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Timestamp: 2018-12-11 16:09:44+00:00

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﻿ SENTENCIA 1999-00989/31090 DE ABRIL 26 DE 2017
SENTENCIA 1999-00989 DE 26 DE ABRIL DE 2017
CONTENIDO:FALTA DE ACREDITACIÓN DEL NEXO DE CAUSALIDAD. AL RESPECTO, SE PRECISA ASÍ CUANDO NO EXISTE MEDIO DE ACREDITACIÓN ALGUNO QUE PERMITA TENER CLARIDAD ACERCA DE LAS CIRCUNSTANCIAS DE TIEMPO, MODO Y LUGAR EN QUE OCURRIERON LOS HECHOS, QUE DEN LUGAR A LA DECLARATORIA DE LA RESPONSABILIDAD. POR LO ANTERIOR, CUANDO NO SE SATISFACE LA EXIGENCIA DE ALLEGAR LOS ELEMENTOS DEMOSTRATIVOS SUFICIENTES PARA TENER POR ACREDITADA LA PRESENCIA DEL ALUDIDO LIGAMEN CAUSAL, POR MANERA QUE RESPECTO DE LA EXISTENCIA DEL MISMO Y CON BASE EN EL MATERIAL PROBATORIO RECAUDADO, NO PUEDE MENOS QUE CONCLUIRSE QUE LAS ASEVERACIONES EN RELACIÓN CON LOS PRESUPUESTOS FÁCTICOS DE LA MISMA NO PASAN DEL TERRENO DE LAS SIMPLES AFIRMACIONES, CARENTES DE TODO RESPALDO ACREDITATIVO, SIENDO ABSOLUTAMENTE CLARO QUE LA CARGA DE LA PRUEBA DE LOS HECHOS EN EL PROCESO, SE INSISTE, INCUMBE A LA PARTE INTERESADA EN DEMOSTRAR QUE CONCURREN, LOS ELEMENTOS EXIGIDOS POR EL ARTÍCULO 90 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA PARA QUE EL JUEZ PUEDA ORDENAR AL ESTADO LA REPARACIÓN DE LOS DAÑOS ANTIJURÍDICOS QUE, CON SU ACCIÓN U OMISIÓN, ÉSTE HUBIERE OCASIONADO.
TEMAS ESPECÍFICOS:ACCIÓN DE REPARACIÓN DIRECTA, NEXO DE CAUSALIDAD, RESPONSABILIDAD DEL ESTADO, CARGA DE LA PRUEBA, PRINCIPIO DE LA CARGA DE LA PRUEBA, ELEMENTOS MATERIALES DE PRUEBA, DAÑO ANTIJURIDICO
Sentencia 1998-00989/31090 de abril 26 de 2017
Rad.: 760012331000199900989 01
Expediente: 31090 acumulado con los expedientes Nos. 23935, 27370, 29829 y 23851
Actor: Heriberto Agudelo Correa y otros
Demandado: municipio de Cartago y otros
Tema: incendio de la plaza de mercado de Cartago. Falta de acreditación del nexo de causalidad.
Cumplido el trámite procesal correspondiente, sin que se observe causal de nulidad que invalide lo actuado, procede la Sala a decidir los recursos de apelación oportunamente interpuestos por los actores dentro de los procesos acumulados Nos. 23851, 29829, 23935, 27370 y 31090.
1.1. Expediente 31090 (acumulados 1998-926, 1998-1902 y 1999-967).
Se encuentra que la demanda se presentó dentro de los dos (2) años que establece el numeral 8 del artículo 136 del C.C.A., toda vez que el daño por cuya indemnización se demandó, esto es, el incendio de la Plaza de Mercado de Cartago que le habría causado deterioros a unos locales comercial de los demandantes, se produjo el 4 de junio de 1997, razón por la cual, por haberse interpuesto las demandas los días 7 de julio(45) y 7 de diciembre de 1998(46) y 3 de mayo de 1999(47), se impone concluir que se formularon dentro de la oportunidad legal prevista para ello.
1.2. Expediente 29829 (acumulados 1998-934 y 1998-955).
Se encuentra que la demanda se presentó dentro de los dos (2) años que establece el numeral 8 del artículo 136 del C.C.A., toda vez que el daño por cuya indemnización se demandó, esto es, el incendio de la Plaza de Mercado de Cartago que le habría causado deterioros a unos locales comercial de los demandantes, se produjo el 4 de junio de 1997, razón por la cual, por haberse interpuesto las demandas los días 7 de julio(48) y 13 de julio de 1998(49), se impone concluir que se formularon dentro de la oportunidad legal prevista para ello.
1.3. Expediente 23851.
Se encuentra que la demanda se presentó dentro de los dos (2) años que establece el numeral 8 del artículo 136 del C.C.A., toda vez que el daño por cuya indemnización se demandó, esto es, el incendio de la Plaza de Mercado de Cartago que le habría causado deterioros a un local comercial del demandante, se produjo el 4 de junio de 1997, razón por la cual, por haberse interpuesto la demanda el día 13 de julio de 1998(50), se impone concluir que se formuló dentro de la oportunidad legal prevista para ello.
1.4. Expediente 23935.
Se encuentra que la demanda se presentó dentro de los dos (2) años que establece el numeral 8 del artículo 136 del C.C.A., toda vez que el daño por cuya indemnización se demandó, esto es, el incendio de la Plaza de Mercado de Cartago que le habría causado deterioros a un local comercial del demandante, se produjo el 4 de junio de 1997, razón por la cual, por haberse interpuesto la demanda el día 21 de septiembre de 1998(51), se impone concluir que se formuló dentro de la oportunidad legal prevista para ello.
1.5. Expediente 27.370 (acumulados 1999-973 y 1998-933).
Se encuentra que la demanda se presentó dentro de los dos (2) años que establece el numeral 8º del artículo 136 del C.C.A., toda vez que el daño por cuya indemnización se demandó, esto es, el incendio de la Plaza de Mercado de Cartago que le habría causado deterioros a unos locales comerciales de los demandantes, se produjo el 4 de junio de 1997, razón por la cual, por haberse interpuesto las demandas los días 13 de julio de 1998(52) y 3 de mayo de 1999(53), se impone concluir que se formularon dentro de la oportunidad legal prevista para ello.
Constituye postura sólidamente decantada por la jurisprudencia de esta Sala aquella consistente en excluir la figura de la falta de legitimación en la causa de las excepciones de fondo que puedan formularse dentro del proceso, comoquiera que éstas, a diferencia de aquélla, enervan la pretensión procesal en su contenido, pues tienen la potencialidad de extinguir, parcial o totalmente, la súplica elevada por el actor, en tanto que la legitimación en la causa constituye una condición anterior y necesaria, entre otras, para dictar sentencia de mérito favorable al demandante o al demandado(54).
Clarificado, entonces, en relación con la naturaleza jurídica de la noción de legitimación en la causa, que la misma no es constitutiva de excepción de fondo sino que se trata de un presupuesto necesario para proferir sentencia de mérito favorable ora a las pretensiones del demandante, bien a las excepciones propuestas por el demandado, resulta menester señalar, adicionalmente, que se ha diferenciado entre i) la legitimación de hecho y ii) la legitimación material en la causa(55).
La primera se refiere a la relación procesal que se establece entre el demandante y el demandado por intermedio de la pretensión procesal, es decir, se trata de una relación jurídica nacida de la atribución de una conducta en la demanda y de la notificación del libelo inicial al demandado, de manera que quien cita a otro y le endilga la conducta, actuación u omisión que dan lugar a que se incoe la acción, está legitimado de hecho por activa y aquél a quien se cita y se le atribuye la referida acción u omisión, resulta legitimado de hecho y por pasiva, después de la notificación del auto admisorio de la demanda.
