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Timestamp: 2020-01-26 14:38:27+00:00

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Rehabilitación de menores consumidores de drogas
“REHABILITACIÓN SIN RED DE APOYO SIGNIFICATIVO EN MENORES CONSUMIDORES DE DROGAS DEL PROYECTO INIMPUTABLES DEL CTD ALBORADA DE TEMUCO”
RESUMEN……………………………………………………………………….. 6
INTRODUCCION………………………………………………………………… 8
1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA…………………………………… 9
2. FUNDAMENTACION……………………………………………………… 9
3. DEFINICION DE OBJETIVOS GENERALES Y ESPECIFICOS……… 10
3.1. OBJETIVO GENERAL……………………………………………….. 10
3.2. OBJETIVOS ESPECIFICO………………………………………….. 10
3.2.1. Caracterizar…………………………………………………..... 10
3.2.2. Determinar…………………………………………………….. 10
3.2.3. Detectar………………………………………………………… 10
3.2.4. Identificar………………………………………………………. 10
4. DEFINCION DE SUJETOS DE INVESTIGACION……………………… 11
4.1. Individuo Nº 1…………………………………………………………. 11
4.2. Individuo Nº 2…………………………………………………………. 17
5. CRITERIOS DE INCLUSION Y EXCLUSION DE LOS CENTROS DE
TRATAMIENTO Y REHABILITACION DEL CONSUMO DE DROGAS
EXISTENTES EN LA CIUDAD DE TEMUCO…………………………… 21
5.1. Comunidad Terapéutica La Roca……………………………………. 21
5.2. Comunidad Terapéutica Pedro Neculqueo…………………………. 22
5.3. Centro de Rehabilitación de Adicciones del Servicio de Salud
Araucanía Sur (CRA)…………………………………………………. 22
6. METODOLOGIA DE INVESTIGACION…………………………………… 23
7. MARCOS……………………………………………………………………… 25
7.1. Marco De antecedentes……………………………………………….. 25
7.1.1. Ley de Tribunales Tutelares de Menores de 1948…………. 27
7.1.2. Ley Orgánica 4/1992, reguladora de la Competencia y el
Procedimiento de los Juzgados de Menores. Antecedentes
Próximos………………………………………………………… 30
7.1.3. La Convención Internacional de los Derechos del Niño…… 31
7.1.4. Decálogo………………………………………………………… 31
7.4.5. Política de Atención de Menores en Chile…………………… 33
7.1.6. Principales Líneas de Políticas……………………………….. 34
7.1.6.1. ¿Qué es el SENAME?............................................. 36
7.1.6.2. SENAME y el Consumo de Drogas......................... 37 7.1.7. Situación Actual………………………………………………… 38
7.1.8. El Centro de Tránsito y Distribución Alborada de Temuco… 39
7.1.8.1. El Problema que ataca este Centro………………… 41
- Población Ingresada………………………………... 42
- Población Atendida…………………………………. 43
- Causales de Ingreso……………………………… 43
- Tribunales………………………………………….. 45
7.1.8.2. Redes Sociales de Apoyo.…………………………. 47
7.1.8.3. El Proyecto Inimputables……………………………. 49
7.1.8.3.1. Objetivos del Proyecto…………………… 50
7.1.8.3.1.1. Objetivos Específicos………. 50
7.1.8.3.2. Metodología del Proyecto Inimputables.. 50
- Apoyo e Intervención Individual………. 50
- Orientación Familiar……………………. 51 - Coordinación e Intervención comunita-
ria………………………………………… 51
7.2. Marco Teórico……………………………………………………………. 51
7.2.1. Teoría General de Sistemas…………………………………… 51
7.2.1.1. Origen del concepto de sistema…………………….. 51
7.2.1.2. Concepto y Características de Sistemas…………… 52
- Propósito……………………………………………… 53
- Globalismo…………………………………………… 53
7.2.1.3. Ejes Centrales de la Teoría General de Sistemas… 53
- Relación entre el sistema y el entorno.…………. 53
- La característica esencial de una totalidad es la
“Sinergia”……………………………………………… 53
- El Holismo y la teoría de sistemas…………………. 54
- El sistema es una entidad independiente y un todo
coherente……………………………………………… 55
- La “entropía y/o negentropía” o el orden de sistema 55
- Sistemas cerrados o abiertos……………………….. 56
7.2.2. Las Redes Sociales……………………………………………….. 56
7.2.2.1. Por qué se promueve el trabajo en red……………… 57
7.2.2.2. ¿Qué es una red?....................................................... 57
7.2.2.3. Definición de Redes…………………………………….. 58
7.2.2.4. ¿Para qué sirve trabajar en Red?................................ 59
7.2.2.5. No olvidar, que el trabajar en Red permite:…………… 61
7.2.2.6. El Modelo de redes……………………………………… 61
7.2.2.7. Tipos de redes…………………………………………… 62
- Redes sociales focales……………………………….. 62
- Red social abierta……………………………………... 62
- Las redes primarias………………………………….. 62
- Las redes secundarias………………………………. 62
7.2.2.8. Modalidades de trabajo en Red…………………………… 63
7.2.2.9. La familia como principal red de apoyo social………… 64
- Características de la familia moderna……………….. 64
- La Familia en Chile…………………………………….. 66
- La Familia en Riesgo Psicosocial……………………… 74
- Derechos de los Niños y Familia……………………… 76
7.2.3. Estudio previo que nos ayuda a comprender el Tema………… 81
7.3. Marco Conceptual…………………………………………………………. 99
8. ANALISIS DEL PROBLEMA EN BASE A LOS CONTENIDOS DEL
MARCO TEORICO Y DE ANTECEDENTES……………………………….. 101
CONCLUSIONES…………………………………………………………………. 102
BIBLIOGRAFIA…………………………………………………………………........ 105
ANEXO……………………………………………………………………………….. 107
Desde el nacimiento de las instituciones que albergan a menores, la principal visión u objetivo a cumplir, ha sido la reeducación de dichos menores para reinsertarlos a la sociedad, de manera que se transformen en un futuro cercano en ciudadanos que de una u otra forma aporten al desarrollo de un país.
Para ello la sociedad mundial ha ido tomando medidas para que en este proceso los menores no sean vulnerados en sus derechos. Desde la protección de los niños y adolescentes, pasando por la imputabilidad o responsabilización por sus actos, y llegando a leyes específicas en cuanto a penalizaciones de quienes vulneren sus derechos etc. son algunas de las medidas que han surgido a través del tiempo en diversos países del mundo. Lógicamente, la principal medida se logró al crear en el año 1989, la “Declaración Internacional de los Derechos del Niño”, a la cual nuestro país se adhirió en el año 1990, como miembro de la Organización de Naciones Unidas. (ONU)
En nuestro país se crea el Servicio Nacional de Menores en el año 1979, el cual a partir del año 1990, comienza a desarrollar su labor con la visión ya no sólo de país, sino como miembro de la sociedad mundial, incorporando a todas sus tareas, el respeto incondicional de los Derechos del Niño.
Así, llegamos a la creación de los centros de atención directa de menores, en donde se hace posible el desarrollar proyectos de diversa índole, con el objeto de rehabilitar y reinsertar a menores cuyos Derechos fundamentales han sido vulnerados.
De ahí el surgimiento del Proyecto Inimputables, como alternativa de atención a los menores cuyas edades fluctúan entre los 10 y los 13 años, 11 meses y 29 días, que presentan esencialmente conductas de riesgo asociadas a infracciones a la ley, y consumo de drogas. No está demás decir que esta última conducta no ha tomado la importancia que se merece en dicha intervención.
Este proyecto pretende realizar una intervención más personalizada dirigida no sólo a los menores, sino además incluyendo a la familia y la comunidad, dándole una visión sistémica a dicha intervención.
Desde esta perspectiva sistémica, hemos observado, luego de realizar nuestra práctica profesional en Centros del SENAME, que la realidad de estos proyectos o programas, difieren bastante de lo que está escrito en el papel. Partiendo de la base que desde el inicio del Proyecto Inimputables en el CTD Alborada, todas las intervenciones realizadas han quedado a medias, y sin lograr los objetivos específicos de los PTI (Plan de Tratamiento Individual), es que nos planteamos la pregunta ¿por qué si dentro de la intervención participan tantas instancias o instituciones, no se logra llegar a buen término con estos menores?
Podríamos decir que esos niños tienen una gran Red de Apoyo para que así su intervención fuera exitosa, pero hemos observado que más allá de la cantidad de nodos en una Red, la importancia de estos recae en su calidad.
Es aquí donde aparece el concepto de Red de Apoyo “Significativa”, el cual nos ayuda a dirigir esta investigación, para en un futuro cercano enriquecer las intervenciones con menores consumidores de drogas, sumando la importancia del vínculo significativo entre la persona intervenida, y en nuestro caso, el Técnico en Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas.
Antecedentes obtenidos en los distintos centros administrados directamente por el SENAME señalan que un alto porcentaje de niños, niñas y adolescentes presentan consumo de drogas. Se trata específicamente de un problema de policonsumo y que dentro de las drogas más recurrentes se encuentran la Marihuana, Pasta Base, Neoprén y Cocaína, además de Alcohol y Tabaco. A nivel nacional, aproximadamente el 95% de los adolescentes de los COD (Centros de Observación y Diagnóstico) y CERECO (Centros de Rehabilitación Conductual) presentan consumo asociado a materias de infracción de ley. En el área DEPRODE (Departamento de Protección de Derechos) la prevalencia año, es decir en los últimos 12 meses, el consumo se da en el 21% de los casos. Especialmente en niños/as en programas de niños/as de y en la calle, ESCI (Explotación Sexual Comercial Infantil), y trabajo infantil.
Es importante destacar que la oferta terapéutica para esta población es escasa o nula, presentándose frecuentemente diagnósticos de trastorno de personalidad asociados al consumo (Fuente: SENAME). También se carece de programas específicos de prevención a estos consumos.
Abocándonos a la ciudad de Temuco, los niños son detenidos por Carabineros, por haber cometido un delito, vagancia o consumo de drogas. Al estar intoxicados son llevados al Hospital Regional desde donde son derivados a psiquiatría o a algún Programa Social de la Municipalidad. De dichos programas los envían al CTD (Centro de Tránsito y Distribución) Alborada, dependiente del SENAME, específicamente del DEPRODE, el cual no es un hogar, sino un lugar de Transito y Distribución de menores, por lo que los niños no residen el tiempo suficiente en el Centro como para iniciar una desintoxicación o un tratamiento. Con regularidad hacen abandono del sistema para volver a la calle a consumir. Carabineros los detiene nuevamente, y así continúa un círculo vicioso por mucho tiempo.
Mala gestión o inexistencia de redes de apoyo significativo, para la rehabilitación del consumo de drogas, en menores ingresados al proyecto inimputables del CTD alborada de Temuco.
Hoy en día, la inexistencia de Centros o Programas de Rehabilitación para menores entre 12 y 18 años, damas y varones, consumidores de drogas, que no cuentan con red de apoyo significativa, (específicamente, sin apoyo ni de familia directa o indirecta que influya positivamente en el desarrollo del menor, o algún tutor adulto que tome responsabilidad en el apoyo necesario para una rehabilitación del niño, además Instituciones ligadas al área) que viven en la calle, afecta a un número no estimado de menores. Estos, por distintos motivos han hecho abandono de su hogar por lo que no cuentan con familia o no tienen el apoyo familiar necesario para iniciar un tratamiento de rehabilitación en las instituciones dedicadas al rubro.
Un aspecto fundamental para el inicio de una rehabilitación del consumo de drogas, es el contar, por parte del paciente, con la principal red de apoyo, que es la familia. En muchas instituciones este aspecto pasa a ser una condición de ingreso del menor al tratamiento. Otra causa es que por normativa, las Comunidades Terapéuticas sólo reciben a mayores de 18 años, esta norma no siempre se cumple.
Se han creado casas de acogida de niños que viven en la calle, pero sólo ofrecen soluciones asistenciales como ropa, comida y alojamiento, pero no ofrecen un tratamiento de rehabilitación del consumo de drogas. Lo positivo de estas casas, es que los niños no deben robar para conseguir comida o vestirse. Pero el obtener estas cosas con tanta facilidad, produce en los niños un acostumbramiento y un posterior aprovechamiento de la situación.
También se creó el programa “Pasos en la Calle” dependiente de la Municipalidad de Temuco, con apoyo de CONACE. Lo positivo es que atiende a los menores que viven en las calles de la ciudad, pero como es un programa ambulatorio, no ofrece un tratamiento multidisciplinario y constante. Además que por lo general derivan a los niños al CTD Alborada.
Es por ello que creemos en la importancia de esta investigación, y pensamos que será la primera aproximación para dar con la solución de este problema.
3. DEFINICIÓN DE OBJETIVOS GENERALES Y ESPECIFICOS
Identificar la importancia de las redes de apoyo significativo en este proyecto, en que parte de la intervención fallan y de que forma.
3.2.1. Caracterizar a dos (2) menores que ingresan al CTD Alborada y que presentan consumo de Drogas, que son derivados al Proyecto Inimputables.
3.2.2. Determinar criterios de ingreso y de exclusión de los sistemas de tratamiento y rehabilitación del consumo de drogas existentes en la ciudad de Temuco para los sujetos de investigación.
3.2.3. Detectar el por qué estos menores atendidos en el CTD Alborada, no ingresan a programas de rehabilitación.
3.2.4. Identificar los lugares donde podrían ser ingresados los menores para iniciar un tratamiento y posterior rehabilitación.
4.- DEFINICIÓN DE SUJETOS DE INVESTIGACIÓN
4.1 INDIVIDUO N° 1
Informes de actualización diagnostica realizado por profesionales del CTD Alborada
F. Nacimiento	: 25 de Agosto de 1990.
Edad : 14 años, 4 meses.
Escolaridad : Cursa 7º año básico, en el Colegio Particular “Los Reyes”
a) Técnicas e Instrumentos Utilizados.
Entrevistas Sociales con la niña.
Entrevista Directora Colegio
b) Motivo de ingreso.
b.1) Ingreso Actual.
Ingresa el 25 de mayo del presente año, a este Centro en modalidad Residencial, por Orden del Primer Juzgado de Menores de Temuco, por Medida de Protección, a la cual dio origen un Hurto.
b.2 Ingresos Anteriores.
La niña presenta ingresos anteriores a la red en las fechas que se indican.
16 de octubre de 2002 ingresa a la Casa de Acogida del CDT. Millaray, por petición de la Asistente Social del Primer Juzgado de Menores de Temuco, para su Diagnóstico Integral.
El 03 de octubre de 2002, ingresa al CDT. Alborada, derivada desde la Casa de Acogida del CDT. Millaray, donde con posterioridad retorna y es derivada a la familia con atención Psicológica de la Clínica de la Universidad Mayor de Temuco.
El 02 de octubre del 2003, es nuevamente ingresada al CDT. Alborada, por Medida de Protección, de donde hace abandono de Sistema en diciembre del mismo año.
c) Historia social.
Olga nace producto de una relación de convivencia entre doña Rosa Margot y Don Hugo, de esta relación nacen dos hijos siendo Olga la menor. La relación finaliza cuando fallece la figura paterna. Sin embargo a los 9 meses de edad, su madre se desliga de ella, motivo por el cual su tía doña Magdalena, solicita la tuición. En ese período esta familia, ya tenía dos hijos y Olga pasa a ser una hija más del matrimonio.
La dinámica familiar se desarrolla en forma normal, existiendo un buen nivel de comunicación y relaciones al interior de la familia. Los roles son ejercido por los padres sustitutos en forma democrática, visualizándose normas y limites claros, no reportando mayores problemas, excepto por las dificultades que ha presentado Olga desde niña, al verse involucrada en el colegio en pequeños robos y conducta agresivas.
Olga comenzó a presentar problemas a los 6 años de edad, periodo en que accidentalmente se entero que no era hija del matrimonio, lo que la afecto emocionalmente, generándole inestabilidad y cambios bruscos del ánimo en su comportamiento, a lo que se agrega que ella no se siente parte de la familia, situación que su prima mayor le recuerda constantemente, generándole rabia y tristeza. Lo anterior influyo negativamente; ya que la señora Magdalena, no pudo ejercer adecuadamente la autoridad, ni su rol protector.
En el año 2002, Olga realiza por primera vez abandono del Hogar, al regresar es llevada al Hospital Regional, para un control medico, temiendo que le hubiera sucedido algo, y ahí la niña refiere haber tenido relaciones sexuales con su primo Luis, lo cual genera la primera Medida de Protección. Sin embargo más tarde en el proceso terapéutico realizado en la Clínica Psicológica de la Universidad Mayor, se devela la verdad respecto a la acusación, donde el Informe señala que Olga no fue violada, sino que fue una invención de la niña para justificar el abandono del hogar.
Sin embargo, Olga continúo presentando problemas conductuales, asociado a desacato de la autoridad y la realización de pequeños robos, es así como en el año 2003, ingresa a este Centro por medida de Protección solicitada por ella, decisión que adopta luego de haberse involucrado en un robo en el establecimiento educacional donde asistía y por las repercusiones que podrían haber en su hogar. En este periodo la familia sustituta mantiene una actitud de rechazo, hacia la niña, manifestando explícitamente que no desean que retorne al hogar, aludiendo que su conducta ha generado muchos problemas al interior de esta. Ante esta situación desde este Centro se sugiere a Usía que ingrese a un Hogar de Protección Simple, sin embargo esa medida nunca se hizo efectiva; ya que Olga realiza abandono de sistema en diciembre del 2003.
En entrevista la niña refiere que realizó abandono de sistema porque no deseaba irse a un hogar, agregando que en ese periodo estuvo unos días con su madre biológica, después en la casa de su tía política doña Ina quien la llevaba al centro utilizándola para llevar a cabo hurtos en las tiendas y centro de la ciudad de Temuco. De ahí su madre sustituta la lleva a su hogar nuevamente donde sólo esta unos días; ya que se peleo con su prima menor, por lo que nuevamente abandono el hogar y va a vivir con unas amigas. Con posterioridad participa de un hurto, por lo que es conducida por Carabineros hasta este Centro, donde ese Juzgado adopta una nueva Medida de Protección.
Ha sido incorporada al sistema escolar, asistiendo en forma regular al Colegio Los Reyes, del sector amanecer de Temuco, presentando algunas dificultades para acatar las normas y limites, además de salir del establecimiento educacional sin autorización del colegio en compañía de otra compañera, siendo ubicadas en el acto.
De las entrevistas sostenidas con Olga, se visualiza una niña muy vulnerable, con escasa capacidad para controlar sus impulsos, además de tener sentimientos ambivalentes, hacia su familia sustituta, sin embargo se aprecian lazos afectivos, que es posible potenciarlos a través de una adecuada intervención. Con su madre biológica no existe ningún tipo de vínculo.
d) Apreciación Psicológica
Se aprecia un rendimiento intelectual correspondiente a la categoría Normal lento, en su limite inferior, esto estaría explicado en gran medida por la escasa estimulación sociocultural y familiar en que se ha desarrollado, que no han facilitado que sus recursos personales hayan sido lo suficientemente estimulados, por lo que no ha adquirido las habilidades sociales y conocimientos propios de la etapa de desarrollo en que se encuentra.
