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Timestamp: 2017-08-17 09:49:26+00:00

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Sentencia Penal Nº 408/2010, AP - Tarragona, Sec. 2, Rec 30/2009, 20-09-2010 | Iberley
Sentencia Penal Nº 408/2010, Audiencia Provincial de Tarragona, Sección 2, Rec 30/2009 de 20 de Septiembre de 2010
Sentencia Penal Nº 61/2013, AP - Las Palmas, Sec. 1, Rec 69/2013, 16-10-2013
Órden: Penal Fecha: 16/10/2013 Tribunal: Ap - Las Palmas Ponente: Aleman Almeida, Secundino Num. Sentencia: 61/2013 Num. Recurso: 69/2013
Sentencia Penal Nº 278/2012, AP - Madrid, Sec. 30, Rec 387/2011, 06-07-2012
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Sentencia Penal Nº 277/2008, AP - Tarragona, Sec. 2, Rec 3/2008, 11-06-2008
Órden: Penal Fecha: 11/06/2008 Tribunal: Ap - Tarragona Ponente: Mira Pico, Macarena Num. Sentencia: 277/2008 Num. Recurso: 3/2008
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Sentencia Penal Nº 70/2015, TS, Sala de lo Penal, Sec. 1, Rec 825/2014, 03-02-2015
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NOTA: El 182 RP establece que el Centro Directivo podrá autorizar la asistencia en instituciones extrapenitenciarias para deshabituación de drogas a los penados clasificados en tercer grado, dando cuenta al Juez de Vigilancia. La autorización est...
Órgano: Sg De Impuestos Sobre La Renta De Las Personas Físicas Fecha: 06/02/2008
Núm. Resolución: V0216-08
Ponente: Romero Adan, Samantha
Núm. Sentencia: 408/2010
Núm. Recurso: 30/2009
Núm. Cendoj: 43148370022010100336
Rollo de Sumario 30/2009
Instrucción 6 de El Vendrell. Sumario 1/2009
Dª. Samantha Romero Adán
Dª. María Ángeles Barcenilla Visús
En Tarragona a 20 de Septiembre de 2010.
Se ha sustanciado ante esta Audiencia el Juicio Oral dimanante de Sumario nº 1/2009, tramitado por el Juzgado de Instrucción nº 6 de El Vendrell por un presunto delito contra la Salud Pública, homicidio en grado de tentativa, de un delito de robo con intimidación, con uso de instrumento peligroso, detención ilegal y tenencia ilícita de armas en el que figuran como acusados Indalecio , asistido por el letrado Sr. Amigó Bidó y representado por el Procurador Sr. Gracia Marías, Marcelino , asistido por el letrado Sr. Mir Tomás y representado por el procurador Sr. Recuero Madrid , Prudencio defendido por el letrado Sr. Alaminos Jiménez y representado por la procuradora Sra. Muñoz Pérez, como acusación particular interviene D. Indalecio , con la misma representación y asistencia letrada y, como acusación pública interviene el Ministerio Fiscal.
Ha sido Ponente la Magistrada Samantha Romero Adán.
PRIMERO.- En fechas 2, 3 y 14 de Septiembre de 2010 se celebró el acto del juicio y, en aplicación analógica del artículo 786 LECrim , la Sala ofreció a las partes la posibilidad de suscitar alguna cuestión previa de naturaleza procesal o procedimental o proponer a algún medio probatorio que se pudiera practicar en el acto. En dicho trámite, el Ministerio Fiscal solicitó la declaración de los peritos que realizaron la pericia de balística, la declaración testifical de D. Carlos José y de los agentes de la Policía Local de Palafoll con número NUM000 y NUM001 y la unión a las actuaciones del testimonio de la sentencia nº 190/09 dictada por el Juzgado de lo Penal Nº1 de Arenys de Mar. Finalmente el Ministerio Fiscal manifestó que la representación procesal del Sr. Indalecio sólo puede tenerse comparecida como defensa y no como acusación particular. La defensa de Indalecio no se opuso a la prueba propuesta por el Ministerio Fiscal e interesa se aprecie la circunstancia atenuante de dilaciones indebidas. La defensa de D. Prudencio interesó se apreciara la concurrencia de dilaciones indebidas, manifestó que renunciaría a la declaración testifical de D. Alvaro en caso de no ser hallado y solicitó que se considerara nula la declaración prestada por Dª Carlota , madre del acusado, prestada en sede policial, al no haber sido informada de la dispensa contenida en el art. 416 LECRim , al tiempo que señaló la imposibilidad de que dicha declaración fuera introducida por la vía del art. 730 LECRim . Finalmente, la defensa de Marcelino interesó la apreciación de la circunstancia atenuante de dilaciones indebidas. No se opuso a la admisión de las pruebas propuestas por el Ministerio Fiscal, si bien, matizó que la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal Nº 1 de Arenys de Mar no era firme, oponiéndose a la personación de la representación procesal de D. Indalecio como acusación particular. Las pruebas propuestas por el Ministerio Fiscal fueron admitidas por el Tribunal, si bien, en cuanto a la prueba documental aportada se anunció se admitía con el valor que pudiera otorgársele a la referida resolución judicial. Respecto de la pretensión de la defensa del Sr. Prudencio en orden a la declaración de nulidad de la declaración policial prestada por la madre de aquél, la Sala no atendió tal pretensión en tanto que, tratándose de una declaración sumarial, sólo podría acceder al acervo probatorio al amparo de lo previsto en el art. 714 Lecrim, resolviéndose, en su caso, la incidencia que pudiera presentarse. Asimismo, el Tribunal, al manifestar la representación procesal de Indalecio su voluntad de personarse como acusación particular en los términos que constan en el escrito presentado, admitió dicha personación al adecuarse su pretensión a las exigencias jurisprudenciales (STS 18.2.2005 y 3.10.05 ), en tanto no se produce indefensión.
Ante la imposibilidad de localización del testigo Sr. Alvaro , se solicitó la declaración del sargento de la Guardia Civil NUM002 quien, al parecer, se había entrevistado con el referido testigo el día de los hechos. La Sala ante la imposibilidad de localización del testigo principal, pese a las gestiones realizadas, admitió la declaración del testigo de referencia.
El Ministerio Fiscal y las defensas se aquietaron a todas las decisiones del Tribunal.
SEGUNDO.- En fase de conclusiones definitivas, el Ministerio Fiscal, modificó la conclusión primera de su escrito en los términos que constan en el escrito presentado, si bien, mantuvo la calificación de los hechos como constitutivos de un delito de homicidio en grado de tentativa previsto en los artículos 138, 16 y 62 CP , de un delito contra la salud pública previsto en el art. 368 y 369.6 CP , de un delito de robo con intimidación y uso de instrumento peligroso del artículos 242.1 y 2 CP , de un delito de detención ilegal previsto en el art. 163.2 CP y de un delito de tenencia ilícita de armas previsto en el art. 564.1 CP de los que responden en concepto de autores, respecto de los delitos de tentativa de homicidio, detención ilegal y robo con intimidación, con uso de instrumento peligroso, en los que aprecia la agravante de superioridad prevista en el art. 22.2º CP , los acusados Prudencio y Marcelino , solicitando se les impusiera a cada uno de ellos, por el delito de homicidio en grado de tentativa, la pena de 5 años de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y, al amparo de lo previsto en los arts. 57.1 y 48 CP la pena de prohibición de aproximarse a Indalecio a una distancia de 1000 metros por un período de 10 años, así como la prohibición de comunicarse con el mismo a través de cualquier medio escrito, telefónico o telemático por igual período de 10 años. Por el delito de robo con intimidación, con uso de instrumento peligroso, la pena de 5 años de prisión e inhabilitación especial durante el tiempo de la condena. Por el delito de detención ilegal, la pena de 3 años de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y, a Marcelino , por el delito de tenencia ilícita de armas, la pena de 1año y 6 meses de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo y, respecto de ambos, el pago de las costas procesales.
En concepto de responsabilidad civil solicita la condena de los acusados a indemnizar de forma conjunta y solidaria a Indalecio en la suma de 2.040 euros por las lesiones, en la suma de 3.000 euros por las secuelas,más la cantidad que se determine en ejecución de sentencia respecto del valor del teléfono móvil Nokia E65 y las llaves, con los intereses legales correspondientes.
Finalmente, interesa la condena de Indalecio como autor de un delito contra la salud pública a la pena de 3 años y 9 meses de prisión, accesoria legal de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante la condena y multa de 621.156 euros, con la responsabilidad personal subsidiaria de 1 año en caso de impago,conforme a lo dispuesto en el artículo 53.2 CP y costas procesales.
TERCERO.- La acusación particular se muestra conforme con la calificación jurídica de los hechos efectuada por el Ministerio Fiscal respecto de los acusados Marcelino y Prudencio si bien postula pretensiones de condena distintas. Así, interesa, por el delito de homicidio en grado de tentativa, la imposición de una pena, a cada uno de los acusados, de 10 años de prisión, inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y al amparo de lo previsto en los artículos 48 y 57.1 CP la prohibición de aproximarse a Indalecio a una distancia de 1000 metros durante un período de 12 años, así como comunicarse con el mismo a través de cualquier medio, telefónico o telemático por igual período de 12 años. Por el delito de robo con intimidación solicita la misma pena que el Ministerio Fiscal. Por el delito de detención ilegal solicita una pena de 6 años de prisión e la accesoria de inhabilitación especial y, finalmente por el delito de tenencia ilícita de armas solicita la condena de Marcelino a la pena de dos años de prisión con la accesoria de inhabilitación especial. Interesa la apreciación de la circunstancia agravante de superioridad del art. 22.2 CP en los mismos términos que el Ministerio Fiscal y la condena al pago de las costas procesales.
Finalmente, en concepto de responsabilidad civil interesa la condena de los acusados al pago de la suma de 10.000 euros por las lesiones, 14.000 euros por las secuelas, 6000 euros por los daños morales, 3.700 euros por el dinero sustraído y, en la cantidad que se determine en ejecución de sentencia respecto del valor del teléfono móvil Nokia E65, la cartera y las llaves, con el incremento de los intereses legales correspondientes.
CUARTO.- La defensa de Indalecio solicita la libre absolución con todos los pronunciamientos favorables.
QUINTO.- La defensa de Marcelino solicita la libre absolución con todos los pronunciamientos favorables. Subsidiariamente, interesa la condena de su defendido como autor de un delito de lesiones previsto en el artículo 148 CP a la pena de un año de prisión y como autor de un delito de tenencia ilícita de armas previsto en el artículo 564 CP a la pena de un año de prisión.
SEXTO.- La defensa de Prudencio solicita la libre absolución con todos los pronunciamientos favorables.
SÉPTIMO.-Evacuados los informes, el Presidente del Tribunal concedió la última palabra a los acusados, declarando a continuación el juicio visto para sentencia.
Se declara probado que el día 7 de Agosto de 2008, los acusados Marcelino , mayor de edad, con antecedentes penales no computables a efectos de esta causa , Prudencio , mayor de edad y sin antecedentes penales y una tercera persona identificada que no ha sido juzgada en la presente causa, se desplazaron a la localidad de Torredembarra a bordo del vehículo Audi A3, matrícula W-....-XC , propiedad de Dª Carlota , madre del acusado Prudencio .
Una vez en Torredembarra Marcelino y la tercera persona identificada que no ha sido juzgada contactaron con el acusado Indalecio y discutieron con él modo en el que se debía materializar la operación, existiendo divergencias al respecto entre ellos, decidiendo, finalmente, que el acusado Indalecio trasladara el vehículo Audi A3 hasta el interior del parking comunitario ubicado en el edificio Marina, sito en la Plaza Aragón de Torredembarra, donde Indalecio había alquilado en febrero de 2008 dos plazas de aparcamiento, concretamente las número 42 y 43, las cuales disponían de un portón individual que, una vez cerrado, las aislaba de las restantes plazas de estacionamiento ubicadas en dicho parking. En el interior de una de dichas plazas de aparcamiento, el acusado Indalecio guardaba 39 paquetes de diferente tamaño que resultaron contener un total de 148 kilogramos de hachís, con una riqueza media de entre el 10,08% y el 12,32%, sustancia que el acusado Indalecio poseía con ánimo de trasmitirla a terceras personas y que habría alcanzado en el mercado ilícito un valor de 207.052 euros si se hubiera trasmitido por kilogramos y de 754.800 euros si se hubiera transmitido por gramos.
Acto seguido, sobre las 22:45 horas, el acusado Marcelino y la tercera persona en compañía de Indalecio se dirigieron nuevamente al parking. Una vez en su interior y, tras una fuerte discusión, en circunstancias que se desconocen, el acusado Indalecio recibió un disparo que impactó en la cara anterior del hombro izquierdo, tras lo cual, Marcelino y la tercera persona huyeron a pie, utilizando la puerta peatonal del aparcamiento comunitario y cinco minutos después abandonó el aparcamiento el vehículo Audi A3, desconociéndose quienes ocupaban su interior, vehículo que, días más tarde apareció totalmente calcinado en la carretera situada entre la Nou de Gaià y Salomó.
El acusado Indalecio , como consecuencia del disparo, sufrió una lesión consistente en una herida de 0,7 centímetros de longitud con puerta de entrada en la cara anterior del hombro izquierdo y un fondo de saco que aloja el proyectil localizado en el hemotórax izquierdo, precisando para su estabilización de un tratamiento médico inicial consistente en antibiotico terapia, analgesia, profilaxios de enfermedad trombótica y del enfermedad úlcero gástrica, teniendo una duración de 34 días, todos ellos impeditivos y 4 días de hospitalización. Posteriormente, el acusado fue sometido a tratamiento quirúrgico para la extracción del proyectil, precisando de un día de hospitalización y 10 días de estabilización, siete de los cuales fueron impeditivos para sus ocupaciones habituales.
Como secuelas se aprecia una omalgia, dolor en hombro con disminución de movilidad, uan dorsalgia localizada a nivel del fondo de saco creado por el proyectil y una cicatriz de tres centímetros.
No ha quedado acreditado que el acusado Marcelino , el día de los hechos, portara un arma de fuego careciendo de la oportuna licencia administrativa habilitante.
No ha quedado acreditado que Marcelino disparara a Indalecio , causándole las lesiones anteriormente descritas.
No ha quedado acreditado que Prudencio estuviera presente.
No ha quedado acreditado que Prudencio y Marcelino sustrajeran al acusado Indalecio un bolsito negro.
No ha quedado acreditado que, con posterioridad al disparo, los acusados Marcelino y Prudencio introdujeran al acusado Indalecio en el interior del maletero del vehículo Audi A-3 en contra de su voluntad, abandonándolo en la entrada de la ciudad de Tarragona.
PRIMERO.- Los acusados mantienen versiones contradictorias acerca de los hechos objeto del presente procedimiento. Así, el acusado Indalecio , a preguntas del Ministerio Fiscal, relató que el día 7 de Agosto de 2008, sobre las 22:30 horas se dirigió al parking situado en el Edificio Marina sito en la Plaza de Aragón de Torredembarra donde tenía alquilada una plaza y al llegar observó la presencia de tres personas. Afirma que una de ellas le propinó un puñetazo a consecuencia del cual cayó al suelo y, afirmó que, al incorporarse, otra de estas personas, le disparó. Añade que, posteriormente apareció tirado en Tarragona y se dirigió al hospital. Especifica, a requerimiento del Ministerio Fiscal, que acudió al parquing porque se preparaba para irse de vacaciones y pretendía arreglar el coche que tenía en el parking. Afirma que portaba un bolsito negro de tela acolchada en cuyo interior se hallaba el dinero del finiquito del contrato de la pizzería en la que estuvo trabajando, aproximadamente, unos 2.800 euros, el teléfono y las llaves. Concreta que llevaba el dinero en la bolsita porque había estado con sus amigos y éstos le habían dado dinero para que lo entregara a sus familiares en Marruecos, lugar al que se dirigía. Sobre el dinero que portaba concreta que, 1.500 euros eran suyos y señala que, aunque el finiquito le fue ingresado en su cuenta bancaria, él había sacado el dinero del banco. Refiere no recordar el nombre de la pizzería en la que trabajó, si bien, concreta que la misma se encontraba en Bilbao. Señala que, dejó de trabajar un miércoles, el día antes de que tuvieran lugar los hechos.
