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Timestamp: 2018-07-17 22:57:37+00:00

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Sony Xperia XZ2, análisis: el difícil equilibrio entre lo tradicional y lo moderno | Noticias de Internet y tecnología | tecnocuchara
¿Es mejor mantenerse y conservar a los compradores fieles o renovarse y que también lo haga el perfil de los usuarios? Una duda que nos asalta cuando hay un fabricante que se muestra estoico ante ciertos aspectos, como lo es Sony con la estética de sus terminales. Pero la cosa cambió con su último tope de gama, del cual os hablaremos a fondo en este análisis del Sony Xperia XZ2.
Alguno de los principales cambios con respecto al Sony Xperia XZ1 ya los matizamos en la toma de contacto con este terminal y también con el Sony Xperia XZ2 Compact, el cual sigue siendo la esperanza de quien busca un móvil "pequeño" manteniendo casi todas las características de su hermano mayor. Promesas de mejora en procesador, cámara, audio, batería y un cambio estético que tiene sus más y sus menos, os lo contamos a fondo.
LCD de 5,7 pulgadas
64 GB más microSD
19 megapíxeles Motion Eye
Vídeo a 960fps FHD
WiFi ac/n/MIMO
153 x 72,0 x 11,1 mm
Android Oreo 8.0.0 bajo Xperia Launcher
Audio DSEE HX, altavoces estéreo, IP68
Diseño: el adiós a una época... Más o menos
Al empezar este artículo os introducíamos esa dicotomía entre conservar algo característico o no, siendo quizás siempre más arriesgado romper con lo que ya es una tradición. Apple lo hizo el año pasado, aunque dejando opciones para quien prefiera la simetría y el TouchID (con cierta discriminación en cuanto a características), y Sony lo hace por fin éste, aunque aparentemente no es tampoco un cambio que vaya a afectar al ADN de todos sus terminales.
De izquierda a derecha: Sony Xperia Z2, Sony Xperia Z5, Sony Xperia XZ, Sony Xperia XZ1 y Sony Xperia XZ2.
El cristal curva la espalda de este terminal ubicando la cámara y el lector de huellas en su parte media
Así, es este XZ2 el que se encarga de diferenciarse a nivel de estética con respecto a todo un linaje de frontales con marcos prominentes y traseras planas y metalizadas. El cristal curva la espalda de este terminal ubicando la cámara y el lector de huellas en su parte media (tanto vertical como horizontal), quedando un Xperia diferente, con curvas y bordes muy suavizados, y también grueso.
Así es Ambient Flow, el nuevo estilo que curva los móviles de Sony por todos los lados.
Lo es en su parte central, llegando a los 11,28 milímetros y bajando hasta 6,78 milímetros donde empieza el semicírculo que dibuja su borde, quedando una construcción robusta y cómoda. Pero también pesada; quizás haya un mejor trabajo de compactación en cuanto al frontal (del que ahora hablaremos), pero no nos hemos podido quitar la sensación de descanso una vez dejamos de sostenerlo, algo que no nos ha pasado con otros terminales más ligeros (y más compactos a nivel de volumen) aún con mayores diagonales de pantalla.
153 x 70 x 11,28 158 x 73 x 8,5 151,7 x 75,4 x 7,3 155 x 73,9 x 7,8 143,6 x 70,9 x 7,7
5,7 6,2 6 6,1 5,8
198 189 158 180 174
124,26 99,11 83,5 89,35 78,395548
3.180 3.500 3.300 4.000 2.716
El trabajo en compactación puede mejorar, al menos si comparamos con sus rivales (con mayores diagonales y baterías y menores pesos y volúmenes).
Aunque la evolución que se llevó más comentarios (y que quizás se esperaba por una parte importante de los compradores potenciales) era el cambio en el frontal. Algo que ya empezó a llamar la atención cuando se extendía la tendencia de liberar frontal y que, aunque satisfaciendo a quien prefiere la estética tradicional de los Xperia, empezaba a quedar más patente la diferencia (y tomar un aire más vetusto) sobre todo con la irrupción de la muesca o notch.
El Sony Xperia XZ2 (en medio) ha tomado el camino del Samsung Galaxy S9+ (a su izquierda inmediata) y el LG V30s ThinQ (a la izquierda del S9+), y no la opción asimétrica del Xiaomi Mi MIX 2 (el primero desde la izquierda) o de los del club de la muesca o "notch": el iPhone X (a la derecha del XZ1), el ASUS ZenFone 5 (el segundo desde la derecha) o el Huawei P20 Pro (el primero de la derecha).
El Sony Xperia XZ2 rompe con los "70" en cuanto al aprovechamiento de pantalla con aproximadamente un 80,66% (será ligeramente mayor, por la curvatura de los bordes) según lo que hemos medido y calculado. Sus predecesores presentaban incluso valores por debajo del 70% (un 68,6% en el caso del Sony Xperia XZ1 y un 68,4% en el caso del Sony Xperia XZ Premium), llegando a un tope de 76,1% con el Sony Xperia XA1 Ultra que ahora es superado por este nuevo máximo del XZ2.
