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Timestamp: 2019-11-22 05:10:04+00:00

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Vázquez (Sala IV) | Derecho penal | Homicidio
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El Homicidio Simple Descrpcion Tipica
Eduardo Arturo s/ recurso de Cmara Federal de Casacin Penal casacin - Sala IV C.F.C.P.
Causa Nro. 15.929 VSQUEZ,
REGISTRO N 1738/13.4
17 das del mes de septiembre del
ao dos mil trece, se rene la Sala IV de la Cmara Federal de Casacin Penal integrada por el doctor Juan Carlos Gemignani como Presidente, y los doctores Mariano Hernn Borinsky y Gustavo M. Hornos como vocales, asistidos por la Secretaria actuante a los efectos de resolver los recursos de casacin interpuestos a fs. 1764/1844 vta., 1845/2002 y 2003/2041 en la presente causa nro. 15.929 del registro de esta Sala, caratulada VSQUEZ, Eduardo Arturo s/ recurso de casacin , de la que RESULTA: I. Que el Tribunal Oral en lo Criminal nro. 20 de esta Ciudad, por sentencia del 14 de junio de 2012 y fundamentos del 22 del mismo mes y ao, resolvi, en la causa nro. 3562 de su registro condenar a Eduardo Arturo Vsquez como autor penalmente responsable del delito de homicidio calificado por el vnculo, atenuado por su comisin en estado de emocin violenta, a la pena de dieciocho aos de prisin, accesorias legales y costas (arts. 5, 12, 29 inc. 3, 40, 41, 80 inc. 1 y 82 del Cdigo Penal, y 530 y 531 del Cdigo Procesal Penal de la Nacin; fs. 1647 y 1650/1760 vta.). II. Que contra dicho pronunciamiento interpusieron sendos recursos de casacin, a fs. 1764/1844 vta. el fiscal general ante el Tribunal Oral en lo Criminal nro. 20 de esta Ciudad, el doctor Oscar A. Ciruzzi; a fs. 1845/2002 los defensores particulares de Eduardo Arturo Vsquez, doctores Eduardo Enrique Guarna y Diego Adrin Civile; y a fs. 2003/2041 la parte querellante constituida en autos, Jorge Gastn Taddei con la representacin del doctor Leonardo Rombol. Las impugnaciones deducidas fueron concedidas por el a quo a fs. 2046/2052. III. a. Recurso de casacin interpuesto por el Fiscal General ante el Tribunal Oral en lo Criminal nro. 20 de la Ciudad de Buenos Aires. El representante del Ministerio Pblico Fiscal ante el tribunal de juicio encuadr su pretensin casatoria en las previsiones de ambos incisos del art. 456 del C.P.P.N.
En este sentido, luego de argumentar respecto de la procedencia formal del remedio intentado (fs. 1764/1767) y resear pormenorizadamente los antecedentes de la causa (fs. 1767/1836), expuso dos motivos por los cuales se agravi de la condena dispuesta por el a quo a tenor de las previsiones del art. 82 del C.P. en funcin del art. 81, inc. 1, A del mismo cuerpo. En primer lugar, consider que el a quo aplic errneamente las previsiones de las normas mencionadas y razon de modo arbitrario toda vez que a su criterio las pruebas producidas durante el juicio oral y pblico no permiten dar por acreditados los extremos de tal imputacin en el caso. Concretamente, seal que si bien puede concederse que haya existido una discusin entre Vsquez y Taddei en los momentos previos al desenlace fatal en el que sta sufri las gravsimas quemaduras que derivaron en su fallecimiento once das ms tarde, no puede afirmarse en modo alguno que dicho altercado se haya originado o al menos agravado a partir del corte de luz supuestamente provocado por Taddei, y en virtud del cual el a quo, vinculndolo al estado de stress post-traumtico en el que se encontrara Vsquez desde el episodio vivido en el local Repblica Croman, consider acreditada la disminucin en su capacidad de culpabilidad en los trminos del art. 82 del C.P. es decir, como configurativa del estado de emocin violenta. As, el recurrente seal que ms all de las afirmaciones del imputado, no se incorpor al debate ningn elemento que pueda corroborar que efectivamente haya existido el mentado corte de luz; por el contrario, adujo que diversas constancias s aunadas al debate permiten sostener la tesitura contraria. Por lo dems, sostuvo que aun concediendo que el evento ocurri de la manera relatada por Vsquez, tampoco se prob el efecto en la psiquis del imputado que le atribuy el a quo, ni el trastorno de la memoria que en su opinin es propio del cuadro psicolgico receptado normativamente como constitutivo del tipo de homicidio atenuado aplicado en autos. En sntesis, sostuvo que a partir de las probanzas reunidas no es posible reconstruir los hechos como lo hizo el tribunal, sin riesgo de construir una hiptesis fctica carente de todo sustento probatorio, y
que prescinde de pruebas de crucial importancia . Desde esa perspectiva, encuadr el agravio, tambin, con arreglo a la doctrina de la arbitrariedad de sentencias (fs. 1841/1842). El recurrente se agravi en segundo lugar por considerar afectado el debido proceso legal (art. 18 de la C.N.), toda vez que segn sostuvo la hiptesis de que el homicidio que se tuvo por probado hubiera sido cometido en estado de emocin violenta no fue sugerida ni discutida durante el debate, configurndose as una inobservancia del procedimiento previsto por el art. 397 del C.P.P.N., el cual, para casos como el presente, impone la necesidad de reabrir el debate para permitir a las partes expedirse y ofrecer pruebas a fin de acreditar las circunstancias que conforman el tipo penal aplicado (fs. 1836 vta. y 1844). Finalmente, hizo reserva del caso federal. b. Recurso de casacin interpuesto por la defensa tcnica de Eduardo Arturo Vsquez La defensa de Vsquez encuadr su pretensin en las previsiones de ambos incisos del art. 456 del C.P.P.N. Luego de discurrir brevemente respecto de la viabilidad formal del remedio deducido, transcribi textualmente la sentencia de la cual se agravia (fs. 1845/1967 vta.) y realiz las siguientes consideraciones. En primer lugar, se agravi de que no se haya declarado la nulidad del acta de detencin de Vsquez, los allanamientos dispuestos sobre su domicilio y el automvil de su propiedad en la gnesis de la pesquisa y, en definitiva, de todo lo obrado en consecuencia por aplicacin de la regla de exclusin de la prueba obtenida ilcitamente y la doctrina del fruto del rbol venenoso, considerando que en autos habra existido una violacin al debido proceso (fs. 1968/1973). En este sentido, adujo que las actuaciones fueron iniciadas a partir de la comunicacin efectuada con las autoridades de turno en la madrugada del 10 de febrero de 2010 por parte del principal de la Seccional nro. 42 de la P.F.A., Martn Ariel Maldonado, quien habra manifestado falsamente haber mantenido una conversacin con la Dra. Martnez Rodrguez en la cual se le inform del ingreso a la guardia
del Hospital Santojanni de una mujer con extensas quemaduras en su cuerpo a la sazn, Wanda Taddei, supuestamente producidas por su esposo Eduardo Vsquez, todo lo cual deriv en el dictado de las rdenes de allanamiento, detencin e incomunicacin de su defendido. De esta manera, recordando que la nulidad haba sido articulada originalmente durante la instruccin, el recurrente insisti en que en la especie se configur una nulidad absoluta toda vez que, a su criterio, ha quedado demostrada la ilicitud del accionar de Maldonado a partir de la posterior deposicin testimonial de la Dra. Martnez Rodrguez durante el juicio oral, quien neg haber mantenido la conversacin referida con el preventor. Por lo dems, sostuvo que dicho vicio de origen se extendera por aplicacin de la doctrina del fruto del rbol venenoso a las restantes diligencias efectuadas en la causa, en general, y a los peritajes practicados por el perito Daz, en particular, toda vez que fueron realizados con materiales incautados durante el allanamiento tildado de ilcito. En segundo lugar, a fs. 1973 vta./1975 vta. el recurrente se agravi ante el rechazo de la nulidad de la totalidad del debate planteada con motivo del fallecimiento, cuando ya promediaba el juicio oral y pblico, del Dr. Martn Gutirrez, quien haba asumido hasta aquel momento la defensa de Vsquez. As, en tanto no existieron registros audiovisuales ni taquigrficos de las audiencias celebradas sin su presencia, y aduciendo que las actas redactadas por el secretario actuante no constituyen un reemplazo efectivo pues no reflejan textualmente lo acontecido, sostuvo que no se ha podido apreciar por los sentidos todo lo desarrollado en presencia de los testigos que han sido mltiples, generando una desigualdad de condiciones, respecto a los acusadores, en desmedro del derecho de defensa (fs. 1974). Por ello, en definitiva, solicit que se anule la resolucin dictada en autos y se ordene la realizacin de un nuevo juicio oral, ante un tribunal diferente, a los fines de preservar la imparcialidad. Como tercer agravio, la defensa manifest a fs. 1983/1995 que el a quo aplic errneamente las previsiones del art. 3 del C.P.P.N. pues, a su entender, no se alcanz durante el debate certeza de plena
prueba que pueda determinar la participacin de Eduardo Vsquez como autor penalmente responsable del delito de homicidio (fs. 1976 vta.), resultando la condena recada, as, violatoria del principio constitucional in dubio pro reo. En particular, sostuvo el recurrente que se est ante un hecho de compleja reconstruccin, prueba de lo cual adujo es que durante el juicio se han ventilado al menos cuatro interpretaciones del devenir de los hechos, sin contar una quinta la del propio imputado, que a su criterio no puede ser descartada a la luz del plexo probatorio producido durante el debate. En este sentido, cuestion especialmente la interpretacin que hiciera el a quo del testimonio del perito tanatlogo Dr. Cohen, as como lo que consider una falta de rigor cientfico de los peritajes que intentaron recrear las condiciones de ignicin de un cigarrillo y de apertura de una botella de alcohol. Asimismo, sostuvo que se descartaron arbitrariamente testimonios favorables para su defendido, tales como los prestados por Lorena Carla Fernndez y los profesionales de la salud que atendieron a Wanda Taddei durante los diferentes estadios de su internacin La Guardia, Reguera Mux, Vera Mendoza, Till, Virgo Zambrana, Ortenzi, Di Salvo y Faraoni. En el mismo sentido, indic que el a quo no tuvo en cuenta apropiadamente que Vsquez fue quien traslad a Taddei a la guardia del Hospital Santojanni, aduciendo que ello resultara indicativo de la falta de intencin del imputado de producirle la muerte a quien fuera su esposa. En relacin con lo anterior, la defensa se agravi tambin por considerar que el dolo exigido por la figura aplicada no fue probado, sino solamente presumido por el a quo. As, sostuvo que la sentencia incurri en un razonamiento circular, pues las contradicciones que pudieran encontrarse entre el relato de Vsquez y la reconstruccin efectuada por el perito Cohen no permiten inferir una actuacin dolosa por parte del imputado, mxime cuando las consideraciones efectuadas por el tanatlogo resultaran compatibles con la hiptesis ensayada por la defensa de que el hecho habra sido producto de un accidente (fs. 1995 vta./1999 vta.). Finalmente, la recurrente sostuvo que el comportamiento
desplegado por Vsquez se encontrara excluido del concepto de accin jurdico-penalmente relevante, toda vez que a su criterio no se pudo descartar durante el debate que el foco gneo se hubiera producido por una sobrellama generada por Vsquez al momento de encender un cigarrillo, producto, a su vez, de un resoplido que no puede ser considerado ms que un acto reflejo (fs. 2000/2002). En definitiva, solicit que se haga lugar a las nulidades planteadas y se case la sentencia impugnada. Hizo expresa reserva del caso federal por considerar vulnerados los derechos de defensa, debido proceso y doble instancia de su asistido. c. Recurso de casacin interpuesto por el querellante Jorge Gastn Taddei. La querella encuadr su pretensin casatoria en las previsiones de ambos incisos del art. 456 del C.P.P.N., solicitando la revocacin de la sentencia impugnada en lo que respecta a la aplicacin de la condicin atenuante del homicidio por haber sido realizado en un estado de emocin violenta que las circunstancias hicieran excusable prevista en el art. 82 del C.P. en funcin del art. 81, inc. 1 del mismo cuerpo, y propiciando asimismo la aplicacin de la agravante contenida en el art. 80, inc. 2. del C.P. En esta direccin, luego de expedirse respecto de la procedencia formal del remedio y relatar los antecedentes de la causa (fs. 2003/2006), se agravi en primer lugar por considerar que el a quo realiz una valoracin arbitraria de diversas piezas probatorias referidas a aspectos de la relacin intrafamiliar de Eduardo Vsquez y Wanda Taddei que a su entender daban por configurada una situacin arraigada de violencia de gnero. As, en sus palabras, sostuvo que la sentencia impugnada pretende ocultar la raigambre ms profunda de la problemtica suscitada en las presentes actuaciones y que desembocara irremediablemente en el homicidio de Wanda Taddei en manos de su legtimo esposo (fs. 2007/2014 vta.). En lo relevante para la cuestin, sostuvo que los testimonios de Nadia, Jorge y Rubn Taddei, Lorena Carla Fernndez y Jorge Elechosa que calific como provenientes del ncleo ms ntimo de la vctima fueron contrapuestos en pie de igualdad con otros
provenientes de personas v.gr., los testigos Cararo, Martnez Secchi, Sante, Alonso, Garibaldi y lvarez quienes slo habran tenido un trato circunstancial y espordico con la pareja. Asimismo, hizo nfasis en el valor convictivo de las deposiciones testimoniales de las profesionales de la salud Laflitto, Gutreiman y Gonzlez, en los relatos de los hijos menores de Wanda Taddei que convivan con ella y su esposo obtenidos en los trminos del art. 250 ter del C.P.P.N., y en la declaracin del albail Roberto Peralta, quien trabaj en el inmueble de la calle Pizarro 7083 durante las tres semanas previas al episodio investigado. Por otra parte, se expidi negativamente respecto de la consideracin que hiciera la sentencia impugnada de los mensajes que, segn tuvo acreditado el a quo, Vsquez le habra enviado a su pareja durante ms de un ao. En segundo lugar, la recurrente se agravi de que la sentencia puesta en crisis considerara a la acusacin por homicidio cometido con alevosa (art. 80, inc. 2. del C.P.) formulada por la parte querellante en la oportunidad del art. 393 del C.P.P.N. como una alteracin de la base fctica objeto de juicio, e incluso con una posible vulneracin de la congruencia. En el sentido referido, sostuvo que el requerimiento de elevacin a juicio es solamente de carcter provisorio, no existiendo obstculo para que la acusacin sea complementada al momento de formular el alegato final. A su turno, como fundamento sustantivo de la aplicacin de la norma sealada, adujo que Vsquez ya contaba con la confianza de quien fuera su esposa; que preorden su conducta en pos del ataque emprendido contra Taddei utilizando un medio mentalmente escogido con anterioridad; y que el testimonio del perito tanatlogo resultara consistente con su hiptesis, de acuerdo con la cual Vsquez se habra acercado a la vctima por la espalda independientemente de que derramara el alcohol desde la parte posterior. Finalmente, se expidi en torno a lo que consider una errnea aplicacin de la atenuante prevista por el art. 82 del C.P. Al respecto, cuestion que el a quo considerara que Vsquez atravesaba un cuadro de stress post-traumtico al momento de los hechos y
sostuvo que en ningn caso ello podra ser tratado como una circunstancia externa, en el sentido tpico. En el mismo orden de ideas, impugn la descripcin de la vctima como una persona irascible y fcilmente irritable y subray que el corte de luz relatado por Vsquez aparecera como inconsistente con una de las fotografas producidas durante el juicio, que muestra un reloj digital sin signos de haber sido devuelto a las 00:00 hs., como segn sus palabras suele acontecer con los artefactos electrnicos ante la ausencia de electricidad. Por lo dems, seal que tanto la discontinuidad temporal entre la gnesis del episodio que habra disparado el estado de conmocin y la realizacin de la accin, as como el medio empleado al que consider una operacin mental compleja son incompatibles con la aplicacin de la figura tpica atenuada de modo que, en definitiva, sostuvo que la fundamentacin del fallo en este punto deviene slo aparente y, por ende, arbitraria. Finaliz su presentacin solicitando que se case la sentencia impugnada en la parte pertinente, e hizo expresa reserva del caso federal. IV. Que mantenidos los recursos mediante las presentaciones de fs. 2058, 2059 y 2060, durante el trmino de oficina previsto por los arts. 465, cuarto prrafo, y 466 del C.P.P.N. se present en primer lugar la querella constituida en autos, solicitando el rechazo del recurso de la defensa (fs. 2069/2077 vta.). En segundo el lugar, se present el representante del Ministerio Pblico Fiscal ante esta instancia, doctor Ral Omar Ple, propiciando tambin el rechazo de la pretensin casatoria de la defensa y ampliando, a su vez, los fundamentos de su presentacin original (fs. 2079/2090). En lo medular, la querella sostuvo que la impugnacin del allanamiento efectuado por la defensa debi haber sido planteada como una redargucin de falsedad de las piezas que obran a fs. 1 y 2, que al momento resultara extempornea, siendo a su criterio inidnea la va de la nulidad. Asimismo, sostuvo que la nulidad articulada no fue
planteada durante el alegato de cierre del debate, y la misma cuestin seal ya haba sido discutida durante la instruccin, lo cual, en sus palabras, convierte al acto en cosa juzgada, desde que la misma fuera consentida por la defensa al prestarse voluntaria y abiertamente al medio probatorio ordenado en la casa de la calle Pizarro 7083 (reconstruccin histrica de los sucesos) (fs. 2075 vta.). En el mismo orden de ideas, descalific el planteo de nulidad del debate, aduciendo que se intenta una solucin de excesivo rigor formal que no hace a la cuestin de fondo (fs. 2076). Por lo dems, dedic el final de su presentacin a reforzar los argumentos del a quo con relacin a la prueba de la materialidad del hecho y, especialmente, de los elementos que integran el tipo subjetivo del delito de homicidio. A su turno, el Fiscal General ante esta Cmara Federal de Casacin Penal indic primeramente que a su criterio los hechos relevantes del caso se encuentran debidamente acreditados, mientras que la versin exculpatoria de los hechos relatada por el imputado no se condice con las constancias de la causa, por lo cual entiende que debe rechazarse el planteo por el que la defensa solicit la absolucin de Vsquez sobre la base de la aplicacin de la duda favor rei. En segundo lugar, seal que el procedimiento de detencin y secuestro resulta adecuado a las conocidas y superadas pautas que fija la doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nacin para validar actos de injerencia estatales (fs. 2080 vta.), propiciando as el rechazo de la nulidad planteada por la defensa. En igual sentido, se manifest contrario a la anulacin del debate requerida por la defensa en virtud del deceso de quien fuera el primer letrado a cargo de la defensa tcnica de Vsquez durante el juicio, considerando que las actas labradas por el Secretario dan plena fe de lo ocurrido, y sealando que el planteo nulificante no fue acompaado de una resea de las defensas que la parte estim haber sido privada de ejercer. En tercer lugar, el fiscal ante esta instancia consider que no concurrieron en el caso las circunstancias que habran merecido la aplicacin de la figura de homicidio atenuado por el estado de emocin violenta.
