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Timestamp: 2018-09-26 12:45:31+00:00

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ENFERMERIA AVANZA: septiembre 2015
LA SANIDAD MILITAR EN EUZKADI
A propuesta de la Jefatura Superior de Sanidad Militar, considerando que en los actuales momentos debe estar controlado por el Departamento de Defensa todo lo que afecta a Sanidad Militar, cuya actuación comienza desde el momento del reclutamiento del soldado, extendiéndose su acción hasta que termine su actuación con el herido de guerra y enfermo militar, vengo en decretar lo siguiente:
FOTO 1 Enfermeras Sanidad Militar de Euzkadi
Artículo 1º.- Se crea el Hospital Central Militar, comprendiéndose en esta denominación todos los Hospitales actualmente existentes en el término municipal de Bilbao y los de nueva creación dedicados exclusivamente a atender al miliciano enfermo o herido de guerra.
Artículo 2º.- A tal efecto se militarizarán en el Hospital Civil de Basurto aquellas Salas de Medicina y Cirugía que la Jefatura Superior de Sanidad Militar estime precisas para las necesidades de guerra, reservando el resto para los enfermos civiles.
Artículo 3º.- Quedan militarizados todos los Hospitales de Sangre actualmente existentes, con todo el personal afecto a los mismos.
Artículo 4º.- Quedan militarizados también, a partir de la fecha de publicación del presente Decreto, todos aquellos médicos, odontólogos, veterinarios, farmacéuticos, estudiantes de Medicina, practicantes y enfermeras tituladas, residentes en Euzkadi, cuyos servicios se consideren necesarios, según especificación que establecerán las oportunas órdenes dictadas por ese Departamento, a propuesta de la Jefatura de Sanidad Militar.
FOTO 2 Portada del libro de la Sanidad Militar de Euzkadi, 1937
Artículo 5º.- El personal que preste sus servicios en Hospitales y Dispensarios militares, ambulancias y batallones, ostentará la graduación que para el caso conferirá este Departamento por las correspondientes Órdenes comunicadas a los interesados, que aparecerán en el DIARIO OFICIAL DEL PAÍS VASCO.
Artículo 6º.- La Jefatura Superior de Sanidad Militar dictará las disposiciones oportunas e instrucciones generales para todo el personal médico-sanitario militarizado, previniéndose que su falta de cumplimiento será sancionada con arreglo al Código de Justicia Militar.
FOTO 3 Decreto del 2 de noviembre de 1936
Artículo 7º.- Del presente Decreto se dará cuenta, en su día, al Poder legislativo de Euzkadi.
Dado en Bilbao a treinta de octubre de mil novecientos treinta y seis (1).
El Consejero de Defensa
FOTO 4 Enfermeras y Enfermeros de la Sanidad Militar de Euzkadi
El descanso del “Ángel de Paz” (La enfermera)
Qué admirable se perfila tu figura,
absorta en el encanto del jardín…
¿Hacia dónde tus pensamientos la proa enfilan?
¿Hacia qué norte tus sueños van?
… Hermano?
…Novio?
¿Los que en el frente luchan por la libertad?
Sólo vienes a envolverte en el perfume,
Tú, flor de flores, abeja milagrosa,
para llevarlo entero, convertido en miel espiritual
a quienes, heridos, esperan en el lecho
tu sonrisa divina.
La dulzura de tu trato angelical…
Por eso se resignan con tu ausencia leve,
Con este tu descanso
de Ángel de Paz.
ENFERMERAS REZADORAS
Empapad un corazón de mujer en los amores más puros. Saturad un corazón femenino, al mismo tiempo, con el amor de madre, con el amor de hermana, con el amor de novia, con el amor de un Ángel de la Caridad, con el amor de la Patria.
Ahí tenéis la enfermera ideal para los heridos de guerra.
Todo lo hará con una perfección sobrehumana: curar, vendar, limpiar, consolar, dar alegría y paz a los espíritus.
El suyo encuentra la recompensa en una mirada de agradecimiento, y en aquel cántico suave que le rebulle en la hondura del pecho cuando descansa de su labor arrodillada ante la Madre del Amor inagotable.
FOTO 5 Enfermeras y Enfermeros de la Sanidad Militar de Euzkadi
Su misión: Establecidos los cuarteles en lugares adecuados para ello, son ocupados unas veces por batallones en formación y otras por aquéllos que regresan en un merecido descanso de las penalidades y fatigas de los frentes de combate. Cada Cuartel dispone de su enfermería, lugar amplio, ventilación y orientado con arreglo a los cánones de la higiene.
Regentada por un médico militar visitador de Cuarteles, y auxiliada por personal idóneo, tiene por misión controlar el estado sanitario de las unidades que transitoriamente se hallan acuarteladas, así como de las dependencias del local, con el máximo rigor y celo. Si el ideal médico es siempre “prevenir antes de curar”, en las actuales circunstancias es nuestra máxima aspiración.
Se lleva a cabo el control sanitario de los “gudaris” (milicianos), pasando éstos por un reconocimiento médico antes de su incorporación a los distintos batallones; las alegaciones o incapacidades son resultas por el Tribunal médico militar.
FOTO 6 Enfermeras y Enfermeros de la Sanidad Militar de Euzkadi
Partes integrantes de las mismas: Toda enfermería consta de dos dependencias: la una destinada a la hospitalización del enfermo, con ocho o dieciséis camas, llevándose un registro de entradas y salidas, batallones de procedencia, diagnósticos y tratamiento seguido, gráfica de temperaturas, y libros de racionamiento.
El ingreso a ellas, se hace en dos situaciones distintas: 1ª, si el “gudari” está en el frente; 2ª, en situación de acuartelado. En el primer caso, reconocido el enfermo por el médico del Batallón y necesitando su evacuación, lo envía al Cuartel de origen, con la tarjeta correspondiente en la que figura el diagnóstico, inyecciones o sueros administrados; en el segundo caso es el médico del Cuartel quien le da ingreso, previo un reconocimiento que tiene lugar en la otra dependencia a que antes aludimos, llamada Sala de Reconocimiento; en esta Sala se pasa visita diaria a una misma hora para todos aquellos que se encuentran mal o sufren lesiones de diversa índole que no precisen hospitalización (catarros, forúnculos, heridas, rozaduras, quemaduras, lesiones en cicatrización habiendo salido de los hospitales fuera ya de todo peligro para su completa curación).
