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Timestamp: 2020-07-05 06:06:00+00:00

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SUCRE - HISTORICA: agosto 2017
En la hermosa y colonial ciudad capital constitucional de la República de Bolivia, fundada en 1538 con el nombre de Villa de la Plata por el conquistador español Pedro Anzúrez, Marqués del Campo Redondo, después denominada Charcas, Chuquisaca y actualmente Sucre, en memoria del gran mariscal Antonio José de Sucre, nació el 25 de mayo de 1809 la libertad de América.
Tiene ella la primogenitura de haber proferido desde la cumbre de los Andes el grito sonoro de independencia, que como un trueno retumbó en todas las colonias ultramarinas de España, y con su descarga eléctrica iluminó las inteligencias de los criollos y produjo el desenlace de los sucesos que en cadena manifestaron en forma vehemente el sentimiento colectivo de su libre determinación.
El 29 de septiembre de 1538, Sucre fue fundada bajo el nombre de Ciudad de la Plata de la Nueva Toledo por Pedro de Anzures,Marqués de Campo Redondo, por órdenes de Pizarro. En ese lugar habitaban indígenas denominados "Charcas", los cuales no opusieron resistencia a los colonizadores españoles. Posteriormente esta ciudad adquirió gran importancia por la proximidad a las minas de Porco y Potosí. En 1559 el Rey Felipe II estableció la Real Audiencia de Charcas en "La Plata", con autoridad sobre el área que hoy es el actual país de Paraguay, el sudeste peruano, el norte de Chile y la Argentina y gran parte de lo que hoy es Bolivia. En 1609, un arzobispado fue fundado en la ciudad. En 1624 se fundó la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco de Xavier de Chuquisaca.
El 25 de mayo de 1809 los estudiantes de la Universidad San Francisco Xavier se rebelaron, seguidos por el pueblo, pidiendo la liberación de
Jaime de Zudáñez— acusado y tomado prisionero por "conspiración" el mismo día— y la renuncia del presidente de la Audiencia de Charcas, Pizarro. Éste dijo Con un Pizarro empezó la Colonia y con otro termina la misma. Ese mismo dia Jaime de Zudáñez fue liberado. La Revolución de Chuquisaca, es conocida como el Primer Grito Libertario de América y la chispa que encendió la lucha libertaria de América.
Charcas, que habitaban esparcidas en las orillas de los ríos y en los terrenos bajos, teniendo su ciudad y residencia de sus m s prestigiosos caciques, jampiris, hechiceros, sacerdotes y capitanes en CHOQUE-CHACA, población de algunos miles de habitantes (crónicas del siglo XVII).
"En la provincia de los Charcas, tierra tan favorecida por el cielo que llamándola de fértiles comarcas, la hizo erario de su riquezas, fue fundada por el capitán Pedro Anzures, por mandato del Marqués Don Francisco Pizarro, el año de 1538 la noble villa y poco después ciudad de La Plata" (de la Calancha, 1638). "El 25 de mayo de 1809, se presentó en el teatro de las venganzas el intrépido pueblo de La Plata y después de dar a todo el Perú la señal de alarma desenvainó espada, se vistió de cólera y derribó al mandatario que lo sojuzgaba, abriendo así la primera brecha al mundo colosal de los tiranos" (El Mártir libre, mayo de 1812).
"Desde 1776, dado el estado político del Perú, en el que habían repercutido fuertemente los grandes acontecimientos que se desarrollaban en Norteamérica vino hacerse práctica en los criollos, cual si se tratara de establecer un control a las costumbres de otrora, no designar a la ciudad con su verdadero nombre, sino con el de Chuquisaca, contradicción modificatoria de Choquechaca como la llamaban los originarios a la capital de su territorio" (Jáuregui Rosquellas). "La ciudad de Chuquisaca, en la parte austral de América, fue la primera que alzo el pendón de la insurrección" (García Gamba, 1817).
La Asamblea General del Alto Perú, reunida en Chuquisaca decretó el 11 de agosto de 1825: Art. 1º La denominación del nuevo estado es y sera en los sucesivo "REPÚBLICA DE BOLIVAR" HOY BOLIVIA, en el Art. 14º, se decreta "La ciudad capital de la República y su departamento se denominar en los sucesivo SUCRE" (Luis Paz). "Y fue as¡ con estos acontecimientos y por estos procedimientos como las agricultura, plácida y teocrática CHOQUECHA, de los tiempos anteincásticos; la clerical, caballeresca y judiciaria LA PLATA de las épocas heroicas; la académica, revolucionaria y guerrera CHUQUISACA del 25 de mayo de 1809, vino a trocarse en la parlamentaria, administrativa y diplomática SUCRE" ( Jáuregui Rosquellas, 1924). ´
LOS SUCESOS DE CHUQUISACA 1809
El Padre Estanislao JUST LLEÓ puntualizó las siguientes conclusiones:
El movimiento que se gestó en Charcas se extendió del 25 de mayo al 25 de diciembre de 1809."
La finalidad de la conmoción o rebelión fue "claramente independentista".
Las causas del movimiento se basaron en "los más clásicos principios del origen de toda sociedad, y de los derechos del rey y del pueblo".
Los sucesos de Charcas del 25 de mayo de 1809 y los de La Paz, del 16 de julio del mismo año, forman una unidad.
Chuquisaca es la cuna real de la independencia hispanoamericana.
En Charcas comenzó la lucha por la emancipación de América.
Queden estos apuntes como una introducción al estudio de los gritos de independencia, hace 208 años, en este Nuevo Mundo
Publicado por antonio duhbravcic en 14:01:00 No hay comentarios:
Historia y Simbolismo de la Universidad de Chuquisaca
(1624 - 2014)
Antonio Dubravcic Luksic,
Dr. Ramiro Samos Oroza
Presidente Sociedad Geográfica y de Historia “Sucre”
Los Primeros Jesuitas en La Plata
Fundación del Colegio de Santiago Apóstol (22 de febrero de 1621)
Labores apostólicas y docentes
Fundación del Colegio Real de San Juan Bautista (10 de abril de 1621)
Dos Cátedras de estudios superiores
Se planteó la necesidad de una Universidad en Chuquisaca
Francisco Xavier de Chuquisaca
Fundación de la Universidad de San Francisco Xavier
El régimen de la Universidad
La Impugnación de Lima
Los brillantes inicios
El método jesuítico
Consolidación de la Universidad Mayor, Real y Pontificia de
La Universidad San Francisco Xavier formadora de una élite
El periodo jesuítico de la Universidad de San Francisco Xavier de
Símbolos universitarios: El escudo de la Universidad
Patrono de la Universidad San Francisco Xavier
Personajes ilustres en el quehacer universitario de Charcas
Juan de Frías Herrán S.J
Luis de Santillán S.J
Arzobispo Cristóbal de Castilla y Zamora
Juan José de Segovia Liendo
Los expulsos de La Plata
La Real Academia Carolina
La Universidad de Charcas en la jornada de mayo de 1809
Lucha intelectual y guerra fría
De Charcas a toda América
El Movimiento Universitario de 1928
El mensaje del manifiesto
Antecedentes históricos de la Autonomía Universitaria
La Autonomía Universitaria intervenida
La Autonomía. Sus aspectos positivos
Diversificación del conocimiento
Facultades y Carreras de la Universidad
La Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de
Chuquisaca en el Siglo XXI
Nomina de Cancelarios y Rectores de la Universidad Mayor, Real y Potificia de San Francisco Xavier
de Chuquisaca (1624 - 2013)
"La historia es el escenario donde la utopía y la ideología entran en conflicto, pues siempre habrá hombres dotados de la decisión utópica de transformar la sociedad y siempre existirán instituciones que significarán un freno a la capacidad de respuesta que demandan los sueños y los retos de los videntes profetas de un mundo mejor". Karl Mannheim (*)
La historia de la República de Bolivia se encuentra profundamente arraigada en la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca; desde aquella memorable fecha de su fundación, un 27 de marzo de 1624, nació en sus aulas, a través de las primeras cátedras, la idea de formación de los jóvenes, que posteriormente, se convertirían en las generaciones gestoras de la libertad americana. Fueron los doctores de Charcas, con las ideas de libertad, asimiladas en la universidad charquina, que dieron el primer paso para convertir a esta tierra en la pionera de la emancipación latinoamericana.
La presencia de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, desde sus inicios, tuvo un papel preponderante en la conciencia de identidad de los habitantes de Charcas. La enseñanza impartida por los jesuitas en el lapso de ciento cuarenta y tres años, marcó una impronta en el manejo de las ideas políticas y sociales.
Queremos plasmar en las siguientes páginas, relatando al mundo, lo que fue la Universidad de Chuquisaca, lo que es y hacia dónde se proyecta.
Estamos seguros que el esfuerzo realizado hasta el presente, permitirá caminar con objetivos cuidadosamente definidos, con el propósito de mantener con excelencia su protagonismo en el devenir histórico del país
Historia y Simbolismo de la Universidad de San Francisco Xavier ha sido posible gracias a la contribución de destacados intelectuales que se formaron en sus aulas, a quienes a través de estas páginas, expresamos nuestro reconocimiento. Nos referimos a Valentín Abecia Ayllón, médico, historiador y político, autor de “Historia de Chuquisaca”, en la que incluye la historia de la Universidad; a Luis Paz, abogado, historiador y político, autor de “La Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de la Capital de los Charcas. Apuntes para su Historia” a Ramón Chumacero Vargas, hombre intelectual y de acción en las jornadas que hicieron posible la Constitución de la Autonomía Universitaria, autor de “Acción Universitaria” y “Páginas Universitarias”; a Guillermo Francovich, abogado, filósofo, quien escribió “Pensamiento Universitario de Charcas”; a Manuel Duran Padilla, abogado de gran prestigio nacional e internacional, autor de la “Reforma Universitaria en Bolivia” a Oscar Frerking Salas, autor de “Legislación Universitaria”, finalmente debemos mencionar a Hugo Poppe Entrambasaguas.
La Universidad de Charcas, con su obra de más tres siglos y medio, se manifiesta gigante a través de la realización de sus aspectos institucionales, de una producción científica, que permite entender las transformaciones sociales y culturales, acaecidas en su contexto social y, por ende, en la sociedad boliviana.
La justificación del esfuerzo de investigación, consiste en ofrecer a las generaciones venideras el soporte humano y social de la realidad actual, para la valoración y estímulo de los forjadores de una estructura humana, científica y cultural de nuestra Alma Mater.
La convicción de mantener y cultivar la lucha tenaz e imperecedera de nuestra Universidad, por el respeto a los derechos humanos, a la libertad, la equidad y la justicia, exige mayor sentido de responsabilidad como ciudadanos y profesionales afortunados, al haber tenido la oportunidad de educarnos en la excelsa Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca.
Sucre (Bolivia) enero del 2014
(*) Karl Mannheim (1895-1947) analiza en esta obra fundacional de la sociología del conocimiento las ideologías y las utopías como conceptos socio psicológico colectivo. Editorial Fondo de Cultura Económica de España S.L. Madrid 2004
Con verdadera satisfacción cumplo el encargo del Dr. Antonio Dubravcic Luksic ., conspicuo socio de número de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre, para prologar esta obra “Historia y Simbolismo de la Universidad de Chuquisaca”.
El Dr. Dubravcic, médico, Catedrático durante casi cuarenta años en la Facultad de Medicina de la Universidad de San Francisco Xavier, Director durante quince años de la Revista del Instituto Médico de Sucre, Vicepresidente de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre , ha realizado este interesante ensayo de investigación histórica de la Universidad de San Francisco Xavier, la sexta en América por el orden de su fundación, realizada por el P. Provincial de la Compañía de Jesús, Juan de Frías y Herrán el 27 de marzo de 1624. Esos trescientos noventa años de prolífica existencia, con su descollante actividad durante la colonia, su importantísimo rol en la independencia no sólo de Charcas, sino de la América toda, su enorme contribución a las letras, ciencias y artes durante la República, con los avatares que ha tenido que afrontar, su situación en el presente y su proyección al futuro, están aquí contados de manera sencilla, amena, con el rigor histórico que exige un trabajo como éste.
En la obra se narra la situación de la Compañía de Jesús en los años inmediatamente anteriores a la fundación de la Universidad, lo acontecido con este trascendental hecho, el método jesuítico de enseñanza, así como se explica el origen de los símbolos: Escudo y bandera universitarios. También las vicisitudes que tuvieron que pasar los jesuitas, por ende la Universidad, con su expulsión de España y sus dominios durante el reinado de Carlos III, la creación e importancia de la primera escuela de post grado, como fue en el ámbito del derecho la “Academia Carolina”, el pensamiento independentista y la acción por la independencia de la metrópoli por los doctores de Charcas en 1809. Los movimientos autonomistas universitarios a partir del manifiesto de Córdoba de 1918 y el logro de la autonomía universitaria en Bolivia a partir de 1930; esa autonomía que fue varias veces conculcada por gobiernos totalitarios, que no trepidaron en intervenirla. El libro finaliza con un breve relato de las diferentes facultades y carreras actualmente existentes y su ampliación reciente, a varias provincias de Chuquisaca.
Una información verdaderamente interesante y que sin duda ha exigido mucho trabajo de investigación, es la nómina completa de quienes ejercieron el alto cargo de Rector, desde el primero el P. Jesuita don Luís de Santillán en 1624, al actual Ing. Walter Arízaga Cervantes, en cada caso con especificación de los años en los que desempeñaron esas funciones.
A más del relato de los períodos y sucesos mencionados en los párrafos precedentes, que de por sí son importantes para conocer la verdadera historia de nuestra Universidad, los autores hacen una valoración crítica de lo que fue, es y pretende ser esta Casa de Estudios Superiores, íntimamente ligada al quehacer general no sólo de Bolivia, sino del Continente todo, con verdaderas imparcialidad y ecuanimidad.
Considero que nuestra colectividad universitaria y extra universitaria, debe agradecer al Dr. Dubravcic por presentar en breves líneas una completa visión de “San Francisco Xavier de Chuquisaca”, porque en esta ciudad al influjo de la Universidad, se pensó y actuó para América, en un quehacer que como todo lo importante en la vida, no está acabado y aún queda mucho pendiente, para lo que es inexcusable conocer el pasado como aquí se lo presenta.
Finalmente, sólo me cabe recordar que en ninguna ciudad de Bolivia tiene la Universidad Pública tanta importancia en la cotidianidad como en Sucre, porque Sucre está en la Universidad y ésta en aquella.
Sucre, marzo de 2014
Presidente Sociedad Geográfica y de Historia Sucre
Al analizar la historia de la U.M.R.P.S.F.X.CH. nos encontramos con diferentes facetas de casi cuatro siglos de vida institucional.
No entra en duda la eminencia con la que ha influenciado en América del sur y particularmente en la célebre ciudad de la Plata hoy Sucre, ilustradora de virtudes y sabiduría, esparcidora de la luz en la cátedra del pensamiento; supo responder a las necesidades de diferentes épocas, cruzando serena su camino a veces cubierto de espinas, pero sin desmayar por la grey, porque su espíritu se basa en las vastas fuentes de la ciencia e investigación; aun tropezando, nunca perdió su grandeza.
El nombre de la egregia Universidad y su autonomía, ahora y siempre será recordada con respeto y gratitud por la juventud, nada, ni nadie empañará el terso cristal de su reputación. La intensidad de su obra se sobrepone a las pasiones contemporáneas. Por esta y otras razones, al hacer esta presentación de una obra tan grande y minuciosa por parte del Dr. Antonio Dubravcic Luksic, valoro en sumo grado su esfuerzo, investigación y aporte, mismo que se guardara en los anaqueles del Alma Mater, Crisol de Libertad y el Saber.
(1624 – 2014)
Antonio Dubravcic Luksic*
* Ex Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chuquisaca.
Ex Vicepresidente de la Sociedad Geográfica y de Historia “Sucre”
La Universidad de Charcas, La Plata o Chuquisaca, en el virreinato del Perú, tuvo su Real Cédula fundacional muy posterior a de las universidades de Santo Domingo, Lima México y Córdoba. El emperador Carlos V le concedió la fundación mediante Real Cédula de 11 de julio de 1552, fue obra del fundador de la Universidad de Lima, Fray Tomás de San Martín, primer Obispo de la Diócesis. No se sabe con precisión las razones que influyeron para que se postergara la aplicación de esta Real Cédula fundacional. Algunos historiadores como Rodríguez Cruz (1), opinan que tal vez se debió a la muerte de su promotor (Fray Tomás), ocurrida el 29 de marzo de 1554; años después, cuando inició sus actividades, tuvo una destacada actuación en el campo académico y político del Alto Perú.
