Source: http://jesusamarmol.blogspot.com/2016/
Timestamp: 2017-06-23 01:40:00+00:00

Document:
Bitácora de un buscador: 2016
veces, demasiadas, me sorprendo de la facilidad que tenemos las
personas por complicarnos la vida, generando situaciones de tensiones
e incluso violencia que rompen la armonía en las relaciones entre
padres e hijos, entre parejas, entre familiares varios, entre amigos,
entre compañeros de trabajo o entre personas aparentemente
desconocidas entre sí, incluyendo las relaciones entre países. Y en
todos lo casos, sin excepción, podemos encontrar un patrón de
conducta común: la falta del buen juicio. El
buen juicio, contrariamente, hace referencia a aquellos actos que las
personas llevamos a cabo de manera lógica, razonable, sensata y con
cordura, y que caracterizan nuestra toma de decisiones diarias por no
ser impulsivas, apresuradas, disparatadas o alocadas, lo cual
requiere de una buena salud emocional. Es decir, que el mal juicio,
que nos lleva a tomar malas decisiones que siempre acarrean algún
tipo de sufrimiento en diferente grado entre las partes implicadas,
es un efecto directo de la mala salud emocional de las personas
(patologías psiquiátricas, a parte). Sí,
lo cierto es que vivimos en una sociedad donde la inmensa mayoría de
las personas sufren algún tipo de desequilibrio emocional (solo
tenemos que mirar a nuestro alrededor más inmediato). Pero la parte
positiva es que la buena salud emocional no es un rasgo genético,
sino un hábito de conducta que se adquiere mediante el aprendizaje
de la gestión de las emociones, que sin duda debe ir acompañado en
la formación y refuerzo de unos valores sociales positivos (Una
potestad hoy en día cedida a la televisión, aunque este es tema de
otra reflexión).
dolores de cabeza y sufrimientos innecesarios nos evitaríamos si
aprendiéramos a gestionar nuestras emociones! Seguro que el mundo
sería un lugar mucho más armonioso. Para ello, en una sociedad
compleja y en continuo cambio y transformación como la actual,
resulta imperante la necesidad de incluir la materia de la gestión
emocional en nuestro sistema educativo desde las primeras edades de
escolarización, pues resulta tan trascendente para la calidad de
vida de cualquier persona como la habilidad de saber leer y escribir.
adecuadamente las emociones no es más que gestionar nuestro mundo
emocional con inteligencia, pues de ello depende cómo nos
comportamos con nosotros mismos y frente a la realidad más inmediata
que nos relacionamos (los otros), cuyo efecto directo determina
nuestra vida (relación de causa-efecto). Un asunto que, a todas
luces, no es baladí. Y que el conocimiento de la Inteligencia
Emocional y el Desarrollo Competencial ya desarrollan formalmente -en
nuestra cultura de tradición cartesiana- desde la segunda mitad del
siglo pasado, por lo que no se trata ni de diseñar una materia desde
cero (para descanso del colectivo docente), ni de adaptar
conocimientos milenarios orientales de control de la mente (para
tranquilidad de los antiespiritualistas), aunque en este punto ya
existen cátedras de mindfulness que beben de la filosofía budista. La
Inteligencia Emocional, en definitiva, no es más (ni menos) que la
capacidad que tiene una persona de manejar, entender, seleccionar y
controlar sus emociones (he aquí el verdadero libre albedrío) y la
de los demás con eficiencia, generando así resultados positivos
para su propia vida y la de su entorno. Una habilidad que se puede
aprender e integrar como una capacidad más en nuestra vida diaria,
facilitando que la persona viva en un estado de buena salud
emocional, lo que le asegura la toma de decisiones en la cotidianidad
de su vida a la luz del buen juicio. Algo que todos, sin excepción,
agradeceremos.
a los estallidos irracionales de sentimientos desbocados -todos ellos
derivados de las emociones primaras de la tristeza, la rabia y el
miedo-, solo cabe la reeducación emocional. Si ante la mala salud
física ponemos remedios para sanarnos, ¿cómo no vamos a hacer lo
mismo ante la mala salud emocional? Y más cuando nuestros
sentimientos y emociones determinan el 99´9% de las decisiones que
tomamos en nuestro día a día. En
un mundo donde se exalta el culto a la mente (inteligencia) y al
cuerpo (salud física), es hora que socialicemos el culto a las
emociones (salud emocional). Pues si bien es cierto el refrán romano
que reza mens sana in corpore sano, no hay mente sana sin
emociones sanas. Mientras tanto, frente a contextos emocionalmente insalubres, no hay mejor receta que la higiene ambiental, es decir: cuánto más lejos, mejor.
Conoce la fórmula de la Inteligencia Emocional
Manual del Ejecutivo Feliz (Tecnología Mental para una Buena Salud Emocional) Nota
1: Para aquellos que quieran profundizar en el Desarrollo
Competencial, recomiendo acceder a la web de “Las Fórmulas de la Vida”. El
Desarrollo Competencial trabaja aquellas características subyacentes
que están relacionadas con una actuación de éxito en el trabajo (y
la vida en general), lo que abarca aspectos de gestión claves como
es: la gestión del Talento, la Inteligencia Emocional, el
Engagement, la Motivación, la Creatividad, la gestión del Fracaso,
el Pensamiento Computacional, la Felicidad, el Pensamiento Positivo,
la Autoestima, etc. Materias todas ellas que conceptualizo como
unidades de conocimiento individual, como si se tratasen de piezas de
lego, lo que permite configurar a medida cualquier estructura
didáctica en materia de Desarrollo Competencial.
Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados
en el glosario de términos del Vademécum del ser humano Publicado por
lo iba a pedir a Papa Noel, pero sé que las cosas importantes hay
que pedírselas a los Reyes Magos. En la carta de este año no pido
específicamente para mi, sino para todos en general. Y no, no se
trata de Paz, Felicidad, Salud y Prosperidad, sino de algo más
tangible y resolutivo como es un cinturón democrático para el
Capitalismo. Puesto que mi deseo para este 2017 es que los Estados
puedan proveer servicios de derechos y prestaciones sociales al
conjunto de los ciudadanos, y más particularmente a los más
desfavorecidos (en el marco de una clara vocación humanista, por
deformación cultural). Ya que soy consciente que para que exista un
Estado de Bienestar Social debe haber Capitalismo (además de
Democracia), pero igualmente soy consciente que el Capitalismo per
se no necesita del Bienestar Social para existir. Sí,
uno de los grandes avances de la humanidad como es el Bienestar
Social, de origen británico en plena Segunda Guerra Mundial, está
actualmente en entredicho. Para los escépticos, y sin pretensión
alguna de parecer alarmista sino tan solo objetivo, solo hay que
dirigir la mirada a ese uno de cada tres niños que vive bajo el
umbral de la pobreza en España (el 33% de la población infantil)
-solo superados en la UE por Rumanía-, una tasa de pobreza infantil
que ha aumentado 8 puntos desde 2008. O a esos 3´2 millones de
trabajadores precarios que tenemos en nuestro país -mayoritariamente
licenciados-, que alternan el paro con trabajos temporales precarios
en duración e ingresos. O a esos más de 5 millones de personas que
viven en situación de pobreza energética, el 18 por ciento de los
hogares de España, causando de manera directa 7.000 muertes al año.
