embarazo, una dieta alta en grasas y la obesidad. También se cree que los factores genéticos desempeñan un papel importante en la patogénesis de la ERGE, estando la historia familiar de primer grado íntimamente ligada a una mayor susceptibilidad, independientemente de la obesidad.
¿Cómo se relacionan el reflujo y la Obesidad?
La relación causa-efecto entre la obesidad y la ERGE es bien conocida: el aumento del IMC se correlaciona estrechamente con el aumento de la prevalencia de la ERGE. Sin embargo, estudios recientes han sugerido que la circunferencia de la cintura puede ser un predictor de riesgo más significativo que el IMC. Se sabe que la obesidad central aumenta la presión dentro del estómago. Esto apoya la teoría de que la ERGE se produce como resultado de dicho aumento de la presión intra-gástrica, en virtud del cual el EEI se ve forzado a acortarse y a abrirse. De la misma manera los malos hábitos alimenticios como comidas muy copiosas y en forma de atracones distienden el estomago y acortan el esfínter como el cuello de un globo inflado a presión.
Algunos autores han sugerido también que la obesidad puede de alguna manera alterar la sensibilidad del esófago, por lo que estos episodios de reflujo son más propensos a ser sintomáticos con relación a la población general.
Varias afecciones relacionadas con la obesidad, como la diabetes y la hernia de hiato, conllevan un riesgo particular para el desarrollo de la ERGE . La alteración del vaciado gástrico, o gastroparesia, es una complicación común de la diabetes. Los niveles persistentemente elevados de azúcar en la sangre característicos de la diabetes pueden afectar a los nervios del estómago, lo que provoca el procesamiento lento de los contenidos estomacales con aumento del volumen y de la secreción ácida del estomago, promoviendo a la ERGE.
La hernia de hiato es una enfermedad en la que el EEI se separa del diafragma crural, de tal manera que éste y la parte superior del estómago pueden ascender a través del hiato a la cavidad torácica, alterando los mecanismos anti-reflujo.
Se sabe que existe una relación entre el tamaño de una hernia de hiato y la presión del EEI, causando las hernias grandes una disminución de la presión del EEI. Además, se asume que la presencia de una hernia de hiato provoca episodios más frecuentes de REIT.
También se ha sugerido que la ERGE en sí misma podría ser causa de la hernia de hiato en algunos casos, ya que la cicatrización producida por la exposición frecuente al ácido o álcalis causa que el esófago se acorte, empujando el estómago hacia arriba a través del hiato. La obesidad es un factor de riesgo importante para la hernia de hiato, y se da por sentada una correlación específica entre la circunferencia de la cintura y la separación de la EEI y el diafragma crural.
Complicaciones del Reflujo Crónico
La exposición frecuente a los contenidos del estómago puede dañar el revestimiento o mucosa del esófago, causando que se irrite o se inflame. Esta afección, conocida como esofagitis, puede progresivamente causar que la mucosa del esófago próxima al EEI se vea sometida a un proceso conocido como metaplasia, en el que las células escamosas normales del revestimiento esofágico se convierten en células columnares de un tipo similar a las encontradas en el estómago o el intestino delgado. Esta afección, conocida como esófago de Barrett, suele ser asintomática, pero es de gran importancia debido a su asociación con un mayor riesgo de desarrollo de adenocarcinoma, una forma creciente de cáncer con una baja tasa de supervivencia.
Los pacientes obesos tienden a padecer más esofagitis severa y la obesidad ha sido identificada como un factor de riesgo independiente para el desarrollo de esófago de Barrett y de adenocarcinoma.
¿Cómo afectan los procedimientos bariátricos el Reflujo?
La investigación sugiere una correlación significativa entre la pérdida de peso y la reducción sintomática de la ERGE, un estudio reciente indicó que la pérdida de peso a través de los cambios de estilo de vida por sí solos o en combinación con la cirugía bariátrica, pueden conducir a la completa resolución de los síntomas de la ERGE. Además, dado que los procedimientos bariátricos implican la modificación del tracto digestivo, también pueden influir directamente en la fisiopatología del reflujo y sus síntomas, con resultados probables diferentes, dependiendo del procedimiento específico.
El bypass gástrico en Y de Roux-en-Y (RYGB) es bien conocido por ser una opción de tratamiento muy eficaz para la ERGE en los pacientes obesos mórbido, por lo que constituye el procedimiento bariátrico de elección en quienes sufren de reflujo.
Más recientemente, varios estudios han indicado que el RYGB puede ser una opción de tratamiento viable para la ERGE en los pacientes con obesidad no severa, en no-obesos y en pacientes que padecen de esófago de Barrett asociado o no a obesidad.
El procedimiento podría repercutir en la ERGE mediante distintos mecanismos como la disminución de la producción de ácido en el estómago, la disminución del volumen y presión del pouch gástrico como también debido a la interposición del asa alimenticia la cual evitaría el reflujo biliar.
La Gastrectomía en Manga (MG) y los problemas potenciales a largo plazo con el Reflujo
La gastrectomía en manga (MG) implica la división vertical del estómago de tal manera que mayor parte del estómago es eliminado dejando un tubo gástrico largo. La técnica requiere la modificación directa de la unión gastro-esofágica, modificando la estructura del EEI y del ángulo de His.
Se considera por tanto que la presencia de reflujo severo, la ERGE complicada o el esófago de Barrett representan una contraindicación absoluta para la manga gástrica.
Los estudios sobre los efectos a largo plazo de la MG sobre la ERGE sugieren un patrón trifásico típico donde los síntomas de reflujo empeoran durante un cierto tiempo en el postoperatorio, seguido de una reducción en los síntomas a medida que la pérdida de peso se vuelve significativa y la compliance gástrica (capacidad de un órgano de adaptar su volumen a una cierta presión) aumenta. Sin embargo, muchos pacientes informan de la recurrencia sintomática de la ERGE a los tres o cuatro años que siguen a la operación. Las razones de esto no son aun bien comprendidas, pero se cree que están implicadas las modificaciones anatómicas de la unión gastro-esofágica, y la distención de la manga gástrica.
En nuestro servicio adaptamos la cirugía al paciente y no el paciente a la cirugía; es a nuestro criterio un error ofrecer una MG a pacientes con reflujo. En este contexto el gold-estándar es el bypass gástrico.
La incontinencia se define como la micción o defecación involuntaria. De las dos, la pérdida involuntaria de orina es el tipo más común.
Incontinencia de orina de esfuerzo – Esta es la forma más común, y puede suceder ante una actividad como reír, toser, estornudar, etc. Se ejerce presión sobre el esfínter de la uretra y los músculos pélvicos. Estos músculos pueden además debilitarse por lesión, medicamentos o cirugía previas. Las mujeres con embarazos múltiples y partos naturales son susceptibles a esta enfermedad, de hecho, el sexo femenino se considera un factor de riesgo. Otros factores de riesgo son la edad, la obesidad y el tabaquismo.
Incontinencia de orina imperiosa o de urgencia – Implica una necesidad urgente y repentina de orinar. Una súbita contracción de la vejiga conduce a la pérdida involuntaria de orina y las contracciones de la vejiga pueden ocurrir independientemente de la cantidad de orina en la vejiga.
El cáncer de vejiga, la inflamación de la vejiga, un ACV y la esclerosis múltiple son algunas de las causas de la incontinencia de urgencia.
Las personas que sufren de incontinencia suelen ser tratadas por urólogos, en el caso de las mujeres también son consultados uro-ginecólogos y obstetras. El médico puede tratar de averiguar si existe un patrón en los episodios de incontinencia. Puede pedir al paciente que mantenga un diario para anotar la frecuencia de la micción, los tiempos y el volumen de orina expulsado. El doctor puede buscar señales de esfuerzo para orinar, molestias al orinar, etc.
