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Timestamp: 2018-01-19 01:32:50+00:00

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LA REORGANIZACION EMOCIONAL
Basado del Libro: “La encrucijada de la adolescencia” Manuel Isaías López. 1988; México: Hispánicas.
El concepto de adolescencia ha sido definido por varios autores en varias etapas y épocas de la historia de la humanidad. Definiciones como “edad que sucede a la niñez y que transcurre desde que aparecen los primeros indicios de la pubertad” ó “periodo el cual determina al finalizar el completo desarrollo del cuerpo” , etc. son frecuentemente encontrados en bibliografía y diccionarios comunes.
En general, se describe la etapa de adolescencia como un periodo crítico de grandes cambios y confusión . El adolescente es visto como rebelde, egoísta, intransigente, impulsivo, impredecible, entre otras cosas; esta concepción ha perdurado por muchos años en diferentes épocas que globalizan este periodo como un caos psicológico al que los adultos se han mostrado permanentemente tendientes a criticar.
La idea que se manejado frecuentemente acerca del desarrollo de la adolescencia es la de una época de desastre en la cual, la conducta antisocial, promiscuidad sexual, apariencia llamativa y fenómenos rebeldes socialmente aceptados y adoptados son las características principales de los adolescentes.
Ciertamente existen, por otro lado, concepciones un poco menos “severas y rígidas” por parte de autores que “descubren” (como bien lo dice el autor) la existencia de una adolescencia normal en la que se encuentran jóvenes con relativa estabilidad y tranquilidad, con metas escolares relativamente definidas, es decir, adolescentes que distan mucho de ser el prototipo del adolescente rebelde e impulsivo que estamos acostumbrados a escuchar .
En general la mayoría de los adolescentes experimentan grandes cambios a nivel afectivo (libidinal) debido a las intensas pulsiones instintivas que caracterizan esta etapa, sin embargo muchos reaccionan a esto de manera diferente y personal.
Lo que es una realidad sin duda, es que en la época actual, con los grandes avances tecnológicos, y por otro lado, la cantidad de amenazas y peligros que se experimentan en el vivir cotidiano, han hecho que el aparato psicológico y el desarrollo del adolescente se vean afectados teniendo así, la necesidad de incorporar estas condiciones del medio para la adaptación que tanto se busca en todas la etapas de la vida.
El autor propone en esta obra la concentración en aspectos de la “adolescencia normal” tratando de mostrar el gran número de fenómenos que intervienen en los procesos característicos del adolescente.
Como primer punto a tratar el autor enfatiza la existencia de la regresión en la adolescencia. La cual permite a los jóvenes “retomar las relaciones tempranas infantiles (objetos internalizados tempranos) y translaborar los conflictos que existen en torno a estas relaciones.
Este funcionamiento específico es el productor característico de las principales reacciones y “experiencias psicológicas globales” que representan al adolescente en esta etapa, haciéndolo desenvolverse de manera inestable, voluble, ambivalente, impredecible, o entusiasta e hiperactivo.
Manuel Isaías, enfatiza la variedad y cantidad de objetos, pasados y presente, que son importantes a nivel emocional para el individuo a lo largo de su vida. La teoría psicoanalítica se refiere a las representaciones emocionales que dichos objetos logran crear en cada persona. Es en este momento en que el autor se plantea la siguiente pregunta ¿Qué es lo que el ser humano debe invertir para que estas representaciones se creen?. Su respuesta es que cada objeto va acompañado de cierta atención emocional, una respuesta afectiva que hace al mismo tan importante y crea la representación antes mencionada. A esta respuesta afectiva Freud la llamó “Libido”, fuerza promotora del desarrollo y establecimiento de las relaciones objetales adultas y de la relación de pareja.
Al hablar de libido estamos adentrándonos en la teorización económica de Freud que en la adolescencia adquiere su propio significado y un reajuste importante.
Términos como libidinización y catectización de la teoría económica de Freud son utilizados por los autores actuales para describir el hecho de que una persona (o solo una parte de ella) (objeto) adquiere una importancia psicológica y emocional para el adolescente a través de un proceso utilizado por éste para la movilización de la respuesta afectiva hacia este objeto, lo cual lo termina transformando en una fuente de gratificación.
En la niñez preedípica los objetos son parciales (tiene partes gratificantes y partes frustradoras), cuando se logra la constancia objetal estas partes se integran en un mismo objeto y las representaciones parciales de los mismos son reprimidas, aunque cabe mencionar que permanecen vigentes en el inconsciente. Es en este periodo de adolescencia donde estos objetos parciales son retomados para neutralizar los afectos negativos o frustradores de los mismos que se mantuvieron igualmente reprimidos.
El autor propone el hecho de que si se llega a llamar “libido” a lo que la persona invierte en los objetos que lo proveen de gratificación, se tendría que llamar “agresión” a lo que invierte en los objetos frustradores, sin embargo cae en la cuenta que hablar de agresión presupone un campo más oscuro en el que el mismo Freud encontró muchos obstáculos para la comprensión. Cabe mencionar que a nivel personal esta propuesta deja en mí una idea clara y evidente del porqué se dan cierto tipo de relaciones con algunos objetos y otro tipo de relaciones con otros objetos. Me gustaría ahondar en esto, si es posible, consultando, de manera individual, otros autores.
