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Timestamp: 2017-12-13 00:10:40+00:00

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Ingeniería industral nº 253 by Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental - issuu
NOVIEMBRE 2015 /N253
Edita: Colegio Oficial de Ingenieros de Andalucía Occidental (COIIAOc) C/ Dr. Antonio Cortés Lladó, 6. Edificio Madeira. 41004 Sevilla Teléfono: 954 416 111 Fax: 954 416 300 Web: www.coiiaoc.com Email: comunicacion@coiiaoc.com Decano: Aurelio Azaña García Vicedecano Manuel López Casero Secretario: Daniel Miranda Castán Redacción, Diseño y Maquetación: Seis60 Comunicación S. C. A. Director: Aurelio Azaña García Coordinación de contenidos:
EDITORIAL. Aurelio Azaña, decano del COIIAOc 4 LOS INGENIEROS INDUSTRIALES OPINAN 6 INFORME. La historia de la Ingeniería Industrial 8 REPORTAJE. El uniforme de los ingenieros industriales 14 ENTREVISTA. Néstor Goikoetxea, presidente de la revista DYNA 16 ESPECIAL. Los decanos del COIIAOc 18 REPORTAJE. Grandes escuelas de Ingeniería Industrial en España 22 Ingenieros por el mundo: José Alberto Gil ingeniero industrial en Brasil 24 entrevista Irene Campos, expresidenta de UPADI 26 Ingenieros en otros campos: Sor Mª Dolores Ruiz ingeniera industrial y doctora en Teología 28 entrevista Alfredo Arias, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Baleares 32 PERFIL. Manuel Velasco de Pando 34 PERFIL. Francisco de Paula Rojas 35 FUPIA. Estación ferroviaria Plaza de Armas 36 AIIAOC. La Organización de la Ingeniería Industrial en Andalucía hasta la creación de los colegios 38 LOS ALUMNOS OPINAN 40 Formación COIIAOc 41 Recomendaciones 42
Horacio Picón, José Luis Fernández y Alicia Casado Depósito Legal: SE 1323-2013 ISSN: 2341-1373
EL FUTURO SE ESCRIBE DESDE EL PASADO Hablar de profesiones con más de 150 años de trayectoria puede resultar, sobre todo para los más jóvenes, algo pasado de moda, rancio, caduco, y más en un mundo donde la inmediatez es lo que prima, en el que el presente es lo que vale, donde lo fugaz es la tónica general. Conforme van pasando los años, vamos aprendiendo a valorar que el tiempo es necesario para consolidar el estado de las cosas y que lo que ahora está naciendo, probablemente dentro de unos años sea ya historia. Cualquier persona saborea mejor un vino de reserva que otro de temporada que hay que consumir en el acto para que no se estropee. Conocer la historia del ingeniero industrial es conocer cómo una profesión se ha ido depurando con el pasar de los años para acoplarse a la razón de utilidad que debe primar en todas las profesiones al servicio de la sociedad. Así es como los ingenieros industriales llevamos 159 años transformando nuestro entorno, haciéndole la vida (ya de por sí complicada) más agradable y sencilla a nuestros conciudadanos, e intentando controlar la naturaleza (si es que eso es realmente posible). En esta ocasión hemos querido hacer un homenaje a nuestros antecesores, a las personas que con una clara vocación por la Ingeniería Industrial fueron capaces de llevar el prestigio de una profesión hasta el momento actual. Lamentablemente, los profesionales de la Ingeniería tenemos más tendencia a pasar desapercibidos en la historia. No ocurre lo mismo con los políticos, aristócratas, novelistas, futbolistas o actores a los que todo el mundo recuerda. ¿Quién recuerda el nombre de algún ingeniero por sus contribuciones a la sociedad? Posiblemente nadie o casi nadie. Sin embargo, ellos son los artífices del progreso de la técnica y de introducir tecnologías como la fabricación de coches o la generación de electricidad a partir del vapor, que luego dio lugar a la electricidad en las fábricas, la cual a su vez pasó a las viviendas, mejorando la calidad de vida de las personas. Ambas tecnologías, por citar un par de ellas, han tenido una transcendencia en el desarrollo de la sociedad sin parangón y todo ello se lo debemos a esos ingenieros que hoy mencionamos en nuestra revista. Si hacemos un recorrido por la historia de la Ingeniería, yo empezaría hablando de don Agustín de Betancourt, insigne ingeniero militar que fundó la primera escuela de ingenieros de caminos, canales y puertos. Como todos los genios, nadie es profeta en su tierra y tuvo que hacer sus principales contribuciones a la Ingeniería fuera de España, ya que trabajó durante muchos años para los zares rusos. Posiblemente uno de los ingenieros industriales a lo largo de la histo-
ria que más me han llamado la atención es don Francisco de Paula Rojas. Nacido en Jerez de la Frontera se graduó como ingeniero industrial por la Real Escuela Industrial de Madrid en la primera promoción y fue uno de los principales introductores de la electricidad y del alumbrado en España. Fue también un gran divulgador de los aspectos técnicos de la electricidad, ya que fundó y dirigió la revista ‘Electricidad’. Andalucía ha estado muy ligada al ingeniero y a la Ingeniería Industrial. No en vano, desde el inicio de la titulación en 1850, cuatro centros impartieron desde los albores esta titulación que se ha preservado con éxito hasta nuestros días. Eran la Escuela Industrial de Madrid, la Escuela Industrial Sevillana, la Escuela Industrial de Barcelona y la Escuela Industrial de Vergara. Desafortunadamente todas ellas (salvo la de Barcelona que fue apoyada por diversas instituciones locales y regionales) cerraron por motivos económicos y porque los políticos de la época, cortoplacistas y con poca perspectiva de lo que sería después esta profesión, no apoyaron con recursos públicos su continuidad. Para mí, esa fue una de las principales razones de que en España se perdiese el tren de la revolución industrial: la falta de ingenieros bien preparados capaces de asimilar e implantar los conocimientos técnicos que se estaban sucediendo constantemente en la Inglaterra del siglo XIX. Otro del los ingenieros, en este caso ingeniero naval, que tuvieron mucho que ver con el desarrollo industrial y el progreso económico de España fue don Gregorio López Rodó que, como ministro de Industria durante el franquismo, desarrolló como tecnócrata el modelo moderno de las industrias del siglo XX. Hay que reconocerle la contribución al progreso industrial de España, sin entrar en los planteamientos políticos con los que podemos estar en desacuerdo. Si estas personas fueron capaces de destacar fue principalmente porque eran personas singulares, personas capaces de asimilar los conocimientos y generar otros nuevos haciendo con ello que la sociedad progresase. Pero también se vieron arropados por un sistema educativo que les proporcionó los conocimientos básicos y las capacidades apropiadas para que pudiesen destacar. La pregunta que me hago es si el modelo educativo actual nos permitirá formar a los futuros ingenieros que deberán continuar la labor de genialidad y creatividad que necesitaremos en los próximos años. De esta forma se podrán asimilar los cambios tecnológicos tan bruscos que se están produciendo y no perderemos el tren de la próxima revolución industrial que nos aguarda, como ya perdimos en su día el tren de la primera (cuyo elemento más representativo fue precisamente la máquina de vapor). Particularmente, tengo mis dudas de que estemos formando a nuestros jóvenes ingenieros en la dirección adecuada y voy a hacer todo lo que esté en mi mano para garantizar una formación de los próximos ingenieros industriales acorde a las necesidades de los tiempos actuales que, seguramente, serán más exigentes que las que se encontraron nuestros antecesores en 1855 y años siguientes. En palabras de Goethe: “El viejo orden acaba de sucumbir. Un mundo nuevo ha nacido hoy. Yo estuve allí y lo vi.”
N253 LA HISTORIA DE LA INGENIERÍA INDUSTRIAL
LOS INGENIEROS INDUSTRIALES OPINAN Inés Durán Montero Presidenta de la Fundación Patrimonio Industrial de Andalucía EL PLAN NACIONAL DEL PATRIMONIO INDUSTRIAL Ocurrió en Inglaterra en el año 1962 un hecho clave que hizo que se comenzara a valorar el patrimonio industrial. Sin ningún tipo de respeto por la instalación, se consintió el derribo de la estación de ferrocarril Euston para construir otra más moderna. Esta actuación causó un gran impacto en la sociedad de la época y movilizó a una buena parte de la población, lo que provocó que se comenzara a valorar el patrimonio industrial. Euston había sido la primera estación ferroviaria del interior de Londres. Ese bello edificio incluía un gran hall en estilo clásico, con numerosas esculturas alegóricas. Se había inaugurado en 1837 y su tráfico iba en aumento rápidamente, por lo que recibió ampliaciones sucesivas, hasta que en los años sesenta todo el conjunto fue demolido y sustituido por un edificio completamente nuevo. Desde ese momento fue aumentando el interés por el patrimonio industrial, primero en Gran Bretaña, posteriormente fue extendiéndose por Bélgica, Alemania y Francia, y más tarde por el resto de Europa y por países de otros continentes. En España, desde la década de los ochenta, el campo de la arqueología industrial se ha ido desarrollando también con gran fuerza, apareciendo numerosos grupos de defensa del patrimonio histórico industrial. En 1978 se creó el TICCIH (The International Committee for the Conservation of the Industrial Heritage), comité encargado de estudiar, inventariar, conservar y difundir el patrimonio industrial, además de fomentar la relación entre las personas interesadas en esta materia a nivel internacional. Es evidente que se han perdido muchos testimonios de la industrialización, pero ello no ha impedido que el patrimonio industrial se haya convertido en un verdadero bien cultural de carácter nacional. En estos momentos existe un ambiente favorable para su conservación y estudio, pero no ha sido fácil llegar hasta aquí; tuvieron que transcurrir varios años hasta la publicación de la Ley 16/85 del Patrimonio Histórico de España, que fue el fundamento legal de la existencia del Plan Nacional de Patrimonio Industrial.
Los principios rectores de dicho Plan, ultimado y puesto en marcha con participación de expertos entre los años 2001 y 2002, se enmarcan en el compromiso por parte del Estado español de la necesidad de preservación y conservación del rico legado histórico conservado en el país como consecuencia de la industrialización. Se trata de un legado muy especial, no suficientemente valorado todavía, que presenta riesgos evidentes de destrucción y que en muchos casos está amenazado de desaparición debido a la falta de concreción de su valor para nuestra historia más reciente. El Plan nació con el propósito de articular las bases que concretasen esa protección, conservación y recuperación para el futuro. Actualmente, la situación en España atraviesa por un proceso de graves amenazas marcado por la ausencia de una planificación integral de los recursos, la falta de coordinación entre las administraciones, la débil percepción social e institucional acerca de los valores del patrimonio industrial, el expolio de numerosas infraestructuras, archivos, bienes muebles e inmuebles, la desaparición de los protagonistas de la industrialización sin un plan que documente sus valiosos testimonios y la conciliación del uso turístico, que no siempre está acorde con los niveles exigibles de sostenibilidad. Las comunidades de Canarias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Galicia, La Rioja, Madrid, Murcia, País Vasco y Valencia no han contemplado ninguna mención específica al patrimonio industrial en las leyes autonómicas que regulan el patrimonio histórico y cultural, a diferencia de lo que sucede con el patrimonio arqueológico, el etnográfico y el paleontológico. Tan sólo se desarrolla con gran amplitud en las comunidades de Asturias y Andalucía. Así, la Ley 14/2007, del Patrimonio Histórico de Andalucía, le dedica en exclusividad el título VII, donde se define, clasifica y se trata la especial protección y la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de un Lugar de Interés Industrial. Las instalaciones industriales andaluzas seleccionadas para ser objeto de futuras actuaciones son: - Cable Inglés (Almería) - Astilleros de Puerto Real (Cádiz) - Cerco Industrial de Peñarroya (Córdoba) - Fábrica de Azúcar Nuestra Señora de El Pilar de Motril (Granada) - Minas de Riotinto (Huelva) - Embalse de Jándula y Central Eléctrica (Jaén) - Industrias Textiles del Guadalhorce (Málaga) - Real Fábrica de Artillería (Sevilla) En los diez años de vigencia del plan, y en parte gracias al mismo, se ha ampliado el conocimiento del patrimonio industrial existente, se ha incrementado la sensibilización de la población hacia este patrimonio, y se han realizado un número importante de intervenciones de conservación, restauración y realización de inventarios, pero esta tarea no puede darse por concluida. Ahora es necesario elaborar una lista de los principales elementos de los sectores del patrimonio industrial, fomentar estudios sobre la historia material de la industrialización, realizar acciones de difusión, de formación y difundir ejemplos de buenas prácticas en la preservación y reutilización del patrimonio industrial. No se puede dejar de fomentar el turismo industrial y difundir ejemplos de regeneración que hayan tenido un impacto positivo.
