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Timestamp: 2019-05-26 15:16:50+00:00

Document:
José Antonio García. Catedrático de Física y Química
Rafael Martín. Profesor de Física y Química
Ángel Peña. Profesor de Física y Química
PRESENTACIÓN: ASPECTOS DIDÁCTICOS Y METODOLÓGICOS………………………………………….. 2
OBJETIVOS GENERALES DEL CURSO………………………………………………………………………………… 6
CONTRIBUCIÓN DE LA MATERIA DE FÍSICA Y QUÍMICA A LA ADQUISICIÓN
DE LAS COMPETENCIAS CLAVE.......................................................................................................................……….7
DISTRIBUCIÓN DE LOS CONTENIDOS……………………………………………………………........................... 13
CRITERIOS GENERALES DE EVALUACIÓN………………………………………………………......................... 61
PROCEDIMIENTO PARA LA EVALUACIÓN………………………………………………………………………. 62
CRITERIOS DE CALIFICACIÓN………………………………………………………………………………………… 63
PROCEDIMIENTO DE RECUPERACIÓN……………………………………………………………………………. 64
ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD, ACTIVIDADES DE REFUERZO Y AMPLIACIÓN…………………. 65
Presentación: Aspectos didácticos y metodológicos
En este nuevo proyecto educativo para la asignatura de Física y Química de primer curso de Bachillerato, se han incorporado las sugerencias metodológicas, los criterios de evaluación y los estándares de aprendizaje que la LOMCE propone y exige.
Es evidente que la física y la química se encuentran presentes en el mundo que nos rodea de una forma tan notoria que resulta impensable que cualquier ciudadano plenamente formado pueda carecer de unos conocimientos tan necesarios para desenvolverse en la sociedad contemporánea.
No olvidemos que el mundo que nos rodea es tan cambiante y tan complejo, que para poder entenderlo y adecuarnos mejor a él siempre ayudará el conocimiento de algunas leyes básicas que rigen, por ejemplo, el comportamiento dinámico de los cuerpos, las transformaciones de energía de un tipo en otro o los fundamentos de la electricidad; y, en otro ámbito, comprender cómo la estructura atómica de la materia se relaciona con las leyes que rigen las reacciones químicas, o cómo la adquisición de unos conocimientos elementales de la química del carbono permite explicar por qué se han sintetizado más de veinte millones de compuestos orgánicos diferentes y que son fundamentales para desenvolverse en la sociedad actual.
En el aspecto didáctico, consideramos que los alumnos y alumnas son sujetos activos constructores de su propio conocimiento, y que van a los centros educativos no sólo para reflexionar sobre sus conocimientos, enriquecerlos y desarrollarlos, sino también para ejercitar la atención y el pensamiento, el desarrollo de la memoria y lo que podríamos llamar la pedagogía del esfuerzo, (entendiendo como tal el ejercicio de la voluntad, de la constancia y la autodisciplina). Para conseguirlo se requiere de un tipo de aprendizaje específico, aprendizaje constructivista, que no se debe limitar a proporcionar nuevos conocimientos, sino que además debe ser capaz de movilizar el funcionamiento intelectual de los estudiantes, dando la posibilidad de que se adquieran nuevas destrezas y experiencias.
En ese sentido, los objetivos didácticos deben buscar el continuo desarrollo de la capacidad de pensar de los alumnos para que en el futuro se conviertan en individuos críticos y autónomos, capaces de conducirse adecuadamente en el mundo que los rodea. De ahí que la enseñanza que se vaya a utilizar deba ser activa y motivadora, y realice un desarrollo sistemático de los contenidos, en los que se destaque el carácter cuantitativo de la física y de la química y se procure relacionar éstos con las situaciones de la vida real. Siendo fundamental que en cada unidad se parta de los conocimientos que los alumnos ya tienen para que puedan relacionarlos con los nuevos conceptos que van adquiriendo a medida que el curso avanza.
