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Timestamp: 2018-05-20 23:40:07+00:00

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VALE LA PENA: El abandono como causal rescisoria derivada de la facultad integradora permitida al patrón por la fracción XV del artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo. Fernando Mancilla Ovando
El abandono como causal rescisoria derivada de la facultad integradora permitida al patrón por la fracción XV del artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo. Fernando Mancilla Ovando
2.- Mesa: Derecho Individual de Trabajo
3.- Nombre de la ponencia: El abandono
4.- Ciudad: Reynosa, Tamaulipas
5.- Maestro en Impartición de Justicia Laboral por la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
6.- Nombre: Fernando Mancilla Ovando
7.- E-mail: fernando_mancilla_ovando@hotmail.com
El abandono como causal rescisoria derivada de la facultad integradora permitida al patrón por la fracción XV del artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo.
El abandono es una causal rescisoria que puede hacer valer el patrón, mediante la facultad integradora que le permite la fracción XV del artículo 47 del ordenamiento laboral.
Este enunciado, sencillo de entender, en su aplicación ha dado lugar a una confusión generada por el Poder Judicial de la Federación en sus diferentes niveles, pues se enmaraña el abandono, al considerarlo una figura autónoma que puede dar lugar a excepcionarse en forma directa por el patrón, sin hacer uso de la estructura relativa a la medida rescisoria.
Tal equívoco, subsiste en la mayor parte de los Tribunales Colegiados, por lo que es necesario clarificar las razones por las cuales debe enmendarse, y esto es la intención de este breve ensayo, que únicamente está respaldado por la experiencia profesional, al carecer de lauros académicos quien lo expone.
La facultad integradora permitida al patrón.
La fracción XV del artículo 47 de la LFT señala:
XV.- Las análogas a las establecidas en las fracciones anteriores, de igual manera grave y de consecuencias semejantes a lo que al trabajo se refieren.
La disección de tal disposición, permite establecer que el artículo 47 de la LFT, es una norma mixta, pues contiene en su primera parte una de naturaleza sustantiva, que otorga un derecho; y por la otra, se otorga al patrón una facultad instrumentadora[1], pues así debe entenderse, la construcción que formalmente está obligado a realizar de acuerdo al antepenúltimo párrafo, que en esencia es el acto jurídico de confeccionar el aviso por escrito, conteniendo la fecha de rescisión y la causa o causas, y por razón a la reforma a la ley de la materia, en conducta o conductas que motivan la medida, la cual debe ser notificada al trabajador y separar a éste.
La fracción XV, dentro de la facultad instrumentadora que otorga la norma, permite al patrón hacer un ejercicio de integración, de la conducta del trabajador, que haya incurrido en un incumplimiento grave a los deberes que le impone la relación de trabajo, que no esté contemplada en alguna de las fracciones que le anteceden.
En uso de la facultad integradora antes mencionada, el patrón dentro del escrito que constituye el aviso rescisorio, al establecer la causa o conductas según quiera verse de acuerdo a las reformas laborales, que en esencia son los hechos generados por la conducta del trabajador, que deben ubicarse con las circunstancias de modo, tiempo y lugar, que no se encuentren exactamente precisadas en algunas de las causales rescisorias, pero que, por ser incumplimiento a sus deberes, los considere igualmente graves para continuar con la relación de trabajo, por lo que debe establecer una correspondencia, con las hipótesis normativas rescisorias, en la que estime se ubica el trabajador con su actuación equivocada; en síntesis, el patrón debe motivar la conducta del trabajador para incluirla en una o varias hipótesis rescisorias, que aún cuando no sean exactamente aplicables al caso, guarden similitud en cuanto a la gravedad de la imputación. Tales argumentos deben ser señalados inequívocamente en el documento que contenga la medida desvinculatoria, para que el trabajador pueda establecer su defensa, contradecir tales hechos y aportar pruebas; y, lo más elemental, que permitan a la autoridad laboral, ejercer su facultad de interpretación, para poder establecer si el patrón obró con toda corrección y de ahí pronunciarse, en el laudo correspondiente, sobre la posibilidad de condena o absolución.
