Source: https://apacp.org.br/diversos/publicacoes/associacao-rogeriana/desarrollo-humano-centrado-en-la-persona-fundamentos-academicos-y-profesionales/
Timestamp: 2020-04-03 20:34:19+00:00

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Desarrollo humano centrado en la persona: fundamentos académmicos y profesionales – APACP- ASSOCIAÇÃO PAULISTA DA ACP
Desarrollo humano centrado en la persona: fundamentos académmicos y profesionales
El propósito de este trabajo es presentar los fundamentos profesionales y académicos del Desarrollo Humano Centrado en la Persona (DHCP), tal como éstos han sido concebidos y desarrollados en la Universidad Iberoamericana (UIA).
Este trabajo se inspira inicialmente en trabajos previos que analizan diferentes elementos de una concepción centrada en la persona del DHCP social, elaborados por Alberto S. Segrera, Mariano Araiza, Celia Mancillas y Alberto José Segrera.
Dichos trabajos sirvieron de base, junto con otras aportaciones, para la elaboración del documento solicitado por el Comité Académico de la UIA, como parte del proceso de reflexión sobre la identidad y ubicación organizacional del Desarrollo Humano llevado a cabo durante este año de 2002. Participaron en su elaboración los miembros del equipo académico de tiempo de Desarrollo humano: Celia Mancillas Bazán, Lilia Blanca Martínez Otero, Lucía Ortega Pacheco, Luz Piña Garza, Medardo Plasencia Castellanos, Alberto S. Segrera Miranda y Luis Vergara Anderson, con la colaboración de Jesús Luis García Garza.
En el documento mencionado, el equipo académico de Desarrollo Humano optó, por razones metodológicas, por suprimir las referencias concretas a un marco teórico centrado en la persona. El autor asume la responsabilidad de la adecuación y reintegración, en el presente trabajo, de los elementos específicos a un planteamiento de Desarrollo Humano Centrado en la Persona; al mismo tiempo, reconoce en cada sección las personas que tuvieron la aportación principal a la misma, así como la imposibilidad de existencia de este escrito, en su organización actual, sin el trabajo de equipo realizado.
Ofrecemos a la comunidad científica y profesional de Desarrollo Humano Centrado en la Persona, así como de todos los que, directa o indirectamente inciden en el desarrollo humano, con el propósito de contribuir a un diálogo que favorezca la búsqueda transdisciplinar que caracteriza un trabajo de promoción del DHCP.
1. FUNDAMENTOS ACADÉMICOS: CONCEPCIÓN
DEL DESARROLLO HUMANO CENTRADO EN LA PERSONA
1.1. CONCEPCIÓN GENERAL (Aporte principal: A. S. Segrera)
A través de los más de treinta años de trabajo de académicos de Desarrollo Humano en la UIA se ha ido construyendo progresivamente la siguiente concepción del Desarrollo Humano Centrado en la Persona (DHCP):
El Desarrollo Humano Centrado en la Persona es el esfuerzo transdisciplinar de estudio y acción cuyo objetivo es la comprensión integral de las potencialidades, organización, procesos y relaciones de las personas y de los grupos humanos, para poder promover el desarrollo autónomo de los mismos como sujetos y actores de su propio destino. El DHCP emplea como medio privilegiado la persona misma del promotor, su presencia y sus interacciones con las personas y grupos con los que trabaja.
El DHCP abarca programas de investigación, docencia, difusión y servicios profesionales vinculados con dicho campo.
1.2. CONTRASTES Y RELACIONES CON OTRAS CONCEPCIONES (Aporte principal: L. Vergara)
La expresión desarrollo humano es objeto de empleos distintos en diversos contextos. Por este motivo es conveniente contrastar el sentido con el que se le usa en el DHCP con los más conspicuos de los otros empleos y responder a la pregunta por las relaciones que pueda haber entre la concepción del DHCP y las otras.
En algunos círculos médicos desarrollo humano significa el proceso de desarrollo del embrión humano (concepción biológica); para la psicología del desarrollo, desarrollo humano puede ser el proceso de desarrollo común recorrido por los seres humanos, que en su descripción más general comprende las etapas de infancia, adolescencia, madurez y vejez (concepción de la psicología del desarrollo); para la administración de los recursos humanos, desarrollo humano puede referirse a un sistema de compensaciones, incentivos e instrumentos de capacitación que promuevan la superación personal y la productividad de los empleados de una empresa o institución (concepción administrativa o laboral).
Además de las tres concepciones ya mencionadas, se encuentran las que podemos denominar desarrollo humano social, tales como la contemplada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuyo índice de desarrollo humano busca ser una medida del promedio nacional del desarrollo humano entendido éste como expectativa de vida, conocimiento y calidad de vida, y la asumida por el actual gobierno de México, que por lo general habla de desarrollo humano y social, y lo entiende como “un proceso de cambio sustentado en la educación, tendiente a construir oportunidades de superación para amplios sectores de la población, con criterios de equidad en todos los aspectos, orientado a reducir las desigualdades extremas y las inequidades de género; a desarrollar las capacidades educativas y de salud; a incrementar la satisfacción de necesidades básicas y la calidad de vida de los habitantes del país; a reforzar la cohesión social de las colectividades y la armonía con el medio ambiente. Además del acceso a más altos niveles de bienestar, este proceso conduce a una mejor comprensión por parte de los ciudadanos de sus derechos y obligaciones, lo que propicia mejores condiciones para su inserción social y da un fuerte impulso a la iniciativa individual, estableciendo así las bases para una emancipación individual y colectiva, producto de la seguridad que da la capacidad y confianza en sí mismo” [Presidencia de la República, Poder ejecutivo Federal (2001). Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006, Capítulo 5. Área de Desarrollo Social y Humano (p. 73). México: Autor].
Es claro que la concepción de Desarrollo Humano Centrado en la Persona no puede confundirse con ninguna de éstas, por lo que, más que subrayar diferencias, conviene preguntarse por las relaciones que pueda haber entre ellas y aquélla.
No es, desde luego, una casualidad que todas estas concepciones y la del DHCP compartan la denominación desarrollo humano: una mínima reflexión al respecto arroja como resultado que todas se refieren a aspectos de lo que podríamos llamar desarrollo humano en el más amplio sentido, lo que remite necesariamente a la realización de las personas y los grupos humanos; de aquí que pueda suponerse ya que todas ellas se encuentran relacionadas, como en realidad es el caso.
En primer lugar, podemos observar que la concepción proveniente de la psicología del desarrollo es una especie de prolongación o continuación de la biológica y que, siendo la persona una unidad indivisible, estos desarrollos humanos condicionan y afectan al desarrollo humano en el sentido con el que el DHCP emplea el término. La concepción administrativa o laboral, por su parte, es complementaria a la concepción asumida por el DHCP en lo relativo al llamado desarrollo humano organizacional (promoción del desarrollo humano en el marco de las organizaciones, propiamente). Ambas tienen el mismo campo de aplicación; aquella se aproxima a él desde las ciencias administrativas, en tanto que ésta lo hace desde la plataforma transdisciplinaria que sustenta la promoción de las persona y grupos humanos.
Por lo que se refiere a lo que hemos llamado desarrollo humano social hay que decir, ante todo, que entre su promoción y la del DHCP se da una cercana convergencia. En primer lugar, no hay duda de que la satisfacción de ciertos mínimos de bienestar y de un umbral en materia de calidad de vida constituye una precondición para la posibilidad de la realización de la persona humana en cuanto tal: la no satisfacción de esta precondición anula, entre otras cosas, la libertad y, con ello, la autonomía del individuo.
En segundo lugar, aunque el instrumento tradicional para la promoción del desarrollo humano social ha sido la política pública, hoy se sabe que para que ésta sea efectiva ha de ser conducida por la mediación de la gestión a nivel de comunidades concretas. En adición a esto, la promoción del desarrollo humano social -precisamente a nivel de comunidades- es cada vez más una actividad emprendida por organizaciones no gubernamentales.
En tercer lugar, puede y debe darse una iluminación recíproca de estas dos maneras de concebir el desarrollo humano: la asumida por el DHCP puede aportar luz sobre los factores que participan en la conformación de índices de desarrollo humano social y los valores de los índices pueden sugerir líneas de trabajo para el promotor del desarrollo humano en comunidades.
Por último, aunque los medios primarios para la promoción del desarrollo humano como lo concibe el DHCP son la propia persona del promotor y su trabajo relativo a las interacciones humanas -esto es, los procesos de relación- no quedan excluidos como medios al servicio de esta actividad el proporcionamiento de información y la generación de proyectos de transformación y cambio.
1.3. PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LA CONCEPCIÓN DE DESARROLLO HUMANO CENTRADO EN LA PERSONA
1.3.1. De la orientación al Desarrollo Humano Centrado en la Persona (Aporte principal: A. S. Segrera)
En sus inicios, los estudiantes que se acercaron a las oportunidades ofrecidas en la Universidad Iberoamericana buscaban una formación para ser capaces de promover el desarrollo de otras personas, que, a falta de una terminología más comprensiva, identificaban con la orientación; el proceso de construcción de una identidad más amplia se llevó a cabo a partir de la experiencia profesional de alumnos y maestros que aportaban y demandaban elementos, quedando la orientación sólo como una parte de un ámbito más amplio, el del Desarrollo Humano Centrado en la Persona.
En el contexto del DHCP el interés de profesionistas de diversos campos en adquirir conocimientos y habilidades que, en la interacción con las personas, les permitieran llevar a cabo de distinta manera y mejor sus trabajos profesionales, permitió estructurar inicialmente diversos cursos y luego la maestría en Orientación y Desarrollo Humano. Estas bases permitieron, posteriormente, la apertura a otras áreas y disciplinas.
Actualmente existe en el DHCP la intencionalidad de ampliar sus fundamentos, de especializarse según el contexto en que se pone en práctica, de ampliar sus campos de acción y de tener una actividad sustentada en una pluralidad de disciplinas.
1.3.2. De la psicología a la visión transdisciplinar (Aporte principal: A. S. Segrera)
La base disciplinar inicial del Desarrollo Humano Centrado en la Persona hace énfasis en la psicología humanista y, en especial, la versión psicológica del enfoque centrado en la persona. La evolución en las propuestas del DHCP, incluyendo los cambios de los programas de posgrado en la UIA, sin abandonar dichas bases, responden a la experiencia de los docentes y egresados que evidenciaron la necesidad de integrar elementos teóricos, metodológicos y técnicos provenientes de otras disciplinas sobre el ser humano y sus interrelaciones, así como la metodología de investigación e intervención, enriqueciendo y ampliando el marco teórico del ECP.
