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Timestamp: 2018-07-20 04:08:03+00:00

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Notas CPAU 38 by Biblioteca CPAU - Issuu
AUTORIDADES CPAU Presidente Arq. Augusto M. Penedo Vicepresidente 1º Arq. Valeria del Puerto Vicepresidente 2º Arq. Eduardo Albanese Secretario Arq. Roberto Busnelli Prosecretaria Arq. María E. Hojman Tesorera Arq. Margarita M. Charrière Protesorera Arq. Beatriz Escudero Consejeros Titulares Arq. María de las Nieves Arias Incollá, Arq. Berardo Dujovne, Arq. Javier Fernández Castro, Arq. Mauricio Contreras Ortiz, Arq. Raúl R. Rivarola, Arq. Enrique García Espil, Arq. Francisco Prati, Arq. Carlos Lebrero, Arq. Esteban G. Urdampilleta Consejeros Suplentes Arq. Bárbara Berson, Arq. Fabián de la Fuente, Arq. Darío López. Gerente General Esteban López Gerente Técnico Arq. Irene Kalnins Servicios al Matriculado D.M. Federico Carrasco Directora de Biblioteca Lic. Julieta M. Stramschak Asesor Legal Dr. Eduardo Padilla Fox Asesor Contable Ctdor. Fernando E. Tozzi.
ACCIONES CPAU | Peticiones, decisiones y resoluciones del Consejo La Autopista Illia no es la High Line El CPAU, el CPIC y el CAI, el Foro de la Ingeniería y el Instituto del Transporte elaboraron opinión sobre las obras en el asentamiento Villa 31. En forma conjunta, las cinco entidades elevaron una nota al GCBA expresando su opinión “favorable a la implementación de una política de transformación de ese espacio singular en un nuevo barrio de la ciudad”, pero expresando su “preocupación por este emprendimiento en particular”, en referencia a la obra que prevé transformar al tramo de la Autopista Illia en un Paseo peatonal parquizado. En este sentido, la nota pone en relieve algunos de los problemas principales: “…a partir de la información disponible se puede interpretar que el punto de cruce de dos de las vías de ingreso más importantes de los tráficos provenientes del norte de la ciudad y el conurbano que ahora se produce en diferente nivel, va a transformarse en un cruce a nivel semaforizado, lo cual va a impactar en la accesibilidad al área central, la continuidad de las vinculaciones del sistema de autopistas urbanas de la ciudad, afectando al
conjunto de calles donde se derivarán los tráficos.” Además, señala que “… la fundamentación de esta propuesta en la necesidad de lograr una continuidad de la trama bajo la autopista del asentamiento Villa 31 supone el tratamiento de los sectores del bajo autopista, los que serán liberados de las construcciones existentes para establecer la integración de distintos sectores del asentamiento. Pero esta operación es independiente de la calzada superior, no requiere necesariamente un cambio de uso eliminando el tránsito vehicular con el único propósito de generar un corredor peatonal parquizado.” Por último, pone foco en los proyectos citados como referentes, el High Line y el Paseo Dumesnil, que “siempre utilizaron infraestructura obsoleta que estaba en desuso, además en estos casos el recorrido del paseo elevado comienza y termina en lugares singulares y el recorrido cruza un conjunto de lugares de interés. En el caso de la autopista Illia estas condiciones no se verifican.” Las entidades finalmente solicitaron una reunión con el Jefe de Gobierno para “transmitir con más precisión sus reflexiones.”
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NOTAS CPAU 38
REVISTA NOTAS CPAU Edición Nº38 – ISSN 2591-3484 – Año X – Diciembre 2017 Propietario Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo Directora Arq. Bárbara Berson Curadora de este número Arq. Margarita Charrière Coordinación editorial Arq. Vera Blitstein Colaboradores permanentes Sr. Esteban López, Sr. Federico N. Rodríguez Colaboran en este número Por orden de aparición Augusto Penedo, Margarita Charrière, Heriberto Allende, Fernando Diez, Guillermo Gutiérrez Ruzo, Daniel Kozak, Javier Pisano, Fabián de la Fuente, Lorena Vecslir, Pedro Linares, Luis Baer, Javier Fernández Castro, María de las Nieves Arias Incollá, Cristina B. Fernández, Carlos Colombo, Ma. Teresa (Mora) G. Cullen de Aráuz, Alberto Varas, Marcelo Corti, Leonardo Kopiloff, Demián Rotbart, Flora Manteola, Roberto Busnelli, Mariana Barrera, Mariela Nerome, Daniel Guevara, Ezequiel Flavio Martínez, María Amalia Carluci, Ana Rascovsky, Fabio de Marco, Mario Hugo Azulay, Ezequiel Hilbert, Emilio Rivoira Tapa e ilustraciones de tema de tapa Norberto Dorantes Fotografías tema de tapa Alejandro Petrakovsky, Antonio Bizzotto, Nicolás Pedemonte Diseño y diagramación Bouzón | Comunicación y Diseño Impresión GALT Printing S.A., Ayolas 494, CABA Distribución Inter Kartas Dirección Nacional del Derecho de Autor Expte. 05347245 Tirada 2500 ejemplares. La dirección no se hace responsable de los conceptos vertidos en los artículos firmados, que son de exclusiva responsabilidad de sus autores. La Revista Notas CPAU forma parte de la Asociación de Revistas Latinoamericanas de Arquitectura (ARLA)
Portadas Arq. Margarita Charrière
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Tema de tapa 06 Un proceso de discusión y reflexión 08 ¿"Nuevo" Código Urbanístico o aggiornamento del Código de Planeamiento Urbano?
12 La necesaria coordinación de los instrumentos del sistema de planificación
14 El espacio público como forma de regular más allá del espacio privado
16 “Unidades de sustentabilidad” y homogeneización del tejido
18 Del zonning funcional a la “mixtura de usos”
20 Garantías del hábitat y compromiso ambiental 21 Reurbanización e integración socio-urbana en villas y asentamientos
Ejercicio Profesional 46 Nuevas herramientas para el ejercicio profesional
50 Mucho más que datos 53 Nodos de Integración Ribereña 56 Nueva encomienda digital 57 Pasos para comenzar una habilitación
22 La protección patrimonial como materia pendiente
24 Los mecanismos de recupero público de la valorización inmobiliaria
26 Consideraciones Generales 29 Proyecto de Código Urbanístico
32 Sobre la reforma del Código de Planeamiento Urbano
34 Sobre el proyecto de Código Urbanístico
38 No es necesario hacer un nuevo código 40 Apuntes sobre el Código Morfológico
42 Entender el Nuevo Código
64 Biblioteca CPAU 65 Una Ciudad 67 Vivir en la ciudad es muy natural
68 Un Disco 69 Una Película 70 Día Mundial del Urbanismo 72 Por siempre Moderna
Ciudad deseada El borrador del Código Urbanístico (CU) fue presentado por la Subsecretaría de Planeamiento como propuesta sujeta a revisión y debate. El CPAU fue una de las instituciones convocadas a participar de esta fundamental discusión. Para esto se creó una comisión especial que trabajó en la revisión de las nuevas propuestas, resultando en un documento, entregado en septiembre a las autoridades, titulado “Aportes para la formulación del Código Urbanístico”. En este número de la revista hemos plasmado algunas de las opiniones de los especialistas en el tema. Surgen aquí algunos interrogantes ¿Para cuántos habitantes estamos imaginando la ciudad deseada? ¿Cuál será la calidad espacial, ambiental, morfológica de la ciudad si se densificara según lo redactado en el CU? ¿Cuál es el tratamiento que se le da a los espacios públicos? ¿Cuáles serán los instrumentos de recupero público de la valorización inmobiliaria? ¿A través de qué procesos se integrarán los sectores más relegados de la ciudad? Nos faltan herramientas donde poder visualizar las múltiples propuestas urbanísticas en su conjunto a modo de capas sobre la imagen de la ciudad. De esta forma todos podríamos comprender el rumbo elegido para el futuro de la Ciudad de Buenos Aires. Esta es una nueva oportunidad para lograr una ciudad más participativa, sostenible e inclusiva.
Arq. Bárbara Berson Directora Revista Notas CPAU
Código Urbanístico Por Augusto Penedo | Arquitecto, Presidente CPAU
“El Código Urbanístico reemplazará al Código de Planeamiento Urbano y tendrá por objetivo guiar la conformación de la ciudad, incluyendo los espacios públicos como los espacios privados y las edificaciones que en los mismos se desarrollen.” (Ley 2930) Este es el origen de la iniciativa del Gobierno de la CABA al proponer un nuevo Código Urbanístico. Y para ello ha abierto marcos de participación a instituciones ligadas a la construcción de la ciudad. El Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) lo agradece y ha participado de manera proactiva presentando a las autoridades el documento Aportes a la Formulación del Código Urbanístico, que presentamos en esta edición de la Revista NOTAS. Hoy la ciudad está encaminada a la revisión y reemplazo de su Código de Planeamiento Urbano, que no terminará siendo un Plan Urbanístico, pero sí tomará decisiones que tendrán efecto sobre su edificabilidad. Se plantea como un completamiento morfológico. Esto significa completar en alturas lo que hoy ya hay consolidado, según las diferentes áreas de la ciudad. Parece razonable, y alentamos a que permita el crecimiento de la ciudad, y también de su población. Pero Buenos Aires no es como se piensa, una ciudad homogénea; lo podrá ser en su alineación, pero no en sus alturas. La batalla de la homogeneidad, a la europea, es una batalla perdida. Habida cuenta de su estado aun “en proceso”, nos lleva, por ahora, a señalar algunas carencias. Respecto del Espacio Público, la formulación del CU no debe estar solo sesgada hacia la regulación del espacio edificado privado. Además, la cuestión medio ambiental debe aparecer reflejada en la propuesta. En relación a la estructura urbana, existe una preocupación por la morfología, el completamiento del tejido y la densificación de corredores, y parece adecuado; pero también se deben adoptar definiciones que muestren cuáles sectores de la ciudad se buscan corregir o incentivar. Por otro lado, los procedimientos de rehabilitación edilicia se deben articular con los de protección patrimonial: es necesario establecer un procedimiento común para las intervenciones, y además estimularlas. Por último, el tema de la Mixtura de Usos: se debe establecer correlación entre usos del suelo y volumetrías en términos de compatibilidad con la estructura urbana (área central, subcentros, centros y tejidos barriales) teniendo siempre en cuenta las preexistencias. Lo que el Código Urbanístico debe perseguir es que Buenos Aires crezca en magnitud y población, de manera lo más igualitaria que se pueda, que sea democrática y de ser posible, sustentable.
Un proceso de discusión y reflexión Por Margarita Charrière | Arquitecta, Consejera CPAU, Presidenta de la Comisión de Urbanismo.
Al finalizar las exposiciones que la Subsecretaría de Planeamiento realizó sobre la propuesta del Código Urbanístico (CU) para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 31 de marzo de este año, el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) le presentó y entregó formalmente un documento síntesis titulado “Reflexiones acerca de la iniciativa de modificación del Código de Planeamiento”. Este documento fue el resultado de un trabajo de discusión y reflexión que comenzó en junio de 2016 un grupo de profesionales convocados por el CPAU, en su carácter de especialistas y -en algunos casos- su experiencia en la participación de anteriores modificaciones del Código de Planeamiento Urbano (CPU). En virtud de que la propuesta del CU se presentara como “borrador” sujeto a revisiones y observaciones por parte de los distintos ámbitos y actores convocados por el GCBA en el proceso participativo, y con el fin de colaborar constructivamente a dicho proceso, el CPAU propuso profundizar el análisis realizado, ampliando tanto el objeto como la información y la consulta en el medio profesional. Para cumplir dicho objetivo, el CPAU conformó en mayo de este año un grupo de trabajo integrado por los arquitectos Heriberto Allende, Fernando Diez, Guillermo Gutiérrez Ruzo, Daniel Kozak y Javier Pisano, con la coordinación general de Margarita Charrière y Fabián de la Fuente, la coordinación técnica de Lorena Vecslir y Pedro Linares, y la contribución especial sobre aspectos específicos de Luis Baer, Javier Fernández Castro, María de las Nieves Arias Incollá y Cristina B. Fernández. También formó parte de este proceso el intercambio de ideas en reuniones con las autoridades de las entidades que, junto al CPAU, representan a los profesionales de las
disciplinas vinculadas (Consejo Profesional de Ingeniería Civil, Centro Argentino de Ingenieros, Sociedad Central de Arquitectos). Sobre este tema se han hecho llegar a las autoridades cartas expresando diversas inquietudes. Se difundió por nuestros medios de comunicación tanto la propuesta del Ejecutivo como el documento presentado por nuestra entidad, y se realizaron reuniones ampliadas de expertos en el tema para recibir mayor y mejor contribución a la iniciativa, con el objetivo de incorporar la mayor parte de las inquietudes de quienes operan en la construcción de la ciudad. En conjunto con estas acciones, sobre la base del mencionado documento presentado por el CPAU en el mes de marzo, se realizó un análisis pormenorizado, título por título, de la Versión 9.0 del proyecto de CU del GCBA. Debido a que en el transcurso de la elaboración del documento se hizo pública la Versión 10 del CU, se anexó un texto de observaciones de los cambios o agregados respecto de la versión anterior. Se incluyeron también desarrollos particularizados sobre temas ausentes de especial interés, como por ejemplo recomendaciones en materia de protección patrimonial, así como propuestas de nuevos instrumentos de gestión. Como resultado de este proceso de discusión y reflexión, el 26 de septiembre se presentó el documento “Aportes a la formulación del Código Urbanístico”, una síntesis del cual se muestra en el cuerpo central de este número de la Revista Notas, dando cuenta de los temas no estudiados, incompletos o sin regulación vinculante, y apuntando asimismo algunos aspectos instrumentales, de posible implementación y/o corrección de las actuales propuestas.
¿"Nuevo" Código Urbanístico o aggiornamento del Código de Planeamiento Urbano? La renovación del Código de Planeamiento Urbano (CPU) vigente supone no sólo la oportunidad de revisar de manera integral un instrumento de larga data, que ha sido modificado puntualmente en numerosas ocasiones, sino que también abre la posibilidad de discutir el papel de la planificación urbana y territorial en un nuevo escenario metropolitano.
En este marco, y más allá de los problemas de ordenamiento administrativo y funcional que afectan en la actualidad al sistema de planeamiento y que le impiden cumplir con la alta eficiencia que demandan sus funciones, la primera dificultad que se presenta a la hora de analizar el documento del CU, es la ausencia de un Modelo Territorial que sirva de base para la propuesta de modificación del código vigente.1
Desde 1977, el CPU en vigencia fue la expresión normativa del Plan Director de Buenos Aires de 1962, Decreto-Ordenanza 9064/62. Entre los objetivos de este instrumento, se destaca el de mejorar las condiciones de habitabilidad urbana general, desde el ideario de reforma urbana del movimiento moderno. Posteriormente, las dos reformas integrales del CPU en 1989 y 2000 respondieron a diversos paradigmas teóricos acerca del planeamiento y la gestión urbanística. Éstos introdujeron importantes modificaciones en lo que respecta al tejido urbano (mayor número de distritos, aumento de la edificabilidad, incorporación de las Áreas de Protección Histórica, entre otras), y a la participación y gestión de proyectos urbanos por fragmentos de ciudad (ej. Puerto Madero), pero sin distorsionar la imagen del objetivo general de la ciudad, ni alterar la estructura de contenidos y secciones de ese primer Código.
Al no haberse cumplimentado con el Artículo 29 de la Ley 2930, el CU parece reforzar las matrices estructurales de crecimiento de la ciudad, que se describen como sujetas a modificación o rectificación en los lineamientos que exponen la Ley 71 y la 2930. El PUA, aprobado (sin plano), no ha territorializado los lineamientos de la estructura urbana deseada y sus desarrollos futuros, especialmente en materia de vialidad y espacio público.
Mientras tanto, se implementaron las instancias técnicas que sustentaron el cumplimiento de los lineamientos establecidos por la Ley 71 de 1998, con la formulación del Plan Urbano Ambiental (PUA). Después de un largo proceso, el proyecto del PUA fue finalmente sancionado por la Legislatura en 2008 y promulgado como Ley 2930.
El PUA, por su falta de actualización, dista de la ciudad existente. La débil o casi ausente aplicación territorial de las políticas urbanas definidas solo por escrito y sin planos, constituye así la principal problemática de partida para la formulación del CU.
No obstante el Artículo 29 establece que “el Consejo del Plan Urbano Ambiental se abocará con carácter prioritario y en forma articulada al desarrollo de un Modelo Territorial, que referencie gráficamente las principales estrategias establecidas en este Plan Urbano Ambiental”, dicha Ley 2930 no incluyó un Modelo Territorial expresado gráficamente como base de la futura normativa.
Desde esta perspectiva, la interpretación de la cartografía elaborada para el CU, parece indicar una ratificación de la consolidación de la “Ciudad Tendencial” por sobre la orientación de las dinámicas de crecimiento que permitan concretar la “Ciudad Deseada”.