A partir de esas premisas, la metodología científica que se propone en este Proyecto Curricular para conseguir esos objetivos y esos estándares de aprendizaje busca la estructuración óptima de los conceptos básicos de cada unidad, tanto en su aspecto conceptual como procedimental, con la utilización de algunos datos que conviene que sean memorizados (símbolos y valencias de los elementos, ecuaciones físicas sencillas, etc.), acompañados de múltiples ejercicios variados, de índole inductiva y/o deductiva, que permitan que el aprendizaje de estas materias se convierta en un capital valiosísimo para todos los alumnos de primer curso de Bachillerato, no sólo en el ámbito específico de estas asignaturas, sino para cualquier otro conocimiento.
Sin olvidar el necesario equilibrio entre el aprendizaje teórico y su implicación práctica. Por eso, las actividades prácticas de laboratorio, tan importantes en esta asignatura, están enfocadas a ayudar a comprender los fenómenos que se estudian y, además, a desarrollar destrezas manipulativas.
Además, tanto la Física como la Química exigen la utilización de vídeos y lecturas o la realización de actividades en las que se manifieste la relación entre ciencia, tecnología y sociedad, que sin duda contribuyen a mejorar la actitud y la motivación de los estudiantes y enriquecer su formación como ciudadanos, preparándolos para tomar mejores decisiones, realizar valoraciones críticas, etc.
En todo momento se utilizará el Sistema Internacional de Unidades (con algunas excepciones, como la atm en las unidades de presión o el º C en las de temperatura). Además, en las normas de Formulación y Nomenclatura de los compuestos inorgánicos se incorporan los sistemas propuestos por la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (International Union of Pure and Applied Chemistry, IUPAC) en el año 2005 y que son los que están recomendando las comisiones de Química de diferentes distritos universitarios de nuestro país. Igualmente, en la Nomenclatura de los compuestos orgánicos se siguen las últimas recomendaciones de la IUPAC, vigentes desde el año 1993.
En todo caso, y en la aplicación de este Proyecto Curricular, no debemos olvidar que si el alumno es el protagonista de su propio aprendizaje parece conveniente y adecuado promocionar el diálogo y la reflexión entre los propios alumnos, con el objetivo de conseguir un aprendizaje cooperativo a través de las propuestas de los debates, de actividades en equipo y de la elaboración de proyectos colectivos. Esto exige un clima de clase no amenazante que favorezca la confianza de las personas en su capacidad para aprender y no el miedo a la equivocación.
Por último, valorar la importancia de esta asignatura como pilar básico para el desarrollo correcto de los estudios superiores destinados a la obtención de títulos universitarios dentro del ámbito de las Ciencias y de las Ingenierías, así como para muchos de los módulos de grado superior y medio. Este objetivo será más fácil de cumplir si hay una adecuada coordinación de los contenidos de esta asignatura con las de los departamentos de Matemáticas, Biología y Geología, Tecnología, etc. Esta coordinación, aunque sea mínima, es imprescindible para el desarrollo completo e integral del alumnado de este curso.
El proyecto que presentamos aquí se organiza de acuerdo con los contenidos y objetivos propuestos en el currículo oficial, siguiendo las directrices de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación modificada por la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de la Calidad Educativa, y normativa que la desarrolla.
En concreto, el Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato, en línea con la Recomendación 2006/962/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente, determina la potenciación del aprendizaje por competencias, integradas en los elementos curriculares para propiciar una renovación en la práctica docente y en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Las competencias, por tanto, se conceptualizan como un “saber hacer” que se aplica a una diversidad de contextos académicos, sociales y profesionales. Así, para que la transferencia a distintos contextos sea posible resulta indispensable una comprensión del conocimiento presente en las competencias, y la vinculación de éste con las habilidades prácticas o destrezas que las integran.
