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Revista de Medicina, Lenguaje y Traducción
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Elisa Cordero Rojo
1 Revista de Medicina, Lenguaje y Traducción Monográfico: Documentos médico-jurídicos. Textos híbridos en la confluencia de dos grandes disciplinas Vol. XIII, n.º 36. Segundo semestre, 2012
2 (<http://tremedica.org/panacea.html>), revista surgida a partir de la lista de debate MedTrad (<http://rediris.es/list/info/medtrad.es.html>), es la publicación oficial de Tremédica (<www.tremedica.org>), la Asociación Internacional de Traductores y Redactores de Medicina y Ciencias Afines. publica textos originales sobre los diversos aspectos de la traducción y el lenguaje de la medicina y ciencias afines, sobre todo en español, pero la revista está abierta a colaboraciones en cualquier idioma. es una publicación semestral con dos números anuales, uno en cada semestre; uno de estos números es general, y el otro, monográfico. Los originales para publicación deben enviarse en soporte electrónico a La propiedad intelectual de los originales corresponde a los autores, y los derechos de edición y publicación, a Los artículos aparecidos en la revista podrán ser utilizados libremente con propósitos educativos y científicos, siempre y cuando se citen correctamente su autoría y procedencia. No está permitido el uso o reproducción de las imágenes sin el permiso expreso de los autores o sus herederos. espera de autores y colaboradores el máximo respeto a las consideraciones de ética editorial incluidas en las normas de Vancouver, que pueden consultarse en la página de Tremédica (<www.tremedica.org/recursos/vancouver.html>). Las opiniones expresadas en esta publicación son responsabilidad exclusiva de los autores de los artículos. ISSN Publicación incorporada a Redacción Directora: Bertha M. Gutiérrez Rodilla Secretario de redacción: Juan V. Fernández de la Gala Consejo de redacción: José Antonio de la Riva Fort y Cristina Márquez Arroyo Equipo técnico Revisión: Federico Romero Carmen Quijada Diez Traducción y revisión de textos en inglés: Danielle Maxson Diseño y maquetación: Arte Digital Estela Publicación electrónica: Eduardo Camihort Rodolfo Alpízar Castillo (Cuba) Jorge Avendaño Inestrillas (México) Christian Balliu (Bélgica) María Barbero (España) José Rafael Blengio Pinto (México) M.ª Teresa Cabré Castellví (España) Xosé Castro Roig (España) María Luisa Clark (Colombia-Suiza) Francisco Cortés Gabaudan (España) Adriana Cruz Santacroce (Uruguay) Esther Fernández Berjón (España-Bélgica) Luisa Fernández Sierra (España) Josefa Gómez de Enterría (España) Luis González (España-Bélgica) José Martínez de Sousa (España) Vicent Montalt i Resurrecció (España) Luis Montiel (España) Laura Munoa (España) M.ª del Carmen Navarro (Italia-España) Fernando A. Navarro (España) Consejo editorial Fernando Pardos (España) José Antonio Pascual (España) Isabel Pérez Montfort (México) Luis Pestana (Portugal-Suiza) Mercè Piqueras (España) Serge Quérin (Canadá) Carmen Quijada Diez (España) Héctor Quiñones (España) Graça Rio-Torto (Portugal) María Verónica Saladrigas (Argentina-Suiza) Karen Shashok (España) Gustavo A. Silva (México-Suiza) Lúcia M. Singer (Brasil) José A. Tapia Granados (España-EE. UU.) Miguel Turrión (España-Luxemburgo) Sylvie Vandaele (Francia-Canadá) Damián Vázquez (Argentina) Nelson Verástegui (Colombia-Suiza) Alicia Zorrilla (Argentina) Portada e ilustraciones: Vicente Verdú (v. pp ). Ilustración de la portada: Muro, acrílico sobre tela, No está permitido el uso o la reproducción de las imágenes sin el permiso expreso del autor. II Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre, 2012
3 Índice Revista de Medicina, Lenguaje y Traducción <www.tremedica.org/panacea.html> Vol. XIII, n.º 36. Segundo semestre, 2012 Mon o g r á f i c o: Do c u m e n t o s m é d i c o -jurídicos. Te x t o s híbridos en la confluencia de dos grandes disciplinas Coo r d i n a c i ó n: An a b e l Bo r j a Albi y Lo r e n z o Gallego-Bo r g h i n i EDITORIAL Los géneros médico-jurídicos. Textos híbridos en la confluencia de dos grandes disciplinas Anabel Borja Albi y Lorenzo Gallego-Borghini 165 TRADUCCIÓN Y TERMINOLOGÍA Aproximación traductológica a los textos médicojurídicos Anabel Borja Albi 167 La traducción de géneros jurídico-administrativos en la gestión de ensayos clínicos multinacionales en España: más allá del protocolo Lorenzo Gallego-Borghini 176 Guía para la traducción jurada de documentos de registro civil (nacimiento y defunción) del inglés al español Roberto Mayoral Asensio 202 Glosario crítico EN-ES de términos que figuran en la Health Insurance Portability and Accountability Act (HIPAA), en la Patient Protection and Affordable Care Act (PPACA) y en la legislación conexa en materia sanitaria de los Estados Unidos Juan Manuel Martín Arias 229 Miniglosario inglés-español-catalán sobre negligencia médica Maria Teresa Miret Mestre 279 La literalidad: una virtud en la traducción de patentes Helen Gilboy 285 REVISIÓN Y ESTILO Adaptación del consentimiento informado a la legislación española en los ensayos clínicos internacionales María Fernández Piera y Mónica Ardura Ortega 291 El consentimiento informado Luciana Cecilia Ramos 294 TRIBUNA La hibridación de los géneros: un espejismo? Maite Aragonés Lumeras 299 El acervo comunitario como fuente terminológica: búsquedas en EUR-Lex Alicia Martorell 305 El resumen de las características del producto (RCP) de medicamentos veterinarios: similitudes y diferencias con su homólogo en sanidad humana Anna Romero 310 Testamento vital, instrucciones previas, voluntades anticipadas Pilar Álvarez 316 La polisemia en la traducción jurídico-médica Tenesor Rodríguez-Perdomo 321 Metagenres and medicinal product information Pilar Ezpeleta Piorno 327 ENTREMESES El BOE como chapuza legislativa, o un soporte que lo aguanta todo Javier Badía 200 Cáncer: la metáfora del cangrejo y sus calcos latino y árabe Francisco Cortés Gabaudan 289 Metástasis: de Hipócrates a Virchow Francisco Cortés Gabaudan 372 Dichos para traductores (#dichosparatraductores) Gemma Sanza Porcar 388 TRADUTTORE, RIDITORE Prólogo retranquero de Crebinsky a los postulados del profesor Martinarias: «Hola guapo, vives o traduces?» Tomás Pérez Pazos 333 Axiomas, postulados, leyes y reglas sobre las traducciones y los traductores Juan Manuel Martín Arias 334 El lápiz de Esculapio Nacho Gustavo A. Silva 345 Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre, 2012 III
4 Índice <http://tremedica.org/panacea.html> cartas a Promotor o patrocinador: las apariencias importan Tenesor Rodríguez-Perdomo 346 The bureaucratic, regulatory and legal adventures of a non-legal Spanish-to-English medical translator: challenges and resources Elliott B. Urdang 347 Reseñas El plumero. Los inicios de la lexicografía médico-legal en lengua española: el diccionario de José Vázquez de Quevedo Bertha M. Gutiérrez Rodilla 350 Diccionario de americanismos Luis Fernando Lara 352 La relación médico-paciente desde un punto de vista jurídico José Antonio de la Riva Fort 356 Una visión actualizada de la interpretación médica en España: La interpretación en el ámbito de la medicina Bogumila Michalewicz 358 Is That a Fish in Your Ear? Ellison Moorehead 362 El vademécum del escritor y del lector Luis Navarro Torre 364 Recensión del Manual de traducción inglés-español de protocolos de ensayos clínicos Álvaro Villegas 367 La traducción de textos médicos especializados para el ámbito editorial (inglés-español) Marta Escribà Jordana 374 SEMBLANZAS En recuerdo de Federico Romero Portilla, nuestro corrector ( ) Federico Romero Portilla. Traductor, revisor y corrector Cristina Márquez Arroyo, junto con Alberto Gómez Font, Antonio Calvo Roy, Berna Wang, Héctor Quiñones, José Martínez de Sousa, Lucía Rodríguez Corral, María Barbero, Xosé Castro y Zedelka (César Espinel del Castillo). 378 Atisbo del alma de Federico Romero Laura Munoa, Fernando A. Navarro y Verónica Saladrigas 385 congresos y actividades Jornadas de Tremédica en Barcelona: un ejemplo de simbiosis entre asociaciones Maria Teresa Miret Mestre 387 Las Jornadas de Traducción Médica de Barcelona desde dentro: cerrando círculos Maya Busqué Vallespí 390 Agenda 393 nuestro ilustrador Nuestro ilustrador: Vicente Verdú Juan Valentín Fernández de la Gala 399 IV Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre, 2012
5 agradece el apoyo económico recibido de los socios y las empresas patrocinadoras de Tremédica (<http://tremedica.org>), Asociación Internacional de Traductores y Redactores de Medicina y Ciencias Afines: Seprotec <www.seprotec.com> Celer Soluciones <www.celersol.com> LIDeditorial <www.lideditorial.com> InVivo <www.invivoproyectos.com> Alejandra Adarve Salgado Teresa Aguilar Sánchez Laura Alonso Fernández Sara Alvarado María Pilar Alvarez Muñoz Rosa Álvarez Ulloa María del Prado Antolino-Gironda Yolanda Antón Casanova Mireia Antón Viñuales Juanjo Arevalillo Iñaki Astobieta Odriozola Ana María Atienza Díaz María Teresa Bacaicoa Hernáez María Barbero García Lida Barbetti Vros Georgina Baró Graf Ellen Bay José Bocic María Isabel Bolívar Pérez Yolanda Bravo Vergel Olga Campos Andrés Fernando Campos Leza Iolanda Casacuberta Cantons Guido Castañeda Macchiavello Martha Castilleja Marta Cervera Areny Gonzalo Claros Jesús Clemente Llanos Laura Carolina Collada Ali Noelia Corte Fernández María Clara Covella Esther Cruz Almarza Martha Daza José Antonio de la Riva Fort Mercedes de la Rosa Sherman María de la Rubia Gómez-Morán Caroline Margaret Devitt Enrique Díaz de Liaño Antonio Díez Herranz Anna Enjuto Rodríguez Isabel Espuelas Olagaray Thomas Feige Esther Fernández Berjon Juan Valentín Fernández de la Gala Cristina Fernández López Luisa Fernández Sierra María Pilar Frontelo Fernández Betty Galiano Lorenzo Gallego Borghini Ana Verónica García Cristina García López Gabriela Gasparini Daniel Hugo Gauna Gary Giannelli Elson Diana Gibson Emma Girau Cuxac Emma Goldsmith Silvia Gómez Paz Gómez Polledo Suzana Gontijo Susana Beatriz González Herrero María Dolores González Lago Claire Mary Graham Laia Gratacós Ruano Bertha Gutiérrez Rodilla Heather Hamilton Gilda Mercedes Harada Wakao Javier Hellín del Castillo Francisco Hernández Crespo María Dolores Hernández Gil Carmen Hurtado González Amancio Izquierdo Iglesias José María Izquierdo Tapia Andrea Jablon Jarmila Jandová Milagros Landini Maruff Susana Legradi Patricia Lluberas Rubio Almudena López Díaz Rebeca López Pacho Fernanda Lozano Raquel Madrid López Diego Manzano Hernández Cristina Márquez Arroyo Juan Manuel Martín Arias Catalina Martín Calzada Paco Martín Ramiro Elena Martínez Cornet José Martínez de Sousa Imanol Martínez Padrón Javier Mas López Silvina Matheu Blanca Mayor Serrano Teresa Miret Mestre Claudia Mitchell José María Montero Miriam Mora Mau Natalia Moreno Esther Moreno Barriuso Daniel Moura Laura Munoa María Victoria Muñoz Carrasco Ana Muñoz Miquel Gabriela Nanni Carmen Navarrete Fernando Navarro Simona Negroni Alfonso Nevado Pilar Núñez Mayoral Laura Ordóñez Suárez Vie Ortiz Consuelo Pascau Canales Sandra Paván Karina Pelech Xavier Penya Carolina del Pilar Pérez Garrido Tomás Pérez Pazos Emilia Picazo Blanca Piedrafita Baudín Mercè Piqueras María Dolores Planiol Conesa Zdena Porras Jandová Juan Antonio Puerto Sebastián Ana Puga Peralta Héctor Quiñones Luciana Ramos Ana Victoria Reguera Rodríguez Cristina Río López Miguel Rodríguez Armentia María Rosa Rodríguez Ben Ana Rubio Díez María Verónica Saladrigas Isenring Roser Sánchez Castany Elena Sánchez Trigo Pilar Sancho Franco Lucila Sanz González Rosa María Sanz Ruiz Gemma Sanza Porcar Esther Serrano Barbara Shapiro Karen Shashok Gustavo Silva Pablo Andrés Siredey Escobar Elena Stella Karina Ruth Tabacinic Carmen Ternero Nora Torres Tere Triana Miguel Turrión Arantxa Ubieta Elliott Urdang Tamara Varela Vila Concepción Vargas Juárez Damián Vázquez Carmen Villa Menéndez Antonio Villalba Beatriz Villena Sánchez Núria Viver Silvia Wolf Vol. XIII, n. o 36. Primer semestre, 2012 V
