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Timestamp: 2017-10-20 15:55:06+00:00

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Aigües Tortes. Picos de Europa. Ordesa. Tablas de Daimiel. Doñana. Teide. Garajonay. Taburiente. Timanfaya. Cabañeros. Sierra Nevada
Enviado por: Anabel
España posee una extensión cercana al medio millón de Km. Cuadrados, con una longitud de costa alrededor de los 6.000 Km., incluyendo los archipiélagos Canario y Balear.
En el territorio peninsular existe una gran variedad de climas, que se traduce en una rica diversidad de paisajes. Esta enorme variedad climática genera una gran riqueza de ecosistemas que incluye desde la alta montaña (3.000 metros de altitud), donde nieva gran parte del año y en los que existen algunos glaciares; hasta zonas subdesérticas del Sureste peninsular, con lluvias escasas y sequía estival muy acusada. Y entre ambos extremos climáticos, aún podemos encontrar zonas húmedas, ríos caudalosos, barrancos encajonados, playas inmensas, enormes espacios adehesados y centenarios bosques de abetos, hayedos, encinares y coscojares. Nuestros sistemas naturales han llegado hasta hoy con un grado de conservación superior al resto de los países de Europa occidental. La conjunción de estos dos factores: riqueza natural y grado de conservación hace que la valoración de la naturaleza española pueda considerarse sobresaliente, como sobresaliente deberá ser la responsabilidad de la sociedad española en la tarea de su adecuada preservación. Los Parques Nacionales son espacios naturales de alto valor ecológico y cultural poco transformados por la explotación u ocupación humana que, en razón de la belleza de sus paisajes, la representatividad de sus ecosistemas o la singularidad de su flora, de su fauna o de sus formaciones geomorfológicas, poseen unos valores ecológicos, estéticos, educativos y científicos cuya conservación merece una atención preferente y se declara de interés general de la Nación por ser representativos del patrimonio natural e incluir alguno de los principales sistemas naturales españoles señalados en el anexo de la Ley 4/89, modificada por la Ley 41/97.
Nombre: Picos de Europa
Comunidad: Asturias / Castilla - León
Provincia: Asturias / León
Superficie: 16.925 ha.
Latitud: 43º 13' N
Longitud: 4º 58' O
Fecha de creación: 22/07/18
Legislación: Real Decreto 22-07-18. Base jurídica Ley 4/1989.
Formaciones: Cumbres cantábricas y roquedos de montaña con largos glaciares; bosque caducifolio.
PRUG:
Dirección de contacto: Oficinas del Parque Nacional: C/ Arquitecto Reguera, 13, 1º.33004 Oviedo. Avda. Covadonga, 37. Cangas de Onís (Asturias)
Representa los ecosistemas ligados al bosque atlántico. Los Picos de Europa presentan la mayor formación caliza de la Europa Atlántica, con importantes procesos cársticos, simas que llegan a los -1.000 m, erosión glaciar muy patente y presencia de lagos. Entre sus riscos habita el rebeco, en los tupidos bosques los corzos y en los valles aún quedan lobos. En el Parque viven más de 140 aves distintas, entre las que destacan el pito negro y el urogallo, y entre las grandes rapaces el buitre leonado y el águila real. Pero aquí hay mucho más que paisaje, hay siglos de historia escritos en los pueblos, en los valles, en las iglesias, en las cabañas de los puertos y en sus caminos.
Nombre: Ordesa y Monte Perdido
Superficie: 15.608 ha.
Latitud: 42º 40' N
Longitud: 0º 10' O
Fecha de creación: 16/08/18
Legislación: Real Decreto 16-08-18. Reclasificado mediante la Ley 52/1982. Base jurídica Ley 4/1989.
Formaciones: Altas cumbres pirenáicas y glaciares con prados subalpinos; bosque de coníferas y caducifolios.
Dirección de contacto: Oficinas del Parque Nacional: Plaza de Cervantes, 5. 22071 Huesca. Calle Francia, S/n. Torla (Huesca)
Representa los "sistemas naturales ligados a formaciones de erosión y rocas de origen sedimentario". Su paisaje es espectacular, formado por impresionantes cañones y circos calcáreos, Ordesa, Pineta, Añisclo y Escuaín; presididos por la cima del Monte Perdido. Fajas o cornisas, lagos, glaciares, simas, grutas y surgencias conforman un paisaje de extraordinaria belleza. Entre sus riscos habita el sarrio, y rasando paredes y precipicios surgen el quebrantahuesos y el águila real. Extensos bosques de hayas, pinos y abetos cubren las laderas y valles, dando cobijo a multitud de animales.
Aigües tortes i Lago San Maurici
Creación: Decreto de 21 de octubre de 1955
Reclasificación: Ley 7/88 de 30 de marzo, ley 22/90 de 28 de diciembre y decreto 234/96 de 26 de junio de la Generalitat de Cataluña.
Instrumentos jurídicos: PRUG (Decreto 223/2000, de 26 junio, que prorroga el Decreto 82/93, de 29 de marzo)
Superficie del Parque: 14.119 ha
Superficie de la Zona Periférica de Protección: 26. 733 ha
Coordenadas: Longitud 01º 00 E.
Representa los ecosistemas de la alta montaña pirenaica y constituye una magnífica muestra de la acción de los glaciares del cuaternario. En sus lagos y montañas habitan el urogallo, el pito negro, el quebrantahuesos, el sarrio, etc. Bosques de abetos, pino negro y hayas cubren el Parque. En los prados alpinos encontramos gencianas, ranúnculos, lirios, orquídeas y prímulas, entre otras.
Nombre: Cabañeros
Superficie: 25.615 ha.
Formaciones: Zona de bosque y matorral mediterráneo. Dehesa de encina, quejigo, alcornoque. Fauna variada con peces endémicos como el jarabugo, aves como la cigüeña blanca, la negra y el buitre negro.
Dirección de contacto: Consejería de Agricultura y Medio Ambiente. C/ Pintor Matías Moreno, 4. 45071 Toledo
Su paisaje está formado por extensas rañas con ricos pastos estacionales que ofrecen alimento a multitud de animales. Las sierras y macizos cubiertos de bosque y matorral mediterráneo dan cobijo a gran variedad de aves y mamíferos. En él habitan más de 200 especies de aves distintas, entre las que destacan las grandes rapaces, como el águila y el buitre; mamíferos como el ciervo, corzo o jabalí y en general, una rica flora con una gran variedad de árboles y arbustos.
Nombre: Tablas de Daimiel
Superficie: 1.928 ha.
Latitud: 39º 09' N
Longitud: 3º 40' O
Fecha de creación: 28/06/73
Legislación: Decreto 1874/1973 de 28 de junio. Reclasificado por Ley 25/1980 de 30/05/80. Base jurídica Ley 4/1989.
Formaciones: Zona húmeda continental con aportes hídricos de aguas subterráneas y fluviales. Vegetación rupícola. Zona de invernada de anátidas como el ánade friso, pato colorado y ánade real.
PRUG: No.
Dirección de contacto: Delegación Provincial de la Consejería de Agricultura. C/ Alarcos, 21. 13071 Ciudad Real.
Representa los ecosistemas ligados a las zonas húmedas continentales. Una gran variedad de aves acuáticas pueblan Las Tablas. Entre las más adaptadas al agua se encuentran el somormujo lavanco, el zampullín común y el zampullín cuellinegro. Garzas, garcillas, martinetes y todo tipo de anátidas ibéricas, se pueden observar dependiendo de la época en la que visitemos el parque. Entre la flora, las plantas acuáticas son el substrato básico de Las Tablas de Daimiel, y los únicos árboles presentes son los tarayes.
Nombre: Archipiélago de Cabrera
Comunidad: Baleares
Provincia: Cabrera
Superficie: 9.715 ha.
Fecha de creación: 29/04/91
Legislación: Ley 14/1991. Aprobado el P.O.R.N. por Real Decreto 1431/92
Formaciones: Seis islas con numerosos cantiles costeros y 7.979 ha. de entorno marino. Maquia mediterránea. Endemismos a nivel de flora y fauna.
Dirección de contacto: Pza. de España, 8, 1º. 07002 Palma de Mallorca.
En este Parque, predominan los arbustos leñosos de hoja coriácea y pequeña, formadores de la garriga, matorral perfectamente adaptado a los rigores del clima mediterráneo, existen varios endemismos: astrágalo de las Baleares (Astragalus balearicus), rubia (Rubia angustifolia ssp. Cespitosa), tragamoscas (Dracunculus muscivorum), hipericón balear (Hypericum balearicum), etc. Constituye un importante punto de escala en la ruta migratoria de más de 150 especies de aves, tanto en el paso primaveral como en el otoñal. Son vecinas de las islas desde la gaviota de Audouin (Larus audouini) hasta el halcón de Eleonora (Falco eleonorae). Los fondos marinos también representan una parte muy importante del Parque, con más de 200 especies de peces y numerosos invertebrados endémicos.
