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Timestamp: 2017-06-27 06:49:02+00:00

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CONCAPA-Rioja: LOS DEBERES
[ 09 de noviembre de 2016 ]
compartir >> | imprimir >> Opinión de CONCAPA-Rioja sobre los deberes y la huelga convocada por CEAPA (Federación de Padres de la Enseñanza Pública) para que los alumnos no los hagan en fin de sem...
Opinión de CONCAPA-Rioja sobre los deberes y la huelga convocada por CEAPA (Federación de Padres de la Enseñanza Pública) para que los alumnos no los hagan en fin de semana.
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Demanda de CONCAPA-Rioja al nuevo Gobierno de España
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Demanda de CONCAPA-Rioja al nuevo Gobierno de España en Educación
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QUÉ DEMONIOS ES EL AGUA
[ 28 de octubre de 2015 ]
compartir >> | imprimir >> Artículo de Juan Antonio Gómez Trinidad, Director del Área de la Alta Inspección Educativa de La Rioja de la Delegación de Gobierno, publicado en Escuela....
Artículo de Juan Antonio Gómez Trinidad, Director del Área de la Alta Inspección Educativa de La Rioja de la Delegación de Gobierno, publicado en Escuela.
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compartir >> | imprimir >> Artículo de D. Juan Antonio Gómez Trinidad, , Director del Área de la alta Inspección Educativa de La Rioja, publicado en la revista Pueblo de Dios...
Artículo de D. Juan Antonio Gómez Trinidad, , Director del Área de la alta Inspección Educativa de La Rioja, publicado en la revista Pueblo de Dios
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Esta insoportable levedad....
[ 26 de marzo de 2015 ]
compartir >> | imprimir >> Artículo de D. Juan Antonio Gómez Trinidad, , Director del Área de la alta Inspección Educativa de La Rioja, publicado el pasado 26 de marzo en la Revista Escuela n...
Artículo de D. Juan Antonio Gómez Trinidad, , Director del Área de la alta Inspección Educativa de La Rioja, publicado el pasado 26 de marzo en la Revista Escuela número 4055 (434)
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[ 06 de octubre de 2014 ]
compartir >> | imprimir >> Artículo de D. Juan Antonio Gómez Trinidad, , Director del Área de la alta Inspección Educativa de La Rioja, publicado el pasado 18 de septiembre de 2014 en la Revi...
Artículo de D. Juan Antonio Gómez Trinidad, , Director del Área de la alta Inspección Educativa de La Rioja, publicado el pasado 18 de septiembre de 2014 en la Revista Escuela número 4031 (1.034)
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Los Fundamentales Socioeconómicos: la Educación y la Formación
[ 15 de septiembre de 2014 ]
compartir >> | imprimir >> Artículo del Presidente del Consejo Escolar del E...
Artículo del Presidente del Consejo Escolar del Estado, Francisco Rupérez. Ideas que expresó en unas jornadas celebradas este año en la confederación de padres COFAPA.
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Dónde voy a pasar el resto de mi vida...
[ 01 de julio de 2014 ]
compartir >> | imprimir >> Artículo de D. Juan Antonio Gómez Trinidad, Director del Área de la Alta Inspección Educativa de La Rioja, publicado el pasado 12 de junio de 2014 en la revista Escuela ...
Artículo de D. Juan Antonio Gómez Trinidad, Director del Área de la Alta Inspección Educativa de La Rioja, publicado el pasado 12 de junio de 2014 en la revista Escuela número 4.027 (876)
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Saber más "mates" que Juanito....
[ 15 de abril de 2013 ]
compartir >> | imprimir >> Artículo de Juan Antonio Gómez Trinidad publicado el pasado 11 de abril en la Revista "Escuela" nº 3.979 (612)...
Artículo de Juan Antonio Gómez Trinidad publicado el pasado 11 de abril en la Revista "Escuela" nº 3.979 (612)
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Que venga Europa y nos Rescate
[ 08 de marzo de 2013 ]
compartir >> | imprimir >> Artículo de Juan Antonio Gómez Trinidad, Director del Área de la Alta Inspección Educativa de La Rioja, publicado en la Revista Educativa "ESCUELA" el pasado 7 de marzo<...
Artículo de Juan Antonio Gómez Trinidad, Director del Área de la Alta Inspección Educativa de La Rioja, publicado en la Revista Educativa "ESCUELA" el pasado 7 de marzo
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Salto de Calidad en la Enseñanza
[ 08 de agosto de 2012 ]
compartir >> | imprimir >> Artículo de Enrique Domingo Oslé, Secretario de CONCAPA-Rioja, publicado en el periódico La Rioja sobre la necesidad de que la educación española dé un imp...
Artículo de Enrique Domingo Oslé, Secretario de CONCAPA-Rioja, publicado en el periódico La Rioja sobre la necesidad de que la educación española dé un importante "Salto de Calidad".
