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Timestamp: 2017-06-28 20:46:43+00:00

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Historia Urbana de Madrid: abril 2016
El alcázar de Madrid y el incendio de 1734
La noche de hoy se reanuda la emisión de la serie El Ministerio del Tiempo en TVE. Hace unas semanas nos avanzaban que en el siguiente capítulo, además de otros asuntos, una misión les llevaría al Madrid de Felipe V y el incendio del primitivo alcázar. Y del desaparecido edificio regio contaremos su historia hasta el momento de su destrucción. “El espectáculo del fuego devorando ya el último piso de la llamada Torre Dorada, espléndida construcción de Felipe II, dejó a todos los presentes desolados. El humo y las llamas escapaban ya por las mansardas de su empinado chapitel de pizarra."
María José Rubio [1]
Con esta cita de la novela El cerrajero del rey, de María José Rubio, recordamos el incendio que acabó con el antiguo alcázar de Madrid la Nochebuena de 1734. Especular sobre las circunstancias que lo provocaron no será el cometido de la historia que vamos a contar.
María José Rubio será una de las autoras invitadas en las Primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica que se celebrarán en la Casa del Lector, de Matadero Madrid, el 6 y 7 de mayo de 2016.
Dejando para un estudio más pormenorizado a carpetanos y romanos, es necesario mencionar la primera alcazaba fundada entre 850 y 886 por el emir de Córdoba Muhammad ben Abd al-Raahman en el recinto militar de la islámica Mayrit. Levantada de forma estratégica y dominante hacia Poniente, Norte y Levante, este bastión será defensivo y de vigilancia aprovechando el desnivel hacia Oriente.
Poco podemos contar de su fisonomía, ni afirmar categóricamente ningún supuesto ya que las excavaciones entre la plaza de Armas del Palacio Real y la Catedral de la Almudena han cambiado de forma radical la historia hasta ahora conocida.
Para varios autores [2], el Alcázar Real se levantará sobre las ruinas del musulmán. Por su parte, Federico Bravo Morata indica que ambos se construirán sobre un antiguo puesto de defensa carpetano [3].
Lo cierto es que hallazgos arqueológicos podrían situar un asentamiento carpetano cerca de la calle Bailén. Lo afirma Esther Andréu Mediero, directora de la campaña arqueológica de las excavaciones para el futuro Museo de las Colecciones Reales, en una interesantísima entrevista concedida a Isabel Gea, una eminencia en Madrid y su historia, para La Gatera de la Villa.
Dice Andréu Mediero que en la zona II apareció un pequeño arroyo canalizado en época islámica, y al excavarlo “aparecieron fragmentos de cerámica datados en el siglo I antes de Cristo. Estos estaban muy rodados por lo que se deduce que fueron arrastrados. Algunos encajaban –eran del mismo recipiente- pero otros son piezas sueltas. Además apareció una piedra ovalada de granito que servía para moler a mano. A la vista de estos fragmentos, no se puede decir que en ese punto zona occidental de la Catedral de la Almudena- hubiera un pequeño asentamiento carpetano ya que no aparecieron restos de estructuras de casas, pero sí podría haber habido uno más alejado (más cerca de la calle de Bailén) y que fueran arrastrados por dicho arroyo hasta que quedaron depositados en el lugar donde aparecieron.”
La cita es un pequeño detalle entre los muchos que salen a la luz sobre los orígenes de Madrid revelados en las intervenciones arqueológicas. Así, Andréu Mediero puede asegurar que nuestra ciudad fue musulmana pero sólo como emplazamiento militar, la población se formará en el siglo XIII y descartará con rotundidad que hubiese nacido en el siglo IX.
"Madrid como campamento es fundación islámica pero como ciudad, es cristiana porque cuando llegan los cristianos ese campamento se reconvierte en ciudad. ¿Qué argumento tengo yo para decir que era una ciudad islámica si no tengo ninguna estructura de casa ni de nada islámico y lo que tengo es precisamente zona vacía, zona de basureros? Si tengo toda esta zona de basureros yo pienso entonces: las casas tienen que estar alejadas, si esto es tan pequeño y están tan alejados es que había muy poca gente, no es una ciudad, hay cuatro ahí viviendo, los militares.”Finalizada la entrevista Isabel Gea prepara el artículo publicado en La Gatera de la Villa; transcribe en detalle lo expuesto por la arqueóloga y concluye:
“Tras tres horas de intensa y apasionada charla, me despedí de Esther Andréu. Me había convencido y no tengo argumentos con qué rebatirla.”Dicho esto, suponiendo que el primitivo castillo musulmán estuviese enterrado bajo los cimientos del actual Palacio Real, y entendiendo entonces la imposibilidad de salir de dudas, todo lo que podamos decir se basa en distintas opiniones.
Advertimos que en este artículo hablaremos únicamente de las principales reformas del palacio que afectan a su estructura y fisonomía. En algún momento puede hacerse referencia a los recintos amurallados construidos en las diferentes épocas y sus puertas, más prescindiremos de los edificaciones colindantes como el jardín de la Priora, el juego de pelota, la Casa del Tesoro, Real Biblioteca, etc.
Nuevamente citamos a Esther Andréu Mediero como una de las autoras que ubican la fortaleza islámica en el mismo emplazamiento que el alcázar cristiano, siendo éste una ampliación y remodelación del anterior. Coincide en esto con los cronistas clásicos y con Pavón Maldonado, Gerard, Zozaya, Montero Vallejo, entre otros.
Isabel Gea Ortigas y José M. Castellanos Oñate, en su libro Las murallas medievales de Madrid [4] citan a otros autores y sus diferentes opiniones.
El castillo cristiano El primitivo alcázar medieval nace como fortaleza defensiva aprovechando parte de la muralla que a la vez va ampliando su perímetro. Esta muralla cristiana se comenzará a construir a finales del siglo XI y principios del XII.
Siguiendo los estudios realizados por J. M. Castellanos, describimos la edificación con un recorrido que comienza por el Sur, donde la fortaleza contaba con dos torreones rectangulares y otro semicircular. Por uno de los primeros se accedía al recinto.
Sobre el lienzo que marcaba una abrupta pendiente hacia el Manzanares, se levantaban cuatro torreones semicirculares, dos de ellos esquineros y más robustas, visibles en muchas de las ilustraciones y planos conocidos.
Al norte la muralla era más corta y al parecer, según Castellanos Oñate, sin torres ni cubos.
Cerramos el recorrido con el muro oriental, oblicuo y compuesto por dos torreones semicirculares.
Dentro de este perímetro, apoyado en los muros del lado occidental y septentrional se encontraba el primitivo castillo con un gran patio de armas. La desaparecida iglesia de San Miguel de Sagra quedaba fuera del recinto.
Aunque durante la Alta Edad Media se acometen obras de remodelación al ya deteriorado castillo, pero más como baluarte defensivo, será a partir del siglo XIV cuando los reyes se interesen por este enclave como residencia. Pedro de Castilla y posteriormente Enrique II adecuarán la edificación como “mansión” de la Corte de Castilla.
Dice el doctor Enrique Castaño Perea [5] que Juan I, también aficionado al uso del alcázar por su proximidad a la Sierra de Guadarrama y El Pardo, hizo Señor de Madrid al rey armenio León V (1383-1391), a quien atribuye cronológicamente la construcción de torres que “hermoseasen” el alcázar y le dieran forma de palacio.
