Source: http://cochabamba-historica.com/AguasdelSilala.htm
Timestamp: 2018-01-18 01:48:30+00:00

Document:
Nacimiento: Cantón Quetena, Departamento de Potosí, Bolivia.
Desembocadura: Río Loa (Chile).
Países involucrados: Bolivia. Chile.
Caudal medio. 0,23 m3/s,
Altitud: Nacimiento: 4.551 msnm.
El SILALA, manantial del Silala o río Siloli, es un cuerpo de agua natural formado por 94 ojos de agua que nacen en territorio de Bolivia a cuatro kilómetros de la frontera con Chile, lo cual ha suscitado una pugna entre ambas naciones. En Bolivia la zona es conocida como la región de vertientes del Silala o "las aguas del Silala" del departamento boliviano de Potosí, donde se encuentran sus fuentes.
Según el argumento boliviano.
Se trata de un reservorio hídrico formado por varios acuíferos subterráneos que afloran a la superficie en territorio boliviano como manantiales estáticos y cuyas aguas están canalizadas hacia territorio chileno.
Según el argumento chileno.
Este cauce nace originalmente como una acumulación natural de manantiales provenientes del Quetena, y luego recorre algunos kilómetros para desembocar en el río San Pedro de Inacaliri, el cual es parte de la cuenca hidrográfica del río Loa.
Dicho cauce habría sido descrito por primera vez en 1880 por el ingeniero inglés Hosias Holding.
El 21 de Junio de 1908 la empresa inglesa The Antofagasta-Bolivia Railway Company Limited solicita a la prefectura del departamento de Potosí, la concesión del uso de las aguas del río Silala o Siloli con el propósito de servir para el abastecimiento de las máquinas del ferrocarril en el tramo Antofagasta-Oruro. Esta concesión de aguas es adjudicada el 07 de septiembre de 1908 e inscrita en las oficinas de derechos reales con el N° 3 del libro 2° de la provincia Sud Lipes. En 1961 la compañía privada Antofagasta, cambio sus máquinas a vapor por máquinas diesel, transfiriendo e|l uso de esta agua al Estado chileno.
El 5 de mayo de 1996, diarios bolivianos acusaron la utilización de aguas bolivianas al denunciar que el Silala habría sido desviado artificialmente por empresas chilenas y que cualquier uso por parte de Chile debiera tener una compensación económica, ante lo cual, Chile revindicó que tendría derechos en su curso inferior por tratarse de un río de curso sucesivo y no de un manantial como sostenía Bolivia. En años posteriores Bolivia reclamó formalmente a las autoridades chilenas sobre la soberanía del manantial.
En junio de 1997, el gobierno del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Losada, revoca la concesión existente desde 1908 a la empresa inglesa The Antofagasta-Bolivia Railway Company Limited, y CODELCO, por considerar que el agua no era usada para los fines que fueron otorgadas.
El 4 de abril de 2009, los gobiernos de Evo Morales y Michelle Bachelet anunciaron que habían llegado a un pre-acuerdo respecto del uso de las aguas del Silala. En el acuerdo, Chile se comprometió a pagar por el uso del 50 % de las aguas del cauce mientras se realice un estudio hidrológico que defina la naturaleza de las aguas.
No obstante, debido a la oposición de algunos sectores en Bolivia a la ejecución de dicho acuerdo, éste nunca fue ratificado y finalmente fue descartado totalmente cuando el gobierno de Chile decidió interrumpir las negociaciones de la Agenda de 13 puntos en noviembre de 2010, cuyo punto 11 se refería precisamente a las aguas del Silala y los recursos hídricos compartidos.
Posteriormente, en abril de 2013, el Gobierno boliviano inauguró un criadero de truchas que se alimenta con las aguas del Silala, ante lo cual, Chile presentó una protesta.
AGUAS DEL SILALA SON DE BOLIVIA, RATIFICA ESTUDIO
La Paz, 16 nov.- Un estudio aseguró que las aguas del Silala son de propiedad de Bolivia y |no de otra nación y no es un río de curso sucesivo sino un manantial que nace en el territorio nacional.
La investigación fue realizada por el periodista y abogado Luis Antezana quien señala que en la era glacial del planeta, la región altiplánica del Silote estaba formada, aproximadamente por un lago de unos 200 kilómetros cuadrados, ubicado en territorio boliviano.
Al realizar un recuento que incorpora estudios técnicos, Antezana se refiere a los orígenes de este manantial y subraya que las aguas del Silala, inclusive las que pasan por territorio chileno, son de propiedad de Bolivia
Antezana aseguró al periódico El Diario que "Chile utiliza sin pago alguno unos 50 millones de litros de agua del manantial boliviano cada día, o sea 50.000 metros cúbicos/día, sin pagar un peso a nuestro país". El asunto forma parte de la agenda que analizan comisiones de los gobiernos de La Paz y de Santiago en busca de solucionar los temas pendientes.(ABI)
Por: Antonio Bazoberry Q.
Una canalización artificial hace que las aguas de los manantiales del Quetena fluyan hacia Chile.
El título del libro "El mito del Silala", se debe a la idea de explicar a los compatriotas bolivianos y al pueblo chileno, que la existencia de un río internacional Silala de curso sucesivo, que se originaría en Bolivia e ingresaría a territorio chileno en forma natural, es similar a un mito o cuento que se apoya en una narración imaginaria que intenta dar una explicación no racional a la realidad.
Aguas del Quetena y los derechos de los bolivianos
Por lo tanto, el Gobierno del presidente Morales, no debería regionalizar el tema Silala, sin tomar en cuenta los derechos de todos los bolivianos, como está ocurriendo en la negociación con Chile, donde se arriesga la propiedad soberana y la naturaleza de las aguas del Cantón Quetena, sabiendo que las empresas chilenas, pagarían solamente el 50 % por el aprovechamiento de las aguas bolivianas.
Las autoridades de Potosí y el Comité Cívico Potosinista (COMCIPO), manifestaron su disconformidad por la negociación con Chile aceptando el pago injusto del 50 % del caudal utilizado por los chilenos, cuando deberían pagar el 100 % y reconocer la deuda pendiente desde la concesión que la Prefectura de Potosí, otorgó a los propietarios del Ferrocarril Antofagasta Bolivia (FCAB) en 1908, sin considerar la deuda del gobierno de Chile por llevar agua de los bofedales del Quetena construyendo canales artificiales en 1984 (María Piedad Allende. Libro la Historia del Ferrocarril en Chile 1993).
Acuerdo inicial de las aguas del Silala
Las personas que hayan leído los antecedentes y los 17 artículos de este documento, se habrán dado cuenta, que es un ardid del Gobierno de Chile, para intentar oficializar su participación en el uso de agua existente en los bofedales del Cantón Quetena Provincia Sur Lípez del Departamento de Potosí argumentando que Chile es propietario del 50 % de las aguas del Quetena, y que correspondería a un río internacional de curso sucesivo que nace en territorio boliviano e ingresa a Chile en forma natural.
Artículos propuestos en el acuerdo inicial
Tomando como base los antecedentes indicados anteriormente, es necesario analizar los artículos más importantes del documento citado "Acuerdo Inicial de las Aguas del Silala".
Asimismo, aprovecha de la debilidad de Bolivia en materia de política exterior, para apoderarse del 50 % del caudal de agua existente en los bofedales del Cantón Quetena, supeditando a Bolivia el aprovechamiento sólo del 50 %, dando a entender que los otros 50 % pertenecen a Chile.
Transcripción y observaciones al acuerdo bilateral
Chile al referirse a un sistema hídrico Silala o Siloli, asegura, sin tener justificativos técnicos, que se trata del río Silala con nacientes en los bofedales del Quetena y que después de un recorrido de 3 km cruza la frontera de Bolivia para ingresar a Chile. Cuando lo verídico, es que el Ingeniero Josiah Harding, constructor de la prolongación del ferrocarril, desde Antofagasta hasta la nueva frontera con Bolivia, por instrucciones del Gobierno de Chile, dibujó en el mapa de límites entre Bolivia y Chile (1904), el perfil del canal artificial existente en el Cantón Quetena, inventando el nombre del río Silala.
El presente acuerdo inicial, considera el volumen de agua del sistema hídrico del Silala o Siloli que fluye superficialmente a través de la frontera desde el Estado Plurinacional de Bolivia, hacia la República de Chile.
En este artículo Chile, insistiendo en un sistema hídrico inexistente, conmina a Bolivia a utilizar sólo un porcentaje del volumen total de las aguas bolivianas que escurren por el canal artificial.
Las personas jurídicas antes individualizadas, deberán desarrollar las acciones que correspondieren a Chile en caso de que esas aguas fueran ser utilizadas en este país, pudiendo Bolivia caducar la autorización otorgada sino se concretaren esos propósitos en el plazo que se hubiese fijado.
Las partes establecen, de conformidad con el artículo 2, que del volumen total del Silala o Siloli, que fluye a través de la frontera (100 %), el 50 % corresponde inicialmente al Estado Plurinacional de Bolivia, es de su libre disponibilidad y lo podrá utilizar en su territorio o autorizar su captación para su uso por terceros, incluyendo su conducción a Chile.
Si el Gobierno del presidente Morales firma con Chile el Acuerdo Inicial sobre las Aguas del Silala, confiado en la promesa de la presidente de Chile Michelle Bachelet, estará cometiendo un gravísimo error; los entendidos en Política Exterior debieron prevenirle que se trata de un engaño más de los gobiernos chilenos, quienes actualmente están desesperados por apoderarse de aguas bolivianas y de proteger a los propietarios de CODELCO y del Ferrocarril de Antofagasta, para que no paguen a Bolivia la deuda pendiente por utilizar ilegalmente más de 100 años, ni el 50 % propuesto en el Acuerdo Bilateral.
Una vez que Bolivia firme el Acuerdo Bilateral, aceptando los canales artificiales existentes en el Cantón Quetena de la Provincia Sur Lípez del Departamento de Potosí, Chile habría logrado el triunfo de una gestión engañosa y dispondría de un documento legal para presentarse ante Organismos Internacionales como propietario de las aguas bolivianas existentes en Sur Lípez.
Enviado por Wilson Mercado.
A. El Problema del Agua en el Mundo.
El agua es uno de los cuerpos más complejos desde el punto de vista físico químico, ya que es muy complicado obtenerla en estado puro y además es la que presenta un mayor número de anomalías en sus constantes físicas.
El agua es la fuente misma de toda la vida, sin agua no hay vida; ya que es la bebida elemental y fuente de energía, además de ser una necesidad para el desarrollo de la agricultura y la industria.
El 71 % de la superficie de nuestro planeta está cubierto por océanos; existen aproximadamente 1,4 millones de kilómetros cúbicos de agua de los cuales el 97,4 % es agua de mar o salobre. De la cantidad restante aproximadamente el 75 % está encerrado en casquetes polares y glaciares. El agua dulce representa aproximadamente 9.000 kilómetros cúbicos al año, cantidad suficiente para cubrir las necesidades fundamentales de toda la población humana pero lamentablemente la distribución de este recurso no es uniforme ya que existen regiones áridas y semi áridas en las cuales existe un marcado déficit de este elemento.
A través del tiempo se ha percibido una creciente escasez de este elemento debido al crecimiento poblacional y a la contaminación ambiental, según datos del Banco Mundial, aproximadamente 1.000 millones de personas en el mundo no tienen ningún acceso a fuentes de agua aptas para consumo y aproximadamente 1.700 millones de habitantes no tienen saneamiento adecuado. La solución a esos problemas en estos tiempos exige inversiones 5 veces mayores a las actuales debido a los altos costos de regeneración y retratamiento de las aguas.
En un futuro cercano, la escasez de agua podría ser la causa de nuevos conflictos internacionales, basados en experiencias de países del Medio Oriente en los cuales se tienen grandes cantidades de recursos energéticos (petróleo) y bajas cantidades de recursos hídricos (agua).
B. El problema del Agua en Bolivia.
Uno de los problemas más graves que enfrenta el país es la disponibilidad de aguas y la contaminación de las disponibles para consumo. A raíz de esta situación se estima que el 80 % de las enfermedades en Bolivia tienen origen en el consumo de aguas contaminadas. El elevado índice de mortalidad infantil es el resultado del consumo de aguas insalubres.
En los próximos años, el país deberá encarar una serie de rigurosos proyectos para abastecer de agua a las poblaciones, a la agricultura y a las industrias nacionales, para esto deberá tener la capacidad técnica y económica de explotar todas sus reservas, fijando siempre la viabilidad operativa de los mismos.
Bolivia no está libre de involucrarse en problemas binacionales a causa del agua, debido a que el país posee elevadas cordilleras de las cuales se generan los cauces fluviales, convirtiéndose estas en áreas estratégicas y de gran importancia geopolítica.
En el caso particular con Chile, existe un riesgo de conflicto por el aprovechamiento de las aguas del Silala, cuyo origen y control está en manos de Bolivia pero los mayores intereses de uso residen en el país chileno, que en determinado momento podría ver que sus intereses estén siendo afectados y tomar actitudes de fuerza destinadas a lograr el control total de esta agua, tanto en su origen como en su uso final.
Chile necesita urgentemente mantener abastecidas de agua todas sus ciudades ubicadas en el desierto de Atacama y tiene focalizada su atención en el aprovechamiento de las aguas del Silala pues ellas tienen la característica de ser limpias y potables, por lo cual prácticamente no precisa tratamientos químicos ni microbiológicos importantes.
En la actualidad las aguas del Silala no tienen un costo establecido ni un caudal de uso determinado que estén bajo control de las autoridades departamentales del departamento de Potosí, lo que de hecho constituye una pérdida de divisas importante para la zona y para la población del lugar, cuyas condiciones de pobreza son comunes en todo el departamento.
De igual manera, el desarrollo de la región potosina depende mucho de esta agua, como es el caso de las Pampas de Agua de Perdiz, que está ubicada muy cerca de las aguas del Silala con cuya vertiente podría desarrollar importantes proyectos agrícolas, ganaderos, turísticos y eventualmente algunas industrias regionales.
Hidrografía de Bolivia.
En Bolivia hay tres cuencas o vertientes hidrográficas bien definidas, la Cuenca Amazónica que es la más importante y ocupa casi el 50 % del territorio; la Cuenca del Plata y la Cuenca Altiplánica o de los Lagos.
La Cuenca Amazónica va desde la Cordillera Real a todo el oriente, siendo sus ríos principales el Madre de Dios, Beni, Mamoré y el Itenez; todos ellos desembocan en el Madera que es uno de los afluentes del Amazonas.
La Cuenca del Plata ocupa el sureste del país desde el departamento de Chuquisaca siendo sus ríos principales el Paraguay y el Pilcomayo.
La Cuenca Altiplánica es una cuenca cerrada que forma un eje entre los dos grandes lagos del país; el Titicaca y el Poopó, el río que los une es el Desaguadero. Forman parte de este sector los grandes salares, el de Uyuni y el de Coipasa.