La clave: reducir sobre todo los márgenes superior e inferior, ya que los laterales habían ido disminuyendo progresivamente ya en anteriores modelos. Así Sony por fin se coloca en la vanguardia del ratio pantalla-frontal, de momento sin recurrir a extremos como la casi ausencia de bordes laterales de los Galaxy o la muesca del iPhone X, el ASUS Zenfone 5 o los Huawei P20 entre otros. No había lector o botón frontal que mover aquí, no obstante tampoco nos encontramos con el sensor de huellas dactilares en el lateral (otra cosa muy "sonyana"), sino en la parte trasera.
Esto, de hecho, también puede que tenga margen de mejora. La posición que el lector ocupa con respecto a la trasera es algo por encima de su ecuador, ligeramente por encima con respecto al botón de encendido (en el lateral, y nada de protuberancias como aún vimos en el Sony Xperia XA1 del año pasado.
Tras días con él seguimos poniendo el dedo en la cámara antes que sobre el lector. Puede que desplazando todo hacia más arriba esto no ocurriese tanto.
No es incómodo y funciona muy bien (es rápido y poco exigente a nivel de superficie de huella como siempre lo han sido en los Xperia), pero nos suele ocurrir que colocamos el dedo sobre la cámara, que queda unos 1,5 centímetros por encima. Lo bueno es que la cámara no se ensucia demasiado y resiste bien esto, pero el desbloqueo no es siempre a la primera (como sí ocurría con el lector al lateral o cuando éste queda algo más alto).
Lo peor: el móvil se resbala y mucho. Combinar curvas en la trasera, cristal y peso es una opción bastante fatídica si no nos damos cuenta y reposamos el móvil sobre una superficie ligeramente inclinada (algo poco perceptible, como unos 3 grados), con poco coeficiente de rozamiento con nuestras manos escapándose fácilmente si no lo sujetamos bien por los bordes (que resbalan menos).
Así, nos queda un terminal bonito, muy bien acabado y con materiales de calidad. También robusto, grande, grueso y pesado, incorporando bastantes más curvas en ambos ejes pero sin dar ese aire Xperia con el frontal del nuevo diseño Ambient Flow.
Pantalla: el IPS cumple pero esta vez no acaba de brillar
En las primeras impresiones comentamos que este móvil se convertía en un buen candidato para el disfrute de lo multimedia por alguna de sus novedades, entre ellas las que presenta el panel. Para situarnos, recordamos que hablamos de una pantalla IPS de 5,7 pulgadas con resolución FullHD+ (1.080 × 2.160 píxeles) y el ratio de moda, 18:9.
En este aspecto, y pese a las novedades, Sony se ha mantenido relativamente conservadora sin que esto sea un reproche ni mucho menos. Lejos de esas resoluciones monstruosas de efectividad cuestionable como aquel 4K del Sony Xperia Z5 Premium, la opción del FullHD+ nos da detalle suficiente para cualquier tipo de visualización, desde la lectura hasta el vídeo.
Nos gusta mucho lo que brinda la capa de Sony para adecuar la experiencia con la pantalla a nuestro gusto
Lo que nos gusta también es lo que brinda la capa de Sony para adecuar la experiencia con la pantalla a nuestro gusto. El fabricante nos "malacostumbra" a darnos distintas opciones para la visualización de vídeo, el grado de color y contraste y poder regular la temperatura de los blancos, pudiendo dar el toque extra de saturación que quizás un usuario acostumbrado a los AMOLED pueda echar en falta.
No viene mal calibrado de fábrica, pero podemos adecuar la temperatura de blancos y elegir un perfil de color y contraste si en un principio no nos satisface.
La combinación de ajustes que más nos ha gustado ha sido probablemente la más equilibrada, con los blancos algo más cálidos que como vienen de fábrica, el modo estándar para colores y contraste y la mejora de vídeo activada. Ésta última no se nota tanto como el ejemplo que ponen en los ajustes, pero sí se aprecia cierto grado de mejora y por tanto compensa mantenerla activada (tampoco supone un gasto extra de batería o recursos).
En cuanto a brillo máximo no va mal (con un tope de 618 nits) si bien el que baila algo demasiado es el ajuste de brillo automático la pudiendonosla jugar en interiores, atenuándose por ejemplo al estar apuntando con la cámara o editando fotos (lo cual es muy molesto e impide que realicemos dichas tareas bien). No le vendría mal algo más de contraste y unos negros con algo menos de brillo, pero queda bien en cuanto a ángulos de visión (con la pérdida de brillo habitual al forzar los mismos) y se ve medianamente bien cuando el sol da directamente.
¿Y qué ocurre con el HDR? Lo mismo que con el 4K: cuando el hardware lo soporta lo que se necesita es contenido. Lo práctico es la visualización de los propios vídeos que el móvil puede grabar en 4K y HDR, notando diferencia sobre todo a nivel de colores (además de la del rango dinámico en cielos y otras zonas) cuando vemos un contenido en HDR.
En el menú de ajustes para la pantalla vemos algunas opciones propias de la capa que no da Android stock.
Para acabar con el análisis de la pantalla, comentar que además podemos configurar el modo a una mano para que esté activado de manera latente (y activarlo deslizando el dedo de izquierda a derecha por la barra de botones del sistema) o el modo de luz nocturna (con temporizador o no), también a disposición en los toggles de la cortina de notificaciones. Opción también de activar la pantalla ambiente, la cual nos muestra las notificaciones que configuremos en blanco sobre negro en el momento que llegan o al levantar el móvil (hay LED de notificaciones también, por cierto).
