Source: http://carlosfuente.es/2014/06/cronica-y-analisis-de-la-sucesion-al-trono-de-espana/
Timestamp: 2020-04-07 17:08:10+00:00

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Crónica y análisis de la sucesión al Trono de España - Protocolo y Eventos Carlos Fuente
By Carlos Fuente in Uncategorized junio 22, 2014 2 Comments
La actual Familia Real saluda desde el balcón de Palacio Real tras la proclación en el Congreso de los Diputados.
España tiene desde las 00.00 horas del día 19 de junio de 2014 nuevo Rey, Felipe VI, hasta ese momento Príncipe de Asturias, hijo de los reyes don Juan Carlos y doña Sofía, y el primero que alcanza esa condición con la Constitución de 1978. Pasadas las 10.45 horas de ese día festivo en Madrid (Corpus Christi) era, además, proclamado como tal tras jurar ante las Cortes Generales la mencionada Carta Magna. Lo hacía con uniforme de Gran Etiqueta de Capitán General del Ejército de Tierra, acompañado de su esposa, la reina doña Letizia, dignidad que alcanza por consorte, vestida elegantemente de corto, y de las hijas de ambos, la nueva Princesa de Asturias, doña Leonor, y la infanta doña Sofía. Juraba ante un ejemplar de la Constitución abierto por el capítulo de la Corona, en presencia de diputados y senadores, poderes del Estado, presidentes de comunidades autónomas y otras autoridades y personalidades de nuestro país.
Firma por el rey don Juan Carlos de su abdicación.
El Rey entrega en su despacho el documento firmado de su abdicación al Presdiente del Gobierno.
El proceso se inició para sorpresa general el 2 de junio, a las diez y media de la mañana, cuando el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunciaba, desde el Palacio de La Moncloa, a la nación la decisión Real: “Su Majestad el Rey Don Juan Carlos acaba de comunicarme su voluntad de renunciar al trono y abrir el proceso sucesorio. Los motivos que han llevado al Rey a tomar esta decisión es algo que Su Majestad desea comunicar personalmente a todos los españoles a lo largo de esta misma mañana”.
Algunas voces críticas se alzaron contra la forma de presentar públicamente esta importante decisión, al parecer ya tomada desde primeros de años. Algunos políticos, como el ex presidente del Gobierno, Felipe González, consideraron que dicho anuncio debiera haber sido realizado de forma directa por el propio don Juan Carlos: “Me hubiera gustado oír directamente al Rey (…) El acto de abdicación es personal y corresponde al Rey”. Como obviamente no hay normativa alguna al respecto, ni tampoco costumbres a las que acogerse, nada se puede decir al respecto, pero considero que una decisión tan histórica y trascendental debiera haber sido realizada en primer término por el propio Monarca.
Lunes, 2 de junio de 2014. El Rey explica los motivos de su abduicación. Casi tres horas antes lo había anunciado el Presidente del Gobierno en una comparecencia ante los medios en el Palacio de La Moncloa.
El hoy rey honorífico compareció a las 13.05 horas, en una corta alocución de seis minutos, grabada en su despacho, una cuota de pantalla televisiva del 79,3 %, con una puesta en escena poco cuidada en su conjunto –no solo por rancia y antigua, sino por su mala realización y producción- y no acorde a la solemnidad propia de un momento excepcional que ha dado la vuelta al mundo y que quedará como documento gráfico imprescindible de la historia moderna de nuestro país. Sólo algunos detalles escaparon a esa escenografía que recordaba décadas anteriores: una fotografía de don Juan Carlos con don Felipe y doña Leonor y otra del propio Rey con su padre, el ya fallecido Don Juan. Sobre la mesa un ejemplar de la Constitución y a su derecha, las banderas de España y Europa. La mala iluminación puso al resto a un marco que merecía otro tratamiento. Habiéndose tomado la decisión en enero, hubo tiempo sobrado para pensar muy bien en qué entorno debía producirse este último discurso del Rey que pilotó la llegada de la democracia a España.
La puesta en escena era definida así por la periodista especializada en casas reales del diario El País, Mabel Galaz: “Don Juan Carlos lleva muchos años enviando mensajes a través de las fotos que aparecen en su mesa cuando pronuncia sus tradicionales discursos navideños. En el último ha elegido una imagen de miembros de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT); el año que nació la infanta Leonor, ella fue la protagonista; como los Príncipes ocuparon el lugar de honor el año de su boda. Este lunes, ha tenido a su espalda el cuadro que Jean Ranc hizo de Felipe de Borbón, futuro duque de Parma; a su derecha lucían dos banderas: la de España y la de la Unión Europea; y a la izquierda, dos fotos con gran significado, que elegidas como fondo a su discurso de renuncia, adquieren un importante valor. Junto a don Juan Carlos ha habido una imagen con su padre, el fallecido conde de Barcelona, y, al lado, otra más reciente en la que aparece con el príncipe Felipe y su primogénita, la infanta Leonor. De esta manera y en solo dos instantáneas ha quedado reflejada en la escena televisiva la continuidad de la Corona, la línea de sucesión que ya está hace tiempo asegurada, lo que ha permitido el relevo”.
