Source: http://hayderecho.com/2015/01/17/democracia-y-votaciones/
Timestamp: 2016-09-30 20:17:22+00:00

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Democracia y votaciones | ¿Hay Derecho?
Democracia y votaciones	17 enero, 2015/34 Comentarios/en Derecho Constitucional, Derechos fundamentales /por Eduardo ValdelomarEl pasado 12 de enero, tuvimos la oportunidad de asistir a una de esas “tormentas” en las redes sociales que con cierta frecuencia origina Podemos. En este caso, la causante del revuelo fue Begoña Gutierrez, secretaria general de Podemos en Sevilla. Al final de una entrevista concedida a El Mundo, el periodista le preguntó: “Dígame por último si es verdad eso de que si Podemos gobierna prohibirá la Semana Santa.” a lo que Dña. Begoña contestó “En Podemos todo lo decidimos los ciudadanos y los ciudadanas. Si se llegara a plantear esa cuestión, serían ellos quienes lo decidirían.” (Ver el contenido completo de la entrevista aquí)
La polémica estaba servida: desde los años previos a la Guerra Civil, nunca se había cuestionado en Sevilla la Semana Santa, fiesta enormemente arraigada en la ciudad: aproximadamente la mitad de la población pertenece a alguna hermandad, y más de 100.000 personas hacen estación de penitencia esa Semana (los comúnmente conocidos como “nazarenos”).
No tardó en desdecirse la entrevistada, que al día siguiente poco le faltó para manifestarse más cofrade que cualquier Hermano Mayor: “La Semana Santa es patrimonio cultural de Sevilla y @PodemosSevilla no se cuestiona su celebración porque también somos Sevilla.” escribió en Twitter, intentando (sin mucho éxito) zanjar la polémica.
Me gustaría, más que entrar en el tema concreto de este “desliz” de Dña. Begoña, detenerme un poco en el espíritu de su afirmación: “En Podemos todo lo decidimos los ciudadanos y las ciudadanas”. De la declaración se deduce que Dña. Begoña cree que todo es susceptible de ser votado. No es la primera vez que se deja caer esa idea desde Podemos (y no sólo desde Podemos: ciertos nacionalismos periféricos suelen insistir en que cualquier cosa puede votarse y, si se aprueba en votación, tiene que ser aceptada). Y sin embargo, esto está muy lejos de ser cierto.
Cualquier democracia que merezca ese nombre, garantiza los derechos y libertades de las minorías, así como de la minoría más minoritaria, que es el individuo. Esa idea está desde luego presente en nuestra Constitución, de modo que, para casos como el que da pie a este artículo, tenemos el Artículo 16: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.” Es decir, parece que las manifestaciones religiosas están garantizadas por la Constitución y los ciudadanos no pueden simplemente suprimirlas por más que voten mayoritariamente en su contra.
Es bien sabido que a los ideólogos de Podemos no les gusta nuestra Constitución, y querrían cambiarla. Tal vez estén pensando en una nueva Carta Magna donde cualquier cosa pueda ser permitida o prohibida como consecuencia de una votación. Sin embargo, esto podría acarrear consecuencias imprevistas y no siempre deseables para esos mismos ideólogos. Por ejemplo, los ciudadanos podrían votar en contra de las frecuentes manifestaciones por el centro de las grandes ciudades, cercenando de este modo el derecho de manifestación. Si preguntasen a los sufridos vecinos del centro de Madrid al respecto, sospecho cual sería la respuesta.
Otras manifestaciones festivas de diversa índole, como la cabalgata del Orgullo Gay, podrían también verse afectadas. En muchas ciudades, es más que probable que los homosexuales se quedasen sin su fiesta si hubiera que someterla a votación. Es más, podrían verse obligados incluso a ocultarse allí donde los homófobos fuesen mayoría.
Si la democracia consistiese, como parece creer Podemos, solamente en votar, se convertiría en una dictadura de la mayoría, y cualquier minoría, ya fuera elitista o marginal, correría siempre el riesgo de ser reprimida, silenciada o incluso erradicada, dependiendo su suerte tan solo de la buena voluntad de esa mayoría.
Por eso las democracias que merecen ese nombre, se dotan de leyes que aplican tanto a las mayorías como a las minorías, que deben ser acatadas por todos los ciudadanos y que garantizan derechos y libertades, creando un contexto seguro en el que la sociedad y el individuo pueden desarrollarse.
Los populismos no suelen ser muy aficionados a leyes largamente maduradas en parlamentos: prefieren más bien la acción concreta e inmediata, porque es más irreflexiva. Si nos preguntan si queremos suspender el derecho de manifestación, probablemente diremos que no, pero si llevamos una hora en un atasco y nos ofrecen prohibir esa manifestación que la ha causado, la tentación del sí sería mucho más fuerte. La mayoría de los ciudadanos puede estar contra la pena de muerte, pero si nos preguntan por ese asesino de niños, tal vez estemos dispuestos a hacer una excepción.