También puede detectar cualquier residuo de orina en la vejiga después de la micción con el fin de determinar la elasticidad de los músculos de la vejiga. Se puede llevar a cabo una cistoscopia o inspección de la vejiga o la uretra. Un análisis de orina y sangre puede realizarse para buscar las causas subyacentes o posibles infecciones.
La obesidad es uno de los principales factores de riesgo de la incontinencia tanto urinaria como fecal. Las mujeres obesas son susceptibles a ambas formas de incontinencia.
El tejido adiposo en la región abdominal, tanto subcutáneo como visceral, ejerce presión sobre la vejiga. Una persona con peso normal aún con una vejiga débil puede lograr evitar la incontinencia. Sin embargo, la presión adicional hace que sea mucho más difícil evitar la incontinencia. La gravedad de la incontinencia aumenta con el aumento del IMC. Además, la edad es un factor adicional, un individuo obeso joven puede tener fuertes músculos del esfínter, suficientes para regular voluntariamente el proceso de micción, pero dichos músculos se debilitan con la edad y una persona obesa anciana es más propensa a padecer de incontinencia.
Existe también una correlación entre la diabetes y la incontinencia. Teniendo en cuenta que las personas obesas son a menudo diabéticas, el riesgo de padecer incontinencia aumenta. También se sabe que las mujeres con diabetes que requieren insulina se encuentran ante mayor riesgo que los diabéticos no dependientes de la insulina.
Así como el aumento de peso puede empeorar los síntomas existentes de incontinencia, la pérdida de peso puede revertir la situación. Por lo tanto, la obesidad es un factor de riesgo modificable, de hecho, las investigaciones muestran que los pacientes obesos que se sometieron a un bypass gástrico mostraron una disminución significativa de los casos de incontinencia urinaria de esfuerzo.
El tratamiento depende de la gravedad de los síntomas y de la duración de la enfermedad. A los pacientes normalmente se les pide que dejen el tabaco, el alcohol y las bebidas con cafeína. El tratamiento consiste en cambios de estilo de vida, medicamentos y ejercicios para fortalecer la musculatura del suelo pélvico o cirugía.
El entrenamiento muscular del piso pélvico, o ejercicios de Kegel, se recomiendan con el fin de fortalecer el esfínter uretral. La biorretroalimentación ayuda a controlar mejor ciertas respuestas involuntarias del cuerpo.
Los medicamentos se prefieren para casos leves de la incontinencia de esfuerzo. Los fármacos agonistas adrenérgicos alfa fortalecen el esfínter mientras que los medicamentos antimuscarínicos pueden detener las contracciones no deseadas de la vejiga. Las mujeres posmenopáusicas pueden administrar estrógeno para mejorar el suministro de sangre a la uretra. La cirugía suele ser la última opción y se realiza solamente después de que la verdadera causa de la incontinencia se ha determinado con certeza.
Es sabido que la obesidad contribuye a la anovulación, a irregularidades menstruales y a la sub-fertilidad. Además, las mujeres obesas que quedan embarazadas tienen un mayor riesgo de abortos espontáneos y complicaciones obstétricas, incluyendo hipertensión inducida por embarazo, pre-eclampsia, diabetes gestacional, macrosomía fetal y la mortalidad neonatal y materna. Los hijos de mujeres obesas tienen un mayor riesgo de convertirse así mismo en obesos y de desarrollar más tarde en su vida enfermedades del corazón, diabetes y otras enfermedades metabólicas. Se cree que los complejos efectos de desregulación provocados por el exceso de peso sobre la producción de hormonas desempeñan un papel importante en muchos de estos temas.
Las hormonas y la salud femenina
Las hormonas son mediadores químicos cuya función es regular funciones del cuerpo tales como el sueño, la digestión, el crecimiento y la actividad cardiovascular. Son secretadas por una serie de glándulas situadas por todo el cuerpo, conocidas colectivamente como el sistema endocrino. En las mujeres también rigen el ciclo menstrual y la salud reproductiva.
La función reproductora femenina se rige por los ovarios, el hipotálamo y la glándula pituitaria. Su compleja relación se conoce como el eje hipotálamo-hipófiso-ovárico (HPO). Un ciclo menstrual normal comienza con la liberación de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) desde el hipotálamo, que continuará liberando impulsos de la GnRH para regular la producción de hormonas durante todo el ciclo. La presencia de GnRH provoca que la glándula pituitaria produzca la hormona luteinizante (HL) y la hormona estimulante del folículo (HFE). Estas a su vez estimulan el crecimiento de múltiples folículos que segregan estrógenos en los ovarios, uno de los cuales eventualmente madurará y, tras un oleada de HL, liberará un óvulo. Después de la ovulación el resto del folículo, que ahora se llama cuerpo lúteo, empieza a producir progesterona, junto con pequeñas cantidades de estrógeno, las cuales son esenciales para el mantenimiento y desarrollo del endometrio en preparación para la concepción. Cualquier interrupción en el eje HPO puede conducir a la infertilidad causando la anovulación, impidiendo la implantación o inhibiendo el desarrollo embrionario normal.
La obesidad, y la obesidad central en particular, se asocian con alteraciones endócrinas significativas, que pueden conducir a enfermedades como la diabetes, la enfermedad tiroidea, así como influir en la fertilidad masculina y femenina. El tejido adiposo es conocido por poseer actividad hormonal, secretando leptina, adiponectina y estrógenos al torrente sanguíneo.
Se ha observado que la leptina aumenta durante el embarazo en mujeres obesas y no obesas, pero su tasa de aumento es notablemente más lenta en las mujeres obesas. Es sabido que la hormona juega un papel clave en el desarrollo embrionario temprano, por lo que este efecto puede estar implicado en la tasa del aumento de abortos involuntarios y la susceptibilidad de la descendencia a una enfermedad metabólica o cardiovascular.
La adiponectina está implicada en numerosos procesos metabólicos, incluyendo la regulación de la glucosa y la conversión de la grasa almacenada en energía. Aunque es producida únicamente por el tejido adiposo, los niveles de adiponectina dentro del torrente sanguíneo son inversamente proporcionales a la masa adiposa, de tal manera que las mujeres obesas suelen mostrar niveles bajos de adiponectina. Los niveles reducidos de adiponectina en la sangre están asociados a enfermedades como la diabetes y afecciones del corazón, y también están vinculados a la reducción de la fertilidad debido al síndrome del ovario poliquístico (SOP).
Se tiene conocimiento de que los bebés amamantados se benefician de un efecto protector contra el desarrollo de la obesidad y de posteriores trastornos metabólicos. Aunque las razones de esto no se entienden aún claramente, la investigación ha demostrado que la leche materna contiene altos niveles de adiponectina, y se piensa que la hormona puede desempeñar un importante papel en el control del desarrollo metabólico. Se sabe que existe una relación inversa entre la adiposidad materna y las concentraciones de adiponectina en la leche materna y se ha postulado como un posible factor a tener en cuenta la tasa creciente de obesidad y trastornos metabólicos observada en los hijos de madres obesas.
La obesidad también tiene un efecto perjudicial sobre la hormona prolactina, lo que lleva a una mayor probabilidad de retraso o disminución en la producción de leche en madres obesas, lo que provoca menores tasas de lactancia materna.
La función principal de la insulina en el cuerpo es la de estimular las células para absorber la glucosa de la sangre con el fin de mantener niveles saludables de azúcar. La obesidad es un factor de riesgo conocido respecto a la resistencia a la insulina, una afección en la cual las células se vuelven insensibles a la insulina, estimulando al cuerpo para producirla en mayor cantidad en un intento de reducir y mantener los niveles de azúcar en la sangre bajo control. Los altos niveles de insulina pueden deteriorar la función secretora de progesterona del cuerpo lúteo, y actuar sobre los ovarios para desencadenar la producción de testosterona y otras hormonas masculinizantes, conocidas como andrógenos. El aumento de la secreción de insulina también puede causar que el hipotálamo libere GnRH en mayores cantidades, lo que altera la producción de LH y FSH. Esta combinación de factores pueden tener un efecto devastador sobre la salud de la mujer y su fertilidad.
