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Timestamp: 2017-01-17 15:14:02+00:00

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Debates - Martes 21 de septiembre de 2010 - Estrategia europea para el desarrollo económico y social de las zonas montañosas, las islas y las zonas poco pobladas (debate) Choisissez la langue de votre document :
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Martes 21 de septiembre de 2010 - Estrasburgo
14. Estrategia europea para el desarrollo económico y social de las zonas montañosas, las islas y las zonas poco pobladas (debate) Vídeo de las intervencionesPV
Presidente. – El siguiente punto es la Declaración de la Comisión sobre la estrategia europea para el desarrollo económico y social de las zonas montañosas, las islas y las zonas poco pobladas. Johannes Hahn, Miembro de la Comisión. – (DE) Señor Presidente, se podría llegar a pensar que Europa es una isla alpina. Sin embargo, me complace que el Parlamento Europeo se preocupe actualmente por el desarrollo económico y social de las regiones con necesidades especiales; zonas especiales como las zonas montañosas, las islas y las zonas poco pobladas.
El Tratado de Lisboa refuerza la importancia de la cohesión territorial. Esto se establece como uno de los objetivos de la Unión en el artículo 174. Por este motivo, la Comisión presentó un Libro Verde sobre cohesión territorial para iniciar un proceso general de debate. Uno de los principales resultados de esta consulta fue que no es necesariamente nuevo y que se requieren recursos financieros adicionales pero más bien deberíamos hacer hincapié en la importancia de los conceptos de desarrollo territorial integrado y prestar más atención a los puntos fuertes de las diferentes regiones.
Por lo que a mí respecta, las características concretas de una región pueden ser básicamente un punto fuerte. Por tanto, estas peculiaridades regionales —ya sea la condición de isla, el hecho de que sea una zona montañosa o poco poblada— no crean problemas automáticamente ni requieren mayor asistencia sobre todo porque estas zonas no son uniformes en absoluto. Por tanto, no puede haber soluciones únicas para todas estas regiones que puede parecer que son semejantes.
La Comisión considera que es de vital importancia garantizar el crecimiento común armonioso de las regiones. Por consiguiente me preocupa que implantemos nuestra estrategia conjunta Europa 2020 en todas las regiones en lugar de implantar diferentes estrategias a regiones con una estructura distinta que podría poner en peligro nuestros esfuerzos conjuntos más que respaldarlos. Por tanto, creemos que no hay necesidad de tener una política aparte sobre regiones con circunstancias especiales, al contrario, tenemos que fortalecer el enfoque integrado de nuestra política junto con otras políticas y las regiones tienen que esforzarse por crear programas que se adapten a sus necesidades particulares. Tenemos que reforzar la forma en la que está diseñada la dimensión territorial en todas las áreas de la política.
Esto da lugar a cuatro áreas de acción prioritarias. La primera es acercar la política regional a los ciudadanos y a las regiones. Por el bien de nuestro objetivo de cohesión territorial, tenemos que fortalecer la coherencia de las áreas de las políticas en los diferentes niveles. Esto también implica adoptar seriamente un enfoque de gobernanza de múltiples niveles y hacer partícipes a todas las partes interesadas cuando diseñemos e implantemos nuestras políticas. Sin embargo, también implica hacer un uso más intensivo de las posibilidades de cooperación existentes que ofrecen los socios interregionales, multirregionales y multinacionales para prestar más atención a las dificultades que comparten ciertas áreas, por ejemplo: las regiones montañosas como los Alpes o los Pirineos.
En segundo lugar, tenemos que coordinar mejor las políticas para las regiones. Cohesión territorial también quiere decir tener más en cuenta la complementariedad y coherencia de la política regional y la política sectorial. Tenemos que dejar claro cómo afectará cada política a las regiones. Por tanto, la Comisión creó un Grupo Interservicios sobre Cohesión Territorial que incluye a representantes de las diferentes Direcciones Generales. Su principal labor es la de analizar cada política sectorial y sus efectos sobre las regiones y sobre todo sobre las regiones que se enfrentan a dificultades geográficas concretas.
En tercer lugar, necesitamos cooperación territorial para consolidar la integración europea. La cooperación reviste una especial importancia para regiones con dificultades geográficas específicas. Se trata de encontrar soluciones transfronterizas ante dificultades comunes ya sea mediante estrategias macrorregionales como la estrategia del Mar Báltico, redes interregionales o el intercambio de buenas prácticas.
Por último, también tenemos que hacer un mayor uso del conocimiento regional. Si queremos lograr una política de desarrollo regional con un objetivo que se base en el principio de subsidiariedad apoyando así los objetivos de Europa 2020, tenemos que saber más sobre la situación de las regiones y los efectos de las medidas políticas. Necesitamos un sistema de control aún mejor que también sea más capaz de procesar los datos existentes y necesitamos indicadores con un objetivo para asegurarnos de que nuestras políticas son correctas. Esto sólo se puede hacer junto con las regiones, los comercios regionales y los ciudadanos.
Honorables diputados, necesitamos una política regional fuerte para todas las regiones que tenga en cuenta las diferentes necesidades y características de todas las regiones. Me complace que pronto podamos tener un debate con el Parlamento Europeo sobre el futuro de la política regional, incluidas estas zonas especiales, basado en el V Informe sobre cohesión. Jan Olbrycht, en nombre del Grupo PPE. – (PL) Estamos iniciando un debate hoy sobre las regiones que tienen características muy específicas y particulares. Son regiones en las que muchas actividades suponen costes adicionales. Las islas además de las zonas de montaña soportan costes adicionales determinados por factores geográficos. El debate de hoy es también significativo por otro aspecto que es muy importante para las siguientes medidas de las que ha hablado el señor Comisario. Me refiero con esto al hecho de que el debate de hoy abre la discusión en materia de política de cohesión a partir de 2013.
La resolución de la que hablamos hoy, no es solo sobre la expresión de la voluntad de apoyar a territorios concretos —esto lo recoge el tratado— sino que concierne a medidas muy específicas sobre cómo vamos a organizar la política de cohesión a partir de 2013. Les ruego que observen la resolución; la atención se centra, en primer lugar, en la integración de la política regional con otras políticas. Plantea la cuestión de los indicadores y la justificación de utilizar la política de cohesión y el PIB. Dice que también se deberían usar otras políticas para apoyar a estas regiones incluida —no hablamos de esto ahora pero deberíamos tenerlo en cuenta— la política agrícola. Habla de cooperación territorial y una mejor utilización de la Agrupación Europea de Cooperación Territorial en la que trabajamos en al marco financiero anterior. Dicho de otro modo, estamos en la primera fase de un debate serio sobre la futura política de cohesión. Empezamos este debate con regiones específicas pero es un comienzo que muestra que la política de cohesión es —y debe seguir siendo— una de las políticas clave de la UE. Georgios Stavrakakis, en nombre del Grupo S&D. – (EL) Señor Presidente, primero quisiera dar las gracias al señor Comisario por estar aquí.
Todas las zonas de montaña y las islas son zonas en las que la coordinación, tanto a nivel de planificación política como a nivel de implantación de programas, es absolutamente vital. Son zonas en las que las diferentes políticas como la rural, regional, del transporte, medioambiental, de pesca y empleo, tienen que resolver combinaciones de problemas con múltiples facetas.
La UE ha desarrollado una multitud de acciones para estas zonas de acuerdo con varias políticas. Lo que falta, en mi opinión, es coordinación. Para un país como Grecia, por ejemplo, donde la mayor parte del terreno es montañoso y hay más de 200 islas deshabitadas es fácil ver que no se puede mejorar la cohesión social y económica a menos que haya coordinación a todos los niveles.
De modo que, la UE tendrá un beneficio doble: por un lado, evitaremos financiar acciones idénticas en diferentes programas y, por otro, fomentaremos el crecimiento mediante el aumento de los beneficios para los ciudadanos allá donde vivan.
Que se necesita un enfoque integrado para la planificación de políticas para las zonas de montaña y las islas en la UE es una obviedad no un deseo. Riikka Manner, en nombre del Grupo ALDE. – (FI) Señor Presidente, señor Comisario, el compromiso que hemos logrado en esta resolución es excelente de modo que muchas gracias a todos los compañeros diputados que han participado.
Una de nuestras principales prioridades debe ser arreglar la situación en las zonas afectadas por la crisis financiera y esto atañe también a la política regional. Son zonas del norte, poco pobladas, de montaña, zonas transfronterizas e islas. Esta resolución servirá como una gran petición del Parlamento a la Comisión para que también preste especial atención a los futuros marcos financieros y al próximo periodo de programación en zonas que sufren desventajas naturales permanentes.
La ayuda para las zonas poco pobladas será muy importante en la próxima política de cohesión si va a seguir siendo una política global. Asimismo quisiera recordar a mis compañeros diputados que apoyaron las resoluciones que tienen que garantizar que se aplica este objetivo a nivel práctico también no votando simplemente a favor de esta resolución sino supervisando que la financiación se reserva realmente para estas zonas especiales en los futuros marcos financieros.
Me complace que este documento destaque la importancia de explotar el potencial que estas regiones pueden ofrecer. También es importante que echemos un vistazo a los preciados recursos que se pueden encontrar en estas zonas y no solo considerar sus problemas. Sólo veremos progreso en su desarrollo si explotamos su verdadero potencial. Sus fuentes tradicionales de sustento, energía, y las áreas que pone de relieve la estrategia Europa 2020, como pueden ser la investigación y el desarrollo, son cruciales para estas zonas especiales.
Espero con interés el V Informe sobre cohesión. Será interesante ver cómo la Comisión toma en cuenta realmente los objetivos de Europa 2020, y cómo se explotan las diferentes características de estas zonas especiales por toda Europa. François Alfonsi, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señor Presidente, señor Comisario, elaborar una estrategia europea para el desarrollo económico y social de zonas de montaña, islas y zonas poco pobladas es verdaderamente esencial.
El artículo 174 del Tratado de Lisboa al fin encarna el conocimiento de la UE de estos territorios, que tienen desventajas permanentes que tienen que superar. Por tanto, a partir de ahora, la Comisión debe proponer estrategias específicas adecuadas para garantizar la igualdad de los ciudadanos de estos territorios con respecto al resto de ciudadanos europeos a fin de que reciban una compensación efectiva por las desventajas que soportan en sus vidas diarios además de en sus actividades económicas.
A este respecto, el PIB per cápita, que sigue siendo un criterio prioritario para los fondos estructurales, sólo no es suficiente. Estas regiones están despobladas y, por esta pérdida, la población que queda podría incluso lograr un PIB per cápita incluso más alto. Por tanto, tenemos que adoptar un enfoque mucho más sofisticado para estos territorios y nuestro grupo quiere insistir en este punto.
