Source: http://eaargentina.blogspot.com/2006/06/
Timestamp: 2020-07-06 12:30:50+00:00

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Gazte Abertzaleak, organización juvenil de Eusko Alkartasuna, valora positivamente el importante anuncio de inicio de diálogo formal con ETA expresado hoy mediante declaración institucional por el presidente del gobierno español y pide el compromiso de todas las formaciones políticas para llevar adelante el proceso de pacificación y normalización política tan anhelado por la sociedad vasca.
La organización independentista considera positiva la doble vía, de diálogo con ETA sobre aspectos “técnicos”, por un lado, y la vía política, por otro, abierta oficialmente por el gobierno español.
Gazte Abertzaleak, en referencia los próximos pasos que debería dar el gobierno español, cree necesaria la derogación de la Ley de partidos y de toda la legislación emanada del llamado “Pacto por la libertades y contra el terrorismo” y exige que el Fiscal General del Estado esté a la altura de las circunstancias. En opinión de la organización abertzale el proceso va a ser duro y complejo y critica las actuaciones tanto de la derecha española como de un sector de la justicia que trata de criminalizar al nacionalismo vasco y por extensión a la mayoría de la sociedad vasca. Asimismo, pide al Partido Popular que abandone su estrategia destructiva e irresponsable ante el panorama político histórico en el que nos hallamos.
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Desde la República Argentina queremos manifestar nuestra más profunda preocupación ante la ola de detenciones instrumentada por autoridades judiciales de los Estados francés y español contra hombres y mujeres de Euskal Herria que hoy son acusados de formar parte de una "red de extorsión" de ETA.
En su mayoría, se trata de militantes abertzales históricos que han padecido la violencia paramilitar, el exilio, la deportación y la cárcel. Caso paradigmático es el de Julen Madariaga (73 años), dirigente del partido político Aralar, ex miembro fundador de ETA durante la lucha contra la dictadura franquista, cuya oposición al uso de la violencia, como herramienta para que se reconozca a los vascos el libre derecho a la autodeterminación, es de público conocimiento desde hace ya muchos años.
Semejante operativo no nos hace más que sospechar respecto al armado de una verdadera red de extorsión al proceso de paz y normalización política en Euskal Herria, en momentos en que va quedando muy en claro que el fin de la violencia política de ETA no es "negocio" para determinados grupos de poder a uno y otro lado de los Pirineos.
En el debate en torno al estatuto catalán y la negociación de paz con ETA, las acusaciones de la derecha de que se está "apostando por la desintegración de España", volvieron a tener una grave repercusión por el incidente entre una alta personalidad militar y cargos públicos socialistas.
El ex jefe de Estado Mayor del Ejército, general de cuatro estrellas, (retirado) Alfonso Pardo de Santayana provocó un serio incidente con cargos públicos electos socialistas después de dar una conferencia en el Alcazar de Segovia, cuyo día de homenaje se conmemoraba. En un vino de honor, el militar de un apreciable prestigio profesional, realizó el siguiente brindis: "En un momento en que algunos creen que la unidad de España está en peligro voy a brindar por el Rey, jefe del Estado y de los ejércitos, garantía de esa unidad".
En el acto, se encontraban varios cargos socialistas como el alcalde de Segovia, el delegado del gobierno y otros que se retiraron indignados ante la manifestación del general Pardo de Santayana. Mientras el general se disculpaba en una carta dirigido al ministro de Defensa, José Antonio Alonso, el jefe de estado mayor del Ejército, general de cuatro estrellas Carlos Villar, ordenó que se investiguen cuáles fueron exactamente las palabras del general.
El alcalde de Segovia, Pedro Arahuete, describió el brindis como "un mitin" y pidió explicaciones sobre sus palabras al Patronato de Alcázar de Segovia, que organizó el acto. "Lamento que las palabras del general se acercaron más a un mitin político que a un acto académico. Cuando las oí me llevé una desagradable sorpresa. Son declaraciones que no deben producirse", dijo.
Las tensiones por el estatuto catalán tuvieron otras expresiones en enero pasado, cuando el teniente general José Mena Aguado, Jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército, señaló en un discurso que "si el estatuto catalán se aprueba sin respetar los límites de la Constitución", podría producirse una intervención de las Fuerzas Armadas de acuerdo a lo que prescribe la propia Carta Magna. El general fue destituido y arrestado.
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Innegable presencia argentina, en las calles de Biarritz, duarante los festejos por la obtención del campeonato.
Foto: Kepa Etchandy
Fuente: EuskoSare
Publicado por ALKARTETXE ARGENTINA en 22:13 0 comentarios ((•)) Escucha este post
Insiste en que es un 'outsider' de la política, pero Carlos Garaikoetxea vislumbra el horizonte convencido de que en Euskadi se van a mover muchas cosas, una vez que se inicie el diálogo con ETA. Lo más complicado, opina, llegará con la mesa de partidos, para la que ya anticipa posiciones nacionalistas firmes en defensa del derecho de decisión.
