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Timestamp: 2019-02-20 09:30:14+00:00

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Noticias de homeopatía – featured
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Carta abierta* a
Dra. D. ª Juana María Caballín Yarnoz
Presidenta de la Comisión de Deontología Médica del
*Para su difusión, si procede, en ámbitos colegial y profesional
Le quedo agradecido por el enlace al borrador del nuevo Código y sus ánimos para presentar alegaciones. Lástima el tiempo establecido para reflexionar sobre lo que se ha de considerar buen hacer en Medicina, en sus propios términos. Si, como señala Ud. con acierto, solo abordar debidamente los capítulos nuevos no es tarea fácil, revisar sus 121 artículos y varios cientos de puntos en solo 30 días resulta impensable. La decisión de participar corresponde a cada colegiado, estamos de acuerdo, pero la asignación de un plazo insuficiente para hacerlo, no. Por ello, cabe disentir en que una propuesta de participación sin plazo que la posibilite pueda considerarse proceso democrático y transparente.
Presento mis alegaciones al Art. 26. Ruego sea sometido a una severa revisión. Categorización binaria, reduccionismo extremo, factor de radicalización y neologismos ambiguos condicionan tal posible arbitrariedad de interpretación como para convertir virtualmente en contrario a Deontología a la mayor parte de nuestro ejercicio profesional.
En perspectiva, el texto de este artículo viene a ser el reflejo en el Código de la serie de actuaciones de la Organización Médica Colegial (OMC) contra la práctica médica “sin evidencia científica”. Se decidió externalizarlas en la arena pública, fuera de los ámbitos colegial y profesional donde el Código recomienda dirimir discrepancias. Y vienen siendo particularmente activas en los 3 últimos años, coincidiendo con una presión mediática, académica, corporativa, profesional, social, sanitaria, política y administrativa sin precedentes por parte de un cientifismo de perfil supremacista, especialmente combativo en España. Se entiende por tal “la actitud de (y tendencia a) dar excesivo valor a las nociones científicas, que se pretenden imponer como único conocimiento válido, con la exclusión de otros puntos de vista.”
Recapitulando, en sendas cartas abiertas remitidas en los 2 últimos años a distinguidos colegas de la Comisión Permanente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (hasta la fecha, sin respuesta) he argumentado sobre ello. La OMC optó por una táctica a mi juicio errónea dentro de una estrategia correcta. La estrategia correcta es el fiel cumplimiento de las altas responsabilidades de la colegiatura ante la sociedad, la Administración y los profesionales. La táctica equivocada sigue siendo la alianza corporativa en exclusiva con el sector más virulento y excluyente del referido cientifismo. La legítima, necesaria lucha colegial contra el intrusismo, la mala praxis, etc., no justifica poner a todo el ejercicio médico en estado de sitio bajo el imperio de la “ciencia”.
Por razón de espacio y tiempo no procede extenderme aquí al respecto, valga esta breve referencia contextual. Expongo en el anexo algunos de los argumentos aplicables a los puntos 1, 2 y 3 del Art. 26. Como los análisis vacíos de propuestas de mejora a menudo resultan operativamente estériles, incluyo una de texto alternativo. En esencia, la reflexión principal en este asunto para nuestra profesión incluye una pregunta clave: necesitamos ciencia, definitivamente, pero ¿para perfeccionar el ejercicio de la Medicina o para adulterarlo hasta convertirlo en otra cosa, sometiéndolo a sus solos dictados? Nuestro reto ahora es que el Código permita un difícil pero irrenunciable ejercicio de ponderación: a la ciencia lo que es de la ciencia y a la deontología médica lo propio.
Procedo raudo, Dra. Caballín, a remitirle la presente que, en coherencia con mis anteriores comunicaciones dirigidas a nuestra colegiatura, emito en formato carta abierta. Puede Ud. compartirla con quien estime conveniente y dar a estas apelaciones el trámite oportuno. Quizás les anime a Uds. los expertos a una atenta, serena y desprejuiciada revaloración del Art. 26 previa a su definitiva aprobación, la cual deviene urgente en razón del mismo plazo establecido de partida por los propios órganos directivos.
Para terminar, quiero expresar mi reconocimiento al esfuerzo de tantos colegas en ámbitos nacional, provincial y local comprometidos lealmente en esta actualización del Código. Pero errar es humano y con mi modesta aportación no pretendo otra cosa que ayudar a subsanar algunos errores cometidos y, quizás, prevenir futuros. Reciban Uds. mi gratitud de colegiado y obtengan, en justa correspondencia a sus desvelos, lo bueno que merecen.
Marino Rodrigo Bañuelos
Col. 3104259
Texto del Art. 26 del Código de Deontología médica, Edición provisional:
El método científico y la medicina basada en pruebas son el fundamento del conocimiento médico. El médico en su actuación profesional debe emplear procedimientos y fármacos cuya eficacia se ha demostrado científicamente y no debe emplear ningún tipo de presión que proceda del paciente o de terceros.
Las pseudociencias, las pseudoterapias, el intrusismo y las sectas sanitarias son contrarios a la Deontología Médica.
Son contrarias a la Deontología Médica las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base científica y las que prometen a los enfermos la curación, así como los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados que se proponen como eficaces, la simulación de tratamientos médicos o quirúrgicos y el uso de productos de composición no conocida.
Si el médico tiene conocimiento de que alguien ejerce actos propios de la profesión no siendo médico, debe denunciarlo al Colegio.
El método científico y la medicina basada en pruebas son el fundamento del conocimiento médico
El método científico (MC) es UN instrumento de validación provisional de la práctica médica, el mejor en aquellos aspectos de su compleja y variada actividad en los que es aplicable, y en ninguno más. Por motivos expuestos en diferentes foros por multitud de autores, ni es EL fundamento del conocimiento médico ni puede serlo. Ni, por consiguiente, se puede pedir que lo sea. Ni, en cierto sentido, debería serlo, SU fundamento, porque ello reduciría toda la medicina a un simple acto… científico, no médico.
La medicina no es ciencia, han declarado autores de peso en la medicina práctica, fuera de sospecha de “anti-científicos”. La medicina no es SOLO ciencia y NADA MÁS que ciencia, sería quizás más aceptable por cualquiera de los médicos que asistimos a personas, no a datos. Cuesta tener que recordar tal obviedad a colegas empecinados en ciertas creencias, como ésta del solo-y-nada-más-que (ciencia).