1 La Aunque existe un documento con el título “Modelo Territorial”, su contenido no incluye un plano que defina territo-
rialmente la estructura urbana o el modelo deseado de ciudad.
ciudad tendencial. fuente: modelo territorial buenos aires 2010-2060, gcba, 2010 Este mapa, extraído del documento de Modelo Territorial elaborado por el GCBA, da cuenta del modelo de Ciudad Tendencial, basado en el análisis de un conjunto de variables muy detalladas de los componentes de la estructura urbana: hábitat y vivienda; transporte y movilidad; estructura y centralidades; producción y empleo; espacio público; patrimonio urbano.
edificabilidades y usos. fuente: cu, gcba, 2017. los planos de esta fuente se reproducen con la marca de agua con la leyenda "borrador", tal como se encuentran en el original. En comparaciรณn con el mapa anterior, el mapa de Edificabilidades y Usos del CU muestra correspondencias significativas. La ausencia de un Modelo Territorial graficado parece coincidir con la acentuaciรณn de la condiciรณn predominantemente radial de los corredores existentes que consolida la estructura en รกrbol de la ciudad del siglo XX.
áreas no contempladas en el cu. las áreas en gris comprenden las aph, ae y u. fuente: elaboración propia La propuesta del CU excluye explícitamente el tratamiento o revisión de las Áreas de Protección Históricas (APH), las Áreas de Arquitectura especial (AE) y las Urbanizaciones determinadas (U). Esto significa dejar una parte sustantiva de la ciudad sin analizar que, en conjunto con el espacio público y las UP, constituye más del 50% de la superficie total de la ciudad.
La necesaria coordinación de los instrumentos del sistema de planificación Ausencias y fragmentación en el abordaje de las herramientas urbanas en el nuevo código urbano propuesto por el GCBA.
Frente a un Plan Urbano Ambiental que ya se encuentra desactualizado y un Modelo Territorial sin espacialización de las estrategias, materializar una propuesta verdaderamente innovadora de Código Urbanístico –y no un aggiornamiento de parte de sus contenidos- supone un desafío a largo plazo, acompañando los procesos de actualización de los otros instrumentos del sistema de planificación.
En forma complementaria, debería incluirse la formulación de los diferentes proyectos urbanos que gestionan otras reparticiones del GCBA (por ejemplo, estudio de la Av. General Paz desde el Ministerio de Modernización), como resultado de los objetivos establecidos por las leyes marco sancionadas, y bajo los lineamientos de gestión que establecerán los Códigos mencionados.
En este proceso, resulta de vital importancia establecer mecanismos de coordinación que permitan unificar criterios de contenidos de los diferentes códigos y así evitar conflictos por la superposición de normativas, ya que la Ley 2930 establece la generación de cuatro instrumentos administrativos aplicados a la gestión, dejando los aspectos de planificación en el mencionado marco legislativo y en el COPUA. Estos instrumentos son:
La consideración por separado de los temas atinentes a las áreas verdes, densidad, transporte, ambiente, grandes equipamientos y costas, no alienta la necesaria complementariedad entre estos aspectos. Así, por ejemplo, el proyecto del CU no incorpora en sus contenidos lo relativo al espacio público –salvo aspectos aislados referidos a las vías públicas y espacios verdes–, aparentemente a la espera de una nueva normativa con carácter de Código que rija específicamente para el espacio público, no dando cumplimiento al inciso a) del artículo 24 de la Ley 2930, que establece como objetivo del CU “Guiar la conformación de la ciudad incluyendo tanto los espacios públicos como los espacios privados y las edificaciones que en los mismos se desarrollen”. Esta cuestión también puede ser extendida a otros aspectos, como por ejemplo normativa ambiental y ley de recupero de mayor valor, que se justifican en la futura aprobación de otros instrumentos de gestión, sin mencionar las implicaciones recíprocas.
•	El Código Ambiental, en elaboración en la órbita del
Ministerio de Ambiente y Espacio Público.
•	El Código de Habilitaciones en la de la Agencia Guber-
namental de Control.
•	El Código Urbanístico y el Código de Edificación, ambos
en el ámbito del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte, pero delegado en diferentes Subsecretarías del mismo.
La problemática urbana y ambiental, por su lógica sistémica, requiere una visión holística que establece la necesidad de trabajar de manera coordinada y articulada estos instrumentos.
La fragmentación en diferentes áreas de Gobierno dificulta la aplicación de los principios transversales que hacen a una visión integral del modelo y la gestión territorial.
Los mecanismos para el recupero de valorización inmobiliaria (en especial en aquellas áreas sujetas a un aumento de la capacidad constructiva) no se explicitan en el CU, siendo ineludible su reglamentación de manera previa o simultánea y debiéndose encontrar para ello instrumentos económico-jurídicos adecuados y resistentes al proceso inflacionario, que contemplen las diferencias de valor de suelo en cada área.
El espacio público como forma de regular más allá del espacio privado A pesar de ser esencial para el desarrollo urbano, la propuesta gubernamental no afronta verdaderamente la regulación del espacio público.
Si bien en el prólogo de la versión 8.0 se afirma que “para un desarrollo incluyente, equitativo y sustentable”, el CU requiere del transporte público como “componente orientador del crecimiento de la ciudad”, estos criterios no se reflejan luego en el cuerpo del documento. Se considera que la ausencia de una estructura urbana deseada repercute en un código que se limita a regular el espacio privado, sin definir los parámetros que guiarán las múltiples formas de desarrollo urbano (renovación, rehabilitación, preservación) en el dominio de lo público.
El espacio público es el recurso paisajístico, cultural y ambiental vital de la ciudad. No es una entidad abstracta, sino el ensamble concreto de calles, avenidas, plazas, parques y monumentos públicos en un conjunto significativo. La tarea de un código urbano es conservar y mejorar estos ensambles, promover la resolución de aquellos que no han sido completados y formular nuevos en las áreas menos desarrolladas. En la propuesta del GCBA, la cesión de espacio público y la apertura de nuevas vías públicas se plantea como una situación estrictamente ocasional dependiente del interés y la iniciativa de los propietarios del suelo, sin una propuesta que represente el interés público y la necesidad pública, en función de conexiones viales insatisfechas, déficit de plazas o espacios verdes e integración a la trama urbana de grandes superficies indivisas. No debería considerarse a las calles y avenidas de la ciudad como meras vías de circulación, ya que la mayor parte del espacio urbano de la ciudad está integrado por ellas, y de él dependen todas las condiciones de habitabilidad, incluso la de los edificios privados.
A esto se suma que en la clasificación de las vías en cuanto a su función circulatoria no se realizan las necesarias distinciones entre las direcciones radiales y anulares, ni se considera la insuficiencia de las segundas. La acentuación de la condición predominantemente radial de los corredores existentes consolida la estructura en árbol de la ciudad del siglo XX, pero no atiende las nuevas centralidades, el modelo policéntrico enunciado en el PUA, y las demandas de una estructura metropolitana en red. En el informe se sugiere atender el Art. 7° inc. h) del PUA para mejorar la conectividad transversal de la ciudad, promoviendo la instalación de “sistemas de transporte de capacidad intermedia en recorridos transversales que aún no justifiquen la instalación de subterráneos”, todo lo cual puede incidir positivamente en las formas de consolidación de las Unidades de Sustentabilidad. Sería necesario un plan integrado entre vialidad y transporte guiado, que atienda al problema de la manifiesta discontinuidad de los recorridos anulares, los cuales a partir del radio medio de la ciudad no pueden satisfacerse exclusivamente con transporte de superficie debido a la ausencia de corredores francos. En la propuesta gubernamental, es necesario también identificar los modos y lugares de complementariedad entre los distintos tipos de medios de transporte público, su relación con el espacio público, y las densificaciones emergentes. En los casos en que los déficits sectoriales lo aconsejan, se sugiere asimismo incorporar una política y procedimientos para la adquisición de tierras.
“Unidades de sustentabilidad” y homogeneización del tejido Desconocer la ciudad existente a la hora de proponer nuevas normas para el tejido no es garantía de éxito en la conformación de la ciudad futura.
La mayor parte de la información que presenta la propuesta analizada nace de un reacomodamiento de la estructura y los contenidos del CPU vigente, mientras que las nuevas incorporaciones o modificaciones “vinculantes” –más allá de los enunciados de intención– se remiten principalmente a la eliminación del FOT y las tangentes y la graduación de mixtura de usos, con el objetivo de “devolver la homogeneidad al tejido urbano de la ciudad, generar las condiciones para una mejor convivencia entre las distintas actividades y proponer una densidad poblacional adecuada.”1
Presentado como “morfológico” y a fin de superar las limitaciones del zonning funcional, el CU “borra” los anteriores distritos y propone en su lugar una nueva delimitación de “unidades de sustentabilidad” y corredores, categorizados de acuerdo a alturas máximas permitidas como principal indicador de definición volumétrica o de envolvente urbana.2 Sin embargo, a pesar de sus objetivos y el mandato de “devolver la homogeneidad al tejido urbano", y “lograr alturas fijas y homogéneas", el CU propone una normativa que en numerosos casos entra en contradicción con la ciudad existente. Entre las normas propuestas para los tejidos, corredores y unidades de sustentabilidad destacan algunas inconsistencias entre los objetivos de homogeneización o atenuación de las disrupciones morfológicas producidas por los códigos anteriores, y lo que efectivamente se propone en la normativa; la tensión entre la voluntad de generar un código particularizado, que se adapta a la ciudad existente, y un código de “fácil lectura para los vecinos” que establece cinco alturas máximas para todo el tejido urbano. En el proyecto del GCBA (tanto en la versión 9 como en la 10)
no es clara la fundamentación en el trazado de las Unidades de Sustentabilidad o la relación entre ellas y los objetivos de “desarrollar el espacio público en condiciones ambientales y de seguridad” que se presentan como su propósito. Por otra parte, se pierde la relación “ancho de calle – altura máxima” del CPU, que sí tiene un fundamento ambiental, ya que regula el asoleamiento en las aceras y frentes. Las normas propuestas en muchos casos generarán inevitablemente nuevas disrupciones que no van a poder ser solucionadas mediante el enrase. Esto es consecuencia de la aplicación de alturas máximas como un nuevo “layer” para toda la ciudad sin estudios particularizados. Cinco tipos de Altura Máxima para casi toda la ciudad no son suficientes. Se perderían así –con el sólo propósito de uniformizar la normativa– alturas máximas existentes que se ajustan mejor al perfil consolidado de sus cuadras. Se considera que el aumento de la altura permitida es negativo para el completamiento del tejido. Probablemente el caso más emblemático es el de la disrupción que resultaría de la transformación de las zonas del actual distrito R2b1 (con altura máxima permitida 13,50m), las cuales han generado una escala “amigable” de proyectos y de negocio inmobiliario de indudable interés, y que pasarían a ser Unidades de Sustentabilidad de Altura Alta (con 22m más un retiro de 4m permitidos). Si bien en la Versión 10 se decidió no bajar la altura en las avenidas consolidadas en la altura máxima de edificios entre medianeras del CPU, en algunas avenidas que no han sido reconocidas como “corredores” en el Plano de Edificabilidad se disminuye la altura permitida sin una clara justificación, pasando a tener la misma altura de tejido interior de las unidades de sustentabilidad donde se encuentran.
1 http://www.buenosaires.gob.ar/desarrollourbano/nuevo-codigo-urbanistico
2 La diferencia entre altura fija y altura máxima es una de las contradicciones entre los objetivos del CU y los parámetros
efectivamente regulados.
Código de Planeamiento Urbano (CPU)
Código Urbanístico (CU)
cambios de r2b1 a unidad de sustentabilidad de altura baja
cambios de r2b1 a unidad de sustentabilidad de altura alta
cambios de r2b1 a unidad de sustentabilidad de altura media Fuente: elaboración propia en base a http://www.buenosaires.gob.ar/planeamiento/codigo-de-planeamiento-urbano y http://www.buenosaires.gob.ar/sites/gcaba/files/nuevo_codigo_urbanistico_-_plano_de_edificabilidad.jpg Un porcentaje importante de lo que actualmente es R2b1 pasaría a ser parte de las “Unidades de Sustentabilidad de Altura Baja” (USAB), con 10,5m de altura máxima. Otro porcentaje considerable se transformaría en “Unidades de Sustentabilidad de Altura Alta” (USAA), con 22m de altura habilitados. Y una fracción menor sería parte de las “Unidades de Sustentabilidad de Altura Media” (USAM), con 16,5m de altura máxima. Particularmente en las USAA y USAM, estos cambios, sumados a la liberación del FOT, probablemente tengan como resultado la repetición de tipologías compactas y la desaparición de un modo construir ciudad que ha dado muy buenos resultados en Buenos Aires.
Del zonning funcional a la “mixtura de usos” La propuesta gubernamental, de generalizar la mixtura de usos en toda la ciudad, no garantiza el resultado deseado.
Las normas de uso del suelo expresan la voluntad de pasar de una zonificación según usos a un código morfológico con mixtura funcional en todo el territorio, sólo diferenciada por su gradiente o intensidad según la superficie máxima de locales. Al respecto, se observa la necesidad de identificar áreas homogéneas de la ciudad y definir gradientes y mixturas de usos acordes a los patrones de constitución que caracterizan las áreas identificadas.
La característica dominante del tejido de Buenos Aires es su heterogeneidad y, por tanto, un código morfológico no puede aplicarse genéricamente sin un estudio detallado de las diferentes partes de la ciudad. Se debería evaluar su real capacidad de transformación, y el impacto que la nueva norma generaría en sus múltiples dimensiones: sociales, económicas, funcionales y ambientales. Difícilmente las áreas especializadas que ya existen en la ciudad incorporen otros usos, si no se implementan instrumentos de gestión basados en procesos económicos de dinámica inmobiliaria y mercado de suelo que ameriten su desplazamiento. Resulta necesario revisar la asignación de usos con una visión complementaria, que incluya aspectos vinculados a la localización en el contexto de la estructura de la ciudad y su relación con los tejidos ya consolidados, que no generen conflictos con las dinámicas urbanas actuales ni con las futuras políticas de planificación.
En la Versión 10 del CU, el mapa de usos mejora la identificación de las USB, las áreas de centralidad y subcentralidad propuestas y ratifica la linealidad de los corredores estructurantes. Sin embargo, no se puede identificar la relación entre la propuesta, el sistema de movilidad, la estructura urbana y los actuales usos del suelo. En este sentido, si bien se ajustaron algunos aspectos de compatibilidad e intensidad de los usos permitidos (por ejemplo, los depósitos en el Área Central), en la información recibida no se alcanza a comprender a qué propuesta de estructuración territorial corresponde el desarrollo de una mixtura de usos uniforme todo a lo largo de corredores y calles transversales actualmente discontinuos u heterogéneos (por ejemplo, en las Comunas 7 y 10, todo el desarrollo de Av. Rivadavia, calle Yerbal, calle Sanabria, Emilio Lamarca). En lo refiere a los indicadores máximos de estacionamiento y la política de restringir la movilidad interna con vehículo particular, el informe manifiesta la necesidad de elaboración de una norma que se aplique de manera incremental según las condiciones de accesibilidad y conectividad de cada sector de la ciudad o Comuna. Es decir, a medida que, por la implementación de acciones de mejora en los servicios de transporte público, las áreas de la ciudad adquieran progresivamente mayor conectividad y accesibilidad, los indicadores de estacionamiento pueden aumentar el grado de restricción.
superposición de los distritos del cpu vigente y el mapa de mixtura de usos del cu (versión 9). fuente: elaboración propia Este mapa muestra la falta de correspondencia entre el gradiente de intensidad de usos propuesto (color) y los actuales distritos funcionales (líneas negras).
Garantías del hábitat y compromiso ambiental Las herramientas propuestas por el GCBA no son suficientes para cumplir con un compromiso ambiental.
En lo que refiere al contenido del componente ambiental del Código Urbanístico propuesto por el GCBA, puede concluirse que la versión del documento analizada (9.0) constituye un avance respecto a la anterior, con la incorporación de los aspectos considerados dentro del “Compromiso Ambiental”.
Debería fortalecerse la implementación de medidas referidas a la adecuación de volumetrías a requerimientos ambientales, así como la optimización de envolventes, tanto de edificaciones nuevas como existentes. De todas maneras, el Compromiso Ambiental planteado no es suficiente si quedan afuera las consideraciones respecto de la promoción de la eficiencia energética y la disminución de las emisiones de CO2 como consecuencia del acondicionamiento de edificios. De manera complementaria, se recomienda compatibilizar el modelo territorial resultante con los aspectos relevantes del soporte físico del territorio, como las cuencas hídricas y
la relación con la ribera, incorporando a la determinación y delimitación de las USB las áreas de vulnerabilidad hídrica como elementos condicionantes de los usos propuestos, el tejido, morfología y técnica constructiva que sean determinados para las mismas. Por otra parte, se considera pertinente coordinar con los componentes y variables de los indicadores que determine el futuro Código Ambiental, ya que muchos de ellos pueden estar estrechamente vinculados con los aspectos que regula el Código Urbanístico versión 9. Una recomendación idéntica puede hacerse para los aspectos de resolución constructiva que regulará el CE. En lo que refiere a los instrumentos de gestión, podrían incluirse incentivos para la promoción de técnicas complementarias a la adecuación pasiva de las edificaciones, como ser la eliminación de los espesores de entrepisos para la determinación de las alturas máximas, en aquellas construcciones que superen el estándar mínimo requerido para la aislación de envolventes, que incorporen cubiertas verdes o fuentes de generación de energías limpias.