Declaración: Ley 3/1999, de 11 de enero
Instrumentos jurídicos: PORN y PRUG del Parque Natural (Decreto 64/94, de 15 de marzo)
Superficie del Parque: 86.208 hectáreas
Provincias: Granada y Almería
Redes supranacionales: Reserva de la Biosfera (1986)
Representa los "sistemas naturales ligados a la media y alta montaña mediterránea". Siemprevivas, dedaleras, tiraña, manzanilla de la sierra, violeta de Sierra Nevada, estrella de las nieves, amapolas de Sierra Nevada y acónitos, forman parte de las más de 2.000 especies vegetales ( 66 endemismos exclusivos), de gran vistosidad y colorido, que viven en el Parque. Anfibios, reptiles, mamíferos, aves y una rica entomofauna ( 80 endemismos exclusivos), conforman la fauna de Sierra Nevada, especialmente ligada a los hábitat de la alta montaña. La cabra montés, habitual de las altas cumbres, es la especie más característica del parque.
Nombre: Doñana
Superficie: 50.720 ha.
Latitud: 36º 57' N
Longitud: 6º 22' O
Fecha de creación: 16/10/69
Legislación: Decreto 2412/69 de 16-10-69. Reclasificado por Ley 91/1978 de 28-12-78. Base jurídica Ley 4/89.
Formaciones: Zonas de marismas; de arenas vivas; cotos y playas. Las especies como el águila imperial, el lince, el meloncillo, venado, y jabalí son ejemplo de la riqueza faunística de la zona.
PRUG: Real Decreto 1772/91.
Dirección de contacto: Centro Administrativo El Acebuche, Almonte, Mátalas cañas. 21760 Huelva.
Nombre: Timanfaya
Provincia: Las Palmas (Lanzarote)
Superficie: 5.107 ha.
Latitud: 29º 00' N
Longitud: 13º 49' O
Fecha de creación: 9/08/74
Legislación: Real Decreto 2615/74 de 9 de agosto. Reclasificado por ley 6/1981. Base jurídica Ley 4/89.
Formaciones: Espacio formado por un campo de volcanes y mal países. Tabaibal manso en los islotes respetados por la lava.
PRUG: Real Decreto 1621/90
Dirección de contacto: Oficina del Parque Nacional: C/ Laguneta, 64. 35560 Tinajo, Lanzarote
Provincia: Santa Cruz de Tenerife (Tenerife)
Superficie: 13.571 ha.
Latitud: 28º 15' N
Longitud: 16º 37' O
Fecha de creación: 22/01/54
Legislación: Decreto del 22-01-54. Reclasificado por ley 3/81. Base jurídica Ley 4/89.
Formaciones: Espacio formado por calderas y estrato volcán. Cabe destacar las erupciones históricas y respecto a la vegetación el retamar-codesar.
PRUG: Real Decreto 2423/84. En elaboración borrador.
Dirección de contacto: Oficina del Parque Nacional: C/ El Pilar, 1. 38002 Santa Cruz de Tenerife.
Es el mayor y más antiguo de los Parques canarios. Su extraordinario paisaje es un monumento geológico de los más espectaculares del mundo, en el que los conos volcánicos y las coladas de lava forman un extraordinario conjunto de colores y formas. No se puede olvidar su gran riqueza biológica, el extraordinario alto porcentaje de especies vegetales endémicas y la importancia en cuanto a número y exclusividad de su fauna invertebrada.
Creación: Real Decreto de 6 de Octubre de 1954
Ampliación: Ley 4/81, de 25 de marzo
Instrumentos Jurídicos: PRUG (Real Decreto 1410/86, de 30 de mayo)
Coordenadas: Latitud: entre 28º 40' y 28º 46' N. Longitud: entre 17º50' y 17º55' O
Redes supranacionales: ZEPA
Teléfono: 922-49 72 77/49 74 00
Altitud máxima: 2426 m
Altitud mínima: 430 m
El paisaje de La Caldera de Taburiente está dominado por un circo de cumbre de 8 Km. de diámetro con desniveles de hasta 2.000 m, con una red de arroyos y torrentes espectacular y de gran fuerza erosiva. En este medio se han desarrollado una gran variedad de especies vegetales y animales, que incluyen un gran número de endemismos canarios.
Nombre: Garajonay
Provincia: Santa Cruz de Tenerife (La Gomera)
Superficie: 3.984 ha.
Latitud: 28º 07' N
Longitud: 17º 14' O
Fecha de creación: 25/03/81
Legislación: Ley 3/1981. Ley 4/1989 (reclasificado)
Formaciones: Gran meseta en la cual se descuelgan abruptos paredones y grandes y encajados barrancos. Roques. Vegetación característica: la laurisilva.
PRUG: Real Decreto 1531/86 de 30 mayo.
Dirección de contacto: Oficina del Parque Nacional: Carretera General del Sur, 20. 388002 Sta. Cruz de Tenerife.
La laurisilva canaria, un ecosistema relicto del Terciario desaparecido del continente como consecuencia de los cambios climáticos del Cuaternario, encuentra refugio en la zona de nieblas de las islas Canarias. Garajonay es en la actualidad la muestra mejor conservada de este ecosistema, albergando más de la mitad de los bosques maduros de laurisilva del Archipiélago. Otros valores del Parque Nacional son la diversidad de tipos de formaciones vegetales y la existencia de espectaculares monumentos geológicos, como los Roques.
La Comunidad Valenciana, ubicada en el centro del frente de la Península Ibérica que se abre al mar Mediterráneo, cuenta con una extensión de 23.305 km² (4,6% del territorio español) repartido entre las provincias de Alicante, Castellón y Valencia, y 545 municipios. El clima dominante de la Región es el mediterráneo, y la sequía estival es el factor más común que lo caracteriza.
El territorio valenciano presenta una gran diversidad natural, que se acentúa por la existencia de importantes contrastes entre las comarcas costeras y las del interior, y entre las del norte y las del sur. A simple vista se distinguen dos grandes unidades de relieve: la planicie litoral y el interior montañoso.
La primera de ellas se presenta generalmente estrecha y discontinua, estando sus tierras constituidas por suaves rampas aluviales que terminan, generalmente, en largas playas. Las dunas dificultan a menudo la evacuación de las aguas continentales, abundando por esta razón las albuferas y marjales. Muchas de estas zonas húmedas han sido convertidas en fértiles huertas.
El interior montañoso, formado al oeste y suroeste por relieves del Sistema Ibérico y al sur por las sierras orientales de las Cordilleras Subbéticas, presenta diversas cuencas y valles alternando con relieves generalmente agrestes, de roquedo eminentemente calizo. En las Sierras Ibéricas predominan las formas tabulares (muelas), mientras que en el área subbética el relieve presenta complejos pliegues.
En este contexto los espacios naturales protegidos declarados en la Comunidad engloban en el momento actual aproximadamente el 3% del territorio de su superficie. De esta forma, en Castellón encontramos el Parque Natural del Prat de Cabanes-Torreblanca, el Paraje Natural del Desert de les Palmes y la Reserva Natural de les Illes Columbretes, ejemplos de los tres ambientes típicos de la Comunidad. En Valencia el Parque Natural de l'Albufera, sin duda un espacio totémico. A caballo entre Valencia y Alicante, el Parque Natural del Marjal de Pego-Oliva. En territorio de Alicante, el Parque Natural del Montgó, el Parque Natural del Carrascal de la Font Roja, el Parque Natural del Fondó, el Parque Natural de las Lagunas de la Mata y Torrevieja, el Parque Natural de les Salines de Santa Pola y el Parque Natural del Penyal d'Ifach, valiosos representantes, todos ellos, de ambientes singulares de la Península Ibérica.
El marco territorial.
El paraje natural del Desierto de las Palmas es un serranía litoral paralela a la costa que constituye un punto de referencia singular en el paisaje de la Plana Alta. Estas montañas configuran un agreste telón de fondo sobre las llanuras costeras y los valles y colinas del interior. En la serranía del Desierto se pueden distinguir varias líneas de cumbres, como la Serra del Desert, la Serra de les Santes y las Agulles de Santa Agueda. Estas últimas. una serie de agudos picachos de arenisca, se han convertido en la imagen más característica del macizo. Varios barrancos normalmente secos cruzan estas montañas. Es el caso del de Farches, que desemboca en el mar, y el de Miravet, que forma un pequeño valle cultivado en buena parte.
Las características geológicas son sumamente interesantes. El tipo de roca predominante, llamado comúnmente rodeno, esta presente en la Comunidad Valenciana sólo en las sierras del Desierto de las Palmas, del Espadán y de la Calderona. Estas rocas, caracterizadas por su intenso color rojo o granate oscuro, proporcionan tipos de suelo pobres en cal, sueltos, y en general, de buena calidad para el desarrollo de la vegetación. Algunos afloramientos calizos que acompañan al rodeno dan lugar a los relieves suaves de las cumbres, incluida la de Bartolo, en estas sierras.
Actividades tradicionales y aprovechamientos.