El corneta de guardia es el encargado de avisar con su “voz” metálica la llegada del médico. Se dispone de material de curas abundante e indispensable, así como de medicamentos que suministra la Farmacia Militar; se lleva en esta Sala un control riguroso de todos los asistidos, terapéutica empleada, evolución del proceso, día que es baja, que tiene que presentarse y cuando sale de alta. En esta visita diaria se seleccionan aquellos que requieren su ingreso en la enfermería.
Auxiliares de enfermería: Disponen los médicos del Cuartel, de un laboratorio militar, instalado bajo la dirección del Doctor Aspe y encargado de realizar todos los análisis precisos e indispensables en la clínica (jugo gástrico, orina, sangre, etc.), con los cuales se completa el diagnóstico de los enfermos asistidos.
Como anexos al servicio médico, se dispone también de Consulta de Odontología.
En estas enfermerías, son excluidos aquéllos que padecen enfermedades infecciosas o contagiosas, para cuya asistencia existen establecimientos especiales.
Complementos de la labor médica: Fuera de las diarias visitas de reconocimiento y enfermería, está el personal sanitario auxiliar, que se turna en guardia, encargado de la asistencia de los enfermos; cumpliendo las órdenes del médico en cuanto a la toma de medicamentos, inyecciones, etc…, y de avisar a éste en caso de urgencia.
En estos cuartos predilectos de la Casa donde la blanca blusa del médico es una bandera de paz y los brazos de la Cruz Roja que figuran en las puertas parecen acoger amorosamente a los que en ellos, cargados por la fiebre o por el dolor, se cobijan, es donde Sanidad Militar desarrolla una de sus humanitarias misiones, de modo más generoso y callado: la de evitar las enfermedades y de curarlas, proporcionando todos los medios y no reparando en sacrificios para conseguirlos.
Al Excelentísimo Señor Presidente del Gobierno de Euzkadi y Consejero de Defensa, Don José Antonio de Agire y Lekube:
Esta es Excelentísimo Señor, la obra de caridad y patriotismo que la Sanidad Militar de Euzkadi se esfuerza abnegadamente en realizar, arrebatando vidas al Dolor y a la Muerte, que cabalgan sobre el aire huracanado de la Guerra.
La Providencia ha permitido que, en medio de los horrores de una de las más sangrientas que registrará la historia del Pueblo Vasco, haya iniciado el camino recuperador de su originaria libertad nacional. Parece como si fuese una prueba definitiva, por la que había de pasar el temple de la vieja raza vasca, antes de concedérselo el logro de sus anhelos entrañables.
En la prueba estamos poniendo el máximo fervor todos los ciudadanos de Euzkadi, dándonos ejemplo altísimo su Gobierno, y a la cabeza de todos la persona de V. E. desde el puesto de máxima responsabilidad a la que la voluntad del pueblo hubo de elevarle.
Nos complacemos en ofrecer a V. E. el fruto que esta Memoria condensa, de la Organización Sanitaria Militar de Euzkadi, proponiéndonos perseverar en la sublime misión que nos está encomendada, mientras el triunfo del Derecho y de la Libertad no ahuyenta de nuestra amada tierra, para que las generaciones venideras la posean en paz, el trágico galopar desenfrenado de los Jinetes del Apocalipsis.
Bilbao, 13 de febrero de 1937
FOTO 7 Lehendakari del Gobierno Vasco José Antonio Aguirre, visitando a los heridos
Esta Memoria-Revista se comenzó el día 1º de febrero de 1937; quedó terminada el 13 de ese mismo mes, en cuya fecha se hizo entrega del ejemplar único al Excelentísimo Señor Presidente del Gobierno de Euzkadi. Se editó en los Talleres Gráficos de Jesús Álvarez, y todo el material de que se compone, es de producción nacional euzkadiana.
Dirección de la Revista-Memoria. Fernando de Untzeta.
Dirección Técnica: Ceferino de Jemein.
Dirección Literaria: José María de Bengoa.
Dirección Artística: José María de Uribaren.
José Luis Arenillas.
José Luis de Goikoetxea.
José Luis de Galano.
Ezequiel Porta.
Genaro de Eloriaga.
Eloy Saenz de Buruaga.
Ramino Canivell.
Martín de Aspe.
Francisco de Jauregi.
Quintín de Koraletxe.
Tomás de Jayo.
Gabino Pérez.
Manuel de la Sota.
Fotos “Goiko”.
EL MÉDICO DEL BATALLÓN
En el libro de Forque titulado “Patología Quirúrgica” aparecen unas magníficas fotografías, plenas de dinamismo, que nos hablan con singular elocuencia de lo que fue la guerra Europea de 1914.
En el mismo libro, a toda página, hay un dibujo de Fargeot, en donde se ve a un hombre que en actitud muda dirige su mirada a lo infinito, en busca de algo que él no comprende: es un médico.
FOTO 8 Médico del batallón y sanitario del batallón
“In Memoriam”, dice el pie del referido dibujo. Extraído del “Libro de Oro” de los médicos muertos por la patria, es todo un símbolo de la realidad de la guerra. Toda la labor sanitaria es encomiable, pero ésta que ejerce el médico del batallón es hondamente digna de alabanza. Vayan en estas líneas el recuerdo emocionado hacia el nombre de aquellos médicos que, en el cumplimiento de su deber, han caído en los frentes de combate.
Los nombres de: Bernardo de Elizondo; Andrés López Uranga; Ernesto Cuartero y Luciano Martínez Aristi, son el comienzo de esta cadena triste de los que, en aras del deber, van ofrendando su vida a la causa justa de la humanidad.
