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Timestamp: 2018-06-21 23:19:11+00:00

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marzo | 2009 | Elkin Páez Ch
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UN MUNDO EN EL QUE QUEPAMOS TODOS / FORMACIÓN EN GRUPOS
Posted on marzo 21, 2009 by elkinpaezch
UN MUNDO EN EL QUE QUEPAMOS TODOS
FORMACIÓN EN GRUPOS / FUNDAMENTADO EN EL LIBRO EL JUEGO Y EL ARTE DE SER HUMANO
Mayo 19 del 2001
Cuan difícil es expresar para un individuo un sentimiento, una palabra, un pensamiento, cuando se sabe que va a ser recibido por otro, que tiene su propio sentimiento, palabra, o pensamiento. Es un individuo que deja de ser uno para ser dos, y dos con otro que ya son más y juntos todos conforman un todo y una agrupación diversa, variada.
Son juegos de palabras pero que en la realidad de la interacción hacen mucho más compleja esta relación del uno con el otro, y otro y otros más que comparten un mismo espacio y una misma posibilidad de todos juntos poder estar, en ese mismo espacio y tiempo similar.
Cuando se habla de grupo, se viene a la mente la reunión de personas que comparten un mismo fin, fin que es el desarrollarse dentro del mismo y alcanzar objetivos comunes. Dentro de este se experimentan vivencias que enriquecen las relaciones con un cúmulo de sentimientos, pensamientos, recuerdos, acciones, del mismo con el otro, y ese otro que va ampliando su definición hacia un concepto más específico, en cuanto al tipo de relación y afinidad que se establezca y el tipo de contacto que se dé.
Pero, ¿qué hace de especial el que se esté hablando de grupos?, y ¿por qué entonces se habla de formación en grupos?, ¿qué dificultad existe en la formación de los mismos, cuando ya se sabe que se trata de la unión de más de dos personas que comparten un mismo fin?.
Desde el plano conceptual, por lo menos por ahora, no representa ningún problema, pero cuando se pasa a la realidad y se observa que no estamos hablando de palabras de otro y otro que se juntan, sino de personas que se juntan, cambia la cosa, porque deja de ser un problema de palabras juntas, para encontrar las palabras justas que nos hablen de lo que es en sí un grupo y añadiendo, todo lo que se vive en este.
Por ello, paso a expresar mi propia experiencia, donde mi yo interactúa con el otro, y observo que desde el plano conceptual existen muchas vivencias, en mi respectivo grupo, de gran riqueza y variedad, que me hacen difícil una definición en palabras cuando la experiencia las sobrepasa, y más aún, cuando en mi misma definición caigo en cuenta de dar respuesta a que grupo específico me estoy refiriendo, o cual es el sentido y finalidad que pretendo, ya no solo de un grupo, sino a los determinados grupos a los que pertenezco, buscando entonces, si hablo en este plano de escribirle al grupo en general, las palabras más adecuadas para referirme a este.
Sigo con este juego de palabras, como una forma de expresar la experiencia tenida con el libro el juego y el arte de ser humano, en donde experimentaba con emoción como la palabra bien encausada, era capaz de desenmarañar el vivir humano, precisamente en palabras, y un cúmulo de vivencias escritas que explicaban variedad de formas de interacción en cada grupo humano, y cómo la palabra misma cobró tal fuerza en el curso humano, de su juego eterno, como el medio para conservar la existencia misma del grupo, a través de este elemento vital de la palabra, como el medio de comunicación donde uno y otro establecían contacto y la relación de cercanía o lejanía, cuando no había una suficiente capacidad de comunicación.
Claro, solo me he quedado con las palabras, ¿dónde quedan los demás elementos con los que el hombre hace que realmente se sienta en grupo, como las emociones, las sensaciones, los sentimientos, los pensamientos, disertaciones e imaginaciones, eso desde el plano interno del sujeto, ¿y el cuerpo mismo, como expresión externa, en todas sus dimensiones, y palabra añadida pero sin la cual no habría posibilidad alguna de grupo, ya que se podría, desde mi experiencia con el otro, que se necesita del cuerpo como elemento vital con el que puedo establecer contacto directo con el otro y experimentar ahora sí aquellas sensaciones y pensamientos que buscan definir mi experiencia con el otro y que las hago según como hayan sido escritas en poemas, relatos, prosas, crónicas, proclamas, cuentos, etc, y el pretexto que dio para utilizar infinidad de formas que el hombre en su juego mismo y arte de ser humano ha encontrado para definir su relación con el otro, por ahora que es el tema a tratar. Me pregunto incluso, como otro punto a ver y que se me ocurre, ¿si he de necesitar de este cuerpo para conformar un grupo?.
¿Por qué utilizar en este caso las palabras?, elemento creado en el juego y el arte de ser humano, capaz de conformar un grupo – concepto con el que estamos definiendo lo que aparece al principio – , o por el contrario destruirlo todo como expresión de reclamo o en el caso nuevamente contrario, conformarlo por la buena o mala comunicación existente.
Si el problema para que exista un grupo es solo de palabras, y aportando al título de este escrito, que es mi intencionalidad dejar plasmado, solo bastaría, para el juego y el arte de ser humano, que no puede estar solo y necesita del otro y otros conformando un grupo, encontrar las palabras adecuadas para ello y se acabaría el problema.
Pero como lo dije, ¿será solo un problema de palabras? Acaso no es más bien un problema de significados y que desde mi experiencia en el grupo, se interprete de cada palabra?, ¿pero acaso el otro y los otros no tienen sus propios significados a las palabras que utilizan para definir sus propias experiencias?.
¿Qué problema no?, Claro que ya está solucionado, para que no nos asustemos, y en esto está el sentido más vital del “grupo”, que no voy a definir pero que sí concretizo, como el verdadero entendimiento y concordancia, más nuevas palabras que añado y que si se quieren definir pueden ser consultadas en el diccionario, que garantiza su existencia en la posibilidad de relacionarse con el otro. “UN LENGUAJE COMÚN A TODOS”.
