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Timestamp: 2018-03-19 14:13:20+00:00

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La Gaveta de Aguere: PEDRO PÉREZ DÍAZ
1930 marzo 26.
Fallece Pedro Pérez Díaz en Madrid (1865-1930), el publicista que con la Ley de Cabildos intentó acallar el pleito insular. Apuntes biográficos
Con 17 años empezaría Pedro Pérez Díaz sus estudios universitarios en la Universidad Central de Madrid, simultaneando las carreras de Derecho y Filosofía y Letras[9]. La primera asignatura de la que se matriculará será Derecho Romano, el 18 de diciembre de 1882. Esta carrera la finaliza en enero de 1888[10], licenciándose en Derecho Civil y Canónico, y no, curiosamente, en Derecho Administrativo[11]. Como en el Instituto, su rendimiento en la Universidad será destacado, aunque tampoco excepcionalmente brillante, no olvidemos, sin embargo, que estudiaba dos carreras a la vez. Se doctoraría en Derecho Civil y Canónico en apenas año y medio, en junio de 1889, ya con sobresaliente[12]. El discurso de grado de doctor lo leerá el 26 de junio de ese año, versando su tesis, de 260 páginas a mano, sobre Análisis de la concepción del Derecho por Kant y Savigny[13]. En Filosofía y Letras se licenciará poco después: el 31 de mayo de 1890 realizará el ejercicio de grado, en él obtiene la calificación de sobresaliente[14]. El presidente del Tribunal no era otro que su futuro suegro, Nicolás Salmerón, a la sazón catedrático de Metafísica [15].
La hora final: el singular personaje no reconocido en su país. En Pedro Pérez Díaz, como señalaba Andrés de las Casas, “se aunaban cualidades excelsas, que hacían de él, el tipo perfecto de caballero íntegro y pensador honrado y consecuente”[124]. Royo Villanova lo definiría como “un hombre de verdadero mérito, modesto, culto, serio, de gran entendimiento y de alta alcurnia moral”[125]. Pero a Pérez Díaz nunca lo valoraron suficientemente en su isla. En la hora de su muerte, su buen amigo Luis F. Gómez Wangüemert, escribía: “La Patria, la llamada Patria chica, no supo comprenderlo ni sentirlo. Pedro Pérez se halló siempre con la oposición odiosa del grupo mangoneador, en pugna con sus aspiraciones nobilísimas; y la ingratitud, fiera inmunda, mordió en su corazón, dejándole señales que seguramente intervinieron en su fin”[126].
Con la instauración de la II República, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, a instancia del concejal Martín Pérez, en sesión plenaria de 24 de abril de 1931, acordará dar su nombre a la entonces calle de San Sebastián [130]. Un año más tarde, el 3 de abril de 1932, el Ayuntamiento de Villa de Mazo haría lo propio con su plaza principal. La Dictadura franquista revocaría ambos acuerdos: el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, en sesión celebrada el 30 de septiembre de 1936[131], el de Villa de Mazo el 10 de octubre del mismo año[132]. Por acuerdo plenario de 27 de junio de 1989 se recuperaría su memoria en su municipio natal, Santa Cruz de La Palma continúa sin restituir tamaña injusticia. Mientras Santa Cruz de Tenerife también ha dado su nombre a una de sus calles, una pequeña vía que comunica la de Alejandro Cioranescu con la Rambla General Franco. Es más, en 1912, por acuerdo unánime de los principales Ayuntamientos de la Isla, fue al diputado Pedro Poggio (al que ya le habían dedicado una calle), al que estos distinguirían con el nombramiento de Hijo Predilecto de La Palma, obviando la labor de Pérez Díaz.
[1] Certificación de la partida de bautismo. Libro de Bautismos de la Parroquia de San Blas de la Villa de Mazo, folio 368, expedida por su Cura Párroco don José Rodríguez Pérez el 14 de marzo de 1888. El año de su nacimiento se venía recogiendo erróneamente en 1867. Cfr. Millares Cantero, A. “Estudio preliminar, notas y apéndices”, en Pérez Díaz, P. El Problema Canario, Centro de Investigación Económica y Social de la Caja Insular de Ahorros de Gran Canaria (C.I.E.S.): Las Palmas de Gran Canaria, 1977, p. 7; Pérez García, J. Fastos biográficos de La Palma, Servicio de Publicaciones de la Caja General de Ahorros de Canarias: La Laguna, 1985, p. 132; Velázquez Ramos, C. Alonso Pérez Díaz: un liberal para la segunda república, Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias y Ayuntamiento de Mazo: [s.l.i.], 1993, p. 37; Díaz Lorenzo, J.C. “La senda de los hermanos Pérez Díaz”, en Diario de Avisos, nº 41.011, 2 de marzo de 2008; Arencibia de Torres, J. 500 personajes de Canarias, Casinos de Tenerife: Santa Cruz de Tenerife, 2008, p. 168. Hoy, este dato ya lo encontramos corregido en Velázquez Ramos, C. Pedro Pérez Díaz, Parlamento de Canarias y Fundación V.Z.S: Santa Cruz de Tenerife, 2006, p. 11 y en Millares Cantero, A. “Estudio preliminar, notas y apéndices”, en Pérez Díaz, P. El problema canario, Parlamento de Canarias y Colecciones Idea: [s.l.i.], 2006, pp. 12 y 17.