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Timestamp: 2018-07-23 09:48:13+00:00

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Comunicación de padres a hijos sobre prevención/consumo de drogas
Por: Dominique Boschetti.
Este proyecto habla sobre la importancia de una buena comunicación familiar para poder prevenir o identificar a tiempo el consumo de drogas en adolescentes, mediante la presentación de modelos explicativos, estadísticas nacionales, drogas más usadas, estrategias de enfrentamiento y habilidades sociales que los padres deben tener para poder establecer una adecuada comunicación e interacción en la familia. Además de presentar estrategias de resolución ante la detección de consumo por parte de los hijos. Mediante este trabajo se busca dar a los padres un nuevo mecanismo de prevención ante el consumo de drogas y un mecanismo de fortalecimiento de los lazos familiares a través de un tema tan controversialmente evadido y temido como este.
Palabras clave: comunicación familiar, modelos explicativos, estadísticas nacionales, drogas más usadas, estrategias de enfrentamiento, habilidades sociales, lazos familiares.
Comunicación de padres a hijos sobre prevención/consumo de drogas: hagamos de esto una oportunidad para unirnos, no para alejarnos más.
Este trabajo busca abarcar varias temáticas sobre el uso/consumo, abuso y dependencia de las drogas, cómo estar preparado siendo padre para enfrentar la situación de saber que su hijo está consumiendo drogas. Mediante el establecimiento de una buena comunicación familiar, se puede identificar esta temática a tiempo y evitar así que se convierta en un problema complejo. Al ser padres es importante establecer límites durante el crecimiento de los hijos, pero no limitaciones, es decir que lo óptimo es definir límites de comportamiento que puedan ser un tanto flexibles para dar espacio al autoconocimiento del hijo y la exploración del mundo dentro de un marco seguro.
Además los padres deben tener autoridad, mas no debe ser la relación paterno-filial un ambiente de autoritarismo, con esto me refiero a que al demostrar autoridad también se debe estar abierto a una crítica constructiva y al diálogo con los hijos para que ellos aprendan a respetar a la autoridad pero sientan de igual forma que si tienen los argumentos puedan cuestionarla con respeto. Esto ayudará a que en un futuro (en especial en la adolescencia) no se convierta este cuestionamiento en rebeldía e irrespeto. El adolescente debe sentir que su ambiente es seguro y estable pero también adaptable con el tiempo. Para lograr esto, en el proyecto presente se plantean varias secciones dentro de las cuales se encuentran las siguientes temáticas:
Capítulo # 1: Preparación parental acerca de aspectos fundamentales del consumo de drogas y vulnerabilidad de los hijos:
- Consumo en el entorno: Presión de compañeros, aprendizaje por observación, consumo por sustitución de carencias.
Cómo el consumo por parte de los pares/ compañeros puede generar presión social y aceptación de consumo. (Modelos sociales del consumo de drogas)
Relación entre edad, consumo y tipo de droga (Farmacocinética & Farmacodinámica).
- Sintomatología de consumo.
Uso, abuso y dependencia. Síntomas de abstinencia con marihuana, cocaína, alcohol y tabaco.
Capitulo # 2. Estrategias de afrontamiento ante detección de consumo de drogas
- Fase de identificación de la droga potencialmente consumida y planteamiento de estrategias de enfrentamiento.
Una vez identificado el tipo de droga que se consumió, cómo afrontarlo en condición de padres y cómo acercarse a sus hijos.
Capítulo # 3. Establecimiento de bases de confianza para abordaje de temática de drogas.
- Como decirlo a sus hijos.
Qué deben reconocer los padres. Estrategias para empezar el acercamiento, qué lenguaje usar, y sobre todo qué objetivos se desean conseguir.
- Plantear estrategias de resolución con su hijo.
Ahora que ya sabemos y lo hemos hablado (comunicación conyugal), ¿Qué vamos a hacer (pasos y acciones concretas, que puedan ser monitoreadas en conjunto)?
Capítulo # 4. Generación de clima emocional y relacional de apertura para enfrentar como familia la problemática de las drogas.
- Generar un vínculo de soporte familiar.
Cómo hacerle sentir a su hijo que están preocupados positivamente, que desean ayudarlo a saber más sobre el tema y que buscan acercarse a él. Cómo evitar imposiciones y malos entendidos para impedir una reacción paradojal que incremente la posibilidad del consumo de drogas por contrariar a la autoridad parental.
- Apoyar y ayudar a su hijo.
Cómo ser un apoyo real y ser percibido como tal. Comportamientos de apoyo específico y adecuado.
- Prevención para una caída en una adicción (Identificación de la falencia: Modelos médicos)
Resolución del problema: identificación de falencias, planteamiento de soluciones y generación de compromisos familiares (llegando a acuerdos ejecutables que puedan ser monitoreados mutuamente en su cumplimiento)
-Apoyo especializado psicológico y médico: a partir de qué momento y situación son necesarios.
Relación entre edad, consumo y tipo de droga.
“Algunos estudios han podido establecer factores asociados al consumo de sustancias entre ellos se destacan: la influencia del grupo de pares; la disponibilidad de sustancias en el entorno, el consumo en la familia; el uso de sustancias “gatillo”, como el tabaco y el alcohol; y factores psicológicos y biológicos individuales” (Rueda, Rangel, Camacho, Duarte, 2011.pg 39)
El hecho de que una droga sea legal, no la saca de la categoría de drogas, por lo que puede generar dependencia física o psicológica y por consecuente esto significa que es igual de peligrosa que una droga ilícita. En nuestro país una de las drogas más consumidas en Guayaquil es la marihuana, después está el alcohol y posteriormente los inhalantes (Guillén & Castanheira, 2010).
Dentro de los catalizadores o precursores de este comportamiento existen los tres aspectos biopsicosociales dentro de los cuales hay modelos que procuran explicar la caída de una persona en la drogodependencia, cada uno de estos modelos contienen tres especificaciones que ayudan a explicarlo. El primer tipo de estos modelos es el modelo biológico que busca una explicación en la perspectiva orgánica para la dependencia de las drogas (Lorenzo et al, 2009). A continuación se presenta un resumen de los tres modelos de esta categoría:
→Modelo de Enfermedad (Jellineck, 1952 & Dale & Nyswander, 1956): Estos autores proponen un modelo de consumo basado en el antecedente genético (predisposición), sumado a los procesos de maduración personal difíciles, lo cual hace que la persona genere una cierta susceptibilidad a la dependencia. Hay que tomar en cuenta los factores ambientales de exposición y estrés que pueden a reforzar este modelo. (Lorenzo et al, 2009).
Este modelo nos señala que existe un componente genético de propensión a una adicción y si a este predisponente le sumamos aspectos ambientales que el individuo no sepa manejar adecuadamente, esto lo llevará a buscar alternativas de “solución”, en este caso las drogas, aunque no sea una alternativa ni factible ni realista. Esta medida sólo activa un mecanismo de defensa innato en los seres humanos, la negación. Durante el efecto de la droga la persona se olvida de su realidad, y si este comportamiento sigue repitiéndose con la finalidad de evitar sus problemas es muy probable que esta persona se vuelva drogodependiente ya que vincula a este consumo con la aparente solución de sus problemas, por más de que esta solución sea únicamente ilusoria y temporal.
→ Modelo de Automedicación (Khantzian, 1985): Este modelo considera que para que una persona pueda caer en una dependencia de las drogas, se requiere que padezca un trastorno mental anterior al consumo. (Lorenzo et al, 2009)
El modelo de Khantzian tan sólo toma en cuenta el aspecto psicológico para determinar que una persona pueda caer en la adicción, cuando más adelante veremos que una drogodependencia no sólo tiene que ver con el aspecto de la salud mental (carencia de trastornos psicológicos), otros factores ambientales también se ven involucrados. El trastorno psicológico puede ser un componente para generar una dependencia de las drogas mas no un condicionante.
→Modelo de Exposición (Weiss & Bozarth, 1987): Desde esta perspectiva la dependencia se produce por la capacidad que tienen las drogas de funcionar dentro de nuestro cerebro como reforzadores primarios al activar los mecanismos cerebrales de recompensa, el cuál genera la búsqueda y el consumo. (Lorenzo et al, 2009).
También nos muestra cómo las drogas hacen que el funcionamiento del sistema de búsqueda que nos ayuda a saciar nuestras necesidades se activa de forma condicionada, al consumir la droga. Este comportamiento de activación que va en contra del funcionamiento natural del sistema hace que cuando se deje de consumir la sustancia, además del síndrome de abstinencia, también la persona siga buscando la droga para saciar esta necesidad que antes no estaba alterada.
El segundo de estos modelos explicativos es el modelo del ámbito psicológico, que de igual forma que el anterior contiene tres subdivisiones que explican la dependencia desde el aspecto cognitivo, esto también está descrito ampliamente en el libro Drogodependecias (Lorenzo et al, 2009), estos modelos son:
→ Modelo de Aprendizaje Social (Modelado): Las drogas empiezan a cobrar importancia mediante los patrones de comportamiento de las personas que son tomadas como modelos a imitar por parte de la persona que está cayendo en el consumo de drogas. Este modelo se aplicará más fuertemente dependiendo del nivel de relación que tenga esta persona con la figura que imitará. Se analizará más a fondo en el capítulo #3.
El aprendizaje por observación fue descubierto y explicado por el psicólogo Albert Bandura, mediante varias experimentaciones sobre el comportamiento de niños después de prestar atención al comportamiento de una persona que era tomada como imagen a seguir, es por esto que este modelo toma en cuenta que si los adolescentes (en este caso) están expuestos al consumo de drogas legales o ilegales por parte de sus padres (generalmente considerados figuras guía) comenzarán a imitar su consumo mediante la imaginería si aún son muy pequeños o mediante consumo efectivo cuando ya logran tener un acceso consciente a la droga. Si los padres debido a la falta de vínculo familiar estable no son considerados como modelo a seguir, los amigos pasarán a suplir este lugar y si ellos consumen es muy probable que el adolescente también lo haga.
