Source: http://gacetanutritips.blogspot.com/2006/10/
Timestamp: 2020-04-03 23:23:56+00:00

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Durante los últimos lustros, los “expertos en nutrición” y los funcionarios a cargo de los ministerios de salud y de nutrición impusieron a las distintas poblaciones del mundo un miedo infundado al consumo de huevo, logrando que el consumo de este producto se suprimiera o se disminuyera a un mínimo. En mi opinión, privando a la gente de un valioso y saludable alimento.
Venezuela fue galardonada con el trofeo “El Huevo de Oro Internacional” durante la reunión que la Comisión Internacional del Huevo llevó a cabo en ...
... “Me gusta huevo con papas, huevos a la mexicana, con jamón, con tocino, hay muchas formas”, señaló Silvia Álvarez, consumidora. ...
Publicado por Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña en 12:48 p. m. No hay comentarios.: Enlaces a esta entrada
Rocio, Dr. Sammy, y Adriana, en primera instancia reenvio este articulo a varios foros para que distribuido entre mas personas, se tome mayor concienica de este peligro para nuestra salud.
INTENTAN IMPEDIR EL USO CURATIVO DE LOS PRODUCTOS NATURALES.
Mediante las normas del Codex Alimentarius
El acoso a la medicina natural se ha incrementado brutalmente en Europa con la aplicación de nuevas normas restrictivas sobre el uso terapéutico de oligoelementos (vitaminas, minerales, etc.), complementos alimenticios y productos fitoterapéuticos. Hace sólo unos meses el Parlamento y el Consejo Europeo aprobaron una dura Directiva para regular su comercialización que el Gobierno español transfirió a la legislación a través del Real Decreto 1275/2003 de 10 de octubre. Pues bien, se pretende ahora que las normas que elabora el Codex Alimentarius sean adoptadas por todos los países miembros de la Organización Mundial de Comercio. La libertad de prescripción de los médicos y terapeutas así como la libertad de elección de terapia de cualquier enfermo están intentando ser cercenadas. Centenares de empresas, amenazadas de cierre inmediato. Y nuestro arsenal terapéutico, limitado. ¿Entenderán los españoles y demás europeos que en estos momentos se está poniendo en juego el futuro de su salud así como la de su pareja, sus hijos, familiares y amigos?
Es extraño, pues, que las asociaciones de profesionales, productores y consumidores españoles no se hayan pronunciado aún cuando la Directiva es tan sólo un adelanto de lo que se está preparando a través del Codex Alimentarius. En Gran Bretaña y Estados Unidos, donde los consumidores han contado hasta ahora con libertad absoluta para adquirir vitaminas en altas dosis y todo tipo de complementos alimenticios, las protestas por la adaptación de la Directiva están siendo en cambio ruidosas y contundentes. El profesor Arnold Beckett -profesor emérito de Química Medicinal del King's College de Londres y miembro durante 25 años de la Comisión Médica del Comité Olímpico Internacional- ha encabezado una dura carta de protesta firmada por más de 300 profesionales de la salud y dirigida al Primer Ministro británico Tony Blair que resume el problema de forma contundente: "Nos oponemos -dice la nota- a la Directiva de Suplementos y Productos Medicinales Herbarios Tradicionales en su forma actual. Esa Directiva llevará a la pérdida o degradación de multitud de productos útiles y, por consiguiente, constituirá una medida contra la salud. Muchos de los 300 ingredientes que se prohíben por la Directiva son superiores a aquellos que se permiten y son prohibidos sin una buena razón; su exclusión es caprichosa, sin justificación científica alguna y no se basa en los intereses del consumidor. Las reducciones de la dosificación también son injustificadas ya que no existe ningún tipo de preocupación sobre los niveles actualmente empleado. Como colectivo de médicos y científicos conscientes de la importancia de la nutrición en el mantenimiento de la salud estamos seriamente preocupados por las amenazas del legislativo a la industria de los complementos".
En pleno acoso a la Medicina Natural, la normativa europea y la española ignoran las auténticas cuestiones de fondo que permanecen sospechosamente ocultas ante los ciudadanos, candidatos todos -antes o después- a enfermar. Porque la legislación amenaza con fijar a medio plazo dosis mínimas y máximas que obvian la discusión permanente y no solucionada sobre las bases en virtud de las cuales se fijan las cantidades diarias de nutrientes que necesita una persona y la cantidad que se puede obtener en una " dieta normal ", cifras fundamentales para determinar las "dosis" que pueden contener un suplemento. Para empezar, no todas las personas consumen el mismo tipo de nutrientes en cantidad y calidad en su "dieta normal" diaria. Las normas ignoran además que los individuos asimilan de forma distinta los nutrientes que consumen y tampoco entran a considerar que nuestros hábitos de comida cambian con la edad, el estado de salud y el nivel de actividad. Añádase a todo ello las dificultades existentes para establecer diferencias entre nutrientes que son esenciales para la salud y aquellos que no siendo esenciales refuerzan el funcionamiento saludable del cuerpo humano y son útiles para la prevención de enfermedades crónicas.
De hecho, los graves efectos secundarios de los fármacos han degenerado en una auténtica epidemia en los países industrializados situándose en el cuarto lugar en la lista de causas más frecuentes de defunción. El nivel de riesgo de vitaminas y complementos, en cambio, es mínimo por no decir inexistente. No hay pues ningún motivo alarma que obligara a legislar el sector -y menos tan drásticamente- porque nadie ha definido claramente qué presuntas situaciones de riesgo se pretenden atajar limitando la dosificación. Es más, aún en el hipotético caso -jamás demostrado- de que existieran riesgos por el consumo de altas dosis de vitaminas y complementos minerales la Directiva podría haber optado antes por otras opciones. Por ejemplo, exigir declaraciones de advertencia en las etiquetas del producto del estilo de"No deje este producto al alcance de los niños" "No lo consuma si está embarazada", "No exceda la dosis recomendada sin consultar a un especialista"... Al final, como explica el ya mencionado Josef Hasslberger, "parece escasamente inteligente prescindir de las posibilidades preventivas y terapéuticas de vitaminas y complementos en aras de un exceso de proteccionismo injustificado".
