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Timestamp: 2017-05-28 06:35:41+00:00

Document:
Ingreso de la mujer en la Guardia Civil
Problemática en la integración de la mujer en la Guardia Civil
Orden General número 54
El referido Real Decreto era una consecuencia de las Leyes Orgánicas de Criterios Básicos de la Defensa nacional de (1980–1984), y del Plan para la igualdad de oportunidades para la mujer. En el preámbulo se establecería que no podía existir en el proceso de selección más diferencias que las derivadas de las “distintas condiciones físicas”, que la mujer podría alcanzar todos los empleos militares y que los destinos a ocupar serían los mismos que los de los hombres, salvo los que se derivasen de las condiciones fisiológicas.
En marzo de 1.988 mediante Resolución 432/38197/1988, de 18 de marzo de la Subsecretaría del Ministerio de Defensa, se anuncia la Primera convocatoria libre para optar a una de las 2.900 plazas ofertadas, en las que las pruebas psicotécnicas y culturales son las mismas para hombres y mujeres, el resto de pruebas, médicas y físicas tienen un carácter específico y por tanto baremaciones distintas.
La Primera Promoción en la que la mujer hace acto de presencia en la Guardia Civil, corresponde a la 94º, solicitando concurrir a ella 2.817 (26'8%) aspirantes, superan las pruebas culturales 1.103 (40%) y finalmente superan la oposición 200 mujeres, tras superar el resto de requisitos:
Talla: 165 centímetros.
Estudios: Graduado Escolar o equivalente.
Pruebas de Actitud Físicas (cuadro P.A.F.)
En ≤ a 8'5 segundos
En ≤ 4'30 minutos
≥ a 1'85 metros
≥ a 30 flexiones
Resultaron No Aptas en las pruebas físicas 768 (70%) y 45 aspirantes en las pruebas psicotécnicas.
Por Orden Ministerial del Ministerio de la Presidencia de Gobierno 8.513 de 9 de abril de 1.996, (B.O.E. nº 92), se aprueban las nuevas bases y circunstancias aplicables a los procesos selectivos para el ingreso en la Escala Básica de Cabos y Guardias de la Guardia Civil, estableciendo las pruebas físicas a superar en iguales condiciones para ambos sexos:
a 40 flexiones
a 125 centímetros de altura
en 70 segundos
Analizando los resultados parece claro que ingresan actualmente en la Guardia Civil las más aptas físicamente, dando lugar a que otras aspirantes más preparadas culturalmente (cerca de un 60% de ellas), queden excluidas, lo que está claramente dejando apeadas en la oposición a unas mujeres mejor preparadas intelectualmente.
Perfil de la aspirante Número de aspirantes
Desde septiembre del año 1.988 hasta el año 1.995, han pasado por la Academia ocho promociones de mujeres. En el Curso 96/97 no hubo alumnos en el Centro, y en la actualidad se encuentran realizando su formación dos promociones simultáneamente, la 102º y 103º, compuestas por un total de 50 Guardias Alumnas.
En la Primera convocatoria se observa el elevado índice de aspirantes femeninas (26'8%), si bien en los años sucesivos irá descendiendo hasta llegar al (14%).
Existe una desproporción muy elevada entre las mujeres presentadas a las pruebas y las consideradas Aptas. Se puede observar como en las primeras promociones se alcanzan cifras cercanas a las 200 alumnas, la 98º y 99º promoción son las más numerosas, este número casi se duplica y en la última se inicia un significativo descenso que llega a su punto más reducido en la 102º promoción que cuenta tan sólo con 20 alumnas.
La 94º promociones la que registra mayor índice de mujeres aspirantes, (aunque numéricamente es la 99º promoción la que alcanza un mayor valor, siendo 6.813 presentadas), se presentan un total de 2.817 mujeres, lo que supone un presencia femenina del 26'8%.
Desde la primera promoción se observa paulatinamente un descenso significativo que llega a su punto más reducido en la 102º promoción, con la participación de tan solo 20 alumnas (2'19%).
Las alumnas en su mayoría proceden de poblaciones con más de 100.000 habitantes, este dato se contradice con la creencia popular que estimaba una mayor notoriedad entre jóvenes procedentes del ámbito rural.
Hijas del cuerpo
Salvo en la 99º promoción, en el resto de los años se ha superado ampliamente la cifra del 35%, llegando en el año 1989 al 55'5%, para situarse en los dos últimos años entre el 40-50%, y una media para todo el ciclo del 38'2%, cifras que en cualquier caso son muy significativas, sobre todo si se comparan con las correspondientes al sexo masculino, nunca por encima del 20%.