Acogidos con reservas mentales por los propios milicianos y camilleros, han sabido conducirse con el celo que la grandeza de su misión requería, trabajando con una alteza de miras y una abnegación que alcanza el grado de lo sublime. Y es que la guerra exalta los valores humanos, destacando el sentimiento de solidaridad y ayuda al caído, lo que en la filosofía hindú se conoce por Servicio, y la misión del médico y de las enfermeras encuentra en la guerra campo abonado para el desarrollo de su finalidad humanitaria.
La convivencia de los médicos y enfermeras con los milicianos ha conseguido lo que no había sido posible alcanzar hasta la fecha. Los médicos y enfermeras se han convertido al antifascismo, aceptando la lucha que sostenemos por la causa de la liberación de los pueblos y la emancipación de los trabajadores, al percatarse de lo que se ventila en la misma. Hasta hace poco les separaba de los milicianos un mundo de distancia; pero en el campo de batalla unos y otros han comprendido que son compañeros de ruta y se han hecho inseparables. En lo sucesivo, la compenetración de los médicos y enfermeras con sus compañeros de Sección será cada vez más estrecha, redundando en beneficio de su función, a la que se entregarán con la función de un catecúmeno recién llegado.
ORGANIZACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE SANIDAD MILITAR
Vamos a exponer esquemáticamente la forma en que fue organizado el Departamento de Sanidad Militar, de todas y cada una de cuyas dependencias iremos dando detalles.
La estructuración de las Oficinas se estableció, desde un principio, como sigue:
1.- JEFATURA, con sus Secretarías, General y Particular, Inspección General de Frentes y Administración.
2.- SERVICIOS MÉDICO - SANITARIOS en batallones y sectores.
3.- SERVICIOS HOSPITALARIOS, de vanguardia y de retaguardia.
4.- HIGIENE: Centros de Venerología, Epidemiología, Parasitología y Especialidades.
5.- ODONTOLOGÍA Y ESTOMATOLOGÍA.
6.- SERVICIO DE A. G. (Antigás).
7.- CUARTEL GENERAL SANITARIO de Munoa, con su Parque Móvil, Intendencia de Transportes y Servicios de Ambulancias.
8.- TRIBUNALES MÉDICO – MILITARES, para la revisión de incapacidades.
9.- ENFERMERÍAS DE CUARTELES.
10.- INTENDENCIAS SANITARIAS: Farmacia Militar, Material Sanitario, fijo y ambulante.
11.- INTENDENCIA DE ABASTOS: Almacén de víveres y ropas.
12.- INFORMACIÓN Y ESTADÍSTICA, de heridos, enfermos y fallecidos de guerra.
13.- COMISARIADO.
Esta sección ha surtido, además, de tres ambulancias antiguas y cinco modernas, y material confeccionado de guarnicionería, a los frentes de Santander y Asturias.
Como dato estadístico de gran interés, insertaremos el cuadro del personal sanitario dependiente de la Jefatura Superior de Sanidad Militar, de este Cuartel Sanitario de Munoa, en las diferentes unidades del Ejército de operaciones de Euzkadi:
Médicos de batallones, Sectores y Hospitales de Vanguardia….........…..92 hombres
Médicos ayudantes…………………………………………………….22 hombres
Practicantes…………………………………………………………..170 hombres
Enfermeros………………………………..……………………….…398 hombres
Camilleros…………………………………………………………..1.052 hombres
Acemileros……………………………………………………………129 hombres
Personal Auxiliar………………………………………………………16 hombres
Cocinas y Limpieza…………………………………………………….67 hombres
Administradores………………………………………………………..15 hombres
TOTAL……...1.961 hombres
Oficina Central “Munoa”………………………………………………33 hombres
Transportes……………………………………………………………373 hombres
Ambulancias…………………………………………………………..171 hombres
TOTAL……...2.538 hombres
FOTO 9 Enfermeras y Enfermeros de la Sanidad Militar de Euzkadi
El Cuartel Sanitario de Munoa, por su magnífica instalación, presta extraordinarios servicios a la Sanidad Militar.
Figura como Jefe del Cuartel don Quintín de Korraletxe y como administrador don Feliciano Fariñas.
Jefe de Transportes don Fernando Losada, y Secretario don Mario de Basterretxea.
Jefe de Ambulancias don José López Urkixo, y Secretario don Francisco Lebrero Ibáñez.
ESQUEMA DE SITUACIÓN DE LOS SERVICIOS SANITARIOS
En las trincheras y entre los primeros 500 metros: los Enfermeros del Batallón, que realizaban la primera cura.
De los 500 metros a los 1.000 metros que estaba el primer puesto sanitario: Camilleros del Batallón.
Puesto de Socorro: Médico del Batallón, que realizaba la clasificación simple y los Camilleros de Ambulancia.
FOTO 10 Transporte sanitario de la Sanidad Militar de Euzkadi
Médico de la ambulancia: Clasificación y distribución de los heridos:
Grandes hemorragias
Shockados graves
Torácicos asfícticos
Grandes lesionados de miembros
Fracturados no inmovilizados
Portadores de tubo de goma
Puesto Quirúrgico: Pequeña cirugía:
Torácicos no asfícticos
Fracturados abiertos no inmovilizados
Poliheridos
Shockados no intensamente
Gran Hospital
Lesionados de partes blandas
Lesionados de huesos con aparatos de inmovilización
Hospitales de Retaguardia
FOTO 11 Hermanas de la Caridad en la Sanidad Militar de Euzkadi
La toca alba y alada de la Hermana de la Caridad es el símbolo del más digno sentimiento humano, elevado a una sublimidad casi divina a impulsos de la fe.
Cuando se inclina sobre su cuerpo, descoyuntado por el dolor, es una ánfora de bálsamo inagotable.
Cuando sobre su alma atenazada por la tristeza, luz del cielo en angélica silueta.
Bajo sus alas podría encontrar refugio el sufrimiento de toda la Humanidad.
Su albura (blancura perfecta) bastará para ahuyentar el negror de todas las desdichas.
