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Timestamp: 2020-06-04 01:25:38+00:00

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El aparato que prometió llevar el olor a Internet (y fracasó estrepitosamente en el intento) – Radio Región
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admin 4 abril, 2020	Tecno Comentarios desactivados en El aparato que prometió llevar el olor a Internet (y fracasó estrepitosamente en el intento) 6 Visualizaciones
A finales de los noventa y en plena burbuja 'puntocom' dos graduados de Stanford pasando sus vacaciones en una playa de Florida tuvieron la revelación: un dispositivo que generara todos los olores del mundo, que llevase al mundo virtual de Internet los olores del mundo real. Con millones de dólares de inversión y la asociación con las grandes tecnológicas del momento el éxito parecía asegurado. Pero sólo lo olieron.
Era el invento perfecto. ¿Cómo no se le había ocurrido a nadie antes? Añadir una experiencia olfativa a Internet además de la audiovisual. También a videojuegos, películas y prácticamente cualquier contenido virtual. La idea entusiasmo a medio Silicon Valley, Hollywood y grandes tecnológicas y desarrolladoras de todo el mundo. Sin embargo sus creadores no se hicieron la pregunta esencial: ¿querían realmente los usuarios infectar su casas con decenas de olores de lo más variopintos?
Las margaritas, del campo a tu escritorio gracias a iSmell. Vía Unsplash.
Un olor para cada página de Internet
Esta historia comienza con Joel Bellenson y Dexster Smith, dos graduados de Stanford que previamente habían lanzado un software dedicado a la secuenciación de genes. El primero era biólogo molecular y el segundo ingeniero industrial, por lo que parecían el duo perfecto para inventar algún tipo de aparato capaz de primero digitalizar y luego generar todos los olores del mundo.
Web de la empresa mostrando algunos prototipos de su aparato para crear olores. Vía Web Archive.
La idea era encontrar primero la base de todos los olores, esos "olores primarios" y sus correspondientes componentes químicos. Con esas esencias principales un aparato se encargaría de mezclarlos para generar el resto de olores existentes (no es tan descabellado, hay quien los está archivando en una biblioteca de olores). Luego sería cuestión de que cada página web (o película, o videojuego…) añadiera el olor que deseen. De la web a tu ordenador, de tu ordenador al aparato conectado por USB y del aparato a tu olfato. Ahora me surge la duda de cómo sería el olor a Xataka.
Deleite su olfato con iSmell
Los dos genios se pusieron manos a la obra. Reunieron un equipo de expertos de diferentes áreas tanto tecnológicas como de la industria del perfume. También reunieron una importante suma de dinero, hasta 20 millones de dólares de diferentes fondos de inversión. Con todo ello, en 1999 lanzaron DigiScents, una plataforma pensada para categorizar todos los olores y que las empresas de entretenimiento pudiesen añadirlos a sus webs, películas, videojuegos, anuncios o lo que quisieran.
Web de DigiScents con tantos y tantos estereotipos de la Web 1.0 recogidos en una sola imagen. Vía Web Archive.
Creada la plataforma se propusieron crear el producto que llevase esos olores del mundo digital al mundo real. Así es como nació iSmell. En sus primeros prototipos iSmell se conectaba al ordenador por un cable USB y en su interior contenía decenas de pequeñas dosis de los olores esenciales en forma de aceites. Si la web de turno pedía un olor el aparato se encargaba de expulsar la dosis exacta de una combinación de aceites que generara ese olor concreto. Para ello calentaba cada compartimento y unos pequeños ventiladores expulsaba el olor hacia el exterior.
Prototipo final de iSmell. Vía Summit ID.
Lo consiguió. Tanto que tenían acuerdos con Microsoft, Sony, IMAX, Dolby y muchas otras empresas tecnológicas y de la industria del entretenimiento para integrar olores en sus contenidos. No podía faltar la industria del porno, que también vio un filón ahí. Llegaron a crear hasta Snortal, una web donde se podían diseñar olores y enviarse entre personas a modo de red social de los olores. Los años 2000 fueron una época maravillosa de Internet.
Algo olía mal desde el principio
Lo que más me sorprende de la historia de iSmell es que halla llegado tan lejos y que de hecho otros lo hayan replicado posteriormente. Es decir, la idea de llevar el olor a Internet tiene su gracia, cinco o como mucho diez minutos. Luego uno empieza a hacerse preguntas y en momentos la viabilidad del proyecto cae a cero. Pero los años 2000 eran diferentes, Internet estaba disfrutando de uno de los momentos más esperanzadores e ingenuos de su historia, a meses de que la burbuja 'puntocom' le devolviese a la realidad. iSmell también se topó pronto con la realidad: no sólo no funcionaba, sino que nadie lo había pedido.
