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Timestamp: 2017-06-28 12:28:57+00:00

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Biblumliteraria: 03/01/2014 - 04/01/2014
CSS Regions permite definir introducir texto en una zona de geometría variable, bien sean cajas dentro de una página o la misma página completa. Asimismo, permite hacer fluir el texto de una zona a otra, de un contenedor a otro, sin cortes. De hecho, es esta su característica más notable ya que puede formatearse un largo texto para que fluya de manera natural entre diversas zonas independientemente del tamaño de la fuente o sus características, independientemente de la geometría. CSS
Regions es, en definitiva, un sistema relativamente sencillo de
programar maquetaciones complejas como las que aparecen en las revistas
impresas, asegurando que el contenido- el texto- fluya de manera automática de
una zona a la siguiente independientemente de cómo se posicionen esas zonas.
Lo primero, obviamente, es definir el texto que debe hacerse fluir. Por ejemplo, lo introducimos en un contenedor que llamamos “text”, pero podría ser en cualquier otro elemento como un párrafo siempre que le demos un nombre de clase que será la que nos sirva de referencia. Así: < div class="texto"> Pero, bien porque no se hubiera fijado en aquella maniobra o porque no quisiera someterse a ella, ya se había terminado el rezo y el «novato» aún seguía con la gorra sobre las rodillas. Era uno de esos tocados de orden compuesto, en el que se encuentran reunidos los elementos de la gorra de granadero, del chapska(1), del sombrero redondo, de la gorra de nutria y del gorro de dormir; en fin, una de esas pobres cosas cuya muda fealdad tiene profundidades de expresión como el rostro de un imbécil. < /div> Definimos los tres contenedores que delimitan las zonas (en este caso, para simplificar, los hacemos iguales pero podrían hacerse distintos definiéndoles con CSS)
< div class="zona"> < /div> < div class="zona"> < /div> < div class="zona"> < /div> CSS Regions<(/i> permite unir estos contenedores con dos instrucciones incluidas en Webkit, llamadas flow-into y flow-from. Llamémoslas:
.texto { -webkit-flow-into: texto-flow; padding: 0; margin: 0; color: #000000; font-family: arial; font-size: 8px; line-height: 11px;} -webkit-flow-into: texto-flow es una propiedad que acepta un identificador como valor. Puede ser usada tanto con texto como con imágenes, listas o cualquier elemento entendible por HTML..zona{ -webkit-flow-from: texto-flow; background: #CCCC00; padding: 5px; margin-top: 120px; width: 320px; height: 320px; float: left; margin-right: 20px;}
-webkit-flow-from: texto-flow es la propiedad que especifica a qué elemento se aplica un desplazamiento determinado, es decir de dónde viene el texto. El valor es el nombre que se especificó en la propiedad flow-into. Cualquier estilo que se haya definido para el texto (tamaño de letra, color, alienación, etc. ) se mantendrá a lo largo del desplazamiento por los diversos contenedores. Ahora, el texto pasaría del contenedor inicial al siguiente. Si variamos la posición de estos contenedores en la pantalla, el texto seguiría pasando de uno a otro de manera correcta. Puede imaginarse uno, la flexibilidad y libertad de acción que otorga esta funcionalidad al escritor/programador porque puede independizar el texto del diseño de página sin que el texto “no sepa qué hacer”. Publicado por
Maquetar correctamente un libro electrónico, y más todavía
si incluye imágenes, no es fácil y cuesta tiempo y dinero. Parte de esta
complejidad viene de la nula estandarización que existe en el hardware de
visualización. Esta falta de estándares se da, a su vez, por dos factores. Por
un lado, el acelerado desarrollo técnico que origina nuevos equipos y mejores
prestaciones cada poco tiempo y, en segundo lugar y sobre todo, por la voluntad
comercial de las firmas competidoras de no crean estándares de modo que un
usuario que haya comprado un dispositivo determinado quede prisionero de él y
esté obligado a comprar los contenidos o las actualizaciones de esa firma.
