Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20091125&secondRef=ITEM-013&language=ES&ring=B7-2009-0139
Timestamp: 2013-06-19 21:46:50+00:00

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Debates - Miércoles 25 de noviembre de 2009 - Eliminación de la violencia contra la mujer (debate) Parlamento europeoChoisissez la langue de votre document :
O-0096/2009O-0097/2009B7-0139/2009Textos presentados :
13. Eliminación de la violencia contra la mujer (debate) Vídeo de las intervencionesPV
Presidenta. – El siguiente punto es el debate sobre lo siguiente:
– la pregunta oral al Consejo sobre el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer formulada por la señora Svensson, en nombre de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (O-0096/2009 – B7-0220/2009),
– la pregunta oral a la Comisión sobre el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer formulada por la señora Svensson, en nombre de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (O-0096/2009 – B7-0220/2009).
Les recordaría que hoy es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y la oportunidad de celebrar este debate es particularmente importante para nosotros. Eva-Britt Svensson , autora. – (SV) Señora Presidenta, hoy es 25 de noviembre, fecha que marca el décimo aniversario del establecimiento, por parte de las Naciones Unidas, del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. A lo largo de toda mi vida adulta, me he mantenido activa políticamente en organizaciones de mujeres y en redes para combatir esta violencia contra la mujer. Durante mi trabajo, creo que he utilizado todas las palabras posibles para describir la situación. Creo que he empleado muchísimas palabras —así lo hemos hecho juntos en esta lucha—. Ahora tengo la sensación de que realmente necesitamos ver alguna acción concreta.
Se trata de un tipo de violencia que priva a las mujeres de sus derechos humanos. Afecta y define la vida diaria de las mujeres. Es un tipo de violencia que determina el transcurso de las vidas y las situaciones de las mujeres y las jóvenes.
Todos tenemos la responsabilidad de romper el silencio y, dentro y fuera del Parlamento, cooperar con todas las fuerzas permanentemente para detener esta violencia. En ella se incluyen la violencia dentro de las relaciones íntimas, el acoso sexual, el maltrato físico y psíquico, la violación, el asesinato, el comercio de esclavas sexuales y la mutilación genital femenina. Durante las guerras y los conflictos armados, y durante la reconstrucción tras los conflictos, las mujeres se ven sometidas a la violencia en gran medida, tanto de manera individual como colectiva.
Algunas personas aseguran que la violencia dentro de las relaciones íntimas es un asunto privado, una cuestión familiar. Ése no es el caso. Se trata de violencia estructural y de un asunto social. La sociedad debe asumir la responsabilidad de detener esta violencia.
Es un problema estructural y generalizado en todas las regiones, países y continentes. Poner fin a todas las formas de violencia de género es un elemento fundamental de una sociedad basada en la igualdad. La violencia masculina contra la mujer es, en mi opinión, un claro indicio de la relación de poder desigual entre hombres y mujeres. Al mismo tiempo, contribuye a mantener este orden de poder. El trabajo destinado a detener la violencia de los hombres contra las mujeres y niños tiene que basarse en darse cuenta de que se trata de poder, control, ideas sobre el género y la sexualidad, y una estructura predominante de la sociedad en la que se considera a los hombres superiores a las mujeres. La violencia masculina contra la mujer es un claro indicio de la relación de poder desigual entre mujeres y hombres.
Éste es un problema de salud pública. Es un problema social, que —al margen ya de todo el sufrimiento personal— conlleva unos costes enormes para la sociedad. No obstante, se trata, ante todo, de un problema de igualdad. Por tanto, tenemos que afrontar el problema de la violencia contra la mujer desde una perspectiva basada en la igualdad. Esto también implica que la UE tiene facultad para emprender acciones, y precisamente estas acciones son aquello a lo que estamos instando a la UE mis compañeros y yo desde la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género.
Dentro de la UE, contamos con el programa Daphne, que proporciona una determinada cantidad de asistencia económica a diversas iniciativas para combatir la violencia. Eso está bien y es necesario, pero dista de ser suficiente. Por consiguiente, la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género del Parlamento pregunta a la Comisión y al Consejo si se ha previsto que los Estados miembros elaboren planes de acción nacionales para hacer frente a la violencia contra la mujer. ¿Planea la Comisión presentar propuestas de directrices para una estrategia de la UE más coherente, y contará con el apoyo del Consejo? Las disposiciones de los tratados vigentes contienen la obligación de trabajar para lograr la igualdad entre mujeres y hombres.
¿Cuándo tiene previsto la Comisión organizar un Año Europeo de acción para combatir la violencia contra las mujeres? Eso es algo que el Parlamento lleva pidiendo reiteradamente desde 1997. ¡Debería ser hora de ponerlo en práctica ya! Åsa Torstensson, Presidenta en ejercicio del Consejo. – (SV) Señora Presidenta, honorables Diputados, la honorable Diputada y Presidenta de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género ha planteado un asunto serio y urgente. Justo para comenzar, me gustaría decir con bastante claridad que la violencia contra la mujer no tiene cabida alguna en una sociedad civilizada.
Este año estamos celebrando el décimo aniversario de la Resolución de las Naciones Unidas por la que se estableció el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Hoy estamos pensando en las innumerables mujeres y niñas que sufren violencia en zonas de guerra o conflicto. Somos conscientes de los sufrimientos que soportan las mujeres en todo el mundo, mujeres a las que se viola, maltrata o acosa, o que son víctimas de prácticas tradicionales perjudiciales. Expresamos nuestra solidaridad para con las víctimas de matrimonios forzosos y de violencia en forma de delitos relacionados con el honor, que pueden conllevar cualquier cosa, desde la mutilación genital femenina hasta el asesinato. Somos conscientes del grado preocupante en que muchos tipos diferentes de violencia se cometen contra la mujer en Europa a diario.
La violencia contra la mujer es un problema que guarda relación con un gran número de diferentes políticas comunitarias. Así se afirma con claridad en la propuesta de resolución sobre la eliminación de la violencia contra la mujer que ustedes votarán mañana. La violencia contra la mujer no es sólo una cuestión de crimen e injusticia contra la mujer, sino también una cuestión en la que los hombres son los autores de los delitos, así como una cuestión de igualdad. La mejor estrategia para combatir esta violencia es adoptar un enfoque holístico y trabajar a partir de una definición amplia de la violencia contra la mujer.
En toda su labor dirigida a promover la igualdad, el Consejo se rige por el principio de la integración de la igualdad. De conformidad con los artículos 2 y 3 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, el Consejo deberá promover la igualdad entre hombres y mujeres en todas las actividades.
El Consejo ha planteado el problema de la violencia contra la mujer en diversas ocasiones y en varios contextos distintos. Me gustaría comenzar con algo positivo. Uno de los ejemplos de mayor éxito hasta la fecha en lo relativo a la integración de la igualdad en la UE es el ámbito de las mujeres y los conflictos armados, en el que está empezando a aparecer una política más global para combatir la violencia contra la mujer.
Por supuesto, la capacidad del Consejo para emprender acciones en este ámbito se limita a las facultades contempladas en el tratado, y los Estados miembros son responsables de los asuntos que entran dentro de sus ámbitos de competencias, en particular, las cuestiones relacionadas con la justicia y los asuntos de interior, así como las cuestiones sanitarias.
Los Estados miembros tienen derecho a elaborar sus propios planes para combatir la violencia contra la mujer, pero también disfrutan de la cooperación externa. No obstante, también se adoptan medidas a escala europea. Erradicar la violencia de género y la trata constituye uno de los seis ejes prioritarios establecidos en el Plan de trabajo para la igualdad entre las mujeres y los hombres para el período 2006-2010 de la Comisión. Bajo este epígrafe, la Comisión apoya a los Estados miembros en la elaboración de estadísticas comparables que incrementen la concienciación, en el intercambio de buenas prácticas y en la cooperación en materia de investigación. Ahora esperamos con interés el nuevo plan sobre igualdad para el período 2011-2015 de la Comisión.