Fue en el siglo XVII, cuando Charcas logró su universidad, pero no precisamente por efecto de la Real Cédula, sino más bien por iniciativa de la Compañía de Jesús, cuyas gestiones fueron decisivas para lograr su creación. Con anterioridad se realizaron otras peticiones a la corona, tanto desde la sede arzobispal, como de la Real Audiencia. En 1621, los jesuitas fundaron un colegio, cuyo funcionamiento oficial en 1623 estuvo a cargo del rector del colegio de La Plata, padre Luis de Santillán; fue este plantel jesuítico el que posteriormente dio origen a la erección universitaria.
Poco después, el 27 de marzo de 1624, el provincial Juan Frías de Herrán,
fundó oficial y solemnemente, estableciendo la primera estructura curricular, sus primeras constituciones y reglamentos que corresponden a la etapa jesuítica, así como que se le diera autoridad y reconocimiento a la Compañía para dirigir la institución y otorgar los grados académicos respectivos.
Ese tipo de organización influyo directamente en la educación, porque si bien, la enseñanza impartida en la mayor parte de las universidades hispanoamericanas en los siglos XVI, XVII y XVIII, se reducía al conocimiento de la lengua latina, los estudiantes de nuestra Universidad, llegaron a familiarizarse con la lectura y estudio de los mejores poetas clásicos, con la comprensión y análisis filosófico, que comprendía el estudio de las súmulas (lógica), física, metafísica, teología, escolástica, cánones y escrituras.
La expulsión de los jesuitas en 1776 fue un duro golpe para la instrucción pública en Chuquisaca. Sin embargo, se inició una nueva etapa en la historia de la Universidad de Charcas, llamada juristica(2).
El nuevo modelo fue organizado sobre las bases del derecho de Regio Patronato y la dirección de la Junta de Temporalidades. No obstante, la Universidad no perdió su misión de forjar a la nueva juventud, ni tampoco permitió que se perdiera el objetivo de preparar a los jóvenes para que fueran partícipes activos en el proceso de la emancipación americana.
No por casualidad, el primer movimiento político de emancipación y libertad, que culminó con la Independencia de la República de Bolivia, fue dado en Chuquisaca el 25 de Mayo de 1809 por gente formada en esta Universidad
La Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca en el Alto Perú, hoy Bolivia, fue importante por diversos aspectos en su trayectoria histórica. Es destacable el esfuerzo desempeñado por la Compañía de Jesús, impulsora y fundadora de la institución, hasta su expulsión de los Reinos de España en 1767. Esta Universidad se convirtió en una de las más reconocidas del Nuevo Mundo, es imposible negar su gran relevancia e importancia en la historia sudamericana.
En lo que respecta a su destacada labor en el proceso de emancipación, el
claustro de la Universidad tuvo una actuación relevante en los acontecimientos de la Revolución de Chuquisaca, el 25 de mayo de 1809. Esta demostración indica el carácter de su indiscutible desempeño, en la independencia de las colonias americanas del imperio español, a través de la educación de un importante número de líderes, quienes más tarde formaron los primeros gobiernos independientes del Cono Sur.
El historiador Clément Thibaud,(3) señala que “la Academia Carolina de Charcas fue una escuela de dirigentes para la independencia”, ya que en su tiempo era la única institución de estudios jurídicos de importancia en todo el Río de la Plata y el Virreinato del Alto Perú, hecho que sin duda aportó a esa juventud gran parte de los recursos, con los cuales forjaron los valores intelectuales de la independencia.
Se recuerda que los pueblos del viejo continente exhibieron universidades seculares, cuyos orígenes son muy antiguos, como sucedió con la Universidad de El Cairo (Egipto), fundada en 988; la de Bolonia (Italia) establecida en 1089; Montpellier (Francia) en 1220; Oxford (Inglaterra) en 1096; la de París (Francia) en 1150; y la de Salamanca (España), fundada en 1218. (4)
Por razones obvias, la fundación de universidades en Hispanoamérica ocurrió más tardíamente.
Luego de haber transcurrido algo más de cuatro décadas del asentamiento de los españoles en tierras de América, empezaron a fundarse escuelas, colegios de estudio y universidades. En el caso de estas últimas instituciones, la primera universidad fundada en América fue en la isla de Santo Domingo, denominada Universidad de Gorjón, obra de los religiosos dominicos en el año de 1538, por Bula papal de S.S. Paulo III. (5)
El 12 de marzo de 1551, la Cédula Real, aprobada por Felipe II, recién llegó a Lima en 1553, procediéndose a la fundación en memoria de Don Carlos, en el año de 1574. Se le dio el nombre de San Marcos.
La Universidad de San Francisco de Quito fue confirmada por el Papa Sixto V por Bula del 20 de agosto de 1586. La Universidad de Santa Fe de Bogotá, se fundó en 1610, con el nombre de San Bartolomé.
El Obispo de Córdoba Fr. Fernando Trejo y Sanabria, fundó la Universidad de Córdoba en 1613, pero fue en 1622 cuando dispusieron del Sello de la Autoridad. Los papas Gregorio XV y Urbano VIII, así como los reyes Felipe III y Felipe IV, aprobaron el contenido de sus estudios. (5)
En 1624, se fundó en La Plata la Universidad de San Francisco Xavier por el padre Provincial Juan de Frías y Herrán. En el mes de febrero de 1621, existía el Colegio de San Juan Bautista, por la provisión del Virrey Príncipe de Esquilache.
Sin olvidar las conquistas del siglo XVIII, como la revolución francesa, la imposibilidad de sostener la interdicción de ideas entre las colonias españolas y el resto del mundo, puede catalogarse a la ciudad de La Plata como, “el pueblo más civil”, según expresión de varios historiadores, y fue allí donde se fraguó “el pensamiento de libertar a las colonias hispano-americanas”.
Por esos motivos insistimos, la Universidad de Charcas fue la que condujo a los hijos del Alto Perú por el camino de la libertad. Se puede afirmar que el estallido del 25 de mayo de 1809, constituye el producto de la incubación universitaria en primer término, asociada a otras causas secundarias, fenómeno que no pudo realizarse en Lima por la acción letal del Virrey; algo parecido ocurrió en Buenos Aires en 1810, como consecuencia de las dos invasiones inglesas, la gente adquirió conciencia de su poder material, al mismo tiempo que se le ofrecía el recurso intelectual suficientemente desarrollado, constituyendo el único motor de las grandes transformaciones.
1 Ver al respecto a RODRÍGUEZ Cruz A: Historia de las universidades hispanoamericanas. Instituto Caro y Cuervo, Patronato Colombiano de Artes y Ciencias, Bogotá, 1973,1.1, p. 353.
2 WUST, A: La Universidad de San Francisco Xavier, cuna espiritual de la independencia americana, Revista Latinoamericana, México, 1958.
3 ZAVALA Córdova, Gonzalo: Clément Thibaud, La Academia Carolina y la independencia de América. Los abogados de Chuquisaca (1776-1809), Sucre, Editorial Charcas, Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, 2010, 161 p.
4 ABECIA Valentín y Mallo Nicanor: Historia de Chuquisaca, Editorial Charcas, Sucre, Bolivia, 1938, p. 171.
5 ABECIA Valentín y Mallo Nicanor: Ibídem
En el año de 1574, con el objeto de organizar el Virreinato del Perú, llegó a la ciudad de La Plata el Virrey don Francisco de Toledo acompañado de su séquito, como asesores teológicos, a los primeros jesuitas que llegaron a esta ciudad: los padres Jerónimo Ruiz de Portillo y Juan de la Plaza. Posteriormente, arribaron a la ciudad los padres José de Acosta y Luis López, en sus dos primeros meses de estadía, se dedicaron a impartir los ministerios propios de la Orden: prédicas, ejercicios espirituales, acompañamiento espiritual y confesiones. Posteriormente se trasladaron a Potosí, donde formaron un equipo apostólico que dio grandes frutos tanto entre españoles como entre indígenas, de tal manera que ante el pedido de la población se fundó un colegio en 1577. (6)
En el año 1591, el trabajo que realizaron los Padres Manuel Vásquez y Antonio Vega, despertó en la Villa en La Plata el clamor popular con el objeto de exigir una permanencia estable y definitiva de los jesuitas en la ciudad. El Cabildo secular haciendo eco de la solicitud de los pobladores realizó su petición formal a la Real Audiencia, para que en ejercicio del Real Patronato dé su aprobación y encomiende a su Procurador la ejecución del trámite. Sin embargo, ante la idea de que pudiera establecerse una nueva orden religiosa en la ciudad, se produjo una férrea oposición de los cuatro conventos de las órdenes religiosas más antiguas y de sus sectores afines.
Gracias al apoyo de don Alonso de Cepeda, Presidente de la Audiencia, los oidores de ambos cabildos: el secular y el eclesiástico, así como decididos amigos, allanaron los inconvenientes. Así, a mediados de 1591, se fundó el Colegio de la Compañía de Jesús en la Plata, con el nombre del Apóstol Santiago el Mayor, institución que estará marcada, hasta el final de sus días, por dos principales objetivos: el apostolado y la misión con los indígenas por una parte, el apostolado y la misión intelectual con los españoles, por otra.
Durante el siglo XVII el Colegio de Santiago, parecía una “colmena de varones apostólicos”, pues los miembros de la comunidad jesuítica estuvieron abocados a una intensa actividad de evangelización de los indígenas a través de las cofradías del Niño Salvador, los sermones públicos, las misiones rurales y las misiones entre infieles.
El sector español fue atendido por intermedio de las congregaciones marianas, las prédicas, las misiones urbanas sobre todo, con la labor docente y académica. (7)
A principios del siglo XVII los miembros de la esta comunidad, volcaron sus intereses para atender al numeroso colectivo humano de los esclavos africanos afincados en la ciudad. Organizaron una cofradía similar a la de los indígenas. En la década de los años veinte y treinta este ministerio cobró nuevos ímpetus con la llegada del prestigioso padre Diego de Torres Bollo, quien a pesar de su avanzada edad y después de su gigantesca obra de organización en la Provincia del Paraguay y de sus Reducciones, terminó sus años apostólicos en la capital de los Charcas.
Desde el inicio, el Colegio de Santiago se constituyó en una institución dedicada a la educación. Las primeras letras que impartieron a los niños, se llamó la “decuria”, normalmente estuvo a cargo de algún jesuita estudiante. El Colegio también ofreció a la juventud la formación en gramática y humanidades que se llamó “latinidad”. Estos estudios tuvieron un nuevo impulso, cuando a partir de 1606, durante el rectorado del padre Juan Frías de Herrán, se acomodaron las nuevas directrices de la Ratio Studiorum, establecidas en todos los centros educativos de la Compañía de Jesús.
Por su parte, la Cofradía de los indios llamada del Niño Jesús participó de este sistema de educación, al disponer de su propia escuela donde se enseñó a los niños, hijos de los cofrades, letras, cuentas y música.
Los antecedentes de la fundación de San Francisco Xavier revelan que el “Colegio Real de San Juan Bautista” fue el principal precursor para que los religiosos jesuitas fundaran en 1624 la ilustre Universidad que desde la época de Audiencia de Charcas, hasta el día de hoy es reconocida por su prestigio académico y motor fundamental de la economía local de Chuquisaca.
El año 1621, vecinos, caballeros y personas más principales de la ciudad de La Plata habían pedido fundarse en ella un colegio de estudiantes para que en él se críen en letras y virtud los hijos de los caballeros de aquella república y comarca.(7)
El 10 de abril de ese año, a solicitud del procurador general de la Compañía de Jesús, padre Alonso Fuertes de Herrera, y a nombre del sacerdote Juan de Frías y Herrán, el virrey Joseph de Cáceres y Ulloa dio el título de “Colegio Real del Señor de San Juan Bautista” al colegio de los jesuitas en La Plata.
Dos cátedras de estudios superiores.
Lo que dio mayor relevancia a los estudios en el Colegio de Santiago, fueron las dos cátedras que se pusieron al servicio de la formación del clero de la arquidiócesis platense.
La más antigua fue la de “Lengua Índica” que se estableció para responder a las exigencias de las disposiciones reales (8) y al mandato de los Concilios Limenses que obligaban a los aspirantes al sacerdocio y a los candidatos a los cargos de párrocos o doctrineros a mostrar suficiencia y dominio de las lenguas de los indígenas.
A partir de 1593, y durante treinta años, la Cátedra de Lengua Índica estuvo a cargo del padre Diego de Torres Rubio, quien escribiendo gramáticas y vocabularios en Aimara, Quechua y Guaraní puso las bases de esta cátedra que tuvo un brillante desarrollo hasta la expulsión de la Compañía en tiempos de Carlos III (Agosto de 1767).(8)
Luego de siete años de vacancia de su sede, el Arzobispado de La Plata, en fecha 18 de Octubre de 1610, recibió al primer Arzobispo don Alonso de Peralta, quien al percatarse de la realidad de su grey descubrió la triste situación de la evangelización de los indígenas y la débil atención pastoral a los feligreses.
El 23 de Septiembre de 1580 desde Badajoz el Rey Felipe II envió a la Audiencia de Charcas una Cédula Real en la que disponía la creación de una Cátedra de Lengua General en el sitio más adecuado donde se hallase “la persona más inteligente de la lengua general de los indios” para que la “leyese”. Al mismo tiempo encargaba a los Obispos de la jurisdicción de Charcas no ordenen a los que ignoren la lengua de los indios y que, más bien, dicho conocimiento sería mérito a tener en cuenta a la hora de conceder beneficios, que los curas que tuviesen doctrinas sin saber el idioma debería cursar las lecciones, aprobar examen de suficiencia y presentar certificado que lo acredite, caso contrario los beneficios de las doctrinas de las que gozaban quedarían vacantes, etc.
Una de las mayores causas de ese abandono, fue la escasa formación de los párrocos para subsanar el mismo, buscó el apoyo del Colegio de los Jesuitas, y dispuso la fundación de la segunda de las cátedras: de Teología Moral y Casos, iniciando sus lecciones en 1611, con la participación de cuarenta oyentes, todos ellos clérigos de la Arquidiócesis.
El primer Arzobispo de la Villa de La Plata, planteó la necesidad de fundar una Universidad en Chuquisaca. Tres años antes, en 1607 los colegios “de arriba” (entiéndase de la Audiencia de Charcas) de la Compañía de Jesús del Perú, presentaron al Padre General en Roma un extenso y muy ponderado postulado para que dichos colegios puedan acoger un noviciado en “estudios” (formación superior) y en Teología para los estudiantes jesuitas criollos de la región, con la posibilidad de recibir alumnos externos. Los fundamentos de esa representación tomaron en cuenta las distancias que existían para llegar a Lima, lo nocivo del clima de esa ciudad, y la necesidad de formar personas que sirvan a su tierra. (9)
Se planteó la necesidad de crear una Universidad en Chuquisaca
En 1613, la Audiencia de Charcas, elaboró un memorial, enviado al Rey, en él se justificaba la necesidad de fundar una universidad en la ciudad de La Plata. En 1606 se dispuso que el Obispado se convierta en Arzobispado, se dispuso que la ciudad de La Plata, sea la sede Metropolitana. Esa iniciativa despertó el apoyo de los vecinos y del Arzobispo, que vieron la necesidad de contar con un centro de formación para los estudiantes del distrito de Charcas y de las gobernaciones del Paraguay y de Tucumán. Así se evitaría a los estudiantes el traslado penoso de 330 leguas desde Charcas, y más de 800 leguas desde Tucumán y del Paraguay, hasta Lima donde “con la diferencia de los temples enferman y mueren” (9).
Del Colegio Real de San Juan Bautista, a la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca.
Don Francisco de Borja, Príncipe de Esquilache, Gobernador y Capitán General de reinos y provincias del Alto Perú, mediante provisión de 10 de abril de 1621, ordenó la fundación de un plantel educativo con la categoría de Colegio Real al que llamó San Juan Bautista.
Fundación de la Universidad de San Francisco Xavier. (27 de marzo de 1624)
Al respecto el historiador Valentín Abecia señala que: (10)
“En el documento titulado Patente de la fundación de la universidad, el padre Juan de Frías Herrán, como prepósito y provincial de la Compañía de Jesús en el Perú, dijo que con la universidad los jesuitas deseaban mostrar el amor que su orden tenía por la ciudad de La Plata dando a sus hijos doctrina y letras con las que vivan virtuosamente y oficio, erijo, establezco y fundó en nuestro colegio ­­­ de esta ciudad de La Plata una Universidad, para que los estudiantes que cursen en ella o hubieran estudiado en los demás colegios de estos reinos y provincias del Perú puedan ser y sean graduados de bachilleres, licenciados, maestros y doctores en las facultades que cursasen... Nombró por rector de la Universidad al padre Luis de Santillán. Nombró por cancelario y prefecto de estudios al padre Ignacio Arbieto, por ser puedan ser honrados, aprovechados y sujetos de grandes esperanzas.
