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Timestamp: 2020-07-16 15:05:05+00:00

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Programa Mundial Para La Educación En Derechos Humanos: Plan de acción | Derechos humanos | Organización no gubernamental
Programa Mundial Para La Educación En Derechos Humanos: Plan de acción
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Carta de compromiso código de ética
DHEN COLOMBIA
PalopMultiplicacion-derechos-M
1 SESION .- Origen y Necesidad de Un Sistema Internacional
Nueva York y Ginebra, 2017
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HR/PUB/17/2
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Para resolver gran parte de las crisis y los problemas crónicos del mundo, el primer paso consiste en ampliar y mejorar la educación en materia de derechos humanos. Desde el cambio climático hasta la pobreza, pasando por los conflictos, la discriminación o las enfermedades, nuestro progreso debe fundamentarse en el conocimiento de que todos pertenecemos a una única familia humana y compartimos importantes principios, valores y derechos.
Cuando la educación en derechos humanos es participativa y se centra en los educandos, contribuye a desarrollar conocimientos e importantes competencias para pensar y actuar de forma crítica. También ayuda a las personas a conocer sus derechos y hacerlos valer con eficacia, y hace que los funcionarios y las demás personas encargadas de la protección y el ejercicio de los derechos adquieran mayor conciencia de la importancia de cumplir esas obligaciones. Es fundamental asegurar que las personas
puedan participar plenamente en todos los procesos de toma de decisiones que afectan a su vida —en los ámbitos político, económico, social, cultural
y medioambiental— y para la prevención de las violaciones de los derechos humanos, la violencia y los conflictos.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un rayo de esperanza para nuestro mundo, y la educación en derechos humanos cumplirá una función muy importante en su ejecución: además de ser un componente específico del Objetivo 4 de la Agenda, es también un factor clave para la consecución de todos los demás Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se basan en la necesidad urgente de hacer efectivo el disfrute de los derechos humanos para todas las personas, sin que nadie quede rezagado.
A fin de dar impulso a la programación de la educación en derechos humanos
en el plano nacional, tanto en entornos formales como no formales, los Estados Miembros de las Naciones Unidas han puesto en marcha la tercera etapa (2015-2019) del Programa Mundial para la Educación en derechos humanos. Además de consolidar la labor realizada en años anteriores, esta nueva etapa se centra específicamente en la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación, reconociendo la importancia crucial de unos medios de comunicación libres, independientes
y pluralistas para promover la justicia, la no discriminación, el respeto y los derechos humanos.
En este folleto se recoge el Plan de acción para la tercera etapa. Nuestras oficinas seguirán contribuyendo a la labor relativa a la educación en derechos humanos por medio de todos los interesados, y esperamos ampliar
ese apoyo. El informe de evaluación de la segunda etapa (A/HRC/30/24) ha puesto de manifiesto que, en muchos países, los programas de educación en derechos humanos están cada vez más integrados en las instituciones, con una mayor disponibilidad de herramientas, recursos y metodologías pertinentes, y que se está incrementando la cooperación dentro de los departamentos gubernamentales y entre los gobiernos, el mundo académico, las instituciones nacionales de derechos humanos y las organizaciones no gubernamentales. Deseamos vivamente que estos logros y estas alianzas se consoliden y amplíen en todo el mundo.
Directora General Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
Resumen del plan de acción para 2015-2019
Plan de acción para la tercera etapa (2015-2019) del Programa Mundial para la educación en derechos humanos
Tercera etapa (2015-2019) del Programa Mundial para la educación en derechos humanos: un plan de acción para reforzar la aplicación de las dos primeras etapas y promover la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas
C. Medidas para reforzar la impartición de educación en derechos humanos en la enseñanza primaria y secundaria y en la enseñanza superior y la formación en derechos humanos de los maestros y los educadores, los funcionarios públicos, los miembros de las fuerzas del orden y el personal militar
D. Medidas para promover la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas
Resolución 27/12 del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, de 25 de septiembre de 2014, por la que se aprueba el plan de acción para la tercera etapa del Programa Mundial para la educación en derechos humanos
En este apartado se resume el Plan de acción para la tercera etapa (2015-2019) del Programa Mundial para la educación en derechos humanos. Se destacan las medidas principales que se deben adoptar para reforzar la impartición de educación en derechos humanos en los sectores específicos destacados durante las dos primeras etapas del Programa —la enseñanza primaria y secundaria, en la primera etapa, y la enseñanza superior, los maestros y los educadores, los funcionarios públicos, los miembros de las fuerzas del orden y el personal militar en la segunda etapa—, así como para promover en mayor medida la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas. El Plan de acción para la tercera etapa fue aprobado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el 25 de septiembre de 2014 1 .
1 Resolución 27/12 del Consejo de Derechos Humanos.
La educación en derechos humanos puede definirse como el conjunto de actividades de educación, formación y difusión de información orientadas a crear una cultura universal de derechos humanos. Una educación en derechos humanos eficaz no solo proporciona conocimientos sobre los derechos humanos y los mecanismos para protegerlos, sino que, además, desarrolla las competencias y aptitudes necesarias para promover, defender y aplicar los derechos humanos en la vida cotidiana. De ese modo, la educación en derechos humanos suscita comportamientos y prácticas que promueven los derechos humanos para todos los miembros de la sociedad.
Las actividades de educación en derechos humanos deben fomentar los valores fundamentales de los derechos humanos, como el respeto, la igualdad y la justicia, y afirmar la interdependencia, indivisibilidad y universalidad de los derechos humanos. Al mismo tiempo, las actividades educativas deben ser prácticas y estar centradas en los educandos, relacionando los derechos humanos con la experiencia de su vida real y permitiéndoles consolidar los principios de derechos humanos presentes en su propio contexto cultural. Mediante esas actividades se dota a los educandos de las capacidades necesarias para conocer y ejercer sus derechos humanos y buscar soluciones compatibles con las normas que rigen esos derechos. Por otra parte, la educación en derechos humanos contribuye también a desarrollar las capacidades de quienes tienen la responsabilidad de respetar, proteger y hacer efectivos los derechos humanos. Tanto los contenidos como el modo en que se imparten deben reflejar los valores de los derechos humanos, estimular la participación y fomentar un entorno de aprendizaje sin carencias ni temores.
¿Por qué se ha formulado un Programa Mundial para la educación en derechos humanos?
El 10 de diciembre de 2004, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el Programa Mundial para la educación en derechos humanos (en curso desde 2005) con objeto de promover la ejecución de programas de educación en la esfera de los derechos humanos en todos los sectores 2 .
Aprovechando las bases establecidas durante el Decenio de las Naciones Unidas para la Educación en la esfera de los Derechos Humanos (1995-2004),
2 Resolución 59/113 A de la Asamblea General.
el Programa Mundial, que ha sido complementado por otro instrumento, la
Declaración de las Naciones Unidas sobre Educación y Formación en materia de Derechos Humanos (2011), refleja el reconocimiento cada vez mayor, por parte de la comunidad internacional, de que la educación en derechos humanos puede producir resultados de gran alcance. Al promover el respeto de la dignidad humana, la igualdad y la participación en la adopción democrática de decisiones, la educación en derechos humanos contribuye a largo plazo a la prevención de los abusos y los conflictos violentos.
Para que el disfrute de los derechos humanos sea una realidad en todas las comunidades, el Programa Mundial tiene por objeto promover una visión común de los principios y metodologías básicos de la educación en derechos humanos, proporcionar un marco concreto para la adopción de medidas y fortalecer las alianzas y la cooperación desde el nivel internacional hasta el de las comunidades.
diferencia del Decenio de las Naciones Unidas para la Educación en
esfera de los Derechos Humanos (1995-2004), de duración limitada, el
Programa Mundial es abierto y se estructura en etapas consecutivas a fin de promover la ejecución de programas de educación en derechos humanos en todos los sectores: la primera etapa cubrió el período 2005-2009 y se centró en los sistemas de enseñanza primaria y secundaria; la segunda abarcó el período 2010-2014 y se centró en la enseñanza superior, los funcionarios públicos, los miembros de las fuerzas del orden y el personal militar 3 .
3 Los planes de acción para las etapas primera y segunda están disponibles en los sitios web www.ohchr.org y www.unesco.org.