La pantalla ambiente puede activarse o no y funciona muy bien.
Así, la configuración de la pantalla es bastante completa y poca queja aquí. Quizás vendría bien la activación por doble toque como añadido para tener una experiencia del todo plena, aunque la empobrece esa espalda curva que se balancea como una mecedora giratoria cuando intentamos dibujar el patrón de desbloqueo estando el terminal apoyado en la mesa.
En resumen: buena experiencia con el panel, la cual puede mejorar un poco a nivel de contraste y brillo pero muy bien en cuanto a resolución y colores. Comentaremos en la revisión del audio qué tal la experiencia multimedia del todo, ya que además de la visualización que permiten el software y el hardware de la pantalla los añadidos en sonido también enriquecen la experiencia con esta pantalla.
Rendimiento: lo suficiente para poder con todo
El fabricante japonés cumplirá más o menos con el gusto de los consumidores, pero con lo que no suele fallar es a poner lo último en procesadores para sus topes de gama. Esta vez incluso no hay discriminación por tamaño y tanto el XZ2 como el XZ2 Compact llevan la última bestia de Qualcomm, el Snapdragon 845. Eso sí, de momento no se sube al tren de los 6 GB de RAM y a diferencia de muchos rivales se mantiene(n) en 4 GB, que no está tampoco nada mal.
Ésas son las piezas del motor para que corran todos los procesos y apps en este móvil, y en general lo hacen con fluidez y sin que haya lags perceptibles o llamativos. Transiciones y aperturas se suceden con normalidad en casi todas las apps, tardando un poco más la de cámara en su apertura (pero teniendo en cuenta la personalización del software probablemente sea más cosa de esto y no del hardware), y lo positivo es que no se calienta ni siquiera tras horas de uso multimedia (notaremos el aumento de temperatura normal en la carga o tras un uso intenso, nada molesto).
Transiciones y aperturas se suceden con normalidad en casi todas las apps, tardando un poco más la de cámara en su apertura
Para quienes toméis los benchmarks como referencia, comparamos los resultados del Sony Xperia XZ2 con otros móviles con configuración parecida. El procesador es muy nuevo y no hay un rival con el que comparar de tú a tú (estando además los Kirin y los Exynos), pero los comparamos para que al menos tengáis una guía de estos valores de los últimos smartphones y el de este análisis.
Snapdragon 845 Exynos 9810 Snapdragon 845 Kirin 970 Apple A11 Bionic
4 GB 6 GB 4 GB 6 GB 3 GB
267.419 253.740 265.326 213.000 214.526
2.415 / 8.513 3.781 / 8.942 2.446 / 8.480 1.921 / 6.729
7.983 5.067 - - -
61.119 36.685 63.861 62.297
sony-xperia-xz2-benchmarks
Software: tenemos otro asistente, pero algo más tímido
Hablando de lo que se mantiene del genoma de Sony, el cromosoma del software sigue intacto y sobre Android Oreo 8.0.0 se asiente la capa de personalización del fabricante, Xperia Launcher. Nada nuevo bajo el sol en la estética, sí algo con respecto a las funciones del launcher, para bien o para mal y mejor o peor según las preferencias y gustos del usuario, pero veamos qué tal la experiencia en este XZ2 sobre todo deteniéndonos en lo que aporta con respecto al sistema en stock y los puntos que aún podrían mejorar.
Empezando por las duplicidades de apps y servicios, que se presentan ya desde el preload del sistema. Al contrario del camino que parece haber tomado ASUS con ZEN UI, buscando el no duplicar lo que ya Google ofrece en su cada vez más extenso paquete (que sí o sí han de preinstalar), Sony (como Samsung, como Huawei y muchos otros) ofrece su set de apps de la casa para correo, notas y otras utilidades.
Así queda el escritorio de Sony Xperia XZ2 fábrica.
También vemos algunas de terceros de dudosa utilidad como el antivirus AVG y alguna más habitual como Facebook. De todas ellas, propias o de terceros, dependerá de cada una el poder desinstalarlas o no, lo cual sabremos al pulsar sobre ellas en el cajón de apps y sacar el menú contextual.
Según de qué app se trate podremos desinstalar, inhabilitar o no hacer nada.
Cajón de apps, por cierto, que la capa impone al usuario (sin opción de cambiar, como en Samsung Experience), pero que podemos ordenar a nuestro antojo (con la única condición de que no podremos dejar espacios). Las apps también reflejarán si lo preferimos el punto de notificación, que podrá indicar actividad de algún tipo (reproducción, descargas, etc.).
El cajón de apps en cuanto finaliza la carga del sistema y sus descargas.
Una de las incorporaciones al launcher es un asistente propio, Xperia Assist. No se trata de otro Google Assistant, de hecho éste mantiene su lugar preferencial y la pulsación mantenida en el botón central para llamarlo.
Xperia Assist nos ayuda a conocer las funciones propias de Xperia Launcher mediante la interacción a modo de chat (con respuestas sugeridas).
