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Timestamp: 2019-06-27 12:20:07+00:00

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Cuba y la Economía: 05/28/15
Las nuevas medidas a empresas estatales: retos para el crecimiento
La resolución del 6to Congreso del PCC sobre los Lineamientos de la Política Económica y Social, plantea que la actualización tiene como objetivo “garantizar la continuidad e irreversibilidad del Socialismo, el desarrollo económico del país y la elevación del nivel de vida de la población conjugados con la necesaria formación de valores éticos y políticos de nuestros ciudadanos.” (Granma digital)
Además el Presidente de Cuba se refirió a que se debía construir una sociedad socialista, próspera y sustentable. La prosperidad se ha relacionado con la satisfacción de la población, muy vinculado a la elevación de su nivel de vida y para ello es necesario que sea sustentable, lo cual implica desarrollo, como la vía indispensable para lograr altas cotas de riqueza económica y social y todo ello en los marcos de una sociedad socialista, donde exista el predomino de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción.
El presenta trabajo tiene como propósito analizar las medidas adoptadas para las empresas estatales, valorar su relación con la autonomía de las empresas en función al crecimiento de la economía.
El trabajo se estructura en 4 grandes aspectos, el primero esboza de forma sintética algunos aspectos conceptuales que sustentan el análisis a realizar sobre las empresas, el segundo apartado realiza un breve recorrido de la empresa estatal hasta los cambios recientes, el tercer epígrafe se enfoca en el análisis de los cambios instrumentados a la empresas estatales y su relación con el crecimiento y la innovación y el cuarto son las conclusiones.
A los efectos del presente trabajo se parte del criterio que el desarrollo es endógeno, acorde a las condiciones específicas de espacio y tiempo, y debiera ser un proyecto (como estrategia) socialmente compartido. Se considera la necesaria combinación del mercado y el Estado, debe ser coherente y dirigirse a la solución de un sin número de problemas de la economía y la sociedad. (Alonso y Triana, 2013)
El desarrollo conlleva la necesidad de crecer, en la que participan diversos agentes económicos (con diferentes formas de propiedad) y para alcanzarla pareciera necesario el establecimiento de normas y regulaciones claras y transparentes.
El desarrollo y el crecimiento si bien se mide por indicadores macro, tiene en el desempeño empresarial un factor dinámico importante, lo que no se ha tomado suficientemente en cuenta por la inmensa mayoría de los autores y otros solo lo abordan desde posiciones parciales, la visión micro de los neo clásicos, o solo en su aspecto innovador (neo-schumpeterianos) (Guzmán, 2006)
Si bien es aceptado que el crecimiento es endógeno y que el progreso científico y tecnológico es muy importante en el mismo, se hace necesario tener en cuenta lo que plantea Guzmán (2006:365): “no se explicita el papel del empresario en la implementación de las nuevas tecnologías en el mecanismo productivo...Se hace por tanto abstracción de un factor empresarial que puede existir o no, pues no en todas las economías o en todos los países existe una estructura empresarial disponible (ni incluso potencial) con capacidad suficiente para emprender y poner en práctica los procesos productivos que se puedan derivar de los nuevos avances tecnológicos”.
La importancia de tomar en cuenta la empresa es necesario esclarecerla partiendo de entender qué es la empresa, sin pretender una definición, ni tan siquiera una concepción acabada de la misma. Las tipologías del concepto empresa se mueven entre las de carácter holístico (puros y perfeccionados) y los modelos de organización (monistas y pluralistas), así como el de Tavistock, el de Burns y el Katz-Kahn. (García, 1994)
Tales tipologías pudieran agruparse en tradicionales (holísticas puras y organizativas monistas) y actuales, las primeras se caracterizan por no tomar en cuenta la realidad por considerarla conocida, es muy funcionalista y el trabajador se motiva solo por razones económicas, etc., en tanto las segundas, le otorgan mucha importancia al entorno, a lo social (interno y externo), a la flexibilidad y a los aspectos tecnológicos. Nos identificamos con las tipologías que se asientan en estos últimos enfoques.
No obstante unas u otras tipologías lo cierto es que en todas esta claro que es ahí donde se crea la riqueza de la sociedad, se logra o no el uso racional y eficiente de los recursos puestos a disposición de la producción[1], se deben desarrollar los procesos de innovación, de “destrucción creadora” con empresarios emprendedores y alcanzar la productividad como base del crecimiento empresarial y de la sociedad.
