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Timestamp: 2016-08-30 22:26:33+00:00

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Cr�nica gatuna � El hospital universitario de la Princesa
Introducci�n. La princesa Isabel El nacimiento del hospital La construcci�n del hospital Inicio de las especialidades Hundimiento del dep�sito del canal de Isabel II El hospital de la beneficiencia general El hospital nacional de cirug�a La construcci�n de un nuevo edificio El gran hospital del estado
Este emblemático edificio, ubicado en pleno barrio de Salamanca, encierra una historia cuanto menos apasionante y singular. No solo por el origen de su creación, sino por todos los hechos acaecidos tanto históricos como culturales, así como avances en todos los campos desde médicos hasta tecnológicos, y de numerosas personalidades eminentes que, en uno u otro aspecto, han dejado impronta en este más de siglo y medio de su historia.
Para entender mejor la trayectoria del mismo, tal vez fuera necesario remontarnos a sus comienzos, teniendo en cuenta, los incidentes que rodearon su nacimiento, peculiares, por cuanto que no existen precedentes que se le asemejen. Así como los personajes que van a protagonizar el comienzo de su andadura, los cuales vivieron un período de la Historia de gran dinamismo y cambios, tanto en los aspectos sociales, como en los económicos y políticos. El primer edificio donde estuvo ubicado el hospital en el Paseo de Areneros, fue erigido a mediados del siglo XIX. Fue Isabel II, a raíz de una serie de hechos concatenados, quien va a promover la construcción del mismo.
Durante este período se sentarán las bases para su florecimiento posterior. Será en una segunda etapa, mucho más amplia, ya que nos llevará hasta los años cincuenta, cuando es trasladado al nuevo edificio, en su ubicación actual, en la calle Diego de León, en la que impreso de los cambios y avatares de la sociedad y la política, llevará a cabo su importante labor asistencial, y en la que destacará como pionero en eminentes personalidades y actuaciones, el Hospital se verá inmerso y comprometido en prácticamente todos los acontecimientos históricos a los cuales ha sobrevivido.
Dado que en esta época, Madrid se estaba convirtiendo en una gran urbe, con una población en constante aumento y orientándose su ensanche hacia la zona norte, y dada la insuficiencia del Hospital Provincial, levantado por Carlos III, ya se había pensado en fundar un hospital para esta zona. Y esta sucesión de acontecimientos va a propiciar que finalmente se lleve a cabo este proyecto. Será en el año 1852, en conmemoración del nacimiento de la Princesa y sobre todo a raíz del atentado sufrido por la reina, al ir a presentar a la niña a la Virgen de Atocha, y resultar ambas ilesas.
Foto princesa niña
El año 1851, un 20 de diciembre: "a las 11 y 10 minutos de la mañana, acaba S.M. la Reina de dar a luz con felicidad una robusta Princesa”. Esta era la noticia que publicaba la Gaceta de Madrid en el Parte Oficial de la Presidencia del Consejo de Ministros. A la Princesa se le impusieron los nombres de María Isabel y Francisca de Asís.
Fue Isabel Princesa de Asturias dos veces, con derecho de sucesión al trono, primero hasta el nacimiento de su hermano Alfonso, y por segunda vez cuando este subió al trono, hasta el nacimiento del futuro rey Alfonso XIII, el cual pasaría a ostentar el cargo de Príncipe de Asturias, como heredero.
Fue sumamente popular, y se la podía ver pasear por Madrid, desarrolló una gran labor social y promovió numerosos actos benéficos. Era conocida con el apelativo cariñoso de “La Chata”. Tras el derrocamiento de la monarquía, y la proclamación de la república en 1931, se trasladará a París donde falleció a los pocos días.
Sus restos volverían a España en mayo de 1991, siendo enterrados en el Panteón de La Granja de San Ildefonso.
