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Timestamp: 2018-12-14 12:44:21+00:00

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﻿ SENTENCIA C-376 DE ABRIL 27 DE 2004
SENTENCIA C-376 DE 27 DE ABRIL DE 2004
CONTENIDO:EXPENSAS COMUNES EN LA PROPIEDAD HORIZONTAL. CASO DE SOLIDARIDAD ENTRE VENDEDOR Y ADQUIRIENTE DE BIEN PRIVADO. SE DECLARA EXEQUIBLE EL TERCER INCISO DEL ARTÍCULO 29 DE LA LEY 675 DE 2001.
TEMAS ESPECÍFICOS:PROPIEDAD HORIZONTAL, BIEN PRIVADO, EXPENSAS COMUNES, SOLIDARIDAD EN EL PAGO DE EXPENSAS COMUNES
REVISTA JURISPRUDENCIA Y DOCTRINA N°:392 DE AGOSTO DE 2004, PG.1295
Sentencia C-376 de abril 27 de 2004
EXPENSAS COMUNES EN LA PROPIEDAD HORIZONTAL
CASO DE SOLIDARIDAD ENTRE VENDEDOR Y ADQUIRENTE DE BIEN PRIVADO
Sentencia C-376 de 2004
Ref.: Expediente D-4873
Actor: Heriberto Segundo Villamil P.
Demanda de inconstitucionalidad contra el inciso tercero del artículo 29 de la Ley 675 de 2001.
Bogotá, D.C., veintisiete de abril del año dos mil cuatro.
A continuación se transcribe el texto de la disposición acusada, conforme a su publicación en el Diario Oficial 44.509 de 4 de agosto de 2001, y se resalta lo demandado:
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 241, numeral 5º de la Constitución Política, la Corte Constitucional es competente para conocer y decidir definitivamente sobre la acción de inconstitucionalidad de la referencia, porque la norma demandada está contenida en la Ley 675 de 2001.
Corresponde a la Corte determinar si el inciso tercero de la Ley 675 de 2001, que establece solidaridad en la obligación de contribuir con las expensas comunes sin solución al momento de transferirse el derecho de dominio, entre el propietario del bien privado y el adquirente, quebranta los artículos 2º, 58 y 95 de la Constitución Política, en conexidad con el preámbulo y el artículo 83 del mismo ordenamiento, porque el accionante afirma i) que no es justo que el nuevo propietario tenga que responder por las obligaciones que otro adquirió, ii) que no es dable someterlo a sufrir la disminución de su patrimonio, e incluso la pérdida de su propiedad “sin mediar título jurídico alguno”; y iii) que la norma “avala el abuso de los derechos propios y el irrespeto del derecho ajeno”.
Para los intervinientes dicho inciso en manera alguna vulnera los artículos superiores invocados puesto que i) se enmarca claramente dentro de la potestad de configuración del legislador, ii) propende por el cumplimiento de las obligaciones adquiridas por los titulares del derecho de propiedad sobre unidades independientes, en inmuebles sometidos al régimen de propiedad horizontal para asegurar la solvencia financiera de dicha propiedad común y iii) asegura un equilibrio razonable y justo entre los deberes de los copropietarios y el derecho de disposición que ellos tienen.
El señor Procurador General de la Nación por su parte conceptúa tanto sobre la constitucionalidad del inciso demandado, como sobre la conformidad con la Carta de la expresión “y de la solidaridad del nuevo propietario por las deudas que existan en la copropiedad”, que hace parte del inciso quinto del mismo artículo, disposiciones que en su criterio se ajustan plenamente a la buena fe, al derecho de propiedad y al fin constitucional de garantizar la convivencia pacífica de los propietarios de bienes privados y de las expensas comunes.
3. El carácter especial del régimen de propiedad horizontal y el contenido y alcance del artículo en que se contiene el inciso acusado.
Previamente al análisis del problema jurídico planteado la Corte considera pertinente hacer algunas precisiones en torno al carácter especial del régimen de propiedad horizontal y al contenido y alcance del artículo en que se contiene el inciso acusado.
