Source: https://issuu.com/lajornadaonline/docs/ecologica_211
Timestamp: 2017-08-19 00:08:07+00:00

Document:
Ecologica 211 by La Jornada: DEMOS Desarrollo de Medios SA de CV - issuu
Analicemos la propuesta de la ley de biodiversidad Números anteriores
Presentación Horacio de la Cueva Correo-e: cuevas@cicese.mx
Juan E. Martínez Gómez Correo-e: juan.martinez@inecol.m
a propuesta de ley general de biodiversidad, que desde hace meses se discute en el Congreso de la Unión, ha sido criticada severamente por diferentes instituciones académicas, organizaciones vinculadas con los recursos naturales y especialistas reconocidos. Para todos ellos, dista mucho de ser el instrumento jurídico que México necesita para afrontar los retos de conservación, educación e investigación que nos permitirán transitar en el siglo xxi hacia una sociedad justa, igualitaria y sustentable. En diversos medios, esta propuesta ha sido señalada como la promotora de la sobreexplotación de la flora y la fauna, su comercialización irresponsable, contraria al espíritu que distingue a las áreas naturales protegidas y promotora de compañías transnacionales dedicadas a la bioprospección en nuestro territorio. Se ha señalado que la propuesta de ley ignora la riqueza del conocimiento local y tradicional; igualmente el derecho de los habitantes locales a decidir y aprovechar sustentablemente sus recursos. Por otro lado, no han faltado sus panegiristas que la consideran una ley de avanzada y califican de exageradas las críticas que se le hacen. Para contribuir al análisis de la propuesta de ley general de biodiversidad, invitamos a científicos, comerciantes, abogados y activistas a presentar sus puntos de vista sobre la biodiversidad mexicana desde diferentes perspectivas. El propósito es que el lector pueda sacar sus conclusiones en torno a la citada propuesta. Para entender mejor la biodiversidad, damos
cuenta de componentes desconocidos de ella. Así, académicos de diversas partes del país abordan varios aspectos necesarios para una mejor comprensión de la importancia de estudiar y conocer más de la biodiversidad. También en este número de La Jornada Ecológica, abogados ambientales ponderan la arquitectura de la ley y sus potenciales implicaciones en la estructura institucional del país. Finalmente, comerciantes y activistas dan a conocer el impacto que esta propuesta de ley puede tener en la vida silvestre y los ciudadanos que
En portada, un gorgojo abril-mayo 2017
viven de la biodiversidad. De esa manera, podremos entender mejor las consecuencias que tendría la propuesta de ley en la conservación de la riqueza biológica y nuestra vida diaria. El concepto de biodiversidad fue definido por Edward Osborne Wilson en el último cuarto del siglo pasado. En él se integra la variación genética de organismos, especies, ecosistemas y paisajes. Wilson agrega a la biodiversidad la biofilia, un amor innato de los humanos hacia la vida del planeta. Conjugar este conocimiento con el amor que le te-
nemos a la vida debe llevar al desarrollo sustentable. Acompañan a los escritos de los autores fotografías tomadas por ellos mismos. Además, las de Claudio Contreras Koob, el incansable fotógrafo que ha recorrido todos los rincones de nuestro país. Esperamos que esta Jornada Ecológica contribuya a un mejor entendimiento de la biodiversidad y a una discusión profunda y responsable de la propuesta de ley que hoy analizan senadores y diputados. Nuestro país, sus especies e increíbles paisajes, así lo exigen y requieren.
L María Elena Sánchez Presidenta de Teyeliz, AC Correo-e: teyeliz@gmail.com
a flora y la propuesta de ley general de biodiversidad
l proyecto de ley general de biodiversidad (LGB) de la senadora Ninfa Salinas, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), dista mucho de ser un documento incluyente para toda la biodiversidad, tampoco lo es para lo que legalmente se conoce como vida silvestre. En la Ley General de Vida Silvestre del año 2000 se estableció en la exposición de motivos que “La vida silvestre son los organismos que subsisten sujetos a los procesos de evolución natural y que se desarrollan libremente en su hábitat y comprende además de los tradicionalmente considerados como flora y fauna silvestres, otros de difícil clasificación, como los hongos y microorganismos que forman parte de los ecosistemas en que viven.” La Ley General de Vida Silvestre contempla a todas las especies silvestres de flora, fauna, hongos y microorganismos. La ley general de biodiversidad hace una copia de la Ley General de Vida Silvestre y la derogaría sin contemplar a todas las especies que la ley de vida silvestre maneja. Aunque hace copia, modifica términos que eliminarían el alcance original de contemplar a todas las especies silvestres. En el caso de la flora, la situación es alarmante: quedan fuera de dicha la ley la inmensa mayoría de las especies silvestres de flora. El problema en el Artículo 3 de la LGB que a la letra dice: “En materia de biodiversidad, la aplicación de las leyes General de Desarrollo Forestal Sustentable, General de Pesca y Acuacultura Sustentables y de Desarrollo Rural Sustentable deberán basarse en los principios y criterios de sustentabilidad establecidos en esta ley.
El aprovechamiento sustentable de las especies forestales y acuáticas seguirá regido por las primeras dos leyes referidas en el párrafo anterior, salvo que se trate de especies o poblaciones en riesgo.” No existe el término legal de especies forestales, no se encuentra definido en la propuesta ley de biodiversidad, ni en la de Vida Silvestre, ni en la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, ni siquiera en la Ley de Desarrollo Forestal. Cuando no existe definición de un término dentro de una ley u otras leyes se está dejando a la interpretación de la autoridad (Semarnat) su significado para poder hacer la aplicación de la ley. Pareciera ser un error u omisión. No lo es. El dejar un concepto legal abierto a la
Cactus e islas
interpretación de cualquier autoridad o usuario deja una puerta abierta para evadir los requisitos legales y la responsabilidad ética que limitan el aprovechamiento y conservación de una especie. Al no definir especies forestales se tiene que utilizar el concepto jurídico más cercano que es el de vegetación forestal de la Ley General de Desarrollo Forestal. Ésta determina que la vegetación forestal es “el conjunto de plantas y hongos que forman bosques, selvas, zonas áridas, semiáridas y otros ecosistemas”. Es decir, la vegetación forestal serían todas las plantas y hongos de cualquier ecosistema. Esto significa que todas las especies de plantas y hongos estarían manejadas por la ley forestal, exceptuando a las especies en riesgo.
La LGB manejaría solo a las especies en riesgo mil 033 o 2.9 por ciento de la totalidad de especies de plantas y hongos de México. Quedarían fuera de los alcances de esta ley 35 mil 159 especies (97.1 por ciento). A todas las plantas que no están contempladas por la LGB no se les aplicarían todos los candados y requisitos existentes para garantizar su protección y conservación. No aplicaría la obligación de que el aprovechamiento se realice dentro de las actuales unidades para el manejo y la conservación de vida silvestre (UMA). Las UMA tienen por objeto la conservación del hábitat; existe una serie de requisitos ante la Semarnat para poder registrar y trabajar una UMA. Para poder aprovechar una población de una especie se
necesita un responsable técnico y estudios poblacionales para que la autoridad pueda determinar las tasas de colecta. También hay que llevar un registro, hacer reportes anuales, etc. Nada de esto se aplicaría para el aprovechamiento del 97 por ciento de las plantas. Al dejarlas fuera de la ley, le tocaría a la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable su manejo y aprovechamiento. El único requisito para el aprovechamiento sería solicitar una autorización para hacerlo en el caso únicamente de ocho familias de vegetación, para el resto, bastará un aviso. La desprotección del 97 por ciento de las plantas por la LGB impide que todas las disposiciones que contiene la ley para regular la conservación de la diversidad genética, su uso sustentable, el acceso a los recursos genéticos, el acceso a conocimientos tradicionales asociados a los recursos genéticos y la participación justa y equitativa de los beneficios, apliquen para la conservación de los recursos genéticos del 97 por cien-
to de las especies de plantas o para beneficio de los propietarios, comunidades rurales e indígenas. Tan no está contemplada la flora, que la ley excluye a las plantas en prohibiciones en el desarrollo de programas, proyectos y actividades vinculadas a recursos genéticos, solo se refiere a especies de fauna. Actualmente, todas las especies de orquídeas, cactáceas, cícadas, palmas monja, euforbias y cientos de otras especies de plantas están enlistadas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). No solo existe un comercio internacional de ellas, sino también un tráfico ilegal intenso, por lo tanto requieren de la protección legal internacional. Al quedar fuera de los requisitos de aprovechamiento sustentable se estaría imposibilitando que las autoridades de la CITES de México puedan cumplir con sus propias reglas para garantizar que las exportaciones no tengan un efecto detrimental sobre las poblaciones silves-
tres o que no provengan de actividades ilícitas. La LGB solo hace referencia específica a un grupo de plantas: los manglares. En la LGVS se integró un artículo para su protección e impedir que su ecosistema fuera destruido por obras y actividades, principalmente desarrollos turísticos. Los manglares quedan desprotegidos dentro de la LGB; se eliminan una serie de afectaciones para que la autoridad pueda juzgar si un proyecto afectaría a los manglares. La LGB eliminaría estos parámetros de análisis a los manglares: al ecosistema y su zona de influencia; sobre su productividad y capacidad de carga naturales del ecosistema y lo referente a que dichas afectaciones se hagan por los proyectos turísticos. Al eliminarlos, se
hará más difícil la labor de las autoridades para evaluar si un proyecto afectará a un manglar y hará más fácil que un proyecto que afecte el manglar sea aprobado. Las plantas son los cimientos y columnas que forman los ecosistemas; si no se integra la flora silvestre mexicana, difícilmente se puede hablar de biodiversidad. Y si se excluye a las plantas de los mecanismos de acceso a recursos genéticos y reparto justo y equitativo de los beneficios, lo que veremos en el futuro es una carrera de patentes sobre la información genética de nuestra flora y del conocimiento tradicional de nuestras comunidades rurales y etnias indígenas que por milenios han usado estas especies nativas de plantas en México.