El DHCP se alimentó, desde su origen y cada vez más, de las aportaciones llevadas a cabo por la antropología social, las ciencias de la comunicación, las ciencias de la educación, la filosofía, la psicología, la sociología, la teología, las ciencias del trabajo, entre otras, mas se distingue y no es asimilable a ninguna de estas disciplinas.
Los principales retos en la investigación y en la aplicación del DHCP pueden resumirse en buscar la transdisciplinariedad y la transprofesionalidad, no sólo en el sentido de interacción de estos distintos elementos, sino de una manera que recuerda el humanismo renacentista; no necesitamos eruditos, sino personas que en su trabajo de investigación profesional sean capaces de captar y manejar la globalidad y la diversidad de la realidad, partiendo de valores vividos y asumidos.
Sin despreciar el trabajo unidisciplinar desde diversas perspectivas, precisaremos desarrollar el estudio pluridisciplinar de los fenómenos humanos, comparar inicialmente los diversos estudios, avanzar hacia la realización de estudios interdisciplinares conjuntos y aspirar a alcanzar algún día, con la indiscutible dificultad que representa, una transdisciplinaridad en la que el estudio y el conocimiento trasciendan las perspectivas parciales.
El esfuerzo que se está realizando es por avanzar hacia una transdisciplinariedad en la que el estudio y el conocimiento sobrepasen las perspectivas parciales de los fenómenos humanos y se encaminen hacia la elaboración de una visión holística de los sere humanos, su funcionamiento, sus relaciones y la promoción de su desarrollo, en la que los planteamientos de cada una de las perspectivas y abordajes disciplinares encuentren su importante espacio en relación con los demás, renunciando a cualquier protagonismo.
1.3.2. De lo personal a lo social (Aporte principal: L. Ortega)
Si bien es cierto que, para comprender la naturaleza de las relaciones intrapersonales e interpersonales, el Desarrollo Humano Centrado en la Persona se basó predominantemente en sus inicios en los aspectos individuales del ECP, haciendo un análisis de su teoría de la personalidad, del cambio y de la autoactualización o tendencia al desarrollo personal, también lo es que actualmente se asume que el desarrollo de la persona promueve el desarrollo de la sociedad y viceversa.
De este modo, el desarrollo integral de las personas lleva siempre a considerar al ser humano en interrelación con los otros, así como el contexto específico en el que se desenvuelve. El proceso de cambio que para el DHCP tiene como dirección la autoactualización, implica también la posibilidad de cambiar el entorno.
1.4. FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS (Aporte principal: M. Plasencia)
El DHCP es un estudio transdisciplinar que busca esclarecer el complejo proceso del desarrollo de las personas y grupos humanos. El objeto de conocimiento de dicho estudio es comprender cuál es la especificidad de lo humano y cuáles son las potencialidades de las personas y grupos, de modo especulativamente práctico, para actualizarlos y desarrollarlos mediante la acción. Es un estudio que busca la comprensión en la acción y la acción en la comprensión.
1.4.1. Fundamentos epistemológicos (Aporte principal: M. Plasencia)
El conocimiento en el DHCP privilegia lo particular cuando aborda a las persona y grupos humanos, a partir de sus experiencias concretas, para comprender su desarrollo como individuos sociales que interactúan en comunidades determinadas. Es un conocimiento que se forma desde las experiencias y las historias personales y grupales para entender su dimensión humana irrepetible y única.
Lo humano no se comprende sino a partir de las personas y los grupos, desde sus circunstancias particulares y sus vidas individuales y colectivas. Es importante estudiar sus acciones y sus vidas para entender sus cogniciones, sus sentimientos, sus emociones y sus conductas, dadas sus propias experiencias. El valor está en el acercamiento de lo que le sucede a cada persona y a cada grupo.
Todo lo que los seres humanos saben sobre el mundo lo conocen a partir de sus visiones o experiencias del mundo; de esta forma, perciben el mundo del modo en que se presenta a cada uno en el marco de su experiencia; las experiencias son distintas formas de ser y estar en el mundo; preguntarse sobre el significado del mundo y de su propia existencia lleva a la comprensión de sí mismos y de su mundo; por ello, en el DHCP se reconoce la importancia de la fenomenología como método de conocimiento.
Lo anterior conlleva la formación de una concepción del Desarrollo Humano Centrado en la Persona en la que los diversos planteamientos sean integrados en un esfuerzo conjunto por elaborar una visión holística de los seres humanos, su funcionamiento, sus relaciones y la promoción de su desarrollo.
De ahí que la investigación en DHCP hace énfasis en el estudio de los fenómenos humanos, intentando dar sentido o interpretar estos fenómenos de acuerdo con los significados que tienen para las personas y grupos implicados en su particularidad, utilizando los diversos métodos de investigación científica con los que se aborda la comprensión de lo humano.
1.4.2. Fundamentos antropológicos (Aporte principal: M. Plasencia)
Los seres humanos son abiertos y orientados hacia su entorno. De sus comunidades surgen las personas y en ellas se desarrollan. Aprenden el lenguaje de su comunidad, adoptan sus costumbres y participan de su espíritu y su cultura. Los seres humanos viven en el mundo y su autoactualización es, en parte, gracias a su mundo. El dinamismo de los seres humanos se realiza en el momento en que se transforman a sí mismos y a su mundo, por lo que su autoactualización es intensamente personal. El otro es indispensable en la realización de las personas, cuando la relación con el otro pasa de una relación de sujeto-objeto a una relación de sujeto a sujeto, de persona a objeto a de persona a persona.
Los seres humanos son sujetos de su propia vida, personas, organismos autónomos y al mismo tiempo interdependientes, plenos de potencialidades, de capacidades, con una tendencia innata a la actualización de los mismos de una manera única e irrepetible, cuando se les dan condiciones ambientales y recursos adecuados para obtenerla; entre estas capacidades y potencialidades están la conciencia, la libertad y la responsabilidad.
Lo anterior incluye una admisión de la diferencia entre las potencialidades y su actualización, en los límites del tiempo y del espacio de la existencia humana, así como del hecho del esfuerzo y dificultades personales que dicha actualización conlleva.
1.4.3. Supuestos asumidos (Aporte principal: L. Martínez)
Los supuestos que el Desarrollo Humano Centrado en la Persona asume son:
• Los seres humanos son capaces de autoconocerse, lo que les permite un distanciamiento crítico de los condicionamientos e influencias biológicas, históricas y culturales.
• Los seres humanos tienen potencialidades de desarrollo que pueden actualizar a través del aprendizaje significativo.
• La comunicación es constitutiva de la interacción humana y, por ello, es el medio por excelencia para desarrollar las relaciones intra e interpersonales en beneficio del desarrollo de las personas.
• Los seres humanos se realizan a través de su participación en la construcción de la sociedad.
• El cambio personal significativo y actualizante exige la autoaceptación, la autocomprensión y la congruencia personales.
• Los seres humanos poseen una naturaleza positivamente constructiva, aunque influenciable por la cultura y la sociedad; tendiente al desarrollo, a la diferenciación en la unidad, y a conducirse de la dependencia a la independencia; impulsada a armonizarse dentro de un complejo y cambiante patrón de autoregulación; motivada a preservarse, a mejorarse y autotrascenderse. La salud humana consiste en actualizar precisamente dicha naturaleza.
1.5. COMPRENSIÓN INTEGRAL (Aporte principal: A. S. Segrera)
El DHCP procura la comprensión integral de las personas y grupos humanos, su organización, procesos y relaciones, para poder promover el desarrollo autónomo de los mismos como sujetos proactivos de su propio destino, renunciando a las ilusiones de explicarlos causalmente y de controlarlos.
Por ello, requerimos profundizar en nuestros fundamentos filosóficos existenciales y fenomenológicos, fortalecer nuestra concepción positiva y optimista del ser humano (mujer y hombre), reafirmar la prioridad de la existencia sobre la esencia para una mejor comprensión del carácter único de nuestras vidas y de la vivencia de nuestros valores, aceptar el camino fenomenológico como medio privilegiado de conocimiento y reconsiderar nuestra concepción de ciencia; sobrepasar la esteril discusión sobre la realidad como ilusión o como imposible de aprehender en su totalidad espacio-tempo-cultural, y reconocer la necesidad simultánea de compromiso con la verdad y de humildad para no erigirnos en supuestos poseedores de aquélla ni tampoco caer en un paralizante relativismo.
Las personas y grupos humanos son, para quienes promueven el DHCP, en primer lugar, sujetos proactivos de su propia vida, personas, organismos autónomos plenos de potencialidades, de capacidades, con una tendencia innata a la actualización de los mismos de una manera única e irrepetible, no objetos de investigación indiferente, tal como lo plantean ciertas concepciones científicas.
Los académicos y profesionales del DHCP compartimos una creencia apasionada en la dignidad de los seres humanos que se refleja en nuestro trabajo; entre estas capacidades y potencialidades, la conciencia, la libertad y la responsabilidad son elementos que nos obligan a tomarnos a cada uno de nosotros en cuenta, no como un número más o como un elemento que pueda darse por conocido, sino como personas con características que las hacen dignas del mayor respeto.
Los ámbitos del Desarrollo Humano Centrado en la Persona no pueden deslindarse del contexto del mismo y, por lo tanto, de sus problemáticas actuales. Las distintas sociedades que conforman el mundo que hoy habitamos comparten problemáticas semejantes, a las cuales el DHCP tiene mucho que aportar, ya que gran parte de estas sociedades encuentran su origen precisamente en una serie de carencias en cuanto a las relaciones humanas sanas y a las relaciones sanas y armónicas de los seres humanos con su medio.
Es importante tener un panorama amplio de la compleja realidad que subyace a cualquier programa de promoción del DHCP que nos propongamos iniciar. Desconocer esta realidad y sus problemáticas nos llevaría a no contemplar algunos de los diversos elementos presentes que, necesariamente, influyen en la situación a la que nos queramos abocar. Esto implica adoptar una visión sistémica humanista, recordar que el todo no es lo mismo que la suma de las partes, que la sinfonía no es lo mismo que el análisis y la suma de sus notas por separado.