El nacimiento del hospital
Gaceta creación hospital
Documento donde se recogen la relación de donaciones
Documento Corregimiento (3 hojas pequeñas)
Como era la tradición, la nueva princesa debía ser presentada a la Virgen de Nuestra Señora de Atocha. Y pasada la cuarentena, el día 2 de febrero de 1852 "al salir SS.MM. de la Real Capilla para trasladarse a Atocha, un criminal ha atentado contra la preciosa vida de S.M. la Reina", esta era la nota que aparecía en la Gaceta de Madrid del día de la fecha. Eran las dos de la tarde cuando se acercó a la reina un sacerdote, Martín Merino Gómez1, que en ademán de entregar un memorial a la Soberana, le asestó una puñalada que penetró en el costado derecho tras rozar el antebrazo del mismo lado, interesando a "la parte media anterior y superior del hipocondrio, la cual tiene de siete a ocho líneas en su diámetro transversal”. La herida no fue grave al rozar el arma con las ballestas del corsé que llevaba la reina. La princesa, en brazos de su aya, resultó ilesa.
A raíz de estos hechos, el día 12 de febrero de 1852, Isabel II dirige una carta autógrafa al presidente del Consejo de Ministros, Bravo Murillo, en la que expresa su deseo de fundar un hospital, cuyo texto literal aparecido en la Gaceta de Madrid de este día, dice:
"Bravo Murillo: Prosternada ante la Divina Providencia por su señalada protección y favores infinitos, mi corazón se halla conmovido ante las demostraciones de amor y lealtad que recibo á cada instante de mis súbditos. Estas demostraciones, sin embargo, pudieran concentrarse en un objeto que simbolizara de un modo permanente el carácter religioso y benéfico de los españoles. Con este fin deseo que el Gobierno tome la iniciativa para abrir una suscripción voluntaria cuyo producto se destine á edificar uno ó más Hospitales en conmemoración del nacimiento de mi amada hija, y de mi presentación á mi pueblo después de las bondades que Dios me ha dispensado en estos días. ISABEL. Febrero 11 de 1852”. (sic)
En el siglo XIX se desarrollaría un movimiento antihospitalario, debido al lamentable estado en que se encontraban muchos hospitales, en cuanto a la asistencia y las curas terapéuticas. Pero será a partir de la Ley General de Beneficencia del 20 de junio de 1849, cuando se van a ir dictando normas de actuación que afectarán directa o indirectamente a los hospitales, justamente cuando se inician las obras de construcción del hospital.
Mediante Real Decreto publicado en la Gaceta de Madrid, en fecha 12 de febrero de 1852, la reina dispuso la creación del Hospital:
"Deseando conservar la memoria del feliz natalicio de Mi amada Hija la Princesa de Asturias y de Mí primera presentación á Mi pueblo. Después de las bondades que Dios me ha dispensado en estos días. Vengo de conformidad con lo propuesto por Mi Consejo de Ministros para realizar este pensamiento, en decretar lo siguiente:
Artículo 1°. Se procederá desde luego á edificar en el punto que se juzgue mas á propósito de Madrid, ó sus afueras, un hospital que llevará la denominación de Hospital de la Princesa... " (sic)
En los artículos sucesivos, hasta un total de siete, se alude entre otras cosas, a que la intención de la reina era abrir una “suscripción general módica” a fin de que pudieran contribuir a ella personas de todas las clases y medios. Por Real Decreto de 29 de junio de 1852, se crea la Junta del Hospital de la Princesa, a fin de atender a todo lo que se refiera a la construcción
En un resumen de la Junta del Hospital de la Princesa, el 28 de febrero de 1857, se recogen el total de las cantidades donadas y la distribución del dinero realizada hasta esa fecha.
La reina, como había prometido, puso de su propio bolsillo 63.869 reales de vellón y 59 céntimos. El Corregimiento de Madrid, en carta de fecha 28 de junio de 1854, indica que habilitaría dos salas, una para hombres y otra para mujeres, en ellas se habrían de colocar las imágenes de San Isidro y Santa María de la Cabeza.
