Source: http://www.portalguarani.com/1247_cesar_l_cristaldo_dominguez/14409_francisco_solano_lopez_por_cesar_cristaldo_dominguez_.html
Timestamp: 2013-12-13 01:28:00+00:00

Document:
Portal Guaraní - FRANCISCO SOLANO L�PEZ (Por C�SAR CRISTALDO DOM�NGUEZ)
C�SAR L. CRISTALDO DOM�NGUEZ FRANCISCO SOLANO L�PEZ (Por C�SAR CRISTALDO DOM�NGUEZ)
COLECCION PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA Nº 3
Director General: PABLO LEÓN BURIÁN
Diseño de Tapa: DENIS CONDORETTY
ISBN: 978-99953-1-129-2
Esta edición consta de 15.000 ejemplares
2011 (142 páginas)
LA FAMILIA LÓPEZ INSFRÁN-CARRILLO VIANA. SU ORIGEN.
SU NIÑEZ, ADOLESCENCIA Y JUVENTUD
9.- EL PRESIDENTE // 10. EL MARISCAL // 11. LA PERSONALIDAD DEL MARISCAL LÓPEZ CARRILLO // 12. PENSAMIENTO POLÍTICO.
LOS PROYECTOS MONÁRQUICOS ATRIBUIDOS AL MARISCAL LÓPEZ
13. LAS INTRIGAS // 14. LAS INTRIGAS FAMILIARES
LAS INTRIGAS POLÍTICAS 15. LA IGNOMINIA // 16. LA REIVINDICACIÓN
CONCLUSIÓN // FUENTES CONSULTADAS // EL AUTOR
PRÓLOGO Este tercer volumen de la colección Protagonistas de la Historia, se ocupa de la biografía del mariscal Francisco Solano López. Solano López posiblemente ha sido el paraguayo más vituperado y a la vez más engrandecido, y como ejemplo está el debate originado recientemente en la República Argentina por la denominación de una unidad militar con su nombre. Fueron expresadas denostaciones y ovaciones de su figura, sus ideales y sus posiciones políticas y diplomáticas.
Su figura se yergue hasta hoy en día indiscutiblemente como una de las más polémicas junto a la del Doctor Francia. Ante esa realidad el Profesor César Cristaldo nos presenta una biografía de Solano López que pretende estudiar otras facetas de la vida de este hombre público. Es así que la obra se inicia con capítulos muy provocadores y humanizadores como el Hijo, el Hermano, el Hombre, el Padre de familia, en sencillas palabras el autor de este libro nos invita a conocer a un ser humano de carne y hueso con sentimientos, vicios, virtudes y cotidianidades.
Durante muchos años en la historia, fue considerado como no apropiado hasta casi como un desatino hablar de los aspectos privados y humanos de los héroes, mas hoy en día ese acercamiento al ser humano nos permite valorar en su justa dimensión la tarea realizada, la causa defendida y los sacrificios realizados por ella para que simples mortales fuera considerados dignos del mérito de la heroicidad.
En este sentido el autor de estas líneas, logra atraparnos en una detallada ya amena biografía de Francisco Solano López, quien queda expuesto con sus amores, su patriotismo, su cariñoso trato con sus hermanos e hijos.
Posteriormente el autor nos transporta de la esfera privada a la esfera pública del personaje, es así como podemos conocer sus roles como mediador, como diplomático como presidente y finalmente como mariscal de los ejércitos del Paraguay.
Finaliza el texto con la referencia obligada a las intrigas familiares y políticas que tuvo que enfrentar Francisco Solano López Carrillo cerca del final de la Guerra contra la Triple Alianza y de su propia vida.
Pero este atrapante libro no concluye en las orillas del Aquidabán Niguí, pues César Cristaldo analiza la campaña de ignominia que fue desplegada por sus adversarios desde agosto de 1869 hasta el presente inclusive, para con posterioridad analizar la campaña contraria de reivindicación y heroificación de Francisco Solano López.
Invitamos a una lectura desapasionada de este libro, que es un verdadero aporte a la historiografía renovada que representa el autor y que permite a los lectores conocer facetas pocas veces publicitadas del mariscal Francisco Solano López, cuestión que debe agradecerse profusamente.
Asunción, marzo de 2011
LA FAMILIA LÓPEZ INSFRÁN-CARRILLO VIANA.
La familia López-Carrillo, estuvo conformada por don Carlos Antonio López Insfrán y doña Juana Paula Carrillo Viana. Los padres de don Carlos Antonio López fueron don Miguel Cirilo López, de profesión sastre y de doña Melchora Insfrán, proveniente de antigua estirpe asuncena. Sus hermanos fueron: el Pbro. Marín López, maestro de artes, quien gozó de merecido prestigio por sus virtudes y talentos; Fray Basilio López, primer Obispo paraguayo; Francisco de Paula López, llamado "El Filósofo", era pensador retraído, entregado al estudio y a la meditación; José Domingo López, también sacerdote. Sus otros hermanos fueron Victoriano, Blasia y Melchora. Los padres de Doña Juana Paula Carrillo Viana, fueron don Pedro Ignacio Carrillo y doña María Magdalena Viana. Los hermanos de doña Juana Paula fueron Manuel Eraclio y Mariano del Carmen Carrillo Viana. Doña María Magdalena Viana de Carrillo después de enviudar de don Pedro Ignacio Carrillo, se casó en segundas nupcias con don Lázaro Rojas Aranda, un acaudalado vecino de la Asunción.
Según Arturo Bray, "el matrimonio López-Carrillo era una unión en legítimo sacramento, formaban parte de la clase media aburguesada, llevando en su hogar existencia desabrida y tranquila". El matrimonio tuvo cinco hijos: Francisco Solano, Inocencia, Venancio, Rafaela y Ángel Benigno. El gran afecto que tenía a su ahijado Francisco Solano, de quien don Lázaro Rojas Aranda decía: "profeso el más fierro y paternal amor por haberlo criado desde su infancia”; por eso lo nombró su heredero universal.
Personas mal intencionadas y algunos escritos de marras, intentaron manchar la figura de Francisco Solano, dando a entender que él en realidad no era hijo de don Carlos Antonio López, sino de don Lázaro Rojas Aranda y doña Juana Paula Carrillo Viana. Es decir, que Francisco Solano, fue producto de una relación incestuosa. Pero estas afirmaciones carecieron de todo valor histórico y solo caen en el mundo de la fantasía perversa de aquellos que se ensañaron con la figura del héroe máximo de nuestro país. Estos rumores se pulverizan con la misma afirmación de don Lázaro Rojas y Aranda, quien en su testamento aclaró suficientemente, que no tuvo descendencia, y tampoco tuvo hijos del matrimonio que contrajo con doña María Magdalena Viana.
Esta versión fue propalada a finales de la década de 1920, cuando uno de los biógrafos más reconocidos del mariscal Francisco López Carrillo cometió un error al señalar que la fecha de nacimiento del Mariscal fue el 24 de julio de 1826; considerando que el matrimonio López-Carrillo se realizó en el mes de junio del mismo año. Es decir, que doña Juana Paula, se casó estando con ocho meses de gravidez y que don Carlos Antonio López, recibió una fuerte compensación económica por parte de don Lázaro Rojas Aranda por el sacrificio de "salvar el honor" de la joven. Solo las mentes retorcidas pudieron crear una monstruosidad como esa, debido a que desde el punto de vista cultural de nuestro país, y más en el Paraguay ultraconservador de principios del siglo XIX, un sacerdote católico jamás aceptaría celebrar el matrimonio donde la contrayente estaba a dos días de dar a luz.
Debido a que el acta de nacimiento del mariscal López, se encuentra extraviada (o desaparecida ex profeso con alguna intención maliciosa), el testamento de don Lázaro Rojas Aranda (El testamento de don Lázaro Rojas Aranda se encuentra en el Archivo Nacional de Asunción (Vol. 371 N° 1 Sección Historia Año 1843), desde el punto de vista documental, se convierte como prueba irrefutable de que el mismo no tuvo hijos con ninguna mujer.
Otra prueba de la paternidad de Don Carlos Antonio López, puede demostrarse a través de uno de los números del periódico CABICHUÍ (del 24 de julio de 1867) donde fue publicada la biografía del Mariscal. Allí claramente aparece su fecha de nacimiento: el 24 de julio de 1827. También una comisión de historiadores nacionales renombrados, presidido por don Juan Bautista Gill Aguinaga, concluyeron, en 1976, después de exhaustivos estudios que la fecha del nacimiento del mariscal López Carrillo fue el 24 de julio de 1827.
También dos forasteros europeos vinieron a reavivar este tema ya acabado, sobre el origen del mariscal López Carrillo. Estos intentaron limpiar la memoria de madame Elisa Alicia Lynch Cork2, enlodando la memoria de su compañero -del amor de su vida-, y acusando temerariamente de pusilánime a don Carlos Antonio López, uno de los hombres más probos que tuvo el Paraguay, una vez más desempolvaron el "origen incestuoso de la bestia Francisco Solano López". Además de descalificar tácitamente el trabajo de los historiadores paraguayos quienes en 1976, determinaron, que el 150° aniversario del natalicio del Mariscal, se cumplía el 24 de julio de 1977.
Solo en un aspecto se puede estar de acuerdo con estos forasteros, en la titulación de la obra "CALUMNIA”; pero los calumniados fueron el mariscal Francisco Solano López Carrillo y su padre, don Carlos Antonio. Los desvaríos historiográficos tal vez fueron debido a la temprana desaparición del colega historiador Alberto Duarte y no contar con la asesoría adecuada.
2 Doña Elisa Alicia Lynch Cork, con sus luces y sus sombras fue una de las heroínas de la Guerra contra la Triple Alianza y tiene ganado un lugar de honor en la historia paraguaya. Aunque siguen escribiéndose obras de marras, llevadas al teatro, donde es presentada como la prostituta, y la codiciosa, que destruyó a las familias paraguayas.