→Modelo de Adaptación: Este modelo considera que el precursor del consumo y posible dependencia de drogas se debe a que la persona consumidora, por causa de su ineficacia para generar una solución ante los problemas, busca la solución de los problemas sociales o laborables mediante el consumo, creyendo erróneamente que mediante tal consumo podrá adquirir recursos que le ayudarán a solucionar dichos problemas. Este modelo también se trata más profundamente en el capítulo #3.
Al no poder generar mecanismos de resolución de problemas las personas consideran que estos problemas los sobrepasan y a diferencia del modelo de exposición, estas personas no quieren tan sólo evadir estas problemáticas en tanto consideran que las sobrepasan, sino que también creen que mediante el consumo de drogas van a lograr generar un mecanismo de resolución de problemas que les va a ayudar a solucionarlos en la vida real. Es por esto que es de suma importancia que al criar a un hijo se le enseñe a resolver sus propios problemas, se les enseñe a desplegar su potencial de resiliencia y también mecanismos de confrontamiento idóneos.
→ Modelo Social de Pelee: La dependencia obedece al hecho de cómo la persona interpreta la experiencia que tiene al consumir, más los efectos que la droga produce sobre su cuerpo y sus emociones; también influencian: su personalidad, los factores personales del entorno del individuo y la falta de aceptación de su existencia.
La persona que encaja en este modelo es una persona que no está conforme con su realidad, la niega y no comprende porqué su existencia es como la está viviendo, por lo que al consumir si tiene una experiencia que no es desagradable o desfavorecedora seguirá consumiendo con la finalidad de encontrar una respuesta a sus cuestionamientos y una explicación a sus problemas, cuando en realidad las explicaciones se pueden encontrar mediante diferentes tipos de enfoques terapéuticos en psicología; y al asimilar la realidad, por más de que esta no sea del todo agradable, se puede tomar medidas de enfrentamiento y resolución que ayudarán a superar la problemática.
Cómo último aspecto de estos modelos que buscan explicar por qué una persona cae en la dependencia de las drogas se encuentra el modelo sociológico (Lorenzo et al, 2009) que contiene tres divisiones, las cuales están combinadas con algunos aspectos del apartado anterior:
→Modelo de Asociación Diferencial: Este modelo funciona cuando la persona (generalmente adolescente) comienza el consumo influenciado por una persona cercana y el hecho de no tener un vínculo seguro con su familia genera mayor asociación del uso de la droga con la integración a este grupo fomentador del consumo.
Este modelo es similar al modelo de aprendizaje social, pero ya no está enfocado del todo en como la persona percibe su entorno, sino en como el entorno influencia en la persona, un ejemplo más claro sería el dicho popular: “el que con lobos se junta a aullar aprende”. Como padres se debe tener un conocimiento de las amistades de los hijos de una forma en la que el adolescente sienta que es un interés verdadero por su bienestar, no una invasión de su espacio o privacidad, para que en base a estas amistades se refuerce la confianza y no la rebeldía.
→ Modelo de Control Parental: El consumo y propensión a la dependencia de las drogas se debe a que los padres y la familia no han puesto normas a seguir ni tampoco han demostrado afecto al consumidor, ello hace que este genere una conducta de comportamiento desadaptativa en el aspecto social.
Los límites son importantes para la crianza, de igual forma una autoridad, mas esto se vuelve un problema cuando los límites se convierten en limitaciones y la autoridad en autoritarismo, por lo tanto es trascendental que los adolescente sientan que los límites tienen motivo y que si consideran que pueden sobrepasarlos lo puedan comunicar a sus padres, dialogar ante una situación que consideren que ya no es aplicable y también que puedan sentir la confianza de cuestionar a la autoridad (dentro de un marco de genuino respeto), para poder aprender a argumentar, respetar, cuestionar, explicar lo que piensan y sienten, pero sobre todo para que cuando crezcan y sean adultos puedan cuestionarse a sí mismos y tener una introspección más amplia, para así no caer en un circuito en el que no comprendan su realidad, se sientan impotentes y recurran a las drogas para buscar soluciones, como lo vimos en los modelos anteriores.
→Modelo de la Autoestima: Este consumo se ve justificado por la falta de autoestima que posee el adolescente dentro del marco familiar, por lo que busca llenar este vacío emocional al estar dentro de un grupo de iguales (personas de la misma edad) y si este grupo consume, el adolescente también lo hará para generar un sentido de pertenencia.
Este modelo se cumple si el adolescente no tiene un nivel de autoestima que le ayude a manejarse en el mundo de forma adecuada, esto generalmente se debe a que la familia no logró forjar este aspecto emocional-psicológico en la persona y ésta al sentir que no es como el resto procura buscar un lugar en donde se sienta comprendida, un grupo en el cuál pueda generar un sentido de pertenencia. Si dentro de este grupo se habitúa consumir drogas, la persona para no perder esta sensación de vinculación con tal grupo se adaptará a los patrones del mismo. Es necesario que los padres principalmente en la niñez y adolescencia refuercen el vínculo existente entre la familia y también se aseguren de monitorear de forma adecuada las emociones del adolescente y como se percibe a si mismo.
Estos son los principales causantes del consumo y propensión a la dependencia de drogas, es por esto que es importante conocer qué factores pueden hacer que el adolescente llegue a estas instancias, ya que no es una decisión que se toma de un día al otro, sino que por lo general es una medida que se toma como mecanismo de negación de los problemas en cualquier ámbito de la vida, a diferencia de lo que muchos padres pueden llegar a opinar: “a mis hijos no les falta nada”, una de las principales carencias es la de amor, apego, comunicación familiar y confianza dentro del ambiente diario, es por esto que “pasa hasta en las mejores familias”, no siempre podemos estar seguros de que lo que nosotros pensamos, consideramos, sentimos y hasta percibimos es igual a lo que el resto puede pensar, percibir, sentir y considerar.
Por esto es de suma importancia una adecuada comunicación familiar para así asegurarnos de que el mensaje que se quiere dar como padres está siendo recibido adecuadamente por los hijos y hasta por la misma pareja, generando así una comunicación clara y con el involucramiento de todos los integrantes de la familia. Este tema se examinará más profundamente en los capítulos siguientes.
- Relación entre edad, consumo y tipo de droga.
Como se señaló en la sección anterior, en nuestro país las drogas que están más al alcance de los potenciales consumidores son “(…)el alcohol y el cigarrillo, con el 20,6%; marihuana, 18,7%; cocaína, con el 6,4%; y, éxtasis, 2,6%.” (CONSEP citado en Hoy, 2009*¹) Como lo mencionó la directora del Observatorio de Drogas del CONSEP en 2009, Silvia Carolla: “Conseguir drogas es fácil, se lo puede hacer en fiestas, en la calle, la venden los pusher (expendedores de droga), se la puede encontrar en cualquier lugar"(Citado en Hoy, julio 12, 2009).
Según estas estadísticas el etanol (compuesto activo del alcohol) y la nicotina (compuesto activo del tabaco) son las drogas más consumidas en la adolescencia (desde los 13-25 años). Por más que estas drogas sean legales, siguen siendo perjudiciales para la salud y ambas pueden generar dependencia psicológica y física (Lorenzo et al, 2009). La marihuana por otro lado es una droga ilegal, pero a pesar de esto ocupa el segundo lugar en drogas consumidas por este grupo de la comunidad, el componente activo de la marihuana proviene de la planta de cannabis y se llama THC (tetrahidocanabinol), la droga ilegal que le sigue en porcentaje es la cocaína que es obtenida de la planta de coca y finalmente el éxtasis que es un estimulante y cuyo compuesto activo es el MDMA (Lorenzo et al, 2009).
Para que una droga surja efecto debe tener receptores en el cerebro sobre los cuales pueda adherirse para así actuar y generar efectos químicos, conductuales y físicos.
Comenzando por las drogas legales, el alcohol es una droga de la categoría de los depresores, su compuesto activo (etanol) actúa en los receptores GABA-A en el cerebro, este neuro transmisor es el encargados de varias funciones ihnibitorias dentro del cerebro y a través del sistema nervioso central, esto quiere decir que estos neurotransmisores están encargados del bloqueo de la inhibición de la corteza pre frontal, la cuál está encargada de la planificación, el control de impulsos, restricción de los comportamientos instintivos, razonamiento y juicio (Carlson, 2006).
Esta droga afecta también a las vainas de mielina las cuales son parte de la neurona, están compuestas por péptidos y ayudan a que la comunicación entre neuronas se dé de forma adecuada, el etanol hace que esta estructura se vuelva más densa por lo que la comunicación entre neuronas se vuelve menos efectiva (Carlson, 2006 & Lorenzo et al, 2009).
Esta droga es lipo e hidrosoluble, esto quiere decir que se disuelve en agua y en grasa, sustancias que son componentes de nuestro cuerpo, además esta droga atraviesa la barrera hematoencefálica, esta es una parte de nuestro cerebro diseñada para proteger al encéfalo de sustancias que puedan ser dañinas o alterar su funcionamiento, el alcohol es una de las pocas sustancias que puede atravesar esta barrera es por esto que actúa en las neuronas directamente como mencionamos antes (Lorenzo et al, 2009 & García-Mina & Carasco, 2006). Lo señalado anteriormente se conoce como farmacodinámica (lo que la sustancia externa le hace al cuerpo), su forma de metabolización (farmacocinética) comienza por el sistema digestivo ya que generalmente se consume de forma oral, una vez en el estómago se activa el duodeno, haciendo que se segreguen encimas hepáticas que ayuden a metabolizarlo, en especial alcohol deshidrogenasa.
