Source: https://paginatransversal.wordpress.com/2015/07/24/el-istmo-de-gibraltar-es-una-usurpacion-clara-del-reino-unido-al-territorio-espanol/
Timestamp: 2018-03-25 03:23:06+00:00

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El Istmo de Gibraltar es una usurpación clara del Reino Unido al territorio español | Página transversal
« Apuntes hispánicos para Alexander Duguin | La otanización europea »
Carmen Antón Guardiola* – La situación de Gibraltar no es homogénea, no es única, que tiene muchas aristas y efectivamente al menos tenemos que distinguir tres controversias diferentes. Una es el espacio terrestre cedido, otra el espacio marino y la tercera sobre el istmo. El istmo es esa lengua arenosa que une el Peñón propiamente dicho con el resto de la península. Este territorio nunca fue cedido por España al Reino Unido, sino que ha sido indebidamente ocupado a lo largo de los años y que evidentemente como el Tratado de Utrecht no le proporciona título al Reino Unido sobre ese territorio ha buscado una legitimación a su presencia en el istmo alegando la decisión adquisitiva.
Pero bueno, vamos a comenzar por el principio y éste lo tenemos que situar en la sucesión a la Corona de España a la muerte de Carlos II que no tiene herederos directos y las Coronas europeas empiezan una pugna por la Corona de España y al final se enfrentan el archiduque Carlos de Austria y el duque de Anjou. Sale victorioso el duque de Anjou, proclamado como Felipe V y se inicia así la dinastía borbónica en España.
En el Tratado de Utrecht de 1713 se dispone en su Artículo X la cesión de Gibraltar al Reino Unido. Ese artículo X es bastante largo, pero a nosotros nos interesa su párrafo I que dice: El Rey Católico y por sí sus herederos cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar , junto con su puerto y defensas que le pertenecen, dándole dicha propiedad absolutamente para que la tenga con entero derecho y para siempre sin excepción ni impedimento alguno.
Aquí, en este primer párrafo es donde se determina el territorio que España cede y se hace a través de una serie de lugares que son la ciudad, el castillo, el puerto, las defensas y la fortaleza de Gibraltar. En ningún momento se menciona esa lengua arenosa, el istmo, que une el Peñón con el resto de España.
Sin embargo el Reino Unido ha llevado a cabo un avance, un avance lento en ese territorio, al ocupar 1 kilómetro cuadrado de superficie, de 800 metros de longitud, en una zona considerada neutral por ambas partes y han levantado instalaciones militares, líneas de centinelas, se construyó un aeródromo militar origen del actual aeropuerto y entre 1908- 1909 se levantó la verja de la que la vecindad tiene un mayor conocimiento. Pero muchas personas pensaban que la había construido España. En 1966 por primera vez el Reino Unido alegó su soberanía sobre el istmo.
La presencia británica en el istmo marcó lo que podríamos denominar cuatro etapas. La primera en el Siglo XVIII inmediatamente después de la firma del Tratado de Utrecht el Reino Unido pretende extender los límites del territorio cedido con el argumento de contar con un territorio que esté cubierto por los proyectiles de los cañones. A ello España presentó las oportunas protestas, pero además construyó la denominada Línea de Gibraltar formada por el Fuerte de Santa Bárbara, el Fuerte de San Felipe y toda la serie de murallas y fortificaciones consiguientes. Pero ¿cómo quedó la zona?, pues con la fortaleza de Gibraltar, la fortaleza de La Línea y ese terreno intermedio cubierto por la artillería de cada una de las plazas, que fue lo que propició la declaración de zona neutral. Zona neutral no significa abandonar la reivindicación española de la soberanía, sólo considera un área militarmente neutralizada, ya que el istmo continuaba siendo una zona de soberanía española.
En el siglo XIX en 1815 y en 1854 se producen epidemias de fiebres y el Reino Unido solicita a las autoridades españolas la instalación de una zona sanitaria. España por motivos humanitarios acepta la petición y se instalan los campos sanitarios y un pequeño cuerpo de guardia, pero en 1945, desaparecidas las fiebres los espacios no sólo se mantienen sino que además empiezan a ser ocupados por un regimiento de la guarnición de Gibraltar. Ante ello España presentará las oportunas protestas denunciando la violación del Tratado de Utrecht, reafirmando la plena vigencia de ese Tratado y reafirmando la soberanía española sobre el istmo. El Reino Unido respondía a estas protestas negando la realidad de los hechos o bien justificándolos por razones vitales.
La tercera etapa tiene lugar en el siglo XX cuando entre 1908-1909 el Reino Unido levanta la verja de Gibraltar y cierra la zona ocupada de facto hasta ese momento y además en ese espacio en el año 1938 construye el aeródromo cuya pista de aterrizaje además se adentra en las aguas de la bahía de Algeciras. España de nuevo manifiesta su oposición y su protesta pese a encontrarse en plena Guerra Civil tanto verbalmente como por escrito contra estos hechos.
Pero la cosa no termina ahí porque podemos distinguir una cuarta etapa, en la que estamos inmersos (siglo XX-XXI), en donde se ha producido una ampliación del istmo ganando terreno al mar con una serie de sucesivos rellenos en aguas territoriales españolas. Es decir que de nuevo se está ampliando el territorio gracias a obtener más terreno a costa de los espacios marinos con lo cual se está agravando el contencioso hispano-británico sobre las aguas.
Por tanto nos encontramos que el Reino Unido ha ocupado y ocupa un espacio mayor que el cedido en el Tratado de Utrecht y sobre el que no tiene título jurídico, y el Reino Unido lo sabe y es consciente de que el Tratado de Utrecht no le proporciona un título jurídico sobre ese territorio y por eso para hacer respetable su presencia en el istmo ha alegado la prescripción adquisitiva. La primera vez que la presentó fue el 12 de julio de 1966 y el Reino Unido dice que los derechos territoriales no se adquieren por tratados como ocurre con su derecho sobre el Peñón, y es cuando alega el término prescripción adquisitiva . Con ello el Reino Unido nos está diciendo claramente que no niega que el istmo haya estado bajo la soberanía española o perteneciera a la soberanía española, pero que su ejercicio efectivo de funciones estatales en ese territorio durante un período prolongado de tiempo ha hecho surgir un título jurídico en su favor por prescripción.
La prescripción adquisitiva es una figura polémica en el derecho internacional y les invito a ustedes a coger un manual de derecho internacional y una de dos en el capítulo relativo a los modos de adquirir un título de soberanía territorial por si aparece la prescripción adquisitiva es para decirnos que no está claro.
Es una figura de derecho interno la prescripción adquisitiva y procede del viejo Derecho Romano y permite adquirir la propiedad de un bien, pero es una regla sometida a requisitos y condiciones muy estrictas, porque en definitiva juega en contra de quien es propietario y a favor de quien no lo es.
Por lo tanto en el derecho interno el transcurso de un plazo establecido en la ley se presenta como un elemento fundamental de la prescripción. Bien, si lo trasladamos al derecho internacional, la pregunta es ¿cuál es el plazo para prescribir en el derecho internacional? No hay plazo. En el derecho internacional no existe ninguna norma que nos diga cuál es el plazo para prescribir. Tampoco existe en el derecho internacional un tribunal al que se pueda acudir en cualquier momento para que determine que ese plazo se ha cumplido y al revés, que ese plazo ha sido interrumpido. El desacuerdo es absoluto porque los tribunales internacionales que han tenido la oportunidad de tratarlo nunca se han preocupado del plazo de tiempo ya que siempre se han preocupado del comportamiento que han seguido los Estados durante ese transcurso del tiempo.
