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Timestamp: 2018-02-24 23:22:43+00:00

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Reflexiones educativas desde la autonomía: mayo 2014
Las universidades públicas y la reforma educativa
Laisum, México, 25/05/2014
"Estoy tratando de decir lo que veo desde el interior
de las instituciones, en donde somos tantos
que empañamos las ventanas, y también los espejos".
En sus más recientes colaboraciones para “Campus Milenio” Pedro Flores-Crespo, investigador de la Universidad Autónoma de Querétaro, puso el dedo en el tema que da título a estas páginas. Es una cuestión relevante aunque, me temo, poco atractiva para las universidades públicas, sus autoridades y comunidades académicas, con excepciones que el citado menciona. Por qué parece importar tan poco la reforma educativa en el seno de las universidades, es pregunta de difícil respuesta. Tengo algunas reflexiones que peregrinarán por ciertas obviedades.
El reciente proceso de modernización que experimentaron las instituciones universitarias mexicanas produjo el incremento de las burocracias, concentradas en tareas y funciones lejanas de las indispensables estaciones para el análisis y la reflexión. Voluntaria o involuntariamente hemos empañado nuestras ventanas y espejos, como afirma Alfredo Furlan, para cumplir en tiempo y forma con indicadores y prescripciones de la “reforma educativa” impuesta en las universidades públicas estatales. Se olvidó, o no estuvo presente, una premisa que nos recordara Pablo Gentili: una universidad abierta a pensar y cambiar el mundo, debe estar abierta a pensarse y cambiarse a sí misma.
La Secretaría de Educación Pública dedica la mayor parte de sus recursos, energías, programas y capacidad política a los niveles de educación básica. La inversión que demanda, el tamaño de la matrícula y la presencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación entre sus pliegues, no le concede mucho tiempo para las distracciones, a lo cual debemos sumar la presión mediática para responder a los nuevos patrones de los sistemas educativos: el discurso de la calidad, la obsesión evaluadora, los exámenes internacionales (PISA, sobre todo), así como unos medios informativos generalmente desinformados y poco interesados en debates serios, pero afanados en denostar escuelas públicas y maestros inconformes.
Aunque de explosividad a flor de piel, el tipo educativo superior ha sido relativamente controlado a nivel central con los acuerdos entre las universidades públicas, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y la Cámara de Diputados. Los premios a políticos y funcionarios de la SEP que los rectores entregaron en la UNAM, bajo el auspicio del rector Narro, sellaron un pacto de civilidad de incierta duración pero, por ahora, de efectos estabilizadores.
Las universidades no están exentas de problemas y un repaso en los medios casi a diario nos arroja un conflicto nuevo o la perpetuación de otros, pero las causas directas son más locales, y la crítica no enfoca la mirada al gobierno federal.
La unión de ambos costales de problemas no es una buena fórmula para la conducción del sistema educacional. Mejor cada uno por su parte. La SEP con la reforma educativa, el SNTE, la CNTE y ENLACE. Las universidades públicas estatales, absortas en los múltiples procesos de regulación que experimentan, entre resignadas y complacientes tienen sus propias ocupaciones: el Programa de Fortalecimiento de la Calidad en Instituciones Educativas, conocido en el mundo académico como PIFI, la acreditación de sus carreras, las certificaciones con normas ISO, los programas de estímulos, entre otras, conforman la agenda prioritaria de las casa de estudios.
Estos Programas de Fortalecimiento de la Calidad en Instituciones Educativas, con renovado nombre en este sexenio, continúan siendo lo que en su origen, con los afinamientos puntuales para complejizar el algoritmo bajo el cual se cuadriculan instituciones culturales, educativas y científicas que son gestionadas con paradigmas ajenos, importados de otros ámbitos. Las tareas ya rutinarias que desembocan en los PIFI son realizadas lejos del compromiso y la motivación, contra la idea clave de que las reformas son inspiradoras o están condenadas al pronto funeral. PIFI no alienta, no vigoriza la academia, no despierta ilusiones por la mejora. Se sufre o se es indiferente, pero se realiza simulada y convenientemente.
El costo de tal concentración es alto, a mi juicio. Con los programas de recursos basados en la presentación de proyectos, las universidades públicas con bachillerato, más de veinte, no están obligadas a planearse y trabajar como unidad, pues se concentran en licenciaturas y posgrados, en cuerpos académicos e investigación, en modernizar su gestión, pero sólo de una parte de la institución, dejando de lado a su educación media superior, en algunas de ellas, la mitad de su matrícula.
¿Es este un sistema nacional o sólo un conjunto de partes más o menos desarticuladas o incluso fragmentadas? Educación básica y educación superior por una parte, con una media superior que sigue marginada (y ahora enfrascada en el Sistema Nacional de Bachillerato), y luego, en su interior, cada una con sus dinámicas y dificultades.
¿Tienen tiempo, interés o motivación las universidades para inmiscuirse en el tema de la reforma educativa? Si las universidades no tienen tiempo para reflexionar o revisar críticamente el modelo de “reforma educativa” que se les impuso y hoy se expresa en el PIFI, menos tiempo e interés les queda para pensar en la escuela básica. Más aún, si las universidades poco hicieron por sus bachilleratos en las últimas décadas, en general, la educación primaria o secundaria no son tampoco asunto de su interés. Y si lo segundo es reprochable, lo primero es un atentado en carne propia. En las universidades públicas los egresados de bachillerato son su afluente natural: de los bachilleratos egresan los futuros estudiantes de las licenciaturas. Es decir, que si las variables que mejoran la calidad del ciclo previo fueran afectadas, sus beneficios serían percibidos en el conjunto de la universidad. No ha sucedido así. PIFI y las propias culturas institucionales inducen a planearse y concebirse sólo a partir de las facultades (u otras formas de organización), allí llamadas dependencias de educación superior. Craso error.
Nuestras universidades públicas no están habituadas a pensarse globalmente, a concebirse como unidades dentro de la enorme diversidad que bulle en su interior, entre los distintos lenguajes y ciencias, entre las culturas e inteligencias, con la gran diversidad de sus protagonistas. Se constituyeron en archipiélagos donde sus partes no tienden puentes, ni intenciones de acercarse; donde cada uno hace de su territorio un feudo reservado, más fácil de articular con redes de otros estados o países que con los colegas de la facultad contigua.
Con frecuencia funcionan de espaldas a la sociedad, desempolvando un antiguo concepto y revistiéndolo en un nuevo discurso de “responsabilidad social”, que más parece una especie de “mea culpa” porque en sus funciones vitales la sociedad es sólo el territorio donde vaciar la sabiduría y extraer todos los pesos que sean posibles, especialmente en un momento histórico en que predominan las visiones que privilegian el mercado, la lógica de la eficiencia y las feroces tendencias competitivas, alentadas por la Subsecretaría de Educación Superior a través de conceptos como “competitividad académica”, “capacidad académica” y el discurso de la excelencia.
Las generalizaciones abusan siempre, pero también ilustran aunque sea llevando las situaciones al extremo. Las universidades públicas mexicanas no están construidas como cuerpos formados por partes distintas pero esenciales cada una, como sistemas complejos. ¿Cuántas o qué universidades públicas mexicanas con bachillerato se ha construido con base en un proyecto donde se integren la educación media superior con la superior y ambas con la investigación y la extensión de la cultura? Antes tampoco ocurría, pero desde PIFI ya no tienen tiempo ni necesidad.
