Source: http://www.europarl.europa.eu/doceo/document/B-8-2016-1252_ES.html
Timestamp: 2019-12-09 15:05:44+00:00

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Ciclo relativo al documento : B8-1252/2016
B8-1252/2016
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PE593.686v01-00
Marietje Schaake, Petras Auštrevičius, Beatriz Becerra Basterrechea, Dita Charanzová, Marielle de Sarnez, Gérard Deprez, Martina Dlabajová, José Inácio Faria, María Teresa Giménez Barbat, Marian Harkin, Ivan Jakovčić, Petr Ježek, Ilhan Kyuchyuk, Louis Michel, Urmas Paet, Maite Pagazaurtundúa Ruiz, Frédérique Ries, Jasenko Selimovic, Hannu Takkula, Pavel Telička, Ramon Tremosa i Balcells, Hilde Vautmans, Cecilia Wikström en nombre del Grupo ALDE
– Vistas sus anteriores resoluciones, y en particular la de 6 de octubre de 2016, sobre la situación en Siria(1); la de 12 de abril de 2016, sobre la situación en el mar Mediterráneo y la necesidad de un enfoque integral de la Unión frente a la migración(2); la de 4 de febrero de 2016, sobre la masacre sistemática de minorías religiosas por el denominado «EIIL/Dáesh»(3); y la de 21 de enero de 2016, sobre las prioridades de la UE para los periodos de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en 2016(4),
– Vistas las declaraciones de la Vicepresidenta de la Comisión / Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (VP/AR), Federica Mogherini, de 12 de agosto de 2016, sobre las recientes atrocidades terroristas en Siria, y de 16 de septiembre de 2016, sobre la situación en Alepo,
– Vistas las declaraciones de la Vicepresidenta de la Comisión / Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, y del Comisario de Ayuda Humanitaria y Protección Civil, Christos Stylianidis, de 16 de septiembre de 2016, sobre Siria; de 20 de septiembre de 2016, sobre los ataques aéreos contra el convoy de ayuda humanitaria de las Naciones Unidas y la Media Luna Roja Siria; de 24 de septiembre de 2016, sobre la situación en Alepo; de 2 de octubre de 2016, sobre una iniciativa humanitaria de emergencia para Alepo; y de 25 de octubre de 2016, sobre la urgencia de que la ayuda humanitaria llegue a Alepo,
– Vistas las Conclusiones del Consejo, de 17 de octubre de 2016, y las Conclusiones del Consejo Europeo, de 18 y 19 de febrero de 2016 y de 20 y 21 de octubre de 2016,
– Vistas las Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas 2118, 2139, 2165, 2209, 2235, 2268, 2254 y 2258,
– Vistas las observaciones del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, de 21 de septiembre de 2016, sobre la situación en Siria, dirigidas al Consejo de Seguridad, y de 24 de septiembre de 2016, sobre la situación en Alepo, y la declaración de su portavoz, de 30 de septiembre de 2016, sobre la Comisión de Investigación sobre Siria,
– Vistos los informes de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe Siria, establecida por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas,
A. Considerando que, a pesar de las treguas humanitarias en Alepo decretadas de forma unilateral por el gobierno del presidente Putin, en cooperación con el régimen de Asad, y de las conversaciones diplomáticas que se llevan a cabo actualmente en Ginebra, el sufrimiento del pueblo sirio no ha llegado todavía a su fin; que más de cuatro millones de personas viven en ciudades sitiadas y zonas de difícil acceso en las que han sido destruidas las infraestructuras básicas de agua y electricidad; que existe una crisis sanitaria permanente en Alepo y en todo el territorio sirio; y que, de acuerdo con la Unicef, más de dos tercios de los sirios en la región no tienen acceso regular al agua y cerca de seis millones de niños necesitan asistencia vital con carácter de urgencia;
B. Considerando que los planes de las Naciones Unidas para evacuar de Alepo a civiles gravemente heridos durante las treguas humanitarias decretadas de forma unilateral por los presidentes Putin y Asad no tuvieron éxito, y que desde julio de 2016 no ha sido posible llevar ayuda humanitaria a la parte oriental sitiada de Alepo; que esas treguas no pueden ser un sustituto del acceso libre e incondicional de la ayuda humanitaria ni garantizar la protección de la población civil a largo plazo; y que la población civil que desee evacuar la zona sitiada debe poder hacerlo sin que ninguna de las partes en el conflicto imponga restricciones;
