Source: http://lavidaenelcentro.com/guia.html
Timestamp: 2019-05-22 09:56:35+00:00

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La Vida en el Centro > Guía
CAMPAÑA DE PARTICIPACIÓN ESTUDIANTIL CJE
1. CONTEXTUALIZACIÓN TEÓRICA SOBRE PARTICIPACIÓN.
2. PONER LA VIDA EN EL CENTRO: Feminismos y sostenibilidad fuerte.
3. MECANISMOS DE PARTICIPACIÓN EN EL SISTEMA EDUCATIVO.
4. PARTICIPACIÓN JUVENIL.
5. EDUCACIÓN PARA Y DESDE LA PARTICIPACIÓN.
6. PROPUESTA DE INTERVENCIÓN Y DIDÁCTICA. Elige tu propia aventura.
7. ALGUNAS EXPERIENCIAS INSPIRADORAS.
8. COMO SE HA CONSTRUÍDO ESTE MATERIAL.
9. BIBLIOGRAFÍA Y ENLACES DE INTERÉS.
10. HAN PARTICIPADO EN LA ELABORACIÓN DE ESTE MATERIAL...
Si estás leyendo estas letras es que has decidido impulsar esta campaña de participación estudiantil o estás pensando en ponerla en marcha. En cualquiera de los dos casos, nos alegramos mucho que te acerques a esta propuesta de acción y educación para y desde la participación, porque vamos a compartir un camino en común con otras muchas personas, que como tú, creen imprescindible la participación del alumnado para la mejora del modelo educativo actual, así como para el desarrollo pleno de los valores democráticos en los centros educativos.
Desde el Consejo de la Juventud de España (CJE en adelante), creemos que la participación de las personas estudiantes es un derecho; para que se produzca de forma plena es necesario adquirir un conjunto de competencias y habilidades que lo hagan posible. En este sentido, la propuesta de campaña de participación estudiantil es contemplada como un proceso de aprendizaje para la participación, en distintos niveles académicos y partiendo de la propia realidad.
Este proceso de aprendizaje tiene varias características que iremos desarrollando en la presente guía, pero cuenta también con una condición clara; las personas que dinamizan y acompañan el recorrido educativo, deben contar con una base sólida y clara de contenidos. Por ello, la lectura detallada de esta guía supone el primera paso para el impulso de la campaña de participación estudiantil.
Con ello esperamos que puedas responder a los principales interrogantes que te puedan aparecer, tanto a la hora de decidir de qué forma llevar la campaña a cabo en tu contexto, como en el propio desarrollo en tu centro educativo, teniendo en cuenta las características propias de cada etapa académica. También es posible que existan preguntas o situaciones no recogidas en la presente guía; en ese caso te agradeceríamos que nos las hicieras llegar y te invitamos a buscar las respuestas de forma colectiva.
Esta guía no pretende cerrar, ni mucho menos contener todas las respuestas. Por el contrario, consideramos que será la propia práctica y la aplicación del conjunto de acciones y actividades de la campaña, la que debe orientar las futuras versiones de esta guía que nace, como la propia campaña, con la intención de ir creciendo y transformándose desde el protagonismo y trabajo colaborativo de profesorado, entidades juveniles, asociaciones de madres y padres de alumnado (Ampas), así como de técnicos y técnicas locales relacionadas con procesos participativos, infancia y juventud.
La campaña hace una apuesta decidida por el enfoque de derechos y contiene dos elementos transversales relacionados con la teoría de género y la sostenibilidad, al ser -desde nuestro punto de vista- los principales retos colectivos a los que nos enfrentamos. De esta forma, la participación de las personas estudiantes está también conectada con el ejercicio de cambios personales y colectivos para el respeto, defensa y promoción de los derechos humanos y la vida en general.
También te planteamos que la lectura individual de esta guía, la puedas completar con orientaciones, experiencias, prácticas y proyectos que te sugerimos en próximos capítulos, pues son muchas las iniciativas que nos inspiran y donde nos reconocemos, donde compartimos enfoque, metodología o misión. La presente guía no está redactada desde elementos exclusivamente teóricos, sino apoyada en prácticas concretas que dotan de aplicación práctica los aspectos teórico conceptuales que vamos a recorrer.
Nos gustaría estimular la reflexión alrededor de la participación del alumnado en los centros entre el conjunto de la comunidad educativa. Esto significa que algunos de los temas y aspectos que tocamos en la presente guía, pueden ser motivo de debate en el seno de cada centro y realidad. Por ello te animamos a que contrastes y compartas tus opiniones sobre lo que aquí aparece con otras personas, compañeros y compañeras, grupos de trabajo, equipo directivo, asamblea de padres y madres...etc. Te animamos a que plantees tus dudas y respuestas en colectivo, tanto en tu entorno más cercanos como en la comunidad de práctica que se ha creado para la implementación de esta campaña, pues sería una verdadera contradicción que las entidades, profesorado, o personas que como tú, dinamizamos estos procesos, no nos apliquemos a nosotras mismas aquello que queremos promover entre el alumnado. Así que el reto es doble: promover y educar para la participación y participar haciéndolo.
Nos gustaría que consideraras esta guía como un texto de orientación en desarrollo permanente. Nos gustaría que aquellos elementos que te parezcan mejorables o contenidos que consideres que son necesarios y no se han contemplado, puedas hacerlos llegar a la comunidad de práctica del CJE a modo de sugerencias y aportaciones.
...y si necesitas algunos motivos para favorecer la participación del alumnado, aquí tienes algunos:
- Se incorporan competencias en valores.
- Mejora la convivencia en los centros, previene el acoso.
- Posibilita una mayor implicación con las instituciones.
- Disminuye el fracaso escolar y abandono temprano.
- Aumentan los resultados académicos.
- Apuesta por un modelo educativo construido con la colaboración del alumnado.
- Nuevo rol del alumnado: pasa de ser un mero receptor a participe de su propio proyecto educativo.
- Contribuye a la construcción de ciudadanía participativa…..
- ...y otros que seguro puedes definir desde tu contexto.
¡¡Esperamos que esta guía te sea de utilidad!!
Es evidente que nuestra campaña tiene como misión el incremento de la participación del alumnado, así que antes de nada realizamos un acercamiento al término y su conceptualización.
En primer lugar, la participación es un derecho recogido tanto en la declaración de los derechos de la niñez de 1989 como uno de sus cuatros principios -junto a la no discriminación el interés superior y el derecho a la vida y la supervivencia-, como en diversos acuerdos internacionales relacionados con la infancia y la juventud, así como en la Constitución Española. Por tanto participar es un derecho de todas las personas, sea cual sea su condición y edad.
Por otro lado la participación implica en sí misma un valor, entendiendo la participación como el ejercicio práctico y concreto de la condición de ciudadanía y la forma de profundizar en los valores democráticos. Para que se produzca de forma efectiva, los distintos poderes públicos deberán poner los medios y mecanismos necesarios, de manera que desde diversos espacios el conjunto de la ciudadanía tenga la capacidad de tomar parte de los asuntos comunes.
Entendemos por participar el acto de construir, de forma colectiva, propuestas propias que respondan a las necesidades e intereses de los sujetos, así como la capacidad de incidir en los espacios de decisión relacionados con un grupo social determinado. Participar es tomar parte -y dar parte- de forma activa en los asuntos de interés para cada grupo social.
En este sentido, asociado a la participación social, aparecen los términos Democracia Representativa; aquella donde las personas toman parte en la elección de las representantes que después tomarán las decisiones sobre los diversos temas y Democracia Participativa; donde además de elegir a representantes, existen mecanismos para tomar parte en las decisiones sobre determinado asuntos. En definitiva, la apuesta por fórmulas y procesos de participación colectivos, pasan ineludiblemente por un reparto y ampliación de la capacidad de decidir sobre los diversos asuntos, y por tanto del poder para la gestión de lo común.
Es evidente que la nuestra -y seguro que también la tuya- es una apuesta por hacer de los centros educativos unos espacios donde la capacidad de decisión implique al conjunto de la comunidad educativa, para lo cual es imprescindible que se produzca una apuesta clara por parte del conjunto del centro por fórmulas de democracia participativa y directa -aquella donde el propio alumnado toma parte en la gestión del centro junto a profesorado, familias y comunidad-.
En resumen, la participación la entendemos como un derecho de todas las personas -estudiantes, infancia y juventud incluidas-, como valor en sí mismo y como medio para transformar la realidad.
Existe además la participación individual, grupal y social. En el caso de nuestra campaña, la participación de las personas estudiantes de manera individual se produce en la elección de las personas delegadas o en la realización de una votación en el centro de cara a una posible toma de decisiones. La participación grupal cuando se realiza la planificación de una actividad para el ordenamiento del tráfico para la entrada y salida del centro educativo y la participación social cuando ese grupo de estudiantes puede conseguir que se impulse en su municipio un programa educativo contra la violencia de género. En el caso de la participación individual operan las percepciones subjetivas personales de cada persona, en la grupal las competencias personales para la cooperación y en la social la capacidad de incidencia en los espacios de poder y decisión. Por ello, cuando nos referimos a la participación, ponemos de manifiesto una serie de elementos que definen de qué estamos hablando.
Participación colectiva: nos referimos a que con independencia de los mecanismos de participación individual o consulta, la participación la entendemos como un proceso colectivo, grupal, orientado al bien común.
Participación autónoma: en el sentido se que los diferentes grupos tengan la posibilidad de reflexionar sobre su propia realidad, elaborar diagnósticos, acciones y propuestas desde el máximo respeto a su autonomía y sin injerencias externas.
Participación decisoria: tanto en lo que se refiere al propio grupo, en el sentido que tomen las decisiones que consideren más adecuadas para hacer y desarrollar iniciativas propias, pero sobre todo en la relación con los espacios de poder relacionados con cada grupo social. Participar implica ser parte de la toma de decisiones.
Para entender mejor a qué nos referimos cuando hablamos de participación, supone de gran interés conocer la Escalera de la Participación, original de Sherry R. Arnstein y que en unas de sus adaptaciones, Roger Hart publicó en 1992 una versión para la participación infantil y juvenil. Cuenta con 8 peldaños divididos en dos tramos; el primero de 3 peldaños donde las personas adultas tienen el poder en un tramo de no-participación y otra de 5 peldaños que sería el tramo de la participación.
Figura explicativa de la escalera de la participación infantil propuesta por Roger Hart. Por Olga Berrios.
A partir de la página De Cibercorresponsales aportamos la explicación de cada peldaño:
ESCALÓN 1.- Manipulación.
Es aquel en el que las personas adultas utilizamos a infancia y juventud para transmitir nuestras propias ideas, en lugar de escuchar las suyas. Es una forma de engañarlas y de engañarnos a nosotros y nosotras mismas.
Ejemplo: una niña, niño o adolescente lee un discurso en un acto, pero el texto lo ha elaborado bajo las instrucciones de personas adultas.
ESCALÓN 2.- Decoración.
Ocurre cuando las personas adultas utilizamos a la infancia y juventud para difundir una causa sin explicársela, están ahí para decorar.
Ejemplo: la foto de una manifestación o un acto reivindicativo donde infancia y juventud posan con pancartas y camisetas, sin comprender los mensajes que portan.
ESCALÓN 3.- Participación simbólica. La niña o el niño “show”.
Aquí clasificamos los casos en los que se utiliza a algún chico o chica como “show” por sus habilidades, mientras que otras no tienen oportunidad de participar.
Ejemplo: debates públicos o conferencias donde se selecciona a las chicas y chicos con más habilidades al hablar, o con ideas ingeniosas. Mientras, el resto no tiene oportunidades para transmitir sus ideas. Selección de un grupo reducido de alumnas y alumnos que tienen un encuentro con una figura de autoridad ( Alcalde o Alcaldesa por ejemplo) sin que sean vinculantes las propuestas del alumnado.
ESCALÓN 4.- Información.
Aquí van los casos en los que la infancia y juventud reciben información y entienden el proyecto, aunque no se implican mucho más porque los mensajes y decisiones son de las personas adultas.
Ejemplo: una concejalía de juventud decide la programación de actividades y reparte información a chicas y chicos para que asistan. Sin embargo, no han podido opinar y proponer otras actividades.
ESCALÓN 5.- Te informan y consultan.
En este escalón van los casos en los que te han informado y además consultado. Y ¡encima! se han tenido en cuenta tus propuestas.
Ejemplo: el instituto reparte encuestas para decorar las clases y bastantes de las ideas que apuntan las chicas y chicos se llevan a cabo. (Sin embargo, quienes seleccionan esas ideas siguen siendo personas adultas.)
El modelo de participación que impulsamos con esta campaña tiene más que ver con los escalones siguientes.
ESCALÓN 6.- Proyecto iniciado por personas adultas, pero las decisiones las toman también infancia y juventud.
Las niñas, niños y personas adultas toman las decisiones en igualdad, con la información necesaria.
Ejemplo: un grupo Scout planifica las actividades del curso y se reparte las tareas entre todo el mundo: chicas, chicos, monitores y monitoras.
ESCALÓN 7.- Proyecto dirigido por niñas y niños
La infancia y juventud toman el poder: deciden qué hacer. Las personas adultas participan sólo si se solicita su apoyo.
Ejemplo: un grupo de adolescentes del barrio solicita un espacio para reunirse y patinar en un parque que está remodelando el ayuntamiento.
ESCALÓN 8.- Proyecto iniciado por niñas, niños, o jóvenes con decisiones compartidas con las personas adultas
La participación no trata de que la infancia y juventud lo hagan todo “en solitario”, como el escalón anterior. Los mejores casos son en los que chicas y chicos idean, dirigen y gestionan la iniciativa. Sin embargo, eligen colaborar con personas adultas porque piensan que, en la participación, hay que contar con todas las opiniones posibles.
