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Timestamp: 2018-04-23 21:30:25+00:00

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Tema 11A – El área de Educación para la ciudadanía y los derechos humanos en la Educación Primaria: enfoque, características y propuestas de intervención educativa. Contribución del área al desarrollo de las competencias básicas. Objetivos, contenidos y criterios de evaluación: aspectos más relevantes. Relación con las otras áreas del currículo. | Oposinet
1. El área de Educación para la ciudadanía y los derechos humanos en la Educación Primaria: enfoque, características y propuestas de intervención educativa.
1.1 Justificación del área desde la LOE
1.4 Propuestas de intervención educativa
3.3 Criterios de evaluación
4. Relación con las otras áreas del currículo.
De acuerdo con lo que establece el artículo 18 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE), las áreas de la Educación Primaria que se imparten en todos los ciclos de esta etapa son las siguientes:
· Conocimiento del medio natural, social y cultural
· Lengua castellana y literatura y, si la hubiere, lengua cooficial y literatura
En uno de los cursos del tercer ciclo de la etapa, a estas áreas se añadirá el área de Educación para la ciudadanía y los derechos humanos, que se impartirá también en algunos cursos de la Educación Secundaria Obligatoria y en el Bachillerato. En ella se prestará especial atención a la igualdad entre hombres y mujeres.
Tal y como sucede en otros lugares, será un área obligatoria, evaluable y equiparada en importancia a Lengua o Matemáticas, puesto que las competencias que se requieren para trabajar y convivir en nuestro siglo constituyen un acopio cada vez más inseparable de conocimientos y virtudes cívicas. Es conveniente destacar de todas formas, que el Consejo de Estado, en su perceptivo dictamen en el desarrollo de la Ley, señaló que esta innovación no debe “dejar en segundo o últimos planos cuestiones tan esenciales como lo son la simple pero evidente necesidad de que el sistema educativo transmita conocimientos objetivos de las humanidades, artes y ciencias”.
En la LOE se afirma que: “… la finalidad de la educación para la ciudadanía consiste en ofrecer a todos los estudiantes un espacio de reflexión y análisis sobre las características y el funcionamiento de los regímenes democráticos, de los principios y derechos establecidos en la Constitución española y en los tratados y en las declaraciones universales de los derechos humanos, así como de los valores comunes de la ciudadanía democrática en un contexto global…”.
Para la etapa Primaria, en la que empezará a aplicarse la LOE en septiembre de 2007, el artículo 3 del Real Decreto 1513/2006 de 7 de diciembre por el que se establecen las enseñanzas mínimas para esta etapa establece como primer objetivo “Conocer y apreciar los valores y las normas de convivencia, aprender a obrar de acuerdo con ellas, prepararse para el ejercicio activo de la ciudadanía y respetar los derechos humanos, así como el pluralismo propio de una sociedad democrática”.
· El área responde a la demanda de organismos internacionales como Naciones Unidas, Consejo de Europa o la propia Unión Europea, así como también desde nuestra propia Constitución.
· Nace como materia independiente en el currículo.
· Esta área sitúa la preocupación por la ciudadanía en un lugar muy destacado en el conjunto de actividades educativas.
· El aprendizaje de la ciudadanía no sólo tiene sentido en el último ciclo de Primaria; exige un largo aprendizaje que empezará cuando niños y niñas establezcan relaciones afectivas, adquieran hábitos sociales y aprendan técnicas para desarrollar un pensamiento crítico.
· Tradicionalmente se han venido trabajando muchos aspectos que son propios de esta asignatura.
· El aprendizaje del área vas más allá de la mera adquisición de conocimientos, se centra en las prácticas escolares.
· Será un área obligatoria, evaluable y equiparada en importancia a Lengua o Matemáticas.