Francisco Solano López Carrillo, conoció la emoción y el sentimiento de ser padre, cuando nació su primogénito Emiliano Víctor López Pesoa, nacido de su relación con doña Juana Pesoa Vasconcelos, quien vino al mundo en 1847, y posteriormente los nacimientos de sus hijas Adelina Constanza, en 1850, también de doña Juana Pesoa Vasconcelos, y de Rosita Carreras, en 1851, de su relación con doña Ana Carreras.
Rosita Carreras, fue criada primeramente por su abuela paterna, doña Juana Paula Carrillo de López. Más tarde por decisión de su padre, la niña Rosita pasó al cuidado madame Elisa Alicia Lynch. La niña inclusive acompañó a madame Lynch al término de la guerra, cuando se estableció en París. En algunos textos se menciona que Rosita tenía un hermano que vivía con la madre. Probablemente era un lactante aún y necesitaba del cuidado directo de la madre. El nombre del niño hasta hoy no ha sido descubierto, pero el día en que se revele, será el doceavo hijo del mariscal López Carrillo.
Es decir, al momento de conocer a madame Lynch en Paris en 1854, el entonces General ya era padre de un niño y dos niñas. El cuarto hijo suyo fue Juan Francisco "Panchito", nacido de doña Elisa Alicia Lynch en Buenos Aires en el mes de enero de 1855 y bautizado el 27 de abril de 1857 en la Catedral de Asunción por el Pbro. Pedro Pablo Benítez. El 6 de agoto de 1856, nació Corina Adelaida, su quinta hija. Era la primera niña que nació de su relación con madame Lynch.
El primer sorbo amargo que tuvo Francisco Solano López Carrillo, sucedió el 14 de febrero de 1857, cuando la pequeña Corina Adelaida falleció tempraneramente, causándole el primer golpe a sus sentimientos filiales. Los restos de la pequeña fueron enterrados en el cementerio de la Recoleta.
La relación de Francisco Solano con Elisa Alicia Lynch iba consolidándose a pesar de las intrigas, tanto familiares, como de la aristocracia asuncena. Según los biógrafos de madame Lynch, Michael Lililis y Ronan Fanning: "el 2 de octubre de 1858 nació Enrique Venancio Víctor, siendo el sexto hijo del General López Carrillo, también de su relación con la Madame Elisa Alicia Lynch. El niño fue bautizado el 10 de octubre del mismo año por el Pbro. Pedro Pablo Benítez y los padrinos fueron el Coronel Venancio López Carrillo y doña Purificación Giménez de Bermejo. En 1859 nació José Félix, el séptimo hijo del General López Carrillo, producto de su relación con doña Juana Pesoa Vasconcelos. Meses más tarde, el 25 de enero de 1860, vino al mundo su octavo retoño: Federico Loel, hijo de Madame Elisa Alicia Lynch".
A pesar de que el General López Carrillo no abandonó la costumbre de visitar a sus antiguos amores, llegaron al mundo tres hijos más: "el 23 de marzo de 1861 su noveno hijo: Carlos Honorio y el 13 de febrero de 1863, Leopoldo Antonio, el décimo hijo del General López Carrillo. Ya en plena guerra contra la Triple Alianza, en 1866 nació el último hijo del Mariscal López Carrillo: Miguel Marcial, quien en el mes de mayo de 1868 falleció víctima del cólera", hijos de doña Elisa Alicia Lynch. Según referencias de la época, Miguel Marcial fue enterrado en Paso Pucú y a su entierro sólo asistieron su madre y su padrino el coronel Venancio López Carrillo, debido a que en ese tiempo el Mariscal cayó enfermo, también víctima del cólera. Leopoldo Antonio falleció en París el 21 de julio de 1870.
En vísperas de partir con destino al frente de operaciones, el Mariscal López protocolizó el testamento que suscribió el 4 de junio de 1865 que tenía en el siguiente tenor:
"El infrascrito General en Jefe de los Ejércitos de la República del Paraguay y Presidente de la misma, de estado soltero, declaro por mí y ante mí que reconozco por mis hijos a los jóvenes Emiliano Víctor de quince años, Adelina Constanza de catorce y José Félix de cuatro años, nacidos de doña Juana Pesoa y a Juan Francisco, de diez años, Enrique Mariano de siete años, Francisco Morgan Lloyd, de seis años, Carlos Honorio, de cuatro años y Leopoldo Antonio de tres años, nacidos de doña Elisa Alicia Lynch, los cuales llevan desde luego mi apellido y como tales hijos legitimados los instituyo mis herederos para después de mis días, de conformidad con la jurisdicción de ley del "De Toro". Así lo otorgo para que a su tiempo conste, dando conmigo y firmo en dos ejemplares para mí mismo en la Asunción a los cuatro días del mes de junio del año del Señor de mil ochocientos sesenta y cinco.
Francisco Solano López"
En el presente testamento no fue mencionada la niña Rosita Carreras, una de las hijas del Mariscal López, criada primeramente por la abuela paterna doña Juana Pabla Carrillo de López y más tarde fue a pasar bajo la tutela de doña Elisa Alicia Lynch, a quien acompañó inclusive después de la finalización de la Guerra contra la Triple Alianza a Europa. Es importante señalar que tampoco figuró el nombre de Miguel Marcial López Lynch, debido a que éste último nació recién el 24 de mayo de 1866. No se debe soslayar a la niña Corina Adelaida nacida de Elisa Alicia Lynch y que muriera a muy temprana edad.
Como señalamos anteriormente, la prematura desaparición de Corina Adelaida, fue uno de los golpes más fuerte que sufrió el entonces López Carrillo, después sobrellevó el fallecimiento de su padre y finalmente, en plena guerra recibió otro de los golpes más dolorosos que un padre pueda soportar: las defunciones de Miguel Marcial y Adelina Constanza, a causa de la peste.
Con respecto al fallecimiento de Adelina Constanza López Pesoa, hija del Mariscal y de Juanita Pesoa, según despacho n° 30, el Coronel Venancio López, informaba a López de la triste noticia:
"Con el más doloroso pesar tengo que dar a V.E. la triste noticia del fallecimiento de Adelina, ocurrido el día 3 de un violento ataque de epidemia según noticias que hemos recibido a las 6 de esta mañana, hora en que también Mamá había recibido esta infausta noticia que la dejó muy afectada, según acaba de hacerme avisar, causando a toda la familia un profundo dolor la temprana muerte de esta niña, rindiendo a V.E. mi respetuoso y hondo pésame por esta sensible muerte. Según noticia, este terrible flagelo se desarrolla en aquel partido de Tobatí con rigor. "
Adelina Constanza López Pesoa, tenía 17 años y residía con su hermano José Félix de 7 años juntamente con su madre, en Tobatí. El hermano mayor Emiliano Víctor, se hallaba en Europa.
El mariscal López respondió al Coronel Venancio López, sobre la gran pena que le causaba la muerte tempranera de su hija Adelina, culpándose de la falta de noticias y por sobre todo, lamentándose no haber podido hacer nada por su hija. La respuesta tenía el siguiente tenor:
"He recibido el 33 e inútil es ponderar cuanto pesar me causa la temprana muerte de Adelina, acaecida de una manera tan triste, y siento que haya estado tan huérfana que desarrollándose por tantos días la peste nadie haya habido para mirarla ni para que yo supiera. Ya no necesitarás más de la oficiosidad de nadie. Me alegró el ver que en el servicio no ocurran novedades en los diferentes puntos que mencionas. Ya mandaré más porción de fusiles adicionales. Mil y mil gracias a Mamá por su postrero recuerdo a la memoria de mí malograda Adelina. Aquí estamos buenos y el General Barrios restablecido. A Mamá la bendición con muchos recuerdos”.
La gran batalla exterminadora de Ita Ybaté había comenzado el 21 de diciembre de 1868, donde el mariscal López Carrillo mandó en persona al ejército paraguayo, que se enfrentó al ejército aliado muy superior en hombres, armas y recursos. Teniendo lo peor pensó en sus hijos y lo que sería de ellos, ante su eventual desaparición. El día 23 de diciembre del mismo año, en medio del estridor de las armas, López encomendó la protección de sus hijos al ministro norteamericano general Martín McMahon, a quien dirigió para el efecto una carta, que expresaba lo siguiente:
"Señor general
Martín T. McMahon Muy distinguido señor mío:
Habiendo usted tenido la obligarte bondad de hacerse cargo de mis hijos para tenerlos a su cuidado, vengo a recomendarlos a toda su protección para cuando algo llegase a sucederme, autorizándole a adoptar a favor de ellos cualesquiera medida que considere mejor o más necesaria para asegurar el futuro bienestar de esas pobres criaturas, muy particularmente Leopoldo, cuya muy tierna edad me inspira un cuidado extremo.
Este será un título a mi más vivo reconocimiento, pues la existencia de esos niños es lo único que puede preocupar mi imaginación en los azarosos momentos en que tengo el deber de dedicarme por entero a la suerte de mi patria; y ellos serán felices al lado de un caballero cuyas prendas he podido apreciar en un tiempo, ciertamente no largo, pero para mí feliz.
Es así, señor general, que me permito molestarle en asuntos que no empeñan sino la caballerosidad que yo me congratulo en reconocer en vuestra excelencia, a quien ofrezco mi amistoso reconocimiento.
Soy su muy atento y seguro servidor. Francisco Solano López."