Don Juan Carlos afirmó ante la cámara: “Cuando el pasado enero cumplí 76 años consideré llegado el momento de preparar en unos meses el relevo para dejar paso a quien se encuentra en inmejorables condiciones de asegurar esa estabilidad. El Príncipe de Asturias tiene la madurez, la preparación y el sentido de la responsabilidad necesarios para asumir con plenas garantías la Jefatura del Estado y abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación. Contará para ello, estoy seguro, con el apoyo que siempre tendrá de la Princesa Letizia. Por todo ello, guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles y una vez recuperado tanto físicamente como en mi actividad institucional, he decidido poner fin a mi reinado y abdicar la Corona de España, de manera que por el Gobierno y las Cortes Generales se provea a la efectividad de la sucesión conforme a las previsiones constitucionales. Así acabo de comunicárselo oficialmente esta mañana al Presidente del Gobierno”.
Más de dos horas y media pasaron entre el anuncio del Presidente y el mensaje del Monarca, desfase horario que también ha sido objeto de críticas. ¿Qué razones hubo para demorar las esperadas explicaciones del Jefe del Estado? Siempre quedará la duda, pero en fuentes próximas a la Casa de S.M. se nos indicó en su momento que era prudente valorar previamente las reacciones que se estaban suscitando en la calle. Durante casi tres horas todo el país sabía que el Rey había abdicado pero no sus razones (previsibles por otra parte). Histórica fue la decisión, tanto que la mayoría de los medios nacionales lanzaron ediciones especiales vespertinas, algo que ya prácticamente se nos había olvidado. Hubo diferentes encuestas virtuales promovidas a través de sus webs por los medios de comunicación. Un ejemplo fue la encuesta del diario 20 minutos en la que participaron 7.877 internautas. De ellos 4.403 (56 %) respondían a la pregunta “¿Ha hecho bien el rey presentando su abdicación?” con un “sí, no está en las mejores condiciones para ser rey”, 410 (5%) que “no, debería haber aguantado más”) y 3.064 (39 %) que “debería haber considerado otras opciones, como una consulta popular”.
La Ley orgánica y su aprobación por Las Cortes
Tras el anuncio y las lógicas reacciones que rompieron todas las programaciones mediáticas y se convirtieron en el monotema, se abría un proceso que algunos criticaron por no haberse realizado antes. La Ley Orgánica que debía conducir el proceso de abdicación y que preveía el artículo 57.5 de la Constitución de 1978 («Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica») no estaba lista –pese a los años transcurridos-, por lo que al día siguiente el Consejo de Ministros hubo de reunirse en sesión extraordinaria y urgente para aprobar el proyecto de Ley que debían aprobar el Congreso y el Senado. El día 11 de junio el Congreso la aprobaba con 299 votos a favor (85,4 %) gracias al apoyo de diputados de PP, PSOE, UPyD, UPN y Foro Asturias, 19 en contra (Izquierda Plural, ERC, BNG, Compromís y Geroa Bai y Nueva Canarias) y 23 abstenciones (CIU, PNV y CC). Amaiur se ausentó de la votación. El 17 de junio fue el Senado quien aprobaría definitivamente la Ley con un respaldo del 89 por ciento. Votaron a favor 233 senadores (PP, PSOE, PSC, UPN), 5 en contra (IU, ICV y ERC) y 20 abstenciones (CIU, PNV y CC).
El texto de la Ley sorprendió a muchos por la brevedad de su articulado. Tras el prólogo, la norma comprendía un artículo único y una disposición final, cuyo texto quedó así:
Abdicación de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón.
1.Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón abdica la Corona de España.
2.La abdicación será efectiva en el momento de entrada en vigor de la presente ley
La presente ley orgánica entrará en vigor en el momento de su publicación en el
Boletín Oficial del Estado”.
Dicha Ley, preceptiva para que el nuevo Rey pudiera acceder a la Corona, se publico en el Boletín Oficial del Estado, número 148, Sec. I. Páginas 46396, 46397 y 46398, el día 19 de junio, el mismo día de la proclamación don Felipe VI, evitándose de esta manera un vacío en la titularidad de la Corona que hubiera obligado a la designación por las Cortes de una Regencia.
En paralelo a esta tramitación, el Consejo de Ministros en su sesión de 13 de junio aprobaba un Real Decreto que modifica el actualmente vigente desde 1987 sobre Régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los regentes, con el fin de otorgar un tratamiento singular al Rey que, voluntariamente, pone fin a su reinado y a la Reina Consorte.
«Disposición transitoria cuarta:
El orden de precedencia de los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía en el Ordenamiento General de Precedencias del Estado, aprobado por el Real Decreto 2099/1983, de 4 de agosto, será el inmediatamente posterior a los descendientes del Rey Don Felipe VI».
La ceremonia de sanción y promulgación de la Ley
Acto de la firma de la Ley de Abdicación celebrado en el Salón de Columnas de Palacio Real.
