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Timestamp: 2020-07-04 12:33:09+00:00

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ANTICIPANDO LA CRISIS DESDE EL TDC – J J FRANCH MENEU
Categoría: ANTICIPANDO LA CRISIS DESDE EL TDC
ANTICIPANDO LA CRISIS DESDE EL TDC, TEXTOS ESPECIALIZADOS EN ESPAÑOL
ANTICIPANDO LA CRISIS DESDE EL TDC
2.- Sobre cajas de ahorro y competencia[1]
No es superfluo recalcar en primer lugar algo por otra parte obvio: que todas las afirmaciones aquí realizadas son a título particular y más en mi calidad de profesor universitario que como Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Las quiero hacer sintiendo el deber de resaltar algunos aspectos importantes apenas tratados desde el punto de vista de la defensa de la leal competencia, y que entiendo personalmente que es necesario poner de manifiesto a la hora de enjuiciar los procesos de fusión y la actuación de las entidades financieras en general y de las cajas de ahorro en particular. La obligación y responsabilidad de formular estos argumentos se acrecienta cuando la coherencia intelectual me llevó a formular un voto particular con parecida orientación en el informe del BBVA -ya hecho público y al que me remito- y cuando se están produciendo continuas fusiones de cajas de ahorro regionales y cuando en España la importancia de las cajas de ahorro queda resaltada observando por ejemplo el volumen de depósitos a la vista, ahorro y a plazo de residentes en todas las cajas de ahorro que asciende a 217.723 millones de Euros sobre un total del sistema bancario de 420.441 millones de Euros representando por lo tanto en esta variable un porcentaje superior al 50%. Desde el principio vuelvo a subrayar que los razonamientos aquí puestos de manifiesto se realizan con carácter general y no dirigidos exclusivamente ni concretamente a ninguna operación de fusión ni caja de ahorros en particular.
Ya desde el primer informe de fusión de entidades financieras el Pleno del Tribunal puso de manifiesto la preferencia de las fusiones internacionales frente a las nacionales, y de las interregionales frente a las intrarregionales en el caso de las cajas, para aumentar la profesionalización e independencia de los poderes políticos así como para profundizar en la unidad de mercado conveniente para todos. Se han obviado tales advertencias y se consolidan, cada vez más extensamente, las fusiones dentro de cada Comunidad Autónoma profundizándose en la connivencia entre el poder político autonómico y local con el poder financiero basado en la confianza inercial, a veces ignorante, de los depositantes, y mermando la riqueza de la variedad a la hora de acudir a los servicios bancarios.
El control de concentraciones, tanto en la legislación comunitaria europea como en la nacional tiene un carácter preventivo para evitar situaciones y tentaciones restrictivas de la competencia por acuerdos colusorios, repartos de mercado, discriminaciones, abusos de posiciones de dominio, presiones anticompetitivas…etc. Los peligros de actuar con criterios no estrictamente profesionales se acrecientan cuando los Consejos de Administración de las entidades financieras están controlados por los poderes políticos, sean estos nacionales, autonómicos o locales. Sobre todo a la hora de financiar determinados proyectos o de participar en el accionariado de estas o aquellas empresas y de empresas públicas autonómicas o locales. Es oportuno citar de nuevo en este punto lo dicho al respecto en el voto particular del informe del BBVA: “la mejora en la actividad económica de todos los operadores, también de los potenciales, requiere un marco común de reglas generales que garantice la necesaria, y conveniente para todos, unidad de mercado sin discriminaciones ni privilegios económicos, financieros, administrativos, regionales, fiscales o de cualquier otro tipo. Por eso, al igual que ocurre con el control del Gasto Público, así como con las ayudas y subvenciones públicas, me parece especialmente importante y acertado, para el desarrollo de la libre competencia, el reforzamiento del control respecto a la utilización del poder económico y financiero propio de bancos y cajas cuando dirigen, por iniciativa propia y sin contar con la voluntad expresa de su propietario original, recursos ajenos hacia esta o aquella empresa o hacia esta o aquella institución, asociación, partido, agrupación, sindicato o persona física”.
Cuando se ha producido con éxito reconocido un proceso continuo de privatización del sector empresarial público nacional con extensión notable del capitalismo popular y mejora de las cuentas públicas; paralelamente y de forma regresiva, se está produciendo un proceso intensivo y extensivo de creación y desarrollo de empresas públicas autonómicas y locales en cuya gestación y potenciación no son neutrales las entidades financieras. Desaparecida la Banca Pública renace la Banca Pública Autonómica y Local a través de las Cajas de ahorro cuya titularidad jurídica no está nada clara, donde una proporción sustancial de sus beneficios se debe dedicar a inversiones donde no se aplican en ocasiones criterios profesionales de rentabilidad y donde se deben enfrentar a retos importantes de modernización tales como conseguir recursos propios necesarios para, por ejemplo, transformarse tecnológicamente o atender el coste necesario para adelgazamiento de plantillas que aumente la eficacia o competir con las grandes entidades financieras internacionales. Dicha nueva “banca pública” puede estar en la raíz de los endeudamientos autonómicos y locales que tan preocupados tiene -con razón- a los responsables de la política económica nacional y europea por ser, entre otras cosas, un factor generador de déficit e inflación.
En este sentido es preciso recordar los principios expresados en la reciente Ley 52/1999, de 28 de diciembre, de Reforma de la Ley 16/1989, que culmina el proceso de reforma iniciado con el Real Decreto-ley 6/1999, de 16 de abril, de Medidas urgentes de liberalización e incremento de la competencia, en materia de control de concentraciones, cuando dice que “La orientación de la política económica española descansa sobre el convencimiento de que el crecimiento estable y no inflacionario de la economía y, consecuentemente, la creación de empleo, requieren otorgar un papel preponderante al buen funcionamiento de los mercados. Junto a ello, la integración de la economía española en el contexto comunitario y, en concreto, en la Unión Económica y monetaria condiciona el margen de actuación del Gobierno sobre el diseño de la política macroeconómica, fundamentalmente sobre la política monetaria. En este contexto, cobran especial relevancia las políticas de corte microeconómico y, en especial, la política de defensa de la competencia.” En la consecución de un crecimiento estable y no inflacionario generador de empleo resulta vital el comportamiento de las entidades financieras por sus características peculiares.
(…) La política monetaria y crediticia está en la base de los ciclos expansivos y recesivos de las economías. Al relajar el sistema bancario, por unas u otras razones, su política crediticia y de tipos de interés de mercado, estos caen por debajo del tipo de interés “natural” induciendo a los operadores económicos a solicitar préstamos que utilizarán para alargar los proyectos y procesos productivos. Tales proyectos, al haber sido forzados por una situación en la que la inversión no estaba asentada en el correspondiente ahorro voluntario, dejan de ser rentables y deben ser abandonados antes de completarse, lo que inicia la crisis o fase recesiva del ciclo que tan perniciosas consecuencias puede acarrear.
Todos los razonamientos anteriores nos llevan a la importancia de la solvencia y la proporcionalidad en las inversiones para todos los agentes económicos. Pero son especialmente relevantes para reconsiderar la importancia del control de la expansión crediticia de las instituciones financieras por parte del Banco de España. Este afianzamiento de los coeficientes de solvencia de los Bancos y Cajas de Ahorro resulta especialmente relevante una vez que no es posible utilizar la variable del tipo de interés ni la política cambiaria por los Bancos Centrales Nacionales al haber sido cedida al Banco Central Europeo. La inflación, más que una simple elevación de los precios, es un fenómeno monetario directamente relacionado con la cantidad de dinero que circula por el sistema. Por eso, en este contexto, y en relación con la competencia, he querido resaltar la consideración del peligro que entrañan las participaciones de las entidades financieras en el capital de las empresas no financieras o el compromiso crediticio en proyectos forzados por motivaciones no estrictamente profesionales. Es más fácil relajar la política crediticia y de inversiones para aquellas empresas sobre las que se ejerce un cierto control y en las que se confía en obtener rentabilidades importantes que quizás no serían posibles en el puro negocio bancario. Se coarta así la independencia de comportamiento de las empresas y se es más proclive a los acuerdos oligopolísticos estratégicos allí donde su efecto puede ser más pernicioso para la estabilidad y solvencia del conjunto macroeconómico. En el lado opuesto se puede caer en la tentación de huidas hacia adelante para tratar de salvar forzadamente situaciones comprometidas de determinadas empresas o proyectos de administraciones públicas con el problema añadido de que los créditos concedidos son a costa del montante de los depósitos a la vista de los clientes de pasivo teniendo en cuenta el sistema de reserva fraccionaria.
Por todo lo explicado deben estudiarse también las fusiones bancarias y en general de las entidades financieras teniendo en cuenta que la mayor solvencia tras la fusión y la reestructuración consiguiente debe ser el criterio básico para que tal operación de concentración pueda resultar conveniente desde el punto de vista de la competencia. En cualquier caso conviene señalar que la mentalidad conservadora tradicional de los clientes españoles hacen que en el mercado minorista las barreras de entrada sí que sean elevadas por lo que se pueden crear mercados muy concentrados allí donde la competencia bancaria resulta más beneficiosa para expansión de la mentalidad empresarial entre la ciudadanía con la creación de empleo a ella unida. Las fusiones en general y las macrofusiones en particular dan lugar a una menor independencia de comportamiento para mayor número de agentes con lo que se extiende el control desde las cúspides del poder económico ya que el dinero no es otra cosa que control del trabajo futuro. La participación en negocios de todo tipo por las instituciones financieras da lugar a integraciones multisectoriales que pueden ser peligrosas para la competencia por las tentaciones de colusión y de posible dirección de la economía nacional, autonómica o local desde las instituciones financieras. Es mucho más rico para el conjunto confiar en la autonomía e independencia solvente de los agentes y en la coordinación espontánea de los mercados. Las empresas, cuanto más crédito utilizan, menos independencia de comportamiento poseen. La solvencia de las empresas siempre se mueve a favor de la competencia. El desarrollo de esa capacidad emprendedora, que resulta vital para el asentamiento de la competencia en los distintos mercados, va unido al incremento de la profesionalización personal en todos los campos, la autovaloración personal y la independencia de criterio y de fuentes de financiación para acometer nuevas tareas empresariales sin depender de otros. La solvencia de las empresas, especialmente de las entidades financieras, siempre se mueve a favor de la competencia.
La leal competencia innovadora en los mercados entronca directamente con la propiedad establecida, defendida y clarificada con solvencia, y con la libre empresa. De ahí que la Ley de Defensa de la Competencia, bajo cuya normativa se analizan los procesos de concentración de empresas en general y de entidades financieras en particular, esté estrechamente relacionada con los artículos 33 y 38 de la Constitución Española que afirman la propiedad en su función social y con el ejercicio libre de la empresarialidad.