Reurbanización e integración socio-urbana en villas y asentamientos Faltan instrumentos en la propuesta del Gobierno para una real integración de los sectores relegados de la ciudad.
En 1991, por medio de la Ordenanza Nº 44.873, el Distrito U31 del CPU vigente dispuso la apertura de calles, se establecieron indicadores urbanísticos (carácter, subdivisión, usos, FOT/FOS, etc.), y la modalidad de la operatoria de venta en las villas existentes (los doce Subdistritos U31). Tales medidas no han sido implementadas y el proyecto de CU solo las reestablece parcialmente. Se trata de un Título muy breve y genérico que relega el conjunto de condiciones de integración socio-urbana -entre otras, apertura de viales, dotación de equipamientos y espacios públicos, eliminación de barreras urbanas, llegada del transporte público- a la aprobación de un Plan de Detalle. En el informe se manifiesta que deberían incluirse asimismo, otras manifestaciones del hábitat popular, como las casas o fábricas tomadas, los hoteles-pensiones, los conjuntos habitacionales con altos índices de hacinamiento, etc., cuya complejidad difícilmente puede regularse a partir de indicadores urbanísticos de tipologías de vivienda y usos admisibles, requiriendo de definiciones, estrategias e instrumentos específicos de actuación.
La problemática del acceso a la vivienda y a la ciudad, no se agota en la reurbanización e integración socio-urbana del hábitat precario, sino que es necesario incorporar políticas activas de regulación del funcionamiento del mercado inmobiliario, en particular el del suelo, atendiendo a los sectores de menores recursos a escala de toda la ciudad y de manera coordinada con su región metropolitana. Desde esta perspectiva, resulta de vital importancia el desarrollo y puesta en práctica de instrumentos mencionados en el proyecto del CU, como el Programa de Promoción de Proyectos de Integración Socio Urbana, Emprendimientos de Integración social (EIS), con la posibilidad de incorporar vivienda asequible, tanto para la venta como el alquiler, en los desarrollos inmobiliarios privados mediante mecanismos de “zonificación inclusiva”, así como dos nuevas herramientas (propuestas en el Título 10 del informe), que son el Banco Público de Inmuebles y el Fondo Específico de Desarrollo Urbano y Habitacional.
La protección patrimonial como materia pendiente En la propuesta del GCBA debió contemplarse el amplio debate vigente sobre la protección patrimonial.
La propuesta del CU excluye explícitamente el tratamiento o revisión de las Áreas de Protección Históricas (APH), las Áreas de Arquitectura especial (AE) y las Urbanizaciones determinadas (U). Esto significa dejar una parte sustantiva de la ciudad sin analizar que, en conjunto con el espacio público y las UP, constituye más del 50% de la superficie total de la ciudad. El Artículo 24 de la Ley 2930 establece que el CU deberá considerar tanto las dimensiones ambientales, morfológicas y funcionales de la ciudad en su totalidad, como las particularidades de sus diversas zonas, barrios y sectores. Esto incluye “los sectores, edificios, paisajes y otros elementos urbanos de valor patrimonial, mediante su caracterización, regulación y gestión en forma integrada con las propuestas territoriales e instrumentales”, lo cual no ha sido abordado por la propuesta de CU, ya que no fueron incorporadas a la reflexión ni las Áreas de Protección Histórica (algunas de las cuales han quedado incluidas en Unidades de Sustentabilidad baja, y permitirán un tratamiento acorde a los actuales perfiles de los barrios) ni aquellos distritos caracterizados como Urbanizaciones Determinadas y Arquitectura Especial que ameriten medidas especiales de protección. Respondiendo a los criterios de la Ley 2930 que establece que “las áreas con contenidos patrimoniales deberían entenderse como un conjunto, para lo cual deberían revisarse los criterios de protección patrimonial para homogeneizar su abordaje en términos de regulación urbanística”, se sugiere organizar y diferenciar su tratamiento con los siguientes criterios:
•	Zonas con verdadero carácter, como San Telmo o Barrio
Parque, que implica la definición de lo que se protege (trazado, arquitectura, consolidación homogénea). •	Catálogos de inmuebles de dominio privado relacionados a conjuntos patrimoniales y entornos. •	Catálogo de Equipamientos y Espacios Públicos, Estaciones Ferroviarias, Conjuntos Paisajísticos, Parques, Plazas, Hospitales, Equipamientos Singulares y sus entornos.
Resulta positivo que hayan modificado los alcances de las intervenciones, tanto para edificios catalogados como para los edificios no catalogados localizados en Áreas de Protección Histórica (APH), recuperando los criterios de rehabilitación expresados en la Ley 3686, incorporados como Capítulo 4.13 del actual CPU. Lamentablemente, al mismo tiempo, desaparecen los contenidos sustantivos, hoy vigentes, de rehabilitación edilicia para los edificios existentes no catalogados o por fuera de los Distritos APH. El CPAU ha pedido reiteradamente la confección de un catálogo definitivo de inmuebles, que aún no existe. Todavía se encuentra vigente la ley del 41 que plantea una restricción normativa a 157.000 inmuebles de la ciudad. Por otro lado, no se han revisado los resultados de esta política de catalogación desde el año 1991 cuando se conformó la primera APH1 Casco Histórico.
Los mecanismos de recupero público de la valorización inmobiliaria El Código Urbanístico propuesto en la versión 10 no contiene ningún instrumento para el recupero público de la valorización inmobiliaria.
Los instrumentos que se abordan en la propuesta del GCBA presentan una gran disparidad en cuanto a su desarrollo y carecen de una mínima organicidad y visión de integralidad. Las relaciones entre los mismos son escasas y la mayoría no se traduce en mecanismos concretos para que logren su cometido. Se considera de suma importancia que se hayan tratado algunos instrumentos que habilitan al recupero público de la valorización inmobiliaria (como el Derecho de Edificabilidad y la Capacidad Constructiva Transferible), a pesar de que no cuenten con: •	ciertas pautas que permitirían realizar un uso más eficaz
en cuanto a su potencial de regulación y financiamiento, •	criterios de manejo de los fondos generados y •	la valorización por obra pública como hecho generador, tal como lo prevé el PUA (art. 23). Se sugiere, a la vez, incorporar el Banco de Inmuebles y atender así otro imperativo que establece el PUA (art. 22). Los problemas de acceso residencial y la inédita cantidad de vivienda en desuso ponen también de manifiesto la necesidad de incorporar mecanismos para la movilización de inmuebles ociosos y articularlos a otros instrumentos, por ejemplo, a las Áreas de Desarrollo Prioritario.
Por último, la Promoción de la Integración Socio-Urbana enuncia la posibilidad de incorporar vivienda asequible en los emprendimientos inmobiliarios, pero no menciona las pautas e incentivos urbanísticos y fiscales que serían necesarios, ni dialoga con otros instrumentos (por ejemplo, el Derecho de Edificabilidad), ni los contenidos tratados en el Título 8 bajo el título de “reurbanización e integración socio-urbana”. Es de destacar que en la versión 10 se retira el único instrumento que oficiaba como medida de recuperación de la valorización inmobiliaria generada por mayor constructibilidad: el “pago por derecho de edificabilidad”. Este instrumento fue totalmente sustraído y los cinco hechos imponibles que se proponía legislar también están ausentes en los demás instrumentos y programas tipificados. De este modo, y a contramano de lo que prevé el PUA en su artículo 23, la versión 10 del CU no contiene ningún instrumento para el recupero público de la valorización inmobiliaria, ya sea por cambios normativos que permitan un mayor aprovechamiento del suelo o por la inversión en obras de infraestructura que produzcan alzas en los precios del suelo.
Consideraciones generales Mas allá de los aportes del documento elaborado desde el CPAU, se destaca como un aspecto muy valioso el debate suscitado sobre la propuesta del Código Urbanístico y el renovado interés por reflexionar y revisar todas las cuestiones atinentes al sistema de planeamiento vigente; así como la voluntad de las entidades de participar activamente en este proceso. No obstante las consideraciones generales respecto a la desactualización del Plan Urbano Ambiental (PUA), la ausencia de un Modelo Territorial expresado gráficamente, y la fragilidad que en general presenta actualmente todo el sistema de planeamiento, y que “debilita” la propuesta del CU desde sus fuentes; como responsabilidad del CPAU con los matriculados en su ejercicio de la profesión y con la sociedad en su conjunto, se optó por elaborar un documento crítico a la vez que propositivo. Las siguientes consideraciones generales están contenidas en el documento elaborado por el CPAU y presentado al GCBA como “Aportes a la formulación del Código Urbanístico”: El Código no constituye un instrumento autónomo con entidad propia, sino que es parte de una estructura mayor de planificación que determina políticas, estrategias, objetivos y programas de intervención sobre la ciudad, los que deben constituir el “marco al cual se ajusta” el código urbanístico que es el instrumento normativo de aplicación y control de los procesos que se producen en el territorio. El Plan Urbano Ambiental, Ley 2930, es mencionado en el proyecto de CU como el marco al que se ajusta el mismo,
pero este Plan requiere de una actualización después de casi diez años de vigencia y siete años de tratamiento legislativo antes de su sanción. El proyecto de actualización del Código solamente reconoce como área de intervención las tierras de dominio privado, excluyendo al espacio público. En general, a diferencia del Código de Edificación, todos los planes y códigos consideran en forma integral el territorio de las ciudades. El Plan Urbano Ambiental, Ley 2930, determina en forma implícita y explicita esta consideración integrada de lo público con lo privado. Lo anterior se suma a las debilidades que presentan otros elementos del sistema de planificación, todo lo cual será trasladado a los contenidos del proyecto de Código en forma de omisiones, limitaciones u otros efectos que restringen su validez y condicionan su vigencia. Estos condicionantes sugieren la necesidad de considerar al proyecto de CU como una actualización más, que se suma a las dos anteriores realizadas a la versión del año 1977, lo que permitirá desarrollar una versión posterior, al mismo tiempo que se realice la necesaria actualización del PUA y se conforme un Modelo Territorial consistente con el mismo. En esta versión futura, se deberán además tener en consideración los postulados del Plan Estratégico de la Ciudad, la visión metropolitana del territorio, la incorporación del espacio público a la normativa y la política que se establezca en relación a la utilización de las tierras públicas localizadas en la ciudad.
APORTES AL PROYECTO DE CÓDIGO
GRUPO DE TRABAJO CPAU
RTO ALLENDE HERIBERTO ALLENDE Z FERNANDO DIEZ FERNANDO DIEZ UZO GUILLERMO GUTIÉRREZ RUZO ZAK DANIEL KOZAK DANIEL KOZAK NO JAVIER PISANO JAVIER PISANO HARRIÈRE MARGARITA CHARRIÈRE LA FUENTE FABIÁN DE LA FUENTE LORENA VECSLIR LORENA VECSLIR S PEDRO LINARES PEDRO LINARES R LUIS BAER LUIS BAER LUIS BAER STRO JAVIER FERNÁNDEZ CASTRO IAS INCOLLÁ NANI ARIAS INCOLLÁ RNÁNDEZ CRISTINA B. FERNÁNDEZ DICIEMBRE 2017
NUEVO CÓDIGO URBANÍSTICO REFLEXIONES
CARLOS CARLOS CARLOS CARLOS CARLOS CAR
COLOMBO COLOMBO COLOM
MORA MORA MORA MORA MORA MORA MORA M
ARÁUZ ARÁUZ ARÁUZ ARÁ
ALBERTO ALBERTO ALBERTO ALBERTO ALBERTO
VARAS VARAS VARAS VARAS
MARCELO MARCELO MARCELO MARCELO MARC
CORTI CORTI CORTI CORTI C
LEONARDO LEONARDO LEONARDO LEONARDO LE
KOPILOFF KOPILOFF KOPILO
DEMIÁN DEMIÁN DEMIÁN DEMIÁN DEMIÁN DEM
ROTBART ROTBART ROTBA
FLORA FLORA FLORA FLORA FLORA FLORA FLOR
MANTEOLA MANTEOLA MAN NOTAS CPAU 38
Por qué formular un nuevo Código Urbanístico Un cambio de paradigma para todos los arquitectos. Por Carlos Colombo | Arquitecto, Subsecretario de Planeamiento. Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte.
Los códigos dirigidos al ordenamiento urbano son instrumentos de ejecución de los planes territoriales. En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, estos recursos normativos se encuentran desactualizados, ya no responden a demandas y expectativas de la ciudad actual y, además, le impiden el desempeño profesional de los estudios de arquitectura más pequeños. En la Ciudad de Buenos Aires, el Código de Planeamiento Urbano vigente fue desarrollado en 1977 para instrumentar el Plan Director que fuera sancionado quince años antes. Este Plan se sustentó en los ideales del Movimiento Moderno y apelaba a: zonificar la ciudad según las actividades que en ella se desarrollan (zonning); sustentar dichas actividades en las conexiones viales tomando al automóvil particular como movilidad dominante; favorecer la renovación urbana mediante la sustitución edilicia y edificaciones de perímetro libre -comúnmente denominadas “torres”- como tipologías dominantes; desconociendo la ciudad real. Sin bien se realizaron sucesivas actualizaciones a ese Código, el sustento ideológico sigue siendo el mismo de hace cuarenta años. Sin embargo, los lineamientos del Plan Urbano Ambiental -definidos en 2008- promueven una ciudad más integrada, policéntrica, saludable, plural y diversa, que tal código desconoce: no solo ha quedado desactualizado sino que, además, no responde al modelo de ciudad planteada en aquel pacto colectivo. De modo que existe un amplio consenso para su actualización acorde a los conceptos del PUA y a las dinámicas actuales de nuestra ciudad. El Plan Urbano Ambiental propuso grandes cambios en la visión y en la gestión de la ciudad. Algunos de estos lineamientos pasaron desapercibidos para muchos porque
constituyen cambios de paradigma, y para comprenderlos se requiere de una nueva manera de interpretar la ciudad. Al llamarlo Código Urbanístico, el PUA no sólo cambió el nombre de Código de Planeamiento Urbano. El nuevo código se ocupa de lo urbanístico y, específicamente, de los indicadores urbanos de uso y de constructibilidad. Paralelamente, el Código Ambiental, el de Transporte y el de Espacio público se deberán ocupar de éstas otras dimensiones. Es el PUA lo que articula las partes que componen el planeamiento territorial. Tal importancia han adquirido estas dimensiones en la visión y en gestión de la ciudad actual que deben ser articulados con nuevas normas y con organismos propios. De modo que la inclusión de cuestiones específicas relativas al espacio público, al ambiente o al transporte resultarían incongruentes con el PUA, y significaría infravalorar la trascendencia de estos aspectos en la construcción colectiva de la ciudad. La ciudad ya no es aquella del zonning Hoy en las ciudades del mundo la tendencia es promover la integración, favoreciendo la vitalidad urbana; es la ciudad “de 24 horas”, es la fachada activa. La convivencia de trabajo, cultura, equipamiento, comercio y vivienda ya no está limitado a algunos sectores sino que se extiende a toda la ciudad; aspectos que pujan por la mixtura de usos y se contraponen con los viejos preceptos del zonning. Para lo cual, la unificación de los tres cuadros de usos vigentes (planeamiento, ambiente y habilitaciones) en uno solo y más simple, y la reducción de los múltiples distritos de zonificación a solo cuatro áreas de usos refleja una ciudad real y deseada, que remplaza un modelo inefectivo y permanentemente transgredido.
En consecuencia, se apunta a una norma simple y clara, que elimine los parámetros matemáticos para el cálculo de la constructividad de cada parcela, que regule la altura de las edificaciones dentro de un tejido urbano en gran parte consolidado, que simplifique la diversidad actual de alturas y que subsane las enormes disrupciones morfológicas generadas. FOS, FOT y tangentes son reemplazados entonces por alturas máximas (con equivalencias a las alturas del CPU actual), cantidad de pisos (para mantener dentro de "la carpa", aire y riqueza arquitectónica) y bandas de edificabilidad ("pisada"). Acorde con los lineamientos del PUA, en el concepto de una ciudad con completamiento "prevalentemente morfológico", se establece el A-B-C para enrasar en planta y en fachada, resolviendo las disrupciones morfológicas, producto de la superposición de diferentes códigos y el fomento a la sustitución que impulsa la norma vigente. Su regulación desde criterios morfológicos -y no ya desde indicadores cuantitativos- es el cambio fundamental permite completar el tejido desde una visión de ciudad vivida desde el espacio público.
Operando sobre el reconocimiento de la ciudad existente, en las áreas consolidadas se buscará completar el tejido, unificando los alineamientos edilicios existentes, conservando los valores patrimoniales y preservando sus áreas identitarias (APH-U-AE). Para aquellas zonas sin carácter se proponen criterios para la renovación urbana en las denominadas “Áreas de Desarrollo”, donde se impulsarán ensayos de tejido y de nuevas arquitecturas, pensadas en función a la creación de nuevos subcentros y espacios de articulación metropolitana. Hacia un cambio de paradigma urbanístico El más importante cambio es la modificación de la esencia misma de toda norma urbanística, aquella que en cualquier ciudad del mundo se llama igual: los indicadores urbanos de uso y de tejido, y su forma de control. La anulación del FOT como herramienta de control es una deuda de 40 años, pero más que un cambio normativo es una corrección urbanística cuyos efectos se verán inmediatamente en la práctica cotidiana de arquitectos y demás actores del desarrollo urbano.