En el área emocional, Olga presenta una percepción de su medio inmediato como carente de normas claras, donde los limites al interior de la familia son difusos pudiendo ser transgredidos fácilmente, lo que se ha traducido en conductas desadaptativas en los distintos planos de su vida, conflictos con la autoridad, con altos niveles de impulsividad y dificultades en el autocontrol, se suman a esto sus deseos de libertad para seguir sus ideas, evitar criticas e impedir restricciones sobre su libertad de acción y determinarse por si misma, aprovechando todas las oportunidades que se le presentan, sin preocuparse por las consecuencias.
Además constantemente desea que le sucedan hechos interesantes y emocionantes, inclinándose por las cosas que le proporcionan satisfacción a sus sentidos, mostrando deseos de evadirse de la realidad que le resulta insatisfactoria, también recurre a la mentira como una forma de lograr sus objetivos y acomodar su medio.
Tiene la capacidad para hacerse querer por los demás, debido a su interés manifiesto y a su trato agradable. Es imaginativa en exceso e inclinada al fantaseo y a soñar despierta.
Sus asociaciones raras veces llegan a alcanzar la medida correspondiente a sus grandes expectativas, desilusionándose, esto es característico de su fijación con la figura materna, que toma la forma de un fuerte vínculo con su madre, logrando acomodar la realidad, caracterizada por el abandono y despreocupación materna, a partir de sus deseos de estar y ser querida por su madre, recurre a mecanismos de defensa disociativos, en donde niega la realidad y fantasea con un fuerte vínculo materno, esto le genera reservas mentales y una tendencia a permanecer aislada y desvinculada sentimentalmente.
Se observan índices de inmadurez y deseos de auto mutilación debido a sentimientos de culpa originados por sus impulsos orales agresivos, estos afectan su conducta general y su afectividad, ocasionándole conductas disruptivas y dificultades con los otros.
Presenta altos índices de agresividad y oposicionismo, que frente a determinadas situaciones fluyen como accesos de ira incontrolables, esto le dificulta un adecuado contacto con sus seres queridos y le origina una creencia que sus sentimientos hostiles lo controlan.
Se observa también sentimientos de inseguridad y una actitud autodespreciatoria, que potencian su dificultad para establecer vínculos con los demás.
Finalmente se aprecia un bajo ajuste perceptivo general y una tendencia a interpretar subjetivamente los hechos, que potencian su vulnerabilidad para presentar conductas desadaptativas.
De acuerdo a los antecedentes recabados y analizados, las profesionales que suscriben, sugieren salvo mejor resolver de Usía que la niña Olga sea ingresada al Proyecto Inimputables de este Centro, en Modalidad Residencial, considerando que la joven presenta conductas de riesgo e infracciones a la ley.
f) Sugerencias de intervención:
Restablecer el vínculo afectivo con su familia sustituta.
Potenciar y desarrollar en la niña sus habilidades sociales.
Interrumpir conductas de riesgo e infracción a la ley.
NOTA: Luego de 2 meses de ausencia del CTD por abandono de sistema, Olga vuelve en el mes de noviembre presentando un embarazo de 4 semanas. En conversación informal manifiesta no acordarse de persona alguna de todas las que han intervenido en su caso, ya que con ninguna ha continuado en contacto. A esta fecha, Diciembre del 2004, Olga hizo abandono del sistema nuevamente.
4.2. INDIVIDIO N° 2
Fecha de Nac.: 8 de enero de 1992
Escolaridad: Tercero básico Escuela Particular Subvencionada Los Reyes Temuco
a) Antecedentes Sociales
Cristopher nace de una relación de convivencia entre sus padres, de la cual nacieron tres hijos. En el año 1996 los padres se separan, debido a la disfuncionalidad familiar asociada a violencia intrafamiliar ejercida por el padre, la ingesta excesiva de alcohol, deprivación socio-económica principalmente y el inadecuado manejo de situaciones de conflicto por parte de la madre, quien presenta un déficit intelectual que limita su comprensión del medio y le dificulta el actuar de manera consistente.
El rol parental ejercido por la madre en este contexto ha provocado que el niño no posea capacidad de autocontrol y autocuidado, lo que lo expone frecuentemente a accidentes y a la manipulación de grupos de pares inadecuados, desarrollando trastornos conductuales como vandalismo, consumo de alcohol y drogas, autoagresiones, deserción escolar, hurtos, robos e incendio. Las consecuencias que han tenido para Christopher estos patrones de conducta son sentimientos de inadecuación social, tristeza y ansiedad crónica que podrían evolucionar hacia una depresión o un Trastorno de Personalidad Antisocial visualizándose un mal pronóstico; ya que el niño permanece en una situación familiar y contextual de pobreza y aislamiento social en el que la negligencia ha sido un factor preponderante, por lo anterior se hace necesario realizar intervención a nivel individual, familiar y comunitario, con el propósito de interrumpir las conductas de riesgo en el niño y fortalecer a la madre en su rol parental, de acuerdo a sus capacidades y potencialidades.
Cabe señalar que el niño, ha estado ingresado en un Hogar de Protección Simple, donde dada sus características no se ha adaptado, realizando abandono, motivo por el cual fue egresado.
b) Antecedentes Psicológicos
Se aprecia un coeficiente intelectual dentro de los parámetros esperados para su edad y contexto socio cultural, sin embargo con un rendimiento cognitivo interferido por su compromiso emocional y por variables ambientales como la inseguridad, las inconsistencias de su entorno familiar, los repetidos cambios que ha debido experimentar y las situaciones dolorosas no elaboradas satisfactoriamente.
En el área emocional, se aprecia un marcado sentimiento de tristeza, con elevados índices de impotencia, rabia y desesperanza. Esto asociado a las múltiples experiencias de abandono y negligencia de sus cuidadores, malos tratos recibidos, unido a una sensación de extrema desprotección y soledad.
Christopher para intentar evadir su compleja situación, a temprana edad comenzó a presentar con conductas de calle, robos, vagancia, grupos de pares inadecuados y consumo de alcohol, marihuana y otras drogas. En este sentido el niño intenta satisfacer sus necesidades de estima y apoyo con conductas muy nocivas para su desarrollo.
Se observa en el niño una exacerbación de algunas conductas adolescenciales como la impulsividad, el no medir las consecuencias de sus actos, la constante búsqueda de atención y la necesidad de probar cosas nuevas. Esto asociado a una disminuida autoestima, a la inexistencia de un marco familiar regulador de conductas que modelen sus comportamientos adecuados, lo transforman en un niño altamente vulnerable.
c) Antecedentes Escolares
Presenta un retraso de tres años en este ámbito, ya que no a tenido un soporte familiar que haya potenciado y estimulado su proceso de enseñanza y aprendizaje, lo anterior asociado a que a temprana edad comenzó a presentar conductas de riesgo, es así que presenta dificultades para adaptarse al sistema escolar, desertando de este. Cabe destacar que, actualmente se encuentra cursando el tercer año básico en la escuela Los Reyes de Temuco, donde igual a presentado dificultades, no obstante a contado con adultos que han apoyado y estimulado dicho proceso.
d) Antecedentes de Salud
Puede indicarse que desde el año 1997 el niño registra atenciones en el Hospital de Traiguén, Clínica N° 95** donde se consignan una serie de consultas que dan cuenta de la situación de riesgo y vulnerabilidad en que se encuentra, ingesta de sedantes, enuresis, déficit atencional, accidentes, autoagresiones realizadas en los antebrazos, cuadros depresivos, atenciones en Psiquiatría Infantil en el Centro de Salud Mental de Angol.
En la actualidad se encuentra con tratamiento medicamentoso, tomando Spirón y Diazepán, los que le ayudan a bajar los niveles de agresividad y ansiedad.
e) Análisis de Antecedentes y formulación de Hipótesis
Niño con dificultades a nivel conductual, generadas a partir de una condición médica asociada a una situación de deprivación sociocultural, y a la dificultad de la madre para ejercer su rol Protector, asociado a un daño neurológico. Frente a lo cuál se generan conductas de impulsividad y descontrol relacionadas a un estilo de vida altamente desorganizado, lo que dificulta una adecuada adaptación al sistema normativo, además de posicionar al niño en una situación de alta vulnerabilidad. Sin embargo, Christopher cuenta con recursos familiares que permitirían el desarrollo adecuado de una intervención orientado a generar cambios en su estilo conductual y adaptativo. Por este motivo el niño es ingresado al Proyecto de Niños Inimputables, de manera de intervenir sobre sus conductas disruptivas.
f) Hipótesis de Trabajo
Al brindarle al niño un ambiente de desarrollo seguro y confortante, una adecuada vinculación familiar, específicamente con su madre, así como un mayor fomento del autocuidado, Christopher logrará sobrellevar un proceso de intervención de mejor manera, lo cual genera mayores oportunidades de éxito en el proceso.
Niño más vinculado con CTD Alborada y al equipo niños Inimputables.
Niño con mayor cantidad de conductas de auto cuidado y responsabilidad con su salud.
Familia integrada al proceso de intervención terapéutica.
Niño con más recursos para enfrentar un proceso terapéutico.
NOTA: Durante El proceso de investigación Christopher hizo abandonos constantes del sistema. En una de estas ocasiones resulta herido gravemente por arma blanca durante un asalto. Es intervenido quirúrgicamente en el hospital de Temuco. Luego de su recuperación es trasladado al hospital de Traiguén desde donde escapa al siguiente día. En el mes de noviembre regresa al CTD por voluntad propia, pero a la semana siguiente hace abandono nuevamente del sistema.
5. CRITERIOS DE INCLUSIÓN Y EXCLUSIÓN DE LOS CENTROS DE TRATAMIENTO Y REHABILITACIÓN DEL CONSUMO DE DROGAS EXISTENTE EN LA CIUDAD DE TEMUCO.
5.1. Comunidad Terapéutica La Roca: Como primer criterio de ingreso, debe ser una persona mayor de edad, es decir, que nuestros sujetos de atención no cumplen desde el principio con los requisitos de ingreso. Los demás requisitos se deducen de los resultados de la Entrevista Preliminar, Diagnóstico Psicosocial y Diagnóstico Médico-Psiquiátrico. Esos criterios son reservados. Como criterio de exclusión aparte del límite de edad podemos decir que la conducta de las personas residentes es determinante a la hora de darle el alta administrativa.
5.2. Comunidad Terapéutica Pedro Neculqueo: En esta comunidad el ingreso es permitido a los jóvenes mayores de 16 años (excepciones 14 años), derivados desde Tribunales de Menores, pasando por la entrevista clínica correspondiente. La principal norma para la exclusión son los límites de edad, y para el alta administrativa, la conducta.
5.3. Centro de Rehabilitación de Adicciones del Servicio de Salud Araucanía Sur (CRA): Este Centro cuenta con distintos programas de tratamiento para personas de todas las edades. En el caso de nuestra investigación, el programa al cual pueden optar estos niños se denomina “Programa Ambulatorio Comunitario”, al que pueden acceder jóvenes entre 12 a 18 años. En conversación con el director del Centro no aclara criterios de inclusión o exclusión específicos, por el contrario se manifiesta abierto a recibir inmediatamente a los niños del Proyecto Inimputables, no importándole su condición de infractores de Ley.
En posterior entrevista con la Jefa Técnica del CTD Alborada, averiguamos que de acuerdo a los criterios del CRA., los menores ingresados al Proyecto Inimputables no cumplirían con dichos criterios.
De las entrevistas con el Director del CRA., y la Jefa Técnica del CTD Alborada, surge la respuesta a uno de nuestros cuestionamientos que dice relación con el por qué los niños Inimputables no ingresan a programas de rehabilitación. Esta respuesta es que a pesar de que se han realizado reuniones de trabajo entre los Directores de los Centros, incluida Directora Regional del SENAME y los profesionales del CTD Alborada, la información se queda en los cuadernos de trabajo y no se aplica en la práctica. Como dato, el CRA ofreció 6 cupos para menores del CTD Alborada que nunca han sido ocupados por los motivos anteriormente mencionados, pero cabe la pregunta, ¿en algún momento de esas reuniones se analizó alguno de los posibles casos en conjunto entre los profesionales de ambas instituciones?, ¿O simplemente se decidió porque alguien pensó que estos niños no cumplen los criterios de inclusión a estos programas?
6. METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN
Realizaremos un estudio exploratorio con fines descriptivos los pasos a seguir son:
Tipo de investigación (cualitativa)
Selección de la Muestra. De siete menores ingresados al proyecto Inimputables, seleccionamos dos de los cuales uno tiene mayor daño por consumo que el otro. Un hombre y una mujer.
Elaboración de instrumentos de recolección de información. Diseñamos una encuesta dirigida a los Nodos que participaron directa e indirectamente en estos casos.
Aplicación del instrumento (Encuesta dirigida; Entrevistas informales) a profesionales tratantes, encargados del proyecto, tutores, Directo /ra de Colegio y Centros de Rehabilitación, profesores.
Análisis cualitativo de los resultados de la aplicación del instrumento.
Resultado Análisis de instrumento aplicado
Tema encuesta
Importancia Drogas
En este cuadro vemos claramente que el conocimiento teórico sobre Redes existe en el 100% de los entrevistados, ya sean los profesionales que atendieron los casos de Olga y Christopher, como sus profesores y Educadores de trato directo. Disminuyen claramente los porcentajes en relación a la aplicación de dicha teoría. Si bien los profesionales dicen hacerlo, las personas que trabajan directamente con los niños reconocen las falencias en la práctica.
Respecto a la importancia que se le da al tema Drogas, los profesionales (Psicólogos y Asistentes Sociales) están conscientes que aún están débiles en esto, y aceptan ignorar muchas cosas sobre el tema. Los Educadores son un poco más cautelosos en sus respuestas quedando en claro que tienen opiniones divididas, pero dicen que si los profesionales no le dan importancia, que pueden hacer ellos. Las demás personas que fueron entrevistadas aceptan, en su mayoría, tener prejuicios con el tema, asociándolo claramente a la delincuencia, es por eso que no le dan la importancia que requiere.
En el caso del cumplimiento de los objetivos, los profesionales fueron categóricos al decir que mas que el bienestar de los niños, lo que se les pide a ellos es el cumplimiento de las metas institucionales, y que a pesar de ello intentan hacer lo mejor que pueden por el bien de estos menores. Las otras personas encuestadas aceptan lo de las metas impuestas por las instituciones, pero aseguran que ellos luchan por mejorar la calidad de vida de estos niños proponiéndose propias metas a corto plazo, y que han ido cumpliendo con ellas.
Conclusiones: Ver páginas 102, 103 y 104
7. MARCOS:
7.1. MARCO DE ANTECEDENTES
Antecedentes remotos de la justicia de menores en España
Aunque las instituciones de menores tuvieron sus inicios en Europa entre los siglos XVII-XVIII al tiempo que florecía el capitalismo, el antecedente más remoto que encontramos en España data del siglo XIV, concretamente del año 1337, en que tuvo lugar la fundación de la figura del Padre de Huérfanos de Valencia. La Fuga et Pare d'Orfens fue creada en Valencia por Pedro IV de Aragón. De ella se puede decir que es el origen de la tradicional figura del Juez Tutelar.
En esta institución se recogían a dos tipos de jóvenes: a menores mendigos, huérfanos o indigentes y a menores que habían cometido algún tipo de delito, en cuyo caso funcionaba básicamente como tribunal. Su función principal era la de recoger a los menores y reeducarlos para la vida trabajadora. Pronto se extendió a otras ciudades españolas, caracterizándose siempre por "la máxima defensa social, peligrosidad, asistencia, control, tratamiento penal de vagabundos, vagos, ociosos" (Cantarero, 1988, pág. 44).
Pero como decíamos es en los siglos XVII-XVIII cuando empiezan a proliferar las instituciones y leyes especiales de menores. Este incremento tiene lugar como consecuencia de la preocupación hacia la infancia en esta época y “por motivos que sólo parcialmente tienen que ver con su reconocimiento específico” (Hurtado, 1996, pág. 45). Nacen como parte integrante de la historia de los alienados y los pobres y se originan como el mecanismo más fuerte de control social, eso sí, en nombre de la caridad cristiana (De Leo, 1985). Nace así el hospital especial para mendigos y pobres con carácter asistencial-correccional, destinado a jóvenes sin casa ni familia sobre los que era necesario aplicar la guía y el control; es el caso del Fondo Pío Nacional, las Casas de Misericordia y los hospicios.
Los cambios que se van a ir produciendo de forma paulatina en el tratamiento del menor tienen su origen en el denominado Movimiento de Protección de Menores (Coy, 1979), fruto de profundas transformaciones sociales, consecuencia de la Revolución Industrial, que lleva consigo la emigración del campo a la ciudad de la que será una nueva clase social, el proletariado; éste sobrevive en las ciudades en pésimas condiciones: hacinamiento, miseria, trabajo de hasta dieciocho horas diarias para mujeres y niños, son las notas características de este período histórico.
A fines del siglo XIX los dueños de las industrias, la beneficencia, la Iglesia y hasta el propio Estado toman conciencia de la profunda transformación social que ha llevado consigo la industrialización y dejándose llevar por distintas motivaciones comienzan a cambiar el estilo de vida del proletariado. Todo esto provoca el nacimiento del Movimiento de Salvación del Niño, child-save movement, que surge en E.E.U.U. y cuya finalidad era salvaguardar al menor de las condiciones infrahumanas en las que sobrevivía. Pero estas medidas legislativas, según Platt (1982), sólo sirvieron para crear nuevas formas de desviación.
Se propuso un Derecho específico de menores, que les privó desde el principio de las garantías jurídicas procesales. Orientado hacia niños y jóvenes con problemas familiares, educativos y económicos, el child-save movement "fue en contra de los derechos de los menores" (Coy, 1990, pág. 168). España, donde siempre se ha manifestado una tendencia correccional, también fue receptiva a esta filosofía tutelar; de ella son fruto los distintos códigos que desde la pasada centuria hasta décadas recientes forman parte de la legislación española en relación con los menores.
Dos son los principios sobre los que tradicionalmente se basaron la determinación de la responsabilidad y la imputabilidad del menor: la edad y el discernimiento. El Código Penal de 1822, asume que son inimputables los menores de siete años; siendo sometidos a examen de discernimiento los jóvenes de entre siete y doce años. Más tarde, el Código de 1848 considera exentos de responsabilidad a los menores de nueve años y a los mayores de nueve sin discernimiento. La capacidad de discernir de los jóvenes situados entre los nueve y los quince años también era sometida a consideración. Aquellos situados entre los quince y los dieciocho ven atenuada su responsabilidad en función igualmente de su discernimiento.
Por último, el Código de 1928 abolió el examen de capacidad de discernir como premisa para la imputabilidad, pero siguió considerando la regla de la edad elevando el límite para el establecimiento de la responsabilidad a los dieciséis años.
7.1.1. Ley de Tribunales Tutelares de Menores de 1948
Por Decreto de 11 de Junio de 1948 se aprobó el Texto Refundido de la legislación sobre Tribunales Tutelares de Menores; así mismo, el 2 de Julio de 1948 se aprobó el Texto Refundido de la legislación sobre Protección de Menores. La protección del menor que asumían estos decretos se encomendaba a la Obra de Protección de Menores, un organismo que tenía personalidad jurídica propia y además un patrimonio independiente para conseguir sus fines.
Este organismo tenía la siguiente estructura:
- Consejo Superior de Protección de Menores, gestor e impulsor de la obra.
- Juntas Provinciales de Protección de Menores, que tenían carácter asistencial.