La cimentación de la propiedad, tanto personal como empresarial, en tanto en cuanto ésta deriva de aquella, hace posible y potencia el principio de autonomía y de la independencia de comportamiento por parte de los actores de la trama económica. El libre desarrollo de la personalidad, consagrado en el artículo 10 de la Constitución, con los derechos inviolables que son inherentes a su dignidad, fundamenta la actividad emprendedora y empresarial de cada quien en su concreta parcela donde multitud de circunstancias diversas convergentes le han situado.
Ello quiere decir que la definición, respeto y protección de los derechos de propiedad tanto reales como personales bajo un sistema que los concrete de forma clara y reduzca con ello el grado de incertidumbre asociado a toda innovación, permite a la sociedad mayores posibilidades de crecimiento económico. De ahí la importancia de las reformas institucionales ya que esos derechos de propiedad se tienen que incardinar en la estructura jurídica de una sociedad.
Todo ello me lleva a la conveniencia de hacer hincapié en la necesidad de abrir un debate eficaz para acometer una reforma institucional de las cajas de ahorro donde, preservando sus características tradicionales, se delimiten y clarifiquen los derechos de propiedad, la responsabilidad y profesionalización de los gestores así como la modernización de tales entidades para el mejor desarrollo económico y mejor defender los intereses de los clientes, especialmente de los depositantes. La situación institucional actual, que se consolida peligrosamente, comporta una serie de amenazas para la competencia, la inflación y el desarrollo económico que es necesario poner de manifiesto.
En este sentido y por último, resumiendo las dos ideas centrales, destacar que todo este marco general esbozado se complica cuando tenemos en cuenta el importante porcentaje que las Cajas de Ahorro mantienen en el sistema y su relación con el poder político de las Comunidades Autónomas y, por lo tanto, con la extensa red de ayudas públicas y financiación de proyectos de todo tipo no siguiendo una mentalidad estrictamente eficiente. La mayor competencia va unida a la mayor variedad y en estos casos por ejemplo las distintas combinaciones de posibilidades de liquidez, rentabilidad y riesgo será más extensa en tanto en cuanto haya más alternativas de entidades solventes accesibles. La reforma institucional de las cajas de ahorro, introduciendo mayor profesionalización, como ya se está haciendo, y redefiniendo los derechos de propiedad y las responsabilidades de la gestión, donde los depositantes deben protagonizar un papel preponderante puesto que en último término son los auténticos propietarios y los más afectados, se hace cada vez más urgente y prioritaria, también por motivos de defensa de la competencia y de incremento de la competitividad de nuestra economía.
[1] Publicado en Gaceta Jurídica de la Unión Europea y de la Competencia. Julio/agosto 2.000, num. 208, pag. 39 a 42.
1.- Voto particular en el expediente c 47/99 bbv/argentaria del tdc (año 2000)
1.1.- La constitución de 1978, la ley de defensa de la competencia y el control de concentraciones y fusiones de empresas
1.2.- Inflación, expansión crediticia y ciclos económicos.
1.3.- Inflación e innovación tecnológica. La creatividad y la innovación son deflacionistas.
1.4.- Propuestas finales
2.- Sobre cajas de ahorro y competencia
3.- Anexo
8 junio, 2020 J J F MENEUDeja un comentario
Teniendo en cuenta el cuerpo del informe y los fundamentos jurídicos y económicos anteriormente expresados en este voto particular, propongo, como complemento al cuerpo del informe, que también suscribo:
1) en una primera aproximación a lo que considero más justo, condicionar la operación de concentración, al menos, en los términos en que se ha expresado el dictamen por parte de la mayoría del Pleno siendo así declarado por unanimidad.
2) en una segunda aproximación, condicionarla a las desinversiones añadidas en plazos convenientes para no perjudicar sus intereses, así como el abandono de los Consejos de Administración, en todas aquellas empresas no financieras o grupos de empresas no financieras de los diferentes mercados y submercados, así como en las distintas ramificaciones de las participaciones principales, directa o indirectamente a través del grado de control definido como la posibilidad de ejercer una influencia decisiva sobre la empresa a través de derechos, contratos u otros medios, en donde coincidan al menos dos de ellas de tal forma que la situación en dichos mercados sea tal que únicamente quede una empresa participada por la entidad fusionada, quedando perfectamente clarificada la propiedad y responsabilidad mayoritaria. Se trata, por lo tanto, de desinvertir totalmente en todas las demás empresas del mismo sector o subsector que puedan ser competidoras de la primera evitando la posible coordinación de comportamientos. Tanto estas condiciones como las indicadas a continuación en el punto 3) tratar de ir extendiéndolas gradualmente al resto de instituciones financieras según las diferentes circunstancias y utilizando los instrumentos legales que las hagan posibles dentro del Estado de Derecho. También entiendo que este criterio del punto 21) debe extenderse también a empresas o grupos de empresas no financieras con especial relevancia en los sectores recientemente liberalizados. Se trata de liberalizar mercados interiores y facilitar la apertura de las empresas al exterior.
3) en un tercer nivel de acercamiento a mis propuestas, ir tendiendo paulatinamente a la desinversión accionarial en todas las empresas no financieras participadas por Bancos y Cajas reforzando la autonomía y el principio de independencia de comportamiento propio y de todo el tejido empresarial.
1 de marzo del año 2.000
1.3.- INFLACION E INNOVACION TECNOLOGICA. LA CREATIVIDAD Y LA INNOVACION SON DEFLACIONISTAS.
Es un error pensar que la inflación de un 1, 2, 3 ó 4% en los países desarrollados actualmente carece de importancia ya que el crecimiento del PIB también es significativo. Creo que esto es un error precisamente por el factor innovación tecnológica. Lo normal sería, en estas circunstancias, que estuviésemos en inflación negativa de varios puntos porcentuales anualmente. Quizás tales variables macroeconómicas no parezcan preocupantes, pero desde luego son susceptibles de mejorar notablemente. Quizás sí que estemos en un brote inflacionista respecto a lo que debería ser. Dado el incremento exponencial de la productividad, la inflación podría estar en valores de dos dígitos. Basta recordar que sólo la liberalización de las telecomunicaciones ha hecho disminuir precios en más de un 25%.
La nueva realidad tecnoeconómica ha reducido drásticamente el coste de almacenaje, procesamiento, transmisión y difusión de la información, y afecta al diseño, la gestión y el control de la producción y de los servicios del sistema económico en general. Todas las actividades comerciales, financieras, industriales y de servicios, incluso las agrícolas, están siendo transformadas. Los ritmos de crecimiento de la productividad real (quizás no tanto la oficial calculada sobre el PIB) se ven incentivados cuando el gasto en tecnologías de la información y telecomunicación se incrementa. Todo ello indica que, si hubiese auténtica competencia en los distintos mercados, sin rentas de monopolio u oligopolio, mientras los valores de uso de todos los bienes y servicios estarían creciendo notablemente, los valores de cambio, los precios, estarían disminuyendo de forma continuada en todos los sectores. Si se producen incrementos, algo no acaba de funcionar.
Con la conciencia clara por parte de las autoridades monetarias y de competencia mundiales de que la inflación y la inestabilidad monetarias son el mayor mal para el bienestar social y económico de las gentes, se debe intentar crear lo antes posible un colchón de estabilidad donde el comercio en el interior de las áreas monetarias comunes obedezca a factores de rentabilidad real y donde la seguridad de la propiedad, no sujeta a fluctuaciones inesperadas, facilite los intercambios voluntarios de suma positiva y posibilite que los agentes económicos se especialicen en aquellas tareas para las que mejor dotados están absoluta o comparativamente.
Entiendo, por último, que todas estas cuestiones relacionadas con la inflación y los ciclos expansivos y recesivos, además de ser materia directa de los Bancos Centrales, también deben ser vigiladas y reordenadas por las Autoridades de Defensa de la Competencia en tanto en cuanto deben éstas incidir, no sólo sobre las entidades financieras, sino también sobre todos los sectores económicos. No en vano, en situaciones difíciles, la empresarialidad desaparece y, con ella, la posibilidad de competir y la lealtad en la competencia dinámica.
El cálculo económico de individuos, empresas e instituciones se realiza a través del dinero. A través del dinero se canalizan las necesidades y objetivos de los consumidores finales, estableciéndose determinados coeficientes de precios relativos entre los bienes. Cuando aumenta la cantidad de dinero disponible, el poder adquisitivo de la unidad monetaria decrece o, dicho más claramente, significa que con los mismos euros y pesetas se pueden adquirir menos cosas que antes. Algunos estudiosos de la Economía prefieren por eso llamar inflación a ese aumento de la cantidad de dinero disponible en vez de la acepción más común y extendida que se refiere a la generalizada subida de los precios. Esta es, en efecto, la consecuencia necesaria y aquélla, la causa que lo produce. El objetivo básico, tanto económico como financiero, y también laboral, es, por lo tanto, controlar y hacer que la inflación disminuya. Los grandes desastres históricos han estado habitualmente precedidos de distorsiones y crisis económicas consecuencia de los procesos inflacionistas. La peor enfermedad monetaria y económica es la inflación.
La inflación fiscal se controla a través de la política presupuestaria del Gobierno aprobada en las Cortes en la importante Ley de Presupuestos, y que tan buenos resultados ha producido desde 1996 pudiendo rebajar ampliamente el déficit del 3% que se marcaba como meta para la admisión en la Unión Monetaria de los países candidatos. La inflación importada depende de la ortodoxia general macroeconómica propia y de los países con los que se mantienen relaciones comerciales y financieras más intensas. Esta inflación tiene mucho que ver con lo que podíamos denominar competir en competencia con otras áreas. Los países y regiones que más éxito obtengan en la aplicación de las políticas liberalizadoras y de competencia mejor desarrollo económico conseguirán extendiendo además al exterior su ortodoxia, estabilidad y reducción de la inflación. El control de la inflación de costes depende de una forma decisiva de la introducción persistente e inteligente de mayor competencia en todos los mercados de bienes y servicios, así como en los laborales, con especial influencia en los que son necesarios para el desarrollo de la actividad en todos los sectores insertándose en las cuentas de resultados de todas las empresas y de todas las familias. El papel decisivo para el control de la inflación de costes lo juega la aplicación amplia y profunda de las leyes de defensa de la competencia. En estas tres causas de la inflación las entidades financieras juegan algún papel, pero de carácter secundario.
Pero, teniendo en cuenta lo dicho anteriormente respecto al hecho de que la inflación es un fenómeno monetario (cantidad de dinero que circula en el sistema), el papel de las entidades financieras es decisivo y relevante respecto al control de la inflación en el ámbito nacional en la que podemos llamar inflación de la inversión. Mucho más cuando la política monetaria respecto a los tipos de interés ha sido transferida al Banco Central Europeo. La inflación de la inversión, ligada directamente a la política crediticia de bancos y cajas, es aquella en la que una hipertensión de las fuerzas privadas de la economía, alentadas por la facilidad y relajación en la concesión de créditos, acaba provocando un sobreaumento de las inversiones muy por encima del ritmo más pausado y aconsejable del ahorro voluntario.