Links del artículo de opinión
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La Religion en la Escuela, derecho de los padres
[ 12 de abril de 2011 ]
compartir >> | imprimir >> Interesante artículo de opinión del Obispo de Calahorra y la Calzada-Logroño, D. Juan José Omella y Omella, publicado en el periódico “La Rioja” el pa...
Interesante artículo de opinión del Obispo de Calahorra y la Calzada-Logroño, D. Juan José Omella y Omella, publicado en el periódico “La Rioja” el pasado 10 de abril. En él anima a los padres a inscribir a sus hijos en la asignatura de Religión, lo hace teniendo en cuenta que la función de la Iglesia -dentro del ámbito escolar- no es una función propiamente catequética, sino de diálogo con la cultura, con nuestra identidad cultural, eso sí, desde la fe.
>> ARTICULO DE OPINION DEL PERIODICO LA RIOJA Leer más »
compartir >> | imprimir >> La entrada en vigor el pasado día 5 de la Ley Orgánica de la salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo ha encendido de nuevo en nuestro paí...
Por otra parte, esta ley incorpora a nuestro ordenamiento jurídico una terminología ajena por completo a nuestra tradición legislativa y carente de unos contornos conceptuales definidos y claros; lo que no solo provoca la consiguiente inseguridad jurídica (advertida en el informe del Consejo Fiscal sobre el anteproyecto), sino también la facilidad para constituir amparo de conductas abiertamente inconstitucionales y de posicionamiento claramente adoctrinadores. Cabe destacar los siguientes: a. La referencia a la educación en valores y al enfoque integral (primer párrafo del artículo 9) dejar abierta la posibilidad de tratar expresamente aspectos morales desde ciertos puntos de vista, lo que atenta contra la exigible neutralidad de la norma.b. El artículo 9.b) habla de aceptación de la diversidad sexual, lo que implica admitir algo como bueno. Las diversas opciones sexuales deberán –en su caso- respetarse, pero nunca imponerse un juicio favorable sobre las mismas. c. La alusión expresa a la educación “afectivo-sexual” del artículo 10 excede a la justificación de la ley como medio para prevenir problemas de salud derivados de la práctica sexual; pues los afectos pertenecen al ámbito de la intimidad y del desarrollo de la propia personalidad, por lo que no corresponde al Estado la “educación” de los mismos.
compartir >> | imprimir >> Que duda cabe que el desarrollo físico e intelectual de nuestros hijos es muy importante, pero en este caso me voy a centrar en una breve reflexión de lo que significa para mi Que duda cabe que el desarrollo físico e intelectual de nuestros hijos es muy importante, pero en este caso me voy a centrar en una breve reflexión de lo que significa para mi educar en adquisición de valores que les ayuden a madurar y ser felices. Este proceso de madurez abarca tanto el aspecto mental como el emocional y el social. Nos sentimos felices cuando tenemos paz interior, nos llevamos bien con los otros, con el mundo y con uno mismo. De estas relaciones la tercera es la más difícil de conseguir, de manera que cuando se alcanza, las otras dos surgen espontáneamente.
¿Qué significa llevarse bien con uno mismo? Conocer la verdad total de la persona junto con la actitud de lucha orientada hacia los valores que la perfeccionan, valores que están coronados por el amor.Vivimos en una época y en una sociedad en las que los valores principales son el éxito y el dinero. Mucho exigimos a los jóvenes de hoy en cuanto a conocimientos prácticos, es decir que «sirvan para algo» o «para medrar cuanto más mejor». La competitividad a la que los sometemos es altísima y todos queremos que nuestros hijos sean los mejores, que sean más que los demás, que estudien, que sepan idiomas, informática, que hagan masters, cursos de todo tipo. Lo queremos en la familia y se lo exige la sociedad,
compartir >> | imprimir >> Tenía que pasar y pasó. Nuestros gobernantes, en su falaz empeño de disminuir las tasas de fracaso y abandono escolar mediante una rebaja del nivel de exigencia, han ido minand...
compartir >> | imprimir >> Desde hace años, la lectura viene siendo un motivo importante de preocupación por parte de las autoridades educativas. Desde donde se ha aprobado un Plan de Fomento de la lectura. Des...
Para Lewis, empleando una imagen pictórica, unos usan el arte y otros lo reciben.En los que usan el arte, éste «no añade nada a nuestra vida y solo se limita a proporcionarle brillo, asistencia, apoyo o alivio». En el análisis del mal lector, Lewis traza en 1961 un retrato que define de manera muy acertada al lector más proclive a los best sellers que a la lectura de otro tipo de obras. Así, «salvo por obligación, nunca leen textos que no sean narrativos»; «no tienen oído. Solo leen con los ojos»; «tampoco son sensibles al estilo»; «les gustan las narraciones en las que el elemento verbal se reduce al mínimo»; «lo que piden son narraciones de ritmo rápido. Siempre debe estar sucediendo algo».