6 VI Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre, 2012
7 Editorial Los géneros médico-jurídicos Textos híbridos en la confluencia de dos grandes disciplinas Anabel Borja Albi* y Lorenzo Gallego-Borghini** Dos grandes círculos secantes como los que Gengis Kan (Omar Sharif) trazó sobre el polvo de la estepa para simbolizar los dos mundos conocidos hasta la fecha, Asia y Europa: de esta forma podemos representar también los dos pilares de la civilización actual, la medicina y el derecho, disciplinas ancestrales, de gran impacto social, que tienen un cada vez más amplio espacio de intersección y que ejercen una influencia creciente sobre aspectos fundamentales de la vida de las personas Este número de la revista está dedicado a los textos que surgen en la confluencia de estos dos saberes. Testamentos vitales, certificados de defunción, partes de lesiones, demandas por mala praxis, sentencias de incapacitación, o leyes sobre eutanasia activa o pasiva como la que se está debatiendo ahora en Francia son ejemplos muy claros de los textos que se hallan en la intersección de estos dos grandes campos del saber y de los efectos que este espacio de confluencia tiene sobre los ciudadanos. No cabe duda de que en las últimas décadas se ha generado una ingente cantidad de legislación y otras disposiciones normativas sobre asistencia sanitaria y que han cobrado gran importancia aspectos tales como la interpretación del vínculo jurídico que surge de la relación médico-paciente y sus consecuencias desde el punto de vista de la ética y de la responsabilidad contractual y extracontractual ; las directrices para el desarrollo y aprobación de nuevos fármacos; la financiación, organización y calidad de los servicios de salud; y los mecanismos para ejercer y controlar los derechos de los proveedores y receptores de estos servicios. Este fenómeno no se circunscribe a las fronteras nacionales, sino que forma parte de iniciativas y procesos internacionales que deben ser traducidos y a veces adaptados a diversas lenguas, culturas sanitarias y ordenamientos jurídicos leyes, protocolos terapéuticos, ensayos clínicos, historias clínicas de pacientes extranjeros. Precisamente este mes se cumplen trece años de la entrada en vigor en España del Convenio de Derechos Humanos y la Biomedicina, conocido como el Convenio de Oviedo y norma madre de regulaciones posteriores como la Ley de Autonomía del Paciente. Se trata de la primera norma internacional sobre bioética vinculante para los Estados europeos firmantes, y, por tanto, ha tenido que ser traducida al idioma de todos ellos junto con la documentación que ha generado. A pesar de esta intensa actividad traductora, la traducción de los géneros médico-jurídicos ha recibido por el momento escasa atención académica y profesional. La revisión de la bibliografía nos ha llevado a diversas obras que estudian los textos médico-legales desde el punto de vista monolingüe. En España destaca el manual de Casado (2008), muy útil para obtener una visión general de los géneros médico-legales y cómo se articulan en nuestro país; el manual de Vásquez y Martínez (2003), en la misma línea; o el manual de medicina legal policial de Ventura Álvarez (2007). En el plano lexicográfico se han publicado obras como el Diccionario médico-legal de Tullio (1999), concebido desde la perspectiva de la medicina legal y forense. Sin embargo, ninguna de estas obras aborda los textos médico-jurídicos desde el punto de vista del traductor. A nuestro entender, existe aún un gran vacío en la literatura, salvo contadas excepciones, como los trabajos de Martínez (2009 a, 2009 b y 2009 c ), en los que analiza los problemas de la traducción médico-jurídica a partir de un encargo profesional de traducción compuesto de treinta formularios y documentostipo relacionados con el ámbito de la reproducción asistida. fue pionera en esta materia en 2008, cuando publicó un monográfico dedicado íntegramente a la traducción de ensayos clínicos, ámbito que genera gran cantidad de documentos jurídico-administrativos. Contenido del presente monográfico Para acercarnos a esta realidad y a las necesidades de traducción que genera, Revista de Medicina, Lenguaje y Traducción dedica el presente monográfico a los géneros médico-jurídicos. A tal efecto, hemos invitado a expertos en derecho, medicina y traducción para que nos ofrezcan sus miradas diversas y enriquecedoras. El número comienza con una reflexión de la doctora Anabel Borja (Universitat Jaume I de Castellón) sobre las situaciones comunicativas en las que surgen estos textos híbridos, los problemas de traducción y los requisitos de formación que plantea cada una para el traductor. A continuación, Lorenzo Gallego-Borghini (traductor autónomo, Barcelona), a partir de su experiencia como traductor de ensayos clínicos internacionales, analiza los documentos jurídico-administrativos que más se traducen en ese ámbito. Tras describirlos y clasificarlos, ofrece pautas y directrices muy útiles para el traductor que se enfrenta a ellos por primera vez. El doctor Roberto Mayoral Asensio (catedrático de Traducción de la Universidad de Granada) aporta su visión experta sobre la traducción jurada de documentos de registro civil, concretamente de certificados de nacimiento y defunción, que incluye pautas y consejos muy útiles para trabajar con estos géneros en apariencia alejados de la medicina. Juan Manuel Martín Arias (traductor autónomo, Madrid) presenta * Traductora jurada y profesora de traducción jurídica en la Universitat Jaume I (Castellón, España). Dirección para correspondencia: ** Traductor autónomo especializado en biomedicina e intérprete jurado de inglés (Barcelona, España). Dirección para correspondencia: Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre,
8 Editorial <http://tremedica.org/panacea.html> un extenso trabajo lexicográfico sobre las leyes estadounidenses HIPAA y PPACA, con un glosario inglés-español de términos de traducción difícil y engañosa que resultará muy provechoso para abordar textos sobre protección de datos personales, seguros médicos, garantías documentales, etc., temas muy en boga en la práctica y la investigación clínicas. Teresa Miret (farmacéutica y traductora jurada) presenta un análisis terminológico de una sentencia estadounidense relativa a un caso de negligencia farmacéutica, con un glosario y una explicación de algunos de los términos más conflictivos en este campo del derecho sanitario. Cierra la sección «Traducción y Terminología» el artículo de Helen Gilboy (traductora autónoma, Barcelona) sobre la conveniencia o no de utilizar un enfoque literal en la traducción de patentes. «Revisión y estilo» se abre con una guía detallada de María Fernández Piera y Mónica Ardura (redactoras médicas de la delegación española de la empresa internacional P.R.A.) sobre el proceso de adaptación a la legislación española y traducción en ese orden, curiosamente de los documentos de consentimiento informado para ensayos clínicos multinacionales, que resultará muy interesante para quienes se dedican a este sector de la traducción. También dedicado al consentimiento informado nos ofrece Luciana Ramos (traductora autónoma, Rosario, Argentina) un artículo con una perspectiva más amplia sobre su origen y desarrollo históricos así como su función y requisitos legales en cuanto a contenido y redacción. En la sección «Tribuna», contamos en primer lugar con una reflexión de Maite Aragonés (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Ginebra) sobre la hibridación de los géneros y la traducción de patentes. Alicia Martorell (profesora de Documentación de la Universidad Pontificia de Comillas) aporta valiosa información sobre los recursos de documentación terminológica para traductores médico-jurídicos que ofrece EUR- Lex. Anna Romero (Chef du Monde, Barcelona) presenta un análisis comparativo del RCP (resumen de características del producto) humano y el veterinario, y aclara conceptos clave de esta subespecialidad de la traducción biosanitaria. Pilar Álvarez (médica) presenta una minuciosa e interesante explicación de los contenidos y efectos del documento de voluntades anticipadas en España. Tenesor Rodríguez-Perdomo (traductor e intérprete judicial, Las Palmas de Gran Canaria) demuestra la gran cantidad de documentación médico-jurídica que puede generar una reyerta en un lugar turístico y los problemas que plantea su traducción. Por último, Pilar Ezpeleta Piorno (profesora de Traducción en la Universitat Jaume I de Castellón) aborda el interesante tema de los géneros textuales relativos a la información sobre medicamentos. Se han quedado en el tintero infinidad de aspectos que, sin duda, merecen la atención más detallada de investigadores y profesionales: la formación de traductores médicojurídicos, la documentación específica, estudios dedicados a géneros concretos... Esperamos, así, que este monográfico no sea más que un punto de partida para seguir investigando este apasionante tema, que cada día es más frecuente en nuestro quehacer profesional. Aprovechamos la ocasión para anunciar la inminente publicación de una web dedicada a la gestión de la documentación para traductores de textos médico-jurídicos que se podrá consultar en breve en <www.medgentt.uji.es> y que es el resultado de un proyecto de investigación sobre géneros profesionales coordinado por la doctora Borja y financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación: «Formalización de patrones de comportamiento textual para la gestión de la documentación multilingüe», FFI (subprograma FILO). Referencias Casado, Mariano (2008): Manual de documentos médico-legales. Consejería de Sanidad y Dependencia de la Junta de Extremadura. En línea: <http://www.actasanitaria.com/fileset/doc_45494_fichero_ NOTICIA_28621.pdf> [consulta: 7.XI.2012]. Martínez López, Ana Belén (2009 a ): «Sobre la traducción de documentos médico-legales (de español a inglés): práctica profesional y explotación didáctica en el aula de traducción especializada», REDIT, Revista Electrónica de Didáctica de la Traducción e Interpretación, número 2, Universidad de Málaga. En línea: <http://www.redit. uma.es/archiv/v1_2009/mono_martinez_redit2.pdf> [consulta: 7.XI.2012]. Martínez López, Ana Belén (2009 b ): «Terminología y fraseología en los documentos médico-legales (1): extracción, clasificación, análisis y traducción de unidades de naturaleza biosanitaria», Entreculturas: revista de traducción y comunicación intercultural, N.º 1, En línea: <http://www.entreculturas.uma.es/n1pdf/articulo20.pdf> [consulta: 7.XI.2012]. Martínez López, Ana Belén (2009 c ): «Terminología y fraseología en los documentos médico-legales (2): extracción, clasificación, análisis y traducción de unidades de naturaleza jurídica», Entreculturas: revista de traducción y comunicación intercultural, N.º 1, En línea: <http://www.entreculturas.uma.es/n1pdf/articulo21.pdf> [consulta: 7.XI.2012]. Tullio, Ángel Antonio (1999): Diccionario médico-legal. Buenos Aires: Abeledo Perrot. Vásquez, Patricia y M.ª Begoña Martínez (2003): Documentos médico-legales. Zaragoza: Institución Fernando el Católico. Colección «Orfila Rotger» de Ciencia Forense. Ventura Álvarez, Mario (2007): Manual de medicina legal policial. Castellón: Servei de Comunicació i Publicacions de la Universitat Jaume I. 166 Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre, 2012