Usada con habilidad, la votación puede convertirse en una herramienta represiva revestida de prestigio democrático, utilizando mayorías convenientemente motivadas contra minorías molestas, o incluso contra la propia mayoría, que no percibe en toda su extensión las consecuencias de aquello que vota.
Si a esto le sumamos sistemas electorales “creativos” (de los que Podemos también hace gala), podemos fácilmente hacernos una idea de hacia dónde puede conducirnos el “derecho a decidir”.
Eduardo Valdelomar2015-01-17 02:45:262015-01-16 20:50:42Democracia y votaciones
Isidro Elhabi Dice: 17 enero, 2015 en 03:47 Estupendo artículo aunque a mi parecer se ha quedado demasiado corto y blandengue. Esos que pretenden hacer creer que todo lo que se vote es más democrático y que votando más cosas hay más democracia o son unos ignorantes o pretenden ser unos futuros tiranos que se aprovechan del analfabetismo, la desesperación y la ingenuidad de la gente. Dicen, se hará lo que la mayoría decida. Dejemos que hable el pueblo, argumentan. ¿En todo? ¿Y si la mayoría cree que una mujer adultera ha de ser apredeada como en los países musulmanes? ¿Y si la mayoría cree que los gays han de ser ahorcados como en Irán? ¿Y si la mayoría está a favor de la pena de muerte o de expulsar a todos los inmigrantes? ¿Y si la mayoría vota a favor que hay que exterminar a los judíos? ¿Cuanta mayoría hace falta para eso? ¿Mayoría simple, mayoría absoluta? La democracia es más que votar, es votar lo que corresponde, es un estado de Derecho, una separación de poderes, un reconocimiento de derechos y libertades, una limitación del poder a la ley, unos principios y valores superiores etc. etc. Aparte de votar por quitar la Semana Santa, ¿también lo hacemos para la Navidad, el puente del Pilar, la Inmaculada Concepción, Reyes y todos los festivos autonómicos y locales que se deben a patrones y santos/santas o vírgenes? ¿Votamos que el dinero caiga de los árboles y así solucionamos la pobreza? Deberíamos votar para ser todos ricos. O votar para no tener que trabajar. O puestos ya, ¿por qué no votamos que se acabe la crisis? Si todos lo votamos y así lo decidimos por referéndum, ¿se acabaría la crisis de un día para otro, no? En fin…
Eduardo Dice: 17 enero, 2015 en 09:24 Gracias por su comentario, Isidro. No es el primero que me dice que el artículo ha quedado un poco blando. Me inclino a pensar que tienen razón. Pero coincidimos en la idea del texto.
aldelgadog Dice: 17 enero, 2015 en 07:36 La otra mitad de la población sevillana sale despavorida hacia las playa de Huelva y Cádiz (los que no pueden irse más lejos), así que NO a toda Sevilla (imaginándonos que Sevilla fuera un ente con personalidad…que tampoco) le gusta la Semana Santa, para empezar.
Y una “manifestación” religiosa no es objeto del derecho de manifestación, así que no se le pueden aplicar la jurisprudencia del Tribunal Supremo ni la doctrina del Tribunal Constitucional.
una Constitución sí puede (es más, los padres fundadores de USA decían que cada generación DEBÍA) cambiarse para no quedarse en letra muerta.
Eduardo Dice: 17 enero, 2015 en 09:34 Gracias por su comentario. Le hago notar que la frase “también somos Sevilla” no es mía, sino de la Sra. Secretaria General de Podemos en Sevilla. Al igual que ud., estoy en contra de referirse a las ciudades, regiones o países como si fueran individuos; a menudo se abusa de esto, y es fácil que escuchemos referencias de este tipo a Cataluña, España, etc… Por otro lado, no digo que una manifestación religiosa sea objeto del derecho a manifestación, sino que hago referencia a un artículo de la constitución donde se protege específicamente el derecho a las manifestaciones religiosas. Mis referencias al derecho a la manifestación son un ejemplo de las posibles consecuencias de votar por todo.
Por último, en relación a los cambios constitucionales, le refiero a mi artículo en este mismo blog: http://hayderecho.com/2013/10/12/notas-para-una-secesion-legal/
Isidro Elhabi Dice: 17 enero, 2015 en 11:05 Pues dígale a esos sevillanos y a toda España que se vayan un viernes santo a currar, y dejen de irse a la playa o a Sierra Nevada a esquiar, ya verá qué gracia les hace! Y dígale a los orfebres, herreros, imagineros, doradores, sastres, bares, hoteles y todo el tejido empresarial que se favorece de la Semana Santa y que muchas veces les soluciona el año que esa semana se van a comer los mocos, dígaselo hombre! ¿Cómo que “una “manifestación” religiosa no es objeto del derecho de manifestación, así que no se le pueden aplicar la jurisprudencia del Tribunal Supremo ni la doctrina del Tribunal Constitucional? Esta es otra de las teoría que defienden los ignorantes y con aversión a los capirotes para imponerse sobre un derecho fundamental de otros de forma autoritario. Y que conste, que si otra religión tuviera otra manifestación de culta igualmente tradicional lo defendería igual. Una manifestación religiosa parte del derecho de manifiestación del Art. 22 CE y es además objeto principal del derecho fundamental a la libertad ideológica religiosa y de culto del Art. 16, y se le aplica la misma doctrina y jurisprudencia constitucional. La manifiestación religiosa no es que sea un derecho fundamental como manifestación, es que son dos, como libertad religiosa. Art. 2 Ley Órganica de la libertad religiosa 7/80. 1. La libertad religiosa y de culto garantizada por la Constitución comprende, con la consiguiente inmunidad de coacción, el derecho de toda persona a:
Véanse artículos 16.1 y 22 de la Constitución Española. Dice usted, que una Constitucion puede cambiarse. ¿Quitamos la libertad religiosa como Derecho Fundamental? ¿Y si hubiera la mayoría necesaria para quitar el derecho a manifestación? ¿Reinstauramos la pena de muerte o quitamos del artículo 15 la prohibición de torturas? Mucha gente para determinados delincuentes lo aceptarían. Pues mire si esa es la Constitución que quiere Podemos y gente como usted, esa Constitución es una mierda pinchá en un palo! Anda ya hombre, anda ya! Cuanta tontería tiene tanta gente!