Concretamente, seal que no se acredit en autos la ocurrencia del corte de luz mencionado por el tribunal y el impacto que ste pudo haber tenido en la psiquis del imputado, ni el trastorno de la memoria que, a su criterio, es propio de la emocin violenta, por lo que entendi que la sentencia fue arbitraria en lo que respecta a la cuestin de la calificacin legal del hecho. En el mismo sentido, coincidi con el fiscal de juicio en que la subsuncin del hecho con arreglo a un tipo penal no sujeto a alegacin de ninguna de las partes conculc el derecho de defensa y el debido proceso de ley, debiendo haberse transitado el procedimiento previsto en el art. 397 del C.P.P.N. en lugar de haber sido efectuada de oficio por el tribunal. Por ltimo, aadi que la cuestin de autos configura un caso de violencia contra la mujer en los trminos de la Convencin de Belm do Par, cuyas previsiones estim obligan especialmente a los poderes de la Repblica a prevenir, investigar y sancionar adecuadamente hechos como el que en esta causa se trata. En definitiva, concluy que debe rechazarse el recurso de la defensa y hacerse lugar al del Ministerio Pblico Fiscal, en cuanto solicit que Eduardo Vsquez sea condenado a la pena de prisin perpetua, a tenor de las previsiones del art. 80, inc. 1 del C.P. V. Que superada la etapa prevista en los arts. 465, ltimo prrafo, y 468 del C.P.P.N. de lo que se dej constancia en autos a fs. 2110, y celebrada la audiencia de conocimiento directo prevista en el artculo 41 del Cdigo Penal con Eduardo Arturo Vsquez (cfr. fs. 2111), quedaron las actuaciones en estado de ser resueltas. Efectuado el sorteo de ley para que los seores jueces emitan su voto, result el siguiente orden sucesivo de votacin: doctores Gustavo M. Hornos, Mariano Hernn Borinsky y Juan Carlos Gemignani. El seor juez Gustavo M. Hornos dijo: I. Inicialmente, corresponde sealar que los recursos de casacin interpuestos a fs. 1764/1844 vta., 1845/2002 y 2003/2041 por el Ministerio Pblico Fiscal, la defensa tcnica de Eduardo Arturo Vsquez y la querella constituida en autos respectivamente son formalmente admisibles, toda vez que la sentencia recurrida es de
aquellas consideradas definitivas (art. 457 del C.P.P.N.), las partes recurrentes se encuentran legitimadas para impugnarla (arts. 458, inc. 2, 459 y 460 del C.P.P.N.) y los planteos deducidos se enmarcan dentro de los motivos previstos por ambos incisos del art. 456 del Cdigo Procesal Penal de la Nacin. Asimismo, los tres recursos articulados cumplen con los requisitos de temporaneidad y de fundamentacin exigidos por el art. 463 del citado cdigo ritual. II. Ahora bien, sin perjuicio del orden temporal en el que fueron interpuestos sendos recursos, se advierte que, mientras que las impugnaciones de la defensa se vinculan con la posible existencia de nulidades en la primera etapa del procedimiento prevencional y en las condiciones en las que se llev adelante el debate oral por un lado y con el cuestionamiento de la prueba de los hechos imputados y su subsuncin como un caso de homicidio doloso calificado por el vnculo (art. 80, inc. 1 del C.P.) por otro, los recursos de los acusadores pblico y privado fueron articulados contra los aspectos fcticos y normativos de la sentencia que dieron fundamento a la aplicacin de la atenuante prevista en el art. 82 del C.P. en funcin del art. 81, inc. 1 a del mismo digesto y, en el caso de la parte querellante, tambin contra el rechazo de la subsuncin del hecho atribuido a Vsquez con arreglo a lo prescripto en el art. 80, inc. 2 del C.P. De esta manera, a los efectos de lograr la mxima sistematicidad y claridad expositiva del anlisis de los distintos agravios sometidos a inspeccin de esta Cmara de Casacin, se impone en la especie dar tratamiento, en primer lugar, a aqullos trados a estudio por la defensa, para recin luego si resultara oportuno proceder con el anlisis de los deducidos por las partes acusadoras. III. i. Impugnacin de la detencin de Eduardo Vsquez y del allanamiento del inmueble de la calle Pizarro 7083. Como primera materia de agravio, la defensa cuestion que el a quo no hubiera dado tratamiento a la posible nulidad relativa a la detencin de Eduardo Vsquez en la sala de emergencias del Hospital Santojanni y al allanamiento practicado en el domicilio del imputado en donde tambin vivan quien fuera su esposa, Wanda Taddei, y los hijos menores de sta: Facundo y Juan Manuel Elechosa Taddei.
La telefnico entrevistar
impugnacin, por el
concretamente, Inspector Martnez
certificacin obrante a fs. 1, en la cual se document el llamado efectuado a la Dra. Martn Maldonado haba dependencias del Juzgado de Instruccin nro. 43, informando que al Rosana Rodrguez tomado conocimiento del ingreso de Wanda Taddei a la guardia del hospital, quien habra manifestado que Vsquez la haba rociado con alcohol y le haba prendido fuego, y contra la resolucin subsiguiente (fs. 2/3) en la cual se dispuso el allanamiento de la vivienda del matrimonio VsquezTaddei. Asimismo, por aplicacin de la doctrina del fruto del rbol venenoso, sostuvo que deban anularse todas las actuaciones subsiguientes derivados de aquel acto primigenio, tachado de irregular. As, en lo relevante, la defensa aleg que la falsedad que se vislumbraba desde la instruccin qued patentizada de manera inocultable cuando Martnez Rodrguez neg haberle dicho a Maldonado lo que este volc en su declaracin y comunic en su momento al instructor (fs. 1969 vta.). A su turno, la querella sostuvo en su presentacin durante el trmino de oficina que la cuestin ya se haba discutido durante la instruccin y haba merecido una resolucin por parte de la Cmara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, de manera tal que la reedicin del planteo y su tratamiento devena improcedente, atento a la existencia de un pronunciamiento dirimente firme, y a que cualquier nulidad haba quedado subsanada en virtud de que Vsquez haba consentido el ingreso de las autoridades a su domicilio en oportunidad de llevarse a cabo la reconstruccin del hecho dispuesta por el magistrado instructor. Ahora bien, en rigor de verdad, de las constancias de fs. 1640/vta. se desprende que luego de que la defensa manifestara que planteara la nulidad del acta [de detencin], declaracin y todo acto posterior de Maldonado, el presidente del tribunal de juicio le hizo saber al letrado que el sustento en el que basa su planteo de nulidad no son piezas incorporadas como prueba, expresando finalmente el defensor que tena ello presente, mas simplemente anticipa[ba] algo
que hace a su hiptesis de su defensa. De esta manera, resulta desacertada la afirmacin del recurrente en torno a que se omiti dar tratamiento de la cuestin en la sentencia: en efecto, se aprecia que el planteo nulificante sugerido al comienzo del alegato de la defensa nunca lleg a concretarse como tal durante el debate, atento a que el modo defectuoso en el que fue articulado no fue rectificado ni aun a instancia del presidente del tribunal, manifestando en definitiva la parte que lo nico que deseaba con el sealamiento de la supuesta irregularidad era sentar los contornos de la valoracin que luego realizara de las pruebas producidas durante el debate. Sentado cuanto precede al slo efecto de reconstruir apropiadamente el decurso de la impugnacin en estudio lo cierto es que ms all de los reparos formales sealados, y sin desconocer las atendibles consideraciones efectuadas al respecto por parte de la querella, toda vez que el agravio que en definitiva plantea la defensa en su recurso se basa en la alegada afectacin de garantas constitucionales que podran configurar una nulidad de orden general (cfr. art. 18 de la C.N.; y arts. 167 y 168 del C.P.P.N.), entiendo que en la presente instancia revisora debe primar tal y como lo he sostenido a lo largo de todas mis intervenciones en el ejercicio de la jurisdiccin un criterio superador de los obstculos formales, de modo que el planteo casatorio esgrimido debe en definitiva ser analizado a la luz de sus mritos sustantivos, a los efectos de resguardar el derecho de defensa y el debido proceso, en cumplimiento de la misin encomendada a esta Cmara Federal de Casacin Penal en tanto Tribunal Intermedio en los trminos de la doctrina sentada en Fallos: 318:514 y 328:1108, entre muchos otros. En este orden de ideas, en primer lugar corresponde recordar que tiene dicho la Corte Suprema de Justicia de la Nacin: la Constitucin Nacional, en su art. 18, determina como regla general que el domicilio es inviolable, estableciendo, a su vez, que excepcionalmente se podr proceder a su allanamiento y ocupacin cuando concurran los casos y justificativos que una ley previa deber consignar (este mandato de proteccin legal contra las injerencias abusivas o arbitrarias del
Estado en el domicilio de los ciudadanos tambin est contenido en los pactos internacionales investidos de rango constitucional en virtud del art. 75, inc. 22 de nuestra Ley Suprema; en particular, artculos 9 de la Declaracin Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; 12 de la Declaracin Universal de Derechos Humanos; 11.2 de la Convencin Americana sobre Derechos Humanos; 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos) (Fallos: 330:3801, considerando 16 del voto de los Dres. Argibay y Lorenzetti). Por su parte, como lo sostuve en diversos precedentes de esta Sala IV (cfr. causa Nro. 201 ARAGONA, Antonio y FERRECCIO, Enrique s/recurso de casacin, Reg. Nro. 447, rta. el 2/11/95; causa Nro. 560 NADAL, Juan Carlos y ARAGN, Francisco Jos s/recurso de casacin, Reg. Nro. 886, rta. el 14/7/97; y causa Nro. 712 MNDEZ BRUNO, Washington Roberth s/recurso de casacin, Reg. Nro. 1013, rta. el 21/11/97, entre otros), la cuestin de las injerencias estatales en la esfera ntima de los ciudadanos no puede obviar la referencia a la Constitucin de los Estados Unidos de Amrica fuente relevante de la Nacional en esta materia, la cual en su IV Enmienda veda los arrestos y requisas irrazonables. En este sentido, seal que aun cuando nuestra Carta Magna se apart de aquella frmula, sentado el principio de la inviolabilidad del domicilio y delegando en una ley la determinacin de las causas y justificativos en que puede proceder un allanamiento, el principio parametral de la razonabilidad resulta plenamente aplicable en nuestro derecho. En efecto, el artculo 28 de la Constitucin Nacional seala que los principios, garantas y derechos reconocidos en los anteriores artculos, no podrn ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio. Sobre el tema, la Corte Suprema de Justicia de la Nacin ha dicho que en la tarea de reglamentacin de los principios constitucionales, la ley debe compatibilizar el ejercicio de los derechos de todos los intervinientes en el juicio, con el inters social que existe en la eficacia de la justicia (Fallos: 286:257; citado por Sags, Nstor Pedro, Elementos de Derecho Constitucional, pg. 330, Ed. Astrea, Buenos Aires, 1993).
El principio de razonabilidad all condensado, a su turno, no se limita a exigir que la ley sea razonable, sino que es mucho ms amplio: en efecto, cada vez que la Constitucin depara una competencia a un rgano de poder, impone que su ejercicio tenga un contenido razonable, es decir, que no sea arbitrario y, por ende, inconstitucional. La razonabilidad es entonces una regla sustancial, a la que tambin se la ha denominado como lo refiere Germn Bidart Campos el principio o la garanta del debido proceso sustantivo, que posee como finalidad preservar el valor justicia en el contenido de todo acto de poder (cfr. Tratado Elemental de Derecho Constitucional Argentino, T. I, pg. 228/229, Ed. Ediar, Buenos Aires, 1995). En esa inteligencia, la fundamentacin que deben poseer las rdenes de allanamiento en el proceso nacional, exigida bajo pena de nulidad (arts. 123 y 224 del C.P.P.N.), debe evaluarse dentro del referido marco de razonabilidad, atendiendo los fines que persiguen las normas bajo anlisis y el inters general por el afianzamiento de la justicia. Por ello, al efecto de analizar si la orden de allanamiento cuestionada rene en el caso el requisito de razn suficiente, no debe perderse de vista que el principio analizado exige que el medio empleado para alcanzar un fin vlido, guarde proporcin y aptitud suficiente para ese fin; esto es, que haya habido una razn valedera para fundar dicho acto de poder. En este sentido, se advierte de la lectura del auto de fs. 2/3 que la magistrada interviniente fund la orden de allanamiento de la finca sita en la calle Pizarro 7083 de la Ciudad de Buenos Aires teniendo en consideracin que el oficial preventor se haba comunicado con la secretara del juzgado informando del ingreso al Hospital Santojanni de Wanda Taddei, quien presentaba quemaduras en el sesenta por ciento de su cuerpo. Asimismo, se consign en dicha pieza la informacin supuestamente referida por la Dra. Martnez Rodrguez, quien habra manifestado que la paciente se encontraba en estado grave, con asistencia respiratoria mecnica, lo cual no habra impedido que a su ingreso comunique que su pareja Eduardo Vsquez la haba rociado con alcohol para luego prenderla fuego. Por lo dems, se dej asentado en la certificacin la comunicacin de que Vsquez tambin se
encontraba recibiendo asistencia en el lugar por las quemaduras que presentaba en sus brazos. Ahora bien, sin perjuicio de que la Dra. Martnez Rodrguez a la postre neg haber referido lo relatado durante la comunicacin con el Juzgado de Instruccin nro. 43, no puede desconocerse que las consideraciones que tuvo la magistrada actuante para emitir la orden de allanamiento cuestionada v.gr., el ingreso a un nosocomio pblico de una paciente con graves y extendidas quemaduras, junto con su esposo, quien presentaba lesiones ms leves resultaban perfectamente adecuadas para fundar el auto luego cuestionado. En el mismo sentido, se advierte que las copias de la historia clnica que obran a fs. 185/200 firmadas por el mdico que dio ingreso a Taddei al shock room del hospital dan cuenta de la solicitud de intervencin policial, atento a la posibilidad de que las quemaduras de la paciente tuvieran origen en una situacin de violencia (fs. 189/190). Por lo dems, en su declaracin testimonial la Lic. Cabrera Figueredo relat haberle referido al personal policial el ingreso de la paciente quemada (ver constancias de fs. 1460/vta.). As las cosas, a criterio del suscripto la conclusin que se impone es que la nulidad articulada no puede convalidarse. Ello as, por dos razones. En primer lugar, pues rpidamente se advierte que aun admitiendo la pretendida irregularidad, ella no ha provocado perjuicio alguno para el imputado: el ingreso al hospital de una paciente con quemaduras gravsimas, y de su cnyuge con quemaduras leves, fue observado por numerosos miembros del equipo mdico del Hospital Santojanni, dejndose asiento apropiado de la situacin en la historia clnica de la paciente, y dndose legtima intervencin a la polica al menos en dos oportunidades. Todo ello por s mismo justificaba que cualquier juez que tomara conocimiento de la situacin dictara la orden que aqu se cuestiona pues, como resulta ostensible, se trata de datos objetivos, incorporados al legajo, completamente escindibles de la manera en la que Maldonado comunic sus averiguaciones al tribunal y, centralmente, independientes de las explicaciones que habra brindado Vsquez en esa oportunidad las cuales, por lo dems, no fueron tenidas en cuenta en modo alguno por las autoridades intervinientes en ninguna
etapa del proceso. En otras palabras, pues, la solucin pretendida importara la declaracin de una nulidad por la nulidad misma, slo en el inters formal de la ley, y en contradiccin con el principio de trascendencia que rige la materia (cfr. Fallos: 324:1564, entre muchos otros). Por su parte, una correcta apreciacin de las circunstancias del caso determinan que en la especie no se verifique violacin a derecho constitucional alguno. En efecto, ms all de la manera defectuosa en la que el oficial preventor comunic el resultado de las primeras averiguaciones a la jueza instructora, lo cierto es que las imprecisiones quedaron netamente circunscriptas a aspectos accesorios exactamente cul de los profesionales de la salud haba hablado con cul de los oficiales de polica, no afectando ello en sentido alguno lo esencial de la informacin verdica y de pblico conocimiento por parte de los profesionales de la salud intervinientes que la magistrada deba sopesar a los efectos de dictar la orden de allanamiento: esto es, como se indic previamente, el ingreso a la guardia del hospital de una paciente en estado crtico y con signos de haber padecido una situacin de violencia. En otras palabras, no se advierte en el caso que haya habido una actuacin abusiva o aun impropia por parte del equipo policial que previno, ni tampoco un ejercicio irregular de las autoridades judiciales, las cuales dispusieron el allanamiento del inmueble en donde se habran originado las lesiones fundndose en consideraciones correctamente asentadas por los mdicos que asistieron a Taddei y a Vsquez al momento de su ingreso al nosocomio y que, en definitiva, comunicaron a las fuerzas policiales a las que se dio debida intervencin. As las cosas, teniendo presente la reserva del caso federal efectuada al respecto, corresponde rechazar el agravio referido a la supuesta irregularidad en la gnesis de las presentes actuaciones, resultando inoficioso, por tal motivo, que me expida respecto de la aplicacin de la doctrina del fruto del rbol venenoso. ii. Impugnacin de la resolucin de fs. 1575/1579 vta. Mediante el auto referido, de fecha de 3 de mayo de 2012, el a quo rechaz el planteo de nulidad del debate articulado por el letrado
defensor de Vsquez que asumi el ministerio en virtud del fallecimiento del Dr. Martn Gutirrez letrado que haba asistido tcnicamente a Vsquez hasta el momento. Concretamente, la impugnacin estuvo fundada en que, al no existir registros audiovisuales de lo desarrollado durante las audiencias de las que particip Gutirrez, la defensa a la postre encabezada por el Dr. Guarna no habra podido apreciar por los sentidos todo lo desarrollado en presencia de testigos que han sido mltiples, generando una desigualdad de condiciones, respecto a los acusadores, en desmedro del derecho de defensa (fs. 1974). Ahora bien, liminarmente, corresponde sealar que si bien la nulidad denunciada habra tenido origen en una resolucin que no constituye en s misma una sentencia definitiva o equiparable, lo cierto es que el planteo resulta oportuno en los trminos de la normativa procesal vigente (cfr. arts. 432, 457 y 463 del C.P.P.N.), toda vez que el alegado perjuicio se habra actualizado efectivamente recin con el dictado de la sentencia definitiva condenatoria, de manera tal que el recurso articulado en este sentido resulta formalmente procedente. Ingresando en el estudio del agravio denunciado, he de apuntar como correctamente sealaron todas las partes involucradas que la normativa procesal vigente no prev en su articulado la solucin que debe darse ante el deceso de uno de los letrados defensores durante la sustanciacin del juicio oral. Por ello, resulta acertada la reflexin de la defensa en torno a que el camino adecuado a seguir ser aquel que preserve el debido proceso y, particularmente, resguarde el derecho efectivo de defensa del imputado (cfr. art. 18 de la C.N., 8.2 C y D de la C.A.D.H., y 14.3 B y C), los cuales, por su parte, deben ser armonizados con el inters pblico en el esclarecimiento de los hechos y la correcta administracin del sistema de justicia. A la luz de estos lineamientos de orden superior, estimo que la decisin adoptada por el a quo logr compatibilizar adecuadamente, en las particulares circunstancias del caso, los diversos intereses involucrados. En efecto, en tanto el agravio concreto de la impugnante se fund en su imposibilidad de acceder a registros audiovisuales de lo ocurrido en el debate con carcter previo a su asuncin como defendor de Vsquez ello, a los efectos de darle sentido, de esa manera, a los
objetivos propios de la inmediacin del juicio oral, la decisin del tribunal, con la anuencia de los acusadores, de suspender el debate por un tiempo prudencial a fin de permitir al nuevo letrado interiorizarse de los pormenores del juicio, y particularmente la autorizacin explcita de interrogar nuevamente a los testigos que considerara pertinente satisfacindose as plenamente el derecho recogido expresamente en el art. 8.2 F de la C.A.D.H. lucen como mecanismos efectivos para subsanar los posibles efectos que el desafortunado deceso del Dr. Gutirrez pudiera tener respecto de la defensa de Vsquez. En efecto, contando con las actas redactadas por el actuario de juicio, no se advierte ni el impugnante explica qu otros perjuicios que no fuera la interaccin directa con los testigos que depusieron con anterioridad a su ingreso en el debate le acarreara la falta de registros audiovisuales de lo actuado. Como se explic, acordada la prerrogativa extraordinaria de reiterar alguna deposicin testimonial necesaria, el supuesto perjuicio se disuelve. Por lo dems, del cotejo de las constancias del debate se advierte que el impugnante finalmente ni siquiera solicit hacer uso de la facultad sealada, lo cual no puede sino llevar a la conclusin de que la parte se vio satisfecha con el detalle consignado en las actas labradas y, en definitiva, no encontr real perjuicio en lo que ahora denuncia como un menoscabo al derecho de defensa. En virtud de lo expuesto, entiendo que tambin debe rechazarse en este punto el recurso en estudio. iii. Impugnacin de la sentencia condenatoria por inobservancia del principio in dubio pro reo, insuficiencia probatoria de la autora y del elemento subjetivo del tipo. Superadas las impugnaciones referidas a la presencia de posibles nulidades en la gnesis y posterior desarrollo del proceso llevado adelante contra Eduardo Vsquez, corresponde analizar a continuacin si, en definitiva, la sentencia trada a revisin de esta Cmara de Casacin resulta ajustada a derecho y a las constancias de la causa. Como adelant al comienzo de la presente exposicin, encuentro que la manera ms clara de revisar el fallo impugnado y dar cuenta de los particulares agravios deducidos por las partes es la siguiente: en
primer lugar, analizar si la sentencia cuenta con fundamentos suficientes y adecuados a las exigencias constitucionales para sostener que los hechos imputados a Vsquez son verdicos y constituyen un caso de homicidio en el sentido de que satisfacen los elementos del tipo bsico (cf. Soler, Sebastin, Derecho Penal Argentino, T. III, 3ra reimpresin, Buenos Aires: 1956, p. 22), recogido por el artculo 79 del Cdigo Penal. Solamente si estos elementos estn reunidos, analizar la concurrencia de los elementos calificantes, tanto atenuantes (i.e., emocin violenta) como agravantes: el vnculo matrimonial y la alevosa de la accin. En este orden de ideas, comienzo por rememorar que el a quo tuvo por acreditados los siguientes hechos, consignados en el apartado 4.1.4 de la sentencia puesta en crisis: el da 10 de febrero de 2010, en horas de la madrugada alrededor de las 03.00 hs., Eduardo Arturo Vsquez ingres a su domicilio, ubicado en la calle Pizarro 7083 de esta ciudad, y luego de mantener una discusin con quien fuera su cnyuge Wanda Taddei, arroj alcohol sobre el cuerpo de sta y, mediante el empleo de un encendedor, gener un foco gneo que afect principalmente a la nombrada, el cual fue sofocado mediante la actividad del incusado, quien, a esos fines, se vali de una manta que cubra el futn sufriendo a su vez- quemaduras en ambos brazos. Luego, Vsquez traslad a Taddei, a bordo de su automvil Volkswagen Gol, dominio CDD-850, a la guardia del Hospital Santojanni donde recibi las primeras atenciones y fue inmediatamente trasladada al Servicio de Shock Room debido a la gravedad de las lesiones. Mientras tanto, Eduardo Vsquez regres a su domicilio, despert a los dos hijos de Wanda Taddei Juan Manuel y Facundo Elechosa Taddei- y los llev al domicilio de su cuada Nadia Taddei. Posteriormente regres al citado nosocomio donde, con motivo de las lesiones -quemaduras- que presentaba en sus brazos y manos, recibi la atencin respectiva. Horas ms tarde, Wanda Taddei fue derivada al Hospital de Quemados donde permaneci internada hasta el 21 de febrero de 2010, fecha en la que falleci a causas de las quemaduras graves que sufriera y neumopata. (fs. 1729/vta.)
