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En defensa de las profesiones liberales. Los profesionales liberales NO somos comerciantes [PARTE II]. Por Óscar Humberto Gómez Gómez. | Oscar Humberto Gómez Gómez
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En defensa de las profesiones liberales. Los profesionales liberales NO somos comerciantes [PARTE II]. Por Óscar Humberto Gómez Gómez.
Publicado el 2/Feb/2015 por OscarHbto	Como vimos en la primera parte de esta serie, el Consejo de Estado. Sala de lo Contencioso-Administrativo. Sección Primera, con ponencia del ilustre jurista santandereano doctor Libardo Rodríguez Rodríguez, había dejado perfectamente en claro que las sociedades conformadas por profesionales liberales eran de carácter civil y, como tales, no estaban reguladas por el Código de Comercio ni por las normas mercantiles. Ver: [http://www.oscarhumbertogomez.com/?p=8364]
LIBARDO RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ, CONSEJERO PONENTE.
Empero, unos años más tarde, en 1995, esa situación cambió. En efecto, mediante una reforma que afectó el Código de Comercio y una derogatoria que afectó el Código Civil, las cosas quedaron de la siguiente manera:
El ejercicio de una profesión liberal por parte de un profesional sigue siendo una actividad no mercantil y, en consecuencia, ese profesional no tiene por qué inscribirse en el registro mercantil de la Cámara de Comercio, ni puede ser incluido como contribuyente del impuesto de industria y comercio.
Pero la sociedad que formen varios profesionales para el ejercicio conjunto de esa profesión liberal si bien sigue siendo una sociedad civil, se rige por el Código de Comercio y por las normas mercantiles. En consecuencia, esa sociedad, no obstante ser civil y no comercial, debe inscribirse en el registro mercantil de la Cámara de Comercio y podrá ser incluida como contribuyente del impuesto de industria y comercio. Ello, mientras que no se dé la reforma legal que regule la situación específica de las sociedades civiles como una figura de naturaleza distinta a las sociedades comerciales.
El Código Civil, en efecto, decía:
“ARTÍCULO 2085. La sociedad puede ser civil o comercial. Son sociedades comerciales las que se forman para negocios que la ley califica de actos de comercio. Las otras son sociedades civiles”.
Empero, este artículo fue derogado por el artículo 242 de la Ley 222 de 1995, publicada en el Diario Oficial No. 42.156 del 20 de diciembre de 1995.
El Código de Comercio en sus artículos 20 y 23 delimita qué actos son comerciales y cuáles no.
Dice así el Código de Comercio:
Art. 20 – ordinal 5o.: “Son mercantiles para todos los efectos legales: (…) 5o.) La intervención como asociado en la constitución de sociedades comerciales, los actos de administración de las mismas o la negociación a título oneroso de las partes de interés, cuotas o acciones”.
Art. 23 – ordinal 5o.:”No son mercantiles: (…) 5o.) La prestación de servicios inherentes a las profesiones liberales”.
No obstante, desde 1995 el artículo 100 del Código de Comercio quedó diciendo así: “Se tendrán como comerciales, para todos los efectos legales, las sociedades que se formen para la ejecución de actos o empresas mercantiles. Si la empresa comercial comprende actos mercantiles y actos que no tengan esa calidad, la sociedad será comercial. Las sociedades que no contemplen en su objeto social actos mercantiles, serán civiles.
Sin embargo, cualquiera que sea su objeto, las sociedades comerciales y civiles estarán sujetas, para todos los efectos, a la legislación mercantil“.
La Corte Constitucional, mediante sentencia C-435/96 calendada el 12 de septiembre de 1996, declaró exequible el precitado inciso 2º del artículo 100 del Código de Comercio en la forma como quedó a partir del artículo 1º de la Ley 222 de 1995. También declaró exequible el inciso 1º del artículo 238 de la Ley 222/95.
El magistrado José Gregorio Hernández aclaró su voto escribiendo lo siguiente:
JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ, MAGISTRADO DE LA CORTE CONSTITUCIONAL AUTOR DE LA ACLARACIÓN DE VOTO.