La mujer alumna, salvo en la 98º promoción refleja una media de edad superior al colectivo masculino.
Se observa como progresivamente ha ido disminuyendo el porcentaje de mujeres casadas, desde el 9'9% de la Primera Promoción hasta llegar al 3'4%, de la 98º Promoción, si bien en los últimos años se observa un cierto estancamiento de este índice estando al 8%, con lo que la cifra final se sitúa en torno al 11'6%. Donde se ha mantenido una cierta uniformidad en las cifras es en los porcentajes de Estado Civil: Casado, con integrantes de la Guardia Civil, siempre por encima del 60%, salvo en las 98º y 100º Promoción para situarse el cómputo global en un 69'2%.
En cuanto a la maternidad (número de hijos),que tienen las mujeres que ingresan en la Guardia Civil, se puede decir que los índices no son cuantitativamente importantes, la mayoría cuenta con un solo hijo, lo que nos permite destacar que la tendencia es renunciar a la maternidad cuando se pretende iniciar su promoción personal dentro de la Institución.
Con la excepción de las 98º y 99º promoción, que se exigió 163 centímetros de altura como medida mínima para opositar, en el resto de las otras promociones el mínimo exigido fue 165 centímetros. La altura media de la mujer está alrededor a 167 centímetros en las últimas cuatro promociones. En la primera convocatoria fueron eliminadas el 26% de aspirantes por no cumplir esta condición, lo que resulta un dato curioso por ser este un requisito fácil de objetivar.
La mujer viene presentando en todas las promociones un bagaje cultural mas elevado que el hombre, esta circunstancia se mostraba principalmente significativa en las primeras promociones, si analizamos la 94º Promoción, observamos que se presentan con el B.U.P. 633, con C.O.U. 331 y con Estudios Universitarios 181, esta circunstancia se va suavizando progresivamente.
Problemática en la integración de la mujer en la Guardia Civil Una vez realizada la selección de los primeros aspirantes, es cuando empieza a plantearse de manera inmediata los problemas de infraestructura en un Centro Académico que hasta la fecha solo se había dedicado a formar exclusivamente a personal masculino, asimismo se manifestaba cierto rechazo comparativo en el momento de encarar un hecho de tanta trascendencia para esta Institución; así aparte de la existencia de determinados sectores de la sociedad para que la integración femenina en las Fuerzas Armadas fuese completa están todos los derivados de la exigencia de adaptar la infraestructura existente a las nuevas necesidades para facilitar la convivencia.
Con carácter general a la mujer se le ha permitido ingresar en las Fuerzas Armadas y una vez dentro de ellas es cuando se adoptan las medidas pertinentes en cuanto a la infraestructura. Algo que es difícil de evitar es que en los acuartelamientos antiguos las instalaciones destinadas a las mujeres son de nueva creación lo que genera una cierta discriminación positiva a favor de las mismas y puede llegar a producir un cierto malestar en el resto de componentes masculinos del Instituto.
Todos los expertos en estos temas coinciden en afirmar que unos de los momentos más difíciles para la mujer es el de su incorporación en esta Institución, es el ingreso en un Centro de formación, toda vez que el régimen
de vida allí establecido es radicalmente distinto del que impera en el resto del sistema de formación educacional.
En cualquier caso puede mantenerse que la mujer que accede a la Academia de Guardias no sufre los efectos lógicos de la persona que se encuentra con un ambiente no habitual en la sociedad civil, y en cierta manera hostil. Ello puede haber ayudado el elevado porcentaje de los que son "hijos del cuerpo" y que por consiguiente ya conocen y están familiarizados con esa forma de vida antes de ingresar en la profesión.
Al margen de alguna que otra anécdota de las primeras alumnas de la Academia(hecho por el cual la primera promoción tuvo que efectuar el cambio de camiseta para las prácticas deportivas ya que la existente en aquellos momentos en el Centro era de carácter masculino), lo cierto es que no se produjeron alteraciones importantes en el funcionamiento del Centro y la integración de las mujeres puede decirse, en términos generales ha sido satisfactoria.
Tras superar el período inicial, las dificultades para la integración disminuyen notablemente, tanto porque ellas asimilan el tipo de cultura existente, como porque ellos se habitúan a trabajar con mujeres.
