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Timestamp: 2019-11-17 12:18:33+00:00

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Mg. Samanta Bonelli*
La evaluación, y la evaluación educativa en particular, cobra sentido cuando la información que de ella se deriva es apropiada por parte de los actores del campo en cuestión como insumo para los procesos de toma de decisiones. Allí se transforma en una oportunidad de aprendizaje. En otras palabras, la evaluación es una condición necesaria, aunque no suficiente, para disparar procesos de mejora. Existen otras condiciones que se requieren implementar y garantizar con el fin de promover el uso de la información evaluativa como insumo para la mejora educativa continua.
El propósito del presente artículo es evidenciar los avances que se han suscitado en la Argentina en el marco de su política de evaluación nacional, en términos de difusión, acceso y uso de la información derivada de evaluaciones educativas a nivel nacional por parte de los actores de la comunidad educativa, señalando algunas lecciones aprendidas y haciendo hincapié en los principales desafíos pendientes. El artículo pretende desarrollar algunas sugerencias para el uso de los resultados de la evaluación nacional por parte de las instituciones educativas, como disparadores de procesos de mejora al interior de las mismas.
ARGENTINA. POLÍTICA DE EVALUACIÓN NACIONAL
La educación ocupa un lugar central en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que en su objetivo número cuatro se propone garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida para todos. A escala nacional, el objetivo de política educativa en Argentina es “lograr entre todos/as un país con una educación de calidad centrada en los aprendizajes, que brinde a la totalidad de los/as niños/as, adolescentes, jóvenes y adultos/as los saberes socialmente significativos y las capacidades para su desarrollo integral en condiciones de igualdad y respeto por la diversidad” (Presidencia de la Nación, 2016). La responsabilidad del Estado de promover aprendizajes significativos y relevantes en el conjunto de la población argentina, de garantizar oportunidades de acceso, trayectorias educativas oportunas y finalización de la educación obligatoria, de garantizar el derecho a una educación de calidad para todos, requiere de un sistema de evaluación que genere información pertinente y oportuna para los actores de la comunidad educativa, a efectos de monitorear los avances y alertar sobre posibles obstáculos de cara al cumplimiento de las metas fijadas.
En este marco, la creación de la Secretaría de Evaluación Educativa (SEE) del Ministerio de Educación de la Nación (Poder Ejecutivo Nacional, 2016) respondió al objetivo de volver a jerarquizar la evaluación como proceso necesario para el monitoreo del efectivo cumplimiento de las metas de política educativa. La evaluación nacional fue reformulada de acuerdo con un conjunto de principios, enmarcados en la legislación nacional vigente —Ley de Educación Nacional 26.206—, que respondieron al objetivo general de brindar evidencia, pertinente y oportuna, para la toma de decisiones de política educativa informada en los distintos niveles del sistema. Si bien la SEE implementa distintos dispositivos de evaluación, el presente artículo se enfoca en Aprender, el cual evalúa alumnos de educación básica y tiene una cobertura de aproximadamente novecientos mil estudiantes por año.
Aprender es el dispositivo nacional de evaluación de aprendizajes y de sistematización de algunas condiciones en las cuales se desarrollan: clima escolar, ciertas características de las escuelas, acceso y uso de tecnología de información y comunicación (TIC), nivel socioeconómico de las familias de los estudiantes, perfiles de los docentes, entre otras. Cabe destacar que Aprender, como toda evaluación, es un recorte de realidades más complejas y recaba información sobre algunas de las múltiples dimensiones que intervienen en el proceso educativo.
En sus ediciones 2016 y 2017, Aprender evaluó en forma censal estudiantes de sexto año de educación primaria (en 2016 en las áreas de Lengua y Matemática; en 2017 en Ciencias Sociales y Naturales), y de quinto/sexto año de la educación secundaria (en 2016 en Lengua, Matemática, Ciencias Sociales y Naturales; en 2017 en Lengua y Matemática). Además, en la edición 2016, se evaluaron en forma muestral estudiantes de tercer año de primaria y segundo/tercer año de secundaria en Lengua y Matemática. Por otra parte, en 2017 se aplicó en una muestra representativa a nivel nacional, una evaluación de producción escrita narrativa a estudiantes de cuarto año de primaria.
