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Timestamp: 2017-08-19 19:47:50+00:00

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cuadernos escuela entidad by iwa - issuu
escuela nacional de justicia comunitaria
cuadernos de la escuela Entidad No.2
Movimiento campesino y justicia comunitaria Experiencia y proyecto de El Común en Santander
Autores Blanca Cañas Medina Jorge Daza Arias Joselin Aranda Cano Justo Antonio Forero López Miguel Arturo Fajardo Rojas Pedro Chacón Ariza Redacción: Harold René Gamba Hurtado
RED DE JUSTICIA COMUNITARIA Noviembre de 2004
Cañas Medina, Blanca MOVIMIENTO CAMPESINO Y JUSTICIA COMUNITARIA. EXPERIENCIA Y PROYECTO DE EL COMÚN EN SANTANDER. El Común - Asociación de Organizaciones Campesinas y Populares de Colombia Red de Justicia Comunitaria - Bogotá - 2004-11-10 72 Páginas 1. EL COMÚN,“ENTIDAD Y ORGANIZACIÓN HUMANA”. ESCENARIO SOCIAL 2. PLANEACIÓN Y PROPÓSITOS. PROYECTO DE JUSTICIA COMUNITARIA 3. REFERENCIA METODOLÓGICA. PROYECTO EDUCATIVO 4. INTERACCIÓN Y PEDAGOGÍA SOCIAL. PLAN DE ACCIÓN EDUCATIVA
CORRECCIÓN DE ESTILO María José Díaz Granados M. COORDINACIÓN EDITORIAL ojas Rojas Julie Marcela Daza R DISEÑO GRÁFICO Rocío Gutiérrez Gómez IMPRESIÓN Ediciones Amaranta
Correo electrónico: direccionacademica@reddejusticia.org.co Página web: www.reddejusticia.org.co 500 ejemplares Bogotá, noviembre de 2004 © En esta edición Red de Justicia Comunitaria Este documento se logró gracias al auspicio de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional - ACDI Nota: cualquiera de los conceptos aquí planteados puede ser retomado y transcrito, citando el autor y la institución editora.
RED DE JUSTICIA COMUNIT ARIA COMUNITARIA CONSEJO DIRECTIV O NA CIONAL DIRECTIVO NACIONAL Magda Quimbayo (Cosap) Álvaro Sepúlveda (Escuela Ciudadana) Miguel Ángel Fernández (FUNCOP) Hernando Loaiza (IPC) Joselín Aranda (Organización El Común) Roberto Camacho (Promopaz) Marilyn Pasco (Surcos) Sonia Rosero (Universidad de Nariño) Rosembert Ariza (Universidad Santo Tomás de Aquino) EQUIPO COORDINADOR NA CIONAL NACIONAL Édgar Ardila Amaya Gabriel Garrido Pérez Rosembert Ariza Santamaría Ricardo Pinzón Contreras ESCUELA NA CIONAL DE JUSTICIA COMUNIT ARIA NACIONAL COMUNITARIA DIRECT OR ACADÉMICO IRECTOR Édgar Ardila Amaya CIÓN PED AGÓGICA NA CIONAL COORDINA OORDINACIÓN PEDA NACIONAL Carmen Lucía Gordillo Guerrero César Eduardo Osorio Sánchez Germán Alexander Gamba Trimiño
EL COMÚN ASOCIA CIÓN DE ORGANIZA CIONES CAMPESINAS ORGANIZACIONES ASOCIACIÓN Y POPULARES DE COL OMBIA COLOMBIA CONSEJO DIRECTIV O IRECTIVO Augusto Ramírez Calderón, presidente Adelmo Viviescas, vicepresidente Martha Lilian Ballesteros, secretaria Elisa Ardila, vocal - Unifreth Tovar, vocal Isabel Estebes, vocal - Fulgerman Ortiz, vocal DIRECT OR IRECTOR Joselín Aranda Caro
Contenido Introducción .............................................................................................................. 9 I. EL COMÚN :“ENTID AD Y ORGANIZA CIÓN HUMANA ”. ESCENARIO SOCIAL ...... 11 COMÚN:“ENTID :“ENTIDAD ORGANIZACIÓN HUMANA”. 1. Ubicación espacial, temporal y sectorial de los ámbitos de operación del trabajo de la entidad en justicia comunitaria.................................................. 11 Justicia comunitaria y reivindicaciones sociales ............................................... 15 2. Análisis y caracterización del escenario social en el cual se desarrollan las acciones de justicia comunitaria en la entidad ............................................... 16 3. Los problemas para la democratización del derecho y la administración de justicia 20 El caciquismo y las estructuras políticas clientelistas ........................................ 21 Machismo .................................................................................................... 23 Violación y desconocimiento de derechos fundamentales ................................ 24 Distribución inequitativa de la tierra ............................................................... 25 Destrucción del medio ambiente .................................................................... 26 II. PLANEA CIÓN Y PROPÓSIT OS YECT COMUNITARIA PLANEACIÓN PROPÓSITOS OS.. PRO PROYECT YECTO O DE JUSTICIA COMUNIT ARIA ............. 29 1. Explicación de las transformaciones a corto y largo plazo que se buscan implementar en el escenario mediante el trabajo en el campo de la justicia comunitaria ...................................................................................................... 29 A largo plazo se pretende: ............................................................................. 29 A corto plazo se pretende: ............................................................................. 