¿C Juan Carlos Cantú G. Defenders of Wildlife de México Correo-e: JCantu@defenders.org
l pasado mes de octubre, la senadora Ninfa Salinas del Partido Verde Ecologista de México presentó en su cámara el proyecto de ley general de biodiversidad (LGB). En ella, alega la necesidad de unificar el marco legal relacionado con la biodiversidad para que se encuentre regulado por un solo instrumento en lugar de las diferentes leyes. Actualmente, esto se hace a través de distintas leyes ambientales, como la Ley General de Vida Silvestre (LGVS) y la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA). Por lo tanto, dice la senadora, la LGB protegerá a toda la biodiversidad del país. Si bien es necesario actualizar y reforzar el marco legal referente a la vida silvestre, la iniciativa tiene carencias importantes, que lejos de modernizar el marco legal solo copia, con excepciones importantes, la Ley General de Vida Silvestre y le quita a la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente todo el título que se refiere a las áreas naturales protegidas, debilitando esta importante ley marco. La LGB desprotege a la mayoría de las especies silvestres de México. ¿Qué dice esta iniciativa sobre la fauna mexicana? En el Artículo 3 establece que el aprovechamiento de las especies “acuáticas” será regido por la Ley General de Pesca y Acuacultura, excepto cuando se trate de especies en riesgo. Se usa el término acuáticas en vez del término original en la LGVS “especies cuyo medio de vida total sea el agua”. El término acuáticas abarca a cualquier especie que viva en el agua o use un medio acuático durante parte de su vida, lo que incluye a anfibios, rep-
tiles, aves acuáticas y mamíferos acuáticos. El término utilizado en la LGVS solo abarca peces y otros organismos que pasan toda su vida dentro del agua. La palabra acuáticas excluye de la protección de la ley cualquier especie acuática que no esté clasificada como en riesgo. Dejaría al 45 por ciento de las especies de anfibios desprotegidas, al igual que cientos de especies acuáticas de aves, aves marinas, garzas, zambullidores, gansos y patos. También todas las tortugas dulceacuícolas y varios mamíferos acuáticos. Los vertebrados no son los únicos animales desprotegidos en la LGB, también los invertebrados, especialmente los insectos; la LGB solo contempla a los insectos en riesgo, hay una mosca y dos mariposas con esta categoría. En México existen más de 47 mil especies de insectos. La LGB dejaría sin protección al 99.99 por ciento de las especies de insectos del país. Se ha debatido eliminar todas las prohibiciones de aprovechamiento actuales. El proyecto de LGB quita unas prohibiciones pero deja otras. La iniciativa elimina la protección a las tortugas marinas, una franca violación a los acuerdos internacionales como la Convención Interamericana de Tortugas Marinas (CIT). Esta convención mandata que los países firmantes deben prohibir todo aprovechamiento de tortugas marinas. También le quita la protección a los psitácidos, loros, pericos y guacamayas. Antes de la prohibición del 2008 plasmada en la LGVS, las autorizaciones de aprovechamiento de los pericos, eran utilizadas de forma
ómo afecta a la vida silvestre la propuesta de ley general de biodiversidad?
ilegal en ocasiones múltiples por varios usuarios para capturar especies distintas y más ejemplares de los autorizados
fuera de las áreas y temporadas permitidas. La Semarnat era incapaz de controlar el desorden en las autorizaciones. Muchas
veces se podía concluir, pero no probar, que los funcionarios eran partícipes de actos de corrupción. La situación condujo a un saqueo de las poblaciones silvestres que poco a poco fueron siendo extirpadas. La LGB reinstalaría el mismo desorden al quitar la prohibición de captura y comercialización de psitácidos, poniendo nuevamente a estas aves en serio peligro de extinción. La prohibición por la LGVS funciona, no hay porque cambiarla. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) afirma que el tráfico ilegal de pericos ha disminuido 24 por ciento desde la veda. Paradójicamente, la LGB sí incluye una prohibición a la exportación de marfil, cuando en México no existen poblaciones de elefantes. Prohíbe el aprovechamiento de algunas especies de tiburones para las cuales ¡no existe pesca dirigida, ni tráfico ilegal! La LGB utiliza la premisa de que la conservación solo se logra mediante el aprovechamiento extractivo, captura, colecta y caza. Aprovechamiento que durante décadas solo ha servido para engrosar la lista de especies en riesgo. ¿Dónde está el compromiso del PVEM para trabajar en la recuperación, repoblación y reintroducción de especies en peligro de extinción? Las especies en peligro de extinción no deben estar sujetas a aprovechamiento extractivo. Debemos trabajar para acabar o por lo menos reducir las causas que las han llevado a esta categoría de riesgo. Por ejemplo, mediante campañas de reducción de demanda como lo mandató la Asamblea General de Naciones Unidas y la Convención sobre el Comercio Internacio-
nal de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES), de la cual México es signatario.
Hembra de flamenco con su pollo abril-mayo 2017
Una vez que se recuperen y dejen de estar en peligro o amenazadas, entonces ya se podrá hablar de aprovecha-
mientos extractivos. Mientras tanto, estas especies sí pueden seguirse aprovechando pero de manera no extractiva. La LGB derogará todos los artículos de la LGVS sobre el trato digno y respetuoso de la fauna. Estos artículos obligan a la federación, estados y municipios a establecer medidas para evitar o disminuir la tensión, sufrimiento, traumatismo y dolor que se pudiera ocasionar a los ejemplares de fauna silvestre durante su aprovechamiento, traslado, exhibición, cuarentena, entrenamiento, comercialización y sacrificio. Cuando la Profepa inspecciona zoológicos, circos, criaderos, unidades de manejo de vida silvestre, tiendas de mascotas, ranchos, comercios o casas habitación donde tengan ejemplares de fauna silvestre, hace uso de los artículos sobre trato digno y respetuoso para verificar que dichos animales se encuentren en confinamientos adecuados y que sean alimentados y tratados apropiadamente. Se manejan millones de ejemplares silvestres en confinamiento anualmente. Si se eliminaran los artículos sobre trato digno y respetuoso, la Profepa perdería las herramientas legales para verificar que los animales lo reciban. El proyecto de la LGB no contempla a la mayoría de la fauna silvestre impidiendo que se beneficien de medidas de conservación, desprotege directamente a especies en peligro de extinción y elimina cualquier posibilidad de que millones de animales silvestres en confinamiento reciban el trato digno que todo ser viviente se merece.
S Patricia Escalante Correo-e: tilmatura@ib.unam.mx
os loros, guacamayas y pericos (miembros de la familia Psittacidae o psitácidos) son criaturas enigmáticas, inteligentes y longevas. Sus poblaciones silvestres son las más amenazadas en los bosques tropicales del mundo, incluido México. Los psitácidos son importantes en el mantenimiento de la diversidad de árboles,
forrajean frutos buscando semillas, favoreciendo especies vegetales raras y disminuyendo la presencia de las comunes. También ayudan a dispersar semillas. Su papel dentro de la cadena trófica es muy importante. Los psitácidos existían en poblaciones muy numerosas en los ecosistemas tropicales, se
Polluelos de guacamayas verdes (Ara militaris) en libertad, cuidados por conservacionistas y comunidades en población del noreste de México Foto: Javier Cruz Nieto
in la protección legal de loros, guacamayas y pericos, perderemos biodiversidad reportaban por miles en cada especie; han disminuido por la sobreexplotación causada por el comercio de vida silvestre. De las 355 especies conocidas del mundo, más del 30 por ciento están en peligro de extinción. Se han comercializado 259 especies, involucrando la extracción de millones de individuos durante décadas.