Otros autores indican que será Enrique III, hijo de Juan I, quien “hermosee” el alcázar con una estética de residencia regia, construyendo, además, las torres del Homenaje y del Bastimento sobre aquellos torreones rectangulares del lado sur.
Por su parte, Azcona apunta a que:
“León de Armenia, señor de Madrid, partió ele Segovia, y vino á tomar posesión, que le fué dada tranquilamente, permaneciendo aquí dos años; en cuyo tiempo se dice reedificó las torres del alcázar real, que con su antigüedad estaban algo deterioradas. Paréceme que hay en esta noticia alguna inexactitud. Las obras nuevas del alcázar se empezaron por D. Enrique Segundo. El de Armenia continuaría tal vez lo que halló principiado.” [6] Volviendo a Enrique III, este rey también tuvo que acometer obras debido a un importante incendio y eligió el alcázar madrileño para celebrar su casamiento con Catalina de Lancaster, contraído en la catedral de Palencia.
En el siglo XV el perímetro del alcázar se expande hacia el exterior por el norte, este y sur con la construcción de un antemuro, foso y puente. El antiguo templo de San Miguel de Sagra queda integrado a la fortaleza.
La imagen más antigua que se conoce del primitivo castillo cristiano la realiza Ian Cornelius Vermeyen entre 1534 y 1535, ya en época de Carlos I y durante la gran reforma y ampliación. El aspecto que muestra es más o menos el que había conseguido durante las reformas acometidas durante los siglos anteriores y especialmente las realizadas por los Trastámara.
Juan II y Enrique IV
Con Juan II y Enrique IV el alcázar se consolidará como una de las más relevantes residencias de los reyes de Castilla y adquirirá la condición de “Alcázar o Castillo Real”.
Juan II lo adaptará al gusto del siglo XV, convirtiéndolo en regio palacio donde reunirse las Cortes de Castilla y para residencia por largas temporadas. Acometerá grandes reformas, dotando al palacio de más espacio aunque manteniendo su planta con patio central y torres.
De esos tiempos es la Capilla Real (1434), levantada en el muro oriental del patio de armas. Dice Begoña Alonso Ruiz que “Su cabecera y una nave rectangular (de 19,5 m x 7,8 m) estaban cubiertas por una cúpula dorada de mocárabes y una armadura de par y nudillo.” [7]
A este monarca se atribuye la construcción de la torre “Cuadrada Dorada”, en la zona de nueva construcción dedicada a sala protocolaria llamada “Sala Rica”, que tenía una longitud aproximada de 22,5 m., y conservaba su primitiva decoración mudéjar, pavimentada con ladrillo, estructura de par y nudillo, pintada de blanco, oro y carmesí.
Por su parte, Enrique IV tuvo predilección por este remodelado alcázar y también celebró allí una gran fiesta por su casamiento con Juana de Portugal.
A pesar de no ser su residencia permanente –no lo era en esos tiempos para ningún monarca- a Enrique le gustaba Madrid y fue él quien le concederá el título de “noble” y “leal”.
Recordemos que en 1462 nació en el alcázar su hija Juana la Beltraneja, presente en la historia del regio edificio durante la guerra de sucesión entre ésta e Isabel la Católica.
A Enrique IV le tocará hacer nuevas obras después del terremoto de 1466 que afectó parte de la estructura del edificio.
Recuperado el alcázar por los reyes Católicos en 1477, pasarán allí largas temporadas; “algo más de mil días”, asegura Castellanos Oñate [8], destacando una estancia que se postergó por ocho meses. Y al ser lugar de residencia también a ellos les tocará realizar varias obras de mejora, siendo la primera conocida la acometida el año de 1493 por un valor de 300.000 maravedíes.
En 1502 destinarán 60.000 maravedíes para obras de carpintería y posteriormente otras inversiones, incluso después de fallecida la reina Católica (1504), residiendo de forma esporádica el rey Fernando, dando cuenta de un desembolso total de 154.174 maravedíes para reparaciones del casi desvencijado edificio en el periodo comprendido entre 1510 y 1511.
En esos tiempos el alcázar denotaba el paso del tiempo, con muros y dependencias completamente derrumbadas, lo mismo que techumbre y puente. El alcázar cristiano era insalubre.
Carlos I, Felipe II y la trasformación del alcázar
En los primeros años de residencia del monarca de la Casa de Austria se continuarán las obras de rehabilitación. Estas reparaciones se llevarán a cabo en los años 1525, 1527 al 28, 1529 y 1531.
Entre 1525 y 1526 residirá el César por un corto periodo de tiempo en la casa de Fernando Luján, pasando luego al alcázar, donde estuvo preso Francisco I de Francia. Seguramente el incendio producido a principios de 1526 obligará a buscar otra residencia para el monarca francés, apuntando la voz popular y algunos autores a la casa de los Lujanes, y otros como Marías y Gerard, a la casa de campo de los Vargas.
En Cédula Real del 3 de abril de 1536 el emperador ordena la transformación del edificio y en 1537 nombrará maestros mayores y directores de obra de los Reales Sitios (Alcázares de Sevilla, Toledo y Madrid) a Luis de Vega y Alonso de Covarrubias.
La mayor reforma realizada por Carlos I será la construcción del Patio de la reina y la torre Bahona, reforzando todos los muros, además del reacondicionamiento y remodelación de la Capilla Real mandada a construir por Juan II.
El doctor Enrique Castaño Perea, en su estudio ya citado, enumera cronológicamente las principales obras encargadas por el rey Carlos.
Así, citando estos datos, entre 1536 y 1539 se reformará el antiguo patio de armas, que pasará a llamarse Patio del Rey, y se construirán dos cisternas abovedadas (fundamentales para el autoabastecimiento).
En 1536 (el 3 de mayo) se firmará el contrato para la construcción de la nueva escalera trazada por Covarrubias, que rompía el esquema tradicional con un diseño de estructura claustral y en forma de H.
En 1540 se construirá el ala oeste del que se llamará Patio de la Reina, coincidiendo con las obras de la escalera que separaba un patio del otro. Castaño Perea indica que esta obra debió acabarse en el 24 de junio de 1541 y debidamente inspeccionada el 22 de diciembre de 1542. De misma época es la reestructuración del ala sur, zaguán y sala de la emperatriz.
Entre 1547 y 1554 se procede a la demolición de la antigua muralla que impedía la construcción del Patio de la Reina. En 1552 se firma el contrato para finalizar las tres galerías que faltaban, con el compromiso de entregarlas en dos años. De esta época debe ser la construcción de las nuevas cocinas.
Entre 1555 y 1556 se construyen dos nuevas cisternas en este patio.
En 1560 se dan los últimos retoques y se decora ese ala, acabando así la construcción del patio de la soberana.
Otras obras realizadas por Carlo I están directamente relacionadas con el antiguo alcázar Trastámara. Ya hemos citado la Capilla Real de Juan II, pero, además, se centrará en la torre “Cuadrada Dorada” construyendo un corredor llamado del Jardín, más tarde “Corredor del Cierzo”, sobre el lado noroccidental; y una galería sobre el muro occidental, entre ésta y el primer torreón semicircular.
También reconstruirá el torreón semicircular anejo a la torre del Homenaje, transformándolo en una torre cuadrada de dos plantas. Más tarde Felipe II situará allí la famosa Torre Dorada.