El programa de Estocolmo, que se adoptará el próximo mes, proporciona un marco para afrontar muchas de las preocupaciones que despierta la violencia contra la mujer y que ha expresado el Parlamento Europeo. Aguardamos con interés a que se alcance un acuerdo en torno al programa y a que posteriormente este último se ponga en práctica.
Mientras tanto, ya se están llevando a cabo numerosas acciones a escala de la UE, particularmente con respecto al incremento de la concienciación, la recopilación de información y el intercambio de buenas prácticas. Algunos de ustedes asistieron a la reciente conferencia de la Presidencia celebrada en Estocolmo y dedicada precisamente al tema de las estrategias para combatir la violencia del hombre contra la mujer, que brindó a los participantes la oportunidad de intercambiar experiencias y debatir futuras políticas.
La decisión de 2007 por la que se estableció el programa Daphne III, que tanta importancia ha tenido a la hora de combatir la violencia contra los niños, los jóvenes y las mujeres, también ha sido significativa. Celebro los efectos que el programa Daphne ha tenido y sigue teniendo en nuestras sociedades.
En su resolución, ustedes hacen hincapié con bastante acierto en que no se dispone de datos periódicos y comparables sobre los diferentes tipos de violencia contra la mujer. El Consejo también es muy consciente de que la recopilación de datos precisos y comparables es importante si pretendemos ser capaces de mejorar nuestra comprensión del problema de la violencia contra la mujer en el plano europeo. Espero que el Instituto Europeo de la Igualdad de Género, que crearon conjuntamente el Consejo y el Parlamento Europeo, pueda realizar una notable contribución a este respecto. El propio Consejo ya ha adoptado medidas concretas para mejorar el acceso a las estadísticas sobre violencia contra la mujer. El Consejo ha estado trabajando en el marco de la Plataforma de Acción de Beijing y ha adoptado indicadores especiales dentro de tres áreas que guardan relación con este asunto: 1) violencia contra la mujer en el hogar, 2) acoso sexual en el lugar de trabajo, y 3) mujeres y conflictos armados. Hemos progresado, pero, desde luego, queda mucho más por hacer.
Muchas de las mujeres más vulnerables del mundo viven en países en desarrollo. El Consejo, consciente de esta realidad, ha adoptado una serie de conclusiones sobre la igualdad de género y la emancipación de la mujer en la cooperación para el desarrollo, en las que destacamos la importancia de hacer frente a todas las formas de violencia de género, incluidas prácticas y costumbres tan perjudiciales como la mutilación genital. Sin embargo, no deberíamos conformarnos con esto. La mutilación genital femenina, los llamados delitos relacionados con el honor y los matrimonios forzosos también son una realidad dentro de la UE.
El Parlamento Europeo ha ocupado constantemente un lugar de primera fila cuando se trata de instar a la adopción de medidas contra prácticas tradicionales perjudiciales. En consonancia con este enfoque, el Consejo confirmó su compromiso de proteger a las personas más vulnerables en sus conclusiones sobre la situación de las niñas, que el Consejo adoptó el año pasado. En estas conclusiones, el Consejo destacaba, y cito textualmente, «la eliminación de todas las formas de violencia contra las niñas, incluido el tráfico y las prácticas tradicionales nocivas, son cruciales para la emancipación de niñas y mujeres y para el logro de la igualdad entre ambos sexos en la sociedad».
Tal y como destacó la honorable diputada en la introducción a su pregunta, la violencia contra la mujer tiene un efecto nocivo en la capacidad de ésta para participar en la vida social, política y económica. Las mujeres que, como resultado de la violencia, se ven excluidas de las actividades sociales, incluido el empleo, se arriesgan a caer en la marginación y la pobreza.
Esto me lleva a retomar el enfoque holístico que mencionaba al principio, y el carácter estructural de la violencia, que se puso de relieve en la pregunta dirigida al Consejo. El problema de la violencia contra la mujer representa un problema más general —una falta de igualdad—. La campaña más amplia para promover la emancipación de la mujer ayuda a combatir la violencia. Las mujeres que tienen la libertad de utilizar todo su potencial son menos vulnerables ante la violencia que las mujeres que están excluidas. El Consejo también ha explicado en repetidas ocasiones que es necesario aliviar la pobreza de las mujeres. El empleo suele ser la mejor manera de dejar atrás la pobreza. Es necesario realizar más esfuerzos para facilitar la participación de las mujeres en el mercado laboral. Las crisis económicas y sociales hacen más vulnerables a las mujeres. Se espera que, en su sesión del día 30 de noviembre de 2009, el Consejo adopte una serie de conclusiones sobre la «Igualdad de los sexos: potenciar el crecimiento y el empleo – Contribución a la Estrategia de Lisboa post 2010». El objetivo es garantizar que tanto la integración de la igualdad como las medidas especiales de igualdad tengan prominencia en futuras estrategias.
Al tiempo que celebramos el décimo aniversario de la Resolución de las Naciones Unidas por la que se estableció el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, reconocemos la magnitud de este problema. Simultáneamente, también acogemos con beneplácito el hecho de que las naciones estén trabajando juntas para poner fin a este problema. Una gran parte de nuestra labor para combatir la violencia contra la mujer aquí en Europa se lleva a cabo dentro de un marco internacional.
En su próxima sesión en marzo de 2010, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas emprenderá un examen de 15 años de la Plataforma de Acción de Beijing. La Presidencia sueca ya ha elaborado un informe sobre el progreso realizado en la Unión Europea y los retos pendientes. El día 30 de noviembre, se espera que el Consejo adopte una serie de conclusiones sobre esta materia. La Plataforma de Acción de Beijing nos proporciona una estructura y un programa a largo plazo para la política internacional de igualdad de género. El Consejo participa activamente en esta labor, una parte considerable de la cual se dedica a combatir la violencia contra la mujer.
El problema de la violencia contra la mujer no conoce fronteras nacionales. Hemos de afrontarlo a escala internacional, tanto dentro como fuera de Europa. Tenemos que intensificar la lucha contra la violencia de género en nuestras misiones internacionales y no deberíamos cerrar los ojos ante la violencia que se comete en casa, contra nuestros propios ciudadanos.
Señor Presidente, Señorías, repetiré lo que decía al comienzo: la violencia contra la mujer no tiene cabida alguna en una sociedad civilizada. Manifiesto mi gratitud al Parlamento por plantear este asunto hoy. Ustedes cuentan con el pleno apoyo del Consejo, de esta Presidencia y de todos aquellos que defienden aquello en lo que creen y los principios de justicia, igualdad y solidaridad. Karel De Gucht, Miembro de la Comisión. – (FR) Señora Presidenta, con ocasión del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Comisión desearía reiterar su firme compromiso político de combatir la violencia contra la mujer. Este compromiso se refleja en la comunicación sobre el programa de Estocolmo, cuyas prioridades incluyen la necesidad de prestar especial atención a los derechos del niño y a la protección de las personas que son particularmente vulnerables, como las mujeres víctimas de violencia y los ancianos.
Con su Plan de trabajo para la igualdad entre las mujeres y los hombres para el período 2006-2010, la Comisión Europea contrajo el compromiso de ayudar a erradicar la violencia sexual y la violencia relacionada con la trata de seres humanos. Combatir la violencia contra la mujer también constituirá una prioridad importante de la nueva estrategia, que seguirá el Plan de trabajo y que actualmente está en proceso de elaboración.
