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Timestamp: 2018-01-22 22:00:11+00:00

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DEFENSORES - Profesionales de la Justicia! - TRIBUNAL ORAL DE ANTOFAGASTA. CONDENA POR EL CARGO DE ROBO CON VIOLENCIA:
Inicio Jurisprudencia Jurisprudencia Penal TRIBUNAL ORAL DE ANTOFAGASTA. CONDENA POR EL CARGO DE ROBO CON VIOLENCIA:
EL CONTEXTO FAMILIAR Y SOCIAL DEL IMPUTADO PUEDE SER FUNDAMENTAL PARA LA CALIFICACIÓN DE UNA ATENUANTE. 25 DE MAYO DE 2007, RIT 69-2007.
SÍNTESIS. Tribunal Oral de Antofagasta condena por el cargo de robo con violencia. A juicio del tribunal es condición de la justicia y racionalidad de la pena la consideración del contexto social y familiar del imputado de acuerdo a los antecedentes proporcionados. Para estimar la atenuante de irreprochable conducta anterior como muy calificada el tribunal considera que el acusado siempre trabajó y aportó a su hogar, se mantuvo en permanente actividad laboral aún sin estudios hasta que fue detenido por los hechos de la causa. Estos antecedentes según el tribunal, demuestran hábitos socio-laborales afianzados lo que unido a su capacidad empática y el reforzamiento de su autoestima permitiría su adecuada reinserción social en el medio libre.
CONSIDERANDOS RELEVANTES. “Además, el defensor incorporó para los efectos del artículo 343 del Código Procesal Penal los siguientes documentos con la finalidad de calificar la conducta de su representado, los cuales pueden ser separados en familiares y laborales a saber: A.-FAMILIARES 1.- Documento del Hospital Regional de Antofagasta de fecha 13 de febrero de 2003 a nombre de C.R.R. en la cual certifica haberle practicado ecotomografía obstétrica cuyo feto viene con malformaciones (menor B. M.R.). 2.- Certificado de fecha 14 de abril de 2004 emitido por el Servicio de Salud de Antofagasta, que da cuenta de la enfermedad que sufre el hijo del imputado menor B.M.R., consistente en el síndrome de Prune Belly. 3.- Carta de la Fundación Teletón de fecha 3 de noviembre de 2006 dirigida al jardín infantil Dumbo certificando que B.M.R. sufre del síndrome Prune Belly, malformación extremidad inferior derecha y deficiencia muslo derecha, y que podría ser recibido en dicha institución. 4.- Documento de fecha 23 de febrero de 2007 de la Sociedad Boliviana de Pediatría en que se da cuenta que B.M.R. sufre del síndrome Prune Belly. Características de éste y su tratamento. B.-LABORALES. a.- 2 Contratos de trabajo de Constructora del Pozo de fechas 3 de febrero de 2004 y 13 de septiembre de 2004, en donde se establece que el acusado se desempeñó como operario b.- Contrato de trabajo la Empresa Constructora Cociva de fecha 10 de diciembre de 2004 suscrito con el acusado en donde se establece que éste se desempeñó como jornalero. c.- Contratos de trabajo de la Empresa Constructora Tecsa de fecha 5 de enero de 2005 y 22 de agosto de 2005 suscrito con el acusado para desempeñarse como jornalero. d.- Contratos de trabajo de Constructora del Pozo de fecha 7 de diciembre de 2005 suscrito con el acusado para desempeñarse como jornal. e.- Certificado emitido por la Constructora Ecomi Ltda., suscrito por Francisco Miranda Henríquez, el que da cuenta que el imputado prestó servicios como jornalero entre el 16 de agosto al 17 de diciembre de 2006 para dicha empresa y que la conducta laboral percibida en éste fue adecuada. f.- Finiquito de contrato con Empresa Constructora Ecomi Limitada de fecha 2 de enero de 2007 correspondiente al periodo 16 de agosto al 20 de diciembre de 2006. Finalmente acompañó asimismo Informe Social evacuado por doña Yanella Delgado González correspondiente al imputado y su grupo familiar en que indica en síntesis:- que la situación económica de M.N. es deficiente ya que no cuenta con medios para satisfacer sus necesidades básicas siendo el principal sostenedor de su hijo. Que por mayoría se acoge la petición de la defensa en cuanto a considerar la conducta del acusado como muy calificada, y de este modo bajar la sanción un grado, quedando esta en cinco años de presidio menor en su grado máximo, y permitirle de este modo ser objeto del beneficio de la Libertad Vigilada. Al efecto, si bien abstractamente esta calificante no aparece muy evidente, un análisis más fino, permite con los antecedentes allegados por su defensa como su informe social, y una serie de contratos de trabajo, a lo que se añade su informe presentencial favorable, descubrir una realidad familiar y social, de la cual los sentenciadores no pueden desentenderse, si se pretende comprender a cabalidad la justicia y racionalidad del carácter impositivo de las penas. El acusado es padre de un menor de 4 años de edad, que presenta gravísimas deficiencias físicas y el cual aún trabajando y quebrado su vinculo sentimental con la madre, cuidaba y atendía responsabilizándose de toda su mantención, cuidado y tratamiento en la Teletón, por cuanto dicho menor presenta el síndrome de Pruni-Belly, careciendo de función renal en términos normales, evacua sus fecas por el abdomen, y presenta la ausencia de un fémur que le hace arrastrarse y ser absolutamente dependiente. Se agrega a lo anterior, que el acusado siempre trabajó y aportó a su hogar, desde muy joven a los 15 años en adelante, se mantuvo en permanente actividad laboral aún sin estudios hasta que fue detenido por los hechos de la causa, antecedentes que no son menores, en cuanto demuestra hábitos socio-laborales afianzados y que unido a su capacidad empática y reforzamiento en su autoestima –como lo indica el informe de Gendarmería de Chile- permitiría su adecuada reinserción social en el medio libre. A todas luces, la privación de la libertad en modo alguno garantiza que la conducta por la cual se le condenó no vuelva a repetirse, pero el beneficio de la libertad si asoma como una oportunidad concreta y cierta para reencontrase con el modo de vida que tenía antes de los sucesos que le llevaron a delinquir” (considerando 14°).