9 Traducción y terminología Aproximación traductológica a los textos médico-jurídicos Anabel Borja Albi* Resumen: Este trabajo propone una reflexión sobre el concepto de «texto médico-jurídico» y sobre los problemas que plantea su traducción. Para ello se definen en primer lugar los ámbitos y situaciones comunicativas en que surgen y se ofrece un catálogo no exhaustivo de los más habituales. Cada género o grupo de géneros médico-jurídicos se describe brevemente y se analiza el tipo de encargo de traducción profesional en que se encuadran, así como las consideraciones traductológicas que llevan aparejadas. Palabras clave: textos médico-jurídicos, documentos médico-legales, traducción médica, traducción jurídica, géneros textuales. An approach to medico-legal translation Abstract: This article addresses the concept of the medico-legal text and the problems involved in translating this type of text. The fields and communicative situations which give rise to these texts are defined, and an abridged list of the most common types of text is provided. A brief description is given for each medico-legal genre or group of genres, with an analysis of the type of professional translation assignment under which it falls and any associated considerations for translation. Key words: medico-legal texts, medical translation, legal translation, textual genres. 2012; 13 (36): Recibido: 20.XI Aceptado: 15.XII Introducción Los textos médico-jurídicos son aquellos en los que aparecen combinados conceptos propios de la medicina y conceptos legales un ejemplo sería la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, o bien textos médicos que pueden surtir efectos legales por ejemplo, un acta de defunción. Desde el punto de vista de la traducción plantean problemas diferentes a los que aparecen en la traducción médica o la traducción jurídica por separado. De hecho, existe una cierta polémica sobre quién debería ocuparse de su traducción. Los traductores médicos, al enfrentarse a la complejidad del discurso legal y a las diferencias entre sistemas jurídicos, opinan que deberían ser los traductores jurídicos los encargados de traducirlos. Por su parte, los traductores jurídicos consideran muy arriesgado traducir la terminología médica especializada procedimientos quirúrgicos, patologías, nombres de medicamentos, principios activos, términos anatómicos, etc. y enfrentarse a los numerosos peligros y trampas ocultas que encierran los textos médicos para los profanos. Pero antes de entrar en el eterno debate de quién podría, debería o desearía traducir textos médico-jurídicos, parece oportuno determinar cuáles son los textos que pertenecen a esta categoría y qué tipos de encargo de traducción generan, pues quizás no todos presenten las mismas dificultades de traducción ni requieran las mismas competencias por parte del traductor. Para ello expondré, en primer lugar, el tipo de competencias que exige la traducción especializada en general; a continuación, analizaré las situaciones comunicativas en las cuales se generan los textos medico-jurídicos y propondré una clasificación de los mismos que nos ayude a entender mejor sus características y funciones; y, por último, señalaré las habilidades y competencias específicas que necesita el traductor en cada caso para trasladar su contenido a otras lenguas y a otras culturas jurídicas y médicas con garantías de calidad, teniendo siempre en cuenta el encargo de traducción. 2. Competencias del traductor especializado La traducción especializada es aquella que se ocupa de textos que tienen una función práctica y no estética y que se sitúan en un continuum (Borja Albi y cols., 2009) que iría de los textos de máxima especialización que utilizan una terminología de especialidad, se materializan en géneros muy estereotipados, van destinados a un grupo socio-profesional restringido y cuya comprensión resulta prácticamente imposible si no se tiene un cierto conocimiento del campo temático a los textos de divulgación, que ya estarían en el límite con los textos de carácter «general». La traducción especializada no es una operación de carácter meramente lingüístico; no se traducen únicamente palabras, sino que supone una traslación de carácter conceptual, sociológico y cultural. Para desarrollar con éxito esta intermediación comunicativa en la traducción de textos médico-jurídicos, el traductor debería: Tener un conocimiento instrumental y comparado del campo del discurso en el que se encuadra el documento que va a traducir, para que su comprensión y reexpresión del texto original sea lo más correcta y precisa posible. En nuestro caso, el traductor debe- * Traductora jurada y profesora de Traducción jurídica, Universitat Jaume I (Castellón, España). Dirección para correspondencia: Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre,
10 Traducción y terminología <http://tremedica.org/panacea.html> ría conocer los conceptos básicos del derecho en particular del derecho médico y de la medicina. En el caso de los conceptos jurídicos, la dificultad es quizás mayor debido a la falta de equivalencias entre sistemas jurídicos, que exige conocimientos de derecho comparado. En general, los traductores médicos trabajan con conceptos especializados pero que tienen un equivalente exacto, real, en otro idioma términos anatómicos, instrumental quirúrgico, principios de los medicamentos. No sucede esto con la traducción jurídica, en la que no siempre existe equivalencia para traducir los nombres de los tribunales, de los delitos y penas, de los documentos procesales y de las figuras e instituciones jurídicas en general 1. Dominar la terminología propia del campo de especialidad en la lengua de partida y en la de llegada. Nos hallamos ante dos lenguajes de especialidad o tecnolectos muy bien definidos sobre los que existe una extensa literatura que incluye manuales, libros de estilo, diccionarios. Esta circunstancia facilita la formación de los traductores y su trabajo de documentación 2. Dominar las convenciones macroestructurales y de estilo del género médico-jurídico que se va a traducir en la lengua de partida y de llegada para que el texto traducido suene natural y resulte aceptable para la cultura receptora (Monzó Nebot y Borja Albi, 2001; Montalt Resurrecció, 2005), es decir, para los médicos, los juristas o los pacientes de la lengua de llegada. El traductor puede ejercitar esta competencia mediante la exposición a los géneros equivalentes en lengua de llegada, o bien creando colecciones o corpus propios de documentos auténticos en el idioma de partida y el de llegada, que puede compilar personalmente a partir de modelos de formularios jurídicos, manuales de documentos médico-legales, modelos de documentos que ofrecen los organismos públicos tanto centrales como autonómicos, etc. Otra importante fuente de inspiración son las traducciones de los organismos internacionales sobre temática médica, como veremos más adelante. Conocer la función que va a tener el texto traducido, su valor legal y las necesidades y expectativas de sus clientes médicos, juristas, usuarios de los servicios de salud, empresas en cuanto a la traducción de los mismos. Estas preferencias suelen tener mucho que ver con la función que van a dar a la traducción como elemento de información en la fase de negociación de un contrato de ensayo clínico internacional; como elemento probatorio en una demanda de infracción de patente farmacéutica; como texto que debe comprender perfectamente el paciente en el caso del consentimiento informado, etc.. La función que vaya a tener la traducción determinará que el traductor opte por estrategias «extranjerizantes», en las que se prima la literalidad e incluso se conservan en ocasiones los términos en el idioma original, o «domesticantes», en las que se intenta adaptar al máximo el original a las convenciones de los textos equivalentes en la cultura de llegada (Venutti, 1995). 3. Clasificación de los textos médico-jurídicos atendiendo a la situación comunicativa Como se desprende de todo lo anterior, entre la medicina y el derecho existen numerosos puntos de intersección que dan lugar a textos híbridos muy variados. Para poder entender mejor una realidad tan rica y compleja, podríamos clasificar estos textos atendiendo a la situación comunicativa de la que surgen. De forma muy simple, se trataría de ordenarlos según su emisor, destinatario y función principal. Obtendremos de este modo las siguientes categorías: 1. Textos normativos de temática médica: leyes, reglamentos y normativas relativas a cuestiones de salud. 2. Textos judiciales de temática médica: demandas por negligencia médica, sentencias de incapacitación, etc. 3. Acuerdos de voluntades: contratos de suministro médico, contratos de seguros de salud. 4. Declaraciones unilaterales de voluntad: consentimientos informados, testamentos vitales, donaciones de órganos, etc. 5. Textos administrativos que requieren la intervención de un médico para tener eficacia jurídica o resoluciones administrativas sobre aspectos de salud: informes forenses, certificados de defunción, certificados médicos para una solicitud de reconocimiento de invalidez, autorizaciones, etc Textos normativos de temática médica Entre los textos normativos se incluyen todo tipo de disposiciones legislativas: leyes, decretos, reglamentos, órdenes, etc., así como normas de nivel inferior normativas autonómicas, municipales, internas de un centro, etc.. El emisor es siempre el Estado en el caso de las leyes, y cualquier otra autoridad competente en caso de reglamentos y normativas; el destinatario es el ciudadano en general o las personas a quienes afecta en concreto una determinada norma. El discurso legislativo ha sido objeto de numerosos trabajos y análisis debido a su peculiar carácter y al hecho de presentar un foco contextual dominante muy definido; las leyes son un ejemplo paradigmático de textos con foco contextual instructivo. El discurso legislativo es la más compleja de todas las formas de lenguaje legal. Su forma ha sido acuñada a lo largo de la historia por la organización social y la ideología. Su función principal es regular el orden social y, por tanto, debe tener una interpretación inequívoca, cierta y flexible. Los avances científicos y la complejidad del contexto sociológico en el cual se practica la medicina hoy en día plantean nuevos interrogantes éticos sobre los derechos y obligaciones de los pacientes, los médicos y los servicios públicos de atención sanitaria. En este sentido, la redefini- 168 Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre, 2012