Las Relaciones Bolivia-Chile.
Históricamente la política chilena ha estado dirigida a aprovecharse de los recursos naturales y geográficos de Bolivia. Como ejemplos tenemos la usurpación del Litoral Boliviano en un conflicto originado por la ambición chilena sobre los recursos de Guano y Salitre; el Tratado de Paz de 1904 con claros vicios del derecho internacional; el desvío de las aguas de los ríos Lauca y Mauri, el aprovechamiento de las aguas del Silala y más actualmente la remoción de hitos fronterizos y las incursiones no autorizadas a territorio nacional por parte de grupos de exploración chilenos en la intención de verificar recursos naturales que puedan ser explotados para su beneficio.
Recientemente, un General del Ejército Chileno declaró que las potencias intermedias (incluso sudamericanas) podían identificar intereses vitales fuera de sus fronteras, no necesariamente en ultramar, si no en sus países vecinos, lo cual revela la arraigada política expansionista chilena hacia Bolivia, Perú y Argentina desde el inicio mismo de la república lo que le permitió prácticamente duplicar su territorio original. Este tipo de declaraciones ponen de manifiesto los alcances de la Geopolítica Chilena, que no mide las consecuencias de los conflictos en su afán de cumplir sus dictados.
A través de los años se ha notado un permanente desinterés de parte del Estado Chileno por resolver el centenario problema marítimo que sostiene con Bolivia, aspecto que es muy notorio en los foros y congresos internacionales en los cuales Chile evita tratar el tema y cuando lo hace sostiene que se trata de un problema binacional, cuyo alcance debe ser resuelto de forma particular entre los dos países.
A nivel de intercambio comercial se observa un marcado desequilibrio a favor de Chile, ya que el nivel de desarrollo tecnológico de sus industrias y el nivel económico de su población les permite convertirse en uno de los países exportadores más importantes de la región, cuyos productos alcanzan mercados muy importantes como ser Estados Unidos y Europa, mientras que las exportaciones bolivianas son principalmente materias primas con bajo valor agregado y productos de baja tecnología cuyo ingreso a los mercados de consumo Chilenos está restringido y sujeto a ciertos aranceles, barreras comerciales y sanitarias que dificultan su libre comercialización.
A. Ubicación de las Aguas del Silala.
Las fuentes de las aguas del Silala están ubicadas en el Cantón Quetena, provincia Sur Lipez del departamento de Potosí, entre los puntos de límite del tratado de Paz y Amistad firmado en 1904: el Cerro Norte (Volcán Apagado) Nº 15, cerrito del Silala Nº 16 y el cerro de Inacaliri o del Cajón Nº 17.
Esta es una cuenca volcánica de 41 km2, despoblada y cubierta con manantiales o bofedales que forman a su alrededor áreas húmedas cubiertas de pasto.
Estas áreas húmedas están esparcidas desde la parte superior de las mesetas (5.300 msnm) hasta la parte inferior (4.300 msnm). Las fuentes de las aguas del Silala están en una hoyada y las vertientes se encuentran ubicadas a 5 kilómetros de la frontera con Chile, existiendo por lo menos unas 1.000 vertientes que fluyen en dirección de Este a Oeste llegando a concentrarse todo el volumen de agua en un cañadón donde se tienen obras civiles hidráulicas ejecutadas entre 1908 y 1914 por grupos chilenos.
Las mesetas donde se sitúan las vertientes del Silala están rodeados por macizos volcánicos (ubicación entre 22º8" de latitud sur y 68º30" de longitud oeste del meridiano de Greenwich). Los cerros volcánicos que forman la cuenca son: Al Norte el Cerro Silala Grande y Cerro Negro; al Sureste el Cerro Nacaliri y el Volcán Apagado; Al Suroeste el Cerro Cahuana.
Los macizos volcánicos tienen alturas superiores a 5.000 msnm, la altitud del terreno donde se encuentra la laguna colorada es 4.288 msnm; Las pampas con bofedales, donde se encuentran más de 90 manantiales o vertientes están dispuestos en terrenos de poca pendiente con alturas de entre 4300 y 4800 msnm.
Precipitación anual: El promedio anual es de 40 mm/año.
Temperatura: Menor a 5ºC.
Evo transpiración: 100 a 200 mm.
Existen fuentes termales con presencia de fuentes geotérmicas cerca de Laguna Colorada. La región es inhóspita. La diferencia de temperatura entre el día y la noche es de 50ºC.
No existen trazos de cursos de aguas naturales, es decir no existe un cauce natural de un río nacional o internacional. Estudios más rigurosos han demostrado que no existe la posibilidad de formación de un curso de agua permanente o río.
Simplemente existen áreas húmedas o bofedales aislados unos de otros de las cuales brotan aguas subterráneas conocidas como vertientes.
El afloramiento de las aguas subterráneas (manantiales) forma los vertientes con un caudal de 5 a 9 litros/seg.; entre estos bofedales no hay intercomunicación debido a la diferencia de nivel y a la baja pendiente del terreno que impide el escurrimiento de los pocos litros de agua que emanan del subsuelo que por otro lado debido a su permeabilidad impide la formación de un riachuelo.
En los Anexos "A" y "B" se observa la relación de acequias o canales de recolección de aguas construidos por la compañía Inglesa "The Antofagasta and Bolivian Railway Company Limited" para transportar las aguas recolectas hasta el territorio chileno.
Para la recolección de las aguas se tienen numerosas bocatomas y acequias; 27 Km. de canales revestidos con mampostería; 2,5 Km. de canales revestidos con mampostería y hormigón; 17 Km. tubería de 25 cm. de diámetro y 46 Km. de tendido de tubería de 30 cm. de diámetro.
El agua es tratada en el cañadón para posteriormente ser transportada desde un pequeño estanque por medio de un canal y dos cañerías (una enterrada y la otra al aire libre) para luego desembocar en un estanque ubicado a 20 metros en territorio chileno donde todo el agua es concentrada y tratada.
Más abajo, a 8 kilómetros de la frontera existe una represa en la cual los chilenos cuidan y almacenan las aguas del Silala para luego ser llevada mediante cañerías a las ciudades de Calama, Chuquicamata, Antofagasta, Mejillones, Tocopilla, Cobija y otras poblaciones menores del norte chileno en la región del desierto de Atacama.
El 14 de febrero de 1879 el Ejército chileno invadió Antofagasta y se dio inicio a la guerra del Pacífico que enfrentó a los países de Perú y Bolivia que firmaron una alianza para enfrentarse a Chile.
Como resultado de la guerra se tuvieron desmembraciones territoriales de parte de Perú y Bolivia, que fue el más afectado ya que perdió su zona Litoral y por consiguiente su espacio de salida al mar.
El pacto de tregua entre Bolivia y Chile fue firmado el 4 de Abril de 1884 y a partir de esta fecha se crearon una serie de comisiones bilaterales destinadas a determinar los nuevos límites y los alcances de las compensaciones. En el tiempo estos acuerdos fueron sistemáticamente diferidos, modificados y replanteados por la hábil diplomacia chilena, contando además con la inefectiva y reactiva diplomacia boliviana que en muchas situaciones por falta de una adecuada coordinación a nivel de gobierno no consiguieron obtener mayores compensaciones y beneficios de parte de Chile, consiguientemente la mayoría de los tratados resultaron enteramente favorable a los invasores.
Durante la fase de demarcación final de límites participaron comisionados ingleses, bolivianos y chilenos, y ya entonces se pudo percibir la importancia que iba a tener el agua en la economía y el desarrollo del norte chileno. En uno de los recorridos al sector del Silala ya se realizaron algunas excavaciones que permitieron identificar la riqueza acuífera del sector.
Las locomotoras de la época utilizaban grandes cantidades de vapor para generar la energía la fuerza de locomoción, en ese entonces las aguas del río San Pedro estaban quedando insuficientes para abastecer semejante cantidad de energía requerida.
En 1900 el inglés Josias Harding emite un informe a la compañía inglesa The Antofagasta and Bolivian Railway Company Limited, en sentido que en el sector boliviano del Silala existían reservas de agua cuya cantidad era suficiente para abastecer por completo las necesidades de la empresa. Este informe dio lugar al inicio de los estudios de exploración, uso, aprovechamiento de las aguas en el sector de la estación ferroviaria de San Pedro.
En 1908 la compañía inglesa The Antofagasta and Bolivian Railway Company Limited se adjudicó el uso, aprovechamiento y explotación de las aguas del Silala. Esta adjudicación estuvo basada en la ley del 28 de Noviembre de 1906 en la cual se elevó a rango de ley el "Reglamento de Aguas" promulgado por decreto del 8 de septiembre de 1879.
El artículo 204 de esta ley señala que "En concesión del aprovechamiento de aguas públicas se observará el siguiente orden de preferencia":
1. Abastecimiento de poblaciones.
2. Abastecimiento de ferrocarriles.
4. Canales de navegación.
5. Molinos y otras fábricas; barcas de paso y puentes flotantes.
6. Estanque para viveros o criaderos de peces.
Se dará preferencia a las empresas de mayor importancia y utilidad, y en igualdad de circunstancias a las que antes hubiesen solicitado el aprovechamiento de las aguas.
C. Cronología de Sucesos.
Año 1889. La compañía Huanchaca forma una sociedad anónima con una compañía inglesa denominada "The Antofagasta (Chili) and Bolivian railway Company Lmt." que contiene capitales ingleses y chilenos.
Esta compañía pasa a controlar toda la red de ferrocarriles de Antofagasta a Bolivia incluyendo ramales y desvíos, además de monopolizar el uso y aprovechamiento de las aguas en el departamento de Antofagasta y la concesión de las aguas del Cebollar y Polapi.
Posteriormente se les otorga los derechos de usos y aprovechamiento de las aguas del río San Pedro (Afluente del río Loa), cuyas aguas nacen en las faldas del volcán San Pedro (50 kilómetros de la frontera con Bolivia).
Año 1904. La firma inglesa "The Antofagasta (Chili) and Bolivian railway Company Lmt." Se hace cargo de la explotación y administración de la compañía ferrocarrilera FCAB y de los derechos de exploración, uso y explotación de las fuentes de agua en Antofagasta incluyendo los manantiales de Palpana, Ujira, Ujira Grande y Puquios.
En la época, por la utilización de las aguas de los ríos Loa y San Pedro, la empresa era obligada a dar gratuitamente el 5 del agua distribuida a la población y el 10 % a las poblaciones
Asentadas a lo largo de la ruta. Todos los demás usuarios estaban obligados a pagar 1,4 pesos chilenos por metro cúbico comercializado.
Año 1906-1907. El gerente de FCAB, Hosias Harding es autorizado por el gobierno chileno a incursionar en territorio boliviano a objeto de aprovechar los numerosos manantiales de donde brotaban de forma natural el agua de los acuíferos subterráneos.
Año 1908. La FCAB solicita a la sub-prefectura de Potosí la concesión del uso de las aguas subterráneas de las pampas del Siloli o Silole. La autoridad boliviana autoriza el 30 de septiembre de 1908. El objetivo de la concesión es dotar de agua a las locomotoras de vapor y destinar una tercera parte del agua al consumo de la población boliviana.
Año 1940. El Sr. Pablo Baudain establece el 24 de junio, una demanda en La Paz en sentido que la FCAB estaba utilizando las aguas concesionadas de las vertientes del Silala para la venta de agua potable a la población de Antofagasta y para uso industrial de la región; que de hecho resultaba contrario a los objetivos iniciales de la concesión.
Ese mismo año el Cónsul Boliviano en Chile confirma la distorsión en el uso de las aguas, resaltando además el importante volumen de reservas de la región.
Año 1962. Una comisión oficial del gobierno Boliviano presidida por el Ing. Augusto Valdivia Altamirano viaja a la región del Silala y comprueba que las aguas de los manantiales y vertientes han sido colectadas mediante la construcción de canales. En esta oportunidad el Ing. Valdivia indica que se trata de un río por basarse en un mapa del IGM en el cual se lee "Río Silala" canalizado.
Año 1965. Se realiza una nueva inspección a la región a cargo de funcionarios y técnicos de la Dirección General de Límites quienes en su recorrido confunden las aguas con un río de curso sucesivo (al ver correr las aguas por medio de un canal colector general), estableciendo también el volumen de agua traspasada a territorio chileno (0,45 Mt3/seg).
Año 1997. El periódico "Presencia" publica un artículo del Ing. Antonio Bazoberry titulado "En la región del Silala no hay ningún río", lo cual causa una sorpresa general en todos los que sostenían que existía un desvío de las Aguas del "río" Silala.
Año 1997. La Cancillería contrata a la firma consultora Gómez García, en cuyo informe final se establece que no se ha encontrado ningún río en la zona, sino más bien se tienen construcciones y obras civiles para la recolección de sus aguas y para su transporte a territorio chileno.
D. Situación Actual del Conflicto.
El tema de las aguas del Silala comenzó a tomar un nuevo curso luego de una denuncia realizada en 1996 la cual obligaba al Estado boliviano a prestar atención a un asunto olvidado durante 90 años.
Mediante Decreto Supremo Nº 24.660 del 20 de Junio de 1997, se estableció la revocación del uso y aprovechamiento de las aguas manantiales del Silala que fue otorgada mediante escritura pública Nº 48 del 23 de septiembre de 1908, quedando los señores ministros de Relaciones Exteriores, de la Presidencia y de Gobierno, encargados de la ejecución y cumplimiento de este Decreto Supremo.
La posición chilena es que las aguas del Silala provienen de un río de curso internacional, cuyo nombre aparece inclusive en el tratado de paz y amistad firmado en 1904 y que sería un error de parte de Bolivia el tocar esas aguas o licitarlas, pues significaría afectar el normal aprovisionamiento de agua en las regiones del norte chileno.
En concepto de Chile, la ley internacional establece que un curso natural de agua que baña a dos países no puede ser dispuesto de forma unilateral por uno de ellos y que este sería un asunto que debería ser tocado en tribunales internacionales.
La concesión inicial de 1908 establecía la utilización de las aguas del Silala por parte de la empresa The Antofagasta and Bolivian Railway Company, por medio de la cual se autorizaba a canalizar sus vertientes a objeto de transportarlas a territorio chileno para ser utilizadas en el uso de las locomotoras a vapor del ferrocarril Antofagasta-La Paz.
Bolivia jamás obtuvo un retorno por dichos contratos, que tampoco establecían los montos que debían ser pagados y luego que las locomotoras a vapor dejaron de funcionar, las aguas fueron utilizadas para abastecer el consumo privado de la ciudad de Antofagasta y otras ciudades norteñas.
El primer trimestre de 1999 se inició una serie de análisis y consideraciones sobre el uso y explotación que debería darse a las aguas del Silala, sin embargo no se tenía una estrategia clara al respecto.