A su turno, la querella sostuvo al alegar en la oportunidad del art. 293 del C.P.P.N. que el dia 10 de febrero, en forma premeditada, artera y cobarde, Eduardo Arturo Vsquez tom una botella de alcohol, roci a quien en vida fuera su esposa, Wanda Taddei, y encendi su cuerpo embebido con el encendedor, ocasionndole lesiones que afectaron el 50% de su superficie corporal, producindose, luego de once das de agona, producto de las lesiones, el deceso de Wanda (ap. 2.1 de la sentencia; p. 3). El fiscal interveniente, a su vez, postul que el dia 10 de febrero de 2010, cerca de las tres de la madrugada, y teniendo como escenario la casa de la calle Pizarro 7083 de la Ciudad Autonoma de Buenos Aires, en donde Eduardo Vsquez convivia con Wanda Taddei, el primero, utilizando como elemento igneo alcohol comun, volcandolo sobre ella y valiendose de la llama de un encendedor anaranjado secuestrado en autos, provoco en su cuerpo quemaduras que excedieron el 50% de su superficie corporal, las que, sin discusion sobre su genesis, llevaron a su deceso el dia 21 de febrero del mismo ano. (ap. 2.2; p. 7). En lo que respecta al imputado, por su parte, al ejercer su defensa material relat que [Wanda Taddei] se le puso de frente con la botella de alcohol que, segn cree, habr sido lo primero que encontr en el camino, y con eso atin a pegarle en la cabeza. [] Cuando abri los ojos vio que le iba a dar con la botella en la cabeza, l la fren con la mano y fue contra el hombro de ella, ah se estrangul, salt la tapa y sali lquido, se produjo un zamarreo por una cuestin de no soltarla. l se la tuvo que sacar prcticamente dedo por dedo. Se quedaron mojados de alcohol. [A]lcanz a secarse as noms con un cobertor tipo brasileo, mientras ella se quedo con las manos agarradas, dndose cuenta [de que l] se haba enojado. l levant la mano indicando que se fuera de ah. Haba un cenicero cerca, prendi un cigarrillo, y se le prendi fuego la mano, en simultneo se le prendi la otra. Wanda le dijo: pelotudo, y agarro un almohadn para apagarlo. Ah se prendi fuego ella. En un principio, que habr durado segundos, quisieron apagarse como abrazndose pero no podan, entonces l agarr el cobertor y se taparon los dos, ah se apagaron (cf. ap. 4.3.1; p. 162).
En virtud de lo expuesto, sin perjuicio de la alegada discrepancia que la defensa predica respecto de los diferentes relatos, lo cierto es que la hiptesis tenida a la postre por cierta por el tribunal de juicio es, en lo que respecta a la materialidad del hecho y la autora de Eduardo Vsquez, consistente en lo sustancial con la de las partes acusadoras. En efecto, analticamente, tanto el tribunal, como la querella y el representante del Ministerio Pblico Fiscal consideraron probado que: a) Eduardo Vsquez arroj alcohol sobre el cuerpo de Wanda Taddei; b) Eduardo Vsquez gener, mediante el empleo de un encendedor, el foco gneo que se propag por diferentes zonas del cuerpo de Wanda Taddei, producindoles gravsimas quemaduras; y c) Wanda Taddei falleci como consecuencia de aquellas quemaduras. En definitiva, se advierte que las divergencias sealadas por la defensa quedan reducidas a: a) la existencia admitida por el tribunal de una discusin entre Eduardo Vsquez y Wanda Taddei en los momentos previos a que ste la rociara con alcohol; y b) el modo artero y premeditado y posicin trasera desde la cual el acusador privado postul que Eduardo Vsquez habra rociado el elemento gneo sobre el cuerpo de Wanda Taddei. Se trata, pues, de desviaciones en el decurso de los hechos que pueden adquirir sentido cuando lo que est en juego es la posible calificacin del delito de homicidio por concurrir, o bien las circunstancias atenuantes sostenidas por el tribunal a quo, o bien las agravantes recogidas por el art. 80, inc. 2 del C.P. (de acuerdo con la imputacin de la querella), pero que resultan irrelevantes con relacin a los elementos constitutivos del tipo penal de homicidio considerados en s mismos (art. 79 del C.P.). Por ese motivo, y sin perjuicio de que analizar con mayor profundidad el mrito de las circunstancias sealadas cuando evale la calificacin jurdica de los hechos adoptada por el a quo, lo dicho hasta aqu basta para desestimar cualquier planteo de incogruencia entre la acusacin y la sentencia fundado en las respectivas reconstrucciones del hecho objeto de juicio. Sentado cuanto precede, pues, en lo que sigue habr de analizar si la sentencia en estudio cont con elementos probatorios suficientes para destruir la presuncin de inocencia de la que goza el
imputado o si, como alega la defensa, el cmulo probatorio reunido no alcanz a superar el estndar legal y constitucionalmente exigido a tal fin. En esta direccin, corresponde recordar liminarmente tal y como he tenido oportunidad de sealar en las causas RAMOS, Jos Jordn y otros s/recurso de casacin (causa nro. 8661 reg. nro. 12.782, rta. el 15/12/09) y ADDUCI, Marcelo Federico s/recurso de casacin (causa nro. 8995, reg. nro. 15.031, rta. el 6/6/11), entre muchos otras, que el principio in dubio pro reo -previsto en el artculo 3 del C.P.P.N.tiene fundamento constitucional en la garanta de presuncin de inocencia consagrada en el artculo 18 de la Constitucin Nacional y en el artculo 8, inc. 2 de la Convencin Americana sobre Derechos Humanos, y que ste establece que ninguna persona puede ser tratada como culpable hasta que no se pruebe el hecho que se le atribuye y el Estado, por intermedio de los rganos judiciales establecidos para exteriorizar su voluntad en esta materia, no pronuncie la sentencia penal firme que declare su culpabilidad y lo someta a una pena (cfr. Maier, Julio, Derecho Procesal Penal, T. I, Fundamentos, Ed. Del Puerto, Bs. As. 1996, pg.498). Dicho principio rige fundamentalmente en el momento de la sentencia definitiva, porque es en este ltimo estadio del proceso cuando se evidencia con toda su amplitud, en tanto el ordenamiento jurdico vigente requiere que el tribunal, para poder condenar, logre obtener de la prueba reunida en el juicio la certeza acerca de la culpabilidad del acusado (Fallos: 9:290; entre muchos otros). As, en su aspecto negativo, la garanta de presuncin de inocencia prohbe al tribunal condenar al acusado si no obtiene certeza sobre la verdad de la imputacin; y en el positivo exige al rgano judicial absolver al acusado al no obtener certeza. De esta manera, el principio bajo estudio no regula estricamente la prueba como tal, sino que funciona en el mbito de su valoracin, operando cuando la prueba es insuficiente para condenar, a pesar del agotamiento de los medios probatorios. La duda ha sido definida genricamente como una real situacin de equilibrio entre las pruebas de cargo y de descargo, mas no
es slo este estado, pues tambin la mera probabilidad de que, con base en las comprobaciones de las actuaciones, se ha cometido un hecho delictuoso y que el imputado es culpable como partcipe del mismo, impide que se dicte una sentencia condenatoria, ya que para ello el tribunal debe obtener la certeza sobre la verdad de la imputacin (cfr., en igual sentido, Vlez Mariconde, Alfredo, Tratado de derecho procesal penal, Ed. Lerner, Editora Crdoba, T. I, pg. 345 y nota 11, citado por Cafferata Nores, Jos I., La prueba en el proceso penal, pgs. 10 y 11). A su vez, se ha destacado que no se trata en realidad de una certeza absoluta, ya que en el caso del conocimiento judicial sobre los hechos como especie del conocimiento emprico la imposibilidad de obtener esa verdad absoluta se ve limitada por diversos factores tales como la imposibilidad del tribunal para acceder de modo directo a los hechos del pasado sobre los que debe decidir, en virtud de las limitaciones epistmicas propias del ser humano para acceder al mundo y de que los sentidos, en definitiva, son falibles y estn permanentemente condicionados por los numerosos conceptos y pre conceptos sociales, culturales, afectivos, etc. As, la verdad absoluta no resulta alcanzable para el juez por razones de orden lgico, en la medida en que debe recurrir a inferencias inductivas para justificar su conclusin fctica y, como es sabido, en aquellas la verdad de las premisas no garantiza la verdad de la conclusin. El juez, entonces, debe justificar racionalmente su fallo expresando las razones que lo han llevado a la certeza final sobre la verdad del hecho atribuido al imputado, exponiendo los motivos por los cuales, de los elementos probatorios legtimamente incorporados al juicio y que resultaron dirimentes, slo esa conclusin puede extraer al aplicar de las reglas de la sana crtica racional. A la luz de los principios rectores reseados, advierto que sin perjuicio del voluminoso plexo probatorio agregado a las constancias de autos, el a quo respald su reconstruccin racional del desarrollo de los hechos imputados a Vsquez sobre la base, esencialmente, de las conclusiones que arroj la autopsia practicada sobre el cuerpo de Wanda Taddei (fs. 491/500) y del testimonio que prest durante la audiencia de
debate oral respecto de ellas el perito tanatlogo que la realiz Dr. Roberto Vctor Cohen. La interpretacin de las conclusiones del experto que hizo el a quo, a su vez, est en el centro de las impugnaciones tradas a estudio de esta Cmara por la defensa de Vsquez, todo lo cual determina que sea el primer aspecto de la fundamentacin de la sentencia sobre el que corresponde detenerse. Los extremos fcticos de la imputacin relacionados con el modo en el que se produjeron las lesiones que derivaron en la muerte de Wanda Taddei fueron tenidos por acreditados por el tribunal a quo a partir de las siguientes conclusiones del Dr. Cohen, consignadas tanto al realizar la autopsia como al contestar las preguntas de las partes y el tribunal durante el debate: a) el cuerpo de Taddei recibi un derrame de lquido inflamable desde adelante y a la derecha, desde una altura estimada en el mismo plano corporal o superior a ella; b) el cuerpo presentaba quemaduras en el tronco por fuego producido por la deflagracin de un lquido inflamable que escurri, de arriba hacia abajo, predominantemente en el hemicuerpo derecho; c) no se verificaron quemaduras por salpicadura en el cuerpo de Taddei; d) las quemaduras relativamente ms leves en la mucosa labial, lengua y paladar blando de Taddei fueron producto de calor hmedo ascendente, y no de una llama directa como la que afect particularmente los hombros y el tronco de la vctima; e) las quemaduras lumbares respetaron las zonas de piel cubiertas por la nica ropa bombacha que vesta Taddei al ingresar al Hospital Santojanni, as como las regiones que quedaran cubiertas de estar la persona apoyada en un respaldo; f) la regin perineal se encontraba parcialmente quemada, mas no as la zona anal; g) la zona perineal, entonces, slo pudo haberse visto afectada por el escurrimiento de lquido caliente y en posicin de sentada; h) las quemaduras se detuvieron a la altura de la cara anterior del muslo; i) las lesiones verificadas en las piernas de la rodilla hacia abajo no fueron el resultado de quemaduras, sino de la formacin de escaras producidas por apoyo durante la internacin prolongada en el hospital; j) la sustancia acelerante (alcohol) tambin se desposit en la superficie del futn encontrado en el domicilio de la pareja. Esas conclusiones fueron, a su vez, consistentes con las
declaraciones de los diversos profesionales de la salud que atendieron a Wanda Taddei desde el momento en que ingres a la guardia del Hospital Santojanni y hasta su fallecimiento en el Hospital del Quemado; as como con los informes de los peritos que se expidieron respecto de la reconstruccin del hecho, el informe autopsial y las propiedades fsicas de los elementos que pudieron haber intervenido en la produccin de las quemaduras: cigarrillo, encendedor, alcohol y el recipiente que lo contena. Concretamente, la Dra. rica Reguera Mux que recibi a Taddei en la guardia junto con el Dr. Alejandro Vera Mendoza afirm: Wanda Taddei entr desnuda, en bombacha, gritaba pidiendo ayuda, toda quemada. [] Buscaron soluciones para colocarle, evaluaron las quemaduras y notaron compromiso en la va area, por eso decidieron pasarla al shock room (p. 50/51). El Dr. Vera Mendoza, por su parte, aadi que entr al shock room y la present [a Taddei] como paciente con quemaduras en el 70% de su cuerpo y compromiso de va area (p. 61/62) Una vez en el shock room, fue recibida por el Dr. Vctor La Guardia, quien durante el debate seal que estaba quemada principalmente en rostro, trax y abdomen . (p. 52); observaciones a las que tambin concurrieron, en lo sustancial con relacin al estado general de Wanda Taddei que pudieron percibir con sus sentidos, todos los profesionales que tuvieron contacto con ella. As, por ejemplo, del Hospital Santojanni, Dayler Zambrana (p. 54), Gustavo Till (p. 61) y Brian Ortenzi (p. 57/61), y tambin aquellos que estuvieron encargados de sus curaciones una vez que fue trasladada al Hospital del Quemado, Dres. Miriam del Carmen Mio y Carlos Di Grescia (p. 67/72). En cuanto a la forma y distribucin de las lesiones en el cuerpo de Wanda Taddei, tambin el perito Jorge Silveyra consign, primero en el informe pericial elaborado junto con Luis Daz (fs. 999/1010), y luego al declarar durante el debate, que La conclusin a la que arribaron [] es que ella deba estar sentada, y que el lquido fue derramado desde arriba hacia abajo . A su vez, durante su deposicin en el debate oral, el mdico legista Alfredo Delbene se expidi respecto del informe pericial presentado junto con los Dres. Brodsky y Stingo (cf.
fs. 1114/1124) en los siguientes trminos: la verosimilitud [de que Wanda Taddei estuviera sentada en el futn al momento de recibir el alcohol en su cuerpo] se bas en ms datos que los mencionados en el informe presentado, que tuvo a la vista las fotografas y la historia clnica del Hospital de Quemados. [] Las quemaduras abarcaban el lado derecho en su mayora. El resto de la cara se quem por efecto de la llama. La parte submamaria izquierda se encontraba indemne. La vulva estaba edematizada, pero el perin quemado parcialmente . Asimismo, seal que por el tipo de quemadura que presenta en los hombros, estos fueron los mas expuestos al calor o en contacto con l (p. 64/65). Lo reseado hasta aqu permite afirmar, en efecto, que la conclusin del tribunal a quo relacionada con que fue Vsquez quin arroj el combustible (alcohol) en el cuerpo de Taddei ha sido verificada durante el debate oral superando el estndar constitucionalmente exigido. Ello se desprende, notablemente, del modo en el que la distribucin de las quemaduras en el cuerpo de la vctima revela el origen y cantidad aproximada de alcohol derramado, as como la posicin en la que se encontraban Vsquez y Taddei durante este tramo del incidente. As, en primer lugar, el hecho de que las lesiones por deflagracin de combustible fueran especialmente intensas en los hombros de Taddei, y luego, con relativa menor gravedad, continuaran a lo largo de su torso y de la parte superior de sus piernas, hasta las rodillas, mientras que las quemaduras en el rostro fueran producidas por fuego hmedo ascendente esto es, no por contacto directo con el alcohol no permiten arribar a hiptesis distinta que aquella segn la cual el lquido provino en efecto desde un plano igual o superior a los hombros de la vctima. Ello ya de por s descarta toda posibilidad de que Vsquez estuviera sentado en el momento en que Taddei recibi el derrame del lquido, pues a pesar de la diferencia de altura entre ambos, el alcohol nunca pudo haber alcanzado los hombros de Wanda del modo en que lo hizo a no ser que ambos hayan estado parados, o que slo Vsquez lo haya estado. Slo sta ltima posibilidad, sin embargo, tiene sentido a la luz de las pruebas producidas.