Estas guerras comerciales frenan sobremanera la creación de literatura digital
e impide que la literatura digitalizada alcance la calidad de los libros
impresos, algo que sería muy importante para poder subir el precio de los
e-books y desarrollar la industria. Si no, como hasta ahora,
el mayor valor del libro electrónico seguirá siendo su bajo precio, no la
portabilidad o el aprovechamiento de las ventajas que lo digital proporciona. Los problemas más importantes que obstaculizan una maquetación
correcta son: - Diversidad de tamaños de pantalla
- El que, además, estas pantallas pueden estar en
posición vertical u horizontal.
- El diferente tamaño de texto y las diferentes
fuentes que puede elegir el lector.
- La incompatibilidad de plataformas que hacen que
algo programado ser visto bien en un sistema, no lo sea en otro. O que se vea
distinto, mal. Lenguajes incompatibles entre plataformas.
Tamaños de pantalla y orientación Los gráficos siguientes muestran la problemática del tamaño
de la pantalla. Obsérvese la imponente diferencia de tamaño entre los monitores
más habituales, teléfono, tableta y ordenador. Imaginemos un texto con un tipo de fuente fijo, un tamaño de
letra fijo y unos márgenes fijos. Si los valores son fijos en valor absoluto y,
por ejemplo, se ven bien en una gran pantalla de ordenador, cuando deseemos ver
ese texto en una pequeña pantalla simplemente “se saldrá” de la misma y habrá que añadir
barras de deslizamiento (scroll). Algo que es muy engorroso. Nuestros ojos, nuestro cerebro, tienen unos estándares a la
hora de leer. Hay una anchura de columna, un tamaño de texto, un tipo de página
que nos parece naturalmente correcto. Otros parámetros nos cansan, no nos son
naturales, del mismo modo que no podemos hacer teclas de un milímetro de lado
para nuestros dedos o periódicos de 6 metros para poder manejarlos
confortablemente. Hay unas escalas y unas formas “necesarias” para nosotros. Por
ejemplo, una cómoda lectura exige que cada columna de texto tenga en torno a 10
u 11 palabras ( de 7 a 15 en el límite). Tener menos palabras requiere estar
moviendo continuamente la posición y es muy cansado. Tener más hace también que
la lectura sea complicada. ¿Pero cómo meter 15 palabras en una pantallita? Un
texto fijo de este tipo, leído en un Smartphone sería muy
desagradable de leer, debiendo moverlo continuamente de derecha a izquierda y
de abajo a arriba, perdiendo rápidamente la ubicación propia y haciendo agotador
leer un texto largo. Y puede ocurrir, incluso, que el dispositivo no permita
estos desplazamientos (ni con pantalla táctil ni con barras de
scroll) por
limitaciones de software, de hardware o de ambos. Y si, por el contrario,
ponemos muy pocas palabras por línea (6 o 7), al leer ese texto en una gran
pantalla veríamos sólo espacios en blanco.