En marzo de 1999 tanto el Canciller Javier Murillo y el Ministro de la presidencia Carlos Iturralde confirmaron que Bolivia no tenía una estrategia definida sobre las aguas del Silala y que se estaba arrastrando un problema de más de 90 años de duración durante los cuales existió un total desinterés de parte de las autoridades bolivianas para lograr una solución a este problema. Se estima que Chile se beneficia con más 6,3 millones de metros cúbicos de agua al año y que Bolivia deja de percibir más de 2 millones de dólares anuales por concepto de utilización de las aguas.
En Septiembre de 1999 el Vicecanciller de Relaciones Exteriores de Bolivia, Fernando Messmer reiteraba que el Silala no es un río Internacional, tal como lo afirmaban las autoridades chilenas, siendo más bien un manantial que nace y está en Bolivia, sin embargo ninguno de los países terminó cediendo posiciones. La posición Boliviana está sustentada por datos históricos, de justicia y derecho internacional.
La mayoría de las autoridades bolivianas sostienen que el problema es un asunto centenario, por lo tanto no es posible exigir soluciones inmediatas; el tema de las aguas del Silala ha comprometido a muchos gobiernos y muchas gestiones de cancillería y los temas de política internacional deben ser tratados con gran ponderación y no con apresuramiento o intereses que posibiliten salir a la palestra política.
En Agosto de 1999 se promulgó el Decreto Supremo 25.500 que encomendaba a la Superintendencia de Aguas a licitar las aguas del Tunari, destinada solamente a empresas nacionales.
El 5 de Septiembre de 1999 fue aprobado el Decreto Supremo 25.500 que autorizaba a la Superintendencia de Aguas a realizar la licitación pública nacional para la utilización de las vertientes del Silala para fines de comercialización y/o exportación. Por la ubicación de los manantiales, esta licitación estaría ajustada al artículo 25 de la Constitución Política del Estado que señala:" Dentro de los 50 Km. de las fronteras, los extranjeros no pueden adquirir ni poseer, por ningún título, suelo ni subsuelo, directa o indirectamente, individualmente o en sociedad, bajo pena de perder, en beneficio del Estado, la propiedad adquirida, excepto en caso de necesidad nacional declarada por el Estado".
Los ingresos estarían destinados en su totalidad a favorecer el desarrollo socio-económico del departamento de Potosí.
El 10 de Septiembre de 1999 se realizó la convocatoria y la venta de pliegos de especificación para la licitación de las aguas de las vertientes del Silala. Este pliego constó de 8 capítulos y 4 anexos, siendo la concesión de las aguas basadas en el proyecto SIRESE (Ley 1600 del 28 de Octubre de 1994).
La licitación tomaba en consideración las condiciones legales, administrativas, técnicas, económicas y recomendaciones para la adjudicación; siendo el objeto de la licitación: "…el otorgamiento de la concesión para el uso y el aprovechamiento de las aguas de los manantiales del Silala, en la industrialización, comercialización interna y/o externa y su transporte mediante tuberías, canales o envasada en botellones y la dotación de agua potable".
Los sobres con las propuestas fueron abiertos el 16 de diciembre de 1999, habiendo existido 15 ofertas, sin embargo el Comité Cívico Potosino (COMCIPO) mostró desde un inicio su oposición a esta licitación por considerarla amañada y corrupta considerando que todo el proceso estaba dirigido a favorecer los intereses chilenos y que previamente debía realizarse el pago de más de 90 años de utilización de las aguas sin ningún tipo de retorno para el departamento. El Comité Cívico sostenía además que entre las empresas licitantes existían capitales extranjeros con lo cual se estaba violando el artículo 25 de la Constitución Política del Estado además de violar la reglamentación de las licitaciones
La posición potosina estaba referida a que, previo a cualquier licitación internacional, la ex empresa Anglo-Chilena The Bolivian Railway Company, debería proceder al pago de más de 100 años de utilización de las mencionadas aguas sin haber percibido ningún tipo de compensación en el tiempo.
La propuesta potosina estaba orientada a la administración de las vertientes del Silala por parte del Estado Boliviano, a través del departamento de Potosí, sugiriendo además que cada región chilena beneficiada merezca un tratamiento diferenciado.
En este escenario surgió la figura pública de Milton Lérida (Asesor cívico de las cinco provincias del sudeste potosino: Daniel Campos; Antonio Quijarro; Enrique Valdivieso; Nor Lipez; Sur Lipez) quien comenzó a tomar protagonismo debido a sus numerosas intervenciones en el parlamento, a los artículos publicados y a representaciones públicas que realizó en diferentes medios de comunicación del país. Según sus estimaciones, el Estado perdía anualmente una suma aproximada de 10 millones de dólares, debido principalmente a la falta de interés del Estado boliviano como resultado de la falta de una estrategia geopolítica clara.
El 15 de septiembre de 1999 el departamento de Potosí realizó un paro cívico demandando entre otros aspectos el resarcimiento por la utilización de las aguas del Silala y rechazando la nueva propuesta de licitación.
En la fase de la aprobación de la licitación, aparecieron una serie de diferencias entre los gobiernos de Bolivia y Chile, que obligó a la participación del propio presidente Banzer, quien tomó parte en el problema declarando que Bolivia no cedería ante las presiones de Chile de llevar el problema ante un tribunal internacional ya que el país tiene todos los respaldos jurídicos que establecen su soberanía sobre esas vertientes y tiene la suficiente capacidad para encarar el problema ante tribunales internacionales. La reacción del presidente Banzer fue inmediata, comprometiendo su participación directa y firme en caso de progresar el reclamo chileno.
El gobierno chileno pretendía que el tema del Silala esté incluido en la agenda de negociaciones bilaterales, ya que consideraban un tema dificultoso de las relaciones entre ambos países que se sumaba al reducido avance en los acuerdos comerciales. Chile sostenía que se mantiene vigentes los derechos que la empresa del ferrocarril de Antofagasta a Bolivia tiene como sucesora de los títulos que le fueron otorgados en 1906, el ministro de relaciones exteriores chileno Juan Gabriel Valdez manifestaba que su país recurriría inmediatamente a un tribunal internacional de mantenerse la controversia que vulnera los derechos de concesión de las aguas suscrito en 1908.
A criterio del experto Antonio Bazoberry, consultor en asuntos internacionales, Bolivia no debería ingresar en un juicio internacional debido a que sería prestarse al juego chileno en un conflicto de muchos años, del que no saldría nada claro, mientras que Chile seguiría usufructuando las aguas.
Entre todas las empresas interesadas solo DUCTEC y Aguas del Illimani confirmaron su voluntad de continuar en la licitación; habiendo existido una serie de observaciones de parte de sectores políticos y cívicos que refutaban el curso de la licitación debido a que el proceso había pasado por alto las normas legales de adjudicación considerando además que ninguna de las empresas había realizado una oferta mayor a la exigida por la Superintendencia de Aguas que consistía en 1,2 millones de dólares anuales. Ambas propuestas fueron analizadas en detalle, DUCTEC ofertó 46,8 millones de dólares por 40 años de concesión, mientras que Aguas del Illimani ofertó simplemente 6,6 millones de dólares por el mismo tiempo de adjudicación.
El 19 de marzo del 2000 se suscribió el acuerdo definitivo con la empresa DUCTEC (Resolución Nº SSSB15/2000 de la Superintendencia de Saneamiento Básico), acordándose que todos los recursos económicos obtenidos estarían íntegramente dirigidos al desarrollo de la provincia Sur Lipes en Potosí. A los pocos días la empresa adjudicada advirtió sobre el riesgo de que Chile no quiera comprar las mencionadas aguas movidos por una interferencia del gobierno chileno debido principalmente a las diferencias históricas que dividen a Bolivia y Chile.
Según informes oficiales, Chile dio inicio a un proyecto de desanilización de las .aguas marinas para poder de esta forma prescindir de las aguas del Silala, pese a que en la fase previa de la adjudicación se había observado mucho interés de las empresas privadas del norte chileno pero ahora se observaba una interferencia de parte del gobierno de Chile.
Varias empresas multinacionales que operan con la explotación de minas de cobre en el norte chileno iniciaron un proyecto destinado a la construcción de plantas desanilizadoras del agua del mar debido a que desean evitar el riesgo político y la falta de interés del gobierno boliviano por vender el recurso a un precio razonable. Este proyecto está favorecido por la sobreoferta de energía eléctrica en el norte chileno proveniente de plantas termoeléctricas que utilizan gas natural argentino y que facilitan la construcción de las plantas desanilizadoras.
Paralelamente a la adjudicación, se estableció una comisión para trabajar en el cálculo científico y jurídico del cobro por la utilización de las aguas por parte de la empresa anglo-chilena; este "Cobro Histórico" estaría a cargo de una comisión interministerial que fue constituida por el presidente de la república Gral. Hugo Banzer Suárez y que quedó a cargo del Ministro de Justicia Juan Antonio Chain. El trabajo de la comisión fue orientado a la ejecución de un estudio jurídico internacional de forma de poder presentar un proyecto de reclamo.
A disposición de la comisión están los órganos técnicos como ser la Superintendencia de Aguas; La Superintendencia de Minería y el Instituto Geográfico Militar que son los encargados de dar los datos elementos técnicos del proceso que deberán establecer las fechas desde las cuales la empresa Anglo-Chilena comenzó a utilizar indebidamente las aguas del Silala teniendo en cuenta que en 1908 se concedió el uso limitado de esa vertiente. Desde el momento que las locomotoras dejaron de utilizar el agua de las vertientes, se puede establecer un plazo para verificar el por qué del uso de las aguas para otros fines. También se establecerá un cálculo técnico sobre el precio del agua en los años en que sucedió tal uso indebido.
El 20 de Abril del 2000, el superintendente de Aguas Luis Uzín anunciaba oficialmente la suscripción del contrato para la explotación de las vertientes del Silala con la empresa DUCTEC S.R.L., por este concepto el departamento de Potosí pasaría a recibir 1,9 millones de dólares anuales durante los próximos 40 años, montos que estarían destinados íntegramente al desarrollo regional de uno de los departamentos más pobres de Bolivia. Con la adjudicación de esos manantiales, la Superintendencia de Aguas dió por concluido su trabajo en el mencionado tema.
El 27 de Abril del 2000, Chile anunciaba oficialmente su desconocimiento al contrato de concesión de las aguas del Silala, por entender que el mencionado recurso hídrico debería ser compartido por ambas naciones, en una declaración oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores se manifiesta que el contrato desconoce los derechos de Chile sobre las aguas del Silala y por ese motivo cualquier contrato afecta el derecho de su país. La posición chilena fue expresada en notas dirigidas al gobierno boliviano en fechas 20 de mayo, 15 de septiembre, 14 de octubre, 3 de diciembre de 1999 y es la misma posición que se mantiene ahora.
A raíz de este problema se emitió oficialmente una invitación al gobierno boliviano para entablar un dialogo. El Presidente Chileno Ricardo Lagos expresó que cree firmemente en la posibilidad de reanudar relaciones diplomáticas con Bolivia antes de la culminación de su periodo constitucional el año 2006. El gobierno del Chile analizará el tema de las relaciones diplomáticas con Bolivia en el marco del consejo asesor de política exterior, que es un organismo integrado por ex cancilleres, ex embajadores, académicos y expertos en el área.
La ministra chilena de Relaciones Exteriores Soledad Alvear manifestaba que las discrepancias con Bolivia significaban una dificultad importante para el dialogo que su país pretende impulsar con Bolivia.
Como respuesta el 28 de Abril, el Canciller boliviano Javier Murillo rechazaba las objeciones de Chile al contrato del Silala y manifestaba su pleno respaldo al superintendente Luis Uzin en su defensa del derecho boliviano a explotar sus aguas por encima de cualquier reclamo chileno, ya que la concesión de las aguas a la empresa The Antofagasta Chile and Bolivian Railway Ltd. fue revocada el 15 de mayo de 1997 y se dio paso a la última licitación ganada por DUCTEC.
Ambos gobiernos expresan sus deseos de que las relaciones binacionales no se vean afectadas por estos sucesos tomando en cuenta las agendas de dialogo que existen entre ambos países.
E. Defensa Jurídica de las Aguas del Silala.
En toda su historia republicana, Bolivia ha demostrado siempre poco interés en la importancia y en la protección de sus recursos hídricos, ya que en el tiempo no han existido políticas de estado dirigidas a preservar las aguas de las vertientes, lagos, ríos y cuencas que nacen en los sistemas de las montañas en el territorio boliviano.
Por el contrario, Chile siempre ha demostrado interés en la riqueza hídrica boliviana debido a la escasez de agua en sus territorios desérticos del norte, por lo que de manera sigilosa e ilegal ha venido usufructuando nuestras aguas como acontece en el caso de las vertientes del Silala que merced a una serie de obras realizadas dentro del territorio boliviano, sirven para abastecer de agua a varias poblaciones del norte chileno, sin honrar a cambio ninguna retribución económica que permita compensar en parte la explotación del recurso y favorezca a desarrollar la región proveedora.
El tema de la explotación de las aguas del Silala tiene un descuido de más de 90 años, ya que no existe ningún convenio legal para que Chile recoja las aguas de los bofedales, por este motivo surge la necesidad de establecer bases jurídicas nacionales e internacionales que permitan internacionalizar la defensa legal de los mencionados recursos ya que por una parte la concesión otorgada por el Prefecto de Potosí en 1908 a la empresa de Ferrocarriles es nula de todo derecho pues no existe un contrato avalado de parte del gobierno central que avale la utilización de las aguas tal cual establecen los procedimientos cuando se trata de aguas internacionales, y por otro lado, nunca existió convenio bilateral de gobierno a gobierno.
1. Metodología, Conceptos y Marco Teórico.
En 1908 se suscribió el acuerdo entre el prefecto de Potosí y la empresa inglesa The Antofagasta and Bolivian Railway Company Limited para el aprovechamiento de las aguas del Silala para el aprovisionamiento de las locomotoras a vapor.
De manera unilateral, Chile procedió a la construcción de depósitos de agua con hormigón armado dentro de territorio boliviano para desviar el curso natural de las aguas a través de canales construidos para tal fin, los mismos que en la actualidad abastecen varias poblaciones del norte chileno como ser Antofagasta, Mejillones, Tocopilla, Calama y Chuquicamata.
Existen varios ejemplos de usurpación de aguas bolivianas por parte de Chile, como ya aconteció con el desvió de las aguas de los ríos Lauca y Mauri y el actual tema en conflicto, de las aguas del Silala cuya importancia radica principalmente en que estas son aguas dulces y potables.
En la actualidad Chile usufructúa el 100 % de las aguas del Silala, que de hecho ya contravienen las normas internacionales y está fuera de todo marco legal por lo que resulta imperioso actualizar las políticas de protección de los recursos nacionales y la propia protección de la soberanía.