Señala que, cuando entró en el parking, había dos coches. El suyo, un Renault 5 y,un Audi negro. Reitera que en el interior de su plaza de parking había tres personas, de las cuales, una le dio un puñetazo y, otra, le disparó. Afirma que le reclamaron la bolsa y le pedían la llave y, afirma que, después, perdió el conocimiento. Señala que la bolsa y la cartera fueron encontradas en Creixell y se lo devolvieron. Afirma que el Audi no era suyo y no lo había visto nunca.
Manifiesta que en Junio de 2008 era propietario de un Wolkswagen Vento que tenía estacionado fuera del parking. Explica tal circunstancia debido a que, según refiere, la plaza de parking no la tenía alquilada para guardar el vehículo sino para guardar muebles porque vive en un estudio pequeño. Señala que el Renault 5 es propiedad de un amigo suyo y afirma que estaba dentro del parking porque no arranca. Respecto de este vehículo señala que lo querían vender en Marruecos.
Afirmó el acusado que lleva residiendo en España 10 años. Afirma que llegó en el año 2000. Señala que en el año 2002 se trasladó a Torredembarra, concretamente a la vivienda sita en la C/ DIRECCION000 , nº NUM003 , NUM004 - NUM005 , donde vivía con su hermano. Señaló que siempre vivió con su hermano, el cual sigue residiendo en España. Afirma que tiene esposa e hijo y refiere que fueron a vivir con él en el mismo domicilio en el año 2007.
Manifestó que en Mayo del año 2000 comenzó a trabajar en una finca en la Selva del Camp durante un año y medio. Afirma que, durante 3 años no trabajó y refiere que en el año 2002 comenzó a trabajar en una lavandería hasta finales de 2007, marchándose por desavenencias con su jefe. Señala que, en Febrero de 2008 comenzó a trabajar en una pizzería en Bilbao y luego terminó el contrato.
El Ministerio Fiscal solicitó que se introdujera una contradicción apreciada entre lo manifestado en su declaración judicial y lo manifestado en el acto de plenario. Así, el acusado en el acto de juicio manifestó que su intención era irse a Marruecos de vacaciones, constando en su declaración judicial obrante al folio 67 lo contrario, al afirmar en aquella ocasión "que no tenía intención de ir a Marruecos". Solicitada al acusado una explicación acerca de dicha contradicción, éste manifestó que se quería ir de vacaciones y dijo que no se quería ir a Marruecos porque pensó que, si decía que se quería ir a Marruecos se podría interpretar que se quería marchar. Añadiendo, a continuación, que no sabe por qué dijo que no se quería marchar.
Asimismo el Ministerio Fiscal solicitó que se introdujera una nueva contradicción apreciada entre la declaración prestada en sede judicial y la prestada en el acto de plenario. Así, en la declaración judicial (f. 68) consta declarado por el acusado "que no trabajaba en ningún sitio en concreto. No tenía contrato. En España, trabajó en una lavandería sita en la C/ Pescador, cuyo dueño le alquiló una vivienda. Cobraba 1.300 euros. Estuvo cuatro meses, pero.... Afirma en aquella declaración que no trabajaba para una empresa en concreto. Hacía chapuzas..." y, en el acto de juicio, manifiesta que trabajó en el año 2008 en una pizzería en Bilbao. Solicitada una explicación por el Tribunal, manifestó el acusado que hizo uso de su derecho a guardar silencio.
Exhibida la fotografía nº 17 del parking, refiere el acusado que el parking está situado en un sitio distinto de su vivienda. Afirma que para acceder al mismo tenía un mando y una llave de la puerta pequeña así como del trastero que tenía alquilado. Preguntado por los objetos que se aprecian en el interior del parking individual que tenía alquilado, afirma que se observa el vehículo Renault 5 y, preguntado por los muebles que afirma guardar en el trastero, al no ser apreciados a simple vista en la fotografía, manifiesta que los mismos están dentro del Renault 5 con el que pensaba ir a Marruecos y, especifica que, si bien ha declarado que el vehículo no funcionaba, señala que la avería era poca cosa.
Preguntado nuevamente por los hechos, manifestó que cuando llegó al parking se encontró el vehículo Audi dentro de su plaza de parking y también dentro tres personas. Señala que no vio lo que hacían estas personas. Afirma que el puñetazo se lo propinaron cuando él estaba situado entre los dos coches.
Afirma reconocer a Marcelino y a Prudencio como dos de las personas que se encontraban en el interior del parking que tenía alquilado y, concreta, que el que le pegó el puñetazo no está en la Sala.
Señala que se despertó en Tarragona y refiere que la persona que le puso en el interior del maletero no la vio, pero sí recuerda que le metieron dentro del maletero del vehículo. Señala que la persona que le dio el puñetazo la recuerda muy bien porque le vio la cara. Afirma que, al que le disparó, lo reconoció en la rueda de reconocimiento.
Afirma que Prudencio se encontraba en el interior del garaje y afirma que está seguro de ello. Preguntado por las características físicas de la tercera persona respecto de la que afirma que era rubio, calvo, más alto que él y extranjero, refiere que debe haber un error en la transcripción porque no puede ser una persona a la vez calva y rubia.
Reitera que, cuando despierta está tirado en la carretera y, afirma que, desde allí subió al hospital. Afirma que conoce Tarragona. Afirma que apareció en una rotonda situada detrás del campo de fútbol del Nàstic, cercana a una gasolinera. Afirma que cogió la recta y llegó al casino y luego se dirigió hacia el hospital. Afirma que transitaba por la acera de la derecha que no era la del hospital y, señala que tuvo que cruzar la calle. Refiere que cree que no cruzó por el paso de peatones y afirma que se pasó de largo la puerta de urgencias y volvió atrás. Señala que, cuando le quitaron la mochila (se refiere a la bolsita negra), perdió el conocimiento.
Se le exhiben los folios 58 y 59 correspondientes a los fotogramas extraídos de las cámaras del hospital y se reconoce en las fotografías entrando en el hospital.
Señala que, a raíz del disparo estuvo en el hospital. Afirma que le extrajeron la bala hace 8 ó 9 meses en el Hospital de Santa Tecla y refiere que no sabe qué hicieron con la bala. Matiza que, al principio no le quisieron extraer la bala porque estaba en una zona complicada.
A preguntas del Ministerio Fiscal señaló que pagaba de alquiler 291 euros o doscientos ochenta y pico y 100 euros por el alquiler del parking. Afirma tener capacidad para satisfacer dichas cantidades porque trabajaba y tuvo ingresos hasta el año 2007. En cuanto al año 2008, cuando estaba sin trabajo, señala que también podía hacer frente a dichas cantidades. Afirma que en ese tiempo, su hermano se había comprado un piso y vivía sólo.
Exhibida la fotografía nº 29 obrante al folio 613 en la que puede observarse una especie de butrón afirma que ese agujero no lo había visto cuando lo alquiló. Afirma que nunca entró en el mismo y que nunca lo ha tocado. Señala que, de la droga que se encontró en el garaje no sabe nada y afirma que no ha visto las fotografías en las que aparecen las bolsas de hachís obrantes al folio 609 (fotografías 20 a 23).
Manifiesta que, del parking no tenía llaves ninguna otra persona. Afirma que no se podía entrar por otra puerta al interior del habitáculo. Refiere que el garaje tiene dos habitaciones y en su interior hay una puerta metálica que lleva a dos trasteros, uno por cada plaza. Afirma que los trasteros no los utilizaba. Señaló que los trasteros no tenían llave a parte y señaló que, al entrar en el habitáculo, puedes acceder a ellos. Reitera que nadie más tenía llaves del parking.
Señala que, la única explicación de que estas personas hubieran accedido al interior del parking es que la puerta del parking individual no estuviera bien cerrada.
Afirma el acusado que pudo permanecer tirado en la calle unos 30 minutos y afirmó recordar que había un charco de sangre. Refiere que estuvo caminando 12 ó 13 minutos hacia el hospital. Afirmó recordar que acudió al parking entre las 22:30 y las 23:30 horas, si bien manifestó no recordar cuándo entró en el hospital, precisándole el Ministerio Fiscal que en el Hospital afirman que el ingreso se realizó a las 5 horas del día 8 de Agosto.
Señaló que durante este tiempo no ha recibido amenazas.
Relató que coincidió en el centro penitenciario con los otros dos acusados. Afirma que los dos estaban en el módulo especial y, él, abajo.
Refiere que reclama la indemnización que le pudiera corresponder y, concreta que, parte del dinero que llevaba no era suyo y señala que sus propietarios al ver lo que le pasó no le han dicho nada.
Afirmó no haber visto antes de estos hechos a los acusados y señaló que no los relaciona con ningún amigo. Preguntado acerca de si había concertado con los acusados la venta de sustancia estupefaciente, niega tal circunstancia.
A preguntas del letrado de la defensa de Prudencio , manifestó que, el día de los hechos, los acusados Marcelino y Prudencio hablaban entre ellos pero no con él. Manifestó que, cuando le dieron el puñetazo cayó al suelo y se levantó y, afirmó que, posteriormente, una de estas personas le disparó y el otro le preguntó: ¿ por qué le has disparado?.
Preguntado por las fotografías obrantes a los folios 10 a 13, manifestó que la policía le mostró 10 fotografías y, de entre ellas, reconoció a la persona que le había propinado el puñetazo. Afirma que, al que le disparó lo reconoció, no en ese momento, sino en la rueda de reconocimiento. Manifestó que en el tiempo que transcurrió entre el reconocimiento policial y el reconocimiento judicial no vio a los acusados en prisión. Niega haber afirmado que había perdido mucho dinero y alguien iba a pagar el pato. Afirma que reconoció a Prudencio porque estaba dentro del garaje. Señala que el hecho de que describiera a Prudencio como calvo o rubio pudo ser una equivocación por el estado en el que se encontraba, si bien, afirma estar seguro de que Prudencio estaba allí.
Manifestó que el mando del parking estaba en el interior del bolsito negro y afirmó nuevamente que le quitaron la bolsita negra y no tenía ni sus llaves ni teléfono para llamar. Manifiesta que no salió del parking conduciendo el vehículo Audi.
Preguntado por la titularidad de los 2.800 euros que portaba ante la ausencia de acreditación documental, según refirió el letrado defensor, el acusado afirmó que 1.500 euros eran suyos y 1.300 euros eran de sus amigos que le habían encargado que entregara el dinero a sus familiares en Marruecos.
A preguntas del letrado de la defensa de Marcelino , manifestó que dentro de su garaje no hay luz y que arreglaba el vehículo aunque no hubiera luz, especificando que otras zonas también estaban sin luz.
Asevera que no ha aportado extracto bancario del reintegro del dinero que portaba porque afirma que lo único que tiene es la libreta y no la ha entregado porque lo ha perdido todo. Afirma que no ha solicitado al banco un extracto.
En cuanto a la hoja de despido afirma que no la ha aportado porque nadie se lo ha dicho y por esa misma circunstancia tampoco ha aportado los nombres de las personas que le dieron el dinero para llevar a Marruecos.
Concreta que tenia dudas sobre la identidad de la persona que le disparó porque todo ocurrió en cuestión de segundos y estaba caído en el suelo. Afirma que estando en el suelo, la persona que le disparó le apuntó durante un rato y afirma que vio que portaba un tatuaje en la mano. Señala que le disparó desde muy cerca. Señala que cuando le disparó y, él estaba tirado en el suelo, le pidió la mochila (bolsita negra) y señala que él la tiró en la dirección en la que se encontraba la persona que le requirió su entrega.
Solicita el letrado la introducción de una contradicción respecto de lo declarado en sede judicial obrante al folio 67. En dicha declaración consta que reconoce al nº 4 como la persona que le da el puñetazo y afirma que no puede reconocer al que le disparó, concretando en aquella declaración que "entregó la mochila antes del disparo" si bien en el acto de juicio manifiesta que la entrega de la bolsa fue posterior al disparo. Solicitada por el Tribunal una explicación al acusado, éste manifestó que puede ser que se equivocara al explicarlo, pero está seguro que primero le disparó y luego le entregó la mochila.
Manifestó que al interior de la plaza de parquing individual llega la luz del pasillo aunque dentro del recinto propiamente no haya. Afirma no recordar cómo era la camisa de la persona que le disparó. Reiteró que las llaves del parking sólo las tenía él.
A preguntas del letrado asignado a su defensa, el acusado manifestó que es costumbre en su país llevar dinero a familiares por encargo.
Manifestó a preguntas de su letrado que, antes de declarar pasó por los calabozos donde permaneció entre 26 y 27 horas. Refirió que abandonó el hospital sin que le extrajeran la bala y que el médico le dijo que si se encontraba mal debía volver al hospital. Afirma que al día siguiente le pidió a la Guardia Civil que le llevara al hospital porque le dolía el hombro. Manifestó que, al Juzgado de Guardia lo llevaron sobre las 12 ó 12:30 horas de la mañana. Manifiesta que dos personas le preguntaron durante el interrogatorio. Señaló que en el momento de la declaración no tomó medicación pero no se encontraba bien del todo porque le dolía el hombro.
Afirma que su hijo nació el 22.3.2008 y señala que permaneció en prisión un año, 4 meses y 15 días.
Manifestó que, en mitad del garaje con la puerta abierta, se puede leer un periódico porque están encendidas las luces del pasillo.
Concretó que cuando habla de "perder el control" se refiere a perder el conocimiento.
A preguntas del Tribunal, el acusado manifestó haber recibido un puñetazo en la mandíbula derecha, especificando que sólo recibió un puñetazo. Afirma que dos de las personas que estaban en el interior del parking eran españolas porque les oyó hablar y porque uno le dijo al otro por qué le has disparado y porque la otra persona le pidió la mochila.
Afirma que la persona que le disparó llevaba un tatuaje en el brazo derecho, mano con la que empuñaba el arma. Señaló que el tatuaje lo tenía en el antebrazo. Manifestó que no distinguió formas o colores del tatuaje, si bien concreta que se trata de un tatuaje que va desde la muñeca al codo, ancho y alargado. Manifestó que el garaje lo alquiló en Enero o Febrero de 2008, antes de que naciera su hijo. Afirma que lo alquiló a una persona diferente de la que le alquiló el piso. Manifiesta que, lo alquiló, porque tenía un estudio y lo quería para guardar muebles. Afirma que los muebles los guarda en el habitáculo principal y afirma que no abre las puertas de los trasteros. Señaló que el vehículo Wolkswagen no lo metía en el garaje, lo dejaba en la calle.
Recuerda que era rubio, no calvo. Sólo recuerda que era un poco rubio por el efecto del sol.
Señala que la pistola era pequeña.
Acerca de las salpicaduras que se aprecian en el interior del parking, señala que cuando le dispararon cayó y se quedó tumbado detrás de su coche.
El acusado Marcelino , a preguntas del Ministerio Fiscal, manifestó en el acto de juicio que antes de entrar en prisión tenía su domicilio en Malgrat de Mar y, añadió, que siempre ha vivido allí. Afirmò que conocía a Armando , el cual vivía en Tordera, una localidad cercana a la suya y a Palafoll. Señala que en San Genis de Palafoll vivía la madre de Armando .
Afirma que, en Agosto de 2008 vivía con su mujer y señala que en ese momento no tenía trabajo ni cobraba el paro. Afirma que trabajaba como camarero, en la obra o lo que saliera. Señala que no tiene hijos ni familiares a su cargo.
Señala que a Armando lo conoce de toda la vida. Iban juntos al colegio.
Señala que a Prudencio lo conoce de Malgrat, si bien, vivía en San Genis.
Manifiesta que a Armando le llaman " Pulpo ". Señala que conoce a Carlos José . Afirma que habían trabajado juntos y lo conoce bastante bien.
Manifestó que el día 7 de Agosto de 2008 fue, en compañía de Armando y Prudencio , a bordo del vehículo de Prudencio , hasta Torredembarra. Afirma que, Armando fue a verle a su casa y le dijo que le acompañara a Tarragona a comprar chocolate. El acusado dice que le dijo que sí a Armando y que, posteriormente, acudió al lugar Prudencio y fueron los tres en el coche de Prudencio . Señala que, al llegar a Torredembarra, fueron a un locutorio de un amigo de Indalecio . Afirma que Armando quería comprar 2 ó 3 kilogramos de Hachís. Señala que el locutorio se encuentra en la calle principal de Torredembarra y señala que Armando conocía al del locutorio pero él no. Refiere que la persona del locutorio también era marroquí.