Por su parte, la legitimación material en la causa alude a la participación real de las personas en el hecho que origina la presentación de la demanda, independientemente de que dichas personas no hayan demandado o que hayan sido demandadas(56). De ahí que la falta de legitimación material en la causa, por activa o por pasiva, no enerve la pretensión procesal en su contenido, como sí lo hace una excepción de fondo.
Así, pues, toda vez que la legitimación en la causa de hecho alude a la relación procesal existente entre demandante –legitimado en la causa de hecho por activa– y demandado –legitimado en la causa de hecho por pasiva– y nacida con la presentación de la demanda y con la notificación del auto admisorio de la misma a quien asumirá la posición de demandado, dicha vertiente de la legitimación procesal se traduce en facultar a los sujetos litigiosos para intervenir en el trámite del plenario y para ejercer sus derechos de defensa y de contradicción; la legitimación material, en cambio, supone la conexión entre las partes y los hechos constitutivos del litigio, ora porque resultaron perjudicadas, ora porque dieron lugar a la producción del daño.
De ahí que un sujeto pueda estar legitimado en la causa de hecho pero carecer de legitimación en la causa material, lo cual ocurrirá cuando a pesar de ser parte dentro del proceso no guarde relación alguna con los intereses inmiscuidos en el mismo, por no tener conexión con los hechos que motivaron el litigio, evento éste en el cual las pretensiones formuladas estarán llamadas a fracasar puesto que el demandante carecería de un interés jurídico perjudicado y susceptible de ser resarcido o el demandado no sería el llamado a reparar los perjuicios ocasionados a los actores(57).
Tomando como punto de partida tales consideraciones, la Sala entrará a analizar la legitimación en la causa por activa de los demandantes de la referencia.
2.1. Expediente 31090 (acumulados 1998-926, 1998-1902, 1999-967 y 1999-989).
1998-926.
— Que el señor Arturo Botero Villegas era arrendatario del puesto 70 ubicado en la primera planta del pabellón central de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual expendía productos de riego, según certificación expedida por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(58).
— Que el señor José Eliécer Cañas era arrendatario del puesto Nº 127 ubicado en la primera planta del pabellón central de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía quesos, según certificación expedida por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(59).
— Que el señor Heberto Agudelo era arrendatario del puesto Nº 41 ubicado en la primera planta del pabellón central de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según certificación expedida por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(60).
— Que el señor Jesús Alberto Restrepo era arrendatario del puesto Nº 42 ubicado en la primera planta del pabellón central de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía quesos, según certificación expedida por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(61).
— Que el señor Ángel María Duque era arrendatario del puesto Nº 132 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía quesos, según recibo de pago expedido por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago.
— Que el señor Hugo Cadavid era arrendatario del puesto Nº 135 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía granos, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(62).
— Que el señor Juan De La Cruz era arrendatario del puesto Nº 44 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(63).
— Que el señor Guillermo Londoño era arrendatario del puesto Nº 70 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía bolsas, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(64).
— Que la señora Blanca Muñoz era arrendataria del puesto Nº 71 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía bolsas, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(65).
— Que la señora Amparo Himpus era arrendataria del puesto Nº 62 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(66).
— Que la señora María Yolanda Jiménez era arrendataria de los puestos Nos. 129 y 130 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía granos y pollo, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(67).
— Que la señora María Rosalba Castaño era arrendataria de un puesto de comercio en la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual funcionaba Aliños El Gran Sabor, según consta en la certificación elaborada por un contador público(68).
1998-967.
— Que la señora Olga Liliana Alzate era arrendataria de los puestos Nos. 17 y 25 ubicados en la primera planta del pabellón central de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual expendía pollos congelados y huevos, según certificación expedida por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(69).
— Que el señor Carlos Mario Cuartas era arrendatario del local comercial en el cual funcionaba el Bar Las Delicias, según certificación expedida por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(70).
— Que el señor Humberto Ceballos era arrendatario de los puestos 16 y 16A ubicados en la primera planta del pabellón central de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual expendía pollos congelados y huevos, según certificación expedida por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(71).
— Que la señora Alba Lucía Rúa era arrendataria del puesto Nº 82 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(72).
— Que la señora María Nelly Hernández era arrendataria de los puestos Nos. 27 y 28 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía pollos y carnes frías, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(73).
— Que el señor Ancízar González era arrendatario del puesto Nº 143 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía granos, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(74).
— Que el señor Arlex Cotrina era arrendatario del puesto Nº 121 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(75).
— Que el señor Nicolás Arbeláez era arrendatario del puesto Nº 123 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía coco, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(76).
— Que el señor Diego Betancourt era arrendatario del puesto Nº 77 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía comida, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(77).
— Que el señor Hernán Chavarriaga era arrendatario del puesto Nº 128 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía granos y jaulas, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(78).
— Que el señor Jhon Jairo Marín era arrendatario del puesto Nº 104 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía frutas, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(79).
— Que la señora María Yolanda Sánchez era propietaria de un restaurante que funcionaba en el primer piso de la Plaza de Mercado de Cartago, según consta en la certificación elaborada por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(80).
— Que el señor Vicente Castillo era propietario de un restaurante que funcionaba en el primer piso de la Plaza de Mercado de Cartago, según consta en la certificación elaborada por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(81).
Debe advertirse que aun cuando a folio 56 del cuaderno 1999-967 obra certificación expedida por un contador público en la cual se dejó constancia de que el señor Fabio César Mancilla era arrendatario del puesto de comercio Nº 134, lo cierto es que según el listado de arrendatarios elaborado por las Empresas Municipales de Cartago, para la época de ocurrencia del incendio, el arrendatario de dicho puesto era el señor Luis F. Llano, razón por la cual, esta Sala no encontró acreditada la condición de arrendatario del señor Mancilla.
Así las cosas, esta Subsección encuentra que no se acreditó la calidad de arrendatarios de los señores Duberley Marín Loaiza, Édgar Marín Loaiza y Ángel Guiovany Giraldo, razón por la cual, no están legitimados en la causa por activa para actuar en el presente asunto.
1998-989.
— Que el señor Álvaro Hincapié era arrendatario del puesto Nº 19 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía frutas y legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(82).
1998-1902
— Que el señor Fabio Bernal Londoño era arrendatario del puesto Nº 91 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(83).
— Que el señor Eladio Vargas Hincapié era arrendatario de un puesto de comercio en la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual funcionaba el Granero Veracruz, según consta en la certificación elaborada por un contador público(84).
2.2. Expediente 23851.
— Que el señor Carlos Holguín Navarro era arrendatario del puesto Nº 29 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(85).
De igual forma, esta Sala debe advertir que si bien en el expediente obra una certificación expedida por la Secretaría de Hacienda del municipio de Cartago, en la cual se dejó constancia de que el citado demandante no figuraba inscrito como arrendatario de ningún local comercial(86), lo cierto es que la relación de arrendatarios elaborada por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago se indicó lo contrario, en tal orden de ideas, el ciudadano aludido se encuentra legitimado en el causa por activa dentro del presente asunto.
2.3. Expediente 23935.
— Que el señor Jesús Antonio Vargas era arrendatario de un local comercial ubicado en la Plaza de Mercado de Cartago, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(87).
— Que el señor José Neftalí Domínguez era arrendatario de un local comercial ubicado en la Plaza de Mercado de Cartago, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(88).
2.4. Expediente 27.370 (acumulados 1999-973 y 1998-933).
1999-933.
— Que el señor Libardo Agudelo era arrendatario del puesto Nº 83 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(89).
1999-973.