Por otra parte, por ser un estorbo para las obras realizadas por Carlos I, el mencionado templo de San Miguel de Sagra será demolido con autorización papal. Juan Gómez de Mora diseñará otra iglesia, ahora bajo la advocación de San Gil, que será construida más al este.
Felipe II seguirá los pasos de su padre, practicando obras de ampliación y mejora en el interior del recinto, dotándolo de una estética más renacentista y lujosamente decorado. Así, se reformarán las estancias del rey y de la reina, llegando estas últimas hasta la torre del Bastimento, desde entonces “Torre de la Reina”.
En la parte sudoeste de la fachada erigirá la “Torre Dorada”, donde tendrá su despacho. También mandará construir la Armería Real, en el espacio que hoy ocupa la Catedral de la Almudena y enfrentada al palacio.
Las obras comenzarán en 1561 y se postergarán hasta la muerte del monarca, interviniendo en ellas Gaspar de Vega y Juan Bautista de Toledo.
Será en este siglo cuando el alcázar cambie su fisonomía de forma radical, olvidando su carácter defensivo y dotándole de una decoración más acorde con la época.
Las obras comenzarán en 1608, siendo rey Felipe III, y se prolongarán hasta 1636, con Felipe IV como principal impulsor de las remodelaciones.
Si bien este edificio no era del agrado del monarca, se empeñó en convertirlo en un regio palacio, poniendo mayor interés en la fachada sur.
El encargado de realizarlas será Francisco de Mora, y a la muerte de este las continuará su sobrino, Juan Gómez de Mora.
Dice Ramón de Mesonero Romanos en el Semanario pintoresco español [9] que durante el reinado del cuarto Felipe:
“[…] y como emblema de su esplendorosa y poética corte, es cuando el Alcázar de Madrid llegó al apogeo de su brillante existencia; cuando la fábrica material del edificio, obra de los arquitectos Covarrubias y Vega, Toledo, Herrera y Mora, recibió nuevo esplendor en manos de Crescenti y otros célebres artistas; cuando sus regios salones, pintados por Lucas Jordán, y decorados con los magníficos lienzos de Velázquez y Murillo, de Rubens y del Ticiano, reflejaban la grandeza de los monarcas españoles, á quien tales artistas servían; cuando sus altas bóvedas resonaban la voz de los Lopes y Calderones, Tirsos y Moretos, Quevedos y Saavedras; cuando sus regias escaleras y suntuosas estancias sentían la planta del príncipe de Gales después el desgraciado Carlos I, y otros potentados que venían á visitar al monarca español ó á solicitar su alianza.”
Las citadas escaleras de tiempos de Carlos I han sido recreadas virtualmente por Carmen García Reig (Departamento Ideación Gráfica Arquitectónica, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid) y las mostramos ahora como complemento de otro excelente trabajo.
También Carmen García Reig publica en el portal elmuseoimaginado.com unas vistas del palacio de Felipe IV, reformado por Gómez de Mora, con la nueva fachada y torre de la Reina, símil de la Dorada mandada a construir por Felipe II. [ACCESO A LAS VISTAS]
Continuando con el relato de Mesonero Romanos, añadimos:
“Conviene advertir que el Alcázar real era bastantemente estenso para dar habitación al monarca y su familia, y para contener también en el todos los Consejos de Castilla, de Aragón, de Portugal, de Italia, de Flandes y de las Indias; y á propósito de esto, no queremos dejar de aprovechar la ocasión de transcribir aquí una noticia que hallamos hace tiempo, revolviendo mamotretos en el Archivo de la villa de Madrid; noticia curiosa que no echarán, como suele decirse, en saco roto, los poetas que anden á caza de incidentes dramáticos de la mansión real. Dice así: — «En el antiguo palacio ó Alcázar, mandó el rey D. Felipe IV en 1622 abrir unas ventanillas que se llamaban escuchas y daban á las salas donde se reunían los consejos, y desde allí oía sus discusiones.»”
Otra de las mejoras fue el derribo de la torre del Sumiller, conocida como del Homenaje, que afeaba considerablemente la fachada sur.
Dice el arquitecto Antonio Sáseta Velázquez [10]:
“No sólo fue una buena idea en lo arquitectónico, sino en lo económico, ya que la venta de la piedra berroqueña, producto de la demolición, sufragó parte de las nuevas obras posteriores.”
En su lugar se construiría la pieza Ochavada y una escalera que comunicara las diferentes plantas del edificio en la zona de las dependencias reales. Pero como España siempre ha ido bien, en plena remodelación del palacio menospreciado por este Felipe, se inicia la construcción de otro en el Buen Retiro diseñado por Alonso Carbonell.
En el plano de Marcelli (1622) podemos apreciar una fachada con cuatro torres coronadas por chapiteles, dos de ellas inexistentes en grabados posteriores y en el plano de Texeira (1656).
Por su parte, Carlos II, que andaba un poco “hechizado”, hizo también algunos retoques y finalizó las obras que quedaban de su antecesor.
Cronológicamente parece corresponder a este monarca la colocación de un chapitel en la torre de la Reina, para así igualarla con la estética de la Dorada levantada por Felipe II. También la construcción de nuevas cocheras, y la reforma de la capilla, sustituyendo la antigua cúpula por otra más alta que se decoró con frescos de Luca Giordano. Carlos II fallecerá antes de verla concluida.
Y llegó Felipe V
De la corte francesa llegaba “el animoso” nuevo rey Felipe V, primero de la Casa de Borbón. Habiendo habitado en Versalles, su concepto de la estética y la decoración diferirá mucho de lo existente en aquellos palacios heredados de los Austria.
El palacio del Buen Retiro no le agradaba en absoluto y en el monasterio de El Escorial debía deprimirse mucho, por eso se hizo construir el palacio versallesco de La Granja de San Ildefonso.
En cuanto al palacio de Madrid, por muchos intentos que hizo por remozarlo no consiguió eliminar su aspecto castrense, vetusto; y mucho menos los vestigios de las dinastías anteriores. Aún así se interesó por acabar la capilla que había comenzado a reconstruir Carlos II y entre 1709 y 1711 construirá el Gran Salón Nuevo junto a la pieza ochavada de Felipe IV.
Adecentó el edificio en interior y exterior para intentar convertirlo en un palacio Borbón, afrancesado y lujoso, pero casi siete lustros después de su coronación frente al edificio, la Nochebuena de 1734 todo lo hecho desde el siglo XI.
Hay varias versiones sobre cómo se desarrollaron los acontecimientos que derivaron en un incendio monumental. Sabido es que muchas de las obras que adornaban los muros del palacio y otros objetos las había mandado retirar el monarca con anterioridad, quien, por esas casualidades de la vida, se encontraba en el Buen Retiro.
Dijo en sus memorias el marqués de Torrecilla y Valdeolmos, testigo presencial del suceso, que Felipe V había comentado al enterarse del incendio:
"Paciencia; si Dios lo hace, yo haré otro mejor."
Dicho esto, no encontramos mejor relato de los hechos que el ofrecido por la Gaceta de la época:
Bibliografía [1] Rubio, María José. El cerrajero del Rey. (2012) Madrid. La esfera de los libros, p. 327
[2] Cita de Begoña Alonso Ruiz (5) “Para Tormo, Martín González, Díez del Corral, Gerard o Barbeito, el alcázar cristiano hunde sus orígenes en el mismo edificio musulmán.”