Hasta ahora tampoco hay nada nuevo, es decir que un grupo es aquel que comparte un mismo lenguaje, pero si hago nuevamente referencia al título, de ¿por qué expreso entonces, formación en grupos, un mundo en el que quepamos todos?, que no es planteamiento nuevo, pero no se ha solucionado.
¿Qué fragilidad estoy encontrando en la definición de grupo cuando hablo de mundo y que quepamos todos?, o ¿acaso no será que en mi intencionalidad por acomodar esta idea de grupo, no esté utilizando palabras adecuadas, o las utilice sin un orden lógico establecido que de validez a lo que estoy diciendo?.
Bueno ese no es el punto, bueno si, lo que sucede es que si todo grupo, para serlo tiene en común el lenguaje, y si ya no vemos el grupo como un espacio reducido, es decir para los que comparten el mismo lenguaje, ¿cómo garantizar que una variedad de lenguajes, (que en este caso hice referencia netamente a la palabra) dé la posibilidad de existencia a cada grupo, en su lenguaje propio, pero en el lenguaje común que no busque afectar al otro, añadiendo para esto palabras como la intencionalidad, el desarrollo, las necesidades, progreso, justicia, paz, el futuro, etc, palabras simplemente, pero que han ocasionado guerras y la destrucción de grupos humanos, en su afán por imponerse unos a otros, cuando finalmente y en uso de la palabra, lo que buscan en sí es un espacio propio en el que quepan todos, claro es el problema de la globalización, otra palabra que demuestra el problema del lenguaje en el arte del ser humano, pero que no que no pongo como título, porque no es mi interés resaltar, quedando abierto el espacio a las palabras de todos y no solo las mías.
Gracias por este espacio de lenguaje para poder expresar le necesidad como individuo en grupo de tener un mundo en el que quepamos todos.
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Posted on marzo 20, 2009 by elkinpaezch
LA CRISIS Y SU INTERVENCIÓN DESDE LA PEDAGOGÍA REEDUCATIVA
Manejo y estrategias para la superación de crisis
Es un estado de conmoción de parálisis en una persona que sufre o ha sufrido un gran shock, es algo doloroso, cambio de vida, es la perturbación del equilibrio, sobreviene cuando el estrés actúa sobre un sistema y requiere un cambio que se sitúa fuera del repertorio habitual de respuesta. En la crisis nos encontramos ante un factor de riesgo que afecta a una persona mas o menos vulnerable. La crisis también es la combinación de dos elementos: Peligro – Oportunidad.
Crisis en términos de Burgess, A. & Baldwin, B, (1981)[1], se refiere a un estado temporal de trastorno y organización caracterizado, principalmente, por la incapacidad del individuo de abordar situaciones particulares utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas, y por el potencial para obtener un resultado radicalmente positivo o negativo. En otras palabras, la crisis es el proceso vivido por un individuo a raíz de una situación particular, la cual genera desequilibrio, confusión e inmovilidad al ser insuficientes los recursos personales para enfrentar y manejar la situación que ha desencadenado la crisis.
Para entender el medio en el que viven las personas con potencial de resiliencia, en el cual se dan lo que se denomina factores de riesgo, hay que empezar por reconocer nuestro modo de vivir del lado del sur del planeta.
Crisis[2] significa en la mayoría de los casos, una situación caótica, fuera de lo normal, pero en nuestra sociedad es lo cotidiano. Nuestras condiciones adversas están dadas por el implante de un proceso histórico aún no comprendido del todo, ni siquiera en Occidente, en donde se originó: la modernidad, distinta de todos los procesos precedentes en la historia.
Esta parte del mundo, que siempre intenta correr y alcanzar a los países industrializados, intenta caber dentro de un modelo internacional que termina por desbordar, a causa de esa realidad inagotable que vive y que se sale de cualquier marco de análisis posible. Sin embargo, son claras las consecuencias que todo esto produce en lo personal, social, en lo político, en lo económico y en lo familiar.
Por dar un ejemplo respecto a la dimensionalidad social de la crisis y las posibilidades de salir de ella, en este estudio sobre resiliencia realizado para América Latina, desde Costa Rica en el año 1999-2000, Ecuador, Colombia.
La complejidad de la estructura social multiplica la crisis, que invade todas sus esferas. Factores de riesgo son, entonces, la marginalidad, el maltrato y la explotación a la niñez, la violencia étnica, discriminación de género. Entre otras que vulnerabilizan la integridad psíquica, moral, espiritual y social. Sin embargo, para que una persona que está expuesta a estas condiciones sea considerada resiliente se requiere también de la existencia y potencialización de los factores de resiliencia.
Por fortuna, crisis, así como significa ruptura que podría desembocar en un desenlace fatal, también quiere decir que existe la oportunidad de mejorar.
Actualmente, al contrario de lo que se proponía el proyecto político del Estado Nacional, se da la fragmentación de las identidades y redefinición de valores. Además, se acentúa la explotación, la discriminación y el individualismo. A la par, cobran expresión nuevas propuestas desde aquellas nuevas identidades que se manifiestan desde el espacio de la cultura. Por lo tanto, dichas identidades (etnia, género, edad, clase social, ideas políticas, religión), que no son excluyentes unas de otras sino muchas veces transversales, reclaman el lugar que muchas veces la historia les negó.
Como se dijo antes, el proyecto político del Estado nacional perdió espacio, pese a que nunca logró concentrarse y los procesos de la globalización fueron los que llevaron a su abandono. Los principios políticos del liberalismo europeo sobre la democracia no tuvieron extensión para la mayoría de la sociedad. Por el contrario, a pesar de que el Estado cada vez más forzado por la racionalidad del mercado a abandonar áreas de su accionar, se ha vuelto más vertical en la toma de las decisiones.
