Source: http://www.slideshare.net/KnowAlzheimer/ka-manual-cuidad
Timestamp: 2016-07-24 23:31:11+00:00

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ManualdeconsultaparaCuidadoresyFamiliares
Rosa Brescané Bellver l Gemma Tomé Carruesco
ISBN: 978-84-88116-58-1
Rosa Brescané Bellver Representante de CEAFA
Gemma Tomé Carruesco Trabajadora Social Hospital Mútua de Terrassa (Barcelona)
1.	¿Cuáles son los signos de alarma ante los que se debe tomar
la decisión de acudir al médico? ..................................................................................................................................... 9
2.	¿Cuáles son los factores de riesgo? ........................................................................................................................... 11
3.	¿Cómo se pueden diferenciar los síntomas asociados a la edad
de una posible demencia? ................................................................................................................................................. 13
4.	¿Qué es la demencia? ¿Cuáles son los principales síntomas
de la enfermedad de Alzheimer y/o demencia? .......................................................................................... 14
5.	¿Qué pasos hay que seguir una vez obtenido el diagnóstico?
¿A dónde se puede acudir para recibir información y ayuda? ...................................................... 17
6.	¿Cuáles son los aspectos básicos de la enfermedad? ............................................................................... 18
7.	¿Cómo se puede contribuir a la investigación en la demencia? .................................................. 19
8.	¿Cuáles son los fármacos específicos indicados en la demencia
y cómo actúan sobre los trastornos cognitivos, psicológicos y conductuales? ............ 20
9.	¿Cuáles pueden ser los efectos secundarios de la medicación
y qué síntomas se pueden mejorar con un ajuste de la misma? ............................................... 21
10.	¿En qué consisten las terapias no farmacológicas? ............................................................................... 22
11.	¿Cómo se puede estimular al paciente en el domicilio? ................................................................... 23
12.	¿Cómo ayudar a mantener la autonomía de la persona
en su día a día el mayor tiempo posible? ...................................................................................................... 22
13.	¿Qué alteraciones de conducta pueden aparecer en la enfermedad? ............................... 26
14.	¿Qué síntomas psicológicos pueden manifestarse en la enfermedad
15.	¿Existe tratamiento farmacológico para tratarlos? ............................................................................... 28
16.	¿Cómo se pueden manejar las alteraciones de conducta? ............................................................. 29
17.	¿De qué modo puede influir el entorno en la aparición
de trastornos de conducta? .......................................................................................................................................... 30
18.	¿Cómo se puede mejorar la comunicación con la persona enferma? ................................. 31
19.	¿Cuáles son los derechos de una persona con demencia? .............................................................. 32
20.	¿Cuándo hay que plantearse iniciar el procedimiento
de incapacitación de la persona afectada por una demencia?
¿En qué consiste la incapacitación legal? ........................................................................................................ 33
21.	¿Qué medidas de protección legal existen para las personas
con demencia? ........................................................................................................................................................................... 34
22.	¿En qué consiste el testamento vital o documento
de voluntades anticipadas? ........................................................................................................................................... 35
23.	¿Cuáles son las indicaciones para efectuar un ingreso involuntario
de la persona afectada por una demencia y cuál es el proceso
que hay que seguir? ............................................................................................................................................................. 36
24.	¿Quién es el cuidador principal? .............................................................................................................................. 37
25.	¿Cuáles son las fases por las que pasa el cuidador? .............................................................................. 38
26.	¿Qué cambios implica para la familia la aparición de la enfermedad? ............................. 39
27.	¿Cuáles son los síntomas de sobrecarga del cuidador y cómo afrontarlos? .................. 40
28.	¿Qué repercusiones tiene sobre el cuidador la atención a una persona
con demencia? ........................................................................................................................................................................... 42
29.	¿Cómo se pueden afrontar los sentimientos de culpa en el cuidador? ............................. 43
30.	¿Qué recursos nos pueden ayudar a cuidar mejor de nuestro enfermo
y de los cuidadores? ............................................................................................................................................................. 44
31.	¿Qué son las Asociaciones de Familiares? ....................................................................................................... 49
32.	¿Qué tipo de cuidados podemos dar a la persona con una demencia
avanzada y en la etapa de final de vida? ........................................................................................................ 50
Bibliografía general ................................................................................................................................................................. 51
Según Alzheimer´s Association (www.alz.org), existen
10 signos de alarma ante los que se debe acudir al mé-
dico, aunque no es necesario que se den todos. Son los
1.	Cambios de memoria que afectan a la vida coti-
diana: olvidar información recién aprendida, pedir
la misma información repetidamente, depender de
ayudas para hacer cosas que antes hacía solo.
2.	Dificultad para planificar o resolver problemas.
3.	Dificultad para desempeñar tareas habituales en la
casa, en el trabajo o en su tiempo libre.
4.	Desorientación en tiempo y lugar.
5.	Dificultad para comprender imágenes visuales y re-
lacionar objetos en el entorno.
6.	Problemas nuevos en el lenguaje oral y escrito.
7.	Colocar objetos fuera de su lugar habitual y ser in-
capaces de recuperarlos.
8.	Disminución o falta de juicio para tomar decisiones.
9.	Pérdida de iniciativa a la hora de tomar parte en el
10.	Cambios en el humor o en la personalidad.
Algunos ejemplos referidos a cada uno de los signos de
alarma son los siguientes:
1.	Es una de las señales más comunes y conocidas de
la edad temprana de esta enfermedad. Por lo ge-
neral, los “olvidos” corresponden a la información
recién aprendida. También es frecuente no recordar
las fechas o los eventos importantes.
2.	Algunas personas ya no pueden planificar como
antes o seguir un plan. Tampoco, por ejemplo,
pueden seguir los pasos de una receta o manejar
las cuentas mensuales. Tienen problemas para con-
centrarse y se vuelven un poco más lentos para em-
prender las tareas.
3.	Pueden encontrarse con que empieza a costarles
completar las tareas cotidianas. Incluso, pueden te-
ner problemas para llegar a un lugar donde solían
ir siempre, administrar presupuestos en el trabajo o
recordar las reglas de un juego al que han jugado
4.	Las personas con enfermedad de Alzheimer (EA)
olvidan con frecuencia las fechas, las estaciones
del año y el paso del tiempo. Pueden no recor-
dar dónde se encuentran o cómo llegaron hasta
allí. La diferencia con los cambios asociados a la
edad es que la confusión dura un rato y luego lo
5.	Las dificultades para leer, analizar las distancias
y establecer un color o el contraste son algunos
de los síntomas. También pueden tener proble-
mas de percepción y pasar por delante de un es-
pejo y no darse cuenta que lo que ven es su pro-
pio reflejo.
6.	Las personas con EA pueden tener dificultades para
seguir o participar en una conversación. Es frecuen-
te que en medio de la charla se detengan y se olvi-
den de lo que iban a decir, o repitan muchas veces
lo mismo. A veces no encuentran la palabra correc-
ta o utilizan términos incorrectos.
7.	Es común que las personas con EA dejen cosas co-
mo el mando de la televisión, el reloj, etc. fuera de
su lugar y que no puedan recordar sus pasos ante-
riores para encontrarlas. A veces acusan a otros de
robarles. Con el avance de la enfermedad esto pue-
de pasar más a menudo.
1 ¿Cuáles son los signos de alarma ante los que se debe tomar la decisión
de acudir al médico?
8.	Es posible que regalen cantidades exageradas de
dinero a alguien que quiera venderles algo. Tam-
bién puede suceder que empiecen a prestar cada
vez menos atención a su aseo y cuidado personal.
9.	Poco a poco, las personas con EA van perdiendo las
ganas de entretenerse con algún pasatiempo, de
encontrarse con amigos, de involucrarse en proyec-
tos o practicar deporte.
10.	Las personas con EA sufren cambios de personali-
dad y pueden convertirse en personas confundidas,
recelosas, deprimidas, temerosas o ansiosas. Tam-
bién pueden tender a enfadarse más fácilmente.
Los expertos recomiendan prácticas, breves y concretas
para eliminar factores de riesgo y promover factores de
protección ante el posible deterioro cognitivo:
Edad. Todos los estudios epidemiológicos han con-
firmado que la edad es el principal factor de riesgo
para el desarrollo de una demencia, de manera que
tanto la prevalencia como la incidencia prácticamen-
te se duplican cada 5 años a partir de los 65 años de
La incidencia global mundial de la demencia se esti-
ma alrededor de 7,5/1.000 personas-año. La incidencia
anual de demencia, en un estudio realizado en España,
se estimó entre 10-15 casos por 1.000 personas-año en
Riesgo vascular. Existen datos que indican que la hi-
pertensión arterial, la diabetes, el colesterol y la obesi-
dad pueden influir en la aparición de enfermedades ce-
rebrovasculares.
(límites de confianza)
RR = 3,5 (2,6-4-6)
El riesgo disminuye al aumentar la edad de comienzo.
El riesgo aumenta al aumentar el número de familiares afectados.
Síndrome de Down RR = 2,7 (1,2-5,7) Riesgo mayor en casos familiares.
Enfermedad de Parkinson RR = 2,4 (1,0-0,8) Solo hay dos estudios.
Edad materna >40 años RR = 1,7 (1,0-2,9)
Riesgo mayor en mujeres y en casos esporádicos (puede estar
también elevado para la edad de 15-19 años).
Traumatismo cerebral (con
pérdida de conocimiento)
RR = 1,8 (1,3-2,7)
Riesgo mayor en hombres, en casos esporádicos y en los
traumatismos más recientes (<10 años).
(antes del inicio de la
RR = 1,8 (1,2-2,9)
Riesgo mayor en casos de inicio tardío.
Riesgo similar para episodios recientes y más antiguos.
Historia de hipotiroidismo RR = 2,3 (1,0-5,4)
Historia de cefaleas
o migrañas severas
RR = 0,7 (0,5-1,0) Asociación inversa.
(alguna vez/nunca)
Asociación inversa.
El riesgo aumenta con el mayor número de cigarrillos por día
y con el mayor número de cajetillas por año. El riesgo es menor
el los casos familiares.
*En los estudios caso-control, el riesgo relativo se estima mediante la “odds-ratio” o razón entre el riesgo de enfermedad
en los sujetos con el factor y el riesgo de enfermedad en los sujetos sin el factor.
