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Timestamp: 2018-03-23 08:52:41+00:00

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La biotecnología no es patentable | Derecho en Zapatillas by Sergio Mohadeb
Sergio | El 11, Abr 2016
Actualizado al 14 de mayo. Una empresa multinacional de de biotecnología agrícola solicitó patentar un método para modificar las semillas de soja. Así lo decidió la cámara civil y comercial federal en una trascendente sentencia. Sin embargo, el caso casi no tuvo difusión. Ahora la cámara le rechazó el recurso extraordinario y solo resta el recurso de queja ante la corte.
Solo se patenta el “altos inventos eh”
La ley de patentes 244481 establece que son patentables las invenciones de productos o procedimientos, siempre que sean nuevas, entrañen una actividad inventiva y sean susceptibles de aplicación industrial; asimismo el organismo nacional tiene su propia guía para establecer si el solicitante cumple con el requisito en cuestión.
El primer paso es examinar la reivindicación de la empresa que pide la patente y el arte previo, a ver si realmente tiene “altura inventiva”.
Para conocer esto, el examinador de la solicitud de patente (en la Argentina el INPI analiza si quien reivindica una patente tiene razón) debe indagar sobre el estado de ciencia existente al tiempo de la solicitud o de la prioridad invocada, valiéndose de todos los documentos, la información y las publicaciones de la técnica de que se trate, porque que si el objeto descripto en la reivindicación era obviamente deducible para cualquier persona versada en la materia en ese tiempo crítico, carece de actividad inventiva, y por ende no será patentable.
Patentame el sol
La empresa pidió patentar un método de producción de una planta transgénica, moléculas de ADN que habrían de ser incorporadas a la planta y células vegetales: b) moléculas de ADN recombinante de doble cadena que habrían de ser incorporadas a las plantas para su transformación; y c) células vegetales modificadas por tales moléculas.
Lo que hace Monsanto (y otras empresas como Nidera, Syngenta y varias más) es introducir genes en plantas para que sean resistentes a determinados herbicidas o tengan un rasgo distintivo (ejemplo, sean rojas, o veredes), como por ejemplo el glifosato. La soja RR es soja genéticamente modificada.
Monsanto pretendió patentar una molécula de ADN recombinante -reivindicación 1 a 3- y una célula vegetal transformada por aquélla. El gen preferido es del Streptococcus mutans que, en plantas de papa transformadas para que lo expresen, produce una mayor uniformidad en la disposición del almidón dentro del tubérculo y una reducción de la propensión a decoloración por golpes
El INPI le denegó a Monsanto el pedido de patentar un método para conseguir esta variación en la soja (o quizás otra planta), un juez de primera instancia les dio la razón y ahora el caso llegó a la cámara. Los jueces de cámara remarcaron que no cualquier aporte técnico que se realice en el campo de la biotecnología y que tenga aplicación industrial, es patentable; una idea tal no es compatible con nuestra ley de patentes.
Para decidir así argumentaron que en primer lugar, la postura de la empresa implica equiparar la actividad inventiva a la mera innovación.
En segundo lugar, conduce a desatender el problema que representa valorar la inventiva de esa clase de aportes, en los cuales se da una modificación de la materia ya existente en la naturaleza que no constituye creación humana alguna.
Por último, importa pasar por alto que el desarrollo de las investigaciones biotecnológicas suele verse favorecido por descubrimientos y por mejoras que no alcanzan el nivel de un invento.
Sobre el tema hay varias posturas. Para algunos, una semilla no debe ser apropiable, para otros, no debe ser modificada. Para la ley argentina, quien obtiene una variedad vegetal (legalmente”nueva” aunque en realidad combina o varía lo existente) tiene algún tipo de protección. ¿Por vía de patentes o de la ley de semillas?
La empresa pidió a los jueces que declaren “inconstitucional” el artículo 6 de la Ley de Patentes (decreto 260/96): “No se considerarán invenciones toda clase de materia viva y sustancias preexistentes en la naturaleza”. Sin embargo, la sentencia rechazó el pedido de la empresa y confirmó la validez de la normativa.