-Esperanzado, consciente de las dificultades, cauteloso por experiencias pasadas, pero creo que hay una etapa que avanzará de manera fructífera. La llamada 'mesa técnica' entre ETA y el Gobierno español creo que irá resolviendo su agenda satisfactoriamente y será la llamada mesa política la que traerá complicaciones. Una controversia política, eso sí, sin violencia.
-¿Hay prisa en el mundo nacionalista vasco?
-Más que prisa, en el mundo nacionalista vasco hay una cierta cuquería, o una cierta cautela en los partidos estatales, en el PSOE en particular, por la eventual interferencia entre las dos mesas o por la presión que pudiera dirigirse desde ETA en la mesa técnica hacia lo que se estuviera aceptando en la mesa entre partidos. Una vez más estaríamos cayendo en la paradoja de que quienes dicen que ETA no debe marcar las agendas se la encomendaran una vez más. Somos mayores de edad todos como para saber qué interferencias deben permitirse y cuáles no, y no está muy claro por parte de todos que no debe haber interferencias entre ambas. Por consiguiente, las tácticas dilatorias no son de recibo.
-¿Pero habrá simultaneidad entre ambos procesos?
-Habrá una razonable demora para la constatación de que la cosa va en serio, que la tregua es auténticamente permanente, pero más allá de eso no se debe demorar.
-¿Pero sobre la amenaza de la vuelta a la violencia es posible cerrar nuevos acuerdos políticos?
-Hombre, yo creo que hasta el presidente del Gobierno ha barajado la posibilidad de ir avanzando en los acuerdos políticos aunque no se haya cerrado la mesa técnica por completo. Qué duda cabe que en teoría lo deseable es que se haya zanjado previamente toda estrategia violenta. Pero son procesos en los que ir con esquemas rígidos y querer deslindar lo que es político de lo que es técnico es muy complicado cuando, por ejemplo, se tienen que abordar cuestiones relacionadas con presos que están condenados por cometer delitos que tienen detrás una determinada convicción política. El cese de la violencia debe ser incondicional, no debe haber precio político, pero a la vez siendo conscientes de que un problema de medio siglo no se resuelve de la noche a la mañana con posturas inflexibles y con posiciones como las que ironizaba muy bien el ministro Rubalcaba cuando decía en torno a una supuesta reunión con ETA que los representantes del Gobierno preguntaban: «¿Se rinden ustedes? No. Ah, pues adiós, buenas tardes».
-La izquierda abertzale reclama ya una amnistía...
-En el horizonte está sin duda una solución al problema de los presos si se llega a una conclusión inequívoca de que ha cesado la violencia. En esto hay que tener perspectiva histórica y talla de hombres de Estado. Cuando los carlistas y liberales se daban el abrazo de Bergara, aquellas gentes que se estuvieron sacando las tripas en una guerra tan dura vieron que se respetaban los grados y los cargos del bando perdedor. El arreglo fue posible.
-Respecto al futuro político, Zapatero dice que los vascos decidirán su futuro dentro de la ley.
-He citado antes al abrazo de Bergara y a Espartero porque fue en 1839 cuando el acuerdo por el que se respetaba el régimen foral con la muletilla «sin perjuicio de la unidad constitucional de la Monarquía» fue la gran trampa en el respeto a los fueros. Una vez más el «sin perjuicio» a la legalidad vigente, es decir, algo aparentemente razonable, es una trampa. Madrid ni siquiera quiso negociar el proyecto de nuevo Estatuto vasco, no quiso explorar la especificidad que aportaba a ese proyecto la invocación de los derechos históricos. Si los derechos históricos significan algo, significan retrotraerse a unos ámbitos competenciales que dentro de los esquemas de la época tuvieron un alcance insospechado. O si no significan nada eran pura retórica en la Constitución, que era lo que nos temimos en su día.
-Pero se tiene que respetar la legalidad...
-Habría que discutir dónde termina la legalidad para avanzar en un replanteamiento del autogobierno vasco, como lo podría haber hecho, quizá para beneficio de todos, una comisión constitucional que ni se quiso constituir. Si la legalidad es una Constitución que no quiere admitir las especificidades que pueden encerrar esos derechos históricos es una legalidad que no ha sido aprobada por el pueblo vasco. ¿Se podrá estar siempre esgrimiendo esa legalidad contra una voluntad patente, reiterada y mayoritaria de un pueblo? Creo que no. De manera que sería una forma de convertir el conflicto en endémico y entonces habría que pensar que habría que cambiar esa legalidad. Si los derechos históricos no dan de sí y me temo que con los tribunales que tenemos no van a dar de sí, lo que habría que hacer es cambiar la legalidad.
-¿Cree que, como dice Josu Jon Imaz, es posible acordar el derecho de decisión a partir del actual marco, desde los derechos históricos?
-Me gustaría ser tan optimista como lo es Imaz, pero yo, que ya me opuse a esa formulación en la época constituyente, porque era una esparterada, no soy tan optimista. Pero si hubiera voluntad por parte del Estado a la hora de interpretar ese círculo vicioso, podría dar mucho de sí. El sistema foral se entroncaba con una especie de confederación monárquica en el Antiguo Régimen.
-¿La llamada 'cuestión vasca' tiene salida a través del pacto transversal entre nacionalistas y no nacionalistas?
