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Timestamp: 2017-10-20 01:49:25+00:00

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Educación y conflicto: Guía de educación para la ciudadanía; Xesús R. Jares
Sociología. Conflictos. Convivencia. Socialización. Cooperación. Trabajo en grupo. Mediación. Resolución de conflictos
“Educación y conflicto:
Guía de educación para la convivencia”
“Ser profesor no es sólo cuestión de poseer un cuerpo de conocimientos y capacidades de control en un aula. Eso se podría hacer con un ordenador y un bastón. Para ser profesor es igual de importante la capacidad de establecer relaciones humanas con las personas a las que se enseña” Connell
El libro se estructura en una introducción, seis capítulos, y dos anexos complementarios. En la introducción, el autor ya nos deja claras las ideas que va a abordar, y que quiere tratar exactamente en cada capitulo, así mismo, los títulos de los propios capítulos, son muy significativos de lo que luego contendrán los mismos.
El primer capitulo, titulado “Para entender el conflicto” nos presenta al conflicto como una parte mas de nuestra vida, y que afecta a todos los ámbitos de la misma. El autor quiere desterrar la concepción tradicional que deriva de la ideología tecnocrática-conservadora que asocia el conflicto como algo negativo, no deseable, sinónimo de violencia, disfunción o patología y, en consecuencia, como algo que es necesario corregir y evitar.
En la cultura occidental, existe una asociación del conflicto a una concepción negativa, y así mismo las palabras conflicto o conflictivo parecen asociados a determinadas situaciones sociales desfavorecidas (paro, hambre, racismo, marginación...) Esa concepción negativa, aparece no solo en nuestra concepción tradicional, sino también en nuestros diccionarios de lengua española, (aunque su significado original sea el de choque, oposición, antagonismo, lucha, pero no pensado en clave de violencia). Y también esa visión negativa se refleja en los contenidos y los materiales curriculares.
Pero el autor quiere mostrarnos el lado positivo del conflicto, quiere mostrarnos el conflicto como un hecho circunstancial y necesario para la vida. El conflicto es consustancial e inevitable a la vida, no se puede evitar que haya conflictos, pero si se pueden poner los medios adecuados y pacíficos para la resolución de los mismos. La clave está en como solucionar el conflicto, en su resolución de forma justa y no violenta. Y no sólo es natural e inevitable, el conflicto también es necesario, y es necesario afrontarlo como un valor, pues debe generar debate y servir de base para la crítica pedagógica. En si, es necesario para el crecimiento y desarrollo de los individuos, grupos y sociedades. Es una fuerza motivadora, es un reto. Todos estos factores hacen que el conflicto sea algo positivo, y desde el punto de vista del educador, su objetivo pedagógico prioritario es hacer que los alumnos vean esa fuerza positiva en el conflicto.
Es muy importante diferenciar entre agresividad y violencia, ya que son conceptos distintos, pero que si los tratamos de iguales, nos llevan a unir violencia con conflicto.
Una cosa es la agresión o diferentes formas de violencia, y otra es la agresividad o combatividad. La agresividad forma parte de la conducta humana, no negativa en si misma sino positiva y necesaria como fuerza para la autoafirmación, física y psíquica, del individuo, determinada por los procesos culturales de socialización. Para el autor del libro, la agresión o violencia, no esta genéticamente determinada en la naturaleza biológica humana, lo cual coincide con las tesis que presenta de A. Montagu. El tipo de conducta que muestra el ser humano en cualquier circunstancia no esta determinada por sus genes, sino por la experiencia vivida en interacción con esos genes, así la agresión no es un impulso innato.
El conflicto puede ser definido desde varios puntos de vista, y dichas teorizaciones se pueden agrupar en tres grupos: las que dan preferencia a la dimensión estructural de la organización, las que dan preferencia a las conductas de los individuos, y las que combinan ambos enfoques.
Para el autor, es importante dejarnos claros tres puntos respecto al conflicto:
I ) entiende por conflicto “un tipo de situación en la que personas o grupos sociales buscan o perciben metas opuestas, afirman valores antagónicos o tienen intereses divergentes”, es decir, en una palabra, es una incompatibilidad.
