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Timestamp: 2019-08-22 16:24:36+00:00

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Todo lo que hay que saber sobre la nueva guía de contratos del SEPE
08 de diciembre de 2016 | 08:00
Completo análisis sobre los 4 tipos de contratos que aparecen en la nueva guía del SEPE
La publicación de la nueva guía de contratos por parte del SEPE es un acontecimiento de fundamental importancia para todos los autónomos, empresas y trabajadores del país. Conocer las posibles ventajas fiscales que implica uno u otro contrato, saber las condiciones específicas que deben seguirse en cada uno de ellos y, en definitiva, conocer las posibilidades que el sector laboral español brinda a los contratadores (y los derechos que otorga a los contratados) constituyen finalidades que justifican sobradamente la anterior afirmación.
El SEPE es el acrónimo del Servicio Público de Empleo Estatal, un organismo de carácter autónomo adscrito al Ministerio de Empleo y que forma el Sistema Nacional de Empleo junto a los Servicios Públicos de Empleo de las Comunidad Autónomas. Es el organismo marco que determina las condiciones estatales en materia de empleo y está facultado para establecer la normativa precisa en aspectos como, por ejemplo, la contratación.
El SEPE ha venido asumiendo las funciones del antiguo Instituto Nacional de Empleo (el popular INEM) desde 2003 y promoviendo, diseñando y desarrollando medidas y acciones para el fomento del empleo. Dichas medidas y acciones son, a su vez, de desarrollo autonómico. Las misiones de este organismo son contribuir al desarrollo de la poltica de empleo, realizar la gestión del sistema de protección por desempleo y ejercer como garantía respecto de lo informado en relación al mercado laboral. En definitiva, busca la inserción y permanencia en el mercado laboral de la ciudadanía.
En este contexto, el SEPE pone a disposición del público una serie de publicaciones oficiales de su propia elaboración, incluidas en el programa editorial del Ministerio correspondiente y que sirven como soportes informativos y difusores de las actividades desarrolladas en este campo por la Administración. Es en ese contexto en el cual se enmarca la publicación de la nueva guía de contratos para 2016.
Según esta nueva guía, en el ordenamiento español existen, en la actualidad, 4 tipos de contratos diferenciados: contrato indefinido, contrato temporal, contrato de prácticas y contratos de formación y aprendizaje. Se parte de esta realidad para realizar el siguiente análisis.
Por contrato indefinido se entiende aquel que se concierta sin establecer límites de tiempo en la prestación de los servicios. Estos contratos pueden tener carácter verbal o escrito y cubrir trabajos realizados a jornada completa, parcial o para la celebración de servicios fijos discontinuos.
Este tipo de contratos podrá ser, en algunos casos, beneficiario de incentivos a la contratación, dependiendo de las características específicas. Así, por ejemplo, existen diversos incentivos en contratación indefinida a personas con incapacidad, consistentes en una subvención de 3.907 euros a cada contrato a jornada completa que se realice. Además, en esa situación, las corporaciones pueden beneficiarse de bonificaciones en sus aportaciones a la Seguridad Social, que pueden oscilar entre los 4.500 euros y 6.300 euros anuales para trabajadores masculinos y femeninos con de más de 45 años y que tengan unas severas discapacidades. En esos casos, las empresas estarían obligadas a mantener a esos trabajadores en sus puestos de trabajo, por lo menos, durante 3 años; o sustituirlos por otros obreros que tengan discapacidad en casos de cese voluntario, despido procedente o extinción de la relación laboral por causas justificadas.
La normativa general para los contratos indefinidos aparece contenida en el Real Decreto Legislativo 2, de 2015, publicado el 23 de octubre; y el Real Decreto 1424 del año 2002, publicado el 27 de diciembre y mediante el cual se aprueba y regula la comunicación del contenido de los contratos de trabajo y sus copias básicas a los Servicios Públicos de Empleo y el uso de medios telemáticos en relación con aquella.
Por contrato temporal se entiende el que tiene por objeto el establecimiento de una relación de carácter laboral entre trabajador y empleado por un tiempo determinado. Podrá celebrarse a jornada completa o parcial y se formalizará habitualmente por escrito. Podrá ser verbal únicamente cuando la situación de eventual por circunstancias de la producción haga que su duración sea inferior a 4 semanas a jornada completa. Como situaciones de temporalidad, se interpretan aquellas causadas por el objeto de la contratación (situaciones de obra o servicio, eventualidad por circunstancias de la producción o interinidad), las que vienen dadas por su finalidad de incentivo del empleo (fomento del empleo en personas con discapacidad, trabajadores en situación de exclusión social, relevo, jubilación parcial y otras) y las que son temporales por su función específica (como el impulso a la actividad investigadora en un proyecto específico, la formación doctoral y otras análogas). También existe dicha temporalidad en supuestos de trabajadores penados en instituciones penitenciarias o casos de menores y jóvenes internados en centros y sometidos a régimen de internamiento.