Manifiesta que Armando y el del locutorio iniciaron una conversación. Afirma que ellos querían el dinero y Armando quería ver la droga. Afirma que ellos le pidieron el coche y Armando les dio las llaves. Señala que Indalecio y el amigo fueron en el coche y lo dejaron en el garaje y volvieron andando donde estaban ellos. Afirma que querían que fuera uno de ellos sólo al garaje y que ellos se negaron y afirma que Prudencio se quedó en el bar. Manifiesta que Armando , él, Indalecio y su amigo marroquí se dirigieron al garaje y entraron por la puerta principal y de ahi se dirigieron al garaje individual. Afirma que abandonaron el garaje por la puerta de acceso al mismo.
Afirma Marcelino que Prudencio estabe presente durante la conversación.
Continúa el relato y, afirma que, al llegar al garaje había otro marroquí más y allí estaba todo el "chocolate". Afirma que el "chocolate" estaba a la vista, también estaba el Renault 5 y el Audi. Señala que, dentro, empiezan a hablar. El "chocolate" no era de la calidad que quería Armando y empiezan a discutir en árabe Indalecio y el marroquí que estaba dentro del garaje y, afirma que, este marroquí, sacó el arma y disparó. El acusado interpretó, según manifestó, que ese disparo se dirigía contra ellos y, especificó que, como consecuencia de lo anterior, salió corriendo y su compañero ( Armando ), con él. Afirma que muchos testigos les vieron. Mientras, sostiene, Prudencio permaneció en el bar.
Continúa el relato y afirma que durante la huída Armando recibió una llamada y, según le manifestó, sus interlocutores eran "los marroquíes" y le decían que les iban a matar. Posteriormente, asevera, Armando llamó a Prudencio para que denunciara el robo del vehículo, mientras, ellos seguían corriendo hasta una urbanización. Una vez allí, manifiesta el acusado, que llamaron por teléfono a su mujer quien les fue a buscar. Afirma que el mismo día se fueron a Granada su mujer, él y Armando . Señala que se desplazaron todos en el interior del mismo vehículo. Posteriormente, añade, que su mujer se desplazó desde Granada a recoger a la mujer de Armando , regresando de nuevo a la provincia andaluza. Afirma que, primero, se hospedaron en un hostal y, luego, alquilaron un piso. Refiere que entraron en el hotel el día 8 de Agosto de 2008 por la mañana. Señala que le pidieron al dueño del hotel que les hiciera una factura que la figurara que la entrada se hubiera producido 3 ó 4 días antes del día 8 de Agosto. La razón que da para justificar tal circunstancia es que tenían miedo. Señala que se fueron a Granada por temor a las amenazas de los marroquíes pero no por miedo a la policía.
Señala que les detuvieron en Atarfe. Afirma que en el momento de la detención iba en un taxi y describe que le sacaron del taxi, le encañonaron y les detuvieron.
Afirma que tenía unos perros y a la primera persona que quiso llamar para que se hiciera cargo de ellos fue a su madre pero el policía le dijo que su madre no iría y, fue entonces, cuando el policía llamó a Carlos José .
Señala que, entre la estancia en Atarfe y la detención llamó a Carlos José y le pidió que fuera a buscar una pulsera a una joyería para vendérsela a un amigo. Refiere que puede ser que mantuviera una conversación telefónica con un amigo llamado Elias , pero afirma que no recuerda el contenido de la conversación.
Refiere que, después del disparo Indalecio tenía sangre en el hombro, pero no estaba inconsciente ni nada.
Señala que no le pidió a Elias que le recogiera una mochila sino unos "tallos" de plantas de marihuana y le dijo que se los llevara de su casa.
Afirma que Armando le pidió que le acompañara a Tarragona porque él fuma "Chocolate" y quería que probara la sustancia que iba a comprar.
Interrogado nuevamente por lo sucedido en el interior del parking, refiere que los marroquíes le querian vender a Armando el chocolate por un valor de 1.600 euros y Armando ofrecía 1.150 euros. Afirma que Armando habla con Indalecio y, posteriormente, Indalecio y el otro marroquí empiezan a discutir, entonces, reitera, el otro marroquí saca un arma y dispara, alcanzando a Indalecio .
Exhibidas las fotografías del interior de la plaza de parking, el acusado refiere que entre el coche y las bolsas discutían los "moros" y Armando y él no habían llegado a entrar en el interior del habitáculo. Especifica que los "moros" estaban situados entre los dos vehículos y refiere que, en el lugar en el que se encuentra ubicado el triángulo amarilllo se encontraban Armando y él. Reitera que, cuando oyó el disparo, salió corriendo y afirma haber observado que el disparo alcanzó a Indalecio , abandonando el parking por la puerta peatonal que se encontraba abierta. Afirma que el que disparó no los encañonó a ellos y refiere que no portaban ninguna bolsa en la huída. Señala que ese día el portaba un camiseta blanca de manga larga y por lo tanto es imposible que Indalecio le viera el tatuaje. Afirma que se acababa de hacer el tatuaje del brazo y no le podía dar el sol, por eso, llevaba una camiseta de manga larga.
Manifiesta que, el dinero de Armando se quedó en el garaje. Afirma haber visto a Armando contando dinero y refiere que no vio dónde llevaba el dinero, supone, que en el bolsillo.
Afirma que Armando contaba el dinero cuando aún no habían llegado a un acuerdo sobre el precio. Señala que cree que estaba haciendo sus cálculos. Señaló que no vio cómo Armando entregaba dinero a los marroquíes y señala que Armando llevaba dinero cuando iban corriendo hacia la montaña. En todo caso, señala que Armando no le dijo que le hubieran quitado el dinero.
Niega que hubieran tratado de sustraer la droga a los marroquíes y afirma que no es lógico que dejen allí su coche y el "chocolate" y se vayan corriendo. Reitera que Prudencio no fue al garaje.
Solicita el Ministerio Fiscal que se introduzca una contradicción apreciada entre la declaración prestada en sede de instrucción y la prestada en el acto de juicio oral. Concretamente, refiere el Ministerio Fiscal que en la declaración judicial obrante a los folios 238 y 239 el acusado negó haberse desplazado a Torredembarra. Solicitada una explicación por parte del Tribunal, el acusado manifestó que no quería reconocer que iba a comprar droga porque sabía que era un delito, si bien, en este momento no se quiere callar más porque le están imputando unos delitos muy graves.
Afirma que a Armando siempre le ha visto bien económicamente y cree que trabajaba en la obra. Señala que no sabe de dónde sacó el dinero.
Señala que, cuando se fue a Granada, Prudencio no fue a verle. Concreta que, en un primer momento dijo que sí había ido a verle porque pensó que lo mejor era decir que había ido con ellos Granada porque también había estado con ellos en Torredembarra. Señala que no volvió a ver a Prudencio después de lo del garaje.
Afirma que carece de licencia de armas.
Solicita el Ministerio Fiscal la audición de la conversación telefónica entre Marcelino y Elias , trascrita a los folios 506 y ss en la que se aprecia que Elias le dice a Marcelino : ..."El del coche ha pringao. Me llamó el de allí. El moro está vivo, salió del hospital. ¿Te han llegado los 100 euros?....". El acusado reconoce su voz en la conversación y afirma que su interlocutor es su amigo Elias .
Preguntado si mantuvo una conversación con Carlos José , contesta que puede ser que la mantuviera y reconoce haberle pedido a Carlos José que fuera a su casa y recogiera las lámparas de cultivo y los abonos y los metiera en una mochila.
Solicita el Ministerio Fiscal la audición de la conversación trascrita en el folio 518 en la que se puede oir: "500 "bolos", te pongo 400 "bolos", déjame 100 ahora, me hace falta. Se me borró el número de cuenta. Enviáme eso."
El acusado refiere que "bolos" es dinero y explica que en esa conversación le pide a Carlos José que le envie dinero. Afirma que le dijo que le enviara primero 400 euros y luego el restante. Señala que no era dinero procedente de la venta de droga.
Manifiesta que no sabe si entre los marroquíes había dos hermanos. Refiere que, el hermano de Indalecio le dijo a Elias que Indalecio estaba vivo. Señala que el contacto para la venta de la sustancia lo consiguió Elias cuando estuvo preso en la "Roca" con el hermano de Indalecio .
Afirma consumir hachís y marihuana habitualmente.
A preguntas del letrado de la defensa de Indalecio , manifestó que tiene varios apodos como " Chipiron ", " Cabezon " y a veces también le llaman " Zapatones ", si bien manifestó que no tiene un apodo concreto. Señaló que cree que los marroquíes les querían robar a ellos el dinero porque durante la conversación ellos insistían en que querían el dinero, el dinero y Armando quería ver el "chocolate".
Manifiesta que el disparo hizo retumbar el edificio. Señala que, cuando salió corriendo, había un montón de gente mirando hacia la puerta y deduce que el disparo se oyó desde fuera.
Refiere que no sabe la cantidad de dinero que llevaba Armando . Afirma que otras veces que él ha estado presente han comprado menos y había más cantidad de sustancia expuesta. Refiere que no llevaban dinero para comprar 120 kg de hachís.
En cuanto a su aspecto físico, señala que en esa época llevaba el mismo corte de pelo que ahora, pero no llevaba la parte de atrás tan larga.
Afirma que al marroquí del locutorio lo podría identificar si lo viera porque es el que maneja todo el "chocolate" junto con Indalecio . Refiere que el marroquí del locutorio medía 1,78 metros y era más corpulento que él.
A preguntas del letrado de la defensa de Prudencio , manifestó que el vehículo Audi se quedó en el garaje. Afirma que Prudencio no fue al garaje, se quedó en el bar, esperándoles.
A preguntas del letrado que le asiste, manifestó que no tuvo en su poder un arma. Afirmó que nunca ha disparado un arma. Refiere que salió del parking por la puerta pequeña y afirma que salieron corriendo, permaneciendo en el interior del garaje el coche y los marroquíes. Afirma que, después del disparo la discusión seguía y Indalecio no se cayó al suelo. Señaló que la persona que disparó estaba situada al lado del "chocolate", es decir, sitúa a los marroquíes al lado de las bolsas que contenían la sustancia estupefaciente y, ello, a la altura del triángulo amarillo que figura en la fotografía. Señala que el morro del vehículo Audi estaba colocado hacia fuera y, el portón del garaje individual no recuerda, pero cree que estaba cerrado.
Manifiesta que acudieron la garaje sobre las 22:30 ó 23 horas. Señala que recuerda que entre las 17 y las 18 horas salieron de Malgrat de Mar y que estuvieron 5 ó 6 horas de trato con ellos.
Afirma que una vez en Torredembarra, estuvieron primero en un locutorio, después en un bar y luego cenaron en un "chino". Refiere que, después de cenar los marroquíes se llevaron el coche y que, en lugar de volver con el " chocolate", volvieron andando. Señala que, el disparo, fue entre las 22 horas y las 23 horas. Afirma que sólo oyó un disparo y salió corriendo sin mirar atrás. Especifica que sólo miró para atrás cuando ve salir a su compañero.
El acusado Prudencio manifestó a preguntas del Ministerio Fiscal que el Audi A3 está a nombre de su madre, pero es suyo. Afirma que, ese día estaba en su casa y le llamó Armando y le dijo que le acompañara a un sitio. Asevera que acudió en busca de Armando , el cual, se encontraba acompañado por Marcelino . Afirma que Armando condujo el vehículo Audi hasta Torredembarra. Señala que, al llegar a una calle principal de Torredembarra, Armando , le dijo que esperara en un bar y pidiera tres aguas, que iba a cargar el móvil en un locutorio y, afirma, que siguió las indicaciones de Armando y esperó en el bar. Señala que, acto seguido, Armando le pidió las llaves del coche y refiere que, al cabo de tres horas recibió una llamada de Armando en la que le decía que saliera de allí, que le iban a matar y que denunciara la sustracción del vehículo. Señala que no estuvo presente en la negociación, ni en el locutorio ni en el "chino". Afirma que sabía que Armando iba a comprar "posturitas" o algo más. Manifiesta que Armando le dijo que iba a ver a un chaval cuando le pidió las llaves del coche. Afirma desconocer que iban a comprar una importante cantidad de sustancia estupefaciente.
Manifestó que trabaja en la construcción y que en el momento en el que ocurren los hechos se encontraba de vacaciones. A resultas de esta última afirmación el Ministerio Fiscal solicitó la introducción de una contradicción apreciada entre lo manifestado por el acusado en su declaración prestada en sede instructora y lo manifestado en el acto de juicio, en tanto que, según refiere el Ministerio Fiscal, el acusado, en la declaración judicial obrante al folio 81 manifestó que en la fecha de los hechos estaba "sin empleo" y, no, de vacaciones como ahora sostiene. Apreciada la contradicción por el Tribunal, se interesó del acusado una explicación a la misma y, éste, mantiene la versión que ofrece en su declaración plenaria, esto es, que en la fecha de los hechos se encontraba de vacaciones, argumentando que el motivo por el que en su declaración judicial consta otra cosa se debe a que no lo explicó bien.
Reitera que se quedó en el bar esperando. Afirma que cuando estaba en el bar, recuerda que empezaba a oscurecer. Sitúa tal hecho aproximadamente, sobre las 21:30 horas. Reitera, nuevamente, que Armando le dijo que se fuera al bar y pidiera tres aguas.
Afirma que, tras recibir la llamada de Armando , se fue caminando hacia la montaña, donde pasó la noche. Añade que, al día siguiente, bajó al pueblo y, llamó a su madre. Señala que, en la montaña no se encontró con Armando y con Marcelino . Manifiesta que, a su madre le dijo que había habido un tiroteo y que el coche estaba por medio y que denunciara este hecho. Sobre este particular sostiene que no le dijo a su madre que le habían robado el coche. Dice que, cree que hizo dos llamadas a su madre y que, en la segunda llamada, le preguntó si denunciaba el coche ella o, lo hacía él.
Solicita el Ministerio Fiscal la introducción de una contradicción entre lo manifestado por el acusado en el acto de juicio y lo manifestado en sede judicial. Sostiene el Ministerio Fiscal que obra al folio 81, en la declaración judicial prestada por el acusado, una versión distinta de la conversación que mantuvo con su madre, en tanto que, en aquella ocasión manifestó: "... El día 8 cuando llama a su madre le dice que le han robado el coche porque el día 7 de Agosto sobre las 23:00 horas recibió una llamada de su amigo Armando diciendo que habían disparado a un chico dentro de su coche" (f. 81). Solicitada una explicación, manifiesta que no recuerda.
Afirma que a las 16 horas vuelve a llamar a su madre y le dice que estaba en un bosque y le habían quitado el coche a punta de pistola.
Refiere que no fue a Granada. Que conoce de vista a Carlos José . Que vivía en la fecha de los hechos en San Genis de Palafoll, cerca de Armando y de Marcelino .
Afirma que Armando le dijo que había habido un tiroteo y que su coche estaba implicado.
Manifiesta que, cuando le detuvieron llevaba el pelo corto y no llevaba perilla ni bigote. Exhibidas las fotografías efectuadas en le momento de su detención, obrantes al folio 47, afirma que el aspecto físico que se desprende de dichas fotografías es el que tenía cuando le detuvieron.
Afirma que no vio allí a Elias . Manifiesta que Elias no es alto ni fuerte, es calvo.
Preguntado por las circunstancias en las que se produjo su detención, manifiesta que su hermana esta casada con un Policía Municipal de Malgrat de Mar y le dijo que se buscara un abogado. Señala que, lo buscó y se presentó en dependencias policiales con su cuñado y el abogado.
Señala que, después de estos hechos, no ha sabido nada de Armando y no lo volvió a ver.
Detalla que, con carácter previo a estos hechos estuvo en Sevilla con Armando . Afirma que él iba a Cádiz a ver a su novia y que Armando estaba de vacaciones. Manifiesta que, en aquélla ocasión, Armando conducía su vehículo y les paró la policía.
Preguntado cómo volvió desde Torredembarra, afirma que desde allí se dirigió en taxi hasta Calella, concretamente, a casa de su hermana.
Afirma que no ha sido detenido ni en compañía de Armando ni en compañía de nadie.
Señala que, en la fecha de los hechos no tenía graves problemas económicos y reitera que no se imaginaba que iban a comprar tanta cantidad de droga. Preguntado acerca de si es razonable desplazarse desde San Genis hasta Torredembarra para comprar un trocito de sustancia, responde que no preguntó.
A preguntas del letrado de la defensa del Sr. Marcelino , refiere que los horarios que ha facilitado son aproximados porque nunca lleva reloj.