Es símbolo que significa la dedicación de todas las horas de una vida de mujer, a practicar las Obras de Misericordia.
¡Desgraciada la Sociedad que ante esta síntesis profunda de Amor no detiene los furores de su vesania! (vesania = Demencia furiosa).
Con esa sencillez, con esa alegría
y decisión, con naturalidad tan
elegante, han pasado del Club
aristocrático al Hospital; del
hogar opulento, a la cocina de
una enfermería; de señoritas
solícitamente servidas, a servidoras
voluntarias del dolor.
Sólo puede ser así, cuando un
alto ideal mueve a las almas (2).
El Libro de la Sanidad Militar en Euzkadi, Bilbao, 13 de febrero de 1937
E: Departamento de Defensa a través de los Talleres de Jesús Álvarez.
L: Bilbao.
A: 1937 (febrero).
I: Castellano, con algunos textos en euskera y en menor medida en francés
P: 270 págs.
I: Contiene numerosas fotos y dibujos.
D: Una autodenominada Memoria-Revista con “todo el material [...] de producción nacional euzkadiana”. Fue realizada bajo la dirección general del jefe superior de Sanidad Militar, el doctor Fernando Unceta, con la ayuda de un director técnico (Ceferino Jemein), un director literario (José Mª Bengoa) y un director artístico (José Mª Uribarren). Completan el equipo editor J. L. Arenillas, J. L. Goicoechea, J. L. Galano, E. Porta, G. Elorriaga, E. Sáenz de Buruaga, R. Canivell, M. Aspe, F. Jáuregui, Q. Corraleche, T. Jayo, G. Pérez y M. de la Sota. Su contenido refleja los cuatro meses de gestión de la Sanidad Militar de Euzkadi: “habla de lo único amable en la tragedia de la guerra: LA SANIDAD”.
C: La obra reproduce el organigrama de Sanidad Militar: los hospitales de sangre, los de vanguardia y de sector, los quirúrgicos, médicos y de convalecencia; personal sanitario de los batallones, dispensarios de higiene, odontología, ortopedia, laboratorios y farmacia, Cuartel sanitario Munoa, médicos, inspectores de cuarteles, enfermería, delegaciones de hospitales, tribunales médico-militares, Servicio Antigás, Transportes y parque móvil y ambulancias, jefatura, oficinas de información y estadística, intendencia, y avituallamiento de hospitales.
O: La cubierta de esta memoria, con ligeras modificaciones, se utiliza para ilustrar el cartel anunciador del primer Alderdi Eguna (Día del PNV), celebrado en el santuario navarro de San Miguel de Aralar (25-IX-1977).
FOTO 12 Enfermeras Sanidad Militar de Euzkadi
Los Practicantes de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi
Euzkadiko Gudontzidia. La Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi fue una de las unidades militares más singulares y peor conocidas de las que tomaron parte en la Guerra Civil de 1936-1939. En esas unidades navales había asignados practicantes.
Derivado de la Constitución de la República de 1931 y del Estatuto de Autonomía Vasco aprobado en Referéndum en 1933, primera votación en que en la península las mujeres ejercitaron su derecho al voto; el Gobierno de Euzkadi se constituyó el 7 de octubre de 1936. Ese día, en la Casa de Juntas de Guernica, mientras gudaris y milicianos paraban al ejército sublevado en Elgeta, los concejales vizcaínos, guipuzcoanos y algunos alaveses eligieron, por casi total unanimidad, primer presidente del Gobierno de Euzkadi a José Antonio Aguirre, abogado de treinta y dos años, alcalde de Guetxo y diputado a Cortes desde 1931. En nombre del Gobierno de la República José Echevarría Novoa, gobernador civil y presidente de la Junta de Defensa de Vizcaya, invistió como Lendakari a Aguirre, quien pronunció este juramento: “Ante Dios humillado, en pie sobre la tierra vasca, con el recuerdo de los antepasados, bajo el árbol de Guemica. juro cumplir fielmente mi mandato”.
A continuación, dio a conocer la lista de su Gabinete, de concentración nacional, y su programa ministerial, pactado previamente. Su composición fue la siguiente:
Presidencia y Defensa, José Antonio Aguirre (PNV); Gobernación. Telestoro Monzón (PNV); Justicia y Cultura, Jesús María de Leizaola (PNV); Hacienda, Heliodoro de la Torre (PNV); Agricultura, Gonzalo Nárdiz (Acción Nacionalista Vasca); Industria, Santiago Aznar (PSOE); Trabajo, Juan de los Toyos (PSOE); Asistencia Social, Juan Gracía (PSOE); Comercio y Abastecimiento. Ramón M. Aldasoro (Izquierda Republicana); Sanidad. Alfredo Espinosa (Unión Republicana), y Obras Públicas, Juan Astigarrabía (PC de Euskadi).
FOTO 13 Lehendakari del Gobierno Vasco José Antonio Aguirre
En plena guerra, y sin poder contar con la colaboración del Gobierno de la República, el Gobierno de Euzkadi tiene que organizarse en todos sus ámbitos. El propio Lehendakari Aguirre asume la constitución del cuerpo de Ejército de Euzkadi.
Un Ejército propio y distinto al de las milicias irregulares. El decreto del 25 de octubre de 1936 firmado por Aguirre y publicado en el Diario Oficial del País Vasco, establece acorde con la declaración ministerial del día 7, que “todas las unidades, Armas y Cuerpos del Ejército” que operan en Vizcaya quedan “bajo la autoridad superior del Consejero de Defensa de Euzkadi”; esto es, del propio Aguirre. Con lo que se crea un Mando militar propio, supremo, desligado del Ejército del Norte, que existía ya, en principio.
Además pone en marcha las siguientes medidas:
Llamar cuatro reemplazos: 1932, 1933, 1934 y 1935.
Militarizar las milicias, que deberán usar uniforme y quedar sujetas al fuero militar. Militarizar los técnicos y obreros especializados, así como la incautación de las fábricas y talleres, es decir, la industria, la poderosa industria vizcaína. Establecer zonas de guerra. Crear los organismos competentes: Estado Mayor y Departamento (o pequeño Ministerio) de Guerra, con todas las dependencias propias de una administración militar.