El crecimiento de las empresas, no necesariamente en tamaño (ni en cantidad de empresas), sino su expansión y diversificación que aporte a la sociedad y que según (García, 1994:56) “depende de los costos de transacción y los costos de organización, los cuales serán consecuencia de la filosofía empresarial que determina los objetivos primarios de la división del trabajo que ha asumido cada empresa”. En sentido general las empresas se coordinan mediante los mercados, pero el mercado es imperfecto y el Estado puede ayudar mediante la planificación y otros mecanismos de mercado a lograr mejores costos de transacción y por tanto propiciar el crecimiento empresarial.
El empresario, líder o directivo, que son tres conceptos diferentes que pudieran recaer o no en una misma persona, es quien toma las decisiones dentro del marco de las políticas macro y meso y busca optimizar los recursos mediante procesos de socialización de la decisiones, de los conocimientos, aplicando formas (por vía innovación, transferencia de tecnología, etc.) que permitan elevar sostenidamente la eficiencia y eficacia de los bienes y servicios producidos.
Para realizar lo anterior deberán utilizar las diversas herramientas del management, deberán dirigir, léase, definir objetivos estratégicos y a corto plazo, motivar y coordinar a los trabajadores, informar y comunicar, controlar y organizar todos los sistemas.
Las empresas pueden ser de diverso tipo, tamaño, forma de propiedad, etc., dependerá de la etapa en la que se encuentre su nivel de desarrollo y crecimiento. Sin embargo, mucho daño ha hecho el concepto de “alcance de las responsabilidades gerenciales” que ha planteado límites administrativos a la supervisión de personas y según (Drucker,1957 :187): “esto a su vez conduce a la deformación de la gerencia: niveles sobre niveles, que impiden la cooperación y la comunicación, sofocan el desarrollo de los gerentes de mañana y corroen el significado de la labor gerencial”
La empresa debe tener la capacidad de definir sus propios objetivos que aporten a las necesidades económico-sociales que exige el país, de organizar todos los sistemas, procesos y actividades que permitan el logro de lo propuesto, margen de maniobra de los ingresos recibidos, así como poseer los líderes capaces de dirigir con las personas a toda la empresa. Excepto en el caso de monopolios es la calidad de la gerencia el factor clave de diferenciación y esto solo se puede medir mediante la productividad. (Drucker, 1957)
La empresa deberá establecer principios claros de gobernanza corporativa[2] o empresarial que haga transparente la gestión (OECD, 2004: 17) “El marco para el gobierno corporativo debe desarrollarse teniendo en cuenta su repercusión sobre los resultados globales de la economía, la integridad del mercado y los incentivos que genera para los agentes del mercado y para el fomento de la transparencia y eficacia en los mercados”. Las bases del mismo están en la relación dialógica con los dueños y los trabajadores.
La gerencia implica la utilización de todas las formas de gestión para alcanzar los objetivos con eficiencia y eficacia. Un aspecto de vital importancia es el papel y lugar de los trabajadores en la organización. Así en (Drucker, 1957:422) expresa “hay que saber liderar los trabajadores. No encasillarlos en puestos rígidos sino potenciar su capacidad productiva y capitalizar sus puntos fuertes e impulsionar el conocimiento”, tal planteamiento es central a los efectos de incentivar la innovación: con trabajadores motivados, con formas socializadas de trabajo y una cultura dirigida hacía el aprendizaje.
En el criterio de diversos autores (como R. Nelson, Dosi, etc.) se asume que la innovación radica en convertir conocimiento en beneficio para el cliente o la sociedad, y que sea aceptado por estos, pero dicho proceso que no es lineal y que implica riesgos, como norma se mueve en dos patrones, vinculados a los planteamientos de Schumpeter son los de acumulación y de destrucción creadora: el primero relacionado con los regímenes rutinizados, en las grandes empresas, con los aparatos de I+D+i y el segundo vinculado al régimen emprendedor, que como regla, genera nuevos negocios o empresas y cuyos procesos pueden gestarse desde una gran empresa. La utilización de uno u otro régimen depende del tamaño y de la tecnología dominante.
La innovación está estrechamente relacionada con la forma en que se gestiona por parte de los líderes y ello según (Pérez, 2000:4) plantea: “cada revolución tecnológica lleva un cambio de sentido común” y ello es muy evidente en lo tecnológico y gerencial.
El sentido común en lo gerencial se relaciona con el cambio de modo de dirigir que es indispensable para lograr niveles sostenidos de crecimiento basados, entre otros aspectos, en la innovación. Ello significa alcanzar una cultura que involucre a los trabajadores en la generación de conocimientos y la toma de decisiones, trabajar por la mejora continua (mediante innovaciones incrementales, entre otras) en función de las necesidades de los clientes y con estructuras organizativas flexibles y aplanadas. Todo ello en base a una perspectiva estratégica (de expansión o diversificación) que tome en cuenta sus competencias esenciales.
