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Timestamp: 2017-09-24 19:52:41+00:00

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Julio César RIVERA Gustavo GIATTI Juan Ignacio ALONSO. SUMARIO: I.Introducción. II. Brevísimo epítome de los derechos personalísimos involucrados. - PDF
Julio César RIVERA Gustavo GIATTI Juan Ignacio ALONSO. SUMARIO: I.Introducción. II. Brevísimo epítome de los derechos personalísimos involucrados.
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Felipe Villalba García
1 La cuantificación del daño moral en los casos de lesión al honor, la intimidad y la imagen Julio César RIVERA Gustavo GIATTI Juan Ignacio ALONSO SUMARIO: I.Introducción. II. Brevísimo epítome de los derechos personalísimos involucrados. I. Introducción Un problema al que recurrentemente se enfrentan tanto las partes como los jueces consiste en precisar la cuantía de la indemnización por daño moralenloscasosdelesiónalaintimidad,alaimagenyalhonor. Está claro que la esencia del daño en cuestión impide fijar mecanismos matemáticos para su determinación, pero no es menos cierto que los repertorios de jurisprudencia evidencian notables diferencias en los resarcimientos otorgados en casos en principio similares, lo cual origina un amargo desconcierto entre los actores involucrados. Sin perder de vista la particularidad apuntada (producto, como ya dijimos, de la esencia de un daño que es único en cada caso), mas en la inteligencia de que un derecho más previsible coadyuva a lograr el loable propósito del preámbulo de afianzar la justicia, intentaremos establecer algunas pautas o criterios rectores que puedan servir como referencia para tener una idea más aproximada de cuál será la medida de la responsabilidad patrimonial que deberán afrontar aquellos que agredan los derechos personalísimos de una persona. Revista Latinoamericana de Derecho Año IV, núm. 7-8, enero-diciembre de 2007, pp
2 RIVERA / GIATTI / ALONSO II. Brevísimo epítome de los derechos personalísimos involucrados 1. El derecho al honor El Diccionario de la Lengua Española define el honor como la cualidad moral que nos lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo. En la segunda acepción lo caracteriza como la gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones del que se la granjea. En la tercera acepción agrega: honestidad y recato en las mujeres, y buena opinión que se granjean con estas virtudes. A su vez, al vocablo honra le atribuye los siguientes significados: a) estima y respeto de la dignidad propia; b) buena opinión y fama, adquirida por la virtud y el mérito; c) demostración de aprecio que se hace de alguien por su virtud y mérito, y d) pudor, honestidad y recato de las mujeres. En la doctrina jurídica se acepta mayoritariamente la definición de De Cupis, quien expresa que es la dignidad personal reflejada en la consideración de los terceros y en el sentimiento de la persona misma. 1 Se suelen distinguir dos aspectos del honor, el honor subjetivo que está dado por la autovaloración, el íntimo sentimiento que cada persona tiene de la propia dignidad y la de su familia, al margen de sus defectos y flaquezas, y el honor objetivo que es el buen nombre y la buena reputación objetivamenteadquiridosporlavirtudyelméritodelapersonaodelafamiliade que se trate, dentro del marco de sociabilidad del ser humano, es decir, la estimación ajena, fama o reputación. 2 El primero de estos aspectos aparece como una cualidad o atributo invariable que es común e inherente a todos los seres humanos en razón de sucondicióndetales;demodoquenoesadmisiblelaexistenciadepersonas carentes de honor subjetivo jurídicamente tutelable, o privadas de honor por causa de infamia, toda vez que a ninguna persona puede serle desconocida su propia dignidad como tal, sin perjuicio de que las circunstancias de hecho de cada caso puedan ser tenidas en cuenta para apreciar si ha existido o no menoscabo de la reputación; esto, a los fines de valorar la entidad del perjuicio reparable. 1 Cupis, A. de, I diritti della personalità, Milán, 1959, p Mosset Iturraspe, Jorge, Responsabilidad por daños, t. II-B, núm. 240, p