La denominación de desierto que se ha dado a estas montanas suele llamar la atención ya que las mismas están caracterizadas por una vegetación frondosa que contrasta con la de los montes de su entorno. El término, sin embargo. no describe un paisaje sino que alude a un acontecimiento histórico. Un grupo de religiosos carmelitas, cuya orden suele denominar desierto a los lugares alejados de las poblaciones humanas y dedicados al retiro espiritual, se instaló en este enclave en 1697. La abundancia de palmitos, no obstante, puede haber contribuido al mantenimiento del nombre.
La presencia de los carmelitas en esta sierra ha sido continua desde su instalación. Esta comunidad no fue exclaustrada durante la desamortización de Mendizábal en 1835. La petición del Ayuntamiento de Castellón de no sacar a estos religiosos de su convento, resultó determinante. Así se agradeció la ayuda de los religiosos a la población durante la epidemia de cólera de 1834. El hecho fue excepcional en España. El paraje alberga las edificaciones pertenecientes a los carmelitas y una serie de restos históricos y construcciones igual de notables. Los castillos de Miravet y Montornés, ambos en ruinas, y las ermitas de les Santes de Cabanes tienen un gran interés, pero destaca la Iglesia de la Magdalena de Castellón, situada sobre una loma en el extremo sur del paraje con los restos de lo que fue la primitiva población medieval de Castellón antes de su traslado a su emplazamiento actual en la plana litoral.
Ecosistemas presentes. Biocenosis.
La estructura productiva tradicional, que posteriormente entro en crisis, era la de una población rural que cultivaba o pastoreaba enormes extensiones de tierra con frecuencia arrancadas a las montañas a base de espectaculares abancalamientos. Las laderas aterrazadas y los pastos comenzaron a cubrirse de matorral y pinar, y sólo las llanuras litorales y los mejores valles permanecieron cultivados debidamente mediante una agricultura a tiempo parcial que también ha tenido una importante influencia sobre el entorno natural que ahora conocemos.
Entre las diferentes formaciones vegetales destacables en el Parque Natural del Desierto de las Palmas encontramos los alcornocales, que se desarrollan exclusivamente sobre rodenos por lo que son muy escasos en nuestro territorio. Este tipo de bosque tiene gran importancia porque facilita la gestión racional del terreno. La explotación del corcho permite un aprovechamiento sostenido de la masa forestal sin necesidad de talar o dañar el árbol de forma irreparable. Además, la resistencia del alcornoque al fuego añade interés a la protección y potenciación de este tipo de formación vegetal en todos aquellos lugares de la Comunidad Valenciana donde es posible realizar estas tareas. No obstante, en el Desierto de las Palmas no han sobrevivido alcornocales extensos y sólo hay bosques o pies aislados como los de la ladera noroeste de las Agullas de Santa Agueda.
En condiciones óptimas, el alcornocal es un bosque denso con sotobosque abundante dominado por especies como el madroño (Arbutus unedo), el brezo (Erica arborea), el torvisco (Daphne ghidium), el alardierno (Rhamnus alaternus), el ruscó (Ruscus acuelatus), el enebro (Juniperus oxycedrus), la rubia (Rubia peregrina), la hiedra (Hedera helix) y, en montes litorales como el Desierto, por otras plantas como el lentisco (Pistacia lentiscus) y el palmito (Chamaerops humilis). También hay brezales o matorrales altos en los enclaves más desfavorecidos del paraje como consecuencia de la escasez de suelo o de las malas condiciones climáticas locales. Estos son normalmente densos y están dominados por los brezos (Erica arborea). Hay también arbustos espinosos y, en las vaguadas y umbrías más frescas, zarzales. Resultan también frecuentes las formaciones de pinares con especies como el pino rodeno (Pinus pinaster)y el pino carrasco (Pinus halepensis), carrascales entre los que destaca la carrasca (Quercus rotundifolia). Este árbol, como el alcornoque, tiene normalmente grandes dimensiones aunque su aspecto más frecuente en la Comunidad Valenciana es el de un arbusto más o menos alto, que con frecuencia forma espesuras con multitud de troncos y origina sotobosques donde abundan especies como el torvisco, el alardieno o el enebro. Las formaciones de coscojares se presentan en el paraje con matorrales cerrados y espinosos, en ocasiones de bastante altura. En el Desierto están caracterizadas por la coscoja (Quercus coccifera), un arbusto muy extendido tras la desaparición de los carrascales que aparece junto al lentisco y al palmito. También hay gran cantidad de ejemplares de esparraguera (Asparagus officinalis), de espino negro Brunus spinosa), de otros arbustos como la zarzaparrilla (Smilax sp) y de lianas como la madreselva (Lonicera sp). Los romillares y tomillares son formaciones que se encuentran en los suelos más empobrecidos de una serie degradada del terreno propia del carrascal. La complejidad botánica de estos matorrales es grande, pero abundan entre otros, el romero, el tomillo, la aliaga, el brezo, la albaida (Anthyllis cystisoides), o el majuelo (Crataegus monogyna). El paisaje vegetal es, por lo tanto, el resultado de la intensa y secular intervención humana sobre el medio natural, fundamentalmente relacionada con la obtención de un rendimiento agrícola del suelo. Esta circunstancia resulta habitual en toda la cuenca mediterránea donde no existen ecosistemas totalmente naturales con excepción de algunos enclaves inaccesibles.
Aunque el valor natural más importante del Parque Natural del Desierto de las Palmas es la vegetación, las poblaciones faunísticas no carecen de interés. En este enclave se puede observar un muestrario típico de especies animales propias de los montes litorales de la Comunidad Valenciana.
Los anfibios están representados por la rana común (Rana perezi), el sapo común (Bufo bufo), el sapo de espuelas (Pelobates cultripes) y el sapo partero (Alytes obstetricans). Entre los reptiles destacan el lagarto ocelado (lacerta lepida), la lagartija colilarga (Psammodrumus algirus)y la lagartija ibérica (Podarcis hispanica). Los ofidios, por su parte, están representados, entre otros, por la culebra de herradura, la de escalera, la bastarda y la de agua. Sin embargo, el grupo de vertebrados con mayor número de especies presentes en el Desierto son las aves. Entre ellas destacan algunas rapaces diurnas como el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), el halcón peregrino (Falco peregrinus), el gavilán (Accipiter nisus) o el ratonero común (Buteo buteo), y otras noctunas como la lechuza común (Tyto alba), el autillo (Otus scops), el mochuelo (Athene noctua) y el búho real (Budo bubo).
Resulta usual ver perdices (Alectoris rufa), palomas torcaces (Columba palumbus), zuritas (Columba oenas) o tórtolas comunes (Streptopelia turtur) asi como collabas, colirrojos, tarabillas o escribanos montesinos entre los matorrales. También se pueden ver collabas negras, roqueros rojos, roqueros solitarios, golondrinas comunes, aviones comunes, vencejos comunes y abeja- rucos en los roquedos y acantilados.
La presencia, entre otros mamiferos, de conejos, liebres, ratas, ratones domésticos y musarañas completa la variedad faunística del paraje. Otros animales como el jabali, el zorro, la gineta, la comadreja y varias especies de murciélagos se encuentran actualmente en expansión en la zona.
Isles Columbretes
Un volcán sobre el Mediterráneo. Las Columbretes son el archipiélago más singular de la Comunidad Valenciana y uno de los pequeños espacios insulares de mayor interés ecológico del Mediterráneo. Están formadas por una serie de islotes y escollos situados a 30 millas de la costa de Castellón, unos 56 Km.. y reunidos en 4 grupos, a los cuales les da nombre la mayor de cada una de sus islas: L'Illa Grossa, la Ferrera, la Foradada y el Carallot. En total, el archipiélago se extiende a lo largo de 5 millas marinas, con un total de l9 hectáreas emergidas, de las cuales, 14 corresponden a L'Illa Grossa, donde se localiza el faro de Columbretes que es la única habitada. Los 67 metros de altura de la montaña del Faro representa la mayor altitud del archipiélago. Asentadas sobre un fondo situado a unos 80 metros de profundidad, las columbretes representan el mejor ejemplo de vulcanismo de nuestra tierra, fácilmente apreciable tanto por los materiales que las forman, como por su peculiar aspecto. Destaca L'Illa Grossa, formada por diversos cráteres encadenados, y el Carallot, que, con sus 32 metros de altura sobre el mar, es el testimonio geológico de los restos de la chimenea central de un volcán.
Contrabandistas y piratas. El nombre de las islas proviene de la impresión de los primeros navegantes griegos y latinos, que las incluyen a sus cartas con el nombre de Ophiusa o Colubraria, admirados por la abundancia de serpientes que allí encontraron. Visitadas únicamente por pescadores, contrabandistas y piratas hasta principios del siglo XIX, la colonización del archipiéldgo se produce a mediados del pasddo siglo con la construcción del faro de la isla (1856-1860).
Las actividades de los contrabandistas se extendieron durante el presente siglo, al punto que provocaron indirectamente la transformación de la Foradada, cuyo agujero era un excelente refugio natural para los barcos que se dedicaban a estas labores. En ese abrigo natural permanecían ocultos a los prismáticos de los servicios de vigilancia, que finalmente optaron por el expeditivo método de provocar una explosión de rocas que aterraron parcialmente el túnel marino.
