Source: http://docplayer.es/120719-Documento-a-cn-4-315.html
Timestamp: 2016-10-22 09:37:11+00:00

Document:
⭐DOCUMENTO A/CN.4/315
DOCUMENTO A/CN.4/315
Download "DOCUMENTO A/CN.4/315"
María José Cruz Ortega
1 DOCUMENTO A/CN.4/315 La «fuerza mayor» y el «caso fortuito» como circunstancias que excluyen la ilicitud: práctica de los Estados, jurisprudencia internacional y doctrina Estudio preparado por la Secretaría [Original: inglés] [27 de junio de 1977] ÍNDICE Página Abreviaturas 70 Nota explicativa: pasajes en cursiva en las citas 70 Párrafos PRÓLOGO INTRODUCCIÓN a) La fuerza mayor en el derecho internacional b) Cuestiones terminológicas c) El concepto de fuerza mayor d) La distinción entre «fuerza mayor» (stricto sensu) y «caso fortuito» e) La distinción entre los conceptos de fuerza mayor y estado de necesidad /) El carácter general de la excepción de fuerza mayor CAPÍTULO PRIMERO. LA PRÁCTICA DE LOS ESTADOS Sección 1. La práctica de los Estados reflejada en tratados y otros instrumentos internacionales y en las actas respectivas a) Paz y seguridad internacionales La definición de la agresión aprobada por la Asamblea General en b) Derecho económico internacional Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (1947) Convención sobre el Comercio de Tránsito de los Estados sin Litoral (1965) Convenios sobre productos básicos Convenios sobre comunidades económicas o asociaciones de libre intercambio c) Trato de los extranjeros Informe de la Comisión Especial de luristas de la Sociedad de las Naciones (1924) Conferencia de Codificación del Derecho Internacional (La Haya, 1930) d) Derecho de los tratados Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (1969) e) Derecho diplomático y consular Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961) Otras convenciones de codificación /) Derecho del mar Convención sobre el Mar Territorial y la Zona Contigua (1958) Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1973)2 66 Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1978, yol. II (primera parte) Párrafos Página g) Comunicaciones y tránsito Estatuto sobre la Libertad de Tránsito y Estatuto sobre el Régimen de las Vías Navegables de Interés Internacional (1921) Otros convenios h) Protección del medio ambiente Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación de las Aguas del Mar por Hidrocarburos (1954) Convenio sobre la Prevención de la Contaminación del Mar por Vertimiento de Desechos y Otras Materias (1972) i) Derechos humanos Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966) /) Derecho relativo a conflictos a r m a d o s, Convención relativa a las Leyes y Costumbres de la Guerra Terrestre (1907) Convención relativa al Régimen de los Buques Mercantes Enemigos al Empezar las Hostilidades (1907) Convención relativa a los Derechos y Deberes de las Potencias Neutrales en Caso de Guerra Marítima (1907) k) Arreglo pacífico de controversias Convención para el Arreglo Pacífico de las Controversias Internacionales (1907) /) Regímenes convencionales de responsabilidad por los perjuicios causados por actos que se relacionen con determinadas actividades Navegación marítima Navegación aérea Contaminación Energía nuclear Espacio ultraterrestre Sección 2. Práctica de los Estados reflejada en la correspondencia diplomática y en otros documentos oficiales relativos a casos concretos a) Incidentes en tierras fronterizas Cruce de la frontera austríaca por funcionarios italianos (1862) Cruce de la frontera mexicana por un destacamento de los Estados Unidos de América (1886) Incidente en la frontera entre Bulgaria y Grecia (1925) Cruce de la frontera de Basutolandia por la policía de Sudáfrica (1961) Bombardeo del territorio de Liechtenstein por una unidad militar suiza (1968) b) Incidentes marítimos El incidente de Dogger Bank entre Gran Bretaña y Rusia (1904) El incidente del Chattanooga entre Francia y los Estados Unidos de América (1906) El incidente del Naiwa entre el Reino Unido y los Estados Unidos de América (1920) El incidente del Daigo Fukuryu Mam entre el Japón y los Estados Unidos de América (1954) El incidente del Milwood entre Islandia y el Reino Unido (1963) El incidente del Thor entre Islandia y el Reino Unido (1975) c) Incidentes aéreos Incidentes entre Francia y Alemania (1913) Incidentes entre los Estados Unidos de América y Yugoslavia (1946) Incidente entre Bulgaria y Turquía (1948) Incidente entre Checoslovaquia y los Estados Unidos de América (1951) Incidente entre Albania y el Reino Unido (1957) Incidente entre el Reino Unido y la República Arabe Unida (1965) Incidente entre India y Pakistán (1967) Incidente entre Israel y Arabia Saudita (1976) d) Contaminación Contaminación del Río Grande (1962) e) Protección de la pesca de altura Pesca de focas de peletería frente a la costa de Rusia (1893)3 Responsabilidad de los Estados 67 Párrafos Página f) Reembolso de deudas Pago de contribuciones a la Sociedad de las Naciones (1927) Declaración del representante de Austria en la Asamblea de la Sociedad de las Naciones sobre la no ejecución de las sentencias arbitrales (1930) g) Terrorismo internacional y desviación por la fuerza de aeronaves Ataque contra la Legación rumana en Berna, Suiza (1955) Desviación por la fuerza de un avión suizo (1970) h) Guerras civiles, revoluciones, insurrecciones, revueltas, violencia de las turbas, etc La revolución belga (1830) Insurrección en el distrito de Para, Brasil (1835) Ocupación de Puerto Cabello por revolucionarios venezolanos (1836) Violencia de las turbas en Atenas, Grecia (1847) Insurrección en Sicilia (1848) Insurrección en Toscana (1849) Disturbios en Nueva Orleans, Estados Unidos de América (1851) Motín en Chile (1852) Actos de insurgentes en Venezuela (1858) Acontecimientos en América Central (1860) Insurrección en Santo Domingo ( ) Guerra Civil en los Estados Unidos de América ( ) La Comuna de París (1871) Levantamiento en la Argentina (1871) Insurrección carlista en España (1874) Violencia de las turbas en Acapulco, México (1875) Violencia de las turbas en Denver, Estados Unidos de América (1880) El incidente de Saida, Argelia (1881) Insurrección en Sfax, Túnez (1881) El incidente de Alejandría, Egipto (1882) Disturbios en Haití (1883) Revolución en Brasil (1885) Los disturbios de Rock Springs, Estados Unidos de América (1885) Insurrección en Cuba (1887) Disturbios en Turquía (1890) Violencia de las turbas en Nueva Orleans, Estados Unidos de América (1891) Violencia de las turbas en Marsován, Turquía (1893) Guerra Civil en el Brasil ( ) Motín en Nueva Orleans, Estados Unidos de América (1895) Violencia de las turbas en Walsenburg, Estados Unidos de América (1895) Motín en Harpoot, Marash, etc., Turquía (1895) Insurrección cubana ( ) Insurrección en Formosa (1897) Violencia de las turbas en Kouang-Si, China (1897) Insurrección en Sierra Leona (1899) Disturbios en Rusia (1906) Disturbios en Casablanca, Marruecos (1906) Violencia de las turbas en South Omaha, Estados Unidos de América (1909) Disturbios en Barcelona, España (1909) Actos de rebeldes en México (1911) Disturbios internos en Africa Ecuatorial (1912) Violencia de las turbas en Setúbal, Portugal (1917) Disturbios civiles en el Perú (decenios de 1920 y 1930) Actos de rebeldes en Oviedo, España (1934) Guerra civil española ( ) Disturbios en Argel, Argelia (1964) i) Conflictos u hostilidades armados internacionales Bombardeo de Grey Town (1854) Guerra chileno-peruana ( ) Primera guerra mundial ( ) Segunda guerra mundial ( )4 68 Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1978, vol. II (primera parte) Párrafos Página CAPÍTULO II. JURISPRUDENCIA INTERNACIONAL Sección 1. Arreglo judicial Asunto concerniente al pago de diversos empréstitos serbios emitidos en Francia (Francia contra el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos) (1929) Asunto concerniente al pago en oro de los empréstitos federales brasileños emitidos en Francia (Francia contra Brasil) (1929) Asunto de la Sociedad comercial de Bélgica (Bélgica contra Grecia) (1939) Asunto relativo a la Compañía de Electricidad de Sofía y de Bulgaria (Bélgica contra Bulgaria) (1940) Asunto del estrecho de Corfú (fondo) (Reino Unido contra Albania) (1949) Asunto relativo a los derechos de nacionales de los Estados Unidos de América en Marruecos (Francia contra los Estados Unidos de América) (1952) Asunto relativo al laudo arbitral dictado por el Rey de España el 23 de diciembre de 1906 (Honduras contra Nicaragua) (1960) Sección 2. Arbitraje Asunto del Jamaica (Gran Bretaña/Estados Unidos de América) (1798) Asunto del Enterprize (Reino Unido/Estados Unidos de América) (1855) Asunto Webster (México/Estados Unidos de América) (1868) Asunto del Mermaid (Reino Unido/España) (1869) Asunto del Alabama (Gran Bretaña/Estados Unidos de América) (1872) Asunto de la incursión en Saint Albans (Reino Unido/Estados Unidos de América) (1873) Asunto Shattuck (México/Estados Unidos de América) ( ) Asunto Prats (México/Estados Unidos de América) (1874) Asunto Jeannotat (México/Estados Unidos de América) (1875) Asunto del Montijo (Colombia/Estados Unidos de América) (1875) Asunto del María Luz (Japón/Perú) (1875) Asunto Giles (Francia/Estados Unidos de América) (decenio de 1880) Asunto Wipperman (Estados Unidos de América/Venezuela) (1889 y años posteriores) Asunto Brissot y otros (Estados Unidos de América/Venezuela) (1889 y años posteriores) Asunto Du Bois (Chile/Estados Unidos de América) (1894) Asunto Egerton y Barnett (Chile/Reino Unido) (1895) Asunto Dunn (Chile/Reino Unido) (1895) Asunto Gillison (Chile/Reino Unido) (1895) Asunto Williamson, Balfour and Company (Chile/Reino Unido) (1895) Asunto Cresceri (Italia/Perú) (1901) Asunto Piola (Italia/Perú) (1901) Asunto Martini (Italia/Venezuela) (1903) Asunto Petrocelli (Italia/Venezuela) (1903) Asunto Sambiaggio (Italia/Venezuela) (1903) Asunto Kummerow y otros (Alemania/Venezuela) (1903) Asunto Bischoff (Alemania/Venezuela) (1903) Asunto Santa Clara Estates Company (Reino Unido/Venezuela) (1903) Asunto Bambelista (Países Bajos/Venezuela) (1903) Asunto Maal (Países Bajos/Venezuela) (1903) Asunto Mena (España/Venezuela) (1903) Asunto de la American Electric and Manufacturing Company (Estados Unidos de América/Venezuela) (1903) Asunto Jennie L. Underhill (Estados Unidos de América/Venezuela) (1903) Asunto Genovese (Estados Unidos de América/Venezuela) (1903) Asunto Aboilard (Francia/Haití) (1905) Asunto de la Compañía Francesa de Ferrocarriles Venezolanos (Francia/Venezuela) (1905) Asunto Lisboa (Bolivia/Brasil) (1909) Asunto de las indemnizaciones rusas (Rusia/Turquía) (1912) Asunto del Carthage (Francia/Italia) (1913) Asunto del Lindisfame (Reino Unido/Estados Unidos de América) (1913) Asunto del Eastry (Reino Unido/Estados Unidos de América) (1914) Asunto Cadenhead (Reino Unido/Estados Unidos de América) (1914) Asunto de la Home Missionary Society (Reino Unido/Estados Unidos de América) (1920)5 Responsabilidad de los Estados 69 Párrafos Página Asunto del Jessie, del Thomas F. Bayard y del Pescawha (Reino Unido/Estados Unidos de América) (1921) Asunto de las reclamaciones de los armadores noruegos (Noruega/Estados Unidos de América) (1922) Asunto del pago de reparaciones por Alemania en virtud del artículo 260 del Tratado de Versalles (Comisión de Reparaciones/Alemania) (1924) Asunto sobre las reclamaciones británicas en la zona española de Marruecos (España/Reino Unido) ( ) Asunto Iloilo (Reino Unido/Estados Unidos de América) (1925) Asunto Janes (México/Estados Unidos de América) (1925) Asunto de la Illinois Central Railroad Company (México/Estados Unidos de América) (1926) Asunto de la Home Insurance Company (México/Estados Unidos de América) (1926) Asunto García y Garza (México/Estados Unidos de América) (1926) Asunto Sarropoulos (Bulgaria/Grecia) (1927) Asunto Venable (México/Estados Unidos de América) (1927) Asunto Chattin (México/Estados Unidos de América) (1927) Asunto Naulilaa (Alemania/Portugal) (1928) Asunto Solís (México/Estados Unidos de América) (1928) Asunto Coleman (México/Estados Unidos de América) (1928) Asunto Boyd (México/Estados Unidos de América) (1928) Asunto Canahl (México/Estados Unidos de América) (1928) Asunto Pinson (Francia/México) (1928) Asunto Caire (Francia/México) (1929) Asunto Hoff (México/Estados Unidos de América) (1929) Asunto Andresen (Alemania/México) (1930) Asunto East (México/Estados Unidos de América) (1930) Asunto del bombardeo de Ciudad de México (México/Reino Unido) (1930) Asunto Bartlett (México/Reino Unido) (1931) Asunto Gil (México/Reino Unido) (1931) Asunto Buckingham (México/Reino Unido) (1931) Asunto Salem (Egipto/Estados Unidos de América) (1932) Asunto del I'm Alone (Canadá/Estados Unidos de América) (1933) Asunto Browne (Panamá/Estados Unidos de América) (1933) Asunto Pugh (Panamá/Reino Unido) (1933) Asunto del incidente en Walwal (Etiopía/Italia) (1935) Asunto de la fundición de Trail (Canadá/Estados Unidos de América) (1938 y 1941) Asunto de Wytenhove (Francia/Italia) (1950) Asunto Currie (Italia/Reino Unido) (1954) Asunto de los bienes italianos en Túnez (Francia/Italia) (1955) Asunto relativo a Les Etablissements Agache (Francia/Italia) (1955) Asunto relativo a la concesión de faros del Imperio otomano (Francia/Grecia) (1956) CAPÍTULO III. DOCTRINA Sección 1 Obras de tratadistas a) Consideraciones introductorias sobre el problema: la «teoría de la culpa» y la «teoría objetiva» b) Justificaciones teóricas de la fuerza mayor y del caso fortuito como excepciones legales c) Requisitos de existencia de la excepción legal de fuerza mayor o caso fortuito d) Causas materiales de la excepción de fuerza mayor o caso fortuito e) Efectos jurídicos de la excepción de fuerza mayor y del caso fortuito Sección 2. Proyectos de codificación preparados por sociedades científicas o particulares a) Proyectos que se refieren expresamente a la fuerza mayor (lato sensu) ) Proyectos que contienen «justificaciones» concretas que pueden aplicarse a casos de fuerza mayor y caso fortuito6 70 Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1978, vol. II (primera parte) Párrafos Página c) Proyectos que se refieren a conceptos como «culpa», «intencionalidad», «debida diligencia», etc., sin distinguir entre «actos» y «omisiones» d) Proyectos que hacen referencia a los conceptos de «culpa» o «diligencia debida» con respecto a las «omisiones» e) Otros proyectos CIJ C.I.J. Mémoires CIJ. Recueil CPJI C.PJ.L, serie A C.PJ.L, serie A/B C.PJ.L, serie C, N. s 1 a 19 N. os 52 a 88 C.P.J.I., serie E GATT ILA OCDE OCMI OEA OECE OIEA PNUMA ABREVIATURAS Corte Internacional de Justicia CIJ, Mémoires, plaidoiries et documents CIJ, Recueil des arrêts, avis consultatifs et ordonnances Corte Permanente de Justicia Internacional CPJI, Recueil des arrêts CPJI, Arrêts, ordonnances et avis consultatifs CPJI, Actes et documents relatifs aux arrêts et aux avis consultatifs de la Cour CPJI, Plaidoiries, exposés oraux et documents CPJI, Rapports annuels Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio International Law Association Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos Organización Consultiva Marítima Intergubernamental Organización de Estados Americanos Organización Europea de Cooperación Económica Organismo Internacional de Energía Atómica Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente NOTA EXPLICATIVA: PASAJES EN CURSIVA EN LAS CITAS Cada vez que en el presente documento figura un asterisco en el texto de una cita, se indica con ello que el pasaje en cursiva que precede inmediatamente al asterisco ha sido subrayado por el Relator Especial. Prólogo 1. A fin de asistir a la Comisión de Derecho Internacional en sus trabajos sobre el tema de la responsabilidad de los Estados, la División de Codificación de la Oficina de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de las Naciones Unidas, a petición del Relator Especial sobre el tema, ha venido realizando desde hace algún tiempo una investigación relativa a las diversas circunstancias provisionalmente seleccionadas como excluyentes de ilicitud en derecho internacional, a saber: la fuerza mayor y el caso fortuito, el estado de necesidad, la legítima defensa, el ejercicio legítimo de una sanción y el consentimiento del Estado lesionado Este documento describe las investigaciones lleva- 1 Véase Anuario , vol. II, pág. 62, documento A/10010/ Rev.l, párr. 45.7 Responsabilidad de los Estados 71 das a cabo en la esfera de la práctica de los Estados, la jurisprudencia internacional y la doctrina, concernientes a la fuerza mayor y al caso fortuito. La publicación de los resultados de esta investigación ha sido decidida a la luz de los progresos ya realizados por la Comisión en la preparación de su proyecto de artículos sobre la responsabilidad de los Estados por hechos internacionalmente ilícitos, así como por el hecho de que en las obras de derecho internacional las figuras de fuerza mayor y caso fortuito parecerían tratarse con poca frecuencia y generalidad, por lo que el acceso a los materiales y la información pertinentes resulta difícil. 