Y esto en un país desarrollado como es el nuestro, la decimocuarta
economía mundial (si bien en tiempos de bonanza llegamos a ostentar
la octava posición en el ránking económico internacional).
¿por qué es importante ponerle un cinturón democrático al
Capitalismo? Pues porque para que el Estado de Bienestar Social
exista, los Gobiernos deben recurrir al Mercado para poder asignar
los recursos que permitan cubrir los servicios sociales que necesitan
sus ciudadanos, y mediante la redistribución de dichos recursos a
través de los Presupuestos del Estado retroalimentar los cuatro ejes
vertebradores de las actividades desarrolladas por la Seguridad
Social. Veánse: I.-Transferencias
ejemplo, para pagar subsidios de desempleo o vejez. (Todos sabemos
del elevado número de parados que están malviviendo sin cobertura
social de desempleo, así como el peligro que corre la ya casi vacía
caja de las pensiones públicas).
II.-Cuidados
pagar el sistema de salud universal y gratuito (Todos conocemos los
problemas ocasionados por el cierre de plantas enteras de hospitales,
los episodios a la orden del día de centros de urgencias colapsados,
las listas de espera eternas y la eliminación de cobertura de
ciertos medicamentos imprescindibles para colectivos vulnerables).
III.-Servicios
garantizar el derecho de acceso a una formación adecuada a los
nuevos retos que depara el mundo. (Todos sabemos del elevado volumen
de jóvenes que no pueden matricularse en las universidades por el
aumento de tasas, así como por la carencia y tardanza de las becas).
IV.-Provisión de Vivienda, Alimentación y otros Sistemas
Asistenciales. (Que,
como bien es sabido por todos, es hoy por hoy una falacia que
convierte a los principios fundamentales de nuestra Constitución en
papel mojado). (Recomiendo la lectura en este punto del artículo: "Nosotros, los pobres, acusamos al Estado de inconstitucional")
obstante, existe la idea generalizada de que la causa de la
degradación del Estado de Bienestar Social se debe a la crisis
económica por falta de financiación para sustentarlo. Pero si
observamos como funciona el Mercado (cojamos como ejemplo de muestra
la relación entre las ganancias de más de 50.000 millones de euros
de las tres empresas eléctricas españolas -con aumentos incluidos
de más del 70% de la tarifa de sus servicios a lo largo de la última
década, o sea, en plena crisis-, con la tasa de pobreza energética
de los hogares españoles), nos percataremos que el verdadero
problema radica en el hecho de que se ha roto el principio de
“capitalismo democrático” sobre el que el Bienestar Social hace
posible su existencia. Lo cual ha dado paso a un capitalismo
oligárquico y casi absolutista que se ha situado por encima de la
soberanía de los propios Estados, ejerciendo no solo un poder
económico sino también legislativo que marca qué tipo de Derecho
debe aplicarse a nivel internacional (y local) para el crecimiento
económico (sin consideraciones sociales, claro está). Y todo ello
al amparo y justificación de la época de crisis.
escenario que choca de frente con la propia naturaleza del Estado de
Derecho y de Bienestar Social, donde los Gobiernos deben tener la
capacidad de poder regular el funcionamiento del propio Mercado, para
asegurar de este modo el equilibrio entre la economía libre
(propiedad privada) y la economía planificada (propiedad colectiva),
haciendo posible un modelo de organización social conocido como
“estado de economía mixta”. Un modelo de economía mixta que,
sin entrar en las singularidades de los diversos modelos existentes
en Europa (modelo liberal anglosajón, modelo conservador europeo
continental, modelo socialdemócrata nórdico, y modelo
mediterráneo), requiere de un mantenimiento de los gastos sociales
que, contrariamente a lo que se cree, no tiene coste sobre el Mercado
y su potencial de crecimiento económico -como ya demostró hace más
de diez años atrás Lindert, un profesor de economía de la
Universidad de California-, siempre que se incluyan estructuras
impositivas que no penalicen la inversión ni el trabajo, y que se
coordine con políticas económicas adecuadas (En otras palabras: que
las políticas fiscales y monetarias resultan vitales para el
mantenimiento del Estado de Bienestar). Así
pues, para los defensores del Estado de Bienestar Social como modelo
de organización que hace de nuestras sociedades un mundo más
humanizado, no podemos permitir que el Capitalismo crezca de manera
desbocada y feroz sobre la larga sombra de la crisis económica.
Pues, con independencia de su tendencia a dar la espalda a cualquier
consideración de carácter social, si en la crisis socio-económica
encuentra su medio para poder crecer libremente (solo hay que ver el
aumento de beneficio de las rentas de capital, es decir: los ricos
se vuelven más ricos), ¿qué motivación va a tener el Capitalismo
para volver a un estadio donde los Estados Democráticos regulan y
controlan al Mercado?. La respuesta, aunque retórica, requiere
manifestarla: Ninguna. Es
por ello que necesitamos de un buen cinturón democrático para
volver a traer al redil al Capitalismo -en actual estado de rebeldía-
en beneficio del bienestar social colectivo. Como bien decía el
sociólogo británico Marshall, el Estado de Bienestar se define como
una combinación especial (y equilibrada) entre la Democracia, el
Bienestar Social y el Capitalismo. Un modelo de organización de las
sociedades desarrolladas que, para bien del conjunto de la humanidad,
en una era donde el Mercado es de naturaleza Global dicho modelo de
Bienestar Social debería globalizarse mediante una economía de
escala (transferencia de recursos) a nivel internacional, aunque para
ello se requeriría de un organismo regulador central (Gobierno
Mundial). Si bien este es un regalo a día de hoy de ciencia ficción
a pedir para otro año. Para este 2017, no obstante, me conformo con
que los Reyes Magos nos traigan a los europeos el cinturón
democrático que necesitamos para regular el Capitalismo y así sanar
nuestro febril Estado del Bienestar Social. Mientras
tanto, y a la espera del día de Reyes, ya tengo preparada la leche y
las galletas para que sus majestades mágicos puedan recuperar
fuerzas en su ajetreada noche en su paso por mi casa. Aunque no me
hago muchas ilusiones, porque al final siempre traen lo que quieren y
pueden. Y aun así continuamos siendo los afortunados de este mundo.
