Source: http://anm.org.uy/anm%20y%20dpmc.htm
Timestamp: 2017-08-21 17:49:02+00:00

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La ANM, el DPMC y la recertificación o reacreditación
LA ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA, EL DESARROLLO PROFESIONAL MÉDICO CONTINUO (DPMC) Y LA
RECERTIFICACIÓN O REACREDITACIÓN
Desarrollo Profesional Médico Continuo (DPMC). Comprende todo proceso de aprendizaje no curricular que realiza el médico a lo largo del ejercicio de su carrera y que no otorga títulos. Es una tercera etapa, diferente al grado y postgrado, que engloba a la Educación Médica Continua y a la Educación Médica Permanente. Educación Médica Continua (EMC) abarca aquellas actividades de aprendizaje posteriores a la graduación, con finalidades restringidas de actualización, y que generalmente son actividades de duración definida y que ocurren a través de metodologías tradicionales. Educación Médica Permanente (EMP) es el aprendizaje centrado en el trabajo, interdisciplinario, también llamado Aprendizaje en la Práctica, o en el Trabajo, o en el Equipo. En Uruguay la preocupación por estos temas viene de varias décadas atrás y ha sido objeto de un trabajo continuo, siempre en el ámbito de una coordinación interinstitucional. La Academia Nacional de Medicina (ANM) tiene una prolongada y activa participación en la compleja historia de estos temas, tuvo importantes iniciativas al respecto e integró e integra diversas comisiones en las que su opinión es escuchada y sus aportes y sugerencias bien recibidos. Individualmente. Se destacan los Acs. Dante Petruccelli y Elena Fosman, que iniciaron e hicieron avanzar muy significativamente el desarrollo de este tema en el área de la Escuela de Graduados de la Facultad de Medicina de la UdelaR. Desde 1995, el Ac. Petruccelli ha integrado distintos grupos de trabajo referidos al DPMC y realizado aportes originales y transcendentes al mismo, que incluyen publicaciones, organización de actividades y participación en las Jornadas de la ANM sobre Ética e Investigación, y sobre Radioprotección. Como ejemplo de la intensa actividad del Ac. Petruccelli en este tema y por su importancia, al final de este artículo se transcribe el texto de su INFORME A LA 8ª CONVENCIÓN MÉDICA NACIONAL SOBRE DESARROLLO PROFESIONAL MÉDICO CONTINUO expuesto en la sesión del 7 de agosto de 2004 Por su parte en 2012 la Ac. Fosman, junto con las Profesoras Teresita Ceretti y Rosa Nisky, publicó el libro “El médico y su continuo aprendizaje” que resume un sólido conocimiento y una prolongada experiencia en este tema. Como institución. El antecedente más lejano de la ANM en este tema, se remonta a 1987, año en que, en la Reunión Conjunta de las Academias del Plata realizada en Buenos Aires, el Ac. José Piñeyro realizó una excelente exposición sobre el mismo. En 1990, por resolución 36/90, el Ministerio de Salud Pública (MSP) estableció la renovación obligatoria de los registros de Médicos y Odontólogos, pero no se reglamentó ni se aplicó. En 1992 la Facultad de Medicina de la UDELAR (FdeM) creó el Comité Honorario de Educación Médica Continua y, posteriormente, el Grupo de Trabajo Permanente (GTP) integrado entre otros por los Prof. Carlos Gómez Haedo e Irma Gentile. En el quinquenio 1997-2002 la FdeM, el MSP, la Federación Médica del Interior (FEMI) y el Sindicato Médico del Uruguay (SMU), crearon un Grupo de Trabajo Permanente (GTP), integrado por las cuatro Instituciones, que elaboró un Anteproyecto de Ley y creó, en la Escuela de Graduados de la Facultad de Medicina de la UdelaR, una Comisión de Acreditación de Instituciones y Actividades Docentes que desarrolló una importante actividad, acreditando hasta el 2013 47 Instituciones y más de 1000 actividades educativas. En 1999 se suscribió un primer Acuerdo Marco entre el Ministerio de Salud Pública, la Facultad de Medicina y las gremiales profesionales (Sindicato Médico del Uruguay – SMU; Federación Médica de Interior – FEMI), con el propósito final de conformar un Sistema Nacional de DPMC. En 2002 las mismas instituciones aprobaron un nuevo Acuerdo Marco que ratificó el anterior, comprometiéndose a la elaboración de un marco legal que le de sustento al sistema propuesto, comenzando a funcionar el Grupo de Trabajo Interinstitucional (GTI). Hacia 2004 las actividades en torno a DPMC comenzaron a decrecer; el Ac. Petruccelli señalaba entonces que “al DPMC no se le dio la importancia que tiene, no tuvo por momentos el liderazgo necesario y la voluntad política estuvo muy lejos de ser la deseada.” Ante esta situación la ANM resolvió convocar a las máximas autoridades del MSP, la FdeM, el SMU y la FEMI a una reunión en que se analizó la situación en que se encontraba el DPMC y se acordó incrementar y vitalizar las actividades relativas al mismo, propósito que efectivamente se cumplió. En 2006, en el contexto de la reforma de la salud y el diseño del Sistema Nacional Integrado de Salud, la Academia Nacional de Medicina (ANM) convocó a las instituciones firmantes de los Acuerdos Marco con el propósito de retomar el trabajo en torno al DPMC, integrándose al trabajo conjunto con las demás instituciones. El nuevo ámbito