“Si bien he acogido la constitucionalidad de las normas acusadas, con base en los argumentos expuestos y debatidos en Sala –en desarrollo de los cuales accedí a modificar mi ponencia original, de inexequibilidad–, estimo que el Estado, mediante una política legislativa errática, que no define con claridad las opciones ofrecidas por el sistema jurídico, envía a los destinatarios del mismo señales equívocas que no encajan precisamente en los presupuestos de la buena fe”
“El caso propuesto constituye ejemplo acerca de cómo no debe actuar el legislador, si quiere dotar al sistema jurídico de una mínima estabilidad y garantizar a los gobernados el adecuado conocimiento sobre el verdadero alcance de las modificaciones que introduzca…”.
“El legislador no puede ocasionar confusión sobre los alcances y consecuencias que habrá de tener la determinación que adopten las personas acerca del tipo societario al que se acogen”.
“Disponer por una parte, como lo hace el artículo 1 de la Ley 222 de 1995, que las sociedades civiles y comerciales se diferencian en razón de su objeto, pues las primeras se forman para la ejecución de actos o empresas no mercantiles, al paso que las segundas se constituyen para la ejecución de actos o empresas de dicha índole y, por otra, que “cualquiera que sea su objeto, las sociedades comerciales y civiles estarán sujetas, para todos los efectos, a la legislación mercantil”, lleva desorientación a los destinatarios de la norma y les impide que el correspondiente acto de voluntad esté fundado en el cabal conocimiento acerca de los efectos que tendrá la opción escogida”.
“Desaparece entonces la posibilidad de integrarse a una compañía cuyo objeto será civil en el entendido de que su régimen será diverso del consagrado para las sociedades con objeto comercial y, por tanto, se diluye el margen de libre apreciación y selección de las opciones que ofrece la ley, ya que siempre dará lo mismo una u otra clase de asociación, sin que el conjunto del sistema legislativo otorgue certidumbre en torno a la uniformidad o disparidad de regímenes”.
En conclusión: un médico que ejerce la Medicina no es comerciante. Una sociedad de médicos no será, tampoco, una sociedad comercial. Pero, en todo caso, esa sociedad —que, indudablemente, es una sociedad civil— se regirá por las normas comerciales.
Seguimos a la espera de la nueva legislación que restablezca la independencia normativa de las sociedades civiles, como lo son -indudablemente- las sociedades formadas por profesionales liberales que se agrupan alrededor de su labor profesional.
En ese “mientras tanto” llevamos dieciocho años.
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2 respuestas a En defensa de las profesiones liberales. Los profesionales liberales NO somos comerciantes [PARTE II]. Por Óscar Humberto Gómez Gómez.
MANUEL GARCIA dijo:	21/May/2017 en 4:37 pm	DESDE HACE MUCHOS AÑOS ALGUNOS LEGISLADORES, QUE SON LOS QUE HACEN LAS LEYES, QUE SOBREPASAN EL 70% DE LOS QUE LEGISLAN, SON UNOS CORRUPTOS QUE VIOLAN LAS LEYES A COMO DÉ LUGAR CON EL FIN DE RECAUDAR MUCHO DINERO, NO PARA BENEFICIO DEL PUEBLO, SINO PARA LLENAR SUS BOLSILLOS, Y NO HA HABIDO ENTIDAD O PERSONA QUE TENGA BIEN AMARRADOS LOS PANTALONES PARA DARLES EL CASTIGO QUE SE MERECEN, NO LA CASA POR CÁRCEL, NI REBAJAS DE PENAS. ASÍ SE ACABARÍAN ESTAS ESCORIAS.
Responder	Sergio Román dijo:	13/Mar/2017 en 10:15 pm	Buenas noches, muy interesante el articulo en cuestión.
En el caso de constituirse por una sola persona (Abogado) una SAS se aplicarían entonces las normas del Código de Comercio y estaría el abogado obligado a pagar el Impuesto de I y C?

References: artículo 242
 artículo 100
 artículo 100
 artículo 1
 artículo 238
 artículo 1