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Timestamp: 2020-05-31 20:43:52+00:00

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Manuel Estrada Cabrera – Hoy en la Historia de Guatemala
Etiqueta: Manuel Estrada Cabrera
22 de mayo de 1920: se funda la Asociación de Estudiantes Universitarios
Estudiantes universitarios de la época en que se fundó la Asociación de Estudiantes, reunidos en el patio de la Facultad de Derecho y Notariado. En el recuadro: el presidente Carlos Herrera, quien les donó la antigua Escuela “Manuel Cabral” para que fuera la sede de su asociación. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.
El 2 de mayo de 1918, a pesar de la evidente ineficacia del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera para resolver los problemas de la Ciudad de Guatemala las muestras de servilismo hacia la figura presidencial continuaban en el país, y se creó la Universidad “Estrada Cabrera“ reuniendo en una sola entidad a todas las Escuelas Facultativas que existían en ese entonces y la cual, en su primer acto oficial, le otorgó el grado de Doctor al presidente.1 Hasta 1914, el apoyo del gobierno de los Estados Unidos hacia Estrada Cabrera había sido sólido, al punto que la revista de la United Fruit Company, la frutera transnacional estadounidense que era el principal producto agrícola e industrial de Guatemala en esa época, había publicado que era más que segura la reelección del gobernante para un término más, a pesar de estar gobernando desde 1898.2
Pero aquel apoyo para Estrada Cabrera se derrumbó cuando fue incapaz de formar la República Suroriental con la región sur de México y el Petén, aprovechando la anarquía que se vivía en México durante la revolución contra el presidente de facto Victoriano Huerta. Los Estados Unidos le habían pedido que sobornara a algún oficial mexicano para que comandara un ejército que segregara la región de Soconusco, Lacantún y Chiapas, pero el presidente guatemalteco no logró su cometido, pues el general mexicano Ricardo Carrascosa, a quien Estrada Cabrera había proporcionado armas y municiones se negó a realizar aquella traición a su país. Aunque el presidente guatemalteco redujo a prisión a Carrascosa, éste logró escapar y se refugió en la Legación Mexicana, en donde pidió asilo, a pesar de ser un rebelde contra el gobiero de Huerta. Tras el triunfo de la revolución de Victoriano Carranza contra Huerta, Carrascosa regresó a México dejando muy mal parado al gobiernante guatemalteco.3,4
Desde ese momento, el gobierno de Woodrow Wilson ya solamente estaba esperando una excusa para quitarle el apoyo a Estrada Cabrera, y se le presentaron dos: primero, la deficiente respuesta del presidente guatemalteco al desastre provocado por los terremotos de 1917-185 y la persecución en contra del obispo José Piñol y Batres, miembro de la familia conservacora Aycinena, luego de que éste criticara duramente al gobierno cabrerista durante 11 homilías en las que aprovechó para dar sermones contra el presidente. El obispo era sobrino del político Antonio Batres Jáuregui, quien a pesar de ser conservador había trabajado para todas las administraciones liberales desde J. Rufino Barrios hasta Estrada Cabrera, y era primo de Manuel Cobos Batres, un líder conservador que fue quien le escribió los discursos.4
A sabiendas de que el gobierno estaba debilitado, los conservadores liderados por Cobos Batres publicaron el “Acta de los Tres Dobleces” a finales de 1919, en la cual se declaraban contrarios al presidente y promovían la Unión Centroamericana. Así nació el Partido Unionista, que poco a poco empezó a reunir a todos los miembros de la sociedad guatemalteca en contra de Estrada Cabrera.4 A principios de 1920, los estudiantes de la Universidad “Estrada Cabrera” se unieron a los Unionistas y tuvieron una destacada participación en las actividades contra el gobernante; era una época en que los estudiantes universitarios provenían principalmente de las clases altas de la sociedad guatemalteca, eran todos varones y apenas sobrepasaban los doscientos en total.
El 8 de abril de 1920, tras un pacto secreto entre los unionistas y cabreristas, la Asamblea Legislativa presidida por el licenciado Arturo Ubico, hasta entonces incondicional de Estrada Cabrera, declaró mentalmente incapaz para gobernar al presidente y lo sustituyó por Carlos Herrera y Luna, diputado por Santa Lucía Cotzumalguapa. Don Manuel se negó a entregar al poder y se inició la “Semana Trágica“, la cual terminó el 14 de abril con la renuncia del presidente.4 Entonces, por la colaboración prestada por los universitarios para el derrocamiento de Estrada Cabrera, el presidente Herrera clausuró la Universidad “Estrada Cabrera” y reorganizó las Facultades de la misma de la siguiente forma:
Facultad de Ciencias Naturales y Farmacia
Facultad de Derecho, Notariado y Ciencias Políticas y Sociales
Asimismo, en reconocimiento a la colaboración que los estudiantes universitarios prestaron al Partido Unionista, devolvíó a las Facultades Superiores la autonomía para la elección de autoridades (que había sido retirada en 1893) de acuerdo al siguiente decreto:
Decreto No. 1031
Artículo 1o.- Se deroga el Decreto Legislativo No. 193, emitido el 21 de marzo de 1893, y en consecuencia, quedan en vigor las disposiciones de la Ley de Instrucción Pública, modificadas por el mencionado Decreto.
Artículo 2o.- Las elecciones de los miembros de las Juntas Directivas de las diversas Facultades Profesionales, tendrán lugar el presente año en el corriente mes de mayo, y los electos tomarán posesión de sus cargos inmediatamente; pero el período de dos años de su ejercicio se contará desde el mes de enero próximo entrante.
Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el cuatro de mayo de mil novecientos veinte.
Arturo Ubico Presidente de la Asamblea
Adrián Recinos Secretario5​
Finalmente, y también por reconocimiento a la contribuciones de los universitarios al derrocamiento de Estrada Cabrera, el gobierno otorgó un espacio para que éstos pudieran celebrar reuniones de toda índole:
Palacio del Poder Ejecutivo:
Guatemala, 23 de abril de 1920.
En el deseo de prestar apoyo a los jóvenes Estudiantes Universitarios y con el propósito de que tengan un local adecuado para celebrar sus reuniones y editar sus periódicos científicos,
Concederles gratuitamente el uso del edificio que ocupa actualmente la Escuela Nacional de Niñas «Manuel Cabral» situado en la 10a. Calle Oriente, contiguo a Capuchinas.
El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Manuel Arroyo7
Poco después, el 22 de mayo de 1920, se fundó la Asociación de Estudiantes Universitarios, y sus miembros orignales fueron también miembros del grupo intelectual conocido como “La Generación del 20“. Aquellos estudiantes que luego serían intelectuales y periodistas de gran renombre como Miguel Angel Asturias, David Vela, Epaminondas Quintana y Clemente Marroquín Rojas, entre muchos otros, hicieron contribuciones notables a la Huelga de Dolores ya que aparte de revivir el “No Nos Tientes” (que había dejado de publicarse en 1908), escribieron la letra de la Canción de Guerra Estudiantil “La Chalana“, en la cual hacen crítica mordaz de todos los miembros de la sociedad guatemalteca, y en 1921 reiniciaron el desfile bufo que recorre las calles de la Ciudad de Guatemala. Pero no solamente en la actividades de Huelga participaron activamente, ya que crearon la Universidad Popular en 1922 para aumentar la instrucción del obrero guatemalteco, acercándose al ideal socialista para criticar el orden establecido, dado que la cuestión social del indígena guatemalteco y el papel que debía jugar la educación como una vía de redención de los sectores populares fueron dos de los ejes principales de aquella generación.8
Ahora bien, este compromiso con los intereses de los obreros e indígenas fue únicamente una estrategia para colocarse políticamente en la esfera pública pues la “Generación del 20” compartía con la vieja guardia liberal cabrerista desprecio y temor por las culturas populares; esto quedó en evidencia a medida que los jóvenes escalaron puestos en la jerarquía estatal, ya que poco a poco fueron abandonando su ideario radical e incluso hubo algunos que colaboraron con los gobiernos liberales subsiguientes, especialmente el del general Jorge Ubico Castañeda.8
United Fruit Company (19 de junio de 1915) Latin-America A periodical for the promotion and interchange of commerce between the United Stated and the Latin-American Republics. New Orleans, Louisiana. IV (17)
Pérez Verdía, Luis (1914). «Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 521. Informe del Sr. Luis Pérez Verdía rendido al Canciller Huertista». Archivado desde el original el 19 de julio de 2014.