Adolescencia: Ser padres de un adolescente
[ 23 de septiembre de 2010 ]
compartir >> | imprimir >> ¡Socorro, tengo un hijo adolescente! Éste es un lamento que muchos pronunciamos cuando nuestros hijos llegan a esta edad (entre los 12-13 y los 16-17), aunque cada vez se alarga m&aacu...
¡Socorro, tengo un hijo adolescente! Éste es un lamento que muchos pronunciamos cuando nuestros hijos llegan a esta edad (entre los 12-13 y los 16-17), aunque cada vez se alarga más esta etapa porque ahora es frecuente ver algunos jóvenes que todavía se comportan como si fuesen adolescentes. En esto creo que tenemos algo que ver los padres ya que nos cuesta demasiado dejar crecer en todos los sentidos a nuestros hijos.
La adolescencia es una de las etapas más complicadas en la vida de nuestros hijos, empezando por ese cambio y alteración hormonal. Pero no sólo para ellos; sino también para nosotros. Hay momentos en los que te parece que esa personita que tienes enfrente no es tu hijo, que te lo han cambiado, que ya no es aquel bebé o aquel niño que necesitaba de ti para todo y que te miraba con admiración y cariño. Ahora te ve diferente y cuestiona casi todo lo que dices o haces. Pero es muy importante recordar que durante esta etapa de su vida nuestros hijos aprenden a tener su propia identidad o personalidad, a tomar sus propias decisiones sin ayuda nuestra, a convivir más con sus compañeros (prevalece el grupo de amigos por encima de cualquier otra cosa), a vivir situaciones de amor –y a veces de desamor–. En una palabra, a enfrentarse ellos solitos con el mundo exterior.
En esta etapa sufren muchos cambios tanto físicos como psíquicos; su comportamiento es cambiante (tan pronto son los más felices del mundo como los más desgraciados). Todo eso puede desesperarnos o desconcertarnos. En estas situaciones es bueno hacer un ejercicio de memoria y recordar cómo éramos nosotros en esa época; y de lo importante que era sentir que alguien nos entendía y que, a pesar de nuestros defectos, nos quería y nos aceptaba.
Los padres debemos darnos cuenta que nuestros hijos ya no son los niños de la casa, que –a veces– cuando nos acercamos a ellos no les gusta pues lo ven como una intromisión en su vida; pero por otro lado también nos piden atención. Hemos de acercarnos a ellos de una manera diferente, dándoles su propio espacio pero sin soltar las riendas. Difícil tarea ¿verdad? Sólo así podremos llegar a ellos.
En esta época es cuando surgen los típicos problemas:• El desorden de su habitación• Su manera de peinarse, de vestirse• El uso (mas bien el abuso) del teléfono• Las largas horas ante el ordenador o la televisión• El llegar siempre más tarde lo pactado y por supuesto su negativa rotunda hacer vida social con sus padres.
Sin embargo estos problemas pueden llegar a ser mayores y mucho más serios como el consumo del alcohol o de las drogas, por lo que nuestra actitud tiene que ser muy cautelosa, paciente y serena para poder evitar o solucionar estos temas. El reto que tenemos los padres es darles confianza y hacer que crean en ellos mismos. A veces basta con hacerles un comentario positivo sobre algo que hayan dicho o hecho; o simplemente decirles lo bien que les sienta la ropa que se han puesto o el nuevo peinado. En definitiva, que sepan que verdaderamente nos importan y nos interesan todas sus cosas. Evidentemente, es preciso también pasar más tiempo con ellos. No hay que minimizar sus problemas porque lo que a nosotros nos pueda parecer una tontería para ellos es un mundo y si los escuchamos con paciencia e intentamos darles alguna pauta (nunca un sermón o una conferencia) nos sentirán más cercanos y seguramente nos volverán a contar sus cosas.
Es bueno que nosotros nos abramos a ellos alguna vez contándoles nuestras preocupaciones y nuestros problemas Si no te gustan sus amigos, no se lo digas nunca claramente ni le prohíbas que vaya con ellos radicalmente pues no conseguirás más que el efecto contrario, trata de conocerlos y deja que los lleve a tu casa, porque así de cerca podrás saber mejor cómo y quién son y entonces actuar en consecuencia pero siempre sin imposiciones ni discusiones que solo harán que tu hijo se una más al grupo.