Lo anterior conlleva la formación de una concepción del desarrollo humano en la que los diversos planteamientos sean integrados en un esfuerzo conjunto por elaborar una visión holística y transdisciplinar de los seres humanos, su funcionamiento, sus relaciones y la promoción de su desarrollo.
La investigación exige cada vez más la integración de la vía privilegiada de la metodología cualitativa para la comprensión holística de la existencia humana, logrando el reconocimiento de su valor como método científico, sin caer por ello en el exceso de adjudicarle un valor exclusivo como medio de conocimiento de la realidad, que criticamos en quienes ven la metodología cuantitativa experimental como única fuente de ciencia.
Es necesario superar la discusión sobre la realidad como ilusión o como espacio que desborda la capacidad de todo ser individual de aprehenderla en su totalidad espacio-tempo-cultural, y reconocer la necesidad simultánea de compromiso con la verdad y de humildad para no erigirnos en supuestos poseedores de la misma ni tampoco caer en un paralizante relativismo.
El tipo de elaboración teórica más característica del DHCP es holístico, por lo que sus constructos principales son de carácter global y ofrecen una base común para la comprensión de los diferentes campos de aplicación del DHCP; esta cualidad, que para algunos constituye una limitación desde el punto de vista práctico, es, en realidad, una de sus mayores fuerzas, aunque incluye la necesidad de su concretización y encarnación en los diversos ámbitos de estudio y campos de práctica.
1.6. PRINCIPALES CONSTRUCTOS RELEVANTES (Aporte principal: A. S. Segrera)
En nuestra concepción del Desarrollo Humano Centrado en la Persona empleamos el término constructo, preferentemente al de concepto, para mantener presente que nos referimos a una construcción de nuestro intelecto y no a la realidad misma; a continuación se presenta una exposición de los constructos principales que sustentan el Desarrollo Humano Centrado en la Persona, en la que se ha procurado integrar los elementos individuales y colectivos de cada uno de los mismos.
El DHCP tiene como base una confianza en las potencialidades de los seres y grupos humanos, capaces por sí mismos de una realización personal y social, cuando se les dan condiciones ambientales y recursos adecuados para obtenerla.
1.6.1. Organismo (grupo y persona) (Aporte principal: A. S. Segrera y C. Mancillas)
El constructo de organismo, sistema vivo y abierto, abarca tanto al grupo social como a la persona; si bien el DHCP, al principio de su desarrollo teórico, se centra en las personas, organismos individuales -no solamente en su componente biológico sino en la totalidad que las constituye-, posteriormente se interesa en los grupos humanos, en los organismos sociales. Todo organismo -incluidos el grupo social y el ser humano- tiende a su realización plena y armónica.
En el caso de los organismos sociales -los grupos-, el verdadero desarrollo pleno de un organismo es aquél en el que todos y cada uno de sus elementos encuentran espacio para su actualización en armonía y solidaridad. No se puede dar el desarrollo de algunos grupos, subgrupos o individuos a costa de otros grupos, subgrupos o individuos, a costa de explotar a ningún elemento de un sistema social.
En el caso de los organismos individuales -las personas-, sus necesidades, sus valores, sus deseos profundos y su propio cuerpo deben ser tomados en consideración para su pleno desarrollo y no deben ser sacrificados en beneficio de otras personas. Una persona, o su imagen, no se puede desarrollar a costa de sacrificar, ignorar o lastimar ciertos elementos para que otros elementos o aspectos, suyos o de otras personas, se beneficien; el desarrollo pleno no puede darse con base en la destrucción de una parte del organismo, del sistema personal.
1.6.2. Tendencia formativa/actualizante (Aporte principal: A. S. Segrera y C. Mancillas)
La tendencia formativa puede ser descrita como el impulso al desarrollo existente en el conjunto de los seres del universo, incluyendo los organismos, individuales y sociales, hacia una mayor complejidad y una organización armónica. La tendencia actualizante es la expresión en cada persona de la tendencia formativa.
La tendencia formativa es el impulso hacia la armonía social, con el mundo, e incluso con la trascendencia, con el absoluto; a la luz de lo anterior, al nivel del grupo social, vemos que hay una tendencia hacia formas armónicas, más complejas, más plenas; esto no podría entenderse con la exclusión de una parte del grupo que se desarrolla.
La tendencia formativa es una tendencia de tipo social, es el fundamento más claro para la comprensión de los seres humanos como seres sociales, seres en sociedad, como una forma de ser-en-el-mundo, como elemento de un sistema global más amplio.
1.6.3. Valoración organísmica (Aporte principal: A. S. Segrera y C. Mancillas)
La valoración organísmica, tnato para grupos sociales como para personas, se basa en tomarse a sí mismos como núcleo de apreciación del mundo y de sus circunstancias. En el proceso histórico de un pueblo o de un grupo social, así como en la vida individual, es igualmente válida la necesidad de tener su núcleo propio de valoración. ¿Hasta dónde las valoraciones que damos a distintos aspectos responden a lo propio o a opiniones o valoraciones de otros?
De este proceso de valoración organísmica surgen formas de funcionamiento que, vividas y asumidas, se vuelven actitudes. Es en este proceso en el que adquiere verdadero sentido hablar de valores, no desconectados de la existencia; cada una y todas las actitudes planteadas responden a valores; ¿cuál es el valor detrás de cada una de ellas? Para la congruencia, es el valor de la armonía; para la aceptación, el valor del amor; para la comprensión empática, el valor de la sabiduría; porque consideramos algo como valioso es que vivimos y asumimos una cierta actitud correspondiente a tal consideración; las actitudes sin relación con, sin fundamento existencial en valores, carecen de sentido.
Las conductas que expresan actitudes son conductas significativas. Reconocer la importancia de las actitudes no equivale a decir que las conductas no tengan valor; si tenemos actitudes, éstas se van a expresar en conductas; no se puede hablar de actitudes que no se expresen. La distinción consiste en que las conductas desconectadas de la actitud carecen de significado.
Si tenemos una baja autoestima, lo mismo como pueblo que como personas, vamos a copiar los valores de los pueblos o de las personas que nos parecen valer más que nosotros, y a querer asumir sus actitudes y sus conductas. Lo anterior nos lleva a admirar lo extranjero, por el mero hecho de serlo, y a despreciar lo propio, lo que en términos mexicanos conocemos por malinchismo, en referencia a la actitud, atribuida a Malintzin, la compañera de Hernán Cortés, de preferir al extranjero sobre uno de su propio pueblo.
Cuando adoptamos acríticamente los valores, las costumbres, los sistemas económicos y políticos de otros pueblos, estamos adoptando un núcleo de valoración externo, extranjero, quizá deslumbrados por el poderío del modelo copiado; esto provoca una pérdida de identidad cultural y social, con la consiguiente devaluación de nuestro propio ser social y el debilitamiento de nuestro poder colectivo y personal.
1.6.4. Congruencia (Aporte principal: A. S. Segrera y C. Mancillas)
La congruencia es el funcionamiento armónico e integrado de los organismos; en el ámbito social, el grupo puede proveer un espacio de oportunidades de desarrollo a los subgrupos y personas que lo integran; en el ámbito individual, la persona puede atender a sus necesidades de desarrollo individual.
Integrar aquellos elementos de otras naciones o culturas puede contribuir a enriquecer nuestra identidad grupal y personal, no a perderla. Armonía no quiere decir unidad monolítica o uniforme -que todo el mundo quiera, piense o haga lo mismo-, sino que lo diverso encuentre su espacio en el conjunto; cuando todo el mundo siente que debe hacer lo mismo, se produce un empobrecimiento. Para un pueblo, la diversidad no equivale a perder su identidad.
La identidad grupal y personal de los organismos en continuo cambio incluye la paradoja de reconocer la continuidad en el cambio. ¿Qué es lo que hace que un organismo, grupo o persona, siga siendo él mismo, al mismo tiempo que está en transformación, en cambio? En nuestra opinión, no es ningún elemento aislado en cuanto tal, sino una configuración que requiere, simultáneamente, de coherencia (congruencia), apertura (aceptación) y empatía (comprensión) de su proceso de cambio. La identidad está en cambio continuo y eso aterra; si identificamos la seguridad con la ausencia total de cambio, estamos identificando la seguridad total con la muerte.
1.6.5. Aceptación (Aporte principal: A. S. Segrera y C. Mancillas)
La aceptación es la apertura, como grupos y como personas, a la experiencia de sí mismos, de los otros y de lo otro, y el cálido reconocimiento de la realidad y de las circunstancias en las que vivimos, incluyendo a los otros; es atreverse, como grupos y como personas, a interactuar con la realidad; a no querer deformarla para verla como nos conviene o queremos que sea; a no querer ignorarla cuando nos asusta, cuando nos repugna; a no querer desconocerla. El verdadero amor, la aceptación es atrevernos a ir hasta las últimas consecuencias en nuestra relación social e interpersonal en el reconocimiento de los otros, del mundo y de lo otro.
En nuestros tiempos, la posibilidad de apertura se relaciona especialmente con el indiscutible influjo de los medios de comunicación social, que nos exponen a un bombardeo de diversas concepciones y circunstancias culturales, sociales y personales, que ponen a prueba nuestra capacidad de interacción sin pérdida de nuestra identidad social y personal.
Mientras basemos nuestra identidad y nuestra seguridad, social o personal, en el rechazo de todo lo que sea diferente, será imposible lograr un espacio en el que las naciones, los grupos, los subgrupos y las personas puedan, reconociendo y aceptando su diversidad, construir en conjunto las condiciones para un mayor desarrollo de todos los seres humanos. El nacionalismo a ultranza es inhumano porque niega que, más allá de diferencias circunstanciales, todos formamos parte de la gran comunidad humana.
1.6.6. Comprensión empática (Aporte principal: A. S. Segrera y C. Mancillas)
La comprensión empática es el esfuerzo de comprensión de la existencia de los otros, del mundo, de lo divino, mediante la captación de su propio marco de estructuración, sin imponerle nuestra manera; se refiere a que podamos realizar, como grupo social o como personas, el esfuerzo de comprender las situaciones desde el marco de referencia del grupo o de la persona que intentamos comprender; de acercarnos a la verdad a partir de la manera en que ésta es captada, parcial y diversamente, por distintos grupos o personas.
