Source: https://tuscienciassociales-teodosio.blogspot.com/2011/07/768-felicidades.html
Timestamp: 2018-06-21 23:35:29+00:00

Document:
TUS CIENCIAS SOCIALES: 768 IMPRESIONISMO
768 IMPRESIONISMO
Un periodista que viene de París para entrevistar a ese Monet del que tanto comienza a hablarse le encuentra en el puerto y le pide que vayan al estudio. Monet le enseña dos barcas amarradas y le dice: este es mi estudio. En una barca pesco, con la otra salgo a pintar.
Es precisamente con unos iluminadores cuadros de Monet como se inicia el fascinante viaje . En 1983 el artista escribe una carta a Alice en la que le dice, entusiasmado: “cuando comienzo a pintar siempre descubro cosas que no había visto”. La pintura ha dejado de ser representación para ser descubrimiento. Pintar es ya otro tipo de pulsión, las reglas han dejado de existir. Un artista tan sabio como Renoir le confiesa a su marchante, Vollard: “He llevado estos cuadros hasta sus últimas consecuencias, y tengo la sensación de que ya no sé pintar ni dibujar”. Cézanne mira sus montañas y sus frutas pero confiesa que lo que ve en el fondo se reduce “a una esfera, un cono y un cilindro”. Gauguin, a su vez, cuando regresa de París a la colonia de Pont-Aven, decepcionado por la última Exposición Impresionista, aconseja: “No copien la naturaleza. El arte es una abstracción”, y el magnífico acantilado que podemos admirar en la Fundación Mapfre está ya en el borde de serlo.
La enigmática mirada del autorretrato de Van Gogh está enmarcada en un rostro curtido por el sol y el viento, cubierto por un sombrero de paja. Es más el retrato de un campesino que el de un pintor, alguien que pasa horas, sudando, en medio de un trigal.
Los impresionistas han abierto caminos que, en Cézanne, llevan al cubismo, y en Gauguin a toda una serie de movimientos postimpresionistas como los Nabis, una aventura mística de incierto interés.
EL IMPRESIONISMO VISTO A TRAVÉS DE SUS PINTURAS
Ningún periodo artístico ha sido tan comentado y discutido como el Impresionismo.
Al que se le pueden otorgar dos títulos aparentemente irreconciliables: fue el último maestro clásico y el primer maestro moderno.
mujeres que hizo el artista. La pequeña localidad de Argenteuil -en el Valle del Oise- era un destino habitual para la burguesía de París y lugar de residencia del pintor Claude Monet, que montó un estudio en una embarcación. Ambos artistas pasaban el día navegando y pintando y Manet -que destestaba que lo confundieran con Monet porque sus apellidos se diferenciaran solo por una vocal- disfrutaba de la compañía de su amigo impresionista. Aunque de ideales artísticos cercanos, Manet siempre tuvo claro que no pertenecería nunca al impresionismo por sus ansias de satisfacer las exigencias del famoso Salón de París.
- ¡Dios mío! ¿Qué es eso?
- Son Manet y Manette
- Creo que están en un barco.
- Pero ¿esa ballena gigante?
- Es el Sena.
- Bueno, fue lo que me dijeron por ahí.
Helena Celdrán, blogs.20minutos.es
una obra en la que el rostro del hombre está desdibujado y sobre el que se funden los colores de la naturaleza. Verdes, azules y marrones se confunden entre los castaños del fondo de la obra con el sombrero del hombre y los cielos y montañas que le rodean.
Más de la mitad de la obra de Cézanne está dedicada al paisaje. Incluso cuando pinta sus bodegones en interiores, recoge los colores y la atmósfera de las vistas que rodean su casa en la Provenza francesa, L’Estanque, una vivienda propiedad de su madre en la que vivió con su mujer, la modelo Hortense Fiquet.
'Ladera en Provenza' de Paul Cézanne (1890-1892). NATIONAL GALLERY DE LONDRES.
Curva en lo alto del Chemin des Lauves' (1904-1906). / FUNDACIÓN BEYELER
