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Timestamp: 2017-08-18 14:18:33+00:00

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Sus Derechos: Derechos y deberes de las partes del contrato
Derechos y deberes de las partes del contrato
Antes de analizar los derechos recogidos en la Constitución de 27/Diciembre/1978, ha de verse la serie de derechos que se recogen en el E.T. de 24/Marzo/1995 en el artículo 4, sin perjuicio de que la mayor parte de ellos también se recogen en la Constitución.:
a) Derecho a la ocupación efectiva del puesto de trabajo.
b) Derecho a la promoción y formación profesional en el trabajo.
c) Derecho a la no discriminación.
d) Derecho a la integridad física y a la seguridad e higiene en el trabajo.
e) Derecho a la intimidad y a la dignidad.
f) Derecho a percibir puntualmente el salario.
g)Derecho al ejercicio individual de las acciones derivadas del contrato de trabajo.
También pueden mencionarse como derechos de los trabajadores el derecho al período de prueba y el derecho a la categoría profesional, si bien se trata de derivaciones de los anteriores.
En cuanto a los derechos del trabajador, hay que señalar el derecho de información regulado en el Real Decreto 1659/1998, de 24 de Julio, por el que se desarrolla el artículo 8, apartado 5, del Estatuto de los Trabajadores en materia de información al trabajador sobre los elementos esenciales del contrato de trabajo. Asimismo, citar el derecho de información y consulta de los trabajadores en las empresas y grupos de empresas de dimensión comunitaria, regulado en la Ley 10/1997, de 24 de Abril, modificada por la Ley 44/1999, de 29 de Noviembre.
En cuanto al primero, el artículo 14 del E.T. establece que podrá concertarse por escrito un período de prueba con sujeción a los límites de duración que se establezcan en los convenios colectivos. En defecto de pacto en convenio, la duración del período de prueba es de 6 meses para los técnicos titulados y 2 meses para los demás trabajadores. Durante el período de prueba, el trabajador goza de los mismos derechos y contrae las mismas obligaciones que los demás empleados. Habilita a cualquiera de las partes a desistir del contrato durante el mismo, sin necesidad de respetar un preaviso, ni invocar causa justa, ni indemnizar a la otra parte.
El derecho a la categoría profesional, supone la posibilidad que tiene el trabajador de ejercitar las facultades inherentes al oficio que desempeña. Además, de acuerdo con su formación, sus méritos y su antigüedad tiene derecho a los ascensos correspondientes a su calificación profesional.
Por lo que se refiere a los derechos recogidos en la Constitución tenemos que mencionar:
- El derecho al Trabajo y a la libre elección de profesión u oficio.(artículo 35).
- El derecho a la libre sindicación (artículo 28.1).
- El derecho a la negociación colectiva (artículo 37.1)
- El derecho a la adopción de medidas de conflicto colectivo y a la huelga. (artículos 37.2 y 28.2).
- El derecho de reunión (artículo 21.1)
- El derecho a la participación en la empresa (artículo 129.2).
En cuanto a los deberes de los trabajadores, se agrupan en tres grandes obligaciones: la obediencia, la buena fe y la diligencia.
a) El deber de obediencia supone que el trabajador ha de realizar el trabajo convenido bajo la dirección del empresario. Por tanto, ha de cumplir las órdenes e instrucciones de éste, así como todos los deberes que deriven del contrato.
b) El deber de buena fe implica que el trabajador en la prestación de su actividad laboral no debe producir el perjuicio del empresario, sino todo lo contrario, debe contribuir a la mejora de la productividad. Por ello, se consideran derivaciones de este deber:
- Abstenerse de causar daños a la maquinaria o instalaciones de la empresa.
- Comunicar al empresario cualquier entorpecimiento en el ritmo de trabajo.
- Mantener los secretos relativos a la explotación y negocios del empresario.
- No aceptar soborno para incumplir sus obligaciones.
c) El deber de diligencia implica que el trabajador está obligado a un determinado rendimiento cuantificable. Los ordenamientos jurídicos recurren a la costumbre y a los usos para fijar tal rendimiento. La falta de éste puede provocar el despido si es voluntaria y reiterada.
