Source: http://www.web1x1.org/Hallesismo/ProcesoEconomia_De1_a_11.htm
Timestamp: 2019-02-16 05:40:25+00:00

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PROCESO A LA ECONOMÍA - Ing. Nicolás MANETTI CUSA -
Presidente: Imputada, levántese. Diga su nombre, lugar y fecha de nacimiento, profesión, domicilio.
Economía: Mi nombre es Economía. Los griegos me llamaron así. Significa "arreglo de la casa". Con el tiempo pasó de la casa al pueblo, luego a la nación, y en fin a la humanidad.
Nací junto con la civilización.
Tengo dos hermanas: la Religión y la Técnica y una hermanastra: la Política.
La Religión hace progresar a la Humanidad encauzándola hacia su unidad espiritual.
La Técnica hace progresar a la Humanidad multiplicando y mejorando los bienes materiales.
Yo a mi vez distribuyo esos bienes entre los hombres, encauzándolos hacia la unidad intelectual, material y social. Esta es mi profesión.
Mi tarea diaria se concreta en una actividad, sin cesar, para levantar el nivel de vida de la Humanidad, justamente perfeccionando las relaciones recíprocas utilitarias entre los hombres.
Mi domicilio es esta tierra.
Presidente: Ud. es acusada de haber creado disidencias, contrastes, luchas y hasta tragedias en la Humanidad.
Se declara ¿inocente o culpable?
Economía: -con fiereza- ¡Inocente!
Presidente: El fiscal tiene la palabra.
Fiscal: La imputada acaba de declarar alabándose, tener el cargo de la distribución de los bienes entre los hombres. Pero desde la más remota antigüedad los bienes materiales, es decir la riqueza, han sido siempre distribuidos en medida diferente e injusta, y hoy, no obstante el maravilloso progreso de la civilización, la distribución de la riqueza sigue en forma inicua, ya sea entre los hombres, como también entre las naciones.
Los que trabajan menos son los que gozan más de la producción de los hombres. Antes los pueblos aceptaban como una misteriosa decisión divina esta situación, pero hoy se va manifestando con creciente claridad su cruel injusticia provocando una reacción amenazadora, y ya mitad del mundo ¡ha creído encontrar la solución en el comunismo!
El peligro es tremendo e inminente.
La imputada tiene que reconocer su culpa por lo menos su responsabilidad en todo eso.
Además hay algo muy grave que no admite indulgencia.
No sólo es inicua la distribución de los bienes de producción, sino que también la circulación de esos bienes, que justamente es confiada a la Economía, es obstaculizada, fiscalizada, asfixiada, y cargada de impuestos, aranceles, recargos, etc. y en fin a menudo prohibida.
Se ha llegado a considerar como peligro y daño el aumento de la importación, y el sueño de los gobiernos es la autarquía, que llegará a la cría de los osos blancos en el ecuador y al cultivo de las bananas en el Polo Sur.
En nombre de la Economía se han levantado barreras al intercambio, tan monstruosamente elevadas que dan vergüenza a sus autores, con el resultado de crisis, desocupación y hasta guerras para llegar a los mercados del exterior.
En fin, la Economía después de haber creado la Moneda, ha transformado este medio de cambio en un arma que daña al adversario, pero también, a quien la maneja.
Todos vivimos hoy este drama.
Hasta las naciones más ricas tiemblan bajo la pesadilla de una crisis monetaria, a la vez que las naciones en desarrollo por falta de medios de cambio, van precipitando cada día más en la espiral infernal del subdesarrollo.
No necesito aclarar más el asunto que es bien conocido por todos.
Pido al Exmo. Tribunal una pena ejemplar.
Presidente: La imputada ha escuchado las acusaciones terminantes del Fiscal. Le repito la pregunta: "¿Se declara inocente o culpable?"
Economía: -entre sollozos- Son acusaciones absurdas. ¡Soy inocente!
Desde milenios he ayudado a la Humanidad; pero mis esfuerzos han sido siempre contrastados y a menudo anulados por la intervención de mi hermanastra: la Política.
Para demostrar mi inocencia yo tendría que hablar por largo rato.
Tendría que empezar desde el momento en que un rebaño de monos se transformó paulatinamente en un clan de hombres primitivos, para llegar al fin con la ayuda de mis hermanas –después de muchos milenios- a una Humanidad, que enfrenta con sencillez el problema de dominar el espacio.
Presidente: Ud. puede hablar cuanto quiera, siempre que quede en los límites de las acusaciones.
Economía: La Humanidad empezó su ciclo cuando por inspiración de la Técnica un primer hombre-mono hizo una observación muy sencilla, pero de alcance trascendental diferenciándose así de los otros monos, que nunca habían hecho esta observación ¡y todavía, hasta hoy no la hacen!
Los animales, todos, tienen un cuerpo que es algo maravilloso.
Todos los recursos de la mecánica, de la física, de la química, etc. son aprovechados. Cada día el hombre descubre algo nuevo y asombroso en su propio cuerpo.
¡Sin embargo todo se pierde con la muerte!
El primer trascendental invento de la Técnica fue justamente la fabricación de algo fuera del cuerpo, que por lo tanto podía sobrevivir a la muerte.
Fue una clava, una lanza, un arco con su flecha, una cama, un refugio… no me acuerdo. Desde aquel día, por el derecho de propiedad, que es instintivo hasta en los animales inferiores, se creó la base del capital individual, luego familiar, en fin, colectivo.
También entonces yo empecé mi actividad.
Yo expliqué a los hombres que el trabajo para construir la segunda clava, la segunda lanza, etc. era, para el mismo autor, menor del trabajo requerido por la primera clava, la primera lanza, etc. y en general expliqué que el costo unitario de producción mengua con el aumento de la producción misma.
Así nacieron, entrelazados entre sí, la división del trabajo y el intercambio de la producción.
He aquí como por inspiración de la Técnica y de la Economía surgió el alba de la civilización.
Sin embargo en el mismo momento yo fui separada violentamente de mis Hermanas, y caí esclavizada por mi hermanastra: la Política.
Con todo yo seguí en mi misión y afirmo que la Técnica, no obstante la libertad de que siempre ha gozado, no había podido llevar a la Humanidad al nivel actual, sin aprovechar mi actuación.
No es fácil exponer en un ambiente hostil, como este, la importancia del don precioso que yo he entregado a la Humanidad, y yo prefiero ser condenada antes que enfrentar esta injusta hostilidad.
Fiscal: Señor Presidente. La imputada ha afirmado algo que ofende a la majestad de la Justicia, y ha incurrido en el delito de desacato; me reservo presentar denuncia formal.
Presidente: Imputada. Siga en su defensa, confiando en la serenidad del Tribunal.
Economía: El Don precioso que yo, desde el primer día, he entregado a la Humanidad, se encuentra también en los animales, pero en forma muy rudimentaria, que ni siquiera hasta hoy se ha desarrollado.
En el hombre, en cambio, se desarrolló, y sigue desarrollándose en forma tan importante y fecunda, que no se puede concebir la Humanidad moderna privada de mi don.
Este don mío, tan precioso, es la Unificación que se concreta en el Símbolo.
El poder de unificar, en el propio interior, sensaciones, ideas, sentimientos, repito, es intuitivo en todos los animales, pero el progreso está en encontrar un signo exterior, el símbolo, que de forma concreta individual a la Unificación realizada, y sea reconocido y aceptado por otros hombres, ayudándolos en su recíproca comprensión.
El Símbolo tiene que excitar los sentidos; sobre todo la vista y el oído; a veces también el tacto.
Símbolos valiosos son Los Números y especialmente Las Cifras Arábigas, que permiten las operaciones aritméticas sobre los números.
En el campo científico la Unificación domina en la Botánica y en la Zoología que en una palabra reúnen millones de plantas o animales de la misma clase.
Todas las ciencias, desde la Física a la Química, hasta la Gramática, como cualquier rama de la Sabiduría no son más que Unificaciones bajo una característica común.
Símbolos son los nombres de las enfermedades, que hacen la Unificación de los síntomas en la Medicina.
Además yo he enseñado a los hombres tres operaciones sobre los Símbolos.
Los Archivos, el Calendario y en fin toda la Historia serían un caos sin La Ordenación.
La Segunda Operación sobre los Símbolos, que yo he enseñado a los hombres y que ellos aprovechan mil veces por día, es la Identificación.
Un objeto, un individuo, etc. pueden poseer varias características: de forma, peso, materia, color, etc. como también de calidad, de pertenencia, etc. cada una expresada por un Símbolo, y por lo tanto a cada objeto, individuo, etc. corresponde un Grupo de Símbolos.
El mundo de la fantasía es infinitamente más amplio que el mundo real.
Si en cambio aquel complejo de Símbolos individua algo o a alguien, llegamos a una operación económica de enorme importancia práctica.
Por ejemplo, un hombre cualquiera tiene cuatro Símbolos –nombre, apellido, lugar y fecha de nacimiento- que son comunes, por separado, a millones de individuos, pero que en su conjunto, en general, representan sólo a aquel individuo ¡en todo el universo y por toda la eternidad!
Cada una de las infinitas estrellas es individuada solo con dos números, como también la balsa de los náufragos en el infinito océano: la longitud y la latitud.
Y todos los libros, los periódicos, las cartas de todos los siglos, de los países europeos y americanos, se reducen a diferentes agrupaciones de no más de treinta símbolos: las letras del alfabeto. Y con ellas se sigue escribiendo e imprimiendo siempre algo nuevo.
La Tercera Operación sobre los Símbolos es la Clasificación. Si es posible agrupar unos símbolos, bajo una característica común, representándolos con otro Símbolo, que llamaré "superior", y si a su vez se pueden agrupar varios símbolos "superiores" bajo otros símbolos, y así en adelante, se podrá llegar a una jerarquía de Símbolos, que recuerda el árbol con sus ramas.
En este campo quiero recordar los Símbolos de Relación, que son representados en todos los idiomas por Las Preposiciones y de modalidad representados por Los Adverbios.
Los hombres están tan acostumbrados a expresar sus pensamientos con palabras que muchos están convencidos que ellos mismos piensan con palabras. Están equivocados.
En efecto los sordomudos analfabetos piensan también ellos, pero no con palabras ¡pues no las conocen! Además los hombres pueden traducir un mismo pensamiento en palabras de varios idiomas o en el mismo idioma con palabras diferentes.
Quiero agregar algo más. Los hechos directamente observados tienen vida propia. Traducidos en palabras pierden muchísimo de su vitalidad.
He hecho la apología del Símbolo, que es exclusivo resultado de la actividad económica, es decir, obra mía exclusiva.
Repito que mi actividad tiene la misma finalidad que la de la Religión y de la Técnica, es decir el mejoramiento del nivel de vida de la Humanidad, pero ¡cuidado! yo lo busco sólo en el perfeccionamiento de las relaciones recíprocas utilitarias de los hombres.
En todas las ramas del pensamiento hemos visto que triunfa la Unificación Mental con su Ordenación, Identificación y Clasificación.
Quiero concluir recordando con énfasis El Triunfo de la Unificación Mental en los más recientes éxitos de la Física.
La Unificación de la Luz con la Electricidad –Maxwell- y en fin la más reciente y casi increíble: la Unificación de la Energía con la Materia –Einstein-.
He expuesto los rostros principales de la Unificación Mental. Tendría ahora que exponer la Unificación Material y la Unificación Social: sin embargo ruego al señor Presidente quiera aplazar la continuación de mi defensa.
Fiscal: Señor Presidente. Me permito constatar que la imputada ha hecho largas e innecesarias divagaciones filosóficas, y todavía no ha contestado a ninguna de mis tres acusaciones terminantes.
Economía: Para contestar a esas absurdas acusaciones tendré ante todo que exponer, por completo, el aporte de las Tres Unificaciones a los hombres.
Es indispensable que exponga la Unificación Material y la Unificación Social para poder plantear en forma racional el Problema Económica, hoy más candente que nunca, y poder no sólo disculparme sino que acusar en forma terminante y decidida a quien tiene la culpa ¡toda la culpa!
Presidente: Se levanta la sesión.
Presidente: Imputada. Siga en su defensa.
Economía: Antes de seguir en mi defensa y hablar de las Unificaciones Materiales y Sociales, tengo que confesar públicamente algo.
Las Tres Unificaciones: Mentales, Materiales y Sociales contienen un error, y aclaro aún y en forma terminante que todas las Unificaciones, ninguna exceptuada, tienen siempre un error.
Este error nace en razón de que cualquier Unificación es una acción humana, a la vez que todo lo que se quiere unificar existe por sí mismo, sin la menor relación con la actividad humana.
Eso explica por qué en cada Unificación hay siempre una zona gris, donde hay elementos de conjunto, que no sabemos si están comprendidos y otros que están comprendidos, pero no sabemos si lo merecen.
Sólo las matemáticas quedan excluidas, pues son productos exactamente definidos de nuestra mente, y no existen por sí mismas.
Cualquier otra Unificación es aproximada.
No hay reglas sin excepciones: repiten todas y con razón.
Hasta las llamadas leyes de la Física, la Química, etc. no obstante su enorme valor científico y práctico, revelan faltas en su Unificación de los fenómenos, y por eso, a menudo se disuelven, pero luego se refunden en otras más adheridas a la realidad.
Alejándonos de la Ciencia Positiva, llegamos a los Códigos del Derecho Civil y penal, vacilantes tentativas de unificar las acciones humanas, y tan imperfectas, que los fallos de los jueces ¡a menudo son anulados por otros jueces!
El derecho de gracia y de indulto que interviene, superando todos los fallos, es la confirmación más aplastante de la imperfección e insuficiencia de las leyes: es decir, la legalidad no alcanza a la justicia.
Los juristas y todos los legisladores se esfuerzan en superar el error de Unificación, pero lo intenta multiplicando leyes y reglamentos.
La posteridad se mofará de la masa de leyes actuales, por su rumbo antieconómico, debido a falta de genialidad unificadora.
Desde mucho tiempo se repite: "hecha la ley hecha la trampa" confirmando la impotencia de la ley en alcanzar a la justicia.
La corrida para alcanzar la justicia por medio de la multiplicación de las leyes, llega a menudo al punto de preferir el riesgo de un error al laberinto de las leyes.
La renuncia a la refinada justicia individual hasta puede representar, en muchos casos ¡un gran progreso social!
La disciplina, que unifica en forma coactiva hombres muy diferentes, no sólo en las escuelas, en los cuarteles, en los conventos o en las cárceles domina en toda la vida social.
Por ejemplo la encontramos en el calendario con sus reparticiones semanales y sus días feriados. No hay duda de que la libertad individual, a menudo, queda aplastada por la Unificación, pero nadie piensa, por ejemplo, en rebelarse, justamente ¡al calendario!
Y ahora voy a hablar de la Unificación Material, que encontramos en toda la vida diaria de la Humanidad.
No se trata solamente de la colección de cosas semejantes, como hace el agricultor en la cosecha o el minero que junta el mineral útil o el químico que extrae el hierro de una sustancia, juntando todos los átomos de ese metal, etc. No ¡Se trata de nada menos que de la posibilidad misma de la vida orgánica!
El Seguro es un conjunto de operaciones aleatorias –apuestas: uno contra cien, en el caso de incendio- entre Asegurado y Asegurador. Sin embargo la comprensión entre los varios riesgos, en la masa de los contratos de Seguros, transforma las apuestas –vetadas por la ley- en una operación provechosa para los Asegurados, lucrosa para los Aseguradores y… ¡perfectamente legal!
La Máquina –Símbolo de la Técnica- es una aplicación maravillosa de la Unificación Material, pues unifica movimientos iguales y repetidos: y la Rueda, Símbolo a su vez de la Máquina, constituye la unificación de infinitos movimientos iguales.
Hoy la producción industrial propende hacia tipos unificados. No se trata sólo del ancho uniforme de las vías férreas o del tornillo de las lámparas eléctricas, sino de la producción estándar, de la producción en serie, de los repuestos intercambiables, etc. hasta las tiendas a precio único, que son actos económicos voluntarios de renuncia a la libertad incondicionada, para aprovechar los beneficios de la Unificación.
El Comercio también unifica los pedidos pero no sólo la Unificación Material triunfa en la Técnica, la Industria, el Comercio, etc. sino que en todo lo que está organizado: desde el Ordenamiento Militar, hasta las Ordenes Religiosas y sobre todo en la despreciada, pero indispensable, Burocracia.
Declaro terminantemente: Todo lo que es organizado está Unificado.
Quiero ahora poner énfasis en una Unificación Material de importancia muy notable en la Colectividad Humana, pues, no sólo da al conjunto unificado un valor mayor sino que da lugar a algo, a veces, desde todo punto de vista, diferente.
Este fenómeno es muy conocido. Empiezan los niños que coleccionan figuritas para llegar a la Serie Completa, a la vez que los adultos coleccionan estampillas, medallas, monedas, autógrafos, abanicos, armas, mariposas, joyas, antigüedades, miniaturas, etc.