Grabado puesta de la 1ª piedra
Fotografía del Hospital antiguo
Fotografía de una sala
Grabado de la inauguración del Hospital
Fotografía del manuscrito del contrato con las monjas y estandarte (vitrina)
Fotografía del Reglamento de 1860
El hospital a su fundación, estaba situado en el camino de la Ronda o paseo de Areneros, (hoy Alberto Aguilera), que comunicaba la entonces puerta de Fuencarral con el portillo de San Bernardino. Lo que habría de ser el centro de Madrid. El arquitecto y académico D. Aníbal Álvarez Bouquel fue nombrado responsable de la obra en fecha 12 de octubre de 1852. Tras dos suspensiones previas la reina pone la primera piedra el día 16 de enero de 1853.
Se construiría según el plan de Lariboisière, acorde a las nuevas tendencias en la construcción de los hospitales, tomando como modelo el Hospital de San Andrés de Burdeos, y fue pionero en España en este tipo de construcción. Este hospital sería considerado durante mucho tiempo como el mejor. Conformado en pabellones aislados, en un principio, la entrada principal se realizaba por la calle San Dimas, opuesta a Alberto Aguilera. El hospital estaba dividido en dos secciones diferenciadas por sexos. Los ocho pabellones existentes, contenían 16 salas, y en cada sala se alojaban 16 enfermos, "hasta 18 en caso de apuro”; 9 salas se destinarían a hombres y 7 para mujeres, denominadas por nombres de santos y santas, respectivamente.
Por Real Orden de 30 de diciembre de 1856 el hospital es clasificado como un centro de beneficencia pública, de carácter general, y su sostenimiento correría a cargo del estado. Será destinado a enfermedades médicas y quirúrgicas.
El día 23 de abril de 1857 sería, finalmente, el señalado por la reina para la inauguración del hospital, de Real Orden aparecida en la Gaceta de Madrid, dispone que "en su Real nombre y representación, presidirá la ceremonia S.M. el Rey, su augusto Esposo, acompañado de S.A.R. la Serma. Sra. Princesa de Asturias”.
Según se recoge en el contrato manuscrito, de fecha 15 de enero de 1857, por Real Orden se designa a las Hermanas de la Caridad para el cuidado de los enfermos, entre otras atribuciones. En el cual, en un total de 25 artículos se van dando las pautas de actuación, así como las obligaciones y derechos de las Hermanas de la Caridad.
Por Real Orden de 29 de septiembre de 1860 es aprobado el reglamento del Gobierno del Interior para el Hospital de la Princesa. En el artículo 2, se indica que está destinado a la curación de enfermedades comunes, exceptuándose los males sifilíticos, las enajenaciones mentales, las fiebres exantemáticas, las dolencias crónicas incurables y las enfermedades de la piel.
En el artículo 19 se indica que, sólo se admitirán inmediatamente en el hospital los enfermos graves cuya vida pueda peligrar. En el artículo 20 que ningún enfermo será recibido a título gratuito, sino en los casos previstos por el presente reglamento. Serían atendidos a título gratuito los enviados por los médicos de pobres o con documentos que prueben su pobreza. Los enviados por la policía. Los urgentes por desgracia, por accidente y los admitidos por resolución del gobierno de S.M. y de la Junta.
La mayoría de los pacientes atendidos eran de beneficencia. Para tener acceso al centro primero era necesario que el paciente fuera "de admisión" y se seguía un procedimiento establecido, en el cual había que presentar un certificado de "pobre de solemnidad". Entre diferentes actuaciones pioneras en la sanidad de la época, el 25 de octubre de 1870, se concede la autorización para el establecimiento en el Hospital de una cátedra de anatomía.