¡Pronto en tu escritorio más cercano!
El aparato tenía un fallo básico: cuando generaba un nuevo olor el anterior se mantenía. En consecuencia se mezclaban diferentes olores y cuando se mezclan demasiados olores pasa como con los colores: aparece una composición similar a… las heces. iSmell no era capaz de separar bien los olores por lo tras varios usos seguidos ya no desprendía el olor deseado por la contaminación de los anteriores.
En Xataka La historia de Yahoo! resumida en cinco errores garrafales
El otro gran problema de iSmell lo hemos visto en tantas y tantas ideas tecnológicas y el ejemplo perfecto y reciente es Juciero. ¿Alguien lo había pedido? No solucionaba un problema real del mercado y la gente realmente no quería llenar sus habitaciones de olores cada dos por tres. A finales de 2001, apenas 2 años después del lanzamiento de un prototipo, Digiscents se quedó sin capital y la compañía cerró. Y así es como nos quedamos sin conocer el olor a Xataka.
Más información | Wikipedia, PC World y howstuffworks
Imagen | Summit ID
La noticia El aparato que prometió llevar el olor a Internet (y fracasó estrepitosamente en el intento) fue publicada originalmente en Xataka por Cristian Rus .
El rastreo de contactos es una potente herramienta para ayudar a seguir la evolución del COVID-19. Sea manualmente o mediante aplicaciones. Pero ahora la policía está empezando a aplicar este tipo de prácticas para sus investigaciones, empezando por las actuales protestas que están sucediendo en los EE.UU. Una decisión que está generando preocupación por parte de los rastreadores de contactos. Y es que más allá de las implicaciones respecto a los manifestantes, los expertos alertan que puede llegar a afectar la confianza que la población tenga en estos sistemas de seguimiento y aumente el número de gente que no quiera cooperar. En Xataka Apple, Google, coronavirus y privacidad: una tormenta perfecta que plantea si es peor el remedio que la enfermedad En juego la confianza en el seguimiento de contactos La polémica ha surgido a raíz de unos comentarios del Comisionado de Seguridad Pública de Minnesota, John Harrington, quien en una rueda de prensa explicó que la policía estaba comenzando a rastrear a los manifestantes que habían arrestado. Una investigación en la que intentan averiguar "con quién se asocian, qué plataformas utilizan, qué apoyos tienen y construir la red de información asociada" a esas personas. "Estamos comprobando si la gente a la que hemos arrestado está conectada a esas plataformas", explicaba el Comisionado. “#ContactTracing out-of-state rioters arrested in #GeorgeFloyd protests..” - MNaHEM: “Oh yeahhh. You didn’t think ‘contact tracing’ was going to remain the bailiwick of those trying to contain #COVID19? It’s gonna be LEO’s new buzzword.” https://t.co/mjR0z2tmNW pic.twitter.com/kZjyeBMCgP— aHEMagain Actual (@aHEMandias) May 30, 2020 Como relata el Dallas Morning News, entre los manifestantes contra el racismo han empezado a surgir las primeras pancartas rechazando directamente estos sistemas de 'contact tracing'. Utilizar los datos estrictamente necesarios Esta analogía con el rastreo de contactos ha alertado a organizaciones como EFF, quienes explican los riesgos que supone. El seguimiento de contactos involucra entrevistas con personas que se han visto infectadas para determinar con quién han estado en contacto y así analizar posibles contagiados. Se trata de un riesgo físico por el hecho de estar cerca de alguien. Por el contrario, interrogar a detenidos sobre organizaciones y posibles aliados está en contra de la presunción de inocencia de las personas. De manera equivalente, estas interrogaciones "pueden socavar la opinión pública sobre el seguimiento de contactos" explican desde EFF. Hasta la fecha, aquellos que creían más en la autoridad sanitaria eran más propensos a colaborar con el rastreo de contactos. Una confianza que puede disminuir si se transmite la idea que estos métodos se utilizan para conseguir información no relacionada con la salud. Police are investigating the associations of protestors, and calling it “contact tracing.” We disagree. Contact tracing is a public health tool used to contain COVID-19. Police surveillance must be limited to prevent 1st and 4th Amendment violations. https://t.co/8uQ3UVJwA6— EFF (@EFF) June 1, 2020 Los mismos expertos recomiendan que para el rastreo de contactos se recolecten la menor cantidad de datos para el propósito concreto. En el caso del COVID-19 no es necesario por ejemplo saber con quién has estado hace un mes, ya que los pacientes únicamente suponen un riesgo durante 14 días. Otro aspecto que deben tener en cuenta las autoridades es eliminar lo datos en el momento que ya no son necesarios. Si nos fijamos en el servicio automatizado de Apple y Google, el usuario puede eliminar sus datos y en apps como la italiana se establece que como máximo los datos se guardarán hasta final de año. Las autoridades sanitarias no deben divulgar esta información con otras autoridades, especialmente aquellas que como la policía podrían utilizar esta información con otros propósitos. Afortunadamente, países como Australia han tomado la decisión correcta de no ofrecer a los cuerpos de seguridad la información de su seguimiento de contactos para el coronavirus. En Xataka | El panóptico digital, el gran temor distópico que acecha tras la revolución de los datos, la inteligencia artificial y la "dataveillance" - La noticia Rastreadores del COVID-19 alertan del riesgo que la policía utilice este sistema para seguir a manifestantes y sus contactos fue publicada originalmente en Xataka por Enrique Pérez .
