Source: https://www.ilo.org/public/spanish/standards/relm/ilc/ilc87/com-chid.htm
Timestamp: 2019-09-15 21:10:03+00:00

Document:
CIT87 - Informe de la Comisión del Trabajo Infantil -- Presentación, discusión y adopción
Informe de la Comisión del Trabajo Infantil
Oradores: Sra. Niven, Sr. Botha, Sr. Trotman, Sr. Atsain, Sr. Mishra, Sr. Preti Jorquin, Sra Laurent, Sr. Ahmed, Sr. Doshi, Sr. Semrau, Sr. Makeka, Sr. Poisson, Sr. Fendrich, Sr. Van Der Heijden, Sr. Uemura, Sr. Van Damme, Sr. Akram, Sra. Kocherhans, Sr. Tawfik, Sr. Samet, Sr. Steyne, Sra. Adler.
Adopción del proyecto de Convenio
Adopción del proyecto de Recomendación
Original inglés: El PRESIDENTE -- Distinguidos delegados, después de esta histórica sesión especial, el primer punto de nuestro orden del día de esta mañana es la presentación, discusión y adopción del informe de la Comisión del Trabajo Infantil, que figura en Actas Provisionales núm. 19.
Pido a la Sra. Niven, delegada gubernamental del Reino Unido y Ponente de la Comisión del Trabajo Infantil, que presente el informe de dicha Comisión.
Original inglés: Sra. NIVEN (delegada gubernamental, Reino Unido; Ponente de la Comisión del Trabajo Infantil) -- Me complace presentar las conclusiones exitosas de la labor de la Comisión del Trabajo Infantil. El Presidente de los Estados Unidos me ha facilitado muchísimo la tarea dando un apoyo tan sólido a nuestros trabajos.
La Comisión siguió llevando adelante la tarea del año pasado de desarrollar nuevas normas laborales internacionales encaminadas a eliminar inmediatamente las peores formas de trabajo infantil. Dicha tarea consistía en redactar un convenio y una recomendación nuevos acerca de esas formas de trabajo infantil que no se pueden tolerar en ninguna parte y por ningún motivo. Lo hemos logrado y la Comisión ha trabajado con un espíritu tan positivo de cooperación y consenso que me he acordado de una pregunta que me hizo un niño que estaba aquí durante la primera semana de la Conferencia. Este niño me preguntó ¿por qué os ha llevado tanto tiempo hacer este convenio? La pregunta, sin duda, es muy pertinente. No obstante, por fin lo hemos logrado y si puedo hacerme eco de las observaciones iniciales del Sr. Trotman, Vicepresidente de los trabajadores de la Comisión, creo que hemos tenido éxito en relatar instrumentos que pueden presentarse a todos los continentes del mundo y lograr verdaderos cambios.
Antes de proseguir quisiera agradecer la colaboración de nuestro Presidente, Sr. Atsain, de los Vicepresidentes, Sres. Botha y Trotman, que han dirigido nuestros debates con tanto juicio y del personal de la OIT, Sr. Bequele, Sra. Jankanish, Sra. Christine Smith así como del equipo de apoyo que nos ha prestado su ayuda incondicional y eficientemente.
El objetivo de la Comisión era lograr un texto claro y conciso, bien centrado y realista, que pudiera ratificarse universalmente y que, de hecho, pudiera realmente comportar verdaderos cambios.
El convenio exige a los países que tomen medidas inmediatas y eficaces para lograr la prohibición y la eliminación de las peores formas de trabajo infantil urgentemente.
Esto refleja el consenso de la Comisión en el sentido de que, independientemente de la causa del problema, la eliminación del mismo es urgente.
Creemos que hemos logrado el objetivo de conseguir un convenio fuerte, encaminado a eliminar las peores formas de trabajo infantil, y que hemos definido de esta manera: todas las formas de esclavitud o prácticas parecidas a la esclavitud, por ejemplo la venta, el tráfico de niños, la servidumbre por deudas, la servidumbre y el trabajo forzoso u obligatorio, incluido el reclutamiento forzoso u obligatorio de niños para los conflictos armados; el uso, la compra o el suministro de un niño para la prostitución, para la producción de pornografía; el uso, la compra o la puesta a disposición del niño para actividades ilícitas, particularmente para la producción y tráfico de drogas, tal y como se define en los tratados internacionales pertinentes y, finalmente, el trabajo, que por su naturaleza o las circunstancias en las que se lleva a cabo probablemente pueda perjudicar la salud, la seguridad o la moralidad de los niños.
El convenio exige la aplicación a través de sistemas de vigilancia y programas de acción. Asimismo, exige que no sólo se tomen medidas encaminadas a evitar estos abusos contra los niños sino también medidas para rehabilitar e integrar socialmente a aquellos niños que han sido salvados de las peores formas de trabajo infantil.
Los temas principales de la Comisión fueron cómo abordar la cuestión del uso de niños como soldados, la importancia de la educación y estudiar si cualquier tipo de trabajo, que sistemáticamente denegara a un niño el acceso a la educación, debería incluirse en la definición de los peores tipos de trabajo infantil, el papel de otros grupos interesados aparte de gobiernos y organizaciones de empleadores y de trabajadores; cómo determinar qué es un trabajo peligroso y la importancia de la cooperación y asistencia internacionales para ayudar a los países a aplicar este convenio.
Hubo una amplia gama de opiniones manifestadas sobre la mejor manera de abordar el problema de los niños soldados y nuestro texto es el resultado de un compromiso.
Estamos de acuerdo en que el convenio debería limitarse al reclutamiento forzoso u obligatorio de niños para las actividades militares.
La Comisión alentó al grupo de trabajo de Naciones Unidas a continuar redactando un protocolo facultativo adicional a la Convención sobre los Derechos del Niño. Para evitar ampliar el alcance del convenio más allá de lo que la Comisión consideraba las peores de formas de trabajo infantil, la Comisión decidió no incluir la negación del acceso a la educación en la definición. En cambio, se decidió reforzar el convenio haciendo hincapié en la importancia del acceso a la educación básica gratuita y a la formación profesional para todos los niños que han dejado de desempeñar las peores formas de trabajo infantil.
El convenio también reconoce la importancia de tener en cuenta las opiniones de otros grupos interesados, o sea, aquellos grupos distintos de los gobiernos y las organizaciones de trabajadores y de empleadores, para diseñar y aplicar los programas de acción. Con el fin de proporcionar directrices adicionales sobre la definición de trabajo peligroso, incluimos una referencia a los tipos de trabajo que se establecen en la recomendación. Al aplicar y hacer cumplir el convenio se tiene en cuenta la situación particular de las niñas.
Por último, también hemos reconocido que, para lograr los objetivos del convenio, hay que reforzar la cooperación internacional y la ayuda, incluido el apoyo para el desarrollo social y económico, los programas de erradicación de la pobreza y la educación universal. La recomendación proporciona otras directrices sobre el diseño y la aplicación de programas de acción y precisa qué debe considerarse trabajo peligroso para los niños. Asimismo, da algunas indicaciones sobre los sistemas de vigilancia y recomienda que las tres primeras categorías de trabajo infantil, que se definen como las peores formas, deberían considerarse como crímenes y, como consecuencia, deberían comportar los castigos adecuados.
Espero haber resumido adecuadamente el informe de la Comisión y el contenido del convenio y de la recomendación propuestos. Una vez más, quiero aplaudir la labor de la Comisión bajo el liderazgo de nuestro Presidente, el Sr. Atsain. Dichos trabajos se llevaron a cabo con un gran sentido de la responsabilidad y también con un espíritu muy positivo y constructivo. Nosotros creemos que, al redactar este convenio y esta recomendación, hemos logrado nuestro objetivo. Ahora instamos encarecidamente a todos los miembros a que hagan que estas palabras se conviertan en acciones y a que trabajen a favor de la plena aplicación de este convenio para que los niños que tratamos de ayudar puedan decir que hemos estado a la altura de las circunstancias.
Original inglés: Sr. BOTHA (delegado de los empleadores, Sudáfrica) -- Este convenio y esta recomendación no señalan ni el comienzo ni el final del proceso para eliminar las peores formas del trabajo infantil.
Pero es la serie de medidas más profundas, definitivas, y mejor orientadas que haya tomado jamás la comunidad internacional y sus interlocutores sociales. Los trabajadores, gobiernos y empleadores del mundo están manifestando su voluntad de prohibir completamente las peores formas de trabajo infantil y han pactado medidas para eliminar estas prácticas absolutamente inaceptables.
Este es un reto tremendo. Millones de niños trabajan hoy día, en este mismo momento (mientras nosotros estamos sentados aquí) en ocupaciones y condiciones muy peligrosas que tienen un impacto muy negativo en su salud, que ponen trabas a su crecimiento físico, que perjudican su visión del mundo en que nacieron y limitan sus perspectivas de una vida plena.
Nosotros, los representantes de nuestros respectivos países, recibimos el encargo de nuestros gobiernos, sindicatos y empleadores de examinar estas cuestiones. Hemos visto muchos casos de niños que están siendo explotados, que están tratando de luchar contra la pobreza en muchos lugares del mundo, tanto del mundo desarrollado como en desarrollo, en el primer y en el tercer mundo, en las zonas rurales como en las urbanas. Los participantes en la marcha mundial nos dejaron una huella indeleble. Las ONG, que poseen una gran experiencia y amplios conocimientos, nos presentaron estadísticas y posibles soluciones.
Ante todo, sabíamos que los resultados de Ginebra debían tener impacto, tenían que ser realistas, tenían, a la postre, que tomarse en serio; tenían que dejarse sentir en los grupos desamparados, los explotados, las víctimas de las peores formas del trabajo infantil.
El convenio y la recomendación constituyen un llamado práctico a la acción. Van más allá de los símbolos, más allá de las palabras piadosas, son algo más que el texto de un folleto; no son simple material para un cartel. Su impacto potencial sólo podrá materializarse si todos y cada uno de los Estados Miembros de la OIT los ratifican.
Nosotros hemos trabajado conjuntamente para lograr un instrumento realmente práctico y realista. Muchos representantes sacrificaron sus soluciones ideales para lograr un verdadero documento de consenso. No hubo votaciones, ningún representante fue intimidado. Se escucharon todas las opiniones a fin de encontrar soluciones que permitieran la ratificación por los Estados Miembros.
A juicio de los empleadores, si un país no ratifica el convenio, significará que ese país desea seguir infligiendo dolor a sus niños. Instamos a todos los miembros de la OIT a que adopten el convenio y a que, posteriormente, ratifiquen el Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil de 1999.
El convenio y la recomendación esbozan medidas que nosotros sabemos serán eficaces para eliminar las peores formas del trabajo infantil. Muchas no exigen ningún tipo de cambio legislativo. Por ello, instamos a los Estados Miembros a que tomen medidas prácticas incluso antes de la ratificación final y, en particular a que promuevan y divulguen el instrumento. Muchos miembros ya han establecido programas IPEC en sus países. Han firmado memorandos de cooperación y tienen ya estructuras tripartitas bien establecidas. Instamos a los miembros a que establezcan sus programas de acción ahora mismo, si es que no lo han hecho antes.
Quisiera también comentar los progresos utilizados en la Comisión del Trabajo Infantil para lograr el consenso acerca de este nuevo convenio de derechos humanos.
La búsqueda del consenso total, por oposición a la utilización de la mayoría simple es, desde luego, una condición indispensable para lograr la ratificación más amplia posible. La OIT conoce bien los pactos entre bastidores y en las cafeterías, pero estos pactos son los precursores de una votación o sirven para formar la opinión mayoritaria. Algunas partes en la coalición ganan y otras pierden. Los procedimientos oficiales permiten que se tomen posiciones y que se apoyen, defiendan o ataquen públicamente. En nuestra opinión, este enfoque favorece el enfrentamiento y el conflicto y da lugar a ganadores y a perdedores y, a veces, a que algunos se sientan traicionados y a que otros alberguen sentimientos de gratitud.