Sin plazo el transcurso del tiempo se nos presenta como en cualquier otra relación jurídica como un elemento necesario para constatar cuál es el comportamiento seguido por los Estados durante ese período de tiempo. Por tanto no es el transcurso del tiempo la causa de efectos del proceso prescriptivo sino los acontecimientos que llenan ese lapso de tiempo.
Pero pongamos el acento en otro de los elementos fundamentales de la prescripción, la posesión efectiva. Difícilmente podríamos conseguir la prescripción de un título de soberanía sobre un territorio si no se ejercen las funciones de Estado sobre el mismo. Pero, ojo, aquí no estamos hablando de un territorio sin dueño, hablamos de un territorio sobre el que ya existe un soberano y por tanto la simple posesión efectiva de un territorio no va a ser suficiente, salvo que el comportamiento del Estado desposeído ponga de manifiesto fundamentalmente a través de su silencio que ha renunciado al mismo, que ha consentido y que ha prestado su aquiescencia a la modificación del Estado.
Por tanto, lo decisivo no está en el plazo de tiempo transcurrido sino en el comportamiento del Estado desposeído. Lo decisivo será analizar cuál ha sido el comportamiento de ese Estado y ver si efectivamente los efectos puede tener un largo y programado silencio para considerar que ha prestado su aquiescencia a esa nueva situación.
Visto esto, ¿necesitamos la prescripción adquisitiva en el derecho internacional? que nos genera tantos problemas, porque los requisitos propios de la prescripción adquisitiva no se cumplen, no existen en el derecho internacional, no. En realidad, la situación fáctica que se contempla puede ser resuelta acudiendo a figuras propias del derecho internacional. Por consiguiente el principio de la efectividad será la aquiescencia normalmente el sistema o el otro régimen jurídico al que habría que acudir para determinar si ha habido efectivamente un cambio en la titularidad del territorio.
Se nos plantean dos cuestiones. La primera sería si ha ejercido el Reino Unido la posesión efectiva del istmo durante un largo período de tiempo, la respuesta está clara, sí, ya que al menos ya hemos visto que desde el siglo XIX está presente y ejerce funciones públicas en el istmo de Gibraltar. Pero la segunda cuestión, ¿ha prestado España su consentimiento tácito o aquiescencia a la posesión británica del istmo sensible de crear un título de soberanía a favor del Reino Unido y esa posesión efectiva británica del istmo ha sido pacífica, no contestada e ininterrumpida?, pues la respuesta es, no. Y por qué no; primero por el estado permanente de protesta que ha mantenido y sigue manteniendo España ante los actos de posesión británicos en el istmo.
Les recuerdo que la protesta sigue siendo el medio más normal, más directo, más utilizado para contestar los actos de otros sujetos de derecho internacional.
Es verdad que el Reino Unido ha dicho en cierta ocasión que la protesta española ha sido tardía. Tal vez, porque sobre la construcción del aeródromo fue tardía, no ha habido protesta durante la utilización masiva del istmo en el curso de la II Guerra Mundial, si, es cierto, pero claro esas afirmaciones desconocen la difícil situación en la que se encontraba España en esos momentos. Estamos hablando de la Guerra Civil española 1938 cuando la defensa internacional de los derechos de España seguramente le resultaba difícil y por otro lado estamos hablando de la II Guerra Mundial, donde cualquier tipo de oposición podría haber sido interpretado como un acto hostil, un acto incluso de beligerancia.
Por eso yo, frente a ese tipo de afirmaciones recuerdo siempre una sentencia del Tribunal Internacional de Justicia sobre el derecho de asilo cuando dice que la aceptación de un hecho por cortesía o por consideraciones de conveniencia o por simple oportunidad política no equivale a reconocimiento. Y la aquiescencia no es el resultado de un comportamiento concreto, sino que es el comportamiento de un conjunto llevado por un sujeto frente a la reivindicación de otro sujeto. Por tanto yo sí creo que España ha mantenido y mantiene ese estado de protesta permanente que impide la consolidación de ese título jurídico por prescripción a través de la aquiescencia.
La verdad de la protesta, de esa protesta reiterada, es que España también ha mantenido lo que podemos denominar una actitud positiva contraria al silencio. Una actitud que se manifiesta por ejemplo a través de la adopción de contramedidas. España en su momento en 1940, comunicó verbalmente y por escrito que daría orden de disparar contra cualquier aeronave que violara el espacio aéreo de la zona. Efectivamente en 1940, un avión británico fue derribado y otro averiado. También ante la primera ejecución de soberanía británica sobre el istmo en 1966, España suprimió la aduana de La Línea y prohibió el sobrevuelo en el territorio español de aviones militares británicos. Comunicó a la OTAN que no daría facilidades a los Estados para utilizar la base de Gibraltar por no considerarla como base OTAN. Declaró zona prohibida al vuelo la zona de Algeciras en aplicación de la Convención de Chicago de 1944, una orden que además fue impugnada por el Reino Unido ante la Asociación y que este organismo tras analizar los hechos archivó al considerar que España no estaba infringiendo ningún derecho.
Además, tras la convocatoria del referéndum de 1968 España prohibió todo paso por la verja, salvo a los trabajadores españoles en Gibraltar y a los gibraltareños provistos de una autorización particular. En 1969, España aplicó literalmente el Tratado de Utrecht y cerró la verja, suprimió el enlace entre Algeciras y Gibraltar y suspendió las comunicaciones telefónicas y telegráficas. Medidas, que no son una nota de protesta al Ministerio de Asuntos Exteriores o a la Embajada del Reino Unido, pero sí medidas de derecho interno que manifiestan esa actitud contraria al silencio.
Pero también en esa actitud contraria al silencio podemos incluir las reservas y las declaraciones que España incluye en todos los tratados multi laterales cuyo ámbito de aplicación es susceptible de ser extendido a Gibraltar.
Sólo, por mencionar algunos podríamos hablar de las declaraciones incluidas en los Convenios de Ginebra de 1958 sobre mar territorial y zona contigua, sobre plataforma continental, las declaraciones introducidas también a la firma y luego la posterior ratificación del Convenio de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, la declaración incluida en el Tratado de Cielos Abiertos firmado en Helsinki en 1992, las declaraciones hechas en el momento de la adhesión de España a la entonces Comunidad Económica Europea y las recientes declaraciones incluidas en el Tratado de Lisboa donde España sigue manifestando que la aplicación del derecho de la Unión a Gibraltar no implica ninguna modificación de su posición con respecto al contencioso, por tanto incluyendo también el istmo.
Además de estas contramedidas, de estas reservas, de nuevo esa actitud vigilante que España tiene que mantener en las organizaciones internacionales de las que forma parte y fundamentalmente en las Naciones Unidas donde ha explicado la posición española y la lucha que mantienen las autoridades españolas para que nuestros derechos sean efectivamente reconocidos y así sigue. Cada año España expone en la Asamblea General y en el Comité de los 24 y en todos los foros importantes, su reivindicación sobre Gibraltar, diciendo que no reconoce soberanía ni jurisdicción británica sobre ningún espacio que no sea el cedido en el Tratado de Utrecht. Y también la actitud vigilante en la Unión Europea.
Pero además de estas protestas reiteradas, además de esta actitud positiva contraria al silencio, sí algún sector consideramos que es necesario el acudir a algunos procedimientos de arreglo pacífico de controversias internacionales, pues España también ha acudido como son las negociaciones bilaterales como el Proceso de Bruselas, el Foro Tripartito, con lo que España ha cumplido con el requerimiento de las Naciones Unidas para intentar resolver la controversia sobre Gibraltar.
Por tanto, yo concluiría diciendo que el estado permanente de protesta por parte de España, su actitud positiva contraria al silencio y el recurso a alguno de los medios de arreglo, pacífico de controversias internacionales colocan al Estado español en una posición suficientemente sólida ante los actos de soberanía británica en el istmo, de tal manera que esa presencia británica en dicha zona, representa una ocupación ilegal, una ocupación contraria al derecho internacional.