Gonzalo García Abad Dice: 17 enero, 2015 en 09:19 Estoy completamente de acuerdo, el famoso “derecho a decidir” ha de tener límites. Creo que existen dos planos. Existe un plano de convivencia y otro de discrepancia. Si queremos una sociedad plural donde se pueda discrepar debemos tener un marco de convivencia aceptado por casi todo el mundo, y ese marco no puede ser otro que el de los derechos humanos. Los sistemas de voto son fundamentales. Raras veces existen sólo dos alternativas. Las preferencias sociales no suelen ser transitivas, como magníficamente nos describe la paradoja de Condorcet. Si por ejemplo tenemos 3 opciones y se votan dos y la que salga se vota contra la tercera, el orden de las votaciones puede alterar el resultado final. Quien quiera manipular un país a través de votaciones mayoritarias lo tiene en su mano si puede decidir el calendario de la secuencia de alternativas que va a ofrecer. Un cordial saludo.
Eduardo Dice: 17 enero, 2015 en 13:42 Gracias por el comentario, Gonzalo. En efecto, creo que la intención de esa supuesta “democracia directa” es manipuladora. Por eso es muy importante sacar a la luz los “trucos” de Podemos.
Enrique Titos Dice: 17 enero, 2015 en 10:21 Por lo que parece, PODEMOS cuestiona la “democracia parlamentaria” como sistema de gestión política. Cuestiona el entramado insitucional que con todas sus fallas y necesitado de ajustes en su funcionamiento como demandan éste y otros blogs, representa la base de la convivencia y el desarrollo de la sociedad en los países avanzados de hoy en día. Es cierto que PODEMOS no está aún en el parlamento español porque no son partido electo, pero no hay conocimiento de sus propuestas sobre si quedaría afectado y de qué manera en caso de que tuvieran opción de gobierno.
Entretanto, su propuesta de “democracia asamblearia” donde en círculos de ubicación, pertenencia y gestión variable (siempre hace falta un moderador para llegar a conclusiones) se decide prácticamente todo lo que hoy no gusta a parte de la población o lo que a los creadores de los círculos les parece que debería estar sometido a votación, refleja un campo de juego absolutamente inestable donde nada está claro o todo se puede decidir. Si bien ya han demostrado que las propuestas al final están inspiradas o resultan filtradas por la dirección del partido con la cúpula de Pablo Iglesias. Hoy en día deberíamos cuestionarnos, por encima de todo, la solvencia de un partido político con un ideario tan poco sólido, tan cambiante al ritmo de las opiniones públicas, y que de camino parece que no le vale casi nada la arquitectura institucional que hemos ido creando desde 1978. Una democracia de votantes maduros ha de ser exigente para con aquellos que pretenden ser una opción real de gobierno y exigir un programa político definido en las cuestiones esenciales.
Eduardo Dice: 17 enero, 2015 en 13:46 Gracias por su comentario, Enrique. En mi opinión, Podemos persigue la destrucción del sistema desde dentro, como han hecho y siguen haciendo muchos totalitarismos. El ideario es secundario cuando la prioridad es llegar al poder, y una vez alcanzado, mantenerlo. Lo que harían con ese poder, podemos sospecharlo mirando a sus orígenes y a sus patrocinadores.
Zarcoharon Dice: 17 enero, 2015 en 15:32 Totalmente de acuerdo. Lo que Podemos oferta es un producto de mala calidad que cancelaría nuestra ya debilitada democracia y permitiría a los que gobernasen (el Pueblo= Ellos) imponer su propio modelo,que todos podemos imaginar mirando sus admiraciones . La paradoja es que usen la palabra “democracia” para vendernos aquello que la subvierte. Lo triste es que haya una ” amplia mayoría” dispuestos a apoyarles, a mi entender, precisamente por la confusión a la que alude el titulo de este excelente artículo.Sobre este particular me parece muy ilustrativo también el siguiente post:
http://carlosmartinezgorriaran.net/2012/12/04/democracia-deliberativa-y-de-la-otra-o-el-peligro-de-abusar-del-plebiscito/
Eduardo Dice: 17 enero, 2015 en 15:52 Gracias por el comentario, amigo Zarcoharon. Como bien dice Carlos, votar más no es sinónimo de mejor democracia, y en el caso de Podemos la intención es claramente la opuesta. Pero el mensaje, aunque débil, se vende bien: por eso es peligroso.