Una vez establecido el hecho de la libido como la “motivación” del joven de crear representaciones emocionales, el autor plantea la tendencia a la movilización que esta libido experimenta en la adolescencia. De esta manera menciona como los padres pierden importancia para el adolescente cobrando importancia otras figuras presentes como amigos y compañeros cercanos. Además de que las representaciones pasadas de los padres recobran la importancia perdida como figuras omnipotentes e idealizadas, gratificantes y frustradoras. Cabe mencionar que si esta libido ha sido desprendida de los objetos primarios y no ha sido invertida de nuevo en otros objetos surge en el adolescente la sensación de soledad, de pérdida de objeto y de depresión. Todas estas experiencias y sensaciones representan en el sujeto importantes movimientos emocionales que dan a la adolescencia su carácter de intensidad de los impulsos instintivos.
Ante el hecho de combatir estos impulsos, el yo del individuo utiliza, durante el periodo de latencia los mecanismos defensivos infantiles que los mantienen reprimidos junto con la figuras parentales de la época edípica y preedípica (objetos primarios), pero una vez entrada la adolescencia, estos impulsos recobran fuerza y los mecanismos, hasta la fecha utilizados, ya no son suficientes para mantenerlos reprimidos juntos con los objetos primarios. Si los impulsos siguieran adheridos a estos objetos primarios no sería posible que el joven pueda establecer relaciones reales con figuras del presente, del sexo opuesto, ni tampoco podría adquirir un contacto estable con la realidad.
Una vez aclarado esto el auto, utilizando el punto de vista económico de Freud establece el proceso por el cual pasa el adolescente:
Movilización emocional hacia las figuras tempranas (objetos internos). Que consiste en la movilización de la libido del presente al pasado y viceversa. Los objetos tempranos son deslibidinizados y derivados en objetos transitorios (compañeros de la edad, etc.). Estos últimos también son deslibidinizados y relibidinizados alternamente, con el fin de elaborar la libido y retornarla a los objetos y relaciones del pasado, una vez que ya está elaborada.
Recuperación de afectos conflictivos tempranos: Que consiste en la recatectización de las relaciones tempranas. La libido del pasado es traída al presente con la representaciones tempranas que se superponen a las presentes. En el presente se translabora esta libido y los conflictos que ésta carga consigo para luego ser llevada de nuevo al pasado. A esto Blos lo llamó la “regresión progresiva”.
Translaboración de los conflictos: A través de esta regresión progresiva, los afectos conflictivos viajan del pasado al presente y viceversa. Esto trae consigo afectos del pasado que se superponen a las relaciones presentes.
Modificación de las motivaciones instintivas: La libido movilizada viaja de objetos internos, pasados, hacia objetos presentes en estaciones regresivas y progresivas y es modificada conforme a esto, logrando la separación de los elementos irreales (internos) que se conforman de afectos conflictivos y agresivos.
Disponibilidad emocional para el establecimiento de relaciones reales. La movilización de la libido la lleva a descontaminarse de los aspectos conflictivos y agresivos que tenía en el pasado, neutralizando a estos. Esta libido descontaminada permite relaciones presentes progresivas y más reales, logrando así, la unificación en las mismas de la ternura con la sexualidad. La relación con los padres en el presente adquiere características más reales y menos contaminadas.
FENOMENOS SUBJETIVOS DE DESPERSONALIZACION EN LA ADOLESCENCIA NORMAL
A. EL ADOLESCENTE Y LA SOBRESATURACION SENSORIAL
En el presente capítulo el autor ha de referirse a experiencias subjetivas de irrealidad que han de aparecer frecuentemente en la adolescencia y que pertenecen a la resonancia afectiva propia de dicha etapa que es producto de los cambios experimentados a nivel general en el aparato psicológico del adolescente.
La incorporación y reacomodo de nuevas funciones cognitivas y la elaboración psíquica de lo que para el adolescente gana y pierde importancia, devienen de fenómenos vividos como extraños e incomprensibles que crean una importante ansiedad en la persona; fenómenos como el deja vu que se presentan frecuentemente en esta etapa, se atribuyen a una inmadurez del sistema nerviosos central, todavía presente.
De esta manera el autor expone la versión de un adolescente que habla de las experiencias y sensaciones vividas en el acto de “asistir a una discoteca”, refiriendo el hecho de que “uno siente que ya antes ha querido estar allí. Que encuentra uno un lugar para deshinibirse. Todo es posible en este lugar…” (pag. 85) “Muchos van a la discoteca a tomar, otros a disfrutar los efectos de la droga. La mayoría vamos a buscar a alguien del sexo opuesto que comparta con uno la fantasía de la noche” (pag. 86). (la cursiva en la palabra fantasía es mía). Es aquí donde el autor comprueba el hecho de que las experiencias son vividas como algo sumamente subjetivo, pero que a la vez tiene la necesidad de ser compartido con otros, que preferentemente se encuentren en la misma situación, tengan una edad semejante y sean preferentemente del sexo opuesto. Estas experiencias en el adolescente son frecuentes y abarca para el mismo varios aspectos de su vida, como el hecho de buscar pareja, que lo ha de hacer sólo por una noche. Esto es asociado por el autor a los ritos de apareamiento primitivos de la horda, presentándose de igual manera el cortejo y la búsqueda en el que el macho es atraído a la hembra y viceversa a través de atributos biológicos.
Como bien lo menciona el autor “Luego de l cortejo, el apareamiento tiene lugar tanto en la selva como en la discoteca. Las parejas se desbordan en un frenesí regresivo…” (pag, 88). Lo interesante de todo esto es la intensa descarga intrapsíquica que surge a través de la salida al mundo y a lo externo de la fantasía inconsciente. Son estas fantasías, junto con los fenómenos subjetivos experimentados por el adolescente, los que lo hacen emprender la búsqueda de una situación en que la carga de estimulación sobrepase los niveles normales, dando como resultado el hecho de que el adolescente se vea en la necesidad de buscar ambientes con una sobreestimulación sensorial, como son las discotecas.