A preguntas de su letrado, manifiesta que, cuando fue detenido, pesaba 10 kilogramos más que ahora y que nunca ha sido Chipiron . Manifiesta que la policía les paró en Sevilla con motivo de un control rutinario y afirma que con ellos en el coche iba también Manuel . Refiere que a Indalecio no le conocía con anterioridad a estos hechos, si bien, concreta que entraron juntos en prisión. Señala que, al entrar en prisión le dijeron que Indalecio es el que tenía su coche y que había comentado que alguien tenía que "pagar el pato". Afirma que, Indalecio , antes de hacer la rueda de reconocimiento, lo había visto en prisión.
Reitera que nunca fue al garaje.
El Ministerio Fiscal, atendido el cambio de versión de los hechos tan relevante que lleva a cabo el acusado Marcelino respecto de la versión de los hechos que mantuvo en sede instructora, así como, atendiendo a la circunstancia de que el acusado Indalecio declaró en primer lugar y, por lo tanto, con anterioridad a que se produjera ese cambio de versión por parte de Marcelino , interesó que se tomara nueva declaración a Indalecio sobre los hechos. El Tribunal, tras oír a las demás partes, acordó que Indalecio prestara nuevamente declaración, solicitando el abogado asignado a su defensa que se le permitiera asesorar a su defendido, circunstancia a la que accedió el Tribunal.
El acusado Indalecio , refiere que se mantiene en lo declarado al inicio. Manifiesta que vio a las tres personas en el interior del garaje y niega haber estado con ellos en el pueblo. También niega que su hermano ( Jose Enrique ) haya estado en prisión. Niega que hubiera ninguna persona marroquí, a parte de él, en el garaje y niega haber salido del garaje conduciendo el vehículo Audi.
Finalmente, manifiesta que su hermano no ha estado detenido. No tiene antecedentes policiales ni penales.
El Policía Local de Palafoll con núm. NUM000 manifestó en el acto de juicio que el día 26.8.2008 recibió una llamada del Cabo de la Guardia Civil perteneciente al Grupo de Policía Judicial de Tarragona le manifestó que tenían una información relativa a que se había tirado en un contenedor de basura, situado en su demarcación, una bolsa con droga y les pidió si podían comprobar tal circunstancia. Afirma el agente que acudieron a la dirección que les facilitó la Guardia Civil y encontraron una bolsa con paquetes de color marrón. Afirma que se llevaron la bolsa y fueron a una farmacia a pesar la sustancia, tras lo cual, pusieron tal circunstancia en conocimiento de la Guardia Civil y, una patrulla de la Guardia Civil acudió a recogerla. Señala que, cree recordar, que el peso de la sustancia era de unos 12 kilogramos y refiere recordar que la sustancia se encontraba en el interior de una bolsa de deporte antigua, de las que él portaba en su época de estudiante, la cual, tenía las asas de color marrón.
Manifiesta que fueron a buscar la bolsa sobre las 14 horas y refiere que el contenedor estaba a medio llenar y la bolsa en cuestión se encontraba arriba, pegada a la zona donde la gente abre el contenedor. Refiere que no tuvieron que revolver entre las bolsas de basura para hallar la bolsa.
El agente de la Policía Local de Palafoll, con núm. NUM001 afirma que, sobre las 13:50 horas del día 26.8.2008 recibieron una llamada de la Guardia Civil de Tarragona donde les informaban que en un contenedor situado en su demarcación podría haber una bolsa que contenía droga y les solicitaban colaboración para que comprobaran dicha circunstancia. Así, continúa el relato, acudieron al lugar indicado por la Guardia Civil y encontraron una bolsa de deporte de color marrón en cuyo interior había 24 pastillas y acudieron a pesar la sustancia a una farmacia. Señala que la sustancia pesaba 12 kilogramos. Preguntado por la fotografía obrante al folio 25, refiere que en ella se puede ver la sustancia encontrada. Manifiesta el agente que, en la fecha en la que fue hallada la sustancia, la recogida de basura se hacía por la noche, pero que hace más de un año y medio, se realiza a partir de las 5 de la madrugada.
El testigo Carlos José , preguntado por su relación con los acusados, manifestó que conoce a Marcelino y a Prudencio del pueblo. Afirma ser amigo de Marcelino , con el que se vía de vez en cuando. Respecto de Prudencio , afirma que lo conoce de vista.
Preguntado por el Ministerio Fiscal, manifiesta que conoce a Elias porque trabajaba con él en el Ayuntamiento y refiere que a Armando le llamaban " Pulpo ". Afirma que, en Agosto de 2008 le llamó la Policía para que fuera a Granada para hacerse cargo de unos perros propiedad de Marcelino porque éste se encontraba detenido en dicha provincia. Refiere que no sabe si Marcelino tenía perros.
Manifiesta que Marcelino no le pidió que fuera a su casa y se deshiciera de alguna cosa. Reconoce que tiró en un contenedor una mochila que contenía "chocolate", la cual, había hallado en casa de Marcelino . Detalla que la cogió antes de irse a Granada.
Manifiesta el testigo no recordar si Marcelino le pidió que hiciera algo relacionado con unas lámparas. Afirma que no vio ninguna lámpara y señala que no sabe si tuvo una conversación con Marcelino .
El Ministerio Fiscal solicitó la audición de una conversación que obra trascrita a los folios 511 a 517 en la que se puede oír: "Mañana te meto 200 euros, me quedo con 100 euros. El colega le ha dicho: "mañana por la mañana lo tienes". Pásate joyería y desmontas las lámparas y en el comedor otra bolsa con 2 ó 3 lámparas. Todo lo que tenga por ahí me lo metes en cajas y ya iré a buscarlo. Dentro de la jaula del loro hay dos joyas. ¿Te pillo sello y eso de lo que me dé el pavo este, o qué?. Las plantas están enormes y empiezan a salir unos "cogollos"...". Tras la audición de la conversación, el testigo reconoce haber mantenido la misma con el acusado. El Ministerio Fiscal preguntó al testigo sobre el significado de la palabra "focos" y el testigo respondió que "tiró eso a la basura y no miró más".
Afirma que Marcelino le dijo que se iba a Granada de vacaciones y señala que no recuerda que le contara que tuviera algún problema. Afirma que, la bolsa, la tiró de madrugada. Manifiesta que, en el cuartel de la Guardia Civil, explicó lo de la bolsa y afirma no recordar si el contenedor estaba vacío cuando tiró la bolsa.
El testigo D. Julián , vecino del inmueble al que pertenece el parking que tenía alquilado el acusado Indalecio , tras manifestar que no conocía a los acusados, respondió a preguntas del Ministerio Fiscal que, el día de los hechos bajó la basura entre las 22 y las 23 horas y, afirmó que para ello, tiene que pasar por la puerta del garaje. Afirma que, en ese instante, se abrió la puerta peatonal y salieron dos "elementos" corriendo hacia el pueblo. Añade que, posteriormente, cuando volvía de tirar la basura, observó cómo se abría la puerta grande y salía un coche negro, "echando fuego" las ruedas. Manifiesta que, su vecino, el Sr. Maximiliano le preguntó qué pasaba y, señala que, posteriormente, ambos accedieron al parking por la puerta de acceso situada en el portal (patio) de su vivienda, debido a que no se atrevieron a entrar por la puerta situada en el exterior del edificio y la abrieron con su llave. Señala que, antes de llegar a la plaza de parking en cuestión, vieron unas gotas de sangre y unas monedas y, en la parte izquierda un casquillo de bala. Señala que, su vecino Don. Maximiliano , le dijo que no tocara nada y llamó a la Guardia Civil.
Manifestó el testigo que no pudo ver cuántas personas iban en el coche y añade que, en su opinión, sólo iba el conductor, del que, no pudo ver la cara. Manifiesta que, en las inmediaciones había bastante personal paseando y refiere no haber visto a un chico sordomudo. Describe a las dos personas que vio salir del parking como fuertes y que portaban camisa blanca. Afirma el testigo que el garaje donde vieron la sangre estaba cerrado.
Manifiesta que el tiempo que transcurrió entre que salieron las dos personas y salió el coche fue de unos cinco minutos.
El testigo manifestó que no sabía nada de un sordomudo que hubiera dicho que el conductor del coche llevaba sangre. Como consecuencia de ello, el Ministerio Fiscal interesó la introducción de una contradicción existente entre lo manifestado en el acto de juicio y lo manifestado en sede de instrucción al constar al f.1568 que el testigo había manifestado que oyó decir que decían que un sordomudo manifestó que el conductor del vehículo llevaba sangre. Introducida la contradicción, el testigo manifiesta que no sabe nada de eso.
Reitera que el casquillo estaba en el garaje situado enfrente de aquél en el que sucedieron los hechos así como que el primer garaje a la izquierda, donde sucedió esto, estaba cerrado.
Manifiesta que no tocó nada.
El testigo D. Maximiliano , afirmó a preguntas del Ministerio Fiscal, que estaba en la galería sobre las 22:30 horas y vio que había gentes en el lateral del edificio, donde la ventana de ventilación. Poco después, afirma que oyó un ruido y la gente le decía: "¡Llama a la Policía, llama a la Policía!". Instantes después, afirma haber visto salir a dos personas del garaje y luego un vehículo. Manifiesta que le dijo al Guardia Civil con el que hablaba que apuntara la matrícula que él le iba dictando. Añade que bajaron al garaje y vio sangre y un casquillo de bala. Refiere que les dijeron que no tocaran nada y, poco después, llegó la Guardia Civil.
Afirma que oyó un ruido seco.
Reitera que primero vio salir a dos personas y luego vio salir un coche y él le dicta la matrícula al Guardia Civil con el que hablaba. Especifica que, cuando marcaba el 062 salieron dos personas que cruzaron la carretera y les perdió de vista y 4 ó 5 minutos después salió el coche. Concreta que su casa está justo encima de la salida del garaje y que no pudo ver cuántas personas había dentro del coche, por cuanto que, sólo vio la parte trasera del vehículo.
A preguntas del letrado de la defensa del Sr. Indalecio , el testigo manifestó que dentro del parking hay garajes abiertos y otros cerrados. Señaló que, la anchura del pasillo es de 4 ó 5 metros y afirmó que cabrían dos vehículos, si bien especificó que, para salir hay un único punto. Relató que bajaron siete u ocho vecinos. Refiere que un vecino vio el casquillo y que vieron sangre. Refiere que el casquillo estaba debajo del garaje número cuatro, en el pasillo general y concretó que, desde el pasillo general hasta la puerta de los garajes hay 3 ó 4 metros.
A preguntas del letrado de la defensa del Sr. Prudencio , manifestó que oyó a un chico con dificultad para hablar que decía que el conductor tenía sangre. Afirma que ese chico estaba situado al lado izquierdo. Señala que, la puerta del garaje donde sucedió todo estaba cerrada y que nunca ha visto salir a nadie de ese garaje. Añade que, en el pasillo hay luz artificial y refiere que, con la luz del pasillo se puede ver bien pero no es suficiente para leer un periódico.
La testigo Dª Sara , a preguntas del Ministerio Fiscal manifestó que le alquiló el parking a Indalecio y, especificó que ese garaje no lo tenía alquilado a otra persona relacionada con el acusado y afirmó que anteriormente no se lo alquiló a otro extranjero o a amigos del acusado. Afirma la Sra. Sara , propietaria del parking, que ella no ha puesto luz en el mismo. Preguntada si, abierto el portón se ve suficientemente, manifestó que dentro del trastero no se ve con la luz del pasillo y dentro del parking se ve con la luz del pasillo pero no se puede leer un periódico.
Exhibida la fotografía obrante al folio 613 en la que se observa el interior del garaje individual de su propiedad y, más concretamente una especie de butrón, manifiesta la testigo que ese agujero no estaba, que no lo ha visto nunca. Relata que, unos señores fueron a ver si podían sacar el coche. Afirma que ella no tenía llave y que durante 6 meses no pudo entrar en el garaje y que fue a quejarse al Juzgado de El Vendrell. Añade que, su hijo, fue con el hermano del acusado al parking porque no podía sacar el coche en marcha. Señala que lo pusieron en marcha , se llevaron el coche y ellos cambiaron el bombín.
Manifestó que durante el tiempo en el que tuvo alquilado el parking no recibió ninguna queja de los vecinos.
Manifestó la testigo haber tenido alquilado el parking a otras personas antes que al acusado.
Refirió la testigo que no le dio la llave a la Guardia Civil el día de los hechos porque no la tenía y afirmó que el precio de alquiler del parking era de 100 euros al mes por el alquiler de las dos plazas del parking.
Señala la testigo que, celebró el contrato de alquiler con el acusado el día 1.2.2008. Con anterioridad afirma que se lo dejo un par de meses a unos amigos y en Agosto a unos señores franceses. Concretó que, desde finales de Agosto de 2007 hasta Febrero de 2008 no lo tuvo alquilado y señaló que, cuando no lo tenía alquilado el portón estaba cerrado.
La testigo Dª Carlota , madre del acusado Prudencio , previa información de la dispensa contenida en el art. 416 LECrim , afirmó que en el año 2008 era la propietaria del vehículo Audi. Manifestó que carecía de carné de conducir y afirmó que el vehículo lo compró ella y luego su hijo le devolvía el dinero. Relató que su hijo trabajaba como peón de albañil con su hermano en Malgrat y en Premià.
Afirmó que no ha visto a nadie coger el vehículo que no sea su hijo.
Aseveró no conocer a los otros acusados ni a una persona apodada " Pulpo " ni tampoco a una persona llamada Armando .
Relata que fueron los Mossos a su casa y preguntaron por su coche. Refiere que su coche apareció quemado a los 15 días en un camino en Torredembarra. Afirma que era un coche viejo y, lo dio de baja.
La testigo Fidela , esposa del acusado Marcelino , previa información de la dispensa contenida en el art. 416 LECrim, manifestó a preguntas del Ministerio Fiscal que el día 7.8.2008 acababan de comer y fue a su casa Armando , conocido por ellos como " Pulpo ", " Zapatones " y le dicen que se van a dar una vuelta. Afirma que, sobre las dos de la mañana recibe una llamada en la que le dicen que les vaya a buscar. Señala que, con anterioridad, estuvo llamando a su marido, pero no le cogía el teléfono. Especifica que recibió una llamada desde un teléfono cuyo número le era desconocido. Señala que no era el teléfono de " Pulpo " y, reitera, le dicen que les vaya a buscar. Señala que les fue a buscar a Tarragona, a una urbanización. Señaló que ella es natural de Malgrat de Mar. Afirma que no conoce Tarragona, pese, a lo cual, los encontró. Reitera que le dijeron: "¡Ven a buscarnos ya!" y que ella, cogió el vehículo Audi TT, propiedad de " Pulpo " y fue a buscarlos. Afirma que al llegar había dos personas, su marido y " Pulpo ". Añade que, se subieron al coche y se fueron a su casa a coger cuatro cosas y desde allí se dirigieron a Granada. Afirma que fue " Pulpo " el que dijo de ir a Granada.
Afirma que " Pulpo " tiene una niña y que cree que a su mujer no la llamó hasta el día siguiente. Sostiene que llegaron a Granada el día 8 de Agosto por la mañana. Concreta que, primero estuvieron en un hotel y afirma que " Pulpo " pidió en el hotel que les emitieran una factura de fecha anterior a su llegada. Sostiene que no sabe de qué tenía miedo aunque añade que, El " Pulpo " tenía otras causas pendientes.
Afirma que fueron detenidos en Granada.
Señala que sabe algo de un tiro, pero no exactamente lo ocurrido.
Manifiesta que no recuerda el número de teléfono desde el que recibió la llamada de madrugada y afirma que a " Pulpo " era al que se le ocurrían las ideas.
El agente de la Guardia Civil con TIP NUM006 , tras manifestar no haber mantenido ninguna relación previa con los acusados distinta de la derivada de su función, manifestó a preguntas del Ministerio Fiscal que actuó junto con el Cabo 1º. Refiere que, al día siguiente de la llamada, informan que ha habido un tiroteo en Torredembarra y el jefe del Grupo les manda allí. Afirma que, en primer lugar van al Cuartel y les explican lo sucedido y, posteriormente, tomaron manifestación a los testigos y a la dueña del parking. Señala que, posteriormente se dirigieron al parking, lo ven y preguntan a la gente sobre lo que han visto.
Afirma que, por la tarde fueron al hospital para tomar manifestación al chico al que le habían disparado y buscaron el coche que habían visto los testigos.
Concreta que tomaron manifestación a los dos testigos que vieron lo que pasó. Otras personas les dijeron que no habían visto nada.