Este síndrome se caracteriza por una excesiva producción de andrógenos en paralelo a la anovulación. Es muy común y se estima que afecta al 10% de las mujeres en todo el mundo. Las mujeres con SOP a menudo tienen ovarios agrandados cubiertos por cadenas de quistes parecidos a perlas, pero la presencia de ovarios poliquísticos no es necesaria para cumplir con los criterios de diagnóstico para el SOP y también es posible tener ovarios poliquísticos sin tener SOP. También se dan otras características como el exceso de vello corporal (hirsutismo), el adelgazamiento del cabello en la cabeza y el acné.
En general, dos o más de los siguientes criterios son necesarios para un diagnóstico de SOP:
Anovulación, indicada por períodos irregulares, infrecuentes o ausentes de ovulación.
El crecimiento excesivo del vello facial o corporal y/o análisis de sangre que indiquen un elevado nivel de testosterona.
Una ecografía ginecológica que muestre que los ovarios son poliquísticos.
Aunque la mayoría de las mujeres con SOP padecen sobrepeso o son obesas, es posible tener SOP con un IMC dentro del rango normal. El IMC está estrechamente asociado con la gravedad de los síntomas del SOP, sin embargo, la relación entre el SOP y la obesidad es compleja y aún no se ha entendido por completo.
La investigación indica que las mujeres con SOP muestran una mayor resistencia a la insulina que las mujeres con un IMC y un patrón de distribución de la grasa equivalentes, y se ha observado un aumento de tres a cuatro veces el síndrome metabólico en mujeres con SOP con respecto a la población general. Por lo tanto, se cree ampliamente que los factores metabólicos desempeñan un papel importante en la patogénesis de la enfermedad.
Más recientemente, también se ha propuesto el papel de la adiponectina; las mujeres con SOP muestran una disminución de los niveles de adiponectina independientemente de la resistencia a la insulina y otros factores metabólicos, y las posibilidades para usar la adiponectina como marcador biológico o tratamiento farmacológico para el SOP concentran el foco de las investigaciones actuales en curso.
Mientras que la hipertensión, las enfermedades del corazón y los trastornos metabólicos son comunes en mujeres con SOP, existen pruebas para apoyar una asociación directa entre el SOP y aquellas enfermedades independientes del IMC, y es probable que la resistencia a la insulina sea un mediador clave.
Efectos de la cirugía bariátrica sobre la Salud Femenina
La investigación ha demostrado consistentemente que la cirugía bariátrica es eficaz en la restauración de la ovulación y la fertilidad en las mujeres obesas en edad reproductiva. Por otra parte, en comparación con las mujeres obesas no operdas, las mujeres que han sido sometidas a cirugía bariátrica muestran una reducción del riesgo de complicaciones obstétricas y mejores resultados neonatales. El IMC previo a la cirugía no es predictivo de la tasa de éxito posterior en las mujeres que desean quedar embarazadas, lo que sugiere que el impacto de la obesidad sobre la fertilidad puede ser completamente reversible en muchas mujeres que se someten a procedimientos bariátricos.
Los datos relativos a las tasas de aborto espontáneo y los resultados para las mujeres que requieren tratamiento de fertilización in-vitro después de la cirugía bariátrica son escasos, pero un estudio informó acerca de tasas altas de embarazo en mujeres sometidas a tratamiento de fertilización in-vitro postoperatorio, y otro informó de tasas de aborto más bajas en las mujeres que se habían sometido previamente a un procedimiento bariátrico. La investigación también indica que puede haber un efecto preventivo en la transmisión de la obesidad mórbida a la descendencia de madres obesas que se someten a cirugía bariátrica antes de la concepción.
La cirugía bariátrica puede ser especialmente beneficiosa para las mujeres con SOP. Varios estudios centrados específicamente en la cirugía bariátrica para las mujeres con SOP han encontrado que es habitual la ovulación espontánea, y muchas mujeres experimentan la restauración completa de la función menstrual normal después de la operación, de manera que la mayoría de las mujeres que son infértiles antes de la cirugía posteriormente son capaces de concebir y mantener un embarazo con éxito sin la necesidad de tratamientos de fertilidad adicionales.
También se ha encontrado que se reduce el hiperandrogenismo, dando como resultado mejoras significativas en los síntomas relacionados, tales como el crecimiento del pelo no deseado y el acné.
La cirugía bariátrica con frecuencia puede conducir a la completa resolución de la hipertensión y enfermedades metabólicas en mujeres con SOP.
Aunque hay pocos datos disponibles sobre los niveles de adiponectina postoperatorios en mujeres con SOP en concreto, se sabe que los procedimientos bariátricos tienen un impacto positivo en los niveles de adiponectina en general.
Debe evitarse el embarazo durante los dos años siguientes a la cirugía bariátrica como precaución contra las complicaciones asociadas con el estado nutricional sub-óptimo de la madre, así como dar tiempo para que se produzca la pérdida de peso y su estabilización. Estos factores juegan un papel importante en el mantenimiento de la salud de la madre y el niño, y las deficiencias en nutrientes como proteínas, hierro, ácido fólico, calcio y vitaminas B12 y D pueden dar lugar a complicaciones fetales como defectos del tubo neural, bajo peso al nacer, hipocalcemia neonatal y raquitismo. Por lo tanto, es importante que las mujeres en edad reproductiva planifiquen su maternidad con el grupo multidisciplinario y su gineco-obstetra, y utilicen un método anticonceptivo adecuado durante ese periodo, incluso si han experimentado previamente problemas de fertilidad o irregularidades menstruales.
Hay algunas pruebas de que los procedimientos con algún componente malabsortivo, como el bypass gástrico, pueden afectar a la absorción de la medicación, pudiendo conducir a un mayor riesgo de fracaso anticonceptivo oral. Tanto los implantes subcutáneos como los métodos de barrera pueden ser una opción más segura para algunas mujeres.
Contraindicaciones a la cirugía bariátrica
Adicción a drogas o alcoholismo.
Paciente embarazada o en lactancia.
Insuficiencia de órganos o sistema incompatible con el riesgo anestesiológico (Insuficiencia cardiaca severa, Insuficiencia respiratoria severa, Hipertensión portal con varices esofágicas y/o gástricas).
Alteraciones psiquiátricas mayores como psicosis o esquizofrenia, retraso mental, trastorno del comportamiento alimenticio (bulimia nerviosa), depresión severa no tratada y patología psiquiátrica con comportamiento autodestructivo.
Obesidad secundaria a trastornos endócrinos (Síndrome de Cushing, acromegalia, hipogonadismo, enfermedad hipotalámica).
No entender o no estar dispuesto a seguir correctamente el tratamiento y su posterior seguimiento.
No aceptar firmar el consentimiento informado por escrito.
Los resultados esperados en cuanto a su perdida de peso:
En promedio, usted perderá un 50 a 70 % de su exceso de peso (al momento de tomar contacto con el equipo multidisciplinario). Habitualmente el máximo descenso de peso se logra entre los meses 12 a 18 postoperatorios, luego, a partir del tercer año existe un periodo normal de reganancia de peso con una tendencia a la estabilización en el quinto año postoperatorio. Los resultados deben evaluarse entonces a largo plazo, o sea en el periodo de estabilización del peso donde se obtiene un valor de perdida de exceso de peso diferente, dependiendo del tipo de cirugía entre otros múltiples factores.
