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Timestamp: 2018-09-20 02:37:28+00:00

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Plan de impulso de la educación infantil 0-3
“La educación es la clave para lograr una verdadera seguridad humana”
Koichiro Matsuura, Director General de la UNESCO (Cuarta Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo de África, 28 al 30 de mayo 2008, Yokohama, Japón.
2. Principios y objetivos de Educa3
3. Una plaza para los niños que lo requieran
4. Educa3 y el compromiso con la calidad
5. Etapa educativa atendida por profesionales
6. Apoyos al desarrollo curricular
7. Participación de las familias
8. Seguimiento de Educa3
Anexo 1. Financiación
Anexo 2. Datos de escolarización
Anexo 3. Normativa legal
Existe un consenso generalizado entre voces expertas para entender el periodo comprendido entre los 0 y los 6 años como una etapa crucial en la vida de las personas. Mejorar la calidad de la educación y favorecer el acceso a ésta de los más pequeños se ha convertido en un objetivo preferente de todos los países miembros de la OCDE, de organizaciones como UNICEF y, desde luego, es una prioridad del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.
La educación en los primeros años de vida tiene una gran influencia sobre el desarrollo personal de niños y niñas, por lo que es necesario garantizar el derecho a la educación de un sector de la población que son los ciudadanos menores de seis años.
La educación es el instrumento más potente del que una sociedad se dota para hacer efectiva la igualdad de oportunidades, para afrontar los retos que plantea el nuevo siglo, para ofrecer a todos las herramientas necesarias para su desarrollo personal. En este sentido, la educación infantil es un factor básico de equidad y es clave para compensar desigualdades de partida, muchas de ellas de origen socioeconómico y cultural, que se traducen en una dificultad de adaptación al sistema educativo y está en la raíz del posterior fracaso escolar.
Por su parte, la Unión Europea hace de la educación una de sus preocupaciones fundamentales y ya en el año 2000, en el marco de la denominada Estrategia de Lisboa, abrió un proceso de iniciativas comunes con el fin de mejorar los resultados educativos, en el que se definieron los objetivos europeos para 2010 en educación y formación. El objetivo estratégico de Lisboa fue formulado del modo siguiente “convertir a Europa en la economía basada en el conocimiento, más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con más cohesión social” (Consejo Europeo de Lisboa año 2000).
España se ha comprometido firmemente a participar en este proceso de mejora de la educación y de las políticas educativas. Los objetivos de la Unión Europea para el 2010 coinciden con el propósito de la LOE de mejorar la educación que se ofrece y los resultados educativos de todos los alumnos. En el proceso de desarrollo de la Estrategia de Lisboa y de la elaboración del Programa Nacional de Reformas de España se han abordado y acordado con las comunidades autónomas los objetivos y puntos de referencia del sistema educativo español en sintonía con los acordados por los países de la Unión Europea para 2010.
El Informe 2007: Objetivos Educativos y Puntos de Referencia 2010[1], establece cuatro puntos de referencia españoles y el primero de ellos es el incremento e la tasa de escolarización en Educación infantil, por considerar la escolarización en edades tempranas es uno de los factores más determinantes para conseguir que los estudiantes alcancen mejores resultados, especialmente cuando los niveles socioeconómicos y culturales de las familias son más bajos. Este Informe parte de la necesidad de ofrecer un número suficiente de plazas pero añade que es necesario ir más allá, estimulando dicha demanda y estableciendo una escolarización efectiva. Para ello, la LOE, en primer lugar, ha establecido la gratuidad del segundo ciclo de Educación infantil y, a través de su Memoria Económica, ha acompañado esta medida de la dotación presupuestaria necesaria para hacerla efectiva. Y, en segundo lugar, insta a las administraciones educativas a promover un incremento progresivo de las plazas del primer ciclo, dotando a esta etapa de verdadero carácter educativo, no sólo asistencial.
La investigación educativa es contundente en este sentido: los primeros años de vida son claves para el desarrollo posterior. En la misma línea se manifiestan todas las rigurosas aportaciones teóricas y prácticas de profesionales del ámbito educativo y el conjunto de organismos internacionales como la ONU, la UNESCO, UNICEF o la OCDE, con declaraciones sobre la importancia de la educación en la infancia[2].
Numerosas investigaciones coinciden en señalar que el origen socioeconómico del alumnado, el nivel educativo de los padres, en particular el de la madre, así como la capacidad económica de la familia, son las variables que encuentran una mayor correlación con la exclusión, el abandono y el fracaso escolar. Así se corrobora tanto en los estudios realizados por el IE (Instituto de Evaluación, dependiente del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte) como en el proyecto PISA, llevado a cabo por la OCDE. Por ello, es esencial prestar una atención prioritaria a la educación infantil que trascienda la mera concepción asistencial.
El marco legislativo con el que contamos apuesta por esta concepción educativa de la atención a la primera infancia. Así, el Título I, sobre las enseñanzas y su ordenación, de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE), define la educación infantil como la etapa educativa, de carácter voluntario, dotada de entidad propia que atiende a niños y niñas desde su nacimiento hasta los seis años, y que tiene como finalidad el contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños. Asimismo, establece que la etapa se ordena en dos ciclos, el primero comprende hasta los tres años y el segundo, desde los tres a los seis años de edad y obliga a los centros a contar desde el primer ciclo con una propuesta pedagógica específica al entender que la infancia es importante en sí misma, y es ineludible contar con un marco educativo que respete y potencie las características propias de la etapa poniendo las bases sobre las que cimentar el resto del sistema educativo.
La Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del Derecho a la Educación, establece en su artículo 14 que todos los centros docentes deberán reunir unos requisitos mínimos para impartir las enseñanzas con garantía de calidad. Estas exigencias, que se refieren tanto a la titulación académica del profesorado como a la relación numérica alumno-profesor, instalaciones docentes y deportivas y número de puestos escolares, deben ser establecidas reglamentariamente por el Gobierno; si bien, en el caso del primer ciclo de la educación infantil, son las Administraciones educativas las encargadas de regular los requisitos que hayan de cumplir los centros que impartan dicho ciclo, relativos, en todo caso, a la relación numérica alumno-profesor, a las instalaciones y al número de puestos escolares.
De lo anterior se desprende que el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, junto con las Administraciones educativas, es responsable de impulsar y favorecer acciones que garanticen los principios, fines y objetivos establecidos, con carácter general, para el conjunto de la etapa de Educación infantil respetando, en todo caso, los principios de autonomía y participación de los centros y de la comunidad educativa recogidos en la legislación vigente.