A diferencia del caso del trabajador, el E.T. no recoge un catálogo de derechos y deberes del empresario, sin embargo sí es posible deducir del articulado del Estatuto los poderes y las obligaciones que tienen los empresarios y que derivan del contrato de trabajo.
En cuanto a los derechos, se distinguen:
- El poder de dirección. Supone la facultad para dictar órdenes sobre el modo, tiempo y lugar de ejecución del trabajo, así como sobre la cantidad y calidad del mismo. La Jurisprudencia del Tribunal Supremo ha reconocido que la orden empresarial se presume legítima y el trabajador debe obedecerla, no obstante puede reclamar posteriormente si la encuentra ilegítima. Ahora bien, el trabajador no está obligado a obedecer órdenes que atenten contra el orden penal, que supongan violación de sus derechos laborales, que su cumplimiento provoque un riesgo grave para su salud o que el empresario carezca de capacidad cuando las dicta.
- El poder de variación. Es la facultad que tiene el empresario para modalizar, variar, transformar la ejecución del trabajo con el fin de adaptar la prestación laboral a los cambios en la cualificación profesional del trabajador debido a la movilidad ya sea funcional o geográfica, o a la modificación sustancial de las condiciones de trabajo.
Así, cuando existan probadas razones económicas, técnicas organizativas o de producción, la dirección de la empresa podrá acordar modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo. Ejemplo de este tipo de modificaciones son las que afectan a materias tales como: jornada de trabajo, horario, régimen de trabajo a turno, sistema de remuneración, sistema de trabajo y rendimiento.
- El poder disciplinario. Consiste en la facultad de vigilar y controlar la ejecución del trabajo y el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones, así como la facultad de imponerle la oportuna sanción en caso de no cumplir sus deberes.
El poder disciplinario del empresario se caracteriza por ser:
a) un poder con fundamento legal y de ejercicio contractual.
b) un poder fiscalizable por los Tribunales de justicia.
c) un poder no reglado, pues el empresario no tiene la obligación de sancionar como por ejemplo un juez. Si lo desea puede perdonar la sanción.
Además el poder disciplinario se basa en los principios de legalidad, proporcionalidad, no acumulabilidad de las sanciones y de prescripción. Las faltas y sus correspondientes sanciones pueden ser leves, graves y muy graves. Las faltas prescriben a los 10, a los 20 y a los 60 días desde que la empresa tuvo conocimiento de su comisión, dependiendo de si son leves, graves y muy graves, respectivamente. En todo caso, prescribirán a los 6 meses de haberse cometido.
No se podrán imponer sanciones que consistan en la reducción de las vacaciones o descansos, ni tampoco en multa económica.
En cuanto a los deberes del empresario, pueden clasificarse de la siguiente forma:
- deberes profesionales: igualdad de trato, promoción profesional y respeto a la categoría profesional del trabajador. Deber de informar, en el plazo de dos meses a contar desde la fecha de comienzo de la relación laboral, por escrito al trabajador los datos suficientes acerca de los elementos esenciales del contrato de trabajo y las principales condiciones de ejecución de la prestación laboral.
El Real Decreto 1659/1998, de 24 de Julio, por el que se desarrolla el artículo 8, apartado 5, del Estatuto de los Trabajadores en materia de información al trabajador sobre los elementos esenciales del contrato de trabajo, excluye de su campo de aplicación las relaciones laborales reguladas por el Estatuto de los Trabajadores, cuya duración sea superior a cuatro semanas, con exclusión de las relaciones laborales especiales del servicio del hogar familiar, y de los penados en instituciones penitenciarias.
- deberes morales o éticos: respeto a la intimidad y a la dignidad del trabajador.
- deberes físicos: adecuada política de seguridad e higiene en el trabajo.
- deberes económicos: deber de pago del salario y de la cuota del trabajador a la Seguridad Social.
Por último, todo poder genera responsabilidad, así el empresario puede incurrir en ésta cuando incumple sus deberes para con el trabajador. Sin embargo, no sólo responde el empresario frente al trabajador, sino también en ocasiones puede ser responsable frente a terceros por las faltas que cometieran sus trabajadores en el desempeños de la prestación laboral (responsabilidad objetiva: artículos 1903 y 1904 del Código Civil).

References: artículo 4
 Real Decreto 
 artículo 8
 artículo 14
 Real Decreto 
 artículo 8