Se considera sociedad civil al sector privado participante de la economía. En contrapartida, nuevos actores en el espacio público quieren construir otra concepción de ciudadanía.
Los procesos de globalización económica, la “apertura” de las barreras económicas propugnada por el neoliberalismo, que disfraza la despiadada ley del más fuerte, y la cada vez mayor tecnificación de la tecnología en la producción, sobre todo en lo que tiene que ver con las telecomunicaciones, hace que continúe la polarización entre quienes poseen riqueza y quienes no la poseen.
Crece la marginación, lo cual implica que la racionalidad del mercado considere prescindibles a las personas incapaces de aportar a su reproducción.
En la familia surgen diferentes variaciones en el ritmo de vida, lo cual implica una asimilación y acomodación a estos, pero cuando un miembro de la misma familia es susceptible o se ha acostumbrado a afrontar los problemas pueden estar dadas las condiciones para la aparición de síntomas de crisis en la familia.
Las crisis familiares ocurren dentro del proceso evolutivo de la misma, debido a que se presentan situaciones entre una etapa del ciclo vital y otra que algunas veces requiere de cambios rápidos y la familia no encuentra el esquema con el que pueda solucionarlas en forma adecuada y por lo tanto entran en una crisis de desarrollo.
Las crisis de desarrollo están situadas en cada etapa del ciclo vital, pero la familia debe seguir su evolución. Se le pueden presentar dificultades para resolver estas situaciones, sin embargo la familia puede proseguir su desarrollo. El paso de una etapa a otra no depende de las variaciones que se realicen, sino de la etapa del ciclo vital individual por la que esté pasando uno de sus miembros.
Las crisis de desarrollo pueden ser normativas o no normativas, las normativas son los sucesos normales por los cuales pasan todas las familias, es decir, se espera que sucedan: el nacimiento de los hijos, la escolaridad, rebeldía del adolescente, matrimonio de los hijos, ubicación laboral de los hijos, muerte de los padres.
Las no normativas son las que no se esperan que sucedan, son eventos inesperados como el embarazo indeseado de un adolescente, invalidez o muerte de alguno de los cónyuges en las etapas iniciales, pérdida del empleo del que lleva el sostenimiento económico del hogar entre otros.
Cada familia vive sus propias crisis y estas están de acuerdo a sus propias características las cuales han incorporado con su medio social, dependen también de la etapa del ciclo vital en la cual la familia se encuentra. Las crisis son momentos positivos y de crecimiento para las familias, ya que son posibilidades de generar cambios constructivos de adaptarse a nuevas situaciones. Cuando va a ser evaluada una familia que esté pasando por un momento de crisis, es necesario tener en cuenta los siguientes aspectos:
– Características de la crisis, si es de desarrollo normativo, o no normativa. Debe aclararse el tipo de crisis y la solución que la familia ha dado a esta y como la familia plantea su situación problema.
– Es necesario evaluar las redes sociales que la familia utiliza, como apoyo en sus momentos de crisis.
– La funcionalidad es evaluada por medio de la adecuada utilización de los mecanismo de adaptación, participación y solución de sus problemas.
– Otro factor que hay que tener en cuenta es el emocional, cómo ha sido su desarrollo hasta el momento de la crisis y cómo maneja sus sistema relacional.
CRISIS DESDE EL DESARROLLO HUMANO
Freud, Piaget, Erikson, son los máximos representantes en cuanto a las teorías que posteriormente que trabajaron el tema del desarrollo humano, y que respecto al tema que estamos trabajando, se resumen en cuanto a las crisis vivenciadas en cada una de las etapas por las que cada persona pasa en su desarrollo, desde:
– Freud en el desarrollo Psicosexual y sus mecanismo de defensa: Etapa Oral, anal, fálica, genital, con los mecanismos de defensa de Regresión, Represión, Sublimación, Proyección, Formación de la reacción.
– Piaget desde las etapas cognoscitivas, preoperacional, operaciones concretas, operaciones formales.
– Y Erikson desde el desarrollo Psicosocial quien rastrea desde el tema específico de las crisis el desarrollo de la personalidad a través de toda la vida y hace énfasis en las influencias sociales y culturales del yo en cada una de las 8 edades o crisis establecidas: Confianza vs desconfianza; Autonomía vs vergüenza; Iniciativa vs culpabilidad; Industriosidad vs Inferioridad; Identidad vs confusión de identidad; Intimidad vs aislamiento; Creatividad vs estancamiento; Integridad vs desesperación. Cada etapa del desarrollo psicosocial gira en torno al mismo punto, una crisis de la personalidad que implica un conflicto mayor diferente cada vez, uno que es particularmente crítico en el momento, aunque continúe siendo un problema hasta cierto punto durante toda la vida. Erikson cree que las crisis surgen de acuerdo con un momento preestablecido de maduración para el desarrollo del yo. El desarrollo saludable del yo implica el hacer los ajustes apropiados a demandas de una crisis en particular y en una etapa durante la vida; si el conflicto no se resuelve satisfactoriamente, la persona continuará luchando con él y se impedirá el desarrollo saludable del yo.
– La solución satisfactoria a cada una de las 8 crisis, requiere que se establezca un balance entre un rasgo positivo y el correspondiente negativo, tal como entre confianza y desconfianza. Aunque la cualidad positiva debe predominar, se necesita también algún elemento de la negativa; por ejemplo, las personas saludables confían básicamente en su mundo, pero necesitan aprender a desconfiar hasta cierto punto para prepararse a enfrentar situaciones incomodas o peligrosas, incluso la fe y la confianza ayudan en es preparación. La solución exitosa de cada crisis incluye el desarrollo de una virtud en particular, en este caso la virtud de la esperanza, y que es algo muy característico y propio de nosotros como pedagogos reeducadores quienes creemos en la posibilidad del cambio, incluso desde el testimonio de nuestra propia experiencia.
