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Timestamp: 2019-10-22 05:05:28+00:00

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Modulo I. Mujeres en proceso de resistencia. Sesión 1: Las mujeres como constructoras de paz. Las otras mesas. - Las Resistentes
por Las Resistentes | Feb 1, 2019 | Diálogo de Saberes | 0 Comentarios
Irantzu Mendía, profesora de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU) e investigadora en Hegoa-Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional analiza el marco normativo sobre mujeres y construcción de paz. Salka Dahi del colectivo saharaui Hijas de Saguia y Sofía Segura de Mujeres de Negro de Sevilla narran sus acciones en la construcción de paz desde una perspectiva feminista.
Mendía inició su charla explicando brevemente el significado e implicaciones del concepto de construcción de paz a través de tres ideas fundamentales:
La necesaria reforma del sector de la seguridad, poniendo de ejemplo el programa DDR (De Desarme de Desmovilización y Reintegración de combatientes) de Naciones Unidas.
La rehabilitación económica, realizando una reconstrucción, donde lo primero es una rehabilitación social, un popurrí de medidas relacionadas por ejemplo con el reforzamiento de la sociedad civil, retorno de personas que han sido desplazadas, reconstrucción del tejido comunitario, darle un espacio esencial a los procesos de reconciliación entre las partes del conflicto.
La aplicación de medidas políticas y jurídicas para una justicia transicional, es decir, revisar y abordar la violencia que ha generado este conflicto. Ha sido este uno de los campos de la construcción de paz en el que las mujeres han sido más activas, reclamando justicia, memoria y reparación para las víctimas de los conflictos. La impunidad en los procesos transicionales no lleva a una paz justa y real.
Las mujeres y el discurso internacional de construcción de paz
Según explicaba Irantzu Mendia, en el discurso internacional relacionado con mujeres y construcción de paz, sigue predominando la idea de la mujer víctima e inocente de la violencia, que se presupone totalmente ajena a la dinámica del conflicto. Es infantilizada, un ejemplo claro es cuando se habla a nivel discursivo de mujeres y niños/as, como en el mismo estado de vulnerabilidad, cuya única esperanza es ser asistida y ayudada por los agentes (hombres) que van a saber cuáles son sus “necesidades espaciales”.
Para revertir esta situación, el feminismo hace una cosa importante, hacerse preguntas. ¿Cuál es el impacto de los conflictos armados en las mujeres y en la relación de conflictos de géneros? Y ¿cómo el género puede ser junto a otros un factor que explique la propia emergencia de los conflictos armados y su mantenimiento? Mendia explica que la primera pregunta está relacionada con el impacto y la segunda con el análisis de causa.
El feminismo ha permitido ver a las mujeres en la construcción de paz, y en los diferentes roles que se le asignan, desde su propia mirada lo que ayuda a conocer una imagen más completa y veraz, de hecho, existe mucha literatura sobre mujeres combatientes. Es a partir del S XIX cuando comienza a aparecer un activismo más importante de mujeres por la paz y la justicia postconflicto.
Por su parte Irantzu destacó que los conflictos armados afectan de diferente forma a mujeres y a hombres, por motivos de género. De manera desproporcionada la violencia sexual, los desplazamientos forzados, la vulneración de los derechos económicos, sociales y culturales, la propia huida, afecta más a las mujeres. La Comisión de la Verdad de Guatemala, recoge la muerte por huida como una categoría.
Por otra parte, en las zonas de conflicto o postconflicto las posibilidades de un desarrollo educativo, cultural y emocional, libre, es mucho más difícil para las mujeres.
El feminismo de corte liberal, ha logrado impactar en mayor medida en los discursos internacionales de este ámbito. Pero porque su visión determinante sobre la construcción de paz es una visión que corresponde con la agenda liberal para la paz. Se puede decir que esta agenda se basa en un mero objetivo de estabilización de los países afectados por conflictos armados, adaptándose al modelo político y económico de los países occidentales, bajo la premisa de que “la democracia de los países occidentales es el sistema que mejor previene los conflictos”. Según este posicionamiento un sistema económico basado en el capitalismo y el mercado, es el concepto completo del liberalismo y es lo que previene estos conflictos. Bosnia es un claro ejemplo, lo que ha supuesto la posguerra ha sido el paso a un capitalismo salvaje.
El feminismo de corte liberal ha logrado introducir en los discursos sobre paz ideas básicas como la igualdad de género o transversalización del género. Sin embargo, otros elementos como el capitalismo o el patriarcado como sistemas de opresión, o los vínculos de patriarcado, capitalismo y militarismo, no aparecen del imaginario internacional cuando se habla de construcción de paz.