[2] Los hermanos Alonso, Blas y José Antonio Pérez Sánchez llegaron a ser de los más ricos propietarios del municipio de Mazo, además de alcaldes; los dos primeros, ítem más, se casarían con sendas hermanas: Luisa y Catalina Díaz Guerra. Una fortuna que tuvo su origen en dos importantes herencias recibidas de sus tíos Alonso y Pedro Sánchez Cordovez, ejemplos de indianos que hicieron fortuna en la isla de Cuba. Su padre ejercería de cacique en su pueblo de nacimiento, patología que cimentó el sistema de la Restauración, adscrita normalmente al Partido Conservador y que Pedro Pérez Díaz se ocupó de combatir durante casi toda su vida. Es más, con el tiempo su padre se habría de convertir en fiel seguidor del diputado Pedro Poggio, principal adversario político de su hijo, tras su muerte. Vid. Velázquez Ramos, C. Historia general de Villa de Mazo, Arafo (Tenerife): Ayuntamiento de Villa de Mazo-Centro de la Cultura Popular Canaria, 1999, pp. 64-72, 240, 264, 383 y 474-476. Citado también por Pérez Hernández, J.E. Las personas de valer. El mundo de la burguesía en La Palma en el siglo XIX, Cabildo Insular de La Palma, [s.l.i.], 2007, pp. 68, 71-72; González Vázquez, S., “Caciquismo, emigración y cambio en La Palma entre 1895 y 1936”, en Revista de Estudios Generales de la Isla de La Palma, nº 1, 2005. pp. 221-238. Cfr. “Comunicado” de Blas Pérez Sánchez, en El Noticiero, núm. 67, 17 de agosto de 1873.[3] Velázquez Ramos, C. Alonso Pérez Díaz: un liberal para la segunda república (1876-1941), cit., pp. 27-28.[4] Blas Pérez González, ministro de Gobernación entre 1942 y 1957, y su hermano Esteban, subsecretario del Ministerio de Trabajo, fueron sobrinos-primos suyos, nietos de Blas Pérez Sánchez. Ambas familias habitaban las dos casas más representativas e ilustres de Villa de Mazo: la Roja y la Verde. Vid. Hernández [de Lorenzo Muñoz], M. “La Casa Roja y la Casa Verde”, en El Día, 8 de agosto de 2001, p. 31.[5] Velázquez Ramos, C. Pedro Pérez Díaz, cit., p. 13.[6] Este dato solía generalizarse, señalando que había estudiado en el Instituto Provincial de La Laguna, sin esta precisión. Cfr. Millares Cantero, A. “Estudio preliminar...”, en op. cit., p. 7.[7] Expediente de estudio de D. Pedro Pérez Díaz. Archivo del Instituto de Canarias A. Cabrera Pinto.[8] El Título se expide por el rector de la Universidad de Sevilla el 14 de febrero de 1883. Expediente académico. Universidad Central. Facultad de Derecho. Archivo Histórico Nacional (AHN), Sección Universidades, Legajo 4578, Expediente 13.[9] El joven Pérez Díaz se matricula primeramente en las Facultades de Medicina y Ciencias, que pronto permuta por el mismo número de asignaturas de las Facultades de Derecho y Filosofía y Letras. Expediente Académico (EA), AHN. Sección Universidades. Expediente 4, Legajo 6005.[10] Del grado de Licenciado se examina el 21 de enero de 1888 y obtiene la calificación de aprobado. Le tocaría en suerte el tema 9 relativo al “Párrafo inicial, artículo 12, libro 2º de las Instituciones de Justiniano”. Curiosamente era su segundo intento, el primero fue el 22 de octubre de 1887, cuando la mala suerte le brindó el tema 52 “De la donación”, que no superaría. Ídem.[11] Según el plan de estudios de la época (Real Decreto de 15 de agosto de 1880 y el anterior), la Facultad de Derecho ofrecía dos Licenciaturas: en Derecho Civil y Canónico y en Derecho Administrativo. Un nuevo plan entraría en vigor por Real Decreto de 14 de agosto de 1884. Pedro Pérez Díaz cursaría las asignaturas siguientes: curso 1882-83: Literatura general, Historia Universal 1º Curso, Derecho Romano 1º Curso; curso 1883-84: Literatura griega y latina, Historia Universal 2º Curso, Derecho Romano 2º Curso; curso 1884-85: Derecho Civil español 1º Curso, Derecho Político y Administrativo, Derecho Canónico y Derecho Penal; curso 1885-86: Derecho Mercantil, Derecho Civil español 2º Curso, Derecho Procesal 1º Curso; y 1886-87: Economía Política y Estadística y Derecho Procesal 2º Curso. Ídem.[12] No en 1899. Cfr. Pérez García, S. Fastos biográficos…, cit., p.132.[13] El Doctorado incluía las siguientes asignaturas: Filosofía del Derecho, Derecho internacional público, Historia general del Derecho e Historia eclesiástica, Concilios y Colecciones canónica. EA-AHN. Sección Universidades, cit.[14] En suerte le toca el tema 86: Pirro. Su carácter y sus empresas militares. Pirro fue rey de Epiro, y uno de los militares más conocidos del siglo III a. C. Expediente académico, AHN, Sección Universidades, Legajo 6744, Expediente 3 y 4.[15] En Filosofía y Letras cursaría las asignaturas siguientes: Literatura general e Historia Universal, primer curso (1882-83); Lengua griega, primer curso, Metafísica, primer curso, Historia Universal, segundo curso y Literatura griega y latina (1883-84, aunque Metafísica, primer curso, la aprobaría en el curso 1885-86); Ninguna en el curso 1885-86; Lengua griega, segundo curso, Metafísica, segundo curso (1886-87, aunque Lengua griega, segundo curso, la aprobaría en el curso 1887-88); Literatura española, Historia crítica de España y Lengua árabe (1887-1888, aunque Lengua Árabe, la aprobaría finalmente en el curso 1888-89). Los estudios los completa, para dar validez académica a los estudios hechos libremente, en 1888-89 con Historia de la Filosofía y Estética. Ídem.