Tercera etapa (2015-2019) del Programa Mundial para la educación en derechos humanos:
un plan de acción para reforzar la aplicación de las dos primeras etapas y promover la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas
En el Plan de acción para la tercera etapa (2015-2019) del Programa Mundial —que contó con aportaciones y revisiones de diversos expertos y profesionales gubernamentales y no gubernamentales— se proponen una estrategia concreta e ideas prácticas para seguir impartiendo formación y educación en derechos humanos en los ámbitos mencionados en el plano nacional. A continuación se destacan sus elementos principales.
Educación en derechos humanos en la enseñanza primaria y secundaria y en la enseñanza superior y formación en derechos humanos de los maestros y los educadores, los funcionarios públicos, los miembros de las fuerzas del orden y el personal militar
En los planes de acción para las etapas primera y segunda del Programa Mundial se determinaban estrategias para promover la educación en derechos humanos en una serie de sectores concretos. Deberían hacerse esfuerzos para reforzar la puesta en práctica mediante las siguientes estrategias:
1. Promover la aplicación y la consolidación de la labor
realizada evaluando los procesos de planificación, coordinación, aplicación y evaluación llevados a cabo durante las dos primeras etapas, así como todo plan de aplicación nacional conexo. A partir de esa evaluación se podrían adoptar medidas para formular o revisar leyes y políticas; aumentar la coherencia entre los diversos componentes de la educación en derechos humanos y las iniciativas conexas, como las que se enmarquen dentro de la educación para la ciudadanía mundial, la educación para la paz o la educación cívica; ampliar la presencia de la educación en derechos humanos en los planes de estudios y la formación conexa; mejorar la calidad y las repercusiones de los programas de educación en derechos humanos existentes; incrementar el apoyo humano y financiero; e implantar procesos de seguimiento y evaluación eficaces e inclusivos. Estas actividades deberían seguir teniendo un enfoque de la educación y el aprendizaje basado en los derechos humanos, promoviendo "los derechos humanos
mediante la educación" —es decir, que todos los componentes y procesos de la educación, incluidos los planes de estudios, los materiales didácticos, los métodos pedagógicos y la formación, conduzcan al aprendizaje de los derechos humanos— y "los derechos humanos en la educación" —es decir, que se respeten los derechos humanos de todos los interesados y el ejercicio de esos derechos en el entorno de aprendizaje y de trabajo.
2. Impartir educación y formación en derechos humanos a
los educadores de los sectores de la enseñanza y la formación formal y no formal, en particular a los que trabajan con niños y jóvenes. La educación en derechos humanos para los educadores, tanto en entornos formales como no formales, debe seguir siendo una prioridad, puesto que los docentes tienen un papel y una responsabilidad fundamentales a la hora de transmitir los valores, las competencias, las actitudes, la motivación y
las prácticas en materia de derechos humanos. Para ello podría ser necesario adoptar una política integral de formación en derechos humanos, introducir los derechos humanos y los principios y normas de la educación en derechos humanos en los currículos de formación, utilizar y promover metodologías participativas, centradas en los educandos y basadas en las experiencias, así como métodos de evaluación apropiados, y elaborar recursos conexos.
3. Realizar investigaciones en este ámbito, recopilar
y compartir buenas prácticas y enseñanzas extraídas e intercambiar información con todos los interesados. Se deberían realizar investigaciones —o ampliarlas— sobre los materiales, programas y metodologías existentes, y evaluar los resultados obtenidos. Deberían difundirse ampliamente los recursos, las enseñanzas extraídas y los ejemplos de prácticas metodológicamente sólidas, con objeto de mejorar los programas existentes o inspirar otros nuevos.
4. Aplicar y reforzar metodologías educativas sólidas basadas
en buenas prácticas y evaluadas de modo continuo. La forma en que se imparte la educación es fundamental para su eficacia; por ello, las metodologías deberían ser participativas, basarse en las experiencias, centrarse en los educandos, estar orientadas a la acción y tener en cuenta los contextos culturales. La evaluación debería ser sistemática a fin de recabar
información sobre los resultados conseguidos: el alcance de los cambios —que puedan estar razonablemente vinculados con la actividad educativa— que se produzcan en los educandos, sus organizaciones y sus comunidades y que den lugar a un mayor respeto de los derechos humanos. Asimismo, la evaluación debería ser un proceso de mejora continua y contribuir a la toma de decisiones para mejorar la eficacia de los programas de educación en derechos humanos.
Alentar el diálogo, la cooperación, el establecimiento de
redes y el intercambio de información entre los interesados pertinentes. La educación en derechos humanos exige una estrecha cooperación y colaboración en y entre los organismos gubernamentales, las instituciones nacionales de derechos humanos y la sociedad civil. Entre las iniciativas encaminadas a fomentar el contacto entre las partes interesadas en la educación en derechos humanos se podrían incluir las siguientes:
campañas de sensibilización, reuniones locales y nacionales, "comunidades de intercambio de prácticas", boletines informativos, sitios web y otras plataformas electrónicas, como los grupos de debate por Internet.
6. Promover la integración de la educación y la formación
en derechos humanos en los planes de estudios de las escuelas y en los programas de formación. Deberían hacerse esfuerzos para
integrar y generalizar la educación en derechos humanos en: los planes de estudios y las normas educativas nacionales, incluyendo también los relativos
a la formación profesional; todas las asignaturas del plan de estudios, por
ejemplo determinando si la educación en derechos humanos es una asignatura independiente o transversal y si es obligatoria u optativa; los procesos de enseñanza y aprendizaje; los libros de texto y los materiales didácticos y de aprendizaje; y el entorno general de aprendizaje y de trabajo.
La responsabilidad principal de reforzar y promover la impartición de educación
en derechos humanos en los sectores específicos mencionados incumbe a los ministerios competentes o las instituciones equivalentes de los gobiernos
centrales o locales, así como a las instituciones de enseñanza superior y los institutos de formación pertinentes, dependiendo de las disposiciones de cada país. Se debería procurar establecer una estrecha cooperación con las instituciones nacionales de derechos humanos y la sociedad civil.
Formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas
Los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas desempeñan un papel fundamental en la promoción y protección de los derechos humanos, como ponen de manifiesto diversos instrumentos y documentos de las Naciones Unidas. Los principios de derechos humanos ofrecen una orientación esencial para el desempeño de su labor profesional y para la labor de los medios de comunicación, que solo puede realizarse en un entorno propicio en el que estén protegidos el acceso a la información, la libertad de expresión y la seguridad.
Un planteamiento integral de la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas debería incluir medidas en los ámbitos siguientes:
1. Políticas y medidas de aplicación conexas. Las políticas de
educación y formación de los profesionales de los medios de comunicación deberían incorporar una formación en derechos humanos antes del empleo y durante el empleo, e incluir esa formación como criterio para la calificación, la tutorización y el desarrollo profesional. Los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas deberían ser formados como formadores capaces de compartir con sus colegas conocimientos y competencias, a fin de lograr la mayor repercusión posible, seleccionando preferentemente a los que sean especialmente idóneos para cubrir cuestiones relacionadas con grupos en situaciones de vulnerabilidad; se debería alentar con incentivos la participación en dicha formación. Deberían adoptarse marcos de autorregulación, como los códigos deontológicos, y los consejos de los medios de comunicación deberían debatir sobre las cuestiones y las normas relativas a la formación; los reglamentos relativos a la labor de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas no solo deberían ser coherentes con
las normas de derechos humanos, sino que, además, deberían promover de modo concreto la contribución de la profesión a la promoción y la protección de los derechos humanos.
2. Procesos e instrumentos de formación. La formación en
derechos humanos debería dirigirse directamente y centrarse apropiadamente en los profesionales de los medios de comunicación, así como reflejar sus obligaciones profesionales, experiencias, expectativas, antecedentes y aspiraciones personales. Entre los contenidos podrían incluirse temas como los derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, el respeto de los derechos humanos en la práctica periodística, la promoción de los derechos humanos por parte de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, así como información sobre los recursos autodidácticos existentes. Las metodologías y las prácticas de formación deberían ser participativas, centrarse en los educandos, utilizar métodos basados en las experiencias y adoptar un enfoque de aprendizaje entre iguales. Los recursos y los materiales de formación, incluidas las herramientas en línea, deberían reflejar y promover los valores de los derechos humanos.
3. Un entorno propicio. Las leyes, las políticas y los mecanismos de
aplicación correspondientes deberían garantizar la libertad de información, proteger la libertad de expresión y de opinión y combatir los discursos de odio y la incitación al odio. Se debería impartir formación a los funcionarios
públicos sobre las normas de derechos humanos relativas a la libertad de información, la transparencia y la protección de los periodistas y las fuentes periodísticas en todas las situaciones, incluidos los conflictos armados. Se deberían adoptar medidas para garantizar que los grupos marginados y minoritarios puedan entrar y permanecer en el ámbito periodístico, y se deberían facilitar fondos suficientes para infraestructuras y personal a las emisoras comunitarias y de servicio público a fin de alcanzar la máxima difusión. Se deberían reconocer y celebrar los logros en materia de derechos humanos en el periodismo.