Tabla 2-1 Principales factores de riesgo de riesgo para la enfermedad de Alzheimer (estudio EURODEM)
•	Ayuso T, Ederra MJ, Manubens JM, Nuin MA, Vilar D, Zubicoa J.
Abordaje de la demencia. Guía de actuación en la coordinación
Atencion Primaria- Neurología. Pamplona: Servicio Navarro de
Salud-Osasunbide; 2007. Disponible en: http://www.navarra.es/
NR/rdonlyres/90E6356A-73C3-4CA1-9291-834501AA4324/0/
•	Franco M, Hugo C. Intervención psicoterapéutica en afectados
de enfermedad de Alzheimer con deterioro leve. Ministerio
de Trabajo y Asuntos sociales. Secretaría General de Asuntos
sociales. Instituto de Migraciones y servicios sociales. Ed. Grafo,
•	Jorm A. Risk Factors for Alzheimer’s disease. En: O’Brien J,
Ames D, Burns A, eds. Dementia. 2ª ed. Londres: Arnold,
2000; 383-90.
•	Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de promoción de la autonomía
personal y atención a personas en situación de dependencia.
Madrid: Boletín Oficial del Estado (BOE); núm. 299, de
15/12/2006. p. 44142-56.
•	McKhann G, Drachman D, Folstein M, Katzman R, Price D,
Stadlan EM. Clinical diagnosis of Alzheimer’s disease: report
Alzheimer’s Disease. Neurology. 1984; 34(7): 939-44. Disponible
en: www.neurology.org/cgi/content/abstract/34/7/939
•	Rocca WA, Schoenberberg BS. Epidemiology of clinically diagnosed
Alzheimer’s disease. Ann Neurol 1986; 19 (5): 415-524.
•	Van Duijn CM, Hendriks I, Crutsm M, Hardy JA, Hofman A, Van
Broeckhoven C. Amyloid precursor protein gene mutation in
early onset Alzheimer’s disease. Lancet. 1991; 337(8747): 978.
•	Waldemar G, Dubois B, Emre M, Georges J, McKeith IG, Rossor
M et al. Recom­mendations for the diagnosis and management
of Alzheimer’s disease and other di­sorders associated with
dementia: EFNS guideline. Eur J Neurol. 2007; 14(1): e1-26.
Disponible en: http://www.efns.org/fileadmin/user_upload/
guidline_papers/EFNS_guideline_2007_management_of_
disorders_associated_with_dementia.pdf
Hábitos de vida saludables. Se recomienda aban-
donar el tabaquismo y el consumo de alcohol excesi-
vo, y adoptar una nutrición equilibrada (baja en grasa
y alta en omega-3, vitamina B12, ácido fólico y an-
tioxidantes), así como la práctica regular de ejercicio
Otros factores. El hipertiroidismo, los niveles hormo-
nales, la depresión… son aspectos a considerar.
En la Tabla 2-1 se expone el riesgo relativo resultado
del metaanálisis realizado por el consorcio EURODEM
(Rocca, 1993; Van Duijn et al., 1991).
La edad adulta y el envejecimiento cerebral se caracte-
rizan por cierto grado de declive natural relacionados
con el asunto de funciones cognitivas como la memo-
ria, las habilidades de orientación espacial y la velocidad
de procesamiento de la información. La pérdida de me-
moria asociada a la edad constituye la queja más habi-
tual y la que más alarma social provoca.
El hecho de no recordar nombres de personas conoci-
das, lo que iban a comprar o qué iban a hacer no signifi-
ca que estén empezando a desarrollar la enfermedad de
Alzheimer (EA). Una persona habitualmente olvidadiza
puede recordar detalles relacionados con el asunto que
ha olvidado, mientras que los enfermos de Alzheimer no
sólo olvidan detalles, sino el contexto completo. Por tan-
to, es importante aclarar que es motivo de preocupación
cuando los olvidos se acentúan en el tiempo, son persis-
tentes, las personas no tienen registros de esos olvidos y
se vinculan a eventos completos y no a detalles o afectan
a las actividades de la vida diaria ( Tabla 3-1 ).
Entendemos por demencia al síndrome de comienzo
gradual de al menos seis meses de pérdida de memo-
ria, con afectación de otras capacidades cognitivas (len-
guaje, cálcu­lo, orientación y juicio) y que afecta a las ac-
tividades de la vida diaria de la persona (laboral, social,
cuidado personal). Las personas con un envejecimiento
normal también pueden tener algunos déficits leves; sin
embargo, el seguimiento de estas personas muestra esca-
sos cambios con el paso del tiempo y, además, estos cam-
bios no llegan a suponer deterioro funcional ( Tabla 3-2 ).
También se debe estar alerta ante cambios de compor-
tamiento, como pérdida de interés en sus aficiones y
pasatiempos, pérdida de concentración, incapacidad pa-
ra adoptar decisiones y evitar cualquier tipo de responsa-
bilidad, cambios de humor e irritabilidad.
3 ¿Cómo se pueden diferenciar los síntomas asociados a la edad de una posible
Que la persona tome una mala decisión
de vez en cuando puede ser consecuencia
de la edad; sin embargo, la imposibilidad
de tomar decisiones y tener el juicio alterado
puede ser síntoma de EA.
Olvidarse de realizar un pago puede ser algo
normal, pero la incapacidad para administrar
un presupuesto puede ser síntoma de la
Olvidarse de qué día es y después recordarlo es
un efecto del envejecimiento; no saber en qué
fecha estamos o no recordar la estación del año
es síntoma de EA.
Es lógico que con la edad la capacidad de sostener
una conversación se vea un poco alterada, pero la
incapacidad de encontrar la palabra deseada hasta
el punto de no poder sostener una conversación
Perder las cosas de vez en cuando
es algo normal, otra cosa es guardarlas
y no poderlas encontrar nunca.
Tabla 3-1 Situaciones asociadas al envejecimiento
y diferencias con síntomas de enfermedad
de Alzheimer (Alzheimer´s Association)
DECAE Demencia
Alteración de la memoria Sí Sí
Otros trastornos cognitivos Sí Sí
Evolución Estable Progresiva
Actividad laboral y social Preservada Alterada
Tabla 3-2 Diferencia entre deterioro cognitivo
asociado a la edad (DECAE) y demencia
Se define la demencia como “un síndrome caracteri-
zado por una declinación progresiva de las funciones
mentales superiores (memoria, orientación, razona-
miento, juicio...) y, con frecuencia, emocionales, de tal
intensidad que interfiere en el quehacer (social, labo-
ral, doméstico) diario de las personas y en su calidad
de vida”. En las Tablas 4-1 y 4-2 se detallan los crite-
rios diagnósticos de demencia según el DSM-IV de la
4 ¿Qué es la demencia? ¿Cuáles son los principales síntomas de la enfermedad
de Alzheimer y/o demencia?
Asociación Americana de Psiquiatría y según la Socie-
dad Española de Neurología, respectivamente.
Las enfermedades que afectan al cerebro y causan de-
mencia son múltiples ( Tabla 4-3 ). Parece que la en-
fermedad de Alzheimer es la causa más frecuente
Tabla 4-1 Criterios diagnósticos de demencia según
la DSM-IV
A)	Desarrollo de un déficit cognitivo múltiple
1.	Deterioro de memoria (incapacidad de aprender nueva
información o de recordar la previamente aprendida).
2.	Uno o más de los siguientes trastornos cognitivos:
-- Afasia.
-- Apraxia.
-- Agnosia.
-- Alteración de funciones superiores (contenido
de pensamiento, abstracción, cálculo, juicio).
B)	Los síntomas anteriores provocan un deterioro significativo
en la relación social y/o laboral y representan un
cambio importante respecto del nivel funciona previo.
C)	El curso se caracteriza por un inicio gradual y un declinar
cognoscitivo continuo.
D)	Los déficits cognoscitivos no deben ser secundarios
a otros trastornos.
E)	El deterioro no se explica exclusivamente por un cuadro
F)	Ningún otro trastorno axial podría explicar mejor
las características del enfermo.
Tabla 4-2 Criterios para el diagnóstico de la demencia
del grupo asesor del grupo de Neurología
de la conducta y demencias de la Guía SEN,
2002 (resumidos)
1.	Alteraciones de al menos dos de las siguientes áreas
a.	Alteración/ concentración.
b.	Lenguaje.
c.	Gnosias.
d.	Memoria.
e.	Praxias.
f.	Funciones visuoespaciales.
g.	Funciones ejecutivas.
h.	Conducta.
2.	Estas alteraciones deben ser:
a.	Adquiridas con deterioro de las capacidades previas del
paciente comprobado a través de un informador fiable
o mediante evaluaciones sucesivas.
b.	Objetivadas en la exploración neuropsicológica.
c.	Persistentes durante semanas o meses y constatadas
en el pacientes con un nivel de conciencia normal.
3.	Estas alteraciones son de intensidad suficiente como para
interferir en las actividades habituales del sujeto, incluyendo
las ocupacionales y sociales.
4.	Las alteraciones cursan sin trastorno del nivel
de conciencia hasta fases terminales, aunque pueden
ocurrir perturbaciones transitorias intercurrentes.
(50-70%). Otras demencias, que se presentan con una
frecuencia menor, son: la vascular, la demencia por
cuerpos de Lewy, la degeneración frontotemporal y las
Por otro lado, se identifican diferentes estadios de
gravedad teniendo en cuenta la intensidad de las
alteraciones neurológicas y conductuales, distin-
guiéndose 3 fases o etapas (leve, moderada y severa).
La evolución es heterogénea en cuanto a la aparición
de síntomas cognitivos, la velocidad con que evolu-
cionan y la aparición de las alteraciones psicológicas
y del comportamiento. La duración de las fases no
es regular ni homogénea. Frente a las descripciones
•	Hipo e hipertiroidismo.
•	Hipo e hiperparatirodismo.
•	Hipoglucemia crónica
•	Déficit de vitamina B12.
•	Déficit de folatos.
•	Déficit de vitamina B1.
•	Tumores cerebrales primarios o metastásicos.
•	Síndromes paraneoplásicos.
•	Meningitis carcinomatosa.
•	Hematoma subdural crónico.
•	Demencia postraumática.
•	Demencia pugilística.
•	Hidrocefalia normotensiva.
•	Sarcoidosis cerebral.
•	Demencia con cuerpos de Lewy.
•	Enfermedad de Huntington.
•	Demencia frontotemporal.
•	Parálisis supranuclear progresiva.