Esta búsqueda obedece a dimensiones de lo que el aparto sensorial del adolescente es capaz de hacer en esta etapa, además de adquirir un carácter defensivo. Esto es explicado de la siguiente manera. El exceso de estimulación congestiona el procesamiento de percepciones en la mente humana; este proceso de congestión provoca un estado confusional que amenaza la estabilidad del aparato psíquico. Si esto es así ¿Por qué los adolescente se empeñan en buscar una situación que les provoque la sensación de confusión? Las sensaciones de confusión que son voluntariamente provocadas por el adolescente, son buscadas por el mismo como una alternativa preferible del estado confusional afectivo que es producido por las cargas afectivas que caracterizan las figuras del presente.
En la adolescencia es frecuente la desvinculación de figuras del presente, depositando toda la carga afectiva y libidinal en el self. Esta desvinculación provoca un estado de narcisismo secundario que es a su vez amenazante al yo del sujeto. La producción de este estado se encuentra fuera de control por parte del individuo, provocando así un estado regresivo que lo desvincula de la realidad y lo hace experimentar una sensación de despersonalización. Es por esta razón que el adolescente busca situaciones sobreestimulantes que lo hagan adherirse a la realidad; lo que alivia la angustia producida por el narcisismo secundario.
Ahora bien, surge una cuestión ¿la sobreestimulación sensorial no llevan, en cierto momento, a la desvinculación con la realidad? En efecto sí lo hace, sin embargo este estado puede ser inducido voluntariamente y así mismo puede ser interrumpido, lo que da al individuo una sensación de control y dominio sobre este proceso de despersonalización.
Ante este planteamiento Manuel Isaías López propone llamar al complejo defensivo “el Síndrome de la sobresaturación sensorial”, teniendo en cuenta su función defensiva ante la evidente amenaza del estado producido por la deslibidinización de los objetos y el narcisismo secundario resultante de esta deslibidinización. Este síndrome consiste en los siguientes puntos que el autor expone con importante claridad y que me veo en la necesidad de repetirlos.
Así afirma que la sobresaturación sensorial es un complejo defensivo que comprende:
Una alimentación perceptual contrarrestante al extrañamiento producido por el narcisismo secundario.
Un congestionamiento perceptual que presenta la dificultad para procesar la información sensorial y que por lo tanto, deriva en un aturdimiento.
Sensaciones de extrañamiento producidas por dicho aturdimiento.
Desarrollo de un dominio yóico que puede producir e interrumpir voluntariamente estas sensaciones de extrañamiento.
Este estado es buscado constantemente por el adolescente en su intento por dominar y evitar la regresión.
B. EL ADOLESCENTE Y LAS DROGAS.
Ahora bien, ante este saturación sensorial, el adolescente agrega el uso del alcohol y otras drogas (mariguana, más frecuentemente en el adolescente de nuestro medio) en la inducción de la sobresaturación, provocando una ilusión de una intensa vinculación con lo externo y con el grupo.
En adolescentes con una debilidad o defecto en las funciones yóicas, este uso de drogas actúa sobre los vínculos de la realidad que se encuentran igualmente debilitados, produciendo fácilmente un rompimiento psicótico.
Como bien se sabe, en la adolescencia se experimenta importantes cambios corporales durante dicha etapa del desarrollo. La respuesta emocional personal y social ante dichos cambios afectan su desenvolvimiento y su capacidad de adaptación produciendo así frecuentes sentimientos de inseguridad que lo hacen buscar relaciones con el sexo opuesto, De esta manera está expuesto a relaciones de intentos y rechazos siendo sometido a grandes frustraciones.
El balance entre sus impulsos, las expectativas personales y las demandas y expectativas familiares y ambientales perturban al sujeto importantemente, provocando así una inconsistencia en sus reacciones y manifestaciones de afecto y enojo. Sus metas se tornan vagas e irreales y no encuentra una manera concreta de llevarlas a cabo o alcanzarlas.
La relación con los padres (que antes tenía un carácter central) es desplazada y sustituida por figuras presentes que serán primeramente del mismo sexo y poco a poco se tornarán al sexo opuesto. Esta separación (por así decirlo) de la figura de los padres provoca en el adolescente sentimientos ambivalentes de libertad, miedo e inseguridad, además de sentimientos de culpa por haberlos sustituido. El sujeto desea a la vez, separarse e identificarse expandiéndose emocionalmente a otras personas y por otro lado mantener la seguridad que le otorgan las figuras parentales.
El equipo psicológico del adolescente, como bien lo menciona el autor, es sometido a grandes pruebas y solo con la capacidad de síntesis y de integración ( que comienzan a desarrollarse precisamente en esta etapa de su vida) logrará desarrollar su escala de valores y metas no solo a nivel intelectual, sino también afectivo. Esto lo llevará a una maduración orientada a un sentido de realidad
Sin embargo son estas características y capacidades las que se ven afectadas directamente con el uso de las drogas.
Mucho se ha hablado de los efectos a largo plazo que producen las mismas. Sin embargo esto que plantea el autor es muy interesante ya que establece el hecho de que la droga, en su función activa, tiene efectos inmediatos en la función sensoperceptual. En este periodo crítico en que si las funciones sensoperceptuales son utilizadas inadecuadamente dejarán percepciones distorsionadas que ocasionarán a la larga, en la vida adulta, defectos en el juicio crítico y en el sentido de realidad fino, esto aparece como una amenaza inminente del buen funcionamiento futuro del individuo. Una interrupción en el crecimiento psicológico de un adolescente le provocará que, a pesar de lograr la adultez cronológica, se presentarán residuos traumáticos no neutralizados e inmadurez en la resolución de la adolescencia.