Por el contrario, ampliar los pactos, para dar cabida a los diferentes intereses requiere hacer concesiones hasta lograr el consenso; y esto sólo se puede conseguir entre bastidores y en las cafeterías. Ello permite a las partes manifestarse claramente sin la amenaza del debate público y probar posibles soluciones sin exponerse a los ataques públicos.
Este proceso, que se utilizó para elaborar medidas en dos ocasiones durante las reuniones tripartitas tiene sus desventajas, que se superaron volviendo a los procedimientos formales una vez logrado el consenso. Estos procedimientos suscitaron cierta inquietud, pero la buena voluntad palpable durante las negociaciones permitieron superar los conflictos que se produjeron cuando volvimos a los procedimientos formales para abordar los aspectos que no habían sido despachados en los debates entre bastidores.
Pese a que en ocasiones los procedimientos no eran perfectos, merecen un estudio más detenido. La OIT, al transformarse en una nueva OIT, tiene que desarrollar procesos más rápidos y eficaces en sus esfuerzos por conseguir aún más credibilidad y legitimidad. Los procedimientos de esta Comisión son un buen comienzo para un estudio más detallado y la innovación.
Ha sido un privilegio participar en este histórico debate sobre el convenio. Aunque ya lo hemos dicho en las reuniones de la comisión tripartita, quiero agradecer de nuevo al Sr. Bequele, a la Sra. Jankanish y a la Oficina su excelente labor, la documentación y los consejos que nos brindaron durante estos dos años que hemos pasado juntos. Yo sé bien que este trabajo vino del corazón, y no sólo de la cabeza.
Los gobiernos fueron también formidables y trabajaron con mucha eficacia en equipos regionales. Les damos las gracias por todo lo que nos han enseñado.
Nuestra Ponente, la Sra. Niven, trabajó sin desmayo para lograr un texto pactado y sus esfuerzos, su capacidad y su elocuencia es algo que aprecia sobre manera el grupo de los empleadores.
El Sr. Trotman ha sido un gran maestro para mí, trabajador infatigable, siempre fue un gran honor cuando la presidencia le llamaba Sr. Botha y a mí Sr. Trotman. Sr. Trotman, siempre será bien recibido en Sudáfrica.
Y ahora me dirijo a nuestro Presidente Sr. Atsain, quien nunca tiró la toalla; logró lo que quería, a saber, un consenso y una serie de instrumentos realistas y que se pueden ratificar y, por ello, le respetamos tremendamente.
Original inglés: Sr. TROTMAN (delegado de los trabajadores, Barbados; Vicepresidente trabajador de la Comisión del Trabajo Infantil) -- Señor Presidente, no se imagina cuán contento estoy de que otro país más me haya ofrecido asilo. Le prometo que cuando usted sepa, en abril del año próximo, que estoy en Sudáfrica y que he aceptado propuestas de asilo del Sr. Botha, en nombre de su Gobierno, comprobará usted hasta qué punto se habrá doblegado la voluntad de los trabajadores para alcanzar el acuerdo a que se llegó en esta ocasión.
Me sentí tan hostigado por el Sr. Botha y su grupo durante estas deliberaciones, y tuve que discutir tanto con mis colegas, que ellos me amenazaron con tener que huir de Barbados, y ni siquiera poder ir a refugiarme junto a nuestros pequeños vecinos del Norte, cuyo dirigente estuvo aquí hace unos pocos minutos. Insistieron en que tendría que dejar la Región Atlántica. Es un placer saber que India y Sudáfrica me han ofrecido asilo en esta ocasión.
Esto forma parte de la relación que ha existido durante los dos últimos años entre los empleadores y yo, y demuestra el alto nivel de respeto que los Gobiernos, empleadores y trabajadores han tenido entre ellos, incluso en los casos en que hemos tratado cuestiones muy sensibles y muy difíciles.
Por lo tanto, es un placer para mí y para nosotros los trabajadores poder informar a usted y a esta augusta institución que la tarea que nos confiaron hace un par de años, preparar un convenio y una recomendación, ha sido terminada. Podemos, por fin, presentar ahora un proyecto terminado que a nosotros nos parece perfectamente ratificable y que debería dar lugar a acciones urgentes por parte de todos los Gobiernos miembros. Acción inmediata y urgente es la formulación que hemos utilizado durante las últimas dos semanas.
Se han utilizado muchas palabras de aprecio en los diferentes foros respecto a las personas a quienes debíamos agradecer; es muy tedioso repetir todos estos nombres, y además es peligroso hacerlo, puesto que podríamos olvidarnos de algunas de esas personas prominentes. Pero en todo caso deseo, en nombre del grupo de los trabajadores, expresar nuestro gran aprecio a todo el personal de la OIT, a los expertos que estuvieron algunas veces trabajando entre bastidores, a quienes estuvieron presentes con nosotros durante las deliberaciones y a quienes en los momentos más difíciles estuvieron acompañándonos. Deseamos recordar a los gobiernos que respetamos su posición, ya que trataron de representar fielmente los intereses de sus países. Deseo particularmente agradecer al Presidente de la Comisión, quien hizo un excelente trabajo para que estos diferentes grupos, con ideas algunas veces opuestas, llegasen a este excelente proyecto que tenemos ante nosotros.
Del mismo modo que el Sr. Botha felicitó a los trabajadores, nosotros también deseamos felicitar a todos los miembros de su grupo, y a él muy particularmente, ya que ha podido demostrar al Caribe, y al grupo de los trabajadores, el inmenso valor que tiene el hecho de estar dispuesto a adoptar nuevos paradigmas.
Nosotros estábamos deseosos, y creo que todos teníamos conciencia de ello, de que teníamos que cambiar nuestra forma de actuar y que podíamos por fin cambiar nuestro punto de vista. Lo que era importante era que concentráramos nuestros esfuerzos, que estuviésemos comprometidos con la tarea que estaba ante nosotros. Es un placer decir que los cambios de paradigmas que han tenido lugar han sido en beneficio de esta labor particular, y esperamos que los principales beneficiarios sean sobre todo los niños.
Permítanos pues agradecer a todas las personas mencionadas. El trabajo que hemos terminado el lunes por la tarde constituyó una valiosa experiencia y dio lugar a una euforia que fue muy agradable para todos.
Lo más notable a este respecto fue la colaboración que caracterizó las dos semanas de trabajo. Teníamos el deseo de cooperar todos en la formulación de un nuevo instrumento y compartir el resultado obtenido. Creo que podemos sacar provecho de esto en el futuro para hacer progresar las relaciones tripartitas, reconociendo los diferentes papeles que tenemos que desempeñar y cómo debemos funcionar dentro de estos diferentes papeles para lograr el desarrollo de todos los pueblos del mundo, para nuestros mandantes y para todos los mandantes de la OIT.
Deseamos garantizar que la euforia que hubo el lunes no era un fin en sí mismo. Tenemos un documento al cual sólo se pueden oponer quienes deseen interpretarlo equivocadamente, o quienes continúen creyendo esa noción errónea de que la pobreza es un estado noble y que los niños de ciertas regiones deberían ser mantenidos en este estado, desempeñándose en las peores formas de trabajo infantil para permitir que los piratas financieros y sociales sigan existiendo y puedan vender sus conciencias a través de actos de generosidad ocasionales.
A raíz de ciertos comentarios que hemos oído, incluso después de haber terminado este instrumento, me pareció necesario destacar algunos de los aspectos más importantes de este convenio, que estamos presentando para su adopción.
Este convenio no impone nuevas exigencias a ningún gobierno u organizaciones de empleadores. El convenio no trata de proteger a los trabajadores privilegiados que tienen un trabajo a expensas de los desempleados, sino que es todo lo contrario. El convenio no niega la gravedad de la pobreza y las repercusiones que ésta puede tener, y que sigue teniendo, en algunas formas de trabajo infantil.
El convenio, no obstante, se centra en las peores formas de trabajo infantil, determina los tipos de trabajo infantil que pueden ser caracterizados como las peores formas y deja claro que no tiene que existir ningún tipo de excusa en ningún lugar del mundo para que exista cualquiera de estas formas de trabajo infantil. Permítaseme repetir aquí, que no fija ninguna edad mínima. Hemos utilizado como un punto básico de partida el Convenio sobre la edad mínima, 1973 (núm. 138). Por otra parte, y también es evidente, que este Convenio permite que los niños menores de 18 años trabajen, si bien en condiciones precisas. Nuestro convenio ha respetado de forma muy prudente estas disposiciones y ha dejado muy claro que en aquellas áreas en las cuales trabajan niños menores de 18 años, el hecho de que trabajen no significa que ésta sea una de las peores formas de trabajo infantil. Estas áreas han sido fijadas claramente y son fáciles de comprender en el mismo instrumento. Permítaseme, pues, instar a todas las personas del mundo entero a que no traten de hallar excusas para permitir que sigan existiendo las peores formas de trabajo infantil.
Comencemos ahora a adoptar las acciones exigidas por el convenio. Transmitamos al mundo y a nuestros países que contrariamente a ciertos puntos vista, la elaboración de normas es una de las funciones más importantes de la OIT.
Nuestro grupo desea recalcar que lo que hemos hecho aquí en las últimas dos semanas es simplemente preparar los cimientos. Nuestra Comisión no puede hacerlo todo. No puede incorporar nuestro trabajo a los programas de acción con un calendario definido para la eliminación del trabajo infantil, pero tampoco puede tomar medidas enérgicas para la eliminación inmediata y urgente de las peores formas que existen en las sociedades.
Lo que sí podemos hacer es dejar claro que las peores formas de trabajo infantil son tales que esperamos que sean eliminadas urgentemente y conseguir que sus víctimas sean libradas de ellas y sean integradas dentro de la sociedad y que se les brinde la posibilidad de seguir una educación obligatoria durante ochos años, según la edad que tengan al abandonar esos trabajos. Esta no es la tarea de nuestra Comisión, es una tarea que deben llevar a cabo todos los gobiernos junto con los interlocutores sociales. Somos conscientes de que los gobiernos no pueden lograr este objetivo por sí solos y que las organizaciones de empleadores y de trabajadores y las ONG tienen que aceptar que también tienen responsabilidades mundiales y nacionales para mejorar las condiciones de nuestros niños.
Existe ahora un convenio, ¿qué vamos a hacer para seguir progresando? ¿Cómo podemos garantizar que habiendo encontrado los términos correctos desde esta tribuna y habiendo votado por la ratificación en los diferentes países haya un sistema de seguimiento correcto? ¿Cómo vamos a garantizar que haya un sistema de seguimiento correcto? ¿Cómo vamos a garantizar que haya un sistema de informes adecuado? ¿Qué papel desempeñarán el Consejo de Administración, los empleadores y los trabajadores para ayudar a que las peores formas de trabajo infantil desaparezcan de este mundo?
Estamos convencidos de que la tarea que tenemos por delante es multidisciplinaria y urgente. Los interlocutores sociales deben realizar esfuerzos de inmediato para pasar a la etapa siguiente. Hay dos cosas que quiero mencionar. En primer lugar, se necesita hacer solidaridad mundial. Consideramos que muchos países actuarán rápidamente para hacer desaparecer este flagelo. No obstante, es necesario el apoyo internacional y la asistencia internacional para que se concreten los esfuerzos pendientes de hacer desaparecer las peores formas de trabajo infantil.
En segundo lugar, estamos convencidos de que todos los dirigentes tienen que adoptar medidas de política rápidas para llegar a resultados eficaces. Si bien los esfuerzos llevados a cabo en nuestra Comisión no fueron aceptados por todas las partes, permiten suponer que podemos trabajar mucho más rápida y eficazmente si nos fijamos la tarea de lograr los resultados.
