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Timestamp: 2017-10-21 19:29:33+00:00

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elrectanguloenlamano: 2014-04-27
LEICA T-SYSTEM: UNA JUGADA REDONDA DE LA EMPRESA FOTOGRÁFICA DE WETZLAR
Leica acaba de presentar la cámara Leica T (Typ 701), con la que inaugura el tercer sistema de cámaras CSC mirrorless con ópticas intercambiables de su historia y el primero digital en formato APS-C y dotado con AF.
La enorme experiencia de Leica en el ámbito de las cámaras compactas de sistema mirrorless, que inició hace 83 años entre 1931 y 1932 con los modelos con montura de rosca y ópticas intercambiables Leica 1 (Model C Standard Mount), Leica Standard (Model D) y Leica II (Model D) sumado al impresionante know-how adquirido por la mítica empresa fotográfica alemana tras su plena transformación, integración y consolidación como firma fotográfica de vanguardia en el sector digital (un gran éxito logrado por Andreas Kaufmann, que cogió las riendas de la empresa en 2005, y tuvo la visión y perspectiva histórica de prever su gran futuro), han tenido como consecuencia la génesis de otra cámara pequeña más:
La Leica T (Typ 701) con la que merced a su nueva bayoneta, su enorme pantalla táctil de 3.7 pulgadas capacitiva e intuitiva al más puro estilo iPhone con gran calidad de visionado y optimización de respuesta (que ocupa toda la zona trasera), su excelente sensor Sony APS-C de 16.3 megapíxels, su nuevo DSP de imagen y a unos parámetros cualitativos y constructivos que siguen la estela de la época dorada analógica Leitz de Wetzlar (Alemania) y Midland (Ontario, Canadá) durante el siglo XX , Leica se convierte por méritos propios ya en el siglo XXI en la empresa fotográfica digital hoy por hoy más versátil a nivel mundial, con nada menos que tres sistemas distintos de referencia: el Sistema M full frame 24 x 36 mm con telémetro, encarnado por las Leicas M9, M9-P, M9 Titanium, M (Typ 240) y M Monochrom, el Sistema de Formato Medio Réflex Leica S2 y el recién estrenado Sistema T con su flamante nueva bayoneta que probablemente marcará un antes y un después en el segmento de cámaras mirrorless sin telémetro con sensor APS-C.
LA LLEGADA DE UN PRODUCTO DESEADO
La aparición entre los años 2012 y principios del 2014 de excelentes cámaras CSC mirrorless and rangefinderless profesionales de diferentes marcas muy respetadas por Leica, con muy buenas ópticas intercambiables y sensores de última generación en formatos APS-C (Fuji X-Pro 1, Fuji X-T1, Sony Nex-6, Sony Nex-7, Samsung NX 300, Samsung NX 30) y Micro Cuatro Tercios (Olympus OM-D E-M1, Panasonic Lumix GH-3, Panasonic Lumix GH-4) ha permitido la consolidación de un segmento de cámaras fotográficas digitales muy interesante y por ende la materialización ya en plena era digital de un sueño cuyos pioneros fueron durante la época analógica Oskar Barnack, Adam Wagner, Yoshihisa Maitani, Walter Mandler y Gunther Leitz: la fabricación de cámaras fotográficas de proporciones muy reducidas, captor más pequeño que el formato 24 x 36 mm, ópticas intercambiables de gran calidad y que fueran capaces de posibilitar la creación de admirables ampliaciones sobre papel fotográfico sin degradación de imagen hasta tamaños 50 x 70 cm y aun mayores.
Pero tal aspiración no pudo hacerse realidad durante el siglo XX, debido a las limitaciones inherentes a la superficie de negativo reducida a la mitad de cámaras mirrorless half frame con captor analógico formato 18 x 24 mm como la Leica 72 fabricada entre 1954 y 1957 (de la que se construyeron 183 unidades, 150 en Midland y 33 en Wetzlar) que daban mucho grano al ampliar por encima de 20 x 28 cm, mermando además el poder de resolución y contraste, dinámica que ha sido ya totalmente subsanada por la era digital, que ha permitido la implementación del factor clave para la realización de tan ansiado objetivo: el diseño y fabricación de increíbles sensores digitales que pese a su tamaño pequeño o muy pequeño, poseen tal tecnología que permiten obtener grandes calidades de imagen y la posibilidad de producir ampliaciones de muy buena calidad hasta 50 x 70 cm e incluso más sobre papel fotográfico.
Mientras todo ésto ocurría, y tras la aparición de las Leica X1, X2 y X Vario con zoom Vario-Elmar 18-46 mm f/3.5-6.4 ASPH (cámaras con sensor APS-C y muy buena calidad óptica pero notablemente limitadas en versatilidad al no disponer de bayoneta para objetivos intercambiables), el mercado fotográfico ha estado en buena medida expectante, ya que era de suponer que tarde o temprano Leica (al fin y al cabo pionera en la fabricación de cámaras CSC mirrorless de tamaño muy pequeño y amplio sistema de ópticas intercambiables y accesorios desde principios de los años treinta del siglo XX) crearía una cámara CSC digital mirrorless sin telémetro con ópticas intercambiables bien para formato full frame o APS-C (Leica ya ha manifestado en distintas ocasiones desde hace años que no está interesada en la fabricación de cámaras formato micro cuatro tercios, la Leica T no es una cámara Panasonic en absoluto, sino Leica 100% Made in Germany en la nueva fábrica de Wetzlar y los objetivos con los que se ha presentado son Leica fabricados en Japón con vidrios ópticos alemanes de las más altas prestaciones, conforme a muy estrictas especificaciones y tolerancias marcadas por Leica y no han sido hechos por Panasonic).
Y de entre los dos formatos posibles (full frame o bien APS-C), Leica se ha decantado por el tamaño de sensor APS-C 15.7 x 23.6 mm sin filtro anti-aliasing con esta nueva Leica T (Typ 701) con dimensiones de 134 x 69 x 33 mm y un peso de 384 gramos, batería incluida, con la que el año de su Centenario añade un nuevo sistema fotográfico a su ya de por sí muy amplia gama de productos digitales.
TRAS LA ESTELA DE OSCAR BARNACK Y STEVE JOBS
A mi modesto entender, Leica ha realizado una jugada maestra con el diseño, fabricación y presentación de la cámara CSC mirrorless formato APS-C Leica T (Type 701), que atesora cualidades muy importantes y significativas que trascienden con creces su muy pequeño tamaño y peso y la soberbia calidad de imagen que obtiene mediante la sinergia entre su sensor CMOS Sony APS-C de 16.3 megapíxels (el mismo que alberga la Leica Vario X2, si bien el DSP es nuevo) y su objetivo Summicron-T 23 mm f/2 ASPH (equivalente a un 35 mm f/2 en paso universal, óptica streeter por excelencia) así como con el zoom profesional Vario-Elmar-T 18-56 mm f/3.5-5.6 ASPH también presentado y otros dos zooms más asimismo profesionales para esta cámara (que harán su aparición durante la próxima Photokina 2014) :
a) Su bellísimo diseño minimalista, que rezuma clase y elegancia por los cuatro costados,
con unas líneas impregnadas de abundante ADN conceptual Oskar Barnack y una más que notable similitud de la parte frontal, bordes laterales y zona superior con la Leica Ur 1914, lo cual resulta absolutamente asombroso y sobre todo fascinante, 100 años después de la construcción de la cámara por él, y confirma una vez más el inmenso talento y creatividad de un genio llamado Oskar Barnack que se anticipó diez años a algunos conceptos y formas Bauhaus y cien años al diseño de líneas de cámaras como la Sony RX1 full frame (que constituye una síntesis entre las formas de la Leica UR 1914, la Leica ´0´de 1923-1924, la Leicaflex 18 x 24 mm diseñada por Helmut Müller en 1962 y la Leica - H 18 x 24 mm - de la que se construyeron en 1965 tres prototipos- diseñada por Adam Wagner en 1964 por un lado y los paneles superiores de las míticas cámaras telemétricas Nippon Kogaku Tokyo formato 24 x 36 mm de los años cincuenta) o al de esta Leica T (Typ 701).
b) Un excepcional nivel constructivo y cualitativo con uso masivo de metal noble, habiéndose elegido en este caso un bloque macizo de aluminio
a partir del cual se consigue la forma del cuerpo de cámara mediante muy abundante fresado de gran precisión realizado con modernísimas máquinas CNC de alto rendimiento que tratan el metal siguiendo un trazado electrónico exacto con control numérico.