[3] Bravo Morata, Federico. Historia de Madrid. (1984) Madrid. Fenicia. Vol. 1. V Edición.
[4] Gea Ortigas, Castellanos Oñate. Las murallas de Madrid. (2008) Ediciones La Librería, p. 285-286. Citan a Valdés Fernández; Fernández Ugalde; Ugorri Casado; Retuerce Velasco; Segura Graiño; Caballero Zoreda; Malalana Ureña.
[5] Cataño Perea, Enrique. Pervivencia de los elementos defensivos medievales en el Real Alcázar de Madrid del siglo IX a 1734. IV Congreso de Castellología. Madrid, 7 al 9 de marzo de 2012
[6] Azcona, Agustín. Historia de Madrid desde sus tiempos más antiguos hasta nuestros días. (1843) Madrid, p. 216
[7] Alonso Ruiz, Begoña. El Alcázar de Madrid. Del castillo Trastámar al palacio de los Austrias (Ss. XV-1543). (2014) Archivo Español de Arte, LXXXVII, 348, pp. 335-350. ISSN: 0004-0428
[8] José María CASTELLANOS OÑATE, «Las estancias de los Reyes Católicos en la villa de Madrid», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, 28, 1990, p. 535-553, p. 535.
[9] Ladero Quesada, M. Á., "La receptoría y pagaduría general de la Hacienda regia castellana entre 1491 y 1494 (De Rabí Meír Melamed a Fernán Núñez Coronel)", En la España Medieval, n.º 25, 2002, pp. 425-506.
[10] Sáseta Velázquez, Antonio. (2013) GENIUS LOCI. Anaparástasis del Alcázar viejo de Madrid a partir de la reconstrucción tridimensional de Las Meninas. Cuadernos de los Amigos de los Museos de Osuna, n.º 15. ISSN 1697-1019, p. 141
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2016) "Madrid, cien años atrás. Centenario de Cervantes", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325 [VER: "Uso del Contenido"]
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CASAS Y PALACIOS,
MAYRIT,
Coplas del domingo. Centenario de Cervantes. Madrid, 1916
El III Centenario de Cervantes se celebró el domingo 23 de abril de 1916 sin pompa ni boato.Ese día, con mayor solemnidad -al menos por el título-, Antonio Casero publica su habitual copla dominguera rindiendo homenaje al insigne escritor.
Hoy es domingo, por lo que esta copla cumple cien años y un día desde su aparición en las páginas del Heraldo de Madrid.
Coplas del domingo, por Antonio Casero
DÍA SOLEMNEDanos unas copas, chico,e invita a la concurrencia;al que pida vino, dalevino, y al que no, cerveza;c'hay que remojar el día,qu'es un día de gran fiesta;tres siglos ha que murióel gran Cervantes Saavedra,que no fue precisamenteel señor Ginés Revuelta, aleluyero de oficioy adivinador de cepa, fabricante d’aleluyaspa echarlas en la Minerva,y embrujador, con los naipes,de galanes y doncellas;diviértase la parroquia,y a mi gasto triunfe y beba,que, aunque tallista d’oficio,tuve la delicadezade paladear la obraque el manco inmortal hiciera.También la gente del pueblo,que dijo el insigne Vega,tiene su corazoncito,y un millón de papeletasdel Monte, y admiraciónal príncipe de las letras;danos unas copas, chico,e invita a la concurrencia,que hoy echar quiero la casapor la ventana, no seac’al no hacerlo me lo tomael demonio luego en cuenta,que bien merece este júbiloquien honró con su molleraa su patria; venga mostoy rasgueos de vihuelasy contento en todas partes,c'hoy es día de gran fiesta.¿Sabéis quién fue Don Quijote?C’habéis de saber, babiecas,si estáis peliculizaosde los pies a la cabeza:si el «tupi» sus enloquecey el «cine» sus embelesa:si vais al «cole» lo mismoque los burros a la feria;si no leéis más que robosy crímenes y novelasinmorales, ¡mentecatos!,c’habéis de saber quién eraaquel caballero andanteamparador de doncellasy desfacedor d'entuertos,amante de Dulcinea,por quien vivía soñandocon delirios y grandezas;bravo con los caballerosy galante con las hembras.………………………...........Dios me dé a mí un loco cuerdode tal porte y tal nobleza,que un loco cuerdo de ahora,de costumbres rufianescas,que, sin respeto a las damas,de amores las envenenanp'hacer jirones su honrapor covachas y tabernas.………………………………..Danos otras copas, chico,e invita a la concurrencia;al que pida vino, dalevino, y al que no, cerveza;c'hay que remojar el día,qu'es un día de gran fiesta;tres siglos ha que murióel gran Cervantes Saavedra;bien se merece este júbiloquien honró con su molleraa su patria; venga mostoy rasgueos de vihuelasy decir en todas partes,c'hoy es día de gran fiesta,lo que ya dijo el poeta:«El mejor libro del mundolo escribió un manco en mi tierra.»Antonio CASERO
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#400Cervantes,
#CervantesVive,
ANTONIO CASERO,
COPLAS DEL DOMINGO,
IV CENTENARIO,
Un libro para Cervantes. Alcalá de Henares, 1916
Hace apenas unas horas recordábamos como celebró Madrid el tricentenario de Cervantes en la mañana del domingo 23 de abril de 1916. El acto se redujo a una emotiva fiesta escolar, sin pompa ni boato. En esos tiempos se consideraba tal día como el del fallecimiento de Miguel de Cervantes Saavedra.
Y también en esos tiempos continuaba -y para algunos aun persiste- el dilema sobre el lugar de nacimiento del príncipe de los ingenios. A pesar de quedar comprobado hace cien años que la cuna de Cervantes es Alcalá de Henares, otras ciudades, como Alcázar de San Juan y Córdoba, la reclamaban. En 1995 la UNESCO decide implantar el 23 de abril como "Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor", haciendo coincidir erróneamente las defunciones de Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de La Vega.
Para celebrar este Día del Libro y en recuerdo de los homenajes a Cervantes de hace cien años, ofrecemos el libro publicado en Alcalá de Henares por D. José Primo de Ribera y Williams, que lleva por título "Cervantes y Alcalá. Homenaje de la ciudad de Alcalá de Henares á su esclarecido hijo Miguel de Cervantes Saavedra en su tercer Centenario (23 de abril de 1916)"
Descarga/visualización del libro en este enlace:CERVANTES Y ALCALÁ
Don José Primo de Ribera y Williams, licenciado en Derecho, jubilado de la Administración civil y vocal de la Junta local del Centenario desde 1905, era un vecino de Alcalá de Henares que, sin subvenciones y con la colaboración de algunos comerciantes, publicará esta pequeña joya que atesora la Biblioteca Nacional de España.