La actitud empática consiste en esforzarnos por comprender a los otros, a lo otro, permitiendo que su imagen se vaya formando a partir de lo que son, no aplicando un esquema preconcebido externo. Como las formas en una foto que se va revelando, las interacciones con el mundo, los grupos y las personas se nos van re-velando, des-velando.
Sin embargo, no existe, en nuestra búsqueda de la verdad, garantía de no equivocarnos; el razonamiento no tiene garantía de corrección, podemos caer en el error, podemos, como pueblos y como personas, identificar lo mejor con algo erróneo o falso. El reto de que conozcamos a través de nuestra experiencia consiste en aceptar la posibilidad de equivocarnos y, a veces, esto nos lleva a percibir y construir la realidad de una manera deformada.
Si intentamos darle sentido a los sucesos vividos por ciertos pueblos y personas de cualquier periodo o circunstancia histórica sin adentrarnos en la identidad, los valores y las experiencias de los pueblos y personas que lo vivieron, no hacemos sino imponer nuestra propia identidad, valores y experiencias a dicho periodo o circunstancia, así como a los pueblos y las personas involucrados en él.
La percepción del significado de los procesos históricos, puede ser construida, según las perspectivas sociales y personales de las que partamos para intentar comprenderlos. De cualquier manera, como grupos sociales y como personas, siempre tendremos una perspectiva parcial y circunstancial de cualquier proceso, que se acercará a la verdad tan sólo en la medida en que logremos sobrepasar esa parcialidad y esa circunstancialidad, abarcando las perspectivas y circunstancias de las personas y los pueblos que vivieron tal proceso en su momento histórico.
Por ejemplo, los acontecimientos a partir del siglo XVI en los suelos americano y europeo pueden ser construidos como: el descubrimiento de América, el encuentro entre dos mundos, el choque de dos culturas, la cruel destrucción de las civilizaciones americanas o la generosa evangelización y educación de las mismas, según las perspectivas culturales, sociales y personales de las que partamos para intentar comprenderlos; no es posible evaluar adecuadamente las acciones de personas y pueblos del siglo XVI aplicándoles indiscriminadamente los criterios correspondientes al siglo XX.
De manera similar, necesitamos reconocer la diversidad dentro de nuestra propia realidad social, sin caer en simplificaciones irreales. México, por ejemplo, es, a la vez, una identidad nacional en proceso de formación y un mosaico de culturas y de identidades étnicas y regionales que requieren ser reconocidas y valoradas como tales para poder comprenderlo y, así, poder enriquecernos mutuamente de los diversos aportes idiosincráticos que lo componen.
1.6.7. Poder (Aporte principal: A. S. Segrera y C. Mancillas)
El poder es la capacidad de los seres humanos, grupos y personas, de hacerse forjadores de su propio destino, de asumir su propia vida y sus propias decisiones; en el ámbito social, el poder cooperativo consiste en la puesta en común de los poderes personales de los individuos, lo que nos lleva a explorar cuál es nuestra aportación personal, cuál es nuestra función personal para alcanzar los objetivos de un desarrollo social y personal.
En términos sociales, el poder cooperativo complementa el poder personal; para lograr los objetivos grupales no basta con que aisladamente cada uno haga algo por ellos, sino que se requiere el trabajo conjunto, coordinado, en cooperación, organizado y continuado, muchas veces más allá de la vida de los que hayan empezado dicho trabajo.
Así, el ni modo (expresión equivalente aproximadamente a “no hay nada que hacer”) es la negación del poder cooperativo y personal, es la expresión de una ínfima autoestima, es una declaración de impotencia social y personal: “Nosotros (yo) no podemos (puedo) hacer nada”, “somos (soy) impotente(s)”.
1.6.8. Proceso (Aporte principal: A. S. Segrera y C. Mancillas)
La evolución progresiva de la potencialidad a la actualización es lo que llamamos proceso. Todos tenemos la tendencia a actualizar nuestras potencialidades, pero es importante distinguir entre potencialidad y actualización. Esto nos permitirá reconocer que diferentes personas desarrollan sus potencialidades en formas únicas y diferentes, y que no podemos suponer que todas las personas tienen la misma actualización.
El Desarrollo Humano Centrado en la Persona sostiene que los seres humanos, como grupos sociales y como personas individuales, son básicamente positivos y que se desarrollan y cambian hacia una cada vez mayor actualización de sus potencialidades colectivas e individuales, en interacción con las innegables influencias, favorecedoras u obstaculizadoras, de su medio social y físico, de las otras personas, de las condiciones y las circunstancias que constituyen su entorno; esto es un claro reconocimiento de la influencia de los factores propios y sociales en la teoría del DHCP; en ningún caso se dice que sólo influye lo interno; el entorno, el medio, influye también notablemente; por otra parte, el medio no determina, no impide, aun en las peores condiciones, que personas y pueblos puedan encontrar caminos y medios para su desarrollo. Una adecuada visión del desarrollo humano es aquella que le da importancia tanto a las potencialidades grupales o personales como a las influencias del medio.
Cuando no se reconoce suficientemente la influencia del medio, se cae en el “angelismo”. Este “angelismo” se manifiesta en afirmaciones indiscriminadas, tales como: “tú (grupo o persona) puedes hacer todo: si quieres, puedes”. Poseer potencialidades infinitas no quiere decir que dichas potencialidades puedan ser desarrolladas, actualizadas, desconectadas de su medio; el medio lo proporcionan otros seres humanos y las circunstancias físicas, históricas y culturales; el medio social es el proporcionado por el conjunto de seres humanos que lo constituyen. Pero la paradoja consiste en: ¿qué es la sociedad sino la resultante de los seres humanos que la componen y de sus múltiples interacciones?; es de los seres humanos que componen la sociedad de quienes podemos esperar una mejor sociedad; o la construimos nosotros o no hay quien lo haga.
Es necesario también aceptar humildemente que todos los que vivimos hoy moriremos sin que la realidad social haya cambiado en todo lo que, quizá ingenuamente, quisiéramos; en esto consiste la base del desengaño, tanto de los marxistas dogmáticos como de los cristianos “providencialistas”. Si algo no produce resultados espectaculares e inmediatos, entonces es falso; en realidad, habría que plantearse si las metas propuestas no eran desmedidas en dimensión o en tiempo.
Si pensadores como Aristóteles y Platón fueron capaces de desarrollar ideas tan avanzadas, ¿cómo es posible que muchas de sus concepciones no sean conocidas, y mucho menos vividas, por la mayoría de los seres humanos de hoy? No puede esperarse que la transformación de la humanidad, como conjunto, se produzca al mismo ritmo en todas las personas -ni en unas cuantas generaciones, sino a un paso increíblemente lento y desigual, visto desde el punto de vista de la duración del ciclo de una vida personal. A millones de años de la aparición de la vida y a miles de años de la aparición del ser humano sobre el planeta, en una concepción filogenética y no meramente personal de la vida, la humanidad prácticamente no ha salido de la cuna, sino que está al inicio de un largo proceso.
1.6.9. Conflicto (Aporte principal: A. S. Segrera, M. Araiza y C. Mancillas)
El conflicto es una mayor o menor carencia de congruencia, tanto entre grupos sociales como al interior de grupos o personas. Ver a los otros como grupos humanos o personas supone un proceso de simbolización que se inicia en la visión de nosotros mismos.
Tanto en el caso del conflicto entre grupos sociales como en el del conflicto entre individuos, cuando los grupos o las personas se sienten amenazados, la raíz de su agresión es la incongruencia entre el deseo de lo que consideran valioso y la aparente imposibilidad de lograrlo; esta diferencia puede llegar a cegarlos y llevarlos al olvido o a la negación de otros valores.
Mientras más apremiante sea una necesidad y más difícil sea su satisfacción para un grupo o persona, más tensión y más presión éstos vivirán, y esto es la base para que exista la confusión y se produzca la incongruencia en uno y otra. La sensación de “no vamos (voy) a lograr lo que necesitamos (necesito)” se convierte con frecuencia en “son los (es el) otro(s) quien(es) me lo impide(n)”; los (el) otro(s) son (es un) enemigo(s), un obstáculo; el siguiente paso es: “lo otro es un obstáculo”, es decir, llega un momento en que les borramos el carácter de persona y de ser humano a los grupos e individuos que impiden, o creemos que impiden, que avancemos en nuestro desarrollo.
¿Cómo comprender la guerra entre pueblos o naciones? ¿Cómo comprender que una persona mate a otra? Difícil es hacerlo sin reconocer que los grupos humanos o las personas han dejado de reconocer a los otros como lo que son, grupos o individuos que comparten su dignidad humana. El miedo -la inseguridad- es lo que explica muchos aspectos de la violencia colectiva y la personal; el otro, grupo o persona, es percibido como lo otro, objeto, o, aun cuando sea percibido como grupo o persona, lo es como un objeto en el que se identifican y se expresan la frustración, la presión, la desesperación y, entonces, se produce la utilización o la agresión.
La alternativa que ofrece el Desarrollo Humano Centrado en la Persona para la comprensión y la práctica relacionadas con conflictos intergrupales -a nivel internacional, nacional, regional, y local- es un modelo de resolución de conflictos basado en el redescubrimiento del espacio común, no en la polarización, en el del espacio de las diferencias; es innegable que existen necesidades, aspiraciones, historias diferentes entre los grandes grupos, entre los subgrupos de un grupo y entre individuos; sin embargo, por el hecho mismo de ser todos seres humanos que comparten la tendencia formativa, así como múltiples aspectos circunstanciales, siempre es posible encontrar el espacio común, es decir, lo que compartimos, y, una vez que vivimos lo que compartimos, conscientizarlo y asumirlo; es en ese mismo espacio en el que se puede dialogar y dirimir aquello que nos separa, nos divide, nos diferencia, sin eludir las dificultades, por grandes que sean.
1.6.10. Plenitud (Aporte principal: A. S. Segrera y C. Mancillas)
Una sociedad y una persona que funcionan plenamente lo hacen integradamente, en armonía, en contacto con su realidad y con sus circunstancias, comprendiendo éstas, asumiéndolas, encontrando la forma de conciliar constructivamente necesidades, a veces aparentemente contradictorias, en busca de una existencia satisfactoria, creativa y productiva.