Es obvio que las decisiones adoptadas suscitan muchos interrogantes. Por ejemplo: ¿por qué no se tuvieron en cuenta otras opciones?, ¿por qué la Unión Europea ignora que sus decisiones suponen diezmar un sector significativo de los productos de salud comercializados durante las últimas tres décadas y que ha crecido inmensamente gracias al duro trabajo de pequeñas y medianas empresas?, ¿por qué no se ha puesto ningún énfasis en el lado positivo de los complementos?, ¿por qué la Directiva establece una prohibición general del uso de sustancias (fuentes nutrientes) que han estado en el mercado durante muchos años sin ningún problema de seguridad? El antes mencionado doctor Arnold Beckett -a quien su experiencia de 25 años en el Comité Médico del Comité Olímpico le da un indudable crédito en el campo de las vitaminas y complementos- y sus colegas resumen todas las preguntas que genera la Directiva en una: ¿A quién beneficia esta Directiva? Y contestan: "Ciertamente, no al público cuyo acceso a muchos productos familiares les será negado.
Ciertamente, no a las compañías pequeñas que producen los productos que serán eliminados del mercado. Ciertamente, no al minorista que verá reducida su mercancía para ser probablemente sustituida en el futuro por productos inferiores pero elegantemente empaquetados a precios muy superiores (alguien tiene que pagar por los costos de obedecer la legislación). Ciertamente, no a la profesión médica y a otros profesionales de la salud cuyo trabajo se ve aliviado por las medidas de autoayuda que suponen el consumo de vitaminas, complementos y plantas. Y ciertamente, no al Sistema de Salud que tendrá que enfrentarse inevitablemente a un aumento del trabajo y de los costes. La Directiva también trata de facilitar el comercio de productos derivados de las plantas a lo largo de Europa creando requisitos legislativos comunes. Sin embargo, sus términos favorecen sólo a las compañías grandes, particularmente a aquellas que operan en el sector farmacéutico y que ya tienen los recursos y experiencia para tratar con las normas farmacéuticas impuestas. Las compañías pequeñas u otras compañías sin aspiraciones de ventas paneuropeas son perjudicadas gravemente por una legislación que es, por consiguiente, injusta. A quién beneficia parece ser, pues, la llave para entender esta Directiva" (las negritas son nuestros).
Rocio Magaña <rossy_naturalorg@yahoo.com.mx> escribió:
Para: nutriologia_ortomolecular@yahoogrupos.com.mx
De: Rocio Magaña <rossy_naturalorg@yahoo.com.mx>
Fecha: Sat, 14 Oct 2006 11:38:06 -0500 (CDT)
Asunto: Re: FW: [nutriologia_ortomolecular] RV: El sometimiento de las terapias naturales por la Industria Farmaceutica globalizada.
Esto del nuevo decreto es definitivamente terrorifico es increible que por un grupo de personas ansiosas de poder e insencibles se afecte a una gran mayoria de personas que no tienen culpa de su ambision y ademas violen el derecho a alguien de elegir como cuidar de su salud.
Esta claro que no hacen nada por detener la contaminacion, y la produccion de productos alimenticios y cosmeticos con toxicos y cancerigenos pero si nos quieren quitar el acceso a terapias naturales. Solo recuerdo esas peliculas futuristas donde las personas pelean por una zanahoria por que todo es artificial y lo poco natural es exclusivo solo para quienes pueden pagar mejor en un muindo gris, una epoca oscura que horror.
Algo se podra hacer sin duda alguna la union hace la fuerza y todos los amantes de lo natural debemos apoyarnos sin distinguir nacionalidad el derecho a cuidar nuestra salud es de todos sin diferencia de raza. Perdon pero esos informes verdaderamente exasperan y debe haber una solucion a todo esto no crees?
MARIA ANGELICA LEE GONZALEZ <ma_angelee@hotmail.com> escribió:
saludos, buenas tardes : aqui seria bueno, ahora que se va a celebrar el CONGRESO NACIONAL DE MEDICINA ANTI-ENVEJECIMIENTO, que la asoc. de medicina anti-envejecimiento, atraves de su Presidente , dr. jose marquez serres, EN ESPAÑA, clinicaserres@yahoo.com, dr. marcelo de la vega ortega presidente de la soc. ARGENTINA de medicina bilogica integrada, dr. marcos gomez sancho, presidente de la soc. de medicina y cuidados paliativos EN ESPAÑA, marcosgomez@idecnet.com, www.mgozsancho.com, el dr. juan carlos mendez, presidente de la sociedad VENEZOLANA de medicina anti-envejecimiento, drmendez@medicinaantienvejecimiento.com, dr. miguel leopoldo alvarado saldaña, miguelleopoldo@yahoo.com, los integrantes a nivel internacional, de nutricion ortomolecular, se unieran, para hacerle llegar al gobierno español, un desplegado, con todos los inconvenientes de ESE DECRETO, TAN ABSURDO, SUS INCONVENIENTES Y HACIA DONDE VAN A LLEVAR LA SALUD, DE LOS PUEBLOS DE EUROPA Y DESPUES DE MEXICO, PORQUE COMO LES GUSTA SER IMITADORES A NUESTROS GOBERNANTES, GENTE QUE ESTA, DETRAS DE UN ESCRITORIO, SIN EL MAS MINIMO CONOCIMIENTO DE LO QUE ES LA MEDICINA, QUIEN SABE COMO LE HICIERON PARA SALIR DE SUS RESPECTIVAS FACULTADES O ESCUELAS. UNA VEZ MAS, QUE DIOS NOS AYUDE. PARA QUE EL DIA DE M,AÑANA, TENGAMOS MEDICAMENTOS, NUTRIMENTOS, COMPLEMENTOS, OTRAS ALTERNATIVAS, QUE LA MEDICINA ALOPATA, NO PUEDA CURAR. O UNA VEZ MAS, DESPUES DE QUE LA GENTE SE EMPIECE A MORIR, VAN A QUERER COMPONER LAS COSAS. OJALA ALGUIEN LOS PUSIERA A ESTUDIAR, O QUE ALGUNO DE SUS FAMILIARES DE LOS QUE FIRMARON EL DECRETO, SE ENFERMARA Y NECESITARA DE ALGUNA DE ESTAS SUSTANCIAS EL DIA DE HOY, PROHIBIDAS. QUE VA A HACER ENTONCES, SENTARSE A LLORAR, POR SER TAN P............... QUE PRECIO LE PÒNDRIA A LA SALUD DE SU FAMILAR.