Educa3 responde a una iniciativa del Gobierno para dar ofrecer una Educación Infantil de calidad que dé respuesta a la necesidad de las familias de obtener una plaza que ayude a conciliar la vida familiar, personal y laboral y, a su vez, vele porque esta demanda sea acorde con las necesidades de los niños y niñas de estas edades.
Una educación infantil de calidad requiere contar con un modelo educativo acorde con las necesidades de los niños y niñas de estas edades y que, a su vez, dé respuesta a las necesidades de las familias ayudando a conciliar la vida familiar, personal y laboral. Para poder satisfacer estas necesidades, se requiere crear puestos escolares suficientes para atender a las demandas familiares, y velar porque estos puestos reúnan los requisitos exigibles para ofrecer un modelo educativo que persiga y favorezca el desarrollo integral de las niñas y niño, el máximo desarrollo de sus potencialidades.
Una Educación infantil de calidad debe tener lugar en instituciones con intencionalidad explícitamente educativa, diseñadas en orden a la consecución de la finalidad última de este ciclo.
La escuela infantil, así concebida, ha de estar basada en los siguientes principios:
§ Una escuela infantil centrada en la primera infancia, con la mirada puesta en el niño menor de 3 años considerando su condición de persona con derechos diversos; una escuela procuradora de bienestar que hace explícito, desarrolla y practica un currículo referido a los logros y aprendizajes significativos para estas edades.
§ Una escuela infantil bien fundamentada, que recoja las aportaciones y frutos de estudios e investigaciones científicas sobre cómo son y cómo aprenden los niños de estas edades y las incorpore a la práctica educativa configurando ambientes estimulantes que inviten a niños y niñas a crecer y a aprender.
§ Una escuela infantil que ponga en práctica una intervención educativa basada en el juego, en la actividad de los niños, en el movimiento, en la manipulación de objetos y en el contacto directo con el entorno, en un clima afectivo de seguridad y confianza.
§ Una escuela infantil en la que los educadores atiendan a cada niña o niño de manera individualizada según sus particularidades y al propio tiempo consideren a cada uno en su dimensión social, colectiva, a través de sus relaciones con otras personas junto a las que crecen, se desarrollan, aprenden y se insertan socialmente.
§ Una escuela infantil integrada en el contexto y participativa. La escuela como lugar de vida, de encuentro y de relaciones entre adultos y niños favoreciendo la corresponsabilidad educativa entre la familia y los educadores y generando prácticas educativas compartidas.
§ Una escuela infantil llevada a la práctica por profesionales de la educación, que tengan la formación inicial que se requiere y que constituyan equipos de trabajo reflexivos y permanentemente actualizados.
§ Una escuela infantil que se adecue a las necesidades de las familias y permita una atención educativa compatible con su organización laboral y personal.
Objetivos de Educa3
§ Ampliar la oferta educativa 0-3.
§ Crear escuelas infantiles que favorezcan que todos los niños y niñas disfruten de bienestar, y tengan la posibilidad de desarrollar sus potencialidades y de aprender.
§ Conseguir que todas las escuelas infantiles ofrezcan experiencias educativas ricas y estimulantes, y que lo hagan en unos espacios adecuados, con medios materiales y con un número suficiente de profesionales bien formados.
§ Lograr una red de escuelas infantiles que dé respuesta a las necesidades. de las familias derivadas de la adecuada integración en el mercado laboral de padres y madres.
En los últimos años se ha producido un fuerte incremento de la demanda de plazas del primer ciclo de Educación Infantil, debido, entre otros aspectos, a factores asociados a la incorporación de la mujer al mercado laboral, al mayor número de familias monoparentales o en las que ambos progenitores trabajan fuera del casa, y, también a la convicción de los beneficios para el desarrollo de los pequeños que una Escuela Infantil puede aportar.
La gratuidad del segundo ciclo de esta etapa ha ido acompañada de una generalización de la escolarización entre los tres y los seis años, de modo que en la actualidad el número de niños escolarizados es prácticamente del 100% en ese ciclo. Esta generalización, junto con otros variados factores asociados a estructuras y usos sociales y al mayor número de familias uniparentales o en las que ambos padres trabajan fuera de casa, ha generado un incremento de la demanda que en este momento supera en muchos lugares a la oferta disponible.
Es, pues, necesario ofrecer un número suficiente de plazas, especialmente si se quiere satisfacer la demanda de las familias que tienen niños menores de tres años. Pero no sólo hay que atender la demanda. En los casos de los niños más necesitados de un clima educativo que palie los efectos de entornos socioeconómicos o culturales desfavorables, los poderes públicos deberán estimular esa demanda y promocionar su escolarización efectiva.
Como se viene sosteniendo, la escolarización en las primeras edades constituye un factor clave para afrontar las necesidades educativas de poblaciones con carencias asociadas a entornos socioculturales desfavorecidos. Por ello, no sólo hay que atender la demanda, sino que los poderes públicos deberán estimular esa demanda y promocionar la escolarización efectiva, sobre todo en el caso de los niños más necesitados de un clima educativo que palie los efectos de entornos socioeconómicos o culturales desfavorables. Para estas poblaciones, entre las que la demanda de plazas que se genera es considerablemente menor, es necesaria una acción decidida que favorezca la escolarización temprana como factor de garantía de una evolución escolar adecuada en las etapas educativas obligatorias.
En este sentido, la LOE ha establecido la gratuidad del segundo ciclo de educación infantil, se han dispuesto los presupuestos correspondientes para hacer efectiva esta gratuidad junto con el mandato a las administraciones educativas de que garanticen una oferta suficiente de plazas para cubrir la demanda real. Además, la LOE insta a las administraciones educativas a que promuevan un incremento progresivo de plazas en el primer ciclo, dotando a esta etapa de un carácter educativo, no sólo asistencial, lo que contribuye a mejorar la calidad de la enseñanza.
En particular, el artículo 15.1 de la LOE, como respuesta a la necesidad de incrementar la oferta, contiene el mandato de que “Las Administraciones Públicas promoverán un incremento progresivo de la oferta de plazas públicas en el primer ciclo. Asimismo, coordinarán las políticas de cooperación entre ellas y con otras entidades para asegurar la oferta educativa en este ciclo...”. Para hacer frente a este mandato, el Gobierno ha adquirido el compromiso de lograr un aumento en el número de plazas de primer ciclo de Educación infantil a lo largo de la actual legislatura, de modo que la demanda de las familias pueda ser atendida.