Cabe indicar en este punto que las teorías más convincentes de los ciclos económicos son aquellas que indican que en un sistema de libre mercado los cambios en las condiciones subyacentes de la oferta y la demanda comportan ajustes en los precios relativos. Estos ajustes sólo cesan cuando las ofertas y demandas se equilibran en todos y cada uno de los mercados. Pues bien, uno de esos mercados, especialmente relevante puesto que su influencia se deja sentir sobre todo el conjunto, es el de los fondos prestables, donde se encuentran los intereses de prestamistas y demandantes de fondos. Para analizarlo se suele hablar del tipo de interés natural que es el tipo al que se igualan ahorro e inversión. La causa principal de los problemas económicos y monetarios modernos se encuentra en esos desajustes entre ahorro e inversión ya que, puesto que los ahorradores e inversores son gente diferente y con motivaciones diferentes, el ahorro y la inversión no tienen por qué coincidir.
Frente al tipo de interés natural existe otro tipo de interés, el tipo de interés del mercado, el cual depende de las actividades crediticias de los bancos y puede diferir del tipo natural. El tipo de mercado caerá por debajo del natural al aumentar los bancos su crédito. Si esto ocurre se incrementará el gasto de las empresas en nuevos proyectos de inversión lo que dará lugar a que el gasto de inversión será superior al ahorro y aparecerán beneficios inesperados con lo que se puede hablar entonces de inflación de beneficios. Las empresas entonces compiten entre sí por expandir la producción y esto da lugar a un incremento de los precios de los factores entre los que cabe resaltar el de los salarios. Se produciría entonces una inflación de ingresos a la que también se añade el efecto riqueza. El resultado final es que un incremento en la oferta de dinero acaba por elevar el nivel de precios de modo proporcional.
Si los bancos expanden el crédito, disminuyen el tipo de interés de mercado para inducir a las empresas a solicitar préstamos y éstas emplean su nuevo poder adquisitivo en ir poco a poco alargando el proceso productivo, como si de hecho hubiese ocurrido un descenso del tipo de interés natural. Posteriormente la demanda parcialmente insatisfecha de bienes de consumo presentes empieza a presionar al alza los precios de tales bienes en relación a los futuros, lo que equivale a decir que el tipo de interés de mercado comienza a elevarse. Esto indica a las empresas que sus anteriores decisiones de emprender proyectos de inversión en procesos productivos más largos habían sido incorrectas, es decir, que la demanda de bienes futuros no se había elevado realmente. Por consiguiente, tales proyectos dejan de ser rentables y deben ser abandonados antes de completarse, lo que inicia la crisis o fase recesiva del ciclo.
El único modo de evitar el ciclo es neutralizar los efectos de la creación de crédito haciendo que el tipo de interés del mercado coincida con el natural. El punto de partida para el análisis teórico de las influencias monetarias en la producción no debe ser un dinero cuyo valor es estable, sino un dinero neutral. Si las autoridades monetarias intentan mantener el nivel de precios estable cuando la economía se encuentra en expansión (es muy importante tener en cuenta, más en la actualidad con la difusión de todos los avances tecnológicos en los diferentes sectores y trabajos, como explicaré a continuación, que en la expansión crece la productividad y los precios deben descender), acaban en realidad inyectando demasiado crédito y así abortando el despegue.
Todos estos razonamientos nos llevan a la importancia de la solvencia y la proporcionalidad en las inversiones para todos los agentes económicos. Pero son especialmente relevantes para reconsiderar la importancia del control de la expansión crediticia de las instituciones financieras por parte de los Bancos Centrales. Este afianzamiento de los coeficientes de solvencia de los Bancos y Cajas de Ahorro resulta especialmente relevante una vez que no es posible utilizar la variable del tipo de interés ni la política cambiaria por los Bancos Centrales Nacionales. La inflación, como se ha dicho anteriormente, más que una simple elevación de los precios, es un fenómeno monetario directamente relacionado con la cantidad de dinero que circula por el sistema. Las empresas, cuanto más crédito utilizan, menos independencia de comportamiento. La solvencia de las empresas siempre se mueve a favor de la competencia.
Cabe preguntarse, por ejemplo, qué pasa si los recursos captados vía mercado de crédito a medio y largo plazo se invierten en activos financieros especulativos en vez de invertirse por sus entes emisores en activos de explotación permanentes o capital fijo productivo. O también qué puede ocurrir si las Sociedades de valores relajan su política y amplían las operaciones de crédito al mercado que pueden generar efecto adicción en compradores y vendedores para jugar con las variaciones de las cotizaciones. Es preciso resaltar en este punto la notable bancarización de las Bolsas de Valores, también a través de la gestión bancaria de fondos de inversión y fondos de pensiones que tanto se ha ampliado en los últimos años. La expansión crediticia para invertir en Bolsa o adquirir otras empresas puede resultar especialmente peligrosa cuando el ciclo pueda cambiar y cuando los tipos de interés reales (diferencia entre el de mercado y la inflación) -el precio del crédito- está cercano al cero. Si gran parte de esa inversión está mediada por las grandes instituciones financieras, la colusión y los peligros de inflación bursátil pueden ser muy relevantes[1].
[1] Las masivas inversiones en las bolsas de valores, además, al dirigirse hacia las grandes empresas, que son las que cotizan, dejan de lubricar el nacimiento, crecimiento y expansión de medianas y pequeñas empresas que son las que mayor proporción de puestos de trabajo crean y que no cotizan en las bolsas. Es urgente la creación y puesta en funcionamiento de las bolsas de valores para empresas de este tipo como ya se está empezando a hacer para toda la Unión Europea.
7 junio, 2020 J J F MENEUDeja un comentario
1.1- LA CONSTITUCION DE 1978, LA LEY DE DEFENSA DE LA COMPETENCIA Y EL CONTROL DE CONCENTRACIONES Y FUSIONES DE EMPRESAS
Para motivar el juicio personal respecto a esta importante concentración del sector financiero de la economía nacional, así como las demás posibles, conviene recordar que nuestra Ley de Defensa de la Competencia, y también la Ley de Competencia Desleal, son leyes especialmente incardinadas en nuestro texto Constitucional siendo el interés público, esto es, el beneficio del conjunto de la ciudadanía, el fin básico que ilustra el contenido y la aplicación de la Ley en todo su articulado y a la luz del cual deben interpretarse sus distintas normas.
Así podemos decir que toda la Ley de Defensa de la Competencia que prohíbe en su artículo 1 los acuerdos, decisiones, recomendaciones colectivas o prácticas concertadas que tengan por efecto restringir la competencia fijando precios o repartiéndose los mercados por ejemplo; que en su artículo 6 prohíbe los abusos que se cometen desde posiciones dominantes; que en su artículo 7 prohíbe los actos de competencia desleal relevantes que afecten al interés general y al interés público del mercado; y que en su capítulo II se refiere a las concentraciones económicas que afecten o puedan afectar al mercado español y especialmente mediante la creación o reforzamiento de una posición de dominio, le son de aplicación directa los principios expresados en la exposición de motivos de la citada Ley donde se dice que “la competencia, como principio rector de toda economía de mercado, representa un elemento consustancial al modelo de organización económica de nuestra sociedad y constituye en el plano de las libertades individuales, la primera y más importante forma en que se manifiesta el ejercicio de la libertad de empresa.”
De acuerdo con las exigencias de la economía general, la defensa de la competencia se concibe en la Ley como un mandato a los poderes públicos que entronca directamente con el artículo 38 de nuestra Constitución. Pero también lo hace con el artículo 33 y con el artículo 10, primero y fundamental del Título Primero “De los Derechos y Deberes Fundamentales” donde se dice que la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social. Así, el ejercicio de la libertad de empresa y de la empresarialidad personal es manifestación consustancial de las libertades individuales fundamentales.
Es preciso ahora señalar que el control de concentraciones lo presenta la Ley como una necesidad preventiva insoslayable para evitar “a priori”, en los distintos mercados, las transgresiones legalmente establecidas en otros artículos de la misma. La Ley de Defensa de la Competencia se asienta, por lo tanto, en la confianza de la capacidad de los mercados competitivos para armonizar preferencias diversas y en la sospecha, fundada en la multisecular experiencia constatada de la naturaleza humana, de que la acumulación de poder económico, financiero o político en pocas manos es una tentación, difícilmente vencible, para ambicionar mayor poderío aún a costa de no respetar las reglas del juego competitivo.
La competencia armónica y enriquecedora brota con más fuerza allí donde el ahorro y el crecimiento estable sin estridencias están bien asentados en las conductas de los agentes económicos. De la misma forma que, como se ha dicho, los déficits públicos continuados y el incremento consiguiente de la Deuda Pública genera tensiones y desequilibrios peligrosos, en el ámbito empresarial el endeudamiento desproporcionado, queriendo acometer proyectos por encima de las posibilidades razonables de fondos propios y del ahorro voluntario, suele dar lugar a presiones y conductas heterodoxas que perjudican, en ocasiones gravemente, la competencia. La estabilidad no es un criterio aplicable únicamente en el ámbito macroeconómico sino que su eficacia resulta más notoria, si cabe, cuando se extiende por todo el tejido empresarial microeconómico.
Toda estrategia empresarial encaminada sin más al aumento del tamaño y que, transcurrido un plazo razonable, no redundase en la mejora de la rentabilidad de los fondos propios y de la solvencia e independencia consiguiente, sería una estrategia equivocada tanto en el ámbito doméstico como en el supranacional perjudicando el desarrollo de la competencia. En las grandes corporaciones además, los problemas suscitados por la Teoría de la Agencia han puesto de manifiesto esta necesidad de la delimitación de responsabilidades para tener claros esos principios de autonomía e independencia de comportamiento de los agentes económicos.
Puesto que la Ley así lo hace, desde los Órganos de Defensa de la Competencia estamos, por lo tanto, obligados a poner bajo sospecha las distintas operaciones de concentración que se vayan produciendo, con mayor prevención cuanto más significativa y relevante sea tal o cual concentración que se analice, y apreciando si un proyecto u operación de concentración puede obstaculizar el mantenimiento de la competencia efectiva en el mercado basándose en un análisis de sus efectos restrictivos, previsibles o constatados. Es más, en ocasiones, una concentración puede ser perjudicial para los fusionados por la falta de flexibilidad de las grandes corporaciones como también han puesto de manifiesto diversos estudios que han comprobado la baja rentabilidad posterior a determinadas fusiones y concentraciones. Las economías de escala no siempre se producen.