La medicina basada en pruebas -no en las pomposas, engañosamente definitivas “evidencias”, sino en las más modestas, provisionales “pruebas”- es un desideratum, una aspiración legítima y necesaria de nuestro quehacer, pero tampoco EL fundamento. Una intervención médica actual basada en pruebas no es “científica” a perpetuidad; pasado mañana podría dejar de serlo. A menudo, deja de serlo. Por otra parte, no cabe invalidar arbitrariamente una intervención médica a perpetuidad (como algunos pretenden) por el solo hecho de no disponer aún de suficientes pruebas. En Medicina, el hecho de no estar todavía validado un procedimiento o técnica no autoriza a nadie a invalidarlo, por lo mismo que la ausencia de pruebas no es la prueba de su ausencia. Esto parece causar a algunos cierta confusión. Pero la confusión de algunos no debe trasladarse al Código de todos.
El médico en su actuación profesional debe emplear procedimientos y
fármacos cuya eficacia se ha demostrado científicamente
En Medicina nos valemos de la ciencia en lo que podemos y del arte en lo que debemos. Nuestra praxis es racional y es empírica. Aspiramos continuamente, y con ganas, a validarla (no a fundamentarla) en el MC, y a basar nuestras actuaciones en (no a cercenarlas con) pruebas (o su insuficiencia). Asumimos y manejamos la incertidumbre consustancial a nuestra labor de la mejor forma considerando las circunstancias, no la escamoteamos bajo la alfombra de lo que “se ha demostrado científicamente”.
¿Cuándo queda “demostrada científicamente” la eficacia de cada uno de nuestros actos médicos, de modo que quienes los llevamos a cabo no incurramos en falta deontológica a este precepto? ¿Quién establecerá que ya lo está, demostrada? Estamos hablando de la eficacia demostrada de cada acto médico. Y entretanto se demuestra su eficacia, ¿qué hacemos?
En torno al 80% del conjunto de nuestras actuaciones profesionales carecen de suficiente “evidencia”. A falta de concreción de cuándo una intervención médica deviene suficientemente científica, la mayor parte de ellas queda virtualmente expuesta a la arbitrariedad de, primero, ser considerada contraria a Deontología. Segundo, en consecuencia, a que se decida o solicite su invalidación.
Salta a la vista la radicalización en curso cuando observamos en la edición provisional que desaparece el adverbio preferentemente de la edición actual vigente, que dice:
El médico debe emplear preferentemente procedimientos y prescribir fármacos cuya eficacia se haya demostrado científicamente.
Suprimiendo el explícito preferentemente queda implícito un exclusivamente. En virtud de tal categorización binaria de nuestros “procedimientos y fármacos” y, por extensión, de todos nuestros actos médicos, cada uno de ellos tendrá que estar demostrado científicamente o será contrario a Deontología. Sin medias tintas.
Cualquiera que invoque un Código redactado en estos términos podría hacerlo cuando le convenga: denunciar arbitrariamente e invalidar. La robotización del médico por la restricción de sus actos a solo lo que SE considere científico. La intervención de la autonomía de las personas por un paternalismo institucional “científicamente correcto”. He ahí sendos riesgos evidentes. Cabe esperar de nuestra organización colegial conjurarlos, como parte de sus responsabilidades ante la profesión y la población.
Las pseudociencias, las pseudoterapias, (…)
son contrarios a la Deontología Médica
Se propone añadir al Art. 26 un nuevo punto con 2 términos pseudo. Dos constructos hasta hoy no definidos en forma mínimamente unívoca y precisa por las personas y entidades colegiales co-responsables de su profusión en los medios. Y, por tal motivo de indefinición, elevados impropiamente a la categoría de cotas deontológicas de actuaciones médicas. Un texto que cruje cuando uno lo lee en nuestro Código la primera y la decimoquinta vez. Por su extemporaneidad y desubicación, diríase incrustado a machamartillo.
Se permitió en su día que jerga foránea, imprecisa, de significado interesado y modo hostil, que destila intolerancia y pretensiones de absolutismo para dictaminar qué es verdadero y qué no en Medicina, se permitió, digo, que se instalara en el Observatorio del mismo nombre. Y ahora se propone introducir estos constructos pseudo en el mismísimo Código de Deontología médica. La pica en Flandes de entonces es ahora el asalto al código fuente.
En justa (¿pero quizás involuntaria, por parte de los redactores del borrador?) coherencia con la inadecuación, la desubicación de ambos términos pseudo en este provisional Art. 26.2, ninguno de ellos aparece reseñado ni en el Índice de términos ni en el Glosario, donde sí aparecen los asuntos capitales, asentados por significado y uso en la profesión, y actualizados en su léxico adecuado. Soy consciente de que estoy dando ideas con esta observación.
Son contrarias a la Deontología Médica las prácticas carentes de base científica
(…) los procedimientos insuficientemente probados
Afianzando la doctrina de los puntos precedentes, definitiva entronización en éste de la ciencia como juez supremo de actuaciones médicas, y de lo “suficientemente” probado (hemos de sobreentender, por ella) como patrón oro de la deontología médica. Carta blanca a cierta “presión de terceros”, la misma que se pretende evitar en el punto 1, la que se autoriza a una “ciencia” a menudo ella misma manipulada por intereses ajenos a la salud de la población. Excelente posición de partida para la posible arbitrariedad de actuaciones disciplinarias, que cabría justificar desde una deontología rendida, de nuevo, al cientifismo.
Mi propuesta provisional de redacción
El método científico y la medicina basada en pruebas se consideran imprescindibles para el avance del conocimiento médico. El médico, en su actuación profesional, debe emplear preferentemente procedimientos y fármacos cuya eficacia y seguridad estén suficientemente respaldados por ambos. Sus actuaciones profesionales no deben claudicar ante ningún tipo de presión ajena a su alta misión que proceda de terceros.
Son contrarias a la Deontología Médica las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las que no aspiran a validarse científicamente o prometen a los enfermos la curación, así como los procedimientos ilusorios que se proponen como eficaces, la simulación de tratamientos médicos o quirúrgicos y el uso de productos de composición no conocida.
(.4 del borrador, que pasa a ser .3) Como está.
Por su indefinición, imprecisión, ambigüedad, extemporaneidad y el consiguiente potencial empleo arbitrario y manipulador de sus términos pseudo, el punto 2 del borrador es suprimible. Como mínimo, hasta su definición autorizada, unívoca, precisa y aceptada por la profesión.