Esa costumbre permea al interior de las universidades. Lo viví mientras coordiné la Red Nacional del Nivel Medio Superior Universitario de la ANUIES entre 2001 y 2005. Las universidades, es decir, sus autoridades y profesores de las facultades o investigadores miran por encima del hombro a los bachilleratos y sus profesores. La exclusión y el desdén para el bachillerato universitario se corona en la SEP, pero nació y se fortaleció entre las universidades. Un antiguo asesor de la SEP nos lo dijo en su momento al seno de aquella Red: cuando los rectores hagan propio el reclamo por el bachillerato y exijan a la SEP, la situación empezará a cambiar. No sería tan fácil, supongo, pero sin esa exigencia, menos probable. Ello no ocurrió todavía y sí se ha permitido la intromisión de la SEP al condicionar el ingreso al Sistema Nacional de Bachillerato con reglas que podrían contravenir las leyes orgánicas y la propia autonomía.
En suma, si al interior de las universidades sus oficinas de planeación y gestión no piensan integral, sistemáticamente, menos todavía se concibe la unidad de los tipos educativos y la responsabilidad que tienen las universidades con la educación de niñas y niños.
La reforma educativa y la transformación de las prácticas en los salones de clases de primaria y secundaria, donde se preparan los futuros estudiantes de las universidades, no son temas cercanos ni interesantes. Entre una buena parte de la academia de tiempo completo importa tener el perfil deseable de la SEP, aunque para los estudiantes hayan ganado el perfil indeseable, porque no tienen tiempo para la atención, porque las prioridades son el paper, la movilidad, las redes con pares, las evaluaciones de productividad, pero no el aprendizaje de los estudiantes o las reflexiones sobre las prácticas escolares y las propuestas de transformación; porque esas son las reglas del juego.
La sensata recomendación que hizo la OCDE cuando presentó el examen a las políticas de educación superior en México no tuvo eco, ni siquiera por venir de tan cara fuente. La OCDE propuso entonces que la educación normal se acercara a las universidades. No lo atendieron, ni siquiera se lo plantearon. Y la educación normal se cocina aparte, lejos de la ciencia y las humanidades, de las artes y las culturas, como si las escuelas normales fueran universidades. Allí se pierde otra posibilidad (necesidad) de articulación entre la educación básica y las universidades, pero no conviene o no desean unos y otros.
Oficialmente no creo que escuchemos o leamos las posiciones de las universidades frente al tema de la reforma educativa. Están atrapadas en su propio laberinto. Poco factible será que de sus autoridades provengan críticas porque, por ejemplo, no tomaron en cuenta sus opiniones, las de sus académicos o los resultados de la investigación educativa que se acumulan en los miles de artículos y expedientes de los profesores con perfil PROMEP y miembros del Sistema Nacional de Investigadores. Más incongruentes serían si examinan con sentido crítico la reforma cuando no han opuesto sino tibios argumentos para modificar (sin éxito) aspectos cruciales, como los presupuestos multianuales.
Por otro lado, poco satisfactorio sería para la academia, usualmente crítica, que las posturas de la universidad fueran de halago, cuando es inocultable que las fisuras de la reforma provocan en el escenario un panorama incierto en la transformación del sistema educativo, aunque pudiera existir una incidencia mayúscula en el tema central de los maestros.
Ante el riesgo de quemarse por una u otra razón, hacen mutis y se encierran en sí mismas, y no en pocos casos obligadas por sus conflictos intestinos, que al afectar ya a varias universidades, podrían inducirnos a pensar que el proyecto de modernización de la educación superior no sólo fue insuficiente para resolver los problemas de fondo, sino también ineficiente para conservar su estabilidad institucional. O que se agotó su viabilidad, y se requiere un examen a fondo y cirugía mayor para revitalizarlas. Tampoco parece probable.
Juan Carlos Yáñez Velazco es profesor de la Universidad de Colima. Correo electrónico: jcyanez.jc@gmail.com Twitter: @soyyanez
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Jacinto Convit y el reto de hacer ciencia en Venezuela
El Nacional, 20/05/2014
Que por un momento hayamos olvidado nuestras diferencias para llorar la muerte de Jacinto Convit demuestra que nuestra sociedad aún es capaz de identificar -y de admirar- a un héroe cívico cuando lo tiene enfrente. A Convit le sobraban los méritos para ser considerado como tal. Trabajó todos los días hasta cumplidos los 100 años, lo que es ya un prodigio en sí mismo, para combatir la lepra, la leishmaniasis y el cáncer, entre otros flagelos de la humanidad. Es alentador que en Venezuela haya habido hombres como él y que la sociedad supiera reconocerlo. Sin embargo, cuando pensamos en lo que esa misma sociedad está en condiciones, o incluso en la disposición de hacer para que otros científicos puedan seguir un camino, el panorama ya no es tan esperanzador. Si queremos que la admiración por Jacinto Convit pase de la retórica a una acción firme y sistemática, debemos pensar en qué estamos haciendo para que los jóvenes que hoy estudian en las universidades y sueñan con hacer ciencia puedan perseguir sus sueños en el país. Es eso, y no las necrologías de ocasión, lo que debemos afrontar si en serio queremos hacerle honor a su memoria.
En efecto, la convicción de que “en Venezuela no se hace ciencia” está peligrosamente extendida. Y no solo “que no se hace”, sino que, además, “no se puede hacer”. En gran medida es otro ejemplo de la ignorancia, cuando no del menosprecio, que hay en torno a la academia dentro la sociedad venezolana (no todos los que lloran a Convit estarían dispuestos a permitir que sus hijos siguieran su ejemplo); pero también puede ser producto de una realidad que está haciendo que la investigación científica sea otra vez un trabajo heroico, como si volviéramos las agujas del reloj setenta u ochenta años atrás. En efecto, cuando en 1938 Convit se graduó de médico las cosas eran así. Había algunos profesores que reproducían lo que decían los manuales franceses o ingleses en sus cátedras de las escuelas de Medicina o de Ingeniería de Caracas y Mérida, pero con muy poca, por no decir ninguna, innovación propia. Cuando en 1929 se creó la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales sus integrantes eran, en casi todos los casos, autodidactas que se ganaban la vida en otra actividad, dejándole a la ciencia el tiempo libre (cosa que le da aún más valor a sus innumerables aportes). Fue, por lo tanto, todo un mérito del que debemos sentirnos orgullosos que desde entonces se haya avanzado enormemente en la profesionalización del quehacer científico, gracias, en buena medida, a hombres como Convit. Él no fue un científico solitario encerrado en su gabinete de Doctor Fausto, sino uno que fundó un respetado centro de investigación, el Instituto de Biomedicina del Hospital Vargas que ahora lleva su nombre.