Por valiosos que sean los objetos juntados, si se venden por separado, su valor baja notablemente.
Si ahora en cambio de estampillas o de mariposas hablamos de dinero, el fenómeno persiste, pero cambia completamente de cariz.
La colección de dinero tiene el nombre de Ahorro.
El niño que quiere compara su deseada bicicleta, confía su dinero a la alcancía, exactamente como el trabajador, que quiere comprar una máquina que lo transforma en empresario.
La previsión no interviene en absoluto.
Hay algo más. Si hay una masa de hombres que disponen cada uno de un dólar, se realiza a menudo, una operación muy especial.
Se juntan los mil dólares y se entregan a uno de ellos. La suerte decidirá.
Nace así la Lotería que tiene tantos adeptos, no obstante que, en general, la suma entregada al ganador ¡es mucho menor de lo que se había juntado!
Si embargo esa Lotería se puede transformar en algo socialmente muy provechoso, eludiendo la ceguera de la suerte. Se puede entregar todo el dinero juntado a quien tiene necesidad de ello. Podemos decir que la decisión es confiada no a la buena suerte, sino a la mala suerte –enfermedad, muerte, etc.-
Nadie sospecha que el Seguro aún en cierne es, en cambio, el Símbolo más concreto de la solidaridad económica humana.
En verdad, también hoy el Seguro actúa automáticamente en forma imponente, aunque no todos se dan cuenta de ello.
Lo encontramos, por ejemplo en todas las Firmas que operan con una masa de Clientes, entre los cuales se compensan, se aseguran, los pedidos eventuales ocasionados por adversidad, deterioros, extravíos, estafas, etc. y el Estado, que cobra impuestos pero que devuelve como Servicios para los que los necesiten, se puede considerar como una grandiosa, imponente "Mutual de Seguro".
El comunismo actúa en esta misma dirección, y sin duda ofrece notables ventajas.
Con todo su fracaso es inevitable si sigue en sustituir la Empresa con la Burocracia Estatal.
Tengo que poner en evidencia que siempre y hoy más que nunca la actividad económica de los Estados, sobre todos los democráticos es parcialmente comunista, y a menudo justamente por eso, da resultados notables por su alcance y por su contenido de justicia social.
Hasta podemos considerar todo lo que brinda el Estado a los ciudadanos como debido a un colosal Seguro, en el cual los ciudadanos pagan los impuestos como primas de seguro, y aprovechan el Seguro cuando lo necesitan ya sea transitando por los caminos o los puentes o los puertos, ya sea en las escuelas o en los tribunales o en los hospitales, etc.
Afirmo que el Seguro rectamente concebido y realizado en la forma más amplia es la Unificación Material, que tiene el más alto nivel económico del porvenir.
Y gran lástima también es que hoy el Seguro tiene otra gran limitación en el espacio, por las barreras monetarias que aíslan a las naciones; pues el Seguro es tanto más eficaz cuanto mayor número de Asegurados abarca.
En fin tendría que hablar del Mercado Mundial, que representa el fruto más concreto de mi actuación, en el presente estado de la Humanidad.
El Mercado Mundial es algo que en este momento, no todos pueden comprender, pues piensan que sea sencillamente un perfeccionamiento del actual Mercado Internacional.
El Mercado Mundial "Hallesint" –en su oportunidad aclararé esta palabra- aprovecha un sinnúmero de Unificaciones Materiales, en forma tan genial y sorpresiva ¡que hasta despierta desconfianza!
Por eso necesito hablar, antes, de estas Unificaciones; sin embargo estoy demasiado cansada.
Presidente: La Imputada tiene la palabra.
Economía: Hoy hablaré de la Tercera Unificación: la Social.
La Unificación Social se manifiesta en todas las Asociaciones de los hombres que tienen una finalidad común, es decir que están unificados por su finalidad.
Aclaro: finalidad común, no es finalidades iguales.
Si en el barquito de un náufrago empieza a penetrar el agua, todos tienen la finalidad común de salvarse, sacando afanosamente el agua del barquito, pero si el barquito al fin se hunde, y queda una pequeña balsa insuficiente para todos, las finalidades de salvación quedan iguales a las de antes, en cada uno de los náufragos, pero no más comunes, antes bien pueden transformarse, desatando el más feroz egoísmo.
Las Asociaciones de hombres, que tienen una finalidad común, sin pedir nada, son las más puras, como las Asociaciones para el Progreso de la Ciencia, del Arte, de la Literatura o para la Asistencia Social o para el mejor aseo de la ciudad y el urbanismo de los ciudadanos.
Desdichadamente la mayoría de las Asociaciones, que nos rodean, no son tan nobles, ni desinteresadas; resultan, en cambio, a menudo, egoístas, ávidas, cínicas y, cuando menos, lucrativas en provecho de los Asociados.
En esas Asociaciones nace inevitablemente el problema de la adopción de decisiones, que todos los Asociados tendrán que aceptar. En este caso habrá alguien que se resista a dar su adhesión.
Los Asociados se diferencian de inmediato en adherentes y disidentes.
Si alguien se impone con la fuerza, o con la astucia, nos encontraremos con un Caudillo. La Asociación podrá actuar, pero sin que nuestro problema se resuelva.
Pero los Caudillos no son eternos, y llegará el momento del triunfo de la Democracia, que se presenta siempre como una reciente conquista de la colectividad, siendo, en verdad, tan antigua como la historia misma.
Su estructura es muy sencilla: cada asociado tiene derecho a un voto, la mayoría tiene el mando.
¡Tampoco el problema queda solucionado con la democracia!
Ante todo no siempre la mayoría es más inteligente, valiente o mejor que la minoría: y además la mayoría democrática, a menudo, actúa con la misma prepotencia de un caudillo, antes bien acreedora de mayor autoridad y respeto ¡justamente por su forma legal y democrática!
El problema se presenta sin salida.
Todo lo que voy a decir sobre este asunto reflejará la constante preocupación mía de encontrar la solución de este problema.
Al mismo tiempo presentaré progresivamente mi solución en el campo económico, repito económico: pero la total comprensión de esa solución será posible sólo después de que yo haya concluido mi defensa, y pronunciado mi última palabra.
Desde el primer momento el problema me apareció como algo trascendental que todavía la Humanidad no se le ha propuesto, no quiso ayudarme diciendo que no tiene tiempo, pues la población mundial crece tan rápidamente, que no sabe cómo podrá alimentarla dentro de unos años.
Además está muy enojada con la Humanidad, que aprovecha todos los adelantos de la Técnica para la guerra, más que para la paz.
Mi hermana la Religión, en cambio, ha venido a mi encuentro, con toda su dulzura, y me ha dado la fuerza de perseverar.
Todo lo que ella me ha dicho es inefable, y no puedo repetirlo aquí, aún por miedo que el Fiscal acrimine también a ella con la acusación de complicidad.
Pero sí, puedo repetir algo de lo que me ha dicho, y que es verdad indiscutible e inalcanzable por el Fiscal.
Dice mi hermana: la Religión
"La finalidad de la Humanidad supera la inteligencia humana.
Por otro lado la posibilidad y el empuje que encuentra la Humanidad para progresar y desarrollarse con ritmo creciente, con la ayuda de la Técnica y de la Economía, revela netamente la existencia de un rumbo que está siguiendo la Humanidad. Si la finalidad es un misterio, ese rumbo es, en cambio, netamente visible. Ese rumbo es la fusión de la humanidad en un conjunto armónico en una unidad espiritual."
¿Por qué la Naturaleza, en todas sus criaturas, diferencia los sexos, y luego desata fuerzas atractivas recíprocas que empujan a los individuos a un amor terrenal, no menos misterioso del amor espiritual?
¿Por qué hay hombres y mujeres que se dedican voluntariamente al alivio de sus hermanos, aunque desconocidos?
¿Por qué hombres perfectamente normales viajan como misioneros en regiones desconocidas en medio de poblaciones primitivas, enfrentando dificultades, molestias y peligros?
¿Por qué si un desconocido cae en la calle los otros se acercan para levantarlo?
¿Por qué cuando ocurre una calamidad en un pueblo todos, también el extranjero, se apresuran a enviar una contribución a menudo en forma anónima?
¿Por qué el niño llora si su perrito está enfermo o si escucha un cuento lleno de ternura?
¿Por qué los padres no sólo aman a los hijos, sino que trabajan para ellos y gastan sumas ingentes para la educación de las nuevas generaciones; y planta árboles a sabiendas que nunca gozarán de su sombra?
¿Por qué la bondad, la solidaridad, el altruismo, la generosidad, la filantropía, la asistencia a los enfermos, a los minorados, a los necesitados, etc. y en fin la Caridad, en todo el sublime alcance de las palabras, no son conceptos vanos, y son acogidos por todos con el mayor respeto?
¿La hipocresía no es acaso una confirmación y una exaltación, aunque involuntaria, de la bondad?
¿No es evidente el rumbo de la humanidad?
Hemos visto que la Técnica ofrece los medios para mejorar las relaciones intelectuales y materiales entre los hombres y para su recíproca mayor comprensión.
La Economía a su vez desarrolla las relaciones recíprocas utilitarias, y hace circular los bienes entre los hombres.
La religión, todas las religiones, superando las ideologías teológicas que las separan, concuerdan en un punto, que a muchos llega en forma sorpresiva.
Dice: El Brahmanismo: No hagas a otro lo que no quieres que hagan contigo.
El Budismo: No ofendas a los demás como no quisieras verte ofendido.
El Confucionismo: lo que no deseamos que nos hagan no lo hagamos a los demás.
El Taoísmo: Sean como tuyas las ganancias de tu prójimo y tuyas sus pérdidas.
El Judaísmo: Lo que no quieres para ti, no lo quieras para tu prójimo.
El Islamismo: Deseas para tu hermano lo mismo que deseas para ti.
Y en fin la más bella:
El Cristianismo: Ama el prójimo tuyo como a ti mismo.
El día en que estas palabras que a menudo llegan frías a los corazones de los hombres, se inflamen, y los hombres, animados por un fuego divino, encontraran su felicidad en la felicidad del prójimo, aquel día la Unificación Social de la Humanidad, que hoy es algo sin terminar y el problema de la minoría serán definitivamente superados.
En espera de aquel día yo sigo desarrollando mi tarea.
La Economía aunque se estimulada por intereses utilitarios, actúa en el mismo rumbo espiritual de la Humanidad.
El hombre que actúa económicamente se da cuenta cabal de la importancia, mejor dicho, de la necesidad de la presencia de los otros hombres.
Ellos representan su mayor riqueza, antes bien el medio insustituible para sobrevivir.
Si la Humanidad desapareciera, dejando un solo hombre, único heredero de todos los Bienes del Mundo, ¿qué vida este hombre podría desarrollar?
¿Podría un artista, en una página, en un cuadro, en un film, revelar el drama interno tremendo, apocalíptico de ese hombre?
En espera de la solución final espiritual, voy a presentar una solución muy especial del problema de la minoría.
Se trata de un caso muy particular, en apariencia muy modesto, que sin embargo hace reflexionar, pues nos presenta una Asociación sin minoría.
Antes de exponer esta solución, tengo que condenar una solución, sin duda injusta, y que sin embargo se encuentra a menudo.
En efecto algunos piensan eliminar el problema de la minoría, eliminando la minoría misma, como elemento molesto y perturbador.
Esta falsa solución es muy frecuente, y va desde la expulsión de algunos socios disidentes de un Círculo, hasta la matanza hitleriana de los judíos.
Naturalmente no es ésa la solución que buscamos.
La solución tiene que encontrarse en ofrecer algo conveniente para todos y nunca en algo que favorezca una parte de los asociados en detrimento de los demás.
Vamos a considerar una Asociación que todos conocen, y en que todos participan; y sin embargo no todos se dan cuenta de su estructura excepcional.
Esta Asociación es la Unión Postal Universal –U.P.U.- que reúne a todas las naciones del mundo, en absoluta igual, hasta el Vaticano con Rusia, no obstante la enorme diferencia territorial y su recíproca excomunión.
Notamos enseguida que su funcionamiento es tan automático, que no deja lugar a decisiones arbitrarias y discrecionales, y hasta muy pocas conocen en qué ciudad reside el gobierno de la U.P.U.
Sin embargo la U.P.U. moviliza un ejército de más de tres millones de personas y colosales sumas de dinero, en cada rincón de la tierra ¡sin la menor preocupación por la desdichada suerte de las diversas monedas nacionales!
El inglés Rowland Hill, había inventado la estampilla, pero en el orden nacional.
El alemán H. von Stephan propuso la extensión al mundo entero, y demostró la practicidad de su proposición, aplicándola a las numerosas pequeñas naciones, que componían entonces la Alemania, antes de su unificación en el Reich.
No obstante el éxito de esta aplicación y su evidente racionalidad, se necesitarán treinta y siete años para que un grupo de naciones, no todas intervinieron, se reunieran en Berna ¡para discutir la conveniencia de la Unión Postal Universal!
La U.P.U. con el tiempo no sólo obtuvo la adhesión de todas las demás naciones, sino que las nuevas naciones, que se han formado después, no bien constituidas se apresuran a adherir a la U.P.U. antes que a cualquier otra organización internacional.
La actividad de la U.P.U. es automática y descentralizada. Aquí está el secreto de su éxito.
El automatismo se revela en la absoluta unificación de los remitentes frente al buzón y de los destinatarios frente al cartero.
La descentralización se revela en el hecho de que todos los gastos y los ingresos pertenecen a cada Estado, donde se han producido.
En esta forma no hay posibilidad de minorías disidentes.
Es muy importante poner en evidencia que el Correo Internacional, si estuviera a cargo de entidades privadas, como hoy ocurre, por ejemplo, con el petróleo, o fuera administrado por la U.N., donde hay naciones con derecho a veto y naciones que ¡no merecen ser admitidas! el correo sería ¿un problema político mundial!
¿Será posible hacer llegar a la Humanidad a su integral Unificación Social, donde el provecho de cada individuo se integra en el provecho y en el bien de la Colectividad?
Afirmo terminantemente que en el campo económico, repito, en el campo económico,
La única dificultad que he tenido que superar es la oposición de mi hermanastra: la Política, que desde el primer día de la Civilización, me ha esclavizado, y ni sueña dejarme en libertad.
Un enfrentamiento con mi hermanastra sería una locura que terminaría con mi fracaso, con mi derrota.
Tampoco puedo actuar en secreto.
Por lo tanto he elaborado un Plan, que me hace actuar en libertad, porque también representa una gran ventaja para mi hermanastra.
Por eso confío en triunfar.
Estoy muy cansada y por hoy no puedo seguir.
Economía: He presentado y aclarado el don más valioso que he brindado a la Humanidad, la Unificación, y precisamente:
-La Unificación Mental con sus símbolos y su actuación en la Ordenación, Individuación y Clasificación.
-La Unificación Material con sus Organizaciones.
-La Unificación Social con sus Asociaciones.
Era necesario aclarar todo esto antes de presentar el Mercado Mundial, organización que actuará en perfecta armonía con mi hermanastra: la Política pero en forma autónoma y descentralizada, como la Unión Postal Universal, de que he hablado ya.
También hoy existe algo que todos llaman Mercado Mundial, pero que no merece ese nombre, pues adolece de faltas muy graves, que lo ahogan, lo envenenan y lo aplastan.
Hoy existen en cambio más de cien Mercaditos nacionales en recio contraste entre sí, aislados por una doble frente de aduaneros armados con la orden de matar a los contrabandistas que huyen.
Esos Mercaditos actúan con leyes, aranceles, recargos, prohibiciones, etc. y con Monedas todas muy diferentes entre sí, y sobre todo cada día variables en forma imprevisible y perjudicial.
Me da lástima hacer comentarios al actual absurdo Comercio Internacional, que no tiene la menor planificación, y revela un verdadero estado de guerra comercial, en cambio de colaboración, entre todas las naciones del mundo.
El Mercado Común Europeo, aún cuando se desarrolle sin crisis internas, no es más que una reencarnación del Deutcher Zollverein –Unión aduanera alemana- es decir una Asociación cerrada que se aísla en el mundo, y que naturalmente no busca el bien de la Humanidad, sino el de los Asociados, y lo que es peor sin la menor preocupación del daño que pueden recibir ¡los que están afuera!
No pienso modificar las barreras económicas, que hoy separan las naciones, y que el Fiscal cree que son obra mía, o que yo pudiera levantarlas con la fuerza ¡contra la voluntad de mi hermanastra, la Política!
Además considero como enfermos mentales los que con ingenuidad infantil, proponen derribar ¡aún solamente las aduanas!
Todo lo que voy a exponer supone que queda inmutada la situación actual de segregación económica de las naciones.
Sin embargo afirmo, con asombro de todos, que la solución que yo ofrezco reaccionará sobre todas las actuales barreras económicas, disgregándolas paulatinamente ¡hasta su total desaparición!
Aquí empiezo a contestar, todavía en forma indirecta, a las acusaciones del Fiscal y que se pueden recopilar así:
- Anormal e injusta repartición de la riqueza nacional e individual.
