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Timestamp: 2018-07-16 22:09:28+00:00

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Entrevista en Ámbito Jurídico
Publicado el noviembre 22, 2017 por harbeyps
“La conciliación y la mediación son como Ciudad Perdida”
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En opinión del abogado Harbey Peña Sandoval, el actual esquema de construcción de paz hace necesaria la promoción de los métodos de resolución de conflictos (MRC), como herramientas útiles para gestionar y superar todo tipo de controversias. Sobre todo, porque tienen buenos indicadores de satisfacción, eficiencia, rapidez, bajo costo y confianza.
ÁMBITO JURÍDICO: ¿Cuál es la importancia de los MRC en el posconflicto?
Harbey Peña Sandoval: Su importancia, en especial la conciliación, la mediación y la negociación, es que sirven como metodologías para que las personas logren resolver sus diferencias. A partir de su uso, los ciudadanos pueden transformar la cultura de violencia por una de diálogo. El posconflicto implica que abandonemos el paradigma ganar-perder por el de ganar-ganar, y los métodos pueden ayudar a lograr tal fin.
Sumado a ello, promueven la autonomía de la voluntad de las partes, por medio del empoderamiento en la toma de decisiones, y los valores cívicos que el conflicto armado interno no permitió que florecieran en la sociedad, necesarios, además, para transitar en el posconflicto y lograr una sociedad cohesionada, tales como el valor de la palabra, el fortalecimiento de la igualdad entre las partes y el aporte que hacen a la felicidad. Igualmente, son importantes porque apelan a la honestidad, a la responsabilidad, a la cooperación y al respeto.
Á. J.: ¿Cómo deben promoverse?
H. P. S.: Una de las claves para el éxito de su implementación es la forma como la comunidad se apropie de los mismos. Para promover los MRC, se debe tener en cuenta la cultura de los ciudadanos que han sido afectados por el conflicto. Más de 60 años de conflicto armado han dejado profundas huellas en la forma como los colombianos comprendemos el manejo de las controversias. Por ello, el invitar a dialogar, a conciliar, a negociar no es un asunto sencillo, si las personas no tienen confianza en las instituciones y los terceros que promueven estas metodologías. De conformidad con lo anterior, el fomento de los MRC debe estar acorde con la cultura de los ciudadanos, debe contar con una institucionalidad de soporte y las comunidades deben ser las protagonistas. Se debe impulsar en todos los escenarios posibles con la mayor cobertura de conflictos, pues, muchas veces, la difusión está limitada a las controversias más comunes: arrendamiento, deudas o alimentos. En el posconflicto, las diferencias entre las partes son más complejas, por lo que la promoción debe desarrollarse más allá de lo jurídico.
Á. J.: ¿El contexto de construcción de paz obliga a cambiar su enfoque pedagógico?
H. P. S.: Sí. De todos los MRC, las universidades básicamente se han dedicado a la instrucción de los estudiantes de Derecho en conciliación. Es necesario que en un escenario de posconflicto se cambie el enfoque pedagógico y se tenga en cuenta que la formación debe ser en el marco disciplinar de la resolución de conflictos y construcción de paz. Por eso, debe ser interdisciplinaria, debe abarcar la teoría, la práctica, la investigación y la reflexión y, así mismo, debe trascender lo jurídico y la justicia.
Á. J.: ¿Cuál es el mayor reto que deben afrontar los actores que aplican los MRC en esta etapa?
H. P. S.: El mayor reto es el desconocimiento de los ciudadanos sobre lo que son los MRC, los beneficios, los operadores y lo que implica cada uno de ellos. La conciliación y la mediación son como Ciudad Perdida, es un tesoro que tenemos escondido en nuestro país. No significa que los colombianos nos volvamos expertos en esto, pero nos falta apropiación de la resolución de nuestros conflictos. En el conflicto armado, seguramente, las personas optaban por no hacer nada, por recurrir a la violencia o por acudir a un tercero que imponía una decisión, entre otras opciones. El reto es que conozcan y se empoderen del diálogo directo o mediado por un tercero legítimo para la resolución pacífica de las controversias. La paz no es algo que nos dan, es algo que construimos.