En efecto, la indemnidad de zonas de piel que, desnudas, slo pudieron haber quedado a salvo del calor en por haber estado apoyadas en el colchn del futn, corrobora que era la vctima quien se encontraba sentada y, por lo dems, que necesariamente debi permanecer as durante todo el tiempo que dur el derramamiento del alcohol sobre su cuerpo; pues, de otro modo, la parte inferior de sus piernas presentara al menos alguna clase de quemadura y las lesiones perineales no podran haberse producido sin afectar la regin anal que sin embargo permaneci ilesa. Para ms, no puedo menos que compartir el temperamento del a quo en cuanto a que la afirmacin de que el contenido de la botella fue derramado como consecuencia de un forcejeo entre ambos resulta ciertamente inconsistente con la completa ausencia de quemaduras por salpicadura en el cuerpo de Taddei, que en tal hiptesis debieron producirse, al menos en alguna medida. Pero ms all de eso, lo cierto es que en definitiva es irrelevante si el forcejeo existi, pues la cantidad de lquido derramado sobre el cuerpo de Taddei -aun el mnimo necesario para producir una deflagracin de la magnitud que la ocurrida , slo puede haber sido posible si Vsquez domin en todo momento merced de su superior fuerza fsica la posicin del recipiente y la cada del lquido. No es posible imaginar, en efecto, un escenario en el que Taddei pueda haber controlado el movimiento de la botella y haber recibido, aun as, una cantidad de alcohol tan desproporcionadamente alta. No puedo dejar de sealar que, en esa medida, tuvo que ser Vsquez necesariamente quien a diferencia de lo consignado en su relato debi iniciar la agresin, tomando la botella y acercndola a la vctima. En efecto, en la posicin en la que se encontraba Wanda Taddei sentada, no es posible imaginar cmo, razonablemente, pudo haber tomado ella el recipiente para utilizarla como elemento contundente. As las cosas, la versin de la defensa respecto de cmo lleg el combustible al cuerpo de Taddei no slo carece de un mnimo respaldo en las constancias de la causa, sino que resulta completamente irreconciliable con ellas y, en definitiva, irrazonable como para fundar una duda en los trminos del art. 3 del Cdigo Procesal Penal de la
Nacin. Cabe apuntar, como se vio, que las conclusiones del tanatlogo si bien contundentes distan de haber sido el nico material sobre el que el a quo fund su conviccin; antes bien, ellas fueron corroboradas, a su turno, por los testimonios de los diferentes profesionales de la salud que interactuaron con Wanda Taddei desde su ingreso al nosocomio, y los de los peritos que se expidieron respecto de las quemaduras que presentaba su cuerpo. Todos ellos fueron consistentes con relacin a que el trazo, cantidad y disposicin de las lesiones verificadas en su cuerpo impiden considerar tanto que Vsquez haya estado sentado cuando ella recibi el derrame de alcohol, como que Taddei haya podido influir en el modo en el que ese hecho ocurri. Ahora bien, la accin atribuida a Vsquez es una accin compleja, en el sentido de que no slo incluye el haber derramado alcohol sobre Wanda Taddei, sino tambin haber sido el autor del foco gneo que produjo sus quemaduras. En lo que sigue, analizar esta segunda parte de la imputacin. Existen tres hiptesis respecto del inicio del fuego que compiten entre s: en primer lugar, la acusacin sostiene que la combustin se produjo como consecuencia de que Vsquez acercara la llama de un encendedor al cuerpo, previamente embebido de alcohol, de Taddei. Durante el proceso, sin embargo, como seala el tribunal de juicio Vsquez objet esa imputacin sobre la base de sostener, alternativamente, o bien que la deflagracin se inici como consecuencia de haber acercado sin quererlo la brasa de un cigarrillo que encendi para tranquilizarse, o bien que al encender ese cigarrillo sus manos se prendieron fuego y las llamas se transfirieron a Taddei recin cuando ella intent socorrerlo. Nuevamente, la presuncin de inocencia de la que goza el imputado determina que slo pueda darse por probado este extremo de la acusacin si resulta respaldada por las constancias producidas en el debate de un modo tal que no deje espacio para la razonabilidad de los cursos causales sugeridos por la defensa. El informe de criminalstica de fs. 999/1010, agregado al debate, establece al respecto de la imputacin: se llevaron a cabo
distintos ensayos, sobre diferentes superficies y concentraciones del acelerante de la combustin, concluyendo que en ninguna de esas pruebas se produjo la ignicin del alcohol con el cigarrillo encendido, aun realizando pitadas muy intensas; logrando inclusive apagarlo sobre el rea humedecida. [] Slo se [lo] pudo encender con el contacto de la llama libre del encendedor. En sentido concordante, al brindar explicaciones en la audiencia, el inspector Luis Daz autor, junto con el Lic. Jorge Silveyra, del informe referido sostuvo que la hiptesis de que una brasa genere fuego es imposible, s la llama del encendedor (p. 80), conclusin avalada tambin por Silveyra al deponer, sosteniendo que se comprob que para encender el alcohol tiene que haber llama, ya que a travs de la incandescencia de la colilla de un cigarrillo no fue posible hacerlo (p. 81). Tambin se manifestaron en la misma direccin los peritos Brodsky, Stingo y Delbene al emitir el informe conjunto de fs. 1114/1124. ste ltimo, adems, corrobor las conclusiones de los tres legistas, con matices, en oportunidad de deponer en el debate (p. 64). As es que, en definitiva, todos los peritos encargados de reconstruir las condiciones que pudieron haber provocado el inicio del foco gneo en el cuerpo de Wanda Taddei concluyen unvocamente que la brasa del cigarrillo encendido no es un elemento hbil para ello. La defensa ha objetado esas experticias, sin embargo, sobre la base de sostener que ellas no lograron reproducir fielmente las condiciones en las que ocurri la deflagracin. No existe, empero, peritaje alguno capaz de reproducir exactamente el modo en el que un hecho ocurre, pues es imposible tener en cuenta la totalidad de las variables que determinan un resultado. Ello, sin embargo, no puede invalidar las conclusiones periciales en la medida en que aquellas variables no contempladas o imposibles de reproducir tengan una incidencia tan remota que predicar su capacidad para modificar el resultado de los experimentos sea, a todo efecto prctico, irrazonable. De los informes y testimonios rendidos durante el debate ha sido posible establecer que la brasa de un cigarrillo es inhbil para producir una deflagracin con alcohol 1) en diferentes concentraciones y 2) en diversas superficies, ms y menos porosas y absorbentes que la
piel humana. En este sentido, a mi juicio, los peritajes han cumplido acabadamente con su funcin: pues si bien habra sido sin dudas determinante que un cigarrillo encendido lograra una deflagracin al menos en uno de los casos, la total inhabilidad de la brasa para que ello ocurra coloca a la objecin de la defensa en el plano de lo meramente conjetural, mxime cuando lo que se seala como factor no contemplado por ellas no es otra cosa que la variacin en la temperatura del ambiente. En este punto, no se alcanza a entender ni la defensa explica cmo esa variacin puede haber afectado las observaciones de los expertos y las conclusiones por ellos alcanzadas. Desafa la imaginacin, por lo dems, pensar qu clase de experimento puede reproducir mejor una situacin comparable a la hiptesis alegada por la defensa que, precisamente, apoyar un cigarrillo encendido repetidas veces sobre distintas superficies embebidas de alcohol. Si hacerlo buscando producir una deflagracin resulta imposible e incluso apaga la colilla, no se alcanza a entender cmo un contacto por hiptesis accidental s podra llevar a ese desenlace. Ahora bien, en lo que respecta a la segunda hiptesis de la defensa, vinculada con que las manos de Vsquez que efectivamente resultaron lesionadas segn los informes mdicos habran entrado en combustin al encender el cigarrillo y que fue el intento de Taddei de socorrerlo lo que deriv en que la deflagracin se trasladara a su cuerpo, corresponden las siguientes consideraciones. En principio, cierto es que las llamas producidas en las manos de Vsquez, a diferencia de la brasa del cigarrillo, s podran haber provocado la ignicin del alcohol en la piel de Wanda Taddei. La hiptesis, sin embargo, tampoco resulta razonable. Ello es as, en primer lugar, pues tal y como sealaron los peritos, esas mismas llamas a las que hace referencia Vsquez debieron haber producido alguna clase de lesin en su rostro que, sin embargo, no padeci l. En efecto, al encender el cigarrillo Vsquez debi haber tenido las manos a una distancia mnima de la boca. As lo consignan las conclusiones del informe elaborado por Daz y Silveyra: es de suponer que el cigarrillo lo tendra en su boca al momento de la ignicin, desprendindose de esta situacin que sus manos deberan estar cerca de su rostro, vale aclarar
que esta distancia sera inferior a los 10 centmetros, teniendo en cuenta las medidas del cigarrillo y el lugar de agarre del mismo. Si hubiera sido de esta manera, al iniciarse el fuego, tendra que haber presentado signos de quemaduras en su rostro, que segn informes mdicos no presentaba. En segundo lugar, cabe poner de relieve que Vsquez manifiesta haber dado al cigarrillo una pitada calma, profunda, a fundir (sic); una conducta, en fin, que no parece posible con el dolor que supondra tener las manos ardiendo desde el momento mismo en el que se produce la llama del encendedor. En definitiva, pues, a mi juicio ninguna de los escenarios postulados por la defensa de Vsquez reviste un mnimo de razonabilidad que permita sembrar una duda en la recontrsuccin de los hechos. Ello as, en la medida en que no slo estn hurfanos de todo indicio de verosimilitud basado en las pruebas reunidas sino que, particularmente, o bien resultan diametralmente opuestas a ellas en lo que respecta especialmente a la posibilidad de que un cigarrillo haya desencadenado la deflagracin que afect a Wanda Taddei-, o bien, de acuerdo con las ms cotidianas y elementales reglas de la experiencia, debieron haber dejado rastros de los que tampoco existe constancia alguna as lo debi haber hecho en su rostro, en efecto, un foco gneo iniciado al intentar prender el cigarrillo. En sentido inverso, la posibilidad de que la deflagracin se haya iniciado como producto de haber acercado la llama libre de un encendedor al cuerpo de Wanda Taddei, s resulta, a la postre, respaldada por los informes periciales y por el testimonio de los expertos ya consignados. Ello, en fin, acaba por convencerme de que se trata del nico relato pasible de ser sostenido racionalmente a la luz de las pruebas reunidas y en las circunstancias de autos, dentro de las cuales no parece posible imaginar un curso causal alternativo a los ya analizados. Esta conclusin, por lo dems, no resulta conmovida con la referencia al testimonio del Dr. La Guardia relativo a que, antes de perder el conocimiento en el shock room del Hospital Santojanni, Wanda Taddei habra pronunciado las palabras pucho y alcohol. En efecto,
ms all de que, como sostiene el a quo, ellas slo hayan sido percibidas directamente por La Guardia una objecin relativa, en la medida que no parece haber razones para dudar de su testimonio, lo cierto es que la vaguedad de esos trminos, en un contexto dominado por pruebas cientficas relacionadas con la produccin de las quemaduras, impide otorgarles la entidad que pretende la defensa. En rigor de verdad, ellas son en ltima instancia consistentes con la reconstruccin de los hechos tenida aqu por acreditada, en la medida en que fue de hecho alcohol el lquido combustible utilizado por Vsquez, y no hay razn para negar que el encendedor manipulado pueda haber sido recogido al menos en principio con el fin de encender un pucho. Mas eso, en ltima instancia, resulta irrelevante: ha quedado establecido ms all de cualquier duda posible que el pucho cigarrillo no puede haber sido el desencadenante de la ignicin. Debe resaltarse que lo dicho hasta aqu impide asimismo admitir las objeciones de la defensa relacionadas con la ausencia de la prueba fehaciente del dolo y con la posibilidad de que la accin de Vsquez estuviera cubierta por una causa de exclusin de la accin (cf. art. 34, inc. 1 del C.P.). En efecto, las pruebas obtenidas, como se vio, han descartado que tanto el derramamiento de alcohol como el posterior inicio de la deflagracin puedan tener origen en una conducta menos que dolosa: lo primero, en virtud de que ha quedado demostrado ms all de cualquier duda razonable que Wanda Taddei se encontraba sentada al momento de recibir el lquido en su cuerpo por lo que mal pudo haber sido quien inici la agresin y que, en cualquier caso, Vsquez domin en todo tiempo la manera en la que ste sali de su recipiente; no se explica, de otro modo, cmo la vctima recibi el alcohol del modo en que la autopsia y los dems elementos concordantes revelan que lo hizo. Con relacin al inici del foco gneo, por su parte, ciertamente es la manipulacin del encendedor encontrado en la escena del hecho lo nico que puede dar cuenta de ello, en la medida en que el contacto de la brasa de un cigarrillo con el alcohol no resulta un medio idneo para producir su deflagracin y que, en definitiva, la ausencia de lesiones en el rostro de Vsquez y de cualquier
otro rastro que apunte en una direccin similar impiden concluir que el mentado encendedor haya sido utilizado para otra cosa que no sea dar inicio al foco gneo en el cuerpo de Wanda Taddei. Se trata pues, en ambos extremos, de dos conductas derramar alcohol y acercar la llama de un encendedor que, en el concreto contexto probatorio analizado, no pueden haber sido llevadas a cabo por un automatismo, ni por una conducta imprudente por parte de Vsquez. Los dems elementos de la imputacin bsica bajo anlisis esto es, relativos a la estructura tpica del homicidio simple han quedado corroborados por el acta de defuncin de Wanda Taddei (cf. fs. 559/560), as como por las conclusiones de la junta mdica (cf. fs. 1561/1565) y posterior intervencin de los profesionales que la integraron en el debate, los cuales confirman, tal y como surge claramente y sin lugar a dudas del apartado 4.5.2 de la sentencia impugnada, que la muerte de Wanda Taddei fue la realizacin en el resultado tpico del riesgo creado por la accin de Vsquez, y no el producto de una mala praxis de los mdicos que la atendieron en la guardia del Hospital Santojanni. Por lo dems, el acta de matrimonio (fs. 60, 162 y 764) conduce a la conclusin de que la conducta atribuida a Vsquez encuentra adecuacin tpica, en definitiva, en las previsiones del artculo 80, inciso 1 del Cdigo Penal, en la medida en que el elemento adicional que esa figura requiere con relacin al tipo bsico que la vctima sea una de las all mencionadas y que el autor del hecho se represente su identidad se halla tambin satisfecho. Estimo, por lo dicho, que corresponde rechazar el recurso de casacin deducido por la defensa de Eduardo Vsquez en todos sus extremos. IV. Emocin Violenta. Luego de concluir que la conducta de Vsquez encuadra en el tipo penal de homicidio calificado por el vnculo, el tribunal de juicio sostuvo tambin que Eduardo Arturo Vsquez actu, en el momento del hecho, en un estado de emocin violenta que las circunstancias hacen excusable, motivo por el cual le corresponder la respuesta -por lo dems, levemente atenuada- que prev el articulo 82 del Cdigo
Penal (p. 208). La aplicacin de esa clusula atenuante fue impugnada tanto por el Fiscal General ante el tribunal de juicio como por el querellante particular, sobre la base de postular dos objeciones centrales. En primer lugar, los recurrentes sealan que la decisin del a quo result lesiva de la garanta que resguarda el debido proceso legal (art. 18 CN) pues ninguna de las partes incluida la defensa propiciaron la aplicacin de la mencionada disposicin. En el caso segn indicaron las partes el tribunal debi haber reabierto el debate en los trminos del art. 397 del C.P.P.N., a los efectos de permitirles expedirse respecto de una circunstancia de esa trascendencia. En segundo lugar, coincidieron cada uno con distintos argumentos en que el razonamiento del a quo careci del debido respaldo en las constancias de la causa. En lo que sigue, pues, corresponde analizar ambas posibilidades. En este orden de ideas, he de sealar que el agravio relacionado con una afectacin al debido proceso no puede prosperar. Ello es as, en primer lugar, pues el cdigo de forma es claro en cuanto a que la reapertura del debate es una facultad del tribunal de juicio que, de manera excepcional, slo procede cuando ste estimare de absoluta necesidad la recepcin de nuevas pruebas o la ampliacin de las recibidas (cf. art. 397 C.P.P.N.). En la medida, pues, en que el tribunal no consider pertinente la recepcin de nuevas pruebas, su pronunciamiento no import un apartamiento de las normas procesales aplicables susceptible afectar la garanta constitucional que asegura el debido proceso de ley (cf. art. 18 de la C.N.). El planteo resulta improcedente, por lo dems, en tanto los recurrentes aducen no haber podido utilizar la disposicin prevista para expedirse respecto de evidencias ya producidas; posibilidad que, sin embargo, no se halla contenida en la norma invocada, que remite a la hiptesis en la cual se considera necesario la reapertura del debate para recibir nuevas pruebas o para ampliar las recibidas. Cuando el debate es clausurado y se procede a la deliberacin (cf. Art. 396 del C.P.P.N.), el pronunciamiento del tribunal sobre los hechos probados y el derecho aplicable queda delimitado por
los elementos aportados durante el juicio, con el lmite, claro est, que impone la congruencia que debe mediar entre acusacin y sentencia. En este sentido, he sostenido que los cambios de calificacin pueden importar eventualmente una afectacin a derechos fundamentales, en aquellas situaciones en las que desbaratan la estrategia defensiva del imputado (cfr. mis votos en las causas de la Sala IV: SILVA, Oscar Alberto y otros s/ recurso de casacin causa Nro. 8030, Reg. Nro. 10.890.4, rta. el 26/9/08 y TEODOROVICH, Cristian David s/ recurso de casacin causa Nro. 8469, Reg. Nro. 11.216.4, rta. el 6/2/08, entre varios otros). Ese criterio, empero, no puede hacerse extensivo a los pronunciamientos que, inversamente, favorecen al acusado aun en desmedro de la pretensin de el o los acusadores. Ello es as, en efecto, en la medida en que el lmite que para la jurisdiccin del tribunal suponen los trminos en los que es formulada la acusacin no se deriva de la garanta del debido proceso en general, sino especficamente del derecho de defensa que, con ese alcance, pretende escudar exclusivamente al imputado de la posibilidad de ser condenado sin posibilidad de ejercer efectivamente su defensa (cf., en igual sentido, votos de los jueces Zaffaroni y Lorenzetti en el precedente de Fallos: 330:5020). Debe rechazarse, pues, este extremo de la impugnacin. La cuestin central a dilucidar, en fin, consiste en determinar si la aplicacin de la clusula atenuante ha sido producto de un razonamiento vlido por parte del tribunal de juicio. Comienzo por rememorar, en esta direccin, que el a quo reconstruy del siguiente modo los eventos que precedieron al momento especfico en el que Vsquez arroj alcohol sobre el cuerpo de Taddei, para luego generar un foco gneo en su cuerpo utilizando un encendedor: El informe de fs. 864/865, incorporado al debate, da cuenta de la existencia de veintisiete llamados en menos de cuatro horas, cursados desde el telfono de Wanda Taddei. Los testigos Garibaldi y lvarez testimoniaron acerca de esa misma circunstancia, continuada con llamados al telfono celular del primero de ellos, y luego a la casa de ambos, donde recibi su incontenible iracundia la segunda, aconsejando a Vsquez que, ante el estado de desbordante enojo de su mujer, se quedara a pernoctar con ellos. El hijo mayor de Wanda Taddei, Facundo
Elechosa, cont en la Cmara Gesell que pidi a su madre durante esa noche, antes de retirarse a dormir, que no continuara llamando con tal insistencia a Vsquez para evitar enfadarlo. [] Por su parte, el hijo menor, Juan Manuel, refirio -en analoga circunstancia- que, toda vez que no se encontraba dormido, pudo oir la discusion de su madre con Vasquez, proseguida por ruidos que daban cuenta de situaciones de hecho en el marco de tal trifulca, ruidos que, por lo demas, se corresponden parcialmente con el relato de Vasquez. [] Por lo tanto, contra la hipotesis desplegada por la querella, si hubo discusion, hubo pelea y despues, por hubo Vasquez oscuridad. durante Una la oscuridad vividamente e rememorada inspeccion domiciliaria
incorporada a su relato ante esta sede como el hecho inmediatamente anterior al tramo en que ingreso en la escena la botella conteniendo alcohol. Una oscuridad ligada a las vivencias postraumaticas del encausado y puesta de manifiesto como rasgo patologico por los tres profesionales de la salud que lo trataron. Y, tras ese cmulo de agresiones, con el alcohol presente en la escena, la llama del encendedor, generando la deflagracin. Luego, pasado ese instante de irreflexin, de sbita prdida del control de la direccin de las propias acciones, el del aturdimiento: Me qued congelado, quieto; para luego lanzarse, al intento de salvacin de la persona con la que se haba casado pocos meses antes, con quien no slo proyectaba, sino que haba comenzado a concretar planes de ampliacin de su hbitat para mejorar la convivencia y respecto de cuya vinculacin afectiva han prestado testimonio, ademas de los ya nombrados Garibaldi y lvarez, otros seis comparecientes, a saber: Matas Mariano Urti, Alejandro Fernndez, el matrimonio conformado por Florencia Dolores Sante y Esteban Martn Alonso, y el constituido por Marcelo Alejandro Cararo y Vanina Andrea Martnez Secchi y da cuenta el contenido afectuoso de los mensajes de texto cursados hasta la propia fecha del suceso por parte del encausado (p. 214/215). Ahora bien, est fuera de discusin, en efecto, que para el momento en que Vsquez lleg a su domicilio se haba instalado en la pareja una situacin de conflicto: as lo acreditan como fuera consignado por el a quo los testimonios de Garibaldi y lvarez, el