Debido a los complejos sistemas de formación y a los diferentes contextos, la responsabilidad de elaborar y aplicar estrategias y actividades adecuadas de educación en derechos humanos para los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas incumbe a múltiples agentes, entre ellos los institutos o las universidades de grado o posgrado, los sindicatos y las organizaciones profesionales y de acreditación de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, las empresas de comunicación públicas y privadas y sus dirigentes y los órganos legislativos competentes, como los comités parlamentarios o grupos consultivos encargados de los derechos humanos o de otros temas. Esas instituciones deberían trabajar en cooperación con todos los agentes gubernamentales y no gubernamentales pertinentes. Los gobiernos son los principales responsables de garantizar que los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas estén protegidos por la legislación y de que se apliquen y se cumplan las normas relativas a la libertad de opinión y expresión, la protección y la seguridad de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, el acceso a la información y a los medios de difusión y la no discriminación y la diversidad dentro de las medios de comunicación.
Proceso de aplicación en el plano nacional
Una estrategia concreta para la aplicación en el plano nacional
Para incorporar la educación en derechos humanos en los sectores destacados en el Plan de acción para la tercera etapa del Programa Mundial se requiere una estrategia integral que se base en el contexto, las prioridades, la capacidad y las iniciativas existentes en cada país. En la línea de los planes de acción para las etapas primera y segunda, se proponen tres fases para los procesos nacionales de planificación, aplicación y evaluación:
Fase 1: Realizar un estudio de los avances logrados durante las etapas primera y segunda y un estudio nacional de referencia sobre la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas
En el Plan de acción para la tercera etapa se ofrecen orientaciones detalladas sobre estos estudios, que deberían consistir en un análisis del estado de aplicación en los sectores destacados en las etapas primera y segunda y de la situación de la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas. Si se difunden ampliamente, estos documentos pueden servir de base para un diálogo nacional entre todos los interesados a fin de elaborar una estrategia nacional de aplicación.
Fase 2: Elaborar una estrategia nacional para mejorar la aplicación de las etapas primera y segunda del Programa Mundial y promover la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas
La estrategia debería establecer unos objetivos, metas y prioridades realistas, centrarse en actividades que puedan aportar resultados sostenibles y alentar el establecimiento de alianzas y el logro de sinergias entre los diferentes agentes, así como determinar recursos, actividades (con la correspondiente definición de tareas y responsabilidades, calendario e indicadores), mecanismos de coordinación y productos y resultados concretos 4 .
4 Para más información, véase "Directrices para la elaboración de planes nacionales de acción para la educación en la esfera de los derechos humanos" (A/52/469/Add.1/Corr.1) y Handbook on National Human Rights Plans of Action, Serie de capacitación profesional, núm. 10 (publicación de las Naciones Unidas, HR/P/PT/10), disponible en www.ohchr.org.
Aplicar, supervisar y evaluar la estrategia nacional
Una vez elaborada, la estrategia nacional debería ser difundida ampliamente, aplicada y evaluada. Se deberían utilizar métodos y mecanismos de autoevaluación y de evaluación independiente y participativa para examinar la aplicación y para mejorar y reforzar las actividades. Se deberían reconocer y difundir los resultados.
Coordinación y evaluación en el plano nacional
Mecanismos de coordinación y evaluación en el plano nacional
En el plano nacional, los gobiernos deberían designar un departamento
competente encargado de coordinar la elaboración, aplicación, supervisión
y evaluación de la estrategia nacional, teniendo en consideración las
disposiciones relativas a la coordinación que se hayan adoptado durante las etapas anteriores. El coordinador debería colaborar estrechamente con las entidades gubernamentales y con todos los agentes pertinentes, en particular
las instituciones nacionales de derechos humanos y la sociedad civil. Asimismo,
el coordinador debería colaborar con los organismos nacionales encargados
de elaborar los informes nacionales para su presentación a los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, como los órganos creados en virtud de tratados, los procedimientos especiales y el examen periódico universal, y a otros organismos intergubernamentales internacionales y regionales, para velar por que en esos informes se incluyan los progresos realizados en la educación en derechos humanos en el marco del plan de
acción. El coordinador también debería estar en contacto con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), que se encarga de la coordinación internacional del Programa Mundial en colaboración con las entidades pertinentes del sistema de las Naciones Unidas, en particular la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), e informar sobre los avances realizados en el país.
Al término de la tercera etapa, a principios de 2020, cada Estado Miembro
analizará los avances logrados en el marco del plan de acción y presentará
información al respecto al ACNUDH. Basándose en esos informes nacionales, el ACNUDH preparará un informe final para el Consejo de Derechos Humanos
Cooperación y apoyo internacionales
Apoyo internacional disponible para la aplicación en el plano nacional
Para la elaboración de una estrategia nacional de aplicación y para la ejecución de las actividades conexas, los Estados Miembros pueden recibir apoyo de las actividades de cooperación internacional del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones intergubernamentales internacionales y regionales; de redes profesionales, asociaciones y sindicatos; de instituciones de enseñanza superior; de organizaciones no gubernamentales (ONG); de centros de recursos y documentación sobre derechos humanos; de instituciones financieras y organismos de financiación bilaterales; así como de organismos de desarrollo multilaterales y bilaterales. La estrecha colaboración de esos agentes es indispensable para aprovechar al máximo los recursos, evitar la duplicación de esfuerzos y garantizar la coherencia.
Estas organizaciones e instituciones podrían:
• Apoyar a los gobiernos en la elaboración, aplicación y supervisión de la estrategia nacional de aplicación y de las actividades conexas;
• Apoyar a otros agentes nacionales participantes, en particular a las ONG nacionales y locales, las asociaciones profesionales, las instituciones de enseñanza superior, las instituciones nacionales de derechos humanos y otras organizaciones de la sociedad civil;
• Facilitar el intercambio de información en todos los niveles, determinando, recopilando y difundiendo información sobre buenas prácticas, materiales disponibles e instituciones y programas pertinentes;
• Apoyar a las redes existentes de agentes que se ocupan de la educación y la formación en derechos humanos y promover la creación de nuevas redes en todos los niveles;
• Apoyar la formación efectiva en derechos humanos, en particular de los educadores y los formadores, y la elaboración de materiales conexos basados en buenas prácticas.
PLAN DE ACCIÓN PARA LA TERCERA ETAPA
DEL PROGRAMA MUNDIAL PARA LA EDUCACIÓN EN DERECHOS HUMANOS
1. La comunidad internacional está cada vez más de acuerdo en que la
educación en derechos humanos contribuye decisivamente a la realización de los derechos humanos. La educación en derechos humanos tiene por objeto fomentar el entendimiento de que cada persona comparte la responsabilidad de lograr que los derechos humanos sean una realidad en cada comunidad
y en la sociedad en su conjunto. En ese sentido, contribuye a la prevención a
largo plazo de los abusos de los derechos humanos y los conflictos violentos,
a la promoción de la igualdad y el desarrollo sostenible y al aumento de la participación de las personas en los procesos de adopción de decisiones dentro de los sistemas democráticos.
2. En muchos instrumentos y documentos internacionales se han
incorporado disposiciones relativas a la educación en derechos humanos, en particular en la Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 26); la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (art. 7); el Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales (art. 13); la Convención contra la Tortura y Otros Tratos
o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (art. 10); la Convención sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (art. 10); la Convención sobre los Derechos del Niño (art. 29); la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares (art. 33); la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (arts. 4 y 8); la Declaración y Programa de Acción de Viena (parte I, párrs. 33 y 34, y parte II, párrs. 78 a 82); el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (párrs. 7.3 y 7.37); la Declaración y el Programa de Acción de Durban
(Declaración, párrs. 95 a 97, y Programa de Acción, párrs. 129 a 139) y el Documento Final de la Conferencia de Examen de Durban (párrs. 22 y 107);
el Documento Final de la Cumbre Mundial (párr. 131).