-Cada momento tiene su afán. Y en política hay que ser honesto, para no hacer política testimonial, diciendo a dónde hay que llegar pero sin explicar cómo. Eso nos hizo ser pragmáticos en el año 79 porque las circunstancias nos exigían serlo en un país destrozado como estaba entonces. No sé qué puede dar de sí un nuevo pacto, ha pasado más de un cuarto de siglo, la situación es muy diferente y todos tenemos derecho a que nuestro pragmatismo no llegue a los extremos que tuvo que llegar en su día por responsabilidad. Yo creo que la transversalidad esconde el deseo de arrogarse un derecho de veto de quienes prevén que pueden estar en minoría. El consenso es lo más deseable, pero sin el consenso no hay más ley que la de la mayoría.
-Pues la izquierda abertzale defiende ahora que la solución pasa por un acuerdo con el PSOE.
-Es posible que piensen así, no sé si será una posición táctica, Dios me libre de hacer un proceso de intenciones a nadie. Los polimilis fueron en su día durísimos y hoy ya sabemos dónde están, en el PSE en buena medida, de manera que no sé cuál puede ser la trayectoria del MLNV dedicado a hacer política, en todo caso me felicito de que haya una evolución en ese mundo, que desea llegar a entendimientos con el PSOE A mí también me gustaría. La cuestión es si eso va a ser posible.
-¿Teme que el PNV vuelva al autonomismo de la época de Ardanza?
-Me gusta ser respetuoso con las posiciones de otros partidos y otorgo un margen de muy buena fe a todo aquel que evoluciona. Dicho esto, considero que sería un gran error porque aquel autonomismo significó tremendas renuncias. Quiero recordar que cuando estábamos negociando en 1987 un nuevo gobierno entre EA, el PSE y EE, y a mí se me invitó a ser lehendakari, estábamos manteniendo unas negociaciones sobre materias trascendentales que se arruinaron para siempre por la irrupción de un PNV que entró incondicionalmente en una negociación de gobierno. Y luego durante 14 años, ese supuesto pragmatismo fue un desastre para el autogobieno vasco. La experiencia para mí desaconseja volver a aquellos tiempos.
-¿Piensa que se ha producido o no ese giro autonomista?
-Hasta la fecha no. El programa estratégico se mantiene en el mismo Gobierno Vasco. Soy un outsider de la política, pero sí puedo acreditar, porque me lo ha asegurado el lehendakari Ibarretxe, con el que he tenido una relación directa y periódica, que el Gobierno y él mismo mantienen una misma línea que no avalará una mera reforma estatutaria.
-¿Este mensaje sintoniza con lo que dice Josu Jon Imaz?
-¿Había sintonía entre lo que en su día decía Felipe y Guerra? En política abundan los repartos de papeles, pero sí parece que Imaz está introduciendo un giro a su política a juzgar por las críticas que desde su partido le dirigen.
-¿Cómo ve el papel que está desarrollando ahora Xabier Arzalluz?
-Si yo hablara de Arzalluz alguien diría que estoy haciendo ahora una especie de ajuste de cuentas. Probablemente alguien entenderá hoy cosas que sucedieron en el pasado dentro del PNV como podrán haber entendido cosas que pasaron también cuando un político como Emilio Guevara fue el principal ariete que tuvieron mis gobiernos en aquel entonces con íntima comunión con quien entonces presidía el PNV.
-¿Intuye que puede haber un entendimiento entre PNV y PSOE para abordar una reforma estatutaria?
-Es posible, aunque no digo que sea seguro. Tenemos muchas experiencias posibles, incluso cuando éramos socios de gobierno tenían ya sus pactos hechos tal como confesó el propio Arzalluz en sus propias memorias, o en las que le escribieron.
-¿Pero podría ser una nueva salida pactista?
-Sería una salida en falso. A estas alturas estamos hablando de algo mucho más profundo a lo que aspira la mayoría de la sociedad vasca, por ejemplo, respecto al derecho de autodeterminación. Una mayoría no sólo en escaños sino de voto popular. El derecho a decidir y la asunción de la realidad de que hay un problema territorial, que puede tratarse con fórmulas conciliadoras por parte de todos, son puntos ineludibles.
-Pero Euskadi no es Montenegro...
-En esto hay muchas trampas. Solana, que hablaba del 'deliriums tremens', tenía que haber sido considerado con ilustres de su partido como Rubial y compañía que llevaron con nosotros la pancarta de la autodeterminación. No se pretende evocar similitudes históricas ni sociológicas, sino principios democráticos sobre la manera de resolver problemas nacionales, aunque no estén recogidos en el derecho positivo.
-¿Se puede negociar el derecho de autodeterminación?
-Es un principio democrático. Si en la dialéctica política uno renuncia a sus propias propuestas está perdido. Pero se pueden negociar fórmulas de cómo ejercerlo, qué calendarios, con qué mayorías, qué períodos, qué demoras.
Publicado por ALKARTETXE ARGENTINA en 15:20 0 comentarios ((•)) Escucha este post
La actualidad política vasca se encuentra signada por la posibilidad concreta del inicio de funcionamiento de una Mesa de Diálogo, con el fin de resolver el conflicto. En este sentido, en los últimos meses la posibilidad de materializar esta posibilidad, solamente ha formado parte de bonitos discursos y declaraciones, donde la mayor preocupación muchas veces parece estar, en el protagonismo de algunas formaciones políticas o la de sus dirigentes.
