Source: https://gradoceroprensa.wordpress.com/2017/05/24/libertad-de-trabajo-en-mexico-expectativa-o-realidad/
Timestamp: 2017-06-26 20:36:24+00:00

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Libertad de Trabajo en México: ¿Expectativa o realidad? – Grado Cero Prensa
24 mayo, 2017	Libertad de Trabajo en México: ¿Expectativa o realidad?	Po Jacqueline Martínez Núñez
Médico, abogado, arquitecto, químico, astrólogo…, son algunas de las profesiones que hoy en día podemos ejercer dependiendo de nuestros gustos y de nuestras aptitudes; somos “libres” de decidir sobre la profesión, industria, comercio o empleo al que nos dedicaremos. El Dr. Burgoa señala que la libertad de empleo es una de las garantías que contribuyen a la felicidad humana, pues es el propio individuo quien tiene la facultad de elegir la ocupación que más le convenga para conseguir los fines que se ha propuesto.
La libertad de trabajo es una prerrogativa que implica podernos dedicar a la actividad que queramos (bajo las limitaciones de la ley) y recibir a cambio una remuneración económica, la cual nos permitirá satisfacer nuestras necesidades; pero también es un deber social porque si queremos obtener algún tipo de satisfactor debemos trabajar, pues es el medio idóneo-legal para conseguirlo. El Estado impone a todos su miembros el deber de trabajar, de desarrollar una labor provechosa y útil para la sociedad, dejando al arbitrio de cada quien elegir cuál será esa labor.
Si bien es cierto, el artículo 5 de nuestra Constitución consagra el derecho a la libertad de empleo en nuestro país, y las leyes secundarias (como la Ley Federal del Trabajo) reglamentan todo lo relativo a aquél, cabe preguntarnos ¿es suficiente que dicho derecho esté en nuestra Carta Marga? ¿Qué pasa en la realidad? ¿Realmente tenemos ese derecho de manera plena o está limitado y subordinado a circunstancias políticas, económicas y/o culturales? En las siguientes líneas me dedicaré a responder todas estas interrogantes.
A continuación analizaré sólo algunos párrafos de dicho artículo.
Nuestra Carta Magna, señala que:
“Articulo 5. A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos. El ejercicio de esta libertad sólo podrá vedarse por determinación judicial, cuando se ataquen los derechos de tercero, o por resolución gubernativa, dictada en los términos que marque la ley, cuando se ofendan los derechos de la sociedad. Nadie puede ser privado del producto de su trabajo, sino por resolución judicial…”[1].
En este párrafo se abordan temas de suma importancia. Primero, cuando dice “A ninguna persona…” entendemos que todos somos iguales ante la ley y por tanto, este derecho va dirigido a todas las personas físicas[2] que habiten en territorio nacional independientemente de su condición particular (sexo, nacionalidad, color, edad[3], etc.). Posteriormente se señala que no puede impedírsele, es decir, que esas personas son libres de realizar cualquier actividad humana, intelectual o material, siempre que cumpla con los siguientes requisitos:
Que esa actividad sea lícita;
Que no se ataquen derechos de terceros, i.e., que el ejercicio de ésta, aún siendo lícita, no perjudique los derechos de otros, puesto que de actualizarse este supuesto, la autoridad judicial puede prohibir la realización de la misma mediante una sentencia judicial, recaída en un proceso previo. Y;
Que no ofenda a los derechos de la sociedad, o sea que no afecte al orden público porque el ejercicio de una actividad que produzca ésta consecuencia puede vedarse por resolución gubernativa.Solo una ley, desde los puntos de vista formal y material, puede fijar los casos generales en que el ejercicio de la libertad de trabajo lesione los derechos de la sociedad, y constituir, en consecuencia, el fundamento legal de una resolución gubernativa que lo vede.
Como podemos observar, la libertad de empleo es un derecho parcial, puesto que se tiene que ajustar a las citadas limitaciones, para salvaguardar el interés general; sería injusto que una persona satisficiera su interés a costa o en perjuicio de otro, iríamos en contra del principio de igualdad ante la ley.
Finalmente se señala que “nadie puede ser privado del producto de su trabajo sino por resolución judicial” el fundamento de ello lo encontramos en el padre de los derechos humanos, John Locke, quien estableció que la primera propiedad que tienen los hombres es sobre su persona y por lo tanto, todo lo que realicen con su cuerpo les pertenece; son dueños de los frutos que sean producto de su esfuerzo, por ello la ley debe proteger todo lo que se obtenga por medio de éste.
No obstante existe una excepción constitucional a esto, pues según el artículo 123, fracción VIII, cuando el producto del trabajo sea el salario mínimo, éste no podrá ser objeto de privación ni siquiera por la autoridad judicial[4]. [5]
“Art.5.-…nadie podrá ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa retribución[6] y sin su pleno consentimiento, salvo el trabajo impuesto como pena por la autoridad judicial, el cual se ajustará a lo dispuesto en las fracciones I y II del artículo 123[7].
(Reformado mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1974).