Declaró solemnemente: Por la autoridad que nos está concedida por la Bula Apostólica (de Gregorio XV) y Privilegio Real (de Felipe Tercero), con las provisiones de los señores virreyes y decreto de la Real Audiencia de Charcas y usando asimismo de la facultad de mi sujeto consumado en letras, que ha enseñado Teología muchos años en nuestro colegio de Lima. Instituyo seis cátedras: Cátedra de Prima, a cargo del padre Ignacio de Arbieto; Cátedra de Vísperas, a cargo del padre Francisco Lupercio, cuyas letras, virtud y ejemplo son notorios en la ciudad. Cátedra de Teología Moral, a cargo del padre Miguel de Salazar, persona muy docta y de toda satisfacción; Cátedra de Artes, a cargo del padre Ferdinando Reiman, cuyas letras y modo de enseñar son conocidos y notorios en nuestra provincia; Cátedra de Mayores y Humanidad, a cargo del padre Federico Tornabona, eminente y consumado no solo en letras humanas, sino en divinas y en todas las ciencias.
Cátedra de Medianos y Menores, a cargo del padre Francisco de Morales, teólogo consumado...
"La universidad tendrá por patrón a nuestro glorioso padre San Francisco Xavier, nuevo apóstol de la India, y llevará su nombre para que con su patrocinio y amparo el aprovechamiento de los estudiantes sea lo que yo deseo, para mayor gloria de Dios Nuestro Señor y ensalzamiento de su santo y bendito nombre e IHS... San Marcos de Lima”.
“... Y en esta forma, dejo fundada la Universidad y Colegio Real anexo e incorporado...”
En uso de la autoridad concedida por Bula Apostólica y Privilegio Real, con las provisiones de los Señores Virreyes y Decreto de la Real Audiencia, primero se nombró al Rector de la Universidad y luego al
Cancelario y al Prefecto de los Estudios, designación que recayó en el Padre Ignacio de Arbieto por contar con el aval de haber sido durante muchos años catedrático de Teología en Lima.
En 1621 el padre Juan Frías de Herrán, Provincial de la Compañía de Jesús en el Perú, antiguo rector del Colegio de Santiago de la Plata, fundó dos colegios para hijos de familias nobles: uno en esta ciudad Sede de la Audiencia de Charcas: el “Real Colegio Convictorio de San Juan Bautista” y otro en el Cusco: el “Real Colegio de San Bernardo”. En esa oportunidad se inició las gestiones ante el Papa y el Rey, para que la Compañía de Jesús en el Perú concediera a los estudiantes de sus colegios grados superiores: el de bachiller, licenciado, maestro o doctor.
Con este apoyo, y en virtud a la bula de S. Gregorio XVI del 9 de Julio de 1621, mediante cédulas reales de 2 de Febrero y 26 de Marzo de 1622, se ordenó que en la diócesis que tuviesen colegios jesuíticos, a más de 200 millas de una universidad pública, los obispos autorizaran el otorgar los grados de bachiller, licenciado, maestro y doctor en filosofía y teología, con valides en todas las universidades de América y Europa.
El padre Frías Herrán decidió crear dos nuevas universidades en Cusco y en La Plata. En febrero de 1623 en el Colegio de la Transfiguración de la antigua Capital del Tawantinsuyo fundó la “Universidad de San Ignacio de Loyola” con las lecturas de las Bulas papales y las Cédulas reales correspondientes. Un año más tarde, el mismo padre Provincial en una visita a la sede de la Audiencia de los Charcas, el 27 de marzo de 1624, en el “Colegio del Señor Santiago Apóstol” hizo lo propio, dando por fundada la Universidad de San Francisco Javier.
Posteriormente 15 de Abril, con toda solemnidad, en el aula con artesonado dorado del Colegio de Santiago, el padre. Juan Frías de Herrán, en presencia de los Alcaldes ordinarios de la ciudad y del Cabildo, mandó a colocar las bulas, las cédulas, las provisiones del Virrey, un Auto de la Real Audiencia y una orden suya con la primera lección de la Universidad. En esa ocasión el padre Federico Tornabono, maestro de Mayores, pronunció una oración latina haciendo elogio de los estudios que se inauguraron para el bien de estas provincias “gracias a Su Santidad y a Su Majestad”, y posesionaron los maestros en las cátedras de artes.
Al padre Gonzalo Lira, miembro de la comunidad, se le pidió incorporar la patente a los prebendados de la Catedral - al Deán le competía graduar o incorporar– así se tenía al claustro completo. El 31 de Junio, en la iglesia de Santiago, se otorgaron los primeros grados al Dr. Pascual Peroches Maestrescuela de la Catedral –con 14 o 15 maestros- y doctores ya incorporados.
En virtud de la Bula, se concedió el grado de doctor al Licenciado Lorenzo López Barriales, ex alumno del Colegio.
El padre Provincial dispuso que el Rector del Colegio, como se usaba en la Compañía de Jesús, el padre Luis de Santillán ejerciera su autoridad en la Universidad, y el cargo de Prefecto lo desempeñará el padre Ignacio de Arbieto, la Cátedra de Prima de Teología la dictará este mismo padre, la de Vísperas de Teología la ofreciera el padre Francisco Lupercio, la de Teología Moral la enseñará el padre Miguel de Salazar, la de Artes la brindará el padre. Ferdinando Reiman, la de Mayores y Humanidades el padre Federico Tornabono y la de Medianos y Menores el padre Francisco de Morales. Así, en las nuevas cátedras se mantuvo la de antigua de Moral, lo mismo aconteció con la de “Lengua Indica” que se mantenía a cargo del eminente lingüista padre Diego de Torres Rubio.
La Universidad tenía que contar con un Cancelario, normalmente le correspondida al Arzobispo, o en tiempos de ausencia, el Deán de la Catedral, debía aprobar las decisiones que tomaba el Rector sobre asuntos institucionales y conferir grados.
El Claustro de la Universidad fue una instancia compuesta por los maestros y doctores de la Universidad que recibieron los exámenes de grado. El Rector fue el Superior de la comunidad de los jesuitas y ejerció el
cargo de “gobierno absoluto” sobre el Colegio y la Universidad, fue designado por el padre Provincial de la Compañía de Jesús.
El padre Prefecto de Estudios supervigiló el régimen académico sobre alumnos y catedráticos. El Secretario custodió el archivo y el arca; refrendaba escritos, actuaciones y testimonios.
El Receptor fungía como procurador de los bienes y recogía multas, propinas y derechos de grados. Finalmente dos bedeles en turnos semanales supervisaron el aseo, la disciplina y la distribución de horarios.
Los grados se otorgaron, cuando los alumnos hubieran aprobado con mérito las cátedras del curso. Con tres puntos aprobados se graduaba un bachiller. Un bachiller con el respectivo puntaje y un curso más como pasante. Con un curso más se graduaba un maestro de artes. Con la facultad de Artes o Filosofía vencida y con cuatro cursos de la carrera se graduaba un bachiller en Teología. Con estos mismos estudios más dos cursos como pasante se graduaba un licenciado en Teología. Finalmente el doctor en Teología debía defenderuna tesis.
(6) Las misiones jesuíticas en Bolivia ver http://javierbaptista.blogspot.com/2008/02/las-misiones-de-los-jesuitas-en-bolivia.html
(7) Abecia Valentín Historia de Chuquisaca pág. 174; Sucre 1939(8) El 23 de Septiembre de 1580 desde Badajoz el Rey Felipe II envió a la Audiencia de Charcas una Cédula Real en la que disponía la creación de una Cátedra de Lengua General en el sitio más adecuado donde se hallase “la persona más inteligente de la lengua general de los indios” para que la “leyese”. Al mismo tiempo encargaba a los Obispos de la jurisdicción de Charcas no ordenen a los que ignoren la lengua de los indios y que, más bien, dicho conocimiento sería mérito a tener en cuenta a la hora de conceder beneficios, que los curas que tuviesen doctrinas sin saber el idioma debería cursar las lecciones, aprobar examen de suficiencia y presentar certificado que lo acredite, caso contrario los beneficios de las doctrinas de las que gozaban quedarían vacantes, etc.
(9) Memorial de la Audiencia de Charcas a S.M. sobre la Universidad y otras cuestiones. Plata, 28 de Febrero de 1613. 2fls. AGI Charcas 19. En el mismo memorial se destaca la utilidad de los miembros de la Compañía de Jesús que “son de gran provecho para la policía cristiana y bien de las almas” y se pide puntualmente apoyo para la comunidad de Santa Cruz de la Sierra donde viven en gran necesidad.
(10) Abecia Ibídem
Cuando se crearon las universidades de San Ignacio en el Cuzco y de San Francisco Xavier en Chuquisaca, se produjo la reacción inmediata en la Universidad de San Marcos de Lima, sintiendo que se dañaban sus derechos y prerrogativas como la única universidad para el Perú, envió una representación ante el Consejo de Indias solicitando la anulación de las cédulas de erección de dichas universidades. Esta instancia emitió una cédula atendiendo favorablemente la petición limeña, declarando fuera de derecho las nuevas fundaciones. Los delegados de San Marcos, de regreso a la ciudad de los Virreyes lograron la ratificación del Consejo de Indias con una provisión del Virrey de Lima don Diego Fernández de Córdoba, Marqués de Guadalcázar. (1612-1621). (12)
Diversos oficios enviados desde Lima llegaron a La Plata, intentando hacer que la Audiencia de Charcas aplicará las determinaciones de Madrid y de Lima anulando la erección de la Universidad de San Francisco Xavier. El Oidor de turno, dispuso el “traslado” de la causa.
Luego la misma Audiencia declaró, en uso de sus prerrogativas, causa en litigio y, de esa manera, las célebres cédula y provisión no pudieron aplicarse.
La Audiencia se pronunció en un Auto, al considerar que la causa fue asumida en favor de la Universidad de San Francisco Xavier, por el Cabildo Catedralicio y el Cabildo Secular de la ciudad, por los cabildos seculares de Potosí, de La Paz, de Oruro y de otras ciudades. La causa volvió a remitirse al Consejo de Indias para que fuese revisada con serenidad.
La respuesta de la Corte de Madrid fue favorable para las nuevas universidades, conforme a la Bula del Papa Gregorio XV, que había concedido la gracia de dar grados, y gracias a los jesuitas de Roma por diez años, ésta fue ratificada en una Bula del Papa Urbano VIII a perpetuidad.
Gracias a las gestiones que realizó el padre Procurador de la Provincia del Perú en Madrid, el padre Cristóbal García Yáñez a nombre del padre Provincial Juan Frías de Herrán, del Arzobispo de La Plata, de los obispos sufragáneos, de los cabildos seculares y eclesiásticos, de las autoridades y de la nobleza de las ciudades de la Audiencia de Charcas (las que eran favorecidas con la fundación) lograron que el propio Rey Felipe IV ordenara el cumplimiento de las cédulas antiguas.
Los brillantes inicios.
Los informes de los superiores de la Compañía de Jesús, reconocieron la excelencia de los estudios de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca y el “lucimiento” en los actos académicos, es el otorgamiento de grado no tenían nada que envidiar a los celebrados en la Universidad de San Marcos de Lima o de cualquier universidad de España.
El 29 de Julio de 1679, se realizó la solemne incorporación al claustro de la Universidad de San Francisco Xavier del nuevo Arzobispo de La Plata don Cristóbal de Castilla y Zamora, antiguo Inquisidor en Lima y recién Obispo de Guamanga, ciudad en la que había dejado fundada la Universidad de San Cristóbal.
En 1681, atendiendo a las necesidades del Tribunal de la Audiencia, el arzobispo don Cristóbal de Castilla y Zamora, en calidad de Cancelario de la Universidad, tomó la iniciativa de fundar a su costa, tres nuevas cátedras, dos de Cánones (de Prima y de Vísperas) y una de Instituta.
A los padres de la Compañía se les presentó una encrucijada de jurisdicciones y obediencias. Hicieron sus representaciones y explicaron sus dudas. Fundamentaron que ellos gobernaban la Universidad con autonomía disponiendo de las cátedras, con una función netamente eclesiástica, atendiendo a las bulas y Cédulas de la fundación de la Universidad.
Alegaron que con las nuevas Facultades de Derecho se presentarían otras dificultades, en las cátedras con maestros seglares, sobre los que el Rector no tendría autoridad. Se hizo la consulta a Roma y luego de recibir Bulas y Cedulas de confirmación quedaron todos en paz. El 26 de Septiembre de 1682 el padre Juan de Mora, Vicerrector, convocó a exámenes de oposición para las nuevas cátedras.
Este acontecimiento de apertura de ciencias seculares en la Universidad resulto un acierto a corto y mediano plazo. También fue una invitación para que acudan a Chuquisaca estudiantes provenientes de lugares bien remotos del Virreinato del Perú como las provincias de Tucumán y Río de La Plata.
El método jesuítico.
A partir de 1599, durante dos siglos, el código pedagógico de estudios, fue aplicado universalmente en la educación jesuítica, se regía por Ratio Studiorum. Este sistema educativo estipulaba el orden de las disciplinas, materias, reglas administrativas, el rol de autoridades y docentes, los usos y costumbres, premios y castigos, tiempos de estudios, descansos y vacaciones, los autores, etc.
La pedagogía jesuítica se caracterizó por su dinamismo en las pre lecturas, resúmenes, la base de los estudios estuvo en la gramática y las humanidades, que se nutrían en los autores clásicos greco-romanos. En el campo de la filosofía y la teología, la doctrina oficial, era la escolástica de raíz aristotélica y tomista, desde la vigorosa lectura de los textos del padre Francisco Suárez, complementada con las de los padres Juan de Mariana, el padre Luís de Molina, padre Juan Maldonado y otros pensadores de la Compañía de Jesús.
De esa manera, se estimuló a los estudiantes el dominio de la materia, la discusión, la destreza en el uso de la lógica, la capacidad de articular el discurso.
La base de los estudios estuvo en la gramática y las humanidades que se nutrían de textos de autores clásicos greco-romanos.
Estos fundamentos escolásticos unidos al método dinámico de la Ratio dieron lugar a una auténtica práctica filosófica en los estudiantes.
Las situaciones del mundo colonial y los contextos históricos confrontados con algunos elementos teóricos de la escolástica (derecho de resistencia al tirano, derecho de conquista, la necesidad de obedecer las leyes, la nulidad de leyes injustas, la soberanía del pueblo, las formas de gobierno...) plantearon cuestionamientos que fueron resueltos por aquellos espíritus inquietos con una creatividad, y un ímpetu que dieron lugar a mantener opiniones que condujeron a cuestionar la legitimidad de la presencia colonial española en América.
La historiografía boliviana lamenta y lamentará siempre la pérdida de los archivos de la Universidad y del Cabildo de Chuquisaca, quemados por la soldadesca de las fuerzas de Belzu; el 6 de diciembre de 1848, después de su victoria sobre la fuerzas de Velasco en la batalla de Yamparáes, se alojaron en el edificio que entonces fungía como Palacio Legislativo, antes Universidad, y hoy Casa de la Libertad. Se supone que desaparecieron los testimonios de la actividad intelectual de las personas que pasaron por las aulas de San Francisco Xavier. (13)
Sin embargo es posible seguir el rastro de la producción de algunos
personajes miembros de la Compañía de Jesús, el padre Diego de Torres Rubio, quién regentó la cátedra de Lengua durante cuarenta años, se conocen sus gramáticas, vocabularios y artes de las lenguas Quechua, Aimara y Guaraní , la forma hablada por los chiriguanos
Consolidación de la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca
Aunque la Universidad de Charcas, La Plata o Chuquisaca, contó con Real Cédula fundacional posterior a las universidades de Santo Domingo, Lima México y Córdoba, la disposición real no se ejecutó de manera inmediata. Fue en el siglo XVII cuando Charcas logró ser sede de una institución superior de una manera efectiva y real. Con anterioridad habían sido realizadas otras peticiones a la corona, tanto desde la sede arzobispal como de la real audiencia. Los jesuitas habían fundado un colegio en 1621. Su funcionamiento oficial data de 1623 constituye el cimiento de la erección universitaria, que llevo adelante el padre Luis de Santillán.
Otra fuente para el estudio de la Universidad de Charcas fue la real resolución de Carlos III, de 15 de febrero de 1785, por la que se otorgó a la Universidad todos los honores y privilegios concedidos a la de Salamanca” (14).
Igualmente es interesante realizar el análisis, en la obra Salmantica docet. En esa obra se deja claramente reflejada la influencia de la institución salmantina en su homóloga de Charcas.