" Y QUE PASA CON LOS DERECHOS HUMANOS, QUE TANTO SE DEFIENDEN, ES PURA BUROCRACIA, QUE NO TENEMOS DERECHO A LA SALUD. " " Y LA LIBERTAD DE ESCOGER A NUESTRO MEDICO, O A QUIEN NOS CURE. " DIOS LOS BENDIGA Y NOS AGARRE CONFESADOS.
From: Adriana <argea05@yahoo.com>
Reply-To: nutriologia_ortomolecular@yahoogrupos.com.mx
To: nutriologia_ortomolecular@yahoogrupos.com.mx
Subject: [nutriologia_ortomolecular] RV: El sometimiento de las terapias naturales por la Industria Farmaceutica globalizada.
Date: Fri, 13 Oct 2006 02:58:52 -0700 (PDT)
Lo recibí hoy desde España.
Intentan impedir el uso curativo de los
productos naturales Mediante las normas
elaboradas por el "Codex Alimentarius"
El acoso a las terapias Naturales se ha incrementado brutalmente en
Europa con la aplicación de nuevas normas restrictivas sobre el uso
terapéutico de oligoelementos (vitaminas, minerales, etc.)
complementos alimenticios y productos fitoterapéuticos. Hace sólo
unos meses el Parlamento y el Consejo Europeo aprobaron una dura
Directiva para regular su comercialización que el Gobierno español
transfirió a la legislación a través del Real Decreto 1275/2003 de
10 de octubre. Pues bien, se pretende ahora que las normas que
elabora el Codex Alimentarius sean adoptadas por todos los países
miembros de la Organización Mundial de Comercio. La libertad de
prescripción de los médicos y terapeutas así como la libertad de
elección de terapia de cualquier enfermo están intentando ser
cercenadas. Centenares de empresas, amenazadas de cierre inmediato.
Y nuestro arsenal terapéutico, limitado. ¿Entenderán los españoles y
demás europeos que en estos momentos se está poniendo en juego el
futuro de su salud así como la de su pareja, sus hijos, familiares y
Aparentemente no debería objetarse nada al intento de unificar la
legislación del mercado comunitario europeo en materia de salud y
evitar así, por ejemplo, que lo que un ciudadano puede comprar en
Gran Bretaña esté prohibido en España. Y menos si el argumento
utilizado para establecer esa normativa común es que se busca la
seguridad del consumidor. Sin embargo, la apelación a la seguridad -
una vez más- se va a utilizar para recortar las libertades
individuales que como consumidores poseemos. Y no sólo eso: las
grandes beneficiarias de las normas ya aprobadas y de las que se
preparan para el futuro serán exclusivamente -de nuevo- las grandes
Lamentablemente estamos ya tan acostumbrados a no ser informados -ni
consultados- sobre lo que aprueban nuestros representantes
políticos -¿cómo sabrán nuestra opinión si jamás nos la consultan?-
que la mayoría de la gente no es consciente del alcance de una
legislación que, como en este caso, pretende poco a poco dejarnos
sin poder de decisión en lo que a nuestra propia salud se refiere.
De momento se están ya imponiendo en Europa pero la negra sombra que
desde hace tiempo se extiende sobre la medicina natural en el Viejo
Continente puede ahora extenderse a todo el mundo si la delegación
europea consigue imponer su postura en el seno del Codex
Alimentarius, una comisión internacional creada en 1963 por la FAO
(Organización de las Naciones Unidas para la Comida y la
Agricultura) y la OMS (Organización Mundial de la Salud) a fin de
desarrollar normas alimentarias, reglamentos y otros documentos
relacionados con la protección de la salud de los consumidores.
Porque todo indica que las pautas del Codex Alimentarius adoptadas
por consenso se pueden convertir en normas obligatorias desde el
momento de su aprobación definitiva en virtud del acuerdo firmado
con la Organización Mundial del Comercio. De hecho, el
incumplimiento de las mismas facultaría a esa organización a imponer
fuertes sanciones económicas por lo que es evidente que el poder del
Codex Alimentarius en materia de salud alimentaria es muy superior a
lo que pudiera uno haber imaginado.
En el ámbito de los complementos de vitaminas y minerales, por
ejemplo, se quieren restringir las dosis recomendadas: "El empleo de
determinados complementos de vitaminas y minerales -se alega en el
texto- puede ser limitado por razones de protección de la salud e
inocuidad para los consumidores". ¿Protegernos del "exceso" de
vitaminas y minerales? Son muchos los expertos que contestan que la
verdadera razón que se esconde tras esa restricción no es sino
limitar la efectividad del producto.