Como base de defensa se plantea la siguiente hipótesis: " El Estado Boliviano debe adoptar políticas, medios jurídicos y diplomáticos con el objeto de resguardar la soberanía nacional y efectivizar la compensación real por el uso y aprovechamiento ilegal de las aguas del Silala, en beneficio de las poblaciones de la región de Sur Lipes. Puesto que actualmente el Silala abastece de agua potable a varias poblaciones del norte chileno, mientras que los pobladores de la región boliviana del Silala atraviesan una crisis económica y social debido a la carencia de agua".
A Bolivia le asiste la potestad de disponer y aprovechar sus recursos naturales dentro de su territorio.
El agua es muy importante y vital para la vida de las personas y el desarrollo de los pueblos; antiguamente las guerras se originaban por el dominio del oro, plata y petróleo, se prevé que las próximas guerras ocurrirán por el dominio de las reservas de agua.
Según la definición jurídica, río es toda corriente de agua que desemboca en otro río o en el mar, siendo nacionales si se encuentran integralmente en el territorio de un solo Estado, perteneciendo jurídicamente al mismo, en completa soberanía y propiedad; su uso está restringido por la ley interna del Estado y está fuera del derecho internacional.
Los ríos internacionales son aquellos que separan o atraviesan el territorio de uno o más Estados. Las cuencas se definen como el territorio cuyas aguas fluyen todas a un mismo río, lago o mar. Desde el punto de vista jurídico implica los elementos constituidos por un río, sus afluentes y las aguas subterráneas del sistema.
Cuando los ríos son considerados internacionales se presentan tres problemas jurídicos que son los referidos a la Soberanía, la Navegación y la Utilización de sus aguas para generar energía, riego y otros usos domésticos e industriales.
Bolivia, por su posición geográfica posee muchas cuencas internacionales, por lo que el manejo jurídico de su explotación debe ser conducido con mucho criterio.
Los Estados que comparten aguas internacionales contiguas tienen entre sí, una dependencia física que implica no ejercer el derecho exclusivo por ningún lado. En la declaración de Asunción (1971) aprobada por los Cancilleres de los países de la Cuenca del Plata se establece que en los ríos internacionales de curso sucesivo, no siendo la soberanía compartida, cada Estado puede aprovechar las aguas en razón de sus necesidades siempre y cuando no cause perjuicio sensible al otro estado de la cuenca.
El concepto de perjuicio sensible se centra en que los daños producidos por una obra de ingeniería hidráulica sean graves. El derecho prohíbe la modificación del curso del río, de su caudal, del volumen de aguas o de su calidad en la medida que se cause perjuicio sensible.
En el caso de las aguas del Silala, se ha causado un perjuicio sensible dado que se ha desviado el curso natural de su agua, cual era el de sumergirse en el bofedal creando condiciones de humedad para mantener la flora de la zona. El perjuicio es que ha disminuido considerablemente la flora y la fauna de la zona y no existe agua para implementar proyectos de desarrollo en la zona y llevar adelante asentamientos humanos.
2. Recursos Naturales de la Región de los Lípez y del Silala.
El Silala representa una antigua cuenca hidrográfica de aproximadamente 70 kilómetros cuadrados que se originó hace millones de años debido a las condiciones hidrometerológicas reinantes de las altas precipitaciones y caudales.
La cuenca del Silala está ubicada en el extremo noroeste del cantón Quetena en la provincia Sur Lípez del departamento de Potosí.
Las vertientes del Silala se encuentran en una hondonada y rodeadas en la parte norte por los cerros de Incalari o del Cajón, en la parte sur con el volcán apagado; por el este con una pequeña colina de cerros que bajan del volcán apagado que se extiende hasta el cerro del Incalari y por el lado oeste rodea el cerrito de Silala.
En la región de los Lípez se tiene otros recursos minerales, Energía Geotérmica y es rico en flora, fauna y atractivos turísticos. Para la actividad agrícola se requiere agua de riego que es escasa en la zona. Entre los atractivos turísticos más importantes se destacan el salar de Uyuni y el Valle de los Cactus.
Existe en la región la reserva nacional de fauna "Eduardo Avaroa" con una superficie de 700.000 hectáreas, caracterizada por la cordillera occidental volcánica donde se observan extensas mesetas y cerros volcánicos.
Existen varios proyectos de ENDE dirigidos al aprovechamiento de la Energía Geotérmica en las regiones de Laguna Colorada, Empexa y Sajama con el propósito de ubicar los sitios para la perforación de los pozos. El potencial probable del campo es de 150 a 180 megavatios de potencia.
En la cuenca del Silala existen 14 concesiones mineras pero todavía no existe explotación activa. No existen viviendas ni población estable y pese al alto contenido de humedad, no se observa ningún tipo de cultivos.
En la región de los Lípez existen 4.150 habitantes y en la provincia Quijarro (cuya capital es Uyuni) existen aproximadamente 375.00 habitantes y constituye el eje central de la actividad económica de la región.
La principal proyección económica de la región está basada en el proyecto geotérmico de la Laguna Colorada del cual se pretende obtener Energía, sin embargo, se halla demorado por falta de recursos. Otro proyecto de desarrollo está relacionado con la utilización de los recursos hídricos para proyectos agrícolas, riego y dotación de agua a las poblaciones rurales y obviamente contar con las aguas del Silala.
El acceso a la región por vía caminera es posible a través de un camino de tierra desde Uyuni a Laguna Colorada (350 kilómetros) y de este sitio a las vertientes otros 30 kilómetros.
3. Antecedentes Históricos y Jurídicos del Silala.
A partir del tratado de 1904, Chile ha continuado avanzando sobre territorio boliviano, convencidos de que la clase dirigente boliviana no ofrece ninguna resistencia, recorriendo sistemáticamente los hitos fijados hasta apoderarse de la totalidad de los bofedales en las nacientes de los grandes ríos que irrigaban el altiplano occidental: Santos, Lauca, Silala, depredando además los depósitos de azufre ubicados al oriente de la nueva línea de la frontera.
Existen en total 96 hitos que tienen observación de posición de los "Mojones", con los que Chile ha ganado territorio y recursos naturales de casi imposible recuperación. La oligarquía chilena se ha dado cuenta que pese a la imposición del tratado de 1904, por el que Bolivia se quedó sin salida al océano Pacífico, han quedado muchas riquezas en territorio nacional sobre los que pretende lanzarse valiéndose de la amenaza, el chantaje y la corrupción de la oligarquía boliviana, y como explica Guillermo Rosso: "Chile destruyó los yacetales de territorios bolivianos fronterizos, arreó a sus territorios capturados las tropas de vicuñas y guanacos de los Lípez y Salinas hasta el Mauri, erradicó de la frontera boliviana la chinchilla, el azufre y donde pudo el agua".
Chile ha experimentado en los últimos años un incremento alarmante de su potencial bélico a través de la compra de aviones F16, tanques de guerra y un potenciamiento general de sus fronteras con Perú y Bolivia.
Entre 1904 y 1906 el ingeniero Ingles Josias Harding, consejero del gobierno chileno, tomó parte en la demarcación de la frontera para el pacto de tregua de 1884 y el trazado de la ruta del ferrocarril Arica-La Paz; se internó a territorio boliviano con un grupo de técnicos a objeto de realizar exploraciones en las que realizó el hallazgo de las vertientes del Silala.
Los antecedentes de los usos del Silala se remontan al 29 de noviembre de 1888 cuando la Compañía de Ferrocarril y Salitre Antofagasta suscribió con el estado boliviano un contrato para la explotación del salitre y le fue concedido el uso de las vertientes del Silala.
En esa época la situación jurídica del departamento del Litoral no estaba definida, por cuanto se encontraba vigente el pacto de tregua del 4 de Abril de 1884, por cuyo artículo segundo, Chile estaba en posesión de nuestros territorios hasta la firma de un tratado definitivo de paz que se efectivizó en 1904.
Los derechos de la compañía Antofagasta fueron adquiridos por Don Aniceto Arce con la razón social de Compañía Huanchaca Bolivia que continuó con la construcción de la sección boliviana del ferrocarril hasta Uyuni; posteriormente los derechos de esta compañía fueron transferidos a una empresa de capitales ingleses el 21 de marzo de 1889 quienes finalmente concluyeron la obra del ferrocarril en noviembre del mismo año. La empresa denominada Antofagasta Chile and the Bolivian Railway Company Limited siguió más tarde operando los ferrocarriles de Bolivia con el nombre de Bolivian Railway Company que más tarde fue estatizada.
En 1906 se estableció que el aprovechamiento de las aguas públicas en un determinado orden de preferencia. En 1908 la representación de la Railway en Bolivia solicitó al prefecto de Potosí René Calvo Arana, la concesión de las aguas del Silala de acuerdo a las preferencias establecidas en la ley de aguas protestando dejar una tercera parte de las aguas colectadas para cualquier servicio que pueda ser necesario para mejorar el servicio público y el progreso.
El 21 de Septiembre de 1908 el prefecto del departamento Calvo Arana concedió y adjudicó las aguas de las vertientes del Silala a favor de la empresa The Antofagasta Chile and the Bolivian Railway Company Limited. El 30 de septiembre se certificaron las firmas y las rúbricas de las escrituras del testimonio.
La primera denuncia oficial sobre los usos de las aguas del Silala con distintos fines a los otorgados al ferrocarril datan de 1940 y estuvo a cargo de Pablo Baudoin quien señaló que la compañía no solamente continuaba utilizando las aguas sino también venía negociando con ellas, vendiéndolas a la ciudad de Antofagasta y defraudando al estado boliviano que dejaba de percibir más de 500.000 pesos chilenos de forma mensual.
Una comisión oficial del parlamento boliviano se encargó más tarde de esclarecer la naturaleza de las aguas, estableciendo que estas no eran parte de un río de curso continuo sino más bien una cuenca cerrada y por lo tanto por su generación y su recurso que nace y permanece dentro del territorio boliviano debería ser renumerado.
En el supuesto caso de que las aguas de las cuencas del Silala fuesen consideradas en calidad de río internacional de curso sucesivo, el Estado Chileno debería seguir los procedimientos establecidos en el derecho internacional y refrendados en las distintas reuniones de cancilleres del área.
4. Compensación por el uso ilegal de las aguas del Silala.
El Senador Guillermo Rosso fue uno de los primeros en plantear un pago como forma de compensación por el uso de las aguas del Silala por parte de Chile, y basándose en formulas técnicas y matemáticas llegó a establecer la suma de 857’352.000 dólares americanos que Chile debe pagar a Bolivia. Este valor total toma en cuenta un interés del 3 % anual en un tiempo de 83 años.
La resolución administrativa 71/97 del 14/05/97 resuelve la anulación de la concesión de las aguas del Silala y el Poder Ejecutivo eleva a Decreto Supremo la decisión de revocar el acuerdo al tratarse de territorio boliviano sujeto a legislación y soberanía.
Chile se niega a pagar por el usufructo abogando que se trata de un cauce que tiene uso internacional. El Dr. Cusicanqui, experto en derecho Internacional se inclina a favor de una denuncia ante las instancias multilaterales de la OEA.
A Bolivia le corresponde reclamar por la aplicación de normas internacionales por el uso y aprovechamiento de las aguas como fue establecido en la Declaración de Montevideo en 1933 y el Convenio de Buenos Aires de 1997.
 A. El jurisconsulto, político Sueco y Profesor Universitario Rudolf Kjellen, considera al Estado como un organismo biológico, un ser vital supraindividual, con vida, conciencia propia, que nace, crece y muere en medio de permanentes luchas y conflictos biológicos. Allí se señala al Estado, dominado por dos influencias principales: El Medio Geográfico y la Raza y por tres influencias secundarias: La Economía, la Sociedad y el Gobierno.
 B. La importancia que el agua ha tomado a nivel mundial la convierte en uno de los elementos estratégicos y con mayor traBscendencia económica en nuestros días. Para lograr un aprovechamiento común y evitar la disputa entre regiones y países se requieren políticas de cooperación y utilización racionales para evitar focos de tensión que eventualmente puedan conducir a enfrentamientos armados.
 C. Los problemas limítrofes y las disputas territoriales entre países vecinos no desaparecerán pese a existir un marco de globalización, integración y acercamiento comercial entre países, por lo cual el Estado Boliviano debe permanecer en posición de apronte ante cualquier intento de violación de la soberanía nacional. Este concepto es particularmente importante si consideramos que para la geopolítica chilena la teoría del Espacio Vital es fundamental y en el tiempo este país ha demostrado que tiene una marcada ambición por poseer las riquezas naturales que posee Bolivia a lo largo de su frontera.
 D. Con base en la documentación existente, queda demostrado que en el tiempo, el uso de las aguas del Silala, ha sido dirigido para el aprovechamiento de las poblaciones del norte chileno, con lo cual incumple el objetivo inicial acordado en 1908 y por otro lado beneficia económicamente a empresas que lucran con la venta de este recurso sin que el estado boliviano reciba nada a cambio.
 E. Las aguas del Silala no han sido ni pueden ser consideradas cursos naturales de agua (ríos) debido a que si no existirían las canalizaciones artificiales ejecutadas por empresas chilenas, esta agua se re insumiría en territorio boliviano; además, el acuerdo de 1908 no hubiese sido realizado de haberse establecido que era un río de aguas internacionales lo cual significaba reconocer la propiedad del Estado boliviano sobre la totalidad de las aguas.
 F. La geopolítica chilena muestra claramente los fines expansionistas que históricamente practicaron y que aún se manifiestan, amenazando la supervivencia del Estado Boliviano.
 G. La Constitución Política del Estado señala que el Estado es dueño y soberano de los recursos naturales que se encuentren dentro del territorio boliviano; por lo tanto la política de comercialización de las aguas del Silala a Chile debe estar enmarcada dentro de las políticas de Estado dirigidas a la reintegración marítima.
 H. La licitación de las aguas del Silala no ofreció ningún tipo de garantías a los adjudicatarios debido a que el tema bilateral entre Bolivia y Chile no está resuelto; por lo tanto existe la posibilidad de que ninguna empresa chilena esté dispuesta a comprar el agua ofertada por considerarla aguas internacionales. La empresa DUCTEC SRL tiene como mercado ideal el norte de Chile el cual por ser una zona desértica requiere de agua dulce para el consumo humano, riego y el desarrollo de la minería.
 I. Para solucionar el tema de uso, explotación y aprovechamiento actual de las aguas del Silala por parte de Chile se formó una comisión de alto nivel en la cual intervino de forma directa la propia Cancillería y el Parlamento Nacional con su comisión de Política Internacional a objeto de revisar las leyes vigentes y redefinir una utilización racional que convenga a los intereses bolivianos.
 J. Pese a que las aguas del Silala han sido oficialmente adjudicadas a la empresa DUCTEC SRL y se espera el ingreso de recursos que contribuyan a mejorar el nivel de vida de la población de la región, el Estado Boliviano no debe descuidar el pago pendiente de la "Deuda Histórica" ya que este pago constituye un precedente de nuestra soberanía y nuestros derechos internacionales.