de coordinación pasó a denominarse Grupo de Trabajo Interinstitucional Permanente (GTIP). En setiembre de ese año, en Punta del Este – Maldonado con la firma de todas las instituciones: MSP – FM – SMU – FEMI se formalizó el ingreso de la ANM. Entre otras actividades en 2007 el GTIP elaboró un segundo anteproyecto de ley para la creación de un Sistema Nacional de DPMC, que incluyó la financiación del mismo. En 2008, en la Reunión Conjunta de Academias de Medicina del Plata realizada en Buenos Aires se trató el tema de Re acreditación Médica y se comparó la situación de ambos países en esta materia. En 2010, la Ley Nº 18.591 de Colegiación de la Profesión Médica, en su artículo 4º incisos 7 y 8 estableció que, como persona jurídica pública no estatal, el Colegio Médico del Uruguay (CMU), entre otros cometidos, tiene los de: “7) Organizar actividades de educación médica continua y desarrollo profesional médico continuo, vinculados al ejercicio profesional y los preceptos éticos aplicables. 8) Procurar la mejora continua de la calidad en el ejercicio profesional de los médicos colegiados.” Una vez que el Colegio Médico comenzó a funcionar: • priorizó la Recertificación Médica. • la relacionó íntimamente con la Ética médica, estableciendo en su Código de Ética que las faltas de adaptación, formación o actualización del médico tienen un componente ético. • propuso un proceso de trabajo conjunto con el GTIP con el objetivo de mantener e incrementar conocimientos, habilidades y destrezas de los profesionales, que incluyó planes y programas, modalidad educacional y evaluación. • formó la Comisión Central con un representante de cada una de las cinco instituciones del GTIP y tres del Colegio Médico (uno del Consejo Nacional, uno de los Consejos Regionales y uno de Montevideo). • ofreció su Sede, su Secretaría y su equipamiento, como también apoyo económico para algunas actividades. En 2012 comenzó la labor conjunta CMU – GTIP. El 3 de diciembre de 2013 en el marco de la conmemoración del Día del Médico, en el Salón de Actos del MSP, se anunció el inicio del debate en torno a la Recertificación Médica. La ANM, a través de sus representantes en el GTIP (en las distintas épocas Acs. José L. Peña, Elena Fosman, Carlos Romero y Asdúbal Silveri) propuso: • que se instituyera una Comisión Honoraria Colegio Médico – GTIP, integrada por cinco representantes del Colegio, cinco del GTIP y uno de las sesenta sociedades científicas (que en los años 2006 y 2007 habían manifestado su deseo de federarse), con el objetivo de planificar y organizar actividades. • una dirección ejecutiva rentada y la determinación de un presupuesto para estas actividades, con apoyo del Colegio Médico. • diversas estrategias de formación de recursos humanos, acreditación de instituciones y actividades, recertificación médica, sistema de evaluación y auditoría. • la coordinación con Comités de Educación Médica de Montevideo y el interior, y una línea de investigación, difusión pública y relación con grupos del exterior. En abril de 2013 en la Comisión CMU – GTIP se constituyeron cuatros grupos de trabajo, para formación de recursos humanos, acreditación de instituciones y actividades educativas, recertificación médica y sistema de evaluación y auditoría de actividades educativas. --- El 25 de abril de 2014, en la Casa de la Cultura de la Ciudad de Colonia del Sacramento, se realizó una Reunión de trabajo de la Academia Nacional de Medicina (Uruguay) y la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires, con apoyo y participación del Colegio Médico del Uruguay. Fue organizada por la ANM, con el objetivo de intercambiar conocimientos y experiencias en relación con la implementación y desarrollo de la Re certificación Médica. De la ella participaron siete miembros de la Academia Nacional de Medicina (Uruguay) los Acs. Fortunato Benaim y Jorge Neira de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires que aportaron su experiencia en este proceso que vienen implementando desde hace varios años, integrantes del CMU, del GTIP y de la Comisión de Acreditación de DPMC de la Escuela de Graduados de la Facultad de Medicina de la UdelaR. La información brindada por los académicos argentinos fue de gran valor para la implementación de la Recertificación en Uruguay, y se acordó volver a organizar reuniones conjuntas entre ambas Academias para avanzar en este tema, una de las cuales se realizará en la Reunión Conjunta de las Academias de Medicina del Plata a realizarse en Montevideo en octubre de 2015. Acs. Fortunato Benaim (Argentina) y José L. Peña (Uruguay) Acs. Elena Fosman y Oscar Cluzet junto al Presidente del Colegio Médico del Uruguay Prof. Dr. Jorge Torres En 2014, a propuesta del grupo de trabajo número 2 (Formación de Recursos Humanos en Salud), la 9ª Convención Médica Nacional aprobó la recomendación de implementar, en el contexto de los programas de desarrollo profesional médico continuo, un Programa Nacional de Recertificación Médica, conducido por un Comité Nacional interinstitucional, que velara por la existencia de una oferta adecuada y de calidad de cursos de educación médica continua y así garantizara la