Si toda concentración y alianza de empresas en diferentes sectores está bajo sospecha por la legislación vigente y por el sentido común, más peligrosas son las que se producen entre entidades financieras y las demás empresas no financieras de cualquier otro sector. La razón fundamental, que explicaré detalladamente a continuación, es que, mientras cualquier otra empresa negocia, compra, invierte, con el dinero de sus accionistas que arriesgan su capital y asumen la responsabilidad de los éxitos y fracasos, en los bancos y cajas se negocia, compra, invierte, arriesga, presta … etc., en parte, con el dinero de los depositantes a través del multiplicador de dinero bancario, y a través de los fondos de inversión gestionados por dichas entidades de forma masiva y mayoritaria. Si un banco o Caja domina accionarialmente una gran empresa, lógicamente puede discriminar más fácilmente su crédito y potencial financiero en favor de quienes son sus aliados acometiendo proyectos de inversión que, de resultar fallidos, arrastran tras de sí una serie de efectos económicos negativos. Es necesario explicar con detenimiento, para fundamentar mi postura, esta concatenación de efectos que acaban distorsionando el mapa competitivo de toda la red económica nacional e internacional. También ahora conviene volver a referirse a lo que el legislador ha querido expresar en el texto de la Ley.
Así, también son de aplicación a todo el articulado de la Ley de Defensa de la Competencia, matizando y potenciando los citados anteriormente, los principios expresados en la reciente Ley 52/1999, de 28 de diciembre, de Reforma de la Ley 16/1989, que culmina el proceso de reforma iniciado con el Real Decreto ley 6/1999, de 16 de abril, de Medidas Urgentes de Liberalización e Incremento de la Competencia, en materia de control de concentraciones, al decir que “La orientación de la política económica española descansa sobre el convencimiento de que el crecimiento estable y no inflacionario de la economía y, consecuentemente, la creación de empleo, requieren otorgar un papel preponderante al buen funcionamiento de los mercados. Junto a ello, la integración de la economía española en el contexto comunitario y, en concreto, en la Unión Económica y monetaria condiciona el margen de actuación del Gobierno sobre el diseño de la política macroeconómica, fundamentalmente sobre la política monetaria. En este contexto, cobran especial relevancia las políticas de corte microeconómico y, en especial, la política de defensa de la competencia.”
El desarrollo en extensión e intensidad de la competencia innovadora tiene un efecto desinflacionista notable siendo el instrumento más importante, junto a la política monetaria que en gran medida ha sido transferida al Banco Central Europeo, para avanzar en un crecimiento fuerte y continuado sin tensiones en los precios. Conviene explicar con un poco de detalle estos procesos por su trascendencia económica y porque están directamente relacionados con la política crediticia e inversora de las entidades bancarias entrando con ello en el núcleo de los argumentos que sostienen mi posición respecto a las fusiones de las entidades financieras, su política crediticia y sus inversiones en empresas de todo tipo con especial significación en las grandes corporaciones pertenecientes a sectores estratégicos monopolísticos u oligopolísticos recientemente liberalizados.
ANTICIPANDO LA CRISIS DESDE EL TDC, LIBROS, TEXTOS ESPECIALIZADOS EN ESPAÑOL
Referencia al informe de concentración c 47/99 bbv/argentaria del TDC (año 2000) http://www.cncompetencia.es/
Desde el principio debo explicar que, puesto que los datos de esta concreta operación de fusión están ampliamente tratados en el cuerpo del informe y en todo el expediente, que en este mundo financiero y económico tan cambiante se suceden diariamente cambios accionariales y cifras distintas sobre diferentes aspectos y que el Gobierno puede disponer de otras variables cuantitativas que pueden ilustrar mejor sus decisiones actuales y futuras, considero más importante resaltar las líneas argumentales y los principios generales en los que se basa mi postura. Debo indicar, además, que estos argumentos no hacen otra cosa que reforzar y ampliar los criterios ya expresados por la mayoría.
Aunque siguiendo la doctrina establecida por el Tribunal de Defensa de la Competencia en otras ocasiones parecidas, así como determinadas decisiones de la Comisión Europea, debería estar de acuerdo en la mayor parte de los principios y condiciones expresados por el Pleno en el cuerpo del informe, en las conclusiones y en el dictamen de esta concentración, en los que lógicamente también he participado, tengo la obligación, acorde con la responsabilidad que todo cargo conlleva, de explicar mi posición respecto a ciertos aspectos que considero decisivos en todo análisis sobre competencia de las entidades financieras, aún a sabiendas de ir a contracorriente en algunos puntos.
Quiero empezar reseñando con claridad que los argumentos que a continuación voy a exponer, salvo alguna referencia concreta que se pueda referir a este informe al Gobierno sobre la fusión del Banco Bilbao Vizcaya S.A. con Argentaria, Caja Postal y Banco Hipotecario S.A., son aplicables a otros informes de fusiones de bancos, pretéritas y futuras, así como a otras entidades financieras como las cajas. Incluyo, muy especialmente, los informes de concentraciones analizadas en meses pasados por este Tribunal firmadas por mí, pero que ahora, en conciencia y por coherencia intelectual, creo mi deber reflexionar de nuevo sobre estas cuestiones dadas la magnitud y reiteración de estas operaciones. Dichas concentraciones, cuyos informes firmé, fueron: la del Banco de Santander con el Banco Central Hispano Americano y la de la Caja de Ahorros Municipal de Vigo, la Caja de Ahorros Provincial de Ourense y la Caja de Ahorros Provincial de Pontevedra.
Los argumentos, peligros y recomendaciones que voy a exponer son aplicables tanto a estas entidades citadas como a cualquier otra de carácter nacional e internacional y especialmente al importante hecho sobrevenido al informe de esta fusión consistente en la alianza entre Telefónica y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria o la ampliación accionarial significativa en Iberdrola. Estos hechos, entre otros muchos posibles, no hacen sino reforzar mis preocupaciones respecto a la competencia efectiva en los mercados cuando se mezclan entidades del sistema bancario con empresas de todo tipo[1]. Basta fijarse en Japón con su modelo Banca Industria que tan perjudiciales efectos ha tenido sobre la economía nipona y, a través de ella, sobre el resto de países en este sistema mundial cada vez más interconectado. Dicho modelo, también con resultados negativos en otras épocas en España, creo que comporta peligros añadidos para la competencia y, en general, para un proporcionado y enriquecedor crecimiento económico sostenido que elimine los ciclos depresivos que tantos desastres trajo en distintas ocasiones.
Esta ola de fusiones y alianzas se produce en un momento álgido del proceso intensivo y extensivo de la globalización abierta de los mercados asentada en una trilogía de fuerzas convergentes: 1) la libertad, flexibilidad y rapidez de los movimientos de capital en todo el mundo y con inusitada preponderancia, variabilidad y velocidad entre los países más desarrollados; 2) el avance continuo de las nuevas tecnologías de la informática y las telecomunicaciones, cuyos efectos de mayor productividad se van extendiendo por los diferentes sectores de las economías cada vez más interdependientes impulsando la inversión empresarial en los países de origen y en el exterior, con la creación de empleo a ella aparejada, y 3) la amplitud y magnitud de las operaciones de concentración de empresas en todos los ámbitos que se pone de moda de forma un tanto irreflexiva y sin valorar claramente sus consecuencias y posibles efectos perversos, al menos en el caso de las entidades financieras. Generalmente acaban primando, por su notoriedad y espectacularidad a corto plazo, las variables asociadas a la globalización impulsando el aumento del tamaño de las empresas como factor básico para competir en los mercados mundiales y para evitar también OPAS no queridas.
En ese contexto internacional, dada nuestra situación actual de mayor protagonismo en la Unión Europea y en toda la órbita euroamericana, una abierta y leal competencia en los mercados, especialmente en los mercados básicos de recursos, aumenta la oferta dando lugar, por una parte al incremento en la variedad de los productos y servicios de mejor calidad a disposición de los ciudadanos y, por otra, también importante, a una reducción de los precios que permite el aumento de la capacidad adquisitiva de todos los ciudadanos. La disminución de la inflación propiciada por las políticas de defensa de la competencia, junto con el estímulo a la productividad, innovación y creatividad que provocan, hacen que se incremente la actividad empresarial y personal en todo el tejido social con repercusiones altamente positivas sobre la creación y mejora del empleo, así como sobre la capacidad competitiva de nuestro tejido empresarial en un ámbito exterior cada vez más abierto y globalizado.
Pero la mejora en la actividad económica de todos los operadores, también de los potenciales, requiere un marco común de reglas generales que garantice la necesaria, y conveniente para todos, unidad de mercado sin discriminaciones ni privilegios económicos, financieros, administrativos, regionales, fiscales o de cualquier otro tipo. Por eso, al igual que ocurre con el control del Gasto Público, las ayudas y subvenciones públicas, me parece especialmente importante y acertado, para el desarrollo de la libre competencia, el reforzamiento del control respecto a la utilización del poder económico y financiero propio de bancos y cajas cuando dirigen, por iniciativa propia y sin contar con la voluntad expresa de su propietario original, recursos ajenos hacia esta o aquella empresa o hacia esta o aquella institución, asociación, partido, agrupación, sindicato o persona física, con especial significado respecto a los medios de comunicación social donde se transmiten ideas y contenidos de forma masiva que pueden transformar en una u otra dirección la necesaria y vital pluralidad consagrada en el artículo 1 de la Constitución: “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico, la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.”
En nuestras sociedades plurales democráticas los medios de comunicación, en cuanto difunden ideas, información y opinión entre los ciudadanos con instrumentos cada vez más sofisticados y atractivos, representan un sector estratégico esencial difícilmente medible en términos estrictamente cuantitativos y economicistas con repercusiones altamente significativas sobre el acontecer futuro en todos los ámbitos de la conducta humana. El acceso a los hogares, los colegios, universidades, centros de ocio y de trabajo se facilita y se amplía con las nuevas tecnologías que permiten adentrarse en la intimidad de las personas y presionar mediante sistemas que nunca antes fueron conocidos y accesibles.
Cuando en una gran mayoría de esos medios se combinan la propiedad de las infraestructuras de acceso con la potencia en el desarrollo de los contenidos y en su difusión, se precisa un exquisito cuidado en evitar la coordinación de comportamientos desde los núcleos de control empresarial de dichos medios. La competencia en las ideas y en su difusión aparece entonces prioritaria, no por motivos estrictos de la lógica de los mercados sino porque incide directamente en los valores fundamentales consagrados en el Texto Constitucional y que toda legislación debe defender. La colusión en estos ámbitos debe ser evitada desde todas las instancias del Estado de Derecho.
[1] Podemos citar por ejemplo: la alianza de Deutsche Telekom en internet con Commerzbank; la posible del Banco de Santander Central Hispano con Retevisión o con Vodafone o su entrada con Multitel en el sector telefónico alemán; la de Deutsche Bank con SAP y American On Line Europe; la incorporación de “La Caixa” al pacto con Telefónica; las participaciones en general de los bancos y las cajas en empresas grandes y pequeñas, con especial significado en sus apuestas comunes con las grandes empresas del sector de las telecomunicaciones, los medios audiovisuales, la construcción, el sector eléctrico, energético o gasístico así como, en el caso de las cajas que tienen un notable control político autonómico, las inversiones multimillonarias en grandes proyectos en las autonomías, o a todas las múltiples combinaciones posibles de pactos, alianzas y participaciones accionariales con presencia de consejeros entre grandes empresas y entidades financieras a lo largo y ancho del mundo.