Fiat Pax in virtute Tua Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano Publicado por
Estado de Bienestar Social,
La Navidad, como el hombre, está llena de luces y sombras
tres días de la Navidad y a doce días de haber cumplido los 45, en
un año más y sigue y suma de mi balance vital personal, dejo
reflejado en el día de hoy en mi cuaderno de bitácora el hecho que
esta mañana me he levantado percatándome, con mayor peso de
conciencia si cabe y cierta apatía, la evidencia manifiesta de que
hemos aceptado con normalidad como especie el hecho que para poder
vivir bien unos pocos, otros deben vivir mal e incluso morir por
ello. Una regla no escrita del ser humano que se remonta a los
albores de la humanidad y que se repite sistemáticamente a lo largo
de nuestra Historia. Para muestra un botón: en antaño encerrábamos
a los esclavos en galeras obligándoles a hacer trabajos forzados en
la navegación, en la actualidad encerramos a los nuevos esclavos
(ciudadanos de tercera) en naves textiles obligándoles a hacer
trabajos forzados para que podamos adquirir por 10€ prendas de moda
en los principales centros comerciales de nuestra ciudad. Prendas,
por otro lado, que vestiremos para celebrar estas fechas navideñas,
cuando el genuino mensaje navideño justamente se dirige a los más
desprotegidos del planeta: los que fabrican la prenda que lucimos,
entre otros desamparados. Pero
si algún contraste de realidades, por antagónicas, me ha llamado la
atención especialmente en estas semanas prenavideñas -entre
innumerables desigualdades sociales a elegir, dentro y fuera de
nuestra sociedad-, ha sido la celebración del descubrimiento del
milagro de la (casi) eterna juventud por parte de unos científicos
españoles, frente a la pesadumbre y vergüenza ahogada que nos
supone la masacre y destrucción de Alepo (una ciudad más grande que
Barcelona). En
un punto del planeta, en la zona del llamado primer mundo,
fantaseamos ya todos con la posibilidad de ganar la batalla a la
muerte, pues el descubrimiento de los investigadores no solo se
refiere a borrar arrugas y canas, sino de frenar los verdaderos signos de la vejez y mejorar el funcionamiento de los órganos
mediante una técnica de reprogramación celular, lo que permite
frenar nuestro reloj biológico además de sumar 25 años más a
nuestras vidas. Un descubrimiento revolucionario que junto al diseño
de órganos en 3D mediante el cultivo de células humanas
artificiales nos empuja a una nueva era de la humanidad solo
imaginable en la ciencia ficción, lo que seguro va a tener
repercusiones directas a nivel sociológico y económico. A nivel
sociológico, en un mundo de larga longevidad, no es de extrañar que
en un futuro no muy lejano se limite por ley (prohíba) la natalidad
mundial, y que el tener hijos solo sea un privilegio de unos pocos,
los más pudientes económicamente, claro. Mientras que a nivel
económico, los efectos ya se pueden vislumbrar en el horizonte,
puesto que el llamado tsunami digital de la revolución tecnológica
prevé que el 47 por ciento del empleo, tal y como lo conocemos hoy en
día, desaparecerá en una o como máximo dos décadas, y el 90 por
ciento de las profesiones que perduren sufrirán profundas
transformaciones -según previsiones de la Universidad de Oxford y
otras instituciones-. Una revolución para el mercado laboral que, a
ojos de la propia Unión Europea, colocará en la punta de lanza como
profesiones más demandadas a los Analistas y Programadores de
Internet de las Cosas, los Arquitectos de Nuevas Realidades
Virtuales, los Científicos de Datos, los Diseñadores de Órganos
Artificiales, los Terapeutas de Empatía Artificial para Robots, los
Impresores de 3-D, los Ingenieros de Nanorobots Médicos, o los
Abogados especializados en Drones y Ciberseguridad. Mientras
tanto, en otro punto cualquiera de la parte opuesta del planeta, en
la zona llamada del segundo mundo, cuna en su tiempo de la
civilización occidental, personas a título individual divulgan a través de las redes sociales su último mensaje vital en un clamo
desesperado de ayuda. Me refiero a la catástrofe humanitaria de
Alepo, de rabiosa actualidad en los medios de comunicación, donde
vemos día sí y día también centenares de muertos en las calles,
niños incluidos, como resultado de un incesante bombardeo
indiscriminado a la población civil por parte de los bandos
implicados en la contienda. Y nosotros, como meros espectadores
esterilizados emocionalmente tras la pantalla, sin ni siquiera
entender quiénes son los buenos o los malos (tampoco nos importa
mucho, solo entendemos que es un tema que a lo que a nosotros se
refiere afecta al equilibrio geopolítico), aceptamos esta realidad
como normal. Con la normalidad de quien en la comodidad del sofá de
su casa se distrae ociosamente viendo películas de acción donde la
muerte sin sentido (y con ella el ensañamiento del sufrimiento
humano) forma parte natural del argumento. Y si no nos gusta lo que
vemos, apagamos el televisor. Una normalidad pareja a la que
disfrutaban los ciudadanos romanos en los sangrientos espectáculos
que se realizaban en los Circos Romanos. Aunque para Circo Romano del
siglo XXI en su máxima manifestación, el reality de los Juegos del Hambre que Rusia ha anunciado que emitirá a partir de este 2017 donde estará permitido violar, mutilar y matar, para
“disfrute” de los espectadores. (Recomiendo la lectura del
artículo: “Nosotros, los ciudadanos del primer mundo, somos el Capitolio de Los Juegos del Hambre”). Un reality que espero
que la Comunidad Internacional prohíba su emisión en el resto del
mundo, por posible compra de derechos comerciales por parte de
cadenas de televisión de terceros países; aunque sé de antemano
que ello es tan inviable y moralmente debatible como pedir que se
censure la emisión de la masacre -con historias con nombres y
apellidos propios de violaciones, mutilaciones y asesinatos
incluidos-, que sufren en su realidad cotidiana los ciudadanos de
Alepo. Y, además, en un mundo donde los principios y valores morales
los determina el Mercado y sus criterios de rentabilidad económica,
cuyo credo no es precisamente de corte humanista.
esta mañana me he levantado con esa claridad de mente que te permite
ver que hemos aceptado como normal el hecho que para poder vivir bien
unos pocos, otros deben vivir mal e incluso morir por ello. Y que
tristemente forma parte de nuestra paradoja humana. Como ya decía
Sócrates en la obra la República de Platón (permítaseme la
libre expresión de autor, pues reproduzco de memoria):
los hombres tendrán los mismos derechos y serán iguales en la
lo que un personaje le preguntó:
entonces, ¿quién limpiará las calles y nos servirá?
que Sócrates respondió:
ello tendremos esclavos.
siglos más tarde, un hombre llamado Jesús predicaba la igualdad entre los hombres en el
desierto,.... hasta la fecha!