implementación de las mejores prácticas establecidas en la evidencia científica. A los efectos de avanzar en la organización de esta actividad, recientemente el CMU en acuerdo con el GTIP, resolvió convocar al MSP, a la Facultad de Medicina de la UDELAR, a su Escuela de Graduados y a la ANM, para conformar conjuntamente con todos ellos la Comisión de Educación Profesional y Recertificación Médica (CEPREM), cuyos objetivos son: • Conformar un Programa Nacional de Recertificación Médica. • Propiciar el desarrollo de una oferta amplia de actividades de DPMC, accesible al universo del colectivo profesional médico. • Garantizar la calidad de la oferta educativa, con la participación activa de los servicios de la Facultad de Medicina, Sociedades Científicas, instituciones asistenciales públicas y privadas, gremios médicos y expertos según corresponda. • Profundizar los procesos de acreditación de instituciones proveedoras de DPMC y acreditación de las actividades de DPMC culminando con una definición sobre adjudicación de los créditos individuales. • Mantener la coordinación interinstitucional, definiendo los roles y competencias de cada una de las instituciones involucradas. • Promover la investigación de los procesos educativos relacionados con el médico en el ejercicio de su profesión. • Definir una estructura organizacional de alcance nacional que sustente este proceso con la correspondiente capacidad técnica y un presupuesto que garantice su funcionamiento. Los delegados de la Academia Nacional de Medicina al CEPREM son los Acs. José Luis Peña y Carlos Romero. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS. Boletín del Colegio Médico del Uruguay. Edición especial. Número 8. Mayo de 2015. http://www.colegiomedico.org.uy/Portals/1/Documentos/Boletines/Boletin%208.pdf) 9a Convención Médica Nacional Informe del Grupo de trabajo número 2: Formación de Recursos Humanos en Salud http://www.convencionmedica.org.uy/9cmn/grupos/g2/2014.06.07.%20Grupo%202.%20Informe%20Plenario%20ok.pdf) Peña, José L. Desarrollo profesional médico continuo. Situación actual. (Exposición en el plenario del 25 de julio de 2013). Boletín de la Academia Nacional de Medicina. 2013; 30: 99-102 http://anm.org.uy/documents/boletin2013.pdf ---
INFORME A LA 8ª CONVENCIÓN MÉDICA NACIONAL SOBRE DESARROLLO PROFESIONAL MÉDICO
Dr. Dante Petruccelli - Romero 7 de agosto del 2004 Salón Azul de la Intendencia Municipal de Montevideo 1 – Introducción Agradezco al Comité Organizador de esta 8ª Convención Médica Nacional, el haberme invitado a presentar este informe sobre las bases históricas y conceptuales y el estado actual de los trabajos y propuestas para el Desarrollo Profesional Médico Continuo (DPMC). El Presidente Carámbula, en sus palabras de apertura, ha dicho que esta es “una Convención para los cambios“, y precisamente de eso se trata en este campo del DPMC, en el que se propone un cambio profundo, sustancial, de la realidad actual. Para ello, es necesario reflexionar seriamente, por encima de los problemas cotidianos, que agobian a la profesión; una reflexión que debe ser de todos, siguiendo el consejo de Saramago: “veríamos más si fuésemos más los que vemos“. La presentación de este tema en esta Convención, en la que dominan otras urgencias, está justificada, porque el problema del aprendizaje continuo del médico a lo largo de su etapa laboral, es parte imprescindible de cualquier nuevo modelo asistencial que se proponga; más aún, vale si no hay cambios en el actual modelo, porque el mantener la competencia profesional, es una obligación ética de los médicos y de las instituciones que los congregan (asistenciales, gremiales, científicas, formativas), cualquiera sea el modelo asistencial. El proyecto de un Sistema Nacional de DPMC (SNDPMC) apuesta a un profundo cambio: a) en el enfoque teórico y en la praxis del aprendizaje del médico durante su práctica asistencial, con énfasis en el aprendizaje activo, centrado en el que aprende, no solo de conocimientos, sino de actividades y destrezas, por lo que su evaluación no se resuelve, como creen algunos, con preguntas de opciones múltiples. b) en la búsqueda de un aprendizaje pertinente y congruente con las propias necesidades, las de sus pacientes y las de la institución y la comunidad en las que trabaja. c) hacia un aprendizaje que pueda ser evaluado, por el propio médico (autoevaluación) y por el Sistema; la evaluación, que no forma parte de nuestra cultura, ingresa como un componente ineludible. d) hacia un aprendizaje, por tanto, que va a poder ser acreditado, reconocido y valioso para su carrera. e) en la organización del Sistema Nacional, propiciando la creación de una estructura nueva en un área hoy vacía o, mejor, solo parcialmente ocupada por el esfuerzo de personas e instituciones científicas, asistenciales y gremiales, muy loable pero no organizado, no siempre pertinente y no reconocido a nivel laboral. Se propone un organismo integrador, autónomo, que no desplazará a nada ni a nadie, sino que enriquecerá a todos los que participen (personas e instituciones). En este nuevo organismo, cooperarán, en un necesario equilibrio e intercontrol, los distintos poderes que juegan en el área: político- sanitario, gremial, científico, de los servicios, académico, y cuando sea posible, de los usuarios. Tendrán que superar barreras y acostumbrarse a trabajar en conjunto. 