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Timestamp: 2019-10-15 12:25:01+00:00

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Sentencia Civil de Corte Suprema de Justicia (Pleno), 1ª de lo Civil, 8 de Septiembre de 2008 - Jurisprudencia - VLEX 51554136
El licenciado R.V.F., apoderado judicial de HARINAS DEL ISTMO, S.A., ha interpuesto recurso de casación contra la sentencia de 4 de mayo de 2004, dictada por el Primer Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial de Panamá, que confirmó la decisión del inferior, en el proceso ordinario que su representado le sigue a PANIFICADORA LA FAVORITA, S. A.
Esta Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia mediante resolución de 15 de junio de 2005 (f. 929), admitió el recurso de casación, que consta en la foja 896 del expediente.
Finalizada la fase de alegatos de fondo, la cual no fue aprovechada por los apoderados judiciales de las partes, procede la Sala a decidir el recurso, previas las consideraciones que a continuación se expresan.
Consta en autos que HARINAS DEL ISTMO, S.A., mediante apoderado judicial, el licenciado Generoso Guerra, presentó el 22 de marzo de 1999, demanda ordinaria corregida, que le correspondió conocer al Juzgado Segundo de Circuito de lo Civil del Primer Circuito Judicial de Panamá, con el objeto que PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. fuera condenada a pagarle la suma de B/.33,954.97, "en concepto de capital, más las costas, gastos legales e intereses vencidos, y los que se venzan hasta el pago total de dicha suma, más las costas y gastos de la presente actuación" (f. 16); por el saldo pendiente de pago de las facturas por la compraventa de harina a crédito, debido a que PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. no pagaba el total de las facturas, sino que le restaba unilateralmente al precio facturado, la suma de B/.1.00 a B/.1.50 por cada saco de harina.
La demanda corregida fue admitida mediante resolución de 28 de mayo de 1999 (f. 20), y la firma forense C. & Castro, apoderada judicial del demandado, dentro del término del traslado, presentó su escrito de contestación de la demanda corregida en que se opuso a la pretensión de la parte demandante y negó los hechos, aunque aceptó que "le compraba a la empresa demandante el producto que esta ofrecía"; sin embargo, alegó en su defensa que "a todas las facturas mencionadas por la actora, se les había otorgado un descuento, por parte de la demandante a nuestra representada,, que consistían en un dólar con cincuenta ($1.50) por saco, y en ese tenor fueron canceladas todas las facturas mencionadas". (f. 21)
Una vez evacuado el período probatorio y la fase de alegatos, el Juzgado Segundo de Circuito de lo Civil del Primer Circuito Judicial de Panamá, por medio de la sentencia 14 de 28 de marzo de 2003 (f. 832), negó la pretensión ensayada por la parte actora y la condenó en costas por la -suma de 1,317,790.99; por encontrar "sólidos y concluyentes indicios a favor de la parte demandada, en cuanto a un acuerdo por el cual HARINAS DEL ISTMO, S.A. sí ofreció incentivos a PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. que fueron aceptados por la empresa demandada, y en virtud del cual procedió a aplicar el descuento sobre el precio facturado" (f. 842). Por ende, concluye el juzgador a quem que "los elementos de juicio allegados al proceso no logran acreditar fehacientemente que la demandada adeuda a la actora la obligación reclamada". (f. 844)
El demandante apeló esta decisión y al surtirse la alzada, el Primer Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial, luego de analizar las situaciones planteadas, confirmó la sentencia de primera instancia y fijó las costas a cargo del recurrente en B/.150.00, en la resolución de 4 de mayo de 2004, venida en casación (f. 875); ya que coincidió con el juez primario en que "se deduce mediante prueba indiciaria" que "PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. contaba con la anuencia de HARINAS DEL ISTMO, S.A., por tanto, ésta no tiene a su favor crédito alguno contra PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. por razón de dichos descuentos". (f. 886)
Es contra esta resolución de segunda instancia que la parte actora ha formalizado el recurso de casación que conoce en esta ocasión la Corte, y, en consecuencia, procede a examinar la causal invocada y los motivos que la sustentan.
Se trata de un recurso de casación en el fondo (f. 896), en que se invoca como única causal, la "infracción de normas sustantivas de derecho por error de derecho en cuanto a la apreciación de la prueba", tal como está contemplada en el artículo 1169 del Código Judicial.
El impugnador expresa lo siguiente en los seis motivos en que se funda esta causal:
"PRIMERO: A página 6 de la Sentencia el Primer Tribunal Superior de Justicia afirma que la cuestión sobre la cual gravita esta encuesta consiste en determinar cuáles son las facturas que registran descuentos, cuánto totaliza éste y sobre todo, si este descuento se basó en un acuerdo entre las partes. Sin embargo, a pesar de reconocer que de las facturas y de los estados de cuenta de PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. se evidencia que ésta realizó descuento de las facturas entregadas y aceptadas por la suma de 6/.33,060.50, consideró equivocadamente que de los testimonios vertidos por A.P.D. (fs. 729-730) y el testimonio de JAIME CEVALLOS (sic) ESPINOZA, (fs. 731-732), se deduce prueba indiciaria suficiente de la existencia de un acuerdo verbal entre HARINAS DEL ISTMO, S.A. y PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. que justificaba la aplicación de tales descuentos.
De su errónea valoración concluye a página 9 de la sentencia que estos testimonios indican que la práctica de HARINAS DEL ISTMO, S. A. con sus clientes es la de realizar acuerdos verbales y de no dejar constancia escrita de tales acuerdos, desconociendo que de un examen integral de los testimonios no se deduce tal aseveración. Del testimonio de A.P.D., no observó que dentro de su deposición también indicó que: "HARINAS DEL ISTMO si requería que uno firmara un documento donde constaba el recibo de la bonificación dada" (fs. 229), no obstante y a pesar de esta contradicción dentro del propio testimonio, sólo resalta la aseveración que hace alusión a la "existencia de acuerdos verbales", desintegrando de esa manera el examen contextual de la deposición. Amén de que este testimonio tampoco es pertinente para clarificar la posible existencia de un supuesto acuerdo verbal entre PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. y HARINAS DEL ISTMO, S.A. ya que al mismo no le consta ni por percepción propia ni indirecta que existieran "arreglos verbales", ni el contenido de los mismos. La valoración de esta prueba como indiciaria para acreditar inexistencia de la obligación demandada se aleja de las reglas de la sana crítica y de la valoración integral que el Juzgador debe realizar con el resto de las pruebas, tal como lo dispone la ley.