Los primeros médicos van a ser designados por nombramiento directo. Pero no será hasta 1873, cuando realmente comience el período clínico y científico del hospital y cuando ya se dispone que los médicos ingresen por oposición. Los primeros facultativos designados serán los Dres. Cortezo, Morales, Ustáriz, Salazar y Adaro. Ya comienzan a destacar numerosas personalidades médicas entre ellos:
El Dr. Carlos María Cortezo Prieto (1850-1933). Primer Director General de Sanidad. Fue Decano del Hospital de la Princesa desde 1875 hasta 1886. Creó el Instituto Nacional de Alfonso XII, cuya dirección encomendó a Cajal.
El Dr. José Ustáriz y Escribano (1848-1904). Difundió las modernas técnicas de las transfusiones de sangre. En 1893 practicó en España la primera transfusión sanguínea, utilizando su propia sangre.
El Dr. Federico Rubio y Gali (1842-1902). Fue el fundador del Instituto de Terapéutica Operatoria, en el Hospital de la Princesa. Primero en España en practicar la ovariotomía, histerectomía, y resecciones de estómago. Así como las primeras nefrectomías.
El hospital alcanzaría rápidamente un relieve y un crédito extraordinarios, gracias en parte al cuadro médico que exhibía, adonde acudían pacientes desde las provincias más apartadas. Durante mucho tiempo predominó el aspecto quirúrgico.
El año 1875 la Dirección General de Beneficencia autoriza el uso de cadáveres del Hospital con carácter didáctico.
Inicio de las especialidades
En mayo de 1880, se crea dentro del recinto hospitalario, aunque independiente del mismo, el Instituto de Terapéutica Operatoria, bajo la dirección del Dr. Federico Rubio y Gali, el cual sería destinado a la realización de alta cirugía y medicina operatoria especializada. Se fundaba en España el primer centro hospitalario docente y asistencial, donde se realizaban nuevos tipos de cirugía.
En 1881 se inauguran diferentes especialidades: laringoscopia, otoscopia, anatomía patológica, electroterapia y anestesia e histología, así como un dispensario, todas ellas dependientes del Instituto Rubio. Asimismo, en 1885, también dentro del Instituto Rubio, se crea la sección de afecciones de las vías urinarias.
El Dr. Cifuentes y Díaz (1881-1960), fue el fundador del servicio de urología en el hospital y de la exploración citoscópica en Madrid. Practicó las primeras endoscopias urológicas.
Hundimiento del depósito del canal de Isabel II
Un trágico suceso, pondría de manifiesto, aún más, la importancia del Centro. El 8 de abril de 1905, se produce el hundimiento del “tercer depósito” del Canal de Isabel II2 en los altos de Amaniel. En el hospital se atenderán numerosos heridos, conforme se recoge en la relación de obreros heridos de fecha 10 de abril y firmada por el ingeniero-jefe D. Carlos Santa María y García.
El hospital de la beneficiencia general
Fotografía con el cuerpo médico de la época (1907)
Con fecha 2 de marzo de 1907, aparece un artículo en la revista Blanco y Negro, al pie de una fotografía de la época del cuerpo facultativo del hospital, donde se ponían de manifiesto las insuficiencias y dificultades que ya empezaban a acosar al centro:
….lamentaba "que un establecimiento, modelo entre los de su clase y único de Beneficencia general dedicado á medicina y cirugía, tenga limitada su acción, y hasta se encuentre amenazado por los solares vecinos que, convertidos á plazo corto en viviendas, le robaran el aire y la luz”. (sic)
Y se sugería la posibilidad de adquirir dichos solares a fin de ampliar el hospital, dadas las necesidades de Madrid.
En la Gaceta de Madrid de día 8 de mayo de 1931, se publica una orden firmada por Miguel Maura, como director general de administración, donde se dispone que el Hospital de la Princesa, en lo sucesivo se denomine Hospital de la Beneficencia General.
El hospital nacional de cirugía
Durante la Guerra Civil (1936-39) dada su proximidad al frente abierto en la Ciudad Universitaria, el ejército republicano convertirá el hospital en cuartel, y éste será trasladado al Colegio del Pilar, con el nombre de Hospital Nacional de Cirugía. En este período será destruido el archivo del Centro.