FOTO 14 Gobierno de Euzkadi
Así, el Gobierno Vasco llegó a crear un pequeño ejército de 40.000 hombres con el Lehendakari Aguirre como Comandante en Jefe.
Fue el 15 de octubre de 1936 cuando el presidente del Gobierno de Euzkadi y consejero de Defensa, José Antonio Aguirre, designó a Joaquín Egia y Untzueta Jefe de la Sección Marina que empezaría a funcionar diez días después.
La misión confiada a esta Sección era la de organizar una fuerza naval auxiliar de la Armada Republicana que se dedicara a la protección del tráfico mercante y de las faenas de pesca en aguas propias y mantuviera libres de minas submarinas los accesos a los puertos vascos. Y es así como nació la Marina de Guerra Auxiliar de Euskadi, una de cuyas tareas básicas fue la de escoltar buques mercantes que llegaban a Bilbao. En este contexto esta fuerza naval una autonomía orgánica y operativa absoluta respecto de la Marina Republicana.
Para organizar esta fuerza auxiliar, Egia convirtió en “buques de guerra” a un buen número de pesqueros que estaban refugiados en Bilbao, sin ninguna ocupación. En su mayoría habían llegado en la evacuación de Pasajes. Les dotó de artillería en unos casos (bous armados) o de aparejos para el rastreo de minas submarinas en otros (dragaminas).
Para la protección del tráfico mercante y de los pesqueros que faenaban en aguas territoriales se escogió a 4 bacaladeros de la empresa PYSBE de Pasajes, llegados a Bilbao en la evacuación de Guipúzcoa. El 30 de octubre de 1936 el presidente del Gobierno Vasco, José Antonio Agirre firmó los decretos de incautación de los buques Hispania, Euzkal-Erria, Mistral y Vendaval, ocupándose la Armada Republicana de artillarlos. Se les instaló al principio 1 cañón de 101’6 mm. a proa y 2 ametralladoras en el puente (el Mistral llevaba también 1 de 76’2 mm. a popa). El 9 de diciembre fueron rebautizados Araba, Bizkaya, Gipuzkoa y Nabarra y entre enero y febrero se les instaló a todos, menos al Araba, un segundo cañón de 101’6 mm. a popa.
FOTO 15 Ejército Vasco. Euzko Gudarostea
El Araba, que siempre tuvo sus calderas en muy mal estado, fue desarmado en febrero de 1937 y entró en dique a continuación para sufrir una profunda modificación que no se había completado cuando cayó Bilbao en junio. Todos los buques fueron pintados de color gris aplomado, llevando en sus amuras, en color negro, la inicial de su nombre o el numeral correspondiente; izaban la ikurriña a proa y la bandera tricolor republicana a popa.
Las tripulaciones se organizaron con personal voluntario, procedente de la Marina Mercante y Pesquera, que suplió su escasa o nula formación militar con entrega, disciplina y una elevada motivación. Se necesitaban 300 hombres y se presentaron más de 3.000 voluntarios, de los que más de 900 llegaron a pasar por las filas de la Marina de Euzkadi. Con el fin de dotar a estos buques y a todos los de la Marina Vasca de personal sujeto al control del Gobierno de Euzkadi, el 10 de noviembre de 1936, se publicó el Decreto de creación del Voluntariado de Personal de Mar.
FOTO 16 Bous de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi
La mayoría del personal del Voluntariado del Mar provenía de las localidades costeras vascas, más de la mitad eran vizcainos (57 %), destacando el elevado número de bermeotarras (más del 11 % del total); algo más de la cuarta parte eran guipuzcoanos (28 %) y muy pocos los alaveses y navarros (cerca del 1 % entre ambos); el resto (14 %) eran nacidos fuera de Euskal Herria, en su mayoría en Galicia (11 %), y también en Cantabria, Andalucía, Castilla, Aragón, Asturias, Madrid y Cataluña.
Por lo que se refiere a su militancia política, el 57 % pertenecía a Solidaridad de Trabajadores Vascos o al Partido Nacionalista Vasco, el 19 % era de la UGT o del Partido Socialista y porcentajes menores estaban afiliados a la CNT (5 %), Acción Nacionalista Vasca (4 %), Izquierda Republicana (2 %), Partido Comunista (2 %) y diversos sindicatos profesionales (1 %). Finalmente un 10 % no estaba afiliado o se desconocía su afiliación.
Una vez incorporados quedaban sujetos a las leyes y fueros de la Marina de Guerra y sometidos a la disciplina militar. Todo el personal recibió vestuario exterior de faena y de paseo. El primero era tipo mono y el segundo consistía en un chaquetón y pantalones en tonos que iban del gris verdoso al azul marino, junto con botas de pescador y boina oscura. No se utilizaron insignias, ni galones que identificaran los grados de cada uno, aunque llegó a esbozarse un proyecto. A los comandantes de los bous se les asignó la categoría de tenientes de navío, aunque el resto de la nomenclatura jerárquica se tomó de la existente en la Marina civil.
En el “destructor José Luis Díez” estaba embarcado el capitán médico José Muxika Arana, natural de Bergara (PNV).
FOTO 17 Practicantes de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi
Todos los buques de la Marina de Guerra Auxiliar de Euskadi tenían embarcado, al menos, un practicante. Entre ellos se encontraban: Tomás Aguirre Ajuria; practicante del “bou Nabarra”, nacido en Bilbao (STV) fallecido en el combate de Cabo Matxitxako, después de atender a los heridos de su barco; Bernardo Alacano; practicante del “bou Bizkaya” nacido en Bizkaia (EGI-STV); Anastasio Arbe Oleagoitia; practicante del “bou Araba”, nacido en Bilbao (STV) posteriormente embarcado en el “destructor Ciscar”; José Ignacio Gorostidi Axuria; practicante del “bou Donostia” nacido en Álava (PNV); Antonio Imaz Areitioaurtena; practicante del “bou Gazteiz” nacido en Bizkaia (Sin afiliación); José María Sáenz Martínez; practicante del “bou Gipuzkoa” nacido en Bilbao (No afiliado); Fernando Zabaleta Abaitua; practicante del “destructor José Luis Díez” nacido en Mendata (PNV-STV); Donato Andonegui Tellechea, marinero enfermero del “destructor José Luis Díez” nacido en Bermeo (PNV-STV) y Francisco Colominas Casas, marinero enfermero del “destructor Ciscar” nacido en Cataluña (Estat Catalá).