Y tras ello, un experto operario de Leica efectúa un pulido manual artesanal de 45 minutos que elimina el más mínimo resquicio de arista en bordes, con lo cual al final se consigue un cuerpo de cámara con gran belleza de líneas y notable comodidad de agarre que se suman a su muy reducido tamaño y peso,
con el beneficio añadido de una resistencia al paso del tiempo y al duro uso profesional con respecto a posibles arañazos, mellas, manchas de todo tipo, protección de la electrónica interna, etc, que se antoja muy elevada.
c) El panel trasero de la cámara no lleva ningún botón, ya que todas las funciones de la cámara son controladas por el usuario con la pantalla táctil de grandes dimensiones, con un LCD de 3.7 pulgadas (9,4 cm) y 1.3000.000 puntos de resolución, muy nítido y brillante, hasta tal punto que permite su visibilidad bajo la luz directa del sol.
Parece claro que la Leica T (Typ 701) constituye un relevante acierto global desde un punto de vista conceptual, de diseño, de aspecto general y de interfaz de usuario, con una parte trasera en forma de pantalla táctil al más puro estilo iPhone Apple Macintosh o Mac Book, sin botón, dial o control alguno.
Y ello no es casualidad.
De hecho, el genio Steve Jobs comentó varias veces que la gran belleza de líneas y contornos redondeados de las Leicas antiguas con montura de rosca ejercieron una notable influencia en los diseños de sus Macbooks y sus iPhones.
Y éste es un aspecto distintivo importante de la nueva Leica T, en la que tanto la mítica empresa fotográfica alemana como el equipo de diseño de Audi (que también intervino en la creación de la Leica M9 Titanio) han dado en la diana, con unos muy significativos niveles de adecuación a los tiempos, refinamiento y tecnología de vanguardia, inspirados en la impronta creativa y de funcionalidad de Steve Jobs, consiguiendo integrar en esta cámara muchos aspectos propios de la electrónica de consumo high end en plena sinergia con otras características clásicas a más no poder y cuyas raíces se remontan a la segunda década del siglo XX.
CÁMARA PROFESIONAL CSC MIRRORLESS FORMATO APS-C EN LA QUE SE INTEGRAN DISTINTOS CONCEPTOS DE ABUNDANTE CALADO Y PROYECCIÓN DE FUTURO
Como casi siempre que Leica presenta algún producto nuevo, ya ha habido algunas voces expresando su opinión según la cual “ la Leica T no es más que una cámara para caprichosos a quienes les sobra el dinero, que lo único que aporta es el punto rojo y que te vean con ella “.
La Leica T es una muy pequeña gran cámara que quizá no aporte una enorme cantidad de novedades en el segmento de cámaras CSC con sensor APS-C (en el que la competencia es feroz y hay muchas empresas que han fabricado y siguen fabricando excelentes modelos con cada vez mejores prestaciones), pero las que aporta sí que son lo suficientemente significativas e importantes como para marcar diferencias:
- Su muy pensada y avanzada interfaz de pantalla táctil, física y operativamente muy similar a un iPhone, y que permite la muy sencilla y rapidísima comunicación del fotógrafo con los distintos dispositivos electrónicos internos que activan las diversas funciones de la cámara.
- La soberbia construcción mecánica de una pieza fresada de aluminio especial que confiere al cuerpo de cámara una fortaleza y resistencia estructural impresionante (pese a que de sus 384 gramos únicamente 94 corresponden a su carcasa de dicho metal) y que ésta conserve incólume su imponente aspecto durante muchos años.
- Un objetivo zoom profesional Vario-Elmar-T 18-56 mm f/3.5-5.6 ASPH (equivalente a un 28-85 mm en formato 24 x 36 mm) que se convierte en el nuevo referente en poder de resolución y contraste del sector de cámaras mirrorless con sensores digitales de tamaño más pequeño que el full frame 24 x 36 mm, además de poseer muy buena calidad mecánica y estar fabricado en metal.
- Una óptica AF Summicron-T 23 mm f/2 ASPH (equivalente a un 35 mm f/2 en formato 24 x 36 mm) de nada menos que 9 elementos en 6 grupos - dos de ellos asféricos de gama alta - diseñada para el sensor digital CMOS Sony APS-C y que da una calidad de imagen espléndida, superior incluso a la del excelente Fujinon XF 23 mm f/1.4 R de 11 elementos (1 de ellos asférico) en 8 grupos de la Fuji X-Pro 1 entre f/2 y f/8, convirtiéndose en el nuevo referente en poder de resolución y contraste en centro, bordes y esquinas entre los objetivos equivalentes a 35 mm de este segmento.
- La posibilidad de acoplar mediante adaptador el enorme surtido de objetivos Leica M de calidad referencial (en especial los asféricos que debido a su excelencia óptica prácticamente no precisan corrección por software).
- Una inefable belleza de líneas fuertemente inspirada en los tres prototipos de Leica Ur fabricados por Oskar Barnack en 1913.
-El resto de ópticas fijas y zooms de alta calidad que Leica tiene en su hoja de ruta para su Sistema T (ya ha anunciado el Super-Vario Elmar-T 11-23 mm f/3.5-4.5 ASPH dotado de autoenfoque y el Vario-Elmar-T 55-135 mm f/3.5-4.5 ASPH también AF).
-Una memoria interna de 16 GB además de la entrada para tarjetas SD.
FUNCIONALIDAD Y USABILIDAD POR ENCIMA DE TODO
Por tanto, esta cámara ha sido diseñada y fabricada ante todo y para todo para trabajar con ella y hacer fotografías.
Ese es su principal cometido y la función más importante para la que ha sido concebida, ya que hoy por hoy un producto que base sus posibilidades de venta únicamente en el diseño y su belleza de líneas sobre su utilidad (por muy vanguardista que pueda ser conceptualmente, por muy exquisitas que puedan ser sus formas y detalles y por mucha que pueda ser la calidad de los materiales empleados en su fabricación) estaría poco menos que abocado al fracaso, más todavía en el sector de las cámaras CSC mirrorless sin telémetro, en el que la competencia es enorme y las marcas mencionadas anteriormente, tanto con sensores APS-C como Micro Cuatro Tercios, tienen ya en el mercado varias cámaras de altísimo nivel, auténticos buques insignia de muy avanzada tecnología y tanto ópticas fijas como zooms profesionales que consiguen excelente calidad de imagen, destacando sobre todo en mi opinión la Fuji X-Pro 1, la Fuji X-T1 y la Olympus OM-D E-M1.