- Tribunales Tutelares de Menores concebidos como organismos colegiados, con ámbito provincial, con carácter administrativo pero al tiempo con determinadas funciones judiciales.
Su ámbito de competencia se extendía a tres facultades diferentes:
1.- Facultad Reformadora, que se extendía a:
2.- Enjuiciamiento de Mayores: estos Tribunales eran competentes para conocer de faltas de los mayores de dieciséis años que estuviesen recogidas en el artículo 584 del Código Penal entonces vigente.
3.- Facultad Protectora: dirigida a dar protección jurídica al menor de dieciséis años, privando a sus padres del ejercicio de su guarda y educación.
Cabe destacar que la facultad reformadora era mucho más amplia que la facultad protectora, lo que pone de manifiesto el marcado carácter correctivo y penalizador de esta ley, dando prioridad a estos criterios sobre los preventivos y educativos (Leal, 1993).
- Por último dentro de la Obra de Protección de Menores encontramos los centros con carácter asistencial.
Como se puede observar, la Ley de 1948 sigue manteniendo el criterio cronológico, menos de dieciséis años, para delimitar la inimputabilidad de los menores (art 8º y art 2º del Código Penal anterior al ahora vigente).
Así mismo, merece señalarse que la citada Ley atiende en su facultad reformadora no sólo las faltas y delitos cometidos por los menores, sino que abarca a las denominadas conductas irregulares como el ser considerado vago, vagabundo, etc. (art 9º LTTM). La consecuencia jurídica siempre es la protección correccional, sin distinción entre menores en situación de peligro y menores que delinquen. Como afirma Cantarero (1988) “El hecho de que a muchos menores no delincuentes se les trate como si lo fueran constituye un eslabón capital en el conjunto de un mecanismo de control social” (pág. 66).
En la Ley de Tribunales Tutelares de Menores desaparece el concepto de pena y en su lugar se da un carácter educativo y tutelar a la legislación (art 9º LTTM) cuyo fin es la corrección moral del menor sometido a ella (González Zorrilla, 1985, pág. 122). Concretados en programas levantados sobre la idea de peligrosidad, se orienta a la rehabilitación, la reforma y la tutela. La Ley de 1948 no admite el derecho de publicidad como garantía frente a los abusos judiciales (art 15º LTTM). Del mismo modo, sostiene que no es necesario ni el Abogado defensor ni el Ministerio Fiscal (art 29º LTTM) dando lugar a un proceso inquisitivo y no contradictorio.
Según el artículo 17º de la Ley de Tribunales Tutelares de Menores de 1948, el Tribunal podía adoptar en sus acuerdos las siguientes medidas en el ejercicio de su facultad reformadora:
- Amonestación o breve internamiento.
- Colocación bajo la custodia de otra persona.
- Ingreso en establecimiento oficial o privado, de observación, de educación, de reforma o de tipo correctivo o de semilibertad.
Ingreso en un establecimiento especial para menores anormales.
7.1.2. Ley Orgánica 4/1992, reguladora de la competencia y el procedimiento de los Juzgados de Menores. Antecedentes próximos
Como ya dijimos en otro lugar (Coy y Torrente, 1996), la promulgación de la Constitución Española de 1978 supuso la introducción de una nueva concepción acerca de los derechos de la infancia. Este hecho unido al impulso de los Servicios Sociales en España como derecho al que tienen acceso los ciudadanos, llevaron consigo reformas sucesivas tanto en el Código civil como en el Código penal en relación a la familia y al menor a partir de 1981. Además, el 1 de Julio de 1985, la Ley Orgánica del Poder Judicial crea en la jurisdicción ordinaria los Juzgados de Menores, que asumen las competencias de los Tribunales Tutelares de Menores.
Pero habría que esperar hasta el 5 de Junio de 1992 para la promulgación de la Ley Reguladora de la Competencia y el Procedimiento de los Juzgados de Menores, que nace a partir del dictamen del Tribunal Constitucional de 14 de Febrero de 1991, que declaraba inconstitucional parte de la Ley de Tribunales Tutelares de Menores de 1948. La Ley Orgánica 4/92 es fruto del movimiento reformador que en los últimos años ha llevado a Occidente a impulsar nuevas formas legislativas y nuevos modos de intervención psicosocial en todo lo referente al tratamiento jurídico del menor (Sancha, 1994).
Esta evolución en la forma de intervención ha tenido lugar en la última década tras la aparición de las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de Menores de 1986, también denominadas Reglas Beijing, que propugnan la promoción integral del menor, recomendando la pluralidad de medidas resolutorias, estableciendo de forma prioritaria los sistemas intermedios y reservando como último recurso el internamiento en centro cerrado.
Así mismo, otros marcos e instancias normativas han influido en esta evolución, como la Convención de Derechos del Niño de 1989 o el Comité de Ministros del Consejo de Europa de 1987, que en su recomendación nºR(87)20 habla de las reacciones sociales a la delincuencia juvenil contemplando las siguientes medidas:
- Aquellas que implican vigilancia y asistencia probatoria.
- El tratamiento intermediario.
-Trabajo en beneficio de la Comunidad.
7.1.3. La Convención Internacional de los Derechos del Niño
La Convención sobre los Derechos del niño, de 1989, vigente en Chile desde el 27 de septiembre de 1990, es un instrumento internacional que descansa en el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todas las personas y en la convicción de que el niño, niña y adolescente, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión.
A través de la cooperación internacional se busca mejorar las condiciones de vida de los niños, niñas y adolescentes en todos los países, en especial, en aquellos en desarrollo, garantizando el ejercicio de sus derechos fundamentales.
7.1.4. Decálogo
Para el efectivo ejercicio de los derechos de todos los niños, niñas y adolescentes en nuestro país, el Estado debe asegurar la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar, y debe garantizarles su desarrollo en igualdad de condiciones.
Es imprescindible, para alcanzar los objetivos señalados, que la sociedad conozca y comprenda dichos derechos, de manera de respetarlos y promoverlos.
Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho:
A ser protegidos contra toda forma de discriminación o castigo por causa de creencias o condiciones de sus padres o por cualquier otra característica que les sea propia.
A que todas las autoridades, consideren su interés superior al adoptar medidas que les afecten.
A conocer a sus padres, a ser cuidados por ellos y a que se reconozca que ambos tienen obligaciones en relación a su crianza y desarrollo.
A formarse un juicio propio y expresar su opinión libremente.
A ser protegidos frente a toda forma de abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual.
A recibir la protección y asistencia especial del Estado cuando se encuentren privados temporal o permanentemente de su medio familiar.
A la educación, progresiva y en igualdad de oportunidades hasta el máximo de sus posibilidades y a generar en ellos una conciencia de respeto de los derechos humanos, preparándolos para asumir una vida responsable en sociedad.
Al descanso y el esparcimiento, al juego, a desarrollar actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.
A ser protegidos de la explotación económica, del desempeño de trabajos que pueden ser peligrosos, o entorpecer su educación, o que sean nocivos para su salud o desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social. Asimismo, a ser protegidos del uso ilícito de estupefacientes y de ser utilizados en la producción y tráfico de estas sustancias.
A que el Estado adopte las medidas apropiadas para la existencia de leyes, procedimientos, autoridades e instituciones específicos para los jóvenes a quienes se acuse de haber infringido las leyes penales, con pleno respeto de su dignidad humana, procurando fomentar en ellos el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas así como su reinserción social.
Hemos destacado partes de estos derechos básicos de los niños, las cuales son relevantes para esta investigación.
7.1.5. Política de Atención de Menores en Chile
La política que desarrolla el Servicio Nacional de Menores (SENAME) a partir de 1990, año en que Chile firma la Convención Internacional de los Derechos del Niño, tiene por objeto contribuir a una efectiva integración social de los niños y jóvenes en situación especial de vulnerabilidad, debido a graves carencias familiares o por tener problemas conductuales de distinta gravedad, y de pertenecer al mismo tiempo a sectores de extrema pobreza.
Dicha política se inserta en el marco de las estrategias de desarrollo social definidas por el Gobierno y en consecuencia sus componentes esenciales, son la opción por los más pobres; la participación activa de los beneficiarios y la comunidad. La solidaridad como elemento indispensable de la subsidiariedad en la acción social y los derechos de las personas a las oportunidades de integración social.
Así mismo, y atendidas las principales causas que originan situaciones de riesgo y desprotección para los menores, se considera a la familia como entorno primordial para su desarrollo y por tanto, sujeto prioritario de las acciones dirigidas a la prevención y recuperación de tales deficiencias.
7.1.6. Principales Líneas de Políticas
La política actual del SENAME, tiene en su conjunto las siguientes líneas principales:
1.- Complementar los programas tradicionales de asistencia a los menores, con modalidades innovadoras que permitan una atención individualizada e integral, situada en la comunidad.
Para este propósito se privilegiarán:
Programas de prevención insertos en el medio local, que contemple la participación activa del menor, la familia y la comunidad.
En este sentido se apoyarán iniciativas que contemplan la integración de recursos de diversas fuentes, como Municipios, O.N.G, Organizaciones Comunitarias y del propio SENAME.
Programa de protección sustitutos de la familia, cuando esta se encuentre afectada por deficiencias graves en su estructura o dinámica interna.
Se pretende para ello favorecer la atención de menores en grupos reducidos, en sistemas de internados cuando ello sea necesario, y en casas situadas en la misma comunidad.
2.- Apoyar a los actuales sistemas asistenciales con proyectos adicionales de preparación para el egreso de los menores atendidos.
3.- Recuperar una progresiva disminución de la proporción de plazas de internados, en la red asistencial de SENAME, en beneficio de una mayor cobertura en programas de tipo abiertos.
4.- Mejorar la oferta de servicios en las áreas de rehabilitación conductual y de observación y diagnóstico de menores
5.- Contemplar la participación activa de los beneficiarios en la identificación de sus necesidades, así como el diseño de los programas.
6.- Reorientar la función de supervisión de SENAME hacia un enfoque centrado en el menor y en los objetivos de los diversos programas, particularmente en las actividades tendientes a su egreso en términos positivos.
7.- Fortalecer los mecanismos de coordinación y participación entre SENAME, sus instituciones colaboradoras, los jueces de menores, otros organismos públicos, organismos gubernamentales y la comunidad, para el logro de una efectiva integración de esfuerzos y recursos en la atención de los menores.
8.- Optimizar el uso de los recursos, por vía de aportes adicionales a la subvención fiscal, del desarrollo de proyectos integrados y la extensión de metodologías de intervención de bajo costo y amplia cobertura.
9.- Sensibilizar y difundir en la comunidad la compleja problemática que afecta a los menores sujetos de la acción de SENAME, sobre la base del estímulo de solidaridad, responsabilidad y colaboración social en la búsqueda de soluciones para sus múltiples carencias.
10.- Facilitar los cambios necesarios para ofrecer respuestas creativas a los problemas de dichos menores, acordes a su situación individual y familiar, dentro de un proceso dinámico que evite en lo posible la aplicación exclusiva de programas estandarizados.
11.- Reorganizar el marco presupuestario del SENAME, a partir de una redistribución integral de recursos.
12.- Introducir modificaciones legales en aspectos tales como:
Actualización de la estructura y funciones del Servicio
Modificar el sistema de financiamiento de la red asistencial por parte de SENAME
7.1.6.1.- ¿Qué es el SENAME?
El Servicio Nacional de Menores, SENAME, organismo público dependiente del Ministerio de Justicia, fue creado a través del Decreto Ley Nº 2.645 del 10 de enero de 1979.
El SENAME tiene como misión, en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño, la integración social de niños, niñas y jóvenes, gravemente lesionados en sus derechos e infractores de ley penal.
Esta misión se desarrolla a través de políticas sociales en coordinación con actores públicos o privados, y de la oferta de programas especializados, sustentados en la promoción y respeto de los derechos de los niños.
El SENAME, para llevar a cabo el proceso de readecuación de su estructura, funciones y reorientación de su acción, requiere de un sistema descentralizado que garantice una oferta integral, planificada e implementada en forma intersectorial y con participación social, que diferencie la protección de los derechos de los niños, niñas y jóvenes de la respuesta del Estado frente a aquellos jóvenes que han infringido la ley.
La acción de SENAME se ejecuta a través de una Dirección Nacional, encargada de diseñar y evaluar las políticas del Servicio, y de 13 Direcciones Regionales, que implementan y evalúan estas políticas a nivel regional y local.
Esta acción se concretiza a través de Centros de Administración Directa y en más de 878 establecimientos de instituciones colaboradoras en todo el país. Toda esta red atiende a más de mil niños al año
En este contexto, el SENAME desarrolla una de las tareas sociales de mayor envergadura que enfrenta el Estado: articular e impulsar un continuo perfeccionamiento del trabajo del sector público y el privado para responder a la infancia dañada o desprotegida.
Los Centros de Administración Directa del SENAME están destinados especialmente a labores de diagnóstico, derivación y rehabilitación de los niños, niñas y jóvenes menores de 18 años.
Las Administraciones Directas focalizan su trabajo en tres sistemas de atención:
1.- Centros de Observación y Diagnostico privativos de libertad (COD)
2.- Centros de Tránsito y Distribución residenciales y ambulatorios (CTD)
3.- Centros de Rehabilitación Conductual residenciales (CERECO)
7.1.6.2. SENAME y el Consumo de Drogas
Dadas las prioridades de la Reforma Integral al Sistema de Justicia y Protección de Derechos de la Infancia y Adolescencia que realiza el SENAME de focalizar mejor sus políticas de intervención y mejorar los procesos de intervención, la institución reformuló su manera de abordar el tema de las drogas.
En líneas generales, esta renovación iniciada el año 2001 significó priorizar alternativas de tratamiento al interior de la red del Servicio, debido a la fuerza y magnitud del problema entre los/as adolescentes más vulnerados en sus derechos.
Antecedentes obtenidos en los distintos centros administrados directamente por el SENAME señalan que un alto porcentaje de niños, niñas y adolescentes presentan consumo de drogas. Se trata, específicamente, de un problema de policonsumo y que dentro de las drogas más recurrentes se encuentran la marihuana, pasta base, neoprén y cocaína, además del alcohol y el tabaco. A nivel nacional, aproximadamente el 95% de los adolescentes de los COD y CERECO presentan consumo asociados a materias de infracción de ley. En el área de DEPRODE la prevalencia año, es decir, en los últimos doce meses, el consumo se da en el 21% de los casos. Especialmente en niños/as en programas de niños/as de y en la calle, ESCI y trabajo infantil.
El consumo de sustancias nocivas, no sólo tiene implicaciones directas en la salud de niños, niñas y adolescentes sino que los expone a los riesgos asociados tanto a la búsqueda como a la obtención de la sustancia, la necesaria búsqueda de recursos que financien el consumo y el contacto con quienes las suministran.
Estudios recientes informan, que específicamente en lo que se refiere a la población adolescente infractora de ley, ésta presenta consumos más elevados de drogas, dentro de la red SENAME. "Las prevalencias son más altas entre los jóvenes de la línea infractores", estos consumos aumentan en la medida que disminuye el vínculo de los/as adolescentes con su mundo familiar y escolar, el estudio referido denomina a este fenómeno el "efecto capullo", como factor protector de los usos problemáticos de sustancias.
Es importante destacar que la oferta terapéutica para esta población es escasa o nula, presentándose frecuentemente diagnósticos de trastorno de personalidad asociados al consumo. También se carece de programas específicos de prevención a estos consumos.
Sin embargo, se releva la oferta SENAME, ejecutada por instituciones colaboradoras en proyectos de tratamiento y reparación en el área de Protección para niños, niñas y adolescentes que presentan problemáticas como la específica de consumo abusivo o dependencia a drogas, asociadas a situaciones de marginalidad, o involucradas /os en trabajo infantil, explotación sexual comercial, situación de calle y otras problemáticas.
7.1.7. Situación Actual
En materia de orientaciones de intervención en la problemática, se han definido los siguientes ámbitos de compromisos.
Participar de una política de prevención, mediante la articulación que tiene como Coordinador a CONACE, expresado en las Estrategias Nacional de drogas 2003-2008.
- Contribuir a una política intersectorial cuyo propósito sea optimizar la intervención en la problemática. Con CONACE, específicamente, se ha colaborado en las dos instancias de trabajo: de tratamiento y prevención. En el área de tratamiento durante 2002 y 2003 se participó en cinco Mesas técnicas: "Adolescencia", "patología dual", "reinserción social", "menores de 12 años" y Tratamiento". Asimismo, se ha trabajado con MINSAL en la misma línea de diseñar oferta especializada.
7.1.8. El Centro de Tránsito y Distribución Alborada de Temuco
El CTD Alborada se ubica en la ciudad de Temuco, IX Región de La Araucanía, la cual alcanza una población total de 830.099 habitantes (según encuesta CASEN 2000), caracterizándose por tener una población mayoritariamente joven (35% menor de 18 años) y por un porcentaje importante de población Mapuche la cual reúne elementos propios de su cultura. Se distingue también por presentar altos índices de pobreza, a los que se asocian diferentes problemáticas, tales como violencia intrafamiliar, alcoholismo, consumo de sustancias, delincuencia y cesantía, entre otras.
Muchas de las 31 comunas que se encuentran insertas en la región, presentan problemas asociados a la marginalidad, y a la falta de cumplimiento de las expectativas con respecto a mejores condiciones de vida, situación que se agrava al no contar estas con los recursos necesarios que permitan enfrentar, atender e intervenir las diversas problemáticas sociales.
Dentro del contexto antes señalado, existe un porcentaje significativo de familias que presentan estructura y dinámica disfuncional, relacionadas con dificultades de diversa complejidad, conformando situaciones difíciles de solucionar por los propios grupos familiares, sobrepasando en ocasiones la demanda de los recursos comunitarios básicos, o que se presentan invisibles a las políticas sociales locales. Lo anterior, incide negativamente tanto en niños, niñas y jóvenes, dificultando sus posibilidades de desarrollo integral, algunos de los cuales frente a la vulneración de sus derechos presentan situaciones de desprotección requiriendo Calificación Diagnóstica y/o intervención especializada que permita potenciar los recursos tanto personales como familiares, así como también el desarrollo de estrategias y la activación de redes orientadas a la búsqueda de soluciones.
Frente a lo anterior, y en relación con la misión que a este establecimiento corresponde, la población objetivo es aquella que ingresa vía Tribunales, debiendo orientarse su accionar dentro de un marco comunitario, en un trabajo en red que sea capaz de coordinar sus esfuerzos con otros actores, públicos y privados y en el que la familia asuma el rol que le corresponde como núcleo fundamental y básico de la sociedad, conforme a los principios orientadores de la Convención de los Derechos del Niño, debiendo ser además una instancia de evaluación e investigación especializada, de acuerdo a las características particulares, principalmente de la población lactante y preescolar vulnerada en sus derechos de la Región.
Las acciones antes descritas se ejecutarán en función de objetivos específicos y metas claramente acotadas optimizando y potenciando los recursos existentes, a fin de permitir al niños (as) y/o adolescentes y su familia el acceso a redes sociales que atiendan la situación problema cuando se requiera como también garantizando que en ausencia de figuras de familiares protectores se establezcan medidas que consideren la derivación a instancias especializadas y de adopción. Lo anterior se llevará a cabo a través del proceso de Calificación Diagnóstica que defina la derivación más pertinente y considere como alternativa el proceso de Intervención Breve al interior del Centro, en todos aquellos casos que lo ameriten y que cumplan con los requisitos que la institución establece como criterio, otorgando además, atención especializada y pertinente, mientras los niños, niñas y jóvenes permanecen en el Centro como medida de urgencia.