En México existen 22 especies de psitácidos; 21 de ellas están catalogadas en riesgo en la NOM-059-ECOL-2010 (11 en peligro de extinción, seis amenazadas y cuatro en protección especial). Todas las poblaciones de psitácidos mexicanos han sido saqueadas para el mercado de mascotas y sufrido pérdida de hábitat. Debido
CITES Importaciones resto del mundo
DGVS permisos extracción pericos nativos CITES importaciones resto del mundo CITES importaciones perico monje a México
Prohibición Europa
Prohibición Art. 60 bis 2 pericos silvestres
al deterioro continuo de las poblaciones, en el 2008 se adicionó a la Ley General de Vida Silvestre el Artículo 60 bis 2, que prohíbe la extracción con fines comerciales de cualquier psitácido silvestre del país. En la iniciativa de Ley General de Biodiversidad (ahora en discusión en el Senado de la República) se pretende derogar este artículo (ver gráfica y cuadro). Aunque muchas otras prohibiciones se mantienen en la iniciativa, para los psitácidos se propone un sistema de vedas flexible y discrecional, con control y vigilancia irreales. Diecinueve expertos y profesionales, apoyados por 132 académicos de diez instituciones de investigación y enseñanza superior, hicimos llegar a la Comisión de Medio Ambiente del Senado nuestras propuestas de redacción de estos artículos. Consideramos que no hay condiciones de aprovechamiento “sustentable” para ninguna especie de psitácido y por ello nos pronunciamos por mantener su protección en la ley a través del texto del Artículo 60 bis 2. Es inoportuno e irresponsable que se derogue esta protección y que en los transitorios se abra la posibilidad de reiniciar el aprovechamiento de las especies mexica-
nas de este grupo de aves tan vulnerable. La argumentación para este cambio en la ley se ha manejado usando varias premisas falsas: la presencia de una especie invasora en México relacionada con la prohibición; la idea de que conservar el hábitat es suficiente y la monetarización de la naturaleza; la propuesta de que es necesario utilizar para conservar sin ninguna argumentación científica de que esta opción funcionará para la existencia de estas especies. El perico monje es conocido desde tiempos de Darwin
DGVS Permisos extracción pericos nativos
Una de las guacamayas rojas reintroducidas en la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, proyecto a cargo del Instituto de Biología de la UNAM Foto: Marco A. López
CITES Importaciones perico monje
como una especie “plaga” en Argentina. Se empezó a importar a México para el mercado de mascotas en el año 2000. En el 2006 se disparó la importación en grandes cantidades al momento del cierre de Europa a la importación de aves por la gripe aviar. Las importaciones crecieron año con año. Cuando en 2008 se aprueba el Artículo 60 bis 2 prohibiendo la extracción de pericos silvestres para el comercio, las cantidades que se dejan de extraer no tienen relación con las cantidades de pericos monjes importados. Estos pericos pue-
den portar enfermedades para la fauna silvestre. No se deberían haber importado y mucho menos liberado. En su presentación de la iniciativa de ley general de biodiversidad del 24 de febrero la senadora Ninfa Salinas del llamado Partido Verde Ecologista de México, argumentó que la Conabio (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad) demostró que el perico monje se introdujo “para cubrir la demanda de aves que se dejan de ofrecer debido a la prohibición y por eso es necesario quitar la prohibición de las especies nativas”. Las dos cosas no tienen relación. Más adelante, la maestra Julia Carabias apoyó esta propuesta porque para ella las prohibiciones no tienen que estar en la ley marco, aunque sí se mantienen todas las otras prohibiciones. Muchos criaderos o UMA sostienen que su actividad ayuda a la conservación de las poblaciones silvestres al “surtir al mercado de mascotas”; sin embargo, fomentan el consumo y no pueden competir con el precio de los traficantes ilegales. Es muy difícil para cualquier autoridad distinguir ejemplares provenientes del comercio “legal” o del “ilegal”. Además, aún se mantiene abierta la opción de la crianza
de mascotas legales de psitácidos de especies no nativas. La autoridad no puede supervisar el cumplimiento de un “aprovechamiento sustentable” porque no tiene la capacidad de inspeccionar los criaderos registrados, y menos asegurar que no “laven” ejemplares. Es decir, que declaren un número de ejemplares criados pero que en realidad incluyan los sustraídos de las poblaciones silvestres. Al pretender al mismo tiempo vender y conservar psitácidos se entra a un conflicto de intereses, pues justamente la venta es la causa de su declive. No hay zoológico en el mundo que venda ejemplares de especies amenazadas o en peligro de extinción para obtener fondos que financien sus proyectos de conservación. Por su parte la Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente) afirma que desde 2008 el comercio ilegal de psitácidos ha disminuido en 24 por ciento; es decir, la estrategia de la prohibición sí está dando fru-
tos. También se han establecido campañas como la de “No compres pericos silvestres”. Solo con programas educativos y de sensibilización seguirá bajando la demanda y la sociedad podrá participar en el cuidado de las poblaciones. La crianza bajo cuidado humano puede funcionar como un “seguro” para evitar la extinción de un linaje que está en peligro en la vida silvestre, pero esta estrategia conlleva muchos problemas. Se disminuye la variación genética de las poblaciones silvestres, pudiendo provocarse una depresión endogámica. También se provoca en pocas generaciones una selección adaptativa al cautiverio. Aunque ha habido muchos esfuerzos de reintroducciones, la mayoría han fracasado por la pérdida de habilidades de los ejemplares nacidos y criados en cautiverio para sobrevivir en el medio natural. También existe una capacidad e infraestructura limitadas, riesgos por enfermedades, altos costos y problemas
Guacamaya roja en preparación en el proyecto de reintroducción. Se le presentan ramas del alimento silvestre para su reconocimiento y familiarización Foto: Elisabeth Zeppetzauer
de continuidad con los proyectos. Igualmente hay problemas porque para hacer proyectos de conservación en cautiverio se compite por recursos con proyectos de conservación in situ. Cabe señalar que antes de la prohibición del 60 bis 2, no hubo ningún proyecto en México de criaderos con fines de conservación y reintroducción. A varias comunidades de la selva lacandona se les han creado expectativas de aprovechamiento extractivo o criaderos a partir de esta última población silvestre viable de guacamaya roja en México. Desde hace más de 20 años se presiona acerca del “aprovechamiento sustentable”. Pero no es viable en esta población. En 1996, Eduardo Íñigo Elías estudió la población de guacamaya roja y descubrió que tiene muy baja productividad. Las guacamayas prefieren la parte ribereña de la selva y se distribuyen igualmente en partes conservadas que en perturbadas. Las abejas africanizadas y otras cinco especies de
aves compiten por las cavidades donde hacen su nido. Íñigo encontró 41 nidos activos en cavidades de árboles viejos, de las que solamente 11 tuvieron huevos, cinco se perdieron porque los árboles fueron tirados por los vientos, cuatro por saqueadores, otros polluelos fueron depredados o atacados por abejas. El cálculo del tamaño poblacional en ese año fue de no más de 200 parejas. Ante está evidencia se declaró que la población de guacamayas del sur de México “está en peligro de extinción y un programa de extracción incrementaría el riesgo de extirpar la especie en México y Guatemala”. También añadió que no debe haber huecos en la legislación que se aprovechen para las actividades ilegales y que posiblemente este programa podría nunca ser sustentable, pues la probabilidad de cosechar guacamayas es muy remota. La población silvestre sigue disminuyendo a pesar de los esfuerzos de conservación del hábitat.
Gracias a la prohibición, el aviario de Xcaret buscó la posibilidad de reintroducir guacamaya roja en lugares propicios de su distribución histórica. Su colonia reproductiva ha ido creciendo desde hace más de 20 años. El primer sitio que se abrió fue en el Ecoparque Aluxes, Palenque, Chiapas (2013) y el segundo en Los Tuxtlas, Veracruz (2014). Sumados los dos sitios se han liberado más de 200 individuos con éxitos de supervivencia de un 85-90 por ciento; no se registran casos de reproducción exitosa. Estos proyectos son posibles solamente por el fuerte compromiso de los aliados locales y de la UNAM (en el caso de Los Tuxtlas), dado que siendo criados en cautiverio los individuos deben pasar por un proceso de liberación suave que conlleva un protocolo de
manejo cuidadoso. También se atienden los grandes retos de trabajar con las comunidades para disminuir los dos factores que hicieron desaparecer las guacamayas: el saqueo y la pérdida de hábitat. Las comunidades rurales están respondiendo, se comprometen a cuidarlas y ven una oportunidad en el aviturismo. El campo necesita alternativas económicas sustentables; las hay con enorme potencial en la agroforestería. No se puede hacer tanto esfuerzo para recuperar a una especie para que se vuelva a explotar y perder. Por estos argumentos y para no perder las poblaciones remanentes de estas especies, la prohibición se tiene que mantener y permitir:  La recuperación de las poblaciones silvestres de psitácidos mexicanos en su
Loro cabeza amarilla (Amazona oratrix) en libertad, cuidados por conservacionistas y comunidades en población del noreste de México Foto: Javier Cruz Nieto
hábitat natural, con la participación de las comunidades o poseedores del territorio donde aún habitan, los criaderos que se interesen y también la sociedad.  Con proyectos y programas de educación ambiental dirigida al público sobre los problemas de tener este tipo de mascotas y con ello disminuir la demanda.  El cuidado de las poblaciones de psitácidos silvestres remanentes del saqueo y pérdida de hábitat.  Efectividad de los operativos donde los inspectores tengan manera de distinguir un psitácido ilegal de uno legal. El único aprovechamiento sustentable que podemos aceptar en las condiciones actuales es el ecoturismo. Los loros, guacamayas y pericos son
espectaculares en libertad, son sociales y muy vocales. Hoy tenemos que ir a lugares muy remotos para apreciarlas, porque quedan muy pocas poblaciones. Si beneficiamos a las comunidades rurales con proyectos que respeten las poblaciones de psitácidos y logren su recuperación, todos saldremos ganando. La derogación del Artículo 60 bis 2 de la Ley General de Vida Silvestre, en el proyecto de la ley general de biodiversidad, pone en peligro a todas las poblaciones de psitácidos en México y empobrece la biodiversidad que proclama defender. Agradecimientos para Noemí Matías, Canek Rivera y Mauricio Gutiérrez por información adicional.