Son bellos caminos que no van a ninguna parte o que, en la perspectiva, no se ve la manera de traspasarlos.
El camino del bosque' (1870-1871)
La montaña Sainte Victoire' (1904) de Paul Cézanne. / MUSEO DE ARTE DE CLEVELAND
'Naturaleza muerta con flores y frutas', cuadro de Cézanne de 1890. / MUSEOS ESTATALES DE BERLÍN
Las telas para cubrir las mesas se van hinchando y elevando hasta adquirir un protagonismo mayor que las peras y las manzanas.Naturaleza muerta con flores y frutas' (c. 1890). Lo interesante de estas obras es que Cézanne trasladó a su composición la imagen que tenía de los paisajes, en los que el mantel blanco era como la montana que domina el horizonte
El aparador' (1877-79), Szépmüvésti Múzeum, de Budapest.
'Casa en Provenza' (hacia 1885). Paul Cézanne. / MUSEO DE ARTE DE INDIANÁPOLIS
CEZANNE 'Los castaños de Jas de Bouffan' (c. 1885.), donde su familia tenía una casa.
Gardanne fue uno de los pueblos que frecuentaba el artista. En lo alto de la localidad encontró una iglesia que en sus cuadros situó en una mayor verticalidad. Era en estos lugares donde le gustaba perderse al genio, cada vez más desconfiado de las personas.
CEZANNE Ladera en Provenza' (c. 1890-1892), procedente de la National Gallery
introduce en el universo de formas geométricas dominadas por cubos, esferas, cilindros y conos que después adoptarían pioneros del cubismo como Braque, Derain, Dufy y Lhote.
Los desnudos de Cézanne responden a una composición clásica aunque y muestra unos cuerpos difuminados, como a medio acabar, que se funden con la naturaleza.
'Joven descansando', de 1887
Una leyenda desfigura su persona y su arte, pero él fue el primero que alimentó esa leyenda. Decía que su propensión hacia lo primitivo y lo que llamaba sin reparo lo salvaje le venían de su origen inca, pero en realidad era sobrino nieto del último virrey español en el Perú colonial. Atravesó más de medio mundo en busca del paraíso terrenal de Tahití, pero su fascinación por la isla y por Oceanía la descubrió visitando la gran exposición colonial de París en 1889, en la que los nativos de diversos dominios eran presentados casi como animales exóticos en un zoo, en el interior de chozas y vestidos con sus ropas tribales, ocupados en danzas y en tareas domésticas siempre pintorescas. Había empezado a pintar justo en el momento en el que los impresionistas celebraban la inmediatez de las percepciones, la vida contemporánea, los paisajes próximos de la ciudad o del campo francés; pero él había preferido muy pronto representar lo escondido y no lo visible, los sueños y las leyendas que forman la raíz de la psique humana y no las impresiones accidentales y fugaces.
Monet pintaba estaciones y puentes de ferrocarril, atmósferas contaminadas y afantasmadas por los humos industriales; Seurat o Degas o Toulouse-Lautrec se sumergían en los espectáculos nocturnos de París y en los cafés alumbrados por las luces de gas, en una especie de metódica ebriedad del presente.
Gauguin buscaba la perduración del mundo arcaico en las provincias, y las mujeres francesas que le gustaba pintar no vestían a la última moda, sino con los pesados ropones y las cofias medievales de las aldeas de Bretaña.
Iba descartando arcadias sucesivas a la misma velocidad que las descubría: la Martinica, la Bretaña brumosa, la Provenza en la que su pobre amigo trastornado Vincent van Gogh quiso fundar con él una comunidad de artistas que trabajarían con una integridad de socialismo primitivo y pintarían jubilosamente al aire libre y al sol. Pero cuando finalmente lo abandonó todo y emprendió la travesía a Tahití —había abandonado previamente a su mujer y a sus hijos— no lo hizo con las manos vacías: llevaba consigo un gran baúl lleno de libros, de láminas y postales de arte, un catálogo visual de la cultura europea que dejaba atrás, y con la que no rompió por mucho que fingiera que abjuraba de ella igual que del orden burgués y de las ortodoxias del catolicismo.