La Ley Orgánica 3/2014, de 18 de junio, por la que se hace efectiva la abdicación de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón, fue sancionada por el Rey y refrendada por el Presidente del Gobierno en el transcurso de una ceremonia celebrada en el Salón de Columnas de Palacio Real, el mismo día 18 de junio. Fue breve, pero solemne y con fases emotivas, aunque en su conjunto algo fría y de escasa solemnidad, aunque con bonitos gestos como la cesión de la silla de don Juan Carlos a don Felipe, haciendo visible así su plena voluntad y conformidad con el relevo. Protocolariamente la ceremonia fue correcta, bien medida y calculada, aunque no exenta de algunos detalles mejorables.
Se inició a las 18.00 horas. Minutos antes, los Reyes, Príncipes de Asturias y sus hijas, fueron recibidas en la Puerta del Príncipe de Palacio por el presidente del Consejo de Administración del Patrimonio Nacional, José Rodríguez-Spiteri, responsable de la gestión de la sede oficial de la jefatura del Estado. Posteriormente, se dirigieron a la Saleta Gasparini donde los miembros de la Familia Real recibieron el saludo de los presidentes del Gobierno, Congreso, Senado, Tribunal Constitucional y Consejo General del Poder Judicial.
En el interior del Salón de Columnas se encontraban ya los más de 160 invitados que tuvieron ocasión de presenciar el último acto oficial del rey don Juan Carlos. Comenzó la ceremonia con la interpretación del Himno Nacional, que fue seguido por el anuncio a cargo del jefe adjunto de Protocolo de la Casa de S.M., Gabriel Sistiaga, de la lectura de la Ley Orgánica por el subsecretario de la Presidencia, Jaime Pérez Renovales (hay quien consideró que este documento debiera haber sido leído por el Ministro de Justicia, en calidad de Notario Mayor del Reino, lo que hubiera dado más solemnidad al momento). Seguidamente, sobre una mesa dispuesta a tal fin, el Rey firmó el documento (sanción) y a continuación el Presidente del Gobierno (refrendo). De nuevo volvió a sonar el Himno Nacional.
Salón de Columnas de Palacio Real. Ceremonia de sanción de la Ley de abdicación
El protocolo para los reyes y príncipes se adaptó al tipo de acto. En cuatro sillas iguales (un poco más elevada la de don Juan Carlos por sus problemas físicos) situadas en la cabecera del salón, sin mesa alguna por el medio, se ubicaron en las dos centrales el Rey (derecha) y el Príncipe (izquierda). La Reina de esta forma cedía su puesto número dos a favor del sucesor. La presidencia quedaba conceptualizada en dos partes, la derecha para los Reyes y la izquierda para los futuros Reyes. Tanto don Juan Carlos como don Felipe acudieron vestidos de traje oscuro, colgando del ojal de sus solapas la versión propia para estas vestimentas del Toisón de Oro. Ninguna condecoración más. En un acto de este tipo, era muy importante hacer valer la Orden propia de los borbones españoles, una de las más reconocidas del mundo. Don Felipe ya portaba la correspondiente a Gran Maestre, mientras que don Juan Carlos la de Caballero, cuestión que ya ponía de manifiesto que el Rey había pasado la titularidad de la Orden a su hijo.
En esta imagen pueden observarse cómo el Toisón de Oro que lleva don Juan Carlos corresponde a la categoría de Caballero y la de don Felipe de Gran Maestre.
Los presidentes de los diferentes poderes del Estado en la ceremonia del Salón de columnas, con la esposa del Presidente del Gobierno.
A la derecha de la presidencia, lateralizadas, seis sillas que ocuparon (y en este orden) el Presidente del Gobierno, su esposa, y los presidentes del Congreso, Senado, Tribunal Constitucional y Consejo General del Poder Judicial (que lo es también del Tribunal Supremo). Ha sido criticada en diferentes sectores la presencia en el acto de la esposa del Presidente del Gobierno, Elvira Fernández, única consorte de todos los invitados (a excepción de la Familia Real). Aunque se pretenda ver con ojos de cortesía, no se justifica su presencia, más cuando el resto de los presidentes no fueron invitados con consorte. ¿Qué sentido tiene entonces? ¿Por qué uno sí y el resto no? Tampoco los otros asistentes acudieron con su pareja (salvo la propia Familia Real y del Rey, y la Alcaldesa de Madrid y su esposo, José María Aznar, que lo hacía en calidad de ex presidente del Gobierno). Criticable en cualquier caso la presencia de la señora de Rajoy que traslada la idea de un papel que la ha situado al nivel de los consortes de la Familia Real y del Rey.
A la derecha de la imagen la Princesa de Asturias y las infanta doña Sofía y doñla Elena, en primera fila. En segunda, las infantas doña Pilar y doña Margarita con su esposo. En tercera fila, los infantes de gracia, don Carlos de Borbón-Dos Sicialias, con su esposa, y la infanta doña Alicia de Bordón-Parma.