•	Degeneración corticobasal.
•	Atrofias multisistémicas.
•	Heredoataxias.
•	Degeneraciones cerebrales focales.
•	Multiinfarto.
•	Estado lacunar.
•	Enfermedad de Binswanger.
•	Angiopatías hereditarias (CADASIL)*.
•	Encefalopatía anóxica.
•	Complejo demencia-SIDA.
•	Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.
•	Neurolúes.
•	Panencefalitis esclerosante subaguda.
•	Encefalitis herpética.
•	Meningoencefalitis crónicas (brucelosis, tuberculosis).
•	Abscesos cerebrales.
*CADASIL: leucopatía isquémica subcortical autosómica dominante.
Tabla 4-3 Clasificación de las demencias
•	American psychiatric Association. DSM-IV. Diagnostic and
statistical manual. 4ª ed. Washington DC: APA, 1994.
•	Gascón-Bayarri J, Reñé R, Del Barrio JL, De Pedro-Cuesta J,
Ramón JM, Manubens JM et al. Prevalence of dementia subtypes
in El Prat de Llobregat, Catalonia, Spain: the PRATICON study.
Neuroepidemiology. 2007; 28 (4): 224-34.
de Sanidad, Política Social e Igual­dad. Agència d’Informació,
Práctica Clínica en el SNS: AIAQS Núm. 2009/07. pag. 427.
•	Robles A, Del Ser T, Alom J, Peña-Casanova J; Grupo asesor
del grupo de neurología de la conducta y las demencias de la
diagnóstico clínico del deterioro cognitivo ligero y la enfermedad
de Alzheimer. Neurología. 2001; 17: 17-32.
generales, es importante destacar la individualidad de
cada persona teniendo en cuenta las propias carac-
terísticas individuales (personalidad, educación, pro-
fesión…).
Los síntomas son, principalmente, cognitivos (memo-
ria, lenguaje, habilidades para el cálculo y toma de
decisiones, etc.), pero también pueden aparecer tras-
tornos de conducta (indiferencia, depresión, irritabili-
dad, agresividad, comportamiento inapropiado, deli-
rios, alucinaciones), alteración funcional (repercusión
en el trabajo, en la vida social y familiar, pérdida de au-
tonomía para la higiene y el vestido), trastornos del sue-
ño, del apetito o incontinencia urinaria.
Tras los resultados de las pruebas y diagnóstico, el mé-
dico plantea los pasos a seguir en cuanto al tratamiento
y atenciones más adecuadas ( Tabla 5-1 ). Es fundamen-
tal conocer el estado presente de la persona, es decir,
diagnóstico aproximado, grado de afectación y pronós-
tico y que éste vaya acompañado por un informe clí-
nico. Este informe es importante para múltiples situa-
ciones posteriores (médicas, sociales, legales…) que lo
El médico de primaria puede realizar el seguimiento,
aunque es aconsejable hacer visitas de control periódi-
cas con el especialista.
La familia ha de tener presente que, probablemente, ne-
cesite de la intervención de diversos profesionales a lo
largo de la enfermedad (médico de familia, neurólogo-
geriatra-psiquiatra, neuropsicólogo/psicólogo, enferme-
ra, trabajador social, terapeuta ocupacional, fisiotera-
peuta, logopeda), ya que las necesidades que se pueden
presentar requieren de una especialización (cuidados de
enfermería, información y asesoramiento de servicios y
recursos sociales, orientación médica, recursos de rehabi-
litación, soporte psicológico…). Es aconsejable establecer
5 ¿Qué pasos hay que seguir una vez obtenido el diagnóstico? ¿A dónde se puede
acudir para recibir información y ayuda?
contacto con los profesionales del área, tanto de los ser-
vicios de salud como de servicios sociales, para solicitar
información y ayuda concreta.
Es necesario hacer especial mención al papel de las aso-
ciaciones de afectados y familiares, que ofrecen una
atención integral (recursos y servicios concretos dirigi-
dos a enfermos y cuidadores) y orientación general so-
bre aspectos fundamentales de la enfermedad y los tra-
Información paciente y familia / cuidador principal.
Establecer plan de cuidados y seguimiento multidisciplinar.
Elaborar informe multidisciplinar completo.
Orientación de recursos.
Tabla 5-1 Pasos a seguir en la atención al paciente
Hoy en día, la enfermedad de Alzheimer y otras de-
mencias no son curables, pero sí se puede optimizar
el buen estado de la persona a lo largo de la enferme-
dad y proporcionarle la mejor calidad de vida posible.
El tratamiento se orienta a objetivos de mejora del es-
tado físico, rendimiento cognitivo y funcional y, en con-
secuencia, a incrementar la autonomía personal diaria
El diagnóstico precoz favorece el avanzar y prevenir me-
jor las actuaciones que se irán adoptando a lo largo del
proceso. En consecuencia, la familia puede planificar las
acciones a considerar en un futuro, facilitando la toma de
decisiones de forma progresiva y a la medida de las nece-
sidades que se vayan presentando de forma organizada.
Conocer y comprender la enfermedad por parte del en-
torno familiar es básico, ya que va permitiendo dirigir y
encauzar sus esfuerzos con eficacia, al mismo tiempo
que facilita la adaptación a la nueva situación. Es conve-
niente que los cuidadores principales reciban formación
que les capacite en el manejo de la enfermedad y de los
cuidados dirigidos a su familiar.
Tras el diagnóstico, la familia pasa por un periodo de
adaptación y aceptación de la nueva situación.
La pérdida progresiva de facultades por el proceso de
deterioro lleva al entorno inmediato a velar por el cui-
dado personal de la persona y asumir la protección de
la misma en cuanto a lo que respecta a su pérdida
de autonomía (gestión patrimonial, ocupaciones y res-
ponsabilidades anteriores). Es recomendable la impli-
cación de todos los miembros de la familia en el pro-
ceso y, en la medida de lo posible, para compartir la
6 ¿Cuáles son los aspectos básicos de la enfermedad?
Dado que no se conocen las causas de la mayor parte
de los distintos tipos de demencia, la investigación es
imprescindible para avanzar en la comprensión de estas
enfermedades y en el desarrollo de futuros tratamien-
tos. Para poder llevarla a cabo es necesaria la colabora-
ción del mayor número de pacientes posible, que pue-
den contribuir de múltiples formas, entre ellas:
•	Participando en los estudios de nuevos fármacos (en-
sayos clínicos).
•	Participando en estudios de investigación no farma-
•	Donando el cerebro a bancos de tejido neurológico:
permite, en caso de fallecimiento, que se confirme el
diagnóstico y se disponga de una muestra biológica
de gran valor para la investigación.
Para poder donar el cerebro al banco de cerebros de la
Fundación CIEN, hay un formulario que puede rellenar
on-line, de tal manera que, cuando desgraciadamente
fallezca, se activa un dispositivo para poder realizar la ex-
tracción del cerebro y su posterior análisis.
7 ¿Cómo se puede contribuir a la investigación en la demencia?
Pese a que muchas demencias son irreversibles, eso no
significa que no se pueda hacer nada para modificar la
evolución y mejorar el pronóstico y la calidad de vida de
Como tratamiento farmacológico de los síntomas cogni-
tivos de la enfermedad de Alzheimer (EA) y otras demen-
cias, se utilizan los inhibidores de la acetilcolinesterasa
(IACE) –donepezilo, rivastigmina y galantamina– con el
objetivo de aumentar los niveles de acetilcolina. Dichos
fármacos no sólo son efectivos como tratamiento de los
síntomas cognitivos, sino que además son eficaces fren-
te a los síntomas psicológicos y conductuales de la de-
mencia, como podrían ser la apatía, las ideas delirantes
y la agitación, entre otros ( Tabla 8-1 ).
En la actualidad, los IACE están indicados en la en-
fermedad de Alzheimer leve y moderada según crite-
rios establecidos por el National Institute on Aging y la
Alzheimer’s Association (NIA-AA), que sustituyen a los
criterios del National Institute of Neurologic, Communi-
cative Disorders and Stroke - Alzheimer’s Disease and
Related Disorders Association (NINCS-ADRA).
En fases evolucionadas de la enfermedad, los IACE pue-
den combinarse con la memantina; dicho fármaco, que
8 ¿Cuáles son los fármacos específicos indicados en la demencia y cómo actúan sobre
los trastornos cognitivos, psicológicos y conductuales?
actúa en la vía glutaminérgica, tiene su indicación en la
enfermedad de Alzheimer grave para el manejo de los
síntomas cognitivos y funcionales.
Su mecanismo de acción consiste en potenciar la neu-
rotransmisión colinérgica, por ser las deficiencias coli-
nérgicas uno de los mecanismos patogénicos impli-
cados en las alteraciones de memoria, aprendizaje y
cognición en la EA.
En varios ensayos se ha demostrado la eficacia terapéu-
tica moderada en la enfermedad leve y moderada fren-
te a placebo, con todos los fármacos inhibidores de la
colinesterasa (anticolinesterásicos) mejorando la cogni-
ción, la conducta y las actividades cotidianas y retrasan-
do la evolución de la enfermedad.
Salud-Osasunbide, 2007. Disponible en: http://www.navarra.es/
Guiaabordajedelademencia.pdf.
Tabla 8-1 Fármacos utilizados en el tratamiento
Principio activo Nombre comercial Medicamento genérico
Donepezilo Aricept®
Donezepilo STADA EFG
Rivastigmina Exelon®
/Prometax®
Rivastigmina STADA EFG
Galantamina Reminyl® Galantamina STADA EFG
Memantina Axura®
/Ebixa®
Memantina STADA EFG
Los efectos secundarios son especialmente de tipo gas-
trointestinal (náuseas, vómitos, diarreas, anorexia y pér-
dida de peso). También pueden provocar insomnio con
sueños vívidos y calambres musculares. Estos efectos
adversos pueden evitarse o disminuir con una escalada
de dosis más lenta.
Se recomienda seguir indicaciones de la ficha técnica
del fármaco para evaluar los efectos adversos y con-
traindicaciones de los IACE y la memantina. Para evitar
o minimizar los efectos adversos de los IACE se reco-
mienda administrar una dosis progresiva del fármaco,
iniciando el tratamiento a dosis bajas, hasta alcanzar la
dosis óptima terapéutica tolerada.