2- Referencias Históricas La importancia del aprendizaje a lo largo de la vida, como algo imprescindible en Medicina es, reconozcámoslo desde el comienzo, un conocimiento popular bien definido. La Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI de la UNESCO, presidida por Jacques Delors, en: “Educación: La utopía necesaria“(1996) dice, “no es una exageración decir que la supervivencia de la humanidad depende de ello“(ver: Canetti y Da Luz “Enseñanza Universitaria en el Ámbito Comunitario“- (2004). Aunque hoy día casi todos tienen clara esta necesidad, creo no equivocarme si digo que, a nivel profesional, entre los médicos es donde existe con mayor antigüedad y convicción. La educación curricular no asegura una competencia profesional indefinida, por varias razones bien conocidas. Situación actual de las Actividades de Desarrollo Profesional Médico Continuo (DPMC) 1900 - Tomo esta fecha como punto de partida, un poco arbitrariamente, por la autoridad del personaje, el Dr. William Osler, ese gran médico que se refirió no solo a la necesidad, sino a la obligación ética de los médicos de estudiar siempre. En nuestro país, Barrett Díaz ha rescatado citas del Dr. Roberto Berro (1924) (“que quienes fuimos transitoriamente estudiantes, seamos permanentemente estudiosos“) y del Dr. Abel Chifflet (1938). En los Estatutos fundacionales del SMU (1930), el art. 2 dice: “coadyuvar a la ampliación de la cultura general, perfeccionando la preparación técnica de los médicos“. Dejo sin citar muchas otras opiniones por razones de tiempo. 1970 - Fundación de la World Federation of Medical Education (WFME), 1972, reconocida luego como representación internacional oficial del tema. - VI Convención Médica Nacional – 1972 - Asamblea Mundial de la Salud – 1973. “La Educación del Personal (de Salud) trasciende los tradicionales marcos de la Universidad“ - “Boletín Noticias“ SMU – 1975. “EM continua para posgraduados“. Barrett Díaz dice...“mejorar y mantener la competencia profesional y a través de ellala calidad de la atención médica brindada a la población; dicho propósito no se vincula sino incidentalmente a la mera adquisición de nuevos conocimientos o de información (sin duda necesarios) “. 1980 VII Convención Médica Nacional - 1984 Trabajos de Alfonso Mejía (OPS) - 1984 (ver más adelante) Declaración de Edimburgo - 1988 – 1ª Conferencia Mundial de Educación Médica (inciso 12) „Determinar la competencia y asignar los recursos para la EMC. La reforma de la EM requiere más que un acuerdo. Requiere también un importante compromiso para la acción, liderazgos vigorosos y voluntad política. “ 1990 - Parece ser una fecha bisagra. Dividiremos el lapso 1990 – 2004 en dos subperíodos: Subperíodo 90 – 93 – A nivel internacional: Reuniones en Banff (Canadá) 1989 y en Beaver Creek (EEUU) 1991. Los participantes consideran que dan nacimiento a una “nueva ciencia“enfocando los problemas del aprendizaje del adulto desde ángulos múltiples (sociológicos, pedagógicos, antropológicos, económicos, etc.). Además, no se trata solo del aprendizaje del adulto, sino del adulto médico en el ejercicio de su profesión. - A nivel nacional: en el año 90, el MSP aprueba la resolución 36/90 que establece la obligación de renovar cada 5 años los registros de los títulos de doctor en Medicina y Doctor en Odontología, para los profesionales que ingresen a partir del 1º de enero de 1991, siendo optativo para los que lo hayan hecho con anterioridad; esta resolución no ha sido reglamentada. Como respuesta, ese mismo año, el SMU crea una Comisión para el estudio del problema de la EMC, que de inmediato se transforma en una Comisión Interinstitucional [FEMI, FM (EG – DEM), MSP], coordinada por los Dres. Irma Gentile y Carlos Gómez Haedo, quienes presentan, en dic/93, un detallado informe al Comité Ejecutivo del SMU, en el que se establece el marco conceptual, impulsando una política de compromiso interinstitucional, acorde con los estudios internacionales y con el contexto cultural de nuestro país y proponen la creación de un Sistema Nacional. En el mismo sentido se expresa la Asamblea del Claustro de la FM en set/1992: “crear un procedimiento que evalúe en forma continua el nivel de los conocimientos de los graduados y especialistas“...