C. Considerando que es necesario recordar a todos los países y todas las partes implicados en el conflicto los compromisos que han asumido de conformidad con la Resolución 2254 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y, en particular, la obligación de poner fin a todos los ataques contra la población y las infraestructuras civiles y de garantizar el acceso de la ayuda humanitaria en todo el país; considerando, asimismo, que la Unión Europea debe servirse de todos los instrumentos de que dispone, incluida la imposición de sanciones, para garantizar el pleno respeto de la Resolución 2254 por todas las partes;
D. Considerando que más de 400 000 personas, en su mayoría civiles, han perdido la vida desde el comienzo del conflicto en Siria en 2011; que todas las partes implicadas en el conflicto han cometido violaciones masivas y repetidas de los derechos humanos y del Derecho internacional humanitario, entre las que se cuentan los asesinatos extrajudiciales, las torturas y los malos tratos, las detenciones masivas y arbitrarias, los ataques selectivos e indiscriminados contra la población civil, los castigos colectivos, los ataques al personal médico y la denegación del suministro de agua y alimentos; y que los regímenes de los presidentes Asad y Putin utilizan la hambruna como un arma de guerra, en particular impidiendo el acceso de las personas necesitadas a los productos de emergencia y bloqueando su entrega;
E. Considerando que la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe Siria, que actúa bajo el mandato de las Naciones Unidas, y los grupos de derechos humanos han recogido pruebas que demuestran que al menos 200 000 personas han sido detenidas por el Gobierno sirio en condiciones inhumanas; que en los últimos años miles de sirios han fallecido cuando se encontraban bajo custodia del Gobierno sirio debido a torturas y enfermedades; que las desapariciones forzadas y el trato cruel a los prisioneros son prácticas generalizadas; que las autoridades sirias han intentado mantener en secreto la información relativa a los centros de detención, denegando el acceso a los observadores internacionales reconocidos de las condiciones de detención; y que, desde 2011, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) solo ha sido autorizado a visitar un pequeño número de establecimientos penitenciarios;
F. Considerando que el régimen sirio utiliza los asedios prolongados, los bloqueos, las evacuaciones forzadas y las treguas humanitarias impuestas por el presidente Putin y el régimen de Asad para alterar la demografía de las ciudades sirias; que estos asedios y evacuaciones constituyen por sí solos una violación del Derecho internacional humanitario; que el régimen sirio ha desplazado por la fuerza a los residentes de los suburbios de Damasco y Homs, controlados anteriormente por las fuerzas de la oposición, a la provincia de Idlib; que el régimen sirio utiliza el bloqueo de la ayuda, los alimentos y los productos de primera necesidad, así como los bombardeos de objetivos civiles, y en particular los hospitales, para expulsar a los habitantes de la parte oriental de Alepo; y que el desplazamiento forzado de personas agravará todavía más la división del país;
G. Considerando que la violencia y los crímenes contra la población civil, la falta de acceso a los alimentos, el agua, la asistencia médica y los productos de emergencia, el trato deplorable a los prisioneros y detenidos en los centros de internamiento y el aumento del extremismo y el yidahismo son los motivos que expulsan de sus hogares a la población civil siria; que el 50 % de la población siria está desplazada; que más de 6,5 millones de personas se encuentran actualmente desplazadas en el interior de Siria; que 4,5 millones de refugiados sirios han huido a Turquía, Líbano, Jordania, Egipto e Irak; y que aproximadamente un millón de refugiados sirios ha huido a la Unión Europea;
H. Considerando que, el 28 de octubre de 2016, el grupo de expertos independiente y neutral del Mecanismo Conjunto de Investigación (MCI) de las Naciones Unidas publicó un tercer informe en el que denuncia que las fuerzas gubernamentales sirias utilizaron helicópteros para lanzar bombas de barril con sustancias químicas tóxicas en un tercer incidente, después de haberse comprobado ya el uso de este tipo de sustancias en dos incidentes anteriores;