Historia de la Ingeniería Industrial en Andalucía 1 2 3 4 s
Antecedentes Cuerpo de Ingenieros Revolución Industrial Las primeras escuelas de ingenieros
La Ingeniería es inherente al ser humano desde sus orígenes. Aunque no es hasta el Renacimiento cuando se comienzan a poner los pilares de la ingeniería moderna con el desarrollo de máquinas y técnicas. Éstas permitieron que se facilitase el desarrollo de una actividad o la realización de tareas imposibles de otra forma. En definitiva, es un hecho constatado desde los albores de la civilización. Ya en las culturas más antiguas se conocían y desarrollaban técnicas utilizando el plano inclinado, la cuña, la polea, la palanca, el tornillo y la rueda; aprovechando como fuentes de energía el trabajo humano, animal, o las fuerzas naturales del viento, agua y fuego. De esta manera, se empiezan a desarrollar la agricultura y la ganadería, la minería y la metalurgia, el transporte, la construcción, la navegación, la industria textil, militar, etc. La Ingeniería en aquella época era un compendio de intuición, tradición y experiencia que era acumulada durante generaciones y transmitida de maestro a aprendiz, como haría cualquier artesano. No es hasta muchos siglos después cuando se separan conceptos como arte-técnica e ingenio-máquina. Ya en la edad antigua, se crean ingenios hidráulicos para regulación, medición del tiempo, etc., tales como la clepsidra y el aelópilo, cuyos principios teóricos tendrán gran relevancia en la Revolución Industrial. No son ni más ni menos que los inicios de la automática y el control. Durante la Edad Media, sobre todo en la Alta Edad Media, se vivió un claro retroceso en la técnica, habiendo escasa producción tecnológica y cultural, en gran parte por una clara orientación de la cultura
Asociacionismo Colegio de Ingenieros La Escuela Superior de Sevilla Desde 1980 a la actualidad
occidental a la Teología y Filosofía. Sin embargo, la cultura árabe recogió el testigo de las civilizaciones antiguas, tanto europeas como asiáticas, asimilando y expandiendo conocimientos y tecnologías nunca vistas hasta el momento en Occidente. Sin embargo, la pasión por la relojería mantuvo el espíritu ingenieril, construyéndose relojes cada vez más precisos y curiosos con autómatas que consistían en personajes que realizaban movimientos al son de las campanadas como, por ejemplo, el famoso Papamoscas de la Catedral de Burgos. La llegada del Renacimiento trae consigo una ampliación de horizontes que provoca un cambio de paradigma, la caída del dogmatismo escolástico y el giro al antropocentrismo. El descubrimiento de América, la apertura de rutas comerciales con Oriente, la observación del Sistema Solar con el telescopio, el conocimiento anatómico, el redescubrimiento de los clásicos grecolatinos y la rápida propagación de los avances gracias a la imprenta y los cada vez más veloces medios de transporte,
hacen que se cuestionen los rígidos axiomas de la estancada época medieval. En el Renacimiento se inicia la separación lógica entre el arquitecto e ingeniero, dedicándose el primero a la construcción de edificios, y el segundo mayoritariamente a la maquinaria. El papel relevante de los ingenieros tiene lugar en el plano militar, ya que la Ingeniería no se imparte aún en las universidades, las cuales tienen escasa docencia científica, ya que siguen estancadas en el escolasticismo. Las funciones de los ingenieros militares, también llamados ‘Ingenieros del Rey’, eran básicamente la construcción de fortificaciones y la dirección de su ataque o defensa. Además, durante los siglos que van desde el XVI al XVIII, atendían a la construcción de las obras públicas de fomento, ensanche y fun-
2. Cuerpo de Ingenieros
Mecanismo de extracción de una mina
Con la llegada al poder de la casa de los Borbones, se crea oficialmente el Cuerpo de Ingenieros y Plazas en 1711 por Real Decreto del rey Felipe V, aprobando la propuesta del ingeniero general Jorge Próspero de Verboom, uno de los ingenieros militares de más prestigio del siglo XVIII. Unos años des-
dación de ciudades, esto último, sobre todo, en las colonias españolas en América. El rey Felipe II consideró que la Ingeniería era un bien estratégico para la buena marcha del Imperio, el cual, al tener una rápida expansión, necesitaba realizar grandes obras hidráulicas, fortificaciones, explotaciones mineras, fábricas de armas, etc., por lo que creó escuelas de formación dependientes de la Corona para este fin. La demanda de ingenieros es alta en este periodo, por lo que tiene que contratar a ingenieros italianos y formar a los españoles tanto aquí como en Italia. Una vez fallecido Felipe II, gran parte de sus avances relativos a la Ingeniería son echados a perder por sus descendientes de la casa de Austria, lo que produjo una época de decaimiento del imperio español. pués, en 1718, se publica la primera Ordenanza del Cuerpo de Ingenieros Militares, en la que se amplían las atribuciones de los ingenieros al campo no solo militar sino también civil, dada la inexistencia de éstos todavía. Una muestra de ello es la Fábrica de Tabacos sevillana, proyecto del ingeniero Ignacio de Sala ejecutado en 1728. Es una época de transición conceptual, dejando de ser la Ingeniería una artesanía para convertirse en una aplicación técnica de la ciencia, heredando de la misma los métodos de trabajo y estudio. Se abren academias en Barcelona, San Fernando (Cádiz), Segovia, etc. Aunque todavía las universidades se resisten a actualizarse y a mejorar sus enseñanzas en ciencias. Durante el reinado de Carlos III se vive una época de esplendor en la que se fomenta la investigación y la ciencia, tomándose iniciativas como la contratación de profesores extranjeros y la concesión de becas para estudiar fuera del país. Además, se promueve la creación de ‘Sociedades Económicas de Amigos del País’, que difundieron su afición a la ciencia y su aplicación a la industria, creándose sociedades locales por todo el país. En Sevilla desde 1775. En la capital hispalense, el ilustre Pablo de Olavide, entre otras funciones, trata de sacar a la universidad del pasado con una gran reforma universitaria. Haciendo un resumen, estas reformas consistían en dotar a la universidad de independencia respecto a la Iglesia, instaurar el estudio de ciencias prácticas y físicas, y adecuar los estudios a los conocimientos más actuales, ya que según su propio informe datado en 1768: “Por desgracia nuestra no ha entrado todavía a las universidades de España ni un rayo de esta luz. Y mientras las naciones cultas,
ocupadas en las ciencias prácticas, determinan la figura del Mundo, o descubren en el cielo nuevos luminares para asegurar la navegación, nosotros consumimos nuestro tiempo en vocear las cualidades del ente o el principio quod de la generación del verbo. [...] Después de acabados los cursos, ningún estudiante sale filósofo, teólogo, jurisperito ni médi-
co [...] cada uno se halla precisado a empezar nueva carrera y nuevo estudio para practicar de algún modo su profesión”. Esta reforma tan ambiciosa acaba fracasando, ya que por Real Orden de 11 de octubre de 1780, se ordena volver a todas las universidades del Reino a las enseñanzas de Santo Tomás.
En Reino Unido comienza a mediados del siglo XVIII la Revolución Industrial. Durante este periodo se da el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales desde la Prehistoria. Este gran cambio en la producción, sustituyendo el trabajo manual por maquinaria en la fabricación y el transporte, provocó un gran salto en la sociedad. En España la revolución fue más atenuada y tardía debido al absolutismo de Fernando VII, que nos había sumido en una gran ruina material, social, económica y técnica. El siglo XIX fue un siglo prolífico, no solo de avances tecnológicos, sino del desarrollo de conceptos que sentaron las bases de la Ingeniería actual. Durante el régimen Isabelino (1833-1868), se produce una época de prosperidad y expansión económica con una incipiente industrialización. En 1829 se lleva a cabo la planificación de la primera vía férrea de España, que uniría Jerez con el Puerto de Santa María, pero finalmente se construye primeramente la línea Barcelona-Mataró en 1848 y, finalmente, en 1852, se empieza a construir la vía gaditana. Los dos sectores industriales pioneros en España fueron la industria textil y la siderurgia, instalándose los primeros altos hornos en Marbella en 1832 y poco después en El Pedroso y Huelva. Sin embargo, dada la escasa rentabilidad de estas industrias, acaban trasladando la actividad al País Vasco. Tratando de seguir el origen de los estudios de Ingeniería Industrial, en 1824 se crea en Madrid el Real Conservatorio de Artes, que absorbe al Real Gabinete de Máquinas, convirtiéndose en una Escuela de Artes y Oficios con la misión de fomentar la industria nacional. En 1850, este estamento se convertía en el Real Instituto Industrial, creándose, al mismo tiempo, el título de Ingeniero Industrial.
4. Las primeras escuelas de ingenieros En 1850, auspiciadas por el Real Decreto del 4 de septiembre, se crean las escuelas de Ingeniería Industrial en Barcelona, Sevilla, Vergara, Valencia y Gijón. No faltaron las protestas en aquella época por no haber incluido a Málaga entre las ciudades beneficiarias de una escuela de Ingeniería Industrial. En 1857 se aprueba la ley Moyano, la primera ley educativa en la que se dividen las enseñanzas en cinco niveles, incluyéndose a la Ingeniería entre las enseñanzas superiores. Hasta entonces, el Real Instituto de Industria era el único que expedía el título de Ingeniero Industrial, hecho que tras la reforma pudieron hacer las propias escuelas. La Escuela Industrial de Sevilla pasa a estar facultada para expedir los títulos de Ingeniero Industrial, en sus especialidades de Mecánica y Química, y cambia su denominación a Escuela Industrial Superior Sevillana. Durante los trece cursos que se mantuvo la Escuela, pasaron por sus aulas un millar de alumnos con un plan de estudios dividido en cinco años donde se aprendía álgebra, cálculo, física, química, dibujo, máquinas, hidráulica, economía, mineralogía, construcciones y proyectos.
Lugar donde estuvo la primera ESI de Sevilla (calle Boteros)
de nuevas reivindicaciones, pidiendo que fueran extendidas al sector privado. A finales de 1920 se plantearon los problemas de la sindicación, que generaban gran preocupación en las agrupaciones, ya que para algunos asociados su situación era más cercana al patrón y en otras al obrero-asalariado, por lo que tenían que navegar entre dos aguas y encontrar una solución que satisficiera a todos los asociados sin distinción, teniendo en cuenta que el silencio de la misma ya se estaba cobrando las bajas de muchos que no se veían representados por la ANII. Entre las medidas finalmente adoptadas, se ideó reformar la ANII para convertirla en una Federación de Asociaciones, dando libertad a las asociaciones regionales para adaptarse a sus necesidades locales, siempre que se siguieran unas directrices desde Madrid y los miembros se colegiaran para ejercer la profesión, asegurando la neutralidad de la Asociación, al no ser algo voluntario como la sindicalización. Esta transformación en Federación se hace realidad entre 1930 y 1932.
En 1889 se crea la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales (ANII), integrada por las agrupaciones de Madrid y Barcelona. Durante estos primeros años la principal preocupación de los ingenieros industriales fue la reapertura de la Escuela en la capital y la creación de un Cuerpo Nacional de Ingenieros Industriales, ya que las otras ramas de la Ingeniería existentes disponían ya de su propio cuerpo. No es hasta 1899, cuando se abre la Escuela de Ingenieros de Bilbao y en 1901, cuando se reabre la Escuela Superior de Madrid. En 1904 se solicitaba al gobierno que la ANII fuera considerada ‘Corporación Oficial’ y su Junta Superior ‘Junta Consultiva de Estado’ para los asuntos relacionados con la profesión. Gracias al Real Decreto de 23 de marzo de 1911, se crea finalmente el Cuerpo Nacional de Ingenieros Industriales con las siguientes atribuciones: inspección de industrias eléctricas, mecánicas y químicas, inspección de servicios industriales dependientes de la Administración, inspección de motores y generadores, inspección de materiales y talleres de construcción de transportes. Estas atribuciones, que solo eran para los trabajos con la Administración Pública, fueron motivo
Primer laboratorio de verificación de Andalucía
El primer programa de la Federación constaba de los siguientes puntos: intrusismo en la profesión, colegiación de los Ingenieros Industriales, conveniencia y proyecto de un reglamento de Policía Industrial y estudio para organizar e implantar las secciones de mutualidad y previsión. Entre sus logros destaca una definición clara de las atribuciones profesionales a través de varios Reales Decretos entre 1932 y 1935. Debido al inicio de la Guerra Civil, la Federación y las asociaciones, aunque no desaparecieron, permanecieron en una actitud pasiva esperando tiempos mejores. Ya en 1941 resurge la ANII con fuerza y con un marcado carácter centralista, tanto en servicios como en orientación. En el transcurso de los
años se van concretando dos agrupaciones en Andalucía, en Sevilla y Granada, teniendo cuatro delegaciones cada una.
