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Benito Moya Belmonte
1 Revista de ~ EDUCACION y DESARROLLO Centro Universitario de Ciencias de la Salud Un vers dad de Guadalaiara Número 32 1 Enero-marzo de N: ) t o N Gl "'C e ~ 111 ~... Gl e w N C'l e... Gl E -= z.e o '- '- 111 Ul Gl e > c O 'ij 111 u ::J 'D w Gl 'D ~ ~ a: La formación continua y la evaluación del desempeño docente en la Reforma Educativa Agresión interpersonal y gestión de conflictos en adolescentes t Bullying y su impacto en el desarrollo del niño desde una perspectiva neuropsicológica t El efecto del rasgo de continuidad en la identificación de palabras escritas La producción de sonidos vocálicos del idioma inglés por estudiantes La evaluación en la enseñanza del inglés como lengua extranjera en una escuela Normal t Estudio de egresados de la Maestría en Ciencias de la Salud t Evaluación de la implementación de software de información académica en instituciones educativas t Educación superior, innovación socioambiental, conocimiento y apropiación institucional $40.00
2 UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA Mtro. Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla Rector General Dr. Miguel Ángel Navarro Navarro Vicerrector Ejecutivo Lic. Alfredo Peña Ramos Secretario General CENTRO UNIVERSITARIO DE CIENCIAS DE LA SALUD Dr. Jaime Andrade Villanueva Rector Mtro. Rogelio Zambrano Guzmán Secretario Académico Mtra. Saralyn López y Taylor Secretaria Administrativa Comité científico editorial: MÉXICO Centro Universitario de Ciencias de la Salud Mtra. Irma Susana Pérez García (CUCS-UdeG) Dra. Maritza Alvarado Nando (CUCS-UdeG) Universidad Virtual Mtra. Ana Rosa Castellanos Castellanos (Universidad Virtual) Mtro. Manuel Moreno Castañeda (Universidad Virtual) Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades Dr. Ricardo Romo Torres (CUCSH) Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño Dr. Luis Vicente de Aguinaga Zuno (CUAAD) Dra. Sara Catalina Hernández (CIPS. Centro de Investigaciones Pedagógicas y Sociales SE Jalisco) Mtra. Anita Nielsen Dhont (ITESO) Dra. Alma Vallejo Casarín (Universidad Veracruzana) Dra. Graciela Cordero Arroyo (Universidad Autónoma de Baja California) ESPAÑA Dra. Teresa Gutiérrez Rosado (Universidad Autónoma de Barcelona) Dr. Enric Roca Casas (Universidad Autónoma de Barcelona) Dr. Jaume Sureda Negre (Universitat de les Illes Balears) Dr. Rafael Jesús Martínez Cervantes (Universidad de Sevilla) Dra. María Xesús Froján Parga (Universidad Autónoma de Madrid) Dra. África Borges del Rosal (Universidad de La Laguna, Campus Guajara) COSTA RICA Mtra. Irma Arguedas Negrini (INIE-Universidad de Costa Rica) ARGENTINA Mg. Ariana De Vincenzi (Universidad Abierta Interamericana) Centro Universitario de Ciencias de la Salud Universidad de Guadalajara Número 32 / Enero-marzo de ISSN: DIRECTORIO Director y editor general: Baudelio Lara García Mesa de redacción: Fabiola de Santos Ávila Raúl Romero Esquivel Jorge Martínez Casillas Asesor editorial: Juan Pablo Fajardo Gallardo Asesora artística: Lorena Peña Brito La Revista de Educación y Desarrollo es una publicación trimestral. Publica artículos científicos que constituyan informes de investigación, revisiones críticas, ensayos teóricos y reseñas bibliográficas referidos a cualquier ámbito de la educación para la salud, la psicología educativa y, en general, las ciencias de la educación. Los trabajos enviados deberán ser originales, inéditos y no estar simultáneamente sometidos a un proceso de dictaminación por parte de otra revista. Todos los artículos publicados son sometidos a arbitraje por un mínimo de tres evaluadores externos (peer review). Se autoriza la reproducción del contenido siempre que se cite la fuente. Los derechos de propiedad de la información contenida en los artículos, su elaboración, así como las opiniones vertidas son responsabilidad exclusiva de sus autores. La revista no se hace responsable del manejo doloso de información por parte de los autores. La Revista de Educación y Desarrollo está incluida en los siguientes índices y bases de datos: LATINDEX, PERIODICA, CLASE, IRE- SIE, Google Académico, en el Ulrich s International Periodical Directory (Directorio Internacional de Publicaciones Periódicas y Seriadas Ulrich) y en IMBIOMED (http://www.imbiomed.com). Reserva de derecho al uso exclusivo del título: ISSN: Este número se publica con el apoyo del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara. Sierra Nevada 950, puerta 16, edificio I, primer nivel, Guadalajara, Jalisco, México. Código postal Tel./Fax (01) (33) , ext con copia a: Diseño y diagramación: Cuauhtémoc Vite, ViteArte. Tiraje: 1,000 ejemplares. Fecha de impresión: Diciembre de 2014.
3 Contenido / Summary Presentación / Presentation 3 Artículos originales / Original articles La formación continua y la evaluación del desempeño docente en el marco de la Reforma Educativa mexicana [The Inservice Teacher Education and Teacher Competency Testing in the Mexican Educational Reform] Graciela Cordero-Arroyo Agresión interpersonal y gestión de conflictos en adolescentes: adaptación de la Escala de Tácticas de Conflicto en el contexto escolar [Interpersonal Aggression and Conflict Management in Teenagers: Adaptation of Conflict Tactics Scale to School Context] Alejandro César Antonio Luna-Bernal y Alejandra De Gante-Casas La victimización producto del bullying escolar y su impacto en el desarrollo del niño desde una perspectiva neuropsicológica [Impact of Bullying Victimization on Children Development from a Neuropsychological Perspective] Lorena Highland-Angelucci, María de los Dolores Valadez-Sierra y Francisco Pedroza-Cabrera El efecto del rasgo de continuidad en la identificación de palabras escritas [Continuity Feature Effect Over Written Word Identification Task] Norma Fernández y Mónica Alvarado La producción de sonidos vocálicos del idioma inglés por estudiantes normalistas [The Production of English Vowel Sounds by Students of the Bachelor of Education] Daniel Loreto-García La evaluación en la enseñanza del inglés como lengua extranjera: hallazgos en la Escuela Normal de Atlacomulco [Evaluation in Teaching English as a Foreign Language: Findings at the Teachers Training College of Atlacomulco] Raúl Gabriel De Jesús-García Estudio de egresados de la Maestría en Ciencias de la Salud, Universidad Autónoma de Zacatecas [Study of Graduates of the Master in Health Sciences, Universidad Autonoma of Zacatecas] Flor de María Sánchez-Morales, Sara Castañeda-Iñiguez, Juan Lamberto Herrera-Martínez y Jorge Castañeda-Bañuelos Metodología para la evaluación de procesos de implementación de software de información académica en instituciones educativas secundarias [Evaluation Methodology for Implementation Processes of Student Information Systems in Secondary Education Institutions] Mery Johanna Téllez-Manrique Reflexión crítica: educación superior, innovación socio ambiental, conocimiento y apropiación institucional [Critical Reflection: Higher Education, Social and Environmental Innovation, Knowledge and Institutional Appropriation] José Zorrilla-González Normas para la recepción de colaboraciones en la Revista de Educación y Desarrollo
4 Presentación En el ensayo que abre el presente número, Cordero-Arroyo presenta un análisis de la formación continua de los actores educativos en el marco de la Reforma Educativa que actualmente se vive en nuestro país. Esta reflexión relaciona la formación en servicio de los actores educativos de acuerdo a la etapa en la que se encuentran de la carrera docente con la evaluación de su desempeño, ejercicio importante para entender cabalmente la configuración de la profesión docente que se intenta definir en el marco del servicio profesional docente. Enseguida, Luna-Bernal y De Gante-Casas presentan los resultados de su trabajo de adaptación de la Escala de Tácticas de Conflicto de Straus en el contexto escolar. Su propósito es contar con un instrumento que permita evaluar el uso de la argumentación y de la agresión como tácticas de manejo de conflictos entre adolescentes de secundaria. Highland-Angelucci, Valadez-Sierra y Pedroza-Cabrera presentan una recensión sobre la victimización producto del bullyng y el desarrollo del niño desde una perspectiva neuropsicológica. Parten del supuesto de que la comprensión del comportamiento y los efectos del mismo sobre el desarrollo del cerebro, son cruciales para analizar las implicaciones clínicas y de salud del bullying y la victimización en la infancia. Fernández y Alvarado analizan el efecto del rasgo de continuidad en la identificación de palabras escritas. Su estudio estuvo encaminado a probar que, en el contexto de la adquisición de la lengua escrita, los niños pre-alfabéticos podrían tomar ventaja de las consonantes más continuas en oposición de las menos continuas, a pesar de que las menos continuas presentan una relación más fuerte entre el fonema y el nombre de la letra que las representa. Dos estudios tienen como sujetos participantes a estudiantes normalistas. En el primero, Loreto-García, analiza la producción de sonidos vocálicos del idioma inglés en los futuros profesores, como una forma de comprender un aspecto específico de la enseñanza de una segunda lengua y proponer posibles mecanismos de mejora. Por su parte, De Jesús-García, analiza, desde una perspectiva cualitativa, las estrategias de evaluación que el docente de lengua extranjera pone en práctica en la enseñanza del idioma para valorar el desempeño de sus estudiantes. Sánchez-Morales y cols. presentan los resultados de un estudio de egresados de la Maestría en Ciencias de la Salud, a partir de un cuestionario de la ANUIES con adecuaciones. Tema que suele no difundirse por considerarse de carácter interno o evaluativo, proporciona datos sobre variables socio-demográficas, datos del posgrado, información laboral, académica, proceso enseñanza/aprendizaje, producción académica, satisfacción de los egresados y servicios e infraestructura que pueden servir con fines de mejora del programa educativo. 3
