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Timestamp: 2013-05-24 04:34:19+00:00

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Sociedad de Arquitectos del Uruguay Inicio > Ágora Digital Ágora Digital
Ágora Digital es un espacio público para debates en red, promovido por la Sociedad de Arquitectos del Uruguay para la exposición de posturas o argumentos de socios y referentes frente a diversos temas de interés para la profesión.
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Sobre las comisiones especiales permanentes: algunas reflexiones
Un paso trascendente hacia la ciudad del futuro
BROU, ampliación de su sede central - Algunas razones para concretar su construcción
Arq. Tita Rodríguez Goyeneche
Ante el fallecimiento del Arq. Hugo Rodríguez Juanotena: una vida para honrar la vida
Arq. María del Carmen Queijo
Ramiro Bascans (1936 – 2012)
Arq. Nery González
Colonia del Sacramento: ¿patrimonio en peligro?
De puentes, balsas e invasiones
Arq. Martín Marcos (Prof. FADU-UBA, Argentina)
Hacer ciudad es nuestro gran desafío.
La costa oceánica, una opción comprometida
Ampliar JUNIO DE 2011
Arq. Aldo D'Agosto
Patrimonio Cultural o Patrimonio económico de unos pocos
La construcción de la identidad nacional y la transformación del territorio
Nota al MVOTMA sobre Laguna Garzón
Fresnedo acusa… ¿A quiénes?
Arq. Cristina Pastro
Carta al presidente de SAU
Otra vez. Una más
Desde la creación de la primera Comisión Especial Permanente (CEP) para la Ciudad Vieja y, luego, de otras comisiones especiales -como dijo un inversor en la Junta Departamental: "después del monstruo aparecieron otros monstruitos…"-, han transcurrido 30 años de ensayos, aciertos y errores en la gestión municipal de las áreas calificadas y, paralelamente en ese lapso, también se han ido modificando las doctrinas que se aplican en el mundo en este tema. La buena conservación del patrimonio construido requiere fuertes inversiones, políticas urbanas consistentes y bien aplicadas, pero también eficiencia y sentido común en la gestión. El mayor peligro para la conservación de este valioso acervo, fuera del lógico deterioro y la escasez de fondos, es el desarrollo, ya que los intereses que éste incluye pueden arrasar con los mejores esfuerzos de sus defensores. Muchas veces, esos intereses son colectivos, por lo que la preservación del acervo edilicio lleva en ciertos casos a los propios representantes del Estado a situaciones conflictivas.
Las áreas caracterizadas de las ciudades son muchas veces las más expuestas al desarrollo inmobiliario y por eso la gestión de las CEPs es particularmente difícil y provoca conflictos frecuentes entre la preservación y los intereses de los desarrollistas e incluso del propio Estado (por ejemplo el caso del puerto y su relación con la Ciudad Vieja). En los últimos años y sobre todo desde que comenzó la fuerte inversión en Montevideo, los casos de demoliciones, reciclajes y nuevas construcciones vienen generando discusiones internas e incluso públicas por las diferencias tanto de opiniones técnicas como no especializadas. El problema principal es que en los últimos tiempos, en comisiones en que desde su origen se suponía que la materia mayor sería la preservación patrimonial, han surgido temas urbanos y territoriales como el tránsito, el ambiente o los servicios, que antes casi no estaban presentes pero que ahora han tomado una importancia inesperada. El resultado de estos conflictos generalmente ha significado la pérdida, quizás inevitable, de valioso patrimonio tangible e intangible.
La Ciudad Vieja, Pocitos, Carrasco y el Prado ya no son, y serán cada vez menos, lo que hace 30 años se pretendía que fueran; Peñarol seguirá resistiendo en la medida que no aparezca algún inversor que haga una fuerte propuesta desarrollista directamente a las autoridades superiores, saltando por encima de la CEP respectiva. Las recalificaciones de zonas y otras excepciones, no sólo en las áreas protegidas sino en todo el territorio de Montevideo, son prerrogativa de esas autoridades y suceden, como en el caso del estadio de Peñarol o las nuevas torres en el entorno del Montevideo Shopping Center. Las CEPs son simples comisiones asesoras y sus decisiones pueden no ser compartidas por la superioridad, en cuyo caso no serán aplicadas.
La composición de las CEPs tampoco es el ideal. No aparecen muchos interesados en integrarlas y a veces los voluntarios, a pesar de su buena voluntad, no tienen claro el importante rol que juegan en el futuro de la ciudad de Montevideo e incluso no han tenido experiencia en la práctica de la protección del patrimonio y menos de la gestión territorial, que son en realidad las tareas que deberán cumplir. De la teoría a la práctica hay un abismo e incluso muchos reconocidos patrimonialistas tienen dificultades en la práctica de la gestión que deben desempeñar las CEPs, hasta que adquieren la experiencia necesaria. Eso requiere mucho tiempo y voluntad. Los miembros deben, ante todo, tener profunda vocación de servicio y sentido de responsabilidad ante el gremio, pero igualmente hacia toda la comunidad: deberían tener razonable interés y versación en el manejo de conceptos patrimoniales, urbanos y ambientales, así como disponer de suficiente tiempo para dedicarlo a la función y, desde luego, asistir asiduamente a las reuniones de la CEP que integran. Varios problemas pueden afectar el proceso de los anteproyectos en las comisiones: Que sea insuficiente la profundización del estudio por diversas razones: quórum escaso, falta de tiempo en la respectiva(s) sesión(es), dudas o posiciones discrepantes entre los miembros, etc.
Que no se analicen los proyectos desde un punto de vista estrictamente técnico, sin influencia de preferencias personales sobre estilos o visiones proyectuales particulares por parte de los miembros. Que no se valore adecuadamente la situación profesional de los colegas que presentan las propuestas y la necesidad de informarlos adecuadamente de las observaciones para que puedan concretar soluciones que permitan aprobar sus proyectos. En este sentido, las CEPs, además de proteger con sus dictámenes la preservación de los valores testimoniales de su área, deberían cumplir funciones didácticas y de difusión de los mismos, ya que demasiadas veces los colegas que presentan proyectos demuestran no comprender e incluso no compartir los principios básicos de esa tarea.
Que en los informes dirigidos a los proponentes se incluyan observaciones irrespetuosas que impliquen invadir la libertad del profesional en cuanto a su visión proyectual de la arquitectura. Esa es una delgada línea roja que es muy difícil de distinguir para evitar cruzarla, pero debe existir conciencia en la comisión de que esa libertad debe ser respetada en todo lo que permita la juiciosa preservación de un bien, un tramo o un espacio. Este es un punto muy difícil de superar y es el que generalmente origina los mayores problemas con los colegas, e incluso en la interna de la propia comisión. Que los miembros de cada CEP no tengan información sobre los criterios que se están aplicando en las demás y los problemas que van surgiendo (juicios, incluso), tal como lamentablemente sucede actualmente. Debería haber mayor preocupación en coordinar las acciones de todas las CEPS. Según la legislación vigente, algunos casos difíciles pasan a la Comisión Asesora Permanente, pero allí los conceptos que se manejan son muy diferentes; incluso en algunos casos las resoluciones contradicen los informes elevados por las comisiones. Para mejorar la gestión sería beneficioso que existieran instrucciones tipo "briefs" que sirvieran de modelo de actuación para todas las comisiones evitando así las asimetrías que causan desconcierto en los colegas que presentan permisos en distintas zonas.
Han transcurrido 30 años desde la creación de la primera comisión y es imprescindible hacer un balance de las experiencias recogidas desde entonces para actualizar los criterios empleados en la protección de las áreas caracterizadas. La redacción y puesta en vigor de los Planes Especiales de esas áreas ha sido un progreso alentador, pero ha coincidido con el importante desarrollo en la construcción que se ha producido en los últimos cinco años y que ha incrementado la presión desarrollista en las áreas de Ciudad Vieja, Pocitos, Carrasco e incluso, aunque más tarde, Prado. Hoy, la cuestión principal radica en el derecho de los colegas a proyectar en clave contemporánea, aplicando materiales y planteos formales de difícil adaptación a los entornos patrimoniales. Como consecuencia, a menos que el proyectista maneje los conceptos de buena inserción en esos contextos y disponga además de razonable competencia en el diseño arquitectónico, surgen discrepancias con la respectiva comisión. En otras ciudades se establecen normas severas para el diseño en áreas preservadas, pero en el Uruguay ese camino no ha sido compartido ni por las autoridades ni por el gremio y la confianza para el manejo de la situación ha sido depositada en las CEPS y su buen entendimiento con los técnicos actuantes. Hay además dos puntos que afectan gravemente a las áreas protegidas. El primero es la espacialidad y la volumetría. La edificación original de estas zonas data de mediados del siglo XIX (Ciudad Vieja, Prado) a principios del XX (Carrasco, Pocitos) y en general, salvo en el caso de la Ciudad Vieja, las construcciones eran mayormente de vivienda y de mediana o baja altura, lo cual daba al ámbito una unidad espacial que era un componente mayor del paisaje urbano a proteger. En los casos de Carrasco y Prado los espacios abiertos y la añosa vegetación formaban también una parte fundamental de su paisaje y ese era un valor preferente a preservar. La concesión de mayores alturas ha alterado la volumetría original, en algunos casos en forma violenta, como es el ejemplo en Pocitos e incluso en la Ciudad Vieja. En esta última se está analizando admitir para determinados casos alturas que sobrepasan los 100 metros. En este aspecto es útil comparar lo que son hoy las ciudades de Londres y Paris y analizar las diferencias. En Paris las nuevas edificaciones son cuidadosamente analizadas en el contexto de toda la ciudad, mientras que en Londres existe libertad suficiente para insertar edificios como, por ejemplo, The Shard, cercano al venerable Tower Bridge.