Sobre este punto, es de considerarse lo que el Tribunal Colegiado del Sexto Circuito estableció en la tesis que a continuación se copia:
Registro: 253695
Volumen : 90 Sexta Parte
RESCISIÓN DE LA RELACIÓN DE TRABAJO, CAUSAS ANÁLOGAS DE.- La fracción XV del artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo, establece como causas de la rescisión de la relación del trabajo, sin responsabilidad para el patrón, "Las análogas a las establecidas en las fracciones anteriores, de igual manera graves y de consecuencias semejantes en lo que al trabajo se refiere"; de manera que el demandado al invocar esta disposición legal como causal de rescisión, debe relacionarla con alguna de aquéllas contenidas en las fracciones precedentes, a fin de estar en aptitud de comparar y determinar si los hechos motivadores del despido son igualmente graves y de consecuencias semejantes en lo referente al trabajo, además que de no hacerse así, se priva al actor de la oportunidad de preparar su defensa y aportar pruebas para abatir la causal análoga correspondiente.
Amparo directo 38/75. Rafael Hernández Martínez. 22 de junio de 1976. Unanimidad de votos. Ponente: Ricardo Gómez Azcárate. Secretario: Arnoldo Nájera Virgen.
Hecho este preámbulo, lo conducente para entender la integración de una posibilidad rescisoria ante la conducta asumida por el trabajador, lo es el ejemplo y en el particular, el abandono es la particularidad cuyo estudio va a permitir entender en mayor amplitud la facultad integradora del patrón, que le otorga la fracción XV del artículo 47 de la LFT.
a).- El abandono
El abandono, es una figura que la jurisprudencia del más alto tribunal de la nación y los Tribunales Colegiados ha manejado con corrección en algunas veces y han sido erráticas en otras, lo que permite su análisis y tratar de clarificarla para poder así, establecer un sentido que se considere verdadero. Veamos:
En primera referencia me permite traer a cuenta lo que el maestro Roberto Muñoz Ramón en su obra menciona, al indicar que el trabajador que deja de prestar su trabajo un día y los subsecuentes en forma definitiva, no da lugar a faltas de asistencia o abandono de trabajo si no a una forma tácita de dar por terminada voluntariamente la relación de trabajo[2], pues considera que la abstención del trabajador de presentarse a laborar, trae implícita una manifestación de voluntad para dar por concluida la relación obrero patronal, salvo que haya dejado de presentarse para demandar la rescisión de su relación de trabajo por causas imputables al patrón.
No se concuerda con la opinión del tratadista, de que la ausencia indefinida del trabajador de lugar a una terminación tácita de la relación de trabajo y mucho menos que presuma una manifestación de voluntad para dar por concluida la relación obrero patronal. La primera razón es que no está contemplada tal posibilidad en el ordenamiento laboral, por lo que incorporarla en el ejercicio interpretativo, implica contradecir el contenido del artículo 18 del ordenamiento laboral, que establece como regla básica que debe aplicarse dentro de la hermenéutica jurídica, en los casos de duda lo favorable al trabajador, y su punto de vista prevé lo contrario.
La ausencia indefinida del trabajador, implica faltas de asistencia, que al estar contempladas en el artículo 47 fracción X de la ley federal del trabajo, le otorga acción al patrón para rescindirle al trabajador que se encuentre en tal hipótesis, por lo que teniendo el mecanismo que la ley le confiere para disolver el vínculo laboral, si el patrón no lo hace, es porque con su conducta, dado que el derecho rescisorio es potestativo, está otorgando al trabajador que incurre en tales supuestos, una permisibilidad para ausentarse, por lo que no puede llamarse sorprendido, si meses después el obrero toca su puerta solicitando su reincorporación en un vinculación que se encontraba suspendida por decisión del patrón.
La cuarta sala de la suprema corte de Justicia de la Nación, al rodear la figura del abandono de sus características propias, incluye lo que el Maestro Muñoz Ramón considera una renuncia tácita, esto es la ausencia del trabajador debida a su intención de dar por terminada la relación laboral; véase la tesis siguiente:
Registro: 802477
Quinta Parte, XCII
ABANDONO DEL TRABAJO, CARACTERÍSTICAS DEL.- El abandono del trabajo no lo constituye la simple falta de asistencia a las labores, la cual puede obedecer a diversas causas justificadas o injustificadas, sino la ausencia del trabajador debida a su intención de dar por terminada la relación laboral.
