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Timestamp: 2019-03-20 19:40:21+00:00

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Irlanda – Prevención de Riesgos Laborales – CEOE
Seleccione una categoríaAspectos generalesAmbito aplicaciónAdministraciones Públicas competentesDefinicionesDerechos y deberes del empresarioDerechos y deberes de los trabajadoresEvaluación de riesgosPlanificación de la actividad preventivaOrganización de la actividad preventivaAuditoríasFormaciónInformaciónConsulta y participaciónVigilancia de la saludMedidas de emergencia (primeros auxilios, lucha contra incendios, evacuación, riesgo grave o inminente)Coordinación de actividades empresarialesInfracciones y sancionesNotificación/investigación de AT y EEPPTrabajo de menoresTrabajadores temporalesTrabajadoras embarazadasTrabajadores especialmente sensibles y/o minusválidosTrabajadores autónomosLocales e instalacionesLugares y locales de trabajoLocales e instalaciones de incendiosInstalaciones eléctricasEspacios confinadosATEXEquipos de trabajoMáquinas específicasEquipos de protección individualManipulación manual de cargasPantallas de visualización de datosAgentes químicosAgentes físicos (ruido, vibraciones, temperatura…)Agentes biológicosAmianto, PVC, SíliceRadiaciones ionizantes/no ionizantesRiesgos ergonómicosRiesgos psicosocialesVacunacionesAsistencia sanitaria en el viaje y destinoSeguridad ciudadanaCondiciones sanitariasRiesgos meteorológicos y de condiciones naturales del país (terremotos, lluvias torrenciales…)Seguridad vialAspectos culturales y de educaciónTrámites
La legislación general en materia de seguridad y salud en el trabajo se introdujo por primera vez en Irlanda en 1989, coincidiendo con la entrada en vigor de la Directiva 89/391/CEE (Directiva Marco).
Se trata de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005, siendo ese año cuando la norma experimentó una importante adaptación. Sigue siendo en la actualidad la principal norma en vigor en materia de seguridad y salud ocupacional.
La otra gran norma que aplica en el país y que desarrolla a la anterior es el Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007. En ella se regulan aspectos como los requisitos que deberán cumplir los locales de trabajo, equipos de trabajo y máquinas, así como las obligaciones atribuidas a la figura del empresario en cuanto a la prevención de riesgos específicos como la exposición a agentes físicos, químicos, riesgos ergonómicos, etc.
Otras normas que aplican en el país en materia de seguridad y salud ocupacional son:
• Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Exposición al amianto), del 21 de julio de 2006.
• Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Agentes Biológicos), del 2013.
• Ley de Productos Químicos (Chemicals Act), del 15 de julio de 2008.
• Ley de Productos Químicos (Chemicals Act, Amendment) (enmienda), del 10 de diciembre de 2010.
Estrategia Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo
La última Estrategia Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo aplicó para el periodo 2013-2015. Esta estrategia ha sido desarrollada por la alta dirección de la Autoridad de Seguridad y Salud en el Trabajo (Health and Safety Authority) bajo la dirección de una Junta Tripartita formada por una representación de empresarios, trabajadores y otras organizaciones.
+D2071Los cinco puntos clave de la Estrategia Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo son:
• Apoyar a las empresas en el cumplimiento de sus obligaciones legales de una manera práctica y razonable.
• Lograr un alto nivel de cumplimiento en materia de seguridad, salud, bienestar y protección frente a riesgo químico.
• Apoyar al Ministro en el desarrollo de un marco normativo sólido, proporcional y operativo.
• Colaborar con organizaciones nacionales e internacionales.
• Realizar sus funciones con un alto nivel de desempeño y respeto hacia el contribuyente irlandés.
En la República de Irlanda, la norma de referencia en materia de seguridad y salud en el trabajo es la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005. Esta ley aplica a todos los empresarios, trabajadores por cuenta propia y empleados asalariados en todos los lugares de trabajo. Asimismo, también establece disposiciones que aplican a los diseñadores, fabricantes y proveedores que desempeñan una actividad laboral.
Además de este amplio ámbito de aplicación, el artículo 6 de la norma establece que la misma es también de aplicación en cárceles y centros de detención, siempre que el trabajo de los presos sea compatible con la custodia, el buen orden y la seguridad de la población. Por otra parte, el mismo artículo establece que las obligaciones contenidas en la norma también aplican a los miembros de las Fuerzas Armadas, excepto en determinados casos (ejercicio de funciones operativas en el mar, operaciones de ayuda al poder civil…etc.).
En Irlanda, existen una serie de organismos públicos cuyas funciones se enmarcan, bien de forma exclusiva o no, dentro del ámbito de la seguridad y salud en el trabajo. Se enumeran los principales:
• Departamento de Empleo, Empresa e Innovación (Department of Jobs, Enterprise and Innovation): Es el máximo organismo en materia de empleo en el país. Su misión es fomentar la creación de un empleo de alta calidad hacia la consecución del pleno empleo, mediante el apoyo a una base empresarial competitiva, promoviendo un contexto fiscal favorable que favorezca el empleo y promoviendo mercados justos y competitivos. La División de Asuntos Sociales constituye el departamento de referencia en materia de seguridad y salud en el trabajo.
• Ejecutivo de Seguridad y Salud para Irlanda del Norte (Health and Safety Executive for Northern Ireland, HSENI: Organismo público, equivalente al Health and Safety Executive inglés, si bien su ámbito y funciones aplican al territorio de Irlanda. Ambos organismos son los reguladores de la seguridad y salud laboral en Reino Unido. Cuenta con 26 delegaciones municipales dentro de su ámbito que contribuyen a promover el conocimiento y a facilitar la comprensión de las obligaciones legales en la materia.
• Autoridad de Seguridad y Salud en el Trabajo (Health and Safety Authority):Se trata del organismo de derecho público nacional que ostenta la responsabilidad de asegurar a los trabajadores del país, tanto por cuenta propia como por cuenta ajena, frente a los riesgos derivados del trabajo. También se encarga de vigilar el cumplimiento de la normativa en materia de seguridad y salud laboral, realizar funciones de promoción de la prevención de accidentes, acciones divulgativas en la materia y otras funciones de asesoramiento en todos los sectores de actividad. También es el organismo de referencia en cuanto al control del cumplimiento de la normativa REACH y de la Directiva SEVESO II, entre otras normas en materia de higiene industrial.
La normativa de Irlanda en materia de seguridad y salud en el trabajo incorpora la definición de los principales términos relacionados con la materia. Dichas definiciones vienen estipuladas en la Sección 2 de la Parte 1 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005.
Debido a la amplia gama de definiciones que incorpora dicha Ley, se indican seguidamente las principales:
• Accidente: Aquél que surge a causa del trabajo y durante el mismo, y que ocasiona a l apersona lesiones personales.
• Autoridad: Se emplea este término en la norma para designar a la autoridad laboral (Health and Safety Authority).
• Artículo: Término ampliamente utilizado en la normativa y que puede designar lo siguiente:
o Cualquier planta, máquina, maquinaria, electrodomésticos, aparatos, herramientas o cualquier otro equipo de trabajo para el uso (ya sea exclusivamente o no) por parte de los trabajadores.
o Cualquier artículo diseñado para su uso como componente de cualquier planta, máquina, maquinaria, electrodoméstico, aparato, equipo de trabajo, herramienta o cualquier otro equipo de trabajo.
o Cualquier otro producto utilizado por las personas en el trabajo.
• Código de Práctica: Se trata de un documento en el que se establecen buenas prácticas en materia de seguridad y salud laboral. Algunas de ellas están aprobadas por la Autoridad Laboral del país y tienen efecto vinculante.
• Empleado: Se trata de una persona que realiza una actividad laboral bajo un contrato de trabajo. Incluye en esta definición a empleados fijos y temporales.
• Empresario: Persona para la que un trabajador desarrolla su actividad profesional bajo las condiciones de un contrato de trabajo. El término también hace referencia a aquellas personas que, si bien no son empresarios, controlan y dirigen los trabajos que se vengan desarrollando.
• Suceso peligroso: Se trata de un acontecimiento que surge de la realización de una actividad laboral en el lugar de trabajo y que puede resultar en:
o La caída, vuelco, explosión, descarga eléctrica o mal funcionamiento de los equipos de trabajo.
o El derrumbe o colapso parcial de cualquier edificio o estructura en construcción o en uso como lugar de trabajo.
o La liberación no controlada, una fuga o el incendio de cualquier sustancia.
o Un incendio que afecte a cualquier persona, sustancia, material o infraestructura.
o Cualquier contacto no intencional con materiales explosivos.
• Lugar de trabajo: Hace referencia a cualquier espacio, centro de trabajo o parte del mismo en el que se desarrolla una actividad laboral.
• Vigilancia de la salud: significa la revisión periódica, con el fin de proteger la salud y la prevención de enfermedades derivadas del empleo, de la salud de los empleados, de manera que las variaciones adversas en su salud que pueden estar relacionados con las condiciones de trabajo se puedan identificar lo más pronto posible.
En la República de Irlanda, las responsabilidad atribuidas a la figura del empresario en materia de seguridad y salud en el trabajo vienen legalmente establecidas en el Capítulo I de la Parte 2 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005.
Tal y como dispone el artículo 8 de dicha Ley, el empresario deberá garantizar, en la medida en que sea razonablemente posible, la seguridad, la salud y el bienestar en el trabajo de sus empleados. Este deber general de protección de concreta en lo siguiente:
• Asegurar la realización del trabajo de tal manera que se garantice, en la medida en que sea razonablemente posible, la seguridad, la salud y el bienestar en el trabajo de sus empleados.
• La gestión y la realización de actividades de trabajo de tal manera que se evite, en la medida en que sea razonablemente posible, cualquier conducta o comportamiento que pueda poner la seguridad, la salud o el bienestar en el trabajo de sus empleados en peligro.
• En cuanto a los lugares de trabajo:
o El diseño, suministro y mantenimiento de los lugares de trabajo en unas condiciones que contribuyan a una realización del trabajo segura y sin riesgos para la salud de las personas.
o El diseño, suministro y mantenimiento de medios seguros de acceso y salida de los lugares de trabajo.
o El diseño, suministro y mantenimiento de instalaciones, máquinas o cualquier otro elemento que sean seguros y sin riesgos para la salud.
• Garantizar, dentro de lo razonablemente posible, la seguridad y la prevención de riesgos para la salud en el trabajo de sus empleados, en relación con el uso de cualquier producto o sustancia, así como a la exposición al ruido, vibraciones, radiaciones o cualquier otro agente físico.
• Proporcionar unos sistemas de trabajo de forma que se planifiquen, organicen, apliquen, mantengan y se revisen siempre que sea necesario en beneficio de la seguridad y salud de los trabajadores.
• Proveer y mantener instalaciones para el bienestar del personal, llevando a cabo los arreglos que resulten necesarios.
• Proporcionar la información, enseñanza, formación y el control (sobre el conocimiento adquirido por los trabajadores) a fin de proteger la seguridad y salud de la plantilla.