El real decreto indica que los criterios de evaluación son el referente específico para evaluar el aprendizaje del alumnado. Describen aquello que se quiere valorar y que el alumnado debe lograr, tanto en conocimientos como en competencias; responden a lo que se pretende conseguir en cada asignatura. Y asimismo incorpora los denominados estándares de aprendizaje evaluables que son especificaciones de los criterios de evaluación que permiten definir los resultados de aprendizaje, y que concretan lo que el estudiante debe saber, comprender y “saber hacer” en cada asignatura; deben ser observables, medibles y evaluables y permitir graduar el rendimiento o logro alcanzado. Su diseño debe contribuir y facilitar el diseño de pruebas estandarizadas y comparables.
La Física y Química en el primer curso de Bachillerato tiene consideración de asignaturas troncal, con la importancia que esta denominación le impone a nuestra materia.
El libro se estructura en dos bloques temáticos, uno de Química y otro de Física, que se abordan en 10 unidades didácticas y un anexo de formulación inorgánica.
La primera unidad sirve, a modo de introducción, como presentación de las herramientas básicas para afrontar el estudio de la física y la química. Se repasa el concepto de método científico, y se dan algunas herramientas matemáticas básicas y otros aspectos relacionados con las medidas de las magnitudes.
El primer bloque temático, dedicado a la Química, se desarrolla en 6 unidades. En ellas se estudian las leyes básicas de la química y el concepto de mol, la estructura atómica, el enlace químico, la estequiometría de las reacciones y el estudio de la concentración de disoluciones, las relaciones energéticas de los procesos químicos y la química del carbono.
El segundo bloque temático, dedicado a la Física, se desarrolla en 4 unidades. En las dos primeras unidades se desarrollan los conceptos de cinemática y de dinámica de una partícula, iniciando a los alumnos en el análisis y operaciones de las magnitudes vectoriales. En la unidad de trabajo y energía se dedica una especial atención al estudio de las transformaciones energéticas, y al principio de conservación de la energía; se termina este bloque con una unidad dedicada a la electricidad.
El presente proyecto de Física y Química para primer curso de Bachillerato está estructurado de la siguiente manera:
Desarrollo de los contenidos de la unidad de manera clara y concisa.
Actividades al final de cada apartado para comprobar si el alumno ha comprendido correctamente los contenidos de esos epígrafes.
Ejemplos resueltos intercalados en el texto, destinados a fijar los conceptos estudiados y comprobar si existen aspectos no asimilados.
Se plantean experiencias de laboratorio en todas las unidades, con cuestiones al término de ésta.
Lectura en el apartado titulado: Ciencia, tecnología y sociedad que ilustran aspectos como la metodología de la ciencia y la valoración crítica de la influencia de la sociedad en el desarrollo de la ciencia y de la técnica, así como temas de actualidad que afectan a la vida cotidiana del estudiante. También se incorporan algunas cuestiones sobre la lectura propuesta.
Al final de cada unidad, en el apartado Cuestiones y problemas, se plantean aspectos diferenciados según los diferentes epígrafes estudiados y ordenados por dificultad creciente, que ayudarán al alumnado a reforzar y consolidar los contenidos estudiados.
La unidad termina con el apartado de Conceptos básicos en el que se exponen definiciones, fórmulas, etc. para que el estudiante, en un momento determinado, pueda repasar los contenidos principales.
Pretendemos que el estudio de la Física y Química en este curso sea educativo en tres aspectos:
Informativo. Consiste en ampliar y profundizar los conocimientos adquiridos en cursos anteriores. Para conseguir este objetivo, los temas se desarrollan presentando a los alumnos y alumnas la importancia que tiene la construcción de imágenes y modelos de la realidad para el desarrollo de la física y la química, así como la necesidad de reflexionar sobre el papel que han desempeñado las distintas teorías físicas y las leyes químicas.
Hemos intentado que esta fase informativa no se reduzca a una simple memorización de datos y fórmulas; por el contrario, hemos procurado despertar la curiosidad en los estudiantes mediante notas y pequeñas lecturas situadas en el margen.
Formativo. Consiste en promover una actitud investigadora basada en el análisis y la práctica de técnicas y procedimientos que han permitido el avance de las ciencias físicas y químicas. Para conseguir este objetivo en todas las unidades desarrolladas en los dos bloques temáticos se pone el énfasis en la metodología o forma de trabajar de los científicos, especialmente en el método que utiliza la ciencia.
