Source: http://www.frenteidentitario.es/
Timestamp: 2016-09-28 18:50:06+00:00

Document:
Frente Identitario
A MELISA RUIZ DEL HOGAR SOCIAL En
los últimos meses las acciones del HS han tenido mucha repercusión
y la manifestación del pasado 21 de mayo, en donde más de 2000
personas secundaron su llamamiento en Madrid, ha supuesto un gran
salto cualitativo para esta organización pues ha quedado demostrado
el apoyo popular a las iniciativas de este colectivo. Como
cabeza visible del HS está Melisa Ruiz a la que vamos a hacerle
unas preguntas para que nuestros lectores tengan una idea más clara
y directa sobre lo qué es el colectivo HS pues, como todos sabemos,
los medios de información del capitalismo suelen desvirtuar,
manipular o silenciar las iniciativas patrióticas y sociales.
¿Explícanos
de dónde vienes, es decir, dónde has militado y cómo te defines
de militar más de seis años en el MSR
durante diferentes etapas; tuve una primera
etapa en esa organización, luego me salí y tuve otra etapa donde ya
funcionaba su rama juvenil “Liga Joven” a
la que me integré y fue donde más trabajé y tuve más
a día de hoy, es complicado encasillarme en una ideología pero si
tengo que definirme como algo es como “identitaria”,
con todas las consecuencias y en todos los sitios del mundo.
definirías políticamente al HS?
HS si tiene una ideología en común es la lucha por la
defensa social de nuestro pueblo, que no es
otro que España,
por ello defendemos la prioridad nacional.
Más allá de esa definición, todo lo que se añada a ello no son
sino opiniones personales o intentos de encasillar, etiquetar o poner
clichés, interés del sistema o de los medios de comunicación para
estigmatizarnos o estigmatizar la lucha que nosotros hacemos.
y cuándo surgió el HS?
en agosto de 2.104, como una especie de acto liberador para aquellos
que habíamos estado militando mucho tiempo en formaciones que no
cosechaban un resultado político real, ni social ni electoral.
Digamos que fue una manera de emprender nosotros nuestro propio
trabajo sin tener que arrastrar los errores de los demás, con los
que no sentíamos una empatía en las estrategias que se estaban
realizando y que no podíamos cambiar por que no éramos dirigentes.
De este modo, decidimos equivocarnos por nosotros mismos… o acertar
que las personas que componen el HS serán diversas y vendrán de
posturas políticas diferentes y que sería difícil encuadrarlas en
una misma línea de pensamiento, pero no cabe duda de que existen
coordenadas comunes que les han llevado a superar las diferencias y
siguen una misma línea táctica y estratégica marcada por la
dirección del HS. ¿Crees
que eso ha sido algo muy positivo? Sí,
claro. Si miramos la intrahistoria del movimiento patriota es un
triunfo en la medida en que hemos sabido anteponer ciertos puntos
imprescindibles para el bien y el progreso de España, dejando a un
lado las vicisitudes de tipo geopolítico o de alta política en
donde siempre se ha diluido el mensaje de las organizaciones y ha
provocado enfrentamientos por líneas que no nos parece que nos
corresponda ahondar en estos momentos; ni tampoco respecto a un
ideario conciso y unitario. Nuestro ideario ahora mismo se
basa solamente en la lucha social por nuestro pueblo; el creer que
todos los españoles tenemos derecho a una vivienda digna, a un
empleo digno y un salario justo; a formar una familia y a que esa
familia tenga unos mínimos básicos para desarrollarse y sobrevivir,
que pueda tener una educación y una sanidad de calidad, públicas y
gratuitas. Obviamente
entre las personas que forman el HS hay diferencias ideológicas, de
matices, de origen militante, etc. pero abordarlas ahora no nos
parece que nos lleve a nada positivo y adentrarnos, es nadar en un
océano que en el presente no nos lleva a ningún sitio. Lo que
hacemos es mirar lo que tenemos en común y trabajar por ese común.
Lo que no es viable cuando un movimiento crece mucho y tiene muchos
militantes es tratar de que todos piensen igual absolutamente sobre
todos los acontecimientos del ser humano, de la historia y de la
está organizado el HS; es decir, tenéis un Consejo Ejecutivo y
asambleas de militantes con diferentes jerarquías, Dirección
Centralizada, o funcionáis de forma asamblearia?
tenemos estructuras como partido propiamente dicho, no tenemos jefes
provinciales o encargados de la federación norte y sur con sus
diversos cuadros de mando porque mi experiencia política me ha
enseñado que cuando hay más mandos que militantes, algo falla ahí
y falla mucho. Creo que las estructuras no pueden ser tan rígidas y
“el cómo” te lo va dando el contacto con la realidad. Las
estructuras de mandos no son algo cuadriculado sino más bien algo
plástico. Además, siempre se han solido crear primero los mandos y
las parcelas y después se han ido rellenando en función de los
militantes que han querido participar en una cosa o en otra; no se
puede crear por ejemplo una sección de naturaleza sin tener antes el
material humano para esa iniciativa. Así es como se han
desprestigiado y se han ido muriendo muchas iniciativas.
yo creo que si contamos con juventud que estudia en la universidad,
hay que crear un Frente Juvenil, hay que trabajar eso, y ahí es
cuando se dotarán de unos mandos determinados o de una jerarquía.
Lo mismo sucede dentro de la convivencia con los inquilinos del HS:
de entre ellos hay un encargado de guardias, un encargado de
limpieza... A nivel de activismo y militancia, los hay responsables
de actividades gráficas o de diseño que están en un grupo aparte
con más personas que entienden de esas materias, donde dan sus ideas
y deciden de manera autónoma. También hay quien se encarga de lo
que conlleva el reparto de alimentos, de llamar semanalmente a las
familias, de abastecer de productos que no se hayan obtenido en las
recogidas en la calle, etc. Tenemos igualmente, una sección cultural
con encargados de la biblioteca, de asesorar, de hacer conferencias,
de aportar temas de debate, etc. ¿El
HS tiene una hoja de ruta para los próximos meses o años?
todavía estamos en la etapa de seguir creando tejido social, de
generar movimiento, debate social, simpatías en la calle… De
momento no podemos aventurar qué será de nosotros en un año o en
dos, tanto a bien como a mal; vivimos exclusivamente con expectativas
y metas reales.
HS tiene pensado exportar sus iniciativas a otros barrios de la
ciudad, o de Castilla, o a otras zonas de España?
son cosas que se están planteando y hablando con alguna asociación
que tiene interés en ello pero de momento sólo estamos trabajando
en esa posibilidad, no hay nada más.
los que vivimos en zonas alejadas de Madrid las iniciativas y
acciones del HS no dejan de sorprendernos pues lo vemos como algo
combativo, popular, que impone una dinámica de resistencia
totalmente envidiable, que rompe con la inactividad de los últimos
años. Para algunos su imagen nos recuerda a la de determinados
momentos de B.B.A.A. ¿Crees
que esta impresión es así?
sé la impresión que puede suponerle a alguien que haya vivido esa
época. Yo tengo 27 años y no he conocido BBAA y no podría
comparar. Creo que las épocas son diferentes, las formas son
diferentes y dentro de la voluntad que tenga cada grupo por cambiar
las cosas, los tiempos cambian, las prácticas cambian y todo cambia.
el HS algún tipo de subvención o ayuda por parte de las
instituciones, al estilo de los ocupas de Barcelona?
no. Nosotros las únicas “subvenciones” que recibimos por parte
de las instituciones públicas, como ocurre con el ayuntamiento de
Madrid, son denuncias, difamaciones, multas e intentos siempre de
crear una tensión en la sociedad y en la ciudadanía de Madrid que
nos dé una imagen de lo que no somos pero ellos sí son. Nosotros
trabajamos como podemos, con nuestros escasos medios, situados frente
a ellos y haciéndolo de la mejor manera posible porque obviamente ni
recibimos ayudas públicas ni las esperamos.