El artículo 174 del Tratado de Lisboa, señor Comisario, reconoce la especial naturaleza de estos territorios. Por consiguiente, tenemos que poner en marcha medidas específicas para desarrollar y tratar problemas específicos. Estas medidas deberían darles derecho a los fondos estructurales sobre todo donde los problemas sean más graves, como pueden ser los efectos del cambio climático en las islas y montañas, por ejemplo, el suministro de energía, accesibilidad, problemas de transporte, etc.
Asimismo pedimos a la Comisión que prevea fondos específicos destinados a estos territorios en la próxima perspectiva financiera que cubrirá el periodo de programación 2014-2020. Además, queremos ver que se hace un seguimiento y se aplican más ampliamente instrumentos como las AECT insistiendo en la eliminación de los obstáculos que se han puesto a la cooperación transfronteriza. Oldřich Vlasák, en nombre del Grupo ECR. – (CS) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, hace ya más de dos años que debatimos el tema de las zonas que sufren desventajas, más remotas, en el Parlamento Europeo. Cuando releí mi discurso original de ese periodo, tuve que admitir que todavía era muy aplicable y que no cambiaría una sola palabra. Lamentablemente, tengo que decir en nombre del Grupo ECR que no apoyamos el proyecto de resolución conjunta y son cuatro las razones.
Primero, estamos en contra de la idea de ingeniería social y de la excesiva intervención por parte de las autoridades públicas. Tenemos que entender que algunos de los problemas de las islas, montañas y zonas poco pobladas no tienen solución. Estos son problemas específicos relacionados con sus características geográficas y estructurales que no podemos cambiar.
Segunda, no estamos de acuerdo con la idea de que todas las islas, zonas de montaña y zonas poco pobladas formen un grupo homogéneo con características comunes. ¿Qué tiene en común la montaña francesa de Chamonix con la isla griega de Lefkada o la región finesa encima del Círculo Polar Ártico en la zona de Rovaniemi?
Tercera, hemos pasado por alto totalmente a las regiones transfronterizas en la propuesta y en el debate. Es evidente, no tengo que recordarle a nadie esto, que de conformidad con el artículo 174 del Tratado de Lisboa sobre el funcionamiento de la UE, se debe prestar especial atención dentro del marco de la política de cohesión a las zonas rurales, las zonas afectadas por la transición industrial y las zonas que sufren desventajas graves y permanentes como resultado de condiciones naturales o demográficas. Mientras que una isla siempre seguirá siendo una isla y una montaña siempre será una montaña, las fronteras, o al menos las administrativas, pueden desaparecer. Por tanto sería importante hacer más hincapié en las zonas transfronterizas.
Cuarta, consideramos que es pronto para debatir nuevas medidas legislativas específicas, programas de desarrollo regional y recursos financieros para estas zonas. Es evidente que ha empezado a intensificarse el debate sobre los fondos europeos y su utilización a partir de 2013. Es evidente que cada estado, región y territorio intenta, dentro del marco de este debate, que prestemos atención a sus problemas y necesidades que quisieran financiar con fuentes europeas. Huelga debatir que las zonas con desventajas se merecen condiciones diferentes por lo que respecta a la cofinanciación, las normas de ayuda pública y el reglamento del mercado del interior mediante la aplicación de las normas aduaneras. El marco europeo debería tomar nota de esto, posibilitar la conservación de la naturaleza específica de estas regiones y mitigar a la vez las circunstancias que las limitan.
Sin embargo, se trata de hasta qué punto los complicados programas europeos son efectivos en este caso. La política estructural europea debería regirse más bien por la idea de que los recursos financieros deben ir, en primer lugar, a las regiones más pobres, donde más se necesitan. Esto debería aplicarse con independencia de si es una isla, montaña o zona poco poblada. João Ferreira, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (PT) Señor Presidente, señor Comisario, incluir una pocos principios nobles en los tratados y en la variada legislación de la UE no es garantía de que se vayan a poner realmente en práctica, como ya sabemos. La cohesión territorial —igual que la cohesión económica y social— es un ejemplo muy ilustrativo de ello. De lo que carecen estos objetivos más que las resoluciones y estrategias es de un marco político y económico general además de medidas concretas para promocionarlos y ponerlos en práctica.
Lamentablemente, las políticas que ha seguido la UE han traído más que cohesión, asimetrías: económicas, sociales y también territoriales. Existe un riesgo muy real de que estas asimetrías sean aún mayores en el futuro como resultado de la aplicación cada vez más restrictiva de instrumentos como el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y las grandes limitaciones que impone. Existe un verdadero riesgo, dada la poca adecuación de los presupuestos comunitarios, de que no sean suficientes para poner en práctica la cohesión territorial, económica y social. Es más, estos fondos se distribuyen con frecuencia de forma injusta.
Aunque las zonas montañosas, islas y zonas poco pobladas difieren unas de otras por sus particularidades, todas se enfrentan a una serie de dificultades y problemas permanentes que comparten. Algunas políticas comunes, repito, han empeorado estos problemas en lugar de resolverlos o mitigarlos. Esto también ocurre con la PAC y sus consiguientes reformas, cuyas consecuencias profundamente negativas hay que abordar y corregir. Las características específicas de la estructura socioeconómica de estas regiones y sus sistemas productivos las hacen vulnerables a la liberalización del mercado que la UE persigue.
Hemos hecho una serie de propuestas para remediar esta situación y promover el desarrollo económico y social de estas regiones. Tenemos que ayudar a movilizar su potencial de desarrollo interno respaldando su producción local, estimulando los mercados regionales y locales y estimulando y aumentando la inversión pública y privada en las actividades productivas para mantener los niveles de trabajo y crear más empleos con derechos y sueldos justos.
Tampoco podemos olvidar que alguna de estas regiones como las islas a menudo se complementan en términos de producción y mercados. Tenemos que aprender a hacer un buen uso de la complementariedad e intensificarla. Asimismo tenemos que reconocer las dificultades añadidas a las que se enfrentan para acceder a los programas comunitarios y a la financiación de áreas como la investigación y el desarrollo. Tenemos que aplicar la discriminación positiva a estas zonas para mejorar su acceso.
También es importante un tema debatido aquí hoy: la prevención de desastres naturales y de origen humano. Tenemos que reconocer el hecho de que estas regiones son más vulnerables a los desastres y que hay que reforzar la prevención de desastres, tal y como señala el informe que aprobamos aquí hoy.
De nuevo, enviamos una advertencia que hemos expresado en varias ocasiones: estas regiones, sobre todo las más ultraperiféricas, deben mantenerse dentro de los objetivos de convergencia para no agravar la serie de debilidades estructurales que la mayoría sigue sufriendo como en el caso de las regiones autónomas de Madeira y Azores en Portugal. Fiorello Provera, en nombre del Grupo EFD. – (IT) Señor Presidente, Señorías, la votación de mañana es importante para los 90 millones de europeos que viven en zonas de montaña. El artículo 174 del Tratado de Lisboa reconoce la importancia de las zonas de montaña y zonas específicas. Sin embargo, hay que llevar a la práctica este artículo mediante una política específica. Tenemos que pasar de las palabras a los hechos. Las montañas no son solo aire fresco, naturaleza y vacaciones. Aparte de esto, hay verdaderos problemas a los que las personas que viven en zonas de montaña tienen que hacer frente cada día con gran dificultad.
La falta de infraestructuras hace que sea más difícil la circulación de bienes y personas y el acceso a los servicios se dificulta más por los costes extra para los comercios y ciudadanos. Para impedir la despoblación de las zonas de montaña tenemos que garantizar que las personas que viven allí lo hacen en condiciones de vida decentes con servicios modernos y sistemas sanitarios adecuados como el resto de ciudadanos europeos.
Las zonas de montaña también ofrecen una gran posibilidad de producción de energía limpia, ahorro de energía y calidad de la agricultura respetuosa con el medioambiente. Para lograr todo esto, tenemos que invertir dinero en un programa marco que aborde cada aspecto de la vida en la montaña. Esta iniciativa cuenta con el apoyo de todos los grupos políticos y las organizaciones europeas de las zonas de montaña como Euromontana y la Asociación Europea de Autoridades Políticas de Regiones de Montaña (AEM). También cumple con el deseo expresado por el propio Presidente Barroso.
Ahora depende de la Comisión poner en práctica esta petición cuanto antes e involucrar a las regiones de acuerdo con el principio de subsidiariedad. Quisiera concluir, proponiendo el nombramiento de un Comisario para las zonas de montaña y zonas específicas que coordine eficazmente esta nueva política europea. Franz Obermayr (NI). – (DE) Señor Presidente, aproximadamente el 18 % de la población total de la Unión vive en zonas de montaña. Estas zonas se caracterizan por un enfoque común en agricultura y bosques y también, por supuesto, en turismo. Los agricultores de las zonas de montaña trabajan muy duro por salarios relativamente bajos. Sin embargo, hacen una contribución muy importante al mantenimiento de la zona alpina y, por tanto, a la sostenibilidad. No podemos permitir que la zona alpina se convierta en una estepa árida; sino que queremos que siga siendo un paisaje bien conservado y cultivado. La ayuda comunitaria debe tener en cuenta las peculiaridades topográficas, climáticas y culturales de las zonas de montaña. No tiene sentido aplicar una plantilla uniforme desde Gibraltar al Cabo Norte.
¿Qué es lo que necesitamos? Necesitamos una prima de zona, una prima por la cría de animales para apoyar a los agricultores y ganaderos por sus esfuerzos con respecto a la cría de especies apropiadas a partir de 2013. Tenemos que aumentar las subvenciones a la inversión que tienen en cuenta el hecho de que los costes son mayores en zonas del valle y necesitamos que se etiqueten, protejan y certifiquen los alimentos de alta calidad de la zona alpina.
Por consiguiente, la UE tiene que ponerse manos a la obra para garantizar que los agricultores de montaña y, por tanto, toda la zona alpina pueden tener un futuro decente a partir de 2013. Lambert van Nistelrooij (PPE). – (NL) En primer lugar, quisiera dar las gracias al señor Comisario por responder nuestra pregunta. Después de todo, la finalidad de la pregunta era volver a analizar la política que habíamos definido previamente ahora que tenemos un tratado firme en vigor. De hecho, es cierto que la política regional en todos sus aspectos, puede acercarnos más a nuestros ciudadanos y a la realidad de sus vidas.
En segundo lugar, la cohesión territorial constituye, de hecho, una nueva dimensión y tenemos informes que lo confirman. Asimismo, la cohesión territorial tiene mucho que ver con cómo deberíamos tratar situaciones tan diferentes en países como Francia o España. No se trata simplemente de asignar fondos cada vez más específicos. No, hay una tendencia clara a que haya más cohesión y más equilibrio entre los estados nacionales. Si analizamos entonces el nuevo marco financiero, es decir, el nuevo marco político a partir de 2013, podemos ver qué cosas que sacan esto adelante y el valor añadido de Europa.