I. Considerando que el Gobierno sirio se adhirió a la Convención sobre las Armas Químicas el 14 de octubre de 2013; que el régimen sirio alegó que había suministrado una lista completa de su arsenal de armas químicas en septiembre de 2013; que estas armas químicas fueron destruidas posteriormente en una misión dirigida por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ); que en abril de 2015 y agosto de 2016 algunos hospitales denunciaron la utilización de gas de cloro por el régimen de Asad, concretamente en Alepo; que la OPAQ ha encontrado en repetidas ocasiones rastros de armas y agentes químicos en laboratorios e instalaciones militares que no habían sido comunicados a la OPAQ por el régimen de Asad; y que la OPAQ dispone de pruebas de la utilización de gas mostaza por el denominado Estado Islámico durante un ataque a Marea perpetrado en agosto de 2015;
J. Considerando que el denominado Estado Islámico sigue controlando grandes partes de Siria, incluida su autoproclamada capital Raqa; que militantes del denominado Estado Islámico están perpetrando graves crímenes de guerra y contra la humanidad, como el genocidio de minorías étnicas y religiosas, actos de tortura de extremada crueldad, la erradicación del patrimonio cultural, la esclavitud, formas extremas de violencia sexual contra las niñas y las mujeres, matrimonios forzados, el reclutamiento de niños soldado y la trata de seres humanos; y que el carácter transnacional del denominado Estado Islámico supone una amenaza para toda la región y para la seguridad internacional;
K. Considerando que todos estos crímenes permanecen todavía impunes; que todos los responsables de violaciones del Derecho internacional deben rendir cuentas de sus actos; y que la obligación de rendir cuentas, la justicia, el Estado de Derecho y la lucha contra la impunidad son elementos fundamentales para la consolidación de la paz, la resolución de los conflictos, la reconciliación y los esfuerzos de reconstrucción;
L. Considerando que, el 16 de noviembre de 2016, Rusia decidió retirar su firma del Estatuto de Roma;
M. Considerando que las nuevas acciones militares de las fuerzas democráticas sirias, que cuentan con el apoyo de la coalición liderada por los Estados Unidos, están preparando la liberación del norte de Siria, y en particular de Raqa, actualmente en poder del denominado Estado Islámico; y que el éxito a largo plazo de estas acciones dependerá de una mejor coordinación entre todos los socios que combaten al denominado Estado Islámico, del respeto de los derechos humanos fundamentales de la población civil que vive en la región, del restablecimiento de la administración local y de la reconciliación posterior al conflicto;
N. Considerando que algunos actores regionales siguen desempeñando un papel poco constructivo en el conflicto sirio y que prestan apoyo político y logístico y suministran armas a grupos armados, milicias, combatientes y organizaciones terroristas; que el apoyo de Irán, tanto directo como por medio de grupos interpuestos, permite al régimen de Asad proseguir sus brutales ataques contra la población siria; y que las milicias y los grupos terroristas, incluido Hezbolá, respaldados por Irán, siguen combatiendo a los grupos de la oposición que cuentan con el apoyo de la coalición internacional;
O. Considerando que la Unión Europea es el principal donante de ayuda humanitaria a Siria; que la falta de una posición común impide un liderazgo más fuerte de la Unión para conseguir una solución negociada a la guerra en Siria; que la Unión debe reforzar su papel y su influencia en este sentido y proponer nuevas estrategias que faciliten las actuales conversaciones de paz; que la VP/AR y la Comisión se han comprometido a aplicar una estrategia de la Unión para Siria durante el primer trimestre de 2017; y que, tras la reunión del Consejo Europeo y en el contexto de dicha estrategia, la VP/AR ha visitado Irán y Arabia Saudí en el marco del establecimiento de contactos con actores esenciales de la región de cara a abordar el futuro de Siria;
P. Considerando que es necesario recordar nuevamente a todas las partes la necesidad de resolver el conflicto en Siria mediante un diálogo pacífico, así como de emprender un proceso político liderado por los propios sirios que lleve a una transición acorde con las aspiraciones legítimas del pueblo sirio;