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Open letter to The World Health Organization
Carta abierta a la Organización Mundial de la Salud
¿Organización Médica contra Organización Mundial de la Salud?
Peor el falso remedio que la supuesta enfermedad
Sostendré un combate que no conozco, emprenderé un camino que ignoro.
Gilgamesh III, 23-24
Usar la ciencia para defender decisiones políticas es anticientífico.
Abel Novoaa
In Traditional Medicine Strategy 2014-2023, the World Health Organization (WHO) disclosed some recommendations for a safer access of the people to traditional and complementary medicines (TCM). In Spain, several leaders of the Collegiate Medical Organization aim to eradicate them. Through this open letter, the author puts in knowledge of the WHO some interventions in this course of action which are detrimental for both medical doctors and users of TCM. Thereby, the current setup —­­­people using them in medically controlled conditions— is at serious risk of ban in this country.
To/AA:
Mr. Josep Figueras, Director
And The Core Management Team
Distinguidos Sr. Director y equipo:
Permítanme recordarles que, en su Estrategia sobre Medicina Tradicional 2014-2023, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara que “la medicina tradicional es una parte importante y con frecuencia subestimada de los servicios de salud”, y anima a todos los agentes sanitarios a continuar en la línea de integración, reglamentación y supervisión de las medicinas tradicionales y complementarias (MTC) en los sistemas sanitarios públicos, para un acceso de la población eficaz y seguro a estos recursos. Asimismo, insta a dedicar “más esfuerzos de investigación e innovación, y una atención centrada en la gestión de conocimientos”, a fin de que puedan basarse en pruebas científicas1.
La Organización Médica Colegial (OMC) agrupa en torno a 250.000 médicos en España, quienes están obligados a inscribirse en su colegio provincial cualquiera sea la modalidad de su ejercicio profesional. Con particular intensidad desde 2016, y a rebufo de la necesaria lucha contra el intrusismo y el fraude sanitarios, dirigentes de la OMC promueven en España la eliminación de las MTC y del correspondiente ejercicio médico no convencional (EMNC).
En marzo de 2017, dirigentes de la OMC presentaron un Observatorio2 con el objetivo de “luchar de forma activa contra estas prácticas engañosas, fraudulentas y contrarias a la medicina científica, procedan de donde procedan y las oferte quien las oferte (médicos, otros sanitarios, charlatanes e intrusos)”. En su establecimiento se prescindió de médicos y usuarios de las MTC. En su lugar, se participó de la gestión del Observatorio en régimen de exclusividad a 2 destacados miembros del movimiento autodenominado escéptico, uno de ellos ni médico ni sanitario, ajenos ambos a las MTC, generadores ambos de copiosa ofensa pública contra colegiados del EMNC en medios y redes.
El Ministerio de Sanidad había realizado en 2011 un informe de situación de las MTC en España, documento descriptivo para el posible futuro abordaje de su regulación3. Por intervención del Observatorio auspiciado por la OMC, lo que el Ministerio consideró “técnicas en el ámbito de las terapias naturales” devinieron pseudociencias o pseudoterapias. Se incluyeron en un listado que había que, inicialmente, limitar; en segunda fase, denunciar y en tercera —la actual— prohibir. Desde entonces, con un apoyo mediático sin precedentes y desde diferentes frentes que incluyen a la OMC, se están haciendo ímprobos esfuerzos para instalar en la opinión pública española el soniquete MTC=pseudociencia=pseudoterapia=amenaza. Imponer una cierta narrativa es el objetivo, pues el lenguaje condiciona el pensamiento y éste la acción.
Las actuaciones supresivas de dirigentes de la OMC prosiguen en 2019. Destacan 2 actuaciones en curso:
Se pretende modificar texto de artículos del Código de deontología médica (CDM), actualmente en proceso de actualización, lo que facilitaría considerar como mala praxis y “contrario a deontología médica” a todo ejercicio médico de las MTC4. Hemos presentado múltiples y argumentadas alegaciones.
Se ha pedido formalmente a las autoridades sanitarias españolas su prohibición, lo que facilitaría ilegalizar ambos, MTC y su ejercicio médico. En los términos de la Declaración Madrid: “todas ellas han de ser expresamente prohibidas y excluidas de cualquier circuito sanitario y consideradas, a todos los efectos, como prácticas que atentan contra la salud pública y la seguridad de los pacientes” 5. Todas ellas.
La supuesta justificación de tan insólita actuación en ámbito mundial —donde las MTC llevan diferentes cursos de integración clínica, desarrollo experimental y científico, y reglamentación administrativa, según modalidades e idiosincrasias nacionales— esgrimida por dirigentes de la OMC es simple: “no tienen evidencia”. Ocasionalmente, se ha invocado un factor de modernidad: “son prácticas más propias de la Edad Media”6. Recientemente, se ha pretendido forzar aún más la opinión pública contraria a las MTC con un “informe” que pretende atribuir a las pseudoterapias (ya no MTC) una cifra muy superior a los mil muertos al año en España. El documento, publicado por el referido grupo escéptico al que dirigentes de la OMC introdujeron en su Observatorio7, ya ha sido invocado (por tanto, en cierto sentido, “validado”) por dirigentes de la OMC contrarios a las MTCcit.6, en apoyo de sus afirmaciones.
La secuencia es vertiginosa: todo ejercicio médico no validado por la ciencia queda automáticamente y para siempre “invalidado”. La ausencia, la simple insuficiencia de pruebas (científicas) equivale a la prueba de la ausencia (de validez). Toda MTC deviene pseudociencia, pseudoterapia o ambas. Todas y cada una de ellas son un engaño, una ilusión, una estafa o las 3. Los médicos que las ejercen son charlatanes, estafadores, engañabobos o los 3. O, en el mejor de los casos, se equivocan, se basan en sus propias creencias y hay que “convencerles de que reconduzcan sus caminos”8. Los usuarios son engañados, bobos, víctimas o las 3. También se equivocan (o engañan) quienes creen haber obtenido beneficio para su salud. Las MTC, “todas ellas”, atentan contra la salud, estafan, matan, deben prohibirse…
En resumen, un cientifismo de perfil supremacista, modo inquisitorial y afín al pensamiento único pretende abolir global e indiscriminadamente las MTC en España por una exclusiva y excluyente cuestión de “evidencia”9. En España (¡Oh, Hipócrates!), algunos quieren convertir las MTC en enfermedad y su eliminación en remedio. Es autoevidente.