En diciembre de 2011, la Asamblea General aprobó, sin votación, la
Declaración de las Naciones Unidas sobre educación y formación en materia de derechos humanos. La Declaración afirma que la educación en derechos humanos proporciona a las personas conocimientos y capacidades y
desarrolla sus actitudes y comportamientos para que disfruten de sus derechos
y los ejerzan y respeten y defiendan los de los demás (art. 2). Afirma que los Estados y, según corresponda, las autoridades gubernamentales competentes, son los principales responsables de promover y garantizar la educación y la
formación en materia de derechos humanos y que los Estados deben crear un entorno seguro y propicio para la participación de la sociedad civil y otros interesados pertinentes en esos procesos (art. 7).
4. De conformidad con esos instrumentos, que contienen las bases para
una definición de la educación en derechos humanos según lo convenido por la comunidad internacional, la educación en derechos humanos puede definirse como el conjunto de actividades de aprendizaje, enseñanza, formación o información orientadas a crear una cultura universal de los derechos humanos con la finalidad de:
6. Con miras a alentar las iniciativas de educación en derechos humanos,
los Estados Miembros han adoptado varios marcos internacionales concretos,
como la Campaña Mundial de Información Pública sobre los Derechos Humanos (en curso desde 1988), que se centra en la preparación y difusión de material de información sobre los derechos humanos; el Decenio de las
Naciones Unidas para la educación en la esfera de los derechos humanos (1995-2004) y su Plan de Acción, en el que se alienta a elaborar y aplicar estrategias generales, eficaces y sostenibles de educación en derechos humanos en el plano nacional; el Decenio Internacional de una cultura de paz y no violencia para los niños del mundo (2001-2010); el Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible (2005- 2014); y el Año Internacional del Aprendizaje sobre los Derechos Humanos (2008-2009). Otros marcos internacionales que promueven, entre otras cuestiones, la educación en derechos humanos son el Decenio Internacional de Acercamiento de las Culturas (2013-2022); el movimiento Educación para Todos (2000-2015); la Iniciativa Mundial del Secretario General de las Naciones Unidas titulada "En primer lugar la educación"; y la agenda para el desarrollo después de 2015.
7. El 10 de diciembre de 2004, la Asamblea General proclamó el
Programa Mundial para la educación en derechos humanos. El Programa Mundial, que comenzó el 1 de enero de 2005, tiene por objeto fomentar la aplicación de programas de educación en derechos humanos en todos los sectores.
Objetivos del Programa Mundial para la educación en derechos humanos
Los objetivos del Programa Mundial para la educación en derechos
humanos son los siguientes:
Principios rectores de las actividades de educación en derechos humanos
Las actividades educacionales previstas en el Programa Mundial
g) Fomentar el conocimiento de los instrumentos y mecanismos locales, nacionales, regionales e internacionales de protección
de los derechos humanos y la adquisición de competencias para aplicarlos;
La primera etapa (2005-2009) del Programa Mundial se centró en la
integración de la educación en derechos humanos en la enseñanza primaria y secundaria. El plan de acción para su aplicación (A/59/525/Rev.1) fue aprobado por la Asamblea General en julio de 2005.
11. La segunda etapa (2010-2014) del Programa Mundial se centró en la
educación en derechos humanos en la enseñanza superior y la formación en derechos humanos de los maestros y los educadores, los funcionarios públicos, los miembros de las fuerzas del orden y el personal militar a todos los niveles. El plan de acción para su aplicación (A/HRC/15/28) fue aprobado por el Consejo de Derechos Humanos en septiembre de 2010.
12. En su resolución 24/15, el Consejo pidió a la Oficina del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) que elaborara el presente Plan de acción para la tercera etapa (2015-2019) del Programa Mundial, dedicada al refuerzo de la aplicación de las dos primeras etapas y a la promoción de la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas.
Considerando los objetivos generales del Programa Mundial (véase
la sección I.B supra), el presente Plan de acción tiene por objeto lograr los siguientes objetivos concretos:
Poner de relieve su papel en la promoción y protección de los derechos humanos;
Medidas para reforzar la impartición de educación en derechos humanos en la enseñanza primaria y secundaria y en la enseñanza superior y la formación en derechos humanos de los maestros y los educadores, los funcionarios públicos, los miembros de las fuerzas del orden y el personal militar
La presente sección examina las estrategias para reforzar la impartición
de educación en derechos humanos en los sectores específicos destacados durante las dos primeras etapas del Programa Mundial, a saber, la enseñanza primaria y secundaria, la enseñanza superior, los maestros y los educadores, los funcionarios públicos, los miembros de las fuerzas del orden y el personal militar. A continuación figuran las estrategias indicadas por el Consejo de Derechos Humanos en su resolución 24/15.
15. La promoción y la consolidación de la labor realizada en las dos
primeras etapas del Programa Mundial exigen analizar los procesos de planificación, coordinación, aplicación y evaluación llevados a término durante la dos primeras etapas, así como todo plan de aplicación nacional conexo. La sección III infra ofrece orientación para realizar ese análisis, que
se puede comparar con los datos de referencia reunidos en las dos primeras etapas a fin de determinar los avances logrados.
16. En función de los resultados del análisis, se pueden desarrollar e
incorporar en el plan de aplicación de la tercera etapa del Programa Mundial estrategias para promover y consolidar la labor actual como, entre otras, estrategias relativas a:
b) Una mayor coherencia entre los diversos componentes de la
educación en derechos humanos, como los currículos de formación
y el contenido, las prácticas y las políticas de enseñanza y
f) implantación de procesos efectivos e integradores de seguimiento
evaluación de la labor de educación en derechos humanos
que se basen en indicadores y mecanismos de reunión de datos
adecuados y faciliten información para mejorar continuamente los
g) Una mayor coherencia entre la labor de educación en derechos
humanos y la labor en otros ámbitos, por ejemplo para promover
el respeto por la diversidad, una cultura de paz y no violencia, la
educación cívica y la educación general y para la ciudadanía;
17. Las estrategias para promover la aplicación y consolidar la labor
realizada deberían seguir incorporando un enfoque de la educación y el
aprendizaje basado en los derechos humanos que incluya los siguientes elementos:
Impartir educación y capacitación en materia de derechos humanos, en la enseñanza y la formación reglada y no reglada, a los educadores, en particular a los que trabajan con niños y jóvenes
18. Tanto la primera como la segunda etapa del Programa Mundial
destacaron la importancia de la educación en derechos humanos y la formación de los educadores, entendidos como quienes elaboran, desarrollan, aplican y evalúan las actividades educativas en el ámbito escolar, extraescolar o no escolar 5 . Los planes de acción de las dos primeras etapas destacaron que los maestros, el personal docente en la enseñanza superior y demás personal docente desempeñan un papel fundamental y tienen la responsabilidad de transmitir los valores, las competencias, las actitudes, la motivación y las prácticas en materia de derechos humanos, tanto en el ejercicio de su labor profesional como en su función de modelo de comportamiento. Por consiguiente, la educación en derechos humanos de esos grupos profesionales, destinada a fomentar su conocimiento de los derechos humanos y su compromiso y motivación en ese ámbito, es una estrategia prioritaria de todo programa de educación en derechos humanos en el sistema educativo escolar. La misma estrategia prioritaria rige, por analogía, para quienes ejercen la función de educadores en otros entornos, en particular para quienes trabajan con niños y jóvenes fuera de la escuela, así como para los padres.
19. Las estrategias para la educación en derechos humanos y la formación
de educadores pueden incluir la adopción de una política integral de formación en derechos humanos, la introducción en los currículos de formación de los derechos humanos y de los principios y normas de la educación en derechos humanos, el uso y la promoción de metodologías y métodos de evaluación apropiados y el desarrollo de recursos relacionados.
20. La adopción de una política integral de formación de educadores en
derechos humanos puede incluir los siguientes elementos:
5 Véase el Plan de acción para la segunda etapa (A/HRC/15/28), párr. 14. En general, se entiende que "educación escolar" se refiere a la educación que se imparte en las escuelas y universidades y a la formación profesional; "educación extraescolar" se refiere a la educación de adultos y las formas de educación que complementan la educación escolar, como los servicios comunitarios y las actividades extracurriculares; y "educación informal" se refiere a las actividades que se llevan a cabo al margen del sistema escolar, como las que realizan las ONG (Plan de acción para la primera etapa, anexo, nota 3).