El desarrollo de la ciencia venezolana ha estado concatenado con la modernización y la democratización que experimentó el país desde la década de los años treinta del siglo pasado. En el Instituto Pedagógico, que en 1936 comienza a ofrecer los profesorados en Biología y Química y en Matemática y Física, se marcó un hito en la profesionalización del científico que, con la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela (1947) y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, cuyo antecedente es de 1955 pero que se relanza en términos mucho más amplios en 1959, adquirió pleno perfil. En las escuelas de Medicina, Ingeniería y ciencias sociales que desde mediados del siglo pasado se fundaron en muchas regiones del país, así como en los hospitales que dictan posgrados y en otras instituciones públicas y privadas se hizo otro tanto. Se financiaron investigaciones, se crearon centros de investigación, se otorgaron becas. La ciencia pasó a ser una posibilidad profesional. No para hacerse rico -pocas veces eso ocurre en el mundo- pero sí para vivir con cierta comodidad. En 2008, según el Ministerio de Ciencia y Tecnología, había 7.500 investigadores en Venezuela. Para entonces el Programa de Promoción al Investigador (PPI), del Ministerio de Ciencia y Tecnología, otorgaba subvenciones. Es decir, si Jacinto Convit pudo llevar adelante sus sueños no fue solo por su talento, mística y capacidad de trabajo, que naturalmente los tuvo, sino también porque contó con las posibilidades para hacerlo. Él, hay que insistir, parecía ser consciente de ello, y por eso creó un instituto y se empeñó en conseguir becas para que jóvenes de todo el mundo vinieran a formarse en él. Es decir, en crear las condiciones para que otros también pudieran investigar.
Lamentablemente, hoy muchos de esos avances están en peligro. Para inicios de la década de los ochenta, un profesor universitario venezolano ganaba alrededor de 3.000 dólares mensuales, un poco por encima del promedio en el mundo. Esto, más el clima de libertades que favoreció la democracia, hizo que llegaran investigadores de todas partes a potenciar la investigación en el país. En la actualidad el sueldo promedio está alrededor de los 200 dólares, si lo calculamos al cambio de Sicad I. Y esto sin contar el contexto de crisis política, en el que las universidades están en constante conflicto, el hecho de ser el país más violento de Latinoamérica y de padecer la inflación más alta del mundo. Seguir el camino de Convit resulta ahora casi tan cuesta arriba como podría parecerlo en 1938. Pero con una diferencia: entonces se estaba al inicio de una etapa de sostenido crecimiento económico y de democratización política, que no se detuvo hasta cincuenta años después; mientras en la actualidad parecemos hundirnos en una crisis cuyo fondo aún no podemos atisbar. La fuga de cerebros, de la que ya se hablaba con preocupación en la década de los ochenta cuando aún era un asunto puntual, se convirtió en un problema masivo: aunque no tenemos cifras exactas, según Francisco Kerdel Vegas, para 2011 se calculaba en 4.000 el número de médicos venezolanos que habían emigrado (http://www.bitacoramedica.com/?p=7288). Es una cifra que sin duda ha crecido en los últimos 3 años. Si entre esos médicos había uno con la vocación de Convit, habrá de realizar su obra en otra parte.
Si esta situación no se revierte, el futuro de la medicina venezolana es oscuro. El gobierno pareciera que tiene la intención de paliar esto con los médicos integrales comunitarios, inicialmente concebidos para atención preventiva y primaria, pero ahora incorporados a diversos posgrados en los hospitales. Su capacitación ha generado grandes dudas en diversos sectores, especialmente en la Academia Nacional de Medicina, que en 2012 hizo un detallado estudio de su formación y desempeño profesional (http://www.anm.org.ve/FTPANM/online/2014/Publicaciones/Reflexione_Educacion_Universitaria.pdf). Y si esto es así en las ciencias médicas, el panorama no es mejor en otras áreas de investigación. Aunque la fuga de cerebros es un problema global, todo indica que en Venezuela, las actuales circunstancias la hacen especialmente intensa. La combinación de escuelas universitarias que aún producen profesionales de alto nivel, como lo demuestra el éxito de sus egresados en el exterior, con las ofertas de trabajos muy tentadoras en otros países (como el Proyecto Prometeo en Ecuador o la política chilena para atraer médicos extranjeros), ponen todas las condiciones para que un joven profesional que quiera levantar una familia tome sus maletas y se marche.
¿Qué hacer? Como se ha demostrado en otros países de los que suelen emigrar muchos de sus talentos, como China o la India, la fuga de cerebros no tiene por qué ser, necesariamente, un desastre. Con las políticas adecuadas, los venezolanos en centros de altos estudios en todo el mundo pueden convertirse en aliados para sus alma máter criollas, para generar intercambios académicos, para desarrollar proyectos conjuntos de investigación. Incluso, cuando cambien las condiciones del país, pueden ser una especie de activo para la reconstrucción. Muchos podrían retornar para emplear su talento y conocimientos en el desarrollo, y otros al menos colaborarían desde donde están. De hecho, ya hay iniciativas en esa dirección. El profesor José Álvarez-Cornett lleva adelante el proyecto VES, siglas que alternativamente significan “Vinieron, educaron y sembraron” y “Viajaron, emigraron y surgieron”, en el que ha ido levantando la información de los científicos que inmigraron a Venezuela a lo largo del siglo XX, así como de los venezolanos que actualmente brillan en diversos centros de investigación en el mundo (para más información: http://www.scoop.it/t/proyecto-ves). Es un banco de datos que sin duda será útil en un futuro. Del mismo modo, Francisco Kerdel Vegas desde 1995 ha emprendido la construcción de la red “Talven” (Talento Venezolano), que tiene como objetivo contactar profesionales venezolanos que se desempeñan en el exterior para que vinieran al país a compartir sus conocimientos. Hasta donde sabemos, después de 1999 esto ya no fue posible, pero Kerdel Vegas sigue en su empeño de mantener en contacto a todo este potencial que está en la diáspora.
Son esfuerzos que hay que subrayar en momentos en los que tanto se ha hablado de Convit. Así como hay que apoyar, con lo que esté en nuestras manos, a aquellos que a pesar de las circunstancias insisten en hacer ciencia en Venezuela. Desde el profesor de bachillerato que se esfuerza por hacer verdaderas prácticas de laboratorio en su liceo, hasta el becario de un alto centro de investigación. Ellos son el mejor homenaje que podemos hacerle al maestro que acaba de morir; la forma de decirle que todo lo que hizo valió la pena, que vamos a seguir con la faena, que no lo vamos a dejar perder. Que en Venezuela sí se puede hacer ciencia y que la seguiremos haciendo por mucho tiempo más.
Publicado por Eleazar Narváez en 13:04 No hay comentarios:
El Nacional, 15/05/2014
Nos preguntan desde el gobierno sobre la calidad educativa en Venezuela. ¿Será la consulta sincera y sin manipulación? La desconfianza es justa, pero no rescataremos la democracia sin diálogo educativo. Es bueno que sea permanente y sin prisas, pero la grave enfermedad de falta de calidad hay que reconocerla ya y poner en marcha de inmediato los siguientes remedios que están en la Constitución y son la base del consenso nacional. Con libertad y cuidando que no se nos use para legitimar lo que está mal, presentamos algunas razones obvias de por qué la educación en Venezuela –sobre todo la de los más pobres– es de mala calidad y va a peor.
2- “Tríada solidaria entre sociedad, familia y Estado”, prometida en el preámbulo de la Constitución como “una nueva relación ciudadana en el ámbito de los derechos sociales”. Es necesario el reconocimiento y la solidaridad entre los tres: gobierno que quiere más familia y sociedad en la responsabilidad educativa, y no desplazarlos; familia y sociedad que necesitan y quieren más Estado democrático en la producción de calidad educativa. Formando una tríada potente en cada una de las 29.000 escuelas. Lamentablemente, se viene trabajando para que el gobierno-partido tenga la exclusividad en nombre del Estado... Así es en Cuba. El gobierno que decreta aumento máximo de 10% en los ingresos escolares con inflación de 60% está matando esa educación; el que impone a Fe y Alegría no abrir un aula más y niega carreras nuevas a las universidades no confesionalmente chavistas está trabajando por mala educación.
