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Timestamp: 2020-02-23 04:44:59+00:00

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Dentro del campo de la Psicología, el término pensamiento sirve también para referirse a distintas funciones mentales como la elaboración de conceptos, resolución de problemas, razonamiento o la toma de decisiones.
Richard E. Mayer, uno de los psicólogos cognitivos actuales que más ha tratado este tema, en su libro Pensamiento, resolución de problemas y cognición, lo caracteriza del modo siguiente: “El pensamiento es lo que sucede cuando una persona resuelve un problema, es decir, produce un comportamiento que mueve al individuo desde el estado dado al estado final o al menos trata de lograr ese cambio”.
Sostiene que el concepto de pensamiento incluye tres ideas básicas:
El pensamiento es cognitivo, es decir, ocurre internamente en la mente aunque pueda inferirse a través de la conducta.
El pensamiento es un proceso que implica la manipulación de algo o la realización de operaciones en el sistema cognitivo.
El pensamiento se dirige a un fin y tiene como resultado la resolución de problemas o el orientarse hacia su solución.
Según esto, resulta evidente la estrecha vinculación que existe entre inteligencia y pensamiento. Así lo indica Piaget cuando dice: “Los conceptos de inteligencia y pensamiento están interrelacionados, pero es necesario distinguirlos, la inteligencia es la solución de un problema nuevo para el sujeto, es la coordinación de los medios para alcanzar un cierto objetivo que no es accesible de manera inmediata. El pensamiento es la inteligencia interiorizada y se apoya no sobre la acción directa, sino sobre un simbolismo”.
Cuando se intenta resolver un problema, a veces se manejan datos presentes, a veces se manejan datos presentes y percibidos en el momento, que, incluso, pueden manipularse físicamente, pero otras veces el sujeto se distancia y piensa. Ya no está en contacto con la realidad, sino que, entre las cosas y la mente se han interpuesto símbolos, es decir, representaciones mentales de la realidad. La ventaja de utilizar símbolos es que se pueden manejar con mucha mayor libertad que los datos físicos.
Estos símbolos pueden ser imágenes, conceptos o palabras.
2.1. EL PENSAMIENTO Y LA ELABORACIÓN DE CONCEPTOS
Los atributos más importantes del pensamiento son los conceptos y su expresión lingüística, las palabras o términos. Se trata de representaciones mentales que sirven para ordenar la experiencia, para agrupar y clasificar gran número de objetos o sucesos diferentes.
Un concepto es una idea general bajo la cual quedan subsumidas varias individuales que guardan una relación de semejanza entre sí. Para establecer la semejanza es necesario un proceso previo de abstracción que elimine las cualidades individuales de los objetos o situaciones, permitiéndonos retener lo común a esa clase de fenómeno, la abstracción es una operación mental que nos permite pasar de ideas individuales y concretas (esta mesa) a ideas generales (el concepto universal de mesa).
El desarrollo de un concepto requiere abstracción y también generalización. Cuando las abstracciones se relacionan entre sí se produce la generalización. Así, clasificamos los ejemplares concretos de un conceptoen categorías o clases. Un solo caso puede ser miembro al mismo tiempo de varias categorías diferentes: ser vivo, pájaro, animal doméstico.
También podemos organizar los distintos casos en varios niveles, que van de los más abstractos a los más concretos. Corresponden a tres tipos de categorías: de nivel básico, supraordinadas y subordinadas.
Las categorías de nivel básico son las que más usamos al manejar los objetos en la vida diaria. Estas categorías son probablemente las primeras que los niños aprenden a utilizar cuando tienen que nombrar y clasificar los objetos. Por ej.: perro.
Las categorías supraordinadas son las categorías más inclusoras. Por ej.: animal, respecto a perro.
Las categorías subordinadas son aquellas en la que los elementos se hacen más específicos: perro caniche.
2.2. ¿CÓMO ELABORAMOS LOS CONCEPTOS?
Elaboramos un concepto al observar una serie de objetos y apreciar que, en algunos casos, poseen carcteríaticas comunes; deducimos entonces la relación que hay entre ellos y extraemos una idea general que los engloba a todos. Pero no siempre es así. También podemos formar algunos conceptos por vía definición. Para emplear este procedimiento necesitamos poseer ya un buen nivel de desarrollo cognitivo. Por eso suele ser más habitual elaborar conceptos a partir de prototipos (ejemplos mejores o más típicos de una categoría). Cuanto más se correspondan los objetos con nuestro prototipo de un concepto, más rápidamente los reconocemos como casos particulares de ese concepto.
