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EDGAR GOMEZ ROMAN OSCAR HURTADO
Artículo 15. Del empleo de servicios y tecnologías de la salud.
Artículo 39. Temas especiales
Artículo 40 . Enseñanza de la medicina.
Artículo 7. Cómo debe adelantarse el acto médico
Artículo 11. Motivos para no prestar los servicios médicos.
Artículo 27. De la prescripción médica.
INFORME DE PONENCIA PARA SEGUNDO DEBATE AL PROYECTO DE LEY NÚMERO No 42 de 2017 CÁMARA
Bogotá, D. C., 9 de octubre de 2017
Vice - Presidente de la Comisión Séptima
Asunto: Informe de ponencia para segundo debate al Proyecto de Ley No 42 de 2017 Senado, por medio de la cual se crea el nuevo Código de Ética Médica.
Apreciado Señor Presidente.
En los términos de los artículos 174 y 175 de la Ley 5ª de 1992 y en cumplimiento de la designación realizada por la Mesa Directiva de la Comisión Séptima de la Cámara Representantes, me permito presentar informe de ponencia para Segundo Debate al Proyecto de ley número 42 de 2017 Cámara, “Por medio de la cual se crea el nuevo Código de Ética Médica.”
Honorable Representante a la Cámara Honorable Representante a la Cámara
Como antecedente legislativo, es importante recordar que el H. S. Juan Manuel Galán, durante la legislatura 2015 – 2017, radicó ante la Secretaría General del Senado de la República, el proyecto de Ley 24 de 2015. En esa oportunidad, la mesa directiva designó al Senador Antonio Correa como ponente para primer debate. El H. S Correa rindió ponencia favorable (publicada en la Gaceta 755 del 2015) en la sesión de la Comisión Séptima de Senado del 25 de mayo de 2016, se aceptaron las modificaciones propuestas por el Senador Álvaro Uribe y se aprobó por unanimidad (publicada en las Gacetas 448 de 2016 y 462 de 2016). En esa misma sesión, el Senador Correa fue designado ponente para segundo debate, rindió ponencia positiva y en la sesión de la plenaria del Senado del 14 de diciembre de 2016 se debatió y aprobó por unanimidad el proyecto de ley (publicado en las Gacetas 1186 de 2016 y 305 de 2017).
El 27 de diciembre de 2016, el proyecto llego a la Secretaria General de Cámara en donde le asignan el número 218 de 2016 y nombran como ponente al H.R Edgar Gómez Román quien rinde ponencia positiva (publicada el 1 de junio de 2017). En la sesión de la Comisión Séptima de Cámara de Representantes del 30 de mayo de 2017, se debatió y aprobó el proyecto sin modificaciones (publicada en la Gaceta 420 de 2017). En la misma sesión se designó al H.R. Gómez Román como ponente para el último debate en la Plenaria de la Cámara de Representantes que se dio el 16 de junio de 2017, en donde, como en las anteriores sesiones, fue votado y aprobado sin modificaciones y por unanimidad. Desafortunadamente el proyecto fue archivado por tránsito de legislatura, el pasado 20 de junio.
Si bien el proyecto de ley radicado en el año 2015 no formará parte del sistema jurídico colombiano, debe destacarse que los debates en el Congreso permitieron llegar a importantes reflexiones sobre el ejercicio de la autonomía médica en el marco actual de la prestación sistémica e institucionalizada de la salud en Colombia, evidenciándose la necesidad de fortalecer la protección de la autonomía profesional cada vez más reducida, en razón al marco en que se ejerce la profesión. También se destaca que el proyecto de ley archivado fue mejorado gracias a importantes observaciones hechas por varios actores del gremio médico, que derivaron en modificaciones pertinentes para ajustar el proyecto al actual sistema de salud y a la manera en que se ejerce la profesión de la medicina.
El Proyecto en estudio por medio del cual se crea el nuevo Código de Ética Médica, cuenta con el apoyo de diversas agremiaciones, entre ellas, la Academia Nacional de Medicina y el Colegio Médico Colombiano.
A través de los debates, el proyecto se ha fortalecido con los aportes de congresistas y principalmente de varios actores del gremio médico, que han presentado sus observaciones en las diferentes etapas hasta hoy surtidas del trámite legislativo.
Se resalta del proyecto los siguientes aspectos:
Se respetan las decisiones del paciente, se respeta la autonomía del paciente¸ pues se cambia la visión de la ética médica.
Responde a la necesidad de actualizar las reglas aplicables al ejercicio de la profesión pues luego de la expedición del actual código de ética médica se han expedido diversas normas que han cambiado la forma de prestar el servicio de salud. Entre estas normas se encuentran: la Ley 100 de 1993, la Ley 1581 de 2012 estatutaria de la salud, la Ley sobre cuidados paliativos, el Decreto 780 de 2016, Único reglamentario del sector salud, la Resolución 429 de 2016 Política de Atención Integral en Salud, por una parte.