11 Traducción y terminología ción del rol del paciente en la toma de decisiones, los avances tecnológicos y las presiones para reducir los costes de la atención sanitaria suscitan cuestiones que han hecho que el derecho médico haya conocido un gran desarrollo en los últimos años. En el campo de la bioética, por ejemplo, la realidad social actual plantea importantes dilemas morales y jurídicos que obligan a los legisladores a realizar un gran esfuerzo de modernización y adaptación del derecho a la nueva realidad social. Esta intensa actividad legislativa internacional en ámbitos tales como la clonación, el aborto, el cambio de sexo, el trasplante de órganos, los derechos del paciente, las relaciones médico-paciente o la eutanasia, entre otros, está provocando una demanda de traducción médico-legal cada vez mayor, tanto en lo que se refiere a textos legislativos como a textos de aplicación de la nueva legislación. Si nos fijamos en la clasificación tradicional por ramas que hacen los juristas de su disciplina, encontramos en primer lugar el derecho constitucional. Este se ocupa de los derechos fundamentales, los derechos subjetivos garantizados con rango constitucional que se consideran esenciales en el sistema político que la Constitución funda y que están especialmente vinculados a la dignidad de la persona. La relación de algunos de ellos con la salud es evidente: Derecho a una vida digna Derecho a la autonomía Derecho a tener una familia Derecho a la salud Derecho a una muerte digna Derecho a la sexualidad y la procreación. Sin necesidad de apuntar a cuestiones novedosas o cambiantes, el derecho civil, una de las ramas con más tradición histórica que hunde sus raíces en el derecho romano y que se ocupa de regular las relaciones jurídicas entre particulares, incluye desde siempre aspectos legales íntimamente relacionados con cuestiones médicas: la determinación del comienzo y el fin de la persona física para el derecho acta de nacimiento y defunción, la determinación de la filiación o de la mayoría de edad, la definición de la capacidad mental y de las causas de incapacitación, la responsabilidad civil de médicos y enfermeras y de clínicas y hospitales, o los contratos de seguro de salud como fuente de obligaciones médicas. El derecho penal, por su parte, es el conjunto de normas jurídicas que fijan el poder sancionador y coactivo del Estado, a partir de los conceptos de delito, responsabilidad del sujeto y pena. Esta rama del derecho también regula aspectos relacionados con la salud, como son la responsabilidad penal de médicos y enfermeras en casos de malpraxis o negligencia médica, la responsabilidad de producto, los delitos sexuales, la inimputabilidad por trastorno mental o por razón de edad, las cuestiones de paternidad disputada o las lesiones, entre otros. Otra rama del derecho que interesa a los traductores médicos es el derecho del trabajo y de la Seguridad Social, que regula las relaciones entre los trabajadores y los empresarios públicos o privados. En colaboración con los profesionales de la medicina el traductor debe analizar, definir y certificar aspectos tales como: la determinación de la incapacidad laboral o la invalidez, la responsabilidad en caso de accidentes de trabajo, etc. Lo cierto es que los temas de salud impregnan de tal modo la vida de nuestras sociedades avanzadas que podemos encontrar normativa híbrida en todas las manifestaciones del derecho. En todos los países existe legislación sobre ensayos clínicos; lucha contra el dopaje en el deporte; protección medioambiental; gestión, calidad y manipulación de fármacos denominado por algunos «derecho farmacéutico». A modo de conclusión de este apartado, podemos afirmar que en la actualidad el derecho de protección de la salud está considerado, en el ámbito internacional, como uno de los derechos básicos del ser humano y se incluye en el elenco de los derechos económicos, sociales y culturales. El derecho de todo ser humano a la protección de su salud aparece recogido en varias declaraciones internacionales, entre las que cabe destacar las siguientes: la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, de 1946, que declara expresamente que «el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano, sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social»; la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que reconoce que «toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar y, en especial, la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios» (art.º 25 de la Declaración); el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966, que concreta el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental; y el Convenio de Derechos Humanos y la Biomedicina, conocido como el Convenio de Oviedo. Para los traductores resultan de especial interés las normativas internacionales y los códigos de ética de distintos organismos que a menudo se hallan traducidos. Así, por ejemplo, encontramos traducidas las declaraciones de derechos humanos relativas a la salud mencionadas en el párrafo anterior y que han sido propuestas por organismos internacionales o transnacionales como la Organización de Naciones Unidas o la Unión Europea. Estos y otros instrumentos legislativos internacionales sobre derecho sanitario supranacional son una fuente de documentación de primer nivel para los traductores de textos médico-jurídicos, ya que su carácter internacional obliga a que sean traducidas a los idiomas de todos los países que los suscriben. Sus traducciones tienen, en general, un alto grado de fiabilidad, pues han sido sancionadas por organismos internacionales donde trabajan juristas y lingüistas en estrecha colaboración. Son fuentes muy productivas a este respecto EUR-Lex véase la aportación de Alicia Martorell en este monográfico y sus recomendaciones para aprovechar al máximo los recursos que ofrece esta base de datos, EudraLex legislación europea sobre el sector farmacéutico, o los documentos que publica la ONU en particular la OMS 3. Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre,
12 Traducción y terminología <http://tremedica.org/panacea.html> 3.2. Textos judiciales de temática médica Otro ámbito que deben considerar los traductores médicojurídicos es el de los litigios judiciales, en el que se traducen demandas (claims), denuncias (informations), sentencias (judgements), documentos emitidos por los servicios de medicina forense adscritos a los juzgados y todo tipo de informes y documentos probatorios. Cabe señalar que la traducción de este tipo de documentos no se limita a los procedimientos judiciales en los que existe un elemento extranjero una de las partes implicadas, el fabricante de un producto farmacéutico, una compañía aseguradora, etc., sino que a menudo recibimos encargos de traducción de casos que se han desarrollado íntegramente en un sistema judicial extranjero para apoyar una argumentación, ilustrar un planteamiento nuevo o justificar la necesidad de introducir cambios en el ordenamiento propio. En cuanto a la temática, puede ser muy amplia y estos textos no se refieren únicamente, como mucha gente piensa, a los casos de mala praxis. Dentro de esta categoría el traductor médico-jurídico puede encontrar demandas, sentencias o documentos probatorios sobre una amplia casuística: incapacitación, determinación del grado de capacidad de un testador, prestación de asistencia sanitaria gratuita a extranjeros, responsabilidad de productos farmacéuticos, demanda contra un servicio de atención de urgencias por demora en la prestación del servicio, transporte antirreglamentario de material radioactivo por parte de un médico, régimen legal de fabricación de medicamentos a cargo de terceros, etc. En la categoría de textos judiciales se incluirían todos aquellos que regulan las relaciones entre particulares o la Administración y los órganos judiciales: demandas, autos, providencias, exhortos, citaciones, sentencias, etc. La situación discursiva está muy definida, ya que una de las partes del acto de comunicación siempre es el poder judicial. Predomina el foco instructivo, pues una sentencia puede cumplir otras funciones pero, en último extremo, su propósito es obligar a hacer o dejar de hacer algo. Sucede lo mismo con la mayoría de los documentos que dirige la Administración de justicia a los ciudadanos para impulsar los procesos judiciales una citación, por ejemplo, obliga al ciudadano a presentarse ante el juez, donde el foco secundario es el expositivo, sobre todo en aquellos documentos en los que se informa sobre la evolución del procedimiento. Cuando la comunicación va en la dirección contraria, en aquellos casos en que los ciudadanos se dirigen a la Administración de justicia también predomina el foco instructivo. Al presentar una demanda, el demandante está instando al poder judicial a que tome una serie de medidas contra el demandado. Cuando pide un aplazamiento, solicita que se admita un documento como prueba o presenta un recurso, también está exhortando a la realización de una acción. La jurisdicción civil se encarga de la declaración de derechos y de la resolución de litigios nacidos de relaciones jurídicas privadas, reguladas por las leyes civiles o mercantiles. Un proceso civil es el conjunto de actuaciones en las que participan los particulares interesados en el caso, los órganos judiciales competentes y, en su caso, el Ministerio Fiscal. La jurisdicción civil puede ser de dos tipos: voluntaria cuando decide sobre cuestiones o derechos que afectan solo a quien lo solicita, sin oposición por parte de otros y contenciosa cuando lo que debe resolverse es un litigio, un enfrentamiento entre dos partes con intereses contrapuestos. La jurisdicción penal se encarga de decidir sobre la comisión de delitos y faltas e imponer las penas correspondientes a los responsables. Corresponde a los juzgados de instrucción y a las salas de lo penal de los tribunales. Para ejercer la potestad jurisdiccional existen unos órganos específicos: los jueces y los tribunales, que desarrollan la función de aplicar las leyes juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado. Esta actividad se denomina jurisdicción o administración de justicia. Atendiendo a la naturaleza de los asuntos que resuelve, la jurisdicción se puede dividir en: constitucional, penal, laboral, militar, administrativa y civil. De forma muy simplificada, los documentos judiciales pueden servir 1) para iniciar una acción: demanda, si se trata de un caso civil, y denuncia o querella, en los casos penales; 2) para impulsar el procedimiento: auto, providencia, orden, notificación, citación, requerimiento, etc; 3) para dar fin y solución al procedimiento: sentencia; y 4) para solicitar que se revisen las sentencias en instancias superiores: recurso. En general, se trata de textos muy estereotipados que tienen una redacción prescriptiva, es decir, la ley dispone cuáles deben ser sus secciones y contenidos. El traductor puede familiarizarse con este tipo de documentos en idioma original utilizando formularios de documentos procesales, colecciones de modelos o plantillas. La sentencia y la demanda son casos especiales que no se ajustan a modelos prefijados. Aunque la estructura de la sentencia es fija antecedentes de hecho, fundamentos de derecho y fallo su contenido es muy variable, puede incluir extensos fragmentos de argumentación legal y depende del estilo de redacción individual de cada juez. Lo mismo sucede con las demandas, que consisten fundamentalmente en una exposición prolija de los hechos en los que se basa la reclamación sección que resulta más fácil de traducir a los legos en derecho y de los puntos de derecho en los que la parte demandante basa sus pretensiones. Una fuente de documentación para aspectos contrastivos muy eficaz en este caso son las páginas que recogen jurisprudencia internacional como, por ejemplo, la del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (<http://curia.europa.eu/>), la Corte Interamericana de Derechos Humanos con sede en Costa Rica (<http://www.corteidh.or.cr/>) o la página de Global Legal Information Network (GLIN), gestionada por la Biblioteca del Congreso de EE. UU. (<http://www.glin.gov/ search.action>) Acuerdos de voluntades o contratos Más de tres cuartas partes de la práctica jurídica tratan de asuntos que no corresponden a los tribunales. El trabajo de los abogados consiste, en gran parte, en preparar instrumentos legales. Un instrumento legal es un documento formal escrito escritura (deed), contrato de compraventa (sale agreement), contrato de arrendamiento (lease agreement), contrato de licencia (license agreement), escritura de constitución (Memorandum of Association) que expresa un acto 170 Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre, 2012