II )El conflicto, no es algo de un momento de estallido, no es un momento determinado. Un conflicto es un fenómeno dinámico, dialéctico, es un proceso social con sus subidas y bajadas de intensidad.
III ) Diferenciar entre conflicto y falso conflicto. Este ultimo es generado por un problema de percepción o mala comunicación.
Varias son las teorías que hablan de la estructura del conflicto. El libro se centra en la que distingue 4 elementos que están presentes en todo conflicto, y que se influyen mutuamente:
Atendiendo al sistema educativo, se pueden encuadrar las causas de los conflictos en la institución escolar en cuatro tipos de categorías:
Ideológico-científicas
Relacionadas con el poder
Relacionadas con la estructura
Relacionadas con las cuestiones personales y de relación interpersonal.
Pero sobre todo, a la causa que más importancia se le da es al poder.
- Protagonistas que intervienen.
Suele haber protagonistas directos e indirectos. Los primeros son los que tienen una relación directa con las causas desencadenantes del conflicto, y los segundos, que no están en el origen del conflicto pero que en un momento dado intervienen en el proceso del mismo, pudiendo influir en un sentido u otro en el proceso de resolución.
Todos los miembros de la comunidad educativa pueden entrar en situaciones conflictivas, no solo el alumnado.
El proceso, como encaran el conflicto los protagonistas
El proceso es un elemento central para poder entender la dinámica del conflicto y las posibilidades de resolución. Como se encaran los conflictos, es a veces el principal obstáculo para su resolución, y ahí es donde tiene mas importancia la aportación educativa.
Son múltiples las variables de cómo se puede producir el proceso, pero se pueden agrupar en dos grandes campos: las que hacen referencia a situaciones estructurales y estratégicas, y las emocionales-afectivas.
Todos los conflictos se dan en un contexto físico, social y cultural. El conocimiento del contexto social y cultural en el que se desarrolla un conflicto, nos dice mucho de sus causas, de su evaluación y de su posible resolución.
Un conflicto tendrá mas posibilidades de tener un final positivo, en un contexto cuya estructura sea participativa, democrática y cooperativa, pero todo esto, lo desarrollaremos mas adelante.
El segundo capitulo, “Educación y conflicto”, el autor nos hace ver como el conflicto tiene en la educación una percepción negativa, ya que siempre conflictivo, era sinónimo de persona rebelde, que no cumple las normas. Y es que educación y conflicto parecen dos términos excluyentes, y solo parecen, porque hasta ahora así nos los han mostrado. Pues hasta ahora la aparición de conflictos, rompía el proceso educativo. Esta percepción, ha creado como un vacío, una falta de respuesta y de formación a la hora de que los educadores se enfrenten a los conflictos.
El conflicto tiene un escaso relieve en los estudios y manuales clásicos de Organización Escolar, pero vamos a ver el tratamiento que hace cada uno de los tres paradigmas del conflicto:
Visión tecnocrática-positivista del conflicto.
En la actualidad predomina esta visión tradicional y conservadora del conflicto, ya que una sociedad modélica seria, aquella en la que no existieran conflictos.
En este paradigma, los conflictos se consideran elementos perturbadores, y se procede a la negación del mismo. Las únicas referencias que se hace a los conflictos en este paradigma, es al tratamiento de los conflictos en la organización escolar, y se refiere a la gestión de los mismos para controlarlos, para mantener el control. Controlar la aparición del conflicto y eliminar su gestación es sinónimo de sometimiento y control, y también de eficacia en la conducción de la organización de la jerarquía que exista.
Así pues, en lo que se refiere a la resolución de los conflictos, este paradigma en coherencia con su visión negativa, propone ante todo evitarlo “ mediante una definición adecuada del trabajo, la detallada especificación de relaciones entre puestos, la cuidadosa selección de personas para ocupar aquellos y el intenso adiestramiento de los sujetos”.
Hay otras propuestas positivistas, enmarcadas en la Teoría de los Recursos Humanos y en la Teoría de los Sistemas, que consideran al conflicto como fuente de tensión necesaria para mejorar la productividad, la creatividad y la eficacia.