De lo que se trata es que el usuario tenga una guía en cuanto al uso de las funciones propias de la capa del fabricante, tales como la nueva vibración (de la que hablaremos en el apartado de audio) o las Xperia Actions, de las cuales hemos hablado ya con anterioridad y que permiten mejorar la experiencia de manera pasiva (estableciendo la activación o inactivación de funciones según horario o situación, por ejemplo). No es un asistente de voz: nos comunicamos con el en un chat a lo Google Assistant (seleccionando un comando), el cual es una de las tres secciones de la interfaz (junto con la bandeja de entrada, para comunicaciones de novedades, y herramientas, con accesos directos a determinadas utilidades de la capa).
Xperia Assist no es un asistente de voz: nos comunicamos con el en un chat seleccionando comandos sugeridost
Puede que en un primer momento todo lo propio, y a la vez, resulte algo abrumador. Pero lo cierto es que la idea de que un asistente virtual pueda guiarnos para hacer un mejor uso (o elegir si queremos hacerlo) desde un principio con los servicios propios del launcher (y que no tiene Android stock) es buena, y supone al fin y al cabo una ayuda. Una inversión de unos pocos minutos que puede traducirse en una adecuación del software a nuestras preferencias (y no al revés), o lo que es lo mismo, una mejor experiencia.
Los ajustes de fábrica de Xperia Launcher.
En cuanto al comportamiento de la capa en general no vemos nada extraño y hay una buena experiencia. Pese a los muchos añadidos en general es intuitiva y no parece resultar pesada para el hardware, si bien lo único que vemos bastante mejorable es que el volteo de pantalla es demasiado sensible, poniéndose en horizontal cuando hacemos la mínima inclinación del terminal y reaccionando mucho antes que en el resto, lo cual al final sí es algo molesto (siempre podremos desactivar el volteo automático, pero lo suyo sería ajustarlo sin que el usuario tuviese que renunciar a ello).
La cortina de notificaciones, la multitarea y la selección de herramientas propias que nos sugiere Xperia Assist.
Algo bueno del modo a una mano es que podemos dejarlo disponible de manera latente, lo cual no significa que vaya a estar siempre activo, sino que podremos ejecutarlo y desactivarlo con un "swipe" en la barra de botones, lo cual es bastante cómodo.
Cámara: aún en singular para la trasera
No, no todo ha cambiado en los Xperia con el XZ2. No hay un punto de inflexión completo con este terminal, aunque con la transición a Ambient Flow sí puedan haber carraspeado fuerte. No lo hay porque seguimos con una sola cámara en la parte trasera, como Google al menos hasta su segunda generación de Pixel.
¿Es esto malo? ¿Es esto desventajoso? Quizás a nivel de marketing y del reclamo con un usuario posiblemente seducido por las bondades fotográficas que vemos en algunas combinaciones de dos cámaras, quizás por ese bokeh que se ve beneficiado del trabajo conjunto de dos lentes, pero en la última comparativa fotográfica ya vimos que para lograr la corona de laureles no es imprescindible una doble cámara ni mucho menos.
¿Qué nos ofrece este Sony Xperia XZ2 en cuanto a fotografía? Lo vimos en su momento en detalle, pero vamos a recordarlo antes de ahondar en el pertinente análisis.
Tenemos en la cámara trasera un sensor Exmor RS de 19 megapíxeles de 1/2,3 pulgadas y una distancia entre fotorreceptores de 1,22 μm. Sensor de la casa y objetivo G desarrollado por la misma, de 25 mm con una apertura de f/2.0.
Por su parte, la cámara frontal incorpora un sensor Exmor R de 5 megapíxeles de 1/5 pulgadas con un objetivo de f/2.2 y gran angular de 23 milímetros. Ambas cuentan con la estabilización SteadyShot (de cinco ejes), pero sólo la trasera será capaz de grabar cámara lenta a 960 fps en FullHD, siendo ésta también una de las mejoras (hasta la fecha lo máximo era en HD).
Tras repasar las piezas del esqueleto veamos qué lo viste, dándonos el habitual paseo por la app de cámara primero para ver el jugo que la casa permite sacar de todo este hardware. Spoiler: prácticamente ninguna novedad, pero hay una sorpresa que gustará a más de uno.
Sony, junto con Samsung, HTC, Huawei y otros muchos, es de los que opta por transformar del todo lo que ofrece Android para jugar con la cámara para amoldarlo a sus preferencias. A diferencia de todos éstos no nos encontramos un sinfín de modos y/o de opciones de "belleza", pero la fotografía en un Xperia es la fotografía según Sony, y desde hace años así lo han mantenido.
Tenemos pues la interfaz a la que nos llevan acostumbrando, con una navegación por swipes a izquierda y derecha para ir del modo automático al manual, así como al de vídeo o al de las apps. Precisamente en esta pestaña veremos uno de los añadidos (y esa sorpresa a la que aludíamos hace nada): junto con la app interna de panorámicas, realidad aumentada y demás vemos esta vez una para bokeh.
Del desempeño de todas ellas hablaremos al escrutar las fotografías, pero ésta es de momento la aproximación que el fabricante japonés hace a la moda del desenfoque que ya hemos mencionado (es decir, por software), y al fin y al cabo lo único que la app incorpora de nuevo. El HDR sigue siendo una opción sólo disponible para el modo manual (y sin acceso rápido) y el modo de cámara superlenta tampoco da del todo el timón al usuario, como sí vimos con el del Samsung Galaxy S9+.
