Source: http://www.un.org/es/globalissues/peacesecurity/index.shtml
Timestamp: 2013-05-19 16:46:07+00:00

Document:
La principal motivación para la creación de las Naciones Unidas, cuyos fundadores vivieron la devastación de dos guerras mundiales, fue salvar a las generaciones venideras del azote de la guerra. Desde que se fundó, se ha pedido con frecuencia la colaboración de la ONU para prevenir que las disputas desencadenen guerras, para ayudar a restaurar la paz en conflictos armados que ya hayan estallado, y para promover la paz duradera entre las sociedades que salen de las guerras.
A lo largo de estas décadas, la ONU ha contribuido a erradicar numerosos conflictos. A menudo, lo ha conseguido gracias a las acciones del Consejo de Seguridad, el órgano que, como establece la Carta de las Naciones Unidas, tiene como principal responsabilidad mantener la paz y la seguridad internacionales. Cuando se presenta ante Consejo la queja de que alguna situación pone en peligro la paz, el primer paso suele ser recomendar a los involucrados que lleguen a un acuerdo de forma pacífica. En algunos casos, el propio Consejo lleva a cabo tareas de investigación y mediación. Puede enviar a representantes especiales, o pedir al Secretario General que participe o que interponga sus buenos oficios. También puede establecer sucesivas bases para lograr un acuerdo pacífico. Cuando una disputa desencadena la lucha, la primera preocupación del Consejo es que conseguir que termine lo antes posible. En numerosas ocasiones, el Consejo ha emitido directrices de cesación del fuego, que se han utilizado para prevenir hostilidades de mayor envergadura. Este organismo también despliega operaciones de mantenimiento de paz de las Naciones Unidas para ayudar a disminuir las tensiones en áreas conflictivas, mantener separadas a fuerzas opuestas y crear ambientes en que se pueda alcanzar una paz firme y duradera cuando se han logrado acuerdos. Por último, el Consejo puede tomar la decisión de emprender medidas coercitivas, imponer sanciones económicas (como embargos comerciales) o llevar a cabo acciones militares colectivas.
Según lo establecido en la Carta, la Asamblea General puede hacer recomendaciones para mantener la paz y la seguridad internacionales siguiendo los principios generales de cooperación. Estos principios incluyen el desarme, y buscan llegar a acuerdos en cualquier situación que pueda dificultar que las naciones mantengan relaciones de amistad. La Asamblea General también puede someter a debate cualquier cuestión relacionada con la paz y la seguridad internacionales, y está capacitada para hacer recomendaciones si todavía no se está tratando el asunto en el Consejo de Seguridad.
En cumplimento con la resolución «Unión Pro Paz», de noviembre de 1950 (Resolución 377-V), , la Asamblea General también puede entrar en acción si el Consejo de Seguridad no consigue actuar debido al voto negativo de algún Miembro Permanente, en el caso de que parezca existir alguna amenaza o una ruptura de la paz, o bien un acto de agresión. La Asamblea puede tomar en consideración el asunto inmediatamente, con vistas a recomendar a los Miembros una serie de medidas colectivas para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales.
Dos de las seis comisiones principales de la Asamblea General participan activamente en asuntos de paz y seguridad. La Primera Comisión se ocupa del desarme y de cuestiones relacionadas sobre la seguridad internacional. De aquellos asuntos que no trata se encarga la Comisión Política Especial y de Descolonización se ocupa de Primera Comisión: la descolonización, los refugiados palestinos, los derechos humanos, el mantenimiento de la paz, la explotación minera, el espacio exterior , la información pública, la radiación atómica y la Universidad para la Paz .
La Carta otorga al Secretario General el poder de «llamar la atención del Consejo de Seguridad hacia cualquier asunto que en su opinión pueda poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales». Uno de los papeles más relevantes que el Secretario General debe asumir es el de hacer uso de sus «buenos oficios», que son iniciativas tomadas en público y en privado mediante las cuales utiliza su independencia, imparcialidad e integridad para prevenir que surjan, empeoren o se extiendan las disputas.
