Source: http://arso.org/resolutionCdSMalainineES.htm
Timestamp: 2019-06-19 16:46:40+00:00

Document:
قرار مجلس الأمن.. والحاجة لوقفة مع الذات
Security Council’s resolution and Saharawi need for self-evaluation, By: Malainin Lakhal, UPES web, 11.05.10
La résolution du Conseil de Sécurité et le besoin pour les Sahraouis de faire une auto-évaluation, par Malainine Lakhal
secrétaire général de l'Union des écrivains et journalistes sahraouis, UPES [traduction française par Nicole Gasnier]
La resolución del Consejo de Seguridad y la necesidad de que los saharauis hagan una auto evaluación
por Malainine Lakhal
Traducción por Sr Ponce de León, Université Rennes 2 (F) y APSO, desde la traducción al francés de Nicole Gasnier
La resolución 1920 (2010) del Consejo de Seguridad de la ONU, que fue adoptada el 30 de abril último, pone en evidencia el fracaso de la ONU en la resolución del conflicto del Sahara Occidental, a pesar de todos los análisis, de todas las excusas políticas y otras argumentaciones que hemos oído, o que oiremos, que no son sino tentativas de suavizar el impacto de esta resolución.
Y, naturalmente, las dos partes en conflicto, Marruecos como el Frente Polisario, han acogido favorablemente la nueva resolución, tanto para marcar puntos en la batalla mediática en la que están comprometidos, como por razones morales. Sin embargo, la resolución no ha aportado nada nuevo (en particular para la parte saharaui), y ha constituido una pálida reproducción de las resoluciones anteriores.
Pero antes de comentar esta resolución, vamos a intentar desmontar los puntos principales que pone en evidencia, sin espíritu de provocación ni voluntad de deformar sus aspectos positivos – si los hay- o de destacar sus efectos negativos sobre el problema sahraui como un caso de descolonización inacabada desde 1963.
Es cierto que la resolución especifica que el Consejo de Seguridad reafirma “su compromiso de ayudar a las partes a alcanzar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que prevea la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental en el marco de disposiciones conformes a los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, y observando la función y las obligaciones que incumben a las partes a este respecto,” ; pero, por otra parte, y para responder a la presión de Francia, el texto intenta hacer desviar el conflicto de su registro legal que es, hay que recordarlo, el de la descolonización, siguiendo en este aspecto el esquema de las últimas resoluciones.
La resolución, de hecho, ha adoptado la misma vieja fórmula que expresa la satisfacción del Consejo frente “al compromiso de las partes de continuar el proceso de negociaciones mediante conversaciones auspiciadas por las Naciones Unidas”, y al mismo tiempo “recuerda que había hecho suya la recomendación del informe de 14 de abril de 2008 (S/2008/251) de que la visión realista y el espíritu de compromiso de las partes eran esenciales para lograr progresos en las negociaciones”.
Así, tratándose del corazón político del problema, las Naciones Unidas continúan representando el mismo antiguo papel de la procrastinización, manteniendo el statu quo, cuando no inclinándose del lado del apoyo a las partes francesa y marroquí. Las cuales trabajan infatigablemente en legitimar la ocupación ilegal del Sahara Occidental, intentando imponer la ley del llamado “plan de autonomía”, y perpetuando el conflicto por medio de ataques violentos contra la resistencia saharaui, intentando hacerla pedazos, dispersarla, como ocurre con la resistencia Palestina. Es en lo que trabajan los servicios secretos marroquíes, tomando como diana los campos de refugiados saharauis, y las comunidades saharuis en Mauritania, España y en otras partes, con la intención de infiltrar el cuerpo nacional para destruirlo desde dentro y para romper su unidad por todos los medios posibles.
Los derechos humanos… El golpe que no te mata te hace más fuerte
En lo que concierne los derechos humanos, la resolución a optado por un lenguaje muy vago, abierto a todas las interpretaciones, y esto con el único objetivo de que el texto fuera adoptado: en efecto, Francia se ha opuesto abiertamente a cualquier expresión que haría a Marruecos responsable de las violaciones de los derechos humanos en el Sáhara Occidental y a toda extensión de la misión de las Naciones Unidas en el terreno, la MINURSO, que incluyera la vigilancia y la protección de los derechos humanos. Francia –“¡cuna de los derechos humanos y de las libertades!” ha conseguido imponer su voluntad hasta en la elección del término “dimensión humana” para reemplazar la expresión de “derechos humanos” adoptada en todas partes en las resoluciones internacionales.
Francia se ha aislado completamente en el interior del Consejo de Seguridad, ya que es la única que ha defendido a Marruecos, mientras que la mayoría de los miembros del Consejo han expresado su descontento ante el rechazo de Paris de permitir la incorporación de la protección de los derechos humanos al mandato de la MINURSO. Ha quedado claro, de ahora en adelante, que el pueblo saharaui debe no solamente hacer frente a la ocupación expansionista marroquí, sino también al Estado francés, que rechaza que la ONU aplique el derecho internacional en un caso de descolonización internacionalmente reconocido.