Para comprender la magnitud y conveniencia de este cambio basta recordar lo sucedido en nuestra ciudad en las últimas décadas. Desde 1935 hasta el CPU de 1977, la elevadísima cantidad de permisos de construcción y de metros cuadrados construidos denota la enorme cantidad de pequeñas obras que le dieron forma a la ciudad. Desde 1977 el panorama cambió drásticamente, menos obras, mucho menos superficie construida por año y también muchísima menos cantidad de permisos. Esto significa que hubo una mayor concentración económica en la construcción, los arquitectos en general tuvieron menos trabajo, y lo poco que se construyó en la ciudad ocupó los terrenos grandes, dejando miles de esquinas y pequeños lotes sin construir, mayormente porque “el FOT no da”. El código vigente fue durante esos casi treinta años un gigante dormido: cuando la actividad de la construcción repentinamente se intensificó, el modelo implícito en esa concepción demostró sus inconsistencias. La enorme cantidad de sitios donde diferentes tipologías intentaban convivir con grandes problemas de incompatibilidad, una torre rodeada de casas, un supermercado gigante en un barrio tranquilo, otra gran torre en un entorno patrimonial de altura media, muchos edificios altos con poca infraestructura, los vecinos se quejan, la ciudad debe dar respuesta.
Como vemos, este despertar del gigante dormido no fue plácida y demostró que el modelo de ciudad del ’77 era malo desde su origen o la ciudad había evolucionado en otra dirección. En todo caso hay que cambiarlo. El PUA dio señales de tal necesidad y detectó también que la ciudad ya no era posible diseñarla desde un tablero sino con el conjunto de actores. La eliminación de las “torres sorpresa”, la anulación del FOT así como la simplificación de alturas y del perfil edificable (sin tangentes) son medidas concretas que tendrán un impacto positivo en la actividad cotidiana de los arquitectos, la promoción de la construcción en terrenos medianos y pequeños constituye una política urbana de equitatividad, de distribución homogénea del desarrollo, de fomento a las pymes de la construcción y de completamiento de áreas densas. Completamiento y densificación sin aumento de alturas.
Partir de la ciudad real para actuar en ella El transporte público es el componente orientador del crecimiento de la ciudad, los corredores existentes definirán la densificación y la morfología estructural del tejido. Asimismo, la normativa urbana del CPU dejará de regular la densidad y la morfología a partir de la dimensión del espacio privado a través del FOT y las tangentes, para definirse a partir de la dimensión del espacio público que enfrenta. El fortalecimiento del rol del Estado en la gestión urbana se incrementa eliminando los premios a las plantas bajas libres, los retiros de frentes, el 3% de margen de ajuste, que premian al individuo sobre el conjunto, el edificio singular sobre la cuadra, y se consolida una regulación del espacio privado a partir de criterios morfológicos definidos desde el espacio público. Por ésta razón se reduce el enorme número de alturas máximas, a partir del reconocimiento de un número limitado de dimensiones de anchos de espacio
público, alcanzándose 6 alturas máximas establecidas para toda la ciudad, excepto áreas especiales (APH, AE, U). Contrariamente a un eventual cálculo en abstracto, la realidad de la ciudad nos demuestra que no se verificarán disrupciones por ésta medida. Si la ciudad es una construcción colectiva, el código urbanístico también debe ser parte de ésa construcción. Tras dos años de un intenso proceso participativo, la evolución del proyecto a través de más de diez versiones denota el aporte de propuestas, observaciones y correcciones del conjunto del colectivo de la ciudad. Vecinos en talleres participativos, miles de comunicaciones y transmisiones digitales del proyecto en formato digital, intensa interacción con entidades académicas, profesionales y técnicas, y varios foros participativos abiertos.
Proyecto de Código Urbanístico Extracto de la conferencia dictada en el seminario del foro participativo permanente. Por Mora Aráuz | Coordinadora de Programas en la Fundación Ciudad.
La sustitución del Código de Planeamiento que manda la Constitución y la Ley 2930 debe hacerse. En cuanto al Objeto (apartado 1.1.2), si bien se aclara que la enunciación no es taxativa, se debería explicitar en el mismo que “Este Código Urbanístico guía la conformación de la Ciudad, concebida como un espacio social1 , incluyendo los espacios públicos y privados y las edificaciones que en éstos se desarrollen, considerando las condiciones socioterritoriales, ambientales, morfológicas y funcionales de la Ciudad en su totalidad”. Podemos compartir principios y definiciones del Proyecto. Pero los principios y definiciones no necesariamente se ven reflejados en las normas aplicables. La reducción de los actuales Distritos Urbanísticos (zonificación) a la mitad (de 38 a 17), la organización de cuatro áreas de mixtura (de baja a alta mixtura de usos) así como la simplificación de la morfología estableciendo límites de altura, pueden hacer más accesible la lectura de este instrumento a la mayoría de los ciudadanos, ya sean especialistas o no en la materia. Pero el proyecto de CU cristaliza las desigualdades actuales en materia de usos y edificabilidad de la CABA y enmascara bajo una simplificación de la lectura de los Distritos Urbanísticos la continuidad de la zonificación discrecional vigente a través de Distritos U, EE y AE. El criterio de alturas fijas puede ser adecuado, pero la gran heterogeneidad del tejido prevaleciente en vastas zonas de la ciudad requiere de un estudio particularizado que no puede ser independiente de la posición y características de
la manzana, ni de la cuadra y la calle consideradas. Sería asimismo necesario calcular la densificación resultante, por manzana y por área, para evaluar las consecuencias de la ampliación de la constructibilidad de cada área. No siempre es aconsejable el completamiento siguiendo el patrón de la mayor altura existente, ya que no siempre las calles mantienen un mismo patrón en todo su recorrido. Por el contrario, atraviesan zonas de distinto carácter y su perfil va cambiando, a veces radicalmente. Consecuentemente, la altura máxima aconsejable de su perfil variaría según esas condiciones. Proponemos incluir la promoción de la mixtura de usos conjuntamente con la mixtura social (en cumplimiento de los principios de "Ciudad Inclusiva" y "Ciudad Diversa") en particular para los usos residenciales. Es fundamental evitar procesos de segregación socioterritorial, la configuración de enclaves de pobreza y/o riqueza y los procesos de gentrificación y exclusión social. La propuesta actual para las Áreas de renovación urbana, resulta limitada en sus objetivos. Proponemos se conciba la renovación urbana, la rehabilitación urbana y el redesarrollo urbano2 (RRR) como estrategias u operaciones de iniciativa pública, cuyo objetivo prioritario sea promover alternativas diversificadas para la reducción del déficit habitacional en las distintas comunas3 , preservando las identidades barriales, movilizando suelo ocioso e inmuebles vacantes (públicos o privados), renovando y recalificando tejido edilicio obsoleto, insalubre o ruinoso, generando además condiciones de inclusión social para la población residente dentro de los polígonos de actuación respectivos.
1 La inclusión de este concepto define un posicionamiento epistemológico y ético, afirma el carácter social e histórico de
la ciudad y no la de un mero espacio geométrico soporte de las actividades.
2 Estas estrategias podrán utilizarse asociadas o no entre ellas (renovación + rehabilitación + redesarrollo) según los
casos y las necesidades de cada Comuna.
3 Estas estrategias podrán definirse a través de un Plan de Sector, identificando las acciones y obras a emprender, los áreas
y/o actores responsables de su ejecución, las etapas, el presupuesto necesario y las fuentes de financiamiento.
pfz arquitectos
Las estrategias de rehabilitación edilicia y urbana, así como las de redesarrollo se deben concebir como estrategias integrales (urbanística, socioterritorial, socioeconómica, ambiental, patrimonial).
contar con una ribera accesible para uso público y gratuito, un espacio prioritariamente recreativo y de integración, aspiración social que la Fundación Ciudad viene recogiendo y alentando desde 1995.
La rehabilitación edilicia de bienes inmuebles no catalogados pero valorados por los habitantes de la Comuna permitirá proteger valioso tejido edilicio barrial, apto aún para ser refuncionalizado, consolidando paisajes urbanos identitarios para cada Comuna y promoviendo la inclusión y mixtura social.
Muy por el contrario se habilitan torres en el U 55, Parque de la Innovación y en el U 63, Catalinas Norte II. En el U 71, la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors puede hacerse un estadio para 140.000 personas, además de Centro de Convenciones, Hotelería, etc.
Patrimonio y Ribera Dos grandes temas de la Fundación Ciudad son el Patrimonio y la Ribera. En materia de Patrimonio, bajo la denominación de "sustentabilidad patrimonial" se incorpora al patrimonio arquitectónico y urbanístico de la ciudad en una nueva fase de valorización, para el beneficio privado y como objeto de negocio inmobiliario. Como desconocemos el catálogo encargado a consultores por el PE, por estar bajo un convenio de confidencialidad, no sabemos lo que pueda suceder con pasajes y edificios con valor patrimonial. Interesantes conjuntos de la Av. Brasil están, en el proyecto de CU, dentro de la Unidad de sustentabilidad alta (22m) lo que permitiría demoler los edificios para hacer otros de PB y 6 pisos. El Pasaje Sastre, está dentro de la Unidad de sustentabilidad media (16,5m) lo que permitiría hacer Planta baja y 4 pisos. También desconocemos, por el mismo motivo, si tiras de edificios eduardianos, racionalistas y eclécticos que están fuera de los APH, están en riesgo. En cuanto a la Ribera del Río de la Plata, allí se sucede una serie de Urbanizaciones Especiales que nos alejan de
Todas estas U ejercen una presión sobre la ribera que está lejos de la sustentabilidad deseada y fuera de los controles de un Manejo Costero Integrado para la ribera. También nos preocupan los “amarillos” de las zonas de renovación urbana (RU) propuestas en el nuevo Código Urbanístico. Si bien todavía no estaría definida la altura máxima, las áreas RU están pensadas desde la lógica inmobiliaria y no desde una perspectiva orientada a resolver el déficit habitacional y otras demandas de las Comunas, bajo control y gestión pública. Importantes ausencias Nos inquietan también algunas ausencias: la de la Evaluación Ambiental Estratégica (que evalúa en forma conjunta políticas, planes y programas, y atiende a los impactos acumulados); la Captación de Plusvalías (para que la plusvalía pueda recuperarse y destinarse a mejorar las condiciones urbanas de la misma comunidad que la generó) y el Derecho de Preferencia, (que permite al Estado local adquirir inmuebles y constituir reservas y bancos de inmuebles para ejecutar programas y proyectos de interés público). Aspiramos a que con más tiempo y reflexión, mayor acceso a la información y mejor voluntad de diálogo, podamos lograr una mejor norma para la ciudad de todos.
foto: NOTAS CPAU 38
alejandro petrakovsky instagram: @alepetra_ fishproductions.com.ar alepetra@gmail.com
Sobre la reforma del Código de Planeamiento Urbano Por Alberto Varas | Arquitecto, Investigador y Educador. Titular del Estudio Alberto Varas & Asoc. y socio fundador del Grupo VOV.
Creo que hay dos puntos de vista desde los cuales pueden analizarse las propuestas de reforma al Código de Planeamiento que se han elaborado recientemente.
más claramente esta visión normativa con los objetivos estratégicos y de calidad espacial que se proponen en los fundamentos de la reforma.
El primero, que es técnico y que excede la longitud de este comentario, podría contener las elaboraciones morfológicas y estadísticas sobre la evolución futura de la ciudad, a partir de las cuales se proponen una serie de modificaciones “operativas” del instrumento normativo que contribuirán a la concreción de las ideas fundantes de la reforma: regularización de alturas de corredores urbanos, nuevas formas de ocupación volumétrica del parcelario histórico, consideración por la morfología edilicia existente en los barrios, preferencias de determinadas tipologías edilicias sobre otras según su ubicación geográfica, criterios de conservación patrimonial y sustentabilidad energética. Todos factores que, entre otros instrumentos de distinta envergadura, son indispensables para el control del crecimiento y la reconversión de la ciudad.
¿Qué ciudad podemos tener en un futuro próximo y qué parte de su inevitable proceso de transformación podemos contribuir a guiar, y de qué manera?
Hay, por supuesto, mucho más que esto en la técnica normativa, pero no es el objetivo de estas breves líneas evaluar estas cuestiones. El Código de Planeamiento es básicamente un instrumento conceptual y técnico al servicio de una idea de ciudad y no debe ser al revés. Por eso es sobre el aspecto más general de la cuestión urbana sobre el que me gustaría centrar este comentario.
La cuadrícula original irá cediendo paso a un urbanismo tridimensional de mayor complejidad espacial que deberá adecuar las normas para una mejor utilización del espacio urbano. Un urbanismo 3D espera un sistema de normas que finalmente nos permita superar las limitaciones de la trama fundacional.
Este es obviamente el segundo punto de vista al que me refería inicialmente, desde el cual podemos observar las reformas que el proyecto de nuevo código propone y evaluar su mayor o menor eficacia o ajuste al momento actual, probablemente con vistas al futuro de la ciudad. Habrá que verificar en otras instancias si la mirada normativa se relaciona suficientemente con los objetivos estratégicos de una ciudad mejor o quizás, integrar
Estas no son preguntas fáciles de responder. Pero podemos avanzar, aunque más no sea, con algunas sencillas observaciones. Si bien es importante tenerlo, no basta con el refinamiento técnico de los instrumentos ni con una adaptación o “modernización” de las normas para lograr la ciudad que queremos. La ciudad crece hacia el cielo por la mayor demanda de densidad, y hacia el subsuelo y el espacio aéreo para agilizar los flujos, mejorar los servicios y aumentar la velocidad del movimiento entre los centros de transporte.
La intersección entre transporte, espacio público, territorio y naturaleza ya ha devenido en nuevas formas del espacio público y del paisaje urbano, uno de los objetivos mayores que todavía adeuda la Ciudad de Buenos Aires a pesar de sus muchos lugares de alta calidad. Una normativa que permita una mayor permeabilidad y variación de los usos en el tiempo incorporaría uno de los fenómenos más frecuentes en las ciudades actuales, control.
Sobre el proyecto de Código Urbanístico Por Marcelo Corti | Arquitecto. Director de la revista Café de las Ciudades.
El Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha presentado un borrador del proyecto de Código Urbanístico (CU) que vendrá a remplazar el actual, “ya agotado (y además confuso”) Código de Planeamiento Urbano (CPU). El texto será objeto de debate a través de diversos mecanismos de participación profesional y ciudadana; de su rápida lectura y análisis me permito compartir algunos pareceres sobre sus criterios y propuestas. La confección de un Código Urbanístico es un mandato del Plan Urbano Ambiental (PUA; Ley Nº 2930), al cual el proyecto se remite como marco de referencia. El PUA es un plan demasiado genérico, cuyo Modelo Territorial no ha sido aprobado y que requiere una urgente revisión y actualización por haber transcurrido más de 5 años desde su aprobación en 2008 (plazo establecido por la misma ley). No considero que estas demoras sean obstáculo para la consideración del nuevo Código, pero en todo caso será necesario que la discusión sobre la normativa sea también una ocasión para cumplir esos mandatos legales. Desde hace muchos años -incluso antes del comienzo de las gestiones del PRO en la Ciudad- se viene proclamando el carácter de “código morfológico” que debería tener la nueva normativa porteña, en pretendida oposición al predominio de los indicadores cuantitativos en el actual CPU. Creo que el concepto está mal formulado: el actual código es tan morfológico como cualquiera, ya que establece pautas de organización formal del tejido construido de la ciudad. Lo que sí resulta cuestionable es la morfología que propone, basada en la pretendida ventaja del tejido de perímetro libre por sobre el tejido de edificación continua. La inversión de esta idea es precisamente la característica principal que puede señalarse en el proyecto en debate, que para las zonas genéricas de la ciudad propone una normativa basada en el completamiento de tejido a alturas uniformes en toda la manzana, mientras que mantiene en general las normas ya establecidas para áreas de Arquitectura Especial, Urbanizaciones Especiales y Áreas de Patrimonio Histórico. Al interior de la manzana, la norma mantiene el criterio de
definir líneas de frente interno de manera de conformar pulmones de manzana; esta es una vieja aspiración del CPU ya desde su primera sanción en 1977, con resultados muy lejanos al objetivo deseado por sus autores. Pero a efectos de conformar el tejido urbano, la normativa urbanística requiere también un control de la capacidad constructiva como la que en el CPU establece el Factor de Ocupación Total (FOT) del terreno. En este sentido, dicha capacidad está determinada en el proyecto de CU por la volumetría que se permite construir en cada manzana de áreas genérica, especiales o de urbanización determinada. Pero no se han dado a conocer los estudios sobre su determinación para cada manzana, barrio y sector de la Ciudad, lo cual impide considerar con datos ciertos la real capacidad constructiva que generaría la aplicación del CU y, con ello, dos cuestiones fundamentales. La primera es la determinación de la capacidad constructiva particular sobre la cual el Gobierno de la Ciudad puede establecer mecanismos de captación de plusvalías por futuras adecuaciones normativas, actuación sobre las Áreas de Desarrollo propuestas y obras públicas en general. El proyecto de Código Urbanístico no establece ninguna consideración al respecto (aparentemente, el tratamiento del tema se deriva al ámbito fiscal y tributario, lo que lamentablemente constituiría una forma de disociarlo del desarrollo urbano) y solo reitera, con algunos ajustes en la implementación, el mecanismo de Transferencia de Capacidad Constructiva para edificios catalogados por su valor patrimonial, ya existente en el CPU y de casi nula aplicación en la práctica. En general, el proyecto de CU no agrega nuevos mecanismos de financiamiento y reparto de cargas de la urbanización a los escasos y muy poco efectivos ya existentes. La segunda cuestión es la capacidad del mercado inmobiliario y la producción estatal y social del hábitat para desarrollar en plazos razonables de planeamiento el potencial constructivo ofrecido por la nueva normativa. Si la capacidad potencial supera muy ampliamente a la capacidad de la sociedad para desarrollarla, las consecuencias (como ocurrió con normativas anteriores) pueden ser la
foto: juan pablo esteva instagram: @retinaenfoco juanpabloesteva@gmail.com
generación de nuevas inequidades y desequilibrios entre barrios, la distorsión de las expectativas de los propietarios sobre el valor de sus parcelas y (paradójicamente, considerando los objetivos declamados de recomposición de la homogeneidad del tejido urbano) la conformación de un paisaje urbano caracterizado por la heterogeneidad y la fragmentación. Una pregunta que surge lateralmente a esta cuestión es la auténtica posibilidad que el instrumento normativo tiene de influir efectivamente en la recomposición de una morfología y un paisaje urbano que ya están muy “consolidados”, si cabe la palabra, en la heterogeneidad y la desalineación. Personalmente he escrito sobre ese tema en un artículo reciente (El paisaje desparejo de Buenos Aires, publicado en Seres Urbanos / Diario El País). Y el estudio de algunas evoluciones en el manejo de desarrollos del tipo de las Zones d'Aménagement Concerté (ZAC) francesas permite conocer una tendencia creciente a la experimentación con morfologías y tejidos más complejos que los bloques alineados característicos de la ciudad europea tradicional (véase por ejemplo nuestro artículo Formas y mixturas urbanas en las ZAC francesas, en Café de las ciudades 151-152). En todo caso, resulta de interés el abordaje que el proyecto realiza sobre la forma de organización de la manzana de Buenos Aires y su avance disruptivo sobre el paradigma del edificio de perímetro libre, al que contrapropone una continuidad del tejido urbano más acorde a la historia de la ciudad. Este enfoque debería enriquecerse y relacionarse con otros mecanismos de adecuación espacial, morfoló-
gica y ambiental de la manzana, con los instrumentos de financiamiento y reparto de cargas de la urbanización y con las particularidades urbanísticas y ambientales de cada sector de la ciudad. La propuesta de estimular el desarrollo en la zona perimetral de la ciudad -sobre la autopista General Paz y el Riachuelo- debería ser explicada con mayores fundamentos, tanto en cuanto a los objetivos que se persiguen como en cuanto a la efectividad de los instrumentos utilizados (sobre todo, considerando la coexistencia y posible competencia con otras áreas de desarrollo, como las nucleadas sobre los predios ferroviarios de Caballito, Liniers y Palermo, el Paseo del Bajo y el Tiro Federal). En definitiva, el debate participativo convocado en torno al proyecto de Código Urbanístico debe servir para profundizar y precisar estos y otros aspectos estructurales de la normativa propuesta. El borrador conocido incorpora algunos contenidos valiosos que pueden potenciarse en este proceso; por ejemplo, el principio de “no indemnizabilidad” tomado del artículo 1971 del Código Civil y Comercial (las restricciones y límites impuestos al dominio no generan indemnización por daños), la incorporación de los conceptos de Vivienda Promocional y Vivienda Social (que además puede ser generada por el Estado y cualquier otra organización solidaria o sin fines de lucro), la significativa inclusión del Título 8, dedicado a la reurbanizacion e integración socio-urbana, o la promoción de Conectores Verdes y Parques Vecinales Lineales (aunque en verdad la componente ambiental de la normativa debiera considerar explícitamente la adecuación del desarrollo urbano promovido a la capacidad territorial de soporte).
No es necesario hacer un nuevo código Por Leonardo Kopiloff | Arquitecto, socio en Mario Roberto Álvarez y Asoc.
Desde el comienzo de mis tareas en el estudio del arquitecto Mario Roberto Álvarez, en el año 1948, y hasta hace aproximadamente 3 años, momento en el cual resuelvo mi retiro del ejercicio profesional, he trabajado desde el antiguo código de la edificación del año 1948 hasta el hoy todavía vigente código de planeamiento urbano, y he acumulado, al cabo de 60 años, una experiencia que me permite afirmar que no es necesario hacer un nuevo código. Los problemas que hoy debemos resolver son: 1. Protección patrimonial: no es razonable que en nuestra ciudad existan 18.000 inmuebles catalogados, cuando en ciudades tan antiguas como la nuestra y que son ejemplo en el mundo existen solo 1.000. Pero mucho menos razonable es que aproximadamente 150.000 inmuebles deban ser sometidos a revisión por un supuesto grupo de expertos solo por ser anteriores en su construcción al año 1941.
foto: alejandro petrakovsky instagram: @alepetra_ fishproductions.com.ar alepetra@gmail.com
Es necesario tener presente los importantes argumentos y gran aporte realizado por la arquitecta Cristina Fernández, que lamentable e inesperadamente falleció [a fines de septiembre de este año] 2. Que hoy, como sucede en el ámbito nacional y provincial, es imperioso actuar con total transparencia, en todas las gestiones y tramitaciones que deben realizar los arquitectos matriculados en nuestro Consejo Profesional, ante todos los funcionarios municipales, eliminando la actuación de “influyentes”, que utilizando en forma sutil un pseudo arancelamiento económico, lo promocionan para que los expedientes “se muevan”, y amenazando con represalias a los que se animen a concretar denuncias escritas y firmadas, no solo verbales como las que se reciben a diario en nuestro Consejo Profesional (CPAU).
Apuntes sobre el Código Morfológico Por Demián Rotbart | Arquitecto, Investigador y Docente de urbanismo.
Final del juego Pasar a regular la capacidad constructiva de las parcelas solo por la envolvente permitida sería la culminación del proceso de restricción paulatina de los grados de libertad del proyecto iniciado en 1944. Lo que en manos de Lars von Trier puede producir una gran película como Las Cinco Obstrucciones, en la lógica de los desarrolladores probablemente tenga otro resultado. Calculadora 1 – Escalímetro 0. El Código de Edificación de 1944, al introducir el retiro de fondo como nuevo regulador de la carpa, puso fin a la posibilidad de experimentar con tipologías que podían explorar todo el terreno, determinando los espacios de ventilación en función del proyecto y el contexto. El Código de Planeamiento Urbano de 1977 avanzó más en este proceso al fomentar mediante premios la torre de planta baja libre como LA tipología predilecta. La introducción de indicadores –FOT sobre todo– como herramienta complementaria a las ya existentes normas de tejido matizaba esta rigidez, ya que creaba una suerte de restricciones dentro de las restricciones que permitía proyectar con cierto margen dentro de una carpa que quedaba grande para la constructibilidad posible. El Código Morfológico, al regular sólo por la envolvente máxima permitida en una versión mucho más predefinida que la del '44, será la sentencia de muerte de las dobles alturas, retiros, semicubiertos, vacíos y demás recursos que dan aire y carácter al tejido, ya que los proyectos pasarían a "perder" metros construidos. Olvidémonos de nuevos edificios como la Fábrica de Chocolate.
tracta de norma sobre norma sin reflexión sobre el tejido preexistente. El problema sería la irregularidad volumétrica del tejido construido, la falta de homogeneidad. Pero la falta de un estudio pormenorizado manzana a manzana para proponer las nuevas unidades de sustentabilidad no asegura que los edificios existentes vayan a quedar englobados dentro de las nuevas volumetrías propuestas (acá aparece la figura ad hoc del enrase). La nueva norma se vuelve tan genérica como sus antecesoras. Ahora, la homogeneidad formal del tejido alla haussmanniana que guía el proyecto de Código Morfológico, ¿es un valor a defender en la segunda década del siglo XXI? Buenos Aires es una ciudad muy homogénea en planta: la manzana cuadrada colonial de 140 varas de lado es omnipresente y sobre ella el lote de 8,66 se repite hasta el horizonte. El ritmo que determina ese juego de medidas es la banda sonora de Buenos Aires. Pretender también un tejido homogéneo haría a la ciudad anodina antes que "ordenada". Se equivoca el diagnóstico que sustenta el proyecto Morfológico al decir que el problema de Buenos Aires es la falta de homogeneidad; un nuevo código para Buenos Aires debería buscar una ciudad más coherente, antes que homogénea. Esto podría lograrse con una normativa marco que fije principios y lineamientos generales y trabajando sobre las partes de la ciudad, estudiando sus problemas y generando planes de sector basados en sus características concretas y posibilidades de transformación.
Morfoagonía El proyecto de Código Morfológico pretende resolver los problemas que generaron en la ciudad la aplicación abs-
foto: nicolás pedemonte
antonio bizzotto
Entender el nuevo Código Por Flora Manteola | Arquitecta. Socia fundadora de MSGSSS.
Tratando de entender los parámetros del Nuevo código, me hago preguntas y comentarios sueltos. Zonificaciones Los planos de alturas parecen incentivar las situaciones existentes, tema que parece positivo en la búsqueda de la uniformidad. Pero también podría pensarse que una forma de reactivar zonas deprimidas sería aumentar la edificabilidad en puntos convenientes, a modo de islas (puertas en París) relacionadas con los medios de transporte. Densidades En predios que hemos analizado, la aproximación “morfológica” entre medianeras permite más superficie edificable que la normativa de FOT para torre. El prejuicio instalado de que los edificios de perímetro libre afectan, por su densidad, la provisión de los servicios de infraestructura, parece derrumbarse ante esta comparación. Planos de fachada “no se permitirán en nuevos edificios distintos planos de fachada” Recuerdo muy buenos edificios racionalistas de Kálnay en San Juan, otros dos en la subida de Juramento, etc., que articulan la manzana sin romper su volumetría básica.La uniformidad puede resultar un procedimiento elemental y empobrecedor para la arquitectura.
Llenar volúmenes Ésta va a ser la búsqueda de los inversores, aún con deterioro de la calidad de los ambientes y espacios. ¿Qué margen le queda a la arquitectura? - ¿El interior de las manzanas? - ¿Los espacios públicos? - ¿Los que proyectamos? Hemos añorado la posibilidad de trabajar con una normativa volumétrica que permita una edificabilidad (FOT) menor que su llenado completo. ¡Un margen para la arquitectura por favor! Unificación de lotes Se ha perdido una vieja norma que parecía interesante: premiar la unificación de lotes vecinos para revertir el superparcelamiento colonial. Creo que nuestra ciudad merece un cambio que signifique un proyecto urbano; cambios conceptuales, estructurales, espaciales. Un juego formal de fachadas, un RASTI urbano no parece suficiente.
“La cantidad de actuaciones, la arbitrariedad de los proyectos, (…) la copia de modelos y figuras utópicas, (…) pueden desvirtuar la naturaleza original del espacio público…” Manuel Solá-Morales
Nuevas herramientas para el ejercicio profesional Es necesaria una Canasta de Costos del Profesional Arquitecto (CPA), para obtener un Índice de actualización de honorarios profesionales y proponer un nuevo marco impositivo. Por Roberto Busnelli | Arquitecto, Consejero CPAU
Datos para reflexionar Sin dudas durante los últimos años hemos presenciado cambios sociales, económicos y políticos que han impactado y definido nuevas formas de ejercicio profesional para los profesionales de la arquitectura. Estos cambios han ido construyendo nuevos paradigmas sobre el ejercicio de nuestra disciplina, y una muestra de ello son algunos datos significativos que reflejan la última Encuesta Estructural del CPAU1 y el trabajo Nuevos Roles Profesionales, hacia una nueva dimensión del oficio del Arquitecto.2 En el campo específico de lo laboral, estos trabajos indican que el 72% de los matriculados trabaja tiempo completo en actividades relacionadas a la Arquitectura, mientras que el 16% lo hace a tiempo parcial, tal vez el aspecto más significativo sea que el 52% se ocupa en más de un trabajo, generalmente un trabajo principal con mayor carga horaria y uno segundo complementario. De acuerdo a la edad, el mayor porcentaje del empleo a tiempo completo ocurre entre los 40 y 50 años. Cuando se indaga la condición de la actividad sumando el trabajo principal y secundario, la mayoría se distribuye con leve predominio entre profesional que trabaja por cuenta propia, en forma independiente y sin personal a cargo con el 35,36%. Según la categorización por sexo, el mayor porcentaje de trabajadores a tiempo completo corresponde al sexo
masculino (70%), mientras que las mujeres presentan un porcentaje muy alto de trabajo a tiempo parcial (68%). La participación del sexo femenino es significativamente más importante en el estrato más bajo de edad (60% en menores de 30 años), 46% (entre 31 y 40 años), 38% (entre 41 y 50), 35% (entre 51 y 60) y 23% en mayores de 61 años. Si bien el porcentaje de profesionales en relación de dependencia describe, durante los últimos años, un proceso de crecimiento, el 46,45% de nuestros matriculados ejerce la profesión de manera independiente, especialmente el segmento de más de 40 años de edad, mientras que el 33,68% trabaja en relación de dependencia o contratado en empresas privadas o en el sector público. Otro aspecto revelador lo ofrece el análisis de cuáles son, en la actualidad, los roles dominantes de nuestro ejercicio profesional. Mientras que la tradicional área vinculada al proyecto arquitectónico, con todas sus variantes y especialidades, concentra el 26,25% de la actividad de los matriculados; el área de la dirección, gestión, gerenciamiento y construcción de obra, con todos sus servicios complementarios (documentación, cómputo, presupuestos, entre otros.) concentra el 45%. Estos datos revelan el crecimiento sostenido del ejercicio profesional dentro de las áreas vinculadas a la gestión de la materialización y la construcción de las obras, tendencia que queda de manifiesto cuando vemos que el trabajo de Documentación de obra y Representación e Imagen de Diseño3 constituye, es en la actualidad el rol que registra mayor cantidad de actividad.
1 CPAU Encuesta Estructural 2015, Profesionales de la Arquitectura y el Urbanismo, diciembre de 2015. 2 Nuevos Roles Profesionales, hacia una nueva dimensión del oficio del Arquitecto, Trabajo realizado por Eduardo Bekins-
chtein, Arq. Ma. Inés Lapadula y Lic. O.Najmías. CPAU-SCA-FADU, diciembre 2015.
3 Nuevos Roles Profesionales, hacia una nueva dimensión del oficio del Arquitecto, Trabajo realizado por Eduardo Bekins-
De acuerdo a la experiencia laboral, los roles profesionales de mayor identificación De acuerdo a la experiencia laboral, los roles profesionales de mayor identificación
Documentación de obra. Representación e Imagen de Diseño 12,29% Proyectista 8,20%
1,10% 0,55% 2,84% 1,34% 1,89%
Proyectista Especializado 4,26%
1,02% 4,02% 1,65%
Proyectista y Director de Obra 11,98%
Proyectista, Director y Constructor 6,15% Director y Supervisor de Obra 6,07% 8,20%
Constructor 2,52% Jefe de Obra 3,47% Desarrollador de Proyectos. Gestión de Emprendimientos 7,01%
Gerente de Proyecto y Construcción 2,52% Empresario de la Construcción 1,50% Cómputo y presupuesto 7,72% Planificador 4,41%
Docente. Investigador. Crítico-Teórico 7,49% Técnico 1,89%
Especialista en Proyectos de Instalaciones y/o Estructuras 1,34%
2,52% 6,15%
7,,01% 3,47% 2,52%
Gestión Pública e Institucional 2,84% Institucional Administrativo 0,55% Asesor comercial. Especialista en Compras y Ventas 1,10% Artista 4,02% Otro 1,65% Fuera de la arquitectura 1,02%
fuente: nuevos roles profesionales, hacia una nueva dimensión del oficio del arquitecto, arq. eduardo bekinschtein, arq. ma. inés lapadula y lic. o. najmías. cpau-sca-fadu, diciembre 2015.