13 Traducción y terminología jurídico o un acuerdo entre dos o más partes. Las partes de un documento legal son las personas físicas o jurídicas que adquieren un derecho, contraen una obligación o ceden un derecho por medio del mismo. Casi todos los documentos legales implican a dos o más partes, excepto las escrituras de cesión o transmisión de derechos o propiedades, las donaciones, los poderes notariales y los testamentos, que solo son firmados por una de ellas. Por este motivo los hemos incluido dentro de la categoría de «actos unilaterales de voluntad» que veremos a continuación. A pesar de la diversidad de contratos, acuerdos y compromisos que engloba este apartado, en todos ellos predomina el foco instructivo, ya que la decisión de establecer una relación jurídica implica la creación de un pacto vinculante por el que las dos partes se obligan a cumplir unas obligaciones y a respetar unos derechos. Otra razón que justifica su inclusión en una sola categoría es que todos comparten la misma situación discursiva. Todos ellos representan los pactos, acuerdos, compromisos y comunicaciones oficiales entre particulares o entre particulares y la administración. Dentro de esta categoría podemos incluir infinidad de modalidades de contratos médico-jurídicos: el contrato de servicios médicos o contrato de asistencia facultativa que se describirá en más detalle un poco más adelante ; el contrato de suministro médico; el contrato de ensayo clínico véase Gallego-Borghini en este monográfico ; el contrato de seguro de accidente, de vida, de enfermedad, etc.; el contrato de alquiler de útero; el contrato para analizar, procesar y almacenar sangre del cordón umbilical con consentimiento pleno, etc. La modalidad más polémica, desde el punto de vista de la doctrina jurídica, es el contrato de servicios médicos, que se adopta por regla general de manera tácita, pero compromete al médico que accede a otorgar sus cuidados al paciente y al paciente, que se compromete a remunerarlos (Fernández Costales, 1988). De su cumplimiento defectuoso o incumplimiento puede derivarse responsabilidad civil. Sin embargo, hay que señalar que existen autores que se oponen a la existencia de contrato en la actividad médica. Para ello esgrimen dos argumentos fundamentales: la ilicitud del objeto por tratarse del cuerpo humano, es decir, algo que está fuera del comercio de los hombres, y el carácter no regulado de la profesión liberal. En cualquier caso, las modalidades de ejercicio de la profesión médica pueden clasificarse en: ejercicio individual independiente, ejercicio colectivo independiente, ejercicio dependiente privado y ejercicio dependiente público. En principio, solo en las dos primeras modalidades pueden establecerse relaciones jurídicas obligatorias entre el paciente y el médico, ya que el ejercicio dependiente origina que la relación contractual se constituya entre el paciente y la persona física o jurídica de la que dependa el médico hospital, municipio, seguro de enfermedad, empresa industrial, compañía de seguros, etc.. Existen formularios de contratos que pueden servir de guía al traductor para familiarizarse con la macroestructura de este género en la lengua de partida y de llegada. Asimismo, podemos encontrar recomendaciones para la redacción de contratos internacionales, e incluso contratos traducidos en los organismos internacionales de comercio internacional: Organización Mundial del Comercio, Cámara de Comercio Internacional, UNCITRAL, UNIDROIT. Otra fuente de documentación interesante son las páginas web de las grandes empresas farmacéuticas o de suministros médicos, en las que también podemos encontrar material traducido Declaraciones unilaterales de voluntad Por otra parte, el incremento en las expectativas y demandas de los pacientes y el profundo cambio de valores que esto implica plantean nuevas relaciones jurídicas que se intentan regular mediante acuerdos de voluntades o declaraciones unilaterales de voluntad, como forma de evitar conflictos, defender los derechos de los pacientes y proteger a los médicos y a los servicios sanitarios frente a posibles reclamaciones: historiales médicos, consentimientos informados, declaraciones de donación de órganos, testamentos vitales, instrucciones sobre los cuidados médicos que se desea recibir en caso de no poder decidirlo uno mismo, poderes de representación para cuidados de salud, etc., que en ocasiones será necesario traducir. De todos ellos, el consentimiento informado es el texto que más se traduce puesto que es obligatorio en los ensayos clínicos internacionales. Los documentos más importantes de este ámbito son, sin duda, el consentimiento informado y las voluntades anticipadas (que incluyen el testamento vital, la orden de no reanimación, la manifestación de donación de órganos y tejidos y el poder de representación para cuestiones de salud o poder preventivo). En este monográfico recogemos aportaciones muy completas y rigurosas sobre estos géneros, - por lo que remitimos al lector a los artículos de María Fernández Piera y Mónica Ardura Ortega («Adaptación del consentimiento informado a la legislación española en los ensayos clínicos internacionales»), al de Luciana Cecilia Ramos («El consentimiento informado») y al de Lorenzo Gallego-Borghini («La traducción de géneros jurídico-administrativos - en la gestión de ensayos clínicos multinacionales - en España: más allá del protocolo»), por una parte, y al artículo «Testamento vital, instrucciones previas, voluntades anticipadas» de Pilar Álvarez Textos administrativos que requieren la intervención de un médico para tener eficacia jurídica o resoluciones administrativas sobre aspectos de salud Este apartado incluiría todos aquellos documentos de procedencia oficial pero de signo administrativo, tales como certificados, informes, autorizaciones, etc. Es importante distinguir entre documento público y privado. El material de trabajo del traductor jurídico consiste en documentos. Un documento es un instrumento escrito que contiene la relación o constatación de un hecho o circunstancias relativas a hechos o personas. Documento privado es aquel en que solo han tenido intervención los particulares interesados o con testigos, pero sin la presencia de un notario o funcionario competente. Documento público es aquel expedido, autorizado o intervenido por un funcionario público competente. Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre,
14 Traducción y terminología <http://tremedica.org/panacea.html> Los requisitos legales que debe cumplir cada documento dependen de su tipo y función. En algunos es suficiente con la firma de las partes; otros deben ser firmados ante testigos, y otros, ante un notario u otro funcionario público. Estos requisitos no son los mismos en los sistemas de Common Law (véase Borja, 2007: ). El Manual de documentos médico-legales (Casado, 2008) es una de las obras más interesantes y prácticas que he encontrado en la revisión bibliográfica sobre este tema y en ella se definen así este tipo de documentos que el autor denomina «documentos médico-legales»: [ ] diversos escritos en forma de impresos, formularios o de otro tipo de documentos que sirven fundamentalmente para relacionar al médico con diferentes administraciones, autoridades o con los propios particulares. Estos tipos de escritos son los que conocemos como documentos médico-legales. Casado realiza una revisión exhaustiva de los documentos que, según apunta María Castellano en el prólogo a la obra citada, alcanzan la categoría de médico-legales, porque son elaborados por un médico, surgen de la relación médico-paciente o médico-usuarios y, según la finalidad que se les dé, pueden surtir efectos ante los tribunales administrativos o de justicia con consecuencias importantes para las partes interesadas. Remito directamente al lector interesado a este magnífico trabajo que se puede consultar en línea (<http://sadoc.wikispaces.com/file/view/manual_documentos_medico_legales. pdf>) para más información sobre los siguientes géneros: Partes judiciales (de lesiones), sanitarios (de notificación de enfermedades de declaración obligatoria) y laborales (médico de baja). Actas de nacimiento, de declaración de aborto, de exhumación, de traslado de cadáver, de embalsamamiento, de conservación temporal. Certificado médico ordinario, de defunción, de aptitud para la tenencia y uso de armas. Receta médica. Historia clínica. Informe clínico. Para los traductores médicos este tipo de documentos no plantea, en principio, dificultades de traducción de tipo jurídico. Son textos muy convencionalizados, de los que se pueden obtener fácilmente modelos y elaborar plantillas. En las páginas web de los hospitales norteamericanos es posible encontrar numerosos ejemplos de traducción de estos textos, pero hay que señalar que a menudo su calidad es muy cuestionable. 4. Los textos médico-jurídicos: un nuevo reto para los traductores especializados De las cinco categorías de textos médico-jurídicos identificados en el apartado anterior, las tres primeras normativos, judiciales y acuerdos de voluntades o contratos y, en cierta medida, la cuarta las declaraciones unilaterales de voluntad corresponden a géneros esencialmente jurídicos y que consideramos médico-jurídicos únicamente por la temática que abordan. Esto significa que la formación y las competencias del traductor en este caso deberían ser principalmente las del traductor jurídico dominio del campo temático del derecho en la lengua de llegada y la de partida, dominio de la terminología jurídica y dominio de las convenciones de los géneros legales en el idioma de llegada. Esta formación deberá verse completada, no obstante, con un conocimiento profundo de los aspectos médicos en cuestión, o una excelente capacidad de documentación en este campo. Por mi experiencia, en la vida real estos encargos suelen realizarlos traductores jurídicos que solicitan la colaboración de traductores médicos para que traduzcan o revisen los fragmentos especializados en medicina. La dificultad que encuentran los traductores jurídicos es básicamente de tipo terminológico y, por tanto, más fácil de solucionar que las dificultades propias de la traducción jurídica, que tienen más que ver con la falta de equivalencias jurídicas, el empleo de un discurso muy particular con fórmulas y fraseología muy características, y una sintaxis compleja marcada por la subordinación múltiple. La quinta categoría resoluciones y textos administrativos que requieren la intervención de un médico para tener eficacia jurídica y, como ya he apuntado, en cierta medida algunos de los géneros que engloba la cuarta el consentimiento informado, por ejemplo presentan menos dificultades de tipo jurídico y además suelen responder a un formato recurrente, por lo que un traductor médico podría traducirlos fácilmente observando las convenciones de género de los textos equivalentes en la lengua de llegada, mediante un proceso de documentación textual bien organizado. El problema de esta última afirmación es que son precisamente estos textos certificados de defunción, certificados médicos, etc. los que normalmente requieren traducción jurada, pero también es cierto que un gran número de traductores especializados en medicina están habilitados para jurar sus traducciones en España, ya que en los últimos años el Ministerio de Asuntos Exteriores ha concedido la habilitación a los licenciados en Traducción. En el siguiente apartado se describen brevemente las diferencias entre la traducción jurídica y la jurada. Del análisis de este catálogo de géneros médico-jurídicos se desprende que existe un amplio abanico de salidas profesionales para los traductores con una doble especialización. Un traductor especializado en textos médico-jurídicos podría trabajar en el sector público o en el sector privado. En el sector público se necesitan servicios de traducción médico-jurídica en los organismos de salud pública y ministerios de Sanidad, en organismos internacionales, como ciertas organizaciones del sistema de las Naciones Unidas (OMS, UNESCO), la Unión Europea, la OMPI o la Cruz Roja. En el sector privado podría encontrar clientes en laboratorios farmacéuticos; en empresas fabricantes, importadoras y exportadoras de productos y equipos sanitarios; en despachos de abogados especializados en patentes biosanitarias o en casos 172 Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre, 2012