En esta etapa es muy importante establecer unas normas de comportamiento y de convivencia en casa que sean claras y comprensibles para ellos; pero sabiendo que el incumplimiento de ellas tiene sus consecuencias negativas. Es importante dejarles participar en la toma de decisiones, que sepan que sus opiniones también cuentan en la familia y fomentar su autoestima. Sobre todo hay que saber hacerles personas independientes y con criterio propio, para que sepan en todo momento tomar su propio rumbo. Hacerles ver siempre y en cualquier circunstancia el amor incondicional que los padres tienen por sus hijos. A veces cuando esta etapa sea especialmente difícil y complicada, como padres también tenemos que saber pedir ayuda a profesionales, porque ante todo esta el porvenir y la felicidad de nuestros hijos.
El último consejo que os puedo dar es que os encomendéis a Dios (como Padre que es) para que os dé fuerzas ante la tarea tan difícil, pero tan bonita que es el educar a nuestros hijos en valores que les hagan ser siempre y ante todo «BUENAS PERSONAS».
Elena Vidal López
Aproximación "Políticamente correcta" al acoso escolar
[ 22 de septiembre de 2010 ]
compartir >> | imprimir >> Si rastreáramos en las hemerotecas de los periódicos de los últimos años, constataríamos que la forma de violencia que conocemos como «acoso escolar» ...
Si rastreáramos en las hemerotecas de los periódicos de los últimos años, constataríamos que la forma de violencia que conocemos como «acoso escolar» es relativamente nueva. Hasta hace 10 años, más o menos, no se hablaba de este fenómeno que ha pasado a ocupar una parte importante de espacio en las secciones de sucesos de los rotativos, o de los reportajes y debates de la televisión.
En el año 2005 se publica el Informe Cisneros, primer trabajo institucional en el que se analiza el acoso, se intentan descubrir sus causas, se evalúa su incidencia y se proponen líneas de actuación contra este fenómeno. En este informe, se define el acoso escolar como «el continuado y deliberado maltrato verbal y modal que recibe un niño por parte de otro u otros que se comportan con él cruelmente con el objeto de someterlo, apocarlo, asustarlo, amenazarlo y que atenta contra la dignidad del niño». Releyendo esta definición, lo primero que cualquier adulto que haya pasado por la escuela constataría, es que no es un fenómeno nuevo.
Todos recordamos las intimidaciones, las agresiones verbales y físicas, las exclusiones del grupo, las coacciones que se ejercían sobre los niños más torpes, con alguna deficiencia física, los más tímidos o los menos agraciados. Los gorditos, los fofos, los gafotas, los tímidos, los torpes, los nulos en deportes, eran objeto de lo que llamamos acoso.
Se podría objetar que ahora es mayor el número de situaciones de acoso que las que se producían hace 30 ó 40 años. Lo cierto es que las cifras del año 2005 son impresionantes; el informe antes citado señala que el 29,3% de los niños han sido objeto de aislamiento social, el 20,9% de hostigamiento, el 19,9% de manipulación, el 17,4% de coacciones, el 14,2% de intimidaciones, el 13% de agresiones.y el 9,1% han sufrido amenazas. No obstante, la falta de conocimiento de este problema o simplemente el hecho de que no fuera considerado como problema, justifica la falta de estadísticas de los años anteriores.
¿Por qué, entonces parece que este fenómeno es nuevo? En primer lugar por que gracias a unos medios de comunicación cada vez más globales, estas prácticas se conocen y se denuncian; en segundo lugar porque su conocimiento produce un escándalo dentro de la sociedad que considera que son conductas inaceptables que deben ser corregidas de manera significativa. Es comparable a otra forma de violencia que es la que se ejerce contra las mujeres. No se sostiene la idea de que es un fenómeno nuevo, simplemente ahora se conoce, se denuncia y la sociedad lo siente como algo inaceptable. Es el conjunto de los ciudadanos y de las instituciones quienes consideran que esta forma de violencia ejercida sobre los más débiles no puede ser tolerada en el seno de una sociedad que apuesta por el respeto y la tolerancia, con el convencimiento de que solo a través del diálogo se pueden resolver los conflictos.
Tampoco creemos que la psicología del acosador haya cambiado sustancialmente; ahora se nos dice que el acosador tiene «deficiencias cognitivas», es decir, dificultades para reconocer las reglas y las normas que deben regir el comportamiento social. El origen es la falta de aceptación de los límites que suele iniciarse en la familia ya que es el primer núcleo socializador y que continúa en el ámbito de la escuela. En el informe antes citado se afirma que: «El niño mal educado en la familia reproducirá en la escuela los hábitos adquiridos. Ni respetará, ni empatizará con los profesores, ni con sus compañeros. Su frustración quizá le lleve a elegir un cabeza de turco.» Lo cierto es que no todos los acosadores proceden de familias permisivas o se dan en niños de familias desestructuradas. No obstante, siempre encontramos un rasgo común: la inseguridad, los complejos y los miedos que se pretenden conjurar ejerciendo un poder coercitivo y despótico sobre los «débiles» como forma de reafirmación personal y dentro del grupo. De ahí que en muchos casos, el acosador esté amparado por un grupo, «una banda» dentro de la cual necesita ser reconocido y hacerse respetar. El acosado es la víctima de esta situación de violencia, y como tal no está exento de cierto sentimiento de culpa, unido al miedo que le impide reaccionar ante el acosador o simplemente pedir ayuda.