[16] Registro Civil de Madrid. Sección 2ª, Libro 21-5, p. 189. El error consolidado hasta ahora en este dato (febrero de 1895), probablemente venía provocado por la fecha de cuando dicho acontecimiento fue recogido en la prensa insular. Cfr., El Noticiero, nº 66, de 21 de febrero de 1895, se hacia eco de tal evento en los siguientes términos: “Los numerosos amigos que cuenta en esta población nuestro ilustrado paisano el Dr. D. Pedro Pérez Díaz, han recibido últimamente tarjetas participándoles haber contraído matrimonio en Madrid, con una hija del ilustre repúblico D. Nicolás Salmerón y Alonso”. La denuncia hecha por Pedro Pérez Díaz ante el Juzgado Militar, con fecha 7 de septiembre de 1901, en la que indirectamente señala que el 24 de diciembre de 1894 su familia había recibido un telegrama suyo en el que le daba cuenta de la celebración de su matrimonio (recogida en Velázquez Ramos, C. Pedro Pérez Díaz, cit., p. 15), ya nos ponía sobre aviso. Cfr. Millares Cantero, A. “Estudio preliminar...”, en op. cit., 2006, p. 7 y 32; Velázquez Ramos, C. Alonso Pérez Díaz…, cit., p. 38; Díaz Lorenzo, J.C. “La senda de los hermanos Pérez Díaz”, cit.; Barrios Curbelo, M.B., op. cit. ut infra, p. 944.[17] Actuaron y firmaron como testigos Gumersindo de Azcárate Menéndez y Francisco Giner de los Ríos.[18] María Luis Pérez Salmerón fallece el 18 de noviembre de 1939 como consecuencia de una bronconeumonía. Acta de defunción nº 1475, Sección 3ª, Tomo 63-24, folio 185, del Registro Civil de Chamartín de la Rosa. El matrimonio viviría en el número 16 de la calle de Juan de Mena, a la que se traslada Pérez Díaz desde la calle Lealtad, número 13. Domicilio que compartió con su hermano Alonso cuando este último estudiaba también en Madrid. De estudiante residiría también en la calle Fuencarral 19 y 21. EA-AHN. Sección Universidades, cit.[19] Apenas tiene que ver el actual y el decimonónico Consejo de Estado con el que existió con ese nombre en el Antiguo Régimen. Aquél era un cuerpo político que entendía de los asuntos capitales de todos los Estados que integraban el Imperio, y que presidía el propio monarca. A partir de 1845 el Consejo de Estado, que se crea con el nombre de Consejo Real al amparo de la Ley de 1 de enero de 1845 –pasa a denominarse Consejo de Estado en 1858–, es un órgano administrativo, esencialmente jurídico y que interviene en procedimientos administrativos ordinarios. Vid. Martínez-Cardós Ruiz, J.L. La Presidencia del Consejo de Estado, Gráficas Juma, Madrid, 2002, pp. 17-44.[20] El estatuto de los funcionarios había sido regulado por el Real Decreto de 18 de julio de 1852, que suscribe Bravo Murillo. En él, encontramos las categorías de Aspirantes a Oficial, Oficiales, Jefes de Negociado, Jefes de Administración y Jefes Superiores de Administración. La Ley de 17 de agosto de 1860 regulará una nueva organización del Consejo de Estado y, especialmente, afectó a los oficiales letrados, escalafonándolos en una sola escala. El Estatuto de O´Donnell, aprobado por Real Decreto de 4 de marzo de 1866, reproduce esta estructura funcionarial. Las categorías se subdividían a su vez en clases, a las que se asignaba directamente un sueldo. Una nueva edición del Reglamento se hizo en 1872. La reorganización del Consejo, ya configurado como el precedente inmediato del actual, se va a producir en 1875, ratificándose por Ley de 30 de diciembre de 1876 y por el Reglamento de 20 de noviembre de 1878. Más tarde se dictaría otro Reglamento, de fecha 16 de junio de 1887, sustituido por el de Régimen Interior, de fecha 28 de junio de 1891. Vid. Martínez-Cardós Ruiz, J.L. op. cit., passim.[21] Parada, R. Derecho del Empleo Público, Marcial Pons: Barcelona, p. 42.[22] Alcalá-Zamora, N. Memorias (segundo texto de mis memorias), Madrid, 1977, p. 35, cit. por Martínez-Cardós Ruiz, J.L. op. cit., p. 54.[23] Expediente personal de Pedro Pérez Díaz. Archivo del Consejo de Estado (EPPPDACE). Cfr. Boletín Diario de Avisos del Partido Judicial de Santa Cruz de La Palma, 16 de junio de 1891. Millares Cantero señala que se dedicó inicialmente a la abogacía. En todo caso, poco habría de ser, dado que –como se ha señalado- terminó la carrera de Derecho en enero de 1888 y en mayo de 1890 la de Filosofía y Letras. Mientras tanto se doctoró en la primera de ellas en junio de 1889. En junio de 1890 presenta la solicitud para participar en las oposiciones al Cuerpo de Oficiales Letrados del Consejo de Estado, en el que ingresa ya en julio de 1891. Cfr. Millares Cantero, A. “Estudio preliminar…”, 2006, p. 17.[24] Para ello elaboró la memoria acerca del “Pase y retención de las bulas, breves y rescriptos pontificios” y emitió un informe –como ejercicio- en el expediente 70933 promovido con motivo de la suspensión por providencia del Gobernador de un acuerdo del Ayuntamiento de Santander, referente al nombramiento de guardias municipales. EPPPDACE[25] Vid. Martínez-Cardós Ruiz, J.L. op. cit., pp. 60-61.[26] Esta Sección desaparecería en virtud de Real Decreto de 28 de julio de 1892.[27] Entre paréntesis las fechas de toma de posesión o de efectos de la misma, de ser distinta a la de su nombramiento.