A la izquierda de la presidencia, se ubicaron en sendas sillas las infantas doña Leonor, doña Sofía y doña Elena, en ese orden. Por detrás de ellas, las infantas hermanas de don Juan Carlos, doña Pilar y doña Margarita, ésta con su esposo, Carlos Zurita. En una tercera fila estaba el infante de gracia, don Carlos de Borbón-Dos Sicilias y su esposa, doña Ana de Orleans, y la infanta de gracia doña Alicia de Borbón-Parma y Habsburgo-Lorena (duquesa viuda de Calabria, padre del actual duque don Carlos y tía de don Juan Carlos).
El Rey sanciona la Ley de abdicación. La escribanía tapa el documento, obligando a la realización televisiva a buscar otros planos más ladeados.
El Presidente del Gobierno refrenda la Ley de abdicación.
Entre la presidencia y los representantes de los poderes, frente a los invitados, se dispuso una mesa, sobre la que estaba preparada la carpeta con el documento a firmar y un juego de escribanía a nuestro juicio innecesario y, además, molesto, pues tapaba varios tiros de cámara el momento de la firma. Hubiese quedado más vistoso sin él, dejando solamente el documento. Siempre decimos en protocolo que cualquier elemento que no signifique nada y, además, desvíe la atención de lo realmente importante debe eliminarse. En este caso, más que nunca dicho juego de escribanía sobraba.
Tras la mesa, las bandera de España y Europa, en lugar relevante, y a la derecha de éstas y por detrás de los presidentes de los poderes, las banderas autonómicas españolas en orden lineal, siguiendo los criterios de antigüedad de sus estatutos de autonomía. El atril desde el que se leyó el texto de la nueva Ley por parte del jefe adjunto de protocolo de la Casa de S.M., Gabriel Sistiaga, se situó a la izquierda de las infantas, esquinado y mirando hacia la Presidencia. En esta misma zona se ubicaron los tres altos cargos de la Casa de S.M.: el Jefe, el Secretario General y el Jefe del Cuarto Militar.
Frente a la presidencia, e igualmente sentados en sillas dispuestas en dos zonas separadas por un pasillo, se ubicaron los 160 invitados institucionales pertenecientes al Gobierno, Comunidades Autónomas, ex presidentes del Gobierno, Congreso y Senado, ponentes de la Constitución, autoridades, caballeros de la Orden del Toisón de Oro, Reales Academias y organizaciones empresariales y sindicales, entre otros ámbitos, según datos ofrecidos por el servicio de prensa de la Casa de Su Majestad. A todos ellos, los Reyes saludaron uno a uno al término del acto en la saleta Gasparini.
El Rey da un abrazo a su hijo tras firmar la Ley de Abdicación.
Durante este acto se produjeron pequeños gestos muy simbólicos que conviene resaltar, dado que este tipo de ceremonias y con esta Familia Real se esconden en ocasiones numerosos gestos i detalles muy significativos. Destacamos algunos de ellos:
El Rey don Juan Carlos quiso que durante la firma estuvieran de fondo las banderas de las comunidades autónomas.
El Rey don Juan Carlos no lució en su ojal la insignia de Gran Maestre de la Orden del Toisón de Oro, que corresponde a soberanos, sino que lució la de Caballero. Fue don Felipe, todavía Príncipe, quien portó la de Gran Maestre y no la de Soberano. Eso indicaba que el Monarca ya había dado el relevo.
Tras la firma de abdicación, don Juan Carlos quiso hacer visible la sucesión, cediendo la silla prioritaria que había ocupado hasta ese momento a don Felipe, haciéndolo con gesto muy evidente. Se consumaba así el último acto del Rey titular. Había firmado la abdicación y aunque no entrara en vigor hasta la medianoche, quiso adelantar plásticamente el hecho ante las cámaras del mundo entero.
Padre e hijo se fundieron en un cariñoso abrazo, con un don Juan Carlos que no pudo ocultar su emoción, mientras los invitados de pie aplaudían en homenaje al que fuera Rey durante 39 años.
En los gestos de afecto no faltaron los besos, primero a doña Sofía (previo al abrazo con su hijo), doña Sofía a don Felipe y tras aviso al oído de don Juan Carlos a las nietas del Rey (momento en el que se produjo la anécdota de esa media caída hacia la silla). Algunos medios advirtieron del olvido del Monarca de dirigirse hacia doña Letizia. De hecho, la revista Vanitas Vanitatis titulaba: “El Rey don Juan Carlos desaira a Letizia en la ceremonia de abdicación en Palacio”. Lo cierto es que revisando varias veces los videos resulta muy evidente.
Ver ceremonia completa en: https://www.youtube.com/watch?v=KmGYEF9A8K8
La imposición del fajín
El rey don Juan Carlos impone el fajín al re don Felkipe VI en el Palacio de La Zarzuela.
El día 19 de junio, ya en vigor la nueva Ley Orgánica de Abdicación, se celebró la solemne sesión de proclamación del nuevo Rey. Antes, a las 09.30 horas, en el Palacio de La Zarzuela en el que ya ondeaba el nuevo estandarte real (que una parte seguirá siendo residencia de los reyes honoríficos y otra el despacho oficial de don Felipe), se celebró la sencilla ceremonia de imposición del fajín de Capitán General al nuevo Rey por don Juan Carlos.