3. La presentación del material y de la información en este documento no implica la expresión de opinión alguna de parte de la Secretaría de las Naciones Unidas respecto de su contenido ni de las posiciones que los Estados puedan haber adoptado acerca de los casos concretos mencionados en él. Introducción a) La fuerza mayor en el derecho internacional 4. La fuerza mayor puede considerarse como un mero hecho o suceso o como un concepto jurídico. Del mismo modo que en las relaciones jurídicas internas, en las relaciones internacionales las causas materiales que dan lugar a los hechos o sucesos denominados fuerza mayor pueden variar. Esta puede deberse ciertamente a un desastre natural como un terremoto, pero también a situaciones dimanadas de causas humanas como una guerra, una revolución, una violencia de las turbas, etc. Además, ciertas causas que darían lugar a fuerza mayor pueden originarse tanto en hechos naturales como humanos. Por ejemplo, un incendio puede ser provocado por la mano del hombre y también por un rayo; una situación de necesidad económica absoluta equivalente a fuerza mayor puede deberse a una sequía por falta de lluvia, aunque también a la desorganización de los mercados mundiales de productos básicos o al mal manejo de la economía nacional, etc. 5. Los hechos o sucesos que constituyen fuerza mayor impulsaron a los diversos sistemas y ramas del derecho interno a sancionar normas que definiesen los derechos y deberes de sus respectivos sujetos legales enfrentados con dichos hechos o sucesos. Esta reacción del orden jurídico ante la fuerza mayor ocurre también en derecho internacional. Se pretende específicamente establecer una serie de normas «primarias» de derecho internacional para regular hechos o sucesos debidos, en todo o en parte, a fuerza mayor. Por ejemplo, el Acuerdo sobre el Salvamento y la Devolución de Astronautas y la Restitución de Objetos Lanzados al Espacio Ultraterrestre 2, abierto a la firma en Londres, Moscú y Washington el 22 de abril de 1968, dispone que «si, debido a accidente, peligro o aterrizaje forzoso o involuntario, la tripulación de una nave espacial desciende en territorio colocado bajo la jurisdicción de una Parte Contratante, ésta adoptará inmediatamente todas las medidas posibles para salvar a la tripulación y prestarle toda la ayuda necesaria» (art. 2). El personal hallado en dicho territorio o en alta mar o en cualquier otro lugar no colocado bajo la jurisdicción de ningún Estado será devuelto asimismo con seguridad y sin demora a los representantes de la autoridad de lanzamiento (artículo 4). Otro ejemplo puede hallarse en el Acuerdo sobre Naciones Unidas, Recueil des Traités, vol. 672, pág Cooperación en el Transporte Marítimo Mercante 3, celebrado en Budapest el 3 de diciembre de 1971, que contempla en su artículo 11 la asistencia y los servicios que la autoridad del Estado territorial habrá de prestar al buque, su tripulación, pasajeros y carga en peligro, o que hayan naufragado, encallado o hayan sido lanzados sobre la costa o sufran cualquier otro perjuicio frente a las costas de una parte contratante. 6. En otros casos, el derecho internacional tiene en cuenta la fuerza mayor para determinar el alcance de las normas «primarias» de que se trate 4. Por ejemplo, el artículo 40 de la Convención de Viena de 1961 sobre Relaciones Diplomáticas 5 se refiere expresamente a la fuerza mayor en relación con las obligaciones de terceros Estados, y el artículo 14 de la Convención de 1958 sobre el Mar Territorial y la Zona Contigua 6, en su texto inglés, utiliza la expresión «force majeure» para definir el contenido del derecho de paso inocente a través del mar territorial. La norma de que antes de que el Estado incurra en responsabilidad internacional por daños causados a un extranjero deben agotarse los recursos locales constituye también un buen ejemplo a este respecto. Cuando un Estado lesiona a un extranjero dentro de su jurisdicción, dicha norma se aplica y la responsabilidad internacional surge para ese Estado subsiguientemente a su negativa de reparar en sus propios tribunales nacionales el daño sufrido por el extranjero. Por otra parte, si el extranjero ha sido lesionado fuera de la jurisdicción territorial del Estado, se considera generalmente que el Estado ha incurrido instantáneamente en responsabilidad internacional por su acción, es decir, sin que el extranjero deba agotar los recursos locales. Dado este estado de cosas, cabe preguntarse si la norma del agotamiento de los recursos locales debe aplicarse cuando la presencia física del extranjero en el ámbito del Es- 3 Législation nationale et traités concernant le droit de la mer (publicación de las Naciones Unidas, N. de venta: E/F. 76.V.2), pág La «fuerza mayor» se tiene en cuenta a veces aun para determinar la aplicación de instrumentos que comprenden normas primarias. El artículo 4 de la Convención Internacional sobre la Línea de Flotación, firmado en Londres el 5 de julio de 1930, es un ejemplo de ello (véase párr. 89 infra). 5 Véase párr. 81 infra. 6 Véase párr. 83 infra. La expresión «force majeure» utilizada en el texto inglés del artículo ha sido traducida en el texto francés por las palabras «relâche forcée» y en el texto español por las palabras «arribada forzosa».8 72 Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1978, vol. II (primera parte) tado se debe a perturbaciones climáticas o a otros casos de fuerza mayor. La respuesta habitual a esta cuestión ha sido que, puesto que el extranjero lesionado no se había sometido voluntariamente a la jurisdicción del Estado lesionante, no puede exigírsele que plantee previamente la cuestión ante los tribunales nacionales del Estado de que se trate para que el caso pueda ser objeto de una reclamación internacional en su favor Por consiguiente, podría suceder que la fuerza mayor pasase a integrar la norma «primaria» o que dicha norma la presupusiera. No obstante, no es en la esfera de las normas primarias donde la fuerza mayor desempeña su papel más importante como concepto jurídico, sino más bien en relación con las normas que rigen la responsabilidad por el incumplimiento de obligaciones previstas en normas primarias. En este último contexto, la cuestión de la fuerza mayor podría estudiarse al examinar los elementos constitutivos del «acto internacionalmente ilícito» 8. Es obvio que si la «culpa subjetiva» (intención maliciosa o negligencia culpable) del órgano del Estado se considera expresamente una condición para probar el elemento subjetivo (conducta consistente en una acción u omisión atribuible al Estado de conformidad con el derecho internacional) o el elemento objetivo (conducta que constituye violación de una obligación internacional) del «acto internacionalmente ilícito», la cuestión de la fuerza mayor concepto que implica la ausencia total de dicha «culpa subjetiva» (culpa) queda eliminada de la definición de «acto internacionalmente ilícito». Cuando, como sucede frecuentemente hoy día, la definición del acto internacionalmente ilícito, o de sus elementos constitutivos, no contiene ninguna referencia expresa o directa a la «falta subjetiva» (culpa) del órgano del Estado 9, la cuestión de la fuerza mayor no se resuelve necesariamente mediante la enumeración de los elementos constitutivos del «acto internacionalmente ilícito» y requiere, por consiguiente, que se la estudie en el contexto de otras normas que rigen la responsabilidad de los Estados Para una explicación según la cual la presencia voluntaria o involuntaria del extranjero lesionado dentro de la jurisdicción del Estado carecería de importancia cuando no se tratase de una cuestión de exceso de jurisdicción, sino de caracterización jurídica del daño, véase D. P. O'Connell, International Law, 2. a ed., vol. II, Londres, Stevens, 1970, págs. 950 y Por ejemplo, R. Ago («Le délit international», Recueil des cours de l'académie de droit international de La Haye, 1939-II, Paris, Sirey, 1947, t. 68, pág. 419), considerando que «una falta en sentido lato del órgano que ha seguido una conducta lesiva para el derecho subjetivo del extranjero es, en todo caso, una condición necesaria para la atribución a un sujeto de un hecho ilícito internacional» (ibid., pág. 498), examina la cuestión de la «fuerza mayor» en el capítulo dedicado al elemento subjetivo del «acto internacionalmente ilícito» (ibid., págs. 450 a 498). En el capítulo que se ocupa de las circunstancias que excluyen la ilicitud el autor examina únicamente el «consentimiento del Estado lesionado», «el ejercicio legítimo de una sanción», la «legítima defensa» y el «estado de necesidad» (ibid., págs. 532 a 545). 9 Véase art. 3 del proyecto de artículos sobre la responsabilidad de los Estados [Anuario , vol. II (segunda parte), págs. 10 y ss., documento A/32/10, cap. II, secc. B, subsecc. 1]. 10 Vale mencionar a este respecto el siguiente pasaje: «Los casos recordados a este respecto parecen referirse sobre todo al caso fortuito o a la fuerza mayor como límites 8. Por esa razón, en la actualidad, la mayoría de los autores aun quienes continúan insistiendo en la importancia de la «falta subjetiva» del órgano siguen enumerando a la fuerza mayor entre las circunstancias que excluyen la posibilidad de calificar como «ilícito» un acto u omisión que lleva al incumplimiento de la obligación n o que exime al obligado de su responsabilidad por el incumplimiento de la obligación de que se trata. Si se considera a la fuerza mayor una circunstancia que excluye la ilicitud, aquélla tiene el efecto de evitar que se califique una conducta determinada como «acto internacionalmente ilícito»; si se la considera una circunstancia que exime al obligado de responsabilidad, la fuerza mayor lo liberaría de las consecuencias imputadas normalmente a un acto internacionalmente ilícito. En ambos casos, la fuerza mayor surge como «justificativo» («fait justificatif») del incumplimiento de la obligación 12. Este justificativo, que adopta procesalmente la forma de una defensa o excepción contra una reclamación por incumplimiento, se denomina frecuentemente «defensa de fuerza mayor» o «excepción de fuerza mayor». 9. La «defensa» o «excepción» de fuerza mayor opera como «justificativo» tanto en el derecho interno como en el derecho internacional. La Corte Permanente de Arbitraje, en su fallo de 11 de noviembre de 1912 en el Asunto de las indemnizaciones rusas, reconoció que absolutos de la obligación de reparar. Ahora bien, es cierto que tales hipótesis constituyen un límite a la existencia de dicha obligación. Pero si se enfoca la cuestión correctamente, 10 que falta en este caso es la existencia misma del comportamiento voluntario de un sujeto. Aparentemente, de ello no podría deducirse que tales normas señalasen el límite de la culpa y que el reconocimiento de su importancia significase la necesidad de la presencia de la culpa misma. Se trata en realidad de nociones muy indeterminadas que pueden tener funciones bien diversas según el contexto en que se utilicen. Ya que en la práctica internacional no se hallan elaboraciones autónomas de esas normas, no es posible hacer depender de su pertinencia la respuesta a la cuestión de la naturaleza de la obligación de reparar, en las hipótesis en que se plantea. Por el contrario, serán las nociones de caso fortuito y de fuerza mayor las que asumirán un alcance diverso según que se admita el surgimiento de tales obligaciones independientemente de la culpa [...].» (R. Luzzatto, «Responsabilité e colpa in diritto internazionale», Rivista di diritto internazionale, Milán, vol. 51, fascículo 1, 1968, págs. 93 y 94.) 11 Por ejemplo, A. Favre, en «Fault as an element of the illicit act», Georgetown Law Journal, Washington (D. C), vol. 52, N. 3 (primavera 1964), págs. 566 y 567, dice lo siguiente: «[...] Existen circunstancias en que el cumplimiento por el obligado se torna imposible sin que por ello éste incurra en falta. El efecto de estas circunstancias de conformidad con los principios jurídicos generales es eximirlo, salvo en los casos en que el derecho le impone la obligación de reparar el daño causado sin culpa. La vis divina consiste en un acontecimiento normalmente, un fenómeno de la naturaleza imprevisible e irresistible y que no deriva de manera alguna de los actos del obligado. [...] En todas las circunstancias precedentes en que se infringen los derechos del Estado como consecuencia del estado de necesidad, caso fortuito, represalia, autodefensa o legítima defensa, si bien puede existir la obligación de indemnizar el daño causado, no hay falta y en consecuencia no existe ilicitud.» 