El monitor de nuestro PC tiene un impacto muy profundo en nuestra experiencia de uso. Y también en nuestra productividad. Buscar la opción idónea nos invita a preguntarnos cuál debe ser su tamaño, su resolución, la tecnología de su panel y su refresco, pero, en realidad, este es solo el principio del camino. Y es que si queremos que nuestro monitor nos ayude a sacar el máximo partido posible a nuestro ordenador y nos proporcione una experiencia satisfactoria durante muchos años tendremos que ser muy minuciosos al elegirlo. El propósito de este artículo es, precisamente, poneros esta búsqueda un poco más fácil. Este artículo es la séptima entrega de una guía extensa en la que los principales componentes y los periféricos más relevantes de un PC tienen su dosis de protagonismo. Nuestra intención es ayudar a los usuarios que han decidido montar un equipo a la medida a encontrar los componentes que resuelven mejor sus necesidades y encajan mejor en su presupuesto, y para lograrlo dedicaremos a la mayor parte de ellos un artículo en exclusiva. El protagonista indiscutible de esta entrega es el monitor de la misma forma en que en los anteriores artículos de la guía hemos hablado de la placa base, el procesador, la memoria principal, la tarjeta gráfica, el almacenamiento secundario, la caja del PC y la fuente de alimentación. Qué tecnologías de panel hay y cuál encaja en cada escenario de uso El primer componente de los monitores con el que nos viene bien familiarizarnos es, sin lugar a dudas, su panel. Y es que este elemento condiciona en gran medida su calidad de imagen, y, por tanto, también la experiencia que van a ser capaces de ofrecernos. Las tecnologías de panel LCD TFT más utilizadas actualmente por los fabricantes de monitores son IPS, VA y TN, así como sus variantes. No obstante, como no es necesario que compliquemos este artículo más de lo imprescindible podemos conformarnos con revisar los principales pros y contras de cada una de estas implementaciones. Las tecnologías de panel LCD TFT más utilizadas actualmente por los fabricantes de monitores son IPS, VA y TN en sus diferentes encarnaciones La tabla que tenéis debajo de estas líneas resume las características que describen qué prestaciones podemos esperar de las tres tecnologías de panel que he mencionado en el párrafo anterior. Eso sí, antes de que las leáis me parece necesario introducir un matiz importante que nos viene bien tener en cuenta: la lógica de procesado que trabaja junto al panel puede corregir en cierta medida sus deficiencias y potenciar sus cualidades. Y es que la calidad de imagen no depende exclusivamente del panel. Tal y como sucede con los televisores, el procesado también puede tener un impacto importante en el acabado de las imágenes, aunque eso sí, en las teles suele ser mucho más complejo y agresivo que en los monitores. Por esta razón los televisores suelen introducir una latencia mucho más acusada que estos últimos, de ahí que para jugar con ellos sea necesario activar el modo implementado por las marcas para minimizar la latencia de entrada que provoca el procesado de las imágenes. Aquí tenéis la tabla que resume las características de las principales tecnologías de panel LCD TFT: IPS (IN-PLANE SWITCHING)VA (VERTICAL ALIGNMENT)TN (TWISTED NEMATIC) VENTAJAS - Elevada calidad de imagen global- Su reproducción del color es muy precisa- Ángulos de visión amplios y sin apenas degradación del color - Su relación de contraste nativo suele ser la más alta y sus negros son profundos- Suelen tener una capacidad de entrega de brillo elevada- Su capacidad de reproducción del color es superior a la de los paneles TN, pero inferior a la de los IPS- Adolecen de menos fugas de luz que los IPS, incluso en las esquinas - Estos paneles nos ofrecen el tiempo de respuesta más bajo (típicamente 1 ms de gris a gris)- Nos permiten alcanzar las frecuencias de refresco más altas, superando con holgura los 144 Hz- Suelen tener el precio más competitivo INCONVENIENTES - Habitualmente tienen un tiempo de respuesta más alto que los paneles TN- Algunos paneles adolecen de fugas de luz, especialmente en las esquinas- Su relación de contraste nativo suele ser inferior a la de los paneles VA - Su tiempo de respuesta suele ser superior al de los paneles TN e IPS- Sus ángulos de visión son inferiores a los que nos ofrecen los paneles