Source: https://journals.openedition.org/nuevomundo/67127
Timestamp: 2018-09-24 21:01:19+00:00

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In August 2013, Colombians were surprised and awaken by the peasants of the country. Through a strike that lasted several weeks and included blockades and protest, the rural movement forced the whole society to look to the field, its actors, its problems and its products. Despite the initial negative attitude assumed by President Santos, the peasant movement managed to stand firm and worked to strengthen their actions and its links with other guilds and urban networks. The Government had no choice but to recognize the mobilized actors and dialogue with them. Despite its internal differences, it’s worth to wonder if the peasant’s fight during the months of August and September could be considered another step towards setting up a social actor who will unite popular and valuable, but scattered, efforts. In this article we will analyze the main events of the national rural strike, and also try to discern their causes and their perspective from the point of view of the social movement and its relations with the authorities.
social movement, peasant, Colombia, free trade, neoliberalism
movimiento social, campesinos, Colombia, libre comercio, neoliberalismo
Introducción: todo nace de una semilla…
Los TLC al centro del debate
Hacia la movilización nacional: varios pliegos y reivindicaciones
El paro nacional agrario y la respuesta del Gobierno
El Pacto Nacional Agrario y el nuevo escenario.
De La Habana a Boyacá
¿Resurgimiento del movimiento social y popular?
1 El documental está enteramente disponible en Internet: http://www.youtube.com/watch?v=kZWAqS-El_g
2 El texto está disponible en: http://www.ica.gov.co/Normatividad/Normas-Ica/Resoluciones/2010/200R97 (...)
1A principios de agosto de 2013, empezó a circular con fuerza, entre las redes sociales, el documental “9.70”, de la directora Victoria Solano.1 En él se recoge una de las consecuencias más devastadoras de la implementación de las recetas del “libre comercio”: la obligación para los agricultores de cultivar arroz con semillas certificadas. Pero no solamente arroz: también otro productos como el maíz, el sorgo o el algodón. El título del documental hace referencia a la Resolución 970 de 2010 del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), “por medio de la cual se establecen los requisitos para la producción, acondicionamiento, importación, exportación, almacenamiento, comercialización y/o uso de semillas en el país, su control y se dictan otras disposiciones”.2
2Dos fundamentales artículos de esta resolución son el número 4 y el 15. En el primero se reconocen solo “dos sistemas para la producción y comercialización de semillas”: la semilla certificada y la semilla seleccionada. Los dos sistemas requieren procesos estandarizados y supervisados por el ICA. El artículo 15, por otro lado, concierne a la llamada “reserva de cosecha”, una práctica milenaria que garantiza la supervivencia de la diversidad de especie y le garantiza al agricultor poder seguir sembrando y mejorando la calidad de sus cultivos. La resolución, en este caso, también es lapidaria y obliga al campesino (entre otras cosas) a pedir autorización al ICA, demostrar que en su cultivo ha usado solo semillas certificadas o seleccionada y, finalmente, que la reserva de semillas solo se destinará para uso personal y no para intercambio o venta.
3 Disponible en: http://noticiasunolaredindependiente.com/2013/09/01/noticias/el-ica-destruyo-semilla (...)
3Según la documentación recopilada en un reportaje de NoticiasUNO,3 el ICA asegura que la destrucción de los 60 mil kilos de arroz grabada en el documental representó “la única oportunidad en la historia en la que el instituto ha adoptado como medida sanitaria la destrucción del material”, declaración que se contradice con un informe interno de la institución, de octubre de 2011, en el cual se esclarece, por ejemplo, que en el departamento de Córdoba se destruyeron casi 12 toneladas de algodón, 6 de sorgo, 4 de maíz. En el departamento del Huila, además de los 60 mil kilos de arroz documentados por Victoria Solano, el ICA destruyó 1.500 kilos de cacao, siempre basándose (supuestamente) en los aspectos sanitarios contenidos en la resolución 970 de 2010.
4La conservación, comercialización y uso de las semillas no es una problemática restringida a Colombia, por el contrario es algo que interesa a muchos países del mundo, sobre todo del Sur, donde reprimarización, cultivos transgénicos y acaparamiento de tierras están dificultando aún más la implementación de políticas agrarias basadas en procesos endógenos, desde abajo y basados en la soberanía alimentaria y de los pueblos.
5En Colombia, y no podría ser de otra manera, la problemática agraria también está atravesada por factores internos e internacionales, entre ellos: los flujos y estructuras comerciales de carácter internacional, la configuración histórica de la propiedad de la tierra, la apuesta del Gobierno colombiano por el desarrollo con base en la expansión minera y agroindustrial y, desde 2012, el proceso de diálogo entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP, donde el tema del desarrollo agrario es central en la agenda de negociación. Recientemente, la expresión más contundente de las tensiones agrarias fue el paro agrario que tuvo lugar en agosto de 2013.
6Este artículo desarrolla un análisis sobre el contexto en el que tuvieron lugar las movilizaciones de este paro, sus características y, de manera particular, lo que ésta podría representar para el fortalecimiento de un nuevo sujeto social. Con base en el seguimiento sistemático a los acontecimientos del paro y la reflexión sobre las variables centrales de la problemática agraria en Colombia, se busca vislumbrar las principales causas de la movilización y sus perspectivas desde el punto de vista del movimiento social y de las relaciones con las autoridades.
7El texto inicia con una mirada general sobre el debate en torno a los tratados de libre comercio y sus efectos en el sector agrario colombiano; la segunda parte del texto se concentra en la movilización popular: los actores y sus demandas, la respuesta del Gobierno, y los resultados del paro; en tercer lugar, se presenta una breve reflexión sobre la relación entre el paro agrario y la Mesa de Conversaciones entre el Gobierno y las FARC-EP, en particular respecto al punto primero de la agenda de diálogo sobre el desarrollo agrario integral. Finalmente, se presenta un balance sobre las perspectivas de la movilización y en la consolidación del movimiento popular campesino.
4 Según datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
5 Sarmiento, Eduardo, “¿Por qué no firmar el TLC?”, Revista Colombia Internacional, n° 61, 2005, p. 1 (...)
8A junio de 2014, Colombia cuenta con 16 tratados comerciales (10 vigentes y 6 firmados) y otros más en proceso de negociación.4 El gobierno de Santos ha privilegiado la apertura comercial mediante la firma de tratados de libre comercio como estrategia para el crecimiento y desarrollo económico. Sin embargo, el acuerdo de libre comercio no es algo radicalmente nuevo, es otra etapa de la apertura económica que el país inició desde 1990, con el gobierno de César Gaviria.5 Obedeciendo a la lógica de los países industrializados, que imponen la rápida y completa liberalización a los países del Sur como única vía hacia el desarrollo, Colombia abrió su economía a las multinacionales, desprotegiendo el mercado interno, quitando aranceles y limitaciones a las importaciones; finalmente, consagrando la nueva política económico-comercial en varios Tratados de Libre Comercio (TLC): entre los cuales el tratado con Canadá, con los países del EFTA -European Free Trade Association-, con los Estados Unidos y con la Unión Europea.
“Las consecuencias no pueden ser más funestas […] Pasamos de importar 700 mil toneladas de alimentos en 1990 a 10 millones en 2012. En reciente debate, el senador Jorge Enrique Robledo denunció que pasamos de importar cien kilos por habitante de productos agropecuarios en 1994 a 231 en 2011, todo en detrimento de los productores nacionales grandes y pequeños”.6
7 Sobre la discusión respecto al impacto de las políticas económicas neoliberales en el agro colombia (...)
8 Acosta, Amylkar, “La tormenta perfecta”, Justicia Tributaria en Colombia, [en línea], Bogotá, Colom (...)
9 Cabrera, Mauricio, “Otra visión del TLC”, Portafolio.co, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en lí (...)
