Source: https://www.slideshare.net/jucegal/obras-digitales-y-su-proteccion-juridica
Timestamp: 2017-03-26 17:37:38+00:00

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ALGUNAS OBRAS DIGITALES Y SU PROTECCIÓN JURÍDICA Rodolfo Herrera Bravo Abogado Magíster en Derecho Informático Doctorando en Derechos Constitucionales e Informática1. Planteamiento del problema; 2.- Protección jurídica de los programas computacionales; 2.1. Aspecto técnico; 2.2.-Aspecto económico; 2.3.- Aspecto jurídico; 2.3.1.- La protección civil; 2.3.2.- La protección penal; 2.3.3.- La propiedadindustrial; 2.3.4.- La propiedad intelectual; 2.3.5.- Otras formas de protección; 2.3.6.- Una protección particular; 3.-Protección jurídica de obras digitales escritas, musicales, audiovisuales e imágenes; 4.- Protección jurídica de las obrasmultimedia; 4.1.- Producciones multimedia; 4.2.- Programas multimedia; 4.3.- Obras multimedia; 5.- Protección jurídicade las bases de datos; 5.1.- Obras preexistentes contenidas en la base de datos; 5.2.- La base de datos en sí misma;5.2.1.- Derechos exclusivos del autor de la base de datos; 5.2.2.- El derecho sui generis del fabricante; 5.2.3.- Derechosde los usuarios legítimos de la base de datos o de sus copias; 6.- Situación chilena; 7.- Conclusiones1.- PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMAProteger las obras producidas por el intelecto humano en la era digital no es sino, ofrecer solucionesa los problemas que causan los cambios tecnológicos en los usos tradicionales de éstas. Ladesmaterialización de las obras, su compresión en formatos nuevos, su uso interactivo y lainteracción en las transmisiones son algunas características distintivas de un nuevo producto de lacreación humana: la obra digital.Al digitalizar una información, ésta se representa por un conjunto ordenado de símbolos, númerosque emplean un sistema binario o de base dos, es decir, en el que sólo existen dos cifras, el 0 y el 1.Esta secuencia de dígitos binarios (bits), no se expresa en un lenguaje inteligible para el hombre, porlo que se requiere de un computador para procesarlos y entregarlos al usuario de un modoentendible.Para la American Bar Association, según cita Patrice Lyons, las obras digitales son “obras literariasconsistentes en un conjunto ordenado de símbolos de un alfabeto discreto, tales como programascomputacionales o estructuras de conocimiento, que son susceptibles de funcionamiento cuandoson procesados” 1.Es decir, una obra digital se caracteriza, y con ello se diferencia de la obra convencional, porque:- es totalmente precisa la representación de los datos;- la información puede ser manipulada, ya que es inherentemente maleable;- es fácil reducir los componentes digitales y, por ende, la información analógica relacionada;- al copiarse la información, ésta no se degrada; y- se puede transmitir a través de redes computacionales.1 Lyons, Patrice A. Administrando el acceso a la información digital: algunos temas de terminologíabásica. Revista Derecho de Alta Tecnología, año IX, N° 107, julio de 1997, ps. 6 y 9. 2.
Por otra parte, las manifestaciones de obras digitales son diversas. Así por ejemplo, contamos contrabajos escritos digitalizados, sean obras literarias, científicas, artículos de prensa, correoselectrónicos y archivos anexados a éstos. Además, están las obras musicales y audiovisuales,desde música, voz o efectos especiales hasta películas y reportajes. También tenemos dentro deestas obras a las imágenes, tanto las creadas por el computador, como un mapa o un gráfico; o lasque han sido digitalizadas, como las fotografías escaneadas. Mención especial merecen lascomplejas obras multimedia, en las cuales se integran trabajos de nueva creación con obraspreexistentes además de ciertas herramientas de búsqueda y clasificación de información, todo enun mismo soporte2. También son obras digitales los programas computacionales y las bases dedatos. En relación con estas últimas, la protección deberá distinguir previamente entre suselementos, es decir, el software que la opera, los datos contenidos en ella y el contenedor mismo obase de datos propiamente tal.Por último, y aunque no serán temas a desarrollar en este trabajo, son obras digitales las páginasweb en Internet. Acá también se hace necesario distinguir varios elementos, tales como, sucontenido, los enlaces de hipertexto, el código HTML usado actualmente para armarlas y losnombres de dominio.Bien señala Ricardo Antequera que pese a las diferencias en la doctrina, la protección del Derechode Autor se ha entendido como la herramienta a utilizar tanto para los programas computacionales,las bases de datos y las producciones multimedia. Sin embargo, advierte que la combinación de latecnología digital y las telecomunicaciones a través de satélites y redes de fibra óptica, comienzan aproducir un sinnúmero de nuevas formas de explotación de las obras, que repercuten tanto en laesfera de los derechos morales como en los patrimoniales, derivados del Derecho de Autor3.Finalmente, gracias a que la fidelidad de imagen y sonido en una obra digital no se altera altransmitirla por vía telemática, ya que se puede almacenar digitalmente y sacar copias privadas, esprobable que en el futuro, parte del público acuda menos a adquirir el soporte físico que contiene laobra para disfrutarla, por lo que se debe buscar la forma de compensar a los titulares de losderechos, antes que se desestimule la actividad autoral y artística, y a los productores. Por ello, seplantean nuevos desafíos a la gestión colectiva, al ser necesario el establecimiento de mecanismosde control, recaudación y distribución más eficaces, que permitan recibir las contraprestacionesderivadas del ejercicio de los derechos autorales.2.- PROTECCIÓN JURÍDICA DE LOS PROGRAMAS COMPUTACIONALES2 Estas ideas son desarrolladas por Guillermo Beltramone y Ezequiel Zabale, en la ponenciaAlgunas consideraciones sobre la propiedad intelectual en las obras digitales, presentada en el VICongreso Iberoamericano de Derecho e Informática. Montevideo, Uruguay, mayo de 1998.3 Basado en las opiniones vertidas por Ricardo Antequera en Los derechos intelectuales ante eldesafío tecnológico. ¿Adaptación o cambio? Tercer Congreso Iberoamericano sobre Derecho deAutor y derechos conexos. Ed. Barreiro y Ramos S.A., Uruguay. 1997, ps. 88-96. 3.
La demanda de protección para el programa computacional, software o soporte lógico4, en la décadadel sesenta no era considerada, ya que los fabricantes de equipos producían su propio software, elcual sólo podía ser utilizado en los computadores que construían. En los inicios de lacomercialización de computadores en los años setenta, sólo el 30% del capital destinado adesarrollar la industria informática se destinaba al software, y el 70% al hardware. Luego, la creaciónde programas se hizo más compleja y costosa, naciendo un mercado autónomo de software en elque, si bien los fabricantes mantenían un segmento importante del desarrollo de los programas debase, crecieron las empresas independientes de software, pasando la industria de la programación aabsorber al menos el 70% de los costos5.Precisamente, al pasar el software a ser un objeto separado de comercialización, y al presentarvulnerabilidad frente a su facilidad de copia a bajo costo, se generó la necesidad de su protección.Además, junto con la masificación de la computación personal y la creciente competitividad en laoferta de software por parte de los proveedores, los contratos informáticos relativos a hardware oequipos se disociaron de aquéllos sobre producción y comercialización del soporte lógico. Ello, juntoa la mayor independencia del software en relación con un hardware determinado y su compatibilidadpara usarse en diferentes equipos, son las razones que reafirmaron el requerimiento de protecciónpara los programas6.Sin embargo, el tema de la protección de este tipo de obras digitales conviene observarlo desde unaspecto técnico, uno económico y otro jurídico.2.1.- Aspecto técnicoEn cuanto al aspecto técnico7, los programas de computación son el resultado de una secuencia quecomprende desde la idea para solucionar un problema hasta el programa ejecutable. En ese trayectopasa por las siguientes etapas: primero, por el algoritmo o método a seguir, es decir, por un conjuntofinito de pasos lógicos creados para la solución del problema; segundo, por el flujograma,organigrama, diagrama de flujo o plan de solución, que es un diagrama que representa esealgoritmo; tercero, por el programa o código fuente que son las instrucciones escritas por elprogramador en un lenguaje de programación evolucionado que retoma directamente los elementosdel flujograma; cuarto, por un compilador que traduce el código fuente; quinto, por la salida delcompilador llamada programa o código objeto, que es la traducción del programa fuente al lenguajebinario del sistema computacional en el cual se utilizará el programa; y sexto, en los sistemas en queno se puede ejecutar inmediatamente el programa objeto por su formato, se recurre al programa de4 Programa computacional es un conjunto de instrucciones para ser usadas directa oindirectamente en un computador a fin de efectuar u obtener un determinado proceso o resultado,contenidas en un disquete, cassette, disco compacto, cinta magnética u otro soporte material. Sibien existen diferencias técnicas entre los conceptos de programa computacional, software ysoporte lógico, utilizaremos estos términos como sinónimos, a sabiendas.5 Idea desarrollada por Julio Téllez Valdés, obra cit., p. 85.6 Tales ideas se encuentran también en obra cit., de Correa, Batto, Czar y Nazar, ps. 53-54.7 Creemos que la especialización en estas materias implica tener estudios serios en el área de lainformática, para contar con una cabal comprensión del fenómeno informático. Sin embargo, estetrabajo no busca desarrollar temas técnicos de computación, ya que para ello, existe abundantebibliografía de autores especializados, a la cual recomendamos acudir si es necesario. 4.
enlace, que produce un programa de carga o ejecutable que puede ser llevado a la memoria delcomputador para su ejecución.En vista de las distintas etapas por las que debe pasar la creación de estas obras, creemos que elconcepto de software empleado por el legislador debe ser lo suficientemente amplio como paracomprender no sólo al programa ejecutable. Sin embargo, como la protección del Derecho de Autorno abarca las ideas, procedimientos, métodos de operación o conceptos en sí mismos, sino queúnicamente la expresión de éstos, estas normas comprenderán la expresión de los programas decomputación, es decir, el texto de sus códigos fuente y objeto. En el caso de las ideas y procesosimaginados por el autor y plasmados en los algoritmos y flujogramas, pueden resultar protegidos porotras normas, como las del secreto comercial, el derecho de patentes, o incluso por el principio delenriquecimiento sin causa.Por otra parte, no todos los programas computacionales realizan las mismas funciones, por lo quepodemos encontrar sistemas operativos, compiladores, traductores, ensambladores, denominadosgenéricamente software de base o programas básicos, y que se encargan de controlar elfuncionamiento interno del computador y de los dispositivos periféricos, y comunicarse con elusuario. También están, entre otros, los software de aplicación, creados para la utilización efectivadel computador y para que éste realice las operaciones específicas demandadas por el usuario, enlos campos más diversos. Tal es el caso de los procesadores de texto, hojas de cálculo, juegos, losprogramas de diseño y gráficos, etc.Según el grado de estandarización, los programas se distinguen en paquetes de software opackage, software a medida o custom made, y software adaptado al cliente o customized,clasificación importante, por ejemplo, en materia contractual.El primero, el software estándar o de paquete, está formado por programas bien definidos, estables,dirigidos al mercado en general, y no a un usuario en particular, para una misma aplicación ofunción. El segundo tipo es el software a medida, que involucra el desarrollo de nuevos programas ola modificación substancial de programas existentes para llevarlos a cubrir necesidades específicasde un usuario. Y finalmente, existe el software adaptado al cliente, que se basa en un programaestándar que se modifica para adecuarlo a las necesidades de un cliente particular.En cuanto a la protección del software como un problema técnico, hay que hacer presente que unade las más fundamentales precauciones que debe tomar todo usuario computacional esconfeccionar y mantener a buen resguardo copias de respaldo8 de los programas que adquirió,copias que por lo demás son lícitas, dependiendo de las condiciones de venta o licencia de uso. Sinembargo, como hay usuarios que copian ilegalmente los programas, ya sea para venderlos o parautilizarlos sin pagar por ellos, los proveedores recurren a diversas técnicas para proteger susprogramas de estas copias. Precisamente por eso se han buscado soluciones como el resguardosecreto de programas, la criptografía o los virus informáticos que impiden copiar los programas, pero8 Copia de programa computacional es el soporte material que contiene instrucciones tomadasdirecta o indirectamente de un programa computacional y que incorpora la totalidad o partesustancial de las instrucciones fijadas en él. 5.
