Source: http://terragnijurista.com.ar/doctrina/penal_robo.htm
Timestamp: 2017-05-24 11:38:51+00:00

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El tipo penal de robo y...
e) Si participaren concertadamente tres o más personas. f) Si se tratare de alguno de los supuestos enumerados en el inciso 2º del artículo precedente. 3. El mínimo de la pena será de CINCO (5) años de prisión, cuando en el supuesto del apartado a) del inciso anterior, por la violencia la víctima hubiere corrido peligro de muerte. 4. Si las violencias ejercidas para cometer el robo causaren la muerte en los términos del artículo 83, el máximo de la escala penal será de DIEZ Y OCHO (18) años; si causaren las lesiones del inciso 2º del artículo 95, este máximo será de QUINCE (15) años. 5. En el supuesto del apartado b) del inciso 2º del artículo 140, y en el correspondiente en función del apartado f) del inciso 2º de este artículo, sufrirá, además, inhabilitación por el doble de tiempo de la condena, todo partícipe que desempeñare alguna actividad de crianza, comercialización, cuidado, faena o transporte de ganado” ([2])
Con respecto a la “fuerza en las cosas” aseveran Creus - Buompadre que el concepto de fuerza que requiere el tipo no es un término reconocido en forma unánime ya que depende de las cosas sobre las que recae el apoderamiento y de la particular característica de la actividad desplegada por el agente. “La fuerza supone, en primer lugar, una cosa que, por sí misma o por reparos relacionados con ella, opone una resistencia al apoderamiento. La fuerza se emplea para lograr este último cuando el agente dirige su actividad a superar aquella resistencia. La cosa opone en sí misma resistencia cuando por sus características requiere una actividad en quien se apodera de ella que va más allá del esfuerzo necesario para transportarla o simplemente removerla del lugar donde estaba (el esfuerzo debido al peso de la cosa o su volumen no constituye la fuerza típica), como ocurre cuando forma parte de un todo del cual debe ser separada ...Pero donde las discrepancias doctrinarias son más profundas es con relación a las características de la fuerza que se ejerce. La mayoría exige que la fuerza sea destructiva y anormal. Lo primero implica que se altere dañosamente (romper, cortar, deformar) lo que rodea a la cosa, como parte de ella o como reparo. Lo segundo, que la actividad del agente represente algo más de la actividad normal que el legítimo tenedor haya de realizar para tomar él mismo la cosa, aunque ésta exija una actividad alteradora de su estado; la anormalidad o normalidad dependerá, por tanto del modo del apoderamiento (cortar con el cuchillo la cerda del caballo para apoderarse de ella no será robo, pero sí lo será matar el caballo para hacerlo; cortar la fruta para apoderarse de ella no será robo, pero sí aserrar el árbol para recoger la fruta; cortar el árbol para apoderarse de la leña no será robo, pero sí cortar los alambres de un cerco para sacarla; matar la oveja para apoderarse de su carne no será robo, pero sí matar al perro ovejero que la protege, etc.)” ([3]).-
Con respecto a la anormalidad de la fuerza Creus - Buompadre enfatizan que probablemente las dificultades que plantea ese subjetivismo direccional del agente ha llevado a parte de la doctrina a rechazar la necesidad de las enunciadas características de la fuerza típica, afirmando que no se trata de requisitos típicos y que ella se da siempre que el apoderamiento exija del agente el despliegue de una energía que importe el vencimiento de resistencia, sea que ésta se origine en la unión natural de la cosas a otras o en las particularidades del mecanismo de unión, aunque ese despliegue sea idéntico al que tiene que realizar el legítimo tenedor para remover la cosa (será igualmente robo la acción de quien, para apoderarse de la rueda de un vehículo, corta los bulones que lo unen a la punta del eje, que la de quien, empleando una herramienta, desenrosca esos bulones, porque también en este caso ha habido vencimiento de la resistencia que se oponía al apoderamiento).-
Pero, como se advierte seguidamente, esta tesis tiene que arrancar de una pauta mucho más difícil de determinar, como es la cantidad de energía necesaria para el apoderamiento, ya que sus propugnadores se cuidan de señalar que “no basta que una cosa esté adherida a otra”, puesto que hay casos “de adhesión que no presentan resistencia” (unión de la fruta al árbol, de un farol con los tornillos flojos, etc.). Posiblemente por eso, siguen apuntando Creus - Buompadre, esta opinión ha quedado en minoría y se aceptan pluralmente los criterios del ejercicio de una energía destructiva y anormal para determinar la tipicidad de la fuerza ejercida, tanto si la energía desplegada por el agente es puramente física, como si la ejerce por medio de mecanismos (p. ej. gatos hidráulicos) u otros procedimientos dañadores (p. ej. utilización de ácido para corroer la adherencia de la cosa), siempre y cuando se trate de una actividad realizada por el agente del apoderamiento o por un tercero que actúa por él o participa en su hecho (el simple aprovechamiento de la fuerza realizada por un tercero extraño al apoderamiento del agente, no califica el hurto como robo) ([4]).-
Señala que el daño de la cosa debe considerarse por la fuerza que la ocasiona porque es una consecuencia comprendida en ella de acuerdo a lo que comúnmente acontece aunque esto no sea una condición excluyente. “La existencia de ese modo del apoderamiento supone la coexistencia de una cosa que opone resistencia a la consumación del hurto de ella o de otra cosa, respecto de la cual está predispuesta o no como defensa, y de un vigor necesario para vencer esa oposición” (en este aspecto apunta en la nota que el empleo de ácido (en contra Creus - Buompadre ([5])) o por el fuego no implica fuerza en las cosas, sí lo constituye el uso de energía eléctrica).-
En cuanto al principio respecto a que la fuerza debe tener un sentido anormal, puntualiza el autor mediterráneo, que ello ha conducido a excluir indebidamente del ámbito del robo casos de verdadero ejercicio de energía sobre cosas cuya resistencia al apoderamiento lo requieren. “Tales son los casos en los que el ejercicio de la fuerza representa la forma normal de separar y coger la cosa; o aquéllos en los cuales la fuerza ejercida es requerida por el mecanismo que une el objeto del hurto a otra cosa, según ocurre con una ventana, un faro o una rueda de automóvil. Pero en verdad, esa es una distinción que no está ni en la letra ni en el espíritu de la ley. La letra legal sólo exige “fuerza en las cosas”, la que concurre cuando la separación de éstas se realiza mediante actos directos de fuerza, como son las de cortar o hachear; o cuando esa separación se realiza por medio mecánico que también la requieren, por ejemplo, destornillando o utilizando una palanca, según lo exija el mecanismo de adherencia del objeto. El espíritu de la ley es, por otra parte, el de calificar el apoderamiento como robo cuando, para consumarlo, el ladrón debe vencer una resistencia ofrecida por la cosa, utilizando, normal o anormalmente, una fuerza. Pero no basta que una cosa esté adherida a otra para que su apoderamiento deba considerarse violento. Así como un papel, un sello o un precinto son objetos cuya rotura no ofrecen resistencia, así también hay adherencias que no la presentan, verbi gratia, la de la fruta al árbol o la de un farol sostenido por tornillos flojos. El criterio que gobierna el asunto es realista y no puramente conceptual” ([6]). En realidad sobre este particular Núñez cambia la visión que había expuesto en su trabajo denominado “Delitos contra la propiedad”. En el “Manual ...” afirma que no es necesario que la fuerza usada por el ladrón sea anormal, en el sentido de que sea una fuerza distinta de la necesaria para separar normalmente la cosa; ni es necesario que la fuerza sea dañosa. La calificante no atiende a que, para separar la cosa, el ladrón proceda de manera distinta al tenedor de ella; ni atiende a que aquél la dañe, sino a que la cosa, por su propia estructura, su adherencia o las defensas que las resguardan, ofrezca resistencia al apoderamiento y de esa manera exija mayor obstinación delictiva en el autor y menos posibilidad de defensa por parte del tenedor frente a él ([7]).-