15 Traducción y terminología de mala praxis médica, accidentes laborales y otros casos de negligencia profesional por parte de proveedores de servicios médicos; y en agencias y editoriales especializadas en textos médico-jurídicos Diferencias entre traducción jurada y traducción jurídica Es conveniente diferenciar la traducción jurada de la traducción jurídica, ya que suelen ser objeto de confusión. La traducción jurídica es un tipo de traducción especializada en el ámbito del derecho. El traductor jurídico se dedica a traducir textos provenientes de los distintos campos del derecho, como derecho administrativo, derecho penal, derecho procesal, derecho internacional público, derecho civil, derecho mercantil, etc. Pueden ejercer la traducción jurídica todas las personas que se consideren capacitadas para hacerla y que cuenten con la confianza del cliente que realiza el encargo, y no se requiere acreditación alguna para ello. Sin embargo, el traductor intérprete jurado es un profesional nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores para que, en nombre propio y bajo su responsabilidad personal, realice una función pública, no como órgano del Estado, pero sí por delegación de este, en virtud del poder certificante que posee. Es un fedatario público que se ocupa de traducir diversos tipos de documentos y de certificar la exactitud y fidelidad de estas traducciones. En España, la traducción jurada la realizan los traductores intérpretes jurados, que son nombrados por el Ministerio de Asuntos Exteriores como únicos profesionales independientes con capacidad para hacer este tipo de traducción. Una traducción jurada se distingue de la traducción no jurada en que debe estar firmada y sellada por un traductor autorizado para ello. Otra diferencia es que las traducciones juradas tienen carácter oficial ante las autoridades. Las traducciones juradas solo se pueden suministrar en papel, ya que tienen que llevar la firma y el sello del traductor. Otro aspecto importante es que en las traducciones juradas debe aparecer todo lo que hay en el original y no se puede añadir nada. Por tanto, hay que indicar la presencia de sellos, firmas, borrones, fragmentos ilegibles, etc. La traducción jurada no está circunscrita a priori a un campo de especialidad determinado, ya que por ella se entiende «la versión de un texto de una lengua a otra en la que un fedatario público traductor jurado da fe de que corresponde al original». En este sentido, pueden ser objeto de traducción jurada documentos médicos (historiales, certificados, etc.), documentos administrativos (informes, cartas, etc.), documentos notariales (poderes, testamentos, etc.), o incluso una etiqueta con los ingredientes de un producto alimentario Restricciones y prioridades en la traducción de los textos médico-jurídicos A partir de mi experiencia como traductora jurídica y jurada concluiré esta aportación con unas observaciones generales para los traductores médicos que deseen iniciarse en la traducción de textos médico-jurídicos. La primera recomendación se refiere al exceso de literalidad que se observa en muchas traducciones jurídicas. Por las características especiales de la traducción jurídica y jurada, tradicionalmente se ha reconocido una única forma posible de traducción en esta especialidad: la traducción literal. La literalidad ha venido empleándose como sinónimo de fidelidad. Sin embargo, la fidelidad se puede entender de diversas maneras: se puede ser fiel al significado, a las palabras, al estilo o al formato del documento. Con la práctica se descubre que este tipo de traducción puede ser más o menos literal en función de una serie de factores ajenos al contenido o al tipo de documento, y que la literalidad excesiva puede provocar un efecto totalmente contrario al deseado. Los traductores tienden a aplicar un método de traducción mucho más literal en la traducción jurídica que en otras especialidades por temor a perder algún matiz de significado. Sin embargo, no es necesario reproducir las estructuras lingüísticas del original para conseguir el mismo efecto; normalmente con ello solo se consiguen calcos sintácticos que generan falsos sentidos, sinsentidos o pobreza de estilo. El traductor debería tener la competencia suficiente para encontrar estructuras sintácticas que cumplan la misma función que las del original sin calcarlas, aunque tenga que puntuar de nuevo todo un documento. No se trata de reproducir el original palabra por palabra, sino de entenderlo de forma precisa y generar un texto en la lengua meta que tenga el mismo efecto jurídico. El estilo de los documentos legales ingleses está muy marcado por la densidad sintáctica y por la profundidad de la subordinación. La puntuación es prácticamente nula y la progresión textual depende exclusivamente de la gramática. Al intentar reproducir tal cual estas estructuras se corre uno de los mayores peligros de la traducción jurídica: la literalidad excesiva. Es evidente que no existe una solución única e ideal de traducción. Hay unas restricciones y el traductor debe establecer sus prioridades en cada encargo. En el caso de las restricciones contextuales que plantean problemas de tipo léxico, de distinta carga semántica, de falsos amigos, etc., tenemos soluciones muy claras. No sencillas pero sí claras. Habrá que investigar el sentido exacto de los términos y buscar un equivalente en español. Si no existiera restricción por falta de concepto equivalente, podemos utilizar recursos como dejarlo en el idioma original prioridad: respetar el sentido del original por encima de cuestiones estilísticas o de concesiones al lector, hacer una traducción explicativa prioridad: que de alguna manera el lector entienda el significado aunque el texto pierda ritmo y se haga más penosa su lectura o utilizar una traducción funcional, aunque el significado no sea absolutamente el mismo en encargos que admitan este procedimiento prioridad: que el texto suene natural y se lea con facilidad. El proceso ideal ante cualquier encargo sería comparar ambos sistemas jurídicos en aquellos puntos que puedan plantear problemas traductológicos y, sin perder de vista la función que va a tener la traducción, reflexionar sobre la estrategia más apropiada. La falta de equivalencias entre instituciones jurídicas entre tribunales de dos países, por ejemplo solo se puede solucionar con un profundo conocimiento de los ordenamientos jurídicos que la traducción como acto de comunicación intercultural pone en contacto. No obstante, no se trata de una tarea fácil, ya que el derecho comparado es una Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre,
16 Traducción y terminología <http://tremedica.org/panacea.html> disciplina muy especializada que exige un intenso trabajo de investigación jurídica para resolver los frecuentes conflictos de leyes y las diferentes interpretaciones posibles. Ahora bien, en el caso del estilo, la forma, las fórmulas, etc., la libertad del traductor jurídico es, en principio, mucho mayor, y ahí entran en juego en primer lugar cuestiones como el skopos, es decir, la función que va a tener la traducción, pero también el gusto y el idiolecto del traductor. Así, no traduciríamos igual un testamento si nos lo pide un ciudadano sin formación jurídica que simplemente desea tener una idea de lo que le ha dejado en herencia un hermano suyo fallecido en Estados Unidos, que si ese mismo cliente nos solicita su traducción jurada para iniciar una acción judicial. Sin embargo, la realidad nos demuestra que el 95% de los encargos de traducción jurídica se ajustan al segundo supuesto, y van destinados a lectores expertos para su uso en entornos legales. En estos casos, el objetivo principal de la traducción es generar un texto en la lengua meta que, sin pretender crear la ilusión de ser un documento original, salvaguarde la función jurídica del texto fuente utilizando un estilo y un registro jurídico apropiados y respetuosos con las convenciones de género. No se trata de reproducir elementos lingüísticos, sino de encontrar recursos para mantener la identidad expresiva entre el original y la traducción. Por otra parte, la traducción jurídica debe abordar necesariamente el problema que supone trasponer la función del original y, en concreto, el efecto jurídico pretendido con el mismo. Los textos jurídicos se redactan para tener una función jurídica concreta, un efecto legal específico y regulado por la legislación del país de origen. Esta función jurídica pretendida quizás no tenga equivalente funcional en la cultura jurídica de llegada o incluso puede ir contra sus preceptos jurídicos. A todo ello hay que añadir que el texto meta será leído e interpretado por alguien que, en principio, no está familiarizado con el sistema legal de la cultura de partida y en la mayoría de los casos espera un texto jurídico que responda a las convenciones de los textos en la cultura meta. En la práctica profesional nos hemos encontrado juristas que al leer una traducción la han tachado de incorrecta por ir en contra de la legislación y hemos tenido que explicarles que se trata de una traducción de los contenidos de un documento extranjero que fue redactado conforme a la legislación del país de origen y que en ningún caso pretendía ajustarse a lo dispuesto en la legislación del país de la lengua meta. El lector interesado en profundizar en el estudio de la traducción jurídica podrá encontrar una bibliografía extensa en Borja (2007: ). Incluye recursos de documentación para la traducción jurídica, diccionarios jurídicos monolingües y bilingües, formularios jurídicos y manuales de redacción jurídica, obras de introducción al derecho y a los grandes sistemas jurídicos, obras sobre lenguaje jurídico, obras sobre traducción jurídica y recursos de internet para la traducción jurídica La documentación para la traducción de los textos médicojurídicos La plataforma web MedGENTT (<www.medgentt.uji. es>) de gestión de la documentación para traductores médico-jurídicos recoge los principios del método de documentación para traductores especializados que hemos diseñado en el seno del grupo de investigación GENTT de la Universitat Jaume I y que se describe en Borja (2005). Esta plataforma se podrá consultar en breve a través de internet y en ella han colaborado traductores profesionales, juristas, médicos, asociaciones e instituciones públicas. Ofrece a los traductores de textos médico-jurídicos diversos recursos lingüísticos, médicos y jurídicos, con el objetivo de facilitarles el proceso de documentación conceptual y terminológica y ayudarles a reutilizar las traducciones ya existentes de forma optimizada. En la fase actual, incluye recursos referidos a España, Reino Unido y Estados Unidos. Los contenidos recopilados y elaborados hasta la fecha se organizan en varios apartados: un catálogo de documentos médico-jurídicos acompañado de fichas explicativas para cada uno de ellos; una sección de información conceptual jurídica y médica para contextualizar los conceptos y documentos; glosarios especializados monolingües y bilingües en diferentes combinaciones, acompañados siempre del contexto del que se han extraído, con léxico y fraseología médicojurídicos, creados a partir de la extracción terminológica de los textos de los que se nutre la plataforma; una sección de recursos que incluye un apartado de bibliografía y otro de enlaces, con vínculos a páginas y portales de utilidad para el traductor médico-jurídico. Sin embargo, la aportación más importante de esta herramienta es el corpus de documentos médico-jurídicos en dos idiomas español e inglés que hemos compilado. Se compone de documentos auténticos originales y traducciones de los que se han eliminado todos los datos personales, modelos o formularios y manuales de legislación. Este corpus constituye la base de datos del buscador integrado en la herramienta, que ataca a todas las secciones de la web y recupera resultados de varios tipos dependiendo de los criterios de búsqueda asignados. 5. Conclusión Tal y como hemos intentado demostrar, existe una serie de textos en los que se combinan cuestiones del ámbito médico y jurídico que podríamos agrupar en cinco categorías a efectos de determinar la formación y competencias necesarias para abordar su traducción con garantía de éxito: textos normativos de temática médica, textos judiciales de temática médica, acuerdos de voluntades o contratos, declaraciones unilaterales de voluntad y textos administrativos que requieren la intervención de un médico para tener eficacia jurídica o resoluciones administrativas sobre aspectos de salud. A lo largo de este artículo se han revisado los problemas que plantea cada categoría y se han apuntado recursos de documentación específicos. También se han descrito las diferencias entre la traducción jurídica y la traducción jurada y se han presentado unas directrices básicas para la práctica de la traducción jurídica, con la esperanza de que puedan servir de orientación a los traductores especializados en textos médicos que desean ampliar su campo de especialización a los géneros 174 Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre, 2012
17 Traducción y terminología médico-jurídicos, que constituyen, sin duda, un campo profesional en expansión. Por falta de espacio no se ha podido profundizar más en otros aspectos clave como (1) la adquisición de conocimientos sobre derecho y medicina; (2) la adquisición de habilidades prácticas de documentación, uso de nuevas tecnologías y redacción y revisión de traducciones; y (3) el desarrollo de actitudes y valores éticos relacionados con la socialización profesional de los traductores médico-jurídicos. Queda para el futuro un amplio espacio de investigación y reflexión colaborativa entre traductores, médicos, juristas y documentalistas. Notas 1. Para más información sobre la adquisición de conocimientos de derecho por parte de los traductores, pueden consultarse las siguientes obras: Borja Albi (2005), Engberg (2013) y Mayoral Asensio (2005). 2. Para lenguaje jurídico, véase el Apéndice I de Borja Albi (2007). 3. Algunos ejemplos de textos médico-jurídicos normativos para los que existen traducciones sancionadas por organismos internacionales son: Código Internacional de Ética Médica de la Asociación Médica Mundial (<http://www.wma.net/es/30publications/10policies/ c8/index.html.pdf?print-media-type&footer-right=[page]/[to- Page]>). Directiva sobre aplicación de los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza (<http://eur-lex.europa. eu/lexuriserv/lexuriserv.do?uri=oj:l:2011:088:0045:006 5:ES:PDF>). Directiva del Parlamento Europeo por la que se establece un código comunitario sobre medicamentos para uso humano (<http://eur-lex.europa.eu/lexuriserv/lexuriserv.do?uri=oj :L:2001:311:0067:0128:ES:PDF>). Reglamento Sanitario Internacional 2005 de la Organización Mundial de la Salud (<http://www.who.int/ihr/ihr_2005_es.pdf; eng.pdf>). Referencias Borja Albi, Anabel (2005): Organización del conocimiento para la traducción jurídica a través de sistemas expertos basados en el concepto de género textual, en Isabel García Izquierdo (ed.): El género textual y la traducción. Berna: Peter Lang, pp Borja Albi, Anabel (2007): Estrategias, materiales y recursos para la traducción jurídica. Madrid: Edelsa. Borja Albi, Anabel, Isabel García Izquierdo y Vicent Montalt Resurrecció (2009): «Research methodology in specialised genres for translation purposes», en Ian Mason (ed.): The Interpreter and Translator Trainer, Vol. 2. Manchester: St Jerome, pp Casado, Mariano (2008): Manual de documentos médico-legales. Consejería de Sanidad y Dependencia de la Junta de Extremadura. <http://www.actasanitaria.com/fileset/doc_45494_fichero_ NOTICIA_28621.pdf> [consulta: 3.XII.2012]. Engberg, Jan (2013): «Comparative law for translation: the key to successful mediation between legal systems», en Anabel Borja Albi y Fernando Prieto Ramos (eds.): Legal translation in context. Berna: Peter Lang, pp Fernández Costales, Javier (1998): El contrato de servicios médicos. Madrid: Civitas. Mayoral Asensio, Roberto (2005): «Cuánto derecho debe saber el traductor jurídico?», en Esther Monzó Nebot y Anabel Borja Albi (eds.): La traducción y la interpretación en las relaciones jurídicas internacionales. Castellón: Publicacions de la Universitat Jaume I, pp Montalt Resurrecció, Vicent (2005): «El género como espacio de socialización», en Isabel García Izquierdo (ed.): El género textual y la traducción. Reflexiones teóricas y aplicaciones pedagógicas. Berna: Peter Lang, pp Monzó Nebot, Esther y Anabel Borja Albi (2001): «Organització de corpus. L estructura d una base de dades documental aplicada a la traducció jurídica», Forum de Recerca, 5. En línea: <http://www. gentt.uji.es/publicacions/borja_elaboraciocorpusdoc.pdf> [consulta: 3.XII.2012]. Venuti, Lawrence (1995): The Translator s Invisibility: A History of Translation. Londres: Routledge. Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre,
18 Traducción y terminología <http://tremedica.org/panacea.html> La traducción de géneros jurídico-administrativos en la gestión de ensayos clínicos multinacionales en España: más allá del protocolo Lorenzo Gallego-Borghini* Resumen: La gestión de ensayos clínicos multinacionales en España requiere que se traduzcan diversos documentos de carácter jurídico, administrativo y económico; los dos más importantes y que más atención han recibido son el protocolo y el consentimiento informado, pero hay otros que también conforman la labor del traductor que trabaja para la industria farmacéutica. A partir del corpus recopilado por el autor en diez años de experiencia, este artículo clasifica y analiza los demás géneros jurídico-administrativos que se traducen para un ensayo clínico: la enmienda al protocolo, la resolución administrativa, los dictámenes de los CEIC, la conformidad del centro, el poder de representación y el contrato de ensayo clínico. Se aportan consejos, pistas y comentarios para acometer la traducción de estos documentos. Palabras clave: traducción, ensayo clínico, investigación clínica, enmienda, resolución, dictamen, aclaraciones, contrato. Translation of legal and regulatory documents for multinational clinical trials in Spain: More than just protocols Abstract: Managing a multinational clinical trial in Spain requires the translation of several legal, regulatory and financial documents. The two most important texts, which have received the most attention, are the protocol and the patient information sheet/informed consent form, but translators who work in the pharmaceutical industry also deal with other types of documents. Based on the corpus compiled by the author over his ten years of experience, this article classifies and analyzes the other legal and regulatory genres which are translated for clinical trials: the protocol amendment, the letter of delegation, the Ethics Committee opinion, the site management agreement, the power of attorney and the clinical trial agreement. The author provides advice, tips and comments to assist in translating these texts. Key words: translation, clinical trial, clinical research, amendment, regulatory decision, opinion, clarifications, clinical trial agreement ; 13 (36): Recibido: 20.X Aceptado: 4.XII.2012 Índice 0. La traducción de ensayos clínicos: no todo son protocolos 1. La enmienda al protocolo 1.1. El encargo de traducción de una enmienda 1.2. Macroestructura de la memoria de modificaciones 1.3. Complejidades de la traducción de una enmienda 1.4. La actualización del protocolo 2. La resolución administrativa 2.1. Macroestructura de la resolución de la AEMPS 2.2. Estilo de las resoluciones administrativas 2.3. Complejidades de la traducción de la resolución administrativa 3. La evaluación de los comités éticos 3.1. El dictamen del comité ético 3.2. Macroestructura del dictamen y complejidades de su traducción 3.3. La solicitud de aclaraciones 3.4. Macroestructura de la solicitud de aclaraciones 3.5. Contenido de las aclaraciones 3.6. Estilo de las aclaraciones y su traducción al inglés 3.7. Las aclaraciones propiamente dichas 4. El poder de representación 4.1. La representación legal del laboratorio farmacéutico 4.2. Macroestructura del escrito o carta de delegación 5. El contrato de ensayo clínico 5.1. Partes intervinientes 5.2. Macroestructura del contrato de ensayo clínico 5.3. Estilo del contrato de ensayo clínico 5.4. Literalidad o adaptación en la traducción 6. La conformidad del centro 7. Otros documentos: varios Traducción jurada o certificada? Agradecimientos Notas Referencias * Traductor autónomo especializado en traducción biosanitaria y traductor jurado de inglés (Barcelona). Dirección para correspondencia: 176 Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre, 2012