CRISIS A NIVEL PERSONAL ASOCIADO A LOS TRASTORNOS DE ESTADO DE ÁNIMO
Un estado de ánimo es una emoción que temporalmente afecta a todos los aspectos de la vida. Ansiedad, júbilo, melancolía, ira y sosiego, son algunos de los estados de ánimo dentro de la amplia gama de la emoción humana. Para muchas personas los estados de ánimo no son problemáticos. Para otras, un estado de ánimo puede persistir mucho después de que hayan pasado las circunstancias que lo activaron. Cuando un estado de ánimo sobrevive a su contexto puede llegar a ser un impedimento serio para el funcionamiento emocional saludable. Se dice que los individuos cuyos estados de ánimo menoscaban su trabajo, sus relaciones y su potencial de felicidad, tienen un trastorno de estado de ánimo.
Los médicos reconocen dos tipos principales de trastornos de estado de ánimo, trastornos depresivos y trastornos bipolares. Los trastornos depresivos consisten en uno o más periodos de depresión importante en situaciones de crisis. Los trastornos bipolares implican una serie de estados de ánimo que incluyen al menos un periodo maniaco y uno o más periodos de depresión importante. Estos dos tipos de trastornos generados en y post de la situación generadora de crisis, amplifica más el problema, la incapacidad y el sentimiento de impotencia para salir del mismo y hundirse cada vez más en este estado depresivo, resultando innecesariamente costoso en términos de sufrimiento humano, potencial desperdiciado, presión sobre el sistema de atención sanitario y falta de esperanza en las inmensas posibilidades de aprender de dicha situación.
SÍNTOMAS DE DEPRESIÓN Y DE CRISIS IMPORTANTES
No todas las crisis son iguales; estas varían en su intensidad o duración de acuerdo con el evento traumático o situación de pérdida desencadenante y a la estructura previa de la personalidad en el individuo. Sin embargo la crisis puede ser reconocida si se dan algunas o varias de las siguientes características:
a. La persona se ve invadida por sentimientos desagradables como angustia, tristeza e ira.
b. Sensación de pérdida de control sobre los propios actos.
c. Descarga o aumento significativo de la actividad motora.
d. Imposibilidad de la búsqueda de soluciones adecuadas.
e. Toma de decisiones aceleradas.
f. Dificultad para evaluar la realidad.
g. Búsqueda de algún recurso de ayuda.
h. Cuestionamiento de los valores personales actuales.
i. Actualización y magnificación de eventos dolorosos anteriores.
j. Sentimiento de que todo está amenazado.
k. Ideas fijas y repetidas sobre la situación que desencadena la crisis.
La línea entre la depresión normal y la importante se cruza cuando ese abominable sentimiento de descenso invade cada parte de su vida. Experiencias que pueden parecer objetivamente satisfactorias para otros, se sienten como fracaso y frustración. Finalmente puede tratar de evitar cualquier experiencia en absoluto, la comunicación con la gente, incluso con la que ama, puede parecer difícil o intrusiva. Pueden rehuir el trato con la gente por completo. Y cuando considera el futuro –ya sea mañana, dos meses, o dos años más adelante- no ve ninguna luz al final del túnel. No tiene ninguna sensación de que su melancolía y su desesperación se disiparán en algún momento. En resumen, una depresión importante difiere de una depresión normal en que sus síntomas son mucho más graves, duran mucho más tiempo y finalmente menoscaban la capacidad de una persona para funcionar.
INTERVENCIÓN A SITUACIONES DE CRISIS
Es necesario recordar que las crisis se pueden clasificar en:
– Crisis de desarrollo: como las que vimos desde las diferentes teorías, relacionadas con la evolución de la persona, de manera que generalmente son predecibles, por ejemplo crisis de la adolescencia, la jubilación entre otras más. La primera tarea en la intervención es desarrollar con la persona un entendimiento de los cambios, de modo que se tengan elementos para planear estrategias de afrontamiento que sean adaptativas a los posibles problemas que resulten de la transición.
– Crisis Incidentales: Causadas por eventos internos y externos a la persona; esto significa que son imprevistos, por ejemplo la pérdida súbita de una persona importante, problemas de orden afectivo, de salud, económicos o laborales entre otros. Usualmente la estrategia de afrontamiento del individuo son poco efectivas debido a la naturaleza repentina del evento estresor. Puede existir un periodo refractario, tiempo entre el impacto del evento y la habilidad para movilizar habilidades de afrontamiento, durante el cual la persona experimenta parálisis emocional y las estrategias de afrontamiento no se pueden movilizar.
El potencial de ejecución o desempeño se refiere a la capacidad de la persona para tomar decisiones, es decir para generar y poner en práctica alternativas de acción que permitan enfrentar un problema determinado. En la situación de crisis la persona tiene la necesidad de encontrar alternativas de solución a corto plazo. El hecho de intentarlo es un factor que le produce ansiedad continua y creciente en tanto no se logre el objetivo.
La estrategia general durante la intervención es proveer o movilizar soporte a la persona durante el periodo refractario; luego de este se le debe dar particular atención al reconocimiento y expresión de las emociones que resultaron de la situación, así como la orientación en relación con la planeación y el afrontamiento que se le darán a los cambios experimentados con la situación.
En situación de crisis, la persona atraviesa por una etapa inicial de negación o intento de olvido porque la percibe como amenazante para su integridad personal. Se producen alteraciones en el nivel de desempeño cotidiano de la persona, y se afecta asimismo su capacidad de razonamiento y su estado emocional. La persona no logra evaluar con exactitud y lógica lo que está sucediendo.
En esta situación los resultados frente a cualquier intento de solución son confusos e inexactos. Paulatinamente se va entrando en un círculo vicioso en el que la dificultad por lograr éxito genera angustia, y ésta, en consecuencia disminuye la posibilidad de generar un pensamiento positivo. En pocas palabras la persona pierde la perspectiva de sí misma como tal. En resumen, las etapas por las que pasa una persona en una situación de crisis son:
1. Reconocimiento de la situación: toma de conciencia del estado de angustia y cuestionamiento acerca de las razones que la originan.