“en el caso de los especialistas médicos, los controles en sus aspectos normativos y educativos se harán a través de la Comisión Nacional de Educación Médica Continua, integrada por la Facultad de Medicina, el Ministerio de Salud Pública, la Federación Médica del Interior, el Sindicato Médico del Uruguay, las Sociedades Médicas y otros integrantes que se considere necesario“. Y en resolución de nov/1992: “trasladar (la propuesta) a conocimiento de los distintos órdenes universitarios“. En 1992, la Universidad de la República crea la Comisión de Educación Permanente. En 1993, el tema de la EMC se incluye en la Ordenanza de la EG, durante la dirección del Dr. Marella (art. 1º inc. 6). En esos años, el SMU propone y desarrolla en parte, su plan piloto, sobre todo para el CASMU. Aparecen otras publicaciones R. Avellanal (Rev. MIDU/94) y N. Campos (Rev. Med. Int. 94) “EMC: una necesidad institucional“, A. Rodríguez y otros. A todo esto cabe agregar los compromisos regionales que se van creando, a partir del acuerdo firmado en Asunción por los Ministros de Educación del MERCOSUR. Subperíodo 1994 – 2004 En 1994, al asumir la Dirección de la EG el Prof. Uruguay Larre Borges, le otorga particular importancia al tema, inicia trabajos con colegas del Departamento de Florida y, en 1995, propone al Consejo de la FM la creación de un Comité honorario ad – hoc, lo cual es aprobado. Desde esa fecha al momento actual, el Comité, con variaciones en su integración, ha trabajado sostenidamente, varios días por semana y ha publicado sus propuestas en 6 documentos. Desde el comienzo, se buscó la colaboración del SMU, de la FEMI y del MSP, cosa que se obtuvo de manera irregular con los Dres. Silvio Ríos y Barrett Díaz al comienzo, y de modo más estable en los últimos años, por la cooperación permanente de la Dra. Ma. Rosa Remedio y también del Dr. Uruguay Russi. Destaco que desde 1998, funciona un Grupo de Trabajo Permanente (GTP) integrado por representantes de distintos grupos y organizaciones del Interior y de Montevideo. Ese mismo año (1998) el Consejo de la FM aprueba que la EG desarrolle ensayos de acreditación de instituciones y de sus actividades de DPMC, cosa que está en marcha desde el año 2001. En 1999, se firmó un primer Acuerdo Marco (MSP-FM-SMU-FEMI) y desde la firma del 2do. A-M (agosto 2002), funciona un Grupo de Trabajo Interinstitucional (GTI), encargado de varios problemas, pero principalmente, de la formulación de un Anteproyecto de Ley para el DPMC (AP de L). Dicho AP de L, fue entregado a las autoridades en mayo de este año y se encuentra a estudio. Son pues 10 años de trabajo en la EG con el apoyo de los gremios y algunas Sociedades Científicas, 8 años con la Dirección del Dr. Uruguay Larre Borges y 2 con la del Dr. Jorge Torres. Con la creación del GTI, se ha acentuado el perfil interinstitucional del proyecto. Con la presentación del tema y su discusión en el seno de esta VIII Convención, estamos cumpliendo una instancia de alta significación, que espero tenga consecuencias importantes en cuanto a promover el avance del proceso. 3 – Definiciones A partir del año 2000, hemos adoptado estas definiciones: Desarrollo Profesional Médico Continuo (DPMC): todo aprendizaje no curricular, que no otorgue títulos y que ocurra en la etapa de ejercicio profesional. Educación Médica Continua (EMC): aprendizaje programado, en cursos, clases, talleres, seminarios, congresos, etc. limitado en el tiempo. Educación Médica Permanente (EMP): aprendizaje centrado en el trabajo y en el equipo de salud, “permanente” (no limitado en el tiempo). 4 – La EM como un continuum y el DPMC Se acepta de modo unánime, que la Educación Médica debe verse como un continuum, desde el ingreso a la Facultad de Medicina hasta el fin del ejercicio profesional. Tiene tres etapas que se distinguen con facilidad por sus objetivos, su población, su organización, etc. No los voy a comentar, salvo la tercera etapa, que es la que nos ocupa hoy. Cronológicamente es la más larga. Sus objetivos se resumen en mejorar (mantener – aumentar) la competencia de los médicos para contribuir a la mejor calidad de la asistencia, trabajando en el equipo de salud, en el sentido más amplio. La población es heterogénea (edades, especialidades, geografía, etc.) y las disciplinas en juego exceden aquellas que se suponen propias de la medicina en sentido estricto y popular, involucrando aspectos político – institucionales (organizativos, administrativos, etc.), legales, económicos, éticos y otros, todos en relación con la vinculación del médico con el paciente y su familia, la institución en la que trabaja y el equipo de salud que integra, y , en fin con la comunidad a la que pertenece y se debe. Esta es la etapa del “profesionalismo”, tema sobre el que hemos leído autores españoles e ingleses, con cuya base escribí un artículo para “Noticias” recientemente. El profesionalismo, es un aspecto clave del problema, que no puedo desarrollar, pero que los médicos, a través de sus agrupaciones gremiales, científicas, laborales y otras reconocidas, y a impulso del “demos” médico, deberían abordar lo antes posible, para definir sus características y sus problemas y las soluciones posibles. Es un área de conocimientos poco desarrollados a nivel mundial, que urge profundizar. Con los aportes nacionales e internacionales, se puede establecer un perfil, que sirva de base para acuerdos futuros y que, a mi juicio, puede ser trascendente para el futuro de la profesión y sus interrelaciones a todo nivel. Para terminar este punto, reitero que todo esfuerzo en este campo del DPMC debe estar siempre centrado en el médico y en su trabajo, y este, en una institución y en un equipo de salud, sin olvidar que el fin último, es la mejor calidad en la atención a los pacientes. Relación con otras profesiones de la salud Ya señalamos algo, pero quiero dejar bien claro, que el proyecto