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Timestamp: 2018-02-22 08:49:37+00:00

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LÓPEZ DE RUEDA, José (1860-1933)
Catedrático de Procedimientos Judiciales y Práctica Forense de la Universidad de Oviedo, si bien, aunque tomó posesión de la misma, pero sin desplazarse a la capital asturiana, nunca llegó a ocupar esta cátedra, permaneciendo en la Universidad de Sevilla, cumpliendo las funciones de auxiliar que ejercía con anterioridad, hasta lograr el nombramiento para la cátedra de Derecho Romano de esta universidad, en virtud de una permuta con su anterior titular, Manuel Miguel Traviesas. Hijo del catedrático de Procedimiento Judiciales y Práctica Forense de la Universidad de Sevilla, José López Romero, no se conoce otra obra suya destacable que su colaboración en el conocido manual de Derecho Procesal publicado por su padre. Habiendo accedido a la cátedra después de largos años de infructuosos intentos, tampoco desempeñó altos cargos académicos ni presenta otros méritos relevantes.
Bautizado el 13 de mayo de 1860 como José María de las Nieves, Manuel, Agustín, Estanislao, Antonio, Rafael, Ramón, Francisco de Asís y de Paula, Antonio de Padua, Juan Bautista de la Concepción, Elías Mateo, Martín de los Sagrados Corazones de Jesús y María de la Santísima Trinidad, había nacido en Sevilla el 10 de mayo de 1860. Fue el séptimo hijo de José María López Romero, abogado y catedrático de la Universidad de Sevilla, y de María de los Dolores de Rueda, naturales ambos de la ciudad hispalense, siendo nieto por la línea paterna de José María López, ya difunto, y María de los Reyes Romero, también los dos naturales de Sevilla, y por la vía materna de Agustín de Rueda, natural de Calatayud, y Josefa Carrasco, que lo era de Sevilla. Tuvo seis hermanos, entre los que sabemos que Segismundo se licenció en derecho civil y canónico en 1887 y se doctoró en el mismo campo en 1893, y que Jacobo se licenció en derecho, igualmente, en 1893 y que fue asesinado en 1911, siendo juez en Sueca. Tenemos noticia de que en el momento de obtener la cátedra padecía de neurastenia. Falleció en Sevilla en 1933.
Cursó sus estudios de bachillerato en el Instituto de Santiago de Compostela, donde el 28 de junio de 1875 verificó los ejercicios del Grado de Bachiller, obteniendo las calificaciones de sobresaliente, en el primero, y de aprobado en el segundo. El título le fue expedido el 26 de mayo de 1876.
Inició sus estudios universitarios en el curso 1875-1876, en la Universidad de Santiago, en la que se matriculó en Literatura española y en primero de Derecho romano, si bien a lo largo de ese mismo curso se trasladó a la Universidad de Sevilla, donde superó ambas asignaturas con nota de sobresaliente, logrando un primer premio en la de Literatura española.
En los cursos 1875-1876 a 1879-1880 realizó y aprobó en la Universidad de Sevilla las demás asignaturas de la Facultad de Derecho, consiguiendo en los exámenes de todas ellas la calificación de sobresaliente. Asimismo, obtuvo en pública convocatoria premio ordinario en: Literatura latina; Literatura española; Derecho canónico; Derecho mercantil y penal; Disciplina eclesiástica; Derecho político y administrativo; Ampliación de derecho civil y Práctica forense.
El 20 de septiembre de 1880 efectuó los ejercicios para la obtención del grado de Licenciado en Derecho Civil y Canónico, que recibió con la calificación de sobresaliente y premio extraordinario. Se expidió el título el 17 de marzo de 1881.
Posteriormente, en el curso 1880-1881 realizó en la Universidad Central estudios de Filosofía del derecho y Derecho internacional, Legislación comparada, Historia de la Iglesia e Historia de los tratados de España con otras naciones, recibiendo la nota de sobresaliente en las cuatro materias.
El 1 de mayo de 1882 verificó los ejercicios para la consecución del grado de Doctor en Derecho Civil y Canónico, superándolos con la calificación de sobresaliente. El título fue expedido el 28 de mayo de 1883.
Asimismo, después de cursar con destacadas notas las asignaturas de Hacienda pública y Derecho político comparado, el 8 de octubre de 1884 practicó y aprobó los ejercicios para el grado de Licenciado en Derecho Administrativo.