Miguel Ángel de la Torre Alfredo Luna Ana Salyano
omercio sustentable: ¿realidad o sueño?
Correo-e: grupo.comercio.responsable@gmail.com
esde tiempos prehispánicos se conoce la relación estrecha que guarda el hombre con algunas especies silvestres, un ejemplo claro son los psitácidos, loros y guacamayas. Esta relación ha trascendido hasta nuestros tiempos. Aunque preceden algunas regulaciones, en el año 2000 con la expedición de la Ley General de Vida Silvestre se le da vida a las Unidades de Manejo para la conservación de la vida silvestre (UMA) y a los predios e instalaciones que manejen vida silvestre fuera de su hábitat natural (PIMVS). Al 30 de junio de 2016 se habían registrado 12 mil 649 de estas empresas. En gran medida son partícipes de que en nuestro país, 2 millones 786 mil 400 familias tengan especies distintas a perros y gatos en sus hogares. Estos datos demuestran el hecho de que existe aún una convivencia real entre especies silvestres y los mexicanos. Si bien se ha tratado de buscar en todo momento un aprovechamiento regulado, no ha podido ser del todo sustentable. México, a través de la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (CITES) ha tratado de que el comercio internacional de estas especies silvestres no amenace su supervivencia. Al contrario, busca que se realice de manera sustentable, promoviendo así la conservación de las poblaciones que se encuentren bajo su vigilancia. A lo largo de la última década se ha dejado a un lado un principio de suma importancia en el bienestar de la fauna silvestre: la comercialización debe ser una herramienta y un aliado para la conservación.
En contra de este principio han surgido distintos esfuerzos encaminados a la protección que han llegado hasta la prohibición de su comercialización sustentable. La Organización Mundial de Comercio (OCDE) recono-
ce que la actividad comercial y económica debe elevar los niveles de vida permitiendo al mismo tiempo la utilización óptima de los recursos, un desarrollo sustentable y la protección del medio ambiente. Nos hemos vuelto cada vez
más sensibles a lo que ecológicamente está en juego: nuestras decisiones como proveedores y consumidores tienen consecuencias para nuestra vida y para las poblaciones de flora y fauna. Así, el comercio sustentable afronta los siguientes retos:  Educación: manejar vida conlleva un gran sentido de compromiso. El futuro poseedor debe de estar consciente de lo que va a adquirir. Debe tener disponible toda la información necesaria que permita la tenencia digna. Se deben conocer las características, condiciones generales, comportamiento, necesidades básicas, enfermedades, hábitat, medidas preventivas, convivencia con otras especies, tiempo de vida. Información precisa y clara necesaria para satisfacer todas las necesidades de bienestar de la especie.  Responsabilidad: se deben buscar las especies que se adapten mejor natural o artificialmente al territorio donde se ofrecen. Contar con las medidas de vigilancia y contingencia necesarias que prevengan que especies exóticas se establezcan en nuevos territorios. Pensar más allá del momento comercial, de esta forma se podrá prevenir y proveer las necesidades futuras de la especie y del poseedor.  Compromiso: en ocasiones, el comercio se esfuerza por buscar especies atractivas, novedosas, únicas y exclusivas, sin considerar al mismo tiempo la capacitación técnica especializada del personal, la necesidad de instalaciones adecuadas y de las
maniobras de llegada. Todo esto se debe cuidar meticulosamente para disminuir los tiempos de espera a la entrada al país, optimizar los manejos, eficientar los procesos y maximizar los recursos. Se debe ser sensible ante las necesidades del personal y el entorno en el que se labora para lograr el bien de la comunidad.  Legalidad: cumplir con toda la normatividad vigente es indispensable para garantizar el origen y aprovechamiento de las especies. El comercio sustentable trae numerosos beneficios a la sociedad, paga impuestos, fomenta el desarrollo de las economías locales, fomenta en especies animales en riesgo como la iguana, el borrego cimarrón y el oso americano. La necesidad de un equilibrio entre la regulación exagerada y el aprovechamiento sustentable de las especies se justifica con la existencia de grandes demonios: el comercio ilegal y la caza furtiva, practicados por aquellos que buscan aprovechar la situación, tratándose de mimetizar al comercio legal, siempre en la búsqueda de la ganancia máxima. En la eliminación del comercio ilegal se han desarrollado políticas de sobrerregulación, dificultando los manejos, entorpeciendo los tiempos en los que autorizan el comercio de especies, incrementando los costos de operación y afectando en ocasiones lo vistoso que son algunas especies en una etapa o edad determinada. Estas complicaciones ponen en riesgo la permanencia del comercio de especies sustentable legal y establecido. El comercio ilegal no pierde oportunidad, abarrota los
espacios virtuales y esconde su ubicación complicando su detección. Dada la dimensión de este problema, en la resolución 17.4 de la CITES para combatir el comercio ilegal, se hace hincapié en distinguir la importancia entre el comercio legal y sostenible y el ilegal. Debemos vencer la estigmatización y visión criminal de esta actividad. Por esta concepción equivocada, un importante número de comercializadoras se rinden. No debemos perder la capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás. Es necesario valorar las distintas formas de ver las cosas. A lo largo de la his-
toria hemos aprendido dolorosamente el peligro de creer en valores absolutos como rectores de la convivencia. Hay que recordar que todas las opiniones poseen en la práctica igual valor. El comercio evoluciona buscando la sustentabilidad que permita lograr un equilibrio entre lo que la sociedad piensa, desea y necesita, y lo que la naturaleza tiene derecho, requiere y exige. Todo en aras de formar un mejor lugar en donde vivir. El proyecto de ley general de biodiversidad ha permitido que los actores que intervienen en el aprovechamiento
de la biodiversidad se involucren en el desarrollo de la ley para buscar un equilibrio y un comercio sustentable. Como proyecto, busca introducir la regulación del comercio electrónico y actualiza la forma de establecer la legal procedencia. Sostiene las vedas como mecanismo de regulación alternativo a las prohibiciones, abre la puerta al diálogo, al entendimiento, a la cooperación y a un manejo dinámico y responsable ante las circunstancias que enfrenta y afrentará la biodiversidad. El cambio climático, el comercio ilegal, la caza furtiva, la pérdida de hábitats, la sexta extinción y el crecimiento constante de la población humana exigen una legislación más amplia que contemple más allá de la fauna silvestre, donde encuentre cabida toda la biodiversidad. Esperamos que su reglamento sea dinámico y permita hacer frente a los cambios que México tiene por delante. La OCDE en 2013 mencionó que “existen oportunidades para que el sector privado asuma un mayor compromiso…” Un buen ejemplo de lo exitoso que esto puede ser para todos es que actualmente existen las UMA que resguardan y reproducen animales que ya no existen en vida libre, como es el caso de la paloma de la isla Socorro. Como todo proyecto, debe ser analizado a conciencia por grupos de trabajo multidisciplinarios que permitan a todos aquellos que tienen algo importante que aportar, sean escuchados y su conocimiento y experiencia sea plasmada en el documento final; todo, pensando en tener un México sustentable.
E Leonardo Ortiz-Lozano Correo-e: leoortiz@uv.mx
os arrecifes coralinos se encuentran entre los ecosistemas más productivos del mundo. Distribuidos en los mares tropicales, estos ecosistemas formados por corales duros, escleractíneos, son el sustento alimenticio de millones de personas en todos los continentes. El registro paleontológico más antiguo indica que los primeros arrecifes coralinos datan de hace más de 500 millones de año. Desde entonces la tectónica de placas y los cambios en las condiciones am-
bientales de los océanos han moldeado su distribución en los océanos. Los arrecifes modernos tienen una historia más reciente, determinada en gran medida por los cambios en el nivel del mar asociados a las glaciaciones y deshielos, lo cual permite suponer que su edad es de aproximadamente 10 mil años. En la costa atlántica del continente americano, en el mar Caribe, existe una franja larga de arrecifes coralinos de casi mil kilómetros de
En el Sistema Arrecifal Mesoamericano
l sistema arrecifal mesoamericano, en la biodiversidad mexicana longitud que integran el Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM). Este gran sistema se distribuye desde Cabo Catoche, en las costas de la península de Yucatán, hasta la Bahía de Cochinos en Honduras, abarcando las costas de Belice y Guatemala. La riqueza biológica de esta franja coralina es tal que ha sido una importante fuente de alimento para las comunidades costeras de la región, aun desde la época de los mayas en el periodo Preclásico, aproximadamente desde el año 2300 a.C.