El razonamiento es el proceso intelectual más característico del pensamiento. Permite a los ujetos extraer una conclusión a partir de una información previa y aplicando ciertas reglas, o dicho de otro modo, obtener algo nuevo a partir de algo ya conocido. Este proceso de extracción de conclusiones se conoce como inferencia.
Los métodos más habituales del razonamiento lógico son el deductivo y el inductivo.
La deducción es el método que se caracteriza por partir de unos datos aceptados como verdaderos, de cuya relación se infiere necesariamente una conclusión (de lo general a lo particular).
El razonamiento deductivo supone que la conclusión se infiere necesariamente a partir de las premisas, por estar incluida lógicamente dentro de ellas. La verdad de las conclusiones en el razonamiento deductivo depende de la verdad de las premisas.
El método inductivo se caracteriza por que a partir de la obsevación de casos particulares y de las relaciones que mantienen entre sí, se infiere una ley de carácter general que los engloba a todos.
El razonamiento inductivo posibilita únicamente la extracción de conlusiones probables, ya que obtenemos una regla a partir de un determinado número -no de todas- de situaciones posibles. El no cumplimiento de la regla en una situación la haría falsa.
¿Tiene un carácter lógico el pensamiento humano?
Según se deduce de las investigaciones realizadas al respecto, parece que algunos sujetos, al razonar, tienen un comportamiento acorde con las leyes de la lógica, aunque su número varía de unos problemas a otros según sea la dificultad de la tarea y la estructura lógica del problema. Existe, sin embargo, un gran número de sujetos que cometen muchos errores en el raznamiento, de forma que no parecen seguir las leyes lógicas. Para algunos teóricos del razonamiento, los errores de los sujetos no son tales, sino que el sujeto razona correctamente, pero sobre unas premisas distintas de las que le presenta el experimentador. Es decir, lo sujetos cambian el significado de las premisas originales u omiten alguna de ellas. Es lo que se llama “efecto atmósfera”, según el cual, el razonamiento de los sujetos está determinado por “la atmósfera” de las premisas independientemente de la forma lógica que posean. Así, el sujeto no infiere la conclusión a partir de la combinación lógica de las premisas, sino que se limita a analizarlas superficialmente y selecciona la conclusión influido por sus creencias, actitudes y sentimientos personales.
Una vez que se forman y justifican las creencias, se requieren pruebas más determinantes para modificarlas que las que se necesitaron para crearlas.
Hay tendencia a ignorar la prueba contraria a lo que creemos.
El razonamiento humano es un proceso que depende del contenido sobre el que se razona y de los esquemas que se ponen en funcionamiento, y no puede ser descrito únicamente mediante reglas formales.
Los métodos algorítmicos se caracterizan por tomar en consideración todas las alternativas o posibilidades relativas a un problema. Aunque los algoritmos garanticen un nº finito de posibilidades, en muchas ocasiones, ese número es elevadísimo y exige emplear mucho tiempo. Como ventaja, cabe destacar que si el problema está bien planteado, acaba encontrándose la solución exacta. Es propio de los ordenadores.
El método heurístico sólo toma en consideración las estrategias aparentemente más adecuadas para encontrar la solución, dejando la solución, dejando sin analizar el resto de posibilidades. Es propio del pensamiento humano.
El método algorítmico, posee varias complicaciones a efectos prácticos de la inteligencia. El más importante es el de que muchos problemas no pueden traducirse a fórmulas algorítmicas. La inteligencia humana utiliza procedimientos heurísticos, por lo que se equivoca con frecuencia aunque a cambio obtiene creatividad.
Las últimas investigaciones intentan dotar a los ordenadores de procedimientos heurísticos. Ahora bien, lo más difícil es dotarlos de sentido común.
En la vida cotidiana nos partamos de pensar lógicamente y decidimos en función de ciertos heurísticos, especie de atajos mentales que nos ayudan en el razonamiento. El psicólogo M. Vega define a los heurísticos: “como reglas ´de andar por casa´, que se aplican espontáneamente como parte de un proceso de evaluación natural desarrollando rutinariamente en la percepción y comprensión de mensajes”.