3.1. La Corte ha puesto de presente de manera reiterada (1) que en materia de propiedad horizontal se está en presencia de un régimen normativo especial cuyo objeto es regular una forma de dominio en la que concurren derechos de propiedad exclusiva sobre bienes privados y derechos de copropiedad sobre el terreno y los demás bienes comunes, con miras a la obtención de un fin constitucional, a saber, “garantizar la seguridad y la convivencia pacífica en los inmuebles sometidos a ella, así como la función social de la propiedad” (2) .
Dicho régimen, que dada su especificidad desborda necesariamente la regulación de los códigos Civil y de Comercio, data entre nosotros del Decreto 1286 de 1948, “sobre el régimen de la propiedad de pisos y departamentos de un mismo edificio” del 21 de abril de 1948 (3) . Decreto que fue convertido, en el mes de diciembre de 1948, en la Ley 182 del mismo año.
En 1985, con el objeto de solucionar algunas de las dificultades presentadas en la aplicación de la ley referida, el Congreso Nacional, sin derogar la anterior normatividad, y dando la opción a los copropietarios de elegir una u otra regulación, expidió la Ley 16 del mismo año (4) . Posteriormente el Gobierno Nacional procedió a reglamentar la materia mediante el Decreto 1365 de 1986 (5) .
Las leyes 182 de 1948 y 16 de 1985 desarrollaron un derecho inmobiliario que respondió a una misma estructura, que la jurisprudencia sintetizó en los siguientes puntos (6) :
f) La indivisión forzosa de los bienes comunes (7) .
En vigencia de dichas leyes la especificidad del régimen que ellas regulan fue tomado en cuenta por la jurisprudencia constitucional en varias sentencias de revisión de acciones de tutela instauradas contra asambleas, copropietarios y administradores de conjuntos inmobiliarios donde la Corte destacó el aspecto particular del derecho real inmueble regulado por las leyes 182 de 1948 y 16 de 1985, y delimitó las facultades de los tutelados en torno de la utilización de los bienes comunes (8) . Así mismo en relación con la pretendida interferencia de las asambleas de copropietarios en aspectos de gestión urbana esta Corte precisó que a los órganos administrativos de las comunidades organizadas no les está dado erigirse como árbitros de intereses colectivos, porque esta labor, no les ha sido confiada (9) .
Resumiendo las innovaciones introducidas por la nueva ley, y los alcances de las mismas frente a las regulaciones anteriores, la Corte en la Sentencia C-488 de 2002 (10) afirmó que si bien la Ley 675 de 2001 define un esquema de propiedad horizontal que coincide con la modalidad de derecho inmobiliario que fuera prevista en las leyes 182 de 1948 y 16 de 1985 a saber: “(...) concurren derechos de propiedad exclusiva sobre bienes privados y derechos de copropiedad sobre el terreno y los demás bienes comunes (...)”, dicha norma ampliaba considerablemente la comunidad de intereses a aspectos considerados individuales en el régimen de las leyes 182 de 1948 y 16 de 1985, porque i) concede a la asamblea de copropietarios atribuciones para decidir la destinación y uso de los bienes privados, ii) amplía el poder decisorio del órgano rector de la copropiedad al suprimir la unanimidad que fuera exigida en el régimen anterior para la imposición de expensas extraordinarias, mejoras necesarias y la alteración sensible del uso y del goce de los bienes comunes, y iii) convierte en dispositivas las facultades puramente administrativas de la asamblea de copropietarios al permitirle disponer de los bienes comunes y adquirir inmuebles. De modo que la única facultad de los copropietarios, individualmente considerados, que no sufre modificación en el nuevo régimen es la relativa a la enajenación y cesión de las unidades independientes (11) .
La escritura pública de constitución de la propiedad horizontal debe contener el reglamento de propiedad horizontal, en el cual se consignan las disposiciones sobre su organización y funcionamiento, cuyo contenido mínimo contempla el artículo 5º de la ley, y que señalan los derechos y obligaciones de los propietarios y moradores del edificio o conjunto, no solo de los iniciales sino también de los sucesivos en virtud de enajenaciones del dominio sobre las unidades privadas o de nuevos contratos de tenencia (12) .
3.2. Entre las obligaciones a cargo de los propietarios de bienes privados se destaca la de contribuir a las expensas comunes necesarias, las cuales consisten en “erogaciones necesarias causadas por la administración y la prestación de los servicios comunes esenciales requeridos para la existencia, seguridad y conservación de los bienes comunes del edificio o conjunto. Para estos efectos se entenderán esenciales los servicios necesarios, por el mantenimiento, reparación, reposición, reconstrucción y vigilancia de los bienes comunes, así como los servicios públicos esenciales relacionados con estos” (art. 3º) (13) .