Batres Jáuregui, Antonio (1944) La América Central ante la Historia. 1821-1921: Memorias de un Siglo. III. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 673.
Asamblea Legislativa (10 de mayo de 1920). “Decretos del Organismo Legislativo”. Guatemala: El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala – América Central p. 1
Gobierno de Guatemala (25 de abril de 1920). “Decretos del Organismo Ejecutivo”. Guatemala: El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala – América Central p. 1
Fuentes Oliva, Regina (2012). “1920, una década de cambios educativos para Guatemala”. Boletín AFEHC(N.°54).
Autor hoyhistoriagtPublicado el mayo 22, 2020 Categorías Adrián Vidaurre,Arturo Ubico,Carlos Herrera,Julio Bianchi,Universidad de San Carlos,Universidad PopularEtiquetas 1920,22 de mayo,Carlos Herrera,Guatemala,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,Huelga de Dolores,Manuel Estrada Cabrera,mayo,Universidad de San Carlos de Guatemala,Universidad Estrada Cabrera
10 de mayo de 1907: la revista oficial “La Locomotora” publica las manifestaciones de adhesión para el presidente Manuel Estrada Cabrera tras el atentado de La Bomba
Efectos de la explosión de la bomba con que se intentó asesinar al presidente Manuel Estrada Cabrera el 29 de abril de 1907. Imagen tomada de “La Locomotora“.
La escuela de gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera fue una continuación de los regímenes dictatoriales del capitán general Rafael Carrera y del general J. Rufino Barrios, y como resultado, el servilismo y el miedo a la figura presidencial eran absolutos entre la población guatemalteca. Y en todos esos gobiernos los presidentes sufrieron atentados contra su vida de los que salieron ilesos, no así sus atacantes, quienes sufrieron crueles persecuciones, torturas y muerte. En el caso de los gobiernos de los criollos liberales, los ataques contra la figura del gobernante no eran vistos como medidas deseperadas de los pobladores aterrorizados de la Ciudad de Guatemala, sino que eran siempre asociados a los miembros del partido conservador y a su supuesto resentimiento contra los logros del gobierno de J. Rufino Barrios, que eran exagerados a niveles exorbitantes. Los criollos liberales aborrecían al partido conservador por considerarlo formado por “nobletes” aristócratas y fanáticos católicos. Así pues, tras el atentado de La Bomba del 29 de abril de 1907, la revista oficial “La Locomotora” publicó el siguiente párrafo atacando a los conservadores: “Al fin el mal encubierto odio de treinta y seis años contra el partido liberal y su ilustre Jefe el Lic. Estrada Cabrera; al fin la envidia de las glorias de la Revolución y la grandeza de la Patria; al fin la ira de la impotencia y la convicción del desprestigio; al fin la sed de riquezas y la obsesión de mando; y al fin la ilusión de la rastrera venganza, a medida a compás y contada día por día y hora tras hora, acumuláronse en una mina destinada a lanzar al viento los sangrientos despojos del primer magistrado de la República y a partir en mil pedazos la Constitución de 1879 y la bandera sin mácula que ondeó en San Lucas en 1871 y que es la enseña de la regeneración y del progreso nacional“.1
En realidad, era el terror que inspiraba la figura del presidente que gobernaba, como sus antecesores, a base de un eficiente sistema de espías y delatores, lo que provocaba estas medidas extremas. Y era este mismo terror, el que hacía que el servilismo subiera al máximo ya que todos se apresuraban a demostrarle su adhesión y amistad al gobernante, para no ser acusados de ser miembros del complot para asesinarlo. He aquí algunas muestras de aquellas manifestaciones de adhesión servil que se le hicieron a Estrada Cabrera y que la revista oficial “La Locomotora” publicó el 9 de mayo de 1907:
Crimen de Lesa Patria. pero el señor Licenciado Estrada Cabrera, imperturbable, sereno y valeroso como siempre le hemos visto, principalmente en las grandes ocasiones, entre la confusión momentánea que produjo tan inesperado suceso, en medio de la piedras que volaban y envuelto en densa capa de humo, acudió en auxilio del general don José María Orellana y con éste apoyado en su brazo regresó a pie a su casa de habitación. Miles de gentes, como en religiosa romería, han acudido sin cesar a ofrecerle sus servicios; lo que es al mismo tiempo una prueba inequívoca de simpatía y estimación del pueblo guatemalteco y una protesta contra los criminales autores e instigadores del cobarde atentado.
La Locomotora2
Asamblea Legislativa: Entre las innumerables manifestaciones de todas partes de la República y de todos los órdenes sociales recibió ayer el digno Gobernante guatemalteco, señor licenciado Manuel Estrada Cabrera, fugra muy alta y muy significativa la de la Augusta Representación Nacional, porque ella, junto con la opinión particular de cada uno de los señores Diputados, es el sentir de todos los pueblos con cuyo poder y en cuyo nombre obran. La sesión de anoche fue breve y tuvo la severidad que las circunstancias exigían. […] El señor presidente [de la Asamblea] licenciado don Arturo Ubico, dijo, solemnemente, La Asamblea Nacional Legislativa levanta la sesión como un acto de protesta contra el inicuo atentado que se llevó a efecto para privar de la existencia al Primer Magistrado de la Nación. Acto seguido, la Asamblea pasó en cuerpo a la mansión del señor Presidente de la República para significarle sus sentimientos de pesar y de placémenes por le horrendo crimen de que afortunadamente salió ileso y poner en sus manos la manifestación escrita. Dicen los diputados en esa manifestación: ‘Cuando el país entero, en medio de la paz que le habéis proporcionado, se prepara a festejar la conclusión de la más trascendental de vuestras obras, del ferrocarril interoceánico, que llevará vuestro nombre, junto con la transformación general, a llenar la página más gloriosa de vuestra historia, viene en mala hora la mano miserable de los enemigos de la Patria, con el nefasto designio de cortar el vuelo a vuestras levantadas aspiraciones, a atentar contra la existencia del Benemérito Jefe, del ilustre Presidente, a quien tanto debe y de quien tanto espera la Nación’.2
(Nota de HoyhistoriaGT: entre los diputados firmantes estaba e licenciado Antonio Batres Jáuregui, quien en sus memorias relatara que había sido perseguido político de Estrada Cabrera en 1898).