Veinticuatro artículos dedicados a Cervantes, dos a la ciudad de Alcalá de Henares, diez poesías, diez ilustraciones y veinticinco fotograbados conforman esta obra que se vendía por una peseta en las principales librerías de Alcalá de Henares y Madrid, y en el domicilio del Sr. Primo de Ribera (Carmen Calzado, número 9, piso 2º izquierda, de la ciudad alcalaína). Bibliografía [1] Datos de la BNE:
Título: Cervantes y Alcalá : homenaje de la ciudad de Alcalá de Henares dedicado a su esclarecido hijo Miguel de Cervantes Saavedra en su III centenario (23 de abril de 1916) publicado por el vecino de Alcalá, José Primo de Rivera y Williams
Autor: Primo de Rivera y Williams, José-
Cervantes Saavedra, Miguel de-1547-1616-
Datos de edición: [S.l.] [s.n.] Madrid Imp. Española
Materia: Cervantes Saavedra, Miguel de - Aniversarios y centenarios
Alcalá de Henares - Historia
Descripción física: [42] p. il.
Signatura: CERVC/12/30
PID: bdh0000192466
929 Cervantes Saavedra, Miguel de (067.5)
94(460.27 Alcalá) Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.
Madrid, cien años atrás. Centenario de Cervantes
Venimos conociendo en nuestros artículos sobre el monumento a Cervantes que, aun existiendo interés por la persona del escritor, cualquier asunto tenía mayor importancia. Así, por uno u otro motivo, la gran celebración del tercer centenario brillaba… por su ausencia.
"Sepan quienes estas líneas leyeren que la carne que estos huesos soportaron perteneció a quien fue soldado cautivo, recaudador de impuestos, escritor de éxito y hombre de muchas miserias. Más no lo recuerden, vuesas mercedes, como tal, sino por sus libros".
María Pilar Queralt del Hierro [1]
[1] Queralt del Hierro, María Pilar, en “Cervantes tiene quien le escriba”, la primera antología de cuentos históricos dedicada al centenario de Cervantes en la que veinte autores han narrado su visión de la vida del escritor. Los derechos de autor irán destinados al Banco de Alimentos de Granada.
Este libro tiene su lugar en las Primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica que se celebrarán los días 6 y 7 de mayo en la Casa del Lector de Matadero Madrid.
No faltaron publicaciones sobre Cervantes; tampoco nuevas y lujosas ediciones de su Quijote, ni sellos postales y medallas conmemorativas.
Realidad fue la organización del concurso de anteproyectos para un colosal monumento a Cervantes ¿O a la Patria? ¿Al idioma? ¿A la hispanidad?...
Un monumento al fin; y de él hemos hablado y aún nos queda mucho por contar. Qué decir de las brillantes y reveladoras conferencias en círculos y ateneos; y de las tantas Juntas y Comisiones nombradas para tal o cual evento. Todo ello fraguado y realizado desde 1905, cuando los festejos en honor del ilustre manco eran lejanos en el tiempo. Pero ese tiempo se echó encima, y de aquellos barros estos lodos.
Cervantes sin homenaje
Llegó el año de 1916, sumando once desde la primigenia idea de un homenaje grandioso en el que participarían todas las naciones del mundo. Sabemos, por el Real decreto de 30 de enero de 1916, que Alfonso XIII y el conde de Romanones estuvieron de acuerdo en postergar de manera indefinida la celebración del centenario. Sabemos también que la excusa perfecta fue el conflicto bélico en Europa y la hipócrita justificación de sumarse al dolor de aquellos pueblos posponiendo los festejos.
Aunque muchos digan que la situación actual del Gobierno de España es inusual y única, las hemerotecas nos cuentan que cien años atrás no era muy diferente. Aventurarnos a decir que las historias se repiten no sería acertado, más en abril de 1916 se celebraban elecciones después del fracaso y caos político que había comenzado en diciembre de 1915.
Madrid en los primeros meses de 1916
Antes de referirnos a este día 23 de abril de hace cien años ilustraremos al lector con lo ocurrido en meses anteriores.
Sin entrar en muchos detalles, los meses de enero y febrero ya los hemos visto en “Madrid, cien años atrás”. [Ver artículos de enero-1916]
Aún así, recordamos que el 25 de enero El Imparcial pedía al Gobierno que no se dilatase más la convocatoria de las nuevas Cortes.
"Hoy aparece en la Gaceta el decreto que reorganiza la Junta de Defensa nacional, y mañana publicará otro creando el Estado Mayor Central. Nadie podrá decir que se trata de un Gobierno dormido o descuidado. Pero en todo caso, y más aun en estos días, cuando las circunstancias exigen el concurso de la nación en sus más altas representaciones, gobernar sin Cortes sólo debe hacerse mientras sea absolutamente necesario."En la actualidad no es muy distinta la situación.
Por recordarle, os contamos que nuestro popular madrileñista Antonio Casero tomaba posesión de su cargo de teniente de alcalde del distrito de Chamberí los primeros días de este mes.
Los vecinos del distrito regalaron a Casero un bonito pergamino pintado por el artista Sr. Pedrero, que le fue entregado conjuntamente con el bastón de mando. © ARCHIVO HUM
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-008 CERVANTES IV CENTENARIO
El 15 de este mes don Mariano de Cávia, gran defensor de la causa cervantina y muy crítico con lo poco que se hacía por el príncipe de los ingenios, recibía la anunciada Gran Cruz de Alfonso XII que se le había concedido. Por enfermedad no pudo ir a Palacio para que se la impusiera el monarca, por lo que Emilio María de Torres, secretario personal del rey, la llevó al domicilio del insigne escritor.
En lo concerniente a España, en Consejo de ministros celebrado el día 25 salía a la luz la realidad económica del país. Penosa, pésima, de absoluta crisis. El presidente del Consejo, Sr. Conde de Romanones, y el ministro de Hacienda, Sr. Urzáiz, estaban de uñas.
No pasaron ni 24 horas cuando el de Hacienda era puesto de patitas en la calle.
Por Real decreto de 26 de febrero queda nombrado nuevo ministro el Sr. Miguel Villanueva y Gómez, diputado a Cortes.
El día 24 nevaba copiosamente en Madrid
Al segundo día de comenzar el mes dimite del cargo de gobernador civil de Madrid el conde de Sagasta, quien tanto había bregado por la erradicación de la mendicidad.
Dijo a la prensa el conde:
“¿Causas de esta determinación mía? […] Obedece exclusivamente a lo mismo que con toda lealtad he expuesto al Presidente, al cual le he hecho ver la dificultad de llevar a cabo todos mis propósitos y planes relativos a la cuestión de la mendicidad, que tanto afecta a Madrid, dado el sistema de diversificación de fuerzas y separación de funciones que en este problema se viene siguiendo, cuando precisamente, y así lo manifesté al encargarme del Gobierno, es indispensable una completa y absoluta unidad de acción y dirección, sin la cual se esterilizan todos los recursos que se pongan en práctica, y resultan inútiles todos los esfuerzos que, para resolver cuestión tan importante, pueden hacerse.”
El conde de Sagasta había conseguido durante su mandato hacer desaparecer los mendigos jóvenes llamados golfos, asilándoles, vistiéndoles y colocando a muchos en las minas, en el ejército y en otros trabajos; también había logrado retirar de las calles a todos los ciegos que pululaban por Madrid, pensionando a algunos; abrir con éxito una suscripción para ampliar el número de camas en el Hospital provincial y la cesión por parte del Estado de un edificio a medio terminar en Carabanchel Bajo (Vista Alegre), para dedicarlo a Hospicio. Además había activado las obras de otro edificio en Alcalá de Henares para instalar un asilo.
El puesto de nuevo gobernador recaería en la persona del diputado a Cortes y ex subsecretario de Instrucción pública, Sr. Alejandro Roselló.