A la hora de analizar las causas de este fenómeno, oímos decir que estas situaciones se producen como consecuencia de la violencia que existe en nuestra sociedad, violencia verbal en los medios de comunicación o violencia virtual en el mundo del ocio que rodea a los adolescentes. No obstante, sin que esto sea falso (solo es necesario echar una ojeada al contenido de los videojuegos a los que están «enganchados» muchos críos) no creemos que esta sociedad del siglo XXI sea en sí más violenta que la de las décadas pasadas. Lo que sí es seguro es que es más sensible ante las distintas formas de violencia y que reacciona ante ellas con mayor o menor éxito. Creemos que «el chulo del patio», «el matón», de nuestra etapa escolar, al igual que el acosador actual, son el resultado de un instinto animal de «dominio del más fuerte». La civilización ha utilizado la cultura y la educación como instrumentos privilegiados para controlar y ahogar los instintos animales, para modificarlos y controlarlos en nombre de una convivencia regulada y reglada que nos permita relacionarnos con normalidad. Por ello, solo la educación y la cultura pueden, a la larga, corregir los excesos producidos por estas conductas.
El convencimiento de los Ilustrados de que sólo la educación nos hace dueños y señores de nuestro mundo y de que solo a través de ella la humanidad podrá progresar, sigue hoy vigente. Pero mientras los padres, la escuela y la sociedad educan en el respeto, el diálogo y la tolerancia, y hasta que esto de sus frutos, ¿qué pasa con los niños acosados, con esos chavales que van a la escuela o al Instituto con miedo, que viven aterrorizados y que, en la mayoría de los casos, se refugian en el silencio?
Las políticas a medio plazo son necesarias, pero no suficientes, pues la tarea de salvar a los que sufren la violencia escolar es urgente y cotidiana, por ello creemos que la única opción práctica es actuar desde la familia, la escuela y las instituciones siguiendo dos premisas: en primer lugar, aplicando una tolerancia cero en las situaciones de acoso, el acosador nunca puede sentirse impune, y la escuela debe sancionar duramente este tipo de conductas. En segundo lugar, es fundamental generar en la familia y en el colegio un clima de confianza que permita al acosado contar lo que le pasa, ya que lo más tremendo en la violencia escolar, como en la machista, es el silencio de las víctimas. Los niños que sufren el acoso no suelen decir nada en casa ni en el colegio y no sólo por miedo a las represalias de los acosadores, o al hecho de que los compañeros le consideren un chivato, sino también por que, en alguna medida, sienten que han hecho algo para merecerlo.
Es necesario añadir, que si esta forma de violencia se ejerce en la escuela, de ahí su nombre, son los profesores y los responsables de los centros educativos los que deben asumir la mayor responsabilidad en la erradicación de estas prácticas. Son ellos los que deben dejar claro permanentemente, que el acoso es algo que no se tolera, pero sobre todo, deben crear un clima de confianza y de seguridad para que el niño que sufre una situación de acoso sea capaz de denunciarlo; hay que asegurarle que tendrá todo el apoyo de los profesores, que nadie tomará represalias contra él y que el acosador será sancionado por su actuación. Pero es fundamental hacer entender a todos los alumnos, compañeros siempre del niño acosado, que habitualmente conocen el problema y lo presencian, que deben elegir: deben ponerse del lado de la víctima o del verdugo, deben proteger al débil o encubrir al fuerte, hay que dejarles claro que opción ética representa cada una de estas opciones.
El acoso escolar es un tema complicado en el que intervienen muchos factores, pero en ningún caso esta pluralidad de contingencias puede hacernos olvidar la responsabilidad de las familias y de la escuela. Es cierto que podemos echar balones fuera y señalar la responsabilidad de la sociedad o de las instituciones educativas en la persistencia de los casos de acoso escolar, pero los padres y los profesores que tenemos delante al niño o al adolescente acosado, aterrorizado y humillado no podemos quedarnos de brazos cruzados señalando culpabilidades difusas. Es necesario actuar en cada uno de los casos con los que nos encontramos, generar en nuestros hijos y en nuestros alumnos una confianza ciega en la idea de que serán entendidos, protegidos y salvados de la violencia que sufren, que nosotros, padres y educadores estamos ahí, cerca de ellos, en nosotros deben confiar para salir de su situación, deben confiar si realmente nos hemos ganado su confianza.
