Source: http://aliriouribe.com/2015/04/24/instalacion-audiencia-publica-h-r-alirio-uribe-munoz/
Timestamp: 2018-11-21 20:32:54+00:00

Document:
Instalación Audiencia Pública: H.R. Alirio Uribe Muñoz – Alirio Uribe
Inicio Audiencias Públicas Aire Puro para Suesca Instalación Audiencia Pública: H.R. Alirio Uribe Muñoz
Saludo a las autoridades presentes a quienes agradecemos haber atendido nuestra invitación a este espacio de deliberación pública. Al Senador Alberto Castilla que nos acompaña en esta iniciativa y al Senador Ivan Cepeda que por una citación de última hora de la comisión de paz en el Cauca no puede acompañarnos. (Saludar al Representante German Navas Talero si llega y a los miembros de la Comisión II que estén)
Saludo también a quienes nos visitan desde otros municipios, alcaldes municipales y concejales y por supuesto a la comunidad de Suesca que nos acoge hoy en su hermoso municipio que hace parte del complejo regional de lo que se ha denominado Bogotá-Región y hace parte además del sistema ambiental cuenca del río Bogotá y que se ha dado esta maravillosa oportunidad de tener un espacio de diálogo para reflexionar sobre temas de mucha importancia como son el ordenamiento territorial, la actividad minera y el medio ambiente que son los ejes temáticos de esta audiencia y por ello pese a la brevedad del tiempo, me referiré a ellos:
El Ordenamiento Territorial hace referencia a la organización social del territorio y a la distribución de las actividades humanas en función de las condiciones del medio. Debe ser un proceso concertado, participativo, el cual consulta fundamentalmente las condiciones ambientales como criterio ordenador de primer orden, pero también la historia, la cultura y la estructura social, de forma tal que sea realmente posible garantizar condiciones de vida dignas para las generaciones actuales, y las futuras, sostenibilidad y equilibrio económico.[1]
Cada municipio debe definir su ordenamiento territorial a través de una norma aprobada por el Concejo Municipal, que en el caso de Suesca es el Esquema de Ordenamiento Territorial aprobado mediante Acuerdo 005 de 2002, que debe ser la guía para todas las decisiones que sobre usos del suelo se tomen en el municipio y que no puede ser un documento ignorado. Debe ser conocido y respetado por todos los habitantes del municipio y por todos los que tengan interés en desarrollar actividades en este territorio. Este acuerdo establece que Suesca “pretende el desarrollo del potencial Eco – turístico y Agropecuario del territorio Municipal, a través del reordenamiento de la ocupación del suelo, dentro de un concepto de crecimiento económico y aumento de los índices del nivel de vida, con amplia participación Comunitaria, todo ello enmarcado en un contexto Regional.”[2]
Pese a ello son numerosos los conflictos en el uso del suelo que se han presentado después de la expedición del EOT y como consecuencias se destacan la contaminación de la quebrada Congotá que presenta el aspecto se una cañería receptora de residuos tanto líquidos como sólidos. También se evidencia el deterioro de algunos cuerpos de agua, la tugurización de algunas viviendas dentro del área urbana por la ubicación de construcciones informales al lado de viviendas formales, los problemas de calidad de vida para los habitantes de urbanizaciones de interés social que presentan fuerte humedad en las construcciones, la intervención en el páramo en el sector rural de Agua Clara colindante con el municipio de Cucunubá por la presencia de explotaciones agrícolas intensivas y pecuarias. Y por supuesto los cambios en el paisaje y en muchas otras de las condiciones de vida en el municipio a partir de la instalación de una planta cementera a pocos metros del casco urbano, que puso en evidencia la contradicción encontrada en el Acuerdo 05 de 2002 sobre el uso industrial, que se consideraba como restringido, pero una circular que interpreta el EOT elaborada desde la alcaldía municipal, autorizó la construcción de la planta procesadora de cemento. Todo lo anterior muestra en general que hay una desorganización acelerada en el manejo del suelo urbano y rural.[3]
Quienes han estudiado a profundidad el EOT han sugerido revisarlo para superar sus lagunas y ambigüedades, además de que es necesario que lo establecido allí se cumpla. Estos documentos no son “saludos a la bandera” o textos para que estén archivados en las oficinas de planeación municipal, sino que son la carta de navegación del municipio en relación con la organización de su suelo, y por eso lo que allí se dice debe respetarse y es deber de las autoridades locales hacerlo cumplir y de la comunidad denunciar cuando no se esté cumpliendo, así como es también responsabilidad de los entes de control pronunciarse también cuando no se esté dando cumplimiento a sus disposiciones. El ordenamiento territorial no puede quedar a merced de los funcionarios de turno y es en el marco de procesos participativos que las comunidades deben decidir cómo van a desarrollar a sus municipios.