Estudios realizados: es abogado y especialista en Derecho Constitucional de la Universidad Nacional de Colombia. Además, es especialista en Derecho Contractual y Relaciones Jurídico Negociales de la Universidad Externado y magíster en Conflict Analysis and Resolution, de la Universidad George Mason, Virginia (EE UU).
Cargos desempeñados: fue asesor senior en conciliación en la GIZ (Colombia) y en la Oficina del Mediador en la OPS de Washington D. C. (EE UU), entre otros cargos.
Ocupación actual: es docente de las universidades Nacional de Colombia y Santo Tomás de Bogotá. También se desempeña como asesor en métodos de resolución de conflictos.
Fuente: Ámbito Jurídico
https://www.ambitojuridico.com/BancoConocimiento/Mercantil-Propiedad-Intelectual-y-Arbitraje/la-conciliacion-y-la-mediacion-son-como-ciudad-perdida
Las respuestas completas (sin edición) eran las siguientes:
¿Cuál es la importancia de los métodos de resolución de conflictos en el contexto actual de posconflicto?
Primero, quisiera resaltar que su pregunta se refiere a los métodos de resolución de conflictos –MRC- y no a los mecanismos alternativos de resolución de conflictos –MASC-. Este cambio es más que una mera formalidad en el lenguaje. Desde el 2016 el Departamento Nacional de Planeación ha promovido dicho cambio con los siguientes argumentos: 1. Los MRC son metodologías para resolver conflictos, no mecanismos para resolver problemas como la congestión judicial. 2. Los MRC son multisectoriales y su propósito no se restringe al sector justicia. 3 Los MRC no son para conflictos de segunda categoría, justicia para pobres, servicios donde no existe un operador de justicia formal, ni su referente principal es el proceso judicial ordinario. El eliminar la característica de “alternativos” permitiría avanzar en la visión a 2036 de los mismos: Resolver conflictos en un contexto de construcción de paz. La denominación MRC fue adoptada por el Plan Decenal del Sistema de Justicia 2017-2027 mediante el Decreto 979 del 9 de junio de 2017 y su documento técnico con un capítulo independiente y transversal.
La importancia de los MRC en un contexto de posconflicto se puede resumir de la siguiente manera:
Los métodos, en especial la conciliación, la mediación y la negociación, provienen de las disciplinas de Resolución de Conflictos y Estudios de Paz y su propósito es servir como metodologías para que las personas logren resolver sus diferencias. A partir del uso de los MRC, los ciudadanos pueden transformar su cultura de violencia por una de diálogo. El posconflicto en Colombia implica que los ciudadanos abandonemos el paradigma ganar-perder por el de ganar-ganar y los métodos pueden ayudar en lograr tal fin.
Los MRC promueven la autonomía de la voluntad de las partes por medio del empoderamiento en la toma de decisiones para la resolución de los conflictos. En un escenario de posconflicto se requiere que las personas retomen su capacidad y habilidad para gestionar sus controversias que antes eran decididas por actores armados o terceros con poder de imponer sus reglas. Tenemos generaciones de colombianos que no han tenido la oportunidad de usar la palabra para superar pacíficamente sus desacuerdos. Los MRC brindan las herramientas para que las soluciones vuelvan a las partes.
Los MRC tienen buenos indicadores de satisfacción, eficiencia, rapidez, bajo costo y confianza. De acuerdo con la Encuesta de Percepción del Plan Nacional de Desarrollo del DNP en 2016 el 50% de las personas manifestaron estar satisfechas con la conciliación. El 40% de los casos solicitados de conciliación lograron un acuerdo conciliatorio (DNP, 2017). El 80% de los casos de conciliación se resuelven en menos de 30 días (DNP, 2015). El Estado se ha ahorrado 1.9 billones de pesos gracias a la conciliación en los años 2013 a 2014 (Ibíd). El motivo principal para acudir a la conciliación es la confianza (DNP-DANE, 2016). Con base en los anteriores datos, en el posconflicto, los MRC pueden brindar a los ciudadanos herramientas útiles, eficientes y eficaces para gestionar sus conflictos.