Cuando analizamos en contencioso vasco, nos parece que los desprendimientos y figuraciones personales deben ser una constante, en esta difícil tarea de formar consenso y construir nación. En tal sentido, a nadie escapa la necesidad de formar una mesa, o mesas de diálogo sin exclusiones, donde todos deberán aportar sus ideas con el propósito de lograr la paz y la normalización política del país.
En esta dirección, Eusko Alkartasuna ha dado a conocer a la ciudadanía en estos días, un Documento sobre Pacificación y Normalización Política, redactado por la Mesa Ejecutiva Nacional de EA, de acuerdo a las propuestas y conclusiones recogidas en su último Congreso partidario. En dicho documento de trabajo, Eusko Alkartasuna explica que entiende por normalización política, los orígenes del contenciosos vasco en el siglo XIX, a partir de la pérdida de los Fueros, como así también, el fenómeno de la emergencia del Nacionalismo tanto en Europa, como el vasco, lo cual ha dio lugar a dos tipos de reclamos históricos: La Foral, que aspira a la devolución de los poderes. Y la Solución Nacional, que aspira a la formación de un Estado independiente, a lo cual aspira Eusko Alkartasuna.
Seguidamente, el documento nos ilustra sobre todas las posibilidades de reformar el Estatuto autonómico vasco, como así también, sobre las diversas iniciativas que pretendieron pacificar y dar solución al contencioso vasco.
Eusko Alkartasuna, deja en claro, que más allá de apoyar el proyecto del Gobierno Vasco denominado “Plan Ibarretxe”, al cual ha aportado en gran parte de su contenido, y acompañado, en esta necesaria actitud de buscar consensos. Eusko Alkartasuna deja en claro, que también tiene su propio texto con objetivos más ambiciosos, en coherencia con su ideario político, explicitado en sus Estatutos, Congresos y publicaciones, quedando a la espera de nuevos acontecimientos
Más adelante, Eusko Alkartasuna afirma que su vocación de diálogo ha llevado a esa formación política a participar de la Mesa de Egino, en el Foro Nacional de Debate, llevando siempre su ideario y buscando en todo momento cimentar el diálogo entre diversos colectivos políticos, con el fin de lograr llegar a unos acuerdos mínimos de cara a la resolución del conflicto vasco.
Hoy ante este nuevo escenario, Eusko Alkartasuna vuelve a aportar por la Paz y la Normalización Política, consistiendo la primera, en el reconocimiento legal de sus derechos y sobre la base de ellos, en la dotación de un marco jurídico interno y externo que refleje la voluntad popular, dejando en claro que para EA, como partido independentista, la normalización política consiste en dar solución al problema nacional mediante la autodeterminación, sin descartar pasos intermedios, si esta es la voluntad del pueblo vasco.
Deja en claro también EA, que la comunidad humana y cultural, que denominamos Euskal Herría pese a su actual fragmentación política, en estados y comunidades autónomas, tiene derecho a integrarse en una entidad política, que en virtud del derecho de autodeterminación, como pueblo y nación le corresponde, de acuerdo a la decisión de sus ciudadanos.
En consecuencia Eusko Alkartasuna manifiesta:
1) Su voluntad de participar en una MESA DE PARTIDOS, que reúna todas las fuerzas políticas sin exclusiones, teniendo como presupuesto mínimo el Proyecto de Reforma aprobado en la Cámara Vasca
2) La negociación política corresponde los partidos políticos representativos en la sociedad vasca.
3) La necesidad de separar las faces de pacificación y normalización
4) EA no renuncia a sus señas de identidad, basadas en el reconocimiento de la Nación Vasca y de autodeterminación para la conformación de un Estado propio.
5) Eusko Alkartasuna reconoce el pluralismo de la sociedad vasca, y que en las negociaciones de la MESA DE PARTIDOS se deben tratar las siguientes cuestiones:
· Reconocimiento de la Nación Vasca
· Sujeto político
· Contenido de Autogobierno (competencias y poderes)
· Soberanía fiscal y monetaria.
· Modelo de relación con el Estado
· Reconocimiento en la UE.
· Mecanismos de garantía recíproca
· Procedimientos de aprobación.
· Procedimientos de consulta
Quienes desde la diáspora vasca, seguimos de cerca el desarrollo del contencioso vasco, saludamos este importante aporte de Eusko Alkartasuna, que ha dado un paso importante, a partir de sus aportaciones de cara a la cristalización de una Mesa de Partidos, con propuestas para debatir con el conjunto, teniendo siempre presente, que la última palabra la tendrá el pueblo vasco, que como sujeto de derecho deberá ejercer su voluntad soberana.
·Presenta su documento de bases para avanzar hacia la resolución del conflicto
El documento que fija la posición de EA fue aprobado a principios de año por la Ejecutiva. Según se expresa en el mismo, el posterior alto el fuego permanente de ETA obligó a introducir algunas variantes, pero «no altera el mensaje principal sobre la normalización política como exigencia y requisito básico para la pacificación».
