Source: https://www.slideshare.net/carolinaarrendolcastillo/proyecto-final-del-imputado
Timestamp: 2017-04-27 04:22:35+00:00

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Carolina Arrendol Castillo, MOD/Server
at Post-Grado Ucateci
3La Declaración del ImputadoValor probatorio de la declaración de un imputado comomedio de prueba o medio de defensa en el Proceso Penalde la República Dominicana. 2.
4Coordinación General:Dr. LinoVásquez SámuelComisionado de JusticiaDirección EjecutivaLicda. Marien MonteroTítulo de la Obra:La Declaración del Imputado como medio de Pruebao Medio de Defensa.Posición Jurisprudencial y Doctrinalsobre su naturaleza.Autor:Dr. Nelson Rafael Santana ArtilesCuidado de Edición y Corrección de Estilo:Lic. Carlos Jiménez DíazColaboración:Lic. Joselito BautistaLic. Domingo D’Oleo Producción:NG MEDIA, S.A.Dirección de ArteJhovanny Gómez1era. EdiciónEditora CentenarioISBN: 978-99934-36-23-2Una publicación del Comisionado de Apoyoa la Reforma y Modernización de la Justicia.Calle Dr. Delgado No. 252, Esq. Moisés García,Gazcue, Santo Domingo, Distrito Nacional,República Dominicana.Teléfono: 809-685-7338; Fax: 809-685-5044;e-mail: carmj@reforma-justicia.gov.do;Web: comisionadodejusticia.gob.doEsta publicación contó con los coauspicios de la ComisiónNacional de Ejecución de la Reforma Procesal Penal (CONAEJ)Derechos ReservadosEdición GratuitaProhibida su ventaSanto Domingo, República Dominicana.Diciembre, 2011 3.
5La Declaración del ImputadoDOCTRINA JUDICIAL CONTEMPORANEACuidado de la edición, formación en computadora y elaboraciónde formato PDF: Sergio A. Ortiz V. 4.
7La Declaración del ImputadoHECHOS LOS DEPOSITOSY REGISTROS DE LEYReservados todos los derechos. No im-primir ni el todo, ni partes de esta obra;ni reproducir mediante ninguno de losmétodos reprográficos, químicos, electró-nicos, mecánicos o de cualquier otra na-turaleza, actual o por venir, sin permiso yautorización escrita del editor, propietariode los derechos de edición y circulación enlos términos mandatorios de la normativainternacional y de la Ley número 65-00,de Derecho de Autor, de la República Do-minicana.FOTOCOPIAR LIBROS ES DELITOImpreso en la República DominicanaPrinted in Dominican Republic 5.
9La Declaración del ImputadoIndicePRESENTACIÓNPROLOGOCapítulo IDESCRIPCION JURIDICA DE LA DECLARACIONDEL IMPUTADO	Opciones del ImputadoSuperación de la Visión Procesal Inquisitiva en Relación con laConfesión y la Declaración del Imputado	La Declaración del Imputado en la Constituciónde la República DERECHOS Y GARANTIAS CONSTITUCIONALESRELACIONADOS CON LA DECLARACION DEL IMPUTADO	Nadie está obligado a declarar contra sí mismo	Nadie podrá ser reducido a prisión o cohibido de su libertad sin or-den motivada y escrita de autoridad judicial competente, salvo elcaso de flagrante delito	Toda persona privada de su libertad será sometida a la AutoridadJudicial Competente dentro de las cuarenta y ocho Horas de sudetención o puesta en libertad	Toda persona privada de su libertad, sin causa o sin las formalida-des legales o fuera de los casos previstos por las leyes, será puesta deinmediato en libertad a requerimiento suyo o de cualquier persona	La Declaración del Imputado en el Código Procesal Penal	Manifestaciones procesales y momentos en que puede producirse ladeclaración del imputado en el Proceso Penal	17212324252629292930303132 6.
10Capítulo IILA DUALIDAD JURÍDICA DE LA DECLARACIONDEL IMPUTADO Consideraciones Doctrinarias sobre la Declaración delImputado	Valor Probatorio de la Declaración del Imputado según la Legisla-ción Constitucional y del Código Procesal Penal	Jurisprudencia sobre la Declaración del Imputado	Diferencia entre Confesión y Declaración del Imputado	La Opción del Imputado con Derecho a Declarar	La Facultad de Faltar a la Verdad en la Declaración del Imputado:el “Derecho a Mentir”La Declaración del Imputado Como Medio de Defensa Material	Capítulo IIILA DECLARACION DEL IMPUTADO COMO MEDIODE PRUEBAEl Interés de Mentir Ante los Tribunales	Conceptualización de Prueba y Medios Prueba	Diferencias entre “Prueba” y “Medios de Prueba”	Clasificación de las pruebas	Criterios para la clasificación	Prueba directa y prueba indirecta Clases de prueba el Código Procesal Penal	La prueba material	La prueba documental	La prueba testimonial	La Prueba indiciaria	La Actividad Probatoria Recolección de Pruebas	33343435354041434748495052525355555656585859 7.
11La Declaración del ImputadoEl Procedimiento Probatorio	Sistemas de Valoración de la Prueba en Relación a la Declaracióndel Imputado	Evolución del sistema probatorio Los Diferentes Sistemas de Valoración de la Prueba	Sistema de la tarifa legal	Sistema de la intima convicción	Sistema de la Sana Crítica racional	Métodos de Investigación y Sana Critica	Principios que Gobiernan y Regulan la Actividad Probatoria en laRepública Dominicana	El principio de libertad probatoria	El principio de lícita obtención	Valor Probatorio de la Declaración del ImputadoSobre la Comisión de un Crimen	La declaración del imputado y su relación con	la acusación	El cambio de acto conclusivo del ministerio público(acusación) relacionado con la declaración	Irrevocabilidaddelactoconclusivodelministeriopúblico	Capítulo IVLA DECLARACION DEL IMPUTADO EN ATENCIONA LA AUTORIDAD ANTE QUIEN LA REALIZA	La Publicidad del Proceso Penal	La publicidad como elemento perjudicial en el procesopenal: justificación normativa y jurisprudencial	El secreto en el proceso penal. Límites. Bien jurídico	protegido. Criterios doctrinales	Bien jurídico protegido por el secreto en el proceso penal	El secreto en derogado. Código de Procedimiento	Criminal	60626263666667707272757677808383858585878788 8.
12	El secreto en la legislación procesal penal vigente:	fundamento	La publicidad del proceso penal como un	mal mayor	Juicio mediático y presunción de inocencia	Juicio mediático e información veraz	Declaración del imputado ante los agentes de la	Policía Nacional	Declaración del imputado ante el MinisterioPúblico	Declaración del imputado ante el juez de	la instrucción	Declaración del imputado ante el juez de fondo	TESTIMONIOS ESPECIALES	La declaración testimonial de los dementes	(personas vulnerables)	La declaración testimonial de niños, niñas y	adolescentes	Testigo evasivo	Testigo argumentativo	Capitulo VDERECHOS Y GARANTIAS QUE ASISTEN AL IMPUTADO	Generalidades	Derechos pre-procesales y procesales	Otras Garantías del Detenido	La duración máxima de la detención preventiva	Explicación de Algunos Derechos del Imputado	La presunción de inocencia	8893949799101103103104104104113115117118120120120120120 9.
13La Declaración del Imputado	La presunción de inocencia como regla de tratamiento del imputado	La presunción de inocencia como regla de juicio	del proceso	La presunción de inocencia como presunción	“Iuris Tantum” Alcances de la presunción de inocencia	El derecho a la tutela judicial efectiva	El derecho al juez ordinario predeterminado	por la ley	El derecho a la defensa y asistencia de abogado Derecho a un proceso debido a) El derecho a ser informado de la acusación	b) El derecho a un proceso público sin dilaciones	indebidas y con todas las garantías	c) El derecho a utilizar los medios de prueba pertinentes	para la defensa	Derecho a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable y a no responder las preguntasDerechos y Garantías Provenientes de Leyes Adjetivas	El recurso de habeas corpus conforme el Código	Procesal	Penal	Derechos y Garantías Consagradas por Resoluciones y Jurispru-dencia de la Suprema Corte de Justicia	Sobre el cuerpo del delito El Concepto “Derechos Humanos”	Los “Nuevos Derechos”	Derechos humanos, constitucionalización	y proceso penal122122122122123123123124125125125127127128131132 10.
14Los principios de legalidad y proporcionalidad aplicados a la prue-ba fluyen de la propia idea del “Estado de Derecho”	Convención Interamericana de los Derechos Humanos o Pacto deSan José, 1969. (Res. 739, G. O. 9460 11 de febrero, 1978) La defensa pública	Derecho a Indemnización Derecho a recurrir ante organismos externos	La Corte Interamericana de Derechos Humanos	Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU.(Res. 648, G. O. 9451, nov. 12, 1977)	Derecho a Reparación e Indemnización	Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civilesy Políticos. (Res. 693, G. O. 9454, del 10 de diciembre, 1977)Declaración Universal de los Derechos Humanos	Capítulo VIVALOR PROBATORIO DE LA DECLARACIONDE UN COIMPUTADO O DE UN TERCERO	Criterio de la jurisprudencia francesa Declaración del coacusado	Decisiones jurisprudenciales definitorias sobre el valor de ladeclaración del coimputado	Bibliografía	AnexosResolución No. 3869-2006, Reglamento para el manejo de la pruebaResolución Núm. 116/2010, Procedimiento para obtener las decla-raciones de las personas en condiciones de vulnerabilidad, vícti-mas o testigos en los centros de entrevistas	133135135136136137137137138141143146147147151159159173 11.
17La Declaración del ImputadoPRESENTACIÓNEl imputado, en el marco del sistema oral adversarial, puesto en vigen-cia en República Dominicana, a partir de la aprobación de la Ley 76-02,Código Procesal Penal, es sin duda el actor principal del proceso penal;dicho así, porque las normas constitucionales contemporáneas, en su construc-ción amplia de derechos fundamentales, insertan en su favor un catálogo dederechos que se desarrollan en su extensión, con la incorporación también enlos textos constitucionales de instrumentos de tutela judicial efectiva. Esto,por supuesto, plantea una seria discusión sobre los derechos del imputado y lasacciones suyas que limitan esos derechos, es decir, una tensión entre derechosencontrados.Para Maier “imputado es aquella persona que sufre la persecución penal y, ad-quiere esa calidad y los derechos correlativos de ella, desde el primer momento desu persecución, esto es, desde que esté frente a cualquier órgano estatal, encargadode perseguir penalmente; es individualizado como autor de un derecho punible opartícipe en él, calidad que perdurará hasta la finalización del proceso de conoci-miento por sentencia judicial firme”1.Es a partir de esa visión que es concebida la obra del doctor Nelson Santana Ar-tiles “La declaración del imputado como medio de prueba o medio de defensaen el proceso penal de la República Dominicana”, que hoy se pone en manosde la comunidad jurídica, el sistema de justicia y la sociedad dominicana, engeneral. Se trata de un aporte doctrinario importante, que está integrado porseis capítulos que analizan al imputado, desde la óptica de su declaración, comomedio de prueba o medio de defensa.Es relevante, igualmente, que la doctrina jurídica dominicana incorpore en suacervo la tensión constante entre derechos fundamentales, que muchas vecesse manifiestan no solamente en el ámbito del imputado, sino también, en elámbito de la víctima y la sociedad.En la obra, el autor aborda en seis capítulos, con una lucidez providencial, todoel andamiaje del bloque de constitucionalidad, de la ley, la doctrina y la juris-prudencia; todo lo relativo al tratamiento que se le ha dado a la declaración del1Maier, Julio B. J. Derecho Procesal Penal, Tomo II, parte general, Sujetos Procesales. Editores del Puerto s.r.l, Buenos Aires, 2003, 1ra. Edición. 12.