Similares conclusiones llega respecto al testimonio del señor J.C.E. (fs. 731-732), desconociendo la integridad del testimonio por ende otorgándole un valor equivocado y aislado del resto e las pruebas documentales y periciales. A página 9 de la sentencia el ad-quem cita el testimonio de J.C. cuando indica que los pactos con HARINAS DEL ISTMO, S.A. se hacen de manera verbal; no obstante no repara que dentro de otras preguntas del mismo testimonio, éste revela que ellos tenían documentos que sustentaban los descuentos que a ellos les otorgaban, es decir, el propio testimonio es contradictorio en su contexto, sin embargo la juzgadora de segunda instancia encuentra en ellos "indicios sólidos" de la existencia de un acuerdo verbal entre HARINAS DEL ISTMO, S.A. y PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. olvidando en el análisis valorativo del testimonio, que el mismo no señalan ni por percepción propia ni indirecta lo sucedido entre las empresas en cuestión.
De estos dos testimonios contradictorios el ad-quem deduce la existencia de indicios "sólidos y concluyentes", de la existencia de un acuerdo verbal entre las partes en cuestión, lo que la llevó a concluir erróneamente que los descuentos habían sido pactados por ambas partes, por 10 que la reclamación de HARINAS DEL ISTMO, S.A. era injustificada. Con base en esta equivocada conclusión, deja de lado otras pruebas que reposan dentro del proceso y que aunque son mencionadas en la sentencia, no se les brinda el justo valor probatorio; nos referimos a las facturas y estados de cuenta por pagar que constan de fs. 440 a 581 del expediente, así como los peritajes de L.E.C. GUEVARA (FS. 107112) y de ELSA GUARNI DE RODRÍGUEZ (fs. 113123), los cuales indican que no consta documentación escrita ni instrucciones verbales que autorizaran la realización de descuentos, además identifican el monto de las facturas entregadas y aceptadas. De haberse valorado acertadamente estas pruebas y de acuerdo a las reglas de la sana crítica se hubiese llegado a conclusiones diametralmente opuestas a las que determinó en la sentencia que hoy se censura.
El Tribunal Superior a pesar de que menciona el testimonio de NEDLEKA TUÑON (sic) que reposa a fs. 81-82 no le atribuye la fuerza probatoria que la ley le dispensa, de ser así no hubiese llegado a la errada conclusión que se refleja a página 10 de la Sentencia cuando indica que, los descuentos se debían haber acordado entre las partes ya que a pesar de la deuda se siguió vendiendo el producto a la demandada por seis (6) meses. Evidentemente esta deducción surge de una errónea valoración del aludido testimonio, ya que el mismo indica que a raíz de la deuda se mantuvieron comunicaciones con la demandada y se enviaron notas a la misma. Aunado a lo anterior es preciso recordar que el crédito otorgado a la empresa PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. era de 180 días, es decir cuatro (4) meses, por lo que no es tan ilógico suponer que en una relación comercial tan importante para la HARINAS DEL ISTMO, S.A. se siguiera suministrando el producto, hasta que se hizo insostenible la relación comercial.
Los errores de valoración probatoria anteriormente señalados influyeron sustancialmente en la parte dispositiva de la sentencia impugnada toda vez que la misma declara probada la existencia de un acuerdo verbal entre ambas partes, con base en prueba indiciaria, por lo cual exime a PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A., del pago dela suma de B/.33,954.97 que actualmente le adeuda la demandada producto de la realización de descuentos no autorizados por HARINAS DEL ISTMO, S. A." (f. 896)
Todos estos cargos de ilegalidad se fundamentan en la presunta violación directa por comisión del artículo 781 del Código Judicial, que adopta el sistema de la sana crítica para la apreciación de la prueba, ya que a juicio del casacionista:
"La juzgadora de segunda instancia le brinda un valor probatorio de plena prueba a dos testimonios (ALBERTO PEREIRA DEILOT (fs.729- 730) y el testimonio de J.C.E., (fs. 731-732), sin utilizar las reglas de la experiencia, ya que no advierte que estos declarantes no han depuesto sobre lo sucedido entre las empresas PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. y HARINAS DEL ISTMO, S.A. sino sobre lo sucedido a ellos y a sus empresas. Tampoco valora acertadamente ni de acuerdo a las reglas de la lógica que dichos testigos son presentados por la parte demandada y por lo menos uno de ellos, de su propia deposición advierte la existencia de antiguos conflictos con la empresa HARINAS DEL ISTMO, S. A.
La regla de la sana crítica sugiere que las pruebas deben ser evaluadas de acuerdo con la razón, la lógica y con base en las reglas de la experiencia, por lo que el Tribunal debió advertir que las reglas de la lógica y la razón indican que dos clientes de HARINAS DEL ISTMO, S.A. que han tenido conflictos anteriores, no pueden constituirse por sí solos en las pruebas indiciarias "sólidas y concluyentes" que sirvieran de fundamento para determinar la existencia de un acuerdo verbal que exime a la demandada del pago de la deuda, máxime cuando del conjunto de las otras pruebas el expediente no se deducen las mismas conclusiones". (f. 899)
Igualmente, los cargos de injuridicidad se basan en la posible violación del primer inciso del artículo 986 del Código Judicial, que dispone que "el juez apreciará los indicios en conjunto, con arreglo a las reglas de la sana crítica"; ya que, a juicio del casacionista:
"El desconocimiento de las normas relacionadas a la valoración de las pruebas, llevó al superior a violar por comisión el contenido de la presente norma. El juzgador asegura que de acuerdo a la existencia de algunos testimonios se podía determinar que la empresa PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. y HARINAS DEL ISTMO, S.A. tenían un acuerdo verbal que amparaba los descuentos que la primera se aplicaba en las facturas de febrero de 1997 a julio de 1997. Es curioso ver que este caso se resuelve mediante la prueba indiciaria, cuando dentro del expediente existen prueba materiales que apuntan a otra dirección. (...) tanto los peritos, los asientos contables como las facturas entregadas y aceptadas dan cuenta de la existencia de un precio en la factura y la no autorización de tales descuentos". (fs. 901-902)
Como normas sustantivas violadas a consecuencia del error probatorio, el impugnador cita los artículos 754, 763, numeral 1, y 776 del Código de Comercio, así como el artículo 974 del Código Civil, que se reproducen a continuación:
Artículo 754. En la compraventa mercantil una vez perfeccionado el contrato, la parte que cumpliere tendrá derecho a exigir de la que no cumpliere, la indemnización, además de los daños y perjuicios ocasionados con su falta.