Sin embargo, también es de vital importancia financiar medidas prácticas sobre el terreno. La Comisión ya ha hecho mucho por ayudar a combatir la violencia en Europa mediante el programa Daphne. Su respuesta en materia de prevención de la violencia y apoyo a las víctimas ahora debe mejorarse por medio de medidas más prácticas.
En primer lugar, la Comisión ha identificado medidas en el contexto del programa Daphne III a fin de poner en práctica una estrategia de la UE más coherente para combatir la violencia contra los niños, los jóvenes y las mujeres. Gracias a un presupuesto anual de aproximadamente 17 millones de euros en 2009, la Comisión dirigió sus esfuerzos directamente a los grupos en situación de riesgo. Estos fondos se sumaron a la ayuda prestada por los programas nacionales.
La creación de un grupo consultivo de expertos se prevé como parte del programa de trabajo Daphne III para 2010. Este grupo podrá ayudar a identificar medidas necesarias a escala comunitaria y promoverá un enfoque común entre los Estados miembros.
La Comisión también comenzará a trabajar sobre un importante estudio de viabilidad que valorará si es posible y necesario armonizar la legislación sobre violencia sexual y violencia contra los niños a escala de la UE. Los resultados de este estudio se presentarán en el otoño de 2010. La Comisión pretende reunir a representantes de los gobiernos de los Estados miembros, de instituciones comunitarias, de grupos políticos, de organizaciones de la sociedad civil, de organizaciones internacionales, etc., con el objetivo de elaborar una política comunitaria más explícita.
Además, el intercambio de mejores prácticas, normas y modelos de intervención ya ha sido el tema de los debates organizados en diciembre de 2007, bajo los auspicios de la Red Europea de Prevención de la Delincuencia.
Por último, es importante insistir en que las formas extremas de violencia contra la mujer deben combatirse con los instrumentos más duros posibles. Para tal fin, la Comisión propuso, en marzo, un cambio en el marco penal europeo con relación a la lucha contra la trata de seres humanos y la explotación sexual de niños, que afecta en particular a las mujeres y niñas más vulnerables.
Con respecto a la petición de organizar un día europeo sobre la violencia contra la mujer, basado en un estudio profundo, la Comisión ha concluido que sería prematuro adoptar este tipo de iniciativa antes de que se haya elaborado una auténtica estrategia para combatir la violencia.
Ahora me gustaría dar la palabra a mi colega, la señora Ferrero-Waldner. Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. – (FR) Señora Presidenta, Señorías, como todos ustedes serán conscientes, yo —obviamente como mujer que soy— siempre he participado en la lucha contra la violencia ejercida contra la mujer, pero también en la cuestión de la emancipación de la mujer en general, no sólo en los cinco últimos años de mi mandato como Comisaria de Asuntos Exteriores, sino antes de asumir dicha función, cuando era ministra. Por eso me gustaría añadir unas pocas palabras sobre este punto.
Por cuanto respecta al mundo exterior, más allá de intervenciones específicas en países en desarrollo, sobre las cuales mi colega hablará un poco más tarde, la lucha contra la violencia ejercida contra la mujer se ha convertido en un importante centro de atención en la política de derechos humanos de la UE, y la acción se ve reforzada por las directrices específicas adoptadas en diciembre de 2008.
La aplicación de estas directrices es particularmente notoria a escala local en terceros países en los que la Unión Europea tiene presencia. En unos 90 terceros países, las embajadas de los Estados miembros de la UE y las delegaciones de la Comisión Europea han desarrollado sus propios planes de acción, que tienen por objeto aplicar estas directrices y establecer una lista completa de iniciativas para llevar a cabo en el período 2009-2010.
Estamos enviando sistemáticamente un mensaje claro sobre lo siguiente: la vulneración de los derechos de la mujer no puede justificarse en nombre del relativismo cultural o de las tradiciones.
En el contexto de estas conversaciones, también ofreceremos asistencia a través de nuestra cooperación con el fin, por ejemplo, de aplicar las recomendaciones del Relator Especial sobre la violencia contra la mujer, fortalecer las instituciones nacionales responsables de asuntos de igualdad de género o incluso favorecer cambios en la legislación que prevé la discriminación contra la mujer.
El tema «Mujer, paz y seguridad», del que tratan las resoluciones 1325 y 1820 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ha captado toda nuestra atención. Además, en diciembre de 2008, la Unión Europea también adoptó un enfoque mundial para la aplicación de estas resoluciones.
Creo que esto proporciona una base de principios comunes, tanto para las operaciones relacionadas con la política europea de seguridad y defensa como para las intervenciones que implican el uso de instrumentos comunitarios. Estas actividades deberían permitirnos integrar la dimensión «femenina» con más eficacia en todo el ciclo de conflicto, desde la prevención, gestión y resolución de las crisis hasta la consolidación de la paz y la reconstrucción a largo plazo.
Personalmente, he buscado el apoyo de 40 mujeres destacadas de todo el mundo para dar un nuevo ímpetu a la aplicación de la Resolución 1325 proponiendo, como ustedes saben, la organización de una conferencia ministerial diez años después de su histórica adopción. Esta idea cuenta con la aprobación del Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, algo que me enorgullece enormemente. No obstante, más destacable aún sea quizás el hecho de que, en los preparativos para esta conferencia ministerial, cada vez más Estados y organizaciones internacionales, como la Unión Africana, han decidido intensificar sus esfuerzos para promover la Resolución 1325, en particular mediante el desarrollo de planes de acción nacionales.
Señora Presidenta, me gustaría concluir mi intervención con un apunte personal. Valoro enormemente las posibilidades que las políticas de la UE, ya sean internas o externas, han ofrecido a la lucha contra la violencia ejercida contra la mujer, y también me llena de alegría el apoyo que las mujeres han recibido en general. Estoy muy contenta de ver que la acción que, en el pasado, solía estar un tanto limitada a un compromiso personal ahora esté convirtiéndose en un esfuerzo totalmente conjunto. PRESIDE: Stavros LAMBRINIDIS Vicepresidente Barbara Matera, en nombre del Grupo PPE. – (IT) Señor Presidente, Señorías, la eliminación de la violencia contra la mujer es un tema muy importante que requiere un mayor esfuerzo y compromiso por parte de todos nosotros: las instituciones europeas, los Estados miembros y la sociedad civil.
La violencia contra la mujer no sólo representa una violación de los derechos humanos, sino que también conlleva graves consecuencias individuales y sociales que no pueden ignorarse. Por tanto, se trata de un tema que debe afrontarse en distintos frentes.
En el frente cultural, debemos combatir la idea de que pueda haber alguna justificación para la violencia basada en aspectos culturales, religiosos o sociales. Debemos organizar campañas de información y concienciación que también lleguen a los jóvenes y, por ende, que tengan lugar dentro de las escuelas. La organización de un Año Europeo, solicitado en varias ocasiones por el Parlamento Europeo, podría tener el grado adecuado de repercusión europea e internacional para establecer una política más coherente y eficaz.
En el frente político, es fundamental incluir este tema como una prioridad en los programas nacionales, europeos e internacionales. Por consiguiente, considero apropiado forjar vínculos más fuertes —y estoy a punto de terminar— entre la Unión Europea y las Naciones Unidas, de manera que todos podamos trabajar juntos en la misma dirección. A este respecto, el discurso pronunciado por la Vicesecretaria General de las Naciones Unidas, la señora Migiro, en el Parlamento Europeo fue ejemplar. Por tanto, mi deseo para todos nosotros es que nuestra cooperación se fortalezca cada vez más. Britta Thomsen, en nombre del Grupo S&D. – (DA) Señor Presidente, Señorías, hoy 25 de noviembre, mujeres y hombres de todo el mundo celebran el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer de las Naciones Unidas.
