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Timestamp: 2017-11-20 09:46:33+00:00

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2: Laicidad y Libertad, una Lección de la Historia [123763] | Derecho y Factor Religioso (UMA) | Unybook
2: Laicidad y Libertad, una Lección de la Historia (2014)
2: Laicidad y Libertad, una Lección de la Historia
Tema 2: Laicidad y Libertad, una Lección de la Historia 1. Sobre el Origen y Significación del Término Laicidad.
La primera cuestión que se nos plantea cuando hablamos de laicidad y de libertad religiosa trata sobre si son términos opuestos, es decir, si la laicidad se opone a todo lo que tenga que ver con lo religioso.
En la actualidad, son muchas las corrientes que consideran la laicidad como un principio informador o constitucional dentro de nuestro ordenamiento jurídico. Por tanto, nos toca a nosotros realizar un estudio jurídico para ver si realmente la laicidad es un principio informador de la Constitución o no.
Algunos autores centran la laicidad en el artículo 1 de la Constitución, que habla sobre los valores superiores del ordenamiento jurídico, que son la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Por tanto, vemos cómo el artículo 1 no establece como principio o valor superior la laicidad. Otros consideran que la laicidad aparece recogida en el artículo 9, que ordena a los poderes públicos a promover y fomentar los valores superiores del ordenamiento, es decir, ordena la libertad en igualdad. Por tanto, este artículo tampoco establece un principio de laicidad como constitucional. El artículo 10 establece los valores, derechos y deberes fundamentales de la persona, es decir, la dignidad de la persona y el libre desarrollo de su personalidad. Sin embargo, el Tribunal Constitucional ha establecido que se entiende por dignidad de la persona como valor fundamental del ordenamiento. El tribunal dice que el artículo 10, en consecuencia con el 14, que establece el principio de igualdad, es un artículo introductorio al elenco de los derechos fundamentales que la propia Constitución establece, y ninguno de ellos es el principio de laicidad. Por último, el artículo 16, que regula la libertad religiosa, establece de forma imperativa que ninguna confesión tendrá carácter estatal, pero a continuación sigue diciendo que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones.
En consecuencia, también podemos observar que el artículo 16 tampoco establece el principio de laicidad como principio informador del ordenamiento jurídico. Por consiguiente, en la Constitución española y según dispone el Tribunal Constitucional, el término laicidad significa un sistema no confesional, pluralista, neutral y cooperador, pero en ningún caso existe en toda la Constitución una declaración de laicidad del Estado.
El término laico entra en nuestra sociedad y cultura como sinónimo de creyente, que no forma parte de la jerarquía de la Iglesia. A partir de la Ilustración, laico comienza a significar ‘’no religioso’’, es decir, no perteneciente a la Iglesia. Laico puede equipararse a lo público con la exclusión de lo religioso.
El concepto de laicidad es inseparable del de secularización.
El proceso secularizador contemporáneo se caracteriza por la emergencia y protagonismo del sujeto personal, orientado única y preferencialmente a dar satisfacción a sus propios deseos.
La laicidad es cualidad y característica tanto de ateos como de profundos creyentes, ya que no es otra cosa que un talante, un modo de ser, una manera de enfrentar y analizar las cuestiones fundamentales de la vida personal y social. La laicidad consiste más en una actitud que en un principio jurídico.
La laicidad de mueve en el ámbito del pluralismo, que consiste en la apertura radical en lo que de verdadero hay en lo que se piensa, dice o vive quien piensa, habla o vive de forma distinta. Consiste, pues, en el respeto de la persona humana en su libertad.
Por laicidad del Estado se debe entender la posición de neutralidad de cara a todos los cultos y a todas las religiones, y es independiente de toda autoridad religiosa y libre de cualquier concepción teológica.
2. Libertad y Libertad Religiosa, la Historia Maestra.
Solo a partir de la concepción antropológica cristiana se difundió lentamente la idea de que todos los hombres son iguales, porque el hombre es libre por su propia naturaleza humana. Incluso la laicista Enciclopedia dice que la idea de libertad llegó al mundo por obra del cristianismo.
Sin embargo, se ha de reconocer que el asentamiento y profundización de esta idea en la sociedad ha constituido un largo proceso de muchos siglos, proceso que ni ha avanzado siempre en la misma dirección ni ha estado exento de retrocesos y contradicciones.
3. El Testimonio de Libertad en la Fe de los Primeros Cristianos.
La libertad radical se basa en la fe. En la sociedad romana, la libertad personal radicaba esencialmente en el reconocimiento de que de la misma se hiciera en el ordenamiento jurídico. Si la libertad humana era puesta en peligro, el único modo de defender su libertad era el suicidio.
Ante esta paradójica defensa de la libertad, el cristianismo recuerda que la libertad es uno de los atributos esenciales del hombre, y jamás se admitirá el suicidio como medio de librarse de la esclavitud opresora.
Cuando triunfa el cristianismo, triunfa la existencia de todo hombre de un ámbito personal al margen de cualquier injerencia social o privada de los poderes públicos. Se inició así la historia de la libertad del hombre frente al Estado, y se pusieron los fundamentos jurídicos de los derechos del hombre. Aparece la libertad humana.
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References: artículo 1
 artículo 1
 artículo 9
 artículo 10
 artículo 10
 artículo 16
 artículo 16