Tanto el testamento como esta carta prueban su firme resolución de morir y su profunda convicción de que su final se acercaba. "Y sin temor a empequeñecer su figura -escribió el maestro Juan E. O'Leary-, hemos de agregar todavía que, en aquel tremendo trance, se sintió dominado por su adolorada paternidad, pensando en la suerte futura de sus hijos, preocupándose de su oscuro porvenir". Por impericia o desidia de sus jefes u otra causal, el ejército aliado no le dio fin al presidente paraguayo, quien pudo salvarse a través del camino del Potrero Mármol, no cubierto por las tropas aliadas.
Una de las piezas que ejemplifican el carácter amoroso y preocupado que tenía el Mariscal López, la famosa carta escrita el 28 de junio de 1869 a su hijo
Emiliano Víctor López Pesoa, quien residía en París. El portador de la carta fue el general Martín McMahon. Del escrito extractamos los aspectos fundamentales.
La carta escrita por el mariscal López Carrillo desde su cuartel general de Azcurra a su primogénito Emiliano Víctor, residente en París, lo resumimos extrayendo de él cúmulo de valores que pretende trasmitir a su hijo. Muchos historiadores y escritores, han publicado obras sobre la figura del mariscal López Carrillo, descalificándolo como ser humano, presentándolo como un ser insensible, frío, megalómano y despiadado.
Sin embargo en la presente carta podernos condensar los siguientes consejos y directivas paternas, que buscaba proteger a su hijo de la mala vida y las malas costumbres de las grandes ciudades cosmopolitas. A continuación mencionamos las ideas que consideramos de gran riqueza:
1° Que sepa escuchar y ser dócil a los consejos y recomendaciones del general Martin McMahon.
2° La recomendación de que sea diligente y caballeresco, procurando formarse en un hombre de estudio y serio, porque el Mariscal, estaba muy preocupado por el poco adelanto que notaba en su hijo.
3° También le recomienda que procure cultivar amistades que le ayuden a crecer y evite las compañías ociosas y permisivas. Para ello le sugirió la compañía del joven Luciano de Lara, para que sea su acompañante y amigo.
4° Ante un hedido de nombramiento de Attache en la legación de París, el Mariscal López Carrillo, le señaló que debía hacer méritos para merecer ese puesto y otros más encumbrados.
5° Le recomendó fervientemente que continúe sus estudios de Derecho, y que para ello debiera entrar como pasante en un buffet de abogados de Nueva York, donde pueda aprender la vida de oficina y el sentido de la responsabilidad.
6° El Mariscal López Carrillo hizo hincapié en el aspecto económico, aconsejándolo ahorrar lo más que pueda, a fin de no pasar necesidades, ubicando sus fondos en algún Banco de plaza y llevar en sus bolsillos lo justo y necesario.
7° Además le sugería conocer otras ciudades o Estados, cuidando siempre que esos viajes resulten provechosos para él.
8° Le prohibía todo tipo de juego de azar, aun los más inocentes, de los que fácilmente se pasa a otros.
9° El consejo más importante del Mariscal López Carrillo, fue una especie de testamento familiar, donde le pedía que se encargue del sostenimiento de la familia y la manutención de sus hermanitos, ante una posible ausencia de éste. Sobre el punto el Mariscal, no hace diferencias entre sus hijos que tuviere, con las señoritas Elisa Alicia Lynch, Juanita Pesoa y Ana Carreras.
10° Le indicó también que debía estudiar música y los idiomas francés e inglés. Sin descuidar el cultivo del español.
11° Le dio además recomendaciones de que se encargue de sus fondos particulares, que obraban en poder de del Sr. A. Blyth y del Sr. Rigoberto Stewart de Edimburgo. Aunque estos fondos probablemente ya no existían debido a la autorización que contaba don Cándido Bareiro, anterior Encargado de Negocios del Paraguay en París y Londres, quien incumpliendo las ordenes del mariscal López Carrillo, en vez de venir al Paraguay por la ruta del Pacífico, vino vía Río de Janeiro, como miembro de la proveeduría del ejército brasileño, probablemente con aquellos fondos embolsillados.
12° Más que un consejo, sonaba a un ruego, la de asistir todos los domingos a misa, teniendo en primer lugar el santo amor a Dios.
Lamentablemente el joven Emiliano Víctor López Pesoa tuvo una tempranera muerte hacia 1873. Estaba llamado a ser el sucesor de su padre, por dicha razón fue enviado a educarse a Europa.
También escribió el día 30 de junio de 1869 al capitán Gregorio Benítez, encargado de negocios del Paraguay en Europa a quien le confió la protección de su hilo Emiliano Víctor y se dirigió en estos términos:
"Ud. por su parte se servirá recomendarle mucho el cumplimiento de mis encargos, dándole los consejos que con el conocimiento personal y desde allí se sirva continuar atendiéndole aun en los Estados Unidos y le dará una recomendación para nuestro Cónsul General Mr. Mullowney, a quien también podrá prevenir su próximo arribo"
Es importante mencionar que el capitán Gregorio Benítez, fue enviado por el entonces Ministro de Guerra y Marina a Europa como responsable de controlar la conducta de los jóvenes becarios, que estudiaban tanto en París como en Londres. Desde 1868 fue nombrado Encargado de Negocios del Paraguay en Europa.
Muy temprano ingresó al ejército, en 1844, siendo nombrado Capitán. Un año después ya ostentaba el grado de Coronel Mayor, y en diciembre de 1845 ya era General en Jefe del cuerpo expedicionario que partió a la provincia de Corrientes en el conflicto que el Paraguay tomó contra el tirano de Buenos Aires, Juan Manuel Rosas. A su regreso de Europa ha sido nombrado por su padre Ministro de Guerra y Marina y General en Jefe del Ejército Nacional.
A pesar de la dura disciplina vertical encontramos varios ejemplos de cómo el mariscal López Carrillo, siempre supo granjearse el aprecio y el respeto de sus soldados, por ejemplo mencionaremos lo sucedido un 1 de abril de 1866 en el campamento de Paso Pucú. Afirmaba el coronel Aveiro: "López tenía cariño a los valientes".
Era el Domingo de Pascuas, y el mariscal López Carrillo, fiel a las tradiciones religiosas del pueblo paraguayo, dispuso de la realización de una misa campal, en el gran campamento de Paso Pucú, oficiada por el obispo diocesano monseñor Manuel Antonio Palacios y por el padre José del Carmen Moreno. Terminados los oficios religiosos, los concurrentes, se dirigieron a casa del Mariscal López Carrillo, para presentarles sus felicitaciones por Pascuas.
El Mariscal pronunció un discurso ante los presentes. Al terminar su discurso entre aclamaciones y vítores, dijo que deseaba hacer a la División un presente "que era muy pequeño, pero que lo hacía como una muestra de su estimación y cariño al ejército y como prueba de su satisfacción por sus servicios y abnegación en la defensa de la Patria”. A continuación el Mariscal López Carrillo recorrió acompañado de su Estado Mayor, las filas de la División, formadas para el efecto y distribuyó entre sus soldados donativos en dinero proveniente de sus propias arcas. El obsequio motivó nuevas demostraciones de simpatía y adhesión a la persona del Mariscal.
Muchos historiadores (tanto académicos como empíricos, nacionales o extranjeros) han escrito sobre el supuesto desprecio que tenía el Mariscal hacia sus oficiales y soldados. Por supuesto que la historia siempre ha sido escrita desde la óptica del vencedor, situación que genera comodidad social y política. Sin embargo podemos encontrar situaciones que contradicen lo afirmado sobre la insensibilidad de López Carrillo para con sus comandados.
En el mes de octubre la sociedad asuncena homenajeó al mariscal López Carrillo y también el ejército, a través de los generales Barrios, Resquín, Bruguéz y Díaz, quisieron adherirse al acto de reconocimiento, y solicitaron al Mariscal, la autorización para ello. López Carrillo agradeció a los generales la intención y le respondió en los siguientes términos:
"Señores Brigadieres:
He recibido la representación de VV.SS., me han hecho la honra de dirigir con fecha de ayer, solicitando agregar algunas hojas del Álbum Nacional que acabo de recibir del pueblo, mientras el Ejército tenga la ocasión de ofrecer también por su parte, una demostración especial estimación y agradecimiento. Yo desobligo al ejército de ese inestimable propósito, porque la representación de VV.SS., en su expresión y lenguaje, no puede ser más honorable para mí, mucho más cuando ella viene en nombre de todo ese Ejército cuya abnegación y heroísmo, desde sus Generales hasta el último soldado, estoy presenciando con orgullo en el campo de honor, y es para mí la prueba más evidente de que no fueron estériles mis esfuerzos en su educación.
Me felicito de ser el más antiguo de los generales del ejército cuando en la época de prueba y sacrificio le miro conquistar en cada acción nuevos triunfos de gloria, y confío en que trabajando todos incansablemente levantemos a la faz del mundo el más grandioso y elocuente monumento salvando a nuestra patria querida con el último triunfo sobre sus enemigos. Acepto gustoso, sin embargo, las firmas de mis bravos compañeros de armas, y pongo a la disposición de ellos el Álbum Nacional. Dios guarde a VV.SS muchos años. Cuartel General de Paso Pucú, octubre 18 de 1866.Francisco Solano López"
Una de las posturas gloriosas asumida por el Mariscal, aquel 24 de setiembre de 1868, fue cuando los comandantes aliados le intimaron rendición y respondió gallardamente a los jefes aliados:
"...que no tenían derecho de acusarme ante mi patria, porque la he defendido, la defiendo y la defenderé todavía. Ella me impuso ese deber y yo me glorifico de cumplirlo hasta la última extremidad, que en lo demás, legando a la historia mis hechos, sólo a mi Dios debo cuenta.
Y si sangre ha de correr todavía, él tomara cuenta a aquél sobre quien haya pesado la responsabilidad. Yo hasta ahora estoy dispuesto a tratar la terminación de la guerra sobre bases igualmente honorables para todos los beligerantes."