Los métodos promueven valores cívicos que el conflicto armado interno no permitió que florecieran en la sociedad. El sentarse en una mesa para mediar, conciliar y negociar exhorta a que las personas den valor a la palabra para cumplir los acuerdos logrados. La imparcialidad sin poder decisorio que aplica el tercero en la mediación y conciliación fortalece la igualdad entre las partes. Los acuerdos de mutuo beneficio logrados por medio de los MRC aportan a la felicidad porque se genera una sensación de satisfacción. Al no utilizar las pruebas para demostrar lo que se dice, los MRC apelan a la honestidad de las narrativas de las partes donde lo importante es la comprensión del otro. El cumplimiento de los acuerdos depende de las personas que tuvieron un conflicto y con ello la responsabilidad juega un papel fundamental al trasladar a los sujetos el destino y futuro de sus relaciones. Para solucionar los conflictos las personas se unen para cooperar y con ello enfrentar el conflicto como la situación a analizar y superar. Los MRC favorecen el respeto entre las partes con el uso de un lenguaje apreciativo facilitado por el tercero. Los anteriores valores cívicos son necesarios para transitar en el posconflicto y lograr una sociedad cohesionada.
2. ¿Cómo deben promoverse?
Una de las claves para el éxito de la implementación de métodos de resolución de conflictos es la forma como la comunidad se apropia de los mismos. Para promover los MRC se debe tener muy en cuenta la cultura de los ciudadanos que han sido afectados por el conflicto. Más de 60 años de conflicto armado han dejado profundas huellas en la forma como los colombianos comprendemos el manejo de las controversias. Por ello, el invitar a dialogar, conciliar, negociar no es un asunto sencillo si las personas no tienen confianza en las instituciones y los terceros que promueven estas metodologías. De conformidad con lo anterior, la promoción de los métodos debería considerar los siguientes lineamientos:
La promoción debe ser acorde a la cultura de los ciudadanos. El contexto sentará las bases para definir los medios a utilizar para dar a conocer los MRC. Por ejemplo, en el marco de una feria tradicional, se podría hacer una comparsa donde se represente un conflicto y una solución mediada.
Se requiere una institucionalidad de soporte. Los colombianos tiende a acudir a las instituciones para pedir ayuda y por ello la promoción de los MRC debe ser liderada por las instituciones públicas y organizaciones privadas con presencia o más cercanas al lugar donde se implementarán los métodos. El desarrollo que tenemos en el país de los MRC ha sido posible gracias a la iniciativa del Estado y la sociedad civil. La promoción de los métodos se debe hacer de la mano con las autoridades locales, las cámaras de comercio, las universidades, las ONG, el gobierno nacional, entre otros.
Las comunidades deben ser las protagonistas de la promoción. Las comunidades tienen redes y éstas pueden ser utilizadas para dar a conocer los MRC. El trabajo en red es fundamental para lograr la legitimación de los servicios de métodos por parte de los ciudadanos. La participación de las comunidades debe ser real y no a título consultivo o para que hagan algo. Si se hace todo esto para el beneficio de las personas, ellas deben ser los actores principales de la promoción.
Se debe promover en todos los escenarios posibles con la mayor cobertura de conflictos. Muchas veces la difusión está limitada a las controversias más comunes: arrendamiento, deudas, alimentos. En el posconflicto las diferencias entre las partes son más complejas, pensemos en una persona que fue miembro de un grupo armado que ahora quiere vender frutas y no es aceptado en la plaza de mercado por otros campesinos, quienes han corrido la voz a los compradores de quién fue en el pasado. Esta situación puede ser objeto de mediación. Los MRC no están limitados a los asuntos civiles, familiares y penales, ellos trascienden estas categorías a otras como la escuela y la comunidad. La promoción debe desarrollarse en múltiples escenarios con controversias más allá de lo jurídico.
3. ¿El contexto de construcción de paz obliga a cambiar el enfoque pedagógico de estos métodos en las universidades?