"Artículo 763. La entrega de la cosa vendida se entiende verificada:
-Por la entrega o recibo de la factura sin oposición del comprador".
"Artículo 776. El comprador tendrá derecho a exigir del vendedor la formación y entrega de una factura de las mercaderías vendidas, y el recibo al pie de ella del precio total o de la parte que hubiere entregado.
No reclamándose contra el contenido de la factura, dentro de los ocho días siguientes a la entrega de ella, se tendrá por irrevocablemente aceptada".
"Artículo 974. Las obligaciones nacen de la ley, de los contratos y cuasicontratos, y de los actos y omisiones ilícitos o en que intervenga cualquier género de culpa o negligencia".
En síntesis, el casacionista explica que al incurrir la sentencia impugnada en el yerro de considerar probado un supuesto acuerdo verbal, infringió las citadas normas sustantivas de derecho, ya que llevó al tribunal de segundo grado a desconocer los derechos que surgen de estas disposiciones a favor de HARINAS DEL ISTMO, S.A. y la privó de la legítima oportunidad de cobrar el monto total de la deuda; puesto que "la facturación no fue objetada en ningún momento por la parte demanda (sic), ni siquiera fue objetada como prueba, pero aún a pesar de esto el ad-quem no le concede el suficiente valor probatorio". (f. 905)
De la lectura del recurso de casación, se infiere que los cargos de injuridicidad contra la sentencia de segunda instancia consisten en la inexacta apreciación de pruebas documentales, testimoniales y periciales por parte del juzgador ad quem, que lo llevaron a "declarar probada la existencia de un acuerdo verbal entre ambas partes, con base en prueba indiciaria, por lo cual exime a PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A., del pago de la suma de B/.33,954.97 que actualmente le adeuda la demandada producto de la realización de descuentos no autorizados por HARINAS DEL ISTMO, S. A." (f. 898)
Así, tenemos que de los motivos primero al cuarto, se deduce que el primer cargo de injuridicidad que se le imputa a la sentencia de segundo grado es que el Tribunal Superior "consideró equivocadamente que de los testimonios vertidos por A.P.D. (fs. 729- 730) y el testimonio de JAIME CEBALLOS (sic) ESPINOZA, (fs. 731-732), se deduce prueba indiciaria suficiente de la existencia de un acuerdo verbal entre HARINAS DEL ISTMO, S.A. y PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. que justificaba la aplicación de tales descuentos".
En adición a lo anterior, en el quinto motivo, el casacionista le inculpa a la resolución de segunda instancia, el cargo de no haberle atribuido la fuerza probatoria que la ley le dispensa al testimonio de N.T.D. que reposa en la foja 81, que declaró que "a raíz de la deuda se mantuvieron comunicaciones con la demandada y se enviaron notas a la misma", lo que llevó al Tribunal Superior "a la errada conclusión que se refleja a página 10 de la Sentencia cuando indica que, los descuentos se debían haber acordado entre las partes ya que a pesar de la deuda se siguió vendiendo el producto a la demandada por seis (6) meses".
El casacionista argumenta que el Tribunal de alzada se apartó de los criterios sobre apreciación de la prueba, dado que la resolución impugnada analizó los testimonios de A.P.D., J.C.E. y N.T. sin observar las reglas de la sana crítica conforme al artículo 917 del Código Judicial que establece que "el juez apreciará, según las reglas de la sana crítica, las circunstancias y motivos que corroboren o disminuyan la fuerza de las declaraciones"; ya que manifiesta:
"Los testimonios no fueron analizado (sic) en conjunto con otras pruebas ni la (sic) circunstancias de los mismos, de los dos primeros se deja de lado la contradicción que surge de los mismos, y de (sic) último no se valora que en conjunto con otras pruebas (facturas, peritajes, estado de cuentas) se evidencia la existencia de la deuda y la no autorización de los descuentos." (f. 900)
Así mismo, el recurrente alega que se ha violado el artículo 921 del Código Judicial, que prevé;
"Artículo 921. No hará fe el dicho del testigo que se contradiga notablemente en una o más declaraciones; en cuanto al modo, lugar, tiempo y demás circunstancias del hecho o que declare sobre hecho inverosímil..."
A juicio del casacionista, el Tribunal Superior vulneró esta norma al evaluar los testimonios de A.P.D. y J.C.E. "como indicios sólidos y concluyentes de la existencia de un acuerdo verbal entre las empresas en cuestión", porque no advirtió "el hecho de que los testigos en comento, además de ser contradictorios dentro de sus propias declaraciones, manifiestan tener conflictos anteriores con la demandante, lo que lógicamente puede influir en el ánimo de los mismos". (f. 900)
Además, el impugnador cita la contravención del artículo 922 del Código Judicial, que indica que "no hará fe el dicho del testigo si resulta que no ha declarado de sus propias y directas percepciones, salvo los casos en que la ley admita declaración sobre el conocimiento formado por inferencia; pero en este caso se deben expresar los fundamentos de ésta", cuya infracción se da porque:
"Los testigos antes mencionados han declarado sobre hechos ocurridos en sus propias empresas, dentro de sus propias circunstancias y con base en sus propias motivaciones; más en ningún momento han declarado sobre 'acuerdo verbal alguno' entre PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. y HARINAS DEL ISTMO, S.A., por lo que la (sic) el Superior no debió haberle otorgado la fuerza de un indicio sólido y concluyente. El desconocimiento de esta norma adjetiva inclina el peso probatorio en un sentido totalmente distinto al que se llegaría si la misma se hubiese tomado en cuenta". (f. 901)
Por otra parte, de los motivos primero y cuarto, resultan los cargos de injuridicidad que consisten en que el Tribunal de segunda instancia "deja de lado otras pruebas que reposan dentro del proceso y que aunque son mencionadas en la sentencia, no se les brinda el justo valor probatorio; nos referimos a las facturas y estados de cuenta por pagar que constan de fs. 440 a 581 del expediente, así como los peritajes de L.E.C. GUEVARA (FS. 107-112) y de ELSA GUARNI DE RODRÍGUEZ (fs. 113-123), (en diligencia exhibitoria) los cuales indican que no consta documentación escrita ni instrucciones verbales que autorizaran la realización de descuentos, además identifican el monto de las facturas entregadas y aceptadas".