Los teólogos y filósofos de San Francisco Xavier se formaron lejos de las corrientes filosóficas universales que aquel tiempo era estudiadas y discutidas en importantes centros académicos europeos. Los estudiantes universitarios de Charcas desconocían, los sistemas filosóficos surgidos como consecuencia del gran movimiento cultural e intelectual del Renacimiento.
Su filiación al tomismo les impedía compenetrarse con los postulados
de Descartes, Hobbes, Espinoza y Leibniz. Renunciaron a los conceptos establecidos en el Discurso del Método y otras obras de importancia fundamental.
A esta concepción del mundo, que sostuvo la razón como un don divino, los jesuitas le agregaron un componente ideológico que entonces vivía la sociedad humana.
El tomismo jesuítico actuó como arma ideológica contra el protestantismo luterano, y, por otro lado, pretendió ser una respuesta a todas las inquietudes religiosas, culturales y políticas que estaban madurando al abrigo de la Reforma. Precisamente, las doctrinas filosóficas fueron las que enseñaron en las aulas universitarias de San Francisco Xavier, maestros que merecieron el reconocimiento de la sociedad colonial, por su empeño religioso y brillo intelectual.
La Universidad San Francisco Xavier formadora de una elite
Al hablar del Alto Perú y su importancia en la libertad e independencia
de nuestra patria, es de alusión obligada la Universidad San Francisco Xavier, institución que formo algunos de los hombres que participaron en el proceso de independencia.
Conviene mencionar, que en los territorios del Virreinato del Río de la Plata existía la Universidad de Córdoba la más antigua, su trascendencia desde punto de vista académico y curricular, fue menor, por cuanto en ella, sólo se impartían disciplinas relacionadas con la Teología y las Artes, mientras que en Chuquisaca se inauguró la Facultad de Leyes, que fue la que más atrajo a los estudiantes del Río de la Plata y del Alto Perú.
La universidad charquina gozó de gran influencia, por cuanto Chuquisaca, también fue sede la Real Audiencia y el Arzobispado. A este último se subordinaron los obispados de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Asunción, Tucumán y Buenos Aires, mientras la jurisdicción de la Real Audiencia se extendió de uno a océano, desde el desierto de Atacama hasta el estuario del Plata.
No debe olvidarse, que el prestigio de esta Universidad, atrajo letrados provenientes de distintos lugares de América, muchos de ellos egresados de los colegios San Carlos de Buenos Aires o Montserrat de Córdoba; ciudad donde no se cursaba jurisprudencia, ni se otorgaban grados de facultad seglar. Los jóvenes elegían a Charcas por su prestigio y por la ventaja de obtener un título doctoral
Fue tal su fama, que el general Miller, un viajero coetáneo de aquella época la llamó “la Oxford de América”.
En sus claustros universitarios estudiaron Mariano Moreno, Bernardo Monteagudo, Juan José Castelli, por nombrar sólo algunos del grupo de personajes destacados en nuestra historia.
Sus ideas de libertad, que abrazaron con entusiasmo, estaban influidas por los neo escolásticos hispánicos como Francisco de Vitoria, Juan de Mariana, Luis de Molina, Domingo de Soto, Bartolomé de Carranza, Diego de Covarrubias, Eliscueta otros, y principalmente, por el jesuita Francisco Suárez. En su época este prominente ignaciano sostuvo una célebre e influyente polémica, con el rey Jacobo I, de Escocia e Inglaterra; en un escrito, el padre Suarez sostenía que el poder de los reyes no era una delegación divina, y por lo tanto, debían responder de sus actos, ante sus súbditos. La conclusión práctica de tal doctrina fue la inexistencia del derecho para cuestionar el poder de los monarcas, por más tiránico o inepto que fuese su comportamiento. Al respecto, Francisco Suárez, a comienzos del siglo XVII, fue profesor en las universidades de Salamanca y Coímbra, enseñó que:
“…el poder no pasa de Dios a gobernantes si no es por intermedio
del pueblo. Es éste quien, siendo depositario del poder, lo entrega o
transmite a los hombres que han de gobernar al Estado en un suerte de “contrato” que establece que si esos gobernantes no cumplen su función de ser gerentes del bien común y se transforman en tiranos,
el pueblo tiene derecho a levantarse en contra de ellos para deponerlos, y de reasumir el poder para darlo a otros gobernantes capaces de cumplir su función acertadamente” (15)
En aquel tiempo, estas ideas constituían un germen peligrosamente insurreccional, lo que determinó que el rey Carlos III decidiera la expulsión de los jesuitas de las tierras americanas. Cornelio Saavedra le negó su apoyo al virrey Cisneros, dejando en claro que el movimiento libertario es inevitable, utilizando un argumento marcadamente suareciano:
“…y no quede duda a Vuestra Excelencia que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando”. (15)
Al calor de estas ideas del siglo XVIII, el pensamiento ilustrado que
penetró con fuerza en las aulas de Chuquisaca, tanto en su versión hispana, según la mentalidad de Feijoo o Jovellanos, por su procedencia francesa, en el que predominó el criticismo racionalista, en especial Diderot y Rousseau.
Inspirados en estas ideas, los alumnos realizaron juntas secretas a las que concurría un grupo de iniciados para “fraternizar entre sí, con el vínculo de la más perfecta unidad de ideas y sentimientos contra la Metrópolis”..(16)
Entonces, tal como hemos afirmado la Revolución iniciada el 25 de mayo de 1809, en la Ciudad de La Plata, sede de la Audiencia de Charcas, tuvo como epicentro la Universidad de San Francisco Xavier, por cuanto sus protagonistas, fueron alumnos prominentes, como Jaime Zudáñez, los hermanos Joaquín y Manuel Lemoine, Bernardo Monteagudo, José Mariano Serrano, Mariano Moreno, Juan José Castelli y otros jóvenes venidos de Buenos Aires, Cuzco, Córdoba y Lima, quienes decidieron estudiar abogacía en Chuquisaca, uno de los centros más calificado del continente, la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Xavier, cuyo prestigio, fue una de las mejores de Hispanoamérica.(16)
El periodo jesuítico de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca.
A fines del siglo XVI, la ciudad de La Plata, otrora villa cuatro veces heroica y leal, la amante de las causas justas, se preció de ser madre de otras ciudades, la sede de un inmenso Obispado, y una Audiencia con jurisdicción de océano a océano. Con motivo de la llegada de los miembros de la Compañía de Jesús, una orden nacida con el ímpetu de las utopías humanistas del Renacimiento, presentó en el seno de los ministerios apostólicos, la novedad del humanismo.
La Compañía de Jesús, no había planteado inicialmente el sostenimiento
de centros educativos, en aquellos tiempos que era casi inexistente la educación pública, poco a poco, fue adquiriendo el monopolio de la educación.
El diseño de los fundadores (San Ignacio y sus compañeros) quisieron dedicarse al apostolado, los ejercicios espirituales, la predicación, la catequesis, la resolución de conflictos, la práctica sacramental y las obras de misericordia. Sin embargo las circunstancias y las necesidades en varias poblaciones, empujaron a sus miembros a planificar su labor apostólica, en los términos de la educación impartida, desde la institucionalidad de los colegios.
En ellos, se descubrió una veta abierta y rica para despertar el desarrollo de todas las posibilidades humanas, en la educación de la juventud. De esa manera se creó un nuevo proyecto pedagógico, que se plasmó en la Ratio Studiorum.
“Los jesuitas, apegados a su ideal pedagógico definido en la Ratio Studiorum, enlazaban, simultáneamente, instrucción y educación en la formación de un estilo y espíritu de vida; precisamente, en el proceso de enseñanza-aprendizaje cuyo objetivo conjugaba, a través del raciocinio lingüístico, conocimientos y valores, saber y ética, palabra y acción, cultura y buenos modales, a través del ejercicio de la persuasión por medio la Retórica. Todo aquello fue posible gracias al sistema administrativo de la Universidad, que fue ejemplo de la capacidad administrativa jesuítica. Sus miembros debieron tener una vida ejemplar, de austeridad y rectitud, celosos del cumplimiento de las normas jesuíticas, la cual daba garantía de respeto y obediencia, como acatamiento a la autoridad y, en suma, garantía de eficiencia en la gestión administrativa, así como en la misión espiritual y educativa la Orden de San Ignacio de Loyola”. (17)
Los municipios en Europa solicitaron la creación de planteles de la Compañía de Jesús, en cuyos estudios, aparte de la formación religiosa que ofrecieron profundizar en el humanismo de los autores clásicos, educaron el espíritu cívico. Esa fama de los jesuitas, determinó que en el Virreinato del Perú, los prelados, los cabildos y vecinos prominentes soliciten centros educativos bajo la dirección de la Compañía. Aunque la orden llegó a las Indias con la opción prioritaria de la evangelización a los indígenas, pudieron hacer compatibles sus labores pastorales y educativas en sectores urbanos.
La Compañía de Jesús en Charcas, con presencia de sus colegios en las principales ciudades, la Universidad en La Plata y sus misiones en Mojos y Chiquitos, constituyen una referencia ineludible a la hora de estudiar el proceso cultural y la evolución de las identidades, en lo que ahora constituye Bolivia. Se puede rastrear y descubrir, tanto en las culturas populares la marcada religiosidad, como la configuración ideológica de las élites, la honda huella de la labor educativa y pastoral de los jesuitas. Las aulas de los colegios y de la Universidad formaron a los individuos –y grupos- que ejercieron un liderazgo intelectual y político.
(12) La Universidad de Lima, hace “mercurio alado” o de “Saulo que va a Damasco”, en medio de gran concurso de gente se presenta ante la Audiencia y lee la provisión del Virrey ante el Oidor semanero, Lic. Antonio Fernández Montiel. Este, sereno pronuncia: “Traslado”, que supone el paso a pleito, el cual duró un año. Ni la cédula del Concejo de indias ni la provisión del Virrey se ejecutan inmediatamente.
(13) Dubravcic L Antonio; Villa Urioste Sergio, “Destrucción de manuscritos archivados en la Casa de la Libertad citado en http://www.portalchuquisaca.8m.com/novedades/articulo3.htm
(14) González Rodríguez, María de la Paz La Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca (Alto Perú). Bibliografía crítica y estado de la cuestión. Estudios de historia social y económica de América - Número 11, 1994 Universidad de Alcalá de Henares. Servicio de Publicaciones
(15) Chuquisaca, el fermento revolucionario www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi99/guerrasincuartel/.../chuquisaca.htm‎
(16) Abecia V. Ibídem
(17) Samudio O.E.. “El imaginario jesuítico en la Mérida colonial y republicana”
http://esamudio.blogspot.com
SÍMBOLOS UNIVERSITARIOS:
El padre Jorge Frías de Herrán, dio a conocer las disposiciones generales del funcionamiento de la universidad en 1624, señaló que el sello y escudo de la universidad deben tener las siguientes características:
Y por que conviene que aia un sello particular para señalar los títulos de los grados, y para los demás despachos de la Universidad, se hará un sello de acomodada proporción, y tamaño que contenga en sí las armas de la Universidad, las cuales se ande fijar asi mismo sobre la puerta principal de la Universidad, poniendo en la parte superior Jesús (IHS) y a la mano derecha las armas del Rey Nuestro Señor, y a la izquierda las del Señor Patrono de la Universidad (el glorioso Padre San Francisco Xavier, apóstol de las Indias) y en la
parte inferior las de la Ciudad, en la forma que mejor se pueda disponer, y estas mismas se han de dibujar y poner siempre en iluminación o pintura en todos los títulos de los Grados (16).
El sello que la Universidad estampaba en los títulos de bachilleres tenia las siguientes características:
“La parte superior dividida en dos cuarteles, en el de la derecha las armas de Castilla (dos torres con dos leones rampantes), en la izquierda San Francisco Xavier con una cruz en la mano. En el cuartel inferior el águila de dos cabezas al medio de las columnas de Hércules.(18)
La Bandera Universitaria.- (19)
Fue creada en fecha 8 de julio del año de mil novecientos
cuarenta y cuatro en base a la Resolución aprobada por el Consejo Universitario, que a la letra dice:
Doctor Aniceto Solares.
Rector de la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier.
Por cuento el H. Consejo Universitario ha aprobado la siguiente resolución.
Que es necesario dotar a la Universidad de San Francisco Xavier, de una Bandera que constituya el símbolo de su tradición;
Que el Seminario de San Cristóbal y el Colegio de San Juan Bautista han sido el núcleo sobre el cual se fundó, más tarde la Universidad;
Que los estudiantes de dichos establecimientos usaban como Distintivos insignias rojas y azules respectivamente.
Art. 1º.- La Bandera de la Universidad constará de dos fajas horizontales, una de color rojo y otra azul y en el centro el escudo de la Universidad.
Art.2º.- Se llevará en todas las ceremonias oficiales de la Universidad, junto con la Bandera Nacional.
La promulgo para su vigencia.
Dado en el Salón del Rectorado a los ocho días del mes de julio de mil novecientos cuarenta y cuatro
Firmado: Secretario General Rector
No tenemos más armas en la lucha
que el estudio que enseña a vencer
ni tenemos más fe que en la ciencia
ni tenemos más ley que el saber
En la senda de la luz de la idea
de la ciencia marchemos en pos
y subamos allí donde brilla
el progreso como único sol.
Levantemos el lábaro augusto
que señala el camino triunfal
que conduce a la meta soñada
donde reina el supremo ideal
Persigamos el arte que es gloria
persigamos la gloria que el luz
y rasguemos las nieblas que teje
la ignorancia en su denso capuz
¡Adelante! la ciencia es victoria
ella lauros nos ha de ceñir
si escalamos la cima gloriosa
nuestro, nuestro será el provenir
(Documento elaborado en 1909 con letra de Jorge S. Mendieta,
Música de Alfredo Jáuregui Rosquellas
(Archivo de la Casa de la Libertad)
Patrono de la Universidad San Francisco Xavier (20)
En el año de 1624, los jesuitas visionarios decidieron fundar una Casa Superior de Estudios, en un lugar equidistante entre las ciudades de Lima al norte y Buenos Aires por el sur.
Posiblemente su duda fue bastante grande para asignar un nombre a la nueva Casa de Estudios, y fijaron la mirada en el fundador de su orden religiosa: Ignacio de Loyola, allí encontraron a un clérigo, co-fundador de la compañía de Jesús, constituyendo su nombre el adecuado: Francisco Xavier.
Francisco de Jasso Azpilcueta Atondo y Aznares de Javier, nació el 7 de abril del año 1506, en el Reino de Navarra, donde su padre se desempeñaba como presidente del Real Consejo de los Reyes de Navarra. En esa ciudad conoció a quien fue posteriormente su íntimo amigo y tiempo después fundador de la orden jesuita, Ignacio de Loyola, y de esa manera tuvo origen el nacimiento de la idea de la creación de la Compañía de Jesús. Sus hermanos mayores Miguel de Javier y Juan de Azpilicueta, participaron en la guerra entre Navarra y Castilla, su casa fue destruida por haber sido centro de las reuniones de resistencia.
En 1534 Francisco Xavier, terminó los estudios e inmediatamente se dedicó a la caridad, viajó a la tierra prometida donde cumplió un voto de castidad. Unos años después volvió a reunirse con Ignacio de Loyola, ambos visitaron al Papa Paulo III, con el objeto de solicitar la autorización para la fundación de la orden. Francisco Xavier falleció a la edad de 46 años, en China, un 3 de diciembre del año 1522.
En los inicios, el Colegio del Apóstol Santiago de La Plata, sufrió escasez de recursos económicos, pero poco a poco, gracias a que los jesuitas supieron aprovechar las donaciones de los benefactores, compraron los solares adjuntos a la capilla y a antigua casona, ubicadas en la manzana noroeste de la plaza de armas. Casi toda la cuadra, salvo el edificio del Cabildo Secular, quedó en manos de la Compañía.
La Construcción del templo, de planta de cruz latina, fue concluido en 1617 cubierto con el alfarje mudéjar y adornado con cuatro retablos dorados, (con pinturas del pincel del célebre H. Bernardo Bitti). En la Pascua de 1620, fue consagrado al Señor Santiago Apóstol
Ese mismo año se inició la construcción de la torre para colocar el reloj de la ciudad. Posteriormente, se anexó al templo grande, una capilla cubierta de bóvedas para la Congregación, que hoy se conoce como la capilla de Loreto o de los Oidores.
Se menciona también, que la Cofradía de los indios contó para el uso de sus cofrades de una capilla “grande y capaz” con cubierta de bóveda, ubicada perpendicularmente al templo de Santiago. Se construyó a principios del siglo XVII, posteriormente, entre los años 1660 y 1662 se realizaron trabajos de refacción.