AGRUPACIONES ANDALUZAS Desde finales del siglo XIX, se asientan en Andalucía los primeros ingenieros industriales pertenecientes a las primeras Escuelas Industriales españolas, llamados a ocupar los puestos técnicos y directivos que requerían las incipientes industrias andaluzas. En un principio, estos ingenieros estaban aislados y casi sin conexión con otros compañeros. Por ello se asociaban a la agrupación de Madrid o Barcelona, bajo el apelativo de ‘socios aislados’, que aún no pudiendo disfrutar plenamente de las ventajas de la asociación, podían gozar de intercambios profesionales y de estar al tanto de los nuevos conocimientos industriales que se publicaban en los boletines y publicaciones de la Asociación. Esta situación retrasó la formación de las delegaciones regionales,
La idea de los colegios fue recurrente durante varias épocas asociativas, desde los años veinte con la primera Asociación Nacional, así como con la Federación, pero no fue hasta 1948 cuando recibió el impulso definitivo de la propia ANII. Los estatutos que regirán los colegios aparecen en el BOE el 9 de Abril de 1949, pero es el 16 de septiembre de 1950 cuando es aprobado mediante Orden Ministerial, imposibilitando burocráticamente que los Colegios entren en funcionamiento hasta 1951, casi dos años después de su promulgación. Se define que los órganos de gobierno del colegio serán el Decano, la Junta de Gobierno y la Junta General de Colegiados. Asimismo se crea un Consejo Superior de Colegios como órgano superior que aglutina a todos los Colegios de carácter regional, dependiendo el mismo del Ministerio de Industria y Comercio y la propia ANII. Dado el nexo que debía constituir la ANII entre el Consejo y el Ministerio, ésta siguió funcionando con normalidad, aunque
que empezaron a formarse ya entrado el siglo XX. En Sevilla los ingenieros empiezan a organizarse a partir de 1910, y en 1918, tras las formalizaciones precisas con la ANII, pasa a depender de la misma con el nombre de Agrupación de Sevilla. Consta que ya en las primeras reuniones de la agrupación asistían ingenieros que trabajaban en Cádiz, Córdoba y Málaga. Sin embargo, los malagueños constituyen en su ciudad, en 1930, una Delegación de Mutualidad a partir de la cual van desarrollando su actividad asociativa. Cádiz no constituye oficialmente su delegación hasta 1942 por culpa de la Guerra Civil, ya que antes de la misma ya estaba en proceso de hacerlo. El auge de su industria y su larga tradición desde que en el siglo XVIII se instaurara en San Fernando la Escuela de Guardamarinas habría hecho posible la formalización de la misma en décadas anteriores. A principios de 1941 se constituye la de Granada como una Agrupación Provincial, pasando a ser la principal y teniendo más tarde delegaciones en Málaga, Jaén y Almería. En 1942 se crea la Delegación de Córdoba y en 1951 las de Jaén, Huelva y Almería. una vez que los colegios maduraron lo suficiente, eclipsaron rápidamente a sus propias agrupaciones. Sin embargo, ni las agrupaciones ni la asociación llegaron en ningún momento a cerrarse y mantuvieron la figura jurídica de asociación en la reserva como cautela, permitiendo que ambas instituciones (Colegio y Asociación) lleguen hasta la actualidad. La creación del Colegio de Andalucía Occidental tiene lugar el 12 de febrero de 1951, figurando como primer decano Manuel Fernández Campos. Una vez redactado el reglamento y aprobado por la Junta General y el Consejo Superior, se pone oficialmente en marcha el Colegio, aunque en realidad solo fue una prolongación de la anterior vida de la Asociación.
Celebración del día de San José en 1951
7. La Escuela Superior en Sevilla
8. Desde 1980 a la actualidad
En 1952 se empieza a trabajar en la idea de solicitar para Sevilla la creación de una Escuela Superior de Ingenieros Industriales, y se inician los estudios por parte de la Junta de Gobierno del Colegio con el fin de poder justificar la institución. Un primer estudio fue elevado al Consejo Superior de Colegios en 1953, pero quedó en suspenso, más aún por el proyecto de Ley de Ordenación de todas las enseñanzas técnicas, que se aprobaría finalmente en 1957. Esta comisión se mantuvo abierta, obteniendo sus frutos finalmente en 1963, año en el que por acuerdo ministerial se nombra Comisario-Director de la nueva Escuela a Jose María Amores Jiménez. En los años venideros, la comisión se encargó, entre otros cometidos, de la búsqueda de profesorado y de la primera localización de la Escuela, que inició su andadura en septiembre de 1966. La labor colegial en su conjunto y el trabajo de la comisión proEscuela durante estos 14 años, llevaron al colegio a tener una red de relaciones abiertas con administraciones, empresas y otras ramas de la Ingeniería. A partir de 1971, que finaliza la primera promoción de Ingenieros Industriales, el impacto en el número de colegiados del Colegio de Andalucía Occidental fue incrementándose vivamente, trayendo consigo frescura a los órganos de gobierno, nuevas ideas y muchas ganas de llevar a cabo nuevos e ilusionantes proyectos. En 1974 se crea la subdelegación de Algeciras, dependiente de la Delegación de Cádiz, pasando al final de la década a establecerse como una delegación más.
El Colegio, siempre inquieto, promueve una iniciativa de un grupo de profesores de la Escuela de Sevilla: la Asociación de Investigación y Cooperación Industrial de Andalucía (AICIA). Ésta nace sin ánimo de lucro y con la finalidad de impulsar, orientar y desarrollar la investigación industrial, haciendo especial énfasis en la publicación y difusión de sus resultados para favorecer el avance tecnológico de Andalucía. En la misma época comienzan las relaciones institucionales con la recién establecida Junta de Andalucía, llegándose a distintos acuerdos de colaboración. Para facilitar estas relaciones institucionales, el Colegio de Andalucía Occidental y Oriental se pusieron pronto de acuerdo y crearon el Consejo Andaluz de Colegios con el fin de tener una representación única ante la Junta. Finalmente, en 1993, se aprueba un estatuto definitivo, y aparece publicado en el BOJA el 9 de enero de 1996. Siguiendo el ejemplo del Colegio de Cataluña, se aprueba en 1987 una fundación relativa a la normalización, homologación, certificación, calidad y seguridad industrial. El proyecto se paralizó más de un año, tiempo que se aprovechó para conocer más a fondo las posibilidades que ofrecían los programas europeos. El análisis de esta información supuso que, en 1988, se aprobara como nombre de la fundación el Instituto Andaluz de Tecnología (IAT), ampliándose los fines inicialmente previstos, con el objetivo de que una parte importante de los servicios colegiales, actuales y por venir, pudieran tener el marco adecuado para el mejor desarrollo y proyección al entorno empresarial. El IAT toma figura jurídica de fundación, con un Patronato y un Consejo de Dirección, en los que se integrarán representantes de la Administración, universidad, empresas, profesionales y personalidades relevantes del mundo científico y tecnológico. En la actualidad, estas dos instituciones están ampliamente consolidadas y trabajan de forma autónoma prestando, junto a la ETSI y al Colegio de Ingenieros Industriales, un gran servicio a la Ingeniería, la industria y a la sociedad andaluza y española en general.
Antigua Escuela Superior de Ingenieros Industriales
EL UNIFORME DE LOS INGENIEROS INDUSTRIALES Aunque en la actualidad forman parte de colecciones de museos o de eventos distinguidos, especiales y generalmente académicos, durante siglos no solo han sido los ingenieros militares los que han lucido uniformes distintivos en los actos protocolarios y situaciones cotidianas. Desde el siglo XVIII hasta finales del XX, la uniformación de los ingenieros, diferenciando en la vestimenta las distintas ramas, ha sido una práctica habitual en toda Europa. Tras la Revolución Francesa, en un intento por categorizar y sistematizar todas las instituciones públicas del nuevo modelo posterior al Antiguo Régimen, los ‘cuerpos’, grupos de funcionarios del Estado especializados en ciertas áreas, tenían una vestimenta oficial. Este afán del Estado por uniformarlo todo puede verse ejemplificado en el RD de 13 de mayo de 1844, en el que se regulaban los uniformes para los empleados del Cuerpo de la Administración Civil, llegando a
diferenciarlos incluso en categorías (aspirantes, subalternos, segundos jefes, primeros jefes, etc.). Los ingenieros se sumaron a la corriente a mediados del siglo XIX, años en los que se crearían los primeros cuerpos de ingenieros del Estado. El primero en fundarse, por su carácter más generalista, fue del Cuerpo de Ingenieros Civiles del Estado, que nace en 1835. No es hasta el RD de 23 de marzo de 1911 cuando se crea el Cuerpo de Ingenieros Industriales, al servicio del Ministerio de Economía Nacional, que se encargará de las cuestiones técnicas e industriales, competencia de la Dirección General de Comercio, Industria y Trabajo. En 1915 se crea otro cuerpo administrativo conformado por ingenieros industriales: el Cuerpo Especial de Ingenieros Industriales, al Servicio del Ministerio de Hacienda. Por la Real Orden de 15 de diciembre de 1915 se autorizaba a los ingenieros industriales a usar
ANATOMÍA DE UN UNIFORME
Bordado de la solapa: Distintivo que diferencia los distintos uniformes de las ingenierías dependiendo de sus especialidades, ya que tras la unificación de 1918 todos pasarían a ser idénticos, exceptuando las insignias distintitvas.
uniforme. La vestimenta pasaría a ser igual a la usada por los ingenieros civiles, con la excepción del distintivo de la solapa del cuello del frac, que llevaría el regulador centrífugo sobre un tubo en forma de ‘U’, emblema de la Ingeniería Industrial. Aunque pueda pensarse que los uniformes de los ingenieros derivan de los militares, nada más lejos de la realidad. Como apunta Manuel Silva Suárez en su libro ‘Uniformes y emblemas de la Ingeniería civil española’, se trata principalmente de un signo de estatus social, además del resultado de la corriente ochocentista comentada anteriormente. Aunque el uniforme de los ingenieros industriales ha variado con el tiempo, la primera vestimenta oficial de los ingenieros industriales constaba de frac y pantalón azul marino, camisa blanca de cachemir, capota y otros elementos que se pueden ver en el siguiente gráfico.
Sable: Pende sin vaina de un cabo morado con hilo de oro y dos tirantes. También debe incluir un portaguantes que cuelga del cordón de sujeción y una borla dorada. Bastón: Solo para inspectores e ingenieros jefe. Bastón de caña de India con empuñadura, borlas de cordoncillo de oro y bellotas de canutillo de oro y seda morada.
Medalla al trabajo: Según el Real Decreto de 1926 se establecía una condecoración por mérito civil otorgada por el Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria para premiar los servicios prestados a España en pos de la riqueza nacional. Esta medalla podía otorgarse a colectivos o personas individuales, estableciéndose distintas categorías: bronce, de plata de 1ª o 2ª categoría y oro. Todos estos tipos de medalla tenían forma octagonal de cuya parte superior colgaba el grabado de una guirnalda de roble.
Botones: Esféricos y dorados con el emblema de la Ingeniería Industrial y la inscripción a su alrededor de ‘Ingenieros Industriales’. Tamaño de 21 mm de diámetro en los botones de la solapas, cartera y talle. Bocamangas y chaleco de 14 mm.
Sombrero: De dos picos o bicornio con bordes superiores ribeteados en oro y la escarapela cogida con una presilla de cuatro cordones de oro en cada lado. El sombrero del primer uniforme de los ingenieros industriales incluía en la parte superior un plumero llorón de 23 centímetros de plumas moradas, portando los inspectores generales plumas blancas en el tercio superior y pluma negra rizada alrededor de las del sombrero; tendencia que con el tiempo se impondría en los nuevos uniformes, descartando el plumero llorón y conservando tan solo las plumas laterales blancas o negras.
Faja: De seda morada y con caída diferente para cada rango de la Ingeniería. Con bellotas y borlas de canutillo de oro para los Inspectores; con bellotas de canutillo de oro y borlas de seda para los Jefes; y con bellotas y borlas de seda para los Ingenieros.
Pajarita: Blanca a juego con la camisa de cachemir de fondo para las ocasiones de gala. Para situaciones menos importantes, se lucirá corbata de seda negra.
NÉSTOR GOIKOETXEA presidente de la revista DYNA
“DYNA ha sido reconocida por los analistas de los principales índices de citación internacionales” Natural de Bilbao, estudió en la Escuela Superior de Ingeniería de Bilbao, obteniendo el título de ingeniero industrial por la ETSII de Madrid. Doctorado en Ingeniería Industrial con Premio Extraordinario por la Escuela de Bilbao. Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Bizkaia, presidente del Consejo de Ingenieros Industriales del País Vasco y presidente de la revista de Ingeniería DYNA. ¿Cómo surge DYNA? La revista inició su andadura organizativa a mediados de 1925, tras un largo período de maduración de casi dos años en la agrupación de Bilbao de la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales. Se consideró necesario que los profesionales de la industria tuvieran un medio de transmisión de conocimientos técnicos propios y ajenos, y a la vez, que fuera la voz de la profesión en los aspectos industriales y económicos del país, además de un medio para comunicar noticias sobre sus agrupaciones a nivel colectivo o personal. El primer número correspondió a enero de 1926. ¿Considera que DYNA ha supuesto un referente para publicaciones del sector? Ya en aquella época se había iniciado la publicación de diferentes
revistas científicas en España, aunque quizá faltaba una esencialmente industrial. Posteriormente, el desarrollo de la tecnología aplicada a la industria ha tenido muchos medios de comunicación, en su mayor parte especializados en alguna rama de la misma. DYNA, lo mismo que la Ingeniería Industrial, es multidisciplinar, y eso es quizá lo que la distingue y la haga diferente.
colaboran para hacer posible su gestión. No debemos olvidarnos del gran número de ingenieros evaluadores, más de 400 en el pasado año 2014, que aportan el análisis y sugerencias a los autores para que adecúen sus trabajos a la línea editorial y a las exigencias de la indexación.
¿Cómo se gestiona actualmente la revista?