La elaboración y adopción de una definición convenida internacionalmente de educación y formación en derechos humanos como proceso de empoderamiento que transfiere conocimientos y desarrolla competencias, actitudes y conductas que promueven y protegen los derechos humanos;
Una formación antes del empleo y durante el empleo ofrecida
todos los educadores y adaptada a su cultura, educación y
experiencia particulares y basada en una evaluación de las necesidades de formación;
formación de formadores, en particular a aquellos que impartan
formación antes del empleo y durante el empleo, que deberían ser profesionales de la educación en derechos humanos cualificados
con experiencia y reflejar la diversidad de los alumnos;
La consideración de la educación en derechos humanos como un criterio para la calificación, la acreditación y el desarrollo profesional del personal docente;
reconocimiento, la acreditación y el apoyo a las ONG y otros
sectores de la sociedad civil que lleven a cabo actividades de formación en la esfera de la educación en derechos humanos;
mejora de los criterios y las normas para evaluar los programas
de formación y su aplicación;
La creación de entornos de aprendizaje y de trabajo propicios para los educadores, dado que el aprendizaje sobre los derechos humanos solo puede ser eficaz cuando estos se ejercen.
21. Los programas de formación en derechos humanos para los educadores
deberían incluir los siguientes elementos:
c) consideración de los derechos y la aportación de los educadores
los alumnos al abordar los problemas de derechos humanos en
comunidad donde viven, incluidos los problemas de seguridad;
22. Las metodologías de formación de los educadores incluyen
planteamientos participativos, basados en la experiencia, centrados en el alumno y orientados a la acción y deberían abordar la motivación, la autoestima y el desarrollo emocional para crear sensibilización acerca de
los derechos humanos y promover actividades en su favor. Deberían hacerse evaluaciones a lo largo de todo el proceso de formación 6 .
23. Se deberían realizar o aumentar las investigaciones sobre los materiales,
programas y metodologías existentes y evaluar los resultados obtenidos. La información recabada debería compartirse con regularidad con miras a mejorar los programas existentes o inspirar nuevos programas.
24. Los recursos y los materiales de educación y formación, las enseñanzas
extraídas y los ejemplos de las prácticas metodológicamente sólidas deberían compartirse a nivel local, nacional e internacional a través de canales de difusión electrónicos y en línea, centros de recursos, bases de datos y mediante la organización de reuniones.
6 ACNUDH, Human Rights Training: A Manual on Human Rights Training Methodology (HR/P/PT/6) (Nueva York y Ginebra, Naciones Unidas, 2000); ACNUDH y Equitas – International Centre for Human Rights Education, Cómo evaluar las actividades de capacitación en derechos humanos: Manual para educadores en derechos humanos (HR/P/PT/18) (Montreal, Equitas, 2011).
25. La solidez de la metodología es un factor fundamental del éxito o el
fracaso de toda labor educativa. Para que la educación en derechos humanos sea eficaz debe ser participativa, basarse en la experiencia, centrarse en el alumno, estar orientada a la acción y tener en cuenta los contextos culturales.
26. La evaluación es un componente esencial de toda actividad de
educación y formación en materia de derechos humanos. En el contexto de la educación en derechos humanos, representa una labor sistemática de reunión de información sobre los efectos que produce, es decir, la amplitud de los cambios en los alumnos, sus organizaciones y sus comunidades que den lugar a un mayor respeto por los derechos humanos y que puedan estar razonablemente vinculados con la actividad educativa. La evaluación es un proceso de mejora constante que se realiza durante toda la duración de los programas de educación en derechos humanos y sirve de base para adoptar decisiones sobre la manera de mejorar su eficacia. Por ejemplo, la evaluación de un curso de formación en derechos humanos no se limita a pedir a los participantes que rellenen un cuestionario de evaluación al finalizar el curso, sino que tiene que empezar durante la fase de planificación de la formación, con un análisis exhaustivo de las necesidades, y continuar una vez que haya finalizado el curso de formación propiamente dicho 7 .
Alentar el diálogo, la cooperación, el establecimiento de redes y el intercambio de información entre los interesados pertinentes
27. La educación en derechos humanos exige una estrecha cooperación
y colaboración en y entre los organismos gubernamentales, las instituciones nacionales de derechos humanos y la sociedad civil. Se puede reforzar mediante una serie de acciones destinadas a vincular a las partes interesadas en la educación en derechos humanos: campañas de sensibilización, reuniones locales y nacionales, "comunidades de intercambio de prácticas", boletines informativos, páginas web y otras plataformas electrónicas, como los grupos de debate en línea, así como los intercambios de personal, a fin de contribuir al intercambio de conocimientos, lecciones aprendidas y buenas prácticas. Los grupos profesionales y la edición de revistas se pueden institucionalizar a fin de fomentar los intercambios científicos permanentes.
7 Véase ACNUDH/Equitas, Cómo evaluar las actividades de capacitación en derechos humanos.
28. En el anexo del Plan de acción para la primera etapa del Programa
Mundial (párr. 5 e)) se presentaron las estrategias para incluir la educación en derechos humanos en los planes de estudio de las escuelas. Durante la tercera etapa, en función de los avances logrados en ese ámbito, se debería seguir trabajando para aumentar la presencia de la educación en derechos humanos en:
29. En el Plan de acción para la segunda etapa del Programa Mundial
(párr. 33 a)) se presentaron las estrategias para incluir la educación en derechos humanos en los planes de formación de los educadores, los funcionarios públicos, las fuerzas del orden y el personal militar. Durante la tercera etapa, en función de los avances logrados en ese ámbito, se podría seguir trabajando para aumentar la presencia de la educación en derechos humanos en:
30. La responsabilidad principal en cuanto a la promoción de la impartición
de educación en derechos humanos durante la tercera etapa compete:
31. Todos los agentes deberían colaborar con otros departamentos
gubernamentales competentes, como los ministerios de finanzas, y con las autoridades locales, y en estrecha cooperación con las instituciones nacionales de derechos humanos y la sociedad civil. En los planes de acción para la primera etapa (sec. D, párrs. 28 a 30) y la segunda etapa (sec. C.3, párrs. 34 a 36, y sec. D.3, párrs. 46 a 48) del Programa Mundial se enumeran respectivamente los agentes concretos que deberían participar en cada uno de los sectores abarcados por esas dos etapas.
Medidas para promover la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas
El Comité de Derechos Humanos ha definido el periodismo como una
función en la que "participan una amplia variedad de personas, como analistas y reporteros profesionales y de dedicación exclusiva, autores de blogs y otros que publican por su propia cuenta en medios de prensa, en Internet o por
otros medios" 8 . Según la Asamblea General, "el periodismo está en constante evolución y ha llegado a incluir las aportaciones de instituciones del sector de los medios de comunicación, particulares y una serie de organizaciones
8 Véase la Observación general núm. 34 (2011) del Comité de Derechos Humanos sobre el artículo 19:
Libertad de opinión y libertad de expresión, párr. 44.
que buscan, reciben y difunden todo tipo de información e ideas, tanto en línea como en los demás medios de comunicación, en el ejercicio de la libertad de opinión y de expresión" 9 . Ello incluye la información transmitida por los canales tradicionales o a través de Internet y de las tecnologías de la comunicación que usan Internet o las redes sociales, difundida por medios de comunicación públicos o privados, así como por particulares que realizan actividades periodísticas aunque no estén formalmente contratados por un medio de difusión.
33. A los efectos del presente Plan de acción, el término "profesionales de
los medios de comunicación" se refiere a las personas que apoyan la labor de
las organizaciones de medios de comunicación, como reporteros y analistas, así como a otro tipo de personal, como técnicos y administradores. El término "periodista" hace referencia a los trabajadores de los medios de comunicación
y a los productores de medios sociales que producen cantidades significativas de material periodístico, tal y como se define en el párrafo 32 supra.
34. En relación con la formación en derechos humanos de los profesionales
de los medios de comunicación y los periodistas, el presente Plan de acción se basa en los principios y marcos establecidos por los instrumentos y documentos internacionales de derechos humanos, tales como la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos y la Observación general núm. 34 (2011) del Comité de Derechos Humanos sobre el artículo 19: Libertad de opinión y libertad de expresión; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales
Culturales; la Convención sobre los Derechos del Niño; la Declaración
Programa de Acción de Viena; la Convención sobre los derechos de las
personas con discapacidad; la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas; la Declaración de las Naciones Unidas sobre educación y formación en materia de derechos humanos; la Declaración de la UNESCO sobre los Principios Fundamentales relativos a la Contribución de los Medios de Comunicación de Masas al Fortalecimiento de la Paz y la Comprensión Internacional, a la Promoción de los Derechos Humanos y a la Lucha contra el Racismo, el Apartheid y la Incitación a la Guerra (en adelante, "la Declaración de la UNESCO"); la Recomendación de la UNESCO relativa a la Participación y la Contribución de las Masas Populares en la Vida Cultural y otros documentos de la UNESCO. El presente Plan de acción también se basa en un conjunto de resoluciones pertinentes de la Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos. El Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión también prepara con regularidad informes, temáticos o relativos a
9 Resolución 68/163 de la Asamblea General, noveno párrafo del preámbulo.
un país concreto, que incluyen un análisis y una interpretación de las normas pertinentes de derechos humanos. Fuera del sistema de las Naciones Unidas, los instrumentos y mecanismos regionales también proporcionan orientación al respecto.