Ministros de Estado: Profunda indignación […] hemos sentido al ver de qué manera tan inicua como vil se pretendió destruir de un solo golpe la obra trascendental que realiza vuestro potente cerebro y sostiene vuestro brazo llamado a llevar a feliz término las empresas más y más patrióticas. Y esta indignación es la misma que sienten todos y cada uno de los habitantes honrados del país, como se demuestra por la unánime reprobación con que aquel hecho inaudito ha sido recibido por la opinión pública en el interior y condenado por todos los pueblos civilizados del mundo.2
(Nota de HoyHistoriaGT: entre los ministros firmantes estaba el licenciado José María Reina Andrade, quie ha sido el único ciudadano guatemalteco que ha sido presidente de los tres organismos del Estado y que en 1931, tras ser puesto en la presidencia por el gobierno de los Estados Unidos, convocó a elecciones en las que resultó electo el general Jorge Ubico, quien era hijo del licenciado Arturo Ubico, presidente de la Asamblea Legislativa).
Consejo de Estado: “En nuestra historia, la mayor de las injusticias, iba a consumarse, por procedimientos inicuos, en vuestra persona, merecedora por tantos títulos de la gratitud nacional. Complots tramados contra la tranquilidad pública, para fundar la anarquía y detener nuestros progresos, merecen la unánime reprobación de todos, y especialmente de vuestros amigos y conciudadanos, quienes firmes en su tradicional lealtad, os rodean y excitan para proseguir perseverante, sin vacilación alguna, fecundado la República, a la que tanto amáis.”
(Nota de HoyHistoriaGT: los miembros del Consejo de estado eran, entre otros, los diputados Francisco Anguiano, Manuel Cabral, Arturo Ubico y Juan J. Ortega)
Ejército de Guatemala: “El Ejército de Guatemala una su enérgica protesta a las de todas las clases y círculos sociales del país, y condena con indignación el atentado infame, alevoso y cobarde con que se quiso poner fin a la vida de su ilustre Gobernante que no consagrado sino al servicio de su patria todas sus aptitudes y energías encaminándola por el sendero del progreso y del engrandecimiento y salvándola más d euna vez de la anarquía en que ahora también quisieron sumirla sus adversarios.”2
(Nota de HoyHistoriaGT: firman todos los oficiales, desde subtenientes hasta generales)
Escuela Práctica de Varones: “[…] ese desenfreno de la perversidad humana y sus consecuencias fatales que pueden sobrevenir en vuestra salud y en la de vuestra venerada Madre, lo deploramos como los que más puedan lamentarlo. Pero a la vez, nos felicitamos, Señor, de que hayáis salido ileso de tan horrible atentando, pues mucha ventura es esa para vuestra familia, para vuestros amigos y para la Patria, quienes ven en vuestros generosos esfuerzos, asegurado el porvenir de todos. ¡Quiera el cielo, como un don más, conservar vuestra salud para la mejor tranquilidad de vuestro espíritu!”2
(Nota de HoyHistoriaGT: entre los firmamentes estaban los maestros Francisco Sánchez Latour y Rafael Aqueche).
Tipografía Nacional: “Cuando más os afanáis por el bienestar y progreso de la República, vuestros implacables enemigos tratan de destruirlos por medios altamente criminales y odiosos, para destruir con Vos la obra de la Revolución y abatir la bandera liberal que tan hidalga y enérgicamente habéis siempre defendido. Reprobamos el atentado indigno de que se os quiso hacer víctima y os felicitamos sinceramente a Vos y felicitamos a la Nación, porque habéeis salido ileso de él.”9
(HoyHistoriaGT: la Tipografía Nacional era dirigida por Felipe Estrada Paniaga, editor de “La Locomotora” y de las recipolaciones de leyes de la República.)
Sub-secretarios de Estado: “Afortunadamente el alevoso golpe dirigido con tanta premeditación contra su persona, no produjo, por dicha para la Patria, los funestos resultados que sus autores se propusieron, porque ante los negros designios de los criminales está la justicia eterna de las buenas causas y de los hombres buenos, y si hoy hubieran de resolverse los conflictos humanos como lo hacían los antiguos por los llamados “Juicios de Dios”, podíamos decir como decimos: las calumnias lanzadas contra Ud. por sus enemigos están destruidas, Ud. está absuelto, porque sus propósitos como Gobernante han sido siempre honrados, como honrada has sido y es su vida como hombre.”
El gobierno de Estrada Cabrera no solo sobrevivió otro atentado contra el presidente un año después, sino que se extendió hasta 1920, cuando por fin el gobierno de los Estados Unidos le retiró su apoyo.
Estrada Paniagua, Felipe (9 de mayo de 1907). El 29 de abril y las otras minas. Guatemala: La Locomotora, Tipografía Nacional. p. 5.
Ibid (9 de mayo de 1907). Crimen de Lesa Patria. Guatemala: La Locomotora, Tipografía Nacional, pp. 2-12
Autor hoyhistoriagtPublicado el mayo 9, 2020 Categorías Arturo Ubico,José María Orellana,Manuel Estrada Cabrera,Reforma LiberalEtiquetas 10 de mayo,1907,Atentado de La Bomba,Guatemala,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,José María Orellana,Manuel Estrada Cabrera,mayo,Reforma Liberal
4 de mayo de 1897: el presidente José María Reina Barrios autoriza el decreto 360 de la Asamblea Legislativa, que nombra al licenciado Manuel Estrada Cabrera como primer Designado a la Presidencia
Inauguración de un buesto de Estrada Cabrera en Mazatenango el 21 de noviembre de 1903, hacia el final de su primer período presidencial. Dada su férrea personalidad, ya para entonces los pobladores lo adulaban servilmente. En el recuadro: fotografía del presidente guatemalteco, que dice: Presidente Constitucional de la República, Benemérito de la Patria y Jefe del Partido Liberal de Guatemala. Imágenes tomadas de Administración Estrada Cabrera.
Una simple formalidad, como lo era la elección del Primer y Segundo designados a la Presidencia de la República cada año, tendría una gran repercusión en la historia guatemalteca de principios del siglo XX. El 4 de mayo de 1897, cuando ya se veía venir una grave crisis económica pero el general presidente José María Reina Barrios todavía no había disuelto la Asamblea Legislativa ni se había declarado en dictador extendiendo su mandato hasta 1902, el gobernante guatemalteco aprobó el siguiente decreto de rutina:1
La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Gutaemala,Decreta:
Artículo único. Declárase electos por la Asamblea primero y segundo Designados a la Presidencia de la República, respectivamente, a los señoresLicenciado Don Manuel Estrada Cabrera y General Don Manuel Soto.
Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Gutaemala a los veintiocho días del mes de abril de mil ochocientos noventa y siete.
Rafael Spínola, Secretario.
Palacio del Poder Ejecutivo,
Guatemala, 4 de mayo de 1897.