Se dedicaba con el mismo empeño: el dibujo, el grabado en madera, la escultura, los monotipos de acuarela, la ilustración, la escritura, o esa técnica inventada por él que está entre el grabado, la pintura y el dibujo, la transferencia de óleo. Gauguin exploraba técnicas nuevas igual que buscaba nuevos escenarios o nuevas aventuras amorosas, y lo que descubría o le gustaba mucho en un medio lo trasladaba a otro, logrando simultaneidades inusitadas, resonancias y continuidades visuales que dan una unidad profunda a todo su trabajo.
Paul_Gauguin,_Nafea_Faa_Ipoipo-_1892
Nafea faa ipoipo (¿Cuándo te casarás? en tahitiano
Adquirida por un comprador catarí a cambio de 300 millones de dólares (270 millones de euros).
La pinta en 1892, durante su primer viaje a Tahití, y él tiene otra idea del paraíso. Por eso, los colores de la Naturaleza que representa no son reales, son los que hay en su imaginación. Es una obra cargada de códigos y forma parte de la serie de cuatro telas dedicadas a las preguntas. Cuando la pinta, él ha huido de Europa buscando un paraíso que solo está en su imaginación".No hay duda de que la belleza contenida en ese lienzo de 101,5 cm × 77,5 centímetros es apabullante. Los colores del paisaje polinesio inventado por el artista rodean a dos hermosas jóvenes. Una de ellas es Tehe’amana, la muchacha con la que Gauguin se casó cuando ella contaba solo 13 años y mientras su esposa oficial y sus cinco hijos seguían viviendo en Dinamarca. Algunos expertos han considerado que la mujer del primer plano busca marido debido a que lleva una flor en su oreja mientras que la otra sería la encargada de buscar al futuro esposo, por eso al fondo se vislumbran dos figuras paseando
723 GAUGUIN
Camille Pissarro (Santo Tomás, Antillas, 1830-París, 1903)
nunca abandonaría ese credo. Tampoco dejaría atrás a aquellos muchachos (Monet, Cézanne, Gauguin, Renoir), compañeros de caballete nacidos una década después que él y con vivencias tan distintas a las suyas: Pissarro, hijo de padre judío y madre criolla, nació en ultramar y aprendió a pintar en París y en Venezuela, antes de entregarse a la vida rural solo interrumpida por la agitación urbana cuando ya no quedó más remedio.
767 PISARRO
La crítica ha sido feroz y despiadada con Pierre-Auguste Renoir (1841-1919): sus temas (mujeres, niños, flores, frutas), sus colores pastel, sus desnudos sensuales y hedonistas le han llevado a que lo tilden de pintor cursi, kitsch, Lo tacharon de artista banal que no sabía dibujar e incluso de machista por su forma de abordar a la mujer en su trabajo.
la mujer. Fue su principal tema de inspiración. la alegría de pintar, a la celebración de la vidadesde las modernas parisinas de su etapa impresionista en los 70 (aunque se le conoce como uno de los grandes popes del impresionismo, tan solo perteneció a este grupo durante diez de sus cincuenta años de carrera), pasando por sus escenas intimistas (en «Maternidad», presente en la muestra, pintó a su mujer amamantando a su hijo Pierre), su mirada al clasicismo de Ingres, Rafael, Tiziano y Veronés, tras su viaje a Italia en 1881-82, donde superó una aguda crisis creativa; sus escenas voyeuristas de la mujer en la toilette, hasta el esplendor rubensiano de los últimos años, en los que un anciano postrado en silla de ruedas, aquejado de artritis reumatoide, pintaba como podía carnales bañistas que semejan ninfas en la Arcadia.Funde mujer y naturaleza, clasicismo y modernidad.