12 Véase, por ejemplo, P. Reuter, Droit international public, 4. a éd., París, Presses Universitaires de France, colección Themis, 1973, pág. 115.9 «la excepción de fuerza mayor [...] es oponible [...] en derecho internacional público» 13, en tanto que la defensa o excepción de fuerza mayor se menciona frecuentemente como un «principio general de derecho». Por ejemplo, se ha dicho que «es un principio general de derecho que la persona obligada que se ve imposibilitada de ejecutar su obligación debido a un hecho de fuerza mayor queda liberada, debido a este hecho, de toda responsabilidad» M, y que «de conformidad con los principios generales de derecho reconocidos en todos los países, no hay responsabilidad si el daño sobreviene independientemente de la voluntad del Estado que lo causa o si se debe a fuerza mayor» 15. b) Cuestiones terminológicas 10. Como se indicó precedentemente, el concepto de fuerza mayor en sentido amplio ha sido recogido por los diversos sistemas de derecho interno (el de la tradición romanista, el del common law, etc.), así como por las diversas ramas del derecho en que estos sistemas pueden dividirse (derecho privado, derecho administrativo, derecho penal, etc.). No obstante, la definición, el alcance y el modus operandi de la excepción de fuerza mayor varían, como también el uso de la propia expresión «fuerza mayor», de un sistema o rama de derecho interno a otro. Esta expresión (vis major en derecho romano) es más familiar en los sistemas de tradición romanista, en los que se utiliza generalmente. Los tratadistas de los países que siguen este sistema no tienen, por consiguiente, ningún problema en emplear la expresión que ya existe en sus respectivos derechos internos (en francés: force majeure; en español: fuerza mayor; en italiano: forza maggiori; etc.). Los diccionarios terminológicos sobre derecho internacional en lenguas romances registran asimismo esta expresión como una palabra técnica aceptada 16. Otros idiomas, por ejemplo el ruso (nepreodolimaya sila) " y el alemán (hohere Responsabilidad de los Estados 73 Gewalt) 1S, han acuñado expresiones correspondientes, si bien la expresión francesa force majeure es utilizada también en algunas ocasiones por los autores rusos y alemanes. 11. La situación es algo distinta en los países del sistema del common law. El concepto de vis divina del common law parece no ser equivalente al de «fuerza mayor». Se refiere únicamente a un suceso inusitado o extraordinario debido a «causas naturales» en que no interviene la voluntad del hombre, en tanto que la «fuerza mayor» cubre las causas naturales y las humanas w. Los jueces del sistema del common law tropiezan con dificultades cuando deben interpretar, en su sistema jurídico, la expresión «fuerza mayor». A este respecto, son típicos los siguientes pasajes: La expresión «force majeure» no se encuentra generalmente en un contrato inglés. Ha sido tomada del Código de Napoleón [...]. En mi interpretación de la expresión «force majeure» ha influido en alguna medida el hecho de que fue introducida por este caballero extranjero [...]. Al mismo tiempo, no puedo aceptar que tales términos sean sinónimos de vis major o de vis divina. No voy a intentar definir la expresión «force majeure», pero opino que debe tener un significado más amplio que el concepto de vis divina o de vis major 20. Sin embargo, ello no quiere decir que la expresión «force majeure» sea totalmente desusada como término jurídico en los países del common law y menos aún que ese sistema no tenga en cuenta acontecimientos o hechos encuadrados en la excepción de «force majeure». Además de los conceptos de vis divina y vis major, en los diccionarios jurídicos en idioma inglés pueden hallarse las expresiones «fuerza insuperable», «fuerza irresistible», «fuerza superior», etc. 21. Esta situación explica, no obstante, las dudas terminológicas que pueden observarse en la práctica y la doctrina de derecho internacional de los países anglosajones. En el pasado, los términos vis divina y vis major aparecían con frecuencia en la correspondencia diplomática y en otros documentos de Estado de esos países, así como en las obras de 13 Véase párr. 394 infra. 14 J.Basdevant, «Règles générales du droit de la paix», Recueil des cours..., 1936-IV, Paris, Sirey, 1937, t. 58, pág E. Jiménez de Aréchaga, «International responsibility», Manual of Public International Law, editado por Sorensen, Londres, MacMillan, 1968, pág Por ejemplo, el Dictionnaire de la terminologie du droit international, publicado bajo el patrocinio de la Unión académique internationale, París, Sirey, 1960, define en la página 290 a la «fuerza mayor» como un «obstáculo invencible, resultante de circunstancias exteriores que impiden ejecutar una obligación o respetar una norma de derecho internacional». 17 En el sistema de derecho civil soviético, la «fuerza mayor» («nepreodolimaya sila») se define como un acontecimiento extraordinario cuyos efectos lesivos no pudieron evitarse por ninguno de los medios de que disponía la parte cuya conducta se ve afectada por la fuerza mayor. El derecho penal soviético no menciona la fuerza mayor como defensa, si bien el concepto ha sido recogido del derecho civil y aceptado por los tribunales (Encyclopedia of Soviet Law, editada por F. J. M. Feldbrugge, Dobbs Ferry (N. Y.), Oceana, 1973, vol. 1, págs. 278 y 279). «Los autores soviéticos concuerdan en que la fuerza irresistible incluye tanto fenómenos naturales como sociales; no se trata de una vis divina, sino de algo poco habitual, excepcional, que el autor del daño no pudo impedir salvo a un costo económico irrazonable» (tomado de J. M. Kelson, «State responsibility and the abnormally dangerous activity», Harvard International Law Journal, Cambridge (Mass.), vol. 13, N. 2 primavera 1972), pág. 208, nota Véase, por ejemplo, E. Weinhold, Dictionnaire juridique et administratif (Fachwôrterbuch für Rechtspflege und Verwaltung), Baden-Baden, Régie autonome des publications officielles, Véase párr. 4 supra. J. Fleming dice: «La vis divina («act of God») es un término tan carente de contenido teológico como de objetivo jurídico. Significa la intervención de fuerzas naturales, libres de toda acción humana» (The Law of Torts, 4. a éd., Sidney, The Law Book Company, 1971, pág. 291). 20 Matsoukis v. Priestman and Co. (1915) (Reino Unido, The Law Reports, King's Bench Division of the High Court of Justice, Londres, Incorporated Council of Law Reporting for England and Wales, 1915, vol. I, págs. 685 y 686, opinión de J. Bailhache) (cita reproducida en J. B. Saunders, Words and Phrases Legally Defined, 2. a éd., Londres, Butterworth, 1969, vol. 2, pág. 268). 21 Véanse, por ejemplo, W. Mack, W. B. Hale y D. J. Kiser, Corpus Juris being a Complete and Systematic Statement of the Whole Body of the Law as Embodied in and Developed by all Reported Decisions, Londres, Butterworth, 1921; H.Campbell Black, Black's Law Dictionary, 4." éd., St. Paul (Minn.), West Publishing Co., 1968.10 74 Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1978, vol. II (primera parte) doctrina de los tratadistas anglosajones. Si bien no puede afirmarse que el uso de estos términos haya desaparecido, la expresión francesa «force majeure» parece utilizarse hoy día con más frecuencia en la terminología inglesa de derecho internacional para reflejar el significado que se da al concepto de fuerza mayor. Dicho uso ha sido aceptado también en los textos ingleses de convenciones y tratados internacionales contemporáneos, inclusive en convenciones codificadoras celebradas sobre la base de proyectos preparados por la Comisión de Derecho Internacional. Utilizada asimismo por la Comisión en el capítulo sobre responsabilidad de los Estados incluido en el informe sobre la labor de su 27. período de sesiones 22, la expresión francesa «force majeure» se utilizará en el texto inglés del presente documento. 12. El uso de la expresión «fortuitous event» [en el texto inglés] (en francés: «cas fortuit»; en español e italiano: «caso fortuito»; en ruso: «alucha'í»; en alemán: «Zufall») no presenta aparentemente ningún problema terminológico importante en derecho internacional. Quienes distinguen entre «fuerza mayor» y «caso fortuito» utilizan esta última expresión tanto en el derecho interno como en derecho internacional. c) El concepto de fuerza mayor 13. En sentido lato, la fuerza mayor ha sido definida n como un hecho ajeno al obligado, previsto o imprevisto, pero inevitable o irresistible, que lo imposibilita para cumplir la obligación de que se trate. A fin de subrayar la estrecha interrelación entre la fuerza mayor y el grado de diligencia que se espera del obligado en toda relación jurídica específica, la fuerza mayor ha sido definida también de manera negativa o excluyente como un acontecimiento no atribuible a una «falta» (dolo o negligencia culpable) del obligado o que sucede con independencia de su voluntad y de manera que éste no puede controlar, impidiéndole cumplir con la obligación 24. En definitiva, la excepción de fuerza mayor se basa en el principio de que la posibilidad es el límite de todas las obligaciones (ad impossibilia nemo tenetur). No se espera que nadie ejecute lo imposible. Por consiguiente, la excepción de fuerza mayor opera en la medida en que perdure la fuerza mayor. Si desaparece, el obligado debe cumplir la obligación o, en caso contrario, será responsable por el incumplimiento. 14. Debería señalarse que la imposibilidad de cumplimiento creada por ciertos hechos o sucesos no sólo pue- 22 Véase Anuario , vol. II, págs. 62 y 64, documento A/10010/Rev.l, párrs. 45 y Para la distinción entre «fuerza mayor» (sentido estricto) y «caso fortuito», véanse párrs. 17 a 19 infra. 24 «La fuerza mayor, en el sentido de un hecho natural inevitable, una casualidad o un error no atribuible a una falta del órgano interesado, impide que se le impute una conducta ilícita y excluye, por consiguiente, la responsabilidad internacional del sujeto de derecho internacional que debe responder por esa conducta.» (F. A. Freiherr von der Heydte, Vôlkerrecht - Ein Lehrbuch, Colonia, Verlag für Politik und Wirtschaft, 1958, vol. 1, pág. 314.) de ser «transitoria», sino también «permanente», así como «absoluta» o «relativa» 25. La distinción entre imposibilidad «transitoria» y «permanente» parecería carecer de importancia a los fines de caracterizar un hecho o acontecimiento como fuerza mayor. Sin embargo, ello no siempre es así cuando se trata de los efectos que el orden jurídico atribuye a esas formas de imposibilidad. Por ejemplo, la imposibilidad resultante de la «desaparición permanente o destrucción de un objeto indispensable para la ejecución de un tratado», debida a un hecho o suceso de fuerza mayor, no sólo permite invocar la «excepción de fuerza mayor» contra una demanda por incumplimiento, sino asimismo poner fin al tratado o denunciarlo 2Ó. No obstante, si la imposibilidad es «transitoria», el tratado sólo puede suspenderse. En cuanto a la distinción entre imposibilidad «relativa» y «absoluta», el hecho o suceso de que se trate podría considerarse finalmente como una circunstancia atenuante en los casos en que la imposibilidad sea únicamente «relativa» Se admite generalmente que para que una excepción de fuerza mayor esté bien fundada deben reunirse los siguientes requisitos: 1. el hecho debe escapar al control del obligado y no haber sido causado por éste; 2. el hecho debe ser imprevisto o previsto, pero inevitable o irresistible; 3. el hecho debe hacer imposible al obligado el cumplimiento de su obligación, y 4. debe existir una conexión causal real entre la fuerza mayor y el incumplimiento de la obligación. Pero no debe interpretarse el primero de estos requisitos en el sentido de que el hecho o suceso que constituye fuerza mayor debe ser totalmente ajeno a la persona o a las actividades del obligado. El elemento esencial de la fuerza mayor no reside en que los actos u omisiones de que se trate dimanen del obligado o sean ajenos a éste, sino en que dichos actos u omisiones no pueden ser atribuidos a una conducta intencional de su parte. Respecto del segundo requisito, a saber: un hecho imprevisto o previsto, pero inevitable o irresistible, debe subrayarse que basta que se cumpla una de las dos condiciones. En cuanto al tercer requisito, cabe señalar que la mera dificultad de ejecutar una obligación no se considerará que constituye 25 No obstante, algunos autores parecerían considerar la fuerza mayor sobre todo como una imposibilidad transitoria. Por ejemplo, se ha dicho que: «En tanto que la fuerza mayor se refiere a una causa generalmente transitoria, la norma impossibilium nulla est obligatio se refiere a una imposibilidad absoluta y permanente» (G. Ténékidès, «Responsabilité internationale», Répertoire de droit international, Paris, Dalloz, 1969, t. II, pág. 785). Para un análisis de la manera en que las cortes y tribunales internacionales han considerado los alegatos de imposibilidad absoluta o relativa de incumplimiento de obligaciones convencionales, véase G. Schwarzenberger, International Law, 3." éd., Londres, Stevens, 1957, vol. I, págs. 538 a Véanse párrs. 76 a 80 infra. 27 Por ejemplo, el párrafo 4 del artículo 17 de «Responsabilidad del Estado por daños causados en su territorio a la persona o bienes de los extranjeros: anteproyecto revisado», presentado en 1961 por F. V. García Amador a la Comisión de Derecho Internacional, expresa que ciertas circunstancias, entre ellas la fuerza mayor, «cuando no sean admisibles como causas eximentes de responsabilidad, obrarán como atenuantes de ésta [...]» (Anuario , vol. II, pág. 53, documento A/ CN.4/134 y Add.l).11 fuerza mayor. Al mismo tiempo, la tesis que proclama que la imposibilidad de cumplimiento ha de ser siempre absoluta y objetiva, prescindiendo de la imposibilidad debida exclusivamente a las condiciones del obligado como tal, parecería ser exagerada, en particular si se la acepta como postulado a priori de aplicación general. Por último, tratándose del cuarto requisito, debe decirse que la conexión causal mencionada no debe ser el resultado de una conducta intencional adoptada por el obligado. 16. Los rasgos de la excepción de fuerza mayor definidos precedentemente no sólo han sido destacados por tratadistas de derecho privado, sino también por especialistas de derecho internacional público. Pueden citarse los siguientes pasajes de estos últimos: Para eximir a un Estado de su responsabilidad, la fuerza mayor debe presentar los tres caracteres tradicionales que enuncian todos los sistemas jurídicos: irresistibilidad, imprevisibilidad y exterioridad con respecto a quien la invoca 28 ; La aplicación del principio de vis major está sujeta, no obstante, a dos restricciones importantes. Primero, debe haber un vínculo causal entre la vis major y el incumplimiento de la obligación. Segundo, la vis major alegada no debe haber sido causada por quien la invoca 29. La doctrina señala, sin embargo, que algunos de estos requisitos plantean problemas y dificultades especiales de derecho internacional. Por ejemplo, la condición de que la fuerza mayor debe ser un hecho ajeno al obligado no es siempre fácil de establecer en las relaciones internacionales, ya que, como se ha dicho, «cuanto más extensa es la colectividad que la invoca, más se limitan los factores exteriores» 30. d) La distinción entre «fuerza mayor» (stricto sensu) y «caso fortuito» 17. Los tratadistas han estudiado durante siglos la cuestión de si las expresiones «fuerza mayor» y «caso fortuito» son sinónimas. Al parecer, según la opinión 21 Reuter, op. cit., pág B. Cheng, General Principies of Law as Applied 6y International Courts and Tribunals, Londres, Stevens, 1953, pág El autor cita en apoyo de su tesis algunos pasajes de actuaciones y decisiones judiciales internacionales. En cuanto al requisito de causalidad, menciona ciertas conclusiones de la Corte Permanente de Justicia Internacional en los Asuntos de los Empréstitos serbios y los Empréstitos brasileños (1929), y las conclusiones del relator en el Asunto sobre las Reclamaciones británicas en la zona española de Marruecos ( ) (véanse párrs. 