AÑOS Y ÁREAS EVALUADAS EN APRENDER 2016 Y 2017
Uso de la información derivada de evaluaciones en el sistema educativo
Se parte de la premisa de que la información que no vuelve al sistema carece de sentido. Los dispositivos de evaluación implementados por la SEE apuntan a alimentar a las escuelas, sus docentes y equipos directivos, a los propios estudiantes, supervisores, equipos técnicos jurisdiccionales, tomadores de decisiones y a la comunidad educativa en su conjunto, con información útil para repensar y fortalecer sus prácticas, sus decisiones cotidianas y sus percepciones, con el fin de contribuir a procesos de mejora continua.
Esto plantea un primer desafío a la política de evaluación, ya que requiere de un proceso de revisión permanente de sus dispositivos, una ida y vuelta, un canal de comunicación desde la escuela al nivel central, pasando por las jurisdicciones, para pensar y repensar el sentido, la lógica y diseño de la evaluación, con miras a que devuelva información útil a los actores.
En este punto, uno de los principios que rigen los procesos de diseño e implementación de los dispositivos de evaluación promovidos por la SEE, es el de participación e involucramiento por parte de la comunidad educativa. La intervención de docentes en el armado de la evaluación, así como en su implementación, se considera condición necesaria para propiciar una más fácil apropiación de la información que las herramientas evaluativas generan. A partir de cuerpos colegiados de constructores de ítems y lectores críticos, docentes en ejercicio de todo el país contribuyen al proceso de construcción colectiva de la herramienta, monitoreado por el equipo central de la SEE. La condición de posibilidad del armado de estos cuerpos colegiados —más allá del acuerdo formal en el seno del Consejo Federal de Educación, órgano de gobierno de la política educativa (Poder Ejecutivo Nacional, 2017)— es el trabajo en articulación con los equipos jurisdiccionales de evaluación a través de la Red Federal de Evaluación de la Calidad y Equidad Educativa (REFCEE), que se reúne en forma periódica desde 2016 para cooperar en el diseño, implementación y difusión de los resultados de las evaluaciones. A partir de estos cuerpos colegiados, no sólo la evaluación adquiere un carácter más federal (que responde a las características de los estudiantes de hoy), sino que también se debilita el temor a la evaluación externa, alejada del aula y ajena a los procesos educativos vigentes, al incorporar preguntas que los propios docentes han elaborado. Al mismo tiempo, se promueve que participen en la aplicación de la herramienta a escala nacional, pues son docentes en ejercicio quienes administran la evaluación en una escuela distinta a la que enseñan cotidianamente, a cambio de un reconocimiento monetario por su tarea. Como consecuencia, se involucra a los agentes educativos en el proceso de evaluación, lo que redunda en un mejor conocimiento de las características del dispositivo, mayor interés y demanda por sus resultados y, a posteriori, puede promover un mayor uso de los mismos en las escuelas.