Estos cargos se basan en la supuesta violación del artículo 876 del Código Judicial, que enumera medios de prueba en materia mercantil, tales como los libros de comercio, facturas aceptadas o canceladas por los interesados, y la costumbre según el Código de Comercio, disposición legal que más bien se relaciona con el concepto de error de hecho sobre la existencia de la prueba y no con la causal invocada, toda vez que no contiene parámetros de valoración de la prueba.
No obstante lo anterior, en la explicación de la infracción el recurrente indica que el Tribunal de segunda instancia:
"No observa que de las facturas de 1994 a 1996 se advierte que el monto facturado es el monto pagado, sin embargo de febrero a julio de 1997 se observa que el monto facturado no era pagado en su integridad. El ad-quem adjudica este faltante a un supuesto "acuerdo verbal" que alega la demandada, sin embargo no existen pruebas pertinentes que reflejen tal aseveración. Desconoce la contabilidad de la empresa en la que por ley se deben reflejar las entradas y salidas de dinero, mismas que no revelen en ningún asiento al (sic) existencia de un arreglo verbal que haya sido al menos anotado". (f. 903)
En cuanto al cargo concreto referente a la inexacta apreciación por parte del juzgador ad quem de los informes periciales resultantes de la acción exhibitoria realizada a los registros contables de PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A., el casacionista denuncia la violación del artículo 980 del Código Judicial, que trata específicamente de las reglas de valoración del dictamen pericia!, al prever:
"Artículo 984. La fuerza del dictamen pericia! será estimada por el juez teniendo en consideración los principios científicos en que se funde, la relación con el material de hecho, la concordancia de su aplicación con las reglas de la sana crítica, la competencia de los peritos, la uniformidad o disconformidad de sus opiniones y demás pruebas y otros elementos de convicción que ofrezca el proceso".
De acuerdo con el recurrente, el error probatorio recae en que el juzgador se equivocó al momento de reconocer y establecer el resultado de los dictámenes periciales, "en los cuales se indica que no existen documentos que respalden el no pago de PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. a HARINAS DEL ISTMO, S.A.; dado que de haber valorado los peritajes de acuerdo a las reglas de la sana crítica y de acuerdo a la solidez que presenta dicha prueba científica hubiese llegado a la conclusión de que la deuda estaba probada y de que no existen dentro de la contabilidad documentos que sustenten la asignación de descuentos..." (f. 902)
De lo expuesto, se colige que los cargos de injuridicidad contra la sentencia impugnada, se reducen a establecer si el Primer Tribunal Superior, al deducir indicios de los testimonios rendidos por los señores A.P.D. (f. 728) y J.C.E., (f. 731), sobre la existencia de un acuerdo verbal de descuentos sobre las facturas datadas de febrero de 1997 a julio de 1997, apreció incorrectamente los informes periciales (fs. 107 y 113), las facturas aceptadas y los estados de cuentas por pagar (fs. 440 a 581), así como el testimonio de N.T.D.. (f. 81)
Ahora bien, el Tribunal Superior, al entrar a analizar el enjuiciamiento del Tribunal a quo, aclaró primeramente que el objeto de la controversia se limita a establecer "cuáles son las facturas que registran ese descuento, cuánto totaliza éste y, sobre todo, si ese descuento se basó en un acuerdo entre las partes".
A continuación, examinó los estados de cuentas por pagar de PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. a HARINAS DEL ISTMO, S.A. y las respectivas facturas aceptadas, elementos señalados como mal apreciado por el casacionista, y determinó que "los descuentos en la facturación comenzaron a ser registrados por la deudora a partir del 1 de febrero de 1997 (en la factura N05220) y se extendieron hasta el 1 de agosto del mismo año (factura N011233)" (f. 880), por lo que derivó que la contabilidad de PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. acreditaba que para este periodo, esta empresa fijaba el saldo neto a pagar a HARINAS DEL ISTMO, S.A. aplicando un descuento al precio facturado, descuento que asciende a un total de B/.33,060.50.
Con arreglo a este razonamiento, la sentencia recurrida, para confirmar la decisión del juzgador a quo que negó la pretensión de la parte actora, se fundamentó en las siguientes consideraciones:
"La demandada alega que tales descuentos si fueron autorizados y el tribunal de primera instancia ha deducido la prueba de esa afirmación de lo que a su juicio son indicios sólidos y concluyentes y en tal sentido ha considerado los testimonios de N.T., A.T., el testimonio de A.P. y J.C. y el informe de la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor legible a foja 813".
Sin embargo, consta repuesta de la Asociación Nacional de Molineros de Trigo (MOLTRIGO), de 17 de diciembre de 2001, entonces presidida por el Gerente registrado de HARINAS DEL ISTMO, S.A., señor R.L., en la que afirma:
"...debemos manifestarle que existen en el mercado dos (2) clases de harinas, que son las más comunes, producto de dos (2) tipos de trigo diferentes, la harina suave para elaborar dulces y galletas y la harina dura para elaborar panes, para estas se establecieron en los periodos señalados los siguientes precios..." y pasa a decir que el precio de la harina dura, por saco de cien (100) libras, en el año 1996, oscilaba entre B/.21.00 a B/.22.40, y en el año 1997, entre B/.20.00 y B/.20.65, mientras que el precio de la harina suave, en 1996 y en 1997 tuvo establecido un precio de entre B/.21.20 y 21.40."