En base a tal criterio, considera, que la cosa sustraída debe ofrecer una resistencia que no dependa de ella sino de su colocación con respecto a otras de tal modo que la totalidad aparezca forzada o dañada y perjudicada por algo más que la mera falta del objeto sustraído. El daño ejercido queda subsumido por el hurto. Ahora bien, hace hincapié en que es esencial la alteración causada en las cosas que rodean al objeto robado y en esa inteligencia aquélla no se produce cuando la separación se logra de una manera no destructiva, semejante a la que el propietario mismo hubiera debido desplegar para sacar la cosa. “El que destornilla una tapa, un faro o una dínamo de un automóvil, sin romper nada, hurta y no roba, aún cuando deba emplear cierta fuerza para ello. En esos casos, además, debe tenerse presente que la obra realizada es absolutamente normal, y que ningún rastro deja la acción ejecutada. En este sentido, aparece exacto que la acción requerida para el robo debe contener un
quid pluris con respecto a la acción separativa ordinaria”. De esta manera se estima que no se pueden tener por considerados robos los hechos que solamente tienen por objeto la acción de separar las cosas de su mera adhesión natural al suelo que es exactamente la misma separación no destructiva que el propietario debe realizar para sacar la cosa, por ejemplo, cortar la fruta, cortar crines, esquilar ovejas, cortar trigo o caña de azúcar o árboles.-
Para un sector mayoritario aquélla podrá interpretarse como una modalidad de apoderamiento que venciendo la resistencia de la cosa misma o de algún reparo relacionado con ella, se ejerza de una manera diferente a la que realiza en forma natural el tenedor legítimo para tomar él mismo la cosa. Los ejemplos de sacar el fruto de un árbol, destornillar una rueda constituyen un hurto porque, en definitiva, se erigen en los mismos modos de conductas que utiliza el dueño para sacar la cosa y en tanto y en cuanto se aparte de esos modos la figura constituye robo, los ejemplos son diversos y abundantes. En tanto que para una minoría, la interpretación del concepto en cuestión es diferente, pues exige nada más que el despliegue de una energía no necesariamente anormal y por ende similar a la utilizada por el dueño de la cosa y ello sólo constituye ejercer fuerza. Como se ha visto, Núñez y sus seguidores, han sido los principales exponentes de esta postura. Esta es criticada porque presenta algunas dificultades en cuanto a la determinación del límite respecto de aquellos casos en que la adherencia existe pero no se requiere fuerza para la separación de la cosa. Creus - Buompadre sintetizan la crítica porque resulta más difícil determinar, por ejemplo, la cantidad de energía necesaria para el apoderamiento y Estrella - Godoy Lemos aluden al supuesto en que podría ocurrir que lo que es hurto para el fornido ladrón quien puede desenroscar las tuercas que sujetan la cosa con la mano y sin mayor esfuerzo, será robo para el ladrón que carezca de esa fortaleza, y que necesite de herramientas adecuadas y de mayor esfuerzo para lograr la separación, por ende, son partidarios de la tesis mayoritaria ([17]).-
Enunciadas todas las anteriores opiniones de prestigiosos autores, en las que se avizoran propuestas encontradas, entiendo que se puede llegar a una solución de la cuestión en el sentido de que el vocablo “fuerza en las cosas” que contempla la normativa del art. 164 se centra en la idea que fundamentalmente haya una oposición de resistencia de la cosa, más allá que la utilización de la fuerza sea normal o anormal, ya que la fuerza que determina que un hecho ilícito, tal como el hurto se trastoque en robo, es la que se necesita para vencer justamente esa resistencia. Ahora bien, esa fuerza propia del robo exige una cuantía apreciable ya que de lo contrario no podría vencerse esa resistencia y es la que se emplea para vulnerar ésta que el propietario o tenedor utiliza para evitar que se apoderen contra su voluntad de sus cosas. La resistencia consiste en encerrarlas, resguardarlas o rodearlas de obstáculos materiales que las defiendan y que se erigen, a la vez, en una expresión manifiesta de la voluntad constante y contraria a cuanto tiene por fin sacarlas de su dominio y posesión o removerlas del lugar en que se encuentran. De allí que el empleo de la mentada fuerza debe ser concomitante con un factor psicológico emanado del propietario o tenedor, ello es, la creación de un medio de seguridad contra el cual va encaminada aquella fuerza. Determinar esto es una cuestión fáctica que debe analizarse en cada caso en particular, de allí la diversidad existente en la jurisprudencia, y es menester – agregaría de relevancia – la constatación ocular, como medida probatoria que normalmente se efectúa en las primeras etapas de la investigación, más propiamente en la prevención, cuán relevante ha sido la fuerza utilizada en el evento ([18]).- Otro tema de análisis lo constituye la vinculación entre la fuerza y el acto de apoderamiento que debe tener un contenido objetivo y subjetivo. En cuanto al primero, se requiere que la fuerza sea el procedimiento o la forma empleada para perpetrar o consolidar el apoderamiento, aunque no es indispensable que el mismo haya sido un procedimiento necesario. Creus - Buompadre ponen el ejemplo de aquél que para apoderarse de la lana de la oveja, en vez de enlazarla, prefiere matarla y después esquilarla, allí se comete el robo ([19]).-
Puntualiza Núñez que el apoderamiento debe realizarse con fuerza en las cosas, es decir, que aquélla debe practicarse en los actos ejecutivos del apoderamiento mismo, para vencer materialmente la resistencia que la cosa opone a su sustracción o a la del hurto. De este modo, no pueden tenerse en cuenta sólo los actos consumativos, tal como lo enuncia Soler sino todos aquéllos que integran el proceso ejecutivo del apoderamiento aunque haya existido un intervalo entre aquéllos y la sustracción. “A diferencia de lo que sucede respecto de la violencia física en las personas, carecen de poder agravatorio todos los actos de fuerza en las cosas no comprendidos en el tramo de ejecución del hurto. Quedan excluidos, por consiguiente, los actos de fuerza en las cosas que sólo hayan tendido a preparar el proceso ejecutivo del apoderamiento ... Empero, la fuerza en las cosas hecha ya en el proceso ejecutivo de apoderamiento, califica la consumación de éste a pesar de que entre ambos actos medie un espacio de tiempo. Por lo tanto, comete robo el ladrón que rompe la cerradura y al día siguiente se apodera de la cosa” ([21]). Pero el hurto no se trastoca en robo si la fuerza en las cosas se produce en forma posterior a la consumación del apoderamiento, tal como la llevada a cabo por el ladrón sobre el continente, después de haberse apoderado de éste para sacar la cosa. En igual sentido Donna ([22]), Estrella y Godoy Lemos ([23]), Tozzini ([24]), Laje Anaya y Gavier ([25]). “Con arreglo al texto legal, la fuerza en las cosas sólo convierte el hurto en robo cuando se ejerce durante los actos de apoderamiento, quedando excluida aquélla que es desplegada después del apoderamiento para lograr la impunidad o para obtener la cosa... Sólo la violencia en las personas permite su aplicación posterior a los actos comprendidos durante la ejecución del hurto” ([26]).-
En cuanto a la “violencia en las personas o intimidación” la nueva redacción retoma la tradición legislativa de nuestros antecedentes al incluir la intimidación que ya se asomaba en el Código Tejedor (art. 317 inc. 1º), en el Proyecto elaborado por Villegas -Ugarriza - García de 1881 (art. 314 inc. 1º), el Código de 1886 (art. 187) aún con la modificación introducida por la ley 4189, el Proyecto de Piñero - Rivarola - Matienzo de 1891 (art. 199), el Proyecto Segovia de 1895 (art. 223), el Proyecto de 1906 (art. 179), el Proyecto de 1937 de Gómez -Coll (art. 215), el Proyecto Peco de 1941 (art. 143), el Proyecto de 1960 (art. 210), el Proyecto de 1979 (art. 217) y las modificaciones hechas por las leyes de facto 17.567 y 21.388 y Proyecto de M.J.D.H.N de 2006 (art. 169). Solamente no se contempló la intimidación como un modo comisivo del robo en el Proyecto de 1917 (art. 164), en el “Código de 1921” (art. 164), en el Proyecto de 1951 (art. 234) y en el Proyecto de 1953 (art. 210).-