En este contexto, es bueno que tomemos esta medida hoy. Con algunas dudas, me siento en la obligación de señalar que necesitamos que se nos concedan más fondos pero quizás sea demasiado pronto para eso. Esta quizás sea una política específica pero seguro que también se puede lograr mediante la reasignación dentro de los Estados miembros, por ejemplo. El Grupo PPE, de quienes soy portavoz, también pedirá votación por partes. Tendremos que esperar y ver qué ocurre después, con independencia de si nos declaramos a favor de nuestro propio marco financiero y jurídico.
Para terminar, permítanme añadir que soy de los Países Bajos. No tenemos zonas de montaña o poco pobladas pero sí tenemos islas. Le hago la siguiente pregunta al señor Comisario: ahora que nuestro reino ha sufrido cambios y se ha concedido plena autonomía a las islas de Saba, San Eustaquio y Bonaire dentro de los Países Bajos, ¿podemos adelantar la proclamación de estas islas como regiones ultraperiféricas? Llevamos deseando hacerlo desde hace mucho tiempo. Teresa Riera Madurell (S&D). – (ES) Señor Presidente, señor Comisario, efectivamente, si queremos alcanzar el objetivo de la cohesión territorial, introducido en el nuevo Tratado, es necesario que todos los territorios de la Unión puedan beneficiarse de los mismos derechos y libertades.
Por ello, debemos sentirnos muy orgullosos del acuerdo alcanzado en este Parlamento para impulsar la adaptación de las políticas europeas a las necesidades particulares de las islas, las zonas montañosas y las zonas poco pobladas de manera que estas regiones puedan desarrollar todo su potencial y competir en igualdad de oportunidades.
Y, en este sentido, hay algo muy importante que quisiera destacar: actualmente algunas regiones insulares no cuentan con financiación para proyectos de cooperación transfronteriza simplemente por estar a una distancia superior a 150 km. Se trata de un criterio irracional e injusto que agrava el aislamiento y que proponemos eliminar.
Señorías, como muy bien ha dicho el Presidente, yo vivo en una isla europea y sé de primera mano que la insularidad tiene un coste. Es nuestra obligación, como legisladores, contribuir a paliarlo. Y, como muy bien ha recordado el Comisario, el artículo 174 del Tratado nos brinda la oportunidad de hacerlo. Niccolò Rinaldi (ALDE). – (IT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, debatir los problemas de las zonas poco pobladas y de las islas ultraperiféricas en esta Cámara —sobre todo a la luz de mi compromiso parlamentario con las zonas de montaña— es el primer paso para crear una red que preserve estas regiones, en las que viven ciudadanos europeos en condiciones totalmente únicas y, a menudo, con salarios bajos. Se trata de zonas poco pobladas con una densidad de población baja en las que nos encontramos con el fenómeno del envejecimiento de la población porque los jóvenes a menudo se van y el porcentaje de graduados está por debajo de la media nacional.
Estos criterios, en especial el PIB, pero también hay otros, tienen que inspirar una estrategia europea de apoyo para las zonas de montaña que tienen menos servicios, problemas de infraestructuras y que son especialmente vulnerables debido a la crisis agrícola y al cambio climático. Las montañas son lugares donde viven personas, que las estudian, y hoy también deben convertirse en un laboratorio político porque son un recurso inmenso para el desarrollo cultural, de la energía limpia y la agricultura de calidad, y para la calidad de vida que es indispensable para garantizar un mayor bienestar entre las poblaciones urbanas.
Aparte de la Comisión, los Estados miembros y las autoridades locales, también es responsabilidad de las comunidades locales entender cómo controlar su propio destino en la Europa del siglo XXI, con un enfoque integrado y sobre todo participación activa en la toma de decisiones.
Hablo por experiencia cuando digo que en las zonas de montaña es mejor organizar 10 eventos deportivos locales que una única Copa del Mundo, y este debería ser el método de trabajo para todo el mundo: deberíamos aumentar el número de iniciativas y demostrar una mayor creatividad política, empezando con la creación de un Colegio de Comisarios de una delegación específica para las zonas de montaña y las islas. Alyn Smith (Verts/ALE). – Señor Presidente, manifiesto mi interés como vicepresidente del intergrupo sobre las zonas de montaña, islas y zonas poco pobladas.
Quiero dar las gracias a todos los colegas de la Cámara que han trabajado tanto para que este tema estuviera en el orden del día porque, señor Comisario, aunque celebro su presencia y su declaración, todas las acciones en cuando a sentar realmente las bases para la aplicación del artículo 174 y hacer que sea útil se han llevado a cabo en este Parlamento. Tiene un socio muy entusiasta a la hora de hacer que el artículo 174 funcione para nuestros ciudadanos, porque nos plantea una dificultad en cuanto a demostrar el valor añadido de la UE para algunas de las más diversas y dispares comunidades que tenemos dentro de la Unión.
Hago hincapié en el término «comunidades» porque es importante que reconozcamos que es a las comunidades a quienes vamos a ayudar. La geografía en realidad es irrelevante ya sea una isla, una zona de montaña o una zona poco poblada. Hablamos de un problema común creado por las diferentes peculiaridades geográficas. Aquí es donde tenemos que asegurarnos de que encajen realmente nuestras categorizaciones y en la actualidad no lo hacen. Las normas que estamos aplicando no se corresponden con las peculiaridades de las comunidades de las que hablamos y, con frecuencia, producen los resultados contrarios. Aquí es donde tuvimos un problema concreto con la política regional de la DG «Territorios con características geográficas específicas». Espero que tomen en cuenta la crítica del párrafo 2 de la propuesta de resolución del Grupo Verts/ALE porque lo decimos en serio. Necesitamos un sistema de clasificación mejor que el que tenemos.
No se trata de dar más dinero a las zonas pobres o con desventajas. Hay dinamismo, excitación y entusiasmo más que suficiente en todas nuestras islas en Escocia, zonas montañosas y en los diferentes lugares para ayudarles a que los solucionen ellos mismos. Sin embargo, tenemos que asegurarnos, sobre todo, de que las ayudas públicas representan un plus más que un obstáculo para sus vidas y, si nos deshacemos de todos los obstáculos podemos trabajar juntos para hacer que sus vidas sean mejores. Marisa Matias (GUE/NGL). – (PT) Señor Presidente, señor Comisario, una Europa sin cohesión económica, social y territorial no es una Unión. Las zonas montañosas, islas y zonas poco pobladas tienen sus propias dificultades que hay que resolver por el bien de Europa y sus ciudadanos. No obstante, tenemos que ir más allá de las declaraciones de intenciones, de lo contrario tendremos el efecto contrario y reforzaremos las desigualdades.
Estas zonas son reservas enormes de recursos importantes. La biodiversidad, los bosques, pantanos y el campo prestan un servicio esencial para todo el mundo, sin embargo sufren las consiguientes limitaciones que afectan a las economías de las regiones. Tenemos que dar algo a cambio. Todos tenemos que ofrecer nuestra solidaridad y apoyo a las personas que viven en estas zonas.
Quisiera hacer dos propuestas. La primera tiene que ver con la posible contribución a la ciencia y desarrollo. Las riquezas naturales de muchas de estas regiones hacen que sean auténticos laboratorios al aire libre, pero no tienen el mismo acceso a la financiación de la investigación. ¿Por qué no las dotamos entonces de centros de investigación de excelencia creando así empleos de calidad y reanimando sus economías?
Mi segunda propuesta tiene que ver con la energía. Estas zonas pueden y deben actuar como base para proyectos y demostrar su potencial de autosuficiencia y sostenibilidad energética, sobre todo mediante la microgeneración utilizando fuentes locales. Esto reduciría la dependencia, aumentaría la igualdad y crearía empleos.
Por último, quisiera señalar que utilizar el PIB como único y principal indicador para asignar fondos de ayuda sólo puede tener como resultado más injusticia. Por tanto, es crucial que utilicemos datos adicionales, sobre todo datos que retraten la realidad social y económica de estas regiones.
Llegados a este punto, tengo que decir unas palabras sobre los ciudadanos de Azores, Madeira, las zonas de montaña y las zonas poco pobladas de Portugal. Con sus esfuerzos contribuyen en gran medida al desarrollo y a la calidad de vida de todos los europeos.
Estas y todas las demás regiones tienen su propio contexto. La cohesión social, económica y territorial no puede considerarse caridad. Aquí es cuando decidimos si queremos una verdadera política de redistribución europea. Por todas estas razones, considero que esta resolución es un paso importante pero es tan solo el primero de muchos. Timo Soini (EFD). – (FI) Señor Presidente, Finlandia es un país grande, con una superficie de aproximadamente el mismo tamaño que Gran Bretaña, pero sólo cuenta con 5,3 millones de habitantes. Creo que esto es algo que enriquece nuestras vidas enormemente: ya no se urbaniza el terreno en ningún sitio. El mundo y Europa se están superpoblando pero el agua potable y la naturaleza son una necesidad vital. Se recaudan impuestos de las personas que viven en lugares perdidos de la mano de dios, de modo que todo el mundo tiene derecho a los servicios básicos. Las zonas poco pobladas son tan importantes como las ciudades porque cada persona y cada vida tienen valor.
En Finlandia, mi país, Laponia, el Este de Finlandia y las partes centrales del país están poco pobladas pero todas contribuyen a la infraestructura del país y son una parte de Finlandia, un país donde, además, hemos sido y somos capaces de participar en actividades comercialmente sostenibles. Nosotros en la UE, que veo con escepticismo, también tenemos que poder ver que las actividades son económicamente viables. Además, también tiene que haber desarrollo en estas regiones.
Asimismo, tenemos que asegurarnos de que no aumentamos el índice de despoblación rural como resultado de la legislación comunitaria. Con respecto a este punto tengo una opinión especialmente crítica de la inminente Directiva sobre Servicios Postales. Esos caballeros harían bien en ir a estas zonas poco pobladas para comprobar a qué hora llega el correo. Este es el tipo de cosas que quiero poner de relieve y si hacemos algún progreso incluso podría llegar a ser un poco menos crítico. Angelika Werthmann (NI). – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, como austriaca, mi principal preocupación con respecto a este informe es la postura de los que viven en las zonas de montaña. Como ya se ha establecido en la declaración, la agricultura es un sector económico clave en estas regiones. Las estadísticas muestran que 13 agricultores abandonan la agricultura en Austria cada día. Las granjas pequeñas son especialmente vulnerables. En general, tenemos ahora la mitad de granjas que teníamos en 1950. Los agricultores de las zonas de montaña tienen la desventaja añadida de no poder llegar ni de lejos al nivel de productividad de las granjas en los valles. Sus productos apenas pueden competir en el mercado debido al alto coste del transporte que les impone su localización. La tradición manda.