18imputado en esas fuentes del derecho, en las cuales abreva sus esencias paraofrecerlas al lector, con una claridad expositiva, digna del profesor que ha la-brado su saber en las aulas universitarias, en las cuales ha dedicado con esmeroparte de su vida profesional.En ese orden de ideas, es importante destacar que, en el primer capítulo de laobra, se aborda el tema de los derechos y garantías constitucionales relaciona-das con la declaración del imputado, partiendo, desde luego, de la construcciónde una definición conceptual de ese sujeto procesal, y concluye el autor, luegode un estudio pormenorizado de la norma superior del ordenamiento jurídicodominicano; de los tratados internacionales; del Código Procesal Penal; de ladoctrina más autorizada sobre el tema; y de la jurisprudencia; que en el estadoactual de nuestro Derecho Procesal Penal, la declaración del imputado en eljuicio no puede ser equiparada a confesión.En el Capítulo II del libro, objeto de esta presentación, se trata el tema de ladualidad de la declaración del imputado, de donde se parte de la consideraciónde sus declaraciones como medio de prueba y como medio de defensa. Se agre-ga allí, la declaración del imputado como requisito indispensable para descu-brir la verdad; el valor probatorio de esas declaraciones en la actual legislaciónprocesal penal, en lo relativo a su naturaleza; y la declaración del imputadocomo manifestación del derecho de defensa material.En el Capítulo III, el autor transita por el difícil camino del sistema de valo-ración de las pruebas, pasando desde el sistema de la íntima convicción hastallegar al sistema de la sana crítica racional que, conjuntamente con la lógica yla máxima de experiencia, son las herramientas que el Código Procesal Penalofrece a los jueces como parámetros o brújulas para sortear el escabroso sen-dero que le permita llegar a la verdad, por medio de la dialéctica derivada de lalibertad probatoria que permea el sistema probatorio de tipo acusatorio.Seguidamente, se explora en el Capítulo IV, el interesante tema de la declara-ción del imputado en atención a la autoridad ante quien la realiza, es decir, ensede policial, ante el ministerio público, ante el juez de la Instrucción y ante eljuzgador del fondo de la imputación.Toda esa temática, tratada precedentemente, no tendría razón de ser, si el en-cartado, sometido a los rigores de un juicio penal, no estuviere resguardadocon toda esa atalaya garantista que se consagra en un sistema democrático dederechos que se identifican como “los derechos y garantías del imputado”, loscuales se incardinan en el denominado derecho a un debido proceso justo, ocon la expresión importada de la Europa continental, denominada “Tutela ju-dicial efectiva”. 13.
19La Declaración del ImputadoEs por ello que el autor dedica el Capítulo V de la obra al tema de singularimportancia, por su naturaleza constitucional y de alto relieve en el ámbito delproceso penal, a los derechos y garantías del imputado, los cuales no son másque una manifestación, precisamente, de la Tutela judicial efectiva y del debidoproceso, consagrado en la Constitución.Al final de la obra, de manera específica, se analiza en el Capítulo VI el valorprobatorio de las declaraciones de un coimputado o de un tercero. Allí se pro-cede al abordaje del tema, acompañado de las opiniones; de la doctrina; de lajurisprudencia francesa; y decisiones interesantes de nuestra Suprema Cortede Justicia. Y como colofón, por su extrema vinculación con el hilo conductorde la presente obra, se anexa la celebérrima Resolución de nuestra Alta Corte,sobre Manejo de Prueba, de fecha 21 de diciembre de 2006, la cual tiene comopropósito unificar los criterios relativos a la presentación de los diversos me-dios de prueba, adaptados a las distintas etapas del proceso penal.Para el Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia(CARMJ) y la Comisión Nacional de Ejecución de la Reforma Procesal Penal(CONAEJ), en el marco de sus respectivas misiones, constituye un fiel cumpli-miento de su misión, la publicación de esta obra, que indudablemente marcaráun punto de referencia en el camino de la doctrina penal y procesal penal do-minicanaDr. Lino Vásquez SámuelComisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justiciay Vicepresidente Ejecutivo de la CONAEJ. 14.
21La Declaración del ImputadoPROLOGOPrologar un libro del doctor. Nelson Santana, el primero, es razón de unagran satisfacción personal. Porque su autor no es solo un gran amigo ycompañero de avatares judiciales, sino porque ambas relaciones se ini-ciaron cuando fue mi alumno en la Facultad de Derecho de la UniversidadAutónoma de Santo Domingo, en la que yo pretendía enseñar derecho penaly derecho procesal penal. Allí se produjo nuestro encuentro y desde entonceshasta acá he tenido la oportunidad de valorar el crecimiento profesional y per-sonal del mismo.Aunque ligado a toda suerte de procesos, tanto en lo civil como en lo penal,sin descuidar algunos en el orden administrativo, la actividad académica queigualmente ha emprendido Santana le han conducido esta vez al estudio de untema, particularmente fascinante, por la rica variedad de experiencias que pue-den rescatarse de la vida diaria de los tribunales: la declaración del imputadocomo medio de prueba.Y es que, está más que claro que el corazón del proceso penal es la administra-ción de la prueba, en tanto debate sobre la realidad de la ocurrencia de unos he-chos capaces de caer bajo el imperio de la norma punitiva y que procura crearen la apreciación del juez la convicción cierta en torno al modo en que ocu-rrieron los hechos. (Referencia al silogismo de Beccaria, recordado por RPA).De ahí, esa centralidad de la prueba en el proceso penal, nacen las inquietudesque han inspirado a su autor para acometer el tema, singularmente requeri-do por la experiencia de abogado de ejercicio pleno, amplio y cotidiano. Porsuerte, la estructura de conocimientos y de juicios no corresponden solo aquien maneja los criterios respondiendo en el día a día a los requerimientosclientelares, sino que las sistematiza el celo del académico que, a través de susclases de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, intercambia perma-nentemente con la juventud que acude a dichas aulas a formar la base teóricade lo que aspira sea, más temprano que tarde, su propio ejercicio profesional.Si bien el espacio exacto de la declaración del imputado aparece como titulo ycomo tema central del libro, el concepto no es más que un hilo conductor paraexaminar, desde dentro del articulado del Código Procesal Penal y a propósitode su relacionamiento con otros textos y con la doctrina que va formándose en 15.
22torno a la vigencia del mismo, toda la teoría de la prueba penal y sus cautivantesposibilidades de desarrollo.Así, penetrar en la declaración del inculpado como una manifestación del pro-ceso penal, obliga al autor a examinar el relacionamiento de dicha declaracióncon los derechos y garantías que rodean a la misma, partiendo de los principiosbásicos del proceso penal expresado en el nuevo Código, lo que significa re-conocer todo lo relativo a los derechos y garantías que surjan de la condiciónmisma de inculpado. De igual modo, conecta con principios sustanciales delproceso penal, tanto en el nuevo como en el viejo, como son la publicidad yoralidad, consustanciales al propósito garantista del nuevo juicio.Abordar lo que es el tema central del texto, lleva a explicar razonadamente,como para ir formando conciencias y opiniones, las funciones que se recono-cen en la declaración del imputado de medio de prueba y/o medio de defensa,y las delicadas tensiones que se dan entre las mismas y en las discusiones quepretenden, ya asimilar ambas funciones, ya reducirla a una sola de ellas. Y aquí,entonces, hay que relacionar los conceptos con otro principio fundamental deltexto legal del 2002: la presunción de inocencia.Las estrechas vinculaciones de estos conceptos con el tema de la declaración delimputado, brinda al autor la oportunidad de examinar el nuevo proceso penalen toda su dinámica urdimbre de organizar la reacción social frente al ilícitorespetando para su presunto ejecutor las garantías que le permitan confrontarla acción punitiva del Estado. Y eso lo conduce a desarrollar una preciosa sín-tesis del derecho de la prueba en el Código Procesal Penal.Es con eso con lo que se encontrará el lector de este libro: la síntesis de la or-ganización del derecho probatorio ajustado a un proceso acusatorio, en el cualla prueba recobra un espacio de supremacía en el debate a que se contrae la lidpenal. Descritos su elementos, sus conceptos, sus polémicas, con claridad expo-sitiva, cumpliendo así la intención didáctica del mismo, tanto en beneficio deestudiantes como del abogado que precisa de las necesarias ampliaciones paratener la mejor comprensión del tema.Dr. César Pina Toribio 16.
23La Declaración del ImputadoCapítulo IDESCRIPCION JURIDICA DELA DECLARACION DEL IMPUTADOEl imputado o acusado de un hecho punible, es la persona que puedeser considerada autora, coautora o cómplice de haber participado en lacomisión de un hecho punible y que pudiera acarrear sanciones de tipopenal, por lo que el accionar o no del imputado está íntimamente ligado alProcedimiento Penal, que es el conjunto de reglas procesales, que organizany regulan el ejercicio de la acción penal publica en justicia desde el principiohasta la conclusión definitiva del proceso.En nuestro país la palabra “acusado o imputado”, puede decirse en términosde la vida cotidiana, es sinónimo de delincuente, persona peligrosa y más aún,guarda cierta semejanza con lo que en el antiguo derecho francés se conocíacomo “muerto civil”, una sanción que desposeía al condenado de todos los de-rechos que como persona humana pudiera corresponderle.Imputado es la persona a la cual se le acusa de haber cometido una infracciónpenal o participar en un hecho penal, es decir, aquélla contra quien se dirige lapretensión penal, por recaer sobre ella sospecha de la comisión de un hecho2.El imputado puede estar detenido o arrestado, y es posible que no lo esté, sinoque los organismos de investigación lo busquen o lo impliquen en algún hechopunible.Una vez una persona es sindicada de haber cometido un ilícito penal, se hacetitular de una serie de privilegios y prerrogativas constitucionales y legales, en-tre los cuales está el derecho de optar por permanecer callado o no, y es casinormal, que los investigadores en principio dudan sobre la credibilidad de suspalabras para ser valoradas, creídas y acreditadas por las autoridades judicialescomo medio de prueba.Agravándose esta situación si se toma en cuenta que la declaración del impu-tado, contengan o no confesión, contengan o no admisión de responsabilidadpenal, es probablemente la parte más importante de todo proceso penal, en2MARTINEZ Morales, Rafael. (2010). Diccionario Jurídico Royce Editores. México. 17.