• Determinar e implementar las medidas de seguridad, salud y bienestar necesarias para la protección de los trabajadores, a través de una identificación de los peligros existentes, una evaluación de los riesgos y una declaración de seguridad (equivalente a la planificación de la actividad preventiva como la conocemos en España).
• Teniendo en cuenta los principios jerárquicos de la actividad preventiva, cuando los riesgos no pueden ser eliminados ni controlados mediante otros medios, proporcionar a los trabajadores los equipos de protección individual y la ropa de trabajo adecuados para la seguridad y salud de los trabajadores.
• Preparar y revisar, según proceda, planes y procedimientos adecuados que contengan las consignas de actuación en casos de emergencia.
• Informar a la Autoridad Laboral sobre los accidentes e incidentes peligrosos ocurridos en el seno de su empresa.
• Hacerse con los servicios de una persona competente (ya sea mediante una relación laboral o mercantil) para que lleve a cabo las gestiones que resulten necesarias para la protección de la seguridad, salud y bienestar de los trabajadores.
En ningún caso, el cumplimiento de estas obligaciones atribuidas al empresario por Ley puede acarrear coste económico alguno a la figura del trabajador.
En cuanto a las responsabilidades en materia de seguridad y salud que corresponden a la figura de los trabajadores, éstas vienen legalmente definidas en el artículo 13 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005.
Tal y como dispone dicho artículo, el empleado debe en su puesto de trabajo:
• Cumplir con las disposiciones legales pertinentes y tomar las precauciones razonables para proteger su propia seguridad, salud y bienestar, así como la de cualquier otra persona que pudiera verse afectada por sus acotos u omisiones en el trabajo.
• Asegurarse de que el trabajador no se encuentra bajo los efectos de ninguna sustancia en la medida en que pueda propiciarle un estado alterado de consciencia que pueda suponer un peligro para su seguridad, salud y bienestar, así como la de otros.
• Siempre que sea requerido de forma razonable por parte de su empresario, someterse a pruebas adecuadas, razonables y proporcionadas encaminadas a detectar la presencia de sustancias tóxicas, siempre bajo la tutela de un médico titulado y competente, con capacidad para prescribir.
• Cooperar con el empresario o cualquier otra persona en materia de seguridad y salud laboral, a fin de cumplir con sus respectivas obligaciones legales.
• No ejercer una conducta indebida y otros comportamientos que pudieran poner en peligro su seguridad, salud y bienestar, así como la de otros.
• Asistir a las sesiones formativas en materia de seguridad y salud ocupacional organizadas por la empresa, así como participar en las evaluaciones destinadas a verificar el grado de conocimiento del trabajador en materia preventiva.
• Con respecto a la información y formación percibida por parte del empresario, hacer un correcto uso de cualquier material o sustancia previstos para su uso por parte del trabajador, como parte del proceso productivo, a fin de proteger su seguridad, salud y bienestar. Se incluye en esta consideración el correcto uso de los equipos de protección individual y ropa de trabajo.
• Informar al empresario, o a cualquier persona adecuada y designada para ello, en caso de materializarse alguna de la siguientes situaciones:
o Cualquier trabajo que se esté llevando a cabo en unas condiciones tales que represente un peligro para el trabajador que ejecuta dichas labores y para otras personas que pudieran verse afectadas.
o Cualquier defecto en el lugar de trabajo, los sistemas de trabajo, así como cualquier artículo o sustancia que pueda poner en peligro la seguridad, la salud o el bienestar en el trabajo del empleado o la de cualquier otra persona.
o Cualquier contravención de las disposiciones legales pertinentes, que pueda poner en peligro la seguridad, la salud y el bienestar en el trabajo del empleado o la de cualquier otra persona.
En la República de Irlanda, la evaluación de riesgos constituye una de las principales obligaciones atribuidas a la figura del empresario en materia de seguridad y salud en el trabajo. Dicho deber vienen principalmente desarrollados en el artículo 19 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005.
Tal y como establece dicho artículo, todo empresario deberá identificar los peligros existentes en el lugar de trabajo bajo su control, evaluar los riesgos que presentan dichos peligros y estar en posesión de una evaluación escrita (conocida en el país como “risk assessment”) de los riesgos para la seguridad, la salud y el bienestar en el trabajo de sus empleados, así como la de otros empleados o grupos de empleados que pudieran estar expuestos a riesgos inusuales u otros, en virtud de las disposiciones legales pertinentes.
A efectos de llevar a cabo una evaluación de riesgos en virtud de lo anteriormente comentado, el empresario deberá tener en cuenta los trabajos que se desarrollen en el lugar de trabajo, teniendo en cuenta las disposiciones legales que apliquen a las actividades que se vengan desarrollando en el centro.
La evaluación del riesgo deberá ser revisada por el empresario siempre que se dé alguna de las siguientes circunstancias:
• Se haya producido un cambio sustancial en las condiciones de trabajo que impliquen que el contenido de la evaluación no se corresponda con la realidad de la empresa.
• Exista cualquier otra razón o condición que hagan de la evaluación un documento que ya no sea válido.
En Irlanda, la planificación de la actividad preventiva se lleva a cabo a través de un documento denominado “safety statement” (declaración de seguridad), cuya regulación se encuentra en el artículo 20 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005.
Tal y como establece dicho artículo, todo empresario está obligado a preparar, o delegar la preparación, de la mencionada declaración de seguridad, la cual deberá basarse en la relación de riesgos profesionales previamente identificados y la evaluación de la magnitud de dichos riesgos.
Toda declaración de seguridad deberá disponer de los siguientes elementos mínimos:
• La identificación y evaluación de los riesgos laborales existentes.
• Las medidas preventivas y de protección adoptadas, así como los recursos proporcionados para la protección de la seguridad, salud y bienestar en el lugar de trabajo.
• Los planes y procedimientos a seguir, así como las medidas que deberán aplicarse, en caso de una emergencia o peligro grave e inminente.
• Los derechos de sus empleados en materia de seguridad, salud y bienestar en el trabajo, incluida la cooperación con el empleador y las personas que ostentan responsabilidad en materia de seguridad, salud y bienestar en el trabajo.
• El nombre y puesto de trabajo de cada persona responsable de la realización de una o más acciones contenidas en la declaración de seguridad.
• Las disposiciones adoptadas con respecto a la designación de los representantes de seguridad y de consulta y participación, incluyendo los nombres de los representantes de seguridad y de los miembros del comité de seguridad, en caso de existir éste.
Cuando se realicen tareas específicas en el lugar de trabajo que supongan un riesgo grave para la seguridad, la salud o el bienestar de los trabajadores, el empresario deberá proporcionar a los empleados expuestos ante tal riesgo un extracto de la declaración de seguridad en el que se aborde de forma específica la gestión preventiva de dicho riesgo grave, debiendo este extracto contener la determinación del riesgo identificado, la evaluación del mismo, y las medidas de prevención y protección a adoptar para la eliminación o control del riesgo en cuestión.
En cuanto a las circunstancias que derivan en la necesidad de revisar la declaración de seguridad, encontramos las siguientes:
• Cambio significativo en las condiciones de trabajo.
• Cualquier razón que implique que el contenido de la declaración de seguridad ya no sea válido, teniendo en cuenta las condiciones de trabajo actuales.
• Por orden de un inspector de trabajo, en caso de haber detectado algún defecto de forma o en cuanto al contenido de la declaración de seguridad. En estos casos, se proporciona al empresario un margen de 30 días para solventar las deficiencias detectadas por el inspector.
En Irlanda, la regulación en cuanto a la organización de la gestión de la seguridad y salud ocupacional en el seno de las empresas la encontramos regulada principalmente en el artículo 18 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005.
Tal y como dispone el artículo 18 de la norma, el empresario deberá, a efectos de cumplir con sus obligaciones en materia de seguridad y salud laboral, designar a una o más personas competentes para llevar a cabo las funciones exigidas a la figura del empresario vía normativa.
Estas personas deberán contar con una formación adecuada para el desempeño de dicha responsabilidad, en función de la tipología y naturaleza de los riesgos presentes en la empresa. Asimismo, deberán gozar de un tiempo dentro de su jornada laboral, sin pérdida de remuneración alguna, que resulte suficiente para el ejercicio de sus funciones en materia preventiva. Además, el empresario deberá poner a disposición de éstos los medios necesarios para el ejercicio de su actividad, en relación con el tamaño de la empresa, número de trabajadores y su distribución a lo largo del lugar de trabajo.
En el caso de que las personas designadas por el empresario no cuenten con la formación ni experiencia necesarios para gestionar debidamente los riesgos profesionales presentes en el lugar de trabajo, el empresario podrá hacerse valer de la colaboración con profesionales o servicios externos. En este caso, deberá facilitar a estos medios externos de forma obligatoria la siguiente información:
• Aquellos factores de riesgo susceptibles de afectar negativamente a la seguridad, salud y bienestar de los trabajadores.
• Los riesgos para la seguridad, la salud y el bienestar existentes, así como las medidas y actividades de protección y prevención implementadas en el lugar de trabajo.
• Las medidas establecidas para la evacuación de los empleados y de otras personas que pudieran encontrarse dentro del centro de trabajo, así como el listado de los miembros responsables de la aplicación del plan.
• Información acerca de la plantilla de trabajadores que operan en el centro, distinguiendo aquellos trabajadores fijos de aquéllos otros que no lo son.
No se han identificado requisitos legales en cuanto a la obligación de realizar auditorías de los Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo.
En Irlanda, todo empresario cuenta con el deber de formar a sus trabajadores en materia de seguridad y salud ocupacional. La regulación de dicho deber figura en el artículo 10 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005.
Tal y como se dispone en la norma, el empresario deberá asegurar que:
• La instrucción, capacitación y supervisión se proporciona en una forma, modo y en un idioma tales que permitan una correcta comprensión del contenido por parte del trabajador.
• Los empleados deberán recibir durante su tiempo de trabajo y sin pérdida de remuneración alguna, la capacitación sobre seguridad, salud y bienestar, incluyendo en este sentido la información e instrucciones sobre tareas específicas que deba realizar el empleado y las medias preventivas a adoptar.
• Tener en cuenta la capacitación de cada uno de sus trabajadores de forma previa a la asignación de tareas o puestos de trabajo.
La formación en materia de seguridad y salud deberá ser dinámica, adaptándose a los cambios que vayan produciendo en la empresa y que generen nuevas condiciones de trabajo y, por lo tanto, posibles nuevos riesgos profesionales. Segú proceda, la formación a los trabajadores deberá ir repitiéndose periódicamente. Además, el empresario deberá formar a los trabajadores siempre que se dé alguno de los siguientes supuestos:
• En la contratación.
• Cambio de puesto de trabajo.
• Introducción de nuevos equipos de trabajo y sistemas de trabajo, así como los cambios que se hubieran producido en los ya existentes.
• Introducción de nuevas tecnologías.
Por otra parte, cada empresario deberá asegurarse de que las personas ajenas a la empresa pero que vayan a efectuar tareas en su centro de trabajo reciben instrucciones relativas a los riesgos presentes en el lugar de trabajo, a fin de proteger la seguridad, salud y bienestar de dichas personas.