IPS- Esta tecnología es relativamente poco habitual en los monitores - Su calidad de imagen global es inferior a la que nos ofrecen los paneles IPS y VA- Reproducen el color con menos precisión que IPS y VA- Sus ángulos de visión están muy limitados tanto en vertical como en horizontal Como refleja la tabla, si evaluamos su calidad de imagen global los paneles TN salen relativamente malparados frente a los IPS y VA. No obstante, esto no significa que sus imágenes no dan la talla; algunos monitores TN consiguen ofrecernos imágenes de mucha calidad. En cualquier caso, los dispositivos que utilizan esta tecnología de panel pueden encajarnos si nuestro presupuesto es moderado (a igual tamaño y resolución los monitores TN suelen ser sensiblemente más baratos que los IPS y VA), o bien si buscamos un monitor para jugar que nos ofrezca el mínimo tiempo de respuesta posible y estamos dispuestos a aceptar que su calidad de imagen no sea equiparable a la que nos propone un buen diseño IPS. Hay soluciones VA e IPS que nos prometen un tiempo de respuesta de 1 ms equiparable al de los paneles TN, pero habitualmente los monitores que utilizan esta última tecnología son los más rápidos. Los paneles IPS reproducen el color con mucha precisión y suelen ofrecernos unos ángulos de visión amplios La alternativa natural a los monitores con panel TN son los dispositivos IPS, cuya principal baza es una calidad de imagen global que puede ser muy alta si la electrónica que acompaña al panel consigue sacarle el máximo partido. Pueden reproducir el color con mucha precisión y suelen ofrecernos unos ángulos de visión amplios, lo que los hace idóneos para resolver los escenarios de uso en los que es necesario tener la máxima calidad de imagen posible. Encajan como un guante para procesar fotografías, editar vídeo o animar en 3D, entre otros posibles escenarios de creación de contenidos. Además, durante los últimos dos años los monitores IPS se han vuelto mucho más atractivos para los jugadores porque su tiempo de respuesta ha mejorado mucho, tanto que algunos modelos consiguen intimidar a los monitores TN en este terreno. Y su calidad de imagen es más alta, aunque, eso sí, suelen ser sensiblemente más caros. En Xataka Cómo montar un ordenador paso a paso: la guía Nos queda la tercera tecnología en discordia: VA. Estos paneles nacieron con la intención de recoger las características más atractivas de las tecnologías IPS y TN, y en cierta medida se han salido con la suya. Su contraste nativo es más alto que el que nos ofrecen los monitores IPS y su calidad de imagen es mejor que la de los monitores con panel TN, pero no suelen igualar los ángulos de visión de los primeros ni los tiempos de respuesta de los segundos. Basta echar un vistazo al catálogo de los principales fabricantes de monitores para darse cuenta de que la oferta de soluciones VA actualmente es muy inferior a la de las pantallas IPS y TN. Samsung es una de las marcas que han apostado con más claridad por esta tecnología, aunque otros fabricantes, como AOC, iiyama o MSI también tienen monitores con panel VA en catálogo. Estas pantallas se sienten cómodas en los mismos escenarios de uso que los monitores IPS, con los que también rivalizan en precio. La resolución y el tamaño del monitor condicionan nuestra productividad La resolución de nuestros monitores importa. Mucho. Este parámetro tiene un impacto profundo en la calidad de imagen porque si los píxeles del panel no son lo suficientemente pequeños nuestra percepción de la nitidez y el nivel de detalle puede no ser satisfactoria. Como es lógico, en este terreno no importa solo la resolución: también es crucial el tamaño del panel. De hecho, el tamaño de los píxeles está condicionado tanto por la resolución como por la superficie del panel, lo que conlleva que a medida que optamos por monitores más grandes nos veamos obligados a ser más ambiciosos con la resolución si no queremos que nuestra experiencia se resienta. El tamaño de los píxeles está condicionado tanto por la resolución como por la superficie del panel Cuando trabaja junto a un PC para ofimática o creación de contenidos un monitor amplio y con la resolución adecuada puede tener un impacto muy beneficioso en nuestra productividad. Y una pantalla de estas características en tándem con un ordenador para juegos puede ofrecernos una capacidad