novum sub sole (Nada hay
nuevo bajo el sol)
de Bitácora: Tarraco, a 21 de
-Hoy, día de Navidad, celebramos nuestra eterna lucha del bien sobre el mal
Desequilibrio Social,
El Mercado, como el Péndulo de Newton, no requiere de personas moralmente buenas No
tengo uno, pero debo admitir que me encanta el Péndulo de Newton,
ese artefacto que comercialmente se vende como un entretenimiento de
escritorio formado por un bastidor del que están suspendidas cinco
bolas alineadas horizontalmente y en contacto con sus adyacentes
cuando están en reposo, que cuando les ejerces una pequeña fuerza
motriz con la mano colisionan entre sí creando un movimiento
pendular de las bolas situadas en los extremos. Lo cierto es que
podría perder la noción del tiempo mirándolo :-)
ponemos atención a las bolas suspendidas que hacen de péndulos,
tenemos claro que entre las características que deben tener para que
el juguete de mesa funcione no le vamos a pedir que tengan una
conducta moralmente buena entre ellas, pues nos es totalmente
indiferente, sino que cumplan con las condiciones necesarias para que
el Péndulo de Newton, en su conjunto, funcione correctamente. Es
decir, que sean bolas idénticas en peso, masa y volumen, y que estén
suspendidas del bastidor por hilos de igual longitud e inclinados con
un mismo ángulo en sentidos opuestos todas ellas, para poder
restringir el movimiento de las bolas en un mismo plano vertical que
permita la finalidad propia del artefacto: demostrar la Ley de
conservación de la energía, que nos dice que la energía ni se crea
ni se destruye,sólo se transforma. En otras palabras, lo único que
nos importa es que las bolas hagan su función como parte del
mecanismo, con independencia de su moralidad individual.
lo mismo sucede con el sistema económico de libre mercado que impera
a nivel global, el Capitalismo, que podemos asemejarlo al artefacto
en si mismo, siendo las empresas las bolas del péndulo que generan
el movimiento, y las personas el perfil característico de éstas. Y
de igual manera que sucede con las bolas del Péndulo de Newton, el
Capitalismo no requiere de las personas que forman una empresa que
éstas sean moralmente buenas, sino que cumplan con las condiciones
necesarias para que el sistema económico de libre mercado, en su
conjunto, funcione correctamente: es decir, que sean personas
competitivas en su puesto de trabajo. Habrá
quien pueda pensar que en un mercado laboral donde cada vez se valora
más la Inteligencia Emocional como factor clave del mundo
empresarial, tal y como lo señala el Foro Económico Mundial en las
habilidades esenciales para la cuarta revolución industrial, el ser
y tener una conducta catalogada como de buena persona es inherente a
la propia Inteligencia Emocional en la construcción de un mundo más
humanizado. Nada más lejos de la realidad. No nos confundamos, la
Inteligencia Emocional no es un rasgo de carácter, como sí lo es el
ser una buena persona, sino una habilidad que se aprende para poder
conseguir los objetivos que la persona se propone, por lo que la
Inteligencia Emocional representa un instrumento de gestión clave
para la competitividad profesional. En otras palabras, una persona
puede ser inteligente emocionalmente y, por tanto, ser competitivo
laboralmente (que es lo que se busca), pero no ser una buena persona
desde un punto de vista ético y moral. (Recomiendo la lectura de “La
Fórmula de la Inteligencia Emocional” de la serie de artículos
sobre Desarrollo Competencial de Las Fórmulas de la Vida, para mayor
profundización).
otro lado, por si no nos hemos percatado, el Péndulo de Newton
cuenta con un número limitado de bolas, al igual que le sucede a la
maquinaria del Capitalismo que para su funcionamiento óptimo
-marcado por el ritmo y movimiento fluctuante de la oferta y la
demanda- tan solo requiere de un número determinado de empresas y
trabajadores. Por lo que, amig@, que no te lleven a engaño: ser solo
buena persona no te va ha asegurar un puesto de trabajo (que los
dioses están en otras cosas), y menos en tiempos de crisis donde el
Péndulo solo requiere de tan solo dos bolas para poder funcionar. O
eres competitivo, o no eres, he aquí la cuestión en una sociedad
donde la maquinaria del Mercado determina nuestras vidas. No
quisiera acabar la reflexión sin remarcar que este artículo no
pretende ser una oda de exaltación a ser malas personas para poder
triunfar profesionalmente -como muchos realitys shows ya
promueven de manera (a)normalizada-, sino mostrar la evidencia de que
no existe correlación directa entre ser buena persona y tener éxito
laboral (para desilusión quizás de muchos bajo una determinada idea
preconcebida de justicia divina), pues esta premisa no tiene cabida
en la lógica de la economía de mercado. Y a los hechos de rabiosa
actualidad podemos remitirnos.
igual manera, el reflejo que nos muestra este artículo nos debe
hacer reflexionar sobre el modelo de sociedad que estamos creando,
puesto que si bien ya es por todos aceptado que la Economía y sus
reglas de funcionamiento definen nuestra sociedad, a nivel social sí
que necesitamos poner en valor la buena conducta ética y moral
(aunque solo sea por una cuestión pragmática de supervivencia como
especie). La pregunta, por tanto, en un mundo regido por el Dios
Mercado, es ¿quién se va a ocupar de la ética y la moral?. Y ya
podemos olvidarnos de los profesores que, con lo que les pagamos,
suficiente problema tienen para poder subsistir. Otro tema digno de
urgente reflexión...
-La exaltación del Egoísmo: el éxito del Capitalismo -Una persona sin un lugar en la sociedad es como una hormiga sin antenas
La exaltación del Egoísmo: el éxito del Capitalismo
son las voces que se alzan en estos tiempos criticando la falta de
humanidad de nuestra sociedad occidental, fundamentada en un Estado
de Bienestar Social que bebe de los Derechos Humanos -solo hay que
leer nuestra Constitución-, el cual a su vez es heredera de la
filosofía humanista tanto laica, como religiosa (en nuestro caso de
los valores cristianos). Una sociedad contemporánea llena de
contradicciones por la tensión existente entre el espíritu
humanista y el individualista, sobreexpuestos aún más si cabe por
el contraste de realidades existentes en un mundo global y desigual,
justo en la mayor época de progreso científico de la historia del
ser humano: la era digital. Un progreso, por otra parte, gracias a un
sistema de organización humana de economía de Mercado más conocido
pues, si bien el Capitalismo es el pilar sobre el que se ha
producido el salto cualitativo del progreso humano, a su vez es en la
actualidad el enemigo principal del Humanismo, puesto que el éxito
del Capitalismo se fundamenta en la exaltación del egoísmo humano.
Entendiendo egoísmo como aquella tendencia que tiene un organismo
hacia su propio bienestar a expensas de otros, y en contraposición
directa al altruismo. Si
nos fijamos, podemos observar como la fuerza (depredadora),
consistencia (estructural) y sostenibilidad (temporal) del
Capitalismo se basa en que se trata de un sistema circular y
expansivo que se retroalimenta para su crecimiento sobre la fogacidad
de un sentimiento primario humano: el Egoísmo. Veamos su diagrama:
Capitalismo, mediante la exaltación del consumo, promueve el Egoísmo
humano a través de la necesidad adictiva de obtener un placer
inmediato y continuo (cultura hedonista).
sentimiento del Egoísmo, prolongado en el tiempo, genera estados
anímicos individualistas que se manifiestan en conductas
egocéntricas.
