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Timestamp: 2019-02-18 18:14:10+00:00

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ASOCIACIÓN PARA LA DEFENSA DE LOS VALORES CATÓLICOS EN LA ENSEÑANZA – Página 2
¿Vestir a las niñas de princesa condiciona su género pero vestir a los niños de princesa es libertad?
Tras el bullying «se esconde el drama de la frustración»: catequesis de Munilla a los jóvenes
6 febrero, 2019 6 febrero, 2019 por asociacionadvce
En el marco de la Semana por la Paz, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, se reunió el pasado fin de semana en la catedral de El Buen Pastor con jóvenes con edades comprendidas entre los 14 y los 18 años, y centró su intervención en el conocido como “bullying” o acoso escolar.
El prelado dijo a los jóvenes allí presentes que “con frecuencia el bullying es indicativo de numerosas fracturas interiores (desavenencias familiares, rupturas de amistades, muros entre culturas y razas…)”. Por ello, consideró como algo “básico cultivar la ‘comunión’ a todos los niveles”.
El drama de la “frustración”
Describiendo la situación de un problema importante en la actualidad, monseñor Munilla indicó que en el bullying “llama la atención una agresividad que no parece tener ninguna justificación práctica concreta, ni responder a causas concretas”. Y a su juicio, “tras esa violencia se esconde el drama de la frustración de quien intenta esconder sus crisis interior buscando protagonismo y reconocimiento a través de un conflicto gratuito”.
El obispo guipuzcoano recalcó ante los jóvenes de la diócesis que “la experiencia nos dice que la violencia ‘gratuita’ es una manifestación de poder que esconde una gran inseguridad interior, que opta por la estrategia de una falsa huida para adelante, sin sopesar el daño que se provoca a los otros”.
Qué dice Jesús sobre esto
Sin embargo, Munilla incidió en que no se trata únicamente de realizar meros gestos sino de ir a algo más profundo. “Se trata de amor”, agregó el prelado, pues “el marco de la convivencia humana no puede ser la mera ‘no agresión’, sino el amor mutuo”.
Por ello, el obispo aseguró que “la alternativa cristiana a la violencia no es la indiferencia, sino el amor. Habrá algunos que piensen que es un ideal inalcanzable, pero la experiencia de muchísimas personas lo demuestra”.
FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/espana/791810460/Tras-el-bullying-Ase-esconde-el-drama-de-la-frustracionA-catequesis-de-Munilla-a-los-jovenes.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=791810460&id_boletin=533034929&cod_suscriptor=445331
4 febrero, 2019 por asociacionadvce
En días pasados, Ariel Mata Williams escribió un artículo en El Mundo CR, aduciendo que la ideología de género es un caso de la falacia del hombre de paja. Él explica que la falacia «consiste en tergiversar la postura contraria, para de esa forma debatir contra una versión caricaturizada de esta». Más adelante Mata se pregunta, ¿qué es más fácil, leer a Michael Foucault, Simone De Beauvoir y Judith Butler, o reducir todo a una conspiración?, a lo que responde, obviamente lo segundo. Pero el error del autor no está en preguntar qué cosa es más fácil, su error es considerar que quienes hablan con propiedad de estos autores no los han estudiado o los tergiversan al propio. La pregunta del millón sería, ¿lo que estos autores proponen es realmente descabellado o son ideas razonables y científicas?, ¿sus ideas se caricaturizaron en algo que no es (hombre de paja), o son tan radicales que destruyen al propio ser humano (ideología de género)? Partiendo de esta interrogante, me dispongo a citar una serie de renombrados autores para demostrar que la ideología de género sí existe.