Una de las maneras de lograrlo es que después de la discusión del primer año los funcionarios de la OIT asignados a esta tarea crearan un glosario con términos y frases, y fijaran la interpretación de la Oficina del sentido para cada uno de ellos. Pasamos mucho tiempo en deliberaciones, especialmente los diferentes idiomas, tratando de adivinar exactamente cuál era el sentido de ciertos términos. Si las personas pudiesen venir sabiendo por adelantado cuál es la interpretación de la OIT de ciertos términos o frases, esto sería una gran ayuda.
Es un placer comprobar todo lo que se ha hecho. Lamentamos no haber podido satisfacer todos los intereses de todos los grupos, pero esto hubiera sido imposible. Sin embargo, estamos satisfechos porque el trabajo que hemos hecho refleja la honestidad y la integridad de todas las partes. Es un placer haber logrado esta tarea sin haber tenido que recurrir en ningún momento a la votación durante los dos años en que hemos colaborado.
Deseamos presentar el trabajo que hemos hecho, el informe, el convenio y la recomendación para que ustedes tengan a bien aceptarlos y apoyarlos.
Original francés: Sr. ATSAIN (delegado gubernamental, Côte d'Ivore; Presidente de la Comisión del Trabajo Infantil) -- He escuchado esta mañana con gran interés la declaración hecha por el Presidente de los Estados Unidos sobre este convenio. Permítanme decir que me siento muy honrado por la ocasión que se me da hoy de dirigirme por segunda vez a la Conferencia Internacional del Trabajo en mi calidad de Presidente de la Comisión del Trabajo Infantil.
Para mí, para mi país, Côte d'Ivoire, y para toda Africa es un gran privilegio que se nos haya elegido para dirigir las labores de esta Comisión y para cuidar que la discusión particularmente constructiva del año pasado conduzca este año a la elaboración de un nuevo convenio y una nueva recomendación sobre la prohibición y la eliminación inmediata de las peores formas de trabajo infantil. Me causa también profunda emoción haber podido participar en este evento que será un hito en la historia de la OIT. Estos nuevos instrumentos se inscriben en el marco del mandato constitucional de la OIT, cuya misión es sobre todo proteger a nuestros hijos en el trabajo. Su futuro depende de que las peores formas de trabajo infantil, a las que todavía están sujetos, sean prohibidas y eliminadas urgentemente.
En el momento de iniciar nuestra segunda discusión, los Vicepresidentes, empleador y trabajador, y yo mismo nos mostramos firmemente decididos a preservar el espíritu de consenso que había prevalecido durante los debates del año pasado.
Queríamos elaborar conjuntamente instrumentos que respondieran a las esperanzas de todos, y sobre todo cumplir con las promesas que habíamos hecho a los niños del mundo entero, en particular a los niños de la Marcha Global, que vinieron especialmente a Ginebra para expresar y recordarnos sus esperanzas. No podíamos decepcionarlos y traicionar la confianza que habían depositado en nosotros.
Para que los instrumentos que debíamos adoptar pudiesen ser ratificados universalmente, hacía falta que todos los gobiernos de Africa, de Asia, de Europa y de las Américas pudiesen anunciar con orgullo: «Hemos elaborado un convenio para nuestros hijos». Para ello, hacía falta previamente que nos hubiésemos entendido sobre ciertas cuestiones particularmente delicadas. Todas las partes interesadas, ya se tratase de los gobiernos, los empleadores o los trabajadores, deseaban adoptar un instrumento en el que pudiesen reconocerse. Para ello, trabajaron largas horas con determinación y perseverancia, no sólo en la Comisión, sino también dentro de sus grupos respectivos y en el marco de reuniones tripartitas más restringidas.
Es un gran orgullo para mí poder afirmar hoy que el resultado ha ido más allá de lo que esperábamos. El texto que hemos elaborado en la Comisión, sin haber tenido que recurrir nunca a la votación -- y esto ha sido recalcado varias veces -- es un texto enérgico en el que se enuncia claramente la obligación moral de todos los países de tomar inmediatamente medidas tendentes a prohibir las formas más inaceptables de trabajo infantil.
Permítaseme a este respecto recordar tres puntos que me parecen particularmente importantes.
En primer lugar, y antes que nada, el reclutamiento forzoso u obligatorio de los niños para su participación en los conflictos armados se ha definido como una de las peores formas de trabajo infantil. Por primera vez, se ha reconocido explícitamente en un convenio internacional que el hecho de arrancar a los niños de sus familias y de sus hogares para enviarlos al frente es una forma de explotación.
En segundo lugar, se recalcó con mayor claridad la importancia de la educación que debe impartirse a los niños para evitar que caigan bajo esas peores formas de trabajo infantil. El convenio prevé, en efecto, que se tomen medidas lo más rápidamente posible para garantizar a los niños el acceso a una educación básica gratuita y a una formación profesional que estén adaptadas a sus necesidades.
En tercer lugar, la pobreza no puede invocarse como pretexto para tolerar que el flagelo de las peores formas de trabajo infantil continúe existiendo en los albores del siglo XXI. Por tal motivo, el convenio concede un lugar importante a la necesidad de fortalecer la cooperación y la asistencia internacionales, sobre todo a través de medidas de asistencia al desarrollo económico y social, a los programas de erradicación de la pobreza y a la educación universal.
No tengo ninguna duda de su voluntad de adoptar este convenio y esta recomendación. También estoy seguro de que cada uno de ustedes pondrá todo su empeño para que este convenio sea ratificado y aplicado con toda urgencia.
Antes de concluir, desearía expresar mis agradecimientos particularmente calurosos a todos los que han contribuido a escribir esta página memorable de la historia de la OIT. Permítaseme en primer lugar expresar mi gratitud al Sr. Botha y al Sr. Trotman, Vicepresidentes del Grupo de los Empleadores y del Grupo de los Trabajadores, así como a los portavoces de los grupos regionales de los países de Africa, Asia y el Pacífico, los PIEM, América Latina y el Caribe. Deseo rendirles un homenaje particular por la dedicación con que ha trabajado durante toda esta segunda discusión. Gracias a su contribución excepcional y a la confianza que depositaron en mí, podemos presentarles hoy dos instrumentos que fueron, y lo recuerdo una vez más, adoptados unánimemente por la Comisión del Trabajo Infantil.
En mi calidad de Presidente, deseo por último expresar mi reconocimiento y mi agradecimiento a la Sra. Niven, Ponente de nuestra Comisión, así como al Sr. Bequele y a los miembros de la Secretaría, y sobre todo a los traductores e intérpretes por el trabajo excepcional que han llevado a cabo.
Aquí se abre una nueva página de la historia de la OIT, página que estamos escribiendo juntos. Es un placer para nosotros haber participado, haber trabajado y tal vez haber, así, contribuido a que nuestros hijos vivan mañana en un mundo mejor.
Este era el mensaje que yo deseaba comunicar a la Conferencia para que pueda adoptar este convenio y esta recomendación, para que mañana nuestros hijos tengan un futuro mejor que el que nosotros tenemos hoy y el que tuvieron ayer nuestros padres.
Original inglés: Sr. MISHRA (delegado gubernamental, India) -- Como es la primera vez que intervengo en esta reunión, quiero felicitar al señor Presidente por su elección y por la manera tan competente en que ha dirigido las deliberaciones de esta Conferencia.
Llega un momento en la vida de toda institución en que el cumplimiento de su mandato es fuente de satisfacción y de interés universal. Ese momento en la vida de la más antigua organización internacional ha llegado hoy. Con la adopción por la Comisión del nuevo instrumento sobre la eliminación de las peores formas de trabajo infantil, la comunidad mundial ha reafirmado y renovado su compromiso de obrar para erradicar este flagelo que pende sobre la conciencia de la humanidad desde hace generaciones.
Esto, como dijo el Presidente de los Estados Unidos esta mañana, es un paso adelante enorme, en vísperas de ese nuevo milenio. Este resultado es el mejor tributo que se puede rendir a la ética y a la cultura del tripartismo, que es la piedra angular de la OIT. El Presidente de la Comisión, los Vicepresidentes, la Mesa y el personal de la OIT merecen nuestras más sinceras felicitaciones.
Mi delegación está muy complacida por el hecho de que el documento que tenemos a la vista, que es el resultado de un consenso, trata de reflejar nuestras preocupaciones, que son las de los países en desarrollo. El proyecto de instrumento adoptado por la Comisión que tenemos ahora ante nosotros para su adopción en plenaria es la culminación de una serie de iniciativas interesantes e imaginativas a nivel nacional e internacional en las que la delegación de la India ha participado con ánimo positivo y constructivo.
¿Cuál es el tema central de estas iniciativas? Esta es una pregunta apropiada que podemos hacernos en esta ocasión. Es el niño que Wordsworth describió como el «padre del hombre». La niñez es sin duda la etapa más tierna, más formativa y más sensible del desarrollo humano. Un niño de hoy no puede desarrollarse para convertirse en un ser responsable, sensible y productivo de la sociedad futura a menos que el entorno le facilite su florecimiento físico. Si se descuida a los niños y se los priva de su infancia y de la alegría asociada a este período de la vida, se priva de esa forma a toda la nación del potencial de recursos humanos para impulsar el progreso social, el desarrollo económico, la paz, el orden y la estabilidad social.
Las peores formas de trabajo infantil, reflejadas en los artículos 3, a), b), c) y d), como la esclavitud, la prostitución, la pornografía, la utilización de niños para el tráfico de drogas o actividades ilícitas y el empleo de los niños en trabajos peligrosos, son crímenes imperdonables contra la humanidad. Estas prácticas son inmorales y constituyen una aberración para la conciencia humana. Son un anatema para el progreso social y merecen ser condenadas universalmente. ¿Tenemos derecho y autoridad para someter a nuestros niños a esa existencia de depravación? ¿Tenemos la autoridad y el derecho moral de llevar a las futuras generaciones al borde de la destrucción? La respuesta es «no». Los pétalos de la niñez no pueden marchitarse antes de florecer en la juventud y la madurez. Ningún individuo, ninguna institución, ningún Estado Miembro, y mucho menos la conciencia colectiva de la comunidad internacional tendrían justificación en hacerlo.
Este es el acompañamiento de este nuevo instrumento internacional que no apunta a la eliminación de todas las formas de trabajo infantil, sino las peores solamente. Y al hacerlo, completa el Convenio sobre la edad mínima, 1973 (núm. 138), que sigue siendo un instrumento fundamental para la abolición del trabajo infantil. Al adoptar este instrumento la comunidad internacional puede haber sido selectiva, pero esta selectividad era inevitable en vista de las circunstancias y no debe interpretarse como un rechazo, y mucho menos una oposición, a la prohibición y eliminación de otras formas de trabajo infantil.
Mi Gobierno siempre ha adoptado una política activa y positiva con miras a la eliminación del trabajo infantil en todas sus formas, incluso las peores. Esto está reflejado en la Constitución de la India, en la legislación que se ha venido adoptando desde hace 40 años para imponer una edad mínima de admisión en el empleo. Asimismo, se han iniciado una serie de actividades en favor de los niños para asegurar su rehabilitación, su nutrición y su capacitación profesional. Reconociendo que la pobreza, la falta de acceso a la educación y el trabajo infantil corren parejos, se ha tomado una serie de iniciativas para proporcionar una infraestructura adecuada para la educación universal y gratuita, para lograr el acceso universal y la participación universal en el mundo del aprendizaje a fin de alcanzar el nivel mínimo de instrucción, y para que la enseñanza sea interesante y válida. Se están planificando y coordinando además una serie de iniciativas para resolver el problema de la pobreza, el desempleo y el analfabetismo parental. Pero el problema es tan complejo que el Gobierno ha tenido que fijar un plazo para la eliminación total del trabajo infantil. Tenemos problemas de pobreza, desempleo, subempleo, migración y exclusión social, pero nunca hemos intentado servirnos de esto como pretexto para justificar el trabajo infantil. Hemos creído siempre en la eliminación progresiva y aplicamos estrategias diversificadas con esa finalidad. No se trata de volver atrás en los compromisos constitucionales legales y políticos relativos a la prohibición total del trabajo infantil.