Algunas contraindicaciones en los IACE son epi-
lepsia, asma o enfermedad pulmonar obstructiva
crónica, arritmias (excepto fibrilación auricular), an-
tecedentes de síncopes, bloqueo auriculoventricular
de tercer grado, enfermedad del nódulo sinusal, hi-
potensión, presencia de bradicardia o QT prolonga-
do, ulcus péptico activo y retención urinaria. Deben
utilizarse con precaución en caso de insuficiencia re-
nal o hepática.
En cuanto a la memantina, no existen contraindicacio-
nes absolutas para su uso, pero se debe utilizar con pre-
caución en casos de epilepsia, insuficiencia renal o re-
tención urinaria.
La domperidona es un fármaco bloqueante selectivo de
los receptores dopaminérgicos que puede utilizarse pa-
ra tratar los efectos gastrointestinales leves secundarios
a IACE.
9 ¿Cuáles pueden ser los efectos secundarios de la medicación y qué síntomas
se pueden mejorar con un ajuste de la misma?
Las terapias no farmacológicas (TNF) son definidas co-
mo una intervención no química, teóricamente susten-
tada, focalizada y replicable, realizada sobre el paciente
o el cuidador y potencialmente capaz de obtener un be-
neficio relevante. Los dominios relevantes para medir el
efecto son la calidad de vida, la cognición, las activida-
des de la vida diaria (AVD), la conducta, la afectividad,
el dominio físico-motor, el bienestar y calidad de vida
del cuidador, la institucionalización y los costes.
En la Tabla 10-1 se detallan las TNF recomendadas en
el Proyecto Internacional de terapias no farmacológicas
(INPTP, 2004-2010).
10 ¿En qué consisten las terapias no farmacológicas?
Terapia Área de efecto Grado
continuo al cuidador.
Institucionalización A
(grupo).
Cognición B
(individual o grupal).
Entrenamiento en AVD. AVD B
Intervenciones conductuales. Conducta B
enriquecida (grupo).
Cognición, AVD,
ánimo, conducta
cuidador, afrontamiento
(individual o en grupo).
demencia y del
Educación cuidador
•	Manejo general
•	Alternativas a las sujeciones.
Tabla 10-1 Terapias no farmacológicas recomendadas
Como señala el investigador Jordi Peña Casanova, los
objetivos terapéuticos de las intervenciones cognitivas
en la enfermedad de Alzheimer, de mayor a menor gra-
do de concreción, son:
1.	Estimular y mantener las capacidades mentales.
2.	Evitar la desconexión del entorno y fortalecer las re-
3.	Dar seguridad e incrementar la autonomía personal
4.	Estimular la propia identidad y autoestima.
5.	Minimizar el estrés y evitar reacciones psicológicas
6.	Mejorar el rendimiento cognitivo.
7.	Mejorar el rendimiento funcional.
8.	Incrementar la autonomía personal en las activida-
des de la vida diaria.
9.	Mejorar el estado y sentimiento de salud.
10.	Mejorar la calidad de vida del paciente y de los fa-
miliares y/o cuidadores.
Fuente: http://www.infogerontologia.com/documents/
estimulacion/alzheimer/guias_fundacion_ace/alzheimer_
fase_moderada_parte2.pdf.
La lista de recursos recogidos a continuación es infor-
mativa y se aconseja utilizarlos, para un mejor resulta-
do, bajo la supervisión y asesoramiento de un profe-
Ejercicios para potenciar la memoria de los enfer-
mos de Alzheimer. Madrid: Just in Time, 2005.
http://www.todoalzheimer.com/cms/cda/_common/inc/
pageelements/preview.jsp?contentItemId=37600004
11 ¿Cómo se puede estimular al paciente en el domicilio?
Ejercicios prácticos de estimulación cognitiva pa-
ra enfermos de Alzheimer en fase leve. Barcelona:
Glosa, 2004.
http://www.familialzheimer.org/media/libros/
cuadernos_repaso_fase_leve/hoja1.htm
Fundación USZHEIMER. Estimulación cognitiva: Fi-
chas de entrenamiento cognitivo. Huelva: Diputa-
ción Provincial de Huelva, 2006.
http://www.imsersomayores.csic.es/documentacion/
biblioteca/registro.htm?id=51740
Láminas de estimulación.
Zaragoza: Federación Aragonesa de Alzheimer, 2007.
http://www.alzheimeraragon.es/guias/introduccion/
Maroto Serrano MA. La memoria: programa de es-
timulación y mantenimiento cognitivo.
Madrid: Instituto de Salud Pública, 2003.
http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/
Sardinero Peña A. Estimulación cognitiva para adul-
tos: cuaderno de introducción y ejemplos.
Gesfomedia, 2010.
Tárraga L, Boada M. Cuadernos de Repaso: ejerci-
cios prácticos de estimulación cognitiva para en-
fermos de Alzheimer en fase moderada.
Barcelona: Glosa; Fundación ACE, 2003.
http://www.infogerontologia.com/documents/
estimulacion/alzheimer/guias_fundacion_ace/alzeimer_
fase_moderada_parte1.pdf
La persona que padece una demencia va abandonando
progresivamente las actividades que antes realizaba, de-
bido a la progresión de los síntomas físicos y psicológicos.
En este sentido, hay que conservar la autonomía en las
actividades que todavía sabe realizar e ir adaptando la
ayuda a sus capacidades, evitando las actitudes sobre-
protectoras que refuerzan la dependencia de la perso-
na ( Tabla 12-1 ). En tal caso, si la persona es capaz de
vestirse, o lavarse con dificultad, le podemos brindar
apoyo facilitándole la realización de la tarea. Si le cues-
ta comer con tenedor, le facilitaremos una cuchara y,
en último caso, le dejaremos que coja la comida con
Es recomendable fomentar la máxima autonomía en
actividades de autocuidado (aseo personal), de ocio
(ejercicio físico, baile, juegos de mesa) y en actividades
productivas (preparar comida en compañía, cuidar del
huerto…) en las que la persona se sienta útil, contri-
buyendo a mejorar su autoestima y su calidad de vida
( Tabla 12-2 ).
Es por eso que establecer una rutina diaria le facilitará
el mantener unos hábitos diarios que le ayuden en su
12 ¿Cómo ayudar a mantener la autonomía de la persona en su día a día el mayor
El medio: planificar actividades seguras, sencillas y estables
(guardar objetos peligrosos, simplificar el entorno evitando
confusiones).
La tarea: debe reforzar las habilidades que aún conserva,
haciéndole sentir útil y valorado con actividades más sencillas.
Buscar actividades repetitivas a medida que la enfermedad
progresa, ayudándole a conservar cierta relación con su
pasado. Por ejemplo, en la elección de la ropa, organizarle el
armario y simplificar la organización del mismo.
Ofrecer supervisión y/o ayuda: reconocer las habilidades que
conserva, qué cosas le gustan e irritan, cuál es el momento
idóneo para llevarlas a cabo y qué problemas físicos podemos
tener para desarrollarlas.
Listado de actividades diarias a considerar
•	Tareas domésticas.
•	Horario de comidas.
•	Cuidados personales.
•	Actividades creativas.
•	Intelectual .
Adaptada de: Creating a Daily Plan. Caregiver Center. Alzheimer’s
association. www.alz.org/care/dementia-creating-a-plan.asp.
Tabla 12-1 ¿Que se ha de tener en cuenta para
planificar las actividades diarias?
•	Horario comidas y elaboración de éstas.
•	Cuidado personal.
•	Creativas: pintar, dibujar…
•	Intelectual: leer el diario, hacer puzles…
•	Psíquicas: mirar fotos antiguas, escribir, trabajar
con el ordenador…
•	Social: tomar un café, pasear, jugar a cartas,
visitar a un amigo, ir a comer fuera…
•	Espiritual: rezar, leer la biblia, cánticos...
•	Tareas varias: escribir notas, arreglar algún objeto,
escuchar su música favorita…
Adaptada de: Alzheimer’s association. Activites at home.
Planning the day for a persona with dementia.
www.alz.org/care/dementia-activities.asp.
Tabla 12-2 Clasificación de actividades
1)	Ser flexible y paciente.
2)	Promover la autonomía en las actividades diarias.
3)	Evitar corregir a la persona.
4)	Ayudar a la persona a ser tan independiente
5)	Facilitarle las tareas ofreciéndole opciones.
6)	Simplificar las instrucciones.
7)	Establecer una rutina familiar.
8)	Estar atento a las reacciones emocionales.
9)	Simplificar, estructurar y supervisar.
10)	Proveer de ayuda y soporte según necesidad.
Tabla 12-3 10 pasos para tener en cuenta
en la convivencia doméstica
día a día. Hemos de ser conscientes de que los cambios
y los nuevos aprendizajes generan miedo e inseguridad
y pueden desencadenar reacciones emocionales (enfa-
do, ira, irritabilidad), así como producir desorientación.
Asimismo, conocer las costumbres, gustos e intereses
de la persona ayuda a plantear una rutina diaria que le
sea conocida y, al mismo tiempo, estimulante y gratifi-
cante ( Tabla 12-3 ).
Es habitual que durante la evolución de la enfermedad la
persona tenga alteraciones de la conducta y del sueño.
•	Deambulación errática
•	Negativismo
•	Agresividad (verbal y física)
•	Cambios en la actividad sexual.
13 ¿Qué alteraciones de conducta pueden aparecer en la enfermedad?
No hay dos personas con enfermedad de Alzheimer
(EA) iguales, incluso un mismo paciente puede variar en
un mismo día, tanto en cuanto a los déficits cognitivos
como en las alteraciones psicológicas y del comporta-
miento. Los síntomas psicológicos se pueden agrupar
por área afectada, y así es posible diferenciar:
•	Área afectiva: ansiedad, depresión, apatía, cambios de
•	Área psicótica: alucinaciones (ver u oír algo que no
existe en la realidad) y delirios (ideas que no corres-
ponden con lo que ocurre).
14 ¿Qué síntomas psicológicos pueden manifestarse en la enfermedad de Alzheimer?
La depresión es el trastorno más frecuente en perso-
nas con EA, como también lo son la apatía (ausencia de
emociones o desinterés por el entorno), la ansiedad y la
Actualmente existen medidas farmacológicas para el
tratamiento específico de la enfermedad y sus sínto-
mas asociados. El tratamiento farmacológico debe de-
finirse según la persona y los trastornos que presente.