Es común que ,como medida defensiva de la regresión característica de la adolescencia, el individuo busque estimulación por medio de las drogas, sin embargo, bajo el efecto de las drogas, las unidades perceptuales que adquiere el adolescente no son provenientes de una realidad externa, sino más bien, son resultado de una realidad alucinada proveniente del mundo interno como consecuencia de la reacción farmacológica de las drogas. Estas distorsiones evidentemente contaminan la percepción de la realidad que en un futuro respaldarán su funcionamiento en el medio adulto.
Concluyendo, el autor afirma, que muchos adolescentes recurren al uso de la droga como simple acto de rebeldía, sin medir las consecuencias de que este tipo de drogas que afectan las percepciones externas, representan un gran peligro al alterar las funciones de síntesis e integración que ayudarán a resolver su adolescencia.
Personalmente quisiera enfatizar el gran aprendizaje y comprensión que este autor deja en mí sobre todo en lo referente a este capítulo revisado. Aclaro el hecho de saber que la adolescencia es un periodo de grandes cambios y de varias influencia ambientales, familiares y personales. Hasta este momento de mi carrera siempre he repetido, porque así lo he escuchado, el hecho de que el adolescente es difícil de tratar y un rebelde sin remedio, sin embargo la conciencia y el conocimiento de la situación por la que se pasa en este momento de la vida me ha hecho comprender la conducta de varios adolescentes cercanos en mi vida personal y sobre todo me ha ayudado a esclarecer y comprender mi propia adolescencia y la resolución de la misma a lo largo de los años. Ahora comprendo y doy importancia a la tan conocida frase “sin crisis no hay cambio” y sin cambio uno no crece y se desarrolla. Todo esta conectado en un ciclo y todo tiene su razón de ser, falta que tengamos la suficiente madurez y capacidad de análisis para sobrellevar las situaciones que nos presenta la vida y saber sacarles el mejor provecho posible, aunque esto, en el momento, sea muy difícil de ver.
MECANISMOS PSICOPATOLOGICOS EN LA ADOLESCENCIA Y ADOLESCENCIA NORMAL.
Hasta este momento, el autor del libro que nos encontramos revisando, ha puesto especial énfasis en un proceso “normal” de adolescencia, sin embargo en este capítulo, aclara que el adolescente enfermo puede llegar a tener un proceso sumamente tormentoso a diferencia del adolescente cuyo proceso hacia la maduración se da dentro de los límites esperados.
De esta manera platea que la regresión (mecanismo defensivo que de una u otra forma se presenta en los adolescentes) presentada por los adolescentes enfermos es patológica y promueve una fusión del self en los objetos tempranos, debilitando así el vínculo con la realidad.
Tanto en el adolescente normal como en el anormal, existe una falta de integración psicológica, sin embargo esta desarmonía se puede agravar por la presencia de una mayor pulsión instintiva ante la cual, el adolescente enfermo presenta defensas que paralizan e interfieren el proceso de maduración. El proceso adolescente se considera normal mientras mantenga la movilidad y plasticidad características de esta etapa. Cuando el proceso se detiene por alguna causa y el individuo adopta la estabilidad inapropiada de la regresión se considera que este proceso se ha tornado patológico.
Ahora bien, ¿Qué es lo que puede interferir o detener este proceso?. El autor menciona que la patología se puede presentar debido a diversas causas:
Por defecto del aparato psicológico del yo que es determinado muy tempranamente en la vida de cada sujeto. Esta falla ha de presentarse cuando el sujeto estableció su primer contacto con la madre o cuando debió de alcanzar el principio de realidad básico, la constancia objetal y las relaciones objetales. El desarrollo temprano tiene como meta la representación del self a diferencia de la representación de los objetos. Esto es lo que permitirá al infante la distinción de los afectos. Por lo tanto el defecto en estas funciones traerá como resultado la confusión de afectos provenientes de los objetos externos con los provenientes del sí mismo. Esta confusión distorsiona a su vez los conceptos que se tienen de las demás personas. La patología que presentarán estos adolescentes será de tipo fronteriza o incluso psicótica, ya que la regresión en estos casos implica la revinculación con los objetos tempranos que sobrepasa la vinculación del yo con la realidad, lo que trae consigo una difusión de la identidad. El adolescente en estos casos utilizará mecanismos defensivos muy primitivos inefectivos y que no se encuentran al servicio de la represión por lo que los impulsos son actuados (acting out).
Cuando el aparato psicológico no tiene los recursos defensivos y sublimatorios que le permitirán hacer frente a los impulsos agresivos y sexuales que, ahora, en esta etapa adolescente han recobrado gran intensidad.. Ante la regresión obligatoria de esta etapa el yo se paraliza ante los impulsos conflictivos y adopta defensas que impiden la progresión adecuada hacia el desarrollo y la maduración. Esto hace aparecer los síntomas neuróticos, produciéndose así la neurosis del carácter que interfiere la maduración.
Cuando el sistema familiar o comunitario en el que se desenvuelve el adolescente interfiere en su proceso de individuación ya sea por una crisis de la familia o sociedad o por la adherencia a patrones arcaicos o anacrónicos que hacen que el proceso de maduración se vea perturbado.
En la práctica clínica lo mas común es encontrar factores de los tres tipos.
