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CAPÍTULO I: MATRIMONIO Y DIVORCIO - PDF
CAPÍTULO I: MATRIMONIO Y DIVORCIO
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José Francisco Ramírez Nieto
1 CAPÍTULO I: MATRIMONIO Y DIVORCIO Dentro del primer apartado de este capítulo, abordaremos las definiciones que se proporcionan sobre el matrimonio en el ámbito legal, doctrinal y personal, sus fines y requisitos. En cuanto a su concepción legal, estableceré lo dispuesto en el Código Civil para el Distrito Federal (no existe ninguna disposición en el Código Civil Federal que establezca una definición de matrimonio) y en el Código Civil para el Estado Libre y Soberano de Puebla vigente al 2005 (para fines limitativos de esta tesis). Por lo que respecta a su concepción doctrinaria, fijaré lo que han opinado distintos juristas expertos en la materia civil. Y por último, daré mi concepción personal del matrimonio. Todo esto, con la finalidad de dejar por sentado que el matrimonio es un contrato civil que requiere para su existencia la voluntad de las partes y explicar a los lectores el origen del divorcio una vez constituida esta institución jurídica del matrimonio; con esto, no me refiero a que todos los matrimonios terminen en divorcio, ya que éste no es la finalidad de la institución del matrimonio, sino que existen ciertos factores sociales, personales, económicos, emocionales, psicológicos y culturales dentro de la relación creada por el matrimonio que, como veremos, impiden continuarla. Además se abordará en este mismo capítulo, bajo un segundo apartado, lo relativo al divorcio, sus distintas clases de acepciones, su origen legal y la justificación o necesidad de su existencia. 1. MATRIMONIO 1.1 CONCEPTOS: Legal. En el Libro Primero De las Personas, Título Quinto Del Matrimonio, Capítulo Segundo De los Requisitos para Contraer Matrimonio, artículo 146 del 1
2 Código Civil para el Distrito Federal, se define al matrimonio como La unión libre de un hombre y una mujer para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procuran respeto, igualdad y ayuda mutua con la posibilidad de procrear hijos de manera libre, responsable e informada. Debe celebrarse ante el juez del registro civil y con las formalidades que esta ley exige. En el Libro Segundo Familia, Capítulo Segundo, artículo 294 del Código Civil para el Estado Libre y Soberano de Puebla se establece la definición de matrimonio: El matrimonio es un contrato civil, por el cual un solo hombre y una sola mujer, se unen en sociedad para perpetuar la especie y ayudarse en la lucha por la existencia. En cuanto a esta definición, es innegable que los legisladores del Estado de Puebla conciben al matrimonio como un contrato civil ya que contiene los requisitos de éste, independientemente de opiniones contrarias proporcionadas por los grandes juristas de nuestro país. He de recordarles, en esta observación, que en cuanto a la jerarquía de las fuentes del Derecho está por encima la ley sobre la doctrina Doctrinal. Ricardo Couto publicó su Derecho Civil Mexicano 1 dos años después de que entrara en vigor la Ley de Relaciones Familiares. Era una obra que había preparado como comentario al Código Civil de 1884 y que tuvo que actualizar insertando un apéndice al Tomo Primero, sobre las personas, con la Ley de Relaciones Familiares y los comentarios correspondientes. Couto entiende que el matrimonio es un contrato civil especial y afirma que las relaciones jurídicas que 1 Couto, Ricardo. Derecho civil mexicano. México, 1919, 3ts. 2
3 origina el matrimonio no afectan en nada los intereses pecuniarios de los esposos, sino a sus intereses morales, y muy principalmente a los intereses de la sociedad, pero no saca de esta observación la consecuencia de que el matrimonio sea más bien un acto público que un contrato privado. Rafael Rojina Villegas, quizá el autor más influyente en la doctrina civilista elaborada a partir del Código de 1928, destina al matrimonio varios capítulos de su tratado titulado Derecho civil mexicano. Rojina Villegas señala como ha evolucionado el concepto de matrimonio, concluyendo que en México, el articulo 130 de la Constitución de 1917 ha establecido que el matrimonio es un contrato civil y, por lo tanto, se regula exclusivamente por las leyes del Estado... 