El partido que dirige Begoña Errazti marca este concepto con claridad en las tres páginas finales, donde se explican los criterios de EA ante la mesa de partidos. Frente a quienes vienen proponiendo fórmulas del tipo de «primero la paz, luego la política», EA advierte de que «estimamos desacertado separar las fases de pacificación y normalización, ya que ésta última forma parte indisoluble de la primera».
Antes, el texto deja sentado que esa negociación política debe corresponder a los partidos vascos:«A ETA, o sus interlocutores, sólo les corresponde negociar con el Estado lo concerniente al futuro de los presos y la entrega de las armas».
Errazti lo justificó con estas palabras durante la presentación del texto:«Aunque la pacificación exige inevitablemente la desaparición de ETA, el descontento de nuestro pueblo es muy anterior a la existencia de la banda terrorista». Y, en paralelo, recordó que «aun cuando no existe violencia, se nos sigue exigiendo que dejemos de defender nuestros derechos».
Plan Ibarretxe, mínimo
Junto a ello, el documento deja clara la apuesta por una única mesa de partidos (en ningún momento alude a otras opciones). Plantea además que se constituya de forma inmediata, pide «la negociación de la hoja de ruta con las instituciones vascas» y añade que el objetivo será «buscar conjuntamente con las restantes fuerzas políticas las soluciones más adecuadas para conjugar el respeto a los derechos del Pueblo Vasco y su aceptación social».
Además del fin, EA marca ya un mínimo para esa mesa de partidos al establecer que «hoy por hoy, el equilibrio de intereses y la conjunción de legalidad y legitimidad se encuentran en la propuesta de Estatuto aprobada por el Parlamento Vasco;por debajo de esos contenidos difícilmente puede encontrarse una solución armonizadora y normalizadora», avisa.
En el análisis histórico que precede a estas conclusiones finales, EA engloba las soluciones posibles al contencioso en dos grandes bloques:la «solución foral, mediante la recuperación de la soberanía por vía de derechos históricos y devolución de poderes» (en la que encaja el citado Plan Ibarretxe) y la «solución nacional, que aspira a la formación de un Estado independiente por vía de autodeterminación». Y deja claro que «EA apuesta por esta última, sin despreciar la primera».
«La comunidad cultural que llamamos Euskal Herria, pese a su actual fragmentación política en estados y comunidades autónomas, tiene derecho a integrarse en una entidad política en virtud del derecho de autodeterminación, sin perjuicio de que el ejercicio efectivo se acomode a la realidad social de Nafarroa e Iparralde y a la decisión de sus ciudadanos», añade.
El orden del día de la mesa, según EA:
Tras subrayar que la mesa debe abordar «cuestiones nunca tratadas» como «la integración territorial y el sujeto político», éste es el listado de temas que EA reclama debatir y negociar:
-Reconocimiento de la nación vasca.
-Territorialidad.
-Sujeto político.
-Contenido de autogobierno (competencias y poderes).
-Soberanía fiscal y financiera.
-Modelo de relación con el Estado.
-Reconocimiento de la Unión Europea.
-Mecanismos de garantía recíproca.
-Procedimiento de aplicación.
-Procedimiento de consulta. -
Ver más información en: http://www.euskoalkartasuna.org/berria_ikusi.php?Hizk=es&DokId=8053&LurId=000000000000000
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Publicado por ALKARTETXE ARGENTINA en 19:32 0 comentarios ((•)) Escucha este post
PNB y EA han hecho pública una propuesta cara a las próximas legislativas que se celebrarán dentro de un año en el Estado francés, consistente en aglutinar a fuerzas abertzales en torno a una coalición que se denominaría Iparraldea Bai. Las dos formaciones declaran que «la voz del País vasco será más fuerte cuanto más unida esté». Por ello, inspirándose en la coalición Nafarroa Bai, proponen a las «formaciones políticas vascas y demócratas constituir un polo abertzale para que pueda ser parte activa y eficaz en las próximas elecciones legislativas de 2007».
EA y PNB han informado de que la Federación de Regiones y Pueblos Solidarios, a la que pertenecen las dos fuerzas, lleva semanas debatiendo con Los Verdes y con el PS sobre cuestiones tales como «la evolución institucional y la oficialización de las lenguas ‘regionales’ en territorio francés».
Alianza con PS y Verdes
El objeto de estas conversaciones sería «llegar a un acuerdo en el marco de las elecciones y, en lo que nos concierne, a un acuerdo en el País Vasco».
El portavoz del PNBAitor Arandia subrayó que «si hubiera un polo abertzale unido en Ipar Euskal Herria, éste pesaría más a la hora de negociar con el PS y Los Verdes». Arandia mostró su deseo de que las otras formaciones abertzales se sumen a la iniciativa de PNBy EA aunque considera ya «difícil e improbable» que Batasuna lo haga.
A este respecto, el mahaikide Jean-Claude Agerre manifestó su sorpresa por la precipitación del jelkide en sus conclusiones «máxime cuando no hemos analizado una propuesta que ni tan siquiera nos han hecho llegar». Agerre recordó la importancia del momento político actual y «la necesidad de asentar una representación como pueblo en sintonía con la propuesta de Bergara realizada en 2004».