3.- Anexo – Referencia al informe de concentración c 47/99 bbv/argentaria del TDC (año 2000)
EXPEDIENTE DE CONCENTRACIÓN ECONÓMICA
C47/99
NOTIFICANTE:
BANCO BILBAO VIZCAYA Y ARGENTARIA, CAJA POSTAL Y BANCO HIPOTECARIO
BJETO:
FUSIÓN POR ABSORCIÓN DE ARGENTARIA, CAJA POSTAL Y BANCO HIPOTECARIO POR BANCO BILBAO VIZCAYA
1.1. Notificación
1.2. Recepción del expediente y actuaciones del Tribunal
1.3. Alegaciones de los Notificantes
PARTES INTERVINIENTES EN LA OPERACIÓN
2.1. BANCO BILBAO VIZCAYA S.A.
2.2. ARGENTARIA CAJA POSTAL Y BANCO HIPOTECARIO S.A.
NATURALEZA DE LA OPERACION
3.1. Descripción de la operación.
3.2. Aplicación de la Ley 16/1989, de 17 de julio, de Defensa de la
ESTRUCTURA DEL MERCADO DE REFERENCIA EN EL ÁMBITO DE
LA ACTIVIDAD BANCARIA
4.1. El mercado de producto de referencia
4.2. El mercado geográfico de referencia
4.3. Estructura de los diferentes segmentos de la actividad bancaria
4.3.1. Banca minorista
4.3.2. Banca corporativa, de inversiones y de operaciones en los
4.4. Barreras de entrada.
4.4.1. Regulación del acceso a la actividad.
4.4.2. Barreras de carácter económico.
OTROS MERCADOS AFECTADOS POR LA OPERACIÓN
5.1. Seguros y Planes y Fondos de Pensiones
5.2. Promoción inmobiliaria.
5.3. Promoción del Comercio Exterior.
5.4. El sector energético
5.5. El sector de las telecomunicaciones
5.5.1. Telefonía fija
5.5.2. Telefonía Móvil
5.5.3. Audiovisual
5.5.3.1. Plataformas Digitales de Televisión.
5.5.3.2. Operadores de televisión por Cable
5.5.4. INTERNET
5.5.4.1. Servicios de acceso a la información
5.5.4.2. Redes de conexión de los usuarios con los proveedores
de servicios a Internet.
EFECTOS SOBRE LA COMPETENCIA DERIVADOS DE LA
6.1. El sector de las entidades de crédito
6.2. Otros sectores afectados por la operación.
El día 19 de noviembre de 1999 tuvo entrada en el Servicio de Defensa de la Competencia (en adelante, el Servicio) la notificación relativa al proyecto de operación de concentración económica entre BANCO BILBAO VIZCAYA S.A. (en adelante, BANCO BILBAO VIZCAYA y BBV) y ARGENTARIA CAJA POSTAL Y BANCO HIPOTECARIO S.A. (en adelante, ARGENTARIA).
Dicha notificación fue realizada por BANCO BILBAO VIZCAYA y ARGENTARIA, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 15.1 de la Ley 16/1989, de 17 de julio, de Defensa de la Competencia (en adelante, LDC) modificada, en materia de concentraciones, por Real Decreto-Ley 6/1999, de 16 de abril, de Medidas Urgentes de Liberalización e Incremento de la Competencia, por el que se aprueba el procedimiento a seguir por los órganos de Defensa de la Competencia en concentraciones económicas y la forma y contenido de su notificación (en adelante, R.D.L 6/1999).
El día 20 de diciembre de 1999 tuvo entrada en el Tribunal de Defensa de la Competencia (en adelante, el Tribunal), para dictaminar, previa audiencia de los interesados, el expediente referenciado por el Servicio como N-033, remitido por el Director General de Política Económica y Defensa de la Competencia por orden del Excmo. Sr. Vicepresidente Segundo del Gobierno y Ministro de Economía y Hacienda, de acuerdo con lo previsto en el artículo 15 bis punto 1 de la LDC, que contempla esta actuación cuando se considere que la operación notificada “… puede obstaculizar el mantenimiento de una competencia efectiva en el mercado”.
Este expediente ha sido clasificado en el Tribunal con la referencia C47/99 BANCO BILBAO VIZCAYA/ARGENTARIA, designándose para su tramitación una Comisión presidida por el propio Presidente, Sr. Petitbò Juan, e integrada por los Vocales del Tribunal D. José Hernández Delgado y Dña. María Jesús Muriel Alonso, con la asistencia técnica de la Asesora Dª. Paloma Avila de Grado en calidad de Secretaria de la Comisión.
Tras un primer análisis del expediente, la Comisión elaboró una Nota Sucinta sobre las principales características de la operación. Una vez puesta en conocimiento de los notificantes y manifestada por éstos su conformidad con el contenido, fue remitida a diversas asociaciones de empresas y a empresas de los sectores que la Comisión consideró podrían resultar afectados por la operación analizada, dándoles la oportunidad para exponer su criterio acerca de los posibles efectos sobre la competencia derivados de la operación de concentración.
Asimismo, se solicitó información de diversos organismos públicos relacionados con los sectores afectados por la operación de concentración, incluyendo el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la Dirección General de Seguros y la Dirección General del Tesoro y Política Financiera del Ministerio de Economía y Hacienda, la Comisión Nacional del Sistema Eléctrico (CNSE) y la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT).
De entre las empresas y asociaciones de empresas consultadas, las respuestas por escrito recibidas de INVERCO, AEB, UNESA, ASNEF, CECA, UNACC, la CAIXA y ENDESA expresan una opinión favorable a la operación, que, en su opinión, no debe provocar efectos contrarios a la competencia, si bien tanto UNESA como ENDESA han destacado la necesidad de compatibilizarla con el respeto a determinadas condiciones.
Más concretamente, la AEB ha reiterado la importancia de disponer de entidades de crédito eficaces, solventes y de dimensión suficiente para competir en un espacio financiero cada vez más integrado a escala internacional. En su opinión, aunque los bancos españoles ocupan un puesto destacado internacionalmente en cuanto a eficacia y solvencia, se encuentran a una cierta distancia de los bancos de otros países de nuestro entorno en términos de dimensión, y ello puede ser un obstáculo para competir
adecuadamente. Argumenta, a estos efectos, que, en 1998, el primer banco español se encontraba en el puesto treinta y siete en el ranking mundial por recursos propios, y en el diecinueve en el ranking europeo, y que estos posicionamientos son especialmente significativos en las actuales circunstancias de intensa actividad de redimensionamiento de las entidades bancarias fuera de España. Asimismo, la existencia de numerosos bancos, Cajas de Ahorro y Cooperativas de Crédito, con capacidad de prestar, de hecho y de derecho, los mismos servicios bancarios a través de una extensa red de oficinas con amplia implantación geográfica en todo el país, garantiza que la fusión no supone riesgos al mantenimiento de una fuerte competencia entre las entidades de crédito.
La Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) considera que la fusión no obstaculiza la competencia efectiva “en tanto que exista la actual importante presencia regional de las Cajas de Ahorro españolas, que supone en torno al 45% de los recursos ajenos frente al total de las entidades de depósito.”
INVERCO ha destacado la existencia en España de numerosos operadores en el ámbito de las Instituciones de Inversión Colectiva, así como su rápido crecimiento en el pasado año, con la entrada en el mercado de Gestoras internacionales de primer orden, que han registrado sus Fondos en la Comisión Nacional del Mercado de Valores y han establecido contratos de comercialización con un amplio abanico de bancos, Agencias y Sociedades de Valores y otras entidades españolas. La venta de Fondos por Internet ha añadido un nuevo elemento de competencia en esos mercados.
ENDESA ha expresado su conformidad con la fusión, basada en su “convicción de que la Resolución del Consejo de Ministros que, en su caso, apruebe la fusión, establecerá análogas condiciones que la de 16 de junio de 1999 por la que se resolvió el Expediente de Concentración del Banco de Santander, S.A. con el Banco Central Hispano, S.A.”.
UNESA ha subrayado las ventajas potenciales de la fusión para la economía española”, sin perjuicio evidentemente del respeto a los limites legales de participación en los operadores establecidos en la legislación del Sector Eléctrico”.
ONO, nombre comercial de un conjunto de once sociedades gestionadas por CABLEUROPA S.A. que prestan servicios integrados de telecomunicaciones por cable de banda ancha, ha manifestado que, si bien la fusión del BBV con Argentaria es muy positiva para el sector bancario español, obstaculiza significativamente la competencia efectiva en los mercados de contenidos audiovisuales, televisión de pago, Internet, y servicios integrados de comunicaciones de banda ancha, porque refuerza las posiciones de dominio existentes en todos ellos. Ello es consecuencia de que la nueva entidad tiene participaciones accionariales muy relevantes tanto en Sogecable como en Telefónica, estando representada además en los Consejos de Administración de ambos Grupos, y disponiendo de influencia decisiva en la toma de decisiones de los dos.
En su opinión, -expresada con anterioridad a la Alianza establecida entre el BBVA y Telefónica el pasado 11 de Febrero- la fusión permite al BBV, que ya disponía de más del 10% de participación en SOGECABLE y de representación en su Consejo de Administración, consolidar su posición en Telefónica, elevando su participación en esta sociedad del 3% actual a más del 8%. En consecuencia, la nueva entidad se sitúa como accionista de gran influencia tanto en Grupo dominante como en el Grupo competidor de cada uno de los mercados antes mencionados, existiendo el riesgo de que se favorezcan estrategias de coordinación de las actividades de los dos Grupos, lo que pondría fin a la actual situación de competencia en estos mercados y elevaría una barrera infranqueable a la entrada de nuevos competidores. En conclusión, considera que, siguiendo los criterios establecidos por el Consejo de Ministros en su autorización de la operación de concentración del BSCH, el BBVA sólo debería ostentar una participación superior al 3% en Telefónica o en Sogecable, y sólo debería tener representación en el Consejo de Administración de uno de los dos Grupos.
Se ha recibido además, información del Banco de España, la Dirección General de Seguros, la CMT y la CNSE.
2.1. BANCO BILBAO VIZCAYA S.A
3.1. Descripción de la operación
4.1. El mercado de producto de referencia.
4.2. El mercado geográfico de referencia.
4.4.2. Barreras de carácter económico
5.3. Promoción del Comercio Exterior
5.5.3.2. Operadores de televisión por Cable.
EFECTOS SOBRE LA COMPETENCIA DERIVADOS DE LA OPERACIÓN
La fusión entre el BANCO BILBAO VIZCAYA y ARGENTARIA se produce a menos de un año de la llevada a cabo por los bancos Santander y Central Hispano, como continuación del proceso de redimensionamiento de la banca que esta produciendo, tanto en España como en el resto de los países industrializados, y la rápida globalización de los mercados financieros internacionales de los últimos años.