263 a 273 y 412 a 420 infra). En cuanto al requisito de que la fuerza mayor no debe haber sido autoinducida, alude al Asunto Florida (Ex-Oreto), del que se ocupó en 1872 la Corte de Arbitraje de Alabama; al Asunto de las Reclamaciones de los armadores noruegos, examinado en 1922 por la Corte Permanente de Arbitraje (véanse párrs. 406 a 408 infra), y al Asunto Michel Macri, del que se ocupó en 1928 un Tribunal Arbitral rumano-turco (Cheng, op. cit., págs. 227 a 231). 30 Reuter, op. cit., pág El autor se refiere a este respecto a los casos de presunta fuerza mayor debida a dificultades financieras o a dificultades relativas a los tipos de cambio internacionales. Responsabilidad de los Estados 75 predominante entre los especialistas en derecho romano, la diferencia entre «fuerza mayor» (vis major) y «caso fortuito» (casus) reside en el hecho de que los casos de «fuerza mayor» no sólo son imprevisibles, sino también inevitables o irresistibles (vis cui résistif non potest). No hay fuerza humana que pueda oponerse a ellos. 18. Los tratadistas del derecho inspirado en la tradición romanista han examinado esta cuestión en relación con los códigos modernos, que en algunos artículos emplean a veces la expresión «fuerza mayor» y en otros la expresión «caso fortuito», o que emplean ambas expresiones en el mismo artículo. Una doctrina sostiene que la distinción ya no es aplicable o que carece de interés para el derecho contemporáneo, mientras otros afirman que la distinción aún es válida. Según esta última doctrina, se podría establecer otra división sobre la base de los criterios de distinción empleados. Una teoría llamada subjetiva, bastante similar a la de los especialistas en derecho romano ya mencionada, tiene en cuenta los criterios de la imprevisibilidad y la inevitabilidad. Según esa teoría, un caso fortuito es un suceso que no se podía prever, pero que, de haberse previsto, podía evitarse, mientras que la fuerza mayor es un suceso que, aunque se hubiera previsto, habría sido inevitable. Una segunda teoría, llamada objetiva, se refiere al origen interno o externo del obstáculo para el cumplimiento de la obligación. Para esta teoría, el caso fortuito es el suceso que tiene lugar en el ámbito de aquellos a quienes se refiere la obligación, mientras que la fuerza mayor es un suceso que ocurre fuera de ese ámbito y va acompañado de una violencia tan abrumadora que, examinada objetivamente, no puede considerarse como uno de esos acaecimientos fortuitos que cabe prever en el curso normal y ordinario de la vida cotidiana. 19. En la práctica y en la doctrina del derecho internacional, la expresión «fuerza mayor» se emplea normalmente lato sensu, esto es, abarca la fuerza mayor (stricto sensu) y el caso fortuito. Sin embargo, en la práctica de los Estados y en la jurisprudencia internacional se pueden encontrar ejemplos en que se hace referencia expresa al «caso fortuito» o en que se distingue al caso fortuito de otros casos de fuerza mayor. Algunos tratadistas se preguntan si es posible establecer en derecho internacional una distinción entre fuerza mayor y caso fortuito 31. Otros emplean ambas expresiones. Entre ellos, los que se refieren al criterio según el cual habría que distinguir la fuerza mayor (stricto sensu) del caso fortuito ponen de relieve el carácter inevitable o irresistible de la fuerza mayor y el carácter imprevisible del caso fortuito 32. Sin embargo, no extraen de esa distinción conclusiones jurídicas distintas en lo que respecta a la calificación de la fuerza mayor (stricto sensu) y el caso fortuito como circunstancias que excluyen la ilicitud o 31 Véase, por ejemplo, L. Cavaré, Le droit international public positif, 3." éd., Paris, Pedone, 1969, t. II, pág Por ejemplo, R. Ago señala que «el límite negativo de la culpa consiste o en el hecho de que el comportamiento no sea voluntario, o en el hecho de que el resultado del daño no sea absolutamente previsible, es decir, para usar términos comunes, la fuerza mayor o el caso fortuito» («La colpa nell'illecito internazionale», Scritti giuridici in onore di Santi Romano, Padua, CEDAM, 1940, t. 3, pág. 190).12 76 Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1978, vol. II (primera parte) exoneran de responsabilidad en el ámbito de la responsabilidad de los Estados por hechos internacionalmente ilícitos. e) La distinción entre los conceptos de fuerza mayor y estado de necesidad 20. El concepto de estado de necesidad y el problema de su reconocimiento en el derecho internacional como circunstancia que excluye la ilicitud tema que ha causado considerable controversia entre los tratadistas no constituye el objeto del presente documento, que está dedicado exclusivamente a la fuerza mayor. Sin embargo, parecería necesario incluir en esta introducción algunas consideraciones generales al respecto, con miras a aclarar algo la distinción entre ambos conceptos como dos tipos distintos de circunstancias que excluyen la ilicitud y, como consecuencia, aclarar el concepto mismo de fuerza mayor. Ello es especialmente importante, puesto que la evolución en el derecho internacional de una posición común de la doctrina respecto de la distinción mencionada no ha sido fácil 33, como consecuencia de ciertos juicios teóricos apriorísticos, así como de algunos ejemplos concretos en la historia de las relaciones internacionales en los siglos xix y xx Algunos internacionalistas se refieren a la fuerza mayor y al estado de necesidad como dos circunstancias distintas. Otros, sin embargo, mencionan exclusivamente la fuerza mayor o el estado de necesidad. Las discrepancias entre los tratadistas respecto del empleo de estas expresiones se relacionan en cierta medida con el debate doctrinario entre quienes hacen hincapié en la necesidad de tener en cuenta el elemento «culposo» y quienes enfocan la cuestión desde el punto de vista de un concepto objetivo de responsabilidad internacional que excluye toda idea de «culpa subjetiva» 35. Al parecer, los trata- 33 Ch. de Visscher, por ejemplo, indica que «existe la tendencia a confundir estado de necesidad con la fuerza mayor o con la legítima defensa» (Théories et réalités en droit international public, 3.» éd., Paris, Pedone, 1960, pág. 338). 34 Por ejemplo, la incorporación de Cracovia en Alemania invocó un estado de necesidad para justificar la violación de la neutralidad de Bélgica durante la primera guerra mundial, posición que apoyaron entonces algunos autores alemanes, y en especial J. Kohler. Para una posición contraria a la justificación en derecho internacional del estado de necesidad, véase, por ejemplo, Ch. de Visscher, «Les lois de la guerre et la théorie de la nécessité», Revue générale de droit international public, Paris, t. XXIV, N. 1 (enero-marzo 1917), págs. 74 y ss.; «La responsabilité des Etats», Bibliotheca Visseriana, Leyden, Brill, 1924, t. II, págs. Illy ss., y Théories et réalités en droit international public, 4." éd., Paris, Pedone, 1970, págs. 314 a 316. La mayoría de los internacionalistas franceses prefieren también emplear el concepto de fuerza mayor y no el de estado de necesidad. Los tratadistas alemanes, italianos y anglosajones se refieren más a menudo al estado de necesidad (o «state of emergency»). 35 Como se ha dicho, «[...] la aceptación del principio de la responsabilidad objetiva tendería a limitar la pertinencia de la excepción de fuerza mayor a las cuestiones del carácter voluntario y la imputabilidad de la conducta cuasi delictual de que se trate. A la inversa, el principio de la responsabilidad subjetiva en la forma de la doctrina de la culpa ampliaría el ámbito de la excepción. Tendería a dejar sin efecto cualquier imputación de culpabilidad y, así, a privar de su carácter cuasi distas incluidos en el primer grupo se refieren más a menudo a la fuerza mayor, mientras que los autores del segundo grupo tienden a hablar de estado de necesidad. Esta tendencia era mucho más marcada antes de la segunda guerra mundial que en la actualidad. Además, hay un número considerable de autores que no encajan en ese tipo de categorización. En realidad, parecería que las raíces de la discrepancia fueran un poco más profundas y guardaran relación, en definitiva, con las explicaciones que dan las diversas doctrinas respecto de la naturaleza misma del derecho internacional y el proceso generador de sus normas Las dudas de los tratadistas a este respecto van más allá de la simple cuestión del empleo de expresiones. En cierta medida, ellas apuntan a los conceptos mismos de fuerza mayor y estado de necesidad en derecho internacional como circunstancias que excluyen la ilicitud o exoneran de responsabilidad. Lo que ocurre en realidad es que, frente a la práctica internacional, algunos de los partidarios de la fuerza mayor tratan de abarcar con esa expresión los casos de estado de necesidad, y algunos de los que emplean la expresión «estado de necesidad» incluyen en ella los casos de fuerza mayor. En el proceso, y ello era inevitable, la distinción entre los conceptos de fuerza mayor y estado de necesidad perdió nitidez en muchos casos. Una cierta falta de precisión en la redacción de la jurisprudencia, la práctica de los delictual al comportamiento ilícito en un caso de fuerza mayor» (Schwarzenberger, op. cit., pág. 643). En todo caso, el mismo tratadista, que se refiere a la necesidad y a la fuerza mayor como «dos excepciones», estima que, en ausencia de una norma clara en contrario, la teoría objetiva de la responsabilidad internacional descartaría también la excepción de necesidad. A su juicio, si «la culpabilidad fuese la prueba de la conducta cuasi delictual, seria posible prescindir de las normas que regulan la necesidad. El estado de necesidad sería simplemente un conjunto fáctico de circunstancias que equivaldría a una justificación o una excusa para una violación del derecho internacional». (Ibid., páginas 641 y 643.) 36 Es especialmente pertinente a este respecto el pasaje siguiente: «La fuerza mayor sólo puede aceptarse en las doctrinas que tienen en cuenta el estado de ánimo del agente. La voluntad del Estado se manifiesta mediante personas físicas que actúan en su representación. Estas tienen estados de ánimo sujetos a influencias externas. Así, pues, este aspecto subjetivo de la responsabilidad puede cuadrar con la teoría de la fuerza mayor. A la inversa, el concepto de fuerza mayor no puede aceptarse en las teorías positivistas y voluntaristas. En efecto, las obligaciones del Estado son el resultado de su propia voluntad. El Estado sólo se obliga en la medida en que ha estimado posible contraer obligaciones y dentro del límite en que ha querido hacerlo. En estas circunstancias, cómo se podría hablar de una fuerza externa que obligue al Estado? En estas teorías se descarta toda consideración subjetiva, el estado de ánimo del agente y su voluntad, y se considera exclusivamente el elemento objetivo constituido por la contravención misma del derecho. Totalmente distinta es la situación de la persona física en las sociedades nacionales, que está sujeta a la autoridad del ordenamiento jurídico cuya fuente es ajena a su propia voluntad. Así, la voluntad del individuo puede doblegarse ante un orden que lo domina. Cabe concebir que una fuerza externa dé a esa voluntad una orientación distinta de la prevista. A la inversa, en las teorías positivistas o voluntaristas sólo podrá aceptarse el estado de necesidad que, de todas maneras, será objeto de una concepción distinta de la del derecho privado.» (L. Cavaré, op. cit., págs. 498 y 499.)13 Responsabilidad de los Estados 77 Estados y las decisiones judiciales internacionales pertinentes tampoco han ayudado a la doctrina a establecer en forma más clara esa distinción conceptual Algunos ejemplos servirán para ilustrar las consideraciones que se hacen en el párrafo precedente. Así, se ha señalado que: «Los propios autores que niegan que el concepto de fuerza mayor pueda aplicarse en el derecho internacional conceden al Estado amenazado el derecho de conservación («Selbsterhaltung»). No hacen más que reconocer la misma idea, aunque la enmarcan en límites más estrechos t...]» 38. Hay también tratadistas que mencionan, como circunstancia excluyente de la ilicitud, la «autoconservación en casos de necesidad» («self-preservation in emergencies»), si el acto es necesario para evitar un perjuicio inminente a los intereses del Estado, y consideran, al mismo tiempo, que el ejercicio de lo que denominan el «derecho a la autoconservación» se aplica, entre otras cosas, a los peligros derivados de las leyes de la naturaleza sin intervención del hombre 39. También se pueden encontrar ejemplos en que se mencionan el estado de necesidad y la fuerza mayor como si se tratase de un concepto único e igual entre los autores que rechazan la teoría de que el estado de necesidad se basa en un derecho de autoconservación, así como en las teorías que conciben el estado de necesidad como una situación que sólo puede evaluar el Estado que actúa Con respecto a quienes prefieren hablar de fuerza mayor y no de estado de necesidad, es particularmente significativo el pasaje siguiente, que se cita con frecuencia: Cabe, empero, preguntarse si, al hablar de excusa por necesidad, el Sr. Anzilotti no se refiere a la excepción de fuerza mayor. De ser así, no sería preferible mantener una sola expresión, que corresponde a un concepto jurídico general más establecido y que puede dar lugar a menos exageraciones que el concepto de necesidad? [...] en esa ocasión [en la opinión separada en el Asunto Osear Chinn (1934) 41 ], el Sr. Anzilotti se refería sin duda al 37 Así, la Corte Permanente de Arbitraje, en su laudo relativo al Asunto de las indemnizaciones rusas (1912) en que reconoce que el derecho internacional autoriza la «excepción de fuerza mayor», rechazó en ese caso dicha excepción opuesta por el Imperio otomano, pues, según indicó la Corte, el pago de la suma adeudada a Rusia no habría «puesto en peligro la existencia del Imperio otomano o comprometido gravemente su situación interna o externa» (véase párr. 394 infra). Cabe interpretar esos términos en el sentido de que entrañan un concepto más similar al de estado de necesidad que al de fuerza mayor. 