Niegan los datos biológicos de la sexualidad
Según la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), «la asignación del sexo no es un hecho biológico innato». En menos de una línea hay tres grandes errores, porque el sexo sí es un hecho, sí es biológico y sí es innato. Un examen de cariotipo nos revelaría que estamos hablando no de una creencia o un concepto abstracto como la “paz”, sino que es una realidad concreta, material y codificada en nuestro ADN. Además, es innato porque su existencia prima desde la concepción y no se adquiere de forma externa a través de ósmosis, radiación o cualquier otra forma. El sexo es algo tan real que puede detectarse haciendo un examen de sangre a la madre durante su embarazo, y también es tan real como que el Gobierno de Costa Rica asumió dicha definición a través del Decreto 38999-MP durante el mandato de Luis Guillermo Solís. Esto es lo que algunos llaman las teorías de la conspiración, pero en realidad no lo es. Una conspiración se hace a escondidas, esto se hace abierta y descaradamente. Primero un ente internacional adopta una visión ideológica de la sexualidad, luego nuestro país vía decreto asume una definición acientífica del “sexo”, posteriormente la misma CIDH impone mediante una “Opinión Consultiva” modificar nuestras leyes y finalmente la Sala Constitucional determina que hay que quitar el sexo de la cédula porque violenta Derechos Humanos.
Niega la humanidad
Negar la biología es negar a la humanidad misma, pero lo ideología de género va más allá hasta el punto de humanizar a los animales. El reconocido biotecista Peter Singer, en su libro Repensar la vida y la muerte, escribe lo siguiente: «Hay otras personas en este planeta. La prueba de que son personas es hoy en día más concluyente para los monos superiores, pero con el tiempo se podrá demostrar que las ballenas, los delfines, los elefantes, los perros, los cerdos y otros animales también son conscientes de su propia existencia en el tiempo y pueden razonar. Por tanto, también se les tendrá que considerar personas» (Paidós, Barcelona, España, 1997 [1994], pág. 181).
Destruye la infancia a través de la pedofilia
La biología no es solo lo que nos hacer ser varón o mujer, y lo que nos diferencia de los animales, sino que también es lo que marca la diferencia entre un adulto y un niño. En 1948 Kinsey ya reportaba que «en muchos niños varones se produce orgasmo y es probable que en una sociedad sin inhibiciones la mitad o más de ellos alcanzarían el clímax a los tres o cuatro años de edad y casi todos lo experimentarían de tres a cinco años antes de la adolescencia» (Kinsey-Pomeroy-Martin, Conducta sexual del varón, Interamericana, México, 1949, pág. 159). Años más adelante, en 1964, Ullerstam escribiría: «Me niego, no obstante, a aceptar que a priori se les despoje [a los pedófilos] de ese derecho a satisfacer sus inclinaciones» (Las Minorías Eróticas, Revista Española de Sexología, nº 93-94, Madrid, España, 1999, pág. 72). Para 1973 la feminista Firestone concluía que «es posible que el niño establezca sus primeras relaciones físicas estrechas con gente de su propia talla por mera conveniencia física […] pero, de no ser así, si el niño escogiera la relación sexual con los adultos, aun en el caso de que escogiera a su propia madre genética, no existirían razones a priori para que ésta rechazara sus insinuaciones sexuales, puesto que el tabú del incesto habría perdido su función» (La dialéctica del sexo, Kairós, Barcelona, España, 1976, pág. 299). Todos los anteriores autores se caracterizaron por aprobar claramente la pedofilia.
Más actualmente y de forma más ambigua, en pleno siglo XXI, Weeks escribe: «Es posible que proteger a los niños se acepte universalmente (pero ¿qué es un niño? ¿A qué edad debería considerarse capacitado para consentir a tener actividad sexual?)» (Lenguajes de la sexualidad, Nueva Visión, Buenos Aires, Argentina, 2012, pág. 222). Este autor, en el libro de donde se ha extraído el texto previo, en varias ocasiones cita a Plummer y hasta le agradece sus aportes, sin que el lector advierta que se trata de un exmiembro del grupo propedófilo PIE (Pedophile Information Echange) [en esta entrada en su blog personal, Plummer admite haberse unido a PIE para obtener más información sobre sus actividades; es importante destacar que esto no fue una operación policial, no había algún permiso especial ni se tomaron medidas contras los miembros de PIE.], del cual su cofundador, Tom O’Carrol, en una entrevista hecha en el 2015, reafirma que PIE propuso la edad de consentimiento sexual a los cuatro años. Otros casos recientes de como se ha disfrazado la pedofilia como una expresión artística, los he expuesto en un anterior artículo titulado “¿El Arte de la Pedofilia?”.