3 LA CUANTIFICACIÓN DEL DAÑO MORAL En cuanto al honor objetivo hay, en cambio, mucho de contingente y convencional, pues resulta preponderantemente de la conducta de cada individuo, y su apreciación depende de la opinión ajena y de las costumbres y culturas de cada época y de cada país. No obstante, desde el punto de vista normativo, esta clasificación didáctica carece de trascendencia, pues tanto la lesión a un aspecto como al otro recibe la misma sanción. 3 Distintas normas de nuestro ordenamiento protegen el derecho al honor. Así, el Código Penal contiene normas que sancionan los delitos de calumnias e injurias (artículos ); mientras que en el Código Civil, sólo las disposiciones de los artículos 1089 y 1090, ubicadas entre las reglas relativas a los delitos contra las personas, se refieren a las consecuencias de los delitos de calumnia e injuria (artículo 1089) y acusación calumniosa (artículo 1090). En el caso del delito de calumnia e injuria, 4 peseaquelanormaautoriza a la víctima a exigir una indemnización pecuniaria si probase que por la calumnia o injuria le resultó algún daño efectivo o cesación de ganancia apreciable en dinero, la doctrina y la jurisprudencia son contestes en que tal previsión no impide la reclamación de una indemnización por daño moral en los términos del artículo Más aún, lo corriente ha de 3 Cifuentes, S., Los derechos personalísimos, Buenos Aires-Córdoba, Lerner, 1974, p En tal sentido, se ha dicho que la disposición normativa abarca el delito de calumnia o de injuria de cualquier especie y resulta innecesario que el delito encuadre expresamente en la figura penal para que proceda la indemnización del artículo 1089 del Código Civil (Cifuentes, Santos, Código Civil comentado y anotado, Buenos Aires, La Ley, t. I, p. 832). Desde antaño se entiende que es injuria toda ofensa al honor que no llegue a ser calumnia: secometeinjuriacuandosedeshonra,desacreditaomenospreciaaotropormedio de palabras, escritos, etcétera... siempre que no se incurra en calumnia (CCrim. de Tucumán, 8 de agosto de 1955, J. A I-12). La injuria puede provenir de hechos o de palabras. Originándose en la prensa o en el decir o actuar de una persona cualquiera. Debe tener el acto cuestionado entidad suficiente como para deshonrar o desacreditar; de esa manera se dejan fuera las pretensiones de reparación de meras susceptibilidades (Mosset Iturraspe, Jorge y Piedecasas, Miguel A., Código Civil comentado, Responsabilidad civil. Artículos 1066 a 1136, Santa Fe, Rubinzal-Culzoni, 2003, p. 187). Se consideraron comprendidas dentro del artículo 1089 variadas situaciones. Así quedaron comprendidas dentro de su ámbito las agresiones de un director técnico de fútbol a un árbitro, el trabajador queimputaalteracionespsicóticasyfaltadecoherenciaasujefeporunamisiva,losinsultos telefónicos probados, el letrado insultado, agredido y calumniado por su ex cliente. 373
4 RIVERA / GIATTI / ALONSO ser que la injuria o calumnia se proyecte en una lesión espiritual generadora de un daño de esta especie. Por su parte, el artículo 1090 establece que en el caso de la acusación calumniosa, el delincuente, además de la indemnización del artículo 1089, deberá pagar al ofendido todo lo que hubiese gastado en su defensa, y todas las ganancias que dejó de tener por motivo de la acusación calumniosa, pero aquí el bien jurídico tutelado de manera directa no es el honor, sino la honestidad, concepto distinto que, incluso, comprende la libertad sexual. El Código Civil también sanciona de modo particular las actitudes, comisiones y conductas injuriosas de uno o ambos cónyuges que lesionen el honor, la dignidad y la estima personal del otro. Otros casos particulares