todo ello pese a su eficacia es muy oneroso y transitorio, ya que estas técnicas son evidentementesuperadas por la misma técnica9.2.2.- Aspecto económicoLos programas computacionales son objeto de grandes inversiones de parte de las empresas desoftware para desarrollar programas similares a los de su competencia. Incluso, tras el afán dedominar el mercado de la programación hay quienes recurren a medidas ilícitas tales como el robo,el espionaje industrial o los chantajes físicos o morales. Así, el soporte lógico se presenta como unavaliosa mercancía compuesta por el bien inmaterial constituido por la obra de software, más elsoporte físico que lo reproduce, “que entra en el comercio, dando lugar a una multiplicidad detransacciones a nivel nacional e internacional y generando diversas relaciones de derecho cubiertaspor diferentes campos de la normativa, tales como normas de comercialización, defensa delconsumidor, competencia desleal, restricciones a la importación o exportación, régimen de pagosinternacionales, balanza comercial, etc.”10.De esta forma, se genera un efecto económico del software, constituido por las “obligacionesfinancieras que involucran, para una determinada organización empresarial o de otra naturaleza,cada una de estas situaciones, sea que impliquen el pago a terceros, sea que importen unaobligación fiscal”11.En la primera etapa de elaboración de los programas, en la que se define el problema y losrequerimientos computacionales para hacerle frente, la empresa o institución que elabora losrequerimientos y funciones a desarrollar lo puede realizar por sí misma, no observándose efectoseconómicos distintos a cualquier otra de sus tareas, o puede recurrir a terceros para una prestaciónde servicios de consultoría.En la segunda etapa, en la que se diseña el sistema, y en la tercera, en la que se efectúa laprogramación propiamente tal, transformando los diseños en un lenguaje computacional de nivelsuperior (programa fuente), si se trata de un programa de aplicación estándar, su disposición selogra a través de un contrato de licencia, en el que el productor puede autorizar el uso mediante elpago de una determinada regalía. Este es un gasto, similar en su tratamiento contable y tributario aldel arrendamiento de un bien mueble o al leasing. En cambio, si se trata de un software a medida,es posible que en la licencia el productor conserve el dominio del programa fuente, que autorice suuso a cambio de la regalía o que ceda todos los derechos al cliente en virtud de una compraventa. Através de ella, se realiza la cesión de un derecho de autor, de igual manera como ocurre con elcontrato de edición de una obra literaria o del contrato de producción de una obra musical. Sientendemos al software a medida como propiedad de su creador, si éste ha tenido conocimiento de9 A modo introductorio en la protección técnica de los programas, veáse el artículo La copia ilegalde programas computacionales: ¿un problema legal o técnico?, de Rainer Puvogel Hirsch, en laRevista Trilogía N° 6. 1986, ps. 6-19.10 Opinión de Antonio Millé, citado en la obra “Derecho e Informática” de Hajna, E.; Lagreze, F; yMuñoz, P., ps. 91-92.11 Hajna, E; Lagreze, F.; y Muñoz, P. Obra cit., p. 92. 6.
que su programa está destinado a ser comercializado por cuenta y riesgo de quien lo ha encargado,los derechos del creador se entenderán cedidos a quien formuló el encargo12.Refiriéndonos brevemente a la situación tributaria, ésta no es tan simple, sobre todo en laslegislaciones en que los gastos de investigación y desarrollo tecnológico tienen tratamiento especial.En primer lugar, debemos aclarar si la información en sí, contenida en el programa, es susceptiblede ser gravada con tributos. Según el profesor José Tomás Hurtado Contreras13, este problema nose centra en la información propiamente tal, sino en la forma en que ésta se contiene. La informaciónquedará o no afecta a tributación dependiendo del continente en que se encuentre. Si el continentede la información no tiene una manifestación material, por ejemplo, es transmitida por radio o víatelemática, difícilmente puede ser objeto de impuestos aduaneros, puesto que se trata de servicios obienes inmateriales, sobre los cuales no cabe aplicar gravámenes aduaneros o tributarios, salvo quehaya alguna excepción. Es decir, la información en cuanto tal, por tener una condición deconocimiento no está gravada con derechos aduaneros, pero si se cosifica en un libro, un cassette oun disquete, por ejemplo, queda afecta no sólo a la potestad aduanera y tributaria sino también paraefectos típicos, como sería el caso de las películas con contenido pornográfico que son decomisadasen la Aduana. Es más, la misma Ordenanza de Aduanas contenida en el DL N° 30 de 1983, en suartículo 16 entiende por mercancías a todos los bienes corporales muebles, sin excepción alguna.Por ello, si esa “mercancia” ingresa al país sin un soporte físico, por ejemplo, a través de Internet, alentrar sin una materialidad, no cae bajo la potestad aduanera. Por lo tanto, nuestra legislación notrata a la información en cuanto tal, sino cuando puede constituir o formar parte de una mercancía.Por otra parte, en Chile, el artículo 17 N° 8, letra e) de la Ley de la Renta establece que noconstituye renta la enajenación del derecho de propiedad intelectual o industrial, en caso que dichaenajenación sea efectuada por el inventor o autor y, en consecuencia, la enajenación del softwaretampoco estaría afecta a tal impuesto, en ese caso. Sin embargo, de nuestra interpretación a esteartículo, las empresas distribuidoras o productoras de software pagan Impuesto a la Renta, noobstante ser considerados como autores de los programas. Efectivamente, como en los contratos detrabajo en que la naturaleza de los servicios es el cumplimiento de actividades conducentes aldesarrollo del software se entiende cedido al empleador cualquier derecho que pueda ser reconocidoal creador del software, la empresa puede celebrar contratos con terceros en que ceda susderechos, no constituyendo renta los ingresos percibidos por dicha cesión. Sin embargo, en lageneralidad de los casos, no habría enajenación en cuanto disposición del dominio, ya que por logeneral, los productores sólo entregan el uso y el goce de los programas, a través de licencias.Es más, si tienen el carácter de habitualidad quedan afectos no sólo al Impuesto a la Renta sinotambién al I.V.A., ya que la prestación de servicios se hace con carácter empresarial. Pero si unaempresa contrata a un programador como trabajador independiente, esa prestación seríaarrendamiento de servicios de carácter civil, y se pagarían honorarios, en virtud del artículo 42 Nº 2de la Ley de la Renta.12 Estas ideas también son desarrolladas por Hajna, Lagreze y Muñoz. Obra cit., ps. 92-96.13 Ideas vertidas por el profesor de Derecho Económico, Tributario y Aduanero de la UniversidadCentral de Chile, don José Tomás Hurtado Contreras, en entrevista que le realizamos ennoviembre de 1997. 7.
Finalmente, una parte importante de los negocios en materia de software se realiza a nivelinternacional. Los autores Hajna, Lagreze y Muñoz indican que el tratamiento de las importacioneshace necesario distinguir entre normas aduaneras y normas generales de comercio exterior. En elámbito aduanero se ha establecido que, “para los efectos de las declaraciones de importación queamparen los soportes magnéticos que contengan programas, deben efectuarse aquéllas enconsideración sólo al valor material del soporte, o sea, el disquete, disco, cinta, etc”14. Pero como elvalor de un programa puede ser muy superior al del soporte que lo contiene, si existen otrosantecedentes que señalen que el precio es diferente, se aumentará el valor a pagar. Por ejemplo, sise trae un programa en un CD que tiene un valor de mercado conocido públicamente a nivelinternacional, es probable que se tase en ese valor y se le apliquen los gravámenes aduanerossobre la base del valor aduanero, porque hay una expresión material que tiene un preciodeterminado y conocido.Ahora bien, respecto al contenido del soporte, o sea, el programa, de acuerdo a las disposiciones delBanco Central de Chile, “los informes de importación se aprueban sin aludir al valor de losprogramas. El valor de los programas se paga mediante una solicitud de giro, por tratarse, según elBanco Central, de un servicio, cualquiera sea el valor de éste. En consecuencia, se aplican lasreglas correspondientes a los servicios prestados por extranjeros o residentes en el extranjero, por loque los contratos deben ser registrados en el Banco Central, el que valoriza la regalía y, sobre labase de esa valorización, que por regla general es un porcentaje sobre las ventas, se autoriza lacantidad de divisas que pueden ser remesadas al exterior. Tributariamente, estos ingresos estánafectos al impuesto adicional”15.2.3.- Aspecto jurídicoAhora bien, desde este punto de vista, se han intentado distintas vías de regulación, de efectos muydiversos, como las patentes, los diseños y modelos, las marcas, los derechos de autor, el secretoindustrial y profesional, la competencia desleal, las normas penales sobre defraudación, hurto, abusode confianza y divulgación de secretos, la responsabilidad civil, el enriquecimiento sin causa y laautonomía de la voluntad en las cláusulas contractuales, o protecciones específicas sui generis.Como una forma de ordenar los distintos medios de protección, algunos autores los han clasificado.Correa, Batto, Czar y Nazar16 citan, en primer lugar, a Michel Kessler, quien en su obra “Le logiciel,protection juridique: France et étranger”, de 1986, separó la protección contractual de la proteccióncontenciosa, incluyendo en ésta a las acciones surgidas del Derecho de Patentes y Marcas y delDerecho de Autor; así como las acciones por responsabilidad civil, por concurrencia desleal y lasacciones penales. En segundo lugar, mencionan a André Bertrand, en su trabajo “Protectionjuridique du logiciel: progiciel, video jeux, logiciel specifiques, firmware”, de 1984, quien habla demedios de protección privados, privativos o propios de los titulares de derechos intelectuales, seanindustriales o de autor; y de medios públicos, no privativos, provenientes de normas civiles como las14 Hajna, E.; Lagreze, F.; y Muñoz, P. Obra cit., p. 96.15 Ídem, p. 96.16 Correa, Carlos; Batto, Hilda; Czar, Susana; y Nazar, Félix. Obra cit., p. 62. 8.