El problema aquí radica en que el sistema hepático y el sistema pancreático tienen un nivel de saturación y este límite se da cuando la ingesta de alcohol es mayor a 150mg por cada kg de peso del individuo en el transcurso de una hora, esta metabolización va a depender de cada organismo pero este es el rango general, la ingesta repetida puede aumentar este rango haciendo que el consumo mayor a 150mg en una hora por el peso de la persona no lleve a la intoxicación del organismo (Lorenzo et al, 2009).
Es por esto que a pesar de ser una droga legal, de igual forma genera secuelas corporales a largo y a corto plazo que son contraproducentes, esta droga también llega a tener una alta tolerancia en sus consumidores es decir que mientras más corto sea el lapso entre administración y administración el cuerpo generará mecanismos contra la droga, lo que consecuentemente se verá en la cantidad de consumo requerida que irá aumentando para conseguir el efecto deseado que generalmente es el estado de embriaguez (Lorenzo et al, 2009).
El alcohol es una droga que está en nuestro medio desde siempre, es una droga junto a la que crecemos como el tabaco. Dentro de nuestra sociedad, el alcohol es una droga social, la mayoría de las familias (por no decir todas), tienen un mini bar o bar en sus hogares, el alcohol está al alcance de los niños y adolescentes mientras crecen. La idea no es quitar las drogas del alcance visual de los niños y jóvenes, tampoco es negar su existencia, sino enseñar a los niños y jóvenes que se trata de una sustancia que altera el funcionamiento normal del cuerpo, por ende si se la va a consumir se debe tener un conocimiento adecuado de su funcionamiento, sus secuelas tanto a corto como a largo plazo y también su dosificación.
La mayoría de jóvenes buscan estar en estado de embriaguez porque sienten que así se pueden olvidar de sus problemas o se sienten más relajados, esto hace que psicológicamente se genere una asociación entre el etanol y la relajación o solución temporánea de los problemas. Los padres deben enseñara sus hijos mecanismos de resolución de conflictos para que no tengan que evadir los problemas o usar una droga para olvidarse momentáneamente de ellos. Lo mejor sería que los hijos puedan descubrir su capacidad resolutiva con la ayuda y apoyo de sus padres, para que así cuando son niños y una situación los sobrepase, puedan recurrir a sus padres y aprender estrategias resolutivas de ellos, sin sentir que no han sido ellos los que lo han resuelto.
La siguiente droga de tipo legal que es más consumida en nuestro medio es el tabaco, la mayoría de adultos la consumen, por lo que sus hijos tienen más posibilidad de consumirla cuando crezcan (debido al modelo de aprendizaje por observación/moldeamiento).
Los efectos que tiene esta droga se distribuyen por todo el cuerpo, pero principalmente son pulmonares y cerebrales. Primero el tabaco después de pasar por la boca al ser inhalado, llega a los pulmones donde la nicotina (componente activo) es absorbida y llevada al cerebro por la sangre. Dentro del cerebro, la farmacodinámica del tabaco es a nivel de los receptores dopaminérgicos (DA), estos receptores se encargan de mantener una estructura secuencial en el pensamiento, ayudan a controlar el movimiento y también lo que se denomina como funciones ejecutivas*², posteriormente al efecto sobre estos neurotransmisores, la nicotina afecta secuencialmente en su síndrome de abstinencia*³ a los receptores noradrenérgicos(NA); éste sistema se encarga de las funciones de atención, concentración, vigilia, control de ansiedad, nivel de alerta, entre otras funciones (Clarson, 2006 & Lorenzo et al, 2009) . A continuación el consumo de nicotina tiene efectos sobre la piel debido a la alteración química del cerebro.
Cuando los padres fuman cerca de sus hijos o de cualquier persona que no fume habitualmente, convierten a estas personas en lo que se denomina como fumador pasivo, es decir que al inhalar el humo del tabaco, aunque no lo fumen van a tener iguales o peores secuelas fisiológicas (Clarson, 2009). Así que además de que sea un problema la observación de esta conducta por parte de los hijos, fumar alrededor o cerca de ellos ocasiona problemas corporales también.
Esta droga al igual que el alcohol es una droga social, es decir que se consume más en un ambiente de compañía, más que un ambiente solitario. Lo que nos hace ir una vez más a los modelos explicativos que fueron mencionados al comienzo de este capítulo, principalmente al modelo de aprendizaje social (modelado) y al modelo de asociación diferencial. No se puede esperar que los hijos no consuman si los padres lo hacen, pero tampoco se puede esperar que una adicción como ésta que es mucho más aceptada socialmente que el alcoholismo, sea ocultada socialmente o en el ambiente familiar, pero si no se muestran patrones de consumo muy marcados o excesos además de explicar a los niños o adolescentes que esto sigue siendo una droga y que tiene daños colaterales, se puede reducir la posibilidad de que los hijos al crecer repliquen este comportamiento.
Pasando a las drogas ilegales, recordando lo citado anteriormente, la marihuana es la droga ilegal más consumida por los adolescentes en nuestro país, esta droga de igual forma que las anteriores tiene receptores en nuestro cerebro, sobre los cuales actúa su compuesto activo (THC), el cuál es obtenido de la planta cannabis sativa. Estos son los receptores canabinoides o también llamados CB₁ & CB₂, estos receptores afectan a los lípidos cerebrales, principalmente a la anandamina (canabinoide intrínseco), este lípido interfiere principalmente con el sistema de nuerotransmisores de serotonina (5HT): este sistema está encargado entre otras cosas del nivel del estado de ánimo, la concentración, el umbral del dolor, apetito & náusea, el estadía natural de los vasos sanguíneos, coagulación, etc. (Carlson, 2006 & Lorenzo et al, 2009). Esta droga genera -dependiendo de cómo se la consuma- efectos como la midriasis (dilatación de las pupilas), enrojecimiento de los ojos, falta de concentración, incremento en el apetito, nivel de alerta en declive (somnolencia) y dependiendo de su tipo, puede generar alucinaciones (Lorenzo et al, 2009).
A diferencia de las drogas legales que mencionamos antes, la marihuana no es una droga que se pueda encontrar a menudo dentro de las casas, es por esto que está relacionada directamente con los modelos explicativos psicológicos y sociales. Los adolescentes que consumen marihuana suelen vincular a su consumo con un ritual, como por ejemplo la construcción del porro, hacer una pipa de forma casera, comerla con otros compuestos (ej. Brownies mágicos); por lo que la farmacocinética de esta droga puede llegar a ser compleja en su recorrido dependiendo de la forma de su consumo, pero comúnmente se la fuma, por lo que el primer órgano afectado es la boca y el sistema respiratorio, aunque es una droga más pura que el tabaco común, llega a los pulmones de igual forma y así llega a la sangre. Aunque la marihuana no tenga secuelas corporales tan graves como las otras drogas mencionadas, son relevantes sus posibles secuelas psicológicas, como la esquizofrenia, puesto que esta enfermedad aumenta de un 1.5%- 3% anual con el consumo de cannabis (Carlson, 2006). Esta droga produce dependencia psicológica y no tanto dependencia física (Lorenzo et al, 2009).
También es relacionada con grupos sociales vinculados a las filosofías de vida como la rastafari o la reggae, que tienen el tipo de ideología que buscan vivir el presente y en un entorno relajado. Lo que nos llevaría a pensar que los adolescentes que consumen buscan un mecanismo de relajación ante su realidad, esto también nos diría que no les gusta manejar situaciones de estrés o problemáticas cotidianas, por lo que optan por una relajación artificial. La última droga que trataremos aquí es cocaína: ésta es una droga ilegal obtenida de la planta de coca y su compuesto activo es del MDMA. Esta droga suele ser utilizada en su forma más pura (clorhidrato de cocaína) por las personas con más ingreso económico, es por esto que es conocida como la droga de los ejecutivos.
Mientras que para el rango etario que estamos utilizando, la forma de cocaína que se consume es la base o el crack, que son los compuestos más impuros de cocaína ya que contienen otros elementos químicos y en poca cantidad la cocaína (Carlson, 2006).La farmacodinámica de esta droga afecta principalmente a la corteza prefrontal ya que si es clorhidrato es esnifada, es decir que pasa de la cavidad nasal directo al cerebro, mientras que la base de cocaína es generalmente fumada en pipa o inyectada, lo que hace que su acción se vuelva más rápida. Esta droga a diferencia de la marihuana, genera dependencia física y no tanto psicológica (Lorenzo et al 2009). El sistema de nuerotransmisores que afecta es al sistema de las catecolaminas ( NA, DA & ACh- Acetilcolina), encargado de la fijación de aprendizaje, de activar el sistema de búsqueda, manejo del sistema nervioso central, entre otras funciones que hemos mencionado. Es por esto que genera adicción física fácilmente y también daños químicos irreversibles a nivel cerebral (Clarson, 2006).
A la cocaína podemos vincularla con los modelos explicativos de control parental, autoestima, adaptación y en algunos casos puede ser por aprendizaje social, si es que el adolescente está relacionado directamente con personas que consumen esta droga. Esta droga es conocida como la droga de la calle, (cuando está en su presentación de base de cocaína) en especial sus derivados que son más baratos, suele utilizarse mucho dentro de grupos sociales que viven en las calles o pasan la mayor parte de su tiempo en ellas (pandillas), aunque no es muy frecuente su consumo dentro de los adolescentes del rango de edad que estamos analizando, puede ser que la base y sus derivados más económicos sí lo estén así que es importante tomar en consideración qué funciones cognitivas se verían afectadas en caso de ser consumida.
Uso, abuso y dependencia. Tipos de dependencia. Síntomas de abstinencia con marihuana, cocaína, alcohol y tabaco.