Asimismo, quieren evitar que se aleguen las propiedades terapéuticas
de las vitaminas y minerales. Y para ello han decidido exigir
prácticamente lo mismo que se le pide a un fármaco: "La declaración
de propiedades que asocia el consumo del alimento, la sustancia o el
ingrediente al incremento de una función, al mantenimiento o la
mejoría de un estado relacionado con la salud, o a la reducción de
un riesgo de enfermedad deberá apoyarse con evidencias científicas a
lo largo de uno o varios de los siguientes procesos: estudios
experimentales in vitro y/o in vivo; estudios epidemiológicos o
clínicos en seres humanos (…) El mecanismo bioquímico y fisiológico
que explica el efecto benéfico sobre la salud debe ser dilucidado o
ser explicable con un grado suficiente de certeza a partir del
estado actual de los conocimientos(…) Por regla general, la
evidencia ha de obtenerse en seres humanos".
Nos preguntamos si harán falta ensayos clínicos protocolizados antes
de poder decir, por ejemplo, que la vitamina C previene el escorbuto
ya que es obvio que para nuestros legisladores la experiencia
históricamente adquirida no sirve para nada.
Cabe añadir que la influencia de la Unión Europea en el seno del
Codex Alimentarius ha crecido este año considerablemente y su
delegación está intentando persuadir al resto de los miembros de la
Comisión de Nutrición y Comidas para uso en dietas especiales de que
la regulación sobre vitaminas y minerales establecida por el Consejo
de Europa se aplique a nivel mundial. La norma en elaboración -el
Proyecto de Propuestas de Pautas para Vitaminas y Complementos
Minerales- acaba de ser discutida en Bonn del 3 al 7 de noviembre. Y
de momento ya se han cumplido 4 pasos de un proceso total de 8.
Para el mundo, pues, se trata de una amenaza en ciernes; para los
europeos, una realidad plasmada ya en una norma que recorta
abusivamente nuestras libertades.
El Real Decreto 1275/2003 de 10 de octubre aprobado por el
Ministerio de Sanidad que penosamente dirige Ana Pastor, reflejo de
la Directiva Europea, afecta a los complementos alimenticios y a los
nutrientes. Una nueva regulación que entiende por complementos "los
productos alimenticios cuyo fin sea complementar la dieta normal y
consistentes en fuentes concentradas de nutrientes o de otras
sustancias que tengan un efecto nutricional o fisiológico, en forma
simple o combinada, comercializados de forma que permitan una
dosificación determinada del producto y que deben tomarse en
pequeñas cantidades unitarias"; y por nutrientes a "las vitaminas y
minerales".
Obviamente debió haber sido preceptivo celebrar un amplio y público
debate sobre lo que iba a regularse en este ámbito porque nos afecta
sobremanera a todos pero es evidente que han preferido ocultar a la
ciudadanía lo que iba a hacerse. Y así, empresarios, médicos,
terapeutas y consumidores asistimos inermes a un nuevo recorte de
las opciones curativas.
Desde luego, en lo que a España se refiere al menos, es una
vergüenza que ni se informe a los ciudadanos de lo que defiende el
Gobierno sobre salud en el Parlamento Europeo, en el Consejo o en
las reuniones del Codex Alimentarius. En el más absoluto de los
silencios, sin ningún debate -ni público, ni privado-, sin consultar
a los médicos, farmacéuticos y demás profesionales del sector
relacionados con la medicina natural -a los que se ignora-, nuestros
gobernantes -con el silencio cómplice de la oposición- siguen
adoptando posturas sistemáticamente contrarias al uso de la medicina
natural, en este caso el de vitaminas y complementos alimenticios,
factores fundamentales para la prevención de enfermedades.
Estamos ante una legislación que, entre otras cosas, prohíbe
taxativamente que los complementos alimenticios afirmen -e incluso
sugieran- en sus etiquetas propiedades saludables para la salud. Las
etiquetas -dice el artículo 6.4 del Real Decreto- "no podrán
atribuir a los complementos alimenticios la propiedad de prevenir,
tratar o curar una enfermedad humana, ni se referirán en absoluto a
dichas propiedades". Como denunciábamos en nuestro último
editorial, "queda prohibido decir que la vitamina C previene el
escorbuto o el resfriado. O que el ajo tiene propiedades
antibióticas y cardiovasculares. O que la vitamina A mejora los
problemas de visión. ¡La estupidez llevada al rango de norma
legal!".
Sin embargo, la Directiva europea y el Real Decreto esconden mucho
Según la lista de productos admitidos por la regulación europea y
española, más de 300 sustancias nutrientes quedan excluidas. Entre
ellas, un número elevado de las que durante décadas se han mostrado
más seguras, más fácilmente asimilables y más eficaces. El absurdo
es tan grande que la exclusión abarca formas de vitaminas naturales -
como la mezcla tocoferoles/tocotrienoles (la vitamina natural E),
los carotenoides y la metilcobalamina-, todas las formas de azufre,
boro, vanadio, silíceo y otros elementos básicos así como las más
fácilmente asimilables -y más seguras- formas de calcio, magnesio,
zinc, selenio, cromo y molibdeno.