…El estado no puede permitir que se lleve a efecto ningún contrato, pacto o convenio que tenga por objeto el menoscabo, la pérdida o el irrevocable sacrificio de la libertad de la persona por cualquier causa. (Reformado mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 28 de enero de 1992).
Tampoco puede admitirse convenio en que la persona pacte su proscripción o destierro, o en que renuncie temporal o permanentemente a ejercer determinada profesión, industria o comercio. (Reformado mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1974)…”.
Estos párrafos me parecen muy relevantes ya que señalan un elemento fundamental en el trabajo: la retribución o remuneración, es decir, el pago que merecemos por prestar algún servicio, mismo que debe (o debería) ser proporcional con la naturaleza misma del servicio que se preste, así como en consonancia con las dificultades de su ejercicio. En vista de ello, el Estado no puede imponer al individuo ninguna labor que no sea retribuida. En otras palabras, prohíbe la esclavitud.
Y ¿qué es la esclavitud? Es la ausencia de libertad; es la relación que implica el completo y absoluto dominio de una (o varias) persona(s) sobre otra(s).Es un fenómeno que existe desde la Antigüedad cuando se tomaban como esclavos a los prisioneros de guerra sometiéndolos a tratos degradantes y violentos, para que realizaran trabajos excesivos con el fin de satisfacer las necesidades de sus “amos” y sin remuneración alguna, pero con la Ilustración y la Revolución Francesa muchos países comenzaron a abolirla y hoy en día está prohibida, tanto a nivel internacional (Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 4to), como a nivel nacional (artículos 2do y 5to párrafos 5 y 7 de la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos).
Sin embargo, cabe preguntarse ¿realmente la esclavitud es cosa del pasado? Evidentemente no, sólo que el hombre se han encargado de disfrazarlo u ocultarlo bajo instituciones análogas a éste fenómeno. La esclavitud hoy tiene un nuevo sinónimo: explotación laboral.
En la actualidad la mayoría de las grandes empresas contratan “mano de obra barata” es decir, ofrecen trabajo a cambio de sueldos mínimos, y sin ningún tipo de prestaciones. Muchas personas los aceptan puesto que su nivel socio-económico es tan bajo que no tienen otras alternativas, lo cual beneficia a los grandes empresarios pues a más trabajadores, más producción, y por ende más ganancia pero ¡para ellos!… La mano de obra mexicana es más barata que en China[8], y, ¿qué hace el gobierno para frenar esta situación? Desde mi punto de vista, nada simple y sencillamente porque la mano de obra barata atrae a los inversores lo cual beneficia a la economía nacional.
Lamentablemente vivimos en una época en donde el dinero está por encima de la dignidad, salud y bienestar de las personas. Existen millones de individuos que trabajan de sol a sol desarrollando algún empleo (cualquiera, aún sin que les guste) y lo que ganan apenas si les sirve para adquirir bienes y servicios elementales, entonces cabe preguntarse ¿en dónde queda la libertad de empleo para aquéllas personas que tienen que trabajar en “donde quepan, o en donde puedan”? Si bien no se les obliga a renunciar al trabajo que ellos deseen, pero de alguna manera se ven atados a aceptar aquel empleo que les permita obtener alimentos, ropa, vivienda, etc., sin ser éste el que ellos quieran.
La libertad de empleo tiene dos sentidos; el primero implica la ausencia de obstáculos para realizar la actividad, profesión, industria que queramos; el segundo se refiere a que el Estado debe proporcionarnos las condiciones adecuadas para realizar esta actividad.
Como ya se mencionó con anterioridad, somos libres de decidir sobre la profesión, oficio, industria, etc. que ejerceremos durante nuestras respectivas vidas, siempre que se cumplan las condiciones establecidas por la ley, pero ¿es suficiente con que el trabajo al que nos dedicaremos sea el que nosotros elijamos, que sea lícito y no dañe a derechos de terceros o atente contra el orden público para decir que existe, en la práctica, la libertad de empleo en México? Evidentemente no.
¿Por qué? Para explicar ello ejemplificaré con el caso de Ana, una maestra de primaria[9] a la cual le apasiona impartir conocimientos a sus alumnos pero el poblado rural donde ella vive sólo tiene una pequeñísima escuela que no cuenta con electricidad, ni con los materiales didácticos necesarios para que ella y los demás docentes impartan su cátedra porque, entre otras razones, debido a las malas condiciones económicas de la población de ese lugar, los niños no tienen la posibilidad de ir a la escuela, por lo que el gobierno municipal decidió dejar de invertir en educación y pagar a los profesores de la zona un salario excesivamente bajo por la falta de alumnos.
Ello tuvo como consecuencia que Ana decidiera dejar de dar clases y en lugar de ello, conseguir un empleo en una fábrica textil extranjera. Aunque no es lo que a ella le agrada, el salario que obtiene ahí le permite sobrevivir día a día y tener una vida económica estable.