Desde luego no sólo en el ámbito jurisprudencial se ha dado el antagonismo en cuanto a la interpretación del art. 164 vigente sino que, como un factor coadyuvante de lo primero la doctrina se canalizó en las denominadas tesis amplias y tesis restrictivas. En efecto, en el marco de las primeras se pueden mencionar a Ramos quien, sucintamente entendía que González Roura cometió un error al objetar y proyectar el actual texto de la ley por haber confundido el concepto de violencia moral, cuando, a decir verdad, lo que tenía en miras era que quien obligaba a la víctima a hacer algo sobre la base de una opción puramente moral; como cuando se amenaza a alguien con revelar sus secretos si no entrega el dinero. Contrariamente, cuando el contenido de la amenaza era con un actuar directamente sobre el cuerpo de la víctima, en realidad ello representaba una violencia física, puesto que la víctima no tenía una opción moral, sino que las opciones eran entre hacer caso o ser constreñido físicamente. Por ello se pregunta, cuando un hombre amenaza a otro con un arma ¿puede decirse realmente que hay violencia moral?. Dentro del valor usual de las palabras, se debe entender que hay violencia moral cuando se constriñe a un individuo a una solución que está dentro de su espíritu. Pero cuando se lo amenaza con un arma y mediante ella se lo obliga a entregar lo que lleva encima, no se puede afirmar que hay violencia moral, pues ha obrado un medio físico de compulsión. Agrega que: “La jurisprudencia, creyendo interpretar el código mejor de lo que sus redactores lo habían hecho, destruyó el paciente esfuerzo constructivo del doctor González Roura y de las comisiones parlamentarias tendientes a la creación de una nueva fórmula del robo que lo diferenciase netamente de la extorsión. La diferencia entre la extorsión y el robo sigue existiendo, a pesar de los fallos contrarios a la letra material del código, porque la Cámara en lo Criminal ha contemplado la realidad de las cosas. Esto demuestra una vez más que el derecho no se crea con ficciones, ni con palabras, ni con principios antojadizos. Se crea respondiendo a principios generales y funciona por medio de realidades” ([29]). La diferencia entre la violencia típica del robo y la intimidación asignada a la extorsión es abordada por Soler poniendo énfasis, en su argumentación, que la afirmación de González Roura en su contexto no era tan sencilla, porque, hay que tener presente que las dos figuras difieren en cuanto a la acción misma constitutiva del delito; en el robo, “apoderarse”; en la extorsión, obligar a “entregar”. “Entendida la separación tal como queda señalada, claro está que entre ambas hipótesis quedaría no ya una sola, sino una doble laguna: quitar (apoderarse) mediante coacción, no sería robo, por la clase de violencia, y no sería extorsión por no haber entrega, sino substracción. Inversamente, hacerse entregar por fuerza física, no sería extorsión, por el medio empleado y no sería robo porque no habría substracción… Además, todo este razonamiento supone que el art. 168 habla de violencia moral, lo cual no es exacto pues allí se habla de intimidación. La identificación es precipitada. Intimidado quiere decir sencillamente atemorizado. La coacción es mucho más que eso porque supone el extremo planteamiento de dos posibilidades, y sólo dos, entre las cuales la una es la perdición y la otra el crimen. Para que haya extorsión, no parece que se requiera un planteamiento tan apremiante y extremo; no es precisa la certeza del mal que determina al coacto: basta el temor de que ocurra, en un tiempo más o menos incierto” ([30]).-
Aduna que la distinción “violencia” “coacción” no tiene gran incidencia en el tema pues aquí no se trata del efecto de la violencia o de la coacción con respecto al autor del hecho y a su responsabilidad, sino del efecto de esos medios sobre la víctima. Lo que sí es necesario subrayar es que la pretendida separación sistemática: violencia física = robo; violencia moral = extorsión, es inexacta, si se toma los términos primeros en el sentido de violencia y de coacción. Es así que por violencia física aquí se entiende no solamente la vis absoluta, totalmente independiente de la voluntad de la víctima, sino también toda forma de vis compulsiva consistente en la presente e inmediata amenaza de empleo de la violencia. Finalmente, resalta que debe considerarse comprendido dentro del concepto de violencia física no solamente la acción que recae sobre la víctima puntualmente como cuerpo, con absoluta prescindencia de su voluntad, sino también aquélla que quebranta o paraliza la voluntad sin motivarla ([31]). Este es el pensamiento de Soler sobre esta temática que ha marcado una senda en la doctrina.- Núñez, se muestra a través de sus distintas etapas, partidario de la tesis amplia y al hablar de la violencia física en las personas en “Delitos contra la propiedad” ([32]) refería que el concepto no había sido entendido de manera uniforme por la doctrina y la jurisprudencia nacionales y que las discrepancias versan sobre si la violencia consiste en la amenaza armada o en otras vías del hecho que no hayan alcanzado materialmente a la persona de la víctima, pero que realizadas directamente en su persona, conducen al apoderamiento del hurto al robo. Existe violencia física en la persona siempre que se despliega una energía física tendiente a impedir la acción de la víctima – cita a Carrara – y este resultado puede lograrse de distintas maneras. Mediante la aplicación de energía física sobre el cuerpo de la víctima, ya sea fuerza humana, que ata, golpea, retiene, etc. u otra fuerza o mecanismos que excluye la resistencia o la acción de ella contra el ladrón. “No es necesario sin embargo que esa energía haya obrado encima del cuerpo de la víctima, pues también se despliega una energía física contra la persona, cuando se la amenaza con ella de manera inmediata”.-
Fácil es deducir, luego de todos los argumentos expuestos ut-supra, cuál es la motivación que esgrime la tesis o posición restrictiva respecto a esta cuestión referida a si la violencia física es la única idónea para caracterizar al robo de acuerdo al texto actual del art. 164.-
Más acá en el tiempo otros exponentes de la tesis restringida tal como Creus - Buompadre con respecto al tema que ocupa parte de la aserción de que sólo se hace referencia a la violencia física en las personas como una circunstancia calificatoria, y no a la intimidación como lo hacía la fórmula de la ley de facto 21.338 de modo que con la redacción actual la distinción vuelve a sus cauces anteriores en el sentido de que todo lo que es violencia física por sí o porque tiene que considerarse como tal, empleada como un medio de apoderamiento, constituirá robo y todo lo que radique en un procedimiento intimidatorio no asimilable a violencia física para apoderarse o lograr una disposición patrimonial, estará, en principio comprendido en la extorsión, sea cual fuere la secuencia temporal. No se descarta que la solución sea discutida, pero se considera que la distinción tiene que venir por el lado de la acción: cuando hay apoderamiento por parte del agente hay robo; cuando hay disposición de la víctima, extorsión ([39]).-
Con respecto a las armas propias valen las mismas consideraciones que se hacen actualmente. Es decir, son aquéllas que por su naturaleza fueron ideadas y fabricadas de manera tal que sean útiles para la ofensa o la defensa en virtud de su propia estructura. Dentro de éstas se encuentran las armas de fuego, armas de disparo que no son de fuego y armas blancas.-
Las consideradas armas impropias son aquellas armas propias usadas como impropias – por ej. el uso de la culata de un revólver para agredir – o cualquier objeto no construido como arma propia pero que el modo de empleo lo convierte en un arma, por aumentar el poder vulnerante. También se pueden definir como aquellos objetos que, en principio, no habiendo sido creados con el fin de dañar, herir, ofender o defenderse, cumplen esa finalidad al realizar un desplazamiento transitorio de su destino originario para adquirir, eventualmente, una nueva doble función: capacidad de generar intimidación y capacidad de producir daño.-
En definitiva, lo que se ha hecho es volver a la fuente de nuestra legislación, pues el Código Tejedor (art. 317 inc. 2º) ya establecía que se agravaba el robo cuando se ejecutaba empleando "armas", o en despoblado o en camino público, agregando en la parte final de la nota a dicho artículo que por la palabra "armas", "se entiende todo instrumento con el cual se pueda inferir una herida corporal capaz de poner en peligro la vida". Sobre esta definición extraída del Código de Baviera de 1813, se extiende en la nota sobre su concepto, diciendo "De todo esto se sigue que el arma toma su carácter, no tanto de la materia que la forma, como del uso al que se destina; todo lo que puede dañar, "omne quod nocendi causa habetur"; todos los objetos con los cuales se puede matar o herir, pueden convertirse en armas". En ese mismo sentido, el Código de 1886 (art. 188 inc. 1°) consagró la agravante con la extensión mencionada, criterio que recogieron los proyectos de 1891, 1906 y el propio Código Penal vigente desde 1922. Coincidente con esto, Moreno (h), sostuvo que "arma es un revólver o un puñal fabricados para la defensa o la ofensa, y es un palo, un cuchillo, una piedra, un formón, en una palabra, objetos o herramientas que, si bien se han elaborado con propósitos distintos a los del uso ofensivo, son capaces de dañar" ([57]).-