La vida de los agricultores y sus familias es prueba de cómo han vivido y trabajado juntas las generaciones. En nuestra sociedad actual esto es en cierta manera algo único que no debemos permitir que desaparezca. Danuta Maria Hübner (PPE). – Señor Presidente, señor Comisario, la diversidad territorial es una ventaja de Europa. Nuestro deber, como instituciones europeas es garantizar las condiciones para poder aprovechar esta ventaja para Europa, para su cultura y para su economía.
El tratado pide a la Comunidad que tenga en cuenta en sus políticas a los territorios con características específicas que conllevan dificultades de desarrollo concretas, en cuanto a los problemas por resolver y en cuanto a las posibilidades de explotación. En este contexto permítanme plantear tres cuestiones.
Primero, una evaluación del impacto territorial. Este tema lleva años en la agenda europea. Quisiera pedir a la Comisión que incluya la dimensión territorial en el procedimiento de evaluación de impacto para las iniciativas europeas. La evaluación de impacto territorial podría ser una excelente herramienta horizontal para abordar eficazmente las necesidades de esos territorios. Por tanto, quisiera apoyar totalmente la idea de territorialización del instrumento de evaluación de impacto. Tenderles la mano mediante el modelo de evaluación medioambiental estratégica podría ser de ayuda aquí.
En segundo lugar, usted habla, señor Comisario, del Grupo de interservicio sobre Cohesión Territorial. Estoy seguro de que sigue habiendo potencial en la Comisión para concienciar en muchas áreas relevantes de la política sobre las dificultades de desarrollo de territorios específicos. A través del trabajo de la DG REGIO con el resto de servicios correspondientes, se debería identificar la sensibilidad territorial de todas las políticas europeas. En concreto, creo que las políticas de transporte y energía deberían ser prueba del territorio. La comprobación del territorio debería llegar a ser parte de las buenas prácticas de la Unión.
En tercer lugar, quisiera pedir a la Comisión que analice detenidamente la Estrategia Europa 2020, y sobre todo las principales iniciativas para identificar las prioridades especialmente importantes para estos territorios con características específicas de desarrollo.
En conclusión, déjenme aprovechar esta oportunidad para decir, en términos más generales, que los ciudadanos europeos se pueden beneficiar de las iniciativas principales de la Estrategia Europa 2020 llevadas a nivel local y regional. Juan Fernando López Aguilar (S&D). – (ES) Señor Presidente, Comisario Hahn, por primera vez en la historia de la construcción europea, el Tratado de Lisboa incorpora como un objetivo definitorio de la Unión la dimensión regional y la cohesión territorial.
Intervengo en este debate como un eurodiputado más procedente de un territorio insular, el archipiélago canario, cubierto por el artículo 174 del Tratado en su referencia específica a los territorios insulares, además de por el artículo 349 por su condición de región ultraperiférica. Pero lo hago consciente de que las islas, además de su fragmentación territorial, plantean, por ser en todos los casos frontera exterior de la Unión Europea, una especial vulnerabilidad a las estrategias de la energía, de los transportes, de las infraestructuras y, sobre todo, de la seguridad interior y exterior de la Unión frente a las amenazas, en particular, frente a los tráficos ilícitos.
Por ello, pido un apoyo enérgico para esta resolución y, sobre todo, para su traducción en políticas concretas ―que deben llenarla de contenido y en cuyo detalle no podemos entrar pormenorizadamente― y, especialmente, para su traslado a las perspectivas financieras 2014-2020: que haya un presupuesto que esté a la altura de los objetivos y que respalde financieramente la ambición de hacer de la ciudadanía que habita y reside en los territorios insulares de la Unión una ciudadanía de pleno derecho, en igualdad de derechos y oportunidades con respecto de los ciudadanos que residen en el territorio continuo de este gran espacio de integración que es la construcción europea. George Lyon (ALDE). – Señor Presidente, también acojo con satisfacción el informe que tenemos ante nosotros hoy para debatir. Como isleño que vive en la costa oeste de Escocia, soy muy consciente de las dificultades a las que se enfrentan nuestras zonas más ultraperiféricas y, de hecho, nuestras islas. La principal dificultad a la que se enfrentan las islas y nuestras zonas de montaña es, por supuesto, el coste del transporte. Nos hace poco competitivos lo que nos lleva a una falta de oportunidades y de empleos en estas zonas y, en última instancia, a la pérdida de nuestros ciudadanos jóvenes.
El párrafo seis del informe hace referencia a la necesidad de hacer las zonas más competitivas, lo que me parece que es la principal dificultad a la que tiene que hacer frente la política de cohesión regional en el futuro a la hora de abordar las preocupaciones de los isleños y de los que viven en zonas de montaña.
Permítanme plantear un tema concreto que quería poner en común con la Comisión y traerlo a la atención de los Comisarios. En Escocia, tuvimos una iniciativa interesante, que propuso el Gobierno escocés hace tres años con la intención de bajar las tasas de los ferris que iban a las islas para ver si les daba un impulso. El proyecto piloto estuvo en funcionamiento tres años y ha concluido ahora. Algunas de las islas se beneficiaron de esa subvención, otras no. Esperábamos, una vez realizada la evaluación, que el programa se extendiese por todas las islas en Escocia.
Lamentablemente, el Gobierno escocés ha decidido lanzar el programa para las islas occidentales de nuevo y el resto no van a recibir beneficio alguno.
Señor Comisario, mis electores en Argyll creen que esto es injusto; algunos de ellos creen que no es más que un soborno electoral. Si le escribo a usted y al Comisario de Transporte, me pregunto si responderán a sus preocupaciones y analizarán la injusta situación en la que se encuentran muchos de los electores de mi isla. Malika Benarab-Attou (Verts/ALE). – (FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, los Alpes son una de las zonas de montaña más urbanizadas en Europa. Cuentan con los recursos hídricos más importantes pero su situación económica actual las hace vulnerables al cambio climático.
Los Alpes podrían desempeñar un papel fundamental si se vuelven neutrales desde el punto de vista del carbono para 2050, tal y como definieron los cuatro Ministros de Medioambiente de los países alpinos germano parlantes en junio de este año. Podrían ser la región elegida para crear energía renovable y contribuir a que se logre el objetivo del 20 % para 2020.
(El orador deja de hablar) Giancarlo Scottà (EFD). – (IT) Señor Presidente, Señorías, el Tratado de Lisboa presta especial atención a las zonas con desventajas graves y permanentes. Por eso apoyo la iniciativa del señor Provera con respecto a la rehabilitación agrícola, medioambiental y cultural de estas zonas. Por tanto, pido a la Comisión que se ponga manos a la obra cuanto antes para implantar una política para las zonas de montaña que aborde las dificultades, disminuya la despoblación y abandono de las zonas de montaña, con la degradación medioambiental que esto conlleva.
Es imprescindible prever la actividad cultural, calidad de vida y herencia cultural de los que viven en condiciones desventajosas, y es fundamental garantizar que las acciones que lleva a cabo la Comisión, los Estados miembros y las autoridades regionales y locales están en armonía unas con otras.
Un principio fundamental de la UE es la subsidiariedad, un instrumento que es crucial para promover el desarrollo de las zonas con desventajas mediante medidas duraderas y con el enfoque adecuado como resultado de las propuestas regionales. Se trata de un reto importante y la tarea será hacer que los ciudadanos se queden en estas zonas o, mejor aún, fomentar que vuelvan allí. Nuno Teixeira (PPE). – (PT) Señor Presidente, señor Comisario, el objetivo de la cohesión territorial, consagrado ahora en el Tratado de Lisboa, encarna el valor de solidaridad europea y el compromiso de los Estados miembros y de la Unión de reducir las disparidades actuales entre las diferentes regiones.
Sin embargo, manifestar los objetivos que queremos lograr en el texto de los tratados no es suficiente. Hay zonas de la Unión que sufren desventajas permanentes que limitan gravemente su desarrollo económico y social. Por tanto, hay que poner en práctica programas específicos para superar de forma completa y eficaz la falta de desarrollo de estas regiones mediante la adaptación de sus modelos de desarrollo a sus potenciales y recursos contribuyendo de este modo a la consecución de los objetivos de la UE 2020.
El incentivo para estas regiones no debería proceder sólo de los recursos de las políticas regionales, del ajuste estructural de instrumentos como el Fondo de Cohesión y de los cuatro Fondos Estructurales, sino también de la modificación del empleo de las diferentes políticas sectoriales que tienen un impacto territorial importante en cada una de las zonas y pueden, por tanto, impulsar sus economías.
Definitivamente deberíamos mantener el PIB como el principal indicador para determinar la concesión de ayuda europea a estas zonas. Sin embargo, en vista de sus desventajas naturales, también se deberían utilizar otros criterios como la tasa de desempleo, la densidad de población o el nivel educativo para proporcionar una imagen más realista de su nivel de desarrollo. Esta es la única forma de obtener una imagen más completa de la compleja realidad de las regiones más desfavorecidas.
A este respecto, deberíamos tener en cuenta el caso de las regiones ultraperiféricas cuya situación se reconoce en el nuevo tratado. Son un grupo de regiones comunitarias que tienen características específicas y también se merecen un trato especial. Aunque están relacionadas por sus características particulares, las regiones ultraperiféricas también difieren en sus niveles de desarrollo. Estas regiones también necesitan que se tengan en cuenta otros indicadores aparte del PIB que puedan describir mejor sus realidades específicas y contribuir así a una valoración más precisa de su nivel de desarrollo. Luís Paulo Alves (S&D). – (PT) Señor Presidente, celebro esta propuesta de resolución que señala la necesidad de una estrategia europea que pueda hacer que el principio de cohesión territorial —que conseguimos con el Tratado de Lisboa— se traduzca en oportunidades que permitan a los habitantes de las zonas que sufren varias desventajas naturales permanentes participar en el proyecto europeo.
Vengo de una zona, las Azores, donde estas desventajas se acumulan y se agudizan como ocurre en otras zonas conocidas como regiones ultraperiféricas de Europa según el artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la UE.
Tras la comunicación de la Comisión de 2008 titulada «Las regiones ultraperiféricas: una ventaja para Europa» y el intenso debate en el que las propias regiones ultraperiféricas desempeñaron un papel activo esperamos nuestra propia versión de esta estrategia que tendrá que tener en cuenta no solo nuestras desventajas sino, sobre todo, nuestro potencial.
