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Timestamp: 2020-08-03 12:48:34+00:00

Document:
40ª Sesión Ordinaria del 6 de noviembre de 2018 - C.SS
N.º 40 - TOMO 589 - 6 DE NOVIEMBRE DE 2018
EL SEÑOR LUIS ALBERTO HEBER Primer vicepresidente y EL SEÑOR JUAN CASTILLO Tercer vicepresidente
–	La señora senadora Aviaga solicita se curse un pedido de informes con destino al Ministerio de Transporte y Obras Públicas y, por su intermedio, a la Administración de Ferrocarriles del Estado, relacionado con la realización de fumigaciones con glifosato en las vías de los trenes.
–	El señor senador Lacalle Pou solicita se curse un pedido de informes con destino al Ministerio de Educación y Cultura y, por su intermedio, a la Administración Nacional de Educación Pública, relacionado con el Censo Docente 2018.
–	El Senado concede las licencias solicitadas por los señores senadores Lacalle Pou, Aviaga, De León, Tourné, Larrañaga, Delgado y Pintado.
–	Quedan convocados los señores senadores Saravia, Asiaín, Aristimuño, Pardiñas, Lafluf, Draper, Baráibar y López Villalba.
7)	Previsiones en la lucha contra el terrorismo
•	Por moción del señor senador, el Senado resuelve enviar la versión taquigráfica de sus palabras a la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado y a las autoridades de los partidos políticos del Uruguay.
8)	Eustaquio Sosa. Su fallecimiento
•	Por moción del señor senador, el Senado resuelve enviar la versión taquigráfica de sus palabras a la familia de Eustaquio Sosa, al Ministerio de Educación y Cultura y a las diecinueve juntas departamentales.
9)	Enfermedad celíaca
•	Por moción del señor senador, el Senado resuelve enviar la versión taquigráfica de sus palabras al Ministerio de Salud Pública, a la Asociación Celíaca del Uruguay, al Instituto Nacional de Alimentación, al Ministerio de Turismo y a las intendencias departamentales.
10)	Instituto Benigno Paiva Irisarri
•	Por moción del señor senador, el Senado resuelve enviar la versión taquigráfica de sus palabras a la Obra Social y Educativa Don Bosco en el Uruguay, a la dirección del Instituto Benigno Paiva Irisarri, a la Alcaldía de Sarandí del Yi y a la Intendencia de Durazno.
11)	Red Mandela
•	Por moción de varios señores senadores, el Senado resuelve realizar una jornada en la sala de sesiones para que que las niñas y niños de la Red Mandela puedan expresar las resoluciones emanadas de su congreso en materia de formación e integración de la diversidad educativa.
12) y 15) Plan nacional para el fomento de la producción con bases agroecológicas
–	Proyecto de ley por el que se lo declara de interés general y se crea una comisión honoraria nacional.
14)	125 años de los Talleres Don Bosco
–	Solicitud del señor senador García para realizar una exposición de veinte minutos sobre el tema, en fecha a coordinar.
16)	Aníbal Sampayo
–	Proyecto de ley por el que se designa con ese nombre el Liceo n.º 3 del departamento de Paysandú.
«Montevideo, 1.º de noviembre de 2018
La CÁMARA DE SENADORES se reunirá en sesión ordinaria el próximo martes 6 de noviembre, a las 09:30, a fin de informarse de los asuntos entrados y considerar el siguiente
1.º) por el que se declara de interés general la promoción y el desarrollo de sistemas de producción, distribución y consumo de productos de base agroecológica y se crea una comisión honoraria nacional;
Carp. n.º 641/2016 - rep. n.º 757/18 y anexo I
2.º) por el que se designa Aníbal Sampayo el Liceo n.º 3 del departamento de Paysandú, dependiente del Consejo de Educación Secundaria, Administración Nacional de Educación Pública;
3.º) por el que se faculta al Poder Ejecutivo a otorgar bonificaciones a deudores del Banco de Previsión Social;
4.º) por el que se elevan a la categoría de ciudad las actuales villas Casupá y Fray Marcos, ubicadas en la 2.ª sección judicial del departamento de Florida.
ASISTEN: los señores senadores Alonso, Amorín, Aviaga, Ayala, Berterreche, Besozzi, Bianchi, Bordaberry, Camy, Cardoso, Carrera, Coutinho, De León, Draper, García, Garín, Lafluf, Martínez Huelmo, Michelini, Mieres, Moreira, Otheguy, Passada, Payssé, Pintado, Saravia, Tourné y Xavier.
FALTAN: con licencia, los señores senadores Delgado, Lacalle Pou y Larrañaga.
•	por el que se aprueba el Acuerdo por el que se crea la Fundación Internacional Unión Europea-América Latina y el Caribe, aprobado en el marco de la reunión de ministros de Relaciones Exteriores UE-Celac, celebrada entre los días 25 y 26 de octubre de 2016 en Santo Domingo, República Dominicana.
•	Por el que se autoriza la entrada al país de ocho aeronaves de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos de América y tripulación civil y militar con la finalidad de brindar apoyo logístico y seguridad en la Cumbre del G20, a realizarse en la ciudad de Buenos Aires, República Argentina, del 30 de noviembre al 1.º de diciembre de 2018.
•	por los que se les conceden pensiones graciables a las señoras Vani Hebar Leal Morales, Isabel Labat Montoya, Teresa Graciela Possamay Claro y al señor Julio Alberto Cobelli Vignarolo;
•	por el que se autoriza la salida del país de un contingente de la Fuerza Aérea Uruguaya y tres aeronaves para participar en el ejercicio específico combinado Cruzex Flight 2018, a llevarse a cabo en el estado de Río Grande del Norte, República Federativa del Brasil, entre el 17 de noviembre y el 1.º de diciembre de 2018;
•	por el que se faculta al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social a extender, por razones de interés general y hasta el 31 de diciembre de 2019 como máximo, los subsidios por desempleo de los trabajadores de Loryser S. A., de la Cooperativa de Trabajadores Cerámicos Olmos, de la Cooperativa de Lechería de Melo (Coleme) y de PILI S.A.;
•	por el que se aprueba el Protocolo de integración educativa y reconocimiento de certificados, títulos y estudios de nivel primario/fundamental/básico y medio/secundario entre los Estados partes del Mercosur y Estadosasociados, suscrito en la ciudad de San Juan, República Argentina, el 2 de agosto de 2010;
•	por el que se designa Rodolfo Nater Stutz la Escuela n.º 109 de Costas de Polonia, departamento de Colonia, dependiente del Consejo de Educación Inicial y Primaria, Administración Nacional de Educación Pública;
•	por el que se declara de interés general el diseño, promoción e implementación de políticas públicas y acciones afirmativas en los ámbitos público y privado, dirigidas a las personas trans;
•	por el que se aprueban normas sobre la promoción del trabajo para personas con discapacidad;
•	por el que se modifican disposiciones de la Ley n.º 19120, de 20 de agosto de 2013, sobre Faltas y Conservación y Cuidado de los Espacios Públicos;
•	por el que se aprueban medidas de apoyo a ciertos sectores de la actividad agropecuaria nacional;
•	por el que se establecen modificaciones en el marco legal del mercado de seguros;
•	por el que se otorgan beneficios tributarios a la producción nacional de luminarias led para alumbrado público;
•	por el que se aprueban el Convenio entre la República Oriental del Uruguay y la República del Paraguay para evitar la doble imposición y prevenir la evasión y elusión fiscal en materia de impuestos sobre la renta y sobre el patrimonio y su Protocolo, suscritos en la ciudad de Asunción, República del Paraguay, el 8 de setiembre de 2017;
•	por el que se establece y regula el sistema nacional de inteligencia de Estado;
•	por el que se establecen normas para la promoción del desarrollo con equidad de género;
•	por el que se encomienda a las Fuerzas Armadas la realización de las tareas de vigilancia y apoyo a organismos con jurisdicción y competencia en la zona fronteriza;
•	por el que se establecen normas para el reconocimiento y protección al apátrida;
•	por el que se crea en el ámbito del Banco de Previsión Social el Fondo de Garantía de Créditos Laborales, ante la insolvencia del empleador;
•	por el que se establecen modificaciones al sistema de previsión social militar.
El Poder Ejecutivo remite mensajes por los que solicita la venia correspondiente a los efectos de:
•	designar como fiscala letrada de Montevideo, escalafón N, a la doctora Darviña Shirley Viera Negrín;
•	destituir de su cargo a un funcionario del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
•	por el que se faculta al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social a extender, por razones de interés general y hasta el 31 de diciembre de 2019 como máximo, el subsidio por desempleo de los trabajadores de PILI S. A.;
•	por el que se aprueban normas sobre la promoción del trabajo para personas con discapacidad.
Asimismo, remite nota por la cual comunica una fe de erratas al proyecto de ley aprobado por dicho Cuerpo, por el que se establecen modificaciones al sistema de previsión social militar.
La Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca eleva informado un proyecto de ley por el que se declara de interés general el fomento de sistemas de producción, distribución y consumo de productos de base agroecológica y se crea una comisión honoraria nacional.
La Comisión de Hacienda eleva informado un proyecto de ley por el que se aprueban bonificaciones a deudores del Banco de Previsión Social.
La Junta Departamental de Durazno remite copia de la versión taquigráfica de las palabras pronunciadas por el señor edil Oscar Rodríguez, relacionadas con la Ley de Inclusión Financiera.
–OPORTUNAMENTE FUE REMITIDA A LA COMISIÓN DE HACIENDA.
La Junta Departamental de Maldonado remite copia de la versión taquigráfica de las palabras pronunciadas por el señor edil Carlos Stajano, relacionadas con la Unidadde Gestión Desconcentrada de OSE del departamento de Maldonado.
La Junta Departamental de Flores remite copia de la versión taquigráfica de las palabras pronunciadas por el señor edil Jorge López, relacionadas con la publicación titulada Proyecto modificativo de la Ley de Descentralización Política y Participación Ciudadana enviado al Parlamento.
El Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente remite copia de una resolución por la cual se acepta la renuncia presentada por el señor Jorge Álvaro Viviano Baldi al cargo de director en el Directorio de dicho instituto.
El señor Fitzgerald Cantero Piali remite nota comunicando que el día 26 de octubre del corriente presentó renuncia al cargo de director en el Directorio del Banco de Seguros del Estado.
La Oficina de Planeamiento y Presupuesto remite respuesta a un pedido de informes solicitado por el señor senador Guillermo Besozzi, relacionado con juicios contra el Estado.
El Ministerio de Industria, Energía y Minería remite respuesta a un pedido de informes solicitado por el señor senador Pedro Bordaberry, relacionado con los profesionales procuradores, abogados y escribanos, que hayan prestado o presten funciones (litigante o de asesoramiento jurídico/notarial) en ALUR S. A.
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social remite respuesta a los siguientes pedidos de informes:
•	solicitado por el señor senador Guillermo Besozzi, relacionado con los juicios en los que interviene ese ministerio.
Solicitado por el señor senador José Carlos Cardoso, relacionado con vínculos laborales con entidades paraestatales y sociedades con participación estatal.
–OPORTUNAMENTE FUE REMITIDA AL SEÑOR SENADOR CARDOSO.
El Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente remite respuesta a un pedido de informes solicitado, con fecha 13 de setiembre del corriente, por la señora senadora Cecilia Eguiluz, relacionado con la situación habitacional y el número de asentamientos irregulares en el departamento de Salto.
–OPORTUNAMENTE FUE REMITIDA A LA SEÑORA EGUILUZ.
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca remite respuesta a un pedido de informes solicitado por el señor senador Carlos Camy, relacionado con información del Instituto Nacional de Colonización.
–OPORTUNAMENTE FUE REMITIDA AL SEÑOR SENADOR CAMY».
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «La señora senadora Carol Aviaga solicita, de conformidad con lo establecido en el artículo 118 de la Constitución de la república, se curse un pedido de informes con destino al Ministerio de Transporte y Obras Públicas y, por su intermedio, a la Administración de Ferrocarriles del Estado, relacionado con la realización de fumigaciones con glifosato en las vías de los trenes.
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «El señor senador Luis Lacalle Pou solicita, de conformidad con lo establecido en el artículo 118 de la Constitución de la república, se curse un pedido de informes con destino al Ministerio de Educación y Cultura y, por su intermedio, a la Administración Nacional de Educación Pública, relacionado con el Censo Docente 2018.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- A la sesión extraordinaria del 25 de octubre faltaron con aviso los señores senadores Besozzi, Bianchi y Heber.
A la sesión de la Comisión de Asuntos Internacionales del 1.º de noviembre faltaron con aviso los señores senadores Alonso, Lafluf, Otheguy y Xavier.
A la sesión de la Comisión de Constitución y Legislación del 30 de octubre faltó con aviso el señor senador Camy.
A la sesión de la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca del 1.º de noviembre faltó con aviso el señor senador Delgado.
A la sesión de la Comisión de Hacienda del 1.º de noviembre faltaron con aviso los señores senadores Camy, Delgado y Paternain.
A la sesión de la Comisión de Medio Ambiente del 31 de octubre faltó con aviso el señor senador Bianchi.
A la sesión de la Comisión de Vivienda y Ordenamiento Territorial del 23 de octubre faltó con aviso el señor senador Michelini. Y a la sesión del 30 de octubre faltó con aviso el señor senador Cardoso.
A la sesión de la Comisión Especial de Deporte del 30 de octubre faltaron con aviso los señores senadores Mieres y Tourné.
A la sesión de la Comisión Especial: Partidos Políticos. Financiación y Publicidad Electoral del 31 de octubre, faltaron con aviso los señores senadores Camy, Heber, Mieres y Xavier.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Montevideo, 5 de noviembre de 2018
De acuerdo a lo establecido en la Ley n.º 17827, de 14 de setiembre de 2004, solicito al Cuerpo que usted preside se sirva concederme el uso de licencia para el día martes 6 de noviembre del corriente año, por motivos personales.
De acuerdo a la Ley n.º 17827, solicito a usted me conceda licencia el día miércoles 7 del corriente, por motivos personales.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Montevideo, 6 de noviembre de 2018
A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia al amparo del artículo 1.º de la Ley n.º 17827, de 14 de setiembre de 2004, por razones personales, el día miércoles 7 de noviembre.
A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia al amparo del artículo 1.º de la Ley n.º 17827, de 14 de setiembre de 2004, por motivos personales, del 2 al 6 de diciembre inclusive.
A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia del 26 de noviembre al 1.º de diciembre, de conformidad con la Ley n.º 17827, artículo 1.º, literal D), que establece la causal “ausencia en virtud de obligaciones notorias, cuyo cumplimiento sea de interés público, inherentes a su investidura académica o representación política dentro o fuera del país”.
Motiva la solicitud mi participación en la reunión de la Asamblea General y elección de autoridades de la Junta Directiva del Foro Parlamentario sobre Armas Pequeñas y Ligeras, y en el seminario temático sobre políticas relacionadas al control de Armas Pequeñas y Armas Ligeras (APAL), en calidad de presidenta del foro, a llevarse a cabo los días 28, 29 y 30 de noviembre de 2018, en Bruselas, Bélgica. (Adjunto copia de la invitación y programa).
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «5 de noviembre de 2018
Por la presente solicito al Cuerpo, por motivos personales, se me otorgue licencia el 6 de noviembre del corriente.
A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia al amparo del artículo 1.º de la Ley n.º 17827, de 14 de setiembre de 2004, por motivos personales, el día 6 de noviembre.
7) PREVISIONES EN LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO
SEÑOR GARCÍA.- Muchas gracias, señora presidenta.
Por estas horas estamos discutiendo –la semana que viene está prevista la comparecencia del señor ministro de Defensa Nacional– todo lo relativo a la realización de la Cumbre del G20 en Buenos Aires: los preparativos correspondientes y las previsiones que se van a tomar en nuestro país en virtud de la cercanía geográfica y de alguna solicitud que entra en el día de hoy para autorizar el ingreso de tropas extranjeras al Uruguay.
Quiero aprovechar la oportunidad para pronunciar algunas palabras respecto de este tema, porque estas instancias nos hacen pensar en las urgencias que tenemos con relación a las previsiones que debemos tomar en la lucha contra el terrorismo. Es obvio que para este evento estarán en Buenos Aires los principales o más poderosos jefes de Estado y de gobierno del mundo y, por lo tanto, durante dos días esta ciudad será un foco de máxima atención en lo que tiene que ver con prevención de actos terroristas. Esto nos hace señalar una vez más que el Uruguay está en falta, sobre todo consigo mismo –aunque también con otros–, en lo que refiere a tener una legislación moderna de lucha contra el terrorismo. Hace más de un año que está en la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado –antes había estado en la Comisión de Constitución y Legislación pero se rectificó su destino– un proyecto de ley del propio Poder Ejecutivo sobre esta materia. Cuando el señor Laborde, director ejecutivo del Comité contra el Terrorismo de las Naciones Unidas, se pronunció sobre este proyecto de ley, dijo que era precursor de un modelo que revela cómo un Estado con poca experiencia en la materia debe proceder para intentar blindarse contra el terrorismo. Posteriormente hubo otro proyecto de ley, presentado en este caso por el señor senador Lacalle Pou. Ambos proyectos se encuentran en la Comisión de Asuntos Internacionales, pero no se ha tratado el tema.
Desde la Comisión de Defensa Nacional hemos pedido que el proyecto de ley se reubicara para tratarlo en ese ámbito y de esa manera alivianar el trabajo a la precitada comisión y agilizar el tratamiento de este asunto.
Pienso, señora presidenta, que debemos prever estas cosas. Uno de los aspectos negativos de la globalización es el del terrorismo. No hay fronteras ni distancias para los actos terroristas. No hace muchos años aquí cerca, en Buenos Aires, hubo dos ataques terroristas. Hace dos años, en Paysandú, asesinaron a un comerciante uruguayo integrante de la colectividad judía.
Tenemos que evitar que Uruguay sea un refugio seguro para organizaciones o personas que busquen preparar atentados terroristas. Nuestro país debe adecuarse a las normas internacionales de la ONU, del Comité contra el Terrorismo y del GAFI. Por eso es indispensable que tratemos este proyecto de ley.
Hace un tiempo el Poder Ejecutivo emitió un decreto reservado aprobando la estrategia nacional contra el terrorismo y creando el Centro Nacional de Coordinación contra el Terrorismo. Nosotros creemos que esto debe ser materia legal, no administrativa, y que el Parlamento tiene que tratarlo con premura. Dios quiera que estas cosas nunca pasen, pero nadie puede afirmar que está libre de sufrir un atentado. Debemos tratar el tema con celeridad, no solo para adecuarnos a la normativa internacional, sino porque lo más importante de todo es que nos va a dar instrumentos para luchar contra una forma de actuar que atenta contra el derecho internacional, contra nuestra seguridad interna y contra los derechos humanos.
Por todo ello, señora presidenta, una vez más reclamamos que no se deje pasar la oportunidad de encontrar los acuerdos para tratar urgentemente estos proyectos de ley contra el terrorismo. Reitero que paradójicamente estoy reclamando que se trate un proyecto de ley que el propio Poder Ejecutivo mandó y que nosotros queremos considerar. Estas son las políticas que deben unirnos a todos. Insisto: nunca hay que ser alarmista, pero tampoco ingenuo.
Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras sea enviada a la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado y a las autoridades de los partidos políticos del Uruguay.
SEÑOR MARTÍNEZ HUELMO.- Señora presidenta: hace tres días falleció en Montevideo el poeta y cantor don Eustaquio Sosa, a la edad de sesenta y nueve años. Había nacido el 2 de mayo de 1939 en La Charqueada, departamento de Treinta y Tres. Llevó adelante una fructífera carrera musical por más de cincuenta años, dejando ocho discos propios y su participación en treinta álbumes colectivos junto a otros grandes artistas.
En 1953 llegó de su suelo natal a Montevideo, y en ese momento comenzó su vida artística. Sin embargo, fueron años duros en los que vivió en la extrema pobreza, tratando de ubicarse en la capital, cantando en boliches, de una manera muy bohemia, por monedas que, según he leído en algunos reportajes biográficos, le servían solo para comer; y pernoctaba a la intemperie, en plazas y lugares públicos de la ciudad. Esto se relata en un reportaje biográfico que leí en el día de ayer.
En el área literaria, su primer libro de poemas fue Más allá de los grillos, Puerto Charqueada y otros pájaros. Asimismo, realizó investigaciones sobre el origen del canto criollo y la guitarra en Uruguay junto a Óscar Prieto. También dictó conferencias y dio charlas en centros educativos.
Comenzó su actividad discográfica en el año 1962 con la edición del álbum Yerma, para el sello Sondor. Editó cinco discos, nueve casetes y, como ya dije, participó en decenas de obras colectivas. A lo largo de su carrera musical actuó con destacados artistas argentinos y uruguayos tan importantes como Alfredo Zitarrosa, Santiago Chalar, Eduardo Falú, Atahualpa Yupanqui, Aníbal Sampayo, Los Fronterizos, Los Chalchaleros, Osiris Rodríguez Castillo, Wenceslao Varela. Hay que destacar que grandes cantantes de nuestro país, como Alfredo Zitarrosa, grabaron poemas de Eustaquio Sosa. Uno de ellos fue Del cardal, que recuerda la batalla del Cristo del Cardal en 1807, durante las invasiones inglesas. En la voz de Alfredo Zitarrosa, la prosa de Eustaquio Sosa cobró enorme vigor.
Obtuvo importantes premios, tales como Charrúa de Oro, Palenque de Oro, Puerta de la Ciudadela, Guitarra Olimareña, entre muchos otros. Su discografía es muy importante. Por ejemplo, grabó álbumes como Lejos de Treinta y Tres, Esposa, Casi grillos, 25 años de canto, La Santa Federación, Antología, Canción para volar con mis hermanos. Todos fueron grandes éxitos populares recogidos en discos y también emitidos durante muchas décadas en la radiofonía nacional.
En virtud de su formación, Eustaquio Sosa prefirió profundizar siempre en el canto historicista. Como intelectual, como poeta, se definió y adhirió a un partido político como cualquier oriental o uruguayo. Eso me lo recordaba un miembro de la familia del exdiputado Juan Chenlo. Como vecino de Colón, fue seguidor del senador Enrique Erro y del exdiputado Juan Chenlo. Hay que decir que cuando llegó la Dictadura, su voz y su guitarra fueron compañeras de la parcialidad que siguió a Wilson Ferreira Aldunate. Lo conocí en aquella época y aprecié sus dones personales, como la lealtad a la causa de la democracia y de la libertad, a la causa artiguista y a la causa americanista.
La verdad es que me ha conmovido el lamentable deceso de Eustaquio Sosa. En el pasado reciente y en la lucha por la libertad contamos con él, y de ello muchos pueden dar fe porque fue un hombre que venía de abajo, de las entrañas del pueblo, con la fuerza telúrica que fluía por su música y su poesía. Siempre se afincó a un canto patriótico y a nuestra tierra.
No podíamos entonces menos que expresar una breve semblanza del compañero y del amigo que tanto dio sin pedir nada a cambio. De eso también queremos dar fe. Por lo tanto, con estas palabras queríamos recordar al ilustre ciudadano, al gran poeta, al gran cantor, al gran compañero de lucha por la libertad y la democracia.
Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras sea enviada al Ministerio de Educación y Cultura, a las diecinueve juntas departamentales y, por supuesto, a su familia.
9) ENFERMEDAD CELÍACA
SEÑOR COUTINHO.- Señora presidenta: una vez más las leyes están. Varias veces se debatió el tema. Se trabajó para elaborar diversos proyectos de ley que complementaran lo ya existente. Siempre se ha mostrado buena voluntad de parte de todos, pero como en tantas otras ocasiones, entre el decir y el hacer hay una tremenda diferencia. Se dice pero no se hace. En ciertos casos, se queda bien con algunos grupos por un rato, pero después no pasan muchas cosas. No hay recursos. No hay seguimiento y los problemas perduran.
Nosotros hemos recorrido el país una y otra vez –lo hicimos con mayor intensidad en estos últimos días–, y se va otro año pero nada ha cambiado. Se nos han acercado dirigentes de diferentes organizaciones de personas celíacas pidiendo colaboración para resolver este problema. Por eso quiero volver a poner el tema en la agenda para ver si se generan soluciones; la idea es que estas palabras lleguen a todos los organismos que corresponde que se involucren, a fin de obtener recursos, de que se haga el seguimiento y la situación mejore.
Durante años no supimos qué era, pero hoy todos sabemos de qué se trata. Es una enfermedad que se produce por la intolerancia genética a un conjunto de proteínas que están presentes en el trigo, la avena, la cebada y el centeno, y trae aparejadas serias consecuencias y en la calidad de vida de las personas.
Sabemos que es un tema al que nadie le da la importancia que se merece hasta que le toca de cerca porque le sucede a algún familiar, amigo o compañero de trabajo. Ahí empiezan a conocerse las dificultades que las personas celíacas tienen que vivir en su día a día. Estas personas solo piden que se cumpla, al menos, con lo que ya se ha legislado.
No se conoce el número exacto de personas afectadas; no hay un seguimiento ni un registro. Inclusive, hay mucha gente que ni siquiera está diagnosticada, pero sabemos que hoy es una realidad para varios uruguayos. Todos estos compatriotas necesitan mejorar su calidad de vida, y para ello basta con cumplir una dieta, pero no los estamos ayudando para que les sea accesible. Es una dieta cara y no se los ayuda con lo que ya está legislado. Además, los productos no son fáciles de encontrar, ni siquiera en las grandes superficies; en algunos casos están dispuestos de manera incorrecta o no tienen la identificación adecuada. A su vez, salir a comer afuera es un problema para estas personas. No se ha hecho ningún trabajo como para que la población en general y los empresarios tomen conciencia de todo esto.
Sabemos que es un tema sobre el que se ha venido trabajando desde hace años. En ese sentido, se sancionó la Ley n.º 16096, el 26 de octubre de 1989; asimismo, el 5 de mayo de cada año se celebra el Día Nacional del Paciente Celíaco, de acuerdo con la Ley n.º 18430, y existen varios proyectos de ley para modificar lo ya existente. Varios compañeros se tomaron el trabajo de hacer el seguimiento de toda la normativa al respecto, así como su cumplimiento, pero lo cierto es que el problema continúa.
Esta gente sigue teniendo un problema que no es solo de salud, sino también social, educativo y económico, y necesita ser resuelto. No es necesario que les facilitemos medicamentos a estas personas, pero tienen que poder acceder a su dieta; no importa si son jubiladas o jóvenes, si están en un centro de enseñanza, en su casa o en el trabajo. Es algo que no se está haciendo y tenemos que encontrarle una solución. Busquemos a los responsables, tomemos conciencia y logremos que al menos se implemente lo que ya está legislado.
Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras sea enviada al Ministerio de Salud Pública, a la Asociación Celíaca del Uruguay, al Instituto Nacional de Alimentación, al Ministerio de Turismo y a las intendencias departamentales.
10) INSTITUTO BENIGNO PAIVA IRISARRI
SEÑOR BORDABERRY.- Cuando uno sale de la ciudad de Sarandí del Yi, en Durazno, y toma hacia el norte, luego de trece o catorce kilómetros se encuentra con una portera a mano izquierda que indica que ahí está una de las obras más lindas –a mi juicio– que existen en el interior del país. Me refiero al Instituto Benigno Paiva Irisarri, el Paiva, como se conoce popularmente en la zona.
La semana pasada esta institución cumplió cincuenta años. Es una de las tantas obras de los salesianos que hay en el país, que atiende a jóvenes con un sistema muy particular. Los jóvenes van al liceo público de la ciudad de Sarandí del Yi en la mañana, y al final de la jornada vuelven a almorzar, a estudiar y a aprender a hacer trabajos que los apoyen en su formación. Me refiero a todo tipo de trabajos, desde carpintería o mecánica hasta labores de campo, huerta, etcétera.
Es una obra formidable, legado de ese gran uruguayo que fue Benigno Paiva Irisarri, y de su mujer, Clotilde Pardo Santayana. Hoy en día, los seguidores de don Bosco tienen una buena extensión de campo que explotan y que sirve para formar a los jóvenes. Justamente son jóvenes de las zonas rurales más apartadas, aquellos que provienen de las escuelas rurales y tienen menos posibilidades de estudiar, pero el Paiva –como se le conoce– les da la oportunidad de hacerlo.
Hace unos quince días este instituto celebró sus cincuenta años, y los propios muchachos levantaron una especie de placita en recuerdo de la fecha. Llegaron una cantidad de exalumnos, y cada generación plantó árboles en la entrada, y así se sigue adelante en la formación de esos jóvenes. Se trata de ese trabajo que no se ve y que, quizás por no estar entre las malas noticias, a veces no se resalta dignamente.
Además, no solo hay sacerdotes a su cargo, sino también voluntarios que ayudan y trabajan con los muchachos para que tengan un mejor futuro. Es de esas cosas que deberían replicarse en muchos lugares del Uruguay. Así que el hecho de que este instituto cumpla cincuenta años nos tiene que llenar de orgullo y por eso quería destacarlo.
Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras sea enviada a los salesianos, es decir, a la Obra Social y Educativa Don Bosco en el Uruguay, a la dirección del Instituto Benigno Paiva Irisarri, a la Alcaldía de Sarandí del Yi y a la Intendencia de Durazno.
11) RED MANDELA
Por la presente solicitamos autorización para la realización de una jornada en la sala de sesiones para que las niñas y niños de la Red Mandela, dependiente del Consejo de Educación Primaria, puedan expresar las resoluciones emanadas de su Congreso, en materia de formación e integración en la diversidad educativa.
Sin otro particular, saludan a usted muy cordialmente». (Firman las señoras senadoras Passada, Ayala y Xavier, y los señores senadores Amorín, Bordaberry, Martínez Huelmo y García).
12)	PLAN NACIONAL PARA EL FOMENTO DE LA PRODUCCIÓN CON BASES AGROECOLÓGICAS
SEÑORA PRESIDENTE.- El Senado ingresa al orden del día con la consideración del asunto que figura en primer término: «Proyecto de ley por el que se declara de interés general la promoción y el desarrollo de sistemas de producción, distribución y consumo de productos de base agroecológica y se crea una comisión honoraria nacional. (Carp. n.º 641/2016 - rep. n.º 757/18 y anexo I)».
SEÑOR DE LEÓN.- Gracias, señora presidenta.
El proyecto de ley que vamos a informar tiene que ver con la creación del Plan Nacional para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas.
Antes que nada queremos señalar que se recibió a un número muy importante de delegaciones vinculadas al tema específico: organizaciones de productores agroecológicos, organizaciones sociales que vienen trabajando desde hace mucho tiempo en la agroecología, organizaciones que nuclean a consumidores, técnicos, investigadores de diferentes organismos, gremiales de productores del sector agropecuario y, obviamente, la institucionalidad, es decir, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, que fue el primero en ser recibido.
El proyecto de ley tiene como objetivo fundamental tres aspectos.
Se crea una comisión honoraria que funcionará en la órbita de la Dirección General de Desarrollo Rural del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, que tendrá como cometido la elaboración del plan agroecológico, fomentando la producción con bases agroecológicas, consumo y distribución. En la implementación del plan participan fundamentalmente la institucionalidad pública –como lo vamos a ver más adelante cuando hablemos sobre los detalles del proyecto de ley– y las organizaciones sociales que, además, van a controlar su ejecución.
Este proyecto también tiene como foco la producción familiar agropecuaria y la agricultura urbana y suburbana.
Queremos destacar el papel que han jugado las organizaciones sociales en este tema. Si bien no voy a nombrarlas a todas, algunas de ellas son las siguientes: Red de Agroecología del Uruguay, Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas del Uruguay, Redes-Amigos de la Tierra Uruguay.
El 10 de diciembre de 2015, distintas organizaciones de agroecología entregaron una carta al señor presidente de la república solicitando la creación del plan nacional de agroecología. También participaron representantes de la Facultad de Agronomía y de la Facultad de Ciencias, de la Escuela de Nutrición de la Universidad, del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable y de la Agencia de Desarrollo Rural de la Intendencia de Canelones, entre otros.
Cuando hablamos de estos temas, es bueno señalar algunos hitos –el tratamiento de la agroecología en el Uruguay no tiene dos días ni pocos meses, sino décadas–, y en ese sentido tomé como base un trabajo realizado por el ingeniero agrónomo Alberto Gómez, quien es uno de los referentes de estos temas en nuestro país.
El primer hito que agrego es que la agricultura tradicional uruguaya históricamente se ha basado en prácticas agroecológicas; es parte de nuestra cultura en la actividad agropecuaria, y muchas de las bases agroecológicas que hoy se ponen a disposición de un productor, de un agricultor, tienen que ver con la agricultura tradicional en nuestro país.
En 1978 se comienza con un proceso de investigación de compost en la Facultad de Agronomía a iniciativa de docentes y estudiantes. En 1985 surgen organizaciones no gubernamentales vinculadas a la agroecología. En 1989 se realiza el primer encuentro empresarial a iniciativa de productores agrícolas. En 1990 se crea la Mesa de Agroecología del Uruguay. En 1994 se instala por primera vez –varios la conocemos– la Feria Orgánica de Montevideo, en el Parque Rodó.
Voy a saltearme algunos hitos.
En 1996 se crea la Asociación de Productores Orgánicos del Uruguay, que quiero destacar por el papel que cumplió en su momento en la promoción y difusión, defendiendo la producción orgánica, interactuando e incentivando el intercambio entre los productores orgánicos de todo el país.
En el 2000 se realizan las primeras exportaciones de carne orgánica en el Uruguay. En 2002 se desarrolla un programa de agricultura urbana por parte de la Universidad de la República. En 2004 se formaliza la temática orgánica en la investigación del INIA y se crea la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas. En 2005 se crea la Red de Agroecología del Uruguay, etcétera.
En fin, podríamos seguir hablando de muchos hitos vinculados con la agroecología, pero lo fundamental es definir qué es la agroecología. Creo que podríamos tomar varias definiciones. Hemos elegido algunas de ellas; la primera es la que han tomado las organizaciones que citábamos. Según esa definición, la agroecología «emerge como una ciencia que reúne los aportes de distintas disciplinas científicas ecológicas y sociales, integrando y aplicando el conocimiento tradicional y prácticas culturales de los agricultores y las agricultoras, para diseñar y manejar agroecosistemas productivos, diversificados y resilientes con el objetivo de alcanzar la soberanía alimentaria y la justicia social».
Otra definición –que en lo personal me gusta mucho– fue dada en su momento por un español, profesor, referente de la agroecología a nivel mundial, el doctor Antonio Bello, quien señaló: «La agroecología, como ecología de los sistemas agrarios, tiene como objetivo principal el conocimiento de los elementos y procesos claves que regulan el funcionamiento de los agrosistemas, con el fin de establecer las bases científicas para una gestión de los sistemas agrarios en armonía con el ambiente. Dicho conocimiento se proyecta hacia la preocupación por la salud de los ciudadanos, así como el bienestar social y económico de agricultores y ganaderos, contribuyendo a propiciar un desarrollo solidario. La agroecología surge como una alternativa a las llamadas revoluciones agrarias que han servido de base a la implantación de tecnologías agrarias reduccionistas. […] Las revoluciones agrarias no solo se han olvidado de los conocimientos de la cultura tradicional, sino que han llegado a considerarla obsoleta y propia de países no desarrollados. Una producción estable con criterios ecológicos solo se puede lograr dentro de una organización social que proteja los recursos naturales y que asegure la interacción armónica de los seres humanos con el ambiente». Muchas veces se intenta separar a los seres humanos del ambiente, en un proceso de un lado y del otro conservacionista.
El ingeniero agrónomo Miguel Altieri, profesor de Agroecología de la Universidad de California, Berkeley, y entomólogo chileno, señala que la agroecología es una ciencia que emerge en América Latina hace más de cuarenta años, donde se conjugan los conocimientos tradicionales de la agricultura de los campesinos y la ciencia moderna como la ecología y la agronomía, entre otros. De allí surgen principios que persiguen una agricultura orientada a lograr la soberanía alimentaria –de la cual hablaremos–, socialmente justa, sostenible, económicamente viable y culturalmente aceptable.
Estas son algunas de las definiciones que nos parecen importantes, pero también queremos hablar de algunos conceptos señalados con relación al tema, y uno de ellos tiene que ver con el planteo del director general de la FAO, señor José Graziano da Silva, en un foro realizado recientemente, donde señala: «El modelo de producción agrícola que predomina hoy en día no es adecuado para los nuevos retos de la seguridad alimentaria del siglo xxi. […] Lo que tenemos hoy todavía es principalmente un modelo de producción que no puede evitar la degradación de los suelos y la pérdida de biodiversidad, y ambos son bienes esenciales, especialmente para las generaciones futuras». Destaca que la agroecología es una forma prometedora para hacer avanzar la producción alimentaria de manera más sostenible.
También queremos señalar un comentario que me parece interesante, de una uruguaya, la ingeniera agrónoma Inés Gazzano, máster en Agroecología y doctorada en Recursos Naturales y Sostenibilidad. Ella dice que la seguridad y la soberanía alimentaria y nutricional son un desafío permanente en Uruguay y en la región. Además, expresa que las organizaciones de la sociedad civil en Uruguay están planteando desde hace tiempo que es necesario realizar cambios en el sistema agroalimentario actual, y que se debe impulsar un plan nacional de agroecología, en el entendido de que la producción de alimentos, el cuidado y el acceso a los bienes de la naturaleza para construir soberanía deben hacerse desde la agroecología y que no constituyen una concesión sino un derecho.
Creo que este es un planteo central a partir de la creación de este marco jurídico que vamos a aprobar en el día de hoy.
Hablábamos de los hitos, de la historia que tiene la agroecología en el país y, obviamente, en este sentido hay experiencia en lo que tiene que ver con la producción de carne vacuna, de hortalizas, de frutas, de miel, de cereales, de oleaginosos, de hierbas aromáticas, de vinos, de leches y derivados, de conservas y de productos procesados. Este tipo de producción se dirige fundamentalmente al mercado interno –porque es el objetivo central que busca la agroecología–, aunque también se generan excedentes y se buscan entonces las posibilidades que brinda la exportación. De eso vamos a hablar más adelante.