Esta obligación está establecida expresamente en el artículo 29 de la ley, de conformidad con el cual “los propietarios de los bienes privados de un edificio o conjunto estarán obligados a contribuir al pago de las expensas necesarias causadas por la administración y la prestación de servicios comunes esenciales para la existencia, seguridad y conservación de los bienes comunes, de acuerdo con el reglamento de propiedad horizontal” (14) .
Dicho artículo señala que para efecto de las expensas comunes ordinarias existirá solidaridad en su pago entre el propietario y el tenedor a cualquier título de bienes de dominio privado.
El tercer inciso, —que es el que acusa el actor en la demanda—, establece que igualmente, existirá solidaridad entre el propietario anterior y el nuevo propietario del respectivo bien privado, respecto de las expensas comunes no pagadas por el primero, al momento de llevarse a cabo la transferencia del derecho de dominio (15) .
De acuerdo con el cuarto inciso en la escritura de transferencia de dominio de un bien inmueble sometido a propiedad horizontal, el notario exigirá paz y salvo de las contribuciones a las expensas comunes (16) expedido por el representante legal de la copropiedad.
En caso de no contarse con el paz y salvo, precisa el último inciso del referido artículo 29 de la Ley 675 de 2001, se dejará constancia en la escritura de tal circunstancia, de la respectiva solicitud presentada al administrador de la copropiedad y de la solidaridad del nuevo propietario por las deudas que existan con la copropiedad.
Frente al cargo planteado por el actor en el sentido de que al establecerse en el tercer inciso del artículo 29 de la Ley 675 de 2001 que existirá solidaridad entre el propietario anterior y el nuevo propietario del respectivo bien privado, respecto de las expensas comunes no pagadas por el primero, al momento de llevarse a cabo la transferencia del derecho de dominio, se quebrantan los artículos 2º, 58 y 95 de la Constitución Política en conexidad con el preámbulo y el artículo 83 del mismo ordenamiento, porque i) no es justo que el nuevo propietario tenga que responder por las obligaciones que otro adquirió, ii) no es dable someterlo a sufrir la disminución de su patrimonio, e incluso la pérdida de su propiedad “sin mediar título jurídico alguno”; y iii) que la norma “avala el abuso de los derechos propios y el irrespeto del derecho ajeno”, la Corte hace las siguientes consideraciones.
El legislador persigue con el artículo 29 aludido, por una parte, que los propietarios de bienes privados en los edificios y conjuntos sometidos a propiedad horizontal cumplan la obligación de contribuir al pago de las expensas comunes, sin el cual sufre menoscabo manifiesto el funcionamiento de la propiedad horizontal, de suerte que al enajenarlos se encuentren a paz y salvo por dicho concepto, y, por otra parte, que el adquirente tenga conocimiento del estado de dicha obligación, la cual asume en la condición de deudor solidario en caso de estar pendiente de pago.
Como lo explicó la Corte en la Sentencia C-408 de 2003 en la que analizó la exequibilidad del cuarto inciso del artículo 29 de la Ley 675 de 2001 (17) frente a un cargo por el supuesto desconocimiento de los artículos 2º, 4º, 5º y 58 de la Constitución, dicho artículo se enmarca dentro del ejercicio de la potestad de configuración del legislador derivada de los artículos 114 y 150 de la Constitución y en particular dentro de la protección del interés social y la utilidad pública.
En este punto, es claro que el orden constitucional reconoce la propiedad privada y solo condiciona su ejercicio el dominio y disposición por motivos de interés y utilidad pública en consecuencia, la facultad conferida al legislador por la Carta Política frente al tema, hace parte de la cláusula general de competencia atribuida al cuerpo colegiado para que, en ejercicio de la deliberación democrática, establezca las reglas que considere necesarias al organizar el desarrollo de la vida en sociedad. De este modo, la Corte Constitucional se encuentra frente a un aspecto en donde la intensidad del control se define dentro del marco constituido por la protección del interés social y la utilidad pública y por la facultad general que tiene el legislador para reglamentar el ejercicio del derecho de propiedad privada” (18) .