Y por supuesto los dilemas que el tema del desarrollo nos plantea son numerosos: hemos vivido bajo un modelo dominante que mide el desarrollo en cifras, en números que den cuenta de las ganancias monetarias y que quiere hacernos creer que Colombia será más desarrollada si exporta o importa más bienes y servicios, si tiene más tratados de libre comercio firmados y si explota todos sus recursos mineros aun a costa de su biodiversidad. Pero nosotros creemos que el desarrollo puede verse de otra manera, y debe medirse en la capacidad que pueden tener los ciudadanos de crecer y vivir felices. Creemos que un municipio debe ser considerado más desarrollado si sus niños pueden acceder a la educación, si sus adultos mayores son atendidos, si sus hospitales funcionan bien, si sus ríos se mantienen limpios, si sus montañas siguen siendo verdes, si sus campesinos pueden cultivar, si sus habitantes en general pueden convivir en armonía y con dignidad.
Lastimosamente el país ha privilegiado la otra visión del desarrollo y como muestra de ello hemos asistido en los últimos años a un crecimiento desmedido de las actividades extractivas, siendo la minería impulsada como una de las locomotoras de desarrollo que planteó el presidente Juan Manuel Santos desde su primer gobierno y que sigue estando presente en el Plan Nacional de Desarrollo presentado para el periodo 2014-2018. Cundinamarca y sus municipios no han sido ajenos a esto, ni siquiera Bogotá, que también tiene en su caso urbano minería. Así hemos visto en los últimos años que municipios que antes se dedicaban en mayor medida a la actividad agrícola, ganadera, pesca o a la floricultura, han empezado también a realizar actividad minera.
También hemos visto como áreas dedicadas a la conservación y la reserva de bosques, inclusive los páramos también están siendo hoy entregados para el ejercicio de la gran minería (Santurban en Santander o el páramo del Almorzadero en Boyacá son ejemplos de esto). En el caso de la Reserva Forestal protectora-Productora de la Cuenca Alta del Río Bogotá, se han hecho varias sustracciones parciales para proyectos inmobiliarios de estratos 5, 6 y 7[4] y se hizo una gran realinderación en el año 2014 (mediante Resolución 138 del 31 de enero del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible). Esta resolución sustrae del área original, 110.190 hectáreas que habían sido declaradas reservadas por el Inderena en 1976 y redujo de 245.147 a 94.161 hectáreas, en las que se permite la agricultura e infraestructura pero no se permitirá minería. La Resolución también ordena que desde el 31 de enero no se pueden otorgar nuevas licencias mientras que la CAR, Corpoguavio y el Ministerio definen el Plan de Manejo Ambiental de la reserva que definirá los criterios máximos de construcción en la zona rural. El plan deberá estar listo en dos años y se basará en un estudio técnico que las entidades deben tener en un año.
Además, en el fallo proferido en marzo del 2014 por el Consejo de Estado dentro de una acción popular por la defensa del Río Bogotá en la que se declaró responsable al Ministerio de Ambiente por omisión en el control del vertimiento de aguas residuales en el río, se confirmó también que en el término máximo de 3 meses el Ministerio de Ambiente debía proceder a la delimitación geográfica de las zonas excluidas de la minería, esto es, dónde no podrán ejecutarse trabajos y obras de exploración y explotación minera, según la previsión del “Código de Minas” y bajo las directrices señaladas por la Corte Constitucional en la sentencia C-339 de 2002.[5] Hoy nos preguntamos dónde está esa delimitación geográfica de las zonas excluidas de la minería que debía hacer el Ministerio de Ambiente, no la conocemos y al faltar a este deber el Ministerio está incurso en un desacato a una orden judicial.
Igualmente en relación con el marco legal que reglamenta la explotación minera en la Sabana de Bogotá y en particular sobre materiales de construcción, cabe señalar que se encuentra pendiente la nueva reglamentación del Ministerio sobre este tema, porque varios artículos de la Resolución que regulaba esto (la número 1197 de 2004) fueron declarados nulos por el Consejo de Estado.[6]
Ahora bien en el caso particular de Suesca es importante señalar lo siguiente:
Sueca tiene una extensión de cerca de 17.273,28 hectáreas de las cuales 10.334,3 estaban dentro de la Zona de reserva forestal protectora –productora, lo que equivalía al 59,83% del municipio.[7] Con el relinderamiento esto se redujo a 4830,37[8] es decir pasó al 27,96% y luego sobre una parte del área sustraída la CAR concedió licencia ambiental para un proyecto de explotación minera de arenas silíceas. Esto ya lo hemos visto en muchas partes del país, donde las sustracciones no se hacen para darle tierra a los campesinos, pero si se hacen para entregarlas a las empresas mineras o a los megaproyectos.