— Que el señor José Jairo Escobar era arrendatario de los puestos Nos. 47 y 48 de la Plaza de Mercado de Cartago, en los cuales vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(90).
— Que el señor Wilson Torres era arrendatario del puesto Nº 98 de la Plaza de Mercado de Cartago, en los cuales vendía plantas, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(91).
— Que el señor Luis Fernando Llano era arrendatario del puesto Nº 134 de la Plaza de Mercado de Cartago, en los cuales vendía bolsas, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(92).
— Que el señor Mariano Antonio Giraldo era arrendatario del puesto Nº 52 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(93).
— Que el señor Célimo Barahona era arrendatario del puesto Nº 124 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(94).
— Que el señor Abel de Jesús Zapata era arrendatario del puesto Nº 43 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(95).
— Que el señor Wilfredo Marín era arrendatario del puesto Nº 46 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(96).
— Que el señor Luis Carlos Mejía Ortiz era arrendatario del puesto Nº 95 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(97).
— Que el señor Guillermo Alonso era arrendatario del puesto Nº 122 A de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(98).
— Que la señora Luz Dary Pineda era arrendatario del puesto Nº 87 de la Plaza de Mercado de Cartago, en el cual vendía legumbres, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(99).
Ahora bien, se destaca que si bien a folio 56 del cuaderno 1999-973 obra certificación expedida por un contador público en la cual se dejó constancia de que la señora Martha Cecilia Hernández era arrendataria del puesto de comercio Nº 47-34, lo cierto es que según el listado de arrendatarios elaborado por las Empresas Municipales de Cartago, para la época de ocurrencia del incendio, el arrendatario de dicho puesto era el señor Jairo Escobar, razón por la cual, esta Sala no encontró acreditada la condición de arrendataria de la señora Hernández.
En tal sentido, no se acreditó la calidad de arrendatarios de los señores María Martha Cecilia Hernández Soto y Gonzalo Marín Arboleda, razón por la cual, no están legitimados en la causa por activa para actuar en el presente asunto.
2.5. Expediente 29829 (acumulados 1998-934 y 1998-955).
1998-934.
— Que el señor Rafael Giraldo era arrendatario de un puesto en la Plaza de Mercado de Cartago, según consta en la relación de arrendatarios elaborado por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(100).
1998-955.
— Que la señora Alba Marina Montoya Gómez era arrendataria de un local comercial ubicado en la carrera 6 Nº 12-106 de la Plaza de Mercado de Cartago, según certificación expedida por el establecimiento público autónomo de las Empresas Municipales de Cartago(101).
La parte demandante pretende que se declare administrativamente responsable a la Nación - municipio de Cartago - Empresas Municipales de Cartago por los perjuicios materiales e inmateriales causados con ocasión del incendio causado el 4 de junio de 1997 en la plaza de mercado de dicho municipio, para lo cual, señaló que la “falta de previsión, buen mantenimiento de las instalaciones y vigilancia de las mismas llevaron a que se produjera la conflagración”.
4. Hechos probados y caso concreto.
La Sala procederá a estudiar, de acuerdo con las pruebas obrantes en el proceso, si la parte accionada es responsable por los hechos narrados en la demanda.
Con el fin de establecer la ocurrencia del daño que en las demandas se imputa a la administración, se allegó copia del reporte de siniestro elaborado por el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Cartago, en el cual se dejó constancia de la siguiente información(102):
— Clase de siniestro: incendio
— Dónde se inició el fuego: Al interior de la galería
— Nombre del establecimiento: Galería
— Clase de establecimiento: Plaza de Mercado
— Propietario: Empresas Municipales de Cartago
— Inquilino: Varios, 143 locales comerciales
— Hay otras propiedades afectadas: No
— Causas probables del siniestro: Desconocidas
— Valor de los bienes amenazadas: $3.300’000.000
De igual forma, obra oficio elaborado por la Dirección Regional para la Prevención y Atención de Desastres del departamento del Valle del Cauca, del cual se desprende lo siguiente (Se transcribe de manera textual, incluso los errores):
“Me permito hacerle llegar el formulario diligenciado por el Comité Local de Emergencias del municipio de Cartago donde da cuenta del incendio producido el 4 de junio del presente año en la Plaza de Mercado de dicho municipio, y donde fueron afectados 143 locales comerciales calculándose que las pérdidas estimadas sean del orden de tres mil millones de pesos ($3.000’000.000).
Lo anterior, doctor Diego Francisco, con el propósito de que algunas de las entidades del orden nacional puedan colaborarles a las 400 familias afectadas con subsidios, créditos u otro mecanismo tendiente a ayudarles a resolver el problema de crisis económica en la que han quedado sumidas las 400 familias antes referidas”(103) (negrillas adicionales).
Así las cosas, a partir de las pruebas referenciadas, esta Sala encuentra acreditado el daño reclamado en la demanda.
En cuanto a las circunstancias en que ocurrió el hecho dañoso por el cual se demandó, se acreditó lo siguiente:
a. Que el 9 de julio de 1995, los arrendatarios y usuarios de los locales ubicados en la Plaza de Mercado de Cartago elevaron una solicitud ante la Junta Administradora de EMCARTAGO, a través de la cual rechazaban, de manera unánime, la negligencia en la administración de dicho lugar, por cuanto, era notorio el abandono, desorden y caos que lo afectaba(104).
b. Que según certificación(105) elaborada por el Comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Cartago, el 4 de junio de 1997, a eso de las 10:54 p.m., el bombero Luis Antonio Mafla recibió una llamada telefónica del señor Jesús Antonio Londoño, quien le informaba acerca de un incendio entre las carreras 6ª y 5ª y las calles 12B y 13, en el sector de la Plaza de Mercado de Cartago.
En dicho documento se precisó:
— Que las causas del siniestro eran desconocidas.
— Que a las 10:57 p.m., 10:59 p.m. y 11:02 p.m. arribaron al lugar de la deflagaración “40 unidades” en las máquinas Nos. 7, 10, 14, 3, Magirus.
— Que los vehículos fueron abastecidos por los hidrantes ubicados en la carreras 6ª con calle 12, 5ª con calle 13, 6ª con calle 14, “contando con el servicio de agua en la ciudad y 1600 galones portados por el carrotanque Nº 7”.
— Que varios funcionarios del lugar permitieron el acceso al cuerpo de bomberos, sin embargo, “se tuvo algunas dificultades para la extinción, ya que el recinto estaba completamente envuelto en llamas y los funcionarios mencionados no abrieron oportunamente, sino minutos después, por tal razón, el estudio estaba fuera de control”.
— Que asistieron unidades de los Cuerpos de Bomberos de Pereira y Ansermanuevo, así como también miembros de la Policía y Ejército Nacionales.
— Que a las 3:05 a.m., los bomberos regresaron a la institución con la novedad de que “el hidrante de la carrera 6ª con calle 14 presentó dificultades para utilizarse porque carecía de la volante para abrir la válvula y se recurrió a los vecinos solicitando una llave de tubería para poder abrirlo”.
c. Que a folios 15-16 del cuaderno 1, obra el informe de los hechos de que trata el libelo demandatorio, elaborado por las Empresas Municipales de Cartago, en el cual se lee lo siguiente (Se transcribe de manera textual, inclusive los errores):
“En el día 4 de junio se encontraba como vigilante de turno el señor Efrén Mesa, en el horario de 2 pm a 10 pm, en ese mismo día el señor Efrén Mesa me dijo que lo dejara ir a eso de las 6:20 p.m. porque se encontraba enfermo con (diarrea) y en ese momento apareció el compañero Marco Orgidio Velásquez que es vigilante supernumerario, y le pedí el favor que terminara el turno y el compañero aceptó, y lo comenzó a las 6:30 p.m. hasta las 10 p.m. quedando como vigilante en ese momento, después de varias horas recibió el turno el compañero Jesús Antonio Londoño con el turno de las 10 p.m. a las 6 a.m. o sea turno de trasnocho.