¿Qué sería de la Medicina empírica de siempre —a la que pertenecen algunas de las MTC aplicadas por médicos— si se impusiera este criterio cientifista? ¿Qué sería de la práctica médica convencional, que es medicina racional y es medicina empírica, si se le aplicara el mismo criterio supresor que pide prohibir el ejercicio médico de las MTC? No es difícil prever.
Se estima que en torno al 80% del ejercicio médico convencional (EMC) carece de evidencia científica. Si aceptamos el criterio cientifista promovido por dirigentes de la OMC, tendremos que reconocer ante población y autoridades que la mayor parte de nuestros actos médicos son “prácticas denunciables”, perseguibles y eliminables. Porque “no tienen evidencia”. Porque se basan en “creencias”. Porque… ¿”matan”? Sin embargo, a fecha de redacción de la presente no han trascendido actuaciones al respecto desde la OMC ni desde su Observatorio.
Dicho de otro modo, dirigentes de la OMC pretenden, con declarada vocación exportadora además, que la incertidumbre de la Medicina debe abordarse en España de 2 modos distintos:
Si la incertidumbre corresponde al EMC (80% sin evidencia), se acepta como consustancial a la Medicina; se gestiona con normalidad, comprensión y colaboración multidisciplinar; se aspira a su validación científica, siguiendo actitud, criterios y metodologías universalmente aceptados.
Si la incertidumbre corresponde al EMNC, debe denunciarse por la población y (algunos pretenden obligarnos por ley) por los propios médicos; no debe gestionarse, estudiarse, actualizarse, investigarse ni reducirse su impacto en la práctica clínica mediante validación científica. Deben eliminarse ambas por la Administración y por la Justicia, MTC y su incertidumbre.
¿Qué hay en todo esto respecto a la población española? Según encuestas, su aceptación de (y confianza en) el ejercicio médico de las MTC es alta10. En respuesta a la campaña supresiva en curso, sus usuarios vienen manifestando su rechazo en múltiples foros públicos. Se han constituido asociaciones de usuarios en su defensa. Comparativamente con la cobertura mediática concedida en España a la campaña, la dedicada a sus afectados es prácticamente insignificante.
Asimismo, médicos colegiados españoles hemos remitido a la OMC nuestra disconformidad con este desatinado proceder colegial, tanto a título individual11,12,13,14,15,16,17,18,19 como colectivo20. Como dirigentes de la OMC han llevado sus discrepancias y acerbas críticas contra prácticos del EMNC sistemáticamente al ámbito público, en vez de circunscribirlas a ámbitos profesionales y colegiales como recomienda el CDM, hemos expresado nuestra opinión igualmente en dicho ámbito. Hasta la fecha, sin respuesta.
Los escenarios de este proceso indiscriminado contra las MTC se multiplican en España:
Médicos en EMNC, expedientados por “practicar pseudoterapias”21.
Secciones y grupos de trabajo en colegios de médicos, “tumbados”22.
MTC aplicadas a pacientes en centros sanitarios públicos, “expulsadas”23.
Actividades formativas y de investigación, “fulminadas”24.
Charlas en Colegios de Médicos, “canceladas”25.
Solicitudes de locales públicos para actividades informativas, denegadas.
Comunicaciones de protesta de colegiados y usuarios de las MTC, silenciadas.
La libertad de conciencia y de prescripción del médico dentro de una legalidad existente en España comparable al resto de Europa, y de una deontología médica que admite bajo ciertas condiciones —las mismas que se aplican mayoritariamente por el EMNC en España— el empleo de recursos complementarios a los convencionales.
La libertad de elección de recursos sanitarios del paciente, en el ejercicio de su autonomía informada y responsable.
La libertad de expresión de toda la ciudadanía en materia sanitaria.
No cabe esperar que una sociedad madura y democrática como la nuestra se resigne en forma pasiva, acrítica a la imposición de decisiones totalitarias tomadas a la sombra de la imprescindible lucha contra el fraude y la ilegalidad sanitarias. La autonomía del paciente es un bien sanitario de primer orden, y por eso, también en España, población y médicos seguimos evolucionando desde el tradicional paternalismo a la plena implantación de la autonomía de las personas en materia sanitaria, lo que lleva su tiempo.
Entre tanto, el paternalismo persuasivo y autoritario —que tampoco se resigna, al parecer— empieza decidiendo con el paciente y termina haciéndolo por él. Empieza invocando la esperada, necesaria ayuda que la Ciencia, no el cientifismo, aporta a la Medicina y termina sometiendo toda la deontología y ética médicas a los solos dictados del segundo. Empieza informando a la población y termina atemorizándola. Empieza “protegiendo a pacientes” y termina usurpando derechos individuales. Lo estamos sufriendo: empieza “limitando” y termina prohibiendo.
Es por todo ello, Sr. Figueras y equipo, que, desde mi modesta membrecía colegial, me veo obligado a un nuevo llamamiento a que dirigentes de la OMC contrarios a las MTC reflexionen y rectifiquen en su cuestionable curso de acción. Llamamiento que, de nuevo y a pesar de quien suscribe, debe ser público. Permítanme que lo haga aquí, pues dirigentes de la OMC son igualmente destinatarios de esta carta.
Perseveren en la necesaria lucha contra el intrusismo, el fraude sanitario y la mala praxis, y también contra toda mala ciencia, toda falsa ciencia, toda influencia externa a la vocación médica que pretenda influir en su trascendental misión desde intereses ajenos al bien del paciente.
Reflexionen sobre el trato público que dispensan globalmente a colegiados del EMNC, a quienes, en virtud de su obligada colegiación, deben Uds. respetar y representar dignamente. Particularmente en ámbitos públicos.
No pierdan de vista que, llevado al extremo su hiperbólico criterio cientifista, no menos foráneo a la profesión, están poniendo en delirante riesgo de ser considerado “contrario a deontología médica” a la mayor parte del ejercicio médico. Convencional incluido.