La prevención de conflictos sigue siendo uno de los objetivos de mayor prioridad para las Naciones Unidas. En la actualidad, la acción preventiva va más allá de la tradicional diplomacia preventiva, de modo que en ella participan numerosas entidades de la ONU, relacionadas con una gran variedad de disciplinas. Algunos ejemplos son la erradicación de la pobreza y el desarrollo, los derechos humanos y el estado de derecho, o las elecciones, la consolidación de instituciones democráticas y el control de las armas.
El Departamento de Asuntos Políticos participa de forma muy activa en estos esfuerzos: supervisando y evaluando los desarrollos políticos globales; aconsejando a la Secretaría General de la ONU en aquellas acciones que podrían adelantar el camino hacia la paz; ofreciendo apoyo y orientación a los enviados de la ONU por la paz y a quienes participan en las misiones políticas sobre el terreno; y poniéndose al servicio directo de los Estados Miembros, por medio de la asistencia electoral y del apoyo al trabajo del Consejo de Seguridad y el resto de organismos de la ONU.
La primera misión de mantenimiento de paz de la ONU se estableció en 1948, cuando el Consejo de Seguridad autorizó el despliegue del Organismo de las Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua (ONUVT) para supervisar el Armisticio General entre Israel y sus vecinos árabes. Desde entonces, ha habido un total de 64 operaciones de mantenimiento de paz de la ONU por todo el mundo.
A lo largo de los años, el mantenimiento de la paz de la ONU ha ido evolucionando para ajustarse a los requerimientos de distintos conflictos y a un paisaje político cambiante. Nacidos en la época en que las rivalidades de la Guerra Fría paralizaban con frecuencia al Consejo de Seguridad, los objetivos del mantenimiento de la paz de la ONU se limitaban, a grandes rasgos, a conservar cesamientos de fuego y estabilizar las situaciones en el terreno de lucha, para poder centrar los esfuerzos a nivel político y así resolver los conflictos de forma pacífica.
El mantenimiento de la paz de la ONU se expandió en la década de 1990, a medida que el fin de la Guerra Fría creaba nuevas oportunidades para acabar con las guerras civiles por medio de arreglos de paz negociados. Se consiguió acabar con un gran número de conflictos, bien a través de la mediación directa de la ONU, o bien gracias a los esfuerzos que otros llevaron a cabo con el apoyo de la ONU. Algunos de los países que han recibido asistencia son El Salvador, Guatemala, Namibia, Camboya, Mozambique, Tayikistán, Sierra Leona, y Burundi. As the decade drew to a close, continuing crises led to new operations in the República Democrática del Congo, la República Centroafricana, Timor Oriental, Sierra Leona y Kosovo . La naturaleza de los conflictos también ha ido cambiando con el paso de los años. Aunque originalmente se desarrolló como un medio para solucionar conflictos entre Estados, el mantenimiento de la paz de la ONU ha tenido que aplicarse cada vez más a conflictos intraestatales y guerras civiles. Aunque las fuerzas militares continúan siendo la parte más fuerte de la mayoría de las operaciones de mantenimiento de la paz, el personal de paz de hoy participa en una gran variedad de tareas complejas, desde ayudar a consolidar instituciones de gobierno fuertes y duraderas, pasando por la vigilancia de los derechos humanos y la reforma del sector de la seguridad, hasta el desarme, la desmovilización y la reintegración de excombatientes, y la remoción de minas. El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DPKO, por sus siglas en inglés) ofrece dirección política y ejecutiva a las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, y se mantiene en contacto con el Consejo de Seguridad, los aportantes de dinero y tropas, y las partes que conforman el conflicto, para implementar los mandatos del Consejo de Seguridad. El Departamento busca integrar los esfuerzos de la ONU con los de entidades gubernamentales y no gubernamentales en el contexto de las operaciones de mantenimiento de paz. Asimismo, el DPKO ofrece apoyo en las acciones militares, en las políticas y en las acciones relativas a las minas, entre otros asuntos que resultan relevantes para las misiones políticas y de mantenimiento de la paz de la ONU.
En 2007, el DPKO se disolvió con el establecimiento del Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno (DFS, por sus siglas en inglés). Este organismo ofrece apoyo y orientación dedicados al mantenimiento de la paz y a las misiones políticas sobre el terreno , en las áreas de finanzas y presupuesto; personal y recursos humanos; logísticas e información, y comunicación y tecnología.