9La que varios autores consideran “la segunda ola aperturista”, caracterizada tanto por la inflación de TLCs como por el proceso de reprimarización de la economía a través, sobre todo, de las llamadas “locomotoras energético-mineras”, dio el golpe final a la industria y a la agricultura:7 entre 1970 y 2010 la industria pasó de representar el 22% del PIB al 14%, y la agricultura bajó del 24% al 7%.8 De esta situación, naturalmente, se aprovecharon fuertemente los Estados Unidos. Según la información del USTR -Office of the United States Trade Representative-, recopilada por Cabrera, solo entre 2012 y 2013, las exportaciones estadounidenses de soya aumentaron un 467%, los productos lácteos un 214%, las carnes de cerdo un 66%, las uvas un 36% y el trigo un 15%: «[…] el potencial del comercio entre EE. UU. y Colombia es emocionante. El Gobierno colombiano ha seguido políticas para promover la apertura de su mercado, y ha sido recompensado con más comercio. El futuro de nuestra relación económica, construido sobre el TLC, es brillante».9 Brillante para los Estados Unidos, obviamente.
10 Acosta, Amylkar, cit., p. 6.
10Pero el aumento de las importaciones toca sobre todo el sector industrial: si por un lado la canasta de productos disponibles para el consumo ha aumentado de 315 a 423 productos en los últimos siete años, por el otro, el poder adquisitivo de los colombianos ha disminuido. Hoy día, 11 de cada 100 pesos se destinan a la compra de productos importados, el doble que en el año 200610.
11Siempre según el USTR,
11 Cabrera, Mauricio, cit.
“la industria de EE.UU. está tomando ventaja del mayor acceso que tiene al mercado colombiano. Entre mayo del 2012 y mayo del 2013, las exportaciones de bienes norteamericanos a Colombia llegaron a US$15.900 millones, con un crecimiento del 20% respecto del mismo periodo del año anterior”.11
12 Acosta, Amylkar, cit., p. 7.
13 Ver entrevista realizada por la alianza informativa entre El Espectador, Noticias Caracol y Caracol (...)
12Todo esto se refleja claramente en la destrucción del empleo nacional.12 Con razón, el ex ministro de agricultura Juan Camilo Restrepo, recordaba apenas seis meses antes de la entrada en vigor del TLC con los Estados Unidos que aún “no estamos preparados, nos falta mucho”.13 A pesar de todo esto, después de haberse anunciado el paro agrario, el Ministro de Hacienda y Crédito Público (Mauricio Cárdenas Santamaría) presentó al Congreso el proyecto de presupuesto nacional para el 2014 donde se recortaba la partida del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de 700 mil millones de pesos colombianos. El panorama previo a las movilizaciones no fue para nada prometedor.
13Desde finales del mes de julio de 2013, distintas articulaciones campesinas presentaron sus propuestas y lanzaron diferentes petitorios para animar el desarrollo del paro agrario. Las tres principales plataformas que protagonizaron las movilizaciones del campo en 2013 fueron: la organización “Coordinador Nacional Agrario de Colombia” (CNA), el “Movimiento por la Dignidad Agropecuaria Nacional” (MDAN) y la Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo (MIA).
14El 30 de julio de 2013, el CNA presentó sus exigencias en vista de la movilización nacional del 19 de agosto: cumplir con los acuerdos firmados en los años anteriores; solución política al conflicto armado; reconocimiento del campesinado como sujeto social y político; su permanencia en los territorios con autonomía y autodeterminación; frenar la gran minería transnacional y proteger la pequeña minería, la minería ancestral, y la minería tradicional; oponerse a los TLCs y la importación de alimentos, y defender la economía campesina, la soberanía y autonomía alimentaria; oponerse a las fumigaciones; exigir subsidios para los insumos; condonar las deudas de los pequeños productores, respetar y garantizar la lucha agraria.
15El primero de agosto los integrantes del MDAN, conformado por “Dignidad Arrocera”, “Dignidad Cacaotera”, “Dignidad Papera”, “Dignidad Cafetera”, “Acopaneleros”, el “Movimiento por la Salvación del Agro de Córdoba y la Mojana”, y el “Movimiento Nacional por la Defensa de la Ganadería”) firmaron un comunicado de 6 puntos, subrayando:
14 Texto disponible en: http://www.nasaacin.org/index.php/informativo-nasaacin/3-newsflash/5992-el-19- (...)
“1) Que los acuerdos suscritos por los distintos sectores productivos con el gobierno, no se han cumplido; 2) Que, pese a los anuncios oficiales y a los compromisos adquiridos, todavía no se concreta el pago de subsidios al momento de la venta de los productos. Igualmente, persisten procesos jurídicos y deudas insolubles y continúan sin fórmula de arreglo las obligaciones contraídas con la banca privada; 3) Tampoco el gobierno ha reunido las mesas que había prometido con relación al precio de los fertilizantes, agroinsumos, combustibles e importaciones. Tampoco se conocen disposiciones oficiales al respecto que disminuyan las secuelas que estos factores causan al agro nacional; 4) Que con el ingreso del TLC con la Unión Europea, que se suma a otros como el de Estados Unidos, Mercosur y la Alianza Pacífico, se da un golpe de gracia definitivo a las actividades agropecuarias con lo cual cobra mayor importancia atender sin dilaciones ni trabas los apoyos convenidos; 5) Así mismo, rechazamos el decreto que pone en subasta las centrales de abastos y otras entidades del sector; 6) En consecuencia, ratificamos la decisión de realizar una Movilización Nacional Agropecuaria a partir del día 19 de agosto de 2013. Lo anterior no implica cerrar las conversaciones con el gobierno antes de esa fecha”.14
15 Texto integral del Pliego de Peticiones disponible en: http://www.ips.org/blog/cvieira/este-es-el-p (...)
16El 8 de agosto de 2013, la MIA presentó las razones fundamentales para llamar a paro indefinido a partir del día 19 de agosto.15 Las organizaciones campesinas de la MIA exigen una política agraria coherente, construida con el protagonismo directo del campesinado y el movimiento social y popular, que devuelva y reconozca al mundo rural su rol estratégico en la economía y política de toda la sociedad colombiana. El pliego de peticiones presentado el 8 de agosto incluye 6 puntos principales: 1) implementar medidas y acciones frente a la crisis de la producción agropecuaria; 2) garantizar el acceso a la propiedad de la tierra; 3) el reconocimiento a la territorialidad campesina; 4) la participación efectiva de las comunidades y los mineros pequeños y tradicionales en la formulación y desarrollo de la política minera; 5) cumplir con las garantías reales para el ejercicio de los derechos políticos de la población rural; 6) mayores inversiones sociales para la población rural y urbana en educación, salud, vivienda, servicios públicos y vías.
16 Las Zonas de Reserva Campesina se establecieron en la Ley 160 de 1994: “Las zonas de colonización y (...)
17 Dorado, Fernando, “Las complejidades del Paro Nacional Agrario”, América Latina en Movimiento, [en (...)
17Este último pliego, más detallado y elaborado de lo que podemos presentar en este artículo, parece centrarse mucho más en las Zonas de Reserva Campesina16 y en un desarrollo integral y alternativo. Según Fernando Dorado, activista social y atento investigador de los escenarios rurales colombianos, representa a los campesinos medios y pobres que a lo largo de las últimas seis décadas han ampliado la frontera agrícola y han trabajado sus fincas en las nuevas zonas de colonización del país: ahí prevaleció el cultivo de la hoja de coca, “pero con el tiempo han podido construir fincas de pequeña ganadería con predios de pan coger, pero requieren de carreteras, obras de infraestructura, acueductos, electrificación, educación, salud y apoyo para la producción agropecuaria”.17 Anteriormente, este campesinado había canalizado sus reivindicaciones a través de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), por la titulación de los baldíos y, después, en contra de la erradicación y fumigación de los cultivos de coca y por planes productivos alternativos.