Hasta ahora se ha venido hablando del agravante de robo cometido con un arma real, pero hete aquí que también se menciona al arma simulada lo cual en puridad no es un arma sino una simulación de la misma, lo cual la Comisión ha interpretado que un instrumento de dicha naturaleza ejerce sobre la víctima similar intimidación que un arma real. Por ello la misma Exposición de Motivos reclama que los dos elementos que debe tener en cuenta el juzgador son siempre el riesgo para la vida y la integridad de la persona por un lado y, por el otro, el poder intimidatorio del medio empleado, en relación con las características de la víctima, así, “Un arma de fuego en condiciones de ser disparada genera un peligro mayor para la integridad física, pero es idéntico en cuanto a poder intimidatorio al de un arma simulada”. En consecuencia, el robo con un arma de fuego no apta para el disparo o un arma de utilería
– tal como lo registra el art. 166 inc. 2º vigente – es alcanzado por el art. 141. 2 inc a) y la pena será regulada en el rango que va de 3 a 12 años de prisión.-
En este rubro mi opinión se redujo a contemplar el robo con armas, sin especificar de qué tipo eran al no conocer si la Comisión iba a definir el concepto – como realmente lo hizo –, de modo que propuse lo siguiente: “Si el robo se cometiere con armas” con este agregado: “(Habría que aclarar el sistema de punibilidad en el caso del arma de fuego apta o no para el disparo y también si se incluye la réplica del arma y en su caso qué pena se estipularía. Esto quedaría a criterio de la Comisión)”.-
Por la primera opción se inclina Tozzini aludiendo que debe descartarse que la agravación por el lugar despoblado proteja solamente a la persona de la víctima ya que la ley nada distingue – tampoco lo hace el Anteproyecto – al respecto en cuanto al concepto de desamparo y de dificultad para lograr el auxilio por parte de terceros, lo cual rige también para las cosas o bienes de aquélla ([61]). En sentido inverso se considera necesaria la presencia de la víctima y que la agravante no alcanza a los bienes de ésta, Breglia Arias - Gauna y Carrera ([62]).-
De conformidad con la posición doctrinaria adoptada, propuse, en su momento el texto siguiente: “Si intervinieren tres o más personas...”.-
Debo entender que esta última remisión entraña un error, como mínimo, tipográfico, pues no se condice con lo expuesto por la Comisión en la Exposición de Motivos que se cita a continuación. Considero que en vez de hacer la remisión al inc. f) del punto 2 del art. 141 debió referirse al inc. j) del art. 140 – comisión o facilitación por un funcionario público, con motivo o en ocasión del ejercicio de su cargo –, de lo contrario no tiene sentido la conexión con la frase que le sigue, referida a las personas mencionadas que tienen relación con el ganado.- La Exposición de Motivos sobre este particular contiene un error de señalización al hablar del inc. 4º, cuando en realidad todo el relato posterior se refiere al punto 5 y en ese trance expresa: “El inciso 4º proyectado corresponde al vigente artículo 167 quinquies. Teniendo en cuenta la gravedad de las penas, la inhabilitación puede llegar hasta el máximo legal proyectado (veinte años), lo que se justifica plenamente, dado que es poco probable que el abigeato con lesión grave, es decir, de múltiples cabezas, se pueda cometer sin intervención o encubrimiento de los funcionarios de seguridad ni de la receptación de los encargados de mataderos. Cabe observar que los artículos agregados por la ley 25.890 han sido reordenados y sus disposiciones introducidas en el texto proyectado, teniendo en cuenta que provocaba una desagregación innecesaria para la previsión de las conductas. La amplitud de la escala prevista para el robo permite valorar adecuadamente la extensión del daño, teniendo en cuenta que el abigeato por lo común, se comete con alguna fuerza en las cosas (corte de alambrada, rotura de candados, etc.)”.-
Lo afirmado ut-supra se asemejaría al art. 167 quinquies que se menciona en la Exposición y también tiene su correlato con el art. 36.1 del Anteproyecto al cual también se alude en cuanto al máximo de la pena de inhabilitación y al punto 4 del mismo artículo.- Entonces, con respecto a la legislación vigente relacionada con este agravante pecuario han quedado exentos de la punición las personas que participen en la elaboración de productos o subproductos de origen animal.-
En cambio, Laje Anaya se hace una serie de cuestionamientos respecto a cuál ha sido el fundamento de esta agravante ya que no se alcanza a ver por qué razón la pena se debe agravar cuando, por ejemplo, el que participa en el delito sea un matarife, o un experto en el hecho de despostar a los animales. También se pregunta si la calidad de comerciante puede determinar que el abigeato se agrave o el caso del camionero que se dedique a transporte de animales ([96]).-
Como dije anteriormente, podría ser atinada la inclusión del funcionario público – en el caso de que se trate realmente de una remisión equivocada –, pues es cierto, tal como lo puntualiza la Exposición de Motivos, que varias de las acciones disvaliosas que puedan llevar adelante las personas que se desempeñan en las actividades mencionadas en la norma, no podrían acontecer sin la intervención del funcionario público ejerciendo su actividad funcional. Pero se debe acordar que no se trata de cualquier funcionario sino de aquél que esté relacionado con la actividad pecuaria, como podría ser un inspector de SENASA, los controladores que se hallan en puestos tales como ruta o lugares de destino, los inspectores u otros funcionarios que intervienen en el control de comercialización acarrea, transporte, desembarco o embarco de ganado, etc.- En cuanto a la inhabilitación de las personas mencionadas indicadas en el punto quinto lo que está en discusión es el hecho de si para aplicar esta pena es requerible que la profesión, arte o industria esté reglamentada. No es partidario de esta última orientación Núñez para quien la inhabilitación profesional para que proceda no ha menester que la profesión esté oficialmente reglamentada y que la persona esté autorizada por autoridad competente para ejercerla ya que la razón está dada porque la inhabilitación no se impone porque un autorizado haya violado el sistema regular del ejercicio de una profesión, sino en resguardo de la correcta práctica de una actividad de ejercicio público ([100]). Así también lo entiende Soler para quien basta que se trate de una esfera de actividad lícita, de cuyo ejercicio el delito provenga ([101]).-
El Anteproyecto en el art. 36 citado establece: “1. La inhabilitación producirá la privación del empleo, cargo, profesión o derecho sobre el que recayere y el impedimento para obtener otro del mismo género. Tendrá una duración mínima de seis meses y máxima de veinte años. 2. Aunque la inhabilitación no estuviere expresamente prevista, podrá imponerse por un plazo de seis meses a seis años, cuando el delito importare: a) Abuso en el ejercicio de la patria potestad, adopción, tutela o curatela. b) Incompetencia o abuso en el desempeño de una profesión o actividad cuyo ejercicio dependa de una autorización, licencia o habilitación del poder público.3. Quien hubiere cometido el hecho en el ejercicio no autorizado de una actividad, podrá ser interdictado para adquirir el ejercicio legal de ella por un plazo igual al de la inhabilitación aplicable. 4. Todo funcionario o empleado público que fuere condenado a pena de prisión, por un delito cometido en ejercicio de sus funciones o aprovechando o abusando de su ocasión, sufrirá pena de inhabilitación por el doble del tiempo de la condena, salvo disposición expresa de este Código. Esta pena no excederá el máximo señalado por el inciso 1º”.-
[1]En el trabajo titulado “El delito de hurto y sus agravantes en el Anteproyecto de Código Penal de la Nación” hago un pormenorizado análisis del porqué se adopta la rúbrica “Delitos contra el patrimonio” a ello me remito. Disponible en www.terragnijurista.com.ar; www.eldial.com- DC1CF2; www.ijeditores.com.ar; www.pensamientopenal.com.ar y en Revista de Derecho Penal y Criminología, año IV, nº 7, Agosto, 2014.