El segundo punto es el parcelario, concebido originalmente con la idea de lotes destinados a viviendas individuales. En la actualidad se fusionan padrones para construir edificios de gran volumen, no solamente en altura sino también en extensión, y eso es natural en una ciudad en desarrollo. Sin embargo, la fusión de padrones altera gravemente la configuración espacial primaria, además de aumentar la densidad con consecuencias de toda índole, mayormente en demandas en tránsito y servicios. Los temas precedentes deberían ser tenidos en cuenta por todos los que se preocupen por la conservación de los valores que hicieron que ciertos barrios de Montevideo merecieran la custodia por parte de las Comisiones Especiales, porque la situación actual permite presumir que el futuro del patrimonio de esos barrios está lejos de estar asegurado.
Con motivo de la celebración del 30º aniversario de la creación de la Comisión Especial Permanente de la Ciudad Vieja.
La mayoría de los arquitectos del mundo y de la práctica totalidad de los ciudadanos brasileños, llegamos a pensar que Oscar Niemeyer era inmortal. Y en cierto sentido, quizás llegue a serlo. Privilegio no tanto de los longevos, sino de los talentosos, los infatigables y los tenaces.
A punto de cumplir sus jóvenes 105 años, Niemeyer se aleja de este nuestro mundo terreno al que tanto se aferró y en el que tanto se inspiró, para escalar al podio de los consagrados.
Vida prolongada e intensa con no menos de 75 años de actividad profesional en su país y en el extranjero, abarcando una amplísima gama de programas arquitectónicos.
No cabe duda que su capacidad creativa se vio tempranamente estimulada por la presencia de Le Corbusier – uno de los más potentes y polémicos adalides de la modernidad a nivel mundial – quien, en su periplo por América del Sur en 1929, no sólo dictó conferencias en Montevideo y Buenos Aires, sino también en San Pablo y Río de Janeiro, ciudad natal de Niemeyer.
Algunos años más tarde, hacia 1936, su maestro Lucio Costa lo integra al equipo que tuvo a su cargo la realización del Ministerio de Sanidad y Educación, en pleno corazón de Río, por entonces la capital brasileña, contando con la directa colaboración de Le Corbusier.
Ministerio de Sanidad y Educación, Río de Janeiro.
Pero será seis años después que demostrará su originalísima inventiva diseñando un conjunto de obras en el barrio Pampulha de Belo Horizonte, a iniciativa de Juscelino Kubitschek, prefecto de esa ciudad. Particularmente, la "Casa del baile" y la iglesia de San Francisco, signaron la originalidad de sus planteos, donde las formas sinuosas pasan a ser dominantes.
Iglesia de San Francisco, Belo Horizonte.
"Arquitectura es invención y con esa premisa dibujo mis fantasías. La curva es una exigencia del cemento armado, un nuevo camino para la belleza y cubrí de curvas la capilla de Pampulha".
Y agregó todavía:
"No es el ángulo recto que me atrae, ni la línea recta dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atrae es la curva libre y sensual que encuentro en las entrañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en el cuerpo de la mujer bonita. De curvas está hecho el Universo. El universo de Einstein".
La rotunda consagración del maestro estuvo ligada al concurso convocado en 1956 por el entonces presidente Kubitschek para la construcción de Brasilia. Lucio Costa, que resultó el vencedor del referido concurso, invitó precisamente Niemeyer a proyectar los edificios institucionales de la nueva capital, permitiéndole desplegar su desbordante imaginación creadora.
Mayoritariamente, se ha señalado el interés prevalente de Niemeyer por los volúmenes exentos y su relativa ajenidad con el entorno urbano preexistente.
Aún admitiendo, en términos generales, la validez de tales consideraciones, baste recordar algunos ejemplos de distinto carácter, envergadura y temporalidad, para poner en evidencia el acierto con que el maestro brasileño fue capaz de obtener resultados convincentes:
a) el "Gran Hotel" de Ouro Preto, integrado a un centro patrimonial de potente singularidad (1938).
"Gran Hotel", Ouro Preto.
b) el edificio COPAN de 140 mt de altura, localizado en el centro neurálgico de San Pablo (década de los años 50).
Edificio COPAN, San Pablo.
c) la sede del Partido Comunista francés situado en una de las áreas fuertemente caracterizadas de la ciudad de Paris (1965).
Sede del Partido Comunista francés, Paris.
En los años recientes, el cúmulo de reconocimientos y la multitud de encargos de nuevas realizaciones, no erosionaron sin embargo su natural sencillez y bonomía.
Haber tenido el privilegio de conocerlo personalmente, me permitió comprobarlo.
Sencillez y bonomía y, además, compromiso cívico y sensibilidad hacia el más postergado.
"De esos largos años de trabajo sólo me tranquiliza saber que tuve tiempo para defender a los más pobres y mis convicciones políticas, satisfecho conmigo mismo. La arquitectura no es tan importante como la vida. Lo principal es la vida en este mundo que un día vamos a cambiar".
También en este plano, Niemeyer consolidó su estatura perdurable.
Un paso trascendente hacia la ciudad del futuro.
Montevideo es una ciudad puerto; no un puerto con una ciudad a sus espaldas. Y, sin embargo, la bahía (el ámbito paisajístico más relevante y atractivo nuestra capital), aparece cada día más cerrado al uso y goce de sus ciudadanos.
Nadie puede discutir la enorme importancia que la actividad comercial tiene para el presente y el futuro de nuestro crecimiento. Pero crecimiento no es sinónimo de desarrollo. Y desarrollo supone una equilibrada y sensible postura, capaz de compatibilizar la riqueza económica con la riqueza estética y cultural.
Resulta por lo mismo incompartible que el organismo estatal con competencia en el área portuaria, convalide la acumulación de contenedores y enormes galpones, impidiendo las visuales que, desde las calles de la Ciudad Vieja, se convino en respetar.
Por ello, me parece de estricta justicia aplaudir la contrastante decisión del Poder Ejecutivo, de viabilizar la construcción de nuevas edificaciones promovidas por el Banco de la República, que habrán de erigirse en la manzana limitada por las calles Zabala, Piedras, Solís y 25 de Agosto.
El correspondiente proyecto (*) es el que resultó vencedor -por decesión unánime del jurado– en el concurso internacional al que se presentaron 67 trabajos de equipos uruguayos, argentinos, chilenos y europeos.
En primer lugar, debe señalarse que no se trata, tal como equívocamente se ha afirmado, de una «torre», sino de una serie servicios bancarios y oficinas para atender las crecientes demandas empresariales en el área; y debe destacarse que entre las exigencias promovidas por el Directorio del BROU, está la de mantener y recalificar el edificio de la aduana vieja y el de rescatar los vestigios de la antigua atarazana de Montevideo, obras de origen colonial que habrán de albergar un museo y una biblioteca.
La excelente propuesta que resultó ganadora en el mencionado concurso, propone además, una terraza elevada abierta al uso público, de cara al recinto portuario.
Este proyecto permitirá, por otra parte, revertir la indecorosa situación actual de una manzana convertida en mero estacionamiento a cielo abierto a la entrada misma de nuestra ciudad.
Ejemplo emblemático, capaz de conjugar el respeto de un singular patrimonio histórico, con una convincente y rotunda apuesta modernizadora.
Por lo expuesto nos resulta mezquino, por decir lo menos, el cuestionamiento planteado acerca de una realización que confío, habrá de enriquecer nuestra cultura urbana y, consiguientemente, contribuir a una mejor calidad de vida para nuestra gente.