Ejemplo: los niños y las niñas ponen en marcha una radio local y piden a las personas adultas la gestión del espacio y del presupuesto, que supervisarán también niñas y niños.
Esta escalera nos ayuda a concretar de qué hablamos cuando nos referimos a impulsar la participación, entendiendo por ello promover el protagonismo de, en nuestro caso, la infancia y la juventud, como actores y actrices activas en la resolución de sus necesidades y anhelos.
Pero la participación no se produce la noche a la mañana, sino que debe recorrerse un camino en el que ir asumiendo responsabilidad, de forma paulatina y con un ritmo que dependiendo de cada contexto será de una forma determinada y donde existen una serie de componentes que definen ese proceso y que en buena parte, determina la propuesta metodológica de la campaña de participación estudiantil.
Sensibilización: Lo primero es sentir deseos por hacer algo, por intervenir, tener motivos. Esta motivación puede venir provocada por una reflexión personal interna o desde el exterior, familia, amistades, por alguna asociación o colectivo que nos de a conocer una situación concreta.
Comprensión: Es cuando se conoce más a fondo la situación que ha despertado la sensibilidad, formando la propia opinión que será la razón por la que se continúe en el proceso, se encuentre sentido a seguir tomando parte.
Acuerdo: Es el momento en el que se decide de forma colectiva qué es lo que queremos hacer y cómo. Es importante que se comparta este momento, que todas las personas aporten sus opiniones ya que será la suma de los diversos conocimientos los que hagan ver y entender la situación mucho mejor, en su totalidad y por tanto ser capaces de construir una solución mucho más adecuada.
Compromiso y responsabilidad: Una vez que se conocen la implicaciones de la decisión de participar, las personas se posicionan, expresan sus opiniones y se corresponsabilizan con la decisión que se haya adoptado. Conociendo el esfuerzo que requiere se establece el nivel de implicación.
Organización: Este es el momento de retocar todos y cada uno de los espacios que hagan falta para desarrollar adecuadamente nuestra labor. Muchas buenas intenciones, han fracasado por una mala organización y reparto del trabajo, por tanto es algo que deberemos construir, mantener y modificar cuando sea necesario entre todos y todas.
Trabajo: El hecho de participar requiere de esfuerzo. Todo cambio social, cada pequeña mejora en las condiciones de centros educativos y la enseñanza en general, viene precedido de un gran trabajo colectivo que otras han asumido en su momento.
Cooperación: Las personas se relacionan en una doble dirección “dar y recibir”, sin abusar de ninguno de los dos extremos porque las personas se convierten en receptoras de servicios o suministradoras del mismo. Teniendo como máxima presente las bonanzas que implica la construcción colectiva del conocimiento.
Crecimiento: Es importante que a las personas les guste lo que hacen y se lo crean. El conjunto de tareas asociadas a la participación deben hacerlas crecer y enriquecerse de forma personal y colectiva.
Creatividad: El propio proceso de participación debe ser una oportunidad en la que desarrollar la creatividad, la iniciativa.
Evaluación: Supone reinterpretar lo que se hace , valorar la acción para mantener aquellos aspectos que han mejorado o mejorar aquellos sobre los que aún no se han conseguido.
Por último, la participación como característica en el proceso de enseñanza-aprendizaje, es un elemento clave como parte de lo que se ha denominado Aprendizaje Activo y de forma más general en el Aprendizaje Dialógico.
Desde la perspectiva del aprendizaje basada en un concepción comunicativa, se entiende que las personas aprendemos a partir de las interacciones con otras. En el momento en el que entablamos un diálogo con otras personas, damos significado a nuestra realidad. Construimos el conocimiento en un primer momento desde un plano intersubjetivo, es decir, desde lo social; y progresivamente lo interiorizamos como un conocimiento propio (intrasubjetivo).
Según la concepción dialógica del aprendizaje, para aprender las personas necesitamos de situaciones de interacción. Pero no solo necesitamos un gran número de interacciones, y que estas sean diversas, sino que además el diálogo que se establezca tiene que estar basado en una relación de igualdad y no de poder, lo que significa que todos y todas tenemos conocimiento que aportar, reconociendo así, la inteligencia cultural en todas las personas.
Mediante el diálogo transformamos las relaciones, nuestro entorno y nuestro propio conocimiento. De manera que “El aprendizaje dialógico se produce en interacciones que aumentan el aprendizaje instrumental, favorecen la creación de sentido personal y social, están guiadas por principios solidarios y en las que la igualdad y la diferencia son valores compatibles y mutuamente enriquecedores”. (En Aubert, A.; Flecha, A.; García, C.; Flecha, R.; Racionero, S. (2008). Aprendizaje Dialógico en la Sociedad de la información. Barcelona: Hipatia).
Para que este conjunto de interacciones se produzcan de manera eficiente, es indispensable la participación del conjunto de la comunidad educativa, del profesorado, familias, comunidad y el propio alumnado, mediante una posición más activa. Por ello, la utilización de procedimientos que aumenten el protagonismo del alumnado, es una estrategia clave en la mejora de los rendimientos y en el desarrollo de capacidades y competencias.
Al respecto siempre hemos comentado que a participar se aprende participando; pues además, participando se aprende mucho mejor cualquier otra cosa, como se demuestra en el conocido “cono del aprendizaje” de Edgar Dale.
Como se puede observar, el modelo de participación que proponemos y defendemos tiene mucho que ver con la necesidad de tomar parte de la toma de decisiones. Pero consideramos importante dar un paso más, y plantearnos cuales son los criterios que deberían regir nuestra toma de decisiones.
A poco que analicemos críticamente el mundo que nos rodea, vemos como tanto los organismos institucionales, el mundo empresarial e incluso las personas de a pie, usan el criterio económico como principal vector que guía esta toma de decisiones, un criterio económico supeditado al sistema dominante que prima el crecimiento ilimitado en un planeta de recursos limitados, y generador de injusticas sociales y ecológicas. El ahorro, o la obtención de beneficios y acumulación económicos, están por encima del beneficio social que suponga o una gestión sostenible de los recursos materiales y energéticos de los que dispone el planeta.
Por tanto defendemos la necesidad tanto de desarrollar las capacidades, motivación y los conocimientos necesarios para poder “tomar parte” de las decisiones que afectan nuestra vida cotidiana, como de reorientar la mirada, y de colocar en el centro de nuestras decisiones el bienestar de las personas con las que compartimos planeta, el de las que quedan por venir y el del resto de los seres vivos. En definitiva como participar para cuidarnos y cuidar La Vida.
Mucho hay que agradecer en esta línea a las compañeras feministas, “ecofeministas” y “decrecentistas” que trabajan día a día por darle forma a esta propuesta. Desde esta campaña de “La vida en el centro” pretendemos contribuir a la construcción de estos nuevos caminos pensando juntas, y compartiendo con quien así lo considere todo el conocimiento y experiencia generados.
Por tanto no podemos imaginar este apartado de la guía como un capítulo cerrado sino más bien como un toque de atención y un reenfoque que debiera reorientar nuestros esquemas y categorías mentales.
Al menos sería necesario que nos planteemos a qué criterios atender a la hora de hacer propuestas o tomar decisiones: ¿Cómo movernos? ¿Cómo vestirnos? ¿Cómo y dónde vivir? ¿Cómo alimentarnos? O ¿Cómo relacionarnos con otras personas? Teniendo en cuenta además que todas son decisiones que de una manera más o menos consciente tomamos continuamente.
Quizás sería interesante cuestionarnos una serie de preguntas antes de hacer propuestas o tomar decisiones -además o incluso sustituyendo al sempiterno ¿Cuánto cuesta?-:
¿Qué repercusiones tiene mi decisión en otras?
¿Qué hace falta para que esto suceda?
¿Afecta a otras personas?
¿Va a generar situaciones de desigualdad?
¿Va a generar situaciones de equidad?
¿Reporta algún beneficio social o ecológico?
¿Y algún perjuicio?
¿Podemos tener todas las personas que habitamos el planeta ahora mismo la misma oportunidad?
¿Estamos asegurando con esta decisión que las generaciones futuras tengan las mismas posibilidades y oportunidades de desarrollar su vida de manera satisfactoria?....
¿Estamos realmente posibilitando e impulsando relaciones igualitarias y justas que ofrezcan las mismas posibilidades a todas las personas, independientemente de lo que les penda entre las piernas, origen geográfico, creencias, etc?
Por esta razón incorporamos la reflexión sobre que aportan los feminismos y la cultura de la sostenibilidad a la educación en general y la educación para la participación en particular.
Feminismos y educación. Últimos hitos de una larga historia.
Si bien las demandas en torno a la educación están muy presentes en todo el recorrido histórico del movimiento feminista, lo que hoy venimos llamando coeducación no deja de ser un planteamiento reciente cuya integración en el contexto educativo merece una reflexión. En nuestro país, no será hasta la década de los años 80 en la que diferentes análisis e investigaciones feministas sobre la práctica educativa comienzan a denunciar las desigualdades de género en el sistema educativo.
Así, desde diversos campos de conocimiento, se pone de manifiesto como tras la aparente igualdad de la educación mixta se continúa reproduciendo un modelaje dicotómico y desigual para mujeres y hombres. Entre otros aspectos, se desvela el sexismo y androcentrismo en conceptos, estructuras y usos del lenguaje; se cuestiona el androcentrismo científico y como este se canaliza a través de los libros de texto y la cultura educativa; se estudian las relaciones entre madres y padres, profesoras y profesores con los niños y las niñas y se advierte, como de forma inconsciente, se depositan expectativas, análisis y evaluaciones diferentes conforme a estereotipos íntima y colectivamente asumidos; se analiza la organización escolar y el uso diferencial de espacios que hacen unas y otros; se advierten elecciones sesgadas en los estudios y salidas profesionales y la desmotivación de las jóvenes por determinadas disciplinas a pesar de tener mejor rendimiento académico.
Fue en 1990, con la Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE), donde por primera vez se reconoció la discriminación por sexos en el sistema educativo, se estableció la necesidad de reconsiderar la actividad educativa bajo el principio de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y se recogió de forma explícita, en objetivos, contenidos curriculares y orientaciones metodológicas, el abordaje de la coeducación de forma transversal. Con la práctica, a pesar del loable esfuerzo por promover la equidad de género de la LOGSE, los contenidos transversales no tardaron en mostrar su debilidad. Estos, en el mejor de los casos, se desarrollaban como apéndices en las disciplinas o se trabajaban con un sentido vertical como el resto del currículum educativo, lo cual supone un contrasentido si estamos abordando valores, conductas y actitudes.
La Ley Orgánica de Educación (LOE) aprobada en 2006, introduce la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos en Primaria y Secundaria. Entre otros contenidos incluye la igualdad de hombres y mujeres y las temáticas objeto de interés giran en torno a la convivencia y la prevención de la violencia de género, la educación afectivo-sexual, la corresponsabilidad y el origen y evolución de la igualdad de oportunidades entre ambos sexos. La coeducación progresa desde un prisma más centrado en compensar a las niñas y a las jóvenes a reconocer la diversidad de experiencias, ponerlas en valor y reflexionar en torno a cómo se reproducen las relaciones de poder y desigualdad. Al mismo tiempo, se hacen búsquedas de nuevas vías de acción educativa para promover relaciones de género más equitativas.
La asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos fue objeto de fuerte controversia por sectores críticos de muy diverso espectro ideológico y obviamente, con argumentos dispares, llegando en casos extremos a sostener una batalla judicial por lo que se consideró adoctrinamiento en la “ideología de género”.[1]
La actual Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) aprobada en 2013, elimina la citada asignatura y elude en su propuesta curricular un abordaje de las desigualdades sociales en el contexto educativo. Atravesada por una fuerte contestación, en la actualidad se demanda una nueva ley por amplios sectores sociales y educativos que, entre otros principios por una educación democrática, recoja:
La eliminación del sistema patriarcal del currículum y de las prácticas educativas favoreciendo el desarrollo de las personas independientemente de su género y el fomento del respeto de las múltiples identidades sexuales.[2]
Un currículo diversificado e integrador debe formar a una ciudadanía crítica de personas conscientes, para lo que necesitamos incluir saberes que estén contextualizados, tengan sentido y sean revisables, discutibles y que permanezcan sujetos a crítica. El desafío cultural reside en proporcionar una educación integral que reúna e integre el conocimiento de las ciencias y de sus aplicaciones tecnológicas, las humanidades, las ciencias sociales, las artes, sin despreciar los saberes populares y los que componen la vida cotidiana, de forma que sirva al cuidado de las personas, de la naturaleza y de la vida comunitaria... que facilite la deliberación de problemas controvertidos y ayude a comprender el medio en el que se habita.[3]
Y para ello, entre otras cuestiones es preciso:
- Cuestionar desde el currículo el pensamiento hegemónico que perpetúa relaciones de poder e inequidad: el modelo patriarcal en la sexuación de los saberes y en las relaciones asimétricas entre hombres y mujeres, el modelo heterosexual en las relaciones y concepción de la familia, y toda discriminación que otorgue privilegios determinados por la posición cultural, nacional, social, política, religiosa o laboral.
- Configurar los currículos desde un enfoque intercultural e inclusivo, potenciando el reconocimiento del alumnado proveniente de familias migrantes y de minorías, la diversidad sexual y la igualdad entre los sexos.[4]
Aportaciones de los feminismos a la educación para la participación
El pensamiento feminista, desde hace mucho, ha dejado de ser exclusivamente un movimiento social para convertirse en una disciplina con una genealogía, una historia, un cuerpo de doctrina y toda una serie de corrientes bien diferenciadas que impregnan campos diversos, desde la crítica literaria o la cinematografía, a la concepción de la salud, la economía o los fines y el papel de la educación.