 K. Chile mantiene su posición de llevar el conflicto del Silala a un "Tribunal Internacional" debido a que considera ilegal la licitación y la explotación de sus aguas por parte de una empresa privada boliviana, ya que la geopolítica Chilena considera al Silala como un río de curso internacional cuyo aprovechamiento debe ser compartido.
 L. Pese a no existir relaciones diplomáticas entre Bolivia y Chile, se nota un marcado desequilibrio a nivel de balanza comercial a favor de Chile y un crecimiento alarmante de su armamentismo con divisiones militares terrestres y aéreas desplegadas a lo largo de su frontera con Bolivia y Perú que denota el interés chileno de mantener vivas sus ambiciones expansionistas, por lo cual Bolivia debe fortalecer su presencia en las fronteras, desarrollando políticas de asentamiento y diseñando estrategias dirigidas a incentivar la inversión de la empresa privada que pueda estar asociada a capitales extranjeros siempre y cuando no sean chilenos; asimismo debe fortalecer las relaciones comerciales, económicas y militares con Perú y Argentina a objeto de formar un bloque sólido que frene los ímpetus expansionistas chilenos.
 M. La explotación de los recursos naturales dentro del Estado debe estar dirigida al incremento de una economía potenciada para la ardua misión del autoabastecimiento. Existen condiciones naturales excepcionales que bien planificadas y ejecutadas, pueden permitir soluciones adecuadas para satisfacer nuestras necesidades más premiosas.
 N. La aguas del Silala tienen una importancia fundamental para los pueblos del norte chileno, en cambio para Bolivia solamente tendrían una utilización como bofedales y pastizales.
El problema actual de las aguas del Silala radica en el hecho que Chile considera que se trata de un río de curso sucesivo y que por lo tanto sus aguas deben ser aprovechadas y compartidas por ambos países.
La actitud boliviana en el momento debe ser cauta y oportuna, pues tiene la oportunidad de demostrar en el campo que las vertientes del Silala no constituyen un río internacional, que las aguas han sido desviadas a Chile mediante la construcción de cañerías y obras civiles y por lo tanto el uso y aprovechamiento de sus aguas no tienen por qué ser compartidas con ninguna nación.
Se tiene toda la documentación respaldatoria respecto del contrato firmado en 1908 entre la prefectura potosina y la empresa ferrocarrilera, de la cual no recibió ningún pago en los últimos 90 años y se tienen evidencias que esta empresa ha venido lucrando con la venta ilegal de esta agua que no le pertenece, por lo tanto la licitación y la adjudicación de las aguas a una empresa privada es legal y correcta desde cualquier ángulo de análisis.
En el plano jurídico se tiene la complicación de la denominación de las aguas, que en varios documentos aparece señalado como Río, inclusive en el propio tratado de 1904 y en documentos recientes de la Cancillería Boliviana; por lo tanto Chile tiene todo el derecho a querellar internacionalmente pero corresponderá a las autoridades bolivianas y a los organismos nacionales de defensa de la soberanía demostrar al mundo que si bien existen documentos estos están equivocados en su denominación y por lo tanto es el momento poner en orden todas estas situaciones y restablecer el clima de dialogo y acercamiento en el cual ambos países están comprometidos y cuyo objetivo final para Bolivia es recuperar su salida al océano pacífico para lo cual debe avanzar en su propuesta de "canjear" una salida soberana al Océano Pacífico a cambio de agua para regar el desierto de Atacama.
La deuda histórica, si bien es justa, es poco probable que sea pagada por el gobierno chileno debido a la grandeza del monto y de hecho representaría otro factor de sesgo entre los dos países.
Lo más prudente en este momento será recuperar la soberanía total de las aguas del Silala, el reconocimiento de Chile y de la comunidad Internacional y lograr a partir de la fecha algunos beneficios económicos por la venta de las aguas que permitan mitigar de alguna forma la pobreza de la región del conflicto y focalizar los esfuerzos nacionales en lograr un mayor acercamiento con Chile, lograr mayores acuerdos comerciales y buscar mercados de exportación de nuestros productos especialmente al norte chileno para de esta manera procurar equilibrar el déficit comercial crónico que tenemos con Chile y mantener vivos y vigentes nuestros postulados de un retorno soberano al Litoral Boliviano.
A nivel interno se deben establecer y desarrollar Políticas de Estado dirigidas a "ocupar" las fronteras con Chile con masiva presencia civil y militar; para esto se debe invertir en el desarrollo industrial del salitre de Uyuni e impulsar los proyectos geotérmicos de Laguna Colorada, a la par de desarrollar el potencial agrícola de la región dotando de agua potable para consumo y riego de las poblaciones rurales, elevando el nivel de vida de sus habitantes y otorgando confiabilidad e infraestructura para promocionar probables inversiones en el área de turismo andino.
La Cancillería boliviana debe atender el llamado de su par chileno y promover reuniones que nos permitan acuerdos satisfactorios en todos los problemas pendientes con ese país, para lo cual el tema del Silala debe dejar de ser un factor de división y convertirse más bien, en un factor de beneficios económicos para Bolivia, que por ser un país rico en recursos naturales debe preocuparse en sacar el máximo beneficio y el mayor valor agregado posible por toda su riqueza.
A nivel interno, el Estado debe desarrollar una política de integración coherente y pujante para lograr un desarrollo social, económico, político y cultural equitativo para eliminar el estigma de algunos geopolíticos de países vecinos que sostienen que Bolivia "ocupa" pero "No domina" su espacio geográfico y aunque duela admitirlo, este es un razonamiento correcto pero potencialmente peligroso para la Seguridad Nacional.
Tcnl. Dem. Wilson Mercado Vargas
El Silala y su importancia geopolítica
Las aguas del Silala son un recurso natural de vital importancia para el desarrollo del sud oeste de Bolivia, que están ubicadas en el Vice Cantón Quetena Chico, provincia Sud Lípez del departamento de Potosí, Bolivia, a sólo 600 metros y 3 kilometros respecto de la frontera con Chile.
El caudal de las aguas del Silala varía entre 200 a 300 litros por segundo y la industria minera chilena es la única que se beneficia gratuitamente, sin que ningún Gobierno boliviano haga prevalecer el valor de este recurso natural, pese a que el autor de este artículo denunció este hecho en septiembre de 1991 por radio Fides y luego en mayo de 1996 por el periódico EL DIARIO, además de realizar una serie de propuestas para:
1) Aprovechar las aguas del Silala.
2) Desarrollar una frontera viva.
3) Generar un Polo de desarrollo.
4) Sentar soberanía en la región del Sud Oeste de Bolivia y
5) Dominar geopolíticamente.
Importancia geopolítica del Silala.
Las aguas del Silala tienen una gran importancia geopolítica, porque dominar el territorio de la región del Silala, significará que el Estado boliviano asegure su frontera, por tanto su integridad territorial, además de aprovechar este recurso en beneficio de la región y, en general, para Bolivia.
Las aguas del Silala tienen una gran importancia geopolítica, pero para lograr su despliegue, el Estado boliviano debe planificar, dominar, organizar, técnica, económica y territorialmente la región, hasta conseguir una seguridad, una integración, un bienestar, una desarrollo, un dominio social y económico para mejorar la actual situación humana de la región y en un futuro, si se da el caso negociar con Chile, en mejores condiciones, para un acceso al océano Pacífico.
Dominar geopolíticamente la región del Silala significa, en la práctica, cortar el uso, aprovechamiento y explotación de este recurso vital y Chile no tendrá otro camino que negociar seriamente con Bolivia, porque las aguas del Silala son un recurso vital para el desarrollo de la industria minera chilena, que hoy genera los recursos económicos, financieros para la economía chilena.
No olvidemos que la geopolítica proporciona las armas para una acción política y, en este caso, dominar geopolíticamente las aguas del Silala significará dominar la región del sud oeste de Bolivia, con gran influencia sobre el desarrollo del norte chileno, además, si se implementa toda una infraestructura para el desarrollo poblacional humano en esa región, significará un dominio total de nuestro territorio, en esa parte con Chile.
Por otro lado, sentar soberanía significa tener “… poder supremo, libre de sujeción a las leyes, ejercido sobre los ciudadanos y los súbditos”. El Estado boliviano tiene el deber ineludible de sentar soberanía en la región del Silala, con el objeto de proteger, integrar y desarrollar la región, porque el Estado boliviano es, en la práctica, el poder político y público del soberano que es el pueblo boliviano.
En los hechos, sentar soberanía y tener un poder geopolítico significa aprovechar las aguas del Silala, crear una serie de proyectos de infraestructura (caminos, comunicación, salud, educación, trabajo, etc., etc.) para generar una frontera viva y sentar soberanía en la frontera con Chile.
En otro caso, de no realizarse este dominio territorial en el sector de las aguas del Silala, por parte del Estado boliviano, estaremos en igual o en peores condiciones que en 1879. No olvidemos que Chile vió, en aquella época, la situación de abandono, olvido y marginamiento del Litoral, ya que el Estado boliviano no ejercía ninguna soberanía y menos tenía un dominio o poder geopolítico sobre el territorio del Litoral, entonces Chile procedió a invadir nuestro Litoral hasta dejar a Bolivia enclaustrada.
Las aguas del Silala tienen una gran importancia geopolítica y esperamos que así lo entienda el Gobierno actual para no repetir la historia de nuestro Litoral.
EL SILALA NO ES UN RIO. LOS BOFEDALES Y OJOS DE AGUA NO SON UN RÍO DE CURSO INTERNACIONAL.
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EN EL SILALA SE DEBE CREAR UNA “FRONTERA VIVA” Y APROVECHAR LOS RECURSOS DE LA REGIÓN
Las aguas del Silala pertenecen en un 100 por ciento a Bolivia. En el cantón Quetena, de la provincia Sur Lípez del departamento de Potosí, se debe crear una “frontera viva”, con industrias que aprovechen el agua de los 94 ojos que forman las vertientes del Silala y los recursos naturales de la región.
No se debe negociar nada con Chile ya que el 100 por ciento de esas aguas son de dominio pleno de Bolivia.
Las afirmaciones corresponden a Milton Lérida, ex presidente del Comité Cívico de la provincia Daniel Campos de Potosí y amplio conocedor del Silala, fue quien, en la década de los años 90s, denunció el aprovechamiento por parte de industrias chilenas de todo el caudal de las aguas de las vertientes del Silala.
El senador Tito Hoz de Vila (Podemos), reivindica la propiedad por parte de Bolivia, de todas las aguas que se generan en la región y que, según su declaración, provienen de 94 ojos de agua.
Por tanto, coinciden ambos, no se trata de un río de cauce internacional, sino de manantiales que nacen en territorio boliviano y que forman lo que se conoce como vertientes del Silala.
Estas vertientes fueron canalizadas hacia territorio chileno luego de la firma de un convenio por parte de la Prefectura de Potosí y la The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company, rubricado el 30 de septiembre mediante el cual Bolivia autorizaba el uso de esas aguas para las locomotoras que entonces, funcionaban a vapor.
Fue la mano del hombre la que canalizó las aguas hacia territorio chileno las que, luego, por gravedad, bajaron hasta las poblaciones del vecino país, afirma Hoz de Vila.
Según Lérida, Chile siempre tuvo la intensión de utilizar esas aguas para el proceso de obtención del cobre que, entonces, se efectuaba por el sistema de electrolítico que requiere del uso de abundante agua.
Fue José Harding, un ingeniero inglés que trabajó en la demarcación de la nueva frontera luego de la contienda de 1879, quien descubrió las vertientes del Silala. Entonces, esas comisiones se trasladaban con 50 a 100 mulas que necesitaban agua para subsistir, por eso, se buscaba el preciado líquido, dice Lérida.
De acuerdo a su percepción, el verdadero objetivo de Chile no era abastecer de agua a las locomotoras sino utilizar el agua boliviana para sus ciudades intermedias y para la industria del cobre. Y aquí tenemos el resultado, “Chile, sin disparar ni un solo tiro utiliza las aguas bolivianas desde hace 100 años y hoy pretende pagar sólo por el 50 por ciento”.
El documento que autoriza el uso de las aguas del Silala al que tuvo acceso LA PATRIA, en su primera parte dice: “Número cuarenta y ocho.- escritura de concesión y consiguiente adjudicación del uso de las aguas, que forman unas vertientes, denominadas “Siloli” existentes en la comprensión del Vice Cantón Quetena de la Provincia Sur Lípez, de este Departamento; la otorga el Prefecto accidental don René Calvo Arana, en su carácter de Superintendente de Hacienda del Departamento, a favor de la Compañía “The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company Limited”…..
Este documento afirma Lérida, nos demuestra de forma clara que las aguas son bolivianas y por tanto, “no tenemos nada que negociar con los chilenos, no hay motivo alguno, nos quieren marear la perdiz, con eso de las aguas superficiales”.
Por las razones anotadas, el gobierno no debería estar negociando nada y más bien debía encomendar estudios técnicos para crear en la región, una “frontera viva” que siente soberanía y ayude decididamente, al desarrollo de la región.
En vez de llevar gente a Pando, a una zona donde pueden contraer enfermedades, sin servicios básicos y sólo por un afán político, el gobierno del señor Evo Morales debía llevar gente a Quetena, dice Lérida.
Pero, la propuesta de frontera viva no pasa simplemente por el traslado de gente, se deben crear, previamente las condiciones para un asentamiento humano.
Por eso, se plantea llevar profesionales, ingenieros, economistas, agrónomos, y otros, que organicen el futuro asentamiento.
Con agua, se puede todo, sin agua, nada, sentencia Lérida al postular la industrialización de los recursos de la región.
Pone como ejemplo al ganado camélido cuya carne se debe procesar, al igual que sus huesos, su lana, su cuero y la sangre para alimento de la avicultura.
Con agua se pueden sembrar centenares de hectáreas de pastos para la crianza del ganado.
Las vertientes del Silala en el contexto boliviano-chileno
El agua constituye sin duda alguna uno de los recursos naturales más importantes del planeta, siendo esto demostrado mediante el uso imperecedero que se da a este líquido elemento; durante casi toda la existencia del ser humano se ha empleado este elemento, principalmente como sostén de vida, así como en innumerables procesos científicos-tecnológicos, que han desarrollado varias naciones del mundo; constituyendo parte indisoluble de la actividad humana y el más importante recurso que la naturaleza ha señalado en la vida de todos los seres habientes de este mundo.
Bolivia, en el transcurso de su vida republicana y a través de los diferentes gobiernos de turno, siempre ha demostrado poco interés en la comprensión del significado y protección de sus recursos hídricos. La preservación y aún defensa de las aguas de vertientes, lagos, ríos y cuencas que nacen en el sistema de montañas y que constituyen una preciada herencia otorgado por la naturaleza al territorio boliviano, merece constituir preciado privilegio.