Acudieron el Ministro de Defensa (Pedro Morenés Eulate), acompañado por el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Almirante general de la Armada, Fernando García Sánchez) y los jefes de Estado Mayor del Ejército de Tierra (General del Ejército, Jaime Domínguez Buj), Armada (Almirante General de la Armada, Jaime Muñoz-Delgado y Díaz) y Aire (General del Aire, Francisco Javier García Arnaiz) y el director general de la Guardia Civil (Arsenio Fernández de Mesa Díaz del Río), quienes esperaban en una línea protocolaria la entrada de Sus Majestades. Accedieron –sin saludar- en primer lugar la infanta doña Elena, acompañada de su hijo Froilán, seguidos de la reina doña Sofía y la reina doña Letizia y sus hijas, que ocuparon todos ellos un lugar especial.
Se anunció a continuación: “Sus Majestades la Reyes”, primera vez que hubo oportunidad de escuchar tal expresión, dirigida a los dos reyes que tiene España, el titular de la Corona y el honorífico. Accedió en primer lugar el Rey don Felipe, vestido de Gran Etiqueta del Ejército de Tierra, sin condecoración alguna más allá de las cuatro grandes cruces que lucía en su pecho, seguido del rey don Juan Carlos, vestido igualmente de Gran Etiqueta del Ejército de Tierra, con fajín de Capitán General y la banda correspondiente a la Gran Cruz de la Orden de Carlos III. Este se situó a la izquierda de su sucesor, mirando hacia los gráficos.
Los reyes don Felipe VI y don Juan Carlos, mientras el General Jefe del Cuarto Militar anuncia la imposición del Fajín de Capitán General.
Tomó la palabra el General Jefe del Cuarto Militar, Antonio de la Corte García, Teniente General del Cuerpo General del Ejército de Tierra, que anunció: “Acto de imposición de la faja de Capitán General a S.M. el Rey don Felipe VI por S.M. el Rey don Juan Carlos. Que la Constitución Española, artículo 62, apartado h, corresponde al Rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas. Que la Ley 39037 de la Carrera Militar, artículo 2, apartado 1, el Rey tiene el empleo de Capitán General del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire, máximo rango militar que le corresponde en exclusiva como mando Supremo de las Fuerzas Armadas. A continuación S.M. el Rey don Juan Carlos va a imponer a S.M. el Rey don Felipe VI la faja de Capitán General”.
Tras estas palabras, ambos reyes se giraron hacia sí y quedando uno en frente del otro, don Juan Carlos colocó la faja roja de Capitán General a don Felipe. Se fundieron de nuevo en un abrazo. El rey don Juan Carlos le estrechó la mano y e inclinó ligeramente la cabeza ante su hijo. Se esperaba por parte de algunos que el Rey honorífico se cuadrara y saludara militarmente, pero es obvio que ese gesto no se iba a producir porque se trataba de dos capitanes generales, uno ya en activo y el otro en la reserva (pero manteniendo la condición de capitán general honorífico). Por ello, el simple gesto de una leve inclinación de cabeza era suficiente para visualizar el cambio. Normalmente, en este tipo de imposiciones quien recibe la faja saluda militarmente y se cuadra ante quien lo impone, porque suele ser un superior, pero no era el caso. Por lo tanto, pensamos que esa leve inclinación de cabeza fue testimonialmente suficiente.
El rey don Felipe saluda a su esposa, mientras el rey don Juan Carlos hace lo propio con el Ministro de defensa.
Tras el brevísimo acto (apenas tres minutos), don Felipe acudió a saludar a su esposa, hijas, madre y hermana, mientras que don Juan Carlos saludaba al Ministro de Defensa, y resto de autoridades antes citadas.
Los reyes con la cípula militar tras la imposición del Fajín, con un protocolo incorecto.
Seguidamente, don Felipe saludó a las citadas autoridades con quienes posó para una nueva fotografía histórica, cuyo protocolo fue erróneo, ya que el Ministro debiera colocarse a la derecha de don Felipe. Al ser número impar, y estar en el centro por su orden los dos reyes, el Ministro debería haberse quedado a la derecha del nuevo Rey, y el Jefe del Estado Mayor de la Defensa a la izquierda de don Juan Carlos y así sucesivamente. Pero el resultado final fue este pequeño líoal que tampoco contribuyó en resolver ni los servicios de protocolo de la Casa de S.M., ni el propio director general de la Guardia Civil:
Ver ceremonia completa en: https://www.youtube.com/watch?v=bhWkyD6hHJU
La solemne proclamación ante las Cortes Generales
Tras la imposición del fajín, los nuevos reyes y sus hijas subieron a los coches que escoltados por la Guardia Real motorizada debían trasladarlos hasta el Congreso de los Diputados. Este es el croquis de la caravana que nos han facilitado desde Protocolo de La Zarzuela:
Croquis de la caravana real para el itinerario entre Palacio de la Zarzuela y el Congreso de los Diputados.