Aunque no parece que Leica desee entrar en competencia directa con dichas respetadas marcas, sino más bien intentar crear un nuevo nicho de producto (el precio de aproximadamente 3000 euros entre cuerpo y un objetivo fijo o zoom es evidentemente alto, aunque lo que se ofrece a cambio es bastante interesante, innovador y distinto), la empresa de Wetzlar ha puesto todo su esfuerzo, conocimientos y experiencia en el diseño y construcción de dos objetivos autofocus plenamente profesionales: el Summicron-T 23 mm f/2 ASPH y el zoom standard Vario-Elmar-T 18-56 mm f/3.5-5.6 (equivalente a un 28-85 mm f/3.5-5.6 en formato 24 x 36) que pueden elegirse como opción para acoplar a la Leica T y cuya calidad de imagen es tal que Leica confirma una vez más su jerarquía en el ámbito óptico, esta vez en el segmento CSC mirrorless sin telémetro, si bien es obvio que los excelentes objetivos fijos y zooms AF de gama alta que poseen en estos momentos sobre todo Fuji , Olympus y Panasonic aportan una calidad de imagen tal que resulta más que sobrada para cualquier cometido profesional, contando además con un AF más rápido que el de las ópticas del sistema T y una electrónica más avanzada.
La Leica T (Typ 701) es una cámara fotográfica muy capaz, especialmente en el ámbito streeter y de viajes, sus dos contextos óptimos de creación de imágenes, sin que ello signifique que no pueda usarse con plenas garantías en otros ámbitos como paisaje, retratos, etc, fruto de su gran versatilidad y capacidad para el acoplamiento de objetivos fijos AF de distinta longitud focal y luminosidad así como zooms AF de calidad óptica y mecánica profesional del sistema Leica-T, con la ventaja añadida de que el fotógrafo saca gran partido del muy pequeño tamaño y peso (tan sólo 384 gramos batería incluída) para poder disparar a pulso sin trepidación a velocidades muy bajas de obturación, en el entorno de 1/8 de segundo, pese a que los objetivos no llevan estabilizador de imagen, si se usa con el visor electrónico Visoflex y la cámara muy cerca de la cara.
OPTICAS FIJAS Y ZOOMS PROFESIONALES
Leica ha realizado una gran apuesta con la presentación de su nueva Leica T (Typ 710) con la que inaugura su Sistema T de cámaras y objetivos, en el que es quizá hoy por hoy el segmento de mayor competencia del sector fotográfico: el CSC mirrorless rangefinderless, en el que distintas marcas tienen ya en el mercado tanto en formato APS-C como Micro Cuatro Tercios diferentes cámaras de muy alto nivel cualitativo citadas anteriormente, con una amplia gama de prestaciones, así como excelentes ópticas y zooms.
Por citar sólo tres ejemplos, la Fuji X-T1, la Olympus OM-D E-M1 y la Panasonic Lumix GH-4 son cámaras de muy avanzada tecnología, con sensores muy evolucionados y muy buenas ópticas profesionales, además de aportar una gran velocidad de autofocus, niveles muy notables de compacidad y una muy interesante relación calidad / precio.
En un contexto de esta naturaleza en el que varias empresas ya muy asentadas en el sector mirrorless APS-C y Micro Cuatro Tercios han adquirido un gran know-how, Leica no podía sino ofrecer con su Leica T ópticas fijas y zooms plenamente profesionales, capaces de sinergizar con el excelente sensor CMOS Sony APS-C de 16.3 megapíxels que alberga la cámara y su nuevo DSP.
Obviamente, la enorme experiencia de Leica en el diseño y fabricación de objetivos Leica M para formato 24 x 36 mm con un increíble grado de miniaturización, reducidísimo peso y dimensiones si tenemos en cuenta el tamaño grande de sensor (es muchísimo más difícil y costoso diseñar y fabricar ópticas de incontestable nivel óptico-mecánico, muy pequeñas y livianas con reducidísimo diámetro frontal de lente para sensores grandes que para sensores pequeños o muy pequeños y no digamos ya el ensamblaje de los componentes metálicos que albergan sus elementos y grupos ópticos) como el Super-Elmar-M 21 mm f/3.4 ASPH, el Summilux-M 24 mm f/1.4 ASPH, el Elmar-M 24 mm f/3.8 ASPH, el Summicron-M 28 mm f/2 ASPH, el Summilux-M 35 mm f/1.4 ASPH, el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH y muchos otros, así como el salto cuántico en el formato medio que ha supuesto el desarrollo de las ópticas para la Leica S2 (las más perfectas jamás construídas junto con el Apo-Summicron-M 50 mm f/2 ASPH para full frame) aportan a la empresa fotográfica alemana un bagaje previo de conocimientos y expertise fundamentales a la hora de realizar cualquier posible downscaling de conceptos ópticos y mecánicos con vistas a la fabricación de objetivos fijos y zooms profesionales para sensores más pequeños que el full frame, en este caso para un captor digital CMOS APS-C de 16.3 megapíxels fabricado por Sony.
el Summicron-T 23 mm f/2 ASPH de 9 elementos en 6 grupos (dos de ellos asféricos) y 154 gramos de peso es sensacional y produce una espléndida calidad de imagen incluso a plena abertura y a las distancias de enfoque más cortas, con una admirable uniformidad de rendimiento entre f/2 y f/8 que le convierten en el nuevo referente en poder de resolución y contraste del segmento de cámaras mirrorless APS-C y Micro Cuatro Tercios en este tipo de focal fija equivalente a un objetivo de 35 mm en formato 24 x 36 mm.
Tanto su excepcional rendimiento óptico en centro, bordes y esquinas como la uniformidad de resultados sobre toda la superficie de fotograma que consigue le sitúan en cuanto a calidad de imagen obtenida entre el Summicron-M 50 mm f/2 versiones 4 y 5 de Walter Mandler y el Apo-Summicron-M 50 mm f/2 ASPH de Peter Karbe, lo cual constituye una hazaña óptica sin precedentes, porque fabricar un objetivo de 23 mm f/2 para formato APS-C equivalente a un 35 mm f/2 en formato 24 x 36 mm y que de una calidad de imagen que se aproxime a la de los mejores objetivos Leica M full frame de 50 mm entraña unas dificultades más que considerables, ya que el sensor 24 x 36 mm de una Leica M digital posee una superficie de 864 mm2 y 43.3 mm de diagonal, mientras que la del sensor Sony CMOS APS-C 15.7 x 23.6 de la Leica T es de 370 mm2 y 28.4 mm de diagonal.
Y existen razones poderosas para que Leica haya hecho un esfuerzo de tal magnitud con este objetivo, ya que el Summicron-T 23 mm f/2 equivale a un 35 mm f/2 en paso universal, es decir, la óptica fotoperiodística, de reportaje, streeter y de viajes por excelencia.
Por otra parte, el rendimiento del Summicron-T 23 mm f/2 ASPH disparando a pulso en condiciones de baja o muy baja luminosidad, tanto de día como de noche, es simplemente soberbio y la referencia en calidad de imagen en este tipo de contextos fotográficos con escasa luz disponible de entre los objetivos equivalentes a 35 mm dentro del segmento mirrorless CSC con sensores más pequeños que el full frame.
