Source: https://blogmastercaf.wordpress.com/2014/05/21/el-concepto-de-renta-y-los-minimos-personal-y-familiares-en-el-irpf/
Timestamp: 2017-07-20 18:34:20+00:00

Document:
El concepto de “Renta” y los mínimos personal y familiares en el IRPF | Máster Universitario en Tributación y Asesoría Fiscal
← Comunicación de pérdidas. La sentencia Hutchison Whampoa (C-80/12)
Los híbridos ya están aquí… para quedarse. La sentencia de la Audiencia Nacional de 27 de febrero de 2014. →
El concepto de “Renta” y los mínimos personal y familiares en el IRPF	Publicado el mayo 21, 2014	por Domingo Carbajo Vasco 1. INTRODUCCIÓN
La estructura de nuestro Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante, IRPF) introduce en el Título V de su Ley, la 35/2006, de 28 de noviembre (en adelante, LIRPF), una serie de mínimos exentos, para adecuar la capacidad económica gravada por el tributo (la “renta del contribuyente”, artículo 2 LIRPF) a las circunstancias personales y familiares de la persona física sujeta al IRPF.
De esta forma, la doctrina que se encuentra detrás de la configuración de nuestro dualizado modelo de IRPF, pretende cumplir con su carácter de gravamen “personal”, adaptado a tales circunstancias personales y familiares (artículo 1 LIRPF) y a la doctrina alemana del “mínimo vital”, conforme a la cual no pueden ser objeto de tributación unas cuantías imprescindibles para el sustento del individuo (mínimo personal) o de los miembros de su familia que dependen del mismo (mínimos familiares).
Esta concepción se traduce en una serie de mínimos personal y familiares regulados en los artículos 56 a 61 LIRPF, ambos inclusive.
Con independencia de que resulta más que criticable la mencionada visión del “mínimo vital”, pues en el Derecho Tributario español el concepto de “capacidad económica” o “capacidad contributiva”, base del sistema tributario, de acuerdo al artículo 31.1 de la Constitución Española, no parece diferenciar la existencia de variados niveles o contenidos dentro del mismo; resulta también que las cuantías establecidas legalmente como mínimos vitales (el mínimo del contribuyente es de 5.151 euros anuales, artículo 57.1 LIRPF), son francamente ridículas y su fundamento estadístico (Encuesta de Presupuestos Familiares) poco apropiado.
Asimismo, conviene señalar la inequidad que supone la configuración de tales mínimos exentos como reducciones en la base liquidable (contradiciendo, asimismo, el propio hecho de que, según nuestra Ley General Tributaria (en adelante, LGT), el parámetro base liquidable se forma mediante reducciones en la base imponible, artículo 54 LGT), por lo que se produce el absurdo de que contribuyentes con mayores niveles de renta disponen de mayores mínimos vitales.
Sin embargo, en las propuestas de reforma incluidas en el conocido como “Informe Lagares” de abril de 2014 se sigue conservando, en general, la estructura de tales mínimos personales y familiares para configurar la adaptación del tributo a sus características personales y familiares.
En estas condiciones, conviene girar la vista hacia otros problemas menores que la regulación de tales mínimos ha producido en el gravamen, caso de la confusión sobre la necesidad de que los descendientes o ascendientes convivieran o dependieran económica del contribuyente (conceptos que no son equivalentes) o la delimitación de la partida “renta”, cuyo tenor, en determinados mínimos, opera como restricción, para aplicarlos, si el sujeto familiar que obtiene tales rentas, ascendiente o descendiente, supera ciertas cuantías.
Tanto el mínimo por descendientes, artículo 58 LIRPF, como el mínimo por ascendientes, artículo 59 LIRPF; incorporan la restricción de que si el descendiente o ascendiente obtienen “…rentas anuales, incluidas las exentas, superiores a 8.000 euros”, entonces, no serían de aplicación los precitados mínimos.
En otro orden de cosas, el artículo 61.3 LIRPF señala que “no procederá la aplicación del mínimo por descendientes, ascendientes o discapacidad, cuando los ascendientes o descendientes que generen el derecho a los mismos presente declaración por este Impuesto con rentas superiores a 1.800 euros.”.