1.3 Propuestas de intervención educativa
El objetivo de esta área es la formación de una ciudadanía consciente de sus derechos y deberes democráticos, mediante la transmisión de unos valores morales, donde se subrayan el pluralismo, la tolerancia y el respeto a la diferencia, con dos referentes de amplio consenso: la Constitución y la Declaración de los Derechos Humanos. No se trata sólo de que el alumnado disponga de información teórica sobre estos valores y su plasmación en las instituciones democráticas, sino que los aprenda a través de la vivencia que le proporciona su experiencia cercana: en el centro, en la familia, en cualquier relación personal y virtual. En este sentido, el área se convierte en un espacio privilegiado para la reflexión moral sistematizada sobre la experiencia personal y colectiva, próxima y lejana, local y global.
Por tanto, en sintonía con la Recomendación (2002)12 del Consejo de Ministros del Consejo de Europa, los objetivos y contenidos del área, parten de lo personal y del entorno más próximo: la identidad, las emociones, el bienestar y la autonomía personal, los derechos y responsabilidades individuales, la igualdad de derechos y las diferencias. De la identidad y las relaciones personales se pasa a la convivencia, la participación, la vida en común en los grupos próximos. Finalmente, se abordan la convivencia social que establece la Constitución, y los derechos y las responsabilidades colectivas. Por tanto, el recorrido propuesto va de lo individual a lo social.
La Educación para la Ciudadanía es más que una asignatura, porque el aprendizaje democrático está presente en el Proyecto Educativo, en el Reglamento de Régimen Interno, en el currículo oculto, en la dinámica cotidiana del centro, en lo que sucede dentro de cada aula. De ahí, la conveniencia de que, al propio tiempo (de una forma complementaria y coherente), sea también una materia transversal que implique a todo el profesorado. Ésta se enriquecerá en la medida que los centros organicen prácticas sólidas de participación y compromiso democrático con el grupo clase y la comunidad escolar, donde niños y niñas aprendan a convivir juntos en el ejercicio de la libertad y en la formación de un criterio moral autónomo. Y, por supuesto, también requiere la implicación de otros agentes educativos y sociales en la educación cívica, sin cuyo concurso la educación escolar en valores se queda aislada o a mitad de camino.
Una implicación que exige la firme denuncia de los comportamientos amorales, antidemocráticos o que lesionan gravemente la dignidad de las personas y otros derechos básicos, con el consiguiente contrapeso de otros valores sustentados en el respeto, la libertad, en la equidad, en la solidaridad y en el bienestar individual y colectivo.
El capítulo III de la LOE, en su artículo número 6, nos habla del currículo: “1. A los efectos de lo dispuesto en esta Ley, se entiende por currículo el conjunto de objetivos, competencias básicas, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación de cada una de las enseñanzas reguladas en la presente Ley.”
Las competencias básicas, cuya inclusión en el currículo supone una novedad respecto al currículo LOGSE, son aquellas competencias que se deben haber desarrollado al finalizar la enseñanza obligatoria para poder lograr la realización personal, ejercer la ciudadanía activa, incorporarse a la vida adulta de manera satisfactoria y ser capaz de desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de la vida.
Si bien están referidas al final de la etapa de Educación obligatoria, es preciso que su desarrollo se inicie desde el comienzo de la escolarización, de manera que su adquisición se realice de forma progresiva y coherente.
El currículo se estructura en torno a áreas de conocimiento; es en ellas en las que han de buscarse los referentes que permitirán el desarrollo de las competencias en esta etapa. Tanto los objetivos como la propia selección de los contenidos buscan asegurar el desarrollo de todas ellas. Los criterios de evaluación servirán de referencia para valorar el progreso en su adquisición.