las bañistas» (considerado el testimonio pictórico de Renoir y uno de los cuadros más bellos pintados nunca, según Matisse
«El baile en el Moulin de la Galette», el Renoir más célebre y una de las obras maestras de la Historia del Arte. Icono del impresionismo,
Degas, gran innovador en la forma y el contenido de sus obras, se distinguió a lo largo de su carrera por plasmar las imágenes urbanas de la sociedad que le rodeaba en París y que transcurría entre cafés o cuartos de baño. Igualmente, las prostitutas son cotidianas en su obra y aparecen con piezas como «El cliente» o «El nombre de la Madame».
La mujer, en términos generales, como en otros casos de pintores impresionistas, es una constante en sus piezas, entre ellas sus icónicas bailarinas, con las que, según Hauptman, Degas buscaba «experimentar con el movimiento». «Dos bailarinas», «Bailarina en escenario con ramo» o «Clase de danza»
EDGAR DEGAS: “La clase de danza", c.1874 - óleo sobre lienzo, 83.2 x 76.8 cm - Musée d’Orsay, Paris
EDGAR DEGAS: “L'absinthe (bebedores de absenta)", 1876 - óleo sobre lienzo, 92-68 cm. - Musée d’Orsay, Paris -
643 Berthe Morisot
Las pinturas se muestran en orden alfábetico siguiendo el nombre de su autor. Haga click sobre una pintura para ver la imagen a alta resolución
Cézanne es quizás el mayor maestro del bodegón de cualquier época, y esta brillante pintura constituye una de sus composiciones más ambiciosas. Este grupo de figuras podrían por ellas mismas constituir una excepcional naturaleza muerta, pero Cézanne nos ha reservado una extraordinaria ilusión en forma de cesta de frutas. ¿Dónde está esta cesta? ¿Colocada en un muy inestable equilibrio en la esquina superior derecha, o, en un complejo juego de perspectiva, se halla sobre el suelo al igual que la pieza de madera que se intuye en el extremo derecho de la pintura?
PAUL CÉZANNE: “Los jugadores de cartas”, 1893-96 - óleo sobre lienzo, 47- 56 cm. - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Esta es una de las versiones más desarrolladas de las numerosas vistas que Cézanne pintó de la Montaña Sainte-Victoire. Es una obra que podríamos denominar cubista antes del cubismo: la montaña triangular y los elementos de la pradera –tanto geográficos como edificatorios- adquieren volumen no gracias a la perspectiva, sino a la superposición de planos cromáticos. Cézanne ha introducido elementos vegetales en primer plano, delimitando y enfatizando la vista de la montaña y la pradera.
PAUL CÉZANNE: “Grandes bañistas”, 1906 - óleo sobre lienzo, 208 - 251 cm. - Philadelphia Museum of Art - ver imagen a alta resolución
Este es el mayor lienzo pintado por Cézanne, y una fabulosa culminación a la serie de los "bañistas". La pintura es deudora de alguna de las mejores obras de Tiziano, como el "Bacanal", mientras que la representación casi escultórica del cuerpo humano entronca esta pintura con los frescos de Miguel Ángel en el Vaticano. Otras dos versiones "completas" de los "bañistas" existen, una en el Museo de Arte moderno de Nueva York, y otra en la Galería Nacional de Londres.
Las raras formas y posturas de las personas desnudas son similares a las formas que da a los troncos de los árboles que pinta agrupados y abrazos en los bosques. La similitud es tal que algunas teorías apuntan a que los desnudos son meras ensoñaciones nacidas a partir de su obsesiva mirada sobre los arbolados; una contemplación obsesiva en la que algunos encuentran claves para desvelar obsesiones sexuales no resueltas.
PAUL GAUGUIN - "Le Christ jaune (El Cristo amarillo"), 1889 - óleo sobre lienzo, 91.1-73.4 cm. - Albright-Knox Art Gallery, Buffalo - ver imagen a alta resolución