El sistema educativo argentino se enmarca en el continente más desigual del mundo y posee fuertes y persistentes brechas de desigualdad tanto en términos de acceso, como de trayectorias educativas y de aprendizajes adquiridos por los estudiantes. En este sentido, otro de los desafíos que se le plantea a la política de evaluación, y en particular a los dispositivos de evaluación estandarizada, es la posibilidad de desarrollar una mirada contextualizada, que responda a la diversidad al diseñar los instrumentos de relevamiento, al analizar esta información y, fundamentalmente, al difundirla y devolverla al sistema. Una estrategia de difusión de la información derivada de los procesos evaluativos que responda a la diversidad del sistema educativo argentino y tenga una perspectiva de equidad,1 permitirá evidenciar y dimensionar estas brechas de desigualdad persistentes en nuestro sistema, alimentando los procesos de toma de decisión tendentes a su disminución. Asimismo, en la medida en que la información que vuelve a la escuela esté contextualizada y responda a las realidades de las instituciones educativas, su uso y apropiación por parte de los actores también será más factible. En este sentido, los reportes que cada una de las escuelas participantes en Aprender reciben, permiten contextualizar y comparar los resultados alcanzados por la institución con los de un conjunto de escuelas similares, lo que, siguiendo un enfoque de equidad, resulta más justo y acertado. A tales efectos, con base en un conjunto de variables (jurisdicción, sector de gestión, ámbito, tamaño de la escuela, vulnerabilidad del territorio en el cuál se encuentra, etc.), se construyeron clusters de escuelas que permitieron ubicar los resultados de cada una por encima, alrededor o por debajo del promedio de los resultados de escuelas con similares características. Esta fue una estrategia bien ponderada por los directores y actores del sistema, quienes afirmaron les resultó más útil que compararse con los promedios jurisdiccionales o nacionales, que esconden realidades muy diversas en su interior. Asimismo, con una lógica de mejora continua, esta estrategia permite dar a las escuelas un mensaje alentador y de mejora posible, al mostrar resultados positivos en contextos vulnerables.
La participación de los actores del sistema educativo en distintas etapas del diseño e implementación de la evaluación, así como procesos de difusión y devolución de resultados basados en un enfoque de equidad y contextualizados son condiciones que entendemos pueden contribuir al posterior uso de estos resultados en las instituciones.
APRENDER Y LA DIFUSIÓN DE LA INFORMACIÓN
Al momento de diseñar la estrategia de difusión de la información de Aprender, guiados por los principios de mejora educativa continua, equidad, participación y transparencia, desde el Ministerio de Educación de la Nación en Argentina se identificaron distintos usuarios de esta información y se idearon diversos canales de difusión, de cara a un mayor uso y aprovechamiento de la misma, ajustándose a los requerimientos y necesidades de cada destinatario, así como a la legislación vigente en materia de publicación de datos2.
Se elaboró un informe con toda la información derivada de Aprender, agregada a nivel nacional. Los informes nacionales 2016 y 2017 presentan los desempeños de los estudiantes en las distintas áreas y años evaluados, los resultados en clave de algunas características de las escuelas (ámbito, sector de gestión) y desempeños según características sociodemográficas y trayectorias escolares de los estudiantes. Este informe fue pensado para la sociedad en su conjunto, la comunidad educativa en su totalidad, las autoridades nacionales, los equipos de Ministerio de Educación jurisdiccionales, representantes gremiales, la academia, los medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil, entre otros actores interesados en la temática educativa.
Aprender, a través de la aplicación de cuestionarios complementarios, pretendió recuperar las voces de los estudiantes y docentes en torno a distintos aspectos de la vida escolar (en 2016 se indagó sobre el acceso y uso de TIC; en 2017 se focalizó la información sobre clima escolar y proyecto de vida de los adolescentes). Con base en los aspectos sobre los cuales se profundizó en los cuestionarios complementarios, se elaboraron —en alianza con instituciones de excelencia— informes temáticos destinados a alimentar al sistema educativo, la academia y la sociedad en su conjunto con información nueva sobre dimensiones relevantes de la vida escolar: acceso y uso de TIC (SEE, 2017a), características y voces de los docentes (SEE, 2017b) y aprendizajes de los estudiantes en escuelas rurales (SEE, S/A), entre otros.
Con miras a profundizar en los resultados y alimentar al sistema educativo con información más detallada acerca de los desempeños de los estudiantes, se elaboraron materiales (SEE, 2017c y 2017d) destinados al trabajo pedagógico de supervisores, directivos, docentes y formadores de formadores, con un análisis detallado de contenidos y capacidades evaluados, tanto para el nivel primario como secundario.