Para los jueces, la interpretación armónica del artículo 27.3.b del ADPIC (tratado internacional vigente en la Argentina) y del artículo 2.1. del Convenio UPOV permite que los Estados Miembros adopten un sistema sui generis de protección de las obtenciones vegetales que, en la medida en que sea eficaz, los releva de incluirlas en el sistema de patentes.
El sujeto beneficiario de la “protección particular”, la materia protegida y el derecho que aquélla implica. El beneficiario es el “obtentor” (“obtenteur”, “plantimprover” o “breeder”), aquella persona que ha creado o descubierto y puesto a punto una variedad vegetal (Consejo de la UPOV, Ginebra, 19 de abril de 2002, revisión del documento titulado La noción de obtentor y de lo notoriamente conocido en el sistema de protección de obtenciones vegetales basado en el Convenio de la UPOV, C.
Por ende, para el tribunal que intervino, el obtentor de una nueva variedad solo puede registrarla y protegerla mediante la ley de semillas, con una protección menos fuerte que una patente que había pedido la empresa.
“Es discutible que pueda patentar todo el material por el sólo hecho de haberlo modificado; como indiscutible que el autor de una obra literaria no deviene en propietario del lenguaje empleado en ella por haberla registrado”
Por ende, los jueces rechazaron las solicitudes de patente. Pero la empresa apeló a la corte suprema que deberá zanjar la discusión, o no (puede no abrir el recurso).
Mediante la patente de esta tecnología la empresa podría cobrar regalías a todo quien la use. ¿Debe premiarse al mejorador biotecnológico? ¿Y si es así, cómo? La discusión, incluso sobre el modelo legal que rige hoy, está abierta.
¿Trae la soja deforestación? ¿Hay control sobre las fumigaciones? ¿Es el glifosato seguro en términos dee salud y ambientales?
El punto es si se premia a quien desarrolla una “mejora” y cómo. Pero antes hay que ver si se trata de una mejora o de algo ya creado. Para los jueces del caso, es lo segundo.
Contra Monsanto se yerguen algunos pequeños productores, y también los no tan pequeños… (ver acá). Y a veces el Estado. O a veces es socio de las regalías. ¿Cómo se distribuye la riqueza agraria que se genera?
Opino que la postura anti Monsanto tampoco favorece a la Argentina. Sí hay que debatir el modelo legal según los objetivos que se tengan. El problema es que muchos medios grandes tienen intereses en el campo, perfecto, en tanto lo transparenten. Por eso, con excepción del periodista Darío Aranda y medios alternativos, el caso no trascendió en los grandes grupos de medios. ¿Se les pasó? No creo.
Actualización del 14 de mayo. La empresa apeló a la corte pero la Cámara Federal rechazó el recurso extraordinario. Podés leer los fundamentos abajo. Ahora solo le restaría ir en queja, otro recurso que si rechazan agotará la instancia de apelación local. Veremos qué dice la corte.