A destacar también el hecho de que la aberración esférica, curvatura de campo y astigmatismo generalmente inherentes en mayor o menor medida a los objetivos de alta luminosidad, han sido reducidos a valores prácticamente inapreciables entre f/2 y f/8, con un nivel de perfección óptica tan elevado que no hay presencia de astigmatismo entre el centro de la imagen y las esquinas, con una homogeneidad verdaderamente admirable de excepcional contraste y resolución sobre toda la superficie del fotograma.
No obstante, el Fuji XF 23 mm f/1.4R de 11 elementos en 8 grupos (uno de ellos asférico) y 300 gramos de peso, además de ser muy bueno óptica y mecánicamente, es superior al Summicron-T 23 mm f/2 ASPH a la hora de generar enfoque selectivo, merced a su mayor abertura máxima de diafragma, algo que no es posible realizar con los objetivos de gran apertura 17 mm f/1.8 (equivalentes a un 34 mm en formato full frame) del sistema Micro Cuatro Tercios, cuya profundidad de campo (mayor que la del formato APS-C) es equivalente a f/3.5.
Teniendo en cuenta la configuración de 9 elementos (dos de ellos asféricos) en 6 grupos que aporta Leica con este Summicron-T 23 mm f/2 ASPH, se ha conseguido una muy meritoria miniaturización y reducción de peso al máximo (tan sólo 154 gramos).
En otro orden de cosas, a diferencia de los angulares Leica M de enfoque manual para full frame, que obedecen a unos brutales per se parámetros cualitativos ópticomecánicos de diseño y fabricación (que les permiten sinergizar con los captores digitales full frame y APS-C de hoy en día y los que puedan aparecer en el futuro y son todavía mucho más difíciles y caros de construir debido al mayor tamaño del captor 24 x 36 mm), el Summicron-T 23 mm f/2 ASPH autofocus ha sido diseñado y construido siguiendo también unas pautas óptico-mecánicas de enorme autoexigencia, pero optimizadas expresamente para el sensor APS-C CMOS Sony de la Leica T, con lo cual se ha conseguido una soberbia simbiosis entre captor digital, objetivo y DSP cuyo resultado son las imágenes que produce esta óptica de ensueño.
Con respecto al zoom profesional Vario-Elmar-T 18-56 mm f/3.5-5.6 ASPH (equivalente a un 28-85 mm f/3.5-f/5.6 en full frame),
es cierto que podría haber sido más luminoso, pero una abertura máxima constante de f/2.8 manteniendo la misma calidad de imagen habría aumentado considerablemente las dimensiones y peso, comprometiendo la gran compacidad inherente al concepto Leica T, que es una de sus más importantes señas de identidad. Y por supuesto, el precio habría sido bastante más alto.
Incluso alguien podría pensar que dada su relativamente discreta luminosidad, este es un zoom normal, bueno o como mucho muy bueno pero no excelente.
El Vario-Elmar-T 18-56 mm f/3.5-5.6 ASPH es un zoom que aporta un nivel de construcción mecánica y sobre todo un poder de resolución y contraste tales que le convierten en el nuevo referente tanto en ingeniería mecánica como muy especialmente en calidad de imagen de entre los objetivos standard de focal variable existentes en el segmento CSC mirrorless APS-C y Micro Cuatro Tercios, sobre todo en condiciones normales de luz día tanto en exteriores como en interiores, si bien el Samsung NX 16-50 mm f/2-2.8 de 18 elementos (dos asféricos, dos ED y dos XHR) en 12 grupos con OIS y UPSM, el Olympus Zuiko Digital 12-40 mm f/2.8 Pro de 14 elementos en 9 grupos (1 de ellos asférico, 1 asférico en ambos lados, 1 ED, 2 HR, 1 EDA y 1 HD, 382 gramos y equivalente a un 24-80 mm), el Fujinon Super EBC 18-55 mm f/2.8-4 LM-OIS de 14 elementos en 10 grupos (tres de ellos asféricos y uno de dispersión anómala, 330 gramos de peso y equivalente a un 27-84 mm f/2.8-4) y el Panasonic Lumix GX Vario 12 -35 mm f/2.8 de 14 elementos en 9 grupos (cuatro de ellos asféricos, 305 gramos de peso y equivalente a un 24-70 mm) son más luminosos y superiores disparando a pulso en contextos de luz ambiente baja, muy baja o fotografía nocturna, estando además dotados con eficaces estabilizadores de imagen, siempre teniendo en cuenta que los excelentes zooms profesionales f/2.8 de las cámaras formato Micro Cuatro Tercios obtienen a plena abertura una profundidad de campo equivalente a f/5.6, por lo que tienen más dificultades que los zooms profesionales Samsung f/2-2.8 (cámaras Samsung NX 300 y NX30), Fujinon f/2.8-4 (cámara Fuji X-T1) y Carl Zeiss f/2.8 (cámaras Sony NEX-6 y NEX-7) para sensores APS-C a la hora de generar enfoque selectivo.
El Vario-Elmar-T 18-56 mm f/3.5-5.6 ASPH es un zoom pequeño y liviano (tan sólo pesa 256 gramos) para la gama de focales que posee, aunque inevitablemente, debido a la gran miniaturización del cuerpo de la Leica T y al esquema óptico consustancial a un zoom con más elementos y grupos ópticos que un objetivo fijo, posee un tamaño apreciablemente mayor que el Summicron-T 23 mm f/2 ASPH, pero más pequeño de lo que suele ser habitual en objetivos zooms de luminosidades f/3.5-5.6 de este segmento fabricados por distintas marcas.
Acoplado a la cámara forma un conjunto muy equilibrado, de notable compacidad, cómodo de usar y que mantiene la belleza de líneas y muy pequeñas dimensiones propias del sistema Leica T, con una fórmula óptica de diez elementos en siete grupos (4 de ellos asféricos) que constituye toda una declaración de intenciones y produce una soberbia calidad de imagen en todo su rango de focales entre f/3.5 y f/11, a excepción del extremo angular de 18 mm en el que el rendimiento óptico cae ligeramente, algo inevitable en el diseño de zooms de muy altas prestaciones, ya que es imposible optimizar un zoom para todas y cada una de sus longitudes focales.
El diseñador ha de optar por potenciar especialmente el tramo angular, central o tele del zoom (habiéndose elegido en este caso el tramo entre 35 y 56 mm), esforzándose al máximo para conseguir reducir todo lo posible las diferencias con respecto a calidad de imagen entre los extremos angular y tele del zoom, lo cual se ha logrado en buena medida en este Vario-Elmar-T 18 mm f/3.5-5.6, que destaca también por una construcción mecánica de primera categoría para el movimiento de los grupos de elementos ópticos, con una precisión de ensamblaje de los mismos comparable al de la montura estática de un objetivo fijo (que posee menos elementos y grupos ópticos), por lo que su complejidad de diseño, pautas artesanales manuales de montaje por operarios muy especializados y uso de nada menos que cuatro superficies asféricas de gama alta, hacen que el coste de fabricación sea muy elevado y en mi opinión el precio de 1400 euros alto pero no desorbitado, teniendo en cuenta sus cualidades y los habituales precios de Leica con objetivos de este nivel, además del hecho de que está construído en metal, material de precio mucho más elevado que los policarbonatos o plásticos.