Manu Oquendo Dice: 17 enero, 2015 en 11:31 Vamos a tener que, ¿generacionalmente?, replantearnos el hecho religioso. Esto es la madre del cordero porque todas las religiones importantes están “destrozaítas”, –muy necesitadas de reparaciones de astillero–, y al paso que se mueven nos van a dar las tantas antes de que se pongan manos a la obra.
Lege Ferenda, sutil como de costumbre, nos pasa en otro hilo un enlace advirtiendo que la metódica Frau Merkel está contratando a tres expertos. Tres “manipuladores sociales” con experiencia en la gestión de “reflejos pavlovianos”. Parece que, finalmente, nos comenzamos a enterar de qué ha ido esto de la democracia hasta que la cosa se puso cruda. No me lo tomen como deseo pecaminoso de regresión alguna –todo lo contrario– pero un sistema que no tiene un arquetipo humano atractivo y decente se ve obligado a sacralizar el comportamiento de la colmena.
Y a tratar de reproducirlo. Saludos
Eduardo Dice: 17 enero, 2015 en 13:49 Gracias por el comentario, Manu. De hecho, Podemos no carece de cierto perfil “religioso”: muchos de su seguidores tienen más de “creyentes” que de militantes. Es un tema que daría para otro post.
Jesús Casas Dice: 17 enero, 2015 en 11:55 Si les interesan a Uds. las reflexiones:http://politica.elpais.com/politica/2014/11/21/actualidad/1416589938_195879.html
Pero si están por un conocimiento más intuitivo y profundo:https://www.youtube.com/watch?v=gsdHXYGd-J8
El segundo es el que contiene más verdades. El pensamiento analítico y comparativo de los académicos lo que tiene es que se distancia de la realidad.
Sabath Shalom
Eduardo Dice: 17 enero, 2015 en 13:55 Gracias por el comentario, Jesús. En cierto modo, la indefinición de Podemos evidencia que su único verdadero propósito es alcanzar el poder. Por eso ahora no se define en materia económica (aunque se ha definido, y bien, en el pasado) y por eso recoge velas en cuanto una propuesta tiene demasiada contestación (como en el caso de la Semana Santa) o se desvincula de sus círculos más extremos (caso de Podemos Anchuelo).
de Lege Ferenda Dice: 17 enero, 2015 en 15:35 Pues yo no creo que el artículo sea “blando”, sino que aborda cuestiones sumamente complejas.
Así, ha habido “manifestaciones” religiosas; como aquella en que los católicos anduvieron poniendo bombas por Madrid. O la que los de la secta podemita preparan para el día 31 de este mes, que queda entre demostración de fuerza y demostración de fe en el lider magnífico y sus elegidos para la gloria.
No abordaré la lectura fácil de la “posición cambiante” de doña Podemos Sevilla: parece que entre un día y otro, las bases votaron en contra de la dueña de sus opiniones. Pero no, ella es quien dice lo que todos dicen. Es lo que llevan haciendo desde el inicio del gubernamentalísimo 15M.
El asunto es que si, todo se puede votar. Solo es cuestión de procedimiento. Por ello las mayorías reforzadas para decidir en temas fundamentales. Que pueden ser modificadas por medio de votaciones.
El problema es mayor; el problema es de Libertad. ¿Somos libre cuando acudimos a la llamada del voto? ¿O esa Libertad corresponde al “dueño del megáfono”?
¿Poner límites al “derecho a decidir”? Por medio de votaciones.
Derechos Humanos? Votemos denunciar los Tratados Internacionales sobre Derechos HUmanos.
¿Y los Mercados internacionales? Votemos por la autarquía.
El problema es otro: el problema no es Podemos, sino lo que ha permitido la eclosión de este populismo neofascista. El poder mediático sin control. El derecho de unos pocos de engañarnos a todos. La irresponsabilidad de un ciudadano acostumbrado a exigir derechos, sin contraprestación. Exigirlos a los demás, por intermedio de las votaciones parlamentarias. Por medio de los Referendums.
Podemos manipula sus votaciones. Pero es que el poder mediático nos lo oculta.
Pensemos en su famoso acto inaugural en el polideportivo de Vista Alegre. Había 7.000 acólitos. Todos se concentraban en la franja central del polideportivo. Si solo enfocabas esa franja, la imagen era de estar lleno hasta la bandera. Si ves la foto de todo el pabellón se aprecia que estaba más vacío que lleno. ¿Que foto nos regalaron TODOS los medios. Adivines. Si, aciertan, la del polideportivo aparentemente abarrotado. ¿Porque?