A eso de las 10:50 de la noche, el compañero Londoño llamó a mi casa que del puesto de Codivalle salía humo; y le contesté no lo piense dos veces, llame a los Bomberos y abra la puerta que yo salgo de inmediato para allá. En ese momento llegué igual con los Bomberos y entramos para ver la conflagración, entraron tres (3) unidades a combatirlo pero las llamas fueron más rápidas, al ver este problema pedimos auxilio por radioteléfono de la máquina y con el resultado que dicho radio estaba malo, rápidamente se llamó por teléfono para que sonara (la) sirena externa para solicitar auxilio y refuerzo de otros compañeros por el cual asistieron al llamado que se hacía en ese momento, con la coincidencia que ese día el agua en la ciudad se había suspendido en horas de la tarde, por mantenimiento en una de las plantas y bombeo.
Por ese motivo el agua de los hidrantes se encontraba con poca presión, pues apenas se estaba normalizando el agua en la ciudad; se pidió ayuda por medio del Coronel de la Policía con su radio se pidió refuerzo a otros pueblos para fortalecer las unidades de la ciudad de Cartago. Pues desafortunadamente el cuerpo de bomberos de la ciudad se encuentra en crisis de implementos para cualquier emergencia, por lo tanto hay que pedir colaboración de auxilio a otros pueblos, como tales Ansermanuevo, Obando, Pereira, los cuales prestaron una labor intensa al llamado que se les hizo, de esa forma con la colaboración de 75 unidades se pudo controlar a eso de las 5:30 a.m. las llamas del voraz incendio.
Los días 5 y 6 o sea jueves y viernes se retiraron los escombros por parte de trabajadores de Emcartago, Obras Públicas, y los mismos usuarios con maquinarias y volquetas de ambas entidades, se solicitó la colaboración al Cuerpo de Bomberos para la lavada de la plaza de mercado en su interior, en el cual nos prestaron una colaboración masiva, facilitándonos un carrotanque y una unidad en el cual colaboró dicho servidor como bombero Hermes Flórez Molina” (Se destaca).
d. Respecto de las circunstancias en que se desarrolló el incendio de la Plaza de Mercado de Cartago, el declarante Jorge Alberto López Vargas(106) expresó que (Se transcribe de manera textual, inclusive los errores):
“Yo estaba en Pereira y cuando llegué a mi casa la empleada me dijo que me habían hecho una llamada, que la galería se estaba quemando, inmediatamente me dirigí al sitio de los hechos y cuando fui ya estaba en proporciones se aclara estaba propagado el incendio en todo el contorno de la galería, las llamas eran exorbitantes de tan proporción que hasta los avisos de la cera del frente de la carrera 6ª se alcanzaron a deteriorar y el cuerpo de bomberos haciendo hasta donde era posible por apagar el incendio pero era tantas las proporciones de las llamaradas que parecía como insuficiente el cuerpo para apagarlo, no es más. Yo tengo un depósito al frente de la galería por la calle 13, por esto fue que acudí a allá, se llama depósito San Martín, para estar pendiente de acuerdo a las proporciones del incendio que no se fuera a pasar a nuestro negocio, no es más. (...). PREGUNTADO: Sírvase decirnos, si cuando ud. llegó a ese sitio ya se encontraba el cuerpo de bomberos de esta ciudad controlando dicho siniestro. CONTESTO: Sí, ellos se encontraban allí, no recuerdo cuántos carros, inclusive un pariente que tiene negocio en la esquina de la carrera 6ª con calle 13 le pidió colaboración a uno de los bomberos porque en el local de él todavía no había entrado la candela por unos calados que lo comunica por la parte interior de la galería para evitar que se le propagara el incendio a él, los bomberos estaban afuera por la carrera, dentro de la galería no los vi, les vi por la carrera 6ª. (:..). Sí efectivamente estaba esparcido por todo el establecimiento, inclusive estaban tratando de abrir la puerta a como diera lugar de la calle 13 que da acceso a la galería para tratar de controlar el fuego, los bomberos eran quienes hacían esto y la gente que trataba de colaborar porque según cuentan no había sido posible de localizar al señor encargado de quien tenía las llaves y también tengo entendido de que en este momento no había vigilante o esa noche no había vigilante en la galería”(107) (Negrillas adicionales).
e. En la audiencia de interrogatorio de parte, la señora María Yolanda Jiménez vda. de Agudelo, respecto de la causa probable del incendio, adujo (Se transcribe de manera textual, inclusive los errores):
“O sea de las circunstancias que digo yo, que eso fue un atentado, las cosas que se veían ahí no se veía que fueran producidas por algún corto circuito, Nº Piensa uno que posiblemente fue algo que hicieron, puede que haya sido un atentado que hayan hecho porque eso fue muy rápido, se consumió en menos de dos horas. PREGUNTADO: Dice el abogado demandante que se escucharon fuertes explosiones y que pudo haber manos criminales de terceras personas a las que se les atribuye el incendio, qué puede contarnos al respecto? CONTESTO: Yo pienso que sí porque para una cosa de esas incendiarse y quemarse en menos de dos horas, varias personas que pasaron por ahí y dijeron que habían escuchado unas explosiones, uno cree sinceramente que sí hubieron manos criminales porque para un edificio quemarse por las cuatro puntas, quemarse así”(108) (Negrillas adicionales).
f. El bombero Rubén Darío Cano(109), en su testimonio, señaló que para la época de los hechos era el jefe del cuartel de bomberos de la ciudad de Cartago; narra el declarante que al llegar a la plaza de mercado aludida observó que el incendio era de grandes proporciones, por lo que, se instalaron cuatro frentes de trabajo y, se levantaron los hidrantes ubicados en la carrera 6ª con calle 12, en la carrera 6ª con calle 13, este último presentó problemas mientras fue maniobrado, debido a que, la válvula no estaba en buen estado, situación que obligó a trasladarse al hidrante ubicado en la carrera 5ª con calle 13. Agregó que (Se transcribe de manera textual, inclusive los errores):
“el agua estuvo deficiente, en horas de la tarde de ese día, no había agua, creo que empezó a llegar eso de las 8 de la noche, se abrió el hidrante de la carrera 6ª, y se tuvo que conseguir una llave para tubo para poder abrir dicho hidrante y fue así cómo se procedió a trabajar con los cuatro frentes de trabajo, y posteriormente recibiendo un apoyo de la máquina de bomberos de Anserma, Obando y Pereira, prácticamente el incendio estaba controlado. PREGUNTADO: Se dice en la demanda que cuando los bomberos de esta ciudad llegaron al sitio del incendio, se vieron obligados a romper los candados y a derribar las puertas para poder ingresar. Sírvase decirnos, si en verdad esta situación se presentó. CONTESTO: Desconozco esta situación que funcionarios de las Empresas Municipales después de iniciar la labor de nosotros llegaron con las llaves y abrieron las puertas para permitir la entrada de los bomberos a la plaza cuando nosotros llegamos las puertas estaban cerradas y por las rejas se veía que el incendio estaba declarado y empezamos a actuar, y luego llegaron los funcionarios a abrir las puertas, no recuerdo el tiempo o cuanto tardaron en llegar porque yo me dediqué a organizar los frentes de trabajo y teniendo en cuenta la responsabilidad grande que hay en este momento uno se concentra únicamente a la labor que está haciendo (…)”(110) (Se destaca).