Reiteramos una vez más que la eliminación del trabajo infantil no puede ser la preocupación de un sólo país, de un sólo gobierno o ministerio. Debe ser una preocupación global. Repartir las cargas en un orden económico internacional basado en las desigualdades cada vez mayores entre los países es pues una cuestión de importancia fundamental. La cooperación y la asistencia internacional en ese contexto deben considerarse como un instrumento importante de esa repartición de cargas. Como dijo el Sr. Trotman esta mañana, este instrumento sienta las bases de una acción colectiva en el plano nacional e internacional.
En esta ocasión queremos comprometer nuestra solidaridad con la comunidad internacional. Y decimos: «estamos con ustedes». Estamos con ustedes y lo repetimos no como una frase hecha o como una estratagema sino con una verdadera convicción y un deseo de asociarnos con todos ustedes en esta enorme y noble tarea. Esto me recuerda lo dicho hace dos años en el informe anual del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y cito: «Llegará el día en que las naciones serán juzgadas no por su potencia militar o económica, ni por el esplendor de sus capitales y de sus edificios, sino por el bienestar de sus pueblos, por su nivel de salud, nutrición y educación, por las oportunidades de ganar un salario justo por el trabajo realizado, por la posibilidad de participar en las decisiones que afectan su vida, por el respeto de las libertades sociales, civiles y políticas, por la atención que se preste a los más vulnerables y a los desvalidos, y por la protección que otorguen a la salud mental y física de sus niños.
Cuando llegue ese día, nuestros niños van a entrar en una nueva era de conciencia crítica en lo que Rabindranath Tagore describió como un mundo donde la mente no tendrá temor y el conocimiento será libre. Esos niños sabrán movilizarse y organizarse para exigir su libertad y hacer valer sus derechos fundamentales. Y ese día no está lejos.
Con estas palabras, mi delegación recomienda la adopción unánime de este instrumento por la Conferencia.
Sr. PRETI JORQUIN (delegado empleador, Guatemala) -- Quiero felicitar a cada uno de los miembros de esta Comisión y especialmente al Presidente de la misma y a los dos Vicepresidentes por la capacidad con que pudieron negociar consensos para obtener una adopción de este proyecto de convenio por aclamación.
Hoy es uno de los momentos más relevantes en la historia de la OIT, la adopción de un convenio para la eliminación de las peores formas de trabajo infantil hace de este día un día tan importante como aquéllos cuando se adoptaron los convenios fundamentales.
Hace unos años me tocó participar en las reuniones preliminares que se llevaron a cabo en diferentes partes del mundo y nunca creí que pudiera llegarse tan rápidamente a feliz término. La adopción de este convenio implica para los empleadores, trabajadores y gobiernos obligaciones que van más allá del convenio mismo, pues no es solo la adopción del convenio lo que redundará en una vida digna para aquellos niños que actualmente se encuentran en condiciones que un ser humano es incapaz de soportar.
También deben ser las medidas adicionales y paralelas que se habrán de implementar. Los compromisos en el tema de la educación de parte de los gobiernos y la inversión con condiciones adecuadas como parámetro principal de la generación de empleo para los adultos por parte de los empleadores son vitales para que las medidas tomadas por los países sean sostenibles a través del tiempo.
La urgencia de la implementación de medidas es quizás menos importante que una planificación de largo plazo en los temas social, económico y de desarrollo humano, sin los cuales no será posible aliviar la situación de marginación que se viven en ciertos países y que es la principal causa de estas causas de trabajo infantil.
Es pues necesario que la OIT, así como todos los otros organismos bilaterales y multilaterales, coadyuven a trazar el camino del desarrollo que capacitará a nuestros niños y los hará partícipes de los beneficios del desarrollo humano, social y económico al que no han tenido acceso. El consenso obtenido en la Comisión del Trabajo Infantil no nos hará dudar de que la ratificación de este convenio será universal y ello lo convertirá en un convenio fundamental para beneficio de los niños y, por qué no decirlo, de la humanidad misma.
Los niños representan el futuro de la humanidad y su protección y la inversión que en ellos hagamos hará de este mundo un mundo mejor, o peor del que tenemos.
Invito y exhorto pues a los Gobiernos de los Estados Miembros de la OIT a proceder de inmediato a la ratificación de este ejemplar convenio en el que se refleja el interés de trabajadores, empleadores y Gobiernos en eliminar las peores formas de trabajo infantil.
Original inglés: Sra. LAURENT (delegada de los empleadores, Suecia) -- La selección de temas para la actividad normativa a menudo ha sido objeto de críticas por parte de los empleadores durante la última década. No sucede lo mismo con el tema de la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil. Al contrario, compartimos la opinión de que se trata de una cuestión sumamente importante. Sin duda alguna la OIT ha sido el foro idóneo para celebrar estos debates.
El eje del trabajo de la OIT ha sido encontrar formas de garantizar un futuro más luminoso para aquellos niños cuya vida de trabajo comenzó demasiado temprano.
Como Grupo, hemos elaborado y aceptado un convenio y una recomendación y lo hemos hecho sin tener que proceder a una votación. Todas nuestras decisiones se han adoptado por consenso.
Juntos hemos intentado crear instrumentos concisos, simples, centrados y realistas. Ahora que ya han finalizado esos debates es importante pasar a la acción y comenzar a ratificar el convenio sin demora. Debemos lograr que los niños salgan de esos lugares de trabajo.
Espero sinceramente que esos nuevos instrumentos demuestren su eficacia y que sean objeto de una ratificación y aplicación universales. Confiamos en que la aplicación del convenio ofrezca a muchos niños el futuro mejor que con nuestra labor hemos querido procurarles.
Original inglés: Sr. AHMED (delegado de los trabajadores, Pakistán) -- ¡En nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso! En nombre de la delegación de los trabajadores de Pakistán, es para mí un privilegio y un honor hablar en esta ocasión histórica sobre un convenio muy importante, relativo a la eliminación del trabajo infantil y de sus peores formas.
Todos sabemos que, los fundadores de esta gran Organización en 1919 hablaban de los peligros para los trabajadores, pero también hablaban de la eliminación del trabajo infantil en el Preámbulo de la Constitución. En el informe se indica con razón que el trabajo infantil se debe en gran medida a la pobreza y es por eso que la Declaración de Filadelfia reitera que la pobreza constituye un peligro para la prosperidad.
Por esta razón, creemos que los niños constituyen nuestro futuro. Su bienestar físico, mental y su desarrollo espiritual no sólo es algo bueno para ellos, sino para la familia, para la nación y para toda la humanidad. Por consiguiente, su alimentación, su educación, su formación y la creación de un entorno adecuado es responsabilidad, tanto de la familia como del Estado y de la comunidad internacional. Por esta razón, la declaración de la Cumbre mundial sobre desarrollo social ha reiterado que el capital humano es el centro del desarrollo y los niños constituyen nuestra mejor carta en la materia.
El Sr. Somavia habla de la situación de apuro de los niños en el mundo, de los 250 millones que trabajan en el mundo. En las Actas Provisionales núm. 19, se señala que la prioridad principal consiste en adoptar medidas a nivel nacional e internacional, para suministrar educación, formación profesional y librar a los niños del trabajo y lograr su rehabilitación social y atender las necesidades de sus familias. Esto es más importante ahora porque si la familia sigue siendo pobre, se ve obligada a enviar a sus hijos a trabajar, o sea que es responsabilidad del Estado el ocuparse de estas familias pobres para que puedan brindarle a sus hijos una educación y una formación útiles.
El artículo 3 se refiere a la seguridad de los niños y a las actividades ilícitas que pueden atentar contra ella: la esclavitud, la servidumbre por deudas, las cuales deben eliminarse. También se hace referencia a los trabajos peligrosos y se indica que las autoridades competentes deben reglamentar en esta materia celebrando consultas tripartitas y estableciendo mecanismos adecuados ateniéndose a lo dispuesto en el Convenio.
El artículo 7 se refiere a la eliminación de las peores formas de trabajo infantil. El programa de acción, su formulación, diseño y aplicación en consulta también con los interlocutores sociales. El artículo 7 se refiere a las sanciones penales y a la necesidad de eliminar estas formas de trabajo infantil así como a la integración social de los niños.
En el artículo 8 se hace referencia a la cooperación internacional para el desarrollo económico, la erradicación de la pobreza y la educación universal, la Recomendación complementa estas disposiciones. Nos satisface el nuevo convenio y la nueva recomendación y creemos que su aprobación es una ocasión histórica.
Creemos que el Estado tiene la responsabilidad de educar y de lograr que los niños, que son el futuro de nuestra humanidad, sean apartados de las peores formas de trabajo y sean rehabilitados y reintegrados. Dentro de este contexto, apreciamos mucho la labor de la OIT a nivel internacional sobre todo el Programa IPEC. En mi propio país, el trabajo de la OIT ha contribuido al bienestar de los niños que se han ocupado de la industria de las pelotas de fútbol.
Como ocurre con este nuevo instrumento, también se ha alcanzado un acuerdo con la industria del cobre. Pienso que la cooperación con la OIT y con los interlocutores sociales permitirá rehabilitar a estos niños y brindarles educación. En este contexto, acojo con agrado la declaración del Presidente Clinton y su compromiso permanente con los derechos de los trabajadores y la abolición del trabajo infantil. También acojo con agrado la labor que ha realizado el IPEC en mi país. Deseo subrayar la necesidad de mantener una cooperación continua en el plano internacional, de modo que los países del Tercer Mundo puedan destinar más recursos al desarrollo de la educación de los niños y proporcionarles así un mejor futuro.
En el contexto de la acción internacional, es necesario que se den facilidades en relación con la deuda externa de los países en desarrollo y que se tengan en cuenta los aspectos humanos en la economía mundial, sobre todo en las políticas del FMI y del Banco Mundial. Esperamos que la colaboración con las instituciones de Bretton Woods alivie estos sufrimientos y acogemos con agrado el consenso que se ha logrado obtener, así como la formulación del convenio y la recomendación propuestos.
Felicitamos a los distinguidos miembros tripartitos de la Comisión por la labor que han realizado y también al Sr. Atsain, Presidente; al Sr. Botha, Vicepresidente del Grupo de los Empleadores; y al Sr. Trotman, Vicepresidente del Grupo de los Trabajadores, así como al Sr. Steynet, quien trabajó en la Comisión de Redacción en nombre del Grupo de los Trabajadores. También deseo felicitar a la Sra. Niven del Reino Unido que actuó como ponente y al Sr. Bequele y a su equipo de la OIT, que sigue trabajando con los delegados, violando las normas internacionales del trabajo al trabajar los fines de semana e incluso hasta tarde en la noche por el bienestar de los niños. Por esta razón, hacemos un llamamiento a todos los delegados para que adopten este informe, que ya ha sido adoptado por la Comisión por consenso, para demostrar así el compromiso con un mejor futuro para toda la humanidad.
En esta ocasión deseo declarar que los niños de los pobres son propiedad de la nación y de la humanidad y que hay que cuidar de ellos. La naturaleza ha dotado a los niños con mucha inteligencia, sean ricos o pobres, porque la naturaleza no conoce discriminaciones. La sociedad es la que establece las desigualdades al negarle a muchos la igualdad de oportunidades. Por esto corresponde al Estado y a la sociedad, y a la comunidad internacional, ofrecer a los niños de los pobres oportunidades iguales de alimentación y desarrollo, ya que los niños de los pobres florecen como los árboles del bosque sin que nadie los vea porque no gozan de ninguna oportunidad.
Creo que es un deber y una responsabilidad moral y legal darles oportunidades para que se desarrollen y contribuyan al bienestar de la sociedad. En este contexto deseo dar las gracias a la Sra. Mary Robinson, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quien envió un mensaje en esta ocasión para agradecer que en el nuevo convenio se menciona específicamente la Convención sobre los Derechos del Niño. Este año se cumple el décimo aniversario de dicha Convención y por esta razón apoyamos plenamente la recomendación y el convenio propuestos e instamos a todos los Estados Miembros no sólo a que los ratifiquen, sino también a adoptar medidas para aplicarlo y dar así un mejor futuro a nuestros niños e iniciar una época mejor de nuestra sociedad, de la comunidad internacional y del género humano.