Pues quizás por la razón que se apunta. El Poder quiere poder. El poder de dominarlo todo. La apuesta -por ahora- es por el ejercicio del Poder Blando.
Sobre Podemos se ha escrito que es un fenómeno mediático que pretende ser político. Más claro, agua.
Y se nutre de las fallas del sistema político que utilizan para destruirlo. En efecto, desde dentro. Que es como se instauran los fascismos.
de Lege Ferenda Dice: 17 enero, 2015 en 15:58 Sobre el Derecho a la intimidad, ¿que me dicen del ataque continuado de los que, ahora con la fortaleza del neofascismo podemita, nos gritan que si no dejamos al Poder penetrar en nuestra intimidad es que tenemos algo sucio que ocultar?
Primero vulneran el Derecho fundamental. Luego lo hacen público, un rumor que acaba siendo confirmado. Finalmente, votaremos contra nuestro Derecho.
http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/11/el-fin-del-anonimato-lo-que-los-drones.html
de Lege Ferenda Dice: 17 enero, 2015 en 17:20 http://politica.elpais.com/politica/2015/01/15/actualidad/1421352731_660523.html
Aqui tenemos una norma – anteproyecto de Ley Orgánica de la Seguridad Nacional- que en manos del PP no parece tan crítica para nuestros Derechos y Libertades, pero en manos de la Secta Podemita, acongoja cualquier congojo que no sean los de sus fantoches y sus fascios.
La legitimidad para la Dictadura se va construyendo desde la “democracia” mediática de pacotilla que disfrutamos; por ahora.
Se están aprobando -o proponiendo- las Leyes que necesitará la Dictadura que se nos abalanza desde el Poder de engañar a toda la sociedad en que se ha convertido la Libertad de Presa.
Eduardo Dice: 17 enero, 2015 en 21:40 Gracias por sus comentarios. En efecto, este tipo de partidos son expertos en manipular las leyes para alcanzar sus objetivos, por lo que leyes como la de Seguridad Nacional podrían llegar a ser muy peligrosas. Este sería motivo más que suficiente para que los partidos “tradicionales” se comportaran con más seriedad. Pero si los partidos “tradicionales” fueran más serios, igual Podemos ni habría llegado a existir, ¿verdad?
O,Farrill Dice: 17 enero, 2015 en 20:17 ¿Porqué nos empeñamos siempre en ser de unos o de otros? El ejercicio de la libertad produce la “duda” del sabio contraria a las “certezas” del dogma. El tema del post es anecdótico con respecto a lo dicho a bote pronto por una persona de “Podemos” y, al estilo “Inda”, rápidamente sacarle punta interesada, cosa que -por cierto- no suelen hacer ante los personajes del sistema. Un sistema que en este mismo blog ha sido suficientemente calificado de “corrupto”. ¿A qué viene rasgarse las vestiduras por una frase buscada a propósito por los “Inda” de turno? ¿Somos también parte del sistema que criticamos para caer en estos miedos absurdos y paranoicos? ¿Acaso no hemos hablado hasta la saciedad de la necesidad de una reforma constitucional? Un movimiento político del tipo de “Podemos” cuando dice que “se consultará” no es más que la oportunidad de expresión de los ciudadanos sobre cuestiones que les importan. De ahí a pensar que tales consultas se van a convertir en leyes tiránicas y otras lindezas por el estilo va mucho trecho. ¿Acaso no somos también ciudadanos a quienes nos gustaría ser consultados al menos? Ahora viene la seguridad nacional a dar una vuelta más a nuestra ya precaria libertad. Estamos controlados informáticamente, manipulados mediáticamente, presionados económicamente, gobernados despóticamente y orientados intelectualmente. No lo digo yo. Es una síntesis de las opiniones generales de este blog. ¡Ah! En “Podemos” hay probablemente un porcentaje importante de cofrades de la Semana Santa, tanto en Andalucía como en el resto de España. No todo es lo que parece o lo que queremos que parezca.
Eduardo Dice: 17 enero, 2015 en 21:52 Gracias por su comentario. En realidad, mi post no se centra en el caso concreto del “desliz” de esta Sra., sino que entra en la cuestión más de fondo de la identificación entre “voto” y “democracia”, y esto parece formar parte de la esencia de Podemos, no aparece sólo en unas cuantas observaciones aisladas.
Estoy de acuerdo con ud. en ese empeño de ser “en ser de unos o de otros”, pero cae ud. en lo mismo que denuncia al asumir que, como estoy en contra de Podemos, es que estoy a favor de los demás partidos. Pues mire, no es así: coincido en gran medida con las acusaciones de corrupción que se han vertido en este blog, y creo que nuestro sistema no sólo es mejorable, sino que es urgente mejorarlo. Lo que no puedo aceptar es que el rechazo a los partidos “tradicionales” deba arrojarnos en brazos de populismos en general, y mucho menos del chavismo en particular.