Por impedimiento del Secretario de Estado en el Despacho de gobernación y Justicia, el de Relaciones Exteriores, Jorge Muñoz1
Apenas nueve meses más tarde, el 8 de febrero de 1898 caía asesinado el presidente Reina Barrios luego de sobrevivir a dos fuertes revoluciones en su contra, una en el occidente del país dirigida por su ex-ministro de la guerra, Próspero Morales, y la otra en el oriente dirigida por el licenciado José León Castillo. Ante esta situación, el escritor cabrerista Felipe Estrada Paniagua dice:
“La muerte trágica del General don José María Reina Barrios, acaecida el 8 de febrero de 1898 por la mano criminal del audaz extranjero Oscar Zollinger, llevó a la Presidencia de la República al Licenciado don Manuel Estrada Cabrera, quien ya desde el mes de septiembre del año anterior se encontraba alejado de la vida política. Tomó posesión de aquel alto puesto precisamente en los momentos de mayor peligro, ya que sobre el cadáver, tibio aún, del infortunado Mandatario de la Nación, se desencadenaba, sangrienta, implacable y feroz, la horrible tempestad de ambiciones que tenían por base el desgarramiento de la Constitución liberal y el cambio absoluto de las instituciones.”2
El licenciado Antonio Batres Jáuregui, amigo y ministro del fallecido general Reina Barrios, y quien ya se consideraba el presidente provisorio a la muerte de éste, narra la situación de una forma diferente:
“Estaba de antemano, bien tramado el asesinato de Reyna Barrios, de suerte que desapareciera también Zollinger, para que no hablara y descubriera a los conspiradores. Se procuró suprimir en el acto a Zollinger, tiendo al efecto unos agentes de policía prevenidos, por donde debía pasar el criminal, que corría a asilarse en la Legación de México. Dichos agentes fueron envenenados a poco del suceso. Los ayudantes que acompañaban a Reina Barrios, comandante Ernesto Aldana y Tomás Acevedo, se dijo que eran cómplices en el atentado; que le habían agarrado los brazos a Reina, mientras el asesino le disparó sobre la boca, que la tenía abierta, según la autopsia”. “[El general Salvador] Toledo introdujo a Estrada Cabrera la noche del ocho de febrero al Palacio Presidencial, cuando llegó a ofrecerse a los ministros. Toledo contaba con algunos cuarteles; fue nombrado Ministro de la Guerra inmediatamente. Pasado algún tiempo, tuvo que salir vestido de mujer, huyendo de la persecución de don Manuel. Vivió muchos años en Nicaragua. Llegó al extremo la exaltación política, y tanto se desbordaron las pasiones, de los pocos y feroces enemigos del general Reina Barrios, que cuando se trataba de dar sepultura a su cadáver, proponíanse algunos caníbales arrebatar sacrílegamente los restos mortales del Jefe de la República, hacer pedazos el féretro y profanar por modo impío las cenizas del infortunada general. Hubo necesidad de que, a mi solicitud, en vez de ir el cortejo fúnebre al cementerio, se dispusiera, dos horas antes, con premura, sepultar el cadáver en las bóvedas de la iglesia metropolitana. Estrada Cabrera, autor principal de semejante crimen, en el cual íbamos a ser asesinados los ministros de Reina Barrios, al notar que ya se tenía noticia del atentado, se vio en el caso de que no se realizara.”3“[…] Después de la muerte del presidente, general Reina Barrios, no me era posible permanecer en mi país, porque a mi, particularmente, teníanme un odio mortal Estrada Cabrera y sus secuaces. Sabién que yo iba a ser designado a la Presidencia de la República, y ya estaba muy próxima la apertura de la Asamblea. En efecto, dicho general me había hablado, diciéndome que pensaba irse a Europa, durante unos ocho meses y que deseaba que yo me quedase en su lugar. Por eso fue la precisión de que el asesino ejecutase el crimen antes de que dejara de ser designado (que legalmente ya no lo era) Estrada Cabrera. Cuando se mandó disolver la Asamblea, se declaró, por un decreto, que eran nulos todos sus actos; y uno de ellos había sido la designación de Estrada Cabrera, para el caso que fuera el Presidente de la República por muerte del que la ejerciera. Me vi precisado a salir de Guatemala hacia Europa, en mayo de 1898, acopañándome de mi hijo Carlos.”4
Rafael Arévalo Martínez en su obra “¡Ecce Pericles!“, quien por cierto indica que Batres Jáuregui trabajó muchos años para el gobierno de Estrada Cabrera cuando regresó a Guatemala de su exilio, narra la toma del poder por don Manuel así:
El consejo de ministros, al morir Reina Barrios, estaba compuesto por el licenciado Mariano Cruz, que tenía a su cargo las carteras de gobernación y justicia y la de instrucción pública; el licenciado Antonio Batres Jáuregui, la de relaciones exteriores, Francisco C. Castañeda la de hacienda, Feliciano García la de fomento y el general Gregorio Solares la de guerra. Reunidos el 8 de febrero de 1898 en la casa presidencial -salvo el ministro de la guerra que estaba de temporada en el puerto de San José-, discutían aterrorizados, pero ambiciosos sobre quién de entre ellos, saltando por encima de la constitución, debía suceder al presidente muerto – ¿Feliciano García? ¿Mariano Cruz? – cuando compareció Estrada Cabrera: ‘Vengo a encargarme de la presidencia como primer designado’ – dijo-. ‘Sírvanse firmarme este decreto, en el que me reconocen como tal. Deseo que colaboren conmigo…’Y puso ante ellos el decreto que y allevaba escrito a prevención, pues conocía el valor de ciertos hechos, pequeños al parecer. Su entrada sorprendió a los ministros tanto, que durante los primeros momentos permanecieron sentados. En cuanto oyeron sus firmes palabras se pusieron de pie; reconocían al amo. La ley estaba de su parte; además, aquello solucionaba su altercado, que pudo terminar de mala manera.”
Sea como haya sido, lo que sí no tiene discusión es que ni Reina Barrios, ni nadie más, se imaginaba que aquel escueto decreto que firmó quizá distraidamente el 4 de mayo de 1897, sería el inicio de una de los gobiernos civiles más largos y totalitarios en la historia del país.
Estrada Paniagua, Felipe (1904). Administración Estrada Cabrera: reseña de los progresos alcanzados en los ramos de adjudicación de terrenos, ferrocarriles, carreteras, puentes, comunicaciones por correo, telégrafo y teléfono, y producción agrícola. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 8.
Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. 1821-1921. Memorias de un Siglo. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 590-596.
Ibid, pp. 620-621.
Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles! Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 29-30.
Autor hoyhistoriagtPublicado el mayo 4, 2020 Categorías José María Reina Barrios,Manuel Estrada Cabrera,Próspero Morales,Reforma LiberalEtiquetas 1897,4 de mayo,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,José María Reina Barrios,Manuel Estrada Cabrera,mayo,Reforma Liberal
7 de noviembre de 1900: se da en propiedad la mina “Pretoria” al licenciado Arturo Ubico, presidente de la Asamblea Legislativa
El licenciado Arturo Ubico Urruela, padre del general Jorge Ubico, gozó de mucho prestigio durante el gobierno del general J. Rufino Barrios ya que fue Ministro de Instrucción Pública1 así como de Gobernación y Justicia,2 además de diputado constituyente por Escuintla para emitir la Constitución de 1879.3 Si bien cayó en desgracia con Barrios luego del fracaso del tratado de límites con México en 1882, y éste lo dejó abandonado en Europa en hasta 1884, logró rehacer su carrera política y llegó a ser presidente de la Asamblea Legislativa durante el gobierno de 22 años del licenciado Manuel Estrada Cabrera.
Entre muchos de los beneficios que le acarrearon sus puestos gubernamentales estuvo la adjudicación de la mina “Pretoria” de zinc y plomo que se encontró en su finca “San Agustín las Minas“, en Santa Catarina Pinula en el departamento de Guatemala, y donde más pasaba su tiempo el licenciado Ubico Urruela cuando no estaba ocupado con sus atribuciones como Presidente de la Asamblea Legislativa.Estrada Paniagua
He aquí el decreto gubernativo por el cual se le adjudicó la mina “Pretoria”:
Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 7 de noviembre de 1900.Examinadas las diligencias relativas a la denuncia que hizo el Licenciado don Arturo Ubico, de una mina de plomo y zinc, denominada “Pretoria” y situada en su finca “San Agustín las Minas”, jurisdicción de Santa Catarina Pinula de este Departamento.