[28] Aunque el haber estaba a expensas de acreditar hallarse libre del servicio miliar o la situación en que se encontrare respecto a este extremo. Para ello, Pérez Díaz presentó el 18 de agosto un certificado de la Diputación Provincial de Canarias que acreditaba que su padre había pedido al Ayuntamiento de Mazo, con fecha 3 de marzo último, la inscripción del mismo en las listas del referido municipio a fin de que fuera incluido en el primer alistamiento que se llevara a efecto. El reparo aparece ya solucionado a 8 de octubre de 1891. El 25 de febrero de 1892 pasa a la segunda reserva, por acuerdo de la Comisión Mixta de Reclutamiento. Certificación del Secretario de la Comisión Mixta de Reclutamiento. EPPPDACE.[29] Vid. Martínez-Cardós Ruiz, J.L. op. cit., pp. 73-74.[30] Según la nueva estructura funcionarial del Consejo de Estado, su cargo anterior, Oficial de la clase de terceros, se correspondía con el de Oficial quinto.[31] EPPPDACE.[32] Parada, R. op. cit., p. 43.[33] EPPPDACE. Vid. también Millares Cantero, A. “Estudio preliminar…”, en op. cit., 2006, pp. 19-20.[34] Registro Civil de Villa de Mazo, Sección 3ª, Tomo 15, nº 65. De este deceso da cuenta El Heraldo, nº 100, 25 de julio de 1901 o El Fiscal, nº 52, 30 de julio de 1901.[35] Puede encontrarse una reproducción de la denuncia en Velázquez Ramos, C. Alonso Pérez Díaz..., cit., pp. 215-222. Su padre habría muerto apenas treinta y cuatro días después de haberse producido el último de los atentados: el 21 de junio, una enorme detonación, producida por cohetes y atronadores, estremeció su casa, sobresaltando a sus padres y hermanos. Sucesos como éste habían ocurrido también en 1890 y en 1894. El 29 de octubre de 1890 pusieron un catafalco con velas encendidas y ciertos atributos fúnebres con la intención, en opinión de Pérez Díaz, de escarnecer y vejar tanto ideas religiosas como la respetabilidad y buena fama de su familia, amén de disparar cohetes con el fin de despertar a las gentes de lugar y que pudieran contemplar y regocijarse de la befa. El 25 de diciembre de 1894 dispararon dos tiros sobre el antepecho de la ventana de la habitación dónde sus padres dormían. Vid. El mismo autor, Historia General…, cit., pp. 70-71; Pedro Pérez Díaz, cit., pp. 15-18, 21-22; o Alonso Pérez Díaz..., cit., p. 29 y notas p. 35. Cfr. El Heraldo de La Palma, 13 de agosto de 1901. En octubre de 1901 tanto El Heraldo nº 140, 26 de octubre, como El Fiscal nº 74, 30 de octubre dan cuenta de un ascenso de Pérez Díaz en el Consejo de Estado a Jefe de 2ª clase, que no parece corresponderse con al realidad, que se produce según su expediente personal en julio de 1903, como veremos.[36] Pérez García, J. Santa Cruz de La Palma: recorrido histórico-social a través de su arquitectura, Caja General de Ahorros de Canarias: Santa Cruz de La Palma, 2004, pp. 60-61.[37] Las retribuciones se determinan en función de la categoría personal. De este modo las retribuciones van creciendo con los años de carrera y lo son por un único concepto, el sueldo. Vid. Parada, R. op. cit., pp. 41-43.[38] Vid. Martínez-Cardós Ruiz, J.L, op. cit., pp. 76-77.[39] Esta Ley derogaba la Orgánica de 17 de agosto de 1860 y el Reglamento de 28 de junio de 1891. Definitivamente, la jurisdicción contencioso-administrativa se transfirió a una Sala especial del Tribunal Supremo y el Consejo pasó a ser únicamente el órgano consultivo del Gobierno supremo “en asuntos de Gobernación y Administración”. Las Secciones eran cuatro: Presidencia, Estado, Gracia y Justicia; Hacienda, Instrucción y Agricultura; Gobernación; y Guerra y Marina. Ibídem, pp. 80-81.[40] Compartía esta categoría con Niceto Alcalá Zamora. Ibídem, p. 81.[41] Ibídem,, pp. 65-66. Entre tanto se configura una nueva organización del Consejo de Estado, en virtud del Reglamento de 10 de enero de 1906, que ya regía de forma provisional desde mayo de 1904. En 1910, aún sin cumplir los 33 años, moriría su hermana menor Juana María Candelaria[42] Gaceta de Madrid, núm. 205, 24 de julio de 1919. Vid. Parada, R. op. cit. 46-50.[43] Vid. Martínez-Cardós Ruiz, J.L., op. cit., pp. 96.[44] Según Diario Insular, 20 de noviembre de 1920, su ascenso sería a Jefe Superior de Administración.[45] EPPPDACE.[46] Velázquez Ramos, C. Pedro Pérez Díaz, cit., p. 33.[47] Decreto Ley de 13 de septiembre de 1924; Decreto Ley de 14 de octubre de 1924; Decreto Ley de 29 de mayo de 1926 y Decreto Ley de 30 de diciembre de 1926. Las Secciones eran cuatro: Presidencia, Estado, Gracia y Justicia; Hacienda y Trabajo; Gobernación e Instrucción Pública; y Guerra, Marina y Fomento, que se convierten en seis en 1928: se desdoblan Presidencia y Estado y Gracia y Justicia, y Gobernación y Fomento e Instrucción Pública y Trabajo.[48] EPPPDACE. Cfr. La Lucha, 12 de abril de 1927. Vid. Martínez-Cardós Ruiz, J.L., op. cit., pp. 103-104.[49] EPPPDACE. Cfr. El Tiempo, nº 506, 19 de septiembre de 1929.[50] Vid. Royo Villanova, A. “In memoriam. Pedro Perez Díaz”, en El Tiempo, nº 668, 5 de abril de 1930 y Vidal Torres, J. “Una vida, un gesto y un ejemplo. Don Pedro Pérez Díaz”, en El Tiempo, nº 669, 7 de abril de 1930.