38 F. yon Liszt, Le droit international: Exposé systématique, traducción al francés por G. Gidel (1913) de la 9. a ed. alemana, París, Pedone, 1928, págs. 201 y Por ejemplo, A. Ross, A Textbook of International Law: General Part, Londres, Longmans, Green, 1947, págs. 247 y Por ejemplo, A. P. Sereni se refiere al «acto cometido en estado de necesidad (fuerza mayor)» (Diritto internazionale, Milán, Giuffrè, 1962, vol. Ill, pág. 1528). Este autor define así el estado de necesidad: «Se considera que hay estado de necesidad cuando el sujeto comete el acto contrario a derecho impelido por la necesidad de salvarse de un peligro grave e inminente que no ha causado voluntariamente» (ibid., págs y 1529). 41 C.P.J.I, serie A/B, N. 63, pág estado de necesidad y lo caracterizaba por la imposibilidad de actuar de cualquier otro modo que no fuera aquel contrario al derecho. Ello corresponde plenamente a la idea de fuerza mayor que aparece en el laudo de la Corte Permanente de Arbitraje [Asunto de las indemnizaciones rusas (1912)] 42. El mismo autor considera el concepto de fuerza mayor reflejado en la decisión de la Corte Permanente de Arbitraje como «una fórmula de principio de lo que debe entenderse por fuerza mayor» Existen algunas razones objetivas para explicar opiniones doctrinales tales como las mencionadas supra. Debe reconocerse que, como resultado del contenido específico de ciertas normas del derecho internacional 44, así como de la especial atención que se presta en la práctica internacional a las circunstancias de cada caso específico, la estructura genérica de conceptos tales como «fuerza mayor» y «estado de necesidad», elaborados originalmente en el ámbito del derecho interno, tiende a quedar un poco difusa. Ello ocurre especialmente porque, en definitiva, ambos conceptos tienen en común en cierto modo la idea de necesidad 45. En ambos casos, la presunta imposibilidad de cumplir la obligación se presenta como una conducta «necesaria». Sin embargo, los dos conceptos no se refieren al mismo tipo de necesidad. Por el contrario, en los casos de fuerza mayor la necesidad difiere en algunos aspectos importantes de la necesidad presente en los casos de estado de necesidad. Uno de estos aspectos, tal vez el más esencial, se refiere a la diferencia entre los conceptos de acto necesario y acto voluntario. Los casos de fuerza mayor tienden a crear condiciones en que el comportamiento adoptado no sólo es necesario, sino también involuntario, mientras que, como se ha señalado, la transgresión de la ley en una situación de necesidad «entraña siempre un acto u omisión intencionales del responsable» 46. El propio 42 Basdevant, loe. cit., págs. 555 y Ibid., pág. 555, nota Las normas primarias del derecho internacional a menudo tienen en cuenta diversos grados de necesidad, aspecto que destacan los autores. Véanse, por ejemplo, E. Jiménez de Aréchaga, loe. cit., pág. 543, e I. Brownlie, Principles of Public International Law, 2. a éd., Oxford, Clarendon Press, 1973, pág Además, a veces combinan, como suele suceder con las normas convencionales, la «fuerza mayor» y el «estado de necesidad». Por otra parte, en la terminología convencional se establece a menudo una distinción entre la «fuerza mayor» (stricto sensu) y el «caso fortuito», y la expresión «necesidad» o «necesidades» se emplea para referirse a este último. Ese tipo de «necesidad» o «necesidades» no se encuadra adecuadamente en el concepto de «estado de necesidad», sino más bien en el de «fuerza mayor» (lato sensu). Véanse, por ejemplo, el artículo V del Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes (Naciones Unidas, Recueil des Traités, vol. 610, pág. 230), y los artículos 2 y 4 del Acuerdo sobre el salvamento y la devolución de astronautas y la restitución de objetos lanzados al espacio ultraterrestre (ibid., vol. 672, págs. 135 y 136). Para un comentario al respecto, véase F. Durante, Responsabilité internazionale e attività cosmiche, Padua, CEDAM, 1969, págs. 78 y «En derecho marítimo también se basa en la idea de necesidad, tanto respecto de los buques de guerra como de los mercantes, el derecho de fondeo forzoso, esto es, el derecho de entrar y permanecer en un puerto al que, en principio, se prohibe el acceso, cuando los riesgos marítimos así lo requieren.» (Von Liszt, op. cit., pág. 202.) 46 Schwarzenberger, op. cit., pág. 642.14 78 Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1978, vol. II (primera parte) Anzilotti, en su curso, empieza el estudio del concepto de estado de necesidad indicando que «la propia forma de plantear el problema demuestra que quedan excluidos [...] los casos en que el incumplimiento de una obligación dimana de una imposibilidad real» La doctrina contemporánea hace cada vez más hincapié en la necesidad de establecer una distinción en derecho internacional entre el concepto de fuerza mayor y el de estado de necesidad, y se encuentran en ella afirmaciones como la siguiente: Es necesario distinguir entre la doctrina de la necesidad y la de la fuerza mayor. En el caso de la primera, la conducta ilícita del Estado dimana de una decisión voluntaria adoptada como único medio de proteger un interés vital amenazado. En cambio, la fuerza mayor es una fuerza externa e irresistible que actúa con independencia de la voluntad del agente, pues, como señala el Artículo 19 de la Carta de las Naciones Unidas f 48 ], la transgresión se debe a circunstancias ajenas a la voluntad del Estado C 49!. Hay que distinguir cuidadosamente la fuerza mayor del «estado de necesidad», que, según algunos autores, [...] puede justificar la comisión de actos internacionalmente ilícitos 50. Establecen con frecuencia esta distinción en la actualidad no sólo los autores que rechazan el estado de necesidad como circunstancia general que excluye la ilicitud, sino también los tratadistas que reconocen a la fuerza mayor y al estado de necesidad como límites de la responsabilidad del Estado por hechos internacionalmente ilícitos Como se ha indicado, la esencia del concepto de estado de necesidad «consiste en la lesión de un derecho subjetivo de otra persona cometida por un sujeto que se ve obligado a ello por la necesidad de salvarse o de salvar a otro de un peligro grave e inminente» 52. Al parecer, las condiciones mínimas para que exista «estado de necesidad», indicadas por muchos tratadistas que lo reconocen como circunstancia que excluye la ilicitud en derecho internacional, serían las siguientes: 1) un peligro para la existencia misma del Estado (y no para sus intereses específicos, cualquiera que sea la importancia de éstos); 2) un peligro que no ha sido creado por el Estado que actúa, y 3) un peligro tan grave e inminente que no es posible evitarlo por ningún otro me- 47 D. Anzilotti, Cours de droit international, traducción al francés por G. Gidel de la 3. a ed. italiana, París, Sirey, 1929, vol. I, págs. 507 y El texto del artículo es el siguiente: «El Miembro de las Naciones Unidas que esté en mora en el pago de sus cuotas financieras para los gastos de la Organización no tendrá voto en la Asamblea General cuando la suma adeudada sea igual o superior al total de las cuotas adeudadas por los dos años anteriores completos. La Asamblea General podrá, sin embargo, permitir que dicho Miembro vote si llegare a la conclusión de que la mora se debe a circunstancias ajenas a la voluntad de dicho Miembro.» 49 Jiménez de Aréchaga, loe. cit., pág Ténékidès, loe. cit., pág Por ejemplo, Ago, «Le délit international» (loe. cit.), páginas 476 a 498 y 540 a 545; Cheng, op. cit., págs. 69 a 77 y 226 a 232, y Schwarzenberger, op. cit., págs. 641 y Ago, «Le délit international» (loe. cit.), pág dio 53. Cabe agregar, sin embargo, que el «estado de necesidad» («emergency») se invoca a veces también como justificativo en el caso de peligro grave e inminente para el órgano que actúa más que para el Estado mismo. 28. La doctrina insiste muchas veces en el requisito de que exista un peligro para la existencia misma del Estado, para sus intereses vitales. Así, se ha dicho que el derecho internacional reconoce el jus necessitatis, dado que: «si no hay ninguna forma concebible en que un Estado pueda cumplir una obligación internacional sin poner en peligro su existencia misma, ese Estado tiene una justificación para no cumplir sus obligaciones a fin de preservar su existencia» 54. Ese requisito se enuncia con mayor detalle aún en algunas definiciones como la siguiente: Definimos el estado de necesidad que excluye el delito internacional en el caso concreto como la situación, que debe constatarse objetivamente, en que un Estado se ve amenazado de un grave peligro actual o inminente que puede poner en duda su existencia, su estatuto territorial o personal, su gobierno o su estructura misma, de que su independencia o su capacidad de actuar queden limitadas o incluso desaparezcan, situación que sólo puede superar mediante la transgresión de ciertos intereses de otros Estados protegidos por el derecho de gentes 55. En general, la doctrina no hace ninguna mención de ese tipo en relación con el concepto de fuerza mayor S6, lo que, sin embargo, carece de importancia como criterio distintivo en el caso en que se invoca el «estado de necesidad» («emergency») para justificar una conducta adoptada con ocasión de un peligro grave e inminente para el órgano que actúa. 29. Al igual que la fuerza mayor, el estado de necesidad no puede ser autoinducido. Sin embargo, en el caso de fuerza mayor, el Estado se ve frente a un acontecimiento o suceso externo, mientras que los casos de estado de necesidad se refieren a un simple peligro. Por tanto, los motivos del comportamiento del Estado no son los mismos en las dos hipótesis. En la hipótesis del estado de necesidad, el Estado que invoca esa circunstancia procura, en cierto modo, mejorar su posición y promover sus intereses nacionales (de lucro captando) ; en cambio, el principal objetivo de una excepción de fuerza mayor consiste en proteger una posición que ya tiene (de dañino evitando) 57. Más bien el hecho de pre- 53 Véanse, por ejemplo, Anzilotti, op. cit., págs. 513 y 514, y Ago, «Le délit international» (loe. cit.), pág Los autores que estudian el estado de necesidad junto con la fuerza mayor incluyen a veces, como requisito adicional, que el peligro sea imprevisible (por ejemplo, Serení, op. cit., pág. 1530). 54 Cheng, op. cit., pág K. Strupp, «Les règles générales du droit de la paix», Recueil des cours..., , Paris, Sirey, 1934, t. 47, pág Véanse párrs. 10 a 13 supra. Sin embargo, debe observarse que los autores que rechazan el estado de necesidad en derecho internacional tienden a ampliar el concepto de fuerza mayor y, en relación con este último concepto, se refieren a veces a la salvaguardia de la existencia del Estado (véase, por ejemplo, Ténékidès. loe. cit., pág. 786). 57 Ténékidès, loe. cit., pág Este tratadista indica que la «fuerza mayor» y el «estado de necesidad» difieren también entre sí desde el punto de vista de su aplicación («mise en oeuvre») y de sus resultados (ibid.)15 caver un perjuicio inminente, un peligro, que el de reaccionar ante un hecho efectivo parece ser una condición del estado de necesidad, lo que no corresponde necesariamente a lo que ocurre en los casos de fuerza mayor. Esta condición da a la conducta en el caso de un estado de necesidad un cierto aspecto de prevención que no existe en los casos de fuerza mayor. Sin duda, los requisitos de que el peligro sea «grave e inminente» y de que «no se pueda evitar por cualesquiera otros medios» son límites que restringen rigurosamente el estado de necesidad 58, tal como interpretan hoy este concepto la mayor parte de los autores que lo reconocen en el derecho internacional 59. Sin embargo, esos requisitos no tienen el mismo carácter objetivo que el suceso o acontecimiento externo que entraña el concepto de fuerza mayor. 30. Por último, como se ha señalado antes 60, en el caso de un estado de necesidad la conducta de que se trata es voluntaria. Las condiciones especiales de presión que, en definitiva, podrían justificar esa conducta no equivalen, en principio, a una fuerza apremiante imprevisible o irresistible como en el caso de la fuerza mayor. La conducta en el estado de necesidad sigue siendo un acto o una omisión intencionales; se trata de una conducta voluntaria que, a diferencia de la legítima defensa, se adopta para salvaguardar los propios derechos mediante la transgresión de los derechos de otro Estado cuya conducta es jurídicamente irreprochable 61. Los intereses de las dos partes en conflicto son legítimos y se ajustan al derecho 62. Además, la apreciación del peligro y de la inevitabilidad de los medios empleados para impedirlo está sujeta, en el modus operandi de la excep- 58 Como se ha dicho: «Estos supuestos estrictos limitan estrechamente el estado de necesidad en derecho internacional, lo que pone cortapisas a la aplicación abusiva de esta regla de excepción.» (A. Verdross, Vôlkerrecht, 5. a éd., Viena, Springer, 1964, pág. 413, nota 1. Para una versión española, véase Id., Derecho Internacional Público, traducción al español por Antonio Truyol y Serra de la 3.* ed. alemana, Madrid, Aguilar, 1957.) 59 En realidad, la sistematización efectuada por Anzilotti, y posteriormente por otros autores, constituye un intento de evitar los abusos a que podían dar lugar en última instancia las opiniones doctrinales anteriores que procuraban explicar el estado de necesidad sobre la base de conceptos tales como la autoconservación o la autoprotección o de la teoría de los derechos fundamentales de los Estados (Anzilotti, op. cit., pág. 508). 60 Véase párr. 25 supra. 61 Como se ha dicho: «La esencia de la legítima defensa es un daño cometido, una transgresión de un deber jurídico para con el Estado que actúa en legítima defensa. Este elemento [...] es claramente esencial si se ha de considerar la legítima defensa como un concepto jurídico. [...] Este requisito previo de la conducta delictiva distingue la legítima defensa del «derecho» al estado de necesidad.» (D. W. Bowett, Self-Defence in International Law, Manchester, Manchester University Press, 1958, pág. 9.) 62 «En cambio, el estado de necesidad se caracteriza por el hecho de que un Estado, frente a un conflicto entre la protección de sus intereses vitales por una parte y el respeto del otro por la otra, transgrede el derecho de un Estado inocente para salvarse. El Estado que actúa en estado de necesidad viola, pues, el derecho de un Estado que no lo ha atacado ni amenazado.» (A. Verdross, «Règles générales du droit international de la paix», Recueil des cours..., 1929-V, Paris, Hachette, 1931, t. 30, págs. 488 y 489.) Responsabilidad de los Estados 79 ción de estado de necesidad, al menos al principio, a la interpretación subjetiva del Estado que actúa. Por esas razones, principalmente, incluso quienes reconocen el estado de necesidad en el derecho internacional subrayan que se trata de una causa «excepcional» de exoneración, calidad que no va unida a la excepción de fuerza mayor 63. f) El carácter general de la excepción de fuerza mayor 31. La excepción de fuerza mayor excluye la ilicitud. Sin embargo, los Estados pueden renunciar, por acuerdo, al ejercicio de ese derecho. Ahora bien, en ausencia de una norma general en contrario, y a menos que la norma específica del caso disponga otra cosa, la excepción de fuerza mayor puede invocarse independientemente de las características de la obligación internacional no cumplida. 