Finalmente quiero decir que soy muy consciente que me dirán que estoy citando casos aislados. Ante esto dos ideas claras, primero, si las propuestas de género son tan sensatas, no debería ser tan fácil para mí citar autores de alto nivel académico expresando brutalidades de este tipo, y segundo, la ideología de género no es algo que se inventaron un grupito de personas intolerantes que odian y ofenden a personas homosexuales, son frases, libros, propuestas y teorías reales que niegan en mayor o menor medida la biología y las ciencias puras. Espero que al menos el lector con juicio crítico pueda reconocer que lo aquí citado es grave y que esto, al menos esto, podría llamarlo ideología de género y es dañino.
Publicado en El Mundo (Costa Rica).
FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/opinion/655789420/Disparates-de-la-ideologia-de-genero.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=655789420&id_boletin=13677907&cod_suscriptor=445331
Libertad para cursar Religión
24 enero, 2019 por asociacionadvce
De manera periódica, y un tanto recurrente, sale en los medios de comunicación este tema tan controvertido relacionado con la religión y la educación. Digo controvertido porque se le quieren buscar las vueltas; no porque en realidad lo sea.
Cada vez que un gobierno, ya sea nacional o regional, quiere dejarse notar en materia de educación, echa mano de la enseñanza de la religión, remueve las aguas y espera a ver qué pasa. Es lo que está pasando ahora con la polémica aplicación de la controvertida “Ley de ideología de Género”.
Más allá de las consideraciones morales, espirituales y sociales, que no todos quieren ni pueden ver, están las cuestiones formales y legales. Basándonos en estas últimas podemos decir que hay que respetar la enseñanza de la religión en nuestros colegios e institutos, simplemente porque lo dice la Constitución Española, ya que en su artículo 27.3 dice textualmente: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Esto, por sí solo, debería bastar. Hacer otra cosa sería inconstitucional.
Hay quien argumenta que la religión no se debería enseñar en los centros educativos, ya que para eso están las catequesis y los centros religiosos. Apelan a la laicidad del estado sin comprender que un estado o gobierno puede ser laico, pero no lo somos las gentes que lo componemos. Siguiendo ese argumento, tan simple como equivocado, también sería lógico preguntarse si en los colegios ha de impartirse la enseñanza de la música; ya que a quien le encante esta disciplina, para eso tienen los conservatorios y las escuelas de música. E incluso la signatura de educación física, sobraría, puesto que pocos de los alumnos llegarán a ser grandes deportistas y, en cualquier caso, para eso tienen las escuelas deportivas y los clubes. ¡Qué simpleza!
Quien así opina, no ha comprendido la importancia de la religión en la vida de las personas y en su educación. El ser humano es un ser religioso por naturaleza. Es un ser llamado a la trascendencia y a la búsqueda de Dios. Su esencia es la de unirse al Creador y participar “con él y en él” en la misión de instaurar el Reino de Dios, que no es otro que el reino del Amor.
Si en nuestro sistema educativo se menosprecia, ataca o relega la enseñanza de la religión, o no se le da la misma importancia que al resto de asignaturas, estaremos condenando a nuestros alumnos a la pérdida de ciertos valores espirituales y morales y, por qué no decirlo, a una gran ignorancia del hecho religioso. Cuando, en su momento, el gobierno de turno decidió suprimir la hora de tutoría en los centros de primaria, su hueco lo tuvo que ocupar la clase de religión, ya que muchos alumnos no encontraban espacio para expresar y reconducir sus sentimientos y formarse moral e íntegramente.
Conviene decir que en muchas ocasiones no hemos estado a la altura, desde la misma Iglesia católica, en el desarrollo de esta asignatura; que no es catequesis, sino formación. De ahí la responsabilidad de impartir bien sus contenidos y hacerlo como lo hacia el Maestro. Hoy hemos de tratar este tema, en medio de tanta discordia, enfrentamiento e imposición con la calma necesaria y la lucidez de Jesús cuando enseñaba a los que le seguían y recordar muchas veces lo que dice el Evangelio: “Viendo que andaban como ovejas sin pastor, se puso a enseñarles con calma” (Mc 6,34)
Solo con una actitud de respeto a la persona, todos colaboramos a la formación y educación integral de la misma, pues la persona no es un robot, sino alguien que piensa, siente y tiene un sentido trascendente que no podemos ocultar, y la formación religiosa es una más dentro del desarrollo de la persona. Dejar de hacerlo es dejar facetas sin desarrollo de la misma.
