Source: http://buscandoswan.zonalibre.org/archives/2004_05.html
Timestamp: 2019-12-11 02:03:52+00:00

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Buscando Swan: Mayo 2004 Archivos
A veces contemplo esta imagen. Me gusta esta talla de madera que tengo en el salón.
Yo la llamo la durmiente. Tiene esa sonrisa de Gioconda tan imperceptible. Me evoca la serenidad de alguien que está medio dormido medio despierto, y sonríe porque está a gusto o porque medio sueña que duerme.
Siempre quise llegar a un estado parecido de serenidad en la vida. Alcanzar un equilibrio.
Los sinsabores y los contratiempos nos llegan cada día, pero... atrás quedaron las soledades dramáticas de adolescente y los "nadie me comprende", "nadie me quiere" cuajaditos de lágrimas. Hacer de la vida un drama griego creo que ya no va conmigo.
Sí, ahora ya no estoy sola, tengo a una personita a mi lado que me quiere y me acompaña en el día a día... pero creo que si ella me faltara, no sé si volvería a tomarme la vida como un desierto de desolación. Con ella he aprendido a disfrutar de cosas simples en las que antes no reparaba. Y esas cosas siempre habían estado ahí.
A veces retumban en mi cabeza ecos de aquellas crisis existenciales. Pero quiero olvidar... Todo es mucho más sencillo. El mundo está lleno de cosas interesantes, aunque tengamos que lidiar con malos momentos y con estupideces. Como dice una amiga mía: "se llega a una edad que... gilipolleces, las menos y tonterías, ninguna", refiriéndose a que no malgasta su tiempo en ciertas cosas ni le da importancia a otras.
Siempre buscando la felicidad, y en esa búsqueda se nos escapa la felicidad. Porque, como decía Pessoa, siempre queremos ser otro y estar en otro lugar... así era la paradoja del pobre hombrecillo gris, pero qué razón tenía. Si nos desprendieramos de fatuidades, de eternidades, de trascendencias, de grandes búsquedas... tal vez comprenderíamos que lo importante es el equilibrio y que lo que buscamos está dentro. Y todo es mucho más sencillo.
(Hoy me he puesto filosófica. Y sin hipoglucemia).
Es una pena que las palabras sean tan imprecisas. Como dice mi amigo Antonio Ballesteros en su libro "Historia de la serenidad", citando a Borges: "trabajamos a tientas. El universo es fluído y cambiante; el lenguaje, rígido". Yo añadiría más, el lenguaje es impreciso, superficial, poco certero; pero es lo único que tenemos.
Y a veces la búsqueda es simplemente de palabras para expresar lo que somos, lo que tenemos, lo que sentimos.
Yo, hoy por hoy, me siento serena, como la durmiente, pero despierta.
Escrito por Sui Generis a las 1:40 PM | Comentarios (1)
Una mañana condensada
Tengo el cuerpo y la cabeza aún un poco p'allá. Me he levantado hace media hora (estoy de turno de noche, no creas que soy tan perezosa). El motivo de mi despertar ha sido una hipoglucemia. Si no seguiría durmiendo otro rato. Para entendernos, una hipoglucemia es como un "pedo raro", una "borrachera extraña". No sé si te he dicho alguna vez que soy diabética. Bueno, lo mismo otro día lo cuento.
Pues bien, me he levantado y me he lanzado a la nevera a devorar un par de galletas con leche condensada, aprovechando la "tregua" hipoglucémica para poder meterme glucosa al cuerpo. O sea, que mi azúcar estaba bajo mínimos y tenía que tomar algo azucarado (si no conoces nada de diabetes esto te sonará a chino, pero otro día quizá te lo cuente).
Bueno, la cosa en cuestión es que me ha dado por pensar y pensar... porque esta hipoglucemia ha sido de las que yo llamo "intelectuales". Y es que hay hipoglucemias intelectuales, graciosas, cabreadas, ingeniosas, de telele... en fin, todo un mundo sin azúcar para llenar libros o quedarse en la cama un buen rato.
Todo ha empezado cuando me ha dado por mirar la fecha de caducidad del bote de leche condensada, y he empezado a tirar del hilo pensativo y he acabado elaborando una teoría de la educación en las escuelas.
Resumiendo: "En las escuelas debería motivarse a los niños a dudar".
Cuando coges un yogur y ves que está caducado es posible que no te lo comas. ¿Por qué? Tal vez pienses que el yogur está lleno de microbios dañinos que, en el mejor de los casos, te harán irte la pata abajo si te lo comes. Y efectivamente, el yogur está lleno de bacterias, siempre, caducado o no, aunque no ponen su nombre en la etiqueta para que la gente no deje de comer yogures. Porque parece que nos han enseñado que los microbios son lo peor del mundo mundial. Con esto no quiero decir que te comas todo caducado, sino que las ideas que se tienen en la cabeza... ¿cómo te han llegado? A lo que voy es a la ignorancia de muchas cosas y a lo que influye en nuestra vida práctica, en este caso, en nuestras ideas sobre lo que comemos. ¿Sabías que ahora que hay tanta higiene a nuestro alrededor, las enfermedades autoinmunes (como la diabetes) y las alergias están aumentando a pasos agigantados? Simplemente, y entre otras cosas, porque nuestro sistema inmunitario se aburre.
Una fecha de caducidad no siempre implica que si te comes eso te va a hacer daño. Simplemente recomienda comerlo antes de esa fecha porque puede que el alimento, después, ya no sea tan apetitoso, o haya perdido algo de su frescura.