Hacia una red educativa de atención a la primera infancia
Muchas familias sienten la necesidad de que sus hijos estén atendidos durante su horario laboral y buscan, en primer lugar, ayuda externa que les facilite compatibilizar su jornada laboral con la crianza de sus hijos. A su vez, aun siendo ésta la inicial preocupación, cada vez son más las que se plantean la necesidad de contar con una oferta educativa de calidad que se valora como relevante para el desarrollo de los pequeños. Ambas motivaciones han supuesto un incremento significativo de la demanda que no se acompaña de una oferta suficiente y adecuada de atención educativa a niños y niñas desde los primeros meses de vida hasta los tres años.
El Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, apuesta por una atención a la primera infancia que supere la del modelo asistencial y ofrezca plazas escolares que respondan a la necesidad social de atención a los pequeños y lo hagan en un entorno educativo de calidad que favorezca el desarrollo de los niños y las niñas.
Educa3: Población a la que se dirige
La población total de niños de entre 0 y 3 años que está en condiciones de ser escolarizada en el primer ciclo de Educación infantil varía de un mes a otro por la incorporación de nuevos nacidos y por la integración en el mes de septiembre de los niños que cumplen tres años de edad en el año en el segundo ciclo de esta misma etapa. En la tabla siguiente se recoge una estimación de esta población y está elaborada considerando que pueden acceder a esta etapa educativa los niños a partir de los cuatro meses de edad. El cálculo se realiza considerando que el crecimiento del número de nacidos se mantiene constante..
374.662
491.183
482.957
1.348.802
416.291
1.390.431
1.432.060
499.549
1.473.689
1.516.027
1.600.703
1.643.041
1.202.422
254.029
1.287.099
1.329.437
Se aprecia que el número máximo de niños en condiciones de ser incorporados a la Educación infantil varía entre unos 1.202.000, en el mes de septiembre, y alrededor de 1.643.000 en el mes de agosto. Se debe señalar que la demanda potencial es menor porque una parte significativa de la población considera preferible la atención familiar, principalmente en los primeros años.
Estado actual de la escolarización en educación infantil
En el curso 2006-2007 el número de alumnos escolarizados en el primer ciclo de Educación infantil fue de 250.539. La estimación para el curso 2007-2008 es de 272.780[3]. La evolución de la escolarización en el primer ciclo de Educación infantil a lo largo de los últimos 10 años refleja un crecimiento sostenido en la oferta de plazas que se recoge en la tabla.
Sin embargo, el crecimiento ha ido siempre muy por detrás de la demanda. Esta es, sin duda, una de las razones de la extensión de ofertas de atención a los niños paralelas a la educativa y, por ello, sin las garantías y controles mínimos que exige esta edad.
La distribución de estas plazas entre los diferentes grupos de edad es creciente, de modo que, como ejemplo, las tasas netas de escolarización del curso 2005-2006, en centros autorizados por las administraciones educativas, fueron del 4,3 % para menores de 1 año, del 15,8 % para niños de un año y del 29,9 % a los 2 años. Esta tasa para los dos años es cercana a la de los 3 años en 1990. En todo caso, como refleja la tabla, la evolución de la tasa de escolarización a los dos años ha experimentado un incremento significativo, paralelo en cierto modo, aunque a distancia, del incremento en la tasa de escolarización a los tres años.
Evolución de las tasas netas de escolarización en España a los 2
Las cifras anteriores suponen una tasa de escolarización global en el intervalo completo de edades del 16,6 % en el curso 2005-2006. Esta cifra corresponde a la información recogida en las estadísticas estatales de educación y recoge, por tanto la escolarización en centros autorizados y bajo la tutela de las autoridades educativas.
Por su parte, la Encuesta de Condiciones de Vida, refleja para el año 2006 un porcentaje de menores de tres años que reciben cualquier tipo de asistencia socioeducativa del 46,8%. Se incluyen en esta cifra situaciones variadas que no es posible diferenciar. Por su parte, estudios[4] llevados a cabo por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales en colaboración con las comunidades autónomas elevan las tasas de cobertura al 11,7% en 0 años, al 26,7% en 1 año y al 54,7% en 2 años, considerando tanto la oferta pública como privada, e incluyendo tanto la oferta de educación infantil como otras ofertas no necesariamente educativas dirigidas a los niños.
En el curso 2007-2008 se encuentran escolarizados en este periodo educativo 272.780 niños, lo que representa aproximadamente el 20% de los niños de las edades a las que se dirige. Esta cifra supone un incremento de 22.341 con respecto al curso anterior, cifra algo menor aunque similar a los 23.883 de crecimiento en el curso anterior. Este ritmo de crecimiento, aun siendo importante en términos relativos, no permite alcanzar los objetivos que se han marcado, por lo que parece pertinente una actuación decidida, dirigida a promover y favorecer la creación de plazas de primer ciclo de Educación infantil, acompañada del esfuerzo presupuestario necesario. En todo caso, si se persigue satisfacer la demanda de plazas es necesario lograr una importante aceleración de este proceso.
Las políticas de las diferentes administraciones autonómicas en relación con el primer ciclo de Educación infantil son muy diversas, tanto en la intensidad de la intervención de la propia administración como en las fórmulas de apoyo utilizadas. Estas diferencias están motivadas a veces por las decisiones que se han ido tomando y, en otras, por tradiciones diferentes en relación con las formas de atención extrafamiliar a los niños. Con frecuencia, las corporaciones locales tienen un papel protagonista en esta oferta educativa. En todo caso, las diferencias en la demanda y en las iniciativas públicas y privadas en las distintas comunidades autónomas han dado como resultado actualmente diferencias sustanciales en las tasas de cobertura. Así, junto a comunidades autónomas en las que la cobertura a esta edad es de unos pocos puntos porcentuales, otras presentan una tasa muy superior, como el País Vasco con un 89,5%; Cataluña con un 52,9%; Aragón con un 51,8% y Madrid con un 46,9%.
La progresión en las demás comunidades autónomas ha sido de tendencia también positiva. No obstante, hay que tener en cuenta las diferencias que existen entre las comunidades desde el punto de vista de la dispersión demográfica.
El Anexo 2 recoge la evolución de las tasas de escolarización a cada edad en las diferentes comunidades autónomas.