5 PRESENTACIÓN Téllez-Manrique, mediante la aplicación de un caso de estudio, realizó la evaluación del proceso de implementación de un sistema de información en una institución educativa. La aplicación de esta metodología en un ambiente real, ofreció la información necesaria para definir las características que ofrecen una evaluación adecuada de los procesos de implementación de sistemas de información, que permiten el alcance de los objetivos esperados, y el avance hacia las siguientes etapas de aprovechamiento de estos recursos para influenciar positivamente los procesos de aprendizaje de los estudiantes. Finalmente, Zorrilla-González nos ofrece un ensayo crítico sobre las relaciones entre educación superior, innovación socioambiental, conocimiento y apropiación institucional, donde se reexaminan ciertas posturas pedagógicas como la investigación-acción, la teoría del conflicto y las comunidades de aprendizaje, todas ellas herramientas relevantes en la producción de diálogos significativos de conocimiento en esta área. La portada del número está ilustrada con un fragmento de la obra Trampland II (2013), acrílico sobre lienzo, 180 x 240 cm, pieza de la artista tapatía Sofía Echeverri (Guadalajara, 1971), a quien agradecemos su generosa colaboración. 4
6 La formación continua y la evaluación del desempeño docente en el marco de la Reforma Educativa mexicana GRACIELA CORDERO-ARROYO 1 Resumen Este ensayo presenta un análisis de la formación continua de los actores educativos en el marco de la Reforma Educativa que actualmente se vive en nuestro país. Esta reflexión relaciona la formación en servicio de los actores educativos de acuerdo a la etapa en la que se encuentran de la carrera docente con la evaluación de su desempeño, ejercicio que se considera importante para entender cabalmente la configuración de la profesión docente que se intenta definir en el marco del servicio profesional docente. En este ensayo se presenta, en primer término, una breve caracterización de dos modelos de formación continua que se identifican en el marco de la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), la vertiente individual y la vertiente colectiva (DOF, 2013c). En segundo término, se hace una comparación de ambos modelos. Finalmente, se hacen algunas reflexiones que pretenden contribuir a la definición de un modelo educativo para la formación continua de los actores educativos en nuestro país. Descriptores: Formación continua, Educación básica, Evaluación del desempeño docente, Reforma educativa. The Inservice Teacher Education and Teacher Competency Testing in the Mexican Educational Reform Abstract This paper presents an analysis of the inservice teachers and principals education in the context of educational reform in Mexico. This reflection related in-service training of educational actors according to the stage found in the teaching profession with the evaluation of their performance, exercise considered important to fully understand the configuration of the teaching profession that attempts to be defined in the context of teacher professional service. This essay presents a brief characterization of two models of continuing education that are identified in the framework of the General Law on Professional Teaching Service (LGSPD) (DOF, 2013c). Second, a comparison of both models is made. Finally, it concludes with some thoughts that seek to contribute to the definition of an educational model for the inservice teachers and principals education in Mexico. Keywords: Inservice Teacher Education, Basic Education, Teacher Competency Testing, Educational Reform. [ ] Recibido: 15 de septiembre de 2014 Aceptado: 19 de octubre de 2014 Declarado sin conflicto de interés La versión original de este ensayo fue presentada en el Foro de Consulta para la Revisión del Modelo Educativo en Tijuana, Baja California, en junio de Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo, Universidad Autónoma de Baja California. 5
7 Graciela Cordero-Arroyo ARTÍCULOS Introducción Este ensayo presenta un análisis de la formación continua de los actores educativos en el contexto de la Reforma Educativa que actualmente se vive en nuestro país. Esta reflexión relaciona la formación de los actores educativos en el marco de la carrera docente con la evaluación de su desempeño, ejercicio que es necesario para entender cabalmente la configuración de la profesión docente que se intenta definir en el marco del servicio profesional docente. Considero que mostrar la relación entre ambos componentes permitirá clarificar la necesidad de su articulación en la construcción del modelo educativo que también habrá de definirse para la formación de profesores, asesores, directores y supervisores en la Reforma Educativa vigente. El ensayo está organizado en tres secciones. En primer término, se hace una breve caracterización de dos modelos de formación continua que identifico en el marco de la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD) (DOF, 2013c). En segundo término, se hace una comparación de ambos modelos. Finalmente, se hacen algunas reflexiones que pretenden contribuir a la definición de un modelo educativo para la formación continua de los actores educativos en nuestro país. La formación continua de los actores educativos en el marco de la LGSPD La mejora de la calidad educativa está asociada a la construcción de diversos instrumentos de política educativa. Uno de ellos es el sistema de carrera docente. En Europa y América Latina estos sistemas se establecen con la idea de que contribuyan al desarrollo de los docentes a lo largo de la vida profesional, apoyen el mejoramiento de su desempeño, favorezcan adecuadas condiciones de trabajo y ofrezcan oportunidades de crecimiento y satisfacción laboral (Murillo, González y Rizo, 2007:11). Otra estrategia fundamental para la mejora de la calidad educativa es la formación continua del profesorado y otros actores educativos. Nadie se atreve a discutir este planteamiento. Existe un acuerdo al respecto entre organismos internacionales (Barber y Mourshed, 2008; OCDE, 2010; Vezub, 2005); investigadores educativos (Scheerens, 2000; Day, 2005); gobiernos (DOF, 2013a); sociedad civil (Calderón, 2011), y los propios agentes (Backhoff, 2009). En términos generales, los resultados de un programa de formación continua generan una alta expectativa social de logro educativo. En donde no hay acuerdo ni claridad es en la forma de denominar y conceptualizar la formación continua de profesores. A la formación que se imparte a lo largo de la vida laboral del profesorado se le conoce como formación en servicio, desarrollo profesional, formación permanente y, en el caso específico de México, solemos referirnos a ella como actualización, capacitación, perfeccionamiento, superación, etc. Generalmente, se usan todos estos nombres de manera indistinta. No se cuida la precisión terminológica propia del campo y esto se refleja en la manera en que éste ha sido caracterizado en las leyes secundarias de la reforma educativa, específicamente en la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD) y en otros instrumentos reglamentarios. Un análisis de las referencias a la formación que están presentes en esta ley, permite identificar que hay dos vertientes o modelos distintos de formación: la vertiente individual y la vertiente colectiva. La vertiente individual es el trayecto que el profesor tiene que seguir en el servicio profesional docente para lograr su ingreso, promoción y reconocimiento. La vertiente colectiva, por otro lado, es el modelo de formación que atiende a la escuela o colegiado escolar. A continuación se presenta un análisis de cada vertiente por lo que hace a la manera en que el componente formación y el componente evaluación están presentes en cada una de ellas. Vertiente individual. Trayecto formativo y evaluativo en el servicio profesional docente Para el análisis de la formación en la vertiente individual se revisan tres etapas de la carrera docente: 1. Ingreso e iniciación a la función docente. 2. Promoción e inducción a la función directiva y de supervisión. 3. Permanencia. Ingreso e iniciación a la función docente La primera etapa de la vida profesional del docente se conoce como iniciación o inserción profesional en la enseñanza (Marcelo, 1999). En la teoría de la formación docente, esta etapa está destinada para que el profesorado novel realice la transición de estudiante a profesor, es decir, se socialice en la profesión. En la ley, dicha etapa tendrá una duración de dos años y forma parte del ingreso en tanto que al 6