posturas políticas que se hacen llamar patrióticas todo lo ven en
función de presentarse a diferentes comicios. Es decir, su actividad
es solo y repetidamente presentarse a elecciones tras elecciones
aunque sean derrotados en todas ellas. ¿Crees que la forma de partido político
meramente con fines electorales es viable, en donde algunos solo
conciben el frente electoral que funciona a base de talonario, aunque
este esté desprovisto de miembros enraizados en la comunidad como
única solución a los problemas de nuestro pueblo? No
creo que sea viable porque una papeleta
siempre ha de ir respaldada por un trabajo previo,
no creo que por hacer un cartel electoral o un par de meses antes de
las elecciones crear una página web o subir comunicados sea un aval
suficiente como para que la ciudadanía o el pueblo crean que esos
son los que les deben a representar o velar por sus derechos.
gente está muy cansada de promesas, lo que quiere ver es un trabajo
hecho y después si les gusta ese trabajo expandirlo o extrapolarlo a
la política administrativa, vamos a llamarlo así; no creo que
funcione la fórmula del “yo prometo que soy diferente” porque la
gente está cansada de eso y además como márketing político es
más partidaria de la creación de un Movimiento Popular o Frente de
Frentes en donde las verdaderas realidades y las verdaderas
necesidades de nuestro pueblo, así como la lucha de los diferentes
sectores, estuvieran también representados en una verdadera
Comunidad Hispánica Organizada, en donde el Frente Electoral fuera
simplemente una herramienta más?
es realmente lo que genera un movimiento social, que es la
antesala o el precedente a cualquier cambio político en cualquier
parte del mundo. Son los movimientos sociales los que amparan los
cambios, son los que generan un movimiento conjunto y común.
Obviamente, es complicado llegar a ello en el contexto que tenemos
hoy en España y más aún en el contexto del patriotismo español;
no creo que la estrategia pase ahora por federaciones ni sumas ni adhesiones antinatura, en muchos casos porque a lo único que llevan
es al fracaso tras fracaso como ya se ha visto. Más que una
confluencia de varios partidos o siglas hay que generar entre todos
un movimiento social en que la gente avale, vea una esperanza y se
comprometa, y ya a partir de ahí se irá hilando todo.
los que en determinadas zonas de España venimos con una formación
más foral y basada en los derechos de los territorios históricos
que conforman España no vemos en vuestras concentraciones banderas
de Castilla y León. ¿Esto
es por alguna causa determinada?
que el tema de cómo se organiza o distribuye a nivel regional, provincial o autonómico España, cómo se tejen o conectan todas las
regiones o las comunidades históricas, es importante pero no es de
primer orden en la medida en que a unos padres de familia lo que les
preocupa más es tener trabajo, una vivienda, acceso a la sanidad o
a la educación antes que la realidad histórica de su propia
comunidad. No obstante, no creo en el sistema de las autonomías, en
las creaciones anti-natura de identidades artificiales desde 1978;
está claro que todo esto se tiene que hablar y remodelar pero
nosotros ahora no estamos centrados en ello. Respecto
a la bandera rojigualda, el pueblo español se ve representado por
ella y por eso es la que utilizamos pese a que podamos compartirla
históricamente o no.
ti el engendro llamado Comunidad de Madrid, comunidad autónoma de La
Rioja y La Mancha son Comunidades Autónomas o son Comarcas y
Territorios de Castilla? ¿crees que hay que luchar por esa
reunificación?
territorios que forman parte de una misma Castilla y por supuesto,
habría que tender a su reunificación; pero el HS ahora mismo
trabaja en otras cuestiones más primarias y no ha abordado la
cuestión de las regiones históricas hermanas pese a que las amamos
a todas en su identidad particular y también como parte fundamental
de una misma realidad identitaria que es España.
pensador y teórico del patriotismo hispánico, Marcelino Menéndez
Pelayo, dijo en su momento la siguiente frase: "El
nombre de España, que hoy abusivamente aplicamos al reino unido de
Castilla, Aragón y Navarra, es un nombre de región, un nombre
geográfico, y Portugal es y será tierra española, aunque
permanezca independiente por edades infinitas; es más, aunque Dios
la desgaje del territorio peninsular, y la haga andar errante, como a
Délos, en medio de las olas. No es posible romper los lazos de la
historia y de la raza, no vuelven atrás los hechos ni se altera el
curso de la civilización por divisiones políticas (siquiera
eternamente), ni por voluntades humanas.”
en este siglo ha dicho Almeida-Garret, el poeta portugués por
excelencia: "Españoles somos y
de españoles nos debemos preciar cuantos habitamos la península
ibérica.” España y Portugal es
tan absurdo como si dijéramos España y Catalunya. A tal extremo nos
han traído los que llaman “lengua española” al castellano e
incurren en otras aberraciones por el estilo.
... también el mismo Luis de Camoens patriota indiscutible dijo lo
de castellanos y portugueses, porque españoles somos todos"
podríamos encontrar cientos de citas de patriotas que defienden que
el Reyno de Portugal es un reino hispánico más, una España más.
¿Que piensas tú de esto? Hay
que diferenciar lo que es España como concepto político y lo que es
como concepto de identidad. Identitariamente España, o en concreto
Iberia, incluye toda la península ibérica y por tanto, incluye
caso de que creas que Portugal es España)...
¿Crees que la reunificación
nacional hispánica es una de las asignaturas pendientes del
patriotismo actual?
pendiente del patriotismo actual más urgente es luchar por los
derechos de los españoles para luego poder llegar a todo lo demás.
de los representantes de los sectores auto-denominados Patriotas o
Identitarios han jurado o prometido la Constitución del Régimen
Juancarlista. ¿crees
que ese juramento o promesa es consecuente con el término patriota o
y saber que cuando se entra en el juego electoral hay que ver con qué
normas juega uno, no hay que ser ilusos pero tampoco venderse; hay
que aceptar ciertos formalismos o procesos administrativos. Es decir,
yo entendería que se prometiera por
imperativo legal sin ningún sentimiento
constitucionalista y sin convertirnos en abanderados de la
Constitución por lo dañina que ha sido y es para España y los
- Etnogénesis
- Patriotismo Identitario
- Spanya Nació
- Spanya Nación
IDENTIDAD Y CAMINO IDENTITARIO
Desde los últimos 30 años los llamados Patriotas han sido bautizados por sus enemigos como fachas, ultras, ultraderechistas, franquistas, nazis, fascistas etc., y encima algunos, como buenos esclavos, habían llegado a interiorizar esos nombres que sus amos les habían impuesto.
Pero esta vez, de forma inteligente y cambiando esa dinámica, ha sido una parte sana del propio sector Patriotico la que se ha auto bautizado, la que ha decidido ponerse un nombre propio (IDENTITARIOS), rechazar los adjetivos impuestos por sus enemigos lanzándolos al abismo y empezar a caminar por un trazado nuevo en donde algunas organizaciones Patrióticas han decidido marcar su propio camino y ser libres para forjar su destino inteligentemente.
Pero definirse como IDENTITARIOS, o como PATRIOTAS, o como SOCIALES requiere, en un principio de unos mínimos postulados que definan lo que es la Identidad. Pero después se requierá, de más datos, de más información para poder seguir avanzando. Solo los tontos, incultos y desinformados se creen que España nació con las nefastas Cortes de Cadíz y su modelo nacional. Necesitamos de un proceso de Reconstrucción pero para inicial ese camino necesitamos de lo que podríamos llamar como una ESCUELA PATRIÓTICO SOCIAL IDENTITARIA de referencia. Es decir, se necesita una guia, una escuela formada por pensadores, historiadores e investigadores que se sumerjan en nuestra historia, en nuestra identidad y teorizen sobre cual ha de ser el camino a seguir.
Esto último es necesario para poder marcar una línea y poder empezar a CAMINAR por lo que ha de ser el CAMINO IDENTITARIO, camino que nos conduzca a esa sociedad Identitaria que queremos recuperar, tener e imponer. Es decir, tener un pequeño marco de referencia, unos valores y unos fundamentos es necesario al principio, pero para poder seguir avanzando hace falta algo más. De ahí la necesidad de dotarse de una Escuela Identitaria de Pensamiento en donde se debata, teórice y se busque nuestra identidad perdida y se elimine la mentira y la falsedad y se marque cual ha de ser el camino de la IDENTIDAD HISPÁNICA, y los senderos por los que hemos de transitar hasta la victoria final.