1. Manifiesta su profunda preocupación por la catástrofe humanitaria en Siria y por el estancamiento de las negociaciones de paz; reitera que todas las partes en el conflicto tienen la obligación moral de garantizar plenamente la protección de los trabajadores humanitarios y la población civil en todas las circunstancias; hace un llamamiento a todas las partes para que permitan el acceso fluido y sin obstáculos de la ayuda humanitaria y la llegada de productos de emergencia, en particular a las zonas sitiadas o de difícil acceso; pide que se declare una zona de exclusión aérea sobre Alepo, con el fin de permitir la entrega de ayuda humanitaria y la evacuación de heridos civiles;
2. Insta a todas las partes implicadas en el conflicto a que reanuden e intensifiquen cuanto antes las negociaciones políticas en la perspectiva de una tregua nueva y estable que incluya mecanismos que garanticen la justicia de transición en Siria una vez superado el conflicto; destaca que estas conversaciones de paz deberían llevar a un cese de las hostilidades y a una transición política dirigida y controlada por los propios sirios; apoya plenamente las conversaciones de paz y los esfuerzos desplegados por Staffan de Mistura, enviado especial de las Naciones Unidas para Siria;
3. Pide al régimen de Asad y al presidente Putin que pongan fin con carácter inmediato a todas las hostilidades contra la población y las infraestructuras civiles, que levanten todos los asedios y que permitan el acceso sin trabas a la ayuda humanitaria destinada a socorrer al pueblo sirio; pide al presidente Putin que se abstenga, en particular, de toda acción militar y de cualquier ataque indiscriminado contra la población civil siria por parte de los buques de guerra rusos que se encuentran en el mar Mediterráneo; recuerda que las ofensivas militares no pueden llevar a la victoria ni imponer la paz, sino solo prolongar el derramamiento de sangre;
4. Pide que se impongan sanciones al régimen de Putin en Rusia si sigue vulnerando las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y perpetrando crímenes de guerra en Siria; lamenta profundamente que el Consejo Europeo de 20 de octubre de 2016 no llegara a un acuerdo sobre las sanciones contra el régimen de Putin en Rusia después de sus ataques contra la población siria;
5. Insta a las instituciones de la Unión y a los Estados miembros a que presten todo su apoyo a las Naciones Unidas y a la OPAQ para que sigan investigando la utilización y la destrucción de las armas químicas por todas las partes en el conflicto de Siria;
6. Insta a la VP/AR, a la Comisión y al Consejo Europeo a que se sirvan explícitamente de todos los medios de que disponen para conseguir que Irán se abstenga de ejercer su influencia destructiva en el conflicto sirio;
7. Pide a todas las partes en el conflicto de Siria que ejercen un control sobre los centros penitenciarios y de detención que faciliten el acceso sin obstáculos a dichos centros y a las personas que se encuentra internadas en ellos por parte de las organizaciones internacionales, en particular el Comité Internacional de la Cruz Roja;
8. Reitera su firme condena de las atrocidades cometidas por el régimen de Asad, el denominado Estado Islámico, el Frente Al-Nusra y otras organizaciones terroristas, que pueden considerarse graves crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad; solicita que las pruebas —digitales y de otro tipo— de estos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos por todas las partes se preserven como una prioridad fundamental para asegurar la rendición de cuentas y la entrega de sus autores a la justicia; destaca la urgente necesidad de emprender la recogida de pruebas con carácter inmediato;
9. Insta a todas las partes implicadas en acciones militares a que respeten los derechos humanos y el Derecho internacional humanitario, así como los principios de proporcionalidad y diferenciación, con el fin de reducir al mínimo el número de víctimas;
10. Expresa su profunda solidaridad con el pueblo sirio en las zonas sitiadas de Alepo y en todo el territorio de Siria, y en particular con los numerosos niños, que no tienen acceso a la ayuda humanitaria esencial y necesitan desesperadamente alimentos, agua potable y material médico; subraya que la responsabilidad principal de la protección de la población siria incumbe al régimen sirio;