En términos sociales y personales, podemos plantear la necesidad de coordinación, de cooperación y de promoción social de las necesidades y aspiraciones colectivas del grupo social, así como de cada una de las personas que forman el grupo social.
Si la tendencia formativa -y su expresión individual, la tendencia actualizante- de un organismo es a la realización de sus potencialidades, tenderemos a sobrepasar los obstáculos; esto nos permite afirmar que vale la pena caminar en dirección hacia donde quizá nunca lleguemos a nivel individual, como el Moisés que guió a su pueblo, pero que no llegó a pisar la Tierra Prometida.
Las utopías son, en muchos casos, consideradas como algo irreal; otra forma de concebirlas es como luces que iluminan nuestros esfuerzos y que nos atraen, acercándonos progresivamente a ellas; no importa tanto si llegamos, lo importante es el proceso y el esfuerzo que da sentido a la vida colectiva e individual de naciones, comunidades, grupos sociales y personas, es decir, de toda la humanidad; es el camino hacia la armonía, el amor y la verdad que nos hará libres.
2. FUNDAMENTOS PROFESIONALES: PROMOCIÓN
2.1. DEFINICIÓN Y ALCANCES (Aporte principal: A. S. Segrera, M. Araiza y C. Mancillas)
La Promoción del Desarrollo Humano Centrado en la Persona es el trabajo profesional consistente en el asesoramiento -facilitación, consultoría y gestión- de personas y grupos para la exploración y comprensión de los elementos que constituyen su existencia, que les permita elaborar y llevar a cabo programas de Desarrollo Humano personal, educacional, organizacional, social y trascendental.
A título indicativo, la promoción del DHCP incluye los aspectos que se señalan a continuación -en el entendido de que todo intento de fragmentación de la realidad es sólo un instrumento para su análisis que, por el mismo hecho, pudiera oscurecer la unidad vital de lo estudiado-:
• En el ámbito de la vida íntima, la transformación de las personas a través de la orientación diádica, grupal o familiar, diferenciando la relación de ayuda de la relación de reciprocidad entre amigos, parejas, familias; el sentido de la congruencia, la aceptación y la empatía en relaciones humanas no centradas en la “otra” persona, sino en las personas en relación, incluyendo un sentido plenamente humano de la sexualidad.
• En el ámbito de la educación, a través de los esfuerzos educativos formales e informales, mediante el impulso del proceso del aprendizaje significativo y de la relación docente-estudiante para lograr integrar la afectividad con la efectividad, la libertad con la disciplina, el respeto del proceso personal con la evaluación objetiva; y conciliar la importancia de la vivencia afectiva con la necesidad de la simbolización y la sistematización de pensamiento, que permita una necesaria comprensión de nuestra existencia, enriqueciendo así nuestra vivencia de la misma.
• En el ámbito de la organización, el impacto de la creatividad productiva y la actualización por medio del trabajo, la creación de relaciones sanas de liderazgo y cooperación en los equipos de trabajo, y la concepción de las organizaciones como redes de relación en función de la satisfacción de las necesidades de los seres humanos.
• En el ámbito de la sociedad, la asesoría a comunidades y grupos sociales encaminada a la armonización del poder personal con el poder colectivo, del desarrollo personal con el comunitario; la adecuación del funcionamiento político para que contribuya a la resolución de los conflictos intergrupales e internacionales, y a la promoción desarrollo humano y la cooperación de las naciones y del mundo en general.
• En el ámbito de la trascendencia, el impulso del encuentro y la comprensión de la relación de los seres humanos con el absoluto, independientemente de la posición personal sobre la existencia de un Dios, ser superior único o múltiple; la reconsideración a fondo de nuestras poco exploradas relaciones con el mundo en que vivimos y con el universo en general, que, de otro modo, corremos el riesgo de destruir en pocas generaciones.
El Desarrollo Humano Centrado en la Persona es un campo profesional en construcción durante la segunda mitad del siglo XX e inicios del siglo XXI, en forma similar a como lo fueron la sociología y la economía en el siglo XIX, las cuales, para muchos, no eran sino aplicaciones de derecho.
2.2. EL PROMOTOR DEL DESARROLLO HUMANO CENTRADO EN LA PERSONA
2.2.1. Definición (Aporte principal: A. S. Segrera, M. Araiza y C. Mancillas)
El promotor del Desarrollo Humano Centrado en la Persona es un agente de cambio que procura llevar a cabo acciones de modificación de situaciones presentes, establecidas, con una intención definida cuyo objetivo es lograr situaciones deseadas, mejores a las iniciales, que se caractericen por una agregación de valor en eficiencia y eficacia, equidad y bien común.
El promotor del DHCP se compromete en su trabajo como persona y como profesional, a partir de sus valores; como agente de cambio se involucra con las personas y grupos con los que trabaja, participando como actor en sus deliberaciones.
El promotor del DHCP se construye como un investigador en la acción, que procura contribuir siempre a una mejor comprensión de las situaciones que permita llevar a cabo un mejor trabajo de intervención en futuras ocasiones.
2.2.2. Valores y derechos promovidos (Aporte principal: A. S. Segrera y A. J. Segrera)
Los promotores de Desarrollo Humano Centrado en la Persona impulsan valores asumidos por ellos mismos, que implican, en términos prácticos, el derecho de las personas y grupos humanos:
• Al reconocimiento y respeto de su dignidad como personas humanas y de sus derechos básicos, y a la impartición de la justicia.
• A su sanidad, su salud y su vida íntima.
• Al respeto de las diversidades culturales, sociales y físicas, y a la promoción de la integración en la sociedad de los grupos menos favorecidos, los que sufren de limitaciones, discapacidades o exclusiones.
• A la educación, la cultura, la información, la comunicación y el ocio.
• A la equidad en el acceso a los recursos y a una adecuada calidad de vida.
• A la capacitación y al acceso a un trabajo que permita su actualización creativa, a la digna y justa retribución del mismo y a la opción sobre su inserción organizacional laboral en micro, pequeña, mediana o gran empresa.
• A la democracia, al ejercicio de su participación ciudadana y al reconocimiento de su igualdad política, económica y social, y a disfrutar de la seguridad y de la paz.
• A interactuar sanamente con su medio ambiente y de proteger la ecología.
• A vivir una vida con significado, a su desarrollo espiritual y al acceso a la trascendencia.
2.2.3 Funciones profesionales genéricas (Aporte principal: A. S. Segrera, M. Araiza y C. Mancillas)
El promotor del Desarrollo Humano Centrado en la Persona desempeña tres funciones profesionales genéricas de asesoramiento: facilitación de procesos personales, consultoría sobre diversos conocimientos y gestión de proyectos de Desarrollo Humano personal, educacional, organizacional, social y espiritual, no reducibles a la práctica de otras profesiones.
Facilitación de los procesos de exploración y comunicación intra-, inter- y transpersonales de las personas y grupos con los que trabaja; para ello, requiere pericia en los procesos señalados y utilizar sus conocimientos en beneficio de dichos grupos y personas.
Consultoría sobre aspectos de conocimientos teóricos y prácticos; proporciona informaciones específicas que puedan ser útiles para la resolución de problemas: identificación de la situación presente, definición de una misión, elaboración de políticas, establecimiento de la situación deseada, diseño del plan de acción que conduzca a la misma, con sus estrategias y acciones, sus elementos de organización y funcionamiento y la adquisición de destrezas y habilidades necesarias; para ello, requiere pericia en aspectos generales de planeación, y contribuir también con sus conocimientos específicos, según su formación profesional complementaria.
Gestión de proyectos, acciones, programas y organizaciones específicos, incluyendo, como labor supletoria, su dirección, gerencia o administración; para ello, requiere pericia en aspectos generales de organización y poner dichos conocimientos, cuando se necesite, al servicio de las personas y los grupos con los que trabaje.
2.2.4. Funciones profesionales específicas (Aporte principal: A. S. Segrera, M. Araiza y C. Mancillas)
En otro nivel de concretización, el promotor del Desarrollo Humano Centrado en la Persona realiza diversas funciones específicas, entre otras:
• Contribuir al desarrollo del marco teórico de comprensión del DHCP.
• Ofrecer elementos de comprensión de la realidad individual y social.
• Integrar las diversas visiones del Desarrollo Humano en una concepción de desarrollo justo, sustentable, factible y viable.
• Llevar a cabo investigación sobre los procesos y medios de promoción del Desarrollo Humano.
• Favorecer la reunión, la comunicación, el compromiso, la toma de decisiones y la elaboración de proyectos de DHCP por las propias comunidades, sus miembros y/o sus representantes.
• Fomentar la comprensión empática personal, intragrupal e intergrupal, de manera que sea posible influir la realidad a partir de dicha comprensión.
• Auxiliar a las personas y a los grupos en la formulación de las mejores soluciones a partir del análisis de sus situaciones y circunstancias.
• Propiciar la libertad, la autonomía, el compromiso, la participación en trabajos comunitarios y la conciencia de su propia identidad social de los grupos y las personas involucrados, con base en valores que emanen de una ética social humanista.
• Impulsar la apertura de conciencia y la adquisición del respeto entre los pueblos, los grupos y las personas hacia el medio ambiente ecológico en el que se desenvuelven y con el que se relacionan.
• Promover la integración de los propios miembros de la comunidad, de voluntarios, de paraprofesionales y de profesionales en la elaboración y ejecución de los proyectos de DHCP.
• Promover políticas y acciones a favor de la paz, el manejo y la mediación del conflicto por medios no violentos entre personas y grupos sociales, políticos, culturales y nacionales.
• Apoyar la organización y la coordinación de programas amplios de DHCP.
• Contribuir a la defensa y protección de los derechos humanos, basados en la justicia, sin falsos igualitarismos.
• Asistir en la ejecución de acciones directas de DHCP personal, educacional, organizacional, social y espiritual que formen parte de los programas de DHCP aprobados.
• Diseñar y elaborar materiales didácticos y de apoyo, talleres y programas educativos adecuados a las necesidades de DHCP de diversas personas y poblaciones.
• Impulsar proyectos de legislación que promuevan y defiendan los derechos humanos generales y de grupos específicos.
• Promover la conscientización y la actividad política y democrática de los ciudadanos.
• Impulsar la búsqueda de sentido en la sociedad general y la responsabilidad social de las organizaciones y grupos, en las que se integren los objetivos institucionales particulares con las necesidades generales de la sociedad.