Resulta: que practicada ante la Jefatura Política de este Departamento, la información de testigos que prescribe el artículo 500 del Código Fiscal, quedó reconocida y comprobada la existencia de la mina denunciada, la cual se halla a cinco mil ciento cincuenta pies de elevación;
Que examinadas las muestras en el Laboratorio Químico en la Casa Nacional de Moneda, el mineral resultó contener plomo y zinc por un total de 58% en junto;
Que por el término de cuarenta días se fijaron en los lugares acostumbrados y se publicaron el Periódico Oficial los avisos que la Ley previene, sin que se haya presentado oposición de ninguna naturaleza;
Que se han practicado así mismo los trabajos ordenados por el artículo 503 del Código fiscal;
que practicada la medida de la mina “Pretoria” por el ingeniero don Francisco Suasnávar B., comisionado al efecto por esta Secretaría, dicha medida ha sido aprobada por el Revisor General y que, por último, en el expediente de la denuncia, se han llenado todos los demás requisitos legales,
De conformidad con lo dispuesto en los artículos 509 y 515 del Código de Hacienda y de lo pedido por el Ministerio Fiscal,
El Presidente Constituciona de la República
Que por la Escribanía del Gobierno se extienda a favor del Licenciado don Arturo Ubico, y a su costa, el título de propiedad por las pertenencias de la mina “Pretoria”, a que se contraen estas diligencias, debiendo entregarse por dicho señor en la Tesorería Nacional la suma de cien pesos, que por derechos de concesión establece el artículo 514 del Código Fiscal.
El Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda y Crédito Pública, Guillermo Aguirre
Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 310.
Ibid, p. 315.
Ibid, p. 345.
Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilación de Las Leyes de la República de Guatemala, 1900-1901. XIX. Guatemala: Arturo Siguere & Co. pp. 124-125.
Autor hoyhistoriagtPublicado el abril 22, 2020 abril 28, 2020 Categorías Arturo Ubico,Ciudad de Guatemala,Manuel Estrada Cabrera,Reforma LiberalEtiquetas 1900,7 de noviembre,Arturo Ubico,Departamento de Guatemala,Guatemala,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,Manuel Estrada Cabrera,noviembre,Santa Catarina Pinula
23 de abril de 1900: gobierno de Estrada Cabrera modifica el Código Penal para incluir a los jefes revolucionarios entre aquellos a quienes aplica la pena de muerte
La Asamblea Legislativa de Guatemala en su antiguo salón de reuniones en 1906. En el recuadro: el licenciado Manuel Estrada Cabrera, en la época en que se aprobó este decreto. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.
La pena de muerte había sido restablecida en Guatemala por el general presidente José María Reina Barrios cuando se erigió en dictador en julio de 1897 en medio de la crisis que se generó por el desplome del precio internacional del café.1 Tras el asesinato del presidente el 8 de febrero de 1898, asumió el como presidente interino el primer designado, que era el licenciado Manuel Estrada Cabrera quien tuvo que batallar contra varios intentos de asesinato y derrocamiento así como invasiones desde México y El Salvador en sus primeros años de gobierno, incluso después de haber sido electo Presidente Constitucional.2
Para contrarrestar las amenazas a su régimen, Estrada Cabrera retomó los lineamientos de gobierno del general J. Rufino Barrios y organizó un eficiente sistema de espías y de esbirros que sembraron miedo entre los pobladores. Además, militarizó los planteles de educación media y el primer año de la Universidad, y modificó los delitos que se castigarían con la pena de muerte para incluir a los líderes y colaboradores de las invasiones, mediante el siguiente decreto:3
Decreto Número 458La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Guatemala,
Artículo 1°. El artículo 43 del Código Penal se reforma así:
Mientras se mejora el sistema penitenciario, las penas que pueden imponerse con arreglo a este Código, se comprenden en las siguientes:
Penas principales: Penas accesorias:
Prisión correccional;
Arresto mayor;
Arresto menor;
Prisión simple;
Pérdida o suspensión de ciertos derechos
Pago de los gastos del juicio
Ninguna pena podrá reagravarse con la calidad de presidio o trabajos forzados.
Todo condenado a muerte será pasado por las armas, pero la sentencia no podría ejecutarse sino por el Juez que la dictó en 1a. instancia, y después de agostados todos los recursos ordinarios y extraordinarios. (Nota de HoyHistoriaGT: al llegar a este punto, los reos, especialmente los acusados de delitos políticos, ya habían sido salvajemente torturados a palos).
En caso de indulto o conmutación de la pena de muerte, el reo sufrirá, precisamente, la inmediata inferior.
Artículo 2°. El artículo 293 del citado Código Penal queda así:
El que matare a su padre, madre o hijos, sean legítimos, ilegítimos o adoptativos o a cualquiera otro de sus descendientes o ascendientes, o a su cónyuge, será castigado como parricida, con la pena de muerte.
Artículo 3°. El artículo 294 del mismo cuerpo de leyes queda reformado así:
Con alevosía;
Por precio o promesa remuneratoria;
Por medio de inundación, incendio o veneno;
Con premeditación conocida;
Con ensañamiento, aumentado deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido.
Al reo de asesinato se le impondrá la pena de muerte.
Artículo 4°. el inciso 1°. del artículo 377 del mismo Código queda así:
El culpable de robo, con violencia o intimidación en las personas, será castigado con la pena de muerte, cuando con motivo o con ocasión de robo, resultare homicidio.
Artículo 5°. El artículo 378 del expresado Código, se reforma de la manera siguiente:
Si los delitos de que tratan los incidos 2°. y siguientes del artículo anterior, hubiesen sido ejecutados en despoblado y en cuadrilla, se improndrá a los cuplables la tercera parte más de la pena señalada.
Al jefe de la cuadrilla, si estuviere parcial o totalmente armado se le impondrán las dos terceras partes más de la pena señalada en los respectivos casos.
Artículo 6°. El que causare intencionalmente el descarrilamiento de ferrocarilles o naufragios de embarcaciones, incendio, explosión o inundación, si por consecuenica inmediata del accidente resultare la muerte de una persona, sufrirá la pena capital.
Artículo 7°. Para la aplicación de esta ley en lo relativo a la extinción de la responsabilidad penal y a la regulación de condenadas, cuando sea necesario tomar una parte alícuota, se equiparará la pena de muerte a la de quince años de prisión correccional, lo mismo que para cualesquiera otros efectos legales.
Quedan, en consecuenica, en vigor, las reglas que, según el Código Penal deben observarse para la regulación de condenas y apreciación de circunstancias atenuantes y agravantes que ocurran.
Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, a los veinte días del mes de abril de mil novecientos.
Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 23 de abril de 1900.
Por ausencia del señor Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, el Subsecretario, Rafael Spínola.3
Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1897-1898 XVI. Guatemala: Tipografía Nacional.
Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilación de Las Leyes de la República de Guatemala, 1900-1901. XIX. Guatemala: Arturo Siguere & Co. pp. 259-260.