En la Unión Europea, el desmantelamiento de las barreras a la entrada en estos mercados se inició hace ya tiempo. La entrada en vigor de las diversas Directivas bancarias comunitarias, particularmente la Segunda, y su ulterior desarrollo en materia de libertad de establecimiento y prestación de servicios financieros en todo el ámbito comunitario, han disminuido considerablemente las barreras de entrada reglamentarias, permitiendo un avance importante en la consolidación de un mercado interbancario europeo. Más recientemente, el proceso se ha intensificado con el nacimiento del euro, que ha reducido
considerablemente el riesgo de cambio en las operaciones entre miembros de la Unión Monetaria Europea, y ha incrementado la transparencia en las condiciones ofrecidas por las entidades bancarias europeas a sus clientes particulares y corporativos en todos ellos.
Este Tribunal ha reconocido en anteriores ocasiones la importancia de este proceso sobre las condiciones de competencia en los sistemas financieros de los países miembros de la Unión Europea, así como la necesidad de tenerle en cuenta a la hora de determinar el grado de concentración de estos mercados compatible con el mantenimiento de la competencia efectiva. No obstante, y como ya se indicó en el Informe sobre el BSCH, el impacto de la competencia extranjera es muy distinto según las diferentes facetas del negocio bancario.
En particular, la competencia es especialmente intensa en los segmentos de banca corporativa, banca de inversión y mercados monetarios. En todo este tipo de actividades coincide la presencia, por el lado de la demanda, de clientes bien informados y con gran margen de maniobra en la selección de las entidades financieras a que encomiendan sus operaciones; y, por el lado de la oferta, de una importante participación de competidores extranjeros con cuotas de mercado considerables en diversos aspectos de estos negocios, lo que confirma la existencia de mayor facilidad de acceso al mercado español 54/79 en este campo. De hecho, y como ya se ha destacado anteriormente, el mercado geográfico relevante de estas actividades transciende las fronteras nacionales.
Las áreas de negocio en que el BBVA alcanza cuotas de mercado más altas, y claramente superiores a las de sus competidores más cercanos, son precisamente las correspondientes a estos segmentos. Ostenta, por ejemplo, el 25% en préstamos sindicados, frente al 21% del BSCH y el 12% de Caja Madrid; alrededor del 27% en emisiones aseguradas y denominadas en pesetas, tanto totales como de residentes, en comparación con cuotas del orden del 16 al 18% del BSCH y del 14 al 16% de Caja Madrid; y alcanza cuotas del 27% y 28%, respectivamente, en bonos de titulación hipotecaria y en el mercado AIAF de renta fija, más del doble de las correspondientes al BSCH y cuatro veces superiores a la de Caja Madrid. Se trata, además, de mercados muy volátiles, en los que el ranking de las sociedades participantes puede variar considerablemente en función del periodo de tiempo considerado. En emisiones de bonos matador, por ejemplo, el BBVA alcanzó una cuota de mercado de más del 26% en 1998, y de sólo el 11% en septiembre de 1999. Una proporción considerable de estas actividades en que el BBVA tiene el liderazgo corresponden, además, a operaciones de carácter internacional denominadas en pesetas, que tienden a desaparecer con la progresiva sustitución por el euro de las monedas nacionales de los países miembros de la Unión Monetaria Europea. En el segmento de banca minorista, el acceso de la banca extranjera se enfrenta al importante obstáculo que todavía representa la necesidad de contar con una amplia red de oficinas para poder competir eficazmente. Las bases de esta dependencia son difícilmente modificables a medio plazo, como consecuencia de la existencia de una diversidad de factores distintos al precio que fomentan la lealtad de los clientes a las entidades bancarias con que ya vienen operando.
Entre ellos cabe citar: la importancia de las relaciones de confianza establecidas entre el banco y su cliente, tanto en la contratación de numerosas operaciones de activo-concesión de créditos hipotecarios y de diversos créditos específicos a particulares y PYMES- como en la captación de recursos a través de cuentas corrientes y cuentas de ahorro en las operaciones de pasivo; la importancia de la ubicación de las oficinas a la proximidad de la residencia de sus clientes, que concede una clara ventaja a las sucursales que ya han conseguido establecerse en las principales zonas residenciales; y los costes de información y traspaso de operaciones a otras entidades, incrementados para el cliente de la banca minorista por la diferencia entre el esfuerzo que requiere la identificación de la oferta más ventajosa, entre la amplia gama de comisiones o tipos de interés cargados por los distintos servicios bancarios existentes, y el beneficio que puede reportarle dicha oferta, teniendo en cuenta la magnitud generalmente reducida de la mayoría de sus transacciones.
En este segmento del mercado, la nueva entidad bancaria alcanza cuotas de mercado de un orden de magnitud similar, pero generalmente inferiores, a las del BSCH. A excepción de los créditos con garantía real, en que el BBVA ostenta una cuota del 15%, superior en cuatro puntos porcentuales a la de su inmediato rival, las cuotas de mercado del BSCH son generalmente mayores, con diferencias que oscilan entre los casi ocho puntos porcentuales en créditos comerciales- 25% del BSCH en comparación con poco más del 17% del BBVA- y los tres en el caso del resto de los créditos al sector residente.
En depósitos de la clientela residente existe asimismo una ventaja, aunque más limitada, del BSCH(15,3%) frente al BBVA(14,6%). Por número de oficinas, el BSCH sigue ocupando la primera posición en el mercado nacional, con una cuota superior en casi cinco puntos porcentuales al 13% del total que ostenta el BBVA. Este liderazgo se da en todas y cada una de las Comunidades Autónomas, excepto en el País Vasco, donde la cuota de mercado de la nueva entidad alcanza el 18,2%, frente al 14,5% del BSCH. En Cataluña, ambos bancos ostentan cuotas de poco más del 12%, y en cuanto a provincias, el BBVA solamente destaca en Alicante, donde su cuota del 20,5% es muy superior al 14,4% de su principal competidor.
En todo caso, como han señalado los notificantes, la entidad resultante de la fusión se enfrenta en todos estos mercados locales a una fuerte competencia de las Cajas de Ahorro de mayor implantación en las correspondientes regiones. Así, en el País Vasco, la BBK ocupa la segunda posición, con más del 16% del mercado; en Cataluña, el liderazgo pertenece a La Caixa, con una cuota del 24%, y en la Comunidad Valenciana, Bancaja ocupa también el primer puesto con una cuota de más del 17%. Debe destacarse asimismo, a este respecto, la probable disminución de las cuotas de mercado por oficinas en los próximos años, como consecuencia de los planes de optimización del uso de las redes de cada una de las entidades participantes en la fusión anunciados por el BBVA.
[……………………………………..]
El paulatino desarrollo de la banca electrónica, otra de las claras prioridades del BBVA, contribuirá asimismo a una cierta desvinculación de sus operaciones minoristas de la red de oficinas, aunque la evolución será probablemente lenta. [……………………………….]
En resumen, las cuotas de mercado de la entidad resultante de la fusión del BBV y Argentaria en los distintos segmentos del mercado bancario no plantean, por sí mismas, serios riesgos de deterioro de la competencia, ni a nivel nacional ni en algún mercado local.
Esta operación supone, no obstante, un nuevo y considerable paso adelante en el proceso de concentración de entidades de crédito que se viene registrando en España, tanto en bancos como en cajas de ahorro en la ultima década. Desde la fusión del Banco de Bilbao con el Banco de Vizcaya en
1988, ha ido aumentando el porcentaje de activos en manos de las cinco primeras entidades desde alrededor del 35% en 1990 a cerca del 44% en 1997, según datos del Banco Central Europeo[1]. En esa fecha, última para la que se disponen de datos comparativos, el grado de concentración medido por este índice C5 mostraba al sector español ocupando una posición intermedia, similar a la de Francia (en torno al 40%), menor que la fuerte concentración del mercado en Holanda, Finlandia, Portugal o Suecia, (índices superiores al 75%) y mayor que la de Italia (alrededor del 25%).
Desde entonces, y como consecuencia fundamentalmente de la creación de Argentaria en septiembre de 1998, -por medio de la absorción por Corporación Bancaria de España de los bancos Exterior e Hipotecario y de Caja Postal, como se ha indicado en el apartado 2 de este Informe- y de la del BSCH en enero de 1999, el C5 ha alcanzado un 51,6%. Con la operación de concentración del BBV y Argentaria, este índice se sitúa en torno al 54,3%. Este grado de concentración se consideraría elevado, a efectos de la defensa de la competencia, si los mercados financieros de los países miembros de la Unión Monetaria Europea permanecieran tan fragmentados como en el pasado. La progresiva consolidación del mercado financiero europeo permite, no obstante, albergar dudas a este respecto, sobre todo teniendo en cuenta la
creciente relevancia de la comparación entre las dimensiones de los bancos españoles y las de sus competidores europeos, y el paralelo redimensionamiento de estos últimos en los países de nuestro entorno. Basta citar, a este respecto, la concentración de la BNP y Paribas, en Francia, la del Banco de Austria y Creditanstalt en Austria, o las de IMI y San Paolo y Cariplo con Ambroveneto en Italia.
En todo caso, este Tribunal considera necesario destacar nuevamente la probable sobrevaloración de las ventajas atribuidas generalmente al tamaño en la evaluación de los factores determinantes de la competitividad en este sector[2].
En particular, conviene recordar la ausencia de evidencia empírica sobre la existencia de economías de escala significativas en el sector financiero, y la grave concentración de riesgo que puede suponer la financiación de grandes proyectos empresariales y de inversiones en infraestructura por una única entidad financiera. Por otra parte, los principales beneficios potenciales de las concentraciones bancarias capaces de compensar en cierta medida los riesgos respecto a la competencia que éstas entrañan, procederían de las operaciones que den lugar a entidades transnacionales, por varias razones. En primer lugar, contribuyen a diversificar los riesgos asumidos por la entidad resultante de la concentración, dadas las diferencias en los perfiles de las carteras y de las inversiones internacionales entre bancos de diferentes países. Además, pueden fomentar el desarrollo de la banca electrónica entre los consumidores, y mejorar los mecanismos de transmisión de la política monetaria del Banco Central Europeo, si la operación tiene lugar entre entidades de países miembros de la Unión Monetaria Europea.