• Promover la capacitación para el trabajo a partir de una visión del desarrollo de la empresa que vaya más allá del mero desarrollo organizacional.
• Participar en la planeación de políticas, estrategias y acciones empresariales orientadas al bien de las personas involucradas, el respeto de los legítimos derechos laborales, la toma de decisiones conjunta, la eficiencia de la empresa y la conciencia de su responsabilidad en relación con la sociedad.
• Orientar la selección y aplicación de criterios de filantropía en decisiones que correspondan al bien social y que sean accesibles y amigables para el usuario.
2.2.5. Medios de interacción (Aporte principal: A. S. Segrera)
El requerimiento nuclear para los promotores profesionales del Desarrollo Humano Centrado en la Persona es una educación teórica y práctica que fomente una profunda vivencia, un amplio conocimiento y un firme compromiso con una forma de vivir asumida en su funcionamiento intrapersonal y en sus relaciones interpersonales, tanto personal como profesionalmente. Esta vivencia resultará en una congruencia, una aceptación y una empatía suficientemente altas y consistentes hacia ellos mismos, hacia los otros y hacia el mundo externo.
La educación profesional teórica y práctica deberá ser tan amplia como posible en la teoría del ECP y sus aplicaciones, específicamente en las relaciones interpersonales, en el proceso grupal y en técnicas no impositivas de resolución de conflictos sociales. El conocimiento y el interés por la teoría y la praxis social y política, así como un aprecio positivo de la riqueza de la diversidad cultural en valores y costumbres, son recursos adicionales para su trabajo.
La congruencia, la aceptación y la empatía se consideran actitudes necesarias en el promotor del DHCP (orientador, educador, facilitador grupal, padre) que facilita el desarrollo humano en otras personas (orientado, estudiante, participante grupal, hijo); conjuntamente éstas constituyen la presencia del promotor. Esto supone, en las relaciones interpersonales, un ciclo de funcionamiento intra- e interpersonal, función del nivel de auto-aceptación, auto-empatía y congruencia intrapersonales de cada persona en la relación y del nivel de congruencia, aceptación y empatía interpersonales que puedan a su vez ofrecer a otras personas en la relación.
Las intervenciones del promotor consisten en conductas tendientes al establecimiento de una estructura abierta y flexible, el ofrecimiento de un modelaje y en propuestas específicas adecuadas a diversos objetivos de las personas y grupos con los que trabaja.
Estas intervenciones buscan ser la expresión de la congruencia, la aceptación y la empatía del promotor, para promover un ambiente en el que sea posible la auto-exploración, la libertad y el compromiso de las personas.
Es popular la idea de que la ausencia de estructura es característica de la promoción del DHCP. Al compararla con metodologías basadas en otras teorías de desarrollo, las actividades parecen ser inestructuradas, si por esto entendemos un profundo respeto por los sentimientos y la auto-determinación de cada persona. Sin embargo, en los procesos de DHCP el promotor establece una estructura abierta básica con respecto a aspectos prácticos tales como horario, límites de tiempo, frecuencia, lugar y honorarios; la creación de un ambiente adecuado, a través de la vivencia y la comunicación a la otra persona de la congruencia, la aceptación y la empatía del promotor es, por sí misma, una cálida estructura abierta, muy diferente de una rígida, así como del frío vacío de la ausencia total de estructura.
Dichas intervenciones procuran ofrecer a las personas y grupos un modelaje, un testimonio vivo que les permita observar aspectos que el promotor intenta contribuir a desarrollar en ellos, por medio de mensajes comprensibles por las personas y grupos con los que trabaja y el empleo de un adecuado lenguaje corporal y verbal, la auto-exploración, la libertad y el compromiso, entre otros valores de procesos personales, particularmente en relación con la manera en la cual las personas y los grupos pueden manejar conflictos y tensiones interpersonales y sociales, haciéndose de esta manera totalmente presentes en la relación con los participantes y ofreciéndoles plenamente su mejor recurso e instrumento de desarrollo humano: ellos mismos.
El límite para un promotor del DHCP consiste en no tener objetivos o preconcepciones de lo que constituiría la manera correcta para la otra persona de asumir y expresar estos valores de proceso personales en situaciones prácticas específicas y sus posibles soluciones. Su disponibilidad para relacionarse con los participantes no sólo durante las actividades oficialmente programadas, sino también durante reuniones informales no programadas, así como en contactos individuales, también contribuye a un proceso más positivo y fluido.
Integrar dentro del proceso expresiones intelectuales, sin necesariamente verlas como impersonales o menos valiosas que las más aceptables expresiones directas de sentimientos; respetar las diferentes formas culturales de manejar la jerarquía y la autoridad; y, hablando en general, sacar provecho de las diferencias culturales como medios de enriquecerse en el respeto mutuo todos los involucrados; reconocer y dar la bienvenida a los efectos de actividades sociales informales y aún no planeadas y de la formación de subgrupos, como parte del proceso normal de las relaciones sociales e interpersonales, son elementos importantes en los proyectos de desarrollo humano.
México, con sus ingentes necesidades de desarrollo humano de una población por largo tiempo alejada de posibilidades de una autoconciencia y autonomía individual y comunitaria, representa un campo fértil de trabajo para el DHCP. A la práctica privada e individual, se añaden las perspectivas de acción en instituciones públicas y privadas de acción sobre la salud mental, organismos educativos, empresas productivas y proyectos sociales y comunitarios, perspectivas hasta hace poco ignoradas por los profesionales de la ayuda personal, quizá influenciados por imágenes y papeles tradicionalmente aceptados.
La utilización de conductas específicas adecuadas a los matices para el uso del grupo como un instrumento de desarrollo humano personal (como en grupos de encuentro u orientación), educacional (como en situaciones de clase), organizacional (como en formación de equipos o en planeación), social (como en la solución de conflictos sociales) o espiritual (como en el trabajo pastoral), reconociendo el desarrollo humano como objetivo general y las actitudes nucleares como esenciales, permiten variaciones en los medios, para mantenerse adecuados a las necesidades y recursos intrapersonales e interpersonales disponibles a las personas y grupos involucrados en cada situación.
El trabajo grupal ofrece posibilidades de responder, tanto a necesidades de tipo social, producto del número siempre reducido de profesionales formados, al costo necesariamente elevado del trabajo altamente calificado, como a los retos planteados por dificultades de autoconocimiento y cambio responsable, que requieren de la colaboración, retroalimentación y oportunidades proporcionados únicamente por el grupo de pares.
2.3. FORMACIÓN DEL PROMOTOR
2.3.1. Objetivos (Aporte principal: L. Ortega)
La formación del promotor del Desarrollo Humano pretende como objetivos que sus egresados consoliden e integren conocimientos, valores, actitudes, destrezas y conductas que les permitan:
1. Ser agentes de cambio que comprendan y transmitan los valores de autorrealización y promuevan un modelo de comunidad.
2. Analizar situaciones que requieran intervenciones concretas para promover el desarrollo de las personas y sus comunidades.
3. Contribuir a la transformación crítica de los valores humanos para incidir, desde el compromiso ético, en el bienestar social, sobre todo de las poblaciones marginadas social, emocional y físicamente.
4. Ser capaces de ampliar el campo del conocimiento del Desarrollo Humano.
2.3.2. Eje metodológico: El aprendizaje significativo (Aporte principal: L. Martínez)
El aprendizaje significativo es el eje metodológico de la formación de promotores del Desarrollo Humano Centrado en la Persona; consiste en el cambio natural y estable en las percepciones, los valores, las cogniciones, las actitudes y las conductas, como producto de la satisfacción de las necesidades y los intereses auténticos de las personas en su interacción consigo mismas y con el medio ambiente; y esto se logra al tender continuadamente un puente entre la teoría, la práctica y la experiencia personal; dirige su atención a diferentes dimensiones de las que participa la persona: la cognoscitiva, la afectiva, la social y la espiritual.
Este enfoque metodológico se caracteriza por el énfasis en facilitar que todos y cada uno de los implicados asuman su proceso de aprendizaje libre, responsable y creativamente. Desde esta perspectiva, la persona es la responsable principal de su propio proceso de aprendizaje y el propmotor del aprendizaje es un animador y acompañante en su proceso de desarrollo, además de ser un experto en los temas en cuestión. En este sentido, el Desarrollo Humano propone que si bien el conocimiento intelectual es necesario, no es suficiente para promotor el crecimiento integral de las personas, sino que se requiere la integración de lo afectivo en los procesos de cambio.
La evaluación del proceso formativo de los individuos es congruente con el aprendizaje significativo, y brinda un espacio de retroalimentación objetiva -fundamentada en productos observables- de conocimientos teóricos, habilidades prácticas, valores, actitudes y conductas; sin embargo, su principal finalidad es motivar en los participantes la necesidad de comprender y aceptar lo que honestamente han realizado y logrado, es decir, su objetivo es devolver a las personas la responsabilidad y el compromiso de evaluarse internamente y no sólo por elementos que son externos a ella.
2.3.3. Medios (Aporte principal: A. S. Segrera)
La formación del promotor del Desarrollo Humano Centrado en la Persona incluye diversos medios para el aprendizaje significativo por parte del estudiante: experiencias vivenciales, reflexión crítica sobre experiencias y análisis de modelos teóricos y técnicas, que interactúan y se articulan permanente.
Los diversos tipos de actividades de aprendizaje forman un conjunto coordinado orientado al objetivo de una formación articulada e integral del promotor que le capaciten para el delicado trabajo de la promoción del DHCP.
• Experiencias vivenciales
Las experiencias vivenciales, tales como la participación en grupos de desarrollo personal, grupos de encuentro, grupos de sensibilización y otras, según los intereses particulares de los promotores en formación, tienen como objetivo principal el desarrollo personal de los mismos, así como el conocimiento directo de los efectos de determinadas técnicas.
• Reflexión crítica sobre experiencias
La reflexión crítica sobre experiencias va encaminada a proporcionar a los participantes una vivencia personal de cuestionamiento y desarrollo propios, que les permitan evaluar en sí mismos los efectos de los elementos teóricos y empíricos que aplicarán en su trabajo posterior, sin lo cual se correría el riesgo de crear manipuladores de hombres, más que promotores del desarrollo respetuosos del valor de las persona y grupos con quienes trabajen.