Con este Vario-Elmar-T 18 mm f/3.5-5.6 ASPH, Leica ha conseguido crear un zoom standard bastante compacto y de notable versatilidad, que cubre las focales más usadas entre 28 y 85 mm sin necesidad de cambiar de objetivo y con una calidad de imagen a lo largo de todo su rango de focales, desde angular a tele, propia de ópticas fijas de muy alto nivel, si bien lógicamente en bokeh y en microcontraste así como en rendimiento en condiciones lumínicas bajas de luz, no alcanza el nivel del Summicron-T 23 mm f/2 (equivalente a un 35 mm f/2 en paso universal), aunque la excelente calidad de imagen profesional que da el sensor APS-C CMOS Sony desde ISO 100 hasta ISO 3200 inclusive y la suavidad de liberación del botón disparador del obturador de la Leica T, le permiten defenderse bastante bien tirando a pulso en la mayoría de contextos fotográficos que se puedan presentar, a no ser que se trate de lugares en los que la luminosidad sea especialmente escasa.
Sea como fuere, y aún reconociendo que la calidad de fabricación en aluminio de una pieza fresada, la belleza de líneas y el diseño futurista y a la vez inspirado en las más profundas raíces de Leica, así como la muy lograda pantalla de imagen trasera que funciona como un smartphone son obviamente cualidades destacables de la Leica T (Typ 701), en mi opinión este fantástico zoom Vario-Elmar-T 18-56 mm f/3.5-5.6 ASPH marca también diferencias, aportando calidades de objetivos fijos de muy alto nivel a lo largo de toda su gama focal y a todos los diafragmas, excepto en su extremo angular de 18 mm donde el rendimiento baja ligeramente, por lo que teniendo en cuenta el muy pequeño tamaño y peso del conjunto Leica T + Vario-Elmar-T 18-56 mm f/3.5-5.6 ASPH, el muy buen comportamiento del sensor Sony CMOS APS-C a sensibilidades normales, medias y altas hasta 3200 ISO y la gran velocidad y eficacia del nuevo DSP de imagen, este zoom plenamente profesional, pese a carecer de IS, únicamente podría presentar limitaciones de operatividad en contextos de baja o muy baja luminosidad, donde los mencionados objetivos zooms también plenamente profesionales de Fuji, Olympus, Panasonic, Sony, Samsung, etc, con mayor apertura máxima de diafragma en su rango de focales y estabilizadores de imagen, son evidentemente una mejor opción.
POSIBILIDAD DE USAR LOS OBJETIVOS LEICA M
La Leica T puede utilizar también el muy amplio surtido de objetivos Leica M de enfoque manual mediante el adaptador especial
Leica T con Summicron-M 35 mm f/2 ASPH, equivalente a un 52 mm f/2 con sensor APS-C.
Leica M-Adapter T que detecta la codificación 6-bit de las ópticas Leica M dotadas de elementos asféricos y de muchas otras más antiguas que aún no siendo tan perfectas, producen una bella y peculiar estética vintage de imagen.
La robustez de la Leica T sin rival en el sector de cámaras CSC mirrorless con sensores de menor tamaño que el formato 24 x 36 mm, sus dimensiones y peso muy reducidos de 134 x 69 x 33 mm y 384 gramos, muy similares a la muy pequeña cámara CSC mirrorless full frame con telémetro Leica II de 1932 (133 x 67 x 33 mm y 406 gramos) y la posibilidad de acoplar los objetivos Leica M, aportan un importante plus al Sistema CSC mirrorless Leica T, por supuesto siempre entendiendo que la persona que esté detrás de una cámara será el factor clave para conseguir una buena fotografía y que la imagen en sí siempre estará por encima de los aspectos técnicos de la misma, independientemente de la cámara u objetivo con que haya sido creada.
TIEMPO DE ENCENDIDO MUY LENTO
Desde que se gira el conmutador de encendido de su posición off a on han de transcurrir tres segundos hasta que la Leica T comienza a funcionar, lo cual es en mi opinión excesivamente lento y sería algo a corregir con la mayor urgencia posible mediante firmware o algún otro recurso tecnológico que Leica pueda utilizar a tal efecto.
ARCHIVOS DNG RAW DE GRAN CALIDAD CON ASPECTO FÍLMICO “LEICALIKE” DE LAS IMÁGENES
Además de aportar soberbios niveles e definición, contraste y rendimiento de color, los archivos DNG RAW generados por la Leica T son de tal calidad que permiten en caso necesario recuperar muy buen nivel de detalle en altas luces y hacen posible un importante margen de maniobra a la hora de aplicar máscara de enfoque sin degradación de imagen en postproducción.
La estética de imagen de estos archivos es especial y de aspecto fílmico, muy en la tradición de Leica. Entramos aquí en ámbito subjetivo y de preferencias personales.
En mi opinión, se trata de colores muy reales y vivos, con los que la Leica T sigue claramente la estela de la película Kodachrome, ya que la realidad no es tan contrastada y cromáticamente tan saturada como la que muestran otros tipos de imagen más relacionados con la emulsión Fuji Velvia y con las que se busca una gran saturación de colores y contrastes que impacten lo máximo posible, ruta perfectamente válida y del agrado de muchos usuarios, sobre todo en el ámbito de la fotografía de paisajes.
Pero a mi entender Leica opta por seguir la ruta del máximo realismo posible en la reproducción de los colores, la captación muy fidedigna de detalles y la potenciación de la sensación visual de nitidez como elementos fundamentales en el tipo de imagen que desea obtener.
En este sentido, el rendimiento del nuevo DSP de imagen de la Leica T es muy elevado y forma un trío altamente satisfactorio con el excelente sensor Sony CMOS APS-C de 16.3 megapíxels y las ópticas Leica de muy alta resolución (tanto el Summicron-T 23 mm f/2 ASPH como el zoom Vario-Elmar-T 18-55 mm f/3.5-5.6) que en sinergia con ellos sacan el máximo partido de su proyección óptica.
Así pues, parece claro que Leica ha realizado un gran esfuerzo por conseguir una estética de imagen con los archivos DNG RAW de su cámara Leica T lo más similar posible al tipo de imagen Leicalike que junto a otros muchos factores importantes ha sido tradicionalmente una de sus principales señas de identidad.
Y lo han logrado plenamente, obteniendo un tipo de imagen muy fílmica y con admirable captación de texturas y detalle, nada que ver con aspectos de imagen que a menudo se asemejan a la porcelana o el plástico.
Visor electrónico accesorio que posee una resolución muy alta de 2,36 megapíxels, excelente ajuste dióptrico y destaca por su nuevo método de acoplamiento a la cámara mediante conexiones que se hallan en el borde interno de la zapata de accesorios ubicada en la zona superior de la cámara.
Dispone además de un sensor ocular y su diseño de perfil industrial encaja bien con la gran belleza de líneas de la cámara.
Por otra parte, su función basculante hace que sea especialmente útil para disparar desde diferentes puntos de vista y ángulos inusuales, sobre todo girado hacia arriba, lo cual permite al fotógrafo crear imágenes con máximos niveles de discreción.
Incorpora Wi-Fi que interactúa con las nuevas aplicaciones iOS de Leica para control remoto de la cámara y transmisión de imágenes.
En simbiosis con la Leica T potencia notablemente las posibilidades de poder hacer fotografías a pulso a velocidades muy bajas de obturación hasta 1/8 seg, gracias a las dimensiones y peso muy reducidos de la cámara, su gran equilibrio de masas y el tamaño muy pequeño tanto del objetivo fijo Summicron-T 23 mm f/2 ASPH como del zoom Vario-Elmar-T 18-56 mm f/3.5-5.6 ASPH.