La propuesta de Nombramiento del personal sanitario era realizado por la Jefatura de Sanidad Militar del ejército republicano. Los practicantes de los Bous Gipuzkoa, Bizkaia y Nabarra hicieron sus prácticas y obtuvieron el título en el Hospital de Basurto.
El sueldo mensual de los practicantes era de 500 pesetas al mes. El personal sanitario de los buques principales, atendían las necesidades sanitarias de enfermería del personal de los buques más pequeños como dragaminas y lanchas auxiliares. Documentación extraída del Archivo particular del Bou Bizkaia que está en el Archivo General de la Administración en Alcalá de Henares.
FOTO 18 Practicantes de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi
Los practicantes de los bous artillados decidían que personal o soldados podían estar capacitados para el servicio y quien era incapacitado o dado de baja. Dentro de sus cometidos, era de especialmente importante la atención a los heridos en combate.
Además ponían vacunas (tifus, fiebre amarilla, viruela, etc y de todas las enfermedades de la época), además del resto de actividades propias de su profesión, realizando tanto curas como atendiendo toda clase de enfermedades.
Los practicantes mandan una carta donde se quejan de que quieren obligarles a hacer guardias en los “bous”. Dándoles la razón el día 8 de enero de 1937, por la Jefatura de la Marina de Guerra. Al no realizar guardias en los barcos, se las cambian para que los sábados, los practicantes durante la instrucción militar de 10 a 12, debían de dar conferencias sobre la higiene y las enfermedades. Además cada 15 días harán reconocimiento médico a toda la dotación.
El crucero pesado de guerra Canarias avistó sólo al Gipuzkoa que venía de la parte de Santoña y abrió fuego contra él. A los pocos minutos una salva del crucero Canarias le desmontó el cañón de popa y otra provocó un incendio en el puente; 5 tripulantes resultaron muertos y 12 más heridos. El Gipuzkoa contestó al fuego y alcanzó a su vez al buque Canarias produciéndole un muerto y un herido (las primeras bajas de la campaña). Persiguiendo al Gipuzkoa, el buque Canarias se colocó al alcance de las baterías costeras de Punta Galea y Punta Lucero que empezaron a disparar para ayudar al bou. Enseguida, el crucero rebelde hizo rumbo Norte y se retiró y el Gipuzkoa, seriamente averiado, pudo entrar en Portugalete.
El practicante José Mª Sáenz Martínez del “bou Gipuzkoa” se multiplicaba para intentar atender a todos los heridos, que una vez en tierra fueron evacuados a hospitales de Bilbao.
FOTO 19 Soldado Sanidad Militar de Euzkadi
Entretanto, el “bou Bizkaya” se había topado cerca de Machichaco con un misterioso mercante de bandera estoniana que había apresado el “crucero Canarias” poco antes del combate. Resultó ser el Yorkbrook que transportaba armas para los republicanos. Inmediatamente el “bou Bizkaya”, aprovechando que el Canarias se hallaba ocupado con el “bou Gipuzkoa”, le condujo a Bermeo, recuperándo así el buque y el armamento.
En el “bou Bizkaya” estaba como 2º Oficial de la Marina Mercante Avelino González Zulaika, pasando posteriormente a 1º Oficial de la Marina, casado con la enfermera Miren Begoña Elorriaga Aurrekoetxea y con domicilio en la calle Amistad nº 10 de Las Arenas (Bizkaia), y siendo posteriormente exilados en Burdeos, entre los hijos que tuvieron quiero destacar a su hija Nerea González Elorriaga, hoy enfermera diplomada con residencia en el país austral de Chile.
Al resto del convoy se habían unido ahora los pesqueros Pantzeska y Joseba Mikel, que regresaban de sus faenas. Desconociendo lo ocurrido, al poco rato se topó el convoy con el crucero Canarias. Primero abrió fuego contra el Galdames, causando la muerte a cuatro pasajeros por lo que el mercante izó bandera blanca y paró las máquinas. Disparó luego contra el Donostia, que se alejó, y finalmente contra el Nabarra. El comandante del Nabarra, a pesar de la desigualdad de fuerzas, decidió presentar batalla al crucero y hundirse combatiendo antes que rendir su barco. El Pantzeska y el Joseba Mikel aprovecharon este momento para ponerse a salvo.
De todas las acciones en las que participó la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi, el Combate de Matxitxako es, sin lugar a dudas la más importante, que se desarrolló en medio de un fuerte temporal. El 5 de marzo de 1937, en el cabo Matxitxako y con olas de más de 5 metros, estos bacaladeros artillados se enfrentan en un combate desigual al buque insignia de la flota sublevada, el crucero Canarias, en el que destaca el coraje de la tripulación del “bou Nabarra”. Una salva lateral del “Canarias” lanzaba 1.000 kilos de acero y explosivo, mientras que una salva de los cuatro bous pesaba unos 75 kilos. Teóricamente, dadas las características de protección del crucero (51 mm y 38 mm), los proyectiles de 101 mm de los bous no podían alcanzar ninguna parte vital del “Canarias”. Durante el combate, ya que el “bou Nabarra” estaba sólo, eran primero 1.000 kilos contra 22 (11 kg cada proyectil de 101 mm) y luego contra 11, después del fallo de la pieza de proa.