Esta respuesta es semejante a la que diera la empresa GOLD MILLS DE PANAMA, S.A., de conformidad con la cual en el mismo periodo el precio de la harina suave se mantuvo en B/.21.40 y el de la harina dura estuvo en B/22.50 hasta el 7 de julio de 1997, cuando varió a B/.20.25 por saco de cien (100) libras. (f. 814)
Esta información, de origen gremial, contrasta con la posibilidad legalmente válida de que HARINAS DEL ISTMO, S.A. vendiera la harina a precios por debajo de los establecidos y justificaría la adopción de una fórmula de descuentos como la que aduce la demandada que se utilizó en su caso, que, valga decirlo, por su propio contenido difícilmente podría haberse acreditado documentalmente por parte de HARINAS DEL ISTMO, S.A. y de allí la importancia de los indicios.
En ese orden de ideas, el señor J.C.E. atestiguó que la empresa para la cual trabaja como C. obtuvo beneficios de HARINAS DEL ISTMO, S.A. y explicó que operaban de la siguiente forma:
"El beneficio que ellos hacían eran de descuentos que ellos hacían, ya que facturaban a un precio, se había acordado otro precio donde ellos no podían facturar al menor precio por el monopolio del precio acordado para la venta de harina... Los descuentos se pactaban verbal." (f. 732)
Otro testigo, el señor A.P.D., identificado como administrador de una empresa de producción y venta al por mayor y menor de productos derivados de harina de trigo, declaró con relación a otro tipo de incentivo recibido de HARINAS DEL ISTMO, S.A.:
"...se nos acercaron y nos ofrecieron que por la compra de 50 sacos de harinas nos darían una gratificación de dos sacos. Además, se nos daba la concesión de la compra de harina a crédito, pagadero el crédito a 30 días o más. Hago constar que todas estas ofertas se hacían de forma verbal, sin que hubiera ningún documento que certificara esta oferta...
El bono de los 2 sacos no estaba incluido en la factura de venta, estaba en un documento aparte del cual no dejaban copia en la empresa. Esta oferta también fue retirada verbalmente..." (f.729-730)
Estos testimonios nos indican no sólo que en la práctica comercial de HARINAS DEL ISTMO, S. A. con sus clientes no es extraño hallar que se acordaran descuentos u otro tipo de incentivos de manera verbal sino que la determinación de no dejar constancia escrita del acuerdo era a conveniencia de la vendedora, HARINAS DEL ISTMO, S.A., que estaba en mejor posición.
Si bien constan reportes de ventas de HARINAS DEL ISTMO, S.A. a PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. de febrero (f. 439), marzo (f.463), abril (f.412-413), mayo (f. 551) y junio (f.581) de 1997, que contienen la anotación de haber descuentos no autorizados en la facturación de cada uno (1) de esos meses, consta también el reporte del mes de julio en el que, a pesar de esa anotación, el importe neto por pagar se obtiene aplicando el descuento. (f. 411)
De hecho, adicionalmente, según informe de peritos contables, a partir de septiembre de 1996 PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. dejó de pagar con cheques asignados a facturas específicas y pasó a girarlos como abono a cuenta (v. f. 695 y 714), por ende, para que HARINAS DEL ISTMO, S.A. pudiera emitir tales reportes con la puntualidad mensual que lo hizo, su conocimiento sobre los descuentos que aplicaría PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. sería anticipado y si a pesar de ello siguió vendiéndole hasta el mes de julio cabe pensar que efectivamente los había autorizado y que la anotación de ser descuentos no autorizados guarda relación con la política ,de HARINAS DEL ISTMO, S.A., a la que se refirió el testigo J.C., de no documentar precios inferiores a los establecidos por las empresas del rubro.
Es anormal, además, que sin mediar acuerdo alguno y después de mantener una relación comercial fluida con HARINAS DEL ISTMO, S.A. por más de tres (3) años, según lo sugieren sus estados de cuenta de los años 1994 (f.281-341), 1995 (f.142-217) y 1996 (f.219-280), súbitamente, por un lapso ininterrumpido de seis (6) meses y desde una posición dependiente, PANIFICADORA
LA FAVORITA, S.A. decidiera, sin justificación alguna, que dejaría de pagar el precio facturado.
De allí que el Tribunal coincida con la Juez primaria. Y es que el hecho de que a pesar de la liberación de precios de la harina los molinos de trigo establecieran un precio mínimo durante los años 1996 y 1997 de B/.20.00 es razón suficiente para que HARINAS DEL ISTMO, S.A. tuviera que ofrecer rebajas indirectas, consignadas en el caso de PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. a través del mecanismo de descuentos a realizar al momento de pagar; el hecho de que HARINAS DEL ISTMO, S.A. tuviera conocimiento de los descuentos que PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. aplicaría por factura, que no haya otra causa o explicación para que esta última procediera a aplicar tales descuentos y que, a pesar de ello, HARINAS DEL ISTMO, S.A. continuara vendiéndole harina, apuntan a confirmar que PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. contaba con la anuencia de HARINAS DEL ISTMO, S.A., por lo tanto, ésta no tiene a su favor crédito alguno contra PANIFICADORA LA FAVORITA. S.A. por razón de dichos descuentos". (fs. 881- 885)
Una vez examinados los medios probatorios denunciados como erróneamente apreciados, con el planteamiento trascrito del fallo recurrido en casación, esta Corporación considera que no prosperan los cargos de injuridicidad endilgados en la causal de fondo, por las razones que se explican a continuación.
En primer lugar, observa la Sala que no es cierto como sostiene el impugnador, que el Tribunal Superior no apreció en su justo valor los medios probatorios indicados en los motivos primero y cuarto, que consisten en las facturas y estados de cuentas por pagar, "a pesar de reconocer que de las facturas y de los estados de cuenta de PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. se evidencia que ésta realizó descuento de las facturas entregadas y aceptadas por la suma de B/.33,060.50"; así como tampoco erró en la apreciación de los informes periciales resultantes de la diligencia exhibitoria realizada el 3 de diciembre de 2001, a los registros contables de PANIFICADORA DE LA FAVORITA, S.A., "los cuales indican que no consta documentación escrita ni instrucciones verbales que autorizaran la realización de descuentos, además identifican el monto de las facturas entregadas y aceptadas".