Antofagasta, veinticinco de mayo del año dos mil siete.
PRIMERO: Que con fecha veintidós de mayo del presente año, ante este Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Antofagasta, constituido por el juez Presidente de Sala don Luis Sarmiento Luarte, la juez señora Lorraine Gigogne Miqueles, y el juez Jaime Medina Jara, se llevó a efecto la audiencia del juicio oral de la causa rol único Nro. 0600895045-6. rol interno del tribunal Nro. 69-2007, seguido en contra del imputado E.A.M.N., cédula de identidad Nro.15.006.379-5, chileno, soltero, obrero, domiciliado en Esmeralda Las Brisas N° 1.583, Antofagasta.
Sostuvo la acusación el Ministerio Público representado por el Fiscal adjunto don Hugo León Saavedra, domiciliado en calle Condell Nro. 2.235 de esta cuidad.
La defensa del imputado estuvo a cargo de la Defensoría Penal Publica Licitada representada por los letrados señores Rodrigo Araya Peña y Octavio Villarroel Arcos, domiciliados en calle Latorre Nro. 2.631, 5° piso, Antofagasta.
SEGUNDO: Que la acusación deducida por el Ministerio Público en contra del acusado es del tenor siguiente: “El día 17 de diciembre del 2006, alrededor de las 21.10 horas, en circunstancias que la víctima conducía su automóvil al llegar a calle Andrés Bello, se percató que había olvidado la documentación del mismo, por lo cual procedió a estacionarse en el lugar, en los momentos en que cerraba la puerta del móvil, se le acercó el imputado, quién lo agredió con un elemento contundente en el rostro cayendo al suelo, instante en que el imputado le pidió que le hiciera entrega de las llaves del vehículo, ante la negativa de la víctima se produjo un forcejeo logrando reducir al imputado. Las lesiones de la víctima son de carácter leves”.
En opinión del Ministerio Público los hechos reseñados precedentemente son constitutivos del delito de robo con violencia en grado de consumado, previsto y sancionado en el artículo 436 inciso primero del Código Penal en relación con el artículo 450 del mismo cuerpo legal. Correspondiéndole al acusado en el desarrollo de los mismos la calidad de autor, en los términos contemplados en el artículo 15 Nro. 1 del Código Penal.
La Fiscalía señala que en la especie beneficia al acusado la circunstancia atenuante del artículo 11 Nro. 6 del Código precitado y no le perjudica circunstancia agravante alguna.
El Ministerio Público solicita se imponga al acusado la pena de 5 años y un día de presidio mayor en su grado mínimo, accesorias de inhabilitación absoluta y perpetua para cargos u oficios públicos y derechos políticos, y la de inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena y el pago de las costas de la causa.
TERCERO: Que en su alegato de apertura, el Ministerio Público indicó que en la audiencia probaría los hechos más allá de toda duda razonable, en la forma que estos han sido expuestos en la acusación fiscal. Al efecto se escucharía al afectado el cual referiría detalladamente como fue atacado y posteriormente como fue conminado por el imputado a entregar las llaves del vehículo que había dejado estacionado previamente. Dichos que serán reafirmados por los atestados de dos funcionarios policiales, los que se encontraban en las cercanías del lugar y que fueron llamados por la Central de Comunicaciones, llegando a sitio del suceso en dos o tres minutos, por lo que podrán referir el estado en que se encontraba la victima, como asimismo el del acusado. Los mencionados elementos constitutivos de pruebas testimoniales, a los que se le debe añadir las fotografías que dan cuenta del estado físico de la victima, además del certificado de atención del Servicio Médico Legal que lo atendió y que da cuenta de sus lesiones, que le permitirán dar por acreditado los elementos del tipo, es decir, la apropiación más la violencia, en el presente caso da lugar al delito por el cual se ha acusado al imputado.
Concluyó solicitando que el acusado fuese condenado a las penas solicitadas en la acusación fiscal.
CUARTO: Que en su alegato de apertura, la defensa señaló que pretendería establecer que no existe el tipo penal que manifiesta el Ministerio Público, esto es, robo con violencia. Manifestó que no discutiría la efectividad de la agresión, pero lo que pondría en entredicho es la existencia de una intención verdadera por parte de su representado de apropiarse de un vehículo. Por lo que solicitaría su absolución.
Renunciando a su derecho a guardar silencio prestó declaración del acusado E.A.M.N., quien señala que él iba por el medio de la calle (el día de los hechos) y se acercó el vehículo (del afectado) encontrándose él en estado de ebriedad, y en mala forma le pidió que se apartara, reaccionando mal, pero él nunca se acercó al auto para quitarle las llaves, y luego se acercó un grupo para golpearlo y en ese momento él (víctima),se bajó para pegarle también.
Al fiscal le explicó que él se encontraba a unos 20 metros en la calle del frente (A. Bello) y la víctima (calle Uribe) le pidió de mala forma que se corriera hacia el lado, agregando que andaba en estado de ebriedad.