Orientativo. Se trata de valorar las implicaciones sociales, éticas o económicas de los numerosos descubrimientos de la física y la química y conocer sus principales aplicaciones. Este aspecto se desarrolla a lo largo de cada unidad mediante las lecturas en el apartado Ciencia, tecnología y sociedad.
Teniendo en cuenta que la física y la química se aprenden estudiando, trabajando en el laboratorio, comentando y discutiendo, resolviendo problemas y, sobre todo, poniéndolas en práctica en las situaciones de la vida cotidiana, hemos intentado seguir una didáctica constructivista desarrollada en dos etapas:
Se proponen experiencias personales o de la vida cotidiana sobre el fenómeno o tema que se va a estudiar.
Sobre estas experiencias se plantean una serie de interrogantes y se estimula a los alumnos para que formulen sus propias preguntas con el fin de llegar a unas conclusiones verosímiles y científicamente aceptables.
Es importante que el alumnado participe de manera activa en discusiones y comentarios con el profesor y sus compañeros. Con este fin, se han propuesto a lo largo del texto numerosas actividades abiertas.
La presentación de los contenidos conceptuales y de aplicación o procedimentales se enlaza con numerosos ejercicios y actividades que contribuyen a que los estudiantes vayan construyendo sus propios esquemas conceptuales y procedimentales.
Los objetivos básicos y formativos del currículo de Bachillerato de esta asignatura son los siguientes:
Comprender los conceptos, leyes, teorías y modelos más importantes y generales de la física y de la química, que les permitan tener una visión global y una formación científica básica para desarrollar posteriormente estudios más específicos.
Analizar y comparar hipótesis y teorías contrapuestas a fin de desarrollar un pensamiento crítico, así como valorar sus aportaciones al desarrollo de estas ciencias.
Resolver supuestos físicos y químicos, tanto teóricos como prácticos, mediante el empleo de los conocimientos adquiridos.
Reconocer las aportaciones culturales que tienen la física y la química en la formación integral del individuo, así como las implicaciones que tienen las mismas, tanto en el desarrollo de la tecnología como sus aplicaciones para beneficio de la sociedad.
Comprender la terminología científica para poder emplearla de manera habitual al expresarse en el ámbito científico, así como para explicar dicha terminología mediante el lenguaje cotidiano.
De forma global, se trata de formar al alumnado en la utilización correcta del método científico, sin conceder ninguna carta de credibilidad a ningún tipo de hipótesis, por razonable que ésta sea, sin haberla comprobado experimentalmente. También se pretende dotar al alumno del bagaje de conocimientos que a lo largo de la historia se ha adquirido en este campo, para que intente interpretar mejor el mundo que le rodea.
Contribución de la materia de física y química a la adquisición de las competencias clave
La física y la química son ciencias indispensables para comprender el mundo que nos rodea y los avances tecnológicos que se producen continuamente en él. Gracias a ellas se han ido produciendo durante los últimos siglos una serie de cambios que han transformado como nunca en periodos anteriores de la historia de la humanidad nuestras condiciones de vida, y aunque han creado problemas también han aportado soluciones y han formado actitudes responsables sobre aspectos relacionados con los recursos naturales y el medio ambiente. Por ello, los conocimientos científicos se integran en la cultura de nuestro tiempo, que incluye no sólo aspectos de literatura, arte, historia, etc., sino también los conocimientos científicos y su influencia en la formación de ciudadanos informados.
Los conocimientos sobre física y química adquiridos en la Educación Secundaria deben ser afianzados y ampliados en el Bachillerato, incorporando también actividades prácticas obligatorias propias del método científico y, por tanto, de la física y la química, enfocadas a la búsqueda de explicaciones sobre el mundo que nos rodea. Las actividades prácticas son imprescindibles en el currículo de estas materias y es sobre la base de ellas como se van adquiriendo las competencias correspondientes pues, de forma general, podemos decir que las competencias se adquieren a partir de la aplicación de los conceptos obtenidos, consiguiendo con ello utilizarlos fuera del marco teórico en aquellas necesidades que surgen día a día en el mundo actual.