obligaciones contractuales, la concurrencia desleal, el enriquecimiento sin causa, o de las normaspenales.Además, no son pocos los que consideran como insuficiente la protección de los principiosgenerales del Derecho y de los derechos intelectuales, y abogan por un régimen específico y unareglamentación propia. Sin perjuicio de ello, mencionaremos a continuación las formas máscomúnmente adoptadas.2.3.1.- La protección civilSe refiere a las cláusulas introducidas en los contratos relativas a seguridad y protección deprogramas; sin embargo, por su alta tecnicidad, el desequilibrio entre las partes y los problemasprobatorios, entre otros, se torna insuficiente.En las relaciones contractuales se suele recurrir al secreto como instrumento de protección, ya quebrinda adecuada cobertura. Se realiza insertando las cláusulas respectivas en los contratos decomercialización de software. Sin embargo, por el efecto relativo de los contratos esta previsiónobliga sólo a las partes vinculadas por el contrato, generalmente el titular del derecho y el usuario oel distribuidor, pero no a terceros.Finalmente se habla del enriquecimiento injusto, el cual da derecho a repetir si se acredita unenriquecimiento a costa del empobrecimiento de otro y sin un motivo que lo justifique. Sin embargo,esto trae problemas probatorios y se puede caer en abusos de particulares o empresas que useninapropiadamente un programa.2.3.2.- La protección penalSe puede recurrir a la esfera punitiva del ordenamiento jurídico, ya sea tipificando el delitoinformático de piratería de software o copia ilegal de programas, o mediante delitoscomputacionales, es decir, informatizando delitos clásicos como el robo, el fraude, el abuso deconfianza o las figuras de los secretos comerciales y de fabricación. Pero, advertimos que las figuraspenales convencionales no siempre son la mejor solución, ya que por ejemplo, al ser la informaciónun bien intangible e incorporal no se puede producir el apoderamiento físico necesario para un robo,o es difícil probar el abuso de confianza, debido a que implica haber estado disponiendo de una cosamueble ajena. También el fraude ofrece inconveniencias prácticas, debido a que se requiere de unengaño o el aprovecharse de un error para lucrar indebidamente. En cuanto a los secretoscomerciales y de fabricación, en ellos es necesaria una divulgación intencional de algunainformación referida al programa, lo que reviste dificultades a nivel probatorio en cuanto alapoderamiento y difusión de la información.Sin perjuicio de lo anterior, nosotros somos de la opinión de mantener el carácter de ultima ratio dela protección penal. Así, los programas computacionales que se amparen en normas penales, lodeben hacer subsidiariamente de las normas civiles. Además, la pena en contra de la piratería, en 9.
caso de ser privativa de libertad, debe ser breve, y ojalá con la alternativa de una multaconsiderable.2.3.3.- La propiedad industrialTanto la Propiedad Industrial como el Derecho de Autor no protegen ideas o conceptos abstractos.En el caso de la patente de invención, ésta se refiere a productos y procesos, no a teorías, por loque se exige para patentar las condiciones de novedad, actividad inventiva y aplicación industrial.Por ello, en algunos países, como Francia, México, Tailandia y Costa Rica, se excluye a losprogramas computacionales de la posibilidad de ser patentados, basado en que la naturaleza delsoftware es un método o esquema mental compuesto por una serie de sucesivas etapas yoperaciones que se cristalizan en instrucciones dadas a un computador, sin elemento material otangible, ni aplicación industrial inmediata. Ello llevó a la Convención de Munich sobre PatenteEuropea a excluir en 1973 a los programas computacionales dentro de las invenciones patentables.Sin perjuicio de lo anterior, en algunos países, pese a la no patentabilidad del software, se admite elpatentamiento de invenciones relacionadas con los programas computacionales, es decir, aquellasque usan programas para obtener un resultado patentable17.2.3.4.- La propiedad intelectualEl Derecho de Autor se presenta como la forma de protección de los programas computacionalesadoptada por la mayoría de los países industrializados. Incluso, en el VI Congreso Iberoamericanode Derecho e Informática, realizado en Uruguay en mayo de 1998, una de las conclusionesadoptadas fue que las normas de propiedad intelectual bastaban para proteger dichas obrasdigitales. Sin embargo, algunas prerrogativas no se adaptan a la naturaleza de los programascomputacionales sino forzando el análisis, lo que ha llevado a pensar en la búsqueda de un sistemaespecífico de protección.Gracias a la protección de la propiedad intelectual los titulares de estos derechos cuentan con unatotal soberanía sobre sus obras, que le permite en forma exclusiva realizar o abstenerse de efectuarcualquier acto de explotación económica de que pudiera ser objeto su creación. Dicha exclusividadle permite realizar, autorizar o prohibir adaptaciones, traducciones u otras modificaciones de la obra,o que sea insertada a otra creación. El autor tiene un derecho de paternidad sobre su obra para quesea identificado como tal y puede oponerse a falsificaciones o plagios de su creación intelectual18.Es decir, como consecuencia de la exclusividad en el ejercicio de estas facultades, el autor de unprograma computacional puede condicionar su uso como desee, autorizando o prohibiendo actos17 Similares ideas son desarrolladas por Correa, Batto, Czar y Nazar. Obra cit., ps. 63-68.18 Estas ideas se encuentran en el interesante trabajo del profesor argentino Antonio Millé, tituladoPiratería de programas de computación: respuestas a las preguntas más frecuentes. Ponenciapresentada en el Tercer Congreso Iberoamericano sobre Derecho de Autor y derechos conexos.Ed. Barreiro y Ramos S.A. Uruguay. 1997, ps. 775-792. Precisamente, trataremos de reflejar laesencia de muchas de esas ideas en los párrafos que siguen. 10.
determinados y exigiendo la remuneración que establezca. Sin embargo, si las leyes internas fijanexpresamente excepciones, tales facultades pueden verse limitadas.Los programas de computación se explotan principalmente mediante su uso, es decir, su ejecuciónen un computador. Para que un tercero pueda usar el programa debe contar con una licenciaotorgada por el autor del software. Es decir, el titular de la propiedad intelectual conservará todas lasfacultades exclusivas que no haya cedido o licenciado en forma expresa. Por lo tanto, una licencia,sea producto de declaraciones unilaterales del autor o de un contrato bilateral, sólo habilita a losterceros para realizar con la obra los actos explícitamente incluidos en la autorización, y siempre queel tercero cumpla con las condiciones estipuladas para la vigencia de la licencia.No obstante ser evidente que el licenciatario no tiene más facultades que las que expresamente seindiquen en la licencia, a menudo surgen dudas respecto a la posibilidad que tiene para copiar elprograma. En este sentido, todas las licencias le permiten copiar temporalmente el programa en lamemoria principal o RAM, ya que resulta imprescindible para ejecutarlo. Además, la mayoría de laslicencias de uso permiten copiar permanentemente el programa en algún dispositivo de memoriasecundaria del computador incluido en la licencia, por ejemplo, instalando el programa en el discoduro. Finalmente, en muchas licencias se permite la realización de una copia de respaldo o back up.Por lo tanto, y a contrario sensu, otro tipo de copias no autorizadas en la licencia infringen losderechos de Propiedad Intelectual.Por su parte, es común que las personas utilicen sin licencia copias de programas computacionalesde un tercero. Obviamente, el propietario del soporte físico de una copia del programacomputacional no cuenta por esa sola razón con derechos a título de propiedad intelectual. Si lapersona no tiene la licencia correspondiente y usa un programa aprovechando una copia de éste,debe asumir su responsabilidad como usurpador de una obra intelectual registrada, quegeneralmente se traduce en indemnizar los perjuicios causados y en sufrir penas privativas delibertad.Creemos de suma importancia agregar que a nivel internacional no tiene ningún efecto exculpatorioel hecho de que la copia de un programa sea realizada sin ánimo de lucro.Como se ha dicho, existen ciertas dificultades doctrinarias para adecuar la protección de laPropiedad Intelectual a los programas computacionales, por lo que mencionaremos algunas acontinuación19.Al igual que en la Propiedad Industrial, la Propiedad Intelectual excluye la protección de ideas. Unamisma idea puede ser desarrollada de formas distintas, no exigiéndose novedad como en elDerecho de Patentes, pero sí originalidad de expresión. Tal es el caso de los programascomputacionales, en que para resolver un mismo problema cada programador puede usar distintosmétodos y algoritmos.Sin embargo, la aplicación de los principios de la Propiedad Intelectual en este caso ha recibidoobjeciones relacionadas al concepto de obra protegible. Tradicionalmente, la obra intelectual19 Algunas de estas ideas son tratadas en forma similar por Correa, Batto, Czar y Nazar, obra cit.,ps. 69-86. 11.
protegible debe ser expresión personal y original del autor, con individualidad suficiente paraconstituir una creación integral. Esto no se aprecia claramente en el programa computacional,gracias a su carácter instrumental y a gozar de una naturaleza técnico-industrial, pero sin que puedallegar a calificársele de obra científica, debido a que se limita a organizar secuencias y lograr unconjunto de instrucciones. Además, respecto al grado en que está presente en el software esteesfuerzo intelectual personal del programador, habrá que distinguir en cada caso según lacomplejidad del programa desarrollado20.Por tal motivo, la Corte de Casación francesa, en 1986, expresó una nueva definición de originalidadaplicada al software al sostener que ésta puede darse tanto en el nivel del diagrama de flujo comoen la etapa del programa codificado; que el carácter estético no entra en la apreciación de laoriginalidad; y que para definirla es suficiente que el programa computacional lleve la marca delaporte intelectual de su autor21.Consideramos adecuado desestimar las objeciones a la protección del software por el Derecho deAutor, fundadas en la idea de que sólo serían amparables por estas normas las creaciones quesatisfagan un sentido estético, excluyendo las que tienen un fin utilitario. La protección se limita a laforma en que el pensamiento se expresa, y no a su destino, propósito o importancia.En relación con la manera de reconocer al autor de un programa computacional, esto se realiza pormedio de la firma que haya puesto a los ejemplares originales o comerciales de su obra. Además,hay que recordar que el artículo III, párrafo 1 de la Convención Universal sobre Derecho de Autorseñala que: “Todo Estado contratante que, según su legislación interna, exija como condición para laprotección de los derechos de los autores, el cumplimiento de formalidades tales como depósito,registro, mención, certificados notariales, pago de tasas, manufactura o publicación en territorionacional, considerará satisfechas tales exigencias, para toda obra protegida de acuerdo con lostérminos de la presente Convención, publicada por primera vez fuera del territorio de dicho Estadopor un autor que no sea nacional del mismo, si, desde la primera publicación de dicha obra, todossus ejemplares, publicados con autorización del autor o de cualquier otro titular de sus derechos,llevan el símbolo © acompañado del nombre del titular del derecho de autor y la indicación del añode la primera publicación; el símbolo, el nombre y el año deben ponerse de tal manera y en sitiostales que muestren claramente que el derecho de autor está reservado”22.Debemos agregar que, basados en la Convención de Berna, los programas de computación queexhiban el copyright de una persona natural o jurídica con domicilio en un país miembro de laConvención, o que hayan sido publicados por primera vez en uno de esos países, estánautomáticamente protegidos en los países iberoamericanos sin que sea requerible el cumplimientode formalidad alguna para constituir o probar la propiedad intelectual sobre ellos.20 Hay quienes dudan que el sello personal del programador pueda apreciarse en el software, yaque es frecuente que en la creación intervengan muchas personas. Sin embargo, desestimamosesta crítica porque se trataría de una obra en colaboración, es decir, la que es producida,conjuntamente, por dos o más personas naturales cuyos aportes no pueden ser separados. Talesobras están protegidas por el Derecho de Autor.21 Así lo explica Correa, Batto, Czar y Nazar. Obra cit., p. 73.22 Convención Universal sobre Derecho de Autor. Artículo III , párrafo 1. 12.