Los factores microeconómicos de la innovación por tanto se asientan en la estrategia de la empresa y sus competencias, la estructura capaz de proveer asociatividad en el desempeño y la cultura que debe permear los sistemas y mecanismos de la empresa, creando las condiciones para la necesaria acumulación del conocimiento.
La empresa estatal: su evolución
La empresa cumple un destino económico, al buscar eficiencia y eficacia en la función de producción, mediante una gestión apropiada a sus características y competencias y todo ello persiguiendo que el trabajo sea cada vez más social con la participación de los trabajadores en las decisiones y sin perder su impronta social, es decir, trabajar para satisfacer, en última instancia, las necesidades sociales.
El recorrido histórico de la empresa estatal desde el triunfo de la revolución pasa inicialmente por las empresas consolidadas, las mismas agrupaban por características homólogas de producción a todas aquellas entidades que producían lo mismo a nivel nacional, todos sus ingresos pasaban al presupuesto del estado y éste asignaba las cantidades requeridas para que las empresas funcionaran. La eficiencia se medía por los costos y por tanto era muy importante el registro contable de la actividad económica.
Las empresas consolidadas jugaron un papel importante ya que agruparon un conjunto disperso y de muy baja productividad de pequeñas entidades productivas, sin embargo dirigir una empresa con actividad productiva a lo largo de la Isla era bien difícil mucho más en un momento donde los directivos se elegían más por su lealtad a la Revolución que por sus conocimientos. Además existieron insuficiencias en el sistema presupuestario y la planificación, magistralmente expuestos por el Che en el Seminario de Argel en 1963. Todo lo expuesto no fueron condiciones favorables para el mejor desempeño de las empresas, además de la necesaria atención que exigía los cambios profundos de la revolución en todos los órdenes y las agresiones a que se veía sometida desde fuera y dentro.
Las empresas consolidadas de hecho existieron hasta inicios de los 70’s, sin embargo desde 1965, el sistema de dirección se modifica, eliminándose la contabilidad, toda relación mercantil (excepto el salario y la compra-venta de la población) y por tanto la medición de la eficiencia se realizaba por el cumplimiento del plan de forma material. Esta etapa representó un retraso en el desenvolvimiento económico y la gestión de las empresas, que se manifestó en el deterioro de la economía nacional.
En 1975 con el establecimiento del Sistema de dirección y planificación de la economía, se pasa a una nueva etapa donde las empresas se concebían como una unidad con cohesión técnico-económica interna y objetiva del proceso de producción, unidad territorial que permitiera mayor racionalidad en su planificación, control y administración como un todo orgánico e independencia relativa que las diferenciara de los restantes núcleos de la economía y donde se concretara una determinada autonomía económico-operativa en su gestión (I Congreso PCC, 1976).
El eje de la gestión de las empresas era el plan que se elaboraba a partir de los indicadores directivos. Disponía cuenta bancaría única de ingresos y egresos y podía recibir créditos de corto y largo plazo. Poseía contabilidad propia y balances financieros independientes. Debían ser autofinanciadas y de la ganancia obtenida realizar aportes, formar fondos de la empresa y otra parte quedaba a su disposición.
El proceso de ordenamiento y creación de empresas generó una uniformidad excesiva, que imponía estructuras tipo y un aparato de dirección con funciones vinculadas al aspecto técnico, productivo y económico, al mismo tiempo que se reproducían los aparatos funcionales de los ministerios, como una forma cómoda de dirigir y obtener información. En general las empresas poseían un tamaño grande como herencia del gigantismo soviético y del verticalismo que condujo la falta de confianza en el cumplimento de los contratos.
El sistema, que nunca funcionó completamente como tal, condujo a una serie de desarticulaciones entre los organismos globales, la focalización en la cantidad y no en la calidad, la existencia de recursos inmovilizados debido a problemas de planificación y organización de los abastecimientos; la deficiente aplicación del principio de pago por los resultados del trabajo con sistemas de premios y primas; la recopilación exagerada de datos de uso discutible y serias insuficiencias, desde los propios registros primarios, del sistema de contabilidad, así como, la aplicación de precios excesivos que sólo servían para justificar una rentabilidad, pero que no eran expresión de la eficiencia empresarial y el pobre uso de mecanismos económicos de regulación, fueron algunas de las insuficiencias del sistema (Marichal, O.J., 2003).