BROU - Ampliación de su sede central - Algunas razones para concretar su construcción
a) A nivel de gobierno se ha definido a Uruguay como país de turismo, con crecientes y muy buenos resultados económicos en los últimos años (se prevé un ingreso de unos 2.000 millones de dólares para el presente año 2011).
b) Montevideo sigue siendo el principal destino turístico a nivel nacional.
c) La Ciudad Vieja constituye la concentración patrimonial -arquitectónica, urbanística y paisajística- más relevante del país.
d) La Ciudad Vieja ha sido declarada de interés prioritario y, desde 1980, está particularmente tutelada por la IM, que ha venido realizando significativas inversiones y promoviendo numerosas coordinaciones público-privadas.
e) La manzana delimitada por las calles Piedras, Solís, 25 de Mayo y Zabala (detrás de la sede central del BROU) cuenta con dos edificios coloniales de valor testimonial relevante: la Aduana Vieja, de razonable mantenimiento y la Atarazana en estado semi ruinoso; manzana destinada para estacionamiento vehicular a cielo abierto. Como resultado de ello, la imagen urbana resulta deprimente, precisamente en un área que es la que primero perciben los visitantes extranjeros que llegan, por vía marítima, en los numerosos cruceros que hacen escala en la capital. (Es de hacer notar que ese predio es el centro del «caminatour» preparado a nivel oficial para los turistas que llegan a Montevideo).
f) En el año 2009 se convocó un concurso internacional de anteproyectos para ampliar la sede central del BROU, donde fueron 67 los trabajos presentados. El jurado constituido por 5 arquitectos (uno de los cuales – Justo Solsona – de prolongada y muy destacada actuación profesional y docente en la República Argentina) seleccionó por unanimidad el trabajo ganador.
g) El anteproyecto triunfante atiende los múltiples requerimientos exigidos en las bases del concurso y consigue un convincente relacionamiento con las preexistencias arquitectónicas y con su entorno urbano, proponiendo además una atractiva terraza-mirador con vistas al puerto y a la bahía. Complementariamente, logra una imagen de rotunda contemporaneidad que puede constituirse en un jalón cultural de inusual relieve para la región.
h) Tal como sucedió con los edificios del Teatro Solís, del Auditorio del Sodre o de la sede del Poder Ejecutivo, la obra puede transformarse en un notorio factor de prestigio gubernamental. (*) Los arquitectos uruguayos Alejandro Baptista Pereyra, Alejandro Baptista Acerenza y Horacio Flora son los autores del proyecto premiado.
Ante el fallecimiento del Arq. Hugo Rodríguez Juanotena: una vida para honrar la vida.
Hacer una semblanza, tarea difícil para quien en estos momentos está sintiendo muy fuertemente que se va de viaje, transportado a otra dimensión, un gran profesional, un gran educador, un maestro pero, por sobre todo, una bellísima persona, un referente ético.
Partió, quiso partir, se dispuso a hacerlo, de la misma manera que vivió: con sincera humildad. No quería discursos: «no le avisen a nadie… no quiero imágenes, ni flores, ni hipocresías ni formalismos…».
Pero no estuvo solo sino rodeado de sus seres más queridos. Escuchando música hasta dejar de respirar… saboreando una cucharita de helado y, muy cerquita, el mate y los bizcochos.
No soy seguramente la más indicada para hablar de su aporte a la Arquitectura nacional. Eso lo dejaré en manos de los críticos especializados; pero sí quiero destacar que sus caminos fueron muchos y en todos dejó sus huellas y testimonio de vida. Trabajó con ahínco en el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y ¿quién no conoce alguna de sus escuelas?; integró estudios profesionales donde su disciplina y método, en el contexto de trabajos siempre de equipo, le hicieron imprescindible.
Lo hizo en sus inicios con el Arq. Zamora (inaugurando una amistad que les une aún hoy), con mi padre Rodríguez Olivencia, con Domingo y Cocolito Correa. Con Reverdito, Gilboa, Bisogno, Daners y Chao. Se destacó en el Centro de Protección de Choferes y con Estudio Cinco fueron innumerables y conocidas las obras que marcaron rumbo en la disciplina, ya sea a través de los concursos ganados, como en la esfera particular del ejercicio liberal de la profesión y, a partir de ello, la construcción de su entrañable amistad con «el Negro» Rodríguez Orozco, quien lo acompañara hasta estos últimos días.
Fue un riguroso investigador en el Instituto de la Construcción y su casa en El Pinar el primer laboratorio de pruebas. Fue director de un grupo de viaje y siempre he sentido elogios para la idoneidad en sus análisis pero también para su espíritu indagador e incansable así como para su probado compañerismo.
Fue un extraordinario docente en el Taller Reverdito y no faltan aquellos que lo recordarán en ese perfil: «¡Qué bárbara la corrección del Juano!».
Fue asistente académico en la Facultad de Arquitectura de la UdelaR y, junto a Lachinián, los fuertes del equipo del «Tano». Integró la lista de jurados de SAU y, en la medida de sus posibilidades, aportó su esfuerzo participando de diversas comisiones, tanto en el gremio como en los órganos del co-gobierno de la Facultad. Y, ya veterano, se prestó siempre para apoyar a colegas más jóvenes integrando listas, allá por el final, en las que descubrir su nombre era para muchos una garantía más que suficiente.
Fue siempre un comprometido, con la vida, con las ideas, con las utopías que permiten soñar. Un apasionado.
Por eso, fue también diseñador de tejidos en lana, carpintero de muebles que aún hoy están en uso. E inclusive, me viene a la memoria que temporalmente aportó su espíritu creativo en los exquisitos postres de la Mallorquina: sibarita para las comidas, le encantaba crear cocinando así como descubrir nuevos sabores.
Apoyó siempre a sus hijos en emprendimientos productivos y comerciales, ayudando con su visión, sus estudios y sus descubrimientos, y también arriesgando sus propios recursos económicos.
Nunca se guardó nada. Lo dio todo.
Con su compañera, por más de 70 años, construyó una hermosa familia: 6 hijos, 16 nietos y 8 bisnietos, y a todos ayudó a crecer y a creer en el futuro.
Fueron 90 años de siembras que valen para honrar la vida. Y Hugo supo hacerlo así: sin bombos ni platillos.
Y finalmente, se empeño en partir también así: con la serena convicción que da el saber que cumplió con su destino, destino de grande, de grande de verdad. Y lo digo no sin pensar que estas palabras serían para él un abuso de mi necesidad de tener que escribir lo que me han pedido los compañeros de SAU: ¡perdóname Hugo, tío querido, por esta infidelidad!
A salvo de ello, digo que para quienes tuvimos el privilegio de estar más cerca, así como para todos los que puedan compartir, esta semblanza el desafío es recordar: aprender y continuar el camino trazado.
El 1º de mayo de este año, un trabajador de la arquitectura dejó de estar entre nosotros. Un análisis del curriculum de este hacedor nos lo muestra vinculado a cerca de 500.000 metros cuadrados de obra construidos, bajo su diseño, dirección o supervisión de equipos de profesionales, en las variadas instituciones donde desarrolló su actuación. Es posible afirmar que en toda población relativamente importante del país hay una obra en la Ramiro estuvo vinculado de alguna forma.
Lo conocí como docente del Taller Herrán en los años '70, motivando a los estudiantes en la investigación de los nuevos caminos de la Arquitectura. En ese momento, Ramiro era funcionario de Educación Secundaria y estaba vinculado a la producción de vivienda cooperativa. Ambas experiencias han constituido, en la historia de la arquitectura uruguaya, paradigmas de la buena formas de realización.
La Oficina de Educación Secundaria, en esa época, produjo arquitectura educativa de alta calidad, fruto de un importante esfuerzo de investigación en las diversas esferas de la planificación, diseño y construcción. Se construyeron adecuados prototipos con un buen comportamiento en el tiempo, con materiales nacionales y empleo de la mano de obra existente en todo el territorio. Muchos de los logros investigados en esta época continúan siendo incorporados en las realizaciones actuales.
El proceso dictatorial abortó estas experiencias, perdiéndose la participación de muchos técnicos muy formados. Ramiro en estos años se volcó a la actividad privada en arquitectura y equipamiento, realizando una producción importante también en esa época.
La vuelta a la democracia permitió nuevos intentos de recomponer las experiencias exitosas del pasado, en el ámbito de la arquitectura educativa, de las que Ramiro fue importante protagonista, con variados resultados, según las decisiones políticas y diversas formas organizativas de producción. El estudio de prototipos arquitectónicos, la organización de la dirección de obras y el estudio del mantenimiento edilicio tuvieron en nuestro colega un entusiasta trabajador y conductor, sin tener en cuenta horarios ni cansancio, consolidando en su entorno nuevos equipos de profesionales imbuidos del espíritu de calidad. «¡Ay, si la veteranía fuese un grado...! Si no se llegase huérfano a ese trago...» J.M. Serrat Cuando por disposiciones reglamentarias, no pudo continuar aportando su experiencia en el ámbito de la arquitectura educativa, Ramiro «transformó su veteranía en un grado» y desarrolló su privilegiada capacidad de producir imágenes en los talleres de artes plásticas a los que se vinculó. Por eso lo encontramos hasta los últimos días de su vida como lo conocimos en los años '70, con un 6B y unas acuarelas en la mano.