El sitio web de DYNA se pone en marcha en 2007 y ha ido evolucionando al ritmo de los avances informáticos. En él se puede no solo consultar y descargar los números a medida que se van publicando, sino también buscar todos los artículos aparecidos cronológicamente, por tema, fecha, autor, etc. Los últimos años hemos creado otras tres publicaciones especializadas: DYNA-Management,
La Revista DYNA está editada por la sociedad mercantil limitada Publicaciones DYNA S.L., constituida por las Asociaciones y Colegios de Ingenieros Industriales del Estado español. La plantilla fija está compuesta por dos personas a tiempo completo y una a media jornada, aunque también, y de forma voluntaria, componentes del Consejo de Redacción
¿Cómo se ha adaptado la revista DYNA al nuevo panorama digital?
DYNA-Energía & Sostenibilidad y DYNA-New Technologies, que se mantienen de forma exclusivamente digital y que esperamos se vayan consolidado hasta tener entidad propia. Lógicamente, los suscriptores disponen de clave de acceso para la mayor parte de contenidos, pero las publicaciones de años atrás o contenidos informativos son de acceso libre, sin necesidad de identificarse.
< primer número de DYNA.
¿Cuáles son sus labores como presidente de DYNA?
Principalmente velar por la máxima calidad y comprensión de lo que podamos transmitir a través de la revista DYNA al mundo intelectual, científico y tecnológico universal proveniente de la investigación en la Ingeniería Industrial de España. ¿Cuál considera que ha sido el secreto del éxito de DYNA? El haber sabido adaptarse a las características de cada época. La evolución es necesaria para la supervivencia. En épocas pasadas era importante, además de los artículos originales, la publicación de recesiones de trabajos aparecidos en otras revistas, especialmente extranjeras, o de comentarios sobre libros técnicos. Las empresas industriales también procuraban que sus ingenieros publicasen en DYNA sobre sus productos o procesos novedosos. Hoy día, eso está superado con las redes de Internet y DYNA ha debido ofrecerse al
mundo de la investigación, que es el que se presenta en este tipo de formato. Por eso, como principal atractivo para los autores, hemos sido reconocidos por los analistas de los principales índices de citación internacionales, proceso que nos llevó tres años y que hemos mantenido ya cinco más. Algo, por otra parte, que no es fácil, pues nos exige una constante vigilancia sobre la calidad y originalidad de nuestros contenidos. ¿Qué retos tiene por delante DYNA? Indudablemente son varios, pero resalto el principal que es velar por la existencia de un Consejo
de Redacción de máxima calidad intelectual y humana. Tampoco debo olvidar temas como el garantizar su viabilidad económica, ahora y en el futuro, el mantenerse en la élite de las publicaciones científicas tratando de incrementar su factor de impacto progresivo, el indexarla en las mejores bases de datos posibles, el correcto funcionamiento de las otras revistas especializadas digitales, con el objetivo final marcado por Science Citation Index, la internacionalización de los miembros del Consejo Editorial, autores y evaluadores, así como la inversión continua en nuevas tecnologías para facilitar y mejorar nuestro modelo editorial.
LOS DECANOS DEL COIIAOc C
omo actual decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental no puedo más que expresar mi profundo respeto y admiración por todas aquellas personas que han ocupado el cargo que actualmente ostento. El COIIAOc es una institución antigua que lleva décadas trabajando junto a los ciudadanos y defendiendo los derechos de los ingenieros industriales, cooperando con el Gobierno y la Administración para lograr el avance constante de nuestra sociedad. Desde su creación, hace más de 60 años, ha sido y continúa siendo protagonista en el desarrollo e industrialización de Andalucía. Por esta razón, sirva de homenaje a todos los decanos del COIIAOc esta sección de ‘Ingeniería Industrial’, donde recordamos a los ingenieros industriales que han estado al frente de este Colegio y que lo han llevado, mandato a mandato, a ser lo que es hoy, una respetada y reputada institución no solo en España, sino también en otros países del extranjero.
Manuel Fernández Campos (1951 - 1964) Su primera experiencia al frente de una institución se produce en 1925, cuando es elegido presidente por los miembros andaluces de la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales. Sin embargo, a finales del mismo año 1925, abandona el cargo. Tras la Guerra Civil, en 1941, don Manuel Fernández Campos, que en ese momento ostentaba el puesto de director de la Compañía Sevillana de Electricidad, vuelve a presidir la delegación andaluza de la ANII. Oponiéndose al régimen centralista que designó su elección desde Madrid, decide aceptar el cargo solo si la Junta de la Agrupación de Andalucía estaba conforme, hecho que sucedió por unanimidad. En 1949 aparece publicado en el BOE el Decreto Fundacional del Colegio, pero no es hasta 1950 cuando se aprueba por Orden Ministerial el Estatuto. Es así como en 1951 el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental comienza su andadura con don Manuel Fernández Campos como primer Decano de la institución.
José María Cervera Cervera (1965 - 1968) Compañero de Manuel Fernández Campos en la Compañía Sevillana de Electricidad, también desarrolló su carrera profesional en la Administración. Durante el mandato de José María Cervera, el Colegio adquiere por primera vez una sede oficial, un local de 170 m2 de la calle sevillana Diego de Riaño, que sería sede del COIIAOc hasta principios de los 80. Don José María, implicado también como decano en la creación de la Escuela de Ingeniería de Sevilla, accede al mandato con el objetivo de abrir en Andalucía una sede del Instituto de la Ingeniería para integrar en esta institución las diferentes ramas técnicas. Finalmente consigue su meta, convirtiéndose en el presidente de la Delegación del Instituto de Ingeniería, en Sevilla, única sede además de la ubicada en Madrid.
Enrique Navarrete Fernández (1969 - 1970) A principios de los años 70 se pone en marcha un nuevo Estatuto del Colegio, que entre otras medidas establece un mandato como decano de cuatro años, que podría ser renovado con posterioridad si así lo decidiese la Junta de Gobierno. Enrique Navarrete, tras diez años en diferentes cargos del Colegio, decide dejarlo para favorecer el relevo generacional. No obstante, antes de abandonar su cargo, anuncia que ha estado manteniendo conversaciones con el Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña y que, con el fin de consolidar el COIIAOc, había pedido ayuda a éstos para que asesoraran al Colegio andaluz en asuntos como la organización de cursos para postgraduados. Además, pide a los ingenieros catalanes que informen al COIIAOc del funcionamiento de la Cooperativa de Crédito (hoy Caja de Ingenieros), creada dos años antes y que rondaba ya los 1.000 asociados.
Manuel Carbajosa Díez (1971 - 1972) Doctorado en Ingeniería Industrial, fue jefe de Talleres y director de SACA. Posteriormente, comenzaría a trabajar en Abengoa como jefe de uno de los departamentos comerciales de la empresa. Durante el decanato de Manuel Carbajosa finaliza la carrera la primera promoción de la nueva Escuela de Ingenieros Industriales de Sevilla, organizando a partir de entonces, año tras año, una recepción por parte del Colegio a los nuevos ingenieros industriales recién graduados.
Vicente Ribelles Linares (1973 a 1976) Doctor en Ingeniería Industrial, estudió en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Barcelona. En sus tres años al frente del Colegio, apoyado por las gestiones de Enrique Navarrete y Manuel Carbajosa, consiguió que el COIIAOc ampliara sus servicios realizando una meticulosa división y estructuración de las diferentes áreas del mismo. Entre otros, se ponen en funcionamiento los servicios jurídicos, de formación, de colocaciones, o el de visados y competencias. Otro de los hitos que marcan el decanato de Vicente Ribelles, se trata de la edificación durante su mandato de viviendas para los colegiados en Sevilla y Córdoba. Este proyecto comenzaría a gestarse en 1972 con la creación de una cooperativa para la adquisición de terrenos, finalizando en 1975 con la entrega de la primera tanda de tres bloques adosados de 45 viviendas en Sevilla y 21 en Córdoba.
José Luis Calvo Salazar (1977 - 1989) Decano del COIIAOc, presidente de la Asociación de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental y presidente del Consejo General de Madrid entre los años 1986 y 1989. Posteriormente, entre 1991 y 1995, ocuparía la presidencia de la Federación de Asociaciones de España. José Luis Calvo vivió al frente del Colegio los años de transición política en España, época de una gran agitación social y técnica. A principios de los 80 comienzan a asentarse los pilares de las autonomías. En el caso de Andalucía, se buscaría ligar gran parte del desarrollo de la Comunidad a la industria, por lo que las autoridades de la Junta de Andalucía mantendrían una estrecha vinculación con el Colegio. En 1987 el COIIAOc comienza a gestar el Instituto Andaluz de Tecnología (IAT), un centro de I+D+i andaluz en el que participan y colaboran la Administración, el Gobierno autonómico y las empresas.
José María Bueno Lidón (1990 - 1999) Tras quince años de actividad colegial, pasando por los cargos de Vocal, Tesorero y Secretario, José María Bueno Lidón, uno de los primeros ingenieros industriales licenciados por la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Sevilla, accede al cargo de decano del COIIAOc. José María lidera el Colegio en una época ya consolidada y con estrechos vínculos con el Gobierno y la Administración. Bajo su decanato, el Colegio impulsa de la mano de la Asociación de Ingenieros y la Junta de Andalucía el Instituto Andaluz de Tecnología (IAT), llevándolo a convertirse en una institución elemental en la industria y la innovación de la comunidad andaluza. José María ha sido secretario general de Industria y Desarrollo de la Junta de Andalucía, catedrático de la ETSII de Sevilla, y presidente de El Monte Caja de Ahorros de Huelva y Sevilla.
Carlos Arizaga de Pablo-Blanco (2000 a 2005) Ingeniero industrial por la Universidad de Sevilla, en la especialidad de Organización, y máster Executive MBA por el Instituto San Telmo. Vinculado al Colegio desde joven, se ha dedicado durante más de 30 años al ejercicio libre de la Ingeniería Industrial, centrándose en el lanzamiento y gestión de iniciativas empresariales. Tras ser decano del COIIAOc durante cinco años, etapa en la que el Colegio recibió un gran impulso y se asentó como una de las instituciones base de la industria andaluza, Carlos Arizaga fue elegido director gerente de Tussam, cargo que desempeñó desde 2004 (cuando aún estaba en el Colegio), hasta 2011. Hasta septiembre de 2015 ha sido coordinador de proyectos corporativos de Corporación de Empresas Municipales de Sevilla, A.I.E. Actualmente ha vuelto a dedicarse al ejercicio libre de la profesión de la Ingeniería Industrial.
Aurelio Azaña García (2005 - Actualidad) Actual decano del Colegio, Aurelio es consejero delegado de Azcatec Tecnología e Ingeniería desde 1996. Ha sido consejero de Amaz y también de Coantec Colombia, S.A.S. Además, desde 1997 es Profesor del Departamento de Construcción y Proyectos de Ingeniería de la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla. Bajo el decanato de Aurelio, el Colegio ha sabido adaptarse a las nuevas tecnologías, permitiendo hacer del COIIAOc una institución más abierta, participativa y en red. Ha apostado firmemente por la comunicación, sumando la revista ‘Andalucía Industrial’ a las publicaciones editadas desde el Colegio. Aurelio también es vicepresidente de la Asociación Superior de la Ingeniería de Andalucía y vicepresidente tercero del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales de España.
DE INGENIERÍA INDUSTRIAL EN ESPAÑA
Nombre: Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales Fundación: 1901 Director: Emilio Mínguez
Nombre: Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Barcelona Fundación: 1851 Directora: Neus Cónsul
El Real Instituto Industrial de Madrid, antecedente de la actual Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, fue creado en 1850 con carácter de escuela industrial superior sustituyendo al Conservatorio de Artes, que había desarrollado su actividad como lugar de formación de artesanos. El Instituto fue incorporando rápidamente a su plantilla de docentes a algunos de los ingenieros industriales más insignes del país, formados muchos de ellos en las ‘Grande École’ de Francia y Bélgica. En pocos meses, más de 30 profesores y ayudantes impartían clases en las escuelas del Real Instituto Industrial, sin embargo, a los pocos años de abrir, en 1867, fue cerrado por el Gobierno debido al escaso alumnado que se formaba en sus instalaciones y la poca rentabilidad que aportaba.
En 1901 se reabre la Escuela Central de Ingenieros Industriales de Madrid por decreto del Ministerio de Instrucción Pública. El edificio que lo acoge en un principio es demasiado pequeño, y no es hasta 1907, año en el que también se incorpora la especialidad de Electricidad a las ya existentes Química y Mecánica, cuando la Escuela se traslada al Palacio de Exposiciones de Madrid, donde continúa hoy día. En la actualidad, la Escuela es dependiente de la Universidad Politécnica de Madrid y en ella se imparten los grados de Ingeniería en Tecnologías Industriales, Ingeniería de la Organización, Ingeniería Química e Ingeniería de la Energía; además de numerosos títulos de máster y doctorado. La Escuela cuenta con más de 300 docentes, 4.000 estudiantes y 650 investigadores.
La de Barcelona es la Escuela decana de Ingeniería Industrial en España, siendo la única que se ha mantenido en funcionamiento ininterrumpidamente desde su apertura en 1851. Tras el Real Decreto de septiembre de 1850 por el que se regula la carrera de Ingeniero Industrial, las cátedras técnicas que se habían creado en la Junta de Comercio de Barcelona desde 1769 se incorporan a la Escuela. La primera sede de la Escuela fue en el antiguo convento de San Sebastián. Sin embargo, con el paso de las décadas, se fue quedando pequeño. A finales del siglo XIX pasaría al edificio de la Universidad y a principios del XX a la histórica Fábrica de Can Batlló. Finalmente, la Escuela fue ubicada en 1964 en la avenida Diagonal.