El rastreo de objetos (el enfoque que "persigue" al objeto principal de la fotografía") sigue siendo otra característica típica en la cámara Sony y sigue funcionando muy bien en ambas cámaras.
Ajustes disponibles para la cámara trasera en sus distintos modos.
Ajustes disponibles para la cámara delantera en sus distintos modos.
Salvando esto, la navegación es intuitiva (aunque se echa en falta fluidez, parece que pese bastante o que necesite ser depurada) y que sólo se echa en falta algunos accesos rápidos o que en los ajustes manuales los deslizadores sean más graduales (a veces el salto entre una velocidad de obturación y otra es demasiado grande). Comentar además que tenemos botón físico exclusivo para cámara (otro punto más al conservadurismo de Sony) y que esto permite una apertura directa y muy cómoda de la cámara con el móvil en reposo, aunque tener otro botón en el lateral puede suponer un pequeño inconveniente si solemos usar stands de pinza (para el coche, los palos de selfie, etc.).
Cámara trasera: la experiencia no es mala, pero no es lo buena que esperábamos
Lo sabemos. Somos conscientes. En cada análisis de un tope de gama de los japoneses la inevitable y pertinente pregunta es la misma (sobre todo para nosotros): ¿es la cámara del último buque insignia de Sony la que por fin da el golpe en la mesa arrebatando el trono a otros rivales que llevan sus sensores?
Estrictamente, no. La cámara del Sony Xperia XZ2 no nos hace olvidar las otras. No nos da la sensación de superar con creces al Samsung Galaxy S9+ o al Pixel 2 XL. No es una cámara mala y vemos mejoras con lo anterior, pero el golpe en la mesa ha de llegar (y no será por ganas).
Repasando el resultado por tipos de escenas y ambientes, la cámara logra los mejores resultados con buena luz y sobre todo si hablamos de macros. Poca sorpresa aquí, dado que es una escena y un tipo de fotografía en el que las cámaras suelen estar más cómodas.
Buen nivel de detalle en primeros planos (menos en lo generales) y contraste en general, aunque lo que es más inestable es la exposición en el disparo manual. Suele subexponer ligeramente, si bien aquí (y en otras situaciones que ahora veremos) nuestro amigo va a ser el modo manual.
Tirando de manual podremos compensar la subexposición a la que tiende en automático (disparos en manual con el HDR desactivado).
Los colores son realistas en la mayoría de disparo en automático, aunque a veces sí quedan un poco apagados faltándoles un punto de saturación que puede que obtengamos tirando de manual y HDR. Éste último se activará de manera automática si disparamos en modo automático y podremos ajustarlo nosotros sólo si tiramos de manual.
Disparo en manual con el HDR activado (consiguiendo así algo más de saturación en este caso).
La solución: para compensar la exposición y no pararnos a pensar en más ajustes, suele acertarse disparándose en modo manual dejando todo en automático salvo la velocidad de obturación y el HDR, que nos convendrá activar según escena.
El modo manual no ha recibido ninguna actualización, pero nos puede servir para mejorar un poco el resultado de la fotografía nocturna en automático.
Otra ventaja del modo manual es el disparo nocturno. Aquí tenemos unos disparos en automático que no están mal, pero tampoco destacan ni parecen a la altura de otros rivales (como ha mostrado ser el Pixel 2 XL y parece que lo sea el Huawei P20 Pro), pudiendo mejorar un poco con el modo manual al poder apurar la ISO.
Con el modo manual podemos jugar con el tiempo de exposición e intentar capturar estelas o el efecto agua de seda (con trípode), bajando del todo la ISO (en manual deja hasta ISO 50 aunque en automático baje hasta 40) y subiendo del todo la velocidad de obturación (hasta 2 segundos).
Disparo en automático, a ISO 1600 y 1/16 segundos.
Disparo en manual, con IO 200 a 1/4 segundos.
Retomando lo que conseguimos con el HDR, nos compensará para salvar cielos cuando hay mucho contraste con el objeto o persona en primer plano (aunque en automático tampoco salen excesivamente quemados). Si no es así es mejor no recurrir a él, ya que puede quedar una imagen subexpuesta, compensando pues el tiro en manual ajustando la velocidad de obturación.
¿Y el bokeh? Al hablar de la app hemos prometido que hablaríamos de esta "sub-app" (que podemos abrir desde la cámara o desde el cajón de apps), y ahí va. Se trata de una app estilo Refocus, es decir, nos hace dos disparos y los combina para que podamos ajustar el desenfoque (artificial) hasta el grado que deseemos.
La app aparece en el cajón de aplicaciones y en el menú de apps de cámara. Hemos de enfocar el objeto que nos interesa y disparar. Una vez hecha la foto hemos de seleccionar el grado de desenfoque, pero no podremos volverlo a editar.
El resultado será muy dependiente como siempre del contraste entre objeto principal y fondo. Cuanto más querramos forzar el desenfoque, menos preciso será con los bordes difíciles (menos constrastados), y al contrario que ocurre con otros softwares similares aquí sólo podremos editarlo tras la realización del disparo, y no a posteriori.
Funciona muy bien cuando el objeto está cerca. Si está lejos no se aplica el desenfoque.