% PERDIDA DE EXCESO DE PESO
De allí la suma importancia de fijar objetivos reales y saludables, y no fantasías inalcanzables. Lo importante, es ganar en calidad de vida, mejorar su salud, su autoestima y aumentar la sobrevida, lo cual se logra revirtiendo el efecto nocivo de la obesidad y sus comorbilidades asociadas.
Sin lugar a dudas a partir del punto máximo de perdida de peso y en acuerdo con el equipo multidisciplinario se puede acudir a una cirugía reparadora (cirugía plástica) para mejorar la imagen corporal aunque esta no es siempre necesaria debido a la capacidad de retracción de la piel y de deseos personales.
Como ejemplo hipotético suponemos una mujer de un 1.6 metros de altura con un peso 120 kg, su IMC es entonces de 47 kg/m2, su exceso de peso según tablas internacionales es de aproximadamente 55 kg. En 12 a 18 meses debería perder alrededor de un 70 % de su exceso de 55 kg o sea 38.5 kg. A largo plazo ella debería haber perdido 33 kg de su exceso de peso (60 %) o sea que debería lograr un peso de alrededor de 85 kg. Esto es aproximativo y es una media, quiere decir que hay casos a ambos extremos de esta media.
Los resultados esperados en cuanto las patologías asociadas:
Sumado al adelgazamiento y sus beneficios, existen otros efectos positivos de la cirugía sobre el metabolismo aun independientes de la propia perdida de peso. Por lo tanto hay una muy importante tasa de mejoría y cura para la gran mayoría de las comorbilidades.
Increíblemente, enfermedades asociadas como la Diabetes tipo II pueden mejoran en la primer semana postoperatoria, aun sin una perdida significativa de peso. Esto es debido a un complejo mecanismo de cambios en el metabolismo que se logran con la modificación de la anatomía normal del tracto digestivo mediante la cirugía.
% DE MERJORIA Y RESOLUCION
Es importante saber que una patología que esta presente en el paciente mucho tiempo antes a la decisión quirúrgica (por ej. la hipertensión arterial), ya ha provocado cambios irreversibles en el organismo por lo que será mas difícil obtener su mejoría y/o cura.
Es por ello que creemos que cuando la obesidad provoca otras enfermedades asociadas debemos actuar rápidamente, y evaluar el tratamiento indicado para cada caso, para lograr el máximo impacto sobre estas patologías. En otras palabras, mas tiempo pasa y mas difícil es revertir este deterioro.
Usted se reunirá y conocerá los diferentes profesionales integrantes del equipo multidisciplinario (cirujano, nutricionista, psicóloga, medico clínico, cardiólogo, anestesista, y demás profesionales cuando sea necesario por afecciones o evaluaciones especificas) quienes realizaran la evaluación integral del paciente. Se prescribirán diferentes exámenes (ver Exámenes Preoperatorios).
Una evaluación clínico-nutricional completa con el fin de diagnosticar y tratar, si aun no ha sido realizado, las diferentes afecciones que usted pudiese padecer (carencias nutricionales, diabetes, hipertensión, dislipemias, problemas cardiacos o respiratorios, etc.)
Una evaluación psicológica, y en el caso necesario su tratamiento y seguimiento psicoterapéutico.
Información sobre el embarazo y la contracepción para las mujeres en etapa reproductiva.
Durante esta fase preparatoria, es conveniente que usted conozca personas que hallan sido sometida a estos procedimientos, para compartir sus experiencias. Esto ayuda mucho en este proceso de educación preoperatorio, aprendiendo directamente de otras vivencias.
Usted deberá con la ayuda de nuestro equipo:
Desarrollar nuevos hábitos alimenticios. Recuerde que no será sometido a regímenes dietarios tediosos y difíciles de cumplir. No existirá una restricción calórica importante por lo que usted no deberá sufrir este proceso. El objetivo aquí es comenzar la etapa de reeducación. El equipo de nutrición le va enseñar que alimentos consumir y en que forma para evitar las carencias de proteínas, vitaminas, minerales y oligoelementos que podrían ser graves. Recuerde que usted luego de la intervención va seguramente a perder el apetito por lo que debe ingerir solo alimentos de buena calidad nutricional.
Realizar actividad física adaptada a su estado de salud, gustos y posibilidades.
Para ello usted se reunirá con el equipo de nutricionistas, preparadores físicos y/o fisioterapeutas con anticipación. El objetivo es múltiple, por un lado brindarle educación nutricional y su posterior evaluación de sus conocimientos, participación y compromiso, y por otra lado asegurarnos que usted será sometido a la intervención en condiciones psicofísicas mejores que al momento de su primer consulta.
Además, debemos lograr una disminución notable del volumen de su hígado y la grasa intra-abdominal, haciendo que la intervención quirúrgica sea técnicamente mas sencilla y rápida con lo cual disminuiremos al mínimo los riesgos.
Ejercicio físico, ya sea caminatas o gimnasia en sala o en el agua para cuidar sus articulaciones. El ejercicio mejorará su sistema circulatorio y respiratorio lo cual ayuda dramáticamente a su recuperación posquirúrgica.
Higiene, deberá tratarse cualquier infección cutánea (pliegues abdominales) para prevenir complicaciones infecciosas del sitio operatorio.
Medicamentos o medicinas, es importante evitar la ingesta, durante al menos 1 semana previos a la operación, de medicamentos como aspirina o anticoagulantes. No debe tomar hierbas medicinales, como la hierba de San Juan, el Gingko Biloba, cápsulas de ajo, pues también contienen sustancias anticoagulantes. Se sabe que otros suplementos herbales, como la kava y la raíz de valeriana, interactúan con la anestesia, por lo que tampoco deben consumirse.
Tabaco, aumenta el riesgo de trombosis venosas, de complicaciones cardiopulmonares, altera su sistema inmune y dificulta los procesos de cicatrización. Luego de la cirugía aumenta el riesgo de fistulas y ulceras de la anastomosis. No debe fumar por lo menos 2 meses antes de la cirugía. Esto puede requerir tratamientos farmacológicos y asistencia psicológica.
Alcohol, puede alterar la función hepática y gástrica. Debe saber que luego de la cirugía su absorción y metabolización se vera modificada por lo que existe mayor vulnerabilidad a las toxinas del alcohol.
Exámenes de Sangre – Permitirán verificar los niveles de células sanguíneas, valorar la función renal, hepática, endocrina y la hemostasia; identificar carencias de vitaminas, minerales, oligoelementos o proteínas, entre otras.
Radiografía de tórax – Examen radiológico para analizar sobre todo los pulmones.
TEGD (transito esófago-gastro-duodenal) – Examen radiológico que permite la visualización y comprensión de la anatomía del tracto digestivo superior (esófago-estomago-duodeno). Ayuda a determinar la presencia o no de reflujo gástrico o de una hernia de hiato, entre otras anomalías.
Este examen consiste en la ingestión de un producto de contraste y al mismo tiempo la toma de imágenes radiográficas, es un examen rápido e inocuo, pero requiere un ayuno de 6 horas.
Ecografía abdominal – Permite realizar una exploración de los órganos intra-abdominales, a destacar el hígado y la vesícula biliar. Sirve para detectar cálculos en la vesícula y determinar el tamaño y el contenido graso del hígado.
Es un examen rápido y no doloroso, pero aquí también será necesario un ayuno de 6 horas para lograr distender la vesícula y así poder visualizarla.
FEDA (fibro-endoscopia digestiva alta) – Es una endoscopia del tubo digestivo alto que complementa el análisis realizado en el TEGD. Difiere en que aquí es posible ver los tejidos desde el interior con la posibilidad de tomar biopsias de la mucosa digestiva para confirmar su estado y la detección de una bacteria llamada Helicobacter Pylori relacionada con gastritis, ulceras y cáncer de estomago. En el caso de encontrar esta bacteria deberá ser erradicada mediante la toma de antibióticos. Luego se confirmara mediante otro estudio (no invasivo) la efectividad del tratamiento. La endoscopia se realiza bajo anestesia local y sedación.