Por último, en caso de que el empresario se haga valer de los servicios de un trabajador temporal, deberá velar por que éste recibe una formación adecuada al puesto que vendrá a ocupar, del mismo modo que ocurre con el resto de trabajadores.
En Irlanda, el deber del empresario de informar a sus trabajadores en materia de seguridad y salud viene regulado en el artículo 9 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005.
Tal y como establece el artículo 9 de la norma, cada empresario deberá proporcionar a sus empleados información destinada a proteger su seguridad, salud y bienestar en el trabajo. Esta información deberá darse de una forma y modo adecuados, y en un lenguaje que sea comprensible para la persona a la quese está informando.
En cuanto al contenido del que deberá constar la información proporcionada por el empresario, ésta es:
• Los riesgos para la seguridad, la salud y el bienestar en el trabajo, previamente identificados y plasmados en la evaluación de riesgos.
• Las medidas de protección y prevención que deben tomarse en materia de seguridad, salud y bienestar en el trabajo, en virtud de las disposiciones legales pertinentes en relación con el lugar de trabajo y cada tarea específica a realizar en el lugar de trabajo.
• Los nombres de las personas designadas con algún rol en situaciones de emergencias, así como el nombre de los delegados de personal con los que cuente la empresa.
Esta información deberá ser igualmente proporcionada al personal externo que acceda al centro de trabajo para realizar alguna actividad.
Por otra parte, la norma también especifica la información que el empresario deberá proporcionar a los trabajadores temporales que vayan a realizar una actividad laboral para él, aportando especificaciones en función de si se trata de un trabajador temporal procedente de un servicio de empleo temporal o no.
En Irlanda, una de las responsabilidades asignadas a la figura del trabajador en materia de seguridad y salud en el trabajo consiste en facilitar al conjunto de trabajadores el derecho a ser consultados, así como participar, en aquellas cuestiones relacionadas con su seguridad, salud y bienestar. La regulación de dicho deber viene dispuesta en la Parte 4 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005.
Tal y como dispone el artículo 25 de la norma, los empleados tienen el derecho a elegir y designar periódicamente a un representante de seguridad, o más de uno de mutuo acuerdo con el empresario, para representar a los trabajadores en materia preventiva y canalizar su derecho de participación y consulta.
Las funciones atribuidas por la norma a esta figura de representación son las siguientes:
• Inspeccionar la totalidad o parte del lugar de trabajo previo aviso al empresario, o de forma inmediata en caso de haberse producido un accidente, suceso peligroso o bien haberse materializado una situación de riesgo grave e inminente.
• Investigar los accidentes e incidentes peligrosos, siempre que no interfiera en el cumplimiento de las obligaciones generadas al empresario al producirse una situación de este tipo.
• Previo aviso al empresario, investigar el objeto de una denuncia relativa a las condiciones de trabajo y de seguridad y salud presentada por uno o más trabajadores.
• Acompañar al inspector de trabajo durante el desarrollo de una visita ordinaria (que no venga motivada por la materialización de un accidente de trabajo).
• Acompañar a los inspectores de trabajo en las entrevistas individuales a trabajadores que estimen necesarias.
• Formular al empresario consultas formuladas por los trabajadores en materia de seguridad y salud ocupacional.
• Recibir asesoramiento e información por parte de los inspectores sobre las cuestiones relativas a la seguridad, la salud y el bienestar en el lugar de trabajo.
El empresario y el representante de seguridad deberán pactar el cronograma establecido para la revisión de la evaluación de riesgos y de la ejecución de las acciones planificadas en la declaración de seguridad (ver apartado 9, Planificación de la Actividad Preventiva).
Por último, siempre que se vaya a desarrollar una visita por parte de un inspector de trabajo, el empresario está obligado a informar al representante de seguridad sobre la fecha y hora de dicha visita, a efectos de que pueda desarrollar debidamente alguna de las funciones previamente comentadas.
En Irlanda, los requisitos generales en cuanto a la vigilancia del estado de salud de los trabajadores vienen regulados en los artículos 22 y 23 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005.
Tal y como establece el artículo 22 de la norma, todo empresario debe garantizar la vigilancia de la salud de sus trabajadores, la cual deberá ser apropiada en función de los riesgos profesionales a los que éstos estén o vayan a estar expuestos. La vigilancia de la salud tiene como objeto determinar el grado de aptitud de los trabajadores para la realización de las tareas a realizar.
Por otra parte, el artículo 23 de la Ley dispone que un empresario puede exigir de la realización de un reconocimiento médico a fin de verificar el grado de aptitud del trabajador, el cual deberá someterse al mismo de forma obligatoria.
Asimismo, deberá garantizar que los trabajadores que realizan una actividad que puede generar un riesgo grave a consecuencia de la falta de aptitud del trabajador, se someten a los reconocimientos médicos de forma oportuna.
En los casos en los que el médico del trabajo dictamine que un empleado no reúne las condiciones físicas necesarias para realizar las actividades de trabajo a él encomendadas, deberá notificar al empresario dicha resolución, informando sobre la misma también al trabajador.
Asimismo, el trabajador está obligado a informar al empresario en caso de que detecte o sospeche que presenta una limitación física o mental para el desarrollo del trabajo que pueda suponer un peligro para su seguridad y salud, así como la de otras personas.
En Irlanda, el deber del empresario de gestionar de forma preventiva las posibles situaciones de emergencia que pudieran darse en el centro de trabajo viene regulado de forma general en el artículo 11 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005.
Tal y como establece el artículo 11 de la Ley, cada empresario ostenta la responsabilidad de preparar y revisar planes y procedimientos adecuados que contengan las medidas que deberán aplicarse en caso de materializarse una situación de riesgo grave e inminente.En este sentido, el empresario es requerido a:
• Proporcionar las medidas necesarias que deberán adoptarse en el lugar de trabajo en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación de los empleados y de cualquier otra persona presente en el lugar de trabajo. Para ello, deberán tenerse en cuenta la naturaleza de los trabajos que se llevan a cabo en el centro de trabajo y el número de empleados que en él operan.
• Organizar los medios de comunicación necesarias con los servicios exteriores de emergencia, en particular con respecto a los primeros auxilios, asistencia médica de urgencia, salvamento y lucha contra incendios.
• En relación con los planes y procedimientos de emergencia:
o Designar a las personas responsables de aplicar dichos planes, procedimientos y medidas.
o Asegurar que el número de estos empleados, su formación y los equipos disponibles para ellos son los adecuados, teniendo en cuenta el tamaño de la empresa y los riesgos específicos en relación al lugar de trabajo.
En caso de materializarse una situación de riesgo grave e inminente, el empresario deberá:
• Tan pronto como sea posible, informar a todos los trabajadores afectados del riesgo y de las medidas adoptadas o por adoptar para proteger la seguridad y salud de los trabajadores.
• No exigir la reanudación de los trabajos en caso de que la situación de riesgo grave e inminente aún no haya sido solventada, a excepción de casos puntuales contenidos en plan de emergencias.
• Garantizar que, en ausencia de orientación o instrucción adecuada, y teniendo en cuenta el conocimiento de los empleados y los medios técnicos a su disposición, los trabajadores puedan adoptar medidas apropiadas por iniciativa del empleado para minimizar las consecuencias del peligro, siempre que la adopción de dichas medidas no constituya un riesgo grave para el propio trabajador. Un ejemplo sería dotar al empleado con los medios y conocimientos necesarios para extinguir un conato de incendio.
• Cuando la situación de riesgo grave e inminente no pueda evitarse, el empresario deberá tomar las medidas oportunas para facilitar que los trabajadores puedan paralizar su actividad y evacuar el centro de trabajo de una forma ágil y segura. En ninguno de estos casos un trabajador podrá ser penalizado por el hecho de haber abandonado su puesto de trabajo.
Por último, si en el centro de trabajo existen áreas específicas de especial riesgo (zona ATEX, espacio confinado…) el empresario deberá garantizar que solo los empleados que hayan recibido las instrucciones adecuadas tienen acceso a dichas áreas.
Tal y como establece en su artículo 12 la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005, todo empresario tiene el deber de gestionar y llevar a cabo su actividad de forma que se garantice que los trabajadores presentes en el centro de trabajo, tanto los del propio empresario como los trabajadores externos pertenecientes a otras empresas, están debidamente protegidos contra los riesgos profesionales existentes en el centro de trabajo.
Además de este deber de protección extendido al personal ajeno a la empresa, el artículo 21 de la misma Ley establece algunas obligaciones que deberán ser cumplidas en aquellos casos en los que exista concurrencia de dos o más empresas en un miso centro de trabajo.
Tal y como dispone dicho artículo, cuando los empresarios comparten un mismo centro o lugar de trabajo, éstos deberán:
• En relación con la seguridad, salud u bienestar de los trabajadores, cooperar en el cumplimiento y aplicación de sus respectivas obligaciones legales.
• En relación a la naturaleza de los trabajos que se vayan a realizar:
o Coordinar sus acciones en lo relativo a la prevención de riesgos profesionales y, en general, a la protección de la seguridad, salud y bienestar de sus respectivos empleados.
o Informar a sus respectivos trabajadores, así como a sus representantes (si los hubiere) de los riesgos para la seguridad, salud y bienestar derivados de la actividad laboral, teniendo en cuenta en este sentido aquéllos riesgos que pudieran venir motivados de la situación de concurrencia.
En Irlanda, las sanciones atribuibles al empresario en materia de seguridad y salud en el trabajo vienen legalmente dispuestas en el artículo 78 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005.
Tal y como establece dicho artículo, la contravención de las obligaciones legales en materia de seguridad y salud puede dar lugar a las siguientes sanciones:
• Sanción económica no superior a 3.000€, pena de prisión no superior a 6 meses, o ambas.
• En caso de sentencia condenatoria, el margen sancionados se amplía hasta los 3.000.000€ y a la privación de libertad por un tiempo que puede llegar hasta los 2 años.
Cabe comentar que se trata de sanciones máximas, cuya magnitud dependerá de la vulneración legal cometida, de las consecuencias de dicho quebrantamiento legal, del número de personas afectadas, etc.
En el caso de producirse una denuncia que deriva en un proceso judicial, el empresario puede acarrear con otros costes si se demuestra su culpabilidad (gastos de representación de ambas partes, costes derivados de la constatación y recaudo de pruebas (mediciones, visitas…etc.).
En Irlanda, la materialización de un accidente de trabajo puede comportar la obligación del empresario de notificar a la Autoridad Laboral dicha circunstancia. Este deber viene regulado en el artículo 59 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Aplicación General) del 1993.
Tal y como establece dicho artículo, la persona a cargo del centro de trabajo o de la actividad comercial, industrial o empresa en general, es la responsable de emitir la comunicación del accidente de trabajo a la autoridad laboral (Health and Safety Authority), a fin de que ésta tenga constancia del hecho y pueda proceder a realizar la investigación del accidente en caso de considerarlo conveniente.