- Anormal e injusta circulación de la producción mundial entre naciones e individuos.
- Crímenes de las Monedas.
- Demostraré que ninguna de estas acusaciones se puede cargar a mi actuación, y que, al contrario, todo lo que yo he hecho y aún más lo que voy a ofrecer brinda un trascendental aporte a la Humanidad, justamente en sentido opuesto a estas tres absurdas acusaciones.
Hay algo más que aclarar.
En el Mercado, en cualquier mercado no se investiga la proveniencia de los bienes ofrecidos, ni el derecho de propiedad, ni el costo de producción, ni la ganancia del vendedor, ni la utilidad social.
Estas investigaciones, desde el punto de vista moral, social, jurídico, fiscal, sanitario, etc. son de evidente importancia, pero no interesan al Mercado, mecanismo económico inerte, que tiene como finalidad: acercar al máximo, aclarando, las ofertas y determinar el punto de equilibrio, precio de mercado, entre oferta y demanda, lubricando las operaciones de intercambio y cerrando cada operación en forma satisfactoria para todos los contrayentes.
El panorama de todas las ofertas que llegan a los Mercados materialmente o simbólicamente es fantasmagórico y casi da vértigos.
Cualquier tentativa de ordenación en esta masa tan heterogénea se presenta como una empresa irrealizable.
En este aparente caos yo empiezo unificando todas las ofertas en tres distintas categorías por medio de la característica "tiempo".
Vamos a ver qué va a ocurrir.
En la Primera Categoría agrupamos todo lo que ha sido producido en el pasado, pero que ha sido conservado –ahorrado- hasta el presente, y ¡cuidado! se ofrece en el Mercado, materialmente o simbólicamente: casas, chacras, fábricas, barcos, aviones, silos, autos, máquinas, muebles, trajes, joyas, remedios, juguetes, armas, vacas, ovejas, trigo, vino, café, libros, patentes, etc.
Todos estos bienes tienen dueños, que representan el Pasado y que llamaré Ahorristas.
Este nombre es perfectamente justificado, pues esos hombres que ofrecen esos bienes, producidos en el pasado, no los han destruido y los han ahorrado y en fin ofrecido en el Mercado.
En el Mercado encontramos una Segunda Categoría de hombres, que ofrecen algo, pero no son Ahorristas. Ofrecen su cuerpo o su inteligencia, pero los ofrecen para producir algo.
Son los Trabajadores, que representan el Presente, y forman una masa imponente.
Encontramos: peones, labradores, mecánicos, marineros, bomberos, basureros, chóferes, albañiles, plomeros, enfermeros, maestros, músicos, soldados, policías, oficiales, médicos, ingenieros, cantantes, periodistas, contadores, embajadores, carpinteros, hoteleros, profesores, etc.
En fin encontramos una Tercera Categoría de hombres, que no llevan nada, pues no son Ahorristas, ni ofrecen trabajo, pues no son trabajadores.
Al contrario: piden Bienes a los Ahorristas y Trabajo a los Trabajadores, ofreciendo, en cambio, algo que todavía no existe, pero que ellos se obligan a producir.
Hombres de tal naturaleza se encuentran en todas las ramas de la actividad humana.
Prometen construir, fabricar, producir, crear, etc. cualquiera de los Bienes que se le piden, naturalmente siempre que el estado actual de la Técnica lo permita, en forma conveniente y razonable.
Son los Empresarios, que representan el Futuro.
No hay posibilidad de encontrar otros participantes en el Mercado. Sólo Ahorristas, Trabajadores y Empresarios, que constituyen el Trinomio Hallesint, en su oportunidad hablaré de la palabra "Hallesint", y representan la totalidad de los participantes en el Mercado. No hay lugar para ningún otro, pues no existen más que el Pasado, el Presente y el Futuro.
Nadie hasta hoy había hecho este planteo.
Quiero presentar más de cerca el Ahorro y la Empresa.
El Trabajo no necesita presentación.
El Ahorrista, hasta cuando goza de su Ahorro a su antojo, no molesta a nadie.
Pero si interviene en el Mercado, para vender su Ahorro, interfiere con las ofertas de otros participantes.
Entre ellos se encuentra un Participante infinitamente más rico y poderoso que él.
Se trata de un Ahorrista excepcional, que ha acumulado su Ahorro desde el primer día de la civilización, sin límites, a todos, y ¡cuidado! sin que ese Ahorro se desgaste, se consuma o desvanezca.
Es el resultado ultramilenario de las actividades de mi Hermana, la Técnica y mía: la ciencia, el arte, la medicina, las leyes, etc. como también los caminos, los puentes, los puertos, los monumentos, etc. y en fin un sinnúmero de recursos naturales puestos al descubierto y desarrollados.
Lo que crea en apariencia es lo que logra aprovechar, gratuitamente, del Ahorro de la Humanidad.
Aquí está el secreto de la Empresa, mejor dicho: del Empresario, pues es verdad que el Ahorro de la Humanidad no cuesta nada, pero repito, se necesita algo que no todos poseen.
Puede ser Empresario un campesino como un Jefe de Estado.
En cualquier Mercado se encuentra siempre también alguien que interviene con autoridad pidiendo y ofreciendo algo a todos.
Se trata del Gobierno de aquél país, y que habla en nombre del Estado.
Ofrece protección, orden, legalidad y además un medio de cambio –Moneda Nacional- que el mismo produce, y maneja, pero que tiene gravísimas faltas.
Pide, mejor dicho, arranca el derecho de reglamentar el Mercado, fiscalizándolo a veces con pesados impuestos ¡pero en nombre de mi hermanastra: la Política!
Sobre todo confiere al Mercado un carácter egoísta, aislándolo de los otros mercados nacionales, todos en recio antagonismo entre si, y en neto contraste con el carácter internacional y de colaboración que yo con tenacidad incansable me esfuerzo en dar a la actividad económica.
Volveré muy pronto sobre este asunto.
Los Ahorristas, los Trabajadores, los Empresarios se encuentran en el Mercado para trocar sus ofertas.
Es opinión tan difundida, como inexacta, que el impulso que determina ese trueque, está en la diferencia de gustos o en la presencia de un excedente.
Sin duda, si uno quiere algo que no posee, puede privarse de algo que quiere menos, y ofrecerlo en compensación.
¡Pero la base del intercambio es muy diferente!
Tuve ya ocasión de aclarar que desde el primer día de la civilización, la división del trabajo produjo el fenómeno del costo menguante en la producción creciente.
Por lo tanto claro está que si Fulano ofrece una naranja a Zutano, y éste le ofrece en cambio una manzana, no se trata en general de diferencia de gustos, sino que ¡Fulano produce miles de naranjas y Zutano miles de manzanas!
Es decir que a Fulano una naranja le cuesta muy poco; a la vez que si quiere producir una manzana, enfrentaría un costo muy elevado; y lo mismo ocurriría a Zutano por una naranja.
Estas consideraciones tan sencillas nos llevan a una conclusión de gran alcance, y decisiva para toda la actividad económica.
"Cuanto más se amplia el Mercado, tanto más encuentra salida la producción, y tanto más se reduce el costo de producción, y luego de venta, mientras aumenta la ganancia del productor".
La consecuencia práctica es ineludible: "Todas las trabas que cada día se ponen al intercambio nacional o internacional ¡son irracionales, antieconómicas, absurdas, delictuosas! Pero yo no tengo la menor culpa, y el Fiscal se equivoca muy gravemente en su segunda acusación.
La culpa la tiene exclusivamente mi hermanastra: la Política.
Mirando el caótico Mercado Internacional actual, notamos que no sólo su fraccionamiento le impide actuar como Mercado Mundial, sino que hay algo que lo corroe en su interior.
Ese algo, ese cáncer es la Moneda Política, degeneración de mi gran invento: La Moneda.
Este cáncer empezó en el momento en que los gobiernos tomaron el monopolio monetario, pero hoy se ha llegado a una enfermedad crónica, que todos consideran "incurable".
La culpa de todo eso no es mía, sino de mi hermanastra: La Política.
Sin embargo estoy demasiado cansada para demostrar esta tremenda verdad.
Economía: Vuelvo al Mercado Internacional, donde se encuentran el Ahorro, el Trabajo y la Empresa.
Para que este Mercado Internacional pueda transformarse en Mundial es necesario ante todo que pueda abarcar el Mundo entero, y puesto que no puedo, ni lo pienso, recurrir a la fuerza, tengo que proponer algo, que solo por su desarrollo haga menguar las razones, mejor dicho, los pretextos que han provocado el actual aislamiento económico de las naciones.
Para llegar a este resultado, que muchos consideran utópico, tenemos que encontrar ante todo, un equilibrio entre el Ahorro, el Trabajo y la Empresa.
La palabra equilibrio nos lleva a la Mecánica, y justamente pienso que una analogía mecánica podrá ayudarme.
Tres hombres, igualmente robustos, están sentados alrededor de una mesa redonda, a igual distancia entre ellos.
En el centro de la mesa hay un anillo libre, al cual están atadas tres sogas que llegan a los tres hombres, que tiran con toda su fuerza la soga que le corresponde.
Si el Trabajo y la Empresa se juntan contra el Ahorro nada podrá lograrse porque se necesitan los Bienes de los Ahorristas para actuar económicamente.
Cabe notar que el Ahorro de la Humanidad no puede producir nada si falta, en este caso, el Ahorro particular, que funciona como levadura indispensable, en la actuación de la Empresa.
Si en cambio la Empresa y el Ahorro se juntan contra los Trabajadores, que si no trabajan no comen, los sujetan con toda facilidad.
Nace así el Capitalismo, que ha creado la actual maravillosa civilización, pero a espaldas del Trabajo.
Se trata de una posición de desequilibrio que puede llegar a situaciones explosivas, pero no tantos lo entienden.
El Comunismo ha matado a la Empresa ¡y todavía no se da cuenta de su error!
La Empresa, fermento del desarrollo, madre del progreso, creadora del ahorro, es la manifestación económica de la libertad, y es exactamente el opuesto de la burocracia que es necesaria, pero es siempre árida, sórdida, mezquina, estéril ¡símbolo de la mecanización intelectual!
La Empresa es animada por la esperanza, fe, ambición, voluntad, carácter, firmeza, fortaleza, perseverancia, tesón, ¡espíritu creador!
¿Cómo se puede pensar que todo eso se encuentra en la Burocracia Estatal, aunque animada por fanático fervor comunista?
Ni el aplastamiento del Ahorro, ni del Trabajo, ni de la Empresa puede solucionar el problema del Mercado Mundial.
¡Ningún aplastamiento!
Al revés es necesario el equilibrio interno, es decir, una situación libremente aceptada por los tres y que sea considerada como la más conveniente para todos ellos.
Este resultado maravilloso constituye el secreto del Mercado Mundial, que paulatinamente estoy presentando.
Vamos ahora a dar otra mirada al actual caótico Mercado Internacional, antes de rechazarlo definitivamente y con desprecio.
Consideremos una operación cualquiera de intercambio internacional.
Notamos ante todo que un comprador o un vendedor aislado, salvo algunos casos de exportaciones tradicionales, no se arriesgan a actuar y necesitan la intervención de otros hombres especializados: los Importadores y los Exportadores.
Los Importadores y los Exportadores ganan muy bien, a cargo de las operaciones de intercambio, y aún siendo competidores entre sí, están unidos en un conjunto, con ramificaciones políticas sólido contra los clientes.
Eso es posible pues su tarea no es fácil, y requiere un largo aprendizaje y una lenta formación de relaciones con el exterior.
En realidad hay que enfrentar muchos problemas enredados entre sí.
Para orientarnos aplicaremos la Unificación llegando a condensar todos esos problemas en sólo cuatro grandes problemas.
Puedo anticipar que el Mercado Mundial cuya presentación voy preparando, aplicará la Unificación no sólo a estos cuatro grandes problemas, sino que también a los mismos Importadores y Exportadores, sin dañarlos, antes bien favoreciéndolos.
El Primer Problema –contractual- se refiere a la estructura jurídica del contrato de venta, es decir al conjunto de las condiciones que determinan las obligaciones recíprocas del vendedor y del comprador.
Cabe destacar que no se trata de un trueque de dos bienes que están frente a frente, sino de la venta de algo que puede estar lejos a más de diez mil kilómetros, en naciones con leyes, medidas y monedas muy diferentes, y hay que prevenir la posibilidad de errores, fraudes, adulteraciones, etc. considerando la eventualidad de penales, controversias, pleitos, arbitrajes, etc.
El Segundo Problema –merceológico- se refiere a la exacta determinación de la naturaleza, características, calidad y cantidad de los bienes, que se intercambian, y de las Monedas que se entregan en pago.
Eso comprende la necesidad de aclarar además el sistema de medidas, que se adopta y sobre todo la moneda en que se pagan aquellos bienes vendidos.
Si la diferencia de Medidas provoca complicaciones y molestias, la diferencia de monedas puede provocar daños, a veces enormes.
La desvalorización del dólar en 1933 provocó desastres financieros en todo el mundo.
Hoy también se habla de desvalorización del dólar, que en este momento es la "moneda mundial" y da escalofrío pensar lo que puede ocurrir, aunque sería un verdadero alivio, pero momentáneo, para las naciones subdesarrolladas y fuertemente deudoras en dólares.
El Tercer Problema –elección- se refiere a la elección de la mejor oferta o de la mejor demanda, lo que obliga a cada uno, repito a cada uno, de los Importadores y Exportadores a investigar Todos los Mercados donde se vende aquella mercadería.
En efecto, después de haber recabado los varios precios de venta en los lugares de producción, es necesario seguir las variaciones de cada mercado hasta el momento de la operación y luego aumentar cada precio oportunamente, calculando: fletes, trasbordes, depósito, seguros, impuestos, derechos aduaneros, recargos, gastos generales y accesorios y ¡en fin la ganancia!
Los pecios finales correspondientes a cada oferta van comparadas entre si para elegir el más conveniente, teniendo presente en la elección final la Solvencia y la Corrección del oferente, y hasta, en algunos casos, ¡la seriedad y la estabilidad del gobierno del país vendedor!
El Cuarto Problema –ejecución- se refiere al desarrollo de la solución elegida, después de haber solucionado el Tercer Problema, es decir a la real efectuación de la Importación.
Cabe notar que la Ganancia que he considerado a favor del Importador en el Tercer Problema se refiere solamente a la compensación para el trabajo de investigación para encontrar y elegir la oferta mejor entre todas las ofertas mundiales.
Con todo, el costo de las investigaciones que requiere el Tercer Problema es muy reducido frente a la remuneración que requiere y merece el Importador para tener a su cargo, aparte de los gastos, la efectiva operación de Importación, y por lo tanto tenemos que calcular esta ulterior y cuantiosa ganancia del Importador.
Lo que cobra el Vendedor, a menudo, tiene sólo una lejana relación con el precio pagado al final por el Comprador que ¡cuidado! ¡No es todavía el Consumidor!
Esta es la realidad actual del Mercado Internacional.
¡La posteridad se mofará de todo eso!
¿Por qué es más fácil realizar una operación de venta entre New York y San Francisco tan lejanas entre sí, que otra operación igual entre dos ciudades separadas sólo por un río, un alambre o simplemente por un paralelo, pero que pertenecen a naciones diferentes?
La Técnica perfora las montañas para ahorrar algo en el transporte, y en cambio los Gobiernos, no yo, ponen aduaneros armados a las dos salidas ¡obstaculizando el tránsito!
Y ¿cómo el Fiscal puede hacerme acusaciones por eso?
La culpa de todo eso la tiene, repito una vez más, mi hermanastra: la Política.
Los Cuatro Problemas que acabo de presentar, cuyo alcance es casi aterrador, desaparecen frente a un Quinto Problema que todos conocen pero que consideran casi inevitable: ¡cómo los tifones!
Se trata de enfrentar la actual tremenda locura de la falta de la Unidad de Medida del Valor, es decir, de la Moneda.
Todos, y los niños lo aprenden en la escuela, saben que en los países continentales europeos, en los asiáticos, y Sudamericanos tiene vigencia, por ley, el Sistema Métrico Decimal, para las medidas, a la vez que en los países anglosajones, no menos civilizados, hay un Sistema Métrico… ¡qué da lástima!
Todos están acostumbrados a este absurdo, y lo compadecen, pero piensan que algo parecido ocurre entre las cientos de unidades del valor –Monedas- de las cientos de naciones del mundo.
¡Hay una grave equivocación!
Hagamos una breve consideración al margen. En todas las ventas nacionales o internacionales que se desarrollan diariamente entre los 3.000.000.000 de habitantes de la Tierra, por un lado hay una infinita variedad de cosas, que se venden y del otro lado hay solamente y sencillamente: dinero.
Eso basta para demostrar la importancia de la Moneda, que actúa como Medida del Valor.
¡Sin embargo hay una diferencia profunda y de incalculables consecuencias entre esta Medida y todas las otras Medidas conocidas!