24atención a su capacidad decisoria del asunto, Sin duda algo de ello anima elespíritu del constituyente al introducir el ordinal sexto del artículo 69.6 de laCarta Magna, en virtud del cual Nadie podrá ser obligado a declarar contra símismo, de modo que estamos en presencia de la declaración del imputado conrango Constitucional.La declaración del imputado es de tal importancia procesal, que pudieranafectar los intereses más preciados del hombre como son el honor, la moral, laconsideración, la familia, libertad, el patrimonio y la seguridad pública de lasociedad Dominicana3.Opciones del imputadoAbierta una investigación penal, el imputado puede asumir tres posibilidadesprocesales, en relación con lo que declare o no sobre su participación en loshechos, a saber:•	Primero: abstenerse a declarar.•	Segundo: rechace los cargos, pudiendo tornarse así la indagatoria en un medio eventual de prueba a través del acusado, quien puede trans	portar elementos diversos de prueba, en las diversas fases del proceso;•	Tercero: acepte la comisión del hecho delictivo y su responsabilidad en el mismo de manera total o alegando alguna causa de justificación o exculpación.En el primer supuesto, la opción por el silencio, que indudablemente puedeejercer el imputado como un acto de autodefensa, fundamentado en la Consti-tución de la Republica y el Código Procesal Penal, la ley no le destina perjuicioalguno porque no es punible el “auto encubrimiento”.Lo cierto es que siendo la administración de justicia un servicio público de vitalimportancia, el ministerio público carece de mecanismos institucionales paraobligar al imputado investigado a declarar todo cuanto sepa sobre el hecho ob-jeto de investigación, el investigado habla si quiere y sobre lo que quiera, o seacoge al derecho a permanecer callado, y así el Magistrado Juez apoderado ca-rece de un poder activo y diligente para tratar de descubrir la verdad, de modoque actualmente la sociedad Dominicana está técnicamente desprotegida y nose vislumbra una adecuada solución al problema.El silencio del imputado se utiliza frecuentemente para evitar el entorpeci-miento de la defensa, pues si el imputado carece de las habilidades jurídicassuficientes para entender las complejidades de la acusación, o si es autor de unhecho del cual no tiene justificación, ante una investigación inobjetable, man-3SOLÓRZANO León, Justo Vinicio. (2000) La primera declaración. La prisión preventiva. 11ª Edición. Guatemala: Cromográfica, Pág. 61. 18.
25La Declaración del Imputadotenerse en silencio permite el diseño de una estrategia de defensa, que ante laausencia de información haría más difícil al ministerio público realizar unaexhaustiva investigación.En el segundo supuesto, la opción del rechazamiento de los cargos, se configu-raría claramente la manifestación natural del derecho de defensa, siempre quese mantenga dentro de ciertos límites fácticos, ejercido mediante la declaracióndel imputado.La declaración del imputado es todo aquello que por vía oral o escrita, sea ex-presado al ministerio público o al tribunal por parte del imputado. En el tercersupuesto, se estaría en presencia de la confesión, y ella, como prueba, está com-pletamente desacreditada en la actualidad, excepto por la inusual defensa quede ella ha hecho la jurisprudencia, como se dirá más adelante.•	La declaración del imputado ha sido objeto de estudio por autores	diversos, como lo demuestran las investigaciones de C. J. A.	Mitter maier, de Pietro Ellero, de Nicolás Framarino Dei Malatesta, así como el profesor Francois Gorphe con diversas obras de	excelente contenido. En todo caso, habría que determinar cuál es, en realidad, el valor probatorio que deben tener las declaraciones del	imputado, bajo distintas circunstancias fácticas y ópticas procesales, como se indicara más adelante.•	En el Tercero supuesto: El imputado puede aceptar la comisión del hecho delictivo y su responsabilidad en el mismo, de manera total o parcial, alegando alguna causa de justificación o exculpación, en cual	quiera de las tres hipótesis planteadas corresponde al órgano Jurisdic	cional valorar adecuadamente la declaración del imputado, que pu	diera operar como medio de prueba o medio de defensa, según las circunstancias fácticas del caso.Superación de la visión procesal inquisitiva en relación con la confesión y ladeclaración del imputadoEn los sistemas inquisitivos el reconocimiento de culpabilidad por parte delimputado, esto es, la confesión de los hechos, era la prueba más importantey suficiente para dictar sentencia, ya que hacía plena prueba: era la llamada“Reina de las pruebas”.En la actualidad, con sistemas procesales penales acusatorios o mixtos, la decla-ración del imputado ha pasado a verse desde otra óptica procesal. De hecho, lagarantía de la declaración del imputado está prevista y organizada para que no 19.
26pueda ser limitada ni obstruida en forma alguna, pues tal como dispone el Art.103 del Código Procesal Penal, el Juez o el Tribunal deben permitir al imputadodeclarar cuantas veces manifieste interés en hacerlo, libertad restringida sólopor su pertinencia e interés de la defensa técnica.Como se ve, la variación jurídica implícita en la “declaración del imputado” essustancial, pues se trata de una herramienta del imputado para ejercitar su de-fensa en el proceso penal, rompiendo con la tradición inquisitiva penal que lle-vó al reconocimiento de culpabilidad por parte del imputado (confesión) comoplena prueba, esto es, como la prueba de más importante en el proceso penal.Y de ahí que tantas veces se le haya llamado por la doctrina y la jurisprudenciaa la confesión como “La Reina de las pruebas”.En sentido general, siguiendo los ordenamientos procesales penales latinoa-mericanos, la declaración del imputado es libre y puede realizarla en las opor-tunidades que estime conveniente a su defensa. El condicionamiento esenciales que en todos los casos se requiere siempre la presencia del defensor, a penade nulidad como está previsto por el artículo 104 del Código Procesal Penal.Por esa vía se trata de evitar la perversión procesal de violentar la capacidadpersonal del imputado y obtener de él declaraciones incriminatorias, caracte-rística básica de los sistemas procesales inquisitorios.Se sabe que, en la práctica y en el medio dominicano específicamente, es pocoprobable que a un imputado se le administren psicofármacos o sustancias con-troladas legalmente, capaces de disminuir o alterar sus facultades intelectivas,pero como la investigación la dirige el ministerio público, es casi cosa del pa-sado el uso de métodos coactivos, amenazas o promesas con el fin de llevarlo adeclarar contra su voluntad, violencias corporales o psicológicas, la tortura o elengaño como métodos investigativos, en sentido general pudiera considerarsecosa del pasado.La declaración del imputado en la Constitución PolíticaEl derecho a ser oído y la oralidad como principio del proceso penal: La de-claración del imputado es la vía principal a través de la cual se lleva a cabo laexigencia constitucional de ser oído en el proceso, siempre esta posibilidadestá opción del imputado, que podrá decidir con toda posibilidad si declara ono sobre la imputación.El derecho a ser oído consiste en la posibilidad que tiene el imputado de decla-rar libremente sobre cada uno de los elementos de la imputación, agregando las 20.
27La Declaración del Imputadocircunstancias que estime pertinentes a su defensa o callando cuando lo estimepertinente. De esta definición se tiene que:	_ La imputación ha de ser clara, precisa y comprensible; ha de ma-nifestarse como una relación de hechos, resultado de acción u omisión, y esimprescindible que se le formule claramente cuál es el hecho penal atribuido,las circunstancias de tiempo, lugar y modo de ocurrencia; la calificación jurídi-ca y la información cabal sobre las pruebas de cargo y descargo. El ministeriopúblico puede dictaminar a descargo.	_ No debe limitarse la declaración del imputado. El derecho a declararo no hacerlo alcanza su máxima expresión en la audiencia ante el MagistradoJuez apoderado o ante el Ministerio Publico acusador.Es por eso que el Código Procesal Penal prevé que el imputado pueda declararcuantas veces lo decida durante el proceso, salvo que ello sea un mecanismodilatorio o perturbador del proceso que ejerza a su favor.El mandato del Art. 69. Ordinal 2 y 6de la constitucional, que, previo cumpli-miento de las normas del debido proceso, el imputado tiene que ser oído enaudiencia oral y pública y no podrá ser obligado a declarar contra sí mismo.La oralidad, en consecuencia, es un principio central del proceso penal y comotal reconocido en el texto constitucional, de la reforma constitucional de 2010,que dispone en su Capítulo II De las garantías a los derechos fundamentales),lo siguiente:Tutela judicial efectiva y debido proceso.Toda persona, en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos,tiene derecho a obtener la tutela judicial efectiva, con respeto del de-bido proceso que estará conformado por las garantías mínimas que seestablecen a continuación entre las cuales podemos citar:Ordinal 2: “El derecho a ser oída, dentro de un plazo razonable y poruna jurisdicción competente, independiente e imparcial, establecidacon anterioridad por la ley.”Ordinal 6: “Nadie podrá ser obligada a declarar contra si misma.”El derecho a declarar y ser oído es una señalada característica de los procesospenales acusatorios, esto es, de las formas de enjuiciamiento penal democráti-co, que debe ser visto entonces como el ámbito institucional de redefinición delconflicto en el cual la oralidad es un instrumento imprescindible para el soste-nimiento de la garantía de Tutela Judicial Efectiva, pues haciendo uso de ella, de 21.
28la oralidad, las partes involucradas en una disputa judicial se manifiestan anteel ministerio público investigador o del Magistrado-Juez apoderado y puedenobtener una decisión expedita y justa no sólo con respecto al conflicto de fondosino incluso a cada una de las alegaciones interlocutorias o preparatorias delproceso. No en balde el Art. 3 del Código Procesal Penal, al establecer el princi-pio de “juicio previo”, lo describe como ajustado, entre otros, a los principios deoralidad, publicidad, contradicción, inmediación, celeridad, y concentración yde la posibilidad del ministerio público de acusar o archivar, según las circuns-tancias fácticas del caso.Siendo así, es claro que el proceso penal debe estar estructurado de modo tal,que se ofrezcan al imputado esas posibilidades de expresión sencilla y eficiente,y la más clara de todas es justamente la oralidad, que deben estar abiertos entoda fase del proceso. En el proceso penal, esto asume una esencialidad que noadmite cuestionamientos, estando de por medio la libertad de las personas y ladecisión sobre conflictos judiciales que en buena parte de los casos han impli-cado coerción a la libertad, a la integridad física y psicológica de las personasy en general afectan el bienestar de todos los involucrados.Con la oralidad, las partes deben expresar al ministerio público o al Magistra-do-Juez apoderado sus peticiones o conclusiones y fundamentaciones en formaverbal, siendo también el Magistrado-Juez el que debe resolver de inmediato lascuestiones tratadas únicamente en la audiencia y que hayan sido ventiladas porlas partes, contradictoriamente en la audiencia.Por tanto, es esa la razón que justifica el derecho del imputado a declarar, y eldeber del tribunal de permitir esa declaración en cualquier fase del proceso,sin que quien la realice pueda ser coaccionado a emitirla, pues, entra de plenoderecho dentro de sus facultades legales en el proceso penal.Los argumentos en favor de la declaración oral del imputado provienen enton-ces de todos los niveles, desde el nivel de lo constitucional hasta del orden legaly de los tratados internacionales.Las convenciones internacionales la consagran como un derecho que no se res-tringe únicamente a la fase de juicio; si bien es cierto algunas de sus disposicio-nes son muy específicas en el sentido de garantizar el interrogatorio oral de lostestigos y peritos durante el debate, igualmente, estipulan la oralidad como unprincipio que orienta todo el proceso al establecer el derecho del acusado de seroído sin restricción o condicionamiento alguno. Semejantes razones explican,que el Código Procesal Penal defina el juicio como un procedimiento esencial-mente oral, durante el cual las resoluciones son […] dictadas, fundamentadas 22.