En 1971, la ETSEIB, junto a otras escuelas técnicas públicas de Barcelona, pasó a formar parte de la Universidad Politécnica de Barcelona, hoy Universidad Politécnica de Cataluña. En la Escuela se estudian actualmente los grados de Ingeniería de Materiales, Tecnologías de Materiales e Ingeniería Química. Además, se imparten un total de once másteres y varios doctorados. La Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Barcelona mantiene una estrecha colaboración con las instituciones públicas, la Administración y principales empresas privadas del sector energético, automovilístico o industrial, como puede observarse en el caso de las cátedras de Endesa, Alstom o Seat.
Nombre: Escuela Superior de Ingeniería Fundación: 1963 Director: Jaime Domínguez
Nombre: Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao Fundación: 1897 Director: Enrique Amezua
La sevillana calle Boteros y, más tarde, el convento de San Pedro de Alcántara, fueron las primeras en albergar la Escuela Superior Industrial de Sevilla. Tras el Real Decreto del 4 de septiembre de 1850, tal y como ocurrió en las principales ciudades de España, se puso en marcha un centro en la zona sur del país para que los alumnos interesados pudieran obtener el título de ingeniero industrial. Sin embargo, como ocurrió en Madrid, la Escuela Superior de Sevilla se vio obligada a cerrar en 1866 por problemas económicos del Gobierno para financiarla. En el año 1963, el Decreto Ley 3608/63 establece de nuevo una escuela superior de Ingeniería Industrial en Sevilla, bajo el patrocinio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La escuela se in-
augura oficialmente en 1967, siendo su primer director José María de Amores Jiménez. En 1972 acaba sus estudios la primera promoción de la ESI, y en 1976 se empieza a extinguir el primer Plan de Estudios que se imparte en la Escuela, impuesto por la OCDE, y pasa a utilizarse el Plan de Estudios de 1964, que es el que se enseñaba en el resto de escuelas industriales de España. En el año 1991, la Escuela Superior de Ingenieros Industriales pasa a ser la Escuela Superior de Ingeniería, ya que comienza a impartirse el grado de Telecomunicaciones y, posteriormente, en 1993, se suman las titulaciones de Ingeniería Química o Ingeniería Electrónica. En 1997 la Escuela abandona el antiguo edificio de Reina Mercedes para trasladarse a su sede actual en la Isla de la Cartuja.
Aunque Bilbao no tuvo una escuela tras la publicación del ya citado Real Decreto de 1850, se trata de la segunda escuela más antigua de España, tan solo superada por la de Barcelona. En 1897, tras un largo tiempo de reivindicaciones por parte del Ayuntamiento y la Diputación de Bilbao, Doña María Cristina, Reina Regente de España, firmó un Real Decreto que autorizaba la creación de la Escuela de Ingenieros Industriales de Bilbao. A diferencia de la escuela de Barcelona, la única que por aquel entonces estaba en funcionamiento en España, la Escuela de Bilbao ofertaba títulos de ingeniero industrial bajo un Plan de Estudios propio de cuatro años y sin ninguna especialidad en concreto.
En 1983, se promulga la Ley de Reforma Universitaria, que pretende adaptar la Universidad española a las necesidades de una sociedad moderna. La transferencia de la UPV/EHU al Gobierno Vasco se produce en el año 1985. Gracias a esta transferencia, en diciembre del año 1986, se implanta en la Escuela la carrera de Ingeniería de Telecomunicación. Desde entonces, la Escuela se ha ido adaptando a las sucesivas reformas normativas, hasta llegar al momento actual en el que, bajo el nuevo esquema de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, se ofertan cuatro grados y dos másteres, además de varios títulos de doctorado con el propósito de mantener la calidad y competencia de los nuevos titulados. NOVIEMBRE 2015 Ingeniería Industrial
JOSÉ ALBERTO GIL MACHÍN BRASIL
ingeniero industrial en Brasil “Siempre me ha atraído marcharme al extranjero para poder aprender de otras culturas y formas de trabajar”
Natural de Santa Cruz de Tenerife, es ingeniero industrial por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad de Sevilla en especialidad Mecánica. Sus labores profesionales se centran en la ingeniería de instalaciones y en la gestiones como jefe de obra. Tiene varios másteres sobre Gestión, Prevención de Riesgos Laborales e Instalaciones para la Edificación. Cuenta con una dilatada experiencia en la gestión de grandes obras públicas y privadas. Actualmente se encuentra en Brasil trabajando en la construcción del Hospital Zona Norte de Manaos, gestionado por Abengoa. ¿Por qué decidió marcharse a trabajar a Brasil? Por la falta de oportunidades que había en España una vez que llegó la crisis, algo que seguimos sufriendo. A día de hoy sigue siendo importante la falta de salidas en nuestro país, por lo que en el futuro, seguramente, tendré que ir a algún otro destino extranjero. ¿Le fue difícil tomar la decisión de marcharse? Lo contrario. La mala situación hace que uno se replantee sus preferencias y deje sus intereses o exigencias un poco de lado. NOVIEMBRE 2015 Ingeniería Industrial
¿Qué cargo y en qué proyecto se encuentra en este momento trabajando? Mi cargo es jefe de obra de Instalaciones y de equipamientos médicos y no médicos en un hospital de nueva construcción bajo un contrato tipo PPP, acuerdo público-privado. ¿Siempre le ha tentado el trabajar en el extranjero, o ha sido algo con lo que se ha encontrado sin esperárselo? La verdad es que siempre me ha atraído para así poder conocer
otras formas de trabajar y otras culturas. El hecho de que no haya oportunidades en España ayuda a tomar la decisión de hacerlo posible. ¿Cómo es la situación de la ingeniería en Brasil? Lo cierto es que conozco poco de Brasil aparte de donde trabajo, Manaos, que es la principal ciudad del norte del país, ubicada dentro de la región de Amazonas. Trabajar en Manaos es un poco complicado sobre todo por la falta de personal cualificado. Esta región creo que está menos desarrollada que otras de Brasil por
cuestiones históricas. Además, nos encontramos con importantes problemas de logística, lo que complica en muchas ocasiones las cosas. La mayor parte de los materiales y equipos tienen que comprarse en São Paulo, que está a unos 3.800 kilómetros por carretera de Manaos, por lo que generalmente los pedidos llegan en barco remontando el río Amazonas. Si es algo urgente viene por avión, pero con un sobrecosto importante. En un futuro, ¿le gustaría continuar trabajando fuera de España o preferiría regresar? Preferiría trabajar fuera de España para conocer otras formas de ejercer la profesión y descubrir la vida y las costumbres de otras culturas. Aprender de otros países puede aportarte mucho profesional y personalmente. Haber estado en Brasil lo considero positivo a pesar de la lejanía y de las difi-
cultades de comunicación de esta región en particular. ¿Qué es lo que más le sorprende de la cultura brasileña? La simpatía de la gente y la tranquilidad con la que se hacen las cosas, al menos en Manaos. Brasil es enorme y no puedo hablar de otras regiones que no conozco. Algo que también me sorprendió gratamente es el interés que tienen por los extranjeros. Otra cosa curiosa es que son positivos a pesar de las dificultades económicas y políticas por las que pasan. ¿Qué personaje histórico de la ingeniería destacaría? Destacaría a Agustín de Betancourt y Molina, paisano mío, ambos somos tinerfeños. Fue un prestigioso ingeniero e inventor español de mediados del siglo XVIII y principios del XIX, al que descubrí en una exposición con maquetas sobre su vida. Desco-
nocía que existiera y quedé alucinado por sus obras e inventos, principalmente los que realizó en Rusia. ¿Qué tal lleva el portugués? Cuando llegué no tenía ni idea de portugués. Al principio fue un poco difícil porque sin estar empezada la ejecución del proyecto, el principal contacto que tenía con suministradores y subcontratas era por email y teléfono. Por correo me salvaba con los traductores online, pero cuando tenía que hablar, y además por teléfono, el entendimiento mutuo era bastante pobre. Principalmente aprendí leyendo, viendo la TV y con el trato continuo con brasileños.
expresidenta de la Unión Panamericana de Asociaciones de Ingenieros “América tiene necesidades en muchas áreas donde los ingenieros tenemos mucho que aportar” Nacida en Cartago (Costa Rica), es licenciada en Ingeniera Civil por la Universidad de Costa Rica, donde es profesora, y posee un máster en ‘Science in Environmental Sanitation’ por la Universidad de Gante (Bélgica). Ha presidido la Unión Panamericana de Asociaciones de Ingenieros (UPADI) de 2009 a 2013. En 2010, además, fue elegida ministra de Vivienda y Asentamientos Humanos de Costa Rica. Actualmente es directora ejecutiva del Instituto Costarricense del Cemento y del Concreto, y ocupa cargos directivos en varios órganos de UPADI. ¿Cuáles son las funciones de la Unión Panamericana de Asociaciones de Ingenieros? La UPADI es una organización que reúne a las asociaciones y colegios profesionales de los países del continente americano, desde Canadá hasta Argentina, incluyendo los países del Caribe. También aglutina como miembros observadores a las organizaciones de profesionales de la Ingeniería de España y Portugal. Las funciones NOVIEMBRE 2015 Ingeniería Industrial
se enfocan al intercambio técnico entre los diferentes profesionales de las diferentes disciplinas y países, a través de los comités técnicos, promoción de temas de interés común, como el fomento de las mujeres en la Ingeniería, o prácticas anticorrupción. Finalmente sirve como un punto de encuentro donde compartimos buenas prácticas y casos exitosos de las diferentes asociaciones o colegios profesionales que aglutina UPADI.
¿Cuál es la historia de UPADI? UPADI tiene 66 años de existencia. En 1936, la propuesta era unir los otros países de Latinoamérica, formando la Unión Latinoamericana de Ingenieros, ULAI. Sin embargo, debido a problemas prácticos de distancias y organización, la idea no fue ejecutada. Luego, en 1940, el ingeniero Luis Migone, de Argentina, intentó unir la ‘American Society of Civil Engineers’, ASCE, a la USAI, formando
la Unión Panamericana de Asociaciones de Ingenieros, UPADI, pero la Segunda Guerra Mundial no permitió que esa idea se concretara. Finalmente, el acta de constitución de UPADI se firmó en el año 1949 y fue suscrita por representantes de asociaciones de ingenieros de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, El Salvador, Estados Unidos en calidad de observador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Posteriormente, en 1951, en el primer Congreso de UPADI que se realizó en La Habana (Cuba), se unieron a la Unión Panamericana las organizaciones de Bolivia, Canadá, Costa Rica, Estados Unidos, Honduras, Panamá y Puerto Rico. Se determinó en 1951 que la Sede de UPADI se establecería en Montevideo (Uruguay), durante los primeros años. Actualmente, la Sede de UPADI se encuentra en São Paulo, Brasil. ¿Cómo se organiza UPADI? UPADI tiene un o una presidente, por un periodo de dos años. Le acompañan el presidente electo y el presidente pasado; además, los vicepresidentes regionales: región norte, región central, región caribe, región bolivariana y región sur. También se tiene un presidente del Consejo Técnico, que es el que coordina con los comités técnicos, y se cuenta con un director ejecutivo. Además, en la organización, está el Consejo Consultivo, compuesto por expresidentes de UPADI y por personas que han estado ligadas a UPADI por un tiempo. La presidencia del Consejo Consultivo actual la tengo yo. ¿Es común en Latinoamérica encontrarse con mujeres en altos cargos relacionados con la Ingeniería? Lamentablemente, no. Pasa lo mismo que en España, por eso se creó el Comité de Mujeres en la Ingeniería de UPADI, el cual
yo presido. Algunas profesiones acá en América tienen mayor presencia de mujeres, como es el caso de la Ingeniería Industrial o Química; pero en otras como la Ingeniería Mecánica o Eléctrica, tienen menor participación. ¿Cuál es el ingeniero o la ingeniera al que más admira? La Ingeniería Ambiental es mi pasión y admiro mucho a la primera mujer ‘ingeniera ambiental’; aunque tal título no existiese en esa época. Ella es Ellen Swallow Richards, fue una química y ecóloga de los Estados Unidos y una de las fundadoras de la ‘higiene ambiental’, la fase previa a la Ciencia Ecológica moderna. Ellen dedicó más de una década de su vida a que las mujeres pudiesen estudiar carreras universitarias en el área de las ciencias naturales, en Estados Unidos. Desde la Ingeniería costarricense admiro al ingeniero Jorge Manuel Dengo, artífice de las grandes obras hidroeléctricas y de la institucionalidad del sector Energía de Costa Rica, la cual se dio en la segunda mitad del siglo XX.