Consta, además, que tenía aprobada la asignatura de Paleografía.
Sabemos que el 11 de septiembre de 1886 presentó una solicitud para su admisión al concurso para la provisión de dos plazas de profesor auxiliar vacantes en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona.
No obstante, su primer cometido académico, del que tenemos noticia, lo asumió a raíz de su nombramiento, por una real orden de 30 de marzo de 1887, y en virtud de concurso previo, como profesor auxiliar numerario de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla. Tomó posesión del puesto el 9 de abril de 1887, con un sueldo anual de 1750 pesetas.
Durante el tiempo en el que prestó servicios como auxiliar se ocupó de las siguientes cátedras: Derecho Natural, incluidos los cursos completos de 1887-1888, 1888-1889 y 1889-90; Derecho Político y Administrativo, que explicó completo en los cursos 1896-1897; 1897-1898; 1898-1899; 1899-1900 y 1900-1901; Derecho Administrativo Español; Procedimientos Judiciales y Práctica Forense; Instituciones de Derecho Canónico; Historia General del Derecho Romano; Derecho Civil español, común y foral, haciéndose cargo de los cursos completos de 1902-1903 y 1903-1904; Economía Política y Hacienda Pública; Derecho Internacional Público y Privado; y Derecho Penal. Además, colaboró en los exámenes y grados de Licenciado en Derecho y en las Reválidas de Notarios.
Desempeñando aún el cargo de auxiliar, el 20 de junio de 1903 fue nombrado por el Rector como Secretario accidental de la Facultad de Derecho. Por la misma vía, el 15 de junio de 1909 fue nombrado Vicesecretario de la Facultad. Y el 21 de enero de 1911, de nuevo Secretario de la Facultad, a propuesta del Decano.
A lo largo de su tiempo de servicio en la Universidad de Sevilla, López de Rueda disfrutó de varios períodos de licencia. Siendo todavía auxiliar, el 26 de abril de 1893 se le concedieron quince días de permiso con percepción de sueldo íntegro para atender al restablecimiento de su salud, si bien, finalmente, su ausencia se prolongó durante un mes, entre el 8 de mayo y el 8 de junio. Y el 13 de enero de 1911 se le concedió una licencia de quince días para que pudiera dedicarse a sus asuntos propios.
El camino de nuestro personaje hacia la cátedra no resultó, con todo, sencillo. Ya en 1895 concursó para la provisión de una cátedra de Teoría de los Procedimientos Judiciales y Práctica Forense vacante en la Universidad de Salamanca, que había sido anunciada oficialmente el 12 de abril de ese año, si bien sólo obtuvo el quinto lugar, entre los nueve que participaron, en la propuesta elevada al Ministerio por el Consejo de Instrucción Pública.
Poco después, el 21 de marzo de 1896, apelando a su condición de auxiliar más antiguo de la Facultad de Derecho solicitó su admisión como candidato para la provisión en concurso de méritos y antigüedad, anunciado oficialmente el 28 de febrero de ese año, a la cátedra de Derecho Internacional público y privado vacante en la Universidad de Santiago. En el informe favorable emitido por el decano se ponían de manifiesto las excelentes condiciones que adornaban a López Rueda y la ilustración en las diferentes ramas del derecho que había mostrado en el desempeño de las diferentes cátedras de las que se había encargado, a lo que el rector añadía que los buenos servicios prestados a la enseñanza y su intachable conducta moral y académica le hacían digno de la gracia que solicitaba.
Casi simultáneamente, el 16 de abril de 1896 solicitó su inclusión entre los aspirantes a la provisión por concurso de méritos de la cátedra de Derecho Penal de la Universidad de Valencia, que había sido anunciada el 22 de marzo. Y todavía en el mismo año, presentó una nueva solicitud para participar en la oposición a una cátedra de Derecho Político y Administrativo en la Universidad de Sevilla, que había sido convocada el 12 de julio 1896. En su expediente personal se conserva el programa presentado en los ejercicios.
No abandonando su empeño, a lo largo del año 1898 se postuló para ser admitido como candidato a diferentes cátedras. Así, el 4 mayo de este año presentó su solicitud para concurrir a otra vacante, esta vez la de Historia y examen crítico de los más importantes tratados de España con otras potencias de la Universidad Central. Los informes del decano y el rector se expresaban en términos elogiosos, similares a los vertidos en ocasiones anteriores.