El año 1986 fue el inicio de la rectificación de errores e intentar mejorar el sistema. En esta etapa surgieron tipos de organizaciones como los contingentes, también se venían desarrollando la experiencia del Polo Científico con la vinculación ciencia-producción-comercialización y en 1989 se establece la primera empresa mixta en el turismo. Sin embargo los noventas representaron una crisis profunda con la caída del campo socialista y por tanto con la pérdida de los principales clientes y suministradores y condujo a lo que según Triana (1997) fue la estrategia de supervivencia, por tanto poco se hizo en términos de establecer un sistema de dirección empresarial coherente sino definir y aplicar líneas de acción para la salida de la crisis.
Lo anterior conduce a que se estructure un sector llamado emergente cuyo centro era el turismo, además del níquel, tabaco, ron, algunas comercializadoras, etc., y que operaban en divisa, ya fuera como empresa mixta con capital extranjero o como sociedad anónima 100% cubana. Al mismo tiempo no existía una regulación coherente para el otro sector de la economía que operaba en pesos, todo ello en medio de una economía en crisis.
En 1996 se alcanza el primer crecimiento sustantivo de la economía desde que había entrado en crisis y en 1998 se comienza a introducir el Perfeccionamiento empresarial, que establecía algunas condiciones de partida a las empresas para que pudieran comenzar el proceso.
Las empresas estatales en Cuba han sido regidas por diferentes sistemas de dirección, que no siempre han tenido un enfoque sistémico: al inicio de la revolución coexistieron el sistema presupuestado de financiamiento y el cálculo económico, posteriormente se transitó por el sistema de registro económico, para dar paso en 1975 al sistema de dirección y planificación de la economía (SDPE). En 1986 se lleva a cabo el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas que desarticuló el sistema existente (SDPE), lo que ha provocado desajustes en las relaciones inter empresariales y elevados costos de transacción. Además dichos sistemas, con algunas salvedades, no ha permitido que la empresa cumpla con su razón económico-social, ni represente el eslabón primario de la economía.
Por otra parte el gigantismo heredado, ha provocado que las empresas sean demasiado grandes y junto al homologismo, las ha hecho especialmente jerárquicas, burocráticas y rígidas, al tiempo que ha obligado a las empresas a operar con estructuras “cuasi” pre establecidas y no adaptables al tipo específico de organización.
Las sucesivas reestructuraciones de los aparatos centrales, han tenido su expresión en las empresas que han padecido de modificaciones y cambios y al mismo tiempo las ramas de la economía se han visto afectada por inestabilidad de la estructura institucional de las organizaciones empresariales. El número de empresas han ido decreciendo, al cierre de abril del 2014 existen 2163[3] de las cuales alrededor de mil se encuentran en perfeccionamiento y las restantes pueden operar solo en peso convertible (cuc) o en peso (cup), etc.
En el 2013 se mantenían con pérdidas por 2 años consecutivos 50 empresas, cifra inferior al 2011 pero ni con mucho aceptable. Si se analiza el subsidio por pérdidas, en el 2010 era de 678 millones de pesos y pasó a 1828 millones de pesos en el 2012 (ONE, 2013), lo que representa el 4% del total de gastos corrientes del presupuesto. De no existir esas pérdidas, el déficit presupuestario se reduciría más del doble.
Los cambios para la empresa estatal hasta abril 2014 son los siguientes:
Resolución No 134 del Ministerio de Economía y Planificación, autoriza la flexibilización de los objetos sociales, lo que faculta a las empresas en decidir qué actividades secundarias y de apoyo, derivadas de su objeto social están en condiciones de realizar para aprovechar al máximo sus potencialidades.
El decreto 323 del Consejo de Ministros y las resoluciones 125 del Ministerio de Economía y Planificación, las 181 y 203 del Ministerio de Finanzas y Precios y la 17 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, proponen un conjunto de cambios, entre los más significativos se encuentran:
· La reestructuración del aparato estatal, creando las OSDE que agrupan empresas. Al mismo tiempo existen empresas que se convierten en Unidades Empresariales de Base (UEB).
· El encargo estatal como la producción de bienes y servicios priorizada por el Estado mediante el aseguramiento en el plan
· Venta de los excedentes del encargo estatal y los inventarios ociosos, a precios formados por la oferta y la demanda
· Las empresas con utilidades deben pagar el impuesto sobre utilidades y además deducir un monto para incrementar las reservas para pérdidas y contingencias, después de lo cual realizaran el aporte por el rendimiento de la inversión estatal del 50% como mínimo.
· Las empresas podrán crear y utilizar reservas voluntarias a partir de las utilidades (después de las deducciones antes mencionadas), si están debidamente autorizadas. Los posibles destinos son: amortización de créditos, incremento de capital de trabajo, inversiones aprobadas, investigación y desarrollo, capacitación, financiamiento por pérdidas contables de años anteriores, fondo de compensación, pago por la eficiencia económica a los trabajadores y otras reservas para aportar a las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (OSDE)
· La amortización no se aporta, queda en la empresa
· Eliminación del límite del 30% del pago por resultados a los trabajadores.