[51] De las Casas, A. “La isla de La Palma honra la memoria de Don Pedro Pérez Díaz”, en El Tiempo, nº 718, 7 de junio de 1930.[52] Como Real Académica Práctica de Leyes de estos Reynos y de Derecho Público de Santa Bárbara por Real Cédula de 20 de febrero. Su denominación actual la recibe definitivamente en 1938. En 1838 pasó a denominarse Academia Matritense de Jurisprudencia y Legislación, recuperando el adjetivo de “Real” en 1882.[53] Así, podían serlo los que acreditasen haber aprobado un curso de Derecho civil en la sección de Derecho civil y canónico o los ejercicios del grado de Licenciado en la sección de Derecho administrativo (artículo 4º del Reglamento de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, aprobado por Real Orden, el 16 de abril de 1883). Gaceta de Madrid, nº 117, de 27 de abril de 1883.[54] Curiosamente la baja se produce por falta de pago. Con anterioridad, el 1 de junio de 1888, la Junta de Gobierno le concedió un Diploma por sus trabajos en este curso. Hoja Académica de Don Pedro Pérez Díaz. Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.[55] Ídem.[56] Royo Villanova, A. “In memoriam Pedro Pérez Díaz”, en El Tiempo, nº 668, 5 de abril de 1930.[57] Capel Martínez, R.M. “Mujer y educación en el reinado de Alfonso XIII: Análisis cuantitativo”, en Cuadernos de Historia Moderna y Contemporánea, nº 2, 1981, p. 234. Podemos ver una interesante imagen de esta situación en Lafuente, I., La mujer olvidada. Clara Campoamor y su lucha por el voto femenino, 2ª edición, Temas de Hoy: Madrid, 2006, pp. 37-41. Vid. Millares Cantero, A., “Estudio preliminar…”, en op. cit., 2006, pp. 33-34.[58] Viñacorta Baños, F. El Ateneo de Madrid (1885-1912), C.S.I.C. y Centro de Estudios Históricos: Madrid, 1985, p. 267.[59] En aquella directiva estaban, además, el Marqués de Figueroa (vicepresidente 1º), Luis Palomo (vicepresidente 2º), Antonio Royo Villanova (vocal 1º), José María Campello (depositario), Faustino Prieto Pazos (contador), Ramón Pérez de Ayala (bibliotecario), Manuel Azaña y Díaz (secretario 1º), Rafael Sánchez de Ocaña (secretario 2º) y Juan Donoso Cortés (secretario 3º). Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid. Lista de Señores Socios, Madrid: Imp. De la Suc. De M. Minuesa de los Ríos, Marzo de 1914.[60] En general, para su relación con Labra, vid. Velázquez Ramos, C. Pedro Pérez Díaz, cit., pp. 47-51.[61] Diario de La Palma, nº 314, 20 de febrero de 1913.[62] Constan las de 1 y 15 de marzo de 1914 sobre “La libertad social” y “El problema social”, respectivamente, dentro del programa Crisis de las libertades de Industria, Comercio y Trabajo. Boletín de la Biblioteca del Ateneo Científico y Literario, en www.ateneodemadrid.net/biblioteca (consultado el 30 de julio de 2006).[63] “No soy orador –decía–, no tengo la brillantez de palabra que se requiere […]; soy un hombre oscuro, que se ha limitado a trabajar en la soledad de su gabinete…”), incluso en el entorno del Ateneo tenía fama de un poco plomizo, de ahí su mote de Pedro Pérez Plomo. “En honor a Pérez Díaz”, El Pueblo, nº 4, 13 de agosto de 1910, tomado de El Progreso, sobre una intervención de Pérez Díaz en el Hotel Aguere el 3 de agosto, y Millares Cantero, A. “Estudio preliminar…”, en op. cit., 2006, p. 29.[64] Participando colectivistas como Salmerón García o Verdes Montenegro, proteccionistas y representantes de la escuela católica como Fernández de Henestrosa o Isern, y partidarios de las distintas escuelas de la economía liberal, como el Marqués de Figueroa o Bermúdez de Castro. Sesiones 13, 17, 24 y 31-I, 13 y 28-II, 3 y 10-IV, 14, 20 y 22-VI. Intervinieron también Conde y Luque, Fernández Hontoria, Borrell y Tous. Continuó su discusión el curso siguiente (1894-1895), en sesiones de 21-XI, 18-XII-1894 y 8 y 28-V-1895. Participaría, además de Pérez Díaz, el Marqués de Lema. Villacorta Baños, F. op. cit., pp. 178-179, 268 y 271.[65] Vid. Lafuente, I. Clara Campoamor…, op. cit., pp. 74-76 y Viñacorta Baños, F. op. cit. in totum.[66] Memoria leída en el Ateneo de Madrid por el Secretario 1º don Manuel Azaña el día 11 de noviembre de 1913, con motivo de la inauguración del curso académico. Madrid: Imp. Sucesores de M. Minuesa de los Ríos, 1913, pp. 6-7. Cit. por Velázquez Ramos, C. Pedro Pérez Díaz, cit., 46.[67] Dejemos aquí constancia de algunos ejemplos: Boletín Diario de Avisos, 27 de julio de 1891; El Heraldo nº 180, 30 de enero de 1902; El Pueblo, 13 de agosto de 1910; La Prensa, 10 de noviembre de 1910 o El Pueblo nº 18, 19 de noviembre de 1910; Diario Insular, 21 de julio de 1919, o ¡Verdún!, de la misma fecha; Diario Insular, 2 de octubre de 1919, ¡Verdún!, 4 de octubre de 1919; Diario Insular, 20 de noviembre de 1920. De su paso por Tenerife en noviembre de 1910, también informa el periódico La Opinión de Tenerife, 18 de noviembre de 1910, que señalaba que Pérez Díaz, ante la Junta Central de Unión Patriótica, había explicado la situación política en la isla de La Palma sometida, casi en su totalidad, al caciquismo leonino.[68] Millares Cantero, A. “Estudio preliminar...”, en op. cit., p. 7.