Corresponde resaltar, por sobre todo, algo que pudimos apreciar los que compartimos el trabajo con Ramiro: su total adhesión al código de ética de esta institución, no solo en su trabajo y en relación con la Sociedad, sino, en particular, formando grupos de arquitectos, asumiendo en todo momento las consecuencias de los errores de sus funcionarios y permitiendo a los más jóvenes ocupar los lugares abiertos. Arq. María del Carmen Queijo
En diciembre de 1995 el Barrio Histórico de Colonia del Sacramento se incorporaba a la lista del Patrimonio Mundial de UNESCO, coronando el trabajo de mucha gente, y en particular de tres pioneros: Odriozola, Cravotto y Asunçao. Curiosamente, el año anterior el Estado uruguayo había formalizado una convocatoria internacional para la construcción de un ambicioso programa de puerto deportivo en su entorno próximo (en el mismo lugar donde hoy a todo el mundo le parece inadmisible…). El llamado –al que se presentaron tres oferentes- es adjudicado a una empresa austríaca que constituye aquí la sociedad "Marinas del Sacramento S.A." con participación de Buquebús-"Los Cipreses S.A.", cuyo presidente, Juan Carlos López Mena asumiría también la presidencia de aquella, afirmando luego su posición dominante en el emprendimiento. Exactamente 3 años más tarde, en diciembre de 1998 se suscribía el contrato de concesión de obra a "Marinas del Sacramento S.A.", abriendo el camino a la elaboración del proyecto ejecutivo, proyecto que estaría en condiciones de concretarse una vez salvadas las observaciones y condicionamientos que pudieran generarse en la órbita de los organismos asesores facultados al efecto (Comisión de seguimiento, DINAMA, etc.)
Esa tramitación tuvo un desarrollo problemático entrando de hecho en receso entre los años 2000 y 2006, cuando volvería a reactivarse, ahora con una propuesta que a la vez que reformulaba el proyecto original, lo vinculaba a otro emprendimiento de Buquebús-"Los Cipreses S.A.": el hotel-casino proyectado en la que había sido sede de la vieja Prefectura del Puerto de Colonia, enajenada en 1997 en otro llamado público internacional. Adquirido el padrón en esas circunstancias, la empresa presidida por López Mena elabora una propuesta que involucra padrones contiguos en esa manzana y en las dos adyacentes, y hace su presentación pública que genera gran expectativa a nivel de prensa y autoridades locales y nacionales (y escasas o nulas observaciones del mundo académico). Se proponía generar un complejo turístico portuario que incluía un hotel 5 estrellas, casino, centro comercial y otras actividades conexas, todo en un formato "monumental" sin vínculo posible con el entorno histórico. En el correr de 1998, la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación expuso su opinión fuertemente crítica sobre el anteproyecto puesto a su consideración, promoviendo a su vez la intervención del Comité del Patrimonio Mundial a efectos de examinar una segunda propuesta, ahora limitada al área del ex edificio de la Prefectura y los padrones contiguos dentro de la misma manzana.
LLEGA UNESCO MARCA LA CANCHA Y PIDE RESPUESTAS
Como consecuencia de esas actuaciones se concretan dos misiones de evaluación a cargo de ICOMOS (abril de 2002 y mayo 2004), cuyos informes dan lugar a sucesivas resoluciones del Comité del Patrimonio Mundial, con expresa mención a la necesaria elaboración de un Plan de Gestión. Valgan como ejemplos la RESOLUCIÓN 27 COM 7 B 101 del año 2003 (1) y la RESOLUCIÓN 28 COM 15B.105 del año 2004 (2)
El tema del hotel-casino se mantendría sin resolución hasta la fecha; la propuesta de la "Marina" volvería a replantearse en el año 2006, concentrando la atención preferente de varios actores (Comisión del Patrimonio, Consejo Honorario, Sociedad San Gabriel y otras organizaciones sociales), con la consecuencia de promover el envío de una nueva misión de UNESCO (junio 2008). Esa misión tuvo como resultado un muy documentado informe del técnico de ICOMOS Edgardo J. Venturini, en el que se fundamenta la incompatibilidad del emprendimiento de "Marinas del Sacramento S.A." con su entorno próximo, sugiriendo la posibilidad de su reubicación, y poniendo énfasis en la necesidad de que el Estado Parte se comprometa en dar continuidad y llevar a su fin el proceso de elaboración del Plan de Gestión -proceso iniciado en octubre de 2003 e interrumpido en setiembre de 2007-, entendido ese plan como instrumento adecuado para la coordinación de acciones e intervenciones de los diversos organismos y actores, públicos y privados, involucrados en la protección y conservación del área.
El avance y conclusión del Plan de Gestión y la necesidad de crear una autoridad del sitio dotada de atribuciones suficientes para el manejo del proceso de conservación, protección y gestión patrimonial, son cuestiones de primera importancia que el informe de Venturini subraya y que debieron abordarse sin más trámite. Eso ocurría a fines de 2008, pero pasaron los meses y los años sin que los reiterados planteos de UNESCO tuvieran entre nosotros respuesta adecuada. Por fin, la fecha de febrero de 2012 apareció como un "final del juego", y ante la inminencia de sanciones o reconvenciones, el Ministerio de Educación y Cultura y la Intendencia de Colonia llegaron a un acuerdo realista, dando prioridad absoluta a la elaboración del postergado Plan de Gestión, Ambas instituciones diseñaron una estrategia orientada a cumplir con ese objetivo, contando con un asesoramiento técnico -valioso y específico- facilitado por UNESCO.
DISENSOS A LA URUGUAYA Y UN FINAL ALENTADOR
Dado que tanto la formulación concreta de esa estrategia como su puesta en práctica estuvieron lejos de lograr consensos, la consecuencia gravosa e indeseada fue que importantes actores potenciales de los trabajos a desarrollar quedaron de hecho marginados, suscitándose además situaciones que agregaron tensiones institucionales de signo negativo. No era ese el mejor contexto para abordar un trabajo de notoria complejidad, pero el resultado obtenido merece una particular consideración, máxime ahora, cuando la propia UNESCO lo ha refrendado. Vale la pena transcribir la resolución adoptada el pasado 6 de julio, en ocasión de la 36 sesión del Comité del Patrimonio Mundial en San Petersburgo. Luego de extenso y detallado análisis de antecedentes y estado de situación, el documento aprobado hace constar sus conclusiones y formaliza el testo de resolución en los términos que siguen (3):
5. Invita nuevamente al Estado Parte a considerar, en el marco del inventario retrospectivo, la extensión del bien y/o de su área tampón a fin de incluir "la Bahía y las islas de la ciudad de Colonia del Sacramento", elevando en ese sentido una propuesta al Comité del Patrimonio Mundial para su aprobación.
6.Solicita igualmente al Estado Parte someter a consideración del Centro del Patrimonio Mundial, antes del 1º de febrero de 2014, un informe actualizado sobre el estado de conservación del bien y sobre la puesta en práctica de las referencias que anteceden, para su examen por el Comité del Patrimonio Mundial en su 38º sesión en 2014.
En su más alto nivel de decisión, UNESCO "Acoge favorablemente el desarrollo del Plan de Gestión relativo al bien". He aquí una muy buena noticia para el país. Un documento cuya elaboración fue demandada diez años atrás por su condición irremplazable de marco de referencia de las políticas de protección del área e instrumento esencial para su puesta en práctica, cuenta hoy con aval internacional y abre una nueva etapa de trabajo en la que será necesario recomponer la relación entre todos los actores involucrados, superar situaciones olvidables y asegurar el más amplio aporte a la consolidación y desarrollo del avance realizado.
Un horizonte problemático aparece ahora despejado. ¿Podremos entonces presentar dentro de dos años a UNESCO un documento que refleje el mejor nivel de concreción de los compromisos asumidos y elimine toda duda sobre la posibilidad de que Colonia del Sacramento pierda o comprometa las condiciones que justificaron su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial ? La respuesta parece clara, pero a tres semanas de decisión de tal trascendencia, una situación insólita evoca viejos fantasmas: la poda en clave de "tala" de los paraísos del barrio histórico y su área contigua acaba de generar un nuevo enfrentamiento entre la Comisión Honoraria y la Comisión del Patrimonio, aquella avalando el procedimiento y esta expresándose en oposición radical, determinando la suspensión del operativo en proceso. Seis años atrás, ante una situación similar, las dos instituciones expusieron una visión coincidente; hoy, reiteran los desencuentros que solo aportaron problemas en el proceso de elaboración del Plan de Gestión. Si ese es el escenario del trabajo por venir, ya podemos sacar los signos de interrogación del título. Hablaremos en rigor de Colonia del Sacramento, patrimonio en peligro…y ya no habrá misión de UNESCO que salve lo que los uruguayos de estos tiempos no supimos defender.