Autor hoyhistoriagtPublicado el abril 22, 2020 abril 22, 2020 Categorías Alta Verapaz,Amatitlán,Arturo Ubico,Baja Verapaz,Chimaltenango,Chiquimula,Escuintla,Huehuetenango,Izabal,Jalapa,Manuel Estrada Cabrera,Petén,Próspero Morales,Quetzaltenango,Quiché,Retalhuleu,Sacatepéquez,San Marcos,Santa Rosa,Sololá,Suchitepéquez,Totonicapán,ZacapaEtiquetas 1900,23 de abril,abril,Arturo Ubico,Chimaltenango,Chiquimula,Escuintla,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,Huehuetenango,Izabal,Jalapa,Jutiapa,Manuel Estrada Cabrera,Petén,Quetzaltenango,Quiché,Retalhuleu,Sacatepéquez,San Marcos,Santa Rosa,Sololá,Suchitepéquez,Totonicapán,Zacapa
18 de abril de 1902: terremoto de San Perfecto destruye la ciudad de Quetzaltenango
Ruinas de la ciudad de Quetzaltenango tras el terremoto de 1902. Imagen tomada de Wikimedia Commons.
El año de 1902, hacia el final del primer período presidencial del licenciado Manuel Estrada Cabrera, fue devastador para la región occidental de Guatemala. Primero fue el terremoto de San Perfecto el 18 de abril, y luego la devastadora erupción del Volcán Santa María el 24 de octubre. El sismo tuvo una magnitud estimada de Mw 7,5 y se produjo a las 20:53:50 en el departamento de Quetzaltenango.1​ El terremoto tuvo una duración de casi dos minutos y fue precedido de varios sismos premonitores y seguido de muchas réplicas, siendo los departamentos de Quetzaltenango y Sololá los más afectados. Entre ochocientas y novecientas personas fallecieron por el terremoto y hubo daños materiales importantes en la extensa zona afectada. Todas las iglesias en el oeste de Guatemala y el este de Chiapas sufrieron daños severos o fueron destruidas.2​3
El escritor Federico Gamboa, quie era el embajador del gobierno mexicano del general Porfirio Díaz en Guatemala de 1899 a 1902, se encontraba en la Ciudad de Guatemala al momento del terremoto y lo relata detalladamente en su obra Mi Diario.4
“18 de abril [de 1902].- Noche horrenda, un verdadero cataclismo del que por milagro escapamos. A eso de las 5 de la tarde, que leía yo en una mecedora, en la terraza, alcé casualmente los ojos al cielo, todo él plomizo, cual si se avecinara alguna tormenta de las que por aquí abundan cuando como en este año la temporada de lluvias se adelanta. Anocheció a poco, y despejóse el firmamento.4​ Minutos después de las 7, inopinadamente, debió de caer muy cerca de casa una formidable descarga eléctrica, cuyo estruendo nos ensordeció y cuya luz vivísima y cárdena nos dejó medio ciegos. Y de las nubes, se dejó venir un diluvio que mal año para el del abuelo Noé…»5​ De súbito, comenzó un terremoto espantoso, que sacudía la casa y la ciudad entera, con reconcentrada extrahumana fuerza devastadora; algo horrible y nunca antes sentido… Mi mujer cae de hinojos; la perra Diana aulla fatídicamente… Al pronto, quédome inmóvil con mi hijo entre mis brazos, sus grandes ojos de criatura inteligente, mirándome despavorido… Sin dismuinuir en su intensidad espantable, el terremoto continúa… Al cabo de siniestros parpadeos, la luz eléctrica se apaga; estamos en piso alto, en tinieblas, sin esperanza de salvación… Repican las arañas de cristal, crujen muebles, puertas y techos… Continúa el terremoto.”5​
Siempre con mi hijo en los brazos, trabajosamente me levanto de la silla, vacilo como un beodo o atacado de vértigo; a tientas y con no menores trabajos, abro la puerta, y en sus umbrales coloco a mi mujer arrodillada; Diana, sin dejar de aullar, me planta sus manos en mis espadas, que yo hinco en la jamba… El terremoto continúa sacudiéndonos en la tiniebla. Reza mi mujer en voz alta y trémula, entreverada de sollozos; mi hijito, cual si a mí me fuese dable atajar el fenómeno, susúrrame de vez en cuando muy quedó en su infantil media lengua que tiene miedo. Rezo a mi vez; pero en vista de que el temblor no cesa, pienso en que las resistencias tienen su límite, y en que, si dios no nos salva, estamos perdidos, irremisiblemente perdidos… Entonces, no por tranquilizar a mi mujer, sino por propia y honrada convicción, la exhorto a que se resigne.6​
Al fin, el sismo se aplaca lentamente, y para… En los primeros instantes de respiro, mi mujer no me permite ni que vaya yo a encender una luz… Nuevo temblor rápido… La repetición me alarma, y resuelvo nuestro traslado al piso bajo, a oscuras todavía… En el resto de la noche, que nos pasamos en vela, siete sacudidas más.6​ Narración que me hace mi cuñado, del pánico que en cafés y calles originó el descomunal terremoto…6
El 21 de abril continuaban los sismos y los ciudadanos de la capital estaban sumamente nerviosos; ese día empezaban a llegar las noticias de los departamentos: Quetzaltenango estaba casi totalmente destruida y con aproximadamente novecientos fallecidos; Escuintla y Amatitlán quedaron medio arrasadas; todo el occidente quedó muy perjudicado y centenares de fincas de café y de caña quedaron por los suelos.​ El gobierno declaró calamidad nacional.7​ Para entonces se habían producido numerosas réplicas y rumores que provocaban el pánico de los guatemaltecos; uno de esos rumores aseguraba que el presidente Manuel Estrada Cabrera y el embajador mexicano Federico Gamboa eran los únicos que habían sido informados por el Observatorio de San Francisco de que un inminente cataclismo amenazaba a Guatemala.”7​
INSIVUMEH (s.f.). «Principales eventos sísmicos del siglo XX en Guatemala». Archivado desde el original el 1 de agosto de 2008.
Rose, William Ingersol (s.f.). «Natural Hazards in El Salvador». Geological Society of America (en inglés). p. 394.
Rockstroh, Edwin (1902). «1902 Earthquake in Guatemala». Nature (en inglés) 66: 150. doi:10.1038/066150a0. p. 150.
Gamboa, Federico (1920). Gómez de la Puente, Eusebio (ed.), ed. Mi diario, primera serie III. México: Hispano Americana.
Ibid, p. 149-150
Ibid, p. 151
Autor hoyhistoriagtPublicado el abril 19, 2020 abril 20, 2020 Categorías Manuel Estrada Cabrera,Quetzaltenango,Reforma Liberal,Sololá,Terremoto en GuatemalaEtiquetas 18 de abril,1902,abril,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,Manuel Estrada Cabrera,Quetzaltenango,Sololá,Terremoto de Guatemala,Terremoto en Guatemala
26 de marzo de 1919: en medio de la ruina provocada por los terremotos de 1917-18 se anuncia la apertura del primer cine popular en la Ciudad de Guatemala
El Teatro Colón en ruinas rodeado de asentamientos improvisados que se construyeron en sus jardines tras los terremotos de 1917-18. En el recuadro: el presidente de Guatemala en esa época, licenciado Manuel Estrada Cabrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.
Narramos la siguiente anécdota que refleja la vida de los residentes de la Ciudad de Guatemala en las postrimerías del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.
Amelia Solares v. de Sánchez fue una mujer emprendedora que de ser una de las jovencitas de la sociedad guatemalteca se convirtió en una dama criolla acostumbrada a que se cumpliera cuanto solicitaba. Y lo que solicitaba ahora era la autorización a construir un cine popular en noviembre de 1918, en medio de las ruinas de los recientes terremotos de 1917-18 y de la inmensa e ineficiencia burocracia del gobierno de don Manuel.