Ejerzan como corporación colegial la debida tutela de todo ejercicio médico honesto, tanto convencional como de las MTC. Si éste sigue aspirando a validarse científicamente, aun con los escasos recursos disponibles26. Si, junto con los pacientes, buscamos ayuda para sus afecciones donde pueda haberlas, en complementación y coordinación con los recursos convencionales. Si se aplican con los pertinentes controles internos y externos… Si todo esto y más es “atentar contra la salud pública y la seguridad de los pacientes”, entonces tendremos que valorar en profundidad la visión que tienen Uds. de la Medicina y de la propia deontología médica.
Colaboren con los propios colegiados del EMNC en afianzar la honestidad en su labor, el rigor en su aplicación, el método en la actualización y perfeccionamiento de las diversas técnicas, y la continuidad en la formación que cabe exigir a su ejercicio profesional, el cual debe, de partida, estar expurgado de todo interés lucrativo y comercial.
Faciliten entornos colaborativos para el logro de nuestra alta misión, no represivos.
Cesen de inspirar o respaldar actuaciones dirigidas a la población desde un paternalismo quizás bienintencionado, pero reconocidamente obsoleto y potencialmente lesivo.
Desalojen de nuestra organización colegial la jerga, ideología, modos, trato personal, objetivos y activistas del cientifismo, que tanto están exasperando a decenas de miles de colegiados del país. No les costó meterlos, no debería costarles rectificar y sacarlos.
Suspendan la línea de actuación indiscriminada contra el ejercicio médico de las MTC.
Rectifiquen o permitan que otros colegas lo hagan.
Finalmente, Dr. Figueras y equipo, debo disculparme. En primer lugar, por la extensión de la presente, proporcional al cúmulo de actuaciones referidas. En segundo, por distraer su atención, digna de asuntos de trascendencia mundial, hacia este asunto. Ciertamente, corresponde a la sociedad española avanzar en la aplicación de las recomendaciones de la OMS sobre la MTC. No obstante, creo conveniente poner en su conocimiento y en el de tan alta institución situación tan insólita como la que viene aconteciendo en un país europeo.
Agradeciendo su atención, reciban mis mejores deseos de realización personal y profesional.
Marino Rodrigo
A los colegiados Pablo Saz, Emilio Morales, Mª Jesús Pita, José Eugenio López, José Luis Espejo, Francisco Bautista, Xavier Uriarte y Ricardo Bárcena, por su revisión del texto y sugerencias.
ahttp://www.nogracias.eu/2019/02/02/por-que-la-ciencia-no-es-objetiva-y-por-que-para-defenderla-es-tan-importante-aceptar-que-no-lo-es-redefiniendo-lo-anticientifico-por-abel-novoa/
1https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/95008/9789243506098_spa.pdf;jsessionid=A7C51F9D9F71CD64DEAB6F836E84B595?sequence=1
2https://www.cgcom.es/observatorio-omc-contra-las-pseudociencias-intrusismo-y-sectas-sanitarias
3http://www.mscbs.gob.es/novedades/docs/analisisSituacionTNatu.pdf
4http://medicosypacientes.com/sites/default/files/CDM_19%20noviembre.pdf
5https://www.actasanitaria.com/wp-content/uploads/2019/01/Declaración-Madrid-pseudoterapias.pdf
6http://www.medicosypacientes.com/articulo/dr-fernandez-torrente-las-pseudoterapias-son-practicas-propias-de-la-edad-media
7http://www.apetp.com/wp-content/uploads/2019/01/Informe-pseudociencias-2018.pdf
http://medicosypacientes.com/articulo/dr-fernandez-torrente-las-pseudoterapias-son-practicas-propias-de-la-edad-media?platform=hootsuite
8https://www.redaccionmedica.com/noticia/sendin-equipara-la-homeopatia-a-la-mala-praxis-95295
9http://www.nogracias.eu/2018/08/22/dios-no-existe-tomar-decisiones-clinicas-solo-basandonos-las-conclusiones-los-meta-analisis-absolutamente-pseudocientifico-abel-novoa/
10https://www.efesalud.com/encuesta-ciencia-mitad-espanoles-confia-acupuntura-homeopatia/
11Rodrigo M. Carta abierta a Comisión Permanente de la OMC. Esculapio (2017) 23:66-68
12Verdú-Vicente FT, Alerta sobre la situación de las medicinas tradicionales en España. Medicina Naturista, 2018; Vol. 12 · Nº 2
13Fuentes, M. http://www.similia.es/carta-a-la-organizacion-medica-colegial-de-una-medica-espanola-y-homeopata/
14Romero I. http://blog.femh.org/2018/06/16/carta-al-presidente-de-la-omc-por-isabel-romero-de-la-osa/
15Galán MJ http://blog.femh.org/page/3/
16Bizkarra K. http://asymi.es/2018/11/28/carta-abierta-hacia-un-futuro-de-la-medicina-integrativa-no-integrista-auto-gestion-de-la-salud-en-tiempos-revueltos/
17Calleja C. http://www.homeopatia.net/reivindico-dignidad-como-medico/
18García-Ajenjo MD. https://www.facebook.com/c.m.homeoacup/posts/2004485789564254
19http://blog.femh.org/?s=pita
20https://www.diariomedico.com/profesion/medicos-acupuntores-ven-falta-de-rigor-en-la-campana-de-la-omc-contra-las-pseudoterapias.html#
21https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/colegio-medico-expediente-pseudoterapia-homeopatia-pseudociencia,reclamacion-6617
22https://elpais.com/elpais/2017/05/16/ciencia/1494925814_897613.html
23https://www.elperiodico.com/es/ciencia/20181114/pseudociencia-plan-gobierno-pseudoterapias-expulsar-centros-sanitarios-7145849
24https://elpais.com/elpais/2016/03/01/ciencia/1456856774_534268.html
25http://www.medicosypacientes.com/articulo/dr-serafin-romero-vemos-con-agrado-el-plan-contra-las-pseudociencias
26 Clinical practice guidelines on the evidence-based use of integrative therapies during and after breast cancer treatment, 2017. Society for Integrative Oncology. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.3322/caac.21397
Co-destinatarios iniciales
– WHO Barcelona Office for Health Systems Strengthening Barcelona, Spain
– Plan de Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias. Ministerio de Sanidad, Consumo y
– Organización Médica Colegial/CGCOM:
–Serafín Romero, presidente
–Jerónimo Fernández, tesorero y coordinador del Observatorio
–Juan José Rodríguez, presidente de la Comisión Central de Deontología
– ICOM de Navarra:
— Rafael Teijeira, presidente
— Juana María Caballín, presidenta de la Comisión de Deontología Médica
— Pilar San Esteban, Directora del Área de Desarrollo Profesional
-MTC nacional:
— Mª Isabel Ramírez Díaz, presidenta de la Asociación Española de Médicos Naturistas
— Rafael Cobos, presidente de la Sociedad de Acupuntura Médica de España
— Antonio Marqués, presidente de la Federación Española de Médicos Homeópatas
— Mª Teresa Bravo, presidenta de la Academia Médico Homeopática de Barcelona
— Alberto Sacristán, presidente de la Sociedad Española de Medicina Homeopática
— Juan Carlos Crespo, presidente de la Asociación Española de Médicos Integrativos
MTC internacional:
— Isabel Giralt. European Society of Integrative Medicine.
