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Timestamp: 2019-10-16 02:29:34+00:00

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Personas mayores y con condiciones de salud, desplazados por María, entre los más vulnerables por la crisis de vivienda en Florida Central - Orlando Sentinel
Personas mayores y con condiciones de salud, desplazados por María, entre los más vulnerables por la crisis de vivienda en Florida Central
Sep 19, 2018 | 9:35 AM
Benjamín y Carmen Muñoz, desplazados por el huracán María, en las oficinas de la Federación Hispana, en Orlando. (Carlos Vázquez Otero, El Sentinel)
En sus 47 años como matrimonio, Benjamín Muñoz, de 70, y Carmen Muñoz, 67, nunca habían sufrido tanto ni enfrentado un calvario como el que les ha tocado vivir desde el 20 de septiembre de 2017. Ni siquiera cuando Benjamín sufrió un cáncer de colon y creyó que se iba a morir por lo que regresó, desde Orlando, a Puerto Rico, para pasar sus últimos días con la familia. De eso hace ya 17 años.
“En Humacao vivíamos tranquilos, teníamos nuestras propiedades, aunque la casa era alquilada vivíamos muy felices, sembrando y cosechando distintos tipo de frutos. Hasta que llegó el huracán María”, explicó a El Sentinel Benjamín, ante la mirada perdida y melancólica de su esposa.
La pareja, que durante décadas vivió en Estados Unidos se define como muy trabajadora. Benjamín se desempeñó en múltiples oficios. Cuando vivía en Massachussets fue oficial de Policía, luego en Orlando como gerente de comercios y también fue pastor. Por su parte, Carmen, trabajó en los comedores del Sistema Escolar del Condado de Orange y en varios hoteles.
Lo que hemos vivido de María para acá fue algo horrible"
Benjamín Muñoz, desplazado por el huracán María
Reconocen haber pasado mucho miedo durante la tormenta que azotó sin piedad la Isla del Encanto el 20 de septiembre de 2017. Incluso confiesan que llegaron a creer que no saldrían con vida.
“Todo lo que teníamos lo perdimos. Todo lo plantado se fue. El techo se abrió. La casa temblaba. Llamamos al 9-1-1 y nos dijeron que no podían ir a rescatarnos”, recordó Benjamín.
Una vez llegó la calma, tras la tormenta, el hambre y la sed fue una constante en sus vidas hasta que lograron embarcarse en un avión rumbo a Orlando. Según la pareja, nunca se pudieron beneficiar de la ayuda humanitaria ya que no llegó a su zona. Además, una semana antes del paso del huracán de categoría 4, Benjamín fue operado de la próstata, con lo cual era difícil también ir a buscar ayuda.
“Lo que hemos vivido de María para acá fue algo horrible”, aseguró Benjamín quien no se esperaba que su regreso a Orlando, a mediados de noviembre de 2017, sería tan poco acogedor.
Aún no había pasado mes desde el impacto de la tormenta en la isla cuando el gobernador de la Florida, Rick Scott, anunció la apertura de tres Centros de Ayuda para Desastres para ayudar a las familias desplazadas. Uno en el Aeropuerto Internacional de Orlando (OIA, siglas en inglés), el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA, siglas en inglés) y el Puerto de Miami.
En los Centros, agencias estatales como el Departamento de Niños y Familias (DCF, siglas en inglés), el Departamento de Salud o el Departamento de Transporte, iglesias, organizaciones benéficas como la Cruz Roja Americana y United Way y oficinas como la Oficina de Asistencia Local para Hispanos (HOLA, siglas en inglés) del municipio de Orlando orientaron a los recién llegados, que en muchos casos venían sin un plan específico.
La llegada de familias puertorriqueñas fue masiva. Según un informe del Estado de Florida, a principios de noviembre se calculaba que 100,000 boricuas habían llegado al Estado del Sol. En diciembre, según el Estado, la cifra había sobrepasado los 200,000. Cuántos puertorriqueños hay ahora en Florida es un cálculo difícil de sacar, pero se estima que ronda entre 50,000 a 75,000 personas que han hecho de Florida su hogar.
La mayor dificultad con la que se encontraron los recién llegados fue la falta de vivienda asequible. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencia (FEMA) activó el programa de Asistencia de Refugio de Transición (TSA, siglas en inglés) para que los desplazados se quedasen en los hoteles. Un programa que estuvo a punto de terminar en varias ocasiones, pero, debido a la presión de los desplazados, organizaciones sin fines de lucro y, finalmente un demanda judicial, se extendió hasta el pasado 14 de septiembre.
“Aquí hemos llegado, nos han tratado mal, piensan que somos personas malas. A veces digo ‘¿tendremos algo contagioso?’, han abusado de nosotros, nos han discriminado en varias ocasiones”, dijo con pesar el antiguo pastor, quien aseguró que el maltrato fue por parte de muchas personas, incluso los propios puertorriqueños, principalmente durante los procesos de solicitud de apartamento.
“Me molesta el oír que hay personas por ahí diciendo que todo se solucionó y estamos todos en apartamentos, hay un grupo grande de personas que aún no tienen donde vivir”, explicó Benjamín, quien apostilló que “a personas ancianas, más que nosotros, ¿quién les va a dar la mano? Nos mandan para Osceola County, para Orange County […] Ya no sabemos para qué County coger”.