Pero lo más grave es que se olvida que el artículo 204 de la Ley 1450 de 2011 (Plan de Desarrollo 2010-2014 actualmente vigente), en su parágrafo 1 establece que “En las áreas de reserva forestal protectoras no se podrán desarrollar actividades mineras, ni se podrán sustraer para ese fin” y por lo mismo y en consonancia con el Código Minero y el Código de Recurso Naturales, la Resolución 138 de 2014 que hizo la realinderación estableció expresamente la prohibición para el desarrollo de actividades de exploración y explotación mineras al interior del área de reserva forestal protectora productora de la Cuenca alta del río Bogotá
No obstante lo anterior, en el título minero (contrato de concesión HD6-082) que tiene la empresa Cementos Tequendama S.A. con una extensión de 282 hectáreas y 5057,5 m2, 27,6 hectáreas hacen parte de la zona de reserva forestal protectora. Lo anterior se reconoció en el proceso del licenciamiento ambiental para la explotación de arenas silíceas, como resultado del cual la CAR concedió en jurisdicción de la vereda Chitiva Alto licencia ambiental a Cementos Tequendama S.A. para explotación minera en un extensión de 15 hectáreas dentro del título de 282 has, pero también declaró excluida de la minería las 27,6 hectáreas que hacen parte de la zona de reserva forestal productora protectora. Esta licencia no se encuentra en firme porque fue impugnada por varios ciudadanos (más de 10 recursos de reposición que aun no se han decidido). Pero cabe además de cuestionar la legalidad de la licencia, preguntarse si es válido que el título minero siga vigente en toda su extensión, sabiendo que tiene una parte dentro de una zona que por mandato legal está excluida de la minería.
Como se observa todo esto tiene que ver directamente con la protección del medio ambiente y está estrechamente relacionado, porque la actividad minera como muchas otras actividades genera impactos ambientales. Y en eso quiero que hagamos un ejercicio de honestidad con nosotros mismos para entender que todas las acciones que el ser humano desarrolla sobre el planeta producen efectos o impactos, unos más fuertes, otros menos fuertes, unos necesarios, otros evitables, algunos sobre los cuales se pueden tomar acciones de mitigación, otros lastimosamente irreversibles y esa es la razón por la cual todas esas actividades están reguladas, y es la razón de ser la normatividad ambiental. El turismo por ejemplo produce impactos sobre la naturaleza, claro que produce impactos y por eso está regulado. La industria produce impactos, si y muchos y por eso también está regulada, por eso se exigen permisos y licencias para poder ejercer actividades industriales. La construcción de puertos, de centrales eléctricas, hasta la instalación de un cementerio, que tiene que ver con la muerte que es connatural a todos los seres humanos requiere licencia ambiental porque se requiere ordenar el territorio y saber dónde se hace cada cosa. Y la minería, la minería también produce impactos y estos son notorios e importantes y a veces son irreversibles, porque sobre suelos secos no vuelve a crecer el bosque y por eso tiene que pedirse licencia para hacer explotación minera y por eso se hacen estudios técnicos, que lastimosamente a veces las autoridades no estudian con el rigor debido y que cada vez es más dificil que lo hagan, porque se han venido reduciendo los tiempos para otorgar una licencia ambiental, de manera que cada vez haya menos tiempo para verificar los impactos, los estudios y para consultar a las comunidades. Por eso nos preocupa también el tema de las “licencias express” y por eso hay que pensar en los efectos de la minería a cielo abierto que degrada las montañas y los suelos.
La defensa de los bosques y de las fuentes de agua no resulta entonces un capricho, resulta una necesidad porque son los bosques los que nos dan el aire, y sin aire se acaba la vida. Lo mismo ocurre con el agua, la requerimos para la vida. Que tristeza me da cada vez que paso por el río Bogotá y aquí Suesca que es parte de su cuenca, padece esa tragedia que ha puesto a uno de los ríos más importantes del departamento como un caño de aguas negras. Y pienso en que un carro, una casa, un televisor se puede comprar con dinero, pero los ríos no se pueden fabricar, las montañas no las podemos volver a hacer después de tumbadas y es una reflexión a la que los invito.