Existe plena concordancia entre la le estatutaria de salud y este nuevo código de ética médica.
Al pasar de los años y la vigencia de las normas que en salud se han dictado se ha modificado la relación médico-paciente, por esa razón es necesaria la actualización de las reglas aplicables a la práctica médica, particularmente respecto del ejercicio de la autonomía médica, la información que se debe entregar en el acto médico a los pacientes, a fin de armonizar el marco jurídico con el contexto actual en el que se desenvuelve la comunidad médica.
Reafirma que la medicina es una de las profesiones en Colombia con más enfoque ético.
Busca que los médicos cumplan con requisitos de ética y estándares aceptados por la comunidad científica para beneficio de las personas y de la colectividad.
Tiene en cuenta aspectos de las personas y las comunidades enfocado en programas de promoción de la salud y de la prevención de la enfermedad, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y, cuidado paliativo de las enfermedades, y la asistencia al final de la vida.
Refirma que los profesionales de la medicina deben contar con el tiempo necesario para la atención del paciente.
Incluye la excepción a prestar servicios médicos cuando se ponga en riesgo la vida o integridad del médico.
Incluye la necesidad de uso adecuado de los recursos de la salud por parte de los médicos.
Busca que la relación paciente - médico – Estado sea más fluida.
El paciente se convierte en un sujeto activo, con derechos legales, en la actualidad su rol es pasivo.
El médico, a su vez, continúa teniendo un papel de protección al paciente.
Se da aplicación al derecho fundamental de la salud.
Busca regular el actuar médico pues han cambiado las costumbres médicas bajo la ley 100.
Las relaciones laborales de los médicos han sufrido fuertes cambios, cuando atendían a sus pacientes en consultorios privados a hoy cuando la mayoría de los profesionales de la salud están vinculados a empresas prestadoras de salud.
En la parte procedimental, se busca establecer un procedimiento más claro y expedito.
Adicionalmente, para comprender la importancia que hoy se le da a la injerencia de la ética en la actividad médica, es necesario estudiar los inicios de la medicina. Según la historia quienes por primera vez ejercieron la medicina fueron los sacerdotes, que sumaban a la actividad “medica” la religiosa, el empirismo y la magia como lo relata Sánchez F. en su artículo “Ética médica y Bioética”1
Posteriormente, se creyó que la ciencia debía separarse de los postulados religiosos, pues algunos de sus principios limitarían la labor científica e investigativa, impidiendo avanzar en el conocimiento científico2. En este escenario se adelantaron grandes investigaciones, que llevadas de manera correcta aportan a la humanidad crecimiento en el conocimiento científico. Bajo esta oleada de avances científicos, también se conocieron se dieron inicio a catástrofes provocadas por el mismo ser humano como lo trae a colación Sánchez F, “la tremenda explosión atómica de Hiroshima y Nagasaki, que acortó la duración de la Segunda Guerra Mundial a expensas de una horrible hecatombe, dio pábulo para cuestionar éticamente a la ciencia, que hasta entonces se había considerado neutra en ese aspecto”.
Así, se pudo comprobar que la mayoría de las catástrofes de la humanidad se dieron por la ausencia de ética o valores humanos en las decisiones para avanzar científicamente. Vale la pena retomar a Sánchez F, “la tremenda explosión atómica de Hiroshima y Nagasaki, que acortó la duración de la Segunda Guerra Mundial a expensas de una horrible hecatombe, dio pábulo para cuestionar éticamente a la ciencia, que hasta entonces se había considerado neutra en ese aspecto”. Y recuerda que las conquistas científicas traen muchos beneficios a la humanidad, pero mal manejadas podrían generar la destrucción de la misma.
Como puede observarse de la relación del marco normativo vigente, en su estructura el actual Código de Ética Médica (Ley 23 de 1981) está dividido en dos partes o libros: el primero se relaciona con los fundamentos morales que regulan el ejercicio profesional y con la forma correcta como el médico debe comportarse a lo largo de este. El segundo contiene lo relacionado con los órganos de control, al proceso disciplinario y las sanciones legales.