Amparo directo 220/64. Octavio Páez Chavira. 25 de febrero de 1965. Cinco votos. Ponente: Manuel Yáñez Ruiz
Véase Semanario Judicial de la Federación, Sexta Epoca, Quinta Parte:
Volumen XXXIII, página 9, tesis de rubro "ABANDONO VOLUNTARIO DEL TRABAJO, CARGA DE LA PRUEBA DEL.".
Volumen XXVI, página 9, tesis de rubro "ABANDONO INEXISTENCIA DEL.".
No obstante el recelo que produce contradecir al maestro y a la entonces cuarta sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se subraya que la ausencia indefinida del trabajador, no constituye una tácita conclusión de la relación de trabajo por manifestación de voluntad del trabajador, sino por el contrario, un permiso del patrón para que éste se ausente de sus labores, si no obstante las reiteradas inasistencias, aún cuando sea la intención del trabajador de dar por concluida la relación laboral, en uso de su derecho y acorde a su potestad, el empleador omite rescindir la relación de trabajo al faltista.
El abandono es una causal rescisoria que surge de la facultad integradora que al patrón le permite la fracción XV del artículo 47 de la LFT, que por tal razón únicamente puede hacerse valer mediante la medida rescisoria y técnicamente no puede oponerse como una defensa autónoma, esto es así, porque no existe ninguna disposición en la Ley que la prevea; más claro, no existe ninguna disposición en la Ley que defina el abandono, permitiendo al patrón hacer uso de ella como acción en vía de excepción.
Las excepciones, como ya se hizo notar en capítulos precedentes, son acciones que el patrón hace valer bajo esta modalidad y por tanto, deben llenar los requisitos, de legitimación, la existencia del derecho y su infracción e interés jurídico. En el caso del abandono, como acción autónoma hecha valer en vía de excepción, no encuentra fundamento en la Ley del Trabajo, pues como se ha subrayado, no hay disposición que la defina como una causa de conclusión de la relación de trabajo.
Por tal razón, toda acción que en vía de excepción haga valer el patrón aduciendo el abandono, en forma autónoma, le faltará el requisito del derecho y su infracción, lo que trae como consecuencia su improcedencia.
Insisto en el tema y corroboro lo expuesto con otro argumento de peso, consistente en la opinión del Maestro Rafael Rojina Villegas, quien al referirse a la norma jurídica, hace el interesante señalamiento siguiente:
...La estructura de la norma jurídica se compone de dos partes: el supuesto o hipótesis normativa y la disposición; es decir, toda norma jurídica parte de una hipótesis; si se realiza, dispone que se produzcan ciertas consecuencias. La primera parte se denomina hipótesis normativa; la segunda, disposición...[3]
Si la norma jurídica contiene dos elementos, que son la hipótesis o supuestos y las consecuencias jurídicas, estas no pueden darse en el abandono hecho valer en forma autónoma, esto es sin auxilio de la estructura de la rescisión prevista en el artículo 47 del ordenamiento laboral. Se razona de este modo, porque no existe una disposición de derecho que prevea el abandono y sus consecuencias, por ello, no operaría la norma pues no existe ni la hipótesis ni mucho menos puede operar una consecuencia jurídica en perjuicio del trabajador.
La confusión que existe en forma lamentable entre los Tribunales Colegiados, de considerar el abandono como una excepción autónoma, obedece a que la entonces cuarta sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se pronunció reiteradamente sobre el tema, pero cuando lo hizo obedeció a la interpretación que sobre el particular se hizo en relación a la medida rescisoria tomada por el patrón y a la circunstancia específica de la facultad integradora contemplada en la fracción XVI del artículo 121, de la Ley del Trabajo de 1931.