En base a esta globalización liberal, se ha ido asignando a las mujeres un papel de proveedoras de servicios en la resolución de conflictos, como trabajadoras por el bienestar de la comunidad. En este discurso se entiende que las mujeres son buenas en esa tarea por naturaleza, las que resuelven conflictos, las que garantizan el entendimiento, como si el problema fuera de comunicación. Es un nuevo intento de instrumentalización de las mujeres. Al otorgar este papel a las mujeres se presupone que son apolíticas, neutrales, y se recurre a un discurso esencialista que las aparta de los lugares de decisión políticos y las ignora como sujetas políticas en la construcción de paz. Aquí se ve una persistencia clara de la división sexual de trabajo por la paz, aunque hay muchas mujeres que son conscientes de este hecho y tratan de luchar contra esta situación, como es el caso de las mujeres de Serbia.
Las organizaciones de mujeres por la paz
Irantzu puntualizó que muchas mujeres se van desviando del discurso internacional, y sin embargo sus acciones no son reconocidas como aportaciones significativas para construcción de paz. En el caso del Salvador, las mujeres se echaron a la calle para luchar por las privatizaciones, pero esto no fue reconocido como construcción de paz. Mendía explicó que en este ámbito cualquier forma de agrupación o asociación de mujeres sea por la razón que sea es bueno para lograr un fin, un objetivo común, para garantizar derechos, la capacidad del feminismo de crear paz ensanchando la visión de paz.
Instrumentos normativos desde Naciones Unidas sobre mujeres y paz
Irantzu Mendia destacó cinco instrumentos jurídico- normativos en el ámbito de las mujeres y la construcción de paz:
Un primer instrumento es la Resolución 3519 de la Asamblea General, sobre la participación de la mujer en el fortalecimiento de la paz y la seguridad internacional y en la lucha contra el colonialismo, el racismo, la discriminación racial, la agresión y la ocupación extranjeras, y todas las formas de dominación extranjeras. Hace énfasis en la lucha de las mujeres como sujetos activos en los procesos de paz, descolonización y liberación nacional y así como la solidaridad y deseo de prestar asistencia a las mujeres que contribuyen a los procesos de paz.
Como segundo instrumento, la Resolución 3763 Declaración de 1982, sobre la participación de la mujer en la promoción de la paz y la seguridad internacionales.
Como tercer instrumento, Declaración sobre la eliminación de la violencia contra las mujeres 1993, como un derecho internacional. Se aborda de forma exclusiva la violencia contra las mujeres como una violación de sus derechos fundamentales y se reconoce entre mujeres vulnerables las mujeres refugiadas y de conflictos armados. Mendia explica que, hizo falta llegar a esta fecha para reconocer que los derechos de las mujeres son derechos humanos.
Cuarto instrumento, la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing 1995, donde se organiza por primera vez una mesa para hablar de mujeres y conflictos armados, por lo que marca un antes y un después en la agenda mundial de igualdad de género. Algunos de los objetivos más importantes que se marcaron en Beijing fue incrementar la participación de las mujeres en la resolución de conflictos, reducir los gastos militares excesivos y limitar la disponibilidad de armamentos.
Como quinto instrumento y último, la Resolución 1325 (2000), del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, sobre mujeres, paz y la seguridad. Reconoce que los conflictos armados afectan de manera distinta a mujeres y a hombres, se llama a la protección de las mujeres frente a todas las formas de violencia e insta a garantizar su participación en los procesos de negociación y en todos los mecanismos de aplicación de acuerdos de paz.
Pero Iranztu rescató varios problemas respecto a la Resolución 1325. Uno de ellos es la escasa implementación, que deja opción a los gobiernos a que hagan planes de acción para la Resolución 1325 sin obligación a rendir cuentas a Naciones Unidas. Por otro lado, la falta de concreción e implementación ha querido ser suplida mediante resoluciones adicionales sobre mujeres, paz, violencia sexual y seguridad. En cuanto a las valoraciones positivas de la 1325, aseguró que es un instrumento cada vez más utilizado, ya que es la única normativa a nivel internacional de gran consenso que las mujeres pueden utilizar para apelar a su papel como sujetas políticas en los procesos de conflicto y postconflicto, así como supone un reconocimiento explicito de como afecta la guerra a las mujeres de forma específica.
Mendia hizo también referencia a el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el cual, debe asegurarse que todos los gobiernos evalúen y hagan un informe en todos los países en relación a la 1325 evaluando el nivel de protección y promoción de derechos humanos. En el Sáhara Occidental no incluye acciones específicas relacionadas, ningún informe de Naciones Unidas ha mencionado el papel de las mujeres en la promoción de la paz y procesos de seguridad en el Sáhara Occidental, sólo se incluye una mención genérica de la Resolución 1325.