La asignatura de religión contribuye de manera insustituible a la educación integral de la persona y a su formación en plenitud. Los padres o tutores legales tenemos derecho a que se eduque a nuestros hijos en la Fe que nosotros hemos heredado de nuestros antepasados y que tanto bien ha hecho a nuestra cultura actual y al desarrollo de la persona. Es una cuestión moral y una opción personal que el Estado tiene la obligación de respetar y de desarrollar. No hacerlo sería dejación de sus funciones. Decidir sin respetar los derechos de los padres, sería usurpación.
FUENTE: http://www.libresparaeducar.com/libertad-para-cursar-religion
23 enero, 2019 por asociacionadvce
La libertad de los padres para educar en la moral a sus hijos radica en primer lugar en el papel insustituible que aquellos tienen en la transmisión de la vida y en el vínculo de amor que este hecho en sí genera entre padres e hijos. Ningún otro agente educador cuenta con este elemento fundamental que legitima, desde el puro sentido común, a los progenitores como agentes primordiales en la educación moral de sus hijos. En segundo lugar, este hecho obvio es el que ha inspirado un marco legislativo al respecto que abarca tanto el ámbito internacional como el nacional.
Así, la Declaración Universal de Derechos Humanos (diciembre de 1948) se refiere a la educación en su artículo 26. Su último párrafo recoge el fundamento del derecho que nos ocupa, al proclamar que «los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”.
Posteriormente, el Protocolo adicional de 20 de marzo de 1952 al Convenio Europeo de Derechos Humanos de 1950 (artículo 2º) establece que «a nadie se le puede negar el derecho a la instrucción. El Estado, en el ejercicio de las funciones que asuma en el campo de la educación y de la enseñanza, respetará el derecho de los padres a asegurar esta educación y esta enseñanza conforme a sus convicciones religiosas y filosóficas».
Con el mismo espíritu, el Pacto de Derechos Civiles y Políticos de 1966 (concebido como una Convención de ámbito universal), en su artículo 18 desarrolla el correspondiente artículo de la Declaración Universal sobre la libertad religiosa, y en su último párrafo establece que «los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones».
Más adelante, el Pacto sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Convención también de ámbito universal), artículo 13.3 (entrada en vigor, enero de 1976), dispone que «los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, de escoger para sus hijos o pupilos escuelas distintas de las creadas por las autoridades públicas, siempre que aquellas satisfagan las normas mínimas que el Estado prescriba o apruebe en materia de enseñanza, y de hacer que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa o moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones».
En el mismo año, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (marzo de 1976), en su artículo 18.4, manifiesta: “Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.
Más recientemente, en el artículo 14 de la Carta de los Derechos Fundamentales, proclamada por la Unión Europea el 18 de diciembre de 2000, se recoge lo siguiente: «se respetan, de acuerdo con las leyes nacionales que regulen su ejercicio, la libertad de creación de centros docentes dentro del respeto a los principios democráticos, así como el derecho de los padres a garantizar la educación de sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas».
Ya en el marco de la legislación nacional, la Constitución Española (diciembre de 1978), en su artículo 27.3, manifiesta lo siguiente: «Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones».
Lo recogido en este artículo de la Constitución Española se ve posteriormente desarrollado y concretado en numerosas sentencias de tribunales españoles entre las que destacamos las siguientes:
-Tribunal Constitucional de España. Sentencia 5/1981, de 13 de febrero. Punto 9
“En un sistema jurídico político basado en el pluralismo, la libertad ideológica y religiosa de los individuos y la aconfesionalidad del Estado, todas las instituciones públicas y muy especialmente los centros docentes, han de ser, en efecto, ideológicamente neutrales. Esta neutralidad, que no impide la organización en los centros públicos de enseñanzas de seguimiento libre para hacer posible el derecho de los padres a elegir para sus hijos la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones (art. 27.3 de la Constitución), es una característica necesaria de cada uno de los puestos docentes integrados en el centro, y no el hipotético resultado de la casual coincidencia en el mismo centro y frente a los mismos alumnos, de profesores de distinta orientación ideológica cuyas enseñanzas se neutralicen recíprocamente. La neutralidad ideológica de la enseñanza en los centros escolares públicos regulados en la L.O.E.C.E. impone a los docentes que en ellos desempeñan su función una obligación de renuncia a cualquier forma de adoctrinamiento ideológico, que es la única actitud compatible con el respeto a la libertad de las familias que, por decisión libre o forzadas por las circunstancias, no han elegido para sus hijos centros docentes con una orientación ideológica determinada y explícita”.