Otra de las objeciones que se plantean dice relación con el plazo de protección, puesto que escaracterístico que los derechos patrimoniales reconocidos al autor tengan una vigencia prolongada.Sin embargo, para algunas creaciones protegidas se reconocen períodos más cortos. Por ejemplo,la Convención de Berna establece como plazo de protección general cincuenta años después de lamuerte del autor; pero para algunas obras, como las cinematográficas, los cincuenta años secontarán desde su acceso al público o desde su realización; para las obras anónimas y bajoseudónimo, desde que se hagan accesibles al público; y en las fotografías, serán veinticinco añoscontados desde su realización.Por ese motivo, y dado que el acelerado avance tecnológico produce la rápida obsolescencia de unprograma computacional, es necesario prever plazos de protección distintos, sin considerar losestablecidos tradicionalmente por el Derecho de Autor desde el punto meramente privado porquesería equivocar el enfoque. No basta con sostener simplemente que el Derecho de Autor se adecuaal programa computacional, ya que si se les quiere proteger no hay que olvidar el ámbito público y eldesarrollo libre del progreso, que en estas obras, a diferencia de otras como las literarias o artísticas,pueden encontrar en el Derecho de Autor una traba para el desarrollo industrial y comercial, si suduración es excesiva.El tema de los derechos morales del autor, tales como el derecho a la paternidad de su obra; alinédito si no quiere publicarla; a la individualización de la obra; a la integridad de ella; y en algunaslegislaciones al retracto y a retirar la obra de circulación, también exige estudiar algunasconsideraciones previas, ya que éstos se ven limitados en el caso de un programa computacional.Específicamente, el derecho a la integridad de la obra se ve reñido con la naturaleza especial delsoftware, la cual impone la necesidad de hacer adecuaciones y modificaciones constantemente, yasea para corregir errores, para adaptar el programa a cambios que sufra el sistema operativo o si esnecesario alterar los resultados perseguidos. Por ese motivo, en Estados Unidos, Japón y Francia,junto con incluir al programa computacional bajo sus leyes sobre Derecho de Autor, han agregadodisposiciones para establecer la no oponibilidad del autor frente a las adaptaciones que hagan losusuarios autorizados.Todo ello conduce al campo de los programas derivados y puede ser regulado contractualmente. Esmás, casi todos los contratos de comercialización de software prevén estas alteraciones a laintegridad del programa. Por lo tanto, pensamos que no toda transformación debe implicar unalesión del derecho moral a la integridad, sino únicamente la que por la magnitud de su entidadgenere una alteración tal en el contenido original de la obra, como para que el autor no reconozca suidentidad creativa plasmada en ella o suponga un efectivo menoscabo de su originalidad.En la obra de Correa, Batto, Czar y Nazar, “Derecho informático”, se expresa que en donde hay másconsenso en la objeción a la protección por el Derecho de Autor es en la prohibición de uso más alláde la prohibición de reproducción. Es decir, al impedir la reproducción de las obras pero no su uso,se torna en una protección insuficiente. La necesidad de protección de los programas se observa,por un lado, en relación con la utilización intelectual de las instrucciones del programa, expresadasen los algoritmos y diagramas de flujo, y que se cubre más apropiadamente con el sistema depatentes por violarse el contenido inventivo del programa; y por el otro, respecto a la reproducción,sea a partir del código fuente o del código objeto, y que se traduce en un caso de plagio regulado enel Derecho de Autor. Sin embargo, esta protección no le basta al titular de un programa, ya que sus 13.
derechos se ven conculcados no sólo cuando se reproduce su trabajo, sino también cuando otros lousan sin autorización23.El derecho de reproducción constituye el pilar central de los derechos de autor, entendido en susentido tradicional como la posibilidad de elaborar una copia física de la obra. Pero es evidente, queen el actual entorno digital por el que circula la información -entre ella, los programascomputacionales- carece de sentido hablar de copia física cuando es perfectamente posible obteneruna reproducción electrónica de creaciones protegidas por el Derecho de Autor, que permiten lograrlos mismos objetivos que con una copia física. Así, la lectura electrónica, la conexión a sistemas debases de datos o el almacenamiento de material digitalizado en memorias artificiales, por ejemplo,hará irrelevante el hecho de si la duración de esa copia es temporal.Sin perjuicio de las observaciones anteriores, como ya mencionamos, la tendencia actual esproteger jurídicamente a los programas computacionales en las leyes de Propiedad Intelectual.2.3.5.- Otras formas de protecciónLa doctrina francesa se refiere a la protección, vía diseños y modelos, de las representacionesvisuales de algunos programas de computación, registrando o depositando estas imágenesmediante fotografías. Así, los programas computacionales se protegerían por el Derecho de Autor yestas representaciones visuales por los diseños y modelos. También se recurre al registro de lamarca o nombre de algunos programas.2.3.6.- Una protección particularAlgunos autores buscan una estructura nueva y específica que forme un derecho particular, alintegrar los elementos más significativos de las instituciones jurídicas anteriores, especialmente laspatentes y el Derecho de Autor. En esta figura se podrán emplear requisitos tales como la novedad yla originalidad, apoyado por un sistema de registro de carácter internacional, para el depósito de losprogramas de computación.3.- PROTECCIÓN JURÍDICA DE OBRAS DIGITALES ESCRITAS, MUSICALES, AUDIOVISUALESE IMÁGENESEn principio, no hay ningún inconveniente para cubrir bajo el amparo de la Propiedad Intelectual, dela misma manera que con las obras literarias y artísticas, a este tipo de creaciones digitalizadas.23 Idea desarrollada por Correa, Carlos; Batto, Hilda; Czar, Susana; y Nazar, Félix. Obra cit., ps. 83-84. 14.
En Chile, la ley N° 17.336 sobre propiedad intelectual les brinda protección de acuerdo al claro tenorliteral de su primer artículo que reza lo siguiente: “La presente ley protege los derechos que, por elsólo hecho de la creación de la obra, adquieren los autores de las obras de la inteligencia en losdominios literarios, artísticos y científicos, cualquiera que sea su forma de expresión, y los derechosconexos que ella determina”.Sin embargo, creemos adecuado plantear algunas ideas relativas al impacto de las nuevastecnologías en el derecho moral y patrimonial del autor de estas obras digitales.Hemos visto como el derecho moral y las facultades exclusivas que le concede al autor se venafectados por el hecho de que la digitalización de una obra permite modificarla con absoluta libertad.Frente a ello, el autor sólo en escasas oportunidades se encontrará en condiciones de hacer frente alos atentados contra su derecho moral. Por esa razón, como bien lo señala Ulrich Uchtenhagen, estolleva a pensar si la protección del derecho moral puede confiarse también a otras personas o ainstituciones que estén mejor capacitadas que el propio autor, como podría ser el editor o elproductor. Si ellos pudieran ejercer el derecho moral del autor estarían habilitados para intervenir encontra de las violaciones a la autenticidad de sus productos y podrían proceder contra falsificacionessin tener que recurrir a normas de competencia desleal. Sin embargo, hay un importante escollodoctrinario que salvar: el derecho moral es un derecho personalísimo del autor y, por lo tanto, nopuede ser ejercido por terceros24.Una crítica similar fue recogida en el Libro Verde sobre los Derechos de Autor y los DerechosConexos en la sociedad de la información, de la Unión Europea, el 19 de julio de 1995, al sostenerque el derecho moral -inalienable, irrenunciable y perpetuo- está de tal manera ligado a la personaque constituye un gran factor de inseguridad para la explotación de la obra.Otra idea a considerar dice relación con los derechos patrimoniales del autor y las nuevas formas deexplotación de las obras digitales. Es sabido que el autor goza, con exclusividad, del derecho aexplotar económicamente la obra per se o autorizando a terceros, pudiendo convenir la forma en quese realizará y la retribución que recibirá a cambio. En este sentido, debemos recordar que losderechos de explotación de que dispone el autor son tantos como formas de utilización de la obrasean factibles, sea al momento de la creación, sea mientras permanece en el dominio privado. Por lotanto, cuando la ley menciona detalladamente los derechos patrimoniales lo hace sólo con un finpedagógico, a modo ejemplar.Sin embargo, y como muy atinadamente lo señala Delia Lipszyc, “cuando surgen nuevas formas deexplotación de las obras suele producirse una especie de reacción de vacío, como si la falta de unamención expresa en la ley importara una desprotección legal, a lo cual contribuye una multiplicidadde factores, [...]como el desconocimiento generalizado de los principios básicos de una materiarelativamente nueva, las características novedosas de ciertas utilizaciones, [...]la escasa disposiciónque suelen tener los utilizadores a reconocer los derechos exclusivos y excluyentes del autor de laobra y la tensión que el derecho de autor produce en la sociedad, porque el autor no desea que suobra sea usada sin su autorización, exige respeto por su autoría y por la integridad de su creación y24 Idea desarrollada por Ulrich Uchtenhagen, en El derecho moral y las nuevas tecnologías. TercerCongreso Iberoamericano sobre Derecho de Autor y derechos conexos. Ed. Barreiro y Ramos S.A.,Uruguay. 1997, p. 125-126. 15.
reclama una remuneración, mientras que el público necesita acceder a las obras y quiere hacerlo sinrestricciones”25.Por último, en lo que se refiere a la gestión colectiva, en cuya virtud ciertas entidades se encargande cobrar a los usuarios los correspondientes derechos de los autores de las obras, es posible quela tecnología digital produzca una reversión de su labor hacia un ejercicio individual. Actualmente,gracias a las redes computacionales y a los sellos de identificación que pueden contener lospaquetes en que se fragmentan las obras digitales para circular por el ciberespacio, puede que elusuario se contacte inmediata y directamente con una base de datos del autor de la obra y hagaefectivo el pago de los derechos respectivos, reemplazándose gradualmente la gestión colectiva porla individual. Es decir, la existencia de una red “restablecería un lazo directo entre la fuente y eldestino y suprimiría los intermediarios”26.Sin perjuicio de lo anterior, al igual que lo señala el profesor chileno Santiago Schuster, en laponencia recién citada, no creemos por el momento que esta posibilidad futura de un controlindividual de la obra salga de ser una ilusión, y sería más realista pensar que en los años que vienense podría pasar a un control individualizado de la obra a través, por ejemplo, de un administrador dela base de datos que monitoree el uso, y que no sería precisamente el autor.En definitiva, estas ideas planteadas sobre los derechos morales y patrimoniales y sobre la gestióncolectiva relacionadas con este tipo de obras digitales, demuestran que no basta con sostener quese aplican las normas de la Propiedad Intelectual, sin estar dispuestos a proyectarlas de la maneramás adecuada para la protección de los autores del siglo que comienza.4.- PROTECCIÓN JURÍDICA DE LAS OBRAS MULTIMEDIAComo mencionamos, este tema es de gran complejidad, ya que en un mismo soporte, y gracias a unprograma computacional para clasificar la información y enlaces de hipertexto, se integran trabajosde nueva creación con obras preexistentes para conformar un producto multimedia. Ello nos lleva adistinguir entre la protección que corresponde al soporte, al programa computacional, a los enlacesde hipertexto y a las obras que se contienen en la producción multimedia, e incluso, a determinar sien su conjunto puede constituir una obra protegible como tal.La respuesta frente a este último punto no es simple, debido a que no siempre aparece un nuevotipo de obras cuando surge una nueva técnica de comunicación. Si la tecnología aporta un nuevomedio de expresión de obras distintas a las conocidas hasta ahora, en este caso la obra multimedia,podríamos sostener que estamos en presencia de un nuevo género de obras, haciéndose necesariasu regulación en las legislaciones nacionales e internacionales sobre Propiedad Intelectual. Si no,bastarán las normas ya existentes.25 Lipszyc, Delia. El derecho patrimonial y las nuevas formas de explotación de las obras. TercerCongreso Iberoamericano sobre Derecho de Autor y derechos conexos. Ed. Barreiro y Ramos S.A.,Uruguay. 1997, p. 135.26 Schuster, Santiago. La gestión colectiva en el entorno digital. Tercer Congreso Iberoamericanosobre Derecho de Autor y derechos conexos. Ed. Barreiro y Ramos S.A., Uruguay. 1997, p. 826. 16.