Sí. Es importante aclarar que la formación en métodos no es igual. De todos los métodos (arbitraje, amigable composición, conciliación, mediación y negociación) las universidades básicamente se han dedicado a la formación de los estudiantes de derecho en conciliación. Si bien es cierto, existen clases de arbitraje y negociación, éstas son en su mayoría opcionales. Otro aspecto que llama la atención es que la oferta de las clases en MRC no es interdisciplinaria, sino que ha sido enfocada al derecho y excepcionalmente a otras carreas. Con estas grandes brechas en la educación superior en Colombia, es necesario que en un escenario de posconflicto se cambie el enfoque pedagógico en el siguiente sentido:
La formación debe ser en el marco disciplinar de la resolución de conflictos y construcción de paz. Como lo afirmé anteriormente, el origen académico de los MRC son las carreras mencionadas. En especial, la conciliación y la mediación, deben ser enseñadas con el propósito que las personas puedan aplicar estos métodos para resolver conflictos (prevenir, manejar y resolver).
La formación debe ser interdisciplinaria. Los MRC se han nutrido en la teoría, práctica e investigación de muchas ciencias y por ello puede ser aplicado por cualquier profesional. Los docentes y estudiantes deben ser personas interesadas en resolver conflictos y aportar a la construcción de paz en Colombia.
Se debe formar en la teoría, la práctica, la investigación y la reflexión. Probablemente la práctica resulta muy atractiva para los estudiantes porque quieren resolver conflictos. El hacer se privilegia en la educación; sin embargo, es fundamental saber qué se hace (teoría) y cómo se hace (práctica). Por su parte, la reflexión y la investigación brindan las herramientas para mejorar las competencias y generar conocimiento.
La formación debe trascender lo jurídico y la justicia. Históricamente se ha asociado a la conciliación y la mediación como instituciones jurídicas (para algunos procesal) que sirven a la descongestión judicial, desjudicializan las controversias y mejoran el acceso a la justicia. Estas mismas conceptualizaciones también han limitado los resultados de los MRC porque sus propósitos no son los mencionados.
4. ¿Cuál es el mayor reto que deben afrontar los actores que aplican los métodos alternativos para la solución de conflictos en esta etapa?
El mayor reto es el desconocimiento de los ciudadanos sobre lo que son los MRC, los beneficios, los operadores y lo que implica cada uno de ellos. La conciliación y la mediación son como Ciudad Perdida, es un tesoro que tenemos escondido en nuestro país. No significa que los colombianos nos volvamos expertos en esto, pero nos falta apropiación de la resolución de nuestros conflictos. En el conflicto armado, seguramente las personas optaban por no hacer nada, recurrir a la violencia, acudir a un tercero que imponía una decisión, entre otras opciones. El reto es que conozcan y se empoderen del diálogo directo o mediado por un tercero legítimo para la resolución pacífica de las controversias. La paz no es algo que nos dan, es algo que construimos.
5. ¿Son suficientes las normas que tenemos en nuestro ordenamiento para enfrentar esta nueva etapa?
Depende del método de resolución de conflictos. La conciliación está hiperregulada, se requiere desformalizarla, desregularizarla, desprocesalizarla. Dos ejemplos claros de normas que limitan la conciliación son el cobro del IVA y la exigencia de la escritura pública para protocolizar algunos acuerdos. La mediación no necesita normas para operar, solamente tenemos dos casos legislados: la mediación penal y la mediación policial. La primera, a pesar de existir desde el 2004, hasta la fecha no ha sido reglamentada y aplicada por la Fiscalía General de la Nación. La segunda, está en una etapa inicial de aplicación por la Policía Nacional. La negociación no requiere reglamentación. En mi concepto, las normas deberían promover la implementación, respaldar los acuerdos de las partes y garantizar el respeto por las autoridades. En el posconflicto las normas deberían facilitar la aplicación de los MRC y para ello el ordenamiento jurídico colombiano es muy rígido en algunos aspectos, especialmente en las reglamentaciones expedidas por el Gobierno Nacional.
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Para conocer la agenda, inversión y demás información se puede consultar el siguiente folleto:
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