35. En su conjunto, los instrumentos y los documentos internacionales
destacan varias cuestiones relacionadas con el periodismo en las que han hecho hincapié los Estados Miembros de las Naciones Unidas. Una primera cuestión es el papel de los medios de comunicación en las sociedades democráticas y, en particular, en la promoción de los derechos humanos, la paz, la democracia y el desarrollo. La libertad de expresión, que comprende la libertad de buscar, recibir y difundir información por cualquier procedimiento, como establece el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 19), es una condición necesaria para hacer efectivas la participación, la transparencia y la rendición de cuentas, que son, a su vez, esenciales para la promoción y la protección de los derechos humanos; además, la existencia de medios de prensa y otros medios de comunicación libres y exentos de censura y de trabas es esencial en una sociedad democrática para asegurar la libertad de expresión 10 . La Convención sobre los Derechos del Niño destaca la función y la responsabilidad de los medios de comunicación en la difusión de información y materiales de interés social y cultural para el niño, teniendo debidamente en cuenta las necesidades lingüísticas del niño perteneciente a un grupo minoritario o que sea indígena (art. 17). La Declaración de la UNESCO afirma que los medios de comunicación desempeñan un función esencial en la educación en derechos humanos, en particular de los jóvenes, y pueden contribuir efectivamente a luchar contra "la guerra de agresión, el racismo y el apartheid, así como contra las otras violaciones de los derechos humanos que, entre otras cosas, son resultado de los prejuicios y de la ignorancia" (art. III 2)). La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial reconoce que las medidas eficaces en las esferas de la educación, la enseñanza, la cultura y la información pueden combatir los prejuicios que conducen a la discriminación racial (art. 7).
36. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas también reconocen la
función de los diversos medios de comunicación en el ejercicio de los derechos culturales. La Recomendación de la UNESCO relativa a la Participación y la Contribución de las Masas Populares en la Vida Cultural destaca la labor de los medios de comunicación como "instrumentos de enriquecimiento cultural" en parte por su papel en la preservación y popularización de las formas tradicionales de la cultura y "transformándose en medios de comunicación de grupo y facilitando la intervención directa de las poblaciones". La Declaración
10 Véase la Observación general núm. 34 del Comité de Derechos Humanos, párrs. 3 y 13.
de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas reconoce el derecho de los grupos indígenas a establecer sus propios medios de información en sus propios idiomas; los medios de información públicos deben reflejar la diversidad cultural indígena, y los Estados deben alentar a los medios de información privados a reflejarla (art. 16).
37. Los instrumentos de las Naciones Unidas también especifican la
responsabilidad que tienen los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas de respetar los derechos humanos en el desempeño de su trabajo. El derecho internacional de los derechos humanos reconoce que el ejercicio de la libertad de expresión conlleva deberes y responsabilidades especiales y puede estar sujeto a determinadas restricciones, por ejemplo por motivos de seguridad y para evitar las difamaciones, tras rigurosos exámenes de la legalidad, la necesidad y la proporcionalidad, así como en relación
con otras normas, como el derecho a la intimidad o la prohibición de la incitación al odio. El Comité de Derechos Humanos, entre otros mecanismos, ha elaborado una extensa jurisprudencia y unas orientaciones autorizadas sobre estas cuestiones.
38. Una de las preocupaciones fundamentales de la comunidad
internacional es la protección y la seguridad de los periodistas. Tanto el Relator Especial sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias como el Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión han subrayado los muchos retos a los que se enfrentan los periodistas en su trabajo, por ejemplo cuando cubren protestas y manifestaciones en la calle o cuando informan de cuestiones políticamente delicadas, como las violaciones de los derechos humanos. El Relator Especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos también ha presentado un análisis y formulado recomendaciones en relación con grupos determinados de defensores en situación de riesgo, entre ellos los periodistas y los trabajadores de los medios de comunicación. El Consejo de Seguridad ha expresado profunda preocupación y ha condenado los actos de violencia y las agresiones en muchas partes del mundo contra los periodistas, los profesionales de los medios de comunicación y el personal asociado en los conflictos armados. En muchas resoluciones, el Consejo de Seguridad, la Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos han condenado la violencia contra los periodistas y han exhortado a los Estados Miembros a velar por su protección, poner fin a la impunidad y enjuiciar a los responsables. En las zonas en conflicto, los periodistas y los profesionales de los medios de comunicación gozan de una protección específica en virtud del derecho internacional humanitario 11 .
11 Véase el informe del Relator especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y expresión (A/HRC/14/23).
39. Como se ha destacado antes, los profesionales de los medios de
comunicación y los periodistas desempeñan un papel fundamental en la promoción y protección de los derechos humanos. Una educación eficaz en derechos humanos fomenta el conocimiento de los derechos humanos y el compromiso y la motivación en relación con los derechos humanos. Los principios de derechos humanos ofrecen una orientación esencial para el desempeño de su labor profesional y para la labor de los medios de comunicación, que solo puede realizarse en un entorno propicio en el que estén protegidos el acceso a la información, la libertad de expresión y la seguridad.
40. Todos los periodistas deberían tener las mismas oportunidades de
formación en derechos humanos. El contenido y los valores relacionados con los derechos humanos, con especial hincapié en las especificidades del contexto, deberían formar parte de toda formación o certificación oficial y estar disponibles mediante oportunidades de perfeccionamiento profesional permanente. Del mismo modo que todos los periodistas deberían tener unos conocimientos básicos de derechos humanos, también deberán tener la posibilidad de realizar cursos especializados, por ejemplo sobre la difusión de información acerca de los derechos humanos.
41. Un planteamiento integral de la formación en derechos humanos de los
profesionales de los medios de comunicación y los periodistas debería incluir medidas en los tres ámbitos que figuran a continuación.
42. A fin de que la formación produzca los efectos deseados en el
desempeño de la labor profesional, debe estar claramente apoyada por las correspondientes políticas y normas relativas no solo a la formación sino también a la labor de la profesión en general y vinculada a ella. A tal fin, en relación con los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, se podrían adoptar las siguientes estrategias:
a) Revisar las políticas de educación y formación existentes para garantizar que incorporen la formación en derechos humanos.
i) La formación antes del empleo y durante el empleo de los profesionales de los medios de comunicación, incluidos los
editores y otras personas en puestos de responsabilidad dentro de las empresas de comunicación, mediante la inclusión de los derechos humanos en los planes de estudio de los centros educativos oficiales y de la educación en línea o comunitaria destinada a los periodistas en activo;
iii) reconocimiento y el apoyo a la sociedad civil, en particular
las asociaciones de medios de comunicación, realizando
actividades de formación en derechos humanos;
43. Los planes de estudio de la educación en derechos humanos para los
profesionales de los medios de comunicación y los periodistas podrían incluir los siguientes módulos:
papel de los profesionales de los medios de comunicación
y los periodistas en la promoción y protección de los derechos
Los instrumentos y las normas internacionales, regionales
nacionales de derechos humanos, en particular los que
protegen a los grupos en situaciones de vulnerabilidad;
Los órganos gubernamentales y de otra índole internacionales, regionales y nacionales, como las instituciones nacionales de derechos humanos, responsables de la protección y promoción de los derechos humanos;
Los defensores de los derechos humanos y las organizaciones
de la sociedad civil en los planos internacional, regional y
i) Los instrumentos y las normas internacionales, regionales y nacionales relativos a la libertad de expresión y la seguridad de los profesionales de los medios de comunicación y los
ii) Los mecanismos y los procedimientos internacionales,
regionales y nacionales relativos a la libertad de expresión
y la seguridad de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas;
i) Los principios de derechos humanos en el periodismo, como
igualdad y la no discriminación, el respeto de la dignidad,
participación, la transparencia y la rendición de cuentas;
Los instrumentos y normas internacionales, regionales y nacionales sobre las restricciones legítimas a la libertad de expresión;
d) La promoción de los derechos humanos por los profesionales
de los medios de comunicación y los periodistas, seleccionando
y evaluando los artículos de acuerdo con su contribución y
su repercusión en la protección y promoción de los derechos humanos, en particular en lo concerniente a "la igualdad y la no
discriminación, con miras a combatir los estereotipos y la violencia, fomentar el respeto por la diversidad, promover la tolerancia,
el diálogo intercultural e interreligioso y la inclusión social, y
concienciar al público en general sobre la universalidad, la indivisibilidad y la interrelación de todos los derechos humanos" 12 ;