Deseamos crear una plataforma que facilite la movilidad de los ingenieros por el continente
¿Cómo es la situación laboral de los ingenieros americanos? No podría comentar en profundidad la situación de todos los países del continente americano. Sin embargo, en general tenemos oportunidades de trabajo interesantes, pues nuestros países tienen diferentes necesidades en muchas áreas donde los ingenie-
ros tenemos oportunidades para aportar. ¿Colabora UPADI estrechamente con los gobiernos de los países americanos? Tenemos un proyecto denominado ‘Pensar en América 2025’, cuyo objetivo es promover que los ingenieros se involucren más en los problemas nacionales, aportando conocimientos técnicos y experiencia. Está especialmente orientado a estudiar la problemática en los sectores que atañen a la ingeniería y generar documentos a los gobiernos para que les sirvan de orientación en la política pública. Durante su época como presidenta de UPADI, ¿cuáles fueron los mayores progresos de la asociación? En esa época mejoramos mucho los canales de comunicación, actualizamos los estatutos y planificamos proyectos como el descrito anteriormente, en los cuales los ingenieros participáramos activamente del quehacer nacional en nuestros países. ¿Hubo algún objetivo que no pudiera finalmente conseguir al frente de UPADI? Siempre quedan temas pendientes por resolver. En particular, el objetivo de generar una plataforma que facilite la movilidad profesional a los ingenieros del continente con los costes más bajos posibles. De esta manera, UPADI pretende convertirse en una estructura más abierta al mundo laboral y sus cambios, siendo capaz de dar respuesta a éstos de la forma más rápida posible gracias a sus servicios.
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SOR Mª DOLORES RUIZ ingeniera industrial y doctorada en Teología
Nacida en 1960 en Andújar (Jaén), es ingeniera industrial especializada en Química de la decimotercera promoción de la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad de Sevilla. Es doctora en Teología Bíblica y hermana de las Hijas de María Auxiliadora. Ha sido presidenta de la ONG VidesSur y actualmente es Inspectora de la Inspectoría María Auxiliadora, con sede en Sevilla. ¿Qué le motivó a estudiar Ingeniería Industrial?
¿Cuál es su especialidad en la Ingeniería Industrial?
Desde pequeña me gustaban todas las ciencias, especialmente las matemáticas y la física, los inventos, desarrollar el ingenio y resolver problemas. Cuando finalicé COU de Ciencias con matrícula de honor, pensé que, en vez de estudiar una sola de las ciencias, la Ingeniería me daba la posibilidad de seguir aprendiendo varias a la vez y aplicarlas a la mejora de la vida.
La Ingeniería Química con proyecto final de carrera: ‘Diseño por computador de una planta de ósmosis inversa. Aplicación a la desalación de agua’.
¿Fue usted la única mujer de su promoción? No, pero éramos poquísimas. Una o dos por especialidad, que eran: Eléctrica, Mecánica, Organización y Química. En la orla final de mi promoción, la número 13 de la Escuela Superior de Ingenieros de Sevilla, estamos cinco mujeres entre unos 80 hombres.
¿Llegó a ejercerla profesionalmente? He ejercido dedicándome a la docencia en la Formación Profesional y Bachillerato, y a la promoción de proyectos de desarrollo de nuestra ONG, VidesSur, en América latina y África. ¿Siempre ha querido dedicarse a la fe? Si me hubieran dicho al empezar la Ingeniería que iba a terminar en la vida religiosa no me lo hubiera creído. Mi vocación de consagrada la fui descubriendo de modo gradual.
Me iban bien los estudios, a curso por año. Hice un voluntariado para ayudar a niñas desfavorecidas. Participé en un grupo cristiano donde se reflexionaba con el Evangelio y realicé algunos días de ejercicios espirituales. Aprendí a realizar una lectura creyente de mi vida con ese “Dios en todas las cosas” de San Ignacio y el “Me importa la vida de las personas, llévate lo demás”, de San Juan Bosco. Participé en celebraciones de la Pascua para jóvenes. Jesús de Nazaret y su proyecto se fue convirtiendo en el centro de mi vida. Al finalizar la carrera, sentí que era el momento de elegir. Sentí que Dios me lo pedía todo. No sólo un tiempo de voluntariado, sino toda la vida para ‘su empresa’, y ¡sin sueldo!: “Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”. Con la fuerza de su Espíritu he ido y voy adelante.
¿Cómo reaccionó su entorno más cercano cuando les comunicó que quería ser monja? Les costó bastante. No entendían, pero fueron comprensivos y generosos. Lo que te da la felicidad es realizar tu vocación, precisamente el darte, el tener es secundario. “Desnudo nací, desnudo volveré a Dios”, dice Job. Los valores es lo que llevas contigo. Me he alegrado siempre de haber estudiado Ingeniería. Esos seis años en la Escuela, ya que en mis tiempos eran seis y el proyecto, son una parte de mi ‘historia de salvación’, es una historia de amor. Y ese amor, cuando es verdadero, es Dios mismo en nosotros que nos llama a vivir “en salida”, como nos dice hoy el Papa Francisco. ¿Hay algún ingeniero o ingeniera al que admire especialmente? Pues sí: ¡los ingenieros anónimos! Todos los que contribuyen
a encontrar soluciones en tantas áreas de la vida que otros disfrutamos y ¡ojalá! hagamos que en justicia los disfruten también los que menos tienen. En Jerusalén hay una fascinante obra de ingeniería del siglo VIII a.C. que recorrí con emoción: el túnel de Ezequías, rey que lo encargó a sus ‘sabios’, siendo el ingeniero anónimo. Un increíble y audaz proyecto que solucionó el suministro de agua a la ciudad, al tiempo que impedía que los asaltantes tuvieran acceso al agua de la ciudad sitiada. ¿En qué consisten sus tareas como hermana de la orden de las Salesianas? La principal es ser una feliz Hija de María Auxiliadora, amando y sirviendo haga lo que haga, contenta de disfrutar del amor de Dios que está siempre a nuestro lado. Comienzo el día con la oración y la Eucaristía. Y el resto de la agenda, por unos años, está lleno de tareas propias de animación y gobierno como provincial de An-
dalucía y Canarias. Tenemos una gran variedad de obras educativas como colegios, ONG, fundaciones, etc., que cumplen su misión según el carisma salesiano de don Bosco y Madre Mazzarello. Hay que velar e innovar, conjugar fidelidad y creatividad. Por las noches me duermo recitando el salmo 137: “Te doy gracias Señor de todo corazón… tu promesa supera tu fama”. ¿Sigue los últimos avances de la Ingeniería? Sí, bastante. Los avances tecnológicos que contribuyen al progreso de la educación y han de llegar también a los más pobres, tanto personas como países, fomentando la justicia social. Dar pasos en la dirección de lograr hacer retroceder el hambre, la ignorancia y la enfermedad, establecer comunicaciones beneficiosas y mejoras de las condiciones de vida física, anímica y espiritual de esta gran familia que somos los seres humanos.
COMPETENCIAS PROFESIONALES DE LA INGENIERÍA INDUSTRIAL ELECTRICIDAD -Generación, transporte, transformación y utilización de la energía eléctrica. -Comunicaciones a distancia y, en general, cuanto comprende el campo de las telecomunicaciones, incluidas las aplicaciones e industrias acústicas, ópticas y radioeléctricas. -Micro y nano tecnología. -Equipos y servicios de electrónica industrial. -Aplicaciones de la electrónica: transporte, mecatrónica, biotrónica, domótica, etc.
SEGURIDAD Y SALUD INDUSTRIAL -Prevención Riesgos Laborales. -Seguridad en zonas de riesgos y explosión. -Seguridad en aparatos elevadores. -Seguridad en instalaciones eléctricas. -Seguridad en almacenamiento de productos. -Seguridad en máquinas. -Seguridad en equipos a presión. -Coordinación de Seguridad y Salud.
decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Baleares
“Durante la carrera se debería hablar más sobre los contratos de trabajo” Nacido en Palma de Mallorca, ha estudiado Ingeniería Industrial en la Escuela Superior de Ingenieros de Sevilla. CEO de Ingenieros Asociados, empresa especializada en Ingeniería de la Construcción y la Edificación, es además decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Baleares y vicepresidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales de España. ¿Cómo surge el COEIB? Se constituye de manera independiente hace aproximadamente 35 años, escindiéndose de la demarcación Valenciana, a la que hasta entonces había formado parte. El notable incremento de profesionales en este sector llevó a montar una sede autonómica con su consiguiente salvaguarda de los intereses ciudadanos. Más tarde, se produjo el establecimiento de las sedes de Ibiza y Menorca con locales propios para atender a las necesidades de las otras islas. De esta forma se ofrece un servicio de calidad garantizada en prácticamente todo el territorio, siendo la insularidad un problema para las comunicaciones, atendiendo a que NOVIEMBRE 2015 Ingeniería Industrial
los sistemas telemáticos y sus tramitaciones son relativamente recientes en su implantación. ¿Qué servicios ofrecéis a vuestros colegiados? Principalmente las garantías de la revisión documental, seguros colectivos, tanto de responsabilidad civil como en otros ámbitos que se necesiten. La formación continua es uno de los ejes de refuerzo de los profesionales en un mundo tan cambiante y de adaptación constante a nuevas normativas. Tenemos también un servicio jurídico para garantizar el trabajo a realizar, así como la consulta de normas, fichas técnicas y otra documentación necesaria para el desarrollo de proyectos. Otro de
los servicios que funciona muy bien es el turno colegial, dividido en forense, para los juzgados, y el relativo a las demandas de ciudadanos que se acerquen al colegio buscando un ingeniero. El equipo de campo es totalmente gratuito y se disponen de las últimas tecnologías en cámaras térmicas, sonómetros, etc.; todos ellos calibrados correctamente y al día. ¿Cómo es la situación laboral de los ingenieros industriales en Baleares? Existe un servicio de bolsa de empleo que cubre las necesidades de nuestros compañeros, por lo que resulta que la tasa de desempleo es prácticamente muy baja, aunque somos conscientes de
que se deben en muchos casos mejorar las condiciones laborales, sobre todo en el ámbito económico. No es garantía de satisfacción disponer de un trabajo a baja remuneración y es por ello que se lucha por los derechos de los colegiados, ajustando la normativa, según los convenios de los trabajadores, a cualquier necesidad que fuera menester. Durante la carrera se debería hablar más de contratos de trabajo, pues una vez finalizada la misma, lo primero que hacemos para entrar en el mundo laboral es firmar uno. ¿Con qué hito de la Historia de la Ingeniería se quedaría? Quizás sería el transporte uno de los hitos más importantes, pues su origen se remonta hasta la antigüedad y ha aumentado enormemente la interacción en la sociedad y la consecución de objetivos claros y marcados. Si bien se nutre de elementos claves que
se han desarrollado en todas las etapas históricas, como la rueda, el motor de vapor, el generador eléctrico, el motor diésel, el motor de gasolina, etc. Es por ello que la base del transporte está en constante evolución y la Ingeniería Industrial ha sido y seguirá siendo referencia en el mismo. ¿Cómo imagina la Ingeniería Industrial en 2035? El proceso quedará definido por el control de herramientas tecnológicas que el ingeniero use. Es decir, nuevos softwares de proceso y diseño, entre los que podríamos destacar el BIM, y otros nuevos equipos cuyo control sobre hardware haga de la eficiencia en su manejo el éxito del ingeniero en la sociedad. La gestión del conocimiento, junto a las industrias 4.0, en su futura evolución, culminará como punto y final en un entorno circular que irá aportando soluciones a medida que se vayan planteando de manera inmediata.
¿Cree que el caso Volkswagen ha afectado a la imagen de la ingeniería europea? No creo que este caso deba ser generalizado. Debe verse como procesos empresariales de interés lucrativo con el objetivo de cumplir cifras, al margen del uso coherente que la ingeniería pone en manos de la industria en base a tres pilares básicos en los que se basa: seguridad, sostenibilidad y eficiencia. ¿Qué retos tiene el Colegio para los próximos años? Mejorar la herramienta que supone a día de hoy el Colegio como garante de los derechos de los ciudadanos, establecido como sociedad civil en el ámbito de la Constitución española en el Artículo 33.
MANUEL VELASCO DE PANDO Ingeniero industrial sevillano, fue presidente del Consejo de Industria de España, académico de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y obtuvo la gran cruz del Mérito Civil. Nacido en Sevilla el 24 de abril de 1888, obtuvo el título de Ingeniería Industrial por la de la Escuela de Ingenieros Industriales de Bilbao en 1910. Manuel Velasco fue un avanzado a su tiempo en cuanto a teorías de la elasticidad y resistencia de los materiales, acerca de las que publicó numerosos artículos y ofreció clases magistrales en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Madrid. Entre sus trabajos teóricos más destacados se encuentra el descubrimiento de un método para la integración general de las ecuaciones elásticas dentro de la Mecánica de Fluidos. Durante su carrera publicó más de una veintena de libros, entre los que destacan: ‘Piezas cargadas normalmente a su plano’ (1917 y 1923), ‘Solución general del problema elástico’ (1925), ‘Placa elástica empotrada’ (1936), ‘Placa circular con carga cualquiera’ (1936), ‘Placa continua sobre apoyos aislados’ (1936), ‘Nuevo método para resolver las ecuaciones integrales’ (1940), ‘Arcos circulares y elípticos cargados normalmente a su plano’ (1944), ‘Elasticidad y resistencia de los materiales’ (2ª edición, 1946), ‘Repertorio de funciones’ (1949) y
Don Manuel Velasco de Pando, con el uniforme de Ingenieros Industriales
‘Plasticidad, nueva teoría y aplicaciones’ (1954). Pero una de las actuaciones que más fama le valió a Manuel Velasco fue un ciclo de conferencias celebradas en Sevilla y Bilbao, sus dos ciudades. Las charlas iban destinadas a explicar a matemáticos, ingenieros, físicos y científicos en general, en qué consistía la Teoría de la Relatividad de Einstein. Aquellas charlas fueron celebradas en primer lugar en la Academia de Buenas Letras de Sevilla y, posteriormente, en el Ateneo, el Círculo de Labradores de Sevilla, y en la Escuela de Ingenieros de Bilbao. Tuvieron una gran expectación, ya que rápidamente se corrió la voz de la facilidad y destreza de Manuel para divulgar una teoría tan novedosa y compleja como la enunciada por Einstein unos años atrás.