El coche principal en el que viajaban los reyes, un Rolls-Royce Phantom IV, de color negro, propiedad actualmente de Patrimonio Nacional, y uno de los 18 construidos por la célebre empresa para miembros de la realeza y jefes de Estado, ya portaba el guión del nuevo Rey, una bandera pequeña con fondo rojo carmesí, color tradicional de la monarquía española, y sobre ella el escudo de armas de don Felipe, aprobado por el Real Decreto 527/2014,de 20 de junio, por el que se crea el Guión y el Estandarte de Su Majestad el Rey Felipe VI y se modifica el Reglamento de Banderas y Estandartes, Guiones, Insignias y Distintivos, aprobado por Real Decreto 1511/1977, de 21 de enero. Este nuevo Real Decreto entró en vigor al mismo tiempo que la Ley Orgánica de Abdicación, aunque se publicara en el BOE dos días después. El escudo es similar al de don Juan Carlos, salvo que desaparecen el yugo y las flechas de los Reyes Católicos y la Cruz de Borgoña, por ser éstos símbolos propios utilizados por el anterior Rey.
Tribuna Real ocupada por doña Sofía y doña Elena, en el momento en que el nuevo Rey le dedicó un homenaje en su discurso.
Previamente a la llegada de la caravana de los nuevos reyes, lo hacía la propia de la reina doña Sofía, acompañada en este trayecto desde La Zarzuela por su hija la infanta doña Elena (don Juan Carlos por expreso deseo suyo y argumentando que pretendía con ello dar todo el protagonismo a don Felipe, no acudió). Viajaron sin escolta de honor alguna. La reina doña Sofía y la infanta doña Elena y su hijo Froilán accedieron por la puerta de Floridablanda, donde fueron recibidas por personal de protocolo (creo que como reina honorífica debiera haber sido recibida por los presidentes del Congreso y Senado, Jesús Posada y Pío García Escudero, respectivamente), quienes fueron acompañadas hasta la Tribuna Real o Tribuna del Reloj, situada en la franja central del piso superior del hemiciclo, frente a la presidencia. A su derecha se encontraban ya las hermanas del Rey y en otro palco próximo los padres de doña Letizia, así como todos los asistentes.
Coche en el que viajron los reyes hasta el Congreso de los Diputados portando el nuevo guión real.
Podio de honor a la llegada de los reyes y sus hijas al Copngreso de los Dipoutados, desde el que siguieron el Himno Nacional.
Minutos antes de las diez y media llegaba la caravana real. Los Reyes, la Princesa de Asturias y la infanta doña Sofía fueron recibidos a su llegada por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el jefe de Estado Mayor de la Defensa, Fernando García Sánchez. Un batallón de honores compuesto por escuadra de gastadores, bandera, banda y música y cuatro compañías de los tres ejércitos (Ejército de Tierra, Armada y Ejército del Aire) y de la Guardia Civil, mandadas por un teniente coronel del Ejército del Aire, rindió honores. Los Reyes se subieron al podio dispuesto a tal efecto, quedando fuera de él y a su derecha la Princesa y su hermana, y la izquierda el Presidente del Gobierno y el Jefe del Estado Mayor de la Defensa. Tras interpretarse el himno nacional en su versión completa (52 segundos), primera vez que en su honor se hacía, el Rey recibió novedades y pasó revista a las tropas.
Se constituyó una Agrupación de Honores compuesta por un Batallón Mixto de honores (414 efectivos), dispuesto en la Carrera de San Jerónimo, y una Unidad tipo Batallón Mixto (380 efectivos) para cubrir carrera, además una Unidad de Música del Ejército de Tierra participó en los actos dentro del Congreso para interpretar el himno nacional, vestidos con uniforme de época, lo que supuso la participación de un total de 854 militares y guardias civiles. Los Batallones Mixtos estuvieron compuestos por cuatro Compañías de los Ejércitos de Tierra, Aire, la Armada y Guardia Civil. El Mando del Batallón Mixto de honores, la Bandera, Escuadra de Gastadores y Banda y Música pertenecían al Ejército del Aire.
Las Compañías pertenecían al Regimiento «Inmemorial del Rey» nº 1 del Ejército de Tierra, a la Agrupación de Infantería de Marina de Madrid de la Armada, al Grupo de Seguridad del Ejército del Aire, al Grupo de Reserva y Seguridad nº 1 de la Guardia Civil. También cubrió la carrera el Escuadrón de Caballería de la Agrupación de Reserva y Seguridad, de la Guardia Civil.
Los Reyes y sus hijas tras saludar a los presidentes del Congreso y del Senado, posan para los medios de comunicación junto al Presidente del Gobierno en la Puerta de los Leones.
Después de los honores militares, los presidentes del Congreso y del Senado recibieron al Rey, la Reina, la Princesa de Asturias y la infanta doña Sofía, quienes accedieron al Congreso por la Puerta de los Leones. En el Salón de Isabel II, fueron saludados por el presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, y el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, y en el Salón de los Pasos Perdidos, por los miembros de las Mesas de ambas Cámaras y a continuación los ministros del Gobierno, por su orden.