29La Declaración del Imputadoy explicadas verbalmente por el tribunal y valen como notificación a las partespresentes o representadas desde el pronunciamiento integro de la decisión… ysi no es posible que se proceda de esa manera por algún impedimento, quienesno pueden hablar o no pueden hacerlo de manera comprensible en español,formulan sus preguntas, observaciones y respuestas por escrito o por medio deun intérprete, las cuales son leídas y traducidas de modo que resulten entendi-bles para todos los presentes.Derechos y Garantías Constitucionales Relacionados con la Declaración delImputado.Los derechos y garantías que la Constitución consagra a los imputados estánconsignados en su Artículo 69, y son entre otros los siguientes.•	Nadie está obligado a declarar contra sí mismoEsto indica que el acusado puede negarse siempre a declarar ante cualquierautoridad judicial o ante el ministerio público, si considera que con ello puedeauto incriminarse a sí mismo.Más aún, el acusado no está obligado a declarar, ningún texto lo prescribe, ycomo reza nuestra Constitución, que a “Nadie se le puede obligar a hacer loque la ley no manda, ni impedir lo que la ley no prohíbe”.De hecho, el imputado no puede ser citado al sólo fin de declarar, como loprescribe el Art. 103 del Código Procesal Penal; tiene derecho a no auto incri-minarse; en consecuencia, puede guardar silencio en todo momento, al amparodel Art. 95.6 del Código Procesal Penal y, por igual, tiene derecho a declarar oabstenerse de hacerlo o suspender su declaración en cualquier momento delprocedimiento, según lo permite el Art. 102 del Código Procesal Penal.•Nadie podrá ser reducido a prisión o cohibido de su libertad sin ordenmotivada y escrita de autoridad judicial competente, salvo el caso deflagrante delito.	No obstante este mandato constitucional, es común en nuestro país el hecho deque la Policía detiene, de manera antojadiza, a cualquier ciudadano, sin estarprovista de una autorización en los términos supra indicados. La explicaciónde la Policía es tan escueta como irracional, al expresar usualmente que es parainterrogar “sobre asuntos que interesan a la Policía.” Esta práctica tiende a afec-tar la investigación penal, permitiendo la sobrevivencia de prácticas supera-das, como están superadas las normas del procedimiento criminal. Vemos con 23.
30frecuencia la indicada violación en las acostumbradas “redadas” que efectúala Policía en los barrios populosos, donde apresa a todo aquel que encuentrede por medio, sin que pese ninguna acusación en su contra y sin autorizaciónjudicial. Es obvio que si no hay flagrancia en la comisión del delito, esta formade actuar de la Policía Nacional, resulta inaceptable legalmente.•Toda persona privada de su libertad será sometida a la autoridad ju-dicial competente dentro de las cuarenta y ocho horas de su detención opuesta en libertad.Este precepto era letra muerta en nuestro país, encontrando casos de personasdetenidas por varios días y semanas, sin que se le formulen cargos, pero des-pués de la adopción del CPP las cosas han cambiado.El ministerio público es el titular de la investigación penal; la Policía Nacionales un auxiliar del ministerio publico, y este es quien solicita las medidas decoerción al juez de la Instrucción, si fuere necesario, hasta que se presente acu-sación o se archive el expediente. El poder coercitivo de la Policía Nacional haquedado reducido a su mínima expresión.•Toda persona privada de su libertad, sin causa o sin las formalidadeslegales o fuera de los casos previstos por las leyes, será puesta de inme-diato en libertad a requerimiento suyo o de cualquier persona.La Constitución autoriza al interesado o cualquier persona actuando en sunombre, para requerir su puesta en libertad. Una persona privada de su liber-tad en la forma antes señalada puede valerse del Recurso de Habeas Corpuspara obtener su libertad, y este recurso implica un simple requerimiento, segúnveremos, al tratar el mismo más adelante.Derecho a la integridad personal. Toda persona tiene derecho a que se respetesu integridad física, psíquica, moral y a vivir sin violencia. Tendrá la proteccióndel Estado en casos de amenaza, riesgo o violación de las mismas. En conse-cuencia: 1) Ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o procedi-mientos vejatorios que impliquen la pérdida o disminución de su salud, o de suintegridad física o psíquica. (Constitución. Art. 40.5).La práctica de la tortura alcanzó en algunos períodos históricos tales nivelesque hasta el magistrado procurador fiscal del Distrito Nacional, superior jerár-quico de la Policía Nacional, admitió públicamente en un periódico de circu-lación nacional, la práctica de la tortura, sosteniendo, textualmente que: “En elpaís se arrancan confesiones a base de torturas a personas involucradas en el 24.
31La Declaración del Imputadonarcotráfico”, ampliando que “yo prefiero un narcotraficante libre a un narco-traficante torturado.”La tortura figura usualmente figuraba como problema de derechos humanosen la República Dominicana, según organismos internacionales como la CorteInteramericana de Derechos Humanos.La Declaración del Imputado en el Código Procesal PenalEl imputado tiene derecho a declarar o abstenerse de hacerlo sobre los hechosque motivan la prevención o acusación, tal como lo organiza el artículo 102del Código Procesal Penal. Se trata, en consecuencia, de un derecho, no deun deber, y permanece igual tanto si el imputado quiere hablar como si pre-fiere callar. Dos aspectos del ejercicio de ese derecho son importantes ahora:la autoridad judicial ante la cual se declara, y, por tanto, el valor jurídico de ladeclaración; y el momento en el que se efectúa. En cuanto a la autoridad antela que se declara, es posible hacerlo ante el ministerio público, en ocasión de lainvestigación o ante los funcionarios y agentes policiales, auxiliares del minis-terio público, así como ante el juez de la Instrucción, apoderado, durante lasaudiencias y el juicio. (Art. 103-CPP).Existen cuatro controles básicos codificados sobre esa declaración a pena denulidad, a saber:a)	Que en todos los casos, la declaración del imputado sólo es válida, si la hace en presencia y con la asistencia de su defensor (Art. 104-CPP);b)	Que la declaración del imputado sólo puede ser admisible, si previa	mente, antes de comenzar a declarar, el imputado es (debe ser) adver	tido de su derecho a no auto incriminarse (Art. 105-CPP);c)	Que su declaración, como se ordena textualmente en el Código	Procesal Penal, no es un medio de prueba sino, exclusiva y tajante	mente, un medio de defensa cuya naturaleza es constitucional, pres	crita taxativamente por la Carta Magna como un impedimento tal que, si no se atiende o si se desvirtúa de algún modo, el juicio	pudiera ser declarador “Nulo de pleno derecho”;a)	Que la declaración del imputado no puede ser inducida mediante amenazas, chantaje; ni ser resultado de la coacción, ni obtenerse por medio de medidas que menoscaben la libertad de decisión, la memo	ria o capacidad de comprensión del imputado (tal como lo dispone textualmente el Art. 107-CPP). De ello resulta, que: 25.
32_ Si el imputado puede declarar ante el Ministerio Público, no existe ningunaobligación puesta a su cargo para declarar ante un funcionario diferente al quelleva la investigación; ni es mandatorio declarar otra cosa que su interés procesal,como ejercicio de defensa material y, por tanto, resultado de la orientación de sudefensor, con antelación a la primera declaración sobre el hecho imputado, (Art.18-CPP), sobre el derecho de defensa._ Si bien el imputado puede declarar ante los funcionarios y agentes policiales, ex-clusivamente sobre los datos de individualización (nombres, apellidos, direccionesy datos conexos, que sean propios y no de terceras personas), quedando incapa-citados esos funcionarios y agentes policiales para recibir cualquier otro tipo dedeclaración, ante la cual deben proceder, de inmediato, a convocar al ministeriopúblico correspondiente (Art. 103-CPP);La declaración de culpabilidad sólo es válida, en los momentos procesales si-guientes: i) Si se realiza al inicio del juicio, ante el juez, único funcionario judi-cial competente para recibirla por requerimiento específico hecho al imputado,o por su espontánea manifestación, en caso del procedimiento por contraven-ciones (Art. 356-CPP); y ii) Si se realiza como parte del procedimiento penalabreviado, en forma de Acuerdo Pleno (Art. 363-CPP). Se concluye rápida-mente en que la declaración del imputado no equivale a la confesión, en ningúncaso y de ninguna manera, lo cual se precisará más adelante en esta obra.Manifestaciones Procesales y Momentos en que Puede producirse la Declara-ción del Imputado en el Proceso PenalEl imputado puede declarar:a)	Ante las autoridades policiales,b)	Ante la prensa;c)	Ante el ministerio públicod)	Ante el JuezCada una de esas formas de declaración contiene especificidades legales y con-secuencias diferentes, analizadas en el Capítulo II de esta obra. 26.
33La Declaración del ImputadoCapítulo IILA DUALIDAD JURÍDICA DE LADECLARACION DEL IMPUTADOLa declaración del imputado es considerada por unos como un “mediode defensa”, y por otros, como un “medio de prueba”. Agrega una terceraposición: la declaración del imputado como requisito indispensable paradescubrir la verdad:a)Entendida como medio de prueba, la declaración del imputado pue-de utilizarse como medio de prueba, siempre que sean observadas lasdisposiciones legales para obtenerla, y en caso contrario se imponeexcluirlas del debate como medio de pruebas, al amparo del Art. 110-CPP. El imputado puede declarar sobre la localización de las pruebaso sobre su participación o la de otro imputado en el hecho punible.b)Entendida la tercera posición, como requisito indispensable para eldescubrimiento de la verdad, tal como la prescriben la combinaciónde los Arts. 18 y 104-CPP, que condicionan la validez de la declaracióndel imputado a la presencia y la “asistencia del defensor”, a quien lanorma considera capaz de orientar al imputado respecto de las con-secuencias legales de la declaración. A esta acepción de la declaracióndel imputado concurren textos constitucionales, legales, y de alcanceinternacional, como veremos más adelante:c)Entendida como regla procesal, la declaración del imputado es unrequisito indispensable para descubrir la verdad, y para la aplicaciónde diferentes procedimientos, tales como: la suspensión condicionaldel procedimiento, que sólo procede cuando el imputado ha declara-do su conformidad, Art. 40-CPP); y el procedimiento penal abrevia-do, Arts. 363.2, del CPP), que solo es posible su aplicación cuando elimputado admite la comisión de los hechos. 27.
34CONSIDERACIONES DOCTRINARIAS SOBRE LA DECLARACIONDEL IMPUTADOEn doctrina se sostiene que la declaración del imputado obtienen su mayorvalor cuando son obtenidas de forma libre y espontáneas, sin coacción de nin-guna índole, y es necesario atenerse a los términos mismos empleados por eldeclarante, con el sentido que éste quiso dar.Es así, como podemos encontrar más ejemplos, en materia de confesión extra-judicial, aun fuera de los casos patológicos, pasionales o políticos. Aseverandoel autor, es cosa común, que los delincuentes habituales, que no confiesan nideclaran fácilmente ante la Justicia, se complacen en cambio en vanagloriarsede sus hazañas ante sus iguales o ante una mujer. Se entiende que esta es unaverdad incontrovertible, pues se puede comprobar en la práctica diaria. Se hadicho que “la esperanza de obtener un beneficio importante, el amor y el odiohacen presumir el interés en mentir”.Después de estas consideraciones que servirán de punto de referencia, vamosa exponer sobre el valor probatorio de la declaración del imputado, según lalegislación y la jurisprudencia dominicana.Valor probatorio de la declaración del imputado, según la Legislación, Consti-tución y del Código Procesal PenalEn República Dominicana, tenemos que de las normas constitucionales desdela fundación de la República, sentaron que a ningún reo puede exigírsele pro-testa de decir la verdad y mucho menos pedírsele que declare contra sí mismo,y de las reglas del Código Procesal Penal, determinando la obligatoriedad deotorgarle al procesado siempre la última oportunidad en el proceso para de-fenderse y para que tenga el privilegio de contestar todas las argumentacionesy pruebas en su contra, ninguna ley ha reglamentado forma específica de valo-ración de la declaración del imputado ni alrededor de la manera de prestarla.Y es que, al decir de algunos autores “toda declaración de un procesado na-turalmente ha de ser considerada como parte de su defensa”, aún cuando decierta manera, tiende a informar al ministerio publico y al Magistrado Juezapoderado, sobre los pormenores facticos del caso. La forma y valoración de ladeclaración del imputado en justicia han sido ocupación formal y permanentede la jurisprudencia.Frente a la situación jurídica creada por la declaración de un imputado, que noha reconocido jamás su culpabilidad, que no se han vertido declaraciones ensu contra y que no existe evidencia alguna en su contra, el Magistrado Juez no 28.