Se elaboraron y difundieron veinticuatro informes jurisdiccionales que reproducen el contenido del informe nacional a nivel de cada jurisdicción. Al tratarse de un sistema educativo federal, las provincias son responsables de la provisión del servicio en su territorio. Por ello, dar a conocer los resultados a escala local es un insumo fundamental para la gestión educativa, de cara al fortalecimiento de la demanda social por una mejora de la calidad. Los informes fueron pensados —además de los destinatarios mencionados para el informe nacional— para cada jurisdicción y sus autoridades, los respectivos equipos de trabajo y comunidades educativas locales.
Un nuevo canal de devolución de la información proveniente de Aprender lo constituyen las bases de micro datos. Éstas contienen la información derivada del dispositivo, desagregada a nivel de escuela y estudiante (sin identificar su identidad, ya que la evaluación es anónima). La información es entregada en forma confidencial a cada ministro y permite la identificación de cada una de las escuelas participantes en su jurisdicción. Se trata de un insumo clave para la gestión educativa, ya que habilita el análisis de las variables o aspectos relevantes de cada jurisdicción. Es un aporte fundamentalmente destinado a alimentar el trabajo territorial de los equipos jurisdiccionales y posibles alianzas con la academia para estudios a escala local.
A pedido de los ministros se elaboraron informes con nivel de desagregación regional (conjunto de jurisdicciones agrupadas), a los efectos de analizar la evolución de resultados de territorios que presentan características y desafíos similares en términos de política educativa.
Con el objetivo de difundir la base de datos de Aprender, por primera vez, se puso a disposición del conjunto de la sociedad, la comunidad educativa, las familias, academia y medios de comunicación, un sistema abierto de consulta (Ministerio de Educación, S/F), desarrollado por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que permite a los usuarios acceder al procesamiento en línea de las bases de datos surgidas de la evaluación. La herramienta posibilita elaborar tablas, gráficos y procesar la información a escalas nacional, provincial y, por primera vez, municipal3, según las necesidades del usuario.
Con el fin de transparentar la información generada y fomentar el acceso y uso de los datos de Aprender por parte de los posibles usuarios, independientemente de su nivel de uso de bases de datos y su conocimiento previo, se desarrolló una plataforma (Ministerio de Educación, 2017a) aún más amigable, que permite fácilmente visualizar los resultados alcanzados y, entre otras funcionalidades, comparar los datos municipales con los promedios provinciales y nacionales. Se trata de una herramienta para acercar la información a usuarios poco familiarizados con el manejo de estadísticas, con miras a informar y fortalecer la demanda social por una mejor educación a escala local.
Todas las instituciones educativas participantes de Aprender reciben en forma confidencial, conforme a la legislación vigente en la Argentina, 4, su reporte de resultados (Ministerio de Educación, 2017) con el propósito de enriquecer los saberes ya existentes en la escuela, valorizándola y reconociendo su protagonismo en el proceso de enseñanza-aprendizaje. La información presentada busca destacar los logros de los estudiantes, directivos y docentes para generar y sostener espacios propicios a la enseñanza. La entrega contiene, además de la información de los desempeños alcanzados por los estudiantes en la evaluación, datos sobre el clima escolar, percepciones de los alumnos acerca de la escuela, su autoconcepto académico, datos relativos a asistencia y noticias sobre sus proyectos de vida. De esta manera, se pretende alimentar a las escuelas con información nueva, rica, objetiva y presentada en forma amigable y simple con el fin de promover su uso.