Análisis de los cambios en las empresas estatales
Las medidas implementadas con las empresas estatales, antes mencionados, aún no han producido cambios en las empresas estatales, pero indican en general una senda correcta hacía la autonomía empresarial. No obstante es oportuno realizar algunas reflexiones.
El análisis de los cambios que a continuación se presenta, se realizará en función de los factores micro de la innovación, léase: la estructura, la estrategia y la cultura[4]
Nos detendremos en el proceso de reestructuración, que según la autora, es lo menos adecuado de los cambios propiciados, la creación de las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (OSDE) y de las Unidades Empresariales de Base (UEB)
En la Gaceta Oficial Extraordinaria No 21 del 28 de Abril del 2014 el Decreto 323 se proponen modificaciones al Decreto 281 sobre “El reglamento para la implantación y consolidación del sistema de dirección y gestión empresarial estatal” en el artículo 57 plantea “La organización superior de dirección surge por una necesidad de la dirección que se sustenta en: la separación de las funciones estatales de las empresariales, organizar las empresas en correspondencias a intereses estatales, semejanzas tecnológicas y productivas, flexibilizar los procesos de dirección, lograr urgencia en la solución de los problemas y la necesidad del control.”
Analicemos paso a paso dicho artículo: primero plantea que “La organización superior de dirección surge por una necesidad de la dirección que se sustenta en: la separación de las funciones estatales de las empresariales”, pero dicha necesidad no es de la empresa, sino de los Organismos, ellos son los que deben separar las funciones estatales de las productivas, las empresas tienen una función muy clara y precisa producir o brindar bienes y servicios. Por tanto las OSDE se crean para el control de los niveles superiores.
Las estructuras no existen per sé, sino por imperativo de la división social del trabajo, la especialización o como diría (Mintzberg, 2003:387) “…estados sucesivos de configuración y periodos de transformación pueden ordenarse en secuencias regulares…describiendo ciclos vitales de las organizaciones”. Sin embargo lo segundo que plantea el artículo es. “organizar las empresas en correspondencias a intereses estatales, semejanzas tecnológicas y productivas”, como se observa lo esencial son los intereses estatales y esto queda constatado en los ejemplo de OSDE que se han organizado.
Las OSDE, en su mayoría, son una sumatoria de actividades productivas, que no son necesariamente tecnológicamente semejantes. No es lo mismo la producción de confecciones y de perfumes o productos de higiene del hogar. No es igual una siderurgia, que una empresa de producción de electrodomésticos o de mecánica, tampoco es igual el tratamiento de los cultivos varios con lo especializado de las frutas. La dirección de estos negocios disimiles (llamados en la literatura corporaciones de diversificación conglomeral), producen fuertes costos de coordinación. En los años 60’s las grandes corporaciones con diversificación conglomeral se reestructuraron y las que existen hoy, se han creado mediante un proceso paulatino de crecimiento o por exigencias del mercado.
La última parte del artículo 57 que se viene analizando plantea:” flexibilizar los procesos de dirección, lograr urgencia en la solución de los problemas y la necesidad del control”. Las OSDE verticalizan aún más la estructura empresarial agregando un nivel adicional. No siempre se tiene claridad de la importancia de los aspectos estructurales y los problemas que en materia de costos provocan (costos de coordinación, de ajustes organizativo, de los procesos, laborales, etc.), que requieren de tiempo para su solución, si es que la tienen, pues como diría (Drucker1957: 256-257) “una estructura equivocada dañará seriamente a un negocio y puede llegar a destruirlo…”
La OSDE reduce los ya exiguos niveles de autonomía de las empresas, mucha de las cuales pasan a ser Unidades Empresariales de Base (UEB) subordinadas a las empresas y sin personalidad jurídica, por ejemplo antes los centrales azucareros eran empresas hoy son UEB y pertenecen a una empresa provincial, pero el kiosco que vende café de la empresa gastronómica de Boyeros es una UEB, no son comparables tales entidades, entonces ¿por qué tanta uniformidad?, ¿esta fundamentada esa desconcentración?