En ese orden de ideas el artículo 58 de la Constitución Política faculta ampliamente al legislador para configurar los derechos patrimoniales que la misma norma garantiza, asunto que en materia de la propiedad horizontal fue tratado ampliamente por esta corporación al resolver sobre la constitucionalidad parcial de los incisos primero y segundo del parágrafo transitorio del artículo 86 de la Ley 675 de 2001 (19) .
Expuso esta Corte, en la oportunidad que se reseña, que compete al legislador definir cómo los derechos acceden al patrimonio de los particulares, al igual que la extensión y restricción de sus contenidos, “con miras a puntualizar la función social de los intereses particulares involucrados, y la conexión de las facultades individuales, con los valores y principios constitucionales —artículos 1º, 2º, 58 y 150 C.P.— (20) .
Así las cosas, la ley, sin que con ello se vulnere el derecho de propiedad (C.P., art. 58), ni se desconozca la autonomía de la voluntad ni el derecho a la libre disposición (C.P., art. 16), bien puede establecer la solidaridad entre el propietario anterior y el nuevo propietario del bien privado sometido a propiedad horizontal, respecto de las expensas comunes no pagadas por el primero, al momento de llevarse a cabo la transferencia del derecho de dominio.
Ahora bien, dado que es la ley la que establece en este caso la solidaridad entre el vendedor y el adquirente del bien privado sometido a propiedad horizontal es claro que la misma ley es la que sirve de fundamento a la obligación que así surge para el nuevo propietario.
Dicha solidaridad respecto de las expensas comunes que no se hayan pagado al momento de la venta, encuentra a su vez fundamento en la necesidad de proteger la copropiedad como tipo especial de dominio, por lo que resulta claramente razonable (21) que el legislador la establezca como una manera de asegurar el cumplimiento de las obligaciones de los copropietarios.
No debe olvidarse en efecto que dichas expensas están establecidas para garantizar el buen funcionamiento de la copropiedad y que su pago oportuno hace parte de los presupuestos de convivencia, cooperación y de solidaridad social que orientan la propiedad horizontal y que el legislador en armonía con los mandatos constitucionales (C.P., arts. 2º, 13, 51 y 58) estableció en el artículo 2º de la Ley 675 de 2001 (22) .
En torno a la acusación por el posible desconocimiento por el inciso acusado del principio de buena fe (C.P., art. 83), así como del artículo 95 superior por cuanto la norma facilitaría e induciría el abuso del derecho por parte del propietario anterior frente al adquirente del bien privado sometido a propiedad horizontal, la Corte constata que el actor no toma en cuenta el alcance de la obligación establecida para el notario en los incisos cuarto y quinto del artículo 29 de la misma Ley 675 de 2001 de exigir el paz y salvo de las contribuciones a las expensas comunes expedido por el representante legal de la copropiedad al momento de elevar la escritura de transferencia de dominio y de que en caso de no contarse con el paz y salvo, deberá dejar constancia en la escritura precisamente i) de la ausencia de paz y salvo, ii) de la respectiva solicitud presentada al administrador de la copropiedad y iii) de la solidaridad del nuevo propietario por las deudas que existan con la copropiedad.
Dichas obligaciones, establecidas para proteger la copropiedad, lo son también para proteger al comprador quien ante la ausencia de paz y salvo y consecuentemente ante la puesta en evidencia de la posible existencia de deudas pendientes con la copropiedad que al no estar saldadas deberán asumirse solidariamente por aquel, necesariamente estará advertido de esta última circunstancia, sin que pueda entenderse que el inciso acusado por el simple hecho de establecer la solidaridad esté facilitando que se atente contra su buena fe.
En ese orden de ideas la acusación planteada por el actor contra el tercer inciso del artículo 29 de la Ley 675 de 2001 con fundamento en la supuesta vulneración de los artículos 2º, 58 y 95 en concordancia con el preámbulo y el artículo 83 superiores no está llamada a prosperar y así se señalará en la parte resolutiva de esta sentencia.
Declarar EXEQUIBLE, por el cargo formulado contra el tercer inciso del artículo 29 de la Ley 675 de 2001 “por medio de la cual se expide el régimen de propiedad horizontal”.