Con relación a lo anterior, y dado que el Gobierno de Chile ha planteado como objetivo prioritario el trabajo orientado tanto a la superación de la pobreza y de sus problemáticas asociadas, así como estrategias de protección hacia la población infanto-juvenil y sus familias, a través de políticas sectoriales coherentes con la Convención de los Derechos Humanos y específicamente referida a la misión que le corresponde al Servicio Nacional de Menores en el resguardo, restitución y cumplimiento de los Derechos del Niño proyectándose como relevante el impacto que pueda generar nuestro Proyecto, ya que éste se orienta a proteger, promover y restaurar aquellos derechos que se encuentran vulnerados en los niños(as) y/o adolescentes.
7.1.8.1.- El problema que ataca este Centro
La existencia del Centro Alborada como instancia de apoyo resulta lógica, fundamentalmente para las víctimas que han sufrido vulneración de derechos en su infancia y adolescencia, como así mismo grave daño psicosocial. Lo anterior a consecuencia de factores poli-causales que se presentan recurrentemente en situaciones de pobreza, invisibilidad de las familias desde las políticas sectoriales, desvinculación con la red social y comunitaria y falta de oportunidades de autogestión.
Si se observa el dato a través del indicador de la línea de pobreza, la diferencias entre la CASEN 98 y la 2000, no arroja diferencias significativas y ubica al 17% de los menores de 18 años en la categoría de Indigentes y el 30% en la categoría de pobres no Indigentes.
En función de lo anterior, definimos como nuestro objetivo final “Otorgar atención integral en calificación diagnóstica, derivación e intervención breve a niños(as) y jóvenes de 0 a 18 años de ambos sexos y sus familias, cuyos derechos se encuentren vulnerados, presenten grave daño psicosocial y que requieran respuestas especializadas y efectivas a nivel de interrupción, resignificación y potencialización de recursos”
A continuación se presentan resultados y análisis estadísticos de la población antes definida y que han sido sujetos de atención del CTD. Alborada, tanto en la modalidad Ambulatoria, como Residencial y revisados desde la especificidad de las áreas Lactantes-Preescolares y de Escolares- Adolescentes.
El presente estudio estadístico comprende a la población atendida entre los meses de Enero a Septiembre del 2003 y que a continuación se detallan en los cuadros referidos a Población Ingresada, Población Atendida, Población en Situación Especial de Salud, Características de la Población, Causales de Ingreso, Tribunales, Egresos, Causales de Egresos, Tiempo de Permanencia y Reingresos.
- Población Ingresada:
La población ingresada al Centro en el periodo Enero-Septiembre 2003, corresponde a un total de 655 ingresos distribuidos según área y modalidad de atención.
- Población Atendida:
La Población atendida en el periodo comprendido entre Enero y Septiembre del 2003, correspondió a un total de 2.283 niños, niñas y/o jóvenes en modalidad ambulatoria y residencial, sólo en el área escolar.
MODALIDAD RESIDENCIAL MODALIDAD AMBULATORIA
- Causales de Ingreso:
El estudio corresponde a los niños ingresados entre los meses de Enero a Septiembre del 2003.
AREA ESCOLARES
Int. Conflictiva con los Padres
Resolver Vida Futura
Ad. Emb. Rechazada por Familia
Peligro Físico y Moral
Víc. De Violación y abuso sexual
Dificultad Ejercicio Rol
Violación Agresor
Abuso sexual agresor
Respecto a la causal de ingreso más relevante observada en el Área Escolares esta corresponde a niños, niñas y jóvenes con mediano y alto compromiso conductual (en escalada) con severo deterioro psicosocial, correspondiendo a un (53.13%). Al respecto se debe señalar que durante el periodo evaluado este porcentaje es significativo desde el punto de vista de los ingresos Modalidad ambulatoria, por cuanto a este Centro le ha correspondido realizar 108 Discernimientos, con jóvenes involucrados en diferentes delitos, correspondiendo al 16.49 % de la población total ingresada. Es necesario señalar que al realizar la calificación diagnostica de esta población, se pesquisan otras causales asociadas que tienen relación con grave vulneración de derecho en su historia vital.
Del total de ingresos en el periodo, el 46.87% corresponde a las causales relacionadas más directamente con la línea de protección e incursión en conductas de riesgo, las cuales si no son calificadas oportunamente e interrumpidas a través de intervención pertinente, pueden perpetuar el daño y/o derivar en conductas asociadas a la línea conductual.
En relación al ingreso de menores por consumo de drogas es de un 4,12% (27 niños / as) en este período.
El estudio corresponde a los niños ingresados entre los meses de Enero a 30 de Septiembre del año 2003.
Área Lactantes
J. Garantía Temuco
Custodias Policía
El presente cuadro da cuenta de que en ambas áreas los ingresos provienen mayoritariamente de los Tribunales de Temuco 1° y 2°, correspondiendo a un 59.24% del total de ingresos del Centro. Es importante destacar que el porcentaje de ingresos vía estos Tribunales de competencia mixta, fuera de la jurisdicción de Temuco, corresponden a una mayor demanda de Calificaciones en Modalidad Ambulatoria lo que es evaluado positivamente de acuerdo a las orientaciones técnicas vigentes, siendo garantista y consistente con la Reforma del Servicio. Debido a la distancia y ruralidad de estas comunas, se produce un impacto en el requerimiento presupuestario en el ítem de Viáticos y de Funcionamiento.
7.1.8.2. Redes Sociales de Apoyo
21 Tribunales de Letras (Mixtos) y de Menores que derivan y resuelven medidas tendientes a proporcionar protección.
Fiscalía Regional y local, que atienden las situaciones de vulneración a las que han sido expuestos algunos niños, niñas y/o adolescentes, o en infracciones a la ley en las que se involucran jóvenes imputables.
Corporación de Asistencia Judicial y Proyecto de Atención Integral psicosocial.
Policía de Investigaciones y Carabineros de Chile.
Hospitales: Regional de Temuco, Angol, Purén Victoria, Traiguén, Collipulli, Lautaro, Vilcún, Cunco, Villarrica, Pitrufquén, Loncoche, Nueva Imperial, Carahue, Puerto Saavedra, Toltén.
Consultorios de Salud Municipal en Temuco (5), y uno por cada comuna de la región. A lo anterior se agregan las postas rurales.
Consultorio Polimetodista (atención dental)
Clínicas Psicológicas de Universidad de la Frontera y Universidad mayor.
Programa de Reparación y Atención Integral en Salud.
Centro de Salud Mental La Rueda.
CDT Hospital Regional de la Araucanía
Escuelas Particulares subvencionadas de la Región.
Escuelas Municipales de la comuna de Temuco y de la región en general.
Escuela Especial Ñielol y C.T.I Las Araucarias de Coanil.
Universidades Católica, Autónoma del Sur y de La Frontera, que proporcionan invitaciones a eventos de cine, arte, exposiciones, música, etc.
Municipalidad de Temuco que proporciona invitaciones para actividades teatrales, culturales, deportivas y otros eventos.
Municipalidades de la región.
Universidades e Institutos Profesionales.
De acuerdo a los convenios tanto de Educación como Salud, es importante señalar que:
Respecto al primero existe un trabajo conjunto entre Dirección Regional, CTD, Centros Colaboradores de la Red y Educación para realizar Proyecto Especial de Educación, focalizado hacia niños, niñas y jóvenes con características de perfil inimputables, y que no cuentan con acceso al sistema educacional formal. Con relación al convenio con Servicio Salud se han realizado coordinaciones con Programa de Salud Mental donde se están abordando temas relacionados con la atención de niños, niñas y jóvenes con características de salud en la línea neuropsiquiatra.
7.1.8.3. El Proyecto Inimputables
En este escenario el CTD Alborada de Temuco, dependiente del Departamento de Protección de Derechos (DEPRODE) del SENAME, ha atendido históricamente a una población heterogénea dentro de la cual existe un importante segmento de niños y niñas con edades que fluctúan entre los 7 y los 13 años cuyas características en el ámbito conductual requieren de protección especial frente a la cual no existe una oferta programática pertinente en la región. Se agrega al anterior carácter la deserción escolar, historia de vida con grave vulneración de derechos, y presencia de conductas de riesgo como consumo habitual de drogas, asociación de grupos de pares y/o adultos inductores de conductas delictivas, lo que se traduce en perpetuar conductas delictivas desadaptativas y en el contexto del CTD y dada la naturaleza de este centro, estos niños nuevamente son refractarios del sistema(abandonos del sistema, reingresos a la red SENAME) que en definitiva tiene como consecuencia una población importante que no es atendida desde la perspectiva personal, familiar y comunitaria permaneciendo marginada de los procesos normales de acuerdo a su edad, lo que constituye una vulneración grave de los derechos fundamentales de estos.
Lo anterior justifica la implementación de un programa que incorpore estas variables, introduciendo innovaciones metodológicas en su abordaje que involucre la reparación y restitución de Derechos Vulnerados, así como la intervención especializada orientada a la interrupción y/o modificación de conductas desadaptativas e infractoras de esta población.
7.1.8.3.1. Objetivos del Proyecto
Otorgar atención especializada en los ámbitos familiar y comunitario a niños y niñas de 7 a 13 años 11 meses y 29 días que ingresan a este centro contribuyendo a la restitución de sus derechos y a la interrupción de conductas de infracción de ley.
7.1.8.3.1.1. Objetivos Específicos
1.- Favorecer la modificación e interrupción de vinculación a conductas infractoras de ley.
2.- Favorecer los recursos personales de los niños/as y reinserción familiar reconociendo el rol protector que le compete.
3.- Favorecer el acceso de los niños y sus familias a las instancias comunitarias y sociales.
7.1.8.3.2. Metodología del Proyecto Inimputables
Dentro de la metodología se proponen 3 niveles.
- Apoyo e Intervención Individual
Consiste en realizar un acercamiento con el niño con el fin que conozca y participe, tanto del programa de trabajo como al equipo profesional y especialmente al tutor quien será el encargado de acompañarlo durante todo su proceso.
En este ámbito se realiza el acercamiento al grupo familiar. Se clarifica el rol que les compete en el proceso de intervención para lograr un compromiso en dicho proceso.
Una vez logrado lo anterior se procederá a realizar actividades que permitan la acogida del niño, modificación de la dinámica socio - familiar, promoción de factores protectores, y generación de estrategias de resolución de conflictos y el acceso a las redes sociales focales.
- Coordinación e Intervención Comunitaria
A nivel comunitario se trata de facilitar la vinculación de un niño, familia y/o adulto significativo a organizaciones e instituciones que le otorguen la ampliación de su red existente de manera que se le aporte a la solución de sus problemáticas.
Potenciar el acceso a redes sociales tales como: Escuela, Juntas de Vecinos, Oficinas Municipales, Centro de Padres de la escuela a la que el niño asiste, etc.
7.2.1. Teoría General de Sistemas
7.2.1.1. Origen del concepto de “Sistema”.
Al respecto debemos recordar que el concepto del sistema surge con fuerza con las operaciones bélicas de la Segunda Guerra Mundial, las que por su complejidad logística y magnitud en cuanto a la cantidad de soldados y materiales comprometidos, como en la invasión del Día D, requirió desarrollar una metodología que permitiera incorporar al análisis estratégico a un conjunto numeroso de sistemas que se convertían en interdependientes en el momento de la gran batalla. Después, en la posguerra, las grandes industrias modernas incorporan a esta nueva disciplina en la planificación empresarial con el nombre de Operación de sistemas, donde aparece claramente la importancia de la interdisciplinariedad y la cooperación organizada de lo heterogéneo. Con los estudios de Bertalanffy, publicados en 1950 y 1968, se establece claramente la importancia de los estudios de sistemas para diversos campos de la ciencia, sólo que con este autor, dichos estudios dejan de pertenecer sólo a la biología, para buscar realizar el sueño (de Bertalanffy) de transformarlo en un lenguaje universal para la ciencia, incluyendo a los estudios de la sociedad. Es en este punto en que los estudios de sistemas se unen a la concepción holística de la sociedad.
1.- Los sistemas existen dentro de sistemas.
2.- Los sistemas son abiertos
7.2.1.2. Concepto y Características de Sistemas.
La organización es un sistema que consta de un número de partes interactuantes y ninguna de ellas es más que las otras en sí. De la definición de Bertalanffy, según la cual el sistema es un conjunto de unidad recíprocamente relacionadas, se deducen dos conceptos; el de propósito y el globalismo.
- Propósito: todo sistema tiene uno o algunos propósitos. Las unidades o elementos, como también las relaciones, definen una distribución que trata siempre de alcanzar un objetivo.
- Globalismo: todo sistema tiene una naturaleza orgánica, por la cual una acción que produzca cambio en una de las unidades del sistema, con mucha probabilidad producirá cambios en todas las otras unidades de éste.
7.2.1.3. Ejes Centrales de la Teoría General de Sistemas
- Relación entre el Sistema y el Entorno.
Los sistemas sociales -que son los que nos preocupan esencialmente- no se producen en el vacío, aislados completamente de otros fenómenos, por el contrario, los sistemas tiene un entorno, es decir, están rodeados por otros fenómenos que usualmente incluye a otros sistemas.
- La característica esencial de una totalidad es la “sinergia”
Como un sistema es un todo inseparable, resulta “que un sistema no es la simple suma de sus partes, sino que la interrelación de dos o más partes resulta en una cualidad emergente (gestalt) que no se explica por las partes consideradas separadamente”.
Dicho de otra manera, la “sinergia” se refiere a que la totalidad del fenómeno no es igual a sus partes, sino algo diferente y superior, por lo que, si queremos conocer y analizar un fenómeno sistémico, tendremos que mirar no a sus partes una por una, sino a (la complejidad de) su organización y a las resultantes que de ella surjan.
El ejemplo clásico es el del reloj: ninguna de sus partes contiene a la hora en el sentido de que ninguna pieza del reloj es capaz de mostrar el factor tiempo: podría pensarse que las piezas pequeñas deberían indicar los segundos; las piezas medianas los minutos y el conjunto, la hora; pero nada de eso ocurre, como bien sabemos. Sin embargo, el conjunto de piezas del reloj una vez interrelacionadas e interactuando entre ellas - es decir, su organización interna -, si es capaz de indicarnos la hora o medir el tiempo. Esto es lo que se llama sinergia.
En cuanto a los sistemas sociales, estos son siempre sinérgicos. Por ejemplo, el sistema social de una comuna de Chile -en cuanto a lo que es y produce como un socioespacio en que se desarrolla un conjunto de seres humanos- no puede ser explicado ni analizado tomando cada una de sus partes por separado, como el sistema vial, el de salud, el de educación, etc. Lo mismo sucede si tomamos a una escuela como sistema social, ninguna de sus partes por separado puede producir en pequeño lo que es su producto final: miembros de la sociedad en condiciones de desempeñarse plenamente como tales.
- El Holismo y la teoría de sistemas.
Curiosamente, los descubrimientos científicos sobre las facultades holísticas del cerebro -la capacidad de su hemisferio derecho de comprender globalmente- han hecho surgir serias dudas sobre el método científico en cuanto tal. La ciencia siempre ha intentado comprender la naturaleza reduciendo las cosas a sus partes integrantes. Ahora bien, resulta incuestionablemente claro que las totalidades no pueden ser comprendidas por medio del análisis. Esto es un boomerang lógico, lo mismo que la prueba matemática de que ningún sistema matemático puede ser realmente coherente consigo mismo. El prefijo griego syn (“junto con”), en palabras como síntesis, sinergia, sintropía, resulta cada vez más significativo. Cuando las osas se juntan, sucede algo nuevo. Toda relación supone novedad, creatividad, mayor complejidad. Ya hablamos de reacciones químicas o sociedades humanas, de moléculas o de tratados internacionales, hay en todas ellas cualidades que no pueden predecirse a partir de la simple observación de sus componentes.
- El sistema es una entidad independiente y un todo coherente.
Cuando empleamos la teoría de sistemas para comprender o estudiar algún fenómeno, es esencial entender que un sistema es ante todo una entidad independiente, no importa que a su vez pertenezca o sea parte de otro sistema mayor, y que visto así, es a su vez un todo coherente que podemos estudiar y analizar para mejorar nuestra comprensión de ese fenómeno. Como indica Watzlawick:
“Cada una de las partes de un sistema está relacionada de tal modo con las otras que un cambio en una de ellas provoca un cambio en todas las demás y en el sistema total. Esto es, un sistema se comporta no sólo como un simple compuesto de elementos independientes, sino como un todo inseparable y coherente”.
Del mismo modo, entenderemos a todo sistema social como una totalidad, con todas sus partes y elementos, de tal manera interrelacionados, que cualquier variación o cambio en una de sus partes afecta a cada uno de los elementos restantes.
- La “entropía y/o negentropía” o el orden del sistema.
La “entropía” implica la tendencia natural de un sistema a entrar en un proceso de desorden interno, y “negentropía” vendría a ser lo contrario: la presión ejercida por alguien o por algo para conservar el orden interno del sistema. Estos dos conceptos suelen ser problemáticos para los alumnos, pero podemos entenderlo pensando que el cambio de la sociedad, la que normalmente se refiere a tendencias entrópicas, porque las diferentes presiones que se ejercen sobre el sistema, llevan a que se produzcan cambios de carácter aleatorio en los diferentes elementos del sistema social. Sin embargo, el proceso de Control Social -que no es otra cosa que la tendencia al aparecimiento, cuidado y mantención de reglamentos y leyes que ponen orden a la sociedad y que una vez establecidos son difíciles de cambiar- ponen el factor negentrópico (ordenador, que proporciona, orienta o conduce al orden).
- Sistemas cerrados y abiertos
Los sistemas pueden ser cerrados o abiertos. En los primeros nada entra ni nada sale de ellos. Todo ocurre dentro del sistema y nada se comunica con su exterior. En cambio los sistemas abiertos requieren de su entorno para existir. Los sistemas biológicos y los sistemas sociales son sistemas abiertos, y a ello se debe que la teoría de sistemas haya tenido tanta aceptación en el campo de las ciencias sociales en décadas recientes.
7.2.2. Las Redes Sociales
En su sentido más amplio, una red social es la integración de instituciones públicas y/o privadas, comunidades o líderes que coordinan, comparten e intercambian conocimientos, experiencias y recursos, con el propósito de alcanzar un objetivo común, en respuesta a una situación determinada.
Pueden ser gubernamentales, no gubernamentales e interinstitucionales, así mismo, pueden ser temporales cuando se integran varios actores alrededor de un programa o proyectos específicos y permanentes cuando varios actores integran esfuerzos de mediano y largo plazo en función de objetivos y metas comunes.
Es importante tener presente que una red no funciona hacia adentro, sino en la búsqueda constante de interacciones e intercambios y ampliando siempre sus límites.
Para que el desarrollo del trabajo sea óptimo, hay que tener presente ciertas estrategias como el identificar y seleccionar a los actores esenciales y representativos que conformarán la red según su prestigio, tipo de recurso, capacidad de convocatoria, cobertura geográfica, de trabajo, autoridad moral entre otros.
Esta forma de organización tiene la característica de potenciar relaciones horizontales, independientes y complementarias.