18Presentar por lo menos estos tres petitorios nacionales, nos permite identificar posiciones distintas en el panorama de las recientes movilizaciones del mundo rural y urbano. Según Dorado,18 el petitorio de las “dignidades” se basaría mayormente en la defensa de la producción nacional, sin tocar el problema global de la tierra; así como durante el paro cafetero, estas organizaciones enfocaron las negociaciones en el tema de los precios, defendiendo más bien los intereses de los medianos y grandes productores: “En el proceso organizativo de las ‘dignidades’ se expresa la táctica de ‘alianza con la burguesía nacional’. Es por ello que desde que se fundó Unidad Cafetera y después el Movimiento de Salvación Agropecuaria, el tema de la tierra ha sido desconocido en sus pliegos de lucha. De allí que los dirigentes de las ‘dignidades’ no hicieran ningún esfuerzo por coordinar el paro y articular su pliego con los otros dos sectores que se van a movilizar a partir del próximo lunes 19 de agosto, que tienen como punto principal el problema de la concentración y acaparamiento de la tierra”.19 Al contrario, los petitorios del CNA y de la MIA representan sobre todo los intereses de campesinos pobres y colonos, pero también otros. Surgen del trabajo en varias regiones y departamentos, como Nariño, Cauca, Huila, Putumayo, Caquetá, Meta, Catatumbo, Arauca y Guaviare, entre otros, donde encontramos
“[…] campesinos pequeños y medios que han podido capitalizar recursos de la economía cocalera han logrado construir fincas que están en condiciones de integrarse a la economía formal […] y una importante masa de “raspachines” (jornaleros o proletarios del campo) que en gran medida, constituyen la avanzada principal de las movilizaciones y protestas (como se pudo observar en el pasado paro del Catatumbo). Estos campesinos medios (y algunos que ya son ricos) están interesados en legalizar sus fincas y por ello, la consigna de las zonas de reserva campesina les es atractiva. Así, en primer lugar esté el tema de la sustitución de los cultivos cocaleros, les interesa que el Estado llegue a esas zonas con obras de infraestructura y de servicios públicos (vías carreteables, electrificación, agua potable, educación, salud, etc.). Son regiones en donde tradicionalmente ha hecho presencia la guerrilla, cumpliendo funciones de Estado, regulando las relaciones sociales y garantizando el orden público”.20
19Las movilizaciones campesinas y bloqueos de rutas fueron muchos pero dispersos. Se desarrollaron en 25 departamentos del país, con más de 50 puntos de interrupción del tráfico vehicular durante el mes de agosto. Si por un lado tanto los productores de Boyacá y Cundinamarca como los de Nariño demostraron su fuerza al bloquear varios tramos de las carreteras troncales Tunja-Bogotá, y de la Panamericana entre Pasto e Ipiales, por el otro, los cafeteros, bajaron notablemente su protagonismo, respecto a la fuerza demostrada durante el paro cafetero en los meses de febrero y marzo.
20Al mismo tiempo, las movilizaciones, en apoyo al paro agrario, de los obreros, profesores y maestros, trabajadores de la salud y sectores populares de las ciudades demostraron la capacidad de convocatoria del campesinado y la transversalidad del rechazo a las políticas neoliberales implementadas por los gobiernos del país. En Bogotá, se reunieron varios sectores sociales en una masiva marcha por las calles del centro el día jueves 29 de agosto de 2013.
21En general, en todo el territorio nacional, la respuesta militar y policiaca del Gobierno fue fuerte, en muchos casos anticipando localmente la avanzada de las agrupaciones campesinas hacia las carreteras principales. Detenciones, también ilegales, de dirigentes y simples manifestantes se llevaron a cabo en todos los departamentos; gracias a las redes sociales fue posible conocer de innumerables hechos de intimidación y de extrema violencia.
22La reacción del presidente Santos frente al paro agrario trajo consigo una de las más agudas crisis de su mandato. El inicial desconocimiento de la importancia de la protesta, con el fin de restarle impacto a las movilizaciones, dio paso a la manida estrategia de señalarla como fruto de la infiltración de las FARC-EP. Ad portas del inicio del paro, parte de la estrategia del Gobierno fue negociar de manera separada con algunos de los sectores sociales que lo convocaban y que, a pesar de las diferencias, habían logrado cierto grado de convergencia nacional en las movilizaciones. Fue así, como el gremio cafetero del Huila accedió a no unirse a la movilización a cambio de mantener ciertas ayudas financieras hasta el 2014. En el caso de los camioneros, luego de un acuerdo con el Gobierno, la Asociación Nacional de Transportadores decidió no respaldar el llamado al paro, liderado por la Asociación Colombiana de Camioneros. Gestiones similares se llevaron a cabo con los indígenas del Cauca, quienes, sin embargo, finalmente se sumaron a la movilización.
21 El Tiempo, “La cara del Santo (s) hace milagros”, Análisis ElTiempo.com, [en línea], Bogotá, Colomb (...)
23Al final del 19 de agosto, primer día del paro, con un balance de 22 mil participantes, concentraciones y bloqueos en 24 departamentos, el presidente Santos afirmó que “el paro no había sido de la magnitud esperada”. Sin embargo, con el pasar de los días, la intensidad de las movilizaciones fue cada vez más notoria. La estrategia del “negacionismo” hizo agua cuando, el 25 de agosto, Santos llegó a afirmar que “el tal paro agrario no existe”; las declaraciones del presidente indignaron a los manifestantes y generaron el apoyo por parte de nuevos colectivos y sectores urbanos. En medio de la agudización de las movilizaciones, bloqueos en diferentes carreteras y de “cacerolazos” en las principales ciudades, el Presidente tuvo que cambiar su posición y buscar el diálogo con los campesinos. El lunes 26 de agosto, viajó a la ciudad de Tunja, para reunirse con algunos representantes del campesinado, particularmente con los productores de papa y leche. En Tunja, Santos reconoció la problemática agraria, aunque enfatizándola desde la lógica desarrollista y de la generación de ingresos. Igualmente, quiso rectificar sus declaraciones sobre la importancia del paro: “De ninguna manera quería yo subestimar la importancia de los reclamos de los paperos, de los lecheros. Por eso, si fue mal interpretada mi frase o por haber dado ese papayazo […] pues ofrezco disculpas porque no era mi intención”.21
24El cambio en la actitud del Gobierno evidenció el fuerte impacto del paro y la capacidad de movilización de los campesinos. Tras dicha reunión, se acordó la creación de una primera mesa de negociación que involucraría a los campesinos de los departamentos de Boyacá, Cundinamarca y Nariño, unos de los más activos. No obstante, para la negociación solo fueron considerados los sectores productores de papa y leche. El hecho de reconocer solo a estos dos de los actores presentes en el paro responde a que, si bien el Gobierno requería dar una salida a la situación, aún no estaba dispuesto a abrir una puerta que diera lugar una discusión amplia sobre el desarrollo agrario y donde todos los sectores estuvieran involucrados.