8 ARTÍCULOS La formación continua y la evaluación del desempeño docente Trayecto formativo de iniciación a la plaza docente Periodo Modalidad de formación Durante los primeros dos años Acompañamiento por un tutor Trayecto evaluativo de la iniciación a la plaza docente Periodo Tipo de evaluación Durante los primeros seis meses Evaluación continua Al término del primer año escolar Evaluación formativa Al término del segundo año escolar Fuente: Elaboración propia. Tabla 1. Formación y evaluación en la etapa de iniciación Evaluación sumativa Propósito de la formación Fortalecimiento de capacidades, conocimientos y competencias Propósito de la evaluación Obtener nombramiento definitivo Fortalecimiento de capacidades, conocimientos y competencias Conservar o concluir efectos del nombramiento concluir este periodo se cierra la primera fase del servicio. La Tabla 1 presenta el componente de formación y evaluación de la etapa de iniciación. Promoción e inducción a la función directiva y de supervisión Una vez que se ha concursado por una promoción, se tendrá un periodo de inducción de dos años. En el caso de la promoción a la función directiva o supervisora, los componentes evaluación y formación se presentan en la Tabla 2. Permanencia En cuanto a la permanencia en el servicio de cualesquiera de los agentes o actores, se desprende del análisis de la ley que los componentes se presentan en la Tabla 3. Vertiente formativa y evaluativa colectiva: la escuela como centro de atención La reforma educativa ha puesto a la escuela en el centro de atención de los servicios educativos para asegurar la calidad (DOF, 2014). De hecho, el segundo capítulo de la LGSPD está dedicado a la mejora escolar, es decir, a la mejora de las prácticas y procesos educativos de la escuela en su conjunto. Este capítulo establece como eje de la mejora la evaluación interna, que se define como una actividad de carácter formativo tendiente al mejoramiento de la práctica profesional de los docentes y al avance continuo de la escuela y de la zona escolar. La evaluación interna debe estar coordinada por el director y se establece que la participación de los docentes es obligatoria. La LGSPD señala que la evaluación interna debe llevar a establecer compromisos verificables de mejora. Definir el componente formativo y evaluativo de la vertiente colectiva es menos fácil de representar esquemáticamente. Se propone hacer un ejercicio similar al anterior en la Tabla 4. La periodicidad no está especificada en la ley, por lo que se omite esta columna. La evaluación interna propuesta por la reforma es un tipo de evaluación formativa en tanto que pretende apoyar a las escuelas a precisar su ruta de mejora; es una evaluación in situ hecha en el propio centro escolar. Por parte del componente formativo, aunque no tiene una denominación precisa en la ley, puede decirse que es un tipo de formación en la escuela, dentro de este territorio y a partir de proyectos de trabajo colegiados. La vertiente colectiva privilegia la asesoría y el acompañamiento a los actores educativos y con este fin se propone el Servicio de Asistencia Técnica a la Escuela (SATE). El SATE se define como el conjunto de apoyos, asesoría y acompaña- Trayecto formativo de inducción a la función directiva o supervisora Periodo Modalidad de formación Durante los primeros dos años Programas de desarrollo de liderazgo y gestión escolar Evaluación de la inducción a la función directiva o supervisora Periodo Tipo de evaluación Al término de los dos años Evaluación sumativa Fuente: Elaboración propia. Tabla 2. Formación y evaluación en la función directiva o supervisora Propósito de la formación Inducción al puesto Propósito de la evaluación Obtener nombramiento definitivo 7
9 Graciela Cordero-Arroyo ARTÍCULOS Evaluación de la permanencia Periodo Tipo de evaluación Cada cuatro años Evaluación sumativa En el caso de insuficiencia Trayecto formativo de actores calificados de insuficientes Modalidad de formación Periodo Programa de regularización Durante el primer año Con esquema de tutoría Evaluación Periodo Tipo de evaluación Al término del primer año y antes del inicio del Evaluación sumativa ciclo escolar En el caso de insuficiencia Trayecto formativo de actores calificados de insuficientes Periodo Modalidad de formación Durante el segundo año Programa de regularización Con esquema de tutoría Evaluación Periodo Al término del segundo año y antes del inicio del ciclo escolar Fuente: Elaboración propia. Tabla 3. Formación y evaluación para la permanencia Tipo de evaluación Evaluación sumativa Propósito de la evaluación Conservar la permanencia Propósito de la formación Conservar la permanencia Propósito de la evaluación Conservar la permanencia Propósito de la formación Conservar la permanencia Propósito de la evaluación Conservar la permanencia miento especializados al Personal Docente y Personal con Funciones de Dirección para mejorar la práctica profesional docente y el funcionamiento de la Escuela (DOF, 2013c:4). La LGSPD señala que este servicio apoyará a los docentes en la práctica de la evaluación interna, así como en la interpretación y uso de las evaluaciones externas. Análisis comparativo de las vertientes individual y colectiva Tanto la vertiente individual como la vertiente colectiva de la formación están definidas en la LGSPD. De acuerdo con ella, participar en ambos tipos de vertientes es obligatorio para el profesor. La vertiente individual es mucho más fácil de identificar para el lector que la vertiente colectiva. La formación individual está asociada a la estabilidad laboral y la mejora del ingreso. En su vertiente individual, los resultados de la evaluación son de muy alto impacto por sus consecuencias laborales. En la vertiente colectiva, el modelo de formación en la escuela está asociado a la mejora de la práctica en aula, el trabajo colegiado, el fortalecimiento de la escuela como unidad de desarrollo profesional y la construcción de un proyecto de mejora. En la ley, la falta de cumplimiento de los Trayecto formativo de la escuela para la evaluación interna Modalidad de formación Propósito de la formación Programas de desarrollo de capacidades para la Generar las competencias para el buen ejercicio de la función evaluadora evaluación Trayecto evaluativo de los compromisos verificables Tipo de evaluación Evaluación formativa Tabla 4. Formación y evaluación de la vertiente colectiva Acciones formativas para el logro de la mejora escolar Modalidad de formación Sin denominación precisa en la ley Fuente: Elaboración propia. Propósito de la evaluación Evaluación periódica de los avances de las escuelas en sus competencias evaluativas Propósitos de la formación 1) Intercambiar experiencias, compartir proyectos, problemas y soluciones con la comunidad de docentes y 2) El trabajo en conjunto entre las escuelas de cada zona escolar 8