Propiciar de manera más natural el respeto a la identidad, autonomía y a los estilos y ritmos de trabajo de cada quien y requiere que cada uno de las instituciones pertenecientes a la red, se comprometan en la solución a problemas comunes de la población en general; asumiendo responsabilidades individuales y compartidas.
7.2.2.1 Por qué se promueve el trabajo en Red
No se debe olvidar, que todas las personas contamos con una serie de redes sociales de apoyo, a las cuales podemos acceder en caso de requerir ayuda.
7.2.2.1 ¿Qué es una red?
Consiste en crear o establecer relaciones o vínculos con otros, a partir de los cuales se responde a la necesidad de ayuda individual y cooperativa, utilizando y compartiendo los propios recursos. A través de las redes, se intercambian apoyo, ayuda material, servicios, información y contactos sociales relevantes para satisfacer necesidades y enfrentar problemas, facilitando su solución.
La acción de formación y potenciación de redes sociales como estrategia para la superación de la pobreza está en los fundamentos de la FNSP. ...”la integración, en tanto superación de la exclusión, se manifiesta como creación o reconstitución de vínculos entre la persona y la sociedad.
En general, en las comunas existen redes sociales, que generan un tejido humano donde se potencia la participación y las relaciones sociales, lo que puede llevar a actividades concretas de desarrollo. Además, las redes sociales constituyen parte de una identidad colectiva o identidad social, en tanto forma de trabajo organizado y en cooperación, que contribuye al fortalecimiento de las comunidades y de la sociedad como un todo.
Resulta importante saber lo que es una red, para poder entender por qué es recomendable utilizar esta metodología de trabajo.
7.2.2.2. Definición de Redes
Una red puede ser entendida, como un conjunto de grupos, instituciones e individuos que establecen relaciones e intercambios de manera continua con el fin de alcanzar metas comunes en forma efectiva y eficiente. En estos intercambios se potencian los objetivos de cada uno de los actores, valorando el aporte específico que particulariza a sus miembros.
Existe una amplia variedad de redes sociales, pero en general todas poseen una característica básica: un propósito u objetivo específico, común a los miembros, que es la razón de ser de la red, lo que la articula y lo que convoca a diversos actores con interés y preocupación en el propósito común.
Es fundamental señalar que, cada uno de nosotros poseemos nuestras propias redes de apoyo a nivel informal, las cuales están constituidas por personas (amigo/as, padres, hermano/as, vecinos, pololo/a etc), grupos (familia, club deportivo, grupos de estudios, etc), instituciones (universidad, escuela, funasupo, etc.).
En el caso de los niño/as participantes de programas sociales y sus familias, también se encuentran inmersos/as en una comunidad, en la cual existen redes sociales. Sin embargo, estudios que han abordado el tema, muestran que “también en los grupos que viven en condiciones de pobreza cuentan con redes o vínculos más allá del grupo familiar; sin embargo la principal diferencia con otros sectores de la sociedad está referida a la calidad de dichas redes sociales. Esto es, que mientras las capas medias poseen redes más variadas, que les permiten el acceso a nuevos contactos y nuevos recursos; las personas que están en condiciones de pobreza cuentan con lazos de apoyo de personas muy parecidas a ellos, en su mayoría parientes, que no les pueden proporcionar mayor acceso a recursos.
Los recursos institucionales en estos sectores son menos variados, y la vinculación a redes de estas familias es más débil.
7.2.2.4. ¿Para qué sirve trabajar en red?
El trabajar en red, permite en primer lugar, saber que hay muchas otras personas, grupos o instituciones, que tienen intereses similares o les preocupan temas comunes.
Las redes pueden constituirse de manera muy diversa, es decir, por sus dimensiones geográficas (locales, comunales, regionales e incluso internacionales), por su dimensión funcional(intercambio y difusión de información, movilización social, etc.), según el tipo de miembros(instituciones de gobierno, organizaciones no gubernamentales, instituciones académicas, como organizaciones sociales, grupos o individuos) y formas de coordinación (sin coordinador /a: tener uno /a o más coordinadores; tener un comité que la coordine.
Al trabajar con dicha metodología, se pone la propia experiencia a disposición de otros distintos (personas, organizaciones, instituciones), con una finalidad cooperativa. Aquí se potencia el intercambio, aprovechando los conocimientos de otros para hacer más efectivo el trabajo, por ende se utiliza de mejor manera los recursos disponibles en el espacio local, pues se puede contactar o derivar en situaciones más específicas a los niños/as y familias que enfrentan situaciones complejas, a los grupos, organizaciones e instituciones que poseen las capacidades y recursos necesarios para poder apoyarlos.
En el caso de programas de atención a menores es fundamental que los tutores y coordinadores trabajen en red, para poder reciclar sus experiencias. Aprovechándolas a través de instancias de discusión y reflexión que permitan arribar a criterios comunes, para abordar situaciones complejas que se dan en el desarrollo de la Tutoría (como es la necesidad de derivación en algunos casos que escapan al ámbito de la prevención y requieren de rehabilitación específica).
Este tipo de trabajo, también es fundamental para el momento de cerrar las tutorías, ya que pesar desde este paradigma, favorece la posibilidad de que los cambios que se han propiciado a través de la tutoría, sean sustentables en el tiempo.
7.2.2.5. No olvidar, que el trabajar en red permite:
Optimizar recursos, mejorar las intervenciones, al igual que sus resultados.
Potenciar al máximo la capacidad de cada actor.
Evita la sobrecarga de trabajo y responsabilidad en un actor, aprovechando el aporte específico de “otros” para aliviar el trabajo de cada uno.
Optimiza el uso de los recursos de cada actor con relación a un tema común que los convoca.
Reconoce claramente los límites de intervención de cada persona, grupos, organización o institución.
El resultado total de las intervenciones es siempre superior al que cada actor obtiene por separado (el todo es más que la suma de las partes).
7.2.2.6. El Modelo de Redes
El modelo de redes, nace de la confluencia de diversas corrientes de pensamientos como la antipsiquiatría, el abordaje comunitario del trabajo social, el pensamiento sistémico, etc. En el contexto del presente capítulo, el modelo de redes se considera complementario a la noción más amplia de comunidad y de intervención comunitaria.
Sus postulados señalan que en la existencia social existen redes -tejidos de relaciones- de naturalezas diversas, por ejemplo, las primarias, las secundarias y las formales. Una red es un sistema abierto conformado por personas, organizaciones sociales e instituciones comunales, flexiblemente interconectadas, que mantiene intercambios dinámicos y es organizada en torno a una tarea colectiva. Bajo esta perspectiva los problemas surgen como fallas en las redes en proveer del adecuado apoyo para la persona o grupo “en problemas”.
Las funciones de las redes son permitir el intercambio de apoyo, ayuda material, servicio, información y contacto (apoyo instrumental), brindar apoyo y contención emocional; favorecer la resolución de los problemas; apoyo en situaciones de crisis; regulación social y favorecer el autocuidado de los equipos.
7.2.2.7. Tipos de Redes
Se pueden distinguir a lo menos los siguientes tipos de redes, pertinentes para el trabajo hacia la infancia:
- Redes sociales focales: sistema de conversación acción que se estructura en torno a un sujeto foco que puede ser una persona, pareja, familia y /u organización. El foco será entonces el niño con el cual se trabaja, la familia, la pareja, según sea la naturaleza, objetivos, definiciones de la institución en que se trabaje.
- Red social abierta: constituye un sistema de conversación más amplio y flexible de articulaciones multidimensionales entre Organizaciones, Asociaciones, Grupos, Actores, Individuos. Por ejemplo, en un sector territorial particular, serían los CAD, Escuelas, Consultorios, Jardines Infantiles, Centros Comunitarios, Organizaciones Sociales de base, los cuales son parte de las redes existentes, potencialmente apoyadoras del bienestar del niño.
- Las redes primarias corresponden a aquellas basadas en relaciones de mayor confianza, cercanía con las que comparte el sistema (individuo, su familia), que están en las zonas de contacto más próximos, pudiendo incluir lazos de parentesco, amistad, vecindad, de trabajo.
- Las redes secundarias informales corresponden a aquellas creadas por la persona en el ámbito de los cercanos, conocidos u otros que estén en el campo de acción relevante para el individuo.
7.2.2.8. Modalidades de trabajo en red
Por otro lado, en la intervención se identifican dos modalidades de trabajo en red distintas pero complementarias: la práctica en red y la intervención en red.
La práctica en red tiene como objetivo el identificar, reforzar y construir consensos, así como el identificar, valorar y respetar diferencias en los equipos. Por ejemplo, el establecimiento de un mecanismo de coordinación frecuente entre instituciones que trabajan con la infancia, de manera de compartir lenguajes, visiones, tener objetivos comunes e incluso algunas acciones parciales comunes, éstas corresponderían a una práctica en red. En nuestro país algunas redes frecuentes de encontrar en el ámbito de la infancia son las redes de (prevención) Violencia Intrafamiliar, Redes por (la prevención) del Maltrato Infantil, etc.
La intervención en red corresponde a los esfuerzos por transformar las redes focales que no han logrado ser efectivas en el apoyo al individuo o grupo foco, en redes efectivas de apoyo. Una intervención en red puede tener como propósito activar el apoyo que familiares cercanos no han brindado, o activar una institución (por ejemplo, la escuela donde estudia el niño) de manera de que coordinadamente complemente con su especialidad en la atención del niño.
El modelo de red, sea en su modalidad de práctica en red o de intervención en red, ha significado un gran aporte a los esfuerzos institucionales, logrando coordinar esfuerzos, consensuar miradas, lenguajes de trabajo que debieran ser considerados al momento de tener en cuenta el abordaje de la infancia en el medio local.
7.2.2.9. La Familia como principal Red de Apoyo Social
- Características de la Familia Moderna
La estructura de las familias se ha modificado especialmente en lo que se refiere a su jerarquía y especialización. La relación entre el hombre y la mujer en la pareja ha experimentado cambios. La mujer se ha incorporado al trabajo, el hombre participa en la crianza de los hijos, los niños tienen derechos y mayor autonomía. No sólo se han producido cambios en la posición relativa de los miembros familiares sino que la familia ha diversificado sus formas y estos cambios se relacionan sin duda con los cambios de la sociedad.
Todos esos desafíos de cambio, de adaptación, de inventar formas no tradicionales de ser familia pueden ser considerados por un lado como fuente de tensión y de problemas para los individuos y por otro una oportunidad de creación, de comprensión y de crecimiento para ellos.
Ha surgido, ante tantos cambios, un debate en la sociedad sobre si la familia está perdiendo su sentido. En ello Freíd (1998), señala que, más bien el sentido de ser familia o de pertenecer a una familia ha incorporado paso a paso muchos elementos que surgen de la interacción con el mundo complejo. Esto ha significado apertura para crear una diversidad de formas de estructurarse y también soportar, superar crisis y aprender a convivir con la incertidumbre sin que el sentido de ser familia se pierda.
En este sentido, se estima la vigencia, a pesar de los cambios, a lo largo del proceso de crianza y educación, de concepciones relativas a que durante la vida se forman relaciones interpersonales basadas en un compromiso y una implicación entre padres e hijos que van creando y dando forma al clima afectivo y emocional de la familia (Rodrigo, et al, 1998).
En este sentido el discurso actual de la familia estaría relacionado con el compromiso personal estable en las relaciones interpersonales siendo este, uno de los rasgos esenciales de la familia. Este se plasma en el apego que niños y niñas desarrollan hacia sus padres y adultos significativos y que tiene por función esencial permitirles desarrollar un sentimiento básico de confianza y seguridad en su relación. Como supo ver Erikson (1950) hace ya tiempo, ese sentimiento de confianza, desarrollado en el primer año de la vida del niño, tiene algo de funcional para los siguientes estadios del desarrollo. Es gracias a este sentimiento de seguridad y confianza fundamental en sus padres y/o adultos significativos, como el niño se sentirá suficientemente tranquilo como para, en un lento pero decidido proceso, empezar a explorar el entorno más inmediato primero y el más alejado posteriormente. Si bien es cierto, este modelo mental no es inalterable y no condiciona de manera inevitable el tipo y calidad de las relaciones afectivas y sociales que después se van a establecer, no cabe duda de que constituye un prototipo activo que ejerce su influencia durante toda la infancia y también con posterioridad a ella (Watters et al., 1995). La familia y las relaciones familiares constituyen el contexto en el que ese prototipo se forma.
La mayoría de los padres desarrollan desde muy pronto un apego profundo con sus hijos y la mayoría de los hijos desarrollan durante su primer año un fuerte apego a sus padres. Pero algunos padres experimentan sentimientos más intensos y más claros que otros, que pueden ser más ambivalentes o incluso rechazadores. También los niños desarrollan, en consonancia con los padres, diferentes tipos de apego. Ahora bien, los niños establecen apegos múltiples, de manera que en general no tienen un único referente emocional sólido y estable. Así, además de los padres, con los que típicamente se establece el primer lazo emocional, otros significativos familiares o no familiares, son también objeto frecuente de apego. López (1999), ha señalado la importancia y utilidad de esta capacidad de vinculación emocional múltiple, entre otras cosas porque asegura una vida afectiva más rica y porque además, constituye una salvaguarda en el caso de que uno de los progenitores desaparezca de la vida del niño por cualquier razón.
Ser padres es primeramente sentir cosas respecto a los hijos, sentimiento que se relaciona con el apego que se establece con ellos. Además, ser padres es actuar con los hijos, encausar su comportamiento, poner límites, procurarles satisfacciones y hacerles soportar frustraciones. Este conjunto de conductas reciben el nombre genérico de estrategias de socialización, porque su objetivo se relaciona muy directamente con moldear a través de la intervención educativa el tipo de conductas que los padres y el contexto en que se desenvuelven valoran como apropiadas y deseables para sus hijos, tanto para su desarrollo personal cuanto con vistas a su integración social. La tarea de socializar es evolutivamente posterior al establecimiento del apego y requiere por parte de los padres una serie de tomas de decisión, una serie de comportamientos y de tensiones que típicamente no se dan en las relaciones de apego. Las estrategias de socialización tienen que ver también con el tono de la relación, con el mayor o menor nivel de comunicación, con las concretas formas que adopta la expresión de afecto, etc. Así los estilos de socialización son en realidad estilos de relación entre padres e hijos, aunque en este caso no limitados al ámbito de las relaciones afectivas, sino situados en el contexto más amplio de la comunicación y la conducta.
- La Familia en Chile
En nuestra realidad nacional, como ya se ha esbozado, podemos observar como las familias han ido variando en su estructura y composición, de modo tal que necesariamente es preciso remirar nuestras concepciones de familia al momento de plantearse intervenciones con ellas.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas se aprecia que los matrimonios están disminuyendo en los últimos 20 años, al mismo tiempo que se observa que las nulidades matrimoniales están aumentando. En el Chile del 2000, hay más hombres que mujeres en las categorías de solteros y casados. Las mujeres predominan entre los viudos, convivientes y separados-anulados.
La edad media de quienes contraen matrimonio ha aumentado de 23.8 en las mujeres y 26.6 en los hombres en 1980 a 26.3 en las mujeres y 28.9 para los hombres en 1998. En el grupo etareo de 15 a 19 años es donde es más llamativa la diferencia de edades entre los contrayentes, dado que los porcentajes de novias cuadruplican a los novios. Se aprecia, entonces que las mujeres contraen el vínculo a edad más temprana que los varones.
En relación a la situación de las familias chilenas el Programa de Naciones Unidad para el Desarrollo, en 1998 plantea que la debilidad actual de estas, esta en las dificultades para gestionar sin desintegrarse los desafíos de la incorporación de la mujer al trabajo, la creciente individuación de las preferencias y estilos comunicativos de los hijos, y las exigencias económicas para la integración por medio del consumo.
Las normas que regulan la vida familiar son cada vez menos eficaces para la gestión de las amenazas y oportunidades del entorno en relación con el objetivo de proporcionar seguridad a todos sus miembros. Ello se expresa en cambios profundos en la constitución de la familia. Se reduce el tamaño de la familia inmediata, pero en muchos casos aumenta la familia ampliada, donde coexisten tres generaciones. Desciende la nupcialidad y nacen muchos hijos de padres no casados. Aumentan las relaciones prematrimoniales, el número de madres solteras y de embarazos precoces. Crece el número de rupturas familiares, las parejas recompuestas con hijos de padres y madres distintos, y las familias monoparentales. El paisaje familiar, por lo tanto se ha vuelto plural y diverso (PNUD, 1998).
Respecto, específicamente, a la estructura familiar, la Comisión Nacional de la Familia (S/F), refiere el aumento de la proporción de familias nucleares, desde un 30% en 1970 a un 61.3% en 1990 y un descenso de la proporción de familias extensas desde un 64% a un 23.6% en el mismo período; destaca además, el aumento de los hogares unipersonales, los cuales, en 1990, llegan al 7,5% del total nacional. Junto con ello, si bien la mayoría de los hogares nucleares son biparentales (45%), destaca una proporción importante de hogares monoparentales, los que alcanzan un 16% del total nacional, distribuidos en un 9.2% de tipo natural y un 7.3% de tipo extenso.
El perfil socioeconómico de los grupos familiares predominantes indica que, los hogares nucleares biparentales constituyen la mitad de hogares de los sectores más pobres (46%), tendiendo a contar con la participación de niños y jóvenes en la generación de ingresos familiares. Por su parte, los hogares monoparentales, en los estratos más pobres, se concentran en las primeras etapas del ciclo de vida de la familia, siendo especialmente vulnerables por estar, en su mayoría, encabezados por mujeres las que tienen acceso a ingresos de menor nivel que los hombres, así el 39.6% de los hogares con jefatura femenina son pobres o indigentes.
El cuestionamiento que se plantea entonces, dice relación con la carga que cae sobre los hombros de las familias y especialmente de las mujeres, como consecuencia de los procesos de modernización en marcha.
Esta realidad chilena, se constata en diversos trabajos y sistematizaciones de experiencias, como la realizada en un sector poblacional de la ciudad de Santiago, en la cual, se comprende a la familia nuclear como aquella formadas por un matrimonio o convivencia, con hijos solteros o uno de los padres con hijos solteros. Y por la familia extendida al menos otro grupo nuclear, formado por hijos casados o conviviendo, con sin hijos, con o sin otros parientes. (Llanos 1998).
Las circunstancias en que se han constituido la mayoría de los grupos familiares ha estado determinado por embarazos, por el deseo de salir del hogar paterno y establecer uno propio. Esto ha significado que la pareja que da inicio a una nueva familia lo haga a temprana edad (entre los 14 y 18 años).
Debido a la situación material especialmente difícil de estas familias, generan redes de apoyo recurriendo a sus familias de origen. Estas se encargan de apoyarlas económicamente, en ocasiones también cubren la totalidad de las necesidades de subsistencia, provee de espacios de recreación y cuidado de los niños, actuando como consejera en la toma de decisiones importantes para la mantención de sistema familiar.
La resolución de problemas al interior de las familias se entorpece por el ejercicio de niveles de comunicación confusos, donde los desacuerdos a nivel de contenido generalmente interfieren el plano relacional.
Algo similar a lo ya planteado se aprecia en otra experiencia efectuada en la comuna de Conchalí, Llanos (1998), en ella se observa que la familia popular gira en torno al problema económico, movilizando recursos propios para enfrentar la pobreza, la crianza de los hijos. En este contexto la red familiar cobra especial vigencia como fuente de apoyo, lo que muchas veces se ve favorecido en situaciones de co-residencia o vecindad. De esta forma las funciones pueden ser compartidas o eventualmente sustituidas por diferentes miembros de la familia, especialmente respecto a la crianza de los hijos. El conflicto generalmente surge cuando las responsabilidades no son asignadas con claridad creando estrés y confusión al interior de la familia.