2. Intento de solución: se utilizan los recursos habituales para afrontar la situación. Probablemente estos recursos resultan ineficaces, haciendo que el descontrol aumente y desencadenando la crisis.
3. Bloqueo emocional: se observan emociones como el miedo, la vergüenza, ansiedad, ira, el llanto, comenzando un círculo vicioso de respuestas erróneas acompañadas de un sentimiento generalizado de incapacidad para lograr sus objetivos.
4. Resolución: la persona debe encontrar una alternativa que le permita enfrentar la situación y disminuir su nivel de angustia, recobrando su estado emocional habitual.
Previo a la identificación del proceso de intervención en crisis como tal, es necesario considerar que existen unas cualidades esenciales que debe tener todo terapeuta o consejero que intervenga en crisis:
1. Ser activo: El terapeuta o consejero debe crear rápidamente un ambiente terapéutico positivo, generando y fortaleciendo simultáneamente una alianza terapéutica en la que la persona acepte su responsabilidad en el cambio. Debe evitar como objetivo primordial la búsqueda de soluciones particulares para la persona, pues el objetivo real se remite a la ayuda que se puede brindar al disminuir la crisis a través de la contención y del aporte de consideraciones para una solución de problemas efectiva.
2. Ser preciso: por definición, el terapeuta o consejero debe evaluar la situación de crisis rápidamente e intervenir en la compilación de información inicial buscando el conocimiento básico de la situación. Una valoración extensa generalmente es contraproducente en una intervención porque el énfasis esencial se haría en las experiencias pasadas y en la psicopatología, iniciando un proceso terapéutico que requeriría de mayor tiempo que el disponible para resolver la crisis. Se requiere de precisión para obtener y organizar la información que verdaderamente es relevante.
3. Ser responsable: Se refiere básicamente a la responsabilidad que debe tener el terapeuta o consejero con su labor, en la consecución de un proceso terapéutico rápido y efectivo con una persona en crisis.
Amador, A & Sequeira, C 1997 recomienda para los facilitadores de intervenciones en crisis los siguientes principios desde niños y adolescentes:
· Sensibilidad ante lo que es un niñ@ y la problemática en particular.
· Accesibilidad: Implica disponer del tiempo necesario para la intervención, logrando generar un vínculo de confianza que aumente la efectividad de la entrevista, así como utilizar un lenguaje adecuado.
· Paciencia: de modo que genere un ambiente de tranquilidad y le permita al niñ@ o adolescente relajarse y compartir su problema; y prepararse mentalmente para lo que se pueda escuchar, permaneciendo tranquilo frente a la situación.
De la misma forma Barreto A (1991) sugiere que el consejero de una intervención en crisis debe poseer 4 características básicas para la comunicación:
· Disponibilidad: Ofrecer a la persona el tiempo que sea necesario mostrando una actitud abierta, flexible; estar ahí y hacérselo sentir a la persona con inmediatez.
· Concentración: Implica aislarse de los estímulos ajenos a la intervención y dirigir toda la atención a la persona y a su situación.
· Participación Activa: Ayudarle a la persona a explorar a la persona la situación que está viviendo. Que logre comprender lo que está pasando y relacionar elementos aparentemente aislados.
· Comprensión: Establecer una relación empática.
Por otra parte, Burgess, A & Baldwin, B (1981) proponen un modelo para la intervención en crisis que incluye las diversas propuestas de estudiosos del tema. Las cuatro etapas de este modelo de entendimiento del proceso de intervención en crisis son los siguientes:
1. Catarsis / Evaluación: En esta etapa se estimula a la persona a reconocer y expresar los sentimientos generados por la situación de crisis. Se le proporcionan elementos para explorar y definir el significado emocional de los eventos precipitantes que produjeron la crisis, movilizando un soporte apropiado para la persona. A nivel cognitivo, el terapeuta ayuda a la persona a restaurar una perspectiva realista de la situación de crisis y a definir opciones para la solución de ésta. Simultáneamente se obtiene información relevante de la persona para entender de mejor manera la situación de crisis.
2. Centramiento / Compromiso: Afectivamente, se pretende desarrollar en la persona, conciencia de los sentimientos que están obstaculizando la puesta en práctica de estrategias de afrontamiento adaptativas a la situación de crisis. Simultáneamente el terapeuta debe desarrollar y / o fortalecer una alianza terapéutica con la persona, haciendo especial énfasis en la responsabilidad que ésta en el cambio adaptativo y en la resolución eventual de la crisis. En términos de tareas cognitivas, el terapeuta debe obtener un acuerdo con la persona acerca del conflicto o problema central que ha producido la crisis, definiendo adicionalmente una meta y un tiempo para el proceso de resolución de la crisis.
3. Intervención / Resolución: A nivel afectivo, el terapeuta define y refuerza las fortalezas y respuestas adaptativas que tiene la persona para enfrentar la situación. Posteriormente interviene en la elaboración de los sentimientos que mantienen respuestas poco adaptativas a la crisis y que impiden su adecuada resolución. Simultáneamente el terapeuta enseña directamente o ayuda a la persona a desarrollar nuevas y mejores respuestas de afrontamiento y/o habilidades para la resolución de problemas; identifica el progreso de la persona en términos de resolución de la crisis y/o metas definidas, evitando paralelamente la difusión del proceso terapéutico y su alejamiento de los objetivos definidos para la resolución la crisis.
4. Terminación: Básicamente se refuerzan los cambios que la persona obtuvo en términos de estrategias de afrontamiento y de un manejo afectivo adecuado, relacionándolo con la resolución adaptativa de la situación de crisis. Se evalúa el logro o no de objetivos, preparando a la persona para posibles situaciones similares y su enfrentamiento asertivo. En algunos casos se sugiere la continuidad de un proceso terapéutico.