(2) RESOLUCIÓN 28 COM 15B.105 / año 2004
1. Tomando nota de las informaciones transmitidas por el Estado Parte (decisión 27 COM 7B.101),
En el artículo «Una más sobre la polémica del puente Garzón», aparecido en el último boletín de la SAU se hacen dos observaciones que viene al caso recordar:
«…si el puente fuera diseñado por un artista que logre, como es de esperar, una obra de arte, la apreciación estética dentro de su área de visibilidad solo atenuaría el dolor por la pérdida del ambiente natural preexistente, mientras que el resto del desastre prevalecería.»
«Aún en el caso que se modificara el proyecto de puente y surgiera una obra de arte, y en este tema sobran ejemplos, las ventajas son dudosas, porque las consecuencias ambientales serían las mismas y además podría sumarse un efecto negativo por la mayor concurrencia de público para apreciar la obra, lo que aumentaría la antropización de toda la zona circundante.»
Conocida la propuesta del Arq. Viñoly, ambas afirmaciones mantienen su valor, sobre todo la segunda, ya que desde el lanzamiento de la idea, incluso por parte del propio autor, se vislumbra que la originalidad y calidad del proyecto han de atraer mucho más público que el propuesto por el MTOP, y eso es precisamente lo que los defensores del entorno verán con preocupación. Los desarrollistas, por el contrario, sumarán puntos a su causa porque una mayor concurrencia es lo que desean los comercializadores de cualquier producto, en primer lugar la tierra. Piria ya lo sabía.
Uno de los mayores riesgos que corren actualmente los sitios patrimoniales de la Humanidad, sean construidos o naturales, es la masiva concurrencia de público y las dificultades que presenta su manejo. Como se sostiene en el artículo: «dada la falta de visión de futuro y de respeto a las normas por parte de nuestros compatriotas y turistas en general, la depredación ambiental, que hoy se ve dificultada por la falta de un puente, será inevitable».
La buena noticia es entonces que el proyecto puede ser un orgullo para el país por su visión original e innovadora para casos de ubicaciones geográficas especiales. La mala noticia es que la construcción de ese puente, que ya tiene antecedentes en el construido por el rey Persa Jerjes sobre el Helesponto para invadir a Grecia, en la práctica agravará el proceso de decadencia del ambiente natural de la laguna Garzón y su área circundante, y además, por sus características y proceso de definición aumentará la presión antrópica en la zona con sus inevitables consecuencias negativas.
Lo que faltaría sería que, como a Jerjes, a alguna autoridad se le ocurra azotar a la Laguna Garzón por haberse opuesto tan tenazmente a una rauda continuidad de la ruta 10.
No conocemos su nombre pero hace pocos meses en algún lugar del mundo nació el habitante número siete mil millones. “Los próximos dos mil millones de personas que se agregarán a la población mundial vivirán en ciudades; en consecuencia, es necesario planificar para ellos desde ahora” advierte el informe “Estado de la Población Mundial 2011” de la ONU. ¿Dónde alojar a esos millones por venir? “El Triunfo de las Ciudades”, reciente libro del profesor de Harvard Edward Glaeser, reivindica que ellas -las grandes ciudades- son la única alternativa a esta temible combinación de crecimiento demográfico explosivo, calentamiento global, crisis energética y pobreza endémica: “Seria mucho mejor para el planeta que su población urbana viviese en ciudades densas levantadas alrededor del ascensor, en lugar de hacerlo en áreas diseminadas construidas en torno al automóvil”. Sus estudios demuestran que la ciudad extendida de baja densidad poblacional provoca mayor impacto ambiental y social negativo que las urbes compactas y densas. La casa individual exenta -mal que nos pese a los arquitectos- ha devenido en el tipo de vivienda que más energía, tierra y agua consume; siendo la contra-cara de un modelo territorial inviable y ecológicamente insustentable. ¿Podemos seguir enseñando, publicando y premiando estos paradigmáticos ejemplos de la “alta costura” arquitectónica sin hacer una reflexión critica de sus consecuencias? Aquí el 92% de los argentinos vivimos en ciudades y sus periferias han crecido en los últimos años de tres formas: La privada mediante barrios cerrados y similares; la pública con conjuntos habitacionales de vivienda social, y la espontánea vía asentamientos irregulares y villas miseria. Así y por distintas razones, se ha agrandado la mancha urbana sin planificación y con muy baja densidad; ocupando gran cantidad de tierras fértiles o interviniendo imprudentemente frágiles eco-sistemas de regulación hidrológica como humedales y otras zonas inundables. Hoy los barrios cerrados usan 40 mil hectáreas contra las 20 mil de la ciudad de Buenos Aires; duplican su superficie para albergar menos gente que el barrio de Caballito. Un verdadero despilfarro del territorio más rico y productivo del planeta, justo cuando los alimentos son vitales. Además su dependencia del automóvil conlleva altos consumos de combustibles fósiles y emisiones de CO2 que agravan el calentamiento global. Probablemente por ello Rosario ha sido la primera ciudad del país en debatir públicamente y prohibir nuevos barrios cerrados en su periferia. Privilegiar el valor social y estratégico del suelo por sobre la especulación y la fragmentación son fundamentos de la flamante Ley. ¿Es sostenible continuar loteando al infinito la Pampa Húmeda y el Delta?
Desde el sector público, la vivienda de interés social también ha evitado la densidad y el tejido urbano compacto, probablemente para alejarse del fracaso de los barrios tipo “Fuerte Apache” en los años `70. En su reemplazo este Estado ha optado – casi siempre- por conjuntos aislados de casas en las periferias. Sin una reflexión arquitectónica ni de los materiales y el ambiente que se proponen; con trazados de calles ensimismados que suplantan la eficaz “manzana criolla”, estas “soluciones habitacionales” han sido una nueva oportunidad perdida para convocar a pensar, diseñar y construir un mejor hábitat para muchos. Hoy es más importante hacer ciudad que hacer viviendas. Por eso lo sinérgico es abrir calles y urbanizar las villas, crear espacio público de calidad en zonas marginales, mejorar viviendas existentes, densificar y llevar agua potable y cloacas allí donde no existen, sanear el Riachuelo y las cuencas contaminadas del conurbano, fortalecer ciudades intermedias, e invertir seriamente en los trenes y el transporte público metropolitano. Barrios cerrados, conjuntos habitacionales aislados y asentamientos irregulares de pobreza extrema son, por opción o por necesidad, modelos no sostenibles de anti-ciudad. Hacer ciudad. ¿Cómo? Compacta e intensa, mezclando gente, usos, densidades y tipologías edilicias diferentes. Con espacio público de alta calidad; plazas, calles y parques de cuidado diseño y mantenimiento. Con actividades comerciales y productivas compatibles con una vida sana. Con nuevas viviendas colectivas, cómodas, eficientes energéticamente, hechas con materiales sustentables y techos verdes. Con equipamientos culturales, educativos y sanitarios para todos. Con transporte público extendido, sostenible y diversificado. Cuidando los barrios, el ambiente y nuestro patrimonio. Integrando y urbanizando las villas y las periferias informes. Posibilitando con políticas activas el acceso a una vivienda digna y urbana. Una ciudad mejor, más solidaria, donde impere la ley y donde los distintos podamos convivir sin tener que recurrir a muros y seguridad privada. Donde cada uno encuentre su lugar y pueda construir su propio proyecto de felicidad. Esta podría ser la solución a nuestra actual encrucijada. ¿Estaremos en condiciones, como disciplina y colectivo profesional, de asumir el desafío? Arq. Martín Marcos
Profesor titular Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo Universidad de Bs. As.
Los impulsos desarrollistas se multiplican y la inversión inmobiliaria se dirige también a la costa oceánica uruguaya. Es indudable que esta vulnerable interfase entre el dominio de las aguas continentales y la dinámica costera atlántica es un bien agotable y que es necesario preservar las calidades físicas y biológicas de su ámbito. La dificultad radica en la elección de qué tipo de modelo territorial se debe adoptar allí para el futuro, y surgen las discrepancias. La discusión abarca aspectos económicos, políticos, sociales y ambientales, con posiciones en algunos casos radicales, incluso por personas bien intencionadas, pero que no tienen los conocimientos necesarios para profundizar en complejos temas técnicos que pertenecen a disciplinas que les son ajenas.