En 1630, la comunidad contó con la presencia del polifacético padre Francisco Castells, quien fue un maestro en la Arquitectura (21), inició la construcción de dos lados del patio principal, construcción que guarda armónicamente la proporción aurea, con arquerías, con columnas toscanas labradas en piedra arenisca en el primer cuerpo, en el segundo con el doble de arcos sobre un parapeto y con columnas de orden jónico.
Lastimosamente las dificultades económicas de la comunidad no permitieron la terminación del claustro hasta el año 1664.
Gracias a la munificencia de los arzobispos don Bartolomé González de Poveda y de don Juan de Queipo del Llano y Valdez se construyó un nuevo edificio destinado exclusivamente para la Universidad,(22) hoy se conoce como “Casa de la Libertad” donde se firmó el 6 de Agosto de 1825 el Acta de la Independencia de Bolivia.
La construcción, contaba, con una portada barroca ubicada hacia la Plaza de Armas. Por testimonios, se conoce que el edificio era de dos cuerpos, con columnas pareadas, más tarde y a mediados del siglo XIX fue reemplazada por una fachada de estilo académico posteriormente, a mediados del siglo XX, los primeros archivos fotográficos de Sucre, dan cuenta que se reemplazó por una fachada que recuerda la barroca original.
El resto del edificio guarda sus características originales. Por un amplio zaguán se ingresaba al claustro de una sola planta con arcadas - iguales a las del primer cuerpo del patio principal del colegio- sostenidas sobre columnas toscanas (23)
Alrededor del claustro se distribuían las aulas que en un momento albergaron las cátedras, el archivo, el museo, y la capilla que fungía como aula magna, es conocida en la actualidad, como Salón de la Independencia y conserva su antiguo esplendor decorativo, consta de una sillería tallada en cedro con policromía y ribetes dorados, dos púlpitos tallados dorados y una hermosa tribuna regia tallada y dorada donde otrora, en los actos solemnes de la Universidad, se ubicaba el Real Acuerdo de la Audiencia
El complejo del Colegio contaba con un claustro y su capilla, destinado como casa de retiros.
De los patios de distribución doméstica, han quedado pocos vestigios, debido a las edificaciones añadidas en los siglos posteriores, ya en ausencia de la Compañía.Personajes ilustres en el quehacer universitario de Charcas.
Juan de Frías Herrán S.J. (24)
Nacido en la localidad española de Medina del Campo. En 1563, ingresó al noviciado en su ciudad natal. En 1585 fue destinado a Lima, en el Virreinato del Perú; completando sus estudios, se ordenó de sacerdote. En 1594, fue nombrado primer Rector del Seminario de San Luis, cargo que desempeñó hasta 1600, posteriormente fue transferido a Chile, como Rector del Colegio de Santiago.
La instrucción pública fue siempre su gran preocupación. Reunió una Congregación provincial en Lima en 1624; como provincial fue trasladó al colegio en Arequipa, desempeñó las funciones Rector desde 1632, hasta 1634. Fue trasferido a Charcas. Fundó en La Plata los Colegios de Santiago (1621) y de San Juan Bautista (1623). El primero sería convertido en la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, apoyado en el Breve In Supereminineti de Gregorio V (1621), aceptado por cédulas de Felipe V (1622), de los virreyes Francisco de Borja (1621), Fernández de Córdova (1623) y de la Real Audiencia de Charcas (1623), mediante las cuales, los colegios jesuíticos podían otorgar títulos académicos.
En 1626, el padre Juan Frías de Herrán, fue transferido a Arequipa, donde falleció en 1634. (25)
Luis de Santillán S.J.
Nació en Lima Perú en 1540. Ingresó a la Compañía de Jesús en 1599; fue destinado a Santiago de Chile como profesor de filosofía. Posteriormente transferido a la viceprovincia del Nuevo Reino de Granada en la región de Tunja en Colombia.
La viceprovincia neogranadina, separada en 1605 de la provincia del Perú por la dificultad de ser atendida desde Lima.
El padre Santillán fue elegido procurador de la congregación (1610), con el encargo de solicitar al padre general Claudio Aquaviva, que elevase al rango de la provincia.
El padre Santillán fue Rector del colegio de Santa Fe de Bogotá, entre 1612 a 1618. En respuesta a su petición al General Mucio Vitelleschi, para ser trasladado del Perú, a Potosí con el objeto de arreglar asuntos familiares, fue enviado a Chuquisaca, donde fue Rector del colegio San Juan Bautista y primer Rector de la recién fundada Universidad de San Francisco Xavier (1620 –1627)
Desempeñando el cargo de Provincial en Nueva Granada, (1627 1632) incrementó los ministerios entre negros e indios, ordenó a los estudiantes jesuitas aprender lenguas indígenas, como requisito previo a la ordenación. Acabado su mandato retornó a Lima, donde falleció el 3 de junio de 1654.
Nació en la población española de Lucena, el 13 de octubre de 1615.
Realizó sus estudios en el Colegio Real de San Miguel de la Universidad de Granada, doctorándose en Derecho, se recibió de Abogado en la Cancillería de Granada. Fue nombrado Rector del Colegio Imperial y también de la misma Universidad.
En 1656 fue designado primero Fiscal, e Inquisidor del Perú. En el año 1663 desempeñó el cargo de obispo de Huamanga (Perú). Su actividad fue decisiva para la consolidación de la Diócesis. En 1677 el Rey le designó Arzobispo de La Plata, tomó posesión de ese cargo en 1679. Se preocupó por el Seminario, comprando terrenos de la Catedral para construir un nuevo edificio.
Desde 1620 y hasta 1626 fue designado Provincial y calificador de la Inquisición en el Perú. Durante el tiempo que fue Provincial, se ocupó principalmente del mantenimiento y creación de colegios. Los colegios de San Bernardo y San Francisco de Borja en el Cuzco, fueron fundados por él.
Se dedicó a la actividad universitaria y cultural, una de sus primeras tareas fue incorporar su título en la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca (29-VII- 1679). Fundó las tres cátedras de Vísperas, Prima de Cánones e Instituta de Leyes que significó el inicio de los estudios jurídicos en Charcas.
En un documento manifestó su última voluntad, dejó por albacea a Francisco de Zamora Montenegro, cura de Potosí, fue uno de los dos sobrinos sacerdotes que trajo en su viaje a Charcas. Falleció el 7 de diciembre de 1683, en la hacienda de Cachimayo, está enterrado en la Catedral Metropolitana de la ciudad de La Plata, hoy Sucre.
Juan José de Segovia Liendo.
Nació en Tacna el año de 1728, desde sus ocho años de edad vivió y se educó en Chuquisaca. Fue estudiante en el Colegio San Juan Bautista, cursó estudios de Filosofía y Derecho en la Universidad de San Francisco Xavier. Se recibió de abogado el 3 de junio de 1753. Fue Relator interino de la Audiencia de Charcas en el año de 1757; posteriormente, nombrado titular en 1771. (27)
Ocupo el cargo de Examinador Sinodal del Arzobispado (1764) y de Auditor de Guerra en la expedición a Mojos.
Participó activamente en tres acontecimientos históricos de trascendental importancia: las sublevaciones indígenas de 1780, la rebelión mestiza de 1785 y los hechos inmediatamente anteriores a la revolución del 25 de mayo de 1809.
La ausencia del Tomismo Jesuítico, en las Aulas Universitarias, configuró un modo diferente de pensar, Segovia manifestó:
El indio, si se mira como hombre, parece desdecir de la excelencia de la racionalidad la corta comprensión de su espíritu, pero al mismo tiempo se advierte en él una malicia muy adelantada con muchas prevenciones para su propia comodidad: por lo que se puede escribir que si no es el animal de Platón, es en el cuerpo, feo, en el ánimo, zorra; en el vestido, ridículo; en las costumbres, bárbaro; en la mesa, ebrio; en la hermosura, demonio; en la conversación, mudo; en los secretos infiel; en la ciencia, agorero; en la fidelidad, falaz; en la religión, supersticioso; en el matrimonio, señor; y en fin, son hombres que se mantienen de cuclillas todo el día (28)
En lo académico, fue Catedrático interino en 1760 y luego en 1764 titular en la materia de Víspera de Cánones.
Contrajo nupcias con Manuela del Risco y Agorreta, el 8 de febrero de 1774 en la iglesia de Santo Domingo de la Villa de La Plata. (29)
Cuando ocurrió la sublevación general indígena (1780 – 1782) Segovia fue nombrado Coronel del batallón de abogados y de practicantes juristas de Chuquisaca, demostrando su antipatía a esos levantamientos.
Fue Rector de la Universidad de San Francisco Xavier, elegido el 10 de diciembre de 1785, posteriormente fue despojado del cargo, como consecuencia de pésimos manejos del Fiscal Real: Domingo Arnáiz de las
Revillas y del Arcediano de la Catedral Gregorio Olaso, el Virrey Marqués de Loreto dispuso la prisión de Segovia, quien fue remitido a Buenos Aires con escolta de soldados, previo embargo de sus bienes y documentos.
Luego de cumplir su prisión en la capital del Virreinato del Rio de la Plata, mediante defensa legal, recuperó su libertad, después de cinco años de ausencia, retornó a La Plata, en diciembre de 1790 fue aclamado Rector en 1791, siendo reelecto en dos oportunidades. Falleció en la ciudad de La Plata (hoy Sucre) el 7 de abril de 1809, sus restos mortales descansan en la cripta de la Iglesia de San Francisco. (30)
José Antonio de San Alberto. (31)
Nacido en el Fresno, provincia de Aragón el 17 de febrero de 1727. Hijo del doctor en medicina Agustín Campo e Isabel Julián, al ingresar a la orden de los carmelitas descalzos cambió el apellido paterno por San
Alberto, en honor al santo reformador de dicha orden. Ingresó al convento de San José de Zaragoza donde se doctoró en teología y leyes.
El rey Carlos III en 1778 le designo arzobispado de Córdoba llegó al virreinato del Río de La Plata el 28 de abril de 1780.
Su principal interés fue difundir la educación en su extensa diócesis, siendo prosector de Domingo Faustino Sarmiento.
Gracias a su fecunda labor, fue ascendido en 1785 al cargo de Arzobispo de Charcas. En 1786, ocupo el cargo de Rector de la Universidad de San Francisco Xavier.
Dentro de sus importantes aportes pedagógicos, destacó en 1797, la fundación del Oratorio de San Felipe Neri de La Plata.
Falleció en la ciudad de La Plata el 25 de marzo de 1804.
Una calle en la ciudad de Sucre y también otra en Buenos Aires llevan el nombre “Obispo José Antonio de San Alberto” en homenaje a su labor.
En el año de 1681 el Arzobispo Cristóbal Castilla determinó fundar en la universidad tres cátedras: dos de Cánones y una de Instituta, dotándolas con 600 pesos a la de Prima de Cánones, y a la de Víspera e Instituta con 350 pesos.
Eso fue financiado con el alquiler del Palacio Arzobispal que había hecho a su costa, y con unos locales anexos ubicados en la esquina a la plaza, propiedad de la Iglesia, y convertidos en tiendas.
El Cabildo aprobó el proyecto del Arzobispo, remitido luego a don Melchor Navarro y Rocafault, Virrey del Perú.
(18) Abecia V. Ibídem
(19) Torres N. B Nuestra historia de la Universidad Rectores (1624-2012) USFX Publicaciones, Sucre
(20) Ledezma Pedro Hagiografía de San Francisco Xavier y Jassu. Comité Editorial UMRPSFXCH 2009
(21) El P. Francisco Castells tenía entonces alrededor de cuarenta años, ocupaba la cátedra de humanidades y se destacaba por sus múltiples talentos. Dominaba el catalán, el castellano, el portugués, el toscano, el latín, el griego, el hebreo, el quichua, el Aymara y el guaraní. Era pintor, escultor, dibujante, arquitecto, bordador, carpintero, tornero, platero y herrero. También era poeta, componía versos. Había destacado en Lima en la cátedra de Sagrada Escritura. Hizo preciosas imágenes y retablos y también relicarios. Partió más tarde a la misión de los Chiriguanos. Castells murió en Santa Cruz de la Sierra el 27 de Abril de 1644 víctima de fiebres palúdicas.
(22) Abecia Historia de Chuquisaca. Edit. Charca Sucre 1939
(23) Publicación: “Casa de la Libertad” D.L. 3-1-402-06 Sucre febrero 2006
(24) Barnadas Josep M. Diccionario histórico de Bolivia T.I pág. 886
(25) Barnadas Josep Ibídem
(26) Barnadas Josep M. Castilla y Zamora Pbro, Cristóbal Diccionario Histórico de Bolivia Sucre 2002 pág. 472
( 27) Barnadas J. Diccionario histórico de Bolivia pág. 886 Sucre
(28) Loayza V.J. Segovia J.J., La universidad de Charcas. Pág. 12; Imprenta Universitaria Sucre 1998
(29) Gantier Valda Joaquín “Juan José de Segovia” Imprenta Qori Llama Sucre, 1989
(30) Loayza V.J. La Universidad de Charcas Sucre 1998 pág. 6
(31) San Alberto, J. A. (1786) Colección de Instrucciones Pastorales. Madrid: Imprenta Real. 2 v.
El cambio de dinastía en España a principios del siglo XVIII determino también un cambio en la política de la corona, fue orientado hacia un régimen absolutista y centralizado. El absolutismo surgió en el ambiente protestante, luego asumido en Francia por Luis XIV y traspasado a España con los reyes Borbones, rodeaba a la autoridad de los reyes de una áurea sacra, la cual traspasaba toda soberanía civil o autoridad suprema de la esfera, y consideraba a la monarquía como la única forma perfecta y legítima de gobierno. En esa figura el Rey que se arrogaba poderes absolutos incuestionables por sus súbditos, rompió en el mundo hispánico el vínculo con la tradición escolástica que daba al pueblo un rol central en la participación política. (32)
Carlos III, rodeado de ministros y cortesanos fervientes cultores de la ilustración (algunos manifiestamente antirreligiosos), el absolutismo regio adquirió la impronta y el carácter que éstos le marcaron en las reformas que se hicieron para modernizar la monarquía. No es un secreto que entonces se veía a la Compañía de Jesús y su influencia en todos los estamentos sociales, como un freno a sus iniciativas de cambio.
Sin expresar la causa verdadera, simplemente propias de un espíritu despótico “movido por razones de gran peso, en la conciencia y en la obligación de mantener la obediencia, la paz y la justicia en su pueblo y por muchas razones, justa y exigentes que él guardaba en su real pecho” (31) Carlos III expulsó de todos sus dominios a los miembros de la Compañía de Jesús.
Obedeciendo la pragmática sanción de su Majestad el Presidente de la Audiencia de Charcas Victorino Martínez de Tineo, a las cinco de la mañana del 18 de Agosto de 1767, procedió a aplicar las órdenes hasta entonces mantenidas en el más absoluto secreto. Los padres y hermanos de ambos colegios fueron arrestados en la casa de ejercicios del Colegio Grande. La partida de los jesuitas de los colegios de Chuquisaca fue prevista para el día siguiente con el arresto a las cinco de la mañana. Como no se tenía previsión de alimentos para el viaje, tomando en cuenta la cantidad de los expulsos y los soldados que los custodiarían, las autoridades tomaron y embargaron las acémilas y los comestibles de los
pobres viajeros que tuvieron la mala suerte de ingresar a la ciudad ese mismo día.
En la ciudad, el Rector del Colegio de San Juan Bautista y el Procurador del Colegio de Santiago, quedaron arrestados en un convento, mientras terminaban de entregar inventarios y papeles.
A pesar de las órdenes que prohibían bajo severos castigos a los habitantes de La Plata salir a las puertas o ventanas, las personas acudieron a los balcones de las casas para despedir a los padres entre gritos y lágrimas. Mayor fue el “tropel” del pueblo que los siguió por las calles. Ante la consternación expresada al principio en suspiros, luego en lágrima y con alaridos, el tumulto popular estallo en un motín.
El comandante de caballería tuvo que aplicar la violencia sin consideración de sexo o edad, dando golpes de alfanje y espadas. El cortejo que conducía a los padres como reos, a pesar de la agitación no se detuvo en su marcha. Seis millas duró la inquietud y el griterío, hasta que el pueblo cansado del polvo y de las hostilidades de los soldados se despidió de los padres. (33; 34)
Después de la trágica despedida por parte de la población de La Plata, los jesuitas tuvieron que padecer el viaje que los llevó a Oruro como víctimas del exceso de celo, o mejor dicho del resentimiento, de su conductor.