Original inglés: Sr. DOSHI (delegado de los empleadores India) -- Aprovecho esta ocasión para felicitar al señor Presidente por su elección al frente de esta Conferencia y por la excelente manera con que ha conducido nuestras deliberaciones.
Esta sesión se celebra para adoptar el informe de la Comisión del Trabajo Infantil. En este contexto, estoy convencido de que uno de los recuerdos más imborrables de esta 87.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo va a ser la adopción histórica de mañana del convenio y de la recomendación sobre las peores formas de trabajo infantil.
Espero que los Estados Miembros aquí representados manifiesten su compromiso firme de suprimir esta tara de nuestras sociedades al adoptar unánimemente estos instrumentos.
Dicho esto, añadiré que la adopción es sólo un primer paso por importante que sea dentro de este proceso, que esperamos que termine en la eliminación de las peores formas de trabajo infantil cuanto antes. Asimismo debemos decidirnos y comprometernos a lograr una ratificación y aplicación universales del convenio y de la recomendación que han sido formulados con tanta abnegación. En primer lugar, hay que hablar de los proyectos de textos preparados por la Mesa que han servido de base excelente para las discusiones en la Comisión, y en segundo lugar, de los textos de las normas que ahora están ante nosotros, resultado de las discusiones entabladas durante las dos últimas semanas entre los mandantes tripartitos.
A este respecto sumo mi voz a la de mis colegas empleadores, que siempre han dicho, desde la primera discusión, que lo que nosotros queríamos era una serie de instrumentos que no sólo fueran breves, concisos y capaces de obtener una ratificación universal, sino que fueran perfectamente aplicables tanto en su letra como en su espíritu. Las negociaciones a veces han sido un tanto difíciles pero creo que hemos logrado ese objetivo.
Ahora debemos pasar de las palabras a la acción, y a una acción inmediata. Si bien hemos reconocido que estas formas de trabajo infantil en gran medida constituyen la causa y la consecuencia tanto de la pobreza como de la imposibilidad de acceder a la educación, esto no puede servir de excusa para cruzarse de brazos. Sería imperdonable por nuestra parte, para con los niños que trabajan bajo las peores formas de trabajo infantil, que no creáramos cuanto antes programas de acción que les permitan liberarse de estas formas de trabajo y que no les diéramos la posibilidad de un nuevo y mejor futuro.
Las esperanzas de estos niños están en nosotros. No les podemos fallar. Declaremos solemnemente, aquí y ahora, que traduciremos estas palabras en acción inmediata gracias a una ratificación rápida y universal de este convenio. Esta ratificación deberá ir acompañada de una acción urgente para eliminar las peores formas de trabajo infantil de nuestra sociedad ya que estos niños forman parte integrante de nuestro futuro.
Esta no va a ser tarea fácil, sobre todo para los países en desarrollo, donde el problema es particularmente agudo. Pero, al mismo tiempo, no se trata de una tarea imposible si nos dedicamos a fondo a la misma y si centramos nuestros esfuerzos y recursos de forma eficaz.
Por mi parte, procedo de un país en desarrollo y les puedo asegurar que los empleadores de la India van a trabajar con nuestro Gobierno, con las organizaciones de trabajadores y con la sociedad civil en general para asegurarse de que los objetivos de este convenio y de esta recomendación se hagan realidad.
Después de haber pronunciado estas breves palabras, recomiendo a la Conferencia que adopte este informe.
Original inglés: Sr. SEMRAU (delegado adjunto de los empleadores, Estados Unidos) -- Permítaseme dar las gracias al señor Presidente por la oportunidad que se me brinda de dirigirme a esta plenaria. Antes de comenzar con las observaciones que he preparado, haré una declaración, para que conste en acta, en lo que respecta al Grupo de los Empleadores de la Comisión del Trabajo Infantil.
El párrafo 218 del informe debería reflejar un intercambio entre los empleadores y trabajadores sobre el significado de la expresión «educación básica», como figura en el convenio y la recomendación, incluyendo el artículo 7 del convenio. Los empleadores han entendido claramente que educación básica significa educación primaria más un año, dicho de otro modo, ocho o nueve años de escolaridad basada en un plan de estudios y no en la edad. Creemos que este aspecto debería constar en las actas de la Comisión.
Desde 1997, he dedicado parte de mi tiempo al tema del «trabajo infantil», junto con centenares de otros miembros de esta Comisión. Han sido, pues, dos años, una pequeña parte de mi vida. Pero, desafortunadamente, durante estos dos años, centenares de millones de jóvenes no sólo han conocido el concepto del trabajo infantil, sino su dura y fría realidad día tras día, sin conocer nunca la felicidad de los años de infancia. Son jóvenes que se ven obligados prematuramente a soportar la carga de tener que ganarse la vida para su sustento y el de sus familiares cercanos e, incluso, el de sus parientes lejanos.
El conocimiento de la existencia de estos niños trabajadores llevó a la Comisión a dar este primer e importante paso para liberar a los niños de estas cargas, y pienso que podemos estar orgullosos de ello. Este convenio para prohibir y eliminar las peores formas de trabajo infantil atiende a un pequeño número de situaciones en que se explotan a los niños. Son pocas, pero totalmente aborrecibles.
En este poco tiempo del que dispongo, voy a tratar de no repetir lo que han dicho otros sobre el convenio. Todos nos damos cuenta de que lo que se ha elaborado es un documento que todos los países pueden ratificar y que supondrá un verdadero cambio. Deseo hacer hincapié en lo que, en mi opinión, son algunos de los motivos importantes por los que la creación de este convenio se considerará, sin duda alguna, como uno de los esfuerzos más fructíferos que jamás haya realizado la Organización Internacional del Trabajo, un proceso que puede tomarse como modelo para reproducir este éxito en actividades futuras.
En primer lugar, todo el mundo estuvo de acuerdo en que este tema debía considerarse. Los gobiernos, los empleadores, los trabajadores y la sociedad en general estuvieron de acuerdo con respecto a la definición del problema y a la necesidad de una acción urgente para resolverlo. Todos aceptaron el hecho de que el idealismo debía ceder en beneficio del pragmatismo, la función debería imponerse a la forma. La investigación minuciosa y la recopilación de información proporcionan a los redactores los conocimientos necesarios para realizar su tarea. Cabe señalar que también se preparó a la opinión pública para recibir el informe, una vez finalizado.
Los redactores realizaron su trabajo de distintas maneras muy singulares. En primer lugar, se hizo una confrontación que dio lugar a un consenso respecto a todas las cuestiones, por lo que actualmente tenemos un texto que apoyan, prácticamente, la totalidad de los participantes. Los redactores también decidieron trabajar sobre el contenido y la forma a través de la construcción representativa. La confianza que resultó de esta actividad contribuyó a la calidad del producto final. Ahora, este texto final puede ser ratificado por todos los Estados Miembros de esta Organización.
En calidad de empleador de los Estados Unidos, puedo decir que este texto es útil, ya que centra adecuadamente el diálogo sobre el trabajo infantil en una ley y un reglamento definidos.
Como interlocutor social, puedo decir que este texto es un plan de trabajo claro que facilita orientación. Y, como miembro de la sociedad, yo sé que éste es un producto que constituye nuestro primer paso importante hacia la eliminación del trabajo infantil indeseable.
Todos podemos aceptar que se puede y se debe ofrecer a los niños la posibilidad de optar por formas apetecibles de trabajo mediante las que puedan adquirir aptitudes susceptibles de serles útiles toda su vida. Todos sabemos cuál es la diferencia entre lo deseable y lo que no lo es.
Este convenio no sólo se centra en lo que no es deseable, sino en lo que es aborrecible. Hemos iniciado el proceso de eliminación de estas peores formas de trabajo infantil.
Lo que hemos aprendido de este esfuerzo y de los programas e instituciones que creamos para dar curso a este convenio contribuirá a nuestro esfuerzo continuo con miras a eliminar todas las formas de trabajo infantil no deseable.
Me gustaría rendir homenaje al Sr. P.A. Atsain, Presidente de la Comisión; al Sr. B. Botha, Vicepresidente empleador; y al Sr. L. Trotman, Vicepresidente trabajador, por el eficiente desempeño de sus respectivos cargos, así como al apoyo eminente de la Oficina Internacional del Trabajo, de la Organización Internacional de Empleadores y de la Confederación Internacional de Sindicatos Libres.
Por último, quisiera darles las gracias por haberme brindado la oportunidad de participar en este esfuerzo.
Original inglés: Sr. MAKEKA (delegado empleador, Lesotho) -- En primer lugar, deseo asociarme a las felicitaciones y los votos de éxito que han sido dirigidos al señor Presidente y a los miembros de la Mesa. Quisiera también felicitar al señor Embajador Juan Somavia por su elección a la Dirección General de la OIT. Le deseamos pleno éxito en sus labores.
Al finalizar el siglo presente y al ingresar en el nuevo milenio, nos enorgullece participar en este momento tan importante en el que la comunidad mundial, por conducto de la Organización Internacional del Trabajo, adopta el Convenio histórico sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil.
Me abstendré de entrar en los detalles del Convenio y de la Recomendación ya que el Presidente de la Comisión, Sr. Botha, de Sudáfrica lo ha hecho muy bien. Sin embargo, me gustaría expresar la satisfacción de mi delegación por la labor realizada por la Comisión del Trabajo Infantil. Por ello, no dudamos en recomendar el convenio y la recomendación, no sólo para su adopción unánime por la Conferencia sino que recomendamos su ratificación a todos los Estados Miembros de la OIT.
Estos instrumentos, según las palabras del Director General, intentan erradicar del mundo aquéllas formas de trabajo que nos resultan odiosas a todos ya que ninguno de nosotros desearía que sus hijos desempeñaran este tipo de trabajo.
Me complace señalar que todos los empleadores africanos aborrecen estas formas de trabajo para los niños. La decencia, que no reconoce fronteras culturales ni la distribución geográfica, nos obliga a que instemos a nuestros gobiernos, no sólo a ratificar estos instrumentos sino también a asegurar que sus disposiciones se conviertan en una realidad en el mundo entero.
El Presidente y los miembros de la Mesa de la Comisión del Trabajo Infantil, han tratado desde un principio, de actuar de forma tal que estos instrumentos fueran aprobados por consenso, es decir, por oposición al proceso tradicional de votación.
Les felicitamos, porque a pesar de que este procedimiento fue muy azaroso y poco ortodoxo, atendió a una de nuestras preocupaciones, ya que en el pasado los convenios se han impuesto por la tiranía de la mayoría.
Huelga decir que muchos de los gobiernos que votaban en favor de esos instrumentos, luego no los ratificaban. Por ello, creemos que, contrariamente a lo que piensan los escépticos y contrariamente a los temores de los que se opusieron a este procedimiento de lograr consenso, habría que considerar si éste no es el mejor procedimiento para adoptar instrumentos normativos en el futuro.
Se ha intentado considerar la imposibilidad de que los niños puedan contar con la educación básica, como una de las peores formas de trabajo infantil. Agradecemos a todos los miembros de la Comisión por haber adoptado una fórmula a la que todos podemos adherir.
Mi país es uno de los países que no cuenta con una educación gratuita básica obligatoria. No obstante, no hace mucho tiempo teníamos uno de los niveles de alfabetización más altos de Africa. Todos los partidos políticos de Lesotho aspiran a la educación básica gratuita obligatoria, pero la realidad impone otra cosa. Simplemente no nos podemos permitir ese lujo debido a la pobreza. El Gobierno actual de Lesotho ha decidido introducir el sistema de educación gratuito obligatorio para los primeros años de la escolaridad.