[69] El Progreso, 3 de octubre de 1919.[70] Diario Insular, 4 de agosto de 1919.[71] De Paz Sánchez señala la posible vinculación de la “generación” fundadora del Colegio Santa Catalina (los hermanos Fernández Ferraz, Rodríguez López, Méndez Cabezola, etc.) con las ideas krausistas, con Giner de los Ríos o con la Institución Libre de Enseñanza. De Paz Sánchez, M. Los “Amigos del País” de La Palma, Ediciones Idea: [s.l.i.], 2006 (1ª edición, 1981), p. 98.[72] Carta que escribe Menéndez Pelayo a su amigo Antonio Rubio el 30 de mayo de 1874, entresacada de la biografía de Nicolás Salmerón, en http://www.filosofia.org/ave/001/a031.htm (consultada el 5 de mayo de 2008).[73] Vid. De Paz Sánchez, M. La Masonería en La Palma, 2ª edición, Cabildo Insular de La Palma y Centro de la Cultura Popular Canaria: Arafo, Tenerife, 1998, passim.[74] Millares Cantero, A. op. cit., p. 8.[75] Pérez y Pérez, J.M. en El Tiempo, nº 670, 8 de abril de 1830.[76] Editado en Madrid por Sucesores de Hernando (512 páginas).[77] Vid. Millares Cantero, A. “Estudio preliminar...”, en op. cit., 2006, pp. 51-52.[78] Editado en Madrid por Renacimiento y dedicado a Gumersindo de Azcárate (180 páginas).[79] Vid. Recensión que también hace Millares Cantero, A. “Estudio preliminar...”, en op. cit., 2006, pp. 53-56.[80] Editado en Madrid por Hijos de Reus, dentro de la colección Biblioteca Sociológica de Autores Españoles y Extranjeros (200 páginas).[81] Vid. Millares Cantero, A., “Estudio preliminar...”, en op. cit., 2006, pp. 57-58.[82] Del que da cuenta El Liberal de Madrid y reproduce ¡Verdún!, nº 13, 3 de noviembre de 1917, que señala que estudia un “problema magno que acaso es planteado científicamente por primera vez en España”.[83] Editado en Madrid por Imprenta de la Revista de Legislación, a cargo de José María Sardá (34 páginas).[84] Valle Benítez, J. Los Cabildos Insulares de Canarias, Goya Artes Gráficas: Santa Cruz de La Palma, 1970, pp. 62.[85] Editado en Madrid por Hijos de J.A. García (179 páginas).[86] Velázquez Ramos, C. op. cit., p. 88.[87] “Editorial”, en ABC, nº 1248, 5 de noviembre de 1908. Reproducido en “Pedro Pérez Díaz. De la gran prensa”, en Germinal, nº 318, 23 de noviembre de 1908. Cfr. “Palmero ilustre. El señor Pérez Díaz”, en Tierra palmera, nº 6, 6 de enero de 1909.[88] Vid. Millares Cantero, A. “Estudio preliminar...”, en op. cit., pp. 17-20.[89] Cfr. Aguilera y Arjona, A. “Autonomía administrativa. Un libro notable y un juicio de Costa”, en Salmerón, Madrid, 1918, pp. 107-119, de Heraldo de Madrid. Reproducido por Germinal, nº 323, 26 de diciembre de 1908 y como Apéndice 2 en Millares Cantero, A. “Estudio preliminar…”, en op. cit., 2006, pp. 249-251.[90] Editado por la Imprenta Gutenberg (53 páginas).[91] Completado con otros trabajos publicados en El Diario de La Palma, entre el 22 y el 30 de mayo de 1912, así como el denominado Manifiesto a los habitantes de la isla de La Palma, suscrito el 11 de diciembre de 1909. En general, para valorar su aportación a la solución cabildicia del problema canario, habrá que remitirse el “Estudio preliminar, notas y apéndices”, reiteradamente citado, de Millares Cantero, A. (preferentemente en su edición revisada y ampliada de 2006) y a Valle Benítez, J., op.cit., aportación que incluyó además su participación activa en todo el proceso de nacimiento de la Ley de 11 de julio de 1912, pese a no ser diputado.[92] Sus primeras tesis sobre la cuestión canaria las publica en El Progreso nº 294-297, 23-27 de agosto de 1906.[93] Velázquez Ramos, C. Alonso Pérez Díaz…, op. cit., p. 129; Ibídem, Pedro Pérez Díaz, cit., p. 65.[94] Millares Cantero, A. “Estudio preliminar…”, cit., 2006, p. 19.[95] Es más, su padre –como ya ha quedado reflejado- no dejaba de ser uno de los más conocidos caciquillos de la isla, que ejercía en su pueblo de Mazo, actitud social que tanto combatió nuestro biografiado. En las elecciones de enero de 1869, las primeras por sufragio universal, su padre, representando a la candidatura monárquica o unionista y alcalde a la sazón (apoyado por su hermano Blas y por el cura-párroco del pueblo, que habría bautizado al propio Pedro Pérez Díaz en 1865, Juan Antonio Carpintero), fue llevado a los tribunales por los representantes de esta candidatura (que con el tiempo abrazarían sus hijos Pedro y Alonso) por detención ilegal y abuso de autoridad sobre uno de los representantes de la candidatura progresista-republicana, el joven presbítero Ezequiel Abreu, profiriendo amenazas al letrado Cristóbal García Carrillo. A.H.P.L.P.: Audiencia, Procesos, Expediente 9.432 (año 1869), folio 4 r. y vto; folios 72 vto.- 73 r., folio 75. Citado por Pérez Hernández, J.E. op. cit., p. 133-135. Pese a todo, Alonso Pérez Sánchez sería absuelto de todos los cargos, so pena de una multa de 40 escudos impuesta por el Juzgado de Primera Instancia de La Palma en marzo de 1870. Cfr. El Progreso de Canarias, nº 88, 4 de marzo de 1869, y La Federación, nº 25, 15 de octubre de 1869. Pérez Hernández, J.E. op. cit., p. 155. Vid. Velázquez Ramos, C. Historia General de Villa de Mazo, cit., pp. 63 y ss.