La experiencia de los últimos años también ha llevado a las Naciones Unidas a centrarse más que nunca en la consolidación de la paz. Se han depositado numerosos esfuerzos en reducir el riesgo de que un país declare o reanude un conflicto mediante el fortalecimiento de las capacidades de gestión de conflictos de cada nación, y para sentar las bases para la paz y el desarrollo sostenibles.
Consolidar la paz duradera en sociedades devastadas por la guerra constituye uno de los retos que suponían una mayor dificultad para la paz y la seguridad del mundo. La consolidación de la paz requiere el apoyo internacional a los esfuerzos que las naciones depositan en muy diversas actividades: vigilancia de cesamientos de fuego; desmovilización y reintegración de excombatientes; asistencia en la reubicación de refugiados y personas desplazadas; ayuda para organizar y supervisar las elecciones de nuevos gobiernos; apoyo hacia la justicia y la reforma del sector de seguridad; mejora de la protección de los derechos humanos, y fomento de la reconciliación tras atrocidades pasadas.
Las Naciones Unidas han sido el epicentro de la expansión de los esfuerzos internacionales por la consolidación de la paz, desde la verificación de los acuerdos de paz en el sur de África, América Central y Camboya en la década de 1990, o los esfuerzos posteriores para consolidar la paz y fortalecer a los Estados en los Balcanes, Timor Oriental, y África Occidental, hasta las operaciones que actualmente tienen lugar en Afganistán , Haití y Sudán. Entendiendo que las Naciones Unidas deben anticipar y responder mejor ante los retos de la consolidación de la paz, la Cumbre Mundial de 2005 aprobó la creación de una nueva Comisión de Consolidación de la Paz. Mediante las resoluciones que establecen la Comisión, la Resolución A/RES/60/180 y la Resolución 1645 (2005), la Asamblea General de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad ordenaron que todos los agentes de relevancia se reunieran. La finalidad fue asesorar sobre las estrategias integradas propuestas para lograr la consolidación de la paz y la recuperación después de los conflictos; conseguir recursos y ayudar a asegurar una financiación prevista para estas actividades; y desarrollar las mejores prácticas en la colaboración con los agentes políticos, de seguridad, humanitarios y de desarrollo.
Las resoluciones también identifican la necesidad que tiene la Comisión de prolongar el periodo de atención internacional en los países recién salidos de un conflicto y, donde sea necesario, solucionar todas las situaciones que amenacen con destruir el proceso de consolidación de la paz. Las resoluciones de la Asamblea General y el Congreso de seguridad que establecen la Comisión de Consolidación de la Paz también han servido como base para la constitución de un Fondo de Consolidación de la Paz y una Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz.
A pesar de que las mujeres siguen siendo minoría entre quienes combaten y perpetran guerras, cada vez sufren más los daños más perniciosos. En los conflictos contemporáneos, se estima que hasta un 90 por ciento de las víctimas son civiles, la mayoría mujeres y niños. Las mujeres que viven en sociedades destrozadas por la guerra pueden enfrentarse a actos devastadores de violencia sexual, que en algunas ocasiones se ponen en práctica de forma sistemática para lograr objetivos militares o políticos. Además, las mujeres todavía están muy poco representadas en los procesos de paz formales, a pesar de que contribuyen de muy diversas formas en la resolución de conflictos.
Sin embargo, el Consejo de Seguridad de la ONU ha reconocido que incluir a las mujeres en la toma de decisiones y tener en cuenta las perspectivas de género en estos procesos puede reforzar las perspectivas de paz sostenible. Este reconocimiento se formalizó en octubre del año 2000, a través de la adopción unánime de la Resolución 1325 sobre mujeres, paz y seguridad. Esta importante resolución se refiere específicamente a la situación de las mujeres en los conflictos armados, y pide que participen a nivel de toma de decisiones en la resolución de conflictos y en la consolidación de la paz.
Desde que el programa se estableciera sobre los principios de la Resolución 1325, el Consejo de Seguridad ha adoptado otras tres resoluciones que apoyan las mismas líneas de actuación: las resoluciones 1820, 1888 y 1889. Las cuatro resoluciones tienen dos objetivos principales: aumentar la participación de las mujeres en la toma de decisiones, y terminar con la violencia sexual y la impunidad.

References: resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 resolución 
 Resolución 
 resolución 
 resolución 
 Resolución