Source: http://www.urjcmunnews.com/oiea
Timestamp: 2019-02-22 14:47:09+00:00

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El delegado de Turqía exponiendo sus argumentos. (Laura Seguín)
​Un intenso y acalorado debate abría hoy la última jornada en el comité de OIEA de este URJCmun 2019. Las delegaciones se mostraban ansiosas por llegar al fin a un acuerdo tras los tres duros días de debate anteriores donde las diferencias entre los países en materias fundamentales parecían irreconciliables. Los acuerdos alcanzados ayer en la redacción de un proyecto de resolución en el día de hoy parecían tambalearse ante la presentación de una enmienda de adhesión redactada por Reino Unido y firmada por Francia y la delegación estadounidense al punto 1.3 del documento en referencia a la definición de terrorismo nuclear; el dolor de cabeza de las delegaciones durante todas estas jornadas.
El punto de discordia de nuevo, era la inclusión en la tipificación del concepto de los estados como actores potenciales de terrorismo nuclear. La delegación estadounidense no veía la necesidad de legislar este caso ya que en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas existe una normativa que regula la misma y que permite la tenencia de armas nucleares como forma de dispersión a las naciones que son consideradas miembros permanentes: Reino de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Francia, Rusia, Estados Unidos de América y China. Países como Japón, Pakistán e India no entendían la postura de la delegación estadounidense y pensaban que esta se limitaba al mantenimiento de una posición de privilegio sobre las demás naciones. “Ustedes miran por sus intereses y no por el conjunto de países que nos encontramos en el comité”, pronunciaba la delegación japonesa en respuesta de los argumentos de la delegada estadounidense.
Los cruces de palabras y un acalorado e intenso debate marcaban la discusión de este punto que no llegaría a un acuerdo y sería sometido a votación tras petición de la presidencia. La enmienda finalmente era rechazada por el comité con siete votos a favor y quince en contra. Tras esta votación el comité se disponía a la votación del proyecto de resolución. Este era aprobado por los votos a favor de veintiuna delegaciones y la negativa de una. Ante la ratificación de la mesa de la aprobación de la resolución las delegaciones rompían en un aplauso sonoro de satisfacción tras tres jornadas de intenso y duro debate en que la duda sobre llegar a un consenso estaba más que presente.
La presidencia del comité agradecía a todas las delegaciones el trabajo realizado durante las sesiones y les felicitaba por la resolución aprobada, de gran calidad y extensión. De nuevo, un caluroso aplauso de la mesa, el equipo de staff, prensa y delegaciones despedía el modelo hasta el año que viene.
Oriente y Asia unidos contra el terrorismo
Los delegados de Japón discutiendo sus últimos argumentos. (Laura Seguín)
Habiendo superado el ecuador del modelo, en OIEA las delegaciones se apresuran a elaborar los primeros documentos de resolución. El punto de partida del debate de hoy ha sido la proposición de medidas concretas en materia de seguridad para permitir la intervención de este comité en la lucha contra el terrorismo nuclear. Era la delegación de Japón la que ponía sobre la mesa el problema del contrabando nuclear y la necesidad de cooperación entre los países para reforzar la seguridad y la ciberseguridad en las fronteras. Turquía, por su parte, ponía el foco en la importancia del conocimiento y señalaba a la enseñanza como la principal valedora de una educación en “materia nuclear”. Reino Unido añadía al debate la necesidad de mejorar las bases de datos, esenciales en la lucha contra el terrorismo nuclear; propuesta avalada por las demás delegaciones.
Un caucus no moderado promovido por la delegación turca, a razón del contrabando nuclear y las medidas de lucha contra el mismo, sirvió de camino para comenzar a redactar las primeras propuestas del documento final. Japón e India lideraron las negociaciones con las aportaciones de los turcos, la delegación de Pakistán, Reino Unido y Marruecos, esta última haciendo hincapié en la defensa de las aguas internacionales debido a su condición geográfica. Mejorar las bases de datos existentes, una criminalística común para la comunidad internacional, dotar a los cuerpos de seguridad nacionales de cursos de formación en materia de ciberseguridad o la financiación para la búsquedas y clasificación de fuentes vírgenes fueron algunas de las propuestas más aplaudidas.