de inmersión muy disfrutable. Como veremos más adelante, en el terreno de los juegos hay otras características más allá del tamaño y la resolución a las que nos interesa prestar atención, pero si nos ceñimos a los otros dos escenarios de uso, la ofimática y la creación de contenidos, apostar por un monitor lo suficientemente grande y con la resolución idónea puede ayudarnos a rendir más. Incrementar el tamaño de la pantalla y la resolución puede propiciar que tengamos a la vista más información sin necesidad de utilizar las barras de desplazamiento o de cambiar constantemente la ventana en primer plano. De hecho, en un monitor amplio y con una resolución alta podemos tener abiertas dos o más ventanas a tamaño completo y sin necesidad de superponerlas. O bien podemos expandir una única ventana a toda su superficie para colocar delante de nuestros ojos muchísima información. Esta última opción puede marcar la diferencia si trabajamos con grandes hojas de cálculo, bases de datos o herramientas de programación, entre otras opciones. El reto en este contexto reside en identificar qué combinación de tamaño y resolución encaja mejor en cada escenario de uso. Esta es nuestra propuesta: PC para ofimática, navegación y reproducción de contenidos. El punto de partida que os proponemos en este escenario de uso si tenéis un presupuesto contenido y vuestras necesidades son moderadas es un monitor de 24 pulgadas con resolución Full HD (1.920 x 1.080 puntos). Pero si encaja en vuestro presupuesto os animamos a apostar por una pantalla de 27 pulgadas o más con resolución QHD (2.560 x 1.440 puntos) o superior. Podéis estar seguros de que vuestra productividad será mayor y vuestra experiencia de uso más satisfactoria. PC para juegos. Al igual que en el escenario de uso anterior, el punto de partida que os sugerimos si vuestro presupuesto es limitado es un monitor Full HD de 24 pulgadas. No obstante, lo ideal sería optar por un modelo de 27 pulgadas o más con resolución QHD o superior porque nos ofrecerá una capacidad de inmersión mayor. En la siguiente sección del artículo veremos que existe un vínculo muy estrecho entre las características del monitor y la tarjeta gráfica, por lo que optar por una pantalla con más resolución puede obligarnos a elegir también una solución gráfica más ambiciosa que aquella en la que habíamos pensado si inicialmente íbamos a jugar a 1080p. PC para creación de contenidos. El punto de partida que os proponemos en este tercer escenario de uso es más ambicioso que en los otros dos. Nosotros no elegiríamos un monitor Full HD de 24 pulgadas para editar vídeo, procesar fotografías o trabajar con aplicaciones de modelado en 3D; nos haríamos con una pantalla de 27 pulgadas o más con resolución QHD, o, mejor aún, 4K UHD (3.840 x 2.160 puntos). Al igual que sucede con el monitor para juegos, en este terreno nuestras exigencias deben ir más allá del tamaño y la resolución, por lo que más adelante repasaremos a qué otras características os aconsejamos prestar atención cuando busquéis un monitor de esta categoría. El refresco y el tiempo de respuesta son cruciales con los juegos La frecuencia de refresco nos indica cuántas imágenes por segundo es capaz de restituir el panel del monitor. Este parámetro se mide en hercios, y un hercio equivale a una imagen por segundo. Una cadencia de imágenes mayor nos asegura un movimiento más suave y fluido, pero es esencial que la GPU de la tarjeta gráfica sea capaz de enviar al panel las imágenes con el ritmo de actualización necesario. De poco nos serviría hacernos con un monitor con panel QHD capaz de trabajar a una frecuencia de refresco máxima de 165 Hz si nuestra tarjeta gráfica es incapaz de superar los 60 FPS cuando le pedimos que renderice las imágenes a esta resolución. En Xataka Este es el PC más potente que podemos montar: diseñamos un equipo a la última con todo lo que la tecnología nos ofrece en 2020 A los usuarios nos interesa proteger la sinergia entre el monitor y la tarjeta gráfica para sacar el máximo partido posible a los dos dispositivos El escenario que acabamos de plantear provoca que el monitor quede infrautilizado, pero es igualmente poco deseable que sea la tarjeta gráfica el componente que no puede dar lo mejor de sí mismo si el monitor no está a la altura. Esto es lo que sucedería si, por ejemplo, invertimos una parte