Por otra parte, en cuanto a la forma de reproducir el poder al interior de la familia, así como en las estrategias de sobrevivencia, coexisten formas nuevas con estructuras tradicionales, de este modo, se aprecia que ésta actúa como reproductora del esquema cultural tradicional, organizándose en forma jerárquica acorde con la organización societal. El hombre, las veces que está presente, hace de jefe de familia, cumpliendo con la función de proveedor material de ésta concentrándose en el poder de decisión en relación al cumplimiento de las normas que determinan el funcionamiento del sistema familiar, de modo autoritario basado en el uso de la fuerza (física o verbal) dirigida a la mujer o a los hijos. La mujer se encarga de los asuntos domésticos y tiene el poder delegado de la crianza de los hijos, con la supervisión del hombre.
La familia así estructurada supone como condición básica la sumisión y el acatamiento, conducta que se aprende e internaliza en la dinámica familiar, siendo coherente con el esquema cultural tradicional de la familia.
En tal sentido se aprecia que, la variación /diversidad familiar entre y dentro de contextos socio-culturales hace que sea muy difícil circunscribir una definición unidimensional de familia. Los antropólogos culturales ya habían llamado la atención sobre la enorme variabilidad tanto en la organización familiar como en la relación de la organización familiar con los patrones culturales. La variación y transformación familiar dentro y entre culturas torna aún más compleja la definición del concepto de familia.
Para explicar cuál es la realidad familiar debemos preguntarnos por el cómo una familia percibe y actúa en el mundo de determinada forma. Sabemos que las familias tienden a actuar en ciertas circunstancias de iguales manera lo cual nos lleva a suponer que esa es la forma de respuesta del grupo social del cual provienen las familias. Si pensamos además que esta manera de responder obedece a una pauta, podríamos esperar que otras familias respondan de la misma forma a futuro.
Sin embargo, tenemos como punto de partida que la realidad, no siempre incluye a todo un grupo o no es homogénea, ya que posee discontinuidades e insertazas que no siempre podemos prever. Es así como al conocer la familia nos encontramos con estructuras básicas ligadas a la cultura, las cuales presentan variaciones internas, que le dan cierta heterogeneidad al grupo, sin perder sus “raíces” culturales. A esta estructura básica se le denomina habitus (Bourdieu, 1991), el cual consiste en “principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden estar objetivamente adaptadas a su fin sin suponer la búsqueda consciente de fines y del dominio expreso de las operaciones necesarias para alcanzarlos, objetivamente “reguladas” y “regulares” sin ser el producto de la obediencia a reglas y además de todo esto, colectivamente orquestadas sin ser el producto de la acción organizadora de un director de orquesta” (Bourdieu, 1991).
Estas respuestas se definen en primer lugar fuera de todo cálculo, en relación con potencialidades objetivas, inmediatamente inscritas en el presente, cosas por hacer o no hacer, decir o no decir, en relación con un porvenir probable. Si bien sus estrategias aparecen como deliberadas, no lo es la manera en que el habitus se inculca en las conciencias, pasando a ser este una estructura más bien inconsciente para el individuo.
Las prácticas familiares improbables se encuentran excluidas sin examen alguno, a título de lo impensable, por esa especie de sumisión inmediata al orden que inclina a hacer de la necesidad virtud, es decir, a rehusar lo rehusado y aceptar lo inevitable (Bourdieu, 1991). Existe entonces una fuerza social que lleva a actuar a la familia de cierta forma y no de otra.
Producto de la historia el habitus produce prácticas, individuales y colectivas, produce pues, una historia conforme a los principios engendrados por la historia; asegura la presencia activa de las experiencias pasadas que, depositadas en cada organismo bajo la forma de principios de percepción, pensamiento y acción, tienden, con mayor seguridad que todas las reglas formales y normas explícitas, a garantizar la conformidad de las prácticas y su constancia a través del tiempo.
Los miembros de una misma clase tienen mayor número de probabilidades que cualquier miembro de otra de enfrentarse a las situaciones más frecuentes para los miembros de esa clase. Sin embargo, por existir las diferencias individuales, tal como lo señala Bourdieu, podemos suponer que no toda realidad familiar, aunque sea del mismo grupo social tendrá la misma dinámica y las mismas cualidades, es decir, no toda familia popular tendrá dificultades con la crianza y cuidado de sus miembros o no todo individuo deberá necesariamente seguir los mismos pasos.
Surge como explicación el concepto de resiliencia dando una explicación más individual de cómo un niño puede llegar a tener conflictos con la justicia y cómo otro niño, puede no tenerlos. Las variables más fundamentales ligadas a generar factores protectores en los niños están ligadas con la calidad del vínculo afectivo con las figuras significativas (figuras parentales y/o adultos importantes en las vidas de los niños), lo cual está íntimamente ligado al apego como factor protector básico, el cual al relacionarse con el apoyo consistente y un sistema de enseñanza de disciplina basado en el respeto y la protección, dan esperanzadoras posibilidades para el niño. En el caso contrario, las familias más desligadas del cuidado de sus hijos, más abandonados, donde además, no se cuenta con una red que de sustento emocional al niño, deja a este expuesto a vivir una vida en forma más caótica, abandonando a su “suerte”, es decir, sin vínculos estables en los cuales pueda confiar y que le dan un desarrollo adecuado a las demandas del medio (Balleresteros, Galindo y Suazo, 2001).
La familia puede ser definida, entonces, como una unidad básica de parentesco que incluye a todos aquellos que viven juntos o se reconocen como entidades emocionales, relacionales y sociales significativas. personas adoptadas, familias uniparentales, miembros de familias ensambladas, familias extensas que rebasan los parámetros de la consanguinidad y los diseños nucleares, etc. en la cual los roles y normas se centran sobre la protección recíproca de sus miembros, la regulación de las relaciones sexuales, la crianza de los hijos y la definición de las relaciones de parentesco. Dicha unidad presenta formas muy variadas al interior de sí misma, en todas las sociedades conocidas y está en transformación.
Esta perspectiva de la familia es suficientemente flexible como para orientar la exploración de los parámetros específicos que existen a lo largo de las culturas, a la vez que ofrece la perspectiva relacional y dinámica necesaria para entender tanto la elaboración selectiva como la preservación temporaria de los patrones de interacción y la estructura de la familia en sus complejas capacidades adaptativas.
La importancia de la forma de amar, compartir y cuidar se relaciona además con el hecho de que hoy lo valorado no es tanto la institución familiar como las buenas relaciones en su interior. Apunta a la dinámica interna. Es allí donde suele confundirse lo ideológico -que se impone de un modo implícito- con lo que se construye entre los integrantes de la interacción de un modo abierto y dialogado.
En términos recursivos, estamos de nuevo en los cambios sociales acelerados y en la relación que éstos establecen con las políticas públicas. La mutua influencia entre el mundo público y privado, entre las producción y la reproducción, como asimismo el reemplazo de ambos por ese mundo que llamamos social, nos coloca en la importancia de reflexionar permanentemente sobre la pareja humana y la familia.
Al hacerlo importa no estigmatizarla ni reducirla a un solo tipo. No ha sido esa su evolución histórica. La pregunta es cómo se establece la relación entre “vínculo y heterogeneidad familiar”.
Cabe preguntarse, por ejemplo, acerca de la relación entre tipo de vínculo y noción de amor, entre cuidado de los hijos y libertad; entre una concepción de familia como espacio afectivo y su manera de incorporar lo instrumental, normativo, expresivo, singular e identitario.
La persona, entonces, ni empieza ni acaba en ella misma. Lo que ella es, lo que a ella le acontece, está necesariamente relacionado con las personas con las que interactúa y con las situaciones en las que se desenvuelve. Sólo desde esta perspectiva es posible comprender los diversos trastornos que le pueden sobrevenir en el curso de su vida.
- La Familia en Riesgo Psicosocial
Las capacidades de resolver conflictivas, se ponen en juego en la evolución familiar, observándose familias que lejos de promover el desarrollo integral de sus miembros y otorgar protección especial a aquellos que están en desarrollo, se consideran disfuncionales o en riesgo de serlo al no lograr desarrollar las mínimas funciones que la definen a pesar de los variados cambios que se planteen a lo largo de la historia.
La capacidad de recurrir y usar redes para el afrontamiento de los problemas familiares señala que las familias con riesgo recurren y se perciben a sí mismos con menos redes formales, informales y familiares. Esto demuestra que se perciben con menos apoyo social en los ámbitos instrumentales y afectivos.
Así también es posible señalar que la percepción de los padres respecto a la vinculación afectiva, cohesión, flexibilidad y comunicación padres e hijos aparecen significativamente disminuidas en las familias de riesgo.
Estas familias, por lo general, van siendo asistidas por un conjunto de instituciones que con diversas miradas teóricas y metodológicas desean promover su desarrollo y mejorar su calidad de vida. En este sentido se pudiese considerar el concepto de familias multi-asistidas, de las cuales instituciones van observando variadas características familiares, y trabajando con ellas al mismo tiempo que las familias van conociendo los modos de funcionamiento de cada institución, estableciendo relaciones particulares con cada una de ellas.
Así es posible observar distintas dinámicas, como las observadas en la intervención en Maltrato Infantil Grave, el cual plantea que, en los casos atendidos por maltrato grave, se puede apreciar que habitualmente se trata de familias monoparentales, que presentan o han presentado violencia intrafamiliar o resolución violenta de conflictos entre la pareja. Se trataría de familias con límites rígidos, con escasa red de apoyo social y tendencia a aislarse de otros contactos sociales. Se puede detectar en algunas de ellas estrés familiar asociado a problemáticas de tipo social como cesantía del proveedor (a) de la familia o tensiones internas como separación de la pareja o presencia del alcoholismo o drogadicción de uno o ambos miembros del subsistema parental. En un número importante se trataría de familias que viven en condiciones de extrema pobreza y con importantes niveles de deprivación en diversas áreas de su desarrollo.
Con frecuencia los padres de niños victimas de maltrato presentan experiencias de carencias efectivas tempranas, abandono o historial de maltrato siendo a su vez hijos de padres maltratadores. La figura materna aparece como pasiva y en ocasiones con algunos problemas psicológicos o psiquiátricos, requiriendo, por lo tanto, resolver en primera instancia conflictos personales para poder avanzar en la generación de recursos para evitar el maltrato infantil. La figura paterna con frecuencia presenta dificultades en el control de impulsos, apareciendo con escasa tolerancia y sin las habilidades para responder a las demandas de sus hijos. Ambos padres (o figuras sustitutas) presentan dificultades para ejercer la autoridad de un modo consistente.
Los niños maltratados, en parte importante de los casos atendidos, no se perciben a sí mismos en calidad de víctimas, los golpes aparecen como eventos cotidianos en sus vidas por lo que adquieren cierta dosis de “naturalidad” para ellos. Particularmente niños con presencia de algún impedimento físico o psicológico tienden a aparecer como candidatos privilegiados para ser maltratados.
Al atender a las características de las familias donde ocurre abuso sexual intrafamiliar, es posible detectar que los límites familiares suelen ser difusos, existiendo alteración jerárquica y parentalización de los niños. Las madres se presentan a menudo con inestabilidad emocional, ya sea por que se encuentran deprimidos o estresados, además a menudo han tenido convivencias o parejas múltiples.
Si bien en los casos de maltrato y abuso sexual las familias comparten algunas características comunes, tales como presencia de violencia intrafamiliar, aislamiento social, negligencia, condiciones de pobreza y deprivación sociocultural, entre otras, existirían diferencias en torno a la intensidad y configuración de cada uno de las características. El equipo señala como aspecto diferencial la presencia más intensa de la violencia intrafamiliar en las situaciones de maltrato grave y de la negligencia para las situaciones de abuso sexual.
- Derechos de los Niños y Familia
La mayor parte de los niños y niñas atendidos por la red asistencial de Servicio Nacional de Menores, de algún modo u otro no han sido considerados sujetos de derechos, por lo cual vale la pena considerar la relevancia de la Convención Internacional por los Derechos de los niños en el rol del estado Chileno.
El 20 de Noviembre de 1989, la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobó la Convención de Derechos del Niño, basada en los principios fundamentales de las Naciones Unidas y las disposiciones de tratados y declaraciones relativas a los derechos del hombre y que reafirma la necesidad de proporcionar a los niños/as, cuidados y asistencias especiales en razón de su vulnerabilidad, subrayando la responsabilidad primordial de la familia por la que respecta a la protección y la asistencia.
En Octubre de 1990 el gobierno de Chile ratificó la convención de los Derechos del Niño, con lo cual asume la responsabilidad y deber de dar cumplimiento a las normas establecidas en ella. A partir de entonces, el Estado inicia una serie de medidas motivadas por la Convención o coincidente con ella, es así como en 1990 se crea la comisión Intersectorial para abordar el tema de los menores en situación irregular del ministerio de Justicia. Posteriormente, además se han planteado modificaciones a cuerpos legales como las asociadas a las leyes de adopción y filiación.
A la base de estos cambios, se encuentra la concepción de niño como una persona - y por lo tanto, sujeto de los derechos, proclamados en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre- que “por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especial, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”, el que “para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión” para llegar a “estar plenamente preparado para una vida independiente en sociedad y ser educado en el espíritu de los ideales proclamados en la Carta de las Naciones Unidas, y en particular, en un espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad, igualdad y solidaridad” (Convención sobre los Derechos de los Niños).
Podríamos decir que en la actualidad existe un consenso unánime acerca de la existencia de derechos humanos iguales para todos, así como la conveniencia de que esos derechos se formulen de una forma explícita (de lo que sería un ejemplo la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y la Convención sobre los Derechos del Niño).
La necesidad de hablar directamente de los derechos de los niños está justificada por las características específicas que presentan los humanos durante su largo período de infancia. Los niños y niñas son seres en desarrollo que, por su falta de madurez física y mental necesitan protección y cuidados especiales que aseguren la adecuada satisfacción de sus necesidades.
Pero debemos tomar en cuenta que el niño no es un mero receptor pasivo en la satisfacción de sus necesidades, sino que él es y debe ser un agente activo en las conductas que les afectan y en todas las actividades de interacción con los demás. Por esto, debemos hacerlo partícipe activo en la satisfacción de sus propias necesidades y derechos.
El derecho a participar que todos los niños y niñas tienen es un punto decisivo a la hora de provocar, siguiendo las líneas de la Convención, una revolución positiva del comportamiento humano.
En estas últimas décadas las relaciones en la familia se han ido democratizando, el niño y la niña han ido adquiriendo nuevos protagonismos; se les escucha más, se les tiene más en cuenta su opinión previamente a la toma de decisiones familiares, se les reserva y respeta más un espacio propio de intimidad, etc. Así, hoy en día los niños y niñas tienen mayores espacios de autonomía y libertad, a veces obligados por las circunstancias que los rodean, con las correspondientes responsabilidades que ello les ha obligado a asumir.
Al respecto la ley de Menores, vigente en nuestro país, se fundamenta en la Convención Internacional por los Derechos de los Niños, señalando que en la Declaración Universal de Derechos Humanos las Naciones Unidas proclamaron que la infancia tiene derecho a cuidados y asistencia especiales:
Convencidos de que la familia, como grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos los miembros, y en particular de los niños, debe recibir la protección y asistencia necesarias para poder asumir plenamente sus responsabilidades dentro de la comunidad.
Teniendo presente que la necesidad de proporcionar al niño una protección especial ha sido enunciada en la Declaración de Ginebra de 1924 sobre los derechos del Niño y en la Declaración de los Derechos del Niño adoptada por la Asamblea General el 20 de noviembre de 1959, y reconocida en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y políticos (en particular, en los artículos 23 y 24), en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (en particular, en el artículo 10) y en los estatutos e instrumentos pertinentes de los organismos especializados de las organizaciones internacionales que se interesen en el bienestar del niño.
Asimismo, es preciso considerar a nivel de cada región que una de las características socioculturales presentes corresponden a la existencia de una sociedad regional pluricultural, tanto a nivel urbano como especialmente rural, donde existe por un lado la cultura chilena occidental y por otro lado la cultura indígena. Al respecto, la Convención Internacional de los derechos de los niños, establece la necesidad de tener debidamente en cuenta “la importancia de las tradiciones y los valores culturales de cada pueblo para la protección y el desarrollo armonioso del niño de manera de asegurar sus derechos en el marco de su cultura de origen”. Al respecto, diversos autores han señalado diferencias que existen entre la cultura mapuche y la cultura occidental chilena respecto de las pautas de crianza, el rol de la familia y la comunidad en la cultura, la noción de salud, situación que -debido a lo poco estudiado de este tema específico- requiere a lo menos explicitarlo y continuar profundizándolo. Incorporar un enfoque intercultural, desde la perspectiva del equipo que interviene, implica un “reconocimiento de los valores, los modos de vida, las representaciones simbólicas a las cuales se refieren los seres humanos, individuos y sociedades, en sus relaciones con los otros y en su manera de percibir el mundo; reconocimiento de las interacciones que intervienen a la vez entre los múltiples registros de una misma cultura y entre las diferentes culturas, todo ello en el espacio y en el tiempo” (Micheline Rey, en Cañulef, 1998).
Lo anterior, implica sin duda nuevos desafíos frente al modo de hacer familia, al momento de intervenir con las familias y comienza a cobrar cada vez mayor vigencia la mirada globalizadora sistémica, quedando de manifiesto el que explicaciones lineales de causa y efecto y las atenciones orientadas desde esta ideología, no logran ser aportadoras al momento de intervenir.
7.2.3. Estudio previo que nos ayuda a comprender el Tema.
PERFIL EMOCIONAL DE NIÑOS QUE DILINQUEN COMO ESTRATEGIA DE ADAPTACIÓN
Una comprensión clínico-social como propuesta de trabajo
El presente estudio se origina como reflexión crítica del trabajo realizado durante tres años en un Centro de Orientación y Diagnóstico (COD) de Temuco. Este Centro está destinado a albergar, transitoriamente y en espera de la resolución del Juzgado de Menores, a todos los niños que, por las más diversas causales son detenidos por los servicios policiales. La casi totalidad de estos niños (98%) provienen de sectores de extrema pobreza y marginalidad social. El objetivo principal de este trabajo ha sido el de sistematizar una conceptualización de las características emocionales de estos niños, a partir de la cual se puedan derivar implicaciones útiles para sus procesos de adaptación e integración social.
La experiencia de trabajo en esta institución nos permitió observar, entrevistar y evaluar las distintas funciones cognitivas (escalas de Weschler) y las características emocionales (pruebas proyectivas) que presentaban los niños durante su internación. Con base en las evaluaciones realizadas, y en el conocimiento posterior de la evaluación de muchos de los niños diagnosticados, hemos elaborado una propuesta comprensiva de los elementos que a nuestro juicio definen el estilo más característico de vivenciar el mundo y a sí mismos de los niños que enfrentan la condición de pobreza y trasgreden las normas legales como estrategia de supervivencia.