En efecto nadie puede pensar que por ejemplo la longitud del metro, o de la pulgada puede variar de un día a otro, o de un lugar a otro, ni que puede variar por el estallido de una guerra ¡o por el cambio de gobierno!
En otras palabras, nadie puede pensar que antes de vender una tonelada de trigo tiene que consultar un listín de la Bolsa de los Cereales para averiguar, por ejemplo, que el kilogramo aquél día es de 970 gramos y se prevé… ¡una rebaja!
Sin embargo eso es lo que ocurre con la Moneda y los diarios se apresuran a comunicar diariamente el valor de las Monedas ¡junto con la temperatura del día!
Tendré que tratar este asunto, en la forma oportuna que merece, en el momento en que simultáneamente ofreceré la solución racional, no sólo de los Cuatro Problemas del Mercado sino que también del tremendo Problema de la Moneda.
Ahora me limito a repetir, una vez más, que no tengo la menor culpa por todos estos Problemas y aún menos por la actual crisis económica, que empezó desde el momento en que yo quedé esclavizada por mi hermanastra: la Política.
La verdadera Política, indignamente hoy representada por mi hermanastra, es la más noble de las actividades humanas: por eso es muy triste constatar que hoy la Política, que tendría que ser la guía de los Pueblos, está al alcance de los analfabetos, de los ignorantes y de los delincuentes, que tienen derecho al voto, exactamente como el más noble y sabio de los hombres.
En la política nacional el fraude y el atropello son muy frecuentes y en la política internacional la diplomacia es sinónimo de astucia, mientras el cinismo hacia el extranjero es la actitud patriótica de casi todos los hombres de gobierno.
Fuera de la política ninguna actividad social requiere persecución, víctimas, sangre.
En el mundo hay muchos Gobiernos Internacionales, que actúan sin rozamiento con los gobiernos políticos nacionales.
Las religiones, las artes, el deporte, la moda, etc. cobran la obediencia y el respeto de súbditos fieles, sin la menor coacción; y la matemática, la física, la química, la medicina, etc. cobran la obediencia y el respeto de todos los hombres, sin que los jefes de esos gobiernos tengan policía que los defienda.
¡Sólo yo, la Economía, quedo esclavizada!
¡Sin embargo yo tengo ya en mis manos la revancha!
Presidente: La Imputada siga en su defensa.
Economía: He presentado, aunque en forma muy somera, el estado deplorable del actual Mercado Internacional, y he prometido su transformación en Mercado Mundial, por medio de mi llave mágica: la Unificación.
Fiscal: Señor Presidente, hemos llegado a la sexta audiencia, y la imputada sigue tergiversando, frente a mis acusaciones terminantes.
Presidente: ¡Imputada! Siga en su defensa y confíe en la serenidad del Tribunal.
Economía: He hablado ya de los Cuatro Problemas –contractual, merceológico, elección de la oferta, ejecución de la venta- y he puesto en evidencia sus faltas actuales, debidas a las divisiones políticas de las naciones, provocándose divisiones económicas, en recio contraste con mis esfuerzos para llegar a la Unificación Económica.
Sin embargo aquellos Cuatro Problemas han tenido un comienzo de solución, por mi intervención, como demostraré más adelante, a la vez que ha surgido, y se ha agigantado cada día más el Problema Monetario.
Para encarar mejor ese Problema y llegar rápidamente a conclusiones concretas, tengo que hablar de la Moneda, pero en forma diferente de la que todos conocen.
La Moneda en la antigüedad era sin duda primitiva e imperfecta, pero intrínsecamente sana: pues era algo que tenía valor por sí mismo: metal, trigo, ovejas… ¡y hasta la sal!
Muy pronto se reconoció que los metales por su tamaño reducido, a paridad de valor, por su divisibilidad, inalterabilidad, etc. eran los más idóneos para la función monetaria, y al mismo tiempo los gobiernos para garantizar cantidad y calidad, pusieron sus sellos, es decir, empezaron a acuñar Monedas.
Con el tiempo el sello que ponían los gobiernos se consideró más importante que el contenido metálico de la Moneda y así ocurrió que los gobiernos paulatinamente redujeron la cantidad de metal fino en cada unidad monetaria, dejando inalterado el nombre de la moneda.
Los ciudadanos, naturalmente quedaron estafados; sin embargo la variación de valor era muy lenta, y la devaluación de la moneda solo podía notarse de una generación a la otra, aún porque la circulación monetaria era muy reducida.
Los Gobiernos siguieron reduciendo el metal en las monedas, hasta que no el pueblo, sino los banqueros y los estudiosos se dieron cuenta de la gravedad y el alcance de esa estafa.
En 1540 el afamado astrónomo Copérnico proclamó que cuatro eran las calamidades del mundo: las guerras, las carestías, las epidemias y el "morbus numericum" es decir las enfermedades de las monedas.
En 1775 Adam Smith escribió: "Los Estados siempre han pagado sus deudas ¡con la devaluación de la moneda nacional!"
No hablo de Juan Law que en 1717 en Francia inventó la moneda de papel, pues hoy todos le consideran un estafador, a la vez que ¡todos los gobiernos de hoy actúan peor que él!
La verdadera tragedia monetaria es algo muy reciente, y es característica imponente y monstruosa de este siglo.
El metal ha desaparecido y ¡ha quedado sólo el papel!
Se ha llegado a las estampillas de correo… ¡de cien mil millones (100.000.000.000) de marcos alemanes!
Vamos ahora a considerar dos casos en que actúa la Moneda como protagonista, y nos permiten unas sencillas consideraciones que al final nos ayudarán mucho.
Un campesino vende una vaca, que le da leche, terneros, etc. y cobra en cambio unas monedas aunque sean de oro ¡pero que no producen nada!
Sin embargo el campesino queda satisfecho y con razón. Es verdad que él no tendrá más leche, terneros, etc. pero tiene desde ya en su mano la posibilidad maravillosa de comprar en el Mercado cualquier cosa, por supuesto de igual valor, que le guste ¡incluyendo otra vaca!
¡Este es el poder de la Moneda!
¡La Unificación del Valor de todas las ofertas del Mercado!
Otro caso nos permitirá penetrar mejor en el asunto. Un comerciante sale del país para comprar mercaderías en otra nación y traerla al país para venderla con ganancia.
Para financiar la operación él pide dinero a un Ahorrista y lo consigue, empeñándose para devolver, a la vuelta, el dinero con un premio adecuado.
Este premio representa para el Ahorrista una compensación del riesgo y también una ganancia. Todos llaman este premio: Interés.
Si nuestro comerciante logra garantizar totalmente al Ahorrista contra cualquier riesgo, por ejemplo con prendas, hipotecas, avales, etc. El interés ¿tendrá que bajar? ¡Claro que sí!
Si además se da la garantía contra cualquier devaluación de la moneda, ¿El interés tendrá que bajar? ¡Claro que si!
Si en fin se da el derecho al Ahorrista de retirar su dinero en un Banco, en cualquier momento, cortando la operación ¿qué justificación queda para el Interés? ¡Ninguna!
Tendremos que concluir que el dinero no produce Interés, y lo que se llama Interés es una compensación por riesgos y limitaciones.
Es decir que el Interés se anula cuando desaparecen esos riesgos y limitaciones.
La conclusión a que hemos llegado puede sorprender y muchos pensarán que está en contraste con la realidad ¡pues nadie duda de la legitimidad del interés!
Hasta Rusia emite Bonos cada semestre al 5% anual y los vende… ¡a los Capitalistas Comunistas!
Nos encontramos frente a una contradicción de gran alcance, que necesito aclarar.
El asunto no es tan sencillo como parece.
Sin embargo prometo aclarar todo eso y no dejar rastros de dudas.
Una consideración preliminar hace reflexionar.
Todos los días los hombres prestan dinero ¡sin la menor coacción y sin cobrar intereses! Y lo que asombra más ¡sin ninguna garantía contra la devaluación de la moneda nacional!
Se trata de los depósitos bancarios en cuenta corriente libre.
No se trata, acaso, ¿de un préstamo al banco sin interés? ¡Claro que si!
Y no se trata de algo excepcional o anormal, pues los depósitos bancarios en cada nación llegan y superan a menudo ¡la circulación monetaria del país!
Es evidente que tenemos que profundizar el asunto del interés.
Repito que el Ahorrista no tiene derecho a ninguna compensación si está totalmente garantizado ¡pero eso no significa que el Ahorrista tiene el deber de prestar su dinero!
La verdadera situación es la siguiente: por un lado encontramos una masa de Ahorristas dispuestos a prestar su Ahorro, y por otro lado hay una masa de Empresarios que piden Ahorro.
Si el Ahorro fuera prácticamente ilimitado, los Ahorristas no pedirían nada; antes bien, siempre que haya garantía total, también contra la devaluación, los Ahorristas preferirían entregar su Ahorro a la Empresa y no a los Bancos, que a menudo devuelven escrupulosamente el dinero, pero desvalorizado, es decir no dan garantía de constancias de valor de la moneda.
Estamos otra vez frente al Interés igual a cero.
En efecto, en la realidad, el Ahorro disponible es limitado, a la vez que el pedido de Ahorro por parte de la Empresa es mayor, y además, creciente en las naciones en desarrollo; y eso por dos razones: la primera porque la actual segregación económica de las naciones y la diversidad de las monedas impiden prácticamente la transferencia de Ahorro de una nación a las otras. La segunda porque el Ahorro lo forma la Empresa, derivándolo, como hemos visto, del Ahorro de la Humanidad, y si la Empresa, por falta de Ahorro, se encuentra ahogada, no creará más Ahorro o lo hará en medida raquítica.
La consecuencia de todo eso es evidente.
Repito que los Ahorristas no tienen derecho a pedir un interés, frente a una garantía absoluta en todo sentido, pero en la realidad lo piden, antes bien lo imponen ¡como la fuerza irresistible del monopolio!
Por eso la Empresa no se desarrolla como ella quisiera, y como sería ventajoso para todos.
Veremos como el Mercado Mundial "Hallesint" enfrenta este problema y lo soluciona por medio de la Financiación –automática- Hallesint.
En la práctica no sólo la Empresa se encuentra con la extorsión del Ahorro, sino que también con muchos riesgos, incluyendo los que provoca la inestabilidad económica, debido a los gobiernos nacionales, y sobre todo, con la devaluación monetaria.
Eso explica porque frente a un Interés nulo teórico, nos encontramos en la práctica con intereses muy elevados.
Por ejemplo, en este momento, hay naciones de elevada civilización, con grandes territorios fértiles, y ricos de recursos naturales, pero donde la tasa de interés ¡llega al 3% mensual, es decir al 36% anual!
Y si alguien afirma que se trata de excepciones pues la tasa normal en el mundo es el 5% anual, yo, con asombro de todos, contesto, que ¡también la tasa del 5% es enorme!
Supongamos que un moribundo deja en herencia mil dólares a la Sociedad para la protección de los animales, con la sola obligación de invertirlos al 5% anual con toda garantía, a interés compuesto durante 500 años, cobrando, en fin, por su cuenta, al vencimiento, la suma acumulada.
En unos minutos y con una simple tabla de logaritmos, y con asombro de todos, nos encontramos, a los 500 años, con un importe notablemente superior al valor actual de todos los bienes que hoy poseen todos los hombres de todas las naciones de la tierra: de manera que en esta muy fantástica hipótesis… los animales llegarían a ser ¡más ricos que todos los hombres de hoy!
El importe sería mayor de cuarenta millones de millones (40.000.000.000.000) de dólares.
Para que ese acontecimiento no se realice –y nada puede pensar que eso va a ocurrir- es necesario admitir que la moneda, en nuestro caso el dólar, tiene que desvalorizarse en medida muy notable durante los 500 años, para que se compense ese absurdo y monstruoso supervalor.
En general tendremos lógicamente que afirmar que la devaluación monetaria es necesaria, para compensar, en el tiempo, los efectos de los intereses. Pero al mismo tiempo tenemos que reconocer algo, aunque sea un mínimo de interés, a favor del Ahorro, para compensar la devaluación.
Concluyendo hemos encontrado en el Interés una parte debida a la presión monopolística usurera de los Ahorristas y otra parte justificada para compensar la devaluación.
El atropello monopolístico del Ahorro contra la Empresa no sólo ahoga a la Empresa, y provoca depresiones económicas, sino que es causa de graves trastornos sociales. Vamos a ver.
El ejemplo de los mil dólares que después de 500 años permiten comprar todo el mundo, es sin duda, exagerado en demasía, porque descuida la corrosión de la devaluación monetaria; pero, en la realidad, los Ahorristas en todo el mundo disponen e invierten, sin producir nada, mucho más que mil dólares, antes bien mucho más que mil millones de dólares, de manera que cualquiera sea la devaluación monetaria, la parte de la producción mundial, que cobran los Ahorristas sin producir nada, revela una profunda injusticia, que el Fiscal pone a mi cargo y que al contrario, como he demostrado, está a cargo solamente de mi hermanastra: la Política.
Cuando la enorme ganancia de los Ahorristas, que nada producen, empieza a formarse con procedimientos perfectamente legales, la colectividad acusa un cierto malestar, porque intuye que se va preparando un despojo en su propio desmedro, a favor de una minoría a la cual la mayoría va contemplando con creciente rencor.
Y aunque la juzga culpable ¡no puede establecer jurídicamente cual es su culpa!
Los pueblos, que han dado faz humana hasta a Dios, no vacilan en dar cuerpo al fenómeno para combatirlo, castigando no sólo la riqueza inmerecida acumulada, sino también a los individuos, que constituyen aquella minoría.
¡Por eso estallan casi todas las revoluciones!
La historia de cada nación tiene una serie sangrienta de despojos de propietarios, latifundistas, religiosos, jesuitas, judíos, aristócratas, gran duques, etc. todos aprovechadores, a veces inconscientes, del Interés.
Y es notable que los pueblos y los historiadores mismos consideran con frialdad e indiferencia esos despojos ¡como su trágico cortejo de estragos y matanzas!
Sin llegar a las revoluciones y a las matanzas, vengo a denunciar un delito del Interés, y que es muy fácil demostrar, aunque la masa de los hombres no se de cuenta de ello.
¡La esclavitud hoy existe como antes; más que antes!
Los dueños de los esclavos son personas, a menudo respetables, cultas y contribuyen en Asociaciones filantrópicas y en la construcción de iglesias... ¡pero son dueños de esclavos!
Un siglo atrás en EEUU la esclavitud era perfectamente legal, y un hombre podía tener a sus órdenes, por ejemplo, diez esclavos con la sola obligación, de hecho, no de derecho, de entregarles el mínimo necesario para sobrevivir y trabajar.
Estos esclavos –hombres y mujeres- tenían la tarea de hacer más agradable la vida al dueño.
Ahora bien, aunque parezca increíble ¡hoy ocurre lo mismo!
Los hijos de los esclavos eran también esclavos, y eso en perpetuidad. Hoy el dueño paga los servicios de los diez hombres y mujeres, no más esclavos, con los intereses de su capital, y esos intereses le darán en perpetuidad la posibilidad de pagar esos diez ¡esclavos!
Al dueño seguirán sus herederos y a los diez hombres y mujeres seguirán otros diez hombres y mujeres durante los siglos. En esta forma ¡la nueva esclavitud toma forma eternal!
¡Eso no es humano! ¡No puede seguir así!
El comunismo se adelanta justamente porque, aunque en forma muy inexacta, quiere impedir esas injusticias.
No podrá triunfar porque ha matado la Empresa, que en cambio puede alabarse de haber vivificado al Occidente, aunque con la esclavitud económica.
Pero el Occidente, con la hipocresía de defender el sagrado derecho de propiedad, defiende la infernal extorsión del Interés, cristalizando clases económicas inferiores en clases sociales inferiores.
El Mercado Mundial "Hallesint" que yo voy a ofrecer arrasará todo eso, en nombre de la Justicia Económica.
Reconozco haber dicho algo muy grave.
El Fiscal me ha acusado por la injusta repartición de la riqueza entre las naciones y entre los hombres y además me ha culpado de los crímenes de la Moneda.
Reconozco que el Fiscal ha acertado la existencia de estos crímenes contra la Humanidad. ¡Sólo se ha equivocado en la individuación del culpable!
SÉPTIMA AUDIENCIA - Fundación Hallesint -
Economía: Mis Hermanas: La Religión y la Técnica como también yo, además de mi hermanastra, La Política, pero que sigue un camino malvado, para colaborar con los hombres, actuamos en esta forma:
Elegimos cada vez a un hombre que tenga virtudes e inquietudes adecuadas y le damos la inspiración necesaria para entender nuestro mensaje, y a su vez alumbrar a los pueblos.
Es un privilegio divino. El hombre elegido, bajo nuestra guía, se diferencia de inmediato de todos los que lo rodean pues antepone su nuevo ideal a sus intereses materiales y a sus mismas necesidades.