En este marco temático se presentan una serie de preguntas y características que pueden guiar a los padres para saber si su hijo está consumiendo drogas, posteriormente para poder identificar de que droga se trataría de ser así, es importante recalcar que por el hecho de encontrar una droga legal o ilegal dentro de las pertenecías de su hijo esto no nos asegura que esté consumiendo, aunque sí existe una mayor posibilidad de que esto esté ocurriendo, pero se recomienda tomar ciertas precauciones antes de suponer que hay un caso de consumo. Se han extraído algunas preguntas que se consideran objetivas sobre el consumo, se las ha obtenido del libro Las drogas y los adolescentes: lo que los padres deben saber sobre las adicciones. (Rossi, 2008. Pg. 294).
Potencial sintomatología:
Responder sí o no a las siguientes preguntas:
1)¿Está con las pupilas dilatadas o contraídas y los ojos enrojecidos?
2)¿Tiene papel para envoltorio de cigarrillo?
3)¿Su vestimenta y las sábanas tienen un olor desagradable?
4) ¿Tiene dificultad para hablar?
5)¿Tiene marcas de cigarrillo en los dedos, marcas de pinchazos en los brazos o piernas?
6) ¿Usa colirio constantemente?
7) ¿Busca obtener dinero por cualquier medio?
8) ¿Su boca y mucosas están secas?
Además se sugieren otros posibles aspectos que indagar, como por ejemplo:
9)¿Prefiere estar más tiempo fuera de casa que en ella?, al llegar, ¿Se porta evasivo?.
10)¿Ha cambiado notablemente su carácter y temperamento?
11)¿Sus hábitos alimenticios han cambiado drásticamente?
12)¿Han surgido cambios en su comportamiento de forma llamativa?
13)¿Su actitud suele ser evasiva ante interrogantes sobre el cambio de comportamiento?
14)¿Suda mucho o ingiere líquidos más de lo normal?
Si se ha respondido afirmativamente a la mayoría de estas preguntas, ello nos puede decir que es muy probable que su hijo esté consumiendo drogas y es aquí donde vamos a diferenciar el uso, abuso y dependencia de las drogas.
El uso de una droga: El uso es considerado principalmente como un consumo esporádico, generalmente relacionado con un tipo de conducta social, de forma recreativa. También puede considerarse uso de drogas al consumo por tradición como por ejemplo: consumir una copa de vino con la cena todas las noches (Lorenzo et al, 2009).
Por lo general el uso no desencadena un abuso o una dependencia, ya que se usa a la droga dentro de contextos sociales específicos y no con la finalidad de evadir o negar alguna situación cotidiana o un problema, sino debido a que se la utiliza para conseguir una recreación o también por cuestiones culturales, además la droga en estos casos sólo tiene una connotación, por lo que no cumple un ciclo que involucre una problemática, sino que el individuo se re establece directamente después del consumo.
El abuso en cambio, es un consumo de la droga en dosis más altas que en el uso, durante una cantidad de tiempo generalmente corta y hace que el individuo pueda salir supuestamente de sus problemas de forma temporal. Abuso es un patrón que suele repetirse bajo situaciones problemáticas pero posterior a este periodo de consumo, el individuo se restablece y logra manejar la abstinencia, seguir con su vida, para quizás después conseguir nuevamente. Este tipo de comportamiento sí puede desencadenar una dependencia (Lorenzo et al, 2009)
A diferencia del uso, el abuso de sustancias puede ser mucho más perjudicial porque la dosis es más alta y se consume paulatinamente, lo que aumenta el riesgo de caer en una dependencia física y psicológica de la droga. El abusador suele recurrir al consumo para darse una pausa frente a sus problemas y después poder resolverlos definitiva o parcialmente, el problema en estos casos es que no siempre logra volver a restablecerse y es ahí donde cae en la dependencia ya que a medida que va consumiendo, su dosis aumenta, lo que vuelve a la abstinencia más difícil de manejar. Aunque tiene mejor pronóstico de recuperación con ayuda clínica*4, al caer en el ciclo de dependencia, tienen las mismas oportunidades que un adicto.
Dependencia: La dependencia de una droga, se da cuando la persona hace del consumo un ciclo y ya no puede volver a su estado cognitivo y físico natural, es por esto que cae en un ciclo de consumo intermitente y no puede manejar el síndrome de abstinencia, por lo cual sigue consumiendo, pero ahora con una finalidad más, a parte de la de evadir u olvidar sus problemas (Lorenzo et al, 2009).
Es por este comportamiento de olvido/negación de la realidad, sumado al síndrome de abstinencia que suele ser agudo ( más adelante se explican estos tipos de síndromes), que la persona sigue buscando la droga ahora para evitar también esta secuela de la ruptura del consumo; este patrón de comportamiento no deja que el individuo se re establezca, es por esto que requiere de intervención clínica, psicoeducación y voluntad para poder superar el problema con ayuda especializada.
Esta tipo de comportamiento puede generar dependencia física, psicológica y social.
El primer tipo de dependencia, es el más difícil de manejar ya que genera tolerancia y síndrome de abstinencia aguda (Lorenzo et al, 2009), esta dependencia se da en los casos en los que el cuerpo ha cambiado drásticamente ante el consumo, es por esto que es la más compleja de manejar ya que requiere de tratamiento prolongado con otras drogas (farmacéuticas) para poder restablecer el mecanismo cerebral normal.
La dependencia psicológica puede estar desencadenada por la dependencia física y se caracteriza por ser el principal detonador de una dependencia de las drogas y en la recaída, esta es la dependencia que activa el circuito de búsqueda, el cuál genera en el individuo una necesidad de búsqueda-consumo inmanejables, pensamientos intrusivos, los cuales hacen que la persona piense constantemente en la droga y repita los patrones de consumo a los que estaba acostumbrado (Lorenzo et al, 2009).
Esta dependencia no puede generar por sí sola una dependencia física pero el hecho de que una dependencia física pueda causar este tipo de dependencia psicológica hace que un drogodependiente generalmente tenga estos dos tipos de dependencia, lo que complica el tratamiento, ya que a la dependencia física se trata con fármacos para evitar que el sistema encefálico y los sistemas nerviosos colapsen y las personas mueran en abstinencia. A la dependencia psicológica se la debe tratar con terapia y psicoeducación para que el individuo pueda identificar lo que ocurre en su cuerpo, por qué siente la necesidad de la droga y esos pensamientos continuos de búsqueda y al tener internalizados estos motivos pueda comprender de mejor manera que es un proceso secuela del consumo y que puede cambiarlo con ayuda e identificación de sus comportamientos para poder controlarlos durante más tiempo ya así manejar de mejor manera la abstinencia.
La dependencia social, por su parte, se identifica directamente con los modelos explicativos sociales y sicológicos, la persona se vuelve dependiente a las drogas debido a su consumo que se ha generado en base a relaciones sociales, por lo que considera que su socialización es gracias a la droga, no desea perder este vínculo por lo que el consumo se fortalece.
La dependencia, consecuentemente genera tolerancia, este es un fenómeno de adaptación del organismo ante el consumo, al intentar nivelar la homeostasis (nivel óptimo de los sistemas corporales. Clarson, 2006) con el ingreso de la droga al organismo. Existen tres tipos de tolerancia: la innata, la cual se da desde la primera vez que se consume la droga y está vinculada con el gen de vulnerabilidad que hace a unas personas más propensas al consumo y la tolerancia. La tolerancia adquirida por otro lado, es la que se genera por una conducta de consumo, generando una farmacodinámica y farmacocinética, estas son tolerancias por el sujeto.
Las tolerancias dadas por la sustancia, son la tolerancia aguda, misma que se da cuando el consumo es elevado en un contexto específico. Otro tipo de tolerancia que se genera debido a la sustancia, es la tolerancia cruzada, la cuál hace que además de ser tolerante a la sustancia que se esta consumiendo actualmente, también se genere tolerancia ante sustancias que contienen compuestos similares (Lorenzo et al, 2009). Es por esto que el consumo de drogas es un ciclo bastante complicado de manejar. En la sección de notas, se explica el síndrome de abstinencia y sus clasificaciones.
El síndrome de abstinencia puede ser diferente dependiendo del tipo, cantidad y calidad de la droga que se ha consumido, aquí se explicará cómo se puede dar la abstinencia en las sustancias que hemos ido describiendo, asumiendo que su consumo es leve, en casos de uso de estas drogas para que los padres puedan identificar con estas características, además de los datos brindados anteriormente, cómo su hijo podría verse y sentirse al cesar el consumo de estas drogas.
Comenzaremos con las drogas ilegales.
El síndrome de abstinencia tiene sus clasificaciones, pero durante esta propuesta se señalarán las características generales de este síndrome ya que no sabemos si el adolescente está consumiendo ni tampoco qué cantidad; es por esto que en base a lo mostrado anteriormente, más éstas características de la abstinencia nos ayudará a identificar de forma más certera si existe o no un consumo por parte del adolescente.
-Síndrome de abstinencia con el consumo de marihuana:
Suele darse de 12-48 h posterior al consumo, esto depende del organismo y de la cantidad y tipo de cannabis que se haya consumido ya que en el mercado existen la marihuana estimulante, la relajante y la mixta, pero estos síntomas suelen ser: primero, sensación de que el tiempo se prolonga, pensamientos extravagantes e incoherentes, somnolencia, incremento de apetito y de sed, habla metafórica o con falta de secuencia, posible desubicación temporoespacial y lagunas mentales, la cuál puede transformarse en habla incoherente. Los síntomas más comunes son la somnolencia y el incremento del apetito, además de un paso de midriasis (dilatación de las pupilas) a miosis (contracción de las pupilas), se mantiene el enrojecimiento de los ojos y lo que se conoce como la fase de “colgado”, donde el abstemio pierde la capacidad de tener un flujo de pensamiento (Lorenzo et al, 2009 & Rayo, Pardo & Gantiva, 2012).