de sanciones civiles por causa de injurias graves aparecen contemplados en los artículos 1858, 3747 y 3843 del mismo ordenamiento civil, los cuales autorizan, respectivamente, la revocación de donaciones, la desheredación y la revocación de legados, por las causas que indican. Adicionalmente cabe añadir que el honor puede también ser lesionado a través de un acto meramente culpable o aun del ejercicio abusivo de un derecho, como es el de informar, y el de la creación artística. Entre el derecho a la intimidad y el derecho al honor existe una notable vinculación, por lo que en tales casos no hay obstáculo para que dicho derecho encuentre una más generosa protección en el artículo 1071 bis del Código Civil, que amplía los factores de atribución y permite formas de reparación peculiares, como la publicación de la sentencia que admita la demanda de la persona afectada, criterio que ha sido expresamente acogido por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la que ha resuelto que no hay ningún obstáculo interpretativo para que, frente a la notable vinculación existente entre el derecho a la intimidad y el derecho al honor, este último encuentre una protección adicional en el artículo 1071 bis, que permite como forma de reparación no excluyente la publicación de la sentencia. Un caso especial lo constituye la lesión al honor a través de los medios de prensa. En tal sentido se ha señalado: 5 5 Rivera, Julio César, Responsabilidad de la prensa. Estado actual de la cuestión, Revista de Derecho de Daños, Santa Fe, núm. 8, p
5 LA CUANTIFICACIÓN DEL DAÑO MORAL Que la libertad de prensa no es un derecho absoluto salvo en lo que respecta a la inexistencia de censura previa. 6 Que el derecho a la libertad de prensa puede ser ejercido abusivamente, pero ello compromete la responsabilidad del medio. 7 Que la prensa tiene un deber genérico de veracidad, por ende la información que publica debe ser veraz, ser actual, tener un cierto interés general, y no debe ser presentada de manera distorsionada. 8 Cuando se trata de noticias que ofenden el honor de una persona, como pueden ser las policiales o tribunalicias, el órgano o medio de prensa se exime de responsabilidad indicando la fuente de la noticia, 9 usando un tiempo de verbo potencial, u omitiendo el nombre de los involucrados. En el caso de los funcionarios públicos, se considera que poseen un umbral más bajo de tutela, de donde los límites de la crítica permitida son más amplios que los de un mero particular, ya que si bien el funcionario goza de protección de su honor, las exigencias de esa protección deben 6 CSJN, 10 de diciembre de 1984, Ponzetti de Balbín, L. L B-120; 19 de noviembre de 1991, Vago, Jorge Antonio c/ediciones de La Urraca S. A. y otros. 7 CSJN, 15 de mayo de 1986, Campillay, L. L C-40; 12 de marzo de 1987, Costa, Héctor Rubén c/mcba y otros, Fallos: 310: CNCiv., sala A, 7 de julio de 1986, Gutiérrez Ardaya ; sala C, 27 de diciembre de 1989, E. D La tesis de la individualización de la fuente como causal de exención de la responsabilidad civil fue elaborada por la Corte en Campillay y luego delimitados sus alcances en Granada (CSJN, 26 de octubre de 1993, L. L A-237), Triaca (CSJN, 26 de octubre de 1993, L. L A-246), Espinosa (CSJN, 27 de octubre de 1994, J. A II-196), Acuña (CSJN, 10 de diciembre de 1996, L. L C-897) y Ramos (CSJN, 27 de diciembre de 1996, J. A. del 25 de febrero de 1998). De estos fallos surge el principio de que, en materia de asuntos de interés público, los medios de prensa son responsables por la difusión de una noticia falsa o inexacta cuando atribuyen la noticia a una fuente identificable (no siendo necesario que sea oficial o confiable) y transcriben en forma sustancialmente fiel lo manifestado por aquélla. En este sentido, la Corte ha destacado en Granada que cuando el órgano de prensa individualiza la fuente de la noticia se transparenta el origen de las informaciones y se permite a los lectores relacionarlas no con el medio a través del cual las han recibido, sino con la específica causa que las ha generado. También los propios aludidos resultan beneficiados, en la medida en que sus eventuales reclamos... podrán ser dirigidos contra aquellos de quienes las noticias realmente emanaron y no contra los que sólo fueron sus canales de difusión. 375