2 Tiene un capítulo destinado especialmente a discernir la naturaleza jurídica del matrimonio. En cuanto a la explicación de que el matrimonio es un contrato, dice que esa ha sido la tesis tradicional desde que se separó el matrimonio civil del religioso. Luego transcribe párrafos de Bonecasse y de Ruggiero que critican la tesis contractualista, afirmando que el matrimonio es claramente diferente de los contratos, porque las partes del matrimonio, a diferencia de las partes de un contrato, ni pueden modificar los derechos y obligaciones que surgen del consentimiento, ni pueden disolver disentimiento. Rojina Villegas declara: el matrimonio por sólo el mutuo Que debe desecharse totalmente la tesis contractual del matrimonio, pues además de las razones expuestas por Bonecasse, debe reconocerse que en el derecho de familia ha venido ganando terreno la idea de que el matrimonio es un acto jurídico mixto en el cual participa en forma constitutiva del mismo, el Oficial del Registro Civil. 3 En apoyo de esta tesis añade que de acuerdo con el Código, el matrimonio requiere de la existencia del acta que elabora el mismo oficial. 2 Rojina Villegas, Rafael. Derecho civil mexicano, México, 1949, 3 ts. El matrimonio se encuentra en el t. II, vol. 1, p Ídem, p
4 Explica que las leyes mexicanas e incluso la Constitución han venido insistiendo en la naturaleza contractual del matrimonio, pero eso lo hacen sólo para separar de manera radical el matrimonio civil del religioso, es decir, negar el principio consagrado por el derecho canónico que dio carácter de sacramento al matrimonio. 4 Cuando el artículo 130 constitucional afirma que el matrimonio es un contrato, no fue la intención del legislador equipararlo a los demás contratos, sino que su intención fue únicamente negar a la Iglesia toda ingerencia en la regulación jurídica del matrimonio... 5 Para Rojina, el matrimonio es un acto jurídico, pero a la vez constitutivo de un estado jurídico, pues crea en los consortes una situación jurídica permanente. Rojina define al matrimonio como una comunidad espiritual entre los consortes, por lo tanto, considera que sería inmoral mantener una unión en la que no hay afecto sino una repulsión continua. Este autor intentó rebatir la concepción contractual del matrimonio; sin embargo, no lo logró, puesto que terminó confirmando que esta institución jurídica es definida por los legisladores como un contrato civil. Sea cual fuera la verdadera intención de los legisladores, está plasmado que el matrimonio es un contrato. Por otro lado, en una parte del análisis que hace este jurista podemos apoyar el tema de esta tesis, debido a que considera que no puede subsistir un matrimonio en el que ya no hay afecto y yo sostengo que el matrimonio no puede continuar si una de las partes no tiene la voluntad de seguir en él, puesto que la voluntad es requisito indispensable en este tipo de contrato. 4 Ídem, p Loc, cit. 4
5 Rafael de Pina, en sus Elementos de derecho civil mexicano (México ), 6 se ocupa del matrimonio en el primer volumen. En el análisis que hace de la naturaleza jurídica del matrimonio, defiende la posición contractualista, especialmente de las objeciones hechas por Rojina Villegas y los autores que él cita; su argumento principal es que el vínculo matrimonial se establece siempre sobre una doble y recíproca manifestación de la voluntad de los contrayentes..., y ello basta para nosotros para que se recurra a la figura del contrato. 7 En apoyo de su postura, cita a Agustín Verdugo, donde afirma que el matrimonio es un contrato que se forma por la voluntad de los contrayentes aunque tiene características y alcances distintos y más amplios que los demás contratos. 8 Jorge Mario Magallón menciona que la palabra matrimonio proviene del latín MATRIMONIUM, matriz, madre y monium. Cargas, o sea que el significado etimológico del matrimonio parece comprender las cargas de la madre mientras que diversos diccionarios simplemente señalan que el matrimonio es la unión perpetua de un hombre y una mujer para hacer vida común, con arreglo a derecho pero aclarando que el verdadero sentido etimológico de la palabra matrimonio es un poco incierto, situación que se puede comprobar con las distintas etimologías que le atribuyen otros autores, tal es el caso de José Castan Tobeñas. 9 Julián Bonecasse define al matrimonio como "un acto solemne que produce una comunidad de vida entre un hombre y una mujer y crea un vínculo permanente, pero disoluble, bien por voluntad de los cónyuges bien por disposición de la ley.al respecto este autor contempla en su definición la 6 Se citará la 15a. ed., México, Porrúa, Pina Rafael, de. Elementos de derecho civil mexicano I, 15 a. ed., México, Porrúa, 1986, p Ídem, pp. 319 y Matrimonio y divorcio. Recuperado el 10 de Octubre de