Querer construir un Frente Identitario, o un partido auto denominado identitario sin tener esto claro sería como conducir un coche sin carretera, sin motor y sin saber a donde hemos de ir.
Puede parecernos absurdo que alguien pretenda esto, pero es cierto. Muchos de los que están subidos a la llamada causa identitaria española no tiene ni idea. Para muchos ser identitario es ser racista, facha, centralista mesetario y simpatizante de los regímenes que fueron derrotados en la II Guerra Mundial. Además, suelen tener pocos conocimientos sobre la Historia de España e incluso esta no les importa. Confunden la Nación, con el Estado o la Patria y no saben diferenciar entre estos y el Imperio. Suelen ser elementos bastante primarios, irreflexivos, contrarios a la auto crítica y con los tics de propios de la España cañí que algunos trazaron como marco de nuestra falsa identidad.
Se hace necesaria la creación de ésta Escuela Identitaria para que ninguno llame erróneamente lengua española al castellano, ni para que algunos se crean que las falsas banderas andaluza o extremeña actuales (banderas moras) sean más españolas que la Navarra o la Catalana...
... Se hace necesaria la Creación de ésta Escuela Identitaria y Patriótica para enseñar que Camarón de la Isla, antiguo descendiente de etnias del Pakistan, no es el referente de nuestro Folk Nacional y si lo son las Jotas, las Gaitas, y las Zanfonas...
... Se hace necesario saber que nuestro referente no son los palacios modernistas arabescos ni sus plazas de toros de arquitectura mora y si lo son nuestras construcciones antiguas de piedra y madera de roble...
... Se hace necesario explicar que somos los descendientes de los Españoles Antiguos que se fusionaron con Godos y Suevos... que España es un conjunto de pueblos bajo los cuales existe un mismo sustrato etnogenético (como atestiguan los estudios científicos) que se unieron por el Altar y el Trono y que queremos recuperar esa antigua Unidad que quedó sellada en el III Concilio de Toledo...
... Se hace necesaria esta Escuela Patriotica Identitaria para que nadie dude entre otras cosas que un NACIONAL de la provincia de Zamora que se apellida González Gómez pertenece a la misma NACIÓN que un nacional de la provincia portuguesa de Bragança que se apellida Gonçáles Gómes, auque pertenezcan hoy en día a diferentes Estados o que un catalán de la Cerdanya es tan español como uno del Rosselló, etc.
El Profeta Isaías, nos dice en Isaías 5:20 que un Día al mal se le llamará bién y al bién se le llamara mal.
Hoy podemos ver que esos días ha llegado. Los malvados, los traidores y los cobardes campan por sus respetos.
Son tiempos difíciles para la Causa de Las Españas y aparecen los mediocres y torpes que quieren parte del pastel sin el objetivo de cambiar nada.
Frente a las tésis Constitucionalistas y colaboracionistas el HSM nos regala el combate sincero sin más pretensiones que la de seguir en frente luchando por nuestro pueblo.
Hogar Social Madrid, tal como llevan tiempo enseñandonos, siempre a la cabeza de la lucha Identitaria. Por Castilla y Por España.
Si lo que pasa hoy en día en el panorama político pudieramos llevarlo a alguna película podriamos hablar de Braveheart y de dos de sus protagonistas: Por un lado el héroe William Wallace que es honrado y directo y por otro el detestable el jorobado leproso que hace política, en el sentido actual del término, jugando a todas las cartas, y que siempre le indica a su hijo que apoye a Wallace mientras él apoya a los Nobles y así siempre, "ellos", "los de siempre", estarán en el bando vencedor. Podemos luchar contra el Sistema y utilizar las armas electorales pero nunca someternos a su Constitución capitalista anti nacional y anti patriótica, ni rendir pleitesia al régimen juancarlista ni engañar con las tonteria de una infiltración en el Sistema ya que es todo lo contrario: Son gentes del sistema que se hacen pasar por los nuestros.
https://www.youtube.com/watch?v=uo41Ag8lJ0o&feature=youtu.be
Una Nueva fuerza política aparece en el
escenario español. Después de casi un año de negociaciones, tal como anunciamos ya en esta página, Plataforma per
Catalunya (PxC), Partido por la Libertad (PxL) y España 2000 (E2000), han llegado a unos acuerdos y con la intención de alzarse como la nueva fuerza política española, reclamando su
lugar en el Estado Español, tal como otras organizaciones similares
han hecho en diferentes países de Europa.
Tras meses de reuniones han
presentado su DECLARACIÓN POLÍTICA FUNDAMENTAL y en donde podemos
ver claramente que las tesis de España 2000 han sido las vencedoras
en todo este proceso de confluencia. Más adelante ya presentaremos un artículo bién estructurado sobre las cosas positivas y negativas de esta declaración, pero adelantamos ya unas cuestiones que no hemos podido dejar de pasar por alto. Desde el Frente Identitario creemos que toda unión es positiva, pero esperábamos algo más. Esta unión, cosa decepcionante para nostros, tiene como objetivo único la creación de una plataforma electoral, cosa contraria a lo que postulamos desde este foro, FRENTE IDENTITARIO, ya que Nosotros siempre hemos optado por la creación de un FRENTE DE FRENTES en donde la parte electoral es una más. Creemos que se ha perdido una Oportunidad histórica, pues caemos en la trampa del Sistema en donde la única participación es mediante partidos políticos domesticados e integrados en éste, en donde lo fundamental nunca cambiará y solo se crean castas de políticos bien pagados que son rapidamente asimilados por el Sistema.
Somos partidarios de utilizar todas las herramientas posibles, incluida la electoral y la de tomar poder en las diferentes instituciones. Eso si, sin abjurar de nuestros principios, solo en la medida justa para no traicionar a nuestro pueblo, sin integrarse en el Sistema, sino denunciando sus injusticias y contradiciones y aprovechando los recursos económicos y medios que obligatoriamente ha de poner a nuestra disposición. Pero todo ello Coordinado en un Frente de Masas, en donde sindicatos, jóvenes, asociaciones de masas y culturales, grupos de intelectuales, etc., tengan también un papel determinante, voz y voto. Se trata de crear la Comunidad Hispánica Organizada y no solo un partido que nos pida trabajo y voto cayendo en la trampa que el Orden Juancarlista y el Nuevo Orden Mundial ha trazado para que podamos ser dominados y amaestrados.
La nueva organización, se
autobautiza con un curioso y peculiar nombre: RESPETO.
En su declaración fundamental no
aparece en nungún momento la palabra PATRIA , y solo una vez la
palabra TRADICIÓN (exactamente la palabra Tradiciones), tampoco
aparace la palabra DIOS, ni la palabra RELIGIÓN, aparace una vez la
palabra CRISTIANISMO (exactamente Cristiana) y solo aparece 11 veces
la Palabra IDENTIDAD. Tampoco aparce la palabra FUEROS, ni DERECHOS HISTÓRICOS, ni hace
referencia alguna a las creencias de nuestro pueblo, y solo una vez
menciona las palabras TERRITORIOS HISTÓRICOS.
Después de casi un año de
deliberaciones la declaración solo consta de 11 folios y medio y no hay ningún resumen de los puntos concretos por lo que se lucha.
El texto carece de una definición en donde se nos
explique que "entienden" los redactores del escrito"
en cuestión sobre términos como "Nación", "Mundialismo",
"Comunidad Nacional", "Izquierda", "Derecha",
"Identidad", etc.