Como hemos visto, celebrar el Centenario de Cervantes podía herir los sentimientos de la castigada Europa. Festejar el Carnaval, con sus locuras propias y engalanadas carrozas parece que no hería nada. ¿Cervantes o Carnestolendas?
El inteligente humor de Tovar refleja esto y la lamentable situación económica del pueblo madrileño en estas dos significativas viñetas.
El rey y dos de sus visitas
Alfonso XIII, en compañía de su augusta esposa, asistió en esos días a la inauguración de la Caja Postal de Ahorros situada en la Catedral de las Comunicaciones.
Poco después visitará las obras de ampliación de las salas del Museo del Prado.
Ponemos un poco de gracia al relato recordando la presencia de Titta Ruffo en el Teatro de la Zarzuela
La Biblioteca Digital Hispánica de la BNE atesora varios registros sonoros de Titta Ruffo. Puedes escuchar su voz en este enlace.
El lunes 20 de marzo se publicaba en la Gaceta el Real decreto por el que Alfonso XIII declaraba disuelto el Congreso de los diputados y la parte electiva del Senado.
Por Real decreto del 24 de marzo queda consolidada la creación del Instituto Cervantes, conforme a la idea nacida en enero de ese año.
El 30 de abril, en la Sociedad de Escritores y Artistas, tuvo lugar el acto inaugural del Instituto Cervantes, con la asistencia del rey.
Recordando a Don Benito
Entre todo ese popurrí de políticos, periodistas e intelectuales que posan para la cámara de Salazar, reconocemos la figura de don Benito Pérez Galdós.
La fotografía fue tomada el 29 de marzo durante el banquete celebrado en el Hotel Ritz con motivo del éxito logrado por “El caballero audaz” con su libro “Lo que sé por mi”. © ARCHIVO HUM
Llegado el mes en que se cumplían los 300 años del fallecimiento de don Miguel de Cervantes se celebran las elecciones. Algo más para deslucir cualquier homenaje al insigne novelista.
Las elecciones para diputados a Cortes se celebraron el domingo 9 y las de senadores el mismísimo 23, día del aniversario de Cervantes. Prescindimos de los escándalos políticos derivados de aquellos comicios porque ya tenemos bastante con el disparate de nuestros días.
Ilustramos las elecciones del día 9 con estas fotografías de Alfonso, Marín y Salazar. © ARCHIVO HUM
Y ponemos un toque de humor a la situación política de entonces con el arte y el sarcasmo de Tovar y Sileno.
Exposición de anteproyectos finalistas
El día 13 se inauguraba la exposición de los tres anteproyectos finalistas de los 53 que se habían presentado a concurso en 1915. De esta exposición hablaremos en la serie "Historia de un fiasco. El monumento a Cervantes".
Dejamos atrás otras cuestiones y pasamos, pues, al tema que ahora nos ocupa: la celebración del III Centenario de Cervantes… otro disparate.
III Centenario de Cervantes
22 de abril de 1916
El 22 de abril la Casa del Pueblo de Madrid fue la única en rendir homenaje a D. Miguel de Cervantes Saavedra en el día de su fallecimiento. Lo hizo con una velada organizada por los obreros del libro.
El local estaba decorado con las banderas de todos los gremios de ese ramo. Un busto de Cervantes había sido ornado con las de los tipógrafos y encuadernadores.
No cabía un alfiler; allí estaban todos los obreros acompañados de sus familiares: madres, padres, esposas e hijos. El acto fue digno de la persona a quien se homenajeaba y estuvo amenizado por la orquesta de ciegos, que había participado de forma generosa y desinteresada. También se representó el entremés de Cervantes "La cueva de Salamanca".
Se leyeron varios discursos enalteciendo la figura del príncipe de los ingenios y su obra. Incluso se llegó a nombrar a Don Quijote como valeroso paladín de los obreros oprimidos y se arengó sobre cuestiones afines a la situación sociolaboral.
Finalizado el homenaje se repartió entre los asistentes un folleto con la biografía de Cervantes escrita por Pi y Margall, acompañada por algunos fragmentos del insigne manco y su retrato (el que figura al inicio de este artículo).
23 de abril de 1916
No esperéis un relato cargado de alabanzas ni una crónica repleta de detalles sobre pomposos homenajes. Todo lo fraguado durante once años quedó reducido a un festejo de carácter escolar, único celebrado ese día en memoria del príncipe de los ingenios.
Coincidió el Centenario con las elecciones de senadores –celebradas en la Diputación a las diez de la mañana-, y el final de la Semana Santa, ya que fue domingo de Gloria.
La Plaza de las Cortes había sido el lugar elegido para el único acto público en honor de Cervantes, y la carrera de San Jerónimo la vía por donde discurriría un desfile.
Antes de las once de la mañana –hora prevista para el inicio del acto-, se fueron reuniendo en la plaza los 300 niños de ambos sexos pertenecientes a varios colegios de la capital (para algunos la cifra fue de 600). También estaban los jóvenes exploradores de España, dirigidos por el comisario .general, Sr. Cuyás; por el Sr. Comba y el jefe provincial D. Ángel León. La escalinata del Congreso de los diputados hacía de improvisado escenario, engalanada ella con sus peldaños y columnas que sujetan el bonito frontón, nada más.
Allí se fueron ubicando el jefe del Gobierno, los ministros de Instrucción pública y de la Guerra, el subsecretario de instrucción pública, el delegado regio de primera enseñanza, señor Ortega y Gasset; lo Sres. Arias de Miranda y Torromé; el Sr. Garrido, en representación del alcalde; el conde de Pinofiel, el Sr. Gamoneda, los funcionarios de Instrucción pública Sres. Illana, Magaseny, Dic y Torromé; tres secretarios del ministro, y otras muchas personalidades.
Las bandas Municipal y de Ingenieros se habían colocado en los jardincillos de la plaza, de frente al Congreso. Era la colaboración del Ayuntamiento y el Ministerio de la Guerra para dotar de un poco de solemnidad a tan paupérrimo festejo.
Los vecinos de las casas colindantes también quisieron colaborar engalanando sus balcones con bonitas colgaduras.
Antes de comenzar el acto, y de modo ceremonial, un grupo de exploradores colocó a los pies del monumento a Cervantes una preciosa corona de laurel que había sido confeccionada con gran maestría por el jardinero mayor del Ayuntamiento, D. Cecilio Rodríguez. Ostentaba la corona una dedicatoria escrita en una lujosa cinta de seda que decía: “Los exploradores de España, al inmortal Cervantes”
Inmediatamente después de este homenaje comenzaron a sonar las bandas interpretando himnos, marchas y pasodobles. Los escolares acompañaron con sus voces los acordes de algunos himnos.
Al grito de ¡Viva España! y ¡Viva Cervantes!, contestado con clamor por los niños y público, comenzaba el desfile de los diferentes grupos escolares que depositaban su ofrenda floral bajo la imagen del Cervantes metálico.
Durante una hora, que fue el tiempo en que se prolongó el desfile, los niños colocaron ramos de flores y coronas en rededor de la base del monumento, superando la altura de medio metro.
Acto seguido, todos los niños participantes recibieron como recuerdo un ejemplar de los entremeses “La guarda cuidadosa”.