12 Resolución 24/15 del Consejo de Derechos Humanos, párr. 3.
44. Desde una perspectiva metodológica, entre las estrategias para garantizar la eficacia de los programas y cursos de formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas cabe mencionar las siguientes 13 :
a) Especificidad de la audiencia: la formación debe dirigirse directamente y centrarse apropiadamente en los profesionales de los medios de comunicación. Se debería realizar una evaluación
de carácter consultivo de las necesidades de formación, a fin de analizar las obligaciones profesionales, las experiencias, las expectativas, los antecedentes personales y las aspiraciones de los participantes en la formación, así como su nivel de conocimientos y competencias en derechos humanos; establecer objetivos específicos de aprendizaje, como los cambios deseados tras la formación en los conocimientos, competencias, actitudes
y comportamientos del participante; diseñar una estrategia
de evaluación, y en particular determinar cómo se medirá la consecución de los objetivos de aprendizaje; y evaluar otras actividades que deberían realizarse.
b) Aprendizaje entre iguales: se pueden realizar más avances mediante un enfoque en el que los periodistas sean formados por sus homólogos, en comparación con el modelo de formación profesor-alumno. Este enfoque asegura el acceso de los formadores
a la cultura profesional específica que caracteriza a una audiencia profesional. Asimismo, los formadores deberían representar la diversidad de los alumnos, tanto en lo que respecta a la diversidad
de medios de comunicación que utilizan los periodistas, incluidas
las plataformas en línea y multimedia, como a la diversidad de grupos a los que pertenecen. Los formadores de los profesionales de los medios de comunicación deberían estar acompañados y apoyados por expertos en derechos humanos, lo que garantizaría
13 Véase ACNUDH, Human Rights Training: A Manual on Human Rights Training Methodology.
que las normas de derechos humanos estuviesen plena y sistemáticamente integradas en el proceso de formación.
45. Los recursos y los materiales de educación y formación, incluidas
las herramientas en línea, deberían reflejar los principios metodológicos destacados anteriormente. Esos recursos y materiales se deberían intercambiar a nivel local, nacional, regional e internacional, junto con ejemplos de prácticas de formación metodológicamente sólidas y de lecciones aprendidas. Los canales de difusión abarcan, entre otros medios, los canales electrónicos, los centros de recursos, las bases de datos y la organización de reuniones.
46. La investigación, la evaluación y el intercambio de resultados
contribuyen al aprendizaje a partir de la práctica y la experiencia y ayudarían a mejorar la programación de la formación en derechos humanos.
47. Se podrían promover las actividades de formación y los intercambios
internacionales entre los profesionales de los medios de comunicación.
48. El aprendizaje de los derechos humanos solo puede realizarse
eficazmente en un entorno propicio en el que se ejerzan los derechos humanos. Por consiguiente, es sumamente importante garantizar que los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas puedan ejercer su labor
profesional de manera efectiva y con seguridad.
c) Impartir formación a los funcionarios públicos, en particular al personal militar y a las fuerzas de seguridad, sobre las normas
de derechos humanos relativas a la libertad de información, la transparencia, la protección de los denunciantes y de las fuentes periodísticas y la protección de los periodistas en todas las situaciones, incluidos los conflictos armados;
d) Aprobar medidas que garanticen que los grupos marginados
y minoritarios puedan entrar y permanecer en la profesión
periodística, mediante incentivos financieros y organizativos para los periodistas habilitados para que ocupen puestos directivos y
f) Prever concursos, premios, becas y recompensas para alentar
el reconocimiento y la celebración de los logros en derechos
humanos en el periodismo.
La responsabilidad de elaborar y aplicar estrategias y actividades
adecuadas de educación en derechos humanos para los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas incumbe, debido a los complejos sistemas de formación y a los diferentes contextos, a múltiples agentes, como por ejemplo los siguientes:
c) Las empresas de comunicación públicas y privadas y sus dirigentes,
en particular los miembros de los consejos de administración y los jefes de redacción;
i) Las ONG y otros actores de la sociedad civil;
j) Las
51. La aplicación del presente Plan
cooperación de estos agentes.
de acción exigirá la estrecha
52. Otras partes interesadas son los ministerios pertinentes, como los
ministerios de información, bienestar, trabajo, justicia, asuntos de la mujer
y la juventud; el poder judicial y el poder legislativo; los líderes culturales,
sociales, religiosos y comunitarios; las organizaciones de jóvenes; los pueblos indígenas y los grupos minoritarios; y la comunidad empresarial.
53. Los gobiernos son los principales responsables de garantizar que los
profesionales de los medios de comunicación y los periodistas estén protegidos en la legislación y de que se apliquen y se cumplan las normas relativas
a la libertad de opinión y expresión, la protección y la seguridad de los
profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, el acceso a la
información y a los medios de difusión y la no discriminación y la diversidad dentro de los medios de comunicación.
54. Para introducir la educación en derechos humanos en la escuela
primaria y secundaria y en la enseñanza superior y la formación en derechos
humanos de los educadores, los funcionarios públicos, las fuerzas del orden y el personal militar, así como de los profesionales de los medios de comunicación
y los periodistas, es necesario disponer de una estrategia integral que se
base en el contexto, las prioridades, la capacidad y la labor desempeñada en cada país. Los Estados Miembros deberán cooperar estrechamente con una serie de partes interesadas para aplicar la estrategia; la creación de una coalición nacional dentro de las estructuras gubernamentales y fuera de ellas podría facilitar el aprovechamiento máximo de los recursos y evitar la duplicación del trabajo.
55. Se proponen tres fases para los procesos nacionales de planificación,
aplicación y evaluación de las medidas relativas al plan de acción, de conformidad con la estrategia propuesta en los planes de acción para la primera y la segunda etapa del Programa Mundial para la educación en derechos humanos.
56. A continuación se describen las fases para facilitar la planificación,
la aplicación y la evaluación en el plano nacional. Estos procesos deberían
llevarse a cabo con la participación de todos los agentes nacionales pertinentes (véanse las secciones II C.2 y D.3 supra).
57. Fase 1: Realizar un estudio que evalúe los avances logrados durante
las etapas primera 14 y segunda del Programa Mundial y otro estudio nacional de referencia sobre la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas. Los estudios podrían ser realizados por un departamento gubernamental de coordinación, o bien los agentes más relevantes podrían realizar distintos estudios en cada ámbito. Se debería dar una amplia difusión nacional a los estudios. Entre las acciones pertinentes figuran las siguientes:
i) Teniendo en cuenta las estrategias mencionadas en la sección II.C supra sobre la educación en derechos humanos en la escuela primaria y secundaria, en la enseñanza superior
14 En relación con la primera fase, véase ACNUDH/UNESCO, Educación en derechos humanos en la escuela primaria y secundaria: guía de autoevaluación para gobiernos (HR/PUB/12/8) (Nueva York y Ginebra, Naciones Unidas, 2012).
y en la formación de los educadores, los funcionarios públicos, los agentes del orden y el personal militar, recabar y analizar información sobre:
Evaluar la idoneidad y eficacia de las iniciativas existentes en materia de educación en derechos humanos e identificar las buenas prácticas;
Examinar cómo se pueden utilizar las buenas prácticas y las enseñanzas extraídas, así como las medidas necesarias para solucionar las deficiencias y los obstáculos.
• La situación actual de la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, en particular las iniciativas existentes, sus deficiencias y los obstáculos que dificultan su aplicación;
• El contexto histórico y cultural que puede incidir en esa formación;
Los agentes implicados actualmente, tales como asociaciones de medios de comunicación, instituciones de enseñanza superior, entidades gubernamentales, instituciones nacionales de derechos humanos, institutos de investigación, ONG y otros agentes de la sociedad civil;
La labor complementaria, como los programas de formación
la educación universitaria sobre la deontología periodística
el trabajo en zonas de conflicto.