De entre los 300 nutrientes excluidos por la Directiva Europea y el
Real decreto quizás uno de los más importantes sea el boro mineral,
usado extensamente en los complementos para ayudar a la captación de
calcio en la estructura de esqueleto del cuerpo. El boro es
imprescindible para tener unos huesos y dientes fuertes y se usa a
menudo en formulaciones destinadas a las mujeres junto con el
magnesio, la vitamina D y el vanadio (también excluido de la lista)
durante el embarazo y la menopausia al igual que en caso de
Otro importante mineral excluido es el azufre, usado en innumerables
complementos y esencial para el tejido conjuntivo y otras funciones
del cuerpo. También ha quedado excluida la selenometionina, la forma
predominante y más fácilmente aceptada por nuestro organismo de
selenio; de hecho, es la misma sustancia que se encuentra en el
brócoli. Es decir, a pesar de que la selenometionina ha sido
escogida para su uso en el Instituto Nacional del Cáncer de Estados
Unidos -o quizás precisamente por eso- la Directiva prohíbe el uso
de esas formas orgánicas de selenio.
Y otro tanto ha ocurrido con el cromo. Mientras el cromo orgánico -
fundamental como factor de tolerancia de la glucosa- ha sido
eliminado de la lista de nutrientes permitidos, el cloruro
inorgánico y el sulfato de sales de cromo sí han contado con la
aprobación del Comité Científico para la Comida sin importarles los
datos sobre su posible toxicidad o falta de aceptación por el
Claro que los mencionados son sólo algunos ejemplos de lo que
supondrá la aplicación estricta de la Directiva cuando ésta entre
definitivamente en vigor en agosto del 2005. Es más, la propia
redacción que se ha hecho del texto permite abrir paso a
restricciones futuras de otros nutrientes además de las vitaminas y
minerales, como es el caso de los ácidos grasos, los aminoácidos,
las enzimas, los probióticos, los fitonutrientes, etc.
La reglamentación europea, pretendidamente ambigua, sigue sin
definir oficialmente los límites de las dosis de vitaminas y otros
nutrientes permitidos en los productos pero su apuesta por "los
datos científicos generalmente aceptados" deja clara su intención de
ser claramente restrictiva a la hora de la verdad: "Si las vitaminas
y minerales son declarados suplementos de comida (no medicamentos)
deberán estar presentes en el producto en una cantidad
insignificante". Ello supondrá la eliminación del mercado de todos
los productos que presenten altas dosis, ignorando los beneficios de
vitaminas y minerales en la prevención de gran número de
enfermedades. En España, mientras llega la directriz europea,
seguimos con los límites reconocidos en el año 92 que, por ejemplo,
fijan la cantidad diaria de vitamina C en sólo 60 mg. diarios.
Es extraño, pues, que las asociaciones de profesionales, productores
y consumidores españoles no se hayan pronunciado aún cuando la
Directiva es tan sólo un adelanto de lo que se está preparando a
través del Codex Alimentarius. En Gran Bretaña y Estados Unidos,
donde los consumidores han contado hasta ahora con libertad absoluta
para adquirir vitaminas en altas dosis y todo tipo de complementos
alimenticios, las protestas por la adaptación de la Directiva están
siendo en cambio ruidosas y contundentes. El profesor Arnold
Beckett -profesor emérito de Química Medicinal del King's College de
Londres y miembro durante 25 años de la Comisión Médica del Comité
Olímpico Internacional- ha encabezado una dura carta de protesta
firmada por más de 300 profesionales de la salud y dirigida al
Primer Ministro británico Tony Blair que resume el problema de forma
"Nos oponemos -dice la nota- a la Directiva de Suplementos y
Productos Medicinales Herbarios Tradicionales en su forma actual.
Esa Directiva llevará a la pérdida o degradación de multitud de
productos útiles y, por consiguiente, constituirá una medida contra
la salud. Muchos de los 300 ingredientes que se prohíben por la
Directiva son superiores a aquellos que se permiten y son prohibidos
sin una buena razón; su exclusión es caprichosa, sin justificación
científica alguna y no se basa en los intereses del consumidor. Las
reducciones de la dosificación también son injustificadas ya que no
existe ningún tipo de preocupación sobre los niveles actualmente
empleado. Como colectivo de médicos y científicos conscientes de la
importancia de la nutrición en el mantenimiento de la salud estamos
seriamente preocupados por las amenazas del legislativo a la
industria de los complementos".
En pleno acoso a la Medicina Natural, la normativa europea y la
española ignoran las auténticas cuestiones de fondo que permanecen
sospechosamente ocultas ante los ciudadanos, candidatos todos -antes
o después- a enfermar. Porque la legislación amenaza con fijar a
medio plazo dosis mínimas y máximas que obvian la discusión
permanente y no solucionada sobre las bases en virtud de las cuales
se fijan las cantidades diarias de nutrientes que necesita una
persona y la cantidad que se puede obtener en una " dieta normal ",
cifras fundamentales para determinar las "dosis" que pueden contener
un suplemento. Para empezar, no todas las personas consumen el mismo
tipo de nutrientes en cantidad y calidad en su "dieta normal"
diaria. Las normas ignoran además que los individuos asimilan de
forma distinta los nutrientes que consumen y tampoco entran a
considerar que nuestros hábitos de comida cambian con la edad, el
estado de salud y el nivel de actividad.
Añádase a todo ello las dificultades existentes para establecer
diferencias entre nutrientes que son esenciales para la salud y
aquellos que no siendo esenciales refuerzan el funcionamiento
saludable del cuerpo humano y son útiles para la prevención de
En definitiva, con tal cantidad de variables es imposible señalar la
cantidad diaria que cada uno de nosotros necesita. De hecho, habría
que aclarar que ni siquiera puede hablarse de una opinión única ya
que los científicos no son capaces de ponerse de acuerdo sobre las
necesidades básicas diarias de nutrientes como lo demuestran
múltiples estudios realizados a nivel internacional. Valga como
ejemplo que el nivel superior "oficialmente" seguro de vitamina B6
está establecido en 25 mg diarios y el recomendado por la
legislación española es de 2 mg, mientras amplios sectores de la
comunidad científica internacional lo han situado en 100-200 mg
diarios. Y como éste, cientos de casos y discrepancias.