Sabemos que también participó en el concurso para la provisión por turno de antigüedad de la cátedra de Elementos de Derecho Natural de la Universidad de Barcelona, anunciada en la Gaceta de 8 agosto de 1898, siendo uno de los siete aspirantes que fueron declarados con aptitud legal para concurrir.
El 20 septiembre de 1898 manifestó su interés en participar en la oposición convocada para ocupar por concurso de mérito una cátedra de Derecho Canónico vacante en la Universidad de Zaragoza. El 6 de octubre envío otro escrito similar, solicitando poder tomar parte en las oposiciones a la cátedra de Derecho Internacional público y privado vacante en la Universidad de Valladolid y anunciada por concurso de méritos el 10 de septiembre anterior. Muy poco después, el 5 noviembre de 1898 remitió una nueva instancia, dando cuenta de su deseo de concurrir al concurso anunciado el 10 de octubre para la provisión por turno de antigüedad de la catedra de Derecho Civil español, común y foral de la Universidad de Valladolid. Por último, el 28 febrero 1899 presentó una nueva petición, referida a la cátedra de Historia General del Derecho Español de la Universidad de Zaragoza, que había sido convocada a concurso el 31 de enero. En todos estos casos, el decano y el rector, avalaron su pretensión, empleando análogos argumentos a los desarrollados en ocasiones precedentes.
Sin embargo, todos estos intentos de ingreso en el cuerpo de catedráticos fueron infructuosos. Por lo que, de nuevo, el 13 de diciembre de 1903 presentó un escrito, con la petición de que, en atención a sus años de servicio y a sus méritos, se le reconociese el derecho a concursar a cátedras de número, y que, en consecuencia, se le permitiese participar en el concurso para cubrir la cátedra de Derecho Civil español, común y foral, de la Universidad de Sevilla, anunciado en la Gaceta de 1 de diciembre de ese año.
Por fin, mediante una real orden de 3 de mayo de 1911, se le reconoció el derecho a obtener por concurso cátedras de número correspondientes a la Facultad de Derecho de conformidad con lo propuesto por la Comisión calificadora creada por una real orden de 21 septiembre de 1910.
No transcurrió mucho tiempo entre esta habilitación y la publicación, el 31 de agosto de 1911, de la convocatoria de un concurso por turno de traslado para ocupar la cátedra de Procedimientos Judiciales y Práctica Forense de la Universidad de Oviedo, que estaba vacante por el fallecimiento, el 2 de marzo de 1911, de su titular anterior, Juan Rodríguez Arango y Murias.
Abierto el plazo de presentación de solicitudes, se presentaron los siguientes candidatos, avalados por los rectores de sus respectivas universidades: Isidoro Iglesias García, auxiliar numerario de la Universidad de Salamanca; Isaac Galcerán Cifuentes, auxiliar numerario de la Universidad de Barcelona; Agustín Rodríguez Aguilera, auxiliar numerario de la Universidad de Granada; José García Valenzuela y Malagón, también auxiliar numerario de la Universidad granadina; Manuel Miguel Traviesas, catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Sevilla; Ángel Corujo y Valvidares, auxiliar numerario de la Universidad de Oviedo; Leopoldo Escobedo Carbajal, igualmente auxiliar numerario en la universidad asturiana.; Juan Fengallo y Amigós, auxiliar numerario de la Universidad de Valencia; y finalmente, José López Rueda.
En su informe, la sección del Consejo ministerial desarrollaba una extensa motivación comparando los méritos de los concursantes. Como conclusión, se señalaba que, en aplicación de la legislación vigente se consideraba que, al ser ya catedrático, Manuel Miguel Traviesas no podía optar a la plaza, por darse preferencia a los auxiliares, al tiempo que, por haber accedido todos éstos a su puesto por concurso, ninguno de ellos presentaba circunstancias excepcionales que le diesen preferencia. Por eso, tomando en consideración la antigüedad en el cargo, el tiempo de servicios prestados como encargados de cátedra y la especialidad de estos servicios en relación con la cátedra que se trataba de proveer, se llegaba a la constatación de que el primero por antigüedad era Leopoldo Escobedo, por tiempo de servicios prestados López Rueda y por servicios específicos a la cátedra de procedimientos judiciales Ángel Corujo. No obstante, al amparo de la combinación de los tres apartados se adoptó la decisión de formular como propuesta la siguiente terna por orden de preferencia: 1. López Rueda 2. Escobedo Carbajal 3. Corujo Valvidares.