En Rocha, desde el Chuy hasta La Paloma, el desarrollo de la costa ha sido mal regulado y peor gestionado. En algunas zonas se han multiplicado los fraccionamientos, con alta morosidad y escasa ocupación, generando elevados costos para el erario público, en tanto que en otras se aglomeran las edificaciones, muchas veces irregulares, con las consabidas consecuencias negativas para el ambiente e incluso para los propios vecinos y usuarios. Sin embargo, entre las lagunas de Rocha y Garzón no ha habido hasta ahora una ocupación importante, por lo cual esa zona permanece con sus valores naturales casi en su estado original. Se debe recordar que es un área afectada por un compromiso internacional de preservación adquirido por Uruguay, el 22 de setiembre de 1984 (convenio Ramsar), y que, además, está en estudio su inclusión en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas por la riqueza de sus ambientes naturales. Si bien existe un Plan Parcial de Ordenamiento Territorial Lagunas Costeras -que la Intendencia de Rocha afirma que garantizará un desarrollo adecuado-, destacados técnicos independientes sostienen que no plantea una gestión beneficiosa para esa área y que promoverá una presión significativa sobre los vulnerables ambientes lagunares que deben ser protegidos. De llevarse a cabo la iniciativa de un inversor privado para financiar la construcción de un vínculo fijo sobre la laguna Garzón, la situación se agravaría, tal como sucedió en el departamento de Maldonado entre las lagunas Garzón y José Ignacio, donde la construcción del puente sobre esta última causó tal desarrollo en el pueblito de José Ignacio que el fraccionamiento original no pudo soportarlo y en temporada resulta casi imposible circular y estacionar. Además, la ruta 10 se ha convertido en una carretera de alta velocidad, que ha propiciado una onerosa urbanización lineal dispersa y la vida nativa en la laguna José Ignacio está ya casi extinguida.
Entonces, ¿cuál es el modelo que debería adoptar Rocha para la zona de Garzón? El que las autoridades desean es el que se ha aplicado en otras partes del mundo y que ha arruinado territorios, aún bajo condiciones de control mucho más rígidas y exigentes que en nuestro país. Los opositores a ese modelo opinan como el reconocido arquitecto Rafael Viñoly, que sostiene: «La tipología tradicional del desarrollo reciente de Punta del Este no debería ser el camino que Rocha debería tomar en el futuro. El mercado que puede hacer del Uruguay, uno de los pocos ‘países destino’ que quedan en el mundo, no es el que puede apreciar una imitación de la urbanización descontrolada de Miami por más obvia que parezca esa respuesta, o precisamente por ello. Los resultados de seguir esta estrategia están a la vista en muchos países del mundo.»
Este es un momento de decisión que ha de afectar el porvenir de un bien nacional y que debe ser trasmitido a las futuras generaciones en las mejores condiciones posibles. Por ingenuidad o imprudencia, una resolución equivocada puede hacer perder una de las pocas zonas que van quedando casi intactas en nuestra costa atlántica.
Puente sobre la Laguna Garzón, Rocha
Tomando posición sobre los fraccionamientos proyectados sobre la costa en "Las Garzas" y la construcción del puente sobre la Laguna Garzón que integra el Parque Nacional Lacustre, en el Lagunar Costero, se concluye que la preservación de los valores patrimoniales se verán afectados de manera irreversible y se propone la no construcción del puente sobre la Laguna Garzón y el no fortalecimiento de la Ruta 10, en razón de que:
• No contempla los valores de un patrimonio cultural paisajístico de un sistema lagunar de la reserva Biosfera Bañados del Este, que data de 6.000 a 8.000 años exponiendo a impactos ambientales, visuales y sonoros una zona en equilibrio, de gran sensibilidad; teniendo como antecedentes la Laguna José Ignacio integrante del sistema lagunar, hoy afectada por un puente sobre la Ruta 10. • Su rechazo al fortalecimiento de la Ruta 10 con el alto tránsito, actualmente solución errónea reconocida internacionalmente y proponiendo modernos vínculos flexibles y respetuosos de los valores patrimoniales paisajísticos que dan verdadero significado a esos territorios; también se entiende como no conveniente emplazamientos inmobiliarios que vulneren y se apropien, para unos pocos, de la utilización y disfrute de la faja costera de "Las Garzas".
• No contempla el mejoramiento de la Ruta 9 como vía rápida y estructuradora de una conexión en peine, conservando el sistema existente que permita el desarrollo turístico en un ámbito de valoración del patrimonio cultural paisajístico y el mantenimiento de un sitio para la investigación y el conocimiento científico de la biodiversidad.
• No contempla preservar los valores tradicionales y artesanales de explotación de los recursos costeros que desarrolla la comunidad local, que constituyen un patrimonio cultural.
Arq. Adlo D'Agosto
A continuación compartimos, con la debida autorización del autor, las palabras que dirigiera el reconocido Arq. Rafael Viñoly a las autoridades nacionales para compartir su punto de vista respecto a la posible construcción de un puente sobre la Laguna Garzón y la afectación de la zona, entre otros aspectos que aborda la nota.
Para entender las razones por las cuales la extensión de la ruta 10 hacia el este de la costa uruguaya es un error de enormes consecuencias ecológicas, económicas y culturales no hace falta más que visitar los desarrollos costeros en otras partes del mundo (los originales y sus peores imitaciones más recientes) que han seguido una estrategia de planeamiento guiada por la mera especulación inmobiliaria, sin una visión del futuro global del territorio nacional.
Esa estrategia se basa en la convicción de que el acceso más directo a una región turística aumenta la plusvalía de la tierra y justifica la degradación del ambiente natural, aun cuando este sea el motivo que genera su valor inicial. Esa degradación, que usualmente se trata de "mitigar" con los efectos anestésicos del "Paisajismo Artificial", es irrecuperable y usurpa las características geográficas y culturales de esa región. La evidencia innegable de que esta estrategia de planeamiento produce esos resultados económicos inmediatos, no impide que sus efectos a largo plazo resulten en la reducción de su futuro potencial económico como región. Lo que es aun más grave es que cuando esa transformación se hace sobre modelos que contradicen las características naturales y culturales de esa región esta estrategia representa la colonización de su identidad geográfica y cultural.
Es imposible exigir del sector privado, (controlado por intereses que por definición son parciales), que tenga o que ejercite la prosecución de esta visión global. Es, sin embargo, la responsabilidad fundamental del sector publico definirla y mantenerla. La construcción del puente sobre la Laguna Garzón es uno de esos eventos de significación geográfica que trasciende lo inmediato así como la falsa controversia entre partidarios del "desarrollo" y sus presuntos "opositores".
El dilema que nos permite encarar el desarrollo de las nuevas Ciencias Ambientales y los avances en la teoría del Planeamiento Sostenible es cómo facilitar el desarrollo sin poner en peligro la fragilidad de nuestro ambiente natural; cómo asegurar que cada operación parcial mantenga un equilibrio estable dentro de una imagen general y fundamentalmente flexible de un futuro predecible.
Una conclusión directa de estos avances científicos y tecnológicos es que el desarrollo de costas marítimas vírgenes debe hacerse a partir de vías de acceso planificadas en forma puntual y no lineal. Es decir que el acceso a este tipo de costa debe hacerse por caminos secundarios perpendiculares a la misma, en vez de a través de una ruta que la sigue longitudinalmente.
Ésta es una conclusión que prácticamente no tiene oposición en los planos técnicos de nivel internacional. Este criterio de planeamiento además de remover el impacto del tránsito vehicular sobre el límite costero tiene la ventaja de permitir la regulación futura de la densidad y el carácter urbanístico de las regiones lindantes, controlando la evolución del valor de la tierra como función de su especificidad ambiental, en vez de dejarlo en manos del mercado inmobiliario especulativo.
La operación desregulada de ese mercado (como el de tantas otras esferas de la actividad económica recientemente) ha producido un daño más que significativo a la integridad paisajística y ambiental de la costa uruguaya.
Lo importante en este caso es que esta intervención no implica servir a un solo proyecto individual, (aunque esto sea tan incomprensible como inaceptable) sino que marca el futuro del desarrollo de toda la costa del Este hasta La Coronilla.
Si el argumento a favor de la construcción del puente se basa en los potenciales beneficios impositivos de un municipio, es importante recordar que la costa es un bien público de nivel nacional que cumple una función estratégica en el futuro económico del Uruguay.
Si en cambio el país elije convertirse en uno de los pocos "Países Destino" en un mundo en crisis y permanente convulsión, en un lugar donde la seguridad, el respeto a la legalidad, la preeminencia de la sociedad civil y la protección ambiental sean los pilares fundamentales de su personalidad y de su imagen internacional; la preservación de sus características ambientales debe ser un objetivo político fundamental.
El Uruguay está hoy en una etapa de desarrollo que no es similar ni comparable con la de la Argentina o el Brasil. Nunca lo estuvo y siempre mantuvo, a través de su historia, una independencia de pensamiento que lo ha convertido en un ejemplo de responsabilidad social y democracia, aun en los más graves períodos de represión política o de depresión económica de la región.
Región Este, 20 de junio de 2011.
Con respecto a la iniciativa de construir el puente que une el sector de la Ruta 10 de Maldonado con el sector de la Ruta 10 de Barra de la Laguna Garzón, y habiendo analizado los documentos que están a disposición del público en general, manifestamos nuestra preocupación por la radical transformación territorial que la construcción de este proyecto supone. Dicha transformación implica la paulatina incorporación de tierras urbanizables al mercado de suelo vinculado al turismo, cuyos modelos de uso y ocupación conllevan la modificación de uno de los últimos tramos de costa oceánica con baja antropización que subsiste en la región costera. Esto no debería realizarse en ausencia de un claro consenso y mucho menos ante la fuerte oposición de técnicos especialistas en la materia, de actores locales y pobladores.