Esta obra puede ser considerada uno de los orígenes de la pintura simbolista, junto con "El Cristo verde", y es un claro precedente a las pinturas religiosas que Gauguin creó en la Polinesia ("Ia Orana Maria", "Maternidad"), pero empleando como modelos a mujeres bretonas en lugar de chicas de la Polinesia. El Cristo amarillo también aparece en un famoso autorretrato del artista hoy en el Museo de Orsay en París
Gauguin viajó a los trópicos buscando una redención artística, una búsqueda de lo primitivo y exótico para purificar su arte. "Mata Mua (en tiempos remotos)" es una fascinante composición dividida por un gigantesco árbol que se alza majestuoso sobre un río de color púrpura. Las dos mujeres de la derecha representan en presente de Tahití, mientras el grupo de mujeres que adoran a la enorme estatua del ídolo son una representación del pasado, la vida primitiva de Tahití
PAUL GAUGUIN - "¿De dónde venimos? ¿Quienes somos? ¿A dónde vamos?", 1897 - óleo sobre lienzo, 139- 375 cm. - Boston, Museum of Fine Arts - ver imagen a alta resolución
La escena burguesa se desarrolla bajo una potente luz de “plein air”. Tres planos de tierra, mar y cielo dividen y jerarquizan la composición, organizada verticalmente por las dos banderas que ondean vivamente por la suave brisa del océano. La pintura tiene un encanto tal que nos sentimos inmediatamente tentados a sentarnos en una de las sillas vacías a disfrutar de esta plácida tarde de domingo.
CLAUDE MONET – "Impresión, salida de sol" (1873) - Paris, Musée Marmottan - ver imagen a alta resolución
CLAUDE MONET – “Meules (almiares, deshielo)” - 1891 - óleo sobre lienzo - Hill-Stead Museum, Farmington - ver imagen a alta resolución
Entre 1890 y 1891 Monet realizó una serie de 15 lienzos representando unos almiares en las afueras de Giverny. Kandinsky tuvo la oportunidad de ver uno de estos almiares en una exposición de Moscú en 1895, y quedó impresionado hasta el punto de sugerirlo como la primera obra abstracta de la pintura: "Y de pronto, por primera vez, vi un cuadro. Leí en el catálogo que se trataba de un montón de heno, pero yo no podía reconocerlo (.) Me di cuenta de que faltaba el objeto del cuadro (.) Lo que tenía perfectamente presente era la insospechada y hasta entonces oculta fuerza de la paleta"
CLAUDE MONET – “Poplars au bord de l'Epte, (álamos al borde del Epte, vista de la marisma)” - 1891 – óleo sobre lienzo, 88- 93 cm. - USA, colección privada - ver imagen a alta resolución
Calle de Saint Honoré después del mediodia, efecto de lluvia' por Camille Pissarro (1897 / 98)
PIERRE-AUGUSTE RENOIR: "Moulin de la Galette", 1876 - óleo sobre lienzo, 131-175 cm. - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
Esta pintura ha sido descrita en ocasiones como "la pintura más bella del siglo XIX". La escena describe uno de los numerosos bailes que se celebraban en el Molino de la Galette , uno de los locales de diversión más frecuentados de Montmartre y punto de encuentro para bohemios y artistas como Toulouse-Lautrec, van Gogh o el propio Renoir.
PIERRE-AUGUSTE RENOIR: "Le déjeuner des canotiers (el almuerzo de los barqueros)", 1880-81 - óleo sobre lienzo, 129.5 × 172.7 cm - Washington, Phillips Collection - ver imagen a alta resolución
"Tarde de domingo en la Isla de La Grande Jatte" es la obra maestra de Seurat (quién pasó más de dos años pintando este lienzo, además de crear más de medio centenar de bocetos y dibujos preparatorios), el mejor ejemplo de arte puntillista, y un icono de la pintura post-impresionista.
PAUL SIGNAC: "Le Palais des Papes, Avignon (El Palacio Papal, Avignon)", c.1900 - óleo sobre lienzo, 73.5-92.5 cm. - Paris, Musée d'Orsay - ver imagen a alta resolución