6 diversidad de sexos que debe de existir en el matrimonio, de la misma forma maneja que este vínculo jurídico es disoluble, y tomando las mismas formas que maneja el Código Civil para el Distrito Federal, hace mención del divorcio necesario y del voluntario. 10 Los autores Edgardo Baqueiro y Rosalía Buenrostro definen al matrimonio como ese "acto jurídico complejo estatal, que tiene por objeto la creación del estado matrimonial entre un hombre y una mujer Como acto jurídico, el matrimonio es un acto voluntario efectuado en un lugar y tiempo determinado, ante el funcionario que el Estado designa para realizarlo. Como estado matrimonial, el matrimonio es una situación general y permanente que se deriva del acto jurídico, originando derechos y obligaciones que se traducen en un especial género de vida". Esta definición es el resultado de dos términos fundamentales creadores del matrimonio, por un lado el acto jurídico y por el otro como estado civil de las personas; de lo que se puede concluir que del acto jurídico surge el estado matrimonial, y que los hace indisolubles e integrantes de una sola institución que es el matrimonio; pero, objetando que dicho acto jurídico es de tipo estatal, ya que dicho acto es creado por los consortes y vigilado por el Estado, sin que por ello quiera decir que sea estatal, dando a entender que el matrimonio es un acto unilateral y exclusivo del Estado. 11 Ignacio Galindo Garfias define al matrimonio como el estado civil, que trae como consecuencia una serie de deberes y facultades, derechos y obligaciones para con los hijos y con ellos mismos Íbidem 11 Íbidem 12 Íbidem 6
7 Eduardo Pallares establece que el matrimonio puede ser considerado desde varios puntos de vista: como un acto jurídico solemne en cuanto a que está sujeto a las disposiciones de los artículos 146 al 161 del Código Civil Federal; como contrato, debido a que a partir de las Leyes de la Reforma de 1859, el matrimonio dejó de ser un acto religioso para convertirse en un contrato sujeto a la autoridad civil; y como institución social reglamentada por la ley porque tiene un conjunto de normas jurídicas, debidamente unificado, que reglamentan determinadas funciones o actividades sociales sujetas a la tutela del Estado en forma especial. 13 A partir de estas variadas definiciones, se puede llegar a la conclusión de que la mayoría de los doctrinarios intentan, sin éxito, desprender al matrimonio de su naturaleza contractual; sin embargo, terminan aprobando directa o indirectamente que el matrimonio es un contrato Personal. Para la autora de esta tesis, el matrimonio es la unión voluntaria de dos personas físicas en forma de contrato, originada por el cariño, la atracción, el enamoramiento o el amor, deseosos de que su unión sea reconocida y regulada por el Derecho ante la sociedad, cuyo fin es la convivencia afectiva y sexual sin necesidad de perpetuar la especie, por tiempo indeterminado, salvo que dicha voluntad inicial deje de subsistir durante el transcurso de dicha convivencia o surja un impedimento bastante a criterio de alguna de ellas que les impida seguir unidos en pareja. 13 Pallares, Eduardo, El Divorcio en México, 5ª. ed., Ed. Porrúa, México, 1987, pp. 36 y 37. 7
8 El motivo de esta definición personal se debe a las siguientes razones: a) Como todo acto jurídico, el matrimonio debe celebrarse con la voluntad y pleno consentimiento de las dos personas que quieren unirse en este vínculo matrimonial, ya que de lo contrario este sería inexistente e inválido conforme a las disposiciones aplicables a los contratos. b) Establezco que sea en forma de contrato porque como se ha demostrado en los párrafos anteriores y en la legislación civil de México desde tiempos del Presidente Benito Juárez, al matrimonio se le ha denominado como un contrato. c) Esta unión voluntaria debe tener una etapa previa denominada noviazgo o relación de