UNA BREVE HISTORIA DE LOS TRATAMIENTOS PARA LA DEPRESIÓN ASOCIADO A SITUACIONES DE CRISIS.
Hasta hace muy poco, los trastornos de estado de ánimo habían estado ocultos en el secreto y en la vergüenza. Las personas que sufren de situaciones caóticas o especialmente difíciles como enfermedades y mantenimiento de estados de ánimo bajos, se han visto privadas de la compasión y del acceso al tratamiento que normalmente están disponibles para los pacientes con llamados “males físicos” , y ahora en todos los niveles.
Las primeras estrategias de tratamiento rivalizan entre sí en extravagancias y crueldad, cuando conservan el estado depresivo en la persona, y ejemplos de solidaridad y fortaleza cuando la situación crítica se daba en el colectivo grupal y era necesario conservar el ideal de vida.
Relatos contemporáneos de los antiguos griegos describen un tratamiento particularmente brutal que tal vez fue e precursor de la terapia electroconvulsiva. Los sacerdotes de los templos en una isla del Egeo arrojaban al mar a los pacientes deprimidos desde un alto farallón. Otros sacerdotes esperaban debajo en el agua en embarcaciones a fin de rescatar a los “pacientes” impidiendo que se ahogasen. Los relatos dicen que muchos de los que eran sometidos a este procedimiento nada ortodoxo se recuperaban, quizás por el impacto de la experiencia horripilante. Algo así como lo que se conoce en la actualidad como terapia de choque para movilizar personas que persistan en mantenerse en su estado crítico.
En la antigua Fenicia, el enfermo mental era incluido a bordo de una “nave de locos” y abandonado a la deriva a vagar por mares en busca de puertos más hospitalarios. Durante la edad media en Europa los exorcistas instaban a los demonios a salir de los cuerpos de aquellos que actuaban de manera extraña. Los tratamientos de choque eran administrados a los pacientes del siglo XVIII haciéndolos girar sobre taburetes hasta que les sangraban los oídos o arrojándolos a través de puertas – trampas en lagos helados.
En 1806 un prominente abogado de 30 años procedente de Vermont fue tratado de depresión sumergiéndole la cabeza en un cubo de agua. Cuando los primeros tratamientos demostraron ser un fracaso, se aumento el tiempo de inmersión hasta que finalmente se ahogó. Lo anterior y para terminar como un ejemplo de buscar que una persona salga de su crisis personal también conocida como depresión a través de la presión física , que obviamente generaba más conflicto en cuanto a futuras repercusiones o retaliaciones. Otra forma posterior, utilizada por Freud, y aún en nuestros días, fue e través de intervenciones químicas o suministración de medicamentos para lograr que la persona se tranquilice, disminuya su dolor, se estimule y reaccione, bajo la concepción del estímulo físico hacia el organismo para que produzca las sustancias necesarias para que la persona salga, reduzca o disimule su malestar. Ejemplo claro brindar aspirina. Claro está que con sus repercusiones y manejo que se haga en cuanto a drogodepencias.
Más actual pero no nuevo, hace referencia a la terapia psicológica para los trastornos de estado de ánimo, consistentes también en terapias verbales, tal es el caso de la psicoterapia, psicoanálisis. Este tipo de terapia verbal tiene infinidad de exponentes y corrientes y buscan través del ejercicio de la palabra, permitir que la persona movilice sus sentimientos o raciocionios a través del ejercicio de la palabra, permitir que la persona movilice sus sentimientos o raciocinios a través de ejercicios comunicativos. Por mencionar algunos de forma arbitraria en cuanto a las movilizaciones internas producidas y ejemplos para la ampliación histórica, que se permitieron afrontar y salir de situaciones críticas, tenemos a Sócrates, Platón, Salomón, los Profetas, Jesucristo, Ghandi, Martín Luther King, Teresa de Calcuta, María, y menos reconocidos como profesores, caudillos, próceres, profesionales y trabajadores del área social, y alguien dispuesto ayudar, movilizan con el ejercicio de la palabra, pero lo más importante, a través de los hechos.
POSIBILIDADES DE INTERVENCIÓN DESDE LA PEDAGOGÍA REEDUCATIVA
Intervenir en una crisis significa entrar en la situación de vida de una persona, de una familia o de un grupo para reducir el shock del estrés que ha provocado la crisis, a fin de ayudar a movilizar las capacidades y los recursos de las personas que sufren la crisis. La intervención propone igualmente utilizar la situación de crisis para ayudar a los clientes a resolver los problemas actuales y a ser más fuertes y más capaces de controlar sus futuras dificultades.
La más efectiva intervención para afrontar la crisis consiste en la prevención ante eventuales sucesos generadores de crisis, a nivel personal, social, familiar. Esta prevención se trabaja desde la formación integral que cada persona recibe, la seguridad personal y autoestima, resolución de conflictos, capacidad para afrontar las adversidades, temas claves de trabajo del Pedagogo Reeducador. El trabajador del área social, en este caso el Pedagogo Reeducador, debe hacer intervención de tipo preventivo y elaborar el diagnóstico inmediatamente. Se debe crear una relación de ayuda, confianza, escucha.
Como Pedagogos Reeducadores nos corresponde la tarea, primeramente saber que como personas que somos, estamos en la necesidad y capacidad de brindar ayuda y recibirla cuando se requiera, buscamos los elementos más adecuados que los avances investigativos teóricos y experienciales encontrados, para afrontar situaciones especialmente difíciles, formándonos para ello, especialmente porque el sentido reeducativo nos invita a trabajar con casos y situaciones adversas y críticas.
