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Timestamp: 2015-05-28 01:42:32+00:00

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Escuela de Aviación Militar Argentina - HISTORIA - III
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III. Inauguración y Organización de la E.M.A.
Antonio M. Biedma Recalde
Aparecido el decreto creando la Escuela de Aviación Militar, se iniciaron los preparativos para proceder a su inauguración en acto público, para lo cual se acordó, entre el ministro de Guerra y la comisión técnica que habría de organizarla y dirigirla en un principio, que lo fuera en la tarde del día 8 de septiembre.
El Ministro de Guerra General Gregorio Vélez y otras autoridades en El Palomar, el día de la inauguración de la Escuela Militar de Aviación.
El día indicado, desde temprano, se encontraban en el aeródromo de El Palomar los miembros de la Comisión Central, del Aero Club Argentino, de la Comisión Técnica y de la de recepción, quienes ultimaban los preparativos de la fiesta que por la tarde se desarrollaría en dicho campo.
Horas después, transportada por trenes especiales, una inmensa muchedumbre se volcaba en el mencionado aeródromo que, en esos momentos, se convertía en la primera escuela aeronáutica militar de Sud América.
El presidente de la Nación delegó su representación en los ministros de Guerra y Marina, general Gregorio Vélez y contraalmirante Juan Pablo Sáenz Valiente, respectivamente, quienes hicieron su entrada a las 4 P.M. en compañía de jefes y oficiales del Ejército y Armada y distinguidas personalidades.
Luego de recorrer todas las dependencias y de pasar revista a la flotilla, la comitiva oficial pasó a uno de los cobertizos donde fue servido un lunch y en el transcurso del cual el ingeniero Newbery pronunció las siguientes palabras:
Debe reconocerse que este es un día fausto para el Aero Club Argentino. Cuando lo fundamos en 1908, uno de sus propósitos establecidos en los estatutos era crear la escuela de aerostación del Ejército. Pero antes de poder realizar esta patriótica idea fue menester efectuar serios trabajos que tuvieran la aprobación, no tan sólo de nuestras instituciones armadas y de nuestros compatriotas, sino también del extranjero.
Que el programa se ha cumplido, esta reunión lo evidencia. El estudio de las capas atmosféricas y nuestra seriedad sportiva, nos mereció primeramente el honor en el congreso aeronáutico de París en 1910, de incorporarnos a la Federación Internacional de Aeronáutica, entidad sportiva que gobierna la aeronáutica mundial. Ella ha formado y es asesora técnica de la aeronáutica militar de los principales países del Viejo Mundo.
Que hemos merecido también un estimable concepto de nuestros compatriotas, lo prueba el entusiasmo producido en hombres progresistas y estudiosos, y la ayuda de otros para todas las causas dignas de apoyo. El decreto firmado por S.E. el presidente de la Nación, refrendado por V.E. aceptando nuestra iniciativa y elementos creando la escuela de aeronáutica militar, cuya dirección se nos confía temporariamente, es también la demostración más elocuente de que hemos llenado nuestros propósitos primordiales.
En nombre de V.E. y en el de todos los que propiciamos tal programa, permítaseme aprovechar esta oportunidad para agradecer de la manera más efusiva al directorio de la Compañía Argentina de Tabacos Limitada y a su presidente, don León Durand, por el magno obsequio que ha permitido dar comienzo inmediato a la escuela de aviación.
Consiste no solamente en los tres aparatos que acabamos de ver, sino también en los sueldos del profesor, de todos los mecánicos y personal necesario, y otros gastos, todos durante tres meses, lo que suma muchos miles de pesos. Es de es perar, señor Durand, que todas las firmas pudientes imiten su ejemplo y hagan obra sana y patriótica, como ustedes lo han hecho con su generosa iniciativa.
Saludo a mi colega, el señor presidente de la Comisión Recolectora de Fondos y presidente a la vez de la Sociedad Sportiva Argentina, barón Antonio de Marchi, y a todos los jefes y caballeros que forman parte de esa comisión, por su patriótico empeño en ayudarnos tan eficazmente para seguir adelante, y formar definitivamente la escuela aérea militar, que al par que constituirá la quinta arma para la defensa nacional, también ha de ser la escuela argentina de la futura navegación aérea.
Saludo a S.E. el presidente de la Nación y al señor ministro de Guerra, al señor coronel don Martín Rodríguez y a los demás distinguidos jefes que lo secundan; nadie podrá jamás disputarle el honor de esta obra que es también de ciencia y de estudio y de trascendental progreso para la patria. Saludo también al señor ministro de Marina, que nos hace el alto honor en propiciar con su presencia esta fiesta.
Acto continuo el ministro de Guerra, sin ocultar la profunda emoción que lo dominaba, agradeció esta entrega diciendo:
La Escuela de Aeronáutica Militar es el fruto de vuestra labor patriótica por dar al ejército y de consiguiente a la Nación, el personal y elementos que han de constituir la futura flota aérea, nuevo órgano bélico que, completando la organización de nuestras instituciones armadas, afianzará el prestigio de la patria ante propios y extraños.
Vuestra obra, señores, marca un ciclo en el progreso del país y acentúa a la vez los caracteres de raza ya de largos tiempos señalados en la historia argentina. Por un lado, ella nos incorpora al movimiento evolutivo humano más avanzado; por otro, muestra que permanece inalterable en esta tierra el sentimiento que en 1806 y 1807 animó al pueblo de Buenos Aires, que en 1810 provocó el estallido de la plaza de la Victoria, que en 1815 a 1817 conmovió a Cuyo y que ardió instintivo e inexpugnable en el alma sencilla de los gauchos de Güemes, y como los mismos hechos jamás se repiten en la historia sin que existan las mismas causas, esto viene a decirnos, señores, que el Ejército argentino de hoy como el de otrora, es pueblo y del pueblo que alienta las palpitaciones de éste y compendia sus anhelos. Recibo, pues, la ofrenda en el doble y alto significado que ella tiene y la entrego al servicio del Ejército instalándola en el Campo de Mayo, templo donde se aprende a defender la patria.