Pero, ¿ qué significa la expresión “renta” en ese contexto?
Pues bien, su delimitación no es nada fácil, porque para la Dirección General de Tributos, el citado concepto era la suma algebraica de los rendimientos netos (trabajo, capital mobiliario e inmobiliario y de actividades económicas) y de las ganancias y pérdidas patrimoniales computadas en el año, sin aplicar las reglas de integración y compensación de rentas, normadas en los artículos 47,48 y 49 LIRPF; debiendo computarse tales “rentas” en su importe neto, es decir, menos los gastos deducibles, pero sin considerar las reducciones que algunos de tales rendimientos disponen, caso de los rendimientos del trabajo, ni la reducción del 40% correspondiente a las rentas calificadas como irregulares.
Sin embargo, para otra doctrina administrativa, por ejemplo, de varios Tribunales Económico-Administrativos Regionales, el concepto de “renta” utilizado en la LIRPF a efectos de la aplicación de los mínimos exentos personales y familiares ha de identificarse con el de base imponible, general más especial, es decir, la magnitud resultante de integrar y compensar entre sí las diferentes rentas netas sujetas al IRPF, artículo 6 LIRPF, tras la aplicación de las reducciones correspondientes a cada fuente de renta, incluyendo las de rendimientos irregulares.
3. LA RESOLUCIÓN DEL TRIBUNAL ECONÓMICO-ADMINISTRATIVO CENTRAL, UNIFICACIÓN DE CRITERIO, DE 27 DE JUNIO DE 2013
La Resolución del Tribunal Económico-Administrativo Central, de 27 de junio de 2013, de unificación de criterio (por lo cual, se impone a todos los órganos de la Administración tributaria, incluyendo los Tribunales Económico-Administrativos del Estado y de las Comunidades Autónomas, artículo 242.4 de la Ley General Tributaria; de ahí su importancia), tras exponer las dos doctrinas contrapuestas e interpretando la normativa del IRPF, conforme a los criterios de interpretación tributarios, artículos 12 de la LGT y 3.1 del Código Civil; llega a la conclusión de que el criterio acertado es el de la Dirección General de Tributos.
De esta forma, “renta” en materia de mínimos familiar y personales equivale a la suma aritmética de las rentas positivas y negativas del obligado tributario descendiente, ascendiente o discapacitado, sin tener en consideración, a estos efectos, las reglas de integración y compensación de rentas; siendo computadas las rentas por su importe neto, pero sin la aplicación de las reducciones por obtención de rentas irregulares, excepto las correspondientes a rendimientos del trabajo, artículo 19 LIRPF.
Domingo Carbajo Vasco es Inspector de Hacienda del Estado, Economista, Abogado y Profesor en diferentes instituciones y escuelas. Posee experiencia internacional, en asuntos europeos, Twinnings y otras materias de consultoría fiscal y financiera.	Ver todas las entradas por Domingo Carbajo Vasco →	Esta entrada fue publicada en IRPF y etiquetada Minimo familiar, Minimo personal. Guarda el enlace permanente.	← Comunicación de pérdidas. La sentencia Hutchison Whampoa (C-80/12)
2 respuestas a El concepto de “Renta” y los mínimos personal y familiares en el IRPF
Ana dijo:	junio 20, 2014 en 8:24 pm	Podría indicarme el tipo de gravamen para las ganancias patrimoniales obtenidas por la venta en el año 2014 de un inmueble que no es vivienda habitual, ni vendedor mayor de 65 años. Tengo un pequeño lio con la reforma fiscal, ya que la renta del 2014 es la que se presenta en 2015.
Responder	Blog del Master UTAF dijo:	junio 23, 2014 en 12:37 pm	Estimada Ana;
Le informamos que en este blog solo comentamos acerca de los contenidos que nuestros autores escriben. Dado que su comentario constituye una consulta de tipo tributario, le invitamos a que utilice el servicio que la AEAT ofrece a estos efectos en el teléfono 901335533.

References: artículo 2
 artículo 31
 artículo 57
 artículo 54
 artículo 58
 artículo 59
 artículo 61
 artículo 6
 RESOLUCIÓN 
 Resolución 
 artículo 242
 artículo 19