Manifestó que cuando la víctima le dijo que se corrieran, se encontraba sentado arriba del vehículo, escuchándolo porque gritó fuerte, reaccionando así porque andaba en estado de ebriedad.
Señaló que la victima andaba solo, mientras él estaba con otras personas, y que el grupo apareció cuando él arrojó una piedra, pescándolo a él y los otros niños se acercaron al auto, no recordando lo que hicieron éstos, ya que él reaccionó en el hospital, agregando que ellos era tres personas (él y dos acompañantes), y quienes a lo agredieron fueron alrededor de quince personas, refiriendo que ante el ataque sus amigos no intentaron defenderlo.
Al defensor le explicó lo ocurrido, señalando que nunca intentó abrir el auto ni se lo pidió, como tampoco que le entregara las llaves del mismo. Recordó que la víctima ayudaba al grupo a pegarle y cuando llegó carabineros el grupo de personas seguía pegándole, debiendo ser llevado por ellos al furgón y luego al hospital.
Señaló asimismo, que trabaja como obrero desde los 15 años, detallando la composición de su grupo familiar.
Relató que tiene necesidades económicas debido a que su hijo concurre a la “Teletón” por faltarle una pierna y no tener músculos en el estómago.
Agregó que el día de los hechos regresaba desde la casa de un amigo donde habían estado bebiendo. Indicó también que carabineros le señaló que estaba detenido por robo con intimidación al haber sacado la radio y el control del auto, especies que él no tiene. Agregó que el grupo que lo atacó lo dejó cerca del auto.
Refirió que al llegar carabineros la víctima lo tenia detenido junto al grupo que le estaba pegando, mismos que le generaron lesiones en los ojos, una lesión corto punzante y algunos machucones.
Explicó la posición que tenia cuando llegó el vehículo, a cuyo conductor él veía y en esas condiciones le lanzó la piedra, y que el grupo de 15 personas salió de ahí mismo, pescándolo y pegándole.
Indicó también al tribunal que cuando el conductor bajaba por Uribe, él iba por una calle que cruza Uribe (Andrés Bello), por el medio de la calzada, y al llegar a la esquina el conductor les pidió que se salieran por que supuestamente este iba a doblar, momentos en que se corrió y tomó la piedra que le lanzó, agregando que ahí salió el grupo que le empezó a pegar y que sus amigos se fueron al auto a sacar la radio y el control que se le perdió, mientras el otro grupo lo tenía retenido.
Agregó que luego de arrojar la piedra como a 20 metros de distancia, intentó arrancar como para el sector sur. Precisó que alcanzó a arrancar como hasta una mitad de cuadra, por la arteria que él venía, señalando que quienes lo tomaron tuvieron que correr hacia él, mismos que lo regresaron al auto, y en ese momento sus amigos ya no estaban y que sabe que ellos sacaron las especies.
QUINTO: Que el delito de robo con violencia, en grado de tentado, por el cual el tribunal emitió su veredicto condenatorio, se configura por la pretensión de apropiarse de especies muebles ajenas con ánimo de lucro y sin la voluntad de su dueño, y en el caso de autos, habiéndose ejercido violencia en la persona del afectado, con el objeto de obtener la apropiación de las llaves del automóvil que portaba y acceder a éste.
SEXTO: Que para establecer los elementos del tipo penal por el cual acusó, el Ministerio Público hizo comparecer a estrados en primer lugar a la víctima J.R.O.G., quien relató que un día domingo concurrió a buscar un equipo computacional, y al bajar por Uribe, se percató que le faltaban sus documentos, por lo que descendió de su vehículo, apareciendo un individuo quien venía de frente, el que lo golpeó con un bloque de cemento, cayendo hacia él, forcejeando con éste, mismo que le requería las llaves del vehículo, no recordando más ya que tenía la cara cubierta de sangre, llamando por ello a Carabineros.
Al fiscal le confirmó que iba solo en el vehículo y al bajar del mismo para buscar los documentos, vio a un sujeto que luego de pedirle las llaves lo golpeó, agregando que al imputado lo vio sólo, y precisa que la radio no fue sacada, que estaba en el vehículo.
Indicó que al fono número 133 llamó él, al mismo momento que tenía reducido al imputado, al que percibía bebido o drogado, para luego otras personas llamar al plan cuadrante, llegando luego carabineros.
Señaló que al imputado sólo lo vio de frente, existiendo luego un forcejeo sólo entre ellos, desconociendo lo que posteriormente ocurrió, no pudiendo precisarlo y sostiene que al llegar Carabineros estaba junto a su auto, no teniendo mayor claridad de ese instante por las lesiones recibidas, las que fueron en su cara.
Refiere que no recuerda con precisión los hechos, y que se los relató a su familia y también en la fiscalía, lugar en el cual le fueron tomadas fotografías, las que se le exhiben y las reconoce como las tomadas el día después, describiendo las lesiones que en ella se perciben y como le fueron ocasionadas por el impacto aplicado por el imputado con el bloque de cemento a su rostro.
Manifiesta que cuando el individuo le solicitó las llaves del auto supuso que era para sustraerlo, y que después de lo ocurrido concurrió bastante gente, caras que no recuerda
o no individualiza, describió y reconoció al imputado presente en audiencia como su agresor.
Refirió que las lesiones que se le ocasionaron las consideró mayores, ya que le dejaron una cicatriz.