En este análisis, distinguiremos tres aspectos de estudio: la producción, el programa y la obramultimedia.4.1.- Producciones multimediaUn primer aspecto se refiere al soporte, al cual llamaremos “producción multimedia”, siguiendo ellenguaje empleado por Antonio Delgado Porras27, para diferenciarlo de su contenido global u obramultimedia, y lo definiremos como todo soporte en el que se almacenan digitalmente al menos dosdistintos géneros de obras, que interactúan, sean los textos, sonidos, imágenes fijas y enmovimiento de obras literarias, musicales, visuales y audiovisuales, preexistentes o creadas para suexplotación en tales soportes, y que consta de un programa computacional para estructurarse.En la producción multimedia, gracias a la informática es posible representar digitalmente cualquiercontenido que se quiera comunicar, incluso comprimir los datos en que se convierte para poderalmacenar en un mismo soporte elementos de cualquier género y transmitirlos. Pero estas no sonlas características principales de la multimedia, lo esencial es la interactividad que proporciona laasociación de esos datos digitalizados a un programa computacional.Por lo general, tales datos constituyen obras preexistentes o creadas, ejecutadas o realizadas paraformar parte del contenido de una producción multimedia, y pueden expresar obras literarias,musicales, visuales o audiovisuales, o prestaciones de los artistas intérpretes o ejecutantes, de losproductores de fonogramas y de los organismos de radiodifusión. Además, la producción multimediase puede explotar en forma off line, por ejemplo como mercancía en un CD ROM, o bien, difundirseon line, a través de redes.4.2.- Programas multimediaEn segundo lugar, estos trabajos de multimedios además de contar con un soporte singular(producción multimedia), presentan un resultado de la operación de fijar digitalmente los datos,integrarlos, combinarlos y hacerlos interactuar. A esta prestación la denominaremos “programamultimedia”, y gracias a ella queda claro que la multimedia no se limita al corpus que contiene loselementos que la integran y que merece protección. Así por ejemplo, los datos fijados en unprograma multimedia son perfectamente amparados por las normas del Derecho de Autor -si losdatos son obras- o con los Derechos Conexos -si tales datos son interpretaciones o ejecucionesartísticas, fonogramas, emisiones de radiodifusión-. Además, pueden gozar de otros derechosemanados de las patentes, las marcas, los secretos comerciales, los datos personales, lacompetencia desleal, la vía contractual, según el caso y sin perjuicio que el legislador considere27 Recomendamos la lectura de la ponencia de Antonio Delgado Porras, Las producciones“multimedia”: ¿un nuevo género de obras? Tercer Congreso Iberoamericano sobre Derecho deAutor y derechos conexos. Ed. Barreiro y Ramos S.A., Uruguay. 1997, ps. 257-276. 17.
insuficiente estas normas y le conceda al autor de la fijación del programa multimedia undeterminado derecho conexo.4.3.- Obras multimediaEn tercer lugar, si este programa multimedia es resultado de una actividad de creación puedemerecer que se le califique como “obra multimedia”, y reciba protección en sí misma, no sólo lasobras digitalizadas que contiene.Es importante entender que para que un programa multimedia sea considerado como una obra en símisma, debe representar “en todo su complejo, una concreta exteriorización formal de una creaciónintelectual atribuible a una persona o grupo de personas y dotada de originalidad[...] Por lo tanto, enla medida en que los elementos de dichos programas multimedia acusen la ausencia de unaactividad creativa en su elaboración o su falta de individualidad en relación con una determinadaconcepción personal del que ejecutó esa actividad (originalidad), tendrán menos probabilidades deser calificadas como obras. Sin embargo, [...] por el desarrollo de la técnica multimedia y lacomplejidad y sofisticación de sus productos, y por las leyes que imponen una noción de originalidadmás flexible y generosa, cada vez serán menores las posibilidades de negar a un programamultimedia la calificación de obra”28.La obra multimedia la definiremos, entonces, como aquella creación unitaria, digital, que reúne y fijaexpresiones de obras de al menos dos géneros distintos, por ejemplo, literarias, musicales, visualeso audiovisuales, y las ejecuta a través de un programa computacional en forma interactiva.Al reconocer la existencia de obras multimedia, surgen ciertos problemas para las normas depropiedad intelectual. Uno de ellos concierne a la autoría de estas obras, debido a que en sucompleja creación intervienen distintas personas, por ejemplo, los que realizan los enlaces dehipertexto que permiten al usuario recorrer no secuencialmente la obra.Un segundo problema se refiere a la titularidad de los derechos relativos a estas obras, los cualesles corresponden a los respectivos autores de los diferentes elementos de tales creaciones. Sinembargo, la obra multimedia puede considerarse como una obra en colaboración o una obracolectiva.Si es una obra en colaboración, es decir, la que es producida por dos o más personas naturalescuyos aportes no pueden ser separados, será “creada por varios autores, que, para su realización,se han asociado (directamente o a través de un coordinador) a un programa común y que hanparticipado en la definición del conjunto de tal obra, razón por la cual ésta se manifiesta como elresultado de la puesta en común de las contribuciones de esos coautores. Así entendida, la obra encolaboración, además de ser una obra subjetivamente compleja, puede serlo objetivamente, cuandolas diferentes contribuciones de sus autores son perfectamente distinguibles e incluso pertenecen adiversos géneros. Los derechos individuales de cada uno de los coautores sobre sus respectivascontribuciones se transforman, en el plano patrimonial, por efecto de dicha puesta en común, en un28 Delgado Porras, Antonio. Obra cit., ps. 265-266. 18.
derecho “pro indiviso” sobre el conjunto constituido por la obra en colaboración. En lo que respecta ala obra multimedia, al estar integrada por contribuciones de diversos géneros creadas por diferentespersonas, será normalmente una obra en colaboración subjetiva y objetivamente compleja”29.Sin embargo, tratarla como obra colectiva, es decir, la que es producida por un grupo de autores, poriniciativa y bajo la orientación de una persona natural o jurídica que la coordine, divulgue y publiquebajo su nombre, presenta más dificultades, ya que “es necesaria la intervención de un promotor ycoordinador en la creación de las diferentes contribuciones que la integran (lo que significa que talescontribuciones no han de ser obras preexistentes) [...] Esas contribuciones han de fundirse [...] en unconjunto de suerte que sea imposible atribuir a sus respectivos autores individualmente un derechoproindiviso sobre dicho conjunto”30. Por ello creemos que sólo en casos limitados la obra multimediaserá una obra colectiva.Un último problema consiste en determinar si las obras multimedia son o no un nuevo género deobras, es decir, si son novedosas en relación con las obras que expresamente se mencionan yreglamentan en los tratados internacionales.Para responder esta inquietud debemos buscar las supuestas similitudes de las obras multimediacon otras que comprendan creaciones de más de un medio expresivo, como en el caso de las basesde datos.Como veremos más adelante, las bases de datos han sido consideradas como compilaciones dedatos y, por ende, se ha reconocido su protección como tal, sin perjuicio de los derechos de losautores sobre cada una de las obras que forman parte de estas colecciones. En tal sentido, lasbases de datos pueden ser entendidas como recopilaciones de obras, de datos o de otros elementosindependientes, dispuestos de manera sistemática o metódica y accesibles individualmente pormedios electrónicos o de otra forma.En relación con las obras multimedia, algunas de éstas podrán considerarse como una base dedatos electrónica, pero no todas, si pensamos que, mientras las bases de datos tienen que serrecopilaciones de elementos independientes, dispuestos de manera sistemática o metódica yaccesibles individualmente por el usuario, el concepto de obra multimedia “no implicanecesariamente una organización de elementos de su contenido establecida a los solos efectos desu consulta individualizada, sino que admite una articulación más estrecha entre esos elementos enel plano de un proyecto global que le otorga el carácter de creación unitaria protegida en todas suspartes y no sólo en su estructura”31.En síntesis, al no ser posible construir una categoría de obras en la que quepan todos los tiposexistentes de producciones multimedia que admitan la calificación de obra y a los que sea aplicableun estatuto específico, no podemos hablar de un nuevo género de obras. Ello se traduce en quecada elemento que forma parte de un trabajo multimedia -sea como soporte o producción, comoprestación o programa, o como obra- tendrá la protección que le brinda, entre otras, la Ley sobrePropiedad Intelectual, en términos generales.29 Ídem, p. 268.30 Ídem, p. 269-270.31 Ídem, p. 272-273. 19.