Existe una amplia gama de fármacos indicados para
ello, que deben ser utilizados con prudencia y siempre
y cuando sean suministrados por el profesional corres-
15 ¿Existe tratamiento farmacológico para tratarlos?
Los fármacos, salvo indicación médica específica, deben
prescribirse a dosis bajas y realizar incrementos suaves.
Si el trastorno es leve, se intenta solucionar sin medica-
mentos, pero habrá que administrarlos cuando el pa-
ciente empeore.
La medicación va dirigida tanto a los síntomas psicológi-
cos como conductuales de la enfermedad de Alzheimer.
La evolución y manifestación de los trastornos de con-
ducta tiene mucho que ver con la personalidad previa:
algunos enfermos son agresivos y otros apáticos, unos
conservan intacta su amabilidad y la dulzura que les ca-
racterizaba, mientras otros se vuelven irritables sin cau-
sa aparente.
La terapia conductual y manejo ambiental A-B-C es
la técnica más utilizada. La base de esta intervención
radica en que toda conducta problemática (B) tiene
un antecedente (A) y una consecuencia (C). En rela-
ción con la aparición del problema hay que tener en
16 ¿Cómo se pueden manejar las alteraciones de conducta?
•	¿Cuándo aparece? Por la mañana, al anochecer, comien-
do, por la tarde después de comer… ¿Dónde aparece?
Puede aparecer en cualquier lugar determinado, en casa
de un familiar o amigo, en el centro de día…
•	Antecedentes: algunas situaciones precipitan el pro-
blema (obligarlo a hacer algo concreto, ruidos o varias
personas que llegan a casa, no haber tomado la me-
dicación, etc.).
•	¿Cómo evoluciona? Si sucede siempre de la misma
manera, si algún familiar humilla o avergüenza al en-
fermo, si pone gesto de dolor, llora o grita…
•	¿Qué sucede después? Los efectos o consecuencias
de la aparición del problema, cómo afecta a la familia
o amigos, al paciente y al cuidador, etc.
Los cambios en el estado afectivo y el comportamiento de
una persona con demencia no se producen sin un motivo
que los provoque; suelen venir precedidos de una o varias
causas que lo desencadenan y su alteración es la forma
mediante la cual la persona enferma expresa su situación.
Es su forma de reaccionar ante determinados sucesos del
entorno, pues ya no cuenta con las competencias nece-
sarias para gestionarla correctamente. Las tres caracterís-
ticas que debe tener un entorno adecuado son:
•	Que sea sencillo: el entorno se debe simplificar, pero
conservando siempre las cosas personales y recuerdos
17 ¿De qué modo puede influir el entorno en la aparición de trastornos de conducta?
•	Que sea estable: establecer rutinas, no cambiar los há-
bitos y gustos de la persona enferma.
•	Que sea seguro: se deben evitar o suprimir todo tipo
De manera que, ante un trastorno de conducta, hay
que buscar su origen. Por ejemplo, en circunstancias
•	Cambios de ambiente.
•	Dificultades en la comunicación.
•	Ruido ambiental.
•	Iluminación inapropiada de la habitación.
Conforme avanza la enfermedad de la persona con Al-
zheimer, se van modificando tanto la producción co-
mo la comprensión del lenguaje. Esto obliga a aprender
otros modos de comunicación. Se trata de conseguir
poder comunicarnos de una manera sencilla, lograr que
sea capaz de expresar cuando aún pueda hacerlo y sa-
ber aprovechar los otros modos de comunicación exis-
Algunas sugerencias para facilitar la comunicación con
una persona enferma de Alzheimer son:
•	Acercarse a la persona de frente y lentamente.
•	Utilizar un lenguaje sencillo.
18 ¿Cómo se puede mejorar la comunicación con la persona enferma?
•	Emplear frases cortas.
•	Hablar despacio y claramente.
•	Usar un tono de voz bajo.
•	Eliminar ruidos de fondo.
•	Utilizar preguntas sencillas.
•	Repetir la misma información o pregunta con las mis-
•	Motivarle para que se exprese y ayudarle a hacerlo.
•	No hablar por él.
•	No hablar de él como si no estuviera presente.
•	Tratar en todo momento al enfermo con dignidad,
respeto y siempre como a un adulto.
•	Recurrir a la comunicación no verbal.
La progresión de la demencia hace que nos planteemos
la autonomía de la persona y al mismo tiempo, su segu-
ridad y protección.
Se debe procurar al máximo mantener la autonomía de
la persona afectada de demencia, y respetar su capaci-
dad de tomar decisiones siempre que sea posible, inclu-
so al final de su vida.
Al inicio de la enfermedad, la persona puede estar en
condiciones de tomar decisiones respecto a sus inte-
reses personales y deseos. Asimismo, la progresión del
deterioro cognitivo y/o conductual reduce su capacidad
y causa la pérdida de conciencia de enfermedad, he-
cho que conlleva que se puedan tomar decisiones in-
adecuadas o perjudiciales para sí mismos o para otras
19 ¿Cuáles son los derechos de una persona con demencia?
Las decisiones que se pueden plantear pueden tener
desde escasa relevancia, a una mayor repercusión en la
vida de la persona (participar en ensayos clínicos, reali-
zar donaciones de órganos, vivir solo o mejor acompa-
ñado o en un centro residencial, redactar el testamen-
to, vender o comprar, continuar conduciendo vehículos,
utilizar de armas, cómo gestionar sus bienes, cuándo
solicitar ayuda o como cuidarse…).
Es recomendable preservar, dentro de las posibilidades,
la autonomía de la persona, respetándola y siendo cons-
cientes de que hay que protegerla en cuanto se observe
una degradación de las facultades que le permiten reali-
zar las actividades o acciones sin riesgo. En muchas oca-
siones, hay duda y confusión sobre cuándo es el momen-
to para empezar a protegerle frente a posibles situaciones
de riesgo. Los profesionales pueden ser un buen apoyo
en la decisión familiar acerca de cómo abordar el tema.
Práctica Clínica en el SNS: AIAQS Núm. 2009/07. p.313.
•	Boada M, Robles A. Documento Sitges 2005: Análisis y
reflexiones sobre la capaci­dad de tomar decisiones durante la
evolución de una demencia. Barcelona: Editorial Glosa; 2005.
•	Demencia. Guía de recomendaciones clínicas. Oviedo: Dirección
General de Orga­nización de las Prestaciones Sanitarias.
Consejería de Salud y Servicios Sanitarios del Principado
de Asturias, 2008.
•	Real Decreto 170/2010, de 19 de febrero. Reglamento
de centros de reconocimiento; 2010.
La incapacitación legal es una medida de protección que
ayuda a evitar situaciones de abuso o desprotección de
la persona, tanto a nivel personal como patrimonial. No
es recomendable iniciarla en todos los casos si las cir-
cunstancias personales y su entorno no hacen prever es-
ta necesidad de protección legal.
La capacidad de obrar se presume siempre plena en la
persona, de tal manera que si no fuera así, sería nece-
saria una resolución judicial (sentencia) por la que se re-
conociera que determinada persona, como consecuen-
cia de una enfermedad, carece total o parcialmente de
capacidad de obrar. Para que pueda acordarse la falta
de capacidad es preciso que se cumplan tres condicio-
nes: padecer enfermedad o deficiencia física o psíquica,
que ésta sea de carácter persistente y una disminución
La sentencia de incapacitación debe incluir la existencia
de incapacidad o no y los límites, según el grado (total
20 ¿Cuándo hay que plantearse iniciar el procedimiento de incapacitación de la persona
afectada por una demencia? ¿En qué consiste la incapacitación legal?
o parcial) y extensión. Además, en la sentencia deben
figurar las medidas de protección o cautelares que se
incluyen: designación de un tutor, administración judi-
cial de sus bienes, internamiento en un centro, tomar
medidas en cuanto al tratamiento médico…
Según el grado de capacidad de obrar, se diferencian 2
•	Parcial. La persona es incapaz sólo o únicamente
para los actos de contenido patrimonial o relativos a
otros ámbitos como el cuidado de la salud o la pro-
moción de la integración social que señale la sen-
•	Total. La persona es incapaz para todo tipo de deci-
siones que hagan referencia a la atención y cuidado
de su persona, así como para todos los actos y nego-
cios jurídicos relativos a la administración y disposición
de sus bienes, derechos e intereses jurídicos y patrimo-
niales de cualquier clase.
•	Enciclopedia jurídica. Disponible en: www.enciclopedia-juridica.
biz14.com.
•	La tutela, la curatela y el defensor judicial. En: iAbogado.
Disponible en: http://iabogado.com/guia-legal/familia/la-tutela-la-
curatela-y-el-defensor-judicial/lang/es.
•	Ley 1/2009, de 25 de marzo, de reforma de la Ley de 8 de junio
de 1957, sobre el Registro Civil, en materia de incapacitaciones,
cargos tutelares y administradores de patrimonios protegidos.
Madrid: Boletín Oficial del Estado (BOE); núm. 73, de 26/3/2009.
p. 29137.
•	Ley 13/1983, del 24 de octubre, de reforma del Código Civil en
materia de tutela. Madrid: Boletín Oficial del Estado (BOE); núm.
256/1983, de 26 de octubre de 1983. (artículos 222, 223, 228,
229, 239, 243,...).
•	Tutela. En: http://es.wikipedia.org/wiki/Tutela.
En fases iniciales de la enfermedad, con el objetivo de
planificar el futuro de la persona y en previsión de futu-
ros cuidados, y teniendo en consideración que la persona
conserve aún capacidad para tomar decisiones, puede op-
tarse algunas de las siguientes formas de protección legal:
Poderes preventivos o especiales. Se otorgan poderes
ante notario para la especial circunstancia de producir-
se una incapacitación del titular del patrimonio, siendo
necesario que la persona demuestre capacidad para rea-
lizar el poder y comprenda el alcance del mismo. El do-
cumento autoriza al apoderado en lo que se establezca,
siendo los poderes personalizados y flexibles. El efecto
más importante de estos poderes es que no desapare-
cen por la discapacidad, ni siquiera por la declaración
judicial de incapacidad. Por su flexibilidad y bajo coste,
puede ser un documento de enorme utilidad en previ-
sión de una futura merma de facultades o de otras en-
fermedades degenerativas.
Guarda de hecho. Es la persona que cuida del enfer-
mo, le acompaña, le atiende y vela por sus intereses
mientras no se formalice de forma legal. Es una situa-
ción “de hecho”, no regulada pero muy presente. Tam-
bién, se le ha denominado “asistente” del presunto in-
capaz, dependiente o discapacitado.