La Educación para la ciudadanía contribuye a desarrollar algunos aspectos destacados de varias competencias, pero se relaciona directamente con la competencia social y ciudadana. En relación con esta competencia, el área afronta el ámbito personal y público implícito en ella: propicia la adquisición de habilidades para vivir en sociedad y para ejercer la ciudadanía democrática. Así, el área pretende el desarrollo de niños y niñas como personas dignas e íntegras, lo que exige reforzar la autonomía, la autoestima y la identidad personal, y favorecer el espíritu crítico para ayudar a la construcción de proyectos personales de vida. Por otro lado, el área también contribuye a mejorar las relaciones interpersonales al favorecer la universalización de las propias aspiraciones y derechos para todas las personas y ayudar a afrontar las situaciones de conflicto proponiendo la utilización sistemática del diálogo. Para ello el área incluye contenidos específicos relativos a la convivencia, la participación, al conocimiento de la diversidad y de las situaciones de discriminación e injusticia, que deben permitir consolidar las habilidades sociales, ayudar a generar un sentimiento de identidad compartida, a reconocer, aceptar y usar normas sociales, e interiorizar los valores de cooperación, solidaridad, compromiso y participación, favoreciendo la asimilación de destrezas para convivir.
Asimismo, el área contribuye a la adquisición del conocimiento de los fundamentos y los modos de organización de las sociedades democráticas, a la valoración de la conquista de los derechos humanos y al rechazo de los conflictos entre los grupos humanos y ante las situaciones de injusticia. Son contenidos específicos del área los principios contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención de los Derechos del Niño, y la Constitución española, así como su aplicación por parte de diversas instituciones.
Desde el área se favorece también la competencia de autonomía e iniciativa personal, en la medida en que se desarrollan iniciativas de planificación, toma de decisiones, participación, organización y asunción de responsabilidades. El área entrena en el diálogo y el debate, en la participación, en la aproximación respetuosa a las diferencias sociales, culturales y económicas y en la valoración crítica de estas diferencias así como de las ideas. El currículo atiende desde la argumentación, a la construcción de un pensamiento propio, y a la toma de postura sobre problemas y posibles soluciones. Con ello se fortalece la autonomía del alumnado para analizar, valorar y decidir, desde la confianza en sí mismos y el respeto a las demás personas, así como la disposición a asumir riesgos en las relaciones interpersonales.
1. Desarrollar la autoestima, la afectividad y la autonomía personales sus relaciones con las demás personas, así como una actitud contraria a la violencia, los estereotipos y los prejuicios.
El bloque 1, Individuos y relaciones interpersonales y sociales, trata los aspectos personales: la autonomía y la identidad, el reconocimiento de las emociones propias y de las demás personas. Propone un modelo de relaciones basado en el reconocimiento de la dignidad de todas las personas, del respeto al otro aunque mantenga opiniones y creencias distintas a las propias, de la diversidad y los derechos de las personas. A partir de situaciones cotidianas, se aborda la igualdad de hombres y mujeres en la familia y en el mundo laboral. Un aspecto prioritario es la asunción de las propias responsabilidades.
El bloque 2, La vida en comunidad, trata de la convivencia en las relaciones con el entorno, de los valores cívicos en que se fundamenta la sociedad democrática (respeto, tolerancia, solidaridad, justicia, igualdad, ayuda mutua, cooperación y cultura de la paz), de la forma de abordar la convivencia y el conflicto en los grupos de pertenencia (familia, centro escolar, amigos, localidad) y del ejercicio de los derechos y deberes que corresponden a cada persona en el seno de esas grupos, identificando la diversidad, rechazando la discriminación y valorando la participación y sus cauces. Asimismo, desde el reconocimiento de la diversidad social, cultural y religiosa presente en el entorno inmediato y asumiendo la igualdad de derechos y deberes entre mujeres y hombres, se puede trabajar el respeto crítico por las costumbres y modos de vida distintos al propio y permite proporcionar elementos para identificar y rechazar situaciones de marginación, discriminación e injusticia social.
Finalmente, el bloque 3, Vivir en sociedad, propone un planteamiento social más amplío: la necesidad y el conocimiento de las normas y principios de convivencia establecidos por la Constitución, el conocimiento y la valoración de los servicios públicos y de los bienes comunes, así como las obligaciones de las administraciones públicas y de los ciudadanos en su mantenimiento. Algunos de los servicios públicos y de los bienes comunes reciben un tratamiento específico adecuado a la edad de este alumnado, es el caso de la protección civil, la seguridad, la defensa al servicio de la paz y la educación vial.