Visión hermenéutico-interpretativa del conflicto.
Desde esta visión, se cree que cada situación es propia e irrepetible, y que esta condicionada por las interpretaciones particulares de cada miembro de la organización. En este paradigma, el conflicto no se niega, y se considera inevitable e incluso positivo para estimular la creatividad del grupo.
Los conflictos son, según la perspectiva interpretativa manifestaciones de la falta de entendimiento entre las personas en cuanto al sentido de los actos propios o de otro, equívocos que pueden superarse haciendo que los protagonistas se den cuenta de los errores que contienen sus ideas o creencias. El enfoque interpretativo esta siempre dispuesto a la reconciliación de las personas, “los protagonistas”. Las causas de los conflictos, se atribuyen a problemas de percepción; y las soluciones se concretan en favorecer procesos de comunicación entre los individuos, pero de forma descontextualizada.
C ) Visión desde la perspectiva critica.
Este paradigma nos muestra el conflicto como algo natural, y como un elemento necesario para el cambio social; lo admite y favorece el afrontamiento de conflictos desde una perspectiva democrática y no violenta, así que utiliza didácticamente el conflicto. Por lo tanto, el conflicto es un instrumento esencial para la transformación de las estructuras educativas.
Se admite que el afrontamiento positivo de los conflictos puede favorecer los procesos colaborativos de la gestión escolar.
Respecto a la eficacia tecnocrática, desde la perspectiva critica se rechaza la visión instrumental de la enseñanza que prioriza solamente en los resultados los productos obtenidos por el centro escolar, en función de los objetivos previamente establecidos.
De esta racionalidad, se pueden diferenciar las dos dimensiones de la organización: la nomotética y la ideográfica. La primera es predecible, gobernable y oficial. La segunda es lo impredecible, lo informal.
Respecto a la resolución de conflictos, se tienen encuentra el contexto social, económico y político. La resolución de conflictos, de forma no violenta, pasa por buscar la plena democratización de las estructuras organizativas de los centros escolares y la emancipación de los que en ella actúan. Aquí se intenta que el método preferente de resolución de conflictos sea la utilización de la negociación directa de las partes enfrentadas.
En el libro se nos presenta la naturaleza conflictiva de la escuela, la cual se puede explicar por diferentes razones: por ser una organización; por la especificidad de su naturaleza organizativa; por la relación entre los centros educativos y metas de la sociedad a través de las políticas educativas y los currículos establecidos; por ser eco de la conflictividad social.
Una de las teorías que ha profundizado mas en la naturaleza conflictiva de la escuela, es la teoría micro política de la organización escolar, definida entre otros por Hoyle como “el conjunto de estrategias por las que el individuo y los grupos en contextos organizativos intentan usar sus recursos de autoridad e influencia para ahondar en sus intereses”. Así, desde este punto de vista, las escuelas son como “campos de lucha”. En la escuela como institución el conflicto y el control forman parte de la naturaleza organizativa.
Para demostrar esta naturaleza conflictiva, el autor nos presenta y explora la diversidad de conflictos, sus causas y manifestaciones, que se suelen producir en instituciones escolares. Siguiendo un poco las causas:
La escuela, puede ser explicada y organizada desde varias opciones ideológicas y científicas, las cuales pueden entrar en colisión y producir una amplia gama de conflictos ideológico-científicos.
Las practicas cotidianas escolares, están en contacto con posibles conflictos en torno al poder.
La propia estructura de la institución escolar (burocratización, estructura fragmentaria...)
Los conflictos derivados de causas de estima propia, seguridad - inseguridad personal, poca comunicación...
Así pues, las contradicciones de diverso tipo inherentes a la propia dinámica organizativa escolar, prueban la naturaleza conflictiva de la escuela. No son solo meros fallos técnicos puntuales del sistema, son prueba de una realidad que existe. Y es que desde el momento que se crea una organización, dentro se produce en ella una especie de hegemonía, de poder, y toda hegemonía genera una resistencia y con ella una determinada conflictividad.