En consecuencia, una real orden, de 11 de octubre de 1911 dispuso su nombramiento, como catedrático de Procedimientos Judiciales y Práctica Forense de la Universidad de Oviedo, con un sueldo de 4000 pesetas. El título de catedrático le fue expedido el 4 de noviembre de 1912.
Sin embargo, previamente López Rueda había solicitado que se autorizase a tomar posesión en la Universidad de Sevilla, aduciendo para ello que al encontrarse enfermo no podía hacer el penoso y largo viaje hasta Oviedo, a lo que añadía las excepcionales circunstancias por las que atravesaba su familia, que, afirmaba, eran de público y notorio conocimiento. Es más, al mismo tiempo pedía una licencia de treinta días para atender su salud. La solicitud iba acompañada de un certificado médico en el que se señalaba que padecía de neurastenia exacerbada por impresiones morales repetidas y por una nefritis aguda. Su solicitud, que iba, además, avalada por un diputado a Cortes por Sevilla, fue atendida, tomando posesión de su plaza el 9 de noviembre de 1911 en la Facultad de Derecho de Sevilla.
En la misma fecha de su toma de posesión inició el disfrute de la licencia de un mes que había solicitado por hallarse enfermo. Muy poco después, el 20 de enero de 1912 se le concedió un nuevo permiso de quince días para atender asuntos particulares.
En realidad, López Rueda nunca llegó a hacerse cargo de la cátedra de Oviedo, pues una real orden de 18 de enero de 1912 dispuso su agregación a la Universidad de Sevilla para formular el plan de estudios americanistas que iba a establecerse en ella con el fin de explotar la documentación conservada en el Archivo de Indias. Aunque tenemos noticia de que jamás acometió esta tarea, prefiriendo volver a ejercer sus antiguas funciones como sustituto, primero de Derecho Civil, hasta la adjudicación de la plaza a Ignacio de Casso y Romero, por una real orden de 9 de agosto de 1913, y después de Derecho Penal, por la vacante dejada por Quintiliano Saldaña y García Rubio al trasladarse a Madrid, hasta su cese, motivado por su nombramiento, mediante una real orden de 4 de septiembre de 1913, como catedrático de Instituciones de Derecho Romano en la propia Universidad de Sevilla.
No obstante, el acceso a esta plaza, que sería definitiva, no fue fácil. Así, nada más tomar posesión de su cátedra de Oviedo, el 13 de noviembre de 1911 dirigió una instancia al Ministerio de Instrucción Pública expresando su deseo de efectuar una permuta con el catedrático de Derecho Romano de la Facultad de Derecho de Sevilla, Manuel Miguel Traviesas. Para justificar su pretensión aducía que habiéndosele reconocido por la citada real orden de 3 de mayo de 1911 su derecho a concursar a cátedras de número sin distinciones de asignatura, entendía que ello equivalía a considerarle con aptitud para el desempeño de todas las disciplinas de la Facultad, en la que había prestado sus servicios durante más de veinticuatro años, pues negarle esta aptitud supondría considerar al catedrático numerario de peor condición que el auxiliar. Añadía, también, que su solicitud era conforme con el espíritu general de la legislación de instrucción pública, y en particular con las disposiciones relativas a excedencias y supresión y reforma de cátedras, y que existían precedentes de catedráticos numerarios a quienes se había concedido el traslado a otra asignatura por el hecho de haberla tenido a su cargo siendo profesores auxiliares, dándose, además, la circunstancia de que él mismo había explicado la cátedra de Derecho Romano durante el tiempo suficiente para haber podido aspirar a ella cuando era profesor auxiliar. Por su parte Manuel Miguel Traviesas, en otra instancia fechada el 10 de noviembre, fundamentaba su interés en trasladarse a la Universidad de Oviedo en el hecho de haber cursado en ella sus estudios y en que había sido auxiliar del grupo de procedimientos judiciales en la universidad de Valladolid.