Por su parte Anna Freud señala los siguientes mecanismos patológicos de la adolescencia:
Desplazamiento de libido: Se manifiesta cuando el adolescente moviliza de forma masiva los afectos de la figura de sus padres hacia otra u otras figuras, por lo que no permite el desprendimiento gradual que exige el proceso normal. De esta manera los afectos y conflictos no son elaborados; no hay neutralización ni síntesis en los mismos y el sujeto se vuelca emocionalmente en otras figuras, realizando una huída pronta de los padres y desarrollando el deseo de nuevas relaciones que se desarrollan con base en afectos no neutralizados. La modalidad de estas nuevas relaciones es de naturaleza fronteriza.
Reversión del afecto en lo contrario: En donde e proceso defensivo revierte loa afectos en su contrario. Así el amor se convierte en odio, la dependencia en rebeldía, etc. Este proceso es menos ruidoso y escandaloso a nivel social, sin embargo es sumamente doloroso en el seno familiar, ya que en vez de tornarse la actuación hacia afuera de la familia, lo hace hacia adentro. En estos casos el adolescente sigue siendo dependiente a pesar de su oposicionismo, no hay crecimiento ni gratificación, solo sufrimiento. La hostilidad y agresión que siente son proyectadas y desarrolla ideas de referencia ya actitud paranoide. Cuando esta hostilidad y agresión se tornan contra el self, el adolescente puede experimentar una depresión severa que puede llegar incluso a proporciones suicidas.
Retraimiento de la libido al self: Se da cuando la ansiedad en torno de las dependencias infantiles es demasiada como para poder ser manejada. Ante esto el adolescente organiza sus afectos dirigiéndolos al self y adheriendo la libido al yo y al superyó, lo que ocasiona el desarrollo de ideas de grandiosidad y fantasías de poder sin límite. En situaciones extremas en las que se debilita el vínculo con la realidad, se puede desarrollar un cuadro de esquizofrenia paranoide. Y si la libido es depositada en el cuerpo se crean sensaciones hipocondríacas.
Regresión: Cuando esta es adoptada como principal mecanismo de defensa los vínculos con la realidad se debilitan en extremo, ya que el estado regresivo fomenta la fusión con objetos internos. Así se produce un estado de identificación primaria que domina la vida relacional por medio de identificaciones primitivas y proyecciones. El sentido de realidad es afectado y se vive un estado confusional.
El ascetismo en el adolescente: Mecanismo que adopta el sujeto contra todos los impulsos extendiendo la defensa aún en contra de las necesidades fisiológicas (dormir, comer, etc). La defensa va contra cualquier tipo de satisfacción, y en ocasiones es de tal intensidad que va en contra de etablecer relaciones por lo que se produce el aislamiento.
El adolescente intransigente: Al que Anna Freud califica como aquel que va también contra los impulsos además de mantener firmemente sus ideas sin hacer ninguna concesión a ideas más adaptables y orientadas a la realidad que le presentan los mayores. Encontramos aquí al adolescente que se adhiere a principios rígidos estéticos..
Los primeros cuatro mecanismos citados se refieren a las defensas del adolescente en contra de los vínculos con los objetos infantiles y las siguientes 2 se refieren a las defensas en contra de sus impulsos
Ahora bien, una vez establecido esto, surge una cuestión ¿Qué pasa cuando un adolescente llega a esta etapa bien constituido y con un sentido de realidad adecuadamente logrado a través del periodo de separación-individuación establecido por Margaret Mahler y con un aparto yóico fortalecido desde la latencia? Este individuo estará bien dotado para la etapa que estará pronto a cursar, encontrando estabilidad en sus relaciones interpersonales (sobretodo con sus padres que no se sienten amenazados por los impulsos de su hijo adolescente hacia la individuación).
Cabe mencionar que a pesar de que este adolescente se encuentra en ventaja sobre los demás, de igual manera sufrirá los conflictos producidos por la necesidad de lograr la continuidad adaptativa y la necesidad de movilizar su interés emocional. Esto implicará un desapego de las figuras parentales de la actualidad con un intermitente progreso hacia la individuación de las mismas. A pesar de las ansiedad provocadas por este desapego y su acercamiento a las figuras de la infancia, el adolescente normal logrará vivir su adolescencia con una capacidad de transacción. De esta manera este adolescente se comprometerá a una ocupación, en forma más o menos consistente con mayor o menor efectividad dedicación e interés.
El adolescente normal no es tan escandaloso y ruidoso, su conflictiva propia de la edad no aflora en su conducta, sino que se mantiene en la fantasía, la cual es un reflejo de los grandes cambios que se encuentra experimentando a nivel consciente e inconsciente.
El autor proporciona en este capítulo, las condiciones que él considera fundamentales para que el proceso de adolescencia se presente en forma normal. Y estos son los siguientes:
Integridad del Aparato Psicológico: Esta se logra a través de las vivencias tempranas de cada individuo y se refiere a la síntesis del sentido de realidad, base del pensamiento formal alcanzada en la adolescencia. Esto se obtiene a través de funciones logradas por el sujeto a partir de su tercer año de vida. Logros que corresponden al verdadero nacimiento psicológico de la persona. Estos logros se alcanzan por medio de un proceso que se basa en la relación materno-infantil. Margaret Mahler estudió este proceso que abarca los primeros tres años de vida y que establece el mecanismo de separación-individuación que cada sujeto tiene con respecto a su madre. La disponibilidad emocional y física de la madre, el grado de gratificación y frustración emocional, los recursos internos y externos, enfermedades, sufrimientos o déficits físicos, etc. son los que determinarán el logro de las funciones del aparato psicológico (cognoscitivas y emocionales). Estas funciones tanto cognoscitivas como emocionales son interdependientes en el desarrollo de cada individuo, por lo que al hablar de un déficit en lo cognoscitivo de un individuo, que sea producto de un déficit en el proceso de separación individuación, o de determinantes heredados o adquiridos en el momento del parto o postparto, se estará hablando de una repercusión en lo emocional de dicho individuo, debido a la distorsión en el concepto que el mismo efectúa de la madre, del padre y de sí mismo como entidad separada y en relación a ellos A su vez, las funciones cognoscitivas requieren de la interacción afectiva materno-infantil y solo en base a esta interacción serán logradas durante los primeros tres años de vida y a partir de entonces evolucionarán en medio de innumerables vicisitudes de la interacción familiar y social. En la adolescencia, la regresión constituye una función adaptativa del yo al servicio del desarrollo del individuo, sin embargo esto no quiere decir que no constituya una amenaza para el yo. Ante este mecanismo el yo es amenazado y debilitado, por lo que la regresión en la adolescencia es vivida como egodistónica.