Sobre el particular esta circunstancia, obedeció al hecho de que el patrón no tenía la obligación en la Ley del Trabajo de 1931, de dar el aviso rescisorio por escrito al trabajador y que únicamente se concretaba a separarlo. En estas circunstancias, cuando el trabajador hacía valer su acción de despido ante el órgano jurisdiccional, en su contestación el patrón argumentaba que la realidad de los hechos es que lo había rescindido, invocando la conducta del trabajador y la causal o causales en las que consideraba había incurrido. Esto permitió, que la Suprema Corte, por conducto de su cuarta sala se pronunciara en forma abundante en relación a las causales rescisorias, incluidas aquellas que como el abandono el patrón integraba en base a la facultad que le otorgaba la fracción XVI del artículo 121 de la Ley de la época, similar a la fracción XV del artículo 47 de la ley actual.
Indicativo de lo que se expone son las tesis que invoco:
No. Registro: 274,417
Tomo: Quinta Parte, LXIV
RESCISIÓN DEL CONTRATO DE TRABAJO, NATURALEZA DE LA.- La Ley Federal del Trabajo establece una forma especial de la rescisión del contrato, que difiere por completo de la rescisión en materia civil, pues mientras en ésta es preciso ocurrir a la autoridad judicial a fin de que ésta después de seguir el procedimiento respectivo, oyendo al contratante, decretó la rescisión, en materia de trabajo queda autorizado el patrón, cuando se presentan las causas que se enumeran en la ley respectiva, a separar al trabajador sin necesidad de ocurrir a las Juntas de Conciliación y Arbitraje, y es posteriormente, en caso de que el trabajador no crea justificado tal despido, y ejercite las acciones derivadas de la fracción XXII del artículo 123 constitucional, cuando el patrón queda obligado a acreditar ante la propia autoridad del trabajo la causa o causas que tuvo para dar por rescindido el contrato y separar al trabajador; o lo que es lo mismo; mientras que en derecho civil la rescisión debe decretarse por ser vía de acción, en el derecho obrero se trata de una excepción.
Amparo directo 6148/61. Alberto Soto. 10 de octubre de 1962. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: Agapito Pozo.
Complementaria a la anterior:
No. Registro: 273,849
Quinta Parte, LXXXIV
DESPIDO DEL TRABAJADOR, LAS EXCEPCIONES RESPECTO AL, DEBEN PRECISARSE PLENAMENTE AL OPONERSE. La Cuarta Sala ha venido sustentando la tesis de que en los juicios originados por el despido de un trabajador, para que se tenga por opuesta la excepción de despido justificado, no basta que el patrón enuncie escuetamente las causas que en su concepto justifican la rescisión del contrato de trabajo, sino que es indispensable que en la contestación de la demanda precise los hechos constitutivos de tales causales, para que el trabajador esté en la posibilidad de rendir pruebas en contrario respecto a las faltas que se le atribuyen, o para alegar, en su caso, la prescripción del derecho del patrón para rescindir el contrato de trabajo; y si los hechos se expresan en forma vaga y general, procede tener por no opuesta la excepción, aunque mediante las pruebas que precisen posteriormente los hechos, ya que tales pruebas no deben tomarse en consideración por referirse a hechos que no fueron precisados oportunamente.
Amparo directo 3074/63. Angel Bouchan Márquez. 29 de junio de 1964. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: María Cristina Salmorán de Tamayo.
Con las precisiones hechas, se entiende que el abandono es una figura que se genera de la interpretación de la facultad integradora que al patrón le dio la fracción XVI del artículo 121 de la Ley del Trabajo de 1931, lo que degeneró en que los Tribunales Colegiados, hicieran uso de ella como si se tratara de una figura de derecho que se pudiera hacer valer como acción autónoma en vía de excepción, que como ya se vio no es así.