En este sentido, sin ánimo de caer es simplificaciones, no es lo mismo plantear la igualdad de oportunidades entendida como asegurar que las niñas y las mujeres estén suficientemente representadas en los lugares de toma de decisiones que apostar por reclamar un cambio que pase por desvelar las relaciones de desigualdad y eliminar el sexismo y androcentrismo que permea los saberes.
Así, una primera cuestión que nos parece estimulante y necesaria es aprender a analizar qué discurso hay tras un documento educativo de diversa índole en relación con la igualdad de género, incluida esta propuesta que tenemos entre manos. Es decir, asumimos que no hay planteamientos neutros, inocentes, ni inocuos en los numerosos planteamientos y acciones educativas que podemos formularnos con o sin propósitos en materia de igualdad. La propuesta que aquí hacemos se sitúa abiertamente a favor de una educación para la participación que integre superar las discriminaciones por razón de sexo y de lugar a diversidad de experiencias al margen de las identidades, estereotipos y marcos normativos de género.
Proponemos un acercamiento pedagógico centrado en la experiencia de las y los estudiantes, en sus biografías educativas, cotidianas y relacionales, favoreciendo la articulación de discursos sobre los malestares asociados a la posición de género y dando lugar a la construcción de conocimientos y propuestas partiendo de la experiencia común sobre la desigualdad y la discriminación.
Más que apoyarnos en prácticas educativas sostenidas en ideales de democracia, libertad o ciudadanía, proponemos comenzar por mirar lo micro para ver cómo se experimenta la opresión y las relaciones desiguales en cada contexto concreto y también para descubrir cómo suceden las resistencias y los cambios sociales frente a ella.
No nos limitamos a un modelo coeducativo en el que comprender cómo las desigualdades de género se reproducen en las instituciones educativas dentro de un marco más general como es el sistema patriarcal y heteronormativo (ver las cuestiones de género en el currículo, en la trasmisión del saber, en la presencia de ambos sexos en la toma de decisiones, en uso de los espacios, etc). En la medida en que colocamos la vida de los niños, las niñas y el estudiantado en el centro, invitamos a analizar también las posiciones de género desde la subjetividad, los símbolos, los cuerpos, la construcción de sus identidades, las relaciones entre iguales y la toma de conciencia individual y grupal.
En todas las relaciones humanas se reproducen dinámicas de poder. Desde los feminismos optamos por asumir dicha premisa para ser sensibles a dichas dinámicas y valorar cuáles son las relaciones de poder que se ponen en juego, quienes y de qué modos se produce el control parcial del poder y finalmente, encontrar fórmulas participativas para construir relaciones horizontales e inclusivas en todo el proceso.
Por ejemplo, merece la pena indagar las iniciativas que hay en torno a la promoción de la convivencia y la prevención del acoso escolar.[5] Que el alumnado y la propia comunidad educativa comprenda que tal fenómeno es una expresión de las violencias que se asientan en la conjugación de relaciones de poder y desigualdad. Y escribimos violencias para intuir sus múltiples expresiones visibles, ocultas y simbólicas. Y señalamos desigualdades para poder reflexionar cómo la posición de género, geográfica, económica etc., permea las relaciones y situaciones de violencia que aparecen en la experiencia educativa.
Por otro lado, como docentes y/o dinamizadores de procesos participativos, es preciso que valoremos qué experiencia previa tenemos en torno a la coeducación y los contenidos de género, pues difícilmente podemos ser sensibles y desarrollar cambios en nuestra práctica educativa sin que la materia haya pasado por nosotras y nosotros mismos más allá de una adquisición de ciertos contenidos. Por otro lado, somos conscientes de que el compromiso y la actitud del quien dinamiza, siendo importante, no es suficiente si no se dan otras condiciones favorables para gestar tal cambio.
¿Y cuáles son esas aspiraciones o cambios deseados? Nuestra propuesta de aumentar la participación estudiantil se encamina a colocar la vida asociativa y comunitaria en el centro, a generar nuevas formas de relación dentro y alrededor de las instituciones educativas donde la diversidad, la equidad, dignidad humana y la vida que merece la pena ser vivida, sean ejes vertebradores. Así, contemplamos y analizamos los posibles impactos vitales a que da lugar la generación y creación de estructuras y modelos de participación.
Los feminismos en los que nos apoyamos también nos aportan una reflexión a que nos reconozcamos interdependientes y ecodependientes. La vida es vulnerable y finita, si no se cuida, se precariza, enferma, muere. Por tanto, es necesario que en todas las tapas del proceso participativo se proporcionen las condiciones de posibilidad para desarrollar e integrar el autocuidado, el cuidado mutuo y la corresponsabilidad para con los otros, las otras y para con todo lo vivo.
Finalmente, como ya hemos señalado, los feminismos tienden a ser corriente viva y necesaria de reflexión y autocrítica permanente. No para poder constantemente en duda lo que se estamos haciendo sino para visibilizar condiciones, características, limitaciones y permanecer abiertas al cambio.
[1] El concepto género se introdujo en los ochenta en nuestros desarrollos teóricos, investigativos y metodológicos como una categoría que permite analizar la carga cultural impuesta a los cuerpos sexuados. Supuso una distinción entre hechos biológicos y sociales y permitió explicar cómo las diferencias entre mujeres y hombres no justifican las desigualdades y discriminaciones entre ambos sexos. Quienes cuestionan la teoría o el análisis de género bajo la expresión “ideología de género” niegan tal carga histórica y cultural y con ello, las discriminaciones por razón de sexo.
Para saber más véase: Transversalidad del principio de igualdad: la Educación para la Ciudadanía (Josefa D. Ruiz-Resa -UGR) en Estudio sobre la aplicación de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Generalitat de Catalunya. Centre d’Estudis Jurídics i Formació Especialitzada. Barcelona, 2011.
[2] Documento de Bases por una nueva Ley de Educación.
[3] Ídem, pág. 18.
[4] Ídem, pág. 23.
[5] Véase por ejemplo, el programa finlandés KIVA, anti acoso escolar.
Educación Ambiental. Educación para la sostenibilidad.
“Cambiar las gafas para mirar el mundo”.[1]
El medio ambiente- y otras expresiones que lo nombran con mayor o menor rigor semántico: entorno, medio, ambiente, contextos, ecosistemas, etc.- motivan desde antiguo, afanes reformistas e innovadores en el quehacer pedagógico (Caride y Meira, 2001).
Desde Rousseau, para quien “la naturaleza es nuestro primer maestro”, hasta las actuales corrientes pedagógicas, numerosas personas dedicadas a la tarea de educar han insistido en uno u otro modo en la necesidad de acudir a la experiencia y al contacto con el medio como vía de aprendizaje, como fuente de contenidos, o como contexto al que analizar para comprender su funcionamiento e interrelación con las comunidades humanas.
Caride y Meira (2001) reconocen tres tendencias que se corresponden con tres grandes etapas cronopedagógicas, y que definen de diferente forma la relación educación-medio ambiente.
· La primera se correspondería con una visión de la naturaleza como fuente o fundamento de contenidos y estímulos educativos, considerada como una fuente de sabiduría de la que las personas deberíamos aprender. Esta etapa surge con el Renacimiento y se consolida con el Romanticismo.
· La segunda etapa en la que el medio ambiente comparte la condición de contenido, recurso y método. Transcurre entre mediados del siglo XIX y los años 70 del siglo XX.
· La tercera, a la que pertenece el momento actual y que tiene como telón de fondo la crisis socioambiental o sistémica, y la necesidad de ir tomando conciencia respecto a la relación existente entre la organización y manera de satisfacer necesidades de los grupos humanos (vertebrado por el sistema socioeconómico dominante), su responsabilidad en el deterioro ecológico, y las posibilidades de intervención para superarlos y prevenirlos. Es en este momento cuando comenzamos a hablar de educación para la sostenibilidad.
Novo (1995) aporta que, ya no se trata sólo de educar sobre y desde la naturaleza, sino de educar por y para la naturaleza y el mantenimiento del equilibrio que permita el desarrollo de la vida (entre otras la humana) en la Tierra.
Desde finales de la década de los 70 del pasado siglo XX se plantea la necesidad de incorporar la educación ambiental en el curriculum oficial.
Es a partir de la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo en 1990 que se formaliza la incorporación de la educación ambiental considerándola como “un tema transversal que impregna todas las etapas, áreas y materias del currículo”.
La Ley Orgánica de Educación (LOE) aprobada en 2006, plantea la necesidad de que el alumnado de primaria, secundaria y enseñanzas medias desarrollen ( entre otras) la competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico, en la que se plantea el desarrollo de la habilidad para interactuar con el mundo físico, tanto en sus aspectos naturales como en los generados por la acción humana, de tal modo que se posibilite la comprensión de los sucesos, la predicción de consecuencias y la actividad dirigida a la mejora y preservación de las condiciones de vida propia, de las demás personas y del resto de los seres vivos.
Esta competencia desaparece en la nueva ley de educación Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) aprobada en 2013, que entre otras “perlas” elimina la citada competencia, y propone la de “Sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor” que implica las habilidades necesarias para convertir las ideas en actos, como la creatividad o las capacidades para asumir riesgos y planificar y gestionar proyectos. Muy enfocada sin lugar a dudas, a incentivar el espíritu empresarial y productivista. No queremos con esto negar la importancia que tiene favorecer el desarrollo de personas jóvenes con iniciativa y creatividad, pero sí consideramos importante señalar la “sustitución” de unas prioridades educativas sobre otras.
Ante esto no queda más remedio que al menos plantearnos ¿Cuáles son los saberes necesarios para el desarrollo de una sociedad justa y en equilibrio con el entorno del que depende íntimamente? ¿Dónde estamos poniendo las prioridades?
Aportaciones de la Educación para la Sostenibilidad a la educación para la participación.
En primer lugar debemos aclarar que usamos el término Educación para la Sostenibilidad (EPS en adelante) comprendiendo que ha sido una necesaria evolución del concepto de Educación Ambiental con el afán de afinar más la propuesta. Existen diferentes visones y tendencias dentro de la Educación ambiental, pero consideramos que debemos centrarnos en las propuestas que no se ciñen exclusivamente al conocimiento del medio natural sino a las propuestas didácticas y de análisis de la realidad que ponen el foco en los procesos sociales, y en cómo estos regulan la gestión de los “recursos” (materiales, energéticos y/o biológicos) a escala global y local, y con la repercusión social que a su vez tienen dichos procesos. Asumiendo que los procesos sociales vienen determinados por el sistema socioeconómico dominante.
Defendemos las propuestas didácticas que buscan proporcionar herramientas de análisis de la realidad que permitan incorporar criterios de sostenibilidad fuerte en nuestra toma de decisiones. Es decir visibilizar las ausencias en el imaginario colectivo, o lo que es lo mismo, todo lo que se ha invisibilizado durante el desarrollo del sistema socioeconómico dominante. Y mostrar posibles alternativas, y la necesidad de seguir construyendo otras.[2]
Buscamos el desarrollo de una cultura que ponga en el centro la vida y que aprenda a convivir en paz con el planeta.
Buscamos recuperar la posibilidad de comprender el origen de todo lo que nos rodea y la relación de interdependencia que tenemos con la naturaleza.
Buscamos hacer evidente la idea de límites, poniendo en evidencia la viabilidad de un sistema que busca el crecimiento ilimitado en un planeta con recursos limitados.
Buscamos situar la huella ecológica como un indicador a tener en cuenta a la hora de gestionar los recursos.
La huella ecológica se define como “el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población determinada”. (Wackernagel y Rees, 1995).
Buscamos priorizar el ser sobre el tener. Reconocer las bonanzas y necesidad de vidas que desarrollen la simplicidad voluntaria y la suficiencia, y que reconozca la importancia de las auténticas redes sociales.
Perseguimos un sistema social que siga las enseñanzas de la biosfera tales como vivir del sol, cerrar ciclos de materiales, minimizar los transportes horizontales, recuperar los ritmos lentos y la cooperación.
Buscamos ser capaces de organizarnos para desarrollar maneras de satisfacer las necesidades básicas humanas de todas las personas que habitamos planeta y de las que quedan por venir.
Deseamos una participación que atienda a lo global y a lo local, a lo glocal integrando la red de interrelaciones existentes entre todos los elementos que formamos parte del planeta.
Y buscamos una sociedad verdaderamente democrática y justa que organice la toma de decisiones a través de procesos participativos y que fomente las relaciones de las personas en su entorno próximo.
[1] Este subtítulo lo hemos tomado “prestado” de la obra colectiva del mismo nombre coordinado por Yayo Herrero, Fernando Cembranos y Marta Pascual y editado por ecologistas en Acción.
[2] De aquí en adelante nos permitimos una modificación de una propuesta hecha por: Herrero et al 2011.
A continuación vamos a resumir cuáles son los mecanismos de participación en nuestro contexto educativo, tanto en lo referente a la legislación vigente en el momento de redacción de la presente guía, como desde diversas iniciativas metodológicas.
Lucho por una Educación que nos enseñe a pensar no por una Educación que nos enseñe a obedecer.
Para abordar el aspecto relacionado con la participación formal en el sistema educativo, debemos hacer referencia a la actual Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), en especial el TÍTULO V PARTICIPACIÓN, AUTONOMÍA Y GOBIERNO DE LOS CENTROS, donde en su artículo 118. Principios generales destaca lo siguiente :
1. La participación es un valor básico para la formación de ciudadanos autónomos, libres, responsables y comprometidos con los principios y valores de la Constitución.
2. La participación, autonomía y gobierno de los centros que ofrezcan enseñanzas reguladas en esta Ley se ajustarán a lo dispuesto en ella y en la Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, Reguladora del Derecho a la Educación, y en las normas que se dicten en desarrollo de las mismas.