Chile nación vecina poco amistosa hacia Bolivia y carente de recursos hídricos en el norte de su territorio busca desde hace un siglo usurpar aguas bolivianas y de manera sigilosa e ilegal ha venido usufructuando dichas aguas bajo diferentes esquemas; por ejemplo, el Silala en el altiplano en pleno territorio boliviano, sin pagar costo alguno en beneficio del país. La riqueza hídrica de Bolivia, ha despertado, desde hace mucho tiempo, la ambición extralimitada de los países vecinos, para vivificar con nuestras aguas extensas zonas desérticas de sus territorios, como está sucediendo ahora con las aguas del Silala que están abasteciendo a muchas poblaciones en el desierto de Atacama.
Chile invoca el elevado espíritu de integración latinoamericana e integración económica, no se inmuta por las reclamaciones bolivianas para obtener una salida soberana al Pacífico, sin que entable ninguna negociación en este delicado asunto, es que estas invocaciones sirven únicamente para que Chile se aproveche de nuestros recursos hídricos -tal el caso del Silala-, nos despoje de territorios como en la guerra de 1879; desvíe las aguas del Mauri y el Lauca el año 1962, situación que originó airadas protestas por nuestra nación ante Chile y luego ante los foros de justicia internacional, sin haber obtenido resultado favorable para nuestra soberanía e integridad nacional, cuyas aguas fueron trasladadas de la cuenca del altiplano a la cuenca del Pacífico, actitud que está plenamente prohibida por las leyes internacionales y el derecho de gentes que rigen el uso y aprovechamiento de aguas internacionales.
Es así que el Silala fue totalmente descuidado desde hace 100 años. El tratado de 1904, nefasto para Bolivia, no contiene en ninguno de sus artículos que Bolivia debe ceder agua a Chile; no existe ningún acuerdo ni convenio legal para que Chile recoja las aguas de los bofedales de la cuenca cerrada del Silala. Si bien es cierto que esta región potosina es despoblada, posiblemente porque es totalmente seca y árida, no es pretexto para que el vecino país, se beneficie gratuitamente y vivifique sus desiertos con aguas ajen000as en forma por demás prepotente, hasta atentar contra la soberanía nacional.
Existen bases sobre las normas jurídicas nacionales e internacionales sobre uso y aprovechamiento de aguas, este caso doloroso, lamentable y desde todo punto de vista ilegal, pues la concesión o adjudicación dada por el Prefecto de Potosí de entonces, a la empresa ferrocarrilera en el año de 1908 es nula de pleno derecho. Esta empresa no contaba con un contrato del gobierno central para la utilización de las aguas del Silala, tal cual se establece en los procedimientos cuando se trata de aguas internacionales y posteriormente esta empresa ferrocarrilera dejó de utilizar agua por haber cambiado locomotoras a diesel, desde entonces automáticamente desapareció el objeto de la concesión.
a.- Ubicación geográfica.
El Silala representa una antigua cuenca hidrográfica de aproximadamente 70 kilómetros cuadrados, originada millones de años atrás por las condiciones hidrometeoro lógicas reinantes de altas precipitaciones y caudales. En las nacientes de la cuenca (parte alta) solo brotan algunos manantiales que se originan por el flujo subterráneo probablemente procedentes de lagos y salares de la cuenca endorreica del altiplano boliviano, aprovechando la permeabilidad de la fisuras y formaciones rocosas de la región.
La cuenca del Silala está ubicada en el extremo noroeste del cantón Quetena en la provincia Sur Lípez del departamento de Potosí. Las vertientes del río se encuentran en una hondonada rodeadas en la parte norte por los cerros de Inacalari o Del Cajón; en la parte sur con el volcán apagado; por el este con una pequeña colina de cerros que bajan del volcán apagado que se extiende hasta el cerro del Inacalari y por el lado oeste rodea el cerrito de Silala,
partiendo del extremo noreste. La cuenca del Silala, empieza en el Cerro Negro, dentro de territorio boliviano a un altura de 5.208 metros; siguiendo hacia el oeste por la divisoria de aguas hasta el cerro Siloli grande con una altura máxima de 5.494 metros de este punto dirigiéndose hacia el suroeste y siempre en territorio boliviano, El límite de la cuenca continúa hasta el cerro Inacalari (volcán apagado) con una altura de 5.570 metros. Este punto es el límite entre Bolivia y Chile, siguiendo la línea limítrofe de ambas naciones en línea recta y en dirección sudeste desde el cerro Inacalari hasta el hito 73 (Silala).
Continúa el límite internacional, también en línea recta, hasta el hito 74 (Silala Chico), ubicado en la cumbre del cerro del mismo nombre a una altura de 4.849 metros; de este punto hasta el hito 75 (Cahuana), la línea limítrofe es recta. El área limítrofe entre el hito 75 (Cahuana) y el cerro Silala de 5.700 metros de altura corre también en línea recta en dirección sudeste. Del cerro Silala siguiendo el faldeo norte del mismo, la divisoria de aguas continua por Lomas Rincón Grande, desde donde la divisoria sigue hacia el noroeste por Bayas Loma, pasando por el abra de las mismas a una altura aproximada de 4.550 metros. Finalmente a partir del abra la línea divisoria de aguas asciende también en dirección noroeste hasta la cumbre del Cerro Negro.
El cauce principal de las aguas del Silala que ha sido canalizado por el país vecino desde la década del setenta tiene una extensión de unos 4 km. desde su naciente en faldeo del Cerro Negro, hasta el punto de ingreso en la frontera con Chile, considerando siempre el cauce principal, desde una altura aproximada de 4.540 metros, en el abra de Bayas Lomas, alcanza una altura mínima al ingresar a territorio chileno de 4.230 metros.
Dentro del territorio del Bolivia, en el lugar denominado Silala, situado en la hoyada del Cerro Cabaña o volcán apagado, entre los hitos 73 y 75 (en el tratado de 1.094 se marca con el hito no. 156), se encuentra un bofedal es decir una pampa húmeda; en dicha área y a una altura de 5.000 metros sobre el nivel del mar, existen vertientes de agua, unos diez ojos de agua aproximadamente. Estas vertientes han sido artificialmente conjuntadas y canalizadas y actualmente proporcionan agua a las poblaciones del norte chileno.
Los dos últimos kilómetros, de este curso antes de ingresar a Chile forman un cañadón o angosto profundo, por donde discurren las aguas canalizadas que son aprovechadas en su integridad por Chile.
b.- Situación histórica.
En julio de 1908, Benjamín Calderón apoderado de The Antofagasta (Chile) and Bolivian Railway Limited, inicia los trámites ante la prefectura del departamento de Potosí para la concesión de las aguas del Silala. Benjamín Calderón, con domicilio en Potosí obtiene de Edmundo Stalibrass (Representante de la Railway en Chile) el poder notariado N° 1576 del 21-vi -1908 en Antofagasta. La solicitud de la Railway a la prefectura se la efectúa sobre la base del decreto del 8-ix-1879, del reglamento de aguas, elevado a rango de ley por el congreso nacional, el 26-xi-1906, y promulgado el 28 por el presidente Ismael Montes, mediante escritura pública no. 48 del 23 de septiembre de 1908 para el uso exclusivo de las locomotoras a vapor.
El 12-ix-1908, fue entregado al prefecto de Potosí el informe sobre las aguas del Silala, por la junta municipal de Sud Lípez, a través del procurador Teodosio Graz, a quien Benjamín Calderón transfirió el 7 de septiembre en La Paz, el poder conferido por la Railway. El informe señalaba que las aguas son de dominio público y la concesión no perjudicaría a terceros, recomendando se otorgue el escrito a favor de la Railway. El testimonio de adjudicación se lo otorga el 21-ix-1908, y el 30, el prefecto accidental de Potosí, René Calvo Arana, certifica que las firmas y rubricas estampadas son auténticas, mereciendo por lo tanto entera fe y crédito. Los canales de drenaje, el canal colector, reservorio, fueron financiadas y ejecutadas por la empresa Antofagasta (Chile) and Bolivian Railway (FCAB).
Los mapas anteriores al año 1888 y antes de la demarcación de fronteras de 1904, no muestran ningún trazo de río que ingresen desde las pampas del Silala a territorio chileno; el mapa de demarcación de fronteras entre Bolivia-Chile de 1904 se elabora con colaboración de Josias Harding, asesor chileno, donde se muestra el trazo de un río Silala, pero estudios hidrológicos e hidrogeológicos demuestran que las precipitaciones pluviales en la región son de 5 mm, promedio anual de 0,002, siendo insuficientes para generar escurrimientos sobre las laderas donde los suelos son de origen volcánico muy permeable que permite la acumulación de aguas subterráneas. Por otra parte el mapa del IGM repite el trazo del río Silala (canalizado), ubicado entre los cerros Anacaliri y Silala Chico donde al norte presenta ojos de agua o vertientes siendo el volumen de cada manantial entre 1 y 4 lps., sin posibilidad de comunicación entre ellos existiendo 90 canales de recolección, dos canales mayores y un reservorio en territorio boliviano y por tuberías a otro reservorio en territorio chileno. La firma Gómez García informó que los ojos de agua contabilizados suministran un caudal bruto de 1470 lps.
Las obras construidas para captación de agua no responden a un curso de agua definido y permanente;
en el documento preparado por la comisión nombrada por el director de la compañía “exploradora de Lipez” titulado “plano del trazo a construir ferrocarril Antofagasta-Huancahaca” dirigida por el ingeniero Harding, se muestra el trazo de un río que naciendo en las mesetas del Silala, próximas al cerro Inacalari, se dirige al rio Loa con el nombre de rio San Pedro.
En el mapa elaborado en 1904 con el nombre “frontera entre Chile y Bolivia” tratado de paz y amistad celebrado en Santiago de Chile el 20 de octubre de 1904, nuevamente Harding, muestra el recorrido de las aguas recolectadas y canalizadas de las vertientes del Silala, como si fueran las de un río que discurre por el fondo de las quebradas secas y antiguas, tal como si tratara de antiguos y verdaderos lechos de río existentes en regiones con una climatología e hidrología totalmente diferente a las que se presentan en las mesetas del Silala.
Según referencias del libro “Historia del ferrocarril en Chile”, escrito por María Piedad Allende (1933), el ingeniero Harding era empleado de la empresa ferrocarrilera inglesa FCAB asociada con la empresa Huanchaca boliviana de Aniceto Arce (Presidente de Bolivia, 1988), Harding seguramente con el propósito de aumentar las utilidades de su empleador, es el responsable de llevarnos a un error de apreciación al confundir un canal artificial con el cauce natural de un río.
La situación de las vertientes del Silala data de 1908 y tiene 91 años de estar pendiente pasando por 35 gobiernos y 98 cancilleres sin resultados positivos. Hasta 1913 fluían las aguas del Silala directamente por la cuenca y se sumergían en los bofedales que se encuentra en la parte baja de la cuenca, produciendo bastante humedad que beneficiaba a la fauna y flora. En 1913 se hacen obras de drenaje en una serie de lugares de la cuenca, concretamente en la serranía del Silaguala y se captan aguas de la cuenca del Silala. Sólo el estanque de tratamiento está construido en territorio chileno, lo demás está construido en territorio boliviano y no se tiene ningún permiso para ello.
Chile de manera unilateral, sin tomar en cuenta los principios de derecho internacional como es la "denuncia'' sin actualizar ni revocar el convenio de 1908, procede a la construcción de depósitos de agua con hormigón armado dentro del territorio boliviano para desviar el curso natural de las aguas a través de un canal construido para el efecto.
A partir de ello Chile abastece a varias ciudades y poblaciones del norte chileno como ser Antofagasta, Calama, Chuquicamata, Tocopilla y Mejillones entre las principales y también poblaciones menores del desierto de Atacama con una cantidad aproximada de 21.600 metros cúbicos. Chile históricamente siempre ha sido un país que ha mantenido una política desesperada por usurpar recursos naturales renovables y no renovables de nuestro país.
Haciendo una retrospectiva de los acontecimientos históricos suscitados con el vecino país, el ex presidente Aniceto Aarce, propuso en plena guerra del pacífico, que Bolivia se coloque a la cabeza de las conquistas militares de Chile, es decir que nos aliemos a ellos para repartirnos el territorio peruano. En 1909 el presidente Ismael Montes gestionó la anexión de Bolivia a Chile. Curioso patriotismo de un primer mandatario que plantea la desaparición del país que está gobernando.
Todas estas conductas se ven reflejadas en septiembre de 1997, con la creación del Ministerio de comercio exterior, decisión que debilitó aún más a la cancillería en sus posibilidades de desarrollar una acción coherente en el desarrollo del tema marítimo.
Como ejemplos de usurpación tenemos, la del litoral boliviano, el desvío del río Lauca, el desvío del río Mauri y últimamente se ha generado una polémica diplomática sobre captación y desvío de aguas de las vertientes bolivianas del Silala. Este río tiene una importancia debido a que sus aguas son dulces y potables.
Chile al usurpar el litoral boliviano y quedarse con el desierto de Atacama, no solucionó su problema de abastecimiento de agua dulce, porque la mayor parte de las cordilleras en las que existe agua, han quedado en territorio boliviano; es decir, desde 1879 debido a la usurpación chilena, las poblaciones como Calama, Chuquicamata, Tocopilla, Mejillones y otras poblaciones menores del norte chileno se vieron privados del líquido elemento que provenía de la cordillera de los Andes, de manera que los gobernantes chilenos, para solucionar el abastecimiento de este líquido elemento para la subsistencia de sus pobladores de la región han echado mirada hacia los recursos hidrológicos de los Andes bolivianos. Ésta es una de las causas por la que Chile arbitrariamente haya construido infraestructura como canales y estancos de captación para desviar el río Silala hacia territorio chileno sin respetar su curso verdadero y natural.
Se tiene referencia sobre las experiencias que Chile ha realizado para convertir las aguas saladas del mar en dulces, sin haber logrado su objetivo. Chile aprovechó el convenio suscrito en 1906, en el que se contempla el uso de las aguas del río Silala, para abastecer a los ferrocarriles de la empresa británica Railway que posteriormente desapareció, en la que jamás se contemplaba el uso de agua para uso de sus poblaciones.
En la parte jurídica doctrinal la declaración de asunción de 1971 aprobada en la cuarta conferencia de cancilleres y otros convenios internacionales, donde se reglamenta el uso y aprovechamiento de aguas en nuestro continente, respalda plenamente la posición boliviana en el derecho soberano que le asiste para disponer de sus recursos hidrológicos que se encuentran dentro de su territorio.
Se considera importante la actualización de los convenios bilaterales sobre el tratamiento de aguas limítrofes entre Bolivia y Chile; en términos de compensación no solo con el objeto de paliar la grave situación económica y social que tiene la región del Silala boliviano por la falta de agua, sino como un problema de trasfondo legal y de derechos nacionales bolivianos que está pendiente de resolverse.
c.- Acontecimientos.
