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Timestamp: 2019-01-18 16:39:04+00:00

Document:
El Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio
Párrafo 1 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio
Párrafo 2 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio
Párrafo 4 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio
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Con respecto a los argumentos del Canadá de que la prohibición del amianto impuesta por Francia es incompatible con varias disposiciones del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, los Estados Unidos sostienen que el Canadá no ha interpretado bien los pertinentes artículos de dicho Acuerdo. La interpretación del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio en la que se basan los argumentos del Canadá, trata de descubrir en el Acuerdo unas obligaciones que no se encuentran en éste. Los Estados Unidos instan al Grupo Especial a que no admita tal interpretación. Las CE han argumentado, por otra parte, que el Decreto de Francia no es un "reglamento técnico", ya que se trata de una prohibición categórica del amianto y de los productos que contengan amianto. Han argüido que las prohibiciones generales, y concretamente esta prohibición de un producto, no son "reglamentos técnicos", porque, según se sostiene, no "establecen las características de un producto o los procesos y métodos de producción con ellas relacionados", en los términos del párrafo 1 del Anexo 1 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio. Los Estados Unidos difieren de la opinión de las CE a este respecto. En el presente asunto, el Decreto establece "características de un producto […] cuya observancia es obligatoria". Las características en cuestión son que el producto no debe contener amianto, si ha de ser comercializado, ofrecido para la venta, importado, exportado, etc., en Francia. La observancia de esa exclusión del amianto es obligatoria, a no ser que el Gobierno de Francia haya concedido una dispensa, en cuyo caso es obligatoria la observancia de los términos de esa dispensa. En todo caso, el Decreto de Francia es un reglamento técnico, en el sentido del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, y está sujeto a las disposiciones sustantivas de dicho Acuerdo. La interpretación que las CE hacen del Anexo 1 abriría una escapatoria, que podría ser muy amplia, del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio. Cabría así dar una definición diferente de medidas que tienen repercusiones muy notables en el comercio -por ejemplo, las normas reglamentarias que limitan las características de la mantequilla para untar o la lana- y convertirlas en prohibiciones de un producto. El argumento de las CE significaría, por analogía, que una disposición reglamentaria sobre seguridad de los juguetes infantiles que excluyese toda parte de tamaño menor a uno determinado (para evitar asfixias) no sería un "reglamento técnico", como no lo serían tampoco las disposiciones que no permiten añadir agua al jamón. Quedarían reducidas a la nada así las disposiciones del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio. Tal interpretación del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio no es admisible, en términos de interpretación de los tratados, y no es de desear en términos de política comercial. Esto no quiere decir, sin embargo, que el Decreto de Francia no responda a lo exigido por el Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio. Como se expone seguidamente, aunque el Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio se aplica al Decreto de Francia, el Canadá no ha conseguido establecer que ese Decreto infrinja ninguna de las disposiciones que ha mencionado.
Los Estados Unidos alegan que, por los motivos expuestos en relación con el artículo III del GATT, estos productos no son "productos similares". Además, y dado que la prohibición se aplica sin que haya discriminación entre productos de diferente origen, la discriminación con respecto a fuentes del extranjero no es cuestión aquí.
Los Estados Unidos hacen notar que el párrafo 2 del artículo 2 proporciona un elemento clave de las disciplinas del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio. Desde el punto de vista de los Estados Unidos, son de especial importancia algunos aspectos del párrafo 2 del artículo 2 por lo que respecta a la reglamentación relativa a la salud y la seguridad. La primera oración del párrafo 2 del artículo 2 es importante porque admite que, en determinadas circunstancias, los reglamentos técnicos pueden crear obstáculos al comercio que son necesarios, y que la creación de tales obstáculos necesarios es compatible con el Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio. Hemos de señalar que entre los "objetivos legítimos" que se enumeran (sin que esa enumeración sea exhaustiva) en el párrafo 2 del artículo 2 figura expresamente la protección de la salud o seguridad humanas. En el párrafo 2 del artículo 2 se admite también que, al evaluar los riesgos que puede ocasionar el que no se alcance un objetivo legítimo, los gobiernos pueden tomar en consideración varios elementos, entre ellos la información disponible científica y técnica, la tecnología de elaboración conexa o los usos finales a que se destinen los productos.