[96] Ruiz Zorrilla, progresista, había muerto en 1895 y Pi y Margall, federalista, en 1901.[97] Millares Cantero, A. “Canarias en la Edad Contemporánea”, en Barceló, M. (editor), Historia de los pueblos de España. Tierras fronterizas (I). Andalucía-Canarias, Argos Vergara: Barcelona, 1984, pp. 361-362.[98]Archivo Municipal de Santa Cruz de La Palma, Legajo 216, Carpeta 3. Cfr. El Fiscal, nº 35, 26 de mayo de 1901 y El Heraldo de La Palma, nº 75, 28 de mayo de 1901. En general sobre estos procesos electorales, puede verse Millares Cantero, A., “Escaños de muy pocos o Poggio sobre todo. Las elecciones de diputados a Cortes de la restauración en La Palma (1876-1923)”, en la Revista de Estudios Generales de Isla de La Palma, Actas del I Congreso, número 2, 2006, Santa Cruz de La Palma, especialmente pp. 301-316.[99] Vid. “Candidatura patriótica del Partido Republicano de esta Isla: D. Pedro Pérez Díaz”, en El Heraldo, nº 40, 14 de abril de 1903 y “¡A VOTAR! Nuestro candidato”, en El Grito del Pueblo (2ª época), nº 102, 18 de abril de 1903 y “Movimiento republicano. Miting en Tazacorte”, nº 108, 11 de mayo de 1903.[100] “¡Obreros a las urnas!”, en La Voz del Obrero, nº 29, 22 de abril de 1903 o “Elecciones. También nosotros”, nº 30, 14 de mayo de 1903.[101] Archivo Municipal de Santa Cruz de La Palma, Legajo 217, Carpeta 1. Cfr. La Solución, nº 66, 14 de mayo de 1903. “Elecciones. También nosotros”, en La Voz del Obrero, nº 30, 14 de mayo de 1903; “Protestamos”, en El Heraldo de La Palma, nº 46, 28 de abril de 1903. Sobre estos comicios podemos encontrar un breve comentario en Macías Martín, F.J., Prensa y política en La Palma durante el siglo XIX, Ediciones de Baile del Sol, [s.l.i.], 2002, pp. 158-172. Vid. Noreña Salto, M.T., “Sociedad y Política”, en Historia de Canarias, Tomo III, Planeta: Madrid, 1981, pp. 74-78.[102] Millares Cantero, A., “Estudio preliminar…”, en op. cit., 2006, p. 24.[103] Vid. Barrios Curbelo, M.B., Diccionario Biográfico de Diputados Canarios, Congreso de los Diputados: Madrid, 2006, pp. 811-812.[104] Archivo Municipal de Santa Cruz de La Palma, Legajo 217, Carpeta 2.[105] Este hecho provoca que algunas de las principales figuras del republicanismo se distancien de la dirección al no estar “dispuestos a seguir a Salmerón en una alianza sin principios”. Son, entre otros, Alejandro Lerroux, Gumersindo Azcárate o Melquíades Álvarez. Pérez Díaz defendería la tesis de su suegro en un artículo titulado “La Solidaridad” que publica el diario madrileño Nueva España, y luego reproduciría Germinal, nº 234, 15 de mayo de 1907. Azcárate aparecerá en 1909 presidiendo la conjunción republicano-socialista, Melquíades Álvarez no aceptará la presidencia del partido porque ya pergeñaba otro y Lerroux fundará en 1908 el Partido Radical.[106] Surge como reacción la Ley de Jurisdicciones de Moret. En julio de 1907 Salmerón presenta su renuncia como jefe de las Minorías republicanas del Parlamento.[107] Millares Cantero, A. “Estudio preliminar…” en op. cit., 2006, p. 23.[108] González Vázquez, S. “Caciquismo, emigración y cambio en La Palma entre 1895 y 1936”, cit., p. 228.[109] “El Diputado”, en El Pueblo, nº 3, 29 de octubre de 1910.[110] El Pueblo, nº 31 y 32, 18 y 25 de febrero de 1911.[111] Diario de La Palma, nº 283-287, 11, 13, 15 y 17 de enero de 1913. Cfr. Millares Cantero, A., “Estudio preliminar…”, en op. cit., p. 44; Velázquez Ramos, C. Alonso Pérez Díaz…, cit., p. 41. Hoy este dato lo encontramos corregido por los dos autores: Millares Cantero, A. “Estudio preliminar...”, op. cit., 2006, p. 12 y 132 y Velázquez Ramos, C. Pedro Pérez Díaz, cit., p. 98.[112] “Candidatura palmera. Para las elecciones de mañana, domingo, es nuestro candidato el Dr. D. Pedro Pérez Díaz”, en La Razón, 7 de marzo de 1914 y “Carta abierta” en el mismo número.[113] Diario de La Palma,9 de marzo de 1914.[114] Cfr. Millares Cantero, A. “Estudio preliminar”, en op. cit., p. 9 y 44; Pérez García, J. op. cit., p. 132; Velázquez Ramos, C. Alonso Pérez Díaz…, cit., p. 41; Díaz Lorenzo, J.C. “La senda de los hermanos Pérez Díaz”, cit; Arencibia de Torres, J., op. cit., p. 168. El editorial titulado “Fallecimiento de un paisano ilustre Don Pedro Pérz Díaz”, de La Tarde, nº 761 (27 de marzo de 1930), reconocía: “Por eso don Pedro Pérez Díaz, espíritu recto y honrado, persona de positivo valer en asuntos políticos, económicos y estadísticos, sociólogo y publicista, relacionado con los principales factores de la política nacional, NO logró representar en Cortes a su isla amada –La Palma-, pues no movió para ello otros resortes que los de su propio valimiento y eso es poco cuando están por medio las influencias y los intereses de los caciques”. En el mismo sentido, El Progreso, nº. 7480, 28 de marzo de 1930: “Su tierra natal, su Palma amada, cuántas veces se intentó que el señor Pérez Díaz fuese diputado por aquella isla, le negó el acta. Nunca fue diputado por su tierra nativa.” También hoy este dato ha sido corregido por Velázquez Ramos, C., Pedro Pérez Díaz, cit., pp, 71-72 y Millares Cantero, A., “Estudio preliminar…”, en op. cit., 2006, pp. 12, 26.