Comentar también que existe la posibilidad de dejar activada la captura predictiva, la cual actúa un poco antes de pulsar la tecla del obturador de manera automática. Se hacen en concreto cuatro disparos, de los cuales luego podemos seleccionar uno o varios y desechar el resto, ya desde la galería. Es autónoma y no tendremos un control sobre ella, pero compensa tenerla activada si no nos importa tener alguna fotografía más.
La captura predictiva estará activada por defecto (pero podremos desactivarla). Según la escena, saca varias fotografías como si fuese una ráfaga automática, y luego nos permite quedarnos con todas o con alguna.
Cámara delantera: buena leña para buenos selfies
Es posible que las cámaras frontales estén recibiendo más atención dada la innegable fuerza del selfie. Más allá del marketing, cada vez estamos viendo fotografías de cámaras subjetivas con menos acuarelas, colores más realistas y mejor detalle, así como una tendencia también a conseguir un modo retrato decente (cuando en este caso es algo más complicado por la distancia al sujeto principal entre otras razones).
Las cámaras frontales están mejorando mucho y esto lo vemos en la del Xperia XZ2: fotografías con un alto grado de detalle cuando la luz es favorable y que se defienden en este sentido aún en interiores
En la cámara del Sony Xperia XZ2 vemos algo de esto. Fotografías con un alto grado de detalle cuando la luz es favorable y que se defienden en este sentido aún en interiores. Tiene también a dejar colores algo apagados, aunque no es nada que se solucione con una edición mínima (añadiendo saturación).
La app, como hemos comentado, es más bien parca en lo referente a opciones. Podemos ajustar algo más el resultado a nuestro gusto en cuanto a temperatura de color (desde la interfaz de disparo), tirar de HDR (yendo al modo manual) o añadir el efecto de "piel suave" (desde el menú de ajustes).
Los principales ajustes que podremos hacer en la cámara frontal son el cambio de temperatura (en automático), disparar en HDR (manual) o añadir el efecto de piel suave (cualquier modo).
El HDR es muy suave y no hará que se exacerben los bordes, como a veces ocurre con este tipo de disparo múltiple (resultando en bordes acentuados en pelo y líneas de la cara). Será útil para salvar cielos de fondo, y en otros contextos apenas lo notaremos. El modo de piel suave también es muy poco agresivo, limitándose a eliminar detalle de la cara dando como resultado ese efecto de maquillaje.
Otra de las novedades es el moldeado 3D, que si bien ya lo incorporan desde hace tiempo ahora también es posible hacerlo desde la cámara subjetiva. Esto también tiene bastante margen de mejora, ya que depende mucho del fondo y la iluminación, siendo a veces bastante complicado sacar un modelo 3D de nuestra propia cabeza.
Es muy dependiente de la luz y sobre todo del contraste con el fondo. Cuesta sacar un buen modelo 3D.
En general da buenos disparos incluso en interiores. De noche será imposible evitar la pérdida de nitidez, las acuarelas y el ruido, y si la luz abunda tiende a la sobreexposición y puede pasarse con el contraste, pero en general han resuelto bastante bien con esta cámara.
Os dejamos unas muestras tanto de la cámara frontal como de la trasera, en distintos ambientes y probando los modos y herramientas que proporcoina la app.
sony-xperia-xz2-galeria-fotografica
Vídeo: cámara súper lenta y súper definida
Tenemos bastante déjà vu con la experiencia en vídeo para bien y para no tanto. Opciones no faltan en el menú, dado que podemos elegir resoluciones y modos hasta llegar al 4K en HDR, y el punto es poder disfrutarlos en la propia pantalla del terminal.
A plena luz la cámara está respaldada y es en la situación que mejores tomas obtenemos, sobre todo si optamos por el 4K. El HDR lo notaremos en los colores, obteniendo tomas más cercanas a la realidad si lo tenemos activado y vídeos con colores más vivos (nada exagerado, pero aunque quede bien es menos realista).
En interiores la diferencia en aplicar el HDR o no es algo menor, pero también se nota en la saturación de los colores. Aquí el ruido y la pérdida de nitidez ya hacen acto de presencia, sobre todo si hacemos zoom.
Algo que podría mejorarse es la estabilización. Contamos de nuevo con el sistema propio Steady shot, que estará disponible en modo "inteligente" y/o estándar según la resolución (el "inteligente" sólo se activa con resolución HD completo, es decir, FullHD). Ninguna de estas opciones es manual, ergo siempre dependemos de que se active automáticamente y el resultado es, en realidad, bastante inestable, con una estabilización intermitente, agresiva y con poco sentido.
De noche las tomas tienen una nitidez bastante menor con algo más de ruido, aunque para las condiciones que son no está nada mal en cuanto al detalle dadas las condiciones. De nuevo lo mejor será optar por el 4K con HDR, dado que sin éste segundo los colores quedan demasiado saturados y se pierde algo más de detalle en comparación.
La estabilización de noche funciona bastante mejor (lo podemos ver bien porque nos hemos dedicado a ponerla bien a prueba). De hecho, tanto en 4K como en FullHD el resultado es satisfactorio (sea Steady shot inteligente o no).