Por otra parte, se puede decir que la última resolución del Consejo de Seguridad constituye un duro golpe para el pueblo saharaui, puesto que el Consejo no tiene en cuenta, en absoluto, la lucha pacífica y los sacrificios de las diferentes componentes del pueblo, desde la más pequeña demostración estudiantil hasta las múltiple batallas llevadas a cabo por los defensores saharuis de los derechos humanos en las zonas ocupadas del Sáhara Occidental durante el año 2009 y los años precedentes, sin olvidar las numerosas cartas enviadas por el Presidente de la República Saharaui, Mohamed Abdelaziz, a todas las organizaciones internacionales, ni los comunicados de prensa e informes de las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos que aportan pruebas irrefutables de la responsabilidad del régimen de Mohamed VI en la opresión y el terror que se ejercen sistemáticamente contra los saharauis, con la intención de inclinarles ante su autoridad.
Todos estos esfuerzos nacionales e internacionales, estas campañas y estos comunicados no han conseguido obligar a la ONU a asumir sus responsabilidades en el conflicto.
Por otra parte, estas presiones internacionales, el trabajo de los defensores de los derechos humanos, los sacrificios del pueblo saharaui, han llevado a varios países a tomar posiciones valerosas; esto ha empujado al representante de Gran Bretaña en el Consejo de Seguridad a hacer frente a Francia sobre la cuestión de los derechos humanos durante los debates que precedieron la adopción de la resolución 1920. Esto ha empujado también a los otros miembros del Consejo de Seguridad – especialmente Nigeria, Uganda, México, Austria y Brasil- a criticar abiertamente la manera como se obtuvo la llamada “unanimidad”, para obtener la adopción de la resolución. En efecto, sólo los miembros permanentes del Consejo, más España, - es decir el famoso club de “Amigos del Sáhara Occidental” - participaron en la redacción final de la resolución.
Pero debemos también considerar que esta resolución, a pesar del perjuicio que ha creado en términos de derechos humanos, a causa de la posición francesa, puede ayudar a reunir, este año, un apoyo real y más importante a la causa saharaui. Es preciso que para ello, los saharauis, sus aliados y los que les apoyan consigan hacer una presión cada vez más fuerte utilizando esta carta; podrán contar sin duda con el apoyo de organizaciones internacionales, para las que esta resolución constituye una verdadera bofetada y representa el fracaso de sus relaciones con frecuencia “equilibradas” y de sus presiones tan “moderadas”.
Sin embargo, la parte saharaui debe considerar la manera como trata y dirige esta cuestión. Los saharauis deben comprender que han fracasado en coordinar y explotar todos esos esfuerzos y esas presiones internacionales, producidos por organizaciones tan importantes como Amnesty International, Human Rights Watch, la Fundación Robert F. Kennedy, Front Line y otras. Deben comprender también que se han acostumbrado, en el peor de los casos, se comportan en espectadores, o en el mejor, reaccionan a los acontecimientos en vez de crearlos y encuadrarlos.
Muchas personas, saharauis o no, sostienen que las respuestas de la dirección política del Frente Polisario al informe del Secretario general de la ONU y a la resolución 1920 del Consejo de Seguridad, han sido insuficientes.
A pesar del hecho de que han conseguido llamar la atención sobre la actitud de Francia, para aislarla y designarla como el verdadero problema en el conflicto y como la fuerza hostil al pueblo saharaui, las escasas respuestas oficiales han sido muy moderadas. En varias ocasiones, han intentado dar interpretaciones erróneas a los diferentes términos de la resolución para hacer aparecer falsas victorias...
Por esto, no podemos ciertamente estar de acuerdo con esta lectura de la dirección política, aunque estemos firmemente opuestos a cualquier forma de pesimismo y que comprendamos muy bien hasta qué punto la lucha es difícil.
Es cierto que no tenemos las informaciones de primera mano de las que, sin duda, disponen nuestros dirigentes pero, como observadores comprometidos, pensamos que la mayoría del pueblo Saharaui ha comprendido, desde hace tiempo, que la ONU y su percepción del conflicto en el marco del Capítulo VI de su Carta (permitiendo que se intente violar esta Carta en nombre “del realismo y del espíritu de compromiso”) no puede conducir nada más que a la autonomía, cualquiera que sea la fórmula final de esta “solución”, que Francia impulsa con toda su influencia, los Estados Unidos no se oponen a ella realmente, y España espera escapar así del chantaje al que le somete Marruecos.