10 ARTÍCULOS La formación continua y la evaluación del desempeño docente compromisos colegiados no tiene consecuencias administrativas o laborales. En los últimos quince años, esta vertiente colectiva ha sido trabajada en las escuelas mexicanas a partir de diversos programas. En esta nueva propuesta se identifican acciones que pretenden ser un andamiaje para que la vertiente colectiva sea una realidad. Un ejemplo de esto es la revaloración del Consejo Técnico Escolar (CTE). El CTE es un espacio en tiempo laboral destinado al fortalecimiento de las escuelas a partir del análisis de la vida académica y la búsqueda de alternativas a situaciones consideradas por el colegiado como problemáticas. En este contexto, se elabora la Ruta de Mejora Escolar como una vía para plantear problemáticas específicas y definir el camino para resolverlas en el marco de gestión de la autonomía escolar. En ambas vertientes, las normas reglamentarias aún tienen que atender los vacíos que se plantean en la operación de los dos modelos. Solo se ofrece un ejemplo. La operación de modalidades formativas enunciadas en la ley como investigaciones aplicadas, estudios de posgrado, tutoría a profesores noveles y en regularización e intercambio de experiencias requieren precisión. Por otro lado, los lineamientos federales que concreten la asesoría y el acompañamiento a los profesores y directivos y su articulación con otros instrumentos normativos tales como el Acuerdo 717 (DOF, 2014) también están por definirse y se esperan con mucho interés. Reflexiones finales. En busca de los equilibrios Tal como señala la UNESCO (2013), las políticas docentes deben tener una posición estratégica y central en el diseño de toda política educativa. En el caso de la carrera docente, la UNESCO sostiene que tiene que ser vista con un carácter integral y sistémico, procurando la adecuada articulación de las regulaciones para el ejercicio de la profesión con las que se establecen para la formación continua de profesores y directivos y con el sistema de evaluación (OREALC- UNESCO, 2007). En este sentido, la carrera docente, la formación y la evaluación tendrían que ser un proceso continuo, organizado y articulado. Para cerrar se presentan unas breves reflexiones relacionadas con el equilibrio que sugiero guarden los componentes que describí en la construcción de un modelo de formación continua de los actores educativos. Equilibrio entre la formación y la evaluación La evaluación ha recibido toda la atención en el proceso de reforma vigente y no se ha hecho lo propio para el caso de los procesos de formación. El Sistema Nacional de Evaluación está referido en la Constitución y su coordinación se encarga al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, instituto reformado para tal fin (DOF, 2013d). Dado el alto impacto de la evaluación en términos de la permanencia, la discusión se ha centrado en este componente, y no se tiene la misma claridad sobre modelos y modalidades de formación para el logro de los objetivos de la reforma educativa. En el caso de la formación, existe igualmente un sistema nacional de formación, actualización, capacitación y superación en la Ley General de Educación (DOF, 2013b). Pero este sistema no está definido, sólo se consigna en esta ley y no se identifica ningún documento normativo generado por la reforma donde se retome. De no atender el equilibrio entre ambos componentes, se corre el riesgo que se plantea en el estudio que hizo Murillo (2007) sobre 50 sistemas de carrera docente en el mundo donde se advierte que a pesar de los avances, en algunos países, todavía persiste la tendencia a entender la carrera como el conjunto de regulaciones que norman, administrativamente, el ingreso, la promoción y la jubilación. Asimismo, la evaluación docente, en general, continúa asociada al control y la sanción más que al desarrollo profesional y a la mejora de las escuelas (Murillo, González y Rizo, 2007:11). Equilibrio entre la vertiente individual y la vertiente colectiva Es necesario lograr el equilibrio entre la vertiente individual y la colectiva en el sentido de darle la misma importancia a ambas vertientes. Es posible alinear ambas vertientes en el modelo educativo? Será más eficaz darle prioridad a una línea o a otra? La vertiente colectiva retoma planteamientos que han demostrado dar resultados en otros sistemas educativos en el ámbito internacional. Existe una estrecha relación entre el fortalecimiento de la escuela y el de los actores educativos. La vertiente individual puede asegurar el dominio del contenido a enseñar (es decir, conocimiento disciplinar y conocimiento pedagógico del contenido), pero la vertiente colectiva asegura el funcionamiento de la red social que tendría que sostener al profesor y al directivo. De ahí que la vertiente individual tiene que estar fundamentada en los alcances de la vertiente colectiva y sus componentes. No pueden ser abordados como pro- 9
11 Graciela Cordero-Arroyo ARTÍCULOS cesos distintos. Es necesario definir la escuela que queremos para que la vertiente individual pueda ser alineada a la colectiva. Finalmente, el modelo educativo de la formación continua de profesores que ya se vislumbra en la ley y que ha ido tomando forma en instrumentos reglamentarios posteriores plantea retos sustantivos que habrán de atenderse tanto por formadores como por evaluadores, necesariamente, como se vio, en forma articulada. El servicio profesional docente se sostiene en la formación continua de sus actores. La expectativa de logro en las evaluaciones periódicas hará que los actores educativos demanden programas y acciones formativas de calidad. La acumulación indiscriminada de puntos, diplomas y horas de formación ya no debería tener sentido. Por la gran escala de nuestro sistema educativo, será importante contar con instituciones de educación superior, especialmente aquellas dedicadas a la formación de profesores que estén interesadas en innovar sus prácticas. Para asegurar la calidad de la oferta educativa que se abrirá en el país, la ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) señala que este instituto evaluará también los programas de formación continua. La formación continua de profesores en nuestro país es uno de los campos que requiere una reforma a fondo. Para el logro de la calidad educativa, establecida en nuestra Constitución, es necesario asegurar la calidad de sus actores y esto depende claramente, de la calidad de sus procesos formativos. Referencias BACKHOFF, E. (2009). Estudio internacional sobre la enseñanza y el aprendizaje (TALIS): resultados de México. México: SEP. BARBER, M. y M. MOURSHED. (2008). Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos. Número 41. Buenos Aires: Programa de Promoción de la Reforma Educativa para América Latina y el Caribe. Recuperado de: /Preal%20Publicaciones%5CPREAL%20Documentos- /Como%20hicieron%20los%20sitemas%20educativos%20con%20mejor%20desempe%F1o%20del%20mu ndo%20para%20alcanzar%20sus%20ojetivos%2041%281%29.pdf CALDERÓN, D. (01 de junio de 2011). Cómo está mi maestro? [Blog: Mexicanos primero]. Recuperado de DAY, C. (2005). Formar docentes. Cómo, cuándo y en qué condiciones aprende el profesorado. Madrid: Nárcea. DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN. (2013a). Plan Nacional de Desarrollo Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 20 de mayo de Recuperado de = &fecha=20/05/2013. DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN (2013b). Ley General de Educación. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 11 de septiembre de Recuperado de = &fecha=11/09/2013 DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN (2013c). Ley General del Servicio Profesional Docente. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 11 de septiembre de Recuperado de DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN (2013d). Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 11 de septiembre de Recuperado de DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN (2014). Acuerdo número 717 por el que se emiten los Lineamientos para formular los Programas de Gestión Escolar. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 7 de marzo de Recuperado de MARCELO, C. (1999). Estudio sobre estrategias de inserción profesional en Europa. Revista Iberoamericana de Educación, 19, Recuperado de MURILLO, J., GONZÁLEZ, V., Y RIZO, H. (2007). Evaluación del desempeño y carrera profesional docente. Un estudio comparativo entre cincuenta países de América y Europa. Santiago de Chile: OREALC/UNESCO. ORGANIZACIÓN PARA LA COOPERACIÓN Y EL DESARRO- LLO ECONÓMICO (2010). Mejorar las escuelas. Estrategias para la acción en México. México: Autor. OFICINA REGIONAL DE EDUCACIÓN PARA AMÉRICA LA- TINA Y EL CARIBE-ORGANIZACIÓN DE LAS NACIO- NES UNIDAS PARA LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA (2013). Antecedentes y Criterios para la Elaboración de Políticas Docentes en América Latina y el Caribe. Santiago de Chile: Autor. SCHEERENS, J. (2000). Improving School Effectivenes. Paris: UNESCO - International Institute for Educational Planning. SEP (2014). Perfil, parámetros e indicadores para docentes y técnicos docente y propuesta de etapas, aspectos, métodos e instrumentos de evaluación. México: Autor. UNESCO. (2007). Educación de Calidad para Todos: Un Asunto de Derechos Humanos. Documentos de discusión sobre políticas educativas en el marco de la II Región Intergubernamental del Proyecto Regional de Educación Para América Latina y el Caribe (EPT/PRELAC). Recuperado de l a t e s / e d u c a c i o n / a r - chivos/educaciondecalidadparatodos.pdf VEZUB, L. (2005). Tendencias internacionales de desarrollo profesional docente. La experiencia de México, Colombia, Estados Unidos y España. Buenos Aires: UBA - IIPE. 10