Es más, a pesar de las enormes posibilidades que ofrecen las
vitaminas y los complementos alimenticios para prevenir y tratar
enfermedades la Directiva no hace ni siquiera referencia a ellas.
Josef Hasslberger, representante de la Asociación para la Libertad
de Elección, piensa que la norma sólo servirá para eliminar una
contribución esencial para la salud humana: "Reduciendo el número de
sustancias nutrientes que pueden utilizarse en la formulación de
complementos alimenticios y ajustando las dosificaciones a límites
severos, la Directiva está elaborada para eliminar, en la práctica,
el inmenso potencial de los complementos alimenticios para mejorar
la salud pública de una manera decisiva. La Directiva amenaza con
degradar la aportación de los complementos a un estado de ineficacia
forzada, no más que un simple parche entre la ingesta insuficiente
actual de nutrientes en las comidas y la ingesta mínima sugerida de
niveles admitidos y acordados de vitaminas y minerales en los
estados miembros de la Unión Europea. Sus previsiones no tienen en
cuenta el uso de altas dosificaciones de suplementos nutrientes como
una medida científicamente probada capaz de mejorar la salud de
poblaciones enteras y como cura para una miríada de enfermedades
causadas por los desequilibrios nutrientes en los individuos".
También en el escrito dirigido a Tony Blair se denuncia esta
ignorancia: "Alabamos el deseo de la Unión Europea de incorporar un
alto nivel de protección a la salud humana pero la seguridad de las
vitaminas y suplementos minerales, sencillamente, no presenta
ninguna preocupación. Al contrario, el potencial de estos
suplementos para mejorar la salud pública es sustancial y ello ha
sido completamente ignorado en el desarrollo de esta Directiva".
Realmente es vergonzoso que mientras tanta sustancia segura
desaparece de la Lista Positiva otras consideradas tóxicas, como el
hidróxido de sodio, el hidróxido de potasio y el óxido de calcio,
son aceptadas para su uso en los complementos alimenticios, algo muy
difícil de entender por farmacéuticos, químicos, médicos y
profesionales de la medicina natural.
Las opiniones más críticas con la actual redacción de la Directiva -
cuya aplicación, insistimos, será total en agosto del 2005-
sostienen que para la aplicación de las dosis máximas se han
ignorado los principios básicos de la Dirección de Riesgos, una
emergente disciplina científica que se ha desarrollado para tratar
riesgos específicos. El propósito de cualquier Dirección de Riesgos
no es la eliminación total de los mismos -algo imposible- sino su
reducción a niveles tan bajos como razonablemente prácticos. Pues
bien, si se hubiera valorado de forma real el hipotético riesgo
de "sobredosis" de sustancias nutritivamente relevantes se hubiera
llegado a la conclusión de que históricamente es nulo. Por ejemplo,
entre 1983 y 1990 no hubo en Estados Unidos un sólo caso de muerte
causada por vitaminas, aminoácidos u otros productos naturales. En
el mismo periodo, sin embargo, murieron sólo en Estados Unidos MÁS
DE 100.000 PERSONAS AL AÑO como consecuencia de la utilización de
fármacos aprobados por la FDA.
De hecho, los graves efectos secundarios de los fármacos han
degenerado en una auténtica epidemia en los países industrializados
situándose en el cuarto lugar en la lista de causas más frecuentes
de defunción. El nivel de riesgo de vitaminas y complementos, en
cambio, es mínimo por no decir inexistente. No hay pues ningún
motivo alarma que obligara a legislar el sector -y menos tan
drásticamente- porque nadie ha definido claramente qué presuntas
situaciones de riesgo se pretenden atajar limitando la dosificación.
Es más, aún en el hipotético caso -jamás demostrado- de que
existieran riesgos por el consumo de altas dosis de vitaminas y
complementos minerales la Directiva podría haber optado antes por
otras opciones. Por ejemplo, exigir declaraciones de advertencia en
las etiquetas del producto del estilo de "No deje este producto al
alcance de los niños" "No lo consuma si está embarazada", "No exceda
la dosis recomendada sin consultar a un especialista"... Al final,
como explica el ya mencionado Josef Hasslberger, "parece escasamente
inteligente prescindir de las posibilidades preventivas y
terapéuticas de vitaminas y complementos en aras de un exceso de
proteccionismo injustificado".
Es obvio que las decisiones adoptadas suscitan muchos interrogantes.
Por ejemplo: ¿por qué no se tuvieron en cuenta otras opciones?, ¿por
qué la Unión Europea ignora que sus decisiones suponen diezmar un
sector significativo de los productos de salud comercializados
durante las últimas tres décadas y que ha crecido inmensamente
gracias al duro trabajo de pequeñas y medianas empresas?, ¿por qué
no se ha puesto ningún énfasis en el lado positivo de los
complementos?, ¿por qué la Directiva establece una prohibición
general del uso de sustancias (fuentes nutrientes) que han estado en
el mercado durante muchos años sin ningún problema de seguridad? El
antes mencionado doctor Arnold Beckett -a quien su experiencia de 25
años en el Comité Médico del Comité Olímpico le da un indudable
crédito en el campo de las vitaminas y complementos- y sus colegas
resumen todas las preguntas que genera la Directiva en una: ¿A quién
beneficia esta Directiva? Y contestan: "Ciertamente, no al público
cuyo acceso a muchos productos familiares les será negado.