En apoyo a mis apreciaciones traigo a cuenta la doctrina, al invocar la opinión del doctor MIGUEL BORRELL NAVARRO, quien sobre el tema dice:
EL ABANDONO DEL TRABAJO en los términos imprecisos en que lo trata la ley laboral ha provocado divergentes opiniones en la doctrina del trabajo. En primer lugar debemos tener presente que la ley federal del trabajo no reconoce ni señala expresamente al ABANDONO DE TRABAJO como causa de terminación, suspensión o rescisión de las relaciones individuales de trabajo (Artículo 53, 42 y 47 de la ley federal del trabajo). Consecuentemente, aunque pudiera alegarse para despedir al trabajador, con fundamento en lo dispuesto en el artículo 47 fracción XV de la ley laboral, como causa análoga a las señaladas en los incisos anteriores del citado artículo 47, consideramos que lo más conveniente para el patrón es esperar a que el trabajador a través del abandono, incurra en más de tres faltas de asistencia a su trabajo y por esta causal que establece expresamente el inciso X del artículo 47 de la ley, rescindir, sin responsabilidad para él, la relación o contrato individual de trabajo.[4]
Cuando el patrón hace valer la causal integradora prevista en la fracción XV del artículo 47 de la LFT, determinando rescindir al trabajador, bajo el argumento del abandono, en ese momento incorpora a su acción rescisoria, que insisto se hace en vía de excepción, el requisito de la existencia del derecho y su infracción.
La circunstancia prevista en el párrafo anterior, es muy distinta a si se quisiera hacer valer el abandono como una excepción autónoma, sin rescisión por medio, pues subrayo, en tal caso faltaría la existencia del derecho y su violación, que es uno de los requisitos que se exige en la acción, para validar su existencia.
De acuerdo a lo que ya se expuso, cito la tesis de jurisprudencia del cuarto tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circuito, que sí entiende que el abandono es una causal rescisoria, que se diferencia de las faltas de asistencia, aún cuando no mencione que para su integración debe estarse a la fracción XV del artículo 47 del ordenamiento laboral. Véase:
Registro: 197297
Tesis: I.4o.T. J/4
Página: 547
ABANDONO DEL TRABAJO Y FALTAS DE ASISTENCIA INJUSTIFICADAS (DIFERENCIAS).- Aunque ambas causales rescisorias de la relación laboral se traducen en la ausencia del trabajador a sus labores, el abandono del trabajo se caracteriza por ser un acto voluntario del trabajador, que revela su manifiesta o evidente intención de no regresar al servicio de su empleador -sea porque lo manifieste expresamente o se halle prestando servicios a distinta persona-, mientras que las inasistencias, por sí mismas, no son reveladoras de la intención a que se alude, por más que el trabajador carezca del permiso del patrón o no pruebe la causa que justificara su inasistencia a la fuente de trabajo.
Amparo directo 797/94. Tomás Esteban Ramírez Corona. 13 de octubre de 1994. Unanimidad de votos. Ponente: Fortino Valencia Sandoval. Secretario: Leonardo A. López Taboada.
Amparo directo 32/95. Nohelia Ramos Sotelo. 8 de febrero de 1995. Unanimidad de votos. Ponente: Fortino Valencia Sandoval. Secretario: Miguel César Magallón Trujillo.
Amparo directo 147/97. Alfonso González Rodríguez. 29 de mayo de 1997. Unanimidad de votos. Ponente: José Antonio García Guillén. Secretario: Víctor Hugo Uribe Millán.
Amparo directo 683/97. Dante Tapia Sandoval. 3 de julio de 1997. Unanimidad de votos. Ponente: Fortino Valencia Sandoval.
Amparo directo 796/97. Fredy Serrano Flores. 26 de septiembre de 1997. Unanimidad de votos. Ponente: José Antonio García Guillén. Secretario: Víctor Hugo Uribe Millán.
Nota: Esta tesis es objeto de la denuncia relativa a la contradicción de tesis 66/2010, pendiente de resolverse por el Pleno.
