Source: https://www.hcdn.gob.ar/proyectos/proyectoTP.jsp?exp=0929-D-2018
Timestamp: 2019-05-27 13:01:05+00:00

Document:
Expediente 0929-D-2018
Sumario: PROGRAMA DE PROTECCION, PROMOCION Y MEJORAMIENTO DE LA VID Y SUS MULTIPLES PRODUCTOS DERIVADOS. CREACION.
Artículo 1º: CREACIÓN DEL PROGRAMA
CRÉASE el Programa de Protección, Promoción y Mejoramiento de la Vid y sus múltiples productos derivados, con el objetivo de fortalecer las condiciones de producción de uvas, vinos y demás productos derivados de la uva en las zonas productoras de la República Argentina.
Artículo 2º: DURACIÓN DEL PROGRAMA
El Programa creado por la presente ley tendrá una duración de diez (10) años, e incluirá medidas de protección, promoción y crediticias en los términos establecidos en la presente ley.
Artículo 3º: PROHIBICIÓN DE IMPORTACIÓN DE VINO A GRANEL
Prohíbase por el término de diez (10) años la importación de vinos a granel, identificados según la Nomenclatura Común del Mercosur (NCM) con el número 2204.29.19, correspondiente a: Sección IV - Productos de las Industrias Alimentarias; bebidas; líquidos alcohólicos y vinagre; tabaco y sucedáneos del tabaco, elaborados. Capítulo 22 - Bebidas, líquidos alcohólicos y vinagre. VINOS EN RECIPIENTES CON CAPACIDAD SUPERIOR A 5 LITROS.
Artículo 4º: ACCIONES DE PROMOCIÓN Y MEJORAMIENTO
El Programa implementará acciones destinadas a:
a)	Mejoramiento de la producción vitícola en todos sus destinos y zonas de producción especialmente en lo concerniente al mejoramiento varietal, portainjertos, sistemas de conducción, sistemas de riego, sistematización de parcelas y áreas productoras, mecanización, control general de plagas y flagelos meteorológicos que afecten a la vid, cosecha y tratamientos post-cosecha cuando corresponda.
b)	Mejoramiento de la elaboración de vinos, mostos y destilados; así como también para acondicionamiento y empaque de uva en fresco y elaboración de pasas.
Las acciones detalladas incluirán la promoción y difusión técnica, organización e integración de los productores entre sí y con los diferentes estamentos gubernamentales, subsidios segmentados por tamaño, ubicación, grado de integración y demás características que la reglamentación determine, incentivos impositivos y crediticios, entre otros.
Artículo 5º: CENTRALIZACIÓN DE PROGRAMAS Y CRÉDITOS
La Autoridad de Aplicación centralizará y reconducirá todos los programas y/o planes de créditos de organismos internacionales destinados al sector vitícola, dentro del Programa de Protección, Promoción y Mejoramiento de la Vid y sus múltiples productos derivados
Artículo 6º: CRÉDITOS A TASA SUBSIDIADA DEL BANCO NACIÓN
El Banco de la Nación Argentina, implementará una línea de crédito para financiar las actividades de los sectores involucrados, en el marco del Programa de Protección, Promoción y Mejoramiento de la Vid y sus múltiples productos derivados, con una tasa de interés subsidiada en un veinticinco por ciento (25 %) y un plazo de gracia de dos (2) años.
Artículo 7º: CONSEJO ASESOR AD HONOREM
Créase el Consejo Asesor del Programa de Protección, Promoción y Mejoramiento de la Vid y sus múltiples productos derivados, el que desempeñará sus tareas “ad-honorem” y que estará integrado por un representante de cada una de las reparticiones del Estado vinculadas a la Vid, y un representante de cada una de las organizaciones no gubernamentales vinculadas al sector, de acuerdo a lo que determine la Autoridad de Aplicación. El mencionado Consejo Asesor, procurará la máxima colaboración con todas las provincias involucradas.
Será Autoridad de Aplicación el Ministerio de Producción, a través de la Secretaría de Transformación Productiva.
El vino mendocino es uno de los mejores del mundo. No sólo porque el clima mendocino es apto para el cultivo de las mejores vides, sino por el empuje y el esfuerzo de los productores, la capacidad de los empresarios vitivinícolas y la calidad de sus enólogos, que han conformado un ecosistema difícil de igualar en el mundo. Es por eso que hablar de Mendoza es hablar de vino. Históricamente el desarrollo de Mendoza ha estado ligado a la industria del vino. Argentina es el primer productor de vino de Latinoamérica y el quinto del mundo luego de potencias como Francia, Italia, España y Estados Unidos. Y Mendoza produce el 65 % del vino argentino y exporta el 84 %.
Tan importante es la magnitud de Mendoza como potencia vitivinícola, que si fuera un país, ocuparía el número 10 del ránking de mayores productores del mundo. Pero no sólo el vino es crucial en el desarrollo de la Provincia a cuyos ciudadanos represento en esta Honorable Cámara. En las provincias de San Juan, Salta y La Rioja también el vino ocupa un lugar importante en su Producto Bruto Geográfico y en la cultura de su pueblo. Últimamente, también otras provincias se han sumado a las que han apostado a la producción de uva y la elaboración de vino y productos derivados. Córdoba, además de las vides tradicionales de Colonia Caroya, ya cuenta con otros vinos que ganan premios internacionales en los Valles de Traslasierra y de Calamuchita. Similar situación se da en Catamarca. Y también hay desarrollos nuevos en Neuquén, Río Negro, Entre Ríos, Chubut, Buenos Aires y Santa Fe.