Los canales de drenaje y el canal colector reservorio, fueron financiados y ejecutados por la empresa Antofagasta (Chile) and Bolivian Railway (FCAB), ello permitió que las aguas del Silala, fluyan a chile desde fines de 1908, e decir hace 91 años.
La empresa Antofagasta Railway continuó el usufructo de la vertiente y construyó canales artificiales dentro del territorio nacional para comercializar el agua en el norte chileno desde 1908 a 1960, las aguas del Silala estaban bajo la responsabilidad de la Bolivian Railway y de 1960 a la fecha están a cargo del gobierno chileno.
El pueblo boliviano nunca aceptó convenios, contratos ni firma de tratados con los gobiernos de Chile, mientras éstos no reconozcan que deben devolver el litoral boliviano, cautivo desde 1879. Por otro lado, a los gobiernos bolivianos de turno nunca les ha interesado preservar ni cuidar los recursos naturales, más al contrario buscaron todas las formas para hacer negocios particulares, ejemplos sobran.
Las primeras denuncias de uso, explotación y aprovechamiento de las aguas del Silala, provienen de la década de los años 20. En la década de los años 50 y 60 fueron hechas varias denuncias por parte de don Gastón Velasco pero sin ningún resultado. En las décadas de los años 70 y 80 no hay noticias. Todas las denuncias sobre las aguas del Silala fueron hechas por bolivianos patriotas y por los pobladores del sur oeste de Potosí pero nunca hubo gobierno que se pronuncie, más al contrario trataron de callar la voz del pueblo, distorsionando la verdadera información.
Nuestra frontera no está totalmente demarcada, hay pocos hitos metálicos que están erigidos en el punto mismo que señala el tratado de paz y amistad de 1904; ha existido un canje territorial en el sector del cerro de Chipapa y el cerro volcán Olca por otro situado más al norte.
También se conoció que la comisión de límites de la cancillería boliviana nunca cumplió a cabalidad sus funciones; en otros casos se había demarcado de tal forma que se entregaba riqueza a los chilenos por falta de conocimiento del terreno. Los pobladores de la frontera nunca fueron informados acerca de las demarcaciones y sólo lo hacían los comisionados de la cancillería.
Por la línea fronteriza de Chile con Bolivia, existía una cantidad de agua que estaba siendo utilizada por los chilenos, en el sector del cerrito de Silala y el cerro Inacaliri, pero nadie sabía nada y menos se hablaba de algún contrato, lo evidente era que las aguas del Silala beneficiaban al desarrollo de una parte del desierto de Atacama, territorio boliviano, hoy cautivo.
Las autoridades bolivianas, como siempre, hicieron caso omiso de estas denuncias y no les dieron importancia; el gobierno de Sánchez de Lozada estaba empeñado en entregar todas nuestras empresas a las multinacionales y es justamente con este propósito que se presenta un proyecto de ley en el parlamento para declarar, determinados territorios, como de necesidad nacional, con objeto de "vender gas" a Chile. En abril de 1996 se denunciaba que el parlamento estaba considerando la propuesta de sancionar una ley, por la cual se declaraba de necesidad nacional un corredor de 250 kms cuadrados en la frontera con Chile.
Las aguas del Silala son de mucha importancia para el desarrollo del norte chileno, se evidenció que los chilenos no querían el corredor del gas, sino el dominio del territorio para dominar las aguas del Silala. Los resultados fueron contundentes, porque el Silala estaba en territorio boliviano y todos estaban de acuerdo en que Bolivia debía sentar soberanía sobre un importante recurso -como eran las aguas del Silala, con perdón por la redundancia- y al mismo tiempo debía beneficiar a las poblaciones fronterizas, que estaban totalmente abandonadas y marginadas. La empresa The Antofagasta and Bolivian Railway Company debe pagar por el uso, explotación y aprovechamiento de las aguas del Silala.
La calidad del agua del Silala es excelente, está ubicada en pleno desierto y sirve para el desarrollo de las ciudades de Calama, Chuquicamata, Tocopilla, Mejillones, Antofagasta y poblaciones menores del desierto de Atacama, es decir que es vital para el desarrollo económico de esa región, por lo tanto tiene valor económico y estratégico..
Refiriéndonos a los pobladores de la región sur oeste de Potosí, es de vital importancia su participación en las negociaciones con la empresa The Antofagasta and Bolivian Railway Company, porque no hay confianza en los personeros del gobierno central ni en la cancillería, mucho más si ahora algunos personeros están muy "interesados" en realizar las negociaciones, ya que se hablará de recursos económicos.
La compensación económica por el uso arbitrario de las aguas del Silala, en territorio chileno, debería bordear los 500 millones de dólares, según cálculos realizados por el Senado y la estimación del final de la era de las locomotoras a vapor que, a principios de siglo eran alimentadas por el caudal entregado en concesión a la compañía Bolivian Railway, en 1908.
Una comisión de la cámara alta visitó la zona fronteriza de Potosí, hace un par de años, y después de realizada la inspección sugirió que la deuda tendría que ser de seis millones de dólares anuales.
Las aguas del Silala al ser vitales para la segunda región, mantienen un resguardo constante con carabineros en el cañadón del Silala, sector chileno, además que existe un grupo de obreros que realizan trabajos de mantenimiento constante.
Las aguas del Silala abastecen a la segunda región de Antofagasta, concretamente a la comunidad de Sierra Gorda y pequeñas industrias favorecidas por la FCAB, indica el consejero regional de Atacama, Sr. Mario Guillermo Escobar Urbina, y que en caso de comprobarse la deuda en mora de 92 años debiera pagarse aproximadamente 500 millones de dólares americanos, imposibles de ser atendidos por Chile.
La prefectura de Potosí, en mayo de 1997, decidió revocar y anular la concesión con la empresa anglo chilena mediante resolución n° 71/97 y en ese año la resolución fue elevada a rango de Ds. N° 24660 devolviendo las vertientes del Silala a la soberanía nacional.
Por Decreto Supremo N° 24660 del 20 de junio de 1997, el gobierno del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada se resolvió la revocatoria de la concesión para el uso y aprovechamiento de las aguas del Silala, que en 1908 la prefectura de Potosí concedió en forma gratuita a la empresa Antofagasta and Bolivan Railway; el plazo de concesión era de 40 años, tal como señala la Constitución Política del Estado; además,las aguas del Silala fueron aprovechadas fuera del fin para el que se otorgó la concesión.
El cónsul chileno, Adolfo Caraffi, advirtió al gobierno boliviano que no puede licitar las aguas del Silala, por constituir un río internacional.
El volumen de agua que fluye a Chile es de 200 litros por segundo, es decir que anualmente se benefician con 6,3 millones de metros cúbicos.
El consulado de Chile en Bolivia dice que se trata solo de un contrato entre la prefectura de Potosí y una empresa privada, luego presentan un memorial ante la corte superior de Potosí, reconociendo jurisdicción boliviana sobre el tema del Silala. El 27 julio de 1999, Chile recurre a la instancia de arbitraje internacional sobre el tema Silala.
El Comité Cívico Potosino manifestó que no se puede repetir la reciente historia de los pozos biotérmicos de Laguna Colorada, por lo que exigirán que todos los beneficios económicos sean para la región y no para el Estado. La comisión técnica de Bolivia y representantes de la empresa Bolivian Railway llegaron a concertar una reunión de carácter bilateral en fecha 16 de junio del 99.
El gobierno encomendó a la Superintendencia de aguas, analizar y preparar los términos de una convocatoria a licitación pública sobre el uso de las aguas del Silala. El Comité Cívico de Potosí se opuso a la venta de las aguas del Silala, si en esta negociación no participan las regiones propietarias de ese recurso natural.
El superintendente de aguas Luis Uzin, señalo que la única forma de aprovechar las aguas del Silala es vendiendo al exterior (Chile) y aprovechar la venta de esas aguas, toda vez que la ubicación geográfica de los ojos de agua no permite un mejor uso al interior del país, asimismo dijo que ya no están usando para locomotoras sino para el abastecimiento de agua potable o para la producción industrial.
El vice canciller Fernando Messmer señalo que en caso de no existir una negociación con la empresa que suministra aguas del Silala al norte de Chile, Bolivia cortara dicho servicio, tal como lo expreso el canciller ante el congreso nacional.
Las aguas de las vertientes del Silala, por razones de orden técnico se encuentran enmarcadas en la clasificación de aguas territoriales. El gobierno boliviano, definió licitar el uso las aguas del Silala, en dicha licitación llegaron a participar 4 empresas nacionales y una chilena.
d.- Situación anterior y actual.
El declive de los ecosistemas de agua dulce se está convirtiendo en un problema importante que puede ser causa de numerosos conflictos entre Estados y que puede afectar a regiones donde este recurso es bien escaso, como es el caso del norte de Potosí y en la ciudad de Cochabamba. Este recurso natural se encuentra al límite de su explotación, ya que, aunque es renovable, también es limitado y muy vulnerable a los efectos de la acción humana.
Las aguas del Silala son de muy buena calidad, no necesitan ser tratadas. Esta cualidad le da un precio de 2 $us (dos dólares americanos) por metro cúbico. Si se toma en cuenta estos antecedentes, se puede señalar que Potosí y Bolivia pierden cada año por lo menos 10 millones de dólares americanos ante la actitud pasiva de nuestras autoridades.
“Para las pampas de Agua de Perdiz, ubicada muy cerca de las fuentes de agua del Silala, es importante esta vertiente, mucho más si se tiene la posibilidad de desarrollar una serie de proyectos agrícolas y ganaderos, complementados con el turismo y las industrias”.
En las diferentes minutas de comunicación de la Cámara de Diputados de marzo de 1999 se consideran los siguientes aspectos:
¥ considerar la desautorización de nuevas concesiones por parte del prefecto de Potosí hacia empresas autorizadas en exportar aguas a Chile hasta no resolver los problemas del Silala.
¥ al Mindefensa, que instruya al IGM la modificación de los mapas en los que equivocadamente figura un río Silala, ya que solo existen ojos de agua y no un curso de agua permanente.
¥ instruir a todas las reparticiones del Estado que deje de utilizar la palabra "río" para referirse a las vertientes del Silala.
¥ que la prefectura de Potosí inicie un juicio a la empresa Antofagasta (Chile) and Bolivian Raiway Cia. Ldta.; por delito de usurpación de aguas y que la superintendencia de aguas licite el uso de las vertientes del Silala, considerando el art. 25 de la CPE.
Posteriormente se pidió la interpelación al Ministro de RR.EE. por permitir que sigan fluyendo aguas a Chile sin ningún beneficio económico y por permitir que el prefecto de Potosí realice gestiones con la empresa Inés de Quollahuasi, sin previa solución de las aguas del Silala.
El 9 de abril de 1999, el ministro de la presidencia remitió una nota a la empresa chilena, notificando la obligación de cumplir el DS. 24660 otorgándole 60 días para establecer el diálogo al respecto, término que no fue cumplido por la misma habiéndose realizado la primera reunión en la región del Silala en los últimos días.
A este respecto Chile, considera que el Silala es un río internacional y siempre lo ha sido, por lo tanto el cónsul chileno, Adolfo Caraffi, advierte al gobierno boliviano que no puede licitar las aguas del Silala, por constituir un río internacional.
e.- Firma de contrato.
La empresa nacional DUCTEC, firmó contrato el 25-abril-2000, con la superintendencia de aguas, para el aprovechamiento de las aguas del Silala y la administración de recursos por 40 años, para beneficiar al departamento de Potosí. El superintendente de aguas, Luis Uzin expresó que el gobierno realizó esfuerzos para lograr este propósito cuyos recursos de 1,9 millones de dólares anuales, beneficiarán a Potosí, “la empresa boliviana puede explotar todas las áreas de influencias hídricas que comprende los manantiales de las aguas del Silala”. El gerente general de la empresa DUCTEC, Hugo de la Rocha, responsable del proyecto Silala, manifestó que dicha empresa cuenta con un capital de arranque de 28 millones de dólares para operar en la vertiente del Silala, la primera fase estará sujeta a un plan de inversión hidrológica que alcanza a 38 millones de dólares contra los recursos que se deben cancelar por regalías.
La empresa DUCTEC Srl, se adjudicó la administración de esta agua porque presento una mejor propuesta frente a las aguas del Illimani, cumpliendo con todos los requisitos establecidos para el aprovechamiento de las vertientes y a la administración de recursos por 40 años, ofreció, durante la licitación, 46’800.000 dólares, mientras que la empresa “Aguas del Ilimani” ofertó 6.567.372 dólares. La empresa adjudicada ofreció un mayor desarrollo: 750 litros por segundo, Aguas del Illimani ofreció 200 litros por segundo, según sus representantes; DUCTEC Srl, ofreció un precio de seis centavos de dólar por metro cúbico, Aguas del Illimani ofreció la mitad de ese precio.
La empresa adjudicada realizó la oferta en dólares de acuerdo a la inflación en los Estados Unidos y el índice del precio del consumidor, estableciéndose que la misma ofreció más de un millón de dólares anuales en promedio.
Asimismo las autoridades de gobierno señalaron que la empresa chilena deudora “The Antofagasta and Bolivian Railway Company Limited” pagará todo lo adeudado beneficiando al pueblo potosino, por la explotación de las vertientes del Silala.
En el mes de mayo del presente año ante la reacción del gobierno chileno de no reconocer el contrato firmado por el gobierno boliviano y la empresa DUCTEC, el canciller Javier Murillo de la Rocha expresó que en la agenda boliviana no figura ningún encuentro con su similar de Chile Soledad Alvear, en ocasión de la reunión preparatoria del Grupo de Ro a efectuarse en Bogotá-Colombia.
La canciller de Chile señalo la necesidad de materializar un encuentro con el representante nacional para abordar la temática del Silala, al que llaman río de curso internacional compartido, con las observaciones que el gobierno boliviano dispuso.
El canciller dejó claro también que el dialogar no implica que se reconozcan demandas que legalmente no corresponden, también mencionó que en el momento no existe en curso ninguna gestión bilateral de diálogo. Las instituciones cívicas y autoridades del departamento de Potosí, a principios del mes de mayo presentaron ante el gobierno, una aclaración en sentido de que el contrato firmado con la empresa DUCTEC, estipula que el año 2002 Potosí comenzará a recibir 300 mil dólares al año y en el segundo año de la explotación recién se llegará al millón 300 dólares y no como publica el gobierno de que cada año se recibirá 1 millón 900 mil dólares, a partir de lo que se ha denominado el “nuevo engaño”.
El sub-prefecto de la provincia Sud Lípez, donde se encuentran las vertientes de las aguas del Silala, hizo un formal reclamo en torno al nombre de la región, señalando que nunca han existido vertientes del Silala, porque en los Lípez desde decenas de años esas vertientes se llamaron Siloli, siendo que el cerro Siloli, ha dado su nombre a ellas, pero que no existe el Silala. En esa región del país se necesitan inversiones y por ello los pobladores y autoridades de esa región quieren que las cosas se realicen de manera clara y que no hayan vicios que posteriormente la empresa adjudicada use en contra de los potosinos.