En concreto, hay un artículo del proyecto que señala que también hay que buscar mecanismos para destrabar lo que tiene que ver con las cuestiones arancelarias y paraarancelarias. Este planteo fue realizado por el señor senador Bordaberry en la última sesión de la comisión, cuando aprobamos este proyecto. Vimos esa sugerencia con muy buenos ojos, porque este proyecto busca la promoción y el desarrollo del mercado local, regional, pero también explora la posibilidad de exportar los excedentes que se generen.
¿Cuáles son los fundamentos para que hoy estemos considerando un proyecto que tiene que ver con el fomento de la producción agroecológica?
En primer lugar, la importancia que tiene para nuestro país el sector agropecuario en la economía nacional. Reitero –y lo planteamos desde ahora–: este proyecto busca dar sostenibilidad a la producción agropecuaria en el país y aportar con prácticas agroecológicas, en procesos de transición, a la agricultura convencional. Este plan que se quiere desarrollar no es algo que vaya contra nada ni contra nadie, sino que busca sinergias que permitan tener una agricultura de mejor calidad en el país.
Sin lugar a dudas, partimos de la base de la importancia del sector agropecuario en la economía nacional. Es responsable de alrededor del 75 % del valor total de las exportaciones nacionales.
Investigaciones recientes muestran la importancia que tienen esas cadenas productivas hacia atrás y hacia adelante. En el análisis hacia atrás, el agro muestra obviamente una demanda importante de insumos y de servicios, y en el análisis hacia adelante, su relevancia, obviamente, como proveedor de materias primas. Y permiten estimar su peso entre un 20 % y un 25 %, tanto en el producto bruto interno como en el empleo. Es decir que estamos hablando de un sector de dinamismo muy importante en el Uruguay.
Ahora bien, ese dinamismo conlleva también alertar sobre algunos aspectos con relación a su trayectoria. Obviamente, el primero es la base natural sobre la que se apoya esa intensificación productiva, que puede encontrarse amenazada por algunos enfoques que pueden llegar a afectar aspectos vinculados a los recursos naturales: el aumento de la erosión –hay una preocupación al respecto y se viene trabajando bastante en este tema–; la potencial contaminación de las aguas por el mayor uso de plaguicidas, fertilizantes y otros productos químicos, o por los efluentes de tambos en el sector lechero, o por los corrales de engorde de la ganadería vacuna, fundamentalmente la intensiva, la de feedlot; la potencial pérdida de biodiversidad –ningún agricultor en el mundo se siente orgulloso cuando va perdiendo biodiversidad en sus cultivos y se va focalizando cada vez más en el monocultivo–; la creciente frecuencia de los fenómenos climáticos que estamos viviendo, como las sequías y las lluvias torrenciales. Obviamente, estos son riesgos ambientales con los que convive la actividad agropecuaria.
A su vez, esta agricultura predominante, y que algunos llaman moderna, requiere de altísimos niveles tecnológicos, de demanda financiera y de capital, lo que compromete muchas veces la participación de los pequeños productores, de los productores familiares en la actividad productiva. Y esto no pasa solo en el Uruguay sino también en distintos países del mundo. En ese contexto es que diversos autores e instituciones han planteado el tema de la agroecología con una perspectiva que busca minimizar esos riesgos y participar activamente de la actividad productiva en nuestros países.
Hablábamos recién de la FAO. También podemos mencionar definiciones que se han tomado en la Asamblea General de las Naciones Unidas por parte del relator especial sobre el derecho a la alimentación. Se exponen razones sobre la necesidad de reorientar hacia modos de producción sustentable más sensibles desde el punto de vista del ambiente y que mejoren la calidad del trabajo.
Antes de comenzar la sesión hablé con el senador Cardoso, quien desde hace tiempo viene trabajando en este tema, al igual que trabajó durante mucho tiempo la compañera Bertha Sanseverino, a nivel del Parlamento Latinoamericano. Se han hecho trabajos con respecto a la promoción y el desarrollo de la agricultura familiar, como también en la búsqueda de formas sustentables de producción.
Recién comentábamos el papel de las organizaciones sociales, de aquellas que tienen décadas en el país, pero también hay legisladores que han venido trabajando en estos temas durante mucho tiempo. A su vez, tengo que decir que en el Uruguay se ha venido fomentando y promocionando la agricultura familiar. La creación de la Dirección General de Desarrollo Rural también tiene que ver con la importancia que se le ha venido dando durante estos últimos años a este tema.
¿Por qué se impulsa la creación de una comisión honoraria? Como dijimos, en ella participan el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca; el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente; la OPP, con sus diversos programas que tienen que ver con la promoción, el desarrollo productivo y la competitividad; el Ministerio de Desarrollo Social; el Ministerio de Salud Pública –porque aquí también estamos hablando de la calidad de los alimentos–; e instituciones que tienen que ver con la educación, como la ANEP, la Universidad Tecnológica del Uruguay y organismos de investigación, como la Universidad de la República y el INIA. O sea que allí están representadas esas instituciones, junto con la sociedad organizada que ha venido trabajando durante mucho tiempo en este tema. Se busca una dimensión horizontal de la propagación de ese enfoque agroecológico en la sociedad, de sus prácticas, de sus tecnologías asociadas; y, a su vez, una dimensión vertical para la generación, en primer lugar, de un marco jurídico y, luego, de políticas que promuevan y sigan desarrollando la agroecología en el país.
Muchas veces se ha hablado, por un lado, de la calidad y, por otro, de que una agricultura con estas características nos puede dejar afuera de la carrera contra el hambre en el mundo. Esto lo hemos escuchado en Uruguay y en otros países.
Está demostrado que el problema del hambre en el mundo no es por la cantidad de alimentos que produce la humanidad –¡hay excedentes de alimentos en el mundo!–, sino por un problema político de distribución, porque al alimento se accede a través del salario o del control de los procesos productivos. Entonces, el argumento de que con la búsqueda de otras alternativas productivas podemos poner en riesgo el aseguramiento de la alimentación de la humanidad es totalmente falso, y vamos a mencionar algunos ejemplos, como el de un hombre conocido, que recibió el Premio Nobel en 1970, y que fuera el creador de la Revolución verde. Pero comenzaremos por los aspectos nutricionales, porque estamos hablando de valores de calidad y del ambiente, pero también de la nutrición y de la calidad del trabajo de quienes se dedican a la actividad de la producción agropecuaria.
Hay muchos trabajos –¡de todo tipo!– referidos a la calidad de los productos elaborados con bases agroecológicas, pero vamos a mencionar solo alguno, como el de la Universidad de Newcastle, del Reino Unido, que luego de extensos estudios llega a conclusiones interesantes con respecto a la calidad de los alimentos producidos con bases agroecológicas.
La primera conclusión de este gran metaanálisis tiene que ver con la constatación de que comer vegetales orgánicos implica consumir el doble o el triple de antioxidantes que con los alimentos tradicionales o convencionales. Se encontró que las concentraciones de polifenoles eran entre 18 % y 69 % más altos en los cultivos orgánicos.
También estos estudios señalan una reducción importante –¡casi a la mitad!– del consumo de cadmio, un metal pesado que muchas veces se ingiere con los alimentos producidos con técnicas convencionales. Es uno de los tres metales pesados –los otros dos son el plomo y el mercurio– para los que la legislación europea ha puesto límites a su presencia en los alimentos.
Obviamente, también en estos alimentos producidos sobre bases agroecológicas se ha encontrado que tienen un 10 % menos de nitrógeno, un 30 % menos de nitratos y un 87 % menos de nitritos.
Estos son algunos de los datos que aparecen en esos estudios. Es obvio que también hay una reducción significativa de los niveles de plaguicidas en esos alimentos porque la agroecología tiene como una de sus bases fundamentales la no utilización de esos productos.
La FAO –que está trabajando permanentemente en el tema– asegura que la agroecología puede ayudar a mejorar la producción mundial de alimentos. Recientemente –en abril de 2018–, el director general de la FAO, en un llamamiento realizado durante su discurso de apertura del Segundo Simposio Internacional sobre Agroecología, que tuvo lugar en Roma del 3 al 5 de abril, señaló que la agroecología puede contribuir a esa transformación, y afirmó que «la producción a cualquier precio no ha sido suficiente para erradicar el hambre» –como señalábamos recién– «y asistimos a una epidemia global de obesidad». El director general de la FAO instó a los responsables de las políticas nacionales a brindar un mayor apoyo a la agroecología: «Para avanzar, necesitamos el compromiso de más gobiernos y legisladores de todo el mundo».
Este es el llamamiento que hace la FAO en relación con estos temas.
Recién señalábamos que todo esto está enmarcado en lo que tiene que ver con la soberanía alimentaria y en por qué damos tanta importancia a ese concepto. La soberanía alimentaria es un derecho de los pueblos y de los países a definir qué es lo que quieren comer, a partir de qué políticas y cómo se deben desarrollar esas producciones. Son los pueblos organizados, con sus Estados, los que deben definir ese concepto, que parecería tener algo de liviandad pero que, en realidad, es central y muy fuerte.
A su vez, el concepto de soberanía alimentaria prioriza la producción agrícola local –para alimentar, primero, a la población– y también el acceso de los agricultores y las agricultoras al agua, a las semillas y al crédito. De ahí la necesidad del acceso a la tierra a través de las políticas correspondientes en nuestros países, así como del libre acceso a las semillas.
Hay un proyecto de ley que presentó en su momento el entonces senador Agazzi –me lo podrán recordar los señores senadores Garín y Berterreche–, que tiene que ver con el germoplasma nacional y su recuperación en el Uruguay. Ese proyecto –que creo que debemos sacar del cajón en el que se encuentra– es clave y tiene que ver con todo esto que estamos hablando con relación al libre acceso a las semillas. Además, tiene que ver con mantener el agua en calidad de bien público y con que se reparta de manera sustentable.
La soberanía alimentaria incluye el comercio internacional. Como dijimos al principio, lo primero es asegurar la alimentación de nuestros pueblos, pero después, con los excedentes –recién vimos que Uruguay tiene experiencia en exportación–, nuestro país tiene un potencial muy importante en la exportación de productos con bases agroecológicas. La soberanía alimentaria lo plantea: no está en contra de los intercambios ni del concepto de complementariedad que podría existir entre los países de la región para poder tener al mercado internacional como una alternativa para la producción con bases agroecológicas.
Hemos hablado de la nutrición, de la calidad y de que el problema del hambre en el mundo no es un tema que tenga que ver con la producción. En Argentina se produce comida para cuatrocientos cuarenta millones de personas –¡diez veces su población!–, pero, según diferentes organismos, entre uno y tres millones de argentinos sufren hambre. El hambre en el mundo no tiene nada que ver con la producción. Según la Cepal, poco más de dos millones de argentinos sufren déficit alimentario. Esto no tiene que ver con la escasez de alimentos sino, en todo caso, con la falta de ingresos, con la desocupación y con los USD 2 por día que se tiene de ingreso en algunos países del mundo, que impiden acceder a los alimentos por más que existan.
Entonces, hablábamos del concepto de complementariedad. Hasta el propio Norman Borlaug –premio nobel y padre de la Revolución verde– ya señalaba que el problema del hambre en el mundo es un problema político.
En el Uruguay hay muchas experiencias de consumidores vinculados a la agroecología; tenemos las ecotiendas, las canastas y los supermercados. Es un mito que los productos orgánicos sean inaccesibles. Es verdad que en determinado momento –lo señala claramente el profesor Miguel Altieri– algunos sustituyeron la palabra «convencional» por «orgánico», y dejaron de adquirir los insumos de la producción convencional para comenzar a comprar, a las mismas empresas trasnacionales, los insumos orgánicos, que fueron dependientes y caros, porque estas empresas buscaban nichos para tener productos a altos costos y mejorar sus ingresos. ¡Pero ese no es el modelo del que estamos hablando ni son las bases que plantea este proyecto para la discusión que llevará adelante la comisión que se crea con el fin de desarrollar ese plan de agroecología! Lo que se está planteando aquí es tener alimentos de calidad para todos y que sean accesibles. Eso es viable porque ya existe experiencia en el Uruguay y también en el mundo con relación a estos temas.
Como decíamos, el proyecto de ley busca desarrollar la producción, así como un plan nacional con bases agroecológicas, pero probablemente tenga etapas de transición. Esto no es contra nadie, sino que busca restablecer la estabilidad que deben tener los sistemas productivos, es decir, la regulación y los soportes de los sistemas productivos en el país.
Hay un aspecto que señalan tanto el profesor Miguel Altieri como el ingeniero agrónomo uruguayo Gervasio Piñeiro, doctor en Ciencias Agropecuarias, docente e investigador de la Universidad de Buenos Aires y de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República del Uruguay. Voy a ir por el concepto y por el desarrollo que hace el doctor Gervasio Piñeiro en lo que tiene que ver con las transiciones. Él habla de lo que son los servicios ecosistémicos –por eso hablamos de transiciones desde la agricultura convencional– que se podrían estar instrumentando cuando este plan tenga el desarrollo de la agroecología como eje central. Obviamente, deberá tener modelos de transición de la agricultura convencional para lograr eso que decíamos: la recuperación de la estabilidad de los sistemas productivos, que se ha ido perdiendo.
¿Qué son los bienes y servicios ecosistémicos? Ahora lo vamos a explicar leyendo alguna definición, pero después tomando algunos conceptos del doctor Piñeiro, que son muy claros.
Se define que «estos bienes y servicios ecosistémicos satisfacen las necesidades humanas y generan bienestar, incidiendo directamente sobre la calidad de vida de las poblaciones locales». La producción de alimentos, más allá de su nivel de eficiencia, es uno de los principales servicios que prestan los ecosistemas, posibilitando a todos los ciudadanos el acceso a alimentos inocuos y nutritivos que satisfagan las necesidades diarias alimentarias que les permitan llevar una vida sana y activa. Pero también se deberán asegurar otros servicios ecosistémicos –no solo el de la producción de alimentos–, tales como los de regulación climática, los de provisión de agua, los recreativos y los de preservación de valores culturales. Ellos son de fundamental importancia para lograr una adecuada calidad de vida de la población. En esta definición se señala que en ese marco es central el papel que juega el sistema de ciencia, tecnología e innovación a la hora de identificar, caracterizar y emprender las relaciones sociales, económicas y culturales entre la actividad productiva agropecuaria y su ambiente.
El doctor Gervasio Piñeiro, en una conferencia que dio hace pocos meses, señalaba algo que me parece más que interesante: que debemos usar más la ecología para producir. Durante muchos años la producción se divorció de la ecología y eso derivó en fuertes impactos. Él señalaba que cuando se habla de ecología a un grupo de productores, inmediatamente genera rechazo, pero afirma que una cosa es la ecología aplicada a la producción y otra, el ecologismo. Reitero: son cosas diferentes.
El doctor Piñeiro señala que los productores, los técnicos y los agrónomos, en general, deberían incorporar conceptos ecológicos a la producción. Dice que los productores producen maíz, trigo, carne, sorgo o soja, y venden todo eso –son cosas que venden–, pero también producen gases de efecto invernadero, y podrían producir menos; producen erosión, pero pueden producir menos o no producirla; producen, también, ríos contaminados, o pueden dejar de hacerlo; producen y generan materia orgánica o pueden dejar de generarla, todo dependiendo de lo que hagan, de las prácticas que desarrollen en esa agricultura. Ahí entra todo lo que tiene que ver con las prácticas agroecológicas en los procesos de transición de la agricultura tradicional.
En Francia y en España existen ministerios de la transición agropecuaria; no es que se esté inventando nada cuando se habla de estos temas. Eso que también producen se llama servicios ecosistémicos, dice el profesor Piñeiro; los productores producen otros servicios para el ecosistema, no solo los bienes que venden.
Las comunidades locales, regionales y nacionales, por otro lado, cada vez exigimos más; no solo queremos alimentos de calidad, sino que también comenzamos a pedir que los servicios ecosistémicos que recién señalaba tengan impactos positivos sobre los ecosistemas, los recursos naturales, el agua, los suelos y el aire. En general, en el actual modelo predominante los productores han focalizado su producción en lo que se vende, señala el doctor Piñeiro. Coincidimos, pero pueden producir un río limpio y no producir erosión –están los planes de sustentabilidad de suelos que se vienen desarrollando en el país y que van en esa línea– y esos son servicios ecosistémicos; pueden producir materia orgánica dependiendo de los cultivos y de las coberturas que utilicen. Hablamos nuevamente de buscar servicios de regulación y soporte para los ecosistemas. Los productores se han concentrado en producir lo que venden y no en los servicios de regulación y búsqueda de soporte, que dan al ecosistema la base fundamental para seguir produciendo. Esos servicios ecosistémicos están vinculados a las prácticas agroecológicas y lo que buscan es mejorar, porque ningún productor en el Uruguay ni en el mundo se siente orgulloso cuando desarrolla una práctica que genera un problema de erosión en el suelo o una contaminación en una napa freática. ¡Ninguno lo hace buscando ese objetivo ni se siente orgulloso por eso!
A escala local, ¿cuáles son esos servicios ecosistémicos? Son los que tienen que ver con la fertilidad del suelo y su estructura. Se pueden buscar cultivos que mejoren y descompacten los suelos, mejoras para que no exista erosión, mejorar la retención del agua disponible en el suelo.
A escala regional, ¿cuáles son esos servicios ecosistémicos, vinculados a prácticas que no afectan la producción pero sí a la comunidad? Regular los productos que se utilizan para que no impacten los nitratos en las napas freáticas, mejorar la calidad de las aguas y su purificación, reducir los contaminantes. La comunidad empieza a exigir que se brinden esos servicios ecosistémicos que permitan que se pueda utilizar, por ejemplo el recurso agua, para actividades de riego, para su uso o para bañarse en esos lugares.
Y, a escala global, los gases de efecto invernadero y la pérdida de biodiversidad son dos claros ejemplos de cuáles son esos aspectos que, como lo señalábamos, tienen impacto. Los gases de efecto invernadero cambian el clima y afectan a los productores, a la producción y, obviamente, a la comunidad en general. Es decir que el deterioro ambiental ocurre por la pérdida de autorregulación de los ecosistemas; los servicios de regulación y de soporte son cada vez menores. Por eso creemos que va a ser importante este plan nacional para desarrollar –como dice el título del proyecto de ley– bases agroecológicas de producción que podrán ser parte en procesos de transición de la producción convencional.
Entonces, el dilema va a ser si se puede ir a un manejo de agroecosistemas manteniendo el paradigma actual, con parches ambientales que mitiguen efectos, o se va a un paradigma alternativo en el que existan servicios de producción y de regulación, así como soporte de los ecosistemas. Para eso se necesita investigación, desarrollo tecnológico e innovación.
¿Qué pasa en el mundo con todo esto? Según datos de la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica –Ifoam–, en el 2014 unos USD 70.000:000.000 fueron al mercado vinculado a la producción de alimentos con bases agroecológicas. El mercado se incrementó tres veces en diez años, entre 2002 y 2012. En el año 2014 la producción orgánica relevada alcanzaba casi 50:000.000 de hectáreas en el mundo. La mayor proporción de producción con bases agroecológicas está en Oceanía, después sigue Europa y, en tercer lugar, Latinoamérica y el Caribe. Podemos decir que hay 2:500.000 de productores que desarrollan actividades productivas con bases agroecológicas en el mundo.