La reducción de empresas es clara (ver gráfico No 4), así el Grupo Empresarial de la Industria Sidero-Mecánica de 175 empresas en 41 y el de la Industria Ligera de 103 queda en 22. En la Asamblea Nacional de julio 2013 al analizar los experimentos de Mayabeque y Artemisa se señala que de 24 empresas, 22 pasan a ser unidades empresariales de base (UEB) (Cuba Debate 24/10/2013) y (PCC, 2013)
Grafico No 1 Evolución de la cantidad de empresas (por sectores)
Fuente: ONEI (2014)
· Las OSDE se crean por la separación de las funciones estatales y productivas, con la necesidad de control de los niveles superiores
· La conformación de las OSDE en su mayoría es sumatoria de empresas decididas de antemano, para nada se toma en cuenta el sector, el grado de desarrollo, ni las características técnico-productivas de las mismas
· Las OSDE verticalizan aún más a las empresas, le agregan un nivel o le mantienen el mismo y reduce los niveles de autonomía.
· Se reduce la cantidad de empresas, convirtiéndose muchas de ellas en Unidades Empresariales de Base (UEB), que no posee personalidad jurídica y su autoridad es en la toma de decisiones operativas.
Nada de ello ayuda al crecimiento ni de la empresa y por tanto de la economía y esto se refuerza con el hecho de que tales estructuras, verticales y sin tener en cuenta la división del trabajo, rompe con las posibilidades de redes y de flexibilidad muy necesarias a la innovación.
Por otra parte al hablar de la estrategia ésta cede espacio al plan. Si se analiza el artículo 8 del Decreto 323 sobre las funciones de la OSDE se plantea: “elaborar y actualizar la estrategia integral de la organización superior de dirección, evaluar su cumplimiento periódicamente en el consejo de dirección, tomando las medidas necesarias para rectificar desviaciones, así como orientar y controlar el cumplimiento de este aspecto en las empresas”
Como se observa el diseño de la estrategia en la OSDE esta desvinculado de la empresa, no se toman en cuenta mutuamente, solo a los efectos de control de la organización superior sobre las empresas. Esa desarticulación, que de igual forma queda plasmada en el artículo 8 de las funciones empresariales, es un sin sentido en la concepción estratégica y lo único que muestra es el desconocimiento que sobre estrategia manifiestan dichas funciones y la poca necesidad de pensamiento estratégico para la dirección del ámbito empresarial.
Sin embargo las funciones de la OSDE referidas a la planificación abarcan 6 artículos, en todos los casos relacionándose con la empresa no solo para el control, sino en la elaboración, participación de los trabajadores, etc. Es decir, el plan asume la preponderancia del devenir empresarial, con una mirada de asignación de recursos, productivista y de corto plazo.
El encargo estatal planteado en las nuevas medidas es parte de los cambios de concepción en la planificación empresarial. Esta será la prioridad que el Estado garantizará ¿le dejará margen a la empresa para obtener excedentes y utilidades? El encargo pudiera poner a determinadas empresas en desventaja respecto a otras tanto por el volumen a vender como por los precios que se les impongan.
También es importante ver si los clientes “amparados” por el encargo estatal, que son predeterminados, actúan como verdaderos clientes en términos de exigencias por la calidad y responsabilidad contractual.
Por otra parte las empresas después de cumplir el encargo pueden vender a terceros, sobre la base de precios definidos por la oferta y demanda, sobre este aspecto relativo a los precios existen al menos dos problemas: si las empresas poseen sistemas de costos confiables para ser eficiente y las condiciones de monopolio para muchos bienes y servicios.
Los precios que fijen por la oferta y demanda se formaran por el método de correlación según precios similares en el mercado nacional o extranjero, o el método de costo más margen, éste último fijado por el Ministerio de Finanzas y Precios que no debe superar un 8% de utilidades.(Gaceta Oficial No 40, 2013)
Además la contratación de los suministros para producir los excedentes, así como para la venta de ellos, puede ser compleja, al no estar priorizada en el plan, lo que pudiera ocasionar que se eleven los costos de transacción.
En cuanto a la distribución de las utilidades, es importante destacar que el pago del aporte por el rendimiento de la inversión estatal de un 50% mínimo es menos que lo que anteriormente se aportaba, no obstante lo que no se comprende es ¿por qué tiene que ser el 50%?, ¿por qué de nuevo una cota mínima igual para todos?, ¿por qué siempre habrá que aportar el 50% y no se puede valorar la posibilidad de que se reinvierta una parte?, estos son aspectos que deberían ser debatidos.
El aporte por el rendimiento de la inversión estatal vendría siendo como los dividendos en una empresa privada, es decir, lo que se le paga a los accionistas, en este caso el Estado, por arriesgar su dinero en las inversiones, entonces ¿por qué decidir a priori la magnitud y frecuencia del mismo?, si por demás las inversiones fundamentales las decide el propio Estado. Los supuestamente representantes de los accionistas, en este caso el Estado, son las Juntas de Gobierno ¿para qué están si ese tipo de decisión ya viene dada de arriba?