pareja en la que intervinieron factores subjetivos tales como el amor, la atracción, el enamoramiento, el cariño, etc., de los cuales se deriva la intención y el deseo de la pareja de convertir esta etapa en una unión más seria y legal, en la que hayan derechos y obligaciones. d) El fin de un matrimonio debe consistir en una convivencia afectiva ya que se involucran sentimientos durante el transcurso de esta unión, que deben tomarse en cuenta. Pero, también debe haber una convivencia sexual, ya que el sexo es uno de los fines naturales del hombre y una forma de comunión de cualquier pareja. En este punto, cabe resaltar que me opongo a que uno de los fines del matrimonio sea la perpetuación de la especie, debido a que no todas las parejas que desean unirse en matrimonio quieren tener hijos y no se les puede obligar a tenerlos; esto es una decisión que cada individuo tiene el derecho de tomar según lo dispuesto en el artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que señala al respecto Toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y el espaciamiento de sus hijos y considerar la perpetuación como una obligación, violaría la Constitución y los derechos naturales del hombre. Además, cito lo expresado por 8
9 la Doctora en Derecho, Ingrid Brena Sesma: La procreación también puede ser una finalidad de la unión matrimonial, pero sólo como una posibilidad y no como un fin necesario. El derecho iría demasiado lejos si permitiera a un cónyuge exigir a su pareja tener hijos contra su voluntad. La procreación y la formación de la prole es, por excelencia, la expresión de la libertad para adquirir serias responsabilidades para toda la vida. La experiencia ha demostrado que desafortunadamente los hijos no deseados, generalmente devienen en niños maltratados. El actual desarrollo de los derechos humanos no permite concebir un deber que vaya en contra del respeto a la intimidad e integridad del ser humano. Las personas no son el objeto para la consecución de un fin sino son sujetos con dignidad y con derecho a ejercer su libertad procreacional. 14 Con esta parte de la definición que propongo de matrimonio no quiero decir que no se deban tener hijos, sino que quedará a decisión de la pareja si desean o no tener hijos. e) El matrimonio en el Derecho, se creó como una institución para toda la vida, salvo que se produzca una causa por la que no pueda seguir existiendo. Aquí quiero señalar fuertemente que al ser el matrimonio un contrato, debe intervenir la voluntad de la pareja; sin embargo, ésta no sólo debe requerirse para celebrarlo en un inicio, sino también debe solicitarse que persista como elemento esencial durante el transcurso del matrimonio, ya que de no tomarse en cuenta, se estaría obligando a un cónyuge o a ambos, a mantener una relación que ya no quieren, es decir, se les obliga a hacer algo que ya no desean, se les limita su libertad y no se les permite vivir en un ambiente adecuado para su desarrollo y bienestar, garantía otorgada a nivel constitucional, en el artículo 4. Si la voluntad o consentimiento es requisito esencial para que exista el matrimonio, también lo debe ser para que subsista una vez celebrado. 14 Brena Sesma, Ingrid, Reformas al Código Civil en Materia de Matrimonio, Recuperado el 24 de Octubre de
10 f) Otro punto importante de esta concepción es lo referente a que el matrimonio debe subsistir mientras no se genere una causa que lo impida a criterio de cualquiera de los cónyuges, ya que a pesar de lo que señalan muchos juristas o legisladores, sobre que el conceder un divorcio por una causal bastante a criterio de cualquiera de los cónyuges sería otorgar un capricho, sólo quienes conviven saben la verdad de lo que están viviendo. Ni un juez, legislador, pariente, vecino, amigo, psicólogo, magistrado, etc., es decir, nadie tiene el suficiente criterio ni la autoridad para decidir lo que un cónyuge debe soportar del otro. Y es en este asunto en particular, donde surgen preguntas como cuántos golpes son suficientes para las autoridades o para la sociedad para que no se consideren caprichos del cónyuge y pueda solicitar el divorcio?, cuántas humillaciones verbales en privado o en público son suficientes?, cuántas groserías son suficientes?, cuántas infidelidades que se pueden o no comprobar son suficientes?, cuántas violaciones son