25El hecho de que la mesa de conversaciones convocara tan solo a campesinos de tres departamentos y se concentrara principalmente en los productores de papa y leche, despertó el inconformismo de los manifestantes del resto del país. La MIA, integrada por representantes de 25 departamentos exigió ser incluida en la negociación para llegar a un acuerdo que llevase al levantamiento del paro. Así lo expresó en un comunicado del 27 de agosto, con ocasión de la instalación de la mesa de conversaciones con Boyacá, Cundinamarca y Nariño:
22 Pronunciamiento público de la Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo (MIA) (...)
“Saludamos la instalación de una mesa de negociación ente el gobierno Santos y los cultivadores de papa de Boyacá, Cundinamarca y Nariño, sin embargo hacemos un llamado al presidente de la república para que de manera urgente instale una mesa nacional que permita llegar a acuerdos con las comunidades que en 16 departamentos se están movilizando y que se encuentran aglutinadas en la mesa de interlocución del sector agropecuario y popular MIA NACIONAL y sus seis puntos reiteramos a la opinión pública que hasta el momento el gobierno nacional se ha negado a establecer un diálogo directo con nosotros y las comunidades que representamos razón por la cual mantenemos la decisión de continuar con el paro nacional agrario y popular con carácter indefinido”.22
23 El Tiempo, “Indígenas y Gobierno sellaron pacto que puso fin a bloqueos en Nariño”, ElTiempo.com, [ (...)
26Mientras seguían las negociaciones en Tunja, el Gobierno llegó a un acuerdo con los campesinos de Nariño, lo que llevó al levantamiento del paro en este departamento. En dicho acuerdo se contempla una propuesta de política pública del sector agropecuario para el departamento de Nariño y «la creación de una mesa con las dos comunidades que actuaron como voceras de los manifestantes: Los Pastos y Quillacingas. Adicionalmente, se convino la instalación de mesas de trabajo desde el próximo 17 de septiembre, en las cuales se abordarán los temas de tierras, desarrollo agropecuario, infraestructura vial y educación, entre otros. Dentro de los compromisos asumidos por el Gobierno se encuentran 16 medidas contra la crisis en los sectores lechero y papicultor”.23
24 El Espectador, “Gobierno acordó congelar decreto 970”, ElEspectador.com, [en línea], Bogotá, Colomb (...)
27El miércoles 4 de septiembre, desde la mesa de diálogo entre el Gobierno Nacional y los voceros de las diferentes articulaciones de campesinos de Boyacá, Cundinamarca y Nariño se hizo público un comunicado con el cual “el gobierno nacional se compromete a no aplicar la resolución 970 del 2010 a las semillas nacionales, y a trabajar en una mesa técnica el tema de semillas con delegados de la presente mesa, en la estructuración de una nueva propuesta sobres semillas certificadas que no afecten a productor agropecuario”.24 Como alternativa a la revisión de los capítulos agropecuarios de los diferentes TLCs que Colombia firmó, el Gobierno propone varios puntos:
“[…] compensar a los productores agropecuarios por las importaciones de papa pre-cocida y congelada y leche en polvo; asumir las importaciones de estos productos como si hubieran sido producidos domésticamente y pagar a los sectores papicultor y lechero el precio doméstico por cada tonelada importada por un periodo de dos años. […] el gobierno nacional establecerá mediante decreto, expedido inmediatamente, las salvaguardias para la importación de papa fresca y papa pre-frita congelada, cebolla de bulbo, frijol, arveja, tomate, pera, leche en polvo, quesos frescos y lacto-sueros, de los países de la CAN y Mercosur. Las anteriores medidas de salvaguardia se extenderán por el término de dos años. […] aplicará condiciones y tratamientos especiales en los acuerdos comerciales futuros para la protección de los productos anteriormente nombrados. […] prohibirá la rehidratación de leche en polvo importada para ser comercializada como leche líquida”.25
28Dos días después, se dio lectura al Acta Final de la Mesa Regional Agropecuaria de Boyacá, Cundinamarca y Nariño, en el cual se evidencian tanto los acuerdos como los desacuerdos entre las autoridades y las organizaciones movilizadas.
26 Disponible en: http://www.rebelion.org/docs/173720.pdf
29El 8 de septiembre, los voceros de la MIA y los representantes del Gobierno llegaron a un Acta de Acuerdo26 que prevé los siguientes puntos: la MIA se compromete a poner fin a los bloqueos campesinos hasta el día 12 de septiembre, bajo la supervisión del Sistema de Naciones Unidas; el Gobierno Nacional designará una Comisión de Alto Nivel para dialogar y negociar sobre los seis puntos presentados por la MIA.
27 Movimiento Dignidad Agropecuaria Nacional (MDAN), “Declaración de Dignidad Agropecuaria Nacional: A (...)
30Dos días después, el 10 de septiembre, a pesar de que varias mesas de diálogo aún estaban abiertas, el Movimiento por la Dignidad Agropecuaria Nacional (MDAN) hace pública su declaración frente a los importantes avances que las organizaciones del campo han logrado durante las semanas de movilización. En relación con los subsidios a la producción cafetera, el MDAN declara que “el Ministro de Agricultura en compañía del de Hacienda, se comprometen a incorporar el reconocimiento del PIC [Protección de Ingreso al Cultivador] dentro de la Ley de Presupuesto del año 2014 […]”.27 Además, se reafirmaron subsidios para otros grupos de productores como los cacaoteros, arroceros y productores de papa y cebolla. En cuanto a las restricciones a las importaciones y al contrabando, se establecen dos años de restricciones las importaciones de productos como la papa fresca, cebolla de bulbo, fríjol, tomate, leche en polvo y otros, desde la CAN y el MERCOSUR.
31En Tunja, además, se estableció una comisión para la regulación de los precios. “Igualmente, se logra la no aplicación de la resolución 970 del 2010 a las semillas nacionales, la cual se derogará hasta que una mesa técnica diseñe otra que favorezca a pequeños cultivadores”.28 En cuanto a los TLC, el Gobierno no quiere hacer ningún cambio; el rechazo por parte del Gobierno también se hace evidente en relación con los precios de los combustibles. Finalmente, a causa de esta postura intransigente del Gobierno y después de haber conocido las propuestas de la SAC (todas a favor del agronegocio y en detrimento de la agricultura a pequeña y mediana escala), el MDAN decidió no participar en la propuesta de diálogo y mesa nacional lanzada por el Presidente Santos.
32A la par de las diferentes negociaciones establecidas, el 30 de agosto el Gobierno anunció el lanzamiento de un “Gran Pacto Nacional para el Sector Agropecuario y el Desarrollo Rural”, cuya primera reunión tuvo lugar el 12 de septiembre. Al mismo tiempo, el presidente anunció el cambio de varios ministros, entre ellos el de Agricultura, lanzando lo que denominó “el nuevo gabinete para la paz”. Sin embargo, ni el “Pacto Nacional Agrario”, ni la llegada de Rubén Darío Lizarralde como ministro de agricultura fueron bien recibidos por los principales actores del paro.