En este sentido, se reconoce particularmente el proceso de Planificación Territorial Participativo de la Intendencia de Maldonado, en los que se plantean resultados del Taller de la Microrregión José Ignacio -Laguna Garzón, legislados por el Art. 54 del Decreto de la Junta Departamental de Maldonado, Nº 3867 del 27/4/2010. En referencia a la continuación de la Ruta 10 hacia el Este, en el mencionado taller se expresa el interés de la población local en una solución alternativa al puente como infraestructura rígida.
Consideramos que se requiere una reflexión madura sobre los mecanismos de planificación territorial de la zona, que aún no reflejan una visión de futuro consensuada, ni una propuesta de manejo del área que habilite un balance suficientemente objetivo entre lo que se gana y lo que se pierde con las afectaciones que este proyecto desencadena. En este sentido se entiende que el fin último de las transformaciones impulsadas resulta aún controversial: esto es, convertir en mercancía de rápida rentabilidad una porción de territorio que admite multitud de opciones valorativas asociadas a su comprensión como capital social y ambiental. Estas alternativas, poco exploradas desde las instituciones que toman las decisiones, pueden asegurar un uso adecuado y sostenible en el tiempo sin destruir ni limitar las posibilidades de aprovechamiento. Es en este entendido que el hacemos público este comunicado.
Firmantes al momento de recibir la circular:
Isabel Gadino. Arquitecta. Grupo de Estudios Territoriales
Natalia Barindelli. Lic. Trabajo Social. Grupo de Estudios Territoriales
Natalia Verrastro. Arquitecta. Apoyo Académico al Ciclo Inicial Optativo
Graciela Romero. Ing. Agrónoma. Licenciatura en Diseño de Paisaje
Alma Varela. Arquitecta. Licenciatura en Diseño de Paisaje
Camila Gianotti. Dra. en Arqueología. Grupo Biodiversidad, ambiente y sociedad
Néstor Mazzeo. Dr. en Ciencias. Departamento de Ecología y Evolución
Gissell Lacerot. Dra. en Ciencias. Grupo de Ecología Acuática
Franco Teixeira de Mello. Lic. en Ciencias Biológicas. MSc. En Ciencias Ambientales. Departamento de Ecología y Evolución
Mariana Meerhoff. Dra en Ciencias. Departamento de Ecologia y Evolución.
Arq. Nery González Fresnedo acusa… ¿A quiénes?
“Es indudable que la preservación de los testimonios culturales del pasado es necesaria en cualquier sociedad humana evolucionada. Es evidente también que esa conservación de los testimonios edificados del pasado, dada la forma en que se desarrollan las ciudades, se torna a veces dificultosa, mayormente en países en los que los recursos económicos no son abundantes. Corresponde entonces reflexionar sobre las prácticas de conservación que se aplican actualmente para decidir si son adecuadas o si deben ser reformuladas para adaptarlas a las nuevas realidades”.
La convocatoria a la reflexión tuvo escasa respuesta (*), y la demolición anunciada no tardó en concretarse. Treinta meses después, la historia vuelve a repetirse, ahora con dramatismo acentuado. El pasado 19 de mayo el semanario Búsqueda incluyó una carta del arquitecto Conrado Pintos, motivada por la inminente demolición de dos casas gemelas que en 1946 construyera Román Fresnedo Siri -uno de nuestros mayores arquitectos- en la avenida Ing. Luis Ponce, a pocos metros de la calle Palmar. “Otra vez. Una más. Otra vez una operación destinada a enriquecer a un promotor empobrece al colectivo y una vez más una iniciativa prescindible supone la desaparición de un ejemplo de calidad”. Así empieza la nota, que concluye con constancia de su “Indignación ante el incontenible avance de lo banal pisoteando torpemente la sabiduría que otros construyeron”. Y cosa curiosa, uno podía leer el conceptuoso texto -también publicado en EL País y en otros medios-, al tiempo que observaba el avance de los trabajos de demolición y el inicio de la construcción de la casilla de obra (**).
Algo está funcionando mal entre nosotros.
Imaginemos otro escenario. Imaginemos que la Academia, la Comisión de Patrimonio y otros involucrados en estas cuestiones, hacen bien su tarea y logran que un edificio al que se atribuye una significación particular, cuente con la protección legal correspondiente; esto es: formando parte del listado de bienes protegidos según la ley 14.040 (poco más de 600 a la fecha), o en su defecto, quedando incluido en una “lista indicativa” de bienes con potencialidad de protección. Supongamos también que la alta valoración del bien no queda limitada a un grupo de expertos o conocedores, sino que ese “patrimonio cultural” pueda ser asumido por capas más amplias de la población. Supongamos también que ha sido objeto de un relevamiento detallado, condición básica de toda catalogación.
Dando por bueno ese escenario simulado –muy distante del real, bien lo sabemos-, la situación sería igualmente problemática ante la opción de demolición y obra nueva, ya que la ley vigente habilita al propietario del bien declarado “monumento histórico” a solicitar, en cualquier momento, su expropiación (***). Y mientras siga vigente el artículo 32 de la Constitución de la República, esa expropiación dará lugar a una “justa compensación”, condición que también regirá aún en el marco más amplio de la ley Nº 18.308/08 de “Ordenamiento territorial y desarrollo sustentable”.
La fragilidad de las políticas de protección patrimonial se vio además paradojalmente potenciada por el nuevo escenario resultante del Plan de Ordenamiento Territorial de Montevideo. Ocurre que la decisión, en todo sentido positiva, de concentrar el crecimiento edilicio en torno a los grandes estructuradores urbanos, determinó el alza del valor de construcciones de uno o dos niveles situadas sobre las principales vías de circulación de la ciudad, dado que el nuevo contexto normativo alentaba una altura de edificación varias veces mayor. La respuesta adecuada a nivel de los organismos de protección patrimonial, hubiera consistido en realizar un relevamiento de los casos de posible afectación (situación notoria de las viviendas de Fresnedo, ahora tardíamente “puestas en valor”), cosa que por lo menos hubiera servido para alertar sobre las consecuencias de seguir manteniendo una actitud distante y pasiva sobre estas cuestiones. Pasó el tiempo y poco o nada se hizo.
Así las cosas, debería estar claro que, sumado a los múltiples factores que dan pie a las situaciones antes descriptas, una cuestión central tiene que ver con el contexto institucional y legal en el que se dirimen los desencuentros entre intereses públicos y privados, siendo de toda evidencia que ese marco de referencia hoy hace agua por todos lados. Se viene reclamando su reformulación desde hace más de una década, pero ahora -por suerte- hay señales que alientan la esperanza de poder contar con una ley de Patrimonio actualizada en conceptos y procedimientos, y con gestión económicamente sustentable, que permita afrontar en mejores condiciones los problemas que hoy parecen no tener solución. Es de esperar que el proceso ahora activado por la Comisión de Patrimonio, se profundice y acelere, porque además de las razones expuestas, el país ha contraído un compromiso fuerte al presentar este año -junto a otras cinco propuestas-, la candidatura de la arquitectura renovadora uruguaya como Patrimonio de la Humanidad. Muy mal se verá en UNESCO que al tiempo que se incluye en su "Lista Indicativa" un conjunto de obras merecedor de su consideración, las medidas de protección en el ámbito interno sean sencillamente impresentables.
Y ¡atención!, porque una obra mayor de Fresnedo, la vivienda Barreira-Risso en la esquina de Bulevar Artigas y Guaná, está a la venta. Si los nuevos propietarios se vieran tentados por el ejemplo de la avenida Ponce, ¿su condición de “bien de interés municipal” será protección suficiente, o tendremos otra vez en simultánea, cartas y demoliciones? Ya sería demasiado.
Montevideo, 28 de mayo de 2011.
(**) La foto se tomó en la misma fecha de publicación del artículo en Búsqueda
Estimado Duilio: mucho se ha hablado en estas semanas sobre el "salvataje" de las viviendas Martirena - Dighiero del Arq. Fresnedo Siri.
He seguido atentamente el desarrollo del debate en la prensa y en los medios.
Tuvimos noticias de la situación a través de la gestión del Arq. Brandes, cuando, en conocimiento del amenazador futuro de las viviendas solicito al Arq. Aguado su protección.
Demasiado tarde lamentablemente. Ya se había autorizado un permiso de construcción para el predio padrón N° 114394 (Exp. 4113-014955-10 Fase B1 iniciado el 22/10/10) y la demolición correspondiente de lo existente, (Exp. 3260-013801-10 iniciado el 18/11/10).
Ambas viviendas carecen de protección tanto del ámbito nacional como del departamental, ni siquiera están alcanzadas por la exigencia de un trámite especial para construcciones anteriores al 40 porque son del año 46.