35La Declaración del Imputadopuede hacer otra cosa que aplicar la presunción de inocencia y los principiosmás elementales de la prueba, que han sido consignados en nuestra jurispru-dencia, los cuales pasamos a ver a continuación.Jurisprudencia Nacional Sobre la Declaración del Imputado.La jurisprudencia actual de la Suprema Corte de Justicia no está de acuerdocon que la declaración del imputado es, exclusivamente, un medio de defensa.Se ha afirmado que:“[…] tal como se evidencia en el considerando transcrito precedente-mente, la Corte a-qua, para motivar su decisión, se basó en la confesiónde los imputados efectuada en la fase preliminar de investigación porante un representante del ministerio público y corroborada por uno deellos ante el juez de instrucción que elaboró la sumaria, medio de pruebasuficiente para comprometer la responsabilidad penal de los imputados;en consecuencia, carece de fundamento lo expresado por el recurrente;(Sentencia de fecha 20/05/2005).De lo cual resulta que la declaración del imputado, si es considerada como me-dio de defensa por la ley, también es vista como medio de prueba por la juris-prudencia, siempre que este corroborada por la declaración de otro imputado.Históricamente, la confesión fue entendida, jurisprudencialmente, en nuestromedio, como una prueba divisible que permitía el ejercicio del libérrimo poderde apreciación del juez.Diferencia entre confesión y declaración del imputado:Uno de los primeros criterios acerca de la diferencia entre confesión y declara-ción es la realizada por la sentencia que se resume a continuación:No reúne los caracteres de una confesión judicial la declaración hechapor una parte en juicio, cuando no lo ha sido con la intención de sumi-nistrar la prueba de un hecho que le pueda ser opuesto; y en este caso,la declaración, por no ser una verdadera confesión, puede ser dividida.(Sentencia del 6 de agosto de 1938. B.J. No. 289, Pág. 3).En todo caso, se había establecido ya que:[…] la cuestión de decidir si ha habido o no confesión judicial en unacausa corresponde a la soberana apreciación de los jueces del fondo,puesto que es una cuestión de hecho. (Sentencia del 12 del marzo de1937, N.J. 329, Pág. 706). 29.
36Y como “cuestión de hecho”, la confesión como medio de prueba dio lugar atodas las violaciones procesales imaginables, tanto que hasta la jurisprudencialo reconoció así, afirmando que:[…] la confesión es una prueba que ha sufrido gran descrédito, debidoa la forma con que generalmente es obtenida, mediante medidas coer-citivas. (Sent. del 28 de julio de 1998. B.J. No. 1052, Vol. I. Pág. 346).La “divisibilidad” de la confesión se explica también jurisprudencialmentecomo la facultad de aceptar y rechazar partes de una misma exposición, pues(…) los jueces del fondo no estaban obligados a aceptar la confesión del preve-nido AM, y podían, como lo hicieron, mediante la apreciación de las pruebasdel caso, formar su convicción de que el inculpado recurrente, es el verdaderoautor de los delitos de gravidez y de sustracción de la menor MAU; que, por lotanto, el primer medio se desestima (Sentencia de fecha 11 diciembre 1937, B.J.329, Pág. 706). Pero ello no fue suficiente para desterrarla del proceso penal,pues a continuación en la misma sentencia la Corte vuelve a justificar la “utili-dad” de la confesión, aunque de manera condicional, afirmando que:(…) cuando la misma está robustecida por otros elementos y circuns-tancias, como es el caso, la misma puede ser aceptada como evidenciaacusadora en los tribunales, por lo que procede desestimar este mediode casación.La Corte de Casación continúa, en toda regla, aceptando la confesión comomedio de prueba, tal como se desprende de las sentencias cuyos extractos serefieren a seguidas:(…) DMM era el capitán de la nave, y carece de toda lógica que una ope-ración tal se realizase sin su conocimiento y aprobación, además de queexiste su confesión extrajudicial que concuerda con los demás hechos delproceso; (Sentencia del 27 de diciembre del 2006, No. 176, B.J. 1153).Igualmente, se ha establecido:(…) f) que por los hechos expuestos, resultan fijados, por los medios depruebas legales: la confesión de las partes, la prueba documental: certi-ficado médico, declaraciones complementarias de testigo y las pruebascircunstanciales, resultante del desarrollo de los hechos que el acusadoha inferido voluntariamente heridas armado de una escopeta, que haproducido amputación de la pierna izquierda del agraviado, con las se-cuelas de lesiones permanentes, respectivamente; quedando configurado 30.
37La Declaración del Imputadoel crimen de heridas voluntarias que han ocasionado amputación y pri-vación del uso de un miembro, previsto y sancionado en el Artículo 309del Código Penal, modificado por la Ley 24-97, del 27 de enero de 1997;(Sentencia del 22 de noviembre del 2006, No. 164, B.J. 1152).Asimismo:(…) que se estableció por la prueba de la parafina y por la confesión delguardián que él fue la persona que disparó con cuyo proyectil le produjola muerte, según certificado médico legal anexo al expediente; (Senten-cia del 25 de octubre del 2006, No. 177, B.J. 1151).Otro caso de confesión es el siguiente:(…) Que ha quedado establecido, con claridad, la culpabilidad del acu-sado RSRB, de los hechos que se le imputan, ya que éste admite la comi-sión de los mismos por confesión que ha hecho ante el plenario de estacorte, que le han merecido a la misma credibilidad, por entender quefueron declaraciones sinceras, y creíbles, y por consiguiente, deben seracogidas y admitida como un medio legítimo de prueba en su contra;(Sentencia del 27 de octubre del 2004, No. 63, B.J. 1127).Particularmente en el extracto jurisprudencial subsiguientemente citado, lacorte ha supeditado el valor probatorio de la confesión a su relación con otrosmedios de pruebas de cargo.(…) Que el procesado ha admitido la posesión de la marihuana, lo quealega es que era una porción menor, para prepararse un tabaco, ademásha aceptado que es un consumidor de la sustancia prohibida, y esta con-fesión libre y voluntaria coincide con el acta de conducencia levantadapor la Policía Nacional que hace fe del hallazgo de la misma y que laportaba el acusado en el bolsillo de su pantalón, por lo que su respon-sabilidad penal está comprometida; (Sentencia del 28 de julio del 2004,No. 73, B.J. 1124).La corte continúa aceptando la “confesión” como medio de prueba, y ello a pe-sar de que ya no existe taxativamente como tal en la ley; aunque en ningún casola ha aceptado como prueba única, ni como “reina de las pruebas”, que era lousual en el anterior sistema procesal. La corte aplica en estos casos dos criteriosjurídicos modernos: el principio de valoración armónica de la prueba (172 y333-CPP) y el sistema de sana crítica sobre el de la íntima convicción del Juez.La jurisprudencia ha considerado la declaración del imputado como un me-dio de prueba, cuando esta robustecida por otros medios de prueba, no comomedio de defensa. 31.
38Naturaleza Jurídica de la Declaración del Imputado en el Código Procesal PenalLa declaración del imputado aparece consolidado en el discurso procesal penalactual, como un medio de defensa, y el imputado no tiene la obligación decontribuir a la investigación del delito que se le imputa, pues contraviene con elprincipio de presunción de inocencia.La declaración del imputado no puede ser un acto de sujeción compulsiva ala autoridad, ni puede ser requerida como acto de poder, para simbolizar suinferioridad frente al poder coercitivo del Estado. El imputado no puede sersometido a coerción para declarar frente a la autoridad, dispone de la oportuni-dad, si él lo prefiere, de declarar, refutar, responder, contestar, o aclarar cargosque se le formulan. En términos estrictos, se trata de un derecho “No puede serobligado a declarar”. En la mejor tradición jurídica, la no incriminación es unamodalidad irrefutable de la defensa, tal como la entiende el Tribunal Constitu-cional español al definirla como:(…) la que se ejerce precisamente con la inactividad del sujeto sobreel que recae una imputación, quien puede optar por defenderse en elproceso en la forma que estime más conveniente para sus intereses, sinque en ningún caso pueda ser forzado o inducido, bajo construcción ocompulsión alguna a declarar contra sí mismo o a confesarse culpable4.En esta acepción, la permisibilidad procesal del silencio del imputado excluyela posibilidad de obligarle a cooperar activamente en la formación de la acu-sación y la forma de conseguirlo es mediante la prohibición de utilizar en elproceso cualquier declaración del imputado que haya sido obtenida mediantela violación de este principio5.KIRSCH ha puesto el dedo en la llaga al afirmar que una política criminal eficazconducirá tarde o temprano a la desaparición del principio de la libertad deautoinculparse (confesar) que se perderá en el túnel de la historia jurídica paranunca más volver6.Concurre en este entorno teórico la llamada “presunción de inocencia”, quepresupone un desplazamiento de la carga de la prueba hacia quien acusa, im-pidiendo que se pueda hacer recaer en el inculpado la obligación de declararo aportar elementos de prueba que resulten perjudiciales a su defensa. Puededecirse, en consecuencia, que el derecho fundamental de presunción de ino-cencia, junto al derecho de defensa, dan origen a la no incriminación. No estáde más subrayar que el fundamento de todos estos derechos es la dignidad de lapersona humana y su ubicación en un estado constitucional de derecho, todo locual caracteriza a los sistemas procesales garantistas. Ese derecho a no declarar4Citado por: QUISPE Farfán, Fanny Soledad. (2002) El Derecho a la no incriminación y su aplicación en el Perú. Ediciones de la Universidad Mayorde San Marcos. Lima. Pág. 17. Puede consultarse el texto en: Sentencia Nº 197/1995 del Tribunal Constitucional, Pleno, 21 de Diciembre de 1995.Ponente: Enrique Ruiz Vadillo. Recurso: #2848 de 1993 : www.jurisprudencia.vlex.es/vid/-445549#ixzz1PA99SDnV5ESPARZA, Iñaki. (1995) El principio del proceso debido. Barcelona: Bosch, Pág. 144.6KIRSCH, Stefan. (2000). ¿Derecho a no inculparse? En: La insostenible situación del Derecho Penal. Granada, España: Comares, Pág. 264. 32.