Otro aspecto relevante acerca del ejercicio profesional lo transmiten las estadísticas acerca de cómo cobramos la realización de nuestros trabajos. Si hacemos una comparación directa entre el tradicional cobro de honorarios (33,2%) y el del empleado que liquida su sueldo por recibo (29,6%) vemos una notable paridad (ver cuadro 2). Y si a esta comparación le sumamos las otras liquidaciones por recibo, cada vez más presente en nuestra realidad profesional (47,6%), veremos que el número de profesionales que cobra por esta modalidad es notoriamente superior y significativo. Estos datos destacan nuevos escenarios en la práctica profesional que, sumados a un contexto económico y social que cambia continuamente (inflación, aumento de costos, presión impositiva, etc.), hace necesario replantear y diseñar nuevas herramientas que generen variables o índices que reflejen nuestra realidad laboral y propongan nuevos marcos regulatorios para el desempeño de nuestra actividad en la Ciudad de Buenos Aires. Canasta de costos del Profesional Arquitecto (CPA)	El primer paso en este proceso es establecer cuáles son los costos reales en la vida, doméstica y profesional, de un arquitecto de la Ciudad de Buenos Aires. Contar con una canasta específica del consumo promedio de un profesional, y medir su valuación en el tiempo, permitirá contar con una referencia más precisa que si se utilizara cualquier otro índice de precios, que por sus características de construcción, distribución geográfica, etc., no resultaría tan exacto. Actualmente para el cálculo de los topes del arancel (sugerido4) del CPAU se toma el Índice del Costo de la Construcción (ICC)5 , que publica INDEC; una vez establecido el tope se actualiza tomando el Índice del Consumidor (IPC)6, también publicado por el INDEC, valores que no reflejan el costo de vida de un profesional de la arquitectura. En este contexto creemos necesario establecer otras pautas de ponderación y actualización de nuestro honorario, para ello estamos elaborando una encuesta, dirigida a los matriculados, con el fin de detectar y
visibilizar desde los hábitos y patrones de consumo hasta los costos operativos, carga impositiva y demás variables, que nos permitan conformar una muestra representativa de la canasta de los costos de vida y profesional en la Ciudad de Buenos Aires. El CPAU divulgará mensualmente la evolución de la valuación de la Canasta del Profesional en Arquitectura (CPA). La CPA evalúa la evolución del costo de una canasta de consumo representativa para un grupo familiar de un profesional en arquitectura, residente en la Ciudad de Buenos Aires. Para la confección de la CPA se relevan precios que incluirán entre otros: obra social, colegio, turismo, transporte, combustible, alquileres, servicios, electrónica, etc. Sin dudas todos estos datos volcados a esta encuesta serán el gran aporte de los matriculados a esta construcción colectiva. Índice de actualización de honorarios profesionales Una vez constituida esta canasta representativa del consumo y los costos de un profesional de la arquitectura (CPA) proponemos la construcción de un índice de actualización de los honorarios profesionales que permita medir su evolución en el tiempo. El mismo se calculará y comunicará con frecuencia mensual. Se utilizará para el cálculo un índice cuya construcción permita la comparación con el período base, así como también variaciones entre los diferentes períodos (mensuales, trimestrales, anuales, etc.). El objetivo final es poder contar desde el CPAU con un índice, con toda la rigurosidad metodológica necesaria, para poder ser utilizado por los profesionales de la arquitectura al momento de necesitar una referencia válida en la negociación de sus honorarios profesionales, en un contexto inflacionario. En una segunda instancia, la obtención de este índice, podría actuar como índice paritario de referencia para los empleados en organismos públicos y empresas o estudios privados. La metodología de construcción de nuestro índice contemplará las condiciones necesarias para que el mismo cuente con las características básicas que debe reflejar todo índice de
4 Dado que el Decreto 2284/91, dictado con anterioridad a la institución de la autonomía de la CABA, quitó el carácter
de orden público del Arancel de Honorarios aprobado por el Decreto 7887/55 y las partes pueden pactar libremente los honorarios. 5 El Índice del Costo de la Construcción en el Gran Buenos Aires (ICC), base 1993=100, mide la evolución promedio del costo de la construcción privada de edificios destinados a vivienda en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 24 partidos del conurbano bonaerense. Comprende cuatro índices: costo de la construcción privada de edificios destinados a la vivienda, costo de los materiales, costo de la mano de obra y costo de los gastos generales. 6 El Índice de Precios al Consumidor (IPC) es un indicador que mide la evolución promedio de los precios de un conjunto de bienes y servicios representativos del gasto de consumo de los hogares residentes en un área determinada. El IPC GBA se elabora con base en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGH) 2004-2005. Esta encuesta, que se realizó en todo el país entre los meses de octubre de 2004 y diciembre de 2005, consultó los consumos e ingresos de 45.326 hogares representativos, seleccionados mediante métodos estadísticos. NOTAS CPAU 38
este tipo: independencia profesional, objetividad, precisión, confiabilidad, coherencia, comparabilidad, claridad, transparencia y relevancia. Nuevo marco impositivo Una vez establecida la canasta básica y el índice de actualización de honorarios profesionales estaremos en condiciones de reflexionar y diseñar una propuesta de un régimen tributario específico para los profesionales de la arquitectura. Un nuevo régimen que, en línea con la canasta representativa del consumo y los costos de un arquitecto en la Ciudad de Buenos Aires, permita introducir nuevas variables de regulación para la práctica profesional que hoy no son contempladas. Sirvan como ejemplo: definir e incluir que costos de vida que impactan sobre la práctica profesional, amortizar equipamiento e infraestructura, ponderar viáticos y movilidad, establecer un porcentaje de gastos de repre-
sentación en proporción con el nivel de facturación, poder deducir gastos de actualización profesional, entre otros. La idea sería proponer un marco tributario que en lugar de penalizar promueva el cumplimiento de las obligaciones impositivas, cumpliendo con una doble finalidad. Un caso concreto podría ser la promoción de la compra de software legal, situación conflictiva si las hay en nuestra matrícula, a cambio de una deducción en el pago del impuesto a las ganancias; sirva este caso como un ejemplo de este abordaje que estamos imaginando. El objetivo es producir nuevas herramientas que garanticen y promuevan un ejercicio profesional más justo, transparente y equitativo, y para ello entendemos que la participación y el compromiso de todos los matriculados será clave para poder concretarlo.
Forma de cobro de remuneración en trabajo personal
fuente: nuevos roles profesionales, hacia una nueva dimensión del oficio del arquitecto. arq. eduardo bekinschtein, arq. ma. inés lapadula y lic. o. najmías. cpau-sca-fadu, diciembre 2015.
Mucho más que datos La Plataforma Abierta Nacional de Hábitat (PANH) es mucho más que una plataforma de datos abiertos, es una prueba de que la participación y el gobierno abierto permiten fortalecer las políticas públicas. En este artículo, intentaremos explicarlo. Por Mariana Barrera, Mariela Nerome y Daniel Guevara | Dirección de Desarrollo Sostenible, Subsecretaría de Hábitat y Desarrollo Humano
Latinoamérica, la región más urbana y desigual del mundo, tiene el desafío de transformar a sus ciudades en espacios de oportunidad. Argentina, con el 93% de su población viviendo en zonas urbanas, no es la excepción. Nuestras ciudades crecieron de forma desordenada, guiadas por la centralidad económica, la baja densidad y la poca planificación. El resultado no es otra cosa que la fragmentación socio-espacial entre y dentro de nuestras ciudades. La fragmentación entre ellas se hace evidente por el sólo hecho de que un 40% de la población se localiza en una el Área Metropolitana de Buenos Aires. A su vez, la fragmentación dentro de nuestras ciudades se plasma en la existencia de 6.300 áreas precarias a lo largo y ancho en todo el país, donde viven más de 12 millones de personas1 . Para abordar esta situación entendimos que era necesaria una política de estado y, en diciembre de 2015, desde la Subsecretaria de Hábitat y Desarrollo Humano, dependiente del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda, asumimos el compromiso de llevar adelante el Plan Nacional de Hábitat, cuyo objetivo es superar la fragmentación socio-espacial y universalizar el acceso a la infraestructura urbana en todo el país. Somos conscientes de que este desafío no se limita a las áreas precarias, pero frente a la dolorosa realidad que atraviesa nuestro país, decidimos empezar por aquellos lugares que más lo necesitan. Por esta razón, hoy estamos focalizando nuestros esfuerzos y recursos en los barrios y localidades más vulnerables de Argentina. En diciembre de 2015 recibimos un país con más de 12 millones de argentinos viviendo en condiciones de pobreza estructural, que no se refiere únicamente a los ingresos económicos, sino que tiene una dimensión territorial y es el resultado de décadas signadas por la falta de inversión.
La pobreza estructural se localiza en barrios y comunidades con barreras físicas y sociales que impiden a sus residentes acceder a la ciudad, a las oportunidades y, por ende, proyectarse a futuro. No es otra cosa que la combinación de viviendas precarias y la falta de acceso a agua, cloacas, espacios públicos y equipamientos comunitarios de calidad. En nuestro país existen 6.300 áreas precarias que carecen de servicios e infraestructura urbana. Uno de cada tres argentinos tiene una vivienda deficitaria, realidad que afecta a 3.800.000 de familias, de las cuales 500.000 residen en viviendas rancho. A su vez, aproximadamente el 50% de la población argentina no tiene cloacas, y el 13% no tiene acceso a agua potable. La falta de esta infraestructura básica afecta directamente a la calidad de vida y a la salud. En nuestro país, existen zonas urbanas donde el abastecimiento de agua es de 3 horas cada día y en las más alejadas tienen que caminar varios kilómetros para conseguirla. En los barrios precarios, la esperanza de vida se reduce 10 años. Desde el primer día, el Gobierno Nacional tomó como prioridad universalizar el acceso al hábitat en todo el país. Por primera vez en la historia, estamos llevando adelante un Plan Nacional de Hábitat orientado a garantizar el acceso a la ciudad y a los servicios básicos para quienes viven en las localidades y barrios precarios de nuestro país. Estamos desarrollando proyectos integrales que incluyen obras de agua, cloaca, calles y veredas iluminadas, espacios públicos y núcleos de innovación y desarrollo de oportunidades (NIDO) para garantizar entornos sustentables que garanticen la igualdad de oportunidades. Entendiendo las diferencias espaciales y sociales que caracterizan a las distintas ciudades de nuestro país, es
que el Plan Nacional de Hábitat tiene dos grandes líneas de trabajo, las urbanizaciones integrales y las localidades vulnerables. En ambos casos el abordaje es el mejoramiento integral del hábitat, con la diferencia de que en el primer caso se diseñan proyectos de intervención para barrios ubicados en ciudades de más de 10.000 habitantes y, en el segundo caso, se intervienen las localidades en su totalidad. Los proyectos de hábitat garantizan el acceso al agua potable, a cloacas y a la electricidad, controlan las inundaciones, construyen veredas iluminadas y calles con sus nombres, ofrecen espacios públicos y NIDO de calidad, siempre adaptándolos a la geografía local y respetando la diversidad cultural.
marco decidimos sumarnos a la iniciativa de Gobierno Abierto impulsada por la Subsecretaría de Innovación Pública y Gobierno Abierto, perteneciente al Ministerio de Modernización de Argentina.
Con un gran esfuerzo y compromiso de nuestros equipos y de los gobiernos locales y provinciales, formulamos y pusimos en marcha cerca de 500 proyectos en todo el territorio nacional. Entre 2016 y 2017 firmamos convenios por un total de AR$ 33.000 millones, lo que nos permitió iniciar 224 proyectos durante el primer año de gestión y que en 2017 ese número haya ascendido a 433, de los cuales 368 se localizan en barrios precarios y 65 en localidades vulnerables. A la fecha terminamos 7 urbanizaciones integrales y 6 localidades vulnerables. Para diciembre de 2017 la meta es alcanzar 477 intervenciones en ejecución, 381 y 96, respectivamente. Todos estos proyectos mejorarán la calidad de vida de más de 450.000 familias.
En este marco, en 2016, la República Argentina presentó el II Plan de Acción Nacional de Gobierno Abierto donde distintas áreas del gobierno asumieron compromisos para llevar adelante acciones en materia de transparencia, participación ciudadana, rendición de cuentas y tecnología e innovación para alcanzar un estado abierto a la ciudadanía. Uno de dichos compromisos fue el que asumió la SSHyDH cuyo objetivo era crear una Mesa de Diálogo orientada a “identificar, mapear y visibilizar los asentamientos y villas de todo el país”.
La Alianza de Gobierno Abierto es una iniciativa multilateral promovida por las Naciones Unidas (ONU) que busca asegurar por parte de los gobiernos compromisos concretos que promuevan la transparencia, la participación ciudadana y la lucha contra la corrupción y que, a su vez, permitan aprovechar las nuevas tecnologías para fortalecer la gobernabilidad.
Durante el primer año de gobierno el desafío de la SSHyDH no se limitó a gestionar y acompañar a los gobiernos locales y municipales en la formulación de proyectos integrales. Entendiendo que para que el Plan Nacional de Hábitat fuese una verdadera política de estado requería de información y de estadísticas públicas, en diciembre de 2015 decidimos asumir el compromiso de desarrollar un diagnóstico sobre la situación del hábitat en Argentina. Un desafío mayúsculo para un país que, durante años, no publicó sus datos de pobreza. La dolorosa realidad argentina no nos permitía perder ni un segundo.
En junio de 2016 comenzamos los encuentros mensuales y nuestro entusiasmo era grande. Éramos un grupo de profesionales (ingenieros, arquitectos, sociólogos y economistas) que teníamos la oportunidad de empezar a trabajar en un proyecto inédito con los actores que más conocían la temática del hábitat en Argentina. No teníamos duda: este proyecto estaba destinado al éxito. Sin embargo, nada iba a ser tan fácil. Durante todo el año de trabajo surgieron distintas dificultades que pusieron a prueba el ingenio y templanza de todos los participantes de nuestra Mesa de Diálogo. En algún momento parecieron ser amenazas, pero hoy, visto a la distancia, podemos decir que fueron cimientos para desarrollar la confianza en el grupo, co-crear una metodología de trabajo y potenciar el proyecto inicial.
Desde un principio sabíamos que no teníamos que inventar la rueda, que existía mucho trabajo y conocimiento ya desarrollado por distintas organizaciones sociales, espacios de la academia, gobiernos locales y provinciales de todo el país. Éramos conscientes de que lo que teníamos que hacer era generar un espacio para potenciar, articular y visibilizar todo ese conocimiento ya existente. En este
El primer y gran desafío que enfrentamos fue la ausencia de un lenguaje y de un objetivo común. Desde el gobierno nacional convocábamos a una mesa para desarrollar un proyecto técnico, cuando, frente a la dolorosa realidad del hábitat de nuestro país, los distintos actores se acercaban con la necesidad de plantear las demandas insatisfechas. Las primeras reuniones se fundaron en el desentendi-
miento y en conversaciones descompuestas. Parecía que estábamos empantanados y que no íbamos a avanzar. Si no lográbamos hablar un mismo idioma, no íbamos a cumplir el compromiso. La solución vino de la mano de la articulación con otra área del gobierno nacional. Invitamos a sumarse a las Mesas de Diálogo a representantes de la Dirección Nacional de Protección de Derecho y Resolución de Conflictos dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Desde un rol neutral, como facilitadores de los encuentros, nos orientaron a cocrear nuestra propia metodología de trabajo. El encuentro que marcó un antes y un después para la Mesa de Diálogo fue aquel en que desde la SSHyDH compartimos la información sobre el Plan Nacional de Hábitat. Luego de años en los que la información no era pública, todos los actores que participaban del proyecto accedieron a los datos de la política que estaba llevando adelante el Estado nacional. La apertura de los datos fue una gran contribución, pero la construcción de confianza fue también el resultado de pequeños acuerdos que permitieron limar asperezas, desarrollar un lenguaje común y construir una metodología de trabajo. Acordamos abrir las cadenas de mails para que todos los involucrados supiésemos quienes éramos los destinatarios, circular una propuesta de agenda antes de cada encuentro, compartir todo el material utilizado durante las sesiones y, finalmente, luego de cada sesión, consensuar una minuta de reunión previo a su publicación en una carpeta compartida. También, desde la SSHyDH comenzamos a tener reuniones individuales con cada uno de los integrantes de la mesa. Los encuentros mensuales no eran suficientes para conocernos en profundidad. La suma de estos pequeños detalles cristalizó la voluntad de fomentar la transparencia y la participación. Otra de las grandes dificultades que se presentó para llevar adelante el compromiso fue la reticencia a compartir y abrir los datos. Este temor que solemos asumir como propio de los gobiernos, los trasciende y, en nuestro caso, afectaba a todos los actores de la mesa. Casi sin excepción, todos esperaban que fuese el otro quien compartiera los datos. ¿Cuál es el beneficio de abrir mi trabajo? Fue una pregunta que surgió repetidas veces en nuestros encuentros. Una vez más, si no lográbamos sortear esta dificultad, no íbamos a cumplir el compromiso. Con la intención de sobreponernos a esta nueva dificultad, desde la SSHyDH decidimos publicar los datos de las obras del Plan Nacional
de Hábitat. Éramos conscientes de que no estaba contemplado entre los objetivos del compromiso, que era crear un diagnóstico, pero respondía a una fuerte demanda de los otros miembros de la Mesa de Diálogo. Fue un efecto dominó: apenas comunicamos esta decisión, todos comenzaron a compartir sus datos. Hoy, los resultados de todo este año de trabajo conjunto se plasman en la PANH que fue lanzada en el mes de agosto. El proceso fue difícil, pero logramos desarrollar un instrumento que supera cualquier expectativa que pudiésemos tener. Es una plataforma de datos abiertos, reutilizable e interoperable cuyo especial potencial radica en la forma en que fueron ordenados los datos, permitiendo generar valor a futuro. En pocas palabras, construimos un espacio vivo donde es posible entender la situación del hábitat a nivel nacional y seguir el avance de una política de estado. La PANH nos demuestra que la participación y la co-creación tienen el enorme potencial de mejorar las decisiones de política pública. La PANH no sería lo que es sin la participación de todos los actores que se involucraron. Su desarrollo requirió de decisión política y de compromiso. Por esta razón, queremos destacar el rol de la Subsecretaria de Hábitat y Desarrollo Humano, Marina Klemensiewicz, quien propició el espacio para llevar adelante este proyecto y el de todos los participantes de la Mesa de Diálogo que, pese a que no siempre cumplimos con sus expectativas, siguieron participando de los encuentros y se apropiaron del proyecto. El compromiso de gobierno abierto transformó el desafío de la SSHyDH en un desafío colectivo. Logramos cumplir el primer gran objetivo, pero no podemos dormirnos en los laureles. La PANH debe ser una película y no una foto. Debe convertirse en el espacio de referencia para las cuestiones del hábitat a nivel nacional. Ya dimos el primer gran paso: por decisión unánime de los integrantes de la Mesa de Diálogo renovamos el compromiso de Gobierno Abierto por dos años más. Vamos a trabajar para fortalecer y posicionar la PANH mediante su federalización y difusión y, a su vez, institucionalizar nuestro espacio de trabajo co-creado. En este marco, queremos invitamos a que nos escriban a panh@mininterior.gob.ar y se sumen a nuestra Mesa de Diálogo para seguir fortaleciendo el espacio y construyendo en conjunto el gran proyecto que es la Plataforma Abierta Nacional del Hábitat (panh.mininterior.gob.ar).