Pero la naturaleza conflictiva de la escuela no significa que haya conflictos todos los días y en todas situaciones. Pero si implica que si el conflicto se hace crónico y no se resuelve, deja de tener su valor positivo, y puede ser un elemento desestabilizador del grupo.
Para el autor, el conflicto es una oportunidad para aprender y favorecer el desarrollo educativo de los centros, resuelto de forma positiva. Y es que posibilita una mayor autonomía, una profundización de la democracia, un mejor desarrollo profesional y una mayor sensibilidad a la problemática social del centro y de su entorno. El conflicto forma parte de la naturaleza organizativa de la escuela, y es una de sus dimensiones más relevantes.
El capitulo tercero se centra en la educación para la convivencia. Y es que aprender a convivir es una parte muy importante que comprende nuestro proyecto educativo y un requerimiento formal de nuestras leyes. Pero convivir no significa que exista una ausencia de conflictos, al contrario, el conflicto debe ocupar un lugar central en el aprender a convivir. Aprender a convivir debe ser una tarea de todos los ámbitos de socialización del individuo ( la familia, el grupo de iguales, la escuela...), y en todos ellos existen conflictos, lo que pasa es que la escuela (tema del cual tratamos aquí) no esta preparada adecuadamente ni apoyada. Una escuela debería contar con: una buena formación del profesorado; unas medidas sociales (educadores o trabajadores sociales) y unas medidas especificas en determinados centros.
Cuatro son los retos y necesidades que plantea el autor para construir centros educativos convivenciales: la creación de un grupo, la gestión democrática, la necesidad de disciplina democrática y el impulso de una cultura de paz.
* La creación de un grupo:
La creación de un clima “positivo” como decía H. Franta es un factor fundamental para el buen éxito de cualquier organización social. Con un clima de seguridad, de confianza, de mutuo apoyo, el trabajo didáctico es mas agradable y se producen mejores resultados académicos.
Y en este clima, si existe un medio social con estructuras participativas, democráticas y cooperantes, la resolución de un conflicto tendrá mas posibilidades de terminar de forma positiva. A niveles de aula, en grupos clase no muy numerosos, la creación de un grupo, es relativamente fácil. Pero hay que ir mas allá. La creación de grupo debe ser extensible al conjunto del centro y de la comunidad educativa.
Para la creación de un grupo, hay que tener en cuenta una serie de aspectos, como:
La actitud del profesorado y el cultivo de las relaciones interpersonales. Las relaciones interpersonales son muy importantes en el proyecto educativo, por dos motivos, son un valor en sí mismo, son un medio para conseguir una convivencia de paz. Tres son las características que deberían tener esas relaciones interpersonales: reciprocidad, horizontalidad y empatía.
El uso de las metodologías participativas. Es muy importante la utilización de métodos dialógicos, experienciales y de investigación. Se intentara fomentar el aprendizaje cooperativo y el trabajo en grupos.
Los juegos cooperativos. El juego es un medio que sirve para divertir y para transmitir determinados códigos sociales. Y es que estos juegos de tipo cooperativo, además de su parte lúdica, facilitan la “vertebración cooperativa del grupo”, pues la estructura del juego obliga a cooperar y a no competir, facilitan la comunicación y la igualdad.
* La gestión democrática:
Si uno de los objetivos de la escuela, es que forme a personas democráticas y participativas, la propia escuela tiene que estar organizada desde esos presupuestos. La participación, la democracia, el dialogo permanente, el debate abierto, el control de las decisiones, la capacidad critica efectiva...
* La disciplina es necesaria en todo proceso educativo, pero es necesario ejercerla desde criterios democráticos. Y la disciplina democrática es la que se asienta en los valores del respeto mutuo, en los derechos y deberes, en la capacidad de sacrificio, en la discusión y negociación, en el dialogo, en el razonamiento, y en la persuasión. En el plano social y escolar, la convivencia esta dentro de un marco de normas, normas que deben ser sentidas, discutidas y aprobadas por todos los miembros de esa convivencia En una escuela, las normas tienen que ser enseñadas y aprendidas como un baluarte de derechos y deberes para vivir en sociedad, deben de ser normas vivas, que puedan ir modificándose en función de la dinámica del centro.