ACCESO Y USO DEL REPORTE POR ESCUELA
El primer requisito para hacer uso de la información derivada de evaluaciones nacionales es acceder a la misma. De acuerdo con el monitoreo llevado a cabo, el porcentaje acumulado de escuelas que ingresó a la plataforma para descargar su reporte de resultados 2016 fue del orden del 75%. Este porcentaje esconde grandes disparidades según jurisdicción. Cabe destacar que el porcentaje de acceso en el último dispositivo de evaluación, implementado en 2013, alcanzó sólo a 21% de las unidades educativas participantes. A pesar del gran incremento, se identificaron una serie de obstáculos y lecciones aprendidas con relación al acceso a los reportes por escuela, que fueron ajustados en la edición 2017. Por un lado, las escuelas de gestión estatal acceden a la plataforma de reportes con un usuario y contraseña que utilizan regularmente para otros fines. Por el contrario, a las escuelas de gestión privada, se les genera un usuario y contraseña, el cual distribuyen los equipos jurisdiccionales. Esto generó un desigual nivel de acceso por parte de escuelas privadas de distintas jurisdicciones. Asimismo, el hecho de que se accediera a los reportes online representó un obstáculo para algunas escuelas sin acceso a internet. Con ello se corre el riesgo de reproducir inequidades, al tener las escuelas que cuentan con menos recursos comprometido el acceso y uso de la información derivada de las evaluaciones. Para subsanar estos desafíos, muchas jurisdicciones con un alto porcentaje de escuelas en esta situación optaron por imprimir y distribuir en el territorio los reportes.
Más allá del acceso a los resultados derivados de las evaluaciones, el principal desafío a nivel central radica en el monitoreo y generación de información acerca del uso efectivo que los actores de la comunidad educativa, y fundamentalmente las escuelas, hacen de la información evaluativa. En el marco de un sistema educativo federal y en un dispositivo con más de treinta mil instituciones participantes, es aún una cuenta pendiente conocer con mayor detalle cómo, cuánto y para qué usan la información de Aprender sus distintos destinatarios.
Con el objetivo de comenzar a dar respuesta a estas preguntas, la Secretaría de Evaluación Educativa realizó una breve encuesta online a los directores que descargaron su reporte. De los más de 10 800 directivos que contestaron la encuesta,5 90% consideró que el reporte por escuela Aprender es un insumo que mejora la vida escolar, 85% afirmó que es útil para mejorar aspectos vinculados al aprendizaje y 75% destacó su conveniencia para mejorar aspectos asociados con el clima escolar. Al indagar acerca del uso y difusión de este insumo con otros miembros de la comunidad, 95% de los directores declaró haber compartido el reporte con el equipo directivo y docentes, 70% con supervisores y estudiantes y sólo 55% con las familias. Si bien se trata de información que puede remitir a un deber ser, los datos aportan evidencia sobre una valoración positiva del insumo, así como pistas para posibles acciones orientadas a promover y extender el uso de la información a nuevos actores relevantes.
La edición 2017 de Aprender incluyó en el censo a directivos de nivel secundario preguntas sobre el reporte por escuela 2016. Del total de secundarias participantes (10 348), 77.5% recibió el reporte y alrededor de 80% de los directores que lo recibió lo consideró útil o muy útil.
Se están desarrollando grupos focales en conjuntos de escuelas disímiles en relación con su acceso al reporte, uso, percepción de utilidad, actores con quienes se compartió y resultados alcanzados en la evaluación. La información derivada de esta metodología cualitativa permitirá obtener insumos que complementen la información con la que ya se cuenta, y sean útiles a la hora de repensar el reporte de resultados 2018, así como de promover estrategias para su acceso y uso efectivo en las instituciones educativas del país.