39La Declaración del Imputado7BECCARIA, Cesare. (1984). De los delitos y de las penas. Buenos Aires: Orbis, Pág. 61.contra sí mismo, a no confesarse culpable, se presenta entonces como expre-sión directa del derecho de defensa: el imputado como sujeto procesal tiene elderecho de declarar o no, defenderse, de hacerse oír, de rebatir la acusación dehacerse defender. Del reconocimiento del derecho a la libertad de declarar ydel derecho a la no incriminación se tiene:	-	Que no se puede utilizar ningún medio violento para obligaral imputado a declarar, prohibiendo cualquier manipulación física o psicológi-ca vulneradora de su conciencia,	-	Que no se puede exigir juramento o promesa de decir la ver-dad, proscribiéndose del proceso la coerción moral, las amenazas o las prome-sas, entendidas como “tortura espiritual”;	-	Se prohíben las preguntas capciosas durante el interrogatorio;	-	La facultad de mentir permanece en el ámbito personal delimputado, si lo considerara de interés para su defensa;	-	La facultad de declarar cuantas veces el imputado entiendapertinente debe ser protegida por el juez garantista;	-	El derecho a guardar silencio, o simplemente a no declarar.La declaración del imputado se encontró ligada en principio al “juramento” ylos llamados “juicios de Dios” (ordalías, o prácticas de las que, si el acusado sesalvaba, su salvación era prueba de inocencia. Un ejemplo tradicional es el de lamujer acusada de adulterio que debía probar su inocencia tirándose a un lagoprofundo amarrada de una piedra).En la actualidad hasta el juramento se ha proscrito del proceso, suponiendo queimplica tormento espiritual condicionante de la libertad de declarar, pues no sepuede exigir al reo que diga la verdad cuando es él precisamente quien podríatener el mayor interés en encubrirla.La coacción moral precede a la tortura física y, de hecho, facilita su finalidad.Advertir al imputado sobre los posibles efectos en su contra si decide perma-necer en silencio, insinuarle la ventaja de declarar, sería una posición dirigidaa influir y manipular al declarante. El terror causado en épocas superadas, enlas que jugó un papel determinando la tortura, hace que los Estados legislen encontra del uso de la violencia para obtener la declaración de imputados. Esasprácticas por suerte casi superadas, fueron el objeto de estudio y la denunciade Cesar Beccaría, al señalar que:(…) hay tan poca libertad para decir la verdad entre espasmos y des-garros como la había para impedir sin fraude los efectos del fuego y delagua hirviendo. Por ello, la impresión de dolor puede crecer hasta elpunto que, ocupándolo, no deje más libertad al torturado que la de es-coger el camino más corto, en el momento presente para sustraerse a lapena (…) Y así el inocente sensible se declarará culpable si cree hacercesar con ello el tormento7. 33.
40La Opción del Imputado con Derecho a DeclararEn la actualidad procesal la libertad de declarar o permanecer en silencio cons-tituye una opción de derecho, que pudiera ejercer el imputado como estrategiade defensa, aunque en los procesos penales seguidos por el antiguo Código deProcedimiento Criminal, la declaración del imputado no era considerada unmedio de defensa, sino que, por el contrario, la sentencia avalaba la palabra dela acusación o la del acusado: si el acusado calla, no hay manera de que el pro-ceso pueda decantarse a su favor. El silencio era la premonición de la derrota8.En la actualidad, el silencio del imputado se equipara a una conducta neutra.No se puede equiparar ningún significado, menos el de aceptar la acusación,pues el ejercicio de este derecho no puede constituir un perjuicio para quienlo ejerce.La declaración del imputado ha de ser libre y debe realizarse con las forma-lidades exigidas por la ley. Esta ha de realizarse en presencia de su abogadodefensor, a pena de nulidad.Las preguntas que se formulen al imputado han de ser claras y precisas; nopodrán ser capciosas ni sugestivas. Pregunta capciosa es aquella que, bajo elpretexto de indagar sobre un hecho aparentemente sin consecuencia, escondenla afirmación o negación de una circunstancia decisiva para el proceso.Por ejemplo, “El día que usted robó, ¿había luna llena?”: Si el imputado respon-de, estaría aceptando que efectivamente robó.Pregunta sugestiva es aquella que insinúa la respuesta, generalmente descri-biendo el hecho o circunstancia cuya afirmación o negación se pretende. Porejemplo, “¿No es cierto que el día quince usted entró en la habitación, agarró elcandelabro, cerrando posteriormente la puerta?”.Asimismo, las respuestas no pueden ser requeridas perentoriamente, es decir,no se le puede apremiar a que dé una respuesta inmediata y sin reflexión uobligarle a declarar en un plazo mínimamente limitado.La libertad en la declaración implica que nadie puede ser obligado a declararcontra sí mismo. Las consecuencias de este principio son las siguientes:1º Al imputado no se le toma protesta por cuanto no está obligado a de-cir la verdad,8ZAGREBELSKI, Gustavo. (1996). La crucifixión y la democracia. Barcelona: Ariel, Pág. 24. El autor hace este análisis al referirse al silencio de Jesúsfrente a Pilatos, asumiendo que su condena se produce precisamente por permanecer callado. 34.
41La Declaración del Imputado2º El imputado tiene la facultad de abstenerse de declarar, y dicha abs-tención no podrá ser valorada en su contra. La facultad de abstención puede seren la totalidad de la declaración o en ciertas partes;3º La declaración del imputado no ha de darse bajo ningún tipo de tor-tura, coacción o amenaza. Asimismo, la voluntad del imputado no podrá sereliminada a través de drogas, hipnosis o “detectores de mentiras”;4º La declaración del imputado no puede obtenerse a través de engaño opromesa. No podrá ser inducido a declarar en su contra o contra su voluntad.Por ejemplo, si se tienen sospechas sobre una persona, no se le puede tomardeclaración como testigo con la esperanza de que suministre información au-toincriminante, esa es una norma no siempre respetada.La Facultad de Faltar a la Verdad en la Declaración delImputado: El “derecho a mentir”Faltar a la verdad, mentir o no ser preciso en sus declaraciones es una alter-nativa defensiva del imputado, que él puede utilizar como crea conveniente, yal respecto hay que tener en cuenta que en nuestro sistema legal el imputadoconcurre al proceso como eso, como objeto de la acusación, pero en otros siste-mas concurre en calidad de testigo, como ocurre en el sistema norteamericano.Es una distinción importante porque en aquél, al declarar con calidad testifical,el imputado tiene obligación de prestar juramento y decir la verdad, a riesgo deperjurio, y ello a pesar de que la Quinta Enmienda establece el derecho a no sercompelido a ser testigo contra uno mismo, lo que tiene un alcance más amplioque el derecho a no ser obligado a declarar, pues significa que ningún imputadopuede ser obligado a y declarar contra sí mismo.En nuestro sistema, por el contrario, la libertad de declarar no puede ser limi-tada con un deber de veracidad, que no está presente en la normativa procesalcomo deber del imputado declarante.No cabe esperar, por tanto, que se ciña a la verdad, pues esa obligación es in-compatible con el derecho al silencio, y con el derecho de defensa, razón por lacual no sólo debe eximirse al imputado del delito de falso testimonio, sino quedebería prestar declaración siempre en calidad de imputado y no de testigo.Lo contrario ocurre, al menos en la aceptación de la jurisprudencia, con la víc-tima. Se ha decidido que si la víctima no se ha constituido en parte civil, por 35.
42más interesado que se le suponga no pierde su calidad de testigo y como tal, sudeclaración, para ser válida, debe ser precedida del juramento legall9.Se estableció que el derecho a declarar o no hacerlo no implica el deber de decirla verdad. Sobre este punto se discute si el imputado tendría un derecho a men-tir, como consecuencia del reconocimiento del derecho a no auto-incriminarse.Jeremías Bentham argumentó que la intimidación propia de un interrogatorioproduce una turbación capaz de producir que las personas recurran a mentiras,y por ello se ha fundamentado el derecho a la no incriminación como un mediode evitar errores judiciales.Quienes se adscriben a esta tendencia entienden que el derecho a mentir sefundamenta en el derecho al silencio, y se añade que, además, se fundamentaen los derechos a la inviolabilidad de la personalidad, la defensa y la libertad.No se puede obligar al imputado a declarar en su contra, pero si declara y lodeclarado, es falso, no podrá ser sancionado, por el derecho a mentir que am-para al imputado, si entiende que mentir favorece su defensa. De esta opiniónlos más señalados autores son Asencio Mellado y Vásquez Sotelo10. De opinióncontraria es Gimeno Sendra, para quien si existe una impunidad frente a ladeclaración mentirosa o falsa, esa impunidad no puede llevar a sostener un de-recho a mentir por falta de sanción, en razón del deber de colaboración con lajusticia que incumbe a todos, inclusive al imputado11. El mandato de “decir laverdad” de que habla el Art. 201-CPP es para los testigos, no para el imputado:Art. 201.- Forma de la declaración. Antes de iniciar su declaración el tes-tigo es informado sobre sus obligaciones, de la responsabilidad derivadade su incumplimiento y según su creencia presta juramento o promesade decir la verdad. Acto seguido procede su interrogatorio por separa-do, el cual se inicia con las preguntas acerca de sus datos personales ycualquier otra circunstancia que sirva para apreciar la veracidad de sutestimonio.El testigo tiene la obligación de decir la verdad de cuanto sepa, pues esun medio de prueba, no así la declaración del imputado que no puedeser considerada como medio de prueba, sino como medio de defensa.Si el testigo expresa temor por su integridad o la de otra persona puedeser autorizado excepcionalmente a no indicar públicamente su domici-lio y otros datos de referencia, de lo cual se toma nota reservada, pero eltestigo no puede ocultar su identidad ni ser eximido de comparecer, estáobligado a decir la verdad, y no tiene el derecho a mentir.9La fórmula anterior (del procedimiento criminal) prestaba solemnidad a la declaración. Por ejemplo, se ha decidido al respecto que … los testigosdeclaran separadamente, en el orden establecido. Antes de declarar, prestarán, bajo pena de nulidad, el juramento de hablar sin odio y sin temor, y dedecir toda la verdad y nada más que la verdad. El deber de jurar antes de prestar testimonio se preserva en el texto el Art. 201-CPP pero, en términostales que la no prestación del juramento no aparece prescrita con sanción de nulidad, aunque podría alegarse siguiendo el criterio de la doctrinajurisprudencial que confiere a las formas procesales capacidad para viciar el fondo de los asuntos irregularmente conocidos.10Por lo menos así lo reconoce HUERTAS Marín, M. (1999) El sujeto pasivo del proceso penal como objeto de la prueba. Barcelona: Bosch, Pág. 297.11GIMENO Sendra, Vicente et al (1999). Derecho Procesal Penal/ Madrid” Codex, Pág. 390. 36.