Ciertamente, no a las compañías pequeñas que producen los productos
que serán eliminados del mercado. Ciertamente, no al minorista que
verá reducida su mercancía para ser probablemente sustituida en el
futuro por productos inferiores pero elegantemente empaquetados a
precios muy superiores (alguien tiene que pagar por los costos de
obedecer la legislación). Ciertamente, no a la profesión médica y a
otros profesionales de la salud cuyo trabajo se ve aliviado por las
medidas de autoayuda que suponen el consumo de vitaminas,
complementos y plantas. Y ciertamente, no al Sistema de Salud que
tendrá que enfrentarse inevitablemente a un aumento del trabajo y de
los costes. La Directiva también trata de facilitar el comercio de
productos derivados de las plantas a lo largo de Europa creando
requisitos legislativos comunes. Sin embargo, sus términos favorecen
sólo a las compañías grandes, particularmente a aquellas que operan
en el sector farmacéutico y que ya tienen los recursos y experiencia
para tratar con las normas farmacéuticas impuestas. Las compañías
pequeñas u otras compañías sin aspiraciones de ventas paneuropeas
son perjudicadas gravemente por una legislación que es, por
consiguiente, injusta. A quién beneficia parece ser, pues, la llave
para entender esta Directiva" (las negritas son nuestros).
No cabe duda alguna: la Directiva y el Real Decreto español
afectarán dramáticamente a la industria de complementos alimenticios
con serias consecuencias para los minoristas, especialistas,
profesionales de la Medicina Natural y Complementaria y a aquellos
consumidores que suelen decidir por sí mismos sobre su propia salud.
Una vez más, los grandes beneficiados serán las multinacionales
farmacéuticas. Porque si bien es cierto que a nivel europeo se
contempla la posibilidad de incluir en la lista de productos
permitidos nuevas sustancias que se han mostrado seguras desde hace
décadas también lo es que ahora se les exige estudios científicos de
tal nivel que prácticamente se convierten en prohibitivos para las
industrias pequeñas y medianas de productos naturales. La Unión
Europea está exigiendo rango de medicamento para sustancias de
comida lo que significa que en casi todos los casos la información
requerida no está disponible. Por eso los fabricantes han comenzado
ya a buscar esa información alrededor del mundo. Sólo que aun cuando
la información pudiera encontrarse o producirse, los costes de los
estudios de investigación, los ensayos clínicos y su administración
serían de centenares de miles de euros y, por consiguiente,
prohibitivos. Además, los posibles estudios de investigación
difícilmente podrían estar listos para julio del 2005, fecha límite
para la entrada en vigor de la Directiva.
A ello cabe añadir que no sólo no existen incentivos para que los
fabricantes lleven adelante esas investigaciones sino que
difícilmente las harán porque no hay ningún mecanismo de protección
al no ser patentables y no podrían impedir que cualquier otra
empresa, sin haber hecho gasto alguno, use luego ese trabajo para
usar la sustancia una vez aprobada.
El resultado final es que no sólo se limita la libertad del
consumidor para consumir vitaminas y complementos sino que la medida
afecta decisivamente a los productores de los mismos en toda Europa,
tal y como denunciaban los más de 300 profesionales de la salud que
se dirigieron al Primer Ministro británico: "En total, unos 5.000
productos se hallan afectados por la normativa. Y no será posible
reformular todos esos productos porque no hay ningún sustituto para
algunos de los ingredientes prohibidos y no será factible reformular
otros. Un número no precisamente insignificante de productos se
perderá así para siempre. Y en cuanto a la mayoría de los productos
afectados potencialmente reformulables lo son a un coste estimado
por el propio Gobierno de 3.000 libras por producto. Es decir, a la
industria probablemente le cueste 10 millones de libras mantener los
productos hoy comercializados como legales, aunque degradados; y en
el caso de los productos que contengan selenio, serán más tóxicos".
En suma, si las dosis máximas se siguen modificando con los
requisitos "paramédicos" exigidos igual dará que las vitaminas y
complementos sean considerados "comida" o "medicamentos", adquiridos
en los supermercados o en las farmacias... porque al final su
producción estará en manos de las grandes multinacionales. Y, desde
luego, no parece que la solución pase por tomar múltiplos de dosis
más bajas para obtener niveles más altos porque supondría tragarse
diez o más tabletas juntas pagando encima más al tener que comprar
varios envases de dosis bajas en lugar de uno con dosis superiores.
Hasta ahora, la resistencia a todo esto de asociaciones y grupos
defensores de la Medicina Natural no han pasado de ser
testimoniales. Y en el caso de España, ni eso. No es de extrañar,
pues, que Europa encabece con paso firme en el Codex Alimentarius
las posturas más restrictivas. Y poco importa que enfrente estén los
mismísimos Estados Unidos. Allí la venta es libre y sin problema con
las dosis desde que en 1993 se intentara restringirlas y se
impusiera la postura de los defensores del uso de vitaminas y
minerales en la protección y prevención de la salud. Aunque ya
existen al parecer divisiones internas que impiden su
posicionamiento claro hoy.
En la reunión del Codex Alimentarius recientemente finalizada en
Bonn la postura de los defensores del libre acceso a las vitaminas y
minerales estuvo una vez más encabezada por la delegación de
Sudáfrica. Pero fue rechazada globalmente por el Comité porque de
nada sirvió que esgrimiera un informe de la propia OMS titulado
Dieta, Nutrición y Prevención de Enfermedades Crónicas -un documento
habitual de consulta para especialistas- donde se confirma que la
ingesta de vitaminas y minerales puede reducir la incidencia de la
diabetes y los ataques cardíacos, controlar la tensión arterial alta
y tratar muchas otras enfermedades crónicas que han alcanzado
proporciones epidémicas mundiales.