Los seminarios con énfasis en competencias van dirigidos a la adquisición de destrezas y habilidades de relación interpersonal diádica o grupal, tales como la facilitación de la autoexploración y expresión, la identificación del momento actual del proceso personal del entrevistado, la prevención de conflictos en el desarrollo personal, la promoción de la integración y crecimiento de individuos y grupos, etc.
Las prácticas supervisadas permiten, a partir de una experiencia cercana, reflexionar críticamente sobre sus conocimientos, capacidades y habilidades en la relación humana, base de nuestro trabajo.
• Análisis e investigación sobre modelos teóricos y técnicas
El análisis de modelos teóricos y técnicas busca proporcionar a los promotores una base de comprensión científica fundamentada que enriquezca su labor profesional y la investigación a realizar en el campo.
2.4. CAMPO PROFESIONAL DEL DESARROLLO HUMANO (Aporte principal: A. S. Segrera, M. Araiza y C. Mancillas)
El campo profesional del promotor del Desarrollo Humano Centrado en la Persona es el de asesoramiento -facilitación, consultoría y gestión- de procesos y proyectos de personas, grupos, organizaciones e instituciones humanos. Se incluyen, a título indicativo:
• Organismos gubernamentales internacionales, tanto mundiales como regionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con sus diversos organismos especializados, como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización de los Estados Americanos (OEA) y otros.
• Instituciones gubernamentales nacionales u organismos que surjan de ellas, tales como Secretarías de Estado (como la de Educación), organismos descentralizados (como el Instituto de Fomento Nacional para la Vivienda de los Trabajadores), instituciones judiciales y penitenciales.
• Partidos políticos y organizaciones dependientes y afines.
• Macro, mediana, pequeña y microempresas del sector productivo de bienes y servicios.
• Organizaciones de la sociedad civil no gubernamentales de ciudadanos, surgidas de la obligación moral y cívica de los miembros de la sociedad de asumir posiciones con un objetivo de servicio, en especial las que tienen como objetivo la defensa de los derechos humanos básicos generales y los específicos intereses de grupos tales como las mujeres, los discapacitados, los sectores menos favorecidos.
• Instituciones civiles o religiosas, tales como instituciones de asistencia privada, asociaciones civiles, iglesias, comunidades y órdenes religiosas.
• Comunidades urbanas, semiurbanas y rurales.
• Fundaciones y agencias de financiamiento.
• Asociaciones profesionales, científicas y académicas.
• Instituciones educativas, culturales, deportivas, de recreación y empleo del tiempo libre.
• Otros grupos, personas y organizaciones humanos, interesados en explorar los elementos que constituyen su existencia para elaborar y llevar a cabo programas de DHCP.
3. UBICACIÓN ORGANIZACIONAL DE UNA UNIDAD ACADÉMICA
DEL DESAROLLO HUMANO CENTRADO EN LA PERSONA
EN UNA INSTITUCIÓN DE EDUCACIÓN SUPERIOR
3.1. FUNDAMENTACIÓN (Aporte principal: A. S. Segrera)
La fundamentación académica y profesional del Desarrollo Humano Centrado en la Persona se encuentra planteada en las secciones anteriores de este trabajo; ofreceremos aquí añadir algunas reflexiones y sugerencias sobre su ubicación organizacional en una institución de educación superior.
El DHCP, campo de estudio y profesión joven en México y, en general, en América latina, se encuentra en etapas diversas de identificación, consolidación, diversificación y expansión, que pudiera llegar a convertirlo en una de las fuerzas que más contribuyan a la resolución con perspectiva integral de los problemas de nuestra región en el naciente siglo.
Esto dependerá, en buena parte, del mantenimiento y promoción de un nivel académico progresivamente más alto en la formación de profesionales en los programas de educación superior existentes, de la penetración de su enseñanza en un número más amplio de instituciones que el que actualmente lo imparte, y de la capacidad y disponibilidad de los cada vez más numerosos profesionales del DHCP para realizar acciones que favorezcan el desarrollo comunitario, más allá de cualquier carácter individualista.
Los profesionales interesados en estudiar los programas de posgrado en Desarrollo Humano Centrado en la Persona provienen de un amplio panorama de carreras de nivel de licenciatura, lo cual constituye una de las principales riquezas de dichos programas, y buscan una nueva identidad profesional, la de promotores del Desarrollo Humano Centrado en la Persona, complementada en cada caso por su formación anterior, diferente de la de los psicólogos, filósofos, sociólogos, educadores, etc.; cualquier limitación de dicha diversidad empobrecería los resultados de la docencia del DHCP.
La Universidad Iberoamericana Ciudad de México ha sido reconocida como la institución pionera en este campo, al grado de que todos los programas académicos en Desarrollo Humano Centrado en la Persona vigentes en México tienen su origen directo o indirecto en nuestra Universidad.
Los programas en Desarrollo Humano Centrado en la Persona ofrecidos por la UIA Ciudad de México gozan de merecido prestigio en la sociedad, de una población estudiantil numerosa en términos de los programas de posgrado ofrecidos por la Institución y de una demanda de ingreso también grande en los mismos términos.
El personal académico de tiempo de Desarrollo Humano, complementado con el personal académico por honorarios, constituye un equipo interdisciplinar especializado, si bien no completo, único en México y, hasta cierto grado, en América Latina, logrado a través de los treinta años de evolución del programa.
El trabajo realizado de revisión autocrítica y reconstructiva de la comprensión y la promoción del Desarrollo Humano y, en consecuencia, de su investigación, docencia y difusión, realizado por el equipo académico de Desarrollo Humano de la UIA, ofrece una oportunidad privilegiada de refundación del Desarrollo Humano Centrado en la Persona en instituciones de educación superior latinoamericanas, que aproveche los muchos y trascendentales cambios que ha experimentado el entorno social y académico en los últimos años y los avances y desarrollos recientes habidos en las diversas ciencias humanas.
La ubicación organizacional del Desarrollo Humano Centrado en la Persona en una institución de educación superior debe permitir su adecuada vinculación con las unidades académicas consagradas a la comunicación, la educación, la filosofía, la psicología, las ciencias de la salud y las ciencias sociales (por mencionar tan sólo las más cercanas), sin una dependencia con alguna de ellas que implicara el privilegiar una de estas vinculaciones con demérito de las demás.
En virtud de lo anterior, la ubicación organizacional del DHCP en una unidad académica cuyo paradigma no permita la amplitud propia de dicha concepción reduciría inicialmente su desarrollo e impediría el proceso de creación de esta nueva profesión, privando a la institución de lo que puede uno de sus principales aportes a la resolución de las necesidades de nuestra región.
3.2. ELEMENTOS REQUERIDOS (Aporte principal: A. S. Segrera)
La ubicación organizacional necesidad de garantizar de una unidad académica de Desarrollo Humano Centrado en la Persona requiere garantizar:
1. La protección del prestigio académico de la Institución.
2. La voluntad viable de la Institución de asumir en adelante un papel destacado en el campo del DHCP.
3. La excelencia académica, la pertinencia social y el carácter transdisciplinar propio del DHCP.
4. La existencia de una clara identidad organizacional para el DHCP.
5. Su autonomía académica y administrativa, que implica contar con atribuciones para:
a. Establecer los objetivos y hacer el seguimiento de los programas de investigación, docencia, difusión, servicios educativo-universitarios y superación académica.
b. Establecer sus normas y políticas particulares, en coherencia con la normatividad institucional.
c. Evaluar los resultados del desempeño de las funciones sustantivas.
6. La disponibilidad de un presupuesto adecuado y la asignación de funciones y tareas a los académicos de tiempo en función de los objetivos propios del DHCP.
7. La disponibilidad del personal académico de tiempo y por honorarios necesario para desarrollar adecuadamente la planeación estratégica, de mediano y corto plazo para cumplir con los compromisos derivados de ella.
8. La disponibilidad del personal administrativo secretarial adecuado para atender las necesidades correspondientes a la unidad académica.
9. La disponibilidad de los recursos financieros necesarios para el conjunto de programas y proyectos de investigación, docencia, difusión, servicios y superación académica del DHCP que se determine instaurar.
10. La disponibilidad de los recursos de espacio físico, oficina, mobiliario, equipo de cómputo, telefonía y equipo de apoyo didáctico requeridos.
3.3. OPCIONES ORGANIZACIONALES (Aporte principal: A. S. Segrera)
En espíritu de lealtad a la Institución y al Desarrollo Humano Centrado en la Persona, no sería adecuado proponer una opción organizacional que no permitiese ofrecer a la sociedad una labor de excelencia. A continuación se evalúan concisamente las diferentes opciones y se emite unaopinión sobre cada una de ellas.
Nuestra sincera intención es contribuir a ofrecer bases para la difícil decisión que deberán tomar las autoridades universitarias sobre la ubicación organizacional del Desarrollo Humano Centrado en la Persona en una institución de educación superior.
3.3.1. Adscripción a otro departamento
La adscripción de Desarrollo Humano Centrado en la Persona como uno o varios programas de otro departamento, incluyendo un departamento de psicología, por los fundamentos expuestos anteriormente, no parece apropiada, ya que hace muy difícil la labor de desarrollo de la identidad, objetivos y tareas del campo interdisdisciplinar de Desarrollo Humano y la conservación de su autonomía académica y administrativa, sin garantizar los elementos requeridos. Por ello, nos permitimos no recomendar dicha opción organizacional.
3.3.2. Constitución de un Departamento de Desarrollo Humano
Consideramos, por los fundamentos expuestos anteriormente, que la opción adecuada es la constitución de un Departamento de Desarrollo Humano Centrado en la Persona, ya que parece ser la única que garantiza los elementos requeridos para llevar a cabo la labor de desarrollo de la identidad, objetivos y tareas del campo transdisdisciplinar del DHCP y la conservación de su autonomía académica y administrativa.
Lo anterior supondría, inicialmente, el nombramiento de un(a) director(a) interino(a) del nuevo Departamento de Desarrollo Humano Centrado en la Persona, con el mandato de que, en adición a las funciones ordinarias de todo director de departamento, coordine e impulse el proceso de profundización de la revisión autocrítica de la concepción y la promoción del DHCP en la Institución, así como la elaboración del Plan Estratégico correspondiente.
3.4. PLANEACIÓN ESTRATÉGICA TENTATIVA (Aporte principal: A. S. Segrera)
Se presentan a continuación, a título indicativo, los posibles objetivos estratégicos genéricos y específicos y las metas iniciales de los programas de una Planeación Estratégica tentativa del DHCP.