Carmen Olabuenaga
compartir >> | imprimir >> La responsabilidad es la capacidad para responder, deben ser capaces de tomar decisiones, aunque les comprometan. El niño, debe de aprender de sus actos, los cuales pueden tener repercusione...
La responsabilidad es la capacidad para responder, deben ser capaces de tomar decisiones, aunque les comprometan. El niño, debe de aprender de sus actos, los cuales pueden tener repercusiones positivas o negativas por lo que no hay que tapar las consecuencias. Él debe saber que cada actuación tiene su consecuencia y si por ejemplo, un día no quiere comer y no come, debe pasar hambre para darse cuenta de la consecuencia de su acto. Sus actuaciones también tienen unos límites y por ello enseñarles esos límites es marcarles el camino, ellos necesitan saber hasta dónde pueden llegar. Los límites les incomodan porque creen que les coarta la libertad, pero sin ellos notan que les falta algo, les falta ese cariño y preocupación de los padres. Recuerdo a propósito de esto una encuesta realizada a unos adolescentes de los cuales, los que no habían tenido límites en casa comentaban que creían que sus padres no les querían porque les dejaban siempre hacer todo lo que anhelaban, como si a los padres no les importaran las consecuencias.
Ni que decir que los límites deben darse con mutuo acuerdo de los padres, porque si no irán al más débil para conseguir lo que desean. Tener responsabilidad implica ser autosuficiente, saber defenderse, ser libres, capaces de enfrentarse a los problemas. Para ayudarles a crecer en la responsabilidad debemos tener claro en cada etapa de sus vidas qué esperamos de ellos y que esas expectativas sean razonables y adecuadas a su edad y nivel de maduración. También debemos darles encargos, pero que nuestras instrucciones sean claras, que ellos las repitan para ver si las han entendido, pues a veces les damos unas órdenes largas y complicadas y el niño ni siquiera las ha comprendido.
Hay que tener cuidado en este sentido cuando son muchos hijos en una misma familia pues se corre el riesgo de responsabilizar mucho a los mayores, y a los pequeños no se les pide lo que se le había exigido a su misma edad a sus hermanos. Otro factor que les ayuda a ser más responsables es el centrarse en lo positivo y aprovechar cualquier oportunidad para alabar esa conducta buena que hayan realizado. Y aquí entra el tema de los premios. Pueden ser materiales o no, pero nunca por soborno. Es decir, el niño no debe actuar para conseguir lo material, sino por el mero hecho de sentirse feliz por hacer algo bien (la llamada motivación intrínseca).
Los hijos deben saber marcarse unos objetivos y lograrlos en la medida de lo posible, pero sobre todo, se les debe enseñar el sentido de nuestra vida: el servicio a los demás. Porque a veces sus objetivos no coincidirán con los de los demás y tienen que aprender a ceder. Relacionado con esto está el llamado sentido del deber o sentido de la responsabilidad. Hay que ayudar a los hijos a distinguir el hacer algo porque debo hacerlo del hacer algo porque me apetece. Porque mi actuación no se rige por lo que son mis objetivos sino por lo que debo hacer teniendo en cuenta siempre esa actitud y pensamiento de servicio a los demás.
Por último y a modo de conclusiones:– Desarrollar la sensación de poder del niño, de dominio de su propia vida.– Ayudar a los niños a tomar sus decisiones, primero estando a su lado, buscando soluciones, pero nunca evitarle las consecuencias.– Establecer normas, límites claros y mantenerlos.– Utilizar tareas y obligaciones para crear responsabilidades. Decirles cuáles, cuándo, quién debe hacerlas.– Ser coherentes, enseñarles a que el adulto dice las cosas en serio (no hacer lo contrario de lo que se ha dicho).– Cumplir los castigos que se impongan.– Recompensar con el elogio (que ellos y nosotros nos sintamos orgullosos por la buena acción).
[ 20 de septiembre de 2010 ]
compartir >> | imprimir >> Casi al cierre la edición de esta revista , hemos tenido conocimiento de la nota emitida por el Tribunal Supremo mediante la que se daba a conocer que las primeras sentencias no acoger&aacut...
Casi al cierre la edición de esta revista , hemos tenido conocimiento de la nota emitida por el Tribunal Supremo mediante la que se daba a conocer que las primeras sentencias no acogerán el derecho de las familias a objetar frente a EpC. Las reacciones no se han dejado esperar y ante ello quisiera trasmitir un mensaje de tranquilidad y de esperanza.
Tranquilidad porque las sentencias no afectan en absoluto a los objetores riojanos quienes, en puridad, no tienen la más mínima obligación legal de cursar por ahora esta asignatura ya que están amparados bien por resoluciones judiciales no afectadas directamente por lo decidido por el Supremo, bien por resoluciones de la Consejería de Educación que no han sido revocadas.