-Tribunal Supremo de España. Sentencia de 11 de febrero de 2009
De todo lo expuesto anteriormente se desprende una serie de conclusiones lógicas referidas al derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo a sus propias convicciones:
Los padres han de ser los principales actores de la educación de sus hijos, particularmente en todo lo referente a la moral.
La educación moral exige atención personal, que proporciona la familia. Sólo ella conoce en profundidad a sus hijos y es la más interesada en su educación y en su formación como personas y ciudadanos.
El Estado no puede servirse del sistema educativo para adoctrinar. Los centros docentes del Estado han de ser ideológicamente neutrales. El Estado carece de la capacidad de imponer por ley a todos los ciudadanos una determinada concepción de la sexualidad humana.
La libertad de los padres para elegir la educación que sea conforme a sus convicciones incluye igualmente las de tipo filosófico y pedagógico.
Desde la plataforma “Libres para educar a nuestros hijos” hacemos un llamamiento a todos los padres para que hagamos valer nuestros derechos en materia educativa. Derechos reconocidos en el articulado de todos los documentos legales referidos al tema, tanto nacionales como internacionales, que vinculan a los estados que los han suscrito, como es el caso de España. Ningún gobierno, ni nacional ni autonómico, está legitimado a imponer ninguna ideología en sus planes educativos. Tal es el caso de la Ideología de Género, que de manera cada vez más explícita se está incorporando en los proyectos educativos de nuestro país, con el pretexto de promover la defensa de la igualdad de derechos y la no discriminación de las personas así como la prevención de la violencia machista. Compartimos la defensa de estos derechos y condenamos todo tipo de violencia, pero manifestamos nuestro rechazo a la imposición de una determinada concepción de la persona humana a toda la sociedad, imposición que no es propia de un estado democrático y plural.
FUENTE: http://www.libresparaeducar.com/libertad-para-educar-en-la-moral
22 enero, 2019 por asociacionadvce
El pasado mes de diciembre la Conferencia Episcopal Española solicitaba a la actual ministra de Educación, Isabel Celaá, la negociación y promoción de un pacto educativo que evite los continuos vaivenes legislativos en la enseñanza y que tenga como marco de referencia la Constitución y los Acuerdos de la Santa Sede y el Estado español. La plena libertad de educación es exigida por la multiplicidad y complejidad de disciplinas en que se encuentra en la actualidad el objeto de los saberes. Este estado de cosas orienta hacia la formulación de un “pacto educativo” entre familia, escuela y los diversos sujetos sociales, culturales y empresariales, para que colaboren en proyectos educativos libres. La educación es el resultado de una red de relaciones entre sujetos educadores. El gobierno de España no puede despreciar lo que la res publica ha definido de manera legítima y debe ser, quiérase o no, respetado, negando la condición secundaria del Estado respecto a la actual demanda social de una escuela concertada y el derecho de los padres a que sus hijos reciban formación religiosa. El gobierno debe ajustarse a la Constitución y al Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales de 3 de enero de 1979, donde se afirma que “los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”, y que los planes educativos incluirán la enseñanza de religión católica en todos los Centros de educación “en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales”, siendo asimismo un deber de la Administración Pública procurar que desaparezca el antagonismo entre el sistema escolar y el concertado.