Después de pagado el aporte con las utilidades restantes la empresa debe formar las reservas voluntarias: pago de crédito, I+D, capacitación, pago por la eficiencia económica a los trabajadores, incrementos de capital de trabajo, etc., sin embargo queda por ver qué monto le quedará a las empresas para estas reservas., cuánto realmente podrán destinar a I+D, sobre todo aquellas que más necesitan recapitalizarse, pero que también hoy poseen menores niveles de eficiencia y por tanto de utilidades.
Lo analizado sobre la estrategia y lo relativo al plan (encargo estatal, venta de excedente y distribución de utilidades) no deja mucho margen a la innovación. Si no existe una mirada integradora hacia el futuro entre estrategia y plan, si el plan continúa siendo algo impuesto y el rígido rasero por el cual se mide el desempeño de los directivos, será muy difícil que se desarrollen procesos de innovación de régimen emprendedor (con la necesaria carga de creatividad y riesgo) y complicado los rutinizados (por la falta de visión e igual de creatividad y riesgo), pues tener dispositivos de I+D no significa tener innovación.
El marco que regula a las empresas, las características del plan, etc. son elementos del entorno que influyen de forma decisiva en el actuar de los directivos y en la cultura de la empresa, alejándola de los procesos de acumulación del conocimiento como base para la innovación. La resolución 512/2013 (de la Contraloría General de la República de Cuba) no deja margen a la tolerancia al fracaso que es parte ineludible de todo proceso de generación de conocimiento e innovación.
¿Cómo estas medidas puede ayudar a que la empresa aporte al crecimiento de la economía?
Una valoración sobre el aporte al crecimiento requiere esperar a la implementación real de las medidas y ver cómo apoyan el desempeño de las organizaciones. En opinión de la autora, las mismas se enfocan a la mejora de la autonomía y ello debe permitir una mejor gestión, sin embargo esa autonomía esta todavía “cautiva”, por las condiciones que establece el marco regulatorio al imponer, entre otros aspectos, las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial y traspasar empresas como Unidades Empresariales de Base.
No se aprecia en esta reestructuración reducciones de costo, pues la OSDE incrementa los costos de coordinación de las carteras de negocio conglomerales y entre los niveles de mando, lo cual financiarán las empresas; incrementa o mantienen igual los costos de transacción de las empresas y las UEB, muchas de ellas antiguas empresas, deben incrementar sus costos de transacción ya que ahora las autorizaciones y decisiones no se toman a su nivel.
Las empresas, todo parece indicar[5], que tendrán que aplicar el Sistema de Dirección y Gestión Empresarial (conocido como perfeccionamiento) el cual establece 18 sistemas a implementar, que ni son sistémicos y las obligan a operar de una forma predeterminada[6].
A las medidas planteadas, como parte también del marco regulatorio, se une todo el proceso de planificación centralizada que es la base de la dirección de la economía por el Estado. La planificación le decide a las empresas, como norma, suministradores, clientes y representa un proceso sistemático de negociación, que reduce su autonomía. Esto no se modifica en lo sustantivo, más allá de lo novedoso del encargo estatal y la reducción de los indicadores directivos.
Si la empresa no posee autonomía no podrá tomar decisiones respecto a cómo expandir o diversificar sus negocios, teniendo en cuenta todas las restricciones materiales y financieras existentes ¿cuál es entonces el papel de la dirección empresarial como factor para lograr que el crecimiento económico que se persigue para el país?, realmente muy pobre.
En realidad no se toma en cuenta a la gestión como un factor que impregna dinamismo a la economía y mucho menos se considera el papel de los directivos. Se puede afirmar que las facultades que se le otorgan a las empresas y directivos, son del orden ejecutivo, práctico y operativo y sobre todo de control, más que estratégico.
La pobre autonomía y falta de prioridad a la gestión de las empresas conspira, entre otros aspectos, con el desarrollo de innovaciones[7] (como se ha venido explicando) como base del crecimiento pues:
1) Si bien es positivo que de las utilidades en la formación de reservas voluntarias un destino es I+D, lo cierto es que la cuantía que realmente se pueda utilizar aún queda por ver.
2) La innovación no es solo un problema de financiamiento, sino de que la empresa se sienta incentivada por el mercado a desarrollarla.
3) Las OSDEs van en contra de la lógica de redes (de gran importancia para la innovación), por su verticalización
4) El propio plan con la rigidez con que opera y las sanciones que se prevén por su incumplimiento, conducen al inmovilismo y a no tomar riesgos.