Electrocardiograma (ECG) – Estudia el corazón analizando su actividad eléctrica.
Ecocardiograma – Ecografía que permite la evaluación de la función del corazón y grandes vasos sanguíneos.
PFR (pruebas de función respiratoria) y Polisomnografía – Estos exámenes tienen por objetivo diagnosticar el llamado Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS). Miden las capacidades y función respiratorias. Cuando este síndrome es diagnosticado, a veces en casos severos, es necesario adaptar un aparato que lo ayudara a respirar correctamente durante la noche. Debe realizarse antes de la intervención lo cual mejorará su función respiratoria y disminuirán los riesgos de la intervención. Deberá continuar en el postoperatorio, pero recuerde que en un gran porcentaje de casos esta patología puede curarse con la disminución de peso.
Al final de la etapa preparatoria, basado en los exámenes y evaluaciones realizadas por el equipo multidisciplinario, se tomará una decisión que puede ser de tres ordenes:
La intervención puede realizarse. Se le brindara mas información concerniendo el tipo de cirugía elegida y sus características particulares. La decisión final se tomara con usted.
Su preparación a la intervención no es suficiente. Usted debe comprometerse a una preparación complementaria, a su termino el equipo se reunirá para una nueva evaluación.
La cirugía no es un tratamiento conveniente para usted. El equipo le explicara las razones y será aconsejado a seguir un tratamiento no quirúrgico.
Una semana previo a la cirugía
Proteínas – Líquidos
1 semana antes de la operación le pediremos que ingiera casi exclusivamente proteínas. Este será el único régimen estricto preoperatorio!!
Sólo podrá tomar líquidos y batidos de proteínas. Los líquidos incluyen agua, té, caldos colados de verduras, refrescos y gelatinas sin azucares mas 3 batidos de proteínas por día. Le recordamos que esto ayuda a disminuir el volumen del hígado y reducir el tejido adiposo dentro del abdomen facilitando drásticamente la intervención quirúrgica.
Debe dejar de tomar ciertos medicamentos como:
Los pacientes diabéticos deben abandonar los medicamentos 24 hs antes de la cirugía:
– Anti-diabéticos orales
Estas pautas serán discutidas en la última consulta médica preoperatoria.
La Hospitalización y la Intervención
En la ultima visita médica se organizará su hospitalización, la cual se realizará un día previo a la intervención para verificar que usted se encuentra en perfectas condiciones. Deberá presentarse con todos los estudios realizados en su fase de preparación, más lo necesario para 2-3 días de internación como:
– Medicación habitual
– Un libro o revista
– Una foto familiar, etc
Importante: Si está resfriado o sufre tos persistente, fiebre, infecciones de la piel o cualquier cambio en su estado de salud durante los días previos a la operación, notifíquelo inmediatamente, ya que tendrá que volver a ser examinado para comprobar si está preparado para la intervención quirúrgica. Si es necesario, se podrá reportar la intervención hasta que su condición clínica sea la adecuada.
La intervención se realiza bajo anestesia general, por laparoscopia (técnica mini-invasiva, con pequeñas incisiones) la cual disminuye el dolor postoperatorio y el tiempo de recuperación, permitiendo retomar las actividades cotidianas precozmente. También disminuye las complicaciones cardiorrespiratorias, de la pared abdominal (hernias y eventraciones) y mejora claramente el resultado cosmético. Es preciso saber, que en el transcurso de la intervención y por razones de seguridad, en muy pocos casos es necesaria una laparotomía, o sea recurrir a la técnica convencional (incisión abdominal mediana de 12 a 15 centímetros).
La duración de la intervención es en promedio de 90 minutos pero depende del tipo de intervención, el sexo, el IMC y otros factores. Pero recuerde que desde que usted es llevado a la sala de operaciones hasta que usted es trasladado a terapia intensiva para su mejor control, el tiempo estimado es de tres horas. Usted y sus familiares deben tener en cuenta esto para luego recibir novedades de su estado y no generar ansiedades. Básicamente, el primer día postoperatorio (Día 0) permanecerá en terapia intensiva ya que allí los cuidados y controles médicos son más intensos y personalizados, el Día 1 regresará a sala común.
La duración de la hospitalización varía en general entre 2 á 3 días dependiendo del tipo de intervención y el estado general del paciente. Puede prolongarse en el caso de complicaciones, inherentes a todo procedimiento quirúrgico de esta envergadura. En este caso puede recurrirse a una nueva intervención de urgencia ya sea bajo tratamiento endoscópico, colocación de drenajes bajo punción y/o reintervención quirúrgica mediante laparoscopía o laparotomía.
Como en toda cirugía, el postoperatorio puede ser algo molesto o doloroso. Si bien la cirugía laparoscópica provoca escaso trauma a los tejidos, puede experimentar molestias a nivel de la pequeñas incisiones, molestias debido a la posición en la camilla de cirugía o dolor provocado por el gas utilizado para la cirugía laparoscópica. Este gas puede irritar el diafragma y provocar un dolor referido a los hombros y tórax.
Mediante una escala del dolor de 0 a 10 el personal de enfermería y médico controlará el dolor con el uso de diferentes analgésicos. Mientras menos molestias tenga, usted respirará más profundo y mejor, se movilizará más por sus propios medios y por ende reducirá el riesgo de complicaciones logrando una rápida recuperación posoperatoria.
Ejercicios que le ayudan a acelerar su recuperación
Cambiar de posición en la cama, levantarse de la cama, deambular, ir al toilette
y hacer los ejercicio prescritos, estimula la circulación. Una buena circulación sanguínea previene en gran medida la formación de coágulos y facilita su recuperación.
El mismo día de la intervención por la tarde (en terapia intensiva), con la ayuda de los enfermeros o el kinesioterapeuta, debería poder sentarse con la espalda derecha y balancear los pies, así como ponerse de pie junto a la cama. Puede ser algo doloroso, pero cada vez
le resultará más fácil y tolerable. Luego, le pedirán que se levante de la cama y camine un poco. A continuación, se le pedirá que realice sus ejercicios de piernas y respiración a cada hora. Puede que no se encuentre bien para dar un paseo, pero es muy importante que haga un esfuerzo y camine todo lo que pueda.
Se le enseñara a toser y a respirar profundamente, así como a utilizar un “espirómetro incentivador” para ayudarle
a ensanchar sus pulmones. Esto es importante para eliminar cualquier secreción acumulada en la vía aérea o en los pulmones y
para ayudarle a evitar una atelectasia o una neumonía. Respirar profundamente también mejora la circulación y estimula la eliminación de la anestesia.
Para respirar profundamente y toser de forma adecuada:
Inspire lo más profundo que pueda.
Aguante la respiración durante dos segundos.
Repita los pasos anteriores tres veces.
Debe notar que la tos proviene del abdomen y no de la garganta; para ayudarse, coloque la almohada en el abdomen.
Para ejercitar adecuadamente los pies y las piernas:
Estire los dedos de ambos
pies hacia adelante (como si estuviera pisando el acelerador de un vehículo).
Flexione los dedos de los pies hacia atrás y relájelos.
Haga movimientos circulares con los pies, primero hacia la derecha y luego hacia la izquierda.
Repita los pasos tres veces.
NOTA: Debe repetir los ejercicios al menos una vez cada hora
Laparoscopia: técnica que permite visualizar el interior del abdomen y realizar la operación gracias a una pequeña sonda dotada de una cámara que se inserta por un pequeño orificios sobre la pared abdominal. Otros orificios permitirán el ingreso de distintos elementos (pinzas, engrampadoras, etc) necesarios para llevar a cabo la cirugía. No se necesita realizar una gran apertura de la pared del abdomen, con lo que se disminuye el dolor posoperatorio, las complicaciones infecciosas, las eventraciones y se mejora el resultado estético.