importante de nuestro presupuesto en una tarjeta que es capaz de sostener los 100 FPS a 1440p con la máxima calidad gráfica y enviamos la señal de vídeo a un monitor Full HD con un refresco de 60 Hz. Para evitar que se produzcan estos dos escenarios lo ideal es proteger la sinergia entre el monitor y la tarjeta gráfica teniendo presente que son dos dispositivos estrechamente vinculados. Y la forma más sencilla de conseguirlo requiere elegir cada uno de estos componentes teniendo muy presentes las características del otro. Afortunadamente, en este terreno tenemos unas aliadas muy valiosas: las tecnologías de refresco adaptativo. Las más utilizadas son G-SYNC, de NVIDIA, y FreeSync, de AMD, y sirven para sincronizar las imágenes que emite la GPU de nuestro PC con las que reproduce el monitor, lo que nos ayuda a mitigar unos defectos tan molestos como el tearing y el stuttering. El primero provoca que la imagen quede deformada por una línea que la atraviesa horizontalmente de un extremo al otro, y el segundo induce la aparición de unos pequeños saltos en la cadencia de imágenes que reducen la fluidez y pueden arruinar nuestra experiencia. La buena noticia es que hay un abanico muy amplio de monitores compatibles con G-SYNC o FreeSync, e incluso con ambas, por lo que no debería costarnos encontrar el que encaja mejor con la tarjeta gráfica que hemos elegido para nuestro PC. En la sección en la que hemos hablado de las tecnologías de panel hemos reparado en que cada una de ellas nos ofrece un rango de tiempos de respuesta diferente. Los paneles más rápidos, y, por tanto, los que tienen el menor tiempo de respuesta, son generalmente los TN. Pisándoles los talones están los IPS, y, detrás de estos, los VA. No obstante, antes de seguir adelante nos interesa repasar qué es el tiempo de respuesta. Este parámetro mide el tiempo invertido por un píxel del panel en cambiar el color que está emitiendo, por lo que lo ideal es que sea lo más reducido posible para que no aparezcan ni desenfoque de movimiento, que suele arruinar la nitidez cuando un objeto de la imagen se mueve con rapidez, ni halos. Las tecnologías de refresco adaptativo sirven para sincronizar las imágenes que emite la GPU con las que reproduce el monitor. Gracias a ellas podemos combatir el 'tearing' y el 'stuttering' Los fabricantes suelen medir el tiempo de respuesta de dos formas diferentes: indicando el MPRT (Moving Picture Response Time) o el GtG (Grey to Grey). Ambas medidas reflejan el tiempo invertido por un píxel del panel en cambiar de estado, pero desde dos perspectivas diferentes. El MPRT es una métrica ideada para cuantificar el grado de desenfoque de movimiento de un panel LCD, y refleja el tiempo que transcurre desde que aparece el desenfoque en el contorno de un objeto en movimiento hasta que desaparece completamente. Sin embargo, el valor GtG mide el tiempo invertido por un píxel del panel en emitir el color gris, pasar a blanco y volver a emitir el color gris. La mayor parte de las marcas indica en las especificaciones de sus monitores el valor GtG porque suele ser más bajo que el MPRT, pero este último es más útil porque refleja con más precisión la persistencia del panel, y, por tanto, si adolece de un desenfoque de movimiento más o menos acusado. Esto es lo que os proponemos buscar en cada escenario de uso Todas las ideas que hemos desarrollado hasta ahora apuntan en una misma dirección: el monitor ideal es aquel que resuelve mejor nuestras necesidades. Un buen monitor para ofimática puede no ser adecuado para juegos. Y una pantalla fantástica para juegos puede no ofrecernos la calidad de imagen que necesitamos para procesar y retocar fotografías con la máxima precisión posible. Por supuesto, también hay monitores que encajan simultáneamente en varias de estas categorías, lo que nos recuerda lo importante que es conocer con precisión a qué parámetros nos interesa prestar atención dependiendo del uso que vamos a dar a nuestro monitor. De esto va, precisamente, esta sección del artículo. En Xataka Nueve monitores 4K UHD por los que merece la pena apostar para exprimir al máximo nuestro PC o Mac Monitor para ofimática, navegación y reproducción de contenidos Para resolver este escenario de uso no necesitamos una pantalla capaz de trabajar a una frecuencia de refresco muy alta. Tampoco necesitamos un tiempo de