Pero es que más allá de la argumentación española es el propio Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes en un informe publicado en 1981 se manifestaba en términos muy próximos a la posición española poniendo en duda la soberanía británica sobre la zona neutral en la que estaba construido el aeropuerto. Es decir, que ya no es solamente la posición española sino que el propio Comité de AA.EE. británico duda de la legitimidad de la presencia británica sobre el istmo.
Por eso yo creo que la presencia británica en el istmo de Gibraltar es ilegal y contraria al derecho internacional. Esa presencia, esa controversia, ha determinado una problemática específica en el ámbito de la Unión Europea,, una problemática que se asienta fundamentalmente -estamos hablando del istmo- a la aplicación sobre la normativa de fronteras exteriores que afecta a la verja y a la aplicación de la normativa sobre aviación civil que afecta al aeropuerto de Gibraltar.
En relación con la verja, yo sigo aclarando, aunque sea reiterativo, que la construyó el Reino Unido y también dejar claro que la verja no la reconoce España como una frontera internacional sino como una línea que separa dos soberanías territoriales. Para España la verja es el lugar donde simplemente desarrolla los controles fronterizos, porque efectivamente el paso de Gibraltar a España implica el cruce de una frontera y en este caso una frontera exterior. Pero la verja y el espacio que ocupa es simplemente el espacio donde realiza los controles fronterizos. De hecho en los Acuerdos de Córdoba de 2006 constantemente se habla de frontera-verja y de verja-frontera, necesario para salvaguardar los derechos de ambas partes.
¿Y por qué hay controles en la verja? Bueno hay controles en la verja porque Gibraltar no forma parte del espacio Schengen y tampoco de la Unión Aduanera Comunitaria. El Peñón no forma parte del espacio Schengen por una decisión unilateral británica, ya que cuando se constituyó Schrengen el Reino Unido con otra visión de la libre circulación de personas decidió quedarse al margen del acuerdo y por tanto Gibraltar por razón de su relación de dependencia también quedó al margen del mismo. Cuando los Acuerdos de Schengen se incorporan al derecho de la Unión, el Reino Unido y de su mano Gibraltar no forman parte del espacio Schengen.
Por consiguiente Gibraltar no está vinculado a la normativa sobre fronteras exteriores de la Unión y no tiene por qué aplicar las normativas porque está al margen del espacio Schengen. Pero España sí, ya que forma parte de dicho espacio y tiene la obligación de aplicar las normativas de la Unión Europea relativa a fronteras exteriores, ya que como he dicho el paso de Gibraltar a España implica el cruce de una frontera exterior de la Unión.
Y esos controles son rigurosos porque una vez cruzada la frontera va a permitir la libre circulación de un individuo por todo el espacio Schengen. Por eso quiero poner aquí de manifiesto que los controles llevados a cabo en la verja son legítimos y jurídicamente obligatorios. España tiene que llevar a cabo esos controles porque la normativa de la Unión Europea le obliga y de hecho en todos los informes que ha ido presentando la Comisión Europea tras las sucesivas quejas presentadas por el Gobierno de Gibraltar sobre los controles realizados en la verja, la Comisión ha respondido que España tiene la obligación de hacerlos. España tiene que aplicar la normativa jurídica sobre fronteras exteriores para el control de personas y mercancías y recuerden ustedes que maletas, bolsos, etc. transportados por las personas forman parte de la libre circulación de mercancías, no de la libre circulación de personas, por tanto si Gibraltar está al margen de la Unión Aduanera está al margen de la libre circulación de mercancías.
No obstante es un tema sangrante para las relaciones entre campo gibraltareños y gibraltareños, porque obviamente la verja la cruzan centenares de personas al día por cuestiones de trabajo, por cuestiones de ocio, de comercio y genera muchos problemas y en este sentido es verdad que España ha llevado a cabo importantes obras de mejora para facilitar la fluidez del tráfico y lo último, recogiendo las recomendaciones de la Comisión Europea, tras la crisis de 2013, está instaurando en la verja el sistema de control de fronteras inteligentes y me han comentado que el tema está bastante avanzado y es muy posible que este mes de mayo pueda estar en funcionamiento. Esperemos que sirva para mejorar esa fluidez tanto para gibraltareños como para campo gibraltareños. Desde luego los tráficos ilegales se van a controlar bastante, pero en fin ya veremos lo que ocurre.
Sobre el aeropuerto la estrategia es diferente porque Gibraltar no está excluido de la aplicación de la normativa de la Unión Europea relativa a la aviación civil, cielo único europeo, etc. etc. España también tiene obligación de aplicar esa normativa, pero claro España tiene que mantener una actitud vigilante para evitar que la aplicación o la aceptación por parte española de que una determinada norma se aplique al aeropuerto de Gibraltar, instalación construida en el istmo, tiene que adoptar como digo una actitud vigilante para evitar que ese aeropuerto sea considerado por el resto de Estados miembros como un aeropuerto británico y para que el ejercicio de funciones estatales en un aeropuerto no pueda ser interpretado como un ejercicio de soberanía sobre el istmo, que España sigue considerando territorio español.
Esta situación ha provocado y sigue provocando una multitud innumerable de parálisis en el proceso de adopción de decisiones comunitarias. Ahora se está negociando el tercer paquete de medidas sobre el cielo único europeo, para poner en esta materia un poco de orden en la Unión Europea, pero que en la actualidad está paralizado y lo está porque España se niega a que pueda ser aplicado sin más al aeropuerto de Gibraltar.
La situación se presentó por primera vez en 1986 cuando la Unión Europea se planteó iniciar la regulación del transporte aéreo. En aquel momento la U.E. no tiene competencias para tratar de entrar en discutir la soberanía del territorio ya que esa no es su competencia. La U.E. lo que dijo a ambos Estados es que trataran de buscar un acuerdo para posibilitar o no la aplicación de la normativa sobre el transporte aéreo a Gibraltar.
En el año 1987 el Reino Unido y España llegaron a un acuerdo sobre la utilización conjunta del aeropuerto para desbloquear una situación que se consideraba transitoria en aquel momento y ambos Estados propusieron la inclusión en esas normas sobre transporte aéreo de dos cláusulas. Una de reserva de soberanía en la que ambos Estados explicitan que la aplicación de la norma sobre Gibraltar se entiende sin perjuicio de las respectivas posiciones jurídicas del Reino Unido y de España respecto de la controversia sobre el territorio en el que está construido el aeropuerto y otra cláusula de suspensión que deja sin efecto esa norma concreta al aeropuerto de Gibraltar hasta que el Reino Unido y España comuniquen al Consejo que ya han iniciado el régimen de cooperación previsto.
El Acuerdo de Londres de 1987 no se aplicó nunca por la negativa del Gobierno gibraltareño y también por la inacción del Gobierno británico que lógicamente tiene competencias para cumplir con sus compromisos internacionales pero que tampoco lo hizo. Por tanto esas cláusulas se han ido incluyendo en todas las normas adoptadas después de 1987 susceptibles de ser aplicadas al aeropuerto de Gibraltar.
El Acuerdo de Londres de 1987 fue sustituido por el Acuerdo de Córdoba de 2006 que tampoco se está aplicando, según tengo entendido por la obstrucción gibraltareña a que las autoridades españolas puedan desarrollar sus funciones en el aeropuerto de Gibraltar al margen de que el Foro Tripartito lo tenemos en suspenso por iniciativa española que trata de convertirlo en cuatripartito.