A parte de rechazar enérgicamente la intimación, invitó a los jefes aliados para tratar sobre la paz, demostrando una vez más que él no era quien presentaba trabas para encontrar una salida decorosa. Pero siempre fue el emperador del Brasil, el más intransigente de todos, que no quería tratar bajo ninguna circunstancia un acuerdo de paz con el mariscal López Carrillo.
Pero uno de los momentos más sublimes que le tocó vivir, fue aquel 16 de octubre de 1869 en el campamento de Tandey, cuando pasó revista, en el séptimo aniversario de su elección como Presidente de la República. En aquella ocasión el Mariscal presentó a la tropa y a todas las personas asistentes al pequeño acto a su sucesor y heredero político, el general Bernardino Caballero Melgarejo, con estas palabras:
"Si yo llegó a morir, aquí tenéis a mi reemplazante. El general Caballero sintetiza en sí toda vuestra lealtad, todo vuestro heroísmo, toda vuestra abnegación. Su ejemplo ha sido estimulo para vosotros. Jamás declinó su entusiasmo, nunca se debilitó su fidelidad a la patria y a su infortunio. A mi lado lo habéis visto siempre, el primero en el peligro, y el último en la retirada. De soldado como vosotros ha ido subiendo, hasta llegar a la más alta dignidad. La República tiene en él al más gallardo de sus generales y yo al mejor de los amigos. Yo os recomiendo, en esta hora amarga de mi vida, que le améis siempre, como yo les amo, y que le sigáis confiados como me seguís".
Por las distintas correspondencias del Mariscal, a parte de la estima que tenía al general Caballero, también tenía un gran aprecio al capitán Gregorio Benítez, a quien siempre se dirigía con el término "mi estimado amigo". Según Arthur Davis, el general Martín McMahon definió al Mariscal López Carrillo de la siguiente manera: "Como militar, la disciplina y orden del campamento impresionaron vivamente a McMahon. Entregado a su febril actividad en preparación de un inminente ataque enemigo, un pueblo casi increíble, fanatizado de amor por su tierra apretaba filas junto a su jefe dispuesto a morir antes que ceder un centímetro del suelo bendito que ya habían regado con su sangre miles de hermanos ".
El general McMahon constituye una fuente autorizada sobre los hechos de la guerra y sobre algunos aspectos del mariscal López Carrillo, y más allá si se quiere juzgar cierto parcialismo, del que lo acusan los anti-lopistas, él estuvo en el lugar, vio y fue un espectador de primera fila, durante los sucesos de Ita Ybaté en diciembre de 1868.
Uno de los primeros actos de gobierno de don Carlos Antonio López establecer relaciones con todos los gobiernos civilizados del mundo. Como resultado de sus gestiones diplomáticas pronto el Paraguay salió del aislamiento en que había vivido, entrando de lleno en la convivencia internacional, siendo reconocida su independencia por varios países americanos y europeos.
Para responder a estas atenciones y establecer relaciones diplomáticas con varias potencias del viejo continente, fue enviado a Europa, como Ministro Plenipotenciario, el general Francisco Solano López Carrillo: "El domingo 12 de junio de 1853 partió de la Asunción a bordo del buque de guerra "Independencia del Paraguay", llevando como secretarios a don Juan Andrés Gelly y a don Angel Benigno López Carrillo. Lo acompañaron también entonces el Coronel Vicente Barrios, el Capitán José María Aguiar y sus edecanes Teniente Rómulo José Yegros y el Alférez Paulino Além".
El 5 de diciembre de 1853 fue recibido el ministro paraguayo Francisco Solano López Carrillo por la soberana de la Gran Bretaña, la Reina Victoria en su palacio de la Isla de Wight. Después de una corta estada en Londres, y antes de visitar, como deseaba, las grandes ciudades manufactureras del Reino, pasó a Francia, donde fue recibido en audiencia pública por el Emperador Napoleón III, quien desde un principio, le brindó sus simpatías, así como la hermosa Emperatriz.
Luego pasó a España, buscando negociar un tratado de paz con la madre patria, pero se encontró con escollos insalvables que presentaba la cancillería española, planteando pretensiones inadmisibles para los derechos soberanos del Paraguay, como por ejemplo: que los hijos de españoles nacidos en el Paraguay podrían tomar la nacionalidad española, cosa que el Ministro paraguayo rechazó. Más tarde visitó Cerdeña, donde consiguió sin dificultad el canje y la ratificación de los tratados firmados en Asunción. Además recibió las siguientes condecoraciones:
a) Las insignias de Comendador de la Legión de Honor del Imperio francés.
b) Las insignias de Comendador de San Mauricio y San Lázaro por el Rey de Cerdeña.
En 1853, el encargado de negocios brasileño, Felipe Pereira Leal, presentó un tratado de navegación y conjuntamente otro de límites con el ultimátum de que el Paraguay reconozca como límite la margen derecha del río Apa. Aparte de esta pretensión exorbitante, Pereira Leal obstaculizó con intrigas la labor de Sir Charles Hotham, que estaba negociando un tratado de comercio anglo-paraguayo. La extraña conducta observada con el gobierno paraguayo, obligó a éste a entregarle sus pasaportes, dando las explicaciones del caso a la cancillería brasileña.
En 1855, el presidente Carlos A. López ordenó la expulsión de los brasileños que, clandestinamente, se habían apoderado de Salinas, lugar situado al norte de Fuerte Olimpo, sobre la margen derecha del río Paraguay.
El Imperio del Brasil resolvió reiniciar las negociaciones, pero lo hizo de un modo teatral y ruidoso. El gobierno imperial desatendió las explicaciones sobre el asunto Pereira Leal, y tomando por pretexto los sucesos que motivaron el retiro de su representante, preparó y despachó en 1855, en son bélico, una escuadra contra el Paraguay. "La escuadra imperial, estaba formada de 20 cañoneras de guerra, con 130 piezas de artillería, de calibre de 68 y 32. Su tripulación se componía de 2.061 plazas y 3.000 hombres de desembarque, al mando del Almirante Pedro Ferreira D’Oliveira, a pedir satisfacción por el 'insulto” inferido al Emperador, de haber dado su pasaporte a su Encargado de Negocios”. Don Carlos Antonio López ordenó a Francisco Solano, apreste al ejército para oponer resistencia ante una posible invasión brasileña. El general López Carrillo organizó la defensa, al frente de 6.000 hombres de las tres armas que se dispusieron a resistir cualquier ataque en la fortaleza de Humaitá.
La poderosa flota imperial se encontró en la guardia de Cerrito con la escuadra paraguaya, cuyo comandante el capitán Pedro Ignacio Meza, le notificó al almirante Ferreira D’Oliveira, que no podía seguir sin autorización del gobierno paraguayo. Después de algunos intercambios de notas entre el almirante imperial y el canciller paraguayo don José Falcón, quien se manejó con energía dentro de la mayor mesura. "Una vez aceptada por el Almirante imperial las condiciones del gobierno paraguayo, llegó a Asunción el 16 de marzo de 1855 en un solo buque, el “Ipiranga; y ordenó que los demás abandonen aguas territoriales del Paraguay".
Después de la audiencia pública donde don Carlos Antonio López recibió al enviado imperial, se iniciaron las negociaciones entre el almirante Pedro Ferreira D’Oliveira y el general Francisco Solano López Carrillo, nombrado ministro para el efecto.
"Solano López, se condujo en estas negociaciones con extraordinaria habilidad. Su indoblegable energia se presentaba vestida de la más fina cortesía. Flexible cuando era necesario, pero sin caer en la debilidad; sagaz siempre en la consideración de las cuestiones más delicadas; marchaba con movimiento amplio, y seguro hacia su fin, y allí donde daba a entender la impresión de ceder, aparecía logrando sus más serias ventadas".
Después de varios días y duras negociaciones, se firmó el "Tratado López-Ferreira D’Oliveira” en Asunción el 27 de abril de 1855, pero el emperador don Pedro II, se negó a ratificar los convenios.
Para zanjar el impasse don Carlos envió al Brasil a don José Berges, quien discutió y negoció la firma de un nuevo "Tratado de Amistad y Navegación" con el plenipotenciario brasileño José María da Silva Paranhos, que fue firmado el 6 de abril de 1856. El Paraguay se reservaba el derecho de reglamentar la política fluvial, sin las trabas estipuladas en el "Tratado López-Ferreira D’Oliveira". La cuestión de límites se pospuso por 6 años.
Mientras tanto, el Imperio del Brasil negociaba a espaldas del Paraguay con la Argentina, y en 1856 y 1857, firmaron dos acuerdos con la Confederación Argentina conocidos como los "Tratados Abaete-Urquiza” y "Urquiza-Paranhos", producto de los arreglos que se dio en llamar la "Convención de Paraná'.
En estos tratados el Imperio del Brasil y la confederación Argentina, se abrogaron derechos de autorizar la libre navegación de los ríos de la Plata, Uruguay, Paraná y Paraguay, sin el consentimiento del gobierno paraguayo. En respuesta a esta situación don Carlos Antonio López dispuso fuertes medidas sobre las embarcaciones extranjeras que navegaban en aguas territoriales del Paraguay.
El Imperio del Brasil intentó solucionar rápidamente el impase y envió a Asunción en enero de 1857 al consejero José María do Amaral como negociador, quien termino en violentas discusiones con el presidente López, retirándose sin ningún tipo, de resultado. Al año siguiente llegó a Asunción el ministro de relaciones exteriores del Imperio, José María da Silva Paranhos para negociar un acuerdo con el Paraguay. El gobierno paraguayo nombró ministro plenipotenciario al general Francisco Solano López Carrillo. Casi cuatro semanas duraron las negociaciones y al final se encontró una salida honrosa para ambas naciones, y "el 12 de febrero de 1858, se firmó en Asunción el Tratado López-Paranhos, por el cual se reprodujo las estipulaciones de la convención de Paraná y desde entonces el río Paraguay fue recorrido sin inconvenientes por los barcos de todas las naciones”.