Aunque la apariencia generalizada desde la implantación de la ESO, es de un aumento de la indisciplina, no se puede centrar solo el problema en el alumnado, sin analizarlo globalmente: medio familiar, medidas educativas del centro, medidas de apoyo institucionales, metodología utilizada... En la intervención del centro es necesario dedicar tiempo y espacio a trabajar las relaciones interpersonales en el centro y construir grupos de mutuo apoyo y colaboración.
* El impulso de una cultura de paz. Se pretende construir una nueva cultura relaciones sociales donde la no-violencia no tenga lugar. Una cultura de paz exige e implica una cultura democrática, la defensa de los valores públicos frente a los privados, se debe asentar en el compromiso social.
En el capitulo cuarto, se desarrolla el tema de la resolución de conflictos. La resolución de conflictos, no es un proceso que se pueda aplicar a cada situación conflictiva, ni tampoco garantiza éxito en todas las situaciones. Cada situación conflictiva tiene sus peculiaridades, y el conocimiento de determinadas técnicas a lo que nos puede ayudar es a entender e intervenir en los conflictos de forma más eficaz.
En la resolución de conflictos, hay que atender detenidamente a las formas de afrontar un conflicto y a la intervención que se hace en él.
- Formas de afrontamiento.
En nuestra sociedad, la pasividad, huida y evitación de los conflictos suele ser la forma dominante de afrontarlos.
Y la forma de afrontarlos es con la competencia, negocio y colaboración.
Toda resolución de conflictos debe tener unas premisas básicas, como: una actitud constante de querer enseñar y aprender de los propios conflictos, disponer de tiempo para analizarlo bien todo, disponer de unos espacios adecuados, la existencia de apoyo y estimulo por parte del equipo docente al alumnado para que aprendan a resolver sus conflictos, una aceptación incondicional de los estudiantes, evitar las medidas de exclusión, mostrar compromiso, una vertebración del profesorado en un proyecto común una mayor importancia de las tutorías, y dedicar una mayor atención a las estrategias no violentas para afrontar conflictos.
- La intervención en un conflicto.
En la intervención de un conflicto, hay una serie de pasos que dar, para llegar a una resolución lo mas cerca posible de ser positiva. Lo prioritario es encauzar el conflicto desde presupuestos democráticos y no violentos, hay que facilitar y mejorar la comunicación. En segundo lugar hay que analizar las causas que han originado el conflicto, hay que delimitar el conflicto a sus protagonistas, y hay que estar atento al desarrollo del conflicto. Todo ello seguido de una concreción y búsqueda de acuerdos, y por ultimo una evaluación de lo conseguido.
Al finalizar el tema, se nos presenta una de las formas de resolución, la negociación, que quizás hubiera sido mejor tratar en un tema aparte titulado solamente “Formas de resolución de conflictos”, junto con la mediación y el arbitraje.
El quinto capitulo, trata la mediación. Se nos presentan las tres formas de resolución de conflictos: la negociación, la mediación y el arbitraje. La negociación mediante la cual los protagonistas llegan a un acuerdo. Dicho acuerdo puede ser satisfactorio para ambas partes, o es consecuencia de un consenso.
La mediación (que es una variante de la negociación) donde interviene una tercera parte sin poder de decisión, con el objetivo de que los disputantes lleguen a u acuerdo por medio del dialogo y la negociación. Y la cual nos permite observar tres procesos: como afrontar los conflictos, el desarrollo profesional del docente y el desarrollo democrático de la sociedad y organización. El arbitraje, donde la tercera parte ajena al conflicto sí tienen poder de decisión.
