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Timestamp: 2019-12-11 02:04:07+00:00

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Buscando Swan: Marzo 2004 Archivos
Lo que pasó el sábado en Madrid
Este mail lo recibí anoche. Merece la pena leerlo.
"PÁSALO. Así terminaba el mensaje que recibí en torno a las tres de la tarde anunciando una concentración silenciosa por la verdad frente a la sede del PP en la calle Génova. Así comenzaba algo que con el paso de las horas iba difundiéndose minuto a minuto. Por cada mensaje que la gente recibía, se enviaban diez, quince, veinte mensajes más.
Hubo gente que recibió hasta diez mensajes de grupos de gente diferente: familia, trabajo, lugar de estudios, gente del colegio, del barrio, y esos mensajes se multiplicaron hasta el infinito, propagándose como las llamas de un incendio por efecto del viento. A las seis de la tarde un despliegue policial protegía la sede del partido y sus efectivos pedían la documentación a todo manifestante que llegaba. Media hora después, sin embargo, la concurrencia de tantos madrileños sobrepasó la capacidad policial y una hora más tarde la calle Génova era un hervidero de gente gritando de rabia y pidiendo explicaciones al gobierno de la nación. Había gente que lloraba, otros expresaban su indignación a gritos, asesinos, te dijimos no a la guerra; vuestra guerra, nuestros muertos; no estamos todos, faltan doscientos; mentirosos, vosotros tenéis chofer, nosotros cercanías; lo sabe todo el mundo menos nosotros; los muertos no se utilizan, basta de manipulación, y queremos salir en La Primera.
La prensa que se encontraba tras el cordón policial era mayoritariamente extranjera, y había un gran despliegue de antenas parabólicas de cadenas televisivas europeas. De las calles adyacentes y bocas del metro salía cada vez más gente de todas las edades y razas que se unían a la concentración, que de silenciosa al final no tuvo casi nada porque se nos hacía difícil permanecer callados cuando se pretendía celebrar un minuto de silencio. Siempre alguien lo rompía con algún grito: mentirosos, asesinos. Las lágrimas y la indignación se propagaban de igual modo que la información. La gente estaba pegada a sus transistores y los móviles sonaban sin parar para transmitir información a la gente, que a su vez propagaba las noticias, que corrían de boca en boca. Cuando Rajoy declaró a los medios que la concentración era ilegal e ilegítima, y acusó a sectores del PSOE de haberla organizado, la multitud rugió y contestó: "nos han convocado los asesinados", y "la voz del pueblo no es ilegal". Cómo íbamos a ser ilegales, cuando el gobierno seguía mintiendo, ocultando información y violando los derechos más elementales del pueblo: el derecho a la libertad de expresión y al derecho a la información. En TVE 1, Cine de Barrio.
Yo me voy a Lavapiés para cenar un poco y ponerme algo de abrigo porque ya no siento las manos del frío. La plaza está vacía, y al llegar a la calle Cabeza nos encontramos con una chica joven que, en la puerta de su casa, aporrea una cacerola con la cabeza alta y el semblante grave. Tímidamente salen a los balcones vecinos que salen a aporrear las cacerolas. Primero es un suave tintineo, después comienzan a abrirse los balcones de todas las calles y comienza un zumbido ensordecedor que se expande por todo el barrio. Bajamos a la plaza, que comienza a llenarse de gente que aporrea sus cacerolas, sartenes e instrumentos con fuerza. Aparece una cámara de televisión alemana, mientras la plaza y las calles están llenas de gente protestando sin palabras, y en un momento precioso hasta parece que seguimos todos el mismo ritmo. Un ritmo fúnebre y contundente, seco, duro, lleno de rabia y solemnidad. Y marchamos todos hacia Sol, donde ni siquiera podemos entrar porque Madrid está en la calle. Siguen volando las noticias, siguen multiplicándose los mensajes de solidaridad con las protestas de otras ciudades, siguen propagándose las noticias. La policía ha cargado contra la gente en Zaragoza y en Barcelona. Están estudiando suspender las elecciones, ha aparecido en manos del PP, de repente, un vídeo en el que Al Quaeda reivindica el atentado, y la gente comenta asombrada e indignada que no salimos en los medios. En la SER comentan que pese a la toma de las calles por parte de la ciudadanía, no van a seguir retransmitiendo para mantener la calma y no calentar los ánimos. La censura del siglo XXI. Las cámaras, los micrófonos, y las luces desaparecen; solo quedan los reporteros alemanes que trabajan a destajo, y nosotros gritando, y todas las calles que desembocan en Sol colapsadas. No hay banderas, no hay partidos, no hay magnetófonos, no hay organizadores, no hay órdenes. La multitud avanza espontáneamente hacia Atocha y la policía se retira discretamente. La calle es nuestra y caminamos por donde queremos, cortando el tráfico. Nadie rompe cristales, nadie destroza el mobiliario urbano, Madrid avanza cívicamente y Ansuátegui ordena invisibilidad. La policía apaga las sirenas, y las lecheras apenas son percibidas. "Veniros con nosotros", grita alguno a los uniformados, que no se atreven ni a mirarnos a los ojos. La rabia está e grito, en las palabras. La gente exige que el gobierno informe, que los medios informen, la gente exige que el gobierno asuma su responsabilidad, y que deje de mentir a un país entero, que a través de Internet y los teléfonos móviles va conectándose con el mundo entero. Los medios nacionales ningunean la protesta y dejan claro de qué lado están. La gente alza sus móviles para que los que escuchan al otro lado perciban el ambiente que hay en Madrid. Más de un millar de personas bajan hacia Atocha por la calle del Prado y por la calle Atocha. Y circula otro papel: a las dos en punto cinco minutos de silencio. Pásalo.