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, Sala III, “Monsanto Technology LLC c/ Instituto Nacional de la Propiedad Industrial s/ denegatoria de patente”, 26-nov-2015
I. La empresa Monsanto Techonology LLC (“Monsanto”), con domicilio en 800 North Lindbergh Boulevard, Saint Louis Missouri (63167), Estados Unidos de América, promovió el presente juicio contra el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (“INPI”) reclamando: 1º) la nulidad e inconstitucionalidad de la Disposición PN 000895 dictada por el Comisario de Patentes de la Administración Nacional de Patentes (“ANP”) del INPI mediante la cual fue denegada la solicitud de patente P 96 01 01325; 2º) la nulidad de la Disposición P-053 del Presidente del INPI por la que fue rechazado el recurso de reconsideración interpuesto contra la denegatoria referida; 3º) la prosecución del trámite de la solicitud; 4º) subsidiariamente, la inconstitucionalidad del artículo 6 del Anexo II del decreto 260/96 y de la parte C, Capítulo IV incisos 2.1.7 de laresolución 243/03 del INPI sobre Directrices de patentabilidad (“Directrices”). A continuación resumo la versión de los hechos y los fundamentos jurídicos que dio en su escrito inicial. 1. El 8 de febrero de 1996 otra firma, Monsanto Company, presentó ante el INPI la solicitud de patente titulada “EXPRESIÓN DE LA SACAROSA FOSFORILASA EN VEGETALES” (acta número 335352 después modificada por el número P 96 01 01325) en la cual reivindicaba tres inventos: a) un método para producir una planta transgénica; b) moléculas de ADN recombinante de doble cadena que habrían de ser incorporadas a las plantas para su transformación; y c) células vegetales modificadas por tales moléculas. La peticionante invocó la prioridad prevista en el Convenio de París fijando como fecha el 10 de febrero de 1995 y acompañó la documentación correspondiente. Después de la aprobación del examen preliminar, de la publicación de la solicitud y de las observaciones formuladas por un tercero basadas en la falta de novedad, pagó la tasa y pidió que se llevara a cabo el examen técnico de fondo, el cual fue realizado el 6 de enero de 2000 y notificado el 8 de febrero de ese año. En él, la autoridad observó la falta de actividad inventiva y el carácter no patentable de la materia incluida en la solicitud. Al contestar la vista pertinente, la empresa limitó la reivindicación haciendo coincidir su objeto con la patente norteamericana 5.716.837. El 16 de julio de 2003 Monsanto Company pidió la transferencia de la solicitud en cuestión a favor de Monsanto Techonology LLC sobre la base de la cesión de derechos acordada entre las partes, firma esta última que -por lo visto- es la demandante en este pleito. El 9 de marzo de 2004 la cesionaria fue notificada del informe previo del examinador en el que, a pesar de la modificación de la solicitud, se reiteraban las objeciones anteriores agregándose la de falta de claridad del objeto. Al contestarlo, Monsanto presentó una solicitud de patente divisional en la que incluyó las reivindicaciones del método contenidas en el acta “madre”(acta P 04 01 02598).
En función de dichos parámetros se fijan los honorarios del patrocinante, doctor … al mérito y la calidad de sus informes (fs. 467/476, 486/487 y 535), se fija a su favor la suma ($.). Para los consultores técnicos intervinientes en autos, por la actora, Cristian.., licenciado en biotecnología y doctor en ciencias biológicas (fs. 423/434 y vta.) ($.). Con relación a la ingeniera agrónoma Irene Benticuaga -que intervino en dicho carácter por la demandada- cabe presumir también que tiene relación de dependencia con el INPI, lo que hace innecesaria la determinación de sus honorarios, salvo que acredite lo contrario. La doctora Graciela Medina no suscribe la presente por haber sido aceptada su excusación a fs. 898 (art. 109 del Reglamento para la Justicia Nacional – Acordada de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del 17/12/1952 y art. 28, tercer párrafo, del Código Procesal). Regístrese, intégrese la presente con una copia certificada de los sitios web a los cuales se hace referencia a lo largo de este pronunciamiento. Notifíquese a las partes, mediante el libramiento de cédulas electrónicas, y al señor Fiscal General en su público despacho, publíquese y, oportunamente, devuélvase.
Anexo con resolución que rechaza el recurso extraordinario
Para rechazar el recurso extraordinario el tribunal sotuvo que ees preciso advertir que la falta de actividad inventiva del objeto descripto en la solicitud fue decidida sólo sobre la base de la valoración de la prueba producida. Quiere decir que las cuestiones federales simples y complejas enunciadas en el recurso no tienen la relación directa e inmediata exigida por la ley porque el fallo se sustenta en temas de derecho procesal independientes de ellas .En virtud de ello y de que lo que pretende patentar la empresa Monsanto no es un invento, no se advierte de qué modo la habilitación de la instancia extraordinaria podría beneficiarla. Dicho de otro modo, una eventual sentencia de la Corte favorable a su posición equivaldría a una “…una mera declaración teórica y de innecesaria abstracción…”.