5) No existen estrategias empresariales fundamentadas
Para cerrar este análisis parece oportuno presentar el estudio de los Lineamientos y cómo tributan los mismos a la descentralización que se muestra en la Tabla No 1.
Tabla No 1[8]
Descentralización empresarial estatal prevista en los Lineamientos del VI Congreso del PCC
Función/Lineamientos
Producción/13
Compra insumos/9, 10 y 16
Ventas/ 10 y 13
Precios/ 68
Inversiones/ 16, 19 y 121
Remuneración/ 16 y 20
Estructura y plantilla/23
Elección del director/-
Utilidades/19
Nota: C: centralizado D: descentralizado y C/D Compartido
Fuente: Marcelo, L (2011): Separación de funciones estatales y empresariales: problema estratégico principal de la economía cubana. Cuba: Investigación económica. No 1 y 2 Enero-Diciembre. INIE
Como se puede observar, a criterio del autor, en ningún caso el aporte es hacía la descentralización, sino a una descentralización compartida, lo cual puede ser mejor que lo actual, pero no debería ser a lo que se aspire. Es importante puntualizar que el estudio es sobre los Lineamientos, es decir, sobre el documento guía de las acciones o medidas que se establecen, si tales lineamientos no se enfocan con el alcance y profundidad necesaria hacia la autonomía empresarial, quizás no se pueda esperar un cambio significativo.
· La empresa estatal cubana se caracteriza por haber sido dirigida por diversos sistemas de dirección desde 1959, como norma poco sistémicos y desde la desaparición del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, las regulaciones que las rigen son fragmentadas, salvo las 1000 que funcionan bajo el perfeccionamiento empresarial
· El encargo estatal puede conducir a diferencias entre las empresas, aunque la venta de excedente puede ser un incentivo a la medición de costos y búsquedas de eficiencia
· Los costos de transacción parecieran que no se reducirán, tanto por las negociaciones de contratación de los excedentes, así como aquellas a efectuarse con las OSDE para la aprobación de plan, las formas de pago, etc.
· Las reestructuración que se efectúa tiene un gran componente de control, verticaliza aún más las estructuras empresariales, en su mayoría es una suma de empresas diversas que incrementa los costos de coordinación, que deberán financiar las empresas.
· Las empresas se reducen por las reestructuraciones del aparato del Estado, pero también porque se convierten en UEB, donde pierden personalidad jurídica y capacidad de decisión.
· Las medidas adoptadas, solo de una forma muy tímida, intentan darle margan de decisión a los directivos, pero siendo el plan tan rígido, teniendo tantas negociaciones a realizar, en realidad la autonomía se encuentra aún cautiva.
· Los directivos con sus pobres posibilidades de decisión no cuentan con las condiciones necesarias para asumir riesgos y enfrentar procesos de innovación.
· A la empresa aún el marco regulatorio, incluidas las nuevas medidas, siguen sin darle el papel clave en el desarrollo de las fuerzas productivas, que apoye los procesos de crecimiento de la economía.
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Resolución # 134 del 2013, del Ministro de Economía y Planificación, publicada este lunes en la Gaceta Oficial Extraordinaria # 14.
[1] Aquí se habla de los recursos usados por las empresas, no por otras instituciones como la administración pública.
[2] Se entiende por Gobernanza corporativa “se refiere a los estándares de comportamiento que conducen a la eficiencia, el crecimiento y al tratamiento dado a los accionistas y otras partes interesadas (como trabajadores), teniendo como base los principios definidos por ética aplicada a la gestión de negocios.” (Andrade,y Rossetti, 2006: 137-140). La gobernanza está relacionado con la concepción de firma de “derechos de propiedad”, que analiza los temas de relaciones “principal-agencia”
[3] Esta cifra incluye las Uniones, grupos empresariales, empresas de organismos de políticos y de masa, los bancos y las sociedades mercantiles 100% cubanas
[4] No se toma en cuenta las competencias por no poseer información para ello.
[5] Es lo que parece ya que el Decreto-Ley 320 y el Decreto 323 (aparecidos en la Gaceta extraordinaria No 21 de abril 2014) realizan modificaciones a los Decreto-Ley 252 y Decreto 281 (respectivamente) sobre el Sistema de Dirección y Gestión Empresarial
[6] Para un análisis más detallado ver (Díaz y Echevarría, 2009)
[7] Para un análisis más detallado ver (Díaz, 2013)
[8] El autor en su presentación realiza una comparación con China que a los efectos de este trabajo se elimina
Etiquetas: Cuba, Cuba Crecimiento, Dra. Ileana Díaz Fernández

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Resolución 
 artículo 57
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 artículo 8
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