Por el contrario, invoco los criterios de dos tribunales de diverso circuito, que son tan solo una muestra del desconocimiento de que el abandono para que exista debe hacerse valer como causal rescisoria y no como una excepción autónoma, como se considera en las tesis siguientes:
Registro: 164505
Tesis: IX.1o.39 L
ABANDONO DE TRABAJO. CORRESPONDE A LA DEMANDADA ACREDITARLO SI AL NEGAR EL DESPIDO Y OFRECER EL TRABAJO, PRECISA QUE LA TRABAJADORA, PREVIAMENTE REINSTALADA, FUE QUIEN DEJÓ DE ASISTIR SIN JUSTIFICACIÓN.- Cuando la demandada niega el despido ocurrido el día de la reinstalación, ofreciendo el trabajo en los mismos términos y condiciones desempeñadas con la precisión de que la actora dejó de presentarse a laborar, sin justificar sus inasistencias, no revierte la carga de la prueba, porque la citada precisión implica afirmar que abandonó el empleo, lo cual corresponde acreditar a la parte patronal, en términos del artículo 784, fracción III, de la Ley Federal del Trabajo.
Registro: 201949
Tesis: XI.2o.5 L
ABANDONO DE EMPLEO Y SEPARACIÓN VOLUNTARIA, CUANDO SON SINÓNIMOS.- El hecho de que la Junta responsable al dictar el laudo reclamado hubiere utilizado el término abandono de empleo en lugar de retiro voluntario, no significa que hubiera cambiado la naturaleza de la excepción de mérito, habida cuenta que la patronal al manifestar que el actor se separó voluntariamente de la fuente de trabajo, tácitamente aludió al abandono de empleo por parte del trabajador, ya que prácticamente le atribuye a éste la decisión de dar por terminada la relación laboral en forma voluntaria, que es en lo que se traduce el abandono de empleo, dado que esto supone por parte del trabajador una decisión voluntaria de no seguir laborando.
Amparo directo 295/95. María Elena Zepeda Escalera de Blanco. 21 de septiembre de 1995. Unanimidad de votos. Ponente: Juan Díaz Ponce de León. Secretaria: Elsa Hernández Villegas.
No puede perderse de vista, que no todas las ausencias pueden considerarse un abandono y esa particularidad se da cuando el patrón menciona que el trabajador no fue despedido, que únicamente dejó de asistir a sus labores en la fecha en que aduce la separación, señalándolo como una conducta asumida por éste, pues en tal supuesto el más alto Tribunal de la nación en jurisprudencia, ha establecido que tales manifestaciones no constituyen una excepción, y que no revierte la carga de la prueba, pues se entiende como una negativa lisa y llana a la pretensión del actor.
Véase el texto de la jurisprudencia a la que hago referencia:
Registro: 200634
III, Marzo de 1996
Tesis: 2a./J. 9/96
DESPIDO. LA NEGATIVA DEL MISMO Y LA ACLARACIÓN DE QUE EL TRABAJADOR DEJO DE PRESENTARSE A LABORAR NO CONFIGURA UNA EXCEPCIÓN.- De los artículos 784 y 804 de la Ley Federal del Trabajo, se infiere la regla general de que toca al patrón la carga de probar los elementos esenciales de la relación laboral, incluidas su terminación o subsistencia, de tal manera que aun ante la negativa del despido, debe demostrar su aserto. En ese supuesto, si el trabajador funda su demanda en el hecho esencial de que fue despedido y el demandado en su contestación lo niega, con la sola aclaración de que a partir de la fecha precisada por el actor, el mismo dejó de acudir a realizar sus labores, sin indicar el motivo a que atribuye la ausencia, no se revierte la carga de la prueba, ni dicha manifestación es apta para ser considerada como una excepción, porque al no haberse invocado una causa específica de la inasistencia del actor, con la finalidad del patrón de liberarse de responsabilidad, destruyendo o modificando los fundamentos de la acción ejercitada, se está en presencia de una contestación deficiente que impide a la Junta realizar el estudio de pruebas relativas a hechos que no fueron expuestos en la contestación de la demanda, porque de hacerlo así, contravendría lo dispuesto por los artículos 777, 779 y 878, fracción IV de la propia Ley, por alterar el planteamiento de la litis en evidente perjuicio para el actor. Además, de tenerse por opuesta la excepción de abandono de empleo o cualquiera otra, se impondría al patrón la carga de probar una excepción no hecha valer. En consecuencia, al no ser apta para tomarse en consideración la manifestación a que se alude, debe resolverse el conflicto como si la negativa del despido se hubiera opuesto en forma lisa y llana, con lo cual debe entenderse que corresponde al patrón la carga de desvirtuar el despido, salvo el caso en que la negativa vaya aparejada con el ofrecimiento del trabajo.