Autotutela. La persona determina, mediante escritura
notarial o a través de un documento de voluntades an-
ticipadas (DVA) qué persona desearía que fuera su tu-
tor, así como también establece cualquier disposición
relativa a su persona o bienes.
Tutela y curatela. Es un mecanismo de protección
de la persona que ya ha perdido su capacidad de
21 ¿Qué medidas de protección legal existen para las personas con demencia?
autogobierno. La tutela significa cuidar, atender, admi-
nistrar los bienes de la persona, es una figura legal que
representa a la persona. A través de la sentencia judicial
de incapacitación legal, el juez establece quién ejercerá
la figura de tutor y en qué grado.
Suele ser el familiar más cercano, salvo que el juez esti-
me mejor a otra persona para realizar las figuras de ad-
ministrador patrimonial o defensor judicial.
La curatela es una tutela de alcance reducido para su-
puestos de modificación parcial de la capacidad, en que
la función asignada es de acompañar, aconsejar o asis-
tir, pero en ningún caso suplantar la voluntad de la per-
sona, ya que no la representa.
•	Artículo 223 del Código Civil. En: Título X. De la tutela, de
la curatela y de la guarda de los menores o incapacitados.
Capítulo II. De la tutela. Sección I. De la tutela en general.
•	Artículo 1732 del Código Civil. En: Título IX. Del mandato.
Atencion Primaria-Neurología. Pamplona: Servicio Navarro de
•	Boada M, Robles A. Documento Sitges 2009: capaci¬dad
de tomar decisiones durante la evolución de una demencia:
reflexiones, derechos y propuestas de evaluación. Barcelona:
Editorial Glosa, 2009; 52.
•	Ley 41/2003 de 18 de noviembre, de protección patrimonial
de las personas con disca¬pacidad y de modificacion del
Código Civil, de la Ley de Enjuiciamiento Civil y de la Normativa
Tributaria con esta finalidad. Madrid: Boletín Oficial del Estado
(BOE); núm. 277, de 19/11/2003. p. 40852.
A medida que la enfermedad avanza, la persona va per-
diendo su capacidad para decidir por sí misma y queda
en manos de sus familiares o de los profesionales sani-
tarios que lo atienden. En consecuencia, los cuidados
que recibe al final de la vida dependen entonces de los
intereses y creencias de la familia o allegados, que pue-
den no coincidir con sus propios intereses.
El documento de voluntades anticipadas (DVA) o
instrucciones previas, también denominado testamen-
to vital, es un escrito dirigido al médico responsable en
el que la persona, mayor de edad y con capacidad sufi-
ciente para entender lo que está haciendo, da una serie
de instrucciones u orientaciones sobre el tratamiento
22 ¿En qué consiste el testamento vital o documento de voluntades anticipadas?
médico que se le puede aplicar, o que no acepta, para
cuando ya no esté en condiciones de expresar su vo-
La persona podrá designar un representante que será el
interlocutor para el equipo sanitario. El documento po-
drá contener manifestaciones para situaciones críticas,
vitales e irreversibles respecto a la vida, medidas paliati-
vas y decisión sobre donación de órganos.
Para que sea operativo y eficaz en el momento de ser
utilizado, puede formalizarse ante notario o bien en un
documento privado (con los requisitos establecidos en
cada comunidad autónoma).
Atencion Primaria- Neurología. Pamplona: Servicio
•	Navarro de Salud-Osasunbide, 2007. Disponible en: http://
www.navarra.es/NR/rdonlyres/90E6356A-73C3-4CA1-9291-
834501AA4324/0/Guiaabordajedelademencia.pdf
•	Boada M, Robles A. Documento Sitges 2009: capaci­dad
Editorial Glosa, 2009; 52
•	Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la
de información y documentación clínica. Madrid: Boletín Oficial
del Estado (BOE); núm 274, de 15-11-2002. p. 40126-32.
•	Instrucción 3/1990, de la Fiscalía General del Estado, sobre
ingreso en centros geriá­tricos.
•	Ley 1/2000, de 7 de enero, de enjuiciamiento civil. Madrid:
Boletín Oficial del Estado (BOE); núm. 7, de 8/01/00. p. 575-728.
En situaciones muy concretas puede darse el caso de
que la persona no pueda permanecer en el domicilio,
ya sea por su estado de salud o bien porque requiera
de cuidados que no se pueden proporcionar en casa, y
se plantee un ingreso en un centro asistencial sanitario
o social como solución última para asegurar la atención
necesaria a la persona.
Los motivos que se contemplan en este tipo de ingresos
involuntarios son:
•	Salud. Descompensación del estado de salud o em-
peoramiento grave, trastornos de conducta de difícil
manejo ambulatorio como pueden ser la agresividad,
agitación, delirios, actividad motora aberrante y desin-
hibición…
•	Sociales y económicos. Escaso soporte social y eco-
nómico para hacer frente a los cuidados diarios en su
propio domicilio, como es el caso de personas de edad
avanzada y salud frágil, sin familia, y que se oponen a
23 ¿Cuáles son las indicaciones para efectuar un ingreso involuntario de la persona
afectada por una demencia y cuál es el proceso que hay que seguir?
La persona con demencia en grado moderado o severo
no suele ser capaz de decidir su ingreso. A veces se nie-
ga o se opone al mismo con vehemencia.
En definitiva, es una medida terapéutica para mejor
control de su enfermedad y sólo se debe aplicar bajo
prescripción médica y con autorización del juez; debe
ser utilizada si otras medidas no han funcionado y co-
mo último recurso. Su objetivo es proteger a la persona
y no se debe producir un daño superior al que se pre-
tende evitar.
Los internamientos involuntarios pueden ser de carác-
•	Urgente: para control de síntomas. Será el médico el
que tome la decisión y haga el comunicado al juzgado
•	No urgente: no es necesario realizarlo de forma in-
mediata y el comunicado se realizará al juzgado pre-
sentando los documentos que justifiquen la medida.
Se denomina cuidador principal a la persona que asu-
me la responsabilidad en la atención, apoyo y cuida-
dos diarios de cualquier tipo de enfermo. Es quien,
además, le acompaña la mayor parte del tiempo y
quien, aparte del enfermo, sufre un mayor riesgo de
agresión sobre su salud, al convertirse en sujeto de
alto riesgo. La enfermedad de Alzheimer produce
una pérdida progresiva en la capacidad de la persona
24 ¿Quién es el cuidador principal?
afectada para ser autónomo, de ahí que deba depen-
der de un cuidador gran parte del día, según la fase
en la que se encuentre. En la mayor parte de las fami-
lias, un único miembro de las mismas asume la mayor
parte de la responsabilidad del cuidado. Normalmen-
te recae en mujeres (esposas, hijas, hermanas o nue-
ras), aunque cada día más también los hombres ejer-
cen este rol.
A pesar de que las circunstancias que ro-
dean a cada situación de cuidado son
distintas y el proceso de “ajuste” a la
nueva situación varía de un cuidador a
otro, se pueden distinguir una serie de
fases de adaptación al cuidado experi-
mentadas por la mayoría de los cuidado-
res. No obstante, dada la gran variedad
que existe entre las personas, es proba-
ble que estas fases no se produzcan en
todos los casos ( Tabla 25-1 ).
25 ¿Cuáles son las fases por las que pasa el cuidador?
Negación La persona se niega a aceptar las evidencias de que su
familiar padece una enfermedad que le lleva a depender
de otros, como también evita hablar del deterioro de su
familiar. Este estadio es normalmente temporal, hasta
que las evidencias se imponen.
A medida que se avanza en la aceptación, el cuidador
se va dando cuenta del gran efecto que tendrá sobre
su propia vida. En esta fase los cuidadores empiezan
a buscar información para aprender lo máximo posible
sobre la enfermedad. Representa una estrategia básica
de afrontamiento. En esta fase son comunes diversos
sentimientos en el cuidador: ira, enfado, frustración,
miedo, culpa, etc. Estos sentimientos son especialmente
Reorganización Conforme pasa el tiempo se va ganando algo de control
sobre la situación. Contando ya con la información y
recursos externos de ayuda y con una idea más precisa
de los problemas a los que hay que enfrentarse, esta etapa
permitirá el desarrollo de un patrón de vida más normal.
Resolución Esta etapa implica un nuevo período de adaptación que,
desafortunadamente, no es alcanzado por todos los
cuidadores. En este estadio del cuidado los cuidadores
son más capaces de manejar con éxito las demandas de
la situación, siendo más diestros en la expresión de sus
Tabla 25-1 Fases de adaptación de un cuidador de una persona
El curso progresivo de la enfermedad irá agravando las
manifestaciones psicológicas, físicas y emocionales del
afectado, requiriendo de una atención, cuidado y dedica-
ción de los integrantes de la familia y en especial del cui-
dador principal, que se irán adaptando paulatinamente a
las diferentes fases del proceso y retos que se planteen.
La enfermedad afecta a toda la familia, que va a pasar
por diferentes etapas vivenciales (miedo, angustia, ira,
impotencia, confusión, tristeza, culpabilidad…), al mismo
tiempo que se irán modificando los papeles en una nueva
formulación de hábitos, rutinas, roles y funciones dentro
de la dinámica familiar. Asimismo, es habitual observar
que la responsabilidad y el compromiso acostumbran a
recaer en un único cuidador, denominado cuidador prin-
cipal, que es el que asume todo el cuidado y dedicación.
Entre el cuidador y la persona cuidada se crea una de-
pendencia psicológica que persiste a lo largo del proceso.
26 ¿Qué cambios implica para la familia la aparición de la enfermedad?
Ante el diagnóstico y a lo largo de la enfermedad, es
fácil que aparezcan discrepancias y conflictos familiares
de distinta naturaleza (afrontamiento del diagnóstico y
búsqueda de información, distribución de tareas, plani-
ficación y toma de decisiones, desacuerdos en cuanto
al futuro y formas de cuidar, la gestión de la economía
La intensidad creciente de las demandas del enfermo
necesita de una alta dedicación familiar. La planifica-
ción de las tareas y futuros cuidados es imprescindible;
es muy importante el apoyo social e implicación de to-
dos los miembros en la medida de lo posible, y buscar
información y asesoramiento profesional y social (aso-
ciaciones, grupos de apoyo mutuo, contacto con otras
familias similares) como factor relevante en el desarrollo
de un conocimiento de adquisición de habilidades y es-
trategias de planificación del futuro familiar.