33Respecto al Pacto y a la llegada de Lizarralde al Ministerio de Agricultura, la declaración de la Cumbre Nacional Agraria, Campesina y Popular es contundente al señalar que:
29 Véase: http://congresodelospueblos.org/index.php/pueblo-en-lucha/ultimas-noticias/49-ultimas-notici (...)
“Consideramos que es la reedición del nefasto Pacto del Chicoral que agrupó a los terratenientes para detener una posible reforma agraria. La gran diferencia radica en que hoy los grandes propietarios e inversionistas del campo quieren aliarse con los pequeños productores para apropiarse de su trabajo y de su sudor. Por esa razón desconocemos al nuevo Ministro de Agricultura, representante de un modelo de agronegocios que ha sido agente de contaminación ambiental, despojo, persecución al movimiento sindical y desmejoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores. No creemos que sea la persona adecuada para impulsar la política agraria que necesita el país. Seguiremos construyendo nuestros pliegos, mandatos y planes de vida como camino a la defensa del campo y sus habitantes más humildes”.29
34¿Quién es Lizarralde y por qué despierta tanto rechazo de parte del movimiento campesino? El nuevo ministro ha desempeñado diversos cargos, tanto en el sector público como privado; sin embargo, en el sector agrario se reconoce sobre todo por ser el gerente de INDUPALMA S.A. desde 1994. Indupalma ha sido reconocida como una experiencia pionera en las alianzas público-privadas para el desarrollo de los agronegocios y un ejemplo de promoción de paz por parte del empresariado, en una zona muy afectada por el conflicto armado. Sin embargo, son varias las críticas a la empresa y a la gestión de Lizarralde por la persecución contra los miembros del sindicato (Sintraproaceites) y sus familias, y la acumulación de baldíos de forma ilegal. Sobre lo primero,
30 Cote, Luis Carlos, “Campesinos critican llegada de Minagricultura”, Las2orillas, [en línea], Bogotá (...)
“seis presidentes de Sintraproaceites fueron asesinados entre abril de 1991 y febrero de 2001, cuatro de ellos mientras Lizarralde ya ejercía la Gerencia General. […] Pero la violencia no fue selectiva, fueron asesinados y desparecidos cerca de cien trabajadores de INDUPALMA, 400 familias fueron desplazadas forzosamente y al menos una docena se encuentra en el exilio. Peor aún la violencia antisindical no cesa, si bien los asesinatos han disminuido, se presenta más de un homicidio anual en el sector palmicultor. […] La mayoría de las violaciones fueron perpetradas por los grupos paramilitares que operaban –u operan con otros nombres- en la zona del Magdalena medio, como las Autodefensas Campesinas del Cesar y el Bloque Norte. Algunos desmovilizados han señalado a miembros de Indupalma de ser colaboradores activos de las AUC”.30
35En relación con la acumulación de baldíos, el debate ha ganado visibilidad desde el Congreso, donde algunos miembros de la oposición han señalado que, durante la gerencia de Lizarralde, Indupalma hizo dos adquisiciones de terrenos baldíos de forma irregular en los departamentos de Cesar (municipio de Sabana de Torres) y en el departamento del Vichada.
36Para el movimiento campesino, Lizarralde es el representante de un modelo agroindustrial que ha sido cuestionado por afectar los derechos laborales de los campesinos, favorecer la persecución violenta de los líderes sociales y beneficiar al capital financiero y de grandes propietarios. El nombramiento de Lizarralde como ministro de agricultura y la negativa del Gobierno a dar una discusión de fondo sobre el modelo de desarrollo rural fueron dos de los factores que determinaron el rechazo del movimiento campesino a la propuesta del “Pacto Nacional Agrario”. De hecho, a la reunión convocada para el establecimiento de dicho Pacto asistió solo la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), junto con otras federaciones de grande productores.
37Las medidas propuestas por el Gobierno, en el marco del acuerdo se estructuran en 22 puntos: 1) Propiedad de la Tierra, 2) Institucionalidad, 3) Revisión de la representatividad gremial, 4) Comercial. Para fortalecer el comercio interior y revisar el comercio exterior y, entre otras medidas, aplicar salvaguardias, 5) Inversión social, 6) Precios justos, 7) Ciencia y tecnología al servicio del campo, 8) Medio ambiente, desarrollo sostenible y minas, 9) Coordinación, apoyo e interés por trabajar conjuntamente con alcaldes y gobernadores, 10) Cumplir la palabra, los acuerdos anteriores, 11) Cambios profundos de lo hecho hasta ahora. Respeto a las comunidades indígenas y afro descendientes, 12) Programas especiales de apoyo a mujeres y jóvenes rurales, 13) Lucha frontal al contrabando, 14) Particularidades específicas regionales, 15) Definición de la dinámica, mecánica, fechas y cronograma del Pacto, 16) Seguridad alimentaria, 17) Presupuesto, 18) Zonas de Reserva Campesina, 19) Costo de los insumos, 20) Necesidad de afinar políticas de crédito del Banco Agrario y entidades financieras privadas para aliviar la situación de los campesinos, 21) Política de sustitución de cultivos: Alternativas, 22) Censo Nacional Agropecuario.
31 Carriazo Osorio, Fernando, “Reforma Institucional y Pacto Nacional Agropecuario”, Razonpublica.com, (...)
38A raíz del Pacto, el Gobierno expidió un paquete de siete decretos: los decretos 1985 y 1986 fijan las bases para la restructuración del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural; el decreto 1987 organiza “el sistema de coordinación de actividades públicas, privadas y de inclusión social para el cumplimiento de Pacto Nacional por el Agro y el Desarrollo Rural”, en el que se prevé la participación popular en los niveles municipales, departamentales, y nacionales establecidos en el Pacto Nacional. Los decretos 1988 y 2001 reglamentan el control de precios agrícolas y establecen una comisión de regulación de precios. El decreto 1989 fija arancel igual a cero para algunas sub-partidas arancelarias de insumos agrícolas por un término de dos años, y el decreto 1990 elimina el contingente de importación de los lacto sueros.31
32 Mesa de Conversaciones para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una paz Estable y Dur (...)
39La política de desarrollo agrario integral con enfoque territorial es el primer punto de la agenda de diálogo establecida en el “Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, hoja de ruta del actual proceso de paz entre el Gobierno nacional y las FARC-EP. Tras meses de conversaciones, el 26 de mayo de 2013, el Gobierno y las FARC-EP anunciaron la llegada a un acuerdo sobre el primer punto de la agenda, al cual denominaron “Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral”.32 Al respecto las partes señalan que:
“La Reforma Rural Integral está centrada en el bienestar y buen vivir de la gente del campo, de las comunidades campesinas, indígenas, negras, afrodescendientes, palenqueras y raizales, y de la gente que habita en los espacios interétnicos e interculturales, y pretende lograr la integración de las regiones, la erradicación de la pobreza, la promoción de la igualdad, el cierre de la brecha entre el campo y la ciudad, la protección y disfrute de los derechos de la ciudadanía y la reactivación del campo, especialmente de la economía campesina, familiar y comunitaria.
Lo acordado reconoce y se centra en el papel fundamental de la economía campesina, familiar y comunitaria en el desarrollo del campo, la promoción de diferentes formas de asociación y cooperativismo, la generación de ingresos y empleo, la dignificación y formalización del trabajo, la producción de alimentos y la preservación del medio ambiente”.33
40Aunque no se conoce el texto del Acuerdo, en el Primer Informe Conjunto de la Mesa de Conversaciones se resaltan las siguientes medidas: La creación de mecanismos para la distribución de tierras, entre ellos la creación de un Fondo de Tierras para la Paz “con el propósito de democratizar el acceso a la tierra en beneficio de los campesinos sin tierra o con tierra insuficiente, y de las comunidades rurales más afectadas por la miseria, el abandono y el conflicto”;34 la puesta en marcha de un amplio programa de formalización de tierras, particularmente pequeña y mediana propiedad; el establecimiento de una jurisdicción agraria para resolver los conflictos generados a partir del proceso de formalización de tierras; formar y actualizar el catastro rural junto con las entidades territoriales y con la participación efectiva de las comunidades; el establecimiento un plan para delimitar la frontera agrícola y proteger las áreas de especial interés ambiental; el apoyo a las Zonas de Reserva Campesina; planes para la efectiva provisión de servicios públicos e infraestructura; y, por último, la creación de una serie de instancias para la participación de las comunidades, donde se articule lo local, lo regional y lo nacional. Lo que se busca a través de la Reforma Rural Integral es:
“una transformación estructural del campo colombiano y a la creación de condiciones de bienestar para sus habitantes, en especial para los más desfavorecidos. El Gobierno considera que debe contribuir a reversar los efectos nocivos del conflicto. Y las FARC-EP consideran que la Reforma Rural Integral debe contribuir a solucionar las causas históricas del mismo”.35
41El 19 de agosto, desde La Habana y al inicio del decimotercera ciclo de conversaciones con el Gobierno, las FARC expresaron su apoyo al paro agrario. Días después, criticaron la iniciativa del Pacto Nacional Agrario, al que calificaron como una "reunión de encorbatados, con la ausencia de los de ruana”, prenda típica de los campesinos de tierras altas que se convirtió en uno de los símbolos del paro.