3.-Todo
Ego bien alimentado, y por tanto engrandecido, necesita por
idiosincrasia parecer mejor que los otros.
necesidad de una personalidad egocéntrica de mostrarse mejor que los
demás se cubre a través de marcar la diferencia frente al resto.
(Falsa identidad personal)
diferencia, en un mercado de consumo, se compra. (En busca de una
pseudofelicidad exógena y volátil, aunque este es tema para otra
reflexión). No hay mayor diferencia entre iguales que la que marca
el precio de los productos y servicios que consumimos. Por lo que, es
justamente el dinero lo que marca la diferencia en la vida de las
compra de la diferencia (del ser diferente), que busca el Ego para
realizarse, retroalimenta el Capitalismo (y, por ende, la cultura
hedonista), cerrando así el círculo al enlazar con el punto 1 del
diagrama, para volver así a comenzar de nuevo generando un
movimiento continuo y expansivo. Y
en este círculo vicioso, el Egoísmo se convierte en un gen social
con identidad propia: una unidad de cultura (valor y patrón de
comportamiento sociológico) que se hospeda cada vez en la mente de
más personas, a merced de las poderosas artes enajenadoras del
Capitalismo como es el marketing (ahora evolucionado a
neuromarketing, para mayor terror).
implantación y reproducción del gen egoísta en la sociedad (del
cual ya hacía mención el profesor de Oxford, Richard Dawkings, a
finales del siglo pasado), no solo asegura el éxito del Capitalismo,
y por extensión la depreciación de los valores humanistas sobre los
que se ha edificado nuestra civilización, sino que está suponiendo
a todas luces un cambio radical en el significado actual de conceptos
tales como “justicia social” o “éxito social”. Solo tenemos
que preguntar a una persona de 60 años y a otra de 15 o 25 años qué
concepción tienen al respecto de dichos términos y contrastarlos.
La pregunta del millón que debemos hacernos, en consecuencia, es si
queremos construir una sociedad sobre un valor humano, primariamente
humano, como es el Egoísmo. Teniendo en cuenta que la Razón del
Egoísmo siempre se pone al servicio de los impulsos más básicos
del ser humano, y que valores morales como ser una buena persona son
irrelevantes por ineficientes para la supervivencia del propio
-La Economía sin Filosofía genera Mercados absolutistas
-Sin Justicia ni Universal ni Social, solo queda tu tenacidad personal Nota:
Gen Egoista,
resultados inmediatos es uno de los rasgos distintivos de la sociedad
contemporánea, lo cual nos aboca a centrarnos en el fin devaluando
el propio proceso lógico-natural que requiere para alcanzarlo. La
máxima maquiavélica de que el fin justifica los medios, está más
en boga que nunca. Y el mundo educativo no está exento de ello. Así
lo constato tristemente cuando doy clase a jóvenes titulados
universitarios, los cuales han aprendido a aprobar exámenes en un
sistema educativo donde la memorización aun continúa premiándose
en pleno siglo XXI, pero que a todas luces evidencian una clara
carencia en la capacidad de pensar. En otras palabras, una parte
importante de nuestros jóvenes han dejado de pensar para pasar a
enjuiciar directamente sin una reflexión previa. Claro está que
para reflexionar se requiere de tiempo (además de una mente
abierta), y justamente de tiempo es lo que le falta a nuestra
acelerada vida.
El proceso cognitivo de
pensar requiere de tres fases bien definidas: la fase de recopilación
de información mediante las acciones de la observación, la
descripción y la comparación; la fase de reflexión mediante la
acción del análisis; y la fase de la conclusión mediante una
acción de síntesis de la información objeto de nuestro acto de
pensar. No obstante, está a la orden del día emitir juicios de
valor sin siquiera dedicarse el tiempo necesario para reunir la
información suficiente que nos permita tener una idea clara de lo
que tratamos, y mucho menos dedicamos el tiempo que requiere el acto
de reflexionar sobre ello antes de tomar una opinión firme al
respecto. Un escenario que si bien puede entenderse en el contexto de
un diálogo discernido y superficial de barra de bar, no puede
admitirse en el ámbito académico, pues la falta de la capacidad de
pensar lleva al empobrecimiento mental personal y a la intransigencia
social. Una de las
manifestaciones externas evidentes que se constatan hoy en día con
la falta de reflexión en el proceso cognitivo del acto de pensar, es
la falta del hábito de la escucha activa. En otras palabras, la
escucha de un argumento -que por otro lado forma parte de la
educación y el respeto básico en la relación entre personas- no
se realiza comúnmente para recopilar información, sino para
enjuiciar directamente (generalmente de manera peyorativa) sin un
análisis previo: No se escucha, se juzga mientras se oye. Un acto
reflejo impulsivo que quizás encuentre su razón de ser en la
sobresaturación y celeridad de información que gestionan como
pueden las nuevas generaciones a lo largo de las 24 horas del día
mediante las tecnologías de la comunicación que transfieren
información a nivel global y en tiempo real. Un mal hábito
agravado, si cabe, por la característica de exaltación social del
individualismo, propio de un mercado hedonista y de libre
competencia, que desemboca en un exceso de protagonismo personal en
que la norma general es sentirse protagonista (aunque sea de manera
forzada) de cualquier tipo de reflexión. Sin descontar la cultura
imperante de la inmediatez, que rige el principio de la sopa
instantánea: todo lo queremos en minuto y medio.
Sí, una parte importante
de nuestros jóvenes sobradamente preparados no saben pensar,
tristemente para el conjunto de la sociedad. Pero la responsabilidad
no debe recaer sobre ellos, sino en el sistema educativo que nos les
ha enseñado a pensar. Seguramente como causa de un celo excesivo por
desbancar aquellas materias de conocimiento que nos invitan a
reflexionar sobre quiénes somos y hacia dónde vamos, y cuyo papel
lo hemos externalizado a las directrices de un Mercado de oferta y
demanda altamente volátil y cuya máxima es obtener beneficios
económicos a corto plazo: dime qué tipo de economía aplicas, y te
diré qué tipo de sociedad estás construyendo.
horizonte se abre una brecha de luz gracias al Pensamiento
Computacional para devolver la reflexión, aunque sea de corte
práctica y empírica, a nuestro sistema educativo. Si bien aún nos
quedan bastantes lunas por disfrutar antes de que esta nueva versión
del Pensamiento Crítico del siglo XXI se implante de manera
normalizada. Por lo que, hasta que llegue la hora, la prudencia
aconseja pensar en voz baja si nos hayamos fuera de espacios
especialmente habitados para ello. Artículo de
-La Filosofía, aunque se vista de Pensamiento Computacional, Filosofía se queda
Tras una década de
crisis económica en España, que al final se ha visto que es
sistémica y que ha desembocado en una crisis de naturaleza social
con la extinción de la clase media como máximo exponente, me
sorprende a estas alturas que aún nos basemos en una imagen estática
del trabajo y del mercado laboral que ya no existe. Y así lo
constaté ayer en unas jornadas sobre ocupación y emprendedoría de
la que participé como ponente en una ciudad media española, de
perfil productivo industrial y turístico, y en cuyo aforo habían
tanto jóvenes como adultos a partes iguales. Una radiografía
sociológica fiel de la resistencia al cambio, negando así el primer
factor clave para la gestión de cualquier experiencia del fracaso:
la aceptación. Si continuamos apegados a
un escenario de trabajo que ya no existe, intentado encontrarlo en el
presente volátil y en continuo cambio y transformación laboral,
estamos abocados como sociedad a una frustración colectiva que es
fácil que se transforme en rabia. Por lo que es imperante que tanto
los centros educativos, como las plataformas de desarrollo de
promoción económica y de ocupación públicas, asienten socialmente
los parámetros del nuevo paradigma del mercado laboral para que no
persistamos colectivamente en perseguir espejismos. Así pues, definamos -por
simple metodología de observación y práctica empírica-, las
características del nuevo paradigma del mercado laboral español:
1.-El papá Estado no
tiene capacidad para asegurarte tu seguridad laboral.