g. El señor Antonio José Acevedo Gómez(111), en su condición de Comandante de Bomberos, relató (Se transcribe de manera textual, inclusive los errores):
“(…) recuerdo también que el incendio se propagó en forma rápida y que cuando los bomberos llegaron encontraron inconvenientes seguramente por la hora que ya estaba cerrada la galería, que eran más de las cuatro de la tarde y tuvieron que esperar mucho rato para que apareciera el vigilante para que ellos no tuvieran que violentar las puertas. Una vez que pudieron ingresar ya el incendio había consumido gran parte de los almacenes y los puestos de la galería y había avanzado en cierta proporción a consumir parte de la segunda planta el incendio, que me acuerde también fue de grandes proporciones que los hidrantes que habían en la periferia fueron insuficientes y hubo necesidad de llamar a los bomberos de Pereira, Anserma y Obando si no estoy mal, el incendio tuvo aproximadamente unas cuatro o cinco horas de duración contando desde el tiempo que se inició y los bomberos no pudieron atender oportunamente por el acceso a la galería.(…)”(112) (Se destaca).
h. El señor Jesús Antonio Londoño Meza(113), en su calidad de vigilante de turno para el momento de la conflagración, narró (Se transcribe de manera textual, inclusive los errores):
“(…) yo ese día recibí turno de vigilancia a las diez de la noche, yo le recibí el turno de dos aclaro, de diez de la noche a seis de la mañana, yo estaba revisando lo que él me entregó en el pabellón de carnes y el vigilante que había afuera, por medio de él me di cuenta que la galería se estaba quemando porque él fue el que me avisó a mí. El me avisó a mí a las diez y cincuenta y cinco de la noche, el nombre de él es don Gildardo. El Vigilante de afuera. (…). Yo estaba dentro del pabellón de carnes, la plaza de mercado es aparte y el pabellón de carnes queda a otro lado. (…). PREGUNTADO: Tuvo usted conocimiento de si hubo demora en abrir las puertas de la galería ante el incendio. CONTESTO: Pues no porque en el momento en que llegó el vigilante y el administrador dieron la orden de abrir la puerta de la calle 13 para que entraran los bomberos por ahí también a apagar. (…)”(114) (Se destaca).
i. El señor Carlos Arturo Abadía Rosales(115), en su calidad de administrador de la plaza de mercado de Cartago, relató (Se transcribe de manera textual, inclusive los errores):
“Yo en ese momento no estaba en la plaza, era el administrador de la misma, estaba compartiendo unos tragos en el Salón Estrella con unos amigos, me di cuenta de esto porque estaba muy cerca, de que la plaza de mercado se estaba quemando, inmediatamente me dirigí allá y ya estaban los bomberos, yo me di cuenta de esto estando en el Salón Estrella, cuando llegué allí ya los bomberos estaban apagando el incendio, yo no sé por qué se presentó este incendio, se quemaron la mayoría de los puestos, y algunos locales comerciales. (…). En el momento que me acuerdo habían dos máquinas y estaban ejerciendo sus labores con mangueras, estaban apagando el incendio. (…). Sí había un vigilante y él sí se encontraba allí, esto lo sé porque yo como administrador había un vigilante, ellos tenían otro jefe. (…). En esa época la mayoría de los puestos los tapaban con fibra se aclara y con costales de cabuya, esto lo sé porque yo era el administrador, algunas veces dejaban veladoras encendidas en los puestos, y los vigilantes en ocasiones los apagaban, y en otras no se podía porque los negocios estaban cerrados, dejaban también radios encendidos, algunos puestos tenían enfriadores y neveras, los que vendían pollos y pescados y carnes frías y que también las dejaban encendidas, (…). PREGUNTADO: Sírvase decirnos, qué medidas de seguridad tenía la plaza de mercado para un momento dado tomar en caso de que se presentara un incendio u otro desastre. CONTESTO: No tenía nada”(116) (Se destaca).
j. El señor Alonso Penilla Reyes(117), en su calidad de Jefe de Redes de Energía de las Empresas Municipales de Cartago, sostuvo (Se transcribe de manera textual, inclusive los errores):
“Las instalaciones eléctricas estaban recién cambiadas, en su totalidad, estaban con sus dotaciones adecuadas, es lo que puedo decir, sé porque a mí me tocó hacerlo, yo dirigí esa obra de la renovación de esa red, así también me tocó la de la Escuela Juan Bosco para un centro de cómputo, pude observar como quedaron las instalaciones eléctricas, dirigirlas. PREGUNTADO: Recuerda usted más o menos en qué época se hizo la reparación de las redes eléctricas por las que le preguntó el Juzgado anteriormente en esta diligencia. CONTESTO: Más o menos unos cinco años y ellas tenían una vida útil de 20 años y el departamento eléctrico hacía constantemente reparaciones de redes y alumbrados, de lo cual sé porque me toca dirigirlo”(118) (Se destaca).
k. Que con ocasión del referido incendio, la Asociación de Arrendatarios de la Plaza Central de Mercado –APLACEM– emitió un comunicado a la opinión pública, de la cual se lee lo siguiente (Se transcribe de manera textual, inclusive los errores):
“Como resultado de la reunión llevada a cabo con el Ingeniero Carlos Augusto Duque Cruz, Gerente de Emcartago, los funcionarios de esta dependencia con los señores Orlando Rodas Trejos, Wilfredo Marín, José Cañas y Heberto Agudelo; Representantes Legales de la Asociación de Arrendatarios de la Plaza Central de Mercado ‘APLACEM’, acordamos los siguientes puntos:
1. Que la Administración Municipal en cabeza del Dr. Alberto Quintero Herrera ni la Gerencia de Emcartago, Ingeniero Carlos Augusto Duque Cruz han tenido que ver con la calamidad que nos embarga, al contrario hemos recibido la solidaridad y apoyo que necesitamos en estos momentos críticos.
2. La Administración Municipal y la Gerencia de Emcartago se apersonará de la evacuación total de los escombros existentes en los locales de la Plaza de Mercado. Ya han impartido órdenes a las dependencias correspondientes.
3. Serán habilitadas las redes energía que provisionalmente iluminará la parte interna de la Plaza de Mercado, mientras se le da solución definitiva, previo estudio de los ingenieros a su cargo.
4. Que los damnificados se apersonarán de limpiar, asear y adecuar los locales que le corresponden a cada uno.
5. Presentar ante la Junta Administradora de ‘Emcartago’ la propuesta de exonerar de arrendamiento a todos los damnificados de la Plaza Central de Mercado. (…)”(119).
l. Que el 6 de junio de 1997, el señor Carlos Arturo Duque Cruz, en su condición de gerente general de las Empresas Públicas Municipales de Cartago, formuló denuncia penal por la presunta conducta penal de incendio(120), razón por la cual, en esa misma fecha, la Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía General de la Nación dio apertura a la correspondiente investigación previa(121).
Se advierte que dentro del encuadernamiento no obran las piezas procesales que acrediten cuál fue el desenlace del mencionado proceso penal.
m. Que el 8 de octubre de 1998, el jefe del Departamento de Acueducto de las Empresas Municipales de Cartago le informó al Departamento Jurídico de dicha entidad acerca del comportamiento del sistema de acueducto de Cartago, el 4 de junio de 1997 durante el lapso comprendido entre las 10 p.m. de la fecha aludida y las 2 a.m. del 5 de junio de 1997, así (Se transcribe de manera textual, inclusive los errores):
“PLANTA DE TRATAMIENTO Nº 1.
Para un caudal de tratamiento de 170 litros /seg (612 m3/hora), en cuatro (4) horas se entregó un volumen al tanque de 2448 m3. La capacidad de almacenamiento varió de 400 m3 a 1000 m3, es decir que de los 2448 m3 suministrados al tanque en ese período, 600 m3 se almacenaron y 1840 m3 se entregaron del tanque de la planta Nº 1 a la red de distribución.