Más ejemplos: el calcio de la leche enriquecida con calcio normalmente se va por el retrete. El pan sin colesterol es de cajón: sólo pueden tener colesterol los alimentos de origen animal y que yo sepa el pan no contiene ninguna grasa animal. La vitamina C (entre otras) que se añade a algunos alimentos se pierde porque sólo se absorbe la cantidad necesaria, el resto se mea, poco más o menos como el calcio de la leche enriquecida.
Otro ejemplo: la desconfianza por los aditivos. La sal es uno de los más antiguos aditivos químicos que se usan en alimentación y también un enemigo de la buena salud cardiovascular. ¿Te has preguntado lo que encontrarías en los estantes de los supermercados si no existieran los aditivos? Muchos productos serían perecederos, no dispondrías de un montón de alimentos que se distribuyen desde muy lejos, tendrías que consumir cuatro cosas y antes de que se echaran a perder y no sólo eso: sin los aditivos esa cosa que tanto te gusta comer no tendría el aspecto ni el sabor que tanto te atraen. Se sacrifica la autenticidad por hacer las cosas prácticas, no peligrosas, agradables y disponibles. ¿Es lo mejor? Cada cual es libre de decidir. Un dato para alimentar la duda: alrededor del 30 % de los cánceres son de origen alimentario.
Quizá no tengas idea de cómo se meten ideas en el consumidor para manejar los hilos del mercado, pero es increíble. En alimentación y en casi todo.
Vaya si estoy metiendo rollo para contar lo de la teoría..., pero créeme, es interesante. Vamos al meollo, contado un poco por encima...
¿Por qué coño querían meter la religión como asignatura puntuable y no cuentan en la escuela cosas realmente prácticas? Es más, ¿todo lo que te cuentan en la escuela es realmente cierto? ¿Qué recuerdas de todo lo que estudiaste en la escuela?
Te diré lo que no se me ha olvidado a mi. Básicamente recuerdo leer y escribir. Lo primero que aprendí. Sumar y restar ya lo hacen las calculadoras, y las matemáticas necesarias las recuerdas y utilizas en la vida cotidiana (lo que no te cuentan es que las matemáticas no sirven para aprender a hacer, por ejemplo, raíces cuadradas, sino para aprender a pensar con lógica). Otra cosa que no he olvidado es lo que me dijo un profesor cuando yo tenía 10 años: Saber no es sólo saber los datos... saber es saber dónde encontrarlos.
Nadie (sólo algún maestro inteligente) te enseña a pensar, a analizar, a comparar, a aplicar, a criticar, a discernir, a disfrutar, a comprender... pero, sobre todo, a dudar. La duda es lo que motiva la curiosidad, y la curiosidad lo que lleva a buscar, a querer aprender, y... si encontramos... podemos tener algo más claro o podemos tener más dudas. Pero como dijo alguien... el más sabio es el que más preguntas se hace.
No sé si la vida es más vivible con menos dudas, pero lo que sí sé es que no me gusta que me engañen o me tomen el pelo, y no hay mejor caldo para eso que la ignorancia.
Todo esto y más he pensado en un rato de hipoglucemia. Por cierto: la leche condensada que me he tomado estaba caducada desde enero de este año. ¿Me habrá sentado mal?
Escrito por Sui Generis a las 2:15 PM | Comentarios (3)
Bodas y guerras
Mientras la realeza gasta cientos de millones en sus juergas, arden ciudades a miles de kilómetros bajo las bombas. Y todo con nuestro dinero.
Tengo que ponerme a hacer la declaración de la renta... Una aspirina, por favor.
Escrito por Sui Generis a las 7:27 PM | Comentarios (4)
Quién no ha leído este libro?
Siempre he pensado que las personas que no comprenden este libro, o no han conseguido terminarlo, son personas que no merecen mucho la pena...
- Y ¿qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
"Yo -se dijo el principito-, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, andaría despacito hacia una fuente..."
No es un libro para niños... o como dijo su autor, en realidad es un libro para los niños que algún día fuimos.
Escrito por Sui Generis a las 6:41 PM | Comentarios (1)
Más imágenes rescatadas del pasado... Siempre se intenta guardar ese momento, mientras piensas que quizá nunca vuelvas al mismo sitio... desde luego nunca volverás al mismo instante...
Esta está tomada en la nocturnidad de Barcelona, hace un año, con una cámara de usar y tirar... y retocada artísticamente para pasar a la posteridad.
Parecerá una tontería, pero me gustan las farolas encendidas de las ciudades, de las calles que transito, de los lugares a los que fui...
Qué filón éste de las farolas...
Escrito por Sui Generis a las 10:14 PM | Comentarios (0)
Otro entretenimiento más
Pues no tengo peligro ni na ahora que acabo de comprarme una camarita digital. Se acabaron las de usar y tirar (que buen apaño me hacían). Eso sí, como no tenía apenas cosas con las que distraerme (véase post "Lo confieso...") para no hacer esas otras que DEBO hacer, pues na, a rular con la camarita por el mundo mundial y a todas horas. Por cierto, que para compensar hoy todas las horas que he empleado en empaparme el manual, he hecho algo que DEBÍA hacer: cambiar las ruedas (ya planas) del coche; juas, ahora que se acerca el verano y se acaban las lluvias... No tengo remedio. Lo próximo, la declaración de la renta (que compensaré con unas vacaciones en el Pirineo, para que no todo sean "deberes").
Para empezar con la camarita una pequeña muestra de la muá. A ver qué tal queda...
Bueno, no se pueden pedir imposibles, y la mona, con cámara digital o al óleo, mona se queda.
Amenazo con multitudes de fotillos...
Escrito por Sui Generis a las 10:06 PM | Comentarios (0)

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