El traslado se inició el 18 de noviembre de 1936, utilizando la ayuda de "cuanto coche o camión volvía del frente”. En un solo día fueron trasladados unos trescientos pacientes que se alojaron en la planta baja del colegio "sobre colchones, pero bien abrigados por mantas... Enfermeras y mozos se portaron de manera ejemplar... Los médicos fuimos yendo de manera escalonada en el metro desde San Bernardo hasta Príncipe de Vergara”…
La construcción de un nuevo edificio
Pasada la guerra, los desperfectos sufridos por el edificio habían sido cuantiosos y tan graves que, durante los años 1941 y 1943, hubieron de hacerse numerosas obras. No obstante, a pesar de las mejoras, la situación del hospital era precaria e insuficiente. Y se intentó reconstruirlo.
Llevar a la práctica este objetivo, se presentaba como algo complejo y que no resolvería el problema de modernización, motivo por el que se va a llevar a cabo el viejo proyecto de construir otro nuevo edificio que alojaría al antiguo Hospital de la Princesa. Este se va a situar en pleno Barrio de Salamanca, y ocupará una manzana delimitada por las calles de Diego de León, Conde de Peñalver (antes Torrijos), Maldonado y General Díaz Porlier (antes Hermanos Miralles).
Foto hospital en construcción Procedente el solar de la agrupación de varias fincas, por Real Orden del Ministerio de Hacienda se autorizó al Ministro de la Gobernación para que se adquiriera por el precio de 985.689 pesetas, con destino a la construcción de un hospital para beneficencia general. A diecinueve de diciembre de 1929.
El edificio del antiguo Hospital de la Princesa, fue transferido al ejército (Sanidad Militar). Fue derribado en febrero de 1962.
Ya se estaba construyendo, desde los años cuarenta el edificio que habría de albergar el antiguo Hospital de la Princesa. Sobre una superficie de 10.000 metros cuadrados, se alzaron catorce plantas, (tres de ellas en el subsuelo), constaba de 28 salas y 11 quirófanos, perfectamente equipados, disponiendo incluso de aire acondicionado. Las obras tardaron en realizarse más de 15 años y costaron cerca de cien millones de pesetas, siendo supervisadas por el arquitecto D. Manuel Álvarez Chumillas.
El ya denominado Gran Hospital de la Beneficencia General de Estado, se inauguró oficialmente el día 3 de noviembre de 1955.
Con el traslado al nuevo edificio de Diego de León, dejará de llamarse Hospital de la Princesa, pues como ya se ha indicado, desde su construcción se denominaba Gran Hospital de la Beneficencia General del Estado. Dependiente de la Beneficencia General y Obras Sociales del Ministerio de la Gobernación, tenía como finalidad principal asistir gratuitamente a los pobres de solemnidad. El traslado al nuevo edificio, con toda la plantilla del antiguo hospital, se hará progresivamente entre los años 1955 y 1956, conforme se iban ultimando las obras.
Foto Hospital día inauguración
Como se ha dicho, anteriormente, se asistía a los pobres gratuitamente, tanto en operaciones como en medicación. Quienes pudieran pagar, podrían disponer de habitaciones individuales, con derecho a acompañante, al precio de 100 pesetas diarias (alojamiento y manutención) y 25 pesetas la cama del acompañante. Corrían a cuenta del paciente las transfusiones, medicamentos, análisis, etc. En caso de necesidad se autorizaba un acompañante, y a los niños siempre se les permitía la compañía de la madre o persona allegada.
En estas fechas se creará asimismo el servicio de cirugía cardiovascular, dirigido por el Dr. Ernesto Castro Fariñas, precursor de la cirugía cardíaca. En 1962 llevó a cabo la implantación del primer marcapasos epicárdico y en 1965 el primer heteroinjerto valvular aórtico.