42¿Cuál será la relación entre el Pacto y el acuerdo sobre el tema agrario que se alcanzó en la Mesa de Conversaciones de La Habana? El texto del acuerdo aún no está disponible, solo lo será en caso de que se firme la paz. Sin embargo, algunos analistas plantearon que el Pacto podría constituir un espacio de convergencia de los diferentes actores del sector agrario a partir del cual cimentar las reformas planteadas en la Mesa de Conversaciones, así como otras propuestas e iniciativas; de manera que los cambios en el campo no solamente se plantearan desde La Habana, sino también fueran jalonados por un acuerdo entre el Gobierno y la sociedad civil. Sin embargo, a nuestro juicio, la agenda formulada por el Gobierno al establecer el Pacto, donde se favorecen proyectos para la ampliación de la frontera agraria a partir de la industria agrícola a gran escala (propuesta a la cual las FARC se oponen), así como la falta de participación del movimiento campesino, han hecho que el Pacto se perfile más bien como un mecanismo contrapuesto a los cambios planteados en la Mesa de Conversaciones, favoreciendo el modelo de desarrollo rural basado en la agroindustria.
43Aún es pronto para poder decir con claridad cuáles serán los posibles escenarios del agro en el esperado escenario de post-conflicto armado. Sin embargo, está claro que, en la actualidad, el campesinado no solo tendrá que enfrentarse a los tradicionales intereses de los terratenientes y del narcotráfico, sino también a nuevas disputas protagonizadas por grandes empresarios agroindustriales y las multinacionales minero-energéticas. Los intereses por el suelo se entrelazan, ahora, con los intereses por el subsuelo y la cuestión rural deja de ser un tema específicamente agrario.
36 “[…] el devenir de cualquier sociedad, su desarrollo propio, se inscribe dentro de un orden específ (...)
37 Véase también: Viviana García Pinzón y Marco Coscione (2013), “La cuestión agraria en el proceso de (...)
44A nuestro juicio, el fin del conflicto armado llevará a la superficie muchos otros conflictos que, ahora, permanecen latentes pero que son cada día más visibles: conflictos ambientales, sociales y por el reconocimiento de los territorios y las comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes, etc. Lo que está en juego serán las formas de ser, habitar y “geo-grafiar” la tierra.36 En este sentido, el movimiento campesino será constantemente llamado a construir su unidad (en la diversidad) e independencia de los actores partidarios.37
38 Véase: http://prensarural.org/spip/spip.php?article12071
45El 12 de septiembre de 2013, en la Universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá) tuvo lugar la “Gran Cumbre Nacional Agraria, Campesina y Popular”. En la declaración final, se afirma contundentemente que “El Paro representa la movilización más importante y contundente de los últimos años en el país”.38
39 Dorado, Fernando, “Paro nacional agrario: saltos cualitativos en el movimiento social”, América Lat (...)
46No cabe duda que el Paro Agrario fue el escenario para un nuevo encuentro entre distintos actores sociales movilizados en contra del sistema neoliberal colombiano y del conflicto armado. Desafió las amenazas del paramilitarismo y se enfrentó al poder mediático; el primero siempre listo para bloquear los esfuerzos por aglutinar reivindicaciones y protestas populares; el segundo al servicio de los que quieren invisibilizar o deslegitimar las construcciones colectivas desde abajo o que, como ciertos partidos, quieren traer beneficios electorales de un renacido movimiento social. Según Dorado, las actuales movilizaciones de productores del campo, incluyendo el paro cafetero de marzo-abril, “cambiaron la dinámica de lucha hacia la búsqueda de un mayor impacto político y social mediante el bloqueo beligerante de las carreteras troncales para forzar negociaciones con el Estado y fortalecer su proceso organizativo para enfrentar el futuro”.39 En este sentido, los campesinos dieron un gran salto adelante concentrando el centro del problema en la implementación de los Tratados de Libre Comercio, y al mismo tiempo, asumiendo un rol político más activo al pedir expresamente de ser protagonistas en la construcción de nuevas políticas nacionales para el agro.
47El apoyo transversal que suscitó el paro agrario se materializó en los cacerolazos masivos en decenas de ciudades del país el día lunes 26 de agosto. Pero también en el amplio utilizo de las nuevas tecnologías de la comunicación; por un lado, para visibilizar a la opinión pública el desarrollo de una movilización nacional que el mismo Presidente estaba menospreciando; por el otro, para informar sobre los abusos y los atropellos de las fuerzas policiales en las zonas más remotas del campo colombiano. Este nuevo contacto entre lo rural y lo urbano puede significar un replanteamiento histórico del movimiento socio-político popular nacional; sin embargo, para llegar a eso también se necesitan replanteamientos radicales de los patrones productivos y de consumo, para los cuales tanto la sociedad colombiana como la sociedad global aún no están preparadas, ni culturalmente ni operativamente. A pesar de ello, la mayor fuerza del paro agrario fue, sin duda, la capacidad de concientizar sobre la importancia y el rol de lo rural también en las ciudades; en los escenarios urbanos, fueron sobre todo las nuevas generaciones las que entendieron la necesidad de construir nuevos vínculos directos con el campo y de reforzar los existentes, empezando por una educación que resinifique la dupla “urbanización-progreso” y “ruralidad-atraso”.
40 Mantilla, Alejandro, “El paro nacional agrario: cuando lo reivindicativo es transformativo”, Palabr (...)
41 Gutiérrez, José Antonio, “Paro agrario y popular: ¿Un nuevo punto de inflexión en la lucha de clase (...)
48Para varios analistas, el apoyo de otros gremios como el de la educación, de la salud, del transporte y de la minería “es una muestra de la efervescencia creciente de un movimiento social que busca transformaciones a partir de sus agendas particulares. […] No obstante, la coordinación de acciones sigue siendo insuficiente ante la disparidad de agendas”.40 A pesar de las insuficiencias aún presentes, no son pocos los que afirman que algo nuevo se está movimiento en el país en los últimos años: desde la minga indígena en 2008, las movilizaciones estudiantiles en 2011, las movilizaciones indígena-campesinas a mediados de 2012, hasta el paro cafetero, la rebelión del Catatumbo y el paro agrario nacional este año. Según José Antonio Gutiérrez, es el campesinado quien lidera las luchas populares de hoy; no es una casualidad que así sea, porque el campo representa hoy “el escenario principal de la confrontación entre el campo popular y el modelo económico y político oligárquico”.41 Sin embargo, el movimiento campesino es muy diverso y aún no es clara su proyección hacia la constitución de un proceso de largo plazo, que pueda lograr cambios estructurales.