Aun así, no todos los accidentes de trabajo generan la obligación de notificar tal hecho. Se enumeran seguidamente aquellos accidentes de trabajo que sí que generan la obligación de comunicar:
(i) Lesiones generales que involucren a trabajadores empleados y por cuenta propia: Los accidentes en los que una persona se lesiona en un lugar de trabajo y no puede realizar su trabajo normal durante más de 3 días consecutivos, sin contar el día del accidente, son de notificación obligatoria.
(ii) Accidentes de tráfico que involucren a empleados y trabajadores por cuenta propia: Estos accidentes son de notificación obligatoria si la persona se lesionó mientras conduce o monta en el vehículo en el curso del trabajo, y no puede realizar su trabajo habitual durante más de 3 días consecutivos, sin incluir el día del accidente.
(iii) Lesiones generales que involucran a terceras personas: Los accidentes relacionados con un lugar de trabajo o una actividad laboral cuando una persona ajena a la empresa requiere tratamiento de un médico son de notificación obligatoria.
En cuanto a al forma en la que debe realizarse el reporte de los accidentes de trabajo, existen dos vías: o bien se realiza la comunicación desde el portal web de la Health and Safety Authority, o bien se envía el Formulario IR1 en formato físico a la delegación del organismo. Este formulario no está disponible en internet, debiendo obtenerlo llamando a los teléfonos 1890 289 389, o si la llamada se efectua desde fuera de Irlanda, al +353 1 6147000.
El ordenamiento jurídico de la República de Irlanda establece disposiciones específicas en cuanto a la protección de la seguridad, salud y bienestar de los trabajadores menores durante el ejercicio de su actividad laboral.
Su regulación viene establecida en el Capítulo 1 de la Parte 6 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007.
Tal y como establece el artículo 166 del Reglamento, el empresario que incorpore los servicios de un trabajador menor deberá:
• Llevar a cabo una evaluación de riesgos antes de la incorporación del menor y cada vez que se produzca un cambio importante en el lugar de trabajo que pueda afectar a la seguridad o la salud del menor.
• Sin perjuicio de lo anterior, evaluar cualquier riesgo para la seguridad o la salud del menor que pudiera surgir con motivo de:
o Su falta de experiencia, falta de conciencia de los riesgos o la falta de madurez del trabajador.
o Cualquier actividad que pueda suponer un riesgo de exposición nociva a los agentes biológicos y químicos físicos especificados en la parte A del Anexo 7 del propio Reglamento.
o La realización de los trabajos y procedimientos especificados en la parte B del Anexo 7 del propio Reglamento.
• Adoptar y poner en práctica las medidas de prevención y protección necesarias para evitar o minimizar los riesgos previamente identificados.
• Tener en cuenta los siguientes aspectos a la hora de realizar la evaluación de riesgos a los que está expuesto el menor:
o El equipamiento y el diseño del lugar de trabajo y del puesto de trabajo.
o La naturaleza, el grado y la exposición a cualquier agente físico, químico o biológico presente en el lugar de trabajo.
o La forma, el alcance y uso de los equipos de trabajo por parte del trabajador.
o La disposición de los procesos de trabajo y de las operaciones de trabajo.
o La formación, instrucción y nivel de supervisión que conviene proporcionar al trabajador menor, en función de la magnitud de los riesgos.
• Informar al trabajador menor sobre cualquier riesgo identificado y de las medidas de protección adoptadas, debiendo informar también a los padres del trabajador menor o a sus tutores legales.
Limitaciones al empleo de menores
Tal y como establece el artículo 145 del mismo Reglamento, un empresario no podrá emplear a un trabajador menor cuando la evaluación de riesgos indique:
• Que el trabajo va más allá de la capacidad física o psicológica del niño o el joven en cuestión.
• Que el trabajo implica una exposición nociva a agentes tóxicos, cancerígenos, causantes de alteraciones genéticas hereditarias o de daño para el feto, o que de cualquier otra forma pueda provocar una afectación crónica en la salud del empleado menor.
• Que el trabajo implica una exposición dañina a radiaciones.
• Que el trabajo implica el riesgo de accidentes que no pueden ser totalmente evitados por el trabajador debido a su falta de conocimiento y experiencia.
• Que el trabajo expone al trabajador menor a un riesgo para su salud derivado de la exposición a frío o calor extremo, ruido o vibraciones.
En la República de Irlanda, los trabajadores temporales tienen los mismos derechos y obligaciones que el resto de trabajadores asalariados.
El fundamento jurídico de dicha afirmación lo encontramos en el punto (3) del artículo 8 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005. Dicho punto dispone de manera literal que “cualquier obligación impuesta a la figura del empresario en relación a la protección de sus empleados se aplicará también en relación con el uso por él de los servicios de un empleado temporal”.
En definitiva, cualquier deber que ostente el empresario en cuanto a la protección de sus trabajadores será igualmente aplicable a los trabajadores que tuviera contratados mediante un contrato temporal.
En Irlanda, las especificaciones legales relativas a la protección de la seguridad y salud del colectivo de trabajadoras embarazadas y lactantes vienen establecidas en el Capítulo 2 de la Parte 6 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007.
Tal y como dispone el artículo 149 del Reglamento, el empresario deberá:
• Evaluar cualquier riesgo para la seguridad o la salud de los empleados, así como cualquier repercusión que pudiera tener sobre el embarazo o lactancia de las mujeres que se encuentren en dicha situación. Para ello, deberán determinarse la naturaleza, el grado y la duración de la exposición a agentes o condiciones de trabajo que pudieran representar un riesgo para la trabajadora y el feto o recién nacido.
• Adoptar las medidas preventivas y de protección necesarias para garantizar la seguridad y la salud de dichas trabajadoras y evitar cualquier posible efecto sobre el embarazo o la lactancia.
Dentro del deber de evaluar, el empresario deberá velar por que se realizan las acciones siguientes:
• Evaluar cualquier riesgo para la seguridad o la salud que pueda derivarse de la exposición de una empleada embarazada a un agente o condiciones de trabajo que figuran en la parte B del Anexo 8 del Reglamento.
• Evaluar cualquier riesgo para la seguridad o la salud que pueda derivarse de la exposición de una empleada en periodo de lactancia a un agente o condiciones de trabajo que figuran en la parte C del Anexo 8 del Reglamento.
• Garantizar que no se obliga a ninguna empleada a realizar tareas consideradas de riesgo, según lo previamente evaluado, para este colectivo de trabajadoras.
Por otra parte, en cuanto a las medidas de prevención y protección, el empresario deberá:
• Ajustar temporalmente las condiciones de trabajo o las horas de trabajo, o ambos, a efectos de evitar una exposición nociva para la trabajadora, siempre que se dé una de estas dos circunstancias:
o La evaluación de riesgos revela un riesgo para la seguridad o la salud de una empleada, o cualquier posible efecto adverso sobre el embarazo o la lactancia.
o Que no es factible garantizar la seguridad o la salud de tales empleadas a través de otras medidas de protección colectiva e individual.
En aquellos casos en los que la modificación de las condiciones de trabajo o de su horario de trabajo no sea técnicamente posible o no pueda ser exigida por motivos razonables, el empresario deberá tomar las medidas necesarias para proporcionar a la trabajadora otro puesto de trabajo acorde a su situación.
En cuanto al trabajo nocturno, a priori está permitido también para este colectivo de trabajadoras. Ahora bien, si el médico del trabajo que emite el certificado de maternidad desaconseja la realización del trabajo en dicha franja horaria por motivos de salud, el empresario está obligado a reubicar a la trabajadora en un puesto diurno. Si esto último no fuera posible, la trabajadora deberá empezar a disfrutar de su licencia de maternidad.
La Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005, de Irlanda no establece disposición legal alguna relativa a la protección de la seguridad y salud del colectivo de trabajadores que ostenten algún grado de discapacidad. Debemos remitirnos al reglamento que la desarrolla (Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007) para encontrar una referencia en cuanto a la protección de etse colectivo de empleados.
En concreto, es el artículo 25 del mencionado Reglamento el que dispone que el empresario deberá garantizar que los lugares de trabajo estén diseñados y organizados de forma que se tengan en cuenta las limitaciones de movilidad que puedan presentar aquellas personas con algún tipo de discapacidad. En concreto, se establece que se deberán tener especial consideración en lo que respecta a las puertas, pasillos, escaleras duchas, lavabos, retretes y puestos de trabajo utilizados u ocupados directamente por dichas personas.
La normativa de Irlanda en materia de seguridad y salud en el trabajo es sumamente clara con el papel que ejercen los trabajadores por cuenta propia en el ámbito de la prevención de riesgos laborales.
Tal y como estipula el artículo 7 de la Ley de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Act) del 22 de junio de 2005, los trabajadores por cuenta propia deberán atenerse a las obligaciones dispuestas para la figura del empresario. Dicho de otro modo, las disposiciones legales pertinentes a un empresario deberán entenderse como referencias que aplican de igual modo al colectivo de trabajadores por cuenta propia.
Pueden consultarse las obligaciones generales en materia de seguridad y salud ocupacional atribuidas a la figura del empresario en el apartado 6 (Derechos y deberes del empresario).
En Irlanda, los requisitos que deben cumplir los locales e inhalaciones de trabajo a efectos de garantizar la protección de la seguridad y salud de los trabajadores vienen regulados en el Capítulo 1 de la Parte 2 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007. Se enumeran los principales requisitos contenidos en el mencionado capítulo.
El empresario deberá garantizar que los edificios y los lugares de trabajo en ellos presentes cuentan con una estructura y solidez apropiadas a la naturaleza de los trabajos que en ellos vayan a desarrollarse.
Ventilación de los lugares cerrados de trabajo
En cuanto a la ventilación de los locales de trabajo, el empresario deberá garantizar que:
• Se proporciona un caudal de aire fresco suficiente en los lugares de trabajo cerrados, teniendo en cuenta los métodos de trabajo y las presiones físicas a las que se ven expuestos los trabajadores.
• En caso de hacer uso de un sistema de ventilación forzada, velar por que éste se mantiene en buen estado y que cualquier avería se indica mediante un sistema de control.
• En caso de hacer uso de un sistema de aire acondicionado o ventilación mecánica, garantizar que los trabajadores no están directamente expuestos a corrientes de aire molestas.
• Cualquier sustancia o material susceptible de contaminar la atmósfera de trabajo es inmediatamente retirado del centro de trabajo.
Suelos, paredes, techos y tejados de los centros de trabajo
En cuanto a estos elementos estructurales, el empresario deberá garantizar que:
• Los suelos de las dependencias del centro de trabajo carecen de protuberancias peligrosas y huecos o aperturas. En la medida de lo posible, el suelo deberá presentar una tota estabilidad y ser de material no resbaladizo.
• Las superficies de los suelos, paredes y techos de los locales son tales que se pueden limpiar fácilmente.