Existen distintos tipos de heurísticos. Los más comunes son: la representatividad, el anclaje y la accesibilidad.
El heurístico de la representatividad se utiliza cuando se trata de hacer inferencias acerca de la probabilidad. Consiste en afirmar que ciertos sucesos son más o menos probables según sean más o menos similares a una clase determinada; dicho de otro modo, juzgar la probabilidad de las cosas con la relación a su semejanza con determinados prototipos.
El heurístico de anclaje ocurre al emitir juicios en los que se toma como referencia un punto de partida, y en él se basa la conclusión.
El heurístico de la accesibilidad se manifiesta cuando basamos nuestros juicios en la disponibilidad de información en nuestros recuerdos.
Los heurísticos nos ayudan a menudo a formular juicios intuitivos razonables, pero el precio que pagamos por su eficacio es que a veces son equivocados.
PIAGET (desarrollo cognitivo):
Pensamiento sensoriomotriz (0 - 2 años)
Pensamiento preoperatorio (2 - 6 años)
Pensamiento operaciones concretas (6 - 12 años)
Pensamiento lógico-formal (de 12 años en adelante)
3.1. ¿CÓMO SE RESUELVEN LOS PROBLEMAS?
Un problema surge cuando queremos conseguir algo y los procedimientos que tenemos a nuestra disposición para conseguirlo no nos sirven. Es decir, existe una meta más o menos definida, pero no existe un camino claro y sencillo que nos conduzca a ella. Los problemas surgen cuando las personas no ven inmediatamente cómo ir desde donde están (estado inicial) hasta donde quieren ir (estado final).
Propuestas teóricas sobre la resolución de problemas
Los psicólogos han dado diferentes respuestas según la escuela teórica a la que pertenezcan. La escuela de la Gestalt fue realmente pionera en el estudio de la conducta de solución de problemas. Según ella, en la solución de problemas hay siempre un aspecto creativo, una reestructuración perceptiva, un modo novedoso de enfocar la situación que llegado el momento es comprendido súbitamente por el sujeto.
TESIS DE KÖHLER
Köhler (Gestalt) realizó experimentos con monos, buscando confirmar la inteligencia animal. Ideó situaciones experimentales a las que el animal tuviese que llevar a cabo complejas estrategias para la resolución del problema planteado llega a las siguientes conlusiones:
“Relación medios-fines”. El chimpancé resolvía el problema mediante una comprensión súbita (INSIGHT) del mismo. Este concepto creado por Köhler, significa que el animal reconstruye activamente los datos sensoriales que llegan a su cerebro, de tal manera que capta de forma súbita la relación existente entre varios objetos y la solución del problema.
Este modo de proceder en la resolución de problemas, se da tanto en humanos como en las especies animales con el cerebro suficientemente desarrollado. Sin embargo, existe una diferencia: el animal debe percibir simultáneamente todos los elementos involucrados en el problema; el hombre, en cambio, debido a su capacidad de abstracción, no necesita tal simultaneidad.
Al aprendizaje por comprensión súbita, no le preceden, por regla general, conductas de ensayo-error. Cabe concluir que ciertas especies animales poseen inteligencia y la utilizan en la resolución de problemas. Sólo el lenguaje y el pensamiento conceptual diferenciarían las conductas inteligentes del humano y del animal.
No obstante, aún no existe un acuerdo definitivo sobre la aceptación o no de la inteligencia animal.
Para el enfoque asociacionista (teoría previa al conductismo, Thorndinke) existe un problema cuando los hábitos de respuesta que el sujeto tiene no sirven en una situación estímulo dada. Para resolverlo emplea el procedimiento de ensayo y error, que consiste en psobar soluciones, más o menos al azar, hasta dar con la solución correcta.
La teoría del procesamiento de la información sostiene que el sujeto, para conseguir la resolución de un problema, parte de un estado inicial y trata de llegar a un estado final o meta mediante la aplicación de determinados operadores que transforman ese estado inicial en otros intermedios, hasta la consecución del estado final. Para eliminar las diferencias entre el estado inicial y el estado meta se descompone el problema en una serie de submetas o estados intermedios que se acercan cada vez más a la solución. Una de las características de este enfoque es el análisis detallado de la secuencia de pasos o movimientos que se deben realizar en la resolución del problema.