La hoja de ruta a seguir para reforzar la seguridad en las fronteras fue un punto de confrontación. Turquía proponía la utilización de tecnología avanzada como drones para llevar a cabo la vigilancia, medida cuestionada por delegaciones como Arabia Saudí; esta, por razones de intromisión en la soberanía nacional. Italia o México que mostraban dudas acerca de la titularidad de los drones y el difícil control de los mismos en espacio aéreo internacional.
La financiación de las actuaciones en materia de seguridad de OIEA ha sido el foco de todas las disputas. Estados como Turquía proponían que la aportación monetaria fuera equitativa y se realizara en función del Producto Interior Bruto (PIB) de cada país. Delegaciones como la de Estados Unidos cuestionaban esta medida debido a la diferencia del PIB entre naciones y, por lo tanto, la diferencia en la futura aportación. México proponía la imposición a las empresas privadas de impuestos para financiar dichas actuaciones del comité. Japón por su parte instaba a las delegaciones a no especular con cifras anómalas injustificadas y a establecer la cordura entre los delegados en materia económica. Para ellos, el camino a seguir pasaría por la realización de un análisis económico exhaustivo que determinase la cantidad monetaria fija que aportaría cada Estado.
Finalmente, sería Pakistán quien presentara una moción para discutir el proyecto de resolución elaborado por la propia delegación pakistaní, Japón e India en una negociación larga e intensa. Este proyecto de resolución se basa en cinco puntos: la tipificación de la definición del concepto terrorismo nuclear, contrabando nuclear y seguridad nuclear, agentes no gubernamentales y grupos terroristas, eliminación del artículo 3 del Convenio Internacional para la Represión del Terrorismo Nuclear y la financiación de la nueva competencia de OIEA en intervención internacional.En la próxima jornada se resolverán las proposiciones de enmiendas, adición, supresión o modificación del texto además de la votación del documento.
Turquía apuesta por el cambio
La delegación turca, protagonista en OIEA. (Laura Seguín)
La segunda sesión del comité OIEA se reanuda puntual a las diez de la mañana. En este primer debate los delegados se han limitado a exponer nuevos matices para la definición de terrorismo nuclear sin llegar de nuevo a conclusión alguna. La necesidad del multilateralismo en las relaciones internacionales ha sido manifestada por la mayoría de las delegaciones, aunque ninguna de ellas dejaba claro las políticas a seguir para alcanzar esta cooperación internacional. Un debate plano y sin enfrentamientos que desgraciadamente ha desembocado en monotonía y letargo.
Con fortuna, un caucus no moderado reactivaba una segunda sesión de debate mucho más dinámica en la que los delegados dejaban clara su intención de zanjar finalmente el concepto de terrorismo nuclear que tanto dolor de cabeza les está provocando. En base a una definición pronunciada por la delegación de Japón al inicio del foro anterior, México ha liderado las negociaciones apoyando a los nipones que a su vez eran respaldados por Egipto, Italia, India en la inclusión del Estado en la misma. Por otra parte, las delegaciones de Estados Unidos, Turquía, Reino Unido o Arabia Saudí mantenían fielmente que la entidad estatal de ninguna manera puede aparecer en ella. Era el primer bloque de delegaciones las que tendían su mano y mostraban una mayor voluntad por ceder en sus propuestas. Tras trece minutos de continuas negociaciones, el caucus llegaba a su fin sin una resolución consensuada dando por imposible alcanzar el consenso en esta materia por los propios delegados.
La delegación turca a través de la proposición de un caucus moderado introducía en el debate la necesidad de crear un organismo internacional interventor en medida de seguridad nuclear. La delegación rusa respondía rápidamente a esta proposición con su negativa de ceder soberanía nacional para que otras potencias intervengan en su territorio. Esta postura era respaldada por Turquía, Pakistán y Afganistán y de nuevo empezaban los enfrentamientos. La delegación japonesa en un ejercicio de responsabilidad política instaba a las demás potencias “a colaborar y a romper con el hermetismo”. India, Reino Unido, Italia, México y Ucrania entre otras,apoyaban la creación de un organismo de asistencia equitativo de todos los países.