Algo que tendremos que tener en cuenta es lo de no tapar el micrófono, situado muy cerca del USB tipo-C. Esto nos ocurría exactamente igual en el XZ1, de hecho, así como ese enfoque manual que seguimos sin tener y que se echa bastante en falta si las condiciones de luz o de contraste no son favorables. Aunque por suerte esta vez no hemos experimentado la subexposición que aquel móvil sufría sobre todo en tomas nocturnas.
La cámara súper lenta es la que ha recibido la otra mejora llamativa en cuanto a vídeo, siendo ahora capaz de grabar a 960 fps y resolución FullHD, cuando anteriormente teníamos que conformarnos con 720p. La dosis extra de resolución se agradece sobre todo en condiciones de baja-media luz, dado que si ésta abunda incluso las tomas a 720p están bastante bien.
Lo negativo: seguimos sin poder controlar el fragmento de súper cámara lenta que queramos grabar (aquí ganan los Galaxy S9, que tienen modo manual). Es decir, lo único que podemos hacer es pulsar un botón que activará la captura de tomas que en reproducción equivalen a 5,9 segundos (en grabación son 0,184 segundos)
En cuanto a la cámara frontal, lo que destaca es sobre todo la estabilización. Aquí Steadyshot trabaja muy bien, más suave en todas las situaciones, y en cuanto a color y detalle no queda nada mal en general.
Cuando la luz es menor se pierden más los bordes por la falta de detalle, siendo la noche el punto que peor defiende (aunque nada que no fuese lo esperado).
Autonomía: poco cambio para tan poca operación bikini
Si algo positivo tiene el mayor volumen es que normalmente es causa o consecuencia de que haya una batería mayor. Por un lado tenemos que esto se cumple; ante mayor peso y volumen que el XZ1 tenemos más miliamperios/hora, pero por otro tenemos casi la misma capacidad que la batería del Sony Xperia Z3 (que con 5,2 pulgadas e diagonal pesaba y medía bastante menos obviamente, pero hablamos de 2014).
153 x 70 x 11,28 148 x 73,4 x 7,4 156 x 77 x 7,9 143,7 x 70,4 x 8,7 154,4 x 75,8 x 7,8 146 x 72 x7,3
198 155 191 164,4 180 152
124,26 80,39 94,9 89,35 91,29 76,74
3.180 2.700 3.230 4.000 3.430 3.100
¿Tenemos pues la sensación de que la autonomía mejora con respecto a lo anterior? No especialmente, de hecho la experiencia es bastante similar. Una carga nos da para aguantar la jornada si pasamos tiempo en wifi y no hacemos un uso intensivo, de lo contrario tras unas 8-10 horas de actividad nos tocará cargarlo.
De duración media nos da unas 20 horas, intentando recrear los máximos perfiles de uso posible, con una media de 3** horas y 40 minutos de pantalla**. Esto es bastante mejorable, sobre todo teniendo en cuenta que se ha sacrificado volumen y peso en su construcción y que la pantalla no tiene una resolución abusiva, y teniendo en cuenta que por defecto van activadas las herramientas del sistema de control de apps en segundo plano y de mejora de la batería.
En cuanto a esto comentar que tenemos los modos STAMINA y ULTRA STAMINA, otra característica inherente a los dispositivos Sony desde hace muchos años, pero que tampoco podemos esperar milagros en este sentido. El modo STAMINA puede prolongarnos algunos minutos la autonomía, pero para activar el ULTRA STAMINA tendremos que tener más del 5% de la batería (paradójicamente no nos deja cuando menos nos queda).
El XZ2 soporta carga rápida, teniendo un tiempo de carga de 0 a 100% con un cargador QuickCharge 3.0 de 2 horas y media (estando el móvil apagado).
Sonido: que vivan las opciones para ajustar el sonido
En el apartado de audio tenemos mejoras en varios aspectos y para todos los gustos. Por una parte vemos de nuevo la apuesta por el sonido estéreo, con dos altavoces situados en los bordes superior e inferior del frontal, y por otra la eliminación del jack de 3,5 milímetros. No sabemos por qué (y comentar que en la caja se incluye un adaptador de conector de 3,5 milímetros a USB tipo-C), pero desde luego no ha sido por adelgazar el móvil como en otros casos.
Más allá de esto tenemos un nuevo sistema de vibración, concretamente Sony Dynamic Vibration, que como dijimos en la toma de contacto trata de simular la vibración Dual Shock de PlayStation. También la promesa de que la potencia sonora es un 20% mayor que la de su predecesor, así que veamos qué nos ha parecido.
No ha batido récord en volumen máximo, pero potencia no le falta ni mucho menos
Potencia desde luego no le falta. Sin ser el que más volumen nos ha dado un máximo de 102 decibelios, que no está nada mal, y que más allá de los números se traduce en que tiene volumen de sobra como para ambientar la habitación o disfrutar de un contenido multimedia. Pero eso sí, en las mismas condiciones el Xperia XZ1 nos dio 108 decibelios, por lo que no parece que haya un aumento de la potencia en la práctica.
La calidad es buena y puede ajustarse bastante a nuestro gusto sobre todo si usamos auriculares con cable. Ojo aquí, porque no todos son compatibles y puede que pese a tener el adaptador de mini-jack no podamos usar los habituales (no nos aceptó unos Samsung y sí unos Logitech).