6 RIVERA / GIATTI / ALONSO equilibrarse con los intereses de la libre discusión de las cuestiones políticas. 10 Para finalizar diremos que, con relación a las personas jurídicas, la Corte ha negado una reparación del daño moral a favor de una sociedad comercial, 11 puntualizando que su capacidad jurídica está limitada por el principio de especialidad (artículos 35, Código Civil y 2o., Ley ) y que su finalidad propia es la obtención de ganancias (artículo 1o., ley citada). Todo aquello que pueda afectar su prestigio, o su buen nombre comercial, o bien redunda en la disminución de sus beneficios, o bien carece de trascendencia a los fines indemnizatorios, ya que se trata de entes que no son susceptibles de sufrir padecimientos espirituales. 12 No obstante, por nuestra parte señalamos que aun excluido el daño moral, la afectación de la reputación de una persona jurídica tiene aptitud para causarle un daño material, ya que la afectación de su reputación se traduce normalmente en una pérdida económica por disminución o no aumento de la clientela Esta postura está plasmada en el fallo Lingens de la Corte Europea de Derechos Humanos, y puede consultarse en Berger, Vincent, Jurisprudence de la Cour Européenne des Droits de l Hommne, 5a. ed., París, 1996, no. 1081, pp. 404 y ss. En nuestro país la cuestión no ha sido planteada exactamente en estos términos, pero sin duda la aplicación de la doctrina de la actual malice en algunos fallos de la Corte se dirige en la misma orientación, o sea, atribuir una protección aminorada cuando se trata de funcionarios públicos y es exigido un debate amplio de las cuestiones políticas. 11 La cuestión había dado lugar a arduas controversias en la doctrina. Así, Kemelmajer de Carlucci señalaba: el honor es un derecho personalísimo: por ende, cualquier persona puede ser sujeto pasivo de este delito. Incluso, las personas jurídicas, ya que si civilmente, es posible atribuirles un delito (artículo 43) también pueden ser ofendidas por una calumnia (Kemelmajer de Carlucci, Aída, en Belluscio, Augusto (dir.), Código Civil comentado, t. 5, p. 245). 12 CSJN, 23 de febrero de 1990, L. L A-50; el criterio se ha reiterado en otro fallo de la misma CSJN, 18 de septiembre de 1990, L. L A-186, y ha sido recibido a la letra por la CNCom., 13 de septiembre de 1996, E. D En efecto, existe un daño a esa reputación comercial cuando han mediado manifestaciones: a) referidas a la situación financiera de la sociedad; b) que descalifican la eficacia de la gestión empresarial; c) que atacan la capacidad y honestidad de los administradores de la sociedad, y d) que se refieren ofensivamente a los bienes o servicios que ofrece la sociedad. De modo que cuando alguna de estas manifestaciones ofensivas se produce, lostribunalespresumendemaneraabsolutalaexistenciadeundañoeconómicosinque sea preciso probar su existencia ni su cuantía. Desde nuestro punto de vista, el buen nombre, el prestigio, la confianza pública, el crédito tienen un valor económico, pues son el 376