PLANTA DE TRATAMIENTO Nº 2.
Para un caudal de tratamiento de 330 litros/seg., (1180 m3/hora), en cuatro (4) horas se entregó un volumen al tanque 4752 m3 suministrados al tanque en ese período, 697 m3 se almacenaron y 4054.5 se entregaron del tanque de la planta Nº 2 a la red de distribución.
Por lo anterior, se concluye que en el período de las 10:00 p.m. del cuatro (4) de junio/97 a las 2:00 a.m. del 5 de junio/97, sí había disponibilidad del agua en la ciudad” (Se destaca).
n. Que según certificación expedida por las Empresas Municipales de Cartago S.A. E.S.P. certificó lo siguiente:
“Que consultados los archivos de la entidad y de acuerdo con el informe expedido por el Departamento de Acueducto y Alcantarillado de las Empresas Municipales de Cartago A.A. 495 de fecha octubre 8 de 1998 y con las planillas de operación diaria de las Plantas de Tratamiento Nos. 1 y 2, se establece que el 04 de junio de 1997 a la hora del incendio de la Plaza de Mercado, materia de los hechos de la demanda, sí había servicio de acueducto en la ciudad”(122) (Se destaca).
o. Que el Jefe de Departamento Eléctrico de las Empresas Municipales de Cartago certificó que el 4 de junio de 1997 (Se transcribe de manera textal, inclusive los errores):
“el Circuito III del Local III de la Subestación Eléctrica Santa María, el cual alimenta el sector comprendido (sic) de la carrera 6ª con calle 13 esquina –Plaza de Mercado y Emcartago–, se encontraba con servicio de energía de acuerdo al registro de eventos –bitácora– que se lleva en la Subestación.
Se presentó un disparo del interruptor lo que ocasionó la suspensión del servicio el cual se generó se generó según los equipos de protección por neutro común y sobrecorriente entre el horario comprendido de 11:03 p.m. y 11:08 p.m. Más tarde por orden del Sr. Raúl Alberto Montoya, Subjefe de Redes de Energía ordenó abrir el circuito en el horario comprendido entre las 11:20 p.m. y 12:18 a.m. por motivo del incendio que se presentó en el sector de la Plaza de Mercado, tal como aparece en el libro de registros respectivo”(123).
p. Que según certificación obrante en el cuaderno 2 del expediente 1998-926, las Empresas Municipales de Cartago expresaron que de acuerdo con el informe remitido por el administrador de la plaza de mercado de la época, dicho lugar no contaba con elementos de prevención tales como extinguidores y mangueras.
q. Que con ocasión del incendio de la plaza de mercado de Cartago, los damnificados presentaron una queja ante el Procurador Provincial de Cartago(124); no obstante, el delegado del Ministerio Público remitió la queja aludida a la Oficina del Departamento de Relaciones Industriales de las Empresa Municipales de Cartago, para que adelantara la correspondiente investigación disciplinaria en contra del administrador y vigilante(125).
Una vez tramitada dicha investigación disciplinaria, el 28 de diciembre de 2000, el Departamento de Relaciones Industriales de las Empresas Municipales de Cartago S.A. E.S.P. resolvió archivar tales diligencias, habida cuenta que no se acreditó conducta omisiva alguna en cabeza de los funcionarios investigados; en efecto, se destacan los siguientes apartes (Se transcribe de manera textual, inclusive los errores):
“(…) es así como se observa por ejemplo que el vigilante de turno se encontraba en su puesto de trabajo, en reemplazo del señor Efrén Mesa Grajales, quien había solicitado su reemplazo al jefe inmediato señor Hermes Flórez Molina, debido a problemas de salud, siendo sustituido en su puesto de trabajo por el señor Marco Orgirio Vélez, quien prestó dicho servicio e hizo entrega del mismo al señor Jesús Antonio Londoño Mesa, en el turno correspondiente de 10:00 de la noche a 6:00 de la mañana. Ahora bien, el señor Mesa Grajales efectuó la ronda respectiva a la Plaza de Mercado y posteriormente entrando al Pabellón de Carnes para revisar el libro, es ahí cuando el señor Gildardo, vigilante externo y particular de algunos negocios circunvecinos de la galería, le da aviso al señor Londoño Mesa, de lo que estaba sucediendo dentro de la plaza de mercado, revisando inmediatamente lo que estaba sucediendo, dándose cuenta del conato de incendio que se estaba presentando, razón por la cual toma el teléfono del pabellón de carnes y da aviso inmediato al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la ciudad de Cartago, (…)”(126).
r. Que el bien inmueble en el cual funciona la Plaza de Mercado de Cartago es de propiedad de las Empresas Municipales de Cartago, según se desprende del certificado de tradición y libertad de matrícula inmobiliaria Nº 375-16445(127).
A partir del caudal probatorio referenciado, para esta Sala no hay asomo de duda de que efectivamente los demandantes sufrieron un daño con ocasión de la conflagración de la plaza de mercado del municipio de Cartago, el 4 de junio de 1997, sin embargo, también es claro que dentro del encuadernamiento no obran elementos probatorios que demuestren cuáles fueron las causas que dieron origen al incendio, esto es, no hay certeza de si dicha deflagración fue provocada o, si por el contrario, obedeció a un accidente.
En efecto, se observan pruebas testimoniales que no guardan coherencia entre sí, respecto de la causa probable del incendio, puesto que, por un lado, la señora Carmen Elena Vélez Orrego adujo que el incendio fue producto de un atentado proveniente de manos criminales, mientras que, por el otro, obra un informe elaborado por el Cuerpo de Bomberos de Cartago que indicó el desconocimiento de tales causas y, como si fuera poco, el administrador de la plaza de mercado sostuvo que era frecuente que los arrendatarios de los locales y/o puestos dejaran velas y radios encendidos.
De otra parte, debe recordarse que en el libelo demandatorio se señaló que el cuerpo de bomberos de la ciudad de Cartago tardó en arribar al lugar del siniestro y, adicionalmente, se precisó que únicamente llegó con una máquina para extinguir el incendio, circunstancias, que esta Subsección no tiene por acreditadas, habida cuenta que en el expediente obran medios de prueba que dan cuenta de lo contrario.
Pues bien, nótese cómo el Comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios certificó que el día 4 de junio de 1997, a eso de las 10:54 p.m., la citada institución recibió una llamada que reportaba un incendio en la plaza de mercado de Cartago y, que como consecuencia de dicha noticia, a las 10:55 p.m., las máquinas 1 y 14 partieron hacia el lugar de los hechos y arribaron a dicho sitio a las 10:58 p.m., esto es, cuatro minutos después del llamado.
De igual forma, se demostró que al lugar del siniestro arribaron las máquinas extintoras 1, 3, 10 y 14 del cuerpo de bomberos de Cartago, tal como se desprende de las certificaciones expedidas por dicha institución obrante a folios 53-54 del cuaderno 1 del expediente 1998-955, razón por lo cual, lo afirmado en la demanda, en lo que tiene que ver con que sólo arribó una máquina, queda desvirtuado.
Como si fuera poco, el señor Rubén Darío Cano, en su calidad de bombero del citado cuerpo bomberil, manifestó que recibieron el apoyo de una “máquina de bomberos de Anserma, Obando y Pereira”(128).