3.4.1. Programa 1: Planeación y gestión de lo académico
Objetivos estratégicos genéricos
• Implantar un modelo de administración de lo académico, estandarizado y adecuado a las necesidades del departamento y coherente con el proyecto educativo de la Institución.
• Obtener la mayor eficiencia y simplicidad posible en la estructura y funcionamiento de la planeación y operación de la gestión académica del departamento.
• Elaborar un Plan Estratégico que defina la misión, visión y programas prioritarios a la luz de los Fundamentos Académicos y Profesionales del Desarrollo Humano Centrado en la Persona.
• Revisar y retroalimentar los recursos académicos, tanto en lo humano como en lo material, para asegurar que el departamento administre eficaz y eficientemente los programas que imparta.
• Definir los ámbitos y atribuciones de las comisiones departamentales y comisiones de programas curriculares: funciones de asesoría, planeación, decisión y operación.
• Proporcionar a las áreas de competencia la coordinación adecuada para las mismas.
Metas tentativas para el primer año
• Definir la misión, visión y programas prioritarios del Departamento.
• Evaluar el cumplimiento del plan provisional inicial.
• Elaborar el Plan Estratégico detallado.
• Asignar la responsabilidad de cada área de competencia a uno de los miembros del claustro académico de tiempo.
• Definir claramente las atribuciones de las comisiones departamentales y delegar, en todo lo posible, las funciones de operación de los programas departamentales sobre la base de las directivas del Consejo Académico.
• Establecer las comisiones departamentales.
• Operar los programas del departamento.
3.4.2. Programa 2: Personal y superación académicos
Objetivo estratégico genérico
• Contar con personal académico que en su totalidad manifieste niveles excelentes de calidad y de productividad.
• Lograr que el personal académico del departamento ostente las grados que acrediten la excelencia de su formación nacional e internacionalmente.
• Contar con un equipo académico que responda a las necesidades de los programas del departamento.
• Enriquecer el personal académico a través de actividades de educación continua.
• Crear las condiciones para que los académicos del departamento puedan manifestar una productividad apropiada en sus actividades de investigación, docencia y difusión.
• Contar con un sistema apropiado de criterios y procedimientos departamentales para la selección y contratación del personal académico.
• Contar con un sistema de incentivos y facilidades para la obtención de grados académicos superiores por parte del personal académico del departamento.
• Cubrir las plazas de personal académico de tiempo requeridas para atender las áreas de competencia desprovistas.
• Contar con un subprograma de superación académica que fortalezca el posgrado y responda a los objetivos del departamento y a los intereses de los académicos de tiempo y asignatura.
3.4.3. Programa 3: Fortalecimiento de la investigación
• Contar con un programa de investigación departamental sólido, estrechamente vinculado a los programas de posgrado y que brinde atención preferente a las necesidades sociales y de comunitarias.
• Profundizar y actualizar los fundamentos académicos y profesionales del Desarrollo Humano Centrado en la Persona.
• Definir, diseñar y operar claramente las líneas y políticas de investigación en DHCP.
• Vincular el programa departamental de fortalecimiento de la investigación con los demás programas del departamento.
• Vincular, en cada área de competencia, la investigación, la práctica y la docencia.
• Consolidar grupos de investigadores de calidad en DHCP, reconocidos en sus campos de acción por sus estudios, resultados y liderazgo en el área.
• Formar a los estudiantes de los programas de posgrado en DHCP como investigadores, mediante la incorporación de alumnos becarios como asistentes de investigación o investigadores adjuntos.
• Asesorar la elaboración de los trabajos de investigación de los estudiantes, proyectos y tesis de doctorado y de maestría de alta calidad, en estrecha relación con las líneas de investigación del departamento.
• Fomentar actividades transdisciplinares de investigación en DHCP entre investigadores, programas, departamentos, divisiones, y con otros grupos e instituciones.
• Establecer las líneas y políticas de investigación en DHCP.
• Llevar a cabo un seminario de reflexión permanente sobre los fundamentos académicos y profesionales del DHCP, sus aspectos teóricos y de investigación para el claustro académico de tiempo.
• Identificar los ámbitos de investigación personales de cada académico de tiempo del departamento en lo referente a temas, marcos teóricos y metodologías.
• Precisar agendas de investigación, acordes a los propósitos de cambio y de una sociedad más justa.
3.4.4. Programa 4: Fortalecimiento del posgrado
• Lograr que los programas de docencia curricular se sustenten en la excelencia académica, la pertinencia social e institucional y la fidelidad a un modelo educativo humanista, para dar respuesta, a través de la formación valoral, actitudinal, académica y profesional de sus egresados, a las necesidades sociales y comunitarias del país, coadyuvando así, desde diversos ámbitos de la práctica profesional, al logro de una sociedad con mayor dignidad y justicia.
• Diseñar e instrumentar un proceso sistemático de análisis y diagnóstico de los programas de docencia curricular para garantizar su excelencia académica.
• Evaluar y analizar el funcionamiento de la estructura curricular para consolidar una escuela de pensamiento innovadora y transdisciplinar.
• Concretar la intencionalidad de la estructura curricular mediante la elaboración de guías de estudio detalladas y actualizadas que garanticen la calidad de los programas.
• Vincular dichos programas con instituciones con las que existan convenios de cooperación.
• Detectar la necesidades y elaborar nuevos programas de docencia útiles para formar los profesionales que requieren el país y América Latina.
• Actualizar regularmente los planes de estudios de posgrado en DHCP.
• Fortalecer la formación teórica y práctica específicas en cada área de competencia.
• Lograr el equilibrio adecuado entre matrícula y calidad de formación de los programas.
• Incrementar la eficiencia terminal.
• Promover el reconocimiento de los programas como posgrados de excelencia por organismos externos.
• Detectar la necesidades de programas de docencia útiles para formar los profesionales que respondan a las problemáticas del país y de América Latina.
• Diseñar el plan de estudios de los programas de posgrado en DHCP, comparándolos con otros programas nacionales y extranjeros, incluyendo perfiles de ingreso y egreso, modo de operación, claustro académico, asesorías académicas y características de las tesis doctorales.
• Elaborar las normas y criterios para la elaboración de la opción terminal de los programas de posgrado.
• Establecer los criterios, políticas, sistemas y procedimientos para asegurar la calidad de la asesoría académica y de proyectos de tesis.
3.4.5. Programa 5: Difusión
• Dar a conocer ampliamente la producción académica de DHCP, caracterizada por su pertinencia y su excelente calidad, a la comunidad académica y profesional, así como a las instituciones que inciden en el campo.
• Desarrollar un subprograma de eventos que sitúe a la institución como institución referencial para los académicos y profesionales del DHCP en el país y en América Latina.
• Desarrollar un subprograma de publicaciones que sitúe a la Institución como escuela de pensamiento referencial para el DHCP en el país y enAmérica Latina.
• Desarrollar recursos referenciales y documentales que apoyen la labor académica y profesional en el campo del DHCP a nivel internacional.
• Establecer políticas de eventos de DHCP.
• Establecer políticas editoriales de DHCP.
3.4.6. Programa 6: Vinculación e internacionalización
• Establecer vínculos y convenios con instituciones educativas y de investigación, así como con organismos nacionales e internacionales, para la elaboración, obtención y generación de recursos, desarrollo y difusión de investigaciones y acciones en DHCP, que contribuyan a la solución de problemas sociales y humanos del país y de América Latina.
• Desarrollar un subprograma departamental de vínculos funcionales y prácticos de cooperación efectiva con otros departamentos de la Institución.
• Desarrollar un subprograma departamental de vínculos funcionales y prácticos de cooperación efectiva con organismos, instituciones y asociaciones clave, académicas y no académicas, nacionales e internacionales, en el ámbito del DHCP y áreas afines.
• Desarrollar un subprograma departamental de membrecías y participación en organizaciones académicas y profesionales de DHCP y áreas afines.
• Definir las principales aportaciones posibles del DHCP a la solución de problemas sociales y humanos del país y de América Latina.
• Establecer criterios y políticas sobre vínculos funcionales y prácticos de cooperación efectiva con los demás departamentos de la Institución.
• Establecer criterios y políticas sobre vínculos funcionales y prácticos de cooperación efectiva con instituciones clave, nacionales e internacionales, académicas y no académicas, en el ámbito del DHCP y áreas afines.
• Establecer políticas y criterios de membrecías departamentales y personales.
3.4.7. Programa 7: Servicio departamental y educación continua
• Ofrecer un programa departamental de servicio departamental y educación continua en DHCP, que reúna las características de calidad académica, pertinencia social, viabilidad financiera, eficiencia administrativa y correspondencia con el modelo educativo de la Institución, para enriquecer su oferta educativa.
• Desarrollar un subprograma departamental de servicio departamental para promover la cooperación eficiente entre el DHCP y los demás departamentos y entidades académicas de la Institución.
• Desarrollar un subprograma departamental de educación continua en DHCP para consolidar una intervención innovadora de pensamiento y acción en este campo en el país y en América Latina.
• Constituir la comisión departamental de servicio departamental y educación continua.
• Diseñar un subprograma departamental de servicio departamental.
• Diseñar un subprograma departamental de educación continua.
3.4.8. Programa 8: Tecnología educativa y educación a distancia
• Alcanzar el liderazgo en las modalidades de tecnología educativa y educación a distancia mediante la implementación y desarrollo de estos sistemas de enseñanza-aprendizaje en los programas ofrecidos.
• Fundamentar teórica, tecnológica y prácticamente la enseñanza-aprendizaje a distancia.
• Analizar la comunicación tecnológica educativa y sus implicaciones en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
• Obtener y emplear los recursos tecnológicos pertinentes para la docencia de DHCP.
• Diseñar procesos para la evaluación de los aprendizajes y técnicas por medios electrónicos y a distancia.
• Elaborar y operar un modelo creativo de enseñanza-aprendizaje que permita ofrecer recursos educativos a distancia.
• Integrar en la práctica docente la elaboración y empleo de tecnología educativa innovadora.
• Recabar y analizar información sobre instituciones que ofrecen programas de posgrado a distancia en lo que se refiere a procedimientos, metodología, costo-beneficio, resultados y capacitación del personal académico.

References: resolución 
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