La participación de los distintos sectores en la oferta de primer ciclo de educación infantil
De los 250.539 niños escolarizados en el primer ciclo de Educación infantil en el curso 2006-2007, eran llevados a centros públicos 108.097, lo que supone el 43%. Se trata de una proporción considerablemente menor que en las etapas posteriores. Así, en el segundo ciclo de esta misma etapa la proporción de alumnos en centros públicos alcanza el 68%. De acuerdo con estas cifras, parece que, si bien es necesario impulsar la creación de plazas independientemente de su titularidad, es necesario un esfuerzo considerable para incrementar especialmente la implantación tan baja del sector público.
Debe llamarse la atención, además, sobre el hecho de que el desequilibrio tan marcado en las tasas de escolarización entre el sector público y el privado refleja que la población con menos recursos tiene también menos posibilidades de incorporar a sus hijos a este ciclo educativo. Esta conclusión viene reforzada por la Encuesta de Condiciones de vida, cuyos datos muestran diferencias muy significativas en las tasas de extensión de la atención socioeducativa a niños menores de 3 años en función de los ingresos familiares, a favor de quienes obtienen más ingresos, y en función de los estudios de los padres, a favor de quienes tienen estudios de nivel más alto.
Se debe señalar que la oferta de “atención socioeducativa” a niños de 0 a 3 años diferente de la educación infantil no siempre garantiza la calidad asistencial mínima ni los controles necesarios en la atención a los niños, entre otras razones porque no se cumplen los requisitos que se consideran mínimos de los centros de Educación infantil.
El apoyo estatal a la creación de plazas en el primer ciclo de educación infantil
Es responsabilidad de todas las administraciones en el ámbito de su competencia incrementar sustancialmente la oferta de plazas en el primer ciclo de la educación infantil. Pero, en particular, la intervención de la Administración General del Estado debe estar dirigida a promover la creación de las plazas por parte de otras administraciones, generalmente administraciones autonómicas o corporaciones locales. De acuerdo con las consideraciones anteriores, resulta necesaria la actuación decidida en el sentido de promover la creación de plazas públicas mediante la concertación con las administraciones autonómicas de objetivos comunes de crecimiento y la aportación de créditos para cofinanciarlas. El Gobierno, por ello, se ha comprometido a impulsar un notable incremento en el número de plazas para niños de 0 a 3 años, que tendrán carácter educativo y, al mismo tiempo, facilitarán la conciliación de la vida familiar y laboral. Con esta finalidad, se ha aprobado la distribución entre las Comunidades Autónomas de un primer crédito de 100 millones de euros para la financiación del primer ciclo de Educación Infantil para el año 2008.
El objetivo de la financiación estatal debe ser aligerar la carga de las administraciones favoreciendo de este modo las posibilidades de creación de escuelas infantiles y, por consiguiente el incremento en el número de plazas. Se entiende que la aportación de los Presupuestos Generales del Estado no debe financiar la totalidad del proceso, pero sí ser suficiente como para favorecer la decisión de las administraciones correspondientes, especialmente cuando en la población hay una demanda social apreciable de escolarización en este ciclo.
Aunque con diferencias entre comunidades autónomas, se puede estimar que el coste medio de creación y equipamiento de cada plaza de primer ciclo de educación infantil varía entre 10.000 y 12.000 euros cuando dicha creación lleva consigo la construcción de nuevas instalaciones. En función de la situación previa esta cantidad puede ser menor. La variación entre unos lugares y otros se debe a diferencias en los costes de construcción en diferentes lugares, en el tamaño de los centros y en la proporción de aulas de cada grupo de edad.
Hacer frente al compromiso de creación de nuevas plazas de primer ciclo de Educación infantil exige, por ello una aportación económica importante a lo largo de los próximos cuatro años, en los que debe al menos mantenerse la realizada en 2008.
Escolarización en zonas rurales de población dispersa
En las zonas rurales de población muy dispersa las formas habituales de escolarización, en las etapas obligatorias e incluso en el segundo ciclo de la Educación infantil, no son fácilmente aplicables en el periodo de edades de 0 a 2 años. Por una parte, la escolarización basada en el transporte presenta dificultades y limitaciones que no existen en etapas posteriores. Por otra, la incorporación de estos niños a unidades que integren a niños de otras edades presenta también particularidades para atender adecuadamente a todos los niños y para favorecer la interacción entre ellos. Cuando el número de niños lo permite, el funcionamiento de unidades con distintas edades puede ser un modo adecuado de atención, siempre que se adapten los requisitos de los centros y, especialmente, el número de niños por unidad. Si bien hay lugares en los que esta fórmula tampoco viable.
Sin embargo, no parece que deba renunciarse a los beneficios que para determinada población infantil puede representar la posibilidad de recibir alguna atención educativa, aun cuando sea parcial en el tiempo. Es preciso, por ello, buscar fórmulas de atención con objetivos educativos claros y que permitan proporcionar los estímulos y los aprendizajes que reciben los niños escolarizados en aulas ordinarias de esta etapa.
Educa3. Medidas para aumentar el número de plazas educativas
§ Se fomentará la creación y mejora de una red de centros que garanticen un entorno educativo adecuado para la mejor atención de los más pequeños.
§ Se promoverá, a lo largo del periodo 2008-2012, la creación y mejora de plazas de primer ciclo de Educación infantil suficientes para atender la demanda de las familias mediante acuerdos con las comunidades autónomas.
§ Se establecerán convenios con las comunidades autónomas siempre que se garantice una oferta educativa de calidad.
§ Se incentivará a los ayuntamientos para que participen en la creación y adecuación de centros que atienden al primer ciclo de Educación infantil.
§ Se impulsará la creación por parte de cooperativas de centros del primer ciclo de Educación infantil que cumplan los requisitos de este Plan.
§ Se apoyarán las iniciativas generadas en entornos laborales dirigidas a la creación de centros de educación infantil.
§ Se estudiarán fórmulas válidas para la atención educativa de los niños que viven en zonas rurales de población muy dispersa.
Las Administraciones educativas tienen la responsabilidad de establecer determinadas condiciones que garanticen que el acceso a la educación de los más pequeños se da en condiciones de calidad y equidad, tanto en lo que se refiere a instalaciones como a las titulaciones de los profesionales de atención directa a los niños que cursan el primer ciclo de Educación infantil.