España ha solicitado en la negociación actual del tercer paquete sobre el Cielo Único la inclusión de las cláusulas sobre Gibraltar, las de soberanía y las de suspensión hasta que Reino Unido y España encuentren la fórmula de cooperación aplicable al aeropuerto, bien a través del Acuerdo de 2006 u otro.
Si en otros momentos la actitud británica ha sido más comprensiva en este sentido ahora el Reino Unido se opone a la inclusión de las cláusulas en la normativa. Sin embargo creo que lo tiene un poco difícil, más que nada porque fue el propio Tribunal de Justicia de la Unión Europea quien en 1993 confirmo la legitimidad de las cláusulas sobre Gibraltar. En esta sentencia el Tribunal de Justicia por un lado constató, que no es poco, que existe una diferencia entre el Reino Unido y España sobre el territorio del istmo y en segundo lugar consideró que esa controversia es un obstáculo a la normativa europea sobre el aeropuerto de Gibraltar, considerando justificada que la aplicación de esa normativa se subordine a la puesta en marcha de un régimen de cooperación entre España y el Reino Unido, que de momento está paralizado. Ese tercer paquete sobre Cielo Único entre Ucrania y la Unión Europea también está paralizado y otra serie de acuerdos U.E. con terceros Estados por la negativa británica a incluir las cláusulas sobre Gibraltar.
España tiene que seguir manteniendo su postura y no podemos volver a los años 60 y esa actitud debe mantenerse día a día en la U.E. no sólo en el tema del aeropuerto sino en todos.
Hay que seguir evitando que la presencia británica en el istmo, en ese trocito de terreno de 1 kilómetro cuadrado, pero tan relevante, pueda ir en detrimento de España.
* Profesora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Murcia, Carmen Antón Guardiola, autora del libro Gibraltar, un desafío en la Unión Europea. Conferencia del Curso sobre “La Dimensión Jurídico-Internacional del Contencioso de Gibraltar” impartido por la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla el pasado 11 de abril.
¿Qué descolonización señala el Derecho Internacional para Gibraltar?
por Paz Andrés Sevilla* – Para mí es un placer participar en este curso sobre la Dimensión Jurídico-Internacional del Contencioso de Gibraltar. Me alegro mucho en este sentido de no estar entre esos tres expertos que faltan y que antes apuntaba el profesor Fernández Sánchez. Yo soy del norte, pero no gibraltareña del norte, a diferencia de él. Soy del norte de España pero desde hace tiempo me vengo interesando por el contencioso de Gibraltar y me interesa como profesora de Derecho Internacional Público y como profesora española. Mi maestro el profesor González Cantos, vinculado en su día a esta Universidad, me enseñó entre otras muchas cosas que había que conocer la práctica española y que el estudio de nuestra práctica tenía que ser un punto de referencia esencial para un profesor o profesora de esta institución. Por eso desde hace tiempo vengo trabajando modestamente en algunas de las dimensiones del tema de Gibraltar, porque es un tema muy complejo que se pondrá de relieve a lo largo de este curso.
Quiero felicitar por la iniciativa al profesor Fernández Sánchez y además por la acogida que ha tenido y agradecer la hospitalidad que nos brinda a todos los que participamos en el curso y también quiero agradecérselo al equipo que trabaja con él que nos han dado muestras de su atención y cariño.
Como estoy en esta Universidad quiero dedicarle un recuerdo al profesor Saucedo que era un verdadero maestro y una gran alegría poder ver a todos los profesores y profesoras de Derecho Internacional Público de esta Facultad.
El tema de Gibraltar para España es siempre un tema actual y esto se ha puesto de relieve ya en la presentación del curso. En nuestro país hay que hablar de Gibraltar y tenemos que hablar en la Universidad porque ciertamente tiene que ser uno de los foros en los que siempre tenemos que estar haciendo un seguimiento de esta cuestión. Hay que hablar de Gibraltar y desde muchos puntos de vista, en muchos foros, pero desde luego uno de ellos es la academia como decía hace unos momentos el profesor Fernández Sánchez.
Como también se ha dicho el tema de Gibraltar ofrece varias controversias, como ha reflejado el profesor Fernández Sánchez en la presentación de este curso. Por un lado está el contencioso colonial, pero también está el tema del istmo, está el tema de las aguas y hay muchos más. Todos ellos van a ser abordados entre esta tarde y mañana pero a mí me corresponde el tema ¿Qué descolonización señala el Derecho Internacional para Gibraltar? Y la verdad que es que aunque se plantea como preguntas y así está recogido en el programa, en el caso de la dimensión colonial de Gibraltar la respuesta es clara como voy a intentar poner de relieve.
En síntesis se puede decir que partiendo de su consideración como situación colonial, las Naciones Unidas han desvinculado la solución de esta cuestión de la aplicación del principio de libre determinación y las Naciones Unidas por tanto han dado prioridad a la negociación entre el Reino Unido y España. Este es un enfoque que luego voy a recordar se estableció en los años sesenta del siglo pasado y es un enfoque que se mantiene en la actualidad, en el momento presente.
La respuesta por tanto a la pregunta del tema es una respuesta clarísima. El problema está, como todos sabemos, en que hasta el momento no ha sido posible aplicar esa solución que han establecido las Naciones Unidas y claro como todavía no ha sido posible aplicar esta solución pues desde la perspectiva española la claridad en la respuesta va acompañada de una frustración evidentemente, porque sabemos cuál es la solución, sabemos cómo redunda este tema en el Derecho Internacional y sabemos que no se ha podido conseguir aplicar esa solución al caso.
Sin ninguna duda, es una situación colonial desde el año 1830 en que el Reino Unido lo declaró Colonia de la Corona y después la consolidación de ese estatuto colonial se llevó a cabo tras la creación de las Naciones Unidas. Como seguramente saben los aquí presentes en el año 1946 el Reino Unido catalogó a Gibraltar como territorio no autónomo y desde el 1947 el Reino Unido comenzó a transmitir información a las Naciones Unidas sobre ese territorio en cumplimiento del artículo 73 E de la Carta de las Naciones Unidas y después una vez que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 15/14, llamada la Carta Magna de la Descolonización en 1960, en ese momento Gibraltar se incluye en la lista de territorios pendientes y en el año
1963 Bulgaria y Camboya solicitaron la incorporación del tema de Gibraltar en el Orden del Día del Comité de los 24 (Comité Especial de Descolonización).
Es significativo y esto lo han puesto de relieve los expertos en muchas ocasiones que cuando por un lado el Reino Unido en 1946 cataloga a Gibraltar como territorio no autónomo España aún no era miembro de las Naciones Unidas y en segundo lugar también es significativo que en el momento en que Bulgaria y Camboya piden la inclusión del tema de Gibraltar entre los que deben ser tema de tratamiento en el Comité de los 24 a España en principio no le hizo mucha ilusión ese enfoque porque en aquel momento era miembro pero temía que sus territorios coloniales fueran también objeto de estudio por parte del Comité de los 24 y eso perjudicara nuestros intereses en otros ámbitos distintos en relación con los territorios sometidos a dominación colonial por parte de España.
Ahora bien, esa situación de Gibraltar como situación colonial, no supuso la aplicación a este caso del enfoque general que las Naciones Unidas han utilizado sobre el principio de la libre determinación. Por el contrario en el caso de Gibraltar y en alguno más al que me referiré también, las Naciones Unidas han optado por una fórmula específica para determinar como llevar a cabo esa descolonización.
Que el enfoque del tema de Gibraltar es un enfoque particular y no un enfoque general pues lo podemos comprobar analizando diferentes períodos históricos en diferentes momentos en los cuales se han producido hechos relevantes en relación con Gibraltar y frente a los cuales las Naciones Unidas han reaccionado siempre de la misma manera.