Al defensor le explicó sus funciones laborales, confirmando que en la ocurrencia de los hechos se estacionó en calle Uribe esquina de una calle que no recuerda, y al cerrar su vehículo, vio acercarse al imputado, a quien percibió o curado o con droga, y que luego que lo golpeó, fue fácil reducirlo.
No recuerda en que momento llegó la gente al lugar, como tampoco cuando llegó carabineros, explicando que como llamó desde su celular a los policías en los momentos que tenia reducido al imputado y estaba sobre él, y al no responder carabineros, éstos fueron llamados por otras personas.
Indicó que al imputado no lo vio como peatón, ya que lo vio de frente, cruzando la calle, a una distancia cercana cuando él estaba cerrando la puerta del auto, momento en que le lanzó el objeto con el que lo golpeó y producto de lo mismo éste estalló en su cabeza, quedando por todos lados pedazos de bloques.
Refiere que las llaves se las pidió luego de golpearlo con el bloque, cayendo sobre el auto, y al pedirle las llaves forcejearon, no habiendo sufrido daños el auto.
Al tribunal le aclaró que el día de los hechos concurría hacia un recinto de la Universidad Católica, ubicado aparentemente por calle Díaz Gana, en el sector del restaurante El Arrayán.
Manifestó no recordar con precisión el nombre de la calle cercana a la cual se estacionó el día de los hechos, precisando que vive en calle Claudio Arrau con Uribe, y al doblar por Uribe se estacionó, no en la esquina, sino poco más abajo, antes de la esquina, por haberse dado cuenta que no llevaba sus documentos, por lo que se bajó del vehículo y cerró la puerta, y al darse vuelta vio al sujeto a una distancia cercana quién se le acercó, sintiendo el impacto, no teniendo la oportunidad de ver que portara algo en sus manos, reventando este objeto en su cara, sintiendo que le salía sangre, apoyándose en el auto, oportunidad en que el imputado le pidió las llaves, forcejeando con éste, tomándolo sin dificultad al suponer que se encontraba drogado o ebrio, y agregó que los hechos ocurrieron como a las nueve de la noche, momentos en que ya estaba oscuro.
Prestó también declaración como testigo Luis Espinoza Cuevas, cabo 2° de Carabineros, quien relata que el día de los hechos se encontraba en patrullaje por la Avda. Argentina y fueron requeridos por la Central de Carabineros por un llamado de un delito que se estaba desarrollando, y al llegar al lugar encontraron al afectado que tenía reducida a una persona en el suelo, manifestándole éste que el sujeto había intentado robarle el vehículo, señalándole además que por haberse percatado que no portaba sus documentos se estacionó en ese sitio. Agregó haberle observado a la victima una lesión en su rostro, misma que al ser entrevistada le señaló cómo el sujeto lo golpeó en el rostro para luego pedirle las llaves, y agregar que forcejeando y cayeron. Refirió que a su arribo al lugar de los hechos había otras personas mirando, y luego de prestar colaboración a la victima la trasladaron para que constatara lesiones en el hospital, el imputado fue llevado a un furgón y luego también se le constaron lesiones, dirigiéndose luego a la comisaría para adoptar el procedimiento de rigor.
Manifestó no recordar si al vehículo le faltaba algún elemento, como tampoco si estaba cerrado o abierto.
Señaló desde el momento que fueron alertados concurrieron aproximadamente 3 minutos, reconociendo en la audiencia al imputado como el sujeto que detuvo el día de los hechos.
Interrogado por la defensa, respecto a como se encontraba el imputado al llegar ellos al lugar de los hechos y si había gente mirando, señaló éste se encontraba en el suelo, boca abajo y la víctima afirmándolo con las manos y que había gente mirando, pero que habiendo consultado a esas personas, éstas manifestaron a gritos que el imputado quería robar, mismos que luego evitaron prestar declaración.
Manifestó que al imputado lo percibió lesionado, fruto del forcejeo con la víctima, no notándolo ebrio, y que el vehículo no tenía daños.
Explicó que por las características del sector el imputado fue subido en forma inmediata al carro para ser revisado, luego de constatar las lesiones a la víctima, agregando que el imputado no llevaba objetos contundentes.
Indicó que regresaron al lugar y percibieron el bloque de cemento roto, no existiendo ya testigos.
Finalmente prestó declaración como testigo Israel Quenaya Castro, carabinero, quien manifiesta que el día 17 de diciembre de 2006, se adoptó un procedimiento, aproximadamente a las 21 horas, por haber recibido un comunicado de la Central de comunicaciones, el que les indicaba que en las arterias de Uribe con Andrés Bello se estaba efectuando un robo, por lo que se trasladaron de inmediato al lugar y al llegar pudieron ver a gran cantidad de gente, y al acercarse vieron a una persona que mantenía reducida a otra en el piso, al costado de un vehículo, y que el afectado se encontraba sangrando. Este les manifestó que el sujeto retenido momentos antes lo había agredido con una piedra, y que le había tratado de robar el vehículo.
Indicó que a la víctima se le trasladó al hospital para constatar lesiones y al imputado a la unidad policial.
Agregó que al vehículo no le faltaba ningún accesorio y recuerda que la víctima señaló que el imputado le había solicitado que le pasara las llaves del mismo.
A la defensa le relató que en el lugar había mucha gente, y que el sector donde ocurrieron los hechos es muy conflictivo y normalmente la gente sale afuera a mirar quienes les empezaron a decir que estaban aburridos que se cometieran tantos robos en la cuadra, pero que en el fondo eran observadores y nadie atestiguó nada. Corroboró que cuando son personas del mismo sector las involucradas en los hechos, generalmente se prestan ayuda.