32. La fuente de la obligación internacional (tratado, costumbre, principio general, acto unilateral, decisión de un órgano competente de una organización internacional, fallo de la Corte Internacional de Tusticia, laudo de un tribuna] de arbitraje, etc.) no influve en el reconocimiento de la fuerza mayor como justificación para el incumplimiento. Como se ha afirmado, «en realidad puede tomarse en consideración, cualquiera que sea la fuente de la obligación no cumplida» M. Por tanto, como en el caso de cualquier otra obligación internacional, la obligación de cumplir un fallo que tenga en derecho internacional la fuerza de res judicata no es quebrantada si esa obligación no puede cumplirse debido a fuerza mayor 6S. Esto no excluye naturalmente la posibilidad de concertar arreglos entre las partes interesadas que modifiquen de común acuerdo la obligación impuesta por el fallo, como, por ejemplo, teniendo en cuenta la capacidad de pago del deudor Huelga decir que la excepción de fuerza mayor como circunstancia que excluye la ilicitud presupone que la obligación internacional incumplida de que se trate haya sido obligatoria en el momento en que se suponía que debía ser cumplida por el Estado que invoca la excepción. Por tanto, en el caso de las obligaciones convencionales, la cuestión de la excepción de fuerza mayor no puede plantearse cuando los propios Estados contratantes excluyen el deber de observar las obligaciones establecidas en el tratado correspondiente y, por consiguiente, también la responsabilidad por el incumplimiento de esas obligaciones 67, bien sobre la base de una regla general del derecho de los tratados, 63 Véanse, por ejemplo, A. Cavaglieri, Corso di diritto internazionale, 3." éd., Ñapóles, Rondinella, 1934, pág. 535; Ago, «Le délit international» (loe. cit.), págs. 544 y Reuter, op. cit., pág Véase, por ejemplo, Cheng, op. cit., págs. 296 y 339. " Véase, por ejemplo, el Asunto de la Sociedad comercial de Bélgica (1939), C.P.J.I., serie A/B, N. 87, págs. 176 a 178 (véanse párrs. 274 a 290 infra). 67 Véase, por ejemplo, P. Fedozzi, Trattato di diritto internationale, 3.' éd., Padua, CEDAM, 1938, vol. I, pág. 542 y ss.16 80 Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1978, vol. II (primera parte) tal como la establecida en el artículo 61 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados a, o sobre la base de una disposición específica del tratado de que se trate. Las cláusulas del tratado que reservan el derecho de las partes contratantes en el supuesto de fuerza mayor o de caso fortuito de terminar o suspender en todo o en parte las obligaciones previstas en el tratado son bien conocidas en la práctica internacional. La regla general para dar por terminado un tratado, retirarse de él o suspender su aplicación debido a la imposibilidad de cumplimiento, establecida en el artículo 61 de la Convención de Viena, está redactada teniendo en cuenta, entre otras cosas, las situaciones de fuerza mayor. Ahora bien, no todos los supuestos de imposibilidad de cumplimiento que caen dentro de la regla de Viena son necesariamente casos de fuerza mayor m. Además, y esto es aún más evidente, no todos los casos de fuerza mayor están incluidos dentro de la regla mencionada 70. El artículo 61 de la Convención de Viena se refiere solamente a las reglas del derecho de los tratados para dar por terminado un tratado, retirarse de él o suspender su aplicación, ya que las reglas relativas a la responsabilidad del Estado, incluidas las referentes a la excepción de fuerza mayor, han sido reservadas por el artículo 73 de la convención. Esto significa, con otras palabras, que no todos los casos en los que puede invocarse legítimamente la fuerza mayor como circunstancia que excluye la ilicitud por incumplimiento son casos en los que la fuerza mayor puede proporcionar una base para dar por terminado un tratado, retirarse del mismo o suspender su aplicación 71. Debe agregarse también que las obligaciones convencionales tienden a interpretarse no como deberes absolutos, sino relativos. Por consiguiente, puede suceder que, como se ha subrayado, «las obligaciones convencionales probablemente han de interpretarse de forma que las circunscriba con objeto de excluir las situaciones tanto de imposibilidad absoluta como relativa del ámbito mismo de esas obligaciones. De esto se sigue que, en las circunstancias de cualquier tipo, la negativa de cumplir no es la negativa a cumplir obligaciones reales establecidas en virtud de un tratado, sino la negativa a cumplir obligaciones que [...] no pueden considerarse obligaciones del tratado» En principio, la excepción de fuerza mayor puede " Véase Documentos Oficiales de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho de los Tratados, Documentos de la Conferencia (publicación de las Naciones Unidas, N. de venta: S.70.V.5), pág La convención se denominará en adelante «Convención de Viena». " Como se ha señalado: «La fuerza mayor no puede invocarse si la imposibilidad de ejecutar proviene de un hecho atribuible al que la invoca, incluso si ese hecho no constituye una violación de una obligación internacional.» (Reuter, op. cit., pág. 116.) El mismo autor indica que en el caso de «imposibilidades económicas» de carácter no absoluto, la «fuerza mayor» y los «cambios fundamentales de las circunstancias» tienden a aproximarse entre sí (ibid.). 70 «La noción de fuerza mayor no se limita ciertamente a la desaparición o destrucción de un objeto indispensable para el cumplimiento de un tratado.» (F. Capotorti, «L'extinction et la suspension des traités», Recueil des cours..., 1971-III, Leyden, Sijthoff, 1972, t. 134, pág. 531.) 71 Véanse párrs. 76 a 80 infra. 72 Schwarzenberger, op. cit., pág invocarse independientemente de la esfera a que corresponda la obligación internacional de que se trate. Los Estados y los tribunales internacionales han tratado la excepción de fuerza mayor prácticamente en todas las esferas del derecho internacional. En el pasado, la excepción se ha invocado frecuentemente en relación con las obligaciones internacionales de los Estados relativas al trato de extranjeros en casos de guerra, de guerra civil, de violencia de las turbas, de disturbios, etc., pero también en relación con obligaciones relativas a otras esferas tales como la soberanía y la integridad territorial de los Estados, los derechos y las obligaciones de los neutrales, las obligaciones financieras de los Estados, las leyes de guerra, etc. No parece haber ninguna esfera particular de obligaciones que en cuanto a tal pueda considerarse fuera del posible ámbito de aplicación de la excepción de fuerza mayor. Ciertamente ha habido algunas controversias relativas a la aplicabilidad de la excepción de fuerza mayor en ciertas esferas tales como, por ejemplo, las leyes de guerra 73 y el trato de los extranjeros 74, pero el problema se ha relacionado con la 73 Una referencia a la cuestión puede encontrarse en Von Liszt (op. cit., pág. 202): «Muy controvertida es la cuestión de saber en qué medida las nociones de necesidad y de legítima defensa son susceptibles de aplicarse al derecho de la guerra. Frecuentemente se afirma que la observación de las leyes de la guerra estaría limitada por la "necesidad de guerra", lo que los alemanes llaman la "Kriegsraison". Tal afirmación desconoce el desarrollo moderno del derecho de la guerra, que niega expresamente a los beligerantes "la libertad ilimitada en la elección de los medios de perjudicar al enemigo", de los necessaria ad finem belli: a este respecto cabe remitirse al artículo 22 del reglamento anexo a la Cuarta Convención de No se tiene derecho a bombardear una ciudad abierta, incluso cuando el fin de la guerra dependa de su aniquilación. Esto no quiere decir que la idea de legítima defensa no ocupe un lugar en el derecho de la guerra: la defensa ante una agresión contraria a derecho es siempre lícita. Y del concepto del estado de necesidad procede la cláusula que frecuentemente se halla en las leyes de guerra: "en la medida en que lo permitan las circunstancias" ("cláusula de circunstancia", ' f Umstands-Kausel").» 74 Por ejemplo, la doctrina elaborada por E. Brusa en el período de sesiones celebrado en La Haya (1898) del Instituto de Derecho Internacional, según la cual existiría un «deber jurídico de los Estados de indemnizar a los extranjeros que hayan sufrido pérdidas por hechos gubernamentales del Estado en el aue residían, y ordenados para reprimir disturbios interiores» [K. Strupp, «Responsabilité internationale de l'etat en cas de dommages causés aux ressortissants d'un Etat étranger en cas de troubles, d'émeutes ou de guerres civiles», The International Law Association, Report of the Thirty-first Conference (Buenos Aires, 1922), Londres, Sweet and Maxwell, 1923, vol. I, página 128]. La teoría del riesgo estatal elaborada por Fauchille en el siguiente período de sesiones del Instituto llevaría también a limitar la excepción de fuerza mayor en los casos de disturbios internos. Estas tesis fueron abandonadas hace tiempo. El Instituto de Derecho Internacional, en el período de sesiones celebrado en Lausana (1927), se apartó de estos enfoques. Ya en 1924, de Visscher declaró que, «debido a esos disturbios, las autoridades locales han podido hallarse en la imposibilidad de ejercer una acción preventiva o represiva verdaderamente adecuada. En efecto, la práctica internacional ha admitido aquí un caso de fuerza mayor» [«La responsabilité des Etats» (loc. cit.), pág. 104]. Esta conclusión corresponde a la posición adoptada de forma constante en la materia por los Estados y autores latinoamericanos (véase, por ejemplo, C. Calvo, Le droit international théorique et pratique, 5. a éd., París, Librairie nouvelle de droit et de jurisprudence, 1896, vol. 3, pág. 138).17 cuestión del contenido de obligaciones internacionales específicas (a saber: con el contenido de las reglas «primarias» correspondientes) más que con la cuestión de excluir esferas o campos completos del derecho internacional del ámbito y modus operandi de una excepción de fuerza mayor. 35. El contenido de la obligación u obligaciones internacionales específicas de que se trate es, por otra parte, muy importante en lo concerniente a la admisibilidad de una excepción de fuerza mayor. Esto no es así porque pueda decirse, a priori, que las obligaciones internacionales de cierto contenido quedan fuera del ámbito de la excepción. Desde ese punto de vista el «contenido» de la obligación es tan irrelevante como su «fuente» o la esfera del derecho internacional a que pertenezca. La excepción puede hacerse valer incluso en relación con obligaciones internacionales de carácter procesal tales como el principio audi álteram partera y otras reglas que rigen los procedimientos judiciales internacionales 75. La importancia del contenido de la obligación deriva del hecho de que las reglas «primarias» pueden eventualmente modificar, limitar e incluso excluir la aplicación normal de la excepción de fuerza mayor. Esto sucede frecuentemente con respecto a las reglas convencionales 76 y puede ocurrir asimismo respecto a ciertas obligaciones internacionales que tienen otra «fuente» formal 77. Como ha subrayado la doctrina, «después de haber precisado el tenor de la regla cabe preguntarse si se está en presencia de una fuerza mayor que excusa de no ajustarse a aquella regla * y si es necesario invocar esta noción» La práctica internacional ofrece ejemplos en los que la excepción de fuerza mayor se ha invocado en relación con el incumplimiento resultante tanto de acciones como de omisiones. El incumplimiento de obligaciones internacionales que imponen el «deber de hacer» algo se presta probablemente más a que se invoque la fuerza mayor como razón del incumplimiento. Los hechos o acontecimientos externos que tengan carácter de fuerza mayor pueden impedir al obligado hacer lo que una obligación de ese tipo haya previsto, dando 75 En el Asunto relativo a la Compañía de Electricidad de Sofía y de Bulgaria (auto) [1940], por ejemplo, la Corte Permanente de justicia Internacional decidió que Bulgaria no podía por su propio deseo impedir la continuación del procedimiento incoado por haberse abstenido «sin razones válidas» de presentar una duplica después de que el plazo inicial para hacerlo ya había sido prorrogado una vez (véanse párrs. 291 a 297 infra). 76 Véanse párrs. 39 a 117 infra. 77 «A los efectos del derecho internacional, la guerra ya no es una cuestión de política externa, sino un hecho que es o legal o ilegal. En relación con terceros Estados cabe, cuando menos, sostener que las medidas de la guerra agresiva ya no están amparadas por la razón "necesidad". Análogamente, cabe sostener que ya no puede permitirse a un agresor que se base en el carácter de fuerza mayor de las contramedidas adoptadas en legítima defensa por su oponente. Por tanto, al menos en relación con cualquier Estado que sea parte en un tratado que prohiba la guerra agresiva o el uso de la fuerza, es posible sostener que el transgresor del tratado no puede atribuir sus propias medidas de guerra agresiva a las necesidades de guerra o las de su enemigo a fuerza mayor.» (Schwarzenberger, op. cit., pág. 646.) 78 Basdevant, loe. cit., pág Responsabilidad de los Estados 81 lugar a una reclamación de incumplimiento por omisión. Un ejemplo es la omisión de tomar las medidas debidas para proteger a un enviado diplomático extranjero en una situación de disturbios. La falta de pago de una deuda del Estado sería otro ejemplo de incumplimiento por omisión en los que a veces se ha alegado fuerza mayor. Pero un hecho o acontecimiento que equivalga a fuerza mayor también puede dar lugar a reclamaciones de incumplimiento por acción cuando la obligación internacional de que se trate impone el deber de abstenerse de hacer lo que se ha hecho. Así, se ha alegado frecuentemente una excepción de fuerza mayor, debido a condiciones climatológicas o a problemas mecánicos, en relación con las supuestas violaciones del espacio aéreo de un Estado por una aeronave militar de otro Estado. La excepción de fuerza mayor también puede aplicarse respecto de obligaciones que requieran una acción u omisión determinadas (obligaciones de comportamiento), así como respecto de obligaciones que requieren en términos generales que se logre un resultado determinado sin especificar los medios que han de emplearse para ese fin (obligaciones de resultado). Ahora bien, es posible que las características de una obligación tales como las descritas anteriormente tengan finalmente cierta influencia en la forma en que se aplica la excepción de fuerza mayor. 