“Queremos ayuda, aquel que nos pueda ayudar […] no queremos nada gratis”, dijo Carmen. La pareja tiene recursos para pagar por una vivienda, pero el problema son los requisitos y, además, según relataron ya han gastado mucho dinero en solicitudes que nunca son exitosas. Lo mínimo que han pagado por solicitar un apartamento fueron $70.
“Yo puedo pagar hasta $700 por un [alquiler de] apartamento, si sabes de alguien que tiene un lugar donde vivir… nosotros lo necesitamos”, concluyó Benjamín con resignación.
Quienes a día de hoy aún no han conseguido nada tampoco son Carmelo Almena Torres, un hombre de 75 años que depende del dinero que recibe de su seguro social. Tanto él, como su esposa, María Rivera Martínez, de 69 años, también llegaron a Orlando en noviembre.
“Somos incapacitados, yo trabajé con el Gobierno [de Puerto Rico] y lo que recibimos es el seguro social, pero no nos da para pagar una renta tan cara”, dijo Torres a El Sentinel.
La pareja, que en Puerto Rico perdió parte de su casa, en Caguas, está frustrada con la situación en la que viven. Tras haber abandonado el hotel en el que se estaban quedando debido al fin del programa de TSA de FEMA ahora comparten un colchón inflable en un rincón de la casa de unos familiares.
“No ha cambiado nada [desde la semana pasada cuando salieron de los hoteles]”, dijo Torres en entrevista telefónica con El Sentinel . “Los políticos prometen y prometen y nada”, critic.
Contactado por el Orlando Sentinel, el director de Comunicaciones del Departamento de Niños y Familias (DCF, siglas en inglés), David Frady, aseguró que las oficinas regionales del DCF en todo el estado se han comunicado con cada uno de beneficiarios de TSA cuyos cupones de vivienda llegaron a su fin. Según FEMA, tres días antes de que concluyese el plazo para que los desplazados abandonasen los hoteles, aún había 308 familias que se beneficiaban del TSA en Florida. Según Frady, los miembros del personal, administradores de desarrollo comunitario, verificaron que las personas tenían vivienda o las dirigieron a “oportunidades de vivienda" locales y estatales.
Carmelo Almena Torres y su esposa María Rivera Martínez durante una convocatoria de la organización sin fines de lucro VAMOS4PR para pedir ayuda para los desplazados. (Carlos Vázquez Otero, El Sentinel)
Torres y su esposa se desplazaron al hotel Ramada, en Kissimmee, el pasado lunes para una reunión con una representante del DCF. “Nos dijeron que no cualificábamos porque no tenemos hijos”, explicó Torres antes de lamentarse de que, esa noche, para regresar a lugar donde están residiendo, las personas de la organización sin fines de lucro que se habían comprometido a llevarlos no estaban y tuvieron que coger un autobús hasta la estación de tren, que ya estaba cerrada.
Al final, en transporte público y caminando llegaron a su improvisado hogar. “Ya era de noche, es un peligro, no está bueno y yo andaba con mi esposa” dijo Torres, quien aseguró que no participaría más en este tipo de eventos e iniciativas porque todo sigue “en lo mismo”.
Entre los servicios sobre los que está orientando el DCF están: Asistencia Temporal para Familias Necesitadas; Medicaid; Programas médicos para niños; clínicas de salud del condado y de organizaciones sin fines de lucro; Cupones de alimentos (SNAP, para el Programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria); y otros programas locales que podrían ayudar a aliviar su carga financiera, como el cuidado infantil subsidiado.
Sin embargo, para muchas familias en condiciones similares, mayores y con complicaciones de salud o las que tienen niños, conseguir vivienda asequible se ha vuelto mucho más cuesta arriba, especialmente cuando no tienen la habilidad ni agilidad para reinsertarse en la fuerza laboral.
La mayoría de los entrevistados por El Sentinel coinciden que podían pagar alrededor de $800 mensuales, pero que el problema es que no hay apartamentos disponibles en el área a esos precios.
El área de Metro Orlando ocupa el tercer puesto a nivel nacional por su escasez de alquileres que son lo suficientemente asequibles para los residentes de más bajos ingresos de la región, según muestra un nuevo estudio de la National Low Income Housing Coalition.
Las personas mayores de Florida Central, los residentes con discapacidades y las familias que trabajan en múltiples trabajos de bajo salario se enfrentan a la búsqueda más desalentadora de refugio, según el informe que se realiza anualmente.
Por el momento aún hay muchos desplazados que todavía no han conseguido donde vivir. Muchos se han reubicado en el Hotel Ramada, en Kissimmee donde la organización sin fines de lucro VAMOS4PR llegó a un acuerdo con la gerencia para tener una tarifa fija más económica de $56 por noche. Asimismo, la Hispanic Federation otorgó $1,000 a cada familia para sufragar los costos de la estadía mientras encuentren un nuevo acomodo.
Las organizaciones sin fines de lucro están estudiando opciones de vivienda en otras zonas.
“Hay más viviendas en Ocala y hay apartamentos disponibles. [Aquí en Orlando y Kissimmee] No hay inventario de viviendas que sean asequibles para poder sufragar los gastos mensuales”, concluyó Vélez.

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