La responsabilidad que me cabe, por tanto y en este caso, es proteger los derechos de propietario/a y técnico/a (posiblemente un arquitecto/a) y reclamar que en esta materia, como en tantas otras, se plantee un debate serio, oportuno, participativo y que permita dilucidar estas cuestiones pero sobre todo defender a la ciudad. Porque defender la ciudad es también defender el derecho de sus ciudadanos.
Creo que los caminos para defender y construir la ciudad no pasan solo por espacios estéticos. El respecto riguroso de los derechos nos habilita a ser más exigentes en el cumplimiento de las obligaciones, por tanto en el producto colectivo del territorio también la ética tiene su espacio.
No es la primera vez que ocurren hechos de esta naturaleza, podemos recordar Br. Artigas y Rivera por entre otros. Por tanto el debate previo y oportuno es imprescindible. Y en este sentido todos tenemos una responsabilidad y deberíamos ejercerla. Tenemos que contribuir a un debate sano y fecundo, pero poder darlo antes de que "santa bárbara truene".
Por todo ello también les estoy pidiendo, como Directora de Planificación Territorial y como asociada, que la SAU designe a los delegados de las Comisiones Especiales, que llene esos espacios y contribuya así responsablemente por lo menos a defender lo protegido.
NB: La protección patrimonial "Bien de Interés Municipal" se aprueba por la Junta Departamental, tras una propuesta que puede ser presentada también por cualquier colectivo o ciudadano - vale decir SAU, UDELAR etc.- aunque lo habitual es que lo haga el/la Intendente/a. La aprobación significa un debate previo, de todos las bancadas pero además la JD suele convocar a otras instituciones para alentar un debate abierto y previo a tomar la desición que se solicita. A fin de "ganar" la designación de proteccón se hace necesario presentar la propuesta con una densidad y solidez de argumentos suficiente para que se ganen las opiniones. Esto es lo que justifica la insistencia en mi nota sobre un debate previo y oportuno (consideremos los tiempos que esto significa). Tal vez porque esto es para mi un tema diario lo omiti en la nota pero me parece no menor como "insumo" de la SAU y de todos lo que están preocupados por estos temas, para mejor manejar los tiempos y las exigencias que el marco legal nos impone. Te agradezco que hagas llegar esta nota tambien a Duilio. Un abrazo.
Otra vez una operación destinada a enriquecer a un promotor empobrece al colectivo y una vez más una iniciativa prescindible supone la desaparición de un ejemplo de calidad.
Otra vez se mutila el legado de Román Fresnedo Siri, uno de nuestros más brillantes arquitectos y —tal vez resulte eficaz apuntarlo en estos tiempos de militante cholulismo cultural— el primero en ganar un concurso internacional (para el caso la Organización Panamericana de la Salud en Washington).
Otra vez una lección de arquitectura se transforma en escombros. En pocos días, un vacío vallado suplantará a las estupendas casas siamesas que Fresnedo diseñara en 1946 para las familias Martirena-Dighiero en la Avenida Ponce.
Tal vez, aunque la estadística no alimente el optimismo, allí se construya un edificio de gran calidad arquitectónica. Más difícil será probar que tenía que ser allí, que había que suprimir lo que se suprime para alumbrar algo que pudo nacer en otro lado.
Una menos: poco a poco la obra de Román Fresnedo se mutila, se deforma, se desnaturaliza.
Molesta reconocerlo, pero la propia Facultad de Arquitectura inauguró la serie con una ampliación del ala sobre Bulevar España realizada de forma tan textual e inocente que redunda en una curiosa fachada tartamuda con dos remates. Más grave, mucho más grave, lo del Sanatorio Americano. También aquí la prosperidad empresarial acarreó —de manera obviamente evitable— un daño difícil de calibrar: una serie de operaciones desaprensivas ha hecho desaparecer el protagonismo del jardín interior, verdadero corazón del proyecto (como lo es el patio en la Facultad de Arquitectura). Que se entienda: no se suprimió unos metros cuadrados de vegetación, lo que se amputó fue la posibilidad de contemplar un espacio bellísimo y calmo en medio del sufrimiento. Ahora pacientes, acompañantes y trabajadores estarán un poco peor. Alguien debió recordar que la diferencia entre una situación y otra es la razón de ser de la arquitectura. En pocos días seremos más pobres. Tendremos un poco menos de pasado y seguiremos sin desear futuro.
Porque no se trata sólo de la ignorancia, la indiferencia, el crudo cálculo económico o el miope cálculo político que impide ver o aconseja callar: se trata del desamparo cultural en que se halla nuestra arquitectura.
No sólo toleramos la destrucción, no sólo renunciamos a reparar, a recuperar lo que la garra torpe desnaturalizó (¿cómo hacerse el distraído ante ese engendro en que se transformó la Solana del Mar?), sino que nada hacemos por promover la buena arquitectura.
Las artes visuales, la literatura, la música, el cine, el teatro entre otras manifestaciones creativas son objeto de crítica, de reflexión, de premios y castigos y sobre todo de estímulos.
Nada de esto sucede con nuestra arquitectura. Mutilamos el pasado y, descuidando el presente, degradamos el futuro.
El patrimonio cultural de una sociedad no es una serie de reliquias que, alegremente embanderadas, veneramos el último domingo de setiembre. Es la acumulación de todo aquello que una cultura produce de manera firme, paciente y sostenida.
Es el coraje de innovar y la decisión de conservar.
Es también la indignación ante el incontenible avance de lo banal pisoteando torpemente la sabiduría que otros construyeron.
Arq. Conrado Pintos (1)
(1) El arquitecto Pintos es Profesor Titular de Proyecto en la Facultad de Arquitectura (UdelaR) y miembro de DOCOMOMO-Uruguay, organismo abocado a la documentación, difusión y preservación del patrimonio arquitectónico moderno.
SOBRE UNA TRANSFORMACIÓN URBANA HARTO POLÉMICA
Montevideo de nuevo crucificado*
Es inadmisible el cercenamiento de espacios libres, de forestación y de jardinería para uso y goce de la población presente y futura. Eso está sucediendo en una de las zonas más importantes de la capital. Soy consciente que las reflexiones que siguen -de carácter absolutamente personal- pueden resultar controvertibles y muy posiblemente controvertidas.
Pero sea: acepto la divergencia y, por supuesto, la diversidad de opiniones; no rehúyo por consiguiente la polémica. En esta instancia, elijo uno que viene siendo objeto de discusión entre los montevideanos y de notoria visibilidad en el contexto urbano. Me refiero a las fuertes transformaciones que se están llevando a cabo en la zona de “3 Cruces”.
Vale la pena recordar que el área aludida había sido particularmente castigada en décadas pasadas, entre otros desmanes, con el grotesco desborde de la cartelería comercial; con la más que discutible permanencia de la antena metálica de un canal televisivo privado en plena avenida 18 de Julio; con la instalación de la "Cruz del Papa" en el eje de bulevar Artigas; con el posterior traslado del propio Papa (me refiero a la valiosa escultura de Juan Pablo II) al frente de dicha cruz, acosado como está por un enjambre de semáforos y en actitud casi irreverente, en tanto el gesto de bendición a la grey cristiana parece transfigurarse en inusual postura de ordenamiento del flujo circulatorio.
Vayamos por partes: las nuevas construcciones responden al interés de los empresarios en duplicar la capacidad comercial del complejo de "3 Cruces".
En su momento cuestioné, por absolutamente inapropiada, la insensata localización de la terminal, dispuesta durante "el proceso cívico militar"; actitud asumida no sólo por convencimiento personal, sino por haber aprendido con los análisis efectuados por Carlos Gómez Gavazzo, docente y director del Instituto de Teoría y Urbanismo de la Facultad de Arquitectura, que proponía su localización en el predio donde luego se edificó el "Edificio Libertad".
Pero va de suyo que una transformación tan perturbadora de un importante sector de la capital, en modo alguno puede revertirse con el manejo puntual del edificio proyectado. No puedo negar que me resultó reveladora la expresión manejada desde el ámbito empresarial, acerca de que no había "otra alternativa" que la que se adoptó -y que lamentablemente se aprobó- por parte de la Intendencia.
Pero no podemos dejarnos embaucar con falaces dicotomías. Cuando se habla de "alternativas", debe explicitarse con total nitidez cuál es el punto de mira, cuáles son los parámetros manejados y cuáles las metas deseadas.
Quede claro que no pretendo erigirme en custodio ni mucho menos en monopolizador de las "sagradas escrituras" y de la "verdad revelada".
Pecaría de imperdonable mezquindad si culminara esta nota sin mencionar la exitosa concreción de una transformación muy próxima al área considerada: transformación percibida por la gente como una gratificación colectiva y llevada a cabo por la misma administración municipal cuya desgraciada decisión en "3 Cruces", tanto lamentamos. Me refiero a la plaza Liber Seregni.
* extracto editado autorizado del artículo publicado por el Arq. Arana en la revista digital VADENUEVO | www.vadenuevo.com.uy

References: RESOLUCIÓN 
 RESOLUCIÓN 
 resolución 
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 artículo 32