Los contenidos que se desarrollan en estas asignaturas deben estar orientados a la adquisición por parte del alumnado de las bases propias de la ciencia, en especial de las leyes que rigen los fenómenos físicos y químicos así como de la expresión matemática de esas leyes, lo que le permitirá obtener una visión más racional y completa de nuestro entorno que sirva para poder abordar los problemas actuales relacionados con la ciencia, la salud, la tecnología, el medio ambiente, etc.
La materia de Física y Química del primer curso de Bachillerato ha de continuar facilitando la impregnación en la cultura científica, iniciada en la ESO, para lograr una mayor familiarización con la naturaleza de la actividad científica y tecnológica y ha de conseguir que los alumnos lleguen a ser competentes en aquellos aspectos que dicha actividad conlleva. Al mismo tiempo, ha de seguir contribuyendo a aumentar el interés de los estudiantes hacia las ciencias físico-químicas, poniendo el énfasis en una visión de las mismas que permita comprender su dimensión social y, en particular, el papel desempeñado en las condiciones de vida, el bienestar e incluso la concepción que los propios seres humanos tienen de sí mismos y de su entorno.
En el segundo curso de Bachillerato se separan las dos materias para profundizar de un modo más especializado en los contenidos. Ambas ciencias contribuyen a comprender la materia, su estructura y sus cambios, desde la escala más pequeña hasta la de mayor tamaño, es decir desde las partículas, núcleos, átomos, etc. hasta las estrellas, galaxias y el propio universo.
El gran desarrollo de las ciencias físico-químicas producido en los últimos siglos ha supuesto un gran impacto en la vida de los seres humanos. Ello puede constatarse por sus enormes aplicaciones en nuestras sociedades, sin olvidar su papel como fuente de cambio social, su influencia en el desarrollo de las ideas, sus implicaciones en el medio ambiente, etc.
Ambas disciplinas tienen un carácter formativo y preparatorio. Constituyen un elemento fundamental en la cultura de nuestro tiempo, que necesariamente debe incluir los conocimientos científicos y sus implicaciones.
Por otra parte, la materia ha de contribuir a la formación del alumnado para su participación como ciudadanos en la toma de decisiones en torno a los problemas a los que se enfrenta hoy la humanidad. Es por ello por lo que el desarrollo de la materia presta atención a las relaciones entre ciencia, tecnología, sociedad y ambiente.
Desde este punto de vista, debemos incidir en que es absolutamente imprescindible la coordinación entre las materias de Física y Química y Matemáticas para que las competencias que se adquieran por parte del alumnado gracias a estas asignaturas conlleven un desarrollo mayor de sus capacidades.
Por último, en un mundo que ha entrado de lleno en una carrera tecnológica sin precedentes, hay que tener presente la importancia de la búsqueda de información, mediante la utilización de las fuentes adecuadas, sin olvidar las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en la medida en la que los recursos del alumnado y el centro lo permitan, así como su tratamiento organizado y coherente.
Es innegable que una de las competencias básicas que se pueden desarrollar desde el punto de vista de la asignatura de Física y Química es la de que los alumnos apliquen de forma habitual los principios del método científico cuando aborden el estudio de un fenómeno o problema habitual de su vida diaria. Para ello, en estos cursos de Bachillerato se plantea el desarrollo y la aplicación de las habilidades y destrezas relacionadas con el pensamiento científico, en aras de que los alumnos estén capacitados para entender los nuevos caminos hacia los que nos dirigen los últimos descubrimientos científicos. No sólo el conocimiento científico consiste en conocer estrategias que nos permitan definir problemas, sino que fundamentalmente debe ir dirigido a resolver estos problemas planteados, diseñar experimentos donde comprobar las hipótesis planteadas, encontrar soluciones, hacer un análisis de los resultados y ser capaz de comunicarlos mediante un informe científico.