¿En dónde quedó la libertad de empleo? Yo pienso que la libertad laboral está subordinada a cuestiones económicas y políticas. Si el Estado no nos proporciona los medios para desenvolvernos en el área de las ciencias exactas, de la salud, de humanidades o de las artes, simple y llanamente no podemos hablar de “libertad laboral” porque cuando no tenemos las condiciones adecuadas para laborar o el salario que obtenemos es insuficiente para solventar nuestros gastos, nos vemos obligados a buscar otro empleo. ¿Cuántas personas no se encuentran en una situación similar? ¿Cuántas viven frustradas por desempeñar cargos que no les placen?
Lo que pretendo demostrar con esto es que no basta con que la ley reconozca a esta garantía constitucional o con que se cumplan los señalamientos legales para que hablemos de que ésta realmente se da en la práctica. Si bien dicha prerrogativa sólo nos faculta para decidir libremente sobre el empleo que ejerceremos, cuando no contamos con las condiciones socio-económicas suficientes para emprender, ejercer, y/o mantener dicho empleo, esta prerrogativa se ve afectada o desaparece dado que ponemos por encima de ésta a nuestras necesidades cotidianas, es decir, preferimos trabajar en lo que nos convenga -porque no nos queda de otra-, y no en lo que nos haga felices.
Burgoa Orihuela, Ignacio. Las garantías individuales, 1996, 2da.Ed., Porrúa, México.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 1917. Disponible en: http://info4.juridicas.unam.mx/ijure/fed/9/6.htm?s= [Fecha de consulta: 12 de mayo de 2016]
Martínez Víctor Jesús. Mano de obra mexicana ya es más barata que en China. 2010. Revista Énfasis. Disponible en: http://www.logisticamx.enfasis.com/notas/17645-mano-obra-mexicana-ya-es-mas- [Fecha de consulta: 12 de mayo de 2015]
Orozco Meza, Nayeli. Las 10 carreras mejor y peor pagadas en México, agosto 2015, Forbes. Disponible en: http://www.forbes.com.mx/las-10-carreras-mejor-y-peor-pagadas-en-mexico/ [Fecha de consulta: 13 de mayo de 2016].
[2] Según el artículo 23 de la Ley Federal del Trabajo, los mayores de dieciséis años pueden prestar libremente sus servicios, con las limitaciones establecidas en esta ley. Los mayores de catorce y menores de dieciséis necesitan autorización de sus padres o tutores y a falta de ellos, el sindicato a que pertenezcan, de la junta de conciliación y arbitraje, del inspector del trabajo o de la autoridad política.
[3] Cabe señalar que la ley establece algunas excepciones en materia mercantil; en cuanto a los menores de edad, no pueden ser comerciantes puesto que necesitan de un representante legal, y; en relación a los emancipados, para realizar actos de comercio es necesario cuenten con autorización previa judicial.
[4] Art.123, frac.VIII. El salario mínimo quedará exceptuado de embargo, compensación o descuento.
[5] Ver: Salario mínimo. La autoridad jurisdiccional puede ordenar el embargo sobre el excedente de su monto, para el aseguramiento de obligaciones de carácter civil o mercantil contraídas por el trabajador, en principio, sólo respecto del 30% de ese excedente. Semanario Judicial de la Federación. Tesis: 2a./J. 42/2014 (10a.)Décima época.2006672, Segunda Sala.
[6] Este término se traduce en el pago del salario mínimo, así como con el salario remunerador, que es el que, debiendo ser siempre superior al mínimo, se establece convencionalmente por patrón y trabajador atendiendo a diversos factores y circunstancias, como la dificultad de su realización, la capacidad económica del sujeto que la recibe, etc.
[7] Art. 123, toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social de trabajo, conforme a la ley. El Congreso de la Unión, sin contravenir a las bases siguientes, deberá expedir leyes sobre el trabajo, las cuales regirán:
II. La jornada máxima de trabajo nocturno será de 7 horas. quedan prohibidas: las labores insalubres o peligrosas, el trabajo nocturno industrial y todo otro trabajo después de las diez de la noche, de los menores de dieciséis años…
[8] Martínez Victor Jesús. Mano de obra mexicana ya es más barata que en China. 2010. Revista Énfasis. Disponible en: http://www.logisticamx.enfasis.com/notas/17645-mano-obra-mexicana-ya-es-mas-
[9] Según la revista Forbes, éste es uno de los 10 empleos peores pagados en México. Dentro de esta lista también encontramos a terapia y rehabilitación(Sueldo mensual: 8,676 pesos),; Tecnología y protección del medio ambiente( Sm: 8,303 pesos); Música y artes escénicas(s.m.8,193 pesos); Formación docente para otros servicios educativos(s.m.7,976 pesos); Formación docente para educación básica, nivel preescolar(s.m.: 7,676); Diseño(s.m.: 7,315 pesos)Lenguas extranjeras(s.m.: 7,315 pesos)Bellas artes(s.m.: 7,256 pesos); y, Orientación y asesoría educativa(Sueldo mensual: 6,726 pesos).
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References: artículo 5
 resolución 
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 artículo 123
 artículo 123
 artículo 4
 artículo 23