Este, señores, es un día fausto no sólo para los gestores de esta obra, sino también para el Ejército y la Armada y para el país entero: la Escuela de Aeronáutica Militar es un monumento levantado por el patriotismo y consagrado a la defensa de la Nación; es un nuevo altar donde los buenos hijos podrán ofrendarle el sacrificio de la vida por su fama, por su honor y por su gloria.
Señores: al dejar inaugurada la Escuela de Aeronáutica Militar, os agradezco en nombre del Excmo. señor presidente de la Nación vuestros afanes y ante el éxito de la primera jornada, no trepido en requerir de vuestro patriotismo no ceséis en la tarea hasta dejarla coronada con la formación de nuestra flota aérea.
Cerrando el acto, el presidente de la Compañía Argentina de Tabacos Limitada, señor León Durand, hizo igualmente uso de la palabra.
Finalizada la ceremonia, inicióse una serie de vuelos en los que participaron los pilotos Marcel Paillette, ingeniero Jorge Newbery, conscripto Teodoro Fels, Pablo Castaibert y algunos oficiales alumnos del primero de los citados.
El General Gregorio Vélez y Marcel Paillette en el vuelo inaugural.
El aviador-constructor Pablo Castaibert, que había concurrido en vuelo desde Villa Lugano, fue el primero en elevarse, tripulando el monoplano de su concepción y construcción Castaibert-Gnôme 50 HP.
Momentos después y cuando Castaibert monopolizaba aún la atención del público, el profesor Paillette, en el monoplano Blériot “Centenario”, el ingeniero Newbery, en el biplano Henri Farman y el conscripto Fels en el monoplano Blériot de su propiedad, todos de 50 HP, efectuaban sus decolajes, pudiéndose contemplar de tal suerte, por espacio de varios minutos, a los cuatro aeroplanos evolucionando simultáneamente sobre los alrededores de El Palomar.
Luego, a invitación del ingeniero Newbery, el ministro de Guerra general Gregorio Vélez ocupó el asiento posterior del biplano Farman que, conducido por el profesor Paillette, efectuó un vuelo de 10 minutos de duración a más de 100 metros sobre la entusiasta concurrencia.
Con esto, se dio fin a la fiesta.
La Escuela de Aviación Militar hallábase en manos del Superior Gobierno. Quedaba al frente de la misma, mientras tanto, una comisión técnica del Aero Club Argentino, constituida por expertos profesionales que seguían ofreciendo desinteresada y patrióticamente todo el caudal de sus conocimientos. Los nombres de esos profesionales no deben perderse en el olvido ni en la ingratitud.
He aquí, pues, a aquella comisión, con especificación de la ciencia que enseñaron, honorariamente, con profunda dedicación y entusiasmo:
Esta comisión se abocó a la confección de los reglamentos y programas de estudios que fueron aprobados por el Poder Ejecutivo.
Reglamentos y Plan de Enseñanza
Buenos Aires, septiembre 14 de 1912. Vista la nota que antecede, de la Comisión Técnica del Aero Club Argentino elevando el proyecto de Reglamento para la Escuela Militar de Aviación creada por el superior decreto de fecha 10 de agosto del corriente año y atento a lo informado por el Estado Mayor del Ejército,
Artículo 1ro.- Apruébase con carácter provisorio la Reglamentación presentada por la Comisión Técnica del Aero Club Argentino.
Artículo 2do.- Comuníquese, publíquese, etc.
(Firmado): SAENZ PEÑA - G. VELEZ.
Reglamentación de la Escuela Militar de Aviación
Art.1ro.- La Escuela Militar de Aviación será la asesora del Ministerio de Guerra en lo que se refiere a la navegación aérea. Instruye y asegura el reclutamiento del personal necesario a los servicios de aviación que determine la organización de guerra.
Art.2do.- La Escuela Militar de Aviación, comprende: a) la Dirección; b) los profesores y el personal de instrucción práctica; c) los oficiales y clases de alumnos del curso de pilotos y los de oficiales alumnos del curso de observadores; d) la sección de Aeronáutica afectada a la Escuela; e) el material e instalaciones.
De la Dirección. Art.3ro.- La Dirección técnica de la Escuela Militar de Aviación estará a cargo de una comisión compuesta por: el presidente del Aero Club Argentino, tres miembros de la Comisión Directiva, el director militar y de dos jefes cuya designación será sometida a la aprobación de S.E. el señor ministro de Guerra.
Art.4to.- Militarmente estará a las órdenes de un jefe del Ejército con el título de Director de la Escuela Militar de Aviación, que tendrá con respecto al personal de la misma atribuciones y facultades disciplinarias de Jefe de Regimiento.
Art.5to.- La Dirección de la Escuela Militar de Aviación dependerá directamente del Ministerio de Guerra.
De los profesores y personal de instrucción práctica. Art.6to.- El nombramiento de los profesores que tendrán a su cargo los cursos de preparación teórica será propuesto por la Dirección Técnica y elevado al Ministerio de Guerra por el director de la Escuela Militar de Aviación para su aprobación.
Art.7mo.- El personal instructor podrá ser constituido por los alumnos mejor clasificados al optar el título de aviador militar y si fuera necesario por profesionales contratados.
Art.8vo.- El personal de oficiales y clases instructores quedará afectado en comisión en la Escuela Militar de Aviación por el término de un año, renovándose por mitades. En casos especiales este término podrá ser prolongado por resolución ministerial.
Art.9no.- Durante este tiempo, los oficiales y clases conservarán su situación de revista, debiendo reincorporarse a su destino después de terminar su misión.