La reforma de la Ley Orgánica de Educación que está promoviendo el actual gobierno de España, con la estratégica doble embestida hacia la educación concertada, eliminando la demanda social como criterio para ampliar conciertos o abrir nuevos centros, y la clase de Religión, dejando la asignatura sin valor académico y sin alternativa, significa poner en las manos únicas del Estado la planificación escolar y reabrir uno de los grandes motivos de disensión: la financiación. La reforma del gobierno representa una seria amenaza a la libertad de educación, en su pretensión de restablecer una política educativa rousseauniana, donde el ciudadano es el hombre de la nación que recibe una educación pública, el desiderátum del pensamiento totalitario. Los centros concertados quedan más vulnerables ante las administraciones públicas, haciéndoles perder autonomía frente al consejo escolar, debilitando así el acceso financiado a una enseñanza plural de calidad. El gobierno rechaza la Constitución al negarse a situar en pie de igualdad de condiciones a la educación concertada respecto a la pública. Pero también menosprecia la asignatura de religión, suprimiendo la asignatura alternativa y reduciendo el papel de las confesiones religiosas, impugnando de facto el Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales, al no incluir la enseñanza de la religión católica en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales.
La libertad de educación mide la naturaleza auténticamente democrática de una sociedad. Por tanto, juzga también la capacidad del Estado para desempeñar su función de promotor y garante de una sociedad civil en la que las personas y todos los cuerpos intermedios -ante todo los padres y las familias- puedan ejercer con plena libertad, entre otros, el derecho fundamental y primario a la instrucción y la enseñanza. El Estado debe renunciar a convertirse en agente promotor directo de proyectos escolares y universitarios, para dejar esta tarea a la sociedad civil. En cambio, debe esforzarse en garantizar, a través de las oportunas formas de acreditación, las condiciones objetivas de respeto a la Constitución, sobre todo la equidad en el derecho al acceso y al éxito y la calidad de las propuestas formuladas. El Estado debe pasar de la gestión al mero gobierno del sistema escolar universitario.
La enseñanza tiene que estar en manos de la sociedad, y no del Estado. A esto es a lo que llamamos libertad de enseñanza. Si el Estado se convierte en el sujeto de la cultura y en sus manos está el medio de su transmisión, que es la enseñanza, entonces no hay libertad. Para construir una sociedad libre, la ciencia y la cultura deben estar en manos de la sociedad. La libertad de enseñanza la tiene como propia la persona humana. El Estado es auxiliador, pero ayudando a la libertad, no sustituyéndola. Para una sociedad libre, es necesario que la cultura y su transmisión estén en posesión de la sociedad. Libertad significa que el sujeto de estos bienes no es el Estado, sino la persona. La libertad de cultura, la libertad de conciencia y religiosa, quedan gravemente cercenadas sin verdadera libertad de enseñanza. Lo que significa que la enseñanza debe estar en manos de la sociedad, de los ciudadanos. Por tanto, si el sujeto de la cultura, de la moralidad y de la religión es el hombre y no el Estado, el sujeto y agente de la enseñanza es la persona, no el Estado.
El Estado debe reconocer, garantizar y regular el ejercicio de la libertad de enseñanza. En primer lugar, el reconocimiento es el paso imprescindible como base de toda la legislación educativa y como principio fundamental del gobierno en materia de enseñanza. Cualquier ordenación estatal se hará en servicio de la libertad de enseñanza. En segundo lugar, garantizándola, posibilitando su ejercicio. Y es aquí donde entra, en las circunstancias actuales, la necesaria ayuda del Estado a los ciudadanos, lo cual supone no limitarse a reconocer la libertad de enseñanza como una libertad meramente formal, sino sobre todo como una libertad real. Lo que reclama nuestra época es, por un lado, una iniciativa y una acción ciudadana solidarias y socialmente responsables, la realización de una caring society, y por otro lado, el Estado posibilitador, en cuanto haga falta, de esa iniciativa y acción, mediante la ayuda de los bienes necesarios. Esta es la clave para construir una sociedad libre.