Naturalmente las masas no lo comprenden; y puesto que los hombres son enemigos de lo que no comprenden, se crea una hostilidad, que nuestro Hombre no quería provocar, pero que soportará heroicamente.
¡Desdichado el hombre que habla como hablarán los hombres mañana!
Nuestro Hombre empieza su apostolado en condiciones siempre penosas. Su nueva palabra choca de inmediato con intereses creados, y todavía no es entendida por los que serán los beneficiados de mañana.
¡La grandeza de una Idea es medida por el tiempo que los contemporáneos necesitan para entenderla!
La lucha no desanima a nuestro Hombre, y él luchará hasta sus últimos días, con el mismo fervor, como si tuviera que vivir eternamente.
En general nuestro Hombre no llega a presenciar el triunfo de su ideal, antes bien casi siempre termina en la pobreza, o en la cárcel o en el manicomio o de muerte violenta.
Fiscal: -con desdén- Con la venia del Tribunal yo declaro que no puedo seguir escuchando una confesión tan cínica y cruel.
Me permito pedir al señor Presidente que intervenga con su autoridad.
Presidente: -con autoridad- ¡Imputada! ¡Siga con su defensa!
Economía: Todo lo que yo he expuesto e ilustrado es algo que la Historia de la Humanidad confirma dramáticamente.
Los griegos lo han expresado simbólicamente en Prometeo que enseñó a los hombres el fuego, y por eso Júpiter, lo hizo atar a una columna mientras un águila le carcomía el hígado por toda la eternidad.
La Religión tiene mártires gloriosos que asombran al hombre de la calle, que cuando llegue a identificarse con ellos, se arrodilla humilde y vergonzoso.
La Técnica tiene también muchos héroes, que acaso empezaron con miras ambiciosas y de lucro, pero que al final tuvieron el privilegio del martirio.
Mi hermanastra la Política ha inspirado e inspira todavía a muchos hombres, pero siempre con finalidad egoísta, ya sea individual como colectiva, nunca humana universal.
No comprende el universal, y sólo concibe alianzas de defensa o de ofensa.
En efecto no existe una actividad política que sea universal. Las instituciones internacionales son científicas, técnicas, culturales, deportivas, etc. pero nunca políticas.
¡La Política separa, fracciona, corroe a la Humanidad!
El Mahatma Gandhi, inspirado en mí, que dio la independencia a la India, sin derramar una gota de sangre ¡murió asesinado! En cambio Hitler, inspirado por mi hermanastra, símbolo perfecto de la crueldad política, ¡tuvo que matarse para encontrar la muerte!
Mi hermanastra, la Política, hija del odio, fue madre de Caín fratricida, que mató al hermano Abel, y de Rómulo, también fratricida, que mató al hermano Remo, y sobre el terreno ensangrentado fundó Roma.
La Religión, la Técnica y yo, en cambio, somos hijas del Amor.
¡Pero el odio es más fuerte que el Amor!
La suerte de nuestro Hombre no es desdichada, aún cuando aparezca triste y lamentable a los ojos de la mediocridad.
Nuestro Hombre tiene una luz interior que lo guía, lo exalta y lo conforta.
El no gustará, acaso, el triunfo en el día, si llega, en que las masas gritarán su nombre victoreándolo y los historiadores lo consagrarán en sus libros ¡sino antes, en el momento en que le aparezca el éxito triunfal de su sacrificio, como ineludible e indefectible!
En los primeros años de este siglo yo inspiré a un Hombre, a un italiano, un contador genovés. Se llamaba Agostino M. Trucco.
Lo separé de sus ocupaciones diarias, y desperté en él con método didáctico, el sentido de la Unificación.
El empezó a considerar las inconexas operaciones, que se necesitan por cualquier Intercambio Internacional, y muy pronto se dio cuenta de que unificando esas operaciones, aún sólo por eso, el costo de cada operación se reducía notablemente en tiempo y dinero.
Una visita a los Halles –mercados- de París, con su especial organización, le dio el paradigma que buscaba.
El vio llegar un vagón de aves, de España con la sencilla indicación: Halles –París- con el nombre y la dirección del remitente.
Dos horas después la mercadería, fraccionada en pequeños lotes, venía rematada en el Salón de Venta, y luego el importe neto cobrado, aparte de un recargo mínimo, venía enviado con un Cheque al lejano y desconocido remitente.
El se preguntó: "¿Por qué no instituir en todas las grandes ciudades otros Halles?"
¿Por qué no aceptar todas las mercaderías?
¡La contestación naturalmente no era sencilla!
Sin embargo así nació el Hallesismo.
Nuestro hombre empezó el estudio ideal de esos Halles Internacionales –Halles int- que había intuido en un relámpago genial, y por eso enfrentó los Cuatro Problemas, de que yo he hablado en la Quinta Audiencia.
Muchas de sus soluciones parciales, difundidas por un sinnúmero de publicaciones, llegaron a penetrar en los públicos de todo el mundo: contratos jurídicamente unificados, arbitrajes, clasificación Merceológica, Unificación de los pagarés, etc. que él vio sucesivamente aplicados en el Comercio Internacional ¡sin que nadie recordara SU nombre!
Muy pronto él se dio cuenta de que el obstáculo principal estaba en la inconexión de las monedas nacionales y sobre todo en la variación imprevisible de su valor.
La guerra mundial concluida en 1918, con su desorden monetario, provocado en todo el mundo, confirmó terminante y trágicamente sus previsiones y sus conclusiones.
"¡Es indispensable e insustituible una Unidad Monetaria Estable!
¡Aquí empezó el drama!
Entonces en Italia surgía el Fascismo prepotente y arrollador.
El Fascismo se dio cuenta muy pronto del antagonismo irreducible entre el fanático nacionalismo económico de su Economía Corporativa que culminó en la Autarquía Nacional y el Hallesismo, con su Economía Universal, que culminaba con la oferta del Mercado Mundial.
Cada día el Hallesismo tenía que retroceder; y llegó el momento en que se encontró sin salida.
Los Hallesistas que, en Italia, eran muchos y muy autorizados, depositaron en manos de un Escribano de Roma en perfecta forma legal la suma de cien mil dólares, desafiando a los Economistas fascistas a demostrar que el Plan Hallesint era incorrecto o inactuable o prematuro. Al mismo tiempo se confiaba al Presidente del Tribunal de Roma el nombramiento de la Comisión Examinadora, con todos los poderes.
El Gobierno Fascista comprendió la situación y por eso no aceptó el desafío; y puesto que en aquellos días se había declarado Gobierno absoluto ordenó la proscripción del Hallesismo y el secuestro de todas las publicaciones, que fueron quemadas e inició un proceso judicial, por reato ideológico, contra el Fundador del Hallesismo y sus tres inmediatos colaboradores.
Los Jueces demostraron un coraje sin duda heroico, y aún más tengo que recordar dos jueces, en actividad, Cracco y Perretta, que se presentaron como culpables del mismo reato ideológico, pidiendo ser procesados, y presentando todas sus publicaciones hallesistas ¡como pruebas de su culpabilidad!
Se quitaron los pasaportes no sólo al Fundador, sino que también a sus Colaboradores, y empezó una verdadera persecución personal sin piedad.
El gobierno fascista se apresuró a enviar a la viuda, durante las exequias una carta amenazadora ¡intimándola de no recibir (¿?) cartas referentes al Hallesismo! La prensa italiana recibió la orden de callar la noticia de la muerte. Sólo el diario del Vaticano comunicó la noticia con palabras de gran respeto y conmovedoras.
El Fundador, bajo mi inspiración muy pronto, había comprendido desde el primer momento, que nada podía esperar de los gobiernos políticos, que por su naturaleza egoísta e individual no entienden, en el campo económico, la colaboración.
Además el cáncer económico, que él había netamente diagnosticado; la Moneda Nacional, no era posible extirparlo antes de haber encontrado algo mejor.
El había intuido ya la Moneda Mundial, pero que por un lado era técnicamente todavía imperfecta, y por otro lado era previsible que se habría de enfrentar con dificultades tremendas en la práctica.
En efecto cualquier Moneda Mundial tiene que vencer:
- El choque inevitable con los Gobiernos que, todos, tienen el monopolio monetario, y que obviamente por eso no permiten ni siquiera iniciar el diálogo.
- El poder aterrador de los que mañana tendrían el mando de la Moneda Mundial.
- La peligrosa gravitación, sobre esa Moneda Mundial, por parte de las naciones financieramente poderosas.
Todas estas dificultades, verdaderas barreras, en apariencia inexpugnables, desalentarían la audacia de cualquiera que intentara enfrentarlas.
¡El fundador, bajo mi inspiración, no se desanimó!
Su primera constatación, que él inicialmente intuyó, pero luego demostró, fue que el Problema Económico Mundial nace exclusivamente del fraccionamiento de la Economía Mundial en Cien Economías Nacionales.
Esa verdad nos aparece evidente, considerando, por ejemplo, los Estados Unidos, EEUU, con sus 200 millones de habitantes, y suponiendo que mañana sus cincuenta Estados que hoy tienen ya legislaciones civiles y penales diferentes se separen económicamente con barreras aduaneras, diversas monedas y legislaciones económicas, fiscales interna distintas y contrastantes; a la vez que las veinte Naciones de Latinoamérica, también ellas con sus 200 millones de habitantes, dejando a cada nación su Legislación civil y penal, se unen, en cambio, en una Unidad Económica sin barreras, con Moneda Única y una legislación fiscal unificada.
¡No es necesario explicar las consecuencias de todo eso!
El Fundador empezó ideando, con la fantasía, una entidad que unificara todas las Economías Nacionales del mundo en una Economía Mundial única, con su Moneda Mundial y su Mercado Mundial.
La llamó Fundación Hallesint –de Halles e Int-ernacional- y la ofreció, con la fantasía, sin la menor coacción a todos los gobiernos y ciudadanos de todo Edmundo para que desarrollaran toda su actividad económica a través de la Fundación.
El resultado, ideal, se manifestó maravilloso casi milagroso.
Entonces el Fundador empezó a proyectar en forma concreta su Fundación.
La Fundación Hallesint para lograr éxito tendrá que:
- Ser absolutamente automática, actuando en forma prefijada e inalterable, sin necesitar deliberaciones discrecionales periódicas o intermitentes.
- Ser descentralizada, confiando su gestión al Gobierno de cada Nación, como ocurre con la Unión Postal Universal.
- No pedir nunca a los Gobiernos modificaciones en su Legislación económica, fiscal, aduanera, monetaria o financiera.
- Repartir, y eso es el golpe final, entre los gobiernos adheridos la totalidad de las utilidades netas de su balance anual en medidas proporcionales a los ingresos netos de la Fundación, logradas en las respectivas Naciones.
Si todo eso fuera logrado ¿cómo y por qué la Fundación podría ser obstaculizada en su formación o combatida en su actuación?
¿No sería, acaso invulnerable?
¡La Fundación Hallesint, muy pronto voy a explicarlo, enfrenta, y supera todas esas trabas y además lo hace en forma equitativa para todos; Gobiernos y Pueblos, Ahorristas, Trabajadores y Empresarios, Importadores y Exportadores… Todos!
OCTAVA AUDIENCIA - Mercado y Moneda "Hallesint" -
Economía: Hablaré hoy del Mercado y de la Moneda Hallesint, pero, antes, tengo que presentar más de cerca la Fundación Hallesint cuya actuación está rigurosamente determinada por los Ocho Artículos de su Estatuto, que entrego en el acto, al señor Presidente, como parte esencial de mi defensa.
La acción de la Fundación es definida en forma terminante:
- Ofrecer sin coacción un Mercado Mundial Unificado pero al mismo tiempo descentralizado como la Unión Posta Universal –Mercados Hallesint-
- Ofrecer, sin coacción, Símbolos de transferencia del Valor, constantes en el espacio y en el tiempo –Moneda Hallesint-.
- Favorecer sin límite el desarrollo paralelo de la producción y del consumo, compensando la sobreproducción de unos con el desarrollo de otros –Financiación Hallesint.
El Mercado Hallesint difiere del actual Mercado Internacional sólo por su Unificación aplicada en cada renglón de su actuación.
Hoy un Exportador de la Nación A y un Importador de la Nación Z, pueden hacer entre ellos cualquier arreglo. Esta aparente libertad, mejor dicho: anarquía, cuesta mucho. En efecto por cada venta de una Mercadería es menester estudiar, discutir, concordar, convenir, todas las condiciones de la operación, antes de llegar a la conclusión, que puede ser negativa con la pérdida de tiempo y de trabajo.
He hablado ya en la Quinta Audiencia sobre este asunto, y he demostrado que el Problema del Intercambio Internacional se puede descomponer en Cuatro Problemas, que yo he analizado ya.
Ahora vamos a ver en qué consiste la Intervención Unificadora de la Fundación.
El Primer Problema –contractual- la Fundación lo soluciona ofreciendo Contratos- tipo unificados para cada categoría de Mercaderías, de manera que es suficiente agregar unos elementos –cantidad, fecha de entrega y de pago, etc.- y todo queda arreglado y definido.
Hoy estos Contratos se encuentran ya, por varias Mercaderías, en el Comercio Internacional, sin embargo las primeras publicaciones Hallesistas sobre este asunto ¡tienen la fecha de 1905!
Con todo, esos contratos adolecen de muchas fallas, que en cambio, los Contratos Hallesint evitan por completo.
Por ejemplo, en caso de controversias, son los Tribunales del país que intervienen, a la vez que los Contratos Hallesint tienen la cláusula arbitral, la garantía bancaria, el seguro de solvencia, etc., pero todo eso es posible solo cuando actúa la Fundación ¡que unifica esas unificaciones!
En fin los Contratos actuales se refieren a una moneda de cuenta –por ejemplo: el dólar- olvidando que el dólar en 1933 perdió el 40% de su valor, de la noche a la mañana y hoy… ¡tambalea!
En la Fundación actúa, en cambio la Moneda Hallis ¡invariable en el tiempo y en el espacio!
El Segundo Problema –merceológico- se refiere a la exacta determinación de la naturaleza, características, calidad y cantidad de la Mercadería, como también de las Monedas, es decir a lo que se necesita agregar a los Contratos Tipo para completarlos.
Después de las primeras publicaciones Hallesistas se necesitaron muchos años, para llegar a las actuales Normas Aduaneras de Bruselas, que sin embargo tienen una finalidad puramente fiscal –no comercial- y no solucionan el problema merceológico, que el Mercado Hallesint en cambio considera en forma detenida, analítica y sistemática.
En este asunto las deficiencias del actual Comercio Internacional son increíbles.
Basta pensar que Norte América e Inglaterra, después de casi dos siglos no han llegado ¡al Sistema Métrico Decimal! Y ni siquiera están totalmente de acuerdo entre ellos. Hay por ejemplo ¡el galón inglés de 4,5 litros y el galón americano de 3,7 litros!
¡Y una tonelada inglesa de 1.016 kgs. y una americana de 907 kgs.!
Pero lo que es más grave y trágico es la falta de una Moneda Única y Estable, que, en cambio, la Fundación ofrece con toda sencillez a todos los pueblos, sin interferir en lo mínimo en las monedas nacionales.
El Tercer Problema –elección- hemos visto en la Quinta Audiencia como se presenta enredado, complejo, aleatorio… y hemos notado que cada Importador o Exportador tiene que solucionar este problema por su cuenta, de manera que el esfuerzo total de todos los importadores y exportadores del mundo representa algo colosal, aplastante, que naturalmente, al final, quedará cargado a las operaciones de intercambio asfixiándolas.
Ahora bien la Fundación, también ella hace ese esfuerzo, pero una sola vez por cada uno de sus Funcionarios, reduciendo el costo de esta operación de Elección a un mínimo.
Para dar una idea, sin duda muy exagerada pero pintoresca de todo eso, consideremos el Teléfono; ese aparato maravilloso; pero si cada uno de los 3.000.000.000 de habitantes de la tierra quisieran tener la posibilidad de hablar, a su antojo, con otro habitante de la tierra, tendría que disponer cada uno de otros tantos alambres -3.000.000.000- y el total de esos alambres formaría una verdadera jaula alrededor de la tierra.
Todos saben que el problema en cambio, se soluciona, con sencillez, por medio de las Centrales Telefónicas, que requieren ¡sólo un alambre por cada usuario!
En el caso de la Fundación son los Funcionarios Hallesint –artículo 7 del Estatuto- que actúan como las Centrales en las redes telefónicas.
No se necesitan mayores aclaraciones.
El Cuarto Problema –ejecución- se refiere al desarrollo de la operación elegida, y que es solucionado por los mismos Funcionarios Hallesint, que han actuado en el Tercer Problema.
Esos Funcionarios no son burocratizados, sino que –art.7- perciben una compensación en forma de porcentaje sobre cada operación efectuada.
En fin cualquiera entiende, sin necesitar aclaración, cuanto serán reducidas las tarifas de transporte, flete, seguro, etc. para un Cliente de la magnitud, seriedad y solvencia como la Fundación.