-Síndrome de abstinencia en el consumo de cocaína:
Aunque hemos mencionado anteriormente que ésta no se trata de una droga de consumo frecuente en los adolescentes del rango que estamos presentando, se la ha considerado debido a las estadísticas nacionales. La cocaína, así como la marihuana, tiene varias vías de administración, la más común es inhalar esnifar; las vías van a depender del tipo de cocaína, pero se la puede fumar como la base o inyectarla y por vía oral cuando es crak (Lorenzo et al, 2009). El síndrome de abstinencia para esta sustancia es como el resto de síndromes de abstinencia, las conductas y los síntomas son totalmente opuestos a los que se generan por el consumo, es por esto que en el caso de la cocaína los principales síntomas de la abstinencia son: la agitación, ánimo en declive, falta de apetito, anhedonia*5, agotamiento, hipersomnia, cefaleas y búsqueda de la droga debido a la activación del sistema de búsqueda, este último síntoma disminuye mientras se prolonga el lapso de abstinencia (Lorenzo et al, 2009 & Pacual,Torres & Calafat, 2001) .
-Síndrome de abstinencia del alcohol:
El alcohol al ser una droga legal y tan consumida en nuestro país, se conoce sus secuelas post- consumo, como Chuchaqui: esta es la forma coloquial de mencionar que se ha entrado en el síndrome de abstinencia, este síndrome como los anteriores mencionados también depende del tipo y cantidad de etanol que se consuma, ya que si el alcohol es más destilado, posee más grados de alcohol pero su calidad también mejora, por lo que el síndrome de abstinencia puede ser más llevadero (Lorenzo et al, 2009). El primer síntoma es el cansancio físico, esto se debe a que el alcohol es un deshidratador natural por esto absorbe el líquido intercelular haciendo que las células de nuestro cuerpo consecuentemente se deshidraten (Carlson, 2006 & Salomó, Gras & Font-Mayolas, 2010) dolor de cabeza (cefalea), falta de apetito, sed en niveles altos, dolor corporal y cansancio. Este síndrome de abstinencia es directamente proporcional a la cantidad de consumo de grados de alcohol, más adelante en el capítulo #3 se menciona como se puede identificar qué cantidad es tolerable para cada persona y así no caer en un nivel de intoxicación.
-Síndrome de abstinencia por tabaco:
Como el etanol, la nicotina es una droga legal, pero como toda droga provoca síndrome de abstinencia, mismo que se da cuando cesa el consumo y debido a que afecta al sistema dopaminergico (DA), este síndrome tiene como características principales: irritabilidad, rabia, incremento de apetito y consecuentemente una ganancia de peso (Lorenzo et al, 2009 & Texeira do Carmo, Pueyo & Álvarez, 2005). Uno de los principales efectos psicológicos es el aumento de peso, por lo que las personas al tener síndrome de abstinencia optan por consumir la droga de nuevo ya que han perdido la conducta habitual de ingesta.
*¹ Información estadística sobre las drogas en: http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/ecuador-consumo-de-drogas-subio-8-7-en-7-anos-357777.html
*² Funciones Ejecutivas: Son aquellas capacidades cognitivas y de ejecución de comportamiento reguladas por la corteza prefrontal y los lóbulos frontales, como generación de estrategias, organización del comportamiento, planificación y obtención de metas, entre otros (Flores & Ostrosky-Solís, 2008).
*³ Síndrome de abstinencia: Se compone con un conjunto de sintomatología conductual y psicológica, que aparecen después de dar un alto al consumo de la sustancia (Pascual et al, 2001)
*4 Ayuda clínica: intervención psicológica, psiquiátrica, médica, además de apoyo moral por parte de su familia.
*5 Anhedonea: Pérdida de interés en las actividades o temáticas que antes generaban interés en la persona (Myers,2005) .
Una vez identificado el tipo de droga que se consumió, cómo afrontarlo como padres y cómo acercarse a sus hijos.
En el capítulo anterior se mencionó qué características se pueden presentar ante el consumo de las drogas que hemos venido analizando, el etanol, la nicotina, el THC y el MDMA.
De ser el caso que se cumplan varios criterios comportamentales mencionados anteriormente y tengamos una sospecha razonable de que el adolescente está consumiendo drogas, debemos tener varios mecanismos de comunicación y evidencias que respalden las sospechas. Antes de que como padres se tomen medidas al respecto, se debe plantear estrategias de enfrentamiento de las circunstancias, una guía para la aplicación de estas estrategias. Antes de hablar con el adolescente sobre el tema, debemos tener en cuenta primero en base a lo que se planteó en el capítulo #1:
1) ¿Qué droga se sospecha que se está consumiendo? Y ¿Por cuánto tiempo?, ¿Qué dosis se cree que el adolescente esté consumiendo?, ¿Por qué?
2) ¿Qué evidencias se tiene al respecto? Físicas y comportamentales.
3) ¿A qué modelo explicativo se adapta mejor este consumo?
4) ¿Qué medidas se desea tomar al respecto?
5) ¿Qué soluciones se plantean?
6) ¿Cómo vamos a aportar con ayuda a nuestro hijo/a?
7) ¿Cómo vamos a decírselo? Y ¿Por qué de esta forma?
8) ¿Qué respuesta esperamos? ¿Qué respuesta tememos recibir?
9) ¿Qué compromisos se harán como familia?
10) ¿Cómo se cumplirán estos compromisos?
Se recomienda a los padres llenar este cuestionario juntos, lo más detallado posible para poder llegar a la suposición de un escenario más realista. Se ha propuesto este cuestionario con la finalidad principal de ayudar a los padres a contralar su impulso de enfrentamiento a la situación de forma precipitada y así evitar un potencial mayor problema, mediante este cuestionario se busca también que los padres puedan estar más tranquilos y respaldados psicológicamente para poder hablar con su hijos sobre un tema que involucra a la familia en todos los sentidos.
Si este proceso se lleva de forma madura y serena se pueden sacar muchas ventajas tanto como padres, como desde la perspectiva del rol de hijos. Una de estas ventajas es que se puede expresar la percepción familiar, poder mejorar como individuos que son parte de una familia, así como poder mejorar como personas, aprender a dialogar de temas que pueden ser generadores de conflicto, tener acceso a una retroalimentación por ambas vías (tanto padres como hijos), y poder generar un compromiso familiar (Estévez, Jiménez & Musitu, 2007).
Otro aspecto positivo de enfrentar esta problemática de una forma diferente a la que generalmente se enfrentaría, es que al poder hablar de una temática como las drogas con el adolescente de esta manera abierta, serena, madura, buscando soluciones que involucren a todos dentro de la familia, se puede lograr que el adolescente se sienta apoyado emocional y socialmente, lo que reforzará sus habilidades sociales, su mecanismo de resolución de conflictos y así se aumentará su resiliencia ( término especificado en el capítulo #3).
De todo este proyecto lo que se busca principalmente es que de una problemática como ésta se desencadene una resolución de alcance familiar, que el consumo de drogas no sea únicamente un problema, sino una ocasión de crecimiento. Ahora que el problema está identificado, ¿qué vamos a aprender de él, ya que sabemos cómo lo manejaremos? De todas las problemáticas en la vida se deben sacar aprendizajes para así poder seguir creciendo, con esto no quiero alivianar el problema, sino darle una nueva perspectiva, que se verá más adelante.
En problemáticas de este tipo no existen culpables, aunque sí responsables (ya los hijos para generar resiliencia deben saber como afrontar y superar los problemas como este), el consumo es un síntoma de un problema más profundo, como se vio en el capítulo anterior, existen varios modelos que buscan explicar el porqué del consumo de drogas. Es por esto que reitero la idea en la cuál podemos ver a este comportamiento como un síntoma existente dentro del ámbito familiar, si este problema es evidente para muchos, podrá ser el precedente para poder reducir significativamente el problema, o puede ser el factor que ayude a mejorar la situación familiar, es por esto que se plantea esa fase de pautas a seguir para poder sacarle el mayor provecho posible.
Después de haber contestado detalladamente el cuestionario planteado se recomienda resaltar o subrayar lo que se crea que es lo más importante sobre las preguntas que van de la No. 3 a la 10. Una vez que se ha seleccionado lo más importante sobre la posible causa de su consumo, es necesario definir qué se va a hacer al respecto, cuáles son las soluciones, qué ayuda se le va a dar al adolescente, cómo van a decírselo, etc. Ello ayudará a que los padres puedan tener una actitud más asertiva y : “un estilo asertivo permite conservar una relación de confianza con los otros, y por otro lado mejora la autoestima.”(Coll, 2010). Cuando se tiene una habilidad social como la asertividad se busca tener en mente y trasmitir lo siguiente: “Ser asertivo es expresar nuestros puntos de vista respetando el de los demás, no significa querer llevar siempre la razón, sino expresar nuestras opiniones sean correctas o no. Todos tenemos también derecho a equivocarnos. ” (Coll, 2010).
Esto quiere decir que cuando actuamos de una forma asertiva, nuestro mensaje es percibido mejor, el receptor no se siente ni amenazado ni juzgado, se mantiene el ámbito de respeto, se pueden evitar malos entendidos y se puede llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes. En esta temática si se considera que el adolescente está consumiendo drogas lo único que los padres desean al comienzo de esta problemática es poner orden, es decir que sus hijos vuelvan a tomar el rumbo que ellos han establecido y este tipo de actitud es la que no suele generar nada positivo dentro de las familias. Es por esto que se propone mediante este trabajo un nuevo enfoque para la resolución de este conflicto. Más adelante en el capítulo siguiente se trata con mayor profundidad como enfrentar esta temática.