[2]Art. 164: “Será reprimido con prisión de un mes a seis años, el que se apoderare ilegítimamente de una cosa mueble, total o parcialmente ajena, con fuerza en las cosas o con violencia física en las personas, sea que la violencia tenga lugar antes del robo para facilitarlo, en el acto de cometerlo o después de cometido para procurar su impunidad”.
Art. 166: “Se aplicará reclusión o prisión de cinco a quince años: 1. Si por las violencias ejercidas para realizar el robo, se causare alguna de las lesiones previstas en los artículos 90 y 91.
2. Si el robo se cometiere con armas, o en despoblado y en banda. Si el arma utilizada fuera de fuego, la escala penal prevista se elevará en un tercio en su mínimo y en su máximo. Si se cometiere el robo con un arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudiera tenerse de ningún modo por acreditada, o con un arma de utilería, la pena será de tres a diez años de reclusión o prisión”.
[3]CREUS Carlos- BUOMPADRE Jorge “Derecho Penal. Parte Especial” t. I, 7ª edición actualizada y ampliada, Ed. Astrea, Buenos Aires, 2007, ps. 451/452.
“Manual de Derecho Penal. Parte especial” 4ª edición actualizada por REINALDI Víctor, Ed. Lerner, Córdoba, 2009, p. 292; “Transformación del hurto en robo por el uso de la fuerza en las cosas” JA 1971, nota al fallo 2606.
[8]AGUIRRE OBARRIO Eduardo actualización de MOLINARIO Alfredo
“Los delitos. Primera edición”, Ed. Tea, Buenos Aires, 1996, ps. 257/58.
[10]FONTÁN BALESTRA Carlos “Tratado de Derecho Penal” t. V, Ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1992, ps. 534/35.
[14] LAJE ANAYA Justo - GAVIER Enrique “Notas al Código Penal”, t. II, Ed. Marcos Lerner, Córdoba, 1995, p. 308.
[17]ESTRELLA Oscar - GODOY LEMOS Roberto “Código Penal. Parte Especial. De los delitos en particular” t. II, 2ª edición, Ed. Hammurabi, Buenos Aires, 2007, p. 394.
[23] ESTRELLA Oscar - GODOY LEMOS Roberto (ob. cit. p. 394)
[25] LAJE ANAYA Justo - GAVIER Enrique (ob. cit. p. 308)
[27]MORENO (h) Rodolfo “El Código Penal y sus antecedentes”
t. V, Ed. H.A. Tommasi, Buenos Aires, 1923, ps. 133/134 [28]Sobre las diferentes posturas en reiterados fallos ver in extenso SCHIAVO Nicolás “La violencia física en el robo” Ed. Fabián Di Plácido, Buenos Aires, 2005, ps. 74/106.
[29]RAMOS Juan “Curso de derecho penal”, t. VI, Ed. Biblioteca Jurídica Argentina, Buenos Aires, 1944, ps. 41/42, con una vitriólica crítica por parte de SCHIAVO Nicolás (ob. cit. ps. 114/118). PECO en la Exposición de Motivos del Proyecto de 1941 al comentar la extorsión explica que: “En el proyecto el robo no se diferencia de la extorsión por el medio, pues ambos se cometen por violencia o intimidación, sino exclusivamente por la forma de entrar en la posesión. Mientras en el robo la violencia, sea física o moral, conduce al apoderamiento de la cosa mueble por la sustracción realizada por el autor; en la extorsión, la violencia, tanto física como moral, lleva a la posesión por la consignación de la cosa mueble o inmueble al autor. Ninguna diferencia en orden al medio, ni en orden al tiempo. En el modo de ejecución anida el distingo: en uno hay aprehensión; en el otro tradición…” (cfme. ZAFFARONI Eugenio - ARNEDO Miguel “Digesto de Codificación Penal Argentina” t. V, Ed. A-Z Editores, Madrid, España, 1996, p. 231. GOMEZ Eusebio sigue los lineamientos que posteriormente hacia PECO en el sentido que la diferencia entre robo y la extorsión estaba dada por la forma en que se ingresa en poder de la cosa (Cfme. GOMEZ Eusebio “Tratado de Derecho Penal” t. IV, Ed. Compañía Argentina de Editores, Buenos Aires, 1941, ps. 131/133) [30]SOLER Sebastián (ob. cit. Ed. 1994 actualizada por BAYALA BASOMBRIO Manuel, ps. 275/276.
[31]Idem (ob. cit. ps. 276/277). En la misma línea interpretativa, con algunos matices FONTAN BALESTRA Carlos “Derecho Penal. Parte Especial” Actualización LEDESMA Guillermo, Ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1985, ps. 365/369; DONNA Edgardo (ob. cit. ps. 168/172) con aportes de MOLINARIO Alfredo (ob. cit. t. II p. 267); BREGLIA ARIAS Omar- GAUNA Omar “Código Penal y leyes complementarias. Comentado, anotado y concordado” 6º edición actualizada y ampliada, t. II, Ed. Astrea, Buenos Aires, 2007, p. 121; DE LA RIESTRA Guillermo “La diferencia entre el robo y la extorsión” JA 1955-II-241; parece ser de esta opinión con citas de SOLER, D`ALESSIO Andrés (director) DIVITO Mauro (coordinador) “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado” 2º edición actualizada y ampliada, t. II, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2009, p.592. ARCE AGEO Miguel - BAEZ Julio (directores), ASTURIAS Miguel (coordinador), “Código Penal. Comentado y anotado. Parte Especial”, t. II, Ed. Cáthedra Jurídica, Buenos Aires, 2013, p. 516.
a las citas y ejemplos jurisprudenciales que da, puede entenderse que es de esta hipótesis ABOSO Gustavo “Código Penal de la República argentina. Comentado, concordado con jurisprudencia” Ed. B de F, Buenos Aires-Montevideo, 2012, p. 820; FIGARI Rubén (ob. cit. p. 62); CAAMAÑO IGLESIAS PAIZ Cristina “El delito de robo” Ed. Fabián Di Plácido, Buenos Aires, 2003, p. 94 y sgtes; SIMAZ Alexis “La intimidación en el delito de robo simple y el test de taxatividad” LL 2009-A-1313.
NUÑEZ Ricardo “Delitos contra la propiedad”, Ed. Editorial Bibliográfica Argentina, Buenos Aires, 1951, ps. 196 y sgtes, LAJE ANAYA Justo - GAVIER Enrique (ob. cit. t. II, p. 309).