Identificar las buenas prácticas y las enseñanzas extraídas;
Determinar las oportunidades y las limitaciones;
Examinar cómo aprovechar las ventajas obtenidas y las enseñanzas extraídas y cómo utilizar las oportunidades, considerando asimismo las medidas necesarias para solucionar las deficiencias y los obstáculos.
58. Fase 2: Elaborar una estrategia nacional para mejorar la aplicación de
las etapas primera y segunda del Programa Mundial y promover la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas. Basándose en la fase 1, entre las acciones pertinentes
que deben emprenderse en estrecha consulta con las partes interesadas y buscando su participación figuran las siguientes:
59. Fase 3: Aplicar, supervisar y evaluar la estrategia nacional. Entre las
acciones pertinentes cabe mencionar:
a) Difundir la estrategia nacional entre las instituciones y las partes interesadas y realizar en cooperación con ellas las actividades previstas;
60. En el plano nacional, los gobiernos deberían designar un departamento
competente encargado de coordinar el desarrollo, la aplicación, la supervisión
y la evaluación de la estrategia nacional, que colabore estrechamente con
los ministerios competentes y con todos los demás agentes nacionales, en
particular las instituciones nacionales de derechos humanos y la sociedad civil. Si los gobiernos han creado o designado una unidad dentro de su estructura encargada de coordinar la aplicación de las iniciativas de educación en derechos humanos en el marco de las etapas primera y segunda del Programa Mundial, se debería tener en cuenta este hecho al planificar la tercera etapa. También se anima a todos los países que aún no lo hayan hecho a que designen un centro de recursos para la educación en derechos humanos y le presten apoyo, que se encargará de realizar investigaciones y de reunir
y difundir iniciativas e información pertinentes, tales como buenas prácticas, materiales y recursos, así como de la formación de formadores.
61. El coordinador nacional también debería colaborar con los
organismos nacionales encargados de elaborar los informes nacionales para su presentación a los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, como los órganos creados en virtud de tratados, los procedimientos especiales y el mecanismo del examen periódico universal, y a otros órganos intergubernamentales internacionales o regionales 15 para garantizar que
en esos informes se incluyan los progresos realizados en la educación en derechos humanos en el marco del presente Plan de acción. También debería
estar en contacto con el ACNUDH e informar sobre los avances realizados en
62. El ACNUDH realizará una evaluación a mitad de período en 2017,
en la que los Estados Miembros analizarán los avances logrados en el marco del Plan de acción y le presentarán información al respecto. Al término de la tercera etapa, a principios de 2020, cada país evaluará sus actividades y presentará al ACNUDH un informe final de evaluación nacional. Basándose en esos informes, el ACNUDH preparará un informe final para el Consejo de Derechos Humanos en 2020.
15 Por ejemplo, un mecanismo concreto de la UNESCO se ocupa de supervisar la aplicación de su Recomendación sobre la educación para la comprensión, la cooperación y la paz internacionales y la educación relativa a los derechos humanos y las libertades fundamentales, aprobada en 1974.
63. La cooperación y la asistencia internacionales deben estar encaminadas
a reforzar las capacidades nacionales de educación y formación en derechos humanos en apoyo de la estrategia nacional. Dado el carácter transfronterizo de algunas actividades periodísticas, esta colaboración también puede estar encaminada a la labor realizada en los planos regional e internacional.
64. Los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, con
sus mandatos específicos, pueden respaldar la labor realizada por los países en materia de educación en derechos humanos de acuerdo con el Plan de acción. Al examinar los informes de los Estados partes, los órganos de tratados de las Naciones Unidas pueden analizar la aplicación de las disposiciones de los tratados relativas a la educación en derechos humanos y formular orientaciones al respecto. En el marco de sus mandatos específicos, los procedimientos especiales temáticos y de países del Consejo de Derechos
Humanos pueden examinar los progresos realizados en materia de educación en derechos humanos y formular orientaciones al respecto. También se puede examinar periódicamente la labor de los países en materia de educación en derechos humanos en el contexto del examen periódico universal.
66. Es fundamental que estos agentes colaboren estrechamente a fin de
aprovechar al máximo los recursos, evitar la duplicación de esfuerzos y asegurar la coherencia en la aplicación del Plan de acción.
27/12. Programa Mundial para la educación en derechos humanos: aprobación del Plan de acción para la tercera etapa
Guiado por los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas,
Reafirmando que los Estados tienen, de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y según lo estipulado en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y en otros instrumentos internacionales de derechos humanos, el deber de velar por que la educación y la capacitación estén encaminadas a fortalecer el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales,
Recordando las resoluciones de la Asamblea General 43/128, de 8 de diciembre de 1988, por la que la Asamblea lanzó la Campaña Mundial de Información Pública sobre los Derechos Humanos; 49/184, de 23 de diciembre de 1994, por la que la Asamblea proclamó el Decenio de las Naciones Unidas para la Educación en la Esfera de los Derechos Humanos; 59/113 A, de 10 de diciembre de 2004, y 59/113 B, de 14 de julio de 2005, en las que la Asamblea proclamó el Programa Mundial para la educación en derechos humanos y aprobó el Plan de acción para su primera etapa; y 60/251, de 15 de marzo de 2006, en la que la Asamblea decidió, entre otras cosas, que el Consejo de Derechos Humanos debía promover la educación y el aprendizaje sobre los derechos humanos,
Recordando también las resoluciones del Consejo de Derechos Humanos sobre el Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos, de las que la más reciente es la resolución 24/15, de 27 de septiembre de 2013,
Recordando además que el Programa Mundial es una iniciativa en curso, estructurada en etapas consecutivas, para promover la realización de programas de educación en la esfera de los derechos humanos en todos los sectores, y que los Estados deben seguir ejecutando las etapas anteriores a
la vez que adoptan las medidas necesarias para llevar a término la etapa en
Reafirmando la Declaración de las Naciones Unidas sobre Educación
y Formación en materia de Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General en su resolución 66/137, de 19 de diciembre de 2011,
1. Toma nota con aprecio del proyecto de plan de acción para la
tercera etapa (2015-2019) del Programa Mundial para la Educación en
Derechos Humanos 16 , elaborado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en consulta con los Estados, las organizaciones intergubernamentales pertinentes, las instituciones nacionales de derechos humanos y la sociedad civil;
2. Aprueba el Plan de acción para la tercera etapa (2015-2019) del
Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos;
3. Alienta a todos los Estados y, en su caso, a las partes interesadas
pertinentes, a que formulen iniciativas conformes al Programa Mundial y, en particular, a que apliquen, en la medida de sus posibilidades, el Plan de acción para la tercera etapa;
4. Solicita a la Oficina del Alto Comisionado que, en estrecha
cooperación con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, promueva, según proceda, la aplicación nacional del Plan de acción, preste asistencia técnica cuando se le solicite y coordine la labor internacional al respecto;
5. Hace un llamamiento a los órganos, instituciones y organismos
competentes del sistema de las Naciones Unidas, así como a todas las demás organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales internacionales y regionales, para que, en el marco de sus respectivos mandatos, promuevan la aplicación nacional del Plan de acción y presten asistencia técnica a este fin cuando se les solicite;
6. Exhorta a todas las instituciones nacionales de derechos humanos
existentes a que, de conformidad con el Plan de acción, presten asistencia para la aplicación de los programas de educación sobre los derechos humanos;
7. Solicita a la Oficina del Alto Comisionado y a la Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura que difundan ampliamente el Plan de acción entre los Estados, las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, las instituciones nacionales de derechos humanos y la sociedad civil;
8. Recuerda a los Estados la necesidad de elaborar y presentar sus
informes nacionales de evaluación sobre la segunda etapa del Programa Mundial a la Oficina del Alto Comisionado en abril de 2015 a más tardar;
9. Solicita a la Oficina del Alto Comisionado que presente al Consejo
de Derechos Humanos, en su 30º período de sesiones, un informe de
16 A/HRC/27/28
evaluación de la aplicación de la segunda etapa del Programa Mundial, sobre la base de los informes nacionales de evaluación;
10. Decide hacer un seguimiento de la aplicación del Programa Mundial en 2017 y solicita a la Oficina del Alto Comisionado que prepare, con arreglo a los recursos existentes, un informe de mitad de período sobre los progresos realizados en la aplicación de la tercera etapa del Programa Mundial y lo presente al Consejo en su 36º período de sesiones.
39ª sesión 25 de septiembre de 2014 [Aprobada sin votación.]
Printed at United Nations, Geneva – 1704973 (S) – December 2017 – 898 – HR/PUB/17/2
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References: Resolución 
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 artículo 19
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