- Cómo decirlo a sus hijos.
Qué deben reconocer los padres: estrategias para empezar el acercamiento, qué lenguaje usar, y sobre todo qué objetivos se desea conseguir.
Esta fase se debe comenzar posteriormente al proceso de decisión de enfrentamiento de la problemática por parte de los padres, y requiere generar un plan de contención y enfrentamiento (Galende, 1997). Cuando los padres estén listos para decirle a su hijo que conocen de su consumo se debe tomar en cuenta los siguientes puntos, como lo menciona (Correa, 2009) si el adolescente:
1) Percibe a sus padres como autoridad.
2) Si su relación es en base a la confianza o al condicionamiento.
3) Si el adolescente considera que la relación es buena, conflictiva o no la considera.
4) Si los padres han hecho saber a su hijo lo que piensan de el/ella.
5) Si su hijo/a es resiliente*¹.
6) En circunstancias anteriores han podido resolver problemáticas como familia o si las consecuencias han sido cargadas por un solo miembro.
*¹Resiliencia: Persona que mediante la capacidad de auto resolución de los conflictos externos e internos logra sobreponerse a diferentes circunstancias consideradas como
problemáticas. (Myers,2009)
*² Desamparo aprendido: Cuando el ser humano (en este caso), debido al aprendizaje experiencial, considera que haga lo que haga las circunstancias no van a cambiar/mejorar, por lo que opta por la pasividad. (Myers,2009)
Como mencionan Kolodny, Kolodny, Bratter & Deep ,(1989) en su libro Cómo sobrevivir la adolescencia de su adolescente, la dinámica familiar debe ser guiada por padres con autoridad pero generadores de confianza, con búsqueda de una relación bilateral, que puedan dar apoyo emocional y refuerzos positivos a nivel psicológico. Así mismo es relevante que el hijo haya generado resiliencia en base al apoyo familiar y a creer en sí mismo y que la familia se perciba por cada individuo como tal: una familia real.
En el escenario presentado anteriormente estaríamos hablando desde mi perspectiva, de una dinámica familiar excepcional, si la respuesta a los postulados sería la siguiente: postulado número 1: No, postulado número dos: confianza, postulado tres: buena, postulado cuarto: afirmativa, postulado quinto: sí y postulado seis: como familia. Por lo que planteo un caso un tanto más cercano a una realidad en nuestro país: padre o madre totalmente autoritarios, relación padres-hijos en base al condicionamiento (castigos-recompensas), relación desde la perspectiva del hijo considerada como mala, la referencia de autoimagen generada por el hijo en función de lo que sus padres le han expresado es negativa, no ha generado resiliencia sino desamparo aprendido*² y finalmente las consecuencias han sido sobrellevadas mal que bien por el adolescente, sea este o no el responsable total de las circunstancias.
El modelo familiar mencionado anteriormente nos lleva a lo que Lorenzo, Ladero, Leza & Lizasoain (2009) mencionan dentro de su libro Drogodependencias: Farmacología. Patología. Pscicología. Legislación, en su capítulo #1 acerca de la sección sobre modelos explicativos de la drogodependencia. Estos modelos se clasifican en tres categorías: los modelos biológicos: Modelo de enfermedad, modelo de automedicación y de exposición. Modelos psicológicos: Modelo de aprendizaje social( modelamiento), modelo de adaptación y modelo de Pelee. Por último la categoría de los modelos sociológicos: Modelo de asociación diferencial, modelo de control parental y modelo de autoestima.
Estos modelos lo que buscan plantear son los posibles precursores biológicos, psicológicos y sociales para el uso/consumo, abuso y dependencia de las drogas (Lorenzo et al, 2009), siendo por eso los que más nos interesan a nosotros y que nos van a servir más para poder comprender las consecuencias que puede tener el escenario mostrado anteriormente en el cuál se podía ver que existían problemáticas familiares relevantes y previas. Una vez que hemos identificado en qué modelo puede encajar mejor el adolescente con el que estamos tratando, vamos a poder empezar el acercamiento adecuado como padres.
Todas las categorías de la clasificación de estos modelos explicativos son importantes, pero vamos a seleccionar las que más podrían encajar en las circunstancias del adolescente del ejemplo anterior, y vamos a basarnos en ese caso lo que queda de este planteamiento. Dentro de los modelos biológicos el que estaría más acorde a lo que podría estar viviendo el adolescente sería el modelo de exposición (Lorenzo et al, 2009) este modelo afirma que en 1987 Weiss y Bozarth consideraron que el consumo de debe a que la droga funciona en esta persona como un reforzador primario, es decir que genera un reforzador positivo de forma extrínseca dependiendo de los antecedentes de la personalidad del sujeto (Ellis, 2005).
En el modelo psicológico tomaremos en cuenta el modelo que mencionamos en el capitulo 1 y también los otros dos modelos ya que el aspecto psicológico es el de nuestro mayor interés. La primera categoría de esta clasificación es entonces el modelo de aprendizaje social (modelamiento): El adolescente tomará como guía de comportamiento a quienes tenga como figura o modelo, sea este un padre o un compañero/ amigo cercano, esto se verá influenciado por el tipo de relación que el adolescente tenga (Lorenzo et al, 2009) con tales figuras modelo. Si retomamos el escenario que estamos usando como guía sabremos que en este caso es poco probable que el adolescente tenga como referente de imitación a uno de sus padres. El siguiente modelo de esta clasificación es el modelo de adaptación en el cual como lo menciona Lorenzo et al 2009, el consumo de drogas se debe a que el adolescente en este caso, no logra generar recursos intrínsecos para la resolución de sus problemas, es decir que no es resiliente, por lo que usa a la droga como mecanismo de afrontamiento ya que considera que al consumirla adquiere habilidades que le ayudarán a resolver sus problemas: con la sustancia desea llegar a entender de forma más amplia por qué está viviendo esas circunstancias.
En el último modelo de esta clasificación es el modelo social de Pelee (Lorenzo et al, 2009) en el que una persona que consume drogas se vuelve dependiente debido a la interpretación de su realidad cuando consume, el entorno del adolescente (en este caso) queda re significado. Estos modelos nos muestran las características ambientales y psicológicas que el individuo puede llegar a utilizar para entrar al mundo de las drogas.
Los modelos sociológicos también son de nuestro interés. El primer modelo de esta clasificación es el modelo de asociación diferencial, en el cuál el consumidor genera un vínculo con este consumo debido a las personas que le dan la droga y a la falta de vinculación segura con la familia. Lorenzo et al, 2009 menciona que mientras más fuerte es el vínculo con la familia, más difícil es que se genere esta asociación de la droga con un vínculo emocional hacia las personas que están consumiendo con el individuo.
El siguiente es el modelo de control parental. A este modelo debemos prestarle atención significativamente ya que se refiere a que mediante la falta de afecto de los padres (sea o no realista esta percepción del adolescente), el irrespeto a las normas familiares o comportamientos enseñados generan en este individuo una conducta de desadaptación social, lo que podría aún en más riesgo a los adolescentes para el consumo de drogas.
El modelo final de esta clasificación es el modelo de autoestima, el cuál identifica a la falta de autoestima o disminución de la misma dentro del marco familiar como precursor del consumo de drogas entre pares, debido a que como mencionamos en el capítulo 1 este tipo de consumo se ve reforzado en tanto el adolescente considera que dentro de este grupo de pares puede llenar este vacío emocional generado en el hogar (Lorenzo et al, 2009)
Una vez seleccionado el modelo que mejor explique por qué el hijo pudo comenzar el consumo, se van a plantear estrategias de comunicación para ayudar a los padres a tener un acercamiento asertivo a sus retoños y poder hablar sobre el tema del consumo de drogas sin que el adolescente sienta que debe mentir para protegerse, ni tema que sus padres van a castigarlo o ingresarlo a un centro de recuperación o circunstancias similares que pueden hacer que el adolescente no logre decirles a sus padres la verdad y esto dificulte el enfrentamiento del problema (Kancyper, 2007).
Debido a la brecha generacional comúnmente no menor a 15 años, los hijos pueden generar lo que Kancyper (2007) menciona como la hiperseveridad del superyó, lo que nos dice que el adolescente para poder generar un concepto de identidad debe pasar por un proceso de oposición y enfrentamiento cuestionador a los padres, por lo que en razón de la edad de los adolescentes que estamos tratando (13-20 años) este proceso pueda estar a plena flor de piel por decirlo así, por lo que es necesario que el adolescente sienta que existe esta brecha generacional pero que no la asuma como un desafío o un enfrentamiento al comunicarse con los padres, sino como una situación de la cual puede sacar ventaja al aprender de los errores de los padres, tomando en cuenta que ellos ya han pasado por esa etapa y pueden ayudarlo a ver el panorama más claramente.
Es importante tomar en cuenta como menciona este autor que no es adecuado que los padres infantilicen a sus hijos o los eclipsen por el hecho de considerar que al ponerse a su nivel su relación va a mejor. Como Kancyper menciona, padres “adolescentizados” solo generan que esta brecha generacional sea aún más rechazada por los hijos y recurrir a la idea de antítesis de: “Quiero ser cualquier cosa, salvo como mi padre.” Los padres tampoco deben ser “blandos”, pues los adolescentes necesitan una guía, deben saber cuál es su rol en la familia y también comprender que existe y siempre va a existir una autoridad: el adolescente requiere sentir un equilibrio entre las reglas que debe seguir y la confianza de poder cuestionarlas argumentativamente (Kancyper, 2007).