Por favor, no pierdan tiempo averiguando lo que sabemos. Empiecen a cambiar ya. Apuesten por un currículo abierto, basado en valores de solidaridad, libertad-responsabilidad, espíritu democrático, creatividad personal y emprendimiento... Denle a la educación verdadera prioridad presupuestaria y autonomía suficiente a los centros escolares. Valoren y estimulen el aporte económico voluntario y complementario de las familias que pueden y de las empresas y fundaciones que vienen en ayuda de la obligación financiera estatal. Todo está en la Constitución venezolana (no está en la cubana). Aplíquenlo y avancemos hacia la calidad.
Yo consulto, tú consultas, todos consultamos
Tal Cual, 15/05/2014
A la memoria de Leonel Piñango, asesinado "por error" a sus 12 años por un GNB, mientras volaba un papagayo. Para él no habrá consulta ni futuro.
"Donde se queman libros se termina quemando gente", había dicho el poeta alemán Heinrich Heine en 1821, sin prever que un siglo más tarde los nazis provocarían una quema masiva de libros y gente para "preservar el espíritu alemán", en política propia de todo totalitarismo como mecanismo de sumisión a través del terror.
Nada nuevas, entonces, las llamas que consumieron la biblioteca de la Universidad Fermín Toro, en incendio provocado por extremistas decididos a destruir todo símbolo de saber, tolerancia y respeto.
Añadamos a la cuenta 31 ataques a 18 universidades en 11 estados, desde febrero. No será esa, espero, la respuesta a la pregunta: "¿Cómo debería ser la vinculación entre los subsistemas de Educación Básica y Universitaria?" que aparece en la consulta por la calidad educativa, planteada por el Ministerio de Educación a la sociedad venezolana.
"¿Cuáles saberes y capacidades deben desarrollarse en la educación media para fomentar el desarrollo integral de las personas?" Reformulo: ¿quiénes los impartirán y con qué calidad? Porque en materias científicas (química, física, matemáticas, ciencias naturales y de la tierra), cerca del 30% de las plazas están vacantes y las que no lo están, pocas veces son ocupadas por profesionales del área, dado que menos del 10% de licenciados en educación lo es en ciencias.
"¿Cómo debe ser la formación en el subsistema de Educación Básica para lograr que los estudiantes sean activos en la democracia participativa?" Unas clases sobre democracia, asumidas por algunos padres como ataques al régimen, causaron en Puerto Ordaz la suspensión de 4 directores de planteles privados, medida revocada por presión de la comunidad y bajo el "espíritu de diálogo que motiva al gobierno".
Un diálogo cuya expresión más acabada fue, ese mismo día, la brutal arremetida nocturna de más de 700 guardias y policías armados contra unos 250 estudiantes acampados en protesta pacífica en Caracas. El saldo al 12/5/14 tras 3 meses de protestas es de 44 asesinados, cientos de heridos, 2.922 detenidos (180 menores), 166 presos (7 menores), 1.701 en libertad con medidas cautelares (85 menores) y allanamientos a decenas de hogares.
Quisiera confiar en la buena voluntad de las autoridades al lanzar esta consulta en pro de un sistema educativo de consenso, que represente a todo el país y no a una ideología, en armonía con el art. 102 de la Constitución y en el marco de un diálogo que por ahora no es tal. Pero luego de 15 años de atropellos contra la ciudadanía, de la resolución 058 y la colección bicentenaria, plagada de sacralización al líder eterno, me viene a la mente aquel precavido refrán: "Picado de culebra, cuando ve bejuco se asusta".
¿Consulta educativa para avalar currículo bolivariano?
Teresa Luego
El Universal, 12/05/2014
Zulia.- El ex rector de la UCAB, Luis Ugalde, no se opone a las consultas educativas y cree que deben hacerse constantemente. Lo que si teme es que "ya sea una decisión tomada y que sólo se está consultando para darle sustento aprobatorio y de discusión por parte del pueblo" al currículo bolivariano.
El sacerdote jesuita estuvo de visita en la capital marabina, para participar en la conferencia "Educación para trasformar", realizada en la Cámara de Comercio de la ciudad y también para asistir a las actividades con motivo de los 200 años de la restauración de la Compañía de Jesús en la Única.
Indicó que hay tres factores que sin necesidad de consulta alguna pueden y deben cambiarse para darle un giro a la educación venezolana: "el primero es dignificar al educador en todos los sentidos, lo segundo colocar al frente de las escuelas y liceos directores capacitados y con la formación necesaria, renunciando al amiguismo y al clientelismo político y finalmente dejar que nuestra educación forme hombres plurales de pensamiento e ideologías".
El rector de la UCAB hizo un llamado a seguir luchando y trabajando por sacar adelante este país. "Estoy optimista con Venezuela, sé porque lo veo y lo palpo día a día, que aquí hay gente con la calidad humana e intelectual para sacar este país de la crisis en la que se encuentra".
La educación a consulta
El Nacional, 12/05/2014
Vivimos en estado de desconfianza. La consulta, el diálogo, normales y deseables en cualquier momento, son vistos con suspicacia. Sucede así con lo político, con lo económico. Y ahora también con la invitación a una consulta nacional sobre la calidad en la educación. Lo que en otro momento habría sido recibido como expresión de voluntad de acometer un tema de importancia tan capital, hoy es visto con sospecha.
Sobran razones para la desconfianza. ¿Qué ha pasado con consultas anteriores? ¿Cuán escuchada se ha sentido la sociedad? ¿Cómo no pensar que se trata solo de una estrategia, de una maniobra, de un engaño en definitiva? ¿Cómo entenderla precisamente en el clima de tensión que estamos viviendo y en el cual los estudiantes son particularmente víctimas?
Frente a la convocatoria se han venido expresando dos posturas antagónicas: la de quienes consideran una oportunidad y una obligación participar, y la de quienes la rechazan. Algunos, especialmente los expertos, ven en el llamado señales de seriedad. Su disposición a participar no cambia su postura crítica frente a la Resolución 058, a los libros de la Colección Bicentenario, a los contenidos de las canaimitas y a otras acciones del gobierno en materia educativa, pero ven más positivo presentar sus opiniones y propuestas que abstenerse. Al riesgo de servir de simples legitimadores contraponen su voluntad de mantenerse atentos al proceso y denunciar cualquier intención de abuso o desviación. Responden a la voluntad de no rendirse sin pelear.
También la asociación de padres y representantes ha visto una oportunidad para hacerse escuchar y sugiere maneras de participar tanto en el ámbito de la escuela (orientando a los hijos, dentro de la comunidad educativa) como en otros espacios, antes y después de la consulta. Para unos y otros no se trata de ninguna manera de dar por bueno lo que se ha hecho en estos años. Coinciden en este punto con el documento de la MUD que abunda sobre el fracaso del gobierno en materia educativa y ofrece un largo historial de atropellos e intentos de dominación e ideologización.
Un punto crucial para todos está en determinar si la consulta debe interpretarse como un avance en la dirección seguida o como expresión de una sincera voluntad de rectificación. Hay declaraciones que sugieren lo segundo pero hay escritos que afirman lo primero. En el propio documento de convocatoria se sostiene que las políticas mantenidas durante los últimos 15 años “han sido el reflejo de la voluntad política para mejorar la calidad” y se presenta como acervo instrumentos tan discutibles como el Proyecto Educativo Nacional 1999, las líneas curriculares de 2004, la Ley Orgánica de Educación de 2009 y la Resolución 058. La pregunta, otra vez, es si será escuchada la opinión de la sociedad o se insistirá en la voluntad de imponer un sistema educativo más preocupado por el adoctrinamiento que por la calidad.