Con relación a la región, Argentina tiene 3:000.000 de hectáreas, la mayoría dedicada a la producción ganadera, y Uruguay 1:300.000 hectáreas en su mayoría también vinculadas a la producción ganadera. Actualmente, nuestro país tiene el mayor porcentaje de tierras con explotación orgánica, con un 8,8 % de su territorio con potencial agropecuario y se ubica en la decimoquinta posición a nivel mundial. Es decir que es el país latinoamericano mejor posicionado y con un fuerte potencial para seguir avanzando en estos temas.
Obviamente, empiezan a existir limitantes, como las certificaciones nacionales. Se desarrolló un esquema de certificación participativa donde están los productores, los consumidores y las organizaciones; sobre eso se pudo legislar. Ahora bien, a nivel internacional existen trabas, el proyecto lo plantea, y al respecto hay que trabajar. Podríamos ahondar en esos temas, pero creo que no vale la pena. Lo cierto es que hoy existen trabas; al igual que en el comercio tradicional agropecuario, existen trabas arancelarias y paraarancelarias en todo lo que tiene que ver con el comercio de los productos con bases agroecológicas.
Este proyecto, que declara de interés general la promoción y desarrollo del sistema de producción, distribución y consumo de productos con bases agroecológicas, tiene mucha importancia por todo lo que hablamos sobre el ambiente, el trabajo, el acceso a la tierra y por todo lo que tiene que ver con la viabilidad del productor familiar, algo central en la producción de alimentos. En Uruguay, al igual que en los países de América Latina, quienes aseguran la producción de alimentos son los productores familiares. Los principales productores de carne del país son productores familiares; los principales productores de hortalizas del Uruguay –el 80 %– también son productores familiares.
Queremos plantear algo que estuvimos discutiendo en la comisión, que tiene que ver con el liderazgo de la comisión que se crea. Nos referimos al papel que ha jugado y debe jugar en el liderazgo de este proceso la Dirección General de Desarrollo Rural, dependiente del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. En esta dirección, que fue creada en el 2005 mediante la ley de presupuesto, pero que comenzó a funcionar en abril de 2008, es donde va a funcionar la comisión. Más allá de que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca va a presidir la comisión que se va a crear, estamos convencidos de que la Dirección General de Desarrollo Rural es la que tiene el objeto de trabajar en este tema. Dicha dirección es la que asume y centraliza los programas y competencias preexistentes para atender a la población rural y su desarrollo. Con este nuevo marco se apuntó a una concepción de modelo de producción basado en la sustentabilidad económica, social y ambiental, con la participación de las familias y los trabajadores rurales. Las políticas de desarrollo rural –está planteado como objeto de esta Dirección General de Desarrollo Rural– deben trascender el ámbito agropecuario, y apuntar a ser integradoras y a lograr la justa participación de los productores asalariados y de la sociedad en el reparto de la riqueza generada. Asimismo, la dirección se encargará de articular y de coordinar la llegada de las políticas sociales generadas por el Estado al medio rural para mejorar la calidad de vida de la población rural.
Esta dirección entiende el desarrollo rural como un proceso que involucra los aspectos productivos, económicos, sociales, ambientales e institucionales, partiendo del concepto de que no existe desarrollo sin inclusión y de que la inclusión va desde los aspectos políticos y sociales hacia los económicos.
Con el objetivo de la inserción competitiva y de la agricultura familiar, en las cadenas de valor se ejecutan proyectos ganaderos familiares, así como el proyecto piloto de inclusión rural con apoyo económico para la adopción de la tecnología y asistencia técnica e inserción de la agricultura familiar en las cadenas comerciales.
La población objeto de esta Dirección General de Desarrollo Rural son los sectores de la población rural de menor incidencia en las políticas públicas, como los productores agropecuarios familiares, trabajadores y asalariados rurales y los integrantes de las comunidades más pequeñas y aisladas en el territorio. Desde la dirección se articulan proyectos específicos para mujeres, jóvenes y asalariados rurales, los que serán desarrollados más adelante.
Podríamos seguir hablando de todos los programas que desarrolla esta dirección, pero lo que queremos significar es que estamos convencidos de que es quien debe liderar la comisión que estamos creando a través de este proyecto.
Ingresando al articulado, el artículo 1.º declara de interés general la promoción y el desarrollo de sistemas de producción, distribución y consumo de productos con base agroecológica. El inciso segundo del artículo 1.º dice: «Serán sujeto principal de estos sistemas de producción con bases agroecológicas los productores familiares agropecuarios, así como los sistemas de producción agrícola urbana y sub urbana» ¿Por qué incluimos en este proyecto de ley la agricultura urbana y suburbana? Porque es algo central y fundamental en muchos países del mundo. Además, la FAO está promoviendo la agricultura urbana y suburbana como una actividad fundamental para la soberanía alimentaria de nuestros países y pueblos. Un modelo que pone la FAO para tomar como referencia a nivel mundial es el que desde hace décadas viene desarrollando Cuba para la agricultura urbana y suburbana.
El artículo 2.º define la agroecología y el artículo 3.º crea la Comisión Honoraria del Plan Nacional para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas, que funcionará en el ámbito de la Dirección General de Desarrollo Rural del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
El artículo 4.º establece como cometidos de la comisión elaborar, coordinar la implementación y monitorear la ejecución del plan para la promoción y el desarrollo de sistemas de producción, distribución y consumo de productos de base agroecológica.
Como ya dijimos, en el artículo 5.º se detallan los integrantes del Estado que van a participar de esa comisión –a iniciativa del senador Lafluf se agregó la participación de un delegado del Congreso de Intendentes, lo que creemos que fue muy bueno porque tiene que ver con la territorialidad, que es un aspecto central a incorporar en este proyecto–, y se dice que los delegados de las organizaciones sociales que la integrarán durarán hasta cuatro años en sus funciones –lo establecimos así, pero ahora se verá que el período es menor– y deberán contar con un reconocido trabajo en áreas vinculadas a la temática.
Será competencia de esta comisión, además de elaborar el plan, promover el diálogo y la reflexión en esta temática entre los diferentes niveles de gobierno y la sociedad civil, así como la participación a los efectos de la elaboración y la implementación del plan. También tendrá como competencias constituir comisiones temáticas ampliadas para aportar a la toma de decisiones en temas específicos del ámbito de elaboración e implementación del plan; articular con los diferentes organismos y entidades del Poder Ejecutivo para la implementación del plan, y monitorear la ejecución de los programas y acciones incluidas en el plan, así como indicar las modificaciones que se entiendan necesarias para mejorar la realización de sus metas y objetivos.
Esta comisión, como señala el artículo 7.º, actuará con autonomía técnica en la gestión específica que se le encomienda y tendrá varias facultades –que se detallan en el proyecto de ley– como, por ejemplo, poder solicitar al Poder Ejecutivo la colaboración de los técnicos de la Administración central y de otros organismos que sean necesarios para el desarrollo de la elaboración del plan y de sus actividades.
El artículo 8.º señala que el plan «deberá contar como mínimo con los siguientes elementos: diagnóstico; estrategias y objetivos; programas, proyectos, acciones, indicadores, metas, plazos y evaluación; organismo responsable y modelo de gestión del plan».
En el artículo 9.º se establecen los lineamientos centrales para la elaboración del plan –varios de ellos ya los mencionamos cuando hablamos de la calidad de los alimentos–, como facilitar la incorporación de prácticas agroecológicas, los procesos de transición a estos sistemas productivos y el acceso a mercados; fortalecer los sistemas ya existentes; impulsar la oferta accesible de alimentos de calidad; promover el uso sustentable de los recursos naturales; fomentar la conservación y el uso de recursos genéticos; promover el aumento del número de productores bajo sistemas de producción con estas características; fomentar los mercados locales, regionales y nacionales e impulsar la formación y la investigación vinculadas a la agroecología, entre otros.
Uno de estos lineamientos es identificar las barreras arancelarias y paraarancelarias nacionales e internacionales de acceso a mercados y promover su remoción. ¿Por qué hablamos de barreras nacionales? Porque muchas veces los controles bromatológicos de los distintos departamentos evitan o hacen imposible el mercadeo de un departamento a otro, por ejemplo, que productos de Río Negro se vendan en Soriano, o que productos de Durazno se vendan en Colonia. Son aspectos que también habrá que analizar porque esto tiene que ir acompañado del desarrollo de mercados locales, regionales y nacionales, pensando también en el mercado internacional.
El objetivo de este plan está en consonancia con los intereses de las sociedades modernas: el cuidado del ambiente, del agua, del suelo y del aire; el acceso a alimentos; que esos alimentos sean de calidad, inocuos y accesibles para todos los ciudadanos y que se promueva, cada vez más, la agricultura familiar, porque es la que asegura los alimentos para todos los pueblos y el desarrollo de trabajo de calidad, decente.
Obviamente, luego de tener diseñado este plan, se deberán instrumentar políticas alineadas a él. Esto atravesará los intereses de amplísimos sectores de la sociedad actual y de la del futuro. Por lo tanto, trasciende un gobierno, trasciende un partido, ya que lo que tiene que ver con el cuidado del ambiente es un compromiso asumido por toda la ciudadanía. Ha sido, es cierto, un compromiso de nuestro Gobierno, de nuestro programa, pero tenemos que pensar que todo lo que está vinculado al desarrollo de un plan de estas características debe trascender gobiernos y partidos políticos, y se debe transformar en una política de Estado.
Para terminar, creo que una buena síntesis del proyecto de ley que vamos a aprobar en el día de hoy podría ser lo que en su momento manifestó el profesor y doctor Antonio Bello, especialista mundial –ya fallecido– que vino muchísimas veces a Uruguay a trabajar con productores agroecológicos y con varias organizaciones vinculadas al tema de la agroecología. Él decía: «Queremos unos productores agrarios de calidad para todos, queremos que la agricultura sea compatible con el medioambiente, pero para ello debemos comenzar planteándonos que la agricultura no es un problema exclusivo de unos cuantos, los agricultores, sino un problema de todos». ¡Es un problema de todos los ciudadanos!
SEÑORA PRESIDENTE.- La presidencia comunica a quienes están en la barra que no se puede hacer manifestaciones de ningún tipo y que, si se insiste en ello, va a tener que ordenar su desalojo.
Léase el artículo 175 del Reglamento del Senado.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Artículo 175.- Es prohibida a la Barra toda demostración o señal de aprobación o desaprobación.
En caso de desorden en la misma, el Presidente podrá disponer su desalojo total o parcial».
SEÑOR LAFLUF.- Señora presidenta: hemos estado estudiando este proyecto de ley.
En lo personal, ingresé a la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca en la sesión pasada, en la que se aprobó este proyecto de ley, pero tuve oportunidad de estudiarlo bastante, además de analizar el tema junto con otros compañeros. En mi caso, además, hay un componente particular: tengo una hija productora de huerta orgánica y defensora de la diversidad, que –y voy más lejos– en el año 2005 fue votante del Frente Amplio; y reitero que dije «fue». Además, soy conocedor de este tema.
Nosotros estamos de acuerdo con el fomento de esta modalidad productiva, pero entendemos que no puede estar disociada de una política de país, y la política del país actualmente va total y absolutamente en contra de esto. El país ha apostado a una producción agropecuaria basada en una agricultura muy fuerte. En estos últimos trece años pasamos de tener 200.000 hectáreas de soja a 1:000.000, y el equipo económico festeja porque hay 3:000.000 de toneladas de soja que se exportan. Pero para producir esas 3:000.000 de toneladas de soja que se exportan hay que hacerlo con material transgénico, no hay otra solución, al menos por ahora. Y para producir 3:000.000 de toneladas de soja hay que usar glifosato, hay que usar herbicidas y hay que usar agroquímicos. Entonces, hay que sincerarse y decir a qué apuesta el país. Yo entiendo que esto puede ser un nicho, un pedacito, pero no puede ir aislado.
–Cuando acá se habla de la producción del país y de las economías familiares, también tenemos que ser sinceros. En estos trece años se ha dado la mayor concentración de la producción en este país. La industria frigorífica está manejada por cuatro, que además son extranjeros. La producción agrícola es manejada por diez o doce consorcios, cuatro de ellos uruguayos, que son: la Cooperativa Agraria Nacional, los hermanos Erro, ADP, algún otro, y el resto son Cargill, Louis Dreyfus, Pérez Companc, Nidera, etcétera. La forestación es llevada adelante por dos: Montes del Plata y UPM. Se salva la lechería que es la única industria uruguaya que tenemos, aunque está tecleando, y un poco los arroceros que son unos cuantos y se encuentran en la peor situación.
Entonces, tenemos que sincerarnos porque, si no, es un saludo a la tribuna.
Cuando estuvo el ministro en la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca planteó varias objeciones a este proyecto de ley –acabo de hablar con él–, pues tiene serias discrepancias y es el que va a presidirla. Que se diga que va a estar presente la Dirección General de Desarrollo Rural del ministerio, está bien. Ahora, el primero que tiene que estar comprometido con esto es el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca que es el que va a presidirla, pero su titular tiene serias observaciones sobre este tema.
La verdad, señor presidente, es que estoy bastante cansado de ver crear comisiones. Hace tres años nada más que estoy en el Parlamento, después de mi pasaje por la intendencia, y observo que hemos creado comisiones para todo, con catorce o quince integrantes, entre ellos, ocho ministerios, seis organizaciones y, francamente, no sé si les queda tiempo para reunirse.
Un ingeniero agrónomo muy conocido, asesor de Fucrea, decía que los uruguayos pensamos tanto las cosas, que después no nos queda tiempo para hacerlas, y es así. Por ejemplo, en la rendición de cuentas creamos el programa Conciencia Agropecuaria con una dirección ejecutiva y un secretariado no sé cuánto, ¿para qué? ¿Para crear conciencia agropecuaria? La conciencia sobre cualquier tema no se crea por decreto ni porque alguien diga: hay que tener conciencia agropecuaria. Lo mismo pasa con esta propuesta, que es otra cosa y es mucho más amplia.
En la integración de esta comisión hay seis ministerios; incluso, en el proyecto de ley original, alternaban. Alguien dijo que era imposible que se alternara el Ministerio de Salud Pública y el Mides y que a una reunión fuera un ministerio, y a la otra reunión otro organismo. En ese caso, propuse que la comisión la integrara el Congreso de Intendentes. ¿Por qué? Recién se hablaba de la entrega de semillas, que en el interior lo hacen las intendencias para las huertas familiares. Dije que pasamos diez años en el congreso y no pudimos solucionar algo elemental y por eso se agregaron las barreras arancelarias y paraarancelarias. ¡Las mujeres rurales que producen alimentos en el interior no pueden vender en otro departamento porque las habilitaciones bromatológicas son diferentes en los diecinueve departamentos! Hubo un año en que se logró que las mujeres rurales pudieran venir al Prado, y fue por la gestión del entonces intendente Ehrlich que habilitó la presencia de estas productoras.
Entonces, hay cosas simples para hacer, que pueden ayudar. Wilson Ferreira Aldunate decía: «No hagan más leyes, porque en algún lado hay una ley que les habilita a hacer lo que ustedes quieren hacer». En este caso pasa algo medio parecido.
Honestamente, en la última rendición de cuentas, cuando se presentó la evolución del país para el año que viene, el ministro Astori dijo de manera muy clara que esperaba que el año que viene volviéramos a tener tres millones de toneladas de soja. ¡El país lo precisa! ¿Esto se da de punta con esto otro? ¡No!, pero también es una definición de país.
Los señores senadores conocen –si no conocen, sería bueno que supieran– que en la producción agroecológica debería tener un primerísimo lugar, como todo lo que hacen los productores orgánicos y ecológicos, el sector de la miel. ¿Saben que perdimos más de mil productores apícolas? ¿Que se perdieron más de veinte mil colmenas? Hace poco estuve en un congreso que hicieron los productores apícolas en Paysandú, en el que participaron trescientos apicultores; pues bien, se están fundiendo, no pueden vender por el precio y, además, por los rechazos. ¿Pero saben además que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca –no recuerdo el año, pero hará cuatro o cinco años– pasó un año estudiando un reglamento y un decreto para las fumigaciones agrícolas, e instrumentó un registro de empresas fumigadoras que tenían la obligación de comunicar con cuarenta y ocho horas de anticipación, dónde se iba a fumigar y con qué producto, para que en esos lugares donde había colmenas, los colmeneros pudieran ir a cerrar sus colmenas? ¡¿Saben que nunca se aplicó?! ¡Jamás se aplicó! Los señores senadores deben haber visto la concentración que hicieron los apicultores frente al Palacio Legislativo.
Por todo esto, decimos que no alcanza con hacer una nueva ley. Además, si leen el texto, verán que dice: «promulgar», «propender», «solicitar», «promover», «fomentar», pero lo que necesitamos es otra cosa. Lo que precisamos es dar un mensaje en serio, no para la tribuna o porque queda bien. Porque esto queda bien, se van a ir todos contentos.
SEÑOR LAFLUF.- Con mucho gusto.
SEÑOR PRESIDENTE (Luis Alberto Heber).- Puede interrumpir el señor senador.
SEÑOR PINTADO.- Señor presidente: sé que nuestro colega, el señor senador Lafluf, no lo hace con ánimo de ofender, pero pensar que en el Parlamento estamos considerando un proyecto de ley, que hace tiempo que está en la comisión, como para quedar bien y con la intención de que sea un saludo a la tribuna, la verdad es que me parece que no es lo correcto. Es como si dijera que hay mucha habilidad para hacer de cuenta que estoy a favor, cuando estoy en contra. Creo que tenemos distintos puntos de vista. Lo que tiene de bueno este proyecto de ley, es que no es un salto al vacío. Nadie elude –incluso, fue señalado por el señor miembro informante– que existe una realidad que nos precede y es la que hoy domina el mercado. Eso no quiere decir que simultáneamente no empecemos a dar pasos para ir cambiando las reglas por una sencilla razón: el capitalismo, que ha demostrado una gran capacidad de mutación permanente, incluso para quienes aman el desarrollo de las fuerzas libres del mercado, está dándose cuenta de que si no tiene una producción sostenible y sustentable, las bases en las que se apoya, como la ganancia, por encima de cualquier cosa, empiezan a ser cuestionadas y tensionadas.
Actualmente, hay multinacionales que están discutiendo y ensayando la posibilidad de crear una industria alimentaria agroecológica. Seríamos muy irresponsables si nos lanzamos a sustituir el actual modelo de producción por uno en el que hay que elaborar un plan, sin tener siquiera el plan. Es cierto que hay diecinueve realidades en las intendencias; incluso, desearía que hubiera menos intendencias e ir a los Gobiernos artiguistas, de menos provincias; hoy la tecnología lo permite. No lo planteo porque sería un escándalo en el Uruguay, pero las dificultades para ponerse de acuerdo no hacen que en algún momento no sea posible, tal como sucedió en su oportunidad con la creación del Sucive, en un tema mucho mayor. Tengo la esperanza de que una vez que se ponga en marcha el plan, se empiecen a eliminar estas trabas bromatológicas para generar un mercado nacional.