[115] Vid. “Satisfechos”, en Oriente, 16 de abril de 1916.[116] Pedro Poggio sería el diputado por Santa Cruz de La Palma también en 1918 (pese a anularse la proclamación, y celebrarse nueva elección) y en 1919 por Los Llanos (en ambos casos por el artículo 29 de la Ley Electoral, que preveía la elección automática cuando el número de candidatos fuera igual al de elegibles en cada Distrito). En 1918, por Los Llanos, y en 1919, por Santa Cruz de La Palma, sería elegido diputado el liberal-demócrata Julián Van Baumberghen, también por el artículo 29 de la Ley Electoral, que había vuelto a pactar con los liberal-conservadores, ante la mala experiencia de éstos con Maraver y Serrano.[117] Al que se había acercado Melquíades Álvarez. Piénsese que Castelar o Canalejas habían evolucionado desde el republicanismo al Partido Liberal.[118] La Lucha, nº 6 y 7,26 y 27 de abril de 1923.[119] El Progreso, 14 de abril de 1923.[120] Por Los Llanos se impondría nuevamente Pedro Poggio. La Lucha, nº 16 (11 de mayo de 1923).[121] Millares Cantero, A. “Estudio preliminar…”, en op. cit., 2006, p. 23.[122] Millares Cantero, A. op. cit., pp. 9-10.[123] “Pérez Díaz y el diputado”, en El Germinal, nº 374, 20 de diciembre de 1909. A modo de ejemplo, véanse El Pueblo1 de octubre de 1910; La Voz de La Palma, 11 de octubre de 1921; El Tiempo nº 10, 19 de enero de 1928, etc.[124] De las Casas, A. op. cit.[125] Royo Villanova, A. op. cit.[126] Gómez Wangüemert, L.F. “En la tumba de Don Pedro Pérez Díaz”, en El Tiempo, nº 712, 31 de mayo de 1930.[127] Acta de defunción nº 543, tomada de la Sección 3ª del Tomo 125-5, folio 78, del Registro Civil de Madrid, señala que fallece a consecuencia de una angina de pecho. El Liberal, Madrid, 1930. Cfr. El Tiempo, nº 668, 5 de abril de 1930. De su fallecimiento se hacen eco multitud de periódicos de las islas, de inmediato lo hace La Prensa, el 28 de marzo de 1930.[128] Canales Aliende, J.M. La Administración de la segunda república, INAP: Madrid, 1986, p. 91.[129] Vid. Martínez-Cardós Ruiz, J.L., op. cit., pp. 105-117.[130] Libro de Actas del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, certificación expedida por la Sra. Secretaria General Acctal, Dña. Ursina González de Ara Parrilla, con fecha 7 de julio de 2006.[131] Libro de Actas del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, certificación expedida por la Sra. Secretaria General Acctal, Dña. Ursina González de Ara Parrilla, con fecha 7 de julio de 2006. En esta sesión, realmente, se vino a cumplimentar un oficio del Gobierno Civil, suscrito por su titular, trasladando una comunicación del Comandante Militar de Canarias, que decía: “El resurgir de España sobre sus legendarias bases y valores […], permite pensar que ha llegado el momento de rectificar los nombres y designaciones de calles, plazas, etc., desterrando lejos de nosotros cuantos representan nombres, símbolos de ideas que en totalidad rechazamos los verdaderos patriotas. Espero que entendiéndolo así, V.E., circule a los Ayuntamientos, convenientes instrucciones para la reaparición en las expresadas calles, plazas, de los nombres tradicionales, o bien de aquellos nuevos que respondan al verdadero y hondo sentir del país”.[132] AP, sesión de 10 de octubre de 1936. Archivo Municipal de Villa de Mazo.[133] Vid. González Martínez, C. “Mujeres antifascistas españolas: trayectoria histórica de una organización femenina de lucha”, en Las mujeres y la guerra civil española, Ministerio de Cultura: Madrid, 1991, pp. 54-59, citado también por Ruiz Franco, M.R., “Transformaciones, pervivencias y estados de opinión en la situación jurídica y social de las mujeres en España (1931-1939)”, en Historia y Comunicación Social, nº 5, 2000, p. 237; Ballarín, M. “Mujeres contra la guerra y el fascismo”, en La Calle de Todos, junio, 2006, pp. 16-18. En este contexto, en abril de 1937, a instancia de la comisión de propaganda del grupo local de Madrid de Izquierda Republicana, Catalina Salmerón se dirigía a las mujeres a través de la emisora Unión Radio para hablar de su importante misión en la contienda y en la defensa del régimen republicano, abominando del fascismo y ensalzando la guerra. Política, nº 507, 8 de abril de 1837, citado por Velázquez Ramos, C., Pedro Pérez Díaz, cit., p. 61.[134] Pérez Salmerón aparece, el 20 de septiembre de 1931, presidiendo un homenaje de la II República a su abuelo en el pueblo natal de aquél, Alhama la Seca (Murcia), con motivo del XXIII aniversario de su muerte, en el que se descubría un busto de su hijo más ilustre, y al que asistían Unamuno, Victoria Kent, Carmen de Burgos y algunos ministros, entre otras personalidades. (Juan José Rodríguez Rodríguez, Comunicación publicada en las "Actas del Congreso 200 años de la Junta Suprema de Canarias", celebrado en La Laguna (Tenerife), los días 6 y 7 de noviembre de 2008, en Nautis et incolis, Boletín de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, nº extraordinario (2008).

References: artículo 12
 Real Decreto 
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 artículo 29
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