En la discusión planteada será oportuno escuchar voces como las que reclaman más seriedad y profesionalismo en la formulación de la consulta, en la metodología, en el procesamiento de los resultados, menos trampas y más transparencia, más disposición a escuchar sin tergiversar, más atención al aporte de expertos como el contenido en el libro Educación para transformar el país del Centro de Reflexión y Planificación Educativa (Foro Cerpe). Para hacer creíbles las buenas intenciones hace falta, como pide el Observatorio Educativo de Venezuela, gestos. concretos como la modificación del cronograma de la consulta, la revisión del método establecido –incluidos mecanismos de seguimiento y control que garanticen su carácter científico–, la eliminación del sesgo partidista, pero muy especialmente la declaración pública de que el proceso y sus productos estarán apegados a la Constitución y no al impuesto Plan de la Patria.
Ocuparse de la educación es deber del Estado y de la sociedad. El momento de hacerlo es siempre. Ojalá el gobierno entienda las razones de la desconfianza ciudadana y dé señales claras de sinceridad, de voluntad verdadera de garantizar una educación de calidad.
Primera huelga universitaria de la historia (Siglo XIII) La subestimación de un nuevo poder
Otra consulta educativa más
La Razón, 11/05/2014
Desde 1999 ha habido por lo menos cuatro consultas educativas, sin contar la que supuestamente se dio sobre la Ley Orgánica de Educación en el proceso de su aprobación. Recuerdo la famosa “Constituyente Educativa”, nombre pomposo como todos los de este período, en los inicios de los gobiernos chavecistas. Luego hubo las consultas referidas al currículo bolivariano, sin que quedara claro ni su propósito ni su contenido, ni se supieran sus resultados, hasta llegar a la actual sobre la calidad educativa, que se parece a la primera en lo atinente a la participación que se dice se quiere lograr, la profusión de materiales, el tiempo que se le dedica y la propaganda y movilización alrededor de la misma. Le han servido al gobierno para dar la impresión de ser democrático y participativo, aunque los resultados de las consultas no han significado cambios en las ideas y acciones gubernamentales sobre las materias discutidas.
El gobierno de Chávez y ahora el de Maduro realizan consultas no para incorporar las recomendaciones que se deriven de las mismas, sino como forma de legitimar los cambios previamente decididos por quienes dentro del gobierno deciden este tipo de cosas; algo que no está claro tampoco pues muchas veces las decisiones no corresponden al ministerio rector en la materia. De la primera consulta que se hizo nunca se conocieron los documentos producidos por las escuelas, ni tampoco las propuestas surgidas de las comunidades educativas, de los padres y representantes ni de los maestros y profesores. El gobierno presentó como fruto de la “constituyente” el planteamiento de la escuela como centro del quehacer comunitario, algo que ya había decidido antes de la consulta. Desplaza a la comunidad escolar y se suprime la acción de las alcaldías, pasando el control de la escuela a los consejos comunales.
Una prueba irrebatible de que las consultas no son reales consultas, pues las decisiones ya han sido tomadas a sabiendas de no ser compartidas por las comunidades escolares, es la referida a la primera consulta sobre el diseño curricular bolivariano, la cual fue hecha apresuradamente y sin dar facilidades participativas a docentes y directores. No obstante, éstos se pudieron expresar e hicieron llegar sus opiniones contrarias a las instancias oficiales correspondientes. Estos materiales nunca fueron ordenados ni publicados, pero el ruido generado por padres, representantes y maestros, así como por expertos en el área fue tan grande, que el propio Chávez detuvo la reforma curricular. A pesar de esta decisión, el ministerio, en los años transcurridos desde 2008 continuó divulgando el contenido de la reforma como si nada hubiera pasado. No le importó el rechazo generalizado de la propuesta ni tampoco la decisión presidencial negativa al respecto.
Con Chávez al mando y a partir de 2004, no es posible pensar que los ministros del sector tendrían alguna oportunidad de efectuar una proposición propia, ni mucho menos de echar adelante ningún plan o programa distintos de los que el cerebro del jefe supremo pudiera concebir. De allí que muchas veces expresé, a quienes se hacían ilusiones con la designación de algún ministro, que no importaba quién fuera ministro pues simplemente cumpliría disciplinadamente las órdenes del comandante eterno. Cualquier consulta en materia educativa como cualquier acción del gobierno son parte de un plan que tiene en las elecciones más cercanas su real motivación y su razón de ser. Son simples campañas electorales. Nada saldrá de las mismas. De hecho, de la consulta de 2013 sobre el currículo bolivariano, que nuevamente se tocó, y la reforma de la educación media no se conoce ningún resultado concreto.
Conozco personalmente a Héctor Rodríguez y puedo decir que es una persona bienintencionada. Pero la experiencia con las consultas educativas anteriores, la de 2013 incluso con Maduro como Presidente, no son nada alentadoras en relación a que realmente vaya a existir una consulta y que sus resultados vayan a servir para mejorar la calidad de la educación venezolana. El gobierno chavecista ha demostrado claramente que no le interesa la calidad de la educación y que está interesado nada más en la cantidad de cursantes, pues mide los votos que obtendrá en los distintos procesos comiciales. Nada ha hecho para arrancar un programa urgente de formación de docentes en Física, química, matemática y español, cuyo déficit se cuenta por millares. Eliminó los concursos para docentes y directivos, paga salarios de hambre a los educadores y no se somete a evaluaciones independientes.
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El Nacional, 11/05/2014
Publicado por Eleazar Narváez en 9:39 No hay comentarios:
El País, 09/05/2014
¿Por qué los oprimidos se tornan opresores? Es la pregunta que me desvela desde que constato que algunas personas que fueron perseguidas y vivieron bajo el terror, luego no pueden reconocer el dolor ajeno. Como si no pudieran evitar poner afuera lo que recibieron a manos llenas, el odio, la crueldad. A la luz de ese dilema, desde que las dictaduras fueron dando paso a las democracias nacientes, tal como sucede con otros pensadores, educadores, filósofos, activistas, víctimas y políticos, yo también me debato sobre cuál es el punto para evitar que un país como Argentina no vuelva a desquiciarse por la violencia.
Y la respuesta es sólo una: educar para la dignidad, que es lo que nos define como seres humanos, ya que la humillación es la enemiga de la dignidad. El corazón filosófico y jurídico de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, elaborada por los hombres sensatos del mundo tras la locura del nazismo que a los argentinos nos sirvió como derecho internacional para condenar a los responsables del terrorismo de Estado. Sin embargo, todavía entre nosotros los Derechos Humanos siguen asociados al pasado, a la muerte y a su violación. Sin que se termine de entender que somos todos iguales para disfrutar de los derechos, como lo es la libertad del decir, la información, la privacidad o el trabajo.
Pero el único que puede violar los Derechos Humanos es el que debe protegerlos, el Estado. No se me escapan los debates en torno a los atentados de los grupos terroristas, si deben prescribir o no, ya que igualmente son ataques a la Humanidad. Pero no se trata de un debate jurídico sino del contrasentido de que aquellos que entre nosotros invocan los Derechos Humanos son los que los niegan y violan. Tal como sucede con el proyecto gubernamental de hacer de la Universidad Popular de las Madres de la Plaza de Mayo un Instituto Universitario del Estado que en lugar de educar y capacitar en Derechos Humanos para “la tolerancia, la paz y la ciudadanía” -tal como las Naciones Unidas instan a los Estados-, claramente pretende formar “militantes de la causa popular”.