De los alumnos. Art.10mo.- El personal de alumnos de la Escuela Militar de Aviación se constituirá con los oficiales y clases del ejército y armada, y los oficiales de reserva que al efecto se designen.
Art.11mo.- El personal de Reservistas no podrá exceder de un tercio del efectivo de los alumnos de la Escuela.
Art.12mo.- Los oficiales alumnos se dividirán en dos grupos: uno de alumnos pilotos y otro de alumnos observadores.
Art.13ro.- Los clases se instruirán únicamente como pilotos. Todo este personal conservará su situación con la nota de revista: “En comisión en la Escuela Militar de Aviación”.
Art.14to.- Los oficiales del Ejército que deseen seguir los cursos de aeronáutica, elevarán su pedido al Ministerio de Guerra por la vía jerárquica correspondiente.
Art.15to.- Los oficiales de la Armada dirigirán las solicitudes al Ministerio de Marina que comunicará la lista de candidatos al Ministerio de Guerra.
Art.16to.- Los candidatos serán sometidos a un examen médico que verifique la regularidad de las funciones de los diferentes órganos, principalmente del corazón, pulmones, oído y vista.
Art.17mo.- Las solicitudes serán acompañadas de los siguientes datos: 1) El examen médico comprendido además de peso y aptitudes físicas del candidato; este certificado será visado por el jefe del cuerpo o repartición a que pertenezca el candidado. 2) Conocimientos en mecánica y conducción de automóviles, motocicletas, motores y condiciones sportivas. 3) Concepto del jefe del cuerpo o repartición sobre las aptitudes anteriores y generales del candidato. 4) Especificar si se presenta para el curso de pilotos u observadores.
De los oficiales observadores. Art.18vo.- Podrán ser llamados a efectuar ascensiones u observaciones aéreas: los oficiales clasificados como aptos para el servicio aeronáutico y que esperan turno para el ingreso en la Escuela. Dichos oficiales deberán seguir los cursos indicados bajo los números 1, 4 y 5 del artículo 31 y ser aprobado en los exámenes correspondientes.
De los clases pilotos. Art.19no.- Los candidatos deberán tener dos años de servicio, por lo menos, y estar dispuestos a tomar nuevo servicio de manera de permanecer después de egresados de la Escuela Militar de Aviación un año como mínimo en el Ejército.
Art.20mo.- Las solicitudes se acompañarán con los siguientes datos: 1) Tiempo de servicio que queda por cumplir y por el cual renovará el voluntario. 2) Examen médico como para los oficiales. 3) Instrucción y conocimientos sportivos. 4) Profesión indicando la fábrica o taller donde la ha ejercido. 5) Conducta. 6) Concepto de su comandante de Compañía, Escuadrón o Batería y del Jefe del Cuerpo sobre las aptitudes del candidado.
Art.21ro.- Los mismos reglamentos y programa de instrucción práctica que rige para los oficiales serán aplicables para los clases.
Prueba de selección. Art.22do.- Los oficiales y clases que se designen deberán efectuar una serie de ascensiones en globo libre bajo la dirección de pilotos diplomados del Aero Club Argentino, quienes en cada caso informarán a la Dirección Técnica respecto de las aptitudes mostradas por el candidato: temperamento, conocimientos y condiciones sportivas.
Art.23ro.- Con este informe la Dirección Técnica determinará la eliminación de los que no estén en condiciones de seguir el curso.
Sección Aeronáutica. Art.24to.- La Sección de Aeronáutica Militar afectada a la Escuela Militar de Aviación para el servicio de la misma, constará: Oficial, 1; sargentos, 2; cabos primeros, 2; conscriptos del Ejército, 30; y conscriptos de la Armada, 10. Art.25to.- Serán preferentemente destinados clases y conscriptos con profesiones u oficios utilizables en los servicios de aeronáutica.
Art.26to.- Las profesiones preferidas serán las siguientes: los ingenieros diplomados, mecánicos ajustadores, íd. torneros, íd. electricistas, íd. conductores de automóviles, íd. de motores a explosión, íd. conductores o chauffeurs de caldera a vapor, caldereros, motores de aeroplanos, herreros, serradores, obreros en hierro, ebanistas o carpinteros, fotógrafos, especialistas en globo o aeroplano, loneros, cordeleros, etc.
Art.27mo.- Mientras no se incorpore al presupuesto, esta sección será organizada con la I Región Militar, institutos militares y de la Armada.
Art.28vo.- El personal de conscriptos será anualmente incorporado a la Escuela Militar de Aviación después de pasada la inspección de recluta.
Del material e instalaciones. Art.29no.- El material e instalaciones comprende: el Parque Aerostático y el aeródromo de Villa Lugano, El Palomar “Sargento Romero”, 100.000 m3 de gas, instrumentos y aparatos científicos, etc., puestos a disposición del Gobierno por el Aero Club Argentino, el aeródromo de El Palomar y los aeroplanos donados así como los dirigibles, aeroplanos, etc., que permita adquirir el producido de la suscripción nacional organizada por la Comisión Central Pro Flotilla Aero Militar.
Art.30mo.- Los talleres que aseguren la conservación y reparación del material, serán organizados y funcionarán de acuerdo con las disposiciones que determine la Dirección Técnica de la Escuela.
Curso de aeronáutica militar. Art.31ro.- El curso técnico y práctico de aeronáutica durará seis meses y su plan será el siguiente: 1) Conocimientos de meteorología. 2) Curso de Aerostación. 3) Curso de Aviación. 4) Fotografía aplicada a los reconocimientos aéreos y levantamientos topográficos. 5) Diversos métodos de señales y comunicaciones y lectura de cartas. 6) Conocimientos generales de mecánica y principios de construcción de aparatos. 7) Construcciones y manejo de motores. 8) Estudio de los diversos tipos de motores de construcción aeronáutica de guerra en servicio en los principales ejércitos. Todos estos cursos tendrán parte teórica y parte práctica, o sea, de aplicaciones; los alumnos deberán ser aprobados en los exámenes que se establezcan.