Con todo, lo más preocupante es el avieso propósito de reducir el papel de los padres a la hora de elegir la enseñanza que consideran más adecuada para sus hijos. Los padres deberán tener la posibilidad de encontrar una educación que se ajuste razonablemente al modelo deseado dentro de aquellos ofrecidos por la administración pública u otros dentro del ámbito privado. La libertad de enseñanza se constituye como libertad pública justamente en polémica frente a la pretensión de monopolio del Estado en materia de educación. El reconocimiento de esta libertad significa la negación de que los poderes públicos puedan determinar en forma monopolística los contenidos de la enseñanza. En su vertiente positiva, la libertad de enseñanza supone la libertad de elegir entre diversos tipos de educación. Esta libertad sólo es posible cuando existe pluralidad de ofertas educativas. El rechazo del monopolio educativo del Estado implica la promoción del pluralismo educativo. Y ese pluralismo se enriquece y consolida cuando a la libertad de elección de los padres se le suma la libertad de las personas jurídicas y naturales para crear instituciones educativas. O se produce el intento de restaurar el degradado derecho a la libertad de educación o nos veremos conminados por la reforma actual de la Ley Orgánica de Educación a sufrir su privación. O los padres ejercen sin dimisión inadmisible el derecho-deber de educar a sus hijos o una cultura parricida usurpará con finalidades ideológicas su función insustituible. O vindicamos un derecho natural, cuya sórdida usurpación por parte del actual gobierno de España debilita la libertad de educación o será el poder político como discurso dominante quien actúe por nosotros.
Hay dos factores relevantes que la actual reforma de la LOE no reconoce: la preeminencia que asiste naturalmente a los padres de familia en la educación de sus hijos y la misma autonomía de la educación respecto de cualquier forma de poder político. Por un lado, en la persona humana se da una estrecha relación entre procreación y educación, hasta el punto de que ésta se considera como una prolongación o complemento de la obra generativa. Todo hijo tiene derecho a la educación, necesaria para poder desarrollar sus capacidades; y a este derecho de los hijos corresponde el derecho-deber de los padres a educarlos. A los padres corresponde la educación de sus hijos por derecho natural, como algo que se encuentra en el orden natural, en la naturaleza misma. Es un dato pre-jurídico. Hijo y padre son el educador y el educando en sentido nato. No podemos pensar el uno sin el otro sin una relación real y unir meramente los dos ad placitum. La educación corresponde a la persona en tanto que hijo o hija, en tanto que está en dependencia de sus padres. Pero, por otro lado, la función educadora se realiza en el seno de la familia, con base a la relación entre padres e hijos, independiente de cualquier comunidad política organizada que pretendiera imponer una hipotética paideia positiva de la que nosotros carecemos y a la que deberíamos estar subordinados.
Publicado en el portal de la plataforma Libres para educar a nuestros hijos.
Etiquetado Libertad de enseñanza, Libres para educarDeja un comentario
Libertad para elegir el modelo educativo
21 enero, 2019 por asociacionadvce
FUENTE: http://www.libresparaeducar.com/libertad-para-elegir-modelo-educativo
Educación etimológicamente significa acción y efecto de alimentar, no sólo material, sino intelectual y moralmente a las personas. Por tanto, podemos decir que Educación es el proceso por el cual una persona desarrolla sus capacidades para enfrentarse positivamente a un medio social determinado e integrarse a él. Pero ¿qué es educar? Educar es una acción encaminada a ayudar a los individuos a desarrollarse como personas y a integrarse en la sociedad, mediante la transmisión de los múltiples aspectos del patrimonio cultural de cada pueblo. Es, por consiguiente, una expresión del derecho a la cultura, porque se trata de buscar el desarrollo de todos los aspectos de la persona. La educación ha de ser: un proceso global e integrador y un proceso libre de alienaciones, sin estar motivado por ningún interés social, ni puede estar manipulada. La educación se orienta al aprendizaje de la responsabilidad y de la verdadera libertad. Y es un proceso evolutivo, progresivo, permanente y personalizador.
Por eso, el mismo Concilio Vaticano II afirma sobre este derecho: “Todos los hombres, de cualquier raza, condición y edad, tienen el derecho inalienable de una educación que corresponda al propio fin, al propio carácter, al diferente sexo y que sea conforme a la cultura y a las tradiciones patrias y, que esté abierta a las relaciones fraternas con otros pueblos para fomentar la paz y la unidad….” (Gravissimun Educationis, 1). El derecho a la educación es un derecho fundamental y universal de todos los seres humanos que les permite adquirir conocimientos y alcanzar así una vida social plena.
Pero junto al derecho a la educación hay que destacar que este derecho se pueda ejercer en libertad. Este derecho a la libertad en la educación se recoge en la Declaración Universal de Derechos Humanos del Consejo de Europa y en la Carta de los Derechos Fundamentales, en su artículo 26, afirmando que los padres tienen el derecho a elegir la educación que prefieren para sus hijos y que es un principio que un Estado no puede negar o manipular. El derecho a la libertad de educación lo recoge también nuestra Carta Magna, La Constitución Española de la que se cumplan 40 años, en el artículo 27, 1, afirmando “se reconoce la libertad de enseñanza” . Y en el párrafo 3 de ese mismo artículo se dice: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.