Por tanto, ese no puede ser un argumento para estar en contra de un camino que se inicia. Es cierto que las comisiones a veces no producen mucha cosa, pero en ellas están todos los intereses de la sociedad puestos en tensión para llegar a una síntesis y, a partir de ahí, empezar a promover y a desarrollar un plan. En la medida en que van a coexistir dos modelos de producción, en algún momento –como sucedió en el pasado– uno terminará predominando sobre el otro. Esta es la idea que tenemos y es la tranquilidad que queremos dar a quienes pueden tener ciertos reparos. La propuesta en ese sentido es cautelosa. Si se hubiera tratado de un saludo a la tribuna, lo más fácil hubiera sido decir que se sustituye la producción actual por la producción agroecológica, pero no está planteado ese camino. Ahora bien, no nos coartemos la posibilidad de ensayar nuevos rumbos que nos den como resultado una producción y una alimentación sostenibles, tal cual lo plantea el proyecto.
Gracias senador Lafluf y señor presidente.
SEÑOR PRESIDENTE (Luis Alberto Heber).- Puede continuar el señor senador Lafluf.
SEÑOR LAFLUF.- De ninguna manera quise ofender a nadie al decir que era un saludo a la bandera; simplemente dije que he visto pasar varias cosas, como observé en su momento –y a la larga se me da la razón– cuando se creó el comité nacional de competitividad y desarrollo productivo, integrado por nueve ministerios y varias organizaciones. En esa oportunidad dije que faltaba el Ministerio de Transporte y Obras Públicas para dar competitividad a la producción. Cuando le pregunté al ministro al respecto, me dijo que no lo habían invitado y cuando hablé con el director de la OPP, me respondió que no podían invitar a tantos ministerios. Pero el Ministerio de Transporte y Obras Públicas es esencial para dar competitividad, en la logística, a toda la producción del país.
En este caso, nosotros estamos de acuerdo con esto; no estamos de acuerdo con cómo se integró la comisión. Pero, además, en este conglomerado de cosas, el ministro tampoco está de acuerdo, y es el que lo va a presidir. El ministro dijo en la comisión: «Después de todo lo expuesto quisiera que quedara un mensaje lo más concreto posible. Nosotros formamos parte del Poder Ejecutivo y ustedes del Poder Legislativo; son los responsables de hacer las leyes. Muchas veces nos pasa que tenemos un montón de leyes que no podemos aplicar». Eso es lo que queríamos decir. Ustedes saben que hace años que hay una comisión honoraria de desarrollo apícola, presidida por el exintendente de Paysandú, compañero del Frente Amplio, Nino Pintos. En el congreso dijo que hace cinco años que a la Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola no se le ajusta ni un peso el presupuesto y que no tienen plata para funcionar. Tanto es así, que propuse contar con contribuciones especiales de la rendición de cuentas para que se pudiera dar un aporte por año. Estas son las cosas que queremos poner de manifiesto.
También existe un comité de biodiversidad, con varios integrantes. ¿Ustedes saben que el año pasado se aprobaron cuatro eventos transgénicos de maíz, con la opinión en contra de la Dirección Nacional de Medio Ambiente –Dinama–, que pidió más estudios sobre esos eventos que se iban a usar en el país?
Lo que queremos trasmitir es que estamos de acuerdo con los artículos 1.º y 2.º y discrepamos con algunas cosas en cuanto a la integración y a la comisión. Creemos que se puede lograr más efectividad si se hacen las cosas de otra forma. Esperemos que esto se trabaje, que funcione y tenga éxito. Pero no podíamos votar esto sin poner de manifiesto todo lo que pensamos.
SEÑOR PRESIDENTE (Luis Alberto Heber).- Tiene la palabra la señora senadora.
SEÑORA AVIAGA.- Señor presidente: este tema nos toca muy de cerca, no solo por la militancia intensa que he tenido desde el principio en los temas medioambientales y en cuanto a buscar que los derechos de las personas sean contemplados, sino porque soy gente de tierra adentro y me crié en un Uruguay en el que no tenía que haber una ley de agroecología para tener alimentos sanos. En el 2015, cuando llegué a esta casa, una de las primeras cosas que hicimos fue contactarnos con representantes de la Red de Agroecología del Uruguay. Averiguamos quiénes integraban la comisión y pedimos una entrevista. Nuestra intención, buena, siempre ha sido ayudar a los demás, y con este fin fue que pedimos ser recibidos por la comisión, para ofrecer nuestro trabajo y nuestro empeño para generar herramientas y políticas de promoción y desarrollo de la producción agroecológica en el país. Fuimos muy bien recibidos y la verdad es que agradezco todos los intercambios que hemos tenido. Desde ese momento hasta ahora hemos compartido muchos trabajos y muchos otros se han ido potenciando con la intensa labor que ellos hacen y lo que nosotros intentamos promover y concientizar en la opinión pública.
Tratar este tema acá, en el Senado de la república, es para nosotros algo muy especial. Hay muchas respuestas a la pregunta de por qué se necesita un plan nacional de agroecología. Una de ellas está vinculada a la visita del ministro de Salud Pública a la Comisión de Presupuesto del Senado. El señor ministro empieza a contarnos sobre las políticas que está llevando adelante su cartera y plantea que están muy preocupados porque el 70 % o más de los problemas de salud de los uruguayos están conectado directamente con su alimentación. El ministro empezó a decir que había una fuerte política del Ministerio de Salud Pública para que todos los uruguayos comiéramos menos chatarra, menos frituras, y más verduras y frutas. En ese momento pedí la palabra y manifesté que yo estoy casi para atención psiquiátrica, porque cada vez que me enfrento a una lechuga no sé si llevarla o no, y entro en crisis, pues a no ser que tenga el sello de la Red de Agroecología del Uruguay o la haya cultivado en mi casa, no la como. Y si me voy a tomar una sopa de verduras, quedo para tomar pichicata de nuevo, porque finalmente no sé qué caldo estoy tomando, con qué químicos. Y no está bueno que eso pase, y más aún si el propio Ministerio de Salud Pública manifiesta que el 70 % de los problemas de salud de los uruguayos tienen que ver con cómo nos alimentamos y con qué nos alimentamos.
Hoy, en la media hora previa, el señor senador Coutinho hablaba del padecimiento de las personas celíacas; agrego que dentro de un rato, a las 14:00, a las puertas del Parlamento habrá una gran reunión de personas con problemas de diabetes, que son más de 300.000 uruguayos, y todos están pidiendo respuestas. Y ¿saben qué? Por deformación profesional –aclaro que soy enfermera– me interesan mucho estos temas, y cuando voy a una comunidad siempre me fijo en esos detalles: cómo está la salud y cómo está la gente en general, pero desde otro lugar. Y cuando pido informes para saber qué pasa en los distintos pueblos de nuestro país respecto a la cantidad de personas con diabetes y con otras problemáticas de salud, no hay estadísticas, no hay nada que asocie la enfermedad con el ambiente y con lo que uno come y toma en este país.
Creo que es muy necesario un plan nacional de agroecología, para que todos nuestros vecinos –no solo aquellos de los que tenemos conocimiento, sino todos– tengan acceso al consumo de alimentos sanos, de calidad alimenticia adecuada, que realmente sean alimento. Hoy ese derecho está coartado.
¿Para qué necesitamos un plan? ¿Para qué necesitamos desarrollar un plan y fomentar capacidades para producir alimentos sanos? La respuesta es simple: la seguridad alimentaria y la soberanía alimentaria son dos conceptos que quedan muy lindos a la hora de hacer proyectos, a la hora de dar un discurso, pero necesitamos llevarlos a la realidad.
El señor miembro informante –que me consta que trabaja, que se ha puesto este tema al hombro y que lo ha sacado adelante en su bancada y en la comisión– hoy habló del elemento cadmio. El cadmio es un metal pesado altamente contaminante, cancerígeno, que en Uruguay no es controlado. ¿Por dónde entra el cadmio a nuestra agua, a nuestra producción, a la carne, a la leche, a lo que comemos? Por los fertilizantes, por la fosforita. La fosforita que se importa no se controla, no se sabe qué nivel de cadmio tiene; lo que sí sabemos –por pedidos de informes que hemos hecho a la Dirección Nacional de Aduanas– es que, lamentablemente, viene de los lugares que están en rojo por alta contaminación de cadmio, y eso queda en nuestra tierra, eso va a nuestra agua.
Hizo muy bien el señor senador De León –a quien aprecio porque sé que está comprometido con este tema– al haber traído la palabra cadmio a esta sala, porque hay que implementar políticas de control de lo que utilizamos a la hora de producir en el territorio. Ese es el mal mayor que tenemos: la falta de controles.
Otro gran problema derivado de la falta de control de lo utilizado en el territorio a la hora de producir alimentos –o lo que deberían ser alimentos–, está constituido por los disruptores endócrinos. Hace poquitos días todos pudimos acceder a artículos de prensa de investigación que muestran los niveles de contaminación en el río Uruguay y en el río Santa Lucía ocasionados por los disruptores endócrinos. Hicimos pedidos de informes porque nos preguntábamos qué está pasando con nuestros peces. ¿Por qué se están muriendo en el río Uruguay? ¿Por qué se mueren en el río Santa Lucía? ¿Por qué ya no hay peces y están apareciendo muertos, una y otra vez?
Un biólogo especialista en el tema me dijo: «Carol, se están muriendo porque se enferman con bacterias». En verdad, la enfermedad se debe a algo que hay en el agua, pero resulta que esos peces se están muriendo porque su sistema inmunológico está destrozado. Entonces, cualquier virus o cualquier bacteria los mata. Entre otros, son los disruptores endócrinos los que provocan esas consecuencias. Precisamente, estos disruptores endócrinos provocaron el linfoma no Hodgkin del jardinero que hace poco tiempo le ganó un juicio a Monsanto en Estados Unidos.
El señor senador Lafluf hablaba del necesario sinceramiento colectivo que precisamos hacer, y estoy totalmente de acuerdo con él; es más, suscribo cada palabra dicha por el señor senador en este recinto.
En los últimos veinte años han desaparecido los micro-, pequeños y medianos productores de este país. El productor familiar ya no está más ¡y son las políticas de Estado, las políticas de desarrollo productivo las que generan esa sustitución de nuestra matriz productiva en el país! Sí necesitamos un plan nacional de agroecología, pero necesitamos ¡un plan! ¡Ojalá hoy estuviéramos discutiendo sobre ese plan y sobre su reglamentación y aplicación en el territorio a partir de mañana! ¡Ya no podemos esperar más!
Escuché decir por ahí: «Ojalá hubiera menos intendencias», y yo acoto: «Ojalá que no». ¿Por qué? Porque el trabajo en el territorio empodera a su gente a la hora de definir políticas relativas al lugar en que vive y a cómo quiere vivir. A modo de ejemplo, en Lavalleja hace quince días todos los ediles votaron una ley departamental que prohíbe el uso de herbicidas, como es el caso de los desmalezadores en espacios públicos, urbanos y suburbanos. A su vez, mañana se tratarán dos proyectos. Uno de ellos declara a la agroecología y a la producción natural –como el pastoreo racional– actividades de interés departamental, y el otro tiene que ver con la promoción de actividades agroecológicas sustentables en zonas urbanas, suburbanas y rurales. Como ya mencioné, van a ser considerados el día miércoles.
Tenemos que encarar estos temas. Entiendo y valoro el trabajo realizado por los presentes porque sé que es difícil traer estos temas, llegar a un consenso y lograr que ingresen al Senado. Lo sé porque tengo muchísimos proyectos de ley presentados a la comisión, que no logro que sean tratados y, mucho menos, que lleguen al Senado. Ustedes tuvieron un gran logro, apoyados por el señor senador De León –que fue quien ingresó este proyecto de ley al Senado–, al provocar aquí la discusión de este tema.
De lo conceptual y de lo técnico ya se ha hablado bastante.
Como dije al principio, este tema me toca muy profundamente debido a cómo fui criada por mi familia. Hoy me puse a pensar de dónde venía mi conexión con la tierra y con nuestras cosas. Soy abuela, y mi nieta María Clara, de cuatro años, va a la quinta y cuando come mandarinas guarda las semillas para luego plantarlas. Estoy feliz de poder transmitirle esos conceptos: que sepa de dónde salen las frutillas, cómo se planta un boniato. A mí eso me lo enseñó mi abuela Renée y a ella, su abuela Gumersinda a la que también se lo había enseñado su abuela, en la tierra, en Lavalleja; generaciones y generaciones que se alimentaron de esta tierra bendita que tenemos y que, lamentablemente, se fue desmantelado de a poco.
Ahora bien, lo bueno es que hoy estamos hablando de esto y que podemos empezar a revalorar de dónde venimos, porque en la esencia de cada uno de nosotros –en el ADN– también está la evolución de la tierra, de las plantas, de los animales y de los alimentos en miles de millones de años. El desafío está en revalorar de dónde venimos para entender hacia dónde vamos; de mi tatarabuela Gumersinda a mi nieta y que siga de generación en generación.
Esta tierra nuestra es generosa, aun entre los cerros es generosa. Cuando la cuidas y la atesoras, te devuelve en frutos su agradecimiento; la siembra y la cosecha se transforman en vida. El maíz sembrado por mi padre y mi madre –y, luego, por nosotros carpiéndolo– se transformaba en el engorde de los cerdos para faenar en el invierno, y la chala se transformaba en el alimento de las vacas lecheras para tener leche en el invierno, cuando no quedaba pasto, y no éramos alérgicos a la leche ni al maíz ni a la mazamorra.
(Ocupa la presidencia el señor Juan Castillo).
–En verdad queríamos más y con quienes hemos hablado –que fueron muchos– saben que hoy nos hubiera gustado votar el plan nacional de agroecología, pero igualmente estamos muy agradecidos de estar acá y tener la oportunidad de ser parte de esta instancia, porque sabemos que podemos empezar a transgredir y a evolucionar positivamente desde lo más profundo de nuestras raíces para germinar hacia lo más alto de nuestros sueños que es vivir mejor y estar más felices.
He aprendido –está bueno que uno vaya aprendiendo en la vida– que cuando la motivación que nos lleva adelante es pura, es una buena intención, se libera energía positiva que ayuda a que empiecen a pasar cosas. Sé que esa intención y esa motivación están acá, hoy, en todos nosotros y espero lo mejor para adelante.
Lavalleja está haciendo punta y ojalá que todo el país también lo haga.
SEÑOR PRESIDENTE (Juan Castillo).- Léase una solicitud de licencia.
A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia los días 28 de noviembre a 1.º de diciembre del corriente año, al amparo de lo establecido en el literal C del artículo 1.º de la Ley n.º 17827, de 14 de setiembre de 2004, a efectos de participar en la reunión extraordinaria de la Comisión de Servicios Públicos y Defensa del Usuario y del Consumidor, a celebrarse en la sede permanente del organismo en Panamá, durante los días 29 y 30 de noviembre del corriente año.
SEÑOR PRESIDENTE (Juan Castillo).- Se va a votar si se concede la licencia solicitada.
Por la presente solicito al Cuerpo se me otorguen dos días de licencia a partir del 7 de noviembre, por motivos personales.
14) 125 AÑOS DE LOS TALLERES DON BOSCO
SEÑOR PRESIDENTE (Juan Castillo).- Léase una solicitud llegada a la Mesa.
Por la presente solicito a usted realizar una exposición de acuerdo con lo previsto en el artículo 171 del Reglamento de la Cámara de Senadores, por el término de veinte minutos, sobre el tema “125 años de los Talleres Don Bosco”, el día que oportunamente se coordine.
SEÑOR PRESIDENTE (Juan Castillo).- Se va a votar la solicitud formulada.
Damos la bienvenida a los alumnos de 3.er año del Liceo n.º 1 Maestro Julio Castro, de Toledo, Canelones.
15)	PLAN NACIONAL PARA EL FOMENTO DE LA PRODUCCIÓN CON BASES AGROECOLÓGICAS
SEÑOR PRESIDENTE (Juan Castillo).- Continúa el tratamiento del tema en consideración.
SEÑOR PRESIDENTE (Juan Castillo).- Tiene la palabra la señora senadora.
SEÑORA MOREIRA.- Señor presidente: quiero comenzar celebrando que por fin estamos votando este proyecto de ley. Saludo muy especialmente al senador De León ya que me consta el esfuerzo que ha hecho para que la iniciativa llegue a buen puerto y la estemos votando ya, en el final de este período legislativo en el que hemos dado pocas señales de compromiso medioambiental. Quiero decir que yo sí estoy a favor de votar muchas leyes porque me dedico a eso –no estoy para ejecutarlas sino para votarlas–, pero, francamente, no hemos estado muy verdes, aunque quiero mencionar la ley sobre el uso de las bolsas plásticas y el proyecto de ley sobre residuos que está en tratamiento. Es cierto que el proyecto crea una comisión que elaborará un plan, pero no es la primera ni la última vez que procedemos así y creo que es un paso importante.
Entonces, me alegro de que nos pongamos un poco verdes y votemos leyes que tengan que ver con el medioambiente y, sobre todo, con la agricultura familiar, que me parece que es la parte débil en todo este asunto.
El senador Lafluf hablaba de sincerarse y creo que sí, que debemos sincerarnos un poco, porque quienes aplauden el modelo sojero, quienes nunca están de acuerdo con votar impuestos para el agro porque eso compromete la rentabilidad, deben tener claro que el modelo sojero, el modelo de la agricultura de secano, el modelo de la gran concentración de tierra –sobre el que, además, es imposible ejercer ninguna presión impositiva porque, entonces, vienen los autoconvocados con el eslogan «Abajo la presión tributaria sobre el campo»– es un modelo que produjo aumento de la erosión hídrica, contaminación de aguas como resultado de plaguicidas, fertilizantes y otros productos químicos, y pérdida de biodiversidad. ¡Vamos! Cuando se discutió la ley de riego también debatimos acerca de que la intensidad de la producción sobre la tierra causa impactos en términos medioambientales, por lo que debemos sincerarnos con todo.
Este es un modelo que está causando impactos ambientales muy grandes y a nadie se le oculta que no vamos a hacer la transición a la agroecología de un día para otro. Justamente, la idea de elaborar un plan nacional de agroecología es hacer converger las necesidades de insumos técnicos, de recursos humanos, de investigación, de capacitación, de tiempo y, sin duda, de estímulos a la producción agroecológica. Y lo digo porque este país no habría desarrollado nada si el Estado no hubiera otorgado exenciones tributarias y estímulos monetarios a través de compras públicas y de deducciones impositivas para que se desarrollaran sus políticas sectoriales, y la agroecología lo precisa todavía más porque es agricultura familiar.
–Entonces, ¡sincerémonos! Porque hablamos de la miel, pero resulta que no podemos venderla a los mercados alemanes porque tiene trazas de glifosato. Reitero: ¡sincerémonos!
También quiero hacer un reconocimiento –además de al señor senador De León, quien ha andado y desandado con este proyecto de ley– a algo que aprendí ahora –no soy experta en estos temas ni mucho menos, pero estudio y trato de aprender un poco–: que la agroecología no solo es una disciplina o un conjunto de prácticas en el territorio, sino también un movimiento social y político que quiere impulsar un modo de producción, un modo de distribución y un modo de consumo diferente. Esto me resulta muy interesante. En las redes de agroecología hay consumidores, hay productores, hay activistas, y me parece que ese movimiento social y los agricultores con sus prácticas son los que hicieron posible este proyecto de ley.