El proceso de resolución de un problema implicaría los siguientes pasos:
Representación del problema en un estado inicial, un estado meta y unos posibles movimientos.
División del problema en una serie de submetas que acercan el problema a su solución y suponen una secuencia de estados intermedios.
Aplicación del análisis medios-fines en la utilización de las técnicas de resolución del problema con el propósito de ir reduciendo las diferencias entre el estado actual y el estado meta a través de determinados estados submeta.
Las estrategias para resolver los problemas varían según el tipo de estos y la personalidad del sujeto. Por ejemplo, se puede resolver un problema mediante el sistema del ensayo y error.
Otro procedimiento es el llamado algoritmo, que consiste en ensayar sistemáticamente todas las posibilidades hasta dar con la concreta. Como los algoritmos exigen mucho tiempo y esfuerzo muchas veces resolvemos los problemas mediante la heurística.
Dos tendencias cognoscitivas que intervienen en la resolución de problemas son la tendencia a la confirmación y la fijación.
La tendencia a la confirmación consiste en sentirnos inclinados a considerar únicamente la información que confirme nuestras ideas. La tendencia a buscar la confirmación de nuestras hipótesis y a utilizar la heurística de forma rápida y fácil puede impedir que percibamos nuestra propia vulnerabilidad frente al error, un fenómeno denominado exceso de confianza.
La fijación se caracteriza por la tendencia a repetir procedimientos que fueron eficaces en el pasado para resolver algunos problemas. Existe una incapacidad de percibir los problemas desde una perspectiva nueva y, si se representan erróneamente, es difícil reestructurar el modo de abordarlos. A este tipo de fijación se le denomina disposición mental (rigidez mental).
Otra manifestación de la fijación es la llamada fijeza funcional, que se produce cuando la solución del problema exige que empleemos un elemento de forma distinta a como lo hacemos habitualmente. Es decir, es la tendencia a percibir como fijas e invariables las funciones de los objetos.
La toma de decisiones es una manifestación de pensamiento relacionada con la resolución de problemas.
Tomar decisiones es elegir entre varias alternativas posibles, sabiendo que las consecuencias de nuestra decisión son inciertas.
Todos los días formulamos muchos juicios y adoptamos decisiones; rara vez dedicamos tiempo y esfuerzo a elegir las decisiones mediante un razonamiento sistemático.
De todas formas, en muchas ocasiones la solución no depende exclusivamentedel razonamiento, puesto que entran en juego aspectos que no pueden reducirse a una formulación estrictamente lógica.
Los psicólogos D. Wheeler e Irving Janis idearon un sistema para adoptar decisiones sensatas. Recomiendan cinco pasos:
Aceptar el reto de tomar la decisión si la oportunidad o el problema son auténticos, no ignorarlos.
Buscar alternativas y pensar los modos de alcanzarlas.
Evaluar las alternativas haciendo un balance para cada una, enunciando sus aspectos positivos y negativos.
Formular un compromiso. Elegir la alternativa que aporte los beneficios máximos con los costos mínimos.
Guilford define al pensamiento creativo como “la capacidad mental caracterizada por la fluidez, la flexibilidad, la originalidad, por la disposición para establecer asociaciones lejanas, por tener sensibilidad ante los problemas y por la posibilidad de redefinir las cuestiones”.
Guilford llamó pensamiento convergente a aquél que convergía hacia la respuesta prevista coeherente con los conocimientos convencionales, y pensamiento divergente al que da respuestas insólitas, a la habilidad para generar una variedad de ideas y enfoques nuevos sobre un problema que están en divergencia con las respuestas normales y esperadas. Los tests de inteligencia no incluyen planteamientos divergentes, por lo que sólo resultan fiables al medir capacidades académicas y laborales de los sujetos. No valoran, en cambio, un aspecto fundamental de la inteligencia: la habilidad para producir respuestas nuevas y originales, es decir, la creatividad.
Probablemente, lo más caractrístico del pensamiento creativo es la capacidad de observar las cosas con un nuevo enfoque, de reconocer los problemas que otros tal vez no ven, de proporcionar soluciones efectivas y poco comunes, es decir, la facilidad para idear algo nuevo, distinto y de cierto valor.