•	Fernández L. Guía práctica para familiares de enfermos de
•	Moreno A. Repercusión de la enfermedad de Alzheimer en
Disponible en: http://www.psicologiacientífica.com/alzheimer-
repercusion-familiar.
•	Robles L. La invisibilidad del cuidado a los enfermos crónicos.
•	Síntomas emocionales: ansiedad, depresión, irritación
contra otros, manías obsesivas y conductas recurren-
tes, culpabilidad, hipocondría, entre otros.
•	Síntomas psicosomáticos: insomnio, anorexia, taqui-
cardia, dolores varios, acidez, mareos, fatiga crónica,
•	Mayor facilidad para contraer enfermedades orgáni-
•	Problemas de conducta: pérdida de autocuidados, ais-
lamiento, pérdida de amistades e incluso de trabajo,
abandono del cuidado a otros miembros de la familia.
•	Se puede llegar al llamado síndrome de burn-out
o del cuidador quemado, en el que el cuidador ha
agotado sus reservas psicofísicas y se encuentra des-
motivado y abúlico, desbordado por la situación,
27 ¿Cuáles son los síntomas de sobrecarga del cuidador y cómo afrontarlos?
sin capacidad para enfrentarse a los problemas, con
comportamientos deshumanizantes y síntomas de
Para detectar y valorar la sobrecarga del cuidador, la he-
rramienta más utilizada es la escala de Zarit ( Tabla 27-1 ).
Es un cuestionario autoadministrable, con medidas sub-
jetivas de frecuencia sobre 22 ítems. Ha sido adaptado
y validado en su versión castellana con una puntuación
de cada ítem de 1 a 5 (valorando la frecuencia de cada
supuesto de “nunca” a “casi siempre”). No existen nor-
mas ni puntos de corte establecidos; sin embargo, sue-
len considerarse indicativos los siguientes valores:
•	No sobrecarga: hasta 45 puntos.
•	Sobrecarga leve: de 46 a 54 puntos.
•	Sobrecarga intensa: a partir de 55 puntos.
A continuación se presenta una lista de afirmaciones, en las cuales se refleja cómo
se sienten, a veces, las personas que cuidan a otra persona. Después de leer cada
afirmación, debe indicar con qué frecuencia se siente usted así: nunca, raramente,
algunas veces, bastante a menudo y casi siempre.
A la hora de responder piense que no existen respuestas acertadas o equivocadas,
sino tan solo su experiencia.
1)	¿Piensa que su familiar le pide más ayuda de la que realmente necesita?
2)	¿Piensa que debido al tiempo que dedica a su familiar no tiene suficiente tiempo para Vd.?
3)	¿Se siente agobiado por intentar compatibilizar el cuidado de su familiar con otras
responsabilidades (trabajo, familia)?
4)	¿Siente vergüenza por la conducta de su familiar?
5)	¿Se siente enfadado cuando está cerca de su familiar?
6)	¿Piensa que el cuidar de su familiar afecta negativamente la relación que usted tiene
con otros miembros de su familia?
7)	¿Tiene miedo por el futuro de su familiar?
8)	¿Piensa que su familiar depende de Vd.?
9)	¿Se siente tenso cuando está cerca de su familiar?
10)	¿Piensa que su salud ha empeorado debido a tener que cuidar de su familiar?
11)	¿Piensa que no tiene tanta intimidad como le gustaría debido a tener que cuidar
de su familiar?
12)	¿Piensa que su vida social se ha visto afectada negativamente por tener que cuidar
a su familiar?
13)	¿Se siente incómodo por distanciarse de sus amistades debido a tener que cuidar
14)	¿Piensa que su familiar le considera a usted la única persona que le puede cuidar?
15)	¿Piensa que no tiene suficientes ingresos económicos para los gastos de cuidar a su
familiar, además de sus otros gastos?
16)	¿Piensa que no será capaz de cuidar a su familiar por mucho más tiempo?
17)	¿Siente que ha perdido el control de su vida desde que comenzó la enfermedad de su
18)	¿Desearía poder dejar el cuidado de su familiar a otra persona?
19)	¿Se siente indeciso sobre qué hacer con su familiar?
20)	¿Piensa que debería hacer más por su familiar?
21)	¿Piensa que podría cuidar mejor a su familiar?
22)	Globalmente, ¿qué grado de “carga” experimenta por el hecho de cuidar a tu familiar?
Tabla 27-1 Escala de Zarit
El cuidar de un ser querido puede ser una tarea grati-
ficante y también muy agotadora y demandante, ge-
nerando emociones que no siempre son agradables.
El cuidador puede sentirse sin esperanza, aislado, al-
terado y desbordado. Se pueden manifestar altera-
ciones físicas (insomnio, cefaleas, contracturas) y/o
28 ¿Qué repercusiones tiene sobre el cuidador la atención a una persona con demencia?
psicológicas (depresiones, apatía, estrés, ansiedad).
Todos estos factores constituyen un verdadero síndro-
me que repercute en la vida del cuidador principal y
en su familia. Esta comprobado que, generalmente,
ante la claudicación del cuidador, el paciente es insti-
tucionalizado.
La culpa es uno de los sentimientos más frecuentes en-
tre los cuidadores. Sobrellevarlos sin tener medios ade-
cuados para expresarlos puede ser muy destructivo pa-
ra la persona. Es aconsejable que la persona que cuida
tome conciencia de estos sentimientos, sin juzgarlos, y
pueda hablar de ellos de manera clara y sincera con al-
guna persona de su confianza. Cuando quedamos atra-
pados en la culpa, nos enfocamos en el pasado, en lo
que hicimos o deberíamos haber hecho. Sin embargo,
no importa cuánta culpa sentimos, el pasado ya no lo
podemos cambiar. Así que el problema no es la culpa,
sino lo que hacemos con ella.
29 ¿Cómo se pueden afrontar los sentimientos de culpa en el cuidador?
Es importante diferenciar culpa de responsabilidad. Es-
ta última nos permite responder y hacernos cargo; la
culpa sólo nos deja a la espera del merecido castigo,
que normalmente es la culpa misma. Los hechos ha-
blan de conducta y no personas, de ahí que la cul-
pa sólo nos lleva a perder la confianza en nosotros
mismos y sentirnos cada vez peor. La participación en
Grupos de Ayuda Mutua, actividad desarrollada por
las Asociaciones de familiares (AFAS), puede significar
un gran recurso al compartir con personas en situacio-
nes similares (ver página 49 de este manual).
Los cuidados y atenciones que necesita una persona
con demencia no son únicamente sanitarios, requiere
también de recursos, tanto humanos como materiales
La enfermedad de Alzheimer tiene una gran repercu-
sión social, en el propio enfermo y en su familia, y sobre
todo en el cuidador principal. Por tanto, la atención de-
be ser sociosanitaria y no sólo dirigida al enfermo, sino
también a sus familiares.
Para la atención a las personas afectadas de alguna
demencia, así como a sus familiares, existen una se-
rie de recursos y servicios específicos destinados a dar
respuesta a las necesidades planteadas y favorecer su
La red de Servicios sociales de Atención pública está in-
tegrada por servicios sociales de titularidad pública, pri-
vada, concertada y acreditados por la administración.
La cartera de servicios sociales tiene características y or-
ganización diferenciadas en cada territorio o comuni-
Paralelamente, el sistema nacional de salud (SNS) es-
tá formado por un conjunto de servicios de salud de la
Administración y servicios de salud de las comunidades
autónomas en los términos establecidos en la ley gene-
ral de sanidad.
En algunas comunidades autónomas existe una red
sociosanitaria que dispone de diferentes tipologías
de recursos para la atención a las personas con de-
Atención primaria (AP). Es el primer nivel de aten-
ción sanitaria al que accede el ciudadano y en el que
un equipo de profesionales realiza una labor de preven-
ción, detección y diagnóstico de enfermedades, su tra-
tamiento, seguimiento, gestión de recursos y acompa-
ñamiento hasta el final de la vida.
Atención especializada (AE). Es el segundo nivel
asistencial y ofrece atención específica y especializa-
da en el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de
problemas de salud que, por sus características o ne-
cesidad de tecnología, no pueden resolverse en el ni-
vel de AP.
Atención sociosanitaria (ASS). Tercer nivel, basado en
un modelo de atención integral y multidisciplinar que
30 ¿Qué recursos nos pueden ayudar a cuidar mejor de nuestro enfermo
y de los cuidadores?
•	Centros de atención primaria
•	Unidades de diagnóstico y
•	Unidades especializadas en
•	Unidades de psiquiatría.
•	Hospitales de día.
•	Centros sociosanitarios o unidades
de media o larga estancia
Tabla 30-1 Red sociosanitaria de atención
a las demencias
garantiza la asistencia a personas mayores, enfermos
crónicos con dependencia y personas en la etapa final
La puerta de entrada para acceder a los recursos socia-
les es el Centro de Servicios Sociales del municipio. Es
el punto más cercano a los ciudadanos del sistema de
servicios sociales y desde donde se puede recibir una
primera atención por parte de los profesionales del tra-
bajo social.
Se ofrece ( Tabla 30-2 ):
•	Información, orientación y asesoramiento sobre recur-
sos sociales.
•	Detección, identificación y verificación de cualquier si-
tuación de riesgo en las personas mayores, en espe-
cial en las personas que presentan deterioro cognitivo.
•	Valoración y adopción de decisiones con carácter de
urgencia, en casos que así lo precisen.
•	Trámite de recursos y prestaciones sociales.
•	Valoración de la situación de cada persona, progra-
mando la intervención más adecuada y aplicando los
recursos que la problemática requiera.
Centros especializados en Neurología-atención a
la demencia. Unidades de memoria y/o demencias.
Son unidades de diagnóstico y tratamiento de las de-
mencias formadas por equipos especializados, multidis-
ciplinares, que realizan una valoración integral de diag-
nóstico y manejo de las mismas.
Hospital de día. Tienen acceso a él las personas afec-
tadas por deterioro cognitivo ligero o demencia leve y
•	Ley de dependencia - sistema
de autonomía y atención a la
dependencia (SAAD).
•	Prestación económica para cuidados
dentro del entorno familiar.
•	Certificado de reconocimiento
•	Servicio de teleasistencia.