Por consiguiente, pido a la Comisión que presente sus propuestas rápidamente para que podamos establecer la mejor estrategia antes del debate sobre el nuevo marco financiero porque primero tenemos que definir el contenido de nuestras políticas antes de asignar los fondos necesarios para implantarlas, tal y como ha ocurrido con las políticas comunitarias que estamos revisando ahora. Pat the Cope Gallagher (ALDE). – Señor Presidente, como han dicho muchos compañeros, el artículo 174 del tratado se refiere a la cohesión territorial como un nuevo objetivo de la UE. Por tanto, la Unión tiene que prestar más atención a las necesidades políticas y sociales de las personas que viven en zonas de montaña, pequeñas islas y regiones remotas. Creo firmemente que la UE tiene que responder ahora mediante la introducción de medidas concretas cuanto antes.
He sugerido que en la resolución se debería hacer mayor hincapié en los sectores económicos importantes de los que dependen muchísimo estas comunidades. Me preocupa especialmente los pescadores que trabajan en barcos pequeños frente a nuestras costas e islas. Estos barcos pequeños son extremadamente importantes para las zonas periféricas donde no hay fuente alternativa de empleo.
En Irlanda, la mayoría de estos barcos tienen menos de 15 metros de longitud, y atrapan cantidades de pescado que no tienen un impacto importante en las reservas. Sin embargo, tienen que cumplir los reglamentos establecidos para barcos mayores que no tienen comparación alguna.
Pido a la Comisión que cuando revise la Política Pesquera Común admita esa realidad y que haya un segmento, dentro de la nueva política, dedicado a esas zonas frente a la costa y las islas que dependen del pescado. Jaroslav Paška (EFD). – (SK) La política para las zonas de montaña, islas y zonas poco pobladas debería ser global, integrada y equilibrada y debería reconocer la diversidad de estas zonas y el correspondiente derecho a un método específico de desarrollo en la legislación local, regional o nacional. La política debería reconocer las desventajas que sufren los habitantes, autoridades locales y comercios y debería definir acciones especializadas para preservar las formas tradicionales de empleo, apoyando complejos programas plurianuales destinados a actualizar las capacidades de las formas tradicionales de producción, apoyando la diversificación de las actividades económicas de la población mediante el desarrollo de recursos para los visitantes y turistas como un complementa a sus formas tradicionales de vida, manteniendo y mejorando el acceso a los servicios y a la infraestructura técnica, implantando medidas para poner freno a la salida de los jóvenes, preservando la identidad específica y los valores culturales que son propios de cada región homogénea y, por último pero no por eso menos importante, preservar el equilibrio biológico y medioambiental.
El cuidado de estas zonas requiere un enfoque específico y la implantación excepcionalmente sensible de las medidas seleccionadas. Esta, Señorías, es la forma de que estas regiones europeas específicas salgan adelante. Seán Kelly (PPE). – Señor Presidente, durante la crisis de las cenizas volcánicas, me llevó dos días llegar a casa a mi propio país porque no hay conexión terrestre ni túnel entre Irlanda e Inglaterra. Me hizo ver claramente las particulares dificultades de las personas que viven en las islas sin ninguna conexión con la zona continental. Lo mismo ocurre con los que viven en zonas poco pobladas, zonas montañosas y otras zonas con desventajas. Esto se aplicaría a mi propia situación en el sur de Irlanda subiendo por toda la costa occidental hasta el Donegal de Pat the Cope. Es cierto que estas zonas necesitan toda la consideración posible.
Quisiera plantear tres cuestiones. Primero, Nuno Teixeira señaló que, según el párrafo 3, los Estados miembros pueden asignar fondos por otro tipo de consideraciones aparte de por el PIB. Esto es algo que deberíamos fomentar para estas regiones porque son especiales.
Segundo, estas zonas son las más ricas de toda Europa en términos de biodiversidad, protección medioambiental y provisión de bienes públicos. Esto hay que tenerlo muy en cuenta en las próximas negociaciones de la PAC.
Tercero, según el artículo 195 del Tratado de Lisboa, la UE tiene ahora competencia para desarrollar el turismo. Estas regiones ofrecen un gran espacio para el desarrollo de un turismo fuerte y sostenible. Son zonas de belleza escénica y tienen una buena forma de vida tradicional y ciudadanos muy afables. Si hacemos el esfuerzo, sobre todo aquí, a nivel europeo, de ayudarlas no solo las ayudamos a que sobrevivan sino que también contribuimos a que se auto ayuden. Supongo que, en última instancia, el mejor apoyo que podemos darles. Alan Kelly (S&D). – Señor Presidente, siendo sinceros, las zonas de las que hablamos hoy llevan sufriendo durante generaciones económica y socialmente debido a los efectos de la globalización moderna tienen que hacer frente a dificultades cada vez mayores.
Represento a una zona que tiene muchas islas y donde se encuentra la mayor cordillera de Irlanda. Igual que los oradores anteriores, mis colegas de Irlanda, conozco las zonas que llevan sufriendo durante muchas generaciones. Las poblaciones se cambian a zonas urbanas; hay falta de oportunidades económicas para los jóvenes, podríamos estar todo el día hablando de los problemas a los que se enfrentan.
Creo que es hora de que reconozcamos que la política de cohesión, a pesar de sus muchos logros y nobles esfuerzos no ha conseguido proporcionar todo desarrollo económico posible en la Unión, sobre todo para estas zonas. Espero que la respuesta de la UE a este problema nos lleve a diferencias reales, concretas, tratando la base de esta desigualdad y, muy importante, adaptándonos a las necesidades modernas como el ámbito de las comunicaciones y, en especial la próxima generación de banda ancha que creo que es un tema importantísimo. El acceso a las comunicaciones va a ser la siguiente gran dificultad; ya es un reto enorme en la actualidad.
Ya es hora de que nos aseguremos de dar a estas comunidades un sustento económico. Quisiera recordarnos a todos que estamos obligados a hacerlo por todos los tratados. Vladko Todorov Panayotov (ALDE). – (BG) Señor Comisario, Señorías, las zonas de montaña se encuentran en la mayor parte de Estados miembros de la UE y hacen de las montañas una parte integral de la geografía europea. En Bulgaria, por ejemplo, las zonas de montaña están casi tan pobladas como las superficies planas. Por eso el gran número de cuestiones ecológicas, sociales y territoriales relacionadas con estas zonas merecen ser examinadas con atención por parte del legislador europeo.
Desde el punto de vista del medio ambiente, con su rico ecosistema, diversidad e impresionante tamaño, las montañas de Europa proporcionan las condiciones ideales para desarrollar y preservar la excepcional diversidad. No obstante, los ecosistemas frágiles de montaña son especialmente delicados y vulnerables frente a los cambios que ocasiona el impacto de las actividades humanas.
La UE tiene que aprender a usar las ventajas económicas y ecológicas de las zonas de montaña de la mejor forma y con la mayor responsabilidad. Estos objetivos se pueden lograr mediante la financiación y promoción de actividades ecológicamente eficientes como la agricultura de montaña, la ganadería tradicional en zonas alpinas y la gestión integrada de los recursos forestales.
Compañeros diputados, creo que estas medidas darán resultados positivos en términos de cohesión territorial y económica de la UE. Iosif Matula (PPE). – (RO) El desarrollo económico y social sostenible se logra mediante la utilización de diferentes ventajas territoriales que están disponibles. Este concepto es uno de los puntos principales del Libro Verde sobre Cohesión Territorial. El principio de esta cohesión ha sido reforzado por los reglamentos que rigen los Fondos Estructurales durante el periodo 2007-2013 y es uno de los objetivos clave de la UE que introduce el Tratado de Lisboa. Las disposiciones del artículo 174 deberían traducirse en estrategias específicas de desarrollo y medidas concretas destinadas a superar las desventajas y aprovechar el potencial que ofrecen las zonas de montaña, islas y las zonas poco pobladas. Esto se podría lograr mediante un marco político europeo y podría generar valor añadido mediante el uso de las diferentes ventajas locales.
Las políticas de investigación y desarrollo tendrían como resultado un mejor uso del enorme potencial natural de estas regiones, con un impacto directo, por ejemplo, en las áreas de energía sostenible y turismo. Esto nos permitiría convertir las características geográficas en beneficios.
Un aspecto importante en el que tenemos que centrarnos son los cambios demográficos. Tenemos que fomentar políticas demográficas específicas destinadas a los habitantes de estas regiones, que les ofrezcan diferentes facilidades conforme a las características específicas de la zona. Las zonas de montaña con desventajas en mi país, con una población en constante declive, esperan medidas para mejorar su situación económica a fin de que sus habitantes se queden y contribuyan a su desarrollo.
Tengo otra cuestión extremadamente importante que quiero plantear: creo que el PIB tiene que seguir siendo el principal criterio para determinar la concesión de las ayudas de la política regional. Introducir otros criterios complicaría y arruinaría a largo plazo el verdadero proceso de desarrollo en estas zonas además de la política de cohesión en su conjunto. Sin embargo, los Estados miembros pueden utilizar estos indicadores para redistribuir los fondos entre las regiones, hasta los límites de los paquetes que se les hayan asignado, simplemente para beneficiar a las zonas mencionadas. Spyros Danellis (S&D) . – (EL) Señor Presidente, señor Comisario, las zonas de montaña, las islas y las zonas ultraperiféricas son una fuente de fortaleza y riqueza para Europa. La política europea de estas zonas debería centrarse en fortalecer sus aspectos positivos y mitigar los negativos para que en ningún sitio los ciudadanos se sientan aislados del resto de ciudadanos y para que sientan que tienen igualdad de oportunidades para prosperar en cualquier parte de Europa.
El PIB de una zona no refleja verdaderamente su diversidad. Hay islas y zonas de montaña que aparentemente son ricas sin base productiva que están atrapadas en el sector servicios al borde del colapso y que, por tanto, necesitan inversión. Además, los promedios para las islas con diferentes niveles de crecimiento por defecto no hacen justicia a todas ellas.
Otros factores importantes, como el mercado laboral y la accesibilidad de una zona; el aumento del coste del pasajero y el transporte de mercancías; las infraestructuras y redes necesarias son elementos que hay que tener en cuenta dentro de un enfoque más global para las regiones tanto con respecto la política regional como en cuanto al punto de partida para determinar criterios más amplios. Tamás Deutsch (PPE). – (HU) Señor Presidente, señor Comisario, la propuesta de resolución bien señala que las zonas de montaña, islas y zonas poco pobladas se enfrentan a graves dificultades y, por tanto, necesitan programas de desarrollo regional especiales y apoyo. La propuesta sugiere el PIB como indicador. En este contexto, es importante hacer hincapié en que tenemos que seguir utilizando el PIB como indicador del derecho de un Estado miembro a recibir ayuda política por lo que respecta al reparto de fondos comunitarios. El PIB es una medida clave de desarrollo, progreso y el efecto de las actividades de desarrollo regional y es un indicador que también puede ir unido a otros criterios.