Otra técnica sería escalar la página fija al tamaño de la
pantalla pero también es inapropiada porque en monitores pequeños los textos quedarían
tan diminutos que serían ilegibles (algo que, por ejemplo, suele pasar con los
ficheros PDF en muchos lectores electrónicos). También podríamos utilizar
porcentajes en vez de valores fijos (por ejemplo, fijar el margen derecho al 10% del ancho de pantalla) pero esto lleva al
mismo problema de visualización que ocurre cuando se escala, porque esa técnica
porcentual continúa intentando meter todo en una pantalla diminuta. Así pues, un texto fijo y una página fija no son útiles
cuando hablamos de libros digitales. Es preciso permitir “fluir” el texto en
función del tamaño de la fuente y del tamaño de la pantalla. Esto, ya de por
sí, no es inmediato. Precisa programarse. Pero si, como ocurre, el lenguaje de programación
varía de una plataforma a otra, el trabajo de los diseñadores comienza a ser
muy complicado. Para enredar más el asunto, podemos tener imágenes. ¿Qué
ocurre cuando estamos- mediante programa- haciendo fluir el texto? Las imágenes
no pueden ser “fluidificadas”. ¿Dónde deben ir? ¿Dónde las ponemos? Más
programación pero, además, condenada a un semi-fracaso porque hagamos lo que
hagamos, la maquetación, el formato de página, habrá variado y el diseño final –
para cada pantalla, cada texto y cada plataforma- será distinto, gustando más o
menos y siendo, ante todo, impredecible. Asimismo, los tamaños pueden ser no escalables (relación 4:3
de algunas pantallas contra 16:9 de otras)
Resolución de pantalla Las resoluciones de pantalla van mejorando a medida que
evoluciona la tecnología. De las originales bajos tamaños de 800 x 600 píxeles
a los grandes monitores de hasta 3840x1080 píxeles va un gran trecho. Igualmente ocurre con la densidad de píxeles,
desde los más sencillos monitores de 72 ppp (píxeles por pulgada) hasta las
nuevas pantallas de alta densidad de 220-260 ppp (que Apple promociona con el
nombre comercial de “retina” publicitando que se acercan a la resolución del ojo humano, lo que no es cierto). Aún deben mejorar mucho más porque un ojo – “nuestra
retina”- es capaz de distinguir normalmente hasta 500-600 ppp (y se dice que incluso un ojo en buen estado de salud puede distinguir 2200 ppp). Llegando a estas últimas
resoluciones, el ojo ya no sería capaz de distinguir los píxeles y se podría
considerar que una pantalla tendría la misma calidad que el material impreso.
Seguro que se logra en menos de tres años. Puede verse en este enlace una buena explicación de la capacidad visual de nuestros ojos.
Si las fuentes o las imágenes son vectoriales (es decir, se
re-dibujan por medio de coordenadas en cada dispositivo), se verán
estupendamente en una pantalla retina. Pero si no son vectoriales (y lo normal
es que las fotografías no lo sean), se verán peor en una pantalla de alta
resolución que en una de alta resolución porque, dependiendo del tamaño, no
será posible mapear los puntos existentes en la foto con los disponibles en la
pantalla y las líneas quedarán quebradas. Más complicaciones. Para resolverlo,
habría que almacenar las imágenes a más resolución (ralentizando la
transferencia o el manejo de páginas) o almacenar varias versiones de la misma
imagen dependiendo del aparato en que la veamos. Algo nada racional. ¿Y si hay Flash por medio? Pues tampoco lo veremos bien
porque de momento Adobe no soporta las resoluciones “retina”. Fuentes
Las fuentes con serifa “serif” se leen mejor (aunque, en
esto, hay mil gustos diferentes) pero con las pantallas de baja resolución los “serifs”
se pierden, quedan mal dibujados con lo que el resultado final es malo. En
tales caso, conviene cambiar de criterio y pasar a fuentes “san serif”. Con las pantallas de
alta resolución y las pantallas “retina”, conviene por el contrario seguir
fieles a las fuentes “serif”. ¿Programamos dos veces? ¿Qué tipo de
compromiso tomamos? ¿Y si además cambia el tamaño de la fuente a voluntad del
lector porque tiene presbicia y no ve bien? ¿Qué ocurre si el lector está
leyendo un libro en un ordenador y continúa leyéndolo en su teléfono cuando va al
trabajo en metro? Aunque se han creado fuentes con serifa especialmente
estudiadas para poder ser visualizadas de modo correcto incluso a baja resolución,
bien puede ocurrir que el usuario no tenga tal fuente instalada y/o no desee
bajársela e instalarla. Más y más complicación programática. Más y más coste. También existen problemas con el interlineado que depende de
la fuente elegida y su tamaño. ¿Siempre doble espacio? Seguramente, no es lo
adecuado para una pantallita pequeña en donde perderíamos mucho espacio.