A estas alturas del análisis del presente caso, la Sala estima conveniente traer a colación el testimonio del señor Sigifredo Vargas Bustamante, quien narró lo siguiente (Se trascribe tal cual):
“Yo sólo sé decirles que entre eso de las 10 y 11 de la noche me llamaron a la casa a informarme que la galería se había incendiado, esto fue en el mes de junio o julio, yo me vine inmediatamente porque como cargaba las llaves de mi hermano del local, yo estaba en mi casa que está ubicada en la calle 16 Nº 3-31 de esta ciudad, yo abrí el local de mi hermano que está situado en la parte exterior de la galería, abrí y entré con un agente de policía y uno del cuerpo de bomberos, esto fue entre las 10 y 11 de la noche, la galería, lo que es la parte interior estaba totalmente en llamas totalmente, menos el local de mi hermano al momento que yo llegué al local de mi hermano no le había sucedido nada y le dije al señor del cuerpo de bomberos que se arrimara con la manguera y me comentó que nosotros no trajimos absolutamente nada y yo les contesté a qué vinieron ustedes, en vista de esto unos señores me ayudaron a sacar la caja fuerte, cuando saqué ésta, ya estaba en llamas el local de mi hermano, después de estar en llamas esto, nadie entraba, nadie allá, los señores bomberos de Anserma cuando llegaron y creo que los de Pereira también llegaron, esto ya estaba terminado. (…). Yo alcancé a ver una máquina en la carrera 6ª frente al local del señor J. Mario y otra máquina frente a los Sanandresitos de la calle 13, estas máquinas no hacían nada y no les vi movimiento de nada a los bomberos, fueron sin equipos, llevaron las máquinas y no llevaron mangueras y tampoco aguas, esto me lo comentaron los bomberos que no recuerdo sus nombres habían ido sin equipos , no llevaban equipo, únicamente las máquinas, según creo que los bomberos se montaron en sus máquinas y no llevaron mangueras, no les vi movimiento de nada. (…). PREGUNTADO: Cuántas máquinas asistieron al incendio. CONTESTO. Yo vi tres máquinas en total en el sitio del incendio”(129) (Negrillas adicionales).
Respecto de la prueba testimonial transcrita, la Sala observa que proviene de un hermano de los demandantes, la cual, se analizará, no sin antes hacer referencia a lo que el ordenamiento jurídico colombiano ha denominado testigos sospechosos, dado que quién testificó en este proceso tiene una relación de parentesco con la parte actora.
El Código de Procedimiento Civil, en su artículo 217, establece:
“Son sospechosas para declarar las personas que en concepto del juez, se encuentren en circunstancias que afecten su credibilidad o imparcialidad, en razón de parentesco, dependencias, sentimientos o interés con relación a las partes o a sus apoderados, antecedentes personales u otras causas” (Se destaca).
A su turno, el inciso tercero del artículo 218, ibídem, dispone:
En concordancia con lo anterior, el artículo 187 de la misma normatividad, sobre la apreciación de las pruebas, preceptúa:
Al respecto, la jurisprudencia del Consejo de Estado ha dicho, de manera reiterada, que los testimonios que resulten sospechosos no pueden despacharse de plano, sino que deben valorarse de manera más rigurosa, de cara a las demás pruebas obrantes en el expediente y a las circunstancias de cada caso, todo ello basado en la sana crítica(130), de manera que los que se rindieron en el presente proceso serán examinados con aplicación de los anteriores criterios.
En efecto, el señor Sigifredo Vargas Bustamante expresó que los miembros del cuerpo de bomberos no estaban haciendo mayor cosa por extinguir el incendio de la plaza de mercado de Cartago, aunado a ello, detalló que tales funcionarios llegaron al lugar de los hechos sin máquinas, ni mangueras, prueba testimonial que riñe con lo afirmado tanto por el comandante de bomberos como por los demás declarantes, por cuanto, afirmaron que los bomberos estuvieron activos durante la fase de extinción del fuego que se había propagado en la totalidad del lugar.
Pero es más, en el testimonio transcrito salta a la vista una contradicción de dicho ciudadano, por cuanto manifestó que había visto dos máquinas extintoras en la plaza de mercado y, en las respuestas siguientes hizo referencia al presencia de tres máquinas en el lugar de ocurrencia del hecho dañoso.
Las anteriores inconsistencias en el testimonio del señor Vargas Bustamante son suficientes para restarle mérito probatorio a dicha prueba y, para tener por acreditado que el cuerpo de bomberos colaboró, en la medida de sus posibilidades, con la extinción del fuego.
De otro lado, se tiene que en el escrito de la demanda se destacó que los bomberos no contaron con suficiente agua para apagar la mencionada conflagración, la cual supuestamente había sido suspendida de manera sospechosa, respecto de dicha afirmación debe señalarse que se encuentra acreditado que el hidrante ubicado en la carrera 6ª con calle 14 presentó dificultades, toda vez que carecía de válvula para su apertura, cosa distinta ocurrió con los hidrantes ubicados en las carreras 6ª con calle 12, 5ª con calle 13, 6ª con calle 14, por cuanto, tales tomas de agua sirvieron para abastecer las máquinas del cuerpo de bomberos.
Aunado a ello, debe advertirse que también se demostró que, para el momento de ocurrencia del siniestro, el municipio de Cartago contaba con suministro de agua, tal como lo señaló el jefe del departamento de acueducto de las Empresas Municipales de Cartago.
Ante tal perspectiva probatoria, para esta Subsección no existe medio de acreditación alguno que permita tener claridad acerca de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron los hechos, esto es, si el incendio fue provocado o se originó de manera accidental, ni mucho menos existe prueba acerca de la participación de la entidad territorial en la causación de los mismos, de lo único que se tiene certeza en este proceso es de la participación activa del cuerpo de bomberos de la ciudad de Cartago.
A propósito de lo anterior, no debe dejarse pasar desapercibido, las delicadas afirmaciones de la parte actora, al señalar en la demanda(131), que el alcalde de Cartago, para la época de los hechos que ahora ocupan la atención de esta Sala, pretendía vender el inmueble en el cual funcionaba la plaza de mercado aludida y, éste habría sido el motivo que lo llevó a “prenderle candela” a dicho lugar a efectos de desalojarlo, aseveración que no cuenta con sustento probatorio alguno dentro del encuadernamiento de la referencia.
Así las cosas, para la Subsección no ofrece discusión alguna la circunstancia consistente en que en el asunto sub examine la parte demandante no satisfizo la exigencia de allegar los elementos demostrativos suficientes para tener por acreditada la presencia del aludido ligamen causal, por manera que respecto de la existencia del mismo y con base en el material probatorio recaudado, no puede menos que concluirse que las aseveraciones contenidas en el libelo demandatorio en relación con los presupuestos fácticos de la misma no pasan del terreno de las simples afirmaciones, carentes de todo respaldo acreditativo en el plenario, siendo absolutamente claro que la carga de la prueba de tales hechos en el proceso, se insiste, incumbía a la parte interesada en demostrar que concurren, en el sub júdice, los elementos exigidos por el artículo 90 de la Constitución Política para que el juez pueda ordenar al Estado la reparación de los daños antijurídicos que, con su acción u omisión, éste hubiere ocasionado.
Ante tal vacío probatorio y, teniendo en cuenta el desconocimiento de las reglas de la carga de la prueba por parte de los demandantes, esta Sala confirmará las sentencias apeladas.
1. Declárase la falta de legitimación en la causa por activa de los señores Fabio César Mancilla Martínez, Duberley Marín Loaiza, Édgar Marín Loaiza, Ángel Guiovany Giraldo, María Martha Cecilia Hernández Soto y Gonzalo Marín Arboleda.
2. Confírmanse las sentencias que dictó la Sala de Descongestión para los Tribunales Administrativos del Valle del Cauca, Quindío, Cauca y Nariño, los días 7 de septiembre de 2004 y 24 de febrero de 2005, así como también contra las sentencias que profirió el Tribunal Administrativo del Valle del Cauca, los días 21 y 28 de junio de 2002 y de 18 de septiembre de la misma anualidad.