4. A fin de hacer efectiva la corresponsabilidad entre el profesorado y las familias en la educación de sus hijos, las Administraciones educativas adoptarán medidas que promuevan e incentiven la colaboración efectiva entre la familia y la escuela.
5. En relación con los centros integrados y de referencia nacional de formación profesional se estará a lo dispuesto en la Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y de la Formación Profesional y en las normas que la desarrollen.
6. Corresponde a las Administraciones educativas regular la participación en los centros que impartan enseñanzas artísticas superiores de acuerdo con la normativa básica que establezca el Gobierno.
7. Corresponde a las Administraciones educativas adaptar lo establecido en este Título a las características de los centros que imparten únicamente el primer ciclo de educación infantil. Esta adaptación deberá respetar, en todo caso, los principios de autonomía y participación de la comunidad educativa, recogidos en el mismo.
De la misma forma, el Artículo 119 referente a la Participación en el funcionamiento y el gobierno de los centros públicos y privados concertados aparece:
b) Claustro del profesorado
Ya en el Capítulo III Órganos colegiados de gobierno y de coordinación docente de los centros públicos, se establece en el Artículo 126.1 la Composición del Consejo Escolar.
Y en el punto 5 hace referencia expresa a la representación del alumnado.
Por último, el Artículo 127 sobre Competencias del Consejo Escolar, dice lo siguiente:
a)Evaluar los proyectos y las normas a los que se refiere el Capítulo II del Título V de la presente Ley orgánica.
b) Evaluar la programación general anual del centro, sin perjuicio de las competencias del
Claustro del profesorado , en relación con la planificación y organización docente.
d) Participar en la selección del director del centro, en los términos que la presente Ley Orgánica establece. Ser informado del nombramiento y cese de los demás miembros del equipo directivo. En su caso, previo acuerdo de sus miembros, adoptado por mayoría de dos tercios, proponer la revocación del nombramiento del director.
f) Conocer la resolución de conflictos disciplinarios y velar por que se atengan a la normativa vigente. Cuando las medidas disciplinarias adoptadas por el director correspondan a conductas del alumnado que perjudiquen gravemente la convivencia del centro, el Consejo Escolar, a instancia de padres, madres o tutores legales, podrá revisar la decisión adoptada y proponer, en su caso, las medidas oportunas.
h) Promover la conservación y renovación de las instalaciones y del equipo escolar e informar la obtención de recursos complementarios, de acuerdo con lo establecido en el artículo 122.3.
Por otro lado el CJE ya manifestó su disconformidad con la presente Ley, entre otras cosas y en palabras Raúl Almarcha, responsable de Educación Integral del CJE, porque “Rompe con una de las pocas bondades que tenía el sistema educativo español, donde toda la comunidad se implicaba por construir un proyecto educativo compartido y se involucraba en su gestión” y por tanto por la eliminación del poder de los Consejos Escolares y la cesión de autonomía al director del centro sin una mínima de rendición de cuentas.
Por otro lado, existe un fuerte movimiento por una nueva Ley de Educación. Ya en la Declaración de Sevilla, se anotaba en uno de los puntos:
“PARTICIPACIÓN. La participación es un derecho de las personas y un principio constitucional. Debe reforzarse como forma de pertenencia, motivación, concienciación, formación y corresponsabilidad social. Resulta imprescindible potenciar la libertad de pensamiento y de expresión del alumnado, así como su autoorganización y participación en la vida del centro. La participación exige poder de decisión. lo opuesto al control autoritario. Nos preocupan signos evidentes de empobrecerla y recortarla presentes en el texto de la LOMCE.”
Y en el Documento de bases para una nueva Ley de Educación, suscrito por colectivos sociales, organizaciones estudiantiles, de madres y padres de alumnado, partidos políticos y organizaciones sindicales, se expresa que:
La educación que queremos se fundamenta en el principio básico del derecho a la educación desde el nacimiento y a lo largo de toda la vida, así como en los principios de igualdad, laicidad, diversidad, inclusión, sostenibilidad, autonomía, convivencia, participación democrática, solidaridad, antiautoritarismo, coeducación. Con un aprendizaje cooperativo que sea participativo, colaborativo y nunca competitivo, implicando en su consecución a toda la comunidad.
Las finalidades de la educación que queremos, priorizan la formación intelectual para comprender el mundo en el que vivimos y participar en su mejora; la formación para una ciudadanía responsable, crítica, solidaria y democrática en un mundo pluricultural; el desarrollo emocional y la búsqueda del bienestar personal y colectivo de la comunidad de la que forma parte; la eliminación del sistema patriarcal y el fomento del respeto de las múltiples identidades sexuales; la formación para el conocimiento, respeto e implicación en la defensa del medio natural del que dependemos; el desarrollo de la creatividad y de la estética y el respeto profundo a las necesidades, los ritmos y la intimidad de las personas que implica la individualidad de cada niña y niño y el ofrecimiento de una respuesta educativa ajustada y a la vez integral.
Para que todo ello sea posible, es imprescindible el aumento de la autonomía de los centros y la participación de la comunidad en su conjunto.
• Autonomía pedagógica del profesorado y la dirección para desarrollar un proyecto educativo consensuado en el seno de la comunidad educativa, facilitándoles la regulación de los aspectos de gestión económica que respondan a sus necesidades y proyectos.
¿Y EN EL ÁMBITO UNIVERSITARIO?
Pues principalmente la participación estudiantil viene recogida en el Estatuto del Estudiante Universitario, en su Capítulo VIII que reproducimos a continuación:
De la participación y la representación estudiantil.
1.Todos los estudiantes universitarios están comprometidos en la participación,
activa y democrática, en los órganos de gobierno de su universidad, centro y departamento, y en sus propios colectivos, mediante la elección de sus representantes.
2.Son electores y elegibles todos los estudiantes que se encuentren matriculados en la universidad y que realicen estudios conducentes a la obtención de un título oficial en los términos establecidos en los estatutos de su universidad y reglamentos que los desarrollen.
3.Las universidades impulsarán la participación activa de las y los estudiantes en los procesos de elección, proporcionando la información y los medios materiales necesarios y fomentando el debate, así como facilitando y promoviendo la implicación del alumnado en el diseño de los mecanismos para el estimulo de la participación de los estudiantes.
4.Son representantes de los estudiantes que cursan estudios conducentes a la obtención de un título oficial:
5.Se promoverá que la representación estudiantil respete el principio de paridad, con participación proporcional de hombre y mujeres. Asimismo, se promoverá la participación de las personas con discapacidad en dicha representación estudiantil.
6.La normativa de cada universidad regulará la representación de los estudiantes que cursen estudios no conducentes a la obtención de un título oficial.
Derechos de los representantes.
Responsabilidades de los representantes.
Participación estudiantil y promoción de asociaciones, federaciones y
confederaciones de estudiantes.
1.En los términos establecidos por este Estatuto y por las normativas propias de las universidades, se impulsará la participación estudiantil en asociaciones y movimientos sociales, como expresión de la formación en valores de convivencia y ciudadanía
2.Dentro de los fines propios de la universidad, se promoverá la constitución de asociaciones, colectivos, federaciones y confederaciones de estudiantes, que tendrán por objeto desarrollar actividades de su interés, en el régimen que dispongan sus estatutos.
3.Los estudiantes, individualmente y organizados en dichos colectivos, deben contribuir con proactividad y corresponsabilidad a:
4.Las universidades, en la medida de sus posibilidades, habilitarán locales y medios para el desarrollo de las actividades y el funcionamiento de las asociaciones.
5.Las administraciones con competencia en materia universitaria y las universidades, destinarán en sus presupuestos las partidas correspondientes, que permitan subvencionar la gestión de estas asociaciones y la participación en ellas de los estudiantes respetando el principio de igualdad y no discriminación por razón de edad, sexo, raza, religión, nacionalidad, discapacidad, orientación sexual o identidad de género, o cualquier otra circunstancia personal o social.
6.Las universidades, en su ámbito de actuación, podrán disponer de un registro de asociaciones estudiantiles propias y para las que se establecerán los requisitos y normas de funcionamiento.
Participación en Organizaciones nacionales e internacionales.
1.Las asociaciones estudiantiles de las universidades, registradas como tales,
tendrán derecho a integrarse en redes o confederaciones de carácter nacional o internacional.
2.Para hacer efectiva dicha integración, las administraciones competentes en
materia universitaria, así como las universidades, promoverán ayudas, procurando, asimismo, que se disponga de medios materiales que faciliten dicha integración.
Existen multitud de, proyectos e iniciativas que trabajan de una u otra forma la participación de la comunidad educativa -especialmente del alumnado- en relación con su contexto y el tejido social. Creemos firmemente que el acumulado de experiencia es muy importante y que debemos realizar un esfuerzo por poner en valor las buenas prácticas que se vienen desarrollando.
Entre todas ellas, os señalamos algunas propuestas que se convierten en el presente en claras tendencias de trabajo en el ámbito socioeducativo.
− Comunidades de Aprendizaje.
− Aprendizaje-Servicio.
− Redes de Educación en Valores.
Comunidades de Aprendizaje. [3]
Las Comunidades de Aprendizaje son proyectos que apuestan de forma clara por la transformación educativa y social, como respuesta práctica al reto del aprendizaje en la sociedad del conocimiento y que tienen su marco conceptual y metodológico en el aprendizaje dialógico [4]. Se promueven alrededor de dos elementos: la participación de la comunidad y las interacciones, incluyendo en el proceso educativo a todas las personas que tienen relación con el proceso de aprendizaje y por tanto, con la vida de un territorio, desde amistades, familiares, organizaciones sociales etc.
Las Comunidades de Aprendizaje se traducen en tres espacios fundamentales, que se ven completados con otras acciones dentro y fuera del centro educativo: grupos interactivos dentro del aula, formación y participación de familiares, y tertulias dialógicas. El esquema de trabajo con el que se desarrolla el proceso parte de una etapa de Sensibilización, donde se transmite qué son las Comunidades de Aprendizaje, para continuar con la de Toma de Decisión, donde se establecen las condiciones para que el centro educativo impulse el proyecto; el Sueño, donde el conjunto de la comunidad educativa define como sería su centro ideal, para pasar a la Selección de Prioridades partiendo del conocimiento de la realidad y por último la Planificación, donde se forman comisiones con participación de la comunidad educativa que llevan a la práctica acciones coordinadas desde una asamblea.
En el conjunto de experiencias que se están desarrollando en este momento, son múltiples las formas desde las cuales se están abordando temáticas diversas, pero como nos apuntan sus promotores “Partiendo de los sueños de toda la comunidad educativa y a través del diálogo y la ciencia este proyecto transformador está alcanzando un doble objetivo: superar el fracaso escolar y mejorar la convivencia”.
[3] Más información en www.comunidadesdeaprendizaje.net
[4] Ver “Aprendizaje dialógico en la sociedad de la información”. VVAA. Hipatia. 2008.
Aprendizaje-Servicio (APS). [5]
El APS parte de la idea de “aprender haciendo un servicio a la comunidad”, siendo un método para unir el aprendizaje de conocimientos, habilidades, actitudes y valores con el compromiso social.
Según lo define el Centre Promotor d’Aprenentatge Servei, “el aprendizaje-servicio es una propuesta educativa que combina procesos de aprendizaje y de servicio a la comunidad en un solo proyecto bien articulado donde los participantes aprenden al trabajar en necesidades reales del entorno con la finalidad de mejorarlo”.
En palabras de Roser Batlle [6] el APS es:
· En primer lugar, el verdadero éxito de la educación consiste en formar buenos ciudadanos y ciudadanas capaces de mejorar la sociedad y no sólo su currículum personal.
· En segundo lugar, los niños y jóvenes de ambos sexos no son los ciudadanos del futuro, son ya ciudadanos y ciudadanas capaces de provocar cambios en su entorno. Los casi 4.500.000 de niños y jóvenes en edad escolar que tenemos en España pueden contribuir a hacer un mundo mejor arreglando el parque cercano a su escuela; aliviando la soledad de los abuelos y abuelas o contando cuentos a niñas y niños pequeños.
· Y en tercer lugar, resulta que además, hacer un servicio a la comunidad, ayudar a los otros, es uno de los métodos de aprendizaje más eficaces, porque los chicos y chicas encuentran sentido a lo que estudian cuando aplican sus conocimientos y habilidades en una práctica solidaria.
Existen múltiples experiencias de conexión entre centros educativos y organizaciones sociales, en las cuales se ponen en juego estos principios, donde destaca la percepción de utilidad de la acción del alumnado a la hora de resolver problemas/situaciones concretas, contribuyendo de forma decidida a una toma de conciencia crítica y formación de una ética ciudadana.
[5] Más información en http://www.aprendizajeservicio.net/
[6] Más recursos en http://roserbatlle.net/aprendizaje-servicio/
Redes de Educación en valores.
Englobamos en este epígrafe el conjunto de programas educativos que se desarrollan, desde los centros y en el espacio de la educación formal, en colaboración con entidades sociales y ONG’s con experiencia y recorrido en diversos temas como la cooperación, la interculturalidad, la lucha contra el racismo y la xenofobia, la coeducación, la educación ambiental y muchos otros de interés para el conjunto de la comunidad educativa.
Le añadimos el término “redes” en un doble sentido: por un lado son intervenciones en donde se genera una dinámica de colaboración y coordinación entre la comunidad educativa y las organizaciones sociales, pero también porque promueven la relación y el intercambio de experiencias entre el propio profesorado y/o alumnado adscrito a los programas.