Sin embargo, las políticas del Gobierno Nacional han convertido a la importación de vino extranjero en una política de Estado, poniendo en riesgo a los productores y pequeños bodegueros, y dejándolos al borde de la quiebra. Para darnos una idea de la magnitud, en el primer trimestre de 2017, se importaron 33,6 millones de toneladas, mientras que el acumulado de los 6 años que van entre 2011 y 2016 fue de 24,8 millones de toneladas. Es decir que en el primer trimestre de 2017, Argentina importó un 35 % más que todas las importaciones acumuladas entre 2011 y 2016.
La industria del vino atraviesa una delicada situación debido a una serie de elementos que configuran un panorama adverso para el desarrollo de esta actividad. Entre ellos se encuentran la retracción del dinamismo del mercado interno -principal destino de los bienes finales vitivinícolas- explicado centralmente por la caída del poder adquisitivo de los salarios y el aumento del precio final de los productos. Además se suman los aumentos de tarifas -gas y electricidad- y también de los combustibles que impactan de lleno en la estructura de costos de la industria, por esto último contribuye también caída estrepitosa de las exportaciones.
También interviene negativamente la política de altas tasas de interés reales implementada por Banco Central, porque a partir de éstas (y combinada con la apreciación cambiaria) se fomenta la valorización financiera en detrimento de las inversiones en la economía real. Pero, además, encarece de manera dramática el financiamiento de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) que ven restringido su acceso al crédito en un contexto de los ya mencionados fuertes aumentos de costos y reducción del consumo, configurando un panorama agobiante para el sector.
A estas trabas para el desarrollo se suma la fuerte apertura importadora impulsada por el Gobierno y aprovechada por los agentes concentrados del sector. Esto no solo estimula el consecuente aumento del déficit comercial sino que pone en serios problemas de supervivencia a más de 100.000 agentes involucrados en la cadena de valor. Se trata de un doble golpe a la industria nacional, ya que a la caída del consumo interno se le suma el desplazamiento de producción nacional por importaciones.
Durante la reciente campaña electoral, cuando sometimos nuestra candidatura a la consideración del pueblo de Mendoza, propusimos frenar la importación de vino a granel, ante la invasión de vino procedente de Chile en los últimos dos años, favorecidas por las políticas impulsadas por el Gobierno Nacional, y con el agravante de que el producto proveniente de Chile tiene agregados de agua, que no sólo disminuyen la calidad final del producto ofrecido, sino que representan una competencia desleal para el productor nacional. Durante aquella campaña, tuvimos la oportunidad de hablar con numerosos productores, que nos transmitieron su gran preocupación y cómo estas malas políticas afectaban su vida cotidiana, presentándoles un futuro incierto.
A estas medidas perjudiciales para el sector, se sumó recientemente la decisión del Ministerio de Economía de la Nación de imponer un impuesto interno a la comercialización de vino, que inicialmente contó con la complicidad del Gobierno de Mendoza, que aceptó que el impuesto fuera del 10 % sobre el valor de venta. Finalmente, gracias al planteo de los productores, que acompañamos en todo momento, y al reclamo de toda la sociedad mendocina, el Gobierno Nacional dio marcha atrás. Pero dejó el sabor amargo de tener la evidente certeza que para el Gobierno Nacional y también para el Provincial, la economía regional característica de Mendoza y de San Juan constituye una variable de ajuste. Es por todo esto que se impone más que nunca proponer un Programa de Protección, Promoción y Mejoramiento de la Vid y sus múltiples productos derivados, como el que ponemos a consideración en nuestro proyecto.
Creemos que es necesario crear un programa específico, que no sólo prohíba de acá en adelante la importación de vino a granel, sino que se establezcan políticas de promoción y mejoramiento de la Vid y de los múltiples productos derivados de la uva, todo lo cual incluye medidas que favorecen el mejoramiento de las condiciones de producción y líneas de crédito subsidiadas ofrecidas por el Banco Nación. También se propone la centralización de todos los programas con financiamiento internacional orientados al sector, para que dichas fuentes de financiamiento internacional sean eficaces y realmente sean un aliciente para el crecimiento de esta importante economía regional.

References: Artículo 1

Artículo 2

Artículo 3

Artículo 4

Artículo 5

Artículo 6

Artículo 7