El número de especies biológicas que habitan y conforman este sistema arrecifal es elevado. Tan solo en las costas del estado de Quintana Roo se han reportado más de 3 mil 300 especies, dominando los peces, los crustáceos, los moluscos y las macroalgas. En los arrecifes del SAM es posible aún observar más de 60 especies de corales duros, los cuales generan infinidad de microhábitats que son ocupados por las especies del arrecife para reproducirse, desarrollarse, alimentarse o pro-
tegerse de los depredadores. Esponjas, corales blandos, diversas especies de algas, equinodermos (erizos, estrellas y pepinos de mar) son solo algunos de los componentes biológicos que integran y dan forma a este ecosistema. Las variaciones en profundidad, corrientes marinas, penetración de la luz y temperatura son factores que dan una heterogeneidad tal, que las relaciones ecológicas y los procesos evolutivos presentes en estos ecosistemas son comparables solamente con los de las selvas tropicales. La biodiversidad no es solamente construida por el número de especies y su abundancia, sino que los paisajes y hábitats son componentes fundamentales de la misma. Ligados a los arrecifes del SAM existen diferentes ambientes y ecosistemas que son también de gran relevancia biológica y cultural. Uno de ellos está representado por las playas arenosas características del Caribe. El color blanco de estas famosas playas se debe en gran medida a los restos de carbonato de calcio de los organismos que forman los arrecifes. Estas playas son sitios de anidación de al menos cuatro especies de tortugas marinas.
La Secretaría de Turismo calcula que la derrama económica derivada del turismo que visita estas playas en la Riviera Maya superó los 8 mil millones de dólares en 2015, lo que convierte a esta zona como la principal fuente de divisas derivadas del turismo en México. Por su parte, las praderas de pastos marinos ubicadas en las lagunas arrecifales y en los sistemas lagunarios, son fuente de alimento para organismos tan carismáticos como los manatíes y las tortugas marinas. Además, estas praderas juegan un papel importantísimo para el ciclo de vida de diferentes especies de peces, crustáceos y moluscos. Todas ellas las utilizan como refugio en los primeros estadios de su vida o como sitios de alimentación. De ahí la importancia de estos ambientes para el ser humano, ya que muchas de las especies de importancia comercial habitan en algún momento en ellos. Las áreas de manglares también representan uno de los ecosistemas característicos del SAM. Conformadas por cuatro especies de manglar, estas zonas son albergue de cientos de especies de peces, crustáceos, moluscos e invertebrados de diversos tipos. Re-
Remando en Cayos Cochinos, Honduras, parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano
presentan ambientes complejos que son el resultado de la transición de las aguas dulces de los ríos y manantiales hacia las aguas netamente marinas, presentando condiciones ambientales únicas ligadas a una gran riqueza de especies. Estos ecosistemas son reconocidos por su papel fundamental en la regulación de impactos en la línea costera, disminuyen los efectos de huracanes y tormentas sobre la planicie costera y, a su vez, son filtro natural de los nutrientes acarreados por las corrientes de agua dulce. Todos estos hechos son la mejor evidencia del papel que juega la diversidad biológica del SAM para México. La red de relaciones ecológicas tan intrincada que existen entre las especies que lo habitan ha creado uno de los ecosistemas más diversos del planeta. La conservación y el uso sustentable de esta riqueza es uno de los mayores retos que en materia ambiental existen para el gobierno mexicano y los ciudadanos, y visitantes al país. El desarrollo turístico en la Riviera Maya, que abarca desde Cancún hasta la zona cercana a Chetumal, es uno de los más intensos a escala planetaria. La oferta de miles de cuartos de hotel, el arribo de cientos de embarcaciones turísticas al año y el crecimiento de los pequeños pueblos costeros que se han convertido en verdaderas ciudades sin planificación, ha marcado peligrosamente el futuro del SAM. La explotación de los mantos acuíferos y la descarga de aguas negras con tratamiento deficiente hacia los cuerpos de agua subterráneos han generado impactos significativos en los arrecifes corali-
nos. Siendo el principal destino turístico en México para la práctica del buceo autónomo deportivo, el nivel de impacto de los turistas sobre las zonas coralinas es un asunto de cuidado; el problema ha sido enfrentado tratando de disminuir el número de visitantes en algunas zonas. Además, la presión del cambio climático global y factores aún no bien descifrados han provocado el blanqueamiento de corales en varias zonas del SAM. Este blanqueamiento es producto de la muerte de las zooxantelas asociadas a los pólipos de coral, las cuales son algas que viven en una relación endosimbiótica con éstos y les facilitan la obtención de energía y los procesos de calcificación. Para el gobierno, el uso de las Áreas Naturales Protegidas (ANP) ha sido la principal herramienta para enfrentar la presión existente sobre el SAM. Existen al menos 10 áreas naturales protegidas en la porción mexicana del SAM, las cuales son administradas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), siendo la más recientemente decretada la Reserva de la Biosfera Caribe Mexicano que abarca toda la región mexicana del SAM. En total, el SAM cuenta con 60 ANP incluyendo las de Belice, Guatemala y Nicaragua. Es indudable la importancia de este gran ecosistema para México y Centroamérica. Su cuidado y uso sustentable es quizá un reto enorme, pero el esfuerzo vale la pena. Conservar y proteger esta infinidad de especies y ecosistemas es de vital importancia para el bienestar de los millones de personas que habitan en sus costas.
N Nalleli E. Lara Díaz y Carlos A. López González Correo-e: lara.nalleli@gmail.com
uestros osos negros viven en una riesgosa matriz fragmentada
n el mundo existen ocho especies de osos. Cuatro de ellas: perezosos, malayos, negros asiáticos y pandas se localizan únicamente en Asia. Los osos polares habitan regiones árticas alrededor del polo norte. El oso de anteojos se encuentra en los Andes tropicales, en Sudamérica. El oso pardo (plateado) habita en Europa, Asia y Norteamérica, su distribución es una de las más amplias de cualquier mamífero en todo el mundo. Y en cuanto al oso negro americano se encuentra desde Alaska hasta el norte de México. Todos los osos se encuentran bajo alguna categoría de riesgo. Algunas especies están amenazadas y otras en peligro de extinción. Los osos son robustos, con cabeza grande, cola corta, orejas pequeñas y extremidades cortas pero fuertes. Cuando caminan apoyan completamente la planta de las patas (plantígrados), lo que les permite pararse fácilmente sobre sus extremidades posteriores. Son solitarios y sin conducta territorial. Las áreas donde habitan no son exclusivas, puede haber varios osos usándolas al mismo tiempo, sin que estén juntos. El tamaño es muy variable: desde los 27 kilogramos del oso malayo hasta los 800 del oso polar. Los osos son omnívoros, incluyen en su dieta principalmente alimentos de origen vegetal como hierbas, flores y frutos. También se alimentan de insectos y sus larvas, miel, huevos, hongos, pequeños roedores y carroña. Los osos pardos y los negros americanos llegan a cazar animales jóvenes; los osos negros lo hacen con menor frecuencia y cuando el alimento es escaso. Los
osos panda tienen una dieta muy especializada, alimentándose solo de brotes y raíces de bambú. Los polares son los únicos que verdaderamente
se pueden considerar carnívoros, ya que la mayor parte de su dieta es carne. Entre sus principales presas están focas, mamíferos marinos varados, pe-
queños mamíferos terrestres y peces; en verano y otoño consumen frutos ocasionalmente. En México, los osos negros están en peligro de extinción, son los representantes de mayor tamaño del orden Carnivora de nuestro país y los únicos que nos quedan tras la extinción del oso plateado en la década de 1970. El área donde se encontraban ha disminuido más de 80 por ciento. Habitaban en Sonora, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Durango, Zacatecas, Sinaloa, San Luis Potosí, Jalisco, Nayarit y Aguascalientes. Han desaparecido desde el centro de México hasta Durango, restringiendo la especie a áreas fragmentadas de bosques templados y zonas aledañas de uso ocasional, bosques abiertos, semidesierto, matorrales y pastizales, al norte de la Sierra Madre Occidental y la Sierra Madre Oriental. La fragmentación es uno de los problemas más serios para el mantenimiento y la conservación de la biodiversidad en todo el mundo. Consiste en la división de un hábitat continuo en pequeñas piezas. O como se les conoce biológicamente: “parches de hábitat”. La fragmentación lleva a la pérdida de superficie del hábitat original, volviendo inadecuadas áreas que podrían considerarse propias para la presencia de una especie. Además, reduce el tamaño de los parches de hábitat e incrementa la distancia y el aislamiento entre ellos. Los parches pueden estar conectados por corredores, que son áreas angostas por las cuales los animales pueden desplazarse; sin embargo, atraviesan una matriz de áreas inadecuadas. La fragmentación reduce drásticamente el tamaño po-