5.- PROTECCIÓN JURÍDICA DE LAS BASES DE DATOSEn términos muy generales, y como lo señala Eugenio Ull Pont, “las bases de datos son ficheros coninformación determinada y organizada para facilitar su consulta”32. Pueden ser on-line u off-line,según se suministren los datos accediendo telemáticamente a una base documental, o bien, sefaciliten al usuario en un soporte que requiere ser actualizado con periodicidad, de acuerdo con loconvenido en el contrato de adhesión que las suele regir.Las bases de datos se componen de distintos elementos, entre los que destacan su contenido (muydiverso), la forma o sistema de ordenar los contenidos y el acceso, el programa utilizado para sufabricación, y el programa necesario para su consulta o utilización.Estas obras digitales acarrean problemas jurídicos de diversa naturaleza. Por ejemplo, al “poblarlas”con datos nominativos se presenta la necesidad de protección de la intimidad y de la informaciónconfidencial; si la información contenida en ellas deja de ser fiable, surge el tema de laresponsabilidad de los operadores de bases de datos; o también, se plantea la problemática de losderechos intelectuales sobre los contenidos de las bases de datos -si son obras preexistentes- o laadecuada protección de la base en sí misma. En esta oportunidad nos limitaremos a desarrollar laprotección que otorga la Propiedad Intelectual a estas obras digitales.Con frecuencia se utilizan como sinónimos los términos “base” y “banco” de datos. Antonio Milléadvierte la diferencia entre uno y otro. Por base de datos se entiende, desde el punto de vista de lainformática, a una organización sistemática de ficheros de datos para facilitar el acceso, la búsquedao la puesta al día; en cambio, el banco de datos es una colección importante de informaciónutilizable por un ordenador. El banco de datos se constituye a partir de una base de datos de la quese extrae la información, o sea, “es el conjunto de fuentes (libros, periódicos, revistas, en estado“desnudo”), que facilitará la información abreviada. La base de datos es la fuente en estado limpio,mientras que el banco de datos es el resultado final de la explotación de estas fuentes”. Agrega que“lo que el Derecho de Propiedad Intelectual ha venido a denominar base de datos, no es la mismacosa que lo que la Informática define con ese nomenclador, resultando más próximo (aunque noigual) de los bancos de datos de la Informática. Se configura así otro de los muchos equívocos quelas deficientes definiciones del vocabulario de la disciplina alienta”33.Cuando se comenzó a discutir la eventual protección a las bases de datos a través del Derecho deAutor, se hacía referencia a los archivos documentales informatizados. Sin embargo, luego seatendió más a la información contenida que al ambiente digital continente. Actualmente se tiende a32 Ull Pont, Eugenio. Protección jurídica de las bases de datos conforme a la Directiva 96/9/CEEdel Parlamento Europeo y del Consejo, 11 de marzo de 1996. Ponencia presentada en el VICongreso Iberoamericano de Derecho e Informática, en Montevideo, Uruguay, mayo de 1998.33 Millé, Antonio. Protección a los fabricantes de bases de datos: un nuevo “derecho conexo”.Revista Derecho de la Alta Tecnología, año VIII, n°93, mayo de 1996, p. 13. 20.
definir a las bases de datos como el producto de la recopilación, ensamblaje o compilación34 deobras, datos, información y otros materiales, dispuestos en forma sistemática o metódica. Así, porejemplo, la Directiva sobre la protección jurídica de las Bases de Datos de la Unión Europea lasentiende como “las recopilaciones de obras, de datos o de otros elementos independientes,dispuestos de manera sistemática o metódica y accesibles individualmente por medios electrónicoso de otra forma”35.La protección del Derecho de Autor a las bases de datos se manifiesta en dos ámbitos diferentes:las obras preexistentes que contiene y la base en sí misma.5.1.- Obras preexistentes contenidas en la base de datosActualmente hay una opinión mayoritaria respecto a considerar que el almacenamiento total o parcialde obras preexistentes protegidas por el Derecho de Autor en un sistema computacional constituyeun acto de reproducción y, por consiguiente, presupone el necesario consentimiento del autor deéstas, o en su caso, de sus herederos o cesionarios, salvo que la ley limite este derecho y lareproducción pueda realizarse libremente, por ejemplo, para un uso privado.También sería necesaria la autorización del autor si las obras originarias tienen que ser adaptadaspara incorporarlas a la base de datos, puesto que supone un acto de transformación de talescreaciones.La recuperación de las obras almacenadas en las bases de datos informatizadas o la salida deinformación contenida en ella a través de un dispositivo periférico como la impresora, constituyetambién un acto de reproducción, sujeto al consentimiento del autor, ya que este derecho abarcacualquier forma o procedimiento.Por último, constituye un acto de distribución que necesita ser autorizado por el autor de la obra, lapuesta a disposición del público de las copias de creaciones almacenadas en una base de datos yrecuperadas al reproducirlas por la impresora.5.2.- La base de datos en sí misma34 En la ley Nº 17.336 sobre propiedad intelectual, el artículo 3° numeral 1 establece: “Quedanespecialmente protegidos con arreglo a la presente ley: 1. Los libros, folletos, artículos y escritos,cualesquiera que sea su forma y naturaleza, incluidas las enciclopedias, guías, diccionarios,antologías y compilaciones de toda clase”.35 Directiva 96/9/CE del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la protección jurídica de lasbases de datos del 11 de marzo de 1996. Artículo 1 - 1. 21.
Pilar Rodríguez-Toquero y Ramos36, en su ponencia presentada en el III Congreso Iberoamericanosobre Derecho de Autor y Derechos Conexos, en Uruguay, analizó este tema en el ámbitointernacional, advirtiendo:1.- El Convenio de Berna establece que son obras protegidas las colecciones de obras literarias oartísticas tales como las enciclopedias y antologías que, por la selección o disposición de lasmaterias, constituyan creaciones intelectuales.En principio, la originalidad exigida para la protección del Derecho de Autor se debe manifestar en laselección o disposición de las obras literarias o artísticas recopiladas o coleccionadas, por lo cual,una base de datos constituye una obra protegida. Pero la evolución de las tecnologías de lainformación, ha hecho necesario reinterpretar las normas existentes, adoptando recomendaciones yprincipios rectores.2.- En la Ronda de Uruguay de negociaciones del GATT, el Acuerdo sobre los Aspectos de losDerechos de Propiedad Intelectual relacionados con el comercio, conocido como ADPIC o TRIPS,en vigor desde 1996 para los países desarrollados, protege las compilaciones de datos o de otrosmateriales, en forma legible por máquina o en otra forma, cuando por razones de la selección odisposición de sus contenidos constituyan creaciones de carácter intelectual. Si bien esa protecciónno abarca a los datos o materiales en sí mismos, se entiende sin perjuicio de cualquier derecho deautor que subsista respecto de éstos.3.- En la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), a fines de 1996 se adoptó untratado sobre Derecho de Autor en el que se estableció que las compilaciones de datos y de otrosmateriales en cualquier forma, que por razones de la selección o disposición de sus contenidosconstituyan creaciones de carácter intelectual, están protegidas como tales. De manera similar alTRIPS, esa protección no abarca los datos o materiales en sí mismos, pero se entiende sin perjuiciode cualquier derecho de autor que subsista respecto de los datos o materiales contenidos en lacompilación.Como mencionamos anteriormente, la Unión Europea concluyó en 1996 una Directiva sobre laProtección jurídica de las Bases de Datos, sean o no electrónicas, de acuerdo al tenor de sudefinición.De manera similar a como lo hicieron los organismos anteriores, la Unión Europea busca protegerlas bases de datos que por la selección o la disposición de sus contenidos constituyen una creaciónintelectual de su autor, es decir, se refiere a la estructura de la base de datos, siempre y cuando seaoriginal.Acotando el ámbito de protección de la Directiva debemos excluir a los programas utilizados para larealización o para la utilización posterior de las bases de datos, porque ya están protegidos por lasleyes de Propiedad Intelectual. Dichos programas, respecto a las bases de datos no son otra cosa36 Rodríguez-Torquero y Ramos, Pilar. La protección de las bases de datos. Tercer CongresoIberoamericano sobre Derecho de Autor y Derechos Conexos. Ed. Barreiro y Ramos S.A.,Uruguay. 1997, ps. 629-633. 22.
que herramientas para fabricarlas y, cuando se trata de bases de datos ya confeccionadas, soninstrumentos para poder leerlas y utilizarlas electrónicamente.Tampoco se extiende al contenido de las bases de datos. Si contienen datos nominativos, éstosdeben protegerse por las leyes de datos respectivas; si se componen de obras protegibles por elDerecho de Autor, se regirán por las leyes de Propiedad Intelectual.En la Directiva se establece un doble sistema de protección: para los autores de las bases de datossi éstas constituyen una creación intelectual -quienes gozan de los derechos de autor- y para losfabricantes de las bases de datos, cuando la obtención, verificación o presentación del contenidorepresenten una inversión substancial, cualitativa o cuantitativamente -los cuales gozan de underecho sui generis-.En relación con los derechos reconocidos en la Directiva debemos distinguir según se trate del autor,del fabricante o del usuario legítimo.5.2.1.- Derechos exclusivos del autor de la base de datosLos derechos exclusivos del autor de la base de datos respecto de la forma de expresión de ésta, lepermiten realizar per se o autorizar a terceros a:- reproducir la base de datos, por cualquier medio y de cualquier forma, sea temporal opermanentemente, y de manera íntegra o parcial.- modificarla, por ejemplo, traduciéndola, adaptándola o reordenándola.- distribuir al público la base de datos o sus copias.- comunicarla, representarla, exhibirla y darla a conocer al público como sea conveniente para sudistribución.- podemos agregar, su facultad para transferir, ceder o donar su derecho.5.2.2.- El derecho SUI GENERIS del fabricanteEl fabricante no cuenta con un derecho exclusivo sino con una mera “facultad de impedir”, que lehabilita para prohibir la extracción o reutilización de la totalidad o de una parte substancial delcontenido de la base de datos. Lo mismo ocurre, si la extracción o reutilización de partes nosubstanciales es repetida o sistemática, atentando contra la explotación normal de la base de datoso causando un perjuicio al derecho del fabricante. De esta forma se protege la inversión realizada,que puede ser significativa, tanto en recursos humanos, técnicos y económicos.“La protección del contenido de la base de datos se refiere no a los derechos de autor y derechosconexos de las obras o contenidos de la base de datos, sino a ese mismo contenido, en cuantoseleccionado, clasificado conforme una originalidad práctica de presentación, que ha supuesto un 23.
trabajo de recopilación y de ordenación de los contenidos conforme a un método y sistemaoriginal”37.Es decir, se protege a las bases de datos y a sus obras para evitar que otro fabricante se aprovechede los contenidos de éstas, copiándolos para luego emplearlos en una propia, confeccionada amenor costo. Todo ello, sin perjuicio de que dicha base y su contenido estén protegidos por elDerecho de Autor u otros.5.2.3.- Derechos de los usuarios legítimos de la base de datos o de sus copiasÉstos no necesitan la autorización del autor de dicha base de datos para reproducirla, distribuirla,exhibirla y darla a conocer, o modificarla, cuando sea necesario para poder acceder al contenido dela base de datos -total o parcial-, o para su normal utilización. Por supuesto, los derechos de autor yconexos del contenido de la base de datos quedan salvaguardados por la normativacorrespondiente.En otro orden de cosas, no siempre la información contenida en una base de datos está protegidabajo Propiedad Intelectual, sea por no constituir una obra original protegible o por haber ingresado aldominio público. Ello lleva a pensar en la eventual traba al uso de tales informaciones si laprotección otorgada es excesiva.Sobre este punto, Millé piensa que la Directiva no resulta demasiado explícita al respecto. “[...] Sibien desarrolló un conjunto de excepciones para cubrir a los usuarios de las bases de datos, nomostró igual preocupación por defender el libre acceso a la información por parte de quienes no sonusuarios, como los fabricantes competidores que no hayan tenido acceso a la base de datosprotegida, o como los terceros que quisieran utilizar la misma información (extraída de cualquier otrafuente) con un fin diferente al de crear una nueva base de datos. Todo lo que hace[...] es establecerque la protección del Derecho de Autor que la presente Directiva reconoce[...] no podrá hacerseextensiva a su contenido, [...]sin pronunciarse sobre la “facultad de impedir” del fabricante, queprecisamente se refiere al contenido de la base de datos”. Por ello, Antonio Millé prevé que en elfuturo no dejarán de presentarse “casos en los que un fabricante que haya adquirido un archivofísico intente ejercitar un dominio absoluto sobre el mismo (un “derecho exclusivo”, no una mera“facultad de impedir”) partiendo de la base de que por tener supuestamente el “original” delcontenido, toda reproducción del mismo constituye una extracción prohibida”38.En la Directiva, además, se faculta a los Estados miembros a establecer unilateralmente limitacionesa estos derechos en determinados casos, por ejemplo, frente a bases de datos no electrónicascuyas reproducciones no sean lucrativas, sino para fines privados; cuando se utilicen para finesdocentes o de investigación científica, sin fines comerciales e indicando la fuente utilizada; por finesde seguridad pública; para efectos de un procedimiento administrativo o judicial, entre otras. Pero arenglón seguido aclara expresamente que “no podrá interpretarse la excepción de manera tal que37 Ull Pont, Eugenio. Obra cit.38 Millé, Antonio. Obra recién cit., p. 10-11. 24.