42 Sandoval Duarte, Héctor, “Regresa la protesta agraria”, El Espectador, [en línea], Bogotá, Colombia (...)
49La poca claridad sobre su proyección futura quedó en evidencia, a nuestro juicio, durante los meses de abril y mayo de 2014, cuando tuvo lugar un nuevo paro nacional que, sin embargo, no logró alcanzar la contundencia y la participación del año anterior. Frente al carácter poco incisivo de la movilización de este año, para el Presidente Santos no fue difícil denunciar las supuestas infiltraciones externas en este nuevo paro nacional: según el gobierno, por un lado, hubo claros intereses políticos por debilitar la candidatura presidencial, por el otro, hubo participaciones de grupos armados ilegales. “Qué coincidencia que sea exactamente cuatro semanas antes de las elecciones. Hay un interés en perjudicar posiblemente mi candidatura. La protesta social es algo que respeto, pero no encuentro razón para que alguna comunidad agropecuaria vaya a paro”, afirmaba Santos a finales de abril.42
43 Semana, “Gobierno dice que logró acuerdo con Cumbre Agraria”, Semana.com, [en línea], Bogotá, Colom (...)
50A pesar de los nuevos intentos por descalificar al movimiento campesino, el Gobierno tuvo que sentarse nuevamente a dialogar y negociar; los campesinos sumaron otro paso más hacia su reconocimiento como actores protagónicos de los cambios que se esperan en al campo. Esta segunda vez los puntos del acuerdo alcanzado consistían en: a) un Fondo para fortalecer la Economía Campesina, con especial énfasis en las comunidades indígenas y afro, y en proyectos productivos relacionados con nuevas adquisiciones de tierras, formalización, capacitaciones y aumento de la productividad; b) reconocer por decreto a los actores sociales rurales para que se facilite la interlocución directa con el Gobierno: se crea así la “Mesa Única” coordinada por el Ministerio del Interior y en la cual participan tanto el Gobierno como la Cumbre Nacional Agraria, Campesina, Étnica y Popular; c) fortalecimiento asociativo de los grupos campesinos y agrarios que se movilizaron y priorización de varios proyectos de las mismas organizaciones en saneamiento, educación, salud, vías terciarias e infraestructuras agropecuarias.43
51A solo un año después del gran paro agrario nacional, y pocos meses luego de un nuevo, pero más débil, resurgimiento campesino-popular, es difícil adelantar conclusiones; sobre todo en un panorama político centrado, inevitablemente, en la búsqueda del acuerdo entre el Gobierno nacional y las FARC-EP, donde las únicas dos posibles elecciones son la paz o la guerra, pero no hay una real alternativa ni al modelo económico ni a la democracia supuestamente “representativa”.
44 Dorado, Fernando, “Lecciones del paro nacional agrario: hora de la audacia revolucionaria”, Prensa (...)
45 Jaramillo Jaramillo, Efraín, “Colombia: El paro agrario y la lucha por la tierra”, Colectivo de Tra (...)
52Sin embargo, como señala Dorado, es muy importante empezar un debate de fondo “sobre la orientación general del movimiento popular y las amplias posibilidades que existen de levantar una plataforma de lucha que unifique a los sectores populares”.44 Este debate no puede eludir un tema fundamental: ¿Qué rol deben jugar los millones de campesinos despojados de sus tierras por la violencia del conflicto armado y sus mafias rurales? Según algunos, “eso llevaría a plantear un cambio de nombre a esta movilización, significando que no es sólo un paro agrario, sino un ‘paro campesino por la tierra’ o, para anudarlo con las luchas de ayer, un ‘movimiento campesino por la tierra’”.45
53Y en todo esto, ¿Cuál será el papel del Estado y del Gobierno? Tampoco podemos subestimarlo. Hasta ahora la respuesta del Gobierno ha sido prometer o implementar medidas de corto plazo, cuya efectividad para aliviar los problemas de los campesinos es muy cuestionable. En 2013, el objetivo principal del presidente Santos fue lograr la disminución en la intensidad y visibilidad del paro y las movilizaciones; para ello, recurrió a otorgar subsidios a los diferentes sectores que amenazaran con iniciar una nueva protesta. La consecuencia más visible es que, contrariamente a la perspectiva previa al paro agrario, el presupuesto 2014 para el sector agrícola tuvo un aumento del 40% con respecto al 2013: 5,2 billones de pesos (2.650.000 USD aproximadamente), de los cuales 3,1 billones fueron el resultado cuantificable de las negociaciones posteriores al paro y del pacto agrario nacional. En 2014, a pocas semanas de las elecciones, los puntos de los acuerdos tuvieron que tocar también aspectos de mediano y largo plazo.
54Esto, naturalmente, puede considerarse un logro, porque está claro que la política “parche” de los subsidios sigue siendo insuficiente y solamente logra calmar las aguas en el momento, o hasta cooptar ciertos actores organizados. Pero, en el mediano y largo plazo esta estrategia no puede resultar. Frente al tamaño de los problemas rurales, la respuesta mediante subsidios está lejos de ser efectiva. La movilización de 2014 demostró que las promesas hechas por el gobierno después del gran paro de 2013 no van a cambiar las cosas.
55En este escenario, cabe cuestionarse si es que el movimiento campesino se conformará con las ayudas, subsidios y promesas de interlocución directa del gobierno (ya con el mismo Presidente al mando), mientras las locomotoras agroindustriales y mineras siguen avanzando; o si, por el contrario, logrará construir desde abajo un actor social y popular que empuje cambios estructurales en el campo colombiano, a través de la formulación e implementación de nuevas políticas públicas para el sector rural, sin olvidar naturalmente, la estrecha relación y dependencia entre el campo y la ciudad. En este último punto, en particular, la posición de la Cumbre Agraria que convocó el paro de 2014 es muy clara:
46 Cumbre Agraria, “Pliego de exigencias de la Cumbre Agraria. Mandatos para el buen vivir, por la ref (...)
“La configuración actual de la relación ciudad-campo exige una respuesta inmediata y contundente por parte del movimiento social. La tradicional distinción entre la ciudad y el campo ha generado grandes problemáticas sociales y económicas donde se puede evidenciar la relación de subordinación del campo a la ciudad. En ese orden, es urgente eliminar las falsas barreras prescindibles entre ciudad y campo, para avanzar en el afianzamiento de la alianza popular a través de nuevos modelos alternativos de construcción territorial”.46
56Ahí está la clave de la constitución de un verdadero movimiento social, político y popular, urbano y rural al mismo tiempo, que sepa proponerse como alternativa a la partidocracia, que representa viejos y nuevos intereses económicos (tratados de libre comercio, minería, reprimarización, etc.) y sigue defendiendo las mismas estructuras políticas (excluyentes, urbanas, elitistas, etc.).
2 El texto está disponible en: http://www.ica.gov.co/Normatividad/Normas-Ica/Resoluciones/2010/200R970.aspx
3 Disponible en: http://noticiasunolaredindependiente.com/2013/09/01/noticias/el-ica-destruyo-semillas-en-todo-el-pais/
5 Sarmiento, Eduardo, “¿Por qué no firmar el TLC?”, Revista Colombia Internacional, n° 61, 2005, p. 136-145.
7 Sobre la discusión respecto al impacto de las políticas económicas neoliberales en el agro colombiano ver: Machado, Absalón, “La cuestión agraria frente al neoliberalismo” en La falacia neoliberal: crítica y alternativas, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá D.C., 2003.
8 Acosta, Amylkar, “La tormenta perfecta”, Justicia Tributaria en Colombia, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 1 de septiembre de 2013, consultado el 10 de septiembre de 2013. URL: http://justiciatributaria.co/wp-content/uploads/2013/09/LA-TORMENTA-PERFECTA.pdf; p. 2.