Las Naciones Unidas cierran su posición sobre Gibraltar en los años sesenta, como ya he dicho anteriormente, y hay que tener en cuenta que en aquel momento y estamos hablando de la época de la gran descolonización, había dos ideas principales. La práctica de las Naciones Unidas entonces estaba inspirada por dos ideas; por un lado la relación entre libre determinación y descolonización y en segundo lugar la identificación entre población colonial y pueblo. Esas eran las dos ideas que Naciones Unidas aplicaban a los casos de denominación colonial. En ese sentido durante los años 60 y 70 la actuación de las Naciones Unidas fue dirigida a la aplicación del principio de la libre determinación para acabar con las situaciones coloniales. En base a ello, partiendo de la resolución 15/14 citada antes, la ideología anticolonialista que imperaba entonces pues hizo que en la práctica de las Naciones Unidas el acceso a la independencia se percibiera como la única libre determinación auténtica, como la única fórmula auténtica para alcanzar la libre determinación y por eso la independencia se convirtió en la solución que la Organización mundial proponía para prácticamente casi todos los casos de descolonización.
Eso lo hicieron así las Naciones Unidas pese a que la Resolución 15/41 aprobada al día siguiente de la 15/14 como saben consagrada al supuesto de la libre determinación, la libre asociación, la integración, etc. Sin embargo las Naciones Unidas orientaron la mayor parte de los casos hacia la independencia y en este contexto el dato esencial de las Naciones Unidas era la libre expresión de la voluntad del pueblo colonial y así lo resaltó la Corte Internacional de Justicia en el asunto del Sahara Occidental. En ese escrito la Corte centró el elemento esencial del principio de la libre determinación en la necesidad de respetar la voluntad libremente expresada por el pueblo.
Este planteamiento reposa en una premisa y es que el reconocimiento del derecho a la libre determinación requiere la existencia de un sujeto que ostente ese derecho y para eso hace falta que exista una unidad de libre determinación. Y en esa práctica general de las Naciones Unidas de esa época a la que me vengo refiriendo, pues se partía a priori de que toda población colonial era un pueblo y que a esos pueblos se les aplicaba el principio de la libre determinación.
No se cuestionaba por tanto ni la heterogeneidad de la composición de la población de ese territorio, en realidad se utilizaba un concepto en base territorial, de que personas que estaban en ese territorio formaban el pueblo de esa colonia y tenían el derecho de libre determinación.
Teniendo en cuenta todo esto que les estoy recordando, pues cabria pensar que el caso de Gibraltar sería tratado conforme a los mismos parámetros y sin embargo como ya les he avanzado en este caso las Naciones Unidas optaron desde el principio por un enfoque distinto, en el cual la descolonización se desengancha del principio de la libre determinación y se conecta a las negociaciones entre los dos Estados afectados como modo de solución, e incluso esa solución se vincula al principio de integridad territorial. Y esto fue así a pesar de los intentos del Reino Unido que no lo fuera y a pesar también de la posición de otros Estados que apoyaron la del Reino Unido. Intentaron reconducir el caso de Gibraltar hacia el planteamiento general, pero no lo consiguieron en el seno de Naciones Unidas.
El primer texto que recoge la posición de las Naciones Unidas sobre Gibraltar es el llamado Consenso de 1964 que se alcanzó en el seno del Comité de los 24. En el debate que precedió a adopción de ese consenso hubo Estados que en relación con Gibraltar invocaron el principio de la libre determinación (Reino Unido y otros) y en cambio hubo otros Estados que invocaron el Apartado VI de la Resolución 15/14 que habla del principio de integridad territorial. Ese apartado lo que dice es que cualquier intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad de un país es incompatible con los principios de las Naciones Unidas.
Y al mismo tiempo esos Estados además de invocar el principio de la integridad territorial defendieron que el tema debería resolverse mediante negociaciones entre el Reino Unido y España.
El texto del consenso de 1964 se orientó en esa segunda dirección y dice que comprobada la existencia de un desacuerdo, incluso de una disputa, entre el Reino Unido y España en lo que se refiere al estatus y a la situación del territorio de Gibraltar, el Comité invita al Reino Unido y a España a iniciar sin demora conversaciones a fin de encontrar conforme a los principios de la Carta de las Naciones Unidas una solución negociada. En el texto del Consenso de 1964 no se cita el derecho a la libre determinación y lo mismo va a pasar en las resoluciones que a partir del año siguiente empezó a adoptar la Asamblea General de las Naciones Unidas. La Resolución 20/70 se limita a invitar a los dos Estados a que inicien negociaciones en la línea del Consenso del 64 y otra resolución posterior lamenta la demora en el proceso de descolonización de Gibraltar e invita a las dos partes a que continúen las negociaciones y así siguieron expresándose las Naciones Unidas y en esta línea la posición que mantuvieron en el año 1967 es especialmente relevante, porque fue el año en que el Reino Unido celebró un referéndum en la Colonia preguntando a los gibraltareños sin preferían seguir con el Reino Unido o preferían unirse a España. Fue un referéndum organizado de manera unilateral por el Reino Unido y las respuesta de las Naciones Unidas fue la Resolución 23/53 la cual recuerda en su preámbulo que cualquier situación colonial que destruye parcial o completamente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con la Carta de las Naciones Unidas y en particular con el Apartado VI de la Resolución 15/14.
La parte dispositiva de esta Resolución 23/53 lamenta la interrupción de las negociaciones y dice que la realización del referéndum por la potencia administradora contraviene las resoluciones de la Asamblea General e invita a los gobiernos de ambos Estados a reanudar las negociaciones prescritas.
Un año más tarde en otra resolución también importante, la 24/29, la Asamblea General lamenta que la potencia administradora no haya cumplido con las resoluciones anteriores y declara que la continuación de la situación colonial de Gibraltar es incompatible con la Carta y con la 15/15 y además incluso llega a pedir al Reino Unido que ponga fin a la situación colonial no más tarde del 1 de octubre de 1969, a partir de cuya fecha comienzan las frustraciones.
Con esta última resolución que les acabo de citar la 24/29 que incluso ponía fecha para la descolonización se cerró la etapa principal de atención sobre el asunto de Gibraltar por parte de las Naciones Unidas e insisto que en ninguno de esos textos se habla del principio de libre determinación como modo de solución de la situación colonial de Gibraltar. Además las Naciones Unidas nunca han proclamado la condición de pueblo en relación con los habitantes de Gibraltar.
Ese paralelismo casi automático al que antes me refería, según el cual para las Naciones Unidas todas las personas de un territorio colonial constituían un pueblo, en el caso de Gibraltar las naciones Unidas nunca lo han reconocido, han hablado de la población, sus intereses, pero de la población no del pueblo.
Por tanto se puede decir que la población de Gibraltar a la luz de las resoluciones de las Naciones Unidas nunca ha sido una unidad de libre determinación. Esto lleva a la conclusión que antes apuntaba que para las Naciones Unidas la descolonización no va siempre unida al derecho de libre determinación cuando se trata de un territorio que tiene vínculo anteriores con otro Estado y cuyos habitantes no tienen la condición de pueblo en sentido estricto.
En la doctrina de las Naciones Unidas a esta particular situación colonial le corresponde también un método descolonizador particular que es la retrocesión del territorio a la soberanía del Estado cuya integridad territorial había sido violada en su momento.
En definitiva que en este tipo de supuestos, en particular en el caso de Gibraltar, el principio de integridad territorial incide en el modo de descolonización y loas circunscribe a la devolución del territorio lo cual debe articularse lógicamente a través de negociaciones entre los dos Estados implicados. Y en esas negociaciones hay que tener en cuenta los intereses de la población, no del pueblo, de la población, pero esos intereses no anulan, no pueden anular, el derecho a la retrocesión que se le reconoce al Estado cuya integridad territorial ha sido violada.