permita su aplicación de forma que cause un perjuicio injustificado a los intereses legítimos del titulardel derecho o que vaya en detrimento de la explotación normal de las bases de datos”39.En cuanto a la limitación temporal de la protección de las bases de datos se fija un plazo de 15 años,empezando desde la fecha en que se dé por finalizado el proceso de fabricación. No obstante,cuando la base de datos se pone a disposición del público por primera vez -editándose en papel,sobre soportes magnéticos o se hacen accesibles en línea, por ejemplo- el plazo se cuenta desde lafecha de publicación.Se incluye un procedimiento de renovación del plazo de protección a aquellas bases de datos quereciban una modificación o adición substancial. Es decir, si las modificaciones llevan a considerarque se trata de una nueva inversión substancial, tanto de esfuerzo intelectual como económico, segenera un nuevo y distinto plazo de protección. Llevando esta disposición a la práctica, habrán, porejemplo, bases de datos académicas o comerciales bien mantenidas que gozarán de un plazoindefinido al actualizarse en forma cotidiana.En definitiva, el estudio de esta Directiva nos lleva a reconocer el nacimiento en el derechocomparado, de un nuevo derecho conexo: el del fabricante de las bases de datos. Se trata, portanto, “de un conjunto de facultades que nace de una circunstancia concreta y objetivamenteverificable (la fabricación) y no de la existencia de un atributo, como la originalidad, en el resultadode un esfuerzo intelectual, si bien en este particular caso la circunstancia objetiva que da nacimientoal derecho “sui generis” requiere un complemento susceptible de un juicio de valor (la inversiónsubstancial)”40.En síntesis, y a la luz de lo expuesto, al proteger conforme a la Propiedad Intelectual a una base dedatos debemos distinguir, primero, la protección concedida a los autores de los contenidos cuandoson obras protegibles -dicha protección sólo comprende a los contenidos en sí mismos-; segundo, elresguardo del Derecho de Autor al creador de la base de datos original, entendida así por laselección y organización de los contenidos; y tercero, el amparo que ofrece el derecho sui generispara los fabricantes de bases de datos, alcanzando aquél a las informaciones incorporadas a la basede datos en cuanto miembros de su organización.6.- SITUACIÓN CHILENALuego del análisis doctrinal a la protección de algunas obras digitales a través de los derechosintelectuales, abordaremos brevemente la cobertura legislativa que brinda nuestra ley N° 17.336sobre propiedad intelectual, específicamente a los programas computacionales, luego de lasmodificaciones a que fue objeto en 1985 y 1990, reflejadas en las leyes N° 18.443 y N° 18.957,respectivamente. Hacemos presente que respecto de otras obras digitales como las bases de datos39 Directiva 96/9/CE del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la protección jurídica de lasbases de datos del 11 de marzo de 1996. Artículo 6 - 3.40 Millé, Antonio. Obra recién cit., p. 11. 25.
o las obras multimedia, por ejemplo, quedarían cubiertas por la protección de dicha ley, por reglageneral, por lo que nos limitaremos a los comentarios efectuados en su oportunidad.Previamente, advirtamos que existen autores para quienes surge una primera interrogante cuyarespuesta será determinante para el adecuado tratamiento legislativo de los programascomputacionales. Ella consiste en concluir si la naturaleza jurídica de los programascomputacionales los torna susceptibles de ser encuadrados dentro de la clasificación de cosascorporales e incorporales del artículo 565 del Código Civil, o si ésta ha sido superada por la realidady es necesario formular nuevas clasificaciones legales, como la de bienes tangibles e intangibles.Precisamente, quienes sostienen esta última postura, según la cual los programas computacionalesno estarían incluidos en la clasificación de cosas corporales e incorporales, entienden a losprogramas computacionales como un conjunto de instrucciones para ser usadas en un computador,que no podrán ser percibidas por los sentidos y, por ende, no son cosas corporales. Y tampococonsisten en meros derechos, es decir, no son cosas incorporales. Se trataría de meros impulsoselectromagnéticos que se transmiten a través de circuitos electrónicos no perceptibles por lossentidos del hombre (lo que se observa en un monitor es el resultado obtenido con el procesamientoelectrónico de las instrucciones).Como consecuencia de ello, por ejemplo, penalmente no se podrían cometer delitos patrimonialesde hurto, robo o apropiación indebida, al copiar ilegalmente un programa computacional, puesto queno sería ni un documento ni una cosa corporal mueble. Al ser intangibles e inmateriales no sepueden aprehender físicamente, es más, al copiarlos ilegalmente no le son privados en formapermanente a la víctima del delito. Sólo una nueva figura delictiva -un delito informático- podríasancionar penalmente tales conductas.Ahora bien, siguiendo la tendencia predominante del derecho comparado, nuestro legislador haconsiderado a los programas computacionales como bienes del intelecto, amparables por el Derechode Autor. La primera manifestación expresa del legislador ocurrió con la ley N° 18.443, que modificóla ley N° 17.336 señalando que la inscripción en el Registro de la Propiedad Intelectual de los“programas” y “soportes lógicos” de ordenador -luego fueron reemplazadas tales expresiones por lade “programas computacionales”- debía hacerse previo pago de los derechos respectivos, quesegún el artículo 76 de la ley, ascienden al 35% de una unidad tributaria mensual.Sin embargo, la oportunidad en que explícitamente se hizo extensiva la protección a los programascomputacionales ocurrió en marzo de 1990 cuando, a través de la ley N° 18.957 se modificaronnuevamente diversos aspectos de la Ley de Propiedad Intelectual, manteniendo eso sí, suestructura. Esta vez se incorporaron disposiciones estrictamente necesarias para reconocer yproteger el derecho de los autores de programas computacionales.El mensaje de dicha ley explica que los aspectos tenidos en vista para tal reforma fueron elindudable auge y desarrollo experimentado por la industria de la programación en Chile, haciendonecesario un reconocimiento claro y preciso del derecho de sus autores. Además, la industrianacional de la programación ya había comenzado a colocar sus productos en mercados extranjeros,proyectándose como una nueva e importante fuente de divisas para el país. Finalmente, reconoció latendencia de la legislación mundial a incorporar estas obras dentro del marco del Derecho de Autor,posibilitando una protección universal de estos derechos y, asimismo, otorgando protección en Chile 26.
a autores extranjeros, todo ello conforme a las Convenciones Internacionales de Derecho de Autorsuscritas y ratificadas por nuestro país41.Para comenzar, la voluntad del legislador quedó claramente manifestada al incorporar en laenumeración ejemplar del artículo 3° el numeral 16, por lo que quedaron especialmente protegidoscon arreglo a la ley N° 17.336: los programas computacionales.Luego, en el artículo 5°, y basándose en una de las disposiciones tipo de la OMPI, el legisladordefine expresamente a los programas computacionales, dándole como significado legal el siguiente:“Programa computacional: conjunto de instrucciones para ser usadas directa o indirectamente en uncomputador a fin de efectuar u obtener un determinado proceso o resultado, contenidas en uncassette, diskette, cinta magnética u otro soporte material”.Lo propio hace respecto de la copia de programa computacional, definiéndola como “soportematerial que contiene instrucciones tomadas directa o indirectamente de un programa computacionaly que incorpora la totalidad o parte sustancial de las instrucciones fijadas en él”. Lamentablemente,se le define en forma errónea porque alude a elementos o soportes físicos, en circunstancia que lascopias de obras digitales pueden carecer de dicha materialidad.Creemos importante señalar que de acuerdo al significado legal dado a los programascomputacionales, en particular con la expresión “[...]instrucciones para ser usadas directa oindirectamente en un computador[...]”, la extensión de la protección comprende tanto al programafuente como al programa objeto. Sin embargo, por la naturaleza intangible de las instrucciones nopuede considerarse dentro de esta protección a los manuales y la documentación anexa, la cual, noobstante, está cubierta con independencia del programa mismo, por ser una obra literaria.Además, la definición de “publicación” fue complementada haciéndola extensiva a aquellosejemplares para cuya lectura, conocimiento visual o auditivo se requiere un aparato reproductor ocualquier otra máquina.En relación con la titularidad de los derechos de autor sobre los programas, se tuvo presente que,por la complejidad de la elaboración de éstos, suelen intervenir varias personas, generalmentevinculadas por un contrato de trabajo. Por ello, el inciso 2° del artículo 8° señaló que el derecho deautor se atribuye al que coordina al conjunto de personas, al decir: “Tratándose de programascomputacionales, serán titulares del derecho de autor respectivo las personas naturales o jurídicascuyos dependientes, en el desempeño de sus funciones laborales, los hubiesen producido, salvoestipulación escrita en contrario”.A renglón seguido, en el inciso 3° de dicho artículo, se regulan los software a medida u obras porencargo, indicando que si el creador tuvo conocimiento de que el programa sería comercializado porcuenta y riesgo del que lo encargó, se presumen cedidos a éste los derechos de autor sobre elprograma computacional, salvo que se estipule lo contrario. Creemos que la presunción legal de41 Cartagena Díaz, Patricio. La protección legal del software en Chile y en el derecho comparado.Memoria para optar al grado de Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, de la UniversidadCatólica de Valparaíso. 1990, ps. 146-147. 27.
