Source: http://www.accionenfermera.com/2015/10/28/prescripcion-enfermera-verdades-mentiras-enganos-y-realidades/
Timestamp: 2020-05-26 02:17:50+00:00

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PRESCRIPCIÓN ENFERMERA: VERDADES, MENTIRAS, ENGAÑOS Y REALIDADES - Asociación AccióNEnfermera
El pasado viernes, el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto (RD) por el que se regula la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos y de productos sanitarios de uso humano por parte de los enfermeros, que ha generado un verdadero aluvión de reacciones (como siempre, cuando la realidad ya no puede ser cambiada) entre la enfermería . Es difícil ser pedagógico y breve con un tema muy complejo de explicar, especialmente por los mensajes incendiarios, peligrosos e imprudentes para la necesaria protección de la salud pública que se han lanzado, por ejemplo, desde el Consejo General de Enfermería.
Pero, realmente, ¿de qué estamos hablando? ¿Qué cuestiones trata el RD y qué repercusiones jurídicas reales tiene para otros ámbitos profesionales de la Enfermería?
Permitidme la reiteración, el RD desarrolla la “prescripción enfermera” porque antes ya viene básicamente recogida en una Ley: nunca un RD puede contradecir lo que ha dicho antes una Ley, porque sería nulo de pleno derecho. Entonces surge la pregunta: ¿En qué ley ya se habla de la “prescripción enfermera”? Pues esa Ley es del año 2009 y en ella ya se decían cosas que entonces debieron causar urticaria a la enfermería (pero, llamativamente, nadie se movilizó). La ley se denomina Ley 29/2006 de Garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios y dice en su art. 79.1 (texto refundido aprobado por Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio):
En definitiva esta ley ya condiciona al posterior desarrollo del RD y determina claramente lo que en 2015 ha sido el RD que debatimos. En consecuencia:
Solos los médicos, odontólogos y podólogos pueden emitir documentos denominados receta pública o privada y orden de dispensación hospitalaria.
Las Enfermeras no podrán nunca “recetar” (palabra prohibida) sino que podrán indicar, usar y autorizar (se excluye la palabra prescribir) la dispensación de medicamentos no sujetos a prescripción médica en un documento (¡ojo, de esto estamos hablando!) denominado formalmente orden de dispensación. En este caso sólo será necesario que el Ministerio formalmente te acredite.
Y ¿qué pasa (aquí está lo conflictivo y la esencia de las pugnas en el RD) con los medicamentos sometidos a prescripción médica? Pues que para que una enfermera pueda indicarlos se requiere previamente que se pongan de acuerdo los representantes médicos y de enfermería sobre unas guías clínicas y protocolos validados por la Agencia Nacional… Tela marinera… Un camino que intuyo más que difícil.
Este RD regula sólo 3 cosas muy concretas y determinadas:
2.1 Sobre dispensación de medicamentos y productos sanitarios por enfermeros. El RD indica que:
Los enfermeros, en el ejercicio de su actividad profesional, podrán indicar, usar y autorizar la dispensación de medicamentos no sujetos a prescripción médica y de productos sanitarios de uso humano, de forma autónoma, mediante una orden de dispensación que tendrá las características establecidas en el artículo 5. 2. Para el desarrollo de estas actuaciones, tanto el enfermero responsable de cuidados generales como el enfermero responsable de cuidados especializados deberán ser titulares de la correspondiente acreditación emitida por la Dirección General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, conforme a lo establecido en este real decreto.
Por lo tanto, como decía anteriormente, este RD sólo regula el uso, indicación y autorización de los citados medicamentos no sujetos a prescripción médica emitidos en un documento formal denominado orden de dispensación.
¿Y qué es la orden de dispensación que debe utilizar el enfermero? Pues según el RD 1718/2010 de receta y orden de dispensación (art. 1):
2.2 Sobre las “famosas guías” que se han de elaborar para que las enfermeras puedan indicar medicamentos sujetos a prescripción médica.
En todo caso [nota: este es el añadido polémico], para que los enfermeros acreditados puedan llevar a cabo las actuaciones contempladas en este artículo respecto de los medicamentos sujetos a prescripción médica, será necesario que el correspondiente profesional prescriptor haya determinado previamente el diagnóstico, la prescripción y el protocolo o guía de práctica clínica y asistencial a seguir, validado conforme a lo establecido en el artículo 6. Será en el marco de dicha guía o protocolo en el que deberán realizarse aquellas actuaciones, las cuales serán objeto de seguimiento por parte del profesional sanitario que lo haya determinado a los efectos de su adecuación al mismo, así como de la seguridad del proceso y de la efectividad conseguida por el tratamiento.
Lo cierto es que en este añadido se aplica estrictamente lo dispuesto en el RD y supone reafirmar que, pese a la autonomía que tendrá el enfermero para cambiar y modificar los tratamientos según las guías, también el médico podrá hacer un seguimiento de los cambios y modificaciones.
He leído muchas veces este apartado y no hace más que redundar en lo que ya dicen otras normas. Esto exige desde luego un trabajo en equipo; y el riesgo de desnaturalizar las guías aprobadas/validadas es evidente si el enfermero no reivindica el control autónomo de parte del uso, indicación y autorización de medicamentos sujetos a prescripción médica. Espero que a las enfermeras se les forme bien en la defensa de las prerrogativas que vayan a tener en dichas guías.
Para mí, lo grave es el procedimiento para elaborar las guías (condición previa para que los enfermeros tengan autonomía en la indicación de este supuesto). Este procedimiento, que ha estado siempre en los textos conocidos, supone un vaciamiento de este derecho de los enfermeros. Lo cierto que los requisitos para acreditar y validar una guía clínica son tan extenuantes que supone de facto un obstáculo insalvable para que realmente una enfermera pueda indicar medicamentos sujetos a prescripción médica.
¡El tiempo, lamentablemente, me dará la razón! Estos requisitos para las guías clínicas se conocían desde hace tiempo pero a nadie le alarmaron cuando realmente supone la desnaturalización de un derecho.
< span style=”background-color: transparent; color: black; font-family: “roboto”; font-size: 16px; font-style: italic; font-variant: normal; font-weight: 400; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;”> 3. A estos efectos, la Comisión Permanente de Farmacia se adaptará a lo dispuesto en materia de órganos colegiados por la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, y sus acuerdos se adoptarán, en su caso, por consenso, de conformidad con el artículo 73 de la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud.
¿Alguna enfermera cree que con tantas voluntades que hay que reunir y consensuar se va a aprobar al menos una guía o protocolo para poder realmente ejercer como enfermeros acreditados para indicar medicamentos sujetos a prescripción enfermera? Mi pronóstico es que no… Y será un nuevo “engaño masivo” como el que ocurrió en 2005 con las especialidades.
El artículo 8 desarrolla otro “bochorno”, yo diría “el bochorno del RD”, por encima de otros aspectos de la norma jurídica que comento. Este aspecto viene regulado en los artículos 8, 9 y 10. Os animo a leerlo en el RD cuando se publique en el BOE.
Del delito de intrusismo profesional.
Se habla mucho de intrusismo profesional cuando una enfermera da un paracetamol a un paciente si antes no hay una clara prescripción. Nunca se puede dar ese delito en un entorno, cuando una enfermera está trabajando en un centro de trabajo dependiente de un centro sanitario público o privado. Los Tribunales son claros. Para que este delito se dé:
Autor AccióNEnfermeraPublicado el 28 octubre, 2015 5 noviembre, 2017 Categorías Consejo General de Enfermería, Enfermería, prescripción
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References: Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 5
 artículo 6
 artículo 73
 artículo 8