2.-Los trabajos fijos de
por vida ya no existen. Se impone la incerteza de los Mercados que
3.-El fracaso ya no es
una posibilidad, sino una realidad de vida que enriquece tu
4.-Encontrar trabajo como
asalariado requiere del diseño de un “Mapa del Tesoro” personal,
pues las puertas de entrada tradicionales al mundo laboral te
sumergen en una sala de espera eterna.
5.-Crearte un trabajo
como emprendedor requiere de Esfuerzo, Persistencia, Flexibilidad y
Resistencia. Es una carrera de fondo, que no te digan lo contrario. 6.-Emprender conlleva
levantarse tantas veces como caemos, para proseguir el viaje. No es
emprendedor aquel que, habiendo caído una vez, desiste de volverse a
levantar. 7.-La Movilidad
geográfica se impone a la marca de “Trabajador made in su
ciudad”, en un nuevo mundo con posibilidades globales. Deja de
aferrarte a la “comodidad” de la pobreza de un dique seco. 8.-En un mercado
sobresaturado laboralmente por recesión económica, diferénciate
como factor clave para ser competitivo. Descubre quién eres y qué
sabes hacer realmente, y sé tú mismo. Que no te pase como a ese pez
que se creía un inútil por ser juzgado toda su vida por su
habilidad de escalar un árbol.
9.-En plena Era del
Conocimiento que se transmite a nivel global y en tiempo real en un
mundo en continua evolución, la formación ya no se limita a tus
años de clase estudiantil, por lo que debes continuar formándote el
resto de tu vida activa. Sin formación continua no hay Reinvención
continua, y sin ésta puedes acabar fuera del mercado laboral.
10.-En un mundo
contemporáneo donde el 80% del activo de las empresas es intangible,
el 95% del éxito de un trabajador reside en su Inteligencia
Emocional. Si preparas exclusivamente tu mente para el mercado
laboral, sin formar tu corazón (Desarrollo Competencial), no te
Y sin más intención que
este decálogo sirva de humilde foco tanto para aquellos que se
adentran por primera vez en el mercado laboral, como para aquellos
que trabajan por encontrar un nuevo trabajo -en un escenario hostil
legislativa, fiscal y financieramente-, dejo aquí la presente
reflexión para proseguir mi viaje de reinvención y actualización
personal en unos tiempos exigentes para aquellos que vivimos de las
rentas del trabajo fuera del establishment.
Fiat Lux! Publicado por
Trump o el cumplimiento del movimiento pendular de la Historia
tras el revuelo mediático, financiero y político de carácter
mundial que produjo la victoria democrática de Donald Trump a la
Presidencia de Estados Unidos (predicciones proféticas de los
Simpsons incluidas), no pude más que dejarme arrastrar por la
curiosidad frente a los hipnóticos acontecimientos como un humilde
espectador más -palomitas en mano-, de una entretenida película
hiperealista.
lo que me interesó de la película, una más de las que se estrenan
diariamente en la cartelera de la humanidad (ésta, eso sí, con
mayor presupuesto que otras), no fue el guión argumental en sí
mismo propio de una mala telenovela (con afines y detractores según
la experiencia de vida de cada cual), sino el patrón sociológico
que muestra la propia película. Claro está que para poder observar
un patrón se requieren de otros puntos de referencia, que en este
caso es el resto de las películas de la humanidad ya estrenadas, lo
que permite pronosticar cómo será la segunda parte de esta película
(que al final del artículo me atreveré a exponer, por predecible).
singularidad del estreno de la película de la llegada de Trump a la
Casa Blanca, centro de operaciones de influencia mundial, dibuja de
manera clara y definida el patrón que sigue la humanidad a lo largo
de la historia en su evolución: el movimiento pendular. Un patrón
que nos indica que la evolución de la sociedad humana está sometida
a períodos de contraste cíclicos de expansión y contracción, cuya
oscilación es de igual intensidad tanto en su avance como en su
retroceso, y que por tanto es un proceso (físico) natural en el
universo conocido que permite la fuerza cinética suficiente para
generar cualquier tipo de movimiento existente. Este
movimiento pendular no solo lo podemos observar en la alternancia de
gobiernos republicanos y demócratas en USA, sino también en los
cambios de política socialdemócratas y conservadores-liberales en
la propia Unión Europea, o los ciclos económicos de bonanza y
crisis a nivel global (que actualmente en la zona euro han llevado
recientemente de una política económica de expansión a otra de
austeridad en busca de una nueva tendencia de crecimiento, sin
mencionar el giro unionista de los países miembros a un estadio de
desmembramiento actual), sino que también lo podemos observar en la
alternanza de estilos de expresión a lo largo de la historia del
arte, en el cambio de ciclos de las estaciones, en la rueda de
continua sucesión entre el día y la noche, o incluso -con mayor
fuerza gráfica, si cabe- en la contracción y expansión del
lánguido cuerpo de un gusano en su caminar (o, mejor dicho,
arrastrar).