suficientes?, cuántos abandonos temporales del cónyuge por causas de trabajo son suficientes?, cuántos intentos de maltrato físico son suficientes?, cuántos días en los que ya no se quiere ni se ama al cónyuge son suficientes?. La respuesta a todas estas preguntas y a muchas más que nos plantean algunos requisitos irreales y obsoletos para solicitar cualquier tipo de divorcio, sólo las tiene quien las vive. No todos soportan lo mismo. Un cónyuge puede soportar un solo golpe, otro cientos, otro miles. Algunos pueden soportar el humor de su cónyuge, otros tienen que irse a otra habitación para no soportar su mal humor, otros en cambio no están dispuestos a soportarlo. Los seres humanos somos diferentes y aunque el Derecho quiera que nos comportemos de igual manera, nuestra naturaleza nos lo impide. Hay un dicho que reza: Una vez cerrada la puerta, sólo los que viven dentro de ella saben lo que ahí sucede. g) La pareja desea que esta unión sea reconocida y regulada por el Derecho porque, como señalé anteriormente, ya no se trata de un noviazgo o una 10
11 convivencia sencilla, sino que se trata de un compromiso más fuerte en el que están dispuestos a asumir los derechos y obligaciones que surjan de ella. 1.2 REQUISITOS: Tanto el Código Civil Federal en sus artículos 146 al 161, como los artículos 299 al 313 del Código Civil para el Estado Libre y Soberano de Puebla establecen los requisitos que deben cumplirse para celebrar el matrimonio 15, los cuales son semejantes: Para contraer matrimonio el hombre necesita haber cumplido dieciséis años y la mujer catorce. (En el Estado de Puebla, ambos deben tener 16 años cumplidos). Según el caso, se pueden conceder dispensas de edad por causas graves y justificadas. Para que el hombre o la mujer, menores de edad, puedan contraer matrimonio, se requiere: potestad. a) El consentimiento del ascendiente o ascendientes que ejerzan la patria b) Si no hay quien ejerza la patria potestad, se necesita el consentimiento del tutor; y faltando éste, el Juez competente del domicilio del menor suplirá el consentimiento. Los ascendientes, tutores o jueces que otorgaron su consentimiento para la celebración del matrimonio no pueden revocarlo, a menos que exista causa bastante. Si los ascendientes o tutor que presentaron su consentimiento para el matrimonio, fallecieren antes de que se celebre éste, su consentimiento no puede ser revocado por la persona o personas que, en su defecto, tendrían el derecho de otorgarlo. Cuando los ascendientes, tutores o jueces nieguen su consentimiento o lo revoquen después de concedido y su disenso no parezca 15 Ver Libro Primero De las personas, Título Quinto Del matrimonio, Capítulo II De los requisitos para contraer matrimonio del Código Civil Federal. Ver Libro Segundo Familia, Capítulo Segundo Matrimonio, Sección Segunda Requisitos para contraer matrimonio del Código Civil para el Estado Libre y Soberano de Puebla. 11
12 racional, o se estime que no hay causa para la revocación, podrá ocurrir el interesado a la primera autoridad política del lugar, la cual con audiencia de aquellos, lo habilitará o no de edad. El ascendiente o tutor que ha prestado su consentimiento firmando la solicitud respectiva y ratificándola ante el Juez del Registro Civil, no puede revocarlo después, a menos que haya justa causa para ello. Si el ascendiente o tutor que ha firmado o ratificado la solicitud de matrimonio falleciere antes de que se celebre, su consentimiento no puede ser revocado por la persona que, en su defecto, tendría el derecho de otorgarlo. Son impedimentos para celebrar el contrato de matrimonio: 1. La falta de edad requerida por la ley, cuando no haya sido dispensada. 2. La falta de consentimiento del que, o los que ejerzan la patria potestad, del tutor o del juez, en sus respectivos casos. 3. El parentesco de consanguinidad legítima o natural, sin limitación de grado en la línea recta, ascendente o descendente. En la línea colateral igual, el impedimento se extiende a los hermanos y medios hermanos. En la colateral desigual, el impedimento se extiende solamente a los tíos y sobrinos, siempre que estén en el tercer grado y no hayan obtenido dispensa. 4. El parentesco de afinidad en línea recta, sin limitación alguna. 5. El adulterio habido entre las personas que pretendan contraer matrimonio, cuando ese adulterio haya sido judicialmente comprobado (este requisito no está contemplado en el Código Civil para el Estado Libre y Soberano de Puebla). 6. El atentado contra la vida de alguno de los casados para contraer matrimonio con el que quede libre. 7. La fuerza o miedo grave. En caso de rapto, subsiste el impedimento entre el raptor y la raptada, mientras ésta no sea restituida a lugar seguro, donde libremente pueda manifestar su voluntad. 8. La impotencia incurable para la cópula; y las enfermedades crónicas e incurables, que sean, además, contagiosas o hereditarias. 12