registro de llamados telefnicos, el relato de los menores Elechosa y el del propio Eduardo Vsquez. Es la reconstruccin de los hechos que habran ocurrido despus esto es, en los momentos inmediatamente previos a que tuviera lugar la manipulacin del alcohol y, posteriormente, del encededor, empero, lo que a mi criterio carece del debido respaldo en las constancias de autos. En primer lugar, ms all del propio relato de Vsquez en esa direccin, no encuentro indicio alguno en las constancias de la causa de que Wanda incluso Taddei haya efectivamente por los cortado la luz que del se departamento. Ms an: ninguna circunstancia compatible ha sido relatada, rudimentariamente, menores encontraban en ese momento en el inmueble y cierto es, como sealan los recurrentes, que las fotografas tenidas a la vista en el debate no parecen mostrar al reloj digital del microondas del modo en que cabra esperar que se encuentre luego de una falta de corriente esto es, con la hora en 00:00. En relacin con sta ltima observacin, sin embargo, el principio in dubio pro reo s favorece a Vsquez en la medida en que es posible que el corte no haya afectado a la totalidad del inmueble, lo que permitira explicar el estado de los electrodomsticos. Empero, incluso reconociendo algn grado de verosimilitud a la hiptesis de que el corte de luz existi, tampoco hay constancia alguna, ni razonamiento expreso en la sentencia, que autorice a concluir que esa oscuridad, tenida por acreditada por el tribunal de juicio, en el citado contexto de conflicto instalado en la pareja, haya conformado un estmulo externo que muestre a la emocin violenta pretendida como algo comprensible, excusable, en los trminos de la atenuante de que se trata. Es que, no puede olvidarse que la emocin no se conforma en el mero desarrollo interno del sujeto de su sentimientos, de su personalidad-, sino que la ley exige que las circunstancias hicieren excusable el estado de emocin violenta; debe ser excusable porque las circunstancias que lo produjeron, normalmente pueden tener repercusin en las particulares situaciones que vivi el agente, con referencia a cualquier persona; es decir que lo que las circunstancias
tienen que excusar es el hecho de haberse emocionado violentamente. A su vez, lo cierto es que tampoco hay constancias de que esa situacin haya provocado en Vsquez un desborde emocional de las caractersticas que se le atribuye. No se trata simplemente de la carencia total de informe psicolgico alguno capaz de acreditar la prdida de control que constituye el presupuesto fctico de la emocin violenta los informes incorporados al debate se refieren, en el mejor de los casos, a la situacin general del stress postraumtico padecido por Vsquez, mas no especficamente al episodio en estudio. Se trata, por el contrario, de que aquel presupuesto, que el a quo considera autoevidente, no surge siquiera del relato del propio imputado, ni fue sugerido por su defensa tcnica. De hecho, la idea misma de un arrebato psicolgico capaz de reducir la capacidad de Vsquez de controlar sus acciones resulta contradictoria con el despliegue de una conducta que no fue en absoluto instantnea si no que, como se consign, involucr ms de una accin y se desarroll en el tiempo: por un lado, el derramamiento del alcohol; y slo despus, el encendido de la llama. A todo evento, es el relato mismo de Vsquez el que seala que luego del altercado con la botella intent calmarse incluso practicar ciertas tcnicas de relajacin para recin luego buscar el paquete de cigarrillos y el encendedor. A mi juicio, ello luce a todas luces incompatible con la prdida de control que se le atribuye en la sentencia puesta en crisis. Corresponde recordar tambin que el a quo postul que, a partir de diversos testimonios prestados por los profesionales de la salud mental que atendieron tanto a Vsquez como a Taddei, emerge Eduardo Vsquez como un sujeto aquejado de un importante stress postraumtico, con algunos rasgos fbicos, como el miedo a la oscuridad y el de experimentar prdidas, impulsivo pero no violento, en tanto que, de la mano de la propia psicloga encargada de tratar a la fallecida Taddei emerge una personalidad conflictiva, intolerante y fcilmente irritable (p. 212). A ese cuadro coadyuv el pasaje de la sentencia ya reproducido prrafos ms arriba, en el que el quo enfatiza el intento de Vsquez por salvar a la persona con la que se haba casado pocos
meses antes, con quien no slo proyectaba, sino que haba comenzado a concretar planes de ampliacin de su hbitat para mejorar la convivencia y respecto de cuya vinculacin afectiva han prestado testimonio, ademas de los ya nombrados Garibaldi y lvarez, otros seis comparecientes, a saber: Matas Mariano Urti, Alejandro Fernndez, el matrimonio conformado por Florencia Dolores Sante y Esteban Martn Alonso, y el constituido por Marcelo Alejandro Cararo y Vanina Andrea Martnez Secchi y da cuenta el contenido afectuoso de los mensajes de texto cursados hasta la propia fecha del suceso por parte del encausado (p. 214/215). Esa caracterizacin que el a quo realiza de la pareja Vsquez-Taddei luce, sin embargo, severamente distorsionada en relacin con los elementos aportados al debate. En efecto, la afirmacin de que el vnculo entre los cnyuges era uno signado por el afecto, el compaerismo y el amor se fund, esencialmente, en las declaraciones de Sante, Alonso, Cararo y Martnez Secchi, y en la transcripcin de los mensajes de texto que Vsquez le habra enviado a su esposa en los meses previos al hecho aqu juzgado. Al analizar con deteminiento aquellos testimonios, empero, advierto que todos ellos provinieron de personas cuyo contacto con la pareja era circunstancial y en ocasin de eventos tales como almuerzos, recitales, etc. Poco podran aportar, pues, a la dilucidacin de la realidad cotidiana de la pareja en su intimidad. A su turno, los mensajes de texto transcriptos corresponden a los recibidos por el telfono celular de Wanda Taddei y veroslmente enviados por Vsquez; no se conoce, empero, cul pudo haber sido la respuesta de sta ltima a esas manifestaciones. Inversamente, la sentencia recurrida omiti toda valoracin de los testimonios de las personas cercanas al ncleo ntimo de la pareja Vsquez-Taddei, soslayando, de ese modo, el mandato de la ley 26.485, que precisamente establece en su artculo 16: Los organismos del Estado debern garantizar a las mujeres, en cualquier procedimiento judicial o administrativo, adems de todos los derechos reconocidos en la Constitucin Nacional, los Tratados Internacionales de Derechos Humanos ratificados por la Nacin Argentina, la presente ley y las leyes que en consecuencia se dicten, los siguientes derechos y garantas: []
i) A la amplitud probatoria para acreditar los hechos denunciados, teniendo en cuenta las circunstancias especiales en las que se desarrollan los actos de violencia y quienes son sus naturales testigos. Entre esos testimonios, resulta oportuno recordar que Jorge Gastn Taddei padre de la vctima relat que en una oportunidad escuch gritos de Eduardo diciendo hija de puta, este hijo de puta me hizo una denuncia, vos sabes todo lo que tengo con Cromaon, te voy a quemar, te voy a matar (p. 17). Por su parte, Nadia Jorgelina Taddei, su hermana, sostuvo que Wanda tena moretones en los brazos y que un da, cuando fueron a buscar a los chicos al colegio, su hermana [Wanda Taddei] llevaba lentes y, al sacrselos, vio que tena el ojo morado, expresando que se haba resbalado mientras lavaba. Asimismo, afirm que vea esos registros fsicos, y que l humillaba a sus sobrinos y a su hermana, y que cuando le peda explicaciones, Wanda deca que haba que proteger a Eduardo por lo de Cromaon (p. 22). En el mismo sentido, el ex marido de Taddei, Jorge Elechosa, afirm que llegado un momento, [Wanda] no poda seguir ocultando que era golpeada, [] Ella le deca que todo pasara cuando terminara el juicio de Cromaon. Luego siguieron los problemas, segua con los brazos moretoneados, ella deca que se le pasara, que estaba con medicacin. Por lo dems, al ser preguntado acerca de si Wanda lleg a reconocer que era maltratada expres que s, primero lo negaba y justificaba diciendo que se haba cado (p. 26). Tambin Lorena Carla Fernndez refiri la existencia de moretones en Wanda, sin perjuicio de que ella le deca que se golpeaba con los muebles (p. 42/43). Los testimonios referidos, en fin, dan cuenta, de manera concordante, de la existencia de episodios de violencia contra Wanda Taddei que son anteriores al hecho aqu juzgado y que resultaban dirimentes para analizar la alegada prdida de control de Eduardo Vsquez. Ellos, en efecto, sugieren que los hechos aqu juzgados no fueron producto de un desborde emocional de una persona impulsiva sino, antes bien, que estn inscriptos en una relacin que lejos del idilio tenido por acreditado en la sentencia impugnada estaba signada por el maltrato fsico de Wanda Taddei.
As las cosas, a mi juicio no se ha acreditado en modo alguno que Eduardo Arturo Vsquez haya padecido una disminucin de su capacidad para dirigir la conducta que deriv, en ltima instancia, en la muerte de Wanda Taddei. Corresponde, pues, hacer lugar a las impugnaciones de las partes acusadores en cuanto postularon que la aplicacin de la clusula de atenuacin prevista en el artculo 82 del C.P. fue arbitrariamente aplicada al caso. V. Finalmente, corresponde el rechazo de la cuestin presentada por el querellante en cuanto considera configurada la agravante del homicidio al haber sido cometido, en su criterio, con alevosa. En efecto, la alevosa, como agravante del delito de homicidio, contenida en el inciso 2 del artculo 80 del Cdigo Penal, significa un obrar, por parte del sujeto activo, sobre seguro, sin riesgo para s y con pleno estado de indefensin de la vctima; situacin que el autor procura o aprovecha para perpetrar el homicidio. Este aprovechamiento es, justamente, lo que tuvo en cuenta el legislador para calificar el delito. Dichas circunstancias, en base a la especfica mecnica que ha presentado el hecho juzgado, y ya bastamente descripto, en el que el derramamiento de alcohol por parte de Vsquez sobre el cuerpo de la vctima fue realizado por delante y desde arriba, cuando ella estaba sentada, en el contexto de una discusin, impide concluir que Tadei se encontrara en ese momento en el estado de indefensin requerido por el tipo penal, por no haber tenido posibilidades de advertir la agresin, y, entonces, que esa circunstancia haya sido aprovechada por Vsquez para preordenar su accionar para agredirla de ese modo sin peligro para su persona. VI. Por todo lo expuesto, en definitiva propongo al acuerdo: I. RECHAZAR, sin costas en esta instancia, el recurso de casacin interpuesto a fs. 1845/2002 por la defensa tcnica de Eduardo Arturo Vsquez, representada por los doctores Eduardo Enrique Guarna y Diego Adrin Civile (arts. 530 y 531 in fine del C.P.P.N.). II. HACER LUGAR, sin costas, al recurso de casacin interpuesto a fs. 1764/1844 por el Fiscal General ante el Tribunal Oral nro. 20 de la Ciudad de Buenos Aires,
Oscar A. Ciruzzi; y al recurso deducido por el querellante particular a fs. 2003/2041, Jorge Gastn Taddei con la representacin del doctor Leonardo Rombol, sin costas en esta instancia. Y casar la sentencia impugnada y CONDENAR a Eduardo Arturo Vsquez, de las dems consideraciones consignadas en autos, como autor penalmente responsable del delito de homicidio calificado por el vnculo, a la pena de prisin perpetua, accesorias legales y costas (arts. 12, 29, inc. 3, 45 y 80, inc. 1, del Cdigo Penal; 470, 530 y 531 y 532 del Cdigo Procesal Penal de la Nacin). El seor juez doctor Mariano Hernn BORINSKY dijo: I) Comparto en lo sustancial las consideraciones efectuadas por el distinguido colega que lidera el acuerdo, Dr. Gustavo M. Hornos, en su fundado voto. Por dicha razn, he de acompaar la solucin que propicia. Ello, sin perjuicio de las consideraciones que he de realizar a continuacin sobre cada uno de los agravios que han presentado los recurrentes. II) NULIDADES PLANTEADAS POR LA DEFENSA En primer lugar, con respecto a los planteos de nulidad que formul la defensa de Eduardo Arturo Vsquez en el recurso de casacin, los mismos no pueden tener acogida favorable en esta instancia. Ello es as, por cuanto la defensa no demostr cul fue el perjuicio que comport la comunicacin que efectu el personal policial al magistrado de instruccin, para dar inicio a la presente causa. En este sentido, se aprecia que la circunstancia de que la Dra. Roxana Martnez Rodrguez, en carcter de mdica de guardia del Hospital Santojanni, haya negado en sede judicial haber informado al preventor que comunic el hecho judicializado en autos al magistrado de instruccin (cfr. fs. 1), que las lesiones quemaduras- con las que ingreso Wanda Taddei al Hospital Santojanni en la madrugada del 10 de febrero de 2010, hubieran sido producidas por Eduardo Arturo Vsquez, no tiene entidad para invalidar el inicio de la presente causa ni, consecuentemente, el allanamiento a la finca de la calle Pizarro 7083 de Capital Federal ni la detencin de Eduardo Arturo Vsquez (cfr. fs. 1458 y vta.).
Ello es as, por cuanto, con independencia de la declaracin de la citada testigo, cabe reparar en que por la historia clnica de Wanda Taddei se documenta que los mdicos que atendieron a la causante al ingresar al mencionado nosocomio, solicitaron la intervencin policial ante la posibilidad de que las lesiones que presentaba la paciente, pudieran tener origen en una situacin de violencia (cfr. fs. 189/190 incorporada por lectura al debate por provedo de fs. 1374/1475). Dicho documento, en definitiva, permite identificar el origen de la notitia criminis y el motivo que la inspir. El evento, como antecedente histrico, constituy razn suficiente para la formacin de la presente causa ante la posible comisin de un delito de accin pblica, autorizando fundadamente, la produccin de la medida de prueba urgente allanamiento- que se presentaba como necesaria en el estado incipiente en el que se encontraba el legajo. En otras palabras, la gravedad del suceso judicializado, result razn suficiente para que el magistrado de instruccin, ordenase el allanamiento del domicilio de la calle Pizarro 7083 de Capital Federal, con el objeto de proceder al secuestro de todo tipo de material inflamable y/o combustible idneo para producir, generar o iniciar un foco gneo (alcohol, necesarios aguarrs, para querosene, iniciar la nafta, etc); aqullos (fsforos, elementos combustin
encendedores, mecheros, etc.) y prendas de vestir y dems elementos que presenten signos de haber sido expuestos al fuego y/o a las llamas (cfr. fs. 2). Por otra parte, el letrado aqu recurrente tampoco ha logrado demostrar en esta instancia que se haya afectado el derecho de defensa en juicio de Eduardo Arturo Vsquez, con motivo de haber asumido dicho letrado la asistencia tcnica del nombrado durante la sustanciacin del juicio oral, y a raz del fallecimiento de su anterior abogado defensor (cfr. fs. 1542/1544). A dicha conclusin se llega no bien se observa que el impugnante no ha expresado cul fue, concretamente, el perjuicio que le ocasion dicha situacin en desmedro del derecho de defensa en juicio del imputado (art. 18 del C.N.). En efecto, una revisin amplia de la totalidad de las actas de debate confeccionadas con anterioridad a que el letrado aqu recurrente
asuma la defensa de Vsquez, demuestra, sin duda alguna, que los documentos confeccionados al efecto, cumplen ampliamente con los recaudos legales exigidos por el art. 394 del C.P.P.N. Adems, se aprecia que en las actas de debate confeccionadas con motivo de las audiencias celebradas los das 28 de febrero, 1, 6, 8, 20, 27 y 29 de marzo de 2012 (cfr. fs. 1442/1446vta., 1449/1461, 1462/1469vta., 1470/1473, 1479/1489, 1496/1505, 1507/1512vta.), se document la totalidad de las pruebas producidas, detallndose, in extenso, el contenido de la declaracin que brind Eduardo Arturo Vsquez durante el juicio y las declaraciones audiencias. Ello evidencia que el recurrente tuvo la posibilidad cierta de conocer todo lo acontecido durante el debate, con anterioridad a la asuncin formal por su parte de la defensa de Eduardo Arturo Vsquez en la presente causa. Asimismo, no se puede soslayar que el tribunal de la instancia anterior, al dar tratamiento y rechazar el mismo planteo de nulidad que aqu se analiza, le hizo saber al defensor aqu recurrente que contaba con la posibilidad de solicitar la ampliacin de la prueba que se haba producido con antelacin a que el letrado aqu recurrente haya asumido la defensa tcnica de Vsquez, con el objeto de garantizar su derecho de defensa en juicio (cfr. fs. 1578vta.). Dicha posibilidad ampliatoria de prueba fue expresamente promovida y consentida por el Ministerio Pblico Fiscal y la parte querellante, al analizar el mencionado planteo de nulidad del debate y postular su rechazo (cfr. actas de debate de fs. 1553/1555vta.). En consecuencia, ante la omisin por parte de la defensa de sealar cul fue la prueba que no pudo controlar o los testigos que no pudo interrogar o hacer interrogar (art. 8.2.f de la C.A.D.H. y art. 14.3.e del P.I.C.P), el planteo de nulidad que promueve el recurrente, resulta meramente formal y, por lo tanto, no puede prosperar. Ello es as, por cuanto el tribunal a quo garantiz expresamente el derecho de defensa en juicio del imputado, al haberle otorgado la posibilidad, en caso de que la defensa lo estimase necesario, de ampliar y reeditar la prueba que haba sido producida antes de que el letrado aqu recurrente haya
asumido el cargo de abogado defensor de Eduardo Arturo Vsquez con motivo del fallecimiento de su antecesor. En dichas condiciones, ante la ausencia de perjuicios que den sustento a los planteos de nulidad que formula la defensa, corresponde seguir la doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nacin, en cuanto a que la declaracin de la nulidad procesal requiere un perjuicio concreto para alguna de las partes, pues no procede su declaracin en el slo inters del formal cumplimiento de la ley (Fallos: 295:961; 298:312), siendo inaceptable en el mbito del derecho procesal la declaracin de nulidad por la nulidad misma (Fallos: 303:554; 322:507). En su razn, en funcin de los principios de conservacin, trascendencia y carcter restrictivo que rigen en materia de nulidades (art. 2 del C.P.P.N.), corresponde rechazar los planteos de nulidad presentados por la defensa tcnica de Eduardo Arturo Vsquez ante esta instancia. III) RECONSTRUCCIN HISTRICA DEL HECHO. RESPONSABILIDAD PENAL Para analizar y dar solucin a la arbitrariedad de la sentencia que invoca la defensa contra la reconstruccin histrica del hecho que tuvo por acreditado el tribunal de juicio, corresponde examinar si el pronunciamiento impugnado constituye un acto jurisdiccional vlido derivado del anlisis lgico y razonado de la prueba rendida en el debate, con observancia del principio de la sana crtica racional (art. 398 del C.P.P.N.) o, por el contrario, si se representa como una conclusin desprovista de fundamentacin o con motivacin insuficiente o contradictoria (art. 404, inc. 2, del C.P.P.N.). Para llevar adelante dicha tarea, el recurso de casacin debe ser regulado y aplicado de conformidad con el derecho a recurrir el fallo -derivado del derecho de defensa- consagrado por la Constitucin Nacional y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos incorporados a nuestro sistema legal con igual jerarqua (Constitucin Nacional, art. 75, inc. 22; Convencin Americana de Derechos Humanos, art. 8.2.h; Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos, art. 14.5). No se puede soslayar que con respecto a la vigencia de
dicha garanta, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica (sentencia del 2 de julio de 2004), sostuvo que el recurso de casacin debe ser amplio y eficaz, de manera que permita que el tribunal superior realice un anlisis o examen comprensivo e integral de todas las cuestiones debatidas y analizadas por el tribunal inferior, sea que stas se refieran a los hechos, el derecho o la pena, y as procurar la correccin de decisiones jurisdiccionales contrarias al derecho (prr. 161, 162 y 167). Dicho precedente, fue recogido por nuestra Corte Suprema de Justicia de la Nacin al reafirmar que resulta competencia de esta Cmara Federal de Casacin Penal ...agotar el esfuerzo por revisar todo lo que pueda revisar, o sea, por agotar la revisin de lo revisable (in re C.1757. XL. Casal, Matas Eugenio y otro s/robo simple en grado de tentativa, causa nro. 1681, rta. el 20/09/05). Conforme la citada doctrina, resulta relevante que en esta instancia se efecte un completo control de la sentencia impugnada, verificando que todas las cuestiones all asentadas se encuentren debidamente fundadas a la luz de lo previsto por los arts. 398 y 404 del C.P.P.N. En definitiva, no se trata sino del anlisis del cumplimiento de las reglas que integran el llamado sistema de libre conviccin o sana crtica racional. Una correcta hermenutica del recurso de casacin impone a este Tribunal analizar cmo los jueces de la instancia anterior han valorado el material probatorio, encontrando como nico lmite aquellas cuestiones relacionadas directa y nicamente con la inmediacin del juicio oral, materia vedada por su propia naturaleza irrepetible en esta instancia. Bajo estos parmetros, corresponde examinar el caso trado en revisin. Para ello, resulta oportuno recordar que el tribunal de la instancia anterior tuvo por acreditado por la sentencia impugnada que el da 10 de febrero de 2010, en horas de la madrugada alrededor de las 03.00 hs.-, Eduardo Arturo Vsquez ingres a su domicilio, ubicado en la calle Pizarro 7083 de esta ciudad, y luego de mantener una discusin con quien fuera su cnyuge Wanda Taddei, arroj alcohol sobre el cuerpo de sta y, mediante el empleo de un encendedor,