En Lesotho tenemos muchas aldeas que se encuentran en la zona montañosa del país y sólo se puede llegar a estas zonas a caballo, no hay manera de que el Gobierno pueda obligar a los niños a ir a la escuela. Pero hay que señalar algo muy importante, aunque los niños no trabajen no pueden ir a la escuela. Esta cuestión es mucho más compleja de lo que parece a simple vista.
Para terminar debo decir que en el sector estructurado de la economía de Lesotho no existe el trabajo infantil. Hay niños que trabajan con sus padres. Se trata de los niños, cuyos padres padecen la mayor pobreza. Esperamos que las disposiciones del artículo 8 del Convenio se apliquen en la realidad para que estos grupos vulnerables reciban protección.
Original inglés: Sr. POISSON (delegado gubernamental, Canadá) -- El Canadá se complace en hacer la siguiente declaración en nombre de los Gobiernos del Canadá, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Suiza, Turquía y Uruguay.
Nos complace apoyar la adopción del nuevo convenio en materia de prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, que creemos será un importante instrumento para la protección de los niños.
Todos los niños, como miembros más vulnerables de nuestra sociedad, requieren una protección especial. Los niños que se ven sometidos a las peores formas de trabajo infantil necesitan urgentemente nuestra atención. El librarles de este tipo de trabajos, su rehabilitación y su integración social revisten fundamental importancia.
Al referirse al reclutamiento y a la utilización de niños en los conflictos armados, este convenio transmite un mensaje muy importante. El Convenio sobre los Derechos del Niño fija en 15 años la edad mínima para el reclutamiento de niños para conflictos armados. Este nuevo convenio aumentará la edad mínima a 18 años en un campo y, al mismo tiempo, reconocerá este tipo de reclutamiento como una de las peores formas de trabajo infantil.
Esperamos seguir adelante gracias al impuso desarrollado aquí en la OIT y, en particular, vemos este convenio como un primer paso para fijar la edad de 18 años como la norma universal para el reclutamiento y para cualquier forma de participación de los niños en los conflictos armados.
Instamos a los Estados a que aprovechen este impulso y a que se aseguren de que esa norma superior se incluya en el protocolo facultativo del Convenio sobre los Derechos del Niño en relación con la participación de los niños en los conflictos armados.
Para terminar, esperamos que este convenio sea adoptado unánimemente por esta Conferencia y que sea ratificado por todos los Estados Miembros de la OIT.
Original alemán: Sr. FENDRICH (delegado gubernamental, Alemania) -- En nombre de los delegados de Francia, Grecia, Italia, Luxemburgo, Austria, Portugal y España, y en nombre de mi propio Gobierno celebro que esta Comisión haya logrado, tras una negociación larga y compleja, un consenso sobre el proyecto de convenio y recomendación relativo a la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil.
Estimamos que el contenido de este nuevo convenio forma parte del derecho fundamental al trabajo, plasmado en la Declaración de 1998. Por eso, queremos asociarnos a quienes agradecieron al Presidente de la Comisión, a los portavoces de los Grupos, a la Secretaria y a la Mesa. Les estamos muy agradecidos y esperamos que el convenio y la recomendación sean adoptados mañana por la Conferencia y que el convenio sea ratificado rápidamente por el mayor número posible de Estados Miembros de la OIT.
Los niños tienen derecho a la educación, de conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y el Pacto Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Estos derechos están amenazados por el trabajo infantil. La promoción de la educación y la capacitación profesional es una estrategia fundamental para evitar el trabajo infantil. El convenio y la recomendación representan un primer paso hacia una normativa más estricta relativa al problema de los niños soldados. Esperamos que la mención expresa a los niños que se utilizan en conflictos armados que figura en el artículo 3 a) del proyecto de convenio permitirá consolidar los derechos del niño.
En relación con el hecho de que el artículo 3 se refiere sólo al «reclutamiento forzoso u obligatorio de niños para utilizarlos en conflictos armados» dentro del contexto de trabajo forzoso, queremos señalar, en el marco del cometido de la OIT, que es necesario elevar el límite de edad fijado por el artículo 38 de la Convención sobre los Derechos del Niño para evitar la utilización de niños en los conflictos armados.
Es necesario también que la labor del grupo de trabajo que se encarga de la elaboración del Protocolo adicional sobre los niños y los conflictos armados concluya lo más pronto posible, teniendo en cuenta, en particular, el décimo aniversario de la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Queremos señalar que el hecho de que la formulación del convenio de la OIT refleje los términos de la Convención no debe invocarse como motivo para no proseguir el curso de las negociaciones sobre el Protocolo adicional a la Convención sobre los Derechos del Niño.
Celebramos todo esfuerzo que hagan los gobiernos y las organizaciones regionales, intergubernamentales y no gubernamentales para luchar contra la utilización de niños en los conflictos armados. Esperamos que esos esfuerzos contribuyan a alcanzar un consenso para mejorar la norma prevista en el artículo 38 de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Original inglés: Sr. VAN DER HEIJDEN (delegado gubernamental, Países Bajos) -- En nombre del Gobierno de los Países Bajos, quiero expresar nuestra firme voluntad de trabajar en pro de los objetivos del convenio y de la recomendación relativos a las peores formas de trabajo infantil.
Estas formas del trabajo infantil representan una grave violación de los derechos humanos y debe ponérseles fin inmediatamente. Reconocemos que el trabajo infantil es tanto causa como consecuencia de la pobreza, pero esta pobreza de ningún modo justifica la tolerancia de las peores formas de trabajo infantil.
El Gobierno de los Países Bajos está satisfecho con este texto de avenencia del convenio y la recomendación. El trabajo realizado en la Comisión sobre el Trabajo Infantil y el espíritu de consenso que reinó en la misma reflejan la voluntad de los miembros de eliminar las peores formas de trabajo infantil.
Los nuevos instrumentos completan el convenio y la recomendación sobre la edad mínima en el trabajo que reglamentan el trabajo infantil. En cuanto a la intervención de niños en los conflictos armados, nos complace observar que se ha dado un paso importante para que mejoren las normas internacionales.
El convenio sobre las peores formas de trabajo infantil debe motivar al grupo que trabaja sobre el Protocolo adicional a la Convención sobre los derechos del niño a dar un paso adelante y pedimos a este grupo que siga esforzándose por alcanzar una solución.
Es importante destacar el importante papel que desempeña en la educación la eliminación del trabajo infantil como medida preventiva y curativa. Para ello es esencial el libre acceso a la educación básica y apoyamos la intervención de la sociedad civil en la elaboración y aplicación de los programas de acción.
Nos complace que la Comisión considere de vital importancia que se aborden cuanto antes los temas relativos al trabajo infantil oculto. El problema de las masas de trabajadores domésticos, niñas en su mayoría, es un tema que nos preocupa profundamente. Esperamos que el convenio sea ratificado por un número sin precedente de Miembros de la OIT.
El Gobierno de los Países Bajos va a proceder de inmediato al estudio de la ratificación de este convenio. También estamos dispuestos a cooperar con los demás Miembros para poner en práctica las disposiciones del convenio, inclusive las disposiciones sobre cooperación técnica bajo los auspicios del IPEC. El Gobierno de los Países Bajos considera que este convenio forma parte de las normas fundamentales del trabajo de la OIT que debe discutir el Consejo de Administración, en virtud de la campaña del Director General, para promover la ratificación de dichas normas.
El convenio sobre el trabajo infantil entra en el marco del mecanismo de seguimiento de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo que se adoptó en junio del año pasado.
La adopción del convenio y la recomendación sobre las peores formas de trabajo infantil no pone fin al largo proceso de negociaciones, sino que más bien se trata del comienzo de una nueva era en la que se harán grandes esfuerzos para eliminar las peores formas de trabajo infantil.
Para concluir, deseo insistir en que simplemente debemos escuchar el mensaje de la Marcha Mundial contra el trabajo infantil que dice lo siguiente: «póngase fin al trabajo infantil, empezando por sus peores formas».
Original inglés: Sr. UEMURA (consejero técnico gubernamental, Japón) -- En primer lugar, quisiera felicitar al señor Presidente por su elección a la presidencia. Quisiera expresar brevemente la opinión del Gobierno del Japón sobre el convenio y la recomendación propuestos. El Gobierno del Japón está preocupado profundamente por la situación del trabajo infantil en el mundo y atribuye gran importancia a la eliminación del trabajo infantil, en particular a las medidas inmediatas para eliminar las peores formas de trabajo infantil. El convenio propuesto nos parece el mejor instrumento posible y estamos satisfechos con el texto. El Gobierno del Japón va a estudiar seriamente la posibilidad de ratificar este convenio. El Japón ha trabajado activamente para atajar el problema del trabajo infantil en el mundo.
Tengo el placer de informar a la Conferencia que en mayo de 1999 el Parlamento del Japón aprobó una ley que penaliza la prostitución y la pornografía infantil y garantizar la protección de los niños. Esta ley está destinada a proteger los derechos de los niños, penalizando su explotación y brindando medidas de protección para los niños que han sufrido psicológica o físicamente. El Gobierno del Japón seguirá haciendo todo lo que esté a su alcance para ayudar a otros países en su lucha por eliminar efectivamente las peores formas de trabajo infantil a través de la cooperación o la asistencia internacional.
Original francés: Sr. VAN DAMME (delegado gubernamental, Bélgica) -- En nombre de Bélgica, me complace agregarme a la lista de oradores que han expresado su satisfacción por estos nuevos instrumentos sobre las peores formas de trabajo infantil. Somos conscientes de que estamos participando en un acontecimiento histórico y de la importancia que estos instrumentos tienen tanto para la lucha contra ese flagelo como para la acción futura de la OIT.
En nuestra opinión, los textos que hemos debatido, con objeto de reforzar los convenios internacionales y de ocuparse asimismo del drama del trabajo infantil, son satisfactorios porque abordan las cuestiones esenciales que deben tratarse inmediatamente para eliminar las peores formas de trabajo infantil que allí se definen ampliamente, en particular, la importancia de la creación de un dispositivo nacional, del acceso a la educación y de la asistencia internacional.
La intervención de niños en conflictos bélicos, una dimensión importante de esta cuestión para nosotros, ha sido abordada también de forma que no impide proseguir la negociación de un protocolo facultativo a la Convención sobre los Derechos del Niño. Compartimos el análisis de Alemania y de otros países, entre ellos el Canadá. La delegación belga seguirá luchando por que la edad límite se fije en 18 años, tanto para la participación en hostilidades como para el reclutamiento voluntario o forzoso en fuerzas armadas o en grupos armados no gubernamentales.
Habida cuenta de estos elementos, estamos convencidos de que mañana un gran número de países aceptará y ratificará el convenio y de que el Programa IPEC resultará de gran ayuda. En nombre de mi delegación doy las gracias a la Comisión y a la Secretaría, que han hecho posible la adopción de este instrumento realista, operacional y significativo.
Original inglés: Sr. AKRAM (delegado gubernamental del Pakistán) -- En nombre de mi delegación quiero felicitar a la Comisión del Trabajo Infantil por haber presentado este proyecto de convenio y recomendación sobre las peores formas de trabajo infantil.
Todos hemos trabajado para lograr un consenso. Se han hecho concesiones por ambas partes. El texto no es perfecto, pero es el mejor que pudimos conseguir entre todos. Queremos agradecer al Sr. Trotman (Vicepresidente trabajador), al Sr. Botha (Vicepresidente empleador) y al Presidente de la Comisión del Trabajo Infantil.
Estamos convencidos de que, como dijo el Presidente Clinton, debemos eliminar las peores formas de trabajo infantil. Es un objetivo que todos perseguimos con la adopción de este instrumento. Al igual que en el proceso de negociación, la flexibilidad será crucial para la fase de aplicación. En este contexto, quisiéramos referirnos una vez más a la observación de la delegación de los Estados Unidos de que cualquier trabajo que se proponga prohibir, además del trabajo forzoso y el trabajo en la industria del sexo y las drogas, deberá revestir la misma gravedad que los eminentemente perjudiciales y fácilmente identificables.