Fortalecimiento del Sistema Defensivo: A partir de los tres años, una vez que el individuo conceptúa cada una de las figuras parentales y al sí mismo, comienza a vivir una relación triangular; situación que es descrita como “conflicto edípico”. Esta relación triangular, será retomada en la adolescencia, por medio de la regresión necesaria en este periodo de crecimiento. Si el conflicto edípico tiene elementos de gratificación incestuosa, rivalidad extrema con la figura parental del mismo sexo, triunfo edípico, etc. este complejo sobrepasará la naturaleza yóica y la regresión será intolerable, provocándose ciertas desviaciones del desarrollo. En el adolescente que ha cursado una etapa de latencia que haya enriquecido su sentido de realidad, los mecanismo defensivos como intelectualización, formación reactiva, anulación, etc. le permitirán, por un lado, mantener reprimidos estos impulsos y, por otro lado, enriquecerá su funcionamiento cognoscitivo. Esto a su vez permitirá en su época adolescente tolerar la intensidad de sus impulsos sexuales y agresivos, así como la regresión propia de esta etapa.
Enriquecimiento de las Funciones Cognoscitivas Durante la Latencia: Piaget e Inhelder, describen el tipo de pensamiento logrado en esta etapa como “Pensamiento Operacional Concreto. Del hecho que las funciones cognoscitivas de esta etapa de latencia sean logradas, dependerá que se cree en el yo un área libre de conflicto que permitirá al individuo establecer un vínculo con la realidad y que más tarde, en la adolescencia, lo protegerá de la vinculación con los objetos tempranos que es producida por la regresión.
Desarrollo de la Socialización: La relación triangular con las figuras parentales, la rivalidad fraternal, la competitividad, experimentadas en la primera infancia, son llevadas en la latencia al ambiente escolar, en donde las reglas, el tiempo y el espacio adquieren una dimensión nueva para el individuo y en donde el juego adquiere estas condiciones y llevan a la persona a la convivencia en equipo. La socialización escolar se hace centralmente importante en la vida del escolar, sin embargo en la adolescencia es cuando adquiere la mayor importancia, ya que ofrece respaldo al sentido de realidad y de esta manera satisface la necesidad que tiene el adolescente de afrontar sus fantasías y sus realidades. El grupo permite la actuación de impulsos, aunque a veces esta sea impulsiva o antisocial, mitigando la culpa en la dilusión con el grupo. El adolescente “utiliza” al grupo para establecer relaciones disociadas con los miembros del mismo, relaciones que corresponden a la imagen disociada que tiene de las figuras parentales tempranas que son traídas al presente por medio de la regresión obligatoria. Esta utilización del grupo, permite la función de síntesis que el yo ejerce. En la adolescencia el yo ideal narcisista (la creencia de ser perfecto), será modificada al ser enfrentada con la realidad. De esta manera surgirá una representación real de sí mismo y un ideal del yo adulto que representa lo que se quisiera ser y que se distingue de lo que realmente se es. El ideal del yo narcisista se ve herido en su autoestima y la estructura de su identidad (su self) se ve cuestionada. En la adolescencia el individuo confronta sus nociones con las del grupo, y este le sirve para la proyección en él de los afectos ambivalentes El autor hace referencia a Erick Fromm al mencionar que el sentido gregario es una necesidad humana que implica un sentimiento de unidad con los demás, este valor se encuentra con más fuerza en los adolescentes y les ayuda en la incorporación de los valores del grupo. Blos hace mención de que “A través de la actuación del grupo, el individuo logra hacer lo que solo no haría” (pag, 117)., mientras que autores como Kohut, establecen que el sentido de pertenecer a un grupo es un mecanismo protector de la identidad durante la adolescencia.
Desarrollo de la Función Sublimatoria: Si durante la etapa edípica los padres dieron oportunidad a los impulsos de manifestarse por medio de conductas aceptables, en la etapa de latencia se fortalecerá esta capacidad sublimatoria. El niño de esta edad, logrará cierta gratificación de los impulsos en sus juegos y actividades escolares. Cuanto más equipado de recursos sublimatorios llega una persona a la adolescencia, más vías de canalización aceptable encontrará para sus impulsos. Esta capacidad sublimatoria garantiza la movilización de los impulsos y su gratificación, evitando que el adolescente se paralice ante la intensidad de las fuerzas emocionales contradictorias propias de la edad. Por otro lado esta capacidad sublimatoria, será determinante de la vocación y la elección vocacional, que es una de las principales metas de la etapa adolescente.