Art.32do.- Los programas detallados correspondientes a este curso de instrucciones relativas al régimen interno, serán propuestos por la Dirección Técnica de la Escuela y elevados al Ministerio por el Director Militar.
Cómputo y clasificaciones de servicio. Art.33ro.- Los oficiales que obtengan el diploma de piloto aviador, a los efectos del ascenso, serán bonificados relativamente como en mando de tropa.
Diplomas. Art.34to.- La Aeronáutica Militar comprende: los globos libres, globos dirigibles y aparatos de aviación.
Art.35to.- Los diplomas que se otorgarán serán: a) Diplomas de Aeronautas, para los aparatos de primera categoría (globos libres); b) Diplomas de Pilotos de Globo Dirigible, para los aparatos de segunda categoría (globos dirigibles); c) Diploma de Aeronauta Militar; d) Diploma de Piloto Aviador para los aparatos de tercera categoría (aparatos de aviación); e) Diploma de Aviador Militar.
Art.36to.- Estos diplomas serán otorgados en la siguiente forma: los diplomas a), b) y d), serán otorgados por el Aero Club Argentino de acuerdo con el Reglamento de la Federación Internacional de Aeronáutica. El diploma c) es otorgado por el Ministerio de Guerra a propuesta de la Dirección Técnica, a los oficiales que reúnan las siguientes cuatro condiciones: 1) Ser poseedor del diploma del Aero Club Argentino de la primera o la segunda categoría. 2) Haber servido por lo menos un año en la Escuela Militar de Aviación. 3) Tener una instrucción teórica y práctica completa y haber sido reconocido apto después de una serie de ascensiones para dirigir, no sólo los globos libres o dirigibles, sino también para conducir alumnos aeronautas. 4) Haber dado pruebas durante el servicio de poseer condiciones especiales de calma, seguridad, serenidad y decisión. Los oficiales candidatos serán sometidos a un examen ante la comisión. El diploma e), de Aviador Militar, es otorgado por el Ministerio de Guerra a propuesta de la Dirección Técnica a los oficiales del ejército activo que poseyendo el diploma de Aviador del Aero Club Argentino, haya ejecutado una serie de pruebas determinadas en un programa confeccionado cada año por la Comisión Técnica, según los progresos de la aviación, debiendo los aspirantes satisfacer ante la comisión un examen teórico sobre aviación. Sin embargo podrán ser exceptuados de las pruebas prácticas y del examen los pilotos aviadores provistos del diploma del Aero Club Argentino, que por otra parte hubieran cumplido, como piloto, performances de notoriedad pública superiores en calidad y número a las que se exijan para obtener el diploma.
Art.37mo.- Además de los miembros de la Dirección Técnica formarán parte de la comisión de exámenes para los diplomas c) y e), los señores jefes del Estado Mayor del Ejército, Marina y los Inspectores de Artillería e Ingenieros.
Art.38vo.- Los miembros del Aero Club Argentino conservarán respecto del material puesto a disposición del Gobierno, todos los derechos y libertad de acción que le correspondan como miembros del Club y propietarios de dicho material.
Art.39no.- A pedido del Aero Club Argentino, la Dirección Técnica podrá autorizar el funcionamiento de una escuela civil de aviación, aprovechando el campo de Aviación Militar.
Lo que se comunica al Ejército de orden de S.E. el señor ministro de Guerra. (Firmado): LORENZO BRAVO, coronel, jefe del Gabinete
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Poco tiempo después y cumplimentando el artículo 32, fueron aprobados los programas de estudios.
Puestos en vigencia estos reglamentos y programas de estudios, la citada comisión quedó constituida en Cuerpo de Profesores, mientras que por una Resolución del ministro de Guerra se satisfacía lo dispuesto en el artículo 3ro. de la Reglamentación de la E.M.A. aceptando la propuesta a favor de los tenientes coroneles Martín J. López y Enrique Mosconi para que formaran parte de la Dirección Técnica. Al mismo tiempo aceptaba la designación de los ingenieros Alberto R. Mascías, Jorge Duclot y Horacio Anasagasti para integrar la misma, en carácter de miembros de la Comisión Directiva del Aero Club Argentino.
Teniente Coronel Arenales Uriburu
Pocos días más tarde, un nuevo decreto designaba al director previsto en el artículo 5to. del de creación y en el 4to. de la reglamentación. Decía así:
Buenos Aires, octubre 16 de 1912. Existiendo vacante,
Artículo 1ro.- Nómbrase director militar de la Escuela Militar de Aviación al teniente coronel de Ingenieros don Arenales Uriburu.
(Firmado): SAENZ PEÑA.- G. VELEZ.
Una vez finalizados satisfactoriamente los trabajos de organización, el Ministerio de Guerra publicó un llamado a los oficiales de tierra y mar que desearen seguir los cursos de aeronáutica:
Buenos Aires, septiembre 19 de 1912. Visto el Superior Decreto de fecha 10 de agosto creando la Escuela Militar de Aviación y el de fecha 14 del corriente aprobando con carácter provisorio la Reglamentación presentada por la Dirección Técnica del Aero Club Argentino,
1ro.- Llámase a inscripción a los señores jefes y oficiales del ejército que deseen seguir los cursos de aeronáutica en la Escuela Militar de Aviación y en la forma que determina el artículo pertinente del mencionado Superior Decreto de fecha 14 del corriente.
2do.- Comuníquese esta resolución a S.E. el señor ministro de Marina solicitando la lista de los candidatos de la Armada dispuestos a seguir los cursos de referencia.