La propuesta se formula a pocos días de la asamblea extraordinaria de AB que debatirá, precisamente, eventuales alianzas políticas para las próximas elecciones, por lo que no carece al menos de oportunismo.
Publicado por ALKARTETXE ARGENTINA en 20:36 0 comentarios ((•)) Escucha este post
Publicado por ALKARTETXE ARGENTINA en 23:54 0 comentarios ((•)) Escucha este post
El lehendakari Juan José Ibarretxe defendió ayer en Washington que el derecho a decidir y la obligación de pactar son las claves para solucionar el conflicto vasco. Es más, el primer mandatario vasco aseguró que «el derecho de autodeterminación ha sido la base para la configuración de la actual Europa».
Fueron éstas algunas de la reflexiones lanzadas por el primer mandatario vasco en el discurso realizado en Washington, donde acudió invitado por el Instituto de Paz de Estados Unidos, una institución pública creada por el Congreso, para hablar sobre el proceso de paz y normalización del País vasco. A la conferencia asistió un centenar de personas, expertas en conflictos internacionales, ante las que el lehendakari señaló que «resultaría una contribución fundamental para la resolución del conflicto la implicación activa de personalidades e instituciones del ámbito internacional».
El lehendakari agradeció las manifestaciones de apoyo al proceso vasco que ya se han producido y agregó que «sería un aval importante que la organización de las Naciones Unidas, ONU, se manifestara expresamente a favor de la solución del conflicto vasco». Una ayuda que, en todo caso, calificó de «complemento, ya que somos conscientes de que somos nosotros quienes tenemos que hacer el trabajo y tenemos que decidir nuestro futuro».
El lehendakari puso especial empeño en dejar claro que el problema de la violencia y el problema políticos tienen dos procesos de solución diferentes, con interlocutores distintos. Y así, reconoció que los principales actores para conseguir la paz son la organización ETA y el Gobierno español, para acto seguido apuntar que las principales dificultades de dicho proceso están, a su juicio, «en la falta de flexibilidad en la aplicación de la política penitenciaria y en las posibles actuaciones de violencia por parte de grupos descontentos con el proceso.
«Llave del conflicto»
En cuanto a la resolución del problema político, manifestó que, para lograrlo, hay que «reconocer su existencia» y de un pueblo «con derecho a decidir». En este proceso, según afirmó, los protagonistas serán los partidos vascos. En su opinión, se debe abordar el conflicto político en cuatro fases, como son la creación de la mesa de diálogo multipartito sin exclusiones, el logro de un acuerdo integrador, la consulta a la ciudadanía sobre este consenso y su integración en el ordenamiento.
En su opinión, el acuerdo de normalización política debe contemplar «el derecho a decidir del pueblo vasco» y exige «mayorías amplias como base para la convivencia futura», aunque sin que se acepte «el veto de nadie». Además, señaló que, tras su «ratificación democrática» por la ciudadanía, «se debe abrir un proceso de negociación y pacto con el Estado español» para incorporarlo al ordenamiento jurídico, «utilizando, para ello, las propias disposiciones de la Constitución española que reconocen los derechos históricos del Pueblo Vasco».
En este sentido, dijo que puede haber dificultades como que el Gobierno español «no reconozca que todos los proyectos políticos pueden ser defendidos y materializados de forma pacífica, y de conformidad con los principios democráticos» o que haya partidos que no estén dispuestos a sentarse en la mesa de diálogo.
Asimismo, apuntó que otros obstáculos son que no se reconozca «la existencia de un problema político que es preciso resolver», que se impida a la sociedad vasca «la verificación democrática de los acuerdos alcanzados o que se anteponga una interpretación cerrada e inflexible de la Constitución española que imposibilite incorporar en el ordenamiento jurídico la voluntad de la sociedad vasca».
El lehendakari defendió que «el Pueblo Vasco tiene derecho a la autodeterminación» e insistió en que no es un derecho aplicable «sólo a las antiguas colonias, sino inherente a todos los pueblos, que ha sido invocado por la Unesco como instrumento fundamental para la prevención de conflictos violentos».
En este punto, afirmó que «ha sido la base para la configuración de la actual Europa» y señaló que «el proceso de emancipación nacional de muchos pueblos del este de Europa tras la caída del muro de Berlín y su posterior adhesión a la nueva Europa, de forma libre y voluntaria, no serían entendidas sin el derecho de autodeterminación». Al respecto recordó que Montenegro lo ejerció hace tres semanas.
Por último, se mostró optimista respecto al acercamiento de presos y su reinserción, unos pasos que, auguró, «creo que veremos en un futuro próximo».
Publicado por ALKARTETXE ARGENTINA en 09:54 0 comentarios ((•)) Escucha este post
Publicado por ALKARTETXE ARGENTINA en 20:35 2 comentarios ((•)) Escucha este post
A consecuencia de un temprano desembarco en Sudamérica, en algún momento de la segunda década del siglo XIX, la identidad vasca en mi familia no superaba la idea de poseer un apellido de origen vasco-francés. Ese segundo término, el de francés, de pequeño, me hacía sentir poseedor de un plus sobre el imaginario de la rusticidad vasca.