La violencia contra la mujer es un problema social fundamental que no puede reducirse simplemente a un asunto de mujeres. Antes bien, tiene que ver con la violación de los derechos humanos, el derecho a la vida y el derecho a la seguridad. Las Naciones Unidas calculan que siete de cada 10 mujeres sufrirán violencia a manos de hombres durante su vida. De hecho, la violencia a manos de hombres se cobra más vidas de mujeres que el paludismo, los accidentes de tráfico, el terrorismo y la guerra combinados. Sencillamente, no podemos seguir siendo espectadores pasivos. Resulta esencial que en la UE emprendamos la acción AHORA. La Comisión debe presentar un plan lo antes posible para adoptar una política de la UE dirigida a combatir todas las formas de violencia contra la mujer.
Si observamos las iniciativas adoptadas por diversos Estados miembros, queda bastante claro que algunos países se toman el problema más en serio que otros. España, que asume la presidencia del Consejo el día 1 de enero, ha situado el combate de la violencia contra la mujer en el primer plano del programa para su presidencia. España es el único Estado miembro de la UE que ha creado un observatorio de la violencia que cada año presenta un informe sobre la evolución de la violencia de género y actualiza periódicamente su mejor estrategia concebible para combatir dicha violencia. Apoyemos la iniciativa de la próxima Presidencia española de establecer un observatorio de la violencia en la UE en beneficio de todas las mujeres europeas. Antonyia Parvanova, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer no es el único motivo de que, cuando consideremos una resolución sobre esta materia, nos debamos preguntar si hemos hecho lo suficiente. Hoy, en Europa, una de cada cuatro mujeres es víctima de violencia, maltrato doméstico, violación, explotación sexual o mutilación genital femenina.
Uno de los ejemplos más espantosos de violencia de género se da cuando la violación se emplea durante la guerra como arma, tal y como ha ocurrido en el Congo. Es hora de adoptar una estrategia global de la UE que conduzca a un plan de acción concreto destinado a luchar contra todas las formas de violencia contra la mujer, incluida la trata de mujeres.
Comisaria, me gustaría informarla de que hoy, durante la resolución sobre el programa de Estocolmo sobre una enmienda que solicita una directiva, hemos votado un plan de acción europeo, relativo a la violencia contra la mujer y que garantiza la prevención de la violencia, la protección de las víctimas y el enjuiciamiento de los autores de delitos.
Espero que esta vez nuestros colegas, usted y también el Consejo no aludan al principio de subsidiariedad, y que muy pronto veamos en funcionamiento esta directiva y este plan de acción. También hemos planteado este asunto a la Presidencia española, que se muestra muy favorable a dicha prioridad. Espero que ésta sea una prioridad para todos nosotros. Raül Romeva i Rueda, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señor Presidente, es realmente necesario establecer una base jurídica clara para combatir todas las formas de violencia contra la mujer.
También insto al Consejo y a la Comisión a que adopten una decisión sobre la plena comunitarización de la política europea. Ninguno de los Estados miembros de la UE está logrando abordar estos problemas por su cuenta. La tolerancia cero ante todas las formas de violencia contra la mujer debe convertirse en una máxima prioridad de todas las instituciones en toda Europa.
La petición del Parlamento al Consejo y a la Comisión de que se adopte un plan de política de la UE específico y más coherente para combatir todas las formas de violencia contra la mujer es un paso en la buena dirección, como lo es también el observatorio de la violencia que ya se ha mencionado.
Además, deseo también recordar a la Comisión y al Consejo mi petición de abordar la violencia contra la mujer en la dimensión de género de las violaciones de los derechos humanos a escala internacional, en particular, en el contexto de los acuerdos bilaterales de asociación y comercio internacional que están en vigor y aquellos que se están negociando, tal como figura también en mi informe sobre feminicidios; también quiero preguntar a la señora Comisaria si puede ser un poco más concreta en torno a este punto.
Permítanme simplemente terminar celebrando la presencia en la tribuna de nuestros amigos de la Asociación Congolesa para la Paz y la Justicia. Ellos nos han regalado estas flores para recordarnos todos los días que ésta es una batalla común que hemos de librar juntos y también con las personas que están sufriendo y luchando sobre el terreno respecto a esta materia. Marina Yannakoudakis, en nombre del Grupo ECR. – Señor Presidente, la violencia contra las mujeres, especialmente en el ámbito doméstico, es un asunto que debe ser debatido y felicito a la Presidencia de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades (FEMM) por plantearlo.
Sin embargo, debemos reconocer que ésta no es solamente una cuestión de género. Ni tampoco una mera cuestión de igualdad. De hecho, ni tan siquiera es únicamente una cuestión de derechos humanos, sino ante todo una cuestión de derecho penal. Por ello se trata de un asunto que compete a los Estados soberanos, y a ellos les corresponde actuar o no.
Según el Consejo de Europa, una de cada cuatro mujeres sufrirá violencia doméstica a lo largo de su vida. La UE puede ser proactiva en este ámbito y proporcionar recursos para educar y para concienciar, así como plantear el debate de la violencia no sólo contra las mujeres, sino también contra los hombres: según el Ministerio del Interior del Reino Unido, uno de cada seis hombres sufrirá violencia doméstica.
Recientemente he visitado Elevate, una asociación de acogida para mujeres en Londres, para hablar con víctimas de la violencia doméstica. Pertenecen a todos los grupos socioeconómicos. No existe un estereotipo. La violencia afecta a la víctima, a su familia e hijos. Sus efectos son tanto internos como externos y destrozan vidas. El camino para reconstruir esas existencias es largo y exige una ayuda. El proyecto de Elevate ofrece a las víctimas un refugio seguro y les ayuda a recuperar su confianza y su capacidad para vivir en sociedad. Proyectos como éste necesitan apoyo y también respaldo financiero.
La UE puede ser proactiva y acabar con algunos de los tabúes que existen en torno a la violencia contra las mujeres y contra los hombres. Como sociedad, no nos podemos permitir seguir ignorando esta lacra. Laurence J.A.J. Stassen (NI) . – (NL) La señora Svensson ha planteado una pregunta oral sobre la violencia contra las mujeres y ha presentado una propuesta de resolución. En ella, argumenta que la violencia contra las mujeres es un problema estructural y extendido por toda Europa, surgido de la desigualdad entre hombres y mujeres.
Aunque el Partido holandés por la Libertad es incapaz de unirse a las iniciativas contra este problema a escala europea, sin embargo estamos a favor de estas propuestas y urgimos a los Estados miembros a actuar de manera conjunta a escala individual. El Partido por la Libertad condena sin paliativos cualquier tipo de violencia contra las mujeres. Sin embargo, en Europa se registra una violencia importante ejercida sobre las mujeres musulmanas, particularmente en el entorno doméstico. Por tanto también debemos considerar los casos de violencia doméstica, los crímenes de honor y la mutilación genital femenina, que proviene de la visión musulmana de la función de hombres y de mujeres.