3ro.- Publíquese en el B.M. y archívese.
(Firmado): VELEZ.
Sin embargo, las clases prácticas habían comenzado. Diariamente, bajo el control del profesor Paillette(1), el ingeniero Newbery realizaba largos vuelos de entrenamiento, mientras su colega Mascías, juntamente con el teniente de fragata Escola, teniente 1ro. Goubat, teniente Agneta y subteniente Origone, que en sus horas libres concurrían al aeródromo, efectuaban vuelos de aprendizaje, motivo por el cual aún antes de resolverse la iniciación del primer curso, algunos de éstos se sometían, con resultados satisfactorios, a las pruebas de examen requeridas por la Federación Internacional de Aeronáutica.
Esas pruebas consistían en:
Dos pruebas de distancia, consistentes cada una en recorrer, sin contacto con el suelo, un circuito cerrado, de una longitud mínima de cinco kilómetros y una prueba de altura en la que debía elevarse por lo menos a cincuenta metros sobre el punto de partida. El descenso, con motor detenido, no podrá verificarse a más de cien metros de un punto elegido de antemano. Los circuitos se efectuarán en dos series de cinco ochos entre dos pilotes colocados a quinientos metros de distancia “uno de otro”.
Aviones Blériot y Farman en El Palomar
Utilizando el biplano Henri Farman-Gnôme 50 HP, Mascías pasaba su examen el día 6 de octubre, mientras que Goubat y Escola lo hacían el día 23.
Producidas las inscripciones de candidatos al primer curso y luego de la selección impuesta por los reglamentos en cuanto a las condiciones físicas y aptitudes deportivas, el curso quedó integrado de acuerdo con la siguiente resolución:
Buenos Aires, octubre 25 de 1912. Visto el informe de la Dirección Técnica de la Escuela Militar de Aviación, debiéndose dar comienzo a los cursos de dicha Escuela.
1ro.- Señalar el día 4 de noviembre próximo a las 8 a.m., para la apertura de la Escuela Militar de Aviación, debiendo los oficiales que a continuación se designan presentarel el día y hora indicados al Director Militar de dicho Instituto en el aeródromo de la Escuela (Est. El Palomar F.C.P.).
2do.- Incorpórase a la Escuela Militar de Aviación los siguientes oficiales para curso de pilotos: teniente de fragata Melchor Z. Escola, tenientes 1ros. Raúl E. Goubat y Aníbal Brihuega, tenientes Pedro L. Zanni, Alfredo S. Agneta, Carlos Jiménez Krámer, Juan Carlos Ferreyra, Baldomero J. de Biedma, Saturno Pérez Ferreira, Leopoldo Casavega y el subteniente Manuel F. Origone.
3ro.- Los señores oficiales que han solicitado ingresar como alumnos en la Escuela Militar de Aviación y que no se incluyen en la presente resolución, serán tenidos en cuenta cuando se llame al segundo curso.
4to.- Publíquese en el B.M. y archívese.
El día 4 de noviembre presentáronse los alumnos, siendo recibidos por el director, teniente coronel Arenales Uriburu, quien hizo las presentaciones de estilo ante el cuerpo de profesores, los que en ese día sólo se limitaron a esbozar rápidamente sus proyectos y esperanzas.
Después de inspeccionar los aparatos que constituían la flotilla, inicióse el bautismo aéreo de los alumnos, utilizándose el biplano de enseñanza H. Farman-Gnôme 50 HP, en el que Paillette, Newbery, Mascías y Goubat desempeñaron el rol de pilotos(2).
Al día siguiente, 5 de noviembre, a pesar de la lluvia que caía desde la noche anterior, se procedía a inaugurar el curso de aerostación en el Parque Aerostático del Aero Club Argentino, sito en Belgrano. La continuidad del mal tiempo malogró en parte el brillo de la fiesta. En efecto, pese a encontrarse listos para partir los globos “Eduardo Newbery” y “Buenos Aires”, fue necesario proceder a desinflar el primero. En cambio, el ingeniero Jorge Newbery, ubicado en el “Buenos Aires”, dispuso su partida, siendo acompañado por el teniente de fragata Melchor Z. Escola y el teniente 1ro. Raúl E. Goubat. En esta ascensión, que hubo de revestir dramáticos contornos, quedó establecido, en contra de la voluntad de los tripulantes, el récord sudamericano de altura para globos libres, con 5.100 metros. La memoria referente a esta odisea fue redactada con vivos colores por el teniente 1ro. Goubat y publicada en el Boletín Nro. 17 de la nombrada institución.
La concurrencia, entre la que se encontraba el ministro de Guerra, fue invitada a hacer los honores a un almuerzo campestre, luego del cual se dio por terminado el acto inaugural de la Sección Aerostática de la Escuela Militar de Aviación que, aunque perteneciente al Aero Club Argentino, había sido puesta a disposición de los ministerios de Guerra y de Marina.
A pesar de haberse independizado algún tiempo después la Escuela del referido Club, todo el material de globos, accesorios e instrumental científico continuó por varios años al servicio de aquélla, cuyo cuidado tomó completamente a su cargo y autorizó la participación de socios del Club en las ascensiones militares.
Formando el personal
Inaugurado el 4 de noviembre de 1912, fue integrado por: teniente de fragata Melchor Z. Escola; tenientes 1ros. Raúl E. Goubat y Aníbal Brihuega; tenientes Pedro L. Zanni, Alfredo S. Agneta, Carlos Giménez Krámer, Juan Carlos Ferreyra, Baldomero J. de Biedma, Saturno Pérez Ferreira y Leopoldo Casavega, y subteniente Manuel Félix Origone, todos los cuales coronaron con éxito sus estudios obteniendo el brevet internacional que otorgaba el Aero Club Argentino.