[33]Idem (ob. cit. ps. 222/224)
“Análisis de la ley 21.338. Parte Especial” Ed. Lerner, Córdoba, 1976, p. 60
[35]TOZZINI Carlos (ob.cit.p.259)
[36]PEÑA GUZMÁN Gerardo “Un caso de extorsión” en “Revista de derecho penal” año I, 1º trimestre, Ed. Ediar, Buenos Aires, 1945, p. 344, citado por SCHIAVO Nicolás (ob. cit. p. 154)
[37]MALAGARRIGA Carlos “Instituciones Penales Argentinas. Textos Legales” t. I, Ed. Librería y Casa Editora de Jesús Menéndez, Buenos Aires, 1929, p. 193 citado por SCHIAVO Nicolás (ob. cit. p. 158)
[38]Idem
“Código Penal argentino” t. II, Ed. Librería “Cervantes” de Julio Suárez, Buenos Aires, 1927, p. 359 citado por Idem (ob. cit. ps. 158/159)
[39]CREUS Carlos - BUOMPADRE Jorge (ob. cit. ps. 455/456). Siguen esta orientación BUOMPADRE Jorge “Delitos…” (ob. cit. ps. 85/86); VITALE Gustavo
“¿Robo con armas, extorsión o coacción con armas?” en “Cuadernos de Derecho Penal del Instituto de Derecho Penal y Procesal Penal” del Colegio de Abogados y Procuradores de Neuquén, año I, nº 1, Neuquén 2003; SCHIAVO Nicolás quién a través de su pormenorizado análisis de las dos corrientes interpretativas y sus autores, como así también la cita de la jurisprudencia, se muestra partidario de la tesis restringida, no obstante, propone para una futura reforma desdoblar el art. 164 en el apoderamiento con violencia física contra las personas con una pena de uno a seis años de prisión y reducir el máximo de la pena a cuatro años si el apoderamiento se produjera con amenaza de aplicar inmediata violencia física contra la víctima o un tercero (ob. cit. p. 245)
[40]ZAFFARONI Eugenio - ARNEDO Miguel (ob. cit. t. VI, p. 468)
[42]DONNA Edgardo (ob. cit. p. 173)
[43]SOLER Sebastián (ob. cit. t. IV. p. 253)
[44]Idem (ob. cit. p. 253)
[45]NÚÑEZ Ricardo (ob. cit. t. IV, p. 224 nota 55)
[46]Idem (ob. cit. p. 224)
[47]SOLER Sebastián (ob. cit. p. 253)
[48]En la Exposición de Motivos se aclara que: “… Cuando se emplea fuerza en las cosas después del apoderamiento del objeto, también encuadramos el caso como robo y tanto en esta hipótesis como en la de uso de violencia posterior al apoderamiento, aclaramos que ello debe ocurrir inmediatamente; así lo determinaba la jurisprudencia más acertada” (Cfme. ZAFFARONI Eugenio - ARNEDO Miguel ob. cit. t. VII, p. 77)
[49]NÚÑEZ Ricardo (ob. cit. t. IV, p. 225); TOZZINI Carlos (ob. cit. p. 265)
[50]MOLINARIO Alfredo actualizado por AGUIRRE OBARRIO Eduardo (ob. cit. p. 265)
[51]SOLER Sebastián (ob. cit. p. 255)
[52]FIGARI Rubén (ob. cit. ps. 169/175)
[53]JULIANO Mario “El nuevo tipo penal del robo con armas – ley 25.882 – o el tiro por la culata”, www.elDial.com - DC3F5; COLOMBO Marcelo “A las armas las carga el diablo… y a la bufanda quién? (a propósito del concepto de arma impropia)”, LL 2002-F-32 y “El robo con armas: un tipo penal sin límites. La peligrosa función del concepto de arma impropia”, LL 2003-E-52; BUTELER José “Arma impropia que no es arma” en “Actualidad jurídica de Córdoba – Derecho Penal”, 29/3/04, año 1, vol. 14, Córdoba, ps. 830/832; VISMARA Santiago “Nuevo régimen del delito de robo con arma”, LL 2004-D-1080; TOZZINI Carlos (ob. cit. ps. 295 y sgtes.); GRASSI Ricardo “Indefinición del concepto de arma en el Código Penal. Indiferencia legislativa y apropiación jurisprudencial” DJ 2003-3-737; AROCENA Gustavo
“El concepto de arma y la interpretación de la ley penal” en “Revista Pensamiento Penal y Criminológico” t. IV, nº 7, Ed. Mediterránea, Córdoba, 2003, p. 309. [54]SAYAGO Marcelo “Nuevo régimen legal del robo con armas. Ley 25.882”, Ed. Advocatus, Córdoba, 2005, p. 84; REINALDI Víctor “Delincuencia armada” 3ª edición ampliada y actualizada, Ed. Mediterráneo, Córdoba, 2006, ps. 79 y sgtes; RECALDE Jorge “Un aporte más a la confusión general ¿El arma impropia no es arma?” LL 2005-A-408; FIGARI Rubén (ob. cit. ps. 175 y sgtes); DONNA Edgardo (ob. cit. ps. 211 y sgtes.); ESTRELLA Oscar - GODOY LEMOS Roberto (ob. cit. p. 429); BUOMPADRE Jorge (ob. cit. p. 93); CREUS Carlos - BUOMPADRE Jorge (ob. cit. p. 465).
[55]Objetos todos estos tomados en cuenta por la jurisprudencia. [56]MARUN Elizabeth en BAIGUN David - ZAFFARONI Eugenio (dirección), TERRAGNI Marco (coordinación) “Código Penal y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial. Parte Especial” t. 6, Ed. Hammurabi, Buenos Aires, 2009, ps. 285 y 288.
[57]ZAFFARONI Eugenio - ARNEDO Miguel (ob. cit. t. I, p. 426); MORENO (h) Rodolfo (ob. cit. t. V. ps. 145/146)
[58]NUÑEZ Ricardo (ob. cit. t. IV, ps. 234/235); DONNA Edgardo (ob.cit. p. 233); BUOMPADRE Jorge (ob. cit. p. 73)
[59]De esta manera lo sigue entendiendo SOLER Sebastián (ob.cit. p.262).
[60]CREUS Carlos - BUOMPADRE Jorge (ob. cit. p.467); LAJE ANAYA Justo - GAVIER Enrique (ob.cit. p. 316); TOZZINI Carlos (ob.cit.p.317); ESTRELLA Oscar - GODOY LEMOS Roberto (ob.cit. p. 439). En contra SOLER Sebastián (ob.cit.p.262)
[61]TOZZINI Carlos (ob.cit. p.316); ESTRELLA Oscar - GODOY LEMOS Roberto (ob.cit. p.440); LAJE ANAYA Justo - GAVIER Enrique (ob.cit.p.316); SANCHEZ FREYTES Alejandro (ob.cit.p.81); CHIAPPINI Julio “El robo” en despoblado” (art. 167 inc. 1º del C.P)”.JA 1981-1-473 y “Cuestiones de derecho penal”, Ed. Librería Editora Platense S.R.L., Buenos Aires, 1982, ps.133 y sgtes; FONTAN BALESTRA Carlos (ob.cit.p.564); FIGARI Rubén (ob. cit. ps. 213/215)
[62]BREGLIA ARIAS Omar - GAUNA Omar (ob. cit. p.177); CARRERA Daniel “Robo en despoblado: art. 167 inc. 1º C. Penal. Ley 23.077”JA 1986-III-47
[63]NUÑEZ Ricardo (ob. cit. p. 242); CREUS Carlos - BUOMPADRE Jorge (ob. cit. p. 470)
[64]CREUS Carlos - BUOMPADRE Jorge (ob. cit. ps. 471/472)
[65]BREGLIA ARIAS Omar - GAUNA Omar (ob. cit. p. 186).
LAJE ANAYA Justo - GAVIER Enrique hablan de vidrios gruesos. (ob. cit. p. 319)
[66]CHIAPPINI Julio (ob. cit. p. 137); TOZZINI Carlos (ob. cit. p. 336)
[67]NUÑEZ Ricardo (ob. cit. p. 242); CREUS Carlos - BUOMPADRE Jorge (ob. cit. p. 473);
LAJE ANAYA Justo - GAVIER Enrique (ob. cit. p. 319); DONNA Edgardo (ob. cit. ps.248/249 )
[68]FIGARI Rubén “Hurtos…” (ob. cit. p. 211); SOLER Sebastián (ob. cit. p. 264); ESTRELLA Oscar -
GODOY LEMOS Roberto (ob. cit. p. 468);
FONTAN BALESTRA Carlos (ob. cit. p. 569); CHIAPPINI Julio “El concepto de lugar habitado, art. 167 inc. 3º del C.P.” JA 1983-1-766; TOZZINI Carlos (ob. cit. p. 340); BUOMPADRE Jorge (ob. cit. p. 101).