En el hospital se atendían enfermos de beneficencia de Madrid, además de los enfermos inscritos en la beneficencia de provincias. También se atendían pacientes privados, conciertos con el Seguro Obligatorio de Enfermedad, y otras instituciones, seguros particulares y semi-beneficencia.
Según se relata en una entrevista publicada el 23 de agosto de 1959 en el semanario "Domingo", Madrid, titulado "El antiguo Hospital de la Princesa pasa a ser uno de los Mejores de Europa”; aparecen ya funcionando diferentes Servicios y Secciones. Ya se pensaba en recuperar el nombre de Princesa, con motivo del centenario de su fundación y en la realización de labores docentes, prácticas y teóricas. Se creará la Escuela de Enfermeras y las Hermanas de la Caridad eran las encargadas de preparar en la práctica a las nuevas aspirantes a enfermeras.
El gran hospital del estado
Las numerosas deficiencias se van a ir incrementando paulatinamente a lo largo de los años 60, y puestas de manifiesto en una carta firmada el 17 de octubre de 1973 por el cuerpo facultativo del hospital.
El entonces Subdirector General de Centros Sanitarios Asistenciales de la Dirección General de Sanidad, Dr. Zurita, reconoce la precaria situación del hospital y considera necesario llevar a cabo una planificación general que resuelva estas cuestiones. No obstante, en 1974 la situación obliga al cuerpo facultativo del centro a tomar medidas drásticas, como se reflejaba en el siguiente comunicado: "Funciona el equipo de guardia únicamente para los enfermos ingresados y los que acudan en estado tan grave que no puedan ser trasladados... establecimiento de turnos de guardia en cada servicio, el resto de médicos se dedica únicamente a actividades académicas durante el horario laboral"
En el mismo sentido de disconformidad se muestra el resto del personal del centro, que se va a poner de manifiesto en nota publicada por el periódico "Ya" en fecha 17 de febrero de 1974, "si un hospital es inconcebible sin médicos, lo es también sin el resto del personal" .
La situación del hospital es francamente precaria, cuando el 10 de abril de 1975 se va a firmar el convenio con la Seguridad Social, para la organización, funcionamiento y régimen del Gran Hospital del Estado.
En su artículo primero se indica que el hospital será utilizado para la asistencia médico-quirúrgica de los beneficiarios del estado, a los de la Seguridad Social, y en general, en cuanto sea posible, a quienes soliciten la asistencia con carácter privado. Mediante este acuerdo la Seguridad Social se hará cargo de la financiación y la gestión del Centro. En su artículo tercero, se indica que el Hospital desarrollará las funciones docentes y de investigación.
Comienza a partir de entonces, la colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid, que incluye la formación de Médicos Internos Residentes. Asimismo, su denominación ya es a partir de entonces Gran Hospital del Estado. El convenio entraría en vigor el 1 de mayo de 1975.
Fotografía del descubrimiento de la placa por la reina Sofía
Lejos de merecer el calificativo de moderno, pues, como se ha indicado previamente, ya desde su creación adolecía de numerosas deficiencias, la situación del centro se va a ir deteriorando y envejeciendo sus instalaciones. El año 1978 con la promulgación de la Constitución española, se extiende el derecho a la sanidad a toda la población. Se crea el Ministerio de Sanidad. Y se iniciarán las obras de remodelación y modernización del hospital.
El 21 de octubre de 1977 se había constituido la Junta Gestora del Gran Hospital del Estado, formada por personas de los diferentes estamentos, elegidas democráticamente, mediante voto nominal y secreto de todos los trabajadores del Centro. Entre sus actuaciones está la de organizar una huelga hospitalaria que se llevará a efecto en 1978, que tendrá como objetivo el exigir la adecuación del centro a las necesidades asistenciales. Esta movilización, conjuntamente con la presión de la Junta Gestora y la Dirección del Centro, van a ser decisivas para el inicio de las obras de renovación, prácticamente integral, que van a transformar completamente el Hospital. Y que se llevarían a cabo sin dejar de prestar el Hospital su labor asistencial.