De los nombrados, obtuvieron, además, el título de Aviador Militar, los ingenieros Jorge Newbery y Alberto R. Mascías por distinción especial del Ministerio de Guerra, los tenientes 1ros. Goubat y Brihuega, y los tenientes Biedma, Zanni y Ferreyra.
Profesores y alumnos del primer curso de la Escuela Militar de Aviación, en El Palomar, 1912.
De izquierda a derecha: Tte. 1º Aníbal Brihuega, Tte. Leopoldo Casavega, Tte. Raúl E. Goubat, Tenientes Baldomero J. de Biedma, Pedro Zanni y S. Pérez Ferreyra.
Reintegrando el personal del primer curso a sus unidades de procedencia, efectuóse el segundo curso por resolución del 19 de agosto de 1913, que integraron: teniente 1ro. Juan M. Pueta y tenientes Eliseo C. Pissano, Pedro E. Campos, Agustín B. Varona, Edgardo Benavente y Enrique Padilla. De éstos, además del brevet internacional optaron al de Aviador Militar los tenientes Pissano y Benavente.
Llamado por resolución del 8 de julio de 1914, estuvo integrado por los tenientes 1ros. Ángel M. Zuloaga y Mario J. Godoy, y los tenientes Alberto González Albarracín, Antonio Parodi, Julio García Fernández y Atilio E. Cattáneo, a quienes se agregó el subteniente de reserva Eduardo Bradley.
De éstos, aparte del reservista Bradley y del teniente 1ro. Zuloaga a quienes les fue concedido el título de Aviador Militar luego de la travesía andina en globo, optaron a dicho título los restantes oficiales con excepción del teniente García Fernández.
Había transcurrido ya un año desde la culminación de un curso especial destinado a reservistas y del cual participaron oficiales uruguayos en condición de becarios, cuando por resolución dictada el 1 de septiembre de 1916 se dispuso la realización del cuarto curso al cual posteriores resoluciones agregaron y separaron participantes. El curso, considerados los egresados, estuvo constituído por: tenientes 1ros. José W. Rosasco y Jorge J. Manni, y tenientes Luis C. Candelaria, Benjamín Matienzo, Valentín Campero, Argilio T. Vadela Orito, Victoriano Martínez de Alegría, Martín Salinas Gómez, Adolfo C. Udry, Florencio Parravicini Diomira y Otón A. Mantovani.
De éstos obtuvieron el diploma de Aviador Militar, el teniente 1ro. Manni y los tenientes Candelaria, Matienzo, Martínez de Alegría, Salinas Gómez, Parravicini Diomira y Mantovani.
Este curso, muy numeroso pues en él figuraron suboficiales y becarios extranjeros, fue posibilitado por la recepción de cinco motores rotativos a cuyo envío no se habían opuesto los países beligerantes por figurar totalmente en desuso. Además, se pudo efectuar la división de los motores Gnôme 100 HP (dos de 50 HP acoplados) y obtener la construcción en plaza de piezas de repuesto imprescindibles. Los talleres de la Escuela, alentados por estas circunstancias y con el concurso eficientísimo de la Oficina Técnica creada bajo la dirección del ingeniero Edmundo Lucius, egresado del curso especial de reservistas, construyó a tales fines tres biplanos H. Farman y dos monoplanos Blériot, mejorados, pero que seguían siendo los mismos tipos con que cinco años antes había sido creada la Escuela de Aviación Militar.
Realizado el quinto curso a casi tres años de distancia del precedente por resolución del 28 de julio de 1920, dispuso de abundante material de vuelo moderno constituído por biplanos Avro K. 504-Gnôme 100 HP. Participaron del mismo: tenientes 1ros. Darío Becerra Moyano, Vicente Andrada y Oscar Lozano; tenientes Alfredo Pérez Aquino, Abel M. González López, Aníbal Barros, Joaquín Madariaga, Jorge E. Souvillé, José F. Bergamini, Segundo Figueroa, Alfredo M. Paladino y Bartolomé de la Colina; subtenientes Pedro Castex Lainfor y Héctor M. Perugorria. Todos obtuvieron el título de Aviador Militar el 12 de enero de 1922, con excepción del teniente 1ro. Darío Becerra Moyano, que se diplomó el 28 de noviembre.
Fue el primer suboficial diplomado piloto aviador, el sargento 1ro. Francisco S. Sánchez, y aunque para el primer curso sólo se convocaba a oficiales del Ejército y de la Marina, fue autorizado a realizar su aprendizaje conjuntamente con éstos en virtud de lo establecido en el reglamento de la Escuela.
Sargento 1º Dante Ferrari, Sargento Pedro Oyarzabal, Sargento 1º J. A. Sabatto, Sargento 1º L. Fernández, Sargento Luis T. Romero, Sargento 1º Luis A. Barrufaldi, Sargento 1º Pedro Méndez, Sargento 1º Próspero Sianja y Sargento Juan Goggi.
El segundo curso, fue integrado por suboficiales conforme lo establecía la Orden del Día del 1 de octubre de 1913 y cuya instrucción, a cargo inicialmente del teniente Carlos Giménez Krámer, fue realizada por el teniente 1ro. Raúl E. Goubat.
Si bien el curso aquél correspondiente a los suboficiales fue iniciado el 20 de octubre de 1913 con la participación de los sargentos Ramón Alderete, Segundo Gómez y Domingo J. Moretti y cabo 1ro. Abraham Jalil, finalizó conjuntamente con los alumnos oficiales del tercer curso, con la obtención del brevet de piloto aviador el 7 de febrero de 1915 por los sargentos Alderete y Gómez. En el interin, Moretti había sido descartado por ineptitud física y Jalil había resultado muerto a raíz de una caída al iniciar un vuelo de práctica solo, el 22 de noviembre de 1914.