37. Por último, obsérvese que, como se ha indicado anteriormente 79, el hecho o el acontecimiento que crea una situación de fuerza mayor e impide el cumplimiento de la obligación de que se trate puede ser causado por todo tipo de circunstancias. Por consiguiente, la imposibilidad de cumplimiento creada de esa forma puede tener un carácter tanto material como jurídico o moral. Como se ha afirmado, «la doctrina contemporánea admite dos tipos de imposibilidad y las engloba ambas en la expresión fuerza mayor» 80. En su opinión consultiva de 7 de junio de 1955 sobre el procedimiento de votación relativo al territorio de Africa Sudoccidental, la Corte Internacional de Justicia consideró que la cuestión de la conformidad del sistema de votación de la Asamblea General con el del Consejo de la Sociedad de las Naciones presentaba «dificultades insuperables de carácter jurídico». El pasaje correspondiente de la opinión consultiva dice lo siguiente: No se tuvo presente el sistema de votación de la Asamblea General cuando la Corte, en su opinión de 1950, declaró que la supervisión «debería ajustarse lo más posible al procedimiento seguido a este respecto por el Consejo de la Sociedad de las Naciones» t 81!. La constitución de un órgano prescribe habitualmente el método de votación por el cual el órgano adopta sus decisiones. El sistema de votación está relacionado con la composición y funciones del órgano y forma una de las características de la constitución del mismo. La adopción de decisiones por mayoría de dos tercios o por mayoría simple es uno de los rasgos característicos de la Asamblea General, en tanto que la norma de la unanimidad era uno de los rasgos característicos del Consejo de la Sociedad de las Naciones. Estos dos- 79 Véase párr. 4 supra. 80 L. Delbez, Les principes généraux du droit international public, 3." éd., Paris, Librairie générale de droit et de jurisprudence, 1964, pág CI.]. Recueil 1950, pág. 138.18 82 Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1978, vol. II (primera parte) sistemas son característicos de órganos diferentes, y un sistema no puede ser sustituido por otro sin una enmienda constitucional. Trasplantar a la Asamblea General la regla de la unanimidad del Consejo de la Sociedad de las Naciones no sería simplemente introducir un procedimiento, sino que equivaldría a olvidar una de las características de la Asamblea General. Por consiguiente, la cuestión de la conformidad del sistema de votación de la Asamblea General con el del Consejo de la Sociedad de las Naciones presenta dificultades insuperables de carácter jurídico. Por estas razones, el sistema de votación de la Asamblea General debe considerarse que no está incluido en el procedimiento que, según la anterior opinión de la Corte, la Asamblea General debería seguir al ejercer sus funciones de supervisión 82. Ahora bien, una imposibilidad jurídica de derecho interno, tal como la ausencia de disposiciones internas de aplicación apropiadas, no podría invocarse hoy en el derecho internacional como fuerza mayor que justifique el incumplimiento de una obligación internacional. Como dispone el artículo 4 del proyecto de artículos sobre la responsabilidad de los Estados aprobado en primera lectura por la Comisión de Derecho Internacional: El hecho de un Estado sólo podrá calificarse de internacionalmente ilícito según el derecho internacional. En tal calificación no influirá el que el mismo esté calificado de lícito según el derecho interno C. I. /. Recueil 1955, pág. 75. Para la referencia, véase la nota 9 supra. CAPÍTULO PRIMERO La práctica de los Estados 38. Los materiales y la información contenidos en este capítulo se han dividido en dos secciones principales. La sección 1 se dedica a la práctica de los Estados reflejada en tratados y otros instrumentos internacionales, así como en las actas respectivas. La sección 2 se refiere a la práctica de los Estados reflejada en la correspondencia diplomática y en otros documentos oficiales relativos a casos concretos. SECCIÓN 1. LA PRÁCTICA DE LOS ESTADOS REFLEJADA EN TRATADOS Y OTROS INSTRUMENTOS INTERNACIONALES Y EN LAS ACTAS RESPECTIVAS 39. Como cualquier otra de las reglas que rigen la responsabilidad de los Estados por hechos internacionalmente ilícitos, la fuerza mayor y el caso fortuito como circunstancias que excluyen la ilicitud operan en derecho internacional independientemente de todo acuerdo especial entre los Estados de que se trate. Por otro lado, nada impide que los Estados incluyan disposiciones expresas al respecto en los tratados y otros instrumentos internacionales. En realidad, los tratados y otros instrumentos internacionales a veces contienen disposiciones de ese tipo 84. El contenido de esas disposiciones puede 84 Los acuerdos de desarrollo económico celebrados entre Estados e inversores privados también contienen muy frecuentemente cláusulas de fuerza mayor. Para un análisis de estas cláusulas, véase G. R. Delaume, «Excuse for non-performance and force majeure in economic development agreements», Columbia Journal of Transnational Law, Nueva York, vol. 10, N. 2 (otoño 1971), pág El autor señala que las estipulaciones de uso habitual en estos acuerdos se dividen en dos categorías principales, según se limiten a incorporar en el acuerdo el concepto de fuerza mayor aceptado en un sistema jurídico determinado, sea o no la propia ley del acuerdo (cláusulas de referencia), o traten de formular una definición original adaptada a las circunstancias particulares del caso (cláusulas cualitativas) (ibid., pág. 245). El autor llega a la conclusión de que esas cláusulas no hacen un intento serio de definir los acontecimientos que pueden constituir una causa de justificación y que, con variaciones de alcance y de precisión, significan entre otras cosas que la parte transgresora no podrá exonerarse de responsabilidad a menos que pueda establecer: a) que no se encuentra en falta en el momento en que ocurre el hecho de fuerza mayor y ha actuado con toda la diligencia que sea razonable exigir para evitar el incumplimiento (o, en términos más generales, que el hecho escapa razonablemente a su dominio); b) que hay un nexo directo o una relación causal entre el acontecimiento mensimplemente reflejar el estado del derecho internacional, pero en otras ocasiones el alcance de la fuerza mayor y del caso fortuito como circunstancias que excluyan la ilicitud en derecho internacional se amplía 85 o se restringe 86 mediante las respectivas disposiciones convencionado y el incumplimiento, y c) que a consecuencia del acontecimiento de que se trata, el cumplimiento se ha visto impedido o demorado, o se ha tornado completamente imposible (ibid., págs. 263 y 264). ss Se pueden hallar ejemplos de esta tendencia en algunas de las «cláusulas de no responsabilidad» insertadas en tratados que regulan la responsabilidad de los Estados por los daños sufridos por extranjeros durante las guerras civiles, las revoluciones y otros disturbios internos, celebrados por países latinoamericanos con otras potencias durante el siglo xix y a comienzos del siglo xx para limitar las reclamaciones de naciones consideradas más poderosas [véase, por ejemplo, H. Arias, «The non-liability of States for damages suffered by foreigners in the course of a riot, an insurrection, or a civil war», American Journal of International Law, Nueva York, vol. 7, N. 4 (octubre de 1913), págs. 755 a 764]. 86 Pueden hallarse, por ejemplo, disposiciones convencionales que restringen el alcance normal de la fuerza mayor y del caso fortuito como circunstancias que excluyen la ilicitud en tratados de paz, así como en otros tipos de acuerdos internacionales, y ello independientemente de si los tratados indicados enfocan a la responsabilidad de los Estados por hechos internacionalmente ilícitos «objetivamente» o si tienen en cuenta el elemento «culpa» para establecer dicha responsabilidad. Los regímenes convencionales de responsabilidad basados en el principio de responsabilidad «absoluta» o «estricta» para ciertas actividades riesgosas o sumamente riesgosas también proporcionan ejemplos de disposiciones convencionales que limitan el alcance normal de la fuerza mayor y del caso fortuito (véanse párrs. 106 a 117, infra).19 Responsabilidad de los Estados 83 cionales. Puede suceder, incluso, que mediante un acuerdo se excluya completamente a las excepciones de fuerza mayor y caso fortuito en las relaciones entre las partes contratantes. Las normas sobre responsabilidad del Estado con respecto a dichas excepciones no parecerían tener los rasgos de una norma de jus cogens, es decir, de una norma imperativa de derecho internacional general que no admite derogación y sólo puede modificarse mediante una norma superviniente de derecho internacional general de igual carácter. El alcance y el modus operandi normales de la fuerza mayor y del caso fortuito como circunstancias susceptibles de excluir la ilicitud están sujetos, pues, a la condición general de que las normas «primarias» correspondientes (convencionales o consuetudinarias) no hayan dispuesto otra cosa. Ciertas disposiciones de tratados y otros acuerdos internacionales revelan, en efecto, que las partes tienen conciencia de la necesidad de circunscribir a la fuerza mayor dentro de límites precisos. Con ese objeto se especifica algunas veces que deben cumplirse ciertas condiciones antes de que pueda reconocerse como tal a un acontecimiento de fuerza mayor, en el sentido en que lo define el tratado o acuerdo correspondiente. También hay disposiciones convencionales que asignan claramente a la parte que invoca la fuerza mayor la carga de probar la relación causal entre el acontecimiento o los acontecimientos invocados como eximente y la consiguiente imposibilidad de cumplir con la obligación internacional. 40. Es posible incluir disposiciones convencionales concernientes a la fuerza mayor y al caso fortuito como defensas o excepciones que pueden invocar las partes contratantes tanto en los instrumentos bilaterales como en los multilaterales. Son numerosos los ejemplos de este tipo de disposiciones en tratados bilaterales 87. No es necesario, sin embargo, analizar tales cláusulas bilaterales para los fines del presente estudio. Por otra parte, y sin perjuicio de la reserva hecha en el párrafo precedente, podría ser útil identificar aquellos tipos de disposiciones de los instrumentos multilaterales, particularmente de los instrumentos de codificación y de otros instrumentos de carácter normativo, como medio de determinar el estado actual y la evolución del derecho internacional en esta materia. 41. Para mantener el presente estudio dentro de dimensiones razonables y para evitar repeticiones innecesarias se ha limitado la investigación correspondiente a los tratados multilaterales y a otros instrumentos inter- 87 Véase, por ejemplo, el párrafo 1 del artículo XVIII del Tratado entre los Estados Unidos de América y el Canadá relativo al desarrollo de los recursos hidráulicos de la cuenca del río Columbia, firmado en Washington el 17 de enero de 1961, que dice así: «Los Estados Unidos de América y el Canadá serán mutuamente responsables y deberán proporcionarse mutuamente una indemnización adecuada con motivo de cualquier hecho, omisión o demora que configure una violación del Tratado o de cualquiera de sus disposiciones, salvo que se trate de un hecho, omisión o demora ocurridos a causa de guerra, huelga, calamidad mayor, vis divina, fuerza incontrolable o una interrupción necesaria para la conservación.» [Legislative texts and treaty provisions concerning the utilization of international rivers for other purposes than navigation (publicación de las Naciones Unidas, N. de venta: 63.V.4), pág. 218.] nacionales multilaterales relativos a ciertas esferas previamente seleccionadas del derecho internacional que parecerían presentar, a priori, mayor interés para el objetivo expresado antes. Ese planteamiento se dirige también a subrayar que la fuerza mayor y el caso fortuito son circunstancias que excluyen la ilicitud que pueden operar con relación a toda clase de obligaciones internacionales e independientemente de la esfera del derecho internacional al que pertenezcan las obligaciones de que se trate. 42. Debería señalarse también que podría ser sumamente importante al respecto el contenido de las normas primarias cuya violación puede hacer surgir la responsabilidad internacional. Es obvio que la fuerza mayor y el caso fortuito como excepciones no operarán del mismo modo frente a una obligación internacional que incorpore elementos tales como «intención», «culpa» o «negligencia», que con respecto a obligaciones internacionales que limiten o excluyan tales elementos. Por esta razón se han incluido en esta sección, a título ilustrativo, determinadas disposiciones que podrían considerarse propiamente pertenecientes al dominio de las normas primarias. Sirven también como ejemplos de la introducción de los conceptos de fuerza mayor y caso fortuito en el derecho internacional. 43. Otras disposiciones asimismo incluidas en esta sección, como aquellas cuyo texto se refiere a los intereses vitales de la nación o emplean otras expresiones equivalentes, parecerían contemplar situaciones comprendidas dentro de la noción de estado de necesidad antes que dentro de las de fuerza mayor o caso fortuito. Sin embargo, se ha considerado adecuado incluir algunas disposiciones de este tipo para tener presente el problema de la distinción que debería hacerse entre fuerza mayor y caso fortuito por un lado y estado de necesidad por otro como dos tipos diferentes de circunstancias que excluyen la ilicitud. Esos ejemplos sirven también para ilustrar el hecho de que en el lenguaje de los tratados no es siempre fácil distinguir claramente entre los diferentes tipos de circunstancias que excluyen la ilicitud. 44. Finalmente, la reseña de las disposiciones de los tratados y demás instrumentos internacionales multilaterales hecha en esta sección se ha complementado, en algunos casos, mediante documentos del tipo de los trabajos preparatorios, así como la información pertinente proporcionada en otras actas oficiales publicadas relativas a negociaciones intergubernamentales de instrumentos multilaterales. a) Paz y seguridad internacionales LA DEFINICIÓN DE LA AGRESIÓN APROBADA POR LA ASAMBLEA GENERAL EN La «Definición de la agresión», aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1974 **, expresa, en el artículo 1., que: La agresión es el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia Resolución 3314 (XXIX), anexo.20 84 Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1978, vol. II (primera parte) política de otro Estado, o en cualquier otra forma incompatible con la Carta de las Naciones Unidas, tal como se enuncia en la presente Definición 89. El párrafo 4 de la resolución 3314 (XXIX) señala a la atención del Consejo de Seguridad la Definición de la agresión consignada como anexo de la misma y recomienda que, cuando proceda, tenga en cuenta esa Definición como orientación para determinar, de conformidad con la Carta, la existencia de un acto de agresión. 