Actividad Socio-Familiar Tolerante y Alentadora de la Individuación: La rebeldía que presenta el adolescente ante los padres y demás figuras sociales es inevitable y tiene funciones específicas. A nivel familiar, la función sería expresar la patología y malestar de la familia; mientras que a nivel social, la función radica en denunciar y repeler los atavismos de la sociedad. Esta rebelión del adolescente hacia su familia y sociedad, conlleva su necesidad de lograr la individuación, además de ser respuestas a la resistencia que la familia y sociedad presentan ante tal situación. La resolusión de las dependencias tempranas implica que el conflicto sea traído del pasado al presente para ser así elaborado y procesado a través de las relaciones presentes reales en la familia y en la comunidad. Aún el adolescente normal presenta ciertas conductas desadaptativas, que son producto de esta regresión hacia figuras del pasado. Si los padres u otras figuras de importancia son intolerantes y autoritarios, este reaccionará con más rebeldía. En otras ocasones, los padres experimentan, a la par con la adolescencia de sus hijos, una “crisis de los cuarenta”, por lo que fluctúan en sus normas y relación con sus hijos. Es sumamente necesario para el adolescente que sus padres actúan como adultos y representantes de la realidad. Que sean aliados del yo, pero que a la vez conserven su figura de autoridad. En el proceso de individuación el adolescente necesita rebelarse, para esto es necesario que los padres estén allí y que mantengan su función ante sus hijos que deben rebelarse contra ellos. La adolescencia requiere de un ambiente facilitador que le ofrezca los recursos para lograr esta meta tan deseada que es la individuación, es por esto que el autor cita a Huante quien refiere que los padres deberán estar disponibles para satisfacer a sus hijos en su necesidad de apoyo y protección, aunque esta se presente de forma muy ambivalente.. El hijo rechazará esta protección, pero también necesita que dicha protección esté presente.
“EL RESURGIMIENTO DEL ROMANCE FAMILIAR”
A. EL COMPLEJO DE EDIPO EN LA ADOLESCENCIA.
Mucho se ha hablado de los cambios biológicos y psicológicos que sufre la sexualidad del ser humano en su etapa puberal, aunque cabe mencionar que estos cambios no han sido integrados por el sujeto que los sufre a su yo corporal, debido a que los mismos se viven como distónicos al mismo yo.
Esto perturba el crecimiento plácido que había tenido el sujeto hasta este momento. En la latencia, las fantasías eróticas, fueron exitosamente reprimidas; es decir, los afectos edípicos se mantuvieron en la latencia como una “cuenta pendiente”, como bien la llama el autor, que en la adolescencia es retomada para su elaboración. Esta elaboración permitirá que la urgencia sexual del adolescente sea desprovista del componente edípico (incestuoso) de las primeras etapas, y que la sexualidad sea integrada a la imagen corporal del individuo en una sintonía de la sexualidad con la totalidad del aparato psicológico.
Las nuevas figuras importantes para el adolescente (figuras transitorias), le recuerdan las figuras de los padres, ya que en ellas deposita elementos provenientes de las figuras parentales del pasado.
Sin embargo, esto que plantea el autor, como la Nueva Versión del Romance Familiar durante la adolescencia, es una concepción meramente inconsistente a nivel teórico entre los psicoanalístas que establecen la resolución del Edipo en la entrada a la latencia. ¿Cómo si este complejo fue resuelto por el individuo en la entrada de la latencia, es retomado en la adolescencia para su resolución total?.
Muchos autores postulan que el complejo de Edipo debe desaparecer (ser resuelto) al llegar a la latencia, como una condición necesaria para la formación del superyó y para la formación de lo ético y estético en el yo. Freud mismo en sus escritos, postula dicha contradicción, por lo que el autor ofrece una detallada revisión de las propuestas freudianas acerca de este fenómeno a lo largo de la formación de su teoría.
En 1924 Freud postula el hecho de que le complejo de Edipo No continúa desarrollándose hasta la organización genital, sino que desaparece y es sustituido por la latencia, pero en otra parte de su obra expresa que en la adolescencia éste tiene una revivicencia en lo inconsciente. Cuando en 1924 se refería a la desaparición, no hablaba de una simple represión, sino de la desaparición total del complejo edípico, debido al miedo de castración incrementado por la visión de los genitales femeninos. En 1925, reafirma con más claridad este concepto, expresando que dicho complejo se desintegra en el varón por el impacto de la amenaza de castración. Explicitó más adelante que se debería resolver completamente el complejo edípico antes de la entrada a la latencia, de lo contrario, si la represión del mismo no es lo suficientemente fuerte reaparecerá en la adolescencia, como un proceso patológico.
Hasta 1916-17 Freud afirmaba en forma implícita la existencia de restos edípicos en la adolescencia como un proceso normal y natural. Las proposiciones postuladas entre 1905 a 1923, contrastan con las postuladas entre 1924-26.
Hasta 1923, refería que restos edípicos se mantienen en el inconsciente hasta la adolescencia; en los dos años siguientes adoptó una postura completamente diferente que aseguraba que el edipo se terminaba de resolver antes de la entrada a la latencia. En 1926, volvió a modificar su postura, considerando la reaparición del complejo de edipo en la adolescencia. Postulaba que lo ideal sería la resolución completa y la formación del superyó antes de la latencia, sin embargo este ideal no es frecuente, por lo que se espera la reactivación de los elementos edípicos en la adolescencia, para ser ahora sí, elaborados y resueltos.
Loa anterior pone en claro, que no existe ningún evento o esquema mental que simplemente se pierda, sino que se modifica, sin embargo, el esquema primitivo permanece en la inconsciencia.
Los elementos edípicos y la situación edípica en sí, son sumamente peligrosos para el yo del adolescente, debido a que en esta etapa de la vida alcanzann un nivel operante, en un individuo cuyas potencialidades sexuales (genitales han sido despertadas. Las figuras edípicas tienden a ser rechazadas debido a que la naturaleza genital de esta relación transforma al incesto en un peligro real.