El conocimiento sobre los cambios físicos y químicos es absolutamente fundamental a la hora de predecir dichos cambios y los parámetros en los que éstos se basan.
En las diferentes unidades se abordan procesos físicos como interacciones eléctricas y gravitatorias, procesos cinemáticos y dinámicos, así como las energías derivadas de ellos, y procesos químicos que se desarrollan en el mundo microscópico y en el macroscópico de las reacciones químicas.
Se fomenta la toma de conciencia sobre la influencia de las actividades humanas en el entorno, para usar de forma responsable los recursos existentes y cuidar el medio ambiente, y buscar las soluciones adecuadas para conseguir un desarrollo sostenible.
La interpretación del mundo físico exige la elaboración y comprensión de modelos matemáticos y un gran desarrollo de la habilidad en la resolución de problemas, que ha de permitir, por tanto, un mayor bagaje de recursos para el individuo que le va a capacitar para entender y afrontar el estudio del mundo en el que vive.
La utilización del lenguaje matemático para cuantificar los fenómenos y expresar datos e ideas proporciona contextos numerosos y variados para poner en juego los contenidos, procedimientos y formas de expresión acordes con el contexto, con la precisión requerida y con la finalidad que se persiga. El alumno que consiga adquirir estos conocimientos sin duda será competente para interpretar mejor el entorno en que se desarrolle su labor y tendrá una serie de recursos que le permitirán estrategias de resolución de problemas y situaciones que le harán mucho más capaz y estar mejor preparado.
Se trabajan los múltiplos y submúltiplos del Sistema Internacional de Unidades (SI) que refuerzan las competencias matemáticas de cursos anteriores, así como la notación científica y el cambio de unidades a través de factores de conversión. Se utilizan tablas y gráficas, que se deben interpretar y expresar con claridad y precisión. Asimismo, se hace especial hincapié en el ajuste en los resultados del número de cifras significativas, aquellas que permiten valorar la precisión y por tanto también el error de los cálculos realizados.
Se presentan en numerosas unidades la resolución de ecuaciones y el uso de logaritmos, funciones trigonométricas, conceptos geométricos, cálculo diferencial e integral, uso de vectores, etc.
Se plantea la resolución de problemas de formulación y solución abiertas, lo que contribuye de forma significativa a aumentar su propia iniciativa y desarrollo personal.
Además todo ello ayuda a que el alumno vea la aplicabilidad en el mundo real de los cálculos matemáticos, que fuera de su entorno propio permiten comprender su valoración y la utilidad para la que están destinados.
En la actualidad, la información digital forma parte de la vida diaria del alumnado en el ámbito personal y académico, lo que se traduce en la búsqueda de información a través de Internet y la realización de presentaciones con diferentes programas informáticos. Es necesaria una selección cuidadosa de las fuentes y soportes de información.
Se fomenta la utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para, a través de algunas páginas web interesantes que se indican a lo largo de las páginas de todos los libros de texto, intercambiar comunicaciones, recabar información, ampliarla, obtener y procesar datos, trabajar con webs de laboratorio virtual que simulan fenómenos que ocurren en la naturaleza y que sirven para visualizar algunos de estos fenómenos.
También permiten reproducir de forma virtual algunos de los procesos que se les explican en el libro para que aprendan a extraer la información más importante contenida en ellos, prescindiendo de los datos y las circunstancias accesorias y aprendiendo a utilizar modelos que les faciliten interpretar alguna de las situaciones que acontecen en la vida diaria.
No es menos importante que el alumno, en este proceso de trabajar con las páginas web propuestas, adquiera destrezas y recursos para buscar, obtener, procesar y comunicar la información, transformándola en conocimiento, aprendiendo a valorar la ingente cantidad de información de la que consta la web, consiguiendo adquirir recursos para seleccionar la información válida entre toda la que se le ofrece y aprender, además, a utilizar crítica y responsablemente Tecnologías de la Información y la Comunicación como un importante recurso que puede apoyar al proceso de enseñanza-aprendizaje y favorecer el trabajo intelectual.