Los soldados de la escolta ante la necesidad iban desertando, poco a poco durante la noche, no sin robar antes las mínimas pertenecías de los conducidos.
La mayor parte de viaje lo realizaron por lugares despoblados, sin consideración a los padres ancianos, pernoctaron al raso, precisamente en los días propios de la estación invernal. (35)
Cuando llegaron a Oruro, el Corregidor de la Villa, Juan Leonardo se enteró del comportamiento inhumano del conductor, ordenó sobre él un castigo y trató de brindar un trato humano a los jesuitas, alojándolos en el convento de Santo Domingo.
De Oruro continuaron el viaje a Tacna, donde tenían que esperar la embarcación que los conduciría al puerto del Callao.
En Tacna, se encontraron 70 jesuitas, casi todos miembros de las casas del distrito de Charcas. La espera duró alrededor de dos meses y medio donde por última vez, recibieron un buen tratamiento de las autoridades. Al llegar a Lima conocieron un trato radical. El Virrey prohibió la comunicación entre los jesuitas que llegaron de Charcas con los arrestados de Lima. Estos partieron en el barco llamado El Peruano, el mismo día en que llegaron a puerto los del La Sagrada Familia, los cuales partieron hacia Lima en las mismas calesas que horas antes transportaron a los primeros.
Los jesuitas que llegaron del resto de los Colegios de la Provincia, fueron depositados en la Casa Profesa de la Compañía.
Allí el hacinamiento y la incomodidad hicieron que se viva en condiciones muy difíciles. La guardia de estrictos centinelas impidió toda comunicación con el exterior, donde familiares de los jesuitas trataron de saber algo de ellos.
El mismo Virrey, que se esmeró en difamar a los jesuitas por una parte, por otra aseguraba a los familiares y vecinos notables de Lima que los arrestados estaban atendidos espléndidamente, hacía las veces de vigilante y organizó desfiles espectaculares por la ciudad para publicar el decreto de Expulsión.
Sin embargo, las familias y otras personas amigas se dieron modos de hacer llegar provisiones y socorros para los detenidos.
El día 12 de Marzo de 1768 embarcaron a 162 expulsos en el destartalado navío Santa Bárbara con capacidad sólo para 60 pasajeros, manejado por una indisciplinada tripulación, con insuficientes provisiones y reservas de agua.
En los seis meses que duró el viaje a través de la ruta del sur, por el Cabo de Hornos, el trato a los padres fue soez y hasta cruel con los enfermos y ancianos.
Al pasar por Valparaíso el olor de la nave ya era irrespirable y los alimentos estaban putrefactos.
Una vez que cruzaron el Cabo de Hornos no dejaron de padecer tempestades y estuvieron a punto de naufragar. El 29 de agosto arribaron a Cádiz, el hermano Juan Santiago de los Ríos, del Colegio de Chuquisaca, murió de hambre y debilidad, Fueron arrestados en el Puerto de Santa María, donde fallecieron el Hermano José Ignacio Pajares del Colegio de Cochabamba y el padre Juan Andrés Leoncini del Colegio de Potosí.
En esa ciudad puerto los jesuitas del Perú fueron repartidos como prisioneros en distintos conventos, tuvieron que esperar hasta el 12 de Marzo de 1769, para embarcarse en una urca sueca rumbo al puerto Especie y ahí terminar su exilio en el Ducado de Ferrara.
Cuando llegaron a Cádiz, corrió la noticia del que el Rey concedería la gracia de volverlos a América a los nacidos en el continente y firmen sus dimisorias como miembros de la Compañía de Jesús y con el apoyo real lograrían ante la Santa Sede la anulación de sus votos. No fue verdad, esto provocó un cisma doloroso en el grupo de religiosos que hasta entonces se había mantenido unido en su infortunio.
A partir de la expulsión, la Universidad padeció un verdadero trauma institucional que afecto a la vida intelectual de toda la sociedad. Hasta entonces se había gobernado con la autoridad exclusiva de la Compañía de Jesús que procuraba su gestión académica y gestionaba su propio sostenimiento económico.
Desaparecidos los padres jesuitas y secuestrados todos sus bienes, entraron en pugna el arzobispo en su condición del Canciller de la Universidad y la Audiencia en cuanto que tenía la autoridad delegada del Patronato Real.
La Universidad pasó a depender del Arzobispo don Miguel de Argandoña Pastén y Salazar, también del Cabildo Metropolitano. (36)
La Presión de las autoridades civiles pregonaba que se aplique la consigna de la Monarquía de erradicar en todas las instituciones los resabios de “jesuitismo”, calificándolo de laxista.
Así, al obsecuente Arcediano de la Catedral y Rector de la Universidad (1784-1785) don Gregorio Olaso se atribuía ante Carlos III el mérito de haber arrancado todo rastro de enseñanza jesuítica. Sin embargo era
evidente que, sea por fidelidad o sea inercia, el modo, la forma y el fundamento se mantenían dentro del cuño de la Compañía.
Durante mucho, tiempo el esquema escolástico tomista y suarista de San Francisco Javier, perduró a pesar de las reformas. Las evidencias mostraron que fueron vanos los empeños reformadores. A principios del siglo XIX en La Plata aún quedaba toda una generación de intelectuales ejerciendo su enseñanza y su práctica forense. Además, las obras de Suárez, junto con las de Santo Tomás, se encontraban en todas las bibliotecas de oidores, eclesiásticos, abogados, catedráticos y otros personajes letrados de fines del siglo XVIII y Principios del Siglo XIX.
Estas mismas bibliotecas se fueron enriqueciendo con libros del pensamiento ilustrado enciclopedista, tanto español como francés, que fueron inyectando nuevos conceptos de ideología liberal de lo que significa patria, libertad, igualdad, fraternidad, y la democracia.
Es así que en los escritos, cartas, manifiestos y otras fuentes documentales, directas o indirectas, de los primeros tiempos de la insurgencia independentista muestran la elaboración de pensamiento filosófico político, basado inequívocamente en las fuentes suaristas donde se cuestionaron los dogmas que imponía el absolutismo monárquico.(37)
Esa producción se argumentó en base a la necesidad y el derecho de que los habitantes de estos territorios puedan acceder a conducir autonómicamente o, si se quiere ir más radicalmente, conducir sus propios destinos por medio de su propio gobierno.
32 Salrach Josep M. La crisis y el cambio de dinastía ver: http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/6269.htm
33 Querejazu Calvo R. Historia de Chuquisaca Ibídem pág. 198
34 Baptista M. Javier Expulsión de los Jesuitas http://javierbaptista.blogspot.com/2008/02/la-expulsin-de-los-jesuitas.html
35 M de la Paz González Rodríguez. La Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca (Alto Perú) Bibliografía crítica y estado de cuestión publicado en http://dspace.uah.es/dspace/bitstream/handle/10017/5866/La%20Universidad%
36 Damos una idea general de la expulsión de los jesuitas, con lo que concluyo la primera etapa y la más floreciente de la instrucción pública de Charcas citado en http://200.87.17.235/bvic/Captura/upload/UniXavi7.pdf
37 M de la Paz González Rodríguez Ibídem
Con la expulsión de los jesuitas (1767), todas las instituciones que fueron regentadas por ellos, se vieron afectadas por su ausencia, la Universidad de San Francisco Xavier pasó a depender de las autoridades civiles y el Arzobispo comenzó a actuar como Canciller de la Universidad.
Mientras en La Plata se mantenían por inercia los moldes tradicionales establecidos por la orden religiosa, en Europa las ideas de la Ilustración influyeron sobre el desarrollo de una nueva visión del estudio del Derecho, alejándolo del paradigma escolástico tradicional y alentando una nueva perspectiva, más acorde con las problemáticas planteadas por las cuestiones legales vigentes en Europa. (36)
Un personaje influenciado por estas nuevas tendencias del derecho en Europa, fue don Ramón de Rivera y Peña, quien egresó de una escuela jesuítica existente en La Coruña (España). Este fue un hombre de gran experiencia en el campo jurídico y educativo. En 1776 emigró a La Plata y ese año fundó la Academia Carolina, en honor al rey Carlos III, con el objetivo de formar abogados de excelencia. La nueva institución comenzó a funcionar dentro de la Universidad de San Francisco Xavier, aunque dependiendo de la Audiencia en cuestiones importantes como la designación de los profesores y la elección del Presidente de la Academia, que debía ser siempre un oidor. (36)
Un paso importante en la consolidación total de España en América fue el conjunto de reformas borbónicas, principalmente ejecutadas durante el reinado de Carlos III.
Como parte de estas reformas de interés para Charcas, fue creado el Virreinato del Río de La Plata aprobada en febrero de 1776, el funcionamiento en la Villa de la Plata de la Real Academia Carolina.
Su primer Ministro Director y Juez Conservador fue el doctor Joseph de Castilla y su Presidente el doctor Alejandro Pinto, ambos venidos de España.
Naturalmente, entre los integrantes de la Academia estuvo la principal autoridad política de Charcas: el Presidente de la Audiencia, don Ambrosio Benavidez; junto a él, la máxima autoridad eclesiástica, el Cancelario de la Universidad Fray Antonio José de San Alberto.
El cuerpo de practicantes y funcionarios juristas empezó a funcionar en 1776, puede considerarse como el fórum del Estado Alto peruano.
Su local funcionó en la planta baja del Palacio Arzobispal, hoy Palacio de Gobierno, contiguo a la Iglesia Catedral.
La Academia, paralela a la Universidad de San Francisco Xavier, inició sus actividades el año 1776, fue definitivamente aprobada por Cédula del 28 de agosto de 1780. La enseñanza era práctica, aunque todavía sobrevivían los estudios teóricos. (39)
El postulante debía demostrar «su pureza de sangre», aunque con el transcurrir de los años, la institución se tornó más permisiva, admitiendo a mestizos e incluso a miembros de la nobleza indígena. El prestigio de la academia atrajo estudiantes de todo el Alto Perú y de regiones distantes como Buenos Aires y Arequipa, lo que le otorgó un carácter variopinto y cosmopolita.
La creación de la Real Academia le sirvió a la Corona para mediar y regular la vida académica de los futuros abogados, así como para reafirmar el poder y la figura del rey que se realizaba desde el mismo ingreso de los estudiantes.
Según Joaquín Loayza Valda la admisión a la Academia se realizó a través del juramento Justicia servanda at que fidelitate (La justicia debe ser conservada como la fidelidad), consistente en cuatro preguntas que debían ser afirmativamente respondidas:
¿Prometéis por esta señal de Cruz defender la Inmaculada Concepción de María Santísima?
¿Prometéis defender la sanción XV del Concilio Constantiense en que se proscribe el regicidio y tiranicidio?
¿Prometéis obedecer a tus superiores In Rebus Licitus et Hosnestis?
¿Prometéis aprobar al digno y reprobar al indigno siempre que os toque voto? (40)
El texto del juramento expresaba la afirmación, resolución de discusiones y debates políticos que la Corona española mantuvo con los miembros de la Compañía de Jesús.
Los jesuitas fueron considerados los enemigos intelectuales y políticos de la autoridad regia, ya que habían sostenido que ante el avasallamiento de derechos, el quiebre del pacto y de prácticas tiránicas, se constituía como legítimo derecho el ajusticiar al soberano (tiranicidio).
No por casualidad, el juramento comprometió a la proscripción del regicidio, es decir, al asesinato del monarca o al intento de conspirar e intrigar para asesinarlo.
El juramento rezaba que debía ser mantenida la Justicia como la Fidelidad.
Esto significaba que los abogados debían ejercer una fórmula que exigía la conservación de la justicia como acto demostrativo de la fidelidad al monarca. Los abogados eran llamados a obrar en un equilibrio entre dos cosas que debían mantener: justicia y fidelidad.
Entonces, conservar la Justicia pero también la Fidelidad, podría suponer dos cosas, o que había algo en dicho discurso que contrariaba a los propios términos, develando los problemas políticos que abrían las reformas borbónicas, ya que a veces, justicia y realismo político se enfrentaban mutuamente, o bien, era la misma fórmula política que intentaban construir los borbones, con el propósito de amalgamar amor al rey y amor a su justicia.
Una decisión importante para la vida de la Academia fue la designación de Victorián de Villava, como Fiscal de la Audiencia de Charcas y Protector Natural de Indios (1790), se mantuvo por cinco años, posteriormente en 1795, fue designado director de la Academia Real Carolina. Este personaje introdujo en 1784 las Lecciones de comercio o bien de Economía civil de Antonio Genovesi -a las que añadió un discurso preliminar y un apéndice con sus propias opiniones-, e intervino como Fiscal, en la problemática y en el debate de su época. De alguna forma esto politizó la intervención de la Academia y de la propia Universidad en la discusión jurídica y política.
En contraste, la academia se impuso como la única institución de importancia en el virreinato del Río de La Plata, se constituyó en lo que un autor denomina una «escuela de dirigentes para la independencia».(41)
Adherida, parcialmente, a la ideología de la ilustración, sus egresados participaron en los movimientos independentistas en Bolivia, Argentina y Chile. Resultado de una institución que se constituyó como “una esfera política pública, espacio de discusión donde un público, de tipo elitista, deliberaba racionalmente sobre cuestiones del mundo”. (39)
39 Mendoza Pizarro Javier Academia Carolina Rev. Cien Cult n.22-23 La Paz 2009
40 Loayza Valda Joaquín. (1998): La Universidad de Charcas. Sucre. USFXC, p.1 1
41 Francovich, Guillermo“Pensamiento Universitario de Charcas”, 1948.
LA UNIVERSIDAD DE CHARCAS EN LA JORNADA DE MAYO 1809
La mayor gloria de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, durante el proceso de la gesta de la Revolución de mayo es haber sido no solamente un foco de cultura, que durante la época colonial difundió desde sus aulas el saber filosófico y jurídico, sino en haber constituido a principios del siglo XIX, un centro de conciencia americana, una fuerza renovadora que contribuyó a la estructuración política y social de otros pueblos del continente.(42)
Si comparamos a la Universidad de Charcas con otras instituciones educativas de América, entenderemos que su rol fue decisivo en la iniciación de la primera gesta libertaria americana.
Al respecto, conviene manifestar, que mientras la Universidad de Lima hacía manifestaciones de aversión a la idea independentista, la de Córdoba estaba sumida en el pleito entre clérigos y franciscanos para controlarla, debido a la vacancia originada por la expulsión de los jesuitas, la Universidad de La Plata ardía como una fragua del saber y de las inquietudes políticas.
Para la aplicación de esas acciones, en los años previos un grupo de jóvenes revolucionarios, fermentaron sus ideas y acciones, en el laboratorio político e ideológico denominado Academia Carolina. Según diversos historiadores que recogieron esas experiencias políticas, todos coinciden en que este foro fue el verdadero forjador de líderes y caudillos que dirigieron la asonada revolucionaria del 25 de mayo de 1809, en La Plata, Chuquisaca; y quienes posteriormente llevaron la lumbre idealista a la ciudad de La Paz, replicando sus acciones en la revolución del 16 de julio de 1809.
Por tal razón, la Universidad de Charcas influyó en la mentalidad y germinación de las ideas democráticas que dieron origen a la independencia de las colonias españolas. En sus claustros se formaron los espíritus ponderados y equilibrados para la creación de las jóvenes repúblicas americanas.
La ciudad de Chuquisaca era pequeña durante la colonia, apenas tenía unos 18 mil habitantes, la Universidad tenía en ella un lugar excepcional, y su actividad se desbordaba de los claustros, se derramaba sobre todas las clases sociales, quienes vivían de las inquietudes agitadas por los estudiantes.
Por lo menos 70 doctores y 600 estudiantes, criollos en su mayoría, unos 500 venidos de otros lugares del virreinato, moraban en Chuquisaca, y permanecían en contacto directo con todos, incluyendo a los mestizos urbanos. Solo así se explica que un cholo chuquisaqueño, analfabeto, tuviera la calidad y el arrojo para opinar acerca de los intereses del bien común. (43)
Lucha intelectual y guerra fría.
Antes de la iniciación de la lucha armada del 25 de mayo, se intensificó la lucha intelectual, se venció la resistencia monárquica con los principios filosóficos y políticos, implantando una guerra fría, con proclamas ardientes y sedientas de emancipación.
Frente a la fuerza del poder colonial, se enardeció el “fervor intelectual y el calor político”. (43)
Los hombres en 1809, mantuvieron una lucha filosófica y política con un realismo maquiavélico: astucia, engaño, halago, crueldad, violencia y mentira, como instrumentos de acción social y recursos necesarios para el manejo de los hombres.
Los preparativos de los sucesos del 25 de mayo de 1809 tuvieron una larga trayectoria. La labor de los agitadores y revoltosos doctores de Chuquisaca inició su accionar en 1808 que culminó con un dramático efecto en 1825.