Aunque el Partido por la Libertad considera cualquier tipo de violencia contra las mujeres completamente objetable, nos gustaría llamar la atención sobre esta forma de violencia en particular. Permítanme que insista: es totalmente inaceptable. Por ese motivo, mi partido desea lanzar un llamamiento nítido a los Estados miembros para que combatan esas formas de violencia y emprendan acciones concretas para investigar la violencia contra las mujeres relacionada con el mundo musulmán. Edit Bauer (PPE). – (HU) Señor Ministro, señores Comisarios, yo también quiero recordar lo que el Ministro ha dicho: la violencia no tiene cabida en las sociedades civilizadas. Estamos conmemorando el décimo aniversario de la resolución aprobada por las Naciones Unidas para combatir la violencia contra las mujeres. Al escuchar sus intervenciones y los de mis colegas, me preguntaba si dentro de diez o veinte años nuestros sucesores continuarán afirmando en esta Cámara que la violencia no puede existir en las sociedades civilizadas. Es cierto que el tiempo no está de nuestra parte, toda vez que somos testigos de un incremento de las agresiones en nuestras sociedades. La influencia de los medios de comunicación tiene mucho que ver con ese incremento, pero éste aumenta también durante la crisis. Los psicólogos dicen que el fenómeno de la agresión es mucho más frecuente durante las épocas de crisis que en otros momentos. La violencia contra las mujeres es ciertamente un problema, pero también nos enfrentamos al hecho, señalado a menudo por los diputados del género masculino, de que los hombres también sufren la violencia. Por desgracia, las estadísticas aún indican que el 95 % de las víctimas son mujeres. En el caso del tráfico de seres humanos, el 80 % de las víctimas también son mujeres. Realmente considero que ha llegado el momento de que las instituciones europeas aborden este problema con mayor seriedad. Iratxe García Pérez (S&D). – (ES) Señor Presidente, hoy, millones de personas y de mujeres alzan la voz en todo el mundo en contra de la violencia de género. Hoy no podemos permitirnos cerrar los ojos ante la mayor lacra social que manifiesta unas relaciones de poder históricamente desiguales. No hay razón, no hay argumento, ni posibilidad de comprensión. Hay mujeres que son asesinadas por el mero hecho de ser mujeres.
Frente a esta realidad, todos somos responsables —instituciones europeas, Estados miembros y organizaciones— de poner todos los medios que estén a nuestra disposición para eliminar la violencia de género, para avanzar en una sociedad más igualitaria, con legislaciones valientes y decididas.
Países como España han asumido un compromiso claro en este sentido. La Ley contra la Violencia de Género es un instrumento necesario e imprescindible y, por lo tanto, un ejemplo a seguir en el resto de Europa. Educación para la igualdad, medidas de prevención, lucha contra los estereotipos, medidas de asistencia jurídica a las víctimas, y podríamos seguir enumerando multitud de políticas necesarias en este sentido. Considero importante que la próxima Presidencia española de la Unión haya planteado como uno de los objetivos prioritarios la lucha contra la violencia de género, y espero que este Parlamento apoye decididamente todas y cada una de las iniciativas dirigidas en este sentido.
Sumemos esfuerzos y trabajo porque, de esta manera, estaremos del lado de millones de mujeres víctimas que no pueden esperar ni un minuto más. Corina Creţu (S&D). – (RO) Como ya se ha enfatizado en esta Cámara, la violencia contra las mujeres es una cuestión extremadamente grave a la que no siempre prestamos la atención que merece. Este problema alcanza cotas atroces en los países en desarrollo, especialmente en aquellos asolados por las guerras y los conflictos. Las violaciones y las agresiones sexuales contra jóvenes, mujeres y niñas registran proporciones epidémicas en los países africanos destrozados por la guerra, en particular en el Congo, Somalia, Burundi y Liberia. Por desgracia, la enorme frecuencia de los actos violentos no solamente es típica de los países en conflicto. Esto también resulta evidente a gran escala incluso en los países más pacíficos y democráticos del mundo.
Tenemos el deber de centrar nuestra atención y nuestros esfuerzos en castigar a quienes son culpables de violar los derechos humanos, procurando asimismo mejorar la seguridad de las mujeres y garantizar que se presta una atención apropiada a las víctimas de agresiones sexuales, que vaya desde la atención médica a la reinserción en su familia y en la sociedad.
Finalmente, quiero recordar los actos llevados a cabo por parte de la comisión con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres, y también quiero dar las gracias al Comisario De Gucht por asistir a esos actos y por el interés que ha mostrado por este asunto, así como a la Comisaria Ferrero-Waldner por su asistencia a este debate. Silvia Costa (S&D). – (IT) Señor Presidente, Señorías, quiero dedicar este Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres a la memoria de Anna Politkovskaya, una periodista y una mujer que pagó con la vida su amor por la verdad, a las mujeres africanas afectadas por los conflictos armados y a las muchas formas de sufrimiento experimentadas por las mujeres en Europa y que a menudo pasan desapercibidas.
Estos ejemplos no concuerdan con la imagen degradada y consumista que los medios de comunicación frecuentemente asocian a la identidad femenina, ayudando a generar una cultura en la que las mujeres son oprimidas y humilladas. Ésta también es una forma de violencia contra la que Europa debe manifestarse e intervenir.
Debemos establecer con urgencia un sistema europeo coherente para el registro de estadísticas —esto ha sido propuesto en más de una ocasión— con referencia específica a los menores, al tráfico de personas, a la violencia física y sexual y a las mujeres pertenecientes a las categorías más vulnerables, como las inmigrantes. Además, queremos ver resultados tangibles de las directrices de la Unión Europea sobre las mujeres en los conflictos armados, que la señora Comisaria también ha mencionado anteriormente, al menos por medio de la provisión de ayuda financiera y de otro tipo para proyectos, a menudo organizados por pequeñas asociaciones, ONG locales, también en países implicados con la reinserción y la asistencia a las mujeres que son víctimas de la violencia.
Hoy somos conscientes de que tenemos una nueva posibilidad, ofrecida por el Tratado de Lisboa y por el programa de Estocolmo, para poner en marcha esta acción preventiva dentro de la Comunidad.
Sin embargo, también hemos de denunciar otro aspecto de la violencia: el contexto en el que ésta tiene lugar. La violencia relacionada con el consumo de alcohol y de drogas está creciendo entre jóvenes y menores, y tal vez es algo que no mencionamos con la suficiente frecuencia cuando debatimos sobre la violencia contra las mujeres. Joanna Senyszyn (S&D). – (PL) Señor Presidente, millones de mujeres son maltratadas, sometidas a abusos, compradas, vendidas, violadas y asesinadas solamente porque son mujeres. Son más las mujeres que fallecen debido a agresiones dirigidas contra ellas que debido al cáncer. Debemos hacer ver a la opinión pública que en una sociedad moderna y democrática no hay lugar para la violencia contra las mujeres. Comencemos por educar a la clase política y liberando a la política del influjo de aquellas religiones que consienten la dominación masculina. Ésta es una condición esencial para alcanzar una auténtica igualdad y para acabar con la violencia.
En mi país, la derecha conservadora, que se halla atenazada por el clero, se niega a otorgar plenos derechos humanos a las mujeres. Se promueve una familia patriarcal, en la que la función de la mujer gira en torno a la cocina, la cuna y la iglesia. Las mujeres no tienen derecho a abortar, y hay en preparación planes para desposeerlas del derecho a la fertilización in vitro. La tan idealizada «madre polaca» que carga valientemente con su cruz en forma de un marido maltratador es un absurdo al que debemos oponernos social y legalmente.
Quiero hacerles llegar una cálida invitación a una conferencia sobre la eliminación de la violencia contra las mujeres que tendrá lugar el 10 de diciembre en el Parlamento Europeo, organizada por iniciativa del Centro de Derechos de la Mujer de Polonia. Pascale Gruny (PPE). – (FR) Señor Presidente, Señorías, en Europa cada día una de cada cinco mujeres es víctima de la violencia. La violencia contra las mujeres es inaceptable, independientemente de la forma que adopte. Sin embargo, en Europa muchas mujeres y chicas jóvenes siguen viviendo bajo la amenaza de la agresión o de la explotación.
Las cifras resultan alarmantes. La violencia contra las mujeres se manifiesta de muchas maneras y sucede en todas partes: violencia doméstica en el hogar, abuso y acoso sexual en el trabajo, violación dentro de una relación y también como táctica de guerra fuera de Europa.
En Europa, la violencia doméstica es la principal causa de muerte y de discapacidad entre las mujeres de edades comprendidas entre los 16 y los 44 años. Mientras debatimos estas cuestiones extremadamente importantes, hay mujeres que están siendo agredidas. Hablar sobre esto no es suficiente. Hay que pasar a la acción.