Para dar una idea de todo eso, basta pensar, como horror, al Servicio Postal Internacional, que, como era normal un siglo atrás, fuera también hoy confinado a Empresarios Libres e Independientes, que actúen en todo el mundo en competencia entre ellos.
¿Cuánto costaría el envío de una carta de New York a Tokio, con el derecho de que sea devuelta al remitente, si el destinatario no se encuentra?
¿Y cuánto cuesta hoy a través de la Unión Postal Universal?
Todo lo que precede sería imposible realizarlo hoy, pues la diversidad y la inestabilidad de las Monedas Nacionales lo impiden terminantemente. Al contrario, la Fundación puede hacerlo, sin ninguna traba, pues dispone de una Moneda Única Invariable –Hallis- que al fin voy a presentar.
La Moneda Invariable es el sueño de todos los Economistas, aunque sea irrealizable en la forma en que ellos la conciben.
Nada, en verdad es invariable en el Universo ¡y aún menos la Moneda!
Es absurdo pensar que el día siguiente de la semidestrucción atómica de una ciudad, se puede comer en un restaurante al mismo precio del día anterior, sólo porque se paga ¡con Moneda Invariable, en su poder de compra!
Por Moneda Invariable tenemos que entender, en cambio, una Moneda Estable frente a las fluctuaciones recíprocas, no sólo de los precios de las mercaderías, sino que también de los varios Mercados Nacionales, pero que tendrán que variar frente a una modificación global de los Mercados en su conjunto.
Si Australia fuera una inmensa plataforma flotante en el océano, sería insensible como un continente a todas las tormentas que se alternan a su alrededor ¡y sin embargo subiría y bajaría dos veces por día, con las mareas!
En este momento las naciones más ricas del mundo están alerta, pues pasa algo muy grave, en el campo monetario.
Norte América que en un primer momento estaba convencida de que su dólar era invulnerable, por su respaldo de 26 mil millones de dólares en oro, hoy empieza a dudar de si misma.
Su producción cada año aumentaba su riqueza crecía, etc., en cambio su dólar perdía valor en el interior, su déficit de la balanza comercial aumentaba y sus reservas de oro bajaban.
Se buscó, se busca y se buscará la causa y luego el remedio, siempre con resultados negativos.
¡El rumbo de la búsqueda está equivocado!
Voy a explicar en forma sintética lo que ocurre.
Hagamos ante todo una Síntesis de todo lo que, en este momento dramático, piensan y propone sean los médicos como los cirujanos monetarios más autorizados.
El diagnóstico de ambos –médicos y cirujanos- es igual: se ha creado una iliquidez, por escasez de monedas fuertes, en comparación al desarrollo del Comercio Mundial.
El tratamiento propuesto por los médicos difiere mucho del propuesto por los cirujanos.
Los médicos, frente a la flojedad y a la fiebre de la enferma, no encuentran antibióticos adecuados, y se limitan a prescribir inyecciones de oro, sacándolo de dondequiera- al Fondo Monetario Internacional.
Pero no se trata de un remedio, sino de una gravísima injusticia a cargo de las naciones menores, para salvar a las Diez Naciones más ricas del mundo, que en este momento se ha ligado entre sí, no en bien de la Humanidad, sino en defensa propia.
Los cirujanos, en cambio, proponen la amputación –devaluación- del dólar, pues la exportación americana encontraría su desahogo, llegándose a una Balanza Comercial activa, salvando así el dólar, a Norte América y con ella… ¡al mundo entero!
Se trata en cambio de un paliativo. También en 1933 fue devaluado en dólar al 60% de su valor, salvando la exportación norteamericana ¡pero provocando una sacudida mundial!
Tampoco Norteamérica, con aquella devaluación, solucionó su problema monetario como demuestra la situación actual, y sobre todo creó el absurdo de que, en el interior, Norteamérica tiene un dólar devaluado, con precios internos crecientes, y… en el exterior el mismo dólar ¡es invariable!
Entre estas dos corrientes equivocadas ambas, encontramos una proposición firme de un gran Jefe de Estado europeo, para volver al oro, como Moneda Internacional.
Esta proposición no ha encontrado buena acogida por razones políticas, a la vez que, en verdad, no se puede aceptar por razones técnicas.
Se habla del peligro de que Rusia pueda producir enormes cantidades de oro, que Francia piensa en la hegemonía europea, etc. ¡y no se habla de las faltas técnicas del oro, como moneda!
El oro, durante un siglo hizo su prueba como base monetaria, pero fracasó, y EEUU en 1914 se separó del oro, al punto que en EEUU, hoy, el oro ¡no se puede vender libremente!
¿Por qué tendríamos que volver al oro?
El oro es un metal cualquiera, ni es el más valioso, pues hay muchos metales raros, que valen más que el oro.
Es una ingenuidad infantil, pensar que el oro pueda constituir… ¡la medida del valor!
Un descubrimiento minero, químico, atómico puede volcar en el mundo una gran cantidad de oro, sin que la Humanidad sea más rica, como una imprevista, pero posible, aplicación del oro podría subir a las estrellas el pedido de oro en el mundo.
¿Se puede pensar en serio en la estabilidad monetaria del oro?
Además de las propuestas de los médicos y cirujanos monetarios y del Jefe de Estado europeo con su patrón oro, no hay otras propuestas ¡Ninguna! ¡Ninguna! Exceptuando la Moneda Hallis, ofrecida por la Fundación Hallesint.
Frente a la actual nebulosa confusión de las ideas monetarias el Hallesismo contesta:
La Moneda, hasta hoy, ha sido una Mercadería que tiene la característica, muy especial y maravillosa, de ser aceptada en cambio de cualquier otra mercadería, en el Mercado Nacional. Fuera del Mercado Nacional, es casi siempre, algo valioso, pero volviendo a ser simple Mercadería.
Por razones prácticas se han creado símbolos de la Moneda, que son de uso tan corriente, que todos los confunden con la Moneda.
Eso ha provocado abusos y falsificaciones: algunas ilegales por parte de falsarios –relativamente limitadas- y otras legales –diarios e imponentes- por parte de los gobiernos, en todo el mundo.
Sin embargo la Mercadería –oro, plata, etc.- acuñada o en lingote, puede variar su valor por causa propia, abundancia, rareza, mayor pedido de los usuarios, etc. y por lo tanto la estabilidad de valor, de una moneda actual, no tiene sentido.
La única forma para lograr la estabilidad monetaria es la misma que usan los matemáticos, que por ejemplo, después de haber estudiado todos los triángulos, definen el triángulo en forma tal que… en la realidad no existe ese triángulo, pero existe en la mente, y por lo tanto es invariable por definición.
¡Así actúa el Hallesismo!
Esta es la solución teórica hallesista.
Se trata de un adelanto científico de enorme alcance, frente a la actual confusión de ideas monetarias.
Sin embargo tendría solo valor ideal, si el Hallesismo, por medio de la Fundación Hallesint no hubiera llegado a la realización práctica.
A tal fin la Fundación Hallesint ofrece la Moneda Hallis.
Para acercarnos a la Moneda Hallis, recuerdo lo que dije, hablando del Interés.
Una Masa Monetaria, en el tiempo, se devalúa fatalmente, pues se trata de monedas nacionales, emitidas sin respaldo, abusivamente, mejor dicho fraudulentamente.
Pero si se invierte, es decir si esa masa monetaria se entrega a la Empresa produce utilidades, interés, que pueden dar resultados sorpresivos.
En efecto hemos visto que 1.000 dólares invertidos al 5% anual, a los quinientos años se transforman en 4 millones de millones de dólares. Eso demuestra por un lado que la devaluación tiene necesariamente que intervenir, pues nunca se ha averiguado este fenómeno, y por otro lado la masa monetaria, calculando aún muy severamente la devaluación, ha aumentado de valor.
Este aumento de valor, que llamaré interés neto, neto de la devaluación, nos da la llave de la Moneda Hallis.
Para que sea bien sentada esta verdad, aclaro que si ese interés neto no existiera, en un amplio promedio de inversiones, por supuesto, los Ahorristas, al final perderían plata, y naturalmente no harían más inversiones.
El hecho de que, en cambio, todos los días, se hacen inversiones demuestra que los Ahorristas no pierden plata.
La Moneda Hallis, en primer día, puede tener cualquier valor arbitrario, pues se trata de una operación mental, y nada más.
Por ejemplo podremos establecer que un Hallis valga un gramo de oro, en el sentido de que un Hallis representa lo que se puede comprar en el mercado con un gramo de oro en aquel día.
Si al día siguiente varía en cualquier sentido y en cualquier medida el valor del oro en el mundo, esta variación influye sobre las monedas de oro, y también sobre muchos sectores de la Economía Mundial, pero no en lo mínimo sobre el Hallis, que seguirá en su valor de un gramo de oro del primer día. ¿Es posible eso?
Consideremos globalmente todos los Títulos Fructíferos tratados en todas las Bolsas de una nación cualquiera, expresados en oro su cotización de hoy.
Después de un año repetimos esa operación, pero agregando todas las utilidades que esos Títulos habrán producido, durante el año, expresando todo en oro.
No hay duda de que "globalmente nos encontramos frente a un sobrante", supongamos sea del 3% siempre en oro.
Aclaro que me refiero al poder de compra del oro, que he supuesto constante durante el año, pues en caso contrario tendremos que referirnos al oro del primer día.
Claro está que si en cambio de considerar todos los Títulos de una nación, consideramos sólo la mitad, la décima, la milésima parte de ellos pero ¡cuidado! tomando cada vez la misma fracción de cada emisión, el promedio de la utilidad quedará inalterado –el 3% en nuestra hipótesis.
Supongamos ahora que una Sede Nacional de la Fundación –en la Nación considerada- invierta mil millones de dólares –si se llama dólar la moneda de aquella nación- en la compra de esos Títulos, en la forma que he indicado, y al mismo tiempo ofrezca en venta en todo el mundo –al precio de un dólar- mil millones de certificados, del valor nominal de un dólar de hoy –repito de hoy- dando, por supuesto, en garantía, los Títulos comprados, con sus utilidades futuras correspondientes.
Si el público compra esos Certificados, la Fundación recobrará todo el dinero gastado y nada más; a la vez que el comprador quedaría con un título que tiene un respaldo inicialmente igual a su valor nominal y luego creciente.
¿El público mundial comprará esos Certificados?
El público los comprará sin duda pues la Fundación promete, y puede cumplir porque las ventas diarias serán, en su promedio, siempre mayores de los reembolsos, rembolsar en dólares de hoy, repito de hoy, a la vista esos Certificados.
El portador de un dólar, en cambio, no tiene la seguridad de cobrar mañana algo equivalente al dólar de hoy, pues no hay ninguna seguridad de que el dólar mantenga mañana su poder de compra de hoy.
Quién cree lo contrario, pensando a las imponentes reservas en oro de Fort-Knox se equivoca trágicamente.
La garantía de la Fundación es muy diferente del respaldo en oro, de que se alaban las monedas fuertes. En realidad, es una trampa vulgar, pues nunca se ha leído, que frente a la devaluación de la moneda nacional el gobierno se ha apresurado a… ¡cambiar los billetes entregando oro!
La operación que he presentado puede repetirse una o más veces; y eso tiene un alcance trascendental, pues esas repeticiones, por un lado ponen a disposición, sin límites, de las naciones importadoras una Moneda Internacional que no influye en la Balanza de pagos y además no puede crear inflación, en absoluto, cualquiera sea el monto de la emisión.
Y lo que es más asombroso es que –art.2- la Fundación para surgir y actuar no necesita ¡ni los mil millones de dólares ni muchos menos!
En efecto el Estatuto de la Fundación Hallesint, que he entregado al señor Presidente, no habla de esa hipotética inversión inicial millonaria, sino de inversiones graduales del dinero cobrado por la venta de los Cheques Hallesint, a parte de reservas prudenciales.
¡En realidad no hay otros gastos que los burocráticos por su constitución!
Nos encontramos ya frente a la Moneda Hallis, cuya actuación es rigurosamente determinada por el Estatuto.
No hay duda de que esta Moneda por su formación y su respaldo se presente como la verdadera Moneda Invariable.
Es invariable por definición, pero eso puede ocurrir porque su respaldo es real y creciente, a la vez que nunca ninguna moneda del mundo ha podido alabarse de eso.
¿Se puede imaginar algo más sencillo y al mismo tiempo tan trascendental?
NOVENA AUDIENCIA - Financiación "Hallesint" -
Economía: El Problema de la Financiación que la Fundación Hallesint soluciona en forma muy sencilla y elegante, se presenta casi como un desafío al egoísmo de las naciones ricas, en nombre de una tercera parte del mundo, en laborioso y penoso desarrollo y de la otra tercera parte, en evidente, resignación y estancado subdesarrollo; todos en espera de una financiación del exterior ¡en cualquier forma política!
Tendré que hacer una presentación gradual, no sólo de la solución ofrecida, sino del problema mismo, que hoy no está encarado en forma correcta, y además está profundamente contaminado por las políticas nacionales.
La Financiación es un préstamo; pero muy especial, es el préstamo que el Ahorro ofrece a la Empresa, que, como hemos visto, representa al Desarrollo, al Progreso.
La civilización actual, como he demostrado yo, es obra maravillosa debida a la asociación del Ahorro con la Empresa- capitalismo- aunque moralmente condenable, porque desarrollada a expensas del Trabajo.
Hemos visto, hablando del Trinomio Hallesint que el Ahorro, siendo limitado, frente a los pedidos de la Empresa, ha obtenido con la fuerza del monopolio, bajo el nombre de Interés, la parte del león, en la repartición de las utilidades.
Y hemos visto también, como era perfectamente previsible, que ese Interés, por efecto de la competencia entre los Ahorristas baja, teóricamente, hacia cero; a la vez que sube, cuando escasea la oferta de los Ahorristas.
Por lo tanto si se pudiera aumentar la oferta de Ahorro, en las naciones en desarrollo sea permitiendo la libre circulación del Ahorro en todo el mundo, sea creando nuevo Ahorro, justamente alentando a la Empresa, se podría llegar a resultados, que hoy se juzgarían "imposibles".
El Interés, por supuesto en los préstamos totalmente garantizados contra cualquier riesgo, bajaría hacia cero; y la Empresa se desarrollaría en todo el mundo, en forma explosiva.
Esa visión, hoy teórica, el Hallesismo, ante todo la puntualiza y la acerca, como un telescopio acerca las estrellas, logrando un claro conocimiento del panorama económico.
Luego, por medio de la Fundación Hallesint, ofrece la solución práctica para alcanzar ese progreso, que parece fantástico, y que en cambio, es muy realista, pues no hace otra cosa que aprovechar el desmedido Ahorro de la Humanidad, por medio del imponente progreso de la Técnica ¡que hoy ha superado la fantasía misma!
Ahora voy a presentar la Financiación Hallesint aunque en forma somera, pero que será comprendida fácilmente por todos.
Consideremos una Nación en desarrollo, por ejemplo, una República latino-americana.
Todos, desde el Presidente hasta el más humilde campesino, se dan cuenta de la inferioridad económica de su país, frente a las naciones europeas, grandes y pequeñas, que no obstante las destrucciones de la guerra mundial, se han recuperado milagrosamente.
La industria está atrasada de veinte años, la agricultura es todavía primitiva, los caminos son algo piadoso, los ferrocarriles son prehistóricos, la pesca casi ni es aprovechada, la construcción está casi parada, frente al pavoroso problema de la vivienda, la instrucción es considerada como una actividad suntuaria y casi molesta, la justicia es tardía por falta de jueces, la burocracia es pletórica, el espíritu nacional está deprimido, el entusiasmo creador queda aplastado, las actividades antisociales se encuentran en su terreno, desde los asaltos por robo hasta la corrupción y el soborno de los funcionarios.
Entre tanto el Presupuesto nacional cada año aumenta su déficit, y se victorea a los ministros que logran aplazar el vencimiento de una deuda, mientras se piden otros préstamos a todos, hasta a los antípodas, en forma humillante y a condiciones pesadas.
Por otro lado se desalientan las inversiones del extranjero, con restricciones absurdas y hasta faltando a convenios firmados.
En fin la Moneda Nacional se desvaloriza día tras día, sin parar nunca, y la tasa de interés supera el 3% mensual -36% anual-.
La causa de todo eso no se encuentra en una degeneración política, ni en una epidemia de naturaleza intelectual, moral o social.
Se trata sólo de falta de Financiación, y todo puede desaparecer, de la noche a la mañana, no bien actúe la Fundación con su Financiación Hallesint, que permite a la Empresa conseguir en el exterior, sin límite y sin la menor interferencia con la política económica nacional, todo el Ahorro que necesita y a una tasa mínima de Interés.
Hemos visto la Fundación solucionar los Problemas del Mercado Mundial y de la Moneda Invariable. Sin embargo todo eso favorece solamente al Ahorro y al Trabajo, y nada hace a favor de la Empresa.