Son infinidad de posibilidades desde todas las ramas y profesiones, incluso ahora se trabaja desde el área de salud ocupacional, calidad total, y temas actuales como la interdisciplinariedad y como Pedagogos capacitados en el arte de enseñar podemos conocerlas, formarnos, enseñarlas y aplicarlas. Temas actuales como la complejidad, la teoría del caos, de los sistemas nos permiten integrarlas, pero a la vez, para solucionarlas y atenderlas tenemos aquí algunas de ellas:
Se pueden utilizar muchas técnicas para facilitar que el individuo elabore su duelo adecuadamente y utilice reacciones funcionales para no crear pseudo soluciones; que resultan más problemáticas, que el problema que intentan resolver. Se pueden realizar talleres y trabajar desde estos aspectos.
· Metáfora Isomorfa: Se hablará sobre anécdotas.
· Realizar ejercicios orales y escritos (Como era antes de la crisis, como se siente ahora).
· Realizar reportajes (cada individuo representa a su compañero).
· Disociación, separación fantaseada entre dos partes.
· Rastreo, es la escucha activa.
· Remarcada empática, forma de retiquetar una conducta o sentimiento percibido como negativo, para mostrar su buena intención.
· Emparejamiento, aceptación incondicional y comprensión.
· Sistemas representativos (visual, auditivo, quinético sensorial y emocional, olfativo y gustativo).
· Creación de autoimagen central: una técnica aplicada a la creación y mantenimiento de una autoimagen positiva.
· Creación de redes: depende directamente de un suprasistema (familia, grupo de apoyo, trabajo).
· Remisión: cuando hay que remitir a un terapeuta profesional.
INTERVENCIÓN DESDE LA RESILENCIA
Existen factores internos como son la autoestima, el optimismo, la fe, la confianza en sí mismo, la responsabilidad, la capacidad de elegir o de cambio y las competencias cognoscitivas. Una vez fortalecidos estos aspectos, que se conjugan en lo que llamamos espíritu. Además se refuerzan las posibilidades del grupo de apoyar a la persona como ser humano íntegro, seguro y capaz de salir adelante.
Por ello es importante, además de desarrolla factores internos, afianzar los apoyos externos. Sin embargo, si la autoestima es baja o no se conjuga bien con las destrezas sociales, o si la esperanza en uno mismo no fluye, no se canaliza de la mejor manera y si se le quita al individuo el apoyo externo, vuelve a derrumbarse.
A continuación detallamos diez puntos que fortalecen internamente el poder personal, desarrollando así mismo los apoyos externos necesarios.
1. Trato estable con al menos uno de los padres u otra persona de referencia.
2. Apoyo social desde dentro y fuera de la familia.
3. Clima educativo emocionalmente positivo, abierto, orientador y regido por normas.
4. Modelos sociales que estimulen un conductismo constructivo.
5. Balance de responsabilidades sociales y exigencia de resultados.
6. Competencias cognoscitivas.
7. Rasgos conductistas que favorezcan una actitud eficaz.
8. Experiencia de autosuficiencia, confianza en un mismo y concepto positivo de uno mismo.
9. Actuación positiva frente a los inductores de estrés.
10. Ejercicio de sentido, estructura y significado en el propio crecimiento.
Son condicionantes externos los de carácter social, económico, familiar, institucional, espiritual , recreativo y religioso, los cuales son promovidos o facilitados por el ambiente, las instituciones y las familias que intervienen en atención, el trato y el tratamiento de los grupos e individuos que están en situación de riesgo y de vulnerabilidad.
Al margen de los ya mencionados, caben otros ámbitos y claves que la resiliencia genera. No pocos insisten en la necesidad de contar con buenos modelos de rol en la vida diaria, especialmente cuando se trata de niños, personas de las cuales los individuos u otros niños pueden aprender. En la actualidad alguno educadores han desarrollado estas técnicas con experiencias realizadas en el campo, con bosques, flores y demás.
También constan entre los factores externos los factores de riesgo, que pueden ser muchos, los cuales vunerabilizan la integridad psíquica, moral, espiritual y social. No basta con compartir su cotidianidad y diluirse en ella, ni reflexionar su problemática identificando los factores de riesgo que los llevó a tomar esta opción, pues sería vulnerabilizar aún más sus condiciones de vida y, sobre todo, se fomenta una doble estigmatización, marcándoles con una etiqueta como de callejero, drogadicto, etc.
En estos casos, para Freire, un investigador guatemalteco, es la luz interior la que n determinados casos sirve para determinar una decisión y tomar una oportunidad privilegiada que se presenta en el momento justo. Esto representa fortalecer los factores de protección los factores de protección que promueve la resiliencia, revalorizando el potencial interno y externo de cada persona para reconstruir su proyecto de vida personal y comunitario. Se puede considerar que las principales actitudes que fortalecen los factores protectores o resilientes en los humanos son:
· Demostraciones físicas y verbales de afecto y cariño en los primeros cuatro años de vida.
· Reconocimiento y atención a sus éxitos y habilidades.
· Oportunidades de desarrollo de destrezas.
· Actitud de cultivo y amor por parte de todos sus semejantes y especialmente de los encargados de su cuidado y protección.
· Apoyo de un marco referencia ético – moral y espiritual.
APOYOS Y RECURSOS EXTERNOS
Es fundamental el soporte emocional fuera y dentro de la familia, un ambiente educacional abierto y de apoyo, modelos sociales que promuevan la superación y acceso a servicios de salud y educación, así como organizaciones de carácter religioso o políticos.
Las distintas combinaciones de estos factores pueden promover el desarrollo mental y saludable de las personas, a pesar de las condiciones adversas de la vida. Estos factores son interdependientes, de tal manera que los recursos sociales puedan reforzar a los recursos personales que puedan generar reacciones de fortalecimiento de las redes de apoyo.
La resiliencia es una concepción integral que busca apoyos en ámbitos no considerados científicos como la religión, la espiritualidad y otros fenómenos. En la búsqueda de factores o de oportunidades de protección, la espiritualidad, la organización, la actividad de vida comunitaria, la identidad, la autoestima,la vivencia de la cultura y la solidaridad, son algunas fuentes que conforman el apoyo y recursos de los que las personas resilientes se sirven para superar la adversidad.