Saben ustedes que hay otro cado idénticamente paralelo y es el caso de las Malvinas, ocupadas por el Reino Unido en 1833. Las coincidencias jurídicas entre ambos casos son evidentes. Territorio con vínculos con otro Estado, invocación por parte de Argentina del principio de integridad territorial, retrocesión como forma de descolonización y también intento del Reino Unido con intención de desviar el asunto hacia el derecho a la libre determinación. Son dos asuntos totalmente paralelos.
Bueno, pues las resoluciones que las Naciones Unidas adoptaron en los años sesenta en relación con el tema de Malvinas son muy parecidas a las del caso de Gibraltar ya que invitan a los gobiernos de Argentina y del Reino Unido a negociar para encontrar una solución al problema teniendo en cuenta los principios de la Carta de las Naciones Unidas, relativos a la Resolución 15/14 y los intereses de la población.
La solución por tanto es la misma y en el caso de Gibraltar, que es el que nos ocupa, esto que podemos llamar la doctrina consolidada de las Naciones Unidas respecto a la descolonización de Gibraltar, se viene reiterando año tras año en sucesivas decisiones que se aprueban sin votación y en las que las únicas novedades son que se van incluyendo referencias a los pequeños cambios o novedades que se hubieran podido producir, en su momento
referencias a la Declaración de Lisboa de 1980, la Declaración de Bruselas de 1984, a las conversaciones que se mantuvieron en los 90 y en 2001 y 2002, referencia al Foro Tripartito de Diálogo en su momento también y por alguna pequeña novedad a veces en la redacción. Pero el fondo de estas decisiones es siempre el mismo y se orienta en esa dirección.
No ha habido en todo este tiempo ninguna alteración de la posición de las Naciones Unidas. ¿Ha variado la posición de las Naciones Unidas ante los cambios políticos internos de Gibraltar?, podríamos preguntarnos. Esto nos lleva a hablar de la llamada Constitución de 2006, bueno pues tampoco ha habido cambios. Les recuerdo que la aprobación de esa Constitución (entre comillas) de 2006 pues obedece a un proceso que el Reino Unido abre en 1999 en relación con todos sus territorios de ultramar. Libro Blanco que adopta ese año donde dice que quiere modernizar las relaciones que tiene con ese tipo de territorio y una de las medidas fue la adopción de textos constitucionales respecto a cada uno de los territorios en cuestión. Por tanto no fue una actuación única en relación con Gibraltar sino que afectó al completo de los territorios británicos.
La elaboración de ese texto constitucional comenzó mediante la creación de un comité que comenzó a trabajar el mismo año 1999 vinculado al Parlamento de Gibraltar que había elaborado un proyecto que luego se sometió al Gobierno británico y a partir de ahí se negoció entre el Gobierno local de Gibraltar y el del Reino Unido. En el año 2006 el proyecto se somete por parte del Gobierno de Gibraltar a un referéndum en el que la participación no fue muy alta y eso se destacó (una participación del 60,4 por ciento). Eso sí la gran mayoría votó a favor del texto constitucional y finalmente este texto es aprobado por un Decreto británico y entra en vigor en enero de 2007.
Siendo esto así desde el punto de vista de la forma la nueva Constitución de Gibraltar no se aparta mucho de la que ya tenía de 1969, que es un Decreto Constitucional que va acompañado de una nota de despacho del Secretario de Estado británico al Gobernador de Gibraltar y ya todo esto, estos rasgos formales ponen de relieve la relación de dependencia entre el territorio y el Reino Unido y en definitiva se trata de una Carta otorgada no una Constitución en el sentido técnico jurídico porque no procede en realidad de un pueblo constituyente.
No obstante ,ese Comité que en Gibraltar comenzó a elaborar el proyecto de la Constitución intentó desde el principio utilizar ese nuevo texto para poner fin al estatuto colonial de Gibraltar, basándose en un pretendido derecho de libre determinación. El Comité en cuestión llegó a defender la inclusión en el preámbulo de lo que luego sería la Constitución de 2006 de una referencia en la que se dijera que el referéndum constitucional que se tenía previsto celebrar se consideraría como un acto de libre determinación por el cual Gibraltar dejaría de ser una Colonia. Esa fue la idea desde el principio de quienes en Gibraltar comenzaron a elaborar este texto. No obstante quiero decir también que esas pretensiones fueron rebajadas sensiblemente por el Gobierno británico y en las negociaciones que tuvieron después el Gobierno británico se preocupó por limitar las referencias al derecho a la libre determinación que habían intentado incluir en algunos apartados y también se preocupó por no atribuir al referéndum el efecto de constituir un derecho de ejercicio de libre determinación y también se preocupó por reiterar la vigencia del Artículo X del Tratado de Utrecht. Esto se confirma en diversos documentos que vieron bien do la luz a través del proceso, que se pueden encontrar en una carta que el Gobierno británico envió al ministro español de AA.EE., Miguel Ángel Moratinos, el cual había escrito al Gobierno británico mostrando su preocupación por el alcance y utilización de ese nuevo texto constitucional y en la carta de respuesta se tranquiliza al ministro español diciendo que la nueva Constitución no disminuye la soberanía británica sobre Gibraltar y que Gibraltar continuará siendo un territorio de ultramar británico, el Reino Unido mantendrá la plena responsabilidad sobre las relaciones internacionales de ese territorio y no se altera el estatuto internacional de Gibraltar como consecuencia de la Constitución.
Sin embargo con posterioridad donde dije digo, digo Diego, porque los Gobiernos del Reino Unido y de Gibraltar vienen invocando esa “Constitución” de 2006 como un presunto motivo para modificar la lista de territorios que maneja las Naciones Unidas y en definitiva para dar por resuelto el tema del estatuto de Gibraltar.
En cuanto se aprobó ese texto constitucional en la primera intervención que tuvo ante el Comité de Descolonización en junio de 2006 el entonces ministro principal de Gibraltar Caruana, esgrimió esa nueva Constitución y el referéndum que habían llevado a cabo localmente sobre ella como prueba del ejercicio del derecho a la libre determinación y lo propone al Comité de los 24 para que recomiende a la Asamblea General que retire el territorio de Gibraltar de la lista de territorios no autónomos. En opinión de Caruana la aprobación en referéndum de esa Constitución pues supondría la aplicación a Gibraltar de lo que él llamó la IV Opción, que es una expresión que se mantiene hasta la actualidad, que no es más que un estatuto libremente decidido por el pueblo de Gibraltar en un acto de libre determinación, según lo previsto en la Resolución 26/25.
En octubre de aquel año 2006, Caruana insistió y pidió lo mismo ante la IV Comisión de la Asamblea General. Desde entonces España viene rebatiendo esta interesada argumentación y lo ha hecho de manera muy atinada basándose en las Normas Internacionales y basándose fundamentalmente en las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas relativas a Gibraltar. El entonces embajador español Yañez , en naciones Unidas intervino poniendo de relieve que la nueva Constitución tenía una dimensión exclusivamente interna, y que el referéndum había sido una iniciativa puramente local.
Desde entonces la Constitución de 2006 y el referéndum siguen siendo invocados sistemáticamente por el Reino Unido y por el Gobierno de Gibraltar para dar por terminado el estatuto colonial. Todos los años repiten esto ante los órganos de las Naciones Unidas.
¿Cuál es el objetivo que persiguen? Bueno, pues utilizando una expresión que es traducción directa del inglés “deslistado” sacar a Gibraltar de la lista de territorios no autónomos.