La Empresa, lo he aclarado varias veces, pide uno al Ahorro, uno al Trabajo y produce Tres ¡pero no crea nada! no se puede crear algo de la nada, sino que aprovecha el Ahorro de la Humanidad ¡que es casi infinito, gratuito y no se consume usándolo!
Pero este "aparente milagro", repito una vez más, requiere Ahorro y Trabajo.
No hablo del Trabajo, que casi nunca falta, antes bien, en general abunda y hasta crea preocupaciones en las naciones industriales, frente a la "automación".
Se ha llegado a proponer una limitación en la difusión de la automación ¡pues surge el espectro de la desocupación!
El Capitalismo, egoísta y cínico, no teme la desocupación por razones humanitarias; al contrario la desocupación es su mejor aliada, porque enfrena los aumentos salariales.
Teme, en cambio su explosión, comunista o anarquista, y ésta es la verdadera razón porque combate contra el comunismo, no por su ferocía, inmoralidad, ateísmo, etc.
La Fundación soluciona el problema, pero no especulando sobre el hambre de los Trabajadores, sino desarrollando la Empresa hasta el más alto nivel, que permite el progreso de la Técnica.
Y para desarrollar la Empresa no faltan Empresarios, que abundan en el mundo, pero, por falta de Ahorro, languidecen o quiebran o bien aprovechan su inteligencia, coraje y arrojo siguiendo los caminos de la corrupción o de la delincuencia, que hoy, en general, son lucrativas.
La Empresa, para desarrollarse, necesita, además del Ahorro de la Humanidad, por lo menos inicialmente, el Ahorro de los Ahorristas.
A veces este Ahorro se necesita en medida mínima, como ocurre con los Sabios, los Inventores, los Exploradores y en general con los Empresarios Geniales, pero siempre se necesita algo, aunque sea casi como una levadura.
Es verdad que la Empresa crea el Ahorro, y por lo tanto, esperando, el Ahorro se forma dondequiera, con el tiempo; pero, no sólo tendríamos que esperar demasiado, sino que las naciones industriales progresan entretanto también ellas, y con ritmo más acelerado, aumentando las distancias entre ellas y las naciones en desarrollo, que, sin defensa, quedan explotadas sin piedad.
Por razones de justicia, las empresas de las naciones en desarrollo tienen que ser auxiliadas. Pero el único auxilio es el Ahorro; a la vez que las naciones ricas, aunque digan lo contrario, no están dispuestas a hacer préstamos y aún menos regalos.
Esta es la verdad que todos los discursos diplomáticos, con todo su énfasis, no logran disfrazar.
¿Pero, acaso, no tienen atenuantes?
Las naciones ricas, es decir, industriales, tienen atenuantes pues, con razón, no quieren prestar ¡aún menos regalar! Su dinero a otra nación, que con ese mismo dinero va a comprar mercaderías en una tercera nación ¡que está en competencia comercial con la primera!
En cambio, no sólo las ventas internacionales de mercaderías se hacen normalmente con pago diferido a seis meses, sino que en este momento naciones capitalistas, venden a largo plazo ¡hasta a naciones comunistas!
La Fundación no se ocupa de financiaciones monetarias sino de financiaciones en forma de máquinas, equipos, productos químicos, patentes, etc. es decir todo lo que puede necesitar una Empresa.
El medio de pago de las naciones deudoras, a través de la Fundación, es el Bono Hallesint, que es definido terminantemente por el art. 6 del Estatuto, y sobre el cual volveré muy pronto.
Hoy el Importador, cuando recibe la Mercadería firma una letra –pagaré- por el importe de la factura: si actúa por medio de la Fundación, ésta entrega, en cambio, un Bono Hallesint de igual importe ¡eso es todo!
La legra firmada por el Importador no tiene otro respaldo que la solvencia del firmante, a la vez que el Bono Hallesint tiene la garantía de la Fundación.
Por otro lado el firmante ha tomado una obligación arriesgada pues la letra es extendida en moneda extranjera, por ejemplo en dólares, y a los seis meses es muy probable que el cambio haya empeorado a la vez que si el firmante quiere asegurar el cambio se enfrenta con un gasto que puede ¡superar la ganancia de su operación comercial!
Todo eso es nada frente al problema que va a encontrar la Empresa.
La Empresa, para empezar, necesita un capital inicial, que puede ser limitado, pero luego se necesita uno o más Ahorristas, que inviertan su dinero, cobrando en el futuro las utilidades, en la forma convenida con la Empresa.
Claro está que el crédito concedido por el Exportador, seis meses, no soluciona nada.
Este problema no existía cuando la Nación, hoy en desarrollo, era una colonia. Había entonces una comunión no sólo de idioma sino también espiritual, moral y política con la madre patria y además igual moneda, iguales leyes, igual política económica, etc. la quebradura entre Colonia y Madre Patria ha conferido la libertad, pero ha destruido todo eso.
La Fundación ofrece una valiosa compensación, pues hace participar a esa ex Colonia, en el Mercado Mundial es decir en algo que es mucho más de lo que ofrecía la Madre Patria.
La llave de eso es el Bono Hallesint.
El Bono Hallesint difiere del Cheque Hallesint, que he ilustrado ya, en el hecho que es fructífero, pues tiene un valor automáticamente creciente en el tiempo.
Este aumento, interés, varía de una nación a la otra, creando naturalmente una competencia recíproca entre las Sedes Hallesint de la Fundación aunque se trate de intereses mínimos, alrededor del 2% anual.
Este Interés, sea dicho de paso, es muy atractivo, por ser referido a una Moneda Invariable y a un Título reembolsable a la vista, como una cuenta en c/c.
¡Hoy los depósitos en c/c no dan ningún interés y no compensan la eventual devaluación monetaria!
Con la venia del Tribunal, aprovecho la pizarra que está en la pared, para aclarar con dos gráficas la diferencia entre la situación actual y la nueva situación creada por la Fundación.
En la Gráfica Nº 1 –Financiación Actual, supongo que existan sólo las dos Naciones:
La Fábrica A entrega su producción a la Empresa Z pero pide, a corto plazo, el pago en moneda fuerte, por ejemplo: dólares. Los recursos son rápidamente agotados. En efecto la Empresa Z, después de haber vendido el primer lote de Acciones en la Bolsa, y cobrado el precio, en Moneda Z, pide al Banco Central Z, o a un cambista, la conversión de esas monedas en Dólares que se apresura a enviar a la Fábrica A, en pago de la Mercadería, que necesitaba.
Empieza la Bolsa por falta de Ahorro disponible a no comprar más Acciones de la Empresa Z, y eso es suficiente para… una quiebra; pero hay algo más: el cambio de Moneda Z a Dólares en el Banco Central Z se presenta, cada día más, muy difícil.
El Banco Central Z no dice no; pero hace algo peor, aumenta el precio del dólar en una forma hipócrita y monstruosa: en la realidad declara un precio oficial por el dólar pero… hace pagar un recargo, que a menudo llega al 150% del valor de la mercadería y que, agregando derechos y otros gastos, que no se pagan en Moneda Nacional, sino… ¡en dólares! Se transforma en 200% ¡En total se pagan 3 dólares en cambio de 1 dólar!
En efecto se multiplican las trabas y hasta se inventa el Depósito previo, que obliga al Importador a pagar hoy al gobierno ¡lo que tendría que pagarse a los seis meses al Exportador extranjero!
Antes de pasar a la Gráfica Nº 2 –Financiación Hallesint- quiero poner en evidencia la suerte que han tenido los dólares que la Empresa Z había enviado a la Fábrica A. Claro está que la Fábrica A se ha apresurado a cambiar esos dólares en Monedas A, pero voy a seguir ahora esas Monedas A hasta la Bolsa, donde la Fábrica A las ha cambiado en Títulos de Ahorro.
Tengo que aclarar mejor todo eso, porque es esencial para mi demostración.
La Fábrica A ha enviado la Mercadería a la Empresa Z, prelevándola de su superproducción, pues hemos supuesto que estamos, en una Nación Industrial, es decir en una Nación que está en la fase de Ahorro. Si no fuera así, y si no existieran Naciones que buscan aumentar sus exportaciones, desahogando su producción; el caso sería muy grave, casi desesperado, para las naciones en desarrollo.
Afortunadamente hoy estamos en una crisis mundial de sobreproducción; y en cualquier rama de la industria mundial hay ofertas competitivas, que concederían plazos de pago hasta… diez años, siempre que se pudieran dar todas las garantías correspondientes.
Y puesto que, en cambio, la Fundación, como veremos, puede dar esas garantías, justamente por eso, podemos hablar de una Financiación Automática Hallesint.
Antes de abandonar la Gráfica Nº 1 tengo que hacer dos aclaraciones más.
Ante todo la Fábrica A que ha recibido las Monedas A a cambio de los dólares, podría quedarse con esas Monedas, pero, si es verdad que está en sobreproducción, esas monedas constituirían, en parte notable una supervención, es decir: Ahorro.
Por eso he indicado en la Gráfica que la Fábrica invierte esas Monedas en la Bolsa, comprando Títulos de Ahorro –de la Nación A, por supuesto-.
La segunda aclaración se refiere a los dólares que entrega el Banco Central Z, o los cambistas, y que hemos visto son muy escasos. En efecto esos dólares vienen del saldo de la Balanza Comercial de la Nación Z; que es Importadora, es decir que tiene en general un saldo negativo; y cuando es positivo ¡sirve para pagar los intereses de la deuda externa!
Por eso en la Gráfica he notado una solución, hoy muy raquítica, y no económica sino política: los Préstamos en dólares que la Nación Z obtiene en cambio de concesiones, renuncias y anuencias políticas.
Lo que se nota en seguida es la sustitución de los Bancos Centrales, que hoy manejan directamente o indirectamente los dólares de las naciones en desarrollo, con las Sedes Nacionales de la Fundación, y luego una circulación de Cheques Hallesint y Bonos Hallesint, en lugar de dólares.
Sea dicho de paso, que nadie piensa de modificar en lo mínimo los Bancos Centrales.
Siguiendo la Gráfica Nº 2 notamos:
Luego envía esos Cheques Hallesint, como en la Gráfica Nº 1 enviaba los dólares, a la Fábrica A retirando la Mercadería que necesitaba.
La Sede Hallesint de Z por el art. 7 del Estatuto, tiene la obligación de invertir sus disponibilidades en Moneda Nacional, comprando en la Bolsa Títulos Fructíferos ya cotizados.
Por otro lado, la misma Sede Hallesint de Z tiene –art. 4- que reintegrar los Cheques Hallesint vendidos a la Empresa Z, y no tiene otro recurso que comprarlos en las otras Sedes de la Fundación.
Supongamos que las compras en la Sede Hallesint de A como indica la Gráfica Nº 2.
Aquí interviene el art. 8 que autoriza el intercambio sin límite –entre todas las Sedes Hallesint- de Cheques y Bonos.
La Sede Hallesint de A dispone de sobrante de Cheques Hallesint por tratarse de una Nación Exportadora –pues tiene un saldo positivo en su balanza comercial-, y será dichosa de permutar Cheques Infructíferos con Bonos Fructíferos. Al final tendremos en la Nación Z lo siguiente:
La Empresa ha obtenido la Mercadería que necesitaba y la ha pagado.
La Sede Hallesint de Z, ha sido reintegrada de sus Cheques Hallesint y compensa los Bonos Hallesint de Z –que ha entregado a la Sede Hallesint de A con Títulos Fructíferos Z.
La Bolsa no ha modificado el total de sus inversiones, pues ha compensado los Títulos Fructíferos entregados a la Sede Hallesint de Z con las Acciones de Empresa Z.
Este resultado es la llave de la Financiación Automática Hallesint.
En efecto nos encontramos como el momento inicial, y podremos repetir –siempre que la Empresa Z lo merezca- la venta de Acciones de la Empresa Z etc., llegando al final otra vez a la posición inicial.
Se podrán repetir todas las operaciones –sin límite- siempre que la Empresa Z lo desee, y el Mercado Accionario quiera comprar sus Acciones.
Vamos ahora a considerar lo que ha pasado en la Nación A.
La Fábrica A ha recibido los Cheques Hallesint de la Empresa Z y los cambia, en Monedas A, en la Sede Hallesint de A. Con estas Monedas A compra en la Bolsa A Títulos de Ahorro, comote aclarado, ya, en la Gráfica Nº 1.
Por eso emitirá y venderá en la Bolsa A un importe igual de sus Bonos Hallesint de A, pero que darán un interés inferior al interés que dan los Bonos Hallesint de Z, por tratarse de una Nación Ahorrista, cobrando Monedas A.
Para la mejor y completa comprensión de la Gráfica Nº 2, puede ser útil mirarla en forma sintética; reconociendo ante todo su armónica configuración, frente al aspecto claudicante de la Gráfica Nº 1, que además adolece de una mancha imperdonable, préstamos políticos.
- La Empresa Z vende sus Acciones, contra Monedas Z en
- La Bolsa Z, que vende sus Acciones cotizadas, contra Monedas Z a
- La Sede Hallesint de Z, que permuta sus Bonos Hallesint de Z, contra Cheques Z con
- La Sede Hallesint de A que vende sus Bonos Hallesint de A contra Monedas A en
- La Bolsa A, que vende sus Títulos de Ahorro contra Monedas A a
- La Fábrica A, que vende su Mercadería contra Cheques Hallesint a
La Sede Hallesint de Z gana la diferencia de intereses entre las Acciones Cotizadas y sus Bonos Hallesint de Z.
DÉCIMA AUDIENCIA - Revolución "Hallesint" -
Economía: Hoy voy a concluir mi defensa, hablando de la Revolución Hallesint.
La palabra "Revolución", en el campo político, despierta ideas de violencia, lucha, sangre; en cambio la Revolución Hallesint no es otra cosa que una Evolución apresurada, que llegando a una situación nueva muy diferente e infinitamente mejor de la anterior, se puede llamar Revolución, pero con esta maravillosa característica, que, al final, no hay perdedores, y los tres Términos del Trinomio Hallesint –que comprende toda la Humanidad- ¡salen todos ganando!
Esta gravedad y esterilizante injusticia social la Fundación, con su Financiación Automática, logrará eliminarla.
- En segundo lugar el Trabajo, frente al creciente pedido de Trabajadores, provocado justamente por la expansión de la Empresa, podrá conseguir mejores salarios hasta el tope, es decir hasta cuando los Empresarios menos valientes, no pudiendo pagar salarios elevados, anulan el pedido de Trabajadores y así se restablece el equilibrio.
Hoy también hay un límite, pero es de otra naturaleza; la actual escasa expansión de la Empresa hace aparecer elevada la oferta de Trabajadores, que por lo tanto –para comer- tienen que aceptar, cualquiera sean las leyes laborales, salarios mínimos.
- En tercer lugar el Ahorro sale ganando por la constancia de valor de la Moneda Hallis –mucho mejor que el dólar- y que dará tranquilidad y seguridad a los jubilados, pensionados, asegurados, etc. y dará también estabilidad y seriedad al Salario Móvil, hoy calculado en forma muy discutible.
Por otro lado la reducción de la tasa de interés, provocada por la Fundación Hallesint, hará aparecer a los Ahorristas como defraudados, casi víctimas, y por lo tanto se impone una aclaración.
El Ahorrista no será defraudado, en absoluto; al contrario será defendido de la agresión de la devaluación. Lo que perderá paulatinamente será la ganancia de monopolio, que, como hemos visto es una extorsión a la Empresa, que a su vez extorsiona al Trabajo.
El Ahorrista tiene el derecho económico de gastar su Ahorro, en cualquier forma hasta el despilfarro, pero no tiene el derecho, que le otorga la economía actual, de quedarse él, y sus herederos por toda la eternidad, con el Trabajo de los esclavos.
En efecto, hemos visto en la sexta audiencia que el ex dueño de esclavos, no obstante la abolición de la esclavitud, quede con los esclavos, como antes, pero bajo el nombre de Trabajadores ¡pagándolos… con el interés de su Ahorro!
Hasta que el Ahorro inerte cobre intereses, habrá esclavitud, disfrazada por supuesto, pero esclavitud.
A menudo escuchamos al dueño de una gran chacra, u otros bienes, que se queja porque su rédito real de hoy es notablemente inferior al de ayer. Impuestos siempre más pesados, salarios crecientes, devaluación monetaria, etc., corroen el rédito, día por día, más y más.
Mirando bien, se nota que aquel dueño no es un Empresario, al contrario, actúa en forma pasiva y no hace nada para valorar su chacra.
Por eso llegará el momento en que él, con disgusto, venderá su chacra, y entonces se encontrará con dinero improductivo.
Pero, si este parásito social, quiere ganar ¡actué como Empresario!
Eso justamente constituye el cáncer mortífero de su desequilibrio social. Su aparente éxito es debido; ante todo a la tiránica disciplina, además a la eliminación violenta y total de los Ahorristas, evidentemente parásitos, y en fin a la consideración siguiente.
El Comunismo tiene algo bueno, y que en verdad; no es invento suyo, pero que el Comunismo ha valorizado y exaltado.