Mire, creo que se debe reformar el sistema para mejorarlo, no para dejarlo peor. Y tengo la certeza de que Podemos sería una plaga en nuestro país. Ud. considerará esto como “miedos absurdos y paranoicos”, pero yo he escuchado lo que Pablo Iglesias ha venido contando en La Tuerka, sé quienes le patrocinan y tengo suficientes contactos en Venezuela como para saber a donde conduce esa estrategia. Y la verdad, quisiera acabar con la corrupción, no incrementarla y además sumarle una cartilla de racionamiento.
Dentro de mis modestas posibilidades, haré cuanto pueda por desenmascarar a Podemos, si con eso puedo contribuir a impedir que arruinen España durante décadas.
Antoni Dice: 17 enero, 2015 en 20:26 Usted mismo se ha metido de pies en el cubo al escribir: ‘Cualquier democracia que merezca ese nombre, garantiza los derechos y libertades de las minorías, así como de la minoría más minoritaria, que es el individuo’.
No se referirá Ud. a lo que se ha dado en llamar ‘democracia española’ que pensándose que teniendo la mayoría absoluta en el parlamento es lo mismo que la mayoría en la calle, y no respetan ni a Dios? (con perdón de Dios, claro).
Eduardo Dice: 17 enero, 2015 en 21:55 Gracias por su comentario, Antoni. En efecto, mi frase “Cualquier democracia que merezca ese nombre” es intencionada: tengo muchas dudas de que nuestro sistema, en el estado en que se encuentra hoy día, merezca ese nombre. Pero tengo la certeza de que lo que Podemos pretende traernos no es democracia en absoluto, es todo lo contrario a democracia. Y como le decía a O’Farrill, me gustaría contribuir a mejorar nuestro sistema, no a empeorarlo.
Manu Oquendo Dice: 18 enero, 2015 en 07:50 La intervención de Carlos Martínez Gorriarán para explicar la posición de su partido ante la propuesta de Democracia Plural de un plebiscito directo (enlace traído por Zarcoharon más arriba) es interesante. Ortodoxa, instructiva e interesante. Uno de sus argumentos, el nº 7, es que invalida o niega la función del Parlamento. Es decir, la legislativa y la representativa; no se en qué orden. Tiene toda la razón y su intervención es de libro.
Sin embargo, mientras lo iba leyendo me entró una sensación –en parte instintiva– de que estaba ante un documento sólo parcialmente cierto y también disfuncional, incompleto o insuficiente. Algo así.
Algo que, funcionando bien o aceptablemente entre determinados parámetros –internos y de entorno– dejaba de hacerlo y se hacía disfuncional fuera de ellos. Esta es una cuestión de vigencia plena ahora mismo. Porque nos encontramos muy probablemente en una situación que en buena parte ha sido producida con y a través de dicho mecanismo: el Parlamento. Que exhibe sus límites y los efectos de su función en tan sólo muy pocos ciclos de funcionamiento. El profesor Pedro de Vega lo resumía en parte –ya en 1985 en su libro “La reforma constitucional” tantas veces reeditada– con aquella frase (temida por Sièyes, hace como dos siglos) de que “El constituido ha capturado al constituyente”. Es Evidente y requisito necesario y suficiente para que se establezca “el mundo del 1%”. Quizás no es este artículo de Eduardo Valdelomar el lugar adecuado para profundizar pero quizás deberíamos tenerlo en cuenta en el futuro porque el sistema (todos los sistemas) dejan de funcionar en determinados parámetros y las democracias parlamentarias –por simplificar– sin clase media…… ni nacen, ni son operativas ni sobreviven. Entran en rendimientos negativos y terminan rompiéndose de alguna forma.
Una forma de romperse es con una guerra (y ya estamos teniendo muchísimas guerras que personajes muy dentro del sistema piensan que no pueden ser casuales) otra con revoluciones destructivas, otras con la miseria reptante y pocas con una acción creativa y hacia adelante en lo que “bien común” real se refiere.
Carlos Dice: 18 enero, 2015 en 10:11 ¿Quién decide lo que no es susceptible de ser votado? ¿Usted? ¿El actual gobierno? ¿Los ciudadanos que sí votaron hace cuarenta años? ¿Es realmente negativo eliminar a una minoría molesta? ¿Deben los derechos de la minoría primar sobre los de la mayoría? ¿Hasta que punto?
Bajo la bandera de una defensa de la democracia hace usted todo lo contraria, restando legitimidad a los ciudadanos para decidir “por su propio bien”, no vaya a ser que se lesionen a sí mismos o a otros. Y la democracia es la intervención del pueblo en el gobierno, cuanto más intensa sea, más democrática será esa sociedad. Por citar su mismo ejemplo, y al margen por supuesto de cualquier valoración al respecto, ¿que debe primar, el derecho de los que deciden celebrar su fiesta del orgullo gay, o el derecho de la persona que se ve obligada a trazar rutas alternativas para volver del trabajo, o el comerciante que quizás deba cerrar? ¿No es lo más justo dejar la decisión del nivel de “manifestacionalidad” en manos de la sociedad en su conjunto? Y en realidad, estoy de acuerdo con usted en que la masa es tonta y muchas veces no sabe lo que le conviene. Pero en ese caso, llámelo por su nombre y diga usted claramente que aboga por menos democracia por el bien del pueblo. No sería la primera persona en la historia que así lo hace. O, mejor aún, defienda una mejor educación, tanto general como política, para el conjunto de la población, y reduciremos la “estupidez” de la masa. Porque con el desarrollo que está teniendo la tecnología, el pueblo va a pasar a tener cada vez más protagonismo, y se va a acabar el que la decisión se limite a unas lentejas cada cuatro años: “estos X partidos hay, con esta lista, y este programa, lo tomas o lo dejas”. En un futuro esperemos que no muy lejano cada Ley Orgánica, incluso cada Ley que se apruebe, va a ser votada por los ciudadanos que deseen hacerlo. Y ese será el esperado retorno a una auténtica democracia, el equivalente actual a reunirse en la plaza de la polis para votar a mano alzada.