El Rector de Sevilla, en un escrito de 17 de noviembre de 1911, dio curso a la instancia, indicando que a pesar de que lo dispuesto en el artículo 19 del real decreto de 24 abril de 1908 sobre permutas entraba en contradicción con la solicitud, el Ministerio podría contemplar la posibilidad de autorizar la permuta teniendo en cuenta las razones expuestas por López Rueda y, especialmente, la circunstancia de haber explicado éste derecho romano durante el tiempo necesario para que se le reconociera aptitud y condiciones para el desempeño en propiedad de dicha asignatura, abundando también en las buenas cualidades de Manuel Miguel Traviesas, y en su creencia en que su labor en la enseñanza de la asignatura de procedimientos judiciales habría de ser tan satisfactoria como la que venía desarrollando en derecho romano.
Transcurrido más de un año, el 25 de diciembre de 1912, López Rueda remitió al Ministerio una nueva instancia, reiterando su solicitud de permuta aún no resuelta, y repitiendo los argumentos principales utilizados en su anterior escrito, añadiendo la referencia a algunos casos precedentes en los que se había accedido a permutas entre titulares de cátedras de Anatomía de distintas asignaturas y diferentes cursos, siendo, en su opinión el objetivo perseguido por el artículo 19 del real decreto de 20 de abril de 1908, el de asegurar que toda permuta se ajustase a la más perfecta moralidad y corrección y evitar pactos poco decorosos.
Todavía el 3 de agosto de 1913 López Rueda dirigió al ministro una tercera instancia, insistiendo en sus razonamientos anteriores, y apelando a que con la permuta solicitada no se lesionaban derechos adquiridos y que se ajustaba a la más perfecta moralidad. A su vez, Manuel Miguel Traviesas remitió el 6 de agosto un escrito análogo, en el que también insistía en las justificaciones antes aducidas.
Por fin, el 3 de septiembre de 1913 la Comisión permanente del Consejo de Instrucción Pública emitió un informe acordado por mayoría, en el que declaraba no encontrar obstáculo legal alguno a la concesión de la permuta. En consecuencia, por el citado real decreto de 4 de septiembre de 1913, López Rueda fue nombrado catedrático de Instituciones de Derecho Romano en la Universidad de Sevilla y Manuel Miguel Traviesas catedrático de Procedimientos Judiciales y Práctica Forense de la Universidad de Oviedo.
Aunque desconocemos la fecha de su jubilación, sabemos que la cátedra de Derecho Romano fue cubierta en su sustitución por Francisco de Pelsmaeker e Iváñez, en virtud de un real decreto de 28 de agosto de 1931.
Fue miembro del Colegio de Abogados de Sevilla desde la obtención de su doctorado en 1883.
Desempeñó en dos ocasiones el cargo de concejal del Ayuntamiento de Sevilla, en el que fue también regidor-síndico.
Socio de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago de Compostela.
Le fueron concedidos los honores de Jefe Superior de la Administración civil.
Mediante una real orden de 12 de julio de 1906 fue nombrado vocal de la Junta provincial de Instrucción Pública de Sevilla. Por otra real orden de 31 de diciembre de 1909 fue asimismo nombrado vocal de la Junta provincial de Beneficencia.
La obra atribuible a este catedrático es muy escasa y estuvo en su totalidad dirigida a la elaboración de materiales de apoyo para su actividad docente.
Su principal aportación la constituyó su colaboración con su padre, José López Romero, en los cuatro primeros tomos de su conocido y ampliamente utilizado manual de Derecho procesal civil, penal, canónico y administrativo; Sevilla, Impresora de Comas y Collantes, 1885-1893.
También conjuntamente con su padre, aunque bajo su firma, publicó Algunos principios y definiciones del derecho romano escogidos por José López Romero y José López de Rueda para ilustración de su programa, Sevilla, Escuelas Profesionales de Artes y Oficios, 1916. Y en esta misma editorial y año publicó un programa de la asignatura: Universidad Literaria de Sevilla. Programa de Instituciones de Derecho Romano.
AGA. Caja 31/16075. Legajo 865 Expediente 23
AGA. Caja 32/14703. Legajo 7480. Expediente 29
AGA. Caja 32/16088. Legajo 7493. Expediente 9
Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla, leg. 1128, nº 15 y leg. 1994. A nº 3
J. Calvo González, “Restauración tomista y catolicismo militante en la Universidad de Sevilla”, en Anuario de Filosofía del Derecho, VI (1989), 377-395.

References: artículo 19
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 artículo 19
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