Donde no existe demasiada unanimidad es a la hora de determinar en qué niveles de la jerarquía existen más prejuicios contra esta presencia, si en los superiores o en las escalas básicas. Mientras para unos son los jefes los que comprenden peor dicha presencia, otros opinan que el mayor rechazo procede de los propios compañeros de escala básica.
De todas maneras lo que sí demuestra la experiencia es que los jóvenes suelen ver con mayor naturalidad que los mayores esta circunstancia, lo cual resulta normal puesto que no se puede pedir que lo acepten de la misma manera hombres, que entraron en el cuerpo al mismo tiempo o con posterioridad a las mujeres, que aquellos que llevan la mayor parte de la vida realizando su servicio con otro compañero varón.
Esto demuestra y pone de manifiesto que los problemas no son de orden legislativo ni de limitaciones físicas, sino que el mayor problema es de mentalidad.
Otro tema del cual se podría tratar como consecuencia de la integración de la mujer en la Guardia Civil, es el del Acoso Sexual, pues quizá se dan las circunstancias “ideales” en determinadas situaciones debido al carácter castrense de subordinación, lo cual puede llegar a veces a convertirse en un estímulo para este tipo de comportamientos.
Como último ejemplo de la falta de previsión organizativa de infraestructuras creadas para la mujer dentro de las Fuerza Armadas y Guardia Civil, es el caso de un miembro femenino de esta Institución que tras ser sancionada con 40 días de prisión en establecimiento militar, y a la espera de la orden de ingreso (expediente disciplinario iniciado hace más de un año), ha cogido al centro penitenciario desprevenido, comparte salas comunes con el resto de presos masculinos e incluso algunos de ellos están recluidos por delitos de Agresión Sexual y Asesinato.
Los estereotipos mas frecuentes contra la presencia de la mujer podrían ser:
No aptas para alteraciones graves del orden, por causa de su menor fortaleza física y del rechazo a la violencia.
Menor salud que los hombres, lo que provoca un mayor absentismo por enfermedad.
Escudarse en obligaciones familiares (especialmente con los hijos), para conseguir permisos.
Incapaces de realizar las mismas tareas que los hombres prefiriendo las mas cómodas
Debido a su mayor sociabilidad y atractivo, predisposición a ocupar mejores destinos.
Escasas funciones para ejercer funciones de mando y dirección, aún cuando suelen obtener mejores resultados en puestos de promoción. Mayor predisposición para recibir ordenes.
Preocupación para encontrar un marido, y, una vez casadas, múltiples problemas relacionados con el embarazo.
Tabla comparativa de bajas de acuerdo a las patologías
Bajas (%)
Media de días de baja
ORG/SENTIDOS
NERVIOSO 507
Tópicos Como ya hemos apuntado anteriormente, mientras los hombres siguen mostrándose abiertamente contrarios a la presencia de la mujer en este colectivo (uno de los motivos quizá sea el profundo carácter masculino que tiene esta profesión), esta circunstancia obliga muchas veces a estas, a realizar un esfuerzo suplementario respecto a otros sectores laborales, para tratar de integrarse en los mismos, así como demostrar de manera constante sus capacidades para resolver los asuntos que se plantean.
A pesar de todo persisten todavía muchos estereotipos en el tema que nos ocupa, los más frecuentes contra la presencia de la mujer podrían ser:
Incapaces de realizar las mismas tareas que los hombres prefiriendo las más cómodas.
Escasas funciones para ejercer funciones de mando y dirección, aún cuando suelen obtener mejores resultados en puestos de promoción. Mayor predisposición para recibir órdenes.
A pesar de que, todavía hoy, no todo el mundo está convencido de la necesidad de contar con más mujeres, lo que no se puede cuestionar es que ciertas tareas policiales exigen su presencia, ya que algunos deben ser realizados inexcusablemente por las mismas, por ejemplo los registros personales al colectivo femenino, además de que posibilita un mejor aprovechamiento de lo que los psicólogos consideran potencialidades femeninas respecto a la de los varones, como más tranquilidad y paciencia ante situaciones de riesgo, especial sensibilidad y tacto para un trato más humanitario, suelen mostrarse más eficaces a la hora de resolver problemas de familia o atender víctimas de determinados delitos (contra la libertad sexual, relacionadas con menores, malos tratos, etc.).