13 9. El uso no terapéutico de enervantes, estupefacientes, psicotrópicos o de cualquier otra sustancia que altere la conducta y produzca farmacodependencia. 10. El matrimonio subsistente con persona distinta a aquella con quien se pretenda contraer. 11. La locura. De estos impedimentos sólo son dispensables la falta de edad y el parentesco de consanguinidad en línea colateral desigual. Bajo el régimen de adopción simple, el adoptante no puede contraer matrimonio con el adoptado o sus descendientes. (DR La mujer no puede contraer nuevo matrimonio sino hasta pasados trescientos días después de la disolución del anterior, a menos que dentro de ese plazo diere a luz un hijo. En los casos de nulidad o de divorcio, puede contarse este tiempo desde que se interrumpió la cohabitación. El tutor no puede contraer matrimonio con la persona que ha estado o está bajo su guarda, a no ser que obtenga dispensa, la que no se le concederá sino cuando hayan sido aprobadas las cuentas de la tutela. Esta prohibición comprende también al curador y a los descendientes de éste y del tutor. Si el matrimonio se celebrare en contravención de lo dispuesto, el Juez nombrará inmediatamente un tutor interino que reciba los bienes y los administre mientras se obtiene la dispensa. 1.3 FINES: De igual manera, en los artículos 162 al 177 del Código Civil Federal y en los artículos 314 al 329 del Código Civil para el Estado Libre y Soberano de Puebla 13
14 existen disposiciones legales respectivas a los fines del matrimonio 16, los cuales se transforman en una serie de derechos y obligaciones que derivan de este tipo de contrato y son los siguientes: Los cónyuges están obligados a contribuir cada uno por su parte a los fines del matrimonio y a socorrerse mutuamente. Toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y el espaciamiento de sus hijos. Por lo que toca al matrimonio, este derecho será ejercido de común acuerdo por los cónyuges. Los cónyuges vivirán juntos en el domicilio conyugal. Se considera domicilio conyugal, el lugar establecido de común acuerdo por los cónyuges, en el cual ambos disfrutan de autoridad propia y consideraciones iguales. Los Tribunales, con conocimiento de causa, podrán eximir de aquella obligación a alguno de los cónyuges, cuando el otro traslade su domicilio a país extranjero, a no ser que lo haga en servicio público o social, o se establezca en lugar insalubre o indecoroso, cuando uno de los cónyuges intente ejercitar o haya ejercitado una acción civil en contra del otro, sea de nulidad de matrimonio o de divorcio, o cuando uno de los cónyuges intente denunciar, o haya denunciado, la comisión de un delito, atribuyendo ésta al otro cónyuge. Los cónyuges contribuirán económicamente al sostenimiento del hogar, a su alimentación y a la de sus hijos, así como a la educación de éstos en los términos que la ley establece, sin perjuicio de distribuirse la carga en la 16 Ver el Libro Primero De las personas, Título Quinto Del matrimonio, Capítulo III De los derechos y obligaciones que nacen del matrimonio del Código Civil Federal. Ver el Libro Segundo Familia, Capítulo Segundo Matrimonio, Sección Tercera Derechos y obligaciones que nacen del matrimonio del Código Civil para el Estado Libre y Soberano de Puebla. 14