No hace ninguna referencia a los territorios hispánicos de Iparralde, Catalunya Nord y Occitania. Entendemos que esto pueda ser para no crear problemas con las organizaciones francesas con las que se quieren unir esfuerzos, pero en fondo creemos que esto es fruto de carencia de una cultura y conciencia identitaria, y que lo único que interesa y prima a la Dirección del Nuevo Partido son los resultados y ayudas económicas electorales. Esto supone renunciar a la unidad teritorial a cambio de ayudas. Tengamos en cuenta que identitarios alemanes reclaman a Francia, Polonia y a otros estados parte de sus territorios que fueron alemanes o de etnia germánica y eso no les ha causado ningún problema. En el texto tampoco se hace ninguna mención a la tierra hermana de Portugal que es una parte más de la Nación a la que ningún Patriota bién formado puede renunciar. La nueva organización se postula como Nacionalista y no como Patriota, sin entender que el nacionalismo es una ideología nacida de la revolución burguesa (francesa), creada en las lógias para combatir el poder de los Gremios en donde los trabajadores estaban perfectamente defendidos y para atacar al poder Religioso que exigía moral y justicia, salarios justos y detener la usura. Destruidos estos, apartado Dios de todas las cosas, la Nación ( es decir la casta Gobernante) ocupa el lugar de Dios, no existe el bien y el mal ya que todo depende de las mayorias, aparece el capitalismo y el Estado Moderno en donde el individuo esta indefenso, etc, etc.
Echamos en falta alguna mención a nuestra historia, a nuestra etnogénesis, pues aunque se menciona a celtas y godos, ninguna referencia se hace a Íberos y demás pueblos originarios de la Península y que desde el Ródano forman una unidad etnica con el resto de peninsulares. Tampoco se hace mención ninguna a la Construcción de un Gran Ejército Patriótico y Popular que garantice nuestra soberania e independencia nacional y que este preparado para enfrentarse a cualquier poténcia enemiga por poderosa que sea. Echamos también de menos alguna referencia o propuestas para la creación de un marco identitario que consolide nuestra unión nacional y patriótica. No hay referencias a que se quiere conseguir, ni la hoja de ruta a seguir, ni si se pretende sustituir este régimen injusto, impio, anti nacional y sustituirlo por otro. No se detecta intención de cambiar el Estado Parlamentario Juancarlista y la creación de un Estado Hispánico Identitario Popular en donde nuestro pueblo pueda decidir por encima de las estructuras de poder económico. No hay definición sobre el sistema económico a seguir, no se sabe si se pretende continuar con el sistema de explotación capitalista, o se abogará por un sistema socialista, socialista autogestionario, etc., y en donde se defienda la verdadera propiedad privada frente al capitalismo y la usura bancaria y en donde haya una armonia entre productores (trabajadores por cuenta ajena y trabajadores empresarios).
Por otro lado hay multitud de cosas positivas, la defensa de la familia, apoyos económocos para que aumente la natalidad y nos alejemos del invierno demográfico, respeto a nuestros trabajadores y defensa del estado de bienestar, soberanía económica y financiera, autonomía para decidir sobre nuestras fronteras, la económia al servicio de la nación, poder decisorio sobre la política monetaria, transpariencia del sector público, creación de una banca pública e introduccion en el código penal del delito de usura, política fiscal justa, implantación de aranceles para los productos extranjeros, recuperación de la agricultura y la ganadería, liquidadas por las cuotas de producción y subvenciones de la Unión Europea, aforo completo y no más inmigración, la inmigración masiva como problema económico, etc.
Nos asusta también el Constitucinalismo de los dirigentes que controlan esta organización ya que todo los que han sido cargos electos por sus respectivos partidos han jurado o prometido sumisión al Régimen juancarlista sin observar la contradicción que como patriotas e identitarios tendrían que ver, para mantener el honor personal y de la causa intactos. En definitiva, para nostros un texto que ha de ser estudiado, corregido y ampliado en algunos aspectos fundamentales, ya relativos a principios Patrióticos y Nacionales irrenunciables, en dode haya claridad en aspectos morales y éticos, como el genocidio legal del aborto, verdadero asesinato de niños inocentes de nuestro pueblo, claridad en temas religiosos en donde solo nuestra Religión tenga dechos frente a otras confesiones ajenas a nuestra identidad, determinar la estructura y mapa de nuestras regiones y territorios históricos, defensa de las lenguas propias de cada territorio con derechos superiores a otras lenguas, etc.
http://politica.e-noticies.cat/plataforma-salia-amb-la-ultradreta-espanyola-101579.html
- Partidos electoralistas
Cercanos a la causa social identitaria circulan toda una serie de elementos que hacen mucho daño a la causa ya que no son más que peperos o pequeño burgueses radicalizados que se acercan a nuestras filas pensándose que somos liberales, o constitucionalistas o españolistas casposos, o que tenemos posiciones cercanas al PP o partidos liberales.
Por eso es necesario ir marcando distancias para que no se confundan ni se equivoquen.
Esperamos que con pocos conceptos se den cuenta, pues a buen entendedor pocas palabras hacen falta...
- No somos ciudadanos sino Pueblo.
- No somos fachas, sino Patriotas. - No somos liberales, sino Tradicionalistas.
- No somos capitalistas ni procapitalistas sino que somos anticapitalistas. No somos comunistas sino anticomunistas. Los dos sistemas son hijos del liberalismo al que nuestro pueblo combatió, y al que nosostros combatiremos.
- No estamos con los banqueros ladrones, ni con los explotadores ni con los usureros. Pedimos para ellos las máximas penas y los mayores castigos.
- No somos de Izquierdas ni de Derechas pues nuestro proyecto es otro.
- No somos especuladores y creemos en el trabajo de empresarios y trabajadores, de retribuciones justas y trabajos justos y creemos en la unión de los productores y de todos los implicados en el proceso.
- No somos ateos, ni agnósticos, ni aconfesionales. No somos moros, ni budistas, ni judios sino que tenemos religión que es la Católica Tradicional, la que conformó nuestra nación y fué actor principal en el III Concilio de Toledo en donde quedó sellada nuestra identidad y nuestro futuro.
- No creemos en la España de las tres culturas sino en la España Cristiana. Nosotros somos sus herderos, los vencedores y nada tenemos que tratar con culturas extrañas.
- No somos clericales, sino todo lo contrario. Creemos que la mayor parte de nuestro Clero ha caído en las teorías modernas liberal-relativistas y ya no creen en la verdad, pues siguen ideologias que en el pasado fueron condenadas por La IGLESIA, creemos que la mayoría siguen doctrinas falsas y que por tanto se oponen a nuestros planteamientos políticos y doctrinales pues su progresia es contraria a los Valores de la Reconquista y Cristiandad de nuestro pueblo.
- No somos Españolistas, sino Patriotas.
- No somos Centralistas sino todo lo Contrario. Somos foralistas defensores de los derechos históricos de los Pueblos que conforman nuestra Patria, defensores de sus lenguas propias y de sus culturas e identidades, tal como siempre se organizó nuestro pueblo. Las lenguas propias son las que han de tener prioridad en sus territorios naturales, siendo el castellano la forma de comunicación entre los diferentes españoles a escepción de Occitanos y portugueses.
- Nosotros no hablamos español, sino que hablamos castellano, catalán, aranés, euskera, occitano, asturiano, aragonés, portugués o gallego. Jamás nuestros clásicos llamaron español al castellano. Llamar español a la lengua castellana es un invento de los afracesados liberales y de sus seguidores cestralistas de hoy en día.
- No somos Constitucionalsitas sino todo lo contrario. España ya esta constituida y sus principios y moral cristiana ya se han determinado a lo largo de los tiempos.
- No somos Imperialistas, sino Imperiales. Nuestra nacion tiene una Misión Histórica y somos sus continuadores.
- No somos pacifistas, ni progres, ni guarros. Somos descendientes de almogávares y como ellos procederemos.
- No somos mundialistas, ni internacionalistas, ni queremos que banderas extrañas no españolas ondeen en nuestros territorios. Nos oponemos a que la enseña de la U.E., ondee en nuestros territorios.
- No somos igualitaristas, sino que creemos en las diferencias y en Gobierno de los mejores.
- No somos defensores del Sistema, sino que somos los verdaderos Antisistema. No somos la derecha o extrema derecha del sistema, ni vamos a reforzarlo. Tampoco somos la izquierda ni la extrema izquierda del sistema capitalista, sino que vamos a sustituir este desorden injusto por un Orden Justo y libre. - No somos racistas, sino identitarios. Nuestro pueblo es de una raza concreta. Ser de otra raza significa pertenecer a otro pueblo.