Contradicción de tesis 67/95. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del Octavo Circuito. 16 de febrero de 1996. Cinco votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Víctor Francisco Mota Cienfuegos.
Tesis de jurisprudencia 9/96. Aprobada por la Segunda Sala de este alto tribunal, en sesión pública de dieciséis de febrero de mil novecientos noventa y seis por cinco votos de los Ministros: Juan Díaz Romero, Mariano Azuela Güitrón, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, Sergio Salvador Aguirre Anguiano y presidente Genaro David Góngora Pimentel.
La descripción de la conducta del trabajador, hecha valer por el patrón en su contestación de la demanda, indicando que dejó de asistir a sus labores por razones que no han sido explicadas con la consiguiente oferta de reinstalación, no puede establecerse como abandono.
El abandono no es una excepción autónoma que pueda hacerse valer si no ha mediado la medida rescisoria por parte del patrón, que bajo el ejercicio de integración previsto en la fracción XV del artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo, tiene que realizar; empero, insisto, bajo ningún concepto lo puede argumentar como acción que haga valer en vía de excepción, como mal se ha entendido, pues se insiste en que no reúne el requisito de la existencia del derecho y su infracción para considerarla con tal carácter.
El desarrollo del tema, pone de manifiesto el equívoco en que la mayor parte de los Tribunales Colegiados de Circuito, a quienes les corresponde el análisis de la legalidad, incurren cotidianamente, sin tener la menor idea del desatino en que incurren.
Abogado de los Tribunales Laborales del Noreste del País.
Maestro en Impartición de Justicia Laboral por la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Este estudio comprende la evolución jurisprudencial relativa al abandono, el cual es una figura que se obtiene como resultado de la facultad integradora que al patrón le otorga la fracción XV del artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo, que dio lugar a que la cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación primero y los Tribunales Colegiados después, la definieran.
La estructura de este análisis, comprende las observaciones relativas a la integración, lo que algún autor ha expuesto sobre el tema, argumentando que el abandono da lugar a un terminación tácita del vínculo laboral, lo que no se acepta; establece el derecho que al patrón concede el artículo 47 del ordenamiento laboral y a la vez de obrar por sí y ante sí, lo que da lugar a suponer que dicha disposición también es una norma instrumental.
Se advierte, las razones por las cuales en la sexta época la Cuarta Sala pudo pronunciarse y definir el abandono, al no existir la estructura complicada que actualmente existe para rescindir en aquella época.
Se precisa que el abandono no puede hacerse valer en forma autónoma sin hacer uso de la estructura de la rescisión, porque hacerla valer en forma directa en la contestación de la demanda implicaría que no pudiera configurarse como una acción hecha valer en vía de excepción, por carecer de uno de los requisitos como es la existencia del derecho y su infracción, pues no hay ninguna disposición en el ordenamiento laboral que la defina.
Todas estas razones traen como conclusión el advertir la inconveniencia del actuar de algunos Tribunales Colegiados, que en notorio equívoco la aceptan como acción autónoma, sin sustento de una disposición legal que lo permita.
Tal es la síntesis del ensayo.
[1] Valenzuela Arturo, Derecho Procesal Civil, Cajica Puebla, página 26, quien en relación a la norma instrumental, señala: "Cuando la norma jurídica proporciona el instrumento para hacer efectivo el interés jurídico, sin intervención del Estado la norma se denomina simplemente instrumental..."
[2] Muñoz Ramón, Roberto, Derecho del Trabajo, primera edición, Editorial Porrúa 1983, páginas 338 y 339.
[3] Rojina Villegas, Rafael, Introducción al Estudio del Derecho, segunda edición, Editorial Porrúa S.A., México 1967, páginas 149 y 150.
[4] Borrell Navarro, Miguel, Análisis Práctico y jurisprudencial del Derecho Mexicano del Trabajo, Editorial Sista S.A. de C.V., octava edición, marzo de 2006, página 450.
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