Como ejemplo Oxfam Intermón desarrolla un programa educativo para la ciudadanía global[7], donde ponen en marcha programas educativos para la infancia, además de una red específica de profesorado y un centro de recursos didácticos en esta materia. En este mismo sentido, UNICEF pone en marcha el portal http://www.enredate.org/ de formación al profesorado, mientras que la Plataforma de Infancia de España, a través de su programa Cibercorresponsales, desarrollan un trabajo específico en los centros educativos de secundaria, que se puede consultar en http://www.cibercorresponsales.org/ sin olvidar la Red de Escuelas Interarticulares http://www.escuelasinterculturales.eu/ promovida por la Liga Española de Educación, o el trabajo específico con jóvenes de la Red solidaria de Jóvenes y otros proyectos específicos en el ámbito educativo de Entreculturas http://www.redec.es/redec/red-solidaria-de-jovenes
También está la Red de Educación para la Participación Juvenil “Creando Futuro”, en donde se combinan la educación formal, no formal e informal en un itinerario específicamente pensado en términos de participación juvenil. http://www.redcreandofuturo.org y que cuenta con materiales específicos para su implementación.
No queremos finalizar sin hacer mención a experiencias donde la participación es una metodología para evitar el acoso escolar, desde la promoción de la convivencia y el abordaje de la conflictividad. La referencia en estos casos es el programa finlandés que se está exportando a distintos países europeos para combatir el bulling en las aulas KIVA (Ver documento: KIVA - Programa finlandes anti acoso escolar), donde su principal aportación es que va más allá de las figuras de la persona acosada y acosadora, implicando en su abordaje a toda la comunidad y muy especialmente al resto de los alumnado. Se trata de influir en la colectividad, es decir, en testigos que, si bien no participan en el acoso, pueden respaldarlo de forma inconsciente. En este sentido, el cambio global del grupo-aula sí que puede conseguir cambiar la actitud de la persona cosadora del acosador que pasa de sentirse respaldada a encontrarse en soledad con su comportamiento inadecuado en tanto que el grupo pasa a empatizar, a defender y a apoyar a quien es víctima.
[7] http://www.oxfamintermon.org/es/que-hacemos/campanas-educacion/educacion
Es un consenso social generalizado que la participación directa y activa de las personas jóvenes, debe ser una prioridad en diversos ámbitos: educativo, social, familiar o cultural. Existe plena coincidencia de que las personas jóvenes, en especial aquellas que además están en una fase de formación temprana, consiguen un mayor grado de bienestar personal y colectivo cuando tienen la oportunidad de ser escuchadas, donde el diálogo es la norma y donde se sienten corresponsables de su propio entorno.
Muchos de los problemas a los que se enfrentan la población juvenil, pasan de forma ineludible por su participación a la hora de resolverlos. Es más, suele ser un lugar común vincular educación y participación como alternativas o recetas a problemáticas sociales. Por ejemplo, cuando se habla de violencia de género, siempre escuchamos la importancia de educar en igualdad a las personas jóvenes, y por tanto, involucrarlas de forma participativa en la reflexión sobre el patriarcado como modelo de ejercicio del poder.
Tal vez algún día dejen a las y los jóvenes inventar su propia juventud.
Desgraciadamente, este consenso no ha venido acompañado con los recursos y las apuestas sólidas por parte de políticas públicas que no dejen a las modas o, en el peor de los casos a las urgencias, la financiación de programas de fomento de la participación juvenil, en el marco de las políticas integrales de juventud, en franco retroceso debido a los recortes públicos derivados de la crisis financiera, que sumados a los que ya ha sufrido el propio sistema educativo, deja sin intervención a un numeroso porcentaje de la población juvenil.
Y es que la precariedad en este sentido siempre ha sido una constante; no conocimos épocas doradas. Muy al contrario, el voluntarismo, el tesón de muchas organizaciones sociales -y algunos ayuntamientos- han sido y siguen siendo los referentes en materia de participación juvenil. Profesionales que en unas pésimas condiciones trabajan de forma cotidiana con grupos de cara a su empoderamiento, voluntariado de organizaciones sociales haciendo piña con profesorado, entidades juveniles intentando generar en su seno con escasos o nulos recursos una escuela de democracia.
¿Pero cuál es entonces la realidad de la participación juvenil?
En el último informe Juventud en España del 2012 elaborado por el INJUVE, nos señala que “Aunque una mayoría de jóvenes se distancia notoriamente de los asuntos relativos a la política formal, un grupo relevante se muestra cercano a lo que supone la acción política y el compromiso ciudadano, independientemente del rechazo o crítica a las estructuras políticas y de participación formalizadas. (Pág 312 ).”
También nos plantea “La participación asociativa de los y las jóvenes ha descendido de forma paulatina pero constante a lo largo de las últimas décadas: en la actualidad no llega al 25% el grupo de jóvenes vinculados a asociaciones u organizaciones colectivas. (Pág 313 op. Cit.).”
Lo que no nos apunta es el descenso en inversiones socioeducativas para el fomento de la solidaridad y el asociacionismo en nuestro país, sobre todo la comparativa con otros países europeos, donde si bien el nivel de asociacionismo es superior, sobretodo es muy superior la financiación de este tipo de programas.
Al preguntar a las personas jóvenes cuál sería el motivo para formar parte de una asociación, muchas de ellas responden el “empleo del tiempo libre en actividades que les gusten”. Las principales motivaciones para participar en una asociación están relacionadas con la satisfacción de las necesidades propias (“sentirse útil, estar con personas que piensan igual o poder defender mejor determinados derechos”). Lo que es indudable es que las organizaciones y entidades juveniles, así como los proyectos y procesos participativos con personas jóvenes, son un elemento fundamental en la educación ciudadana, cívica y que permite vivir, obtener una experiencia de plena autonomía que marca la trayectoria de quienes la protagonizan.
Desde el CJE por tanto, existe una clara apuesta por el fomento del asociacionismo y la participación juvenil mediante las siguientes propuestas:
• Situar en el eje central del trabajo de las organizaciones juveniles el proceso de aprendizaje y desarrollo de las personas, unido a la potenciación de la vivencia entre las personas miembro de las asociaciones y la proyección social de valores alternativos, apostando, más allá del discurso, por una práctica y una acción coherentes que incorporen la solidaridad, la igualdad, el respeto, etc…
• Elaborar documentos teóricos y prácticos sobre metodologías de trabajo asociativo, y de igual manera fomentar el uso de las nuevas tecnologías con todas sus aplicaciones como instrumentos de formación y trabajo diarios de las organizaciones juveniles. A su vez, establecer un servicio de asesoría cercano que dé respuesta a los problemas y necesidades relacionadas con la gestión y funcionamiento de las organizaciones juveniles.
• Impulsar mecanismos que fomenten fórmulas de democracia participativa en el seno de las entidades juveniles: presupuestos participativos, definición y revisión participativa de los planes de trabajo y de los programas anuales…La plena participación exige la puesta en marcha de mecanismos que garanticen la igualdad de oportunidades en el acceso a la información y la toma de decisiones de aquellos colectivos con dificultades de acceso a la misma.
• Impulsar entre las entidades miembro del Consejo de la Juventud de España el conocimiento de la realidad juvenil.
• No perder de vista el objetivo principal de las entidades juveniles: fomentar el asociacionismo entre la población joven como mecanismo para crear ciudadanía activa. Para conseguir este objetivo se desarrollarán todo tipo de programas dentro de la educación formal y no formal, inculcando y fomentando la cultura juvenil de participación.
• Fomentar el trabajo en red e interasociativo en todos los niveles. Con este trabajo se conseguirá fortalecer el movimiento asociativo juvenil mediante los intercambios de ideas que doten de fuerza, agilidad y efectividad a las entidades anteponiendo la lógica de la cooperación. Favorecer también los encuentros de entidades que inician su actividad para conseguir objetivos formativos y motivacionales.
• Revisar y mantener vivo el proyecto estratégico de las entidades permitiendo el rearme ideológico de las mismas, a través de la realización de diagnósticos organizativos que permitan el diseñar cambios que favorezcan la participación y la democracia interna. En este proceso, el protagonismo debe ser del conjunto de los socios y las socias, para lo que es positivo que la democracia sea paritaria, y no únicamente de los equipos directivos. La colegialidad y la horizontalidad deben primar sobre la autocracia, la burocracia y la jerarquización.
• Diseñar planes de formación a la carta para atender a las necesidades de las entidades juveniles, favoreciendo por tanto la formación permanente, evaluación continua… Y atender de forma prioritaria y específica a la formación de líderes juveniles como medio para garantizar el relevo asociativo.
• Favorecer la conciliación de la vida asociativa con la vida juvenil, reconociendo de manera específica el papel de los y las dirigentes juveniles como dinamizadores y dinamizadoras. Reconocer cómo el movimiento asociativo juvenil favorece la adquisición de destrezas relacionadas con la transición a la vida emancipada.
• Introducir de forma real la trasnversalización de la participación en el sistema educativo, favoreciendo de igual manera la colaboración entre el movimiento asociativo y los centros educativos y garantizando también la coeducación. Fomentar la educación de proximidad en el ámbito de la educación para la participación.
• Reconocer la importancia del movimiento asociativo estudiantil, reforzando el papel de los Consejos Escolares, en los que se implantaría la democracia paritaria y donde estén representados los consejos de la juventud. En los consejos escolares se crearía un área específica que sirva para garantizar la implantación real de la coeducación, estas áreas se coordinarían en una comisión creada entre los consejos escolares de centro.
• Fortalecer los consejos de la juventud como interlocutores de la juventud ante la Administración y la sociedad.
• Favorecer la democracia paritaria en los órganos de toma de decisiones de las asociaciones y los consejos de la juventud.
• Adaptar los horarios de las asociaciones y consejos de la juventud, así como de los servicios que cogestionan a la juventud para favorecer la corresponsabilidad en el ámbito de los cuidados.
Y es que una de las principales características de los procesos de participación juvenil, es que posibiliten la voz y acción de las personas jóvenes desde el respeto a sus características específicas y atendiendo a sus necesidades principales. Por ello, la intervención con y desde personas jóvenes, en el marco de las políticas de juventud, deben contar con los siguientes principios de trabajo 8 :
Autonomía: la capacidad para generar respuestas propias por parte de la propia población joven a los retos a los que se enfrenta de forma cotidiana, sin injerencias adultas, aunque puedan existir figuras de acompañamiento. El respeto al propio criterio nos parece fundamental.
Autogestión: entendida como el desarrollo de las habilidades para la autonomía personal y colectiva para la vida.
Organización: posibilidad de intervenir de forma articulada en la transformación de la realidad, de incidir en la toma de decisiones sobre los asuntos que les afectan.
Trabajo en red: entendida como una forma de trabajo horizontal que busca la mayor sinergia entre las partes implicadas en la mejora de las condiciones de vida. Aquí se incluyen los centros educativos, las familias, administraciones...etc.
Comunicación: como elemento esencial para la construcción colectiva de respuestas a las necesidades, como ejercicio básico de diálogo entre personas, grupos y colectivos.
Innovación: estar comprometidas con la experimentación continua para encontrar las mejores soluciones a los retos y dificultades, desde una actitud abierta al cambio permanente.
Creatividad: crear y recrear las diferentes miradas posibles sobre los temas de interés, aprender a mirar desde ángulos diferentes, abiertos, las necesidades o los procedimientos para enfrentarlas que despierten el pensamiento divergente, la expresión de las emociones y su traducción a la práctica desde múltiples disciplinas.
Proceso: Entender que cada paso que damos está íntimamente relacionado con el anterior, estableciendo un máximo grado de coherencia entre fines, medios y recursos.
Horizontabilidad: hacer una apuesta por relaciones igualitarias, garantizando la equidad en su amplio sentido, generando para ello espacios de diálogo y comunicación pertinentes.
Inclusividad: respeto máximo a la diversidad de opiniones, puntos de vista, ideologías y formas de vida, haciendo un esfuerzo porque existan vínculos respetuosos entre las personas y fomentando el diálogo entre ellas, así como garantizando la corrección necesarias para la participación plena de personas con capacidades diversas.
[8]A partir de "Creando Futuro 2.0". Más de una década. Metodologías Participativas con Jóvenes.
La Educación para la Participación (EPA en adelante) se entiende como un proceso de aprendizaje de los conocimientos, competencias, habilidades y valores necesarios para, colectivamente, conseguir traducir las ideas en acción de forma autónoma. En el caso de la infancia y la juventud, la EPA se convierte en un itinerario formativo y experiencial en donde las personas viven un recorrido que les incorpora con voz propia a su propia comunidad.
No nos enseñan a participar, dicen que debemos hacerlo pero no nos dan cauces y además no quieren que seamos críticos con los adultos.
Participante de Creando Futuro.
La promoción de la participación juvenil debe contar con procedimientos y metodologías, no es algo que podamos improvisar. Por ello, desde la EPA se hace una apuesta por la Educación Popular, entendida como “conjunto de procesos, métodos y técnicas, fundamentalmente educativos y comunicativos, que tienen por objetivo el desarrollo de valores, conocimientos, capacidades y habilidades para la auto-organización de los sectores populares y la transformación de la realidad social.” [9]
Esta transformación implica que las personas tomen conciencia de su propia realidad y se organicen para actuar sobre ella. Es decir, promover la participación articulada de las personas jóvenes y la infancia requiere que éstas:
- Conozcan y se reconozcan en la realidad en la que viven, reflexionando sobre el papel que tienen en ella.
- Aprendan a realizar ese análisis de forma colectiva, extrayendo conclusiones comunes que les permita actuar para cambiar.
- Cuenten con una organización adecuada para conseguir sus objetivos, a sus características grupales, que les permita conectar con otras personas y colectivos para sumar fuerzas.
En términos metodológicos, se parte de unas realidad de referencia y es su conocimiento el que proporciona las claves para transformarla. Al actuar sobre ella, se extraen conclusiones y experiencias que suponen una fuente de conocimiento, convirtiendo la propia práctica en el motor que permite avanzar y aprender.