A lo anterior se suma que los mecanismos de participación ciudadana en el marco del licenciamiento ambiental se quedan cortos frente a lo que las comunidades tienen que decir y es por eso que también hemos hablado de que más que licencia ambiental los proyectos mineros, agroindustriales y de infraestructura deben tener licencia social, porque deben consultar a las comunidades. Pero en este país, el ordenamiento del territorio no se ha hecho planificadamente, ni democráticamente, ni escuchando las voces de las comunidades, sino que se ha hecho a sangre y fuego y en medio de las balas, y muchas veces a través de los poderes económicos que hacen prevalecer sus interes particulares y hacen aprobar leyes a su favor y por eso este país que ha sido mapeado para la guerra, debe ser mapeado para la paz. Esa paz que esperamos construir, que anhelamos todos y que también se construye desde lo cotidiano.
Por ello, felicito a los ciudadanos que se interesan por los asuntos de su comunidad, aun a pesar de no haber nacido en este municipio. Yo no soy Bogotano de nacimiento, pero he vivido allá toda la vida y me siento de Bogotá, de allí son mis hijos, allí he pasado gran parte de mi vida como defensor de derechos humanos y ojalá que más personas de las que viven en Bogotá, aunque no hayan nacido allí se preocuparan por los problemas de la ciudad y quisieran cuidarla, quisieran verla convertida en una ciudad cada vez más amigable. Pero no es así, muchos de sus habitantes no se preocupan por la ciudad, la usan y la habitan pero no la cuidan, no les importa su futuro. Por eso creo que Suesca es muy privilegiada. Porque tiene personas que quieren trabajar por su municipio, que les importa lo que sucede a su alrededor y muestra de eso es que ustedes, sus habitantes están aquí hoy dedicando estas horas a pensar en su municipio y a escuchar a sus vecinos.
Estaremos entonces escuchando diversas miradas sobre unas problemáticas que enfrenta el municipio y de esta manera declaro formalmente instalada esta Audiencia Pública.
[1] Municipio de Suesca (Cundinamarca) Gerencia de Planeación – Informe final: diagnóstico y requerimientos para la revisión del esquema de ordenamiento territorial del municipio de Suesca (Cundinamarca). Abdón Alejandro Poveda Gómez consultor. Fidel Ernesto Poveda Gómez biólogo. 26 de diciembre de 2006.
[2] Artículo 8 del Acuerdo 005 de 2002 ( marzo 19) “Por medio del cual se adopta el esquema de ordenamiento territorial del municipio de Suesca, y se aprueba en toda su extensión el documento técnico de soporte, el documento resumen y los planos generales.”
[3] Estas circunstancias están en el Informe de diagnóstico y requerimientos para la revisión del esquema de ordenamiento territorial del municipio de Suesca (Cundinamarca) elaborado para la secretaria de planeación del municipio en el año 2006.
[4] Ejemplo de esto son las sustracciones parciales que se han hecho de la Reserva Forestal de la cuenca del Río Bogotá para proyectos inmobiliarios solicitadas por el empresario de la construcción Pedro Gómez para el Proyecto Encenillos de Sindamanoy (Resolución 1200 del 20 de septiembre de 2013), otra para el proyecto Condominio La Molina hecha por la Fiduciaria Bogotá S.A. ( Resolución 1326 de 2013 y la del proyecto Macadamia Pradera en La Calera, este último para la construcción de casas de más de 800 millones de pesos en su valor comercial.
[5] Ver Consejo de Estado, Sentencia del 28 de marzo de 2014. Expediente No. 25000-23-27-000-2001-0479-01 Acumulados Nos. 2000–0428, 2001-0122, 2001-0343. Acción Popular. Parte resolutiva.
[6] Esto lo corrobora la respuesta a derecho de petición hecho por Alirio Uribe en la que la Agencia Nacional de Licencias Ambientales ratifica que esta reglamentación está pendiente de ser expedida por el Ministerio de Ambiente y que afirma: “En este sentido, a fin de que esa entidad exponga las razones por las cuales no ha sido expedida dicha reglamentación se remitirá para que en el marco legal de su competencia atienda el interrogante.” Lastimosamente y cabe decirlo en este espacio, el Ministerio de Ambiente no contestó las preguntas que le formulamos desde el 26 de marzo, casi un mes y no respondió.
[7] Datos tomados de respuesta del Ministerio de Ambiente dirigida a la Comisión de Especial de Seguimiento al Proceso de Descentralizacion y Ordenamiento Territorial de la Cámara de Representantes, Proposición Debate de Control Político Radicado- 4120-E1-33023, sin fecha.
[8] El dato sale de la propuesta presentada por la CAR al Ministerio y publicado en medios. Lastimosamente no tenemos la confirmación de la cifra porque fue parte de lo que se preguntó al Ministerio de Ambiente pero no respondieron.
Entrada anterior Suehica, Roca de las Aves Entrada siguiente “La CAR debe ajustarse a las normas ante licencia ambiental concedida a Cementos Tequendama en Suesca”

References: Resolución 
 resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 204
 Resolución 
 Artículo 8
 Resolución