Una concepción de poder antidemocrática que paradójicamente se vale del sistema republicano para terminar con lo que desprecian: la división de poderes y la autonomía del Poder Legislativo, convertido en estos años en una mayoría obediente que si sanciona tanto la creación del Instituto Universitario Madres de Plaza de Mayo como la Universidad de la Defensa estará firmando su propia partida de defunción. Un Parlamento domesticado que simula el debate y en nombre de los Derechos Humanos reproduce lo que los niega, el “deber a obedecer” de la vida militar, incompatible con la libertad democrática. El verticalismo del Jefe que manda y el pelotón que obedece es útil para la guerra, donde siempre mueren los que obedecen, los soldados. Nunca para la política, que al menos como definición, siempre es el otro, al que debo escuchar y respetar.
Fui alfabetizada en una escuela pública del norte cordobés. Mis primeras letras fueron “Evita me ama, Perón me cuida”. Mi generación se hizo Montonera. Si reconozco el sacrificio de los que murieron y espero el debate que nos debemos en torno a la responsabilidad de la dirigencia montonera en nuestra tragedia contemporánea, el debate ahora es en torno a nuestra responsabilidad con la juventud actual y las generaciones por venir. Como la educación siempre es a futuro, vale preguntarnos cuál es el objetivo de la educación, qué significa hoy promover una educación en Derechos Humanos. ¿Educamos para la paz, la ciudadanía y la vida en armonía? ¿O regresamos al ciclo de la violencia y la opresión? Tal vez porque viví entre el dolor de los atormentados, fui testigo del sufrimiento que provocó la dictadura y hoy recibo las denuncias de otros pesares, el de los represores a los que en la cárcel se les humilla, estoy convencida de que una educación en Derechos Humanos es un instrumento poderoso para aprender a mirarnos con compasión y respeto. Con la humildad de no creernos ni erigirnos en los salvadores de nadie. Alcanza con defender nuestra dignidad para evitar que otros sean humillados.
De modo que no hay muchas opciones. O encaramos la educación para formar ciudadanos, promover la paz y el desarrollo o adoctrinamos para la revolución, tal como surge de los fundamentos de la estatización de la Universidad de las Madres. Vale recordar que, a la luz de la turbulenta historia del siglo XX, las revoluciones terminaron siempre en pesadillas autoritarias. Los oprimidos convertidos en opresores, el dilema inicial que promueve debates, libros, artículos, seminarios académicos, reuniones de los organismos humanitarios en torno a los Derechos Humanos, de donde extraigo un texto aleccionador: “Querida profesora: Soy un sobreviviente de un campo de concentración. Mis ojos vieron aquello que ningún hombre debiera testimoniar: cámaras de gas construidas por ingenieros instruidos: niños envenenados por médicos educados. Por eso desconfío de la educación. Mi pedido, querida profesora, es que ayude a sus alumnos a tornarse humanos”.
Norma Morandini es senadora argentina del Frente Amplio Progresista por la provincia de Córdoba
Publicado por Eleazar Narváez en 12:30 No hay comentarios:
FUNDAVAC ante la grave crisis que vive el país
Últimas Noticias, 08/05/2014
La sistemática violación de los derechos humanos consagrados en la Constitución Nacional alerta a quienes velamos por una Venezuela de progreso continuo.
Ante la crisis institucional, política, económica y social que vive nuestro país, la Fundación Venezolana para el Avance de la Ciencia, manifiesta su profunda preocupación por la amenaza que compromete el futuro de los venezolanos.
La sistemática violación de los derechos humanos consagrados en la Constitución Nacional alerta a quienes velamos por una Venezuela de progreso continuo, entendiendo que esto solo puede lograrse en un ambiente social en el que la libertad y el respeto a los ciudadanos sean condición irrestricta para el ejercicio del poder.
Observamos con profunda preocupación los ataques de los que son objeto nuestras universidades: los institucionales, por vía de los recortes presupuestarios y los criminales, perpetrados por bandas armadas. Tales hechos atentan contra la calidad académica y castiga el desarrollo del libre pensamiento de los futuros profesionales de la Nación.
FUNDAVAC expresa su categórico rechazo a la represión que están siendo sometidos nuestros jóvenes estudiantes, quienes manifiestan en defensa de un futuro mejor que el presente que viven, en el que sus vidas no tienen valor alguno y su educación no garantiza su porvenir, así como la destrucción ocurrida en instalaciones y recintos de educación superior.
FUNDAVAC está convencida de que solo con una educación libre de dogmas, con la difusión objetiva de la historia, con libertad de pensamiento y con apertura a la confrontación de las ideas, puede generarse el conocimiento y pretenderse el desarrollo humano y el crecimiento económico de una Nación.
En tal sentido, la Junta Directiva de FUNDAVAC exhorta al Gobierno Nacional a:
1. Cesar los ataques a nuestras universidades, a sus autoridades y estudiantes, así como a todo ciudadano que ejerza sus derechos, consagrados en la Constitución Nacional y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
2. Derogar toda resolución, decreto o ley que atente contra la educación y el libre pensamiento, necesarios para elevar la competitividad del sector productivo nacional.
3. Comprometerse con la promoción de una verdadera cultura de paz, para que las generaciones futuras puedan forjar un país en el que la solidaridad sea fundamento para alcanzar un desarrollo armónico y sustentable, que garantice la prosperidad presente y futura de toda la población venezolana.
FIRMANTES: Camilo Daza Ramírez (Presidente de la Junta Directiva de FUNDAVAC); Claudio Bifano (Vicepresidente); Jeannette Blanco de Méndez (Tesorero); Alfredo Avella Guevara (Secretario); Sonia Aguirre (Directora); Isabel Gonzalez (Directora); Beatriz Cisneros (Directora); Félix Tapia (Director); Yajaira Freites (Representantes de AsoVAC); Enrique Flores (Representantes de AsoVAC); Ruth Álvarez (Suplentes Representantes de AsoVAC); María Teresa Arbeláez (Suplentes Representantes de AsoVAC); Marisol Aguilera (Invitada Permanente y Presidenta de AsoVAC Nacional); Rosalía Aurora Medina de Contreras (Directora Ejecutiva).
Publicado por Eleazar Narváez en 8:25 No hay comentarios:
El País, 07/05/2014
Publicado por Eleazar Narváez en 14:29 No hay comentarios:
Lea aquí el documento del Ministerio del Poder Popular para la Educación
"Consulta Nacional por la Calidad Educativa" es una farsa
COMISIÓN DE EDUCACION DE LA MUD
La educación es el sector de la vida nacional donde la crisis global que sacude al país, con su lastre de exclusión y caos, se expresa con mayor dramatismo. Los venezolanos estamos ante el más gigantesco fracaso de la mal llamada educación bolivariana. La Consulta Educativa es una farsa para ocultarlo.
La propaganda oficial sobre un supuesto "milagro educativo" no puede ocultar la verdad que brota de todos los indicadores y estadísticas oficiales. Hay más de cuatro millones de niños y jóvenes en edad escolar excluidos del sistema. Más de un millón de analfabetas. No hay el nivel de educación maternal que establece el artículo 103 de la Constitución. El estancamiento de la matrícula de la escuela oficial frente a la privada es inocultable. La destrucción de la educación especial desnuda el desinterés oficial por los más vulnerables.