Indicó que el imputado se encontraba reducido a un costado del auto, mientras las otras personas(testigos oculares) se mantenían a unos tres metros de distancia.
Manifestó que el vehículo estaba estacionado en Uribe, no necesariamente en la esquina, cerca de la intersección de calle Andrés Bello, al costado derecho.
Indicó que el imputado fue llevado a la posta para constatar lesiones, mismo que no se veía golpeado y no le percibió hálito alcohólico. Los hechos ocurrieron alrededor de 21:00 horas, con una iluminación del sector de buena calidad.
El Ministerio Público además introdujo mediante su lectura el informe de lesiones Nro. 880/2006 de fecha 27 de diciembre de 2006, emitido por el Servicio Medico Legal de Antofagasta el que da cuenta de las lesiones sufridas por J.R.O.G. quien indicó que fue agredido por desconocido con golpe de bloque de cemento, y que con fecha 17 de diciembre de 2006 acudió al Hospital Regional con diagnostico según Dato de Atención de Urgencia: herida cortante frontal; hematoma peri ocular izquierdo y contusión malar izquierda y que el pronóstico médico legal fue: herida cortante frontal suturada de 5x1 centímetros; cubierta de apocito de 2,5 x 0,5 centímetros con placa escoriativa de 6x3 centímetros en misma área; hematoma peri ocular izquierdo bipalpebral rojo violáceo de 6x4 centímetros, equimosis conjuntival ojo izquierdo; contusión malar izquierda, excoriación lineal de 2,5x0,3 y hematoma violáceo canto interno ojo derecho. Concluye que las lesiones son explicadas por la acción de un elemento contundente de pronóstico médico legal leve que incapacitan entre 13 a 14 días con igual tiempo de curación.
SEPTIMO: De esta forma, se cuenta con los dichos de quien experimentó personalmente la violencia desplegada por el acusado para intentar apropiarse de las llaves de su vehículo y así acceder a éste, mismo que se encontraba situado inmediatamente al costado de la calzada en donde fue atacado el afectado, lo que no logró, dando así principio a la ejecución del acto ilícito por hechos directos, pero faltando uno o más para su complemento.
Por lo pronto los dichos de la víctima impresionaron al tribunal como verdaderos, pues se trató de un relato preciso directo y coherente, y las mismas resultaron verosímiles, en primer lugar, desde un punto de vista objetivo. En efecto, son objetivamente verosímiles en la medida que la narración resultó lógica en si misma y apegada a las reglas de la experiencia y no sólo eso, sino que además resultó apoyada desde la ciencia médica y de dos funcionarios policiales. Además las expresiones de J.R.O.G. fueron subjetivamente verosímiles, ya que no existió ningún antecedente que siquiera permitiera suponer alguna alteración psico-orgánica que hiciera dudar de su credibilidad por presentar tendencias fabuladoras o fantasiosas.
No obstante lo anterior, la defensa discutió la apropiación de especie mueble ajena indicando que su representando careció de dicha intención, por lo cual no concurriría a su respecto los elementos del tipo penal por el cual fue acusado. Lo indicado nos lleva a señalar que lo que define la figura penal por medio de la cual se lleva a cabo la apropiación por medios materiales, es la faz subjetiva del autor la que comprende: El denominado ánimo de señor y dueño, distinto del dolo, y distinto también de otro elemento subjetivo exigido tanto en el tipo del hurto como en el robo denominado ánimo de lucro.
De otra parte, que dicha apropiación se realice por medios materiales significa que el desplazamiento patrimonial físico del bien se produce a través de una actividad física o material del agente, consistente en el traslado fáctico del bien desde la esfera de resguardo del sujeto pasivo a la propia.
Así, siendo el verbo rector “la apropiación” la conducta o modalidad de la acción se caracteriza por ser comisiva. La segunda característica de la acción estriba en que ella puede verificarse, no sólo a través de medios materiales, sino también por medios morales (hipótesis del artículo 439). La tercera característica y quizás, la verdaderamente relevante de esta conducta, la conducta debe ser “violenta” o “intimidante”. Las que se encuentran determinadas por el artículo 439, se estimarán por violencia o intimidación los malos tratamientos de obra, las amenazas, ya sea para hacer que se entreguen o manifiesten las cosas, ya sea para impedir la resistencia u oposición a que se quiten”.
En lo que nos interesa, se debe señalar que la violencia representan el medio material por excelencia, la que al estar vinculadas en relación de medio a fin con la apropiación, las lesiones que provoca el empleo de la misma son absorbidas por el tipo penal robo con violencia perdiendo así su autonomía, ya que las mismas aisladas constituirían un delito autónomo de lesiones. La conexión entre la violencia y la apropiación no puede ser otra que un medio para apropiarse de la cosa ajena.
En síntesis, siendo la violencia el medio comisivo elegido para llevar a cabo la apropiación, el dolo debe ser directo, el que no cubre no sólo la apropiación sino que también el medio comisivo elegido por su autor para lograrla. El acusado por medio de su declaración intentó justificar que el piedrazo que le lanzó al afectado es atribuible a un animo de venganza o de revancha que existió en él, fundado en haber sido conminado por el afectado en malos términos a despejar una vía pública, desconectando así la violencia que empleó en su contra con la existencia de su parte de un ánimo de señor y dueño respecto del bien mueble de propiedad del afectado, como también con haber tenido un ánimo de lucro respecto del mismo. Exculpación que no se vislumbra por medio de su atestado ya que los fundamentos dados para justificar la agresión de la cual fue autor resultan alejados de la lógica y de las máximas de la experiencia, de donde deviene que el ataque que realizó en contra del afectado tuvo por objeto la apropiación; y el ánimo de lucro se acreditó por los dichos de la víctima, ésta portaba al momento de los hechos las llaves de su vehículo, por lo que el ánimo de lucro se evidenció por la ventaja patrimonial que el acusado pretendió obtener con la sustracción de dicha especie o de las que se guarnecen en el interior por la facilidad de convertirlas en dinero en efectivo.