Por otra parte no hay que olvidar que la mayor parte de la labor de la Guardia Civil consiste en la prevención, si analizamos la realidad cotidiana la mayor parte de los servicios que pueden realizar las parejas, excepto en contadas ocasiones, no requieren elevada fortaleza física, salvo que estemos hablando de determinadas especialidades o Unidades en las que se da por hecho que los que la integran han tenido que superar una serie de pruebas que a la mayoría del colectivo están vetadas por su grado de dificultad física, tal sería el caso de los de (, GAR, GEAS, GREIM, etc.).
Un elevado porcentaje de mujeres prestan en la Institución Servicio Rural, casi 3/4 partes se dedica a la Seguridad Ciudadana.
Se aprecia en orden de mayor a menor importancia cuantitativa el resto de servicios, 6'8% en departamentos burocráticos; 5% en el Servicio Fiscal; 4'6% en Información; lo que significa que si comparamos dichos porcentajes nos muestran las dos caras de la misma realidad, pues excepto en los servicios burocráticos, en los demás casos es necesario acreditar una determinada antigüedad y realizar el correspondiente curso de especialización, por lo que las cifras no pueden ser demasiado significativas dado el corto espacio de tiempo que lleva la mujer en este Cuerpo.
Existe una corriente de opinión escasamente infundados en datos objetivos que atribuye a la mujer una tendencia hacia un mayor nivel de absentismo que el del hombre, que no se corresponde con la realidad estadística.
Basándonos en datos elaborados por el Servicio de Sanidad, llama la atención, que la media de días por baja son menores en las mujeres que en los hombres aunque se tratan de diferencias muy escasas, el factor que influye en la elevación de las cifras de absentismo femenino viene llevado por el período de embarazo, baja por maternidad.
De todas las patologías analizadas por el Servicio de Sanidad en orden de mayor a menor casi el 40% se corresponden con lesiones de traumatología, situándose a gran distancia de las que le siguen en importancia cuantitativa; respiratorio y digestivo alrededor del 15%, estos datos hacen referencia al hombre, que si los comparamos con el 2'3% y el 3% respectivamente de las bajas femeninas se aprecia una notable diferencia.
Llama también la atención la elevada media de días de baja que los hombres emplean en tratamientos relacionados con trastornos de tipo psiquiátrico o nervioso. Parece pues, en principio, que la acusación tan generalizada que se dirige contra las mujeres a causa de su elevado absentismo al menos en la Guardia Civil por el momento no se demuestra muy consistente y no representa un problema excesivamente grave.
En relación con el problema aquí analizado, del absentismo laboral, cabe señalar que estudios recientes llevados a cabo en el sector privado determinan como principales causas del mismo el uso abusivo del alcohol, cuya incidencia no se circunscribe solamente a la ausencia de trabajo, sino al bajo rendimiento y accidentes de todo tipo durante la jornada laboral Lo que sucede una vez más es que tal problemática afecta en mucho mayor medida a los hombres que a la mujeres, como se han encargado de poner de manifiesto las numerosas investigaciones que, en torno a la misma se han llevado a cabo.
Conclusión Mucho camino se ha recorrido desde que por primera vez, hace diez años, (se cumplirán en el mes de septiembre de este año) una Promoción de 198 mujeres entró a formar parte de la Guardia Civil.
El avance ha sido paralelo al que se ha producido en todos los demás ámbitos sociales. La Sociedad se muestra siempre reticente al cambio y hay que pensar que la incorporación plena de la mujer en el sector laboral, trae consigo una ruptura con los clásicos moldes de “ama de casa” y “esposa”, establecidos desde hace siglo.
Y si esto es así para el conjunto de la sociedad, lo es mucho más cuando se trata de un “feudo” reservado exclusivamente para el varón como sucede en las Fuerzas Armadas y concretamente con el que nos ocupa: la Guardia Civil.
No se puede esperar que un cambio tan profundo como requieren las nuevas circunstancias y tiempos se produzca en un corto periodo de tiempo, es necesario avanzar paso a paso y cuando se haya producido un verdadero cambio de mentalidad en las nuevas generaciones de hombres y mujeres se podrá hablar realmente de integración plena de la mujer en la Guardia Civil o en cualquier otro ámbito.
Las mujeres aspiramos a no ser vistas como un colectivo dentro de nuestro Instituto Armado, sino como miembros individuales y como tal debemos ser evaluadas, al igual que cualquier otro componente masculino de nuestra Institución, por nuestras capacidades, motivaciones, dotes de mando, etc.
Nadie habla, por poner un ejemplo, de las mujeres médicos o de las arquitectas, etc.., cuando se alaba o critica la actuación de estos colectivos no se establecen diferencias en cuanto al sexo, lo cual parece indicativo del grado de integración logrado.