La Sra. v. de Sánchez tuvo la idea de construir un cine popular porque en aquellos días los precios para entrar a las salas de cine eran muy altos, lo que hacía imposible para los obreros de la ciudad ir a ver las últimas películas. Su plan era construir un edificio de bajareque asísmico en la 14 calle oriente y 12 avenida sur de la Ciudad de Guatemala, el cual tendría “las mayores comodidas para el público” y el “valor de las entradas sería un 25% menor que las que cobraban los salones actualmente abierto, aunque después mejoren las condiciones“. En esa época las películas eran extranjeras, pero habían algunos cortos guatemaltecos que proyectaban, especialmente de los ostentosos desfiles de las Fiestas Minervalias.
Y con esa idea, le hizo llegar al gobernante una petición, a la que este le respondió:
“A: Amelia S. de Sánchez
12 Ave. sur 43
Telégrafos nacionales. República de Guatemala.
C.K.S. D.H. De La Palma 10 de Nov. de 1918
Recibido en Gmla. a las 9. h. 30 m. Receptor J. C.
Corresponde la resolución del asunto de usted al Ministerio de Fomento y a la Municipalidad, a quienes puede ocurrir, que sin duda será atendida. Correspondo con igual sentimiento al cortés saludo de usted.
Estrada C.”
Con la respuesta del presidente, la Sra. v. de Sánchez envió su solicitud al ministro de fomento, Luis Mendizábal. Aquella solicitud para la construcción del recinto refleja los miedos, el servilismo y la situación que se vivía en Guatemala en esa época. He aquí un fragmento:
“La solicitud no es tal que pueda causar el menor perjuicio a la clase proletaria. La sencillez, la decencia y la economía, serán con la moralidad, sus fundamentos, proporcionado mayores comodidades y ventajas y mejor clase de diversiones que la de los salones actuales. Las funciones serán con las formalidades comunes a espectáculos de igual naturaleza y en los días martes, jueves, sábados, domingos y días festivos que convengan así a la empresa, con previo conocimiento de la respectiva autoridad. Mi solicitud y propósito son los más favorables que se puede dar para esta clase de diversiones, dedicadas a la gente proletaria y, además el edificio, aunque sencillo, contribuirá en parte al resurgimiento de la capital“.
Y es que en 1919 era evidente la ineptitud del gobierno de Estrada Cabrera para solucionar los problemas de la Ciudad de Guatemala tras los terremotos de 1917-18: los escombros estaban todavía sin recoger y los destrozos todavía eran evidentes. Mientras las élites habían mandado a sus familias a sus propiedades en la Costa Sur o a la Verapaz y habían dejado en la ciudad únicamente a las personas que llevaran los negocios familiares debidamente refugiados en albergues de primera calidad, el resto de la población sobrevía en asentamiento en parques en las faldas del Cerrito del Carmen, los campos de Gerona, los jardines del arruinado Teatro Colón y en la Plaza de Armas.
La ineficiencia del gobierno afectó a la solicitud de la Sra. vda. de Sánchez; no fue sino hasta luego de varios meses de trámites, que finalmente apareció la siguiente información el 26 de marzo de 1919 en el Diario de Centro América:
“Ecos Sociales: Teatro Guatemala: se anuncia para los primeros días de abril próximo la inauguración del nuevo Teatro Guatemala, en donde se exhibirán las más notables producciones de la cinematografía mundial.”
El 14 de abril ya estaba listo el edificio para el cine, y se inauguró el 19 de abril, con una función a beneficio de las obras sociales del gobierno del licenciado Estrada Cabrera. La Sra. vda. de Sánchez indicó lo siguiente: “ha sido mi primera intención el inaugurarlo con una función en honor al Excelentísimo Señor Presidente de la República, Doctor don Manuel Estrada Cabrera, a beneficio del Asilo de Maternidad Joaquina, pero como otro salón tiene ya anunciada tal función, se ha decidido realizarla siempre en honor del Protector de la Beneficencia, a beneficio de El Ropero Infantil, para lo cual se ha dirigido al Sr. Presidente, poniéndole a sus respetable órdenes el cine y ofreciéndole la función de inauguración que deberá tener lugar el sábado de los corrientes si al Señor Presidente así le parece”.
He aquí lo que publicó el Diario de Centro América al respecto el 15 de abril de 1919:
“Ecos Sociales: Inauguración del Teatro Guatemala
Con una selecta función cinematográfica a beneficio del Ropero Infantil del Asilo Joaquina de Maternidad, la noche del sábado próximo 19 del corriente será inaugurado el Teatro Guatemala, situado en las esquinas de la catorce calle oriente y 12 avenida sur. Edificio completamente asísmico, es de los que ofrecen mayores garantías, por la solidez de su construcción y el cuidado que se puso en el arreglo de las puertas de entrada y salidas. El lunetario es amplio, y la decoración interna fue hecha con los detalles del claso.
Ya cuentan, pues, los capitalinos con un centro más de espectáculos, al que concurrirán, principalmente, las muchas familias apreciables que residen en el sureste de la ciudad.”
Barillas, Edgar (2017). Historias para el cine: El cine de doña Amelia. Guatemala: Archivo hemerográfico de la Universidad de San Carlos.
Autor hoyhistoriagtPublicado el marzo 26, 2020 marzo 27, 2020 Categorías Ciudad de Guatemala,Manuel Estrada Cabrera,Terremoto en GuatemalaEtiquetas 1919,26 de marzo,Ciudad de Guatemala,Guatemala,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,Manuel Estrada Cabrera,marzo,Terremoto de Guatemala
20 de marzo de 1901: el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera reglamenta la instrucción militar en las Escuelas Facultativas de la Universidad
La antigua Escuela Facultativa de Medicina y Farmacia que estaba en el convento que fue expropiado a los Paulinos en 1873. Aquí funcionó la escuela de Medicina hasta que fue destruida por los terremotos de 1917-18. En el recuadro: el presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera en 1901. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.
Si bien en el siglo XXI la Universidad de San Carlos es una entidad autónoma identificada con las causas populares que no permite el ingreso de la policía ni del ejército en ninguna de sus instalaciones, esta situación empezó hasta en 1945. Antes de eso, las escuelas facultativas de la Universidad eran instituciones para la élite económica en donde solamente estudiaban varones y las promociones no pasaban de quince profesionales por año; además, eran dependientes directas del presidente de turno, por intermedio del Ministerio de Instrucción Pública.
El 6 de marzo de 1901, el gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera dispuso que se implementara la instrucción militar para todos los estudiantes universitarios de primer año, aprovechando que la gran mayoría de ellos ya había recibido dicha instrucción en el militarizado Instituto Nacional Central para Varones. Esto fue reglamentado por el Ministerio de la Guerra mediante el siguiente decreto:
“Palacio del Poder Ejecutivo:
Guatemala, 20 de marzo de 1901
La Secretaría de la Guerra, de acuerdo con la de Instrucción Pública, en virtud de lo dispuesto en acuerdo gubernativo de seis del presente mes, relativo a la instrucción militar que debía darse por una duración de seis meses en las Escuelas Facultativas de la República, emite el siguiente
1. Los alumnos de primer año de las Escuelas Facultativas, recibirán las clases de Ordenanza y Táctica Militares los jueves de cada semana, durante dos horas. La primera se destinará al estudio teórico y la segunda a los ejercicios prácticos.