Creemos que los niños sometidos a una condición de pobreza permanente, “condición de sobrevivencia”, desarrollan un estilo característico de vivenciar y percibir el mundo que les rodea, el cual se va desarrollando en torno a construcciones sucesivas de la percepción de sí mismos (sentido de identidad), donde se enlazan las necesidades afectivas (mundo subjetivo) y las experiencias interpersonales realidad social (Marchesi, Palacios y Carretero, 1984). Las experiencias con otros se traducen en experiencias consigo mismo, pasando a ser parte esencial en el lenguaje de su desarrollo afectivo.
El estilo de “vivenciar el mundo” (“mirada”, “percepción”) y de “vivenciarse” (“automirarse”, “autopercibirse”) que se va desarrollando a través del tiempo, va afectando directamente su actuar en el mundo, en el cual se hacen evidentes cierto tipo de carencias y conflictos habitualmente descritos en los informes psicológicos como “carencia afectiva”, “baja autoestima”, “autoconcepto pobremente estructurado”, “percepción de mundo amenazante”, “sentimiento de inferioridad”, “sentimiento de ineficacia, “desamparo”, “sobrecontrol emocional”, “dificultad de contacto con sus emociones”, “baja tolerancia a la frustración”, entre otros (Sepúlveda y Contreras, 1985). Todo esto en el marco de familias cuya constitución desarrollo y funcionamiento cae también dentro de categorías “atípicas” (con frecuencia en los informes sociales, éstas aparecen descritas como “mal constituidas”, “desestructuradas”, “anómicas”, “sin límites claros”, “anormales o patológicas”, etc.); y en un contexto social señalado como “marginal”, “paupérrimo”, “de extrema pobreza”, “infrahumano”, “de alta peligrosidad social”, “delictivo”, etc.(Aylwin, Barros, Martínez, Solar y Solé, 1990).
El Marco comprensivo que proponemos, nos permite delinear algunas ideas generales sobre el cómo intervenir en esta realidad. Sin embargo, no pretendemos elaborar “la” explicación de la delincuencia juvenil, ni tampoco exponer una forma sistemática de intervención psicológica. Es nuestra intención proponer a los psicólogos que trabajan en el ámbito de menores en conflicto con la justicia, un marco comprensivo-explicativo alternativo, caracterizado por un abordaje de tipo clínico-social, el que. Eventualmente, podrá ser validado en la práctica.
Creemos importante comenzar dando a conocer algunas ideas previas.
Durante el tiempo que trabajamos en el COD, diagnosticamos a más de mil niños entre 4 y 18 años de edad, de los cuales alrededor de un 40% presentaba problemas de conducta y/o conflictos con la justicia. Los diagnósticos siempre concluían con sugerencias específicas para el egreso y tratamiento (cuando era necesario) de los niños, sin embargo, estas sugerencias se cumplían sólo parcialmente debido, fundamentalmente, a tres tipos de condiciones: (a) Las características institucionales de la red asistencial de menores, la cual ofrece en la práctica muy pocas alternativas realmente efectivas. (b) La inercia social característico del entorno de procedencia de los niños, cuya condición de marginalidad extrema crea un mundo con leyes propias, muy distinto al mundo que nosotros conocemos y hemos vivenciado, lo que en la literatura técnica aparece con el nombre de subcultura de la pobreza o subcultura delictiva; y (c) Su historia personal, muchas veces tan determinante y obstaculizadora que se nos hacía imposible siquiera pensar en revertirla.
Las derivaciones más exitosas eran las de aquellos niños cuyas causales de ingreso se debían fundamentalmente a problemas de tuición y que, dentro del contexto, provenían de núcleos familiares más estables. Por consiguiente, los mayores fracasos y frustraciones se producían con aquellos niños que presentaban problemas de conducta (vagancia, mendicidad, deserción escolar, abandonos de hogar, inhalación de solventes volátiles -neoprén-, ingesta de alcohol o drogas, prostitución, etc.), o conflictos con la justicia (hurtos, robos, lesiones, violación, etc.), para los cuales, en su mayoría, el sistema no brindaba reales oportunidades.
Los niños más “problemáticos” se podían subdividir en dos grupos; aquellos que presentaban sólo problemas de conducta y los que además delinquían. Los primeros habitualmente se encontraban en un rango de edad entre 8 y 12 años y podría señalarse que estaban iniciándose en el “difícil arte de sobrevivir en la calle”; en este grupo podíamos observar una proporción aproximada de 3 niños por cada 2 niñas. El segundo grupo, mayores de 12 años mostraban conductas “más productivas”, formando habitualmente parte de grupos organizados (pandillas), con un historial donde claramente se apreciaba la “escalada delictiva”; en este grupo la proporción variaba considerablemente (aproximadamente 4 niños por cada niña), lo que fundamentalmente se debe a que la evolución de las niñas en la calle se orienta a la prostitución (considerada legalmente como problema de conducta).
En la casi totalidad de este grupo de niños, además de la marginalidad social y económica, se observaban antecedentes de maltrato frecuente. La madre es la figura más significativa y estable, encontrándose el padre ausente (por abandono, o marginación de la dinámica familiar) o con muy escasa autoridad. Se presentan además alternativas de tutores por cambios de parejas de los padres u otras causas y la presencia de personas ajenas al núcleo familiar. También es habitual encontrar antecedentes de alcoholismo, delincuencia, prostitución y otros.
MARCO COMPRENSIVO
Tesis 1: El mundo ajeno.
La primera conclusión general que podemos compartir se refiere a la percepción de mundo característica de este grupo de niños. Ellos tenderían a percibir el mundo y sus procesos como algo que es y ocurre independiente de ellos, “miran desde el lado exterior de la vitrina”, son “espectadores” de lo que sucede a su alrededor. Esta percepción conlleva un vivenciar específico, la vivencia de estar ajeno, de no pertenencia, de exclusión. Lo que hay al otro lado del vidrio no les pertenece, el mundo es lo que es independiente de ellos.
Su percepción es que no importa lo que hagan, las cosas seguirán iguales, el mundo nunca será un mundo y su pobreza será permanente. Lo significativo de este contenido es que se encuentra arraigado en vivencias de “marginación”, “abandono”, “desprotección”, “condicionalidad afectiva”, forman parte central de su construcción de identidad.
Si bien no queremos establecer hipótesis de causalidad (las cuales pueden limitar toda comprensión), no es posible dejar de considerar que esta percepción de mundo se desarrolla en el seno de experiencias familiares de desprotección, abandono afectivo, inestabilidad y la temprana exigencia de independencia en la satisfacción de necesidades básicas y de contribución a la economía doméstica; experiencias que se ven reforzadas en el paso por instituciones asistenciales, constituyéndose en patrones de interacción adaptativos a las condiciones de vida (¿en qué familia “normal” se dejan pasar días y a veces semanas o meses sin salir en busca de un hijo que no ha llegado a alojar?).
Tesis 2: Desestimación personal.
Como consecuencia lógica del mirar hacia fuera y verse ajeno, aparece el mirar hacia adentro y no encontrar nada de valor. No es fácil saber que va primero, pero ambas cosas no son independientes.
Los niños se vivencian y se autoperciben “marginales”, “inadecuados”, “malos”, “desadaptados”. Su historia reiteradamente les demuestra que no valen nada y su paso por las instituciones no hace más que confirmar esta idea (es de conocimiento común el trato despersonalizado que en la mayoría de las instituciones de menores se observa). Además, el principal vínculo que une a estos niños con el mundo social organizado son precisamente los organismos policiales y el sistema judicial, instituciones que reiteradamente los señalan como “delincuentes”, dándoles el trato que “se merecen”. Todos sabemos que cualquier persona que es detenida o llevada ante un juez, se siente “denigrada” y la sociedad difícilmente perdona al que ha sido procesado, hay que imaginar entonces lo que para el desarrollo de la identidad significa “vivir en proceso”.
Tesis 3: Contacto interferido.
Los niños no sólo observan (aún cuando a veces pareciera que es lo único que hacen), también actúan e intentan adaptarse; desarrollan diferentes estrategias para comunicarse desde su mundo marginal con nuestro mundo “lleno de luces” y de “promesas auspiciosas”. Sin embargo, en este actuar se frustran, difícilmente logran ingresar, quedando a mitad de camino entre lo que han sido y lo que quieren ser. Su actuar entonces se transforma en un actuar interferido. Se sustenta en las vivencias de exclusión y desestimación, por tanto, cualquier intento por integrarse, por adaptarse, pasa necesariamente por la sensación de tomar prestado algo que no les pertenece y que no merecen.
Esta sensación compleja se manifiesta en el contacto en conductas conflictivas, teñidas por emociones contradictorias en sus fines como miedo y rabia. El miedo cuya finalidad última es la autoprotección, la defensa y que se expresa socialmente como sumisión; y la rabia cuya finalidad última es la destrucción, la eliminación y que socialmente como se expresa como rebelión. El niño se somete y se rebela y al hacer ambas cosas de manera simultánea su conducta resulta una transacción que da cuenta de un rebelarse en forma encubierta, un acceder a lo que se desea con temor y rabia y muchas veces con la necesidad de ser castigado.
Este modo particular de vivenciar el contacto con el mundo social, debido a su recurrencia, poco a poco se va aceptando, llegando a constituirse como un rasgo de personalidad importante, lo que implica el ser asumido como algo propio que los identifica. Este puede significar el definirse como delincuente para poder tener un espacio que ocupar en la sociedad.
Tesis 4: La distancia social.
Un actuar socialmente interferido, conflictuado, difícilmente llevará a una adaptación exitosa. Esto comienza a reflejarse tempranamente en la deserción escolar, el vagar sin dirección y la afiliación a grupos de pares unidos por el sentimiento de marginalidad, la realización de actividades seudo-laborales y posteriormente la realización de actividades delictivas; todo lo cual más bien refuerza la desadaptación, ubicándose efectivamente al margen de toda forma de desarrollo y proceso de evolución social.
Tesis 5: El cumplimiento de la profecía.
Con lo anterior se cierra el ciclo de la marginalidad, por lo tanto, el delinquir es a su vez la mejor forma posible y la más accesible de resolver el conflicto de pertenencia- no pertenencia social, y es además aquella conducta que garantiza el castigo social (aunque parezca paradójico, quizás la única manera que conocen de sentirse “considerados”). Esto termina de confirmar los preceptos negativos sobre los cuales se ha constituido su identidad. Cierra las posibilidades de cambio lo que produce una fuerte sensación de desamparo y frustración y conduce necesariamente a un vivir centrado en el presente a modo de defensa frente a un futuro ciertamente negativo.
De este modo el niño que delinque, al relacionarse con el mundo va aprendiendo a actuar de modo tal de ubicarse en el único espacio que nuestras sociedades han dispuesto para su existencia social. Confirma la premisa de no valer nada y confirma la premisa de ser ajeno. Se cierra el círculo, pero con un costo social importante; la sustentación al interior de la sociedad de un gran grupo humano que por su historia y estilo característico de funcionamiento, esencialmente conflictivos produce destrucción y limita el desarrollo del conjunto. Un costo del cual todos somos en alguna medida, responsables.
En este punto y a modo de breve conclusión queremos señalar que nuestra experiencia nos ha demostrado que la evolución natural de estos niños (sin que medie intervención) se orienta en dirección a la delincuencia. Las causas dejan de ser importantes si consideramos que en el cómo esto sucede forman parte del contexto nuestras propias instituciones de orden, seguridad y justicia, así como también aquellas de asistencia y/o protección social. Todas ellas son un eslabón importante para la mantención de las pautas de acción delictivas y en ellas muchos psicólogos se insertan sin lograr percibir complicidad y, si se logra, pocas veces se sabe qué hacer.
PROPUESTA GENERAL DE ACCIÓN
No es fácil plantearse la solución de un problema psicosocial de tal envergadura con un trabajo caso a caso; sin embargo, tampoco es posible modificar esta realidad sólo a través de legislación o redistribución de recursos. Se requieren ambas cosas, se requieren propuestas sólidas, empíricamente sustentadas que posibiliten el máximo aprovechamiento de todo recurso humano y material disponible.
Los psicólogos de alguna manera se encuentran ligados a la realidad de estos niños, muchas veces logran comprender, pero les cuesta actuar, sobre todo cuando los requerimientos exceden los límites del setting de trabajo o de diagnóstico. Atendiendo a estas disyuntivas y a la conceptualización, se presenta la siguiente propuesta que sólo podrá validarse o desestimarse a través de la acción. Por supuesto lo que se propone no es nada nuevo, quizás lo único novedoso sea la forma de mirar y evaluar la realidad.
Como declaración de principio, se piensa que la intervención debe ser de carácter clínico-social, esto es, un enfoque que integre los conocimientos y habilidades clínicas de los psicólogos en un trabajo social en terreno. Además, no debe orientarse bajo los conceptos de reeducación o rehabilitación. Primero, porque ni la terapia ni el trabajo social por si solos, han sido hasta la fecha, herramientas efectivas para revertir la situación y segundo, porque lo que lo que se espera conseguir no es volver a un estado inicial de cosas que por “X” condición se vio distorsionado a través del tiempo. Lo que se espera es cambiar una realidad psicosocial de historia ancestral.
Una última premisa se refiere a buscar los espacios apropiados para el trabajo interdisciplinario, conectando, además las acciones prácticas con las instancias de poder y toma de decisiones a fin de favorecer cambios a niveles político-legislativo que potencien los efectos de las intervenciones.
Pese a lo grande de la tarea, se proponen las siguientes estrategias para el trabajo con estos niños:
1.- Revalorización personal (trato humano)
En rigor debiera considerarse como valorización. Se refiere a un acercamiento clínico que ayude al niño a buscar un sentido positivo de existencia, posibilitando el sentirse valioso, y el vislumbrar la capacidad de cambio y de control sobre su vida. Haciendo posible el proyectarse a futuro de manera constructiva (su referente para esto debe ser él mismo). Esto pasa necesariamente por la aceptación en su calidad de persona (ser humano igual a nosotros), por brindar la oportunidad de un vínculo afectivo e incondicional y por el ejercicio de un rol de autoridad normativa consistente.
2.- Acercamiento social (reducción de la distancia)
Simultáneamente con lo anterior se propone actuar con el niño en su medio a fin de reducir la distancia social (uno de cuyos principales escollos es el lenguaje). Esto es posibilitarle múltiples alternativas de incorporarse a los procesos sociales y también de conocer realidades sociales distintas a la suya, comprendiendo su condición de realidad igualmente humana (desmitificación).
3.- Negación de la profecía (abrir el círculo)
En esta etapa posterior, el trabajo con el niño se orienta a demostrar que puede ser socialmente efectivo (la resistencia en esta etapa puede ser muy alta, significa reestructuración), se le refuerzan los logros personales enseñándoles que puede ser aceptado y valorado socialmente.
4.- Fomento de la autonomía.
Finalmente, las acciones deben orientarse hacia la separación, pero para ello debe asegurarse que el niño cuenta con un núcleo de referencia positivo y reforzador, de modo tal que el niño sea capaz de continuar con el proceso iniciado, de modo independiente, sin requerir de un bastón o apoyo externo.
Para terminar, se señala que la propuesta es lo suficientemente amplia para flexibilizarse de acuerdo a las características específicas de distintos programas de trabajo, ya sea individual o grupal; de niños, de niñas o mixtos o adolescentes; con problemas de conducta o delictuales; etc. En todo caso, las estrategias particulares deben definirse con cada caso o grupo y obviamente habrá situaciones más difíciles que otras. En este sentido, la última distinción se refiere a que el trabajo con menores de 12 años debería centrarse más en su comprensión del mundo y el con los mayores en su actuar en el mundo. Distinción necesaria por las características del desarrollo propias de cada edad, en las cuales la formulación de la identidad ocurre con procesos diferentes; y necesaria además, por el tipo de conductas que las caracterizan.
“EL VENENO”: EJEMPLO DE UNA INTERVENCIÓN CLINICO-COMUNITARIA DE REHABILITACIÓN
El modo en que tradicionalmente se ha enfrentado el problema social de los niños y jóvenes que desarrollan estrategias de subsistencia y adaptación al margen de la legalidad, lo constituye el enfoque asistencial. Esto significa el despliegue de una importante cantidad de recursos y esfuerzos humanos, en función de paliar la insatisfacción de necesidades “dándole lo que no tiene”, con el supuesto que “yo se lo que necesitan”.
Hasta ahora las medidas asistencialistas han sido infructíferas, al no generar cambios a largo plazo. Por otra parte, se han desarrollado formas teóricas y prácticas de intervenir con la perspectiva de generar cambios verdaderos, considerando al sujeto como el único capaz de construir su vida. Esta es la perspectiva que orientó la intervención de dos de los autores (C:L: y R: P-L) con “El Veneno”, experiencia cuya descripción se presenta a continuación.
ANTECEDENTES DEL CASO Y SU CONTEXTO
En la Región de la Araucanía -donde se realizó esta intervención-, el modo habitual de proceder con los niños y jóvenes (menores de 16 años) en situaciones de vagancia, maltrato, abandono y/o en conflicto con la justicia, es internarlos en Hogares de Menores o Centros de Rehabilitación Conductual. El ingreso a estas instituciones se efectúa a través del COD, que tiene la función de realizar, de cada interno, un diagnóstico integral (psicológico, social pedagógico, conductual y de salud) para orientar la decisión del Juez de Menores, relativo a su derivación. Para dar lugar a este proceso, los niños y jóvenes permanecen en esta institución por períodos breves (desde algunos días hasta 3 ó 4 meses).
En el contexto de este trabajo en el COD fue donde se conoció a R.S.C., alias “El Veneno”, de 14 años de edad, quien fuera ingresado por vagancia, hurtos e inhalación de neoprén. En adelante se señalará a este niño por la inicial, R.
Con posterioridad a su diagnóstico, se determinó que R debía ser derivado a un centro de rehabilitación. Sin embargo, para hacer efectiva la derivación, debía esperarse entre cinco meses y un año, para que se produjera una vacante para él en el centro escogido. Fue esta expectativa de permanencia indefinida de R como interno en el COD, lo que motivó al psicólogo que había efectuado su diagnóstico, solicitar la autorización del juzgado para que esperara su vacante junto a su familia, ofreciendo la alternativa de asistencia en terreno por dos profesionales que actuasen como “acompañantes”.
Esta alternativa fue aceptada considerando, además de la oferta (inédita) de los psicólogos, el hecho que R contara con un grupo familiar estable que deseaba tenerlo “en casa”. El mismo profesional que presentó la solicitud y una psicóloga no relacionada con la institución, asumieron la función de “acompañantes en terreno”, en un intento por buscar posibilidades diferentes en el trabajo de rehabilitación.
La familia de R estaba constituida por la madre (con trabajo fuera de la casa), el padrastro (alcohólico, con trabajo esporádico), y tres hermanastros (dos estudiantes y una niña en edad preescolar). Dentro de las limitaciones de trabajo de ambos padres y del alcoholismo del padre ambos mostraban preocupación por sus hijos (todos). Al interior de la familia las relaciones tendían a ser agresivas, y el número de interacciones escasas (especialmente entre R y su padrastro, ambos hijos recibidos o “entenados”).
La intervención comenzó con una primera visita, a dos meses de su egreso del COD. Se encontró a R en su casa, en compañía de un amigo, ambos “volados” con marihuana. Se conversó con ambos el motivo de la visita, se acordó el próximo encuentro y se le pidió que no esté “volado”.