12 Agresión interpersonal y gestión de conflictos en adolescentes: adaptación de la Escala de Tácticas de Conflicto en el contexto escolar ALEJANDRO CÉSAR ANTONIO LUNA-BERNAL, 1 ALEJANDRA DE GANTE-CASAS 2 Resumen El presente trabajo se propuso realizar una adaptación de la Escala de Tácticas de Conflicto (Conflict Tactics Scales, CTS) (Straus, 1979, 2007) en el contexto escolar, con el fin de contar con un instrumento que permitiera evaluar el uso de la argumentación y de la agresión como tácticas de manejo de conflictos entre adolescentes de secundaria. La muestra (N = 346) estuvo compuesta por estudiantes de 11 a 15 años quienes respondieron la Escala de Tácticas de Conflicto (Conflict Tactics Scales, CTS) y el Cuestionario sobre Estilos de Mensajes en el Manejo de Conflictos (Ross-DeWine Conflict Management Message Style Instrument, CMMS). Se efectuó un análisis factorial confirmatorio (AFC) de la CTS y se realizaron correlaciones Pearson entre los constructos de ambos instrumentos. En los resultados se confirmó la estructura factorial de la CTS congruente con la literatura, con indicadores aceptables de validez y confiabilidad. El estilo de competir correlacionó positivamente con agresión en todas sus modalidades; mientras que los estilos cooperativos de manejo de conflictos lo hicieron con la argumentación. En conclusión, el presente estudio proporciona evidencia a favor de la relación entre el estilo competitivo de manejo de conflictos y la agresión interpersonal, y entre los estilos cooperativos y la argumentación racional. Descriptores: Conflicto, Violencia, Adolescencia, Resolución de conflictos, Agresión. Abstract Interpersonal Aggression and Conflict Management in Teenagers: Adaptation of Conflict Tactics Scale to School Context The aim of this study was to realize an adaptation of the Conflict Tactics Scales (CTS) (Straus, 1979, 2007) in the school context. The purpose is to have an instrument for to evaluate argumentation and aggression as a conflict tactics in adolescents middle school students. The sample (N = 346) was composed of students from 11 to 15 years. They responded the Conflict Tactics Scales (CTS) and the Ross-DeWine Conflict Management Message Style Instrument (CMMS). An adaptation of the CTS to the school context was performed and confirmatory factor analysis (CFA) were realised on this instrument. Pearson correlational analysis was realised between conflict tactics and conflict management styles. In the results, the CFA model was congruent with the literature and had acceptable indicators of validity and reliability. The style of competing positively correlated with aggression in all its forms, while cooperative conflict management styles did with argumentation. In conclusion, the present study provides evidence for the relationship between competitive conflict management style and interpersonal aggression, and between cooperative styles and rational argument. Keywords: Conflict, Violence, Adolescence, Conflict Resolution, Aggression. [ ] Recibido: 28 de agosto de 2014 Aceptado: 24 de octubre de 2014 Declarado sin conflicto de interés 1 Profesor investigador del Departamento de Filosofía de la Universidad de Guadalajara (México). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI-CONACYT). 2 Profesora del Departamento de Psicología Aplicada de la Universidad de Guadalajara (México). 11
13 Luna-Bernal, De Gante-Casas ARTÍCULOS Introducción La formación de competencias para la gestión constructiva de conflictos ha sido frecuentemente considerada como una de las principales herramientas para promover una cultura de paz y de no violencia (Cascón, 2004; Funes, 2000; Soriano, 2009). Sin embargo, son todavía escasos los estudios empíricos que se han planteado específicamente examinar las relaciones entre la agresión interpersonal y los procesos de gestión de conflictos en adolescentes (Chang y Zelihic, 2013; Garaigordobil, 2009, 2012). Con el fin de contribuir a llenar este vacío, el presente trabajo se propuso realizar una adaptación de la Escala de Tácticas de Conflicto (Conflict Tactics Scales, CTS) (Straus, 1979, 2007) al contexto de las relaciones entre adolescentes de secundaria llevando a cabo un análisis factorial confirmatorio (AFC), así como para contar con un instrumento que permita evaluar el uso de la argumentación y de la agresión como tácticas de manejo de conflictos entre compañeros de escuela. Según Salazar (2009:1) el conflicto posee un componente de agresividad que, cuando no cuenta con los canales adecuados, deriva en violencia. La violencia, así, aparece en cierta medida asociada al conflicto aunque es muy importante distinguir entre ambos fenómenos. En primer lugar, los conflictos no necesariamente implican violencia, ya que es posible emplear formas pacíficas de afrontamiento de los mismos. La literatura sobre violencia escolar, cultura de paz y transformación de conflictos es muy clara a este respecto (e. g., Galtung, 2003; Hernández y Jaramillo, 2002; Paris, 2005). En segundo lugar, la violencia no siempre tiene lugar en el contexto de un conflicto, ya que hay manifestaciones de violencia que ocurren como ataques hacia otra persona sin que haya existido una previa situación de incompatibilidad percibida de intereses entre los involucrados (Arias, 2007; Xie, Swiff, Cairns y Cairns, 2002). Sin embargo, tomando en cuenta lo anterior, cabe considerar los casos en que los conflictos son afrontados a través de conductas que podrían incluir el uso de la violencia como táctica empleada para afrontar un conflicto. Las tácticas de conflicto pueden definirse como el método utilizado para hacer avanzar el interés propio, es decir, los medios o las tácticas utilizadas para resolver los conflictos (Straus, 1979:76) o bien, como el método usado para resolver el conflicto (Straus, 2007: 190). Con el fin de disponer de un instrumento para evaluar dichos métodos, Straus (1979) desarrolló la Escala de Tácticas de Conflicto (Conflict Tactics Scales, CTS). La CTS evalúa el empleo de la argumentación y de la agresión como tácticas empleadas en el manejo de conflictos. Consiste en una lista de conductas desarrolladas en el contexto de una situación conflictiva como, por ejemplo, discutir en forma tranquila, insultar o maldecir, amenazar, empujar, golpear, entre otras. Según lo que explica Straus (2007:191) el instrumento excluye deliberadamente actitudes, emociones y evaluaciones cognitivas de las conductas, con el fin de distinguir este aspecto comportamental como característico de las tácticas. De hecho, al ser un instrumento de medida centrado en el aspecto comportamental, la CTS contempla la posibilidad de que los participantes reporten actos de agresión aunque subjetivamente no los interpreten como tales (Aguirre y García, 1997). De acuerdo con Straus (1979, 2007), la base teórica de la CTS es la teoría del conflicto formulada en la obras de autores como Simmel (1908/1927), Coser (1956/1961) y Dahrendorf (1957/1962), la cual asume que el conflicto es una parte inevitable de toda asociación humana; sin embargo, la violencia como una táctica para afrontar el conflicto no lo es (Straus, Hamby, Mc-Coy y Sugarman, 1996: 284). Según esta teoría, sin los cambios provocados por el conflicto los grupos sociales colapsarían ya que ello podría dar como resultado el estancamiento y la falta de adaptación a las nuevas circunstancias. No obstante, pese a que el conflicto es considerado inevitable y esencial para lograr un cambio positivo en las relaciones, se considera que los altos niveles del mismo pueden afectar el bienestar de los involucrados sobre todo cuando los medios con los cuales es manejado comprenden comportamientos hostiles. Según Straus (2007: 190), lo que es dañino no es el conflicto en sí, sino el uso de la coerción, incluyendo la fuerza y la violencia, como una táctica para resolver los conflictos. La CTS fue formulada originalmente por Straus (1979) como un instrumento para evaluar el empleo de la agresión y de la argumentación en el ámbito de las relaciones de pareja y familia, campo en el cual la CTS se ha convertido en una referencia imprescindible al ser uno de los instrumentos mayormente utilizados a escala mundial (Pradas y Perles, 2012; Straus, 2007; Straus et al., 1996; Sánchez, Ortega, Ortega y Viejo, 2008; Yun, 2010). No obstante lo anterior, como explican Boone y Flint (1988:216), las estrategias de resolución contenidas en la CTS son ampliamente empleadas fuera de la unidad familiar y, por tanto, la CTS puede ser una herramienta para la evaluación de 12