Afirma que fueron al parking y vieron gotas de sangre. Preguntado si por la disposición de las gotas de sangre puede concluirse cómo fue el disparo, el testigo manifiesta que el Equipo especializado acudió al lugar. Señaló que las gotas de sangre estaban en la entrada del parking y, señala que, cuando accedieron al lugar, había intervenido la policía Judicial de El Vendrell.
Reitera que tomaron manifestación al herido y les dijo que se iba a ir a Marruecos, que llevaba dinero y que se encontró a tres chavales dentro del parking. Afirma haber participado en la detención de Indalecio y en la de Prudencio .
Afirma haberse desplazado a Granada, pero no participó en las detenciones. Vigilaba la casa.
Relata que, Prudencio se presentó en el cuartel co un familiar y se le detuvo allí. Cree recordar que al presentarse sólo iba con un familiar, el cual, cree que era policía y que fue al día siguiente cuando fue el abogado.
Señala que, el instructor de las diligencias es el Guardia Civil con TIP NUM007 y que el familiar habló con el instructor.
Afirma que, cuando detienen a Prudencio no se había localizado el vehículo y refiere creer que el vehículo se halló quemado cuando ellos estaban en Granada.
Señala que fueron a Malgrat de Mar para hacer gestiones y señala que tomaron manifestación a la propietaria del vehículo Audi y les explicó lo que le había dicho su hijo. Señala que, detectaron que, en Malgrat de Mar los acusados eran conocidos. La Policía Local dijo que los vieron en un Audi TT y que las novias estaban preparando un viaje. Señala que, cuando van a Malgrat no hay indicios de los acusados. La Policía Local les dice que las novias preparaban un viaje pero no se sabía dónde. Afirma que hubo seguimientos de las mujeres y las vieron en un Audi TT.
Señala que en la manifestación de Prudencio decía que Armando iba acompañado de un tal Marcelino y un tal Manuel e hicieron gestiones en las bases de datos y les salió el nombre de Marcelino . Añade que, una vez supieron los nombres de ellos y de ellas, vieron que se habían hospedado en Atarfe (Granada) y avisaron a la Guardia Civil de Atarfe para que estuviera pendiente de un Audi TT. Añade que, al llegar a dicha localidad, hicieron gestiones y vieron a la novia de Marcelino y la siguieron para saber dónde esta Marcelino y, posteriormente, supieron dónde vivía.
Afirma que hablaron con el encargado del hostal y le preguntaron sobre el período de hospedaje. Afirma que el señor del hostal les dijo que le habían pedido que hiciera una factura con la fecha anterior a la entrada y que él se la hizo. Afirma que les reconoció que había hecho una factura falsa.
Afirma que participó en la diligencia de entrada y registro del domicilio de Atarfe, si bien, manifiesta no recordar lo que hallaron, ratificándose en el contenido de la diligencia de entrada y registro. Afirma no recordar si se halló en el domicilio la factura falsa.
Señala que intervino en las escuchas telefónicas. Señala que, a raíz de las conversaciones detectaron que un tal Carlos José le vendía "tema" a Marcelino y le decía: Véndeselo a 1000 euros, tú te quedan 100 euros y yo 900 euros. Recuerda una conversación sobre unas lámparas, se le exhibe el folio 511 en el que consta una trascripción y reconoce su TIP.
Manifiesta que no participó en la detención de Marcelino .
Detalla que al ir al hotel vieron el Audi TT y se quedaron por la noche y le preguntaron al del hotel sobre las salidas que tenía el hostal y observaron que no había otra salida. Afirma que al día siguiente, con la excusa de que le habían dado un golpe a su vehículo, llamaron a la habitación en la que se hospedaba Armando y le dijeron que bajara. Pero éste no bajó, se dio cuenta y saltó por detrás, por un sitio escarpado.
Afirma que estaban allí Armando , la mujer y la niña. Afirma que no detectaron a Elias . Señala que se hicieron gestiones en Malgrat de Mar y no lo detectaron.
Relata que, a Carlos José lo vio cuando se detuvo a Marcelino y a su novia. En la diligencia de detención Marcelino pidió que fuera Carlos José a Granada. Al llegar Carlos José al cuartel supieron que se trataba de la persona que mantenía conversaciones con Marcelino . Por ello, lo detuvieron y avisaron a la Policía Local para que recuperara la bolsa.
A preguntas del letrado de la defensa del Sr. Indalecio , manifiesta que lleva 6 años en Tarragona, en el grupo de drogas y afirma que antes de estos hechos no había oído el nombre de Indalecio . No obstante, recuerda que en el momento de su declaración, Indalecio estaba muy nervioso, no sabía qué decir.
A preguntas del letrado de la defensa del Sr. Prudencio , manifiesta que Prudencio se personó en el cuartel y luego se le detuvo. Afirma que llevaron fotografías para enseñárselas a Indalecio . La elección de las fotografías tuvo que ver con la identificación de la matrícula del coche y con la identificación del coche en Sevilla conducido por Armando . Afirma que le llevaron fotografías de Prudencio , Armando y Manuel y sólo reconoció a Armando . Afirma que le enseñaron fotografías de Prudencio y no lo reconoció.
Afirma que un señor sordomudo dijo que el conductor del vehículo tenía sangre y sabe que eso lo manifestó un testigo.
A preguntas del letrado de la defensa de Marcelino , manifiesta que el herido decía que le dejaron en la zona de la Rabassada y a ellos no les cuadraba la dirección que decía el herido porque le habían visto entrar por otra zona.
Afirma que se puede salir del parking a pie o con mando a distancia y señala que no hay mando dispuesto en la columna.
Refiere que no recuerda la existencia de una oquedad en el interior del parking individual y afirma que antes de ellos fue la policía judicial.
El Guardia Civil con TIP NUM008 , manifiesta que participó en la inspección ocular del parking. Exhibidas las fotografías 579 y siguientes refiere que se trataba de un parking comunitario compartido. Señala que era un sótano con plazas de garaje y trastero, advirtiendo que varias de las plazas de parking estaban cerradas con un portón. Señala que el parking cuenta con una rampa y, a mano izquierda, pueden observarse varias puertas correspondientes a los parking. Señala que, el parking que nos ocupa, se halla nada más bajar la rampa a mano izquierda. Manifiesta que, al llegar pudieron apreciar manchas, aparentemente, de sangre, alguna moneda y, a la derecha, en la divisoria de las dos puertas una vaina del calibre 7,67, que remitieron a balística, recogiendo hisopos de las manchas apreciadas las cuales remitieron a la Unidad de Análisis de la Guardia Civil.
Refirió el agente que, la propietaria del parking les dio las llaves y abrieron la puerta del garaje, advirtiendo la presencia de más manchas rojizas, unas bolsas que estaban a la vista, una caja de cartón y alguna otra bolsa de plástico. Afirma que inspeccionaron las bolsas y pudieron apreciar que en su interior había unas tabletas de una sustancia de color marrón, aparentemente hachís. Continúa el relato y, afirma que también observaron una puerta metálica a la derecha y, a la izquierda, una especie de butrón que coincidía con la parte inferior de la rampa de bajada, en cuyo interior no hallaron nada. Señala el agente que las bolsas podían haber estado bien en el hueco, o en la parte del trastero. Afirma que tenían aspecto de haber sido movidas, si bien ignora dónde estaban.
Señala que buscaron huellas en el vehículo, si bien, precisó que un garaje no es un lugar idóneo para el hallazgo de huellas dactilares.
Exhibida la fotografía nº 5 obrante al folio 601 señala que se trata de una fotografía tomada una vez finaliza la rampa del garaje. Señala que, el garaje que nos ocupa es el que aparece en la fotografía con la puerta cerrada y la vaina es la que está marcada con la letra A junto a la columna del parking situado frente al parking objeto del presente procedimiento. Manifiesta que, los demás triángulos marcan las manchas de color rojizo y alguna moneda.
Explica el agente que, donde más manchas observan es en el exterior del parking justo en la zona de acceso al interior, si bien concreta que, en el interior del parking, propiamente dicho, no observaron ninguna mancha. Más concretamente, señala que, donde están aparcados los coches y donde estaban los fardos no hay manchas de color rojizo.
Manifiesta el agente que, acuden al lugar media hora o cuarenta y cinco minutos después de los hechos. Refiere que, al llegar allí se entrevistan con la patrulla uniformada y con la propietaria del parking que les facilita las llaves. Señala que, cuando llegaron el portón del parking alquilado estaba cerrado y que las cerraduras no presentaban signos de haber sido forzadas. Afirma que hablaron con un vecino que estaba asomado en el balcón y dijo que vio a dos varones salir corriendo e, inmediatamente después, un vehículo Audi A3, si bien no les pudo facilitar más datos de las personas y del vehículo.
Afirma el agente que él no coincidió con una persona sordomuda.
Manifiesta recordar que alguien les dijo que el conductor del vehículo era de raza árabe pero no recuerda que le comentaran que estaba herido.
Preguntado acerca de la posibilidad de que el disparo se hiciera en el interior del parking. Refiere el testigo que el calibre 7,65 no es muy potente y sostiene que no cree que el disparo se produjera dentro del garaje por la situación de la vaina, salvo, concretó, que la vaina se hubiera desplazado por las personas que allí estaban.
Según su opinión profesional el disparo se habría producido nada más bajar la rampa. Concluye en tal sentido porque afirma que las armas, por lo general, expulsan las vainas hacia la derecha y, reitera, si no se ha manipulado la vaina, el disparo se tuvo que producir nada más bajar la rampa, al aparecer la vaina justo enfrente de la puerta del garaje en cuestión. Señala que según su opinión el disparo se tuvo que hacer en oblicuo y desde fuera del garaje. Refiere que no puede asegurar la posición de la víctima, si bien señala que, entre el triángulo 1 y 3 es donde aparecen más manchas de sangre.
Manifiesta que no había señales de arrastre de las bolsas pero sí de neumáticos.
Manifiesta que el vehículo Reanult 5 lo abrieron y encontraron efectos varios que no tenían relevancia para la investigación. Se trataba de trastos antiguos y cajas de plástico. Recuerda que dentro del maletero había bastantes cosas. Reitera que la cerradura del portón del parking no estaba forzada y asevera que no hallaron ningún signo de forzamiento. Señala que, no puede saberse si la vaina se desplazó o si alguien pudo desplazarla involuntariamente. En concreto, manifiesta que su tesis se asienta en el hecho de que la posición original de la vaina sea la que ellos encontraron, siempre que no se hubiera movido.
En cuanto a las fotografías, especifica que las mismas reflejan el estado en el que se encontraba el garaje cuando ellos llegaron, esto es, se hicieron antes de inspeccionar el mismo y los objetos que allí se encontraban o lo que es lo mismo, tal cual se lo encuentran al abrir la puerta.
Señala que, la huella de rodada estaba en el interior del parking individual. Considera que se trata de una huella de acelerado, de tracción delantera. Estima que la dirección sería hacia el interior del pasillo para poder maniobrar debido a que es materialmente imposible hacer directamente el giro hacia la derecha. Afirma que el portón individual del garaje estaba cerrado con llave.
Señala que, las manchas de sustancia rojiza aparecen en un radio de 6 ó 7 metros y señala que la anchura del garaje sería de unos 4.50 ó 5 metros.
El vehículo que huye sale del interior del parking. Las huellas que aparecen en la fotografía nº 18 son huellas de rodada, recientes y están dentro del parking individual.
El agente de la Guardia Civil NUM007 refiere que se hicieron cargo de las diligencias la mañana posterior a los hechos y de toda la investigación hasta la detención de los implicados.
Señala que no intervino en la toma de manifestación de los testigos pero sí en la del herido.
Señala que intervino en la detención de todos los implicados. Del conductor del Audi A3 que se produjo al tiempo de personarse éste en el cuartel. La del herido que se produjo en el hospital y la de las otras tres personas que se produjo en Granada. Recuerda que el conductor del Audi fue a las dependencias policiales acompañado de un familiar. Respecto de él habían hecho pesquisas y recuerda haber tomado declaración a la madre de Prudencio . Afirma que Prudencio le manifestó que le habían quitado el vehículo Audi. Recuerda que hicieron pesquisas en Malgrat de Mar y también acudieron a dicha localidad muchas veces. Señala que en la referida localidad detectaron la presencia de familiares de los acusados. Señala que se detectó la compra de una tarjeta de teléfono móvil, haciéndose gestiones en un centro comercial y también sobre otra adquirida en Granada.
Señala que le tomó declaración al dueño del hostal y les manifestó que los acusados le pidieron que alterara la fecha de la factura. También se entrevistó con el Sr. Carlos José y recuerda que el Sr. Carlos José llegó a Granada el día que trataron de detener a Armando en el hostal. Afirma que el Sr. Carlos José fue al cuartel a hacerse cargo de los perros de Marcelino y, una vez allí, se dieron cuenta de que era la persona a la que Marcelino le encomendó que sacara de su domicilio los focos y una mochila con sustancia estupefaciente, reconociéndoles este extremo, hallando, posteriormente, una mochila en un contenedor en cuyo interior había paquetes de hachís. Preguntado el agente si dichos paquetes tenían similitud con los hallados en el interior del parking, manifiesta el agente que no lo recuerda. Respecto de un tal Elias , señala que aparece en las intervenciones telefónicas pero no se le llegó a localizar. Afirma que miró la ficha policial de Elias , si bien, afirma que no recuerda sus características físicas. También afirma haber participado en la diligencia de entrada y registro, si bien, señala que no apareció nada de interés. En cuanto a la factura del hotel, afirma que la tenía la pareja de uno de los acusados y, en cuanto a una tarjeta de teléfono no recuerda si la hallaron en el domicilio o la portaba uno de ellos. También recuerda haber intervenido una libreta de la Caixa.
En cuanto a la detención de Marcelino , señala que se le permitió salir del domicilio, se metió en un taxi y, al llegar a un semáforo, interceptaron el vehículo, accionaron los rotativos y las sirenas y se identificaron.
Manifestó que pertenece al EDOA y en aquella fecha llevaba 5 ó 6 años en la unidad. Afirma que no había oído el nombre de Indalecio . Preguntado si acudió a una lavandería en la que trabajaba el acusado Indalecio , refiere que si consta en diligencias, fue así.
Señala que tomó declaración al acusado Indalecio en el hospital. Le mostró las fotografías. Preguntado si, entre las fotografías mostradas se hallaba la de Prudencio , refiere que no lo recuerda. Tampoco recuerda si el acusado reconoció a Prudencio .
El agente de la Guardia Civil con TIP NUM009 intervino en la inspección ocular del vehículo calcinado y en la inspección ocular del garaje. Manifestó el testigo que, en la inspección ocular del gaje constató la presencia de machas de sangre. Preguntado por el lugar en el que, según su opinión se habría producido el disparo, manifestó que, por la posición de las manchas de sangre y de la vaina, estima que la víctima estaría situada junto delante de la puerta del garaje y el autor o autores en la puerta de enfrente. Afirmó el testigo que, en el interior del parking individual no había gotas de sangre. Manifestó que el casquillo sale expulsado del arma hacia la derecha. Señaló que, la vaina era del calibre 7,65 y se corresponde con una pistola pequeña, con poca capacidad de pólvora. Considera que, debido a tales características, la propulsión de la vaina no es muy elevada. Afirma que hallaron huellas de neumático, recientes, en el interior del garaje, circunstancia que, denota que, del interior del garaje salió un vehículo a toda velocidad. Según su opinión debería tratarse de las ruedas situadas en la parte donde está situado el motor, esto es, de las ruedas delanteras (tracción delantera) y se hallan dispuestas de dentro hacia fuera. Según su opinión, el vehículo inició una maniobra marcha atrás, hizo un giro y encaró la salida. Según su opinión, sólo así tiene sentido la disposición de las huellas de neumático halladas en el interior del parking.
En cuanto a la inspección del vehículo calcinado señala que no recuerda el tiempo que transcurrió desde que les avisaron hasta que hicieron la diligencia. Señala que no recuerda qué día apareció el vehículo. Señaló que no recogieron muestras, pero, según su opinión, el incendio del vehículo, daba la sensación de haber sido provocado. Señala que, en el interior no se apreció ningún efecto porque todo estaba calcinado.
Exhibida la fotografía nº 5, obrante al folio 601 manifestó el casquillo aparece señalado con el cono "A". Preguntado sobre la posibilidad de que la víctima estuviera situada frente a la puerta del garaje y el agresor en oblicuo, manifiesta el testigo que dicha posición es posible siempre que nadie haya desplazado la vaina. Señala que desde la primera hasta la última huella de sangre puede haber unos 15 metros.