• El acceso a los techos y falsos techos fabricados con materiales poco resistentes no está permitido, a menos que:
o Se proporcionen los equipos necesarios para asegurar que los trabajos a efectuar en techos y falsos techos pueden desarrollarse sin poner en entredicho la integridad física de los trabajadores.
o Se coloquen señales de advertencia adecuadas (de conformidad con lo regulado en el Capítulo 1 de la Parte 7 del mismo Reglamento) en los puntos de acceso.
• En el caso de las paredes transparentes o traslúcidas, y particularmente en cuanto a paredes de vidrio, éstas no podrán ser colocadas en vías de circulación dentro de la empresa.
Por otra parte, los requisitos que deberán reunir los lugares y locales de trabajo, especialmente a lo concerniente a la higiene y bienestar de los empleados, vienen regulados de igual modo en algunos artículos contenidos en el Capítulo 1 de la Parte 2 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007.
Requisitos generales de bienestar.
A efectos de contribuir a un nivel adecuado de bienestar de los trabajadores a su cargo, el empresario deberá garantizar que:
• Todos los lugares de trabajo se mantienen en un estado limpio y se evitan acumulaciones de suciedad, basura y otros residuos a través de procedimientos adecuados y con una frecuencia adecuada.
• El suelo de cada puesto y lugar de trabajo es limpiado mediante un procedimiento adecuado con la frecuencia necesaria para mantener un nivel adecuado de seguridad y salud.
• En aquellos casos en los que el tipo de trabajo que se viene realizando permita la adopción por parte del trabajador de una posición sentada, el empresario deberá:
o Proporcionar y mantener instalaciones adecuadas para sentarse.
o En caso de no resultar práctico, poner a disposición de los trabajadores otros medios con los cuales puedan apoyarse durante la realización de sus tareas.
• Proporcionar un suministro suficiente de agua potable, con puntos convenientemente ubicados y accesibles para todo el personal.
• Proporcionar y mantener instalaciones adecuadas para que los trabajadores tengan la opción de calentar y tomar su comida, o bien que los trabajadores dispongan de otras instalaciones adecuadas para tales fines.
Salas y áreas de descanso.
El empresario deberá garantizar que los empleados a su cargo disponen de un local de descanso o zona de descanso apropiada y de fácil acceso, excepto en oficinas o lugares de trabajo similares que proporcionan relajación durante los descansos. Las áreas y salas de descanso deberán ser acordes al número de trabajadores y al tipo de actividad realizada.
Instalaciones sanitarias y de aseo
El empleador deberá proporcionar, mantener y conservar en un estado adecuado de limpieza:
• Instalaciones sanitarias y de aseo para el uso de los empleados adecuadas.
• Un número suficiente de retretes y lavabos, con agua corriente caliente y fría en las inmediaciones de las estaciones de trabajo, salas de descanso, vestuarios y duchas de las habitaciones de la vivienda.
• El uso separado de los mismos o de lavabos para hombres y mujeres, cuando así se requiera por razones de decoro.
• Duchas suficientes y adecuadas para los empleados, cuando en función de los trabajos a realizar y de los riesgos asociados sean requeridas.
• Facilitar el acceso entre las duchas de las habitaciones de la vivienda o de lavabos donde son separadas de los vestuarios.
En Irlanda, los requisitos que deberán reunir los locales en cuanto a las instalaciones de detección y extinción de incendios vienen regulados de forma general en la Parte 2, Capítulo 1, artículo 13 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007.
Tal y como establece dicho artículo, el empresario deberá garantizar que los locales de trabajo bajo su responsabilidad cuentan con el equipamiento necesario en materia de lucha contra incendios, así como detectores de incendios y sistemas de alarma, teniendo en cuenta:
• Las dimensiones y el uso de los edificios.
• Los equipos de trabajo presenten en el local.
• Las características físicas y químicas de las sustancias involucradas en el proceso productivo.
• El número máximo de personas que pueden estar presentes en el centro de trabajo.
En cuanto a los medios de extinción, éstos deberán ubicarse a lo largo de las dependencias de los locales de trabajo, ser suficientes en número y cumplir con los siguientes requisitos:
• Ser fácilmente accesible y fáciles de usar.
• Estar debidamente señalizados, en consonancia con lo dispuesto en el Capítulo 1 de la Parte 7 del mismo Reglamento.
Todos los equipos de detección y lucha contra incendios deberán ser periódicamente inspeccionados y mantenidos con la frecuencia necesaria para asegurarse de que está en buen estado de funcionamiento, a través de una persona competente que realice dichas revisiones.
En Irlanda, la regulación de la protección de la seguridad y salud de los trabajadores frente a los peligros derivados de la presencia y utilización de instalaciones eléctricas viene establecida principalmente en la Parte 3 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007.
Tal y como dispone el artículo 75 de la norma, esta parte del Reglamento aplica a todas aquellas personas que diseñan, instalan, mantienen, usan o que están en posesión de una instalación eléctrica, parte de la misma o bien de una red eléctrica.
Se indican seguidamente algunas de las responsabilidades atribuidas a la figura del empresario en este sentido:
• Garantizar que todos los equipos e instalaciones eléctricas están diseñadas, construidas, instaladas, mantenidas, protegidas y utilizadas de forma tal que no supongan un peligro para los trabajadores expuestos.
• Velar por que todos los equipos e instalaciones eléctricas, incluyendo tableros de distribución de tomas de corriente, transformadores y conexiones, están adecuadamente protegidos contra la entrada de humedad o de partículas y los impactos previsibles.
• Aquellos equipos o instalaciones que puedan estar ubicados en ambientes adversos o peligrosos (daños mecánicos, factores climatológicos, atmósfera inflamable o explosiva…etc.) son construidos, instalados, mantenidos y modificados de forma tal que se evite el peligro derivado de la exposición.
• Velar por que todo equipo eléctrico está debidamente identificado y marcado.
• Garantizar que todas las partes activas que puedan causar peligro están adecuadamente cubiertas con material aislante.
• Aplicar medidas preventivas de contactos eléctricos tales como puesta a tierra, desconexión automática del suministro eléctrico u otros métodos.
La Parte 3 del Reglamento establece otras obligaciones en cuanto a la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de estos equipos e instalaciones, así como otras especificaciones en relación a equipos portátiles o a las pruebas e inspecciones a los que deberán ser sometidos de forma regular estos equipos.
En Irlanda, los requisitos en cuanto a la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados del trabajo en espacios confinados vienen dispuestos en el Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo (Espacios Confinados), del 31 de agosto de 2001.
En primer lugar, la Sección 4 de la norma establece las obligaciones que en materia preventiva ostentan el empresario y los trabajadores ante este tipo de trabajos. En cuanto al empresario, éste está obligado a garantizar la seguridad y salud de los trabajadores, tanto propios como externos, que vayan a efectuar trabajos en un espacio confinado bajo su responsabilidad. En cuanto a los trabajadores, éstos deberán coordinarse con el empresario a efectos de facilitar el cumplimiento de sus obligaciones y hacer un buen uso de los equipos y materiales puestos a su disposición para el desarrollo seguro de los trabajos.
Por otra parte, la Sección 5 de la norma dispone los requisitos que deberán cumplirse durante la realización de los trabajos en un espacio confinado:
• En primer lugar, ninguna persona puede adentrarse en un espacio confinado, a no ser que sea estrictamente necesario para el desarrollo de la actividad que deba realizarse, la cual impone la estricta necesidad de entrar en el espacio confinado, al no existir alternativas razonablemente viables.
• Ninguna persona podrá entrar en un espacio confinado hasta que no se hayan identificado y evaluado debidamente los riesgos que presenta el área de trabajo en cuestión.
• De igual modo, y previamente a la entrada en el espacio confinado, el empresario deberá haber planeado, organizado, realizado y mantenido un procedimiento de trabajo que garantice el desarrollo del mismo de una forma segura.
• Previamente a la realización del trabajo, los empleados que vayan a realizar un trabajo en el espacio confinado deberán haber sido debidamente informados e instruidos sobre las características particulares del espacio confinado y sobre el procedimiento de trabajo establecido y comentado en el punto anterior.
En Irlanda, las obligaciones atribuibles a la figura del empresario en cuanto a la protección de la seguridad y salud de los trabajadores que trabajen en zonas ATEX, o que puedan verse afectados por los riesgos profesionales a ellas asociados, vienen dispuestas en la Parte 8 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007.
Tal y como establece el artículo 169 del Reglamento, cuando una atmósfera explosiva está o puede estar presente, bien de forma permanente o no, en un lugar de trabajo, el empresario deberá realizar una evaluación adecuada y apropiada de los riesgos derivados de dicha atmósfera explosiva, teniendo en cuenta para ello:
• El número de trabajadores afectados, teniendo en cuenta las circunstancias.
• La probabilidad de que se formen atmósferas explosivas y de que persistan.
• La probabilidad de que las fuentes de ignición, incluidas las descargas electrostáticas, puedan originarse en el lugar de trabajo.
• Las instalaciones, las sustancias empleadas, los procesos de trabajo y sus posibles interacciones.
• La magnitud de los efectos previstos.
• Cualquier lugar que son o pueden ser conectados a través de aberturas a los lugares en los que puedan formarse atmósferas explosivas.
• Cualquier otra información de seguridad adicional que resulte necesaria con el fin de completar la evaluación de riesgo.
Una vez realizada la evaluación de riesgos, el empresario deberá:
• Preparar un documento de protección contra explosiones, lo antes posible y antes del inicio de los trabajos.
• Revisar este documento siempre que el lugar de trabajo, equipos de trabajo o la organización del trabajo sufran cambios importantes.
• Incluir este documento, o hacer referencia al mismo, en la declaración de seguridad.
• Asegurar que el documento de protección contra explosiones es puesto a disposición a cada uno de los empleados afectados.
En cuanto al documento de protección contra explosiones, éste deberá incluir como mínimo los siguientes elementos:
• La determinación y evaluación del riesgo de explosión.
• El detalle de las medidas preventivas y de protección diseñadas para evitar y controlar el riesgo de explosión.
• Clasificación de las zonas ATEX.
• La declaración de que los equipos de trabajo, incluyendo los dispositivos de alarma y extinción de incendios, están diseñados y son operados teniendo en cuenta el riesgo de explosión existente.
• Medidas que deberán ser aplicadas en caso de que se dé una situación de concurrencia de empresas en el centro de trabajo.
La norma también establece otras obligaciones en cuanto a la formación en materia preventiva que deberá brindarse a los trabajadores que operen en este tipo de áreas de trabajo, a la necesidad de emitir permisos de trabajo a fin de restringir el acceso a dichas áreas, EPIS, ropa de trabajo y otras especificaciones en materia de coordinación de actividades empresariales.
Los principales requisitos que deberán cumplir en Irlanda los equipos de trabajo a fin de garantizar la protección de la seguridad y salud de los trabajadores, así como las obligaciones del empresario relacionadas con dicha protección, vienen regulados de forma general en el Capítulo 2 de la Parte 2 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007.
Las obligaciones atribuibles al empresario con respecto al uso de equipos de trabajo vienen dispuestas en el artículo 28 del Reglamento y son las siguientes:
• Garantizar que cualquier equipo de trabajo puesto a disposición para el uso por parte de los empleados cumple con los requisitos a él aplicables y contenidos en la normativa nacional y comunitaria.