Para que la comunicación familiar sea efectiva y el adolescente pueda colaborar proactivamente con la conversación existen tres características básicas, como lo menciona Gallego 2006, primero la comunicación no verbal debe ser congruente con el contenido del mensaje y debe tener una interacción positiva. Como segundo punto debe existir una percepción adecuada por parte del receptor de mensaje y para esto el remitente debe generar una imagen acorde a sus sentimientos, emociones y cogniciones para evitar interpretaciones erróneas.
Finalmente el contexto de la conversación, el lugar, el momento histórico y las condiciones ambientales es crucial. Esto quiere decir que el momento de informar al adolescente que los padres ya están al tanto de su consumo , se debe saber cómo manejar la comunicación verbal y no verbal: dentro del aspecto verbal el mensaje como lo menciona Gallego (2006), debe ser emitido con un lenguaje adecuado para la comprensión e interpretación correctas por parte de todos los involucrados, el lenguaje debe tener un contenido emocional asertivo*³ para poder generar empatía en el receptor, la comunicación no verbal debe ser de apertura, no de enfrentamiento, con una cercanía ideal de aproximadamente un metro y medio ya que esto mantiene tanto la cercanía como el espacio personal (pero el espacio personal varía de acuerdo a los contextos culturales específicos).
Una vez que ya sabemos cómo llegar a un adolescente con estrategias que nos ayudarán a enviar correctamente el mensaje y que sea percibido de igual forma, debemos plantearnos qué decir, de la forma más precisa. El contenido debe ser claro y directo con aspectos afectivos y de apoyo (Velasco & Luna, 2006). Para poder saber qué contenido debe tener el mensaje, hay que tener claro su objetivo, a dónde se quiere llegar con lo que se va a decir, qué se quiere conseguir por parte del receptor y también las potenciales formas en las que va a reaccionar esta persona, para poder generar una integración sana (Costales,2011).
Por ende si se desea que mediante el hecho del consumo de drogas por parte de un hijo salgan aspectos positivos que ayuden a la familiar a enmendar errores y a fortalecer la relación, este mensaje que los padres van a dar a sus hijos sobre el conocimiento que tienen de su consumo, además de la características mencionadas anteriormente debe contener, ampliando lo que propone Costales (2011) en el apartado llamado Factores de integración sana, de su libro Manual para manejo de Grupos. Una clara comunicación, conocimiento sobre el tema del que se va a hablar y las circunstancias especificas del caso, un ambiente de confianza, un vínculo amistoso o al menos cálido ( como vimos antes un nivel de amistad que sea sustentado en la confianza más no en la anulación jerárquica), empatía, respeto ( de ambas partes), humor ( en este caso se refería a la evitación del fatalismo o del derrotismo), verdad sobre lo que se quiere conseguir y autenticidad en especial por parte del emisor del mensaje, para que de esta forma el adolescente pueda percibir como un interés y preocupación reales y no como una imposición o perturbación.
*³ Asertividad: “ Se entiende que una persona se comporta con asertividad cuando sabe cuáles son sus derechos e intereses y los defiende sin atropellar ni menospreciar los derechos e intereses de los demás”. (Casarrubios & García, 2002)
Ahora que ya sabemos y lo hemos hablado, ¿Qué vamos a hacer (pasos y acciones concretas, que puedan ser monitoreadas en conjunto)?
Una vez que hemos pasado por el proceso difícil de confrontación del problema tanto desde el aspecto de padres, como en el aspecto de aclaración del tema con el adolescente, se requiere generar un grado de compromiso por ambas partes para evitar que el consumo se vuelva un abuso: “ cualquier consumo de droga que dañe o amenace dañar, la salud física, mental o el bienestar social de un individuo, de diversos individuos o de la sociedad en general.” (Lorenzo et al, 2009, p.4) o una dependencia: “estado de intoxicación periódica o crónica producida por el consumo repetido de una droga natural o sintética (…)” (Lorenzo et al, 2009, p.5), además de evitar que esto distancie y -en el extremo- quiebre la relación, deben ambas partes acordar en qué van a colaborar para que la decisión de comunicación adecuada y de consolidación familiar se mantenga.
Es necesario plantear en conjunto estrategias para que ambas partes de la familia puedan estar al tanto de la evolución de las circunstancias constantemente, de manera que mantengan la comunicación fundamentada en la confianza. Para poder hacer que estos factores se cumplan es importante que el adolescente se sienta importante, reconocido por sus logros, sin ser juzgado por sus fallas y apoyado en lo necesario (Kolodny et al, 1989). Estas estrategias deben ser planteadas por todos los integrantes, así como alcanzables para todos para que ayuden a fortalecer el vínculo de compromiso familiar y motiven e inspiren una evolución positiva del caso de consumo y de la interrelación parental-filial.
Después de contar con las estrategias para el planteamiento y las pautas asertivas dadas en el capítulo anterior, podemos resaltar estas temáticas para poder asegurarnos de enfrentar el problema de forma adecuada y que tanto hijos como padres se sientan cómodos hablando del tema y puedan sacar aspectos positivos (como se recalcó en el capítulo #2).
Sugerencias procedimentales para el diálogo:
- Escoger lenguaje sencillo y cálido
- Subrayar el afecto, apoyo y protección emanado de los padres hacia el hijo
- Llevar los diálogos con intervenciones breves, cálidas y motivantes.
- Evitar sermones y “cadenas nacionales” acusatorios.
- Evitar chantaje emocional.
- Llegar a establecer la verdad de la situación, en lo posible.
- Asumir responsabilidades concretas y observables, por ambas partes.
- Establecer un vínculo de soporte familiar.
Se recomienda a los padres buscar un lugar neutro, preferiblemente que sea nuevo para todos para comenzar la conversación, debido a que si se lo hace en el hogar, el adolescente puede sentirse amenazado, puede huir con facilidad a su parte de la casa donde se sentirá seguro de enfrentar a la autoridad, además de posteriormente asociar al lugar con ansiedad o estrés debido a que fue donde se comenzó la conversación.
Para que su hijo sienta que ustedes como padres están respaldándolo, que su preocupación es positiva y auténtica, además de que no lo van a juzgar ni a ser aversivos con él, lo primero que el adolescente debe notar es que la comunicación conyugal ha generado un acuerdo sobre como actuar frente a este hecho, es decir que los padres están al tanto de las circunstancias y que están de acuerdo en como actuar, para que el adolescente no sienta que puede llegar a extorsionar la situación o a manipular a alguno de sus padres a su favor (López, 2000). Estén o no los padres casados todavía, es importante que hayan pasado por el proceso descrito en los capítulos anteriores juntos, para así proporcionar al adolescente una ayuda estable y concreta.
Con los mecanismos de fortalecimientos de la comunicación conyugal, seguros de que han llegado a un acuerdo como padres, pueden referirse al trabajo planteado en el capítulo anterior sobre las sugerencias o tácticas para una buena comunicación y comenzar a hablar con el adolescente involucrado en drogas.
Posterior a esta comunicación conyugal estable y concreta, pasamos a lo que hemos estado preparando durante este proceso, una comunicación de padres e hijos (López, 2000) adecuada, sana y productiva. Basándose en lo que conocen como padres de la esencia de la personalidad de su hijo, para empezar planteando lo resumido del proceso anterior, se recomienda recordar una ocasión en la que el adolescente haya recurrido a los padres con alguna preocupación o dificultad y que los padres hayan podido ayudarle a confrontar esta situación. Es importante que lo recuerden con cariño y con la ayuda del adolescente para que pueda sentir una conexión emocional y recordar que sus padres lo han ayudado en situaciones difíciles, para que en esta nueva situación conflictiva él/ella, sienta que puede sobrepasar estos problemas y dejar el consumo de drogas con la afectuosa ayuda parental.
Si no recuerdan un momento como el planteado anteriormente se recomienda que utilicen un recuerdo sobre alguna vacación familiar, siempre tomando en cuenta solo las vivencias y emociones positivas, para liberar el ambiente de la intensidad que una conversación parento-filial fuera de un contexto común y rutinario, puede producir. Es importante que el adolescente no sienta que va a ser tratado con aversión, ni tampoco juzgado, debe sentir que sus padres saben que algo no anda bien y quieren contribuir constructivamente con ayuda, independientemente de lo que sientan sobre este tema. El adolescente colaborará de mejor manera si siente una apertura por parte de los padres, ante el tema y no una crítica.
Cómo se vio en el capítulo anterior, el tipo de lenguaje es muy importante: para evitar una sensación de crítica, juicio o imposición, es crucial que los padres usen un lenguaje asertivo, recordando que esto quiere decir que pueden compartir su opinión de forma respetuosa y argumentada para que el receptor del mensaje sienta que si esta posición difiere de la de él, igualmente puede estar acertada. La tonalidad debe ser constante, en un nivel adecuado, es decir debe ser un tono de voz medio, para poder ser escuchados pero no gritar ni sonar impositivos. En este caso, los padres deben hablar de forma concreta, preferiblemente utilizando los aspectos que recalcaron en el trabajo planteado en el capítulo #3, ya que el adolescente buscará ser escuchado y defenderse –o caer en negación- ante una situación que innatamente se considera peligrosa para la integridad familiar, aunque en este caso el enfoque sea diferente.
- Cómo apoyar y ayudar a su hijo.
Cómo ser un apoyo real y ser percibido como tal. Comportamientos específicos adecuados de apoyo.
Es importante que como padres hagan sentir a su hijo que lo que realmente les preocupa no es el hecho de que consuman drogas, sino el porqué de su consumo y sobre todo hallar la mejor forma de sobreponerse a tal situación. Una vez quitado el foco de atención en el consumo, eso puede ayudar a la apertura emocional del adolescente y a que éste no considere que puede utilizar el consumo como un desafío a la autoridad parental: Consumir drogas para que los padres centren su atención en ellos, ya que podemos suponer que los adolescentes han sentido durante mucho tiempo que la atención parental se centra en corregir los errores y no en premiar o reforzar los méritos filiales.