- No somos modernistas sino defensores del mundo antiguo.
- No somos conservadores, sino Tradicionalistas. Aquí no hay nada que conservar y mucho malo por destruir.
- No estamos solo para concurrir a elecciones. Nuestro proyecto pasa por la Reconstruccion Nacional en todos los órdenes: político, económico, moral, religioso, territorial, educativo, nacional, patriótico, militar, foral, etc.
Desde este Bloc del Frente Identitario ya hemos manifestado lo que significa la llamada "Constitución" y todo el Ordenamiento Jurídico que de él de ha derivado. A continuación os pasamos un artículo de la Organización patriótica catalana SOMATEMPS, que se ha convertido en los últimos años como una verdadera organización de masas y referente intelectual del llamado mundo patriótico.
Es muy necesario leerlo con detenimiento y prestarle la debida antención pues descubriremos cosas sobre esta ley que son desconocidas y escondidas a nuestro pueblo.
sobre la Constitución del 78, el fin de la transición y la cuestión
transición democrática sólo fue posible gracias a presentarse,
aparente y formalmente, como una continuidad del régimen el
franquista y no como una ruptura radical con el mismo. Por mucho que
hoy se nos quiera mostrar la aprobación de la Carta Magna española
como un acto constituyente de un nuevo régimen e independiente del
anterior, esto no fue jurídicamente así. Torcuato Fernández-Miranda
y su famosa argucia: “de la ley a la ley” fue el artífice de
esta estratagema que permitió este carácter continuista de la
transición. No en
vano, a la Constitución del 78 se la conoció inicialmente como la
“octava” Ley Fundamental del Movimiento. Ello no impidió que la
Carta Magna derivara en contradicciones evidentes y previsibles: por
un lado, se debía a un proceso legal derivado del franquismo y, a la
vez, se redactó para desarrollar un cuerpo jurídico que disolviera
el régimen del que procedía. La nueva Constitución fue aprobada en
referendo y se consumó como una extraña continuidad-rupturista con
el Régimen anterior. De ahí que aún arrastre contradicciones que
la llevan, con mayor o menor premura, a su autodestrucción. Errores
en el proceso constituyente: ¿legalidad y legitimidad?
políticos, medios de comunicación y “expertos”, han trabajado
durante décadas para presentarnos la Constitución del 78 como
símbolo de ruptura para con el franquismo y el inicio de una
etapa radicalmente diferente, en el orden político. Para ello se ha
ido creando el imaginario de un “pueblo” que se levantaba contra
la tiranía e imponía su voluntad y ansias de libertad, “dándose”
a sí mismo una Constitución democrática. A ello se unió el pacto
de silencio sobre el verdadero origen de la nueva “clase política
democrática”, tanto los dirigentes pertenecientes a la UCD como
los del PSOE. Estos dos grandes partidos que surgían aparentemente
de la nada con unos recursos inimaginables y de sospechoso origen,
configuraron el bipartidismo. Nadie quiso denunciar que buena parte
de esta nueva casta, distribuida entre derecha e izquierda, procedía
de muchas de las viejas familias franquistas. El reciclaje en
“demócratas de toda la vida”, fueran socialdemócratas o del
centro conservador, se produjo de la noche a la mañana. Podríamos
recurrir a muchos textos de expertos constitucionalistas y
básicamente muchos de ellos tienen que reconocer que se produjo esa
continuidad legal con el anterior régimen. Sin embargo, para
distanciarse, presuponen que el nuevo régimen democrático tuvo
–aunque con fallos- su propio proceso constituyente y que aunque
la legalidad provenía del cuerpo jurídico franquista, su
legitimidad provenía del pueblo que la había refrendado.
Este recurso intelectual para presentar la Constitución como fruto
de la voluntad del pueblo español, tenía sus peligros. El más
grande es que se concedía una primacía a la voluntad política
sobre la legalidad. De ahí que la Carta Magna, acabara –y aún hoy
en día es así- dependiendo de las voluntades políticas dominantes.
De hecho su estabilidad durante una generación, se debió a que las
esas voluntades políticas llegaron al famoso “consenso”. Pero
cuando éste se resquebraja, la legitimidad del texto desaparece.
mal de raíz, aunque se haya querido ocultar siempre, no ha
desaparecido. Hoy por hoy, la interpretación del texto
constitucional depende de la voluntad política. Hasta hace poco, se
trató a la Carta Magna como algo casi “sagrado” e inviolable. No
obstante, la emergencia de nuevas voluntades y fuerzas políticas,
están haciendo temblar el texto que –como veremos- adolece de
criterios fijos de interpretación. De hecho, la primacía de la
voluntad política sobre lo jurídico, explicaría por qué la
redacción de la Constitución careció de técnicos juristas y
politólogos apropiados o por qué un texto tan fundamental y se
redactó y discutió en tres meses. La respuesta es sencilla: urgía
para el nuevo entramado democrático –previamente diseñado como un
bipartidismo- y por eso nadie se detuvo a analizar el texto de la
carta Magna como un “todo” lógico y coherente. Más bien, el
proceso de redacción y discusión se asemejó a un mercadeo, donde
las discusiones de los ponentes no eran técnicas, sino sobre pequeñas cuñas y matices que se empeñaban en introducir o sacar
del texto. La ausencia de técnicos impidió prever futuras
contradicciones en los desarrollos legislativos y que nos ha llevado
hasta la situación actual. Un
proceso “constituyente” sin Cortes constituyentes
expertos constitucionalistas suelen acordar las características de
un proceso constituyente para que sea legal y tenga legitimidad:
Proceso constituyente se origina de manera legítima, sin que sea
impuesto por la fuerza.
convocan por parte de una autoridad legítima unas elecciones libres
con carácter constituyente. Lo que se denomina comúnmente
elecciones constituyentes o elecciones para Cortes Constituyentes.
asamblea crea equipos de trabajo e inicia debates sobre los esquemas
propuestos. Todo ello sin tutelaje ni imposición alguna.
texto constituyente se somete a referéndum.
es aprobado, se proclama la Constitución.
proceso constituyente español se le podrían poner muchas
objeciones. Si nos limitamos a las más fundamentales, serían dos.
Una que era inevitable: el tutelaje más que descarado de Estados
Unidos y otras potencias sobre el proceso de democratización
española. Hoy en día la literatura política al respecto es más
que suficiente para demostrar esta tutela y la escasa iniciativa del
“pueblo” en los procesos y procedimientos que se establecieron
para consolidar la democracia. A la sociedad española, sólo se le
pidió pasividad y que refrendaran un texto que se les ponía sobre
la mesa. La vigilancia y control al que estuvo sometido el proceso
“democratizador”, se debía tanto a las agencias de inteligencia
americanas como europeas, que no podían permitir que todo el sur de
Europa se convirtiera en una zona desestabilizada. Este control fue
especialmente preponderante desde el asesinato de Carrero Blanco,
hasta el Golpe de Estado del 23-F.
segunda objeción es que nunca hubo elecciones constituyentes ni por
tanto, en sentido estricto, Cortes Constituyentes. Hoy en día
prácticamente todos los manuales, ensayos, textos periodísticos,
tratan las elecciones de 1977, convocadas por Adolfo Suárez, como
elecciones de carácter constituyente, pero no fue así. El Decreto
del 15 de abril de ese año, convocó inequívocamente unas
elecciones para Cortes ordinarias. Para algunos especialistas,
aunque reconocen que nunca lo fueron de iure, justifican el
proceso porque lo acabaron siendo de facto. Si aceptamos esta
tesis, volveríamos a la cuestión planteada anteriormente: la
Constitución española carecería de legalidad, y su legitimidad se
debería a una mera imposición de facto. Según ciertos
expertos juristas, las imposiciones de facto pueden acabar
legitimándose en el tiempo. No obstante, la distinción entre la
legalidad y la legitimidad de esta Constitución es una herida
abierta que nunca se ha cerrado del todo. Por eso, cada vez son más
los que empiezan a dudar tanto de su legalidad como de su legitimidad
y desean cambiarla sea por cauces legales o simplemente por una
imposición mayoritaria.
hecho que pasó inadvertido para el gran público fue que, a raíz de
la victoria del PSOE que llevó a los gobiernos presididos por José
Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), coincidió –no casualmente-
con una apertura de la discusión de la literatura doctrinal sobre la
reforma constitucional española. El gobierno socialista entabló un
diálogo e impuso directrices al Consejo de Estado (supremo órgano
consultivo del Gobierno) bajo la presidencia del prestigioso profesor
Francisco Rubio Llorente. El Dictamen del Consejo de Estado sobre la
Reforma Constitucional (CEC, Madrid, 2005), aunque desconocido para
el gran público fue un aviso para navegantes sobre la caducidad de
la Constitución tal y como fue engendrada en el 78. Se
proponía hacer depender posibles reformas constitucionales de las
fuerzas y de las voluntades políticas y no tanto de “principios
legales” definidos desde la propia Constitución. El paradigma
empezaba a cambiar y sólo unos pocos escogidos se estaban
dando cuenta. Cuando el presidente Zapatero aceptó el reto de una
reforma estatutaria en Cataluña, la caja de Pandora se iba abrir y
liquidar el famoso “consenso”. Fue entonces cuando muchos vieron
que la Constitución podía quebrarse y con relativa facilidad. Ya
nada dependía de la Ley en sí misma, sino de voluntades políticas
y nuevos consensos.
frutos del “consenso”.
puede dudar de que el proceso constituyente cojeara desde un
principio, aunque nadie quiso reconocerlo. Por el contrario se
recurrió a la “sacralización” del texto constitucional y se
idealizó tanto el proceso como una inexistente “voluntad general”.
Esta sublimación llegó hasta el extremo de presentar a España como
modelo a seguir por todos aquellos países que pasaban de una
dictadura a una democracia. Pero la transición no fue tan idílica y
estuvo salpicada de presiones extranjeras, corruptelas internas,
traiciones, e incluso fue un proceso cruento que contó con años de
“plomo” provocados por un terrorismo sanguinario que contó con
el beneplácito y complacencia de muchos de los agentes implicados en
la transición. El
sagrado “consenso” de la elite política emergente se
tradujo en que todos tenían que renegar a principios innegociables
en su fuero interno: hubo republicanos e izquierdistas que tuvieron
que aceptar la monarquía y viejos franquistas que aceptaron casi sin
rechistar el Estado de las Autonomías. Como por instinto de
supervivencia, los agentes intervinientes entendieron que todos
podían ganar, y mucho, si aceptaban ese “consenso” y
sacrificaban sus principios. Por tanto, los viejos o nuevos ideales,
esto es el maximalismo, debían replegarse y asentarse en el
minimalismo y en el pragmatismo. No habría perpetuación del antiguo
régimen ni revolución, sino un extraño híbrido en el que nadie
estaría cómodo pero en el que todos podían aprovecharse de un
nuevo estatus de privilegio. Adolfo
Suárez pronunció una famosa frase para sintetizar el proceso que
debía llevar a una Constitución democrática: “Vamos a hacer
normal lo que en la calle ya es normal”. Sin embargo, esta frase
era engañosa. No se trataba de ajustar la Constitución a la
sociedad, sino lo que se pergeñó –sutilmente- fue una
transformación de la sociedad para adaptarla al espíritu de la
Constitución. A golpe de leyes y dinámicas políticas y mediáticas,
la sociedad española se transformó radicalmente en escasas décadas.
Pocos de los democristianos y centristas, eran capaces de imaginar
que esa Constitución que defendían a capa y espada abriría las
puertas a realidades sociales que en su fuero interno aborrecían.
Alguien podría pensar que este cambio era necesario pues el
franquismo habría “anquilosado” la sociedad, pero este punto de
vista es propio de los que no distinguen entre fundamentos
inamovibles de una sociedad y lo accidental o esencialmente dinámico
y transformador en las sociedades. Mientras
que una parte de la derecha sociológica española creía asegurado
su status quo gracias a la Constitución, la izquierda se veía
más que agradecida pues –evidentemente- estaba negociando desde
una posición de fuerza más simbólica y “moral” que no real. Es
aquí donde el “consenso” por parte de la izquierda se fraguó
como infinitamente más hábil y sinuoso. Los temas sociales y
educativos, quedaron tan abiertos y desdibujados y bajo el amparo de
un lenguaje social y moderno que los primeros gobiernos democráticos
de izquierdas se lanzaron a modificar las leyes educativas, civiles y
penales que podían concernir a la familia y las estructuras
tradicionales de la sociedad o el concepto de justicia, del bien o el
mal moral. En menos de una generación, la legitimidad de las grandes
instituciones que protegía la Constitución aún era explícita,
pero empezaba a carecer del apoyo social. En la
segunda generación, la actual, esas Instituciones han empezado a
perder vertiginosamente su legitimidad incluso se duda de su
legalidad. La derecha creía que había consolidado instituciones
como la Iglesia y el Ejército y salvaguardado la “unidad
nacional”. La izquierda, por el contrario, había abierto el camino
para apoderarse de la cultura y la enseñanza. Ello explicaría el
porqué de la evolución que hemos señalado anteriormente: de cómo
se pasó de considerar la Carta Magna como algo inviolable, a
mostrarse como un edificio tembloroso a punto de quebrar. La
Constitución fue la cobertura legal para remover muchos principios
esenciales de la convivencia social y el Bien común, que
–evidentemente- no eran fruto del franquismo sino propios de todas
las sociedades bien ordenadas. Sin embargo, el mismo motor del cambio
social que fue en su momento la Constitución, ahora es vista por
muchos como un impedimento para nuevos cambios y más radicales. Por
tanto, bajo esta lógica, su arquitectónica debe ser derruida. El
único freno existente a esta voladura era el “consenso”, pero
este ha desaparecido. Con otras palabras, la Constitución del 78
lleva en sí el germen o espíritu de su propia disolución. Este
agente ha tardado cuatro décadas en manifestarse y ahora ya no se
defectos del texto constitucional
el problema de la Constitución española no sólo deviene de su
falta de legitimidad real o de su carencia de legalidad por defectos
en el proceso constituyente. También en sus engranajes internos hay
muchas contradicciones e imperfecciones que, una vez desaparecido el
“consenso”, pueden convertir el texto en algo ineficaz por
contradictorio. Repasemos algunas de estas cuestiones:
-El ya
señalado defecto formal de su legalidad al ser encargada por unas
cortes ordinarias y no Cortes Constituyentes. Una vez desaparecido
éste, la “sacralidad” del texto que votaron los padres de la
mayoría de ciudadanos que no la votaron porque ni siquiera habían
nacido, carece de sentido. - Hubo
un tutelaje control y monopolio del texto que impidió que otros
agentes sociales participaran en el famoso “consenso”. Un factor
de presión muy importante fue el espectacular aumento del desempleo
causado por la crisis del petróleo del 1974, la crisis económica
que se sucedería y el clima de violencia política. Todo ello causó
un miedo escénico en la mayoría de la población que la mantuvo
como mero espectador. Por eso, denuncian algunos autores, hubo falta
de la falta de transparencia de las etapas iniciales del proceso de
redacción y desde el propio Estado se propició la desmovilización
de las distintas formas de acción colectiva. Sólo tras la
aprobación de la Constitución se pudieron consolidar otros partidos
y sindicatos. -En
todo proceso constituyente todos los grupos parlamentarios de las
Cortes constituyentes deberían estar representados. En el proceso
español no estuvieron presentes ni la minoría vasca ni el grupo
mixto; es decir, formaban parte de la ponencia de UCD, PSOE, PSUC,
Minoría Catalana y AP. He aquí una de las explicaciones de por qué
el PNV se abstuvo en la votación final del proyecto constitucional y
en Euskalherría, ganó el No sobre el Sí.