9 Cabrera, Mauricio, “Otra visión del TLC”, Portafolio.co, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 20 de mayo de 2013, consultado el 10 de septiembre de 2013. URL : http://www.portafolio.co/columnistas/otra-vision-del-tlc
13 Ver entrevista realizada por la alianza informativa entre El Espectador, Noticias Caracol y Caracol Radio (11 de octubre de 2011): http://www.elespectador.com/economia/articulo-304578-no-estamos-preparados-el-tlc-nos-falta-mucho-minagricutura
14 Texto disponible en: http://www.nasaacin.org/index.php/informativo-nasaacin/3-newsflash/5992-el-19-de-agosto-todos-a-la-movilizacion-nacional-cafetera-y-agropecuaria
15 Texto integral del Pliego de Peticiones disponible en: http://www.ips.org/blog/cvieira/este-es-el-pliego-de-peticiones-del-paro-nacional-agrario
16 Las Zonas de Reserva Campesina se establecieron en la Ley 160 de 1994: “Las zonas de colonización y aquellas en donde predominen los baldíos son ZRC”. Éstas nacen como respuesta del estado a las necesidades de desarrollo rural de las comunidades. Véase: http://www.georaizal.org/zonas-reserva-campesina2/
17 Dorado, Fernando, “Las complejidades del Paro Nacional Agrario”, América Latina en Movimiento, [en línea], Quito, Ecuador, puesto en línea el 16 de agosto de 2013, consultado el 10 de septiembre de 2013. URL : http://alainet.org/active/66493
21 El Tiempo, “La cara del Santo (s) hace milagros”, Análisis ElTiempo.com, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 27 de agosto de 2013, consultado el 10 de septiembre de 2013. URL : http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-13018482.html
22 Pronunciamiento público de la Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo (MIA), 27 de agosto de 2013.
23 El Tiempo, “Indígenas y Gobierno sellaron pacto que puso fin a bloqueos en Nariño”, ElTiempo.com, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 1 de septiembre de 2013, consultado el 10 de septiembre de 2013. URL: http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-13040504.html
24 El Espectador, “Gobierno acordó congelar decreto 970”, ElEspectador.com, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 1 de septiembre de 2013, consultado el 10 de septiembre de 2013. URL: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/gobierno-acordo-congelar-decreto-970-articulo-444540
27 Movimiento Dignidad Agropecuaria Nacional (MDAN), “Declaración de Dignidad Agropecuaria Nacional: Avanza la defensa de la producción agrícola y del trabajo rural de Colombia”, Polo Democrático Alternativo – MOIR, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 10 de septiembre de 2013, consultado el 12 de septiembre de 2013. URL: http://www.moir.org.co/Declaracion-de-Dignidad.html
29 Véase: http://congresodelospueblos.org/index.php/pueblo-en-lucha/ultimas-noticias/49-ultimas-noticias/395-declaracion-politica-cumbre-nacional-agraria-campesina-y-popular
30 Cote, Luis Carlos, “Campesinos critican llegada de Minagricultura”, Las2orillas, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 6 de septiembre de 2013. consultado el 21 de septiembre de 2013. URL: http://www.las2orillas.co/nuevo-ministro-de-agricultura/
31 Carriazo Osorio, Fernando, “Reforma Institucional y Pacto Nacional Agropecuario”, Razonpublica.com, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 30 de septiembre de 2013, consultado el 10 de octubre de 2013. URL: http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/7084-reforma-institucional-y-pacto-nacional-agropecuario.html
32 Mesa de Conversaciones para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una paz Estable y Duradera en Colombia, “Primer informe conjunto de la Mesa de Conversaciones entre el Gobierno de la República de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del pueblo, FARC-EP”, Mesadeconversaciones.com.co, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 21 de junio de 2013, consultado el 20 de octubre de 2013. URL: https://www.mesadeconversaciones.com.co/comunicados/primer-informe-conjunto-de-la-mesa-de-conversaciones-entre-el-gobierno-de-la-rep%C3%BAblica
36 “[…] el devenir de cualquier sociedad, su desarrollo propio, se inscribe dentro de un orden específico de significados, entre los que se encuentra el modo en que cada una marca la tierra o, desde el punto de vista etimológico, geo-grafía, vuelve propio, hace común un determinado espacio, adueñándose de él”; en Porto Gonçalves, C. (2001), Geo-grafías. Movimientos sociales, nuevas territorialidades y sustentabilidad, México: Siglo XXI Editores.
37 Véase también: Viviana García Pinzón y Marco Coscione (2013), “La cuestión agraria en el proceso de paz en Colombia”, Encrucijada Americana, Año 6, núm 1. Santiago de Chile: Departamento de Ciencias Políticas y RR.II. – Universidad Alberto Hurtado.
39 Dorado, Fernando, “Paro nacional agrario: saltos cualitativos en el movimiento social”, América Latina en Movimiento, [en línea], Quito, Ecuador, puesto en línea el 29 de agosto de 2013, consultado el 25 de septiembre de 2013, URL: http://alainet.org/active/66829
40 Mantilla, Alejandro, “El paro nacional agrario: cuando lo reivindicativo es transformativo”, Palabras al margen, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 20 de agosto de 2013, consultado el 15 de septiembre de 2013, URL: http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/nacional/item/el-paro-nacional-agrario-cuando-lo-reivindicativo-es-transformativo?category_id=138
41 Gutiérrez, José Antonio, “Paro agrario y popular: ¿Un nuevo punto de inflexión en la lucha de clases?”, Telesur, [en línea], Caracas, Venezuela, puesto en línea el 19 de agosto de 2013, consultado el 25 de septiembre de 2013, URL: http://www.telesurtv.net/articulos/2013/08/19/paro-agrario-y-popular-un-nuevo-punto-de-inflexion-en-la-lucha-de-clases-7823.html
42 Sandoval Duarte, Héctor, “Regresa la protesta agraria”, El Espectador, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 27 de abril de 2014, consultado el 22 de junio de 2014, URL: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/regresa-protesta-agraria-articulo-489215.
43 Semana, “Gobierno dice que logró acuerdo con Cumbre Agraria”, Semana.com, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 9 de mayo de 2014, consultado el 22 de junio de 2014, URL: http://www.semana.com/nacion/articulo/paro-agrario-se-levanta-dice-el-gobierno/386776-3
44 Dorado, Fernando, “Lecciones del paro nacional agrario: hora de la audacia revolucionaria”, Prensa Rural, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 9 de septiembre de 2013, consultado el 17 de septiembre de 2013, URL: http://prensarural.org/spip/spip.php?article12036
45 Jaramillo Jaramillo, Efraín, “Colombia: El paro agrario y la lucha por la tierra”, Colectivo de Trabajo Jenzera, [en línea], Bogotá, Colombia, puesto en línea el 18 de septiembre de 2013, consultado el 25 de septiembre de 2013, URL: http://www.iwgia.org/noticias/buscar-noticias?news_id=844
46 Cumbre Agraria, “Pliego de exigencias de la Cumbre Agraria. Mandatos para el buen vivir, por la reforma agraria estructural, la soberanía, la democracia y la paz con justicia social”, Versión radicada en la presidencia de la república por los voceros de la Cumbre Agraria, 11 de abril de 2014; consultado el 22 de junio de 2014; URL: http://prensarural.org/spip/spip.php?article13670.
Marco Coscione et Viviana García Pinzón, « TLCs, paro nacional agrario y movimiento social en Colombia », Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En ligne], Questions du temps présent, mis en ligne le 05 septembre 2014, consulté le 24 septembre 2018. URL : http://journals.openedition.org/nuevomundo/67127 ; DOI : 10.4000/nuevomundo.67127
Politólogo de la Universidad de Génova (Italia) y máster oficial en América Latina contemporánea por la Universidad de Alcalá (España).
Politóloga de la Universidad Nacional de Colombia y máster en Ciencia Política por la Universidad de Chile.
10.4000/nuevomundo.67127

References: Resolución 
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 artículo 15
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