Pero se centra especialmente en la mediación. En ella, además de los protagonistas del conflicto, el mediador tiene un papel muy importante. Su misión es facilitar el dialogo, promover la comprensión del conflicto, ayudar al análisis, restablecer las posibles heridas emocionales. Es difícil establecer un perfil de mediador, puesto que cada conflicto necesitara un tipo de mediador u otro. Pero un mediador debe disponer de una serie de habilidades como valentía, dinamismo, prudencia y discreción, confidencialidad, imparcialidad, independencia, voluntariedad, capacidad de resistencia. Y unos principios de actuación como saber tener una escucha activa, saber transmitir esperanza, tener paciencia, saber replantear el conflicto, saber crear un ambiente apropiado, y sugerir en caso de estancamiento posibilidades de resolución.
Un proceso de mediación insta de 5 fases: clarificación del proceso y creación de un ambiente adecuado; exposición de cada parte de su visión; identificar la estructura del conflicto; proponer y escoger acuerdos; y evaluar.
Cualquier miembro de la comunidad educativa puede aprender a ser mediador, para ello debe tener una formación mínima sobre conflicto y mediación, y cumplir los requisitos y estrategias del proceso de resolución.
El libro termina con un capitulo con estudios de casos, juegos de roles y textos literarios, ejercicios para el análisis y resolución de conflictos.
Descripción de los problemas mas importantes que detecta el autor en la educación.
El autor nos presenta dos grandes problemas, que abarcarían otros mas pequeños, y en torno a los cuales giraría el argumento del libro. Uno de ellos es la connotación negativa del termino conflicto. Y el otro seria el vacío educativo (desde administración, burocracia, y profesorado) que ha creado esa concepción negativa que ha llevado a omitir el conflicto cuando existía o a acallarlo.
- El primer problema, y casi el principal que ve el autor del libro, del cual mana todo, es el mal concepto que sigue existiendo en torno a la palabra “conflicto”. El conflicto se sigue viendo como algo negativo, y asociado a violencia, malestar, problema sin poder solucionar... Esta concepción negativa deriva de la concepción tradicional de la ideología tecnocrática-conservadora que asocia el conflicto a algo no deseable.
Dicha concepción negativa del conflicto, ha originado que hasta ahora la aparición de conflictos, rompía el proceso educativo. Por eso era algo no deseable que aparecieran conflictos.
Pero el conflicto, no es mas que una “incompatibilidad”, no debe de ser algo negativo, ni nefasto, todo lo contrario, llevado a buen termino, es algo muy fructífero. La clave está en como solucionar el conflicto, en su resolución de forma justa y no violenta.
- Y el segundo gran problema, derivado del primero, seria el vacío que existe en torno a la resolución de conflictos en el centro escolar. En la educación, hasta ahora, en cuanto surgía un conflicto, debido a los paradigmas existentes, el conflicto podía ser omitido o simplemente acallado, como pasa en dos de los tres paradigmas existentes.
Dentro del paradigma positivista, los conflictos se consideran elementos perturbadores, y se procede a la negación de los mismos. Negación, que no admite nuestro autor, puesto que el conflicto forma parte de la naturaleza organizativa de la escuela, y de la vida. Las únicas referencias que se hace a los conflictos en este paradigma, es al tratamiento de los conflictos en la organización escolar, y se refiere a la gestión de los mismos para controlarlos, para mantener el control. Controlar la aparición del conflicto y eliminar su gestación es sinónimo de sometimiento y control, y también de eficacia en la conducción de la organización de la jerarquía que exista.
En el paradigma interpretativo, el conflicto no se niega, y se considera inevitable e incluso positivo para estimular la creatividad del grupo. Las causas de los conflictos, se atribuyen a problemas de percepción; y las soluciones se concretan en favorecer procesos de comunicación entre los individuos, pero de forma descontextualizada.
Y el paradigma crítico, es el único que nos muestra el conflicto como algo natural, y como un elemento necesario para el cambio social; lo admite y favorece el afrontamiento de conflictos desde una perspectiva democrática y no violenta, así que utiliza didácticamente el conflicto. La resolución de conflictos, se tienen encuentra el contexto social, económico y político. La resolución de conflictos, de forma no violenta, pasa por buscar la plena democratización de las estructuras organizativas de los centros escolares y la emancipación de los que en ella actúan.