7 LA CUANTIFICACIÓN DEL DAÑO MORAL 2. El derecho a la imagen El derecho a la imagen es el derecho personalísimo que permite a su titular oponerse a que otros individuos y por cualquier medio capten, reproduzcan, difundan o publiquen sin su consentimiento o el de la ley su propia imagen. 14 Inicialmente el concepto del derecho a la imagen estuvo referido a la reproducción fotográfica. Hoy se coincide en que dicha particular tutela debeserextendidaalavoz,alapalabrahabladadelserhumano,lacual es también parte esencial integrante de la personalidad del mismo y, por lo tanto, merecedora de ser protegida al igual que su imagen física, más allá de la protección a la intimidad. Esporelloquelajurisprudencialahadefinidocomo lafacultadde cada persona de disponer exclusivamente de ella a través de la fotografía divulgada por los medios masivos de comunicación, como la prensa y la televisión, así como por el cinematográfico. Como consecuencia de ello, también consiste en el derecho a oponerse a que otro la utilice con cualquier fin. 15 resultado de la organización y el funcionamiento de todos los elementos del fondo, y se reflejan en la obtención de la clientela, que es su finalidad. Por lo que una conducta que afecte esa reputación, fama, buen nombre, prestigio, confianza pública, crédito está privando o afectando un elemento valioso en el sentido de productor de rédito económico. Ya que puede afirmarse, sin lugar a dudas, que la pérdida o afectación de la reputación incide derechamente en la pérdida de clientela (o en la posibilidad de aumentarla) y, como se señaló, para el Derecho argentino la clientela es un elemento del fondo de comercio que como tal tiene un valor económico. De donde resultaquesilaconductaesatribuible en función de alguno de los factores de atribución que prevé la ley, ese daño debe ser indemnizado. La pérdida de clientela, agregamos, acostumbra suceder según el curso ordinario y natural de las cosas, por lo que es una consecuencia inmediata. Y justamente porque es lo corriente, lo ordinario, lo normal, puede sostenerse la existencia de una presunción simple de que ante la afectación del prestigio, fama, buen nombre, reputación, confianza pública, crédito, media un daño material; la que puede ser valorada por el juez de acuerdo con la pauta del artículo 163, inciso 5, Código Procesal. Véase Rivera, Julio César, El honor de las personas jurídicas, Estudios de derecho privado, SantaFe, Rubinzal-Culzoni, Rivera, Julio César, Instituciones de derecho civil, Buenos Aires, Abeledo-Perrot, t. II, p CNCiv., sala D, 22 de abril de 1997, V., E. O. c/editorial Perfil, L. L B
8 RIVERA / GIATTI / ALONSO Ahorabien,sehadiscutidosielderechoalaimagenconstituyeun mero aspecto del derecho a la intimidad o del derecho al honor, o si, en cambio, comporta una categoría autónoma e independiente de la tutela de esos dos últimos. La doctrina y la jurisprudencia actuales consideran que la mera captación, reproducción o publicidad de imagen fuera de los casos en que deban considerarse lícitas constituyen un atentado al derecho a la imagen, sin que sea necesario demostrar que como consecuencia de dicho atentado se ha afectado la privacidad del sujeto a su honor, o reputación. En tal sentido, la Corte Suprema de la Nación resolvió que...el derecho a la imagen es autónomo del derecho al honor o al decoro. Tal autonomía lo es también respecto del right of privacy o intimidad, para hacer ocupar al derecho a la imagen un puesto más alto en la escala de los valores humanos íntimamente conectados con la personalidad. De ahí que corresponda seguir un criterio severo en lo que concierne a la verificación de la existencia y alcances de la autorización para su utilización requerida por la ley en forma expresa. 16 Por consiguiente, con arreglo a este criterio bien se advierte que el derecho a la imagen tiene un ámbito tutelar propio y autónomo, independiente de la protección de la intimidad o del honor, y que, por tanto, el remedio legal debe ser aplicado donde aparezca una indebida exposición o difusión publicitaria de la imagen, o una simple reproducción del retrato,auncuandonoresultelesiónalaprivacidadoalareputacióndela persona. Claro que los derechos de la personalidad son relativamente disponibles, por lo que su titular puede autorizar la indagación o conocimiento de su vida privada, cuanto la captación, difusión o utilización de la imagen. En este punto, cabe señalar que el consentimiento para la publicación de la imagen no puede presumirse y es de interpretación restrictiva, lo cual veda la posibilidad de admitir un consentimiento implícito anticipado para su publicación. En nuestra legislación, el derecho a la propia imagen se encuentra genéricamente protegido en el artículo 31 de la Ley sobre régimen 16 CSJN, 27 de diciembre de 1988, Lambrechi, N. c/wilton Palace. 378