Gracias a las ciencias de la acción, desde tecnologías sociales diversas incorporamos una forma de trabajar, un método conocido como la estructura básica de procedimiento (E. Ander-Egg), con cuatro pasos básicos:
- El análisis de la realidad, problemas, necesidades, recursos, conflictos, potencialidades.
- La planificación, programación de actividades.
- La ejecución, como la acción social conducida de manera racional y con una intencionalidad transformadora.
- La evaluación de lo realizado o de lo que se está realizando.
En este sentido, la apuesta por una metodología participativa implica una clara intencionalidad transformadora, que sean sus protagonistas los propios grupos participantes -infancia y juventud junto a los diversos actores de la comunidad educativa- , con definir el objeto de intervención en la realidad que queremos cambiar y no tanto a las personas a título individual, intentando promover cambios cualitativos y nos solo cuantitativos y con una forma de relación partiendo de lo cercano a los grupos, no de conceptos alejados de sus experiencias cotidianas.
Para que se consiga la participación efectiva, no es suficiente con la aplicación estricta de los cuatro pasos de la intervención (diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación), sino que requiere que cada una de ellas sea protagonizada por las propias personas protagonistas, en nuestro caso la infancia y juventud a la que dirigimos la presenta campaña. Por tanto se debe poner en marcha una una metodología específica para los procesos participativos, mediante la cual las personas participantes intervengan sobre su propia realidad.
Para ello se establecen los siguientes principios metodológicos:
· Que las personas conozcan la realidad en la que viven y caractericen la práctica que en ella realizan. Que QUIERAN (motivación) participar.
· Que adquieran los instrumentos formativos necesarios para analizar su realidad y actuar de forma transformadora en ella. Que SEPAN (formación) participar.
· Que participen articuladamente en dicha transformación. Que PUEDAN (organización) participar.
Se trata de metodologías específicas para el fomento de la participación, procesos donde nos interesa el qué transformar y el cómo transformar, partiendo de las necesidades, intereses, demandas del conjunto de la comunidad educativa, donde se combinan elementos de motivación, formación y organización que posibiliten la real y efectiva intervención del conjunto de sectores, dentro y fuera de la escuela.
Motivación para la participación -Que quieran-.
Para que se produzca la participación efectiva, hacen falta motivos, razones que impulsen a tomar parte, a generar actuaciones e iniciativas que respondan a ellos. La motivación es un aspecto que suele aplicarse fundamentalmente al inicio de los procesos participativos, pero que debe alimentarse a lo largo de los mismos, incluso modificándose, traduciéndose e incorporando nuevas formas en función del contexto y el de sus protagonistas. Siguiendo a “Equipo Claves (1994)”, se distinguen los siguientes ejes:
Conectar con una idea u objetivo. SENTIDO.
En el sentido de compartir una cierta visión de la realidad que se traduce en metas concretas e impulsan a las personas a querer conseguirlas, pues resultan coherentes con su forma de entender y analizar las diversas situaciones sociales en las que viven. Pueden observarse motivaciones relacionadas con la ideología de las personas, pero también con la consecución de mejoras concretas en las formas de vida, o la lucha por determinados derechos sociales colectivos.
Conectar con un grupo. COLECTIVO.
En muchas ocasiones no es suficiente con compartir una visión de lo que nos rodea, sino que es necesario hacerlo con grupos entre los que existan vínculos afectivos entre sus componentes, donde se reciba una acogida emocional satisfactoria, donde se escucha, se práctica una ética del mutuo cuidado y donde exista un alto grado de confianza. Cuando esto se produce la motivación aumenta y el proyecto colectivo satisface.
Conectar con la utilidad. CAMBIO.
Participar debe producir un resultado concreto tanto en lo colectivo como en lo personal y es necesario que se perciba de forma clara. En términos colectivos, aumenta la motivación cuando se evidencia la consecución de objetivos parciales. En términos personales, la motivación aumenta al percibir que la contribución al proyecto colectivo es valorada y tenida en cuenta por las demás personas.
Cuando en una experiencia concreta se combinan estos ejes de motivación, se produce el SENTIDO COLECTIVO DE CAMBIO y por tanto, las personas alcanzan un alto grado de interés, ilusión y ganas en tomar parte de un proceso participativo. Estos son los componentes afectivo-psicológicos de la participación.
Formación para la participación -Que sepan-.
No es suficiente con motivos y buenas intenciones, es necesario tener los conocimientos adecuados para que se produzca la participación, la formación necesaria para que nuestras capacidades se pongan al servicio de un proyecto colectivo y que las personas que lo conforman se sientan plenamente integradas. Algunos ejes básicos.
Saber del tema. INVESTIGAR.
Si algo impulsa a la participación, es necesario conocer las causas que lo provocan, los efectos que se producen, los elementos que lo componen. Es necesario saber sobre aquello que se quiere conseguir para poder construir una opinión y tener criterio para decidir que estrategias, actividades y proyectos son los más adecuados para lograr nuestro objetivo. Un ejemplo: si se quiere transformar una ciudad, un barrio, es necesario saber sobre metabolismo urbano.
Saber actuar CON OTRAS
Pero en los procesos participativos, la acción no es individual y aislada, sino colectiva y en proceso. Por ello, hay que saber construir un discurso colectivo, realizar acciones, difundirlas, evaluarlas con otras personas. Es preciso aprender a trabajar en equipo con todo lo que ello implica, un conjunto de habilidades sociales y actitudes como la comunicación eficaz, el reparto de tareas, la gestión de liderazgos...etc,
Saber organizarse. PARA CRECER.
Se necesita una estructura -formal o informal- que permita desarrollar la acción colectiva con ciertas garantías y para ello, es imprescindible saber cuáles son los espacios, mecanismos, formas de organización colectiva de la que formamos parte. Contribuir de forma decidida a mantener y fortalecer la estructura gracias a la cual realiza un proyecto, es un elemento básico para que las personas se puedan comprometer en una iniciativa que hacer crecer individual y colectivamente.
Estos tres elementos -y otros- configuran lo que hemos venido a llamar, un itinerario de educación para y desde la participación, porque no son competencias que se puedan adquirir mediante formas tradicionales de enseñanza-aprendizaje, muy al contrario, requieren de formas diversas y de prácticas concretas, de experiencias de participación donde las personas incorporen de forma paulatina actitudes, conocimientos y herramientas que permita INVESTIGAR CON OTRAS PARA CRECER.
Organización para la participación -Que puedan-
Es imprescindible para que se produzca la participación, contar con mecanismos que hagan posible que las personas tomen parte en la transformación de su realidad, canales precisos para poder impulsar intervenciones y que sea efectiva su incorporación a un proyecto colectivo. Al menos, se tienen que garantizar los siguientes ejes:
Mecanismos y recursos para la tarea. CONTRIBUIR.
Definir con claridad cuáles son las formas precisas para tomar parte de las acciones de un proyecto colectivo, la manera concreta en la que se llevan a cabo las intervenciones, la forma en la que el conjunto de personas realizan las tareas que permiten incidir en la transformación de su propia realidad. Estas acciones son diversas y están íntimamente relacionadas con la misión y objeto de la participación.
Mecanismos y recursos para la comunicación. DIÁLOGO.
Los flujos de información recorren diversos canales y para que se produzca la participación es esencial que éstos estén claramente definidos y permita la comunicación fluida entre quienes comparten un proyecto colectivo.
Mecanismos y recursos para mantener la estructura. ARTICULACIÓN.
Para poder participar, se debe configurar un conjunto de reglas y normas que construidas de forma colectiva, regulen y permitan que cualquier persona ocupe el espacio que en cada momento mejor le convenga, articulando los deseos y energías para la transformación de la realidad.
Cualquier forma de participación requiere de la organización precisa para conseguir sus fines; la estructura y acuerdos necesarios entre las personas para impulsar un proyecto colectivo, es esencial para posibilitar que un amplio número de ellas puedan incorporarse, crecer, cambiar o mutar.
Así, este conjunto de ejes posibilitan que se puedan impulsar medidas concretas de fomento de la participación, tanto en el Centro Educativo como en un territorio. Reflexionando sobre las características de cada uno de ellos en nuestra propia realidad, se podrán tomar medidas correctoras o reactivas para que exista un equilibrio entre la motivación, formación y organización, provocando que se produzcan de manera simultánea y así generar procesos participativos, de protagonismo de la Comunidad Educativa donde el sentido colectivo de cambio provoque investigar con otras para crecer y contribuir desde el diálogo a la articulación social.
Desde la EPA se pone un especial énfasis en el proceso de aprendizaje, y no solo en relación a los procesos con infancia y juventud. Uno de los principales problemas cuando se desarrollan procesos participativos, es que en ocasiones empezamos proyectos, impulsamos iniciativas y pensamos que llega un momento en el que las personas participantes tienen que tomar las riendas, deben seguir solas, pero cuando desaparecen los apoyos y los recursos, no se da esa circunstancia. Si nos atenemos al proceso de evolución de los grupos, después del momento de inicio, cuando lo que entra en juego son principalmente elementos afectivos y emocionales, afrontamos la etapa de desarrollo, donde cobra una especial relevancia las competencias para la acción autónoma. Es un momento clave de los procesos, pues en muchas ocasiones si el grupo no cuenta con los recursos metodológicos adecuados, no se producen avances y aparece la frustración ante la falta de resultados derivados de una salida en falso de los apoyos.
Sin embargo, cuando el proceso de participación incorpora un componente de itinerario de aprendizaje, los momentos donde el grupo asume determinadas acciones de forma autónoma, son explícitos de la misma forma que las carencias o retos en el funcionamiento colectivo. El grupo tiene plena conciencia de lo que es, lo que sabe hacer y descubre lo que les falta.
En este contexto, consideramos que existen dos competencias básicas para abordar también desde la educación formal.
Aprender a trabajar con otras personas: creemos que es una competencia ineludible en los tiempos que corren. No es suficiente con tener conocimientos de diversas materias y disciplinas, pues se hace imprescindible cultivar un conjunto de habilidades sociales que permitan un pleno desarrollo de las relaciones sociales, laborales y afectivas.
Aprender a gestionar las emociones: inteligencia emocional como se ha llegado a conocer y en nuestro contexto mas cercano la “participasion”, entendida como la gestión positiva a favor de procesos participativos. Reconocer la importancia de los sentimientos en el trabajo colectivo, cómo se ponen en juego en el marco de los grupos, reconocer tus emociones y las de las demás personas, contar con espacios donde poder compartirlas y en definitiva, generar situaciones para que el componente emocional sea reconocido como un eje básico para las relaciones sociales, es uno de los grandes retos educativos de nuestra sociedad.
Lo importante desde el enfoque de la Educación para la Participación es vivir situaciones desde las que extraer conclusiones que ayuden a enfrentarse a momentos diferentes de la realidad. Como ya hemos comentado con anterioridad, estas experiencias las consideramos en el marco del paradigma del Aprendizaje Dialógico [10] , debido a que el conjunto de las propuestas se desarrollan mediante la comunicación permanente e igualitaria entre las personas jóvenes, dinamizadoras y agentes diversos de la comunidad educativa.
Pero...¿Qué hay que aprender/saber para participar?
Partiendo de que en cada contexto, cada grupo en función de sus características y situación concreta establece un recorrido propio, consideramos que existen una serie de ejes de aprendizajes básicos comunes:
1. Incrementar el autoconocimiento, la propia percepción de capacidades, conocimientos, actitudes y emociones individuales que favorezcan la autonomía personal.
2. Aprender a conocer(se) y reconocer(se) la realidad, caracterizando la posición que en ella se desempeña.
3. Construirse como grupo, saber trabajar en equipo con otras personas de forma coordinada.
4. Articularse, organizarse, tener conciencia y capacidad de desarrollar el conjunto de tareas que implica la organización colectiva.
5. Saber generar planes de acción y de trabajo colectivo, definir recorridos y establecer recursos para ello.
6. Adquirir destrezas para la acción, la gestión de proyectos y la evaluación de los mismos.
7. Difundir, comunicar las iniciativas, manejando lenguajes y herramientas eficaces para hacer llegar los mensajes.
Estos ejes de competencias orientan lo que denominamos objetivos de aprendizaje, que son aquellos que las personas con quienes trabajamos van adquiriendo en el conjunto de acciones de la campaña y que suponen el currículum básico de las personas dinamizadoras o acompañantes. Los cambios en la realidad, la evolución de las personas y la necesidad de incorporar competencias para la acción colectiva, provocan que la formación necesaria para participar hoy, pueda evolucionar, modificarse en relación a donde se pone énfasis respecto a los contenidos principales y los objetivos de aprendizaje a incorporar.
La EPA por tanto, mas que un proyecto concreto, una campaña o un itinerario formativo se contempla como un enfoque educativo de los procesos grupales y sociales, aplicable mas allá de un ámbito concreto de la escuela o del trabajo con un sector de población. Supone entender que cada situación o experiencia colectiva incorpora posibilidades de aprendizaje, de conocimiento, de descubrimiento de nuevas habilidades y formas de actuar en común.
Por último, la aportación que la EPA puede realizar a la construcción de un marco de relaciones entre escuela y comunidad se pueden resumir en:
Una pedagogía de nuestro entorno: es la visión crítica sobre nuestra realidad la que orienta la acción educativa. La forma de relación de las personas con nuestro entorno, el medioambiente, el contexto cultural en el que nos inscribimos, como percibimos las condiciones actuales y en qué medida me/nos afecta, son la materia prima desde la que partir.
Una pedagogía de los cuidados: porque ponemos a la persona y las relaciones igualitarias, sus sentimientos y no solo sus pensamientos, como forma de trabajar los vínculos interpersonales.
Una pedagogía de la escucha: porque es el diálogo continuo, la comunicación de calidad la principal herramienta y objetivo del proceso de aprendizaje; la convivencia requiere de esta habilidad básica.