Debieron pasar varios años para poder reconocer los efectos de los condicionamientos socio-culturales en tal comportamiento. Para entonces, descubriría en el escritor argentino Jorge Luis Borges cierta resistencia a sus orígenes, al argumentar que: «los vascos nos hemos pasado la vida ordeñando vacas». Y más tarde, encontrar que en su libro de 1863, “Utilitarinism, liberty and representative government”, John Stuart Mill afirmaba que para un vasco nada podía ser más beneficioso que pertenecer a la nacionalidad francesa, compartiendo sus privilegios antes que ensimismarse en sus propios peñascos, «reliquia semisalvaje de tiempos pasados, ...sin participación ni interés en el movimiento general del mundo».
Así, pude comenzar a entender cómo la cultura oficial francesa, con toda su simbología de Estado, se impuso de modo sistemático en aquellos territorios, que como los de Iparralde, mantuvieron a duras penas una resistencia desde los márgenes políticos, geográficos y domésticos. De ello, algo nos cuenta Joseba Sarrionandia en “A la búsqueda del País Vasco”.
En distintas ocasiones, los embates contra la identidad nacional vasca se han apoyado en los valores del humanismo iluminista, en lo que hace referencia a la unidad del género humano ­-su carácter universal-­ y la necesidad de un contrato social que asiente un orden democrático a la pluralidad de intereses existentes. Pero ese argumento no deja de ser en cierta forma engañoso, ya que frecuentemente lo que se ha buscado fue defender la continuidad en el tiempo de un Estado-nación concreto que, además, a la hora de debatir en los ámbitos supranacionales ­caso Unión Europea­ ha sabido defender fervientemente su particular soberanía cultural, económica y política. El universalismo ilustrado significó expandir, en forma nada persuasiva, los nuevos valores de una revolución impulsada por una burguesía emergente en términos políticos, valores que como bien sabemos no comprendían a gran parte del mundo «incivilizado».
Jacques Derrida ha afirmado que «...lo que se defiende bajo la bandera de la universalidad laica y republicana también es una constelación comunitaria: la república francesa, la ciudadanía francesa, la lengua francesa, la unidad indivisible de un territorio nacional, en suma, un conjunto de rasgos culturales ligados a la historia de un Estado-nación, encarnado en él, en su tradición, y en una parte dominante de su historia... El que protesta contra el comunitarismo democrático en nombre de la universalidad republicana también es, casi siempre, la comunidad más fuerte, o bien aquella que aún se cree la más fuerte, y tal vez pretende continuar en ese camino, resistiendo las amenazas provenientes de comunidades diversas y todavía minoritarias...». Así, bien podemos concluir que quienes afirman que el hecho socio-político vasco no es más que un invento, pretenden desconocer que el ser francés, o ser español, también es una construcción histórica e imaginada.
Los procesos de identidad son un fenómeno netamente social, una construcción del hombre en sociedad, y también una forma de socialización mediada por lazos culturales y territoriales. Los procesos identitarios deben ser entendidos en contextos precisos y percibidos como acciones políticas, ya que los límites de un grupo son construidos por sus propios miembros a partir de una distancia social y simbólica, como así también desde una interacción social permanente con «otros»; y que por estar insertos en el terreno de las relaciones sociales están sujetos a tensiones, a cambios y a las relaciones de poder desarrolladas en el terreno en que operan estos procesos.
En definitiva, lo que pretenden aquellos grupos que luchan por preservar su identidad es mantener la capacidad social de decisión sobre los que consideran sus elementos culturales.
La III Encuesta Sociolingüística de Euskal Herria, del año 2003 señalaba para Iparralde la grave situación en la que se encuentra la situación del euskara. De los nacidos entre 1966 y 1985, el porcentaje de personas que utilizan la lengua vasca no alcanza el 5%. Los datos señalan que el 64,2% de la población declara hablar sólo francés. El 25,7% es bilingüe y el 11,9% entiende euskara pero no lo usa. No obstante, poco tiempo atrás GARA nos informaba que en los últimos quince años el porcentaje de alumnos que se educan en idioma vasco creció del 15 al 21%, cifras superiores a las de otras regiones que intentan las mismas políticas con sus idiomas locales, como Alsacia (7%) o Bretaña (4%).
Si tenemos presente que la lengua es la construcción cultural de mayor peso simbólico, que históricamente le ha dado a los grupos humanos las herramientas para construir una específica identidad social, no resultó extraño enterarnos, en noviembre de 2002, que la Asamblea Nacional francesa rechazaba modificar el artículo 1º de la Constitución, negando el reconocimiento oficial del euskara, así como de otras lenguas, al considerar que ello supondría un riesgo de «división de la República», según palabras del ministro de Justicia, Dominique Perben. Anteriormente, un grupo de electos vascos reclamaron al ministro de Interior, Nicolás Sarkozy, el reconocimiento oficial de los territorios vascos y del euskara, situación que llevó al dirigente del Partido Socialista, Frantxua Maitia, a preguntar «si la Constitución francesa sólo es intocable en lo que respecta a las demandas de los vascos».