En 1859 la guerra civil en la Argentina era inminente, debido a que la Gobernación de Buenos Aires no reconocía al gobierno de la Confederación Argentina, presidido por el general Justo Urquiza. La hegemonía bonaerense había caído en 1852 con la victoria de general Urquiza en la batalla de Caseros sobre el dictador Juan Manuel de Rosas. El grito de guerra y de disolución partió de Buenos Aires y lo dio, entre otros, un hombre que había de ser famoso en los trágicos anales de estos pueblos. Surgió entonces el "Estado de Buenos Aires" que Mitre quiso convertir en la "República del Plata", entidad autónoma, independiente, que tuvo su representación diplomática propia en el extranjero. Estalló así la crisis política entre la Confederación Argentina y el gobierno de Buenos Aires.
El presidente don Carlos Antonio López, se ofreció para que el gobierno paraguayo medie en la crisis argentina y para ello nombró al general Francisco López Carrillo como Ministro Mediador ante la Confederación Argentina y el gobierno de Buenos Aires.
Francisco Solano, acompañado de su séquito, partió de Asunción el 27 de setiembre de 1859 con destino a Buenos Aires. El 5 de octubre estaba en Paraná, donde presentó sus credenciales de Ministro Mediador al general Urquiza. Llegó a Buenos Aires el 12 de octubre del mismo año. Formaron parte de la delegación paraguaya: como secretarios Benigno López Carrillo, el capitán Gregorio Benítez, el teniente Paulino Além; como agregados militares y edecanes los coroneles Francisco I. Resquín, Francisco Wisner de Morgestern y los sargentos mayores Antonio de la Cruz Estigarribia, Francisco González, José María Aguiar y Rómulo Yegros, los capitanes Avelino Cabral y Cándido Mora, los subtenientes Pedro Duarte, Manuel Núñez y José Eduvigis Díaz. Además, como agregados civiles fueron los señores Carlos Saguier, Ildefonso Bermejo, Guillermo Stewart, Ramón Mazó, Claudio Riera y el presbítero José María Núñez.
Después de más de tres semanas de arduas negociaciones, al fin, el ministro mediador paraguayo, logró conseguir que ambos bandos en pugna cedieran y el 10 de noviembre, suscribieron el "Convenio de Paz", que fue celebrado por ambas partes. Tanto era el regocijo, que algunos periódicos porteños escribieron las siguientes notas: "El señor general López, infatigable mediador fue objeto de una gran ovación. Su coche fue cubierto con los ramos de flores y con las coronas con que las bellas porteñas le obsequiaron" mencionaba el periódico Las NOVEDADES. Otra publicación, EL PUEBLO ARGENTINO, agregaba: "Una vez que se tuvo la persuasión de que la paz era un hecho, prorrumpió aquella apiñada multitud en vivas al general López, e infinidad de ramos de flores cayeron sobre el carruaje que le conducía desde la estación a su morada".
Por tres días estuvo recibiendo el general López en su morada, expresiones de simpatía y agasajos de todo género de las porteñas, hasta la Cámara Sindical y los representantes de la clase industrial les dirigieron, por su parte varias notas de gratitud, en nombre del comercio nacional y extranjero y de todos los hombres de trabajo. También el Ministro de Relaciones Exteriores de Buenos Aires, don Carlos Tejedor, escribió una nota de agradecimiento a la intervención exitosa del ministro mediador paraguayo, del que en esencia decía:
"La acción diplomática del Paraguay, acercando los miembros de una misma familia, allanando dificultades que hasta hoy habían parecido insuperables, ha contribuido poderosamente a la solución por la paz. Me es grato también significar a vuestra excelencia que el Gobierno de Buenos Aires conservará las impresiones que la distinguida persona del representante del Paraguay ha sabido inspirarle como complemento lisonjero de la noble y feliz misión que ha desempeñado. "
Un hecho que no se puede soslayar fue la agresión que sufrió el ministro mediador paraguayo, Francisco Solano López Carrillo, el día 29 de noviembre de 1859, cuando a bordo del buque Tacuarí, fue víctima de un inaudito atropello por dos buques de guerra de Inglaterra, el BURZARD y el GRAPLER, que habían recibido la orden de cazara nuestro navío.
Apenas se movió el Tacuarí de la rada de Buenos Aires, los buques ingleses se dispusieron a acecharlo. El general López Carrillo ordenó entonces que toda la tripulación y el personal de la legación se aprestaran en posición de batalla. El ministro paraguayo estaba resuelto a sepultarse con su nave en el fondo del Río de la Plata, antes que consentir una ofensa gratuita. A pedido del capitán Morice, comandante del TACUARI, que era inglés, como todos los maquinistas, le manifestó a López Carrillo, sobre la gravedad de tomar combate contra naves que llevaban el pabellón de su país. Este comprendió la gravedad del caso y ordenó que el buque regresara al puerto bonaerense.
El general López Carrillo denunció el atropello ante el gobierno de Buenos Aires y posteriormente hizo el viaje por tierra hasta la ciudad de Paraná, donde abordó el buque JEJUI con destino a Asunción.
El concepto de casi todo Buenos Aires hacia el general López, era de lo más alto. Sin embargo, seis años más tarde, esa misma prensa y esos mismos políticos que lo lisonjearon, lo convertirían en el "bárbaro tirano de América del Sur". Las flores que las amables porteñas arrojaron al paso del ministro paraguayo pronto se marchitaron y las palabras de unánime gratitud se perdieron en el viento, quedando vivo en el fondo de las almas el rencor inveterado al pueblo hermano, al que nunca perdonaron su segregación y su juiciosa prosperidad. Al decir de Juan E. O'Leary: "¡Quién había de decirle al General López Carrillo, al regresar orgulloso a su patria, que acababa de firmar la sentencia de muerte de su país!".
Hasta el mismo general Urquiza, queriendo darle un testimonio material más elocuente de su gratitud, le regaló su espada que ciñó en la batalla victoriosa de Cepeda. El general López Carrillo le respondió agradeciéndole el magno gesto, el 26 de enero de 1860, desde Humaitá.
Seis años más tarde el gran caudillo entrerriano y compadre del Francisco Solano, pagaría con la traición más rastrera, al prometerle una alianza ofensiva-defensiva, pero sin embargo, fiel a su conveniencia económica dio la espalda a su amigo y compadre, para aliarse con su enemigo histórico, el general Bartolomé Mitre, para traer la guerra al Paraguay.
Don Carlos Antonio López fue reelecto en 1854 Presidente de la República, pero esta vez sólo aceptó estar en el cargo por tres años, debido a su estado de salud muy quebrantada. A un año antes de cumplirse este periodo, el 3 de noviembre de 1856 realizó una enmienda en lo referente al Artículo 5° del Título 4° de la Ley del 13 de Marzo de 1844, referente a los requisitos para que un ciudadano paraguayo pudiera ser elegido Presidente de la República del Paraguay. Los cambios relacionados a los requisitos que debían reunir los candidatos a la presidencia del Paraguay fueron: la edad, que de 45 años bajo a 30 años; el candidato debía pertenecer al fuero civil, militar o religioso y de estado civil casado, se le agregó que podía ser también soltero. Según algunos historiadores, esta enmienda la hizo Don Carlos, pensando en la sucesión presidencial a favor de su primogénito, el entonces Ministro de Guerra y Marina.
El general Francisco Solano López fue elevado a la primera magistratura del Paraguay, por decisión del Honorable Congreso Nacional el 16 de octubre de 1862. Así lo demuestra el siguiente documento, obrante el original en el Archivo Nacional de Asunción (Vol. 331 N° 9 S.H. Año: 1862):
"El Presidente de la República del Paraguay, y General en Jefe de sus Ejércitos
Por cuanto el Honorable Congreso Nacional acaba de dictar la siguiente Ley:
El Soberano Congreso Nacional de la República del Paraguay, há sancionado con fuerza de Ley lo siguiente:
Artículo 1 ° Nombrase por aclamación general Presidente de la República al Brigadier Ciudadano Francisco Solano López, por el periodo legal de diez años.
Artículo 2° Habiendo prestado ante el Congreso Nacional el juramento que ordena la Ley Patria una comisión de diez Diputados pondrá al General López en posesión de la Presidencia de la República.
Artículo 3 ° Una copia autorizada de la presente Ley, con gran sello del Estado servirá de título al Presidente de República. Publíquese Asunción, Octubre 16 de 1862.
Nicolás Vázquez - siguen las firmas - Ciriaco Molinas,
Por tanto, publíquese y Comuníquese a quienes corresponda.
Asunción Octubre 16 de 1862.
(Firmado) Francisco S. López
(Firmado) Francisco Sánchez'
Una de las primeras disposiciones de gobierno dispuesto por el general Francisco Solano López, fue la conformación de su gabinete, que estuvo integrado por los siguientes ciudadanos: don José Berges, Ministro de Relaciones Exteriores; don Francisco Sánchez, Ministro de Gobierno; don Mariano González, Ministro de Hacienda; y el coronel Venancio López Carrillo, Ministro de Guerra y Marina.
También dispuso, a pocas semanas de haber sido elegido nuevo Presidente de la República, la pensión vitalicia del viejo maestro don Juan Pedro Escalada, estipulada en 25 pesos mensuales por el Decreto Supremo del 22 de diciembre de 1862. El maestro Escalada fue maestro de Francisco Solano y uno de principales formadores de los jóvenes paraguayos.
Los avatares de la guerra no le desvió la atención de la administración de la República y una de sus disposiciones fue el establecimiento de premios para los mejores productores de algodón.