43La Declaración del Imputado12CAROCCA P., Alex. (1997) Garantía Constitucional de la Defensa Procesal. Barcelona: Bosch, Pág. 467.13REVILLA, José. El interrogatorio del imputado. España: Tirant Lo Blanch. Pág. 61.14Es una regla que se exceptúa en los juicios abreviados, donde resulta atenuada porque, teniendo en cuenta lo reducido de la pena a imponer,el imputado se vería más perjudicado, si se celebrase un juicio por el procedimiento ordinario, dada la mayor duración del proceso.Para CAROCCA12no es que el imputado tenga un derecho a mentir sinoque, teniendo el derecho a declarar, dirá cuanto entienda conveniente a sucausa y tratará de hacer valer sus puntos de vista; si es falso o verdaderolo que dice, ello será establecido al final del proceso. Naturalmente, existeuna restricción a esa libertad de mentir: si se trata de una falsa imputaciónde un delito, a un tercero, la mentira no se entenderá como una estrategiadefensiva lícita, y ni siquiera como contenido del derecho de defensa, quedeja aquí de existir cuando entra en conflicto con el derecho del inocente, yel derecho de la sociedad en razón de la falsa atribución a otra persona deldelito propio13.La Declaración del Imputado como Medio de DefensaMaterialLa fuente formal que de modo más claro consagra la defensa material es, pro-bablemente, el artículo 8 de la Convención Americana de Derechos Humanosque, como se sabe, forma parte de nuestro ordenamiento jurídico adjetivo deacuerdo con lo dispuesto en el artículo 1 del Código Procesal Penal.La regla mencionada abre todo el catálogo de garan- tías judiciales que cons-tituyen el debido proceso, prescribiendo que “Toda persona tiene derecho aser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juezo tribunal competente…”. Este enunciado expresa lo que constituye el centrode la defensa y de todas las demás garantías del debido proceso: el derecho adeclarar y, consecuentemente, a ser oído y, además, el derecho a ser parte delproceso penal.El derecho a declarar, es el ejercicio del derecho a la defensa material, que espersonal, esto es, corresponde al imputado, y el modo más elemental y directode ejercerlo es por medio de su declaración, por medio de sus palabras, que esprecisamente la manifestación de su versión sobre los hechos ante el Ministe-rio Publico o ante el Magistrado Juez, por medio de un relato que aspira a sercreído.Tan central es este concepto de defensa material del imputado, que la defensatécnica, esto es la participación del defensor profesional, aparece como un ele-mento de apoyo a la declaración.En otras palabras, dado que los procesos judiciales, que el Estado ha definidoson complejos, el imputado requiere para el ejercicio de su derecho de defensade la asesoría de un experto para que sea eficaz en su desempeño.En el actual Código Procesal Penal, la aceptación de los hechos por el imputadocarece del valor decisivo que antes se le atribuía en la justicia. Frente a ella, elministerio público no queda dispensado de acreditar los medios de prueba ob-tenidos en la investigación, pues la confesión puede no ser cierta, y puede obe-decer a fanatismo, al miedo a un interrogatorio, a amenazas, a encubrimientopagado inclusive. Por ello, el tribunal no puede basar una sentencia condenato-ria exclusivamente en la declaración del imputado, resultando necesarios otrosmedios de prueba que confirmen los hechos y la forma de su realización14. 37.
44Algunos autores refieren que es inaceptable considerar la declaración del impu-tado como otra cosa que no sea medio de defensa, pues entenderla como mediode prueba sólo es posible en un sistema inquisitivo. Justamente, si se reconoceal imputado su calidad de parte, no es lógico que pueda sostenerse que su de-claración constituya medio de prueba, porque resulta que estas son fuente deconocimiento de los hechos, ajeno a las partes.En cambio, las declaraciones de los litigantes, siempre manifiestan un punto devista parcial, concordantes con sus intereses, sin que naturalmente se les puedaexigir otra conducta. Por ende, las deposiciones podrán ser objeto de análisis yvaloración por el tribunal, por sí mismas, desde el momento que emanan de laparte interesada, nunca serían idóneos para formar el convencimiento del juz-gador, ni en su favor ni en su contra, es decir, nunca podrán estimarse mediosde pruebas15.Según lo establecido doctrinalmente, en cuanto a la mínima actividad probato-ria, para que las declaraciones policiales adquieran un valor probatorio debenser ratificadas en el juicio oral y si además esa declaración es incriminatoria,es necesaria la existencia de otros elementos de prueba que formen convicciónsobre la responsabilidad penal “auto rreconocida.”Debe considerarse la declaración del imputado, persona enfrentada al aparatopunitivo del Estado, como una manifestación del derecho material de defen-sa y no como medio de prueba, impondría como consecuencia una técnicainterrogativa especializada para el descubrimiento de la verdad, en el sentidoen que CARRARA la describió: hay que interrogar como si no supiera lo quesabe16. No obstante, ello no significa desconocer que la declaración del impu-tado aparece como dato trascendente para el descubrimiento de la verdad. Bienentendido, que ello precisa de garantías suficientes para preservar los derechosconstitucionales y asegurar, en lo posible, la autenticidad de lo declarado17.La declaración del imputado es la vía de alejamiento de la concepción inqui-sitiva de búsqueda de la verdad, que justificaba su accionar considerando a laconfesión como el más eficaz medio probatorio, en desmedro de otros mediosprobatorios. De modo que, actualmente, se impone considerar la declaracióndel imputado como un medio de defensa y no como medio prueba, compatiblecon la concepción garantista del proceso penal. Es en la doctrina alemana don-de por primera vez se concibió la declaración del imputado en estos términos(como un medio de defensa)18.En Italia esa posición encontró mucho eco, y lo hizo tempranamente: Pessina,en 1883, catorce años antes de la Ley Constant, de Francia, ya sostenía en suSommario di lezioni sul procedimento penale que el interrogatorio del imputa-do no es un medio de prueba sino de defensa.Lo ven también de esa forma, reporta el citado autor: Scevola y Manzini, desdeque publica el Manuale, en 1912, es decir, antes de la promulgación del másliberal de los Códigos Italianos, el de 1913, afirma que el interrogatorio del im-15CAROCCA, Alex. Obra citada. Pág. 467.16CARRARA, Franchesco. Programa. Citado por Luigi Ferrajoli, Derecho y Razón, Nota 293, Pág. 679.17MONTON Redondo, Alberto. (1995). Derecho Jurisdiccional. Vol. III> EL Proceso Penal. Barcelona: Bosch, Pág. 198.18Citado por TIJERINO Pacheco, José M. Acerca de la Declaración del Imputado. San José, Costa Rica: UCR, Pág. 53. 38.
45La Declaración del Imputado19TIJERINO Pacheco… obra citada. Pág. 54.putado es un medio de defensa y no de prueba. Criterio ratificado en el Tratta-to, en el cual acepta la tesis del informe del ministro de Justicia sobre el proyec-to preliminar del Código de 1930 de que también puede ser fuente de prueba),y en las Istituzioni, en donde con énfasis asevera que la finalidad de ese actoprocesal es siempre (y no solamente en la instrucción formal) esencialmente deintimación (contestativo) y de defensa.19Igualmente consideran la declaracióndel imputado como parte del derecho de defensa:•	Tuozzi, quien comentando el Código Italiano de 1913 esti-ma que la institución en examen es sustancialmente defensiva, ya quedebe procurar al imputado la ocasión de exponer al Juez hechos y cir-cunstancias que puedan disculparlo en todo o en parte de la imputa-ción que obre contra él;•	Bettiol opina que no debe enfocarse como medio de prueba,sino como una actividad dirigida a solicitar del imputado argumentoscontra la acusación;•	Santoro duda de que el interrogatorio sea un medio de prue-ba, después de observar que de los artículos 245 y 376 del código (ita-liano del 30) se colige que está dispuesto como tutela de los derechosdel imputado;•	Gianturco señala que una vez que fue abolida la tortura y de-rogado el régimen de prueba legal, que elevaba la confesión a reina delas pruebas, es incuestionable que, en el derecho moderno, la declara-ción del imputado es una imprescindible formalidad de intimación dela imputación, dirigida a promover la defensa de aquél. Le niega, pues,carácter de medio de prueba y le adjudica el de medio de defensa;•	Leone, sustentador por excelencia de la tesis de la taxatividadde los medios de prueba, no podía reconocerle a la declaración delimputado, regulada por aparte, condición de tal. Para él ese acto tienedos funciones: asegurar la identificación del imputado y la intimación;y garantizar la defensa. Si bien no es un medio de prueba, puede serconsiderado fuente de prueba, no pudiendo el juez inhibirse de tomarde él argumentos o elementos a favor o en contra del mismo imputado;•	Clariá Olmedo asevera que la declaración es esencialmen-te un medio de defensa y nunca puede ser utilizado como medio deprueba, a lo menos en su contra. Ello no impide, sin embargo, que eldicho y las indicaciones del imputado puedan servir como elementos 39.
46de convicción para el tribunal y proporcionar fuentes de prueba, seaen su favor o en su contra;•	Vázquez Rossi, con fundamento en el derecho positivo de supaís, comenta que la declaración es, fundamentalmente, una de lasmanifestaciones iniciales del derecho de defensa y... sólo una inter-pretación antojadiza y distorsionadora de su sentido… puede transfor-marla en medio probatorio, en una patente desvirtuación del principioconstitucional de la prohibición de obtener declaración en contra delpropio sujeto investigado.Después de examinar las distintas posiciones doctrinarias sobre la declaracióndel imputado, se concuerda con Tiberino y Foschini en que la tesis del mediode defensa puro surge como reacción al execrable interrogatorio inquisitorial.Ante la evidencia de que de las mismas palabras del imputado el juez puedeextraer elementos incriminatorios surge, como tesis contemporizadora, la dela fuente de prueba.Sin embargo, se afirma que considerar la declaración del imputado como fuentede prueba, que consiste un simple juego de palabras, para significar lo mismo:“que la declaración del imputado es medio de prueba para algunos autores.”El hecho de que, sin duda, también es un medio de defensa. Tampoco atentacontra esa condición la obligación del juez de verificar por otros medios la ve-racidad o no de lo declarado por el imputado. 40.
47La Declaración del ImputadoCapítulo IIILA DECLARACIÓN DEL IMPUTADOCOMO MEDIO DE PRUEBADe Mauro no se muestra convencido por el argumento del medio dedefensa conferido a la declaración del imputado, cuya paternidad pa-rece atribuir a Stoppato en la Relazione per la Camera dei Deputati sulprogetto del codicce processuale penale 1913.20Cuando se dice que el interrogatorio del imputado es un medio de prueba, opi-na, no se pretende realmente negar que él sirva para iluminar al juez también,y si se quiere incluso predominantemente, sobre aquello que constituye la de-fensa del imputado, pero no creemos que se pueda afirmar que esa sea la únicafinalidad de un acto tan importante del proceso, porque no parece que puedaprohibirse al juez que infiera de las mismas palabras del imputado elementosincriminatorios.Es importante indicar, que un imputado que durante el interrogatorio, agregao se contradiga continuamente, o se apoye en circunstancias absolutamenteinconciliables con las pruebas del proceso, favorece más a la acusación que supropia defensa. Y ningún juez, frente a tal interrogatorio cerrará sus oídos enespera de que el imputado se decida finalmente a decir cosas útiles para sudefensa.También se adscriben a esta visión de la declaración del imputado como me-dio de prueba afamados autores como Carnelutti, que en sus Lecciones sobreproceso penal afirma que no existe una prueba más preciosa que el testimoniodel imputado, que no aporta al juez sólo su versión sino también las manifes-taciones de su estado de ánimo, elementos valiosos que pueden y deben sertomados en cuenta. 21Para Fenech, el fin principal de la declaración del imputado consiste en propor-cionar al órgano jurisdiccional elementos para formar su convencimiento sobrela verdad de los hechos que han de servir de fundamento a su decisión.20DE MAURO, Tulio. (1959) Manual de Derecho Procesal Penal. 3ª. Ed., Roma. Ed. Jandi Sapi. Pág. 283, nota 2.21CARNELUTTI, Franchesco. (1949). Lecciones sobre Proceso Penal. Roma: Ateneo, 2ª. Ed. Pág. 269. 41.