Carta Magna combina dos dimensiones que pueden ser una ventaja o, por
el contrario, uno de sus elementos autodestructivos: es un texto a la
vez rígido y al mismo tiempo excesivamente flexible. Algún experto
lo ha definido como: “un texto ambiguo, farragoso y, en ocasiones,
oscuro e impreciso, fruto esencialmente de recoger precisiones y
matices de procedencia distinta y de `contentar a todos”.
Ello provoca que la Constitución tenga demasiadas incoherencias,
lagunas e incluso contradicciones en su articulado. Un caso más que
evidente es el deslinde entre las competencias del Estado y el de las
crítica es que es una Constitución excesivamente extensa y a la vez
inacabada. Muchos de los títulos de la constitución o artículos,
recurren a la fórmula “que se desarrollará en posteriores leyes
…”. Ello crea una situación compleja pues esta referencia a
futuras y posibles leyes orgánicas que han de “concretar” la
Constitución, convierten al legislativo en un poder constituyente
constante y –según las Cortes y gobiernos de turno-
Constitución es muchos aspectos es excesivamente abstracta: lo que
no prescribe tampoco queda prohibido, lo que llevará a la larga a
extensas legislaciones y normativizaciones para intenten regular
todos los aspectos de la vida social. Igualmente el texto se
inmiscuye en materias que no son de carácter constituyente y, por
tanto, permite fundamentar posteriormente leyes intrusivas frente a
Constitución queda en ese marco ambiguo de continuismo o ruptura. El
texto del 78 derogaba la Ley para la Reforma Política y –en
principio- se entendía que el resto de las Leyes Fundamentales del
franquismo. Pero en el punto 3 de la Disposición Derogatoria se
afirma que: “Asimismo quedan derogadas cuantas disposiciones se
opongan a lo establecido en esta constitución”. Es decir, en el
fondo no queda derogada toda la legislación pre-constitucional. El
Tribunal Constitucional en sentencia del 28 de junio de 1981, dice:
“aun afirmando que la promulgación de la Constitución no ha roto
la continuidad del orden jurídico preconstitucional más que con
respecto a aquellas normas que no pueden ser interpretadas de
conformidad con la Constitución”. De ahí que –pese a quien le
pese- la forma de gobierno en España, la monarquía, queda ligada a
la Ley de sucesión de 1947. Aunque muchos gobiernos han legislado
como su la Constitución fuera más bien una continuidad de la etapa
Constitución comporta un blindaje excesivo de unos derechos frente a
un débil anclaje de otros. Por ejemplo, quedan especialmente
protegidas la libertad de prensa (un guiño a la izquierda), o se
consagra el libre mercado (un guiño a la derecha). Por el contrario
otros derechos bonhomiítas, como el de la vivienda digna, derecho a
la cultura, laborales, etcétera, quedan recogidos en el capítulo
tercero como “principios rectores de la política social y
económica”. Con otras palabras, son un conjunto de buenas
intenciones o propósitos no concretados. -La
metodología impuesta en su elaboración –como ya se ha dicho- fue
la del pragmatismo que permitió imponer el consenso como metodología
de la transición. Ello dura hasta nuestros días. En el texto se
mantiene lo que se denomina un “horizonte utópico”, esto es un
mundo ideal al que debe tender el legislador, pero que se supone que
nunca llegará, pues la propia realidad lo impide constantemente.
ejemplo esencial: la definición de la “nación” y el olvido de
la palabra “España”
deja de asustar cómo un texto redactado en pocos meses y discutido
en poco tiempo por unas Cortes, puede llegar a determinar el futuro
de una sociedad. Entre los temas más fundamentales que sufrieron las
tensiones del “consenso” era el tema de la Nación, las
naciones históricas o el principio de autodeterminación. En
aquellos momentos se intuía la importancia de ciertos términos,
pero sólo ahora somos conscientes de cómo una redacción, en un
sentido u otro, en un texto constitucional puede transformar o abocar
al conflicto a toda una sociedad. La
referencia a “España” y a los territorios que la integran
(artículo 2º del texto constitucional) generó un debate entre las
fuerzas políticas que implicaba directamente a los conceptos de
nación, nacionalidad y región. Con ello se intentaba justificar si
debía o no, y en caso afirmativo cómo, hacerse referencia a
determinadas entidades territoriales. Era evidente que lo que
subyacía era la discusión sobre el modelo de organización
territorial del Estado y, por tanto, del propio Estado.
senadores reales –respecto al uso del término nación o
nacionalidad- se dividieron en dos posiciones muy distanciadas entre
sí. Unos realizaban una interpretación del significado de los
términos nación y nacionalidad como si fueran
sinónimos. Por ende, si se incorporaba en el texto constitucional el
término nacionalidad, referido a una región o parte de la nación,
suponía una fragrante contradicción y un conflicto seguro.
Otros senadores, deseaban tomar como punto de partida la
clásica distinción entre la “nación política” y la “nación
cultural” (o nacionalidad) para justificar el simultáneo
reconocimiento constitucional de una nación española y de distintas
nacionalidades o regiones en su seno. Evidentemente pecaban de
ingenuos y eran incapaces de sospechar que les estaban
proporcionando, para el futuro, “artillería anticonstitucional”
a los nacionalistas. Los
sectores más conservadores plantearon constantemente en los debates
la eliminación de la alusión, en el artículo 2º de la futura
Constitución, a unas “nacionalidades” diferentes y distinguidas
de la “nación española”. Se argumentaba que “nacionalidad”
era una expresión ambigua y sin sustantividad propia, definida como
cualidad de pertenencia de cada individuo a una determinada nación y
que deriva, por tanto, de esta última. Reconocer en el texto
constitucional nacionalidades, vendría a ser como reconocer
implícitamente diferentes soberanías. Otros
senadores reales alegaron que la ambigüedad del concepto daría
lugar a graves conflictos por su posible uso político, dado que
consideraba que nacionalidad: “se usa en el Derecho español
y en el de los demás países, y en el internacional, en los tratados
internacionales y en el uso común de la lengua en el sentido de que
es el vínculo de pertenencia o la cualidad de conducción de alguien
que pertenece a una nación". En cambio, en el texto
constitucional se desprendía que hablar de “nacionalidades” era
una referencia a “nación subordinada o subnación o parte de
nación” (Cortes Generales, Constitución de 1978, Trabajos
Parlamentarios, t. III y IV). Paradójicamente
fue uno de los más conocidos falangistas, reciclado en “centrista”,
Landelino Lavilla, quien apostó por incluir –con ciertas
observaciones- el término nacionalidades. En su intervención
ante la comisión constitucional del Congreso de los Diputados de 9
de mayo de 1978, declaró: “[...] la utilización del término
nacionalidades [...] desde el punto de vista del Gobierno y de la
responsabilidad que supone en una visión dinámica de la historia y
de la política solo es aceptable como expresión de identidades
históricas y culturales que, para hacer auténticamente viable la
organización racional del Estado, han de ser reconocidas y
respetadas incluso en la propia dimensión política que les
corresponde, en la fecunda y superior unidad de España”. Este ex
franquista no hablaba por sí mismo, sino que exponía la línea
oficialista que había adoptado la UCD. Los centristas, en la
discusión parlamentaria del texto, abogaron casi unánimemente por
incluir el texto nacionalidades disociándolo del de “nación”
o de “Estado”.