A las siete de la tarde, en el Ateneo de Madrid dio una conferencia la escritora Blanca de los Ríos de Lampérez sobre el tema "Sevilla, cuna de Cervantes".
Y algunas cosas más hubo, todas ellas discursos pomposos... y nada más.
Así celebró Madrid la muerte y Centenario de Miguel de Cervantes Saavedra; el príncipe de los ingenios; el ilustre manco de Lepanto; el pobre e incomprendido novelista; fracasado en vida y poco idolatrado en su eterno descanso, hasta nos permitimos erratas en la lápida de su tumba.
© 2016 Eduardo Valero García - HUM 016-008 CERVANTES IV CENTENARIOHistoria Urbana de Madrid ISSN 2444-1325
Carpetania Madrid en la VI Semana Complutense de las Letras
Desde hoy, 18 de abril, y hasta el día 22, se celebrará en la Universidad Complutense de Madrid la VI Semana Complutense de las Letras, actividad coordinada por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria, Cultura y Deporte y dirigida por José Manuel Lucía Megías, Director de Escritores Complutenses 2.0 (www.ucm.es/BUCM/escritores).
La Semana Complutense de las Letras tiene como finalidad celebrar el Día del libro en la Universidad, así como difundir y promocionar las letras en cualquier formato y lenguaje. En esta ocasión, como en anteriores ediciones, se plantea como un espacio abierto a la participación de toda la comunidad universitaria complutense, que se desarrollará en el campus de la UCM y en espacios culturales y literarios de la ciudad de Madrid.
Homenajes, talleres, exposiciones, mesas redondas, mercadillos, paseos literarios, recitales, lecturas y diálogos; seminarios, encuentros y conferencias; presentaciones y teatro. Todas estas actividades se desarrollarán durante estos cinco días cargados de cultura.
Desde el siguiente enlace los interesados pueden conocer todas las actividades.
Paseos literarios Por su parte, Carpetania Madrid participa con dos visitas guiadas donde Miguel de Cervantes Saavedra es el protagonista y Madrid escenario de la vida en el Siglo de Oro. Ambas se desarrollarán el día viernes 22 de abril.
11:00 - 13:00 h.
Ladrones de tinta. Un paseo por el lado oscuro de las letras en el Madrid del Siglo de Oro.
IV Centenario de la Muerte de Miguel de Cervantes (1616 – 2016)
Coordinador: Juan Carlos González Morales
Paseo histórico literario sobre el Madrid de Cervantes, la literatura y los autores de la época, las librerías, los garitos, los bodegones, las casas de conversación, las mancebías, los espacios públicos, los personajes de la Corte de Felipe III, tras los pasos de Avellaneda, y referencias a la novela de Alfonso Mateo-Sagasta Ladrones de tinta y a otras obras literarias.
Precio: 8 € (Incluye paseo narrado + documentación)
Plazas limitadas: 20. Reservas: correo@carpetaniamadrid.com
Punto encuentro: Plaza de Santiago
En un lugar del Barrio de las Letras
Coordinadoras: Ana Molero y Miriam Cano
Un paseo por los lugares relacionados con la figura de Cervantes durante sus últimos años de vida en Madrid, sus mujeres "las Cervantas" y el entorno literario del Barrio de las Letras. Recorrido: Plaza de Santa Ana, calle del Prado, calle del León, Mentidero de representantes, Calle Cervantes- recuerdo de la casa de Cervantes- calle Quevedo, Iglesia-Convento de las Trinitarias, calle del Duque de Medinacelli y Plaza de Las Cortes
Precio: 12€ (incluye entrada al Convento de las Trinitarias)
Punto de encuentro: Plaza de Santa Ana (junto a la escultura de Federico García Lorca).
Requisito movilidad para pasear.
Funte de información:
https://www.ucm.es/vi-semana-complutense-de-las-letras
© 2016 Eduardo Valero García - HUM 016-003 CULTURA
Historia de un fiasco. El monumento a Cervantes. Los elegidos (1915)
En 1915, después de diez años, se anuncia el concurso de anteproyectos para la construcción del monumento a Cervantes. El capítulo anterior, tercero de esta serie, finalizaba con el jurado avocado a la elección del mejor proyecto de los cincuenta y tres presentados y expuestos en los palacios de Cristal y antiguo Museo de Ultramar. La difícil tarea la realizarán los diecisiete miembros del jurado, bajo la presidencia del cervantista Sr. Rodríguez Marín, el 15 de octubre de 1915."Se ha dicho, con un equivocado espíritu patrio, en periódicos y discursos, que esta Exposición de anteproyectos arquitectónicos y escultóricos era una maravilla ideológica y técnica. Nada más lejos de la verdad.Tampoco ha sido un fracaso rotundo puesto que, sin excesiva benevolencia, puede entresacarse tres ó cuatro bocetos buenos, cinco ó seis discretos y otros tantos medianos. Pero se ha cometido un grave error consintiendo la exhibición de esta última clase de desaciertos que nada autoriza ni disculpa y que han perjudicado en cambio á la excelencia del conjunto y á una iniciación de armonía en el visitante."NUEVO MUNDO. Madrid, 1915. XXII (1.136) [1]
CONTENIDO: PRIMERA PARTE (1905-1913) - SEGUNDA PARTE (Enero-Mayo, 1914) - (Junio-Diciembre, 1914) - TERCERA PARTE: Concurso de anteproyectos (1915) - Los elegidos (1915) - CUARTA PARTE: Cien años del monumento nunca inaugurado (1916-2016) La exposición tuvo el éxito de acogida esperado. El pueblo madrileño acudió al elegante espectáculo con curiosidad y en favor de las arcas del Estado, porque, como ya comentamos, se cobraba entrada.
Vistos los cincuenta y tres descomunales anteproyectos nacidos de la creatividad de artistas de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, Almería, Castellón, Oviedo, Mallorca y Málaga, surgieron algunas preguntas. Cristóbal de Castro, en el Heraldo de Madrid del sábado 16 de octubre, no duda en manifestarlas:
"Faltan sólo unos meses para conmemorar el centenario de Cervantes, y aun no se sabe exactamente lo que vamos a conmemorar. ¿Se trata de una conmemoración puramente literaria o de una conmemoración espiritual y étnica? ¿Se ha de glorificar la patria o al idioma, o entrambas cosas a la vez?"
Pero Cristóbal de Castro continuaba devanándose los sesos en busca de explicaciones. No quedaba claro en absoluto cuál era el propósito del monumento y en qué se habían basado los artistas más allá de alegorías banales.
"¿Va a ser el centenario homenaje, mas o menos grandioso, de un pueblo a su escritor más alto, o será el tributo, sin precedentes en la Historia, de 22 naciones que hablan el mismo idioma, al genio que perpetuó este idioma por los siglos de los siglos?""En el monumento a Cervantes, ¿qué se intenta conmemorar? ¿La patria o el idioma?"Dudas razonables que llegan hasta nuestros días.
Madrid, 1915
Las preguntas planteadas en el Heraldo de Madrid, y que hoy perduran, tuvieron que ser también las planteadas por los artistas en el momento de concebir sus obras. Y tuvo que ser un gran dilema para los miembros del jurado, ínclitos señores que debieron pasar malos ratos hasta llegar al veredicto final.