Todos al suelo. Silencio sepulcral. No hay cámaras. Miles de velas encendidas, y se rompe el silencio con el grito lleno de orgullo: viva Madrid, y todos gritamos, viva, viva Madrid. Aznar escucha, el pueblo está en lucha, y las riadas humanas avanzan hacia el Congreso. En la radio solo se oye música y resúmenes del partido del Real Madrid. Las voces ya cascadas por el paso de las horas, los pies doloridos, y no hay miedo, no hay policía, solo el helicóptero rugiendo encima de nuestras cabezas, y una sensación de euforia al ver que somos tantos, que somos incontables. "También estuvimos en la manifestación de ayer", decían algunos cartones a modo de pancarta. Frente al congreso, las lecheras protegiendo el recinto sagrado donde unos cuantos toman las decisiones sin preguntar. La gente vuelve a gritar, dijimos no a la guerra, dijimos no a la guerra, vuestra guerra, nuestros muertos, un pozo de petróleo por un pozo de sangre, embushteros, tve= nodo, urdaci nazi, queremos la verdad. Pasamos el congreso, llegamos a la Gran Vía, seguimos por Hortaleza. La gente sale de los bares, los pubs y las discotecas. Unos se unen, otros provocan preguntando qué pasa y por qué tomamos las calles, y Madrid avanza imparable bajo la atenta mirada del helicóptero.
Los porteros de las discotecas desde las que sale música evasiva y alegre nos miran alucinados, tratando de proteger los imperios del alcohol y la música entretenida. Llegamos a la sede del PP de nuevo, y la gente, pese al cansancio, sigue aullando. Cuatro, cinco de la mañana, y la gente grita hoy protestamos, mañana os cesamos, a la hora de votar se tiene que notar, asesinos, mentirosos.
Pásalo. "
Por si alguien no se había enterado todavía.
Escrito por Sui Generis a las 8:56 AM | Comentarios (2)
De repente humanos
11 de Marzo 7:42
De repente la muerte existe
De repente la sangre
De repente la amistad
De repente la indignación
por los muertos de hoy
De repente la rabia
la injusticia de hoy
De repente la memoria
PROXÍMA ESTACIÓN: LA HUMANIDAD?
Escrito por Sui Generis a las 8:08 AM | Comentarios (0)
Escrito por Sui Generis a las 6:13 PM | Comentarios (3)
Son poco más de las 7:15 de la mañana. Acabo de llegar de trabajar toda la noche.
He entrado en casa a las 7, después de seguir el mismo camino que sigo cada mañana. Conozco cada semáforo, y su ordinario mecanismo sincronizado.
Llego a casa en silencio, entro y doy mil besos a laura.
Enciendo el ordenador y mientras consulto el correo desayuno.
Dentro de un rato me iré a la cama.
Hoy he hecho el mismo recorrido de ayer. Ayer... entré en casa a las 7, después de seguir el mismo camino que sigo cada mañana. Conozco cada semáforo, y su ordinario mecanismo sincronizado. Todo en su ordinaria cotidianeidad.
Laura se levantó para ir al baño un momento. A eso de las 7:40 sonaron unas explosiones lejanas.
Ella me dijo que "esas horas eran muy raras para tirar petardos". Nuestra casa está a 5 minutos de Santa Eugenia y no muy lejos de Atocha.
Nos acostamos y al poco empezaron a atronar sirenas que pasaban cerca de casa y se alejaban.