• En la selección de los equipos, tener en cuenta las condiciones específicas de trabajo, las características y los riesgos en el lugar de trabajo teniendo en cuenta la seguridad y la salud de los empleados y los riesgos adicionales que plantea el uso de estos equipos de trabajo.
• Velar por que se toman las medidas necesarias para que el equipo sea correctamente instalado, ubicado y adecuado al trabajo que vaya a llevarse a cabo, de forma que su uso no constituya un peligro para los usuarios del equipo.
• En caso de no ser posible evitar dichos riesgos, el empresario deberá implementar las medidas preventivas necesarias (protecciones, apantallamientos, alejamiento del foco de riesgo, EPIS…) para controlar los mismos.
• Garantizar que existe espacio suficiente alrededor del equipo, especialmente si cuenta con parte móviles.
• En el caso de que un equipos de trabajo constituya un riesgo específico para la seguridad o salud de los trabajadores, el empresario deberá:
o Restringir el uso del equipo al número estricto y necesario de trabajadores.
o En los casos de trabajos que implican reparaciones, modificaciones, mantenimiento…de dichos equipos de trabajo, garantizar que los trabajadores que vayan a desarrollar dichas operaciones están debidamente formados para ello.
• Tener en cuenta aquellos factores de riesgo ergonómico que pudieran sobrevenir a consecuencia del uso de los equipos (movimientos repetitivos, posturas forzadas…etc.).
• Asegurar que existen uno niveles de iluminación adecuados al trabajo que se vaya a desarrollar con o sobre los equipos de trabajo.
• Proteger debidamente aquellas partes de los equipos que pudieran ser sometidas a temperaturas extremas.
• Asegurar que los equipos están dotados con las advertencias y señales indispensables para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores.
• Garantizar que el equipo de trabajo es el adecuado y se encuentra en buen estado, a fin de evitar que el equipo se sobrecaliente, provoque un incendio, emane gases, polvo, vapores u otras sustancias nocivas para la salud de los empleados.
• Observar las instrucciones del fabricante para las operaciones de montaje y desmontaje de la máquina, y en ausencia de éstas, establecer procedimientos de trabajo seguros para el desarrollo de estas tareas.
Además de los requisitos incluidos en el apartado anterior y aplicables alos equipos de trabajo en general, el mismo Capítulo 2 de la Parte 2 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007, establece otras especificaciones que aplican a equipos y máquinas específicos.
Se incorpora seguidamente un índice normativo en el que se detalla la ubicación, dentro del Reglamento, de algunas obligaciones que aplican de forma exclusiva a aquellos empresarios que cuenten con equipos de trabajo concretos:
• Parte 2, Capítulo 2, artículo 39: Carretillas elevadoras.
• Parte 2, Capítulo 2, artículo 40: Equipos de trabajo automotores.
• Parte 2, Capítulo 2, artículo 42: Equipos de elevación de cargas (general).
• Parte 2, Capítulo 2, artículo 43: Grúas.
• Parte 2, Capítulo 2, artículo 45: Equipos de elevación de cargas o personas.
• Parte 2, Capítulo 2, artículo 46: Ascensores y montacargas.
• Parte 2, Capítulo 2, artículo 50: Equipos para la elevación de cargas no guiadas.
• Parte 2, Capítulo 2, artículo 56: Grúas Derrick
En Irlanda, una de las obligaciones atribuidas a la figura del empresario en materia de seguridad y salud en el trabajo consiste en proporcionar a sus empleados los equipos de protección individual (EPI) necesarios para su adecuada protección. La regulación de este deber viene establecida en el Capítulo 3 de la Parte 2 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007.
Tal y como dispone el artículo 62 del Reglamento, el empresario deberá garantizar que se suministran los equipos de protección personal para el uso de los empleados cuando los riesgos en el lugar de trabajo no han podido ser evitados o suficientemente limitados por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas, métodos o procedimientos de organización del trabajo.
En este sentido, el empresario deberá velar por que los elementos equipos de protección individual cumplen con los requisitos europeos de conformidad en cuanto a su diseño y fabricación.
Antes de elegir cualquier equipo de protección personal, el empresario deberá llevar a cabo una evaluación para determinar el grado de idoneidad en cuanto al suministro de los EPIs a los trabajadores. Esta evaluación deberá contener lo siguiente:
• Un análisis y evaluación de los riesgos actuales que no pueden evitarse por otros medios.
• La definición de las características que el equipo de protección personal debe reunir para ser eficaz contra los riesgos anteriormente indicados, teniendo en cuenta también posibles riesgos que pudieran derivarse del propio uso del EPI.
• Comparar las características de los EPIs disponibles en cuanto al grado de protección que ofrecen.
Siempre que sea necesario el uso de un equipo de protección individual, el empresario deberá determinar las condiciones de uso de dichos equipos, en función de la gravedad del riesgo, la frecuencia de la exposición, las características del puesto de trabajo y la adecuación de los equipos de protección individual a las características físicas del usuario.
El empresario deberá asegurar que el equipo de protección personal sólo se utiliza para los fines previstos. Cuando sea necesario para un trabajador el uso simultáneo de más de un equipo de protección personal, el empresario deberá garantizar que tales equipos de protección sean compatibles entre sí y mantengan su eficacia.
La norma también establece otras obligaciones en cuanto al uso de los equipos de protección individual, su mantenimiento y la formación e información que deberá brindarse a los portadores de los equipos.
En Irlanda, la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de las tareas que implican la manipulación manual de cargas viene regulada en el Capítulo 4 de la Parte 2 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007.
Las obligaciones atribuidas al empresario vienen definidas en el artículo 69 del Reglamento, siendo éstas:
• Adoptar las medidas de organización adecuadas, o utilizar los medios apropiados, en particular equipos mecánicos, para evitar la necesidad de la manipulación manual de cargas por parte de los empleados.
• Cuando la necesidad de la manipulación manual de cargas no se puede evitar, tomar las medidas de organización adecuadas, utilizar los medios adecuados o proporcionar a los empleados otros medios adecuados con el fin de reducir el riesgo que implica la manipulación manual de dichas cargas.
• Si la necesidad de manipulación manual de cargas no se puede evitar, organizar los puestos de trabajo de una manera tal que dicha manipulación se realice de la forma más segura y saludable posible, debiendo para ello:
o Tener en cuenta los factores de riesgo para la manipulación manual de cargas especificadas en el Anexo 3 del Reglamento, evaluar las condiciones de seguridad y salud del tipo de trabajo necesario y tomar las medidas adecuadas para evitar o reducir el riesgo, en particular dorsolumbar, para los empleados.
o Asegurar que los grupos de riesgo particularmente sensibles (TES) están protegidos contra cualquier peligro que afecten de manera específica en relación con la manipulación manual de cargas y de los factores de riesgo individuales, teniendo en cuenta los factores de riesgo establecidos en el Anexo 3.
o Asegurar que se tienen en cuenta las capacidades del trabajador previamente a su ubicación en un puesto de trabajo en el que vaya a desarrollar tareas de manipulación manual de cargas.
o Tener en cuenta las posibles limitaciones físicas que pudiera presentar el trabajador para la realización de dichas tareas, teniendo en cuenta el grado de aptitud médica del trabajador, previo reconocimiento médico.
o Informar a los trabajadores sobre el peso de las cargas a manipular y, en los casos en los que la carga sea irregular, del centro de gravedad de la carga a transportar.
En Irlanda, la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados del trabajo con pantallas de visualización de datos viene regulada en el Capítulo 5 de la Parte 2 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007.
Tal y como establece el artículo 72, relativo a las obligaciones específicas del empresario, éste deberá:
• Asegurarse de que el uso general del equipo no sea una fuente de riesgo para el empleado.
• Realizar un análisis del puesto de trabajo con el fin de evaluar las condiciones de seguridad y salud que se dan en él, especialmente en lo que respecta a los posibles riesgos para la vista, problemas físicos y problemas de estrés mental y, sobre la base de la evaluación, tomar las medidas apropiadas para remediar cualquier riesgo identificado. Para ello, deberán tenerse en cuenta también el posible efecto combinado de los riesgos identificados y los requisitos mínimos establecidos en el Anexo 4 del mismo reglamento.
• Planificar las actividades de los trabajadores de modo que el trabajo diario en el equipo se interrumpa periódicamente por medio de pausas o cambios de actividad que reduzcan la carga de trabajo en la pantalla de visualización.
• Proporcionar información a los empleados en relación con las medidas preventivas a aplicar en cada uno de los puestos de trabajo.
• Facilitar formación a los empleados en el uso de los equipos de forma previa al inicio de los trabajos, y siempre que la organización del trabajo sufra modificaciones sustanciales.
Asimismo, siempre que exista una modificación importante en cuanto a las condiciones de trabajo que afecten a los puestos de trabajo con pantallas de visualización de datos, deberá realizarse una revisión de la evaluación de riesgos concerniente a estos puestos.
En Irlanda, existen dos normas principales mediante las cuales se regula la protección de los trabajadores frente a los riesgos asociados a la exposición de los trabajadores a agentes químicos:
Ambas leyes constituyen el cuerpo regulatorio principal por el que se regula la prevención del riesgo químico y son conocidas en el país como “the Chemical Acts 2008 & 2010” (las leyes de productos químicos 2008 y 2010.
El objetivo principal de las Actas de 2008 y 2010 es el de facilitar la aplicación de determinados reglamentos de la UE sobre productos químicos. En particular:
• Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas (REACH).
• Clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas (CLP) (Reglamento Nº 1272/2008).
• Reglamento Nº 689/2008, relativo a la exportación e importación de productos químicos peligrosos en el marco del Convenio de Rotterdam.
• Reglamento sobre Detergentes Nº 648/2004.
Las disposiciones de estos Reglamento de la UE son directamente aplicables en Irlanda. Además, las leyes también prevén la elaboración de normas complementarias, así como reglamentos para transponer la llamada Directiva “Seveso III” sobre el control de riesgos de accidentes graves en los que intervengan sustancias peligrosas. Las leyes también establecen las autoridades nacionales que hacer cumplir el Reglamento de la UE y prevé la cooperación entre las autoridades nacionales y la de otros Estados miembros de la UE.
Por otra parte, desde junio del año 2015 entró en vigor la Ley de Químicos (Control del Riesgo de Accidentes Graves en el que intervienen Sustancias Peligrosas), del 1 de junio de 2015. El propósito de este Reglamento, que se ha concebido bajo las Leyes Químicas de 2008 y 2010, es incorporar “la Directiva 2012/18 / UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 4 de julio de 2012, relativa al control de los riesgos de accidente con sustancias peligrosas, más conocida como Directiva SEVESO III).
Por último, comentar que el etiquetado de los productos y materiales químicos deberá hacerse siempre en idioma inglés, tal y como vienen establecido en la Ley de Sustancias Químicas (Reglamento CLP) Reglamento de 2011 (SI No. 102 de 2011), el cual entró en vigor el 2 de marzo de 2011.