Los fareros habitaron la isla de manera prácticamente ininterrumpida durante más de un siglo, en
condiciones precarias, como demuestran las tumbas del pequeño cementerio de la isla, y aprovechaban intensamente todos los recursos que ofrecía un medio terrestre pobre y un fondo marino extraordinariamente rico. La pequeña colonia de fareros y sus familias abandonaron las islas finalmente en 1975, año en que se automatizó el faro. Desde entonces las islas quedan deshabitadas hasta la instalación de los primeros servicios de vigilancia establecidos por la Generalitat Valenciana en 1987.
La colonización de las islas con la llegada de los fareros supone un drástico cambio en un medio hasta entonces casi virgen. Se incendia la isla para acabar con las víboras (las últimas fueron vistas a finales de siglo), se introdujeron animales domésticos (conejos, cabras, cerdos) y se elimina casi toda la vegetación arbustiva para su aprovechamiento como leña. Los últimos restos de vegetación original se conservan en un pequeño rodal de la Ferrera, donde subsisten unos pocos ejemplares de palmito (Chamaerops humilis), lentisco (Pistacia lentiscus) y zarzaparrilla (Smilax aspera), especies que originalmente cubrían L'Illa Grossa.
La geomorfología, la vegetación y la fauna de las islas está absolutamente modelada por la acción del mar. Los procesos erosivos producidos por los agentes climáticos, esculpen el paisaje isleño, excavando la caldera de la isla por el noreste, y abriendo el único buen sitio para fondear, Puerto Tofiño.
La vegetación presenta un claro gradiente entre las zonas más próximas al mar y las situadas en cotas más elevadas y protegidas. Sólo algunas especies más resistentes a la marea, como el hinojo marino (Chrithmum maritimum) y la zanahoria marina (Daucus gingidium) colonizan los peñascos más próximos al agua; mientras que en las partes altas de las islas se extiende un matorral nitro halófilo dominado por la sosa fina (Suaeda vera) o el mastuerzo marino (lobularia maritima columbretensis.
La fauna está dominada por las colonias de aves marinas nidificantes. La gaviota de Audouin (larus audouinii), la pardela ceniciente (Calonectris diomedea), el halcón de Eleonor (Falco eleonorae) y el cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), todas ellas, especies muy sensibles a las molestias e impactos asociados a la presencia humana, encuentran en estas islas el único punto de nidificación de la Comunidad Valenciana.
Durante los pasos migratorios primaverales y otoñales, las islas, ancladas en medio del mar, actúan como un imán para todas las aves que cruzan el Mediterráneo entre Europa y África, concentrándose un altísimo número con el fin de reposar y tomar fuerzas antes de continuar su viaje. Además de la influencia marina otro factor que modela ia fauna y la flora de las Columbretes es el propio aislamiento isleño. Muy alejadas de la tierra más próxima, las poblaciones vegetales y animales insulares se han ido diferenciado de aquellas que las originaron, evolucionando hasta dar especies y subespecies endémicas, la distribución mundial de las cuales queda restringida a estas islas. Encontramos especies de plantas como la alfalfa arbórea (Medicago citrina), que aparece también en algunos islotes de Baleares, y el mastuerzo marino (Lobularia maritima columbretensis). Entre los animales, destaca, sobre todo, el grupo de los artrópodos con 10 insectos endémicos. La singularidad faunística culmina con la presencia de una subespecie endémica de lagartija (Podarcis hispanica atrata), con 4 poblaciones diferenciadas en otros tantos islotes.
El interés de las islas no acaba con la llegada a la línea de agua, sino que por lo contrario se multiplica cuando nos sumergimos en sus fondos marinos. La complicada topografía de esos fondos marinos, llenos de escollos, bancos y bajos es un refugio natural para tantas especies sobre-explotadas por la pesca en nuestro mar. Además de una excepcional riqueza de especies y variedad de comunidades bentónicas, aparecen singularidades como el coral rojo (Corallium rubrum) y el alga Laminaria rodriguezi, muy escasa en nuestro mar.
El Parque Natural de L'Albufera, con una superficie de 21.000 hectáreas. se sitúa en el sector suroriental de la plana de Valencia. Esta llanura, geológicamente deprimida y subsidente, constituye un área que se ha rellenado con aluviones cuaternarios tras producirse el cierre del antiguo golfo por un cordón litoral que se extiende desde Valencia a Cullera. La cuenca hidrográfica de l'albufera se sitúa entre los ríos Turia al norte y Júcar al sur, actuando el lago como embalse natural de regulación de la cuenca. Ocupa una superficie de 17 kilómetros cuadrados y su origen arranca en las últimas estribaciones del Macizo Ibérico. Desde el año 1990 el Parque Natural de L'Albufera está incluido en la lista de humedales de importancia internacional para las aves establecida en virtud del convenio de Ramsar de 2 de febrero de 1971 y desde el año 1991 está incluido en Áreas ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).
Ambientes representados.
El Parque Natural de I'Albufera presenta una gran variación de hábitats que permiten la existencia de una gran diversidad global de especies de fauna y flora:
I.La Restinga o barra arenosa, donde podemos distinguir cuatro subambientes: la Playa está constituida por arenas con bancos y lentejones ocasionales de gravas o cantos. El cordón de dunas delanteras, que presenta una morfología de gran valor paisajístico y apenas se encuentra fijado por la vegetación. Es el sector más afectado por la presión turística. El sistema dunar interno, que aparece tras el primer frente dunar, más antiguo que éste, se halla totalmente colonizado por una densa vegetación de matorral y pinar. Las malladas, pequeños saladares situados entre las dunas, en las que se produce un encharcamiento estacional como consecuencia de la coincidencia de las cotas topográficas y piezométricas.
2.EI Marjal es el ambiente que ocupa la mayor superficie del parque. Está constituido por la zona palustre que circunda el lago. La mayor parte de su superficie está dedicada al cultivo del arroz que ocupa 15.000 hectáreas con dos sectores bien diferenciados: por una parte el arrozal afectado por el nivel del lago (los llamados "tancats") en el que la inundación de los campos depende del nivel de éste. Por otra parte el arrozal de tierras altas que circunda el sector anterior, inundándose principalmente con agua procedente de los ríos Turia y Júcar o con agua del lago elevada mediante motores. Los "ullals" son surgencias de agua subterránea consecuencia del ascenso del flujo de agua dulce a lo largo de la superficie de interfase agua dulce-salada. Tienen gran importancia por ser de alto interés biogeográfico y son reducto de especies de fauna en peligro de extinción como el samaruc (Valencia hispanica) y el fartet (Aphanius iberus). La Consellería de Medio Ambiente tiene redactado un proyecto para la recuperación de los principales "ullals", asi como el Plan de Recuperación del samaruc, cuya distribución en la actualidad ha quedado reducida a escasos enclaves en las zonas húmedas litorales valencianas.
3. El Lago cuenta con una superficie de 2.837 hectáreas; su importancia es incuestionable dentro del parque, tanto por sus significado en la regulación del flujo hídrico en el arrozal, como por su valor ecológico y paisajístico.
4· El Monte, se halla escasamente representado, únicamente cabe nombrar los relieves de origen cretácico situados en el término de Cullera (Cabeçol) y en el término de Sueca, (Relieve calcáreo dels Sants de la Pedra).
La mayor parte de la superficie del parque está ocupada por cultivos de arroz y por el propio lago. Por eso la vegetación autóctona queda restringida por una parte, a las acequias, "ullas", zonas marginales del arrozal y del lago, y por otra parte, a la franja costera arenosa, especialmente en la Devesa.
Vegetación dunícola, asentada sobre substratos arenosos y colonizada por especies pioneras propias de dunas móviles, tales como la grama de duna (Agropyrum junceus) o la campanilla de mar (Calystegia soldanella). Hacia el interior donde el cordón de dunas móviles se halla más estructurado domina el lastón marino (Ammophila arenaria) junto con la zanahoria de mar (Echinophora spinosa). En áreas de dunas más maduras se encuentran especies como la carretona marina (Medicago marina) y la algodonosa (Otanthus maritimus). En las áreas de dunas fijas aparecen matorrales pluriespecíficos, entre los cuales destaca la presencia del lentisco (Pistacea lentiscus), el aladierno (Rhamnus alaternus), el palmito (Chamaerops humilis), la madreselva (Lonicera implexa), la zarzaparrilla (Smilax aspera), etc.
Vegetación de saladares, asentada sobre suelos húmedos o periódicamente encharcados, que se encuentran particularmente enriquecidos de sales. Encontramos, como especies dominantes, las hierbas saladas (Salicornia sp.), las barrillas (Salsola sp. y Suaeda sp.), y en menor grado las saladinas (Limonium sp.). Cuando la salinidad disminuye, aparecen pastos y juncales caracterizados por la presencia de especies gramíneas y juncos (Juncus sp.).