Sin embargo, todo esto no quiere decir que podamos hacer caso omiso de las consecuencias sociales y medioambientales que tienen las decisiones económicas puesto que el crecimiento sólo puede ser útil si lo sumamos al desarrollo social y una mejor calidad de vida. En cada Estado miembro, los órganos decisorios del país pueden tener en cuenta otros indicadores cuando asignen los fondos de desarrollo entre las regiones como determinar el apoyo del Estado miembro a las zonas de montaña, islas y zonas poco pobladas. Sin embargo, también me gustaría que la Comisión prestase atención al hecho de a nivel comunitario, tenemos que seguir utilizando el PIB como indicador fundamental para conceder ayuda a fin de garantizar el uso continuo y eficiente de la ayuda por parte de Estados miembros menos desarrollados. Derek Vaughan (S&D). – Señor Presidente, soy de Gales, donde hay montañas, islas, zonas poco pobladas y mucho más. Por tanto, celebro las propuestas recogidas en la propuesta de resolución.
En mi pequeña aportación quise centrarme en el papel del gobierno local y del gobierno regional porque está claro que, con independencia de las estrategias, proyectos o programas que se pongan en marcha, serán las autoridades regionales y locales quienes los preparen, implanten, ofrezcan y gestionen.
Esto es así porque es el nivel de gobierno más bajo y más cercano a los ciudadanos. Por tanto, también es verdad que están implicados en todas las fases de cualquier programa o iniciativa.
De modo que espero que la Comisión tenga esto en cuenta y ponga en marcha mecanismos para garantizar la plena participación del gobierno local y regional y estoy seguro de que ellos, a su vez, garantizarán el desarrollo de nuestras comunidades y regiones. Joachim Zeller (PPE). – (DE) Comisario Hahn, Señorías, tengo un problema con parte de este debate. Tras escuchar algunas de las aportaciones sobre la zonas de montaña, islas y zonas poco pobladas, tengo la impresión de que son ex territoriales y directamente dependientes de la UE. Sin embargo, este no es el caso. Cada una de estas zonas pertenece a un Estado miembro soberano. De conformidad con el principio de subsidiariedad, la puesta en práctica de las decisiones y objetivos europeos sigue siendo competencia de los Estados miembros.
A nivel europeo, siempre hemos prestado especial atención precisamente a estas regiones —las zonas de montaña, islas y zonas poco pobladas— en las comunicaciones de la Comisión y hasta en el Tratado de Lisboa. También aquí, en el Parlamento, se han tomado muchas decisiones que apoyan estas regiones. Cuando escucho a tantas personas quejarse de que estas zonas siguen en un estado de pobreza, entonces tengo que preguntarme a mí mismo qué han hecho los Estados miembros con las iniciativas que ofrecimos a nivel europeo. ¿Qué han hecho las propias regiones con ellas?, ¿cómo han utilizado la ayuda prestada por Europa? Lo que necesitamos aquí es una nueva estrategia y siento lástima por los funcionarios de la Dirección General de Política Regional que tengan que integrar la multitud de problemas sufridos por las islas, zonas de montaña y zonas poco pobladas en una estrategia. Al mismo tiempo, hay tal inflación de estrategias —estrategia para el Danubio, el Mar Báltico, el Mar Negro, el cambio climático, etc.— que pronto necesitaremos una estrategia para las estrategias si queremos mantener una visión general de todas ellas.
Bromas aparte, Señorías, de lo que se trata realmente —como se ha dicho aquí hoy, le agradezco al señor Comisario que lo haya mencionado— es de que tenemos que luchar para asegurarnos de seguir teniendo una política de cohesión y una política regional a nivel europeo a partir de 2013. En esto deberíamos centrar nuestro trabajo, y tenemos que convencer a nuestros diputados de ellos. Las zonas de montaña, islas y el resto de zonas encontrarán su lugar en una política de cohesión y en una política regional más allá de 2013. No tiene sentido que perdamos el tiempo en propuestas de resolución individuales sobre este tema. Patrice Tirolien (S&D) . – (FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, celebro el debate de hoy. Una vez más demuestra la necesidad de que la Unión aprecie y saque el máximo provecho de su diversidad regional.
En este momento mientras negociamos los nuevos programas marco 2014-2020, creo que es importante destacar las enmiendas de las que deben beneficiarse regiones específicas. La continuidad y cohesión territorial son temas que deben ser el centro de nuestras preocupaciones.
El desarrollo de las zonas de montaña, islas y zonas poco pobladas, sin embargo, requiere más que una serie de derogaciones. Tenemos que adoptar un enfoque horizontal. Tenemos que poner en marcha instrumentos capaces de hacer que la acción comunitaria en todas las áreas coexista en sinergia, aumentando así su valor añadido.
Además, como representante de una región periférica, estoy deseando ver la nueva estrategia de la Unión sobre las regiones ultraperiféricas que los servicios de la Comisión han prometido para principios de 2011. Damien Abad (PPE). – (FR) Señor Presidente, Señorías, nuestra Europa es el símbolo de la Unión a pesar de su diversidad: la diversidad de las distancias, culturas, enfoques y también la diversidad de nuestros territorios y regiones.
Aunque la UE consta de componentes completamente diversos, los objetivos de cohesión territorial, económica y social tienen que seguir siendo los pilares de todas nuestras acciones, y el Tratado de Lisboa reconoce esto de forma explícita, además. En este contexto, por tanto, que tenemos que prestar especial atención a las zonas de montaña, islas y zonas poco pobladas.
Fui elegido de la gran región del Sureste, que también incluye islas —Córcega por ejemplo— además de Savoy y Ain donde hay una serie de zonas poco pobladas y veo, de mi trabajo sobre el terreno, que tenemos que tener un imperativo claro que es reconciliar Europa con estas regiones.
Para que se dé este caso tenemos que identificar primero las dificultades a las que se enfrentan estas regiones. Tengo en mente, por ejemplo, servicios de interés general, incluidos los servicios sociales de interés general. ¿Cómo organizamos las cosas para que podamos asegurar a nuestros ciudadanos que, estén donde estén, tendrán un nivel mínimo de protección social?
Del mismo modo, tenemos que desarrollar todo el potencial de estas zonas a fin de que puedan gozar de los beneficios del mercado único y del desarrollo económico. Aparte, es muy fácil ver que, en la actualidad, las políticas comunitarias para las islas o zonas de montaña no se aplican de forma eficiente.
Por un lado, no se tienen en cuenta las circunstancias específicas locales y regionales y, por otro, el riesgo que corren estas regiones de que se las ignore completamente, se las deje con sus propios recursos sin ningún tipo de ayuda para combatir la despoblación, las amenazas al medio ambiente o la recesión económica. Es exactamente allí, con todos mis respetos por el principio de subsidiariedad, donde Europa puede generar valor añadido.
Me incluyo entre los que creen que la propia Europa tiene que fijar objetivos específicos para estas regiones. En primer lugar, revisar las diferentes políticas comunitarias que afectan a estas regiones para incluir una cláusula horizontal que permita que se tengan en cuenta estas circunstancias específicas. Asimismo, creo que, más allá de la política regional, tiene que haber una revisión de la Política Pesquera Común, con salvaguardas para la pesca artesanal y local, agricultura y desarrollo rural, con una mejor orientación hacia la producción a pequeña escala con un aumento de la ayuda directa, tras la cual deberíamos aplicar el mismo procedimiento al transporte y la energía.
Para terminar, quisiera decir que querer no significa necesariamente poder. La ambición no debe limitarse a palabras bonitas. Dentro de unos pocos meses tendremos una oportunidad crucial, que tenemos que aprovechar, y son las negociaciones sobre la próxima perspectiva financiera. Vasilica Viorica Dăncilă (S&D). – (RO) Señor Comisario, la UE tiene que utilizar su política de cohesión para centrar la atención en las zonas afectadas por desventajas naturales y demográficas, como las regiones en el Norte del continente, las zonas menos pobladas o islas, y las zonas transfronterizas y de montaña.
Estas regiones, más que cualquier otra en la UE, se enfrentan a dificultades particulares causadas por el difícil acceso, el cambio climático, la integración regional y los cambios demográficos. Además, tienen una serie de características comunes que requieren la elaboración e implantación de programas de desarrollo regional específicos además de la adaptación de los indicadores para la asignación de fondos puesto que tienen que tener en cuenta las características especiales de cada región. De hecho, hay que considerar la baja densidad de población y el acceso a los programas de formación profesional que, posteriormente, permiten a la población acceder al mercado laboral y ejercer influencia en la tasa de desempleo de estas zonas.
La población de estas zonas no debería vivir de los programas de ayuda como parte de sus programas públicos nacionales. Estas zonas tienen que tener los recursos y la capacidad necesarios para el desarrollo sostenible y para acceder a servicios de interés general. Richard Seeber (PPE). – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, el Tratado de Lisboa nos ha dado una nueva base jurídica, y el artículo 174, en concreto, nos asigna la tarea de promocionar la cohesión territorial. Esto específicamente supone que la Política Regional y el Comisario de Política Regional tienen que cuidar este ámbito de la política y también las zonas con características topográficas especiales como las zonas de montaña y las islas. Por tanto, tenemos que crear una política específica para este grupo. Tal y como ha dicho el señor Zeller, no se trata de acabar teniendo montones de programas y dinero para llevarlos a cabo sino que, en su lugar, se debe introducir la flexibilidad necesaria en los programas europeos. Esto está relacionado con los indicadores que hay que proporcionar pero, sobre todo, con las políticas que particularmente queremos promover.
Sin embargo, no depende sólo del Comisario Hahn sacar adelante una política decente en este ámbito porque las políticas para las zonas de montaña tienen un papel en todos los ámbitos de la política europea. Ya se ha mencionado la política agraria; aquí también las circunstancias particulares de las zonas de montaña piden ayuda o equilibrio mediante medidas especiales. Afecta a la política de transporte —yo mismo vengo de un país que se enfrenta a dificultades y problemas concretos con respecto al transporte de bienes internacionales—; aquí también intentamos incorporar las exenciones necesarias en la Directiva Eurovignette. El diputado de Finlandia mencionó la Directiva de Servicios Postales; si la hubiese leído detenidamente habría visto que incorporamos muy bien soluciones a estas áreas problemáticas en la última legislatura.
Como representante de estas regiones, el Comisario Hahn tiene la responsabilidad particular de garantizar que estas características especiales tienen resonancia en todos los ámbitos de la política de la UE. Sólo entonces podremos garantizar que se logra verdaderamente nuestro objetivo de cohesión territorial, tal y como se recoge en el Tratado. Rosa Estaràs Ferragut (PPE). – (ES) Señor Presidente, quiero, en primer lugar, agradecer a todos los firmantes esta propuesta de resolución, que acogemos de manera muy positiva en el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-cristianos) y también en España, país que representamos.