9 LA CUANTIFICACIÓN DEL DAÑO MORAL legal de la propiedad intelectual, el cual regula su uso disponiendo que el retrato fotográfico de una persona no puede ser puesto en el comercio sin el consentimiento expreso de la persona misma; y muerta ésta, de su cónyuge e hijos o descendientes directos de éstos o, en su defecto, del padre o de la madre. Faltando el cónyuge, los hijos, el padre o la madre o los descendientes directos de los hijos, la publicación es libre. Es dable advertir que la expresión retrato fotográfico no debe tomarse ad pedem litteris, sino como compresiva de dibujos, retratos a lápiz, pinturas, esculturas, televisión, caricaturas y cualquier otra forma de captar y/o reproducir la imagen humana. 17 Ahora bien, la prohibición señalada no es sin embargo absoluta. El mencionado artículo contiene expresas excepciones al establecer la libre publicación del retrato cuando se relaciona con fines científicos, didácticos y en general culturales, o con hechos o acontecimientos de interés público o que se hubieran desarrollado en público ; excepciones que también cabrá interpretar restrictivamente, 18 ya que el ejercicio del derecho de expresión no puede extenderse en detrimento de la necesaria armonía con los restantes derechos constitucionales, que merecen igual protección. 19 El derecho a la imagen encuentra también protección en el ámbito del artículo 1071 bis del Código Civil, que tutela el derecho a la intimidad sancionando la intromisión en la vida ajena, publicando retratos. 3. El derecho a la intimidad Se entiende por intimidad el ámbito comúnmente reservado de la vida, de las acciones, de los asuntos, los sentimientos, creencias y afecciones de un individuo o de una familia. Es lo más personal, interior o privado; lo que no se desea hacer conocer ni dejarse ver ni sentir. El derecho a la intimidad es el que garantiza a su titular el desenvolvimiento de su vida y de su conducta dentro de aquel ámbito privado, sin 17 En el caso de la caricatura la cuestión puede caer bajo la protección del derecho a la imagen o del honor: véase Rivera, Julio César, La caricatura como medio de expresión de las ideas, Derecho privado. Libro homenaje a Alberto Bueres, Buenos Aires, 2001, p Cifuentes, Los derechos personalísimos, cit., nota 3, pp. 176 y CSJN, 29 de septiembre de 1998, Cancela, Omar J. c/artear S. A. y otros, L. L. del 19 de octubre de 1998, p
10 RIVERA / GIATTI / ALONSO injerencias ni intromisiones que puedan provenir de la autoridad o de terceros,yentantodichaconductanoofendaalordenpúblicoyalamoral pública, ni perjudique a otras personas. En definitiva, el derecho a la intimidad es uno de los derechos personalísimos que tienen por titular al ser humano. Por tanto, participa de la naturaleza jurídica y de los caracteres que a aquéllos distingue. Este derecho tiene dos importantes facultades que son de exclusión y de autoconfiguración. El primero de esos caracteres es que el derecho a la intimidad concede a su titular una facultad de exclusión, es decir, la atribución de excluir a terceros de la intromisión en aquello que constituye zona nuclear de la personalidad que forma lo privado, lo reservado, lo íntimo. A la vez, esa zona nuclear de la personalidad es autoconfigurada por el sujeto: a él le corresponde un poder definidor del ámbito protegido de su intimidad, manteniendo con sus propios actos una mayor o menor reserva, según su particular idiosincrasia, necesidad o aspiraciones. Esta idea de los actos propios ha sido tomada en