Ello es así, como ha quedado expuesto, porque el Tribunal Superior, luego de establecer que había quedado demostrado el contrato de compraventa a crédito celebrado entre las partes en conflicto, así como que el comprador realizó descuentos en el pago de ciertas facturas, hechos que incluso fueron admitidos por la parte demandada, coligió que el objeto del proceso se concretaba a determinar "cuáles son las facturas que registran ese descuento, cuánto totaliza éste y, sobre todo, si ese descuento se basó en un acuerdo entre las partes"; por lo que entró a analizar y valorar las pruebas que obran en el proceso, para llegar a la conclusión que de las facturas y estados de cuentas por pagar de PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. a HARINAS DEL ISTMO, S.A., se desprende que los descuentos en la facturación se registraron del 1 de febrero de 1997 al 1 de agosto de 1997, los cuales ascienden a la suma de B/.33,060.50.
No obstante lo anterior, consideró que quedó demostrado mediante prueba indiciaria el hecho en que funda el demandado su defensa, es decir, la existencia de un acuerdo verbal de descuento en el pago de las facturas; y por consiguiente, confirmó la decisión del inferior que negó la pretensión de la parte actora, por concluir que ésta no tiene a su favor crédito alguno contra PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A., por razón de dichos descuentos.
En consecuencia, resulta evidente que el Tribunal Superior emitió su criterio, conociendo que se había demostrado mediante las facturas y estados de cuenta de PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A., "que ésta realizó descuento de las facturas entregadas y aceptadas por la suma de B/.33,060.50", y no obstante que los informes periciales acrediten que no existe prueba documental directa que autorice estos descuentos; toda vez que consideró que se pudo comprobar mediante prueba indiciaria que, en cuanto a la cuestión litigiosa, existía un acuerdo verbal entre las partes para restar una suma determinada del precio fijado en las facturas; por lo que se concluye que el error endilgado por el casacionista en la apreciación de estas pruebas no pudo influir sustancialmente en el punto controvertido.
Por otro lado, con respecto al cargo contenido en los cuatro primeros motivos, resulta pertinente aclarar que tampoco es cierto como afirma el casacionista, que el Tribunal Superior se basó únicamente en los testimonios rendidos por los señores A.P.D. y J.C.E. para deducir "prueba indiciaria suficiente de la existencia de un acuerdo verbal entre HARINAS DEL ISTMO, S.A. y PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. que justificaba la aplicación de tales descuentos".
Lo anterior es así, porque contrario a lo que mantiene el casacionista, el ad quem en el fallo acusado no sólo se fundamentó en este indicio, sino que lo consideró con relaciónalas demás pruebas que constan en el proceso, como se puede apreciar en el extracto transcrito de la sentencia de 4 de mayo de 2004.
En efecto, si bien es cierto que el Tribunal Superior le atribuyó valor indiciado a las declaraciones rendidas por estos dos testigos, para establecer que era una práctica comercial de HARINAS DEL ISTMO, S.A. acordar verbalmente descuentos u otros incentivos con sus clientes, también apreció estos elementos probatorios de manera integral, en conjunto y concordancia con el resto de las pruebas del expediente, tal como lo ordena el artículo 986 del Código Judicial, norma citada como infringida por el casacionista, para llegar a la conclusión que todos estos medios probatorios convergen en acreditar de manera indiciaria, el aludido acuerdo verbal de descuento en las facturas, en que se funda la defensa del demandado.
En ese sentido, el fallo recurrido hizo un análisis minucioso de las constancias probatorias allegadas al proceso por las partes, que no se circunscribe únicamente a los dos testimonios referidos en el recurso de casación. Así, apreció las respuestas de la Asociación Nacional de Molineros de Trigo (MOLTRIGO) y de GOLD MILLS DE PANAMA, S.A. para establecer la situación imperante en el mercado de la harina, con respecto a la fijación de un precio mínimo de venta durante 1996 y 1997, informes gremiales que justificarían la adopción por parte de HARINAS DEL ISTMO, S.A. de un método no documental de descuentos en la facturación de la Marina, como el alegado por el demandado en su defensa.
Igualmente, el Tribunal Superior se basó en los reportes de ventas de HARINAS DEL ISTMO, S.A. a PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A., que contienen la anotación de haber descuentos no autorizados en la facturación, pero "en especial, el reporte de julio de 1997 en el que, a pesar de esa anotación, el importe neto por pagar se obtiene aplicando el descuento"; así como se fundó en los informes de peritos contables que manifiestan que a partir de septiembre de 1996 PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. dejó de pagar con cheques asignados a facturas específicas y pasó a girarlos como abono a cuenta, de lo que deduce el ad quem que para que HARINAS DEL ISTMO, S.A. pudiera confeccionar puntualmente los reportes mensuales, debía conocer previamente que PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. aplicaría en sus pagos los aludidos descuentos en las facturas, por lo que adicionalmente induce que "si a pesar de ello siguió vendiéndole hasta el mes de julio cabe pensar que efectivamente los había autorizado y que la anotación de ser descuentos no autorizados guarda relación con la política de HARINAS DEL ISTMO, S.A., a la que se refirió el testigo J.C., de no documentar precios inferiores a los establecidos por las empresas del rubro".
Así mismo, apreció la conducta del demandado en su relación comercial de más de tres años con el actor, de abonar cumplidamente a los estados de cuenta, para inferir que es anormal que "súbitamente, por un lapso ininterrumpido de seis (6) meses y desde una posición dependiente, PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. decidiera, sin justificación alguna, que dejaría de pagar el precio facturado".
De tal manera que, por medio del análisis en conjunto de las pruebas indiciarias, se puede concluir que la sentencia de primera instancia no incurrió en la errónea apreciación de las pruebas documentales y periciales que señala el recurrente, sino que, como se expresó, existen en el expediente suficientes pruebas indiciarias que desvirtúan los hechos que acreditan aquellas pruebas, por cuanto que todo este conjunto de indicios, apreciados cada uno en su propio contexto y, entrelazándose y relacionándose uno con otro, "apuntan a confirmar que PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. contaba con la anuencia de HARINAS DEL ISTMO, S.A., por lo tanto, ésta no tiene a su favor crédito alguno contra PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. por razón de dichos descuentos".