RESILIENCIA Y POLÍTICA SOCIAL
Se debe recurrir a servicios especiales y a medidas de protección de los grupos de riesgo, especialmente en consideración con los niños.
En la actualidad, observamos que la sociedad tiende a sustituir el funcionamiento normal de la sociedad por un número creciente de programas y servicios especializados. El problema planteado no está sólo en que las familias, las escuelas y las comunidades tengan problemas – pues siempre los han tenido – sino que esas redes básicas que constituyen el entorno del individuo, y más aún del niño, parecen tener cada vez más dificultad para hallar soluciones o vivir con problemas irresolubles. Contamos cada vez más con toda suerte de servicios y proyectos especializados, no solamente para mejorar la calidad de vida sino porque además la sociedad parece desintegrarse y ser incapaz de gestionar la vida normal.
No se trata de exportar modelos de desarrollo similares a los países más desarrollados.
Se debe tratar de reforzar desde el propio funcionamiento de las redes sociales, la estructura de las escuelas, familias y comunidades, a lo que contribuye en sumo grado el enfoque de resiliencia global de la sociedad.
Conformar un modelo de sociedad que facilite el funcionamiento de las redes sociales incluye la ampliación de medidas que tomen en cuenta una diversidad de áreas: legislación, política económica, política internacional, decisiones en materia de vivienda y demás.
LA SOCIEDAD TIENE SUS BEMOLES
La resiliencia es la capacidad de una persona para hacer bien las cosas pese a las condiciones de la vida adversas. La violencia, el maltrato, la pobreza, la guerra, las injusticias sociopolíticas y los conflictos son adversidades que afectan a los pueblos latinoamericanos tanto como a los occidentales. Sin embargo, hay personas que después de ser víctimas de estas situaciones extremadamente estresantes, pasan a ser sobreviventes y a tornarse resilientes.
La resiliencia es más que la aptitud de resistir a la destrucción preservando la integridad en circunstancias difíciles: es también la aptitud de resistir a la destrucción preservando la integridad en circunstancias difíciles, de reaccionar positivamente a pesar de las dificultades y la capacidad de construir basándose en las fuerzas propias del ser humano. No es sólo sobrevivir a pesar de todo, sino que es tener la capacidad de usar nuestra propia experiencia sobre las situaciones adversas para construir para proyectar su futuro.
El concepto de resiliencia ofrece una alternativa más optimista del modelo clásico que se centraba en estudiar la patología más que la salud. Estudia como algunos individuos sobreviven exitosamente en estrés extremo y cómo de alguna manera este conocimiento puede ser usado para ayudar a otros. Cuando hablamos de Ecuador, y de América Latina en general, hablamos de una sociedad pluricultural y multiétnica, cuya característica histórica principal ha sido la subordinación, en todos los terrenos de la vida social. Debemos analizar qué clase de personas ha producido esta situación. ¿Cuál es la psicología del latinoamericano y cómo podemos abordar el tema de su salud mental?.
Esta represión histórica se ha convertido en autorrepresión y desconfiamos de la humanidad y hasta de nuestra propia opinión. Somos inseguros de nuesro propio accionar . Existe una desesperanza aprendida que se torna en apatía, pasividad, pesimismo o agresividad. Tenemos una baja autoestima con un yo crítico severo, que no nos permite correr riegos.
También nos enfrentamos a un locus de control externo, donde todos tienen la culpa de lo que nos pasa menos nosotros mismos, por qué la autoridad siempre nos dice qué hacer desde que somos pequeños y así no desarrollamos la responsabilidad de nuestros actos.
Debemos encontrar soluciones a través de espiritualidad humana practicada en nuestro diario vivir, aspectos relacionados con el encuentro de nuestras necesidades espirituales humanas como lo son el amor, la seguridad, la reflexión, la aprobación y la responsabilidad para poder humanizar las relaciones personales y grupales. Esta será clave para desarrollar el sentido de superación y sobrevivencia.
[1] BURGESS A. & Baldwin B. (1981). Crisis Intervention Theory and Practice, a Clinical Handbook, Engleweed Cliffs, NJ,: Prentice-Hall,Inc.
[1] www.upsq.edu.ec/ciudavirtual/resiliencia/multimedios
VENZA LA DEPRESIÓN, 1997.
[2] www.upsq.edu.ec/ciudavirtual/resiliencia/multimedios
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Posted on marzo 17, 2009 by elkinpaezch
Da clik en este Link para acceder a los talleres.
La presente publicación fue la organización y estructuración de una serie de talleres de crecimiento personal en la comunidad terapéutica San Gregorio, que permitieran a jóvenes en proceso de recuperación por consumo de sustancias psicoactivas, encontrar un sentido y significado a sus vidas, a través del desarrollo y vivencia de conceptos como autoestima, autoconcepto, resiliencia, alteridad, terapias transpersonales, de una forma organizada que le permitan asimiliar conceptos y desarrollar técnicas de autoayuda. La vida te ofrece mil posibilidades que solo tienes que salir a buscarlas, y conquistarlas, por ello me permití la publicación de este trabajo para extender ese proceso de autoayuda pero sin olvidar jamás que es el grupo y el entorno social el que te permite crecer, avanzar para conseguir tus metas. Que este trabajo lo vea retribuido en la vivencia de los talleres y ejercicios, es claro que por derechos de autor no permito su divulgacion, publicacion o utilización sin el previo reconocimiento a su autor. De igual forma en la medida que los vayan utilizando y les sirva los comentarios serviran para que más personas se motiven a vivenciarlos.
Un agradecimiento y reconocimiento a todo el equipo de colaboradores que han trabajado en comunidad terapeutica San Gregorio durante tantos años, pero especialmente a quienes estuvieron en los años 2000 y 2001
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References: e contrario
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