No hay tiempo para ver con detalle la posición que defienden Gibraltar y el Reino Unido ante Naciones Unidas pero básicamente puedo decirles que según el Reino Unido la Constitución de 2006 aceptada en un referéndum por su población fue un acto democrático de libre determinación y que establece una relación madura ( está es una expresión que utiliza mucho) y moderna entre Gibraltar y el Reino Unido que no está basada en el colonialismo y entiende el Reino Unido que el Comité de los 24 utiliza unos criterios anticuados que debería actualizar para tener en cuenta este nuevo tipo de relaciones maduras, democráticas y políticas modernas y sacar de la lista de territorios no autónomos a territorios como Gibraltar y lo mismo dicen en el caso de las Malvinas.
Por supuesto el Reino Unido siempre repite que no permitirá jamás que el pueblo de Gibraltar pase a estar bajo la soberanía de otro Estado en contra de sus deseos y que el Reino Unido no participará nunca en negociaciones sobre la soberanía en relación con Gibraltar mientras que el pueblo de Gibraltar se oponga (que traducido del inglés es el doble compromiso que el Reino Unido tienen con la población de Gibraltar).
La actitud del actual ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, en sus intervenciones ante el Comité de los 24 y la IV Comisión, son cada vez más conminatorias yen los dos o tres últimos años ha utilizado expresiones bastante fuertes contra España y de hecho consta en las Actas. Sin embargo la respuesta de las Naciones Unidas no ha cambiado de su posición.
Con carácter general con respecto a estos textos constitucionales que el Reino Unido ha puesto en marcha en sus territorios de ultramar, hay resoluciones de las Naciones Unidas donde se dice que se trata de un tema de gobernanza interna y que se mantiene el estatuto territorial presente, eso con carácter general.
Con respecto al caso concreto de Gibraltar, el Comité Especial de Descolonización (Comité de los 24) hasta ahora no ha escuchado esas peticiones insistentes y conminatorias del Reino Unido y de Gibraltar para que le saquen de la lista y como les decía antes la Asamblea General sigue año tras año aprobando las decisiones con el contenido que antes les he indicado.
Por tanto ni la IV Opción, ni la relación moderna y madura que invocan el Reino Unido y Gibraltar no ha sido aceptado po0r las Naciones Unidas como solución al caso de Gibraltar. Las Naciones Unidas siguen enfocando el tema como una situación específica cuya solución pasa por las negociaciones entre el Reino Unido y España.
La situación desde la perspectiva de Naciones Unidas está clara y por tanto ninguna de esas pretensiones de cambiar la situación y sacar a Gibraltar de la lista de territorios no autónomos está amparada por el Derecho Internacional de la descolonización creado por las Naciones Unidas en relación con Gibraltar.
“De todas formas algún experto, que sí va a estar mañana, que será Alejandro del Valle, pues ha alertado y con razón sobre los riesgos de que avance una lectura sesgada, la lectura sesgada anglo gibraltareña de la autodeterminación y que por tanto podría haber cambios en la posición de las Naciones Unidas. Esta es una advertencia que en la actualidad no hay motivos para temerla, pero está bien esta llamada de alerta que hace el profesor Alejandro del Valle. Y por tanto es conveniente que España mantenga una actitud vigilante y activa en el seno de las Naciones Unidas de forma que plantee iniciativas y que eventualmente pueda atajar algunos de los riegos que de momento desde el punto de vista teórico apunta el profesor Alejandro del Valle. Pero insisto, hoy por hoy no hay cambios, es más, la decisión que adoptó la Asamblea General en diciembre de 2013 ha introducido un análisis interesante porque la Asamblea General además de instar a los Gobiernos de España y del Reino Unido a que negocien, dice que lo hagan escuchando los intereses y las aspiraciones de Gibraltar que sean legítimos al Derecho Internacional. Eso supone el remitirse a todas las resoluciones de la Asamblea General sobre el principio de integridad territorial. La decisión que se adoptó en diciembre de 2014 es idéntica. Yo creo que esto es positivo para España, sin duda, si tenemos en cuenta como enfoca esta cuestión las Naciones Unidas.
Hay otra dimensión de la práctica de las Naciones Unidas a la que no he hecho referencia todavía que son los seminarios regionales que celebra todos los años el Comité de los 24 alternativamente en el Caribe y en el Pacífico, vinculados al segundo y tercer decenio de erradicación del colonialismo. En lo que se refiere al tema de Gibraltar en esos seminarios regionales, los textos que se aprueban se orientan en la misma dirección de la Asamblea General. En el último, que se celebró en Fiji en mayo de 2014 se vuelve a hablar no sólo del principio de libre determinación, sino también del de la integridad territorial y respecto a Gibraltar lo que dicen es que el Reino Unido y España tienen que negociar.
Si volvemos al caso de las Malvinas ahí también ha habido un desarrollo político interno, con una Constitución (entre comillas) del año 2008, que ha pretendido presentar el Reino Unido y el Gobierno de las Islas Malvinas como un acto de libre determinación, invocando la IV Opción y una relación moderna y madura. Sin embargo la posición de las Naciones Unidas sobre el caso de las Malvinas es idéntica a la que tiene sobre Gibraltar. Es más, alguien puso textos más claros todavía en relación con las Malvinas, porque el Comité de los 24 suele aprobar todos los años resoluciones sobre Malvinas y en la última reitera que la manera de poner a la especial y particular situación colonial en la situación de las Islas Malvinas es la solución pacífica y negociada de la controversia que existe entre Argentina y el Reino Unido. En esa resolución hay un párrafo en el que se vuelve a hablar de la controversia entre los dos Estados y en la controversia sobre soberanía.
Estas resoluciones que se aprueban sobre Malvinas están apoyadas por muchos países latinos y no parece que el asunto de las Malvinas vaya a ser sacado de la lista, vaya a ser “deslistado” porque Argentina en este tema tiene muchos apoyos. Pero es buena la controversia de ese tema en paralelo y creo que en cierto modo protege el caso de Gibraltar de una eventual supresión de la lista, aunque sólo fuera por el efecto arrastre que pudiera tener, ya que a Argentina no le interesa que se saque a Gibraltar de la lista porque el siguiente sería Malvinas. Por tanto ahí Argentina y todos los países que la apoyan se emplearían a fondo para evitarlo.
Todo esto que les he dicho se refiere a la dimensión externa de la libre determinación, pero obviamente el proceso de la libre determinación tiene una dimensión interna que es la que está consagrada en los Pactos de Derechos Humanos de 1966. En definitiva esa dimensión interna del derecho a la libre determinación se reduce en el derecho a la democracia. Esta dimensión interna del derecho a la libre determinación avala sin duda que el Gobierno británico tenga en cuenta la opinión de los afectados cuando si se llega a una solución del caso.
Ciertamente en el momento presente no parece de recibo que un Estado democrático tome una decisión de tanta trascendencia sin tener en cuenta la opinión de los interesados. No obstante siendo eso así, también hay que aclarar algunos extremos en mi opinión. Y serían los siguientes: En primer lugar en todo caso la voluntad o la posición gibraltareña no sería técnicamente vinculante para el Reino Unido, porque el Reino Unido tendría que tener en cuenta los intereses generales del Estado. En segundo lugar, ese reconocimiento del derecho a participar en la toma de una decisión se reconoce a efectos internos, a efectos domésticos y quiero decir con esto que esa dimensión interna de la libre determinación, ese derecho a la democracia, no puede eliminar las obligaciones del Reino Unido de proceder a la descolonización de Gibraltar siguiendo lo prescrito en las resoluciones de las Naciones Unidas y por tanto en modo alguno anula la obligación que tiene y no cumple de negociar de buena fe para alcanzar una solución que respete el principio de integridad territorial. Es decir que en el ámbito internacional el Reino Unido mantiene esas obligaciones y no puede esgrimir una cuestión interna por importante que esta sea.