En Irlanda, la regulación de la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición a agentes físicos viene establecida principalmente en la Parte 5 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007.
El Capítulo 1 de la Parte 5 del Reglamento hace referencia al control de la exposición del ruido ocupacional. Tal y como dispone el artículo 123 de la norma, los valores límite de exposición y aquellos que dan lugar a una acción son los siguientes:
• Valores límite de exposición: LEX, 8h = 87 dB (A) y Ppico = 140 dB (C) en relación con 20 microPa.
• Valores superiores que dan lugar a una acción: LEX, 8h = 85 dB (A) y Ppico = 137dB (C) en relación con 20 microPa.
• Valores inferiores que dan lugar a una acción: LEX, 8h = 80 dB (A) y Ppico = 135 dB (C) en relación con 20 microPa.
Las obligaciones del empresario en cuanto a la protección de los trabajadores frente al ruido vienen dispuestas en el artículo 124 del Reglamento y son:
• En consulta con los empleados o sus representantes, hacer una adecuada y apropiada evaluación de los riesgos derivados de dicha exposición.
• Llevar a cabo medidas apropiadas para determinar los niveles de ruido ocupacional a los que los trabajadores están expuestos.
• Llevar a cabo, de manera competente y a intervalos adecuados, las mediciones que resulten necesarias, garantizando que el muestreo es representativo de las condiciones de trabajo diarias.
• Garantizar que los métodos de medición de adaptan a las condiciones de trabajo prevalentes, a la duración de la exposición y a las características propias de los aparatos de medición.
A efectos de evaluar los riesgos, el empresario deberá tener en cuenta lo siguiente:
• El nivel, tipo, y duración de la exposición, incluida la exposición al ruido de impacto.
• Los valores límite de exposición previamente obtenidos.
• Los efectos de la exposición al ruido en los empleados que muestren una especial sensibilidad ante este tipo de riesgo profesional.
• El posible efecto sinérgico derivado de la exposición conjunta al ruido y a otros riesgos tales como vibraciones o exposición a determinadas sustancias.
• Los posibles efectos indirectos sobre los empleados derivados de la interacción del ruido con señales de advertencia u otros sonidos que pudieran producirse a lo largo de la jornada de trabajo.
• Otros aspectos descritos en la norma y que inciden en la magnitud del riesgo.
A lo largo de la Parte 5 del Reglamento se regulan otros aspectos concernientes a la prevención y control del ruido ocupacional, así como de la exposición a vibraciones mano-brazo y cuerpo entero.
En Irlanda, las obligaciones atribuidas a la figura del empresario en relación a la protección de la seguridad y salud de sus trabajadores frente a los efectos derivados de la exposición a agentes biológicos vienen reguladas en el Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Agentes Biológicos), del 2013. Esta norma repele las anteriores normas sobre la materia, que databan del 1994 y del 1998.
En cuanto a las obligaciones del empresario en dicha materia, éstas vienen estipuladas en la Sección 2 de la Parte 5 del Reglamento y son las siguientes:
• En el caso de que existan trabajadores expuestos a agentes biológicos, o que pudiera darse el caso probable de que así fuera, el empresario deberá evaluar dichos riesgos, siguiendo las instrucciones dispuestas en las Secciones 7, 16 y 17 de la misma norma.
• Evitar el uso de un agente biológico perjudicial, si la naturaleza de la actividad así lo permite, mediante su sustitución por un agente biológico que, por sus condiciones de uso o cualquier otro factor, no sea peligroso o resulte menos peligroso que el anterior.
• Evitar la exposición de los empleados a un agente biológico cuando los resultados de la evaluación de riesgos determinen que existe un riesgo para la salud y seguridad de los empleados.
• Cuando los resultados de la evaluación de riesgos determinen que no es posible evitar la exposición al agente biológico en cuestión, el empresario deberá aplicar medidas de prevención destinadas a reducir la magnitud del riesgo.
• Cuando los resultados de la evaluación del riesgo determinen que existe exposición a un agente biológico de grupo 1, garantizar la aplicación de los principios de seguridad e higiene en el trabajo.
• Proporcionar información y formación a los empleados, así como facilitar su consulta, en todo lo relativo a la prevención de los riesgos derivados de la exposición a agentes biológicos.
• Proporcionar a los trabajadores los equipos de protección individual y la ropa de trabajo necesarios, según lo regulado en la Sección 10 del Reglamento.
• Proporcionar, según lo dispuesto en la Sección 12, un control médico adecuado al conjunto de trabajadores laboralmente expuestos.
• Establecer y mantener las precauciones de seguridad, así como los procedimientos de actuación en caso de emergencia, de acorde con lo regulado en la Sección 13 del Reglamento.
• Cumplir con las obligaciones de notificación a la autoridad laboral reguladas en la Sección 14 de la norma.
• Mantener un listado de los trabajadores que estén expuestos a uno o más a gentes biológicos pertenecientes a los grupos 2, 3 y 4; incluyendo la información mínima de estos registros que se detalla en la Sección 15 del Reglamento.
En Irlanda, la regulación en cuanto a la protección de la seguridad y salud de los trabajadores con motivo de la exposición a partículas del amianto viene establecida en el Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Exposición al amianto), del 21 de julio de 2006.
El artículo 5 de la norma establece las obligaciones atribuidas a la figura del empresario en cuanto a la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición al amianto. En concreto, se disponen como requisitos del empresario las siguientes:
• Evaluar el riesgo para la seguridad y salud resultantes de una actividad en la que un empleado esté o pueda estar expuesto en su lugar de trabajo al polvo de materiales que contengan amianto, determinando para ello la naturaleza y el grado de exposición de cualquier empleado a polvo procedente de amianto o de materiales que contengan amianto, así como establecer las medidas necesarias que se deben tomar para garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores.
• Cuando la exposición de un empleado es esporádica y de baja intensidad, y cuando se desprende de los resultados de la evaluación de los riesgos que el valor límite de exposición al amianto en el aire de la zona de trabajo no será superado, el empresario quedará exento del deber de vigilar el estado de salud de sus trabajadores y de emitir la solicitud de licencia por parte de la Autoridad Laboral. No obstante, para ello deberán producirse las siguientes circunstancias:
o Se trate de trabajos de mantenimiento discontinuos en los que solo se trabaje con materiales no friables.
o La retirada se haga respecto de materiales que contengan amianto pero cuyas fibras se encuentren firmemente unidas en una matriz.
o Que las operaciones de encapsulado y sellado se hagan sobre materiales que presenten buenas condiciones.
o Se realicen mediciones de la presencia del contaminante en el aire, así como otras muestras orientadas a determinar si un material contiene fibras de amianto o no.
Por último, en cuanto al valor límite al que se ha hecho referencia en los párrafos anteriores, cada empresario deberá asegurar que ningún empleado esté expuesto a una concentración de amianto en exceso de 0,1 fibras por cm3 como media ponderada en el tiempo de 8 horas (TWA).
Estos y otros requisitos en cuanto a las medidas de prevención y protección son especificadas a lo largo del contenido del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Exposición al amianto), del 21 de julio de 2006.
No se han identificado referencias legales en cuanto a la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición a radiaciones.
En Irlanda, la ergonomía laboral es una especialidad que está fuertemente presente dentro del marco normativo del país en materia de seguridad y salud ocupacional.
El Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007, es la norma en la que se establecen las principales referencias legales en cuanto a la protección de los trabajadores frente a los factores de riesgo de origen ergonómico.
Por un lado, el Capítulo 4 de la Parte 2 del Reglamento regula de forma amplia las condiciones que deberán cumplirse en cuanto a la manipulación manual de cargas, a efectos de minimizar la incidencia negativa que estas tareas puedan tener en la seguridad y salud de los trabajadores.
Por otra parte, el capítulo 5 de la Parte 2 del Reglamento dispone las obligaciones atribuidas al empresario que emplee a personas en el uso de pantallas de visualización de datos, regulándose en este capítulo de la norma los requisitos ergonómicos asociados a estos puestos de trabajo.
Por último, el Reglamento también establece algunos requisitos relativos a la protección de los trabajadores frente a los riesgos ergonómicos en el trabajo, como es el caso, por ejemplo, del Capítulo 2 de la Parte 2, en el que se requiere al empresario evaluar las posibles posturas forzadas que pudieran adoptar sus empleados con motivo del uso de los equipos de trabajo.
Si bien encontramos cierto grado de desarrollo en cuanto a la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de factores estresores de tipo ergonómico, no ocurre lo mismo en el caso de los riesgos psicosociales. De hecho, la única referencia identificado a lo largo de la normativa irlandesa en materia de seguridad y salud laboral la encontramos en el Capítulo 5 de la Parte 2 del Reglamento de Seguridad, Salud y Bienestar (Safety, Health and Welfare at Work Regulations) del 1 de noviembre de 2007.
Tal y como dispone el punto b) del artículo 72 del Reglamento, relativo a las obligaciones del empresario que emplee a trabajadores en el uso de estos equipos, el empresario deberá realizar un análisis del puesto de trabajo con el fin de evaluar las condiciones de seguridad y salud que se dan en él, especialmente en lo que respecta a los posibles riesgos para la vista, problemas físicos y problemas de estrés relacionados con la carga mental y, sobre la base de la evaluación, tomar las medidas apropiadas para remediar cualquier riesgo identificado.
A parte de esta mención en cuanto a la prevención del estrés por carga mental, no se han identificado otras referencias relativas a la gestión de la prevención de los riesgos psicosociales.
Según las fuentes consultadas del Ministerio de Sanidad, Servicio Sociales e Igualdad, no existen vacunaciones que deban haber sido administradas obligatoriamente para poder acceder al territorio nacional de Irlanda.
Au así, sí que se disponen un conjunto de vacunaciones recomendables que se detallan seguidamente:
Tal y como se informa desde el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, Gobierno de España, los servicios sanitarios irlandeses son por lo general aceptables, si bien no cuentan con tantos recursos técnicos como sus homónimos españoles. Los servicios de urgencia de los hospitales (51 en total) del sistema público irlandés (los hospitales privados, con alguna excepción, carecen de ellos) sufren de graves problemas de saturación que a veces imponen largas esperas antes de poder recibir tratamiento.
La mayoría de los fármacos no pueden adquirirse sin receta médica. Los antibióticos se recetan de manera restrictiva. Predominan los fármacos genéricos. Existen escasas farmacias abiertas 24 horas al día. Los medicamentos son más caros que en España.
Los españoles desplazados al territorio nacional de Irlanda podrán tener acceso al sistema sanitario público de Irlanda en las mismas condiciones que la población local, a través de la ostentación de la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE).
La TSE es el documento personal e intransferible que acredita el derecho a recibir las prestaciones sanitarias que resulten necesarias, desde un punto de vista médico, durante una estancia temporal en el territorio del Espacio Económico Europeo (1) o Suiza, teniendo en cuenta la naturaleza de las prestaciones y la duración de la estancia prevista, de acuerdo con la legislación del país de estancia, independientemente de que el objeto de la estancia sea el turismo, una actividad profesional o los estudios.