2. De la Ordenanza se enseñara:
Obligaciones del Soldado, Cabo, Sargento, Subteniente, Teniente y Capitán
Organización de la infantería
Divisas, univormes y armamentos del Ejército
3. La instrucción de Táctica, comprenderá:
Instrucción teórica y práctica del recluta; y
Instrucción teórica y práctica de Sección y Compañía
4. Los cursantes de Medicina, estudiarán, además de las materias prescritas en los puntos precedentes, la organización de los cuerpos de Sanidad Militar y las leyes penales referentes al soldado, cabo y sargento.
5. El Catedrático formará el programa detallado de dichas materias y lo someterá a la aprobación de la Secretaría de la Guerra.
6. Las materias que se mencionan en los puntos anteriores se cursarán en los seis meses que fija el acuerdo gubernativo antes citado.
7. Los exámenes se practicarán en el tiempo que establece el artículo 168 de la Ley de Instrucción Pública, por un Jurado compuesto de tres Jefes del Ejército, nombrados por la Secretaría de la Guerra, observándose lo prevenido en la Ley citada sobre calificaciones y demás requisitos. En los exámenes por suficiencia, se estará a las prescripciones del Decreto número 312; debiendo formar parte del Jurado, además, el Catedrático de la asignatura y otro jefe nombrado por la misma Secretaría de la Guerra.
8. Los cursantes que el año próximo pasada hayan asistido a las clases de instrucción militar, tendrán derecho a examinarse en esta materia cuando lo soliciten, sirviendo de base, para su admisión, por tiempo o por suficiencia, el número de faltas en que hubieran incurrido.
9. El presente reglamento queda en vigor desde esta fecha.
Dado en la Secretaría de la Guerra; en Guatemala. a veinte de marzo de mil novecientos uno.
Luis Molina”
Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1901-1902 XX. Guatemala: Tipografía Nacional.
Autor hoyhistoriagtPublicado el marzo 20, 2020 Categorías Facultad de Medicina,Manuel Estrada Cabrera,Reforma Liberal,Universidad de San CarlosEtiquetas 1901,20 de marzo,Escuela Facultativa de Derecho y Notariado,Facultad de Medicina,Guatemala,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,Manuel Estrada Cabrera,marzo,Universidad de San Carlos de Guatemala
18 de marzo de 1860: nace el líder conservador José Azmitia
Una reunión del Partido Unionista en diciembre de 1919 en la “Casa del Partido”. Al frente se encuentran los principales miembros del partido conservador. En el recuadro, José Azmitia en la década de 1930. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.
Uno de los líderes conservadores que formaron el Partido Unionista en 1919 fue José Azmitia, quien nació el 18 de marzo de 1860. Conocido como “don José” por sus contemporános, Azmitia pertenecía a una de las familias más acomodadas de la Ciudad de Guatemala y era muy conocido por su integridad y era respetado por los liberales y conservadores por igual. Antes de los movimientos unionistas se había dedicado a su trabajo en la fábrica de cerveza en Guatemala, sin meterse en asuntos de política, pero tras el atentado de La Bomba que se perpetró contra el presidente Manuel Estrada Cabrera en 1907 se dió cuenta de la persecución voraz contra los autores intelectuales de aquel hecho, y no dudó en ir a ponerse a las órdenes de los familiares de los perseguidos cuando eran interrogados por la policía.
Como era de esperarse, Azmitia fue hecho prisionero y encerrado en las bartolinas de los presos políticos en la Penitenciaría Central, en donde fue víctima de azotes, aislmiento y maltrato, pero su orgullo característico hizo que sobrellevara aquella situación con la mayor pasividad. El mismo presidente Estrada Cabrera le permitió salir una vez de prisión cuando le dió su palabra de que iba a regresar luego de terminar con unos asuntos que tenía pendientes.
Tras varios años de cárcel, Azmitia fue liberado y se mantuvo al margen de los hechos políticos, hasta que en 1919 los conservadores aprovecharon que los Estados Unidos le retiraron el apoyo al gobernante y formaron el Partido Unionista. Azmitia fue uno de los principales dirigentes de aquel partido e incluso portó la bandera centroamericana durante la manifestación del 11 de marzo de 1920, aún sabiendo que había francotiradores apostados con la misión específica de asesinar a quien portara la bandera.
Tras el triunfo del movimiento unionista y la caída de Estrada Cabrera el 14 de abril, fue uno de los pocos líderes que llegó a la Plaza de Armas para evitar que el pueblo siguiera linchando a los esbirros cabreristas frente a la Catedral. Luego, Azmitia participó activamente en política, aunque pese a su experiencia, no pudo evitar que los conservadores unionistas fueran víctimas de las argucias de los ex-cabreristas, mucho más experimentado en la política nacional, y cedieran numerosas carteras del gobierno interino y no pusieran a un Unionista en la presidencia, sino al diputado Carlos Herrera.
A pesar de todo, colaboró con el gobierno del presidente Herrera, hasta que éste fue derrocado por el golpe de estado encabezado por el general José María Orellana el 5 de diciembre de 1921. En esa oportunidad, Azmitia fue recudido nuevamente a prisión pero su segunda esposa, Josefina Gómez Tible (hermana del escritor Enrique Gómez Carrillo) ya harta de que a Azmitia lo estuvieran persiguiendo y encerrando, se disfrazó de una de las damiselas que frecuentaban la casa presidencial y se escabulló sin que la reconocieran hasta el despacho mismo del presidente Orellana. Cuando éste la vió, le dijo sonriendo: “¡Pasá Josefininita, ya te reconocí! ¡Mirá como me cuidan! Y ya sé a qué venís. Decile a don José que si me da su palabra de que ya no se va a estar metiendo en ‘babosadas’ yo ya no lo voy a perseguir!”
Aquello bastó para que Azmitia dejada la política por un largo tiempo y se dedicara a sus negocios personales. Muchos años después, el 22 de junio de 1944, fue uno de los 311 ciudadanos que firmaron el documento que le enviaron al general Jorge Ubico en el que le pedían que restableciera las garantías constitucionales luego de la violenta represión que éste había atacado los movimientos populas que habían estallado en su contra. Aquella carta fue uno de los detonantes que aceleraron la renuncia del presidente Ubico el 1 de julio.
Poco después, el 29 de junio de 1946, falleció “don José” en la Ciudad de Guatemala víctima de un paro cardiorespiratorio. Tras numerosos homenajes fúnebres, fue sepultado en el Cementerio General y su féretro estuvo cubierto con la bandera del Unionismo y en su lápida esculpieron los cinco volcanes que fueron del Partido.
Brolo, Javier (26 de octubre de 2012). «Carta de los 311». Blog de Javier Brolo. Archivado desde el original el 6 de octubre de 2014.
Diario La Hora (18 de junio de 1981). «Prevalece viva en el recuerdo la personalidad de don José Azmitia». Diario La Hora (Guatemala).
Autor hoyhistoriagtPublicado el marzo 18, 2020 marzo 18, 2020 Categorías Carlos Herrera,José María Orellana,Julio Bianchi,Manuel Estrada Cabrera,Rafael CarreraEtiquetas 18 de marzo,1860,Guatemala,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,José María Orellana,Manuel Estrada Cabrera,marzo,Rafael Carrera

References: Artículo 1

Artículo 2
 artículo 500
 artículo 503
 artículo 514

Artículo 1
 artículo 43

Artículo 2
 artículo 293

Artículo 3
 artículo 294

Artículo 4
 artículo 377

Artículo 5
 artículo 378

Artículo 6

Artículo 7
 resolución 
 artículo 168