Todos los espacios de los centros que atienden a niños y niñas del primer ciclo de Educación infantil deberán diseñarse y organizarse con intencionalidad educativa, de modo que su uso permita atender satisfactoriamente las necesidades de movimiento, afecto, juego, exploración, comunicación o descanso de niños y niñas. La idoneidad del espacio es, a estas edades, especialmente importante para favorecer el crecimiento físico, social, afectivo y emocional de los pequeños. Por ello, la atención a niños del primer ciclo de Educación Infantil debe darse en espacios de uso exclusivamente educativo, diferenciados según edades y reunir las condiciones higiénicas, acústicas, de habitabilidad, de seguridad y de accesibilidad que señale la legislación vigente. La adaptación del espacio debe tener en cuenta las características físicas y psicosociales de los niños, incluyendo las de quienes presentan necesidades educativas especiales, disponiendo de las condiciones arquitectónicas que hagan posible el acceso, la circulación y la comunicación de los niños que lo requieran, de acuerdo con lo dispuesto en la legislación aplicable en materia de promoción de la accesibilidad y eliminación de barreras.
Los espacios de los centros que atiendan a niños y niñas del primer ciclo de Educación Infantil deberán diseñarse y distribuirse con intencionalidad educativa.
§ Las Escuelas Infantiles estarán dotadas de medios materiales y personales suficientes que favorezcan que todos los niños y las niñas puedan desarrollar su creatividad y sus potencialidades y que ofrezcan experiencias educativas ricas y estimulantes.
§ Los espacios serán los adecuados y tendrán intencionalidad educativa.
§ El primer ciclo de Educación infantil contará con un número suficiente de profesionales bien formados.
Una de las principales condiciones o requisitos para reforzar el carácter educativo de la etapa y para garantizar la calidad de la educación en este primer tramo es contar con profesionales con la formación y titulación adecuadas.
La escuela infantil requiere profesionales capaces de atender a la diversidad propia de estas edades, de ayudar a los niños y niñas a construir su propia identidad, de compartir con las familias la tarea de educar. Para ello, es ineludible contar con profesionales con una adecuada formación inicial, así como ofrecer de forma continuada una formación teórico-práctica que les permita actualizar sus conocimientos.
En este sentido, además del personal cualificado y con la debida titulación que se requiere para la atención a los niños y niñas de estas edades, es necesario contar en cada centro con el número suficiente de maestros titulados en educación infantil que garantice la adecuada atención educativa.
Necesidades de nuevos profesionales
La puesta en funcionamiento de nuevas plazas de primer ciclo de Educación infantil requiere la contratación de profesionales en cantidad suficiente. Es necesario valorar la disponibilidad de estos profesionales, actualmente y en los próximos años, de modo que las nuevas aulas estén suficientemente atendidas de acuerdo con los requisitos de formación y titulación que se consideran imprescindibles.
Un centro tipo de 6 grupos, dos de cada edad, que atiende aproximadamente a 82 niños, requiere el trabajo de siete profesionales, de los que al menos uno ha de ser maestro y el resto pueden ser maestros o técnicos superiores de educación infantil. Para garantizar que hay un número suficiente de profesionales titulados para atender la demanda serán necesarios, al menos, 3.658 nuevos maestros de educación infantil y 21.948 técnicos superiores. Se entiende que la creación de centros de distinto tamaño puede requerir una cantidad en proporción algo mayor en unos casos y algo menor en otros de modo que se compensan las diferencias.
Las necesidades totales de Educa3 ascienden a las cifras que se recogen en el cuadro siguiente. en el que se ha supuesto que las plazas financiadas en 2008 se ponen en funcionamiento antes de finales del año 2010.
a) Maestros de Educación infantil
El número de nuevos maestros de Educación infantil que se forman anualmente se mantiene estable en alrededor de 6.100 en los últimos años. Estos profesionales tienen a su cargo también el segundo ciclo de la etapa, que actualmente cubre a toda la población de entre 3 y 6 años. En el segundo ciclo los nuevos maestros deben ser suficientes para cubrir las necesidades generadas por el crecimiento de la población de tres, cuatro y cinco años y la sustitución de maestros que dejan la profesión. En el primer ciclo, deben ser suficientes para hacer frente al crecimiento de la oferta, pública y privada y, en menor medida, para la sustitución de maestros que dejan la profesión. Se puede estimar que las necesidades de sustitución de maestros en ejercicio en ningún caso superarán los 2.500 anuales, por lo que no parece que, en principio, vaya a haber problemas para cubrir las nuevas plazas creadas, ya que las necesidades derivadas de la sustitución son en esta etapa bajas.
En relación con la cobertura de las necesidades de maestros en los próximos años, se debe tener en cuenta que la sustitución de la diplomatura, de tres años de duración, por el grado, de cuatro años, tendrá como consecuencia una disminución en el número de titulados en el curso 2011-2012, curso en el que, con las cifras actuales de duración de estos estudios se estima que obtendrán el título algo menos de 2.500 jóvenes. La cobertura de las necesidades de nuevos maestros en el año 2012 sólo podrá hacerse si hay un mayor número de maestros titulados en los años anteriores.
En cualquier caso, la demanda de los estudios de maestro de Educación infantil es superior a la oferta en bastantes universidades, por lo que hay un cierto margen para el aumento en el futuro de nuevos titulados. Sin embargo, los cuatro años de duración de estos estudios a partir de la implantación del título de grado hace posible únicamente actuar para el aumento de nuevos titulados una vez terminado el periodo temporal de este Plan.
b) Técnicos superiores de Educación infantil
En lo que se refiere a los técnicos superiores de educación infantil, aunque existen diferencias entre unos lugares y otros, cabe señalar que en la actualidad se encuentra en algunas provincias entre las profesiones de difícil cobertura (Madrid y Baleares).
El ritmo de ingresados con el título de Técnico superior en Educación infantil ha sido, en los últimos años, el que se indica en la tabla.
Se puede comprobar que se está produciendo un importante crecimiento desde el año 2001 que supone actualmente la generación de alrededor de 5.000 técnicos anuales.
En la actualidad para analizar la suficiencia de estos profesionales se debe tener en cuenta que:
- A las necesidades de nuevos técnicos superiores en educación infantil para atender las nuevas plazas públicas deben añadirse las generadas por el crecimiento paralelo del sector privado y, aunque en menor medida, las derivadas de la sustitución de profesionales que salen del mundo laboral por jubilación o por otras causas.
- Aproximadamente el 25 % de los titulados en formación profesional de grado superior continúan estudios universitarios. Se puede suponer que un porcentaje similar, en este caso, accede a la universidad para iniciar la diplomatura de Maestro. Y que, por ello, no se incorporan al mercado laboral.