Cabe tener en cuenta, no obstante, que la TSE no es válida cuando el desplazamiento tenga la finalidad de recibir tratamiento médico, en cuyo caso es necesario que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), o el Instituto Social de la Marina (ISM), emita el formulario correspondiente, previo informe favorable del Servicio de Salud. Tampoco es válida la TSE cuando el interesado traslade su residencia a otro país, en este caso Irlanda.
El hecho de no disponer de la TSE en Irlanda hace que para poder ser asistido por un servicio de urgencia deban abonarse primero 100 euros no reembolsables, además del resto de costes sanitarios derivados de la asistencia por contingencias comunes (en el caso de accidente o enfermedad profesional, el importe sería igualmente abonado por el interesado, si bien posteriormente sería reembolsado por la mutua de accidentes).
Por último, y aun estando garantizado el derecho a la asistencia sanitaria en el país de destino a través de la TSE, se recomienda la contratación d un seguro médico de viaje que dé cobertura al trabajador desplazado durante toda su estancia. Asimismo, se recomienda que este seguro incorpore dentro de su paquete asistencial el reembolso de los gastos devengados de una posible repatriación por motivos sanitarios (accidente grave o fallecimiento).
Según la información extraída de la base de datos del Ministerio de Asuntos Exteriores y cooperación, Gobierno de España, Irlanda presenta unas condiciones de seguridad ciudadana aceptables.
Dublín registra unos índices de criminalidad similares a otras capitales europeas. No obstante, conviene prestar especial atención en las zonas turísticas, así como en zonas muy concurridas, tales como centros comerciales y pubs.
Conviene también prestar especial atención a bolsos y mochilas. Conviene llevarlos sujetos con firmeza, y tomar precauciones al encontrarse en calles y establecimientos muy concurridos, así como en restaurantes y pubs. Se recomienda pasear siempre por zonas transitadas y, siempre que sea posible, evitar circular por zonas solitarias, especialmente de noche.
Las autoridades irlandesas prestan servicio de asistencia a los turistas que son víctimas de delitos a través de la plataforma “Irish Tourist Assistance Service” en horario de lunes a viernes. Dicho servicio, que se encuentra en permanente contacto con las Embajadas, está ubicado en 6-7 Hanover Street East, Dublín 2. Tel.189 365 700 y +353 (0) 1 661 0562. Fax: +353 (0) 1 661 0462.
Asimismo, existe una línea telefónica gratuita de atención a víctimas de delitos “Crime Victims Helpline”. (Tel: 116 006).
Adicionalmente, existe un servicio de asesoría legal gratuita con diversas oficinas en las ciudades principales, denominada “Free Legal Advice Centers” (“FLAC”).
Indicación de zonas de riesgo
• Zona de riesgo alto (evitar): Ninguna.
• Zona de riesgo medio: Conviene tomar especiales precauciones en las zonas comerciales más concurridas de las principales ciudades y, en particular, de Dublín, por la presencia de numerosos carteristas. También son zonas más intensivas en incidentes la de Temple Bar y Portobello (Dublín) por las noches, debido a los frecuentes robos y peleas callejeras, y el norte de Dublín por las noches, especialmente en la zona superior de Parnell Square y en los aledaños de Connolly Station. Pese a que la situación ha mejorado en los últimos años, tradicionalmente ha destacado también la peligrosidad de la localidad de Limerick y sus alrededores, territorios donde tradicionalmente se ha llevado a cabo tráfico de drogas.
• Zonas sin riesgo: Resto del país.
Con carácter general, los servicios sanitarios irlandeses son aceptables pero inferiores a los españoles. Los servicios de urgencia de los hospitales (51 en total) del sistema público irlandés (los hospitales privados, con alguna excepción, carecen de ellos) sufren de graves problemas de saturación que a veces imponen largas esperas antes de poder recibir tratamiento.
Se recomienda a los turistas obtener la tarjeta sanitaria europea en la Seguridad Social española para obtener el derecho a la asistencia sanitaria en el país de destino. La ausencia de la tarjeta sanitaria europea acarrea la necesidad de abonar 100 euros no reembolsables para ser asistido con urgencia.
Por último, se recomienda contratar un seguro médico de viaje que incluya el derecho a la asistencia sanitaria privada en el país y el reembolso de los costes derivados de una posible repatriación sanitaria en caso de accidente grave o fallecimiento.
En Irlanda, no existe riesgo significativo de desastres naturales, si bien conviene tener en consideración algunas medidas de protección ante las abundantes lluvias que se dan cada año a lo largo del territorio irlandés.
En cuanto al clima que se da en el país, éste no presenta temperaturas extremas. Los meses más fríos son enero y febrero, que registran temperaturas medias de entre 4º y 7º. Los más calurosos son julio y agosto, que alcanzan medias de entre 14º y 16º.
Por otra parte, los vientos suelen ser fuertes y las lluvias, como se ha comentado anteriormente, son abundantes: entre 800 y 1.200 litros por metro cuadrado. Conviene tomar precauciones en este sentido, especialmente en zonas rurales alejadas de las localidades más pobladas. El Este es el área menos húmeda de la isla.
Gracias a las reformas en materia de seguridad vial aplicadas por Irlanda en los últimos años, los índices de siniestralidad vial del país han experimentado un descenso prolongado desde el año 1998 hasta la actualidad, hasta el punto de haberse reducido a la mitad el número de accidentes mortales en carretera.
Aun así, algunos de los aspectos propios de la conducción en Irlanda exponen a los usuarios de las carreteras, especialmente a ciudadanos extranjeros, en un mayor grado al riesgo de accidente en carretera. Principalmente por dos motivos: la ubicación del volante en el lado derecho del vehículo y la conducción por el lado izquierdo de la vía. Estas circunstancias han derivado hasta el punto de que algún senador de Irlanda se ha pronunciado en más de una ocasión en favor de un cambio en el sentido de la circulación.
En cuanto al estado de las carreteras, éstas presentan por lo general unas condiciones más que aceptables. Las principales ciudades están conectadas entre sí por una red de autopistas. Sin embargo, las carreteras secundarias son con frecuencia estrechas, accidentadas y de trazo regular, por lo que conviene extremar las precauciones cuando se circula por este tipo de vías.
Por último, comentar que el permiso de conducción español es válido para poder circular por la red de carreteras del país.
Actualmente, la República de Irlanda cuenta con una población de unos 4.581.269 habitantes, de los cuales 1,7 millones aproximadamente residen en la Gran Área de Dublín.
Actualmente, la composición étnica de la población irlandesa sigue la siguiente distribución:
• Europeos: 96,0% (irlandeses 88,8% + otros europeos 7,2%).
• Asiáticos: 1,1% (mayoría de chinos).
• Africanos: 0,8% (mayoría de nigerianos).
• Americanos: 0,5% (mayoría de estadounidenses).
• Australianos y neozelandeses: 0,1%.
• Otros o sin censar: 1,5%
En cuanto al idioma, las lenguas oficiales en el país son el irlandés (Gaeilge), idioma celta nativo, y el inglés, el cual es descrito constitucionalmente como un idioma oficial secundario. Aprender irlandés es obligatorio en la educación, pero el inglés es ampliamente predominante. Las señales públicas son generalmente bilingües y existen también medios nacionales en irlandés.
El Departamento de la Gaeltacht de Asuntos Rurales y Comunitarios de Irlanda estimó en 2003 que alrededor de 1.500.000 personas aseguraban tener conocimiento del idioma. En 2007, de los 4,3 millones de habitantes que poseía la isla, el 40,8% de la población era capaz de hablarlo.
La población perteneciente a comunidades de habla predominantemente irlandesa (los Gaeltacht) se encuentra limitada a apenas unas decenas de miles de personas en bolsas aisladas, principalmente hacia la costa occidental.
En materia de religión, la gran mayoría de la población irlandesa se considera cristiana católica (aproximadamente un 86% de la población del país). Cabe destacar, no obstante, que en los últimos años se ha producido un descenso más que notorio en cuanto a la cantidad de personas que participan de forma activa en actos religiosos. Le siguen a la iglesia católica otras religiones cristianas protestantes y, de forma más recudida, pequeñas comunidades de emigrantes que residen en el país y que profesan el islam y el judaísmo.
A efectos de poder acceder al territorio nacional de la República de Irlanda, el único requisito exigido a los ciudadanos españoles es contar con el DNI o pasaporte en vigor.
Además, la presentación del pasaporte resulta conveniente para realizar gestiones ordinarias, tales como abrir cuentas corrientes en bancos o alquilar viviendas, a fin de agilizar este tipo de trámites.
Todo español, en condición de ciudadano de la Unión Europea, tiene derecho a dirigirse a la República de Irlanda con la intención de trabajar (bien como trabajador autónomo o por cuenta ajena) simplemente a residir, o a estudiar, si se puede acreditar una prueba de que se dispone de los medios económicos suficientes para hacerlo.
Como trabajador autónomo o como asalariado, también se tiene el derecho a un Permiso de Residencia. Este permiso deberá adquirirse durante los 90 primeros días de estancia del ciudadano interesado en el país.
A efectos de su solicitud, el ciudadano interesado deberá personarse, si te encuentra en Dublín, en el Departamento de Inmigración (Harcourt Square, Harcourt Terrace, Dublín 2). Si se encuentra fuera de Dublín deberá hacerlo en la Comisaría de Policía más próxima del Área (Garda Station) en donde se encuentre.
En el momento de registrarse deberá demostrar que se encuentra trabajando como autónomo o trabajador por cuenta ajena. En este último caso, el empresario deberá rellenar parte del formulario de registro. Si es autónomo, deberá mostrar documentos que lo acrediten, tales como el número de IVA o el certificado de la actividad que realiza. En el caso de simplemente residir sin trabajar, en el momento del registro se podrá exigir una prueba que acredite que la persona cuenta con los medios económicos suficientes para poder residir en el país sin la tutela del Estado.
Los permisos de residencia se conceden normalmente por cinco años renovables, a menos que especifique un periodo más corto. En el caso de que se le deniegue el permiso, comentar que existen cauces para apelar la denegación del mismo. La responsabilidad final por los permisos de residencia está con el Ministerio de Justicia.
Por otro lado, sí que se requiere al ciudadano español que vaya a realizar una actividad laboral en el país por primera vez, la solicitud del “PPS number” (número irlandés de la Seguridad Social).
• Cancillería: 17A Merlyn Park, Ballsbridge. Dublín 4.
• Teléfonos: +353 1 269 16 40, +353 1 269 25 97
• Teléfono de emergencia consular: +353 86 174 1318 (únicamente para situaciones de emergencia fuera del horario de atención al público de la Embajada)
• Fax: +353 1 269 18 54
• Mail: emb.dublin@maec.es,emb.dublin.inf@maec.es.
• Sitio web: http://www.exteriores.gob.es/Embajadas/Dublin

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 artículo 145
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 artículo 43
 artículo 45
 artículo 46
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 artículo 123
 artículo 124
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