Por decreto firmado por el Mariscal López el 20 de junio de 1865, "el Presidente de la República dispuso que en el interior se socorriese con dinero y semillas a las familias de los ciudadanos movilizados a fin que pudieran hacer frente a sus necesidades”.
A través del decreto del el 12 de febrero de 1867, "el Estado estableció premios pecuniarios para los labradores que hubieran recomendado ventajosamente en el cultivo y producción del algodón, considerado artículo indispensable de guerra para la confección de vestuarios. Los premios eran a la cantidad y a la calidad".
La cantidad de los primeros premios estaban señalados para los agricultores que mayor número de liños hubieran producido, y eran de diez clases: un gran premio de 8.000 pesos; dos de 5.000 pesos; cuatro de 3.000 pesos; ocho de 1.000 pesos; dieciséis de 500 pesos; treinta de 300 pesos; cuarenta de 200 pesos; sesenta de 100 pesos; y cien de 50 pesos.
En el aspecto cualitativo, los premios de calidad se dividían en once clases: un premio mayor de 1.000 pesos y diez de 100 pesos. El premio mayor corresponderá al más aventajado de las primeras clases. Los "premios de calidad" serían obtenidos por la cantidad total puesta en concurrencia en sus respectivas clases. En caso de igualdad de calidad, la cantidad decidirá el premio y en caso de empate, los concurrentes apelarían a la suerte.
La concurrencia para el examen y clasificación de la cantidad y calidad debía abrirse en Asunción el 31 de julio y durar hasta el 15 de agosto. Ninguna porción de algodón sería admitida a la concurrencia de premios sin el certificado colectivo de las autoridades del distrito, dando fe de que la respectiva cantidad era proveniente de la labor del concursante, con expresión de los liños que hubieran producido.
Otro aspecto de su obra de gobierno fue el aporte que dio para que se montara en Asunción la primera fábrica de hielo, que comenzó a funcionar a partir del mes de febrero de 1867 bajo la dirección de su propietario el Dr. Domingo Parodi. La producción de hielo fue fundamental para su utilización en los distintos hospitales de sangre del país, tanto los que se hallaban en Asunción, como los de Humaitá y Paso Pucú, donde se enviaba cinco cajones por día.
Otra de las disposiciones de Mariscal López como administrador del Estado paraguayo, consistió en el decreto del 22 de febrero de 1866, que estableció franquicias para el comercio con Bolivia y el proyecto de construcción de ferrocarril desde la costa del Río Paraguay hasta el interior de Bolivia.
El decreto rezaba lo siguiente:
"El Mariscal Presidente de la República, General en Jefe de sus Ejércitos:
Hallándose en tráfico la vía de comunicación que el gobierno ha mandado construir entre Corumbá y Santo Corazón y considerando la conveniencia de promover y proteger el comercio de la República de Bolivia al litoral del Paraguay, y para que la situación de aquella no traiga embarazos al retorno de ese comercio, y vistos los artículos 3° y 4° del capítulo 2° del Decreto del 2 de enero del 1846, decreta:
Artículo 1 ° Permítase la libre importación de moneda metálica por la vía Corumbá para los importadores procedentes de las provincias bolivianas.
Artículo 2 ° Declarase libre de derecho la exportación de mercaderías de productos nacionales o de artículos ultramarinos por la Aduana de Corumbá para el territorio de Bolivia.
Artículo 3 ° El ministro secretario de Estado en el Departamento de Hacienda, quede encargado de la ejecución del presente decreto.
Cuartel General de Paso Pucú, febrero 22 de 1867 Francisco Solano López
Luis Caminos Oficial 1 ° del Ministerio De Hacienda" La salud pública también estuvo entre las prioridades del mariscal López Carrillo y una de las providencias de gran importancia constituyó las medidas de prevención contra el cólera dispuestas en el mes de abril de 1867, que establecía que se pongan en cuarentena, antes de llegar a Asunción, los barcos que naveguen desde Humaitá hasta la Capital. Contra la aparición de casos de viruela en Villarrica, dispuso el envío desde el cuartel de Cerro León del practicante Blas Acosta, quien inoculó con la vacuna a 204 niños del pueblo y a 506 niños de quince compañías.
Pero no siempre la prevención era cumplida con rigor. Esto motivó una fuerte reprimenda del Mariscal al ministro interino de Guerra y Marina Capitán, Francisco Bareiro, que era al mismo tiempo capitán general de puertos. En términos poco usuales en la correspondencia presidencial, López se dirigió telegráficamente el 29 de abril de 1867, al capitán Bareiro.
"Con desagrado acabo de saber que V. ha sido inútil para cumplir mis órdenes de cuarentena para con los buques que arriban de esta parte y que el “Ygurey” ha atracado a tierra y su tripulación y gente extraña ha estado subiendo y bajando a bordo. Tenga entendido esta vez por todas de que se han de cumplir mis órdenes de otra manera que V. ha de responderme de ellas. ¿Qué objeto tiene pues esa gente detenida en el Chaco en cuarentena? Es preciso no tener la menor reflexión para infringir disposiciones públicas de una manera tan escandalosa como atrevida. Deje pues que esa gente en cuarentena vaya a sus casas una vez que haya sufrido ocho días. Y puesto que V. no sirve para cumplir su deber comunique esta disposición al Comandante Gómez a quien hago igualmente responsables para en adelante."
Cuando vio la necesidad de prever la posibilidad de una nueva interrupción de las comunicaciones entre la capital y el Cuartel General de Paso Pucú y crear una autoridad con facultades para resolver los casos, el Mariscal dispuso de la creación de la Comandancia General de Armas de Capital y nombró para dicho cargo, el 3 de diciembre de 1867, al coronel Venancio López, Comendador de la Orden Nacional del Mérito.
A pesar de estar comprometido en la Guerra contra la Tríplice, López Carrillo no desatendió algunas cuestiones que tenía que ver con la cultura del país. Como ejemplo se menciona las medidas tomadas por el mismo sobre el problema de la grafía guaraní, que se generó desde la aparición de los periódicos EL CENTINELA y el CABICHUÍ.
La solución más apropiada que tomó, fue la de conformar una comisión especial que busque uniformar la grafía guaraní a ser utilizada por ambos periódicos. Fueron designados miembros de dicha comisión especial los señores Luis Caminos, Carlos Riveros, Andrés Maciel y Juan Crisóstomo Centurión. Éstos recurrieron a la obra del padre Antonio Ruiz de Montoya "TESORO DE LA LENGUA GUARANÍ". La segunda disposición de la comisión especial hizo referencia al ordenamiento de la ortografía, teniendo en cuenta los signos tipográficos en uso de la Imprenta Nacional de Asunción, donde se editaba "EL CENTINELA” y la Imprenta del Ejército, donde se editaba el "CABICHUI".
La intención de este trabajo fue la de presentar al mariscal Francisco Solano López Carrillo, en los distintos aspectos de su vida. Hemos iniciado el escrito, presentando a su familia, y por sobre todo aportar conocimientos para el esclarecimiento de la fecha de su nacimiento, que fue el 24 de julio de 1827. Como es sabido con negras intenciones, se utilizó un error cronológico de su más importante biógrafo, don Juan E. O'Leary, quien afirmó, que el Mariscal nació el 24 de julio de 1826, a días nada más del matrimonio de sus padres. La intención de algunos escritores de marras, fue la hacer creer a la opinión pública que don Carlos Antonio López no era el padre de Francisco Solano, sino que aceptó la paternidad a cambio de una generosa recompensa de parte del padrastro de su esposa, don Lázaro Rojas Aranda, quien en su testamento aclaró que no tuvo descendencia alguna.
Lo hemos estudiado como hijo y hermano, concluyendo que era una persona con nobles sentimientos. En muchas de sus correspondencias se encuentran frases afectuosas para con sus padres, hermanos, sobrinos y cuñados, principalmente con el coronel Venancio López Carrillo, quien además de hermano, era su compadre.
El Francisco Solano López Carrillo padre que hemos presentado, nos muestra cuanto amaba a sus hijos habidos tanto de doña Elisa Alicia Lynch, como de doña Juana Pesoa Vasconcelos y de doña Ana Josefa Carrera. Este aspecto muy pocas veces ha sido estudiado, pues siempre ha acaparado el aspecto de su vida guerrera.
Para muchos será una novedad la presentación al público del Francisco Solano López Carrillo, hombre, con sentimientos y emociones, capaz de amar y sufrir por amor. Inferimos que no fue hecho para el matrimonio, debido a su espíritu libre y romántico. A su manera amó a Elisa Alicia Lynch, Francisca Garmendia, a Juanita Pesoa, a Ana Josefa Carrera, a Carmelita Cañete, a Olivia Corvalán y a la hija del juez del partido de Luque don Pedro Burgos.
En cuanto al pensamiento político del mariscal López Carrillo, es fundamental entender el significado que tuvo para él y el Paraguay, la doctrina del "Equilibrio del Plata", debido a que él consideraba, la vigencia y práctica de esta doctrina como fundamental para la existencia de nuestro país. Hoy a 146 años de la defensa de aquello principios, más que nunca están vigente los principios políticos del Mariscal, debido a que la hegemonía política y económica del Brasil, no solamente en el Plata, sino en toda Sudamérica es un hecho.
Una vez más los proyectos imperiales atribuidos al Mariscal López Carrillo, constituye uno de los capítulos que no puede faltar en una obra biográfica del mismo, y sobre el punto concluimos que Francisco Solano López Carrillo, no necesitaba de ardides o de disfrazar sus intenciones imperiales; sencillamente convocaba a un Congreso Extraordinario, disponía que uno o más diputados que mocionen su nominación de emperador y se lo elegía a viva voz. Pero él no tuvo la más mínima intención de ceñirse una corona imperial. Tampoco estaba en sus prioridades un título nobiliario, pues no sólo Leopoldina era la única que lo llevaría a la nobleza
También, si quería hubiera aprovechado su cercana amistad con el emperador Napoleón III y conseguir un matrimonio con alguna joven de la nobleza francesa o española.