Según la crónica realizada por la propia Casa de S.M., se formó a las 10.37 h seguidamente el cortejo de entrada al hemiciclo, formado por los maceros de las Cortes Generales, las mesas del Congreso y Senado, los presidentes del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo y Consejo General del Poder Judicial, los presidentes del Congreso y Senado, el presidente del Gobierno, y los Reyes seguidos de sus hijas.
Protocolo para la presidencia en el Congreso de los Diputados
El cortejo entró en el hemiciclo y se situó en los sillones centrales, según puede verse en el croquis: a la izquierda de los Reyes, la Princesa de Asturias y la infanta doña Sofía, y a continuación, los presidentes del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial; a la derecha de los Reyes, y en ese orden, los presidentes del Gobierno, Congreso y Senado. Las mesas del Congreso (derecha de los Reyes) y del Senado (izquierda) se ubicaron en una segunda línea formando una “L”. Detrás de la Familia Real y jubnto a la Mesa del Senado, se reservaron cinco sillas para el séquito de la Casa de S.M.: Jefe, Secretario General, Jefe del Cuarto Militar, Jefe de la Secretaría de SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias y el Ayudante de Campo de turno.
Momento de la jura por don Felipe VI.
El presidente del Congreso de los Diputados abrió la Sesión Solemne de Juramento y Proclamación, con un breve discurso al que siguió con el inicio de la fórmula: “Ruego a sus señorías que se pongan en pie. Señor, las Cortes Generales están reunidas para recibir el juramento que venís a prestar como Rey de España conforme al artículo 61 de la Constitución”. El Presidente del Congreso tomó la Constitución, abierta por el capítulo II de la Corona, y sosteniéndola con ambos manos la colocó en dirección a don Felipe, quien depositó su mano derecha sobre ella y pronunció la fórmula prevista: “Juro desempeñar fielmente mis funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las comunidades autónomas”. Tras la jura de nuevo el Presidente del Congreso tomó la palabra y dijo: “Señor, las Cortes Generales acaban de recibir el juramento que Vuestra Majestad ha prestado. En cumplimiento de la Constitución queda proclamado Rey de España, don Felipe de Borbón y Grecia que reinará con el nombre de Felipe VI. ¡Viva el Rey! ¡Viva España”. Posteriormente, sonó el Himno Nacional. Finalmente, y tras colocarse un atril, el rey don Felipe VI pronunció su discurso. Un metro por delante estaba un mesa baja sobre la que reposaba un cojín en el que se dispusieron los símbolos reales: Corona y Cetro.
Ver acto completo: http://www.rtve.es/alacarta/videos/especiales-informativos/especial-informativo-proclamacion-sm-rey-felipe-vi-3/2623009/
La reina doña Letizia, la Princesa de Asturias y la infanta doña Sofía. Tras ellas parte del séquito de la Casa de Su Majestad.
El protocolo seguido para las primeras autoridades es merecedora de una reflexión. Durante varias jornadas, los responsables de protocolo de la Casa de S.M. el Rey, Presidencia del Gobierno y Presidencia del Congreso (quienes se ocuparon de la organización integral), venían estudiando la posible colocación de los representantes de los poderes del Estado, así como la etiqueta a seguir por las autoridades civiles presentes en el estrado. Ya había quedado definida la sugerencia a los diputados y senadores de que acudieran con traje oscuro y vestido corto (misma etiqueta para invitados), así como el chaqué para las personalidades que estuvieran en el estrado, rogándose a los miembros de las mesas que portaran las medallas del Congreso o del Senado. Hubo cierta resistencia por parte del Presidente del Congreso al uso del chaqué, pero la misma noche anterior cedió. Así los presidentes de los tres poderes, más el del Constitucional, acudieron con esta prenda. El Príncipe lo hizo vestido de uniforme de Gran Etiqueta del Ejército de Tierra (guerrera azul), portando colgada al cuello la insignia de Gran Maestre de la Orden del Toisón de Oro, la Gran Cruz de Carlos III (banda azul), así como las tres grandes cruces de los ejércitos. La Reina vestía un traje corto color blanco, diseño de Felipe Varela, y la princesa de Asturias y su hermana sendos vestidos iguales solo diferenciados en los colores: rosa y celeste, respectivamente, elaborados por las modistas de la comunidad del Principado de Asturias, Nieves García Torres y Teresa Fernández Castro (símbolo del guiño hacia Asturias, no solo por la Princesa, sino por la condición de ovetense y asturiana de la Reina).
El puesto ocupado por el Presidente del Gobierno fue objeto de bastantes discusiones, aunque finalmente se impuso el criterio de los “fontaneros” de Rajoy. Ocupó un lugar por delante del Presidente del Congreso, algo absolutamente inusual y desde nuestro punto de vista criticable. Admitiendo que excepcionalmente dejara su escaño habitual para subir a la presidencia en tan solemne ocasión, debería haberse sentado junto a los presidentes del Tribunal Constitucional y Consejo General del Poder Judicial, dejando solos en dos sillones a los presidentes anfitriones. De esta forma se hubiera evitado en las fotografías que la figura de Rajoy saliera entre el Rey y el Presidente del Congreso. Incluso se dio la desagradable circunstancia de que en varias imágenes el Presidente del Gobierno saliera con la Corona de fondo sobre la cabeza que lleva en su pectoral un macero del Congreso, como se aprecia en la foto:
Imagen del Presidente del Gobierno durante el momento de la jura.