El 18 de septiembre de 1916 se inauguraba el cuarto curso regular en que, además de una nutrida concurrencia de oficiales peruanos y bolivianos, figuraban en el alumnado argentino los suboficiales en número preponderante. Dicho curso que como todos los anteriores finalizaba con la obtención del brevet de piloto discernido por el Aero Club Argentino, contó con los siguientes egresados: sargentos 1ros. Pedro Méndez y Luis A. Barrufaldi, el 24 de marzo de 1917; sargentos 1ros. Ángel C. Albornoz, José A. Sábatto, Próspero Sianja y Liborio Fernández, el 20 de junio, y al día siguiente, el sargento 1ro. Dante Ferrari y los cabos 1ros. Juan Goggi y Pedro Oyarzábal Ponce, finalizando el 5 de enero de 1918 el sargento Luis T. Romero.
Creado el título de “Suboficial Conductor de Aeroplano” varios de estos pilotos y de los diplomados con anterioridad cumplieron paulatinamente en forma satisfactoria todas las pruebas reglamentarias dándolas por terminadas en el mes de junio de modo que el 8 de septiembre de 1918, como número central de la celebración del aniversario de la inauguración de la Escuela, les fueron impuestas sobre las mangas de sus chaquetillas los emblemas respectivos, al sargento ayudante Ramón Alderete, sargentos 1ros. Segundo Gómez, Luis A. Barrufaldi, Liborio Fernández, Dante Ferrari, Pedro Méndez, Próspero Sianja, José A. Sábatto y sargentos Juan C. Goggi y Luis T. Romero.
La Escuela Militar de Aviación en 1918.
En realidad, tanto el año 1918 como 1919 habían sido absorbidos por la actividad de este curso en su doble aspecto elemental y de aplicación.
La escasez de material de vuelo debido a la guerra europea y las penurias de un presupuesto mezquino, imposibilitarían la reiteración de cursos hasta tanto se dispusiera de nuevos elementos y recursos que garantizasen un desenvolvimiento normal.
Taller mecánico de la E.M.A. en 1918.
Taller de entelado en la E.M.A., 1917-1918.
Así se llegó al 9 de agosto de 1920, en que de acuerdo con los planes establecidos, se inauguró un curso de instrucción preliminar para inaugurar el de instrucción de pilotaje el 20 de diciembre. En aquel curso, donde los Avro 504 K. habían reemplazado a los H. Farman 50 HP, revalidarían sus títulos de “Conductor de Aeroplano” con el de “Piloto Militar” creado a partir de esa oportunidad, los suboficiales que aún se mantenían en actividad de vuelo y que se desempeñaron, a la vez, en carácter de instructores: sargentos 1ros. Liborio Fernández, Dante Ferrari, Próspero Sianja y Pedro Méndez.
De aquel curso integrarían la primigenia nómina de Suboficiales Pilotos Militares los aprobados oficialmente el 12 de enero de 1922: sargento ayudante Juan Alberto Carrizo, y cabos 1ros. Emilio J. Esquivel, Juan A. Morriz, Ramón Calderón, Juan A. Farías, Salvador Gaudioso Molina, José A. Olmos, Ramón Gómez, Emilio Geuna, José Honorio Rodríguez, Enrique Schneider y José Fernández Arcay.
Reservistas de aviación
En el año 1915, la Dirección de la Escuela de Aviación Militar, se abocó al estudio de formar reservas para la Aviación Militar, teniendo en cuenta que ya existían (en el supuesto de que hubieran efectuado la conscripción) un total de 22 ciudadanos con brevet de aviador internacional, de los cuales 17 pertenecían a la reserva del Ejército, cuatro a la Guardia Nacional y 1 a la Guardia Territorial, pero ninguno a la Aviación Militar. De ello se concluyó la conveniencia de realizar un curso especial para incrementar el desarrollo de la aviación entre los reservistas y el destino de los existentes a una reserva aérea, y así fue propuesto al ministro de Guerra general Ángel P. Allaria. El 5 de abril de aquel mismo año por decreto del vicepresidente en ejercicio, doctor Victorino de la Plaza, se aprobó el temperamento propuesto y la reglamentación proyectada.
El 1 de julio tuvieron lugar los exámenes de los inscriptos, presentándose 14 de los 25 que habían hecho el curso, y merecieron aprobación únicamente 5.
Un Caudrón es empujado al lugar de despegue.
Poco después el ministro de Guerra dictaba la siguiente resolución:
Capital Federal, julio 6 de 1915. Vista la nota que antecede de la Escuela de Aviación Militar en que acompaña la lista de los oficiales, clases y soldados de la reserva inscriptos en el “Curso Especial de Aviación para Reservistas” y teniendo en cuenta el resultado del examen de selección, el Ministro de Guerra, resuelve: 1) Llámase para seguir el Curso Especial de Reservistas creado por S.D. de fecha 5 de abril del corriente año, a inaugurarse el 10 del actual, al soldado Edmundo Lucius, subteniente Martín L. Pico, soldado Enrique Aurelio Torres, subteniente Alfredo L. Sosa y soldado Enrique Molina. 2) Queda autorizada la Dirección de la Escuela de Aviación Militar para llamar al candidato subsiguiente de la lista en caso de que en el segundo reconocimiento médico, alguno de los llamados no llenara las condiciones necesarias. 3) Publíquese en el B.M. y archívese. (Fdo.): ALLARIA.
El 16 de octubre el teniente 1ro. Pedro L. Zanni, presentaba a examen la totalidad de los alumnos de aquel curso y cuya enseñanza había tenido a su exclusivo cargo.
La Escuela de Aviación Militar había producido, orgánicamente, los primeros reservistas aeronáuticos del país.