Esta propuesta se llevaría a cabo por la delegación mejicana con la iniciativa de crear una Comisión Internacional de Ayuda a Países en Conflictos nucleares anexa a OIEA mientras que Turquía proponía derogar el artículo 3 del Convenio Internacional de Terrorismo Nuclear que impide que “ningún otro Estado esté facultado para ejercer la jurisdicción en otro” cuando “el presunto autor y las víctimas sean nacionales del segundo”. Ante la imposibilidad del comité para derogar el mismo ya que no está registrada esta competencia se propuso modificar el texto, una medida acordada en caucus no moderado junto con Japón, Reino Unido, Estados Unidos, Egipto e India para que se permita la intervención de la comunidad internacional en los siguientes casos: cuando el Estado en cuestión pida ayuda a la comunidad internacional o en el caso de que no solicite la misma, se enviarán observadores internacionales totalmente independientes de los estados para que no se vea violada la soberanía nacional de los mismos que defienden delegaciones como Pakistán o Rusia.
La jornada de hoy termina con un acercamiento de posturas entre las delegaciones para la modificación del texto del artículo 3 del convenio internacional en medida de intervención internacional anteriormente citado,aunque aún hay matices por debatir. La delegación de Turquía, impulsora de la medida, se muestra optimista ante la consecución de resultados en las próximas jornadas.
En busca de la perfecta definición
La delegación de Japón observando el debate. (Laura Seguin)
El campus de Móstoles de la Universidad Rey Juan Carlos abre hoy sus puertas a los delegados del comité de Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) en la séptima edición de URJCmun. Esta primera jornada de bienvenida se abrió a las doce de la mañana con una conferencia impartida por Francisco Jiménez García, profesor del grado de Relaciones Internacionales de la URJC.
En esta primera sesión, los delegados se mostraron tímidos y expectantes; mantenían su concentración en atender a las explicaciones del conferenciante y muchos de ellos aprovechaban para tomar notas que más tarde sirvieran para reforzar sus argumentos. Una primera toma de contacto sin apenas interacción entre las distintas delegaciones, con la participación únicamente de las delegaciones de México y Japón. Esta última ha puntualizado una posible intencionalidad de los Estados y organizaciones ante la ambigüedad de la definición de terrorismo nuclear presente en los textos de tratados, acuerdos y el en lenguaje del derecho internacional; mostrando así la complejidad del tema a tratar.
La sesión vespertina se reanudaba y las delegaciones ocupaban sus posiciones con las notables ausencias de Alemania, Corea del sur y Polonia. La delegación mejicana fue la primera en proponer una moción de inicio de debate centrada en el concepto de terrorismo nuclear que, tras la objeción de la delegación de la India, fue aprobada en votación por mayoría absoluta. De esta manera, daba inicio el cruce de palabras e intercambio de opiniones entre los países asistentes. El debate se centró en la necesidad de crear una definición de terrorismo nuclear que más tarde fuera reconocida por toda la comunidad internacional.
Las delegaciones han dividido sus posturas mayoritariamente en dos bloques, aquellos que incluyen al Estado como actor directo en el terrorismo nuclear y aquellos que señalan a las organizaciones no gubernamentales y grupos terroristas como los únicos responsables. El primer bloque ha estado liderado por el delegado mejicano apoyado por los delegados de India, Italia, Ucrania, Brasil, Egipto o Iraq, que reprochaba duramente a Estados Unidos su postura al ser el país que más daño ha provocado a otras naciones, sobre todo a Japón, tras los ataques atómicos a Hiroshima y Nagasaki. Así mismo, reprochaba a los delegados nipones su apoyo a los argumentos estadounidenses. Por su parte, el país asiático instaba a las demás delegaciones a buscar el consenso para avanzar así en la búsqueda de soluciones y acabar con el uso de armas nucleares; este último respaldado por Turquía, Bélgica, Arabia Saudí, Chile, Argentina o Bélgica. La delegación rusa fue la que más se alejó de los ponentes defendiendo la tenencia de armas nucleares como respaldo de la seguridad nacional y de una política de dispersión de posibles ataques de otras potencias. Una visión a la vez respaldada por la India y criticada por los demás países que consideran que la existencia de amenaza internacional no puede servir de excusa para continuar con la carrera nuclear.
La sesión terminaba con la petición de Japón de suspender la misma; proposición aprobada por mayoría absoluta. El debate se cerraba con enfrentamientos todavía abiertos y una falta de consenso que pone de manifiesto la incapacidad de los delegados para ceder en sus propuestas.
Ana Serrano, cronista de OIEA.

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 artículo 3
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