11. Lamenta profundamente el clima de impunidad de que disfrutan los autores de crímenes graves en la guerra de Siria; considera que esta impunidad propicia que se cometan más atrocidades y agrava el sufrimiento de las víctimas; deplora, a este respecto, el ejercicio del derecho de veto por parte de Rusia y China, en su condición de miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, contra la remisión de la situación de Siria a la Corte Penal Internacional; pide a la Unión Europea y a sus Estados miembros que adopten nuevas medidas dirigidas a afrontar esa situación de impunidad, estableciendo un tribunal de crímenes de guerra, si es necesario;
12. Expresa su convencimiento de que no puede haber una resolución efectiva del conflicto ni una reconciliación y una paz duradera en Siria sin una rendición de cuentas por los crímenes cometidos por todas las partes durante el conflicto; insta a los Estados miembros a que adopten todas las medidas necesarias para exigir responsabilidades a los presuntos autores, en especial mediante la aplicación del principio de jurisdicción universal y la investigación y el procesamiento de los ciudadanos de la Unión responsables de crímenes de guerra y contra la humanidad perpetrados en Siria;
13. Insta a la Unión y a sus Estados miembros a que presionen a todas las partes en el conflicto sirio para que se adhieran a las disposiciones de la Resolución 2139 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos y Derecho humanitario, en particular en lo que se refiere al cese de las prácticas de torturas y malos tratos, y pide que se permita a observadores internacionales acceder de forma inmediata y sin restricciones a todas las personas privadas de libertad en Siria;
14. Acoge con satisfacción que diecisiete ministros y el gobernador del Banco Central de Siria hayan sido incluidos en la lista de personas sujetas a medidas restrictivas de la Unión por su parte de responsabilidad en la represión violenta de la población civil siria;
15. Celebra y destaca la importancia crucial que reviste la labor de las organizaciones de la sociedad civil locales e internacionales relacionada con la documentación de pruebas de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y otras violaciones; pide a la Unión y a sus Estados miembros que presten asistencia adicional y completa a estas organizaciones;
16. Acoge favorablemente las prioridades y los pactos de asociación con el Líbano para el período 2016-2020, así como las prioridades y los pactos de asociación pendientes de conclusión con Jordania para el período 2016-2018; observa que los pactos son el instrumento mediante el cual se materializan en medidas concretas los compromisos mutuos alcanzados en la conferencia de apoyo a Siria y a la región, celebrada en Londres el 4 de febrero de 2016;
17. Insiste en la importancia que reviste que la Unión y sus Estados miembros cuenten con un plan a largo plazo para la recuperación y reconstrucción de Siria que contemple medidas financieras e incluya iniciativas dirigidas a promover la reconciliación, fomentar la confianza y fortalecer el Estado de Derecho; reitera su pleno apoyo a la actual iniciativa humanitaria de la Unión en favor de Alepo, e insta a todas las partes a que faciliten su aplicación;
18. Insta a la Unión y a sus Estados miembros a que apoyen la capacitación de los ciudadanos y la consolidación de la sociedad civil de Siria, entre otros medios contando con la participación de actores que promuevan los derechos humanos, la igualdad, la democracia y la autonomía, y a que, en la medida de lo posible, emprendan ya este proceso a partir de ahora en los territorios liberados de Siria y entre los refugiados sirios exiliados en la región o en Europa; destaca que esta capacitación debería ayudar a los sirios a dirigir el proceso de transición;
19. Insta al Consejo Europeo a que adopte nuevas medidas dirigidas a garantizar una unión europea de defensa eficaz que permita afrontar los desafíos en las regiones vecinas de la Unión;
20. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución a la Vicepresidenta de la Comisión / Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, al Consejo, a la Comisión, a los Gobiernos y los Parlamentos de los Estados miembros, a las Naciones Unidas, a los miembros del Grupo Internacional de Apoyo a Siria y a todas las partes implicadas en el conflicto en Siria.
Textos Aprobados, P8_TA(2016)0102.
Textos Aprobados, P8_TA(2016)0020.

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