La Unión Europea tiene el deber de proteger a sus ciudadanos más vulnerables. Combatir la violencia contra las mujeres es una lucha a favor de los derechos humanos fundamentales, y el programa Daphne, que apoya las acciones dirigidas a combatir todas las formas de violencia, resulta insuficiente.
Es preciso considerar nuevas medidas para el desarrollo de unos planes europeos coherentes. Apoyo la iniciativa de organizar un Año Europeo para combatir la violencia contra las mujeres, algo que nuestra institución pide desde hace más de una década. Licia Ronzulli (PPE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, quiero reiterar lo que ya ha sido dicho por las señoras Matera y Stassen sobre la violencia por motivos culturales y religiosos. Quiero dedicar este minuto a contarles una experiencia que me afectó personalmente como voluntaria en una de mis misiones.
Se trata de la historia de una mujer, la historia de Karin, la historia de una mujer que no quería vestir el burka. Para castigarla, su marido le arrojó ácido. Lo hizo una noche, mientras ella dormía. Ahora Karin lleva el burka, pero no porque desee vestirlo, sino para ocultar las marcas de aquel ataque trágico.
Espero que ésta no sea otra fecha más en el calendario, sino que sirva para ayudar a todas las mujeres que experimentan la violencia a diario, y que nuestras palabras se conviertan en acciones y hechos tangibles. Marc Tarabella (S&D). – (FR) Señor Presidente, Señorías, muchas mujeres de Europa y de todo el mundo luchan cada día para eliminar la violencia contra sus personas, pero no pueden y no deben llevar a cabo esa lucha en solitario, porque estos actos de violencia contra las mujeres, en gran parte perpetrados por hombres, también son actos de violencia contra toda la humanidad.
Es preciso que los hombres se impliquen también en esta lucha. Por eso participo en la campaña «Lazo blanco». Inicialmente planteada por hombres y dirigida a otros hombres, esta campaña nació en Canadá hace veinte años. Un grupo de hombres decidió un buen día que tenían la obligación de urgir a otros hombres que protestasen públicamente contra la violencia ejercida sobre las mujeres. Este lazo blanco es un símbolo, también es el símbolo del clavel que recuerda la lucha de las mujeres del Congo contra el sufrimiento que padecen a diario; las tenemos presentes.
Por tanto, pido a todos mis colegas que se unan a nosotros en esta iniciativa de protección de las mujeres, porque además de una violencia física existe una violencia psicológica y a menudo, como saben, las palabras hacen más daño que los golpes. Daciana Octavia Sârbu (S&D). – (RO) La violencia contra las mujeres, en sus distintas formas, varía en función del trasfondo económico, cultural y político de la sociedad. Puede abarcar desde el abuso psicológico y físico dentro de la familia hasta el matrimonio forzado a edades tempranas y otras prácticas violentas. Cualquier forma de violencia contra la mujer constituye una infracción inaceptable de los derechos humanos y obstaculiza la igualdad de género. Este tipo de violencia está muy extendida. Registra más víctimas que el cáncer y deja profundas cicatrices en las psiques de las víctimas y en tejido social. Por eso debemos intensificar nuestros esfuerzos para combatir este problema.
Las estimaciones de las Naciones Unidas también indican que los actos de abuso no solamente son continuos, sino que en realidad están aumentando. Por desgracia, esos actos no son reconocidos en muchos casos o simplemente son ignorados. En Rumanía, apoyo la campaña puesta en marcha por el Fondo de Población y por el Centro de Información de las Naciones Unidas, titulada «Mujeres entre tinieblas». Se tiene previsto sensibilizar a la opinión pública sobre la grave naturaleza de este problema. Gesine Meissner (ALDE). – (DE) Señor Presidente, Señorías, la violencia contra las mujeres es una violación espantosa de los derechos humanos, independientemente de la forma que adapte, incluidos el matrimonio forzado, las palizas y las violaciones. Encuentro el término «crimen de honor» particularmente repulsivo, porque no hay honor alguno en ello. Los crímenes de honor son delitos horribles y debemos hacer todo lo posible para combatirlos.
El Tratado de Lisboa está a punto de ser firmado y, por tanto, la Carta de los Derechos Fundamentales como anexo del tratado tendrá una importancia especial. Por eso en el Parlamento Europeo estamos obligados a hacer todo lo posible para luchar contra esta violencia.
Ya se ha mencionado que la violación puede ser utilizada como un arma de guerra. Hemos escuchado referencias al Congo, donde estos actos horrendos han tenido lugar durante años y donde los violadores incluso exigen a niñas y a mujeres jóvenes como víctimas. Tenemos en marcha varios programas y la señora Ferrero-Waldner se ha referido al hecho de que ha hablado con mujeres que forman parte de gobiernos en todo el mundo. Aparentemente, eso no basta. No es solamente un problema de las mujeres, sino de todos en el mundo. Aquí en el Parlamento Europeo debemos hacer todo lo que podamos para mejorar la situación. Małgorzata Handzlik (PPE). – (PL) Señor Presidente, en los últimos años se han multiplicado las iniciativas de apoyo a la eliminación de la violencia contra las mujeres. Por desgracia, este fenómeno sigue existiendo en Europa, independientemente de la edad de las mujeres o de su posición social. Por tanto, debemos continuar insistiendo en que la violencia contra las mujeres no es natural ni inevitable. La violencia contra las mujeres, en cualquier lugar del mundo, es sencillamente un crimen y una violación del derecho a la vida, a la dignidad personal, a la integridad y a la inviolabilidad física y mental. Debatir sobre violencia no consiste únicamente en presentar a las mujeres como víctimas, sino sobre todo implica la necesidad de condenar el acto de violencia en sí mismo y a sus autores, quienes no deberían quedar sin castigo. Necesitamos una educación a largo plazo para mujeres y hombres que acabe con los estereotipos y que haga comprender a todos la necesidad de luchar contra esta lacra. Ilda Figueiredo (GUE/NGL). – (PT) Espero que este Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres señale el inicio del desmoronamiento del muro de silencio y de indiferencia que aún existe en nuestra sociedad en lo que respecta a este auténtico azote que afecta a millones de mujeres en la Unión Europea y en el mundo entero.
La violencia contra las mujeres constituye una violación de los derechos humanos y un obstáculo para su participación en la vida política y social, en la vida pública y en el mundo laboral, lo que impide que sean ciudadanas con plenos derechos. Aunque las distintas clases de violencia también varían entre culturas y tradiciones, como ya se ha dicho aquí, la crisis económica capitalista y social hace más vulnerables a las mujeres, agravando su explotación y llevándolas a la pobreza y a la marginación, lo que también contribuye al tráfico de blancas y a la prostitución.
Por tanto, resulta crucial que consolidemos los recursos y las políticas financieras auténticamente comprometidos con el fomento de la función de las mujeres en la sociedad y con la promoción de la igualdad de derechos, y que apliquemos planes realistas para combatir todas las formas de violencia contra las mujeres, para eliminar la discriminación que aún existe y para proteger a las víctimas. Nicole Kiil-Nielsen (Verts/ALE). – (FR) Señor Presidente, los primeros años del siglo XXI se han caracterizado en Europa por la proliferación de las leyes de seguridad: vigilancia, represión, detenciones y encarcelamiento.
Los presupuestos vinculados a esas políticas se han disparado. Y sin embargo la violencia contra las mujeres dista mucho de disminuir. Resulta que, en 2008, un total de 156 mujeres fallecieron por las heridas que les causaron sus maridos en Francia, donde prácticamente una de cada diez mujeres es víctima de la violencia marital. Las medidas de seguridad aplicadas por medio de la vídeo vigilancia, los archivos y los datos biométricos no cubren las auténticas necesidades de seguridad de las mujeres.