gener un foco gneo que afect principalmente a la nombrada, el cual fue sofocado mediante la actividad del incusado, quien, a esos fines, se vali de una manta que cubra el futn sufriendo a su vez- quemaduras en sus brazos. Luego, Vsquez traslad a Taddei, a bordo de su automvil [] a la guardia del Hospital Santojanni donde recibi las primeras atenciones y fue inmediatamente trasladada al Shock Room debido a la gravedad de las lesiones. Eduardo Arturo Vsquez, regres al domicilio, despert a los hijos menores de edad de Wanda Taddei, y los llev a la casa de su cuada Nadia Taddei. Posteriormente, regres al Hospital Santojanni, donde recibi atencin mdica por las lesiones que presentaba en sus brazos. Horas ms tarde, Wanda Taddei fue derivada al Hospital del Quemado donde permaneci internada hasta el 21 de febrero de 2010, fecha en la que falleci a causa de las quemaduras graves que sufriera y neumopata (cfr. fs. 1729/vta.). La defensa controvirti en su recurso dicho aspecto de la reconstruccin histrica del hecho, al considerar que los elementos de prueba reunidos en autos resultaban insuficientes para acreditar, con el grado de certeza que exige un pronunciamiento condenatorio, que haya sido Eduardo Arturo Vsquez quien derram alcohol en el cuerpo de Wanda Taddei y que haya sido el imputado quien provoc voluntariamente un foco gneo con un encendedor. Sobre este aspecto, la defensa postul que la versin del hecho que brind Eduardo Arturo Vsquez en el proceso no pudo ser desacreditada e, incluso, consider que las conclusiones a las que arrib el mdico forense Roberto Vctor Cohen, no resultaban concluyentes para rebatirla. El recurrente sostuvo que, cuanto menos por duda, deba concluirse que el foco gneo que provoc las lesiones por quemaduras en el cuerpo de la vctima, se origin a raz de un accidente, al haber encendido Eduardo Arturo Vsquez un cigarrillo. Ello, segn la defensa, cobra relevancia si se repara en la declaracin testimonial que brind Vctor Ral La Guarda durante el debate, quien, en calidad de mdico
profesionales-, expres que al haberle preguntado a Wanda Taddei qu es lo que le pas, ella respondi: pucho y alcohol (sic). Sin embargo, las crticas que formula la defensa con respecto a la reconstruccin del hecho que tuvo por acreditado el colegiado de la instancia anterior, no pueden prosperar. Al revisar la sentencia, se advierte que los miembros del tribunal a quo realizaron un amplio anlisis de los elementos de juicio sobre los que se asent el fallo. A su vez, analizaron la posibilidad de que el hecho hubiera ocurrido en los trminos explicados por el imputado, y descartaron dicha posibilidad a partir de concretos y objetivos elementos de prueba. La tarea intelectual desarrollada por los magistrados de juicio debe ser examinada atendiendo al principio que indica que el imperativo de motivacin tiende a resguardar el derecho de defensa en juicio y el debido proceso (C.S.J.N, Fallos 321:2375; 305:1945 entre muchos otros) y constituye una valla insuperable contra la doctrina de la arbitrariedad. De ah, la mxima que indica que las sentencias deben ser fundadas y constituir una derivacin razonada del derecho vigente con aplicacin a las circunstancias comprobadas en la causa (C.S.J.N., Fallos 311:948 y 2402, entre otros). Por ello, [l]a prueba es el medio ms confiable para descubrir la verdad real y, a su vez, la mayor garanta contra la arbitrariedad []. La prueba es el medio ms seguro de lograr esa reconstruccin de modo comprobable y demostrable (Cafferata Nores Jos y Hairabedin Maximiliano, La prueba en el proceso penal, Lexis Nexis, 6 edicin, Buenos Aires, 2008, p. 5). Las conclusiones que se siguen de la sentencia en cuanto al aspecto que aqu se examina, se edifican sobre prueba autnoma y suficiente que deja a resguardo el pronunciamiento impugnado de la arbitrariedad que le atribuye el impugnante. La prueba que se relevar infra, refuta la versin del hecho que brind el imputado, otorgndole autonoma a las conclusiones a las que se arrib en la sentencia en lo relativo a la reconstruccin material e histrica del hecho. En efecto, el examen de autopsia sobre el cuerpo de Wanda
Taddei que llev a cabo el Mdico Forense de la Justicia Nacional, Dr. Roberto Vctor Cohen (cfr. fs. 491/500), junto con las precisiones que brind el citado profesional en ocasin de prestar declaracin testimonial en dos oportunidades- durante el juicio oral (cfr. fs. 1462/1465 y fs. 1630/1633), otorgan fundamentos suficientes al fallo. El forense Roberto Vctor Cohen, a partir del anlisis que efectu sobre las lesiones que registr la vctima, dio a conocer que Wanda Taddei recibi un derrame de lquido inflamable -alcohol- desde adelante y a la derecha, desde una altura estimada a su mismo plano corporal o superior al de ella. El lquido chorre desde arriba hacia abajo. Sobre la posicin en la que se encontraba Wanda Taddei al recibir el combustible y producirse la deflagracin, el Dr. Cohen consider que la nombrada se encontraba sentada. Fund su posicin, en que el cuerpo de la vctima presentaba quemaduras en el tronco por fuego directo de un lquido inflamable que escurri de arriba hacia abajo. Precis que las quemaduras ms profundas se ubicaron a nivel de los hombros (quemaduras del tipo B), producidas por calor seco (fuego directo) y que resultaba verosmil que al momento de la deflagracin, la vctima se hubiera encontrado sentada, en tanto las quemaduras respetaron pliegues inguinales y mamarios. En esa direccin, expres que al sufrir las quemaduras, Wanda Taddei no vesta ropa en la parte superior de su torso -ni corpio-, aunque s ropa interior en su parte inferior -bombacha- y que esta ltima, no entr en contacto con el alcohol, registrndose quemaduras en el muslo derecho de su parte anterior y el perin del lado derecho por escurrimiento. El forense Cohen aclar que las quemaduras por lquidos calientes o inflamables respetan las zonas que no entran en contacto con l (vgr. pliegues). Refiri que la ropa interior que vesta Wanda Taddei la protegi sin entrar en contacto con el alcohol y el hecho ms probable era que se hubiera encontrado sentada, con la zona inguinal cubierta y con los miembros inferiores flexionados, cuanto menos el derecho. Asimismo, seal que las partes corporales en contacto con el asiento -en el caso, futn- no se quemaron por estar protegidos (glteos, cara posterior de los muslos y perin posterior). Agreg que las quemaduras de la cara y cuello que se
verificaron en Wanda Taddei no seran por fuego directo sino por calor hmedo y que las lesiones en la va area superior externa e interna, permitan suponer que la vctima haba respirado aire caliente a ms de 70 grados (calor hmedo) por al menos varios segundos. El forense precis que las palmas de las manos de Wanda Taddei no presentaban quemaduras, mientras s se registraban quemaduras bien delimitadas al dorso de las mismas. Sobre este aspecto, el facultativo expres que la reaccin de un quemado resulta ser, por instinto o por defensa, apagarse el fuego con sus manos; de all que Wanda Taddei debi haber tenido la palma de sus manos quemadas. Sobre este aspecto, el Dr. Roberto Vctor Cohen manifest que la ausencia de quemaduras en la palma de sus manos, puede explicarse de dos maneras: o bien tena los puos cerrados, o bien se encontraba asida a algo. El Dr. Cohen aclar que las manos de Wanda nunca estuvieron cercanas a su cara, pues, de lo contrario, sus prpados y su cara no estaran quemados. Asimismo, precis que entre las quemaduras que present Wanda Taddei y las que registr, aunque en menor medida, Eduardo Arturo Vsquez en sus miembros superiores, se aprecia lo que en su ciencia se denomina quemaduras en espejo. Explic dichas quemaduras, como las que se producen en dos individuos que se encuentran en situacin de incendio, en circunstancias de acercamiento o contacto, o en actitud de querer separarse. Ello, permita inferir que la vctima y el imputado tuvieron contacto -enfrentados- y que ella tena sus manos sobre l. Dicha situacin explicara tambin el motivo por el cual la palma de las manos de Wanda Taddei se encontraban respetadas. Por lo dems, el forense refiri que si bien desconoca la cantidad de alcohol derramada sobre la vctima, la misma tuvo que haber sido de un volumen suficiente como para escurrir por el hemicuerpo derecho y producir las lesiones mortales. Sobre este ltimo aspecto, cabe destacar que las quemaduras que present Wanda Taddei fueron en un 50% de su cuerpo (cfr. informe de autopsia de fs. 168 y 491/500 incorporados por lectura al debate a fs. 1374/1375).
Las conclusiones a las que arrib el mdico forense Dr. Roberto Vctor Cohen condicen, en lo sustancial, con los informes elaborados por el mdico forense, Alfredo A. Delbene y el perito mdico de la Polica Federal Argentina, Dr. Jorge A. Bodsky (cfr. fs. 1114/1124), as como tambin, por el perito ofrecido por la parte querellante, Dr. Nstor Ricardo Stingo (cfr. fs. 1080/1088). Alfredo Alberto Delbene y Nstor Ricardo Stingo prestaron declaracin testimonial durante el debate. En dicha oportunidad, ratificaron sus informes y ampliaron sus fundamentos para sustentar, al igual que el Dr. Cohen, que la vctima se encontraba sentada al producirse el foco gneo (cfr. fs. 1465vta./1466 y 1468vta./1469, respectivamente). El examen de la prueba analizada resulta suficiente para tener por acreditado, objetivamente, que Eduardo Arturo Vsquez derram alcohol en una considerable cantidad sobre el cuerpo de su esposa Wanda Taddei e, inmediatamente despus, accion un encendedor con el cual gener un foco gneo, que produjo lesiones por quemaduras, en el 50% (cincuenta por ciento) del cuerpo de Wanda Taddei, que derivaron en su muerte. Dicho encendedor fue secuestrado en autos en el marco del allanamiento del domicilio de la calle Pizarro 7083 de Capital Federal, a las 18:50 horas del mismo da 10 de febrero de 2010 (cfr. fs. 93/94). Las conclusiones a las que arribaron los expertos en medicina legal, son coincidentes en cuanto colocan a Wanda Taddei sentada en el futn ubicado en el living de la vivienda al recibir en su cuerpo el alcohol. La posicin en la que los expertos ubicaron a Wanda Taddei se corresponde, asimismo, con la circunstancia de haberse encontrado el colchn del mencionado futn -al producirse el allanamiento al domicilio de la calle Pizarro 7083 de Capital Federal el mismo da del hecho- sumergido en el agua de la pileta de lona ubicada en el patio de la vivienda. Dicho extremo evidencia el claro propsito de sofocarlo ante la exposicin al fuego que sufri al producirse la deflagracin mientras Wanda Taddei se encontraba sentada en el mismo (cfr. placas fotogrficas de fs. 259 y 325vta., incorporadas por lectura al debate por provedo de fs. 1374/1375).
Con respecto a la forma en que se origin el foco gneo, ha quedado demostrado que ste se produjo por la llama del encendedor de color naranja, tambin secuestrado en la escena del crimen, prximo a la estructura de madera del futn (cfr. acta de allanamiento y secuestro de fs. 93/94, incorporada por lectura al debate por provedo de fs. 1374/1375). La versin del imputado en torno a que el foco gneo se habra supuestamente originado en forma accidental, al encender un cigarrillo luego de un supuesto forcejeo con la botella de alcohol entre l y Wanda, en el cual los dos se rociaron con alcohol al estrangularse y destaparse la botella-, sea por contacto de la brasa del cigarrillo con el alcohol, sea por una supuesta llama que se produjo a partir de un resoplido que Vsquez dijo haber realizado al pitar el cigarrillo, qued descartada. Sobre este punto, el informe elaborado por Luis Mara Daz, en calidad de miembro de la Divisin Siniestro del Departamento de Bomberos de la P.F.A. y por el Licenciado en Criminalstica, Jorge Omar Silveyra perito por la parte querellante-, impide considerar plausible la hiptesis de lo ocurrido expuesta por el imputado (cfr. fs. 999/1010, incorporado por lectura al debate por provedo de fs. 1374/1375). En dicho informe, se precis que luego de una serie de ensayos, se descart la posibilidad de generar ignicin con la brasa de un cigarrillo que entre en contacto con alcohol. Por lo dems, los expertos, quienes estuvieron presentes al momento en el que se produjo la reconstruccin del hecho en el domicilio de la calle Pizarro 7083 de Capital Federal, tambin descartaron la posibilidad de que el foco gneo se hubiera originado con motivo de la supuesta llama que habra generado el resoplido que Vsquez afirm haber efectuado al pitar el cigarrillo (los subrayados me pertenecen). Con respecto a esta ltima posibilidad, se inform que de haber sucedido ello as, el cigarrillo tendra que haber subsistido y haber sido encontrado en el lugar del hecho al realizarse el allanamiento; extremo que no se verific. Adems, agregaron que el inicio del fuego tendra que haberse generado en una de las manos (con la que tomaba el cigarrillo) de Vsquez y no en las dos. A su vez, se aclar que en ese
escenario, el rostro de Eduardo Arturo Vsquez tendra que haber presentado signos de quemaduras, por haberse encontrado la mano con la que sostena el cigarrillo a diez centmetros de su rostro; extremo que tampoco se constat. Tanto Luis Mara Daz como Jorge Omar Silveyra, prestaron declaracin en el debate y ratificaron sus conclusiones (cfr. fs. 1470/1471 y 1671vta./1618vta.; fs. 1471 y vta., respectivamente). En suma, los estudios tcnicos llevados a cabo por los mencionados profesionales y las aclaraciones que cada uno de ellos realizaron durante las declaraciones testimoniales que prestaron durante el juicio oral, brindan suficiente fundamentacin para concluir, tal como lo hizo el colegiado de la instancia anterior, que Eduardo Arturo Vsquez derram alcohol en el cuerpo de su esposa Wanda Taddei durante la madrugada del 10 de febrero de 2010, mientras la causante se encontraba sentada en un futn del living de su domicilio e inici un foco gneo con la llama del encendedor que fue secuestrado prximo al mencionado futn (cfr. acta de allanamiento de fs. 93/94, incorporada por lectura al debate por provedo de fs. 1374/1375). La deflagracin caus lesiones por quemaduras en el 50% (cincuenta por ciento) del cuerpo de la vctima que deriv en su muerte. Esta ltima circunstancia, da cuenta de la considerable cantidad de alcohol que recibi Wanda Taddei en su cuerpo, siendo dicho lquido inflamable el nico elemento con capacidad para generar combustin, al encontrarse la vctima semidesnuda. La conducta que se tiene por acreditada y por la que debe responder penalmente Eduardo Arturo Vsquez, deja sin sustento la ausencia de accin y de dolo en los trminos del art. 34, inc. 1 del C.P., que invoca la defensa en su recurso. La actividad cumplida por el imputado, al derramar una considerable cantidad de alcohol sobre el cuerpo de su esposa y generar deflagracin con un encendedor, habla a las claras del conocimiento y voluntad realizadora de Eduardo Arturo Vsquez de provocarle la muerte a su cnyuge Wanda Taddei por un foco gneo. De lo dicho hasta aqu, cabe concluir que, contrariamente a cuanto alega la defensa, la sentencia trada en revisin cuenta con
suficiente fundamentacin, desde el momento en que la reconstruccin histrica del hecho, constituye una conclusin que deriva de un anlisis amplio del material probatorio. Las crticas que se alzan contra el pronunciamiento que se analiza, slo exhiben un enfoque distinto que en el caso examinado no se advierte que puedan prevalecer sobre el de los magistrados de juicio. Adems, demuestran la existencia de fundamentacin suficiente de la sentencia que, si bien la defensa intenta rebatir para mejorar la situacin procesal de su asistido, no tiene entidad para sustentar la arbitrariedad, por falta de fundamentacin y prueba, invocada por el recurrente. Por lo dems, con respecto al estado de duda (art. 3 del C.P.P.N.) que aleg el impugnante en su recurso, es del caso realizar una serie de precisiones en virtud del carcter predominantemente subjetivo que encierra la duda y, de ah, las posibles opiniones encontradas que pueden o suelen verificarse sobre un mismo cuadro probatorio. Este principio, directamente ligado con el estado de inocencia del que goza toda persona a la que se le dirige una imputacin penal (art. 18 de la C.N, 8.2 de la C.A.D.H y 14.2 del P.I.D.C.P.), exige que la sentencia condenatoria slo pueda ser el resultado de la conviccin a la que llegue el tribunal fuera de toda duda razonable sobre los hechos, las circunstancias que los vincula y la intervencin del imputado. Cualquier incertidumbre en la conviccin del juez sobre la cuestin a la que es llamado a fallar, debe ser ineludiblemente resuelta a favor del imputado. Por ende, la falta de certeza o las dubitaciones que tornen aplicable el principio favor rei para dar solucin al conflicto penal deben apoyarse en el anlisis conjunto de los elementos de juicio incorporados al legajo para desarrollar la tarea intelectual que debe seguir el rgano jurisdiccional respetando los principios que la rigen. En otras palabras, la duda o falta de certeza debe ser el resultado del juicio de valor integral del plexo probatorio. De adverso, no puede ser el producto de puras subjetividades ni del estudio aislado de determinados componentes que integran el universo probatorio.
De ah que no pueda seguirse a la defensa en la duda que plantea. Ello es as, toda vez que la conclusin a la que se arrib en la sentencia resulta ser el fruto de una valoracin amplia y crtica del conjunto del material probatorio reunido en la causa y no, tal como sostiene el recurrente al invocar el principio favor rei, en la exclusiva versin de los hechos que brind Eduardo Arturo Vsquez y por la declaracin de uno de los mdicos que atendi a Wanda Taddei en su ingreso al Hospital Santojanni, el Dr. Vctor Ral la Guarda. Este ltimo, refiri que al preguntarle a Wanda cmo se haba quemado, la causante le expres pucho y alcohol (sic). Sobre este aspecto, ha quedado demostrado que la versin del imputado con respecto al modo en que Wanda Taddei entr en contacto con el alcohol y la forma en la cual se produjo la ignicin, no pudo ser corroborada por la prueba analizada tanto en la instancia anterior como en la presente. Ello es as, porque no resulta posible tener por comprobada la versin del imputado en lo relativo a que Wanda Taddei se derram alcohol al igual que l-, mientras se encontraba parada, forcejeando con Eduardo Vsquez con una botella de dicho fluido (cfr. declaracin del imputado y las actas de reconstruccin del hecho que ilustran las secuencias del mismo, en especial, las glosadas a fs. 1032/139, incorporadas por lectura al debate). Qued acreditado en autos que Wanda Taddei no se encontraba parada sino sentada, que dicho forcejeo no tuvo lugar y que el foco gneo no se gener por la accin de prender un cigarrillo sino por el fuego directo de la llama del encendedor secuestrado en la causa. Este ltimo fue habido en tiempo cercano al hecho de autos prximo a la estructura de madera del futn en el cual se encontraba sentada la vctima al momento de la deflagracin (cfr. acta de allanamiento y secuestro de fs. 93/94, incorporada por lectura al debate por provedo de fs. 1374/1375). Por otra parte, las manifestaciones del Dr. La Guarda, de cuya sinceridad expositiva no cabe dudar, no conduce a la duda que promueve la defensa. No se puede soslayar, en primer lugar, que durante el debate el testigo manifest que la referencia a pucho y alcohol la interpret por los balbuceos de Wanda y que, despus de
ello, ya no pudo entender nada (cfr. acta de debate de fs. 1456). En segundo lugar, ningn otro profesional de la salud que tuvo contacto directo con Wanda Taddei en el Hospital Santojanni en la madrugada del 10 de febrero de 2010, se expres en los trminos que lo hizo el Dr. La Guarda. El mdico Dayler Hernn Virgo Zambrana no pudo precisar si Wanda al ingresar al hospital dijo que se haba quemado o la haban quemado (cfr. acta de fs. 1457). Erica Lorena Reguera Mux, refiri que al preguntarle a Wanda qu le haba sucedido, ella dijo me quem (cfr. fs. 1455). El mdico cirujano Marcos Julin Ferrari, durante el debate, declar que al preguntarle a Wanda Taddei sobre lo que le haba sucedido, ella le refiri: la existencia de una discusin, l se apareci con una botella de alcohol en la mano y un encendedor, y la prendi fuego (cfr. acta de debate de fs. 1453 vta.). Finalmente, en cuanto a la interpretacin que presenta la defensa con respecto a que el forense Roberto Vctor Cohen no descart la versin del hecho brindada por Vsquez, cabe sealar que durante la audiencia de debate celebrada el da 22 de mayo de 2012, al interrogar la defensa al Dr. Cohen sobre la versin del imputado y sobre si era posible que el alcohol se hubiera escurrido por el cuerpo de Wanda al lado derecho de ella, sobre su brazo y pierna, quedando indemne su pierna izquierda por encontrarse atrs , el testigo respondi que dicha posibilidad era factible. Sin embargo, de seguido, el Dr. Roberto Vctor Cohen aclar que dicha posibilidad, no explica la existencia de un pliegue indemne (cfr. acta de fs. 1631). La aclaracin que efectu el Dr. Roberto Vctor Cohen al responder la pregunta que le curs la defensa da cuenta de que la interpretacin que presenta el recurrente en esta instancia no puede prosperar. Ello es as, pues en ningn momento el forense postul o aval, a partir de los pliegues indemnes inguinales y mamarios que present el cuerpo de Wanda Taddei, que la vctima se haya encontrado parada al momento de recibir el alcohol y producirse la deflagracin. Por el contrario, el citado mdico consider que Wanda Taddei al momento del hecho estaba sentada.