Además de su faceta académica y teórica, Manuel Velasco fue director y accionista de ‘Pando, Rodríguez y Compañía. Fábrica de San Clemente’. Esta fundición dedicada a la fabricación de maquinaria, supuso un gran desarrollo para la industria aceitera y vinícola, ya que de esta empresa saldrían importantes patentes que mecanizaron varios procesos de estos sectores. En enero de 1956 Manuel Velasco de Pando entra a formar parte de la Real Academia de Ciencias, habiendo ostentado anteriormente los cargos de presidente de la Junta Técnica del Instituto de Cálculo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y presidente del Consejo Superior del Consejo Superior de Industria. Manuel Velasco muere en Madrid el 31 de diciembre de 1958.
FRANCISCO DE PAULA ROJAS Ingeniero industrial jerezano, es considerado uno de los pioneros de la termodinámica y la electricidad en España. Catedrático de las escuelas industriales más importantes de país.
Nace el 27 de noviembre de 1832 en Jerez de la Frontera. Hijo de una familia pudiente, estudia en Cádiz y posteriormente se traslada a Sevilla para ingresar en la Universidad Literaria, donde en 1849 obtiene el título de bachiller en la Facultad de Filosofía. En 1850, un año más tarde de haber concluido el bachiller, Francisco de Paula se matricula en la Escuela Industrial de Sevilla. Sin embargo, como el Plan de Estudios era aún de 3 años en la recién inaugurada Escuela de Sevilla, tuvo que pedir el traslado al Real Instituto de Madrid, donde, gracias a sus méritos académicos, accede con el cargo de ‘ayudante’. Tan solo un año más tarde, tras haber completado su formación en Madrid, Francisco de Paula vuelve a Sevilla, donde pasaría a ocupar un puesto de catedrático interno en la asignatura de Química en la Escuela Industrial. En 1856 obtiene por oposición la Cátedra de Física General Aplicada de la Escuela Industrial de Valencia, donde desarrollaría en 1863 la primera fábrica de hielo de España, todo un hito en la historia de la Ingeniería Industrial. En 1866, un año antes de su ingreso en la Real Academia de las Ciencias, pide su traslado a la
Retrato de don Francisco de Paula Rojas
Escuela Industrial de Barcelona, donde ocupa la Cátedra de Construcción de Máquinas. En 1876, el Ateneo de Barcelona le concede el primer premio de Ingeniería por su libro ‘Termodinámica’, donde no solo teorizó sobre esta materia, sino que también expuso sus conocimientos y experiencias en el mundo industrial. A partir de su ingreso en la Escuela de Barcelona, Francisco comienza a desarrollar teorías e investigaciones en el campo de la Electricidad. En 1882 es nombrado asesor técnico de la Sociedad Española de Electricidad y, poco después, funda la que sería la revista especializada en este sector más importante del país: ‘La Electricidad’. El 24 de julio de 1886 se produce otro hito en la Ingeniería Industrial española: el primer proyec-
to integral de alumbrado público eléctrico de un núcleo urbano, elaborado por Francisco de Paula Rojas en la ciudad de Gerona. Su prestigio como ingeniero industrial eléctrico le lleva en 1887 a convertirse en Catedrático de Hidráulica e Hidromecánica del Real Instituto Industrial de Madrid. En esta etapa, la última de su carrera, publica uno de los manuales más importantes de la historia de la Ingeniería Industrial, el ‘Tratado de Electrodinámica Industrial’, donde se recogen los últimos avances de la electricidad. En 1900, es elegido vicepresidente de la Asociación de Ingenieros Industriales de España, jubilándose finalmente en 1904 como catedrático de la Universidad de Madrid. Francisco de Paula Rojas muere en Madrid el 18 de febrero de 1909, a los 77 años. NOVIEMBRE 2015 Ingeniería Industrial
FUPIA Estación ferroviaria Plaza de JOSEFINA MELGOSA Armas de Sevilla Secretaria de FUPIA
e trata del mejor ejemplo de la arquitectura del hierro y del cristal en Sevilla, además de paradigma del estilo neomudéjar. Pero no podemos desvincular la historia de las estaciones de la del ferrocarril. El concepto de arquitectura ferroviaria se remonta, pues, a la primera mitad del siglo XIX, en el que nace la actividad ferroviaria, y es la tipología de arquitectura industrial que mejor simboliza y Fachada trasera de la estación de Plaza de Armas. Fotografía de Juan José Jiménez representa el espíritu y la realidad de la Revolución Indus- de fábrica de ladrillo, pero proyec- 1853 se transfiere la concesión a trial, que tuvo en el ferrocarril su tadas como edificios provisionales la sociedad O’Shea y Cía, y en 1857 medio transmisor e impulsor. o efímeros para poder dar servicio se hace cargo la Compañía del FeLa implantación del ferrocarril en a la espera de la construcción de la rrocarril de Córdoba a Sevilla. Andalucía se caracteriza por el estación definitiva. Finalmente, el primer tramo (Seelevado número de sociedades Así, aunque las estaciones inter- villa-Lora del Río) entra en funcioinvolucradas en este proceso. Por medias, menos costosas, se levan- namiento en marzo de 1859, y el la idiosincrasia de las concesiones taban en su forma definitiva simul- segundo (Lora-Córdoba), en junio administrativas para la construc- táneamente a la construcción de de 1859. Los derechos sobre la ción y explotación de las líneas fe- las líneas, las que debían ser per- misma son adquiridos en 1875 por rroviarias, las empresas veían más manentes de las grandes ciudades la empresa M.Z.A. beneficio en la construcción del se posponían en el tiempo. ferrocarril que en la posterior ex- Centrándonos en la línea ferrovia- Los orígenes de la estación plotación de la línea, pues las con- ria de Córdoba a Sevilla, fue conce- En 1855, aún con la línea en conscesiones iban acompañadas de bida como línea de Andújar a Se- trucción, el Gobierno autorizó el subvenciones del Estado y de las villa, y concedida a José Joaquín establecimiento de una estación administraciones locales y provin- Figueras y Cía, por una Real Orden de cabecera en el lugar de la Placiales interesadas en potenciar el de 1852. Enseguida, las socieda- za de Armas, ratificándolo en otra desarrollo de determinadas zonas. des de Crédito Mobiliario Español R.O. de 1858. La ubicación era el Por eso, inicialmente las empresas y Crédito Mobiliario Francés asu- punto de mayor penetración poinvertían casi exclusivamente en men la obra. En 1853 se emite la sible del ferrocarril procedente de infraestructuras y material móvil Real Orden que reduce la línea a Córdoba, pues la zona del Barranpara poder iniciar la actividad y Sevilla-Córdoba, indicando que la co y la actual calle Arjona estaban cobrar así la subvención, mientras concesionaria recibiría 100.000 poblándose con industrias y tras que como estaciones levantaban reales anuales por legua durante ellas estaba el Puente de Triana. unos tinglados provisionales de 20 años a partir de la entrada en Para la entrada en servicio de la madera que luego permanecían explotación, aportados por las di- línea se había levantado una estaen uso más tiempo del esperado. putaciones de Córdoba y Sevilla ción provisional, que se mantuvo Estos barracones dieron paso a con un adelanto que correría por durante casi medio siglo. La Cía unas edificaciones más dignas, ya cuenta del Estado. A finales de del Ferrocarril de Córdoba a Sevi-
lla, consciente de la débil estructura, situación agravada por estar sobre terreno arenoso inestable, presentó en 1865 el proyecto para una estación definitiva en la Plaza de Armas. Sin embargo, el proyecto no se ejecuta aún, debido a que el Gobierno plantea realizar una sola estación para los trenes provenientes tanto de Cádiz-Jerez, como de Córdoba. Ello dio lugar a un largo contencioso que finalmente descartó la estación única. En ese momento, es M.Z.A. la encargada de construir la nueva estación de Plaza de Armas.
La nave sigue la solución del edificio de la Galería de Máquinas de la Exposición de París de 1889
El ingeniero del Servicio Central de M.Z.A., Sr. Süss, elabora un proyecto en 1889. El definitivo, de 1898, se debe al ingeniero del servicio de vía y obras, José Santos Silva. Las obras se inician en 1899 bajo la dirección de los ingenieros José Santos Silva y Nicolás Suárez Albizu, ambos de M.Z.A. La cubierta se fabricó en Bélgica (por la empresa Baume A. Marpent), y el faldón de la fachada se hizo en los talleres madrileños de Jareño. Las estructuras fueron ejecutadas por el contratista zaragozano Carde y Escoriaza. Las obras concluyeron en 1901. En 1982, el espacio vestibular fue objeto de una reforma a cargo del arquitecto Antonio Barrionuevo y de los ingenieros Damián Álvarez y J. Cañada. Análisis de la construcción
Plaza de Armas responde a la tipología de estación terminal, lo que determina el modo de organización de su planta en tres cuerpos, con dos pabellones paralelos a las vías y andenes unidos por un cuerpo de arquería donde surge la gran marquesina metálica. El cuerpo
central, el más amplio, está coronado por la gran bóveda de hierro y cristal; uno de los cuerpos laterales está cerrado con una vidriera y el otro queda abierto para el tránsito de trenes. Descripción arquitectónica
Respecto a la organización de usos, el cuerpo principal asumía las funciones de vestíbulo de acceso a los andenes sin obligar a realizar cruces a los viajeros. Los laterales se destinaban a funciones de servicio y administrativas. Destaca el espacio interior definido por la estructura metálica y la cubierta inclinada, pues en ella se aplicaron todos los avances que durante el siglo XIX se produjeron en esta tecnología de construcción. Así, para paliar los efectos de las altas temperaturas, la cubierta de la gran nave sigue la solución adoptada en el edificio de la Galería de Máquinas de la Exposición Universal de París de 1889, obra de Dutert y Contami, que tenía por objeto forzar su ventilación. Consistía en el empleo de un doble cerramiento, de chapa ondulada el superior (exterior), y el inferior (al interior) de madera, dejando entre ambos una cámara de circulación de aire que aliviaba el calor ambiental y además reducía las dilataciones de la estructura de hierro. Para absorber el movimiento de la estructura causado por la dilatación del metal, se empleó el sistema de armadura usado por primera vez en la mencionada galería: la cubierta es sostenida por una armadura con cerchas de tres articulaciones. El gran espacio para los andenes apoya en gruesos pilares de hierro cimentados con una solución revolucionaria para la época consistente en robustos pilotes separados entre sí y unidos por arcos, como si toda la construcción descansara sobre bóvedas. Las dimensiones del edificio nos dan idea de la envergadura de los trabajos que se realizaron y del impacto en la ciudad: 105 metros de longitud, 30 de anchura y 20 de alto. Exteriormente la estación sigue los preceptos del estilo neomudéjar. La disposición en tres
partes de la planta se traslada a la fachada principal, que se estructura con un espacio porticado central entre dos pabellones laterales. El pórtico, elaborado en ladrillo de colores y abierto en arcos de herradura, da paso al vestíbulo anterior a los andenes. Arcos de herradura, cortes en tacos de ladrillo imitando paños de sebka, alfices y otros elementos del arte islámico configuran también los pabellones laterales. Por encima del pórtico aparece la gran cubierta de hierro, trazando un extenso arco, cubierto hacia el exterior por cristaleras ausentes en el proyecto original. A la derecha de la zona interior de andenes hay un edificio proyectado para oficinas, cuyo estilo concuerda perfectamente con el de la fachada. En la memoria del proyecto de
La estación de Plaza de Armas es un edificio inspirado en la Alhambra y la Mezquita de Tánger
José Santos hace referencia explícita al patio de los Arrayanes de la Alhambra y a la Mezquita de Tánger como modelos adoptados en el edificio, diciendo textualmente: “La arquitectura neomudéjar, además de sus connotaciones simbólicas y regionalistas, tiene características que la hacen idónea para la arquitectura ferroviaria: su simplicidad y economía, por el uso masivo del ladrillo, ofrece la posibilidad de múltiples variaciones y gran plasticidad en la fachada, y su racionalismo constructivo se adapta al carácter funcional que debe garantizarse en las estaciones”.