cesión de derechos en favor de quien formuló el encargo, no procede cuando el programa esdestinado únicamente al uso y no a su comercialización.En cuanto a la duración de la protección otorgada a los autores de los programas, el artículo 10distingue si el creador es una persona natural o jurídica. Cuando el programador es el autor, laprotección se extiende durante toda su vida, más 50 años contados desde su fallecimiento, en favorde sus herederos, legatarios y cesionarios. Sin embargo, si quienes sobreviven al autor fueran sucónyuge, hijas solteras, hijas viudas o las hijas casadas cuyo marido se encontrare afectado por unaimposibilidad absoluta para todo género de trabajo, la protección abarcaría lo que duren sus vidas.Si se tratara de obras en colaboración, como las obras multimedia, por ejemplo, el plazo deprotección post mortem es de 10 años contados desde la muerte del último coautor.Finalmente, el artículo 10 se pone en el caso de que el empleador sea una persona jurídica y titulardel derecho de autor sobre un programa computacional diseñado por uno de sus trabajadoresdependientes. En tal evento, la protección será de 50 años contados desde la primera publicación,esto es, desde que se reproduzca el programa en alguna forma tangible y sea puesto a disposicióndel público por primera vez. Sin embargo, no siempre será fácil de determinar en forma precisa esemomento, que puede ser contado desde que es exhibido o puesto a la venta o desde que eseditado. Además, existen programas que producen las empresas para satisfacer necesidadestécnicas internas de ellos y no para ser puestos a disposición del público. Pensamos que loadecuado habría sido mantener el principio general de que todas las obras se protegen desde elmomento de su creación, y en el caso de los programas computacionales, además, por un plazomucho menor.En relación con las excepciones al Derecho de Autor, por las que se limita el ejercicio de lasfacultades patrimoniales exclusivas, el inciso 2° del artículo 47 establece que tanto la copia de unprograma como su adaptación, efectuadas por su tenedor o autorizadas por su legítimo dueño, noconstituyen infracción a las normas sobre propiedad intelectual en tres hipótesis:1.- siempre que la adaptación sea esencial o necesaria para su uso en un computador determinadoy no se la destine a un uso diverso;2.- cuando una copia sea esencial para su uso o instalación en un computador determinado, porquela reproducción constituye una fase o consecuencia necesaria en la utilización autorizada delprograma; y,3.- cuando una copia del programa se realice con fines de archivo o respaldo.El inciso final del artículo 47 agrega que “las adaptaciones obtenidas en la forma recién señalada nopueden ser transferidas bajo ningún título, sin que medie autorización previa del titular del derechode autor” sobre el programa. Del mismo modo, establece que tampoco podrán ser transferidas bajoningún título las copias de programas que sean esenciales para su uso en un computador o pararesguardarlas, salvo que lo sean conjuntamente con el software que les sirvió de matriz.Ahora bien, en cuanto a las sanciones que aplica la ley N° 17.336 a la reproducción o copia noautorizada de programas computacionales, existen vías civiles y penales de protección. 28.
En el aspecto civil, el artículo 78 sanciona con multa de 5 a 50 unidades tributarias mensuales, a lasinfracciones a la ley N° 17.336. Se trata de sanciones administrativas que le corresponde aplicar alos tribunales civiles, en forma breve y sumaria.Además, se puede ejercer la acción de indemnización de perjuicios con el objeto de obtener elresarcimiento de los daños causados por la conducta ilícita, si son fehacientemente acreditados enjuicio. Esta acción civil se puede interponer ante el juzgado del crimen que conoce del delito queexplicaremos luego, quien determinará su procedencia y monto. Pero también se puede ejercitar porseparado ante los tribunales civiles.En relación con la protección penal de los programas computacionales se distinguen dos delitoscontra la propiedad intelectual contenidos en los artículos 79 letra a) y 80 letra b) de la ley encomento.En primer término, de acuerdo al artículo 79 letra a) de la ley N° 17.336, “cometen delito contra lapropiedad intelectual y serán sancionados con la pena de presidio menor en su grado mínimo (desde61 a 540 días) y multa de 5 a 50 unidades tributarias mensuales, los que, sin estar expresamentefacultados para ello, utilicen obras de dominio ajeno protegidas por esta ley, inéditas o publicadas,en cualquiera de las formas o por cualquiera de los medios establecidos en el artículo 18”.Esto significa que sólo el titular del derecho de autor del programa -el programador, su empleador oquien lo encargó para su comercialización, según el caso-, y quien esté expresamente autorizadopor él -mediante una licencia de uso, principalmente-, tendrán derecho a utilizar dicha obra. Losdemás, incurrirían en las sanciones civiles y penales correspondientes.La utilización puede consistir en la publicación de la obra -por ejemplo, editándola, grabándola,ejecutándola, exhibiéndola, o empleando cualquier otro medio de comunicación al público,actualmente conocido o que se conozca en el futuro-, en su reproducción por cualquierprocedimiento, en su adaptación a otro género o su utilización en cualquier otra forma que entrañeuna variación, adaptación o transformación de la obra originaria, incluida la traducción, o bien, en suejecución pública a través de cualquier medio.Del tenor literal del artículo 79 letra a) se entiende que la utilización puede ser hecha a título gratuitou oneroso, no es necesario que le reporte un provecho al infractor, y tampoco se requiere que éstehaya tenido ánimo de lucro o intención de perjudicar al titular del derecho. Por ello, la pena nodepende del monto del perjuicio causado ni del lucro obtenido.Además, como no todas las formas de utilización establecidas en el artículo 18 deben publicitarse alpúblico en general -únicamente en caso de publicar o ejecutar la obra-, entendemos que constituyedelito la reproducción, total o parcial, de un programa computacional para fines privados.Por lo tanto, toda copia de un programa que no sea expresamente autorizada por el titular de losderechos de autor en la licencia, será una violación a la Ley de Propiedad Intelectual y constituirá undelito de copia ilegal. Sin perjuicio de ello, no se configurará tal delito en dos casos excepcionalescontemplados en el artículo 47 inciso 2° y 3° de dicha ley: cuando se permite copiar el programa porser esencial para su uso en un computador determinado o para fines de respaldo; y cuando se 29.
permite adaptar el programa en caso de que esto sea esencial para su uso en un computadordeterminado, sin destinársele a un uso diverso.En relación con la copia de seguridad, ésta no puede ser nunca utilizada simultáneamente alprograma original, ya que de hacerlo se transformaría en una copia no autorizada, o sea, ilegal.Por su parte, el artículo 80 letra b) de la ley N° 17.336, castiga como delito contra la propiedadintelectual merecedor de presidio o reclusión menores en su grado mínimo (61 a 540 días), al que encontravención a las disposiciones de esa ley o a los derechos que ella protege, intervenga, conánimo de lucro, en la reproducción, distribución al público o introducción al país de programascomputacionales, y a los que adquieran o tengan con fines de venta tales programas, infringiendo laley. Si hay reincidencia la pena se aumenta en un grado pudiendo llegar hasta 3 años.Es discutible la forma en que se tipifica este delito, y así, por ejemplo, el profesor Alfredo Etcheberrycalifica de “tortuosa” la configuración de este ilícito y plantea dudas sobre el respeto al principioconstitucional de tipicidad, puesto que no hay una expresa y directa definición de la conducta42.La expresión “los que [...] intervengan” no facilita la exégesis de la norma. No se sabe si el legisladorsólo quiere referirse al que intervenga penalmente como autor, cómplice o encubridor, o bien, setrata de una intervención de cualquier clase, más amplia, que lamentablemente no precisó.Además, la conducta requiere un elemento subjetivo, el ser realizada con ánimo de lucro, bastandoúnicamente que tal ánimo exista aunque no se lucre efectivamente.Con este artículo, criticado por muchos tanto desde el ámbito penal -por no describir claramente laconducta y con ello, atentar contra el principio de legalidad- y desde el derecho autoral -porsancionar al pirata informático sólo si actúa con ánimo de lucro-, el legislador buscó otorgar unaprotección amplia al propietario del derecho de autor ante el auge de la piratería en nuestro país.Concluimos estas observaciones relativas a los programas computacionales, adviertiendo que enChile no es necesaria la obtención de un registro para ejercitar las acciones en contra de uninfractor. Ello se debe a que nuestro país adoptó el sistema de protección automática de las obrasintelectuales, al señalar que la ley protege los derechos que, por el sólo hecho de la creación de laobra, adquieren los autores de obras de la inteligencia en los dominios literarios, artísticos ycientíficos, cualquiera que sea su forma de expresión, y los derechos conexos que ella determina.En consecuencia, en Chile no se constituye el Derecho de Autor al inscribir una obra en el Registrode Propiedad Intelectual, sino que nace al momento de su creación. Sin embargo, al registrarse unaobra en nuestro país, se goza de la presunción de autoría, ya que el artículo 8 de la ley dispone quese presume que es autor de la obra la persona que figure como tal en el ejemplar que se registra.42 Basado en las ideas expresadas por Alfredo Etcheberry en la ponencia Aspectos penales enmateria de derecho de autor; ilícitos penales en la legislación chilena”. VII Congreso Internacionalsobre protección de los Derechos Intelectuales. Santiago, Chile. 1992. Texto editado por la OMPI. 30.
Esto implica que si se infringen los derechos de un autor cuya obra no está inscrita en Chile, se deberecurrir a otros medios de prueba legal para acreditar su autoría o para probar el contenido o formade la obra.7.- CONCLUSIONES1.- Las nuevas tecnologías han permitido la existencia de obras digitales, caracterizadas por sudesmaterialización, la posibilidad de comprimirse y alterarse, de circular por redes computacionales,de ser reproducidas fielmente infinidad de veces sin dañar el original, y por ser usadas en formainteractiva. Ellas provocan un cambio en el uso tradicional de las obras que debe ser analizado paradeterminar si deben dictarse nuevas normas o si es suficiente la protección jurídica que existe,principalmente, la otorgada por el Derecho de Propiedad Intelectual, el cual está vivenciando nuevasformas de explotación de las obras, que afectan a los derechos morales y patrimoniales de losautores.Por ello, no basta con sostener que las normas de Derecho de Autor se aplican a las obras digitales,sin estar dispuestos a proyectarlas de la manera más adecuada para la protección de los autoresdel siglo que comienza.2.- La generalidad de los ordenamientos que se refieren a la protección de obras digitales,consideran a los programas computacionales como obras protegibles por el Derecho de Autor.Sin embargo, pese a ser la alternativa más aceptada por la doctrina, se formulan algunas objecionesque motivan la búsqueda de una protección sui generis. La dificultad para calificar a los programascomo expresiones personales y originales de su autor, los excesivos plazos de protección queentraban el progreso, la morigeración de ciertos derechos morales, la dificultad para garantizar elrespeto al derecho de reproducción, y el análisis del rol de las entidades de gestión colectiva, sonalgunos de sus argumentos.3.- Las obras multimedia presentan la complejidad de reunir en un mismo soporte trabajos dediversos géneros y autores, integrándolos de modo interactivo gracias a un programa computacionaly a enlaces de hipertexto e hipermedia. Por lo general, pueden ser consideradas como obras encolaboración, en las cuales son perfectamente distinguibles las contribuciones de diferentespersonas, cada una de las cuales cuenta con derechos de propiedad intelectual sobre su obra enparticular.Además, cuando una producción multimedia es el resultado de una actividad de creación que gocede originalidad, el creador que coordina la obra multimedia también estará protegido por el derechode autor.Por lo tanto, las obras multimedia no formarían un nuevo género de obras que requiera unaregulación específica, ya que cada elemento que forma parte de la producción multimedia y la obraen sí misma tienen la protección que brinda el derecho de autor en términos generales. Recommended
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References: sui generis
 artículo 17
 artículo 42
sui generis
 artículo 3
 Artículo 1
sui generis
SUI GENERIS
in fine
sui generis
sui generis
 Artículo 6
 artículo 565
 artículo 76
 artículo 3
 artículo 5
 artículo 8
 artículo 10
 artículo 10
 artículo 47
 artículo 47
 artículo 78
 artículo 79
 artículo 18
 artículo 79
 artículo 18
 artículo 47
 artículo 80
 artículo 8
sui generis