La preparación de la agitación revolucionaria, se efectuaba en reuniones o juntas cívicas clandestinas, y en casas no sospechosas.
En ellas se impartían consignas para mantener el espíritu subversivo de la población colonial. Los fogosos y satíricos manuscritos se elaboraron y circulaban entre el público como moneda corriente. Los escritores fueron clandestinos editores de los manuscritos anónimos y subversivos, fijados en las paredes o que circularon de mano en mano secretamente; la liberación -como dice Gabriel René Moreno “era una institución pública”. Estos pasquines -dice don Jorge Delgadillo-, eran tan alarmantes que figuran en los sucesos de entonces, y permite hoy tener un juicio exacto de la tendencia y verdadera significación de todo lo ocurrido.(43)
En un documento de la Real Audiencia citado por De Gori (44) podemos leer al respecto lo siguiente:
“Sentencia, Mueran: Ussoz, Pizarro y la Chapetonada”.
“Los oidores, manejaban muy bien la astucia y la picardía. Sabían que las paredes oyen: y por ello, en una de esas “ Juntas” en la casa de Ignacio Cuellar, pudo percibir – el vecino Cura Barrón – “que se trató de vengar la injuria que el señor Usos había inferido al Claustro haciendo quitar en una función pública del entierro del señor Oydor honorario Don Juan José Segovia el cojín que por costumbre se ponía al rector de la Universidad y resolvieron en ella ahorcar a dicho señor Usos que noticiosos éste de ello y de que en seguido pasaría a cuchillo a los chapetones, llamó al Escribano de Cámara Don Ángel Mariano Toro”, “y como le notificase sobre ser cierta dicha conspiración contra su persona”,“trataron ambos el dirigir este procedimiento contra el señor Presidente – Pizarro – de quien recelaban los prendiese que esta resolución no le fue tan oculta de su excelencia y la tuvo de executar el arresto de dicho señor Usos, Fiscal, Zudáñez, y Anívarro con anticipación la que se frustró porque ya tenían tomadas sus medidas– los Oidores – para ejecutarla con su Excelencia como sucedió en dicha noche del veinte y cinco de Mayo; así declara Don Jacobo Pope”. (44)
El declarante Don Miguel Tezanos Pinto, refiere que
“era notorio y vio que los señores ministros concurrían a la casa del señor La Iglesia en la Sala Capitular y en la del señor Ussos sin distinción de hora y sin el traje propio del decoro del Tribunal”; también afirma “que en el momento que dio principio al tumulto en dicha noche del 25 de mayo fue buscado en su casa de orden del propio Tribunal, y como no fuese encontrado en ella le solicitaron en la de Villodas de la que salió expresando ser ya preciso intervenir en ella sin poder excusarse”. Además, “oyó decir que antes del veinte y cinco de mayo tenían en su casa los Zudáñez ochenta cholos y Gualaychos que es la peor gente armados”.(44)
“Dos noches precedentes a la del 25 de mayo”, se celebraron acuerdos y se dispusieron patrullas encabezada por los hermanos Zudáñez, Bernardo Monteagudo, Ussos y Juan Manuel Lemoyne, los demás regidores y vecinos, asistiendo los ministros sin el respetuoso traje, que era de rigor.
“Que estas rondas sólo tenían el objeto de espiar al excelentísimo señor Presidente por los Recelo que tenían de que este quería hacer varias prisiones y evitar estas”.
En estas circunstancias, la noche del 25, “ya estaban apostados en la Alameda, Quebradas o Guaycos de los caminos de Guata, Tucsupaya y Recoleta (…) los indios y moradores del Partido de Yamparáez”, con la presencia de don Juan Antonio Álvarez Arenales, don Manuel Molina, escribe al autor de La Guerra de los Quince Años y le expresa que las acciones de Reconquista y Victoria en Buenos Aires contra los ingleses “dejaron prisionero a Barresfort que escapó con don Aniceto Padilla (cochabambino) dejando ya, una pequeña asociación establecida e iniciada para defender el interés por la independencia: entre los socios habían, según un acuerdo, un Escalera (también cochabambino), el Dr. Bieytes, el Dr. Medrano y unos cuantos vecinos de Buenos Aires, que vivían cerca del retiro, y con quienes se tenía correspondencia bajo los nombres del Tiburcio Parra y Tiburcio Viñas, tomados Adlimitum, y un hermano mío -le dice- Francisco Molina, venido de Buenos Aires, iniciado, y que estableció un pequeñísimo círculo -en Chuquisaca-, cuya reunión se hacía en casa del doctor Benito Alzérreca (casa situada en la plaza mayor, donde en 1825, vivía Don Jorge Delgadillo). A este pequeñísimo círculo
-dice Don Manuel Molina- “vinieron a iniciarse de La Paz, los señores Lanza y Sagárnaga, antiguos y conocidos patriotas”.
La guerra fría comienza a convertirse en caliente, pues, según refiere el Guardián de San Francisco, inicia la ofensiva “el cuerpo de Abogados”, observando “las órdenes del señor Virrey y del Presidente Pizarro que se propusieron contradecirla por odio a ellos”. Como el alegato es patrimonio de los protegidos de San Ibo, los abogados iniciaron su chicana “pidiendo -al Cabildo- se les eximiese [de ciertas imposiciones] por privilegios y ocupaciones de su oficio”. “El Presidente tuvo de este libelo, del estudio donde se forjó y del abogado que recogía firmas”. “Con éste, y aún con copia del escrito, según dicen, produjo información para el esclarecimiento y con él se quejó donde tuvo por conveniente”.
Llega el mes de febrero de 1809, “el mismo Aníbarro hallándose de Rejidor electivo a pretexto de pedir testimonio de las actuaciones del año pasado para cubrir su conducta ante el Rey, renovó las gestiones sobre el Seminario. A principios de Marzo comenzó el Cabildo a tratar sobre esta bien premeditada presentación que en todo el mes no se pudo acordar sin embargo de ser muchas las sesiones que para el efecto práctico, que por tan largas cuanto extemporáneas fueron odiosas y escandalosas para todos los juicios que atildaban la conducta del Cabildo, pero muy celebradas para todos los que fomentaban desunión del Cabildo”.Encendida así la mecha del explosivo, en el Cabildo, pronto estallará la dinamita, en la Real Audiencia, con la calumnia -así calificada por el Guardián del Convento de San Francisco Fray Marcos Benavente- a la segunda saeta del traidor que vino con abonar los premonitores de la sublevación “en la semana santa”.
Más específicamente, el Señor Guardián lo expresa así:
…se procuraba fomentar -en el Ayuntamiento- con el mayor estudio
la detestable calumnia de que por traición se quería entregar esta
ciudad -de los Charcas- a la Señora Princesa del Brasil y que para
libertarse del Jefe –Pizarro- y el prelado Moxó -de los fieles vasallos
que se lo podían impedir trataban de desterrarlos enviándolos- a los
cabildantes -a Buenos Aires con la sumaria que aseguraban que estaba recibiendo el Jefe, para embarazarla y estorbar sus intentos, resolvió el cabildo ponerse bajo la protección de la Real Audiencia exponiendo los hechos que le hacían temer.
“El movimiento de La Plata constituyó el primer levantamiento independentista, no sólo del Alto Perú sino de la América Hispana y una verdadera revolución por sus variables historiográficas”.(45)
Muchos historiadores han dedicado sus investigaciones a este acontecimiento: Gabriel René Moreno, Valentín Abecia Ayllón, Luis Alberto Sánchez, Guillermo Francovich, Roberto Querejazu Calvo, Alcides Arguedas, Jaime Gunnar y Javier Mendoza, Augusto Guzmán y Hugo Poppe.
Particularmente el historiador jesuita español Estanislao Just Lleo manifiesta: “La revolución de Charcas tiene una duración mayor que la que pudiera suponer los sucesos de la noche del 25 de mayo de 1809. Si tan sólo nos fijásemos en éstos, prescindiendo de cuanto supone la formalidad del movimiento, nuestra visión de los hechos sería inexacta. El nuevo gobierno que surge en la madrugada del día 26, con toda su acción revolucionaria, se extiende hasta la llegada del presidente Nieto -25 de diciembre de ese mismo año- con la que nuevamente se vuelve a imponer el régimen anterior”. (45).
Por su parte, el historiador argentino, Vicente Oswaldo Cutolo, al referirse al mismo tema expresa:
“La Revolución de Chuquisaca del 25 de Mayo de 1809, fue la primera manifestación efectiva y social del espíritu de libertad en América española…”. Y, luego continua: “No es extraño que el primero, el de Chuquisaca, haya estallado en el seno de una sociedad culta dotada de un prestigioso centro de importancia como fue la Universidad de San Francisco Xavier”. (46)
42 Francovich, Guillermo“Pensamiento Universitario de Charcas”, 1948.
43 Cutolo Vicente Oswaldo “Coloquio de Historiadores Iberoamericanos” Fundación Cultural “La Plata” Segunda Edición Imprenta Tupac Katari Sucre Bolivia 2006
44 De Gori, Esteban. “La Universidad de Charcas Teoría y Acción Política” en Revista Historia de la Educación Latinoamericana No 14, Tunja, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.
45 Just LLaó Estanislao. Comienzo de la Independencia en el Alto Perú, Los sucesos de Chuquisaca 1809 Sucre 1994
46 Cutolo Vicente Oswaldo: Importancia Continental de la Insurrección del 25 de Mayo de 1809 Fundación cultural La Plata, Sucre, 1999.
José Luis Roca, haciendo referencia al pensamiento universitario de Charcas manifiesto:
“La ideología que formó en Charcas a través de sus famosos juristas, traspasó como es bien sabido, las fronteras de Bolivia e influyó de manera decisiva en los virreinatos peruano y platense, y aún en el neogranadino. A este último -a la ciudad de Quito- llegó Manuel Rodríguez de Quiroga quien iluminó y condujo intelectualmente el pronunciamiento patriótico de aquella ciudad (pagando con la vida su osadía” . (47)
Jaime Zudáñez, tuvo una actuación decisiva en La Plata, llevó sus ideas, y su pasión republicana a Chile, cuya revolución orientó en base a su “Catecismo político cristiano”, fue el redactor principal de la primera Constitución de Chile
También participo en la Argentina, donde actuó con brillo en sus congresos constituyentes, finalmente en Montevideo, figuró entre los diputados de la nueva República Oriental del Uruguay.
Mariano Moreno, el joven radical rioplatense fue el cerebro de la revolución de mayo en Buenos Aires. Mariano Alejo Álvarez sacudió la Audiencia de Lima con las ideas traídas de Charcas.
Por otro lado, historiadores de Argentina, Chile, Uruguay, Perú y Ecuador,al analizar este tema expresaron que la idea trascendente de este movimiento revolucionario, fue haber enviado emisarios a diferentes lugares, todos ellos compenetrados con las ideas de Charcas, dispuestos a preparar a la gente para promover otros levantamientos.
Bernardo Monteagudo fue a Potosí; Benito Alcérreca y Pulido a Cochabamba; Manuel Arce a Oruro; Juan Manuel Lemoine a Santa Cruz; y el más radical de todos, Mariano Michel, junto al cura de Sica Sica, llegaron a La Paz y prepararon el futuro levantamiento.
El Movimiento de Córdoba, que se inició en junio de 1918, fue la primera confrontación entre una sociedad que comenzaba a experimentar cambios en su composición interna y una Universidad enquistada en esquemas obsoletos.
"Se trataba, apunta Hanns-Albert Steger, de redefinir la relación entre la sociedad y la Universidad bajo la presión del surgimiento incipiente de sociedades nacionales, dentro de estructuras estatales que ya estaban dadas jurídicamente". (48)
El sector más avanzado del movimiento universitario, no se limitó solamente a una reforma, sino que involucró a toda la enseñanza pública, considerando a ésta como unidad.
Lo culminante de este movimiento ocurrió en la primera convención de estudiantes en agosto de 1928, la cual no se limitó a proponer soluciones al problema estrictamente universitario, sino que se refirió a la educación en su aspecto integral. Así, en su programa de principios, la Convención planteaba:
­­­Desde un punto de vista jurídico:
“Toda la educación debería ser entregada a la Universidad, erigida en organismo autonómico, constituida como poder especial del Estado; poder que nacería por elección de los maestros y universitarios que son los ciudadanos más interesados en su perfecta constitución”.
Desde un punto de vista pedagógico:
“La educación debe propender a la formación integral de la personalidad, es decir, al armónico desarrollo de las facultades físicas, intelectuales y morales. La escuela integral debe preparar a todos los educandos en el trabajo manual e intelectual simultáneos…la escuela nueva debe tratar de reflejar lo que será la comunidad de trabajadores útiles de iguales de la sociedad futura”. (44)
El mensaje del Manifiesto pretendió llegar más allá de la realidad local, ya que esa situación de desigualdad se vislumbró en toda América, con distintos matices regionales y que reclamaban cambios sociales profundos y urgentes, por eso observamos la incitación a “compañeros de toda América”.
Se trataba entonces de destinatarios con características estructurales, de sectores que se mantienen en cierto modo “indiferentes”, pero necesitados de revertir el difícil presente y no sabiendo cómo enfrentarlos.
Y quien mejor, para iniciar esta nueva realidad política que “la juventud que vive siempre en trance de heroísmo,…desinteresada y pura,…que no ha tenido tiempo aún de contaminarse…” (49)
Los cambios que generó la reforma fueron muy significativos, porque replantearon de otro modo la vida universitaria, tuvieron un efecto positivo:
• La Modernización de la enseñanza: relacionada con una nueva concepción de lo que debe ser la enseñanza, de lo que debe ser la docencia y de lo que debe ser la universidad. Con la reforma universitaria, se cambia el modo de enseñanza dogmática, autoritaria y conservadora.
• La participación de los estudiantes en el gobierno universitario.
• El antiimperialismo y la unidad de los pueblos latinoamericanos.
• Que las universidades sean autónomas.
• Que el ingreso sea irrestricto.
• Que los docentes accedan a sus cargos por concurso público y por un período establecido.
• Que se reconozcan los centros de estudiantes elegidos democráticamente.
• Cogobierno de docentes estudiantes y graduados.
• Régimen democrático de gobierno.
• Protección a la comunidad académica frente a las intromisiones del Estado y sus organismos burocráticos o represivos, pero supone asimismo cierto grado de independencia ante las presiones ejercidas por la sociedad civil y los grupos de poder. (45)
Los estudiantes cordobeses tuvieron la iniciativa y pronto encendieron la llama de la Reforma Universitaria, la que no tardo en extenderse a otras universidades del continente.
Con la bandera de la Reforma se organizó el movimiento estudiantil sud americano, con él nació el programa de la participación estudiantil en el co-gobierno de las universidades, introduciéndose los tres principios clásicos: autonomía, docencia libre y extensión universitaria.
No obstante, el movimiento reformista fue mucho más que un simple episodio estudiantil, pues desde el comienzo tuvo como acción propulsora el ímpetu de todos los actores sociales en un ambiente general determinado por el contexto histórico del momento.
Sin embargo, como ha sucedido frecuente en estos casos, desde el inicio de la vida republicana, se presentó en el seno de la universidad, el problema de la autonomía, el cual posteriormente se estableció como un principio, a partir del Manifiesto de Córdoba de 1918. Este documento inspiró la autonomía universitaria y la convirtió en doctrina legislada, con respecto a los poderes públicos de las naciones latinoamericanas.
En Bolivia, en el año 1930, un Decreto Ley puso en vigencia el “Estatuto de la Educación Pública”, estableciendo la Autonomía Universitaria, con tal motivo, fue creado el Consejo Supremo Universitario, cuya sede fue la Universidad de San Francisco Xavier, presidido por su Rector.
La contradicción entre los poderes del Estado y la universidad se originó por la injerencia gubernamental, a la cual estuvieron sujetas las instituciones.(50)
Cuando se inició la vida republicana, Bolivia disponía de una sola universidad, la de Chuquisaca, fundada en l624. Posteriormente se fundaron la Universidad Mayor de San Andrés, el 25 de octubre de 1830 y la Universidad Mayor de San Simón el 5 de noviembre de 1832.
Estas tres tuvieron una extraordinaria importancia en el progreso de la educación superior, en base a ello se planificaron los diferentes planes de desarrollo, necesarios para el país.
El movimiento de la Reforma Universitaria, su expresión más visible es la Autonomía, se las ha confundido, al extremo que se las toma como sinónimas.
La Reforma Universitaria ha sido y es un fenómeno político, social y académico, es un amplio movimiento continental ligado a las grandes movilizaciones de masas.