Manifiesta que, el ancho del pasillo principal del parking permite la cabida de dos vehículos. Señala que la disposición de las gotas de sangre denotan que, la víctima, después del disparo se ha movido así como refiere que todas las manchas de sangre se hallan fuera del parking individual.
La agente de la Guardia Civil con TIP NUM010 intervino en la inspección ocular del vehículo calcinado. Manifestó que el vehículo apareció totalmente calcinado. Participó en la inspección del parking. Afirma que el disparo se produjo fuera del parking individual, en el pasillo, porque allí estaban las gotas de sangre. Señala que el disparo se produce en el portón y la víctima se desplaza hacia el interior del parking. Reitera que, dentro del garaje individual no hay sangre.
Señaló que la patrulla habló con los vecinos.
El agente de la Guardia Civil con TIP NUM011 manifestó que en la fecha de los hechos estaba destinado en Torredembarra. Manifiesta que se desplazó al lugar y se entrevistó con uno de los vecinos. Este vecino le dijo que oyó ruidos. Señala que los vecinos abrieron el garaje y ellos lo mantuvieron abierto y acordonaron la zona hasta la llegada de Policía Judicial. Señala que se entrevistó con el vecino que oyó el ruido, con el presidente de la comunidad y con el propietario del parking. Manifiesta que había una persona sordomuda entre la gente, pero señala que no llegaron a hablar con él. Refiere que, el presidente de la comunidad, les dijo que vio un coche y les proporcionó la matrícula. Manifiesta que la persona sordomuda circulaba en una bicicleta y le veía comunicarse con la gente que allí se encontraba. Señala que, para acordonar la zona, colocaron cinta con distintivos de la Guardia Civil para que nadie pasara y también pusieron cinta para que no se cerrara la puerta del parking, y custodiaron el lugar. Afirma que la puerta del parking individual estaba cerrada. Reitera que el Sr. Maximiliano les abrió la puerta del garaje con el mando del parking y ellos pusieron cinta para que no se cerrara. Reitera que permanecieron en el lugar hasta la llegada del Equipo de Policía Judicial Afirma que el portón lo abrió Policía Judicial de El Vendrell.
Señala que, en el fondo del garaje estaban las bolsas. Manifiesta que ellos no intervinieron en la inspección ocular, únicamente acordonaron la zona. Refiere que sólo vieron como los miembros del Equipo de Policía Judicial sacaban las bolsas. Refiere que no recuerda cómo era el mando del parking. Manifiesta, finalmente, que no traspasó el umbral del parking.
El agente de la Guardia Civil con TIP NUM012 manifestó en el acto de juicio que en la fecha de los hechos estaba destinado en Torredembarra. Afirma que se desplazó al lugar de los hechos y se entrevistó con el Sr. Maximiliano que era la persona que había llamado informando de lo sucedido. Afirma que les abrió la puerta del garaje y, entonces, vieron sangre y el casquillo, circunstancia que motivó que pusieran los hechos en conocimiento del COS y de Policía Judicial. También habló con el presidente de la comunidad al que le preguntaron por el propietario de la plaza de parking, manifestándoles que era el señor del bar de enfrente. Señala que este señor les entregó una copia del contrato de arrendamiento y la llave del parking e hicieron entrega de todo ello a la Policía Judicial. Recuerda que había una persona sordomuda, pero afirma que no habló con esta persona. Señala que, a él no le dijeron que habían visto al conductor del vehículo pero sí que habían visto salir corriendo a dos personas vestidas de blanco. Señala que tras estas dos personas vieron salir un coche a toda velocidad.
Manifiesta que la persona sordomuda habló con el sargento Comandante de Puesto cuyo TIP es NUM002 , destinado en Vendrell. Finalmente señala que no recuerda cómo era el mando para acceder al interior del parking.
EL testigo D. Agustín , propietario del Hostal en el que se hospedaron los acusados, manifestó en el acto de juicio que llegó a su hostal la policía. Afirma que dos guardias civiles se quedaron abajo y otros dos subieron. Manifiesta que llamaron al Sr. que se hospedaba en la habitación nº 104 diciéndole que bajara que le habían abollado el vehículo. Refiere que, el señor no bajó, se fugó. Afirma que esta persona había estado más veces en el hotel. Lo describe como un hombre grueso, de una estatura de aproximadamente 1,60 ó 1,70, joven que iba con una chica y una niña de 2 ó 3 años. Manifiesta que, días anteriores esta persona había estado en compañía de varias personas. Refiere que las personas que le acompañaban eran de su misma edad, pero más delgados. Señala que, a los acusados no los recuerda, si bien, refiere que están inscritos en el libro. Afirma no recordar si uno de ellos llevaba tatuajes.
Preguntado si recuerda que le pidieron que les hiciera una factura con fecha anterior a la de su entrada real, se le exhibe el folio 213, reconociendo la factura como propia de su establecimiento. Señala que no puede afirmar con seguridad que le pidieran que le pusiera una fecha de entrada distinta y señala que cuando declaró en las dependencias de la Guardia Civil no tenía los papeles delante.
Posteriormente intervinieron las médicos forenses, Efrain y Gumersindo . En cuanto a las conclusiones relativas a las lesiones apreciadas en el acusado Indalecio refieren que presentaba lesiones por arma de fuego. Señala que la herida tiene puerta de entrada por la cara anterior del hombro y se aloja en la espalda. La herida, señala, no afecta a cavidades vitales y no produce afectación en zonas que comprometen la vida. Señala que la dirección del proyectil va de arriba abajo y de izquierda a derecha. Sobre la colocación del agresor afirma que hay diversos factores a valorar como la diferencia de altura de agresor y víctima y la circunstancia de que la víctima pudiera haberse movido, desviando la trayectoria del impacto. Reitera que el trayecto es de izquierda a derecha.
En cuanto al hecho de que a la víctima no le fuera extraída la bala, refiere que en principio la extracción no presentaba dificultad porque no se halla alojada en la cavidad torácica sino en planos musculares. Señala que el proyectil no se desplaza si existen tejidos que lo soporten. En caso de que se hubiera producido la extracción se trataría de una intervención quirúrgica con estancia en hospital y curación de unos siete días dependiendo de la profundidad de la herida. Señalan que a la clínica forense no se le ha comunicado la extracción.
Manifiestan las peritos que el acusado llegó al centro hospitalario con la tensión arterial y frecuencia cardiaca dentro de la normalidad y no presentaba hemorragia. Preguntadas, si una herida de estas características puede provocar una pérdida de conciencia, manifiesta que la pérdida de conocimiento depende de varios factores, entre ellos, la sensibilidad del paciente y el dolor. La reacción emocional puede provocar una pérdida de conciencia leve, volviéndose a recuperar, si bien, es posible una nueva recaída. En caso de que la pérdida de conciencia sea por algia, la recuperación depende de otros factores.
Señalan que no pueden determinar si es posible la pérdida de conocimiento de 4 ó 5 horas, pero sí pueden señalar que, atendido el resultado de la exploración que se le efectúa al paciente a su llegada al centro hospitalario, la herida no afecta a zonas vitales y por lo tanto no se explicaría una pérdida de conciencia durante tanto tiempo. Señala que, una pérdida de conciencia tan prolongada tendría cabida en supuestos en los que la lesión comprometa la vida y se produzca una afectación de la tensión arterial.
Señalan que no han observado la ropa de la víctima, si bien, por las marcas de la pólvora y por la pérdida de velocidad que justifica el alojamiento de la bala en el cuerpo, consideran que el disparo fue a una cierta distancia. Es decir, la ausencia de marca de pólvora y el trayecto de la bala, permitirían alcanzar esta conclusión. Considera que el trayecto que ha seguido la bala a nivel físico resulta peculiar. Continúa exponiendo que la bala no contusiona con zona ósea, ubicándose entre la musculatura que envuelve la caja torácica y otros músculos. Señalan que si hubiera seguido otra trayectoria podría haber afectado el pulmón. Describieron que si una bala choca con hueso se generan "microproyectiles" que pueden afectar a órganos vitales. En este caso, afirma que pasó cerca de estructuras óseas, pero no impactó con ellas. De haber impactado, aseveran, el resultado podría haber sido otro.
Manifiesta que examina al paciente en noviembre y pudo palpar la bala.
El tratamiento que tuvo que seguir el acusado fue tratamiento médico consistente en medicación para evitar reacciones, antibiótico y medicación preventiva para evitar trombos. Refieren que si se hubiera producido la extracción de la bala se hablaría de tratamiento médico-quirúrgico.
A la vista de la extracción de bala que aduce el acusado, se solicita por parte del Ministerio Fiscal una ampliación de informe forense, petición a la que no se oponen las defensas. En dicha ampliaciones hace constar que el acusado presenta una cicatriz de 3 centímetros en la misma zona donde se apreció el cuerpo extraño y dicha herida es compatible con la extracción quirúrgica. Sitúan la curación en un día de hospitalización y 10 días de estabilización, 7 de los cuales serían impeditivos.
En cuanto a los motivos por los que se decidió dejar la bala en el cuerpo del acusado, manifiestan las forenses que pudiera ser que decidieran esperar a que bajara la inflamación, pero señalan que dejar el cuerpo supone un riesgo. Refieren que en la documentación médica no constan los motivos por los que decidieron no extraer la bala y tampoco consta que el paciente se negara. Por otra parte, refieren que si la bala no causa un dolor intenso ni clínica se puede decidir posponer la extracción y dejar la bala en el cuerpo.
Detallan que el acusado llega al centro hospitalario estable, lo mantendrían en observación y, al ver que estaba estable, decidieron darle el alta.
Manifestaron que el plano muscular es blando y a lo largo del músculo el proyectil puede tener vaivén y añadieron que, cuanta más parte del músculo arrastre, más movilidad. Señalaron que si la bala queda alojada en zona muscular puede deslizarse un poco para arriba y abajo y si abriera capas musculares como mucho podría salir de la zona muscular. El desplazamiento es mínimo.
Consideran extraño que no extrajeran la bala. En cualquier caso, señalan que si hubiera habido riesgo vital el cirujano la hubiera extraído. Refieren que no existió riesgo vital.
Cuando dicen que no apreciaron la cintilla de contusión es porque no la describe el parte médico de urgencias. Señala que no es habitual que la describan por lo tanto puede ser que no se aprecie porque nunca haya existido o porque haya desaparecido por el transcurso del tiempo.
Posteriormente, los peritos NUM013 , NUM014 y NUM015 explicaron cómo procedieron a realizar la valoración de la droga intervenida. Manifestaron que para realizar dicha valoración lo hicieron en función del valor que la Oficina Central de Estupefacientes confiere a la sustancia en el semestre en el que es intervenida, dictaminándose su precio en el mercado. Se ratifican en el informe realizado y refieren que hicieron la valoración por kilos y por gramos.
Posteriormente, los peritos NUM016 y NUM017 , concluyeron que la sangre que aparece en la camiseta y la que aparece en le parking tiene el mismo perfil genético de varón. Dicho perfil se introdujo en la base de datos donde se cruzó la información siendo negativo el resultado. Afirman que los recortes que analizaron se encuentran en la zona delantera superior izquierda.
Los peritos, Guardias Civiles NUM018 y NUM019 afirman que estudiaron un casquillo de 7, 65 que no tiene antecedentes. Señalan que pudo ser disparado por un Beretta o por una CZ. Afirman que las armas cortas no tienen capacidad de disparo lejano. Se trata de armas de pequeño calibre. Señalan que se puede afinar el tiro a dos metros y a 15 ó 20 metros. Refieren que se trata de un calibre pequeño.
Los peritos manifestaron que, por lo general, el casquillo, sale disparado hacia atrás y a la derecha. La ventana de expulsión está en el lateral derecho pero ello depende del modelo y marca del arma. Afirmaron que, cada vez que introducen datos se confrontan para ver si dan resultado positivo. Dicen que en este caso no tiene antecedentes porque confrontados los datos no se obtuvo coincidencia alguna.
Manifestaron que no pueden afirmar con certeza que el arma que se usó en el presente supuesto extrajera el arma hacia atrás y a la derecha porque no ha sido intervenida el arma. Señalan que, de haber dispuesto del arma podrían afirmarlo con certeza.
En cuanto a la antigüedad del casquillo refieren que, pese a que no consta el año de fabricación en el mismo, no es un casquillo muy antiguo. Por las señales que apreciaron en la vaina pueden afirmar que ha sido expulsado por una de las armas mencionadas, las cuales, pueden albergar 7 y 15 cartuchos. Cuando se trata de un arma semiautomática quiere decirse que si se aprieta el disparador se efectuarían disparos hasta agotar el cargador. Señalan que entre los disparos transcurren segundos y sería necesario apretar el disparador para efectuar cada disparo.
El Sargento de la Guardia Civil, con TIP NUM002 manifestó que la única actuación desarrollada por él relativa a estos hechos fue levantar el acta de aprehensión de la sustancia estupefaciente. Señaló que no habló con ningún testigo.
Los peritos pertenecientes al Instituto Nacional de Toxicología manifestaron en el acto de juicio que analizaron 11 tabletas de sustancia vegetal prensada, de las cuales, 8 tenían un peso de 783 gramos con un riqueza de THC del 12,32 %, dos tenían un peso de 194 gramos, con una riqueza de THC de 10,08 gramos y uno de los paquetes un peso de 97 gramos y una riqueza de THC del 11,96%.
Los peritos concretaron a preguntas del Ministerio Fiscal que la concentración de THC puede disminuir como consecuencia del tiempo transcurrido y de las condiciones ambientales. Añadieron que existen estudios que determinan que en el transcurso de un mes la concentración de THC puede disminuir entre el 10% y el 20% y transcurridos 6 meses puede disminuir en un 50%.
SEGUNDO.- La valoración de la prueba en supuestos como el presente en el que uno de los acusados ostenta la doble condición de víctima y acusado, no resulta exenta de complejidad. En su condición de víctima, para que su declaración pueda erigirse en prueba apta para enervar el principio de presunción de inocencia, es necesario examinar si concurren los requisitos jurisprudencialmente exigidos.
Ello nos obliga a recordar la reiterada doctrina del Tribunal Supremo acerca de las condiciones en las que el testimonio de la víctima del hecho puede ser considerado prueba de cargo. El Tribunal Supremo ha establecido al respecto, en una ya consolidada doctrina (Sentencia del Tribunal Supremo, Sala 2ª, de 22 de abril de 1999 y las en ella citadas), lo siguiente:
"Como regla del juicio el principio de presunción de inocencia impone a la acusación la carga de la prueba por encima de cualquier duda razonable. El respeto a las reglas de la inmediación y a la facultad valorativa del Tribunal enjuiciador conlleva que el control por el Tribunal Constitucional del cumplimiento del referido principio constitucional se limite a la constatación de la concurrencia de una suficiente prueba de cargo, lícitamente practicada, pero los límites de dicho control no agotan el sentido último de este derecho constitucional, el cual vincula al Tribunal sentenciador no sólo en el aspecto formal de la constatación de la existencia de prueba de cargo, sino también en el material de su valoración, imponiendo la absolución cuando la culpabilidad no haya quedado acreditada fuera de toda duda razonable.
El riesgo se incrementa si la supuesta víctima , o su representante, es precisamente quien inició el proceso, mediante la correspondiente denuncia o querella, haciéndose aún más acentuado si ejerce la acusación, pues en tal caso se constituye en única prueba de la acusación al propio acusador. Basta con formular la acusación y sostenerla en el juicio, para desplazar aparentemente la carga de la prueba sobre el acusado, obligándole a ser él quien demuestre su inocencia, frente a una prueba de cargo integrada únicamente por la palabra de quien le acusa. Todavía cabe alcanzar un supuesto más extremo, en aquellos casos en que la declaración del acusador no sólo es única prueba de la supuesta autoría del acusado sino también de la propia existencia del delito, del cual no existe acreditación alguna fuera de las manifestaciones de quien efectúa la acusación ( S.T.S. 29 de diciembre de 1997 y 23 de marzo de 1999 , entre otras).