La mayoría de los psicólogos discrepa de la pura originalidad del pensamiento creativo. Se cree que es más una actualización de respuestas previamente interiorizadas, y que surge de forma progresiva como resultado de los intentos continuos por hallar una respuesta satisfactoria. De forma gradual la persona iría acercándose a la resolución del problema desechando las estrategias que se han revelado inútiles y elaborando otras nuevas que puedan finalmente resolverlo.
Preparación: en este periodo se trata de acumular el mayor número posible de materiales y conocimientos que permitan orientar las distintas posibilidades de actuación.
Incubación: es un período de espera. El material acumulado debe organizarse. La precipitación por hallar una solución rápida suele conducir al error.
Inspiración: es el momento en el que surge el acto creativo y la solución del problema se presenta con claridad.
Verificación: se trata de comprobar el valor del producto de la inspiración. La idea tiene que cumplir dos requisitos: ser novedosa y resolver el problema.
Hay predisposiciones mentales que se oponen al pensamiento creativo, entre ellos, el estar acostumbrado a ver las cosas de una determinada manera. Un modo de favorecer la creatividad, es liberarse de los bloqueos conceptuales que paralizan la habilidad de la persona para percibir un problema o concebir una solución (bloqueo perceptivo). Existen también bloqueos de tipo emocional.
¿CÓMO ES EL DESARROLLO COGNITIVO?
Una de las teorías más significativas del desarrollo cognitivo es la de J. Piaget (1896-1980).
La teoría del desarrollo intelectual de Piaget parte de una concepción de la inteligencia entendida como la capacidad de adaptarse al medio por parte del sujeto para sentirse “a gusto” (en equilibrio, según palabras de Piaget) en él. Esta capacidad va desenvolviéndose a lo largo del desarrollo evolutivo dando lugar a modos cualitativamente diferentes de comprenser la realidad y, por tanto, de posibilidades distintas de adaptarse a ella. Estos modos distintos de poder explicarse la realidad son los llamados estadios, niveles o períodos de desarrollo.
(adaptación	- asimilación
- acomodación)
El desarrollo intelectual es el resultado de una conjunción de varios factores:
La maduración del sistema nervioso, que constituye la condición necesaria para que el desarrollo se produzca.
La experiencia que proporciona el contacto con el mundo físico.
El contacto con los adultos. De ellos, el niño aprende una gran cantidad de cosas, tanto por imitación como a través del lenguaje.
La equilibración. Las estructuras cognitivas tienden hacia un estado de equilibrio del que son etapas intermedias cada uno de los niveles del desarrollo. La equilibración permite realizar una síntesis de los restantes factores, de tal menera que cada individuo constituye una totalidad única y peculiar, no sólo por efecto de la herencia, sino por la combinación de todos esos factores. Cada factor influye sobre los demás, todos son necesarios y las deficiencias de cada uno de ellos produce graves alteraciones en el desarrollo.
Piaget descrbió cuatro estadios del desarrollo: el sensoriomotor, el preoperatorio, el de las operaciones concretas y el de las operaciones formales.
En cada uno de los períodos al final se produce un desequilibrio entre las adquisiciones del período anterior y las que tiene que aprender para adquirir el significado.
PERÍODO SENSORIOMOTOR (0 - 2 años)
Al nacer, poseemos un número de conductas limitado: los reflejos (unidades simples de conducta innata en las que se produce una repuesta ante una modificación de la situación ambiental: estímulo). A partir de este período limitado el niño va a construir en interacción con el ambiente, todo su desarrollo intelectual. En primer lugar, al ejercitarlos, los reflejos se van perfeccionando y generalizando (reflejo de prensión). A partir de este reflejo inicial por diferenciación progresiva se van formando los llamados esquemas. Un esquema es una sucesión de acciones que tiene una organización y es susceptible de repetirse en situaciones semejantes.
El desarrollo de la inteligencia consiste en la construcción de nuevos esquemas por diferenciación de otros anteriores. Al mismo tiempo que el niño va construyendo los esquemas que le permiten actuar sobre la realidad, construye también esa misma realidad. En rincipio, la información que el niño recoge sobre los objetos a través de los sentidos no está coordinada.