Una pedagogía de la decisión: donde se incorpora como aprendizaje principal la corresponsabilidad desde la libertad, desde el criterio propio, asumiendo las consecuencias de lo que hacemos personal y colectivamente.
Una pedagogía de la autonomía: porque es preciso generar aprendizajes para que las personas seamos autónomas, podamos tomar nuestras propias decisiones y podamos aprender de las experiencias, sacando las conclusiones desde la práctica cotidiana.
Una pedagogía de la acción colectiva: porque hacer cosas en común con otras no es sencillo, se requiere desmontar todo lo que el modelo jerárquico, autoritario y patriarcal nos ha ido trasladando, transformándolo en horizontalidad, democracia e igualdad, para construir con otras otro mundo posible.
[9] Glosario de términos Foro Iberoamericano de ONG ́s. 2001. www.voluntariado.net
[10] Ver Aprendizaje dialógico en la sociedad de la información. Aubert, A., Flecha, A., García, C., Flecha, R., & Racionero, S. Barcelona: Hipatia. (2008).
Hasta este momento has podido conocer qué entendemos por participación, porqué tienes que poner la vida en el centro de tu acción educativa; también cuáles son los espacios y mecanismos de participación en el sistema educativo, las claves para el fomento de la participación juvenil, así como una propuesta metodológica para educar para -y desde- la participación. Ahora llega el momento en que conozcas cómo llevarlo a cabo en tu contexto educativo.
Si tenemos la fortuna de ser impelidos por viento favorable, arribaremos pronto a la isla y nos llevaremos el más fabuloso de los tesoros.
¿Qué objetivos generales te proponemos?
Os planteamos dos objetivos de carácter global:
• Concienciar de la importancia de educar en las escuelas, institutos, centros de FP, escuelas artísticas y universidades en un modelo democrático y participativo.
• Fomentar la participación entre el colectivo joven y adolescente.
...y además os proponemos conseguir:
- Concienciar a la comunidad educativa y a las asociaciones de la importancia de la participación estudiantil.
- Fortalecer el tejido asociativo en los espacios de educación formal.
- Encontrar un modelo de promoción de la participación estudiantil eficaz y creíble.
- Unificar esfuerzos de las entidades estudiantiles por un fin compartido.
- Conocer y valorar buenas prácticas.
- Evaluar la campaña y darle continuidad en el tiempo mediante una comunidad de práctica.
¿A quiénes se dirige esta campaña?
De forma directa a las personas estudiantes, desde el tercer ciclo de Educación Primaria (5º y 6º) hasta la universidad. Pero la presente guía y sus propuestas de intervención están dirigidas a aquellas personas con capacidad y posibilidad de dinamizar la campaña en el contexto de los centros educativos:
- Profesorado de primaria, secundaria y enseñanzas medias.
- Equipos directivos de primaria, secundaria y enseñanzas medias.
- Personas dinamizadoras de entidades juveniles relacionadas con centros educativos.
- Personas dinamizadoras de entidades estudiantiles.
- Personas con responsabilidades en Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (AMPAS)
- Personal técnico de juventud (PTJ’s).
- Personas técnico de Administraciones y entidades del Tercer Sector relacionadas con infancia y juventud.
Antes que nada, la propuesta contiene elementos comunes al conjunto de etapas académicas a las que se dirige, que son:
Cursos 5º y 6º de Educación Primaria. 9 -12 años
B. SECUNDARIA.
Cursos 1º, 2º, 3º y 4º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). 12 -15 años.
C. ESTUDIOS MEDIOS.
1º y 2º de Bachillerato, Formación Profesional, Enseñanzas Artísticas. 15 -18 años.
D. UNIVERSIDAD.
Todos los cursos y niveles de Educación Superior. + de 18 años.
Cada uno de los niveles educativos cuenta con una serie de pasos, adaptados a las características de los mismos, con actividades y propuestas específicas, aunque en algunos casos diversas actividades puedan replicarse en mas de un nivel, así como un perfil preferente de persona que dinamiza y acompaña el proceso, como se puede observar en el siguiente gráfico.
Una vez cumplimentada la lectura de la presente guía, para el desarrollo de la propuesta de intervención en cada uno de los niveles académicos, se seguirán los siguientes pasos:
1. Participatest:
Esta actividad la proponemos como diagnóstico inicial. Consiste en la cumplimentación de un cuestionario, desde el que valorar las condiciones desde las que se impulsa la campaña y así poder ajustarla a la realidad.
El cuestionario contiene 5 dimensiones que permiten valorar la situación de la participación en cada realidad...
1. Contextos y posibilidades de participación estudiantil.
2. Características de la participación estudiantil.
3. Apoyos del centro educativo y/o de otras entidades u organizaciones.
4. Experiencia de la(s) persona(s) o agente dinamizador de la campaña.
5. Recursos para poner en marcha la experiencia.
2. Elección de tipo de intervención:
En función del resultado del diagnóstico anterior, se puede optar por 3 tipos de intervención con las siguientes características en cada uno de ellos.
- Requiere de apoyos débiles, puntuales.
- No requiere de muchos recursos.
- El proceso requiere de poco tiempo y el resultado puede ser una acción puntual. (Ej. Día del Medio Ambiente).
- No hace falta experiencia previa.
- Se trabajan prioritariamente la formación temática y habilidades personales.
- La participación es el medio.
- Requiere de apoyos decididos, puntuales o permanentes.
- Requiere de algunos recursos.
- Requiere de continuidad durante el curso escolar (Ej. Plan de Igualdad).
- Hace falta experiencia previa.
- Se trabajan prioritariamente la formación para la acción y habilidades grupales.
- Requiere de apoyos decididos y permanentes.
- Requiere de continuidad durante todo el curso escolar (Ej. Asamblea de Alumnado).
- Es desable la experiencia previa.
- Se trabajan prioritariamente la formación para la organización y habilidades comunitarias.
- La participación es el medio y finalidad.
Como se puede comprobar, cada tipo de intervención requiere de condiciones determinadas, de forma que si el resultado del “participatest” arroja un resultado que conduce hacia una intervención de tipo “sensibilización”, las actividades y propuestas responderán a la realidad en la que se encuentran en un centro educativo determinado.
La idea es que las propuesta y actividades se adecúen a las necesidades y condiciones en las que se operan, sin tener que cumplirse las condiciones idóneas y deseadas para la puesta en marcha de la campaña; muy al contrario, se trata de que estés en la situación que estés puedas encontrar recursos metodológicos adaptados.
Es evidente que puedes combinar propuesta de otros tipos de intervención si lo crees conveniente, pero te aconsejamos que si te encuentras en los estados más precarios, no intentes dar saltos demasiado ambiciosos, pues una vez conseguidos objetivos parciales, estarás en condiciones de asumir de forma más eficiente.
3. Elije tu propia Aventura:
Es una secuencia de pasos para el desarrollo de un proceso participativo, donde cada uno de ellos cuenta con una breve introducción, objetivos y actividades propuestas, adaptada a cada nivel educativo y tipo de intervención. Nos conduce a través de la “aventura” de la participación, presentándonos difrentes posibilidades que nos dirigen a diferentes caminos.
En realidad, la propuesta consiste en la realización de una propuesta metodológica de Educación para la Participación (EPA) y por tanto de educación no formal en el ámbito de la educación formal.
Abordaje de la temática: supone el acercamiento y/o elección de una temática de interés para el alumnado y centro educativo.
Mi/nuestra relación con el tema: es el trabajo de diagnóstico alrededor de la temática en la realidad concreta.
Elaboración de propuestas: es la acción creativa para proponer ideas que respondan al diagnóstico realizado.
Planificación: es el momento en el que describir qué tipo de proyecto se pondrá en marcha.
Gestión y ejecución: es el paso de la acción coordinada entre el alumnado y conjunto de comunidad educativa para el desarrollo del proyecto participativo.
Evaluación: momento de valorar el proceso, el resultado e impacto, así como los aprendizajes que se derivan de la experiencia.
Cada uno de estos pasos tienen incorporados un conjunto de actividades, técnicas que se encuentran en la “Mochila” y una serie de referencias al “Mapa Estelar” donde encontraremos sugerencias y pistas que nos faciliten los procesos grupales.
Un conjunto de herramientas para la valoración del conjunto de la campaña, con un fuerte componente formativo y que supone la materia prima de la comunidad de práctica asociada al conjunto de la campaña.
El papel de las personas dinamizadoras.
En el conjunto de nuestra propuesta, el rol y capacidad de las personas dinamizadoras (profesorado o entidades juveniles/estudiantiles), es una de las claves para su desarrollo. Así que te planteamos algunas cuestiones que te ayuden a enfocar tu tarea en el impulso de la presente campaña:
- No tengas prisa, no te detengas ante los obstáculos. Poner en marcha el proceso requiere de unas mínimas condiciones que puedes observar en el “participatest”, no te precipites en su implementación; de igual forma es lógico que te encuentres con dificultades, pero que no te paralices ante ellas.
- En la puesta en marcha de las propuestas de intervención necesitarás cercanía, generar confianza. Cómo se pone en marcha un proceso grupal marca su desarrollo, por ello estarás accesible a cada persona del grupo, así como a otros actores de la comunidad educativa.
- Es muy importante que provoques y generes un clima general en el grupo de cuidado, escucha y atención. Se debe producir un ambiente emocionalmente satisfactorio, pues gran parte de las propuestas de actividades requieren de una sensación personal agradable para su desarrollo.
- Una de las funciones clave en nuestra propuesta por parte de la persona dinamizadora, es garantizar que todas las personas del grupo tienen la oportunidad de participar, ya sea de forma oral o mediante otras formas de expresión. Una campaña de participación estudiantil pasa ineludiblemente, por que las personas que toman parte tengan las condiciones de sentirse sujeto activo.
- La creatividad es una gran aliada. Puedes utilizar analogías, puedes adaptar las diversas actividades o seguirlas al pie de la letra, pero piensa que esta campaña es una oportunidad para desarrollar tu propia creatividad y la del grupo. Experimenta, atrévete a hacer aquello que consideras más adecuado en cada momento.
- La pregunta es tu gran herramienta de dinamización y educación para la participación, como podrás comprobar en las diversas propuestas de actividades. Es esencial cuidar mucho las preguntas que formulamos, debemos pensarlas bien, deben estar adaptadas al grupo con el que trabajamos, deben ser muy claras, concisas e inteligibles por todas las personas del grupo.
- Algunas veces las actividades que llevarás a cabo abren centros de interés, nuevos temas, descubrimos aspectos del grupo que desconocíamos. Anota, tenlo en cuenta, pero mantén el hilo de trabajo y será en la evaluación el momento en que devolver estos aspectos al propio grupo.
- Es aconsejable no intervenir en los debates con nuestra opinión, pero desde el respeto a todas las personas del grupo, debemos tomar parte para ordenar las ideas, reconducir los argumentos cuando caen en la anécdota o se alejan del objeto de trabajo.
- Intenta reflejar las conclusiones, argumentos o planteamientos que se construyen en cada dinámica, de forma escrita, mediante el uso del papelógrafo, papel continuo o similar.
- Tu tarea es hacer retornar las ideas grupales, elaborar síntesis, separa la información grupal significativa, huyendo de la anecdótica y favoreciendo de manera permanente la participación de todas las personas del grupo.
Una vez finalizado el proceso presencial, es fundamental devolver las conclusiones y relatorías en el plazo más corto de tiempo, pues permitirá que las personas participantes puedan aplicar algunas de las ideas-fuerza en su práctica cotidiana, con el recuerdo todavía “fresco” de la experiencia formativa.
- Otra que iremos descubriendo mediante la práctica...la comunidad de práctica.
Comunidad de práctica.
Durante el desarrollo de la campaña, todas las personas dinamizadoras, con independencia de su pertenencia a cualquier nivel educativo, contarán con un espacio de acompañamiento y asesoramiento para la implementación de la propuesta de trabajo, así como un espacio de comunicación y relación con otras personas que están desarrollando su misma labor. Para acceder a la comunidad de práctica http://moodle.cje.org
En resumen, la campaña cuenta con los siguientes materiales:
- La presente Guía de Participación estudiantil. Donde aparecen los principales conceptos y propuestas metodológicas de la Campaña de Participación Estudiantil.
- “Participatest”. Cuestionario de autovaloración del contexto y momento del centro educativo que orienta hacia un tipo de intervención determinada (Sensibilización, Acción Transformadora, Organización).
- Elige tu propia Aventura: Primaria, Secundaria, Estudios Medios y Universidad. Es el recorrido procesual para el desarrollo de la campaña adecuado al contexto de cada realidad.
- Mochila de actividades. Un conjunto de actividades, técnicas y dinámicas para el desarrollo de la campaña.
- Paripé de la Participación. Espacio donde se aclara cualquier deriva de lo que consideramos pseudo-participación.
- Mapa Estelar. Un conjunto de recomendaciones transversales al conjunto de niveles educativos, que facilita la dinamización de la campaña.
La campaña de participación estudiantil es una propuesta con numerosas influencias. Es posible que si echas un vistazo a cada una de ellas encuentres inspiración para hacer cosas en tu entorno más cercano. Creemos firmemente en que no existe la “metodología infalible”, creemos que cada una de estos proyectos, con las personas que están detrás echando trabajo, ilusión y trabajo son una muestra clara de la viabilidad de las iniciativas participativas en la educación formal. Si conoces alguna otra experiencia que no esté recogida aquí, la puedes sugerir en http://moodle.cje.org/
Relación de experiencias relacionadas con la Educación para la Participación y la Educación formal.
- Red de Educación para la Participación Juvenil “Creando Futuro”.