Tenemos el marco jurídico, tenemos el Tratado de Lisboa ―su artículo 174, tercer párrafo―, tenemos la cohesión territorial, que es el pilar nuevo que marca este Tratado, y, por lo tanto, tenemos los fundamentos jurídicos para salir al camino y ayudar a estas regiones ―islas, zonas de montaña o zonas despobladas.
En el caso de las zonas de montaña ―ya se ha dicho aquí―, se trata de más de 90 millones de habitantes; en el caso de las islas, 21 millones de personas residen en islas, concretamente en 14 países; y muchos millones más de personas viven en las zonas de montaña.
Todas estas regiones comparten una problemática muy similar en materia de cultura, en materia de educación, en materia de transporte y en materia de medio ambiente. Concretamente, hay una desventaja que nos une a todas, que es la desventaja en materia de transporte. Yo provengo de unas islas, las Islas Baleares, donde el coste adicional por el transporte se ha calculado en un 20 %. Esto, sin ninguna duda, tiene repercusión en nuestra industria, en nuestra agricultura, en nuestros sectores estratégicos, en nuestro turismo y, en definitiva, en todo el sector empresarial, en todo el tejido empresarial. Y, por lo tanto, afecta a nuestra competitividad.
Por eso, si luego nos fijamos en los recursos, como el agua potable o como el suelo, que es limitado, o como las materias primas o como la energía o como el espacio vital de estas zonas, veremos que conducen sin duda a un fenómeno de escasez y de falta de diversificación económica.
Por esto, hacemos un llamamiento para que en las nuevas perspectivas financieras se tenga en cuenta la peculiaridad de estos territorios y pasemos ―como se ha dicho también aquí― de las palabras a la acción y esto se traduzca en presupuesto y, por lo tanto, en mayor cohesión territorial. Maria do Céu Patrão Neves (PPE). – (PT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, las regiones remotas de la UE y, en especial, las regiones ultraperiféricas, (incluidas las Azores, región a la que aquí represento), las zonas de montaña, islas y las zonas poco pobladas sufren desventajas naturales y geográficas que son difíciles de superar y tienen grandes costes sociales.
Como ejemplo podría mencionar las dificultades de acceso, el alto coste de la prestación de servicios públicos básicos, los suministros de energía, etc.
Deberíamos también recordar que sólo el 7 % de los ciudadanos de la UE viven en ciudades y que 14 millones de europeos viven en islas.
Una Unión fundada y organizada conforma a los valores de solidaridad y justicia social tiene el deber político y moral de fomentar el desarrollo económico y social de sus zonas más remotas. De hecho, esta es la principal razón de ser de las políticas europeas de cohesión: la cohesión territorial y la convergencia económica y social.
De ahí que la inclusión de la cohesión territorial como nuevo objetivo de la UE simplemente refleja su proceso natural de evolución y las estrategias de convergencia económica y social son un requisito de su crecimiento.
La UE decidió adoptar este enfoque hace mucho tiempo y ha obtenido resultados altamente positivos en muchas regiones puesto que se han movido del Objetivo 1 al Objetivo 2. De hecho, incluso antes de que estas zonas llegaran al Objetivo 2, incluso mientras los niveles de desarrollo de estas zonas remotas de Europa seguían por debajo de la media europea y carecían de apoyo proporcional, seguían haciendo una contribución irreemplazable a la riqueza de la diversidad europea cada una con sus propios atributos particulares.
Estas zonas remotas de la UE tienen el deber de sacar el máximo partido de todos los instrumentos de desarrollo que se les facilitan centrándose especialmente en sus propias ventajas específicas. El deber de la UE es garantizar la integración y cohesión efectiva de todas sus zonas; de lo contrario el mis proyecto de crecimiento quedaría desacreditado.
En este contexto, la Comisión tiene que tener muy en cuenta las líneas de acción presentadas en esta propuesta como una valiosa contribución al éxito del proyecto de integración europeo que todos compartimos. Sari Essayah (PPE). – (FI) Señor Presidente, señor Comisario, los Fondos Estructurales son un instrumento financiero de la UE esencial en nuestros esfuerzos por llegar a los objetivos de 2020. Son especialmente importantes en las zonas poco pobladas del Norte y quisiera plantear cuatro cuestiones: primero, estas zonas especiales serán las primeras en encontrarse con multitud de problemas y serán las que sufrirán peores consecuencias. Dado que la población activa se ha mudado, en muchos casos, en busca de empleo, muchas zonas poco pobladas serán las primeras en enfrentarse al problema de una población envejecida.
Obviamente conozco mejor la situación en Finlandia y puedo decirles que el Este y Norte de Finlandia pronto tendrán zonas donde más de la mitad de la población está jubilada. Para 2020, la proporción de personas mayores con respecto a la población activa, es decir, el llamado ratio de dependencia, llegará al punto más crítico en el Este de Finlandia, Italia y el Este de Alemania. El grado de polarización entre las regiones aumentará drásticamente y el número de zonas cuyo ratio de dependencia es superior a 25 % por encima de la media comunitaria subirá hasta 40 para 2020. Por eso es importante que tengamos en cuenta los criterios demográficos en relación con el envejecimiento de la población en la política regional y estructural y que no solo se utilice el PIB como único factor significativo.
En segundo lugar, no se puede seguir permitiendo que estas regiones pierdan su población activa. En cambio, lo que hay hacer es centrarse en la competitividad de estas zonas, sacarlas de la crisis económica y que logren los objetivos de la UE 2020. Se necesita desarrollo de la innovación y pericia, una mayor competitividad.; tienen que lograr más con menos dinero. Los criterios de selección para financiar la innovación deberían ser realmente los buenos resultados. Hay que centrarse en los temas que mejor promuevan la competitividad y el empleo en cada zona, y que haya también nuevas innovaciones sociales y de servicios.
En tercer lugar, necesitamos programas regionales que integren medidas de acuerdo con los Fondos Estructurales y cuyos resultados se puedan medir y evaluar. La carga administrativa resultante de los sistemas de gestión e inspección en los Estados miembros tiene que ser proporcional a la cantidad de financiación disponible. La financiación debe estar condicionada por lo resultados y ligada a las reformas estructurales en la economía y la política económica responsable.
Por último, la cuarta cuestión es que necesitamos cooperación transfronteriza entre las regiones, sobre todo por lo que respecta a los proyectos relacionados con el comercio, la industria y el medio ambiente. Se presenta una buena oportunidad en el contexto del Mar Báltico y las macrorregiones del Danubio, por e ya se han mencionado en el debate aquí. La cooperación es necesaria entre los vecinos de la UE pero el Mar Báltico, por ejemplo, también necesita que Rusia participe en la cooperación regional. Sólo la población indígena de Europa... (El Presidente interrumpe a la oradora) Jean-Pierre Audy (PPE). – (FR) Señor Presidente, como habitante del Macizo Central, de Auvernia, de Lemosín, quisiera darle las gracias, señor Comisario, por lo que ha hecho en su comunicación. Gracias a todos los grupos políticos que han firmado la resolución y que, además, permitieron la creación del intergrupo de las montañas e islas. Gracias a nuestros compañeros de Euromontana y de la Asociación Europea de Autoridades Políticas de Regiones de Montaña.
Por fin, tenemos el término «montaña» en un tratado europeo, en el artículo 174. Tenemos que sacar el máximo partido de nuestros bienes: agricultura, bosques, turismo, plantas industriales. Señor Comisario quisiera hacer especial hincapié en la agricultura. Tenemos productos de calidad que son delicados y útiles. Debátalos con su colega el señor Cioloş. Tenemos que ofrecer igualdad de oportunidades con respecto a todas las infraestructuras, autopistas, trenes de alta velocidad, energía, educación y tecnología digital.
Señor Presidente, en las guerras, tenemos todos el mismo deber. Nosotros, los ciudadanos de montaña, también creemos en la igualdad de derechos. Zigmantas Balčytis (S&D). – Señor Presidente, el armonioso desarrollo de la Unión es un prerrequisito para su crecimiento económico sostenible y bienestar social. El principio de cohesión territorial obliga a la UE a dar con medidas concretas para superar las desventajas existentes y explotar el potencial de esas regiones.
Un marco político europeo sería muy útil y daría valor añadido a largo plazo para las zonas con desventajas contribuyendo a dar forma y adaptar los modelos de desarrollo únicos que las harían más competitivas y capaces de hacer frente a las dificultades. Izaskun Bilbao Barandica (ALDE). – (ES) Señor Presidente, mantener la población en las zonas poco pobladas es la mejor garantía para su conservación. La estrategia cita la palabra desarrollo, pero quiero poner el acento en tres principios:
En primer lugar, los modelos de negocio que generen desarrollo en esas zonas deben tender a la rentabilidad y la calidad de las producciones, y las nuevas actividades vinculadas a la economía baja en carbono son la vía para potenciarlas.
En segundo lugar, la economía social es el modo de emprendimiento más adecuado para vincular a estas poblaciones en proyectos compartidos relativos a su bienestar.
En tercer lugar, las personas que viven en estas zonas deben disponer de un nivel de servicios públicos, sanitarios y educativos, así como de infraestructuras de transporte y telecomunicaciones, equiparable al del resto de la ciudadanía. Mejor invertir en esto que en subvenciones a la producción.
Es lo que quiero para Euskadi, y, Comisario, esto solo será posible si Europa cuenta con las regiones y con los gobiernos locales, si fija con claridad los objetivos de los fondos, si evalúa su impacto y si tiene en cuenta las distintas realidades. Rareş-Lucian Niculescu (PPE). – (RO) La necesidad de que haya una buena correlación entre la política de cohesión y la PAC ya la han mencionado algunos compañeros diputados. Yo también quiero poner de relieve este hecho junto con el papel importante que desempeñan los fondos de desarrollo rural en el desarrollo económico y social de las zonas de montaña. En este momento debatimos el futuro de la PAC. Tenemos que tener en cuenta que esta reforma hay que implantarla de forma que desbloquee el potencial que ofrecen las zonas de montaña en cuanto a su desarrollo e incluso en su contribución al crecimiento económico.
La diversidad de los productos locales y las actividades turísticas, por ejemplo, podría proporcionar una fuente de riqueza a muchas regiones. Sin embargo, para que esto ocurra la regiones en cuestión tienen que tener acceso a los servicios públicos, infraestructuras y transporte La PAC debería poder, a través de su segundo pilar, seguir garantizando acceso a estos servicios y, al mismo tiempo, las condiciones... (El Presidente interrumpe al orador) Ricardo Cortés Lastra (S&D). – (ES) Señor Presidente, señor Comisario, asuntos como el desempleo, el desarrollo rural, la agricultura, la pesca, el transporte, el fomento de las energías renovables y la protección del medio ambiente son esenciales para nuestras islas, regiones montañosas y regiones poco pobladas.