— Frederick Hecht, Chair Director. Academic Consortium for Integrative Medicine and Health
— Lynda Balneaves, president, Executive Committee. Society for Integrative Oncology
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A/A Dr. Serafín Romero, Presidente OMC
Muy Sr mío:
Soy médico licenciado por la Universidad de Sevilla y homeópata titulado por la misma universidad.
Conocí la Homeopatía por casualidad, como muchos de los que la prescribimos, ya que no tuvimos la fortuna de ser, al menos, informados de la existencia de esta opción terapéutica en nuestros años de formación como médicos.
Mi experiencia con esta terapia fue como paciente. Me sometí a ella dudando de su eficacia, pero tratando de darme una oportunidad de curación que no había conseguido ni había posibilidades de conseguir aplicando los conocimientos adquiridos durante mi formación médica. El resultado fue asombroso en 15 días había salido de una enfermedad que llevaba años padeciendo. Y no fue efecto placebo, no solo se normalizó mi estado físico sino las analíticas.
Si me formé en esta opción terapéutica no fue por enriquecerme, sino por ofrecer a mis pacientes una posibilidad de curación con la que anteriormente no contaba. No hubiera sido ético conocerla y no aplicarla.
Desde entonces he tratado y curado a personas y a animales, y si no en todos los casos he conseguido los mejores resultados, puedo asegurarle que lo que ha fallado no ha sido el efecto placebo sino mi pericia al seleccionar el tratamiento más adecuado. No soy perfecta aunque lo intento.
Resulta muy doloroso darse cuenta de que realmente has recibido una formación parcial, y que no se te ha preparado para curar sino para mantener una cantera de enfermos crónicos entre los que entran tus padres y tus hijos. Al principio piensas que tal vez tus profesores no conocían esta posibilidad, que transmiten un engaño que no saben que lo es y te relajas, perdonas y te perdonas y tratas de seguir adelante con un cambio de actitud que la suerte te ha permitido. Hasta das gracias a haber padecido aquella enfermedad que te llevó a este nuevo conocimiento.
Pero la actitud que están teniendo los representantes de los médicos, es decir USTEDES, me hace pensar que el desconocimiento de otras terapias es intencionado. Malintencionado.
¿Qué explicación tiene si no es así que a pesar de las múltiples pruebas de eficacia científica que se les ha presentado sigan diciendo que no hay pruebas de efectividad?
¿Qué sentido tiene que no valoren los testimonios de pacientes curados y pidan estudios de laboratorio cuando la prueba definitiva de eficacia terapéutica es el resultado del tratamiento en los pacientes antes enfermos?
¿Por qué siguen diciendo que estas curaciones solo se deben al efecto placebo y no se dignan mirar los cambios en las pruebas complementarias de los pacientes curados con homeopatía?
¿No se han preguntado nunca por qué el efecto placebo no se da con los medicamentos convencionales? ¿Será porque el paciente confía más en su médico cuando este le prescribe homeopatía que cuando le prescribe un medicamento convencional?
¿Por qué funciona en bebés, animales y plantas? ¿También por efecto placebo?
Y lo curioso de todo esto es que en su ataque a esta terapia se pavonean diciendo que lo hacen en beneficio de los ciudadanos. O no tienen ustedes conciencia (probablemente la acalle algún donativo sustancioso por parte de algún poderoso interesado en mantener la cantera de enfermos crónicos) o su ego es tan grande que NO les permite reconocer que no están lo suficientemente formados para juzgar y mucho menos que pueden estar equivocados.
La verdad es que muy formados no pueden estar si siguen pensando que la partícula esencial de materia sigue siendo el átomo. Para utilizar el número de Avogadro como justificación de que en las diluciones homeopáticos no hay nada que justifique el efecto terapéutico su preparación en física y química se debe haber quedado en los conocimientos de principios del siglo XIX.
La medicina es la ciencia de la salud. Debería estar en manos de personas que antes que nada buscan el bienestar físico y espiritual de los que acuden a ella. No son precisamente ustedes esas personas, pues desde el puesto que se han auto-concedido y desde el que deberían defender la ética y la deontología médica hacen todo lo contrario.
Llaman charlatanes a quienes curan sin producir efectos secundarios
Acusan de ladrones a quienes cobran por consulta mucho menos que ustedes.
Tratan de forzar al médico a prescribir en contra de su ética y su moral
Dificultan el derecho constitucional del paciente a elegir la terapia que considere más conveniente
Se permiten, rebatir los consejos de la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud de introducir las terapias tradicionales de probada eficacia terapéutica, como la homeopatía, en las facultades y en la sanidad pública.
Y todo eso sin tener la suficiente preparación en el tema que atacan y sin el mínimo interés en tenerla, puesto que si hubieran estudiado toda la información científica que se les ha hecho llegar habrían cambiado su actitud Señores, ustedes piden pruebas de que esta terapia es eficaz, pero no se molestan en verlas o no quieren hacerlo
Como habrá podido averiguar por mis palabras no soy ajena a la problemática creada por ustedes contra las terapias diferentes de la convencional, tampoco a la evolución de esta problemática desde que iniciaron su campaña de acoso y derribo.
El comunicado emitido por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos subrayando su rechazo a la homeopatía y en la que habla de prácticas invalidadas científicamente y considerando a la homeopatía como ajena a la ciencia y a la profesión ha acabado con la poca empatía que podía tener con los dirigentes de la OMC.