- Una parte de los profesionales recién titulados cubrirá necesidades del sector privado.
De acuerdo con todo ello, no parece que actualmente el sistema educativo esté formando la cantidad de profesionales que son necesarios para hacer frente al importante crecimiento de las necesidades asociadas a la creación de nuevas plazas. En todo caso, las necesidades de estos profesionales para los próximos años son, pues, mayores que las indicadas en la tabla, de modo que con un crecimiento de plazas privadas de alrededor del 25%, se requerirían anualmente más de 3.000 profesionales más de los que se están formando.
Para hacer frente a la situación descrita, es necesario un esfuerzo decidido por parte de todas las administraciones educativas para potenciar la formación de un mayor número de profesionales en los próximos años. Este esfuerzo se debe dirigir tanto al incremento de la oferta de ciclos formativos de formación profesional de grado superior de educación infantil, como al establecimiento de programas de reconocimiento de cualificaciones y formación complementaria para personas con alguna experiencia en este campo profesional.
El mantenimiento de una oferta educativa de calidad requiere, en este periodo educativo como en los demás, un esfuerzo continuado para la formación permanente de los profesionales. Son necesarias tanto la implicación personal de los maestros y educadores en su formación como la organización de programas de formación por parte de las administraciones responsables.
El hecho de que la oferta dirigida a los niños de 0 a 3 años no haya tenido carácter educativo durante mucho tiempo y actualmente no lo tengan en gran número de centros, ha condicionado que los profesionales que atienden a los niños de esta edad no se integren en la oferta ordinaria de formación continua dirigida a los profesionales de otras etapas educativas. En general la red de formación no ha generado una oferta específica diferente de la dirigida a maestros del segundo ciclo. Por otra parte, la dependencia de muchos de estos profesionales de administraciones no educativas o de instituciones privadas que no están relacionadas con la red concertada ha agravado la distancia entre los centros de formación y los educadores que trabajan en este ciclo.
Esta distancia no se limita estrictamente a la formación continua. También en programas y proyectos de todo tipo a los que acceden los profesionales de otras etapas se encuentran alejados de los del primer ciclo de educación infantil. Así, por ejemplo, se da una muy baja participación en convocatorias de programas educativos europeos o, en general, para actividades de innovación educativa. A veces, incluso, no se considera a estos profesionales entre los destinatarios de dichas convocatorias.
Se debe tener en cuenta, además, que los procesos que a lo largo del tiempo ha habido para habilitar para el trabajo en educación infantil a personas, que aun cuando no tuvieran titulación, contaran con formación parcial y/o experiencia deberían haberse acompañado de programas de formación que completaran su cualificación y que, en general, no se han ofrecido.
Es necesario, por todo ello, incorporar plenamente a los profesionales que trabajan en el primer ciclo de Educación infantil en la oferta formativa general del sistema educativo que se realiza de manera ordinaria a través de la red de formación. Y al tiempo, es también necesario reforzar los mecanismos que favorecen la participación de estos profesionales en las actividades con las que cuenta el sistema educativo para incentivar y para mejorar la calidad profesional a través de la participación en programas diversos, el intercambio con otros profesionales y, en definitiva, la mejora de la cualificación profesional.
Por otra parte, la planificación, administración y gestión de la red de escuelas infantiles requiere también la aplicación de criterios profesionales que es conveniente reforzar. En la medida en que esta gestión está encomendada a menudo las administraciones diferentes de la educativa, especialmente corporaciones locales, es necesario incidir en la mejora de la competencia de los técnicos que la llevan a cabo. Para ello se cuenta con las Federaciones de Municipios, con las que es preciso colaborar para la generalización de criterios de buena administración, especialmente en todo aquello que tenga relación con el carácter educativo de esta etapa.
Educa3 y la formación de los profesionales
 Se propondrá a las comunidades autónomas el compromiso conjunto de incrementar significativamente la oferta de ciclos formativos que dan lugar al título de Técnico superior en educación infantil.
 Se pondrán en marcha procedimientos para completar la formación de personas con experiencia en la atención socioeducativa a niños de 3 a 5 años, a través del reconocimiento de la cualificación y de ofertas formativas específicas en modo presencial y a distancia. La formación dirigida a educadores y maestros, así como a los equipos de atención temprana que desarrollan sus funciones en este ciclo, será incluida entre las líneas formativas prioritarias del Ministerio para los próximos años.
 Se establecerán convocatorias específicas que apoyen la labor educativa de Escuelas Infantiles o redes de Escuelas Infantiles, el intercambio de experiencias entre centros de distintas CCAA, así como todas aquellas iniciativas que apoyen la labor educativa de Escuelas Infantiles o redes de Escuelas Infantiles.
 Se facilitará la participación de las Escuelas Infantiles en Programas Europeos para propiciar el conocimiento de otras realidades de nuestro entorno, especialmente las visitas a centros de reconocido prestigio internacional, así como los intercambios de experiencias.
 Se realizarán, con la colaboración de la Federación Española de Municipios y Provincias, Programas de formación dirigidos a técnicos municipales responsables de la administración, planificación y gestión de las escuelas infantiles dependientes de las Corporaciones Locales.
El currículo establecido para el conjunto del Estado en el Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas del segundo ciclo de Educación infantil, contempla la Educación infantil (0-6 años) como una etapa única cuya finalidad principal contribuir al desarrollo físico, social, afectivo, moral e intelectual de los niños en estrecha cooperación con las familias.
El Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, consciente de la importancia de contar con un marco curricular adecuado, ha establecido para su ámbito de gestión un currículo común para toda la etapa[5], con contenidos diferenciados para el primer ciclo y orientaciones metodológicas que ponen de manifiesto la continuidad y complementariedad de ambos ciclos. Este currículo sirve de referente para muchas Comunidades Autónomas y ha sido positivamente valorado por colectivos de educadores infantiles.
El currículo de la etapa tiene como principal finalidad contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de niñas y niños en estrecha cooperación con las familias. En esta etapa el niño pasa de la dependencia del adulto a la progresiva autonomía en la vida cotidiana, y de la individualidad a la relación con los demás a través de diversos aprendizajes. En el currículo de la etapa, tanto del primer ciclo como del segundo, se da especial relevancia a los aprendizajes orientados a la construcción de una imagen ajustada de sí mismo, al conocimiento, valoración y control que niños y niñas van adquiriendo de su propia persona, de sus posibilidades y de la capacidad para utilizar con cierta autonomía los recursos disponibles en cada momento, así como al desarrollo de la comunicación a través de los distintos lenguajes y, de forma especial, del lenguaje verbal.