- Prevención para la adicción (Identificación de la falencia: Modelos médicos)
Resolución del problema: identificación de falencias, planteamiento de soluciones y generación de compromisos familiares (llegando a acuerdos ejecutantes que puedan ser monitoreados mutuamente en su cumplimiento).
Todos los integrantes de la familia deben ser parte del proceso de recuperación del adolescente para que pueda ser un proceso más llevadero y también tenga una solución a largo plazo. Se deben plantear soluciones alcanzables por todos, principalmente para los padres y el adolescente que está involucrado en el consumo.
Una vez planteada la temática y enfrentado el problema, se puede pasar a la etapa de planteamiento de soluciones y compromisos. Para esto se sugiere primero un ejercicio de integración para que el adolescente sienta acogida de los padres de forma palpablemente cálida y a la vez simbólicamente (aclare esto) y así logre generar o fortalecer lazos familiares. Los ejercicios que se propone son los siguientes:
-Ejercicios de integración familiar:
Ejercicio #1: Armar juntos el nacimiento o el árbol de navidad en cualquier fecha, como espacio simbólico de cercanía y pacificación. Ubicar escrito en una cartulina pequeña, en cada bombillo, un propósito de cercanía emocional, afecto y confianza entre padres e hijos.
Ejercicio #2: Comprar globos de helio, escribir sobre ellos las cosas que desean que ya no sean parte de su familia de un lado, y los motivos (qué motivos, especifique) del otro, leerlos turnándose y después de leerlos, dejarlos ir.
Ejercicio #3: Comprar semillas de la planta que más le interese a toda la familia, adquirir o hacer un macetero grande para poder poner en él todos los logros que se desea conseguir como familia, cuidarla en conjunto y ver como crece el compromiso de todos como parte de una familia al mismo tiempo que lo hace la planta.
Estos ejercicios se recomiendan para poder expresar con mayor facilidad lo que piensan todos dentro de la familia, en qué cosas consideran que pueden mejorar y apoyar, aprender a manejar de mejor forma la crítica constructiva y también poder integrar a todos en actividades que ayudarán a mejorar la dinámica y ánimo familiares, además de buscar alternativas nuevas para que todos los integrantes recuerden cuál es su compromiso en la familia.
Ejercicios basados en: Costales, J. (2011) Manual para manejo de grupos. Segunda edición. Riobamba: USFQ editorial.
-Apoyo especializado psicológico y médico: a partir de qué momento y situación son necesarios
Las soluciones se deben plantear conjuntamente con los compromisos ya que el proceso de alejamiento de las drogas debe hacerse con un apoyo familiar constante para que también se pueda alejar al adolescente de los círculos de amistad que han ayudado a propiciar el consumo, de los lugares y rituales que frecuentaba para el consumo, además del vacío o problemática familiar que han podido ser generadoras de la toma de decisión del consumo. Si el adolescente ha caído en una dependencia de las drogas, se deberá acudir a una ayuda clínica además del aporte familiar, si el tipo de consumo cae en la categoría de abuso requiere de igual forma un internamiento pero de un periodo menor al que se requiere cuando se es dependiente, mientras que en el caso de uso, se busca prevenir que el adolescente caiga en estas categorías mencionadas. Sea cuál sea el tipo de consumo de drogas, el apoyo familiar siempre va a ser de gran ayuda y un factor de protección para la recaída, además de un factor fomentador de la recuperación.
Este proyecto tiene como enfoque la perspectiva de las drogas vista desde el adolescente, de los hijos hacia los padres. Se busca plantar nuevos mecanismos de enfrentamiento eficaz de la cuestión, centrándose no en el problema, sino en el porqué del mismo. La idea de esta propuesta es poder sacar los aspectos positivos de una situación que es generalmente considerada desde el punto de vista de la sociedad como negativa y sin solución. Hemos visto que de este caso, podemos obtener algunos aspectos positivos de importancia, como por ejemplo la identificación del porqué del consumo (motivo que generalmente involucra a toda la familia), -lo que da apertura a un cuestionamiento de la dinámica familiar (para poder mejorarla)-, aprender estrategias de comunicación aptas para llegar a los adolescentes, fortalecer la comunicación conyugal y ayudar a plantear compromisos familiares que mejoren la relación parento-filial.
Es por esto que se plantean diferentes temáticas, desde la general como el tipo de droga empleado (basándose en las más utilizadas en nuestro país), hasta cómo poder fortalecer la familia cuando se ha detectado una problemática como esta. Al estar escrito el presente trabajo académico por una estudiante de la universidad, este planteamiento tiene un enfoque en cierto modo diferente a todos los bosquejados, ya que no sólo se busca ayudar a prevenir el consumo en adolescentes, sino también que los padres conozcan sobre el tema, tomen decisiones acorde al tipo de consumo de sus hijos, pero sobre todo que comprendan que no es tan sólo una problemática del hijo involucrado sino que el consumo de drogas es un tipo de sintomatología reveladora de que dentro entorno familiar existe un problema más complicado, o que el adolescente siente que no puede tener el control sobre las problemáticas de la vida diaria. Sobre esta situación los padres deberían estar al tanto para poder generar un apoyo al hijo y enseñarle una eficaz estrategia de solución de conflictos.
El tema de las drogas se ha tocado durante varios años desde la perspectiva de una problemática del joven, yendo hacia los tratamientos que podrían solucionar el problema, mientras que en menor grado se busca enfrentar el problema desde todos los ángulos humanos que se ven afectados con respecto a las drogas, es decir que el uso, abuso o dependencia de ellas no sólo es una problemática del involucrado principal, sino también de la relación conyugal, parento-filial, entre hermanos y del individuo que consume. Por ello dentro de este trabajo se ha incluido a los modelos explicativos, ejercicios de integración, estrategias y tácticas de comunicación que ayudarán a que el adolescente pueda sentirse más cómodo al enfrentar el problema y que pueda comprobar e igualmente valorar que su familia está apoyándolo tanto durante el proceso de recuperación como al ser parte de nuevo de la sociedad de forma idónea, para evitar recaídas. Uno de los aspectos importantes de tomar en consideración respecto a los modelos explicativos es que una vez identificado en base a qué modelo el adolescente se ha involucrado en drogas, se puede tratar el problema desde la raíz y así solucionarlo de forma más prolongada. Sin embargo, esto no significa que la solución de fondo sea fácil: tanto como la problemática, es sumamente compleja, aunque alcanzable..
Las limitaciones de este trabajo son: principalmente que el planteamiento expuesto es netamente teórico, es decir que no se ha puesto a prueba; la segunda limitación tiene que ver con que no se ha aplicado a personas con problemas de drogas para poder medir que tan efectivo puede llegar a ser; y por último, está realizado por una persona que no ha consumido drogas, por lo que el enfoque es netamente externo: no atraviesa una experiencia personal de primera mano.
Estas limitaciones de la propuesta, se pueden superar. Sobre la primera limitante es posible trabajar con personas que tengan problemas de drogas y sus familias, otra alternativa es utilizarla dentro de instituciones educativas, con padres interesados en abordar la cuestión con sus hijos y aprender estrategias de comunicación de temáticas complicadas debido al estigma social, como ésta. Otra opción para suprimir la limitación de esta propuesta, es mediante el planteamiento de este programa como taller para padres interesados, que tengan hijos dentro del rango de edad que estamos utilizando -o menores-. El proceso en este caso puede ser un poco más a largo plazo y de forma paulatina para que el niño al transformarse en adolescente tenga un conocimiento adecuado acerca de drogas que pueda ayudarlo a tomar una mejor decisión el momento de estar expuesto a ellas.
Sobre la segunda limitante del estudio se puede mejorar al trabajar con este esquema en centros de ayuda integral para pacientes con dependencia de drogas y sus familias, a fin de ayudarlos con las dificultades de comunicación familiar y pasar por el proceso de identificación de la raíz del problema con la ayuda clínica y terapéutica que el centro les brinde a todos los involucrados. Se buscaría en este caso ya no una prevención del consumo pero si un mecanismo preventivo ante la recaída el momento en el que los pacientes son dados de alta y se encuentran de nuevo formando parte de la sociedad.
Y la última limitante, no desde todos los aspectos se la puede considerar como tal, ya que no está enfocada esta propuesta en la persona con adicción en sí, sino en la comunicación de la familia, el funcionamiento de la misma y la identificación del potencial motivante de su consumo, para poder ayudar a que la persona que está consumiendo no caiga en una problemática más grave o tampoco recaiga en el consumo posterior al internamiento, de ser el caso.
Es por esto que la presente propuesta tiene un enfoque innovador: abarca varias temáticas, es aplicable en la actualidad y sobre todo no se centra en lo negativo de la temática, sino en cómo obtener aspectos positivos de la misma, que es una nueva perspectiva de esta problemática y puede ayudar a muchas familias a unirse y consolidarse, más que a dividirse y -como es el caso de muchas familias-, desintegrarse con una problemática como esta. No pretendo disminuir la gravedad del asunto. Mediante este trabajo se busca darle un acercamiento con más matices para que todos los integrantes de la familia puedan aprender sobre situaciones de esta clase.
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- Comunicación de padres a hijos sobre prevención/consumo de drogas
- Prevención de drogodependencias en jóvenes de 10 a 17 años que usan drogas
- Uso terapéutico de la Marihuana en la Anorexia Nerviosa
- Cultivo y uso de la planta de marihuana como tratamiento para la adicción a la heroína
- Prohibir la prescripción de Metilfenidato en Niños y Adolescentes
- Terapia Psicodélica con LSD para tratar el Alcoholismo
- Coca y Diabetes
- Uso terapéutico de marihuana para el tratamiento de abuso sexual en adultos

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