principio pendular de evolución que genera un movimiento, sabedores
que todo movimiento conlleva una dirección y una velocidad, la cual
no es más que la variación de un cambio de posición por otro en el
transcurso de un tiempo determinado (v=e/t). Lo que significa por un
lado que toda evolución puede ser calificada de positiva o negativa
según los parámetros de referencia de cada observador (he aquí la
gracia de la política), y que la unidad de tiempo (t) que requiere
un movimiento (v) para cambiar de posición (e) puede superar la
propia unidad de tiempo de vida de un ser humano (he aquí la gracia
de los cambios sociales, que suelen ser generacionales). En
un mundo impermanente, donde todo está en continuo cambio y
transformación y nada es nunca igual (recordemos a Heráclito que
demostró que nunca introducimos la mano en la misma agua de un río,
a lo que los epigenetistas contemporáneos añadirían que tampoco la
mano es la misma a cada nueva inmersión), la pregunta correcta no es
sobre el movimiento pendular per se en nuestra evolución,
sino si en dicho proceso de evolución perduran como inmutables
algunos de los hitos del bien colectivo conseguidos por la humanidad
con independencia de las alternanzas de polaridad social, tales como
los Derechos Humanos, la Democracia o el Estado del Bienestar Social
a nivel general, o los Derechos del Trabajo, la universalidad de la
Educación y la Sanidad, o el respeto por el Medio Ambiente de
carácter más particular, por poner algunos ejemplos. A lo que cabe
responder, con práctica seguridad empírica, que si bien es
constatable que en las nuevas sociedades occidentales siempre queda
un base residual sobre la que se reedifica un nuevo movimiento social
pendular, no podemos afirmar la inmutabilidad de dichos hitos de
beneficio colectivo en el paso de un extremo del péndulo a su
opuesto. Y a los hechos de rabiosa actualidad más o menos camuflada
debemos remitirnos. Por lo que no se puede esperar que el nuevo
presidente norteamericano -máximo exponente del cambio en el
movimiento pendular contemporáneo- mantenga los hitos sociales del
Bien Común tal y como los ha heredado, sino más bien actuará a
imagen y semejanza de los antiguos imperios que, para construir el
propio, desmontaban los templos, castillos y palacios del imperio
conquistado para uso y beneficio particular en la construcción de un
nuevo modelo de orden social.
sin intención de alargarme más en esta breve reflexión, tal y como
me comprometí al inicio del artículo, desvelaré mi pronóstico
(bueno, imputándomelo como propio resulta muy pretencioso, ya que es
el pronóstico extrapolable del patrón de evolución de la misma
historia de la humanidad) sobre el argumento de la segunda parte de
la película que nos ocupa: Título:
Norteamérica para los norteamericanos II Director:
Norteamericanos & CiA, Organismos Internacionales, ciudadanos de
fuera del gran país norteamericano, subciudadanos de segunda y
tercera, y otros extras. Datos:
Género humano profundamente humano, USA , 2016-20120/24 (muchos
Habiendo cumplido algunos de sus objetivos presidenciales de hacer de
Estados Unidos un gran país, con talante de presidente ejecutivo de
una millonaria multinacional, las políticas controvertidas de la
Administración Trump caracterizadas por su pragmatismo y eficiencia
de corte empresarial se enfrentan, por contraste con una clara
carencia de sensibilidad social y de menosprecio a los intereses de
ámbito global, a un juicio de valor moral de una gran parte de una
población emergente norteamericano que acabará con el mandato
republicano para devolvérselo a los demócratas, cumpliendo así el
principio del movimiento pendular hasta una nueva y futura oscilación
política en sentido opuesto. Nihil novum sub sole.
un lugar a resguardo del frío de España (de Europa), a 10 de
La Filosofía, aunque se vista de Pensamiento Computacional, Filosofía se queda
filosofía, considerada a lo largo de la historia como la ciencia más
general o la ciencia de las ciencias, no es más que la capacidad del
hombre de buscar una explicación racional a todas las cosas mediante
la crítica y sistematización u organización del conjunto del
saber, ya sea éste procedente de las ciencias empíricas, la
erudición, la experiencia común o cualquier otra fuente. O dicho en
otras palabras, para que haya filosofía debe de existir un
razonamiento lógico-crítico, más conocido como Pensamiento
Crítico, derivado de una actitud reflexiva hacia el mundo que nos
rodea. Una capacidad humana, profundamente humana, que en las últimas
décadas ha sido desvalorada hasta el punto de suprimir la milenaria
asignatura de filosofía de los centros educativos e incluso de
purgar la existencia de las propias facultades de filosofía de las
universidades, en gran medida a causa de la cultura tecnológica.
Pero, ¿qué sociedad vamos a construir si amputamos de las mentes
pensantes la capacidad de reflexionar sobre el por qué de las cosas,
con qué lógica debemos resolver los problemas que se nos platean y
en qué dirección debemos ir?.
incógnita -derivada de una necesidad social real-, a la que la misma
cultura tecnológica con que se envuelve el siglo XXI ha dado
respuesta: el Pensamiento Computacional. Una tipología de
razonamiento creado explícitamente para la resolución de problemas
cuya metodología se resume en tres fases de desarrollo bien
definidas: la definición del problema (de manera clara y completa),
el análisis del problema (definiendo sus recursos y procesos), y la
evaluación de las diversas alternativas seleccionando la de mayor
costo-efectividad que permite plasmar la solución mediante el
pseudolenguaje de los algoritmos (forma
ordenada y sistemática de descomposición y solución de un
problema). Todo un proceso cognitivo basado en el Pensamiento
Crítico, es decir, filosofía en estado puro. Aunque, al igual que
existen las diversas clasificaciones de filosofía del cambio, del
esfuerzo, de la mente, de la religión, o la psicológica, en este
caso concreto podríamos denominarla filosofía computacional o
práctica, fundamentada en las lógicas formal y simbólica (o
matemática) que tan bien conoce la filosofía mediante el desarrollo
de sus múltiples teorías existentes. La
buena noticia es que, excluyendo la historia de la filosofía (que es
la historia de la evolución del razonamiento lógico-critico de la
humanidad), la filosofía regresa con fuerza en la era tecnológica
aunque bajo otra etiqueta y un nuevo lenguaje (el Pensamiento Computacional), imponiéndose en el
sistema educativo de manera transversal -como hacía siglos que no
sucedía- para la sostenibilidad, retroalimentación y evolución de
la misma sociedad moderna. Quién sabe si el nuevo conocimiento del
Pensamiento Computacional adopte como propio, previa actualización
algorítmica, el símbolo de la filosofía antigua como enseña de
identidad; y en las facultades virtuales se imponga el lema
redefinido de Ortega y Gasset a modo de: “Yo soy yo, y la
resolución de mis problemas”, o el mismo de Sócrates rezando tal
que: “Resuelve los problemas y conócete a ti mismo”. El tiempo
tanto, a nadie se le escapa que la universalización del Pensamiento
Crítico (como esencia de la naturaleza del Pensamiento
Computacional) es una muy buena noticia para el conjunto de la nueva
humanidad que evolucionamos ya no bajo determinismos biológicos sino
de conocimiento. Sabedores que el Pensamiento Crítico es, a su vez,
fuente vital de la curiosidad humana y, por tanto, de la creatividad
y la innovación, enjuiciando los parámetros de la realidad
existente en busca de una nueva, mejorada y actualizada versión de
la misma para beneficio de la sociedad. Otra cosa son los valores y
principios imperantes de la sociedad que permita equilibrar el juego
de engranajes de contrapeso existentes entre el Bien Privado y el
Bien Colectivo, generadores de la fuerza motriz de toda evolución,
aunque este es tema para otra reflexión. Artículo
que la profesora Jeannette
M. Wing de la Universidad de Carnegie Mellon
(USA) utilizara el término de Pensamiento Computacional en el año
2006, este tipo de proceso mental se ha convertido en todo un nuevo
paradigma para el mundo educativo vanguardista del siglo XXI. No
obstante, el Pensamiento Computacional no es más que un
proceso en el cual se lleva a cabo la resolución de un problema, y
que por tanto sirve de base de aprendizaje para cualquier tipo de
materia formativa, pero que utiliza de manera relevante las
herramientas de las Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TIC's) como elementos pedagógicos. En palabras de la propia Wing
“el Pensamiento Computacional implica resolver problemas, diseñar
sistemas y comprender el comportamiento humano, haciendo uso de los
conceptos fundamentales de la informática”. Es decir, que la
esencia del Pensamiento Computacional es pensar como lo haría un
científico informático cuando nos enfrentamos a un problema, un
proceso cognitivo que parece representar el nuevo enfoque de la
humanidad por entender el mundo. No obstante, ¿conocemos realmente
cómo se desarrolla el proceso del Pensamiento Computacional?