Vegetación de zonas húmedas, formada por comunidades sumergidas, flotantes y palustres, que tienen una gran diversidad y una singular importancia. Por lo que se refiere a la vegetación que habita zonas encharcadas durante una gran parte del año, con las raíces dentro del agua y el tallo y las hojas emergidas, destacan los carrizos (Phragmites sp.), las eneas (Typha sp.), la mansega (Cladium mariscus) y la "trencadalla" (Kosteletzkia pentacarpos).
Vegetación de substrato rocoso, representada por el tomillo (Thymus vulgaris), los matorrales de romero (Rosmarinus officinalis) la aliaga (Ulex parviflorus), además de las jaras (Cistus sp.)y la saborija (Satureja montana) con algunos ejemplares de pino carrasco (Pinus halepensis).
A la abundancia y diversidad de especies, hay que añadir la presencia de endemismos mediterráneos como los crustáceos denominados "gambetas" (Dugastella valentina y Paleomonetes zariquieyi), moluscos de los géneros Unio yAnodonta y entre los peces ciprinodóntidos, el samaruc (Valencia hispanica)y el fartet (Aphanius iberus).
No obstante, lo que da mayor importancia internacional al Parque es la avifauna, ya que L'Albufera realiza un papel realmente decisivo en el contexto general de las zonas húmedas europeas como área de acogida de aves. Según constatan los datos obtenidos por la Estació Ornitológica L'Albufera son más de 250 especies orníticas las que utilizan regular o excepcionalmente este ecosistema y, cerca de 90 especies las que aquí se reproducen.
El grupo de aves más numeroso durante el invierno es el de las anátidas, que llega a los 60.000 ejemplares. La especie más interesante es el pato colorado (Netta rufrna) que supera los 7.000 ejemplares por temporada. Otras anátidas comunes en invierno son el ánade real (Anas platyrhynchos), el pato cuchara (Anas clypeata), la cerceta común (Anas crecca), el ánade rabudo (Anas acuta) o el ánade silbón (Anas penelope). En cuanto a las aves limícolas que pueden ser observadds en el parque, tenemos las agujas (limosa sp.), los correlimos (Tringa sp.), las gaviotas (Larus sp) y avefrías (Vanellus vanellus), entre otras. No hay que olvidar las ardeidas o garzas, siendo la garza real (Ardea cinerea) la especie más abundante, pero siempre acompañada por la garcilla bueyera (Bubulcus ibis), la garceta común (Egretta garzetta), la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), el martinete (Nycticorax nycticorax), la garza imperial (Ardea purpurea) o el avetorillo (Ixobrychus minutus).
En la Comunidad Valenciana existía un cordón de zonas húmedas que se extendía, de forma casi ininterrumpida, a lo largo de la costa. En él, la albufera era una formación natural típica, ya que resultaba relativamente normal que las antiguas bahías quedaran incomunicadas con respecto al mar mediante la formación de barreras, como consecuencia de los aportes de arena que depositaban (y aún depositan) las corrientes.
En este lugar, la barrera de arena (también denominada restinga) que permitió que la bahía se transformara en albufera se mantiene todavía y tiene en la actualidad nueve kilómetros de longitud. El marjal de Pego-Oliva es, por lo tanto, una antigua albufera que debido al avanzado proceso de colmatación, constituye una extensión uniforme de carrizales con numerosas balsas de agua limpia. Una red de antiguas acequias y canales atraviesa la zona.
Uno de los ríos de mayor caudal y limpieza de agua de Alicante, el Bullent-Vedat, que nace en el mismo Parque, flanquea el marjal por el norte. Otro río que tiene su nacimiento en el Parque Natural, el Molinell-Racons, situado al sur del paraje, ha sido modificado y canalizado en diversas épocas. La Sierra de Mustalla, al norte, y la Sierra de Segaria, al sur, enmarcan este excepcional enclave.
En el marjal existen restos de asentamientos neolíticos del tipo palafitos. La parte alta del mismo está ocupada por naranjales, aunque en el pasado, según la descripción del botánico Cavanilles hubo trigo y también moreras. Todavía se encuentran algunas en el camino que discurre entre la Montaña Verde y el rio Bullent. El cultivo del arroz tuvo gran auge en la zona más baja del marjal hasta la década de los sesenta del presente siglo. Sin embargo, posteriormente, se abandonó y se inició un plan de desecación del lugar para dedicarlo al cultivo hortícola.
Poco a poco, la demanda social condujo a la protección de una de las últimas zonas húmedas de la Comunidad Valenciana. El Gobierno español incluye en 1994 el marjal de Pego Oliva en el listado del Convenio Ramsar, en el que figuran las principales zonas húmedas del mundo. El marjal, los ríos y las montañas que los rodean se declaran Parque Natural en enero de 1995.
Ecosistemas representados: Biocenosis.
En el Parque existe una zona arenosa con un cordón dunar muy bien conservado. En la parte situada ai interior del paraje destacan las malladas con tarays (Tamarix gallica) y los juncales. El marjal propiamente dicho esta cubierto de carrizales (Phragmites sp)y en sus canales y charcas existe una buena representación de vegetación subdcuática. En el curso alto de los ríos, debido a la calidad de sus aguas, se conservan especies vegetales(y también animales) extinguidas en la casi totalidad de su territorio original.
Las excelentes condiciones en que se encuentra el agua del marjal permiten que hallan poblaciones de invertebrados como las gambetes (Dugastella valentina, Paleomonetes zariquieyi y Athyaephyra desmaresti) o los petxinots (Anodota cygnea y Unio mancus). Entre los peces destaca la presencia del samaruc (Valencia hispanica)o la colmilleja (Cobitis maroccana).
Los reptiles más característicos del Parque son el galápago común (Emys orbicularis) y el galápago leproso (Mauremys caspica).
Las aves se encuentran muy bien representadas y constituyen, además de una de las mayores riquezas del marjal, uno de los principales motivos por los que ha sido aceptado en el Convenio Ramsar. Entre las especies nidificantes se encuentran: el zampullín chico (Tathybaptus ruficollis), el somormujo lavanco (Podiceps cristatus), el avetorillo (Ixobrychus minutus), la garza imperial (Ardea purpurea), la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris) y la cigüeñuela (Himantopus himantopus). El fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida) es una de las especies más representativas. También destaca el calamón (Porphirio porphirio), especie hasta hace poco extinguida en la Comunidad Valenciana.
El Peñón D´Ifach
Marco territorial.
El Peñón de Ifach es una enorme masa calcárea de unos 50.000 metros cuadrados. que se acantila sobre el mar desde sus 332 m de altitud y se une a tierra por un istmo detrítico.
Desde que a principios de este siglo fue abierto el túnel que atraviesa una de sus paredes por la cara nordeste, se pueden ascender por un camino los 332 m sobre el nivel del mar que alcanza la cumbre, vértice geodésico de tercer orden.
En su entorno destacan las Salinas de Calpe que, según Jessen, formaban una laguna que en tiempos de los griegos, se extendía desde el Penón hasta las montañas más próximas. Posteriormente, fue cerrada por un cordón y rellenada por arenas transportadas por el viento. La laguna fue convertida más tarde en salinas, que se abandonaron en el siglo XVII para después ser de nuevo recuperadas.
Con sus 45 hectáreas protegidas, podemos afirmar que se trata de uno de los parques naturales europeos de menor extensión, si no el menor. Sin embargo, las características bioclimáticas, la naturaleza de sus suelos básicos, su situación y orientación confieren una gran singularidad y variedad a la flora y vegetación de este gran promontorio. En sus "Observaciones", el botánico Cavanilles ya supo apreciar la riqueza florística y vegetal de este monumento natural.
Romanos y piratas.
En el Peñon de Ifach se han establecido diversos poblados desde tiempos remotos. Al pie del macizo, en su ladera occidental, se estableció un poblado ibero entre los siglos IV-III antes de Jesucristo. En época romana la población descendió al istmo que une el Peñón con el continente, pero hallazgos de cerámicas y piezas numismáticas permiten afirmar que en la Edad Media se volvieron a habitar las laderas del Penón. Sin embargo. ios continuos ataques de navegantes desde el mar obligaron a sus habitantes a descender hasta el pueblo de Calp, y crear un sistema de vigilancia para hacer frente a las incursiones piratas.
En sus proximidades, en la Playa del Bou, se conservan las ruinas de los "Banys de la Regina", que ya había descrito Escolano y donde Cavanilles descubrió la existencia de una antigua mansión de tinte aristocrático. Los especialistas apuntan que, seguramente, debió tratarse de una factoría romana dedicada a criadero de peces o a la elaboración del garum romano (conservas de pescado).