AIIAOC SUSANA OLIVA responsable de comunicación de la AIIAOc
Las organizaciones de la Ingeniería Industrial en Andalucía hasta la creación de los colegios Próximos a celebrar el Centenario de la fundación de la Asociación de Ingenieros Industriales de Andalucía en 2018, recordaremos en esta sección algunos detalles de este hecho de gran relevancia para nuestro colectivo. Para conseguir entender el incipiente movimiento que había llevado a originar en 1889 la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales (ANII), es necesario conocer también el contexto que rodea a la vida industrial en este último tramo de siglo. A pesar de las condiciones desfavorables para el colectivo profesional industrial en el aspecto económico, esta última etapa del siglo XIX
va a destacar como un momento de impulso para la industria. El crecimiento de exportaciones en el sector textil o siderúrgico, el aumento del capital extranjero o el florecimiento de nuevas industrias, serán algunos de los hitos que marquen esta época dorada de la Industria española. En Andalucía, durante la segunda mitad del siglo XIX habían iniciado su asentamiento los primeros Ingenieros Industriales pertenecientes a las Escuelas de reciente creación, entre las que figuraba la de Sevilla, con el fin de ir ocupando los cargos técnicos y directivos que la industria y la Administración requerían. En esta época
afloraban en la región la minería, los puertos, la construcción naval, la siderurgia, la industria química, la construcción ferroviaria, etc. A finales del siglo XIX, concretamente en 1889, se crea la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales (ANII), en estos momentos integrada por las Agrupaciones de Madrid y Barcelona. Gracias a este primer marco asociativo, se comienzan a trasladar a la administración las demandas del colectivo que se veía en una situación de anomalía dentro del ámbito de la ingeniería. Una de las principales reclamaciones que se hicieron fue contar con el apoyo oficial para la cole-
giación del colectivo industrial, a semejanza de otros colectivos profesionales tradicionalmente colegiados, como los médicos y abogados, con la idea de dar respuesta a sus aspiraciones profesionales, así como atender a los intereses industriales de la Nación. Al principio, los Ingenieros Industriales, que estaban repartidos por las distintas provincias españolas se encontraban aislados y casi sin conexión con otros compañeros. Este aislamiento provoca que la ANII, formada únicamente por las Agrupaciones de Madrid y Barcelona, se empiece a nutrir de ingenieros residentes fuera de su núcleo urbano con la necesidad de realizar intercambios profesionales, y para recoger los conocimientos sobre la industria y la ingeniería que fuesen apareciendo. Así fue como el colectivo de ingenieros sevillanos liderado por la figura de don Ramón de Manjarrés y Bofarull, fallecido justo en aquellos momentos, se organiza y reúne lo necesario para constituir su propia Asociación en los primeros años del siglo XX. En 1918, con el nombre de Agrupación de Sevilla, bajo la presidencia de don Manuel Velasco de Pando, y tras las formalizaciones precisas con la ANII, se constituye como una delegación de ésta, pasos que seguirán más adelante otras delegaciones de Andalucía. No obstante, aunque se ha adoptado la fecha de abril de 1918 como la de constitución efectiva de la Agrupación de Sevilla, germen de la Asociación Territorial de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental, ya desde los primeros años de esta década existen evidencias de su funcionamiento, aunque de manera informal, con lo que estaríamos ante una organización que posiblemente ya sea centenaria. Tras la creación en 1918 de la
Don Ramón de Manjarrés y Bofarull
Agrupación de Sevilla como la primera delegación andaluza de la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales (ANII), la región va a ir asumiendo cada vez más importancia en la organización del colectivo y van a ir apareciendo nuevas delegaciones a partir de los años 30. La lucha por el reconocimiento de las competencias del Ingeniero Industrial había ido adquiriendo cada vez más forma, sobre todo desde la creación del Cuerpo Nacional de Ingenieros Industriales promulgada por el RD de 1911, gracias al cual se atribuyen determinadas funciones al colectivo profesional, dando solución a los problemas de intrusismo detectados frecuentemente. Posteriormente, y tras varios decretos y órdenes que intentaban regular la función de la profesión, es en 1935 cuando se establecen mediante el Decreto de 18 de septiembre todas las atribuciones y definición del marco profesional de los ingenieros industriales. Tras el parón de la Guerra Civil, resurge la actividad de la ANII en 1941 con la declaración de la revista DYNA como documentación de gran valor para la formación conti-
nua del colectivo. Mientras, se consolidan en Andalucía dos grandes agrupaciones con cabeceras en Sevilla, incluyendo a Córdoba, Cádiz y Huelva, y en Granada, incluyendo a Málaga, Almería y Jaén. En estos años de reindustrialización de España, destacamos la aportación altruista de los ingenieros industriales, encauzada a través de la organización de numerosos congresos y jornadas con la productividad y el desarrollo como tema principal, y materializada en la redacción de los primeros reglamentos industriales. También es en este periodo de gran actividad normalizadora cuando se vuelcan los esfuerzos en formalizar la constitución de los colegios que vendrán a dar solución institucional a todo aquello que es requerido para el desarrollo profesional. El BOE de 9 de abril publicó el Decreto Fundacional, siendo el Estatuto aprobado en Orden Ministerial del 16 de septiembre de 1950, y entrando así en funcionamiento casi todos los colegios en los inicios de 1951. Concretamente el Colegio de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental registra su primera reunión de Junta de Gobierno el 12 de febrero de 1951. Hasta la fecha de hoy, estas dos organizaciones, Colegio y Asociación, han convivido en la misma sede y con el mismo interés de preservar el ejercicio de la profesión, fomentar el servicio a la sociedad que ejercen los ingenieros industriales, servir de medio de formación y de unión de los profesionales y procurar un continuo desarrollo industrial y económico de nuestra región.
Los alumnos opinan LOLA RUIZ ZAMORANO realizando el Proyecto Fin de Grado para acabar la carrera de Ingeniería Industrial en la Universidad de Córdoba.
“Me precolegié en el COIIAOc porque tendría muchas ventajas y más posibilidades de obtener muy buenas formaciones” ¿Qué es lo que más te apasiona de la Ingeniería Industrial? Yo siempre tenía muy claro que quería estudiar una carrera que tuviera muchos cálculos y temas prácticos. Decidí estudiar Ingeniería Industrial y la verdad es que te das cuenta cómo de complejo puede llegar a ser calcular una simple nave industrial. Lo que más me apasiona es todo lo que se puede aprender día a día y todo lo que se puede llegar a construir. ¿Hay algún ingeniero/a histórico que admires especialmente? La verdad es que nunca me he parado a pensarlo. No hay ningún ingeniero al que admire especialmente, pero si tengo que nombrar a alguien sería a Alfred Nobel, dado a que donó todo su legado a los premios que llevan su nombre y anualmente se les da a personas relevantes de todas las áreas. Otro ingeniero histórico importante para mí sería Isaac Peral, por ser el creador del submarino. ¿Cómo vislumbras tu futuro como ingeniera industrial a corto plazo? La verdad es que ahora mismo el sector de la Ingeniería está muy NOVIEMBRE 2015 Ingeniería Industrial
parado, pero si te centras en el área de energías renovables y ahorro energético tendrías más posibilidades que en el tema de construcción. Aunque dada la crisis y competencia que hay actualmente en este país, lo más probable es que me vea obligada a buscar trabajo en el extranjero. ¿Por qué decidiste precolegiarte al COIIAOc? Porque creo que tendría muchas ventajas para mi futuro y tendría más posibilidades de obtener muy buenas formaciones. ¿Cómo valoras el programa docente de la carrera que has estudiado? Yo creo que se podría mejorar bastante, aunque con la entrada del grado creo que han cambiado algunas cosas con respecto a la Ingeniería Técnica, pero considero que los docentes tendrían que tener más práctica y menos teoría. ¿En qué especialidad de la Ingeniería Industrial te gustaría seguir formándote una vez termines tus estudios? Mi especialidad favorita ha sido siempre la Mecánica, pero también me gustaría formarme en el área de programación.
Nos has hablado de que te planteas que en un futuro no demasiado lejano te veas obligada a marcharte al extranjero, ¿qué región o zona preferirías de ser así? La verdad es que no me he planteado nunca esta pregunta porque tampoco tengo preferencia por ningún país en concreto. Me gustaría que fuera un lugar donde pudiera formarme en mi sector y desarrollar mis conocimientos, mientras que a la vez me sirviese el día a día en ese país para aprender uno de los idiomas más desmandados en el sector de la Ingeniería, como pueden ser el inglés o el alemán. ¿Consideras que la Ingeniería Industrial cambiará mucho en los próximos años con los avances tecnológicos? Es cierto que con los últimos avances cada vez hay más programas que nos facilitan los cálculos, los informes, el diseño y la gestión industrial. Además, las máquinas, año a año, están más automatizadas y, por tanto, necesitan más de los avances tecnológicos e informáticos, así como software especializado de la misma tipología que SCADA.
formación del COIIAOc A partir del primer semestre de 2016, el Colegio ofrecerá los siguientes cursos:
Preparación para la certificación Project Management Professional (PMP®) Financiación de proyectos Gestión de cooperativas Autodesk Revit Peritaciones de vehículos Valoración de maquinaria y bienes industriales Diseño de maquinaria Ingeniería de los alimentos Rehabilitación energética de los edificios Reglamento y cálculo de instalaciones de alumbrado exterior Cursos del área de mantenimiento Cursos del sector aeronáutico Mediación civil y mercantil más información a través del correo formacion@coiiaoc.com
Recomendaciones Los Ingenieros Industriales en Andalucía Occidental Este libro, editado en 2009, recorre la historia de la Ingeniería Industrial en Andalucía, cuyos orígenes institucionales se remonta a finales del siglo XIX, cuando comenzó la escisión del grupo de ingenieros industriales de Andalucía de la Asociación de Ingenieros Industriales (ANII). ‘Los ingenieros industriales en Andalucía Occidental’ es una recopilación de hechos, anécdotas, momentos y sucesos ocurridos en la historia del COIIAOc, que antiguamente también aglutinaba a los ingenieros industriales de la provincia de Badajoz. Una lectura amena y cargada de experiencia, pero sobre todo un homenaje a aquellos que hicieron posible el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental, la Fundación Patrimonio Industrial de Andalucía, la Asociación de Ingenieros Industriales de Andalucía y la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de la Universidad de Sevilla.
El Centro de Visitantes Huelva Puerta del Atlántico se sitúa junto a una de las joyas del patrimonio industrial de Andalucía, el Muelle del Tinto, construcción de hierro y madera del siglo XIX usado como embarcadero del mineral que llegaba desde las explotaciones mineras a través de los ríos Tinto y Odiel. El Centro, de más de 600 Km2 y acceso gratuito, está divido en dos salas. La primera se dedica a la historia, la cultura y las tradiciones de la capital onubense, mientras la segunda está íntegramente dedicada a uno de los capítulos industriales más importantes de nuestro país: la llegada del capital británico. Esta sala recorre mediante documentos, infografías y recursos audiovisuales la historia de la minería en Huelva, mostrando a los visitantes el importante legado que dejaron en la provincia. El Centro cuenta además con exposiciones y actividades temporales que se van renovando mensualmente. Calle Presidente Adolfo Suárez, 1. Huelva. Turismo@huelva.es Teléfono: 959 54 22 48
Bienvenida a los nuevos colegiados A través de este número dedicado a la historia de la Ingeniería Industrial tengo el placer de dar la bienvenida a los cuarenta nuevos colegiados inscritos en los últimos tres meses, que marcarán el futuro de nuestra profesión. Para el COIIAOc es un orgullo poder contar con jóvenes talentos y profesionales cualificados que continúen enriqueciendo y engrosando nuestra institución, así como con los grupos de trabajo y actividades que se generan. Desde el Colegio se promueve la formación continua y se trabaja en la evolución de Andalucía a través de la industria, por lo que contar con nuevas ideas de jóvenes profesionales aporta frescura y dinamismo a nuestro afán por contribuir al progreso de la sociedad.
García Martín, Javier Torres García, Tomás García Machuca, Isidro Sánchez Miranda, Rocío Pérez García, Francisca Soria Hurtado, Olalla Salazar Navajas, Ángel Vicente Torres García, Miguel Cantador Barco, Juan Luis Cuenca Sención, José Manuel Ballesteros Monclova, Manuel José Mañes Izquierdo, Joaquín Maraver Ceballos, Abel	Pérez Laynez, Enrique Manuel Alanís Rodríguez, Javier	Bustos Rincón, Pablo García Norte, Rafael Gómez Arjona, José Cabrerizo Martínez, Álvaro Tonda Hita, Agustín Ruíz del Campo, Ignacio Navalón Burgos, Irene
Rosales González, Ignacio Rodríguez Pérez, Ángel Mariano Redondo Bayo, José Carlos Pahissa García, Javier Montiel Díez, Virginia Yelmo Alba, Javier Gallén Sánchez, Arturo
Gómez Gómez, Juan Manuel Jódar Robles, Juan Carlos González Bautista, Miguel Jiménez Boluda, Gonzalo Borrero Villalón, Adolfo García-Marcos Suanzes, Alfonso Moreno Quesada, Jesús Trigueros Genao, Ramón Valencia Bel, Pau Lluís Barea Fernández, Francisco Ordóñez Romero, Francisco Vázquez Delgado, Francisco de Asís Martín Carretero, Manuel Muñoz García-Zozaya, Antonio Alonso Correa, José Ramón NOVIEMBRE 2015 Ingeniería Industrial
Ingeniería industral nº 253
Revista Ingeniería Industrial número 253, editada en el mes de noviembre por el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Occi...

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 Artículo 33