De lo analizado se desprende que la base de la imputación en contra del acusado dimana de lo dichos del afectado, y tal como se señaló en el veredicto condenatorio, la víctima
J.R.O.G. fue persistente en su incriminación, tanto ante la policía, el tribunal y el reconocimiento que practicó en la audiencia, en la cual de una manera coherente, concreta y sin contradicciones narró los hechos, por lo que consecuentemente, es creíble.
De esta forma con los dichos de la víctima se logró establecer que el proceder del acusado satisface con creces el concepto de violencia exigido por el legislador para el tipo penal materia de la acusación, pues su actuar se encuadra en el artículo 439 del Código Penal.
OCTAVO: Que con la prueba de cargo, consistente en la declaración de Jorge Rodrigo Opazo García, sostenida por los funcionarios de Carabineros Luis Espinoza Cuevas, e Israel Quenaya Castro, testimonios unidos a la prueba documental y fotografías incorporadas, se estableció más allá de toda duda razonable que el día 17 de diciembre del 2006, alrededor de las 21.00 horas, en circunstancias que la víctima, conducía su automóvil por calle Uribe y al llegar a calle Andrés Bello, se percató que habría olvidado la documentación del mismo, por lo cual procedió a estacionarse en el lugar, y en los momentos en que cerraba la puerta del móvil, se le acercó el imputado, quién le arrojó un elemento contundente en el rostro que lo hizo apoyarse en el vehículo, instante en que el imputado le pidió que le hiciera entrega de las llaves del vehículo, y ante la negativa de la víctima se produjo un forcejeo entre ambos logrando reducir al imputado, quien fue detenido por carabineros que se presentaron en el lugar alertados por un llamado de Cenco. Producto de la agresión antes descrita la victima sufrió lesiones que se diagnosticaron de carácter leves.
NOVENO: Que el hecho así descrito configura el delito de robo con violencia, en grado de tentativa previsto y sancionado en los artículos 436 inciso 1° en relación al artículo 432, ambas disposiciones del Código Penal, toda vez que resultó justificado de manera bastante, que un tercero mediando un acometimiento violento a la víctima pretendió sustraer una especie mueble de propiedad de ésta, con ánimo de lucro y contra su voluntad, objetivo que no logró, pues dio inicio a la ejecución del ilícito por hechos directos
– como lo fueron agredir al ofendido y exigir las llaves de su vehículo- pero faltando uno o más para su complemento, satisfaciéndose así el concepto de violencia a que hace mención el artículo 439 del Código Penal.
DECIMO: Que la participación del acusado resultó establecida sobre la base del testimonio de la víctima que lo reconoció en el juicio como el sujeto que ejerciendo violencia sobre su persona, y que después de golpearlo pretendió quitarle las llaves de su móvil, lo que fue abonado por los dichos de los funcionarios policiales que conocieron del suceso, y también lo identificaron, satisfaciendo por esta parte lo dispuesto en el articulo 15 N ° 1 del Código Penal, al resultar acreditado más allá de toda duda razonable que
E.A.M.N. intervino en el mismo de una manera inmediata y directa en su ejecución.
UNDECIMO: Que la defensa a fin de acreditar su teoría del caso, hizo comparecer en calidad de testigo a Marcia Rojas Pallero, quien indicó que el imputado es conviviente de su hija y manifestó que según el relato que le hizo el afectado éste venía bajando en su vehículo, y se pusieron a discutir o algo así, bajándose del mismo, su yerno tomó una piedra y le pegó en la cara al joven y los otros que andaban con él arrancaron y él quedó sólo, y comenzaron a pelear los dos, y luego llegaron los amigos del afectado, quienes le pegaron (a su yerno) y lo arrastraron, todo eso según el relato que le entregó la victima cuando ella fue a conversar con él. Agregó, que éste le señaló que el imputado quería robarle el auto, quitarle las llaves, la radio y plata que portaba. También que se lo habían rayado.
Al fiscal le confirmó que consiguió la dirección de la víctima y fue a conversar con él para que le relatara los hechos y solicitarle retirara la denuncia por considerar que no era tanto lo que había pasado para enviar al imputado a la cárcel.
Indicó que el día de los hechos ella no estaba en el lugar.
DUODECIMO: Que la defensa mediante su lectura incorporó a la audiencia dato de atención de urgencia de fecha 17 de diciembre de 2006 a nombre4 del acusado en donde consta que éste fue atendido en el Hospital Regional de Antofagasta a las 21:29 horas del referido día con la finalidad de constatársele lesiones, diagnosticándosele contusión nasal. Al examen del documento se aprecia que nada se señaló respecto de ingesta alcohólica.
DECIMOTERCERO: El referido testimonio no logró levantar más de una duda razonable que hubiese permitido al Tribunal fundar una absolución, estimando en primer lugar que la declaración anterior es parcial, por el evidente interés que tiene la suegra del acusado en la obtención de un veredicto favorable y en segundo término, Marcia Rojas no presenció los hechos, por lo que se puede concluir que únicamente recibió la versión que el acusado quiso manifestarle.