Es necesario que usted sepa cuales son las complicaciones ligadas a una intervención de este tipo, en que momento y con que frecuencia se pueden presentar.
Existe el riesgo de sangrados intraoperatorios difíciles de controlar por lo que obligan al cirujano a realizar la conversión a cirugía abierta como ya fue mencionado.
Hay situaciones que impiden que se realice la intervención prevista (por ejemplo que no pueda realizarse un bypass y que se realice una manga gástrica debido a factores anatómicos que ponen en riesgo la intervención), o que directamente se decida no realizar la intervención (por ejemplo en el caso de que usted no realice el régimen proteico indicado en la semana preoperatoria y que el tamaño de su hígado impida cualquier procedimiento, o por situaciones relacionadas con la anestesia). De allí la importancia de la preparación preoperatoria.
Postoperatorias (primeras semanas):
Complicaciones llamadas no especificas, o sea que pueden aparecer luego de cualquier intervención quirúrgica; pueden producirse coágulos en las venas de sus piernas (trombosis venosas) y que luego pueden migrar hacia el sistema respiratorio (embolia pulmonar) y producir trastornos cardiorrespiratorios graves.
Complicaciones especificas, hemorragias en la pared abdominal o dentro de la cavidad abdominal. Pueden producirse fugas de líquidos intestinales a través de las suturas del estomago o del intestino. Esto depende de un sin numero de factores, entre ellos la técnica operatoria, el sexo, el IMC, las patologías asociadas, el material utilizado y el comportamiento del paciente sobretodo en los primeros meses postoperatorios.
Estas complicaciones especificas y no especificas pueden requerir prolongar su estadía hospitalaria, transfusiones, reintervenciones, etc. Pueden producirse durante la hospitalización o aparecer días después una vez que usted a retornado a su domicilio; es por esto que se toman muchas medidas para evitarlas y serán dadas muchas recomendaciones y pautas de alarma para cuando continúe el postoperatorio en su domicilio.
De manera esquemática usted debe saber que ocurren en el mundo:
0-3 complicaciones graves por cada 100 pacientes operados.
El fallecimiento de 0-5 pacientes cada 1000 operados.
Estas cifras son de grandes series estadísticas, son de índole informativa y no valen a titulo individual. Debe saber que una extracción de la vesícula biliar o el apéndice cecal, o una cirugía estética mayor conllevan un riesgo similar.
A distancia (meses o años posteriores):
Pueden haber complicaciones dependientes del montaje quirúrgico como hernias internas o hernias de la pared abdominal, las que han disminuido con el uso de la laparoscopia y el cierre sistemático de brechas aponeuróticas y mesentéricas.
Existe el llamado Síndrome de Dumping, sensación de desvanecimiento con palpitaciones, nauseas, diarrea o dolor abdominal que puede suceder luego de las comidas. Es producido por la rápida y masiva llegada de los alimentos grasos o azucarados al intestino. Es siempre producido por estos malos hábitos alimenticios y su tratamiento es la reeducación alimenticia.
Pero las mas comunes son las nutricionales o las relacionadas al peso (aumento de peso superior al esperado o directamente la falta de perdida de peso). Dichas complicaciones son prevenibles mediante un estricto seguimiento postoperatorio. La toma de suplementos vitamínicos, minerales y de oligoelementos, una alimentación variable, la actividad física regular, disminuyen la aparición de estas complicaciones. Usted deberá respetar la suplementación nutricional de manera estricta ya que sino lo hace puede resultar en graves Por ejemplo, la falta de ciertas vitaminas pueden provocar problemas neurológicos irreversibles. Para controlar estos valores usted deberá realizar análisis de sangre semestral o anualmente para realizar un balance nutricional y vitamínico.
La fecha de alta del hospital dependerá de diferentes criterios y su progreso individual, pero en general a hospitalización será de alrededor de 2-3 días. Antes del alta, recibirá la visita del nutricionista quien le recordará los hábitos adquiridos en el preoperatorio, se le facilitarán mas datos sobre la alimentación e instrucciones para ejercitarse, además de un listado de advertencias y situaciones de las que el cirujano deberá estar informado.
Cuando regrese a su casa, piense en tomarse las cosas con calma durante un tiempo ya que experimentará muchas sensaciones nuevas. Su cuerpo comenzará una fase de recuperación del trauma quirúrgico y una fase de adaptación a la nueva anatomía y fisiología, la cual en definitiva lo conducirá al descenso de peso y al tratamiento de las comorbilidades asociadas a la obesidad.
Durante las primeras semanas del posoperatorio es posible que se sienta débil y cansado al realizar alguna actividad. No obstante, realice la mayor cantidad de actividad posible. Cuanto más activo se mantenga físicamente, mejor será su recuperación y se sentirá con más energía. Continúe caminando al menos cuatro veces al día, de modo que en la sexta semana pueda caminar o subir escaleras ya 30 a 45 minutos al día. Se recomienda también realizar ejercicios en el agua o en sala, al mes de la cirugía.
Evite quedarse sentado o de pie sin moverse durante mucho tiempo. Cambie de posición frecuentemente cuando esté sentado y camine un poco en lugar de quedarse quieto. Estas estrategias pueden ayudarle a prevenir coágulos de sangre en las piernas.
Evite levantar pesos superiores a 10 o 15 kilos y no empuje objetos móviles (como aspiradoras), durante el primer mes luego de la cirugía. Evite tareas pesadas como levantar, transportar o empujar cargas pesadas durante los tres primeros meses.
La mayoría de los pacientes tienen a alguien en casa durante los primeros días posoperatorios para ayudarles física y anímicamente. Puede que necesite ayuda para higienizarse correctamente y en algunos casos deberá solicitar ayuda de profesionales a domicilio.
Su herida va a necesitar un cuidado mínimo. Generalmente los apósitos serán retirados antes del alta. SI a usted le molesta o impresiona el roce de la herida con la vestimenta puede colocar apósitos comunes (Curitas) sobre las incisiones. Lo ideal es dejarlas al descubierto y portar ropa suave.
Los hilos de sutura se disolverán, o serán retirados el día 10 posoperatorio. Lo importante es mantener la herida limpia y seca para favorecer una rápida curación. Deberá ducharse, lavarse con jabón neutro o de glicerina, enjuagarse y secarse bien. Normalmente, al cabo de unas tres semanas la incisión puede sumergirse en agua para tomar un baño en la bañera o en una pileta.
A pesar de dar los mejores cuidados, toda herida puede infectarse. Si su herida enrojece, se hincha, presenta manchas rojas, supura líquido amarillento, purulento o maloliente, le duele cada vez más o tiene fiebre por encima de los 38 °C, acuda de inmediato a su cirujano.
No aplique pomadas antibióticas ni ningún otro tipo de pomada sobre la incisión, a no ser que así lo indique su equipo médico.
Aunque esperamos que no ocurran problemas después de la cirugía, algunos síntomas que usted puede experimentar deben tratarse inmediatamente. Si presenta alguno de estos síntomas, contacte con su cirujano inmediatamente:
Herida enrojecida, hinchada, cada vez más dolorosa o que supure pus o líquido similar.
Dolor torácico o respiración dificultosa.
Náuseas o vómitos durante más de 12 horas.
Dolor, enrojecimiento o hinchazón en las piernas.
Menos de cuatro micciones en 24 horas.
Dolor persistente aun después de tomar analgésicos.
Hematomas e inflamación leve de la herida. Una inflamación y hematomas importantes pueden ser indicadores de hemorragia o de una posible infección.
Incomodidad o dolor abdominal leve o moderado. Si el dolor se vuelve más fuerte y no desaparece con analgésicos, contacte con su cirujano.