Por tanto, este es uno de esos proyectos de ley que reeditan el círculo virtuoso que va del movimiento social a la política y de la política al movimiento social. Creo en una política pública construida escuchando a los movimientos sociales y las prácticas concretas que se desarrollan en el territorio.
Por aquí me alcanzan una frase de Víctor Hugo, que dice: «Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no la escucha». Y, bueno, quizás el Parlamento hoy está votando una ley que refiere a nuestra posibilidad de escuchar, no sé si a la naturaleza, pero por lo menos a sus intermediarios, una parte de los cuales están aquí, en las barras.
Así pues, esta lucha, que es una lucha por la vida en todas sus formas, confluye en el territorio de las nuevas luchas que por lo menos en el campo de la izquierda reconocemos: la del feminismo, la del ecologismo, la del ecofeminismo, porque todo se junta. Creo que la gran sensibilidad de la nueva era es la sensibilidad ambiental y que las nuevas generaciones tienen un rol muy importante para cumplir si las comparamos con nuestras viejas generaciones, que fuimos bastante desarrollistas y bastante poco amigas de la ecología, del medioambiente.
Bueno, como vemos, aquí tampoco hay mucha prensa. A pesar de que las barras están llenas, no hay mucha prensa. Se ve que la agroecología mucha prensa no tiene. Digo esto porque sale a hablar la Asociación Rural del Uruguay y están todas las cámaras de televisión allí, pero la agroecología no concita grandes atenciones por parte de la prensa. Así que en este momento también estoy haciendo un llamado para que la prensa venga y cubra un poquito este debate y este proyecto de ley, que a muchos importa.
Realmente, tenía una cantidad de cosas para decir sobre la agroecología –tuve que ponerme a estudiar sobre su diferencia con la agricultura orgánica y demás–, pero el señor senador De León habló mucho de ella. De todas maneras, hay algo que me gustó de toda esta conceptualización: la intersectorialidad entre disciplina científica, movimiento social y práctica sobre la tierra y, al mismo tiempo, el hecho de que la agroecología reclame –como debemos reclamar todos los días– que los conceptos de sustentabilidad social y ambiental sean preceptivos para cualquier actividad económica. Siempre estamos hablando de la rentabilidad económica, pero llegó el momento, señoras y señores, de pasar a hablar de la rentabilidad ambiental y de la rentabilidad social de todos nuestros emprendimientos porque la naturaleza es finita y el esfuerzo de los seres humanos también.
Quiero señalar que decir que la agroecología pretende sustituir el utilitarismo de la agricultura convencional por una visión más respetuosa con el entorno, que implica un uso óptimo del agua, la elección de las variedades idóneas según el territorio y la preservación de la biodiversidad, no es ni puede ser un sueño de románticos del asfalto, que no tienen compromiso con el modelo productivo. Para empezar, tenemos que admitir que eso es posible si nos damos la instrumentación adecuada en los modelos de transición de la agricultura convencional a la agroecología. Primero vamos a admitir que es posible y, además, vamos a admitir que existe, más allá de que tengo un lío con la cantidad de hectáreas que producen agroecología porque en el informe se habla de 1:300.000 hectáreas, pero luego se habla de miles de hectáreas. A su vez, la agroecología parece estar muy concentrada en la horticultura, pero también se habla de que el principal producto orgánico es la ganadería.
Entonces, ¿por qué digo que es necesario fijar esto? Porque no quiero que, si mañana hay exoneraciones tributarias o beneficios, estos vayan a los grandes. Yo quiero que vayan a los chicos y por eso necesito definir bien de qué hablo cuando me refiero a agroecología. Si no, cuando mañana queramos dar beneficios a la agroecología, estoy segura de que los grandes –y con ellos me refiero a las grandes empresas– van a decir que también tienen derecho a tenerlos. Esto deberá estar, entonces, mejor adecuado a la definición que hace la propia Red de Agroecología del Uruguay o la definición de la FAO, que establecen que no se trata solo de producir agricultura orgánica, sino de la forma en que se produce, de cómo ayuda a la sustentabilidad de la población en el territorio y de cómo genera sistemas de distribución más solidarios. Si no tomamos en cuenta todo eso, después no vamos a saber para dónde van los incentivos.
Debemos tener claro que esto va para los agricultores familiares y que ellos son los elementos claves para la producción de alimentos de manera agroecológica. Así que hay que defender el modelo agroecológico no solamente porque es agricultura orgánica, sino por cómo se produce, por cómo se distribuye y por cómo se consume.
Entre los principios agroecológicos están incluidos la reducción del uso de insumos nocivos para el medioambiente –manufacturados, costosos y escasos–, el aumento del uso de insumos naturales y locales, el remplazo del uso de fertilizantes que contienen nitrógeno sintético, el uso de la biodiversidad autóctona, el control biológico de plagas y, de ser posible, la eliminación del uso de pesticidas químicos.
Aquí tenemos la doble pinza mortal, que son los pesticidas y los fertilizantes, todos ellos producidos por la necesidad económica y empresarial de hacerlo rápidamente y en mucha cantidad. ¿Para qué consumo? No importa, porque hay ochocientos millones de personas que se mueren de hambre y el planeta está en condiciones de producir para doce mil millones de personas. Reitero: ochocientos se mueren de hambre.
Así pues, ¿para qué produzco tanto y tan rápido con consecuencias para los trabajadores rurales, para la tierra? ¿Para qué produzco tanto? ¡Se llama sistema capitalista, señoras y señores! Hay que producir mucho y barato. Después vemos a quién le llegan los frutos de la tierra. Evidentemente, a muchos no les llegan.
Cuando leo por allí que la primera mesa de agroecología es de 1987, pienso: ¡treinta años pasaron para tener un plan nacional de agroecología! De la Cumbre de la Tierra, que tuvo lugar en Río de Janeiro, pasó un poco menos, pero aquí el sistema nacional de certificación tiene diez años, es de 2008, y la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas y la Red de Agroecología del Uruguay son de 2002 y 2003. Es bastante tiempo, ¿no? Son diez o quince años los que nos tomó hacer un proyecto de ley que crea una comisión para la elaboración de un plan.
Señora presidenta: me parece que a veces tenemos que ir un poco más rápido y ser más eficaces en las medidas que tomamos. ¡Ha pasado mucho tiempo!
La Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas tiene hoy en día veintisiete grupos, abarca catorce departamentos, tiene algún apoyo de la Facultad de Agronomía, cuenta con un sistema de producción orgánica y ha hecho una acumulación importante a lo largo de este tiempo. Sin embargo, todas estas formas de producción e intermediación requieren apoyos, incluidos los del sector público. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de apoyos? Hay tres apoyos fundamentales, pero me voy a referir a uno, que es con el que más me siento identificada por haber sido académica en mi vida anterior: el apoyo en investigación y en formación de técnicos y técnicas. Me parece que ese es un aspecto central del plan. Pienso que la Facultad de Agronomía y el INIA tienen que tomar cartas en el asunto e incluirlo dentro de sus planes fundamentales; creo que la universidad tiene que hacer extensión con eso.
El segundo apoyo que se precisa es para los procesos de transición de producción convencional a agroecológica y el tercero tiene que ver con los mercados locales y las compras gubernamentales.
Recuerdo que al inicio del período pasado, con la actual vicepresidenta de la república visitamos algunas ecotiendas y trabajamos el tema de vehiculizar las compras estatales para el apoyo a la distribución de la producción orgánica. Han pasado nueve años, pero esa idea ya se manejaba. Y más allá de que hoy creemos la comisión que elaborará el plan, me parece que sin poner al servicio de la producción orgánica una parte del sistema de compras estatales, esto no va a funcionar. Así que aprovecho para colocar el tema sobre la mesa.
Como dije, son tres los apoyos: el apoyo de los mercados locales y las compras gubernamentales, el apoyo a la investigación y el apoyo a los procesos de transición.
¿Cómo está la situación ahora? El INIA tuvo un programa de producción orgánica; ALUR llevó a cabo una experiencia de producción orgánica de caña y estaba el Predeg –creo que con financiación alemana–, pero estos han sido apoyos puntuales.
¿De qué se trata la elaboración de un plan? Justamente de no tener apoyos puntuales, sino de tener apoyos a lo largo del tiempo y de que los mismos abarquen la mayor cantidad de productores posible. Así lo veo yo. Se trata de ampliar el grupo reducido de productores a cualquier productor del país que quiera hacer una producción certificada o empezar la transición hacia ese manejo. Esto no puede solo surgir espontáneamente, por más fuerza que haga el movimiento; hay que apoyarlo, darle dinero, recursos. En fin, el apoyo siempre tiene que ser concreto; no puede ser solamente fiscalización, sino que tiene que ser un apoyo o incentivo positivo.
Como lo señaló el señor senador Lafluf, las intendencias son una contraparte indispensable en la ejecución del plan nacional de agroecología, como lo son también las intendencias, los municipios y la academia. En este sentido, haría un llamamiento al INIA a que investigue la agroecología, y a la Facultad de Agronomía para que no dependa solo del concurso o la motivación de profesores o profesoras –algunas maravillosas– que se involucren con esto. La Facultad de Agronomía debe tomar el tema como eje central de sus estudios y comprometerse en modelos de transición de producción porque, si no, enseñamos solo para la gran producción. Sin duda alguna, esta institución, como academia, tiene que hacer su parte en esto.
Quienes se han referido a la Red de Agroecología del Uruguay han planteado no necesariamente fondos especiales, pero sí alguna reasignación de fondos existentes y se ha hablado del fomento a la granja. Los representantes de la Asociación Rural del Uruguay dijeron: «¿Van a gastar plata en esto? ¡Qué horror!». Aclaro que todo ello consta en las versiones taquigráficas de la comisión. También están las quejas por la plata que el Estado puede gastar en un plan de fomento a la agroecología. Desde la Asociación Rural del Uruguay han dicho que no se oponen, pero que no se gaste plata en esas cosas.
Quiero destacar un artículo que salió hoy en La Diaria sobre qué comemos, titulado «La agroecología como promoción de nuestro derecho a la alimentación», escrito por Mariana Achugar y Amparo Fernández Guerra. Me gustó esta contribución porque es distinta: aquí no se trata de los agricultores familiares ni de la demanda de los técnicos, sino que es la visión de los consumidores. Aquí hay una rebelión de los consumidores que hay que poner en el centro del asunto. Ya lo vivimos con el tema del etiquetado de los productos transgénicos. Un lío, ¿no? Eran consumidores versus productores. Bueno, acá hay una demanda de los consumidores que debe ser puesta sobre la mesa.
Cuando se consultó a los representantes de la Red de Agroecología del Uruguay sobre este tema, señalaron que hay dos tipos de demandas y una de ellas es la demanda del mercado. Expresaron que la gente no sabe bien qué es lo orgánico y lo ecológico, pero lo entienden. La demanda sería tres o cuatro veces más de lo que se produce. Hay una demanda, además, que está asociada a un cambio cultural –sobre todo en las generaciones más jóvenes– y a lo que se llama lo simbólico, la cultura y las ideas, que también transforman el mundo.
Así que en «La agroecología como promoción de nuestro derecho a la alimentación», las autoras dicen: «Nuestra inquietud sobre la agroecología surge de la vida cotidiana: cómo alimentarnos nosotras y a nuestras familias con comida saludable […] Nos preocupa el riesgo a la salud del uso de plaguicidas. […] Si la producción tiene que estar ligada al mantenimiento de la vida y el bienestar de las personas, ¿por qué se producen alimentos utilizando plaguicidas que afectan la salud de los trabajadores que los producen, de las poblaciones a los alrededores de los predios y de quienes los consumimos? […] Como consumidores buscamos una transición hacia un modelo alternativo que nos permita tener acceso a alimentos de calidad obtenidos en condiciones respetuosas tanto de los trabajadores» –las trabajadoras– «como del ambiente». Acá hay un tema central, que es el derecho de los trabajadores a la salud, de los que están en la producción misma. Por lo tanto, me gusta que las autoras, en tanto consumidoras, expresen su solidaridad para con la salud de los trabajadores que trabajan en condiciones de riesgo debido a los agroquímicos que inevitablemente consumen. Más adelante, las autoras se refieren a la composición nutritiva, a los contenidos vitamínicos y a la composición nutricional de los alimentos. También hablan de la economía solidaria y, con respecto a la demanda que existe por estos productos, finalizan expresando: «¿Cómo podemos garantizar que todos» –y todas– «tengamos acceso a este tipo de alimentos agroecológicos?». Para ello se necesita desarrollar políticas públicas que apoyen a los productores, que ofrezcan incentivos para motivar la transición y que los alimentos estén disponibles en el mercado. ¡Esto es un lío! Si los alimentos en el mercado no están disponibles por los productores agroecológicos, las grandes empresas multinacionales se encargarán de hacerlo, como bien señaló el señor senador De León en su exposición. Así que esto es cuestión de tiempo. Incentivos fiscales, capacitación en el tema garantizando compras del Estado –como en comedores de escuelas y hospitales públicos–, son algunas de las iniciativas que proponen las autoras.
Examiné los reparos que hubo al proyecto de ley.
El de que podía ser un poco caro, que hizo la Asociación Rural del Uruguay, no lo voy a tomar en cuenta. Se habló de que significa aumento del gasto público, etcétera. Todos esos me parecen malos argumentos.
Pero hay un argumento que aparece en la comisión en el sentido de que el Estado ha hecho mucha cosa, y parecería que si nosotros hacemos un plan nacional de agroecología, el Estado no ha hecho nada. Tampoco es un buen argumento. El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca fue allí y mostró lo que se había estado haciendo en este tiempo. Pero ¿por qué un plan nacional de agroecología? Porque el Uruguay de la vaca, el Uruguay de Hernandarias, ha sido sustituido por el Uruguay de la producción agrícola en poco tiempo, en pocas décadas, y la intensificación de la producción agropecuaria sobre el suelo ha traído consecuencias difíciles. No voy a decir nefastas ni devastadoras, pero ha traído consecuencias grandes. Ha afectado la calidad del agua de ríos, arroyos, lagunas, que es de donde extraemos el agua para potabilizar. Ya vimos todos los problemas del agua, que está en el centro de nuestros problemas. Están las cada vez más frecuentes denuncias de los trabajadores y sus familias que se ven afectados por el mal uso y abuso de plaguicidas; los problemas del agua en la laguna del Sauce, Maldonado, o la afectación de los productores de La Armonía, en el departamento de Canelones. Todo esto puede relacionarse con un rasgo problemático de los sistemas productivos de la agricultura industrial: su alta dependencia de insumos, sean fertilizantes o pesticidas.
Andrés Carbajal, en un texto que me alcanza, se pregunta si queremos una respuesta integral a los problemas que el Uruguay viene enfrentando o reservar pequeñas islas de naturaleza en un mar de prácticas productivas agresivas. O queremos empezar a producir de otra manera. Eso es lo que está en cuestión: tener una agricultura ecológica casi de pequeña reserva o ir alternando los sistemas productivos actuales con otros que se compadezcan más con el uso del ambiente y con la vida de las personas.
Hace muchos años me impresionó cómo Evo Morales, el Gobierno del MAS en Bolivia, empezó a incorporar las nociones de la «vida buena» y la Pachamama, aun en sus propias Constituciones nacionales. Me llamó la atención. No estaba en el manual de la izquierda de los sesenta, pero esto entró con fuerza en Bolivia y en Ecuador. Acá la política vive con retraso su entrada a este mundo de sensibilidades y preocupaciones, pero la gente no. La gente hace mucho que está en esta sintonía.
Voy terminando, señora presidenta. ¿Por qué el plan? Aquí recojo también opiniones que se vertieron en la comisión del Senado que aprobó el proyecto, y hay una en particular que me gusta, que dice: «… en el sector agropecuario del Uruguay siempre nos ha pasado que primero damos respuesta a las exigencias del exterior…». Ese es un defecto de un modelo agroexportador: lo que el exterior determina que necesita, nosotros nos las ingeniamos para dárselo, pero nunca pensamos de adentro hacia afuera. Y, más adelante, dice: «Creo que este proyecto de ley viene a enmendar esa deficiencia que hoy tiene el Uruguay agropecuario: disponer de un plan nacional de desarrollo de la producción agroecológica que en ese marco permita contar […] con un respaldo desde el Estado, y en este caso concreto de una ley donde se apuesta a la creación de un plan estratégico de desarrollo de la producción agropecuaria, el consumo y la distribución con bases agroecológicas».
Más temprano hablé de la necesidad de que la Facultad de Agronomía incluya el tema de la agroecología en forma troncal en el desarrollo de su currículum y de sus investigaciones. Se habló de la UTU, de las tecnicaturas, del apoyo a la agroecología en las tecnicaturas. Se habló, sin duda, del INIA. También se habló de los fondos, como el Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria y el fondo de la ANII, que dice que los proyectos están perfilados pero que como hay prioridades para ciertos temas, no siempre que se presentan proyectos en esta área son aprobados. De manera que habrá que reperfilar también –un plan nacional es todo esto– a la ANII y al Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria en dirección a lo que este plan se propone.
Si miramos el desarrollo que ha tenido el sector agropecuario en estos últimos diez años, causa asombro y espanto. Pero vamos a decir que la inmensa mayoría, el 96 % del consumo nacional de frutas y hortalizas, ocupa algo así como el 1 % de la superficie agropecuaria, el 20 % de la mano de obra del sector y el 18 % de la explotación agropecuaria.
SEÑORA PRESIDENTE.- Ha llegado a la Mesa una moción para que se prorrogue el tiempo de que dispone la oradora.
SEÑORA MOREIRA.- Señora presidenta: siempre he sostenido que el Uruguay es un país que produce maravillosamente alimentos, pero la producción de alimentos está concentrada en una parte muy pequeña del territorio, y la concentración y la extranjerización de la tierra son fenómenos que han venido vinculados al desarrollo capitalista de este país, sin duda.
A nivel global, el 30 % de los alimentos son producidos por agroindustrias, que ocupan entre el 70 % y el 80 % de las tierras arables, mientras que el 70 % de los alimentos es producido por campesinos o pequeños productores, que ocupan un 12 % de las tierras arables.
Termino diciendo que creo que la ley es necesaria, pero no es más que un primer paso. Hoy Uruguay tiene pocos miles de hectáreas de producción agroecológica registradas por la Red de Agroecología del Uruguay, y el desafío de poner esto en escala hacia transiciones de procesos productivos más ambiciosos va a ser un gran trabajo, que no puede ser hecho con voluntad sino con recursos. Hay que invertir en producción de conocimiento con una participación protagónica del sistema público, con modalidades de investigación-acción que sean participativas. Recordemos que la agroecología es disciplina científica y práctica sobre el territorio.
Y creo que lo más importante es que este proyecto de ley nos enseña que hoy por lo menos una parte de la sociedad está movilizada para oponer a la lógica de la mercancía y la ganancia la propia ley de la sustentabilidad de la vida. Yo felicito a quienes están comprometidos con ello.