Queda claro asimismo para nosotros que la definición de trabajo peligroso incluido en la recomendación no debe interpretarse de manera vaga. Es importante que los países, en consulta con los interlocutores sociales, determinen los casos y ámbitos específicos en que se da ese trabajo peligroso, teniendo en cuenta su nivel económico y de desarrollo.
El preámbulo del convenio reconoce el vínculo existente entre la pobreza y las peores formas de trabajo infantil. Apoyamos los comentarios el Presidente Clinton cuando dijo que: «Debemos resolver las causas, la patología de la pobreza y desesperanza que llevan al trabajo infantil. Donde existe no basta con cerrar las fábricas en donde se producen las peores prácticas de trabajo infantil, debemos asegurarnos de que los niños tengan acceso luego a las escuelas y que los padres tengan trabajo, de lo contrario encontraremos a niños en circunstancias aún peores».
Esta debe ser una preocupación de primera importancia para todos nosotros. Hacer que los niños dejen simplemente de trabajar no es la respuesta a las peores formas de trabajo infantil. El esfuerzo primordial debe ser cambiar las condiciones socioeconómicas que llevan a la aparición del trabajo infantil, incluidas sus peores formas.
Para ello se requerirían medidas destinadas a aliviar la pobreza. Es necesario incrementar la asistencia a los países que tienen este problema a fin de ayudar a las familias pobres y facilitar a todos los niños el acceso a la educación.
Las medidas socioeconómicas pueden y deben aplicarse junto con medidas reguladoras y legales para controlar el trabajo infantil, en particular en sus peores formas. A nivel nacional, todos los países disponen de leyes al efecto y deben recibir ayuda para aplicarlos. A nivel internacional, deberían formularse medidas para ayudar a los países en su empeño para eliminar las peores formas de trabajo infantil.
Sin embargo, tenemos que tener cuidado con la tentación de recurrir a medidas que afecten negativamente a las economías de los países, su bienestar y su posibilidad de participar en el comercio mundial. Esto sólo acentuaría los problemas socioeconómicos subyacentes que dan origen al trabajo infantil, y no ayudaría en absoluto a suprimir sus peores formas.
Asimismo, hemos visto que esas medidas se prestan a abusos por parte de grupos proteccionistas que tratan de promover sus intereses so pretexto de proteger a los niños. Las dificultades para definir el trabajo infantil y la tendencia a una aplicación unilateral de estas medidas hace que se vean cuestionadas actividades económicas ilegítimas.
La OIT tiene que tomar una posición clara contra el vínculo que se establece entre las medidas proteccionistas y el trabajo infantil. Mensajes positivos como los que ha lanzado esta mañana el Presidente Clinton son los que pueden ayudar a los países a tomar medidas. La OIT debe defender y propagar los esfuerzos que realizan los países en desarrollo. Las disposiciones del artículo 8 del convenio reconocen la importancia de la responsabilidad internacional compartida para la eliminación de las peores formas de trabajo infantil, a través de programas de cooperación y asistencia.
El convenio reconoce asimismo el vínculo entre la pobreza y el trabajo infantil y en su artículo 8 se destaca la obligación a nivel internacional de ayudar a los países a eliminar las peores formas de trabajo infantil.
El Pakistán está empeñado en eliminar las peores formas de trabajo infantil. Hemos emprendido programas extensos en el contexto de la OIT--IPEC mediante esfuerzos bilaterales y actividades conjuntas del Gobierno, los trabajadores y los empleadores a fin de resolver este problema.
Nuestro compromiso de alcanzar este objetivo en nuestra región, erradicar el trabajo infantil para el año 2010, es inequívoco, incluso al más alto nivel político. El Gobierno del Pakistán es quizá uno de los pocos que presta ayuda con sus propios fondos para contribuir a la eliminación del trabajo infantil. Celebramos pues la adopción de un instrumento que ayudará a los países a tomar medidas para eliminar las peores formas de trabajo infantil. Expresamos nuestro reconocimiento a los trabajadores y empleadores por su comprensión y por haber entendido que las peores formas de trabajo infantil y sus causas no van a desaparecer rápidamente, pero que es necesario tomar medidas inmediatas y eficaces para garantizar la prohibición y ulterior eliminación de las peores formas de trabajo infantil.
Original francés: Sra. KOCHERHANS (Consejera Técnica y Gubernamental, Suiza) -- «También somos seres humanos y no comprendemos por qué tenemos que sufrir tanto. Nuestro sueño es algo que ustedes pueden hacer realidad.»
Son palabras de una niña que trabaja y que sufre por ello. No sé si hemos conseguido hacer realidad el sueño de la niña, pero al menos tenemos una certeza, la de tener entre manos un convenio y una recomendación destinados a poner fin a las peores formas de trabajo infantil.
La realización del sueño de esta niña dependerá de si estos nuevos instrumentos jurídicos se ponen en práctica.
Por su parte, Suiza hará todo lo posible para poder ratificar este convenio cuanto antes.
Queremos expresar firmemente que, en adelante, no toleraremos que ningún niño sea obligado a desempeñar cualquiera de las formas de trabajo infantil mencionadas en el convenio. Por otro lado, mi país se adhiere a la declaración hecha por el Canadá, en nombre de varios países, sobre la situación de los niños en los conflictos armados.
La voluntad de todos debe permitir que dicho sueño se haga realidad. Es algo que debemos a los niños del mundo entero, con miras a que se les devuelva su bien más preciado: la infancia.
Original árabe: Sr. TAWFIK (consejero técnico gubernamental, Egipto) -- La Comisión del Trabajo Infantil ha realizado una verdadera hazaña con la adopción del convenio y la recomendación sobre las peores formas de trabajo infantil. Es una tarea notable, que se completará con la adopción de dichos instrumentos en esta sesión plenaria de la Conferencia. Estamos convencidos de que el convenio y la recomendación se adoptarán por unanimidad y estamos seguros de que esto va a consolidar la dignidad humana y de que la liberará de la servidumbre, de la esclavitud y de la pobreza. Sin embargo, esto es un primer paso, que deberá ir seguido de otros destinados a eliminar de forma efectiva el trabajo infantil, inclusive todas las formas de este trabajo, no sólo las peores. Eso sólo se puede conseguir con la cooperación internacional, con el fortalecimiento de las inversiones, con el desarrollo económico, con la eliminación de la pobreza y con el acceso a la educación para todos.
Mi delegación ya hizo sus comentarios sobre este convenio y esta recomendación. Nuestra posición figura en el informe de la Comisión y no hace falta que la repita. No obstante, quiero hacer una observación sobre la última parte del informe; esa última parte que la asamblea aún no ha tenido la oportunidad de adoptar. En el párrafo 419 se menciona la posición de la delegación de Egipto y queremos introducir una pequeña modificación que ya hemos presentado a la Secretaría. Como nos ha dicho la secretaria de la Mesa de la Conferencia al comienzo de esta reunión, no es necesario que lea nuestra propuesta de modificación. Tan sólo diré que la delegación de mi país está de acuerdo en que se adopte el informe con esa modificación que pedimos.
Quisiera reiterar que felicitamos a todos aquellos que ha participado en este acontecimiento histórico y, especialmente, al Presidente de la Comisión, a los Vicepresidentes y a todos los compañeros del Grupo Gubernamental. El trabajo se realizó en una atmósfera de fraternidad y de buen entendimiento. Sin embargo, sería prematuro festejar este acontecimiento, porque sólo podemos celebrarlo cuando el trabajo infantil se haya eliminado de una vez por todas y cuando no exista ningún niño víctima de la explotación en la faz de la tierra.
Original inglés: Sr. SAMET (delegado gubernamental, Estados Unidos) -- Con un sentido de gran esperanza y de fe, quiero hacer algunas observaciones adicionales sobre nuestra opinión respecto al Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, que casi, sin duda alguna, adoptaremos mañana. Claro está que el Presidente de los Estados Unidos ya se dirigió más temprano hoy a esta Conferencia y dejó en actas su intención de presentar este Convenio al Senado para su ratificación y su punto de vista respecto a las acciones que debían llevarse a cabo para detener las peores formas de trabajo infantil.
Como mi Presidente dijo y cito: «Tenemos que actuar de consuno y ha llegado el momento de basarnos en el creciente consenso mundial para prohibir las peores formas de trabajo infantil, para reunirnos y para decir que hay algunas cosas que no podemos y no vamos a tolerar».
De hecho, podemos y debemos estar orgullosos de estar aquí juntos para decir claramente, con una sola voz, que no toleraremos los abusos de nuestros hijos; que no toleraremos, como el Secretario de Trabajo Sr. Hermann dijo ayer, que haya niños sometidos a trabajo forzoso, que haya niños brutalizados y explotados en la industria del sexo. No toleraremos que haya niños sujetos al reclutamiento forzoso para participar en conflictos armados. No toleraremos que haya trabajos que dañen la salud y el futuro de nuestros niños.
Al mismo tiempo, a medida que proclamamos nuestro compromiso conjunto, también tiene que quedar claro que hay que cumplir la decisión de hoy y hay que dar recursos para darles a los niños un futuro mejor. También tenemos que ser incansables en transmitir nuestro mensaje para que haya una campaña mundial para terminar con el trabajo infantil abusivo en todos los sectores de la comunidad internacional; todas las instituciones capaces de hacerlo deberían actuar en este sentido. Hacer menos es no hacer nada, hay que hacer todo lo que podamos. Como el Presidente Clinton dijo hoy, estamos dispuestos a hacer lo que nos corresponde a través del IPEC y de otras iniciativas, y continuaremos haciéndolo.
También quiero dar las gracias a los delegados de los empleadores y de los trabajadores de los Estados Unidos, en especial a Michael Semrav, Edward Potter, Bill Goold y Deborah Greenfield por su estrecha colaboración con la delegación gubernamental de los Estados Unidos, una colaboración que nos permitió lograr el resultado positivo que hemos tenido. Quiero felicitar al Vicepresidente trabajador Sr. Trotman y al Sr. Botha, Vicepresidente empleador por su gran trabajo, su capacidad de colaboración y de progresar a través de la hábil dirección del Ministro Atsain de Côte d'Ivoire, todos estos son ejemplos que hacen que la OIT sea una Organización única y duradera.
Original inglés: Sr. STEYNE (consejero técnico de los trabajadores, Reino Unido) -- Habida cuenta del poco tiempo disponible, tengo la tentación de decir que me hago eco simplemente de lo dicho por el distinguido representante de los Estados Unidos, pero con la indulgencia de todos ustedes voy a proseguir, no obstante, con mi intervención.
El año pasado, hicimos hincapié en la voluntad política que considerábamos como la luz necesaria para descubrir las formas ocultas de trabajo infantil. Cuando adoptamos nuestro primer informe pregunté, con las palabras de otro gran estadounidense de nuestro siglo, el Dr. Martin Luther King, cuándo podrían por fin los niños trabajadores del mundo decir que eran libres. Este año, intervengo en nombre del Congreso de Sindicatos Británicos (TUC) en este gran momento histórico.
En efecto, como recalcó el Presidente Clinton en su discurso esta mañana, este es un momento histórico.
La Conferencia debería adoptar mañana de forma unánime este nuevo convenio y recomendación sobre las peores formas de trabajo infantil y enviar un mensaje que diga que cada gobierno, organización de empleadores y de trabajadores se comprometen a procurar una rápida ratificación y aplicación universal del convenio, y la aplicación de la recomendación como una guía para su acción.
La prioridad en la lucha contra todo trabajo infantil es la prohibición y eliminación con la mayor urgencia de las peores formas de trabajo infantil para todos los niños menores de 18 años. Esto abarca la esclavitud moderna, los trabajos sexuales, el tráfico de drogas y cualquier otro trabajo que por su naturaleza o las circunstancias en las cuales se lleva a cabo pueda dañar la salud, la seguridad o la moralidad de los niños. La referencia clara a la Recomendación da mayor claridad a la definición del trabajo peligroso. Instamos a todos los gobiernos a que utilicen estas directrices de buena fe y no busquen excusas para su inacción.