Esta violencia afecta a las mujeres de todos los países, sin importar su origen, su trasfondo social o su religión. Está vinculada a la discriminación basada en el género. El sexismo, al igual que el racismo, consiste en negar a otra persona un estatus de igualdad.
¿Cómo podemos combatir el sexismo? Lo que necesitamos es una fuerte voluntad política para informar, prevenir y proteger, la voluntad política para prohibir todas las formas de discriminación que dan pie a la violencia. ¿Acaso no merece la seguridad de más de la mitad de todas las ciudadanas europeas una importante inversión política? Åsa Torstensson, Presidenta en ejercicio del Consejo. – (SV) Señor Presidente, señora Svensson, Señorías, gracias por un debate tan importante. La violencia machista hacia las mujeres tiene muchos aspectos y puede adquirir muchas formas, pero la vulnerabilidad y el dolor son los mismos independientemente de quién sea la víctima.
Resulta positivo que la Comisión haya adoptado tantas iniciativas en esta área, y espero que la cooperación europea se convierta en una fuerza para luchar contra la violencia y para reforzar la igualdad, y que trabajemos de acuerdo con una estrategia. Estas iniciativas han sido pedidas por muchos en este Parlamento.
Quiero reiterar que la violencia contra las mujeres es un ámbito prioritario para la Presidencia sueca. En primer lugar, en el marco del programa de Estocolmo que será adoptado el mes próximo, existirán grandes oportunidades para atajar los problemas que afectan a las mujeres que experimentan la violencia que ya han sido señalados por el Parlamento.
En segundo lugar, el 9 de noviembre la Presidencia organizó una conferencia en la que los Estados miembros y los representantes de la sociedad civil tuvieron la oportunidad de compartir sus experiencias e informaciones relativas a la lucha contra la violencia de género. Durante el otoño, la Presidencia también organizó una conferencia en Bruselas sobre las víctimas del tráfico de seres humanos, con el objetivo de destacar la necesidad de que se tomasen medidas a favor de los afectados y centrarse en la cooperación con los países en que se origina el tráfico de seres humanos.
Quiero expresar mi agradecimiento por este debate tan importante. El camino es largo y muchos son los obstáculos, pero nuestro sueño debe ser erradicar la violencia contra las mujeres. Karel De Gucht, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, quiero hacer algunas observaciones para finalizar, pero antes de nada deseo dar las gracias a todos los diputados al Parlamento que han intervenido en un debate tan crucial. Ésta es una de las formas más brutales de abuso de los derechos humanos, y está extendida no solamente en los países en desarrollo. Hablamos mucho sobre el Congo, pero también deberíamos referirnos a otros países en desarrollo como, por ejemplo, Pakistán. Anoche, tras una reunión en este Parlamento, estuve viendo un programa en la televisión sobre los abusos contra mujeres en Pakistán. Era horrible, sencillamente horrible. Pero también es la verdad. Una de las diputadas ha puesto el ejemplo de la mujer que no quería llevar el burka.
Resulta obvio que el conflicto está agravando y haciendo más severos los abusos contra las mujeres, que la violencia sexual es usada como arma de guerra y que transcurrido un tiempo se puede constatar que la estructura y la cohesión de las comunidades tradicionales quedan destruidas, quebradas, que la ética se esfuma y que terminamos con una situación en la que estos ataques horribles contra mujeres y niñas no solamente son cometidos por rebeldes y por soldados, sino también por ciudadanos de a pie.
Varios diputados han preguntado si es posible contar con una directiva europea sobre la violencia contra las mujeres que garantice la prevención de la violencia, la protección de las víctimas y la persecución de los autores. Por desgracia, dudo que exista una base legal para eso. Sí la hay en el Tratado de Lisboa para adoptar determinadas acciones específicas… (FR) … especialmente en lo que se refiere al tráfico de seres humanos, a la explotación sexual de los menores y a la pornografía infantil. En el Tratado de Lisboa hay una referencia clara a esto, pero la Declaración de los Derechos Humanos como tal no es una base legal válida para lanzar una directiva.
Sin embargo, sigo pensando que la Comisión debe continuar explorando diferentes vías para abordar este problema, especialmente a través de programas que se centren no solamente en los países en desarrollo, sino también en determinados grupos vulnerables y en nuestros propios Estados miembros, porque también aquí en nuestra Unión Europea, que debería ser un ejemplo para todo el mundo en lo tocante a la protección de los derechos humanos y de los derechos de las mujeres, sigue habiendo problemas.
Pueden ustedes confiar en que la Comisión —tanto en la actual como en la próxima— continuará y desarrollará esta iniciativa, por la sencilla razón de que consideramos que es necesaria. No se trata, como ha sugerido uno de ustedes, de quién debe tomar la iniciativa, si los Estados miembros, la Comisión o la Unión Europea. Creo que debemos tener muy presente este problema, en todos los ámbitos y en todas nuestras esferas de responsabilidad. PRESIDE: Diana WALLIS Vicepresidenta Presidenta. − He recibido una propuesta de resolución(1) presentada de conformidad con el aparatado 5 del artículo 115 del Reglamento en nombre de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento) Vilija Blinkevičiūtė (S&D), por escrito. – (LT) Estoy de acuerdo con esta resolución y pido a la Comisión que instaure el Año para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres. Considero que entonces los Estados miembros actuarían con más presteza a la hora de mejorar las legislaciones nacionales para combatir la violencia contra las mujeres, especialmente en el ámbito doméstico, y asimismo que aplicarían eficazmente programas de acción nacionales para combatir esta lacra. Los Estados miembros deben establecer un sistema único para la reducción de la violencia contra las mujeres; para consolidar las medidas de prevención, de protección y de auxilio. Es muy importante que este asunto sea una de las prioridades cuando la nueva Comisión empiece su trabajo y España presida el Consejo. Proinsias De Rossa (S&D), por escrito. – Hoy es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres. La violencia contra las mujeres se registra en todas partes y en todos los estratos sociales, ricos y pobres, educados o sin formación, con movilidad social y marginados; aunque sigue reinando una ceguera estructural generalizada al respecto de este problema. Esta resolución pide un plan de políticas de la UE con un objetivo claro y coherente para combatir todas las formas de violencia contra las mujeres, tal y como se plantea en el mapa de ruta para la igualdad entre hombres y mujeres. Las legislaciones y las políticas nacionales deben ser mejoradas por medio del desarrollo de planes nacionales exhaustivos dirigidos a prevenir, proteger y perseguir. En Irlanda el año pasado 1 947 mujeres y 3 269 niños buscaron cobijo en viviendas de acogida. Más de 120 mujeres han sido asesinadas desde 1996, un número significativo de ellas a manos de su pareja o ex pareja. Estudios de la UE han demostrado que una mujer de cada cinco ha experimentado la violencia a manos de su compañero hombre, y que un 25 % de todos los crímenes violentos registrados en Europa implica la agresión de un hombre a su mujer o compañera. La violencia doméstica va dirigida a controlar y destruir el espíritu humano. La información sobre los recortes previstos en algunos servicios de hasta un 30 % por el Gobierno irlandés ilustra la falta de auténtico compromiso con la prevención, la protección y la persecución. Louis Grech (S&D), por escrito. – Una de cada cinco mujeres se ha visto expuesta a la violencia doméstica en Europa. En Malta se registraron 467 casos de violencia doméstica entre enero y octubre de 2009, pero probablemente esas cifras no son representativas del problema en Malta. De igual manera, las estadísticas en otros Estados miembros son engañosas. Esto se debe a que a menudo las mujeres temen ser malinterpretadas por las autoridades y los organismos judiciales. La resolución destaca que la violencia, además de su carácter criminal, también es una cuestión de discriminación y de desigualdad; un ámbito que es competencia de la UE. La propuesta se centra oportunamente en la persecución de los autores. Es importante que no existan vacíos legales que permitan a los autores escapar impunes. Dicho esto, no obstante, también se debe considerar la rehabilitación de las parejas agresoras, con el fin de evitar la repetición de la violencia en el futuro. Algunos Estados miembros no poseen un personal suficientemente formado para fomentar de manera adecuada el apoyo, la asistencia y el consejo a las víctimas. Crear lugares de acogida para ellas no es suficiente. Estas mujeres necesitan ayuda de los gobiernos para reincorporarse al mercado laboral para adquirir una verdadera independencia económica con respecto a sus agresores. Los programas de formación para las víctimas deben ser incrementados, a fin de permitirles reintegrarse en la sociedad; y la UE debe utilizar su poder para abordar plenamente estas desigualdades tan flagrantes. Zita Gurmai (S&D), por escrito. – La violencia contra las mujeres constituye una grave preocupación en todo el mundo. Las mujeres —y los niños— constituyen el sector más vulnerable de la sociedad, son quienes deben hacer frente a los abusos con mayor frecuencia. Por ejemplo, se estima que en Europa entre el 20 % y el 25 % de las mujeres es víctima de la violencia física durante su edad adulta, mientras que un 10 % de las mujeres incluso tiene que soportar violencia sexual. En cuanto a la violencia doméstica, un 98 % lo constituyen agresiones de a mujeres, por lo que debemos considerar esto como una cuestión relacionada con el género. Cuando hablamos de violencia, no sólo hablamos de violencia física: esto agrava bastante los datos anteriores.