blacional de las especies, la riqueza de las mismas e interrumpe las interacciones sociales normales. La fragmentación ha llevado a la extinción local de muchas especies y como consecuencia ha empobrecido los ecosistemas y reducido la biodiversidad. En una matriz fragmentada comúnmente se reduce la cantidad de alimento en los parches de hábitat. Hay menos alimento disponible para los osos y su búsqueda debe ser más intensa. Los movimientos entre parches de hábitat son necesarios. De lo contrario, los individuos jóvenes pueden verse limitados en la búsqueda y establecimiento de nuevas áreas de actividad, así como en la búsqueda de pareja para su reproducción. La fragmentación del hábitat en la Sierra Madre Occidental y Oriental ha sido histórica. Desde tiempos de la Colonia nos hemos dedicado a explotar los bosques por diversas razones, como la extracción de madera para construir inmuebles o para cocinar. Tal proceso redujo el alimento de los osos negros, causando que esta especie, el lobo mexicano y el oso plateado comenzaran a alimentarse de ganado. La consecuencia fue el uso de venenos y una cacería intensa, eliminando a estos “depredadores” de una gran parte de su área de distribución. Las poblaciones de osos negros en México se han reducido por la fragmentación y después por la pérdida de hábitat, la expansión agropecuaria y de uso forestal. Los carnívoros mayores a 20 kilogramos de peso, considerados de talla grande, como los osos negros, son particularmente vulnerables a los efectos de la
fragmentación. Naturalmente hay pocos individuos dentro del ecosistema, tienen ámbitos hogareños grandes y las interacciones con los humanos históricamente son negativas, llegando a causar extinciones locales. Las hembras de oso negro permanecen con sus crías un periodo que comprende entre uno a tres años. Si las crías sobreviven, lo hace apenas el 50 por ciento de la camada, se dispersan buscando establecerse en nuevas áreas. Las crías hembras se establecen dentro de las áreas de actividad de su madre, mientras que los machos jóvenes emigran y pueden desplazarse distancias grandes. La distancia de dispersión baja de las hembras es un factor que limita el crecimiento de las poblaciones hacia las áreas donde antes se encontraban. Los desplazamientos dentro de una matriz fragmentada hacen que los machos sean más susceptibles ante la mortalidad causada por encuentros con los humanos, y por el mayor cruce de caminos y carreteras. Recientemente registramos la presencia de un oso negro macho en el estado de
Durango, donde actualmente no hay poblaciones de osos documentadas. Este animal provenía de la Sierra Madre Oriental, a casi 500 kilómetros de distancia. Trató de regresar a ella desde la Sierra Madre Occidental. Le tomó cerca de 19 meses y más de mil 300 kilómetros acercarse a 80 kilómetros de una población de osos, atravesando carreteras de alta velocidad, ranchos ganaderos, cultivos, poblaciones humanas, valles y desiertos. El oso desapareció y se desconoce su suerte. Las áreas donde aún hay osos negros es México son terrenos dedicados a la ganadería, la agricultura, el aprovechamiento forestal o la minería; muy pocos terrenos se dedican a la conservación de la biodiversidad. Los osos continúan siendo cazados y envenenados. La fragmentación y destrucción de su hábitat, ligadas al crecimiento de la población humana, la creación de zonas urbanas, construcción o ampliación de caminos, carreteras o muros, y la falta de conectividad entre parches de hábitat amenazan la persistencia de
sus poblaciones. Hemos visto desaparecer a los osos negros como consecuencia de estos procesos en gran parte de México. Los mismos resultados se pueden extender al norte de nuestro país más rápidamente de lo que se puede recuperar la especie. La fragmentación actual no les permite a los osos negros recolonizar las áreas históricas que habitaban. México es un país muy rico en diversidad de especies y ecosistemas. Pero como consecuencia de las actividades humanas no compatibles y no sustentables con la naturaleza, hemos llevado a la extinción o al borde de ella a una gran cantidad de especies. Tal es el caso del oso plateado, el lobo mexicano y el carpintero imperial. Los osos negros continuarán en peligro de extinción si no trabajamos en medidas que sean compatibles con la conservación de las especies y las actividades productivas humanas. Existe una necesidad inherente de mantener a nuestras especies, pues de ellas depende el funcionamiento del ecosistema. Y por si fuera poco, del ecosistema dependemos todos nosotros.
José Luis Rangel Salazar, Correo-e: jlangel@ecosur.mx
Miguel Angel Martínez Morales Correo-e: migmarti97@gmail.com
Correo-e: baronia_2000@yahoo.com.mx
Departamento de Conservación de la Biodiversidad El Colegio de la Frontera Sur Unidad San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
l paisaje: componente crucial de la biodiversidad
l paisaje es un concepto fundamental y componente crucial de la diversidad biológica o biodiversidad. La variación dentro y entre los paisajes está altamente relacionada con la variación de la elevada diversidad biológica que contienen, de tal forma que el país es considerado como megadiverso, tanto por las especies de plantas y animales, como los paisajes que los contienen. Sin embargo, la designación de megadiversidad le confiere a la nación una responsabilidad jurídica mundial extraordinaria a través de la ley general de la biodiversidad. Esta ley debe de contener y expresar los conceptos relativos a la biodiversidad con claridad, actualidad, aprecio y responsabilidad. Por aire o por tierra es muy notoria la elevada variación de paisajes terrestres del país, desde los ambientes montanos a los paisajes en tierras medias y paisajes en tierras bajas y costeñas. Aun más, existe una gran variabilidad dentro y entre los paisajes marinos en regiones tan contrastantes como son los mares del Caribe y de Cortés. En el concepto actual de paisaje convergen componentes tanto abióticos: suelo, agua y aire, y bióticos como diversos organismos interactuantes en redes bióticas. También, el paisaje lo conforman los mecanismos que limitan a los distintos niveles de la dimensión biológica, como son los genes, individuos, poblaciones y comunidades. Es en este sentido que, para comprender su relevancia en la propuesta de ley general de la biodiversidad, es imperativo describir cómo se conformó este concepto y cuáles son sus principales derivaciones e implicaciones para la
conservación de la biodiversidad. Aquí describimos el posible origen del término, su maduración a concepto crucial en ecología, sus derivaciones y, sobre todo, sus implicaciones en la conservación de la biodiversidad. El origen del término paisaje, como el de muchos otros términos, es incierto, ya que está en el cruce de caminos entre la cultura y la ciencia. Como término cultural puede encontrarse en relatos de naturalistas exploradores como Alexander von Humboldt, y Charles Darwin. También lo hay en expresiones de arte pictóricas como Giotto di Bondone, y Vincent van Gogh o de escritores como Julio Verne. En si, el término paisaje se implantó en la sociedad educada ya en
el siglo xix, y quizás mucho antes, con sus pormenores, sobre todo de aprecio y subjetividad individual, tanto de expresión y apreciación. En el pasado, los lectores esperaban ávidamente los relatos de los exploradores y aventureros que recorrían el planeta quienes describían en sus relatos los componentes de aquellas regiones aún inexploradas. En algunos casos, los relatos eran acompañados de imágenes pictóricas que describían las palabras. Por ejemplo, Charles Darwin en su famoso recorrido por Sudamérica en The Beagle (que se traduce como El sabueso), era acompañado por un marinero que dibujaba lo que Darwin le encargaba. En otros casos, los propios exploradores dibujaban lo
que veían. Claramente, tanto los relatos como las expresiones pictóricas variaban en nitidez y apreciación. Fue en estos momentos en que los ecólogos del paisaje le dieron al término paisaje el vuelco para derivarlo y desarrollarlo como concepto. En ecología de la conservación, paisaje se define como una unidad espacial arbitrariamente delimitada en función del interés cultural o biológico y sus interrelaciones. En este sentido se desarrollaron dos vertientes conocidas como escuelas de la ecología del paisaje: la europea y la americana. Mientras la primera priorizaba los componentes culturales y humanos del paisaje, la segunda priorizaba los componentes naturales y ecológicos. En ambos casos, el paisaje es explíci-
tamente dependiente de la dimensión. A mitad del siglo xx fue cuando los ecólogos empíricos y teóricos notaron que los procesos ecológicos que evaluaban generaban patrones diferentes si consideraban distintas dimensiones, como el espacio, el tiempo y la organización biológica. Se dieron cuenta de que la riqueza de especies, descrita como diversidad, cambiaba a través de las unidades ambientales que estudiaban como parcelas y transectos, que conformaban sus unidades de análisis. También se dieron cuenta que hay condiciones ambientales que abarcan regiones enteras, y por ende a los paisajes y sus elementos internos, pero que se expresaban de forma variante a través de los diferentes paisajes de las regiones, como las condiciones climáticas en los polos de la Tierra y sus áreas de influencia. Estos ecólogos resaltaron que los movimientos masivos de organismos, o migraciones, alteraban estos patrones.
Por ejemplo, en el continente americano sucede el mayor movimiento de organismos en masa del planeta. México es un paso crucial para muchos organismos como aves, mamíferos e insectos. En las aves se ha estimado que más de 5 mil millones de individuos pertenecientes a más de 400 especies transitan de sus ambientes tropicales a ambientes reproductivos en Norteamérica. Este movimiento masivo sucede en dos épocas del año. Durante la primavera boreal, las especies de aves se desplazan a Norteamérica para reproducirse, mientras que durante el otoño boreal las aves retornan a sus hogares tropicales para refugiarse y cumplir con sus obligaciones funcionales en los ambientes tropicales, como lo demuestran Pineda-Diez de Bonilla y sus colaboradores. De esta manera fue que los ecólogos del paisaje notaron que los paisajes son unidades multidimensionales que varían tanto internamente como por influencias externas.