De hecho la broma tuvo sus titulares en redes sociales y en algún medio: “Rey proclamado, presidente coronado”. Una frase que no sólo tenía sentido en la imagen, sino en el excesivo protagonismo que en todo el proceso de la sucesión tomó protocolariamente el jefe del Ejecutivo. Si con el protocolo se pretende ordenar y definir el sentido correcto de lo que se pretende simbolizar en una ceremonia, la presencia de Rajoy por delante de los presidentes de las dos instituciones que en nombre de los ciudadanos proclaman al Rey (Congreso y Senado, en quien reside la soberanía popular), nos alimenta la idea de un relegamiento a la soberanía popular y una excesiva tutela por parte del gobierno en algo que corresponde exclusivamente a las cámaras legislativas. Un claro error de entendimiento de lo que debe ser el protocolo.
Concluida la Sesión, los Reyes y la Princesa de Asturias e Infanta doña Sofía abandonaron el Hemiciclo, precedidos por los maceros y seguidos de los presidentes del Congreso y del Senado. Se dirigieron al Salón de Pasos Perdidos, donde fueron saludados por los portavoces del Congreso y Senado, los presidentes de las Comunidades Autónomas y los ex presidentes de Gobierno.
Presidencia del desfile tras la jura.
Tras la proclamación de Felipe VI, los Reyes, acompañados de la Princesa de Asturias y de la infanta doña Sofía, presidieron un desfile militar desde la escalera de la Puerta de los Leones. A su término, se dirigieron en coche desde el Congreso de los Diputados hasta el Palacio Real de Madrid, escoltados por una sección de caballería de la Guardia Real, siguiendo la Carrera de San Jerónimo, Paseo del Prado, Calle de Alcalá, Gran Vía, Plaza de España y Plaza de Oriente. Durante todo el paseo a marcha lenta, miles de ciudadanos saludaron a los nuevos reyes. Los invitados al acto del Congreso se trasladaron en autobuses, siguiendo otro itinerario, con el fin de asistir a la Recepción.
Recorrido en coche descubierto desde el Congreso hasta Palkacio Real. Junto al vehículo el guardia real que porta el guión del nuevo Rey.
El croquis oficial de la caravana que trasladó a los reyes (esta vez en Rolls Royce descapotable) hasta Palacio Real fue el siguiente:
Croquis oficial de la caravana real entre el Congreso y Palacio Real.
El Rey, la Reina, la Princesa de Asturias, la Infanta doña Sofía, el Rey don Juan Carlos y la Reina doña Sofía saludaron desde el balcón del Palacio Real de Madrid a los numerosos ciudadanos que se congregaron en la Plaza de Oriente. Un balcón del que pendía un gran repostero con el nuevo escudo de armas del Rey sobre fondo rojo carmesí, remarcado por una decoración vegetal verde muy desafortunada.
Los nuevos reyes saludan al público congregado en la Plaza de Oriente, desde el balcón de Palacio real.
El protocolo para este saludo respondió a la siguiente secuencia:
Salida del Rey (imagen solo).
Salida de la Reina (imagen con ambos, en la que no faltó el beso).
Salida de la Princesa de Asturias y la infanta doña Sofía (imagen de los cuatro).
Salida de los reyes honoríficos, don Juan Carlos y doña Sofía (imagen de la Familia Real actual). Besos y abrazos entre todos.
Retirada de los reyes honoríficos.
Retirada de la Princesa de Asturias e Infanta Sofía.
Retirada de la Reina (quedó el Rey solo que aprovechó para llevarse la mano al corazón).
Retirada del Rey.
Cierre del balcón
Saludo en la Refepción Oficial ofrecida en Palacio y que puso fin a los actos con motivo de la proclamación. El jugador de balocnesto, Pau Gasol estrecha la mano de don Felipe. Como él, otros tres mil invitados.
Los actos finalizaron con una Recepción Oficial que los Reyes ofrecieron en el Palacio Real y a la que asistieron casi tres mil personas, representantes institucionales y de la sociedad española, a quienes saludaron, uno a uno, durante más de tres horas, en el Salón del Trono. En el saludo a las primeras autoridades participó la Princesa de Asturias, pero luego se retiró. Los reyes honoríficios no participaron en la Recepción. Hubo personalidades no invitadas como por ejemplo el Presidente de la Comisión de Rectores de las universidades españolas que aún sigue preguntándose por las razones de tan singular olvido. Y por contra otros asistentes que aún muchos siguen preguntándose el por qué de su presencia. Los criterios puntuales de la selección no han trascendido más allá de la frase tópica: “una amplia representación de la sociedad española”.
Portada del diario El País correspondiente el jueves 19 de junio y que de alguna forma resume lo que ese día histórico recogieron las primeras de los principales diarios españoles.
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