Con la enérgica carta que el Presidente de la República envió el último 14 de abril a Ban Ki-Moon, los saharauis pensaron que su dirección, finalmente, les había oído y había expresado un poco su cólera y su necesidad de protestar. A esta carta le siguió un día después la declaración del ministro de Asuntos Exteriores anunciando la decisión de reconsiderar la relación del Frente Polisario con la MINURSO – si ésta continuaba a no cumplir el mandato para el cual había sido constituida. Quizás pasos concretos se habían hecho también sobre el terreno, para mostrar la determinación saharaui de poner en marcha esta decisión. Pero fuimos sorprendidos después, oyendo comunicados que dejaban entrever una retractación con respecto a la amenaza enunciada justo poco antes.
Aquí, debemos insistir sobre el hecho de que, si la dirección política saharaui está verdaderamente preparada para renunciar, sin razones suficientes, a las acciones que, como ha anunciado, tiene la intención de desarrollar, esto costará muy caro a la credibilidad que tanto necesitamos.
“Si es imposible evitar la muerte.. entonces es vergonzoso morir como un cobarde”
La impresión que damos a los demás repitiendo “amenazas” sin que sean seguidas de efectos, desacredita verdaderamente la imagen de los saharauis; se debe interrumpir esta actitud inútil y perjudicial.
¿Porqué no adoptar, antes bien, verdaderas medidas, metódicas, que nos ayuden a reconstruir nuestra credibilidad y permitir enviar, a todas partes, señales efectivas que reflejen la amargura y la cólera que invaden el corazón de los saharauis?
Hay medidas que se pueden tomar, comenzando por interrumpir cualquier colaboración “positiva” y “buena” con la MINURSO como representante de la ONU, pues el papel de “good boy” “responsable” que hemos interpretado durante décadas no ha conseguido nada a cambio. Y no hay que ver ahí una acusación contra la MINURSO como tal, contra las personas que la conforman. Pero, como misión de la ONU, no merece ningún respeto de los saharauis, no solamente porque ha faltado, sin vergüenza, a su deber de organizar el referéndum, sino también porque ha fracasado en la vigilancia de los derechos humanos en el Sáhara. Peor aún, en varias ocasiones, antiguos miembros de la MINURSO se han convertido en agentes del Ministerio de Interior marroquí, participando con celo, en las diversas oficinas de lobbying que funcionan en Rabat.
Por otra parte, los saharauis no deben seguir amenazando con tomar las armas de nuevo, al menos que estén verdaderamente preparados para hacerlo. Creo firmemente que no tienen necesidad de lanzarse de nuevo a la lucha armada para liberar el Sáhara Occidental, si reúnen una condición: que hagan una verdadera reevaluación, sincera y sin concesiones, de su movimiento. Con el objetivo de reformar y remediar los múltiples defectos, no solamente en la administración de su asuntos, sino también en su visión del futuro que es cada vez menos claro e incluso, hasta un cierto punto, falto de unidad. Volver a tomar las armas no sirve para nada si los Saharauis no son capaces de explotar los resultados que están a su favor. Pero al final, si no queda otra vía que la de volver a la lucha armada legítima para obtener su liberación, entonces ¿porqué no?
La necesidad de un examen interior
Ya es hora de que los saharauis se planteen las buenas preguntas para evaluar las opciones que han hecho a los largo de estas dos últimas décadas, con su éxitos y su fracasos. ¿Qué es lo que ha realizado y qué es lo que no ha podido conseguir?
¿Cómo han conseguido unir las generaciones en un mismo plano de comprensión del conflicto y de preparación a la lucha? ¿Lo han conseguido verdaderamente? ¿Han sabido sacar el mejor provecho de sus recursos humanos? Y si no ¿cuáles han sido los obstáculos que se lo han impedido?
Más allá de estas consideraciones ¿qué quieren verdaderamente los saharauis? ¿Porqué no utilizar nuevos métodos para realizar lo que no han conseguido con los antiguos? ¿Cuáles son los verdaderos desafíos que los invasores marroquíes plantean sobre el terreno? ¿Qué es lo que han emprendido los saharauis para hacerles frente?
Estas cuestiones que pueden ayudarnos mucho a aclarar nuestras opciones, son fáciles de encontrar.
Dudar de planteárnoslas y pensar que jugar el juego de la espera obrará a nuestro favor contra los marroquíes, es un error, pues el tiempo juega contra todo el mundo. El tiempo impedirá la resolución de las aspiraciones de los saharauis si no se consagran a defenderlas con fuerza.
Paralelamente, dudar de aportar remedio a los defectos del cuerpo político saharaui tendrá ciertamente efectos negativos sobre su unidad y su fuerza - dos cualidades que son más que nunca necesarias.
Finalmente, los saharauis deben estar convencidos de que la solución del conflicto del Sáhara Occidental, no será dada ni por la ONU, ni por los Estados Unidos, ni por Francia. Somos nosotros mismos los que poseemos los instrumentos para obtener la victoria.
Pero ¿cómo los militantes saharauis y los amigos de los saharauis pueden hacer que esta victoria esté próxima con el mínimo de sacrificios? Esta es otra pregunta a la que habrá que responder... y rápido.

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución