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Timestamp: 2017-12-12 10:10:09+00:00

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Sobre la dictadura.
Publicado: Mie Ene 12, 2005 9:05 am Título del mensaje: Sobre la dictadura.
La dictadura, como cualquier orden, como cualquier sistema formal, es una forma de gobierno legal, que se desprende de la ley, sea esta colegiada o de asamblea, cesarista o comisarial. Lo malo -si del mal se puede hablar bien- no es la dictadura, sino lo natural de la voluntad humana y la vehemencia de las pasiones, que en su lucha y a través de ella se separa cada día más y más de la igualdad y genera la jerarquía de y en lo político. La política es esencialmente dictadura, mando; y en las formas políticas la forma más refinada de dictadura es la democracia burguesa (y no hay hoy otra democracia sino la democracia burguesa), por cuyo procedimiento electoral es suavizada la dictadura eterna, la jerarquía de quién manda, al conformar a los ciudadanos al dominio de todos por unos pocos: la democracia depende de la satisfacción de los gobernados. Y la dictadura también. La diferencia entre dictadura y democracia sólo consiste en la sutileza del engaño, de su razón justificadora. Bajo la dictadura, la relación de los vectores, el sentido vectorial de la relación en las capas y ramas del poder es la misma que en la democracia, excepto, claro es, la relación del Poder legislativo al haber sido suspendido este en la dictadura, ya que es el sufragio/abstención la relación y la forma procedimental del engaño. El poder es siempre poder idéntico, revista la forma que revista, y en cualquier forma política se ha de dar forzosamente aquella relación vectorial sin la cual la política no es política, que desaparece bajo la anarquía. En cualquier forma política su <durée> depende de la satisfacción de los gobernados, tanto si ese contento y satisfacción se da en la relación vectorial <sufragio/abstención> como rama del poder estructurativo, como si se da sin ella, y esto sea dicho sin menoscabo de la importancia verdaderamente revolucionaria del sufragio universal.
<Por ser un conjunto de formas, el orden obedece a la ley de cualquier sistema formal. La primera decisión o el primer postulado es arbitrario, pero en cuanto al segundo y a los siguientes, entra en juego el principio de congruencia o contabilidad, como si la coherencia del conjunto asimilase luego lo arbitrario del principio. “La usurpación -dice Pascal- fue introducida antaño sin razón. Se convirtió en razonable. Es preciso presentarla como auténtica, eterna, y ocultar su principio, si no se quiere que pronto acabe”.> (Julien Freund. La esencia de lo político. pág. 334)
<Es vano esperar que lo político pueda hacerse absolutamente igualitario.> (Freund. pág. 335)...porque efectivamente lo político es esencialmente ambición individual de un sujeto operatorio, jerarquía, mando, dominio y potestad, esto es, Estado. La dictadura es sólo el desvelamiento de la esencia de lo político que se agazapa detrás de las leyes, el desvelamiento de lo arbitrario de la voluntad de quién manda y la muestra a las claras de su prudencia política (Real decreto de 18 de mayo de 1926: <...que está obligado a dictar medidas excepcionales de carácter disciplinario y gubernativo, aunque no estén ajustadas a la letra de las leyes, siempre que las juzgue convenientes al bien del país y se inspire en los principios de justicia, moral y serenidad, que deben ser fuente de toda providencia de gobierno.>).
<Cuando una sociedad siente amenazada su vida y no se encuentra con fuerzas para defenderse por sí misma, busca, angustiada, el brazo robusto que la ampare; y si este brazo lleva espada, todavía mejor.>...........<El instinto de vida y de defensa tomará el primer lugar, y la sociedad conmovida llamará a un dictador. Y lo llamará sin condiciones; no le pedirá que sirva a sus ideas, ni tan sólo que los respete: le pedirá únicamente que mantenga el orden, que le asegure el estado posesorio... o bien le exigirá que mantenga un estado de civilización que la oleada demagógica amenazaba, al parecer, tragarse.>..........<Todas las reacciones, todas las dictaduras, han necesitado para su triunfo no sólo de un ambiente propicio y una sociedad perezosa y cobarde, sino también del fulminante de una acción demagógica. En todas partes, la dictadura ha sobrevenido en una sociedad enfermiza cuando se ha iniciado el pánico de una catástrofe inminente a la cual ella misma no se sentía con fuerzas para hacer frente. Entonces se ha aclamado al dictador que le ofrecía un remedio para sus males y, en primer lugar, una autoridad fuerte para salvarla de la anarquía.
Y ¡oh hecho extraordinario: los que bajo un régimen de libertad preparaban con furia de poseídos la más radical o catastrófica de las revoluciones políticas o sociales, bajo una dictadura militar o burguesa callan o se someten, como si sus ideales hubiesen logrado el triunfo! ¡Esperan a que en el horizonte clareen los primeros resplandores de la libertad, para sentirse de nuevo demagogos y revolucionarios.> (Francisco Cambó. Las dictaduras. Ed. Espasa-Calpe 1929. pág. 144 y ss.)
Bien que la situación actual no es la misma que la situación sindicalista de la Barcelona de Cambó y por culpa de la cual fue necesaria aquella dictadura, lográse o no su objetivo, pero todo eso nada quita a lo esencial de su discurso.
Lo importante es que la dictadura de Primo de Rivera, como el 18 de julio de 1936, son sólo respuestas a otras formas posibles de dictadura, de dominio supuestamente de “clase”, de dictadura proletaria o anarquía sindicalista que hizo peligrar el orden a los ojos de los grupos o clases dominantes. La dictadura pues, no surge nunca contra la democracia (y por tanto ni contra el pueblo), sino contra otras dictaduras o demagogias. La dictadura surge en las democracias por su disolución y dada su inestabilidad, pero por ella y gracias a ella vuelve la democracia: la dictadura es la madre de toda democracia, es la que inicia una democracia o pone a la democracia ya existente y en crisis a punto, fuera de peligro. La dictadura, como forma de gobierno legal, es hija de la necesidad cuando de ella hay necesidad, y por tanto es hija de “las buenas leyes”, es una buena ley, ya que la buena ley <...es aquello que resulta necesario y por añadidura, evidente para el bien del pueblo.> (Hobbes. Leviatán. FCE. pág. 285), aunque también es legal y buena la dictadura cuando es para el bien o por necesidad del Soberano, del Príncipe, ya que -según Hobbes- el bien del Soberano y el bien del Pueblo nunca discrepan.
Bajo cualquier órgano del Estado se halla siempre un sujeto operatorio que es el que sólo y a solas toma la <decisión>, y como la decisión no es ni puede ser plural, toda decisión es individual, del Soberano, dictatorial, mientras esté sometida a las leyes, sea bajo la forma de la dictadura, sea bajo la forma de la democracia. O sea, que el peligro de la dictadura es aquél que consiste en que la ambición particular del político, del Soberano, sobrepase el llamado bien del pueblo, que discrepe de él y se haga contra el pueblo olvidando sus fines operis (Cfr. G. Bueno. PECCP, pág. 336), como por ejemplo con la Alemania de Hitler o la Rusia de Stalin. Hobbes, claro es, no pudo conocer la gran artificiosidad de la demagogia moderna bajo la cual las formas clásicas de la dictadura se pueden llegar a convertir en tiranías. La dictadura desaparece por su innecesidad,. y cuando la dictadura en lugar de desaparecer se convierte en tiranía, entonces desaparece por su distaxia. Adiós.
Publicado: Mie Ene 12, 2005 3:48 pm Título del mensaje:
Tengo que decir, en primer lugar, que el texto de Rodríguez Vega me ha parecido muy interesante. Dicho esto, quisiera decir, a continuación, que no es la cuestión de la posibilidad la cuestión central a debatir. Esa posibilidad, no puede ser nunca una posibilidad de grado cero, como han reconocido, incluso, los que creen que su posibilidad es mínima. La cuestión central a debatir (y el interesantísimo texto de Rodríguez Vega ya apunta directamente hacia ella), es si con independencia del grado de su posibilidad, la dictadura es o no es necesaria para que el Estado se mantenga en la existencia dada la situación de peligro que atraviesa ésta (situación de peligro para la existencia del Estado que nadie niega, aunque al parecer, sí hay quien estima que dicha situación no está agravada por los últimos acontecimientos porque éstos suponen "más de lo mismo"). Felipe Gimenez se ha enfrentado a la cuestión y ha afirmado que una dictadura sí sería necesaria para tal fin. Y aunque es cierto que sería de agradecer un poco más de argumentación por su parte, yo no veo, en principio, nada de idealismo ni de voluntarismo en semejante afirmación. Ahora bien, también creo que al volver a manifestarse en estos momentos en favor de la necesidad de la dictadura, lo que andaba buscando es que los demás también se posicionaran ahora al respecto. Si al hacerlo buscaba discriminar de entre no sé que oleadas del materialismo filosófico a buenistas derechas de buenistas de izquierdas, es cuestión que, al menos a mí, ni me interesa ni me apetece tratar lo más mínimo.
Se puede decir que no, que la dictadura no es necesaria porque para salir de la actual situación de peligro bastaría con realizar una reforma de la constitución de 1978. Esta vía de solución es la que han propuesto Gregorio Peces-Barba y Gustavo Bueno Martínez, aunque ambos recorren esa vía en sentido contrario. De ahí que no sea posible avanzar en el diálogo, ambos quieren lo mismo. Pero la cuestión es ¿en que sentido avanzará España?
Publicado: Mie Ene 12, 2005 9:30 pm Título del mensaje: La dictadura
Estimados contertulios: Zarpax con su natural lucidez política ha planteado el asunto con claridad. Muy bien sabe él lo que pienso sobre el particular. Este problema de la secesión puede afrontarse desde la legalidad, porque la Constitución autoriza la dictadura frente a situaciones excepcionales, pero como no se hace uso de tales posibilidades hay que abrirse paso hacia la dictadura militar extraconstitucional para salvar a España, no a la Constitución. Un golpe de Estado militar contaría con el beneplácito de la masa. El pueblo respiraría aliviado. No he pretendido diferenciar entre las diversas generaciones del materialismo filosófico. Eso ya está a la vista de todos. Bueno dijo una vez que los tanques en Bilbao como en Chechenia eran una eficaz solución frente al terrorismo. Yo también lo digo. Bueno dixit que mataría con sus propias manos al etarra Barrios. Eso es una frase genial. También dijo que si alguien quiere quitarme algo que es mío, lícito es reaccionar con la violencia frente a tal despropósito. El materialismo político puede defender la dictadura o la democracia porque lo que le importa realmente es España. Para mí ZP ha perdido toda legitimidad. Está haciendo todo lo que justifica el golpe de Estado. Quiere cambiar el régimen, quiere vulnerar la constitución. Si la Constitución es el fruto de un pacto y una de las partes lo vulneran, muy libre es la otra parte de vulnerarlo también. Por tanto creo que la dictadura ahora es necesaria. Atentamente,
Publicado: Jue Ene 13, 2005 8:32 pm Título del mensaje: Situación grave
Estimados contertulios: Se está vulnerando la constitución constantemente. Un plan ilegal de secesión votado por una banda terrorista tras leerse un manifiesto de un asesino en público ha sido aceptado por el parlamento nacional y un presidente de gobierno autónomo que vulnera la legalidad es recibido por un presidente nacional con una sonrisa. ¿Es esto normal? Es una lástima que algunos presuntos materialistas no compartan mi punto de vista. Vamos hacia el caos. Sólo hace falta esperar. Atentamente,
Publicado: Jue Ene 13, 2005 10:50 pm Título del mensaje:
Recuerdo un brillantísimo mensaje de Vega, dirigido en respuesta a uno de Muñoz Ballesta. Decía Vega en aquel mensaje por toda respuesta: "Sí" (o "No", la verdad es que ya no me acuerdo).
Yo no aspiro a tanta brillantez -incluso estoy dispuesto a reconocer oscuridad en mi mensaje-, pero, desde luego, si leo en uno de nuestros contertulios tal cosa como:
Un golpe de Estado militar contaría con el beneplácito de la masa. El pueblo respiraría aliviado.
, sólo puedo pensar que es el mimísimo Zaratustra redivivo el que "así hablaba".
Y lo que pienso, ya que me pides que sea explícito, sobre una posible dictadura en España, es lo mismo que lo que piensas tú o lo que piensa Felipe, o lo que piensa cualquiera: nada, no pienso.
¿Te parece suficientemente extenso?, ¿No?...vaya!
Publicado: Jue Ene 13, 2005 11:49 pm Título del mensaje: Viva la paz!
Las dos últimas respuestas o mensajes, el de Pedro Insua y Rodríguez Pardo, ya me parecen en la línea de lo que ha de ser...Y sobre lo de alterar los mensajes...creo que cada cual usa las tácticas que cree convenientes, aunque, por cierto, yo puedo estar muy equivocado.
Ahora no tengo ganas de comentar el mensaje de Rodríguez Pardo, que me parece excelente excepto en lo del Tejero. Otro día será y entonces ya explicaré por qué.
Me tenían ustedes de tan mal humor que he pasado la tarde componiendo un texto sobre eso de la dictadura, y he dado allí lo mejor de mi mismo, que trabajo me ha costado...pero lo he puesto en mi página personal y allí se quedará. Para todo el que desee leerlo la dirección es esta: SILA y Roma..
Espero que les guste y que se diviertan, cuando menos. Adiós.
Publicado: Vie Ene 14, 2005 12:40 am Título del mensaje:
Hablando del Rey y de sus funciones. En el proyecto secesionista de Ibarreche, ya aprobado por el parlamento vasco (lo pongo en minúsculas por aquello de evitar su homologación con el Parlamento español), se le otorga al Rey alguna función (no se sabría muy bien de qué es Rey, puesto que España, si tal proyecto prosperase, ya estaría rota). Una de las funciones es la siguiente:
“Art.21. El Lehendakari. 1.El Lehendakari será designado de sus miembros por el Parlamento Vasco y nombrado por el Rey [...]”
De manera que el Rey (aunque siempre se habla de "El Rey", a secas, sin "de España": vamos a suponer que se refieren al trono que hoy ocupa Juan Carlos I) tendría en su mano, en principio, "nombrar", o no hacerlo, al Lehendakari como cabeza de gobierno del "Estado Libre Asociado" planeado.
¿Alguien ha oído al Rey hacer alguna manifestación al respecto acerca de este papel que en el plan se le asigna?. ¿Alguien de la Casa Real habrá leído el plan Ibarreche?
P.D: Le ruego al moderador - y Dios me libre de inmiscuirme en esta su labor- que haga el favor, para evitar confusiones e insistiendo en lo dicho por Rodríguez Pardo al respecto, de corregir uno de los mensajes enviados por mi, de tal manera que, bajo mi rúbrica, no aparezca mezclado lo dicho por mi con lo dicho por otro contertulio. Sin duda habrá sido un despiste del moderador...., no tiene importancia, gracias (pero corríjase)
Publicado: Vie Ene 14, 2005 11:18 am Título del mensaje: Mi dictadura.
Acabo un asunto. Alteraré los mensajes cuando en ellos haya palabras o ironías insultantes u ofensivas. Y no se me quejen tanto que yo nada digo cuando se me borran mensajes que en nada ofendían a nadie (con el Mata no se qué no hay perdón, aunque es un buen hombre). Pondré “flores”, aunque de todas formas, en parte he hecho caso a Pedro Insua y a Rodríguez Pardo.
Este modesto moderador, Pedro, no tiene despistes...sino propósitos.
Espero que les haya divertido mi travesura, mi escrito sobre SILA y Roma..
Debo decir que yo no afirmo lo que afirma Felipe: que la dictadura sea necesaria o factible (no soy un político y no tengo datos para poder afirmar tal cosa, por lo menos dicho así). Simplemente he reflexionado sobre ella; y, por cierto, que la inspiración para ese mi mensaje con que comienza este tema, no es en este caso Carl Schmitt, ni considero que “el mandar sea un empujar”, aunque a veces no hay otra forma de mandar si no es por medio de la fuerza, fuerza que es y está en las sociedades modernas organizada de forma muy compleja. Tanto es así, que el ejemplo del “tejerazo” no me parece muy bueno, ya que yo pienso que precisamente eso, el tejerazo, fue un “empujar”. Me explicaré: Recuerden ustedes el asalto con rehenes al Banco Central en la Plaza de Cataluña de Barcelona...por unos “fascistas” a cuyo cabecilla se le hizo desaparecer en el ático con un tiro a bocajarro...recuerden quienes en el asunto de Tejero estuvieron implicados... los socialistas (en concreto Joan Raventós en Cataluña, en Lérida) y la Casa real, el Rey, y vete a saber quién más, y recuerden como al pueblo se le pidió quedarse en casa mirando la televisión (por el Rey y por el Sr. Carrillo y el Sr. Pujol, entre otros), y recuerden quienes pedían eso: nacionalistas y socialistas y comunistas. Claro que eso sólo fueron rumores...pero después del tejerazo mandaron los socialistas, y después del 11M también. Quiero decir, que la democracia coronada en España es una democracia...domada, no libre; que acaso la dictadura no está siendo metida por la “derecha”... sino por la “izquierda” (si es que alguna vez la dictadura ha desaparecido), o sea, en mi terminología, por los verdaderos fascistas, herederos del franquismo=neoliberalismo a ultranza. Tejero no salió mal porque el Rey o el pueblo no lo quisieran...sino porque era un puro montaje y salió como y para lo que fue planeado: como espanto para llevar al pueblo al redil dictatorial disfrazado de “democracia”, para hacer así que ganaran los hijos de Bohn y del actual París/Berlín tan temerosos -junto con los Norteaméricanos- de tener en España otra Revolución de los claveles portuguesa, para que el pueblo se olvidara del Sr. Suárez que parecía pasarse en lo que respecta a la libertad de España. O sea, que el Rey no “desautorizó la dictadura”, como dice R. Pardo, sino que la apoyó, en tanto apoyó la fuerza, la fuerza del miedo, la fuerza del engaño, la fuerza de llevar al pueblo al camino elegido por una élite que jamás creyó en la democracia. Ahí Rodríguez Pardo está preso de la propaganda...que es otra fuerza de la dictadura. Y es que también la dictadura se dice de muchas maneras.
Todo esto no quiere decir que ahora el pueblo necesite o desee una dictadura, nada de eso (hablar así me parece muy simple). Todo esto son especulaciones... claro. La lucha “interna” por el poder no ha desaparecido en este país nunca...es una forma para la debilidad externa que favorece muy principalmente a la Francia, pues es evidente, que el dominio o la potestad estatal en el interior, cuanto más homogénea es y más fuerte es esta potestad, más posibilita una fortaleza en el exterior (de ahí la necesidad de acabar con el “aznarismo”) La debilidad interna siempre se traduce en debilidad externa y viceversa.
La dictadura en España, es, como casi todo lo español, una cosa “invertida”: que está donde parece no estar, y no está donde parece que está. Tiene mucha razón R. Pardo cuando afirma que <el enemigo no sólo es interno, sino también externo o alimentado por terceras potencias>... precisamente ese enemigo, junto con el moro, hace que el pueblo desee lo que a él, a ese enemigo le conviene: el 11M es un “empujón” en este sentido.
Frente a esto -si todo ello es cierto, cosa que yo no puedo saber en verdad-, la dictadura pregonada y deseada por Felipe puede que no sea ni querida por el pueblo ni posible...pero no hay dudas de que ese deseo particular de Felipe es un deseo muy patriótico según esa razón y como tal debería ser respetado... Porque si todo lo especulado es cierto, que estamos ante un “empuje” de unas formas dictatoriales que benefician al francés y al moro, otra fuerza, otro “empuje”, no nos vendría muy mal, ya que una de las cosas que pierden a las naciones es muchas veces el no usar de la fuerza a tiempo para salvar la legalidad (este es el propósito del “buen talante” del ZoPenco).
<Cuando la legalidad basta para salvar la sociedad, la legalidad; cuando no basta, la dictadura>, decía el gran Donoso en su famoso discurso sobre la dictadura. Y eso dice Felipe, y eso digo yo. ¿Es posible? tal vez No. ¿Es razonable? Sí. ¿Quiere y desea el ZoPenco salvar la legalidad? No. Al ZoPenco lo que le interesa es amoldar la legalidad a los intereses del Prisoe y de la Francia a base de “empujones”, a base de alterar lo interno.
Yo pienso que la finalidad del “enemigo” no es acabar con España, sino debilitarla y entretenerla en lo interno (y el caciquismo se aprovecha), ya que si España se pudiera dedicar a lo externo por tener lo interno en calma, la Europa del francés se vería muy mermada y las posibilidades de España se dispararían en la dirección de su influencia externa. Aquella que fue un Imperio es aún muy temida y las naciones no olvidan nunca las lecciones de la historia, de los hechos pasados, y menos la Francia. Por nuestra situación geográfica y por otras causas, España es muy temida, porque lo que hizo en el pasado muy bien podría hacerlo en el futuro. Que no resucite, que no se habrá el sepulcro del Cid, esa es la cuestión, señores..., ¡qué mejor cosa para ello que llenar el país de enanos!
<Digo, señores, que la dictadura en ciertas circunstancias, en circunstancias como las presentes, es un gobierno legítimo, es un gobierno bueno, es un gobierno provechoso, como cualquier otro gobierno; es un gobierno racional, que puede defenderse en la teoría, como puede defenderse en la práctica.> (Donoso Cortés. Discurso sobre la dictadura. BAC, tomo II, pág. 189)
Efectivamente, aunque hoy acaso no sea ni deseable ni factible, ya que las circunstancias nunca son las mismas..., la dictadura se puede defender de muchas maneras. Y se puede atacar igualmente de muchas otras maneras...Y...¿quién sabe? ¿Quién puede asegurar con entera certeza que la dictadura para la unidad de España no aparecerá?. Defiendan y ataquen, pero compórtense, señores. Ataquen las ideas y olvídense de Zaraleches y malandrines!
(Hay una cuestión que siempre me deja estupefacto: España no dejaría nunca de ser “España” a pesar de estar o acabar “rota”...Ya en el pasado España perdió mucho territorio, y si bien el territorio es muy esencial para una Nación, esta Nación existe mientras tenga un palmo reconocido por las demás Naciones...Sería más débil, incluso acaso inerte...pero seguiría siendo España. También hay Naciones sin dignidad.)
Publicado: Vie Ene 14, 2005 1:57 pm Título del mensaje: Gobierno y Estado
Cuando (en el tema España de este foro, Teoría Política) me referí a "forma de gobierno" y "forma de Estado", reconozco que dudé sobre si estaba distinguiendo correctamente. Busqué unas notas que había tomado hace tiempo, porque nunca lo he tenido claro, pero, como no soy muy ordenado, no las encontré. Ahora veo que R. Pardo emplea esa distinción de otra manera y sigo sin verla clara. Como, además, el párrafo en que lo hace no me parece muy acertado en conjunto, dejando aparte su rápido apunte sobre lo del PCE y los demás, que requeriría mucha matización, no me queda más remedio que pedirle alguna explicación sobre lo que atañe al asunto a discutir; aunque así relativice aún más mi capacidad para intervenir en este debate.
Dice R. Pardo que cree «se está confundiendo la dictadura como forma de estado con el carácter de dictadura que todo gobierno presenta». Que yo sepa, la dictadura no puede ser nunca una forma de Estado (supongo que la minúscula será un lapsus de "dátil"), sino de gobierno. Con lo cual si alguien ha confundido tal cosa, vamos mal. Tampoco es del todo correcto decir que todo gobierno presenta carácter de dictadura, pues, siendo cierto, crea confusión a la hora de referirse a la dictadura como una forma de gobierno concreta y distinta de otras (todas más o menos "dictatoriales", por supuesto). Tampoco me parece muy clarificador, lo diga quien lo diga, «que la forma de gobierno primigenia es la dictadura, la dictadura soberana», por el mismo motivo y otro: mezclar soberanía con gobierno. Seguramente tampoco es del todo falso, pero seguimos oscureciendo más que aclarando. También es posible que todas mis dudas procedan de mi visión anarquista sui generis de los temas políticos, pues al seguir leyendo el párrafo creo entender el motivo. Sigo citando: «Si desapareciese el Estado en España, todo se tornaría anarquía, y se volvería a la necesidad de un poder fuerte para restablecer el orden. Por eso mismo en 1936, tras derrumbarse el Estado republicano,...». Aquí se añade un nuevo término a la confusión: orden. Término que sirve para comprender el motivo de la oscuridad: se mezcla el orden de la organización con el del mando (el ordeno y mando); y son cosas diferentes, como refleja el uso de "anarquía" en su acepción no política (desorden) y el uso político (otro orden). Se sigue confundiendo terminológicamente Estado con gobierno, pero al relacionarse ahora por sus ausencias (falta de Estado, falta de gobierno) vemos que ambos se necesitan, no que sean lo mismo. Éste, por cierto, quizá sea un error más de anarquistas que de otros: pensar que tras la Revolución Social no va a haber gobierno ni Estado es pensar poco y mal; habrá menos cesión de soberanía, pero habrá alguna porque cualquier relación, por muy simple que sea, entre personas debe tener unas normas, un orden y una distribución de funciones referentes a la res publica. La base de la política es la intersección inevitable de lo privado y lo público, no quién manda y quién obedece como se pretende hacer creer desde illo tempore; es un problema de organización y deberes, no de mandatos y derechos. Si esto no se confundiera (privadamente), entre otras cosas, una dictadura jamás degeneraría en tiranía. Mas como aquí no se trata de anarquismo, no desviemos la atención y volvamos al Estado, el gobierno (dictadura en este caso), la soberanía y el orden (el habitual).
Evidentemente están muy relacionados y son muy dependientes entre sí, pero son diferentes con mucha más claridad de la que se suele pretender. Supongo que los participantes los distinguen perfectamente, pero no sé qué ocurrirá en las mentes de los que leen esto sin tener mucha idea de lo que se está hablando. La explicación de Vega sobre la dictadura es, repito, muy acertada, pero también "da por sabidas" muchas cosas. Como, según parece, aquí no se trata de convencernos unos a otros, sino de convencer al lector no participante, espero que éste tenga en cuenta otra forma de ver el asunto. Bastará que los participantes se corrijan razonadamente entre sí para que el lector pueda sacar sus propias conclusiones. Así, si soy yo quien confunde, corríjaseme.
En este mismo sentido me gustaría añadir algo al apunte histórico de Pardo. Claro, en 1936 cayó el Estado, pero porque cayó un gobierno nefasto y había una guerra; podía haber caído sólo el gobierno, pero interesó tirar también al Estado y hacer otro, casi ex novo. Y como la situación era excepcional, el vencedor instauró una dictadura para gobernarlo que también resultó excepcional, tanto por su carácter (democracia orgánica y demás) como por su duración, ya que, como señaló Vega en su atinada exposición preliminar, su característica más acusada debería ser la temporalidad, limitarse a solucionar enérgicamente una situación inusual y grave; de hecho consiste en ceder toda la soberanía al dictador: un cirujano que, realizada la intervención, se retira.
Volviendo a enlazar con el tema, rápidamente para no alargar más esto, consideremos que es natural que, si ha operado con éxito (cosa que no siempre ocurre, por muchos motivos), el enfermo se sienta tan agradecido que para él no haya otro médico como el que le salvó la vida; de aquí el riesgo de tiranía, entre otros problemas, y por lo que no resulta aconsejable recurrir a salvadores de la patria/artistas del bisturí más que en cuestiones de vida o muerte. Y no es el caso, como quiere hacer ver F. Giménez. Ahora bien, algún tratamiento ha de adoptarse porque el Estado, más que el gobierno (en este caso), está enfermo. Mejor dicho, mal curado; que suele ser de peor pronóstico. Creo que falta revisar la historia clínica o volver a hacerla en condiciones, antes de lanzarse a cirugías radicales, pues, desde luego, no parece que el tratamiento de paños calientes efectuado hasta el momento haya servido de mucho. El "plan" de marras no es siquiera otra vuelta de tuerca, sino la reagudización, en todo caso, de uno de los síntomas de la enfermedad. Por cierto, ¿se ha diagnosticado? Para Giménez es una fractura abierta con riesgo de amputación y hay que evitarla. ¿Es correcto? ¿No parece más bien algún tipo de cáncer sin estudio? (Como parece sugerir Vega en una intervención que, como siempre, encuentro al pegar la mía).
P.S.: En aras de la claridad de la que tanto hablo y tan poco practico, resumo esquemáticamente, con un símil, algunos conceptos.
Estado: barco; Gobierno: tripulación; Soberanía: itinerario. El barco puede no ser el adecuado para el viaje, estropearse, quedar anticuado...; la tripulación puede errar, no ser la adecuada para el tipo de barco ...; y del itinerario ¡qué podemos decir!, unos querrán ir a Acapulco, otros a... No olvidemos a "los elementos" (tempestades, corrientes...). Y, aún resultando menos político y didáctico, no menos importante, que más vale honra sin barcos...
Publicado: Vie Ene 14, 2005 5:34 pm Título del mensaje: Rebelión a bordo.
Respecto a la moderación del Foro, he de decir que no me acuerdo, que no recuerdo exactamente las normas...Sea como sea, haré gustoso caso del moderador Rodríguez Pardo, y todos los mensajes donde haya un mínimo insulto, descalificación (Malandrines, Felitustra, &c.) serán simplemente borrados por entero. No me pidáis en esto mucha seriedad, porque me parto de risa..
Puntualizaré algunas cosas y empiezo por el final.
Dice Rodríguez Molina que la Soberanía es el “itinerario” de este barco, el trayecto, las prólepsis, &c. No me parece correcto.
Eso lo es el Gobierno, el timón, las cartas marinas, el plan de navegación... para llevar la nave a buen puerto...mientras que la tripulación es el pueblo, que está embarcado en este barco llamado España. Cuando hay diferentes opiniones de adonde ir, es que estamos sencillamente ante Rebelión a Bordo. La Soberanía es, no una potestad del Soberano (capitán, Príncipe o Pueblo), sino una de las potestades del Estado, que es, bajo cualquier régimen el verdadero y absoluto Soberano...el barco, se halle donde quiera que se halle, siempre conserva su Soberanía. El Estado no es el Príncipe sino en tanto el Príncipe es la persona que representa la personalidad del Estado. Hay Estados sin Soberanía, dependientes; y la Soberanía es y pertenece a las categorías históricas, como bien dijo Jellinek, no es una categoría absoluta.
Dice Rodríguez Pardo:
<Vuelvo a repetir que Rodríguez Vega confunde la forma de estado de una dictadura con la dictadura en tanto que identificada con el dominio, con la soberanía.>
Es evidente que yo no confundo la forma del Estado -que creo es su Gobierno, su Régimen- con la Soberanía que existe en todo Estado (devenida históricamente) sea cual sea su Gobierno. Sin embargo es evidente que toda Soberanía es absoluta, y tanto si esta Soberanía está depositada (¿por quién?) en la Nación o el Pueblo, como si lo está en un Monarca, es absoluta potestad, mando y dominio, con buen o mal talante, y en esto es dictadura o dictablanda y puede revestir la forma democrática, oligárquica, autocrática, tiránica, &c. Los regímenes varían, la Soberanía no, en tanto sea Soberana e independiente (<Si quiere el rey, quiere la ley>). Por fuerza y necesidad todo régimen es Soberano (decisión) mientras persista en su independencia. Lo que no se puede comprender es una forma de Estado sin potestad y sin dominio, sin Soberanía... mientras siga siendo independiente...pues una vez no lo es...la potestad, el dominio y la Soberanía pasan a otro Estado. Dicho de otro modo: el Estado se reviste con la forma democrática dictatorialmente, por imposición (no hay que olvidar que la democracia es el régimen de la burguesía). Ahora pues, la dictadura o el dictamen y la potestad de la Soberanía del Estado, de España, nos hace acogernos a la forma democrática y en ella estamos contentos. No vivimos ahora evidentemente en una formal dictadura, aunque sí vivimos bajo la esencia de ella, ya que es evidente que el que cree que la actual Soberanía no es dictatorial por el mero hecho de la solución democrática de la competencia por los diferentes poderes, es, desde luego un fundamentalista democrático. La Soberanía, en tanto se eleva por encima de las demás potestades del Estado, está ahí, para que el Gobierno -cualquier Gobierno- pueda cogerla por los cuernos cuando su prudencia se lo aconseje.
Apreciado Rodríguez Pardo...la dictadura -cuando como el coco llega- no es “para vivir mejor”...sino para evitar la disolución de una Nación o para imponer o evitar la hegemonía de una clase en esa Nación. La dictadura no es para vivir mejor, sino para vivir peor mientras se salvan esas dignidades. Lo principal en una nación no es el vivir y el morir de sus súbditos, sino la persistencia de la entera Nación...aunque sea viviendo mal (díganselo a los iraquíes). La dictadura -como a la guerra- nadie la quiere, pero a veces la prudencia del político la exige. Y la prudencia es imposible de ser sabida de antemano: su tino depende de la eutaxia dada en la vorágine de la fortuna.
Rodríguez Pardo habla de <las formas de Estado>, y esto está bien dicho mientras se conserve la esencia de España...que reside en su Soberanía, no en la forma de su Gobierno. Ya que parece claro que la forma gubernamental no es la que hace a la Nación, sino al revés, que es la Nación, el Estado, el que forzosamente se acoge a una forma de gobierno. Rusia es la misma ahora que cuando se le llamaba la URSS...porque sigue siendo soberana en el concierto de las naciones.
<Respecto al tema de las formas de estado, se me olvidó decir que, supuesta la dictadura como el único fondo de poder (no simplemente su base), entonces la forma de estado o de gobierno es intrascendente, pues siempre encubriría una dictadura. Sería así una pura forma, sustancializada. Pero bien sabemos que las formas de estado y de gobierno no son independientes, sino que se conforma históricamente:>
Yo no creo eso...y sin embargo la finalidad de la alta política no es la “democracia”...sino el buen gobierno para perdurar en el concierto de las Naciones, para la durée, para la eutaxia política. Esta es su esencia, que no su sustancia. Y tan buen gobierno puede serlo una dictadura como una democracia o como una monarquía...depende. ¿Qué es intranscendente la forma de gobierno? Pues depende para quién. Es palmario que la democracia es hasta ahora la mejor forma de gobierno para los súbditos (he hablado, junto con Aron, del valor revolucionario del sufragio universal, &c.)...pero a veces puede ser la peor forma para el Estado, que puede revestir un peligro distaxico por sus excesos, ya que la democracia, cualquier democracia, tiende a ir siempre hacia la democracia directa...y a anularse por ello a sí misma a través de la reacción dictatorial, a través de la dictadura.
Me confunde eso de “las formas de estado y de gobierno”...Si el gobierno es la forma con la que se reviste el Estado...el Estado perdura sea cuales sean los avatares de sus gobiernos, de sus formas, mientras esto no implique su desintegración. Todo tiene su importancia, claro, y es evidente la conformación histórica del Estado...conformación... NO respecto a sus diferentes formas de gobierno, sino respecto a la adquisición de su Soberanía al distanciarse del Trono y del Altar, no respecto a “sus gobiernos” y los tipos de regímenes... ya que la forma del gobierno es sólo un instrumento -importante, que duda cabe- para la finalidad última del Estado, que es la eutaxia, el buen gobierno...pero no entendiendo este <buen gobierno> como democracia o como tiranía, sino como aquél buen gobierno, que, sea cual sea, le sirve en un momento concreto a su durée, a su perseverar como Estado, esa su finalidad. Piénsese, que la forma del gobierno depende grandemente de las luchas de clase y por el poder dentro del Estado, pero de las cuales tuvo que ponerse a salvo la Soberanía, que se “depositó” en la Nación para alejarla de las luchas entre los nobles y los reyes y de cualesquiera otras luchas, para salvar así la esencia del Estado.
Y aquí se me podría objetar que la finalidad del Estado no está en él ni la tiene en sí mismo, sino que el Estado está “para nosotros”. Y ello es cierto, pero no me hagan ustedes ahora el repetir la perorata de que el bien nuestro, el de las personas, es el mismo bien que el del Estado, como dijo Hobbes.
Todo esto es muy largo y yo estoy agotado. Adiós.
Publicado: Vie Ene 14, 2005 6:21 pm Título del mensaje: Anexo
Es evidente que, además de la de Vega se me han "colado" dos de Pardo, que no vi. Sí observo que distingue internamente entre Estado y gobierno, pero no externamente. Lo mío no sé si aclara, pero lo suyo tampoco.
Otro despiste doble: se me olvidó meterlo en el mensaje y no lo advertí al leer el de Vega con demasiada rapidez. En este asunto que tratamos (será la dictadura, pero no olvidemos el motivo de tratarlo) lo más problemático es el término "nación". ¿Estado-Nación/Nación-Estado? La Transición, al heredar/reformar el Estado franquista, con forma de gobierno incluída, no atendió a resolver el problema del enfermo, sino las ambiciones de poder (mando) de los medicuchos que le rondaban como buitres; ni Nación, ni Estado, ni gaitas eran sus objetivos, su vista estaba fija en el Gobierno. Los "paños calientes" han evitado males mayores y pueden seguir paliando, lo que no sabemos es cuánto tiempo. Con la domesticación sufrida por el grueso de la nación, quizá mucho, ciertamente.
El fundamentalismo democrático se apoya (ignoro con qué grado de consciencia) en una mezcla de fundamentalismo capitalista y pancismo cutre que ya veremos cómo acaba. Si es que lo vemos. (Me arrepentiré de este párrafo).
Esto iba (y va) como anexo a mi mensaje anterior por lo que decía (y digo) en el primer párrafo. Se me "cuelan" muchos mensajes porque leo cuando puedo, escribo cuando puedo y pego cuando puedo; claro, así no se puede. Por ejemplo, el P.S. fue otro despiste porque, al final, decidí no incluirlo y ahí está, por pegar a la carrera. Ahora bien, admito que el símil no es muy acertado, pero no pretendía referirlo a «la actual crisis del Estado», sino a la distinción genérica entre esos tres términos.
Siguiendo con el último mensaje "colado" (el de las 2:55 pm), reitero lo dicho y el punto 1 lo corrobora con demasiada breve precisión: son cosas diferentes. Lo sabías y no lo parecía. Habría que precisar más, no obstante.
Sobre el 2 tampoco tengo mucho que decir; lo único que me parece algo oscuro es la frase: «El límite de la anarquía es la dictadura, que será en consecuencia dictadura soberana.» Sigo viendo algo de lío con la soberanía.
El 3. Teóricamente sí cabe un Estado anarquista, aunque en la práctica sea casi imposible.Tengamos en cuenta que "anarquista" es un aprovechamiento provocativo por parte de Proudhon que confunde a muchos anarquistas y que viene de maravilla a sus oponentes (que son todas las demás ideologias políticas). No es el tema. Como tampoco, aunque esté más relacionado, lo que sigue. Yo no dije que fuera Franco el único en cargarse la II República y si lo di a entender, lo rectifico. Respecto a lo de los anarquistas en el gobierno (tres ministerios, en algún momento), aparte de que se aceptó "de aquella manera", creo que los propios anarquistas han reconocido más errores que aciertos ante una situación que no tenían prevista: tener poder, con lo poco que les gusta y en aquellas condiciones. No sé si servirá la aclaración, pero tampoco es el tema.
El punto 4 es más discutible, pero como es del tema y no puedo seguir ahora, lo dejo. Algo hay en el anexo, además.
Sobre el 5, lo dicho.
¡Bueno! ¡Ya se ha colado otro mensaje! Vega: 5:34 pm. Lo leeré más despacio.
Publicado: Vie Ene 14, 2005 8:59 pm Título del mensaje: Ambición.
<...la dictadura no es de derecho excepcional, sino de derecho común. Y la cosa es clara: el Parlamento (inglés) tiene en todas ocasiones, en todas épocas, cuando quiere, el poder dictatorial; pues no tiene más límite que el de todos los poderes humanos: la prudencia...> (Donoso Cortés. Discurso sobre la dictadura. BAC, tomo II, pág. 190)
Molina: Lo primero es que el Estado no se “hereda”, ni en realidad se “conquista”, como decía Mussolini; que lo que se hereda y conquista es simplemente el puesto en el Gobierno o la representatividad, el Órgano. Mucho menos se puede hablar con rigor de “Estado franquista”, pues este Estado, España, crea la Nación moderna en 1812 en un proceso constituyente que le hace entrar en una irreversibilidad respecto a la “propiedad” o representatividad hereditaria del Monarca trasladando su Soberanía al Pueblo...Franco podría ser y fue el representante, el jefe, el caudillo, el Soberano de la Nación española, no en vano repetía siempre: .<¡españoles todos!>...pero no tenía nada que dejar en herencia a nadie y nadie heredó de él nada, excepto su patrimonio. El Estado no es <propietario de nada> y nadie puede dejar de él nada en herencia. Por cierto, que uno es representante no frente a los súbditos (de los cuales también lo es el rey, aunque de modo paternal), sino frente a las demás Naciones...quiero decir, que el representante de la Nación española era desde luego Francisco Franco (con talante o a las bravas!), una vez fue su régimen reconocido por las demás Naciones. ¿Y a quién representaba Franco?, pues a los españoles, a la Nación española, mal que les pese a los derrotados del exilio y a la escuálida oposición.
Te quejas de la ambición, pero toda ambición ha de buscar su perseverar, su provecho. La ambición en política es buena. Sólo la ambición hace a los grandes hombres...incluso te diría que Franco no era muy ambicioso..., por lo menos se me antojan más ambiciosos los Rubalcaba y cia. de ahora. ¿Crees que sin ambición es posible un Napoleón o un Hernan Cortés? Si no hubiera ambición en el mundo todos seríamos anarquistas y anacoretas, y estaríamos ahora sin política, edénicamente y etológicamente trastocados en el “ana”: la ambición, y con ella la política, es hija de la necesidad... hambre, escasez, prole, más prole... y debilidad. Todo eso es igual a Estado...Estados cerealísticos, Estados agrarios, Estados industriales...y el Imperio. Todo eso es causalmente, no por azar o mala leche. Todo eso menos la edad monil...y esto es un insulto a los monos, dado que entre ellos hay también ambiciones, como por ejemplo chingarse a una mona. La ambición, para perdurar, se ve obligada a gobernar bien, a tener contentos a los ciudadanos y así no ser desfenestrada del mando. ¡Robadnos pero gobernadnos!, es la máxima del sabio hombre de la calle (I. Montanelli). Lo que nadie puede soportar es que encima de mal gobierno, nos roben. Para poder seguir robando hay que saber seguir gobernando.
No te aclaras Molina, con esta frase de Rodríguez Pardo: < El límite de la anarquía es la dictadura, que será en consecuencia dictadura soberana>
Creo que mientras hay gobierno independiente toda Soberanía es idénticamente soberana, que la Soberanía al ser absoluta no puede tener grados. Esto quiere decir que el límite de la anarquía -(como la anarquía es la ausencia de Soberanía, ya que el Soberano es uno por encima de todos, o dicho a lo clásico: <la Soberanía es el colmo de la potestad>)-, es el mínimo Gobierno Soberano que es necesario para impedir la anarquía, de igual manera a como el limite de la Soberanía es la desobediencia del vector ascendente, pues cualquier desobediencia es ya anarquía, principio de anarquía. Pero la anarquía no se arregla con la democracia que la parió...sino con la vara correctora de la dictadura que dice:¡hasta aquí hemos llegado!.
Antes de la Soberanía era la potestad, y esta, la potestad, el mando, es hijo de la ambición, de la política. Poder y mando tienen raíces etológicas, que ya se vislumbran en los primates. Un mundo sin ambición, caso de ser posible, muere entres días por abulia y apatía.
Publicado: Vie Ene 14, 2005 10:52 pm Título del mensaje:
Pedro Insúa ha citado el artículo 26.1 de la "Propuesta de Reforma del Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi", pero lo ha hecho transcribiendo la parte de este artículo que es coincidente con la totalidad del artículo 33.1 del Estatuto de Guernica, un artículo cuyo contenido (coincidente, como digo, con la primera parte del 26.1 de la propuesta) se repite monótonamente en la totalidad de los estatutos de autonomía porque se da por supuesto que el nombramiento del presidente de las comunidades autónomas es efectivo en el momento en el que el mismo aparece publicado en el correspondiente Real Decreto. Y la cosa es que el artículo 26.1 niega ese supuesto porque dice, en la parte que no nos ha transcrito Insúa, lo siguiente: "El nombramiento será efectivo tras la toma de posesión del cargo en un acto solemne, de acuerdo con las tradiciones y símbolos de identidad vascos". ¿Tendrá que asistir el Rey o Reina a ese acto solemne para hacer efectivo el nombramiento?
Publicado: Sab Ene 15, 2005 4:02 pm Título del mensaje:
Quiero decir, con mi anterior mensaje, que no estoy de acuerdo con aquellos que afirman que el "plan Ibarreche" reconoce, a pesar de todo, en última instancia, la autoridad del Rey de España en tanto que, por medio de ésta, el Rey otorga y manda guardar al pueblo español la Constitución de 1978 como norma fundamental del Estado. De constituirse el nuevo "status político de Euskadi", solamente emic, y a través de innumerables ficciones jurídicas, podría afirmarse que se mantiene la unidad del Estado (y emic se manifiesta ya en este sentido Arnaldo Otegui). El Rey participaría en el nombramiento del Presidente del Gobierno vasco en nombre del pueblo español, de la misma manera que cada uno de los ciudadanos de nacionalidad vasca, soberanos en sí mismos, participarían con su voto, en representación del pueblo vasco, sus tradiciones y símbolos de identidad, en la elección del Presidente del Gobierno español . Vendría a ser algo así como el refrendo cuatrienal, por medio de cumbres bilaterales sui géneris, de un tratado internacional entre Estados que libremente deciden asociarse. Sería necesario, en cualquier caso, recurrir a ficciones jurídicas como la del artículo 26.1 para ocultar la maraña de intereses económicos tanto de grupos internos como externos.
Véase el artículo 152.1 de la Constitución del 78 y después el 26.3 del "plan Ibarreche". En este último artículo se omite expresamente que el lehendakari sea, ordinariamente, el representante del Estado en la Comunidad Autónoma.
Publicado: Sab Ene 15, 2005 9:45 pm Título del mensaje: Patria
Todo el racionalismo y materialismo del mundo habido y por haber, solos, no seran suficientes para insuflar en las masas la voluntad de seguir siendo españoles. La Constitución es un papelorrio si los millones de españoles de a pie no sienten lo que toda la vida han sentido los pueblos civilizados: amor a su Patria y a sus hombres grandes que el afán común produjo. Amor a la Patria es amor por la Ley y por la familia. Esto, que era la semblanza representativa de la comunidad, junto con nuestra fisonomía peculiar, reflejo de la historia, nuestras costumbres y nuestras aptitudes, se ha ido al carajo: somos hoy tan necios como los franceses o americanos. El consumismo estúpido y criminal, la TV repulsiva y la prensa falaz nos igualan a todos. Nosotros, un poco por “la sangre que fluye con arrojo”, seremos de los primeros que desfilemos. Además, la Patria era la extensión del hogar y en todas partes el hogar está siendo sustituido por el mas cutre puterío. Y España parece un burdel, rodeado de macarras y asesinos de todo pelaje a los que se les trata con la mayor consideración.
Ahora, como mucho, lo que prolifera es una especie de falsa y patriotera exaltación de baja estofa que evoca a la tierra vasca o catalana para hacerla servir de pantalla y encubrir las ambiciones bastardas de los miserables que en otras épocas no medrarían como hacen ahora. Y todo porque los medios les permiten hacer llegar, como nunca antes, sus halagos a la masa y llevar a cabo su nefasta manipulación.
“Pena de muerte al que hable de rendirse” (Bando de Palafox en Zaragoza)
“¿Cuál es tu magia, tu inefable encanto,
Oh patria, oh dulce nombre,
Tan grato siempre al hombre?” (Martinez de la Rosa)
“A la Patria se la agranda, se la glorifica rindiendo culto a la justicia, porque la justicia es la única que da en el mundo la fuerza moral de las naciones” (Melquíades Alvarez)
“La Patria tiene derecho a que nuestra alma, nuestro talento y nuestra razón le consagren sus mejores y mas nobles facultades” (Cicerón).
O sea: sin calor (si no quieren oir amor), sin entusiasmo, sin respeto y sin orgullo no se construye una nación pero sí se la destruye rápidamente. En resumen: sólo con racionalismo y materialismo no se logra la unidad de voluntades patrias ni se la justifica.
España no tiene remedio si en vez de seguir a buenos gobernantes, buenos legisladores y buenos administradores, a hombres serios, de seso y de acción, sigue a charlatanes analfabetos de nula experiencia y aviesas intenciones, como el ZoPenco, gloria de la insípida y sonriente verborrea y cima del nepotismo, el caciquismo y el favoritismo mas zafio. El ZoPenco y casi todos los demas, incluido el Rajoy son lo más a lo que puede
aspirar la sociedad española tal como hoy es. Tal para cual.

References: sui generis
 artículo 26
 artículo 33
 artículo 26
 artículo 26
 artículo 152