consideración por los tribunales e incluso por algunos documentos internacionales, señalándose que, si bien todas las personas tienen derecho a la intimidad, no pueden quejarse aquellos que con su propia conducta han contribuido a crear una suerte de curiosidad general. Dentro del ámbito tutelado podemos mencionar: a) el secreto o reserva de los actos de la vida privada; b) el secreto de la correspondencia epistolar y de los papeles privados; c) la privacidad del domicilio; d) el derecho a la imagen; e) el derecho al nombre, y f) el derecho al secreto profesional. Este derecho tiene protección constitucional en el artículo 19 de la Constitución Nacional que establece que las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados.... Se ha señalado que esta norma consagra el amparo de la intimidad de las personas e implica poner límites a las atribuciones de los poderes del Estado, en referencia a las conductas que dichas personas desarrollen dentro de la esfera privada y sin traspasar los límites que la mencionada norma prefija. 380
11 LA CUANTIFICACIÓN DEL DAÑO MORAL En nuestro derecho civil la protección se encuentra en el artículo 1071 bis que ha sido incorporado por la Ley Delanormasedesprendequeelhechoquedalugaralaprotecciónlegal es el entrometimiento arbitrario en la vida ajena que perturbe de cualquier modo su intimidad. El entrometimiento (o intromisión) es la acción de quien se introduce o penetra donde no es llamado, interfiriendo en el ámbito privado ajeno. Puede ocurrir por hecho propio o por un hecho de otro que per se deba responder. No es sancionable cuando la interferencia es solicitada o consentida por el propio sujeto que la sufre, por quien tenga autoridad legítima sobre este último. La arbitrariedad implica que la acción de entrometimiento ha sido realizada sin derecho ; en algunas hipótesis puede significar ejercicio de una prerrogativa jurídica más allá de los límites que ella tiene marcados, o sea, del ejercicio abusivo de un derecho. Así, la intimidad puede ser agraviada tanto por una conducta ilícita cuanto por el ejercicio abusivo de un derecho, 20 sin que el hecho fuere un delito penal. Finalmente,unadelascuestionesmáscomplejasesladeloslímites que cabe reconocer al derecho a la intimidad. Al respecto, corresponde puntualizar que nuestra Constitución considera comprendidas en la privacidad las acciones que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero.... De donde surge, por aplicación del argumento a contrario, que no están amparadas por el derecho a la vida privada las acciones que ofendan el orden, la moral pública o dañen a terceros. EnlasIXJornadasNacionalesdeDerechoCivilsehadeclaradoquees legítima la intromisión que tenga por objeto defender o garantizar un interés público prevaleciente, como puede ser la persecución del crimen, la tutela de la salud o la defensa de las buenas costumbres. Noobstante,unadelascuestionesmáscomplejassehasuscitado cuando se tiene en cuenta que una de las limitaciones más importantes que se presentan al derecho a la privacidad nace de su relación con el derecho a la información que se vincula directamente con la libertad de prensa. 20 Cfr. Jornadas de Derecho Civil en Homenaje al Dr. Mosset Iturraspe. 381
12 RIVERA / GIATTI / ALONSO Ello pues, la libertad de prensa constituye un bien inapreciable de la humanidad que muchas veces se enfrenta con la intimidad o el honor de laspersonasaludidasenladifusióndeunanoticiaocomentarios. Al respecto debemos señalar que algunos autores participan de la idea de que en caso de conflicto debe prevalecer la tutela a la intimidad, mientras que otros rescatan el valor de la libertad de prensa como elemento insustituible de la vida democrática, mientras que otros consideran que todos los derechos amparados por la Constitución tienen la misma jerarquía, y por ende, el intérprete y el juzgador deben perseguir su armonización. En este sentido se pronunciaron las Jornadas sobre Responsabilidad Civil en homenaje al doctor Bustamante Alsina. 