Entumecimiento o perdida de la sensibilidad. Los pequeños nervios sensoriales que se dirigen hacia la epidermis pueden haberse cortado con la incisión o haberse lesionados al manipular la piel durante la operación. La sensibilidad en estas zonas suele recuperarse, normalmente a los dos o tres meses, cuando las terminaciones nerviosas recuperan su estructura y función.
Parestesias o picor. Es una sensación de ligera descarga eléctrica en la piel que ocurren frecuentemente cuando las terminaciones nerviosas están sanando. Estos síntomas son comunes durante el período de recuperación. El uso de hielo, cremas para la piel, aceites y geles de masaje enriquecidos con vitamina E suelen servir de alivio.
Cicatrices enrojecidas. Toda nueva cicatriz es de color rojo, rosa intenso o morado. La coloración en las cicatrices suelen desaparecer al cabo de aproximadamente un año. Recuerde que durante este periodo debe proteger las heridas del sol para evitar su hiperpigmentación. Use factor 50 de protección como mínimo.
Nausea y vómitos. Pueden estar provocados por malos hábitos alimenticios como poca masticación, ingestión copiosa y rápida de alimentos a veces muy secos, beber junto a las comidas, beber con sorbete o bebidas carbonatadas. Debe también saber que existe una sensibilidad incrementada a ciertos olores y esto puede generar nauseas. Las nauseas pueden ser habituales en las primeras semanas a pesar de un correcto comportamiento alimenticio por lo que pueden requerir medicación antiemética. Los vómitos persistentes merecen una correcto diagnostico para descartar un origen anatómico (estrecheces, ulceras) o fisiológico (torsión o mal funcionamiento del estomago) que pueden requerir medidas mas especificas.
Molestias estomacales e hinchazón. Son generalmente debidos a la nueva conformación del estomago, ya que su volumen y capacidad de distención han sido reducidos. Es crucial respetar las pautas de alimentación postoperatorias.
Deshidratación. Al comienzo suele ser difícil ingerir suficiente líquidos y alimentos, recuerde ingerir pequeñas cantidades de manera casi constante. Los vómitos pueden producir una rápida deshidratación o perdida de vitaminas por lo que debe consultar con nuestro equipo.
Cambios en los hábitos intestinales. Es normal que tenga de una a tres evacuaciones intestinales blandas al día. Pero pueden ser más frecuentes y con heces maloliente; estos problemas se resolverán a medida que su cuerpo vaya sanando y se adapte a los cambios. Si sufre de diarrea persistente, acuda a su cirujano. Por otro lado puede experimentar constipación debido a la escasa cantidad de fibras ingeridas los primeros meses postoperatorios y requerir algunos laxantes suaves.
Flatulencias. Los gases son producto de la ingestión de aire/gas o la fermentación de los alimentos. En el primer caso deberá evitar las bebidas carbonatadas, beber con sorbete, masticar chicle. En el segundo caso, debido a que la fisiología intestinal ha sido modificada debe evitar ingerir muchos azucares, alimentos grasos, lácteos entre otras medidas. En el caso de persistir tome contacto con su equipo.
Depresión y trastornos psicológicos. Se ha observado que los beneficios de la cirugía y la disminución de peso no siempre tiene efectos positivos en la psiquis humana. Una correcta preparación prequirúrgica con nuestro equipo de salud mental servirá para prevenir eventuales dificultades con los cambios postoperatorios.
Debilidad o perdida temporal del cabello. Esto no es debido a modificaciones en los niveles de proteínas o vitaminas como se cree, sino efectos postoperatorios (stress quirúrgico y metabólico) que desaparecen con el tiempo.
La alimentación luego de la intervención
El día posterior a la intervención, usted será visitado por el equipo de nutrición y recibirá todas las indicaciones alimentarias. Básicamente deberá ingerir los alimentos con su consistencia modificada: primero serán líquidos luego con consistencia de puré. Se continuara progresivamente a una alimentación de sólidos. La finalidad es ayudar a una cicatrización óptima de los tejidos evitando complicaciones y molestias en el postoperatorio (nauseas, vómitos, dolores, fistulas). De allí la importancia de seguir todos los consejos nutricionales.
Deberá realizar regularmente controles con el equipo multidisciplinario y con su médico de cabecera (al menos 4 consultas durante el primer año de la intervención, dos consultas el segundo año y a partir de allí una vez por año si todo transcurre normalmente).
Recuerde que deberá consultar con su medico de cabecera o con el equipo de obesidad anualmente por el resto de su vida.
Estas citas tienen 6 objetivos básicos:
Evaluar su perdida y mantenimiento de peso (curva ponderal).
Verificar que usted se encuentra en buen estado de salud, detectar y tratar eventuales complicaciones de la cirugía y carencias nutricionales que pueden aparecer temprana o tardíamente.
Adaptar en los casos que sea necesario, sus tratamientos farmacológicos habituales. Ciertos medicamentos pueden no absorberse de la misma manera o ya no poder asimilarlos, sobre todo en las cirugías malabsortivas, mientras que otros medicamentos pueden ya no ser necesarios debido a su adelgazamiento y a la resolución de las patologías relacionadas a la obesidad.
Verificar su conducta respecto a la nutrición y deporte, y resolver los problemas que se puedan presentar.
Detectar eventuales problemas psicológicos ligados a la nueva imagen corporal y proponer según el caso un acompañamiento adecuado. La pérdida de peso modifica su cuerpo y su apariencia, provocando cambios importantes que no son siempre fáciles de aceptar. Es necesario un periodo de adaptación para usted y su medio.
En los casos necesarios y luego de un periodo de adaptación corporal y psicológico, puede recurrirse a la cirugía reparadora para retirar el exceso de tejidos luego de un importante descenso de peso (senos, abdomen, brazos y piernas).
En la mayoría de los casos, debe tomar diariamente suplementos con vitaminas, minerales y oligoelementos.
Nunca olvidar que ante cualquier consulta médica fuera de nuestro equipo, usted debe informar que ha sido sometido a una cirugía bariátrica.
Manga gástrica, Gastrectomía longitudinal en manga o Sleeve gastrectomy
Principio Técnica restrictiva y metabólica que consiste en la resección del 80-90% del estomago. Se constituye un tubo gástrico de volumen reducido (efecto mecánico) y se reseca el fondo gástrico donde se encuentran las células productoras de grelina (disminución del apetito). Los alimentos pasan rápidamente al intestino (efecto metabólico).
A veces constituye el primer paso de cirugías mas complejas como el switch duodenal o un bypass gástrico (cirugía en 2 tiempos).
Perdida de peso esperada 45 – 70 % de perdida del exceso de peso corporal. Existe escasa evidencia científica de los resultados a largo plazo.
Duración media de la intervención 60-90 minutos.
Duración media de hospitalización 2-3 días .
Mortalidad ligada a la intervención 0.2 %.
Principales riesgos y complicaciones – Fistulas digestivas, colecciones o sepsis abdominal.
– Estrecheces o torsiones del tubo gástrico.
– Hemorragias per- o postoperatorias.
– Carencias nutricionales.
– Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)
– Dilatación del tubo gástrico.
Ventajas – Continuidad del tracto digestivo.
– Menores deficiencias nutricionales.
– Ausencia de anastomosis y cuerpos extraños.
Contras – Técnica irreversible.
Principio Técnica mixta (restrictiva, metabólica y malabsortiva) que permite a la vez disminuir la cantidad de alimentos ingeridos (reservorio gástrico pequeño) y disminuir la absorción de los alimentos, gracias a un corto-circuito donde los alimentos saltean el resto del estomago, duodeno y el primer segmento de intestino delgado. Esto produce un efecto hormonal muy importante el cual disminuye el apetito y mejora el perfil metabólico.