El 15 de octubre de 1984, esta remodelación será inaugurada oficialmente por S.M. la reina Doña Sofía, en cuyo acto tuvo lugar el descubrimiento de una placa conmemorativa. También en este año, el Hospital va a recuperar el nombre de La Princesa, por resolución de fecha 2 de julio de 1984.
A partir de 1984, se introducen nuevas tecnologías, se crearán nuevos servicios, entre ellos el Servicio de Hematología y Hemoterapia. Siendo éste, uno de los Centros pioneros y de referencia en España en el campo de la Onco-Hematología.
El 9 de octubre de 1985 el hospital fue transferido por la Administración del Estado a favor de la Comunidad de Madrid. El día 13 de abril de 1994, es aprobado el “concierto” entre la Universidad Autónoma de Madrid y el Instituto Nacional de la Salud. El hospital adquiere la denominación de “Hospital Universitario de La Princesa”.
Fotografía del hospital en la actualidad (color)
El Hospital de La Princesa de hoy, convertido en uno de los más modernos, está provisto de los últimos avances, tanto técnicos como asistenciales. En él se practican técnicas innovadoras, tanto médicas como quirúrgicas, dándose cumplimiento a las funciones de Asistencia, Docencia e Investigación. Dispone de 14 plantas, 8 de ellas dedicadas a hospitalización, el resto a servicios centrales, laboratorios, radiología, consultas externas, etc. Habitaciones dispuestas para dos pacientes, con aseos privados, climatización central, televisión y teléfono propios. Asimismo, existen habitaciones individuales, dotadas de presión negativa, para el aislamiento de pacientes intervenidos de trasplante de médula ósea. Desde 1990, se van a iniciar numerosas remodelaciones parciales en el centro, el cual se va a ir modernizando progresivamente hasta la actualidad.
No podemos dejar de destacar la clara vocación investigadora que posee el Hospital Universitario de la Princesa desde sus inicios. Ello culminó en el año 1999, donde según datos de la Unión Europea, este centro aparecía como el primer hospital español en productividad científica en biomedicina, según se indicaba en un estudio del Instituto Cajal, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Figurando, en este mismo estudio, el Profesor Francisco Sánchez Madrid, en cuarto lugar de entre los doce autores españoles con mayor índice de producción científica.
En esta misma línea, en junio de 2004, el Hospital de la Princesa presentó su Fundación de Investigación Biomédica. Entre sus objetivos, está el de desarrollar actividades de promoción y coordinación de programas de investigación científica.
El 20 de diciembre de 1996, coincidiendo con la celebración del 145 Aniversario del nacimiento de la Princesa, se inauguró una “Exposición Documental Permanente sobre la Historia del Hospital”, ubicada en el propio centro, donde se exponían fotografías de documentos sobre la creación del mismo, así como de la princesa y la familia real, de la construcción del nuevo edificio, su inauguración y remodelación, documentos originales antiguos, una pequeña galería de retratos de médicos, e instrumental médico quirúrgico. Esta galería fue ampliada con motivo del 150 aniversario del nacimiento de la princesa en el año 2001. Llegar hasta aquí, desde mediados del siglo XIX, ha sido una tarea esforzada y valerosa, que no hubiera sido posible sin contar con cada una de las personas que han entregado su tiempo y sus energías en el desempeño de esta extraordinaria tarea, de aliviar, auxiliar y cuidar a los enfermos, a lo largo de este más de siglo y medio de historia. Sea este, un sencillo y respetuoso homenaje a todas ellas.
Nota: Este artículo se ha extraído del libro “Hospital Universitario de la Princesa 1951-2006”, editado en noviembre de 2006 y obra de la misma autora.
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Pepa Rivera Donoso

References: Real Decreto 

Artículo 1
 Real Decreto 
 artículo 2
 artículo 19
 artículo 20
 resolución 
 resolución