Poco a poco establece la coordinación entre la visión y la prensión, y así, mediante la coordinación de esquemas que pertenecen a distintas modalidades sensoriales, va construyendo la noción del objeto como algo permanente. El mundo es percibido como una sucesión de estímulos, está en perpetuo cambio, pero dentro de ese cambio hay una permanencia que el niño tiene que descubrir. Esta etapa se llama sensoriomotriz porque el niño se explica la realidad a partir de los recursos que tiene: los sentidos y el movimiento. La inteligencia es eminentemente práctica.
PERÍODO PREOPERATORIO (2 a 7 años)
Hacia el año y medio, se produce un cambio sustancial: la aparición de la representación. Hasta ahora, el niño tenía que actuar materialmente sobre los objetos: verlos, tocarlos... Mediante la representación va a poder actuar sobre ellos simbólicamente. La representación es la posibilidad de utilizar un significante, por ejemplo, una palabra para referirnos a un significado. Además del lenguaje, otras formas de representación son la imitación diferida y el juego simbólico. Los niños juegan desde los primeros meses, pero sus juegos son fundamentalmente de ejercicio y por el placer del ejercicio. Ahora, mediante el juego simbólico es capaz de utilizar ciertos objetos en sustitución de los reales. El niño accede a un nuevo tipo de capacidad, la simbólica, y es capaz de pensar en imágenes. La inteligencia es representativa, pero precisamente por serlo, está muy ligada a la percepción: las imágenes lo son de cosas determinadas, piensa según prototipos, generaliza de modo incorrecto, piensa según ve, se centra en la apariencia. Atiende a productos, no a procesos (los procesos no se ven), y por eso tiene un pensamiento pre-lógico.
PERÍODO DE LAS OPERACIONES CONCRETAS (7 - 12 años)
En esta etapa, el niño es capaz de conocer reglas que explican la conservación de la identidad de las cosas aunque sufran transformaciones. Aprende a ordenar objetos de acuerdo con sus semejanzas y diferencias basándose en las relaciones que existen entre ellos. Los objetos están en perpetuo cambio, lo que no implica que algunas de sus propiedades permanezcan. En el desarrollo intelectual resulta fundamental entender esas transformaciones y esas constancias. Cuando se transforma un objeto hay algo que se modifica y algo que permanece.
En este estadio el sujeto ya es capaz de actuar sobre los objetos y anticipar lo que va a suceder apoyándose en su experiencia previa. Es capaz de pensar no sólo en imágenes sino en conceptos, interioriza sus propias acciones y además es capaz de atender al proceso y por tanto de relacionar, comparar, clasificar, etc. Su pensamiento obedece a las leyes de la lógica, ya sabe que las apariencias engañan. Realiza, por tanto, operaciones metales, pero con una limitación: deben estar ligadas a una realidad concreta.
Se empieza a razonar no sólo sobre lo real, sino también sobre lo posible: lo que no ha sucedido pero que podría suceder. El adolescente empieza a hacer razonamientos de tipo hipotético: “¿qué pasaría si...?”. El manejo de lo posible le independiza de la situación real y le facilita el entender cosas que están alejadas en el espacio y en el tiempo, y que le resultaban difíciles de comprender antes. Puede enfocar la resolución de problemas invocando todas las situaciones y relaciones causales entre sus elementos (causa-efecto).
El lenguaje ocupa un papel muy importante, pues sólo se puede razonar sobre lo posible con ayuda del lenguaje. Los sujetos del estadio de las operaciones formales lo que hacen es convertir estas operaciones directas en proposiciones y operar a su vez sobre ellas, realizando entonces operaciones sobre operaciones.
El período de las operaciones formales se caracteriza por la capacidad del sujeto para abordar la resolución de un problema teniendo en cuenta todas las situaciones y relaciones posibles entre sus elementos. Puede elaborar hipótesis formadas en proposiciones y capacidad de razonar sobre ellas. Es el mayor nivel de abstracción.
¿LA CAPACIDAD INTELECTUAL DISMINUYE CON LA EDAD?
Investigaciones recientes sugieren que el crecimiento intelectual a lo largo de la vida debe concebirse más en términos cualitativos que cuantitativos, es decir, algunas aptitudes intelectuales continúan desarrollándose y otras se modifican, predominando unos determinados tipos de destreza en la junventud y otros en la vida adulta.
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