La dinámica política, social y cultural instrumentada por quienes en Iparralde se resisten a ver pasivamente languidecer una identidad con profundas raíces históricas, sumado al actual escenario de pacificación, sin duda han impactado en las autoridades francesas. Las declaraciones de la ministra de Defensa, Michele Alliot-Marie, cuando aseguró recientemente que «todos los asuntos podrán ser abordados» en un escenario sin violencia van en este sentido, más allá de los comportamientos que existan en el futuro inmediato. De todas maneras, allí está la iniciativa de Batera que inevitablemente forzará a los actores políticos a asumir definiciones.
A diferencia del Estado español, Francia, en su momento, logró consolidar, con distintas dosis de autoritarismo y seducción una «cultura nacional» que se consideró hermana de la razón y el progreso. Construyó una identidad nacional hegemónica. Un Estado fuerte de carácter unitario y una única lengua fueron impuestos por una revolución liberal-radical, basada en el espíritu humanista del iluminismo, que denostó a los regionalismos por su supuesto carácter localista y reaccionario. No obstante, el vasquismo en Iparralde, con mayor o menor fuerza, supo avanzar a partir de la segunda mitad del siglo XX en sus reclamos de reconocimiento, a través de un proceso de resignificación identitaria que fundió el pasado con el presente.
Dentro de ese gran laboratorio del siglo XXI que es la Unión Europea, nos encontramos con colectivos nacionales que no se sienten cabalmente representados por las burocracias de los respectivos gobiernos centrales; de allí que algunos de sus actores políticos se encuentren en una etapa de reelaboración de estrategias con el fin de forzar su presencia en este nuevo escenario. Desde el campo abertzale comienzan a surgir elaboraciones filosófico-políticas que dan a sus reclamos un carácter más cívico que los planteamientos romántico-conservadores basados en la etnia, la sangre y la tradición cultural de los antepasados. Conceptos como soberanismo, autodeterminación, independentismo cívico y desobediencia civil comienzan a ofrecerse en un debate que trata de superar los juegos de poder y el uso de la fuerza, tangible o simbólica.
La resolución del conflicto en Euskal Herria está abierta. El curso que asuma dependerá de la voluntad de sus actores. Es por ello que se hace necesario que el Estado francés asuma la necesaria construcción de un nuevo consenso democrático permitiendo aceptar la existencia de un reclamo social que requiere ser encauzado por la vía de la participación y ya no del tutelaje. Consenso que también debe alcanzarse al interior del campo abertzale, para favorecer procesos de unidad en la acción.
El escritor argentino Leopoldo Marechal sustentaba que de todo laberinto se sale por arriba. Será cuestión de construir los canales de diálogo que permitan saltar hacia nuevos y más democráticos caminos.
Publicado por ALKARTETXE ARGENTINA en 11:34 1 comentarios ((•)) Escucha este post
El Parlamento de Montenegro proclamó ayer la independencia de esta pequeña república del Estado común que formaba con Serbia, tras ratificar los resultados del referéndum del pasado 21 de mayo y adoptar dos documentos solemnes.
«La República de Montenegro es un Estado independiente con plena legitimidad conforme al derecho internacional dentro de sus actuales fronteras», declaró el presidente del Parlamento montenegrino, Ranko Krivokapic ante la cámara legislativa.
En aquella consulta, el 55,5% de los ciudadanos optaron por la soberanía, frente al 44,5% de los partidarios de la unión con Serbia, que no aceptan los resultados del referéndum por presuntas irregularidades rechazadas por la Comisión Electoral y cuyos representantes políticos no asistieron a la sesión de ayer.
Tras ratificar los resultados, los diputados presentes aprobaron por unanimidad una declaración que define la política del nuevo Estado. En dicho documento se destaca que Montenegro, como Estado independiente, asume todas las tareas realizadas hasta ahora por la unión estatal de Serbia y Montenegro.
Esta pequeña república ex yugoslava, de unos 670.000 habitantes, recobró ayer, 88 años después de haber formado parte del Estado común sudeslavo, la independencia que le fue reconocida en 1878 en el Congreso de Berlín.
La Declaración subraya que Montenegro seguirá «edificándose como un Estado civil y una sociedad multinacional, multicultural y multirreligiosa». Esa sociedad se fundamentará «en el respeto y la protección de los derechos y libertades, los derechos de las minorías, los principios de la democracia parlamentaria, el imperio del Derecho y la economía de mercado».
Como prioridad estratégica confirma una rápida integración en la Unión Europea y su «firme determinación a acceder a las estructuras de seguridad euro-atlánticas y a seguir contribuyendo en la consolidación de la seguridad y la estabilidad en la región».
Destaca también la decisión de continuar la plena cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), con sede en La Haya. Se subraya asimismo la intención de desarrollar buenas relaciones con todo el mundo, especialmente con los países vecinos y ante todo con Serbia. La sesión se celebró en un ambiente solemne en que destacaban las coronas de laurel con un lazo rojo que adornaban el salón de plenos y los invitados,entre los que no figuraban representante alguno de Serbia.
Publicado por ALKARTETXE ARGENTINA en 11:29 0 comentarios ((•)) Escucha este post

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