COMPETENCIAS SOCIALES Y CIVÍCAS
El desarrollo del espíritu crítico y la capacidad de análisis y observación de la ciencia contribuyen a la consecución de esta competencia, formando ciudadanos informados.
La formación científica de futuros ciudadanos, integrantes de una sociedad democrática, permitirá su participación en la toma fundamentada de decisiones frente a los problemas de interés.
En un mundo cada vez más globalizado hace falta valorar y evaluar la dimensión social y cívica de la física y la química.
Esta competencia hace posible la preparación de ciudadanos comprometidos con una sociedad sostenible y fomenta su participación en la problemática medioambiental.
Permite valorar las diferencias individuales y, a la vez, reconocer la igualdad de derechos entre los diferentes colectivos, en particular, entre hombres y mujeres. Así como fomentar la libertad de pensamiento, lo que permite huir de los dogmatismos que en ocasiones han dificultado el progreso científico.
También se hace especial incidencia en valorar de la forma más objetiva posible, teniendo en cuenta los pros y los contras, los avances científicos, para rechazar aquellos que conllevan un exceso de riesgo para la humanidad y defender la utilización de los que permiten un desarrollo humano más equilibrado y sostenible.
Por lo tanto, ayudamos mediante la exposición de los logros y los peligros de la ciencia a formar ciudadanos competentes para valorar los avances científicos de una forma crítica y participar en el desarrollo o abandono de éstos desde una base de conocimiento que les permita tener un punto de vista objetivo.
Todo ello contribuirá a formarles en el campo científico por lo que, como consecuencia, serán capaces de conocer cómo funciona el mundo tecnológico que les rodea y del que se sirven a diario.
En el desarrollo de las distintas unidades se fomenta la capacidad de comunicación oral y escrita del alumnado.
La física y la química enriquecen el vocabulario general y el vocabulario de la ciencia con términos específicos. Términos como “efecto invernadero”, “radiactividad”, “energías renovables”, “electromagnetismo”, “contaminación” y una larga serie de palabras y expresiones se encuentran frecuentemente en los medios de comunicación y en la vida ordinaria.
Se fomenta la lectura comprensiva y la escritura de documentos de interés físico-químico con precisión en los términos utilizados, y la adquisición de un vocabulario propio de ambas ciencias.
En estos cursos de Bachillerato consideramos que hay que hacer, y a través de los enunciados de los problemas así se hace, una especial incidencia en que los alumnos sean capaces de interpretar un texto escrito con una cierta complejidad para que el lenguaje les ayude a comprender las pequeñas diferencias que se ocultan dentro de párrafos parecidos pero no iguales.
El rigor en la exposición de los conceptos físicos y químicos les ayuda a que su expresión oral y escrita mejore, con lo que adquieren un nivel de abstracción mayor y también una mejor utilización del vocabulario que les ha de conducir a ser más competentes y rigurosos a la hora de comunicarse tanto por escrito como verbalmente.
Se desarrollan habilidades para que el alumno sea capaz de continuar su aprendizaje de forma más autónoma de acuerdo con los objetivos de la física y la química.
Se fomenta el espíritu crítico cuando se cuestionan los dogmatismos y los prejuicios que han acompañado al progreso científico a lo largo de la historia. Los problemas científicos planteados se pueden resolver de varias formas y movilizando diferentes estrategias personales. Esta competencia se desarrolla en las formas de organizar y regular el propio aprendizaje. Su adquisición se fundamenta en el carácter instrumental de muchos de los conocimientos científicos.
La forma en la que abordan la resolución de problemas, la asunción de las dificultades que éstos les plantean y la manera en que los desarrollan para llegar a soluciones les hace aprender estrategias nuevas que pueden aplicar posteriormente en otros problemas o situaciones diferentes.