Esta Comisión se ha caracterizado por un sentido evidente de objetivos comunes y de cooperación entre los Grupos. Adoptamos métodos poco usuales para llegar a acuerdos sobre el texto principal del convenio, pero no hubo ni una sola votación.
Quiero agradecer al Sr. Atsain, nuestro Presidente, así como a los Sres. Trotman y Botha, Vicepresidentes, al Ponente, estos últimos tres de la Commonwealth, y a nuestros colegas de la CIOSL, de ACTRAV y de la Oficina, y a todo el Grupo de los Trabajadores de la Comisión por esta magnífica cooperación. Pienso que casi todos los presentes en esta sala vinieron con buena fe y con un sentido de lo que se esperaba de nosotros. Y tengo que decir que observé también algo más que inspiró esos sentimientos: el amor que todos tenemos como padres y abuelos por nuestros hijos. Hemos elaborado dos extraordinarios instrumentos que pueden proporcionar una protección real e inmediata a millones de niños que padecen las condiciones de las peores formas de trabajo infantil.
Este convenio y la Declaración del año pasado son las contribuciones más importantes que se han hecho al conjunto de los instrumentos internacionales relativos a los derechos humanos desde hace largos años.
No voy a esconder el hecho de que nosotros pensamos que las peores formas de trabajo infantil, la utilización de niños en los conflictos armados, no se ha prohibido de manera inequívoca en este convenio. No es muy lógico decir que debe prohibirse la utilización de todos los niños menores de 18 años en la prostitución y la pornografía, aunque tengan edad para dar su consentimiento, y en cambio permitir a los niños que tienen 16 ó 17 años que sean voluntarios en los conflictos armados. Estoy seguro de que podríamos haber encontrado la voluntad política necesaria para prohibir el reclutamiento voluntario de niños de menos de 18 años. Sin embargo, dos años de debate tripartito nos han hecho progresar más que las largas discusiones sobre el protocolo adicional.
Todo reclutamiento forzoso u obligatorio de niños para su utilización en conflictos armados está totalmente prohibido y cualquier gobierno que piense que basta con darle a un niño desposeído un poco de dinero para que se enrole para que esto sea un acto voluntario debería examinar su jurisprudencia basándose en el Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 (núm. 29).
También debatimos si la negación sistemática del acceso a la educación básica debería ser uno de los criterios para definir las peores formas de trabajo infantil. Los trabajadores no deseaban ampliar el alcance de este convenio ni tampoco duplicar las obligaciones previstas en el Convenio núm. 138, que es el instrumento fundamental en materia de trabajo infantil.
Nosotros pensamos que los niños que trabajan demasiadas horas o que no pueden dejar los locales de su empleador se ven sistemáticamente privados del acceso a la educación. Esos niños están amparados por los nuevos instrumentos, que también exigen que se preste una atención particular al trabajo oculto, en el cual los niños corren riesgos especiales. Y esto debe incluir el trabajo doméstico. No nos olvidemos que cuando hablamos de niños, hablamos de niños y niñas.
Sin embargo, el TUC observa con sumo agrado que los gobiernos que ratifiquen el convenio se verán obligados a brindar una educación básica gratuita, esto es, entre 8 y 9 años de estudio, y cuando sea necesario, también una formación profesional para cada niño que se logre apartar de las peores formas de trabajo infantil. Esta es la clave para la prevención y la rehabilitación, y esto, combinado con políticas que reemplacen a los niños trabajadores con adultos desempleados de su propia familia -- adultos cuyos derechos en el trabajo se respeten -- permitirá romper ese ciclo de privación que sufren las generaciones de los niños trabajadores.
Según los términos de Amsterdam y Oslo, y de hecho en el sentido de la Resolución de la OIT de 1996, el trabajo infantil es tanto una causa como una consecuencia de la pobreza. Desgraciadamente, en el preámbulo de nuestro convenio se cita solamente una frase de la Resolución de 1996 que dice que «el trabajo infantil se debe en gran parte a la pobreza». La misma Resolución describe claramente cómo el trabajo infantil impide el desarrollo social y perpetúa la pobreza.
No hay que olvidar que este es un convenio que proclama derechos humanos inviolables. La comunidad internacional debería trabajar junto con los gobiernos nacionales y los interlocutores sociales para promover su aplicación. Pero, y repito, cuando las élites gubernamentales alimentan sin sentido la carrera armamentista y envían a sus propios hijos a las mejores universidades del mundo, pero niegan los recursos necesarios para proporcionar una educación básica a los niños de los pobres, hacen dos cosas: su hipocresía les disminuye, y la injusticia social, que es la causa básica de la pobreza y del trabajo infantil, queda claramente de manifiesto para todo el mundo.
Trabajar en esta Comisión y en el Comité de Redacción fue para mí la culminación de mi carrera como sindicalista. El júbilo que sentí cuando concluimos nuestra discusión sólo se compara con otra experiencia durante estos últimos años: el momento en que fui por primera vez a Sudáfrica, a una Sudáfrica libre. Después de haber culminado este convenio, llamé a mi casa y mi hija Raquel, de 11 años, me dijo: «Papá esto es magnífico, debes estar muy contento». Le expliqué a mi hijo Richard de 8 años de lo que trataba el convenio y lo que los gobiernos ratificantes tendrían que hacer. Su reacción fue una pregunta espontánea: «Pero papá, los gobiernos que quieren mantener el trabajo infantil ¿no van a limitarse simplemente a no firmar?» Este es el desafío que un par de niños del sur de Londres, que participaron en la Marcha Mundial, nos han planteado. Y es también el desafío de todo el movimiento sindical del mundo y de la Marcha Mundial. Ellos están mirando y esperando. Les insto a que adopten unánimemente estos instrumentos sobre las peores formas de trabajo infantil, y que reconozcan que son instrumentos de derechos humanos que exigen una acción inmediata.
Vivimos en una era obsesionada por la competencia; comencemos pues esta carrera, la carrera por la ratificación, y les insto además a aplicar estos instrumentos sin demora alguna.
Suscitemos la voluntad política necesaria para trabajar con el espíritu del tripartismo, tanto a nivel nacional como internacional, y dentro del marco del IPEC, para cambiar realmente la vida de los millones de niños que viven en esas condiciones insoportables.
Para concluir, ignoren a aquellos que hablan de los derechos de los niños a trabajar. Recuerden el derecho a estudiar y a jugar, y nuestra responsabilidad como adultos de elegir para ellos una vida mejor. Tenemos una carga sobre nuestras espaldas, pero esa carga no es tan penosa como lo es para un niño cargar ladrillos sobre su espalda, ni tampoco nos hiere como hiere a cualquier niña el ser víctima de una violación. Pero es una carga que tenemos que llevar. Tenemos que preguntarnos hoy: «A estas mismas alturas del próximo año, ¿a cuántos niños habremos ayudado a liberarse de los burdeles y de las fábricas del mundo entero?» Cuando hablemos con nuestros nietos sobre esta Conferencia, tenemos todos que asegurarnos de que podamos decirles con orgullo lo que hemos hecho.
Original inglés: Sra. ADLER (delegada gubernamental de Dinamarca) -- La eliminación del trabajo infantil es, desde hace mucho tiempo, una de las principales prioridades de la política de Dinamarca. Estamos convencidos de que la Organización Internacional del Trabajo tiene un papel muy importante que desempeñar en la lucha contra el trabajo infantil. Dispone de los recursos y la capacidad necesarios para combinar la creación de normas internacionales, la divulgación de la información y la ejecución de los proyectos de desarrollo.
Dinamarca acogió con beneplácito el compromiso de la OIT en favor de la abolición del trabajo infantil, el que se confirmó durante la Conferencia Internacional del año pasado con la adopción de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo.
Por lo tanto, celebramos la adopción por la Conferencia de este año del Convenio sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil. Este Convenio es un complemento muy importante de la Declaración adoptada el año pasado y del Convenio sobre la edad mínima, 1973 (núm. 138). Constituye un importantísimo paso adelante en la lucha contra las peores y más intolerables formas de trabajo infantil.
Como fue expresado en la declaración conjunta presentada por el Canadá, en nombre de un grupo de países que incluye a Dinamarca, celebramos la referencia explícita hecha en el Convenio a los niños soldados. Sin embargo, hubiéramos deseado que la Conferencia se esforzara mucho más por eliminar la utilización de niños soldados en conflictos armados. Esperamos pues que se hagan progresos en el marco del grupo de trabajo de las Naciones Unidas, respecto del protocolo facultativo sobre los derechos del niño que podría garantizar la prohibición total de la utilización de niños soldados.
Estamos convencidos de que la adopción de este Convenio, sobre las peores formas de trabajo infantil contribuirá de forma muy significativa a mejorar las condiciones de millones de niños que están realizando todo tipo de trabajos intolerables, poniendo así en peligro su salud y su seguridad.
Sin embargo, lamentamos que la Conferencia no haya estimado necesario determinar en el texto del Convenio, los tipos de trabajo que deberían ser identificados como peligrosos.
Una determinación explícita de estas formas de trabajo habría, a nuestro juicio, garantizado de forma más efectiva medidas inmediatas para lograr esta prohibición.
Esperamos que esto no limite el impacto y la importancia del Convenio, e instamos a todos los Estados Miembros a que apliquen la recomendación del Convenio, determinando las peores formas de trabajo infantil.
Dinamarca considera que el trabajo infantil es básicamente un problema económico y social causado por la pobreza y la falta de educación.
Por lo tanto, nos felicitamos por la importancia que el Convenio da a la educación para eliminar el trabajo infantil.
Dinamarca espera que este Convenio y la Recomendación que lo acompaña, sean adoptados mañana de forma unánime y que el convenio sea ratificado en forma masiva por los Estados Miembros. Esperamos que este nuevo instrumento permita evitar que los niños del mundo entero trabajen en condiciones intolerables y que les ayude a tener mejores condiciones de vida a ellos y a sus familias.
Original inglés: El PRESIDENTE -- Con esta intervención, concluimos nuestra discusión sobre el informe de la Comisión del Trabajo Infantil.
Procedemos a continuación a la adopción del cuerpo del informe, párrafos 1 a 426.
De no haber objeciones, consideraré que el informe queda adoptado.
(Se adopta el cuerpo del informe, párrafos 1 a 426.)
Proyecto de convenio sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación
Original inglés: El PRESIDENTE -- Procedemos ahora a la adopción del proyecto de convenio en su conjunto.
De no haber objeciones, consideraré que el proyecto de convenio queda adoptado.
(Se adopta el proyecto de convenio en su conjunto.)
De conformidad con lo estipulado en el párrafo 7 del artículo 40 del Reglamento de la Conferencia, el proyecto de convenio sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación, según ha sido adoptado por la Conferencia, se someterá al Comité de Redacción de la Conferencia para la preparación del texto definitivo.
Proyecto de recomendación sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación: adopción
Original inglés: El PRESIDENTE -- Procederemos ahora a la adopción del proyecto de recomendación sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación.
De no haber objeciones, lo consideraré adoptado.
Original inglés: El PRESIDENTE -- Con arreglo a lo estipulado en el párrafo 7 del artículo 40 del Reglamento de la Conferencia, el proyecto de recomendación sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación, según ha sido adoptado por la Conferencia, se someterá al Comité de Redacción de la Conferencia para la preparación del texto definitivo.
Hemos terminado con el examen del informe de la Comisión del Trabajo Infantil, y de la propuestas de convenio y de recomendación que nos presentó la Comisión.

References: artículo 3
 artículo 7
 artículo 7
 artículo 8
 artículo 7
 artículo 8
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 38
 artículo 38
 artículo 8
 artículo 8
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 40
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