El Peñón de Ifach perteneció al municipio de Calp hasta 1862, año en que paso a manos privadas. Posteriormente, fue pasando por distintos propietarios hasta que fue adquirido por la Ceneralitat Valenciana poco antes de su declaración como Parque Natural. Durante este periodo de más de cien años en que el Peñón ha sido propiedad privada, se han sucedido actuaciones de diversa índole: a principios de siglo se construyeron dos caminos por su vertiente septentrional, el que da acceso a la base, donde se levantaron dos viviendas, y el que asciende hasta la cumbre, incluyendo el tunel que permite salvar el paredón de su cara norte
Diversas comunidades vegetales conforman la vegetación del peñón. En las grandes paredes de roca se desarrolla una vegetación rupícola especializad en colonizar grietas, fisuras y repisas donde se acumula algo de suelo. Formando parte de esta vegetación figuran numerosos endemismos, como la prácticamente extinguida silene de Ifach (Silene hifacensis), el tomillo autóctono (Thymus webbianus), el teucrio de Ifach (Teucrium hifacense), la escabiosa rupestre (Scabiosa saxatilis) o la violeta roquera valenciana (Hippocrepis valentina). En los niveles medios y altos de la vertiente septentrional se desarrolla una vegetación arbustiva de orlas, que comprende la máquia de palmito y sabina negra. Esta comunidad, constituida por la sabina negra (Juniperus phoenicea), palmito (Chamaerops humilis), aladierno (Rhamnus alaternus), uva de mar (Ephedra fragilis), etc.. es sumamente interesante, pues representa un reducto del Terciario que quedó aislado en el inaccesible peñón y no fue invadido por Quercus (encinas. robles. etc.). En los suelos profundos se desarrolla una variante de esta comunidad con el pino carrasco (Pinus halepensis). En los niveles bajos de la vertiente septentrional, la vegetación arbustiva de orla comprende la máquia de lentisco y bayón, constituida por el bayón (Osyris quadripartita), el lentisco(Pistacia lentiscus), la madreselva (lonicera implexa), la esparraguera (Asparagus acutifolius), el enebro (Juniperus oxycedrus), la rubia (Rubia peregrina ssp longifolia), el jazmin de monte (Clematis flammula), así como el palmito y otros. También crecen en el Parque Natural las comunidades propias de las últimas etapas de la serie de regresión vegetal, la vegetación de pastizales y la vegetación de brollas y tomillares. Dentro de esta última destaca el romerillo algodonoso (Helianthemum caputfelis), especie rara en tierras valencianas. Asimismo, en la zona en torno a las casas de la base del Peñón se desarrolla una vegetación nitrófila, propia de lugares muy antropizados sometidos a un elevado aporte de materia orgánica.
Como el resto de la Marina Baja, es notable su riqueza malacológica en especies de pulmonados terrestres. También es de interés la presencia de coleópteros, y particularmente sus colonias de aves. Se citan unas 80 especies distintas de aves entre las nidificantes, las migratorias y las errantes. Destaca la presencia del halcón de Eleonor (Falco eleonorae), del cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis)y del alcatraz (Sula bassana) Nidifican el halcón peregrino (Falco peregrinus), el vencejo pálido (Apus pallidus)y la gaviota patiamarilla (larus cachinnans michaellis).
Carrascar de La Font Rotja
En la comarca de L'Alcoya, entre los términos municipales de Alcoy e Ibi, se encuentra el Parque Natural del Carrascar de la Font Roja, uno de los espacios naturales mejor conservados del territorio valenciano. El parque natural comprende la sierra del Menejador, cuya cumbre, con 1352 metros de altitud, es la cota más elevada del parque.
Inmersa dentro del sistema Bético, la sierra presenta una orientación y una historia geológica típicas de esta cordillera. El macizo lo constituyen básicamente rocas calizas de la era geológica terciaria. La Cova Gelada, muy próxima al santuario de la Font Roja, prueba la existencia de los procesos de karstificación que comúnmente se asocian a este tipo de roca. Un conjunto de cingleras y runares se desarrollan bajo la cresta del Menejador. Las pedreras y los materiales mas finos, procedentes del derrumbamiento de las cingleras y del resto de rocas calizas, representan los materiales de la era geológica más reciente, el cuaternario. En cambio, son las arcillas del Keuper los materiales más antiguos del parque (periodo triásico de la era secundaria), que afloran en la carretera de acceso al santuario de la Font Roja y al camino de Tetuan.
Las tierras cultivadas se explotan en fincas diseminadas por el parque, donde los bancales ocupan las zonas más óptimas. Los "masos" son las construcciones antiguas ligadas a la explotación. Sin embargo, el aprovechamiento agropecuario en el parque no es relevante, debido a las rigurosas condiciones climáticas y al carácter agreste del terreno. que han dificultado los cultivos en las cotas mas elevadas de la sierra, facilitando que la mayor parte de las tierras cultivadas se encuentren fuera de los límites del parque donde el clima se suaviza y el relieve se hace más llano. Además de los "masos" destacan otras construcciones de alto valor arquitectónico y tambien etnológico; son las cavas o pozos de nieve.
Durante el siglo XVIII, el comercio de la nieve jugó un importante papel en las comarcas de montaña, que propició el nacimiento de la industria heladera en Jijona y otros municipios próximos. Testimonio de este comercio son las seis cavas que todavía encontramos en este parque natural.
La orientación de la sierra, desplegada de noreste a suroeste. provoca que los vientos fríos y húmedos procedentes del nordeste, dominantes en el parque, queden retenidos en la cara norte y descarguen el agua contenida. Este hecho, y que el relieve es bastante abrupto, más accidentado en la cara norte, el predominio de materiales calizos en la composición litológica, han procurado la existencia de unidades de paisaje vegetal diferentes:
Bosque de caducifolios. En los rincones más sombríos y húmedos de la cara norte y por encima de los 1.250 metros de altitud, se disponen bosquetes de caducifolios compuestos por el quejigo (Quercus faginea), el fresno (Fraginus ornus), el arce ( Acer opalus ssp. granatense), el serbal (Sorbus aria y S. torminalis), el tejo (Taxus baccata), etc. El interés biogenético de la plantas que forman este bosque y su carácter relíctico en el territorio valenciano, le confieren un alto valor conservacionista.
Carrascal de umbría. Entre los 600 y 1.250 metros de altitud se encuentra el bosque de carrascas (Quercus ilex ssp rotundifolia) que se enriquece con plantas caducifolias como el fresno o el arce, y marcescentes como el quejigo en las zonas más frescas y umbrías. El sotobosque de carrascal abunda en diversidad y número de especies como la hiedra (Hedera helix), la madreselva (Lonicera implexa), la rubia (Rubia peregrina), o el durillo (Viburnum tinus).
Matorral de solana. La mayor insolación y sequedad existente en la solana impiden la formación de un carrascal continuo. Se trata de un matorral con carrascas dispersas, que aparecen agrupadas en aquellas áreas más protegidas. Las especies que comúnmente aparecen en esta unidad son las siguientes:el colín de monja (Erinacea anthyllis) a partir de los 900 metros de altitud, la salvia de Mariola (Salvia blancoana ssp mariolensis), aliagas (Ulex parviflorus y Genista scorpius), tomillo (Thymus vulgaris) y pebrella (Thymus pipperella).
Vegetación rupícola. En los taludes, cingleras y cortados frecuentes en la cara de umbría del Menejador están presentes plantas adaptadas a crecer en condiciones de escasez de suelo, como la Jasione foliosa, la Potentilla caulescens, la Campanula rotundifolia ssp. aitanica, la Saxifraga corsica ssp cosoniana, etc. Estas plantas presentan estrategias de enraizamiento que les permite instalarse en fisuras en las que se acumula una pequeña cantidad de suelo.
Vegetación de runares. En la base de los cortados, sobre las pendientes cubiertas de piedras sueltas, crece una comunidad de plantas adaptadas a vivir en un medio muy inestable. Forman esta comunidad el guillomo (Amelanchier ovalis), el fresno, el arce (Acer opalus ssp granatense) y el serbal (Sorbus aria).
Pinares. En las cotas mas bajas de la sierra, en aquellas zonas donde el carboneo y la extracción de madera de carrasca han sido intensos, el carrascal ha sufrido una fuerte degradación. Los pinares de pino carrasco (Pinus halepensis) actualmente existentes, son en gran parte el resultado de repoblaciones efectuadas sobre antiguas zonas de carrascal.
Cultivos. En el Parque la superficie destinada a los cultivos es de escasa relevancia debido a causa de las condicones climatológicas y geográficas poco favorables tratándose de cultivos de secano (cereales, frutales y olivos). Asociados con estos cultivos se desarrollan las comunidades de hierbas.
La existencia de un bosque bien conservado y de diferentes unidades paisajísticas en el parque, como son las cingleras, las pedrizas, los pinares y los cultivos, favorecen la presencia de una fauna rica y variada. Entre los mamíferos, el jabalí (Sus scrofa) destaca por su abundancia; están también presentes la gineta(Genetta genetta), la comadreja (Mustela nivalis), el gato montés (Felis sylvestris) o el tejón (Meles meles). Constituye también uno de los últimos reductos de nidificación de especies ornitológicas en las comarcas del sur valenciano, como es el gavilán (Accipiter nisus) o el azor (Accipiter gentilis) entre otros. En la fauna de invertebrados es relevante por su carácter relíctico la presencia de la mariposa Euphydryas desfontanii.