SALKA DAHI – COLECTIVO HIJAS DE SAGUÍA.
Salka, una de las integrantes del colectivo Hijas de la Saguía, nos cuenta que es una organización horizontal donde todas tienen la misma voz.
Tras el análisis crítico ofrecido por la investigadora de Hegoa sobre las dificultades de la participación de las mujeres es los procesos de construcción de paz, tuvimos la oportunidad de escuchar el relato de mujeres que en su día a día intentan llevar sus demandas tanto a los espacios de decisión política como a las calles para exigir que se escuche la voz de las mujeres como agentes activos en la construcción de paz.
En primer lugar intervino la saharaui Salka Dahi, integrante de Banat Saguia (Hijas de Saguia), un colectivo de mujeres saharauis creado hace poco más de un año, que organiza acciones de resistencia pacífica frente a organismos internacionales como la Oficina de Naciones Unidas de Ginebra o en las sedes del Parlamento Europeo, así como encuentros y reuniones con parlamentarios y representantes de las Naciones Unidas para exigir el fin de la ocupación del Sahara Occidental y visibilizar el papel de las mujeres en la defensa de los derechos del pueblo saharaui.
Dahi explicó que Hijas de Saguia es una organización horizontal, en la que todas las mujeres tienen “la misma voz”. En ella participan unas 2000 mujeres procedentes de diferentes partes del mundo. La iniciativa de mujeres saharauis está por todo el mundo con el fin de formar un espacio en el que todas tengan voz, tanto en los Territorios Ocupados como en la diáspora. Destacó algunas de las acciones que han llevado a cabo o en las que ha participado la organización, como la manifestación frente a la Oficina de Naciones Unidas de Ginebra en marzo del pasado año en solidaridad con los presos políticos de Gdeim Izik o la manifestación de xxxx en Berlín.
La melfa blanca, símbolo de paz
Las integrantes de Hijas de Saguia realizan sus acciones vestidas con una melfa blanca, símbolo de la paz, aclaró Salka Dahi, y que las representa. La melfa lleva bordados los colores de la bandera saharaui ya que en las reuniones de Naciones Unidas no se les permite llevar su bandera y esa es la forma de llevar con ellas sus colores.
Respecto a la diversidad de voces de mujeres saharauis dentro y fuera del colectivo matizó: “es hora de que la mujer se levante por sí misma llevando la causa de las mujeres saharauis al terreno internacional. Hay una gran diversidad tanto en la edad como en el pensamiento. Pero es aceptado y bienvenido todo tipo de feminismo”.
Falta de apoyos desde la comunidad internacional
“Es ilegal y desproporcionado incluir el Sáhara Occidental en los acuerdos de Marruecos y de la UE”, reclamó. La ONU no acepta que Marruecos haya invadido el Sáhara Occidental, pero aun así, no hacen nada para mediar en este conflicto, que lleva ya 43 años. Salka se quejó de que nadie las escucha activamente en la Comisión de Naciones Unidas.
En 1991, se firmó el alto el fuego entre el Sahara Occidental y Marruecos. Firmaron un acuerdo con la condición que en uno o dos años se hiciese un referéndum, para que el pueblo saharaui decidiese, y auns esguimos esperando ese refer. Y de ahí surge otro movimiento feminista como tantos que están surgiendo ahora, para reivindicar los derechos de la mujer como derechos fundamentales.
Denuncia que tampoco cuentan con apoyo de partidos políticos dentro del territorio español. Desde el 2009 las ayudas hacia el Sahara desde la UE han disminuido, explicó, mientras la población refugiada crece. Sin embargo, los acuerdos de agricultura y pesca con Marruecos no se suprimen, aunque este país esté vulnerando los derechos fundamentales de muchas personas.
Otro problema al que se enfrenta la población saharaui es el bloqueo de prensa en los territorios ocupados. Marruecos no permite el acceso a periodistas al Sahara Occidental. Y por eso, explicó, que las activistas saharauis trabajan mucho en las redes sociales.
Resistencia no pacífica para cambiar las cosas
Una vez más, surgió el debate sobre la resistecnia no pacífica. “Desde siempre todo se ha llevado a través del proceso de paz, pero no ha dado frutos. Un político de la ONU dijo que nadie nos iba a escuchar siendo pacíficos. Si no mueves la estabilidad de Europa no os van a escuchar, nos dijo”.
Salka cree que debe haber un cambio pronto, como una resistencia no pacífica para cambiar las cosas, ya que desde la paz no ha sido posible y no están dispuestas a seguir viviendo en el desierto sin tener oportunidades.