Evidentemente, habría sido todavía mejor la presencia de un visor electrónico o bien híbrido integrado, faceta en la que la Fuji XT-1 (con su soberbio EVF de alta resolución y gran tamaño), la Fuji X-Pro 1 (con su excelente visor híbrido óptico-electrónico) y la Olympus OM-D E-M1 (con su visor electrónico también de muy buena calidad, con encomiables niveles de brillantez y nitidez) son los referentes del sector CSC de cámaras mirrorless and rangefinderless con sensor APS-C y Micro Cuatro Tercios.
No obstante, el EVF Visoflex Typ 020 forma con la Leica T un tándem muy eficaz, de imponente aspecto, preservando unos importantes niveles de compacidad y sobre todo aporta una gran calidad de observación al fotógrafo.
GAMA DE SENSIBILIDADES ENTRE ISO 100 E ISO 12600
La Leica T ofrece una gama de sensibilidades entre ISO 100 e ISO 12600, obteniendo una gran calidad de imagen profesional hasta ISO 3200 inclusive ( si bien a esta sensibilidad hay algo de ruido visible, contrarrestado por la muy meritoria nitidez de los archivos que potencia la acutancia), fruto de la muy satisfactoria sinergia del excelente sensor CMOS Sony APS-C de 16.3 megapíxels tanto con el objetivo fijo Summicron-T 23 mm f/2 ASPH como con el zoom standard Vario-Elmar-T 18-56 mm f/3.5-5.6 ASPH, a lo cual hay que sumar el nuevo DSP de imagen que incorpora la cámara, más evolucionado que el de la Leica X Vario.
Más que intentar conseguir isos operativos estratosféricamente altos sin ruido, Leica otorga una importancia primordial a la obtención de imágenes lo más puras posibles, por lo que a diferencia de lo que es habitual hoy en día, la Leica T no utiliza ningún tipo de software reductor de ruido dentro de cámara que aunque elimina el grano en mayor o menor medida, suele degradar matices en zonas high key y low key. De ahí que a ISO 1600 haya una muy leve cantidad de ruido visible y a ISO 3200 se aprecie un poco más.
Pero esta filosofía sumada a la gran calidad de los archivos DNG RAW de la cámara permite la íntegra preservación de texturas y acutancia, con lo cual se compensa adecuadamente la muy leve presencia de ruido a ambos isos, y lo que es todavía más importante, se consigue un notable mantenimiento de detalle en luces y sombras.
Por otra parte, en vez de comenzar el sensor con una sensibilidad de ISO 200 (que es la tendencia mayoritaria), la Leica T parte de ISO 100, con la intención de potenciar el uso de enfoques selectivos a plena abertura de diafragma con las ópticas fijas más luminosas del Sistema-T de Leica (tanto el Summicron-T 23 mm f/2 ASPH recién presentado como las que puedan aparecer en el futuro) y los objetivos Leica M full frame de gran apertura, controlando la profundidad de campo como aspecto primordial en el ámbito de la fotografía creativa, realzando los sujetos enfocados con respecto a los fondos desenfocados y sacando el máximo provecho del bello bokeh típico de los objetivos Leica f/2, f/1.4, f/1 y f/0.95.
La mencionada gama de sensibilidades de la Leica T es más que sobrada para poder resolver con éxito la muy amplia gama de contextos fotográficos que esta cámara es capaz de afrontar con plenas garantías, enorme calidad de imagen, gran facilidad de manejo y dimensiones y peso reducidos al máximo.
MINUCIOSA ATENCIÓN HASTA A LOS MÁS MÍNIMOS DETALLES
La Leica T (Typ 710) es entre otros muchos aspectos un compendio de pequeños detalles que se han cuidado con máximo esmero.
La cámara se siente metálica y robusta en las manos a pesar de su muy reducido tamaño, peso y dimensiones, con un bellísimo acabado del aluminio pulido durante 45 minutos, que genera una indescriptible suavidad de tacto y solidez dondequiera que se agarre.
No hay el menor resquicio de área irregular o imperfección, ya que esta herramienta fotográfica es en gran medida un producto artesanal con muchísimas horas de esfuerzo de diseño y fabricación, conforme a unos criterios de ingeniería miniaturizada del máximo nivel.
Dicho perfeccionismo, funcional y sencillo a la vez, llega incluso al muy exótico y original dispositivo de anclaje para la correa de transporte,
No hay argollas para correa de transporte que pudieran comprometer el enormemente atractivo diseño de la cámara, sino que en vez de ellas existen dos pequeñas cavidades circulares para la inserción de correa de transporte y que se hallan integradas y ubicadas en la zona superior de cada uno de los bordes laterales del cuerpo unibody de aluminio de la Leica T, por encima de los micrófonos (tal y como puede verse en la imagen a la izquierda), mientras que tras presionar con una pequeña llave diseñada a tal efecto sobre el muy pequeño orificio situado justo debajo de la mencionada cavidad en la que se halla la entrada de acoplamiento, la punta metálica en la que termina cada uno de los extremos de la correa de transporte debe ser introducida mediante presión en la boquilla especial de admisión ubicada en la zona central de la abertura circular (tal y como se aprecia en la imagen a la derecha) hasta que se oiga click.
Leica tiene una experiencia de casi setenta años en el diseño y fabricación de argollas y sistemas de anclaje para las correas de transporte de sus cámaras CSC mirrorless desde los años treinta. En un principio, las argollas fueron fabricadas en latón que era cromado o bien lacado en negro, pero el desarrollo de objetivos M de gran luminosidad a partir de principios de los años cincuenta hizo que comenzaran a fabricarse argollas de acero mucho más resistentes y duraderas a las que se conectaban diferentes modelos de correas con distintos aros de enganche semicirculares hechos de alambre de acero, lo cual suponía un importante coste extra de fabricación, de tal manera que hubo que constituir equipos de diseño especializados en esta faceta, en la que destacaron expertos como H.J. Uellenberg, que desarrolló desde 1977 hasta finales de los años noventa nuevos modelos de correas de transporte hechas de fibras sintéticas dotadas con nuevos aros metálicos de acoplamiento y Ernst Rühl, que desde finales de los años ochenta modificó la forma de los anillos de alambre de acero de las correas de transporte de tal manera que aseguraban notablemente la fijación a las argollas mediante su combinación con unos pequeños casquillos de plástico diseñados por él mismo. Pero con su muy ingenioso y sofisticado sistema de anclaje sin argollas para la correa de transporte de la nueva Leica T (Typ 701), Leica ha dado un paso de gigante en este ámbito.
dotado de una punta especial fabricada en acero inoxidable de gran resistencia y durabilidad, que ha de insertarse (tras pulsar con la punta de una llave miniatura Leica en el pequeño orificio situado justo debajo, lo cual extrae el pequeño fuste metálico de la cavidad y que funciona como tapa en caso de que el fotógrafo no desee utilizar ninguna correa de transporte) dentro de un orificio receptor situado dentro de la cavidad fresada que hay en la zona superior de cada uno de los lados de la cámara, lo cual hace posible su transporte colgando del cuello u hombro con total fiabilidad y tranquilidad.
Por otra parte, la zona superior derecha de la cámara
es la única en la que hay diales de control (en concreto dos acanalados relativamente grandes, insertos en sendos huecos fresados en el cuerpo de aluminio y con una abertura en su área trasera que permite su manejo por el fotógrafo y otro aproximadamente cuatro veces más pequeño que activa la grabación en video HD) y un mando de puesta en marcha y apagado de la cámara.
El mecanizado de cada uno de estos componentes es simplemente soberbio, algo que también ocurre con la tapa del flash, situada algo más a la izquierda con sentido longitudinal horizontal rematado por curva en sus extremos y totalmente integrada en la superficie, con una elegancia y sutileza poco común.
Y con respecto al receptáculo para la batería, también está realizado en aluminio, forma parte integrante del cuerpo de cámara y está dotado de un mecanismo especial que impide que caiga al suelo si la puerta de su zona de alojamiento se abre accidentalmente.
AUTOFOCUS RÁPIDO Y DE GRAN PRECISIÓN
La Leica T (Typ 701) es la primera cámara Leica APS-C con bayoneta específica y capacidad de acoplamiento de ópticas intercambiables que incorpora AF.
Se trata de un autofocus por detección de contraste, rápido, muy sigiloso y de una gran precisión, más que suficiente para realizar su cometido con plenas garantías, fiabilidad y consistencia de resultados.
No obstante, está lejos de alcanzar la rapidísima velocidad de AF de la Olympus OM-D E-M1 (el referente mundial hoy por hoy en esta faceta, con su sistema Dual Fast AF de avanzadísima tecnología electrónica, que puede utilizar tanto AF por detección de contraste como AF de 37 puntos por detección de fase sirviéndose de píxeles dedicados a ello y ubicados en el propio sensor de imagen, según el modo de enfoque seleccionado y el objetivo conectado) , la Fuji X-T1 (que posee un AF también rapidísimo y muy preciso, especialmente en sinergia con los zooms LM OIS de enfoque interno, además de aportar un autofocus continuo de 9 puntos AF centrales - que interactúan con la zona de detección de fase del sensor- que consigue una impresionante exactitud mientras se dispara en modo ráfaga de alta velocidad) o la Panasonic GH4 con sistema AF de 49 zonas que permite al usuario personalizar las áreas que más le interesa utilizar y está dotado de tecnología DFD que analiza el contraste de la escena en dos puntos desenfocados distintos para ayudar a calcular el punto de enfoque correcto con más rapidez y consigue enfocar sujetos estáticos en 0.07 segundos (aunque su sistema de seguimiento de enfoque AF con personas, animales u objetos que se mueven a alta velocidad es claramente inferior al de la Olympus OM-D E-M1 y la Fuji X-T1 ).
Pero ello no constituye ningún problema para la Leica T, que evidentemente no es una cámara optimizada para la realización de fotografía deportiva, acción a alta velocidad, fotografía de naturaleza con todo tipo de animales corriendo, etc, lo cual no significa que un fotógrafo con experiencia no pudiera defenderse bien usando la Leica T en dichos contextos.
El AF de la Leica T por detección de contraste no es tan extremadamente vertiginoso como el de las cámaras mencionadas anteriormente, pero sí que posee una rapidez sobrada para realizar su cometido con notable solvencia en los géneros fotográficos para los que ha sido diseñada (streeter, viajes, paisaje, retratos, etc), ya que lo que se ha buscado sobre todo es la máxima precisión de enfoque posible, lo cual consigue plenamente, disponiendo de cinco tipos distintos de AF: de punto único, de puntos múltiples, spot, por detección de cara, y mediante toque de pantalla.
OBTURADOR MUY DISCRETO
Botón disparador de la Leica T. Produce la liberación del obturador con meritoria suavidad y ruido muy contenido, habiendo hecho los ingenieros de Leica un gran esfuerzo en este aspecto, potenciado además por el muy silencioso AF tanto de los objetivos fijos como zooms profesionales del Sistema T.
Se trata de un obturador plano focal de recorrido horizontal y muy baja intensidad sonora al disparar, aventajando claramente en esta faceta a las cámaras profesionales réflex full frame y a las cámaras réflex APS-C entry-level y semiprofesionales.
Lógicamente, no alcanza el bajísimo nivel de ruido, prácticamente imperceptible, de los obturadores Leitz también de plano focal y recorrido horizontal hechos de seda engomada de las Leicas analógicas con montura de rosca de los años veinte, treinta, cuarenta, cincuenta y principios de los sesenta (todavía hoy en día el referente en este aspecto y que permitieron a Peter Magubane hacer fotos en Sudáfrica con su CSC mirrorless full frame Leica IIIG metida dentro de una barra de pan en interiores, sin ser detectado) ni el de las Leicas M analógicas fabricadas desde 1954 (cuyo nivel de excelencia mecánica en accionamiento por muelles, levas de control y tren de engranaje con función de dispositivo de retardo generador de las velocidades de obturación y funcionamiento libre de vibración logrado por Ludwig Leitz, Willi Stein y Friedrich Gath a principios de los años cincuenta y progresivamente perfeccionado desde finales de los años setenta por Otto Domes y Peter Loseries no ha sido superado hasta la fecha) ni el de las Leica M digitales producidas desde 2009, pero la suavidad de liberación del obturador de la Leica T es encomiable y contribuye notablemente a la discreción al realizar fotografías, sobre todo en el ámbito streeter y de viajes.
La Leica T permite dos modalidades de grabación de vídeo en formato MP4:
- Full HD 1920 x 1080p.
- HD 1280 x 720p.
Ambas a 30 frames / segundo, con grabación de sonido stereo.
A pesar de la enorme precisión y consistencia de resultados del AF de los objetivos del sistema Leica T, la mejor opción - como siempre ocurre en el ámbito profesional de grabación de vídeo - es utilizar enfoque manual.
HERRAMIENTA FOTOGRÁFICA ESBELTA A MÁS NO PODER Y DE ELEGANCIA ATEMPORAL
La cámara CSC mirrorless APS-C Leica T (Typ 701) posee un reducidísimo espesor de tan sólo 33 mm, idéntico al de la CSC mirrorless 24 x 36 mm Leica II (Model D) de 1932 con medidas 103 x 67 x 33 mm diseñada por el genio Oskar Barnack, cuyos modelos con montura de rosca fueron y siguen siendo las cámaras full frame con posibilidad de acoplamiento de ópticas intercambiables más pequeñas jamás fabricadas y para muchos expertos las más bellas cámaras de la historia, un prodigio de miniaturización, ingeniería óptico-mecánica y fabricación con metales nobles, cuya estela sigue la nueva Leica T,
que tiene exactamente la misma increíblemente pequeña profundidad de cuerpo, hoy por hoy sin rival en el segmento de las cámaras mirrorless CSC tanto APS-C (Fuji X-Pro 1 -42.6 mm -, Fujifilm X-T1 -47 mm -, Sony NEX 7 -42.6 mm -, Fuji X-M1 - 39 mm - , Samsung NX300 - 41 mm - , Samsung NX30 - 58 mm -) como Micro Cuatro Tercios (Olympus OM-D E-M1 - 63 mm -, Panasonic Lumix GH-3 - 82 mm -, Panasonic Lumix GH-4 - 84 mm -) .
MODOS DE EXPOSICIÓN, MEDICIÓN, VELOCIDADES DE OBTURACIÓN DISPONIBLES Y RÁFAGA MÁXIMA DE DISPAROS
La Leica T (Typ 701) posee cuatro modos básicos de exposición: Program (Automático), Prioridad a la Apertura, Manual y Según el Contexto Fotográfico: deportes, retrato, paisaje, retrato nocturno, nieve/playa, fuegos artificiales, bajo luz de vela y puesta de sol.