De lo relacionado se infiere que la promesa efectuada por la defensa, de poner en entredicho la intención de su representado de apropiarse del vehículo no fue cumplida.
Desde luego, no resultó probado en primer término el estado de embriaguez del acusado, del mismo modo que hubiese andado acompañado, como tampoco que hubiese sido requerido a franquearle el paso al móvil que conducía el afectado, quedando de ese modo sin sustento la exculpación del acusado.
De donde deviene que toma realce lo declarado por el afectado al señalar éste que fue agredido por el acusado, en los instantes que ponía llave al auto que había estacionado, quien le lanzó un pedazo de escombro que le impactó en su cara, exigiéndole a reglón seguido las llaves del móvil, a lo cual se opuso, logrando reducirlo, luego de haberse recuperado del impacto.
Con sus dichos quedan probados los elementos del tipo penal, particularmente en sus aspectos subjetivos, en efecto la apropiación por medios materiales de una especie mueble ajena, requiere el ánimo de señor y dueño, distinto del dolo y distinto del ánimo de lucro.
La prueba rendida estuvo encaminada a acreditar la falta de estos elementos, ya que para justificar la lesión que sufrió el afectado se ha hecho referencia a un ánimo distinto, como lo constituye el ánimo de venganza por haber sido objeto de una reprensión inadecuada por parte del afectado, o un ánimo de pendencia por razones no explicitadas, y así de ese modo, intentar acreditar que la intención del acusado fue la de lesionar única y exclusivamente a su victima. Ánimos los indicados que no fueron acreditados por la defensa, de donde deviene frente a la ausencia de estos, distintos al ánimo de lucro, prevaleces éste de lo que se sigue que lo que guió el accionar del acusado estuvo representado no tan solo por el vehículo, como lo deslizó en su alegato la defensa, sino que por las especies que se guarnecen al interior de éste, todas fácilmente reducibles a dinero.
De otra parte el dolo directo queda acreditado justamente por la violencia empleada, ya que fue el medio comisivo elegido por el acusado para llevar a cabo la apropiación y el ánimo de señor y dueño de otra parte queda de manifiesto con la petición de entrega de las llaves del automóvil.
Así las cosas, solo cabe rechazar la petición de absolución formulada por la defensa a favor de su representado.
DECIMOCUARTO: Además, el defensor incorporó para los efectos del artículo 343 del Código Procesal Penal los siguientes documentos con la finalidad de calificar la conducta de su representado, los cuales pueden ser separados en familiares y laborales a saber:
A.-FAMILIARES
1.- Documento del Hospital Regional de Antofagasta de fecha 13 de febrero de 2003 a nombre de Cindy Rojas Rojas en la cual certifica haberle practicado ecotomografía obstétrica cuyo feto viene con malformaciones (menor B.M.R.).
2.- Certificado de fecha 14 de abril de 2004 emitido por el Servicio de Salud de Antofagasta, que da cuenta de la enfermedad que sufre el hijo del imputado menor B.M.R., consistente en el síndrome de Prune Belly.
3.- Carta de la Fundación Teletón de fecha 3 de noviembre de 2006 dirigida al jardín infantil Dumbo certificando que B.M.R. sufre del síndrome Prune Belly, malformación extremidad inferior derecha y deficiencia muslo derecha, y que podría ser recibido en dicha institución.
4.- Documento de fecha 23 de febrero de 2007 de la Sociedad Boliviana de Pediatría en que se da cuenta que B.M.R. sufre del síndrome Prune Belly. Características de éste y su tratamento.
B.-LABORALES.
a.- 2 Contratos de trabajo de Constructora del Pozo de fechas 3 de febrero de 2004 y 13 de septiembre de 2004, en donde se establece que el acusado se desempeñó como operario
b.- Contrato de trabajo la Empresa Constructora Cociva de fecha 10 de diciembre de 2004 suscrito con el acusado en donde se establece que éste se desempeñó como jornalero.
c.- Contratos de trabajo de la Empresa Constructora Tecsa de fecha 5 de enero de 2005 y 22 de agosto de 2005 suscrito con el acusado para desempeñarse como jornalero.
d.- Contratos de trabajo de Constructora del Pozo de fecha 7 de diciembre de 2005 suscrito con el acusado para desempeñarse como jornal.
e.- Certificado emitido por la Constructora Ecomi Ltda., suscrito por Francisco Miranda Henríquez, el que da cuenta que el imputado prestó servicios como jornalero entre el 16 de agosto al 17 de diciembre de 2006 para dicha empresa y que la conducta laboral percibida en éste fue adecuada.
f.- Finiquito de contrato con Empresa Constructora Ecomi Limitada de fecha 2 de enero de 2007 correspondiente al periodo 16 de agosto al 20 de diciembre de 2006.
Finalmente acompañó asimismo Informe Social evacuado por doña Yanella Delgado González correspondiente al imputado y su grupo familiar en que indica en síntesis:- que la situación económica de M.N. es deficiente ya que no cuenta con medios para satisfacer sus necesidades básicas siendo el principal sostenedor de su hijo.
Que por mayoría se acoge la petición de la defensa en cuanto a considerar la conducta del acusado como muy calificada, y de este modo bajar la sanción un grado, quedando esta en cinco años de presidio menor en su grado máximo, y permitirle de este modo ser objeto del beneficio de la Libertad Vigilada.