Perdida de peso esperada 65 -75 % del exceso de peso.
Es la técnica que más ha sido utilizado en el mundo y se dispone de trabajos científicos con seguimiento de pacientes a 20 años luego de la operación.
Duración media de la intervención 60-120 minutos.
Duración media de hospitalización 2-4 días.
Mortalidad ligada a la intervención 0.5 %.
Principales riesgos y complicaciones – Ulceras o estrechamiento de la unión estomago-intestino, , oclusiones, hernias internas.
– Fistulas digestivas, colecciones o sepsis abdominal.
– Oclusión intestinal o dolor por hernias internas.
– Carencias nutricionales
– Complicaciones funcionales como hipoglicemias, dumping, constipación o diarrea.
Ventajas – Técnica reversible.
– Ausencia de cuerpo extraño.
– Es la técnica con mayor base científica.
– Mejor perdida de peso y efecto metabólico. .
Contras – Mayores deficiencias nutricionales.
– Riesgo de Dumping e Hipoglicemias.
Síndrome de Dumping: sensación de desvanecimiento con palpitaciones, nauseas, diarrea o dolor abdominal que puede suceder luego de las comidas. Es producido por la rápida y masiva llegada de los alimentos grasos o azucarados al intestino. Debe evitarse esta técnica en los pacientes propensos a comer dulces y no seguir las pautas alimenticias correctamente.
Anillo o banda gástrica ajustable
Principio Técnica restrictiva pura que disminuye el volumen del estomago y enlentece el pasaje de los alimentos, sin perturbar la asimilación de los mismos. Esta banda de calibre modificable se coloca alrededor de la parte alta del estomago delimitando un nuevo compartimiento gástrico mucho mas pequeño. Es por esto que la llegada de poca cantidad de comida, llena este reservorio y el cerebro lo interpreta como un llenado gástrico completo enviando la señal de saciedad.
Características Principales Única técnica ajustable. La banda esta unida por una delgada tubuladura hacia un reservorio subcutáneo por delante de los músculos abdominales; mediante una fina aguja que se coloca de manera percutánea en el consultorio, este reservorio y la banda gástrica pueden ser llenados de liquido, logrando el ajuste necesario.
Perdida de peso esperada
40 a 60 % del exceso de peso en los pacientes que conservan el anillo, ya que en muchos casos deberá ser retirado por complicaciones (ver mas abajo). Basado en estudios de mas de 15 años con resultados muy variables. Técnica segura pero altamente dependiente de la conducta del paciente y del seguimiento estricto.
Duración media de la intervención 40 minutos.
Duración media de hospitalización 0-2 días ya que puede realizarse de manera ambulatoria.
Mortalidad ligada a la intervención 0.1 %.
Principales riesgos y complicaciones – Problemas relacionados al reservorio: infecciones, mal rotación, dolor, ruptura o desconexión de la tubuladura.
– Deslizamiento de la banda gástrica.
– Dilatación del reservorio gástrico por encima del anillo pudiendo provocar vómitos o imposibilidad de ingerir alimentos.
– Trastornos del esófago (reflujo, esofagitis, problemas motores)
– Lesiones del estomago provocadas por el anillo (erosión del estomago, migración intra-gástrica)
Ventajas – Técnica ajustable.
– Técnica reversible.
– Bajo riesgo quirúrgico..
Contras – Alta tasa de extracción por complicaciones.
– Alto índice de fallo terapéutico.
Derivación bilio-pancreática con cruce duodenal (switch duodenal)
Principio Técnica mixta. Su componente de acción mas importante son la mal-absorción y el efecto metabólico.
Características Principales Indicada en los pacientes con super-obesidad (IMC > 50 kg/m2). Actualmente se la prefiere realizar en 2 etapas, en un primer paso se realiza la manga gástrica y en el caso de ser insuficiente se completa con el cruce duodenal.
75 a 85 % del exceso de peso.
Duración media de la intervención 3-5 horas.
Duración media de hospitalización 1 semana.
Mortalidad ligada a la intervención 1 %.
Principales riesgos y complicaciones – Carencias nutricionales.
– Complicaciones funcionales: diarrea, heces malolientes.
Ventajas – Excelente perdida de peso y resolución de comorbilidades.
– Ausencia de cuerpo extraño
Contras – Técnica irreversible (manga gástrica asociada).
– Alto riesgo quirúrgico.
– Alta incidencia de complicaciones nutricionales.
¿Puedo tener un hijo después de ser operada?
Si, el embarazo es posible luego de una cirugía de la obesidad. En ese caso y más que nunca un seguimiento nutricional regular es necesario, antes y durante su embarazo. Sin embargo, se recomienda esperar a que su descenso de peso haya alcanzado su máximo y comience lentamente a estabilizarse, y usted haya logrado producir cambios importantes sobre su comportamiento alimentario y hábitos de vida. Esto se logra generalmente luego de 18 meses post-cirugía. Diferentes métodos de contracepción pueden realizarse para esperar este periodo prudencial, usted debe hablarlo con su médico de cabecera o ginecólogo quienes la aconsejaran sobre el método.
Si, debe evitar todos los medicamentos tóxicos para el estomago (aspirina, antiinflamatorios y corticoides) excepto en casos excepcionales que se tratan de manera particular. Ante cualquier duda debe contactar a un miembro del equipo u otro médico pero siempre aclarando que usted ha sido sometido a una cirugía bariátrica.
¿Si no pierdo suficiente peso, que debo hacer?
Usted debe siempre contactar y dirigirse a nuestro equipo multidisciplinario con el fin de identificar la causa y ponerse a trabajar para resolver el problema. Será realizada una evaluación general para, ya sea identificar problemas del montaje quirúrgico, o identificar problemas relacionados a sus hábitos alimenticios, actividad física u otros trastornos psicopatológicos que pudiesen impedir alcanzar los objetivos fijados. Recuerde que la intervención es solo una herramienta para que usted pueda lograr de manera más fácil y efectiva sus objetivos, pero nunca lo logrará si no sigue todas las pautas que nuestro equipo le indica.
¿He sido sometido a una cirugía bariátrica en otra institución y tengo problemas, puede su equipo ayudarme?
Por supuesto que si. En nuestro programa pondremos nuestra experiencia y conocimientos al servicio de todos los pacientes que padecen, han padecido o continúan padeciendo la obesidad porque la cirugía o el seguimiento no han funcionado correctamente. Usted comenzará una fase de evaluación para identificar el problema y buscar la correcta solución.
¿Necesito realmente un seguimiento de por vida?
Si, ya que la obesidad es una enfermedad incurable que requerirá vigilancia continua para lograr mejorar su salud. Además las deficiencias en vitaminas y minerales pueden sobrevenir sin manifestar ningún síntoma o manifestarse cuando las carencias son muy graves e irreversibles. De todas maneras este control lo puede realizar con su médico de cabecera el cual debe contactarse al menos una vez con nuestro equipo.
¿Necesito realmente tomar las vitaminas toda la vida?
Muchos pacientes obesos, no operados de cirugía bariátrica, deberían tomar complementos ya que padecen cierta carencias nutricionales. En algunas series de pacientes se ha observado que 60 a 70% de los mismos presentan alguna carencia en vitaminas antes de la intervención. Por lo que luego de la cirugía es lógico tomar las multivitamínicos asociado a una correcta alimentación.
¿Cambios de hábitos, porque necesito modificar los hábitos a pesar de haberme operado?
Muchos pacientes creen que con la cirugía solamente podrán alcanzar los objetivos. Esto no es real, la cirugía es la herramienta para cambiar y arraigar nuevos hábitos saludables. La cirugía posibilita este cambio ya que logra que usted este satisfecho con poca comida saludable y descienda rápidamente de peso durante un periodo crucial para modificar su vida.

References: resolución 
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