La utilización de tablas, gráficos, etc. integra una serie de conocimientos que pueden ser aplicados de la misma manera a situaciones habituales dentro de su entorno, por lo que aprenden a ver estos problemas desde prismas diferentes y con posibles caminos de solución diferentes con lo que son capaces de afrontarlos desde nuevos puntos de vista que permitan soluciones más eficaces.
Los conocimientos que va adquiriendo el alumno a lo largo de la etapa de Bachillerato conforman la estructura de su base científica, lo que se produce si se tienen adquiridos tanto los conceptos esenciales ligados al conocimiento del mundo natural como los procedimientos que permiten realizar el análisis de causa-efecto habituales en la física y la química.
Se trata de que el alumno sea consciente de lo que sabe, y de cómo mejorar ese bagaje. Todos los temas son adecuados para desarrollar esta competencia, ya que lo que se pretende es no sólo enseñar al alumno ciertos contenidos y procedimientos, sino que además sea capaz de extraer conclusiones y consecuencias de lo aprendido.
Esta competencia exige poner en práctica habilidades como: identificar y acotar problemas, diseñar y realizar investigaciones, preparar y realizar experimentos, registrar y analizar datos, valorarlos a la luz de la bibliografía consultada, sacar conclusiones, analizar y hacer predicciones a partir de los modelos, examinar las limitaciones de las explicaciones científicas y argumentar la validez de explicaciones alternativas en relación con las evidencias experimentales. En resumen, familiarizarse con el método y el trabajo científico.
Éste es uno de los aspectos en los que la ciencia consigue hacer individuos más competentes. El aprendizaje del rigor científico y la resolución de problemas consiguen que el individuo tenga una mayor autonomía y el planteamiento de la forma en la que se va a resolver un problema determinado favorece la iniciativa personal.
Entre estos aspectos se puede destacar la perseverancia, la motivación y el deseo o motivación de aprender. Es especialmente práctico desde el punto de vista de conseguir individuos más competentes la valoración del error no como un lastre que frena el desarrollo, sino como una fuente de aprendizaje y motivación.
Desde la formulación de una hipótesis hasta la obtención de conclusiones es preciso aplicar el método científico que mediante una metodología basada en el ensayo-error nos permite buscar caminos que nos conduzcan a la explicación del fenómeno observado. La ciencia potencia el espíritu crítico en su sentido más profundo: supone enfrentarse a problemas abiertos y participar en la construcción de soluciones. En cuanto a la faceta de esta competencia relacionada con la habilidad para iniciar y llevar a cabo proyectos, se podrá contribuir mediante el desarrollo de la capacidad de análisis de situaciones, lo que permite valorar los diferentes factores que han incidido en ellas y las consecuencias que puedan producirse, aplicando el pensamiento hipotético propio del quehacer científico.
Esta competencia se potencia a través de la formación de un espíritu crítico, capaz de cuestionar dogmas y desafiar prejuicios, enfrentarse a problemas abiertos y participar en propuestas abiertas de soluciones. Es necesario adquirir valores y actitudes personales, como el esfuerzo, la perseverancia, la autoestima, la autocrítica, la capacidad de elegir y de aprender de los errores, y el saber trabajar en equipo.
Estas materias permiten valorar la cultura a través de la adquisición de conocimientos científicos y de cómo su evolución a lo largo de los siglos ha contribuido esencialmente al desarrollo de la humanidad.
A partir de los conocimientos aportados por ellas podemos comprender mejor las manifestaciones artísticas mediante el conocimiento de los procesos físicos y/o químicos que las hacen posible. No olvidemos que toda ciencia abarca contenidos culturales evidentes, pero en este caso todavía más.
En la actualidad, los conocimientos científicos no sólo son la base de nuestra cultura, sino que incluso son capaces de responder de forma razonada a la realidad física de las manifestaciones artísticas, ya que con ellos se puede explicar y comprender mejor la belleza de las diversas manifestaciones creativas como la música, las artes visuales, las escénicas, el lenguaje corporal, la pintura, la escultura, etc.

References: Real Decreto 
 real decreto 
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