1. Mostrar respeto por las diferencias y características personales propias y de sus compañeros y compañeras, valorar las consecuencias de las propias acciones y responsabilizarse de las mismas.
A través de este criterio de evaluación se trata de valorar si el alumno o la alumna manifiesta en sus comportamientos cotidianos un conocimiento de sus características propias y si ejerce una autorregulación de sus emociones y sentimientos. Asimismo se pretende comprobar si reconoce los sentimientos y emociones en las personas que le rodean, si acepta las diferencias interpersonales y, en definitiva, si se responsabiliza de sus actuaciones y adopta actitudes constructivas y respetuosas ante las conductas de los demás.
2. Argumentar y defender las propias opiniones, escuchar y valorar críticamente las opiniones de los demás, mostrando una actitud de respeto a las personas.
Por medio de este criterio se busca evaluar la capacidad del alumnado, en las situaciones cotidianas del grupo clase, de utilizar el diálogo para superar divergencias y establecer acuerdos, así como de mostrar en su conducta habitual y en su lenguaje respeto y valoración crítica por todas las personas y los grupos, independientemente de la edad, sexo, raza, opiniones, formación cultural y creencias.
3. Aceptar y practicar las normas de convivencia. Participar en la toma de decisiones del grupo, utilizando el diálogo para favorecer los acuerdos y asumiendo sus obligaciones.
Este criterio valorará el grado de participación individual en las tareas del grupo y el grado de cumplimiento de las tareas que le corresponden. Asimismo, se valorará si en las relaciones personales, con sus iguales y con los adultos, asume y practica las normas de convivencia, el diálogo y el respeto a las demás personas.
Este criterio pretende evaluar si se comprende la necesidad de dotarse de normas para poder convivir armónicamente, y si conoce y valora, aunque sea de manera muy general, los derechos del niño, los derechos humanos, y los derechos fundamentales recogidos en la Constitución española de forma que reconozca su carácter universal y su importancia como pilar básico de la convivencia. Naturalmente, no se trata de que reproduzcan el texto de ninguna forma, sino de que sepan explicar algunos de los derechos y deberes más significativos y su contribución a una mejor convivencia.
5. Reconocer y rechazar situaciones de discriminación, marginación o injusticia, e identificar los factores sociales, económicos, de origen, de género, o de cualquier tipo que las provocan.
Se trata de valorar con este criterio, si ha desarrollado la capacidad de identificar, reconocer y verbalizar las situaciones injustas, tanto en su entorno como a través de la información que proporcionan los medios de comunicación. Asimismo se valorará si identifica, poniendo ejemplos razonados, los factores que provocan las marginaciones o discriminaciones de ellas derivadas y si rechaza las consecuencias de las mismas.
En primer lugar, el criterio permite evaluar los conocimientos que poseen acerca de los servicios públicos que ciudadanos y ciudadanas recibimos de las administraciones. Deberá ilustrar ese conocimiento con ejemplos referidos a servicios que prestan el Ayuntamiento, la Comunidad Autónoma y la Administración central del Estado y con argumentos sobre la importancia sobre la calidad de la gestión de estos servicios para la vida de las personas. De la misma manera se pretende valorar si reconocen que los ciudadanos deben ofrecer su contrapartida, colaborando en el mantenimiento de las instituciones y de los servicios que éstas prestan a través de los impuestos.
A partir de este criterio de evaluación se pretende comprobar si reconocen y saben explicar oralmente y por escrito, la importancia que determinados servicios públicos (educación, sanidad, abastecimiento de agua, transportes, etc.) tienen en el bienestar de los ciudadanos. Asimismo se valorará si asumen la responsabilidad que le corresponde como miembro de la colectividad en situaciones cotidianas o de hipotético riesgo, y muestran actitudes cívicas en aspectos como el cuidado del medio ambiente y del entorno y en el cuidado de los bienes comunes.
Las competencias sociales y cívicas que definen esta asignatura, se refieren a todas las formas de comportamiento que preparan a las personas para participar de una manera eficaz y constructiva en la vida social y profesional, especialmente en sociedades cada vez más diversificadas.