Considero que no podemos aceptar estas cifras y la realidad que afecta especialmente a las mujeres. Los socialistas europeos han pedido durante mucho tiempo una protección eficaz y programas adecuados. El programa Daphne es un buen comienzo, pero necesitamos hacer más en el ámbito de los Estados miembros de la UE. Creo que es muy importante que la Presidencia española haya decidido dar prioridad a la lucha contra la violencia. Ningún problema social puede ser resuelto por completo en sólo seis meses. Por tanto, haré todo lo posible para asegurarme de que las presidencias belga y húngara dan continuidad al trabajo de la Presidencia española... Lívia Járóka (PPE), por escrito. – La esterilización coactiva es una de las formas más dolorosas de violencia contra las mujeres, y constituye una violación intolerable de los derechos humanos. En varios Estados miembros, las mujeres romaníes han sido objeto de una esterilización coactiva dirigida a reducir su «elevado y malsano» índice de natalidad. A pesar de que se tiene constancia de varios casos y de que se han producido fallos judiciales a favor de las víctimas, aún están pendientes unas compensaciones adecuadas y unas disculpas oficiales. Quiero aplaudir aquí las disculpas del Primer Ministro Jan Fischer, así como la reciente propuesta del Gobierno de la República Checa, que exige que antes del 31 de diciembre de 2009 el Ministerio de Sanidad adopte una serie de medidas para garantizar que dichas violaciones no vuelven a producirse. Espero que otros países, como Eslovaquia, se sumen a la iniciativa checa y establezcan un mecanismo para suministrar la compensación adecuada a las mujeres a quienes se prive de sus capacidades reproductivas sin su consentimiento. Es indispensable que los Estados miembros investiguen sin demora los enormes abusos de los derechos humanos contra las mujeres romaníes, que castiguen a quienes los cometen y que se aseguren de que todas las víctimas son identificadas y que se les proporciona una reparación. El objetivo común de los países europeos es proteger la salud y la integridad física de todas las mujeres del continente. Joanna Katarzyna Skrzydlewska (PPE), por escrito. – (PL) En la campaña general para mantener los derechos humanos, parece que se presta muy poca atención al problema de la violencia contra las mujeres, incluida la violencia doméstica. La campaña de las Naciones Unidas de 2008 para eliminar la violencia contra las mujeres en todo el mundo reveló que las mujeres con edades comprendidas entre los 15 y los 44 años experimentan un mayor riesgo de sufrir violación y violencia doméstica que de sufrir cáncer, accidentes de tráfico, acciones militares y malaria. En la propia UE, entre un 40 y un 50 % de las mujeres han denunciado varias formas de acoso sexual en el lugar de trabajo. Se estima que entre 500 000 y 2 millones de personas, de los que la mayor parte son mujeres y niños, se convierten anualmente en víctimas del tráfico de seres humanos y son obligados a prostituirse, a trabajar en condiciones de esclavitud y vivir en cautiverio. Por tanto, me complace el hecho de que este problema haya sido planteado en una resolución por la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género. Es importante armonizar el enfoque para combatir la violencia contra las mujeres, en consecuencia haciendo más eficaces estas iniciativas. También es importante proporcionar a las mujeres la ayuda adecuada y a quienes ya han sido víctimas de la violencia. Sin embargo, no resulta menos importante que exista la conciencia social de que la violencia doméstica no debe ser un problema inoportuno que se mantiene oculto tras cuatro muros. Anna Záborská (PPE), por escrito. – (SK) Hoy, 25 de noviembre, no solamente es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres, sino que también es el día en que el mundo cristiano conmemora a Santa Catalina de Alejandría, quien, a comienzos del siglo IV, fue encarcelada y resultó víctima de la violencia, un mártir de conciencia y de la libertad de expresión. Algunas personas exageran el problema de la violencia de forma tal que en ocasiones tengo la sensación de que las mujeres no tienen otros problemas. Creo firmemente que durante la mayor parte del tiempo, y con gran diferencia, las mujeres están más preocupadas por la pobreza, los problemas de salud, la educación, el valor que se concede a su trabajo en la familia y otras circunstancias de sus existencias.
Sin embargo, es preciso admitir que la violencia también es un problema. Se trata de un problema indigno de una sociedad civilizada, un problema que socava la dignidad humana. Sin embargo, llego a la conclusión que en el Parlamento Europeo existe una violencia políticamente correcta y otra políticamente incorrecta, ya que ése es el único motivo por el que mi propuesta de enmienda en condena de la esterilización forzada de mujeres y la terminación violenta de embarazos no fuese aprobada por la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género. Zbigniew Ziobro (ECR), por escrito. – (PL) Resulta un asunto muy vergonzoso que todavía haya tantos casos de violencia contra las mujeres en Europa. Debemos experimentar una preocupación particular ante el hecho de que una proporción significativa de los casos de violencia no sean denunciados a la policía, especialmente a la vista del hecho de que son ejemplos de crímenes graves, como el de violación. Ninguna estrategia para la eliminación de la violencia contra las mujeres tendrá éxito si las víctimas no dan cuenta del hecho violento a las autoridades adecuadas. La legislación debe garantizar una reacción decidida en este ámbito, de modo que las víctimas puedan recobrar un sentido de justicia, y también de modo que tanto ellas como toda la sociedad pueda estar protegida frente a incidentes similares en el futuro. Se debe centrar la preocupación en el hecho de que en muchos países de la UE, incluido Polonia, las penas impuestas por crímenes de naturaleza sexual son muy indulgentes y, además, con frecuencia esas sentencias quedan sin efecto. Por ejemplo, podemos destacar el hecho de que el 40 % de las sentencias dictadas en Polonia por el crimen de violación son penas de prisión suspendidas. La imposición de estos castigos tan poco severos es, de hecho, una bofetada en la cara de las víctimas por parte de los tribunales, que consideran muy a la ligera el mal causado a las víctimas. Un enfoque serio del problema de la violencia contra las mujeres debe implicar la necesidad de tratar con severidad a los autores de esa violencia, con el fin de garantizar una recompensa justa por el mal causado, y también de propiciar una sociedad más segura en el futuro. (1) Véase el Acta.

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