El grado en que el complejo de Edipo haya sido resuelto, afectará los procesos de identificación y formación del superyó, determinando diferentes modalidades de funcionamiento del yo en la adolescencia. Esta resolución dependerá de la naturaleza que haya tenido el complejo de Edipo y de la translaboración de las etapas pregenitales.
Los elementos del Edípo que no fueron resueltos, se mantienen reprimidos durante la latencia, sin embargo, al llegar la adolescencia, reciben el impacto de los impulsos que los reactivan. Es por esto que esta etapa de adolescencia se vive como una oportunidad para la elaboración de los conflictos edípicos residuales, logrando así el movimiento libidenal hacia figuras presentes no incestuosas. Este proceso, a su vez, permite el ordenamiento de los afectos y la elaboración de los mismos. Así los afectos de ternura, dependencia y apego, así como los afectos de rebeldía, agresión y rivalidad, son depositados en forma separada en los objetos transitorios que hacen menos conflictiva su elaboración.
Cabe mencionar que no es normal el hecho de que el adolescente manifieste, en forma continua, apego, cercanía y ternura hacia el padre del sexo opuesto. Lo normal es que estos elementos se mantengan en forma latente, y sean los mecanismos defensivos y restitutivos, los que se manifiesten.
En el terreno de la psicopatología los impulsos del adolescente se manifiestan directamente en la conducta o en la fantasía, debido a que los mecanismos de su yo son inefectivos para mantener estos impulsos reprimidos.
De esta manera, y a modo de ejemplificar lo anteriormente dicho, el autor menciona aspectos como la rivalidad verbal y física y la competencia en el adolescente masculino, y las relaciones tormentosas, apasionadas y permeadas de celos y envidia de las adolescentes femeninas, son las manifestaciones del retorno en la adolescencia del romance familiar, que en estos casos, son proyectados en el entorno social.
B. RESOLUCION DEL COMPLEJO DE EDIPO NEGATIVO Y EL LOGRO DE LA IDENTIDAD SEXUAL.
Entendiendo por Edipo negativo, los elementos eróticos ligados a la figura paterna del mismo sexo, el autor hace referencia a ellos en esta parte del capitulo, poniéndo énfasis en el hecho de que tienen menor o ninguna resolución al final de la etapa edípica en el varón, debido a que en esta edad no producen en el varón tanta distonía y ansiedad como los elementos del edipo positivo (elementos eróticos hacia la madre). Sin embargo, en la dolescencia, este edipo negativo produce un alto nivel de ansiedad en el varón, ya que la realidad biológica le da una connotación homosexual. Es por esto que el adolescente varón manifieste hacia el padre una intensa agresión y un apego amoroso hacia la madre o alguna figura representativa de la misma en este etapa de la vida. El autor hace referencia a estas manifestaciones de agresión como que “representan una regresión yoica a la etapa edípica en la que se retoma el complejo positivo como defensa para el majeo, en la adolescencia, del Edipo negativo” (pag. 205).
Ante esto es importante aclarar que la translaboración de la defensa edípica (como es llamada esta manifestación adolescente) y el complejo de Edipo negativo, son fundamentales para el desarrollo del ideal de yo maduro que permite al varón un sentido de realidad en cuanto a su autorrepresentaciópn mental, ya únicamente con la resolución de este complejo negativo, el varón podrá definir lo que realmente es y lo que quisiera ser a diferencia de lo que los demás quisieran que fuese.
Ahora bien, ¿Cómo se da esta resolución del aspecto negativo del Edipo en la adolescencia?. Se da por medio de la incorporación por parte del adolescente de la figura del padre y una identificación con la misma. De esta manera adquirirá la identidad de su persona, en especial su identidad sexual y por otro lado, el interés vocacional en torno al ideal del yo. Con repseto a esto Freud estableció que el ideal del yo se da especialmente a expensas de la libido homosexual, a lo que Bloss visualizó al ideal del yo como el heredero del complejo de Edipo negativo.
Este mismo mecanismo también se da en las mujeres adolescentes, sin embargo la defensa edípica en ellas es mucho más intensa, debido a que el complejo edípico en la mujer es mucho más regresivo. La situación del edipo negativo en la mujer (erotismo hacia la madre) es un conflicto diferente que en el varón, debido que ya en la etapa edípica la niña deberá cambiar de objeto de gratificación erótica. Es decir, en el caso del varón, en la etapa preedípica, la madre es el objeto erótica, y una vez que se entra a la fase edípica dicho objeto sigue siendo el mismo; sin embargo en la niña, esta deberá cambiar de objeto erótico, esto es lo que hace difícil esta etapa para las mujeres, porque el edipo negativo no solo representa un apego de naturaleza homosexual, sino también representa una fusión simbiótica que amenaza con la pérdida de la identidad. Es por esto que la defensa edípica de la mujer la impulsa desde muy temprano a la vinculación con una figura masculina, lo que a su vez, representa para la mujer una carencia de gratificación del erotismo pregenital. Esta carencia perdurará toda la vida, manifestándose en su necesidad de ternura a nivel de contacto cutáneo y de fantasías de unión.
Finalmente, el autor propone, que cuando la defensa edípica en la mujer adopta una mayor intensidad, habrá una actuación sexual temprana, movida hacia dos propósitos:
La defensa contra el erotismo homosexual y de la regresión pregenital a través del apego a una figura masculina.
Derivar un saciamiento hacia el hambre de contacto cutáneo y ternura pregenital.
Esto traerá como consecuencia en la mujer la adquisición temprana de una identidad sexual (antes que en el varón), además de representar el desarrollo vocacional en relación al establecimiento del ideal del yo, como una traslaboración del complejo de Edipo positivo.
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