15 forma y proporción que acuerden para este efecto, según sus posibilidades. A lo anterior no está obligado el que se encuentre imposibilitado para trabajar y careciere de bienes propios, en cuyo caso el otro atenderá íntegramente a esos gastos. Los derechos y obligaciones que nacen del matrimonio serán siempre iguales para los cónyuges e independientes de su aportación económica al sostenimiento del hogar. (DR)IJ Los cónyuges y los hijos en materia de alimentos, tendrán derecho preferente sobre los ingresos y bienes de quien tenga a su cargo el sostenimiento económico de la familia y podrán demandar el aseguramiento de los bienes para hacer efectivos estos derechos. El marido y la mujer tendrán en el hogar autoridad y consideraciones iguales; por lo tanto, resolverán de común acuerdo todo lo conducente al manejo del hogar, a la formación y educación de los hijos y a la administración de los bienes que a éstos pertenezcan. En caso de desacuerdo, el Juez de lo Familiar resolverá lo conducente. Los cónyuges podrán desempeñar cualquier actividad excepto las que dañen la moral de la familia o la estructura de ésta. Cualquiera de ellos podrá oponerse a que el otro desempeñe la actividad de que se trate y el Juez de lo Familiar resolverá sobre la oposición. El marido y la mujer, mayores de edad, tienen capacidad para administrar, contratar o disponer de sus bienes propios y ejercitar las acciones u oponer las excepciones que a ellos corresponden, sin que para tal objeto necesite el esposo del consentimiento de la esposa, ni ésta de la autorización de aquél, salvo en lo relativo a los actos de administración y de dominio de los bienes comunes. 15
16 El marido y la mujer, menores de edad, tendrán la administración de sus bienes, en los términos del artículo que precede, pero necesitarán autorización judicial para enajenarlos, gravarlos o hipotecarlos y un tutor para sus negocios judiciales. El marido y la mujer, durante el matrimonio, podrán ejercitar los derechos y acciones que tengan el uno en contra del otro; pero la prescripción entre ellos no corre mientras dure el matrimonio. 2. DIVORCIO 2.1 ORIGEN LEGAL: Ley del Matrimonio Civil y Ley del Registro Civil de 1859 Estas leyes vigentes durante la presidencia de Benito Juárez, desconocieron el carácter religioso que hasta entonces había tenido el matrimonio para hacer de él en adelante sólo un contrato civil; se encomendaron las solemnidades del mismo a los jueces del estado civil y se proclamó reiteradamente la indisolubilidad del matrimonio, ya que sólo la muerte de uno de los cónyuges podía disolverlo, y únicamente se permitió el divorcio-separación por las causas previstas en la ley Código Civil del Distrito Federal y Territorio de la Baja California de 1870 Establecía en su artículo 155 la indisolubilidad del matrimonio. 16
17 2.1.3 Código Civil del Distrito Federal y Territorio de la Baja California de 1884 Conservó la indisolubilidad del matrimonio del Código Civil de 1870, la cual había sido elevada a rango constitucional desde Decretos Divorcistas La revolución constitucionalista encabezada por Carranza no tenía originalmente una preocupación por reformar el régimen matrimonial. El plan de Guadalupe firmado en la Hacienda de Guadalupe, en Coahuila, el 26 de marzo de 1913, nada decía de esta materia. Pero en el decreto que adicionó el Plan de Guadalupe, firmado el 12 de diciembre de 1914, hablaba ya del matrimonio. En la exposición de motivos del Decreto de Reformas y Adiciones, se afirmaba que toda vez que la división del norte se ha negado a hacer las reformas políticas y sociales que requiere el país alegando que primero debe restablecerse el orden constitucional, el Primer Jefe de la revolución constitucionalista tiene la obligación de procurar que en cuanto antes se pongan en vigor todas las leyes que deben cristalizar las reformas políticas y económicas que el país necesita. En el artículo 2 del decreto se mencionaba que entre las reformas que debía realizar el Primer Jefe estaba la revisión de las leyes relativas al matrimonio y al estado civil de las personas. Como consecuencia de este decreto, Venustiano Carranza, publicó el 2 de enero de 1915 en El Constitucionalista, que aparecía en Veracruz con el nombre de Periódico Oficial de la Federación, un Decreto del 29 de diciembre de que reformó la fracción IX del artículo 23 de la Ley del 14 de diciembre de 1874 Reglamentaria de las Adiciones y Reformas de la Constitución Federal 17 El decreto fue publicado en el periódico El constitucionalista, Veracruz, núm. 4, 2 de enero de Puede verse en Leyes complementarias del Código Civil, Pallares, E. (ed.), México, 1920, pp
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References: artículo 146
 artículo 294
 artículo 130
 artículo 4
 artículo 4
 artículo 155
 artículo 2
 artículo 23