El texto propuesto, ha sido consultado con varios profesionales de diversos ramos y cuenta con la redacción de la Academia Nacional de Medicina. Así por ejemplo, por recomendación de los profesionales del derecho que han estado vinculados a los Tribunales de Ética Médica, en la segunda parte del Nuevo Código, se establece el proceso disciplinario ético profesional ampliado, considerando que la brevedad del que quedó contemplado en la Ley 23 de 1981, ha ocasionado muchas dudas y tropiezos en su aplicación.
Para terminar, no obstante las fallas que puedan anotársele a la Ley 23 vigente, debe aceptarse que esta ha sido un instrumento útil, pues con ella se han defendido a la vez los intereses del paciente y del médico. Sin embargo, y tal como se anotó al comienzo de esta exposición de motivos, se hace necesario remozarla, con el convencimiento de que con ello van a salir mejor librados los intereses del paciente, el médico y la sociedad.
Este proyecto cuenta con 102 artículos incluida la vigencia. Están divididos en 2 libros, el primero con los principios y temas sustanciales e inherentes a la práctica profesional y el libro segundo con disposiciones procedimentales, en donde se establecen los órganos de control, el régimen disciplinario y las sanciones.
Como lo dice el ponente el fin de este proyecto es el fin de acoplar tres realidades a la práctica médica. “La primera es la entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993, que dio un giro trascendental en los roles del paciente y el médico y además introdujo las Entidades Prestadoras de Servicios de Salud como parte fundamental del Sistema General de Seguridad Social (SGSS). La segunda, la expedición de la ley estatutaria de salud (Ley 1751 de 2015) que elevó a derecho fundamental el derecho a la salud. Y por último, el advenimiento de la bioética que se refiere a una nueva ética, de gran influjo en el campo de las ciencias biológicas y, en particular, en el quehacer médico”.
A este proyecto le correspondió el número 42 de 2017 en la Cámara de Representantes y fue aprobado en la comisión séptima de Cámara el 26 de septiembre de 2017 y por disposición de la Mesa Directiva de la Comisión Séptima Constitucional Permanente de la Cámara de Representantes, fueron designados como ponentes para el segundo debate por la mesa directiva de la célula legislativa, los H.H.R.R. Oscar Hurtado y Edgar Gómez Román.
Dentro de la discusión del proyecto, se resaltó la importancia de actualizar la ética médica a la realidad actual, la importancia de la autonomía de los pacientes, de los médicos y el derecho fundamental a la salud, reconocido en la ley estatutaria.
En la misma sesión, fueron discutidas y aprobadas 3 proposiciones del H.R. Rafael Eduardo Palau en los siguientes artículos:
Artículo 15. Del empleo de servicios y tecnologías de la salud. El médico usará los medios y tecnologías a su disposición o alcance, de acuerdo a las necesidades del paciente para superar la enfermedad, el dolor o el sufrimiento, respetando la autonomía del paciente.
Parágrafo 1°. Cuando exista diagnóstico de muerte encefálica solo se mantendrán las medidas de soporte de los órganos, si existe la posibilidad de donación de órganos o tejidos, de acuerdo a la ley.
Parágrafo 2°. Cuando exista una condición clínico-patológica irreversible, sufrimiento o dolor intenso sin pronóstico clínico razonable de recuperación, el médico no realizará actos innecesarios para prolongar la vida o el sufrimiento; sin embargo, se deben ofrecer y garantizar los cuidados paliativos y la asistencia a la muerte digna, respetando la autonomía del paciente.
Parágrafo 3°. En caso de que el paciente haya informado previa y válidamente su voluntad frente a los límites de la atención y a su derecho a morir dignamente y, se encuentre en imposibilidad de manifestarla directamente, esta deberá ser respetada por el médico, aun en caso de oposición de los familiares responsables. En todo caso, prevalecerá lo estipulado en la normatividad legal vigente en Colombia.
Artículo 39. Temas especiales. El médico se atendrá a las disposiciones legales vigentes en el país y podrá tener en cuenta las recomendaciones de la Asociación Médica Mundial, siempre y cuando éstas no contraríen la norma a las recomendaciones de la Asociación Médica Mundial, con relación a los siguientes temas:
a) Trasplante de componentes anatómicos, órganos y tejidos;