representantes del partido gubernamental, la UCD, como provenían en
su mayoría de la estructura de poder franquista y de sus más
distinguidas familias, tranquilizaron a los sectores más
conservadores que sustentaban la idea –sin fisuras- de la “nación”
española. La insistencia centrista de que hablar de nacionalidades
era una mera distinción semántica sin implicaciones políticas,
acabó siendo aceptada por los más escépticos y reticentes frente
al nacionalismo. Esta cesión, dolorosa para muchos de ellos, era
necesaria para salvaguardar el “consenso” con la izquierda y
ciertas “esencias” del antiguo Régimen que luego nunca nadie
supo definir o bien se evaporaron con el paso del tiempo. Los
representantes de la UCD, en ese momento los líderes visibles del
proceso, no dejaban de afirmar que la inclusión del término
“nacionalidades” -concebidas en base a criterios
histórico/culturales, que no políticos- permitía
constitucionalizar a la “nación española” como soberana,
indivisible y titular de la autodeterminación. El colmo de la falta
de intuición, ceguera o inocencia, era que los sectores centristas
estaban más que convencidos que con esta cesión “semántica” en
el texto constitucional tendrían contentos y satisfechos ab
aeternum a los nacionalistas. Quizá
uno de los puntos más cruciales y que estuvo a punto de cambiar toda
la arquitectónica actual, fue una ocurrencia que nadie había tenido
hasta ese momento. En pleno debate sobre la “nación” y las
“nacionalidades”, el senador nombrado por el Rey Luis Sánchez
Agesta presentaría una enmienda al artículo 2º en la que proponía
que se reconociera simultáneamente a una “nación española” a
la que consideraba “fundamento de una organización política
independiente”, junto a unas “nacionalidades” y “regiones”
a las que definía como “históricas” y “culturales”. Hasta
ese momento nadie había caído que en el texto constitucional se
hablaba de nación, pero no de nación española.
más tarde, Fernando Garrido Falla, un experto constitucionalista,
reflexionaba: “Por lo que se refiere al Artículo 1º.2, quizás lo
más importante haya sido la introducción de la palabra «española»,
que elimina el peligro de cualquier interpretación del Texto
tendente a fraccionar la soberanía en los distintos pueblos de
España. En cambio, bien se observa que la diferencia con el actual
Artículo 2º consiste curiosamente en afirmar simultáneamente cada
uno de los dos principios antagónicos que en el mismo se contienen:
por una parte, la «unidad del Estado» se refuerza con la
«indisoluble unidad de la Nación española, patria común e
indivisible de todos los españoles», por otra, se consagra
definitivamente el novedoso término «nacionalidades», con un
sentido totalmente distinto del hasta entonces utilizado en el
Derecho Civil (pertenencia de un individuo a una determinada nación)
y que para muchos significó la posibilidad constitucional de
concebir a España (o, si se prefiere, al Estado español) como una
nación de naciones".
posicionamientos de la UCD les alejaban del viejo Régimen (y así
tranquilizaban su conciencia de recién conversos al democratismo) y
eran felizmente compartidos por representantes del Partido Socialista
Obrero Español (PSOE) como Gregorio Peces-Barba o José María
Benegas y del nacionalismo catalán, como Miquel Roca, encantados de
que se diferenciaran los conceptos de “nación-Estado” y
“naciones sin Estado” o “nacionalidades”, asumiendo la
posibilidad de su coexistencia. Es significativo que los senadores de
designación real catalanes: Martín de Riquer, Mauricio Serrahima y
José María Socías, integrados en el Grupo Parlamentario de Entesa
dels Catalans, no intervinieron en los debates para defender el
término nacionalidad. Quizá ello se debió a que eran
hombres conservadores y les asustó el entusiasmo con que los
socialistas defendían esas propuestas. Conclusión
y proyección: fin del “consenso” y la incertidumbre del futuro.
o temprano las contradicciones de la Transición se acaban
evidenciando y a ello contribuye que está desapareciendo aquella
generación que la pilotó. Como símbolo evidente tenemos la
abdicación de Juan Carlos I y vemos cómo van falleciendo los
“padres” de la Constitución. Cuando esto ocurre, el viejo
“consenso” deja de existir, pues carece de sentido para la nueva
hornada de políticos y sus intereses. Es entonces cuando el texto
constitucional pierde su apariencia de sacralidad y se contempla
ahora como un mero papel que puede ser desbrozado y retocado sin el
menor rubor. Todavía
algunos ingenuos creen en el poder casi “mágico” de la Carta
mágica, pero son incapaces de comprender que su fuerza derivaba de
unos pactos tácitos y explícitos entre agentes que ahora han ido
perdiendo todo peso político. Y este es el punto en el que estamos.
La arquitectónica constitucional empieza a carecer de legitimidad
para una parte de la población que no vivió la época de su
gestación y para la que los metarrelatos construidos sobre la
transición ya nada significan. Igualmente
carece de legitimidad el texto constitucional para fuerzas
revolucionarias o centrífugas emergentes, pues ellos no participaron
de ese “consenso”. No es de extrañar por tanto, que se haya
pasado de la teoría de la inviolabilidad del texto constitucional a
las teorías de la “reforma-exprés” sostenida ya por muchos
juristas. Entre los más revolucionarios, como Pîsarello se afirma
que “La mayoría de medidas necesarias para una gestión
democrática de la crisis no puede plantearse ya, de manera realista,
dentro del marco constitucional de 1978, o si se prefiere, de lo que
se ha hecho de él. Impulsar nuevos procesos constituyentes desde
abajo, plurales y con capacidad de proyectarse en escalas más
amplias, comenzando por la europea, no es una tarea sencilla. Pero es
acaso la única alternativa sensata, a medio plazo, a la descarnada
ofensiva oligárquica que está prevaleciendo”. Tras
el fracaso del llamado Plan Ibarretxe, frenado precisamente con la
cobertura de la estructura constitucional, la izquierda española y
el nacionalismo transversal, empezaron a agitar el fantasma de la
reforma constitucional. El nacionalismo vasco, que representaba el
PNV, había seguido las reglas de juego para alcanzar sus objetivos,
pero la “legalidad constitucional” los había truncado. La
conclusión era evidente: había que cambiar las reglas de juego. Por
entonces, una palabra prohibida hasta el momento, empezó a sonar en
ciertos círculos y medios que hasta entonces habían venerado la
Constitución, nos referimos al socialismo español: hacía falta una
reforma hacia el “federalismo asimétrico”. La
caja de Pandora se ha ido abriendo imperceptiblemente, el ex
presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, tiene mucho
que ver en ello al dar luz verde al nuevo Estatut de Autonomía de
Cataluña. Los ponentes del Estatut supieron jugar hábilmente con el
término nacionalidad que ya había quedado plasmado en la
Constitución. Ello –y la voluntad política de Zapatero-
bloquearon la resolución del Tribunal constitucional el tiempo
suficiente como para crear un clima de frustración en Cataluña. La
eterna espera de la resolución fue hábilmente utilizada por las
fuerzas nacionalistas para radicalizar a sus bases.
cuando el radicalismo nacionalista se apresta al asalto de la
arquitectónica constitucional, muchos se empeñan en querer
defenderla como último baluarte de la unidad española. Pero es
preciso abrir los ojos y no dejarse engañar por la hábil estrategia
separatista. La Constitución es en sí un barco que se viene
hundiendo sólo desde hace décadas. El hundimiento era lento, por
eso genero la sensación de estabilidad y salvaguarda de ciertos
principios fundamentales como la unidad nacional. Pero lo cierto es
que el barco estaba mal construido y el desastre es inevitable. Poner
parches a la Constitución o intentar reforzar un edificio que
amenaza ruina es simplemente alargar una agonía. Por el contrario,
aferrarse a él, es darle la razón al nacionalismo separatista. Pues
es querer depositar la unidad de España en manos de una legitimidad
y legalidad que depende de voluntades. Y el nacionalismo ha
demostrado que sumando voluntades puede derrocar el edificio. Los
que argumentan que la independencia no es posible porque es ilegal
constitucionalmente, ¿qué responderían cuando si se reformara la
Constitución y ésta permitiera legalmente una secesión? La
independencia o no de Cataluña no puede realizarse en el plano de la
legalidad sino de la moralidad y fidelidad a la esencia de la
Tradición hispana de Cataluña. Todo lo demás es retrasar el
desastre o darles más argumentos a los separatistas.
sea el momento de plantear un nuevo y verdadero proceso
constituyente, pero la iniciativa no la pueden llevar aquellos que
por su odio a lo que representa España, no buscan más que acabar
con ella y diluirla en un mero marco jurídico. Posiblemente este
argumento que presentamos no lo entiendan muchos que se sienten
llamados a luchar por la unidad de la Patria, pero tenemos por cierto
que el tiempo nos acabará dando la razón.
de Catalunya, 6 de desembre de 2015.
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