El Parque Natural de El Hondo, los cultivos agrícolas que lo circundan y las poblaciones cercanas de San Felipe de Neri, Dolores, Catral y San Isidro de Albatera, se asientan sobre unos terrenos que, antiguamente, formaban parte de la extensa albufera de Elche que existió hasta el siglo XVIII. La denominación de almarjales y saladares que reciben las partidas de la zona sirven como recordatorio de su pasado. La antigua albufera de Elche desapareció como consecuencia del aterramiento natural del terreno, pero tambien debido a los múltiples drenajes que se realizaron en la zona. Entre ellos destacan las llamadas bonificaciones realizadas por el Cardenal Belluga en el siglo XVIII. La necesidad de disponer de agua dulce con la que lavar las sales del terreno y regar los nuevos cultivos, creados después del proceso paulatino de colmatación de la albufera, motivó la construcción de embalses. Para la realización de los mismos se utilizó el cauce de la laguna de El Hondo. El levantamiento de motas con la tierra extraída al excavar los embalses propició la creación de un interesante biotopo palustre que todavia se mantiene. Los propietarios de algunos terrenos situados alrededor de los embalses los han utilizado con fines cinegéticos y piscícolas, como consecuencia de la escasa rentabilidad agrícola del suelo. De esta forma. se han constituido una serie de interesantes enclaves húmedos asociados a los embalses. El Parque, que abarca todas estas zonas además de los terrenos de saladar que lo circundan, tiene 2.378 hectáreas de extensión. El hombre forma parte fundamental de este ecosistema del que ha sido creador, ya que además de manejar el agua para el riego, caza y pesca habitualmente en la zona. También es usual el abandono de basuras y desperdicios en el entorno del Parque. Este enclave de terreno húmedo tiene gran interés ecológico, pero tampoco resulta desdeñable su importante valor económico. Con el agua de los embalses, procedente del río Segura, se riegan cerca de 40.000 hectáreas localizadas en la zona situada entre San Juan y Orihuela. El Embalse de Levante ocupa 450 hectáreas y el de Poniente. 650. La capacidad de estas construcciones es de cinco y once millones de metros cúbicos respectivamente. No obstante, la progresiva degradación del agua del Segura, junto con la reducción de su caudal, han tenido repercusiones ecológicas y económicas para El Hondo.
Ecosistemas presentes: Biocenosis.
Los terrenos, que constituyen El Hondo son bastante homogéneos. Sin embargo. en el Parque hay distintos ambientes en función del grado de encharcamiento de las diversas zonas y de la calidad del agua de las mismas. La profundidad maxima de los embalses es de dos metros y medio. Su agua es relativamente dulce y tiene un cierto grado de eutrofia. Estas características motivan que la formación dominante en la rona sea el carrizo del contorno y que la vegetación sumergida sea escasa. Las charcas perifericas están constituidas por aguas rasas con un alto grado de salinidad y, en general, menos contaminadas. El carrizo alterna con el juncal, y las formaciones vegetales acuáticas, tanto de plantas flotantes como de sumergidas, son abundantes. Las inundaciones temporales de los terrenos del saladar dependen de la climatología. Las formaciones de Arthorocnemetea, constituyen una vegetación tipica en la zona que tiene gran interés por su carácter endémico del sureste peninsular. En los lugares drenados o aterrados de la periferia de los espacios encharcados hay diferentes cultivos. Las palmeras e hileras de eucaliptus que bordean el canal principal y atraviesan el Parque constituyen una imagen característica de la zona.
La avifauna es la mayor riqueza biologica del Parque. Sin embargo, también hay especies de fauna íctica muy interesantes, como la anguila, el mujol y, sobre todo, el fartet (Aphanius iberus), un ciprinodóntido endémico del mediterrbneo espanol. La lagartija colirroja (Acanthodactylus erythurus) es la especie más abundante entre los reptiles, mientras que la gambeta (Paleomonetes zariquieyi) crustáceo endémico, tambien resulta numerosa. La abundancia y diversidad de aves del Parque han permitido catalogarlo como zona húmeda de interés nacional. Entre las aves nidificantes destacan las colonias de garzas constituidas por la garza imperial (Ardea purpurea), el martinete (Nycticorax nycticorax), la garceta común (Egretta garzetta), la garcilla bueyera (Bubulcus ibis), el fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus)y la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides) que escasea en la península. También anidan en el Parque el zampullin chico (Trachybaptus ruficollis) y el cuellinegro (Podiceps nigricollis). El pato colorado (Netta rufina), el porrón común (Aythya ferina), el dificil de encontrar tarro blanco (Tadorna tadorna) y la no menos inusual de ver en España cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris) destacan entre las aves anátidas. En los terrenos de saladar de aguas poco profundas se instalan las colonias de aves limícolas. La avoceta (Recuvirostra avosetta), la cigüenuela (Himantopus himantopus), el charrancito (Sterna albifrons) y, sobre todo, la canastera (Glareola pranticola), que tiene en el Parque y en el Prado de Cabanes sus dos únicos hábitats de cría de la Comunidad Valenciana, son las especies de este tipo de aves que destacan en la zona. En la temporada invernal se alcanzan las mayores concentraciones de aves de algunas especies como el pato cuchara, el colorado o la focha (Fulica atra), que en ocasiones llegan hasta los 20.000 ejemplares. Otras especies de gran interés, fáciles de ver en el Parque son: el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), el bigotudo (Panurus biarmicus), el pájaro moscón (Remit pendulimus) y el carricerín real (Acrocephalus melanopogon).
Las actuales salinas de Santa Pola y el espacio que hoy en día constituye El Hondo conformaban antiguamente una gran zona húmeda conocida como la albufera de Elche, que abarcaba casi toda la llanura de Elche. La descripción de Madoz, realizada en 1845, constataba la reducción del gran humedal y la separación de estas dos zonas por un terreno seco. Anteriormente, en 1700, la Albufera perteneció al Duque de Arcos, quien la utilizaba para su explotación cinegética y piscícola. El Rey había otorgado al noble su propiedad. Sin embargo, la gran transformación de este espacio natural se produce entre finales del siglo XIX y principios del XX, como consecuencia de la instalación de las explotaciones salineras. Este acontecimiento ocasionó la necesaria adaptación, relleno y excavación del terreno para la construcción de bolsas. Las salinas comenzaron a funcionar en 1890 en el Pinet e inmediatamente en Braç del Port.
Años más tarde, en las décadas de los cincuenta y sesenta, el Instituto Nacional de Colonización promovió unas obras de saneamiento que afectaron al borde interno de las salinas. Las transformaciones realizadas con fines cinegéticos a partir de los años setenta acabaron de definir la configuración actual de este espacio.
La extracción de la sal es la actividad económica fundamental en la zona y, en gran medida, la conformadora del ecosistema actual. Algunas explotaciones han quedado abandonadas, come en el caso de la antigua propiedad de Salinera Española, situada en el norte del paraje. Otras, por el contrario, funcionan a pleno rendimiento, como la del Braç del Port, de 850 hectáreas, y la de Bonmati, de 492.
La dinámica de las salinas consiste en hacer circular el agua marina por un circuito de balsas para obtener una progresiva concentración en sales como consecuencia de la evaporización. La gran importancia e interés biológico de las salinas mediterráneas estriba en que la circulación del agua no se detiene durante el invierno. Las balsas, que ocupan una extensa superficie, permanecen inundadas durante todo el año por lo que el ecosistema, de extraordinaria importancia, se mantiene. Las aves se alimentan de los peces e invertebrados que penetran en las salinas mientras que la producción salinera se beneficia de la riqueza mineral aportada en los excrementos por la avifauna. Este es el motivo por el que una de las finalidades del Parque Natural es fomentar y garantizar el mantenimiento a largo plazo de la explotación salinera.
El Parque Natural de las Salinas de Santa Pola tiene 2.470 hectáreas de extensión. Los ambientes que se encuentran en este enclave natural son muy variados. En la zona costera, con sus playas y dunas, se ubica la explotación salinera. El viajero encuentra, si se desplaza desde este lugar hacia el interior, una zona de agua dulce embalsada permanentemente y unos terrenos con el agua a ras del suelo que se encharcan temporalmente. El espacio que bordea el contorno interior del Parque esta ocupado por cultivos.
Desde la carretera N-340, que atraviesa de norte a sur el paraje, se puede disfrutar de las espectaculares concentraciones de distintas especies de aves limícolas que se alimentan en las salinas. Este hecho, junto con la vistosa coloración rosada de las balsas con mayor concentración salina, confiere al Parque una gran belleza.
Las formaciones de vegetación en el Parque Natural de las Salinas de Santa Pola son muy variadas y tienen gran interés. En las dunas litorales se desarrollan las formaciones de Crucianellion martimae con ejemplares de Periploca angustifolia y Osyris quadripartita. La Halocnemum strobilaceum junto con el Juncus maritimus y el Juncus subulatus destacan entre las especies propias de las formaciones del orden Arthrocnemetaria, que ocupa extensas superficies alrededor de las balsas salineras.