relativo al DPMC en el que hemos trabajado estos 10 años, no interfiere para nada en el desarrollo de las demás profesiones de la salud ni de otras profesiones universitarias, sino que, al contrario, creemos que les facilita el camino. Hemos preferido limitarnos a los médicos por razones prácticas, que supongo comprensibles y compartibles, ya que un abordaje global del personal de salud (Educación Permanente en Salud – EPS de la OPS) sería de tal complejidad que haría fracasar cualquier intento; hay ejemplos de países que así lo atestiguan. En suma, pretendemos aportar una pieza del rompecabezas de un futuro Sistema para la EPS. 5 - “Calidad y Regulación de la Educación y del Ejercicio Profesional en Medicina” Tomo prestado este título de una publicación no oficial, Nº 21, de la OPS – OMS, Nov/1999, para iniciar el 5to punto de este informe. La publicación fue escrita por conspicuos expertos de Brasil, Chile, Méjico, Panamá y de la OPS y de ella transcribo lo siguiente: “desde la perspectiva internacional hay presiones serias y crecientes hacia la clarificación de los indicadores de calidad... (De) las instituciones formadoras y los requeridos para el ejercicio profesional de la medicina”. Lo que yo quiero tratar en este punto, puedo subtitularlo así: “¿De qué hablamos cuando hablamos de regulación de la educación y regulación del ejercicio profesional?“. Hay una extendida confusión en nuestro medio al tratar estos temas a) La educación o mejor el aprendizaje que realice el médico durante su etapa de trabajo profesional, puede ser anárquica y no evaluada, como ya dijimos que es ahora en nuestro país, o puede organizarse, evaluarse y acreditarse, como propone el proyecto interinstitucional en estudio. Todo el trabajo en esta área puede ser voluntario, centrado en la responsabilidad de los profesionales y de sus organizaciones científicas, gremiales y laborales; siempre debería ser estimulado y favorecido por los Servicios Asistenciales (punto sobre el que volveremos) y seguramente, en el supuesto de una organización nacional que funcione sobre estas bases, establecer .estímulos de diverso tipo. Si se hacen públicos los resultados, habrá más presión del mercado, exigiendo el cumplimiento de los mínimos de aprendizaje; al menos así ha ocurrido con las Facultades de Medicina de San Pablo, según un artículo periodístico de la revista Veja de abril/97: “As melhores e as piores Facultades do Brasil“. En este enfoque, no hay nada que sea coercitivo y punitivo; está centrado en lo educacional y no hablamos de reválidas, ni de recertificaciones, etc. b) Otra mirada al área, puede proponer obligaciones, exigencias diversas; por ejemplo desde organizaciones corporativas, gremios, colegios, etc. o de las estructuras de gobierno (es decir de política sanitaria) como ocurrió con la citada resolución del MSP 36/90 (abril/1990). La propuesta renovación quinquenal del registro de título para habilitar el ejercicio de las profesiones citadas, supongo que puede asimilarse a los que algunos conspicuos autores como John Parboosingh (BMJ - 1998), llaman “reválida periódica” (“la obtención de un título vitalicio, parece ingenua en esta era” - “la reválida periódica será introducida en la mayoría de los países, en los años próximos, aun antes que los sistemas hayan probado mejorar la atención de los pacientes” “el desafío es encontrar caminos para monitorear las competencias esperadas entre los médicos en el próximo milenio”). Es de destacar la analogía de este planteo de Parboosingh de 1998, con la declaración antes citada de la Asamblea del Claustro de la FM de 1992. Es en esta segunda forma de “mirar “el área, que podemos incorporar el manido término “recertificación“. En Uruguay, los títulos son de por vida; la idea de regular el ejercicio de la profesión por medio de “la renovación del registro de los títulos” parece práctica y compartible ya que, tal vez, ello no cree problemas legales, al no hablar de reválida ni de recertificación de los títulos. c) De modo que hemos delimitado 2 campos de regulación: el básicamente educativo y el del control obligatorio de la competencia profesional. ¿Se relacionan? Por supuesto, pero es fundamental entender cómo. El campo educativo puede desarrollarse sin necesidad de que exista una regulación profesional obligatoria; en los hechos, en gran medida, la profesión médica, hasta hoy, se autorregula; si el campo educativo se organiza, se plantean facilidades y estímulos, y a ello se suma el peso del mercado laboral (como en los hechos ocurre actualmente con los títulos de especialidades y los títulos docentes) en función de la publicidad de los resultados (como ocurrió con las Facultades de SP), las consecuencias pueden ser buenas o muy buenas, sin necesidad de establecer obligaciones directas y puniciones. El campo de regulación obligatoria del ejercicio profesional, en cambio, no debería, a mi juicio, desarrollarse sin la base de una organización del campo educativo que le permita al médico en actividad, cumplir con lo que se le exige de modo aceptable, considerando su circunstancia vital (adulto con responsabilidades laborales y familiares). Para mí, es condición “sine qua non“, para regular obligatoriamente el ejercicio de la profesión (exigencias de renovación de registro de títulos, reválidas, recertificación u otros) que se constituya un sistema que permita regular el aprendizaje de los médicos (campo educativo arriba referido) haciéndolo fácil, accesible y reglado, para luego evaluarlo y acreditarlo. Para ello, hay que tener en cuenta 2 factores principales y uno secundario, los principales son: el tiempo disponible para el aprendizaje y el costo (de ese tiempo y otros componentes), siendo el secundario, los incentivos que pueden aplicarse. A mi entender, el cuerpo médico no debería aceptar ningún tipo de regulación obligatoria del ejercicio de su actividad profesional (renovación etc.) si no se le ofrece, un sistema de aprendizaje de alta calidad, que le permita acceder a un desarrollo profesional continuo con un esfuerzo razonable y sin mayor peso económico. Volveré sobre esto. Por lo antedicho, defendemos la creación de un Sistema Nacional de DPMC, tal como se propone desde el comienzo de los años 90, por Comisiones Interinstitucionales (90-93), por la Asamblea del Claustro de Medicina (92), por la EG a partir de 1995 en distintos informes, documentos y artículos, en propuestas aprobadas por las autoridades de las instituciones citadas, firmantes del A.M. del 29/12/99, confirmado por el A.M. del 29/8/2002. El AP de Ley en estudio, elaborado por el GTI (julio/2004), comienza a poner en el plano de los hechos, todas las declaraciones hechas en casi 15 años, más los ensayos de acreditación de Instituciones y Actividades que desde el 2001 realiza la EG, con la colaboración de algunas importantes Sociedades Científicas. 6 – El proyecto de un sistema Nacional de DPMC 6.1.- Marco General Se propone un sistema Nacional con participación de las principales instituciones con responsabilidades en el área (fig.2), agrupaciones médicas, gremiales y científicas; servicios asistenciales; MSP; U de la R (FM – Escuela de Graduados – DEM); otras. 6.2.- Fundamentos: En 1973, la Asamblea Mundial de la Salud declaró lo citado al comienzo: “La Educación de Personal de Salud, trasciende los tradicionales marcos de trabajo de la Universidad“ En 1984 -85 – Alfonso Mejía, en un trabajo sobre Recursos Humanos (Ginebra – OMS) escribe: “La EC dista de ser una novedad (cit. W. Osler). El tema de la Conferencia Mundial de EM – Chicago 1961, organizada por la Asociación Médica Mundial fue: “Medicina: un estudio de toda la vida“. “La EMC (para nosotros hoy, DPMC), constituye el único tratamiento conocido para la obsolescencia progresiva de la competencia profesional, síndrome universal con muchas formas subclínicas, que a menudo pasa desapercibido...“. “Con el fin de aumentar la probabilidad de que la EMC (DPMC) se traduzca en acciones de salud eficaces, estas deben organizarse como un sistema...“. La EC requiere tal cantidad de apoyo, pericia y recursos (políticos, educativos, económicos, administrativos) que, a menudo, rebasa lo que cualquier entidad, aisladamente, puede controlar en cualquier país... (Esta concepción) facilita la participación de la comunidad“... Mejía define como Sistema, a este fin, a “un mecanismo de coordinación para asegurar el enfoque integrador, multidisciplinario e intersectorial...incluye las políticas, planes, funciones y recursos de un conjunto de organizaciones y programas que han acordado unirse para desarrollar acciones integradas”. Termina sugiriendo “la creación de Sistemas Nacionales para EC, que articulen las diferentes entidades pertinentes dentro de una organización interinstitucional, con unidad política, programas y presupuesto, para las distintas profesiones de la salud“. Los principales antecedentes, en nuestro país ya fueron citados; ellos me eximen de ampliar la justificación del proyecto aprobado en oportunidad por las instituciones firmantes de los AM (1999 y 2002)así como para los ensayos de acreditación que la EG realiza con muchas Sociedades Científicas y Servicios, estos últimos años. Aparte de la trascendencia esencial de este enfoque, su interés y su necesidad se acentúan en nuestro país, no solo por las carencias, los defectos y la anarquía e incongruencia del DPMC actual, sino también porque las características de nuestro país, en relación con otros de la región y del mundo, son altamente facilitadores para concretar el proyecto. La situación actual en Uruguay, muestra los resultados del trabajo de muchos años, de muchos actores, concretados en la propuesta de la creación de un Sistema Nacional de DPMC con participación multi – interinstitucional, como un organismo cuya integración permita un adecuado juego de los distintos y principales poderes en juego: profesional (científico – gremial), académico, político y de los servicios asistenciales (eventualmente, los usuarios) de modo que se enriquezcan, se equilibren y se controlen; no deberían competir sino complementarse. ¿ Dónde residen las responsabilidades ? Naturalmente en todos los participantes, pero creo que no solo debemos aceptar sino reclamar, que el eje de esta responsabilidad pase por el médico, quien siempre ha asumido, mayoritariamente, esta