14 ARTÍCULOS Agresión interpersonal y gestión de conflictos en adolescentes la agresión en una variedad de relaciones. De ahí que estos autores hayan empleado la CTS para evaluar la agresión entre adolescentes en el contexto escolar. Según Boone y Flint (1988:217), la CTS puede ser usada como una medida del razonamiento, la agresión verbal y la agresión física como métodos de resolución de conflictos hacia otros.. Además de lo anterior, el propio Straus et al. (1996) señalaron la posibilidad de llevar a cabo este tipo de adaptación. De allí que, en el presente estudio, se haya considerado pertinente emplear la CTS para evaluar la argumentación y la agresión como tácticas de conflicto entre adolescentes en la secundaria, haciendo para ello la correspondiente adaptación y validación factorial de la escala. Cabe señalar, a este respecto, que en la literatura existen al menos cuatro versiones de la CTS. Según Reichenheim, Klein y Moraes (2007:53), el primer instrumento en la serie (CTS1) fue propuesto a finales de los setentas y trató de abordar cualquier tipo de relación violenta. Una versión modificada de la CTS apareció en 1979 (Modified Conflict Tactics Scale, M-CTS) en la que se añadieron nuevos reactivos y se modificó el formato de respuesta (Muñoz, Andreu, Graña, O Leary y González, 2007). Posteriormente, apareció una versión orientada a identificar violencia ejercida sobre los hijos por los padres (The Parent- Child Conflict Tactics Scales, CTS-PC) (Straus, Hamby, Finkelhor, Moore y Runyan, 1998). Por último, otra versión de la CTS conocida como CTS2 (Revised Conflict Tactics Scales) fue propuesta por Straus et al. (1996). Esta última versión intenta superar algunas limitaciones de la CTS1, sobre todo en lo que refiere a hacerla más adecuada al contexto de la violencia de pareja incorporando la perspectiva de género (Mora, Natera, Tiburcio y Juárez, 2008). El presente estudio, como se ha señalado, se propone adaptar la CTS al contexto escolar con el fin de evaluar las tácticas de conflicto empleadas por los adolescentes en los conflictos con sus compañeros. Para ello, se eligió tomar como base la traducción y validación que Muñoz et al. (2007) hicieron de la versión modificada (M-CTS) en una muestra (N = 5,355) de adolescentes y jóvenes españoles con media de edad en años. Hemos elegido esta versión, en primer lugar, siguiendo el señalado estudio de Bonne y Flint (1988) en la que se utilizó este instrumento en el contexto escolar y, en segundo lugar, porque se consideró que la M-CTS era más adecuada que la CTS2 para los fines del presente estudio, debido a que esta última, como se dijo, ha sido mejor adecuada al contexto de las relaciones de pareja e incorpora la perspectiva de género. En su estudio de validación de la M-CTS, Muñoz et al. (2007) identificaron cuatro tácticas de conflicto medidas por el instrumento: la argumentación, la agresión psicológica o verbal, la agresión física media y la agresión física grave. La argumentación supone la forma menos agresiva de resolución de conflictos (Muñoz et al., 2007:696). Incluye conductas como discutir en forma tranquila, buscar información para apoyar los propios puntos de vista, o llamar a otra persona para que intente arreglar las cosas. La agresión psicológica o verbal está dirigida a la resolución de conflictos a través de insultos, discusiones y amenazas verbales (Muñoz et al., 2007:696). Incluye conductas como insultar o maldecir, negarse a hablar, marcharse molesto, llorar y fastidiar o provocar. La agresión física media refleja una serie de tácticas agresivas manifestada a través del contacto físico o corporal con la víctima, pero no implican daños o lesiones físicas graves (Muñoz et al., 2007:696). Incluye conductas como amenazar con un objeto, sujetar físicamente a otro, lanzar algún objeto, golpear o patear, empujar o morder. Por último, la agresión física grave revela el uso de tácticas físicas cuyas consecuencias son graves para la integridad de la persona agredida (Muñoz et al., 2007:696). Incluye conductas como dar una golpiza, amenazar con un cuchillo o arma, e intentar ahorcar a un compañero. Esta estructura factorial de la CTS encontrada por Muñoz et al. (2007) resultó congruente con su correspondiente versión en inglés (Straus, 1979; Straus et al., 1996). En general, la voluminosa literatura que existe sobre el empleo de la CTS en sus diversas versiones coincide en identificar a la argumentación y a la agresión en sus diversas modalidades como tácticas de conflicto (Mora et al., 2010; Yun, 2010). Considerando todo lo anterior, el presente trabajo se propuso llevar a cabo una adaptación de la Escala de Tácticas de Conflicto (CTS) al contexto escolar efectuándose un análisis factorial (AFC) confirmatorio de la misma. El análisis factorial confirmatorio permite poner a prueba el modelo hipotetizado de la estructura factorial de un instrumento y evaluar la calidad del ajuste de dicho modelo a los datos mediante índices de bondad de ajuste (Batista, Coenders y Alonso, 2004; Ferrando y Anguiano, 2010; Hair, Anderson, Tatham y Black, 1998/1999). Debido a ello, el análisis factorial confirmatorio suele ser considerado en la literatura como una técnica recomendable en los casos en que se tiene suficiente información pre- 13
15 Luna-Bernal, De Gante-Casas ARTÍCULOS via sobre la hipotética estructura factorial del instrumento a evaluar. Se trata de una técnica que permite llegar a conclusiones sólidas respecto de la validez de las escalas analizadas y de los constructos que las sustentan (Ferrando y Anguiano, 2010; Hair et al., 1998/1999; Rial, Varela, Abalo y Lévy, 2006). Como criterio de validez convergente, se realizó un análisis correlacional entre las subescalas de la CTS y los estilos de gestión de conflictos, evaluados con el Cuestionario sobre Estilos de Mensajes en el Manejo de Conflictos (CMMS) (Ross y DeWine, 1988; Luna y Laca, 2014). Se espera que las tácticas de agresión correlacionen positivamente con el estilo de competir; mientras que la táctica de argumentación correlacione positivamente con el estilo de colaborar. Método Participantes La muestra (N = 346) estuvo compuesta por estudiantes de secundaria con rango de edad de 11 a 15 años (M = 13.04; DE = 0.96) pertenecientes a dos planteles públicos de la Zona Metropolitana de Guadalajara, Jalisco (México), de los cuales 171 (49.4%) fueron varones y 175 (50.6%) mujeres. Los participantes se encontraban distribuidos en los tres grados que abarca la educación secundaria. Dada la novedad del estudio, al no contar con antecedentes de aplicación de la CTS en el contexto escolar, tal como se explicó, se consideró adecuado llevar a cabo un muestreo por conveniencia, aprovechando una relación institucional previamente establecida entre los investigadores y las dos escuelas participantes. Instrumentos Escala de Tácticas de Conflicto modificada (M- CTS) (Straus, 1979). En su versión traducida y validada a la lengua española por Muñoz et al. (2007), se compone de 18 reactivos divididos en cuatro escalas: argumentación, agresión psicológica o verbal, agresión física media y agresión física grave. Las confiabilidades alfa de Cronbach reportadas por Muñoz et al. (2007) fueron de 31,.63,.82 y.81, respectivamente. Para el presente estudio se adaptaron los reactivos y las instrucciones al contexto escolar y, específicamente, a los conflictos con compañeros de escuela. Se añadieron, además, cuatro reactivos a la escala de argumentación con la finalidad de obtener mayor confiabilidad de la misma. Cada reactivo hace referencia a una conducta específica que puede ser realizada por una persona en el transcurso de una discusión o episodio de conflicto. Para responder, se le pide al participante que trate de recordar algunas discusiones o conflictos que haya tenido con sus compañeros y que señale en la columna con qué frecuencia él ha realizado la conducta descrita en el reactivo correspondiente. El formato de respuesta es una escala tipo Likert que va desde 1 = Nunca, hasta 5 = Generalmente. Para su calificación se obtiene la media aritmética de las respuestas de cada una de las cuatro escalas, obteniéndose así un puntaje para cada una de ellas. Cuestionario sobre Estilos de Mensajes en el Manejo de Conflictos (CMMS) (Ross y DeWine, 1988). La versión traducida por Mejía y Laca (2006) y validada por Luna y Laca (2014), se compone de 13 reactivos divididos en las tres escalas del modelo de Ross y De- Wine (1988): enfocado en sí mismo (estilo de competir), enfocado en la otra parte (estilo de ceder), y enfocado en el problema (estilo de colaborar). Las confiabilidades alfa de Cronbach reportadas por Luna y Laca (2014) fueron de.68,.72 y.83, respectivamente. Cada uno de los reactivos es una oración que representa un mensaje dado por un individuo a su contraparte en una situación de conflicto interpersonal. Se le pide al participante que responda con qué frecuencia él ha utilizado, en sus conflictos, mensajes similares a los representados por cada reactivo. El formato de respuesta es una escala Likert que va desde 1 = Nunca digo cosas como esto hasta 5 = Generalmente digo cosas como esto. Para su calificación se obtienen las medias y desviaciones típicas de los participantes en cada una de las tres escalas. Procedimiento La recolección de datos se llevó a cabo por los investigadores responsables con el auxilio de asistentes de investigación previamente capacitados. Se obtuvo la autorización correspondiente por parte de las autoridades escolares y se procedió a la aplicación durante el horario de clases. Los estudiantes completaron los cuestionarios individualmente dentro de su grupo y aula de clases. Se les explicó el objetivo del estudio y se les invitó a participar voluntariamente y a contestar con sinceridad, garantizándoles el anonimato de las respuestas, la absoluta confidencialidad de la información y su uso para fines exclusivamente científicos. Análisis estadístico Con el fin de confirmar la composición factorial de la Escala de Tácticas de Conflicto se llevó a cabo un 14