Ahora bien, en cuanto al cargo específico que trata de desvirtuar el valor probatorio que el ad quem le confirió a los testimonios de los señores A.P.D. y J.C.E., administrador y contralor, respectivamente, de empresas que mantuvieron relación comercial con HARINAS DEL ISTMO, S.A., en el sentido que son de oídas, y contradictorios, y que por tanto infringen los artículos 917, 921 y 922 del Código Judicial que contienen reglas sobre la apreciación de la prueba testimonial, estima la Sala que no puede aceptarse el argumento del recurrente, ya que según constancia en autos, estos dos testigos declararon sobre hechos de su propia y directa percepción personal y no por referencia, cuando coinciden en señalar que para esa época, era práctica comercial de HARINAS. DEL ISTMO, S.A. acordar verbalmente con sus clientes descuentos u otro tipo de incentivos en los precios facturados; testimonios a los que el Tribunal Superior le atribuyó valor indiciario, junto con los otros elementos señalados arriba, para deducir la existencia del acuerdo verbal aducido por la parte demandada en el presente proceso, conforme a las reglas de la sana crítica y las normas sobre apreciación de las declaraciones testimoniales y los indicios.
Tampoco, encuentra la Sala contradicción alguna en las referidas declaraciones, como alega el casacionista en el motivo segundo, por el hecho que el señor A.P.D. expresa en su deposición que "todas estas ofertas se hacían de forma verbal, sin que hubiera ningún documento que certificara esta oferta. El premio de la compra se hacía sin la entrega de ningún documento a la empresa. HARINAS DEL ISTMO, S.A. sí requería que uno firmara un documento donde constaba el recibo de la bonificación dada." (729). Y más adelante indica: "El bono de los 2 sacos no estaba incluido en la factura de venta, estaba en un documento aparte del cual no dejaban a en la empresa." (F. 730)
Lo anterior es así, porque lo que ciertamente deja entrever un reconocimiento integral de esta declaración, es el demandante-proveedor sí utilizaba la estrategia de dar ofertas para ganar clientes; que el acuerdo no se verificaba por escrito, como tampoco se incluía la bonificación en la factura de venta, sino en un documento aparte; así como que el proveedor se quedaba con esta constancia de recibo de la bonificación y no le dejaba al comprador ningún documento en que constara estos beneficios. Consecuentemente, estas aseveraciones no indican ninguna contradicción.
Por su parte, tampoco ha sido incorrectamente apreciada por el juzgador de segunda instancia, la declaración del señor J.C.E., a la que el casacionista señala como contradictoria en el tercer motivo, por el hecho de haber indicado que "los pactos con HARINAS DEL ISTMO, S.A. se hacen de manera verbal", para luego declarar que "ellos tenían documentos que sustentaban los descuentos que a ellos les otorgaban, es decir, el propio testimonio es contradictorio en su contexto, sin embargo la juzgadora de segunda instancia encuentra en ellos "indicios sólidos" de la existencia de un acuerdo verbal entre HARINAS DEL ISTMO, S.A. y PANIFICADORA LA FAVORITA, S. A." (f. 897)
En relación con este punto, el que indudablemente desconoce la integridad del testimonio es el mismo recurrente, puesto que lo que exacta y cumplidamente declaró este testigo es que:
"El beneficio que recibía la empresa era de descuentos que ellos hacían, ya que facturaban a un precio, se había acordado otro precio donde ellos no podían facturar al menor precio por el monopolio del precio acordado para la venta de harina", así como que "los descuentos se pactaban verbal". (F. 732)
Empero, con respecto a una demanda que HARINAS DEL ISTMO, S.A. presentó contra la Compañía Chiricana de Alimentos, en que el testigo es contralor, expresó: "HARINAS DEL ISTMO, S.A. nos demandó por un saldo que decía que le devíamos (sic) que no era correcto, ya que era de una facturación de la cual nos habían dado un precio y habían facturado otro", y a continuación testifica el hecho que cita aisladamente el casacionista en su recurso, "en la empresa tenemos constancia de documentos donde aceptaron que tenían que hacernos el descuento y desistieron de la demanda al llegar al arreglo donde dejamos de tener relación comercial". (f. 732)
Este hecho no conlleva necesariamente que el testimonio sea contradictorio, porque el testigo no ha expresado, como indica el casacionista que "ellos tenían documentos que sustentaban los descuentos que a ellos les otorgaban", sino que HARINAS DEL ISTMO, S.A. aceptó que tenía que hacerles el descuento en base a documentos en que hay constancia de ello, lo que es muy amplio e impreciso, dado que estas pruebas documentales bien pueden consistir en los registros contables de la misma empresa compradora y no como insinúa el casacionista, que necesariamente existía constancia escrita del acuerdo; por tanto esta declaración no puede ser desaprobada por contradictoria.
Aunado a lo anterior, es injustificado el cargo de injuridicidad el casacionista le endilga a la resolución de segunda instancia en explicación de la infracción del artículo 921 del Código Judicial, de haba apreciado erróneamente estos medios probatorios testimoniales, porque no advirtió "el hecho de que los testigos en comento, además de ser contradictorios dentro de sus propias declaraciones, manifiestan tener conflictos anteriores con la demandante, lo que lógicamente puede influir en el ánimo de los mismos". (f. 900)
En efecto, la Sala considera que el fallo de segundo grado no incurrió en este error probatorio, ya que en nuestro ordenamiento jurídico, el hecho de haber sido demandado por una de las partes no es causal de inhabilitación del testigo; y además, porque, aunque se considera sospechoso para declarar, se acepta el testimonio aportado por el "enemigo manifiesto de la parte contraria" y por el "deudor de cualquiera de las partes", si el Tribunal considera que existe credibilidad e imparcialidad sobre los hechos que narran, según las reglas de la sana crítica. (Artículo 917 del Código Judicial con relación al artículo 909, ibídem)
En definitiva, a juicio de la Sala, la apreciación sobre la prueba testimonial ha sido acertada, pues el testimonio del señor J.C.E. coincide y es concordante con la declaración del señor A.P.D., en cuanto a acreditar la práctica comercial de HARINAS DEL ISTMO, S.A. de otorgar verbalmente descuentos e incentivos a sus clientes, pero sin documentar precios inferiores a los establecidos por las empresas del mismo rubro, lo que justifica que no constara en las facturas el descuento ofrecido a PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A.; y, por tanto se debe rechazar este cargo de injuridicidad, por infundado.