¿Siempre fijo? Tampoco, porque en unas pantallas se vería bien y en otras mal. Diseño adaptable
El Diseño adaptable, más conocido por su
terminología inglesa, Responsive design (RD) o
Responsive Web Design (RWD), se está desarrollando con la
idea de ofrecer una experiencia de visualización óptima en cualquier pantalla,
cualquier texto, cualquier web y cualquier tamaño de texto. La idea es buena y
admirable. Llevarla a la práctica muy complicado y costoso. El RD debe permitir una buena visualización, agradable,
legible, elegante, fácilmente navegable, a través de un gran número de
dispositivos – teléfonos, e-books, tabletas, monitores-
minimizando la necesidad de hacer zoom y de usar desplazamientos. Un texto o
una página web diseñado con Responsive Design debe adaptar
la maquetación al entorno, haciendo fluir el texto, cortando líneas donde
proceda, adecuando los párrafos, colocando las imágenes en el lugar más
propicio según el momento, etc. Se puede intuir fácilmente que programar todo esto no es
baladí y requiere muchas horas. Pero es que, además, los diversos fabricantes
se encargan de que las programaciones serán incompatibles. Muchos teléfonos no
entienden javascript; Apple no permite usar el Flash de Adobe; el HTML y el
HTML5 de Chrome son diferentes del de Microsoft; Android no se entiende con
IOS; etc. etc. ¿Qué hacer? Pues sólo queda programar varias versiones para
usarlas dependiendo del aparato o realizar programaciones únicas muy
complicadas llenas de casos y ramificaciones posibles en función de qué
detectemos como dispositivo (si el dispositivo se deja detectar, claro), lo que
alarga el código y ralentiza las descargas y el funcionamiento. Posiblemente, la aproximación de más calidad hoy en día
sería programar siempre en HTML y CSS – que quizá pueda verse en muchas
plataformas- en vez de programar en formatos del tipo e-Pub o Mobi. Comienzan a
existir herramientas (Modernizr, jQuery,
and jQuery Mobile) que pretenden
ser genéricas para realizar estas tareas de programación compleja pero, a mi
entender, no son la solución porque la técnica evoluciona y las herramientas se
van quedando desfasadas con rapidez. Para cuando una se implementa y tiene un
volumen suficiente de literatura, ya ha cambiado el mundo. Programar en “forma web” tiene también sus limitaciones. Por
ejemplo, HTML no permite aún justificar las líneas con lo que se pierde uno de
los elementos característicos de una correcta maquetación (este blog, Biblumliteraria, está, por ejemplo, justificado). Tampoco HTML sabe “cuando
cortar una palabra y dónde”, lo que complica más todavía la maquetación,
apareciendo “ríos” en las columnas por no poder controlar los espacios entre
palabras. ¿La verdadera solución? Estandarizar, pero creo que no lo
veremos en muchísimos años.
La empresa china Onyx ha presentado un lector electrónico que, además, es teléfono o, viceversa, un teléfono que además es lector. Se trata del modelo MIDIA Inkphone con pantalla de tinta electrónica. No es un modelo especialmente tentador como teléfono inteligente ya que tiene una respuesta muy lenta de refresco de pantalla, su CPU es de gama baja, memoria reducida (512Mb), no permite correr muchas de las aplicaciones, ver vídeos, animaciones, etc. Por ello, su verdadero valor es más como lector con teléfono que como teléfono con lector, porque lo cierto es que para leer e-books sí que puede servir muy bien, con su pantalla que no cansa la vista y una duración de batería de dos semanas amén de su precio interesante. El tamaño de visualización es de 4.3". Publicado por
Plataforma de autopublicación de Nook La semana pasada se presentó la plataforma de auto publicación de Nook en varios países de Europa, incluida España (además de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Bélgica). Como es bien sabido, Nook es la filial digital de la editorial norteamericana Barnes & Noble. La presentación se hizo dentro del marco de la feria de Oxford, el Oxford Literary Festival. La plataforma dispone de herramientas para escribir, editar y dar formato a un texto, así como publicarlo en formato ePub en la plataforma de la editorial. Si el libro auto publicado tiene un precio de entre 2,50 y 9,49 euros, el autor obtiene un 65 por ciento, mientras que si su precio está por debajo de este baremo baja al 40 por ciento.