Sí, hoy he hecho el mismo recorrido de cada día y he llegado a casa a las 7. Pero no he contado otros detalles. Al pasar por el kiosko y comprar el periódico he sentido ganas de abrazar al kioskero. Y todo el camino pensaba... ayer hice este camino. Por un momento he creído que hoy era ayer.
Llegaba a casa, besaba a laura y después...
Hace 24 h., en ese momento antes, todas esas personas iban a algún lugar, en un día ordinario.
Ahora silencio, sólo silencio.
Qué fácil es mutilar cuerpos de gente corriente en un día cualquiera, qué fácil es mutilarnos el alma en un instante.
Un instante antes sólo era un día ordinario.
Escrito por Sui Generis a las 7:48 AM | Comentarios (1)
Una vez oí decir al director de cine K. Kieslovski ("Azul"), en un reportaje, que se sentía siempre como si permaneciera sentado en una sala de espera. Su vida era estar sentado en una sala de espera. No sabía muy bien qué esperaba, sólo veía entrar en alguna parte a los demás y él esperaba...
Siempre andamos esperando algo.
Frente a mi escritorio tengo un trozo de papel que leo de vez en cuando y que alguien escribió un buen día.
Así que no esperes... hasta que acabes la universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres un trabajo, hasta que tengas hijos o hasta que se vayan de casa, hasta el viernes por la noche o hasta el domingo por la mañana, hasta la primavra, el verano, el otoño o el invierno, hasta que te mueras... para decidir que no hay un momento mejor que ÉSTE para ser feliz.
Y BAILA... COMO SI NO TE ESTUVIERAN MIRANDO.
No se trata de buscar la felicidad sino de encontrar el equilibrio.
La felicidad es sólo algo de las películas, los libros, los cuentos... Se trata de encontrar un equilibrio entre lo que somos y lo que nos pasa cada día, un equilibrio entre los momentos felices y los contratiempos, entre la ansiedad y la serenidad.
Espero que ÉSTE sea un buen momento para ti.
Escrito por Sui Generis a las 8:42 PM | Comentarios (1)
Como he leído hace poco... Viendo lo que hay, más que votar en blanco lo que dan ganas es de votar en negro.
Yo siempre voto. Y voto a los que no ganan nunca.
Voto, aunque sea en blanco o negro, porque ha costado mucho que votemos. Sobre todo es un homenaje a las personas que se dejaron la piel y la vida para que los ciudadanos tuvieramos algo que decir, aunque fuera poco. Y especialmente porque las mujeres pudiéramos votar.
A veces se nos olvida la historia. Demasiadas veces. Tenemos memoria de pez.
No es tan lejano el día en que algunos ponían el grito en el cielo cuando una mujer dijo que quería votar y hoy nos parece obvio y normal.
Menos lejano es el día en que salimos a la calle a protestar en contra de la guerra de Irak... y el día 14 muchos de esos que llenaron las calles volverán a votar a los mismos.
Y voto a los que no ganan nunca porque al menos quiero que haya una mosca cojonera y sensata que les saque los colores y plantee debates. Porque la política debería ser eso: debatir, dialogar y consensuar. No que unos hagan lo que les da la gana por sus huevos y que todos pensemos igual y no nos dejen ni abrir la boca.
Les voto porque me parecen más honrados. Y porque no me gusta que me tomen el pelo como lo están haciendo los mismos de siempre.
Al final, me da vergüenza decir que tendremos lo que nos merecemos, aunque no quiero tener que pensar que yo tuve algo que ver.
Por eso el día 14 iré a votar, en blanco, negro, rojo, verde, azul, morado, amarillo.....
Escrito por Sui Generis a las 5:32 PM | Comentarios (1)
He descubierto una web estupenda y quería compartirla contigo.
Se trata de el poder de la palabra, un lugar donde encontrarás todo sobre literatura, arte, arquitectura, cine... con textos, biografías, imágenes y lo mejor, música, mucha música, clásica y de cine. Cientos de temas y bandas sonoras que podrás escuchar mientras navegas, y todo muy bien ordenadito.
Es una pena pero no he descubierto la forma de bajarse la música, en cualquier caso puedes escuchar mucha buena música.
Esta web la he incluído en otros caminos que puedes transitar, ya que no puedo meterla en la mochila.
Ahora mismo estoy escuchando la BSO de "En el estanque dorado"... Es una caña, aquí puedes disfrutar de música de un montón de pelis, antiguas, modernas, raras, conocidas... de todo.
Espero que tú también encuentres lo que buscas y lo disfrutes.
Escrito por Sui Generis a las 10:18 PM | Comentarios (1)

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