Teniendo en cuenta las palabras vertidas por Nuevo Mundo -citadas al inicio de este artículo-, si tan pocos eran los anteproyectos de calidad, más les hubiese valido hacer una criba inicial; pero, como vimos en la primera parte de este capítulo, al rey Alfonso XIII le gustaron todos los bocetos y manifestó su deseo de que el Estado adquiriese los no premiados para la colección del Museo de Arte Moderno. ¡Cómo contradecir al monarca! (Sobre esto hablamos más abajo)
El artículo 5º del Real decreto de 29 de marzo de 1915 decía que de los proyectos presentados podían elegirse hasta tres, "si por las dos terceras partes de votos de los Vocales presentes en el acto de la calificación, se estima que hay alguno o algunos dignos de tal preferencia."
Y así lo hizo el jurado, apostando en una primera rueda de votaciones por el proyecto del arquitecto Teodoro de Anasagasti y el escultor Mateo Inurria, identificado con el nº 19 en la lista de participantes. Obtuvo 16 votos.
La Ilustración Artística, 1915
Foto: Vidal
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-007 CERVANTES IV CENTENARIO
El proyecto del arquitecto Rafael Martínez Zapatero y el escultor Lorenzo Coullaut Valera, identificado en la lista con el nº 5, obtuvo 13 votos.
En una segunda ronda de votaciones alcanzó un considerable número de votos el proyecto identificado con el nº 2 del arquitecto Baltasar Hernández Briz y el escultor Ángel Ferrant.
Hubo otros proyectos que alcanzaron puntuaciones importantes, pero ninguno superaba las dos terceras partes de los votos.
Entonces el jurado determinó como elegidos los proyectos nº 2, 5 y 19. Sus autores recibían el importe de la mitad del premio y desde ese momento contaban con un plazo de cinco meses para realizar los proyectos al "10 por 100" de su tamaño original.
Presentados esos proyectos se procedería a la votación definitiva y al pago de la otra mitad del premio, sumando así las 11.666,66 pesetas ofrecidas a cada participante. (Art. 6º del Real decreto de 29 de marzo).
Estas y otras cuestiones quedaban reflejadas en la Real orden de 25 de octubre, publicada en la Gaceta de Madrid nº 309, del 5 de noviembre.
Días después la Colonia andaluza ofrecía un lunch a Coullaut Valera y Martínez Zapatero en el local "La Patria chica". Toda la concurrencia brindó con un Jerez en honor de los premiados.
El fotógrafo Salazar inmortalizó aquel brindis en las páginas de Mundo Gráfico.
Foto: Salazar
Detalles de la Real orden
La Real orden incluía dos detalles significativos en las disposiciones hechas por Alfonso XIII y firmadas por Eduardo Dato Iradier como presidente del Comité ejecutivo del Centenario.
Se proponía al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes la concesión de cruces de la Orden de civil de Alfonso XII a los siguientes participantes:
José Costa Recio, arquitecto, y M. García González, escultor (Proyecto nº 14)
Emilio Antón Hernández, arquitecto, y Manuel Castaños, escultor (Proyecto nº 16)
Luis Sáinz de los Terreros, arquitecto, y Lorenzo Ridaura, escultor (Proyecto nº 32) José de Lorite, arquitecto, y Angel García, escultor (Proyecto nº 49)
Tararí que te vi El día que se inauguró la exposición de proyectos los participantes solicitaron se les abonase alguna cantidad por los gastos de desplazamiento, montaje y desmontaje. Como el rey estaba allí, un miembro del Comité ejecutivo le trasladó aquella cuestión. Momentos antes el rey había manifestado a Eduardo Dato lo de llevar al Museo de Arte Moderno las obras no premiadas, por lo que contestó que eso era más que suficiente.
La Hormiga de Oro, 1915
Foto: Ortiz
Para que no quedase duda al respecto, en la Real orden se especificaba:
"Los Arquitectos y Escultores que han presentado bocetos en el concurso de anteproyectos para el monumento de Cervantes, deberán retirarlos en el plazo de un mes á contar desde la fecha de esta Real orden, siendo de su cuenta los gastos que en ello se ocasionen.
Pasado el plazo á que se refiere el párrafo anterior, el Comité Ejecutivo del Centenario de Cervantes resolverá lo que estime conveniente respecto al destino de los anteproyectos presentados, no siendo responsable del deterioro ó destrucción, en su caso, de los mismos."
Y por si alguien no lo había entendido o se le había olvidado, El Globo del 1º de enero de 1916 anunciaba:
¿Qué fue de aquella buena intención de adquirir el Estado los proyectos no premiados? ¿Qué fue del deseo de exponerlos en el Museo de Arte Moderno? ¡Quis novit!
Recaudando céntimos
En 1905 se había abierto una cuenta en el Banco de España donde se recibirían las suscripciones para la construcción del monumento a Cervantes (Real orden del 8 de mayo de 1905).
Posteriormente se fueron publicando nuevos decretos y reales órdenes que incluían modificaciones y añadidos.
Por su parte, el Comité ejecutivo del Centenario invitaba a todos los Centros docentes de España a recaudar fondos entre sus alumnos para el monumento a Cervantes.
La cuota rnáxima para estudiantes de las Universidades, Escuelas militares, Ingenieros, etc., podía ser de una peseta y la mínima, 10 céntimos.
Para los Seminarios, Institutos y demás centros de esta categoría, oficiales como particulares, la cuota era de 50 céntimos.
Los niños que asistían a las escuelas de capitales de provincia o partido judicial, 10 céntimos, y los de las demás escuelas, cinco.
Los maestros enviarían las cantidades recaudadas a los directoras de los respectivos Institutos en listas de los donantes; mientras que los demás Centros enviarían lo recaudado a los rectores de la Universidad del distrito, en la misma forma.
Tanto los directores de Instituto, como los de las Academias militares y rectores, ingresarían lo recaudado en el Banco de España o sucursales, enviando las relaciones de donantes a la Secretaria del Comité ejecutivo del Centenario (Presidencia del Consejo de ministros).
Se había señalado el día primero de Diciembre para verificar la recaudación en todos los indicados Centros docentes.
Pero como todo lo relacionado con Cervantes se veía afectado por unas u otras razones, el 27 de diciembre La Época publicaba el siguiente aviso:
Finaliza aquí el año 1915 con tres anteproyectos elegidos cuyos proyectos a escala debían estar listos para marzo de 1916, mes en el que se determinaría el ganador y serían expuestos al público.
La exposición se inauguró el día 13 de abril a las cuatro de la tarde en el Palacio de Cristal.
Considerando que el 23 de abril se celebraría el III Centenario de la muerte de Cervantes, y que por Real orden del 8 de mayo de 1905 se había decretado la construcción de un monumento, pasados más de diez años y a escasos días para la celebración, poco monumento se erigiría en su memoria.
← Primera parte (1905-1913)
← Segunda parte (Enero-Mayo, 1914) ← Segunda parte (Junio-Diciembre, 1914)
← Tercera parte. Concurso de anteproyectos (1915)
← Tercera parte. Los elegidos (1915)
Cuarta parte. Historia de un fiasco. Cien años del monumento nunca inaugurado →
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2016) "Historia de un fiasco. El monumento a Cervantes. Los elegidos (1915)", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325 [VER: "Uso del Contenido"]
© 2016 Eduardo Valero García - HUM 016-007 CERVANTES IV CENTENARIO Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325
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 artículo 5
 Real decreto 
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