responsabilidad como una necesidad ( es decir lo ético y lo práctico); pero también creo que poco podrá hacer hoy, el médico solo; la responsabilidad mayor, también en lo ético, pero sobre todo en lo operativo, reside en los Servicios; ya lo señalaba Campos en su artículo: “EMC: una necesidad institucional“ en 1994. Con las connotaciones en lo temporal y en lo económico que el DPMC implica, y con la importancia de la EMP, es decir el aprendizaje en el trabajo diario, el papel de los Servicios es fundamental y deberían incorporar el aprendizaje, no solo de los médicos sino de todo su personal de salud, en su „proyecto institucional “calculando horarios y costos. Por otra parte, las sociedades científicas y los gremios, deberían dedicar todo el tiempo necesario, para ubicarse frente a este desafío; las primeras, creando grupos estables de trabajo para el tema, reelaborando sus planes y buscando una integración nacional (¿federación?) que les permita estar representadas en una futura Comisión Nacional; los segundos, creando departamentos especiales para el estudio del DPMC, del profesionalismo, de sus problemas y de sus obligaciones, y para contribuir a la formación de recursos humanos específicos para el área, los que, junto con los recursos económicos, son el talón de Aquiles del proyecto y exigen un aporte de todas las instituciones involucradas y no solo de la Universidad de la República. 6.3 - Estructura Básica Se propone un Sistema Nacional en red, con una Unidad Central Coordinadora en Montevideo y múltiples Unidades en red departamentales y de otro tipo (científicas, servicios, etc.), para hacer posible un funcionamiento descentralizado, con autonomía creciente de las Unidades. Mayores precisiones sobre el funcionamiento son imposibles ahora, no solo por razones de tiempo, sino además y sobre todo, porque sin definiciones políticas claras y firmes que permitan ir concretando esas estructuras, es inconducente proponer modelos; en su momento habrá que hacer un modelo inicial, ensayarlo y ajustarlo en la marcha. Quiero aclarar, sin embargo, que las estructuras citadas no cambiarán las potestades básicas de los efectores actuales (Soc. Científicas, Cátedras, Servicios y Gremios) en cuanto a establecer sus planes, programas y contenidos, metodología y exigencias mínimas, pero tendrán que coordinar con el Sistema, por ejemplo, las normas de evaluación y de acreditación, de modo que exista un perfil nacional y eventualmente regional. El financiamiento, como dije, es un talón de Aquiles, como en todo proyecto. Su mención ha provocado “reacciones eléctricas negativas “en nuestros interlocutores o miradas preocupadas e incrédulas. “Proyecto utópico“, ha dicho algún colega, pero nos apoya la cita de J. Delors hecha al comienzo. Como dice la Declaración de Edimburgo, “habrá que crear y redistribuir recursos“. La contribución de todos es imprescindible, hasta por razones éticas. Habrá que estar alerta a los incumplimientos habituales del Estado; la contribución de la empresa privada me parece ineludible (empresas vinculadas a la salud, posible Fundación etc.) 7 – Consideraciones Finales La propuesta, además de su sólido sustento teórico internacional y nacional, no perturbará, en caso de concretarse, la solución del problema en otras profesiones de la salud (por el contrario las facilitará y serán bienvenidas), ni el funcionamiento de las Cátedras de la FM que se incorporen al Sistema; ni, sobre todo, de todos y cada uno de los protagonistas mayores, en particular de la Universidad de la República y sus distintas Facultades. Al contrario, el ahora anárquico e incongruente campo del DPMC, se organizará en función de una disciplina o ciencia nueva, integradora, para la que hay que crear recursos humanos nuevos, si nos alineamos con los expertos canadienses y estadounidenses, que trabajaron en Banff y Beaver Creek en los años 89 y 91. Termino destacando: • el gran impulso del conocimiento y las propuestas sobre el tema, por el trabajo de muchas personas y de muchas instituciones en los últimos años, liderados desde 1994, por la Escuela de Graduados de la Facultad de Medicina. • que no se trata de “más de lo mismo” sino de promover un profundo cambio cultural, político y organizacional, con objetivos trascendentes, • que para que se concrete, más que declaraciones, consejos, sugerencias y acuerdos, como dice la Declaración de Edimburgo ya citada de 1988, se necesita (es imprescindible) un importante compromiso para la acción, liderazgos vigorosos y voluntad política. Los “obreros” ya hemos trabajado mucho y bien; es el turno de las autoridades, pero también del “demos“. El asunto merece concretarse para beneficio de la comunidad, mucho más ahora, en esta crisis profunda y compleja del “modelo asistencial“. La voluntad y el esfuerzo de los médicos, y en especial de los jóvenes (porque esto importa sobre todo a los jóvenes), creo que puede ser un factor clave. Hago mías las palabras del Dr. Caputi al comienzo de esta Convención: “que los jóvenes hagan realidad los sueños de los viejos“.

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 artículo 4
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