[69]SIMAZ Alexis “El concepto de “banda” en el derecho penal argentino” Ed., Fabián Di Plácido, Buenos Aires, 2007, p.57.
[70]Art. 317: “Serán castigados con seis años de presidio o penitenciaria: …3º El que se hubiese asociado a tres o más personas para cometer el robo”. En la nota se decía que: “Hay cuadrilla, dice el Código español cuando concurren a un robo más de tres malhechores (art. 423)… El robo cometido por muchas personas, dice Chauveau Adolphe, reviste evidentemente por esta circunstancia mayor gravedad. En la mayor parte de los casos en efecto esta reunión supone no sólo premeditación, sino también un complot; multiplicando los medios de acción, multiplica este libro, acarrea la presunción de que los autores del robo están dispuestos a emplear la violencia y facilita la ejecución del delito (t. 5, p. 196)” (ZAFFARONI Eugenio- ARNEDO Miguel (ob. cit. t. I. p. 426). [71]Art. 314: “Se impondrá la pena de penitenciaria menor cuando sólo concurra alguna de las circunstancias siguientes: …3º Asociarse dos o más personas para cometerla” (Idem ob. cit. t. II. p. 148)
[72]Art. 187: “El culpable de robo, con violencia o intimidación en las personas, será castigado con presidio por tiempo indeterminado o por diez a quince años: …3º Si el robo se comete en despoblado y en banda o complot” (Idem ob. cit. t. II p. 231). Por primera vez se establece una diferencia entre banda y complot, asignándole el carácter a éste cuando dos o más individuos resuelven cometer un delito y se obligan, bajo promesa de auxilio recíproco, a ejecutarlo conjuntamente y cada uno de los partícipes, que antes, durante o después de la ejecución, se haya mostrado en actitud de cooperar o hayan mantenido a sus compañeros en la convicción de que podían contar con su auxilio, será también considerado, después de la consumación, autor principal del delito (art. 25). En cuanto a la banda, la definía aludiendo a que dos o más individuos resuelven verificar conjuntamente delitos indeterminados y serán considerados autores en todos los hechos que la banda cometa, salvo la prueba en contrario de la no participación en el hecho o hechos determinados (art. 30). [73]Art. 200: “Se aplicará penitenciaria de tres a quince años: …3º Si el robo se cometiere en despoblado y en banda. En la Exposición de Motivos se indica que: “El inciso 3º suprimimos los términos “o complot” desde que en la Parte General no hayamos mérito para la distinción entre la banda y el complot” (Idem ob. cit. t. II p. 433) [74]Art. 181: “Se aplicará prisión de cinco a quince años: …2º Si el robo se cometiere en despoblado y en banda…”. En la parte general, Título XII, “Significación de algunos términos empleados en este Código” art. 82 dice: “Se entiende por banda, la asociación de dos o más individuos para cometer delitos indeterminados”. Sin embargo, la Comisión de Códigos del Senado suprimió esta definición por entender que la banda estaba definida con toda precisión en el artículo que define la asociación ilícita.
[75]Art. 166: “Se aplicará reclusión o prisión de cinco a quince años: …2) Si el robo se cometiere en despoblado y en banda”. Art. 167: “Se aplicará reclusión o prisión de tres a diez años:…2)si se cometiere en lugares poblados y en banda…”
[76]Participan de este criterio restrictivo MORENO (h) Rodolfo (ob. cit. t. V, p. 140); ODERIGO
Mario (ob. cit. p. 237); GOMEZ Eusebio (ob. cit. ps. 145/149);
MALAGARRIGA Carlos “Código Penal de la República Argentina comentado”, t. II, Ed. Lajouane, Buenos Aires, 1927, p. 352;
RAMOS Juan (ob. cit. p. 187);
DIAZ Emilio “El Código Penal para la República Argentina”, 5ª edición, Ed. La Facultad, Buenos Aires, 1947, p. 372; GONZALEZ ROURA Octavio “Derecho Penal”, 2ª edición, t. III, Ed. Valerio Abeledo editor, Buenos Aires, 1925, ps. 225/226); NUÑEZ Ricardo (ob. cit. ps.235/239);
DE LA RIESTRA Guillermo “Robo en banda y asociación ilícita”, JA 1954-II-62;
GARCIA Jorge “Una integración analógica de la ley penal “in malam partem”. La banda como simple concurso de tres personas”, JA 1990-I-399;
RUBIO Zulma “El delito de asociación ilícita”, Ed. Librería Editora Platense, La Plata, 1981, ps. 74/76;
GRASSI Ricardo “Banda: ¿concepto jurídico determinado o de libre interpretación?, LL 2004-I-548; BUOMPADRE Jorge (ob. cit. ps.96/98);
SANCHEZ FREYTES Alejandro “Robo” en “Estudios de las figuras delictivas”, t. II-A, CARRERA Daniel (director) Ed. Advocatus, Córdoba, 1995, p. 81; LAJE ANAYA Justo - GAVIER Enrique (ob. cit. p.316);
DONNA Edgardo (ob. cit. ps. 235/241); LAJE ANAYA Justo “Comentarios al Código Penal”,t. II, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1979, p. 72;
CARRANZA TAGLE Horacio “Asociación ilícita” en “Estudios de las figuras delictivas”, t. II-B CARRERA Daniel (director) Ed. Advocatus, Córdoba, 1995, p. 239 ; MOLINARIO Alfredo (ob. cit. ps. 277/279) ; SOLER Sebastián (ob. cit. t. VI, Ed. 2000, ps. 304/305)
[77]Suscriben esta posición amplia FINZI Marcelo “La banda como agravante de robo del daño” JA 1944-IV-423; FONTAN BALESTRA Carlos (ob. cit. ps. 563/564); BOCCIO Gustavo “La banda como agravante del robo”
JA 1978-III-720; CREUS Carlos - BUOMPADRE Jorge (ob. cit. p. 467/468);
DAMIANOVICH de CERREDO Laura “Delitos contra la propiedad” 3ª edición actualizada, Ed. Universidad, Buenos Aires, 2000, p. 161; VIDAL ALBARRACIN Héctor “Delito de contrabando” Ed. Universidad, Buenos Aires, 1986, p. 173; CORNEJO Abel “Asociación ilícita y delitos contra el orden público” Ed. Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2001, ps. 147/148; BREGLIA ARIAS Omar – GAUNA Omar (ob. cit. t. II. p. 154); ESTRELLA Oscar - GODOY LEMOS Roberto (ob. cit. p. 441); JIMENEZ de ASÚA Luis “Tratado de Derecho Penal” t. VII,
Ed. Losada, Buenos Aires, 1970, p. 377; FRIELE Guillermo “Una correcta interpretación del concepto banda requerido en los tipos penales calificados de los arts. 166 inc. 2º, 167 inc. 2º y 184 inc. 4º del C.P.” DJ 1/12/04, p. 1010; TOZZINI Carlos (ob. cit. ps. 319/332); DOMENECH Ernesto “En banda” JA 1990-I-384; ACOSTA María “Banda y asociación ilícita” en
“Lecciones y ensayos” Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, 2ª época, nº1, diciembre de 1981; PRUNOTTO LABORDE Adolfo “Reflexiones sobre el concepto de banda”
Ed. Zeus, nº 71, Rosario, 1996; MASSAGLIA María
“Distinción entre el robo en banda y la asociación ilícita” DJ 2002-III-1991; SCIME Salvador “Asociación ilícita y banda (concordancia y divergencias). Intervención de un inimputable” LL 1995-C-230; OROZCO Eduardo “Tres …¿Son bandas?” Voces Jurídicas, LL Gran Cuyo, 1997-III; VERA BARROS Oscar “Asociación ilícita (art. 210 C.P.). Algunas consideraciones”