respuesta mínimo. Sin embargo, es una buena idea que su calidad de imagen sea lo más alta posible, especialmente si la utilizamos con frecuencia para reproducir vídeo. Y, sobre todo, que su resolución esté en consonancia con su tamaño para que pueda mostrarnos simultáneamente la máxima cantidad de información posible sin necesidad de recurrir a las barras de desplazamiento o de cambiar constantemente la ventana en primer plano. Estos son los consejos que os proponemos para ayudaros a encontrar un monitor que resuelva correctamente este escenario de uso: La combinación de tamaño y resolución que os sugerimos como punto de partida es 24 pulgadas y Full HD. Nosotros descartaríamos los monitores con un tamaño inferior a este, y también, en la medida de lo posible, los de 27 pulgadas Full HD. Una pantalla de este último tamaño con resolución QHD o superior es una buena opción, si encaja en vuestro presupuesto. En este escenario de uso no suele ser necesario utilizar frecuencias de refresco elevadas, y tampoco suele tener demasiada importancia el tiempo de respuesta. Sin embargo, como acabamos de ver, la calidad de imagen sí es importante, por lo que es preferible apostar por un panel IPS o VA, y no por uno TN. Si utilizáis hojas de cálculo, bases de datos, programáis, o si, sencillamente, os gusta tener varias ventanas abiertas en primer plano, puede interesaros haceros con un monitor con relación de aspecto 21:9. La lástima es que los modelos con resolución QHD o superior son aún bastante caros, por lo que si vuestro presupuesto no es muy generoso y queréis un monitor 21:9 podríais veros obligados a conformaros con una solución 1080p. Aun así, a nosotros nos parecen una opción atractiva. Si vais a utilizarlo con frecuencia para reproducir contenido es recomendable que sea capaz de procesar metadatos HDR10 y que tenga una capacidad de entrega de brillo de al menos 300 nits y una relación de contraste típica de 1.000:1 o superior. Los monitores con panel curvo tienen sentido si elegís uno con relación de aspecto 21:9, o una pantalla aún más alargada, porque evitan que nuestra percepción del color y el brillo se degrade lo más mínimo cuando miramos los extremos del panel. Algunos monitores incorporan funciones que nos permiten visualizar simultáneamente varias señales de vídeo (estos modos se conocen como Picture In Picture y Picture By Picture), o bien organizar las ventanas de una forma cómoda y muy flexible dividiendo previamente la pantalla en varias zonas predefinidas. Estas prestaciones son apetecibles si vamos a conectar al monitor varias fuentes de vídeo, y también si necesitamos tener en primer plano varias ventanas. Monitor para juegos Como hemos visto unos párrafos más arriba, las características de un monitor para juegos tienen que estar necesariamente alineadas con las prestaciones de la tarjeta gráfica del PC al que vamos a conectarlo. En este escenario de uso nuestro presupuesto puede ser un factor muy limitante porque los monitores con las resoluciones más altas, las frecuencias de refresco más ambiciosas y la calidad de imagen más cuidada no suelen ser económicos. En cualquier caso, estos son nuestros consejos para ayudaros a dar con el vuestro: El punto de partida que os proponemos en lo que se refiere al tamaño y la resolución es el mismo que os hemos sugerido en el escenario anterior: un monitor de 24 pulgadas 1080p. Nosotros descartaríamos los monitores con un tamaño inferior a este. Una pantalla de 27 pulgadas con resolución QHD o superior es una opción más atractiva si encaja en vuestro presupuesto y vuestra tarjeta gráfica os ofrece el rendimiento adecuado a esta resolución. Actualmente podemos encontrar en las tiendas un abanico muy amplio de monitores con una frecuencia de refresco de 144 Hz. Si vuestro presupuesto os permite acceder a uno de ellos podréis disfrutar imágenes más suaves y un control más preciso que en las pantallas de 60 Hz, dos beneficios que en algunos juegos pueden marcar la diferencia. Los monitores Full HD con este refresco son relativamente asequibles, pero los QHD a 144 Hz son sensiblemente más caros. Y los 4K UHD aún mucho más. Como hemos visto, los paneles TN nos ofrecen el mejor tiempo de respuesta posible (1 ms), pero algunos monitores IPS y VA consiguen igualar esta marca y tienen una calidad de imagen global más alta. Eso sí, son sensiblemente