En este proceso de adquisición de autonomía, el currículo ha de atender de forma especial a la creación de vínculos afectivos que niñas y niños establecen con las personas cercanas y a la necesidad y el deseo de comunicarse, inicialmente a través del gesto y del movimiento y después a través de la palabra, cobran una especial importancia.
En este ciclo el entorno de las niñas y los niños se amplía y se diversifica pasando del medio familiar al escolar lo que da a los pequeños la oportunidad de tener experiencias y relaciones nuevas y de interaccionar con elementos hasta entonces desconocidos. Todo ello ha de propiciar la inclusión en el currículo de actividades que permitan explorar, incrementar las posibilidades de aprender y de establecer nuevas relaciones sociales y despertar la conciencia de que existen otras personas y elementos, lo que suscitará actitudes positivas hacia ellos.
En el proceso de construcción personal, el currículo ha de contemplar la importancia de establecer un vínculo afectivo entre el niño y algún adulto del contexto escolar como figura de apego. Dicho vínculo dará seguridad al niño y contribuirá a que explore el entorno y establezca relaciones entre sus elementos. Estas interacciones favorecerán su desarrollo y control motor, le ayudarán a constatar sus posibilidades y limitaciones, a diferenciarse de los otros y supondrán el inicio del proceso de independencia con respecto al adulto. El desarrollo de la afectividad es especialmente relevante en este momento ya que es la base de los aprendizajes y conforma la personalidad infantil. Del mismo modo, el currículo ha de potenciar, desde el primer momento, el reconocimiento, la expresión y el control progresivo de emociones y sentimientos.
Con la entrada en la escuela infantil se ofrecen al niño situaciones privilegiadas de interacción que le ayudarán a ampliar sus relaciones sociales, a compartir la atención del adulto, los materiales y los espacios, a ampliar sus conocimientos sobre el mundo, a comunicarse utilizando diversos lenguajes y a desarrollar habilidades, destrezas y nuevas competencias, por ello el primer ciclo de Educación Infantil permite ofrecer las mejores condiciones para potenciar al máximo las capacidades de cada niño y cada niña sean cuales sean sus características personales y condiciones sociofamiliares.
Educa3 y el desarrollo del currículo
§ Se elaborarán modelos educativos que favorezcan un desarrollo curricular aplicable en las Escuelas Infantiles que financia Educa3.
§ Se difundirán modelos de proyectos y propuestas pedagógicas (modos de organización espacial, temporal, tipos de actividades que conviene programar, agrupamientos...) aplicables a este ciclo desde la perspectiva del conjunto de la etapa.
§ Se favorecerán los intercambios de experiencias y estrategias de formación, presenciales y en red.
§ Se creará un espacio Web dirigido tanto a la formación de los profesionales como de las familias, en el que se podrán encontrar recursos educativos, intercambio de experiencias, materiales didácticos y voces expertas abordando aspectos concretos de la atención educativa a estas edades.
§ Se ofrecerán orientaciones para que educadores y maestros de Escuelas Infantiles elaboren su propuesta pedagógica.
§ Se iniciará una línea de publicaciones de materiales curriculares de todo orden (experiencias de centros, estudios o aportaciones pedagógicas de interés) dirigidas al profesorado del primer ciclo que ejemplifiquen modelos y faciliten su puesta en práctica.
§ Se coordinarán acciones para la formación de educadores, maestros y equipos interdisciplinares de atención temprana.
La familia es el primer núcleo de socialización, el lugar en que los pequeños establecen sus primeras relaciones y donde la labor educativa comienza. Naturalmente, la escuela infantil no sustituye en modo alguno el marco idóneo de crecimiento que es el contexto familiar, y, por ello, el entorno escolar ha de contribuir -en estrecha relación con la familia- a servir de apoyo, estímulo y refuerzo a la labor de acompañar a cada niño en su crecimiento personal. De ahí la conveniencia de desarrollar acciones tendentes a convertir a la familia y a la escuela en comunidades de prácticas compartidas, donde educadores y maestros completen y amplíen las experiencias formativas que niños y niñas adquieren en el marco familiar. La comunicación y la coordinación permanente con las familias es imprescindible si se pretende que la acción educativa tenga resultados valiosos.
Es cierto que obtener una plaza que atienda a sus hijos durante la jornada laboral es una preocupación de buena parte de las familias pero también lo es que un número creciente de ellas unen a esta legítima inquietud la convicción de que es muy importante que la escuela proporciona además de cuidados, un entorno educativo que potencie el desarrollo de sus hijos. Es esencial que el conjunto de la sociedad, comprenda que la educación infantil es clave para el futuro de los niños, que lo que se haga o se deje de hacer a esas edades puede condicionar el desarrollo de los pequeños.
Del mismo modo desde la planificación, la organización y la gestión de los centros de educación infantil se ha de tener muy en cuenta la función social que representan estos centros, que deberán organizarse de manera suficientemente flexible como para responder adecuadamente a la función asistencial y de apoyo a conciliación laboral, personal y familiar con una oferta educativa de calidad.
La adecuada interacción familia-escuela es pues uno de los pilares básicos sobre los que asentar una educación infantil de calidad. La corresponsabilidad en la educación de los pequeños requiere incorporar a las familias a la dinámica de los centros, en medidas organizativas, de funcionamiento y gestión, y en las propuestas pedagógicas.
Educa3 y la corresponsabilidad familia-escuela
§ Se realizará una campaña de formación dirigida al conjunto de la ciudadanía para explicar a las familias cómo contribuir a desarrollar las potencialidades de sus hijos, a través de la inclusión en los medios de comunicación de entrevistas a profesionales de reconocido prestigio y de mensajes que ilustren con ejemplos concretos cómo interviene la escuela en el desarrollo global de los pequeños.
§ Se formará a las familias a través de la publicación de folletos (p-ej. Ayudando a crecer a los 6 meses) de amplia difusión que faciliten la complementariedad educativa familia-escuela, explicando cómo intervenir en procesos de desarrollo relacionados con el movimiento, la afectividad o el harán publicaciones de difusión, en colaboración con las Administraciones educativas, para ofrecer a las familias la información básica de Servicios a la Infancia existentes, sus características, los requisitos mínimos exigidos o los procesos de exigidos o los procesos de admisión y participación.