Isidro Elhabi Dice: 18 enero, 2015 en 23:58 Carlos, tiene usted razón en una cosa, manipular a las masas es bastante sencillo y se ha hecho durante toda la historia, y se sigue haciendo a diario. Y por regla general, cuando la masa se da cuenta que ha sido manipulada ya es tarde. Por supuesto, la raíz del problema es la falta de educación y a mi parecer, sobre todo de espíritu crítico. Cada vez hay más analfabetos funcionales o iletrados incluso con carreras. Gente que ha sacado sus licenciaturas, que incluso son especialistas y buenos profesionales en sus campos pero que carecen de comprensión lectora porque no leen un libro, no saben distinguir en Internet lo que es mentira de lo que es verdad, no tienen conocimientos políticos, de política internacional ni de actualidad porque no leen periódicos ni están al tanto de las noticias, o que tienen un conocimiento del todo insuficiente en disciplinas como historia, geografía, filosofía, derecho o economía. En lo que creo que se equivoca es en su crítica a qué debe votarse y que no. Estas preguntas “¿Quién decide lo que no es susceptible de ser votado? ¿Usted? ¿El actual gobierno? ¿Los ciudadanos que sí votaron hace cuarenta años?” fueron respondidas hace siglos. Así, desde el ius naturalismo medieval en los s. XVI y XVII ya se formularon los derechos naturales. Derechos naturales que son esenciales a todo ser humano, sin excepción, sin requisitos, innatos, originarios e inherentes a la persona por el mero hecho de serlo e indisponibles. El que se castigue matar a otro no es fruto de nuestra Constitución, del Código Penal ni de los ciudadanos del 78 ni de los padres de la Constitución, es fruto de que es algo malo y así está implementado en nuestro ADN humano. Esos derechos naturales, luego fueron del hombre, luego humanos, y así los tenemos consagrados en el CEDH, DUDH, y los movimientos codificadores en las constituciones. Por lo tanto, aquellos que vayan contra esa serie de derechos y libertades, por mucha legitimidad democrática que tengan, por muchos votos y personas que les apoyen, están yendo contra el ser humano en sí mismo. Si un pueblo vota matar a los judíos, esa decisión será democrática, pero inhumana. Y eso es así. A su pregunta, ¿no es lo más justo dejar la decisión del nivel de “manifestacionalidad” en manos de la sociedad en su conjunto? Pues es que esto también está respondido. Y lo respondieron los jurisconsultos romanos. La respuesta es NO. “Favoralia amplianda sunt, odiosa restringenda” (lo favorable debe ampliarse y lo odioso restringirse). Es decir, las restricciones a esos derechos humanos no las puede decidir la sociedad porque sí y por votación, sino que esos límites han de ser los mínimos necesarios porque de lo contrario esos derechos naturales antes mencionados quedarían vacíos de contenido. Y el único límite a un derecho fundamental o una libertad es que choque con otro, y entonces habrá que ponderarlos y ver cual prevelecerá y la limitación será la mínima imprescindible. Si esos límites se superan por muchos votos que haya tenido el partido del gobierno de turno estará yendo contra el propio derecho en sí, además de ser inconstitucional y contrario a los convenios internacionales.
O,Farrill Dice: 18 enero, 2015 en 20:02 Estimado Eduardo: los cambios siempre afectan a nuestro ¿absurdo? sentido de la seguridad. Necesitamos patrones a los que agarrarnos como modelos de nuestras vidas. La cuestión es que la libertad de elegir nos da miedo; la libertad de participar nos incomoda y la libertad de ser nosotros mismos la hemos encadenado con nuestras propias cadenas de miedos. Todo lo que a lo largo de la Historia han hecho los hombres ha tenido unas consecuencias, pero han tenido la valentía de apostar, de arriesgar e incluso de equivocarse y rectificar. La gloria no está en la meta final, sino en las veces que te levantas después de caer para seguir adelante. Mi respeto por “Podemos” es hacia su valentía en contraposición con las posiciones (legítimas) pero excesivamente cautas de quienes quieren que se lo den hecho y además a su gusto.