Ustedes mienten, mienten descaradamente. En ningún momento la Homeopatía ha sido invalidada científicamente más que por sus sueños de que así sea. Y puesto que , a su pesar, produce curaciones que la medicina que me enseñaron en la facultad no puede o quiere, no solo no es ajena a la profesión médica sino que debe ser de obligado aprendizaje
Ustedes mienten, mienten interesadamente Utilizan su cargo contra lo que tienen que defender y lo peor es que lo hacen en nombre de toda la clase médica sin haber contado con ella. Ustedes no nos representan en ningún momento, ni a mí ni a los que creemos que ser médicos es buscar lo mejor para nuestros pacientes.
No sé si darles la enhorabuena o mis condolencias, porque van ustedes a pasar a la historia ( mi enhorabuena) pero no como beneficiarios de la humanidad sino como aquellos que no dudaron en condenar a sufrir incluso a sus propios hijos (mis condolencias)
Dra Isabel Romero de la Osa Palacios. Médico y homeópata
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Asamblea Nacional de Homeopatía Comunicado de Prensa Noticias de homeopatía
Madrid, 11 de junio de 2018.- La Asamblea Nacional de Homeopatía (ANH) asegura que la dispensación de los medicamentos homeopáticos a través del canal farmacéutico es la mejor garantía para la seguridad de los pacientes. La ANH recuerda que estos medicamentos están perfectamente regulados en España donde se dispensan de forma exclusiva en las oficinas de farmacia y está prohibido venderlos fuera de este canal.
Ante las informaciones publicadas por distintos medios, en las que se recogen las declaraciones del presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), la Asamblea Nacional de Homeopatía considera necesario aclarar los siguientes puntos.
Los medicamentos homeopáticos son medicamentos en virtud no solo de la legislación española sino también de la europea y están perfectamente regulados en nuestro país[1],[2],[3],[4]. En algunos estados de nuestro entorno más próximo como Francia, Alemania o Suiza están incorporados al sistema público de salud.
[1] Directiva 2001/83/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 6 de noviembre de 2001. Artículo 1.5 [2] Real Decreto 1345/2007, de 11 de octubre. Artículo 55. [3] Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio. Artículo 50. [4] OM ISS/425/2018, de 27 de abril de 2018.
Aquí puedes leer el Comunicado completo
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La Asamblea Nacional de Homeopatía lamenta la decisión del Colegio de Médicos de Murcia y recuerda que los médicos homeópatas forman parte de los colegios
Ante la decisión del Colegio Oficial de Médicos de Murcia de revocar la cesión de su sede para la celebración de las III Jornadas de Homeopatía Científica y Clínica, la Asamblea Nacional de Homeopatía, entidad que agrupa a los médicos, farmacéuticos y veterinarios que utilizan este método terapéutico en España, desea realizar las siguientes aclaraciones.
1.—Cerca de 10.000 médicos españoles –4.400 pediatras, 700 ginecólogos y 4.300 médicos generales colegiados– prescriben de forma ocasional o habitual medicamentos homeopáticos[1]. Los facultativos que utilizan la homeopatía en su práctica clínica realizan una actividad legal y regulada en España y en Europa. Son todos ellos médicos colegiados y, como tales, contribuyen al mantenimiento de los colegios con el pago de sus cuotas. No se entiende por lo tanto la decisión del colegio murciano de revocar una cesión que no había despertado suspicacias hasta hacerse públicas las presiones.
2 .—Sobre la consideración del colegio murciano de calificar la homeopatía como una pseudoterapia, cabe recordar que se han publicado numerosos estudios sobre la evidencia científica de esta terapéutica. Basta con hacer una búsqueda en Pubmed para comprobar la existencia de más de 6.500 artículos indexados en esta base de datos[2], 279 de ellos se corresponden a ensayos clínicos, el tipo de estudio que con mayor fiabilidad discrimina el efecto de un principio activo por encima del placebo. Asimismo, existen 2.370 registros de experimentos en investigación fundamental, según la base de datos HomBrex[3].
En el siguiente listado[4] están disponibles a consulta los estudios más importantes, clasificados por el tipo de “control” utilizado (no siempre es placebo) y el tipo de revista en la que se ha publicado (con o sin filtro de revisión por especialistas). En total, 195 publicados en revistas con revisión por pares (de ellos 163 controlados con placebo[5]) y 102 publicados en otras revistas.
Además, la máxima autoridad sanitaria del mundo, la Organización Mundial de la Salud, en su estrategia 2015-2023,[6] aboga por integrar terapias complementarias como la homeopatía dentro de los sistemas de salud de los diferentes países.
3.— La homeopatía es una práctica absolutamente legal en España. Los medicamentos homeopáticos son medicamentos de acuerdo con el artículo 50 del Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio, (antigua Ley de Garantías). Este Real Decreto está transpuesto de una Directiva Europea (la Directiva 2001/83 de 6 de noviembre de 2001) por la que se establece un código comunitario sobre medicamentos para uso humano que se debe cumplir. Además, los medicamentos homeopáticos actualmente disponibles en el mercado están autorizados conforme a la Disposición Transitoria 6ª del Real Decreto 1345/2007, de 11 de octubre, por el que se regula el procedimiento de autorización, registro y condiciones de dispensación de los medicamentos de uso humano fabricados industrialmente. Por su condición de medicamentos, son de venta exclusiva en farmacias.
En definitiva, cualquier médico en ejercicio en España y en la Unión Europea (en algunos de sus Estados miembros estos medicamentos incluso se financian por el sistema público sanitario), se encuentra perfectamente legitimado para prescribir y recomendar estos medicamentos a sus pacientes.
La Asamblea Nacional de Homeopatía quiere manifestar su apoyo a la Sociedad Murciana de Homeopatía al mismo tiempo que hace público su ofrecimiento al Colegio de Médicos de Murcia para aclarar cuantas cuestiones considere oportunas.