Esperanza porque hoy por hoy no conocemos el texto de las sentencias y todo apunta a que –pese a que no reconozcan el derecho a objetar– contienen importantes matizaciones en el sentido de no permitir imponer a los alumnos criterios morales o éticos que son objeto de discusión en la sociedad. Todo apunta a que deja la puerta abierta a que, con otros planteamientos jurídicos sí pueda considerarse la objeción. Muchos medios han adelantada que el contenido de la sentencia terminará provocando algo que desde CONCAPA siempre hemos defendido y que hubiese evitado todo este problema: la negociación de los contenidos de la asignatura con los representantes legítimos de las familias. No olvidemos que el Gobierno nunca ha querido sentarse a dialogar.
Esperanza porque –como es conocido– el Tribunal Supremo no es el final de la «batalla judicial» sino simplemente una de sus etapas. Queda el Tribunal Constitucional y, por último, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos cuya Jurisprudencia ha sido la base esencial de muchos de nuestros recursos.
Nuestra meta es que esta asignatura –tal y como está planteada– salga del sistema educativo y que se garanticen los derechos que nos asisten a las Familias como primeras y principales educadoras de nuestros hijos; y las informaciones que nos van llegando cada vez más apuntan hacia que estas sentencias del Tribunal Supremo –prematuramente celebradas por los defensores de la asignatura– nos van a servir de base para conseguir nuestro objetivo en pro de la libertad y de la calidad en la enseñanza.
Dado que las noticias de los últimos días han reavivado el debate, os recordamos resumidamente las razones por las que desde CONCAPA nos oponemos al desarrollo que el Gobierno ha dado a esta asignatura:
1ª) Se trata de una asignatura de marcado contenido moral.Basta una simple lectura de los Reales Decretos para concluir –actualmente es algo ya admitido por todos– que lejos de limitarse a enseñar Constitución, Derechos Humanos, bases del sistema democrático, organización de los Estados, etc, la gran mayoría de los contenidos de esta asignatura se enmarcan dentro de la moral, y, por ende, de las convicciones de cada uno. Pretende –y así se recoge expresamente en estas normas– formar a los educandos una «conciencia moral cívica» conforme a las bases y fuentes morales que determina el Gobierno.
2ª) Impone una moral concreta: el positivismo y el relativismo moral.Evidentemente, nadie se opone a que en los centros se eduque en valores. Pero en este aspecto nuestros gobernantes, los centros y los profesores han de ser especialmente respetuosos con las convicciones de las familias. El, tantas veces nombrado, artículo 27.3 de nuestra Constitución impone a los poderes públicos la obligación de garantizar el derecho que nos asiste a los padres de que nuestros hijos reciban una educación conforme a nuestras propias convicciones. Por otra parte, del artículo 16 (el mismo que consagra la aconfesionalidad) se deriva uno de los principios más básicos de cualquier sistema democrático: la neutralidad ideológica de los poderes públicos en base al que en repetidas ocasiones tanto el Tribunal Constitucional como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos han establecido con especial dureza la terminante prohibición a los Estados de servirse del sistema educativo para adoctrinar, para transmitir a los alumnos una ideología concreta. Los defensores de esta asignatura invocan el 27.2 de la Constitución en el que se indica que la educación debe tener como objeto el pleno desarrollo de la personalidad en el respeto a la Constitución y a los Derechos Humanos.
Es, evidentemente, correcto; pero olvidan, por una parte, que el precepto habla de respeto, no de que se asuman normas jurídicas como morales; y, por otra, que el artículo 10 de nuestra Constitución consagra el libre desarrollo de la personalidad. De ahí que, efectivamente, en el sistema educativo se deban transmitir a nuestros hijos los valores y derechos constitucionales; pero deben inculcárseles todos, no sólo los «seleccionados» por el Gobierno de turno (sorprende que en los currículos no se haga la más mínima referencia al primero de todos ellos, el Derecho a la vida); y se les deben enseñar como lo que son: principios y valores jurídicos de vital importancia que deben respetar; no normas morales con las que emitirán un juicio de conciencia sobre la bondad de sus actos.