Tanto el BSCH como el BBVA han mencionado la negociación de alianzas y de eventuales concentraciones con otros bancos europeos entre los objetivos prioritarios de su decisión de redimensionamiento de sus respectivas actividades. La realización de este objetivo será dificultada, sin embargo, por el recelo con que siguen considerándose estas operaciones en la gran mayoría de los países europeos. Los obstáculos encontrados en el reciente intento de adquisición del banco Champalimaud por el BSCH, así como la práctica ausencia de operaciones transnacionales de envergadura entre las numerosas concentraciones llevadas a cabo recientemente en otros países de nuestro entorno, son una muestra de que, en la gran mayoría de los casos, sigue concediéndose suma importancia a la defensa de la principales entidades de crédito de cada país frente a eventuales adquisiciones más o menos hostiles por competidores extranjeros. De hecho, las concentraciones son con frecuencia el instrumento utilizado para evitar esta posibilidad.
El impacto sobre la competencia en los sectores en que la entidad resultante de la unión del BBV y Argentaria posee una presencia importante en dos o más empresas competidoras entre sí varía en función de sus características. En sectores como el de seguros y la promoción inmobiliaria, la atomización de la oferta y las reducidas barreras de entrada minimizan los posibles efectos contrarios a la competencia que podrían tener las cuotas de mercado de la nueva entidad bancaria en estos mercados.
En el mercado de promoción del comercio exterior, la información disponible no permite estimar cuotas de mercado. Las empresas BBV Trade y Expansión Exterior, participadas por el BBV y Argentaria, respectivamente, son las primeras del sector, tanto por volumen de negocios como por solvencia, aunque existe también un gran número de diversas entidades y asociaciones empresariales que compiten activamente en este mercado. Respecto al sector energético, la concentración afecta fundamentalmente a
la competencia en el subsector eléctrico, un mercado de carácter estratégico y en proceso de liberalización, con barreras de entrada considerables y un reducido número de operadores. La absorción de Argentaria por el BBV no supone la acumulación de participaciones directas relevantes en más de una empresa del sector, puesto que en Endesa el BBVA ostenta un 2,7%, pero sí implica la presencia de la nueva entidad bancaria en los Consejos de Administración de las dos primeras empresas eléctricas del país, Endesa e Iberdrola
En telecomunicaciones, Argentaria ha aportado una participación directa del 5,02% en Telefónica, junto con dos representantes en su Consejo de Administración, lo que ha permitido al BBVA reforzar su influencia en la operadora de telecomunicaciones, más que duplicando su participación directa, en comparación con la ostentada por el BBV, y su presencia en el Consejo. Su influencia se ha visto considerablemente incrementada, además, por la Alianza estratégica con Telefónica. En opinión de este Tribunal, este acontecimiento acentúa sensiblemente el riesgo de que los intereses cruzados entre Telefónica y las sociedades con importante peso en el sector de telecomunicaciones que ya estaban participadas, directa o indirectamente, por el anterior BBV, resulten en una escasa voluntad de competencia entre sí. La profundización del entramado de intereses entre las sociedades competidoras provocada por la creación del BBVA y su posterior Alianza con Telefónica es especialmente preocupante desde el punto de vista de defensa de la competencia, por tener lugar en un mercado emergente, estratégico y en proceso de liberalización, como el de las telecomunicaciones, caracterizado, además, por la existencia de importantes barreras de entrada y por la existencia de un número reducido de operadores en muchos de sus segmentos.
En estas condiciones, es fundamental para la libre actuación del mercado que los diferentes competidores se mantengan independientes. En caso contrario, como ya ha sido destacado por este Tribunal en ocasiones anteriores[3] es fácil que la competencia efectiva se vea seriamente afectada por conductas anticompetitivas, tales como acuerdos y repartos de mercado, que permiten optimizar los resultados de las inversiones, frecuentemente considerables, realizadas en sectores con expectativas de fuerte crecimiento, en detrimento de los clientes de las empresas y de sus competidores.
Aún cuando las participaciones accionariales no impliquen el control de las empresas que compiten en un mercado, o la participación en su gestión, el hecho de ser un accionista relevante en las mismas supone el acceso a determinada información estratégica y la posibilidad de su intercambio en favor de otros competidores, especialmente si el accionista es miembro de los Consejos de Administración de dos o más de estos competidores.
Se considera, pues, necesario minimizar la presencia simultánea del BBVA en distintas empresas del sector de telecomunicaciones y de cada uno de sus principales segmentos, aplicando estrictamente los limites a la participación directa e indirecta, y a la presencia en los respectivos Consejos de Administración, de dichas empresas definidos en el Acuerdo de Consejo de Ministros de 16 de julio de 1999 sobre la creación del BSCH. A efectos de la medición de la participación indirecta del BBVA se utiliza el mismo criterio que en este Acuerdo, según el cual, el BBVA debería reajustar su participación en los siguientes segmentos del sector de telecomunicaciones:
a)- Telefonía fija.
El BBVA participa directamente en Telefónica, el operador principal en este segmento, e indirectamente con más del 30% en Retevisión, el principal competidor, a través de Iberdrola y Endesa. La nueva entidad bancaria no designa Consejeros en esta operadora.
b)- Telefonía móvil.
El BBVA participa a través de Telefónica en Telefónica Móviles, operador dominante en este segmento, y con alrededor del 12% en Retevisión Móvil, el tercer operador, a través de Iberdrola y Endesa. No tiene representante directo en el Consejo de Administración de esta operadora.
La próxima resolución del concurso de adjudicación de licencias de explotación de la nueva tecnología UMTS de telefonía móvil puede resultar en una incompatibilidad adicional, si resulta seleccionado el consorcio Movi2 en el que Iberdrola tiene una participación del 20%.
[………………………………………………..].
c)- Audiovisual
Debe destacarse, en primer lugar, que lo que constituye quizá el principal riesgo de seria obstaculización de la competencia en este mercado -e incluso en otros segmentos del sector de telecomunicaciones, como se ha señalado anteriormente en este Informe- es la presencia simultánea del BBVA en el principal operador del mercado de contenidos, Sogecable, y en el operador dominante en infraestructuras de telecomunicación, Telefónica, con participaciones directas del 10% en cada uno de ellos e importante representación en ambos Consejos de Administración, ya que en Sogecable el BBVA designa tres miembros de los 21 que componen su consejo de Administración. Esta situación puede facilitar una coordinación de estrategias en relación con los dos elementos esenciales y complementarios de la prestación de servicios audiovisuales, lo que crearía barreras difícilmente franqueables para los entrantes potenciales en prácticamente todos los segmentos de este mercado.
Además de este riesgo de acuerdos verticales potencialmente restrictivos de la competencia, las incompatibilidades se producen en otros segmentos de este mercado:
c.1) En el mercado de contenidos, la nueva entidad bancaria tiene una presencia relevante en Sogecable, e indirectamente, en su principal competidor, Telefónica Media, en Media Park, una productora de contenidos audiovisuales y multimedia que, además, compra y gestiona contenidos para todos los sistemas de distribución, y en la que Iberdrola participa con un 30%.
Las actividades de estos tres operadores se encuentran vinculadas también por otras vías. Telefónica Media y Sogecable explotan conjuntamente los derechos exclusivos de retransmisión de los partidos de liga y Copa de fútbol, mediante la propiedad por cada una de ellas del 40% de la sociedad Audiovisual Sport. Media Park, por su parte, llego en julio de 1997 a un amplio acuerdo con Vía Digital -participada
por Telefónica Media- para la gestión y comercialización de contenidos para canales temáticos, emitidos por diversos operadores de televisión por cable.
c.2.) En el mercado de televisión de pago, y por lo que a las plataformas digitales por satélite se refiere, el BBVA ostenta indirectamente más del 90%, en Canal Satélite Digital -propiedad de Sogecable- y del
48,6% en Vía Digital, a través de Telefónica Media. No tiene representación directa en ninguno de los Consejos de Administración de estas plataformas, pero su presencia en las respectivas sociedades matrices puede facilitar la realización de acuerdos entre ellas, y hasta de una eventual fusión, como se ha mencionado anteriormente.
En televisión en abierto, el banco participa indirectamente, a través de Telefónica Servicios Audiovisuales, en Antena 3TV. La familia Ybarra, por su parte, ostenta una participación indirecta del 25% en Gestevisión (Telecinco), a través del periódico El Correo.
En el segmento de provisión de servicios de acceso a Internet, el BBVA participa en Terra, filial de Telefónica y operadora principal de este mercado, y con más del 30% en la filial de Retevisión para Internet, a través de Iberdrola, Endesa y Euskaltel, además de ostentar un 10% en la filial para Internet de la propia Euskaltel. La entidad bancaria no propone ningún miembro en los Consejos de Administración de estas operadoras.
La reciente Alianza estratégica entre el BBVA y Telefónica afecta a este segmento puesto que, entre los servicios ofrecidos por Internet destacan los ofrecidos a las empresas, y es precisamente en este segmento en el que el Acuerdo citado prevé una coordinación especial de las actividades de Telefónica y el BBVA, con la toma de una participación del banco del 49% en la empresa propiedad 51% de Telefónica al 51% B2B.
El BBVA también se beneficiará de la posición de Telefónica en el segmento de comercio entre empresas y particulares mediante su participación, junto con Terra, en la empresa de nueva creación B2C, contemplándose, asimismo, la creación de sociedades de inversión conjunta en este área al margen de Terra. Por otra parte, entre los nuevos servicios ofertados por el BBVA en Internet es necesario destacar asimismo el inicio de operaciones el pasado 14 de febrero del banco electrónico UNO-e, [………………………………………] Debe destacarse no obstante, el carácter internacional del mercado geográfico relevante para la mayoría de estos de servicios por Internet.
En cuanto a las redes de conexión de los usuarios con los proveedores de acceso a Internet, existe una competencia incipiente con Telefónica de diversos operadores locales de cable, cuyas posibilidades de éxito dependen, en gran medida, de su capacidad de ofrecer una amplia gama de contenidos y de nuevos servicios a sus abonados a precios asequibles. Una coordinación de comportamientos entre Telefónica y Sogecable que reduzca o limite esta capacidad –como puede producirse por intermediación de su socio común, el BBVA- obstaculizaría seriamente el desarrollo de esta competencia.
La operación de concentración objeto de este Informe, consistente en la fusión por absorción de Argentaria Caja Postal y Banco Hipotecario S.A. por el Banco Bilbao Vizcaya, cumple con los requisitos previstos en el artículo 14.1 letra b) de la Ley 16/1989, de Defensa de la Competencia, de notificación obligatoria al Servicio de Defensa de la Competencia. A la vista de los datos aportados por el notificante, la operación no entra dentro del ámbito de aplicación del Reglamento (CEE) nº 4064, del Consejo, sobre control de operaciones de concentraciones entre empresas. El Servicio remitió el correspondiente expediente a este Tribunal el pasado 20 de diciembre, en virtud del Apartado 1 articulo 15 bis, de la citada Ley 16/1989.