La obligación, consignada en el párrafo 2 del artículo 2, de que los reglamentos técnicos no restrinjan el comercio más de lo necesario para alcanzar un objetivo legítimo debe ser interpretada de manera análoga al párrafo 6 del artículo 5 del Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias.131 Esa interpretación encuentra apoyo en la sexta cláusula del preámbulo al Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, en la que se dice "Reconociendo que no debe impedirse a ningún país que adopte las medidas necesarias para […] la protección de la salud y la vida de las personas y de los animales o la preservación de los vegetales, para la protección del medio ambiente […] a los niveles que considere apropiados […]". Los Estados Unidos sostienen que el preámbulo forma parte del contexto del párrafo 2 del artículo 2, en el sentido del artículo 31 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, y proporciona una indicación autorizada del objeto y de la finalidad del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, para efectos de su interpretación como tratado. Así pues, si un Miembro quiere demostrar que un reglamento técnico de algún gobierno restringe el comercio más de lo necesario, tendrá que probar que existe otra medida concreta que podía haberse utilizado, dentro de lo razonable, que esa otra medida alcanzaría los objetivos legítimos del Miembro que dictó el reglamento, y que restringiría bastante menos el comercio. Por lo tanto, habría que pedir a la parte reclamante que determinase cuál es la otra medida disponible en términos razonables (puesto que ningún Miembro está obligado a lo que no es razonable). Además, esa otra medida debe producir resultados bastante diferentes desde el punto de vista del comercio. No habría por qué adoptar otra medida, si sólo va a conseguirse con ella una diferencia insignificante en términos de comercio. La parte reclamante debe probar, lo que es más importante todavía, que la medida que podría utilizarse como alternativa alcanza los objetivos que se propone el Gobierno. El Canadá no ha demostrado que la medida que prefiere como alternativa -es decir, la "utilización controlada" del amianto y los productos del amianto- alcance el "legítimo objetivo" de protección de la salud de las personas que se propone el Gobierno de Francia.
El Canadá alegó que el Decreto no atiende al "verdadero problema" del amianto en Francia, que, según el Canadá, es el que constituye el revestimiento con fibras de amianto. No corresponde al Canadá, sin embargo, determinar cuál es el "verdadero problema" de Francia. Es Francia quien debe determinar qué nivel de protección quiere dar a sus ciudadanos. En segundo lugar, alega el Canadá que el Decreto de Francia infringe el párrafo 2 del artículo 2, puesto que no reconoce la "realidad científica" de que el crisotilo encapsulado en una matriz es inocuo. Sin embargo, como ya se ha expuesto anteriormente y como han demostrado las CE, el amianto encapsulado no es inocuo, en absoluto, ya que la encapsulación puede quebrarse, y es probable que se quiebre, en el curso del ciclo de vida del producto, lo que da lugar al desprendimiento de fibras y crea un gran riesgo para la salud de las personas. El Canadá sostiene que el Decreto de Francia infringe el párrafo 2 del artículo 2 porque reemplaza el uso del crisotilo -que se dice ser un producto inocuo- con el de productos sustitutivos cuyos riesgos para la salud no se conocen. Los Estados Unidos se oponen, fundamentalmente, a esa interpretación del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio. El Canadá está afirmando, de manera implícita, que toda medida reglamentaria que afecte negativamente al comercio de un producto tiene que ser sometida a prueba de contraste con los riesgos hipotéticos que resultarían del empleo de los productos que podrían sustituirlo. Tal prueba carece por completo de fundamento en el Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio.
El Canadá ha afirmado que, con arreglo al párrafo 4 del artículo 2, el Grupo Especial tiene que determinar: i) si es necesario un reglamento técnico para el crisotilo; ii) si existen normas internacionales acerca del crisotilo; iii) si las normas internacionales son eficaces y apropiadas para alcanzar el objetivo; y iv) si el Decreto se basa en normas internacionales. En virtud de ese análisis, el Canadá llega a la conclusión de que Francia adoptó la medida más restrictiva posible a pesar de que la comunidad internacional había elaborado normas que constituyen un enfoque menos restrictivo (es decir, la utilización controlada). Ese análisis es una interpretación errónea del párrafo 4 del artículo 2. En primer lugar, y fundamentalmente, en el párrafo 4 del artículo 2 no se plantea que un grupo especial haya de determinar si un reglamento técnico es o no es necesario. Es de la incumbencia del Canadá determinar que existen normas internacionales y que éstas son pertinentes. Por lo que respecta a la norma de la OIT, tanto la Convención 162 como la Recomendación 172 permiten que los países participantes elijan el enfoque que estimen apropiado para proteger a los trabajadores de los peligros del amianto. Es más, en el acta provisional del 72º período de sesiones de la Conferencia Internacional del Trabajo, que adoptó la Convención, se hizo constar, por lo que respecta al artículo 10 de la Convención 162 (que, según alega ahora el Canadá, condiciona la prohibición a que se compruebe el riesgo que crean los productos sustitutivos) lo siguiente: "El Gobierno Miembro del Canadá no ve en el artículo 10 nada que impida que un país haga lo que desee con respecto al amianto".132
Los Estados Unidos sostienen que la interpretación que hace el Brasil del párrafo 4 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio hace caso omiso de que los factores climáticos o geográficos y los problemas tecnológicos fundamentales se citan como ejemplos, y no como lista exhaustiva de las razones por las que una norma internacional puede ser un medio "ineficaz o inapropiado" para el logro del objetivo legítimo perseguido por un Miembro.

References: artículo 2
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 artículo 5
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 artículo 31
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 artículo 10
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