En relación a la fuerte campaña ignominiosa que sufrió su la memoria, podemos decir que hasta el presente existen muchos detractores, que niegan su condición de héroe, acusándolo todavía de haber destruido el Paraguay. La repulsa hacia la figura del Mariscal fue una de las herencias más dura que nos dejó la Triple Alianza. En cuanto a la reivindicación en las de la figura del Francisco Solano López Carrillo, es importante tener en cuenta lo siguiente: con sus aciertos y errores fue un hombre que dio todo por el Paraguay, que prefirió sucumbir antes que ver a su patria humillada. No fue el súper hombre de la guerra, ni el monstruo que la pluma mercenaria creó, sino un hombre, que honró y amó a su país.
ALBERDI, Juan Bautista. 1967. Proceso a Mitre. Asunción: Ediciones Calden, 203 p.
AVEIRO, Silvestre. 1989. Memorias Militares 1864-1870. Asunción: Ediciones Comuneros, 109 p.
BENITEZ, Gregorio. 1904. La Triple Alianza de 1865. Escapada de un desastre en una Guerra de Invasión. Asunción: Talleres Mons. Lasagna, 111 p
BARRETT, William. 2003. UNA AMAZONA. La apasionante biografía de Madame Lynch y Solano López. Asunción: Servilibro, 388 p
BENITES, Gregorio. 1906. ANALES. Diplomático y Militar de la Guerra del Paraguay. Tomo I. Asunción: Muñoz Hnos, 246 p.
BENITES, Gregorio. 1906. ANALES. Diplomático y Militar de la Guerra del Paraguay. Tomo 11. Asunción: Muñoz Hnos, 189 p.
BRAY, Arturo. 1984. Solano López Soldado de la gloria y del infortunio. Asunción: Comuneros. 3a. Edición, 402 p
CALVO, Carlos. 1985. La República del Paraguay y sus Relaciones Exteriores. Una página de Derecho Internacional. Asunción: Aravera, 243 p
CANCOGNI, Manlio. 1977. El Napoleón del Plata. Manlio Cancogni. Yván Boris Barcelona Noguer, 286 p.
CÁRCANO, Ramón J. 1939. Guerra del Paraguay. Orígenes y Causas. Buenos Aires: Domingo Viau y Cía. 503 p
CARDOZO, Efraím. 1971. Hace 100 Años. Crónicas de la Guerra de 1864-1870. Tomo 1 Asunción: EMASA, 2a. Ed. 315 p.
CARDOZO, Efraím. 1968. Hace 100 Años. Crónicas de la Guerra de 1864-1870. Tomo II. Asunción: EMASA, 2á. Ed. 230 p.
CARDOZO, Efraím. 1970. Hace 100 Años. Crónicas de la Guerra de 1864-1870. Tomo III. Asunción: EMASA, 2á. Ed. 332 p.
CARDOZO, Efraím. 1970. Hace 100 Años. Crónicas de la Guerra de 1864-1870. Tomo IV Asunción: EMASA, 2a. Ed. 283 p.
CARDOZO, Efraím. 1971. Hace 100 Años. Crónicas de la Guerra de 1864-1870. Tomo V. Asunción: EMASA, 2a. Ed. 336 p.
CARDOZO, Efraím. 1972. Hace 100 Años. Crónicas de la Guerra de 1864-1870. Tomo VI. Asunción: EMASA, 2a. Ed. 374 p.
CARDOZO, Efraím. 1972. Hace 100 Años. Crónicas de la Guerra de 1864-1870. Tomo VII. Asunción: EMASA, 2a. Ed. 443 p.
CARDOZO, Efraím. 1954. Vísperas de la Guerra del Paraguay. Buenos Aires: Librería EL .ATENEO Editorial. 340 p.
CENTURIÓN, Juan Crisóstomo. 1948. Memorias o Reminiscencias históricas sobre la Guerra del Paraguay. Tomo I. Asunción: Guarania, 338 p.
DOCUMENTO DE APOYO DEL INSTITUTO DE HISTORIA Y MUSEO MILITAR p. 50-51
CRISTALDO DOMÍNGUEZ, César. 2010. La Guerra contra la Triple Alianza 1864-1870. 1a. Parte. Colección La Gran Historia del Paraguay. Tomo 6. Asunción: El Lector - ABC, 157 p.
DAVIS, Arthur H. 1985. Martín Mc. Mahon. Diplomático en el estridor de las armas. Asunción: Imprenta Militar, 543 p
DONGHI, Tulio Halperin. 1998. Historia Contemporánea de América Latina. Madrid: Alianza Editorial, 740 p.
DE MARCO, Miguel Angel. 1995. La Guerra del Paraguay. Buenos Aires: Planeta, 348 p
DORATIOTO, Francisco. 2005. Maldita Guerra. Nova história da Guerra do Paraguái. Sao Paulo: Companhia Das Letras. 2a. Ed. 1á. Reimpresión, 617 p.
CHAVEZ, Julio César. 1988. Compendio de Historia Paraguaya. Asunción: Carlos Schauman Editor. 3á. Ed., 274 p.
GONZÁLEZ, Natalicio. 1991. Solano López y otros ensayos-Solano López diplomático. Asunción: Cuaderno Republicanos. 214p.
GUERRA, Ubaldo Ramón. 1907. La Defensa de Montevideo y la Guerra del Paraguay. Ubaldo Ramón Guerra. Julio María Sosa. Montevideo: Imprenta Artística de Dornaleche y Reyes, 108p.
HERRERA, Luis Alberto. 1912. La Diplomacia Oriental en el Paraguay. Buenos Aires: Talleres Gráficos M. Rodríguez Giles. 41p.
HERRERA, Luis Alberto. 1974. El Drama del 65. La Culpa Mitrista. Asunción: Imprenta Nacional. Reedición Fascimilar, 533 p.
LILIS, Michael. 2009. CALUMNIA. Michael Lillis. Ronan Fanning. Asunción: Taurus, 1á. Reimpresión, 300 p.
LORETO, Aleatar. 1953. Capítulos de Historia Militar do Brasil II. Os Antecedentes da Guerra contra o Paraguai. Políticos, Diplomáticos e Militares. Río de Janeiro: Companhia Editora Americana, 410 p.
LYNCH, Elisa Alicia. 1875. Exposición y Protesta. Buenos Aires: Imprenta Rural
MONIZ BANDEIRA, Luiz Alberto. 2006. La Formación de los Estados en la Cuenca del Plata. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 326 p.
NABUCO, Joaquín. 1977. La Guerra del Paraguay. Buenos Aires: Editorial Belgrano. 412 p.
O'LEARY, Juan E. 2010. Recuerdos de gloria. Artículos históricos sobre la Guerra Contra la Triple Alianza. Asunción: Servilibro, 340 p.
O'LEARY, Juan E. 1970. El Mariscal Solano López. Y. Edición. Asunción: Editorial Paraguaya, 452 p.
O'LEARY, Juan E.1970. El Libro de los Héroes. Edición Especial. Asunción: Imprenta del Ministerio de Hacienda. 511 p.
ORTEGA PEÑA, Rodolfo. 1969. Mariscal Francisco Solano López. Pensamiento Político. Rodolfo Ortega Peña. Eduardo L. Duhalde. Buenos Aires: Ed, Sudestada. 214 p.
PAVETTI, Ricardo. 2005. La ocupación de Mato Grosso a través de fuentes paraguayas. En Diálogos. Revista do Departamento de Historia y do Programa de Pós-Graduacao em Historia da Universidade Estadual de Maringá. Vol. 9 N° 2, 250 p.
POMER, León. 1968. La Guerra del Paraguay. ¡Gran negocio!. Buenos Aires: Ediciones Calden, 411 P.
REBAUDI, Antonio. 1918. Guerra del Paraguay. Un Episodio. Buenos Aires: Imprenta Constancia. 188 p.
RIQUELME GARCIA, 1977. El Ejercito de la Epopeya. Tomo II. Asunción: Cuadernos Republicanos, 401p
ROSA, José María. 1985. La Guerra del Paraguay. Y las Montoneras Argentinas. Buenos Aires: Hyspamerica, 331 p.
ROMERO, Roberto A. 1998. Pancha Garmendia y Francisco Solano López. Leyenda y Realidad. Asunción: Servilibro, 110 P.
SÁNCHEZ QUELL, Hipólito. 1957. La diplomacia paraguaya de Mayo a Cerro Cora. Buenos Aires: Guillermo Kraft Limitada. 252 p.
SPANO, Carlos Guido. 1942. El Gobierno y la Alianza. Consideraciones políticas. Vol. II. Asunción: Imprenta Militar, 111 p.
VON VERSEN, Max. 1976. Historia da Guerra do Paraguái. Belo Horizonte: Editora Itatiaia, 197 p.
ARTICÍCULOS PUBLICADOS EN www.abc.com.py
LA BIOGRAFÍA DEL MARISCAL FRANCISCO SOLANO LOPEZ
COLECCIÓN PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA SE PRESENTARÁ MAÑANA
Este tercer volumen de la colección Protagonistas de la Historia se ocupa de la biografía del mariscal Francisco Solano López y está escrito por el historiador César Cristaldo Domínguez. De acuerdo con lo que señala el director de esta serie, doctor Herib Caballero Campos, en el prólogo de la obra que aparecerá mañana con el ejemplar de ABC Color, “Solano López posiblemente ha sido el paraguayo más vituperado y a la vez más engrandecido, y como ejemplo está el debate originado recientemente en la República Argentina por la denominación de una unidad militar con su nombre. Fueron expresadas denostaciones y ovaciones a su figura, sus ideales y sus posiciones políticas y diplomáticas”.