Dentro de este ultimo paradigma es donde debe moverse la educación, si quiere desarrollarse , avanzar, y resolver los conflictos de forma positiva, ya que es la única que nos ofrece una visión positiva del conflicto y de sus posibilidades de intervención educativa. Pero debido a que imperaban muchas veces los dos primeros paradigmas, la resolución de conflictos sufre un vacío burocrático, administrativo e incluso físico. Faltan medios, medidas y falta formación para el profesorado, que se ve impotente ante los conflictos surgidos en sus centros educativos.
3. Soluciones que se aportan para superar los problemas.
La primero solución esencial, seria la de desterrar la idea del conflicto como algo negativo. Con esa pequeña, pero importante solución se lograrían muchas cosas, y se empezaría a trabajar por y con la educación de las personas. La solución que propone es una concienciación, o un cambio de pensamiento, en el que se mirara con una perspectiva positiva el conflicto, que no es mas que un hecho circunstancial y necesario para la vida. El conflicto debe empezar a verse como algo consustancial e inevitable en la vida, no se puede evitar que haya conflictos, pero si se pueden poner los medios adecuados y pacíficos para la resolución de los mismos. Hay que perder el miedo que se genera en torno a los conflictos, y hay que ver su lado positivo de resolución y desarrollo.
Se propone que el conflicto sea objeto de análisis e investigación prioritaria, tanto en la construcción del cuerpo teórico de la organización escolar como para facilitar el desarrollo organicional de los centros.
Y de ahí, derivaríamos, en “rellenar” todo ese vacío en torno al conflicto que existe en la educación, y en los centros educativos. Se tendrían que modificar algunos aspectos de los centros educativos, como por ejemplo se propone dar un cambio en el desarrollo organizativo de los centros, que tendrían que pasar a tener un carácter democrático, participativo y colaborativo.. Una escuela debería contar con: una buena formación del profesorado; unas medidas sociales (educadores o trabajadores sociales) y unas medidas especificas en determinados centros. Hay que construir centros educativos convivenciales, ya que el conflicto ocupa un lugar central en el aprender a convivir. Y para construir centros educativos, hay cuatro necesidades que cubrir: la creación de un grupo, la gestión democrática, la necesidad de disciplina democrática y el impulso de una cultura de paz. ( de los cuales hemos hablado ya en el apartado uno)
Respecto a la formación del profesorado, el autor nos propone un programa educativo municipal llamado “Aprender a convivir” (programa desarrollado por el autor del libro, financiado por el ayuntamiento de Vigo) orientado a desarrollar la convivencia democrática, dirigido al profesorado principalmente, estudiantes y padres / madres y cuyo principal objetivo es incentivar y favorecer la convivencia respetuosa, democrática y solidaria en los centros educativos. Dicho programa no es mas que una iniciativa de oferta de material didáctico al profesorado, para la resolución de conflictos.
4. Actuaciones concretas.
Las actuaciones concretas, se basan prácticamente en aprender a saber resolver un conflicto, sin la utilización de la violencia. Pero no todos los conflictos son iguales, así que lo que pretende el autor es tener un conocimiento de determinadas técnicas que nos pueden ayudar a entender e intervenir en los conflictos de forma más eficaz.
Nos muestra las premisas básicas de toda resolución de conflictos; cómo intervenir; la serie de pasos que dar para llegar a una resolución lo mas cerca posible de ser positiva, donde lo prioritario es encauzar el conflicto desde presupuestos democráticos y no violentos y facilitar la comunicación. Luego hay que analizar las causas que han originado el conflicto, hay que delimitar el conflicto a sus protagonistas, y hay que estar atento al desarrollo del conflicto. Y todo ello seguido de una concreción y búsqueda de acuerdos, y por ultimo una evaluación de lo conseguido.
Las actuaciones mas concretas, se centran en las tres formas de resolución de conflictos que se pueden emplear: la negociación, la mediación y el arbitraje. (de las tres hemos comentado ya lo mas importante en el primer apartado).
Por ultimo, a modo de ejercicios practico, hay un capitulo con estudios de casos, juegos de roles y textos literarios, que son ejercicios para el análisis y resolución de conflictos, de una manera mas practica y factible.

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