Al efecto, si bien abstractamente esta calificante no aparece muy evidente, un análisis más fino, permite con los antecedentes allegados por su defensa como su informe social, y una serie de contratos de trabajo, a lo que se añade su informe presentencial favorable, descubrir una realidad familiar y social, de la cual los sentenciadores no pueden desentenderse, si se pretende comprender a cabalidad la justicia y racionalidad del carácter impositivo de las penas.
El acusado es padre de un menor de 4 años de edad, que presenta gravísimas deficiencias físicas y el cual aún trabajando y quebrado su vinculo sentimental con la madre, cuidaba y atendía responsabilizándose de toda su mantención, cuidado y tratamiento en la Teletón, por cuanto dicho menor presenta el síndrome de Pruni-Belly, careciendo de función renal en términos normales, evacua sus fecas por el abdomen, y presenta la ausencia de un fémur que le hace arrastrarse y ser absolutamente dependiente.
Se agrega a lo anterior, que el acusado siempre trabajó y aportó a su hogar, desde muy joven a los 15 años en adelante, se mantuvo en permanente actividad laboral aún sin estudios hasta que fue detenido por los hechos de la causa, antecedentes que no son menores, en cuanto demuestra hábitos socio-laborales afianzados y que unido a su capacidad empática y reforzamiento en su autoestima –como lo indica el informe de Gendarmería de Chile- permitiría su adecuada reinserción social en el medio libre.
A todas luces, la privación de la libertad en modo alguno garantiza que la conducta por la cual se le condenó no vuelva a repetirse, pero el beneficio de la libertad si asoma como una oportunidad concreta y cierta para reencontrase con el modo de vida que tenía antes de los sucesos que le llevaron a delinquir.
DECIMOQUINTO: Que al acusado E.A.M.N. lo beneficia una atenuante muy calificada, esto es su irreprochable conducta anterior y siendo la pena a aplicar la de presidio mayor en sus grados mínimos a máximos, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 68 bis del Código Penal, el Tribunal ha de imponer la pena inferior en un grado al mínimo de lo señalado, esto es, presidio menor en su grado máximo.
DECIMOSEXTO: Que cumpliendo el acusado E.A.M.N. con los requisitos contemplados en el artículo 15 de la ley Nº 18.216, se le concederá el beneficio de la libertad vigilada.
Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 1, 7, 11 N° 6, 14 N° 1, 15 N° 1, 24, 26, 29, 50, 68, 68 bis, 432, 436 inciso primero, 439 y 450 del Código Penal y 47, 295, 296, 297, 340, 341, 342, 344, 346 y 347 del Código Procesal Penal, ley 18216 se declara:
I.- Se condena a E.A.M.N., ya individualizado, a la pena de 5 años de presidio menor en su grado máximo, como autor del delito de robo con violencia en perjuicio de Jorge Rodrigo Opazo García, perpetrado el día 17 de diciembre del año 2006 en esta ciudad.
Se le condena, además, a la accesoria de inhabilitación absoluta perpetua para derechos políticos y la de inhabilitación absoluta para cargos y oficios públicos durante el tiempo de la condena y al pago de las costas de la causa.
II.- Que reuniendo el sentenciado los requisitos establecidos en el artículo 15 de la Ley
18.216 se le concede el beneficio de la libertad vigilada por el mismo lapso de la condena, debiendo permanecer bajo tratamiento y observación de la Sección de Tratamiento en el Medio Libre de Gendarmería que designe, o Antofagasta en subsidio, a la que se presentará dentro del quinto día desde que esta sentencia quede ejecutoriada, debiendo cumplir con las demás exigencias establecidas en la Ley.
En el evento que el beneficio le fuere revocado o dejado sin efecto, cumplirá la pena íntegramente, debiendo considerársele como abono los días que haya permanecido privado de libertad por esta causa, desde el 17 de diciembre de 2006 a la fecha, sin perjuicio de los mejores antecedentes que posea el Juez de Garantía de la causa.
Devuélvanse al Ministerio Público y a la Defensa las pruebas documentales incorporadas en la audiencia.
Ofíciese, en su oportunidad, a los organismos que corresponda para comunicar lo resuelto y remítanse los antecedentes necesarios al Juez de Garantía de esta ciudad para la ejecución de la pena.
Se previene que el Juez, Señor Jaime Medina Jara estuvo por rechazar la solicitud de calificar la conducta del acusado, pues la prueba rendida al efecto sólo ha logrado acreditar que éste ha demostrado un comportamiento normal medio de cualquier persona, exenta de reproches penales anteriores según se acreditó por el Ministerio Público al incorporar a la audiencia mediante su lectura su extracto de filiación y antecedentes, pero de modo alguno los documentos acompañados son demostrativos una conducta sobresaliente, que justifique la disminución de la pena a aplicar. Asimismo los antecedentes mórbidos de su hijo y su situación social tampoco lo ameritan, ya que los mismos se desprende que las redes de apoyo social y familiar a su respecto lo han apoyado permanentemente. Fluye de lo anterior que la pena a imponer ha de ser de presidio mayor en su grado mínimo y la solicitud del beneficio de libertad vigilada debe ser desestimada.
Redactada por el Juez Jaime Medina Jara,
R.I.T. N° 69-2007
PRONUNCIADA POR LOS JUECES DEL TRIBUNAL DE JUICIO ORAL EN LO PENAL DE ANTOFAGASTA LUIS SARMIENTO LUARTE, LORRAINE GIGOGNE MIQUELES Y JAIME MEDINA JARA.
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References: artículo 343
 artículo 436
 artículo 450
 artículo 15
 artículo 11
 artículo 439
 artículo 439
 artículo 439
 artículo 432
 artículo 439
 artículo 343
 artículo 68
 artículo 15
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