21 En definitiva, la libertad es uno de los derechos que cuenta con mayor entidadyconlamáximatutelajurisdiccional, 22 pero el hecho de ocupar un lugar preferente en el rango constitucional no significa que el periodismo sea ajeno al deber de reparar los daños causados por la difusión de noticias falsas o erróneas, o bien que invadan la privacidad, pues como surge de la jurisprudencia y de la opinión de la mayoría de los autores, dicha libertad no significa impunidad. 23 Por último, es dable recordar que la famosa prueba de la verdad no sirve como eximente, en tanto la intimidad debe ser protegida con independencia de la verdad o falsedad de los asuntos motivo de la intromisión. A diferencia de lo que sucede con el interés jurídico protegido en el derecho al honor, la exceptio veritatis no excluye la antijuridicidad de la conducta lesiva de la intimidad Las sanciones por afectación a los derechos al honor, la imagen y la intimidad La agresión a los derechos al honor, la imagen y la intimidad da lugar a distintas reacciones del ordenamiento positivo. Como primera medida, el agente causante del daño será obligado a cesar en la actividad perturbadora si ésta subsistiera y a indemnizar el daño 21 Buenos Aires, Fallos: 315: Fallos: 269:189; 306:1892, L. L B-120; 310:508, L. L B CNCiv., Sala M, 1o. de marzo de 1993, L. L C
13 LA CUANTIFICACIÓN DEL DAÑO MORAL moral causado a la víctima. Además, podrá establecerse la publicación de la sentencia e incluso que el perjudicado emita una réplica o respuesta a ser publicada en el mismo medio y con las mismas características que lo fuelanoticiafalsa. Cada una de esas reacciones genera problemas cuya dilucidación excede el ámbito de este trabajo. Por lo que sólo nos dedicaremos en esta oportunidad a tratar la cuestión inherente a la reparación del daño moral. 5. La reparación del daño moral producido por la lesión al honor, la intimidad y la imagen Ya vimos que cuando se viola uno de los derechos inherentes a la personalidad del sujeto se provoca un daño moral que debe ser indemnizado. Ese daño moral debe entenderse como la lesión a intereses no patrimoniales del damnificado, que consiste en el desmedro o desconsideración que el agravio pueda causar en la persona agraviada o los padecimientos físicos, la pena moral, las inquietudes o cualquier molestia que pueda ser consecuencia del hecho perjudicial. 25 Con la reparación del daño moral se indemniza el quebranto que supone la lesión o disminución de bienes no patrimoniales, pero igualmente protegidos por representar un valor en la vida del hombre, como ser el honor, la paz, la tranquilidad de espíritu, la libertad individual, el derecho a la imagen o a la intimidad y los demás sagrados afectos. La reparación se justifica como reafirmación del derecho, protegiéndose así a los valores moralesatacadosatravésdelmediomásidóneoparahacerlo:eldinero. 26 El daño moral directo cumple una función satisfactiva desde la perspectiva resarcitoria; en consecuencia, no puede cuestionarse la fijación de una suma dineraria por tal concepto. No obsta a ello la redacción del artículo 1089 del Código Civil, que en su literalidad alude a una indemnización pecuniaria al damnificado si probase que por la calumnia o injuria le resultó algún daño efectivo o cesación de ganancia apreciable en dinero. De un lado el daño moral constituye un daño efectivo, pero amén de ello la norma no contradice el principio del artículo 1099 del Código 25 CNFed.CAdm., Sala I, 17 de agosto de 1997, Sandez, Marta Susana c/consejo Federal de Inversiones s/empleo público. 26 CNCiv., Sala F, 1o. de agosto de 1979, E. D

References: artículo 1089
 artículo 1089
 artículo 1090
 artículo 1089
 artículo 1071
 artículo 1071
 artículo 163
 artículo 31
 artículo 1071
 artículo 19
 artículo 1071
 artículo 1089
 artículo 1099