El “bou Nabarra" hace fuego sin cesar, a la vez que se aleja al norte, tratando de separar al crucero del mercante “Galdames”. El crucero “Canarias” reacciona rápidamente. Habiendo fijado “in situ” sus tres presas con órdenes y amenazas dirige ahora su atención al “Nabarra” y empieza a batir el bou con su artillería. Un obús toca en proa, cortando las cadenas en los escobenes y precipitando las anclas al mar. Varios tocan en cubierta; otros, perforantes, atraviesan el casco. Empieza un incendio a proa, otro en media cubierta. En la cubierta, tapizada de esquirlas y cascotes de metralla, corre la sangre. De los primeros muere un contramaestre de Ondarroa. Luego un marinero. El practicante, Tomás Agirre, tratando de curar heridas, es herido a su vez, también de los primeros. La metralla lo acribilla todo. El palo mayor cae. La chimenea, alcanzada varías veces, está destrozada e inclina a estribor.
La pieza de proa del Nabarra se bloquea porque se agarrota definitivamente el cerrojo del cañón. La pieza de popa sigue tirando sin cesar, a veces tiene que hacer fuego por elevación hacia proa, rozando chimenea y arboladura. Un obús alcanza el puente blindado de mando, que queda destrozado, y hasta el timón ha perdido sus cabillas. Llaman a un artillero para que coja el timón, porque el timonel ha muerto, con un brazo arrancado. El segundo oficial Olabeaga, ha perdido varios dedos y está tocado en las costillas. Pese a estar herido, Tomás Agirre continúa atendiendo a los heridos.
FOTO 20 Bou Gipuzkoa
En uno de los acercamientos del crucero “Canarias” un obús del “Nabarra” alcanza al crucero, matando a un guardiamarina y haciendo varios heridos. Un proyectil del crucero atraviesa cubierta superior, inferior, y estalla en el tubo de alimentación de las calderas y máquina del “Nabarra”. Saliendo de las entrañas del “Nabarra” aparecen varios titubeantes moribundos, quemados por el vapor. Sus carnes escaldadas cuelgan lastimosamente; han perdido cejas, pelo, piel, y se les va la vida.
El comandante del Nabarra, Enrique Moreno ordena abrir las compuertas del fondo para hundir el barco, al tiempo que comienza el desalojo. En medio del temporal y bajo el fuego enemigo, se botan como se pueden los botes salvavidas, saltando al agua para llegar a ellos. 5 tripulantes mueren ahogados, al no poder alcanzar los botes, entre ellos, el practicante herido, Tomás Aguirre. Enrique Moreno y Ambrosio Sarasola deciden quedarse en el barco y hundirse con él. El crucero se acerca al bou y le dispara a quemarropa una tremenda andanada que ha quedado grabada en la memoria de los supervivientes. Todo salta, y puente, cubiertas, cañones, tapas, maderas y maquinillas vuelan por los aires… y el “bou Nabarra” se hunde.
Mientras el gran crucero maniobra para recoger el primer bote del “Nabarra”, Francisco Elortegi, comandante del “Donostia”, da avante toda máquina para recoger el segundo bote. Al hacer esto, el pequeño bou se acerca a menos de dos millas del crucero, colocándose a distancia suicida de la artillería del crucero “Canarias”. Este acto de valor sin esperanza define bien a aquellos hombres y aquella batalla, a la vez que respeta la eterna tradición de los marinos en su obligación de salvar a sus compañeros.
De la lancha le llegan fuertes gritos y opiniones: “¡Escapad!” “¡Para caer presos ya bastamos nosotros!” “¡Nosotros tenemos más responsabilidad, se hace de noche, mientras nos cogen podéis escapar”.
Elortegi, emocionado, les echa baldes para achicar, vendas para los heridos, que es lo que le piden desde la lancha, arrumba al norte y pronto el pequeño bou desaparece en la noche que cae rápidamente.
FOTO 21 Bou Donostia
Como decíamos anteriormente el 5 de marzo de 1937, en el cabo Matxitxako estos bacaladeros artillados se enfrentan en un combate desigual al buque insignia de la flota sublevada, el crucero Canarias, en el que destaca el coraje de la tripulación del “bou” Nabarra. El practicante de este buque, Tomás Aguirre Ajuria, de 30 años, y natural de Bilbao fallece durante la primera hora de combate alcanzado por la metralla mientras atendía a los heridos. Junto al practicante Tomás Aguirre Ajuria, fallecieron otros 29 marineros, incluidos el capitán y el primer oficial que se hundieron con el Nabarra. Los 20 supervivientes fueron recogidos y atendidos por el crucero Canarias. Posteriormente fueron encarcelados en la Cárcel de Ondarreta en Donostia, juzgados en Consejo de Guerra y condenados a muerte.
Por intercesión directa del Comandante del Canarias, Salvador Moreno y especialmente de Manuel de Calderón director de tiro del mismo barco y posteriormente ayudante naval de Franco en Burgos, son indultados, por el valor demostrado en combate.
Lo ocurrido en Matxitxako fue excepcional. El corresponsal del diario Times de Londres, Steer, en su libro “The tree of Gernika”, hizo una emocionante narración del combate de cabo Matxitxako. El gran poeta inglés, C. Day Lewis, escribió un espléndido poema de inspiración épica, y lo publica con el título “The Nabarra (Overtures to death and otherpoems)”.
Otros autores como Juan Pardo San Gil, José María Gamboa, Joaquín Sarria, Alejo Bilbao y José Miguel Romaña que también han recogido lo ocurrido en Matxitxako aquel 5 de marzo de 1936, y en el año 2006, coincidiendo con el 70 aniversario se editó un cómic titulado “Mar de plomo”.
Desde hace 30 años, el 5 de marzo en Bermeo se rememora la batalla de Matxitxako. El valor que demostraron los miembros de los cuatro Bous de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi que hace más de 70 años libraron una “desigual” batalla con el crucero franquista Canarias.