Eduardo Dice: 19 enero, 2015 en 18:34 Estimado O’Farrill, en mi profesión soy víctima habitual de la “resistencia al cambio”, y le aseguro que no siento mucha simpatía por esa tendencia muy humana al “más vale malo conocido”. El problema es que hay cambios que son a peor, y es inteligente intentar preverlos y evitarlos. Eso no es resistencia al cambio, es sensatez. “Podemos” no es nada nuevo, movimientos similares han surgido desde principios del S.XX y cuando han triunfado, no han supuesto pequeños tropezones, sino enormes batacazos. En esos casos, levantarse ha costado más de una generación y más de dos, y la verdad, no me gustaría que de mi caida se levantasen mis nietos.
No veo ninguna razón por “apostar” por una ideología que a lo largo de la historia no ha hecho más que fracasar, y fracasar, y fracasar…
Alberto Dice: 19 enero, 2015 en 10:37 Durante años se nos ha vendido que la democracia consistía en elegir cada cuatro años entre Kang y Kodos. No es raro que el péndulo se vaya al otro extremo y se proponga someter a referéndum todo y de cualquier manera. Lo suyo sería encontrar un cierto equilibrio. Poniéndonos hegelianos, una síntesis entre la tesis que tenemos y la antítesis de Podemos.
albert Dice: 19 enero, 2015 en 10:44 Yo creo que debiera haber más votaciones porque eso refuerza la democracia y controla la política. A mi no me importaría ir a votar frecuentemente.
¿Sobre la semanda santa? Habría que rediseñar todo el calendario para racionalizarlo y quitar las referencias religiosas, y decidir los períodos de vacaciones de modo más eficiente; que luego cada uno celebre sus ritos.
izaskun Dice: 19 enero, 2015 en 10:59 Yo no sé cómo se deduce que Podemos propone que cualquier tema pueda ser sometido a votación. Eso es acusar a otros de infantiles y simplistas. En debates serios, menos acusar y más dar argumentos. Si se quiere debatir de verdad (y no al curioso hilo de una anécdota, casualmente de Podemos, a pesar de otros muchos precedentes tontos que existen) sobre votaciones y democracia; plantéese y, de inicio, expóngase el Derecho comparado, para analizar la cantidad de votaciones que se hacen en democracias avanzadas (EEUU, Suiza…).
Eduardo Dice: 19 enero, 2015 en 18:24 Gracias por el comentario, Izaskun. No creo que la insistencia de Podemos con los referendums sea “infantil”, muy al contrario creo que obedece a una estrategia bien definida.
Es cierto que me he apoyado en la anécdota de Podemos Sevilla para dar pie al artículo, pero la pretensión de maximizar el uso del referéndum como herramienta política no es algo anecdótico, sino que está omnipresente en los planteamientos de Podemos. De alguna forma, “votarlo todo” forma parte del ADN del partido, por su origen asambleario: si entra ud. en su web, verá que las candidaturas, los documentos y las resoluciones son producto de una votación, y todas aparecen ordenadas por % de votos. En el documento organizativo (https://web-podemos.s3.amazonaws.com/wordpress/wp-content/uploads/2014/11/documento_organizativo_alta_03.pdf) puede comprobar como se vota absolutamente todo. Si entra en el documento político (https://web-podemos.s3.amazonaws.com/wordpress/wp-content/uploads/2014/11/documento_politico_alta.pdf) encontrará propuestas como los “Presupuestos municipales participativos”, según los cuales “la ciudadanía pueda participar, votar y controlar los presupuestos”. ¿Infantil? La verdad, no lo creo.
La impresión que puede dar tanta sumisión al voto, es la de un comportamiento impecablemente democrático. Y en lo tocante a la gestión interna del partido, podría serlo, aunque los elevadísimos porcentajes con los que Pablo Iglesias y sus amigos ganan todas las votaciones sea un tanto “chocante”. Sin embargo, de puertas para fuera, el voto tiene limitaciones: no puede invadir el espacio de los derechos individuales ni de las minorías. Ahí es donde ha “patinado” Dña. Begoña (que por cierto no es “cualquiera”, es la Secretaria General del Partido en Sevilla, nada menos), creyendo que la Semana Santa podría someterse a votación. Y no, no puede: no sería democrático.
viernes Dice: 19 enero, 2015 en 15:11 Facil Izaskun, una declaración desafortunada, un orwelliano “Tal vez estén pensando” en alguna fechoría política (espero que no sea como el incendio del Reichstag XD), y un dato verídico final como las gansadas plebiscitarias de Pablemos, dan como resultado un guiso ricorico.
Y si protestas con ardor de estomago te dan bicarbonato de Venezuela. Un saludo
PD. Lo de Gorriaran y su legitimidad constitucional=política es mas preocupante, la cartilla que se merece leer nuestra decadente clase política es el rapapolvo de Pedraz ‘cienes y cienes de veces’.
de Lege Ferenda Dice: 23 enero, 2015 en 00:06 http://uraniaenberlin.com/2015/01/21/la-agenda-no-tan-oculta-de-podemos/
HD Joven: Calificación universitaria y eficiencia docente En elogio de la Transición: a propósito del libro “La sombra de Sua... Desplazarse hacia arriba

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