La biografía de Solano López da continuidad a esta serie bibliográfica iniciada el pasado domingo 13 de marzo y que consta de 23 volúmenes, cada uno de ellos con la biografía de una personalidad que dejó sus huellas en la historia de nuestro país. La Colección Protagonistas de la Historia es un emprendimiento de la Editorial El Lector, siguiendo una práctica ya tradicional de publicaciones masivas con el diario ABC Color. Esta se inició en el año 2005 y ya ha posibilitado la venta de unos 2 millones de ejemplares de las distintas ediciones ya lanzadas. Las biografías presentadas en este conjunto de textos son inéditas y han sido elaboradas por prestigiosos intelectuales paraguayos y extranjeros de manera exclusiva para esta oportunidad. El libro número 3, que trata de la figura del mariscal López, es esperado con gran expectativa por el público, especialmente por los estudiantes y los docentes, que tendrán así la oportunidad de acceder a un precio sumamente económico (20.000 guaraníes diario más libro) a un volumen hecho con toda profesionalidad. La figura del Mariscal se yergue hasta hoy en día como una de las más polémicas junto a la del doctor Francia. “Ante esa realidad –dice Herib Caballero– el profesor César Cristaldo nos presenta una biografía de Solano López que busca presentar otras facetas de la vida de este hombre público. Es así que la obra se inicia con capítulos muy provocadores y humanizadores como el Hijo, el Hermano, el Hombre, el Padre de familia. En este libro, el autor nos invita a conocer a un ser humano de carne y hueso con sentimientos, vicios, virtudes y cotidianidades”. Agrega Caballero Campos que durante muchos años en la historia, fue considerado como no apropiado, hasta casi como un desatino, hablar de los aspectos privados y humanos de los héroes, pero hoy en día –apunta– ese acercamiento al ser humano “nos permite valorar en su justa dimensión la tarea realizada, la causa defendida y los sacrificios hechos por ella para que simples mortales fueran considerados dignos del mérito de la heroicidad”. En este sentido, el autor de esta obra, expresa también el prologuista, logra atraparnos en una detallada y amena biografía de Francisco Solano López, quien queda expuesto con sus amores, su patriotismo, su trato con sus hermanos e hijos. Posteriormente el autor pasa de la esfera privada a la esfera pública del personaje; es así que lleva al lector a conocer sus roles como mediador, como diplomático como presidente y finalmente como mariscal de los ejércitos del Paraguay. Finaliza el texto con la referencia a las intrigas familiares y políticas que tuvo que enfrentar Francisco Solano López Carrillo. Herib Caballero manifiesta que este libro no concluye en las orillas del Aquidabán Nigüi, pues César Cristaldo analiza la campaña de ignominia que fue desplegada por los adversarios del Mariscal desde agosto de 1869 hasta el presente.
http://www.abc.com.py/nota/coleccion-protagonistas-de-la-historia-se-presentara-manana/
CÉSAR CRISTALDO EXPLICA POR QUÉ EL MARISCAL LÓPEZ ES POLÉMICO
El Mariscal Francisco Solano López es la figura histórica cuya biografía se publicará el próximo domingo 20 de marzo, con el ejemplar de ABC Color, en el marco de la Colección Protagonistas de la Historia del Paraguay, publicada por la Editorial El Lector. El autor de este libro, César Cristaldo, explica en esta entrevista por qué López sigue siendo hoy una figura tan polémica. Asimismo, el historiador habla del contenido de la obra a publicarse. –Hasta ahora la figura de Francisco Solano López sigue creando polémica. ¿Por qué sucede eso? –La figura de Francisco Solano López sigue creando polémica debido a que él se ha convertido en un problema político y visceral. Además, prendió en nuestra sociedad una de las imposiciones de los vencedores que fue la de aborrecer la figura del Mariscal López. –En esta biografía escrita para la Colección Protagonistas de la Historia, ¿qué encontrarán de novedoso los lectores? –En esta biografía hemos pretendido presentar al ser humano Francisco Solano López Carrillo, el hijo, el hermano, el padre de familia, el hombre con sentimientos, que quiso a su manera a varias mujeres, pero amó por sobre todas a Elisa Alicia Lynch. Y por supuesto su figura de ministro, mariscal y Presidente de la República. –¿Podría explicar cuál es el enfoque que desarrolló en el libro? –El enfoque que tiene la obra es resaltar el aspecto poco conocido, tratar de presentar la faceta humana de una de las figuras más importantes de la historia del Paraguay, en un escrito ameno, que pueda llegar a todo tipo de lector. –En cuanto a esa faceta humana que refiere, ¿nos podría adelantar algo novedoso? –Lo novedoso que presentamos es su relacionamiento con sus padres, especialmente con la madre, sus hermanos y además las mujeres que alguna vez tuvieron un protagonismo en su vida.
A pesar de no ser algo nuevo, también presentamos un informe sobre el origen del Mariscal López Carrillo; específicamente volvemos a mencionar la fecha de su nacimiento, cuyo dato erróneo se ha prestado para afirmaciones perversas de muchos historiadores. –Siempre se habló de Madame Lynch y su influencia en la vida del Mariscal López. ¿Hubo otras mujeres en su vida? –Madame Lynch fue sin duda la mujer más importante en la vida del Mariscal López, pero su influencia fue limitada debido a que ni siquiera en el campo sentimental pudo tener exclusividad sobre él y prueba de ello constituye el nacimiento de José Félix López, hijo de Juana Pesoa, casi al mismo tiempo que su hijo Enrique Venancio, en 1859. Además, Ana Josefa Carrera, madre de Rosita Carrera, en algún momento fue también una de las enamoradas del joven general López Carrillo.
Existen versiones de que ella tuvo otro hijo del Mariscal. Se le atribuyeron otras relaciones a él, como Olivia Corvalán, Carmelita Cañete y una de las hijas de don Pedro Burgos, juez de Paz del pueblo de Luque.
Pero vuelvo a mencionar que Madame Lynch fue el gran amor de Francisco Solano y prueba de ello es que la nombró heredera universal de sus bienes y ¿qué pasó con esas mujeres cuando llegó la Lynch a Asunción?
http://www.abc.com.py/nota/cesar-cristaldo-explica-por-que-el-mariscal-lopez-es-polemico/
UNA APASIONANTE BIOGRAFÍA DEL MCAL. FRANCISCO SOLANO LÓPEZ
En esta segunda parte de la entrevista, el historiador César Cristaldo amplía las referencias sobre el libro que escribió y que aparecerá el próximo domingo con el ejemplar de ABC Color: “Francisco Solano López”.
Esta es una biografía apasionante sobre una de las personalidades más notables y complejas de nuestra memoria nacional. He aquí la parte final de la entrevista con César Cristaldo. –¿Realmente sus familiares conspiraron contra él, o fue fruto de la intriga de terceros o, como algunos sostienen, la desesperación de la guerra afectó emocionalmente al Mariscal? –Ambas cosas existieron. Fue real la conspiración gestada en el seno mismo de su familia, encabezada por su propio hermano Benigno López Carrillo y su cuñado Saturnino Bedoya. Entre los intrigantes se menciona al ministro americano residente en Asunción, Charles Washburn. –¿Hay pruebas de ello? –Para fundamentar estas apreciaciones existen dos pruebas contundentes: primero, el informe del cónsul francés en Asunción, Mr. Couverville, enviado a su gobierno en el mes de diciembre de 1867, a casi dos meses de la llegada de los buques brasileños a Asunción y de la reunión de ciudadanos notables de la capital. Segundo, las memorias del padre Acosta, capellán de la familia López Carrillo, publicadas en 1918, en pleno auge del antilopizmo, en las que él confirmó que existió la trama conspiraticia en el mismo seno de la familia López Carrillo. –¿Cómo fue la relación de Francisco Solano con sus hermanos menores? –Existió una buena relación, especialmente con el coronel Venancio López, que además era su compadre. También se preocupaba mucho por la salud y el bienestar de sus hermanas, de Rafaela e Inocencia. Con el menor de la familia López Carrillo, Benigno, también tenía buenas relaciones, inclusive por mucho tiempo este fungió como su secretario privado en las distintas misiones diplomáticas que desempeño Francisco Solano López Carrillo. La relación se cortó finalmente en 1868, con la muerte en prisión de Saturnino Bedoya, esposo de Rafaela, y los fusilamientos de Benigno López y el general Vicente Barrios, esposo de Inocencia. –Hay libros que mencionan que Francisco Solano López mandó azotar a su propia madre. ¿Eso es verdad? –Según las memorias del coronel Silvestre Aveiro, doña Juana Paula Carrillo de López recibió un “correctivo” de parte de él (Aveiro), que era uno de los fiscales que atendían el caso de conspiración estallada en San Estanislao en 1869. –Existen versiones de que Francisco Solano López no era hijo de don Carlos Antonio López.
–Esa versión insidiosa surgió a partir de 1926, debido a un error del historiador Juan E. O’Leary, quien señaló como fecha de nacimiento el 24 de julio de 1826, debiendo ser el 24 de julio de 1827. Es importante recalcar que Carlos Antonio López y Juana Paula Carrillo se casaron un 22 de julio de 1826, y teniendo en cuenta las rígidas costumbres conservadoras de la iglesia paraguaya de la época, es casi imposible que un sacerdote hubiera celebrado el matrimonio estando Juana Paula Carrillo con casi nueve meses de gravidez.
http://www.abc.com.py/nota/una-apasionante-biografia-del-mcal-francisco-solano-lopez/

References: resolución 
 Artículo 5

Artículo 1

Artículo 2

Artículo 3

Artículo 1

Artículo 2

Artículo 3