FOTO 22 Bou de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi
El Lehendakari ha destacado la valentía de aquellos “hombres de mar” que ante la amenaza del totalitarismo supieron levantarse para defender la libertad de Euskadi al lado de la República y que “a pesar de los escasos medios con los que contaban, fueron capaces de contribuir decisivamente en labores de aprovisionamiento, escolta, evacuación y defensa de la costa vasca”. En el acto de conmemoración del 70 aniversario del combate de Matxitxako el Lehendakari se ha referido a éste como un ejemplo de “honor”, porque “posiblemente ha añadido, no haya a lo largo de la dramática Guerra civil un episodio tan lleno de reconocimiento y respeto al adversario” y en este sentido ha reconocido el apoyo personal del comandante del crucero Canarias, Salvador Moreno, que fue “decisiva” para salvar la vida de los marineros vascos apresados tras el combate. El acto del 70 aniversario de la batalla de Matxitxako concluyó con la inauguración de la escultura Matxitxakoko guda de Néstor Basterrechea (3).
FOTO 23 Enfermeras y Enfermeros de la Sanidad Militar de Euzkadi
Fue acuartelamiento del batallón Tomás Meabe durante la Guerra Civil, teniendo muchísima importancia por su situación. Así mismo hay que destacar la relevancia que tuvo este Hospital en la educación y formación de los médicos, enfermeras y personal sanitario a lo largo de su historia.
En 1898, y tras un largo proceso, comienza la construcción del Santo Hospital Civil Bilbao, más tarde conocido como Hospital de Basurto. La construcción fue sufragada con las donaciones de los vecinos de la villa, en especial por las familias acaudaladas, y con escasa ayuda de la Administración. Apellidos como Gandarias, Gurtubay, Revilla, Jado, etc., forman parte de la historia del centro y actualmente siguen dando nombre a varios pabellones del hospital. Asimismo destacó la donación de doña Casilda Iturrizar, que ascendió a 500.000 pesetas, una cifra muy elevada teniendo en cuenta que el coste total de la obra fue de seis millones de pesetas.
La búsqueda de unas instalaciones modernas, a la altura de las ciudades más avanzadas de Europa, lleva al arquitecto municipal Enrique Epalza y al doctor José Carrasco, director del Hospital de Atxuri y más tarde de Basurto, a recorrer los centros sanitarios más modernos de Europa. El proyecto tomó como modelo la gestión y el diseño del Hospital de Ependorff en Hamburgo, uno de los más modernos de la época. Una construcción con pabellones aislados, comunicados por el subsuelo para el traslado de enfermos, y zonas ajardinadas, que pretendían resolver los graves riesgos de contagio de enfermedades.
FOTO 24 Enfermeras Sanidad Militar de Euzkadi
La Junta de Caridad decide construir el hospital en unos terrenos en Basurto, que fueron adquiridos con el capital donado por Jose Mª Gurtubay Meaza. Es una zona aireada y con una buena orientación hacia al mar, un poco alejada del centro de la villa pero bien comunicado por el tranvía, el cual se utilizó para el traslado de enfermos desde el viejo Hospital de Atxuri al nuevo centro sanitario, con capacidad para 800 camas.
El 21 de junio de 1.898 se inician las obras que se prolongarán durante 10 años y culminarán el 13 de noviembre de 1908. El Hospital Civil de Bilbao fue inaugurado, entre otras autoridades, por el infante Fernando de Baviera, en representación del rey Alfonso XII de Borbón; el alcalde de Bilbao, Gregorio de Ibarretxe; y el presidente de la Junta de Caridad, Gregorio de la Revilla. El coste de la construcción alcanzó los seis millones de la época y el proyecto destacó por su modernidad e innovación. Basurto fue el primer hospital general en España con un pabellón para niños y otro para enfermos mentales, y uno específico para tuberculosos.
Gracias al doctor Enrique Areilza, en 1922 se creo el internado médico en el Hospital Civil de Bilbao, que buscaba con ello mejorar la asistencia hospitalaria y permitir a los profesionales vizcaínos de últimos cursos completar su formación. La posterior fundación del cuerpo de médicos internos, que sustituirá al de alumnos internos, supone la definitiva institucionalización de la reforma introducida en 1992.
El Gobierno vasco, presidido por el lehendakari José Antonio Agirre, inaugura el 1 de diciembre de 1936 la Universidad Vasca en el Hospital Civil de Bilbao, con la primera Facultad de Medicina. La Guerra Civil hace que tenga una vida efímera y finalice con la toma de Bilbao en 1937. Casi cuatro décadas después, en 1970, se retomó en Basurto la Facultad de Medicina y a está le siguieron la Escuela de Enfermería y la de Fisioterapia (4).
FOTO 25 Reina Victoria Eugenia y Alfonso XIII en la inauguración del Hospital Basurto el 13 de noviembre de 1908
Durante los últimos años los doctores Antonio Villanueva Edo y Juan Gondra Rezola han profundizado en la historia de Basurto, donde ejercieron su labor profesional, y su libro “Historia de los Hospitales Civiles de Bilbao” (4).
Juantxo Egaña y
Nerea González Elorriaga
Begoña Madarieta Revilla, Historiadora del Museo Vasco de Historia de la Medicina y de la Ciencia “José Luis Goti”
Museo de Historia de la Medicina. Facultad de Medicina UPV / EHU
1.- Diario Oficial de País Vasco, número 25 del 2 de noviembre de 1936, página 196
2.- La Sanidad Militar en Euzkadi. Bilbao, 13 de febrero de 1937
3.- Los Practicantes de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi. Trabajo presentado en el IV Congreso Internacional y IX Nacional de Historia de la Enfermería. Manuel Solórzano Sánchez y Jesús Rubio Pilarte. Las Palmas de Gran Canaria, los días 26 al 28 de abril de 2007
4.- Centenario del Hospital Basurto: un siglo de buena salud.
http://servicios.elcorreo.com/aniversario/hospital-basurto/historia.html
Fotografías sacadas al libro “La Sanidad Militar en Euzkadi”
Fotografías del “Archivo del Nacionalismo. Sabino Arana Fundaioa”
Publicado por Manuel Solórzano en 20:46 1 comentario: Enlaces a esta entrada
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JOAQUÍN HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ. MÉDICO RURAL Y HUMANI...

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