VINCENT VAN GOGH: “La chambre de Van Gogh à Arles (La habitación del artista en Arles)”, 1889 - óleo sobre lienzo, 73-92 cm. - Chicago, Art Institute - ver imagen a alta resolución
Pierre Bonnard (Fontenay-aux-Roses, 1867-Le Cannet, 1947)
Forma parte de ese peculiar club de artistas que han logrado desarrollar su obra siguiendo exclusivamente el dictado de su gusto personal. Singular y valiente, como le calificó Matisse, su modelo en pintura fue Gauguin y su pasión, la estampa japonesa. Con una intensa fascinación por el color y el mero disfrute de la pintura, sus cuadros son espectaculares estampas tanto del interior de las ciudades como de la vida en el campo.
En 1888, con apenas 20 años, fundó el grupo de los nabis junto a sus compañeros de la Académie Julian Denis, Vuillard, Ranson y Sérusier. para reaccionar contra el impresionismo. El grupo, todos ellos adoradores de Gauguin, se autodenominó como profetas (significado de la palabra “nabi” en hebreo) y en su declaración de intenciones anunciaron que querían plasmar en sus pinturas una verdad que fuera más allá del mundo visible a través de la exaltación del color, la simplificación de las formas y la trascendencia mística y enigmática de sus composiciones.
su etapa nabi. Desde un primer momento, asume en sus cuadros la estructura del biombo, de manera que divide la tela en estructuras independientes. Aquí están ya sus paneles verticales en los que alude a mundos remotos y misteriosos a través de una auténtica exaltación del color, la simplificación de las formas y la trascendencia mística y enigmática de sus composiciones.
Vienen después sus series dedicadas a escenas de interiores, en general protagonizadas por grupos familiares en los que narra escenas cotidianas a través de primeros planos y perspectivas cortadas de manera brusca para entrar la composición en un objeto cualquiera (unas manos, el pan). laexaltación de la vida y la alegría de vivir contrastan con una angustia existencial. Sus obras tienen un poso de melancolía, de soledad... En sus interiores –más ensoñaciones que reales–, suele retratar la vida familiar. Los personajes están ensimismados, absortos en sus pensamientos. Parecen tristes, no hablan, ni siquiera miran al espectador.
Cotizado y reconocido aunque muy criticado por muchos colegas al final de su vida Bonnard eligió el retrato como el género perfecto para representar la realidad más próxima. Aquí destacan los realizados a su esposa, Marthe, a su amante Renée Monchaty, su cuñado Claude Terrasse, sus amigos Thadée y Misia Sert y sus marchantes, los hermanos Bernheim-Jeune. Su gran amiga Misia fue responsable gigantescos paneles que utilizó para decorar su comedor parisino. Misia, pianista y esposa del pintor modernista Josep Maria Sert, marcó los gustos de las familias pudientes de la época, de manera que a Bonnard le llovieron los encargos. Sin apenas espacio, Bonnard recreó su versión de la Arcadia en todos estos paneles, el mundo en el que a él le hubiera gustado vivir.
Marthe de Méligny, primero amante y después esposa, que aparece en muchos de los lienzos. Celosa y obsesiva, con un carácter muy atormentado, la retrata mientras se da sus baños terapéuticos.desnudos, que desbordan sensualidad y erotismo:
siempre persiguió la Arcadia para inmortalizarla en su pintura, donde hombre y naturaleza vivieran en armonía.
hermosos paisajes donde los intentísimos colores del exterior se cuelan en los interiores, una manera casi mística el mundo real., .gusto por una estética decorativa,

References: resolución

 resolución

 resolución

 resolución

 resolución

 resolución

 resolución

 resolución

 resolución

 resolución

 resolución

 resolución