Agaves y costa
Internamente, los paisajes pueden ser descritos por sus elementos como unidades ambientales claramente definidas, medibles y analizables como zonas de bosque, bordes y matriz. Los elementos del paisaje se encuentran inmersos en la matriz y varían en composición y configuración espacial dentro de la matriz. Por lo cual la variación interna de los componentes ambientales del paisaje le confieren heterogeneidad, la cual es mayor entre componentes que dentro de los componentes. Esta forma de medir y considerar el paisaje ha motivado su variabilidad conceptual. Paisaje sonoro, paisaje marino y metapaisaje son composiciones derivadas de paisaje. A finales del siglo pasado, Pijanowski y colaboradores, presentaron el concepto de paisaje sonoro para referirse a la variación de la colección de sonidos presentes en el paisaje. De esta manera, estos autores proponen la identidad sonora de los paisajes. Sobre todo, la agrupación de sonidos
de acuerdo a su origen: biológico, geofísico y humano; correspondientemente, biofonía, geofonía y antropofonía. Paisaje marino es la conceptualización de los principios de ecología del paisaje en ambientes marinos, aunque con las implicaciones del medio acuático. Mientras que metapaisaje hace referencia a la conectividad funcional de paisajes interconectados por la funcionalidad que les confieren organismos que los habitan. Por ejemplo, organismos migratorios llevan a cabo esta conectividad. El paisaje es componente fundamental de la gran biodiversidad nacional y ha sido fundamental para entender procesos que la determinan y limitan. De haber sido un término cultural, paisaje se ha transformado para llegar a ser un concepto fundamental en ecología de la conservación que nos ha permitido entender cómo se estructuran y funcionan los paisajes, lo que a su vez es fundamental para la propuesta de ley general de biodiversidad.
Correo-e: noemi.matias@endemicos.org
Juan E. Martínez Gómez Correo-e: juan.martinez@inecol.mx
nfibios y reptiles: fundamentales para la biodiversidad mexicana
éxico es uno de los países con más especies de anfibios y reptiles. Se han registrado 376 especies de anfibios y 864 de reptiles, de las cuales 48.2 por ciento y 67 por ciento son endémicas al país. Esto suma 5.23 por ciento de los anfibios y 8.7 por ciento de los reptiles del planeta; todavía se siguen descubriendo nuevas especies de serpientes y lagartijas porque aún hay muchas regiones en el mundo poco exploradas. Por ejemplo, recientemente se descubrió una culebra nocturna en una isla remota del Pacífico mexicano y en este número de La Jornada Ecológica se presenta también a la especie de lagartija más recientemente descrita en el país: la lagartija espinosa de La Laguna. Los anfibios y los reptiles son componentes fundamentales de la biodiversidad mexicana. Los anfibios Los anfibios tienen el cuerpo desnudo, sin pelo o escamas, húmedo y con una gran cantidad de glándulas cuyas excreciones les dan protección. En algún momento de su ciclo de vida dependen completamente del agua o de la humedad, por lo que es un elemento clave para su supervivencia. Aunque todos los anfibios presentan estas características en común, la gran variedad de formas, y estilos de vida han resultado en una gran diversidad de especies. El grupo con mayor riqueza de especies es el de las salamandras (Urodela) que incluye el 40 por ciento de las salamandras del mundo. Entre estas se encuentran las salamandras meramente acuáticas como los ajolotes del
género Ambystoma: ajolote de Xochimilco (Ambystoma mexicanum) en la Ciudad de México o el achoque de Pátzcuaro (Ambystoma dumerilli), en Michoacán, ambos con poblaciones en riesgo de desaparecer. Una gran variedad de salamandras terrestres conocidas comúnmente como tlaconetes, entre las que destaca la familia Plethodontidae, con 117 especies. Los tlaconetes son muy pequeños por lo que pasan desapercibidos aunque se hacen evidentes en la época de lluvias. Las ranas y sapos (orden Anura) son otro grupo importante de anfibios, el 20.4 por ciento de las especies del mundo se encuentran en México. Presentan una gran variedad de formas como las rani-
tas de hojarasca (Craugastor) que no ponen huevos sino que tienen desarrollo directo, los arborícolas (Hylidae) con discos adherentes que les permiten escalar en los árboles y permanecer pegadas en las hojas, o los “sapitos borrachos” (Rhinophrynus dorsalis), con protuberancias en las patas traseras que les sirven para cavar sus madrigueras en donde viven enterrados hasta que inicia la temporada de lluvia. Tal vez el grupo menos conocido es el de las cecilias o “tapaculos” las que habían pasado desapercibidas por mucho tiempo debido a que viven debajo de la tierra. Este grupo se caracteriza por carecer de patas. El 10 por ciento de las especies del mundo está en México.
Los reptiles Los reptiles se caracterizan por la presencia de escamas, hay especies acuáticas como las tortugas o cocodrilos y terrestres como las lagartijas y serpientes. El grupo de las tortugas cuenta con 48 especies, las cuales son principalmente dulceacuícolas, se conocen como “casquitos” o “pochitoques” (Kinosternon); también hay especies terrestres como las tortugas del desierto del género Gopherus. Entre las serpientes, la familia con el mayor número de especies es Colubridae, serpientes no venenosas. Son unas 393 especies con una gran variedad de formas y adaptaciones a diferentes hábitats. Por
ejemplo, las del género Thamnophis, son semiacuáticas y acuáticas que han desarrollado una estructura hidrodinámica para ser excelentes pescadoras. Otras especies son las fosoriales, que se caracterizan por tener una cabeza corta y puntiaguda que le permite deslizarse en las cavidades del suelo. Entre las serpientes está el bejuquillo (Oxybelys) que imitan a los bejucos o lianas, ya que son delgadas, de color verde y se mueven entre los árboles. También están las constrictoras, representadas por las boas (Boa constrictor) y otras especies como los cincuates (Pituophis). Las serpientes del género Crotalus cuenta con el mayor número de especies en México, son mejor conocidas como víboras de cascabel. Su alimentación se basa principalmente en roedores por lo que contribuyen a su control. La mayor riqueza de especies de reptiles en México está en el grupo de las lagartijas con un total de 417 especies, siendo la familia Phrynosomatidae la que tiene la mayor riqueza. Hay géneros como Sceloporus y Phrynosoma mejor conocidos como llora sangre o tepayatzin, lagartijas bastante comunes a lo largo del país. Otros de los géneros con un gran número de especies es el género Anolis, lagartijas de arborícolas muy comunes en zonas tropicales. Entre los reptiles menos diversos está la familia Bipedidae que es endémica de México. Los endemismos más altos se encuentran entre las lagartijas de las familias Anguidae, Xenosauridae, Phyllodactylidade y Xantusiidae.
Amenazas y microendemismos Una particularidad de la diversidad de anfibios y los reptiles son los microendemismos. No solo son especies únicas de México sino que se ubican en una región pequeña, aumentando su riesgo de extinción. Los anfibios son el grupo de vertebrados mexicanos con el mayor número de especies amenazadas; aproximadamente 164 especies se encuentran en peligro o peligro crítico. El principal factor de riesgo están las modificaciones de su hábitat original. También contribuyen a su declive los aprovechamientos extractivos, las enfermedades infecciosas emergentes y el cambio climático global. En cuanto a los reptiles, las lagartijas y las tortugas son grupos amenazados. La modificación del hábitat es uno de los principales factores de riesgo aunado a la extracción del medio silvestre para abastecer el mercado de mascotas. El ejercicio internacional de la Alianza para la Extinción Cero realizado en 2010 detectó para nuestro país tres especies en peligro de extinción inminente, dos tortugas de Cuatro Ciénegas y el garrobo del Istmo. En el caso de los anfibios detectó 104 especies en 37 sitios; de estos, sobresalen los dos sitios que tienen albergan el mayor número de especies en peligro de extinción inminente del mundo, la sierra de Juárez, en Oaxaca, y la zona de volcanes entre Puebla y Veracruz. Para proteger a los anfibios y reptiles, un componente fundamental de la biodiversidad mexicana, se deben proteger de ma-
Cascabel de catalana
nera efectiva estos sitios que representan el hábitat crítico de estas especies. La mayoría de estos sitios se ubican fuera de la áreas naturales pro-
tegidas existentes. Aún hay grandes retos por superar antes de cantar victoria de conservación de la biodiversidad mexicana.
as cuencas y la ley general de biodiversidad Miriam Guadalupe Ramos Escobedo Correo-e: miriam.ramos.gww@gmail.com
as cuencas juegan un papel relevante en la conservación y protección de la biodiversidad porque la dinámica del agua en el territorio es crucial para la supervivencia, estabilidad y prosperidad de la biodiversidad. Aunque las cuencas se asocian con agua, mantener la funcionalidad de una cuenca en términos hidrográficos requiere preservar sus suelos y su vegetación, los hábitats terrestres que dan forma a la cuenca. A su vez, la conservación de los hábitats terrestres es determinante para la conservación de los ríos, lagos, lagunas y ecosistemas costeros de conforman la cuenca –hábitats acuáticos–. La mayor causa para el declive de la biodiversidad es la destrucción de hábitats; la conservación y manejo adecuado de cuencas tiene como componente intrínseco la conservación de la biodiversidad. La cuenca es el espacio del territorio que drena hacia un sitio determinado. Morfológicamente, todo el territorio está organizado en cuencas. Las más pequeñas drenan hacia arroyos que emergieron o se formaron unos pocos kilómetros aguas arriba. Conforme determinamos de dónde viene el agua desde zonas más bajas, podemos ver que el espacio se acrecienta y que las pequeñas cuencas van quedando contenidas dentro del territorio de una cuenca cada vez más grande y así sucesivamente hasta que se desemboca a un lago (cuencas endógenas) o al mar (cuencas exógenas).