WWF Parallax Sequence, de Make Productions es un bello ejemplo de lo que puede conseguirse utilizando la técnica del Parallax con arte y técnica. En este caso, el vídeo está realizado utilizado sólo fotografías tomadas desde diversas posiciones y el resultado simula excelentemente la visión y el movimiento en 3D. Publicado por
Durante los próximos 26, 27 y 28 de marzo se celebrará en la Universidad de Granada, el seminario Transmedia Storytelling, intermediality and adaptation in digital cultures. Organizado por la facultad de Comunicación y Documentación, contará con la presencia de Espen Aarseth, Jan Baetens y Robert Pratten entre otros prestigiosos ponentes. El seminario cubrirá aspectos como:
Periodismo transmedia y web documentary Habrá dos mesas redondas y también paneles de comunicaciones, así como cuatro workshops donde se mostrarán casos concretos de producción transmedia (El Cosmonauta, Plot 28, documentales interactivos, una web-serie como La grieta, etc.). Se hará asimismo una demostración de software para la producción transmedia (Conducttr).
Lowlifes, de Simon Wood, es un Thriller transmedia en el que la narración ocurre a través de varios medios: una novela (disponible para varios formatos como ePub y Mobi, así como en papel) , un sitio web, vídeos (que puede verse, por ejemplo, en YouTube) , un blog y varios juegos. Se ha construido usando la plataforma Conducttr, de modo que toda la documentación en información de la obra se programa una sola vez y se almacena en la nube Conducttr desde la que puede posteriormente accederse en casi cualquier dispositivo móvil. Publicado por
Les huit quartiers du sommeil Les huit quartiers du sommeil , de J. Carpenter, es un relato digital concebido como mash-up de Google Maps con textos y ventanas emergentes. En este trabajo, el lector puede recorrer algunos barrios de Montreal y leer la experiencia nocturna en ese lugar. Unos sitios son más tranquilos, otros más ruidosos, en unos se puede dormir bien, en otros no. Y el texto nos cuenta no sólo cómo era ese lugar sino qué ocurría a los amigos, qué nos sucedió a nosotros. Textos breves acompañados de una imagen sobre un mapa en el que podemos navegar para desplazarnos a las distintas ubicaciones.
- A veces me preocupa que vaya a ser justo un hijo mío el que deshonre nuestra herencia – me había reconvenido varias veces mi padre mientras su rostro se tornaba serio y ceniciento. Yo estaba convencido de que él lo decía desde el corazón, que ciertamente le afectaban en su más hondo ser mi comportamiento y mi desapego hacia las glorias pasadas. En cierto modo, sentía dolor porque sabía que le decepcionaba. Yo era su único hijo varón y él había ya trazado mi camino en la vida casi desde que sollocé al nacer. Ser fiel a las tradiciones, casarme con una joven de bien y a poder ser adinerada, asegurar la continuidad del apellido, cuidar de la hacienda y ser hábil en los negocios para incrementar el patrimonio. - Hacer crecer lo que se nos ha dado y que la ciudad nos vea como lo que somos- me solía decir.- ¿Como lo que realmente somos? – solía contestar yo con cierta ironía y mi padre, indefectiblemente, refunfuñaba y se marchaba a la biblioteca.