La educación venezolana ha dejado de ser una prioridad real de inversión y planeamiento del Estado. Con un petróleo a más de 100 dólares el barril es inexplicable que tengamos una infraestructura educativa en ruinas. El Programa de Alimentación Escolar es un recuerdo y al igual que la dotación de material educativo es centro de negocios turbios.
El afán del régimen por controlar todo ha destruido los avances que se habían logrado en materia de formación docente. El artículo 104 de la Constitución es letra muerta.
Venezuela vive desde hace quince años un intenso y sistemático proceso de destrucción de su sistema educativo, con consecuencias catastróficas para toda la sociedad. La cúpula gobernante ha hecho todo por convertirlo en un aparato ideológico del régimen. Ha dejado de ser un instrumento para la movilidad social ascendente por temor a que los futuros ciudadanos "se conviertan en escuálidos", según lo expresara con singular cinismo, el señor Héctor Rodríguez.
Las aulas del país es el sector que ha recibido con más desafuero y violencia el asedio del régimen por imponer su modelo totalitario. Es una larga historia que va desde aquel primer paso por militarizar los centros educativos con la ya olvidada Resolución 1.856, promulgada el 15 de junio de 1999 con la cual se extendió la obligatoriedad de la Instrucción Premilitar a todos los planteles de educación media; pasando por la Resolución 259, que modificaba los programas de Ciencias Sociales de cuarto, quinto y sexto grado para calificar hechos, mutilar la historia y exaltar la figura del difunto Hugo Chávez; el nefasto e ingratamente recordado Decreto 1.011 de los "supervisores itinerantes", especie de comisarios políticos educativos del régimen; el Currículum Bolivariano; el mediocre sistema de evaluación promotor de la "flojera"; los entuertos de la Ley Orgánica de Educación; la Resolución 17.621 de 2011 que, como una labor "cívico-militar", planteaba la "la Educación para la Defensa Integral como eje integrador del Sistema Educativo"; la "Guerrilla Comunicacional"; la reciente Resolución 058 que abre las puertas de la escuela a Consejos Comunales y Colectivos, cercenando la autoridad del Director de los planteles y tantos otros agravios; las continúas agresiones contra la autonomía universitaria; hasta esta fulana Consulta para la Calidad Educativa, con la cual se pretende legitimar la cultura del adoctrinamiento político, el culto a la personalidad y la cubanizaciòn de la escuela. Un proceso dirigido a afianzar un modelo totalitario ideologizante, que es la causa de todos los males que afectan nuestra sociedad.
La lucha que han librado los padres y representantes venezolanos, en especial las madres, en favor de una educación democrática y plural para nuestros hijos ha adquirido ribetes épicos de gran sacrificio durante estos quince años de oprobio. Los partidos políticos hemos acompañado esas luchas y lo seguiremos haciendo.
La crispación social producida por la atropellada instrumentación de esta Consulta tiene su fundamento en la ya esbozada cadena de agresiones previas contra la formación de nuestros niños y jóvenes. Como también en los materiales que describen las preguntas e instrumentación de la misma.
El cronograma de aplicación y procesamiento de la pretendida encuesta es imposible de cumplir, es una falacia delirante. Mucho menos cumplir los objetivos de la Consulta: elaborar el currículum, los materiales educativos y los reglamentos de la ley orgánica de Educación que siguen pendientes y un Plan Decenal para septiembre. Todos sabemos que ya existe un "curriculum bolivariano", 30 millones de libros adoctrinantes publicados y distribuidos, la Resolución 058 para la organización de los Consejos Educativos y que ninguna de las anteriores se hace en tan corto tiempo.
Las preguntas hechas en forma abierta, para ser desarrolladas, despiertan aún mayor desconfianza y suspicacia. No hay manera humana posible, ni con un gran apoyo metodológico y técnico, de procesarlas en el tiempo previsto sin que su resultado sea mediocre. Además, en su gran mayoría son interrogantes cuyas respuestas están contenidas en la Constitución, la Ley Orgánica de Educación y el Reglamento del Ejercicio de la Profesión Docente.
Al que hay que encuestar, interrogar, emplazar, es al gobierno. Es a quien corresponde dar respuestas. Educar es una tarea de todos pero toca al gobierno, principalmente, y luego a la sociedad, asegurar las mejores condiciones y oportunidades para que el ciudadano desarrolle al máximo sus potencialidades. ¿Cuáles son los planes del gobierno para garantizarlas? ¿Manipular a los ciudadanos con una consulta que juega con las expectativas de muchos que pudieran concurrir a participar de ellas de buena fe?
Es cada vez más necesaria para disfrutar los derechos económicos y sociales como el trabajo, la salud o la recreación; también para ejercer los derechos civiles y políticos. Es la clave del progreso económico, de la democracia política, de la democracia social fundada en la equidad y la justicia social. La educación es una condición para la cultura, para la creatividad. ¿Puede decirnos el ministerio de educación venezolano sus planes para permitir que nos eduquemos con calidad y sin adoctrinamiento? ¿Puede decirnos cómo educarnos con libertad en un sistema político totalitario, asfixiante, que invade todos planos de la vida, que cercena libertades, que sesga vidas de estudiantes?
Si la educación es la prioridad ¿por qué la educación no es lo primero? ¿Por qué recibe recursos cada vez más menguados? ¿Por qué el hecho educativo formal tiene que transcurrir en centros educativos destartalados, con maestros deficientemente formados y en precarias condiciones de vida? ¿Cuál es su respuesta, ministro? ¿La Consulta Educativa? ¿Necesita usted realmente que estudiantes, padres, representantes y docentes lo enteren de la realidad educativa? ¿Dado ese enorme déficit de maestros bien formados cuáles son sus planes en materia de formación docente? ¿Cómo piensa restablecer el prestigio de la carrera docente, dar a los maestros salarios competitivos, respetar la autonomía de cátedra y asegurar su actualización permanente?
Si el gobierno piensa en serio mejorar la calidad de la educación debe comenzar por: Abrir los concursos para el personal directivo, garantizar su formación y mejorar sustancialmente su salario respecto al maestro de aula. Crear un Instituto con suficiente financiamiento que se ocupe con autonomía de investigar el problema. Revisar la remuneración de los docentes para igualarla a la de los profesionales de otros países. Abrir los concursos para dotar los cargos del personal docente. Derogar la Resolución 058 y otras medidas que descalifican a los profesionales de la docencia y a los directores, restándole atribuciones y responsabilidades en la conducción de las escuelas. Dotar a las escuelas con los recursos y medios para el aprendizaje: bibliotecas de aula, laboratorios, talleres, canchas deportivas, etc. Y preparar un plan para la descentralización del sistema escolar, basándose en los artículos 4, 157, 158 y 185 de la CRBV.
Profesores: José Luis Farías (UNT), Lilia de Rivera (AD), Domingo Piñate (COPEI), Alejandro Vivas (PJ), Raquel Figueroa (Bandera Roja y MESR), Roger Zamora (MAS), Ofelia de Rivera (MPV), Luis Trincado (CAUSA R), Luis Bravo (ASESOR), Robert Rodríguez (UNT), Ramón Guerra (IND), Tomás Crespo (AD), Antonio Chirivella (COPEI), María de Paz (IND).