SEÑOR LAFLUF.- Pido la palabra para contestar una alusión.
SEÑOR LAFLUF.- Señora presidenta: sin ánimo de polemizar, voy a realizar algunos comentarios porque se ha hecho mención a mi presentación.
Simplemente, quiero decir que el tema del modelo sojero arranca en este Gobierno, que se inició hace catorce años. Se inicia principalmente desde los años 2004 y 2005 en adelante, y se pasó de 200.000 hectáreas a 1:000.000 de hectáreas. Del mismo modo –y habrá que hacerse responsable de la primera planta de celulosa–, el modelo celulósico tampoco progresó en otra época que no hayan sido estos últimos catorce años. Y vamos a terminar con tres plantas de celulosa. Los señores senadores saben que no reniego de este tema porque la primera planta se instaló en mi departamento, pero fue en una situación absolutamente distinta a la de la planta que se va a hacer ahora.
Esto va de la mano del tema de las deducciones impositivas. Se pudieron haber puesto las que el Gobierno hubiera querido. La inmensa mayoría de los argentinos que vinieron a producir soja acá lo hicieron porque en su país tenían el 32 % de detracción a las exportaciones. Y se podía haber hecho algo similar en Uruguay. No se hizo porque se priorizó un producto agroexportador para que el país pudiera exportar y tener recursos. Pero fue en estos mismos años de gobierno.
Se dice que llegó el momento de hablar de la rentabilidad social, pero el Frente Amplio lleva catorce años de gobierno. No puede ser que a último momento salgamos a hablar de la rentabilidad social.
Por otro lado, no es cierto que la actividad agrícola sustituyó a la ganadería. Lo que sí es cierto es que en el caso de la industria frigorífica, hoy en manos extranjeras, cada empresa tiene feedlots de engorde con 30.000 animales que se renuevan tres veces por año. Por lo tanto, eso está concentrado en un área y no está diseminado a nivel de país.
Se habla, además, del tema de las compras gubernamentales. En este aspecto estoy de acuerdo con la señora senadora Moreira. Pero en mi caso, en mis diez años de intendente, jamás vi al INDA, por ejemplo, hacer un llamado de productos orgánicos. Nunca. ¡Jamás! Y hace poco votamos en la Cámara de Representantes –supongo que el proyecto ya habrá entrado al Senado– que para el 30 % de obligatoriedad de compras a pequeños productores que existe actualmente, tendrán preferencia las empresas que estén a nombre de una mujer. Pero no vi que se agregara la compra de productos orgánicos, por lo menos para el INDA.
Por otro lado, la señora senadora Moreira dice que la producción rápida es típica del sistema capitalista. ¿Qué quieren que les diga? Hace catorce años que gobierna esta fuerza política.
Por último, el año pasado se modificó la ley de inversiones porque no se presentaron proyectos a la Comap. Cero proyecto. Se modificó la ley de inversiones dando más exenciones impositivas y ahora se presentaron alrededor de USD 400:000.000 en proyectos de inversión.
SEÑOR BORDABERRY.- Señora presidenta: nosotros vamos a acompañar el proyecto, como lo hicimos en comisión, pero estamos un poco desconcertados porque parecería que se está dando un debate que no es sobre el contenido de este proyecto de ley.
Este proyecto no está planteando un modelo sojero o agroecológico. Cuando lo preparé no encontré eso; declara de interés general la promoción y el desarrollo de sistemas de producción, distribución y consumo de productos de base agroecológica y crea la Comisión Honoraria del Plan Nacional para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas. ¿Hay alguien que está acá hablando de que vamos a sustituir algo por algo? La verdad es que me perdí, porque de repente miré la televisión y parecía que estaba viendo a Erin Brockovich o Gasland.
En realidad, acá estamos dando un paso necesario, pero tímido, y terminamos hablando del modelo sojero, del capitalismo y su avance. Estamos creando una comisión para fomentar la producción con bases agroecológicas y tiraron el bochín muy lejos. A mí no me da para llegar con la bocha al bochín, de tan lejos que lo han tirado porque no me preparé. Yo venía para hablar de una comisión para el fomento de la producción con bases agroecológicas.
¿Es necesaria una ley para crear una comisión de este tipo? No. El Poder Ejecutivo tiene facultades para crear una comisión de estas características, si quiere hacerlo, pero no lo hace. Y como el Poder Ejecutivo no la crea, el Parlamento, que también tiene facultades, le crea la comisión por ley, para que se vea obligado a llevar adelante la gestión de esta comisión. Si el Poder Ejecutivo, que tiene las facultades, hubiera creado la comisión por decreto, no estaríamos discutiendo acá. Pero como no lo hizo, se presentó un proyecto de ley y se va a aprobar.
¿Sustituye algo esta comisión? No. ¿Es necesaria? Sí. ¿Estamos viviendo cambios muy profundos en el área de la agricultura, de la producción y de la ecología? Sí. No me canso de recomendar un libro que está muy de moda en el mundo: Sapiens. De animales a dioses. Breve historia de la humanidad. Allí Harari habla de cómo el ser humano, el sapiens y los anteriores, a medida que iba pasando de recolector y cazador a ser agricultor, fue cambiando el ambiente y provocando la desaparición de especies de todo tipo. Esa es una realidad, y lo estamos haciendo hoy también. Es más, quizás lo de hoy es una parte muy, pero muy pequeña con relación a toda la historia de la humanidad. Las partes del mundo que no se vieron afectadas antes de Pangea, allá en Tasmania y en el Pacífico sur, mantuvieron especies que el resto de la humanidad no mantuvo.
Crear bases para el fomento de la producción con bases agroecológicas no es desviar el destino de la humanidad. La realidad es que cada vez somos más seres humanos sobre la Tierra, y hay algo que todos tenemos que hacer todos los días, entre otras cosas, que es comer. Si no comemos, estamos terminados. Y para comer, hay que producir. Como hay una demanda de alimentos, hay una cantidad de acciones para que haya alimentos suficientes para esa humanidad que cada día es más grande.
Ahora bien, en el medio surge algo que es real y que es bueno: ¿cómo podemos hacer para que la producción con bases agroecológicas no pierda terreno? Hay que fomentarla. Pero ¿es aquello o esto? Porque –vamos a decir la verdad– lo primero es tener alimentos. Si no tenemos alimentos, no discutimos más. Lo mejor sería tener alimentos con bases agroecológicas, que son valorados cada día más y cuestan cada día más. Entonces, el capitalismo que hoy se criticaba y las teorías de Adam Smith y compañía funcionan, porque como son escasos los alimentos agroecológicos y hay cada día una demanda mayor, el mercado funciona. Tienen que valer más; vayan a Estados Unidos. Es la realidad. El 95 % o el 97 % del ganado del Uruguay se cría a pasto; solo el 3 % o 4 % es de feedlots, y la mayoría es de terminación, además, para marmoleado. En Estados Unidos es al revés: el 95 % del ganado es de feedlots y el 5 % es a pasto. ¿Y qué pasa? El ganado criado en condiciones de pastura vale cuatro y cinco veces más que el criado en feedlots.
Había un famoso cardiólogo, señora presidenta, acá, en el Uruguay –y he escuchado a algún otro que dice lo mismo–, que cuando alguien tenía problemas de corazón, le recomendaba comer carne. Y eso era un sacrilegio médico.
SEÑORA XAVIER.- De la carne uruguaya.
SEÑOR BORDABERRY.- Carne uruguaya. Exactamente. ¿Qué les pasaba a nuestros médicos? Estudiaban en los libros de los profesores norteamericanos, que comían carne de los feedlots, no de la nuestra. Este médico decía: «Cómase un churrasco», mientras los otros decían que no comiera churrasco porque me iba a atacar el «bobo». «¡No! ¡Cómalo!», porque, por suerte, nuestra producción todavía tiene esa base. Y así como estamos hablando de la ganadería y existen la Sociedad Uruguaya de Ganaderos del Pastizal, la Alianza del Pastizal y otra cantidad de entidades, también está todo lo otro, lo de base agroecológica, que está bueno que se fomente y apoye.
Lamento que en este momento no esté en sala la señora senadora Moreira, porque esto tiene coherencia con el hecho de que cada vez que hemos discutido impuestos para el sector agropecuario intentamos que se entienda que estamos ante un sector que no puede estar gravado con impuestos ciegos y que hay que tratar distinto a los distintos. Se trata de un sector que si tiene un impuesto ciego, el día que hay –como hubo– un problema con la seca, con los mercados o con el acceso a mercados de la lechería, tiene que ir al banco a endeudarse para poder seguir, o cierra. Lo mismo pasa con lo de la base agroecológica: deberíamos estar subsidiándola. ¿Por qué? Porque al que se comporta mejor, a aquel que cuida el ambiente y busca el mejor alimento, el más natural y ecológico, tendríamos que ayudarlo y diferenciarlo.
Con este proyecto estamos dando un paso muy tímido al crear un plan nacional de fomento. ¿Vamos a solucionar el tema? No; no lo vamos a solucionar, pero me parece que estamos dando un paso adecuado, con participación de todos.
Además, el Estado no ha acompañado el esfuerzo que han hecho los privados. En 1992 se funda la Sociedad de Consumidores de Productos Biológicos; en 1996 se constituye la Asociación de Productores Orgánicos del Uruguay; en 2004 nace la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas del Uruguay; y recién en 2008 aparece el sistema nacional de certificación de la producción orgánica, porque cualquiera se encajaba el sellito y decía «yo soy orgánico». Yo creo que habría que ir un pasito más allá.
Me parece que este proyecto está bueno y no plantea el enfrentamiento contra el modelo sojero, etcétera, por lo que yo me veo tentado a apoyar al senador Lafluf. ¿Acaso olvidamos quién era el que traía a Aratirí, contra lo que peleamos acá? Ahora parecen Erin Brockovich o Gasland. ¿Nos olvidamos de lo que peleamos para que saliera una moratoria del fracking? Quienes, a través de Ancap, le daban a Schuepbach los permisos para que hiciera fracking en el norte, ahora se abren la camisa y dicen que son los defensores de la agroecología. ¡Coherencia! Me parece que hay que tener coherencia. ¿Hay alguien que pueda no querer cuidar el ambiente? ¿Hay alguien que pueda no querer fomentar la producción de base agroecológica? ¡No! Felicito al senador De León que hizo un estudio profundo, una presentación seria sobre lo que está pasando y el porqué de este proyecto de ley.
Para finalizar quiero hacer una sola advertencia: a veces se piensa que aprobando la ley se logró el objetivo final, pero no es así. ¡No es así!
Creo que hay que destacar que en el artículo 6.º, entre las competencias de la comisión honoraria se establece: «Elaborar la propuesta del Plan Nacional de Producción con Bases Agroecológicas», pero deben tener cuidado todos los que van a participar de este plan, porque tienen un año para hacerlo. Entonces, vamos a trabajar ya, a darnos cuenta de que hoy no termina algo, sino que comienza algo que puede ser mucho mejor.
SEÑOR GARÍN.- Señora presidenta: ya llevamos un largo rato discutiendo este tema y escuchando varias exposiciones. Creo que fue muy ilustrativa la presentación del señor senador De León –a quien aprovechamos a saludar por la iniciativa que tuvo– en cuanto a los objetivos de este proyecto de ley que, esencialmente, está planteando la creación de dos instrumentos programáticos.
Uno de ellos es la comisión honoraria, materia en la que Uruguay tiene muchos antecedentes, pues ha generado comisiones honorarias para promover el desarrollo de algunos sectores de la producción agropecuaria, como por ejemplo la del sector apícola –que ya fue mencionada–, la del plan citrícola y también la del plan agropecuario. Quiere decir que Uruguay tiene varios antecedentes, repito, desde la creación de comisiones honorarias hasta el desarrollo de estrategias para algún sector productivo. Por suerte, ahora está llegando una para fomentar la producción agropecuaria con base agroecológica.
El segundo instrumento programático que plantea este proyecto es el Plan Nacional para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas, que me parece que es un tema que hay que resaltar, porque el solo hecho de plantear una alternativa al modelo de producción agropecuario implica ser responsable y actuar en forma planificada. De ahí que uno de los productos que propone esta ley es desarrollar este segundo instrumento, que es el Plan Nacional para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas. Me parece que es muy importante destacar que lo hace en clave de poder avanzar hacia el fomento de un modelo alternativo al que hoy tenemos en lo que refiere a producción y distribución de los alimentos. Creo que ha sido un gran mérito del proyecto establecer que ese modelo de producción no solo tiene que abordar los temas meramente económicos, sino que también debe incorporar las dimensiones de lo social, de lo cultural, del territorio, del ambiente y, ni que hablar, hacerlo con criterios de sustentabilidad y sostenibilidad.
Por otra parte, quiero dejar planteada la problemática que generó la presentación de este proyecto de ley, en el que se destacan muy especialmente los temas de seguridad alimentaria. Hay muchos lugares del mundo –también ocurre en nuestro país, aunque en menor medida– con problemas a nivel de la seguridad alimentaria, por lo que tener una planificación para abordarla desde otro modelo de producción siempre es valorable. Además, como la dimensión del ambiente –al igual que la social– es de extrema importancia en la producción agroecológica, quedan planteadas algunas inquietudes sobre la forma de gestionar sustentablemente recursos que van a ser, en última instancia, el soporte para que se pueda encarar una producción de alimentos con criterios de soberanía alimentaria.
Está claro que modelos de desarrollo productivo como el que se está planteando fomentar también atienden a un análisis de lo que sucede en nuestra realidad cotidiana, en la que un modelo con poca diversificación está generando problemas. En general, el modelo de producción convencional marca como exitosa la producción de alimentos según las cantidades y la calidad establecida para el mercado, pero deja en la sombra algunos otros fenómenos como la erosión de recursos naturales como el suelo, las fuentes de agua y también la diversidad genética, lo que muchas veces compromete su sustentabilidad. Hoy en día, en muchas partes del mundo ya hay evidencia científica de que esto compromete la producción de alimentos, lo que nos lleva a reflexionar y a buscar modelos alternativos, porque el que estamos utilizando ha demostrado que, si bien genera algunos resultados deseables, hay otras que no lo son. Algunas de ellas, como por ejemplo la erosión del suelo y la contaminación del agua, dan como resultado final que el modelo convencional no se puede aplicar porque deja zonas totalmente diezmadas desde el punto de vista de la producción, con lo que la producción de alimentos cae y los pueblos sufren enormes hambrunas.
Por lo tanto, creo que plantear este modelo alternativo y empezar a construir y fomentar sus bases –que se plasman en este proyecto de ley– es una muy buena iniciativa. En ocasión de su tratamiento recibimos la opinión de instituciones, de gremiales agropecuarias, de diferentes actores y también de todo el colectivo de organizaciones sociales que forman parte de ese mundo de la agroecología. Todos ellos han destacado que este proyecto de ley es bueno y que es necesario avanzar en este sentido. Creo que el hecho de que nosotros estemos dando este paso es una señal de garantía, especialmente para los colectivos y organizaciones sociales que están vinculadas al tema de la agroecología, por la seguridad que representa la aprobación de un proyecto de ley que crea esta comisión honoraria y permite desarrollar el Plan Nacional para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas.
Hay que tener en cuenta que este plan se va a encontrar con algunas situaciones ya existentes, porque el avance de la agroecología y la utilización de los principios de la producción agroecológica ya no son solo un atributo de los colectivos sociales que se identifican con ella. Debemos tener presente que las bases de producción agroecológica ya permiten tener productos diferenciados. Sin ir más lejos, en el Uruguay tenemos 900.000 hectáreas bajo régimen de producción orgánica certificada. Aclaro que esto no es igual que la agroecología, pero tiene mucho de ella. Curiosamente, hay que tener presente que detrás de estas 900.000 hectáreas –toda esta información la pueden conseguir en Internet– no solo hay productores familiares vinculados al proceso productivo, sino que también hay importantes empresas que comercializan productos producidos en estas áreas certificadas. Tengo un listado –que sacamos de las redes sociales– en el que aparecen dieciséis empresas que desde el año 2014 ofrecen productos certificados en veintitrés mercados. En esta lista hay, incluso, multinacionales.
Por lo tanto, es importante tener en cuenta que el plan nacional de agroecología tendrá que abordar temas centrales, como el desafío de dar sostenibilidad a procesos de producción que muchas veces se asocian con emprendimientos familiares y que, sin embargo, hoy empiezan a ser un atributo que marca una diferencia en los productos que se ofrecen en el mercado, lo que atrae a empresas, incluso internacionales, que seguramente van a querer estar presentes y participar en este plan de producción y distribución con base agroecológica. Al menos, uno esperaría que se presenten y demuestren interés.
Vale la pena decir que aun cuando debamos enfrentarnos a esa realidad que acabo de describir, hay una cantidad de fundamentos que nos orientan a tomar la decisión de fomentar la producción agroecológica –que, como dije en otra ocasión, fue impulsada en el Senado por el señor senador De León–, en el entendido de que es un potente modelo de producción y distribución alternativo, que redundará en enormes beneficios en la dimensión económica, social y ambiental. Además, en la actualidad ya existe un enorme respaldo científico y técnico en lo que tiene que ver con los beneficios de este modelo alternativo, sin mencionar las evidencias empíricas de quienes han aplicado estos principios desde los ámbitos que ha estado promoviendo la institucionalidad. Me refiero a la habilitación de las certificaciones –que aunque es una iniciativa privada, en algunos casos ha recibido modestos apoyos del Estado–, que este proyecto de ley va a reforzar.
Rápidamente voy a citar alguno de esos elementos que entendemos que representan una alternativa.
En la actualidad está claro que la producción agroecológica empieza a ser una alternativa a la agropecuaria convencional, en la que, muchas veces, la enorme dependencia y subordinación de los productores al abastecimiento de insumos, de tecnología y de equipamiento los expulsa de la producción. El modelo convencional de hoy expulsa a los productores que no pueden acceder a la tecnología necesaria, mientras la producción agroecológica da la oportunidad de seguir manteniendo la producción agropecuaria familiar, desarrollando procesos productivos sustentables y diversificados para pequeñas y medianas empresas. A su vez, el proyecto de ley incorpora una dimensión que nos parece muy importante, que es la posibilidad de fomentar la producción de alimentos a nivel urbano.
Creemos que el modelo agroecológico también empieza a ser una alternativa a la mercantilización de los alimentos. Recordemos que en la década de los ochenta el mundo empezó a incorporar los alimentos como una mercancía y se desarrolló toda una estrategia de mercantilización que, en nuestra opinión, tiene enormes consecuencias adversas. El hecho de considerar un alimento como una mercancía hace que haya un sobredimensionamiento de su presentación para mantenerlo en el mercado, lo que trae como consecuencia que los que no cumplen con estos parámetros pasan a ser desperdicios. Hace unos días accedimos a cierta información de la FAO en la que se dice que el año pasado, entre los países en desarrollo y los países desarrollados, se desperdiciaron 1.300:000.000 de toneladas de alimentos por no cumplir con las exigencias de ser una mercancía. Este es un efecto de la mercantilización. Si esa cantidad se destinara a alimentar a los 821:000.000 de personas que tienen hambre –también según informes de la FAO–, podríamos dar casi cuatro kilos de alimentos por persona por día. Lo que hoy se considera «desperdicio» daría para ofrecer esa cantidad de alimento a quienes sufren hambre.