ALGUNAS SUGERENCIAS PARA PROMOVER EL USO DEL REPORTE POR ESCUELA
Las prácticas de evaluación externa y estandarizadas presentan, como toda acción evaluativa, algunas limitaciones. Una de ellas refiere a los niveles de apropiación que las instituciones y los docentes hacen de la información que de estas herramientas se deriva. Por ello, con el fin de promover su uso para contribuir a procesos de mejora educativa, resulta fundamental no sólo involucrar a la comunidad educativa en los procesos de diseño e implementación de los dispositivos, sino trabajar fundamentalmente en el sentido de la evaluación estandarizada y sus objetivos. Es clave que la comunidad educativa conozca el tipo de información que tales evaluaciones brindan, su carácter complementario a la información con la que ya cuenta la escuela, derivada de prácticas de evaluación áulica, así como cuáles son sus límites. Es de suma relevancia que los y las docentes y directivos trabajen sobre los contenidos y capacidades evaluados en cada área/año antes de adentrarse en los resultados alcanzados, a los fines de estar en condiciones de aprovechar y comprender mejor la información.
El objetivo es que los equipos institucionales puedan tomar el reporte por escuela como una herramienta de diagnóstico, que se suma a la información que generan y conocen, para la elaboración de un proyecto institucional o plan de acción de cara a la mejora educativa. Entendemos que a partir de esta información es posible consensuar metas conjuntas a nivel institucional, acciones a implementar y plazos para cumplirlas, tanto en términos de logros de aprendizajes como de otros aspectos de la vida institucional (clima escolar, ausentismo). En este sentido, como parte de la política de evaluación nacional y metodología complementaria a la evaluación estandarizada, desde la SEE se promueven en Argentina procesos de autoevaluación que permiten a las instituciones volver a sí mismas, revisar y repensar sus prácticas, y proponer acciones en forma participativa y democrática. La Secretaría ha desarrollado una caja de herramientas que propone sistematizar algunas prácticas que de hecho ya suceden en muchas instituciones educativas. Se sugieren algunos ejercicios que promueven el debate, la reflexión en torno a algunas dimensiones de la vida institucional —la evaluación, la enseñanza, el uso de TIC (Ministerio de Educación, S/Fa)— con el objetivo de pensar propuestas que mejoren los aspectos identificados por los propios actores de la escuela como desafíos pendientes de su institución. Tales ejercicios invitan a las instituciones educativas a volver a sus resultados en la evaluación estandarizada y proponen interrogantes para que los actores de la comunidad educativa debatan y reflexionen en torno a ellos.
Por otro lado, sugerimos realizar el trabajo sobre los reportes por escuela vis a vis la lectura de las recomendaciones para la enseñanza de las distintas áreas, elaboradas por el Ministerio de Educación de la Nación, con el fin de tener disponibles algunos insumos sobre cómo avanzar en las problemáticas identificadas en la escuela. Igualmente proponemos valerse del simulador de evaluaciones (Ministerio de Educación, S/Fb) para trabajar con estudiantes y docentes aquellas áreas o capacidades que consideren necesarias, así como para familiarizarse con el formato de opción múltiple y conocer el tipo de preguntas que la evaluación administra.
Otra estrategia implementada por varias jurisdicciones fue el trabajo con los resultados de Aprender en red de escuelas pertenecientes a un mismo cluster. Los debates entre equipos de escuelas que afrontan desafíos similares, la socialización de herramientas y las acciones llevadas adelante con base en los resultados fueron experiencias ricas tanto para docentes, directivos y supervisores, como para los equipos técnicos jurisdiccionales participantes.
Con la idea de promover el uso de los resultados de evaluaciones estandarizadas a nivel de las instituciones escolares conviene trabajar con supervisores del sistema educativo. Los resultados de Aprender pueden resultar en un insumo útil en la tarea de supervisión a fin de identificar junto con las escuelas desafíos, principales problemáticas, monitorear y dar seguimiento a las acciones instrumentadas, así como dar cuenta de avances y mejoras.
Por último, para poder hacer un uso efectivo de la información y que el trabajo sobre la misma se traduzca en oportunidad para la mejora, se requiere institucionalizar espacios y tiempos destinados a la reflexión pedagógica en las escuelas. Si bien puede resultar paradójico, muchas instituciones educativas en Argentina se encuentran cargadas de tareas administrativas y atienden múltiples problemáticas, lo que dificulta generar las condiciones para trabajar, reflexionar y debatir en torno a la información que la evaluación estandarizada les devuelve. La institucionalización de estos espacios de reflexión en la escuela, la convocatoria a actores relevantes a la mesa de trabajo y el fortalecimiento de la capacidad de trabajar con datos estadísticos son condiciones necesarias para promover un uso efectivo de la información evaluativa en todo el país.
MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA (2017). Aprender 2016 (en línea).
MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA (2017a). Aprender. Plataforma interactiva de datos abiertos (en línea).
MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA (S/F). Sistema abierto de consulta Aprender (en línea).
MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA (S/Fa). Autoevaluación Aprender. Módulos de Trabajo (en línea).
MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA (S/Fb). Aprender. Simulador de evaluaciones (en línea).
PODER EJECUTIVO NACIONAL (2016). Decreto 552, Resolución 280/16 del Consejo Federal de Educación (en línea).
PODER EJECUTIVO NACIONAL (2017). Resolución del Consejo Federal de Educación 324/17 (en línea).
PRESIDENCIA DE LA NACIÓN (2016). “Argentina enseña y aprende”. Plan Estratégico Nacional 2016/2021 (en línea).
(SEE). Secretaría de Evaluación Educativa (2017a). Aprender. Acceso y uso de TIC (serie Informes Temáticos / 1).
(SEE). Secretaría de Evaluación Educativa (2017b). Aprender. Características y voces de los docentes (serie Informes Temáticos / 2).
(SEE). Secretaría de Evaluación Educativa (2017c). Aprender. Análisis de desempeños por capacidades y contenidos. Nivel primario (serie Informes Temáticos / 7).
(SEE). Secretaría de Evaluación Educativa (2017d). Aprender. Análisis de desempeños por capacidades y contenidos. Nivel secundario (serie Informes Temáticos / 6).
(SEE). Secretaría de Evaluación Educativa (S/A). Aprender. Los aprendizajes de los estudiantes en escuelas rurales (serie Informes Temáticos / 3).
[*] Directora Nacional de Evaluación de la Calidad y Equidad Educativa. Secretaría de Evaluación Educativa. Ministerio de Educación de la Nación. Argentina.
[1] La noción de equidad implica una justa distribución de los recursos, compensar las desigualdades del sistema garantizando a todos aquello que requieren para acceder plenamente al derecho a la educación. Si la educación no puede brindar igualdad de condiciones, las desigualdades de origen referidas a lo social y económico se mantendrán o se profundizarán a lo largo del tiempo..
[2] Lo relativo a la publicación de la información está regulado por el artículo 97 de la Ley de Educación Nacional (LEN) y por el artículo 10 de la Ley 17.622 que regula el secreto estadístico:
LEN, artículo 97. El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología y las jurisdicciones educativas harán públicos los datos e indicadores que contribuyan a facilitar la transparencia, la buena gestión de la educación y la investigación educativa. La política de difusión de la información sobre los resultados de las evaluaciones resguardará la identidad de los/as alumnos/as, docentes e instituciones educativas, a fin de evitar cualquier forma de estigmatización, en el marco de la legislación vigente en la materia.
Ley 17.622, artículo 10 (Secreto estadístico). Las informaciones que se suministren a los organismos que integran el Sistema Estadístico Nacional, en cumplimiento de la presente ley, serán estrictamente secretos y sólo se utilizarán con fines estadísticos.
[3] Con el resguardo de no permitir la identificación de ninguna unidad educativa, se publican los resultados de los municipios con más de cincuenta mil habitantes, o que tengan al menos cuatro escuelas en el territorio.
[4] Ley de Educación Nacional, artículo 97.
[5] La encuesta se administró en 2017, respondiendo al acceso y uso de los reportes por escuela correspondientes al dispositivo Aprender 2016.

References: Resolución 
 Resolución 
 artículo 97
 artículo 10
 artículo 97
 artículo 10
 artículo 97