La estepas salinas del orden Limonietalia están muy bien representadas en lar zonas contiguas a las anteriores. El Limonium santapolense es la especie mas característica por ser un endemismo exclusive de esta localidad.
Por otro lado, las algas marinas son ejemplos de vegetación acuática del ecosistema litoral, propio de esta zona. En el Parque existe también el ecosistema denominado literal asociado, que cuenta con abundante vegetación monoespecífica come el Rupia cirrhosa. Además, destaca en las salinas la presencia de Lamprothamnium papolsum, un hidrófito halófilo que esta incluido en las listas de especies protegidas de varios países de la Unión Europea y que es propio de un ecosistema acuático interior de aguas no tan saladas come los anteriores.
Las grandes colonias de cría de algunas aves tienen gran interés. La avoceta (Recurvirostra avosetta), la cigüeñuela (Himantopus himantopus), el chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), el charrancito (Sterna albifrons)o el charrán común (Sterna hirundo) son ejemplos de la variedad faunística de este enclave natural. Destaca también la presencia como nidificante del tarro blanco (Tadorna tadorna) y de la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), una especie muy difícil de encontrar en Europa.
Otras aves, atraídas por una zona que les proporciona agua y comida en cualquier época del año, ocupan las salinas temporalmente. En esta situación se encuentra el flamenco (Phoenicopterus ruber) que puede observarse en el Parque en concentraciones de hasta 8.000 individuos. Sin embargo, son muy numerosas las especies que están en el mismo caso. Algunas son anátidas, como el pato cuchara (Anas clypeata), el pato colorado (Netta rufina), el porrón común (Aytha ferina) o la cerceta común (Anas crecca) y otras son limícolas como las avocetas, las cigüeñuelas, los chorlitejos (Charandrius sp), las agujas colinegras (limosa limosa), los correlimos (Calidris sp) y los archibebes (Tringa sp). También pueden observarse con facilidad: garzas, zampullines, charranes, fumareles, gaviotas, rascones, fochas y pollas de agua.
Las aves no catalogadas como acuáticas, pero ligadas a ecosistemas húmedos también tienen importante presencia en la Salinas de Santa Pola. Ejemplares de aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), de aguilucho cenizo (Circus pygargus), de carricero (Acrocephalus sp) y de bigotudo (Panurus biarmicus) se observan en este Parque.
Por otro lado, tiene gran interés biogeográfico la presencia en la zona del fartet (Aphanius iberus), pez ciprinodóntido endémico de la geografía valenciana. La lagartija colirroja (Acanthodactylus erythurus), la cenicienta (Psammodromus hispanicus) y algunos invertebrados de difícil localización en los arenales costeros hacen mas atractiva todavía la visita a las salinas.
Salinas De La Mata Y Torrevieja
Explotación salinera.
Las lagunas de La Mata y Torrevieja, que ocupan parte de los términos municipales de Guarda mar del Segura, Torrevieja y Los Montesinos, conforman junto con El Hondo y las salinas de Santa Pola, un triángulo de humedales con importancia internacional en el sur de Alicante.
El Parque Natural de las Salinas de La Mata y Torrevieja tiene una superficie de 3700 hectáreas. De ellas, 2100 son láminas de agua, mientras que el resto corresponde a las redondas.
La Laguna de Torrevieja ocupa 1.400 hectáreas. Su perímetro irregular mide 17 kilómetros y su eje mayor, que cruza la laguna en dirección norte-sur, tiene una longitud de 5500 metros. La de La Mata, que se encuentra a un kilómetro y medio al noreste de la anterior, tiene 700 hectáreas de superficie.
Las dos lagunas están separadas entre sí por el anticlinal de un chaparral, pero un canal une a ambas depresiones que, además, están comunicadas de forma artificial con el mar, por lo que se conforma una unidad de explotación salinera. La laguna de La Mata actúa como depósito calentador mientras que la cosecha de sal se realiza en la de Torrevieja.
En la cuenca neocuaternaria, conformada por los relieves correspondientes al grupo de fallas del Bajo Segura y de San Miguel de Salinas, se sitúan las lagunas. Un conjunto de ramblas y barrancos de régimen intermitente vierten sus aguas a esta cuenca, especialmente a la laguna de Torrevieja. debido a su cercanía con la Sierra de San Miguel de Salinas. Este enclave natural es una zona subsidente similar a la del Parque Natural de El Hondo o a la de las salinas de Santa Pola.
Un regalo real devuelto a la Corona siglos después.
Las lagunas de La Mata y Torrevieja ya se utilizaban en 1321, fecha en que fueron cedidas por la Corona a la ciudad de Orihuela con la condición de que no fuesen enajenadas. Más tarde, en 1389, la propia Corona concedió a la misma población la posibilidad de transformar la laguna de Torrevieja en albufera con el fin de explotar la pesca, pero la construcción del acequión que la comunicaba con el mar se demoró casi un siglo, y fue en 1482, cuando se comprobó la inviabilidad del proyecto, al no entrar los peces en la laguna por de la elevada salinidad de sus aguas. Orihuela renunció a la donación real por este motivo.
Una Real Orden declaró en 1759 la reversión de la propiedad de ambas lagunas al Estado. Pocos años después se llevaron a cabo las primeras pruebas de extracción de sal en la laguna de La Mata. La explotación salinera organizada comenzó tras observarse la buena calidad del producto obtenido. Los primeros embarques de sal se realizaron en la rada de La Mata, pero tras comprobarse que las condiciones para la realización de esta tarea eran mejores en Torrevieja, se trasladó la explotación.
En 1950 tras un periodo de arrendamiento intermitente a particulares y compañías de extracción, la industria pasó a manos de la Nueva Compañía Arrendataria de las Salinas de Torrevieja y La Mata S.A.. actual contratista.
La vegetación propiamente acuática es casi inexistente en este tipo de zonas húmedas debido a la elevada salinidad de las aguas. Sin embargo, en las lagunas se encuentran los mejores reductos de vegetación de saladar seco y húmedo de la Comunidad Valenciana. El orden Authrocnemetalia, dentro del cual destacan las formaciones de Authrocnemum macrostachyum y Juncus subulatus, está muy bien representado en algunos enclaves del Parque. Asimismo, las estepas salinas del orden limonietalia y la especie Senecio aurícula subsp aurícula conforman en la zona varias asociaciones de interés europeo. El saladar húmedo, constituido por formaciones de carrizal -juncal (Typho Phragmitetum chrysanthi y Elymo-Juncentum maritimi), aparece en aquellos lugares donde existen aportes de agua superficiales, como en la orilla norte de la laguna de la Mata y en algunos tramos aislados de la de Torrevieja. En la redonda sur de la laguna de La Mata hay también vegetación de monte, constituida por coscojar mediterráneo Chamaeropo-Rhamnetum Lycioidis), pino carrasco (Pinus halepensis), tomillares y albardinares.
El invertebrado más característico de las lagunas es Artemia salina. Este pequeño crustáceo, que junto con las larvas de los mosquitos quironómidos constituye la dieta fundamental de la numerosa avifauna de estos humedales, suele vivir en aguas con elevado nivel de salinidad, por lo que abunda en las orillas de la laguna de La Mata.
El conjunto de aves de la zona es el grupo faunístico de mayor relevancia en el Parque Natural, ya que está formado por casi un centenar de especies: Junto con El Hondo y Santa Pola, el Parque Natural de las Salinas de La Mata y Torrevieja constituye un enclave de humedales de importancia crucial para el desarrollo de los ciclos biológicos de numerosas especies que lo utilizan tanto en sus migraciones como en su nidificación e invernada. Así, el flamenco (Phoenicopterus ruber) se alimenta y descansa en La Mata. Se han llegado a contabilizar concentraciones de hasta 2000 individuos de esta ave y de cerca de 3.000 zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis) durante la migración. Entre las nidificantes sobresalen la cigüeñuela (Himantopus himantopus), el tarro blanco (Tadorna tadorna), el aguilucho cenizo (Circus pygargus) y la avoceta (Recurvirostra avosetta), cuyo número basta para conferir importancia internacional a la zona. También destacan las poblaciones de chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), de charrán común (Sterna hirundo), de charrancito (Sterna albifrons) y de alcaraván (Burhinus oedicnemus) en los alrededores de las lagunas.
Por otra parte, durante la temporada de caza se refugian en La Mata multitud de anátidas procedentes de los cotos cercanos, que se aprovechan del carácter de Refugio Nacional de Caza que posee la laguna desde 1989, por lo que pueden observarse concentraciones superiores a los 10.000 ejempldres. El pato colorado (Netta ruffina) tiene particular relevancia por el elevado número de individuos que se concentra en la zona, pero también acude el pato cuchara (Anas clypeata), el porrón común (Aythya ferina), el ánade rabudo (Anas acuta), el anade silbón (Anas Penélope), el ánade real (Anas platyrthynchos) o la cerceta común (Anas crecca)
Agricultura ecológica con 49 paginas.
Aire y atmósfera con 3 paginas.
Aprovechamiento de los recursos naturales con 12 paginas.

References: Real Decreto 
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