Así que, ignorando las recomendaciones de la propia OMS, el comité
del Codex Alimentarius desestimó las propuestas de Sudáfrica. Lo
único que consiguió la delegación africana es estar al frente de un
grupo de trabajo destinado a revisar los valores de referencia para
los nutrientes -las cantidades de ingesta diaria entre las
poblaciones normales- que servirán para establecer los límites
seguros de las dosis altas. Una presencia que supone al menos la
esperanza de que los estudios científicos y las evidencias que
sirvan para fijar las cantidades reflejen la realidad de las
posibilidades preventivas de vitaminas, minerales y otras sustancias
En suma, habrá que esperar a que decidan sobre las sustancias
naturales quienes no creen en la medicina natural. Tremenda
paradoja. Y no parece muy buena señal que sea la delegación
australiana la que se encargue de presidir el comité responsable de
establecer los límites superiores seguros porque Australia ya regula
las vitaminas y complementos minerales como medicamentos y no como
El debate definitivo en el Codex Alimentarius se celebrará el
próximo año. Apenas queda tiempo pues para que las asociaciones de
fabricantes, de médicos, de farmacéuticos, de profesionales de la
medicina natural y de consumidores presionen a sus respectivos
gobiernos para evitar una limitación drástica del consumo de
La Fundación Rath aboga incluso por tratar de forzar la celebración
de referéndums a nivel nacional. Y diversas asociaciones británicas
están encabezando un movimiento para rectificar la Directiva
europea. Así, la Alliance for Natural Health ha iniciado una batalla
legal contra ella a la que ha invitado a unirse a asociaciones de
toda Europa. Del resultado final de esta batalla dependerá
probablemente el futuro de la práctica de la Medicina Natural.
Esperemos pues que todos los sectores relacionados se aúnen. No para
dar respuestas individuales y aisladas sino para manifestar su
posición con una única y potente voz.
Porque lo que se esconde detrás del Codex Alimentarius es simple y
lo denunciamos en el editorial de este mismo número: "Como quiera
que las sustancias naturales no son patentables, las multinacionales
farmacéuticas quieren quedarse la exclusiva de su uso utilizando
determinadas organizaciones internacionales para imponer una serie
de normas a los ciudadanos a través de los gobiernos con la
recurrente pero falsa excusa de que lo hacen para proteger nuestra
salud de posibles efectos negativos. Y no sólo eso: quieren
asegurarse de que las dosis alivien al enfermo pero no le curen. El
negocio está en tener enfermos crónicos que de forma permanente
consuman sus productos. Y para lograr ese objetivo hay que retirar
del alcance de la ciudadanía las sustancias naturales cuyos
potenciales efectos terapéuticos sean evidentes. Esa es la verdad y
la pregunta obligada es: ¿vamos a permanecer impasibles ante tamaño
dislate?"
Durante el desarrollo de la reunión del Codex Alimentarius
representantes de 15 países y casi 1.000 personas convocadas por la
Fundación Rath para la Salud se manifestaron en protesta contra las
leyes planeadas ante el Hotel Maritim de Bonn bajo el lema Parar el
Codex Alimentarius. Y entre los testimonios que pudieron escucharse
o leerse durante la misma destacamos varios.
Es el caso del ofrecido por el cantante Paul McCartney, cuya mujer
murió de cáncer y ha escrito recientemente a sus amigos y colegas
diciendo: "Creo que tenemos derecho a comprar complementos
alimenticios seguros, legítimos y naturales. Ese derecho está bajo
amenaza y me complace que mi nombre se una a una campaña que puede
volverse necesaria para conservar nuestra libertad de elección en el
Reino Unido. Estaría encantado si usted hiciera lo mismo".
Anthony Rees co-fundador de la organización Pharmapact y consejero
de la delegación sudafricana, afirmó por su parte: "El mundo afronta
un gran riesgo por culpa del Codex Alimentarius ya que el gran grupo
de intereses farmacéuticos que está detrás no está interesado en
absoluto en nuestra salud".
Eduardo Luiz Barbosa, de Sao Paulo (Brasil), que asistió al Codex
Alimentarius como presidente de una organización de apoyo contra el
HIV/AIDS, dijo: "Creo en la acción de las terapias naturales
alternativas dado que éstas son menos dañinas para las personas y
están basadas en principios éticos". Y concluyó su presentación con
una cita de Mahatma Ghandi: " El mundo tiene bastante para la
necesidades de todos... pero no para la codicia de todos".
El doctor Wong Ang Peng, presidente de una asociación nacional de
remedios naturales en Malasia, contó cómo la Medicina Tradicional
China ha formado parte de la vida diaria en Oriente desde hace
centenares de años y aunque todavía no hay ningún problema en el
acceso a las terapias naturales "lucharemos como tigres por la
libertad de las vitaminas porque si ustedes pierden contra el Codex
Alimentarius en Europa nosotros perderemos pronto también en Asia".
Finalizamos con las palabras pronunciadas por la cantante Katja
Ebstein -representante alemana en Eurovisión en 1970, 1971 y 1980-
durante la presentación del evento: "El Codex Alimentarius
representa hoy lo mismo que los esfuerzos de la Iglesia de hace 500
años por tratar de impedir la salida de la oscuridad del periodo
medieval. Se impidió entonces y se impedirá esta vez también.
Pretende violarse el deseo humano fundamental de buscar la salud. Me
gustaría pedirle a la gente que haga lo posible para promover en
Europa un referéndum de apoyo a las terapias naturales".
Cabe añadir que el Dr. Matías Rath -cuya fundación convocó la
manifestación-, tras repasar la historia del Codex Alimentarius y
examinar el desarrollo de la industria farmacéutica, presentó
numerosos evidencias del éxito de la investigación científica en la
medicina celular.
Jose Luis Rodero Jurado
Tfno. 954.37.27.27
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Publicado por Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña en 3:51 p. m. No hay comentarios.: Enlaces a esta entrada

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