Del derecho a la libertad de educación podemos extraer algunas afirmaciones:
Es un derecho que exige libertad: libertad de elección del tipo de educación y enseñanza que los padres prefieran.
Es un derecho que exige igualdad de oportunidades de acceso a los bienes educativos.
Es un derecho y una obligación familiar. La familia como primera educadora, corresponde a los padres ese deber de educar.
La sociedad y el Estado deben garantizar el ejercicio real y efectivo de este derecho.
Para concluir, afirmamos que el derecho a la libertad de educación está fundamentado en la misma naturaleza del ser humano y es básico para cualquier sociedad. El derecho a educar y a ser educado en libertad no puede ser conculcado por los Estados o las Administraciones públicas. Es un derecho primario que todos debemos respetar.
FUENTE: http://www.libresparaeducar.com/libertad-de-educacion
9 enero, 2019 por asociacionadvce
La Iglesia Católica no vive sus mejores momentos en Chile. Los escándalos de abusos sexuales que han sacudido en el país han hecho mucho daño a la Iglesia, aunque los chilenos siguen creyendo en Dios, tal y como muestra una encuesta realizada en el país.
Sin embargo, pese a todo la Iglesia sigue avanzando y hay unos jóvenes dispuestos a mostrar la entrega a los demás. Tal y como llevan haciendo varios años, más de 1.500 católicos universitarios chilenos están destinando diez días de sus vacaciones para construir capillas y llevar el Evangelio a más de un millón de familias de Chile.
El pasado 4 de enero fueron enviados por el obispo auxiliar de Santiago, monseñor Cristián Roncagliolo en el santuario nacional de Maipú. Los jóvenes pertenecen a 40 instituciones de educación superior convocadas por la pastoral que realiza la Universidad Católica de Chile.
Durante el envío, el obispo dijo a los cientos de jóvenes que “martillar un clavo para hacer la capilla, es construir nuestra Iglesia. Tocar una puerta, es convertir un corazón. Actúen en todo momento en el nombre de Cristo, y así como subimos a las redes sociales lo que nos gusta, compartamos la alegría de llevar a Cristo a los demás”.
Encomendados a la Virgen María bajo la advocación del Carmen, patrona de Chile, los 1.500 jóvenes partieron a las 50 localidades en las que ya están realizando su misión, ya sea anunciar el Evangelio, construir capillas o realizar trabajos comunitarios.
Tras rezar a los pies de la Virgen del Carmen, Reina y Patrona de Chile, los jóvenes subieron a los buses con destino a 50 localidades donde construirán capillas, realizarán trabajos comunitarios y transmitirán su fe.
“Escuchar, proteger, consolar y acompañar”
“Fieles a Cristo, renovemos nuestra Iglesia”, es el lema de Misión País, que desde 2004 tiene como objetivo la evangelización de distintas zonas realizada por estos jóvenes. Sus responsables aseguran que “la Iglesia es un cuerpo vivo que toca fondo, se impulsa y se renueva en Cristo. Hoy queremos sacarla a flote, dando lo mejor de cada uno, desde lo que cada uno es, dejándose sanar por el amor de Cristo, saliendo de nuestra comodidad para escuchar, proteger, consolar y acompañar”.
Mientras tanto, Aciprensa informa que los voluntarios de Capilla País construirán templos de madera, esta vez, en 16 comunidades alentados por el lema “Construyamos una Iglesia al encuentro de todos”. En ese sentido, los responsables de Capilla País, Francisca Infante y Rafael Vergara, expresaron que anhelan “una Iglesia coherente y más fiel a su misión, y un país más humano y fraterno. Hacemos un llamado al encuentro porque la construcción de un Chile de hermanos es tarea de todos”.
FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/america_latina/523024535/1500-catolicos-universitarios-evangelizan-Chile-estos-dias-y-muestran-que-la-Iglesia-sigue-viva.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=523024535&id_boletin=407007946&cod_suscriptor=445331

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