En consecuencia aún cuando, en principio, la declaración de la víctima puede ser hábil para desvirtuar la presunción constitucional de inocencia, ha de resaltarse que para fundamentar una sentencia condenatoria en dicha única prueba es necesario que el Tribunal valore expresamente la comprobación de la concurrencia de las siguientes notas o requisitos: 1) ausencia de incredibilidad subjetiva, derivada de las relaciones acusador/acusado que pudieran conducir a la deducción de la existencia de un móvil de resentimiento, enemistad, venganza, enfrentamiento, interés o de cualquier índole que prive a la declaración de la aptitud necesaria para generar certidumbre; 2) verosimilitud, es decir constatación de la concurrencia de corroboraciones periféricas de carácter objetivo, que avalen lo que no es propiamente un testimonio, -declaración de conocimiento prestada por una persona ajena al proceso- sino una declaración de parte, en cuanto que la víctima puede personarse como parte acusadora particular o perjudicada civilmente en el procedimiento ( art. 109 y 110 L.E.Criminal ); en definitiva es fundamental la constatación objetiva de la existencia del hecho; 3) persistencia en la incriminación: ésta debe ser prolongada en el tiempo, plural, sin ambigüedades ni contradicciones, pues constituyendo la única prueba enfrentada a la negativa del acusado, que proclama su inocencia, prácticamente la única posibilidad de evitar la indefensión de éste es permitirle que cuestione eficazmente dicha declaración , poniendo de relieve aquellas contradicciones que señalen su inveracidad. (Sentencias de la Sala 2ª del Tribunal Supremo, entre otras, de 28 de septiembre de 1988, 26 de mayo y 5 de junio de 1992, 8 de noviembre de 1994, 27 de abril y 11 de octubre de 1995, 3 y 15 de abril de 1996 , etc.)".
Por lo tanto debemos analizar si en el presente supuesto concurren las notas anteriores que nos permitirían llegar a la convicción de que el testimonio de Indalecio puede ser considerado prueba de cargo suficiente del hecho objeto de enjuiciamiento.
La Sala, además de constatar ciertas contradicciones entre lo manifestado por el acusado-víctima en sede instructora y lo manifestado en sede de plenario, contradicciones oportunamente introducidas por el Ministerio Fiscal en el acto de juicio, considera que el relato de Indalecio no puede erigirse en prueba apta para enervar el principio de presunción de inocencia por considerar que el relato de los hechos que sostuvo en el acto de juicio resulta inverosímil a tenor del resultado de otras pruebas practicadas en el acto de plenario que, a nuestro juicio, no corroboran sino, antes bien, contradicen, la versión de los hechos que sostiene el Sr. Indalecio . Nos referimos, en concreto, al resultado de la inspección ocular del lugar de los hechos efectuada por los agentes de la Guardia Civil. En absoluto puede sostenerse, como hace el acusado-víctima, que al acudir a la plaza de aparcamiento que tenía alquilada halló sorpresivamente a tres individuos en su interior, los cuales, habían introducido en una de las plazas de aparcamiento un vehículo. Sostenemos que ello no es así, por cuanto que, los agentes que efectuaron dicha diligencia manifestaron en el acto de juicio no haber apreciado signo externo alguno de forzamiento en el portón que cierra la plaza de parking alquilada por el acusado ni tampoco adujeron haber observado forzada la puerta principal de acceso a la zona de aparcamiento. Si a ello se une que el Sr. Indalecio sostuvo en el acto de juicio que, cuando acudió al parking, portaba el mando de apertura de la puerta principal y las llaves que abrían el portón que cierra el parking individual, del que, por otra parte, no ha quedado acreditado que, además del Sr. Indalecio y de los propietarios de dicha plaza de aparcamiento, hubiera otras personas que estuvieran en disposición de dichas llaves, no existe otra explicación lógica al hecho de que en el interior de la plaza de parking alquilada por el Sr. Indalecio se hallara el vehículo Audi A3 y una serie de personas, que hubiera sido el propio acusado el que hubiera permitido el acceso del vehículo y de dichas personas al interior de su plaza de aparcamiento. Tampoco puede considerarse acreditado que el Sr. Indalecio recibiera el disparo en el interior del aparcamiento individual, tal y como él sostiene. Así, si bien es cierto que la localización de la vaina en el aparcamiento situado frente a la plaza alquilada por el Sr. Indalecio no puede considerarse un hecho concluyente a partir del cual inferir el lugar desde dónde se produce el disparo, por cuanto que, como adujeron los agentes de la autoridad, tal indicio sólo permite alcanzar una conclusión fiable si se tiene la seguridad de que la vaina no ha sido desplazada, circunstancia que, en el presente supuesto se desconoce, no así la localización de las marchas de color rojizo que, tras las pruebas biológicas realizadas, permitieron concluir que se trata de sangre, cuyo perfil genético se correspondía con el del Sr. Indalecio , por cuanto, las mismas se encuentran ubicadas, no en el interior de la plaza de aparcamiento individual, sino en el umbral de la puerta de acceso al parking individual y a lo largo del pasillo principal del aparcamiento comunitario.
Por otra parte, no tenemos constancia cierta del número e identidad de las personas que pudieran hallarse en el interior de la cita plaza de aparcamiento. Así, tenemos constancia de la presencia del Sr. Indalecio , no sólo porque él mismo lo reconoce sino también por los vestigios hallados y del acusado Marcelino , el cual, reconoce este extremo. Sin embargo, no podemos descartar que hubiera más personas. En este sentido, la prueba testifical practicada, sólo nos permite aseverar que, del interior del parking, salieron dos personas por la puerta peatonal, una de las cuales, era el Sr. Marcelino , según él mismo manifestó y que, cinco minutos después, salió el vehículo Audi A3, circunstancia que nos permite concluir que salió una tercera persona conduciendo el vehículo, si bien, ignoramos si en el interior del citado vehículo, además, del conductor, cuya identidad tampoco ha quedado acreditada, había otros ocupantes, por cuanto que, ninguno de los testigos ha podido precisar dichas circunstancias. Del conjunto de lo anterior, extraemos como consecuencia que, carecemos de prueba objetiva alguna, al margen de la declaración del Sr. Indalecio que permita concluir que, el acusado Prudencio se encontrara en el interior del citado parking cuando sucedieron los hechos, ni, podemos descartar la versión de los hechos que sostiene el Sr. Marcelino cuando afirma que en el interior del citado parking había, al menos, otro individuo de raza árabe distinto del Sr. Jose Enrique . Tampoco existe corroboración alguna a la versión que ofrece el Sr. Indalecio en cuanto al hecho de la sustracción violenta de sus pertenencias ni en cuanto a la detención ilegal de la que afirma haber sido víctima. Ningún vestigio ha sido hallado que nos permita concluir en tal sentido, máxime si tenemos en cuenta que el vehículo Audi A3 apareció totalmente calcinado días después de sucedidos los hechos, circunstancia que impidió el hallazgo de vestigio alguno, como sangre perteneciente al Sr. Indalecio , que permitiera corroborar su versión de los hechos, ni ha sido ocupado en poder de los acusados efecto alguno perteneciente al Sr. Indalecio , ni en el momento de su detención ni durante el registro practicado tras la detención del Sr. Marcelino y su compañera sentimental, en la vivienda que ocupaban en Granada. Tampoco nos merece credibilidad la versión que ofrece el Sr. Indalecio respecto al tiempo transcurrido entre los hechos (22:45 horas del día 7 de Agosto de 2008) y su ingreso hospitalario (5 horas del día 8 de Agosto de 2008). Aduce el acusado-víctima que, tras ser introducido por los acusados en el maletero del vehículo, fue abandonado en un descampado. Afirma que perdió el conocimiento y que, cuando despertó se dirigió a pie (corriendo) hacia el hospital. Acerca del prolongado período de pérdida de conciencia que sostiene el acusado-víctima se pronunciaron los médicos forenses que depusieron en el acto de juicio. Ambas afirmaron que no hallan justificación a un prolongado período de pérdida de conciencia como el que sostiene el acusado en atención a la entidad de la lesión sufrida y al estado físico que presentaba el acusado en el momento de su ingreso hospitalario. Así, señalan que en el parte de urgencias consta que el acusado no presentaba hermorragia interna y matenía conservada la tensión arterial, circunstancias por las que concluyen que el estado que presentaba no es compatible con una pérdida de conciencia tan prolongada como la que sostiene. No obstante, señalan que dicho estado pudiera ser compatible con momentáneas pérdidas de conciencia, inmediatamente recuperables, en tanto que, la pérdida de conciencia se halla asociada a factores como el dolor o la sensibilidad de cada individuo y, por ello, difícilmente evaluable. Asimismo, estimamos que, el estado que refleja el parte de urgencias, resulta compatible con el estado que se aprecia en el acusado en el fotograma unido a las actuaciones, tomado de las cámaras de seguridad del centro hospitalario, en el que se puede apreciar cómo el acusado accede al mismo por su propio pie y en un estado físico conservado, pese a haber trascurrido más de seis horas desde los hechos y, a la lesión de arma de fuego que presentaba.
A lo anteriormente expuesto, debemos añadir que, los reconocimientos fotográficos y las diligencias de reconocimiento en rueda que efectuó el Sr. Indalecio no resultan concluyentes. Así, el acusado-víctima no reconoce entre las fotografías que le son mostradas el día 8.8.2008, al acusado Prudencio , pese a obrar en el muestreo la fotografía del mismo. Es más, en aquélla ocasión afirma que dos de los individuos eran españoles y otro era extranjero e identifica a un ciudadano español que no ha sido juzgado en la presente causa. Así las cosas, la circunstancia de que la propia víctima, a las pocas horas de haber sucedido los hechos no reconociera a Prudencio como una de las personas que intervino en los hechos que denuncia, permite cuestionar seriamente el reconocimiento en rueda efectuado tres meses después de haber sucedido los hechos (f. 734 a 737) en el que afirma que el acusado Prudencio se encontraba en el interior del garaje al tiempo de suceder los hechos y, en cualquier caso, no permite descartar la versión de los hechos que sostiene el Sr. Prudencio , avalada por el Sr. Marcelino , al afirmar ambos que, el Sr. Prudencio , si bien se desplazó a Torredembarra en compañía del Sr. Marcelino y de una tercera persona no juzgada en la presente causa, no acudió en ningún momento al garaje y permaneció a la espera en un bar. Por último, debemos precisar que si la propia víctima sitúa en el garaje a dos personas de nacionalidad española, no identifica al Sr. Prudencio inicialmente como una de esas dos personas y sí, a una persona de nacionalidad española no juzgada en la presente causa, sujeto, al que sitúa el Sr. Marcelino en el interior del garaje junto a él, cobra mayor verosimilitud la versión de los hechos que sostienen tanto el Sr. Marcelino como el Sr. Prudencio , que la sostenida por el Sr. Indalecio .
El contenido de las conversaciones telefónicas trascritas en los folios 506 a 519 tampoco arroja luz en cuanto a las circunstancias en las que tuvieron lugar los hechos. El hecho de que en la conversación mantenida por Marcelino y un tal Elias el día 21 de Agosto de 2008 se hiciera referencia "al coche roto", a que "el del coche roto ha pringado" y a que el herido "está vivo, que desde el hospital ya estaba", no permite concluir que fueran los acusados los que sacaran el vehículo del interior del parking, ni que fueran los acusados los que prendieran fuego al vehículo, ni que hubieran introducido al Sr. Indalecio en el interior del vehículo después de haberle disparado ni, tampoco, que le hubieran dejado abandonado en la entrada de la ciudad de Tarragona. Obsérvese que el interlocutor de Marcelino le dice que... "me llamó el de allí, el que yo tengo allí y me ha dicho, dice que el hermano bien, lo único que la policía, que no está, que está vivo..." (f. 507). De ello se infiere con claridad que una tercera persona ha informado al interlocutor del Sr. Marcelino del estado del Sr. Indalecio tras haber sufrido el disparo, hecho este último del que tenía conocimiento el Sr. Marcelino al encontrarse en el interior del parking cuando sucedió, pero del que no puede concluirse que fuera el Sr. Marcelino el que disparara contra el Sr. Indalecio . Por otra parte, la expresión "coche roto" no permite concluir que el acusado Marcelino hubiera intervenido en la destrucción del mismo mediante incendio, por cuanto que, no puede descartarse que, simplemente, hubiera tenido conocimiento de dicha circunstancia por informaciones recibidas de terceras personas. Debemos recordar que el Sr. Marcelino huyó a pie del interior del parking, que desconocemos quién conducía el vehículo Audi A3 cuando abandonó el parking a toda velocidad y que existen dudas más que razonables de la presencia del Sr. Prudencio en el interior del parking en el momento en el que suceden los hechos, por lo tanto, ninguna conclusión podemos extraer en tal sentido del contenido de la conversación anteriormente referida.
Por otra parte, el Sr. Indalecio no ha dado una explicación razonable al hallazgo en el interior del parking individual que tenía alquilado de 39 de paquetes de sustancia estupefaciente que, previamente analizada, resultó ser hachís, con un peso de 148 kilogramos, máxime cuando consta que dicha plaza de aparcamiento se halla alquilada a su nombre y no consta utilizada por persona distinta de él y, en cuyo interior se apreció una oquedad que la propietaria del mismo negó que estuviera con anterioridad a ser alquilada dicha plaza al acusado, debiendo significar, además, que algunos de dichos paquetes fueron hallados en el trastero ubicado en el interior de dicha plaza de parking. Este hecho, nos permite considerar que, la versión ofrecida por el acusado Marcelino en cuanto a la operación de compra de sustancia estupefaciente previamente concertada con el acusado Sr. Indalecio , resulta verosímil, en tanto que, dicha circunstancia justificaría el desplazamiento de los acusados desde Malgrat de Mar hasta Torredembarra, el hallazgo de una importantísima cantidad de sustancia estupefaciente en el interior de la plaza de parking alquilada por el acusado y la presencia del Sr. Marcelino y del vehículo Audi A3 en el interior de la plaza de parking alquilada por el Sr. Indalecio , en tanto que, resulta evidente que una operación de esta entidad no se va a materializar a plena luz del día y en un lugar visible desde donde pueda ser fácilmente detectable. Asimismo, debemos añadir, que la plaza de parking alquilada por el Sr. Indalecio reúne una serie de requisitos que la hacen apta para constituirse en un lugar adecuado para almacenar la sustancia y para materializar la operación, por cuanto que, cuenta con un portón que la individualiza del resto de las plazas e impide a los demás usuarios ver lo que sucede en su interior, con dos plazas de aparcamiento, una de ellas desocupada, que permite estacionar un vehículo en su interior para cargar la sustancia estupefaciente, una vez efectuada la adquisición de la misma por el comprador y, finalmente, abandonar el lugar sin levantar sospechas. Todo ello, resulta avalado, además, porque, ninguna explicación razonable puede darse al hecho de que el acusado disponga de dos plazas de aparcamiento y hallándose una de ellas desocupada, tenga el vehículo de su propiedad, Wolkswagen Vento, estacionado en la calle, máxime cuando él mismo manifiesta que, el vehículo Renault 5 que aparece estacionado en la otra plaza de aparcamiento, no se halla en buen estado de funcionamiento.
En cuanto al acusado Marcelino , su presencia en interior del parking no permite por sí estimar acreditado que portara un arma de fuego ni, mucho menos, que disparara con ella al Sr. Indalecio , en tanto que, no existe ningún hecho objetivo acreditado que permita corroborar la versión de los hechos que sostiene el Sr. Indalecio . A este respecto debemos añadir que no ha sido hallada el arma de fuego utilizada ni ha sido ocupada en poder del Sr. Marcelino ningún arma de fuego. Finalmente, el hecho de que no haya podido determinarse con certeza el número e identidad de las personas que se encontraban en el interior del parking, unido a las circunstancias anteriormente expuestas, no permite descartar que, fuera otra, la persona que disparó al Sr. Indalecio tal y como sostiene el Sr. Marcelino . En este sentido debemos añadir que, de acuerdo con la prueba testifical practicada, consta acreditado que en el interior de parking se produjo una fuerte discusión así como que, según manifestó la propia víctima, una de las personas que acompañaba a la persona que efectuó el disparo, le recriminó por su acción diciéndole: ¿Por qué le has disparado?
En síntesis, consideramos que no existe prueba de cargo susceptible de fundamentar la condena de los acusados Marcelino y Prudencio como autores de un delito de homicidio en grado de tentativa, de un delito de detención ilegal y de un delito de robo con violencia, con uso de instrumento peligroso. Tampoco consideramos que exista prueba de cargo en la que asentar la condena del acusado Marcelino como autor de un delito de tenencia ilícita de armas, circunstancia, por la que estimamos procedente absolver a ambos acusados de los delitos por los que venían siendo acusados, con todos los pronunciamientos favorables.