45 Folios 74-102 cuad. 1. Expediente 1998-926.
46 Folios 65-90 cuad. 1 Expediente 1998-1902.
47 Folios 18-47 cuad. 1. Expediente 1999-967.
48 Folios 68-93 cuad. 1. Expediente 1998-934.
49 Folios 64-87 cuad. 1 Expediente 1998-955.
50 Folios 64-87 cuad. 1 Expediente 23851.
51 Folios 66-91 cuad. 1 Expediente 23935.
52 Folios 64-88 cuad. 1 Expediente 1998-955.
53 Folios 13-42 cuad. 1. Expediente 1999-973.
54 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 22 de noviembre de 2001, C. P. María Elena Giraldo Gómez, Expediente 13356.
55 Ver, por ejemplo, Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera sentencia de 15 de junio de 2000; C. P. María Elena Giraldo Gómez; Expediente 10.171; Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del veintiocho (28) de abril de dos mil cinco (2005), C. P. Germán Rodríguez Villamizar, Radicación 66001-23-31-000-1996-03266-01(14178).
56 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del treinta y uno (31) de octubre de dos mil siete (2007); Referencia 13.503; Radicación 110010326000199713503 00.
57 A propósito de la falta de legitimación en la causa material por activa, la Sección ha sostenido que “… si la falta recae en el demandante, el demandado tiene derecho a ser absuelto pero no porque él haya probado un hecho nuevo que enerve el contenido material de las pretensiones sino porque quien lo atacó no es la persona que frente a la ley tiene el interés sustantivo para hacerlo –no el procesal–”. Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del veinte (20) de septiembre de dos mil uno (2001); C. P. María Elena Giraldo Gómez; Radicación 10973.
58 Folio 8 cuad. 1. Expediente 1999-989.
59 Folio 9 cuad. 1. Expediente 1999-989.
60 Folio 10 cuad. 1. Expediente 1999-989.
61 Folio 11 cuad. 1. Expediente 1999-926.
62 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
63 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
64 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
65 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
66 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
67 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
68 Folio 228 cuad. 1. Expediente 1999-926.
69 Folio 12 cuad. 1. Expediente 1999-967.
70 Folio 14 cuad. 1. Expediente 1999-967.
71 Folio 17 cuad. 1. Expediente 1999-967.
72 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
73 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
74 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
75 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
76 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
77 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
78 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
79 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
80 Folio 117 cuaderno 1 Expediente 1999-967.
81 Folio 117 cuaderno 1 Expediente 1999-967.
82 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
83 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
84 Folio 172 cuad. 1. Expediente 1998-1902.
85 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
86 Folio 215 cuad. 1. Expediente 23851.
87 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
88 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
89 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
90 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
91 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
92 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
93 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
94 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
95 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
96 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
97 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
98 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
99 Sin foliatura cuaderno 2 Expediente 1999-926.
100 Folio 51 cuaderno 2 Expediente 1998-934.
101 Folio 5 cuad. 1. Expediente 1998-955.
102 Folio 141 cuad. 1. Expediente 1998-926.
103 Folio 28 cuad. 2. Expediente 23851.
104 Folios 16-17 cuad. 1. Expediente 23935.
105 Folios 154-154 cuad. 1. Expediente 1998-926.
106 A continuación se transcriben las condiciones civiles y personales de ley del testigo Jorge Alberto López Vargas: “Soy natural de esta ciudad Cartago (V), tengo 45 años de edad, soltero (divorciado), estudié hasta bachillerato, de profesión comerciante, soy propietario de un negocio en la 6ª, vivo en el Edificio Torres de San Francisco de esta ciudad de Cartago (V)”.
107 Folios 306-309 cuad. 2. Expediente (27370) 1998-0933.
108 Folio 514 cuad. 2 A. Expediente (31090) 1998-0926.
109 A continuación se transcriben las condiciones civiles y personales de ley del testigo Rubén Darío Cano: “Soy natural de Alcalá (V), tengo 56 años de edad, soy empleado del Cuerpo de Bomberos de esta ciudad, casado, estudié hasta octavo de bachillerato, residenciado en la calle 10 Nº 3-29 de esta ciudad”.
110 Folios 18-22 cuad. 2. Expediente (27370) 1998-0933.
111 A continuación se transcriben las condiciones civiles y personales de ley del testigo Antonio José Acevedo Gómez: “Soy natural de Ansermanuevo, Valle, (…), unión libre, médico cirujano de profesión”.
112 Folios 35-37 cuad. 2. Expediente (29829) 1998-955.
113 A continuación se transcriben las condiciones civiles y personales de ley del testigo Jesús Antonio Londoño Mesa: “Soy natural de esta ciudad de Cartago (V), tengo 48 años ½ de edad, soy casado, estudié, aclaro, no terminé primaria, sé leer y escribir, soy funcionario de las Empresas Municipales de esta ciudad, (…)”.
114 Folio 6 cuad. 4. Expediente (29829) 1998-955.
115 A continuación se transcriben las condiciones civiles y personales de ley del testigo Carlos Arturo Abadía Rosales: “Soy natural de Cartago (V), tengo 52 años de edad, soy pensionado, vivo en la carrera 11B Nº 16 A - 11 de esta ciudad, soy casado, no tengo parentesco alguno con el demandante ni con los representantes de las entidades demandadas en el presente asunto”.
116 Folios 428-432 cuad. 2. Expediente (27370) 1998-0933.
117 A continuación se transcriben las condiciones civiles y personales de ley del testigo Jorge Alberto López Vargas: “natural de esta ciudad de Cartago (V), tengo 44 años de edad, soltero, de profesión técnico electricista, que estudié hasta (sic), aclaro, soy bachiller técnico y no tengo parentesco alguno con la demandante en estas diligencias ni con los representantes de las entidades demandadas”.
118 Folio 292 cuad. 2. Expediente (29829) 1998-0934.
119 Folios 24-26 cuad. 1. Expediente 23935.
120 Folios 35-37 cuad. 2. Expediente (27370) 1998-0933.
121 Folio 38 cuad. 2. Expediente (27370) 1998-0933.
122 Folio 133 cuad. 2. Expediente (27370) 1998-0933.
123 Folio 155 cuad. 1 Expediente 23851.
124 Folio 21 cuad. 2 A. Expediente 1998-926.
125 Folio 23 cuad. 2 A. Expediente 1998-926.
126 Folios 233-258 cuad. 2 A. Expediente 1998-926.
127 Folio 283 cuad. 1. Expediente 1998-926.
128 Folios 18-22 cuad. 2. Expediente (27370) 1998-0933.
129 Folios 50-52 cuad. 2. Expediente (23935).
130 Ver, entre muchas otras: sentencia del 28 de noviembre de 2000, proceso Nº AC-11349, M. P. Olga Inés Navarrete Barrero; sentencia del 19 de julio de 2007, proceso Nº 68001-23-15-000-2006-02791-01(PI), M. P. Martha Sofía Sanz Tobón; sentencia del 2 de septiembre de 2010, proceso Nº 11001-03-24-000-2007-00191-00, M. P. Marco Antonio Velilla Moreno; sentencia del 8 de abril de 2014, proceso Nº 68001-23-15-000-2000-03456-01(29195), M. P. Jaime Orlando Santofimio Gamboa.
131 Revisar hecho Nº 22.1 de la demanda.

References: ARTÍCULO 90
 artículo 136
 artículo 136
 artículo 136
 artículo 136
 artículo 136
 artículo 217
 artículo 218
 artículo 187
 artículo 90