b) Creación y funcionamiento de bancos de componentes anatómicos, órganos y tejidos, sangre total y hemoderivados; bancos de unidades de medicina reproductiva; bancos de células madre; bio bancos con fines de investigación;
c) Diagnóstico de muerte y práctica de necropsias;
d) Técnicas de reproducción humana asistida;
e) Planificación familiar;
f) Esterilización humana;
g) Cambio de sexo;
h) Interrupción del embarazo;
i) Eutanasia y otros dilemas del final de la vida;
j) Medicina genómica;
k) Los demás temas de que se ocupen las disposiciones legales vigentes sobre la materia o las recomendaciones de la Asamblea de la Asociación Médica Mundial.
Parágrafo 1°. En caso de conflicto entre las recomendaciones adoptadas por la Asamblea de la Asociación Médica Mundial y las disposiciones legales vigentes, prevalecerán las de la legislación colombiana.
Parágrafo 2°. El médico no deberá favorecer, aceptar o participar en cualquier práctica que atente contra la dignidad humana, tales como torturas u otros procedimientos crueles, inhumanos o degradantes.
Artículo 40. Enseñanza de la medicina. Es inherente al médico transmitir los conocimientos y las experiencias adquiridos, respetando siempre los estatutos de las instituciones educativas.. Tal actividad puede hacerse desde la cátedra, la prestación de servicios de salud, o los medios masivos de divulgación, a condición de que esté ceñida al conocimiento científico y no se preste a errores de interpretación de parte de quienes reciben el mensaje. Siendo así, no deberán absolverse consultas individuales de carácter médico a través de la radio, la prensa escrita, la televisión, internet o cualquier otro medio de comunicación. Está permitida la participación en programas formales de telemedicina o e-salud.
Parágrafo 1°. En las instituciones que desarrollan actividades de docencia-servicio, el médico podrá permitir que un estudiante de pregrado bajo su supervisión, y de acuerdo con los conocimientos y las experiencias adquiridos, realice algunas actividades del acto médico, sin delegar su propia responsabilidad, para lo cual la institución deberá obtener el consentimiento del paciente.
Parágrafo 2°. En las instituciones que desarrollan actividades de docencia-servicio, el médico podrá permitir que un médico en formación de posgrado bajo su supervisión, de acuerdo con los conocimientos y las experiencias adquiridos, asuma en forma gradual las responsabilidades del acto médico, de conformidad con el plan de estudios aprobado por la respectiva facultad o escuela de medicina y lo estipulado en el convenio de docencia-servicio, para lo cual la institución deberá obtener el consentimiento del paciente.
Parágrafo 3°. En las instituciones que desarrollan actividades de docencia- servicio, de las faltas que cometa en el curso de sus prácticas un estudiante de medicina de pregrado o de posgrado, responderá el médico docente cuando se compruebe que no existió una adecuada supervisión, sin perjuicio de las sanciones académicas u otras a que se haga merecedor el médico en formación.
De otra parte, el H.R. Oscar Hurtado dejo las siguientes constancias:
Artículo 7. Cómo debe adelantarse el acto médico. El acto médico debe adelantarse por profesionales idóneos, conscientes, diligentes, humanitarios y con autonomía y que cuenten con los medios y condiciones, incluyendo el tiempo, que sean necesarios para el buen desempeño de sus funciones, los cuales deben ser suministrados y facilitados por el prestador respectivo cuando se trate de atención institucional.
Parágrafo 1°. En el acto médico asistencial, los profesionales de la medicina deberán contar con el tiempo y los recursos suficientes para conocer el estado de salud del paciente, evaluarlo, hacer diagnósticos, si es pertinente; solicitar ayudas diagnósticas y terapéuticas, conceptos o consultas que a criterio médico considere necesarios y hacer un plan de manejo que incluye las prescripciones y recomendaciones del caso. Igual forma de proceder ocurrirá en la relación médico-comunidad.
En el acto médico asistencial que se realice en el marco de la atención institucional, los prestadores correspondientes deberán facilitar tanto el tiempo suficiente como los recursos correspondientes.
Parágrafo 2°. Para no comprometer la seguridad del paciente, las instituciones deben evitar la atención simultánea de varios pacientes por parte de un solo médico, salvo casos relacionados con atención comunitaria o situaciones justificadas de fuerza mayor o cuando las nuevas trcnologioas y modelos de atención lo permitan.