Desde este razonamiento nos resulta muy fácil ir a cada una de las áreas que definen el currículo de Primaria:
El conocimiento del mundo físico, tanto en los aspectos naturales como en los generados por la propia acción humana (aspectos sociales y culturales), sirven desde la Educación para la Ciudadanía para poder comprender las relaciones con el entorno natural, social y cultural.
Se contribuye de manera esencial a la socialización de niños y niñas, al aprendizaje de hábitos democráticos y al desarrollo de la convivencia, objetivo que impregna el conjunto de las áreas pero al que estas dos contribuyen de manera fundamental. Ambas pretenden asentar las bases de una futura ciudadanía mundial, solidaria, curiosa e informada, participativa y democrática.
Al conocer, comprender, apreciar y valorar críticamente diferentes manifestaciones culturales y artísticas se ponen en funcionamiento habilidades básicas para la Educación para la Ciudadanía.
Por otro lado, en el ámbito de la Educación Artística, la interpretación y la creación suponen en muchas ocasiones, un trabajo en equipo. Esta circunstancia exige cooperación, asunción de responsabilidades, seguimiento de normas e instrucciones, cuidado y conservación de materiales e instrumentos, aplicación de técnicas concretas y utilización de espacios de manera apropiada. En definitiva, expresarse buscando el acuerdo, pone en marcha actitudes de respeto, aceptación y entendimiento, lo que propicia que el área de Educación Artística sea un buen vehículo para el desarrollo de la Educación para la Ciudadanía.
Desde esta área se contribuye a un mejor conocimiento de sí mismo basado en el propio conocimiento corporal y motriz. En cuanto a las relaciones interpersonales, en el área de Educación Física se potencia el compromiso con los demás, la exigencia que tiene la realización en grupo y la satisfacción que proporciona un producto que es fruto del esfuerzo común.
El carácter instrumental de esta área la relaciona por completo con la Educación para la Ciudadanía. A través de la lengua se desarrollan habilidades y destrezas para la convivencia, el respeto y el entendimiento entre las personas, ya que necesariamente su adquisición requiere el uso del lenguaje como base de la comunicación. Aprender lengua es, ante todo, aprender a comunicarse con los otros, a comprender lo que éstos transmiten, a tomar contacto con distintas realidades y a asumir la propia expresión como modalidad fundamental de apertura a los demás.
El lenguaje como herramienta de comprensión y representación debe ser el instrumento para la comprensión y el respeto hacía la diversidad lingüística, respeto hacia costumbres y tradiciones diferentes a las propias, y el propio interés y disfrute por ampliar los contextos de comunicación.
La aplicación de habilidades y destrezas matemáticas así como el conocimiento de sus elementos más importantes les permitirá una comprensión de la realidad y un poder de actuación sobre la misma.
Con esta área se puede hacer una referencia al trabajo en equipo que en esta área adquiere una dimensión singular si se aprende a aceptar otros puntos de vista distintos al propio, en particular a la hora de utilizar estrategias personales de resolución de problemas.
El aprendizaje de la Educación para la Ciudadanía va más allá de la adquisición de conocimientos, para centrarse en las prácticas escolares que estimulan el pensamiento crítico y la participación, que facilitan la asimilación de los valores en los que se fundamenta la sociedad democrática, con objeto de formar futuros ciudadanos responsables, participativos y solidarios. En este sentido, los planteamientos metodológicos deben ser atendidos con sumo cuidado porque serán decisivos a la hora de asegurar que el conocimiento de determinados principios y valores genere la adquisición de hábitos e influya en los comportamientos.
· Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo de Educación
· Real Decreto 806/2006, de 30 de junio por el que se establece el calendario de aplicación de la nueva ordenación del sistema educativo, establecida por la Ley Orgánica 2/2006 de 3 de mayo de Educación.
· Real Decreto 1513/2006 de 7 de diciembre por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la educación primaria.
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References: artículo 18
 artículo 3
 Real Decreto 
 resolución 
 Real Decreto 
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