Se trata del Estado, es decir, de un Instituto que defiende a todos los ciudadanos, y les otorga lo que ellos más necesitan, a la vez que pide una contribución, en general, sin referencia a la destinación del dinero cobrado.
El Estado ideal tendría que ser una familia, en la cual cada componente aporte lo que puede, y reciba lo que necesita.
El Estado, en verdad, representa la Unificación Suprema de la Civilización, y su desarrollo y perfeccionamiento están en la aspiración de todos.
En el Estado triunfará la Unificación pero no en el Estado Comunista, sino que en el Estado Hallesista, es decir, en los Estados alumbrados por la Fundación Hallesint.
¡Lástima es que hoy todos los Estados están manejados por mi hermanastra: la Política!
Ante todo el mundo entero le parecerá muy reducido, casi de bolsillo. La actuación del Mercado Hallesint le dará la impresión de que "el Japón está en la esquina". En efecto el Funcionario Hallesint de su ciudad podrá ofrecer a su colega del Japón un lote de carne en conserva o pedirle un lote de rieles, con la misma sencillez con que hoy un ama de casa telefonea a su almacenero.
Además el hombre de mañana tendrá la impresión de que a su alrededor hay una gran tranquilidad y seguridad económica, pues las oscilaciones económicas, reflejo de las estaciones, de las cosechas, de acontecimientos sociales… se compensan entre ellas, y se amortiguan recíprocamente. Algo ha ocurrido en verdad: a los "mercaditos nacionales" se ha sustituido el Mercado Mundial; a un conjunto de pantanos se ha sustituido el mar.
Al mismo tiempo el hombre de mañana notará con grato asombro que los precios van bajando continuamente para los consumidores, a la vez que no se reducen las ganancias de los productores. Sólo después de un detenido examen él se dará cuenta de que no hay contradicciones, pues se ha ampliado el mercado aumentando las ventas, lo que origina un aumento en la producción, con la correspondiente rebaja del costo unitario de producción y aún más con la reducción de los gastos comerciales de venta.
El hombre de mañana escuchará riendo a los ancianos, cuando le cuenten que poblaciones enteras querían comprar en el exterior maquinarias, productos industriales, patentes… para el desarrollo de sus recursos, pagando con las utilidades futuras, pero no podían hacerlo, faltando un mecanismo económico adecuado, a la vez que en los países industriales se cerraban las fábricas y aumentaba la desocupación.
Y la posteridad leerá con decepción que los aviones supersónicos volaban como meteoros sobre regiones, donde el camello representaba el medio más rápido de transporte, y donde las muchachas con el cántaro sobre la cabeza iban a buscar agua a muchas leguas de sus chozas, en las que sus pobladores morían de hambre.
El hombre de mañana escuchará con asombro, que antes en muchas naciones estaba prohibido enviar el propio dinero al exterior y aún más cobrar directamente los propios créditos. Y antes de creerlo, buscarán la raíz de toda esa trascendental transformación y la encontrará en el hecho de que la Fundación ha logrado, unificar la Economía Mundial.
El hombre de mañana, al notar que los hombres se entienden más y mejor que antes pensará que habrá pasado algo en el campo anímico y espiritual.
Eso sin duda podrá ocurrir ¡y ojalá ocurriera! Sin embargo, no será necesario. El hombre desde ya tiene un gran valor espiritual, y es mucho mejor de lo que aparece en las estadísticas de la delincuencia.
Mañana los hombres se entenderán más y mejor, no sólo porque se habrá alcanzado la justicia económica, base de la tranquilidad social sino también porque se habrá creado una fusión de intereses entre hombres, pueblos y naciones.
Si alguien juzgara muy futurista esta concepción, contestaré mencionando ejemplos actuales de relaciones económicas que hacen encontrar la propia defensa en la defensa consciente y voluntaria hasta de propios enemigos.
Consideremos una Mutual de Seguros contra incendio. Los asociados han firmado cada uno su póliza, por haber encontrado ventajoso sus cláusulas, en el propio interés, sin preocuparse de que también sus enemigos hayan firmado pólizas iguales.
Si se quemara la casa de uno de los asociados, sus enemigos, en un primer momento, acaso gozarían diabólicamente, viendo avanzar las llamas devastadoras, pero al recordar, de inmediato, que por estar asociados, tendrán que participar en los gastos que demanda el incendio, se apresurarán a acudir llevando toda el agua posible, para salvar la casa de su enemigo.
El se preguntará: "¿cómo era posible que todos, aún los analfabetos, se consideraban competentes y autorizados en política, mientras reconocían su limitada competencia en las Ciencias y en las Artes?
Los analfabetos y también muchos que no lo son, no entienden nada de política, pero comprenden perfectamente y con razón, que la conquista del poder político representa para ellos la posibilidad de aliviar, aunque sea con otras injusticias económicas, la injusticia que ellos padecen hoy. De ahí que el poder político constituye hoy el blanco de todos y la meta más codiciada.
Los resultados de la Fundación Hallesint aparecen como "milagros" y en los hombres ¡los milagros despiertan desconfianza!
Para evitar esta desconfianza, afirmo no sólo que no hay ningún milagro sino que la Fundación Hallesint, que yo he exaltado con tanto énfasis, hasta podría ser hoy innecesaria y además pienso que dentro de unos siglos será ¡un recuerdo histórico!
En efecto consideramos los Estados Unidos de América. Se trata de cincuenta Estados muy diferentes entre sí, y con economías complementarias, con leyes diferentes –divorcio, pena de muerte, casinos de juego, procedimientos judiciales, disposiciones sanitarias, etc.-
En cambo unificados en la Economía: moneda, impuestos, federales, aduana, etc.
Y entonces ¿por qué yo he presentado la Fundación en una forma tan enfática como si se tratara de un verdadero milagro?
¿Y por qué yo hablo de una Revolución Hallesint?
Sin embargo es algo tan sencillo, y al mismo tiempo, tan extraordinario, que ningún Economista lo había imaginado hasta hoy, y consiste en el superar las actuales barreras, que las políticas diferentes, contrastantes y a menudo equivocadas de las ciento de naciones mundiales oponen a la unificación de las respectivas economías.
Es muy fácil, con la fantasía encontrar la solución en un hipotético acuerdo internacional e imaginar las modalidades del Estatuto para disciplinar semejante acuerdo ¡Fantasía!
Lo que en cambio es posible, pero enormemente difícil –y nadie lo había logrado antes- es ofrecer, en la actual situación internacional, la Constitución de una Entidad que sin ninguna inversión, sin modificaciones de leyes fiscales y… monetarias, unificara la Economía Mundial desde los Mercados y la Moneda, hasta la Financiación Internacional y lo que es más extraordinario ¡con la adhesión, aprobación y entusiasta participación de todos los Gobiernos!
El Capitalismo, como he demostrado, es el resultado de la Alianza del Ahorro con la Empresa, contra el Trabajo, aplastándolo.
El Comunismo, en cambio, es el resultado de la Alianza del Ahorro, no más de los Ahorristas, sino del Estado, con el Trabajo aplastando la Empresa.
Si las dos Grandes Alianzas (Capitalismo = Ahorro + Empresa y Comunismo = Ahorro + Trabajo) actuaran de buena fe, habrían reunido ya un Concilio Mundial para aclarar las diferencias, en la intención de conciliarlas; exactamente como acaba de intentar la Iglesia Católica con todas las otras Iglesias, y hasta proponiendo un diálogo histórico ¡con los ateos!
En cambio de un Concilio Mundial, en el cual todos los grandes cerebros podrían hablar al mundo, cuyos gastos no llegarían a la millonésima parte de los gastos por las armas atómicas. ¿Qué hacen los gobiernos de Oriente y Occidente?
El Hallesismo, siguiendo mi inspiración nunca ha luchado con armas desleales, y en cambio ha buscado con ansia el diálogo.
El Hallesismo dispone de la palabra de Paz, es decir Amor, a la vez que sus adversarios disponen de la palabra Guerra, es decir Odio.
La conjura del silencio ha unido automáticamente y tácitamente el Capitalismo y el Comunismo contra el Hallesismo, como el grito: ¡policía! Une sólidamente a todos los delincuentes ¡no obstante la recíproca rivalidad y enemistad!
¿Qué falta para el triunfo del Hallesismo?
No se necesitan inversiones multimillonarias, como hoy ocurre por todas las Entidades Financieras Internacionales: al contrario, no hay ninguna inversión de capitales: exactamente como ocurrió con la Unión Postal Universal en 1873.
Se necesita solamente la adhesión intelectual de personas autorizadas, para la constitución legal de la Fundación Hallesint, en cualquier ciudad de cualquier nación; y luego la estipulación –inicialmente con los Gobiernos honestos e inteligentes y luego con todos- del Convenio –art. 4 del Estatuto- que nada pide a los Gobiernos, y en cambio les ofrece todo.
Lo que falta hoy es iniciar el diálogo.
Lo demás llegará después, inevitablemente, por si mismo.
Pienso que este proceso contra mi, aclarará la situación, y será un paso importante y acaso decisivo hacia el triunfo final.
¡El triunfo del Hallesismo es fatal!
Bonum difusivum sui = ¡El bien tiene su fuerza propia de expansión!
¡La justicia es lenta, pero siempre al fin triunfa!
Mi hermana la Religión, en este siglo, eligió e inspiró, a un humilde sacerdote, nacido en una pequeña aldea italiana, pero cuyo nombre, al final, ha tenido gran resonancia en todo el mundo católico.
Don Luis Orione murió en 1940, en el mismo año de la muerte de A.M.Trucco, pero está más vivo que nunca en el corazón de todos los que lo conocieron.
Don Orione y A.M.Trucco se encontraron en Roma y ambos desarrollaron su muy diferente actividad durante el período de dominación fascista.
Don Orione viajaba en todo el mundo católico, haciendo surgir dondequiera, como por obra de magia, hospitales, escuelas, asilos, etc.
Trucco, en cambio quedó encerrado en Italia, por orden del gobierno fascista.
Ambos se entendieron enseguida, sin embargo era muy difícil una alianza.
Don Orione era un alma maravillosa.
No podía concebir ni el odio ni el desprecio.
Tenía una cultura superior y sin embargo nunca aceptó el más modesto cargo en la Iglesia. Su conversación diaria era tan sencilla que cualquiera lo entendía enseguida, pero conocía muy bien la altura de los discursos académicos, que sin embargo comentaba a menudo con una sonrisa, como también los sofismas de las almas perversas.
Su medida de las acciones humanas era el Amor, que era también su arma, que él manejaba con resultados milagrosos y con la cual nunca fracasó.
Trucco era un hombre muy normal, en apariencia, que veía netamente, como en una radiografía, el esqueleto económico de cualquier acontecimiento colectivo.
Su sed inextinguible de justicia era su llave mágica.
Su arma intelectual, por mi inspiración, era la Unificación.
Don Orione se había dado cuenta de que la Caridad, en el significado supremo de la palabra, tiene que llegar después de la Justicia para integrarla espiritualmente; por lo tanto la Justicia Económica que ofrecía Trucco lo interesó vivamente.
Por eso se preguntó por qué Trucco no triunfaba, y dudando de su propia preparación económica, desarrolló una encuesta dirigida a todos los más afamados economistas católicos del mundo, enviando libros hallesistas, los que quedaban después de la destrucción ordenada por el gobierno fascista, y pidiendo opiniones.
El resultado de esa encuesta lo impresionó profundamente.
Don Orione, en resumen de esa encuesta, escribió su conclusión en una carta autógrafa, que hoy se guarda como una reliquia:
"Sono convinto que un grande sollievo iddio vuol dare a la Umanitá con l´Hallesismo, in questa prova dolorosa, che le nazioni attraversano".
Fiscal: Señor Presidente, he escuchado la larga defensa de la Imputada, y he puesto mi conciencia frente a mi deber de acusador.
Confieso que retiro, sin reservas, todas las acusaciones que yo había formulado contra la Imputada, y ruego a V.S. quiera reconocer que actuando según mi conciencia no falto a mi deber de acusador.
Declaro además que esta mañana misma he presentado recurso al Exmo.Tribunal contra la hermanastra de la Imputada: la Política, volcando sobre ella todas las acusaciones que yo había cargado a la actual Imputada.
Presidente: El Tribunal, después de haber escuchado la defensa de la Imputada y las conclusiones del Fiscal, declara la Imputada "Economía" inocente de todas las acusaciones, que han provocado este proceso.
Nicolás Manetti Cusa - Marzo de 1966 – Buenos Aires- Casilla Correo 1565.
Artículo 1º - Objeto y Funciones
b- Hacer converger hacia el Mercado Mundial unificado, a la vez que descentralizado, en su funcionamiento, toda oferta y demanda presente y futura.
Artículo 2º - Estructura y Sede
La Fundación es una Entidad jurídica autónoma, mundial, que en calidad de Intermediario-Contrayente, puede operar en todo orden de operación de intercambio.
Todo Gobierno que adhiere a la Fundación designará un Delegado Titular y un Suplente. La totalidad de los primeros –y de los segundos, en que les corresponde- constituirá el Consejo General.
Sin adhesión total, no se puede modificar antes de un año desde la presentación de la propuesta, firmada por la mayoría y que tiene que ser aprobada por el 80 por ciento de las Naciones adheridas.
Artículo 3° - Patrimonio de la Fundación
Este patrimonio intelectual es hoy propiedad del Instituto para la Renovación Económica, establecido en Roma, con fecha 11 de julio de 1924, por escritura pública ante la Escribanía Giuliani.
Los estaos que adelanten ese Fondo de Dotación obtendrán su reembolso, con una recompensa adecuada, en diez anualidades.
La Fundación aún actuando dentro de las leyes vigentes en las diferentes naciones, antes de iniciar su actividad en cada país, estipulará con los respectivos Gobiernos Convenios iguales para todos los Gobiernos, en conformidad con el presente Estatuto.
a- Seguirá legislando en el campo económico y monetario en la forma que estime más conveniente, de manera absolutamente libre, sin necesidad siquiera de consultar a nadie,
b- Instituirá en su territorio su propia Sede Nacional Hallesint absolutamente autónoma, que actuará en conformidad con el presente Estatuto, por cuenta de la Fundación, sin exigir la menor responsabilidad de los Gobiernos;
Artículo 5 –Símbolos Hallesint
La Fundación, por medio de las Sedes Nacionales vende y reembolsa al público, en forma permanente y continua, sin límite, dos Símbolos al Portador: Cheques, para el desplazamiento de los valores en el espacio, y los Bonos para el desplazamiento en el tiempo.
Los Cheques y los Bonos son emitidos en sumas múltiples de unidades de la Moneda de cuenta Hallis –art. 6-.
Cada Sede Nacional invierte a su criterio, y en plena libertad, el dinero cobrado, ya sea por el sobrante de la venta de los Símbolos Hallesint, como también por sus ganancias en el Mercado Mundial –art.7-.
Cada Sede nacional puede pedir a la Sede Central la cantidad de Cheques que quiera, hasta llegar en total, al valor de las exportaciones nacionales del año anterior.
Las Sedes nacionales pueden permutar, entre sí, Cheques y Bonos sin límite, según su valor en Hallis.
Artículo 6 –La Moneda Hallis-
3- Cobrará por cuenta de la Fundación un porcentaje sobre las operaciones, que en su territorio efectúan los Halles y sus Funcionarios, en base a un Reglamento unificado para todas. Todos los ingresos netos de la organización mercantil serán invertidos, según el art. 5. en títulos al precio de Bolsa.
Artículo 8 – Administración y Balance-
El Activo estará representado esencialmente por el valor de Bolsa, calculado en Hallis, de la masa de los Títulos –nacionales, Hallesint y Monedas- es decir, del Patrimonio de Garantía.
El Pasivo estará representado esencialmente por el importe de los Símbolos Hallesint emitidos por aquella Sede Nacional, hasta la fecha, calculando en Hallis los Cheques al valor nominal y los Bonos al Valor del día.
Cada Sede Nacional dejará a disposición de la Sede Central el saldo de su Balance anual. Ese saldo, aparte de las cuotas referentes a la contribución en los gastos de la Sede Central, a las deudas con los suscriptores del Fondo de Dotación, etc. –art. 3- , y de adecuadas reservas, será devuelta por medio de la Sede General a los Gobiernos de las Naciones adheridas.
Si una Sede Nacional cierra una ventanilla es declarada en quiebra. Los portadores de Cheques no quedarán damnificados porque podrán, como siempre, pedir el reembolso a las otras Sedes. Los portadores de Bonos de aquella Sede, en cambio, tendrán el derecho a la repartición entre ellos del Patrimonio de Garantía y además de las utilidades de la gestión mercantil hasta el total reembolso de los Bonos.
Cuando todos los Bonos hayan sido reembolsados, la Sede Nacional reanudará su gestión financiera.

References: Artículo 1

Artículo 2

Artículo 3

Artículo 5

Artículo 6

Artículo 8