Y Carmen, la angelical mujer a la que mi familia me había destinado. No puedo decir nada malo de ella. Es bella aunque demasiado delgada para mi gusto, dulce de carácter, tendiendo a una sumisión incómoda para mí porque yo necesito que se me atraiga con un buen debate, con una desafiante confrontación de ideas. Mujer atractiva pero, estaba seguro y a pesar de no haberlo intentado nunca, aburrida hasta el hastío en la intimidad. Mis escapadas a la capital, las veces que me habían pillado en brazos de las coristas del vodevil, encantadas con mi cartera y mi posición, mi gusto tendente más a la literatura y las artes que a la empresa, mi poca disposición a continuar los negocios familiares, mi desprecio sutil por la historia de la estirpe y nuestras propiedades, suponían una fuente de disgustos para mi padre, incapaz de comprender dónde se torció mi, por lo demás, siempre severa educación.
- Uno es de donde no se quiere marchar. Venus ya brillaba con intensidad en el cielo. Alumbré los faroles del porche y sentí la satisfacción que me producía el hacerlo. Publicado por
Seeing Double: Image and Text Relationships in Children’s Literature, por Maria Geertsema.
Paratextual Differences of Degree Rather than Kind: Visualizing Unseen Continuity in Thomas H. Huxley’s Man’s Place in Nature, por Robert Pasquini.
Sooth, de David Jhave Jonhston es un poemario de amor digital en el que el lector debe extraer los versos de ciertos vídeos que aparecen en pantalla mediante la pulsación del ratón. Las frases, entonces, sobrevuelan por la pantalla y cada una de ellas lleva asociados sonidos que las remarcan. Además, también bajo la acción del lector, los textos pueden cambiar del inglés al francés y viceversa. Programado en Flash. Publicado por
Das Jenaer Martyrologium, creado por la Universidad de Turingia y la Biblioteca de Jena, en Alemania, bajo la dirección de la doctora Sabine Wefers, es una digitalización de un libro de los martirios o martirologio. Los martirologios medievales eran calendarios organizados como catálogos de los mártires ordenados de acuerdo a la fecha de su martirio. En muchas ocasiones estaban ilustrados y realizaban una doble función, la de calendario y la de enciclopedia de hechos religiosos. Das Jenaer Martyrologium está muy bien construido- usando para ello la plataforma MegaZine3- y cada párrafo dispone de un enlace que dispara una ventana emergente con la transcripción actual del texto en alemán. Además, permite buscar por páginas, por días o por lugares mencionados en el libro. Publicado por
Las ponencias deben versar, entre otros asuntos, sobre: Semántica, gramática y diccionarios computerizados
Book Drum es una excelente aplicación literaria que ofrece información enriquecida y multimedia sobre una serie de títulos, sobre todo de la literatura de lengua inglesa. En este momento, hay 150 libros catalogados y desarrollados. Es preciso suscribirse. Una vez hecho, el programa muestra informaciones históricas, análisis sobre la obra y el autor, videos, fotografías, mapas donde se desarrolla la acción, contexto social, glosario de términos, etc. Además, cada miembro puede aportar información y enriquecer aún más la documentación almacenada o bien comenzar a crear la ficha para una nueva obra. Asimismo, es posible recorrer un mapa en Google Earth buscando lugares donde se escenificó alguna novela.
Se trata de una historia de ciencia ficción (los pasajeros de una nave espacial desaparecen súbitamente. El lector toma el papel del investigador que debe averiguar qué ha ocurrido) en la que se van recorriendo escenarios gráficos (tanto en la simulada habitación del autor como en la naves) donde hay ciertos objetos que contienen enlaces o información. Algunos de estos son, precisamente, imágenes de tabletas. Al acceder al enlace escondido en ellas, nos aparece una imagen con un código QR que escaneado con un teléfono o una cámara nos permite descargar contenido fundamental para continuar la narración (una página del diario de a bordo, una imagen, un vídeo,...). Publicado por

References: Resolución 
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