Los modos de medición son tres: Multizona, Promedio con Preponderancia Central y Puntual.
La gama de velocidades de obturación disponibles abarca desde 1/4000 seg hasta 30 segundos + B.
Y la ráfaga máxima de disparos es de 5.5 frames/seg.
Es evidente que con respecto a máxima tasa de disparos por segundo, existen en el sector mirrorless APS-C y Micro Cuatro Tercios cámaras fabricadas por otras empresas claramente superiores a la Leica T, como por ejemplo: la Fuji X-T1 (8 fps), Sony NEX-7 (10 fps en modo continuo de prioridad a la velocidad), la Olympus OM-D-M1 (10 fps), y la Panasonic Lumix DMC-GH4 (que ostenta el récord en esta faceta con sus 12 fps).
Lo mismo ocurre con respecto a gama de velocidades de obturación disponibles, en el que varias cámaras de este segmento fabricadas por otras marcas aventajan claramente a la Leica T: Sony NEX-7 (1/6000 seg-1/30 seg + B), Olympus OM-D-M1 (1/8000 seg-60 seg + B), Panasonic Lumix DMC-GH4 (1/8000 sec + B), etc.
No obstante, en mi opinión las especificaciones de la Leica T en ambos aspectos son más que suficientes con respecto a la realización con plenas garantías de las misiones fotográficas para las que ha sido concebida.
ADECUADA PARA FOTÓGRAFOS PRINCIPIANTES, AVANZADOS Y PROFESIONALES
La Leica T (Typ 701) ofrece otra particularidad ciertamente insólita entre las cámaras fotográficas profesionales de este soberbio nivel de construcción mecánica, uso de materiales de primera calidad y objetivos tanto fijos como zooms de primerísimo nivel tanto en este segmento CSC mirrorless sin telémetro como en el resto de segmentos y formatos (Full Frame 24 x 36 mm, Formato Medio y Gran Formato): su plena adaptabilidad a todo tipo de usuarios, ya se trate de personas que se inician en la fotografía, aficionados avanzados o profesionales con muchos años de experiencia.
Y ello es posible gracias al enorme potencial de su muy estudiada interfaz de usuario, que permite la configuración a voluntad de la gran pantalla táctil (de 3.9 pulgadas y excelente calidad de imagen), con una amplísima variedad de opciones, que abarcan desde las más sencillas posibles para personas que comienzan en la fotografía hasta las más completas para profesionales, ya que es la cámara fotográfica digital fabricada hasta la fecha que permite un mayor grado de personalización por parte del fotógrafo, lo cual facilita muchísimo su manejo y funciona en gran medida como un Smartphone de gama alta.
NUEVA MONTURA T-SYSTEM DE GRAN DIÁMETRO
Debido a la gran personalidad de la Leica T (Typ 701) recién presentada, la atención se ha focalizado especialmente en su muy pequeño tamaño, su atractivo y a la vez futurista y clásico diseño, la calidad de los materiales y pautas artesanales de fabricación utilizados en su construcción, el alto grado de miniaturización de la óptica fija y zoom standard con que ha sido presentada, etc.
Pero hay otro aspecto trascendental de esta cámara que supone en la práctica un punto de inflexión tanto sincrónico como diacrónico: la nueva montura T de gran tamaño, producto de un muy concienzudo estudio previo de tres años, y que constituye probablemente el mayor logro de Leica en esta faceta en toda su historia junto con la mítica bayoneta del Sistema Leica M de cuatro componentes para ópticas intercambiables diseñada por Hugo Wehrenfennig, patentada en 1950 y optimizada para que la máxima cantidad de luz procedente del sistema óptico de los objetivos llegara a los extremos de las esquinas de la imagen, activando el correspondiente marco luminoso en el visor de la cámara.
Dicha bayoneta Leica M (cuya primera cámara fue la CSC mirrorless full frame Leica M3) ha sido y continúa siendo 64 años después de su diseño uno de los logros tecnológicos más importantes en toda la historia de la fotografía, en perfecta sinergia con un telémetro de alta precisión (cuyo coste de producción es muy elevado, ya que es una obra maestra de ingeniería de 107 piezas que vale aproximadamente lo que una cámara CSC APS-C o Micro Cuatro Tercios + y objetivo de gama alta), todo ello cimentado en los conceptos de visor telemétrico integrado y los profundísimos estudios sobre el efecto de la magnificación del visor sobre la base de medición efectiva desarrollados por Willi Stein, Ludwig Leitz, Willi Keiner, Heinrich Schneider, Robert Eckhard y Erich Mandler y un nuevo obturador plano focal Leica M fruto de veinte años de investigación del genio de la mecánica Ludwig Leitz (que ya en 1934 patentó el concepto básico con dial no giratorio de velocidades de obturación así como una mejora de su mecanismo en 1936 junto con Willi Stein), complementados por la supervisión y algunas ideas de Friedrich Gath y el propio Willi Stein desarrolladas a partir de 1950.
Con todo este contexto previo, no es de extrañar que la nueva bayoneta del Sistema Leica-T
esté generando unos niveles tan altos de expectación, además de poseer algunas afinidades conceptuales con la bayoneta Leica M.
De hecho, al igual que Hugo Wehrenfenning tuvo la brillante idea de reducir la distancia entre la pestaña de la bayoneta Leica M y el captor analógico (ya de por sí muy corta) de la Leica M3 en 1 mm para potenciar al máximo su versatilidad y que mediante adaptadores especiales pudieran utilizarse con ella también los objetivos con montura de rosca LTM39 de la empresa, la nueva bayoneta Leica T permite mediante adaptador especial dotado de contactos 6-bit la utilización del muy extenso surtido de objetivos Leica M disponibles, gracias a su extremadamente corta distancia entre la brida de la montura Leica T y el captor digital Sony CMOS APS-C de 16.3 megapíxels.
Así pues, el nuevo Sistema T nace de la unión de la gran tradición óptica, mecánica y de belleza de líneas de Leica y de la filosofía conceptual interactiva e intuitiva del entorno iPhone y su muy avanzada interfaz digital, todo ello en simbiosis con un excelente sensor Sony APS-C de 16.3 megapíxels, caracterizado por sus muy altas prestaciones y un nuevo procesador, sin olvidar tampoco el hecho de que ha sido concebida para poder ser usada tanto por aficionados como por fotógrafos profesionales, gracias a su gran sencillez de manejo, e inaugura una nueva montura T.
Con respecto al precio, una cámara con este nivel cualitativo constructivo y excelencia óptico-mecánica tanto de sus ópticas fijas como zooms Leica profesionales, no puede en modo alguno ser barata, pero parece claro que tal y como ha manifestado Stefan Daniel, Leica ha hecho un notable esfuerzo por ofrecer una interesante relación calidad/precio/durabilidad/belleza de líneas con la Leica T (Typ 710) para hacerla accesible a personas que deseen un tipo de cámara entre los modelos mirrorless full frame con telémetro de serie M (de precio mucho más elevado tanto en cuerpos de cámara como en objetivos) y los modelos de serie X , sobre todo si se tiene también en cuenta que la fabricación manual en gran medida artesanal de una muy avanzada y a la vez minimalista cámara digital como ésta, hecha en metal mediante fresado a partir de un sólido bloque de aluminio, supone un muy importante coste de diseño y producción.
Publicado por elrectanguloenlamano en 14:01
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