Creando Futuro, Red de Educación para la Participación Juvenil es una red de entidades y personas que, desde el año 2003, promueven la educación para la participación juvenil con jóvenes de Sevilla, Huelva, Cádiz, Tenerife, Asturias, Madrid, Bizkaia, Badajoz y Salamanca. Supone una experiencia de aprendizaje para la participación; una iniciativa en la que grupos de jóvenes plantean sus inquietudes y elaboran respuestas propias de acción para la transformación de su realidad.
La Red de Educación para la Participación Juvenil Creando Futuro plantea a lo largo del itinerario formativo los siguientes objetivos:
• Posibilitar un itinerario formativo en Educación para la Participación a personas jóvenes entre los 13 y los 20 años, con una estructura basada en la coordinación de diversos proyectos adaptados a las necesidades y condiciones de cada territorio.
• Incrementar la autonomía de las personas jóvenes, en cuanto a las capacidades de responder de forma autogestionada a sus propias necesidades e intereses.
• Mejorar las capacidades de los jóvenes para el trabajo grupal, la acción colectiva y el reconocimiento de su realidad, para que generen iniciativas de cambio de sus condiciones más cercanas.
• Favorecer la participación articulada de las personas jóvenes en la vida social de su localidad, incrementando su presencia y discursos, sobre los temas que les afectan.
• Promover experiencias de aprendizaje cooperativo y en valores, articulando fórmulas desde la educación formal y no formal, en el marco de un mismo itinerario común para las personas jóvenes participantes.
- Cibercorresponsales.
Cibercorresponsales es un programa de la Plataforma de Infancia . Una red de blogs y red social de chicos y chicas menores de 18 años que le cuentan al mundo lo que piensan, lo que sienten, lo que les preocupa o lo que quieren cambiar.
Siempre participan en grupos y a través de procesos de intervención social o educativa (institutos, asociaciones, ayuntamientos, ong...)
Queremos que el mundo les escuche, facilitar su participación y ofrecer una alternativa positiva, sana y responsable de utilizar las tecnologías de la información y la comunicación.
- Comunidades de Aprendizaje.
- Red Española de Aprendizaje-Servicio.
Como hemos comentado con anterioridad (Ver página XX), en el Aprendizaje-Servicio el alumnado identifica en su entorno próximo una situación con cuya mejora se compromete, desarrollando un proyecto solidario que pone en juego conocimientos, habilidades, actitudes y valores. Esta es la Red estatal que da soporte a múltiples experiencias.
- Red de Escuelas Interculturales.
El objetivo principal de esta iniciativa es fomentar la interculturalidad, facilitar la aceptación de la diversidad en el entorno social y favorecer la integración de inmigrantes en la sociedad española, mediante una serie de medidas educativas y de sensibilización social dirigidas a la población general y a la Comunidad Educativa en particular, para establecer el principio de interculturalidad.
Pretenden, además, impulsar el proceso de renovación y adaptación escolar inherente al concepto de educación intercultural. La finalidad es recuperar el sentido social de la educación formal, no formal e informal en la construcción de una sociedad moderna, justa, democrática y mestiza.
- Educar para una ciudadanía global. Oxfam.
Educar para una ciudadanía global es educar ciudadanos y ciudadanas conscientes de su pertenencia a una comunidad local y global y comprometidas activamente en la construcción de un mundo más justo y sostenible.
Con este objetivo nace la Red de Educadores y educadoras para una ciudadanía global. Un colectivo diverso de educadores y educadoras, que apuestan por una escuela comprometida con la construcción de una ciudadanía global.
- Escuelas Democráticas. EUDEC.
La Educación Democrática se basa en el respeto a los niños y a los jóvenes. La Educación Democrática ocurre cuando se honra y se reconoce a los niños como individuos que participan activamente en su camino por la educación. La Educación Democrática es una educación basada en el sentido, la relevancia, la alegría, la comunidad, el amor, y los derechos humanos.
- Red Canaria de Escuelas Solidarias.
• Posibilitar el trabajo conjunto y el intercambio de experiencias de aquellos centros interesados en promover la solidaridad.
• Promover en los centros educativos una convivencia comprometida con la paz, los derechos humanos y la solidaridad.
• Favorecer la toma de conciencia de un mundo global, interdependiente y cargado de desigualdades.
• Sensibilizar sobre la necesidad de paliar las desigualdades económicas, sociales y culturales.
• Fomentar las prácticas solidarias y de cooperación del alumnado.
• Contribuir al desarrollo de la competencia social y ciudadana desde la educación en valores, mediante el diseño de tareas y situaciones de aprendizaje significativas para el alumnado.
- Camino Escolar y movilidad infantil sostenible.
El Camino Escolar es el itinerario seguro que pueden seguir los niños y niñas en su trayecto de ida y vuelta al centro educativo, posibilitando y potenciando la auntonomía infantil.
De esta forma se pretende devolver el derecho de las niñas y los niños a la autonomía y se fomenta la educación en valores ciudadanos, de responsabilidad, movilidad sostenible y medioambiental, favoreciendo que la calle vuelva a convertirse en un entorno seguro y acogedor.
Cada camino escolar es diferente puesto que las características de cada centro escolar son únicas. A parte no debemos olvidar que estos son proyectos en los que se debe implicar toda la comunidad. Estas variables han de ser estudiadas con detenimiento a la hora de diseñar los caminos escolares.
El éxito del camino escolar depende en gran medida de la colaboración entre padres, madres o tutores, personal del centro escolar, asociaciones de vecinas y vecinos y otras organizaciones sociales, comerciantes, administración local y los principales actores, los niños y las niñas.
- Diversidad y coeducación.
Espacio en el que se publican recursos didácticos destinados a la atención de la diversidad en las aulas. Apuesta por una educación totalmente inclusiva en la que la diversidad afectivo-sexual y la igualdad sean tratadas desde la inclusión, no desde la descontextualización. Los materiales que se utilizan con nuestro alumnado en las aulas deberían tener interiorizado la diversidad en sí mismos. Tipos de familias, orientaciones sexuales, identidades de género…todo ello forma parte de nuestra realidad cotidiana, y con esa naturalidad debemos incorporarla en el temario.
- Enrédate. UNICEF.
- Red solidaria de Jóvenes. Entreculturas.
La Red Solidaria de Jóvenes (RSJ) es un programa de participación juvenil dirigido a adolescentes de entre 12 y 18 años -que participan de manera voluntaria-, basado en el trabajo social con grupos de iguales, en el que a través de la formación, la reflexión y la realización de acciones solidarias, se fomenta el desarrollo de valores y actitudes solidarias, experimentan que el cambio social es posible, mejoran su desarrollo cognitivo, emocional, moral y social y adquieren capacidades básicas para el ejercicio de una ciudadanía global.
• Saber más, y con mayor capacidad crítica, sobre pobreza y exclusión, globalización, derechos humanos, conflictos y emergencias, movilidad humana, convivencia intercultural y participación sociopolítica.
• Desarrollar una escala de valores y tomar decisiones morales. Nuestros valores son la solidaridad, la justicia, la libertad responsable, la igualdad, la convivencia en la diversidad y la trascendencia.
• Aprender a relacionarnos democráticamente y participar en la sociedad para mejorarla: trabajo en equipo, diálogo y escucha, análisis de problemas sociales y planteamiento de alternativas; planificación y realización de acciones de servicio comunitario y de sensibilización social.
A continuación os resumimos los pasos que se han dado para la construcción del conjunto de la campaña y de este material, después del acuerdo para su puesta en marcha.
1. Definición de una propuesta de trabajo.
En un primer momento se construye una propuesta de trabajo entre el CJE y el Equipo CRAC, donde se establecen los pasos y calendario para la elaboración del conjunto de materiales pedagógicos de la campaña de participación estudiantil.
2. Características inicial de la propuesta de intervención
Se definen algunas características de la propuesta, mediante reuniones internas del Equipo CRAC junto a ECOTONO S.C.A. junto a un espacio en el que se convoca a profesorado de diferentes niveles, así como entidades juveniles y estudiantiles.
Paralelamente el CJE lanza un cuestionario para conocer la visión de sus entidades, así como las aportaciones y sugerencias que pudieran ser objeto de trabajo dentro de la campaña.
Con todo ello, se realiza un primer diseño de campaña, que incluyen pasos, etapas, principios de funcionamiento y un esquema general de intervención.
3. Espacio Abierto.
La propuesta inicial de campaña, es debatida en una reunión en Madrid, el 28 de noviembre de 2015 con la participación de personas representantes de entidades miembro del CJE, así como de su consejo asesor en Educación.
Para conocer qué pasó allí: CronicaEspacio Abierto - CJE
4. Primer material.
Con las aportaciones y sugerencias recogidas en el Espacio Abierto, se realiza un primer material, que es el que tienes en tus manos, con la intención de servir como referencia para la implementación de la campaña.
5. Formación, pilotos y comunidad de práctica.
Por último, en esta versión de la campaña, se pone en marcha una formación on-line vinculada a la comunidad de práctica que se configura con las personas dinamizadoras -profesorado, entidades juveniles y estudiantiles, que implementan las primeras experiencias piloto.
- Apuntes para la Formación. Módulo 8. Participación infantil. Ana Santa. Cibercorresponsales. Plataforma de la Infancia de España. Ver más 
- Olga Berrios. La Escalera de la Participación. Blog “lo importante es participar”. Cibercorresponsales. Plataforma de la Infancia de España . Ver más 
- Enrédate con Unicef. Formación del Profesorado. Tema 11. Participación Infantil. Adriana Apud. Ver más 
- Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo. HEGOA. Ver más 
- ¿Cómo trabajar la participación en las aulas? Guía Práctica. Ayto. de Vitoria – Gasteiz. 2012. Ver más 
- Guía de Educación para la Participación. Consejo de la Juventud de España. Ver más 
- Guía de lectura sobre participación joven. Departamento de Educación, Política lingüística y Cultura. Gobierno Vasco. Ver más 
- La Educación para Todos, 2000-2015: logros y desafíos, informe de seguimiento de la EPT en el mundo, 2015. UNESCO. Ver más 
- Serie manuales jóvenes por el cambio: biodiversidad y estilos de vida. UNESCO. 2015. Ver más 
- “Aprendizaje dialógico en la sociedad de la información”. VVAA. Hipatia. 2008. Ver más 
- Bustos, Cristina y Moreno, Antonio: Los Equipos. CRAC, 2010. Ver más 
- LOMCE. Ver más 
- Declaración del CJE sobre la LOMCE. Ver más 
- Los Consejos Escolares y la participación en los centros. Beatriz Quiroga. Ver más 
- Análisis LOMCE Estudiantes en Movimiento. Ver más 
- Comparación LOMCE-LOE. Gabinete de Estudios de CCOO. Ver más 
- Por Otra Política Educativa. Ver más 
- Estatuto del Estudiante Universitario: BOE. Núm. 318. Viernes 31 de diciembre de 2010 Ver más 
- Informe Juventud en España 2012. INJUVE. Ver más 
- Creando Futuro 2.0. Red de Educación para la Participación Juvenil “Creando Futuro”. Coord. Antonio Moreno Mejías. Traficantes de Sueños. Madrid. 2015. Ver más 
- Metodologías Participativas. Sociopraxis para la creatividad social. Red Cimas. Dextra Editorial. Madrid. 2015.
- Varias autoras: Metodologías Participativas, Manual. CIMAS. 2010. Ver más 
- Martinez, Cesar y Blas, Asier (Coord.) Varias autoras: Poder Político y Participación. Colección Construyendo Ciudadanía 11. 2008.
- Lorenzo Vila, A.R. Martínez López, M. Asambleas y reuniones. Metodologías de autoorganización. Traficantes de Sueños. 2005.
- Varias autoras: La Pedagogía de la Decisión. CIMAS – Ayuntamiento de Sevilla. Colección Construyendo Ciudadanía 10. 2006.
- Moreno Mejías, Antonio: Creando Futuro. Diputación de Sevilla – CRAC. 2007.
- Casado, Paqui y Gómez, Lita: Liderazgo Asociativo. CRAC, 2010. Ver más 
- Portal de movilidad e infancia del Centro nacional de Educación Ambiental. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Ver más 
- Bonder, Gloria: Repensando el género y la educación en un contexto global: mapa de los debates actuales en teoría, investigación y políticas. Seminario Género y Educación. PRIGEPP-FLACSO. Argentina, 2007. Material inédito.
- Ballarín Domingo, Pilar (2006): Historia de la coeducación. En Guía de buenas prácticas para favorecer la igualdad entre hombres y mujeres en educación. Sevilla: Consejería de Educación. Junta de Andalucía, pp. 7-18.
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Redacción Equipo CRAC:
Yolanda Pesquero Rubio
Responsables CJE:
Julia Chica Linares
María Rodríguez Alcázar
Équipo Gráfico CJE:
Alejandro Nogar Rivero
Jacinta Delgado
Miriam Lojo Sánchez
Equipo Técnico CJE:
Eva Gracia Vega
Juan Tomás Latasa Lerga
Por su colaboración con ideas, enfoques y propuestas
en la orientación de esta campaña:
Fernando de la Riva Rodríguez. Colectivo CRAC
Francisca Casado Luque. Colectivo CRAC
Fco. Javier Millán Fernández. Colectivo CRAC
Jaime Machicado Valiente. EDUCO.
Fernando Rodríguez Hervella. EDUCO.
Rosa María Macarro Carballar. FAD.
Manuela Susana Castilla Rodríguez. Especialista en Pedagogía Terapéutica.
Sonia González Vasco. Profesora de secundaria.
Beatriz Moreno Décaillet. Profesora de secundaria.
Purificación Huertas Fuentes. Profesora de secundaria.
Por su participación voluntaria a todos las personas participantes en el Espacio Abierto.
Por su colaboración e implicación al equipo de expertos en materia de educación del CJE

References: resolución 
 artículo 118
 Artículo 119
 Artículo 126
 Artículo 127
 resolución 
 artículo 122