19 Traducción y terminología 0. La traducción de ensayos clínicos: no todo son protocolos Dentro de la traducción médico-científica, un grupo importantísimo de clientes lo constituye el sector farmacéutico: se trata principalmente de los laboratorios y las empresas de investigación por contrato o CRO, del inglés contract research organization. Las investigaciones clínicas que patrocinan y realizan estas empresas representan para muchos traductores especializados en medicina una de las principales fuentes de trabajo. Cuando hablamos de traducción en investigación clínica, inmediatamente pensamos en los protocolos. El protocolo es el documento fundamental de un ensayo clínico, que describe la justificación, los objetivos, el diseño, la metodología y el análisis de los resultados, así como todos los aspectos técnicos, éticos y jurídico-administrativos de su gestión. No en vano, se afirma que la del protocolo es «la reina de las traducciones farmacéuticas» (Gómez, 2008). En efecto, la traducción de protocolos es un eje fundamental de la labor del autónomo que presta sus servicios a las empresas investigadoras, tanto por su volumen como por su complejidad técnica. Como tal, esta subespecialidad comienza a atraer una atención considerable: en los últimos años se han publicado diversos artículos (Mugüerza, 2010) y glosarios (Tapia, 1994; Baños y cols., 1998; Mugüerza y cols., 2011), entre los que sobresale la magnífica recopilación de Saladrigas y cols. (2008 a y 2008 b ), y recientemente ha visto la luz un manual (Mugüerza, 2012), reseñado en el presente número de en tanto que aparecen las primeras ofertas de formación específica 1, cuyo éxito de convocatoria confirma la demanda creciente que vive el sector. Otro documento básico de la traducción en investigación clínica es, por supuesto, el consentimiento informado. Se trata del único documento además del etiquetado del medicamento que la legislación española exige que esté en castellano o, para ser precisos, en «la lengua propia del sujeto», ya que el actual Real Decreto 223/2004 ya no obliga a traducir el protocolo, a diferencia de su predecesor, el 561/1993, que establecía que «el protocolo de ensayo clínico estará redactado, al menos, en la lengua española oficial del Estado». Los protocolos, pues, se siguen traduciendo fundamentalmente por exigencia del reglamento de la mayoría de comités de ética (Hernández y cols. 2012) 2, mientras que la traducción del consentimiento sigue siendo indispensable desde el punto de vista estrictamente legal (Shashok, 2008; Clark, 2008; Villegas, 2008). No obstante, aparte de los citados «reyes de la traducción farmacéutica», la gestión de un ensayo clínico internacional en nuestro país requiere la traducción de diversos documentos en los que confluyen ámbitos de especialidad dispares, ya que se enmarcan en los diferentes trámites administrativos, jurídicos y económicos que implican estos proyectos. A pesar de que se les ha prestado muy poca o nula atención en las publicaciones especializadas, estos textos también ocupan un lugar destacado en la traducción profesional para la industria farmacéutica y por lo tanto exigen que el traductor a priori especializado en medicina conozca y maneje con soltura lenguajes que en principio podrían parecerle muy alejados de su especialidad. Nos encontramos ante un caso claro de hibridación textual (Borja, 2000 a ). Este artículo pretende ofrecer, dejando de lado el protocolo y el consentimiento informado documentos que también poseen una importante carga jurídica, un catálogo general de los principales géneros no puramente científicos que se traducen en la gestión de ensayos clínicos internacionales en España, es decir, los de mayor contenido administrativo, jurídico y económico, como son la enmienda al protocolo, la resolución administrativa, los dictámenes de los comités éticos, la delegación de poderes y el contrato de ensayo clínico. Para todos ellos, se analizan los rasgos estructurales, terminológicos y estilísticos, se aportan algunos consejos prácticos y se ofrecen observaciones y anécdotas reales sobre su traducción. El trabajo es de carácter eminentemente descriptivo y se fundamenta en los diez años de experiencia del autor en este campo y en el corpus recopilado durante ese tiempo. Todos los ejemplos citados proceden de documentos reales que han sido objeto, en algún momento u otro entre 2002 y 2012, de encargos de traducción entre el español y el inglés. 1. La enmienda al protocolo 1.1. El encargo de traducción de una enmienda La enmienda o modificación del protocolo (protocol amendment) constituye un encargo peculiar porque en él confluyen la traducción y la revisión de textos. Cuando en un ensayo que ya está aprobado por la autoridad competente y los comités éticos de investigación clínica (CEIC) se introducen cambios importantes, tienen que plasmarse formalmente por escrito en un documento que de nuevo se somete a los trámites administrativos necesarios para recabar las preceptivas autorizaciones. En realidad, la legislación española no habla de enmienda, sino que adopta el término modificación tal como figura en la directiva europea sobre ensayos clínicos (2001/20/ CE) como equivalente de amendment y exige que se repita el trámite de evaluación y autorización cuando ésta tiene carácter relevante (substantial). De todos modos, traducir amendment por enmienda no parece censurable; con el diccionario de la RAE en la mano, una enmienda es una «propuesta de variante, adición o reemplazo de un proyecto, dictamen, informe o documento análogo» (2.ª acepción). Además, este término tiene al menos dos grandes ventajas: la primera, que respeta el uso mayoritario en el sector farmacéutico; y la segunda, que nos permite guardarnos el término modificación para traducir change, es decir, cada una de las alteraciones que comprende la enmienda, ya que amendment tiene aquí un sentido colectivo que lo hace análogo, además, al término enmienda que se utiliza en la tramitación de leyes. Si decidimos traducir amendment por modificación siendo fieles al lenguaje oficial, por changes nos veremos obligados a decir cambios, lo cual es igualmente correcto pero ligeramente menos formal. En el típico encargo de traducción de una enmienda, el traductor recibe, en primer lugar, un documento en el que se exponen los motivos y se detallan todas las alteraciones que Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre,
20 Traducción y terminología <http://tremedica.org/panacea.html> sufrirá el texto del protocolo. Este documento suele denominarse amendment history, summary of changes e incluso errata sheet y, como cabe imaginarse, se traduce acrítica y erróneamente por histórico de cambios, resumen de cambios, hoja de errores (!), etc. En realidad, no es un resumen y mucho menos una fe de erratas sino una relación detalladísima de todas las modificaciones que se introducen en el texto; por lo tanto, más adecuado resulta traducir el título como memoria de modificaciones o relación de modificaciones. Cabe tener en cuenta que, en ocasiones, también se incluye en el dossier de la enmienda un verdadero summary, que sí será en español un resumen, en el que se describen sucintamente los motivos de la modificación relevante, sin abordar en detalle los cambios introducidos en el texto. Otro documento que suele recibir el traductor, aunque no siempre, es el consolidated protocol (protocolo refundido), que puede venir redlined (con los cambios marcados) o clean (sin los cambios marcados). El objetivo último del encargo es que el traductor presente una traducción de la memoria de modificaciones y un protocolo refundido en español correspondiente al consolidated original. Menos problemático resulta traducir el título de la memoria (summary of changes) cuando aparece como clinical trial protocol amendment, study protocol amendment o protocol amendment a secas, ya que sin mayor problema lo llamaremos modificación del protocolo o enmienda al protocolo. Como se ha apuntado, es habitual que ambos términos amendment y change figuren en el mismo documento, lo cual obliga al traductor a elegir un equivalente para cada uno. Las enmiendas, además, reciben un número por orden cronológico. En inglés, esta numeración se expresa posponiendo al título el número de enmienda, ej.: Clinical Study Protocol Amendment No. 3; en español, la tendencia anglicista no falla y vemos cada vez más Enmienda al protocolo de estudio núm. 3 o No. 3 tal cual, cuando lo más apropiado sería utilizar el ordinal o incluso números romanos. Siendo escrupulosos, conviene que el traductor se fije, en todo caso, en cuál ha sido el formato elegido para las anteriores enmiendas, si no está ocupándose de la primera de ese ensayo, para dar coherencia al proyecto. La coherencia es, de hecho, una máxima fundamental en la traducción de una enmienda: es importantísima porque en la traducción de una enmienda el traductor recibe, además de la memoria de modificaciones que acabamos de mencionar, el protocolo ya autorizado y por tanto ya traducido al español, muchas veces por otro traductor u otra empresa. Todo el texto nuevo, como es evidente, debe ser respetuoso con lo traducido previamente, aunque muchas veces no se esté de acuerdo con las soluciones de traducción adoptadas o peor cuando se detecten errores, algo que no es raro y que plantea un serio dilema ético Macroestructura de la memoria de modificaciones Portada La memoria de modificaciones típica consta, en primer lugar, de una portada en la que se consignan los datos identificativos del ensayo: título y claves (código de protocolo, número de EudraCT y de IND), empresa promotora, número y fecha de la enmienda, fecha de la última versión del protocolo y de la versión original, etc Justificación A continuación figura una introducción más o menos breve en la que se expone la razón de ser de la enmienda, titulada amendment rationale, rationale for changes, justification for amendment, etc., y que en el documento español podemos denominar justificación de la enmienda. En ella encontraremos enunciados como los siguientes: Increase the frequency of safety monitoring of hematological parameters (Aumentar la frecuencia de los análisis hematológicos de seguridad); Correct the sequence of administration of the platinumbased chemotherapy (Corregir el orden de administración de la quimioterapia con platino); Blood, bone marrow, serum and saliva are being collected to assess the mechanism of action of the study drug (Se recogerán a partir de ahora muestras de sangre, médula ósea, suero y saliva para estudiar el mecanismo de acción del fármaco en estudio). Claramente se trata de modificaciones que afectan al diseño del ensayo y a las actuaciones (procedures) que se realizan con los pacientes; es decir, son relevantes (substantial). Pero también nos encontraremos con administrative changes (modificaciones de aspectos administrativos o gerenciales), que no requieren la aprobación pero se añaden a la enmienda a efectos informativos; son cuestiones como las siguientes: Introduce minor corrections and clarifications to the protocol (Realizar pequeñas correcciones y aclaraciones en el protocolo); Add Canada as a region in which the study will be conducted (Incorporación de Canadá como región participante en el estudio); Update emergency contact information due to change in personnel (Se actualizan los datos de contacto para urgencias a raíz de los cambios en la plantilla). En ocasiones se trata de una lista escueta y de estilo telegráfico, mientras que otras veces las explicaciones son más elaboradas. Sea como sea, una de las cuestiones a las que se enfrenta el traductor es la forma gramatical que utilizará en la enumeración: frases enteras? Y en ese caso, en qué tiempo verbal? Sintagmas no verbales? Con infinitivos o con sustantivos? Sea cual sea la elección que hagamos, lo importante es que sea coherente. 178 Vol. XIII, n. o 36. Segundo semestre, 2012
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References: resolución 
e contrario
 resolución 
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 Real Decreto 
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