Véase también: Temen que consulta sea para legitimar políticas educativas
http://cvillarroelc.blogspot.com
El Gobierno realiza una consulta (mediante encuesta, consulta a expertos y estudios complementarios) a la comunidad educativa para que lo ayude a mejorar los aspectos curriculares y administrativos del sistema educativo que, por ellos así concebidos, sería lo mismo que dotar de calidad a la educación venezolana. Algunos profesores invitados por el Gobierno se han incorporado muy entusiasmados a la consulta, pero otros la han rechazado por considerarla engañosa (más que mejorar busca legitimar) y que, en cuanto tal, sufriría la misma suerte de las consultas anteriores.
En lo personal considero que toda invitación del Gobierno debe ser atendida, e incluso, debe ser aprovechada para trabajar junto a aquel en el mejoramiento del quehacer escolar, aún en el marco de una dictadura como sucedió con Rubén González y Guevara Rojas, ministros de Instrucción del gomecismo, que mejoraron la instrucción pública de la época, en dictadura y sin pretensiones de calidad; algo similar puede hacerse en nuestra dictadura.
Sin embargo, es bueno tener presente que “lo mejor y lo de calidad” no son sinónimos; en este sentido un sistema educativo puede haber mejorado mucho pero no haber alcanzado los estándares mínimos de calidad; y, por otra parte, ciertos colegios tradicionales como Eton (Inglaterra), por ejemplo, no cambian su tradición, ni siquiera para mejorarla, porque ese es su inamovible sello de calidad.
Desde antes del 2007 Venezuela comenzó a negarse la posibilidad de una educación de calidad al descartar, y en algunos casos contrariar, los lineamientos que en materia de educación están contemplados en el Plan de la Nación 2001-2007. En ese plan, y en total concordancia con la Constitución de 1999, se establecen los principales parámetros que enmarcaban lo que pudo ser un sistema de educación de calidad que, básicamente, se cimentaba en dos pilares: democracia y meritocracia.
Por lo contrario, el camino elegido, Plan de la Nación 2007-2013, descartó la meritocracia y no prohijó la calidad del proceso revolucionario sino la permanencia en el poder a toda costa y a cualquier costo. Obviamente, la calidad en un proceso como este no sólo pierde relevancia sino que puede convertirse en un estorbo, como de hecho ocurrió con la educación venezolana durante el desarrollo de los planes 2007-2013 y lo que va del Plan correspondiente al 2013-2019.
Paralelo a la consulta ya aludida se pretende evaluar la calidad de la educación mediante el análisis de los libros de textos (que ya se distribuyeron profusamente) y la Colección Bicentenaria. Más allá de la ausencia de directrices para manejar los resultados de la evaluación de los libros de textos y la Colección Bicentenaria, confunde que el análisis sea hecho mediante un prorrateo de bondades y defectos en los materiales examinados. Así, hemos oído decir, por ejemplo, que el “culto a la personalidad” está presente, pero que no es tan exagerado como se alega. Una sola manifestación del culto a la personalidad sería exagerada para La Constitución y la Ley Orgánica de Educación, claro, si se estuviese pensando más en la calidad que en la propaganda del Psuv.
Si se quiere mejorar la educación se pueden acordar, o considerar, ciertas acciones entre Gobierno y oposición que logren la mejora institucional y burocrática de aquélla; ejemplo, debería considerarse la eliminación de las misiones educacionales, pues al hacerlas permanentes se reconoce la imposibilidad de institucionalizar el cumplimiento de la Misión; o la solución del problema de “ Las Tres Marías” (escasez de profesores de educación media para las asignaturas de Matemáticas, Biología y Química, y otras).
En este sentido, y a propósito de la Consulta que se ha emprendido, se han publicado algunos trabajos que proponen medidas inmediatas y concretas como las sugeridas por la profesora Nacarid Rodríguez (2-5-2014) en su trabajo: “Consideraciones acerca de la Consulta Nacional sobre la Calidad Educativa” que, en mi opinión, debería ser considerado para su conocimiento y discusión. Tales aportes no comprometerían a ninguna de las partes porque se harían en el marco de las responsabilidades del Estado Docente.
Consideraciones acerca de la "Consulta Nacional sobre la Calidad Educativa"
En 1999 se realizó la Constituyente Educativa, el 14 de julio entregaron las propuestas al Presidente y se designó la comisión de sistematización para estudiar más de mil páginas de propuestas. Esto se hizo durante agosto y septiembre, de allí salió el Proyecto Educativo Nacional, cuya “validación” se realizó en un encuentro en IPASMAR. En ese documento se encuentra el planteamiento de la “escuela como centro del quehacer comunitario”, y la gestión escolar 8ucomunal como modelo de descentralización que suprime las alcaldías y entrega poderes a los consejos comunales, por encima de la comunidad escolar. Tesis retomada en la LOE 2009 y en la Res. 058, del 2012. De esta consulta no se conocieron los documentos producidos por las escuelas, ni las mil páginas de propuestas. Cabe preguntarse ¿La escuela como centro del quehacer comunitario fue propuesta por los participantes en la consulta?
3. Los autores califican la consulta como de: “altísimo rigor científico”. No dudamos que se intenta hacer un trabajo serio, se han preparado varios documentos contentivos de indicaciones sobre el proceso de consulta, así como instrumentos para el registro de los aportes de los participantes. No obstante, además de las observaciones generales ya mencionadas, hay indicios preocupantes que comprometen su rigor:
http://ojopelao.com/nuevos-urbanismos-se-incorporan-a-la-consulta-nacional-por-la-calidad-educativa-en-vargas/
Abrir los concursos para el personal directivo, ofreciendo un curso previo de preparación para el ejercicio de sus funciones a los interesados. Establecer una prima de incremento para los directores no inferior al 30% del sueldo y designarlos para dedicarse a tiempo completo a su trabajo.
Decretar la creación de un instituto independiente para la evaluación de la calidad del sistema educativo venezolano, con participación de personas calificadas para ese trabajo y financiamiento para sus actividades.
Activar la Comisión Interinstitucional de Formación Docente de acuerdo a lo pautado en la Resolución 01 del 15 de enero de 1996, todavía vigente. Concertar políticas y programas para la formación inicial y actualización de docentes en servicio Financiar la realización de investigaciones sobre las necesidades de docentes y de cursos de actualización para personal directivo y docente.
Revisar la remuneración de los docentes para igualarla a la de los profesionales de otros países. Diseñar y poner en práctica un sistema de evaluación, de incentivos y de ascenso por méritos, que colabore en la elevación de su estima y dignidad ante la sociedad.
Abrir los concursos para dotar los cargos del personal docente.
Derogar la Resolución 058 y otras medidas que descalifican a los profesionales de la docencia y a los directores, restándole atribuciones y responsabilidades en la conducción de las escuelas.
Crear el cargo de administrador para las escuelas con más de 500 alumnos, con la finalidad de descargar al director de las tareas administrativas.
Revisar las exigencias administrativas al personal directivo y docente desde el nivel central y las zonas, a fin de incrementar las pedagógicas y lograr que los directivos se centren en el incremento de la calidad.
Delegar la construcción y reparación de escuelas a los municipios, junto con un aporte financiero permanente para su continuidad.
Dotar a las escuelas con los recursos y medios para el aprendizaje: bibliotecas de aula, laboratorios, talleres, canchas deportivas, etc.
Preparar un plan para la descentralización del sistema escolar, basándose en los artículos 4, 157, 158 y 185 de la CRBV.
Publicado por Eleazar Narváez en 4:48 3 comentarios:
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 Resolución 
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 artículo 103
 artículo 104
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