A modo de sugerencia, presentamos algunas ideas que podrían contribuir a limar las naturales asperezas y escollos que surgen inevitablemente ante un cambio tan radical, y, a generar un clima más propicio para la integración a la que se aspira:
Promover una nueva mentalidad que reconozca la igualdad entre hombres y mujeres.
Desarrollo de campañas de lucha contra el Delito de Acoso Sexual.
Ampliación de los cupos de ingreso para mujeres y promover su promoción, orientados a evitar abandonos prematuros.
Integración de la mujer en todos los puestos, en base a la igualdad de derechos y obligaciones derivados de la no discriminación por razón de sexo, amparado en el Art.14 de la Constitución Española.
Bibliografía “La Mujer en la Guardia Civil, Diferencia significativa”.
(Teniente Coronel de la Guardia Civil, D. Antonio Parrilla Bañon).
“Las Mujeres en la Policía y las Fuerzas Armadas”. “Especial referencia a la Guardia Civil”.
Orden General número 54, dada en Madrid el día 12 de abril de 1989 (BOC 11)
Asunto: Uniformidad y cuidado personal de la mujer Guardia Civil La próxima incorporación de la mujer a las distintas Unidades del Cuerpo obliga a dictar unas normas que fijen los principios básicos a los que debe ajustar su cuidado personal cuando vista el uniforme y durante la práctica del servicio.
El criterio orientador debe ser la renuncia voluntaria a posibles gustos personales y la consciente aceptación de la imagen de limpieza, austeridad y compostura exigible a todo miembro del Cuerpo. El aspecto de la mujer Guardia Civil debe inspirar, en todo momento, confianza y respeta.
Para asegurar y regular estos aspectos, he tenido a bien disponer:
Artículo 1.– La mujer Guardia Civil, siempre que vista el uniforme reglamentario y durante la práctica ordinaria del servicio, observará las siguientes normas sobre uniformidad y cuidado personal.
1. Uniformidad. Usará el uniforme que las normas determinen para cada caso, sin mezclar prendas, alterar su diseño ni añadir detalles ajenos a su composición. Debe llevarse correctamente colocado, limpio, sin arrugas y sin falta de botones, corchetes u otros elementos necesarios.
Debe estar siempre limpio y correctamente cortado. Si su longitud sobrepasa el borde superior del cuello de la camisa se llevará recogido o formando trenza. No se emplearán tintes que den al cabello color distinto a cualquiera de los naturales.
3. Peinados.
No se permiten los que impidan encajar debidamente la prenda de cabeza. Deben evitarse los prendedores u objetos similares: si fuese necesario se usaran horquillas negras ordinarias o cintas de color verde similar al de la camisa, o negras.
4. Maquillaje. Debe evitarse aquel que por su color, intensidad o naturaleza sea estridente o desentone con el uniforme. 5. Lápiz de labios. Únicamente pueden utilizarse los de tono claro en los que predomine el color rosado.
6. Uñas. Deben mantenerse cuidadas y limpias, bien cortadas y no demasiado largas. Pueden usarse esmaltes transparentes o de color a juego con el lápiz de labios. 7. Medias y guantes.
Sus características y uso se ajustarán a lo dispuesto en las normas sobre uniformidad; deben hallarse en perfecto estado de conservación y limpieza. 8. Correaje, calzado y bolso.
Sus características serán fijadas en las normas sobre uniformidad; no podrán utilizarse otros distintos a los reglamentarios.
9. Aderezos y alhajas.
No deben llevarse collares o colgantes a la vista; sobre el uniforme no se exhibirán alfileres, prendedores u otros elementos ajenos a los distintivos o condecoraciones a cuyo uso se tenga derecho.
Los pendientes serán de una pieza, sin partes móviles; su tamaño no debe desbordar el lóbulo de la oreja; se permite el uso de una o dos sortijas colocadas en el dedo asignado a la alianza siempre que no sean ostentosas por su diseño o tamaño. No podrán utilizarse pulseras de adorno. Artículo 2.– Sanciones. Las infracciones a las normas contenidas en esta Orden tendrán la consideración de faltas leves a tenor de lo dispuesto en el artículo 8.5 de la Ley Orgánica 12/1985, de 27 de noviembre, del Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas. EL DIRECTOR GENERAL, LUIS ROLDÁN IBÁÑEZ

References: Real Decreto 
 Resolución 
e contrario

Artículo 1
 Artículo 2
 artículo 8