Las mejoras o los ajustes a los que nos referimos los comentamos ya para el Xperia XZ1 y no hay cambios en este sentido, pero lo recordamos comentando qué combinación nos ha gustado más:
DSEE HX: sólo para auriculares con cable. Si se activa no es compatible con ninguna otra opción (el resto se desactiva). Se trata de un sonido de alta resolución, dando algo más de calidad (y bajando el volumen en cuanto se aplica).
ClearAudio+: se optimiza el sonido de manera que se obtienen más matices y más claridad, pudiéndola activar para cualquier salida de audio. Si lo activamos se inactiva la opción de ajustar el ecualizador.
Efectos de sonido: incluye el ecualizador, la opción para auriculares de configurar qué tipo de sonido envolvente queremos (sala grande, sala pequeña, etc.) y el S-Force Front Sorround para los altavoces propios (fuerza más la salida de audio, haciendo que la música suene más parecida a una grabación acústica, aunque no lo sea).
Normalizador dinámico: para reducir las diferencias de volumen entre distintas pistas.
Tenemos bastantes opciones extra para personalizar la experiencia auditiva a nuestro gusto, sin necesidad de tener conocimientos de audio (salvo quizás para el ecualizador).
Finalmente nos hemos quedado con la misma configuración que en la anterior ocasión: ClearAudio+ y normalizador dinámico activados, por ser la combinación que mejor calidad de audio da. La experiencia, por cierto, mejora bastante si recurrimos a auriculares, aunque en general el audio tiene una calidad aceptable, sobre todo si nos quedamos en torno al 75% del volumen.
La pega en todo esto sigue siendo que son ajustes muy poco accesibles a los que se llega por curiosidad o por ser más detallista en este aspecto. Lo bueno es que ya sólo con el ecualizador nos ofrece una personalización que no tenemos en muchos casos y no es necesario entender de audio para poder obtener una experiencia más satisfactoria (es cuestión de ir probando).
¿Y qué tal la Dynamic Vibration? Es un curioso aliciente que te sorprende al estar activado por defecto, si bien al principio lo acompaña una notificación que te lleva a la explicación por parte de Xperia Assist que comentábamos en la parte de software. Está bien sobre todo para juegos, porque salpimenta un poco la experiencia, pero para series, películas y para podcasts (sobre todo) acaba cansando y tiene menos sentido.
Se trata de una vibración que se activa según lo que suene, de ahí que combine bien con explosiones, acelerones y demás efectos de los juegos, pudiendo ajustar la intensidad para cada app. Que vibre con risas o toses no es tan agradable, pero también es cuestión de gustos.
Sony Xperia XZ2, la opinión de Xataka
Por una vez (y por fin), los caminos de Sony son inescrutables. Dos cambios de diseño en el último año (uno más intenso que otro) sin dejar de lado la esencia de la casa, dándonos un frontal más aprovechado pero un engrosamiento considerable, curvando líneas, desplazando sensores, manteniendo botones característicos, cambiando materiales y quitando puertos. Imposible intuir sus futuros pasos en móvil.
De este modo, con el Sony Xperia XZ2 nos queda una sensación de transición más que de cambio. Un producto que parece haber nacido para buscar el tan difícil equilibrio entre lo tradicional y lo moderno, entre quienes piden renovación y quienes no, para mantenerse en una línea muy, muy delgada y sostener un mensaje con aire de oxímoron: "nos renovamos, pero somos los mismos de siempre".
Con el Sony Xperia XZ2 nos queda una sensación de transición más que de cambio
El móvil va muy bien, abre y ejecuta cualquier tipo de app sin problemas, con la salvedad de que el Xperia Launcher parece no llevarse muy bien con los volteos. Especialmente enfocado para satisfacer el uso multimedia, en esto sí tenemos una promesa cumplida.
Casi la tenemos también con la pantalla, que de nuevo nos vuelve a brindar un estupendo panel de mandos para ajustar la configuración a nuestro gusto en la medida de lo posible, aunque no llega a brillar del todo (nunca mejor dicho). Tampoco lo hace en autonomía, pero sí logra satisfacer en sonido.
La experiencia con la cámara tiene muchas luces y sombras (nunca mejor dicho, de nuevo). No acaba de dar la experiencia consistente y superior que esperábamos, sin dar un mal resultado ni mucho menos.
Tiene herramientas que permiten sacar algo más de jugo, pero precisamente el componente estrella de la fotografía móvil es el "clic y listo", y si nos hemos de pensar cada vez si tirar de manual y/o HDR esto se esfuma. Esto puede que satisfaga a quienes buscan justamente tener el mando en el desempeño de la cámara, pero para el usuario que recurre al modo automático al final es un peaje a pagar.
En resumen, el Sony Xperia XZ2 es un buen terminal sobre todo para quien tira mucho del multimedia y la visualización de series, películas y vídeos en general, pero nos deja la sensación de estar a medio camino (o quizás al 70%) de lo que hubiese podido haber sido (más caña en cámara, más compactación, 6 GB de RAM, mejor autonomía). Sobre todo teniendo en cuenta que sin ser de los más caros se coloca en 799 euros, que tampoco es poco dinero.
La noticia Sony Xperia XZ2, análisis: el difícil equilibrio entre lo tradicional y lo moderno fue publicada originalmente en Xataka por Anna Martí .
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