En consecuencia, cabe concluir
histrica del hecho que efectu el tribunal a quo en la sentencia y la asignacin de responsabilidad penal por el mismo a Eduardo Arturo Vsquez se encuentran fuera de toda duda que pueda dar lugar a la aplicacin del principio in dubio pro reo (art. 3 del C.P.P.N.). Por lo expuesto, corresponde rechazar el agravio de la defensa que se alza contra la reconstruccin histrica del hecho ilcito enjuiciado de homicidio de Wanda Taddei (cfr. acta de defuncin de fs. 559/560, incorporada por lectura al debate a fs. 1374/1375, y declaraciones testimoniales prestadas durante el juicio oral por los mdicos forenses Roberto Vctor Cohen -fs. 1462/1465 y fs. 1630/1633-, Alfredo A. Delbene cfr. fs. 1465vta./1466-, y Nstor Ricardo Stingo cfr. fs. 1468/1469-) agravado por el vnculo art. 80, inc. 1 del C.P.- (cfr. copia certificada del acta de matrimonio de fs. 162, incorporada por lectura al debate a fs. 1374/1375), como as tambin corresponde rechazar el agravio defensista contra la responsabilidad penal por el referido hecho que, con el alcance expresado, fue cometido por Eduardo Arturo Vsquez. IV) ESTADO DE EMOCIN VIOLENTA De seguido, corresponde analizar los agravios que presentaron el Ministerio Pblico Fiscal y el querellante Jorge Gastn Taddei contra la decisin del tribunal a quo, en cuanto encontr atenuado el homicidio agravado por el vnculo por el que debe responder penalmente Eduardo Arturo Vsquez, por considerar que el nombrado actu en estado de emocin violenta excusable (art. 82 del C.P.). Los recurrentes objetaron dicha solucin. En primer lugar, consideraron que los jueces del tribunal oral se excedieron en sus facultades jurisdiccionales al resolver el caso oficiosamente, sin que ninguna de las partes haya postulado durante el juicio la posibilidad de que Eduardo Arturo Vsquez hubiera actuado en estado de emocin violenta que las circunstancias de hecho lo hagan excusable. En segundo lugar, los recurrentes alegaron que la decisin que impugnan, en cuanto al estado de emocin violenta de Eduardo
Arturo Vsquez, no constituye una derivacin razonada del derecho vigente con aplicacin a las circunstancias comprobadas en la causa. Al revisar la sentencia, se observa que los magistrados de grado tuvieron por acreditado que Eduardo Arturo Vsquez actu en estado de emocin violenta al derramar alcohol sobre el cuerpo de Wanda Taddei y generar un foco gneo, a partir de tres premisas: i) que existi una fuerte discusin en la pareja; ii) que en el marco de dicha discusin, Wanda Taddei interrumpi el suministro de luz en el domicilio de la calle Pizarro 7083 de Capital Federal; iii) que dicho corte de luz, provoc oscuridad en el ambiente y que ello desbord emocionalmente a Eduardo Arturo Vsquez, con sbita prdida de control de la direccin de sus propias acciones a partir del stress postraumtico que le gener el hecho conocido pblicamente como la tragedia de Croman. El caso debe ser analizado tomando por vlido el primer punto del razonamiento expuesto en la sentencia con sustento a las pruebas arrimadas a la causa. De modo que, cabe tener por probado que efectivamente, en la madrugada del 10 de febrero de 2010, se suscit en la pareja conformada por Wanda Taddei y Eduardo Vsquez una discusin, ante el retraso del imputado en llegar a su domicilio. Sobre este aspecto, la versin que brind el imputado al declarar durante el juicio, en lo relativo a los reclamos telefnicos que le haba realizado su esposa para que regresara a su domicilio durante la noche del 9 de febrero de 2010 y las primeras horas del da 10 de febrero del mismo ao, se corresponde con el informe de registros telefnicos obrante a fs. 864/865 (incorporado por lectura al debate a fs. 1374/1375). Del referido informe, surgen veintisiete (27) llamados telefnicos entre el abonado 46864562 con domicilio de facturacin de la calle Pizarro 7083 de Capital Federal, que cabe reiterar es el domicilio en el cual tuvo lugar el hecho ilcito de homicidio agravado por el vnculo materia de revisin por esta Alzada- y la lnea telefnica Nro. 52405922 perteneciente al telfono celular de Eduardo Vsquez. Dichas llamadas se registraron entre las 19:26 del da 9 de febrero de 2010 y la 1:43 del 10 de febrero del mismo ao. En esa misma direccin, declararon durante el debate Ariel Hernn Garibaldi y Mara Laura lvarez (cfr. fs. 1507/1508 y 1509 y
vta.). Los citados testigos, quienes estuvieron junto a Eduardo Arturo Vsquez durante la noche del 9 de febrero de 2010, dieron cuenta de los llamados telefnicos que Wanda Taddei le haba realizado a Eduardo Arturo Vsquez y de las discusiones que haba mantenido la pareja por esa va. Dicho cuadro probatorio permite tener por acreditada la discusin que se produjo entre Wanda Taddei y Eduardo Arturo Vsquez cuando este ltimo regres a su domicilio alrededor de las tres de la madrugada del da 10 de febrero de 2010. Empero, la existencia de una discusin previa en la pareja no habilit justificadamente en este caso (a contrario de lo sostenido por el a quo) la configuracin del estado de emocin violenta con el cual el tribunal de la instancia anterior caracteriz la conducta de Eduardo Arturo Vsquez. El punto neurlgico de dicha supuesta emocin finca en el invocado corte de luz que, con el propsito de afectar emocionalmente al imputado, Wanda Taddei habra provocado en la vivienda durante el desarrollo de la discusin. Sobre este episodio concreto, el expediente no cuenta con elementos de juicio que permitan tener por acreditado el citado corte energtico. Esta circunstancia slo encuentra respaldo en la versin del hecho que dio Eduardo Arturo Vsquez al declarar durante el juicio oral (cfr. acta de fs. 1443/1446vta.). Sin embargo, la misma no se corresponde con las fotografas que fueron tomadas en el domicilio de la calle Pizarro 7083 de Capital Federal el mismo da en el cual tuvo lugar el hecho que se inspecciona jurisdiccionalmente en esta causa. Dichas fotografas, en principio, descartan el supuesto corte de energa elctrica en la vivienda. A dicha conclusin se llega no bien se observa la imagen fotogrfica que se tom de la cocina del inmueble, la cual revela que el reloj digital del horno de microondas all instalado se encontraba en hora (cfr. placa fotogrfica de fs. 250, incorporada por lectura al debate a fs. 1374/1375). La mencionada imagen, en definitiva, no se corresponde con el normal funcionamiento de los artefactos elctricos que sufren interrupcin en el suministro de energa. Ello, en la medida en que los relojes digitales de aquellos artefactos suelen quedar, en dichas
circunstancias, en 00:00 o titilando. Por ende, la hiptesis del supuesto corte de energa elctrica que aleg el imputado en su descargo pierde verosimilitud. Pero aun as, superando por un momento el obstculo probatorio de referencia, y si se tuviese por acreditado que efectivamente el supuesto corte de energa elctrica ocurri y que el ambiente -living- en el que se desarroll la discusin de pareja qued a oscuras en algn momento, lo cierto es que la accin que emprendi Eduardo Arturo Vsquez contra su esposa Wanda Taddei, derramndole alcohol y generando un foco gneo sobre su cuerpo, no ocurri durante el lapso temporal en el que el ambiente del domicilio permaneci a oscuras como consecuencia del supuesto corte energtico. En efecto, la emocin violenta que oficiosamente se afirm en la sentencia, se contrapone con la propia secuencia fctica que surge del relato de los hechos efectuado por el imputado durante el juicio. Sobre este aspecto, Eduardo Arturo Vsquez manifest que, en el marco de la discusin y mientras se encontraba sentado en el futn, [c] omo haca mucho calor, busc de la pieza el ventilador y lo enchuf. Pasados dos o tres minutos ella le cort la luz desde el general de la casa. l se qued cabizbajo, las cuestiones de Croman le quedaron como traumas, y al ser una casa oscura, fue tanteando y dicindole que por favor levante la luz, que no lo jodiera con eso porque le haca mal. Entonces ella le dio la luz, y l agarro el ventilador y se lo llev de nuevo a la pieza. Ella estaba muy enojada, l quiso abrazarla pero lo sacaba, en alguna ocasin le revole alguna cosa, su intencin era no dejarlo dormir. La ltima vez que la vio se le puso de frente con la botella de alcohol que, segn cree, habr sido lo primero que encontr en el camino, y con eso atin a pegarle en la cabeza (cfr. acta de debate de fs. 1445). Por lo tanto, sin que se verifique en el sub examine prueba alguna que le otorgue verosimilitud al supuesto corte de luz durante la discusin que mantuvo la pareja conformada por Eduardo Vsquez y Wanda Taddei durante la madrugada del 10 de febrero de 2010, cabe concluir que, de haber existido el mismo, la agresin del imputado a su cnyuge, se produjo en momentos en que el corte de luz haba cesado.
palabras, el no se
en las la
presentes supuesta
oscuridad que, como circunstancia fctica relevante a partir del stress postraumtico que presentaba el imputado, tuvo especial incidencia en la sentencia. Sobre este punto, no es posible arribar a otra conclusin. La nica referencia al supuesto corte de luz, fue trada al legajo por el imputado. Por lo tanto, de considerarse cierta esta posibilidad, corresponde estar a sus propios dichos. De los mismos, surge que el supuesto corte de luz fue momentneo y previo al momento en el que se produjo la agresin que se tuvo por comprobada en la sentencia. Dicha circunstancia, comienza a disipar el desborde emocional de Eduardo Arturo Vsquez, con sbita prdida de control de la direccin de sus propias acciones que se afirm en la sentencia para sustentar el estado de emocin violenta que, por sus circunstancias, hicieron excusable la conducta del agente. Ninguna duda existe en que la conducta humana que despleg Vsquez contra la integridad fsica de su esposa Wanda Taddei fue violenta. Pero esa violencia no conduce a la idea de que Eduardo Arturo Vsquez se hubiera enmarcado en un estado de emocin violenta que las circunstancias del hecho hagan excusable. Descartada la posibilidad de que el hecho se hubiese producido en un ambiente oscuro -por el supuesto corte de luz alegado por el imputado-, no es posible validar la conclusin a la que arrib el tribunal a quo. En efecto, si hipotticamente se tuviese por cierto que el corte de suministro elctrico existi porque Wanda Taddei lo gener y que la agresin de Vsquez se produjo cuando el mismo haba cesado, no es posible concluir, ni aun por duda (art. 3 del C.P.P.N.), que dicho antecedente fctico -oscuridad-, haya generado o provocado en Eduardo Arturo Vsquez, una reaccin impulsiva y desmedida, de la dimensin que se tuvo por acreditada en la sentencia. La propia versin del hecho que brind Eduardo Arturo Vsquez impide homologar la idea de que la oscuridad emergente del supuesto corte de luz pueda alzarse como una circunstancia de hecho que torne excusable el supuesto desborde emocional del imputado, con
capacidad de reducir el control de sus acciones. En esta direccin, no se puede soslayar que Vsquez no realiz ninguna manifestacin en dicho sentido. Por el contrario, segn su relato, luego del corte de luz, le solicit a Wanda Taddei que restableciera la misma y que, una vez que la vctima accedi a su solicitud, l agarro el ventilador y se lo llev de nuevo a la pieza. Ella estaba muy enojada, l quiso abrazarla pero lo sacaba, en alguna ocasin le revole alguna cosa, su intencin era no dejarlo dormir. En doctrina nacional penal clsica, se sostuvo que [e]l movimiento emotivo autntico se genera por la subitnea presentacin de algo inesperado; pero ello no quiere decir que el nimo del sujeto antes del hecho deba, por decirlo as, estar en blanco. Sabemos que un cierto estado de tensin psquica anterior suele ser una circunstancia que precede casi siempre a los estados emocionales. Claro est que ha de emocionarse un sujeto tranquilo y desprevenido si se le anuncia una gran desgracia; pero mucho ms son los que se emocionan despus de un tiempo de estar bajo el influjo de un sentimiento amoroso o de un temor que los tiene sobreexcitados (Soler, Sebastin, Tratado de Derecho Penal, Tomo III, Ed. TEA, Buenos Aires, 1992, p. 65). Recapitulando. En el sub lite, la agresin de Eduardo Arturo Vsquez se produjo en el marco de una discusin con su mujer. Dicha discusin no result una sorpresa para el imputado o, cuanto menos, la posibilidad de que la misma tuviera lugar; por el contrario, resultaba una probabilidad que el imputado no poda desconocer. Los reclamos telefnicos que le realiz Wanda Taddei a Eduardo Arturo Vsquez durante la noche del 9 de febrero y las primeras horas del 10 de febrero de 2010, junto con las referencias realizadas por el propio imputado y los testigos Ariel Hernn Garibaldi y Mara Laura lvarez (cfr. fs. 1507/1508 y 1509 y vta.), dan cuenta del malestar de la vctima ante el retraso de su marido en regresar a su domicilio. Por lo tanto, la discusin que se suscit en la pareja no result en s misma un escenario sorpresivo para Vsquez. Lo dicho, evidencia que desde un principio, no existi un evento extraordinario o excepcional que pudiese haber sorprendido al imputado, de modo de alterarlo emocionalmente. Y aun pensando en la posibilidad de que la
discusin hubiese subido de tono mientras se desarrollaba, no puede perderse de vista al evaluar el vigor de una conducta exaltada, que [l]a emocin es intensa cuando produce una conmocin psicolgica en el individuo, de tal magnitud que debilita su capacidad de frenacin frente al hecho externo que lo estimula [...] La emocin, identificable como un rea afectiva del individuo, puede presentarse bajo diversas formas: miedo, temor, ira, clera, furor, dolor, amor, celos, piedad, venganza, odio, etc., circunstancias todas que benefician al autor. Pero el beneficio no alcanza a las personas fcilmente colricas (Soler), intemperantes o malvadas (Nez), ni a los irascibles que se dejan arrastrar a la violencia, como tampoco al que adopta, frente al estmulo externo, una actitud serena y reflexiva [...]. La emocin violenta es aquella que, en expresin de Nez, obrando sobre los sentimientos del autor, lo arrastra al crimen (Buompadre, Jorge E., Derecho Penal Parte Especial, Tomo 1, 2 edicin, Ed. Mave, Corrientes, 2003, p. 169 y 170). El estmulo externo que habra generado la exaltacin de Vsquez habra sido, segn la sentencia, el corte previo y momentneo del suministro de luz en el marco de la discusin de la pareja. Qued expuesto en este punto que la agresin no se produjo durante aquel momento de oscuridad, como as tambin que dicha oscuridad no desbord emocionalmente a Eduardo Arturo Vsquez. Dichas conclusiones se siguen, como se adelant, del relato del propio imputado (cfr. fs. 1443/1446). Pero ms all de las propias manifestaciones que realiz el imputado, no se puede perder de vista que, en las declaraciones brindadas durante el debate por los psiclogos y mdicos psiquiatras que atendieron a Eduardo Arturo Vsquez con posterioridad al hecho pblicamente conocido como la tragedia de Croman, no se verific referencia alguna que permita graduar o medir el impacto emocional que, eventualmente, pudiera haber experimentado Eduardo Arturo Vsquez frente al supuesto corte de suministro elctrico. En efecto, el mdico psiquiatra perteneciente al SAME, Dr. Luis Daniel Mosca, la licenciada Paola Andrea Szerman y la mdica psiquiatra Marta Leticia Ros de Jeszensky, prestaron declaracin durante el juicio y explicaron el stress postraumtico que presentaba
Eduardo Arturo Vsquez como consecuencia de su vivencia durante el hecho pblicamente conocido como la tragedia de Croman (cfr. actas de debate de fs. 1496/1497vta., 14861487, 1487/1488vta., respectivamente). Los citados profesionales explicaron que el stress postraumtico de Eduardo Arturo Vsquez se exteriorizaba en el miedo que le provocaba el hecho de estar o permanecer en lugares oscuros o atestados de gente. Tambin aclararon que la personalidad de Vsquez poda tener caractersticas de impulsividad pero que no resultaba ser una persona violenta. Siendo ello as, el miedo a la oscuridad que padeca el imputado como consecuencia del stress postraumtico aludido, tampoco conduce, conectando el mismo con las circunstancias de hecho que se tienen por acreditadas en esta causa, al estado de emocin violenta que se afirm en la sentencia que se examina. En efecto, el temor a la oscuridad que padeca Eduardo Arturo Vsquez, segn lo informado por los profesionales de la salud que lo atendieron con motivo de la tragedia de Croman, resulta insuficiente para configurar una circunstancia que haga excusable el supuesto estado de emocin violenta en el cual, segn el tribunal a quo, Eduardo Arturo Vsquez despleg la accin de derramarle alcohol a Wanda Taddei y gener un foco gneo sobre su cuerpo con un encendedor. Ello es as, no slo porque no se verific la existencia de prueba alguna de que dicho corte de luz hubiera efectivamente existido, sino tambin porque, en el hipottico caso en el que el mismo se hubiese registrado, la agresin que emprendi el imputado contra su esposa no tuvo lugar durante la supuesta oscuridad producida, sino con posterioridad a la misma, sin referencia de desborde emocional por parte del propio Vsquez. A lo dicho se agrega, en desmedro del estado de emocin violenta que se afirm en la sentencia, el mbito espacial en el cual el imputado habra experimentado la supuesta oscuridad, por un breve lapso de tiempo y con anterioridad al desencadenamiento de la agresin contra su esposa. El lugar cobra relevancia, ante la ausencia de posibilidad de graduar el impacto emocional que un ambiente oscuro podra generar en la persona del imputado. En efecto, se advierte que,
eventualmente, el corte de luz habra sido vivido en un ambiente fsico que no resultaba extrao ni hostil para el imputado. Se trat de su propio domicilio y en presencia exclusiva de su cnyuge. En su razn, el miedo a la oscuridad del que dieron cuenta los profesionales de la salud no otorga, por s slo, fundamento suficiente al desborde emocional que restrinja la capacidad de direccionar las acciones que se tuvo por acreditado en la sentencia. Por otra parte, no se advierte prueba independiente al relato de Eduardo Arturo Vsquez que de sustento al supuesto corte de suministro de energa elctrica. Aun en el caso de que dicho corte hubiese ocurrido, tampoco se acredit que la agresin hubiera sucedido en momentos de oscuridad ni que el supuesto corte de luz momentneo y previo a la agresin, hubiera provocado un estado de emocin violenta excusable en Eduardo Arturo Vsquez. En consecuencia, la invocacin oficiosa en la sentencia recurrida del estado de emocin violenta con el que habra actuado Eduardo Arturo Vsquez al llevar a cabo el hecho acreditado en autos, calificado legalmente como constitutivo del delito de homicidio agravado por el vnculo (art. 80, inc. 1 del C.P.) result arbitraria, pues no constituye una derivacin lgica y razonada del derecho vigente aplicado a las concretas circunstancias comprobadas en la causa. Por lo expuesto, el agravio que presentan los recurrentes (fiscal y querella) contra este aspecto de la sentencia, tendr acogida favorable. V) ALEVOSA Por ltimo, con respecto a la configuracin de agravante del homicidio por alevosa que reclama la querella en su recurso, cabe recordar que sta requiere que la vctima se encuentre en un estado de indefensin que le impida oponer una resistencia que se transforme en un riesgo para el agente activo del delito, aunque no es indispensable la ausencia total de posibilidades de resistencia. Se afirma, asimismo, que la indefensin puede haber sido procurada por el autor o simplemente aprovechada por l (Cfr. DALESSIO, Andrs Jos, Cdigo Penal Comentado y Anotado, Parte especial, La ley, Buenos Aires, 2004, pg. 11). En cuanto a los requisitos subjetivos, el tipo requiere que el