Nodos de Integración Ribereña Estrategia y formulación de articuladores ambientales de la Ciudad de Buenos Aires Por Ezequiel Flavio Martínez | Arquitecto, Especialista en Gestión Ambiental Metropolitana.
Las acciones del hombre sobre los territorios que decide habitar transforman dicho espacio al designio del paradigma productivo, social y cultural propio de ése hombre, en ésa comunidad y en ése tiempo. En los ámbitos ribereños y costeros la disponibilidad y manejo de recursos técnicos para el desarrollo y evolución del hombre en sociedad exigen articular las dinámicas naturales propias del lugar con las derivadas de las actividades urbanas y rurales. Dicha articulación requiere el concurso de diversas miradas y saberes que, en un mismo momento, enriquezcan y complejicen tanto la identificación de causas, la caracterización de propuestas, así como la realización de eventuales proyectos. Existe una frase arraigada hace tiempo en el imaginario popular, quizá algo recurrente pero de razonabilidad evidente, que nos susurra: “Buenos Aires le da la espalda al río”, sólo ocho palabras que incomodan desde la fuerza de una aparente contradicción inicial no superada. La realidad actual de la ribera de la ciudad confirma en parte el sentido de la frase, más aún la debilitada cultura ribereña de su población que fue modificando hábitos conforme acontecía la gradual reducción de los espacios ribereños. En efecto, dicha frase continúa interpelándonos con el soporte testimonial de su historia intermitente, allí colisionan la dimensión de los deseos y anhelos con las dificultades del colectivo social en materializarlos y desde allí mismo surge preguntarnos: ¿qué factores modificaron el vínculo ribereño de Buenos Aires?, así como también: ¿es posible evolucionar hacia la consolidación de una nueva matriz ribereña actual? Tras los últimos 500 años de evolución, tanto del hombre como del espacio físico por él ocupado, la fisonomía del territorio sobre el que se asienta la hoy Ciudad de Buenos Aires aún nos tiene reservadas claves tangibles e intangi-
bles para la comprensión de los procesos que incidieron en la configuración y materialización de la ribera actual. En gran medida, el resto de la historia general es aparentemente conocida, sin embargo los condicionantes físicos y culturales que comenzaron a colisionar y acomodarse en aquella lejana Buenos Aires continúan transformando el espacio, las costumbres y los mitos que, llegados hasta hoy, configuran nuestra característica polisémica. Aquel choque de civilizaciones tras el desembarco de 1492 generó un proceso de fricción del que prevaleció la europea; la fisonomía del territorio también forma parte de una fricción, la que tensiona dos fuerzas determinantes: el entorno natural y las culturas en pugna. De un modo invariable, el pasado, presente y futuro de la ciudad depende de su vínculo con el sistema de cuencas que constituye su paisaje ribereño, tanto de sus frentes fluviales como de sus ríos interiores. Son las posibilidades de un nuevo paradigma basado en consolidar acciones virtuosas sobre el paisaje y el ambiente las que multiplicarán los beneficios ecológicos, culturales, turísticos y productivos. Si bien los procesos de transformación urbana demandan tiempo de desarrollo, tanto desde su definición de demanda como la realización de los proyectos y obras, es posible definir espacios que poseen huellas de recorridos anteriores, evidencias de corredores ribereños que, desde la figura de nodo estratégico, pueden constituir “células transformadoras” de la relación de cada barrio con la ribera cercana. Llamaremos nodo estratégico a aquella unidad territorial identificada como un potencial “corredor característico” que atraviesa en forma transversal sectores de la ciudad en dirección al frente fluvial con una longitud aproximada de 1 a 2 kilómetros. Conforma un “capital urbano” que aporta una nueva dimensión de “turismo barrial” constituido por los valores, dinámicas, historias y diversidad cultural que
El presente texto es una síntesis adaptada de la investigación realizada durante los años 2016 y 2017 desde el Instituto de Ciencias Sociales y Disciplinas Proyectuales / INSOD - UNIVERSIDAD ARGENTINA DE LA EMPRESA / UADE. Investigador: Ezequiel Flavio Martínez. Equipo: Leonardo Echenique / Lis Rociel López Hernández / Eliana Fernández
afirman características de identidad local, en muchos casos consolidada y en otras a consolidar. Está estructurado en cuatro componentes: 1. Movilidad / Accesibilidad 2. Uso predominantes / Usos complementarios 3. Hitos locales / Hitos Ciudadanos 4. Espacio escénico ribereño Su identificación permite alentar una nueva dimensión urbana que une zonas interiores con costeras a través de la conformación de corredores que revalorizan el patrimonio tangible e intangible de la ciudad uniendo signos, símbolos e hitos mediante la red vehicular y peatonal existente que debe ser reconfigurada. Sobre ambos territorios fluviales (Río de la Plata – Riachuelo) se han identificado 12 nodos, 6 en cada frente fluvial: Nodos estratégicos Río de la Plata 1. Costanera Sur / Usina 2. Retiro / Dársena Norte 3. Recoleta / Dársena F 4. Calle La Pampa / Parque Extremo 5. Calle Udaondo / Reserva Ecológica Costanera Norte 6. Museos ESMA – MALVINAS / Parque de los Niños Nodos estratégicos Riachuelo 1. Dársena Sur / Dársena de Inflamables 2. Centro Metropolitano de Diseño / Puente Bosch 3. Barrio Villa Zavaleta / Curva de Brian 4. Puente Sáenz / Av. Remedios de Escalada 5. Villa Olímpica / Parques – Lagos 6. Puente La Noria / Parque Ribera Sur Múltiples factores tangibles e intangibles constituyeron las causas que determinaron la relación ribereña actual, conocerlos y comprender los procesos que los definieron permite identificar aspectos favorables y desfavorables y dirigirlos hacia su redefinición cultural y física.
Sobre las preguntas iniciales relativas a la modificación del vínculo y la evolución hacia una nueva matriz, es necesario afirmar que la Ciudad y su frente fluvial son dinámicos y por ello su modificación y evolución desde una nueva perspectiva son posibles. Percibir y observar el paisaje ribereño es un acto múltiple que se ejerce tanto desde espacios públicos colectivos como desde espacios privados individuales, hacer foco en el “punto de vista” habilita comprender la diversidad de secuencias de condicionamiento del observador y la consecuente entidad imaginaria de paisaje resultante. Se propone dar forma a un nuevo espíritu de época que movilice el deseo como primer estímulo y promueva la desmitificación como metodología que permita superar aquellas barreras del imaginario colectivo producto de idearios de otros tiempos. Los nodos estratégicos constituyen la propuesta y perspectiva eficaz para la evolución ribereña, ya que despliegan la apertura de múltiples posibilidades que rehabilitan diversos barrios ribereños de la ciudad a través de acciones de baja complejidad a corto plazo, hacer turismo en la ciudad con características de identidad barrial diversa es una oferta inusitada y valiosa. En efecto, incorporar una nueva dimensión de disfrute a través de la reapropiación del paisaje ribereño promueve disponer de accesibilidad y gratuidad a espacios costeros y ribereños incrementando la calidad de vida tanto de los habitantes de la Ciudad como sus visitantes. El aporte de la investigación es la generación de una nueva manera de abordar y fortalecer la gestión del territorio ribereño, los nodos estratégicos son instrumentos de transformación del pensamiento y el espacio a partir del redescubrimiento del paisaje, la identidad y el compromiso ciudadano-ribereño.
Nodos de integración urbana y ambiental
Nodos estratégicos Río de la Plata 1. Costanera Sur / Usina 2. Retiro / Dársena Norte 3. Recoleta / Dársena F 4. Calle La Pampa / Parque Extremo 5. Calle Udaondo / Reserva Ecológica Costanera Norte 6. Museos ESMA – MALVINAS / Parque de los Niños
Nodos estratégicos Riachuelo 1. Dársena Sur / Dársena de Inflamables 2. Centro Metropolitano de Diseño / Puente Bosch 3. Barrio Villa Zavaleta / Curva de Brian 4. Puente Sáenz / Av. Remedios de Escalada 5. Villa Olímpica / Parques – Lagos 6. Puente La Noria / Parque Ribera Sur
Nueva encomienda digital A partir del 2 de enero próximo vamos a registrar únicamente las encomiendas generadas en nuestro sitio web. Los habituales formularios verdes, amarillos y blancos saldrán de circulación.
Esta acción también se inscribe en una estrategia de mejora permanente que aplicamos a nuestros procesos de atención. Es inevitable el uso de recursos tecnológicos para resolver variadas instancias administrativas.
Para facilitar el uso del sistema de generación de encomiendas, dispusimos un ciclo de charlas periódicas a la que pueden asistir únicamente nuestros matriculados activos y vitalicios. También elaboramos instructivos sencillos que se pueden imprimir o simplemente tenerlos a mano en su computadora. Si luego de su atenta lectura presenta dudas sobre la forma de gestionar un trámite puede recurrir a nuestro servicio de orientación.
Nuestro propósito es simplificar la solicitud de registro de tareas profesionales sin dejar de acompañar a nuestros matriculados en este proceso de cambio. Esta decisión es una consecuencia lógica del cambio profundo que el Gobierno de la Ciudad en relación a sus trámites. De esta manera ponemos la mayoría de nuestras encomiendas en un entorno virtual, al igual que lo están los trámites de obra, habilitaciones, ley 257 e impacto ambiental, con lo que esperamos acortar el tiempo de gestión de las encomiendas en la sede del CPAU. Además, reducimos considerablemente el uso de papel y de insumos vinculados con los clásicos formularios para registrar tareas profesionales.
No obstante haber implementado esta mejora en la atención de los matriculados, mantendremos los distintos puestos de autoconsulta que tenemos dispuestos en varios espacios de nuestra sede a efectos de facilitar el registro de tareas en el caso que los profesionales deban modificar una solicitud, o simplemente realizar el trámite completo acompañados del comitente. Toda la información vinculada con éste tema la puede encontrar en nuestra página web:
Pasos para comenzar una habilitación Por María Amalia Carluci | Arquitecta, Gerencia Técnica CPAU
PASO 1 | Inicio en el sistema de solicitud de inicio de trámite “SSIT”
Registro de usuario, y obtención de contraseña.
Para iniciar una solicitud de habilitación es necesario registrase, y obtener así el usuario y contraseña. Para ello deberá ingresar en el Sistema de Solicitud de inicio de trámite (SSIT)
http://www.dghpsh.agcontrol.gob.ar/SSIT/ El inicio del trámite lo puede realizar cualquier persona que desee realizar una habilitación comercial. > Usuario no registrado Deberá hacer click en el botón “Regístrese” y completar el formulario. Luego cuando confirme los datos ingresados, recibirá un correo electrónico con el usuario y contraseña. > Usuario Registrado Para comenzar con la solicitud de inicio de trámite, deberá ingresar con el usuario y contraseña, y presionar el botón “Acceder”. Si no recuerda la contraseña, podrá hacer click en “¿Olvidaste la contraseña?”. Luego deberá ingresar su nombre de usuario y presión el botón “Enviar”. El sistema le confirmará la acción realizada y se enviará la contraseña a la dirección de correo electrónico registrado cuando creó el usuario. Cambio de contraseña Si usted deseara modificar la contraseña recibida, deberá hacer click en el nombre de usuario que se encuentra en el ángulo superior derecho de la pantalla, luego ingresar la contraseña actual y por último confirmar dos veces la nueva contraseña. INICIO DE LA SOLICITUD Para comenzar la solicitud, deberá ingresar el usuario y contraseña en:
http://www.dghpsh.agcontrol.gob.ar/SSIT/ Una vez que haya ingresado deberá iniciar el trámite haciendo click en el botón “Nueva Habilitación”. De dicha manera generará un número de Solicitud y Código de Seguridad. En el SSIT, el usuario solo podrá ingresar la ubicación del inmueble y los datos del titular. Cuando finalice de cargar estos datos deberá proporcionarle al profesional el número generado y código de seguridad, para que pueda confeccionar el anexo técnico.
PASO 2 | Confección de Anexo Técnico
Alta en el padrón de la Agencia Gubernamental de Control (AGC)
Para solicitar el usuario y contraseña del sistema de la encomienda profesional de habilitaciones deberá enviar los siguientes datos:
› Nombre y Apellido › Número de Matrícula › DNI › CUIT
› Ingresos Brutos › Domicilio › Localidad › Código Postal
› Teléfono particular › Teléfono Celular › Correo Electrónico
A la siguiente casilla de correo electrónico:
habilitaciones@cpau.org El profesional recibirá dos correos electrónicos, uno proveniente de la Agencia Gubernamental Control (AGC), indicando el usuario y contraseña y el segundo de parte del CPAU con aclaraciones y sugerencias. • El alta se realizará dentro de las 48 hs. • Los datos son necesarios para que los mismos sean actualizados en los registros del CPAU. • En el caso de que no reciba el correo electrónico de la AGC, le solicitamos que se comunique con Gerencia Técnica al 5239-9413 de lunes a viernes de 9 a 13hs o vía mail a habilitaciones@cpau.org. CONFECCIÓN DE ANEXO TÉCNICO Para confeccionar la Encomienda Digital, se utilizará el usuario y la contraseña recibida por la AGC, y completará los datos de la encomienda accediendo a la siguiente página web:
http://www.dghpsh.agcontrol.gov.ar/EncomiendaDigital/ Cuando la encomienda s e encuentre completa, deberá imprimir dos copias y hacerlas firmar por su comitente. Si tiene dudas sobre cómo confeccionar la encomienda, puede concurrir a las charlas que brindará Gerencia Técnica:
http://capacitamosarquitectos.org/ REGISTRO DE ENCOMIENDA Y CERTIFICACIÓN DE FIRMAS Con las copias de la encomienda firmadas por el profesional y por el comitente, deberá dirigirse al CPAU para el registro y la certificación de firmas. Se deben consignar en las encomiendas los datos requeridos en caso de que los comitentes sean personas jurídica, saber: Acta, poder, escritura o IGJ: número, fecha y designación de la persona firmante. Luego de la certificación y registro, el profesional recibirá un comprobante con todos los datos de la encomienda, la cual acredita haber certificado. La misma contendrá un código de seguridad, que servirá para las otras tramitaciones relacionadas con la encomienda. Para evitar inconvenientes se recomienda corroborar los datos de la encomienda debido a que, una vez que se haya certificado, para modificar los datos se deberá realizar una rectificatoria y pagar un 50% del valor de certificación, es decir $350
PASO 3 | Escritura notarial
La documentación a presentar ante el escribano público es la siguiente:
• Inscripción a ingresos brutos • Escritura de dominio o documentación que acredite el alquiler del local En el caso de que sea una propiedad horizontal, deberá certificar que la actividad del local esté aprobada por el reglamento de copropiedad. El escribano deberá confeccionar una minuta y subir la misma a la página web.
PASO 4 | Certificado de Aptitud Ambiental
Se iniciará sesión en el Sistema de Solicitud de Inicio de Trámite (SSIT):
http://www.dghpsh.agcontrol.gob.ar/SSIT/ • Hacer click en «Iniciar Nuevo Trámite de Habilitaciones». Allí se ingresará el número de trámite y código de seguridad.
• El CAA aparecerá automáticamente, lo debe descargar, para luego ser firmado ante el escribano público. • La boleta de pago del CAA, se generará una vez que el escribano haya certificado las firmas (Ver próximo punto).
PASO 5 | Pago de Boletas (habilitación comercial y CAA)
Las boletas se podrán descargar una vez que el anexo técnico esté certificado y el escribano público haya confeccionado la escritura de habilitaciones.
Se generarán dos boletas, una de ellas pertenecerá a la de habilitación comercial y la segunda a la de impacto ambiental. Las boletas pueden ser pagadas en el Centro Comunal o en las sucursales del Banco Ciudad.
PASO 6 | Ingreso del Trámite
El trámite se podrá confirmar cuando todos los puntos anteriores estén realizados, es decir que si faltase cumplir uno de los pasos, no se podrá confirmar el trámite.
"Las calles y sus aceras, los principales lugares públicos de una ciudad, son sus órganos más vitales. ¿Qué es lo primero que nos viene a la mente al pensar en una ciudad? Sus calles. Cuando las calles de una ciudad ofrecen interés, la ciudad entera ofrece interés."