•	Cuidadores profesionales a tiempo
parcial, completo o interinos.
•	Adaptaciones y accesibilidad
•	Vacaciones terapéuticas para personas
con demencia y sus familiares.
•	Centros residenciales geriátricos/
especializados en demencias.
•	Programas de respiro.
•	Centros de día / especializados
•	Asociaciones de afectados y familiares-
AFAS (información, formación y apoyo
al cuidador).
•	Grupos ayuda mutua –GAM–.
•	Grupos de ayuda terapéutica.
•	Formación de cuidadores.
•	Programas y servicios de respiro
•	Asistencia telefónica a cuidadores.
Cruz Roja u otros programas.
•	Recursos dirigidos a los cuidadores a
través de internet (webs de consulta,
links con información de interés,
material de psicoestimulación,
lecturas...).
•	Lecturas dirigidas a familiares
Tabla 30-2 Red de servicios sociales de atención
moderada. En él existe un equipo multidisciplinar que
suele estar compuesto por médico experto, psicólogo /
neuropsicólogo, terapeuta ocupacional, fisioterapeuta,
personal de enfermería, etc., con el objetivo de realizar
tratamiento no farmacológico de rehabilitación cogniti-
va, funcional y física.
Centros sociosanitarios o unidades de media o lar-
ga estancia psicogeriátrica. Servicios de internamien-
to limitado, con el objetivo fundamental de tratar aque-
llos síntomas y afecciones de difícil control ambulatorio.
También sirven para ajustar el tratamiento farmacológi-
co que no puede realizarse ambulatoriamente, descan-
so del cuidador…
Ley de dependencia – Sistema de autonomía y
atención a la dependencia (SAAD). Ley 39/ 2006,
de 14 diciembre, de promoción de la autonomía per-
sonal y atención a las personas en situación de depen-
dencia (LAPAD). La LAPAD entró en vigor el 1 de enero
del 2007. Desde entonces hasta el día de hoy, se ha ido
desplegando progresivamente en su desarrollo y aplica-
ción, con el fin de hacer llegar a las personas en situa-
ción de dependencia las prestaciones y servicios con-
templados por la ley (servicio de atención a domicilio,
prestación económica, acceso a recursos diurnos y resi-
denciales). Los servicios del catálogo se prestan a través
de la oferta pública de la Red de servicios sociales por
las respectivas comunidades autónomas mediante cen-
tros y servicios públicos o privados concertados debida-
mente acreditados.
1.	Servicio de teleasistencia. Dispositivo que porta la
persona sobre sí mismo y le permite contactar, las 24
horas del día, con una central de escucha que atien-
de sus problemas o necesidades incluyendo atención
sanitaria urgente. Aunque este servicio está pensado
a personas de edad avanzada sin demencia que vi-
ven solos, éste resulta muy adecuado para los cuida-
dores de los afectados.
2.	Servicio de ayuda a domicilio (SAD). Programa
de ayudas a domicilio con el objetivo de ofrecer
una atención personal doméstica, ofreciendo apo-
yo a la persona que padece una dependencia en
las actividades de la vida diaria y a los cuidadores
3.	Centro de día. Son centros donde se presta aten-
ción sociosanitaria preventiva y rehabilitadora a
personas mayores con alguna dependencia funcio-
nal, o aquejados de algún tipo de deterioro cog-
nitivo (enfermedad de Alzheimer y otras demen-
cias). Los objetivos son: mantener el máximo nivel
de autonomía posible de los pacientes en cada fa-
se de la enfermedad, ofrecer soporte a las fami-
lias y cuidador principal, mediante información y
asesoramiento sobre el cuidado de los pacientes
y permitiéndoles que puedan desarrollar sus activi-
dades sociales. Pueden incluir servicio de transpor-
te, comedor, higiene personal, seguimiento médi-
co, cuidados de enfermería, terapia ocupacional,
fisioterapia y rehabilitación, actividades psicotera-
péuticas, etc.
Centro residencial. Son centros que ofrecen aloja-
miento permanente y atención especializada a perso-
nas que por su situación familiar, económica o social,
así como por sus limitaciones de autonomía personal
o deterioro cognitivo, no pueden ser atendidas en sus
propios domicilios. Los objetivos específicos son: man-
tener, en la medida de lo posible, las capacidades físi-
cas y psíquicas del afectado mediante la aplicación de
programas de estimulación física y cognitiva adecua-
dos, garantizar un entorno seguro que minimice los ac-
cidentes, seguimiento de la evolución de los problemas
médicos, psíquicos y sociales, realización de programas
de intervención psicogeriátrica adaptados, e informa-
ción y apoyo a los familiares.
Grupos de ayuda mutua (GAM). Son grupos forma-
dos por personas afectadas por un problema común
con el objetivo de prestarse ayuda mutua (facilitar in-
formación sobre la enfermedad, ayudar en situaciones
concretas y solución de problemas comunes). Los inte-
grantes se reúnen de forma periódica.
Grupos de ayuda terapéutica. Se da apoyo psicotera-
péutico a las personas que cuidan habitualmente a una
persona afectada de deterioro cognitivo. Son sesiones
grupales, dirigidas por psicólogos, cuyo objetivo es en-
señar a los participantes a mejorar la situación de sobre-
carga que se tiene al cuidar.
Programas y servicios de respiro familiar. El objeti-
vo de estos programas es descargar a las familias del
cuidado constante a su familiar afectado de demencia
durante un periodo de tiempo. El formato del progra-
ma puede variar en temporalidad (algunas tardes a la
semana, fines de semana o incluso ingresos en centros
residencial de forma temporal) u organización. Se acos-
tumbran a ofrecer desde asociaciones de familiares,
centros de día, algunos centros residenciales…
Formación de cuidadores. Cursos y talleres. Es-
tos cursos son impartidos por profesionales formados
en la materia y suponen un buen marco para el in-
tercambio de experiencias. Existen muchas entidades,
que imparten cursos dirigidos a cuidadores familiares
de personas con demencia. Las sesiones informativas
acostumbran a contemplar los siguientes aspectos: in-
formar sobre aspectos básicos de la enfermedad, sín-
tomas cognitivos, conductuales y físicos, manejo y
actitudes a adoptar frente situaciones difíciles, reper-
cusión en la autonomía, promoción autocuidado de la
familia y cuidador, información sobre recursos y aspec-
tos legales básicos.
Vacaciones terapéuticas para personas con demen-
cia. Este recurso es limitado, y proporciona a las per-
sonas con demencia y a sus familiares la posibilidad
de disfrutar de turnos de vacaciones con actividades
terapéuticas, formativas, de respiro, socialización y de
tiempo libre. Pueden realizarse en establecimientos ter-
males, hoteles, casas rurales, etc. Siempre existe un
equipo multidisciplinar de profesionales que ejerce co-
mo equipo terapéutico, de animación y cuidador.
Prestaciones económicas. Aportaciones de dinero
que otorga la Administración para ayudar a las perso-
nas que específicamente se encuentran en situación de
necesidad social, entre ellas la subvención de la Ley
de la Dependencia y otras ayudas económicas (Ley
13/2006, de 27 julio, de prestaciones sociales de carác-
ter económico).
Asistencia telefónica a cuidadores. Es un apoyo más
al cuidador, que dispone de apoyo telefónico para soli-
citar información, solucionar algún problema.
Adaptaciones y accesibilidad en el hogar. Para
adaptar un domicilio a las necesidades de una perso-
na en situación de dependencia pueden existir elemen-
tos que debamos cambiar o transformar. Dependerá de
las dificultades y necesidades particulares de nuestro fa-
miliar que necesitemos adoptar una estrategia u otra.
Existen varias vías: la adquisición a un proveedor priva-
do, la concesión por parte de cada comunidad autóno-
ma, o la cesión de alguna asociación de usuarios u or-
ganización no gubernamental.
Certificado de reconocimiento de disminución. El
reconocimiento oficial de la situación de discapacidad
en cualquiera de sus grados establecidos es un requisi-
to indispensable para acceder a algunas de las acciones
sociales establecidas en cada comunidad autónoma. El
certificado de reconocimiento de discapacidad es un
documento acreditativo de la condición de discapaci-
dad. Indica el diagnóstico y el grado de disminución
expresado en porcentaje y expedido por los equipos
establecidos en cada territorio y sus centros de aten-
ción a las personas con discapacidad. En el caso de las
personas afectadas por una demencia, permite aco-
gerse a algunas medidas de protección (por ejemplo,
pensión no contributiva por invalidez, beneficios fisca-
les, reconocimiento tarjeta estacionamiento para per-
sonas con movilidad reducida, otras ayudas y servicios
dirigidas a las personas con discapacidad…). Su nor-
mativa viene descrita en el Real Decreto 1971/1999,
de 23 de diciembre, sobre el procedimiento para el re-
conocimiento, declaración y calificación del grado de
•	Arrieta E, Fernández L Guía de atención al paciente con
demencia en Atención Primaria. Junta de Castilla y León.
Gerencia Regional de Salud, 2007; 39-40.
•	Atención especializada [página en Internet]. Barcelona:
Departament de Salut. Ser­vei Català de la Salut. Generalitat
de Catalunya. [consultado 9 octubre 2009]. Dispo­nible en:
http://www10.gencat.cat/catsalut/esp/servcat_especialitzada.htm.
•	Atención sociosanitaria [página en Internet]. Barcelona:
http://www10.gencat.cat/catsalut/esp/servcat_sociosanitaria.htm.
•	Declaración de Alma-Ata. Conferencia Internacional sobre
Atención Primaria de Salud convocada por la Organización
Mundial de la Salud (OMS). Alma-Ata (ac­tualmente
Kazajstán); 6-12 septiembre 1978. Disponible en:
http://www.paho.org/Spanish/dd/pin/alma-ata_declaracion.htm.
•	Fantova F. Los sistemas de servicios sociales en España: intento
de caracterización. Boletín CIES, 2004; 21.
•	Ley 39/ 2006, 14 diciembre, de promoción de la autonomía
(LAPAD). Art. 24.
•	Real-Decreto ley 20/ 2012, 13 julio, de medidas para garantizar la
estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad (BOE
Nº 168, de 14.07.2012).
•	www.imserso.es/Interpresent2/groups/imserso/documents/binario/
guiapresta2013.pdf.

References: Real Decreto 
 resolución 
	Artículo 223
	Artículo 1732

Resolución 
 Real Decreto