previo a diseccionar los componentes de la nomenclatura del
Pensamiento Computacional, cabe apuntar -para mayor entendimiento de
la materia-, que esta tipología de Pensamiento vanguardista es un
proceso metodológico de resolución de problemas cuya característica
viene definida por seis grandes habilidades intelectuales: 1.-Formular
problemas de forma que se permita el uso de un ordenador y otras
herramientas para ayudar a resolverlos, 2.-Organizar
y analizar lógicamente la información, 3.-Representar
la información a través de abstracciones como los modelos y las
4.-Automatizar
soluciones haciendo uso del pensamiento algorítmico (estableciendo
una serie de pasos ordenados para llegar a la solución), 5.-Identificar,
analizar e implementar posibles soluciones con el objetivo de lograr
la combinación más efectiva y eficiente de pasos y recursos.
6.-Generalizar y transferir este proceso de resolución de problemas
para ser capaz de resolver una gran variedad de familias de
el Pensamiento Computacional es el proceso que permite formular
problemas de forma que sus soluciones pueden ser representadas como
secuencias de instrucciones y algoritmos, pudiendo aplicar -como
norma general en la Era de las TIC's- herramientas y técnicas de la
informática para comprender y razonar sobre los sistemas y procesos
tanto naturales como artificiales que afectan a la vida del ser
humano. Tras
esta breve presentación de la materia, veamos a continuación los
factores claves, de manea sencilla y sintética, que conforman la
fórmula del Pensamiento Computacional:
Pensamiento Computacional (PC) es igual al producto del Pensamiento
Crítico (PCr) por la suma de factores de la Descomposición (D), el
Reconocimiento de Patrones (RP) y la Abstracción (A), multiplicado
por el factor del Agoritmo (Algt).
Crítico (Pcr):
Pensamiento Crítico es el alma del Pensamiento Computacional, pues
es aquella habilidad cognitiva del ser humano que nos permite tener
un razonamiento lógico-crítico, cuyo proceso nos permite analizar,
evaluar o entender la manera en la que se organizan los conocimientos
que pretenden interpretar y representar el mundo.
Pensamiento Crítico comporta siete grandes estándares intelectuales
I.-Claridad:
Modo en que se expresa la propuesta.
II.-Exactitud:
Grado en que la estructura empleada tiene coherencia con el material
a emprender.
III.-Precisión:
La construcción o propuesta debe ser ajustada a los conocimientos.
IV.-Pertenencia
o relevancia: Entorno en el que se trata el tema.
V.-Profundidad:
Cuando el nivel de análisis, investigación y explicación se
encuentra lo suficientemente cuidado.
VI.-Amplitud:
Extensión del planteamiento.
VII.-Lógica:
Argumentación acorde a las normas.
estándares universales del Pensamiento Crítico hacen de éste, en
esencia, los cimientos cognitivos sobre el que se construye el resto
de estructura del Pensamiento Computacional.
2.-Descomposición
(D), Reconocimiento de Patrones (RP) y Abstracción (A):
factor de la Descomposición es la primera fase, sobre la base de un
Pensamiento Crítico, en la que se dividen las cuatro grandes etapas
del proceso de resolución de un problema. Consiste en el
procedimiento por el cual un problema de mayor complejidad se
desarticula en pequeñas series más manejables.
factor del Reconocimiento de Patrones (RP) es la segunda fase, sobre
la base de un Pensamiento Crítico, en la que se dividen las cuatro
grandes etapas del proceso de resolución de un problema. Consiste,
tras la desarticulación del problema complejo, en enfrentar las
pequeñas series de manera individual para que puedan ser resueltas
de forma similar a problemas frecuentados anteriormente.
el factor de la Abastracción (A), por su parte, es la tercera fase,
sobre la base de un Pensamiento Crítico, en la que se dividen las
cuatro grandes etapas del proceso de resolución de un problema. Y
consiste en la omisión de la información irrelevante al problema
propuesto. 3.-Algoritmo
(Algt):
lo que hace al Pensamiento Computacional diferente a otros modelos de
procesos cognitivos de resolución de problemas, es justamente su
presentación algorítmica en un mundo globalmente informatizado (por
no decir computacionado). No obstante, más allá del uso del
lenguaje informático, cabe subrayar que un Algoritmo es una forma
ordenada y sistemática para descomponer y resolver un problema (en
nuestra vida diaria lo hacemos continuamente), erigiéndose por
naturaleza de manera lógica en la cuarta y última fase de la que se
componen las cuatro grandes etapas del proceso de resolución de un
problema sobre base de Pensamiento Crítico. Las
características de los Algoritmos son seis:
1.-Finito:
Tiene un inicio y un fin,
2.-Concreto:
En todos y cada uno de sus pasos ordenados y sistematizados,
3.-Legible:
Está bien estructurado, con un lenguaje (no tiene por que ser
informático) claro y bien organizado,
4.-Eficiente:
Siempre busca la mayor rentabilidad economizando el proceso,
5.-Ambiguo:
Debe estar libre de errores,
6.-Definido: Siempre ofrece la misma solución a un problema concreto
de un contexto predeterminado.
si algo me satisface del Pensamiento Computacional por encima de
cualquier otra consideración sobre el mismo, es que a través de
esta nueva herramienta pedagógica del Siglo XXI útil para la
docencia de cualquier disciplina (ya sean de ciencias o de
humanidades), vamos a poder universalizar el Pensamiento Crítico en
las nuevas sociedades. Sabedores que el Pensamiento Crítico es una
habilidad que no solo permite al ser humano resolver problemas de una
manera más eficiente, sino que nos hace más analíticos y curiosos
frente a nuevos temas de interés, potenciando de esta manera
capacidades como la creatividad, la intuición, la razón y la
lógica, entre otras virtudes propias de personas que -herederas de
un legado de desarrollo social- se deben a la evolución de sus
tiempos. Fiat lux! N.A.:
Este artículo forma parte de la serie de “Las Fórmulas de la Vida” que tienen como objetivo conceptualizar las
unidades nucleares de conocimiento independientes sobre las que se
construye la materia del Desarrollo Competencial, para de este modo
-como si se tratasen de piezas de lego- poder configurar a medida la
estructura didáctica para cualquier caso teórico o práctico del
Management. Publicado por

References: resolución 

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