Y es que los Reales Decretos confunden constantemente la moral con el derecho. Más aún, presentan el derecho como la moral pública que todos deben profesar y admitir. La finalidad es evidente: conseguir generaciones de ciudadanos ideológicamente sumisos. Derecho y moral son cosas distintas. Pueden estar relacionados (es lo óptimo) pero la realidad nos dice que no es así. Mediante el derecho los pueblos –a través de nuestros representantes– nos dictamos las normas por las que rige nuestra convivencia; y para ello impera el criterio de la mayoría –si bien la democracia impone también el respeto de las minorías, algo que ahora se olvida–. Mediante la moral y la ética conseguimos las normas –o los referentes– con los que juzgamos en nuestra conciencia la bondad o maldad de nuestro actuar. Por ello a menudo acontece que algunas leyes son contrarias a la moral; y, obviamente, que las leyes no contemplan situaciones –por resultar íntimas– que la moral sí abarca, por ir referida a todos los ámbitos de nuestro actuar. De ahí que nuestro sistema democrático nos obligue a los ciudadanos a cumplir y a respetar la ley; pero no a asumirla como norma moral. Esto puede entenderse fácilmente con un ejemplo. En nuestro país el aborto está despenalizado en algunos supuestos; como ciudadanos estamos obligados a respetar esa norma; pero nadie –ni el Estado– puede obligarnos a pensar que es éticamente correcta y, mucho menos, educar a nuestros hijos en ese sentido. Ese es uno de los problemas más graves de EpC: que confunde lo legal con lo moral. Obviamente las leyes están sujetas a la voluntad cambiante de la mayoría que frecuentemente se rige por criterios de mera conveniencia.Por eso deriva en un reprobable relativismo moral: las normas de la ética las dicta la mayoría y son cambiantes. La ética deja de estar relacionada con la verdad; sino que se fundamenta en el consenso; luego no otorga a nuestros hijos el más mínimo resorte de certeza, de autenticidad, de –a la postre– seguridad.
3ª) El Gobierno se convierte en sumo pontífice moral. Es contraria al pluralismo y relega la labor de formación de las familias.Es muy grave que, mediante la imposición de esta asignatura, el Gobierno –sea del color político que sea– se autofaculte para señalar las normas morales que nuestros hijos deben asumir como buenas. Esta actitud es propia de regímenes totalitarios y mina los cimientos sobre los que se fundamenta nuestro sistema democrático. Otro de esos principios fundamentales es el del pluralismo, por el que, dicho de forma gráfica, en nuestro sistema cabemos todos. Al imponer una serie de normas morales como únicas válidas, estas asignaturas dejan fuera del sistema cualquier concepción del ser humano que sea discrepante con los dictados gubernamentales.
Obviamente, esto supone una flagrante trasgresión del derecho de las familias a que sus hijos sean educados conforme a sus propias convicciones.Este derecho no lo es sólo para quienes hemos elegido una enseñanza cristiana para ellos; sino que es exigible por todos; también por los que optan –o no les queda más remedio que optar– por la escuela pública que, como hemos dicho debe ser ideológicamente neutra.Los padres somos –por Derecho Natural– los primeros y principales educadores de nuestros hijos y los únicos capacitados, por tanto, para señalar los valores morales que queremos transmitirles, sin que sea lícita ninguna intromisión en este aspecto de los poderes públicos. Las sentencias dictadas por nuestro Tribunal Superior de Justicia de La Rioja son especialmente claras en este aspecto: la imposición moral que se pretende realizar con esta asignatura no tiene el más mínimo soporte constitucional.
A. –No se trata solo de un problema religioso; sino que están en juego las bases de nuestro sistema democrático.– Todos conocemos que las autoridades competentes de la Iglesia Católica han manifestado con claridad meridiana no sólo su oposición a esta asignatura; sino la imposibilidad de que la misma se pueda adaptar al ideario de los colegios católicos.Pero ese no es el problema más de fondo; puesto que, como hemos indicado en múltiples ocasiones tampoco aceptaríamos una asignatura que impusiera a todos la Doctrina Cristiana. La cuestión es que con el enfoque que se ha dado a esta asignatura quedan en entredicho los pilares fundamentales sobre los que se asienta nuestra Constitución: la libertad ideológica, el pluralismo, la igualdad…. Por eso –en ejercicio de la verdadera ciudadanía democrática– no podemos consentir esta flagrante trasgresión de nuestros derechos más fundamentales.
B.– Es un problema social, no particular.–Ciertamente los que tenemos escolarizados nuestros hijos en colegios católicos tenemos la tranquilidad de que no se les inculcará desde los centros esta doctrina «oficial». Ahora bien, creo que la más básica solidaridad con quienes no están en esta misma circunstancia; así como la más básica responsabilidad ciudadana nos lleva a no conformarnos con ello; sino a manifestar claramente y sin ambages nuestra oposición a esta asignatura mediante la adhesión a este movimiento ciudadano cuya respuesta ha sorprendido a todos. Tanto la educación de nuestros hijos como la sociedad que les vamos a dejar como legado merecen que nos sacudamos la apatía y la comodidad. Así les daremos, además, ejemplo de paternidad responsable y de verdadera ciudadanía democrática.
XIX CONGRESO NACIONAL DE CONCAPA Logroño, del 21 al 24 de octubre de 2010
Actividades y eventos de CONCAPA

References: artículo 9
 artículo 9
 artículo 10
 artículo 27
 artículo 16
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