Casi el 80% de la población saharaui está bajo la ocupación de Marruecos. No tienen libertad de movimiento dentro de su propio territorio, ven que la guerra es la única solución.
“Todos los intereses son económicos, si fuera un país pobre no habría sido ocupado. La estrategia es intentar bloquear los negocios de Marruecos con otros países, ya que son totalmente ilegales”.
SOFÍA SEGURA- MUJERES DE NEGRO DE SEVILLA
Orígenes y fundamentos del colectivo en España
Contamos con la presencia de una de las integrantes y fundadoras de Mujeres de Negro, Sofía Segura. Se trata de un colectivo feminista antimilitarista. Comienza en el 93, tras asistir a un encuentro en los Balcanes contra la guerra. Actúan a nivel internacional pero también a nivel local y pertenecen a la Red Internacional de Mujeres contra la guerra.
Mujeres de negro es un colectivo autónomo y autogestionado, horizontal y sin jerarquía que va formando redes. Estuvieron mucho tiempo en la Casa de la Paz de Sevilla. Y nos cuenta que siguen fundamentalmente trabajando las más mayores.
La historia de Mujeres de Negro
En España estaba empezando la objeción de conciencia, cuando un grupo de Sevilla comenzó a ponerse en contacto con los desertores que fueron apoyados por mujeres de objeción de Belgrado, durante la guerra de los Balcanes. Entonces se crea desde Sevilla el grupo de Mujeres de Negro, en apoyo a mujeres en zonas de conflicto y a su vez, como soporte a las mujeres de los Balcanes fundamentalmente, que ya estaban movilizándose desde antes contra la guerra.
Sofía nos relata que uno de los motivos para emprender esta lucha contra los conflictos armados fue su hijo se hizo “insumiso en los cuarteles”, una estrategia que llevaron a cabo cientos de jóvenes en el estado español que consistía en incorporarse a filas y desertar unos días después. A raíz de esta experiencia, os expñica, decide como madre apoyar la causa antimilitarista.
La causa de Mujeres de Negro desde el ámbito internacional
Son mujeres contra la guerra, no tienen una estructura formal única. Tratan de remover el patriarcado e implantar el feminismo y la paz desde la no violencia. En Enero de 1988 empezaron en Israel contra la ocupación de Palestina.
Fue poco después cuando un grupo de italianas llegó a Israel para apoyar a las palestinas. Y formaron los primeros grupos y posteriormente, con este nombre se formaron en Belgrado tras la Guerra de los Balcanes. Las mujeres españolas no tardan en acercarse a este colectivo. Así fueron creando grupos de mujeres en distintos países de apoyo a mujeres en zonas de conflicto y a favor de la paz. Desde 1991 y durante 10 años las amigas de Belgrado asumieron la gran tarea de llevar este movimiento y crear encuentros internacionales en más de 20 países, desde Jerusalén, Roma, Belgrado compartiendo este reto unas veces en países en paz y otras en otros de conflicto.
En agosto de 2007, tiene lugar el XIV Encuentro Internacional de Mujeres de Negro en Valencia con presencia de miles de mujeres de muchos países. Se pretende así construir redes solidarias entre países, impulsar la presencia de mujeres en negociaciones de paz, el diálogo, etc.
Iniciativas que llevan a cabo desde España
Cada grupo, explica, tiene una forma de trabajar, son muy autónomas. Utilizan el silencio, se visten de negro, intentan llevar la creatividad en las cosas que hacen, sentadas en silencio, llevando su voz a las plazas públicas.
Expuso algunas de las acciones que han llevado a cabo a lo largo de estos más de 20 años de vida del colectivo, como las acciones frente a las bases de Morón y Rota o frente a la fábrica de armas de Alcalá de Guadaira un 25 de Noviembre, día internacional contra la violencia hacia las mujeres, en el que pretendían denunciar la importancia que se le da a la muerte de un soldado frente a la ignorancia hacia las víctimas de violencia de género. O las acciones de pegadas de pegatinas en los cajeros de los bancos que participan con la venta de armas u otras empresas en los conflictos armados.
Quizá una de las campañas más trascendentales fue la que hicieron para denunciar la celebración de la reunión de la OTAN en Sevilla, donde se arrojó desde el puente de Triana una pancarta que se extendía a lo largo del río en contra de este organismo.
Las Mujeres de Negro de Sevilla siguen activas en su lucha contra las violencias patriarcales y el pasado 15 de Enero de 2019 volvieron a salir a la calle a la manifestación feminista, antimilitarista y antirracista “ni un paso atrás” contra las políticas xenófobas y machistas propuestas por el partido de ultraderecha Vox.

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