También rechazó el recurso por arbitrariedad. El tribunal sostiene que ella carece de fundamento en la medida en que, confrontada con los argumentos dados en la sentencia, solo trasunta la discrepancia del interesado de lo decidido por la Sala. Así, por ejemplo, la alegación sobre “…la práctica administrativa del INPI…”, consistente en reconocer el carácter patentable de las moléculas de ADN, se vincula con una cuestión que no fue sometida a la consideración del juez de la causa. En efecto, en su demanda la empresa no expuso ese tema ni, por lo tanto, estuvo en condiciones de probar la situación de hecho relacionada con él y su similitud con el objeto que pretendió patentar en el sub lite. En consecuencia, la falta de tratamiento de dicha cuestión se corresponde, contrariamente a lo que postula la actora, con el respeto por el principio de congruencia y no con su avasallamiento. Análogas consideraciones merece la protesta contra la aplicación de la ley 26.270, pues la apelante pasa por alto la atribución que tienen los magistrados de encuadrar jurídicamente la controversia y aplicar la norma dirimente, con prescindencia de las alegaciones de los litigantes y, aún más, en contra de ellas.
Finalmente, la asimilación del objeto reivindicado en la solicitud a los microorganismos fue rechazada por la Sala con apoyo en el dictamen el perito. El cuestionamiento de la actora remite, pues, a la valoración de la prueba, asunto este claramente ajeno a la casación federal aunque la materia involucre patentes salvo que se demuestre la irracionalidad de la conclusión, exigencia esta que no fue cumplida por el interesado, concluye el tribunal.
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Mas allá de las implicaciones que pudiese tener el uso de glifosato u otros productos, y el desarrollo de semillas/productos resistenes mediante bioingeniería, es muy triste ver que si se realiza un desarrollo seguro sobre una semillla ya existente, no se puede patentar.
Hay muchísimas facultades trabajando sobre esto desde hace años, y que ahora van con un 90% de chances en contra de poder patentar sus hallazgos.
Bajo este criterio, no sorprende que cada vez mas científicos elijan irse a desarrollar sus habilidades a países del exterior donde las leyes y los gobernantes si tienen dos centímetros de frente.
Estimado capitán angloparlante, en Argentina existen hace años procesos que permiten patentar invenciones *constitucionalmente válidas*, pero esas invenciones de aplicación industrial no ponen en manos de una sola empresa la seguridad alimentaria de nuestro país y de otros países que nos compran el excedente de producción.
Las actividades de investigación primaria están enmarcadas dentro del ámbito académico y de la generación de nuevos conocimientos. Me parece que estás confundiendo investigar para luego distribuir el saber entre todos los integrantes de una población con investigar para que una empresa extranjera se llene los bolsillos, gire divisas al exterior y gane una posición de poder geopolítico cuyas proporciones y alcances van mucho más allá de los envenenamientos por el uso de pesticidas.
Respecto a las “muchísimas” facultades a las cuales hacés referencia, me gustaría que me indiques y documentes si existe alguna otra facultad además de la UBA (que es financiada por el Estado) trabajando en este tipo de desarrollos. ¿No te parece que si la infraestructura financiada por el Estado genera nuevos conocimientos, esos conocimientos deben quedar en manos de toda la población en vez de una sola empresa extranjera?
Miremos un poquito más allá de nuestras cortas narices y tratemos de aprender cómo funcionan otros modelos agroindustriales, como el de Francia, que en vez de envenenarse entre ellos con pesticidas, opta por el control biológico de plagas y la correcta identificación y etiquetado de productos orgánicos para premiar a los que aplican las buenas prácticas para la producción y distribución de alimentos saludables.
La discusión del tema merece un profundo debate que no se resuelve en dos o tres comentarios. Hay fundaciones serias que ya abordaron el tema del patentamiento como actividad destructora de la riqueza preexistente. Te recomiendo leer: “¿Un mundo patentado? La privatización de la vida y el conocimiento”[1], de Fundación Vía Libre.
[1] http://www.vialibre.org.ar/2005/10/02/%C2%BFun-mundo-patentado/
Muy interesante el artículo, Sergio. Gracias por haberte tomado el trabajo de transcribir el fallo completo.

References: artículo 6
 artículo 27
 artículo 2
sui generis
 artículo 6
 resolución