En términos generales, los objetivos planteados al comenzar el trabajo fueron: (1) Conocer el ambiente social y familiar en que se desenvuelven los jóvenes que desarrollan conductas delictivas.; y (2) Efectuar intervenciones directas en un caso ®, orientadas a modificar las formas conflictivas de adaptación social (niñas callejeras, hurtos, robos e inhalación de neoprén), que éste había desarrollado en el pasado.
Como modelo de trabajo se utilizó, por parte, el marco de referencia de la Investigación Cualitativa, definiendo el rol de los profesionales como “observadores participantes”; por otra, un enfoque clínico-comunitario. En el estilo de la intervención se pueden destacar los siguientes elementos:
1) Establecimiento de un vínculo afectivo con R, basado en la aceptación incondicional y el cumplimiento de todo compromiso entre las partes; además del ejercicio de autoridad normativa, lo que se traduce en un rol de modelo significativo de identificación positiva. En líneas muy generales, esto puede ser atendido como un enfrentamiento clínico de las problemáticas psicosociales, en su propio contexto de ocurrencia.
2.- Inserción de los profesionales como monitores de apoyo, independientes de las instituciones oficiales. En este sentido, la descripción más apropiada para el trabajo realizado, no es re-educación ni rehabilitación, sino apoyo para el cambio.
3.- Modelaje de roles y actitudes en el propio medio, en todos los niveles de inserción logrados (R, familia, vecinos, amigos)
4.- Salidas a otros medios (centros culturales, cafeterías, Universidades, actos públicos) como un aporte a la comprensión de su entorno y al desarrollo y diversificación de sus destrezas sociales.
5.- Intervenciones clínicas e individuales, apoyando el cambio de todos y cada uno.
De los logros obtenidos, luego de 1 año y 1 mes de trabajo, se pueden destacar: la desaparición de las conductas de hurto, robo, riñas callejeras e inhalación de neoprén y el aumento de verbalizaciones referidas a su proyecto futuro, con algunas proposiciones de acción frente a los hechos delictivos. A nivel familiar, se producen cambios importantes en la dinámica pre-existente, generándose un mayor numero de interacciones, disminuyendo el número de agresiones y aumentando las conductas de aceptación, apoyo, colaboración y afecto entre ellos.
En la evaluación de seguimiento, efectuada un año después de concluido el trabajo, se constató la permanencia de los cambios mencionados, aunque aparecían más difusos en su expresión que mientras duró el acompañamiento.
El propósito de esta presentación, lejos de mostrar todo lo que se realizó durante la intervención, es aportar pasos prácticos que, independientemente de la postura teórica que cada profesional pueda tener, sea potencialmente útiles para ejecutar este tipo de trabajo. Estos aportes surgen de una evaluación tanto de los aciertos como de los errores, teniendo en cuenta siempre que cada persona es protagonista de su vida y por lo tanto ningún cambio impuesto constituye verdaderamente un cambio (de no ser así, la modalidad de trabajo pudo ser otra).
Los elementos resultantes de la evaluación estarán referidos principalmente a cómo estructurar el trabajo y al modo de establecer relaciones con las personas. En cuanto al contenido del trabajo, este debió ser definido dinámicamente, de acuerdo a las circunstancias.
1.- La combinación de dos monitores de distinto sexo. El haber intervenido dos profesionales fue intencionado, sin embargo no existía mayor argumentación para haberlo hecho de este modo. En el terreno nos percatamos que dos es el número ideal; uno más es invasivo para la familia y sólo en pareja es posible ver, oir e intervenir en un mismo momento. El haber combinado la variable sexo fue casual y, sin embargo, esto resultó determinante en la posibilidad de modelar en todo el grupo familiar (incluido R) y de lograr una vinculación mayor y más efectiva con la familia, los amigos y los vecinos (la aceptación inicial de uno u otro dependiendo de la consideración que se tenía según su sexo). Además, puesto que las imágenes parentales son cuestionadas y criticadas severamente por el adolescente, el actuar en pareja posibilita, en parte la restauración de las imágenes dañadas en forma íntegra.
2.- El involucrar en el trabajo a la familia y a todos los que estén dispuestos a cooperar. Esto implica, para cada persona, la posibilidad de aprender, comprender y generar respuestas adaptativas nuevas (incluyendo a los profesionales), y mientras más personas se involucren más posible es el cambio particular esperado. En el trabajo realizado se intentó evitar crear un ambiente especial para cada visita y esto se logró sólo a través de participar en los quehaceres cotidianos de la familia y en sus relaciones con otras personas. Además para los distintos miembros de la familia, la opinión del amigo o vecino tenía importancia y por lo mismo, debía ser considerada, aprovechándola cada vez que uno de ellos estaba presente.
3.- El trabajar en distintos ámbitos, comunitario, familiar, modelaje individual intencionado. Al considerar las distintas posibilidades de acción, se amplia el margen de vías por las cuales acceder al cambio. Como los objetivos de acción planteados fueron tan generales, surgió espontáneamente el trabajar en los distintos ámbitos observándose que este permitía flexibilidad en el modo de “llegada”.
4.- El estar alerta frente a la posibilidad de realizar intervenciones clínicas. Las intervenciones clínicas, particularmente a nivel familiar, surgieron de acuerdo al contexto y disposición a discutir sobre determinados temas por los distintos miembros de la familia. Rara vez fueron intencionadas a priori. En ocasiones estuvieron presentes otras personas (no miembros de la familia), quienes traían a la discusión temas significativos, a partir de los cuales y en el mismo momento, surgía la intervención.
5.- El establecer las estrategias de acción a seguir entre las dos y cuatro semanas posteriores al primer contacto. Un error fundamental en este trabajo fue haber generado estrategias distintas en diferentes momentos. Esto limitó la posibilidad de evaluar claramente cada intervención y de tener la certeza de su utilidad. El plantear que se establezcan las estrategias en el primer período responde a que, por una parte, se requiere tener algún grado de conocimiento específico para el trabajo, a un tiempo prudente luego de iniciado el contacto. Todo esto, sin dejar de considerar la flexibilidad necesaria en este tipo de intervenciones.
6.- El sistematizar inmediatamente cualquier cambio en las estrategias iniciales como de todo lo que se hace. Como ya fuera dicho, en esta experiencia fue necesario variar de estrategias en distintos momentos. El hecho de no haberlas registrado y sistematizado, hicieron muy difícil y, en algunos casos imposible, su evaluación.
7.-El contar con supervisión extrema. Al intentar evaluar el trabajo, en el curso del mismo, surgió la constante dificultad de poder separar las apreciaciones personales (afectivas) de las objetivas, para determinar los cambios o permanencias en los cursos de acción. Además, el tipo de vínculo establecido, implicó involucrarse afectivamente con muchas y distintas personas, lo que requiere de una revisión de los aspectos subjetivos personales que estén presentes en la o las relaciones. El no haber contado con este profesional de apoyo significó un alto costo personal (es ya sabido que este tipo de trabajo implica mucha frustración e impotencia).
8.- El establecer un compromiso afectivo no neutral y de aceptación incondicional. En establecimiento de una relación de este tipo fue intencionado, a partir de nuestra postura teórica y práctica. Se cree que en este tipo de intervención es la neutralidad, propiamente clínica, se constituye en una barrera que dificulta la “llegada” y que no permite intervenir en otros ámbitos distintos al clínico. Por otra parte, en el transcurso del trabajo, quedó en evidencia que, el tipo de vínculo establecido, fue un factor facilitador para las intervenciones terapéuticas, posibilitando una aceptación positiva del nivel de “intrusión” que éstas debieron ser. Además, el haber sido percibido como comprometidos, tanto en contenidos como en lo práctico, facilitó el acercamiento con otras personas de la comunidad.
9.- El alternar la autoridad con la aceptación. En el marco de haber sido pareja en el trabajo se varió alternadamente, dependiendo de las condiciones, entre el actuar con autoridad profesional (NO autoritariamente) y el aceptar lo que la persona decía o hacía. Esto favoreció el mantener el vínculo siendo, al mismo tiempo, normativo y además, manteniendo abierto un canal de desahogo afectivo frente a circunstancias adversas y conductas fuera de los acuerdos establecidos. Esto permitió también evitar las alianzas y los vínculos rígidos; es decir, el ser normativo en una oportunidad y aceptador en otra, permitió a R integrar estas dos características en una sola persona y también en él mismo.
10.- El alternar las lealtades hacia los distintos miembros del grupo familiar. El tema de las lealtades fue, un principio, motivo de discusión entre los profesionales. Ninguno sabía que podía ser mejor ¿ser leal a R? ¿a la madre o al padre? ... y si cualquiera de ellos decía o hacía algo lesivo para relaciones familiares o para sí mismos? En el mismo trabajo se pudo dar cuenta que lo más favorable era alternar estas lealtades, como un factor de refuerzo positivo directo e indirecto a las personas, según su actuación. Además, sólo así se sentían todos respaldados como personas. El ser leales con uno de ellos, para los demás no significaba dejar de serles leal, sólo constituía un llamado de atención frente a acciones positivas y conservadoras del mutuo afecto.
11.- El prever y proyectarse en cada acuerdo. Cada vez que se establecía un acuerdo con R y no lo cumplía, se debía enfrentar el ¿qué hacemos ahora? y, por supuesto guardar la rabia y frustración. Este aspecto, el incumplimiento de acuerdos, se llegó a suponer que se podría deber a la tendencia del inmediatismo, propias de las personas económicamente marginadas que, en algunos momentos, fue parte del propio accionar profesional. La idea es con otras varias alternativas de acción, acordadas con el sujeto, que sean posibles de realizar si la primera no resulta. Cuando recién se comienzan a plantear las alternativas, son los profesionales quienes las inducen. Es necesario intencionar que el propio sujeto vaya recreando ideas y proyectándose en el tiempo, desarrollando la capacidad de prever los resultados de sus acciones. Esto fue un logro importante en el trabajo y se pudo constatar que es duradero. R no olvidó cómo hacerlo y reconoció su utilidad.
Finalmente se considera fundamental no suplir necesidades básicas llevando “regalos”. Al principio, y por la inercia de la tradición asistencial, la familia esperaba que se les llevaran cosas útiles para el momento. Al eliminar esa expectativa, la relación se hizo más clara y las dificultades cotidianas fueron enfrentadas a través de generar, desde ellos mismos alternativas efectivas de acción (y que no los involucraba en una relación de dependencia).
DROGA: Toda sustancia que introducida en el organismo, puede modificar la conducta del sujeto y provocar un impulso irreprimible a tomar la sustancia de forma continuada o periódica, a fin de obtener sus efectos, y a veces, evitar el malestar de su falta. Se clasifican según sus efectos en el sistema nervioso central, de la siguiente manera:
Estimulantes del S.N.C.
Perturbadores del S.N.C.
DROGODEPENDENCIA: Conjunto de síntomas cognitivos, comportamentales y fisiológicos que indican la pérdida del control del uso de una sustancia psicoactiva por parte de la persona que la consume y que le conduce a su reiterada utilización, a pesar de las consecuencias adversas.
DROGODEPENDIENTE: Persona que presenta el conjunto de síntomas a que se refiere la Drogodependencia.
RED DE APOYO SIGNIFICATIVA O PERSONAL: la red social personal puede ser definida como la suma de todas las relaciones que un individuo percibe como significativas o define como diferenciadas de la masa anónima de la sociedad. Esta red corresponde al nicho interpersonal de la persona, y contribuye substancialmente a su propio reconocimiento como individuo y a su imagen de sí. Constituye una de las claves centrales de la experiencia individual de identidad, bienestar, competencia y protagonismo o autoría, incluyendo los hábitos de cuidado de la salud y la capacidad de adaptación en una crisis (Sluzki 1979; Steinmetz, 1988).
RED SOCIAL: Conjunto de grupos, instituciones e individuos que establecen relaciones de intercambio de manera continua con el fin de alcanzar metas comunes en forma efectiva y eficiente. En estos intercambios se potencian los objetivos de cada uno de los actores, valorando el aporte específico que particulariza a sus miembros.
INIMPUTABLES: Niños /as menores de 14 años, infractores de Ley que presentan consumo de sustancias que son ingresados por Tribunales al Proyecto Inimputables.
PROYECTO INIMPUTABLES: Programa desarrollado en el CTD Alborada de Temuco en donde el equipo Inimputables realiza intervenciones personalizadas a estos menores.
EQUIPO INIMPUTABLES: Equipo de trabajo compuesto por un Psicólogo, Asistente Social, Tutores y Monitor quienes realizan la intervención. Durante el transcurso del año, se integran alumnas en práctica del área Psicosocial.
TUTORES: Educadores de trato directo que cumplen el rol tutorial en la intervención con estos menores.
CTD: Centro de Tránsito y Distribución de Menores. Perteneciente a la línea de Centros de Atención Directa de la Red SENAME, dependiendo directamente del Departamento de Protección de Derechos (DEPRODE).
COD: Centro de Orientación Diagnóstica
P.T.I: Plan de Tratamiento Individual
8. ANÁLISIS DEL PROBLEMA EN BASE A LOS CONTENIDOS DEL MARCO TEÓRICO Y DE ANTECEDENTES.
Partiendo de la base del sistema como conjunto de unidades recíprocamente relacionadas, nace de nuestra investigación la inquietud de que cada Nodo o Institución a la que hemos investigado, no cumple con uno de los principales puntos de la Teoría de Sistema el que se refiere a la “reciprocidad”. Esta deducción surge básicamente porque en cada entrevista nos daba la sensación de estar entrevistando a un individuo aislado.
El 100% de los profesionales encuestados están teóricamente capacitados en el trabajo en red pero ¿por qué no aplican la teoría?
La cantidad de horas institucionalmente hablando no corresponden o no son suficientes para atender la real necesidad de los casos presentados. La relación es de aproximadamente 19 minutos por niño al mes.
Respecto al tema drogas, claramente quienes aplican conocimientos y conceptos no son personas especializadas en el tema, de ahí que la gran mayoría de los profesionales que intervienen en estos casos no le dan la importancia requerida.
La incomunicación entre los tutores y los profesionales es uno de los puntos más débiles de esta red.
Los vínculos que se logran son de índole personal más que profesional
El individualismo institucional es tan notorio que un cambio en una de sus partes no necesariamente produce cambios en las demás.
Luego de haber realizado esta investigación y haber recopilado los antecedentes que dieron paso al análisis anterior, podemos concluir lo siguiente:
Los menores provienen de familias disfuncionales que no cumplieron con el rol protector que les corresponde. A pesar que el contacto con su familia continua, ningún miembro de esta ha sido red de apoyo significativo para los menores.
En el diagnóstico de Christopher se menciona el consumo de sustancias pero en el de Olga, a pesar de que ella admite el consumo de Marihuana y Alcohol, ni siquiera se nombra.
Las Instituciones no han cumplido con los objetivos que se plantean.
Los menores no presentan avances en su Rehabilitación conductual, ya que hoy en día han hecho abandono del sistema y continúan con sus conductas de riesgo.
Cada Institución dice haber hecho lo mejor que pudo en la intervención.
Las Instituciones no se relacionan entre si para el cumplimiento de las metas en común.
Los equipos están dañados ya que el autocuidado ha pasado a ser una actividad más dentro de la programación, lo que afecta su desempeño laboral. De ahí que las personas que componen las redes no se vinculen de tal manera de llegar a ser red de apoyo significativo.
La relación de tiempo entre el número de niños atendidos y los profesionales que los atienden es de 19 minutos al mes por niño.
Hasta hoy el tema del consumo de drogas entre estos menores pasa a ser solamente una de las conductas de riesgo, pero aún no se le da la importancia que se merece. Nadie sabe si el consumo es debido a un trastorno mental, o si el consumo ha producido algún daño en la conducta, etc.
De acuerdo a los criterios de ingreso y exclusión de los Centros de Rehabilitación del consumo de drogas de la IX región, el más apto, es el CRA debido a que posee un programa para menores entre 10 y 18 años. Lamentablemente los profesionales de ambos centros no coinciden en los diagnósticos.
Todo se reduce a informes, PTI obligatorios para presentar al Juez, y reuniones obligatorias, sin objetivos claros, pero que ayudan al cumplimiento de las metas institucionales, dejando de lado la función principal de dichas instituciones, la cual es intervenir para mejorar la calidad de vida de los menores.
El programa denominado Proyecto Inimputables, parte mal desde que inicia su labor sin ni siquiera tener recursos propios, tanto económicos como humanos, ya que son los mismos funcionarios del CTD quienes aparte de realizar sus labores normales en el Centro, deben hacer funcionar este programa anexo, dentro del mismo horario y sin las condiciones necesarias para el buen desarrollo del mismo.
La gran red de instituciones no cumplió su rol, debido a que los niños (Olga y Christopher) no encontraron una red de apoyo significativa.
De todo lo anterior, nace la respuesta del por qué los menores no ingresan a programas de Rehabilitación.
Tal vez solución para estos menores tan dañados por el consumo de drogas y a tan corta edad sea el ingresar a centros de rehabilitación privativos de libertad (no existentes en el país), pero esto atentaría contra el derecho a la libertad. Queremos dejar planteada esta duda ¿Qué derecho es superior, el derecho a la libertad o el derecho a la vida?
Es necesario considerar al iniciar nuestra Carrera que nos ha de corresponder a los Técnicos, el rol de “araña” como encargados de unir los Nodos formando una red de apoyo en la cual logremos entregarnos de tal forma de ser significativos para las personas que atendamos.
Sluzki E. Carlos.1996 “La Red Social: Frontera de la Práctica Sistémica” Editorial Gedisa, Barcelona, España
Enfoque Global de la Pobreza y su Medición. Estudio realizado por FNSP y Universidad de Chile, Santiago, 1999.
Gobierno de Chile Servicio Nacional de Menores. 2001 “De la mano de los niños: Nuevas miradas para construir nuevos caminos.” Basado en la siguiente bibliografía:
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Ballesteros, R. Galindo, I. & Suazo, R. (2001). Estudio exploratorio en jóvenes urbano-marginales de la ciudad de Temuco con compromiso delictivo y sus hermanos sin compromiso delictivo: una mirada desde la resiliencia. Tesis para otra al grado de Psicólogo. Temuco: Universidad de la Frontera.
Bourdieu, P. (1991), En sentido práctico. Madrid: Taurus Ediciones.
Cañulef, E. (1998). Introducción a la Educación Intercultural Bilingüe. Instituto de Estudios Indígenas - Universidad de la Frontera, Temuco.
Conejeros C., y Torres, 1990: Prostitución infanto-juvenil en la ciudad de Temuco. Tesis para optar al título de Psicólogo y el grado de Licenciado en Psicología. Temuco. Universidad de la Frontera.
Erickson, E.H. 1963:	Children and society New York, Norton
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www.vam.es/centros/stamaria/problemas/dedesarrollosocialinfantil.html.
www.campogrupal.com/ro
¿Ha escuchado el concepto de trabajo en Red?
Siempre_______ En ocasiones________ Rara vez_______ Nunca_______
¿Ud., trabaja en Red?
Ud. Se contacta con los demás nodos
Se obtiene respuesta del nodo
Se reúnen a trabajar con los nodos
Se informan los avances del caso a los nodos
Se hace partícipe a la familia en la Intervención
Aplican los conceptos de niveles de drogodependencias
En el diagnóstico el consumo de sustancias es considerado como relevante
La información sobre la derivación de los menores drogodependientes es clara
La institución a la cual pertenece cumple sus metas en el caso de estos menores
Enviado por: Bernardo Hermosilla Montalbán
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References: artículo 584
 artículo 17
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 artículo 10
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