(1) Ver. entre otras, las sentencias C-318 de 2002 M.P. AIfredo BeItrán Sierra, C-408 de 2003 M.P. Jaime Araújo Rentería, C-488 de 2002 y C-153 de 2004 M.P. Álvaro Tafur Galvis.
(2) La Ley 675 de 2001 que establece actualmente el régimen de la propiedad horizontal define en su artículo 1º el objeto de la norma así:
“La presente ley regula la forma especial de dominio, denominada, propiedad horizontal, en la que concurren derechos de propiedad exclusiva sobre bienes privados y derechos de copropiedad sobre el terreno y los demás bienes comunes, con el fin de garantizar la seguridad y la convivencia pacífica en los inmuebles sometidos a ella, así como la función social de la propiedad”.
(3) En los considerandos 2 y 3 de este decreto, se lee:
"2. Que para facilitar la reconstrucción de los sectores afectados por los pasados sucesos (alude al 9 de abril de 1948), es necesario dictar normas encaminadas al fomento de la construcción de todo género de edificios;
3. Que por falta de una legislación al respecto, en Colombia no se ha desarrollado el régimen de propiedad por pisos y departamentos de un mismo edificio, el cual en otros países ha permitido resolver en forma satisfactoria el problema de habitación de la clase media”. Ver la Sentencia C-318 de 2002 M.P. Alfredo Beltrán Sierra.
(4) “La principal y única diferencia trascendente entre las dos leyes radica en que la propiedad horizontal constituida bajo la Ley 16 de 1985 genera por disposición legal (art. 3º) una persona jurídica sin ánimo de lucro, distinta de los propietarios de los bienes de dominio particular, cuyo objeto es la administración de los bienes de uso común. En la Ley 182 de 1948 la formación de la persona jurídica es potestativa (art. 11)” —Derecho Civil— Derechos Reales Arturo Valencia Zea, Álvaro Ortiz M. Décima edición, Editorial Temis, Bogotá, 1996, pág. 196. Y otra diferencia, de menor significación, según opinión del mismo tratadista, radica en que la Ley 16 de 1985 permitía desafectar los bienes comunes no indispensables por decisión de las 4/5 de los votos que integran la asamblea de copropietarios. Lo anotado, porque, según el mismo autor, ninguna consecuencia se sigue de haber radicado la propiedad de los bienes comunes en la persona jurídica, en los términos de los artículos 3º y 7º, ya que por estar los elementos comunes necesariamente unidos a los bienes privados, tal titularidad resulta imposible, “en consecuencia una conclusión clara del artículo 3º de la Ley 16 de 1985 es la de que semejante texto no pretendió crear un sistema nuevo y diferente del de la Ley 182 de 1948. La persona jurídica que se menciona no es dueña del edificio ni de los bienes comunes (...). ¿Cuál entonces el (sic) alcance del citado artículo 3º de la Ley 16 de 1985? No puede ser otro que el previsto ya por el artículo 11 de la Ley 182 de 1948, que dice: Los propietarios de los diversos pisos o departamentos en que se divide un edificio podrán constituir una sociedad que tenga a su cargo la administración del mismo...”; es decir el contenido de la sociedad es la administración del bien. En realidad se trata de una corporación o asociación que no persigue repartir utilidades a sus asociados y que busca la correcta administración de los bienes comunes de la propiedad horizontal”. Obra citada págs. 197 y 196. Ver al respecto la síntesis efectuada en la Sentencia C-488 de 2002, M.P. Álvaro Tafur Galvis.
(5) Cabe recordar que dado que dichas leyes no regularon los aspectos atinentes al funcionamiento de las asambleas y de la administración de la comunidad, estos fueron previstos por el Decreto 1365 de 1986; normatividad que adaptó disposiciones del Código de Comercio atinentes al tema a las particularidades del régimen propio de la administración de bienes comunes en la propiedad horizontal.
(6) Ver la Sentencia C-488 de 2002, M.P. Álvaro Tafur Galvis.
(7) Ver Sentencia C-153 de 2004, M.P. Álvaro Tafur Galvis.