El gerente general de la empresa DUCTEC Srl., dijo que existe el riesgo de que Chile no quiera comprar las aguas de las vertientes del Silala del departamento de Potosí debido a una probable interferencia del gobierno de ese país y eso causa mucha preocupación.
El gobierno señalo que pese a que Chile empezó proyectos de desanilización de las aguas del mar para prescindir de las aguas del curso de las aguas del Silala, la empresa adjudicada negocia las reglas de juego del contrato para no sufrir perjuicios de la parte chilena.
f.- Grave error geopolítico.
La licitación de las vertientes del Silala sería un grave error geopolítico al poner en riesgo los recursos hídricos de toda la frontera oeste, desperdiciando uno de los pocos renglones en los que Bolivia goza de ventaja frente a Chile. La posición está contenida en un análisis político- legal, en el que se afirma que la preparación de los términos para la licitación de las aguas del Silala, se aleja de toda norma jurídica, invadiendo competencias y otorgando atribuciones a instituciones que tienen roles claramente definidos por la ley, el análisis menciona los siguientes aspectos legales:
1. Desde el punto de vista jurídico, la comisión tri-ministerial y la superintendencia de aguas, se están apoyando en las siguientes posiciones legales: Ley 1600 (SIRESE), Art.10 (atribuciones de los superintendentes sectoriales. inc. c) Otorgar, modificar y renovar las concesiones, licencias, autorizaciones y registros y disponer la caducidad o revocatoria de los mismos en aplicación de la presente ley, las normas legales y reglamentos correspondientes.
2. Este artículo no es contrario al art. de la misma ley (creación y objetivo) que indica claramente que el objetivo del sistema regulación sectorial, es regular las actividades sometidas a regulación. el comercio exterior no está ni puede estar sometido a regulación luego este asunto está fuera de competencia de la superintendencia de aguas.
3. D,S. 24716.- Reglamento de la organización institucional y de las concesiones del sector de aguas.
art. 7 (atribuciones específicas de la superintendencia de aguas inc.i), otorgar, modificar y renovar las concesiones de servicio público, así como de aprovechamiento de aguas públicas y disponer la caducidad y revocatoria de las mismas, de acuerdo a la ley SIRESE, la ley de aguas y las demás normas legales del sector y sus reglamentos. En este punto se destacan algunos términos en mayúsculas, porque los mismos están claramente definidos en el art. 2 del mismo reglamento.
Concesión (es). es la concesión de aprovechamiento de aguas y/o la concesión de servicios públicos necesarios para la prestación de servicios públicos de aguas, las cuales son otorgadas por la superintendencia de aguas a nombre del Estado boliviano. Queda absolutamente claro que la superintendencia de aguas sólo puede conceder las licencias que son necesarias para la prestación de servicios públicos; el uso y destino de las vertientes del Silala, es la exportación no el servicio público, este es otro argumento incontrovertible que establece la falta de competencia de la superintendencia de aguas.
Es así que al licitar las aguas del Silala se corre el peligro de que la empresa adjudicataria negocie con los chilenos, para que estos sigan explotando esta agua, seguramente pagando un precio bajo por su uso, significando peligro para que poco a poco tengan más intervención en este afluente.
g.- Posición chilena.
Los derechistas chilenos sostuvieron el año de 1999, que las fronteras de Chile son intangibles y los tratados limítrofes con Bolivia inmodificables, y con esas aseveraciones cerraron toda posibilidad de reiniciar el diálogo con Bolivia.
Las FF.AA. de ese país señalaron que pese a la globalización e integración estos procesos persistirán, no harán desaparecer los conflictos limítrofes, sino que aparecerán con nuevas y más sutiles formas, por lo cual no debe haber contradicción entre integración y defensa, afirmó un alto jefe militar chileno, quien propuso estar permanentemente en apronte ante cualquier invasión a los intereses de su país.
Hoy en día, a raíz de la globalización e integración, incluso potencias intermedias, entre ellas varios países suramericanos, pueden identificar intereses económicos vitales fuera de sus fronteras no necesariamente en ultramar, sino en los países vecinos.
Esta posición fue vertida por el jefe de la armada chilena, contraalmirante miguel Vergara Villalobos, quien afirmó que estos procesos no harán que los conflictos limítrofes desaparezcan, sino que continuarán e incluso se reforzarán bajo nuevas y sutiles formas. En este contexto las fuerzas armadas desempeñarán una importante tarea ya que no habrá contradicción entre defensa e integración, se manifestó durante un simposio sobre las relaciones cívico militares, organizado por el comando sur, el Ministerio de defensa de Argentina y el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) el mes de abril, del año 1999.
Al hablar de la globalización y la integración regional Vergara, afirmó que quizás lo más importante de la globalización y de la integración sean sus efectos en el ámbito de la defensa. En este sentido, señalo que merece comentarse la permeabilidad de las fronteras, la relativización de la soberanía, la amplitud geográfica de los intereses nacionales y la exacerbada competencia económica a la que estamos sometidos.
"Sin duda que la intensificación del flujo de capitales, personas, bienes y servicios a través de las fronteras ha hecho que estas sean mucho más permeables que antes, configurándose gradualmente un conjunto de fronteras virtuales o económicas, que sobrepasan con creces a las clásicas fronteras terrestres”. Éstas indican el límite dentro del cual un país ejerce su jurisdicción soberana, aquellas muestran el límite dentro del cual se ubican los intereses de un país.
Podrá argumentarse, indicó, que esto no es algo nuevo porque siempre los países han tenido intereses en ultramar, pero la globalización, al debilitar en cierta forma la soberanía, ha dado un nuevo impulso al protagonismo del Estado Nación, al que muchos habían extendido carta de defunción. Eso sí, indicó, se ha desnaturalizado la esencia del Estado, el que ha ido perdiendo gradualmente su fundamento ético para transformarse en un instrumento de poder destinado a optimizar la competencia económica.
Vergara indicó que el rol de las fuerzas armadas en este contexto, no se agota en una estática defensa de las fronteras, sino que es parte integral del desarrollo socio-económico de la nación y de la política exterior del Estado, contribuyendo a promover y a crear el proyecto país visualizado por el conductor político. Las políticas de defensa, indicó, deben ser políticas de Estado, no sujetas a la contingencia política, se deben originar a partir de los objetivos que el país desea alcanzar y ajustar a los medios y formas elegidas para lograrlos.
En el mes de octubre del año 1999, Chile hizo conocer su posición oficial sobre este asunto considerando que el Silala constituye un río internacional, en expresiones vertidas a nombre del gobierno por el Sub-secretario de relaciones exteriores Mariano Fernández y los representantes de la Bolivian Railway en Chile. “Pero no toda el agua del Silala es puramente boliviana. El Silala es un río internacional no solo por nuestra postura, sino porque lo dice el mapa de 1904 que fija la frontera entre Chile y Bolivia y donde está señalizado el curso del Silala, asimismo diferentes comisiones, dejaron claro que el Silala es un río internacional”.
Los ejecutivos de la Bolivian Railway, defendieron sus intereses señalando que “…tan cierto es que las aguas han fluido desde siempre a Chile que por algo la licitación del agua a privados fue concedida primero por el Estado a Chile”, también señalo que la compañía no tiene canalizaciones subterráneas tal como se especula en Bolivia y que el agua entra a Chile en forma superficial.
El gobierno chileno a fines del año pasado reiteró que está dispuesto a entablar un conflicto jurídico internacional, si el ejecutivo boliviano persiste en licitar las aguas del Silala, estando vigentes los derechos que la empresa del Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia tiene como sucesora de los títulos que se le otorgó en el vecino país en el año de 1906.
El gobierno chileno anunció el 27 de abril del 2000, que no reconocerá el contrato de concesión del manantial Silala, suscrito por Bolivia y reafirmó que dicho cauce es un recurso hídrico que debe ser compartido por ambos países, “Este contrato boliviano de concesión de aguas desconoce los derechos de la república de Chile sobre el río Silala y por ello carecen de efectos todas las acciones que en virtud de él se pretendan ejercer afectando los derechos que corresponden a nuestro país”, comunicación oficial del Ministerio de relaciones exteriores. Esta clara posición se ha expresado en notas dirigidas al gobierno de Bolivia con fechas 20 de mayo, 15 de septiembre, 14 de octubre y 3 de diciembre de 1999.
En el mes de enero del 2000 las autoridades chilenas habían advertido que si Bolivia persistía en sus pretensiones de llevar a licitación este río, interpondrían una demanda justa en los tribunales de justicia. Invitaron al gobierno de Bolivia a entablar un diálogo que permita estudiar esta materia de manera acorde con los principios de derecho aplicable.
Las relaciones diplomáticas se mantienen suspendidas a raíz del constante reclamo boliviano de recuperar su acceso al Pacífico desde 1962, con un breve paréntesis entre 1975 y 1978. Recientemente los gobiernos de ambos países definieron una agenda provisional con el objetivo de mejorar los vínculos. Dentro de esta agenda estaba contemplada, además de la mediterraneidad de Bolivia y las trabas para los intercambios comerciales, el litigio por las aguas del Silala.
Entre tanto el actual presidente chileno declaró, que cree posible reanudar relaciones diplomáticas con Bolivia antes que finalice su mandato en el 2006. “Con Bolivia tenemos temas pendientes en los que me gustaría poder avanzar”, anunció que durante su presidencia, pondrá “Mucho énfasis en los denominados “corredores bioceánicos”, los mismos abrirán la posibilidad de que desde los puertos de Chile, en el Pacífico, podamos acceder a los puertos del atlántico y viceversa”.
Bolivia es un país rico en cuanto a su naturaleza en sí, desde los llanos orientales, a los valles, la extensa altiplanicie y las envidiables montañas, siendo admirada por muchos extranjeros que visitan esta patria; pero al mismo tiempo codiciada por nuestros vecinos, especialmente el enemigo número uno Chile, el cual no se conforma con habernos arrebatado lo más preciado que Bolivia tuvo: el mar; de manera codiciosa siempre pone pretextos para adueñarse de cualquier manera de lo que no le corresponde, en este caso se aprovecha de tan solo una concesión, para querer usufructuar parte de nuestro territorio con la problemática que ellos solos han inventado y que quieren llevar a nivel internacional, tal es el caso del uso de las vertientes del Silala.
No es posible que nuestra cancillería no haya trazado líneas maestras en nuestra política internacional, a lo largo de casi noventa años, respecto de la defensa de nuestro patrimonio hidrológico. Todos los países del mundo luchan por el agua, sin cuyo elemento natural no puede existir la vida. Organismos internacionales en los diferentes estudios que han realizado sobre recursos hídricos, demuestran la escasa cantidad utilizable que existe actualmente en el planeta, es por esta razón, que los recursos hídricos van adquiriendo cada día mayor importancia no sólo para el desarrollo social, sino en la integridad del mundo moderno.
El actual gobierno nacional, apoyado en la demanda de las instituciones potosinas y de los medios de comunicación social, recién han llevado a cabo una política atrevida de exigir a Chile una indemnización por el uso arbitrario de las aguas del Silala. Es importante por lo tanto obrar en defensa de nuestra soberanía, con autodeterminación y basados en la legalidad, no solo en lo interno sino también en el contexto internacional, pues el derecho internacional público nos ampara.
La falta de coherencia en la política interna ha dado lugar a que exista divisiones en la población, unos a favor y otros en contra. La coherencia se da con base en la decisión de asumir la responsabilidad de que este problema no solo es de Potosí sino del Estado nacional; esta coherencia se puede dar a través de dar a conocer los intereses que se tiene en todos los foros nacionales e internacionales.
La inadecuada y limitada política nacional para la preservación de los recursos naturales es un tema que ya ha sido discutido a nivel nacional y como consecuencia de esto surgen nuevas leyes. Una de ellas es precisamente la “Ley de aguas”, pero este instrumento solo tiene un carácter urbano y no así un carácter rural; esto implica que no existe una política definida, que resuelva el conflicto tal es el caso del aprovechamiento de las aguas del Silala.
El Estado boliviano debe adoptar políticas, medios jurídicos y diplomáticos, con el objeto de resguardar la soberanía nacional y efectivizar la compensación real por el uso y aprovechamiento ilegal de las aguas del río Silala, en beneficio de las poblaciones de la región de Sur Lípez, mientras que los pobladores de la región boliviana del Silala atraviesan una crisis económica y social debido a la carencia de agua. Lo que está definido en el contrato con la empresa DUCTEC Srl, es el porcentaje que debe recibir el departamento de Potosí, por 40 años de explotación de las aguas del Silala.
No existe solicitud de uso, aprovechamiento y explotación de las aguas del Silala, es decir acuerdos jurídico-legales de carácter bilateral que normen el uso y aprovechamiento de aguas entre dos países, lo que pone de manifiesto la franca violación de la soberanía boliviana, esto da pleno derecho a Bolivia para que puede definir una política en concordancia con la CPE y la Ley de aguas, quedando nulo el derecho de aprovechamiento de esta agua por cuanto la compañía Bolivian Railway Limited, dejo de existir, quedando la concesión nula y perdiendo vigencia, quedando el gobierno chileno fuera de toda competencia.
El uso de las aguas del Silala por parte de Chile es abusivo y arbitrario, por lo señalado le asiste a Bolivia el derecho de exigir cobro de derechos o resarcimientos, de acuerdo al ordenamiento jurídico nacional e internacional.
La región del norte de Chile carece de un recurso fundamental para el mantenimiento del ser humano: El agua, por tanto, la interrupción del suministro podría originar el desabastecimiento a las ciudades del norte chileno y poblaciones menores del desierto de Atacama, con la consiguiente reacción que ya puso en manifiesto el gobierno chileno.
Evitar que esta problemática se maneje en el plano internacional, pues puede constituirse en peligro para los intereses del país, debido a la influencia internacional que ostenta Chile en el contexto de las naciones, además de que ellos tienen coherencia en sus acciones y manejan muy bien este campo.
Finalmente, podemos señalar que Bolivia al adjudicar las aguas del Silala a una empresa boliviana, ha hecho que Chile se sienta ofendido y llegue a reaccionar mostrando interés oculto para seguir aprovechando de este recurso natural. El gobierno nacional muestra su real preocupación por solucionar este problema y enfrenta de manera frontal a las argucias que el vecino país quiere interponer. Sólo queda la duda de que si este problema es llevado al contexto internacional, Bolivia podrá defenderse de su enemigo real y potencial?.
No dejemos que nos sigan arrebatando nuestros recursos naturales, defendamos lo nuestro una vez lo hicieron con nuestro mar, ahora lo hacen con el Silala.

References: artículo 2
 artículo 204
 artículo 25
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 resolución 
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