16 ARTÍCULOS Agresión interpersonal y gestión de conflictos en adolescentes análisis factorial confirmatorio (AFC) empleando el método de máxima verosimilitud (Maximum Likekihood). Con base en la literatura se hipotetizaron diversos modelos eligiéndose la solución factorial más satisfactoria. Siguiendo la recomendación de diversos autores (Ferrando y Anguiano, 2010; Hair et al., 1998/1999; Herrero, 2010) relativa a utilizar varias medidas para evaluar la calidad del ajuste, en el presente trabajo se utilizaron las siguientes (se señalan entre paréntesis los valores de referencia, adecuados y óptimos, de cada una). Como medidas absolutas de ajuste, se utilizaron el índice de bondad de ajuste (adecuado GFI >.85; óptimo GFI >.95) y el residuo cuadrático medio de aproximación (adecuado RM- SEA <.08, óptimo RMSEA <.05). Como medidas de ajuste incremental, se utilizaron el índice de bondad de ajuste en su modalidad corregida (adecuado AGFI >.80; óptimo AGFI >.90), el índice de ajuste normal (adecuado NFI >.80; óptimo NFI >.90) y el índice de bondad de ajuste comparativo (adecuado CFI >.90; óptimo CFI >.95). Por último, como medidas de ajuste de parsimonia, se utilizaron el índice de ajuste normado de parsimonia (adecuado PNFI >.50), el índice de calidad de ajuste de parsimonia (adecuado PGFI >.50), el cociente entre Ji cuadrado y sus grados de libertad (adecuado Ji 2 /gl < 3, óptimo Ji 2 /gl < 2). Una vez confirmado el modelo final se procedió a calcular la confiabilidad alfa de Cronbach de cada factor y del total de cada instrumento. Con el fin de identificar posibles efectos de la edad y del género sobre las tácticas de conflicto, se llevó a cabo un análisis de varianza (ANOVA) multivariado bifactorial con diseño de 2 x 3 (dos niveles de género por tres de edad). Se empleó la Prueba honestamente significativa (HSD) de Tukey en el análisis post hoc de los grupos de edad. Con el objetivo de explorar las relaciones entre tácticas de conflictos y estilos de gestión de conflictos se llevó a cabo un análisis de correlación de Pearson entre las escalas de ambos instrumentos. Todos los cálculos se llevaron a cabo utilizando los programas estadísticos SPSS 21 y AMOS 21. Resultados Durante el análisis factorial confirmatorio de la Escala de Tácticas de Conflicto (M-CTS) se ponderaron diversas soluciones factoriales, detectándose una tendencia de los reactivos 3 y 7 a presentar coeficientes de determinación relativamente bajos. Al repetir todos los análisis prescindiendo de dichos reactivos se observó, además, que habría una mejoría de todos los índices de validez y confiabilidad. Por esta razón y con apoyo en la literatura se decidió prescindir de dichos reactivos y proseguir el análisis únicamente con 20 indicadores (reactivos). Los resultados del análisis factorial confirmatorio de esta versión más breve de la Escala de Tácticas de Conflicto se presentan a continuación. Se confirmó un modelo de tres factores principales (argumentación, agresión psicológica o verbal, y agresión física), donde este último factor se descompuso, a su vez, en otros dos (agresión física media y agresión física grave). Como puede observarse en la Tabla 1, en general las cargas factoriales estandarizadas (betas) resultaron altas siendo todas ellas significativas al nivel p >.001. Igualmente los coeficientes de determinación estandarizados o varianza explicada (r 2 ) fueron adecuados. Por su parte, todas las medidas de bondad de ajuste resultaron adecuadas pudiendo mantenerse la hipótesis de bondad de ajuste (GFI =.897, RMSEA =.064, AGFI =.869, NFI =.816, CFI =.882; PNFI =.709, PGFI =.705, Ji 2 /gl = 2.413). Igualmente, como se observa en la Tabla 1, los niveles de confiabilidad resultaron aceptables para todas las escalas de la CTS. Con el fin de identificar posibles efectos de la edad y del género sobre las variables de estudio, se llevó a cabo un análisis de varianza (ANOVA) multivariado bifactorial con diseño de 2 x 3 (dos niveles de género por tres de edad). No se encontraron efectos de interacción, pero sí en los principales tanto por género como para la edad. Con relación al género, los hombres (M = 1.42, DE = 0.43) puntuaron más alto que las mujeres (M = 1.22, DE = 0.38) en agresión física grave (F (1/345) = 18.89, p <.001). En cuanto a la edad, el análisis de varianza reportó diferencias significativas en tres tácticas de conflicto: argumentación (F (2/345) = 3.44, p <.05), agresión psicológica y verbal (F (2/345) = 5.90, p <.01), y agresión física grave (F (2/345) = 4.03, p <.05). En el análisis post hoc con la prueba HSD de Tukey, no se confirmó la diferencia por grupos de edad en Argumentación. En lo que corresponde a agresión psicológica o verbal, el grupo de 11 y 12 años puntuó más bajo (M = 1.70, DE = 0.65) que el de 14 y 15 años (M = 1.85, DE = 0.68) de manera estadísticamente significativa (p <.001). Por su parte, en agresión física grave, el grupo de 11 y 12 años puntuó más bajo (M = 1.24, DE = 0.42) que el de 14 y 15 años (M = 1.41, DE = 0.40) de manera estadísticamente significativa (p <.001). 15
17 Luna-Bernal, De Gante-Casas ARTÍCULOS Tabla 1. Análisis Factorial Confirmatorio de la Escala de Tácticas de Conflicto (N = 346) Núm Reactivo Argumentación Confiabilidad alfa de Cronbach =.811 Has discutido en forma tranquila? Has buscado información para apoyar tu punto de vista? Has tratado de convencerlos con explicaciones? Has tratado de demostrarles de manera tranquila y con razones, que estaban equivocados? Has intentado expresar tu opinión de manera lógica? Has intentado arreglar las cosas hablando en vez de pelear? Agresión psicológica y verbal Confiabilidad alfa de Cronbach =.738 Has insultado o maldecido a algún compañero? Te has negado a hablar con tu compañero o compañeros acerca de un tema? Te has marchado molesto? Has dicho o hecho algo para fastidiar o cucar (provocar)? Has amenazado con golpear o lanzar algún objeto? Has intentado sujetar físicamente a algún compañero? Agresión física Confiabilidad alfa de Cronbach =.777 Agresión física media Confiabilidad alfa de Cronbach =.648 Has empujado o agarrado a algún compañero? Has golpeado en la cara a algún compañero? Has golpeado o mordido? Agresión física grave Confiabilidad alfa de Cronbach =.679 Has lanzado algún objeto a algún compañero? Has golpeado, pateado o lanzado algún objeto a algún compañero? Has intentado ahorcar a algún compañero? Has dado una golpiza ( tranquiza, madriza ) a algún compañero? Has amenazado a algún compañero con un cuchillo o arma? Confiabilidad total alfa de Cronbach total Fuente: Elaboración propia. Peso r Pasando al análisis correlacional, como puede observarse en la Tabla 2, el estilo enfocado en sí mismo correlacionó positivamente con agresión en todas sus modalidades mientras que, por su parte, los estilos Enfocado en la otra parte y enfocado en el problema correlacionaron positivamente con argumentación. Es de destacar que en la submuestra de hombres se encontró una correlación positiva estadísticamente significativa entre el estilo Enfocado en la Otra Parte y la agresión física media. Discusión La estructura de la Escala de Tácticas de Conflicto (M-CTS) confirmada a través del análisis factorial resultó congruente con la literatura. En particular, di- ARG APV AFM AFG Tabla 2. Correlaciones Pearson entre tácticas de conflicto y estilos de gestión de conflictos Hombres (n = 171) Mujeres (n = 175) Total (N = 346) ESM.08.41**.30**.25** EOP.37**.14.18* -.00 EP.42** ESM **.26**.18** EOP.38** EP.48** ESM.01.35**.28**.22** EOP.38** EP.45** Nota: *p <.05, **p <.01 ARG = Argumentación, APV = Agresión psicológica o verbal, AFM = Agresión física media, AFG = Agresión física grave, ESM = Estilo enfocado en sí mismo, EOP = Estilo enfocado en la otra parte, EP = Estilo enfocado en el problema. 16