más caros a mismo tamaño y resolución. El presupuesto que tengáis condicionará necesariamente vuestra elección, pero, elijáis la tecnología de panel que elijáis, si sois jugadores exigentes os sugerimos que no os decantéis por un monitor con un tiempo de respuesta superior a 4 ms. Los paneles con relación de aspecto 21:9 y las pantallas curvas no solo son atractivos en los equipos para ofimática; también pueden ofrecernos una experiencia estupenda con juegos porque incrementan nuestra capacidad de inmersión. El procesado de contenidos HDR10 también es bienvenido en este escenario de uso, aunque es importante que la capacidad de entrega de brillo del monitor esté a la altura. Lo ideal es que entregue como mínimo 300 nits y que su relación de contraste típica sea de al menos 1.000:1. Con los juegos las tecnologías de sincronización adaptativa marcan la diferencia. Gracias a ellas podemos combatir con eficacia el tearing y el stuttering, como hemos visto unos párrafos más arriba, por lo que es una muy buena idea elegir un monitor que sea compatible con G-SYNC de NVIDIA o FreeSync de AMD, dependiendo de la tarjeta gráfica que hayáis elegido para vuestro PC. En Xataka ¿Decidido a estrenar PC? Te proponemos tres configuraciones ideales para ofimática, juegos y creación de contenidos Monitor para creación de contenidos Si vamos a utilizar nuestro PC, sobre todo, para retocar fotografías, editar vídeo o realizar infografía, entre otros posibles escenarios de creación artística, nos interesará especialmente que el panel sea capaz de reproducir el color con la máxima precisión posible. En este escenario de uso no son relevantes ni el tiempo de respuesta ni la frecuencia de refresco, pero sí lo es la resolución, y, sobre todo, la calidad del panel. Estos son nuestros consejos para ayudaros a encontrar el monitor para creación de contenidos idóneo: Como hemos visto unos párrafos más arriba, el punto de partida que os recomendamos en esta categoría es un monitor de 27 pulgadas con resolución QHD. Si vuestro presupuesto os permite acceder a una pantalla con resolución 4K UHD, aún mejor. El nivel de detalle que el monitor es capaz de recuperar es muy importante si trabajamos con imágenes en general, y con fotografías en particular, por lo que merece la pena apostar por un panel con la máxima resolución posible y un tamaño en consonancia. La tecnología de panel por la que nos interesa decantarnos en este escenario de uso es, con total rotundidad, IPS. Y si el panel tiene una profundidad de color de 10 bits, y no de 8 bits, mucho mejor porque será capaz de entregarnos una reproducción tonal más fidedigna, que es una característica muy importante en un monitor para creación de contenidos. Los espacios de color más interesantes para la creación artística son Adobe RGB y DCI-P3, por lo que es importante que sepamos qué cobertura nos ofrece en cada uno de ellos el monitor que a priori nos gusta. Es importante que nos cercioremos de que la pantalla que nos interesa puede ser calibrada con precisión mediante hardware porque solo así podremos estar seguros de que el panel restituye los colores de una manera fidedigna. También merece la pena que valoremos si junto al monitor vamos a recibir el necesario kit de calibración (si contiene un colorímetro, mejor que mejor) y la visera que puede ayudarnos a minimizar los reflejos sobre la pantalla y a percibir mejor el color. Cómo construirte un PC a la medida en 2020 En los primeros párrafos de este artículo os hemos recordado que esta es la séptima entrega de una guía extensa dedicada a los usuarios que han decidido diseñar y montar un PC a la medida. Confiamos en que os resulte útil y os ayude a encontrar los componentes que resuelven mejor vuestras necesidades y encajan mejor en vuestro presupuesto. Estos son los artículos en los que estamos trabajando y el orden en el que los iremos publicando: Cómo elegir la placa base Cómo elegir la CPU y la refrigeración Cómo elegir la memoria principal Cómo elegir la tarjeta gráfica Cómo elegir el almacenamiento secundario Cómo elegir la caja y la fuente de alimentación Cómo elegir el monitor Cómo elegir el teclado y el ratón - La noticia La megaguía para construirte un PC desde cero en 2020: el monitor fue publicada originalmente en Xataka por Juan Carlos López .

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