En relación con la actividad bancaria de la nueva entidad, la definición de los mercados de productos de referencia corresponde a la adoptada tradicionalmente por la Comisión Europea y por este Tribunal, que distingue los de banca minorista, banca corporativa y banca de operaciones en mercados financieros. En cuanto al mercado geográfico relevante, se considera que el de productos y servicios minoristas es nacional aunque, en determinados casos, podría ser de ámbito inferior al nacional, por la
importancia que todavía mantiene la red de oficinas comerciales. El de operaciones en los mercados financieros es internacional. La banca corporativa puede considerarse de ámbito nacional en los mercados de servicios a PYMES e internacional en los de servicios a las grandes empresas.
Las cuotas de mercado ostentadas por la entidad resultante de la fusión en todos estos segmentos no implican riesgos de serio deterioro de las condiciones de competencia. No obstante, es necesario destacar que esta operación contribuye a acentuar el rápido aumento en la concentración en el mercado bancario español que esta teniendo lugar como consecuencia del proceso de fusiones entre entidades de crédito nacionales que se viene produciendo en los últimos años, y que, previsiblemente, todavía no está próximo a concluir.
La operación de concentración afecta a las condiciones de competencia en varios sectores distintos del financiero, debido al solapamiento de las carteras industriales de los bancos fusionados. Las consecuencias más serias se derivan de la importante presencia del BBVA en empresas competidoras pertenecientes, por una parte, al sector de medios de comunicación, y por otra, a los sectores de telecomunicaciones y eléctrico, sectores estos dos últimos de carácter estratégico y en proceso de liberalización, y en los que la oferta está concentrada en un número reducido de operadores como consecuencia en parte de la existencia de fuertes barreras de entrada.
Sobre la base de la información disponible, este Tribunal considera que el sector de medios de comunicación, en este caso representado principalmente por el subsector de televisión aunque con implicaciones indirectas en la prensa escrita, es un sector muy sensible en el que la competencia es imprescindible, no sólo por las razones de tipo económico que afectan a otros sectores, sino también por el papel decisivo que juega en la conformación de la opinión pública, que es la médula misma del sistema democrático.
En el caso del sector de telecomunicaciones, la presencia simultánea del BBVA en dos o más empresas competidoras refleja en parte la composición de la cartera industrial del BBV, y, en esa medida, precede a la fusión con Argentaria.
No obstante, se considera que los riesgos de comportamientos contrarios a la competencia efectiva que dicha presencia entraña se han incrementado muy significativamente, por haber aumentado considerablemente la capacidad de influencia del BBVA en la operadora dominante en telecomunicaciones, en comparación con la situación anterior. El aumento es consecuencia, fundamentalmente, de la fusión con Argentaria, que ha aportado al BBVA una participación accionarial en Telefónica muy superior a la ostentada por el BBV y ha permitido duplicar la representación de la nueva entidad bancaria en su Consejo de Administración. Pero en la evaluación de este factor se ha tenido en cuenta también la reciente Alianza estratégica entre el BBVA y Telefónica, anunciada el pasado 11 de febrero. En opinión de este Tribunal, este acontecimiento, sobrevenido en el transcurso de la investigación de la operación de concentración de referencia, contribuirá a reforzar considerablemente los vínculos entre ambos Grupos, y acentúa por tanto los riesgos de coordinación anticompetitiva de estrategias entre las empresas participadas por ambos. En particular, una vez concluida dicha Alianza, la importante participación accionarial que ostenta el BBVA en Iberdrola no resulta compatible con el buen funcionamiento de la competencia en el mercado de las telecomunicaciones.
En consecuencia, se considera procedente recomendar al Gobierno la subordinación de la aprobación de la operación al cumplimiento de las condiciones necesarias para evitar estos riesgos, incluyendo:
– La limitación a una sola empresa o grupo de empresas de la representación del BBVA en los Consejos de Administración de las operadoras en los sectores de medios de comunicación y de telecomunicaciones.
– La realización de las desinversiones necesarias para que la nueva entidad bancaria no ostente participaciones significativas directas o indirectas en dos o más competidores en los mercados de medios de comunicación, telefonía fija, telefonía móvil, televisión abierta y de pago, contenidos audiovisuales y redes de acceso a Internet, así como en los operadores relevantes en contenidos y en infraestructuras de
telecomunicación. Por otra parte, y dada la posibilidad de creación en el futuro de situaciones similares de presencia simultanea del BBVA en dos o más competidores, con ocasión de la resolución de los próximos concursos para la explotación de nuevas tecnologías de telecomunicación, se insta al Ministerio de Fomento a adoptar todas las medidas necesarias para evitar este riesgo en la adjudicación de los mismos.
En relación con el sector energético, se recomienda que la presencia del BBVA como socio significativo se limite a una sola empresa eléctrica. Tal objetivo podría lograrse bien exigiendo que la participación en Endesa no supere el 3% y que no esté representado en su Consejo de Administración, bien mediante la desinversión en Iberdrola. No obstante, y a estos efectos, es preciso remitirse a los problemas que suscita en el mercado de telecomunicaciones la presencia de la nueva entidad bancaria en Iberdrola.
El Pleno de este Tribunal, teniendo en cuenta los efectos sobre la competencia que podría causar la operación objeto de este informe y tras valorar los posibles elementos compensatorios de las restricciones que se aprecian, considera que resulta adecuado no oponerse a la operación notificada subordinándola a que el Grupo empresarial resultante de la fusión cumpla las siguientes condiciones:
– No ostente participaciones significativas, directa o indirectamente, en más de una empresa o grupo de empresas competidoras entre sí de los sectores de medios de comunicación, eléctrico, y de telecomunicaciones.
– No forme parte de más de un Consejo de Administración de las empresas participadas de forma significativa y competidoras entre sí en ninguno de estos sectores.
– Presente ante el Servicio de Defensa de la Competencia el programa de desinversiones y actuaciones que asegure el cumplimiento de estas condiciones, con mención expresa del plazo en que se compromete a realizar dicho programa.
Teniendo en cuenta que, como consecuencia de la Alianza estratégica anunciada entre el BBVA y TELEFÓNICA, el banco va a tener una influencia determinante en esta última compañía, las participaciones que TELEFÓNICA tenga en los antedichos sectores sensibles deben ser computadas a efectos de este DICTAMEN como si fueran participaciones directas del BBVA.
NOTA DE PRENSA: ALIANZA GLOBAL ENTRE TELEFÓNICA Y BBVA
Telefónica y BBVA sellan un acuerdo estratégico en los ámbitos de internet, comercio electrónico, plataformas de servicios móviles y medios de pago.
La alianza posiciona a Telefónica y BBVA en una situación única para capitalizar oportunidades de negocio de enorme dimensión en estos ámbitos, garantizando una ejecución rápida. Asimismo, la posición líder en ambas entidades en sus mercados naturales, el compromiso claro con las nuevas tecnologías, la fortaleza de sus grupos industriales y la amplia base de clientes en las mismas zonas geográficas permiten acelerar los desarrollos de estas iniciativas garantizando el éxito de las mismas.
. En este contexto, el BBVA incrementará mediante compras en el mercado su participación en Telefónica hasta el 10% del capital y ésta adquirirá hasta un 3% del BBVA, también en el mercado, estando prevista la incorporación de D. Juan Villalonga al Consejo de Administración del BBVA, con el cargo de Vicepresidente.
. El acuerdo contempla inicialmente el desarrollo específico de 14 actuaciones conjuntas, entre las que destacan la participación del Grupo Telefónica en el banco Unoe Bank, S.A. que previamente se fusionará con Banco de Comercio, con un 49% y la toma por parte de BBVA del 40% de la sociedad Telefónica B2B (comercio electrónico entre empresas).
Telefónica y el BBVA anunciaron hoy la firma de un importante acuerdo estratégico que tiene como objetivo profundizar en el desarrollo de negocios en sectores de alto crecimiento.
La alianza, que consta inicialmente de 14 actuaciones específicas, contempla como elementos más importantes el aumento de participación del Grupo Telefónica en el banco internet Unoe desde el 20% hasta el 49% y la compra por parte del BBVA del 40% de la sociedad de comercio electrónico entre empresas, Telefónica B2B, posicionando sólidamente a las dos entidades en estos dos negocios de gran crecimiento.
BBVA integrará las actividades bancarias convencionales, marca, personal, oficinas, operaciones y activos del Banco del Comercio, que posteriormente se fusionará con banco Unoe, Bank, S.A., lo que acelerará la captación de clientes online.
Adicionalmente BBVA y Telefónica desarrollarán proyectos conjuntos para la explotación de nuevos medios de pago tanto sobre redes fijas como sobre móviles a través de la sociedad Movilpago, crearán sociedades específicas para la generación de aplicaciones de “wireless internet” y el BBVA participará hasta un 5% en el consorcio que lidera Telefónica para los concursos de licencias UMTS en Europa.
En el marco del acuerdo anunciado hoy también se contemplan la creación de sociedades de inversión y desarrollo conjuntas en las áreas de comercio electrónico entre empresas y particulares (B2C) y entre particulares (C2C) y la colaboración de ambos grupos en el desarrollo de portales de contenidos y servicios interactivos, banca transaccional y medios de pago.
Otra de las actuaciones derivadas de la Alianza es la entrada del BBVA con un 20% en el capital de Atento (hasta ahora 100% de Telefónica), compañía que desarrolla el negocio de “call-centers” en Europa, USA y Latinoamérica y que cuenta en la actualidad con más de 60.000 puestos de atención al cliente. BBVA traspasará a Atento, S.A. toda su actividad de “call-centers”.
BBVA participará con una inversión de hasta US $ 200 MM en el fondo de inversiones Communicapital Partners que, liderado por Telefónica, tiene por objetivo la inversión en start –ups de negocios basados en internet y nuevas tecnologías.
Las dos entidades se comprometen inicialmente a coordinar sus actuaciones en la sociedad Hispasat, S.A. de la que conjuntamente poseen alrededor del 40%.
Las dos partes, BBVA y Telefónica han acordado ofrecer a la Caixa la posibilidad de incorporarse a la alianza para el desarrollo de algunas de las líneas de negocio, en las que la aportación de una institución señera como la Caixa, pueda suponer un más rápido desarrollo de las iniciativas acordadas. La firma de este acuerdo permite a las dos instituciones cimentar una sólida expansión en internet, comercio electrónico, plataformas de servicios móviles y medios de pago, afianzando la posición de ambos grupos en sus respectivos mercados naturales.
[1] “Possible effects of EMU on the EU banking system in the medium to long term”, BCE 1999.
[2] Ver Expediente 39/99, Banco Santander/Banco Central Hispano.
[3] Ver Expediente 39/99,Banco Santander/Banco Central Hispano.
8 febrero, 2020 19 junio, 2020 J J F MENEUDeja un comentario

References: artículo 10
 artículo 1
 artículo 6
 artículo 7
 artículo 38
 artículo 33
 artículo 10
 Real Decreto 
 artículo 1
 artículo 15
 artículo 15
 Resolución 
 resolución 
 artículo 14
 resolución