La consecución de los objetivos que se persiguen con Educa3 requiere la participación de las diferentes administraciones que, cada una en el uso de sus competencias, adopten las correspondientes decisiones y prevean las asignaciones presupuestarias necesarias para la aplicación del Plan. En particular, las administraciones autonómicas han de participar en la realización de las actuaciones que sean necesarias en su ámbito territorial, a través de las decisiones de planificación y de los instrumentos administrativos que sean precisos. Por ello parece conveniente que sean ellas también las que participen en el proceso de seguimiento de Educa3,. Para ello, el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte presentará anualmente en el seno de la Conferencia Sectorial de Educación un informe sobre la evolución del Educa3 que permita valorar el grado de consecución de los objetivos que se propone, la adecuación de los instrumentos que se utilizan para su aplicación y, en general, el funcionamiento del Plan
Educa3. Seguimiento
§ El Ministerio de Educación Política Social y Deporte presentará anualmente un informe en el seno de la Conferencia Sectorial de Educación sobre el desarrollo de Educa3 y el grado de consecución de sus objetivos.
Coste total del Plan
Creación de plazas públicas CCAA
Creación de plazas públicas Ceuta y Melilla
9.112.000
Aumento de la oferta de ciclos formativos
65.844.000
203.688.000
222.031.000
219.853.000
1.087.456.000
Aportaciones de los Presupuestos Generales del Estado
Tasa neta de escolarización a los 2 años, por Comunidad Autónoma
Cursos 2001-02 y 2005-06.
Especificaciones técnicas: Estas tasas se refieren al alumnado escolarizado en centros autorizados por las Administraciones Educativas. Comprenden E. Infantil y E. Especial de esta edad.
Para el cálculo de las tasas se han utilizado las Proyecciones de Población Base Censo 2001 del I.N.E.
Fuente: Estadística de las Enseñanzas no universitarias. Ministerio de Educación y Ciencia.
LOE. Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. BOE 4-05-2006.
LODE. Ley Orgánica 8/1995, de 3 de julio, reguladora del derecho a la educación, BOE 4-07-1985.
Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas del segundo ciclo de Educación infantil. BOE 4-01-2007.
Real Decreto 1004/1991, de 14 de junio, por el que se establecen los requisitos mínimos de los centros que impartan enseñanzas de régimen general no universitarias. BOE 26 junio 1991.
Normativa ámbito de gestión del MEC
ORDEN ECI/3960/2007, de 19 de diciembre, por la que se establece el currículo y se regula la ordenación de la educación infantil. BOE 5-01-2008.
Normativa de comunidades autónomas. Requisitos mínimos
Aragón. Orden de 25 de agosto de 2005 (BOA 5 de septiembre).
Cataluña. Decreto 282/2006, de 3 de julio (DOGC 6 de julio) .
Navarra. Decreto Foral 28/2007 (BON 4 de mayo).
Asturias. Resolución de 12 de junio de 2007 (BOPA 9 de julio).
Cantabria. Decreto 144/2007, de 31 de octubre (BOC 15 de noviembre).
Madrid. Decreto 18/2008, de 6 marzo (BOCM 12 de marzo).
Baleares. Decreto 60/2008, de 2 de mayo (BOIB 8 de mayo).
País Vasco. Orden de 10 abril de 2008 (BOPV 19-05-08).
Extremadura. Decreto 91/2008, de 9 de mayo (DOE 15-05-08).
[1] Este informe fue elevado a la Conferencia de Educación que lo adoptó en su reunión de 20 de marzo de 2007.
[2] La educación de la primera infancia aparece en numerosas declaraciones internacionales:
- Red de Atención a la Infancia de la Comisión Europea (1996), publicó 40 Objetivos de Calidad en los servicios infantiles Se pueden consultar en: http://www.educastur.princast.es/cpr/gijon/Actividades%202005-2006/IF/40%20Objetivos%20de%20Calidad.doc
- Informe europeo de mayo de 2000 sobre la calidad de la educación escolar Define dieciséis indicadores de calidad. Uno de ellos es el “Índice de asistencia a los centros de enseñanza preescolar” y dice textualmente “La educación preescolar aporta una contribución importante al desarrollo emocional e intelectual del niño, facilita el paso del aprendizaje lúdico al aprendizaje formal y contribuye al éxito escolar del niño”. Se puede consultar en: http://europe.eu.int/scadplus/leg/es/cha/c11063.htm
- Estudio de la OCDE Niños pequeños, grandes desafíos
Realizado por la OCDE en 2001, este interesante y exhaustivo estudio muestra y realiza un análisis comparativo de los principales desarrollos en acciones dirigidas a la infancia de 0 a 6 años, de los problemas principales y ofrece líneas de trabajo para el futuro. El estudio se inició en 1998 y en él participaron: Australia, Bélgica, la República Checa, Dinamarca, Finlandia, Italia, los Países Bajos, Noruega, Portugal, Suecia, el Reino Unido y los Estados Unidos.
Esta publicación hace un análisis muy riguroso de las situaciones de partida y del conjunto de problemáticas que inciden en la educación infantil, referidas a un amplio número de factores que van desde las horas de trabajo de los padres, el reparto de responsabilidades en el hogar, las familias mono-parentales, las ayudas sociales, pasando por los proyectos educativos, la colaboración del conjunto de la comunidad educativa, los métodos pedagógicos innovadores y un amplio abanico de medidas para ofrecer una respuesta global y coherente. Ofrece, finalmente una propuesta de futuro para promover el bienestar del niño y de la familia.
El estudio no está traducido al español, pero puede consultarse:
- en inglés Starting Strong Early Childhood Education and Care, en http://www1.oecd.org/publications/e-book/9101011e.pdf
- en francés, en http://www.oecd.org/document/56/0,2340,fr_2649_34487_1912760_1_1_1_1,00.html
- breve sumario en español: Niños pequeños, grandes desafíos, en http://www.oecd.org/dataoecd/1/53/1944197.pdf
[3] Estimación recogida en Datos y cifras. Curso escolar 2007-2008. Oficina de Estadística. Ministerio de Educación y Ciencia, 2007.
[4] “Calidad de los servicios para la primera infancia y estimación de la demanda”. Universidad de Vic. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2007.
[5] ORDEN ECI/3960/2007, de 19 de diciembre, por la que se establece el currículo y se regula la ordenación de la educación infantil (BOE 2-01-08).

References: artículo 14
 artículo 15
 Real Decreto 

Real Decreto 

Real Decreto 
 Resolución