(8) Las facultades de las asambleas de copropietarios han sido abordados por la jurisprudencia constitucional, desde la potestad reguladora de los órganos previstos en la propiedad horizontal, concluyendo que estos solo tienen facultades administrativas que se concretan en la adopción de medidas tendientes a garantizar la seguridad, exigencia y conservación de las zonas comunes, sin que puedan desconocer los derechos constitucionales y legalmente protegidos de los copropietarios —sentencias T-233 de 1994, T-216 y 454 de 1998 y T-418 de 1999—. Ver al respecto la Sentencia C-488 de 2002, M.P. Álvaro Tafur Galvis.
(9) Ver entre otras las sentencias C-145 y 180 de 1994; C-447 y 585 de 1995; C-021 y 103 de 1996.
(11) Ver la Sentencia C-738 de 2002, M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra.
(12) Ver Sentencia C-408 de 2003, M.P. Jaime Araújo Rentería.
(13) De acuerdo con el mismo artículo en los edificios o conjuntos de uso comercial, los costos de mercadeo tendrán el carácter de expensa común necesaria, sin perjuicio de las excepciones y restricciones que el reglamento de propiedad horizontal respectivo establezca. Dicho artículo precisa que las expensas comunes diferentes de las necesarias, tendrán carácter obligatorio cuando sean aprobadas por la mayoría calificada exigida para el efecto en la ley (art. 46-3). Ver al respecto la Sentencia C-408 de 2003, M.P. Jaime Araújo Rentería.
(14) El parágrafo 2º del artículo 29 de la Ley 675 de 2001 precisa que la obligación de contribuir oportunamente con las expensas comunes del edificio o conjunto se aplica aun cuando un propietario no ocupe su bien privado, o no haga uso efectivo de un determinado bien o servicio común.
(15) De acuerdo con el parágrafo 1º del mismo artículo cuando el dominio de un bien privado perteneciere en común y proindiviso a dos o más personas, cada una de ellas será solidariamente responsable del pago de la totalidad de las expensas comunes correspondientes a dicho bien, sin perjuicio de repetir lo pagado contra sus comuneros, en la proporción que les corresponda.
(16) Dado que el término que utiliza la ley es simplemente el de expensas comunes, ha de entenderse que el paz y salvo referido se refiere tanto a las expensas ordinarias como a las extraordinarias que se deban de acuerdo con la ley y el reglamento de propiedad horizontal.
(17) “En la escritura de transferencia de dominio de un bien inmueble sometido a propiedad horizontal, el notario exigirá paz y salvo de las contribuciones a las expensas comunes expedido por el representante legal de la copropiedad”.
(18) Sentencia C-522 de 2002, M.P. Jaime Córdoba Triviño.
(19) En la oportunidad a que se hace referencia esta Corte resolvió i) declarar exequibles las expresiones “y tendrán un término de un (1) año para modificar, en lo pertinente, sus reglamentos internos, prorrogables por seis (6) meses más, según lo determine el Gobierno Nacional”, y “transcurrido el término previsto en el inciso anterior, sin que se hubiesen llevado a cabo las modificaciones señaladas”, contenidas en los incisos primero y segundo del artículo 86 de la Ley 675 de 2001 respectivamente, en el entendido i) que las modificaciones deben sujetarse a los reglamentos de propiedad horizontal existentes, en el momento de la vigencia de esta ley, y que lo dispuesto en el inciso segundo se aplica exclusivamente a las normas de orden público contenidas en la misma normatividad —Sentencia C-488 de 2002, M.P. Álvaro Tafur Galvis—.
(20) “El numerus clausus es una doctrina que atribuye a la ley la creación de los derechos reales, su definición, contenido, modos de adquisición, transferencia y extinción, en oposición de la doctrina del numerus apertus que reconoce en la autonomía de la voluntad la facultad de crear derechos reales, los que, para ser oponibles a terceros requieren de publicidad formal”.
(21) Sobre dicha razonabilidad ver la Sentencia C-408 de 2003, M.P. Jaime Araújo Rentería.
(22) ART. 2º—Principios orientadores de la ley. Son principios orientadores de la presente ley:

References: ARTÍCULO 29
 artículo 29
 artículo 241
 artículo 83
 artículo 5
 artículo 29
 artículo 29
 artículo 29
 artículo 83
 artículo 29
 artículo 29
 artículo 58
 artículo 86
 artículo 2
 artículo 95
 artículo 29
 artículo 29
 artículo 83
 artículo 29
 artículo 1
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 11
 artículo 29
 artículo 86