Dado que el manejo del territorio lo llevamos cabo sus habitantes, es muy importante asociar el concepto de cuenca al territorio que capta o “cosecha” el agua de la lluvia y la suministra a los manantiales y ríos. En términos de manejo, las cuencas pequeñas son unidades naturales de manejo, ya que, como se mencionó, las cuencas más grandes están siempre compuestas de cuencas pequeñas y las unidades menores son más fáciles de trabajar. Por otro lado, es en estos espacios más cercanos donde las comunidades tienen injerencia directa sobre su patrimonio natural. La biodiversidad de las cuencas varía con su ubicación geográfica; de acuerdo con la altitud en la que se encuentren, a la cantidad de precipitación y particularidades fisiográficas y geomorfológicas de la región donde se localizan. El Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) realizó un ejercicio de priorización de las principales cuencas hidrográficas del país tomando en cuenta los criterios de la Conabio para zonas prioritarias de conservación de la biodiversidad terrestre, acuática epicontinental y marino-costeras. El INECC cruzó esta información con la de impactos antropogénicos con su sistema de cuencas. Este ejercicio reveló 18 cuencas en prioridad extrema; sobresalen por su tamaño y relevancia ecológica las de la península de Yucatán, la del Grijalva-Usumacinta, la de los ríos Papaloa-
pan, Pánuco, Santiago, San Pedro y Acaponeta. Por otro lado, se identificaron 70 cuencas con prioridad alta que abarcan casi el 43 por ciento del territorio nacional. Entre ellas se pueden mencionar las de los ríos Bravo, Balsas, Yaqui, Lerma-Chapala, Nazas y San Pedro. Muy posiblemente debido a que las cuencas se definen con base en un criterio hídrico, es usual que asociemos su función casi exclusivamente con la captación de agua para formar manantiales, arroyos y ríos, y en última instancia para suministro humano. Sin embargo, las cuencas también tienen una función ecológica al proveer hábitat para la flora y la fauna. Y una ambiental porque son sumideros que regulan la recarga hídrica, conservan la biodiversidad y mantienen la integridad y la diversidad de los suelos. Finalmente, cumplen una función socioeconómica al suministrar recursos naturales para el desarrollo de actividades productivas que dan sustento a su población. Los trabajos de conservación de cuencas consideran frecuentemente reforestación, implementación de técnicas para la conservación de suelo y agua, restauración de las franjas ribereñas y estrategias para la conservación de bosques tales como programas de pago por servicios ambientales, reemplazo de los sistemas agrícolas por sistemas de silvicultura y manejo de plantaciones forestales. En algunos casos, los proyectos incluyen la implementación de ecotecnias en las comunidades asentadas en las cuencas para optimizar el uso de la leña, evitar la defecación al aire libre y que las aguas servidas y negras no lleguen a los ríos.
Estos planteamientos pueden considerarse en instrumentos normativos como ordenamientos territoriales. Sin embargo, estos ordenamientos no tienen necesariamente la visión de cuenca, y por tanto no siempre toman en cuenta el funcionamiento natural del territorio, la interacción de sus componentes aguas arriba y aguas abajo y su conectividad. La única normatividad relacionada con la aproximación de cuenca actualmente está en la Ley de Aguas Nacionales y está enfocada al suministro de agua potable y tratamiento de aguas residuales. Introducir el enfoque de cuenca en el marco legal y las regulaciones asociadas con la conservación de la biodiversidad y el manejo del territorio es una tarea apremiante que debe atenderse. Es prioritario proteger de manera efectiva la conectividad de los cuerpos de agua dulce y costeros, de sus cuenca y áreas ribereñas desde un enfoque efectivo y realista de patrimonio natural. Aún hay mucho por saber sobre la biodiversidad acuática epicontinental en México. En los países del norte y en Centroamérica se conocen especies de peces y macroinvertebrados que requieren que se mantenga la conectividad en los ríos porque durante su ciclo de vida migran aguas arriba o aguas abajo. En el Golfo de México, el pez bobo (Joturus pichardi) es una especie marina que entra a desovar a estuarios y ríos. Era común hace 30 años, ahora es raro. Es preciso que el proyecto de ley general de biodiversidad proteja con un enfoque de cuenca tanto a los organismos, como a los ecosistemas y sus relaciones internas.
L Melissa Mayorga Correo-e: mmayorga0104@gmail.com
os ecosistemas coralinos mesofóticos (ECM) son comunidades arrecifales caracterizadas por la presencia de corales fotodependientes o zooxantelados y comunidades asociadas. Se distribuyen en las regiones tropicales y subtropicales entre la profundidad intermedia y más baja de la zona eufótica, aquella zona donde ocurre la fotosíntesis. Los ECM que se encuentran en aguas ópticamente claras, se distribuyen típicamente entre los 30 y 150 metros de profundidad. Más allá de la profundidad típica de los arrecifes coralinos someros que mejor conocemos. Son considerados como una extensión de los arrecifes someros, que son menos profundos, debido a que comparten la distribución de algunas especies, alojan y soportan poblaciones de especies económicamente importantes y son áreas de crianza y protección para especies amenazadas. Además, la conectividad vertical registrada sugiere que los ECM son fuente de reclutas para los arrecifes coralinos someros y que constituyen un componente importante en la capacidad de recuperación del ecosistema. El estudio de estos ecosistemas ha sido difícil desde la perspectiva logística y económica. A pesar de los estudios que se han realizado hasta el momento, aún se conoce poco sobre su distribución espacial y ecología, lo que ha conllevado a que no estén considerados en los planes de manejo ni hayan sido entendidos como un componente importante de la biodiversidad en México. El manejo efectivo del ecosistema requiere que los componentes más significativos estén considerados, de tal ma-
nera que se hace imperante el estudio de los ECM que se presume existen en México, ahora que se plantea la aprobación de la nueva ley general de biodiversidad.
os corales mesofóticos, nuevos componentes de la biodiversidad
Brenda Díaz-Cárdenas1 Eduardo Ruiz-Sanchez2 Patricia Castro-Felix2 Héctor Gadsden1 1 Instituto de Ecología, AC 2 Universidad de Guadalajara
Correos-e: brendadiazcardenas@gmail.com, ruizsanchez.eduardo@gmail.com, patriciacastrofelix@gmail.com hector.gadsden@inecol.mx
l desierto chihuahuense es uno de los desiertos norteamericanos con mayor biodiversidad comparada con otras regiones desérticas de Norteamérica. La Comarca Lagunera es una región del desierto chihuahuense, al suroeste de Coahuila y noroeste de Durango, con un número alto de especies de anfibios y reptiles. Allí habitan ocho especies de ranas y sapos, cuatro especies de tortugas, 28 de serpientes y 27 de lagartijas. De las 27 especies de lagartijas, ocho sólo se encuentran en esta región, es decir, son endémicas.
Recientemente, a través de estudios de ADN, descubrimos una nueva especie de lagartija endémica: la lagartija espinosa de La Laguna, denominada provisionalmente Sceloporus sp. nov. Es vivípara, da a luz sus crías, y habita solo en paredones y zonas rocosas en las faldas de tres pequeñas sierras de La Comarca Lagunera cercanas a Torreón; sierra San Lorenzo, sierra Solís y sierra Texas. Los machos adultos miden en promedio ocho centímetros, sin tomar en cuenta la cola, su coloración va del azul turquesa al verde brillante. Las hem-
Macho de lagartija espinosa de La Laguna
a lagartija espinosa de La Laguna: nueva especie del desierto chihuahuense bras adultas son un poco más pequeñas: miden alrededor de siete centímetros, sin tomar en cuenta la cola. Son pardas. A pesar de su reciente descubrimiento, la lagartija espinosa de La Laguna está en peligro de desaparecer. Las sierras en las que habitan están siendo destruidas para extraer materiales de construcción, afectando la supervivencia de la especie. Todas las lagartijas dependen de la temperatura del ambiente para controlar su propia temperatura, por lo que el calentamiento global es una fuerte amenaza para la
lagartija espinosa de La Laguna, debido a que estas lagartijas se encuentran atrapadas en “islas” rodeadas por “mares de arena” por lo que están imposibilitadas a migrar a zonas en las que la temperatura sea menor. Estamos realizando estudios ecológicos con base en la información genética de esta nueva especie, con el fin de establecer estrategias de conservación que no solo serán útiles para la lagartija espinosa, sino también para conservar a otras especies endémicas de La Comarca Lagunera.
Ecologica 211
Suplemento editado por La Jornada: 04/03/2017

References: Artículo 3
 Artículo 3
 Artículo 60
 Artículo 60
 Artículo 60
 Artículo 60
 resolución