Biblioteca CPAU biblio@cpau.org
Álvarez, Inés (2017). A la espera de la nueva normativa para construir en la ciudad. ARQ : diario de arquitectura, no. 780 p . 30-31
Villafañe, Dardo (2017). Distintas miradas sobre el futuro Código Urbanístico. ARQ : diario de arquitectura, no. 777, p. 6-8
Mocci, Franco (2017). Cómo pensar la ciudad en que queremos vivir. ARQ : diario de arquitectura, no. 762, p. 15
Ludueña, Manuel (2017). Códigos a favor de la privatización de las tierras públicas. ARQ : diario de arquitectura, no. 769, p. 8
Buenos Aires. Ministerio de Desarrollo Urbano (2009). Plan urbano ambiental : Ley 2930. Buenos Aires: GCABA.
Buenos Aires. Subsecretaría de Planeamiento (2011). Modelo territorial : Buenos Aires 2010/2060. Buenos Aires: GCABA.
Una Ciudad Rotterdam
Por Arq. Ana Rascovsky
01 - mvrdv markethall
02 - piet bolm kubuswoningen
03 - hotel ny
04 - mvrdv bleu haus
05 - brinkman van der vlugt- van nelle fabriek
06- oma - kunsthal
07 - oma - de rotterdam
08 - maaskant - groothandelsgebouwen
09 - jhk - unilever building
Vivir en la ciudad es muy natural Por Fabio De Marco | Arquitecto, Director de la Carrera de Arquitectura de la Universidad de Morón. Director de Oficina Urbana. Profesor del MDI.
El área metropolitana de Buenos Aires donde hoy habitan 18.000.000 de ciudadanos incorporará 2.800.000 nuevos habitantes, en este período hasta el 2030. En este crecimiento demográfico metropolitano la Ciudad de Buenos Aires podrá albergar un millón de personas si genera condiciones urbanas, ambientales, sociales y económicas para que esto pueda suceder. A la fecha se supone que la Ciudad tiene aproximadamente 3.000.000 habitantes. Con baja tasa de natalidad, alta tasa de mortalidad y bajísimo crecimiento vegetativo, la ciudad hace más de 60 años que no crece. Sin embargo actualmente la población mundial registra el crecimiento más rápido de su historia, siendo estas últimas décadas testigo del mayor crecimiento de la población mundial. Estos aumentos de población avanzarán sobre las ciudades ocupándolas con o sin planificación y la mitad de los habitantes del mundo en desarrollo tendrán menos de 30 años de edad, estas nuevas generaciones tienen ahora una mejor vinculación con la ciudad y la vida urbana, marcando una tendencia natural al crecimiento demográfico de las grandes ciudades. Si la ciudad de Buenos Aires genera condiciones necesarias para densificarse podría recibir una cantidad mayor a 1.000.000 de personas en menos de 15 años, produciéndose el mayor crecimiento poblacional que haya tenido la Ciudad en los últimos 100 años, generando un período de crecimiento poblacional tan exitoso como el producido a fin del siglo XIX. La Ciudad deberá entonces aplicar políticas públicas sobre su territorio para la densificación edilicia, instrumentan-
do estrategias para la consolidación de su tejido urbano existente, densificando los corredores urbanos, creando nuevas centralidades barriales y generando nuevas áreas de desarrollo, transformando los límites físicos como la Av. General Paz y el Riachuelo en territorios urbanos y ambientales aptos para la aplicación de nuevas políticas públicas, que estimula la inversión privada, en forma coordinada con los municipios del área metropolitana localizados sobre la eje urbano de la Av. Gral. Paz. A su vez el GCBA, deberá acelerar los procesos de urbanización de los asentamientos espontáneos, para mejor su calidad de vida y poder recibir nuevos habitantes producto de su natural crecimiento vegetativo, acompañando estas acciones con la incorporación de nuevos espacios verdes, transformando áreas degradadas o en desuso en grandes parques ambientales. El ciudadano de Buenos Aires y los funcionarios del Gobierno de la Ciudad, son protagonistas de la transformación más importante que haya tenido la Ciudad desde su fundación y deben estar a la altura de las circunstancias, sabiendo que para poder albergar 1.000.000 de nuevos habitantes la Ciudad tendrá que construir aproximadamente 30.000.000 m2 en 10 años, es decir 3.000.000 de m2 por año solo de obra privada. La era urbana está en marcha, y la ciudad debe ser comprendida como una pieza infraestructural social, cultural y económica, sustentable que podrá localizar nuevos habitantes, si se crea un nuevo orden urbano y ambiental, donde vivir en la Ciudad de Buenos Aires se ha de transformar en un hecho muy natural.
Un Disco María de Buenos Aires, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer
Por Mario Hugo Azulay La música de Astor Piazzolla es sinónimo de Música Urbana, no solamente en Argentina. No es casual que muchas películas ambientadas en ciudades tengan la música de Piazzolla. Basta un ejemplo: “El último tango en París”, de Bernardo Bertolucci. Aunque Piazzolla fue más reconocido en el extranjero que en su propio país, sus temas emblemáticos se refieren a Buenos Aires, como por ejemplo “Las cuatro estaciones porteñas”. Sin embargo su pasión por Buenos Aires se consolida con las creaciones que hace junto a Horacio Ferrer, de la cual, en mi opinión, María de Buenos Aires es la obra cumbre. En palabras de Horacio Ferrer: “desde un principio, sentimos a María de Buenos Aires como un instintivo tributo de ambos a la ciudad. La ciudad que es nuestra atmósfera natural en el arte o fuera de él. Y la ciudad de un modo integral: con todo aquello que a la vez tiene de antiguo y de nuevo. De europeo y de americano. De permanente y de transitorio.”
Recuerdo el estreno de María de Buenos Aires en el Auditorio Kraft de la calle Florida, a fines de la década del 60 y la gran repercusión que tuvo en el reducido círculo de los admiradores de Piazzolla. Este acotado éxito se generalizó poco tiempo después a un público más amplio con Balada para un Loco… que no por casualidad habla de “las callecitas de Buenos Aires”. En torno a María de Buenos Aires pueden convivir un payador y un Beatle; un analista y un muchacho de barrio; la balaustrada y el andamio tubular; el valsecito serenatero dulcemente pasado de moda y la forma rítmica que recoge el hervor de la música actual de Buenos Aires. Tres décadas después de su estreno persiste el interés por esta obra con un nuevo registro discográfico con la participación de artistas internacionales de reconocido prestigio.
Urbanized, de Gary Hustwit La vuelta al mundo en siete propuestas urbanas Por Ezequiel Hilbert, Programador CINECLUB CPAU ¿Qué hace el urbanismo hoy para mejorar la vida de las personas? Este film colecta soluciones, estrategias, políticas e intentos en ciudades de todo el mundo. En Bogotá, Río, Ciudad del Cabo, Londres, Nueva York, Santiago, Nueva
Orleans, Copenhage y Stuttgart, Urbanized le da la palabra a los políticos, funcionarios, desarrolladores o vecinos que protagonizan propuestas creativas (exitosas u originales) con la esperanza de que las ciudades sean más amables para la convivencia. Esta sería la película de cabecera para los urbanistas contemporáneos.
Día Mundial del Urbanismo Como parte de los festejos del Día Mundial del Urbanismo, el 8 de noviembre pasado se presentó el libro Costas y cuencas de la Región Metropolitana de Buenos Aires: estudios, planes y proyectos. El mismo compila los trabajos presentados a la Convocatoria 2016, promovida por la Red Alianza Metropolitana.
El nuevo libro, el tercero de la serie publicada por el Observatorio Metropolitano, se trata de abordajes tanto académicos como proyectuales sobre las cuatro grandes cuencas que atraviesan la región metropolitana y desaguan en el Río de la Plata: Luján, Reconquista, Matanza-Riachuelo y cuenca de la Zona Sur. Estas unidades territoriales presentan problemáticas y oportunidades sobre las que versan el conjunto de trabajos incluidos en la publicación. Luego de una breve presentación por parte del Arq. Augusto Penedo, presidente del CPAU, los comentarios sobre la publicación estuvieron a cargo de la Arquitecta y Doctora en Historia Graciela Silvestri y el Arquitecto Eduardo Rojas. Graciela Silvestri agradeció la invitación y explicó que, si le hubiera tenido que poner un título a la presentación, éste sería “El paso del tiempo y algunas obsesiones de Margarita”. Según Silvestri, paralelamente a su trabajo sobre el Riachuelo durante los años ‘80, Margarita estaba trabajando en el Programa RECUP BOCA que tenía que ver con distintas cuestiones vinculadas a La Boca, con vivir en las orillas, con el tipo de construcción, etc. Luego se volvieron a encontrar muchos años después con el primer libro del Observatorio Metropolitano, el cual remitía a la idea de que esta ciudad había que mirarla desde la costa. Y ya no se trataba de una Buenos Aires pequeña como con la que habían empezado a trabajar en los años 80, sino toda una ciudad extendida por esa costa rioplatense y cruzada por las bocas de distintos ríos, arroyos, con pequeños puertos, puertos más grandes, que podía llegar desde el Río de la Plata hasta Rosario. Si en ese primer libro estaba insinuado este cambio radical, de acuerdo con Silvestri, en el libro actual se va
más allá y se muestran y hacen visibles aspectos de todo el territorio que nosotros apenas conocemos y apenas conoceríamos si no fuera por este tipo de publicaciones. Dentro de los proyectos presentados, se refirió, por ejemplo, al Taller de la Unidad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de San Martín que vienen trabajando por lo menos desde el 2013 con el tema de la Cuenca Reconquista, con una sensibilidad especial hacia el tema del agua. Se ponen en crisis ciertos límites formales, se vinculan necesariamente territorios distintos porque el agua se mete por todos los intersticios y vincula materiales, zonas y regiones que van cambiando todo el tiempo. Por lo tanto, según Silvestri, hay que adoptar nuevamente otra perspectiva diferente a la anterior. Reconoció en el actual cambio de perspectiva, algunos puntos de contacto con el planeamiento interdisciplinario de fines de los 60 que después, a mediados de los 70, fue abandonado en busca de la propia especificidad arquitectónica. En esos años 80, el foco estaba puesto en la formalización de la ciudad y del espacio público pensado como espacio urbano. A diferencia de dicho momento, en la actualidad los problemas sociales están internamente vinculados con los problemas ambientales, nuevamente una mirada vinculada con los problemas de justicia ambiental, con problemas ecológicos. Concluyó indicando que lo que este libro pone en escena es la variedad de reflexiones que surgen desde la gestión, desde la ingeniería, los funcionarios públicos, y por supuesto desde los arquitectos y alumnos, cuyas cátedras les proponen determinados trabajos. El tema del agua ha sido muy recurrente últimamente como inspiración en los talleres, en algunos casos tomado también como una
metáfora, una ciudad fluvial, cíclica, sedimentaria, cuyas distintas miradas están puestas en un único libro. Eduardo Rojas comenzó haciendo referencia también al necesario cambio de miradas que plantea el agua sobre los problemas del territorio, en el sentido que las cuencas hidrográficas sirven de sostén de una actividad humana de creciente importancia. Según Rojas, el libro muestra el esfuerzo sostenido de parte de la comunidad y las autoridades de este territorio por encontrar formas de manejar las problemáticas que se generan cuando ocupamos el agua sin pensar ella. Reúne muchas propuestas buscando una gobernanza posible, porque las gobernanzas actuales no están respondiendo plenamente, lo cual se evidencia en los conflictos sociales, ambientales, por el uso del suelo y la forma de ocupar el territorio.
Frente a una situación administrativa que se estructuró dándole la espalda a las cuencas, sin pensar en ellas, Rojas planteó la necesidad de tomar a las cuencas como foco principal, trabajando integralmente con un sistema físico, ambiental, social, económico, jurídico y administrativo. Por último, mencionó tres cuestiones relevantes: cómo las comunidades de las cuencas se hacen presente en esta discusión, la visión clave y consensuada a largo plazo sobre la forma de ocupar el territorio y la distribución de las cargas y beneficios que se generan cuando es necesario proteger una porción del territorio. Planteó el paso de la situación actual a una situación más ideal como un proceso político, sin el cual es muy difícil plasmar proyectos tan integrales y creativos como los que se presentan en el libro.
Por siempre Moderna El fallecimiento de la Arquitecta Cristina Fernández (1948 - 2017)
BAJA RESOLUCIÒN
Pocas personas han sido tan activas en el CPAU como la Consejera y tesorera Cristina Fernández. Promotora de las acciones más importantes realizadas por este Consejo, fue además la cabeza detrás del exitoso programa Moderna Buenos Aires. Desde las sombras, y con la humildad que la caracterizaba, gestó los grandes pasos del CPAU en los últimos años. La buena gestión, esa que ella llevó adelante a donde sea que estuviera, le dio ese reconocimiento a voces, que es de poco estrellato y de mucha valoración real: todos la con-
sultábamos, todos esperábamos su opinión y orientación. Sabemos que, aún ausente, nos guiará muchos años más, gracias a su enorme impulso, firmeza y perseverancia. Participó activamente en nuestra revista, publicando y sugiriendo notas, y estaba siempre presente en nuestra redacción, donde hemos sentido enormemente su pérdida. Extrañaremos su sonrisa y sus enojos por igual, su detallismo y su crítica. Y sobre todo, las fotos de sus nietos y de sus orquídeas, que no dejó de mostrarnos a todos hasta el último día.
Biografía Arquitecta recibida en la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, cursó la Maestría en Administración y Políticas Públicas en la Universidad de San Andrés. Integró asociada, el estudio de Arquitectura Fernández Huberman Otero, desde 1976 hasta la actualidad. Allí realizó nuemerosas y variadas obras de arquitectura, además de rehabilitaciones y puesta en valor de edificios. Desarrolló trabajos de urbanismo y de conservación y rehabilitación de edificios de interés patrimonial, desde la actuación privada y pública. Tuvo actuación docente y trabajó en áreas de planeamiento en la Administración Pública como Directora General de Gestión Urbana de la Secretaría de Planeamiento del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desde 1989 a 1992. Se desempeñó como Secretaria de Relaciones Institucionales de la FADU-UBA (2006-2010). Integró la Comisión Directiva de la Sociedad Central de Arquitectos, fue Consejera Académica por el Claustro de Graduados de la FADU (períodos 1985-1987 y 2010-2012). En la actualidad se desempeñaba como Tesorera del CPAU logrando la más exitosa ejecución presupuestaria en la
historia de nuestra entidad. Integró la Comisión Directiva del Consejo, en los períodos 2006 a 2010 y hasta la actualidad. Fue presidenta de la Comisión de Arquitectura, desarrollando una profunda e intensa labor sobre todo lo relacionado al patrimonio arquitectónico. Colaboró en la Comisión de Ejercicio Profesional, y en los grupos de trabajo que redactaron los aportes a los nuevos Códigos de Edificación y Urbanístico. Uno de sus legados más valiosos es el Programa Moderna Buenos Aires, cuyo propósito es dar visibilidad a la arquitectura construida en la ciudad entre los años 1930 y 1970, reflejando la importancia que han tenido las obras construidas en ese período como parte del crecimiento de la ciudad, la aparición de nuevos actores sociales y el surgimiento de otros modelos urbanos. Se destacó por su encendida defensa de los intereses profesionales de los matriculados, bregando ante las autoridades locales por la mejora de las condiciones del ejercicio profesional. Desde el CPAU propuso y facilitó servicios y beneficios para sus colegas. En sus propias palabras: “La acción de escuchar a los profesionales contiene en sí misma una visión más realista, para intentar solucionar mejor los problemas.”1
Consejera y amiga Por Emilio Rivoira Se fue una amiga del alma y recordarla es oírla, es verla, es sentir a flor de piel el vértigo de su voraz pasión por hacer. Cristina hizo. Hacer era una expresión natural de su vida de cada día y casi todo lo que hizo afectó en forma punzante nuestro hacer y sentir como arquitectos. Conseguir que las cosas ocurran fue su obsesión. Como militante universitaria abrazo la inclusión social como bandera, creció en su carrera profesional con pasión por el patrimonio arquitectónico con persistencia en encontrar la justa relación entre hacer y mantener. En la función pública en Planeamiento de la ciudad se sumó a temas como la creación de Puerto Madero, la creación de APH y el Plan de Recuperación de Av. de Mayo. En la representatividad de los arquitectos empujo muchísi-
mas listas de Comisión Directiva en SCA y en CPAU, donde siendo consejera en la actualidad fue motor de la iniciativa Moderna Buenos Aires, sobre la que seguiríamos hablando y hablando si Cristina no la hubiera puesto a volar. Mucho le debemos los colegas por lo que hizo y dejó. Mucho le debemos los amigos por contagiarnos y sorprendernos siempre con su descomunal afecto, su pasión, su frontalidad, su capacidad de sumar. Cristina no hubiera sido la misma sin su compañero y socio Pablo Huberman, un ser humano magnifico (el único que "podía bajarle un cambio") y sin Martincito Huberman y Jorge Gaggero, sus hijos, creativos hasta el infinito. Hoy se nos arrugó un poco el alma. Como dijo su gran amigo Fredy Garay: "que le tenga paciencia Dios, Cristina va a querer modificar el Cielo…y si la dejan lo consigue".
1 Entrevista a Cristina Fernández en Notas #36: Código de Edificación, Mayo 2017.
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References: Artículo 29
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 artículo 24
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 Artículo 24
 artículo 23
 artículo 1971
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