Finalmente, el último cargo de injuridicidad expuesto en el quinto motivo del recurso, radica en que la sentencia recurrida a pesar que menciona el testimonio de NEDLEKA TUÑON (sic) que reposa a fs. 81-82 no le atribuye la fuerza probatoria que la ley le dispensa (...) ya que el mismo indica que a raíz de la deuda se mantuvieron comunicaciones con la demandada y se enviaron notas a la misma. (f. 898)
El casacionista alega que el fallo de segundo grado al omitir el examen de este medio específico de prueba, que junto "con otras pruebas (facturas, peritajes, estado de cuentas) se evidencia la existencia de la deuda y la no autorización de los descuentos" (f. 900), llegó "a la errada conclusión que se refleja a página 10 de la Sentencia cuando indica que, los descuentos se debían haber acordado entre las partes ya que a pesar de la deuda se siguió vendiendo el producto a la demandada por seis (6) meses". (f. 898)
En cuanto a este último cargo, la Sala comparte el criterio del casacionista, en cuanto a que la sentencia recurrida en casación no le dedicó una explicación a la apreciación de este elemento probatorio, puesto que sólo lo menciona someramente.
Sin embargo, no es necesario adentrarse en un análisis profundo al respecto, toda vez, a pesar que la resolución no se pronunció exactamente sobre el testimonio a que se refiere el recurrente, la Sala considera que esta declaración no tiene la fuerza para demostrar la veracidad de los hechos que se pretenden acreditar con ella, y por ende, su posible omisión por el Tribunal Superior no incidió en la parte dispositiva del fallo, por lo que no se ha prescindido de alguna prueba esencial en el proceso.
Ello es así, porque al examinar dicha declaración, la Sala observa que la señora N.A.T.D., aunque aseveró que el saldo adeudado por la empresa demandada se originó porque PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. no pagaba el monto total facturado "desde el mes de febrero de 1997. Al averiguar las razones dijeron que se estaban aplicando un descuento", que al respecto se mantuvieron conversaciones directas entre los gerentes y dueños de ambas empresas, como "también se enviaron notas, pero, sin ningún resultado", y que en la empresa en que labora no existe documento escrito que establezca el descuento (f. 81); lo cierto es que esta testigo rindió su declaración en calidad de subgerente de la demandante, HARINAS DEL ISTMO, S.A., no existe otro medio probatorio que complemente su declaración sobre el requerimiento de pago, y aparte de esto, este testimonio se contradice con respecto a otra prueba testimonial que reposa en el expediente, a la que el casacionista no alude en su escrito de formalización del recurso.
Nos referimos a la declaración rendida por la señora A.D.T.B., contadora interna de la demandada, PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A., quien en respuesta a la pregunta 3 del cuestionario, atestiguó la existencia de reuniones entre las dos partes, "para acordar a qué precio nos la iban a facturar y por allí mismo, el descuento que iban a efectuar y de qué forma lo iban a realizar. Entonces me llamaban a la oficina para indicarme a qué precio registrar la harina". Así mismo, a la pregunta 6, sobre si en su carácter de contadora de PANIFICADORA LA FAVORITA, S.A. tiene conocimiento si en la actualidad se le adeuda alguna cantidad a HARINAS DEL ISTMO, S.A., afirmó: "No, Panificadora La Favorita no le debe ninguna cantidad a Harinas del Istmo, muy por el contrario, en los libros se muestra que Harinas del Istmo le adeuda a La Favorita, por algunas facturas, diferencias de más o notas de crédito que no se han aplicado". (f. 682)
Esta última declaración le resta la efectividad y fuerza que pudiera tener la prueba testimonial en estudio, puesto que es obvio que existen contradicciones substanciales entre ellas, en cuánto al hecho objeto de la controversia, que si en la relación comercial entre las partes hubo o no un acuerdo verbal de descuentos en el precio facturado de la harina.
Por esta razón, debe ser que el Tribunal Superior no entró en mayores explicaciones sobre la apreciación de estas pruebas testimoniales, puesto que los resultados obtenidos de ellas son contradictorios y no ayudaban a formar la convicción del juzgador sobre la veracidad de los hechos, máxime porque se trata de testigos cuya credibilidad o imparcialidad puede estar afectada por ser ambas trabajadoras de las partes en conflicto, de acuerdo con el artículo 909 del Código Judicial; aunque el juzgador primario sí advirtió que estos testimonios rendidos por personas que llevaban los registros contables de las empresas, coinciden en aseverar que las partes en conflicto realizaron reuniones y mantuvieron conversaciones y que ellas recibieron instrucciones de sus superiores al respecto.
En síntesis, la valoración probatoria contenida en la sentencia impugnada se ajusta a las reglas de la sana crítica así como a las normas específicas sobre apreciación de las declaraciones testimoniales documentales, periciales y losindicios que resultan de tales pruebas, cuya apreciación en conjunto es la que sirvió de fundamento al Tribunal Superior para confirmar la decisión del juzgador primario.
En consecuencia, luego del análisis de los cargos incluidos en los motivos de la única causal del presente recurso de casación, esta Sala debe resolver que no se han configurado los cargos de injuridicidad ni las violaciones a las normas de los Código Judicial, de Comercio y Civil, por lo que procede desestimar por infundada la causal de infracción de normas sustantivas de derecho, por concepto de error de derecho en cuanto a la apreciación de la prueba, objeto del presente recurso de casación.
Por las razones expuestas, la Corte Suprema, SALA DE LO CIVIL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia de 4 de mayo de 2004, dictada por el Primer Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial de Panamá, dentro del proceso ordinario propuesto por HARINAS DEL ISTMO, S.A. contra PANIFICADORA LA FAVORITA, S. A.
Las costas del recurso de casación se fijan en trescientos (B/.300.00) balboas.
C., notifíquese y devuélvase.

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 artículo 986
 artículo 974

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 artículo 921
 artículo 922
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e contrario
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 artículo 909
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