en “Nuevas formulaciones en las Ciencias Penales. Homenaje a Claus Roxin” Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Córdoba, Ed. Lerner - La Lectura, Córdoba, 2001, ps. 598/603. Aunque hace el agregado de que se debe tratar de un grupo armado; ZIFFER Patricia “Lineamientos básicos del delito de asociación ilícita” LL 2002-A-1210. Si bien afirma que la asociación y la banda aparecen como sinónimos a los fines de este tipo penal, en la nota 20 parece inclinarse por la posición amplia mayoritariamente; FIGARI Rubén (ob. cit. ps. 230/233); CARRERA Daniel “Agravación del hurto y el robo por pluralidad de agentes (artículos 163 inciso 9º y 163 inciso 3º del Código Penal -Ley 17.567” JA 1971-369; MIKKELSEN - LÖTH Jorge “Asociación ilícita. La práctica judicial perversa de usar al delito de asociación ilícita como sucedáneo procesal” LL 2001-A-50; SIMAZ Alexis (ob. cit. ps. 203/210); ARCE AGEO Miguel - BAEZ Julio (directores) ASTURIAS Miguel (coordinador) (ob. cit. t. II, ps . 551/553) [78]Art. 214: “Se impondrá prisión de uno a seis años, al que cometiere el delito previsto en el artículo anterior, en los siguientes casos: …7º Cuando fuere cometido con el concurso de dos o más personas”
[79]Art. 216: “ Se impondrá prisión de tres a diez años: 1º Si concurriera algunas de las circunstancias previstas en el artículo 214 incisos… 7º …”
[80]Art. 218: “Se impondrá reclusión o prisión de diez a veinticinco años: 1º Si el robo fuera cometido por los componentes de una asociación ilícita…”
[81]Art. 233: “Se impondrá prisión de uno a seis años cuando el hurto: …6º Se cometiere por tres o más personas”
[82]Art. 209: “Se impondrá prisión de uno a seis años si el delito previsto en el artículo anterior fuere cometido: … 7º por tres o más personas”
Art. 202: “En los casos de los dos artículos anteriores la pena será de tres a diez años de prisión si el delito se cometiere: …5º Concurriendo alguna de las circunstancias enumeradas en el artículo 209”
[83]Art. 208: “Se aplicará prisión de uno a seis años en los casos siguientes: …8º Si el hecho fuere cometido por tres o más personas …”
[84]Art 211: “Se impondrá reclusión o prisión de tres a quince años: …3º Si concurriere algunas de las circunstancias de los incisos … 8º del artículo 208”
[85]Art 9º: “ Sustitúyese el art. 166 del mismo Código por el siguiente: “ Se aplicará reclusión o prisión de cinco a quince años: … 2º Si el robo se cometiere … o con intervención de tres o más personas”
Art.10: “Sustitúyese el artículo 167 del mismo Código por el siguiente: “Se aplicará reclusión o prisión
de tres a diez años: 1º Si se cometiere… o con intervención de tres o más personas…”
[86]Art. 163: “Se aplicará prisión de uno a ocho años en los casos siguientes: … 9º Si el hecho fuere cometido por tres o más personas …”
[87] Art. 166: “Se impondrá reclusión o prisión de tres a quince años: 3º Si concurriere una o más de las circunstancias de los incisos … 9º del artículo 163” . En la Exposición de Motivos se expresa con respecto a esto: “Inc. 3º. Circunstancias del artículo 163. Es el mismo sistema del Código vigente, pero la inclusión de la agravación relacionada con el número de intervinientes eliminará la debatida cuestión del robo en banda y el delito de asociación ilícita: el robo se agrava simplemente por el número de intervinientes; si éstos, además, integran una asociación ilícita, existirá concurso real… “(Cfme. ZAFFARONI Eugenio - ARNEDO Miguel ob.cit.t VII p.78)
[88]Art. 163: “Se aplicará prisión de uno a ocho años en los casos siguientes: … 9º Si el hecho fuere cometido por tres o más personas …”
[89]Art. 167: “Se aplicará reclusión o prisión de tres a diez años: … 4º Si concurriere una o más circunstancias de los incisos… 9º del art. 163”. Cabe señalar que en el art. 166 inc. 2º se conservó la redacción ahora vigente. [90]Art. 214: “Se aplicará prisión de uno a seis años en los casos siguientes: … 9º Si el hecho fuere ejecutado por tres o más personas”
[91]Art. 217: “Se impondrá reclusión o prisión de tres a quince años: …3º Si concurriere algunas de las circunstancias de los incisos…9º del artículo 214”
[92]Idem (ob. cit. t. V, p. 224)
[93]FIGARI Rubén “El hurto y sus agravantes en el Anteproyecto del Código Penal Argentino” Disponible en www.terragnijurista.com.ar; www.eldial.com- DC1CF2; www.ijeditores.com.ar; www.pensamientopenal.com.ar y en Revista de Derecho Penal y Criminología, año IV, nº 7, Agosto, 2014.
[94]PIÑA Roxana “Comentario la ley 25.890. Abigeato” en “Reformas penales” DONNA Edgardo (coordinador) Ed. Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2004, p. 163 [95]AROCENA Gustavo “La represión del abigeato y de otras actividades conexas, según la ley 25.890” en “Reformas al Código Penal. Análisis doctrinario y praxis judicial”, ABOSO Gustavo (coordinador), Ed. B de F, Buenos Aires - Montevideo, p. 276; DONNA Edgardo (ob. cit. ps. 94/95); BUOMPADRE Jorge (ob. cit. p. 120)
[96]LAJE ANAYA Justo “Delitos con armas y abigeato” Ed. Alveroni, Córdoba, p. 39.
[97]VILLADA Jorge “Abigeato. Las nuevas figuras de la ley 25.890” Ed. Advocatus, Córdoba, ps. 33/34; de esta misma idea participan ESTRELLA Oscar - GODOY LEMOS Roberto (ob. cit. p. 491).
[98]En igual sentido ESTRELLA Oscar - GODOY LEMOS Roberto (ob. cit. p. 491).
[99]FIGARI Rubén “Hurtos” (ob. cit. ps. 167/168); “El hurto campestre…” en el Dial.com DC528 y “El delito de abigeato y sus conexiones”, Ed. Mediterránea, Córdoba, 2012, ps. 160/161.
[100]NUÑEZ Ricardo “Las disposiciones generales del Código Penal” Ed. Marcos Lerner, Córdoba, 1988, p. 64; en igual sentido LAJE ANAYA Justo - GAVIER Enrique
“Notas…” (ob. cit. t. I. p. 84)
[101]SOLER Sebastián (ob. cit. t. II, p. 395). En la nota 12 refiere que “Por eso no corresponde inhabilitar a un peón de estancia por el ejercicio de ese trabajo, conf. C. de Ap. de Azul J.A. XII p. 947; tampoco a un ciclista C.C.C., LL. T. 16, p. 558, fallo 8.300”
[102]CREUS Carlos “Derecho Penal. Parte General” 5º Edición, actualizada y ampliada, 1º reimpresión, Ed. Astrea, 2004, ps. 454/455.
[103]FIGARI Rubén “El delito…”(ob. cit. p. 173); VILLADA Jorge (ob. cit. p. 37); ESTRELLA Oscar – GODOY LEMOS Roberto (ob. cit. p. 494). En contra DONNA Edgardo, quien entiende que puede verse claramente que la dificultad aludida no está en imponer la pena, sino en la imposibilidad de control de que ella se cumple. “Aunque la idea de la ley no está pensada para este tipo de personas, sino para aquéllas cuya actividad esté inscripta y haga valer sus conocimientos” (ob. cit. p. 100)

References: artículo 83
 artículo 95
 artículo 140
 artículo 167
 artículo 214
 artículo 209
 artículo 208
 artículo 167
 artículo 163
 artículo 163
 artículo 214