46. Esa disposición se completa con la consignada en el artículo 3 de la Definición, que enumera una serie de actos que, independientemente de que haya o no declaración de guerra, se caracterizarán, con sujeción a las disposiciones del artículo 2 y de conformidad con ellas, como actos de agresión El artículo 5 de la Definición cuyo párrafo 2 expresa que «la guerra de agresión es un crimen contra la paz internacional» y que «la agresión origina responsabilidad internacional» 91 dispone en su párrafo 1 que 89 Ninguna parte de la Definición: a) se interpretará en el sentido de que amplía o restringe en forma alguna el alcance de la Carta, incluidas sus disposiciones relativas a los casos en que es lícito el uso de la fuerza (art. 6); b) podrá perjudicar en forma alguna el derecho a la libre determinación, la libertad y la independencia, tal como surge de la Carta, de pueblos privados por la fuerza de ese derecho, a los que se refiere la Declaración sobre los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas (art. 7); c) se interpretará, en especial el inciso c del artículo 3, como una justificación para que un Estado bloquee, en contravención del derecho internacional, las rutas de libre acceso de un país sin litoral hacia el mar y desde éste (Documentos Oficiales de la Asamblea General, vigésimo noveno período de sesiones, Anexos, tema 86 del programa, documento A/9890, párr. 9); d) se interpretará, en especial el inciso d del artículo 3, de manera alguna que menoscabe la facultad de un Estado de ejercer sus derechos dentro de los límites de su jurisdicción nacional, a condición de que ese ejercicio sea compatible con la Carta de las Naciones Unidas (ibid., pan. 10). 90 Los actos especificados en el artículo 3 son los siguientes: «a) La invasión o el ataque por las fuerzas armadas de un Estado del territorio de otro Estado, o toda ocupación militar, aun temporal, que resulte de dicha invasión o ataque, o toda anexión, mediante el uso de la fuerza, del territorio de otro Estado o de parte de él;»&) El bombardeo, por las fuerzas armadas de un Estado, del territorio de otro Estado, o el empleo de cualesquiera armas por un Estado contra el territorio de otro Estado;»c) El bloqueo de los puertos o de las costas de un Estado por las fuerzas armadas de otro Estado;»d) El ataque por las fuerzas armadas de un Estado contra las fuerzas armadas terrestres, navales o aéreas de otro Estado, o contra su flota mercante o aérea;»e) La utilización de fuerzas armadas de un Estado, que se encuentran en el territorio de otro Estado con el acuerdo del Estado receptor, en violación de las condiciones establecidas en el acuerdo o toda prolongación de su presencia en dicho territorio después de terminado el acuerdo;»/) La acción de un Estado que permite que su territorio, que ha puesto a disposición de otro Estado, sea utilizado por ese otro Estado para perpetrar un acto de agresión contra un tercer Estado;»g) El envío por un Estado, o en su nombre, de bandas armadas, grupos irregulares o mercenarios que lleven a cabo actos de fuerza armada contra otro Estado de tal gravedad que sean equiparables a los actos antes enumerados, o su sustancial participación en dichos actos.» 91 En una nota explicativa consignada en el párrafo 20 del informe del Comité Especial sobre la cuestión de la definición «ninguna consideración, cualquiera sea su índole, política, económica, militar o de otro carácter, podrá servir de justificación de una agresión» 92. En lo concerniente a la determinación de que se ha cometido un acto de agresión, el artículo 2 de la Definición con arreglo a la declaración contenida en el preámbulo de que la cuestión ha de considerarse a la luz de todas las circunstancias de cada caso concreto estipula lo siguiente: El primer uso de la fuerza armada por un Estado en contravención de la Carta constituirá prueba prima facie de un acto de agresión, aunque el Consejo de Seguridad puede concluir, de conformidad con la Carta, que la determinación de que se ha cometido un acto de agresión no estaría justificada a la luz de otras circunstancias pertinentes, incluido el hecho de que los actos de que se trata o sus consecuencias no son de suficiente gravedad. 48. Las disposiciones de la Definición referentes a la determinación de un acto de agresión originaron varias declaraciones de representantes de Estados Miembros, tanto en el Comité Especial sobre la cuestión de la definición de la agresión 93 como en la Sexta Comisión de la Asamblea General 94. Algunos pasajes de esas declaraciones se refieren a la cuestión de la importancia que habría de asignar el Consejo de Seguridad, a la luz del texto de las disposiciones respectivas, a las circunstancias que rodean a cada caso concreto y en especial a elementos como la «intención», los «objetivos» o los «motivos». 49. De esas declaraciones se desprende que el artículo 2 de la Definición representa un compromiso entre el principio de la prioridad (primer uso de la fuerza armada) y las facultades discrecionales del Consejo de Seguridad para determinar, actuando de conformidad con la Carta de la agresión se dice que las palabras «responsabilidad internacional» se emplean sin perjuicio del alcance de esa expresión (ibid., vigésimo noveno período de sesiones, Suplemento N. 19 (A/9619 y Corr.l). Ya se había consignado la responsabilidad de los Estados por agresión en instrumentos y proyectos preparados antes de la adopción de la Definición. Véase, por ejemplo, el párrafo 2 del principio de que los Estados, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza, contenido en la Declaración sobre los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, adoptada por la Asamblea General el 24 de octubre de 1970 [resolución 2625 (XXV), anexo]. Véanse también los principios VII y IX de los Principios de Derecho Internacional que rigen la responsabilidad del Estado según la opinión de los países latinoamericanos», preparados por el Comité Jurídico Interamericano en 1962 (Anuario , vol. II, pág. 160, documento A/CN.4/217 y Add.l, anexo XIV). 92 Una nota consignada en el párrafo 20 del informe del Comité Especial sobre la cuestión de la definición de la agresión explica que el Comité tuvo especialmente presente el principio contenido en la Declaración sobre los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, según el cual «ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho a intervenir directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de ningún otro» (Documentos Oficiales de la Asamblea General, vigésimo noveno período de sesiones, Suplemento N. 19 (A/ 9619 y Corr.l). 93 Ibid., anexo I. 94 Ibid., vigésimo noveno período de sesiones, Sexta Comisión, a a a, a, a y a a a sesiones. Mostrar más
Folleto Informativo No.26, El Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria "Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado" (Declaración Universal de Derechos Humanos, art. 9) I. INTRODUCCIÓN Más detalles INSTRUMENTOS DEL ESTADO DE DERECHO PARA SOCIEDADES QUE HAN SALIDO DE UN CONFLICTO. Programas de reparaciones NACIONES UNIDAS
OFICINA DEL ALTO COMISIONADO DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS DERECHOS HUMANOS INSTRUMENTOS DEL ESTADO DE DERECHO PARA SOCIEDADES QUE HAN SALIDO DE UN CONFLICTO Programas de reparaciones NACIONES UNIDAS Más detalles revista de DERECHO DE EXTREMADURA
Justicia transicional: Memoria Histórica, y responsabilidad internacional del Estado: Un análisis general a propósito del cumplimiento de ciertas obligaciones internacionales en juego después de más de Más detalles EL DAÑO ANTIJURIDICO Y LA RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL DEL ESTADO COLOMBIANO CATALINA IRISARRI BOADA
EL DAÑO ANTIJURIDICO Y LA RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL DEL ESTADO COLOMBIANO CATALINA IRISARRI BOADA PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS DEPARTAMENTO DE DERECHO PUBLICO Más detalles Tratados y Principios de las Naciones Unidas sobre el Espacio Ultraterrestre
NACIONES UNIDAS OFICINA DE ASUNTOS DEL ESPACIO ULTRATERRESTRE Tratados y Principios de las Naciones Unidas sobre el Espacio Ultraterrestre y resoluciones conexas de la Asamblea General NACIONES UNIDAS Más detalles CONFERENCIA SOBRE LA SEGURIDAD Y LA COOPERACION EN EUROPA ACTA FINAL
CONFERENCIA SOBRE LA SEGURIDAD Y LA COOPERACION EN EUROPA ACTA FINAL HELSINKI 1975 La Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa, abierta el 3 de julio de 1973 en Helsinki y continuada en Más detalles PROCEDIMIENTOS PARA PRESENTAR DENUNCIAS. Folleto informativo N. 7(Rev.1)
Derechos humanos Derechos humanos PROCEDIMIENTOS PARA PRESENTAR DENUNCIAS NACIONES UNIDAS Folleto informativo N. 7(Rev.1) ÍNDICE Página Introducción... 1 Primera parte: Denuncias presentadas en virtud Más detalles Ley Modelo de la CNUDMI sobre Comercio Electrónico
Ley Modelo de la CNUDMI sobre Comercio Electrónico con la Guía para su incorporación al derecho interno 1996 con el nuevo artículo 5 bis aprobado en 1998 NACIONES UNIDAS Ley Modelo de la CNUDMI sobre Comercio Más detalles LA FUERZA MAYOR COMO CAUSA DE DESPIDO
LA FUERZA MAYOR COMO CAUSA DE DESPIDO Natividad Mendoza Navas. Prof. Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Universidad de Castilla-La Mancha Publicado en: Revista de Derecho Social núm Más detalles Introducción al Derecho Internacional Humanitario
Introducción al Derecho Internacional Humanitario idih3.pmd 3 INTRODUCCIÓN AL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO Elizabeth Salmón idih3.pmd 5 ÍNDICE CAPÍTULO I: DEFINICIÓN DE DERECHO INTER- NACIONAL HUMANITARIO Más detalles PARTICIPACIÓN DIRECTA EN LAS HOSTILIDADES
GUÍA PARA INTERPRETAR LA NOCIÓN DE PARTICIPACIÓN DIRECTA EN LAS HOSTILIDADES SEGÚN EL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO Nils Melzer, asesor jurídico, CICR R E F E R E N C I A Comité Internacional de la Más detalles El Comité de Libertad Sindical: impacto desde su creación
El Comité de Libertad Sindical: impacto desde su creación Eric GRAVEL, Isabelle DUPLESSIS Bernard GERNIGON OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO GINEBRA Copyright Organización Internacional del Trabajo 2001 Más detalles Oficina del alto comisionado de las naciones unidas para los derechos humanos. Los Derechos de los. No Ciudadanos. Naciones Unidas
Oficina del alto comisionado de las naciones unidas para los derechos humanos Los Derechos de los No Ciudadanos Naciones Unidas Nueva York y Ginebra, 2006 Las signaturas de los documentos de las Naciones Más detalles Ley Modelo de la CNUDMI sobre Conciliación Comercial Internacional
Ley Modelo de la CNUDMI sobre Conciliación Comercial Internacional con la Guía para su incorporación al derecho interno y utilización 2002 NACIONES UNIDAS Ley Modelo de la CNUDMI sobre Conciliación Comercial Más detalles CRC/C/GC/14. Convención sobre los Derechos del Niño
Naciones Unidas Convención sobre los Derechos del Niño Distr. general 29 de mayo de 2013 Español Original: inglés CRC/C/GC/14 Comité de los Derechos del Niño Observación general Nº 14 (2013) sobre el derecho Más detalles El mobbing y su tratamiento en la legislación laboral
Informe de Actualidad Laboral 2 Informe de Actualidad Laboral 2 El mobbing y su tratamiento en la legislación laboral DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS Dirección del Trabajo Diciembre 2011 1 Esta es una publicación Más detalles Procedimientos para presentar denuncias ncia individuales en virtud de tratados. de derechos humanos de las Naciones Unidas
Procedimientos para presentar denuncias ncia individuales en virtud de tratados de derechos humanos de las Naciones Unidas Folleto informativo N.º 7 Rev.2 PROCEDIMIENTOS PARA PRESENTAR DENUNCIAS INDIVIDUALES Más detalles ALTO AL TRABAJO FORZOSO
ALTO AL TRABAJO FORZOSO INFORME DEL DIRECTOR GENERAL ALTO AL TRABAJO FORZOSO Informe global con arreglo al seguimiento de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en Más detalles Comentarios a la Ley para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres
DAD 19 ACTUALI 2007 Comentarios a la Ley para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres Centro de Estudios Andaluces CONSEJERÍA DE LA PRESIDENCIA Centro de Estudios Andaluces CONSEJERÍA DE LA PRESIDENCIA Más detalles Marco gubernamental, jurídico y regulador para la seguridad
Normas de seguridad del OIEA para la protección de las personas y el medio ambiente Marco gubernamental, jurídico y regulador para la seguridad Requisitos de Seguridad Generales, Parte 1 Nº GSR Part 1 Más detalles Derechos de las minorías: Normas internacionales y orientaciones para su aplicación
Derechos de las minorías: Normas internacionales y orientaciones para su aplicación Nueva York y Ginebra, 2010 i Nota Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados Más detalles Medición del tiempo de trabajo
MELS/2008/II ORGANIZACION INTERNACIONAL DEL TRABAJO Programa de Actividades Sectoriales Informe II Medición del tiempo de trabajo Reunión de expertos en estadísticas del trabajo Ginebra, 1.º-10 de abril Más detalles El sistema de tratados de derechos humanos de las Naciones Unidas
El sistema de tratados de derechos humanos de las Naciones Unidas Folleto Informativo N.o 30 Rev.1 El sistema de tratados de derechos humanos de las Naciones Unidas Folleto informativo Nº 30/Rev.1 NACIONES Más detalles Historia de los derechos fundamentales:
i UNIVERSIDAD CATÓLICA ANDRÉS BELLO FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y SOCIALES ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES TRABAJO DE GRADO Presentado para optar al título de: LICENCIADO EN RELACIONES INDUSTRIALES (INDUSTRIÓLOGO) Más detalles RECHAZOS EN FRONTERA : FRONTERA SIN DERECHOS?
RECHAZOS EN FRONTERA : FRONTERA SIN DERECHOS? Análisis de la disposición adicional décima de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración Más detalles Control Migratorio Unión Europea Derechos Humanos Extraterritorialidad África.
Pablo Ceriani Cernadas Abogado (Universidad de Buenos Aires). Doctorando en Derechos Fundamentales, Universidad de Valencia. Experto Jurídico sobre Migraciones Internacionales, Extranjería y Personas en Más detalles Ley modelo contra la trata de personas
Ley modelo contra la trata de personas oficina de las naciones unidas contra la droga y el delito Viena Ley modelo contra la trata de personas NACIONES UNIDAS Nueva York, 2010 NotA Las signaturas de los Más detalles EL DERECHO A LA INTIMIDAD Y LA RELACION LABORAL

References: artículo 260
 artículo 11
 artículo 40
 artículo 14
 artículo 4
 artículo 17
 Artículo 19
 artículo 61
 artículo 61
 artículo 61
 artículo 73
 artículo 22
 artículo 4
 artículo 1
 Resolución 
 resolución 
 artículo 3
 artículo 2
 artículo 5
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 2
 artículo 2
 artículo 5