18 ARTÍCULOS Agresión interpersonal y gestión de conflictos en adolescentes versos autores han señalado evidencia de que las dos escalas de agresión física podrían responder a un mismo factor (Barling, O Leary, Jouriles, Vivian y MacEwen, 1987; Reichenheim et al., 2007), al mismo tiempo se ha encontrado evidencia a favor de distinguir los dos tipos de agresión y los dos niveles de agresión física (Muñoz, et al., 2007; Mora et al., 2008; Straus, 1979; Straus et al., 1996; Yun, 2010). Con relación a los reactivos 3 y 7 que fueron eliminados durante el análisis, ya Muñoz et al. (2007) señalaban que el ítem 7 no denota tácitamente la presencia de motivación agresiva verbal o psicológica (p. 697). Por su parte, el reactivo 3 ( Has llamado o intentado llamar a otra persona para que ayude a arreglar las cosas?) implica recurrir a un tercero mientras que los otros reactivos de la escala de argumentación se refieren a conductas de negociación efectuadas directamente por el propio participante. Según Medina y Munduate (2005:120), lo esencial de la negociación no difiere en función de la aparición de terceras personas; no obstante, sí difieren las características del proceso negociador. Ello podría explicar la obtención de coeficientes de determinación bajos en dicho reactivo. Con respecto a los reactivos 9 y 10, éstos figuraban en la versión de Muñoz et al. (2007) en la escala de agresión física media, sin embargo en el presente análisis quedaron mejor ubicados en la escala de agresión psicológica o verbal. Este resultado coincide con lo señalado por Barling et al. (1987), quienes recomiendan considerar esos reactivos como indicadores de agresión psicológica ya que no se refieren directamente a golpear, lanzar o sujetar sino al hecho de amenazar o intentar realizar alguna de dichas conductas. Este resultado concuerda además con la versión original de la escala presentada por Straus (1979; Straus et al., 1996) en donde tales reactivos figuran en la escala de agresión verbal. En la ponderación del ajuste todos los índices considerados mostraron niveles adecuados y óptimos (García-Cueto, Pedro y Miranda, 1998; Hair et al., 1998/1999; Ferrando y Anguiano, 2010). Las cargas factoriales fueron de moderadas a altas (superiores a.40 y.50) y estadísticamente significativas; sin embargo, aunque los coeficientes de determinación estandarizados (varianza explicada) fueron en su mayor parte aceptables, cuatro de ellos resultaron menores al 20%, lo cual aconseja mejorar el instrumento (tal vez añadiendo nuevos reactivos) en posteriores investigaciones con adolescentes. En suma, una vez realizado el análisis factorial confirmatorio, el presente trabajo proporciona evidencia para sustentar la adecuada confiabilidad y validez de la adaptación de la Escala de Tácticas de Conflicto al contexto de las relaciones entre adolescentes compañeros de escuela. Se trataría de un instrumento útil para evaluar el uso de conductas de agresión física, agresión psicológica o verbal y argumentación como tácticas empleadas por los adolescentes para manejar los conflictos que surgen entre ellos. No obstante lo anterior, es recomendable realizar posteriores estudios complementarios que consideren más elementos de validez que no fueron considerados en el presente análisis como, por ejemplo, mayores criterios de validez convergente y discriminante. Con relación a las diferencias de género, en el presente estudio los hombres puntuaron más alto en agresión física grave. Esto coincide con la literatura sobre adolescencia en donde se ha encontrado de manera consistente una tendencia de los varones adolescentes a exhibir mayor agresión física (Galambos, Berembaum y McHale, 2009); así como con los estudios sobre violencia escolar donde ser varón se ha mostrado como una característica importante de este tipo de agresión (Aguilera, Muñoz y Orozco, 2007; Avilés, 2002; Muñoz, 2008). En cuanto a la edad, los resultados mostraron una posible tendencia del grupo de 11 y 12 años a presentar menor agresión psicológica y verbal y menor agresión física grave respecto del grupo de 14 y 15 años. Este resultado coincide con estudios sobre violencia escolar donde se ha encontrado, también, un aumento de la agresión asociado a la edad (Aguilera et al., 2007; Mestre, Samper, Tur, Richaud y Mesurado, 2012; Penado, 2012). En el análisis correlacional, como se pudo observar, el estilo enfocado en sí mismo (de carácter competitivo) correlacionó positivamente con agresión en todas sus modalidades. Este resultado es congruente con la literatura en la que se ha relacionado al estilo de competir con actitudes de aceptación o justificación de la violencia y conductas sociales agresivas (Garaigordobil, 2009). Por ejemplo, se la ha vinculado al uso de amenazas (Carnevale y Pruitt, 1992/2001) y, a su vez, el uso de la agresión psicológica se ha considerado como antecedente de la agresión física (Aguirre y García, 1997). Por su parte, los estilos enfocado en la otra parte y enfocado en el problema (caracterizados ambos por una alta cooperatividad o alta preocupación por los intereses de la otra parte) correlacionaron positivamente con argumentación. Este resultado es con- 17
19 Luna-Bernal, De Gante-Casas ARTÍCULOS gruente con la literatura en la que la colaboración y la acomodación se han asociado a competencias comunicativas como escucha activa, expresión asertiva y comunicación abierta (Luna, 2014; Roggero, Rabaglietti, Settanni y Ciairano, 2012) así como a actitudes cooperativas y prosociales, sensibilidad y empatía (Carnevale y Pruitt, 1992/2001; Garaigordobil, 2009, 2012). Tal resultado puede deberse a que la colaboración de las partes probablemente requiera discutir diversas alternativas de integración de los intereses en conflicto. Frecuentemente la colaboración involucra intercambio de información acerca de las prioridades e intereses de las partes (Carnevale y Pruitt, 1992/2001). Así, es posible que si el adolescente percibe potencial integrativo en la situación de conflicto (satisfacción de los intereses de ambas partes, ganar-ganar) deba sin embargo convencer o persuadir a la otra parte de dicho potencial. Por ello, el uso de la argumentación como táctica probablemente sea necesaria para mantener a la otra parte involucrada en la colaboración. En general, los resultados obtenidos en el presente estudio apoyan una relación de las tácticas de agresión (psicológica o verbal y física media y grave) con el estilos enfocado en sí mismo, y de la argumentación con los estilos enfocado en el problema y en la otra parte. Tales resultados son congruentes con la literatura y contribuyen a ampliar y profundizar la discusión sobre la vinculación entre manejo de conflictos y agresión interpersonal, considerando sobre todo el contexto de las relaciones entre los adolescentes en la escuela. En particular, el presente estudio proporciona evidencia sobre la validez y confiabilidad de la Escala de Tácticas de Conflicto en el contexto de las relaciones entre compañeros de escuela, los cuales podrían ser un instrumento de gran utilidad en el análisis de las maneras en que los adolescentes afrontan sus conflictos interpersonales. Dentro de las limitaciones del presente estudio cabe mencionar que fue llevado a cabo solamente con una muestra de adolescentes de secundaria, por lo cual cabría considerar para el futuro analizar otros niveles de estudio como el bachillerato o la licenciatura; así como el explorar las relaciones de otras variables de carácter personal y situacional que pudieran contribuir a profundizar en la explicación de las relaciones entre estilos y tácticas de conflicto encontradas en el presente estudio. También cabe mencionar que, tal como se explicó, este estudio se llevó a cabo con un muestreo por conveniencia. El empleo de esta técnica se justifica en el presente contexto dada la novedad del estudio, ya que no se contaba con antecedentes suficientes de aplicación de la CTS al contexto escolar; sin embargo, será necesario partir de la base establecida en el presente para confirmar los resultados obtenidos a través de nuevos trabajos que se realicen con muestras representativas a fin de garantizar la adecuada generalización de los hallazgos. Referencias AGUILERA, M. A., MUÑOZ, G. y OROZCO, A. (2007). Disciplina, violencia y consumo de sustancias nocivas a la salud en escuelas primarias y secundarias de México. México: Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. AGUIRRE, A. M. y GARCÍA, M. (1997). Violencia prematrimonial: un estudio exploratorio en universitarios. Última Década, 6, 1-9. ARIAS, A. V. (2007). Psicología social de la agresión. En J. F. MORALES, M. C. MOYA, E. GAVIRIA, e I. CUADRADO (Eds.), Psicología social (3a. ed.; pp ). 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Agresión interpersonal y gestión de conflictos en adolescentes: adaptación de la Escala de Tácticas de Conflicto en el contexto escolar
Agresión interpersonal y gestión de conflictos en adolescentes: adaptación de la Escala de Tácticas de Conflicto en el contexto escolar ALEJANDRO CÉSAR ANTONIO LUNA-BERNAL, 1 ALEJANDRA DE GANTE-CASAS 2

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