En Bolivia, la Autonomía Universitaria constituye un elemento importante para el desarrollo de la vida democrática del país; sin ese logro histórico, la investigación científica, hubiera sido un simple instrumento del poder político, la libertad intelectual estaría limitada (o suprimida), y las tareas principales de la universidad (fortalecer la conciencia popular y construir una visión de unidad nacional), se lograron gracias a la lucha persistente de profesores y estudiantes, quienes asumieron su responsabilidad para auto dirigirse.
En nuestro país han existido varios intentos de movimientos autonómicos previos a 1928, que deben ser tomados en cuenta. En 1864, Manuel María de Aguirre elaboró el primer proyecto de autonomía.
En 1909 se convocó al Segundo Congreso Universitario en la ciudad de Potosí, el cual proclamó la libertad de enseñanza y estableció la necesidad de fundar universidades libres con autonomía completa, en relación al gobierno y al mismo tiempo con total autonomía económica. En 1924, los estudiantes de la Universidad de San Francisco Xavier, lanzaron un manifiesto al pueblo boliviano, en ocasión de conmemorar el tricentenario de su fundación.
Allí plantearon los elementos básicos de la crisis universitaria y propusieron como única solución, el pleno ejercicio de la autonomía.
Intervenciones a la Autonomía Universitaria
Durante los 73 años de existencia de la Autonomía Universitaria en la Universidad de Chuquisaca se han originado contradicciones e incompatibilidades, entre las fuerzas reformistas y los organismos conservadores del Estado, lo cual, ha originado las intervenciones gubernamentales de todo tipo.
Así, el 21 de mayo de 1955, la institución universitaria boliviana fue allanada por las fuerzas armadas, tomando sus edificios y dependencias; desde luego la respuesta de la Universidad de Chuquisaca fue una resistencia unánime, tanto de las autoridades universitarias, de los docentes, administrativos, estudiantes y el apoyo incondicional de la ciudadanía chuquisaqueña, ante la afrenta del gobierno, con movilizaciones permanentes durante tres meses. En fecha 17 de agosto de 1955, se restableció la Autonomía Universitaria, luego de varias negociaciones, se firmó un documento suscrito por la Central Obrera Boliviana, el Comité de Huelga de la Universidad de La Paz, la Federación de Estudiantes, se devolvió al Consejo Universitario de San Francisco Xavier todas las dependencias y se restableció la Autonomía Universitaria, en ese documento se establecen algunas reivindicaciones para la clase trabajadora:
El art. 9º reconoce la creación de la Universidad Popular para permitir el ingreso de obreros y campesinos a la misma, su capacitación técnica profesional y orientación política sindical.
Unos días más tarde, el Consejo Universitario emitió una resolución (diciembre 24, 1955), donde declara:
En el art. 1º la necesidad de la Reforma del Estatuto Orgánico de la Universidad San Francisco Xavier.(51)
En el art. 3º se declara la vacancia de las cátedras y se convoca a Concurso de Méritos, exámenes de competencia y oposición, para el nombramiento de los profesores.
Pero los problemas no terminaron allí; como consecuencia del golpe militar de 1971, la universidad nuevamente sufrió el cierre de sus puertas y se conculcó su autonomía. El régimen organizó el Consejo Nacional de Reforma Universitaria, bajo los argumentos de que la autonomía había fraccionado la misión universitaria, construyendo feudos que desarticularon la enseñanza y desviándola hacia distintos rumbos que obstruyeron una racional planificación de la enseñanza.
Bajo ese sistema la universidad reinició sus fueron prohibidas las actividades universitarias de las organizaciones estudiantiles: Federación Universitaria Local (FUL) y Centro de Estudiantes de Medicina (CEM), fue limitada la libertad de pensamiento y los estudiantes quedaron sometidos a los dictámenes exclusivos de las autoridades.
Pero esas intervenciones militares no amilanaron la lucha estudiantil y del pueblo boliviano, quienes de manera constante pensaron y actuaron con la idea de reconquistar sus reivindicaciones. Nuevamente se planteó la lucha por la autonomía. En 1978 cayó el gobierno militar y con él se abrió la posibilidad del retorno de la autonomía, pero infelizmente el ejercicio democrático duró poco.
En el año 1980, otro golpe cruento interfirió las actividades universitarias, cerrando por el lapso de un año sus puertas, con los mismo argumentos del pasados. La Autonomía Universitaria fue intervenida por el lapso de dos años, estableciéndose en ella un régimen de terror, de ignominia, se nombró la Comisión Nacional de Reordenamiento de la Universidad (CONRUB). Durante esos dos años el movimiento universitario mantuvo vivo en la conciencia de los estudiantes, el principio de la Autonomía Universitaria, hasta que el 22 de mayo de 1982, luego de una vigorosa huelga de hambre, llevada a cabo en cinco templos católicos de la ciudad, se reconquistó el gobierno autónomo universitario, el Cogobierno Paritario Docente- Estudiantil y una amnistía irrestricta que determinó el retorno del régimen democrático al país. (52)
En el país retornó la democracia y por esta razón las universidades fueron abiertas restituyendo la autonomía, manteniendo unas autoridades interinas que lograron restablecer las actividades académicas e iniciar un periodo de transición.
47.Roca José Luis “1809” La revolución de la Audiencia de Charcas en Chuquisaca y en La Paz Editorial Plural 1998
48 Carlos Tünnennann Bernheim Consejero Especial del Director General de la UNESCO Managua, Nicaragua
49 HORIANSKI Jorge Enrique Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de 1918
50 “Autonomía Universitaria, una conquista fruto de la voluntad popular” Documentos, citado: Centro Bibliográfico Documental Histórico, Nº 20 Agosto 2005
51Loayza V. Joaquín Ibídem
52 Ledesma M. Pedro: “Reseña histórica de la Facultad de Medicina” http://www.usfx.info/medicina/index.php?id=0&pm=no&pag=26&ex=yes
LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA.- SUS ASPECTOS POSITIVOS
El sistema autonómico en la Universidad, constituye un reto importante para la comunidad universitaria, porque las personalidades que encabezaron el Movimientos de la Autonomía en Chuquisaca, comprendieron que ello constituía una obra monumental, al respecto en el año de 1935 Ramón Chumacero Vargas (53) expresó: “Si se exceptúa el gobierno propio, todos los problemas universitarios están en pie. La creación de tesoros que administren los bienes de la universidad, obviaría muchas de las dificultades actuales. Hay que propender que un 20% del presupuesto nacional sea invertido en educación. La Asamblea Universitaria que anualmente debe convocar el Consejo Supremo tiene la obligación de proyectar impuestos, subvenciones, etc.…” “Cuando se disponga de bastantes fondos, será posible la construcción de edificios adecuados, instalación de gabinetes, laboratorios y bibliotecas”
Todas estas observaciones de Chumacero Vargas, fueron planteadas con el objetivo de resolver el problema económico de la Universidad, si bien nunca se estableció la Autonomía Económica de la Universidad, los recursos financieros captados de las contribuciones impositivas y las subvenciones del Estado a la Universidad, han permitido dotar de una infraestructura adecuada a las necesidades de su funcionamiento, favorecida en mayo de 1983, con la creación del Proyecto “Sucre, Ciudad Universitaria”, cuyos recursos provenientes de las regalías que percibe el Departamento de Chuquisaca por concepto de la explotación petrolera, son invertidos en la construcción de edificios, dotación de laboratorios, bibliotecas, constituye un importante apoyo a las actividades académicas, científicas y de extensión universitaria.
La Autonomía Universitaria, ha permitido organizar una serie de entidades, que favorecen el desarrollo de la ciencia y la tecnología. El ejercicio de la autonomía universitaria ha sido ampliamente favorable para la universidad y para el país. Ello ha posibilitado liberarla de la tutela del Poder Ejecutivo, elegir sus propias autoridades, dotarla de normas, contar con su propia economía y libre administración, designar los docentes por concurso de méritos, exámenes de competencia y oposición; de igual manera la libertad de cátedra y el co-gobierno, son procesos indispensables y compatibles en todos los aspectos.
Diversificación del conocimiento.-
El Ing. Walter I. Arízaga Cervantes, en el desempeño de sus funciones como Rector, durante dos períodos (2002-2006 y 2010-2014) ha implementado la infraestructura y equipamiento necesario, para lograr la excelencia académica. A través del proceso de descentralización de las facultades, ha programado la integración de las provincias con la capital por intermedio de la educación superior, la creación de nuevas carreras, la dotación de nuevos equipos para todas las aéreas del saber y desde luego la determinación de implantar la investigación científica como un valioso aporte para resolver los problemas del país. (54)
En esas dos gestiones, el Ing. Arízaga ha planificado proyectos destinados a concretar en Sucre la creación de un Centro Médico de referencia Nacional e Internacional, en ese sentido se ha iniciado la construcción del primer centro universitario de trasplante de órganos en el futuro Hospital Biomédico, con el propósito de complementar lo anterior, se ha dispuesto enviar a profesionales médicos a realizar cursos de especialización en el exterior.
Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales. Fue la primera facultad en crearse, por lo que es la más emblemática de la universidad. Se fundó el año 1681, por decisión del Arzobispo Cristóbal de Castilla y Zamora, quien instauró las cátedras de Cánones y Leyes, a la que más tarde se añadió la Academia Carolina de Práctica Jurídica. Las carreras con las que actualmente cuenta son: Derecho, Ciencias de la Comunicación, Sociología e Historia. Últimamente se ha inaugurado un moderno edificio ubicado en el Barrio Petrolero
Facultad de Medicina. Es la segunda facultad más antigua. Fue creada mediante Cédula Real de Carlos IV, el 10 de abril de 1798, como Cátedra de Medicina.Esta Cédula en lo que respecta a la creación de las cátedras de Medicina y Cirugía no llegó a cumplirse. El 27 de abril de 1813, el Diputado a las Cortes por la Provincia de Charcas Don Mariano Rodríguez Olmedo, pidió en el congreso de Cádiz, instituir la Cátedra de Medicina, lamentablemente el memorial pasó a la Comisión Ordinaria de Hacienda donde quedó archivado.
El Mariscal Sucre, preocupado por la enseñanza en general y de Medicinaen particular, promulgó la Ley de 9 de enero de 1827, estableciendo un plan de enseñanza. Posteriormente, se incluyeron las Escuelas de Odontología, Farmacia y de Matronas, independizadas por su crecimiento.
Facultad de Odontología. Creada en 1923 como dependencia de la Facultad de Medicina; luego, el 26 de marzo de 1936, adquiere la calidad de Escuela Dental, dependiente de la Facultad de Medicina, de la cual se separa años más tarde, recibiendo a su vez el rango de Facultad
Facultad de Ciencias Químico Farmacéuticas y Bioquímicas. Nació como Escuela de Farmacia el 10 de noviembre de 1890 mediante Decreto Supremo del entonces Presidente de la República, Aniceto Arce. El 24 de julio de 1992 adquirió el título de Facultad. Actualmente cuenta con las carreras de Bioquímica y Química Farmacéutica.
Facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Comerciales. Comparte su origen con la Facultad de Contaduría Pública. Nació como Escuela Superior de Comercio en 1941. Posteriormente, en 1944, fue elevada al rango de Facultad de Ciencias Económicas y Financieras, posteriormente l se divide y en 1998 se constituye como Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas; finalmente y en razón a la actualización curricular, cambia a Facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Comerciales. Sus aulas forman profesionales en Economía, Administración de Empresas, Ingeniería Comercial y Gestión Pública, esta última tiene su sede en Villa Serrano, a nivel Técnico Superior.
Facultad de Contaduría Pública y Ciencias Financieras. Inició sus actividades en 1941, como Escuela de Comercio. En 1944 fue elevada al rango de Facultad de Ciencias Económicas, Financieras y Administrativas. Finalmente, en 1997 se divide en dos, originándose las Facultades de Contaduría Pública y de Economía. La Facultad de Contaduría Pública ofrece ahora las siguientes Carreras: Contaduría Pública y Administración Financiera.
Facultad de Tecnología. Se creó con el nombre de Escuela de Ingeniería Química el 27 de febrero de 1962, por Resolución del Consejo universitario. En 1972 pasó a denominarse Facultad de Ciencias Puras y Naturales, y en 1978 adquiere el carácter de Facultad de Tecnología, brindando la oferta académica más amplia de la Universidad.
Las carreras con las que actualmente cuenta son Ingeniería Química, Industrial, de Alimentos, Ambiental, del Petróleo y Gas Natural, Mecánica, Eléctrica y Electromecánica, de Sistemas, en Telecomunicaciones, Civil, Informática, Química Industrial e Industrias de la Alimentación La unidad de Arquitectura adquirió el carácter de carrera independiente, pero bajo la tuición de la Facultad, hasta que concrete su total independencia; ahora tiene una nueva carrera de Diseño de Interiores a nivel Licenciatura.
Facultad de Ciencias Agrarias. Se fundó un 16 de septiembre de 1942 como Escuela Práctica de Agricultura y Ganadería, en 1946 fue transferida a la Universidad., el año 1983 y por resolución del Consejo Universitario, otorgo el rango de Facultad. Las carreras que oferta actualmente son: Ingeniería Agronómica, Recursos Naturales, Desarrollo Rural, Agronomía T.S., Ing. Agroforestal, Administración Agropecuaria, Agroforestería T.S., Zootécnica, Veterinaria y Agroindustria.
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Nació como Academia de Lenguas el año 1941; un año más tarde adquirió el carácter de Escuela de Idiomas y medio siglo después, a partir de esta unidad académica, se creó la Facultad de Humanidades, en fecha 13 de agosto de 1992; recibió el denominativo de Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Hoy ofrece cuatro carreras a nivel licenciatura: Idiomas, Turismo, Pedagogía y Psicología.
Facultad Técnica. Su fundación tuvo lugar el 4 de junio de 1941. Luego, en 1974, toma el nombre de Politécnico Universitario y un 9 de septiembre de 1992, adquirió el rango de Facultad Técnica. Carreras con las que cuenta actualmente: Mecánica Automotriz, Mecánica Industrial, Electricidad, Electrónica, Topografía y Construcción Civil, todas a nivel técnico superior.
Facultad de Tecnología Médica. En 1983 se crearon las carreras de Tecnología Médica: Fisioterapia y Kinesiología, Radiología e Imagenología y Laboratorio Clínico, se añadió en la gestión 2000, la Carrera de Nutrición y Dietética, funcionando todas ellas sin dependencia facultativa, sino como carreras independientes.
Facultad de Enfermería. Nació bajo la tutela de la Facultad de Medicina el año 1913, con el nombre de Escuela de Matronas. En 1973, se independizo y se convierte en Carrera de Enfermería. Actualmente ha amplió sus aulas en la localidad de Muyupampa, lugar donde forman licenciadas en Enfermería Obstetricia.
Además de las Facultades y Carreras anteriormente mencionadas que brindan un importante servicio en la formación de profesionales, también realizan un importante trabajo de atención a la población sucrense. Existe un conjunto de entidades que constituyen un valioso instrumento para coadyuvar las actividades universitarias, ellas son: El Instituto de Anatomía Patológica, el Museo Colonial, el Instituto de Sociología Boliviana, el Museo Antropológico, el Instituto de Cancerología, el Instituto de Investigaciones Económicas, el Centro de Medicina Nuclear, el Centro Bibliográfico Documental e Histórico, el Centro Multiprofesional de Docencia, Investigación y Apoyo a los Servicios de Salud, el Instituto Experimental de Biología, el Museo de Historia Natural, el Museo de Anatomía Humana, el Centro de Investigación y Diagnóstico de la Enfermedad de Chagas, el Museo “Gutiérrez Valenzuela”; un sistema de bibliotecas especializadas, dirigidas por la Biblioteca Central de la Universidad. La Televisión Universitaria que por vía satelital llega a todas las provincias del Departamento de Chuquisaca.
La Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca en el Siglo XXI.
Sin dejar de lado sus tradiciones, ni el legado atesorado a lo largo de 390 años, hoy la Universidad se proyecta al futuro para continuar siendo un paradigma de excelencia en el siglo XXI. Este artículo es un homenaje que se tributa a la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca en su 390 años de existencia. Alma mater, ícono de la ilustre y heroica ciudad de Sucre, Capital Constitucional e histórica de Bolivia.
La Universidad, constituye una institución precursora de la educación superior, promueve el rescate de los valores y de cultura atávicos. Constituye el símbolo humano y social de la educación universitaria boliviana, forjadora de valores, principios y sabiduría.
53 Chumacero V.R. “Páginas Universitarias, Imprenta Universitaria pág. 11; Sucre 1969
54 Documentos Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, publicación Sucre 2007
Publicado por antonio duhbravcic en 11:22:00 No hay comentarios:

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