En definitiva ¿en que se produce esta dimensión interna del derecho a la libre determinación?, bueno porque el Reino Unido tendría que tener en cuenta lo que opine la población de Gibraltar y también y sobre todo, habría que buscar, y eso incumbe a los dos Estados, al Reino Unido y a España una solución que se les pueda ofrecer a los gibraltareños y que les parezca aceptable. Exige de los dos Estados un esfuerzo especial de actuación de buena fe y de buena voluntad.
De todas formas debo decirles que en una encuesta que hizo el Instituto Elcano en 2013 a la población británica preguntándoles sobre si estaban dispuestos a renunciar a la soberanía de Gibraltar y en ese sentido les recordaban
que ya el Reino Unido había devuelto Hong Kong a China, pues el 65 por ciento de los británicos consultados se mostraron dispuestos a renunciar a la soberanía sobre Gibraltar. Por tanto no es sólo lo que opine la población del territorio sino el conjunto del Estado.
Otro tema es que la realidad de las cosas, pues para defender sus propios intereses, al Gobierno británico le convenga recurrir a la digamos coartada de la libre determinación y sus exigencias democráticas. Esa es otra cuestión.
Y cuáles son esos intereses del Reino Unido. Pues están bien claros. Es el interés estratégico y de seguridad. Es el uso de Gibraltar como una base militar y una base de inteligencia. Eso es lo que realmente le interesa al Reino Unido en relación con Gibraltar. La base aérea, la base naval y los servicios de inteligencia, porque todo eso está vinculado al núcleo estratégico de la política de seguridad y de defensa británica.
Gibraltar tiene una posición geo estratégica fundamental y eso es algo a lo que el Reino Unido no está dispuesto a renunciar y muchos pensamos que ese es el verdadero escollo para la solución del contencioso de Gibraltar y esa fue la principal razón que hizo fracasar las negociaciones en el año 2002, cuando estuvieron a punto de ponerse de acuerdo sobre una fórmula de soberanía compartida. Se dice que fue finalmente el Ministerio de Defensa británico el que dijo que aquello no se podía aceptar.
Ese es el interés del Reino Unido y a esto hay que añadir que en relación con todo esto hay otro Estado que se beneficia de las bases militar, naval y de los servicios de inteligencia establecidos en Gibraltar. Hay otro Estado y son los Estados Unidos de América que disfrutan sin restricciones de las instalaciones en Gibraltar y también de las informaciones que se pueden conseguir a través de las instalaciones existentes en Gibraltar.
Todo lo demás, a juicio de muchos, incluidos los intereses de la población de Gibraltar es secundario, es una pantalla útil que esconde el fondo del asunto sabiendo que los gibraltareños prefieren seguir siendo británicos porque creen que es mucho más beneficioso para ellos, el Reino Unido no arriesga nada invocando el principio de libre determinación, porque además al mismo tiempo consigue un escudo protector de apariencia moderna y democrática.
Hay un libro muy interesante que ha publicado Ángel Liberal Fernández en 2009 que se llama “Gibraltar Base Militar el Interés Anglo Americano por el Peñón” y un resumen de ese interesante libro lo ofreció él mismo en una conferencia que pronunció el año pasado en La Coruña. Esa conferencia se llamaba “La Colonia Militar Británica de Gibraltar” y aquí se dicen datos muy interesantes que me voy a permitir citar muy por encima. Dice que Gibraltar es una base militar de un extremo a otro. Al norte tenemos la base aérea de la RAF. Al oeste dentro de la bahía de Algeciras se encuentra el puerto con tres diques secos, muelles para barcos mercantes, barcos de recreo y sobre todo buques de guerra incluidos submarinos nucleares. Al sur y al este en la mar, británicos y norteamericanos han desplegado censores para detectar a los submarinos en tránsito por el Estrecho. Su capacidad es tal que permite discriminar e identificar no sólo a los submarinos en inmersión sino también a los barcos en superficie. Dice también Liberal que allí también están tendidos cables de comunicaciones españoles y transoceánicos y que esos cables también son de interés del servicio de inteligencia británico y norteamericano y precisa que seguramente están pinchados desde hace muchos años.
También dice que al Sur y próximo a la zona de Punta Europa, hay radares militares para vigilar el tránsito de buques de superficie por el Estrecho y hay equipos de inteligencia electrónica para interceptar las señales de los buques y aviones que transitan por el Estrecho y en lo más alto del monte está el radar de control aeronáutico y las antenas de comunicaciones que les permiten interceptar y conocer lo que se transmite en sus cercanías, especialmente la telefonía móvil.
Teniendo en cuenta todo esto, Ángel Liberal dice que Gibraltar es un paraíso nuclear y un paraíso para la inteligencia y recuerda también que es un paraíso en el campo de la munición convencional y que el Reino Unido no ha extendido a Gibraltar la aplicación de los principales convenios internacionales sobre seguridad nuclear, control de armamento y desarme. Después de poner de relieve que a mi juicio ahí está el núcleo de la cuestión, en la última parte de mi intervención me quiero referir a los datos más actuales, más recientes. En julio de 2014 la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes hizo público un informe sobre Gibraltar que seguro va a ser citado en otras ponencias a lo largo de este curso. En ese documento la Comisión de Exteriores analiza la situación en relación con Gibraltar y es muy crítica con el Gobierno británico porque entiende que es un poco débil en su relación con España y que debería mantener una posición más firme con respecto a nuestro país. En concreto por lo que se refiere a la controversia colonial el informe en cuestión rechaza la posición de las Naciones Unidas y además acusa a España de hipocresía porque dice que pretende la descolonización de Gibraltar al mismo tiempo que mantenemos Ceuta y Melilla, equipara por tanto situaciones que nada tienen que ver. En el informe se urge al Gobierno británico a conseguir el “deslistado” de Gibraltar.
El Gobierno británico respondió a este informe en otro documento en septiembre de 2014, donde dice cual es su posición en Naciones Unidas y exponen que están intentando, de momento sin éxito, conseguir ese “deslistado” pero que lo intentan y de todas formas el Gobierno británico afirma expresamente que “no obstante y desgraciadamente a pesar de su firme posición en Naciones Unidas defendiendo el “deslistado” no esperamos que esto cambie en el futuro inmediato” y lo dicen dos veces en su respuesta. Desde la perspectiva española este reconocimiento del Gobierno británico de que no cree que las cosas vayan a cambiar en Naciones Unidas no deja de ser tranquilizador.
* Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Oviedo y Juez ad hoc del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Conferencia en el curso académico sobre “la dimensión jurídico-internacional del contencioso de Gibraltar”, de la Universidad De Sevilla, el pasado 14 de abril de 2015.
Posted on 24/07/2015 at 9:30 am in Autores, Censura y Libertad, Contra el Imperio, Historia, Reflexiones contemporáneas	| RSS feed | Responder	| Trackback URL
2 comentarios	to “El Istmo de Gibraltar es una usurpación clara del Reino Unido al territorio español”
25/07/2015 en 12:30 am
*** **** *** **** ** **** ********* ** *** ****** **** ** ******* ** ** ***** **** **** ***** **** ******* **** the whole world knows by now that the spanish government and the spanish press are putting a smoke screen so that the spanish public don’t see what they have done to spain wake up spain and see what your thieving government have done to your country
26/07/2015 en 5:37 pm
En esta página no se permiten estupideces anglosajonas. Dejamos el resto de su comentario para poder contestarle que somos muy conscientes de la mierda de medios de comunicación, de gobierno y de régimen que sufrimos en España. Son ellos, entre otros, los que impiden que los españoles demos cumplida respuesta al colonialismo imperialista británico.

References: artículo 73
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