autor obre sobre seguro, esto es, sin el riesgo que puede significar la reaccin de la vctima o de terceros con el fin de oponerse a la agresin. Ello requiere una preordenacin de la actividad del agente para actuar con esa seguridad, es decir, la procuracin o el aprovechamiento del estado de indefensin (Aut. y op. cits., pg. 12 -nfasis aadido-. En igual sentido, se pronuncian CREUS, Carlos, Derecho Penal. Parte especial, Astrea, Buenos Aires, 1997, T. 1, pgs. 20/21; SOLER, Sebastin, Derecho Penal Argentino, Editorial Tipogrfica Editora Argentina, Buenos Aires, 1992, T. III, pgs. 28/29; y FONTN BALESTRA, Carlos, Derecho Penal. Parte especial, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1995, pgs. 36/37). En el sub examine, de la reconstruccin histrica del hecho que se tiene por probada en el presente, en el cual el derramamiento de alcohol sobre el cuerpo de Wanda Taddei se produjo por delante y desde arriba hacia abajo, impide la configuracin de la agravante por alevosa (cfr. declaraciones durante el debate de los mdicos forenses Roberto Vctor Cohen -fs. 1462/1465 y fs. 1630/1633- y Alfredo A. Delbene -cfr. fs. 1465vta./1466-, as como tambin informe de autopsia de fs. 168 y 491/500 e informes de fs. 1114/1124 y 1080/1088, incorporados por lectura al debate a fs. 1374/1375). La mecnica descripta revela que el imputado no agredi a la vctima por sorpresa y desde atrs, con el objeto de actuar sobre seguro, evitando la reaccin y defensa de la causante. O, cuanto menos, no se verifica prueba que avale lo contrario. Por lo dems, la posicin de la querella con respecto a que el ataque se produjo sin haber mediado discusin en la pareja se aparta de la reconstruccin histrica del hecho que se efectu en la sentencia y que aqu se tiene por vlidamente constatada (cfr. registro de llamados telefnicos de fs. 864/865, incorporado por lectura al debate a fs. 1374/1375; las declaraciones durante el juicio de Ariel Hernn Garibaldi y Mara Laura lvarez -cfr. fs. 1507/1508 y 1509, respectivamente-). Por ello, la agravante por alevosa que promueve la querella, no tendr acogida favorable. VI) SOLUCIN QUE SE PROPICIA Por lo expuesto a lo largo del presente voto, conjuntamente con las dems consideraciones llevadas a cabo por el distinguido colega
que lidera el acuerdo, Dr. Gustavo M. Hornos, las que comparto en lo sustancial, y habindose cumplido con la audiencia de visu prevista por el art. 41, inc. 2 del C.P. y por no resultar necesaria otra sustanciacin (cfr. en lo pertinente y aplicable, votos del suscripto en las causas Duarte, Felicia s/recurso de casacin, reg. n 1.335/12 del 13/08/2012, Spangenberg, Hugo Alfredo s/recurso de casacin, reg. N 1694/12 del 19/09/2012, Correa, Esteban Washington s/recurso de casacin, reg. n 2.237/12 del 20/11/2012, Mndez, Mariano s/recurso de casacin, reg. n 233/13 del 12/03/2013, Olivera Rovere, Jorge Carlos y otros s/recurso de casacin, reg. n 939/12, rta. del 13/6/2012, Cejas, Csar Armando y otros s/recurso de casacin, reg. N 1946/12, rta. del 22/10/2012, todas de la Sala IV de la C.F.C.P), es que de conformidad con lo propiciado por la Sra. Fiscal General ante esta Cmara Federal de Casacin Penal, Dra. Irma Adriana Garca Netto, corresponde: 1) RECHAZAR el recurso de casacin interpuesto por la defensa tcnica de Eduardo Arturo Vsquez, sin costas en esta instancia (art. 530 y 531 in fine del C.P.P.N). Tener presente la reserva del caso federal. 2) HACER LUGAR a los recursos de casacin interpuestos por el Ministerio Pblico Fiscal y el querellante Jorge Gastn Taddei, sin costas en esta instancia y, en consecuencia, por no resultar necesaria otra sustanciacin, CASAR la sentencia trada en revisin y CONDENAR a EDUARDO ARTURO VSQUEZ, a la pena de PRISIN PERPETUA , accesorias legales y costas en la instancia anterior, por resultar autor penalmente responsable del delito de homicidio agravado por el vnculo (arts. 12, 29, inc. 3, 45 y 80, inc. 1 del C.P. y arts. 470, 530 y 531 del C.P.P.N.). El seor juez Juan Carlos Gemignani dijo: En los votos que me anteceden en este acuerdo se han analizado extensamente, a mi criterio correctamente, todos y cada uno de los agravios presentados por los recurrentes, por lo que he de adherir a lo all expuesto con algunas consideraciones que realizar a continuacin. En primer trmino habr de analizar los planteos nulificantes efectuados por la defensa atento a las consecuencias que acarreara su
eventual recepcin favorable sobre los actos realizados en el proceso. Respecto al ataque que se realiza a la detencin de Eduardo Vsquez y al allanamiento de su domicilio debo manifestar que coincido con lo expresado por mis colegas en sus respectivos votos. En torno a la solicitd de que se anule el debate he de manifestar que el derecho de defensa involucra en relacin al imputado su facultad de intervenir en el proceso, en todas sus etapas y actos procesales, desde el ms prematuro inicio y hasta su total teminacin. Su intervencin es importante a los fines de controlar el desarrollo regular del procedimiento; de ofrecer pruebas, de controlar la produccin de las pruebas de cargo; de ser odo expresando en su descargo todas las explicaciones pertinentes que considere necesarias; de alegar personalmente o por medio de su abogado, o ambos, efectuando todas las fundamentaciones crticas de hecho y de derecho contra los argumentos acusatorios y sobre el valor de las pruebas; de recurrir la sentencia condenatoria o la que le imponga una medida de seguridad. Paralelamente a esa intervencin, se adhiere como exigencia necesaria en el proceso penal la defensa tcnica, que es la ejercida por el abogado, quien debe desplegar una actividad cientfica, encaminada a asesorar tcnicamente al imputado sobre sus derechos y deberes (conf. Eduardo M. Jauchen, Derechos del imputado, Ed. Rubinzal - Culzoni, Santa Fe, 2007, pg. 153/154). Por ello, y si bien no escapa a quien suscribe que, como bien sealaron todas las partes que participan en este proceso, la normativa vigente no prev en sus artculos cuales son los pasos a seguir cuando durante el debate se produce la muerte del abogado defensor, he de mencionar que los derechos, deberes y garantas de los que goza el imputado no fueron violentados por el tribunal a quo. Es que ante esta sorpresiva circunstancia el tribunal ofreci explicitamente y con la aceptacin del representante del Ministerio Pblico Fiscal y con el de la querella, suspender el debate por un tiempo prudencial a fin de que el nuevo letrado logre interiorizarse de las constancias de la causa y del debate a travs de las actas confeccionadas conforme a derecho- como as tambin le brind la posibilidad de volver a interrogar a los testigos
que considerara necesario para ejercer su defensa tcnica y matrial (ver actas de fs. 1553/1555 vta. y resolucin de fs. 1575/1579 vta.). En consecuencia los planteos nulificantes introducidos en esta instancia no han demostrado el perjuicio actual que le genera a la parte la decisin recurrida. En ese sentido, considero que hacer lugar a lo peticionado por la defensa equivaldra a declarar la nulidad por la nulidad misma pues la base de toda declaracin de invalidez es la demostracin indispensable de un inters jurdico concreto (...) (cfr. NAVARRO, Guillermo Rafael y DARAY, Roberto Ral, Cdigo Procesal Penal de la Nacin. Anlisis doctrinal y jurisprudencial , Buenos Aires, Hammurabi, 2010, 4ta.edicin, tomo I, pg. 603, y sus citas). Es que declarar la nulidad pretendida y, en consecuencia, retrotraer lo actuado en relacin a la decisin en pugna sera una declaracin terica e implicativa, solamente, de un dispendio de actividad jurisdiccional (ob. cit.). Respecto a la arbitrariedad de la sentencia tambin he de acompaar la extensa valoracin de la prueba que realizaron mis distinguidos colegas. La defensa resalt que la valoracin que hicieron los jueces sentenciantes respecto de las probanzas obrantes en el expediente resultaba arbitraria, pues no haba fundamentacin suficiente para resolver como lo hicieron. Es dable sealar que para llegar a un juicio de incriminacin penal es necesario, de acuerdo con las pautas establecidas en el art. 398, segundo prrafo, del Cdigo Procesal Penal de la Nacin, acreditar la responsabilidad del enjuiciado en el hecho imputado con pruebas indubitables, que ponderadas en conjunto conduzcan de manera inequvoca a una sola conclusin. Surge con claridad de las pruebas reunidas y del resumen que los seores magistrados realizaron de los mismas, que se arrib a la decisin puesta en crisis luego de hacer un anlisis crtico, razonado y circunstanciado de las constancias del proceso, que les permiti llegar a la certeza requerida para sustentar una sentencia condenatoria. Es por ello que, examinada la sentencia en su conjunto, no
se desprende arbitrariedad ni contradiccin sino que la protesta traduce una disconformidad con la decisin adoptada, la cual se tom a partir de la valoracin y armonizacin de los testimonios odos en juicio. As, entiendo que en orden a la arbitrariedad invocada por el impugnante, cabe sealar que los argumentos que intentan sustentarla solo constituyen una diversa apreciacin de la prueba de los hechos y circunstancias de la causa, lo cual no constituyen una causal de arbitrariedad en los trminos de la doctrina establecida por nuestra Corte Suprema. En este sentido, se sostiene que ...la tacha de arbitrariedad no se puede incluir en la revisin extraordinaria a sentencias meramente errneas, o que se fundan en doctrina opinable, con las que solamente se discrepa por la deferencia de enfoque; y todava ms, la Corte aclara que la impugnacin por arbitrariedad demanda que la sentencia as tildada acuse violacin de garantas. Asimismo, la Corte deslinda bien que la doctrina de arbitrariedad de sentencia no tiene por objeto abrir una nueva instancia ordinaria para corregir sentencias equivocadas (Augusto Mario Morello, El recurso Extraordinario, Lexis Nexis, Buenos Aires, 2006, pg. 568).Sobre este proceder del juez es til memorar las palabras de Karl Joseph Anton Mittermaier respecto a que el talento investigador del magistrado debe saber hallar una mina fecunda para el descubrimiento de la verdad en el raciocinio, apoyando en la
experiencia, y en los procedimientos que forma para el examen de los hechos y de las circunstancias que se encadenan y acompaan al delito y que todas estas circunstancias sirven de punto de partida al juez; la marcha ordinaria de los acontecimientos humanos le proporciona analogas, y por va de induccin concluye de los hechos conocidos a otros necesariamente constitutivos de la acriminacin (Tratado de la prueba en materia criminal, Hammurabi, Buenos Aires, 2006, pg. 359). El mtodo de valoracin de prueba es dable recordar que en el sistema de la libre conviccin, la declaracin de certeza sobre la participacin del imputado puede basarse no slo en pruebas directas, sino tambin en elementos de conviccin indirectos, entre los que se destacan los indicios. Pero, para que la prueba indiciaria conduzca a una
conclusin cierta de participacin, crticamente analizada, debe permitir al juzgador que, partiendo de la suma de indicios introducidos al debate, supere las meras presunciones que en ellos puedan fundarse y arribe a un juicio de certeza legitimado por el mtodo crtico seguido (confr. Tribunal Superior de Justicia, Sala Penal y Correccional, 27-VI-976, Manavella, Ren Miguel, publicada en SJ, Tomo XXVI, Comercio y Justicia editores, pg. LIV). Frente a este panorama, se disipan los interrogantes planteados por el recurrente respecto a la falta de fundamentacin o parcialidad a la hora de valorar la probanzas acumuladas en el legajo, toda vez que la tarea de explicitar correctamente los fundamentos del temperamento adoptado ha sido cumplimentada por los sentenciantes y que arroj como resultado la indubitable responsabilidad de Vsquez en el hecho estudiado. En este sentido, no es ocioso recordar que las impresiones dejadas por los testigos durante la audiencia de debate en los jueces all presentes escapan -por falta de inmediacin- al control de este tribunal, y que la fundamentacin de una condena con apoyo en su credibilidad no puede ser objeto de controversia en esta instancia. Por ende, slo es revisable el razonamiento seguido por los jueces para otorgar peso a unas sobre las otras y para dar sustento a la imputacin final construida a partir de todas las premisas elaboradas, pero no es cuestionable el crdito que otorg el tribunal a ciertas declaraciones por la contundencia y verosimilitud que los magistrados de juicio apreciaron (in re, CNCP, Sala I, c. 8088, .reg. 10.214, Conzn, Jonathan Ivan s/ rec. de casacin, rta. el 16/3/07). Los juicios incriminantes que hizo la jurisdiccin y que fueron reseados, son un todo consecuente no slo con la aplicacin del esquema de la sana crtica racional sino tambin de la normativa aplicable al caso, por lo que, a mi modo de ver, resultan irrebatibles. Sumadas y analizadas que fueron las declaraciones de los expertos y lo expuesto por los testigos del proceso junto con el resto de la prueba de cargo, las mismas permitieron crear la certeza necesaria para arribar a una solucin condenatoria como la propiciada por el representante del Ministerio Pblico Fiscal.
consideradas aisladamente sino valoradas en su conjunto, tratando de vincular armoniosamente sus distintos elementos de confrontacin, conforme con las reglas de la sana crtica. Y en el presente caso, el a quo, valor las pruebas colectadas y dio razones acerca de cmo con ellas se logra despejar el estado de duda para tener por demostrada la autora responsable de Eduardo Vsquez en el hecho investigado. En razn de todo ello, el recurso intentado, fuera de manifestar su discrepancia con el resultado alcanzado, no ha logrado rebatir los fundamentos dados por el a quo para arribar al resultado condenatorio ni tampoco ha demostrado cules seran los defectos de motivacin del pronunciamiento o si se habra incurrido en violacin de las reglas de la sana crtica. En definitiva entonces, el tribunal consign los argumentos que determinaron la resolucin de manera que fuera controlable el iter lgico seguido para arribar a la conclusin, evidenciando as que realiz una apreciacin de las pruebas que en el recurso no se comparten pero que se halla exenta de la tacha de ilogicidad e incluso a resguardo de la arbitrariedad de sentencias, es que la resolucin no aparece determinado por la sola voluntad del juez, (no) adolece de manifiesta irrazonabilidad o desacierto total, (no) exhibe una ausencia palmaria de fundamentos, (no) se sustenta en afirmaciones dogmticas, (no) exhibe [] un fundamento [] aparente [], (ni) se apoya en conceptos imprecisos o excesivamente latos, genricos y conjeturales [] que [] impidan verificar de qu manera se llega a la solucin del litigio (confr. Lino E. Palacio, El Recurso Extraordinario Federal, Teora y Tcnica, Ed. Abeledo-Perrot, Bs. As., 1992, pgs. 221/228). La valoracin de las probanzas allegadas al expediente, en un todo de acuerdo con el esquema de la sana crtica racional (art. 398, segundo prrafo, del C.P.P.N.), revela que de entre las posiciones enfrentadas, la que se ajusta a la realidad de lo sucedido, es la que asumieron los Judicantes. En efecto, las pruebas de cargo como de descargo, valoradas conforme al mtodo indicado, que orientan el recto pensamiento humano a la luz de los principios de la lgica, de la psicologa y de la experiencia comn para distinguir lo verdadero de lo
falso, indican como lo coligieron los magistrados del tribunal colegiado de la instancia anterior- que lo decidido se encuentra ajustado a derecho. Respecto al estado de emocin violenta excusable con el que habra actuado el imputado he de mencionar y sin perjuicio del correcto anlisis que en extenso luce en los votos que me preceden, que de los propios dichos efectuados por Vsquez y de la secuencia fctica que realiz este al momento de realizar sus respectivos descargos, no se logra advertir el estado al que se alude en el artculo 82 del Cdigo Penal. Tanto la defensa como el propio imputado a lo largo del proceso se esforzaron por demostrar que el hecho investigado fue producido como consecuencia de un accidente, de un forcejeo producido entre Vsquez y Taddei, en ninguna etapa del proceso se evidencia que se haya alegado un estado irracional que haya demostrado que el imputado obr violentamente emocionado en funcin de circunstancias que lo tornen excusable. Es que para que la emocin violenta excluya la atribuibilidad del injusto los hechos deben hacerlo excusable, pero del anlisis de la constancias que lucen en el presente sumario no se pudo tener por probado la idoneidad del medio. Como se puede apreciar del anlisis que realizan mis colegas de sala, s ha quedado demostrado la efectiva existencia de una discusin entre Eduardo Arturo Vsquez y Wanda Taddei, mas tras el anlisis efectuado se puede descartar que la alteracin que la damnificada pudo provocar en el nimo del imputado alcanzara un estado emocional tal que justificara la aplicacin del atenuante al que alude el a quo en la sentencia puesta en crisis. El accionar desplegado por el encartado y ello teniendo en cuenta su propio relato de los sucesos, no indica que se hubieran debilitado o disminuido sus frenos inhibitorios de la voluntad toda vez que no aconteci una causa sorpresiva, inesperada y sin nada que indique su preexistencia. A lo largo del proceso ha quedado demostrado a travs de las declaraciones de los testigos que conocan la relacin entre Vsquez
y Taddei que tenan una relacin inestable con peleas violentas por lo que la discusin previa al hecho no constituy una causa eficiente, idnea y externa distinta a otras que se hayan ocurrido con anterioridad en la pareja y que puedan restar imputabilidad a la situacin del imputado. Sentado ello, entiendo que el estado de emocin violenta al que aludi el a quo a la hora de emitir su sentencia no se condice de una derivacin lgica y razonada del derecho y de las circunstancias comprobadas de la causa. Por ltimo conforme se desprende del anlisis realizado en el apartado anterior y del voto de mis colegas preopinantes, se propone aqu la revocacin de la aplicacin del atenuante previsto en el artculo 82 del Cdigo Penal, ponindose a resguardo la posible afectacin del derecho al doble conforme que acarreara el dictado de una pena por este tribunal de alzada, mediante la remisin al a quo a esos fines. Pues, si bien hemos dado cumplimiento a la inmediacin previa a la determinacin de la pena -art. 41 C.P.- (conforme se informa en el acta obrante a fs. 2119), lo cierto es que sta es la primera oportunidad en la que el imputado puede recurrir la pena que le pudiere corresponder, motivo por el cual y, a fin de respetar el derecho que le asiste a la doble instancia judicial, voto porque se remitan las actuaciones al tribunal de origen para que fije el monto punitivo que deber soportar Eduardo Arturo Vsquez; tarea lgicamente, que habr de llevar a cabo atendiendo a la calificacin legal exteriorizada en el sufragio que lidera el acuerdo y a la normativa que rige la materia, ello de acuerdo con la doctrina fijada por la CSJN en el precedente Niz, Rosa Andrea y otros s/ recurso de casacin rta. 15/06/2010. As lo voto. Por ello, en mrito del acuerdo que antecede, el Tribunal, RESUELVE: I) Por unanimidad, RECHAZAR el recurso de casacin interpuesto por la defensa tcnica de Eduardo Arturo Vsquez, sin costas en esta instancia (art. 530 y 531 in fine del C.P.P.N). Tener presente la reserva del caso federal. II) Por unanimidad, HACER LUGAR a los recursos de
casacin interpuestos por el Ministerio Pblico Fiscal y el querellante Jorge Gastn Taddei, sin costas en esta instancia y, en consecuencia, CASAR la sentencia trada en revisin y CONDENAR a EDUARDO ARTURO VSQUEZ, por resultar autor penalmente responsable del delito de homicidio agravado por el vnculo (arts. 45 y 80, inc. 1, del C.P. y arts. 470, 530, 531 y 532 del C.P.P.N.). III) Por mayora, por no resultar necesaria otra sustanciacin, IMPONER a EDUARDO ARTURO VSQUEZ la pena de PRISIN PERPETUA, accesorias legales y costas en la instancia anterior (arts. 12, 29, inc. 3, y 80, inciso 1, del C.P.). Regstrese, notifquese y, oportunamente comunquese a la Direccin de Comunicacin Pblica de la Corte Suprema de Justicia de la Nacin (Acordada N 15/13, CSJN) a travs de la Secretara de Jurisprudencia de esta Cmara, y remtase la causa al Tribunal Oral en lo Criminal nro. 20 de esta Ciudad, sirviendo la presente de muy atenta nota de envo.
GUSTAVO M. HORNOS BORINSKY
MARIANO HERNN
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