Necesitamos una estrategia integrada y coordinada con el objetivo de contribuir de forma coherente a su desarrollo. Estas zonas disponen de un gran potencial de desarrollo económico y social que no podemos desaprovechar.
Al mismo tiempo, para que ello sea posible, debemos compensar las desventajas derivadas de su particular situación geográfica y demográfica. En este sentido, una medida necesaria en el marco de la política regional es la eliminación de algunos de los límites a la participación en los programas de cooperación transfronteriza, como el requisito de que exista una distancia máxima de 150 kilómetros entre regiones transfronterizas, que obstaculiza una mayor cooperación entre las regiones insulares y con las regiones marítimas fronterizas. Gabriel Mato Adrover (PPE). – (ES) Señor Presidente, señor Comisario, hablar de cohesión territorial es necesariamente hablar de islas, de regiones de montaña y también de la ultraperiferia. Es hablar de sus problemas y de sus dificultades, de sus desventajas naturales y de sus hándicaps estructurales. Pero también, y fundamentalmente, es hablar de cómo podemos eliminar los obstáculos que impiden su desarrollo, es hablar de estrategia para convertir esas desventajas en oportunidades. La mejora de la conectividad, una adecuada política de vecindad y la estabilidad en las políticas y en los Fondos Estructurales son cuestiones que debemos abordar sin complejos, y todo ello sobre la base de dos grandes premisas: la cohesión territorial y el principio de solidaridad.
Hay quien no cree en las estrategias. Yo sí, y esta resolución debe ser una prueba del compromiso de este Parlamento con estas regiones y de la exigencia a la Comisión de que afronte con decisión políticas que tengan en cuenta las necesidades de estos territorios vulnerables y cuyos problemas se manifiestan con mayor crudeza en momentos de crisis económica como la actual. Miroslav Mikolášik (PPE). – (SK) Aunque son las once y media de la noche seguimos hablando sobre este interesante e importante tema porque las zonas de montañas siguen quedándose detrás y no reciben suficiente atención a pesar del evidente potencial de sus recursos naturales y singularidad de la flora y fauna.
Estas zonas requieren medidas específicas y estrategias especialmente adaptadas para permitirlas superar desventajas permanentes y explotar su potencial natural, aunque la finalización de las infraestructuras de carretera y ferroviarias es un tema de supervivencia y prosperidad para ellas. Por esta razón, apoyo totalmente la creación de un marco europeo integrado especial para solucionar los problemas de las zonas de montaña, de acuerdo con el principio de cohesión territorial que es uno de los principales objetivos de la UE pero quisiera hacer hincapié, sin embargo, en la necesidad de complementar el marco político con una dimensión jurídica concreta relacionada con la liberación...
(El Presidente interrumpe al orador) Bogusław Sonik (PPE). – (PL) La competitividad y prosperidad dependen de la habilidad de los ciudadanos de una zona particular y de la habilidad de los comercios ubicados allí para sacar el mayor provecho de sus recursos. La política de la UE debería estimular estas actividades haciendo especial hincapié en reducir las desproporciones en los niveles de desarrollo entre las regiones que tienen condiciones naturales y geográficas específicas. El apoyo del desarrollo armonioso tiene por objetivo consolidar la cohesión económica, social y territorial de la Unión.
Deberíamos concentrar los esfuerzos en desarrollar puntos fuertes y buscar áreas potenciales que supongan una ventaja competitiva para las zonas de montaña e islas. Se trata de una especie particular de puente entre la estabilidad ecológica, la eficiencia económica y la cohesión social para garantizar que todo el mundo tiene posibilidad de desarrollo en estas difíciles regiones. Con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, la Unión está obligada a buscar este tipo de soluciones. Johannes Hahn, Miembro de la Comisión. – (DE) Señor Presidente, quisiera hacerme eco de los agradecimientos y también dar las gracias a los honorables diputados. Hemos tenido 47 intervenciones —las he contado— que atestiguan tanto la vitalidad del Parlamento como la importancia del tema. Me complace especialmente que sólo una de estas 47 intervenciones haya sido negativa, y era concerniente a si tiene sentido tener una política de cohesión. Esto debería alentarnos porque es un ámbito de la política muy importante y es capaz de llegar a los ciudadanos de Europa y hacer que Europa sea visible incluso —y especialmente— en las zonas que hoy son tema de discusiones y debate. Puesto que aún no se ha mencionado, quisiera señalar que en este nuevo periodo tenemos la posibilidad de utilizar un sistema de cofinanciación modulado para crear un equilibrio dentro de las regiones. Con respecto a lo que han dicho el señor Zeller y el resto, hemos creado la oportunidad de reaccionar a nivel local —y muy de acuerdo con el principio de subsidiariedad— a las necesidades particulares basadas en el conocimiento de aquellos responsables. Asimismo, tenemos toda una serie de diferentes opciones en el ámbito de las subvenciones públicas— en el ámbito de la política de competición, por ejemplo— y deberíamos utilizar estas oportunidades en beneficio de los ciudadanos implicados.
Muchas de las intervenciones hablaban de los indicadores, que es un tema con el que a menudo nos encontramos en el debate de la política regional. Estoy de acuerdo con el señor Deutsch y otros que entienden que el PIB tiene que seguir siendo el indicador central. Sin embargo, entiendo perfectamente que hay una necesidad y un deseo de que se utilicen indicadores complementarios. Ya hay varios proyectos, por ejemplo ESPON. Un proyecto así es el proyecto EUROISLANDS, que trata de definir indicadores complementarios diseñados principal y específicamente para permitirnos elaborar mejores políticas en esas zonas junto con los principales responsables. Estas no deberían y no pueden utilizarse principalmente para desarrollar nuevos indicadores financieros pero están ahí para permitirnos adaptar nuestras políticas en estas zonas de forma más precisa y más acorde con las necesidades de los ciudadanos.
Sobre todo quisiera agradecer a los oradores que mencionaron el latente potencial de las zonas y lo que se puede hacer todavía en áreas como la investigación y el desarrollo. Tenemos algunas zonas en ubicaciones extraordinarias donde se están realizando actividades investigadoras muy específicas. Pensemos en las Islas Canarias y sus observatorios, por ejemplo, la investigación que se lleva a cabo no se podría realizar en ningún otro lugar porque ningún otro sitio tiene las condiciones geográficas, topográficas y climáticas precisas. Tenemos que utilizar mejor esos factores, también dentro del sector de la energía renovable. Me sumo, además, a los que mencionaron específicamente el acceso a Internet. Esto es algo a lo que tenemos que dedicar especial atención en el futuro porque hay que reconocer que sigue habiendo mucho potencial que aprovechar aquí.
Una vez más, gracias por todas sus aportaciones al debate. La política regional tiene un gran trabajo que hacer no solo equilibrar nuestras discrepancias en las regiones sino también satisfacer las necesidades de 8 de cada 10 personas que sabemos que quieren tener la posibilidad de conseguir trabajo en la zona donde nacieron y, en términos generales, envejecer allí. Por esta razón, debemos y tenemos que lograr una política que tenga en cuenta precisamente estas necesidades y esto es lo que estamos haciendo. Nuestra política se basa en las personas y en sus necesidades y esperamos satisfacerlas por este medio. Es una labor que nunca termina, que necesita nuevos impulsos una y otra vez. Hasta este punto, el debate de hoy y, sobre todo, este informe han hecho una importante contribución a nuestra base para decidir. Sólo puedo asegurarles que para nosotros en la Comisión no solo es un deber y una responsabilidad trabajar intensamente sobre estos temas sino también un placer.
(Aplausos) PRESIDE: Rodi KRATSA-TSAGAROPOULOU Vicepresidenta Presidenta. He recibido seis propuestas de resolución presentadas de conformidad con el apartado 2 del artículo 110 del Reglamento(1).
La votación tendrá lugar mañana, miércoles 22 de septiembre a las 12.00 horas.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento) Marie-Thérèse Sanchez-Schmid (PPE), por escrito. – (FR) Esta resolución que será sometida a votación mañana en el Parlamento, contribuye a hacer sensibilizar a los actores institucionales con respecto a las dificultades a las que se enfrentan estas zonas y esto me complace. Haré hincapié en tres aspectos importantes del informe que son fuente de preocupación para mí y que ellos mismos justifican mi firma. Dado que procedo de una zona de montaña, los Pirineos, soy consciente de los problemas a los que se enfrenta este tipo de territorio. Debido a sus limitaciones geográficas y demográficas, las montañas requieren «programas específicos de desarrollo regional» y espero que la política de cohesión a partir de 2013 tenga esto en cuenta. La defensa y promoción de Agrupaciones Europeas de Cooperación Territorial es el centro de mi batalla política. Espero que el éxito de la Agrupación Europea de Cooperación Territorial en mi zona, del hospital Puigcerdá, pueda servir como incentivo para otros proyectos de este tipo en Europa. Por último, el abandono del criterio de 150 km para las islas es una propuesta importante que han pedido muchas partes locales. De hecho, algunas islas siguen sin poder beneficiarse de los programas transfronterizos por su lejanía. Por tanto, sufren de un tipo de aislamiento aún más obvio y tenemos que remediar esto. Edward Scicluna (S&D), por escrito. – Me complace ver al Parlamento y a la Comisión debatir la cuestión de las zonas de montaña e islas. Como diputado maltés, represento a dos islas, Malta y Gozo, cada una de ellas con menos de 500 000 habitantes, es un tema que, inevitablemente me toca de cerca. No cabe duda de que las islas y las zonas pequeñas merecen un trato a nivel europeo según sus necesidades específicas. Por ejemplo, hay disparidades económicas importantes entre la isla de Gozo y el resto de Malta; según el instituto nacional de estadística de Malta, el PIB per cápita de Gozo está ahora por debajo del 75 % del de Malta. En estos casos, la Comisión debería conceder un reconocimiento y derecho especial a aspectos de la política regional europea, aparte de la financiación que tampoco se ha materializado en el caso de Gozo. Por supuesto que las zonas de montaña, islas y zonas poco pobladas en la UE comparten características comunes que las diferencian de otras regiones. Tienden a sufrir malas conexiones de transporte que conducen a una falta de oportunidades de empleo y accesibilidad. Estadísticamente, son también más propensas a ser más pobres que el resto de los Estados miembros. No podemos ignorarlas. (1)Véase el Acta.

References: artículo 174
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 artículo 349
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 artículo 195
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 artículo 110
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