[1] Sacristán Rubio A, Torres Jiménez JI. Homeopatía, una realidad social y asistencial. Aten Primaria 2015
[2] 1. PubMed-NCBI: Búsqueda por “homeopath*”: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/
[4] Consulta online: https://www.hri-research.org/wp-content/uploads/2016/10/Robert-Mathie-LIST-OF-A-CATEGORY-REFS-TO-END-2014.pdf
[5] Randomised controlled trials of homeopathy: examining the evidence (HRI): https://www.hri-research.org/hri-research/learning-more-from-existing-evidence/systematic-review-programme/
[6] OMS. Estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2014-2023. http://apps.who.int/medicinedocs/es/m/abstract/Js21201es/
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Asamblea Nacional de Homeopatía Cáncer Comunicado de Prensa Homeopatía complementaria Noticias de homeopatía
La ANH recuerda que la homeopatía no sustituye a las terapias convencionales pero sí puede mejorar los efectos secundarios de la quimioterapia y radioterapia así como la calidad de vida de los pacientes
Países como Francia cuentan con unidades donde oncólogos y médicos homeópatas trabajan sinérgicamente para mejorar los efectos de los tratamientos de enfermos de cáncer y contribuir a su adherencia
Madrid, 2 de febrero de 2018.- Coincidiendo con la celebración este 4 de febrero del Día Mundial contra el Cáncer, la Asamblea Nacional de Homeopatía (ANH), entidad que agrupa a los profesionales sanitarios que utilizan este método terapéutico, quiere recalcar el papel complementario de la homeopatía en los tratamientos de los enfermos de cáncer así como su carácter de aliada en la mejora de los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia.
La ANH recuerda que varios países en Europa los que integran esta terapéutica clínica en su oferta de servicios sanitarios y cada vez mayor número de profesionales optan por la medicina integrativa para mejorar la calidad de estos tratamientos. En Suiza, por ejemplo, el seguro de salud nacional incluye terapias complementarias, entre las que se incluye la homeopatía. En Francia, también a modo de ejemplo, existen varios centros oncológicos que ofrecen la intervención de médicos homeópatas como apoyo terapéutico y un Plan Nacional contra el Cáncer que incluye la utilización de medicinas complementarias.
Existen de hecho distintos estudios científicos que confirman el papel complementario de la homeopatía en las terapias contra el cáncer. La revista Curr Oncol Rep publicó el artículo titulado Is there a role for homeopathy in cancer care? Questions and challenges[1], del que se extraen las siguientes conclusiones:
A pesar de los avances en la atención al cáncer, los pacientes continúan experimentando situaciones de estrés durante el tratamiento y después de él. En consecuencia, los afectados recurren a terapias como la homeopatía para satisfacer sus necesidades.
En investigaciones in vitro, animales y en la práctica clínica, la combinación de la homeopatía con la terapia convencional indica que la homeopatía podría mejorar el bienestar de los pacientes.
Aunque se necesitan más investigaciones para confirmar estos hallazgos, dado los bajos costes, los mínimos riesgos y los potenciales efectos de la homeopatía, en ciertas situaciones, se podría considerar la utilización de medicamentos homeopáticos como una herramienta adicional para integrarla en las terapias convencionales anticáncer.
En este mismo sentido, ya en 2016 en España, la ANH y la Asociación Oncología Integrativa ya emitieron un manifiesto en el que aclaraban el papel no sustitutivo de la homeopatía en el tratamiento de pacientes con cáncer y quedaban claros los siguientes puntos:
El uso de la homeopatía en el paciente oncológico persigue mejorar la calidad de vida del paciente y tratar, entre otros, los síntomas asociados a los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia. De esta manera, la homeopatía se integra en el tratamiento como un medicamento complementario, con el objetivo de conseguir una mayor adherencia del paciente ya que permite que este sobrelleve mejor los ciclos y pueda concluir la terapia.
El perfil de seguridad de los medicamentos homeopáticos los hace perfectamente compatibles con los tratamientos empleados en la actualidad en pacientes oncológicos, ya que no presentan interacciones y facilitan el tratamiento del paciente.
Es imprescindible que los profesionales de la salud reciban la formación adecuada para que puedan ofrecer al paciente una correcta visión de su enfermedad y de las terapias que tiene a su alcance, sin confundirlo y guiándolo en todo momento hacia el tratamiento o tratamientos que sean más adecuados para su situación.
[1] Curr Oncol Rep. Is there a role for homeopathy in cancer care? Questions and challenges.
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Opinión Respuestas de usuarios
Quiero hacerle llegar mi opinión en base a mi experiencia como usuaria de medicamentos homeopáticos, respecto de la entrevista realizada a Vicente Prieto “Ya me he suicidado dos veces” de 16 de Enero de 2018 aparecido en su periódico.
Algunas puntualizaciones para empezar,
-Soy usuaria de homeopatía desde hace 33 años, cualquiera que revise mi historial clínico vera que el consumo de fármacos que me ha financiado el sistema sanitario es ridículo. Le he ahorrado al sistema muchos euros. Es más creo que deberían de premiarme con una bonificación, como cuando el seguro de tu coche te rebaja la prima por no haber tenido ningún accidente.
-Soy Licenciada, tengo una cierta cultura y además soy de mente escéptica. Hay algo que en mi vida no puedo tergiversar ni manipular, me refiero a que la primera vez que recurrí a tomar un medicamento homeopático me CURO. Y digo curo. Eso no lo va a cuestionar nadie, porque mi cuerpo lo conozco yo y si me siento bien o mal lo siento yo. Nadie lo puede poner en duda, a menos que tenga algunos intereses en mantener lo contrario a fuerza de insistir y repetir y negar la evidencia. Eso tiene un nombre.
Entrando ya en el artículo, delirante me parece poner la tontería del muro de Berlín en un periódico, parece que esta copiado de un extra de otro periódico de tirada nacional, por cierto muy venido a menos.
Le pregunto al señor Vicente si cuando habla, lo hace desde la experiencia o simplemente opina. Esto que ahora se llama postverdad, pero que es mentir repetidamente para que algo quede en las personas, la maledicencia.
Cuando habla de los farmacéuticos, pues es de una osadía sin límites, la acusación que vierte.
Cuando se quiera suicidar que pruebe con fármacos convencionales. Pero si quiere probar los efectos de los medicamentos homeopáticos, que recurra a un médico especializado en esta práctica. Es evidente que no sabe en absoluto de lo que habla, y es lo que se dice hablar por hablar sin fundamento. Pero algo quedara de lo que dice, maledicencia de nuevo.
Cualquier paciente que se trate con un médico homeópata, jamás dejara de recurrir al medicamento que necesita. Otro mantra para confundir a los lectores.
Efectivamente tratarse con un medicamento homeopático nada tiene de creencia y si no que se lo digan a los miles de pacientes que se han curado o mejorado con este tratamiento.
Para finalizar espero y agradezco den voz a los usuarios, para ser equitativos y justos. Entiendo que la ética periodística así lo contempla. En España hay seis asociaciones de pacientes repartidas por las diferentes comunidades autónomas.
Fdo.: Mª Jesús Pita Conde
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