Esta contratación temporal puede ser objeto de incentivos a la contratación, siempre que se cumplan los requisitos marcados. El uso indiscriminado de esta figura o el incumplimiento de algunas de las obligaciones previstas en dicha figura harán que la contratación temporal se convierta automáticamente en indefinida.
La normativa específica que regula, de forma general, los contratos temporales, aparece en el artículo 15 del Real Decreto Legislativo 2 del año 2015, aprobado el 23 de octubre y en el que se aprueba el texto refundido del Estatuto de los Trabajadores.
El contrato en prácticas será el que marque sus objetivos en la obtención por el trabajador de la práctica laboral adecuada a los estudios realizados de su nivel. No se trata únicamente de adquirir experiencia en un trabajo determinado, sino que consiste en que esa experiencia influya de forma efectiva sobre los estudios realizados. Este tipo de contratos puede realizarse con quienes tengan un título expedido por una universidad o uno de formación profesional en grado medio o superior y también con los que posean un título oficial reconocido como equivalente, de acuerdo a la normativa.
Estos contratos pueden implicar incentivos a la contratación, especialmente, en casos de trabajadores jóvenes o con algún tipo de discapacidad.
Este tipo de contratos forzosamente debe realizarse por escrito. Si no se observa este requisito, el contrato se presumirá como de jornada completa y por tiempo indefinido, salvo prueba acreditada en caso contrario.
La normativa aparece recogida en el Estatuto de los Trabajadores; en el Real Decreto 488 del año 1998, que desarrolla la anterior norma; en el Real Decreto 63 del año 2006, publicado el 27 de enero; o en la Ley 35 del año 2010, publicada el 27 de septiembre.
El contrato para la formación y el aprendizaje se configura como un instrumento pensado para favorecer la inserción laboral y, al mismo tiempo, la formación de personas jóvenes. Por ello, se busca un régimen de alternancia temporal en una actividad laboral retribuida en una empresa junto a otra de carácter formativo recibida en el marco del sistema de formación profesional o del sistema educativo. En otras palabras, con este tipo de contrato se busca que los jóvenes puedan ir incorporándose paulatinamente al mercado laboral sin dejar de lado su formación en ese u otros campos.
La actividad de formación que debe realizar el joven tiene que ser la que posibilite para obtener un título de formación profesional o una certificación académica y tendrá una relación con la actividad laboral desarrollada en su lugar de prestación de los servicios. El período establecido para la formación ha de coincidir con el de la duración de la vigencia del contrato. Además, estos contratos podrán ser beneficiados con incentivos a la contratación, siempre en relación al tamaño de la empresa. Ese incentivo podrá llegar a ser la reducción del total en las cuotas que la empresa aporta a la Seguridad Social sobre el trabajador contratado y hasta esa misma cantidad y mismo porcentaje de las cuotas empresariales que aporta a la Seguridad Social, siempre que la plantilla sea inferior a 250 trabajadores. Aparte, agotado este contrato denominado como de formación y aprendizaje, el hecho de que se convierta en un contrato indefinido faculta a las empresas a una reducción en las cuotas para la Seguridad Social de 1.500 euros durante los primeros 36 meses del nuevo contrato indefinido, siempre que el trabajador sea un hombre; y la cifra alcanzará los 1.800 euros, si es una mujer.
Este contrato no puede ser realizado de forma verbal y tendrá que estar formalizado en los modelos oficiales establecidos por el Servicio Público de Empleo Estatal.
La normativa específica para este tipo de contratos aparece en el ya citado Real Decreto Legislativo 2 del año 2015, que aprueba el Texto Refundido del Estatuto de los Trabajadores; en el Real Decreto 1529 del año 2012, de fecha 8 de noviembre, en el cual se regula el contrato orientado a la formación y al aprendizaje y se establecen los principios de la llamada formación doble; en la Ley 11 del año 2013, publicada el 26 de julio de ese año; en el Real Decreto-Ley 16 del año 2013, publicado el 20 de diciembre; y en la Orden ESS/2518, publicada el 26 de diciembre del año 2013.
Tags: Contratos, SEPE

References: Real Decreto 
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 artículo 15
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