El modelo agroecológico es una alternativa a la mercantilización porque incorpora el concepto de que el alimento es un producto necesario para cubrir el derecho humano a la alimentación, y agrega una importante cantidad de nociones con respecto a cuáles son los alimentos sanos y saludables, tratando de direccionarlos hacia la agricultura familiar, de manera de que se produzcan en las cercanías de donde se consumen. Se trata de mejorar el acceso a los alimentos, que ya no estarán sujetos a esa lógica de mercantilización. Esa accesibilidad tiene enormes repercusiones sobre los consumidores finales en esos hogares que tienen un ingreso fijo, como los asalariados o quienes reciben prestaciones de la seguridad social. El modelo agroecológico también aparece como una oportunidad para mejorar el derecho a la alimentación en vastas porciones del territorio. Como decíamos, la posibilidad de que la producción esté cerca se presenta como la antesala de una seguridad alimentaria con impacto económico y social.
En los últimos tiempos ha habido una dinámica de incorporación de nuevos hábitos, y nos parece que la producción agroecológica permite al productor, en esa corta cadena de comercialización, brindar garantías a los consumidores sobre el origen y la calidad de lo que están recibiendo. Hoy, los más jóvenes del mundo, llamados millennials, incorporan esa dimensión en sus hábitos de consumo porque les da seguridad. Creemos que el enfoque agroecológico es una muy buena oportunidad para garantizar que haya comestibles y dar respuesta a estos nuevos criterios de alimentación.
Entendemos que la agroecología hace enormes contribuciones a la alimentación saludable, porque jerarquiza que el producto fresco llegue a los consumidores finales a través de un mercado de cercanía o de mercados locales. En la medida en que podamos seguir expandiendo ese modelo, vamos a contribuir a que los alimentos saludables sean una alternativa al modelo de mercantilización de alimentos. Los alimentos que se comercializan están ultraprocesados –de ahí sus impactos en los indicadores de salud–, pues para poder conservarlos en condiciones ambientales normales se les incorporan aditivos como sal, azúcar y conservantes; en su defecto, esos alimentos ultraprocesados demandan mucho frío para su preservación. Desgraciadamente, mucha gente en el mundo todavía no puede conservar sus alimentos. La agroecología, entonces, permitiría mejorar la alimentación saludable.
Ni que hablar de lo que significa como alternativa al uso sustentable de los recursos naturales y a una menor perturbación del ambiente, que va desde el cuidado de la biodiversidad hasta la preservación de los recursos naturales. Cuando hablamos de biodiversidad nos referimos a los recursos genéticos; más temprano el señor senador De León comentaba –muy apropiadamente– que es necesario generar disposiciones para regularlos.
Además, la propia dinámica de la producción agroecológica, que siempre se centra en producciones de cercanía y cadenas de distribución cortas, consume menos energía durante los procesos de distribución. Ese ahorro en los traslados es un pequeño aporte para disminuir el impacto sobre el medioambiente. Sin ir más lejos, la producción agroecológica reduce mucho la emisión de gases de efecto invernadero, mientras que en los modelos mercantilistas normalmente se utiliza energía para los traslados.
Todas estas mejoras surgen luego de analizar diversos reportes, algunos de los cuales fueron elaborados en ámbitos académicos, y otros por parte de organizaciones sociales –como el que nos dejaron las asociaciones agroecológicas que nos visitaron en la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca–, que son producto de las experiencias y del aprendizaje que han tenido esos colectivos sobre los procesos de producción y distribución. Muchas veces esos colectivos llevaron a cabo esos procesos con su esfuerzo y con la ayuda de iniciativas privadas y de pequeños aportes del Estado, que entendemos que a partir de esta ley podrán ir incrementándose.
A continuación quiero remarcar algunos aspectos importantes de este Plan Nacional para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas. Voy a comentar tres aspectos del proyecto de ley.
SEÑORA AVIAGA.- ¿Me permite una interrupción, señor senador?
SEÑORA AVIAGA.- Hoy se alertaba acerca del cuidado que deberíamos tener a la hora de dar beneficios a quienes produzcan en forma agroecológica y estoy de acuerdo con eso. Sin embargo, recién me pareció entender que el señor senador Garín dijo que hay multinacionales que están certificadas. Si es posible, me gustaría saber cuáles son y qué tipo de beneficios tienen, ya que él tiene esa información.
Otra cosa que me preocupa son las 900.000 hectáreas en las que el señor senador Garín dijo que se está haciendo producción orgánica. Hace muy poco tiempo, productores de Lavalleja –vuelvo a mi pago, pero tengo que hacer la referencia– quisieron plantar soja no transgénica con un proyecto que está promoviendo la Agencia Nacional de Desarrollo. El tema es cómo se accede a la semilla de soja no transgénica. Deambularon buscando y yo empecé a ayudarlos para ver qué puertas había que golpear. El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca no tiene ninguna política al respecto. Lo único que encontré fue un proyecto cerrado, financiado por la ANII, con una empresa privada y la UdelaR. Quizá no busqué bien. ¡Ojalá que los productores que quieran empezar a producir de forma orgánica, natural o agroecológica, puedan acceder libremente a las semillas en el país!
Puede continuar el señor senador Garín.
SEÑORA PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor senador Berterreche.
SEÑOR BERTERRECHE.- Agradezco al señor senador y a la señora presidente.
En realidad pensaba pedir la palabra, pero estamos muy sobre la hora de finalización de la sesión y quiero decir poquita cosa.
En primer lugar, me parece que en esta sala hay sobredosis de Onetti o de cómo convertir una alegría en una depresión con cierta facilidad. Aunque se esfuercen en decir otra cosa, para mí hoy es un día de fiesta, porque la aprobación de este proyecto de ley es una fiesta para quienes pensamos que existen otras formas de hacer las cosas.
Me gustaría aclarar que esta iniciativa no es producto de los últimos veinte años. Tal vez el gamesán y los compuestos organoclorados sean de las peores cosas que inventamos los seres humanos y proceden de la década de los sesenta; así que por más que uno sea de tierra adentro, a no ser que haya nacido en el siglo xix –y esté muy bien conservado–, sabe que hay una acumulación de efectos –por eso también festejo– que atiende el proyecto de ley que vamos a aprobar.
También festejo esta iniciativa porque tiene una génesis diferente, ya que nace de las organizaciones sociales y no del torremarfilismo de los legisladores que están encerrados en sus oficinas. Esto nace a partir de las organizaciones que tienen que ver con el tema y es una forma diferente de hacer política que hoy reivindico, aplaudo y –a pesar de muchos– festejo.
Por último, tal vez por mis orígenes materialista-dialécticos quiero hacer referencia a la importancia económica de este proyecto de ley, no por coincidir con el concepto de que la agroecología se vende más cara porque es sana y eso es económicamente bueno, ya que esa visión me parece injusta y excluyente, sino porque pienso que las cosas que son buenas deberían estar disponibles para todos. Esto tiene un componente de crecimiento económico basado, fundamentalmente, en la investigación; y como esa investigación será desarrollada, principalmente, por los organismos estatales, se apropiará de sus resultados el conjunto de la sociedad. La investigación es multiplicadora de beneficios económicos cuando se trata de elementos verdaderamente innovadores, como lo es toda la investigación vinculada a los desarrollos que tienen que ver con la agroecología.
Por eso, y a pesar de muchos, hoy va a ser un día de festejo para mí.
SEÑORA PRESIDENTE.- Puede continuar el señor senador Garín.
SEÑOR GARÍN.- Quiero aclarar que la cifra de 900.000 hectáreas que manejé como certificadas con relación a carne orgánica corresponde a un dato viejo; tal como me corrige el señor senador De León, actualmente son 1:300.000 hectáreas.
En cuanto a las empresas que están certificadas, debo decir que son variadas, pero muchas están asociadas a los mercados de la carne y los granos.
Quiero celebrar que estemos considerando este proyecto de ley y hacer tres breves comentarios acerca de las soluciones que hemos planteado dentro del texto.
Vale decir que en la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca estuvimos bastante tiempo analizando quién debía presidir la comisión honoraria que se crea y concluimos que debía quedar encargado de ello el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Dimos una discusión en ese sentido y queremos plantear la necesidad de trasladarla al Poder Ejecutivo.
SEÑORA PRESIDENTE.- Ha llegado a la Mesa una moción para que se prorrogue el tiempo de que dispone el orador.
SEÑOR GARÍN.- Muchas gracias, señora presidenta.
Como decía, vamos a solicitar que lo que se habló en la comisión se traslade al Poder Ejecutivo.
El segundo tema que quiero mencionar es que hemos jerarquizado mucho la presencia de la Universidad de la República, especialmente en las tareas de investigación, y ese es el motivo de su incorporación en el artículo 5.º.
Por último, me gustaría comentar –aunque ya lo mencionó el senador preopinante– que se estableció un plazo de un año para contar con el Plan Nacional para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas. Nos parece una señal muy importante que este plan comience a operar lo antes posible porque, sobre la base de lo que allí se plantea, esperamos que sea parte de la propuesta del presupuesto del próximo Gobierno.
No quiero extenderme más; simplemente celebro que vayamos a aprobar este proyecto de ley, que es el inicio de una política de Estado para respaldar el desarrollo de un modelo de producción agroecológica, que es una propuesta superadora en los aspectos económicos, sociales, ambientales y de acceso a derechos. No podemos dejar de estar contentos por seguir soñando y desafiando procesos de transformación como el que nos plantea este proyecto de ley que, a nuestro entender, supone una muy buena oportunidad para avanzar en la incorporación de criterios de igualdad y de diversidad, a partir del fomento de estos sistemas de producción y distribución con bases agroecológicas.
SEÑORA PRESIDENTE.- No tengo más oradores inscriptos, por lo que damos la palabra al señor senador De León, para su exposición final.
SEÑOR DE LEÓN.- Me gustaría hacer tres breves comentarios.
En primer lugar, quiero dar una información que me parece positiva: existe un plan para sembrar doscientas hectáreas de soja no transgénica, a través de un acuerdo entre la dirección de la Agencia de Desarrollo Rural de la Intendencia de Canelones y Calsesur. Creo que es una buena noticia y va en línea con el objetivo de diversificar y buscar distintas alternativas.
En segundo término, quiero decir que este es solo un paso. Coincidimos con lo que se ha planteado aquí y, luego de haber escuchado la discusión y algunas menciones que se han realizado, creo que quizá nos quedamos cortos; tal vez debimos haber avanzado más y llegar a una etapa superior, pero esto es un avance.
Me parece bien que se cree la comisión honoraria porque en la línea de la concepción agroecológica se van a integrar conocimientos para elaborar el plan; este no provendrá de una comisión de ganadería ni del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, sino que habrá una comisión donde los distintos conocimientos y saberes se van a integrar.
También considero que queda un desafío, porque este plan –muchos han estado de acuerdo– necesitará respaldos, subsidios. No olvidemos que la agroecología se enmarca dentro de la promoción de la agricultura familiar, que asegura entre el 70 % y el 80 % de los alimentos de los uruguayos. Además, este tipo de agricultura genera muchos servicios como, por ejemplo, los ecosistémicos y otras externalidades positivas.
En definitiva, también queda en el debe estudiar de qué manera se va a promover todo esto.
–En discusión particular.
SEÑOR DE LEÓN.- Pido la palabra para una moción de orden.
SEÑOR DE LEÓN.- Formulo moción en el sentido de que se suprima la lectura del articulado y se vote en bloque.
SEÑORA PRESIDENTE.- Antes de pasar a la votación, la Mesa desea hacer una aclaración.
En el literal K) del artículo 9.º se señala: «K) Identificar las barreras arancelarias y paraarancelarias nacionales e internacionales de acceso a mercados y promover la remoción de los mismos», pero lo correcto sería que dijera «de las mismas» porque se refiere a las barreras y no a los mercados.
Entonces, si estamos de acuerdo, se va a votar la moción formulada en el sentido de que se suprima la lectura y se vote en bloque el articulado.
En consideración los artículos 1.º a 10, inclusive.
Si no se hace uso de la palabra, se van a votar con la modificación propuesta para el literal K) del artículo 9.º.
SEÑORA PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el asunto que figura en segundo término del orden del día: «Proyecto de ley por el que se designa Aníbal Sampayo el Liceo n.º 3 del departamento de Paysandú, dependiente del Consejo de Educación Secundaria, Administración Nacional de Educación Pública. (Carp. n.º 1156/2018 - rep. n.º 718/18).
SEÑOR MARTÍNEZ HUELMO.- La señora presidenta conoce la importancia que conlleva el bautismo de un centro educativo; por esa razón ello está reservado a la ley y requiere una serie de actuaciones y exigencias previas, por lo que podemos inferir que ese proceso lleva su tiempo.
Desde hace algunos años la comunidad educativa del Liceo n.º 3 del departamento de Paysandú –padres, vecinos, alumnos y docentes– se manifestó a favor de que ese centro pase a denominarse Aníbal Sampayo. Se expidieron favorablemente el Codicén y el Ministerio de Educación y Cultura, y este último, a través de la Presidencia de la República, elevó el correspondiente proyecto de ley.
La representante nacional por ese departamento, doctora Cecilia Bottino, ha confirmado que la sociedad de Paysandú está a la espera de esta designación, por lo que en nombre de la Comisión de Educación y Cultura recomiendo su aprobación.
El periplo de este asunto ha sido arduo, pero hemos logrado cumplir con la propuesta originada en personas vinculadas al Liceo n.º 3 de Paysandú: vecinos, padres, alumnado, educadores y también la dirección. ¿Qué más podríamos agregar sobre una gloria artística del Uruguay cuya vigencia está tan arraigada en el corazón de su pueblo?
Aníbal Sampayo fue un gran cantautor e intérprete musical, poeta, guitarrista y arpista, nacido en Paysandú el 6 de agosto del año 1926.
La obra de este gran sanducero es relevante, sin ningún lugar a dudas. Por medio de su voz y su prosa se recrea la flora y fauna del litoral y se refleja una profunda visión social del litoral uruguayo-argentino. Obviamente, su obra tenía como eje el río Uruguay, en una impronta regional que, sin lugar a dudas, emociona y sigue llegando al corazón de quien lo escucha.
La carrera artística de Aníbal Sampayo fue portentosa y se esparció por toda América del Sur, preferentemente por Brasil, Uruguay y Argentina, donde fue uno de los fundadores del famoso Festival Nacional del Folclore de Cosquín. Sus canciones son innumerables y sinónimo de bella poesía y compromiso social.
Sin duda ha sido un gran acierto que la ciudadanía de ese departamento elija bautizar el Liceo n.º 3 con el nombre de Aníbal Sampayo.
El repartido consigna gran parte de su periplo vital, incluyendo su quehacer artístico como virtuoso guitarrista, arpista y cantautor.
En razón de su militancia en favor del Movimiento de Liberación Nacional, el 27 de mayo de 1972 es detenido en la ciudad de Paysandú, recobrando su libertad ocho años y medio después. Al igual que me sucede con tantos amigos y compañeros que atravesaron esa difícil situación, siento que a Aníbal Sampayo ninguna circunstancia, por difícil que fuese, pudo doblegarlo.
Cuando examiné su biografía para hacer este informe me di cuenta de su gran voluntad, sobre todo cuando sale en libertad, pues mantiene el mismo espíritu que esos pájaros de los montes litoraleños a los cuales les cantó, para volar más alto y más lejos aún. Así, señora presidenta, con su prestigio internacional acrecentado, pues los años de prisión no lo apagaron, regresó triunfalmente haciendo una gira por los principales países de Europa, actuando en diversos escenarios en España, Francia, Italia, Alemania, Suiza, Bélgica, Holanda y Suecia, donde cantó en homenaje al premio nobel de literatura, el gran colombiano Gabriel García Márquez. Sigue su gira mundial por Canadá y Australia, y regresa al estadio Obras Sanitarias de Buenos Aires en un multitudinario evento, con la colectividad uruguaya en primera fila –imagino–, rodeando al insigne artista compatriota.
Al regreso a nuestro país, luego de años cantando por el mundo, se presentó en el club Atenas de Montevideo y en el teatro El Galpón, donde realiza varias actuaciones en los años del renacer democrático del Uruguay.
Mis palabras son solo un extracto de su fecunda vida que la ubicamos junto a la de otros grandes como Alfredo Zitarrosa, Osiris Rodríguez Castillos, Daniel Viglietti, Eduardo Falú, Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, Violeta Parra, Víctor Jara, Los Olimareños, Santiago Chalar, Eustaquio Sosa –de quien hablé en la media hora previa debido a su fallecimiento hace tres días– y tantas otras glorias de la música y la poesía popular, nacional, regional y continental, cuyo legado guarda nuestro pueblo por siempre. Esas voces, al fin y al cabo, señora presidenta, cuando en la soledad de las noches más oscuras eran el candil que teníamos, nos ayudaron a vencer la oscuridad, a tener fe y optimismo en el porvenir de la república. Por ello, este es un merecido homenaje que nace de las entrañas del heroico pueblo de Paysandú.
Los últimos años de Aníbal Sampayo fueron de padecimiento, en primer lugar por el fallecimiento de su hijo, y luego por una dura enfermedad que diezmó sus fuerzas. Dada su pobreza material tratamos de ayudar desde el Parlamento –yo me encontraba en la Cámara de Representantes– con una pensión graciable que fue aprobada, pero que no llegó a tiempo, según me informó mi amigo, el exdiputado por Paysandú Juan José Domínguez. Siempre lamenté no haber llegado a tiempo con la pensión graciable para paliar las serias dificultades que padeció Aníbal Sampayo en su vejez.
El 10 de mayo de 2007 falleció en Paysandú.
Su vida de servicios al pueblo a través de su talento, su poesía, su música y su lealtad, tiene hoy, a mi modo de ver, esta hermosa devolución en un proyecto de ley que, como sentimiento de gratificación, tiene su origen en la comunidad del Liceo n.º 3 de Paysandú, es decir, en la gente del lugar donde nació Sampayo. Y el Estado uruguayo lo recoge acertadamente, para homenajear así a uno de sus artistas dilectos.
La Comisión de Educación y Cultura aprobó este proyecto por unanimidad y en su nombre estoy solicitando a la Cámara de Senadores que siga el mismo criterio.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Artículo único.- Desígnase con el nombre “Aníbal Sampayo” el Liceo Nº 3 del departamento de Paysandú, dependiente del Consejo de Educación Secundaria, Administración Nacional de Educación Pública».
SEÑORA PRESIDENTE.- Deberíamos ingresar a la consideración del asunto que figura en tercer término del orden del día, pero apenas quedan unos minutos para la hora de finalización de la sesión.
SEÑORA TOURNÉ.- Sensible a su planteo, señora presidenta, voy a proponer que se levante la sesión.
(Así se hace, a las 13:18, presidiendo la señora Lucía Topolansky y estando presentes los señores senadores Aviaga, Ayala, Berterreche, Besozzi, Bordaberry, Cardoso, Carrera, Castillo, De León, Draper, Garín, Martínez Huelmo, Michelini, Moreira, Otheguy, Passada, Payssé, Pintado, Saravia, Tourné y Xavier).

References: resolución 
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