Descartamos la versión que sostiene el Ministerio Fiscal en tanto ningún sentido hallamos al hecho de que si Marcelino y las personas que le acompañaban disponían de las llaves del parking, se hallaban en posesión del arma, habían herido a Indalecio y, además, tenían el vehículo cargado con la sustancia en el interior del parking, esto es, se hallaban en franca situación de superioridad respecto del acusado Indalecio , huyeran a pie, dejando el vehículo en el interior del parking. Tampoco hallamos lógico que el portón de la plaza individual estuviera cerrada con llave cuando los agentes de la autoridad acuden al garaje a realizar la inspección ocular, circunstancia que sólo interesaba al acusado Indalecio , máxime cuando, como ya hemos apuntado anteriormente, las manchas de sangre se encuentran en el umbral de la puerta de acceso a la plaza individual y en el pasillo, circunstancia que, además, descarta que el acusado Indalecio cayera en el interior de la plaza de aparcamiento.
Por el contrario y, en atención a los hechos anteriormente expuestos, consideramos que existe prueba de cargo apta para enervar el principio de presunción de inocencia respecto de Indalecio como autor de un delito contra la salud pública.
TERCERO.- El delito contra la salud pública previsto en el art. 368 y ss CP precisa para su apreciación la concurrencia de una serie de requisitos de carácter objetivo y subjetivo. Así, la Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de abril de 2000 establece como tales:
1º- La concurrencia de un elemento de tipo objetivo, como es la realización de algún acto de producción, venta, permuta o cualquier forma de tráfico, transporte, tenencia con destino al tráfico o acto de fomento, propaganda o formulación de ofertas de dichas sustancias;
2º- Que el objeto material de las conductas sea alguna sustancia de las recogidas en las listas de los Convenios internacionales suscritos por España.
3º- Un elemento subjetivo del destino al tráfico ilícito por carecer de la autorización legal o reglamentaria, de las sustancias en cuestión, elementos que han de inferirse de una serie de circunstancias que rodean al hecho, como son la cantidad de droga, medios o instrumentos adulterantes o para la comercialización de droga poseída, las circunstancias y medios con que cuente el sujeto que sean incongruentes con su posición económica, singularmente su condición de no consumidor ni adicto a drogas y cualesquiera otra reveladora de sus intenciones de participar en las conductas antedichas.
Al acusado le fueron intervenidos en el interior de las plazas de aparcamiento que tenía alquiladas, 39 paquetes de diferentes tamaños, que, según el análisis y pesaje de la sustancia intervenida (Folios 45 y 839 a 841), contenían sustancia estupefaciente identificada como hachís en la cantidad de 148 Kilogramos, con una riqueza media de THC de entre el 10,08% y el 12,32%.
Así, la cantidad de sustancia intervenida, el lugar en el que fue hallada (el interior de las plazas de aparcamiento, alguna de ellas visibles y otras halladas en el interior del trastero situado dentro de dichas plazas, apreciándose, además, una oquedad realizada en la pared que linda con la rampa de acceso a las citadas plazas, no construida por su legítimo propietario) y, el modo en el que se hallaba dispuesta, constatan ese primer elemento objetivo del delito que nos ocupa: la posesión o tenencia.
La sustancia aprehendida, conforme al resultado del análisis elaborado por el Instituto Nacional de Toxicología, es hachís, sustancia perjudicial para la salud que, como tal, está incursa en las listas I y IV de la Convención Única de 30 de marzo de 1961, ratificada por España mediante Instrumento de 3 de febrero de 1966, Convención enmendada por el Protocolo de Ginebra de 25 de marzo de 1972, ratificado por España el 4 de enero de 1977. Plasmado, finalmente, en la Convención Única de 1981, recogida por España en la Orden de 11 de marzo de 1981, pasando a formar parte de nuestro ordenamiento jurídico interno desde su publicación en el B.O.E. conforme dispone el art. 1 núm. 5 del Titulo Preliminar del Código Civil , y el art. 96 núm. 1 de la Constitución.
En tercer lugar, al encontrarnos ante un elemento de carácter subjetivo y, por tanto, al pertenecer a la esfera interna del sujeto, debe evidenciarse por aquellos factores externos que lo revelan, esto es, como ha expuesto reiteradamente el Tribunal Supremo, puede inferirse merced a pruebas indirectas o indiciarias, acreditación más intelectiva que real, sobre la base de la existencia de un conjunto de indicios convergentes en su significación última, permitiendo llegar a su través a conclusiones coincidentes merced a un raciocinio basado o inspirado en dictados de lógica, y en normas de experiencia, y en su caso, en principios científicos. Es preciso, en estos caso, que entre los hechos probados y los que se trata de acreditar se dé un enlace preciso y directo según los criterios del saber humano. Esta clase de prueba indirecta, cobra importancia en delitos como el ahora enjuiciado, en los que, la tenencia de la droga preordenada al tráfico, descansa en un elemento subjetivo o intencionalidad, inaprensible como tal, por los sentidos, cuya conclusión pues, ha de derivar de la valoración de los hechos externos objetivos y directamente comprobados (SSTS 11 de julio de 1986, 20 de enero y 18 de julio 1988, 3 de febrero 1989, 21 de noviembre de 1990 , entre otras).
En el supuesto que nos ocupa, dicho elemento subjetivo viene determinado por una serie de indicios, esto es, que la sustancia intervenida es hachís y, por lo tanto, sustancia prohibida, la cantidad intervenida que excede con creces las dosis jurisprudencialmente establecidas para el consumo propio y que, el acusado no consta que sea consumidor de dicha sustancia. Asimismo, debe indicarse que en la fecha en la que se produce la aprehensión, según reconoce el acusado, no se hallaba desempeñando actividad laboral remunerada alguna.
CUARTO.- El Ministerio Fiscal interesa la apreciación en el presente supuesto del subtipo agravado del artículo 369.1.6ª CP relativo a la notoria importancia.
El Tribunal Supremo ( STS 6-11-2001 y 12-12-2001 ) considera como cantidad de notoria importancia, a los efectos de la aplicación del subtipo agravado previsto en el artículo 369.1.6ª del Código Penal, la equivalente a 500 dosis del consumo diario correspondiente a un adicto medio. Este consumo, en lo que respecta al hachís, se fija en 2,5 kilogramos.
Para la adopción de los nuevos criterios jurisprudenciales, el Tribunal Supremo ha atendido a razones de legalidad (interpretación acorde a derecho de la expresión "notoria importancia"), de proporcionalidad (adecuación de la magnitud punitiva de la gravedad que presenta el caso concreto en virtud de la cuantía de la droga intervenida) y de eficacia (al cumplir una pena más proporcionada una función disuasoria más eficaz y ajustada a la finalidad del precepto).
Así, en el presente caso y, como se ha manifestado anteriormente, los paquetes intervenidos tenían un peso total de 148 kilogramos, con una concentración de THC de entre el 10,08% y el 12,32%.
A este respecto, resulta de sumo interés el análisis de la STS154/2007, de 1 de marzo, en la que se recoge la doctrina consolidada del Tribunal Supremo, relativa a los requisitos que deben ponderarse en la aplicación de tal agravación cuando se trata de importantes cantidades de hachís. Dicha sentencia dispone E :"Debe quedar muy claro que el principio activo del «cannabis activa» es el T.H.C. o tetrahidrocanabinol, que se encuentra en todas las plantas de las que procede el haschís, de manera que si la sustancia en cuestión es haschís, necesariamente tendrá siempre un componente de T.H.C. Ahora bien, la riqueza de THC de cada planta, al ser elemento natural dependiente del tipo, semilla, clima, terreno y demás circunstancias concretas, es indiferente a su consideración como droga (sentencias de 20 de mayo [RJ 1993 4194], 11 de junio [RJ 1993 5103] y 30 de septiembre de 1993 [RJ 1993 6913], citadas en la de 17 de marzo de 1994 [RJ 1994 2334 ]), siendo sólo transcendente en función de la interpretación teleológica del precepto, su condición de sustancias prohibidas y su capacidad de lesión del bien jurídico protegido -la salud-, lo que se da en las plantas mencionadas al contener, en mayor o menor proporción, el THC como sustancia activa.
Conviene reiterar, también, que el haschís, como derivado del cáñamo índico o «cannabis sativa» es distinto en su naturaleza de aquellas drogas obtenidas por procedimientos químicos. La sustancia activa del hachís, o THC, es el tetrahidrocannabinol, obteniéndose la droga de un exudado resinoso sacado de determinadas partes de la planta, resina vegetal que, una vez prensada y seca, se prepara en forma de tabletas similares a las pastillas de jabón. La «calidad» del producto, si de establecer el grado de toxicidad se trata, teóricamente variará en razón a la sustancia activa indicada. El también denominado «cannabinol» se encuentra en proporción variable según el clima del lugar o según la propia naturaleza de la planta. Se viene indicando como contenido medio porcentual de THC el 8 % de la planta. Más concretamente se establece esa concentración entre el 2 % y el 10 %. Reglas que tienen su importancia si algunos llegan a la atipicidad del hecho cuando el tráfico se operó respecto de planta con un porcentaje de «cannabinol» inferior a ese 2 %.
En esta línea, la STS de 6 de junio de 2000 (RJ 2000 5245 ), nos recuerda que, «a diferencia de lo que ocurre con la cocaína y la heroína, que son sustancias que se consiguen en estado de pureza por procedimientos químicos, los derivados del cáñamo índico o «cannabis sativa», son productos vegetales que se obtienen de la propia planta sin proceso químico alguno, por lo que la sustancia activa tetrahidrocannabinol en estado puro nunca se contienen en su totalidad en las plantas o derivados. La concentración es diversa en cada una de las modalidades de presentación (marihuana, hachís y aceite) y por ello esta Sala ha optado por establecer el límite mínimo para la apreciación de la agravante específica, no en consideración a la sustancia activa, sino en relación con las diversas modalidades ya mencionadas.
Por ello una consolidada doctrina jurisprudencial -de la que son exponentes, entre otras, las Sentencias de 11 de octubre (RJ 1996 7572) y 1 de marzo de 1996 (RJ 1996 1893); 13 de febrero (RJ 1997 1174), 3 de marzo (RJ 1997 1819), 23 de julio (RJ 1997 5783) y 12 de septiembre de 1997 (RJ 1997 6711 )- estima que, para la apreciación de la agravación específica de notoria importancia en las sustancias derivadas de la «cannabis sativa», ha de atenderse a la modalidad de la droga de que se trate, cifrándose aproximadamente en cinco kilogramos para la griffa o marihuana, un kilo para el hachís y 200 gramos para el aceite de hachís, ponderando las circunstancias de cada caso, entendiéndose que la concentración de tetrahidrocannabinol, es diversa en cada una de las modalidades mencionadas, y así, el porcentaje de concentración del principio activo, se estima entre el 0,4 y 4% en la griffa o marihuana, y entre el 4 y el 8% en el hachís, y el 5 y 12% para la resina (Sentencia de 6 de septiembre de 1999 [RJ 1999 7380 ]).
Por lo tanto, tomando en consideración el anterior criterio, atendida la concentración de THC detectada en la importante cantidad aprehendida que, por otra parte, excede con creces la cantidad de 2,5 kilogramos fijada como límite para la aplicación de la citada agravación, estimamos que resulta de aplicación el subtipo agravado de notoria importancia previsto en el art. 369.1.6ª CP .
QUINTO.- El acusado Indalecio es responsable en concepto de autor, al amparo de lo previsto en el art. 27 y 28 CP , de un delito contra la salud pública previsto y penado en el art. 368 CP , concurriendo el subtipo agravado previsto en el art. 369.1.6ª CP .
SEXTO.- Pretende la defensa de Indalecio la aplicación de la circunstancia atenuante de dilaciones indebidas prevista en el artículo 21.6 CP .
La defensa no especifica los períodos de paralización que estima relevantes en orden a la apreciación de la atenuante que pretende. En cualquier caso, examinadas las actuaciones, no se observa demora alguna en la tramitación que justifique la aplicación de la circunstancia atenuante que postula, máxime si atendemos al hecho de que parte de los investigados huyeron, siendo detectados en Granada, lo que obligó a la práctica de gestiones para su localización y, posterior detención, a que nos hallamos ante una causa de tramitación compleja, que exigía la práctica de numerosas diligencias de investigación en orden a identificar las circunstancias en las que se produjeron los hechos y los presuntos responsables, verificadas en un período de tiempo razonable si se atiende a la circunstancia de que los hechos tuvieron lugar el día 7 de Agosto de 2008 y las actuaciones fueron remitidas a esta Sala en Enero de 2010, se tramitó la fase intermedia, celebrándose el juicio en Septiembre de 2010 .
De acuerdo con lo expuesto, no estimamos procedente la aplicación de la circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal pretendida.
SÉPTIMO.- El art. 368 CP castiga con pena de prisión de uno a tres años y multa del tanto al duplo del valor de la droga objeto del delito si se tratare de sustancias o productos que no causen grave daño a la salud y el art. 369 CP agrava la pena señalada en el tipo básico debiendo imponerse la pena superior en grado y multa del tanto al cuádruplo cuando concurra alguna de las circunstancias previstas en el mismo, lo que, en el presente caso, al tratarse de droga que no causa grave daño a la salud y concurrir la circunstancia 6ª, esto es, notoria importancia, la pena superior en grado, al amparo de lo previsto en el art. 70.1.1ª CP es de 3 años y un día a 4 años y 6 meses.
Atendiendo a las concretas circunstancias del presente caso, esto es, la gravedad de los hechos, la cantidad de sustancia intervenida, la pureza de la misma y, las circunstancias personales del acusado que carece de antecedentes penales, consideramos procedente imponer al mismo la pena de 3 años y 9 meses de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sugrafio pasivo durante el tiempo de la condena.
En cuanto a la pena de multa, tomando en consideración que el valor de la droga manifestado por los agentes de la autoridad, en su condición de peritos, en el acto de juicio, atendido el resultado de los análisis efectuados, tomando en consideración la cantidad y pureza de la sustancia, fue fijado en la cantidad de 207.052 euros si se trasmite por kilogramos así como que el acusado Sr. Marcelino manifestó que la intención era adquirir 2 ó 3 kilogramos de hachís y, en todo caso, siendo más beneficioso para el acusado tomar como criterio el valor de la sustancia en kilogramos que en gramos, tal y como solicita el Ministerio Fiscal, la cuantía de la multa se fija en la cantidad de 207.052 euros, con la responsabilidad personal de 3 meses de privación de libertad en caso de impago, de conformidad con lo previsto en el art. 53.2 CP .
Procede declarar absueltos a los acusados Marcelino y Prudencio , de los hechos por los que venían siendo acusados, con todos los pronunciamientos favorables.
OCTAVO.- Atendido el pronunciamiento absolutorio respecto de los acusados Marcelino y Prudencio , no resulta procedente realizar pronunciamiento alguno en materia de responsabilidad civil.
NOVENO.- De acuerdo con lo dispuesto en el art. 123 del CP las costas procesales deberán imponerse a las personas criminalmente responsables de delito o falta. No obstante dicha previsión genérica, especifica el art. 240.2º de la LECrim que al condenar a los procesados al pago de las costas, se señalará "la parte proporcional de que cada uno debe responder, si fueren varios".
De acuerdo con lo anterior, Indalecio deberá satisfacer 1/8 parte de las costas procesales, declarándose de oficio el resto de las causadas atendida la absolución de Marcelino y de Prudencio .
Debemos CONDENAR y CONDENAMOS a Indalecio como autor penalmente responsable de un delito contra la salud pública, previsto y penado en el art. 368 del Código Penal , en su modalidad de droga que no causa grave daño a la salud, concurriendo el subtipo agravado previsto en el artículo 369.1.6ª del Código Penal , a la pena de 3 años y 9 meses de prisión, multa de 207.052 euros e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, con responsabilidad personal subsidiaria de 3 meses de privación de libertad en caso de impago, conforme a lo dispuesto en el artículo 53.2 CP y al pago de 1/8 parte de las costas procesales.
Debemos ABSOLVER Y ABSOLVEMOS a Marcelino y a Prudencio de los delitos por el que venían siendo acusados, con todos los pronunciamientos favorables.
Se declaran de oficio el resto de las costas causadas en el presente procedimiento

References: artículo 786
 resolución 
 artículo 53
 artículo 148
 artículo 564
 artículo 369
 artículo 369
 artículo 21
 artículo 369
 artículo 53