Fueron los primeros oficiales extranjeros para quienes se abrieron de par en par las puertas de nuestra Escuela de Aviación Militar, el teniente 2do. Cesáreo L. Berisso y el alférez Esteban Cristi, del ejército uruguayo, autorizados por decreto del 19 de julio de 1915 e incorporados al “Curso Especial de Reservistas” que en aquellos momentos estaba en pleno desarrollo.
Ambos oficiales pasaron brillantemente el 16 de octubre de aquel mismo año las pruebas de piloto aviador cuyo control efectuaba el Aero Club Argentino. Simultáneamente, dichos oficiales siguieron el curso complementario de aerostación, diplomándose Piloto Aeronauta el alférez Cristi el 19 de septiembre de 1916, no pudiendo hacerlo el teniente 2do. Berisso debido a causa de fuerza mayor, faltándole para ello nada más que una sola ascensión.
El teniente 2do. Berisso, por su parte, fue diplomado Aviador Militar por decreto extraordinario el 27 de julio de 1916 en mérito a su brillante triunfo en la carrera aérea internacional de Buenos Aires a Mendoza. El del alférez Cristi fue otorgado por decreto del 16 de octubre del mismo año.
Le siguieron, en orden cronológico, los oficiales del ejército de Bolivia, capitanes René Pareja y José de Alarcón y subteniente Horacio Vázquez, quienes fueron autorizados por decreto del 17 de junio de 1916 para ser incorporados en condición de alumnos. De éstos, el capitán José de Alarcón perdió la vida a consecuencia de una caída en el mismo aeródromo de El Palomar el 23 de enero de 1917 mientras realizaba uno de sus primeros vuelos solo, a bordo del biplano H. Farman 50 HP.
El subteniente Horacio Vázquez obtuvo el brevet de Piloto Aviador el 24 de marzo de aquel mismo año, mientras que el capitán René Pareja lo hizo el 17 de agosto, también de 1917.
Estos oficiales realizaron ascensiones aerostáticas, pero volvieron a su patria sin culminar esta fase de la instrucción ni obtener el título de Aviador Militar, que tampoco alcanzaron.
Siguieron a éstos –pero desarrollaron sus estudios contemporáneamente– los oficiales del ejército del Perú, subteniente Enrique Ruiz Eldredge y alférez Guillermo Protzel, quienes fueron autorizados, a su vez, a incorporarse en calidad de alumnos por decreto del 6 de septiembre de 1916. Ambos se diplomaron Piloto Aviador el 24 de marzo de 1917 con las más altas calificaciones, continuando las prácticas aerostáticas.
Durante el transcurso de las pruebas correspondientes al título de Aviador Militar, el subteniente Ruiz Eldredge fue víctima de un accidente mortal el 13 de marzo de 1918, con un monoplano Blériot 80 HP en la ciudad de Mercedes (B.A.). Al alférez Protzel le fue otorgado el referido título de Aviador Militar por decreto del 24 de junio de 1918 tras lo cual regresó a la patria.
Cuando el alférez Protzel se ausentó de nuestro país, quedaban realizando los mismos estudios aeronáuticos en El Palomar los guardiamarinas compatriotas Ismael Montoya y Roberto Velazco, que habían sido autorizados para ello por decreto del 30 de mayo de 1917 y, los inherentes a construcciones, los mecánicos Enrique Parodi y Mario Sánchez Ortega, por decreto algo anterior, del 5 de febrero.
Los dos primeros alcanzaron a efectuar algunas ascensiones aerostáticas justamente el año en que se abandonó definitivamente su práctica y obtuvieron el título primario de piloto aviador el 13 de marzo de 1918, mientras que el de Aviador Militar le fue otorgado al guardiamarina Montoya por decreto del 19 de julio de 1919 y a su camarada Velazco por el del 30 de septiembre siguiente.
Tras ellos vinieron autorizados por decreto del 19 de julio de 1919, sus compatriotas oficiales del ejército tenientes Carlos Alvarillo Cortés y Baltazar Montoya Monroe. Sus diplomas de Aviador Militar les fueron otorgados, cumplidos satisfactoriamente los dos cursos reglamentarios del nuevo plan de estudios, por sendos decretos del 12 de enero de 1922 y 19 de enero de 1923, respectivamente.
Fue después el ejército del Paraguay quien honró la Escuela de Aviación Militar de El Palomar con la designación del teniente 2do. Victorio Barbero y del suboficial Francisco Gusmanich para seguir estudios aeronáuticos, siendo incorporados por decreto del 14 de enero de 1920.
La fatalidad se ensañó con el teniente Barbero, quien resultó muerto en una caída a bordo de un biplano Avro 100 HP en El Palomar el 29 de octubre de 1921, hallándose ya en las postrimerías de su curso, cuyos títulos consagratorios fueron otorgados por decreto del 12 de enero siguiente.
Al ejército del Paraguay siguióle el de Colombia con el envío del teniente Arturo Lema Posada y subteniente Jorge Méndez Calvo, que, incorporados por decreto del 16 de agosto de 1926, obtuvieron sus diplomas de Aviador Militar el 18 de enero de 1928.
A éstos siguieron, autorizados por decreto del 12 de noviembre de 1929, los subtenientes Hernando García, Félix Quiñones, Guillermo Zornosa Martínez y Alberto S. López, que al cumplir el primer curso obtuvieron diplomas de Observador Militar el 11 de marzo de 1930, reincorporándose luego, para seguir el segundo curso, por decretos del 17 de mayo de 1932 y 21 de enero de 1933, los subtenientes Zornosa Martínez y López, que obtuvieron sus respectivos diplomas de Aviador Militar el 30 de diciembre de 1932 y 13 de diciembre de 1933, respectivamente.
¡Fue, pues, la de El Palomar, Escuela de América!

References: Artículo 1

Artículo 2
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 artículo 31
 artículo 32
 Resolución 
 artículo 3
 artículo 5

Artículo 1
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