Parágrafo 3°. Esta relación de asistencia en salud genera una obligación de medio, basada en la competencia profesional.
Parágrafo 4. El médico puede apartarse de las guías establecidas, cuando las necesidades del paciente o comunidad lo ameriten, exponiendo las razones o evidencias científicas para hacerlo. Es contrario a la ética que en su ejercicio primen intereses de carácter económico o de otra índole, que lo favorezcan o que deriven en beneficio de terceros.
Artículo 11. Motivos para no prestar los servicios médicos. Cuando no se trate de casos de urgencia o emergencia, el médico podrá excusarse de prestar sus servicios o interrumpirlos, en razón de los siguientes motivos:
a) Por enfermedad incapacitante del médico: el médico no prestará sus servicios si se encontrare en situación de enajenación mental transitoria o permanente, toxicomanía, enfermedad o limitación funcional que comprometa la salud de su paciente o de la comunidad;
b) Cuando en virtud de su juicio clínico y en ejercicio de su autonomía médica, considere que el caso no corresponde a su experiencia, conocimiento o especialidad excepto en casos de urgencia
c) Cuando el paciente reciba la atención de otro profesional que excluya la suya, sin previo consentimiento;
d) Cuando el paciente rehúse cumplir las indicaciones prescritas, o cuando el paciente o sus allegados agredan por cualquier medio al profesional;
e) Durante el ejercicio institucional, con ocasión del fin de la jornada laboral o turnos correspondientes, legítimo descanso, de licencias legalmente concedidas, de vacaciones o por cesación de su compromiso con la institución, casos en los cuales la atención médica debe ser garantizada por la institución;
f) Cuando se le solicite una actuación reñida con las normas vigentes;
g) Cuando existan condiciones que interfieran el libre y correcto ejercicio de la profesión, o se afecte la autonomía médica;
h) Cuando no tenga compromiso con la institución de salud a la que esté afiliado el paciente salvo en casos de emergencia.
i) Cuando esté suspendido en su ejercicio por decisión de autoridad competente;
j) Cuando manifieste objeción de conciencia menos en los casos que se encuentre en riesgo la vida del paciente.
Parágrafo. La contagiosidad, cronicidad o incurabilidad de la enfermedad, del dolor o sufrimiento intratables del paciente, no constituyen motivo para que el médico no le brinde asistencia médica, excepto en casos en que se exponga la vida o integridad del profesional.
Artículo 27. De la prescripción médica. Las prescripciones médicas, que son el resultado de una valoración facultativa, se harán por escrito y de manera legible. De conformidad con las normas vigentes sobre la materia deben incluir: identificación plena (nombre completo del paciente, documento y número de identificación), inscripción (denominación común internacional, o nombre genérico del producto medicamentoso), suscripción (modo de preparar dicha sustancia cuando sea pertinente), instrucción o forma de administrar el medicamento (forma farmacéutica, concentración, vía de administración, número de dosis/día, número de días/tratamiento) y responsabilidad (lugar y fecha de expedición, nombre y firma del prescriptor con su respectivo número de registro profesional).
Parágrafo. Los médicos podrán sugerir un medicamento con nombre comercial, basados en criterios técnico-científicos.
Artículo 28. Del certificado médico. El certificado médico es un documento destinado a acreditar el nacimiento, el estado de salud, o el fallecimiento de una persona. Su expedición se supedita a los requisitos legales vigentes.
Parágrafo 1°. El texto del certificado médico será claro, preciso, ceñido estrictamente a la verdad y deberá indicar los fines para los cuales está destinado. El certificado médico en lo relativo al estado de salud, tratamiento o acto médico deberá contener por lo menos los siguientes datos: lugar y fecha de expedición, persona o entidad a la cual se dirige el certificado, objeto o fines del certificado, nombre e identificación del paciente, concepto, nombre del médico, número de tarjeta profesional, y firma del médico.
Parágrafo 2°. Cuando el certificado estuviera destinado a empleador o entidad aseguradora, solo contendrá los datos de identificación y estado actual de salud del paciente, previa autorización de este.

References: Artículo 15

Artículo 39

Artículo 40

Artículo 7

Artículo 11

Artículo 27
 Resolución 

Artículo 15

Artículo 39

Artículo 40

Artículo 7

Artículo 11

Artículo 27

Artículo 28