48Rechaza la tesis que ve en ese acto más un medio de defensa que de prueba.Debe tenerse en cuenta, sostiene Fenech, que también son medios de defensalas declaraciones de los testigos propuestos por la defensa y los documentosaportados por el imputado, y no por eso se ha pensado en negarles su carácterde medios de prueba. Igualmente, agrega, son medios de prueba los testigos decargo, sin que nadie dude de que también son medios de acusación.22El Interés de Mentir Ante los TribunalesComo se ha dicho, el imputado tiene derecho a mentir o a permanecer callado,esta actitud procesal se inscribe dentro del amplio abanico de posibilidad paraejercer el derecho de defensa.Se ha estudiado ampliamente sobre lo que algunos autores han llamado la“Mentira de la mujer.” Algunos autores han pensado, que la mujer miente en lostribunales por una tendencia natural a mentir, cuando tiene que comparecer adeclarar a la justicia.Desde el Código de Manu, 1200 años entes de de Cristo se lee que “el tes-timonio de un solo hombre puede ser atendible, mientras que el de muchasmujeres, aun cuando honestas, no ofrece seguridad, a causa de la volubilidadde su espíritu.”Actualmente el testimonio de la mujer, como el de un hombre tienen el mimovalor probatorio en los tribunales, sin embargo históricamente no siempre hasido así.Pensamos que pueden mentir en los tribunales, por diversos motivos, tanto losadultos, los ancianos, y los niños, masculinos o femeninos.Los adultos de la tercera edad, que deteriorada su memoria y su capacidad in-telectiva por los años, pueden mentir, hay que ser cuidadoso al momento devalorar y acreditar su testimonio en justicia.Los Niños carecen normalmente de capacidad para comprender la realidadde los hechos, tanto es así, que los niños menores de trece años en ningún casoson responsables penalmente, los responsables son sus padres o tutores legales,los niños son responsables penalmente desde los dieciséis hasta los dieciochoaños de edad, conforme los establece el Nuevo Código del Menor, contenido enla Ley No. 136/03, promulgada el siete de agosto del año dos mil tres (2003),22FENECH, Miguel. (1960). Derecho Procesal Penal. Barcelona> Lanor, Pág. 651. 42.
49La Declaración del ImputadoLos niños que incurran en algún ilícito penal, podrán ser sometido a la ac-ción de la justicia penal, mediante un régimen de sanción especial organizadoy regulado por el Código del Menor, y aunque expresamente dicho Código nose refiere a ello, pensamos que un menor pudiera ser oído en calidad testigo,siempre guardando y observando toda la protección legal organizada en su fa-vor, si está en condiciones y capacidad mental para comprender la realidad delos hechos. El imputado, como parte del proceso, puede mentir motivado porel interés de organizar su defensa, igual el querellante y actor civil puede mentirpor interés de encubrir algún acontecimiento que no le pudiera ser favorable enel juicio. El niño puede mentir por diversas razones, por no recordar el suceso,por sugestión, por amenaza, por violencia, o por olvido.Al testigo le esta prohibió por la Ley hacer uso de la mentira para testificar bajojuramente en la justicia, pues ello constituye el tipo penal de perjurio, y pudieraser sancionado.Es frecuente ver presentar en la justicia a testigos falsos, testigos fabricados,sin embargo en las de veinte- seis años de ejercicio no conozco un solo casode testigo que haya sido sometido y perseguido por el tipo penal de perjurio.Corresponde al Magistrado Juez apoderado, valorar adecuadamente los me-dios de pruebas sometidas por las partes a la contradicción del debate.Conceptualización de Prueba y Medios de PruebaLa noción de prueba está presente en todas las manifestaciones de la vida delhombre. De ahí que exista una noción ordinaria o vulgar de la prueba, al ladode una noción técnica, y que ésta varié según la actividad o ciencia a que seaplique. Pero es en las ciencias y actividades reconstructivas, como el derecho,donde la noción de prueba adquiere un sentido preciso y muy especial.El jurista reconstruye el pasado, para conocer quién tiene la razón en el presen-te y también para regular con acierto las conductas futuras de los asociados; elhistoriador, el arqueólogo, el antropólogo, etc., lo hacen no sólo para informary valorar los hechos pasados, sino para comprender los actuales y calcular losfuturos; la diferencia está, en realidad, en las consecuencias del resultado obte-nido: las del juez o legislador son imperativas, las del historiador, arqueólogo yantropólogo son informativas o polémicas, de libre aceptación.Las Siete Partidas define la prueba tanto en materia civil como penal, así: Averi-guamiento que se hace en juicio en razón de una cosa que es dudosa. 43.
50Lessona dice que: Probar significa hacerle conocer al juez los hechos controver-tidos y dudosos y darles la certeza de su modo preciso de ser.Carrara dice que: “En general, se llama prueba todo lo que sirve para darnoscerteza acerca de la verdad de una proposición. La certeza está en nosotros, laverdad en los hechos. Aquella nace cuando uno cree que conoce a ésta; maspor falibilidad humana puede haber certeza donde no haya verdad y viceversa”.Framarino Dei Malatesta afirma que “La prueba puede ser considerada, ya seaen cuanto a su naturaleza y a su producción, ya sea en cuanto al efecto que origi-na en la mente de aquél ante quien ha sido producida; por este segundo aspectoequivale a la certeza, a la probabilidad y a la credibilidad.Vladimirov, en su libro “Doctrina de las Pruebas Penales” entiende por pruebatodo lo que compone el mundo material, todo lo que podemos percibir del mun-do espiritual, puede constituir una prueba en asuntos criminales.Devis Echandía entiende por pruebas judiciales el conjunto de reglas que regu-lan la admisión, producción, asunción y valoración de los diversos medios deprueba que puedan emplearse para llevar al juez la convicción sobre los hechosque interesan al proceso.En vista de que el legislador no ha definido el concepto de prueba, le ha corres-pondido hacerlo a la doctrina. Es por ello, que nos encontramos con diversosconceptos, que más que guardar contradicciones, se complementan entre si. Larazón de esta incertidumbre que se cierne sobre el concepto de prueba radicaen el hecho de que no ha sido posible aún identificar la cosa que es prueba, elconcepto no es más que el reflejo de la cosa misma.De manera que esta definición de prueba, peca de imprecisa y especulativa, nodeja de tener su mérito, ya que en mayor o menor grado contribuye a forjarnosuna idea aproximada sobre el concepto de prueba. Pero a pesar de las respe-tadas opiniones de los autores señalados, nos permitimos definir la prueba,como todo aquello que de una manera u otra sirve de elemento de convicciónacerca de un hecho determinado.Diferencias entre “Prueba” Y “Medios de Prueba”Rocco, al hacer diferencia entre prueba y medio de prueba establece que, en unsentido estricto, por pruebas judiciales se entienden las razones o motivos quesirven para llevarle al juez la certeza sobre los hechos; y por medio de prueba,los elementos o instrumentos (testimonios, documentos, etc.), utilizados por las 44.
51La Declaración del Imputadopartes y el juez, que suministran esas razones o motivos, es decir, para obtenerla prueba. Puede existir un medio de prueba que no contenga prueba de nada,porque de él no se obtiene ningún motivo o certeza. Pero, en sentido general, seentiende por prueba judicial, tanto los medios como las razones o los motivoscontenidos en ellos y el resultado de estos.Para Lessona, el medio de prueba se define como todo medio que pueda alcan-zar el doble fin de hacer conocido del juez un hecho, es decir, darle conocimientoclaro y preciso de él, y juntamente darle la certeza de la existencia de aquel hecho.El concepto de medio de prueba puede ampliarse, precisando que éste consisteen los procedimientos mediante los cuales se puede demostrar la existencia deun derecho, bien en ocasión de un litigio o bien fuera de todo procedimientojudicial. Pudiendo citarse como medios de prueba la prueba literal, la pruebatestimonial, la comprobación material de los hechos (descenso a lugares y peri-taje), el juramento, las presunciones e indicios, la fama pública y la notoriedad,entre otros.La enunciación no es limitativa, al menos entre nosotros, pues al imperar ennuestro derecho durante mucho tiempo el principio de la “intima conviccióndel juez” en materia represiva, se aceptaba que “los jueces pueden al formar suconvicción, apoyarse sobre cualesquiera medios de prueba con tal de que hayansido sometidos al debate en la audiencia”. (Como se cita, por ejemplo, en B.J.No. 559 Pág. 230).Actualmente rige como método de valoración de la prueba el principio de lasana crítica, en virtud del cual:Art. 172.- Valoración. El juez o tribunal valora cada uno de los elementos de prue-ba, conforme las reglas de la lógica, los conocimientos científicos y las máximasde experiencia y está en la obligación de explicar las razones por las cuales se lesotorga determinado valor, con base a la apreciación conjunta y armónica de todala prueba. Las actas que tienen por objeto la comprobación de contravencioneshacen fe de su contenido hasta prueba en contrario.La diferencia que establece el profesor Rocco es bastante satisfactoria aunqueen lato sensu resulta incompleta por cuanto deja de lado la noción ordinaria deprueba, la cual se encuentra presente en todas las manifestaciones de la vida delhombre, y por lo cual no debe ser obviada. 45.
52En cuanto a la diferencia establecida por el Profesor Lessona, entendemos quela misma resulta muy pobre ya que el autor procura explicar el concepto enbase al concepto mismo, lo cual es metodológicamente inaceptable.No hay lugar a confundir una cosa con la otra ya que se diferencian en cuantoa su naturaleza misma, pues el medio de prueba no es más que el canal a travésdel cual nos llega aquélla, es decir, la prueba.Clasificación de las Pruebas•	Criterios para la clasificaciónLa prueba no hace sino reflejar en el espíritu humano la verdad objetiva delos hechos, por medio de ella llegamos a la posesión de la verdad. La cosa queprueba, o la persona que prueba, reflejan en nuestro espíritu su relación con laverdad, nos hace percibir ésta. Por lo que en relación de la prueba, contenidou objeto que es la sustancia de la misma. En vista de esto, debe resultar naturalque en el estudio especial de la prueba se atienda a los modos de su naturalezaobjetiva; tal es, en definitiva, el criterio sustancial de la prueba.Así comienza Nicolás Framarino a exponer su célebre teoría y a sentar las basespara la primera clasificación de las pruebas, entrando a precisar lo que él llama“criterio sustancial”. Cuando se habla de sustancia de las pruebas, no se hablade la relación de la prueba, de a verdad abstracta, o con una verdad concretacualquiera de cuya averiguación se trata, no; se habla de la relación determi-nada de la prueba concreta, con la verdad concreta que se quiere investigar. Laspruebas como tales, al clasificarlas en cuanto al objeto se consideran: respectode la verdad concreta que se quiere averiguar y al servicio de las que están lla-madas a realizar.Es en la relación de las pruebas con la verdad que se quiere averiguar en dondedescansa su “criterio objetivo”, siendo, pues, este criterio el que sirve para cla-sificarlas según su naturaleza esencial. Pero para conocer la relación concretaque puede existir entre la prueba con la verdad, hay que averiguar cuál es esaverdad, para así poder determinar y clasificar la prueba con respecto al objeto.Concentrándonos al delito, es natural que sea la completa y total averiguacióndel hecho-delito, la verdad que debe ser averiguada, y convenido que es el delitola verdad particular que mediante el juicio se quiere averiguar, pasamos hacerla clasificación de las pruebas. Recommended

References: Resolución 
 artículo 69
 artículo 104
 Artículo 69
 artículo 102
 Artículo 309
 artículo 8
 artículo 1