30 2. Relación entre lo que se pretende y los propósitos generales (incluyendo la misión, visión y propósito básico) tanto de la entidad como de la Red de Justicia Comunitaria ............................................................. 32 Red de justicia comunitaria ............................................................................ 33 El Común ..................................................................................................... 33 3. Definición y concepto de las figuras de justicia comunitaria que se impulsan en el escenario.................................................................................................. 38 Empoderamiento y autonomía ....................................................................... 39 Identidad y pertenencia ................................................................................. 40 Convivencia pacífica ..................................................................................... 41 Tratamiento integral de los conflictos .............................................................. 42 La justicia de paz .......................................................................................... 43 La conciliación en equidad ............................................................................ 44 Perfil del conciliador en equidad .................................................................... 46 4. Identificación de las acciones realizadas y pendientes de ejecución, teniendo en cuenta su potencial transformador.................................................... 47 5. Evaluación de las transformaciones .................................................................... 51 6. Relación entre las transformaciones pretendidas y las logradas ............................. 52
III. REFERENCIA MET ODOL OGICA. PRO YECT O EDUCA TIV O .................................. 53 METODOL ODOLOGICA. PROYECT YECTO EDUCATIV TIVO 1. Identificación, enumeración y caracterización de las actividades educativas que en el campo de la justicia comunitaria realiza la entidad ............................... 53 2. Ubicación (a partir de los objetivos y logros) de la labor pedagógica en justicia comunitaria dentro del conjunto de las labores pedagógicas de la entidad ........... 55 3. Ubicación de la propuesta pedagógica (a partir de sus metodologías) en justicia comunitaria frente al conjunto de las actividades pedagógicas de la entidad .................................................................................................... 56 4. Análisis de los objetivos y la metodología de los discursos (exposiciones, materiales escritos, de video, de audio) utilizados para el trabajo pedagógico en justicia comunitaria ....................................................................................... 58 A ............. 61 IV CCIÓN Y PED AGOGÍA SOCIAL CCIÓN EDUCA TIV TIVA IV.. INTERA INTERACCIÓN PEDA SOCIAL.. PLAN DE A ACCIÓN EDUCATIV 1. Identificación de las principales transformaciones que se deben realizar en el proyecto pedagógico de la escuela por entidad en los próximos cuatro años ...................................................................................................... 61 2. Análisis estratégico ............................................................................................ 62 DOFA de la Escuela de Justicia Comunitaria por entidad ................................ 62 3. Hacia un plan cuatrienal de acción educativa en justicia comunitaria ................... 64 4. Explicitación de las acciones que deben emprenderse.......................................... 67 En la entidad ................................................................................................ 67 En el nodo temático ...................................................................................... 67 En el nodo regional ...................................................................................... 68 En la dirección de la red ............................................................................... 69 Bibliografía ............................................................................................................. 70
Intr oducción Introducción
n el presente documento se muestran, de una manera sistemática, tanto la experiencia como las proyecciones que fundamentan el trabajo de El Común en materia de justicia comunitaria. Partimos de afirmar que el trabajo hecho hasta el momento, tanto con operadores como con la comunidad, es de un valor incalculable, pero que si visualizamos nuestro sueño y trazamos un sendero hacia él, es aún más valioso el trabajo que está por hacerse. Desde luego, el trabajo presentado aquí es el resultado de enormes esfuerzos por superar las dificultades y vicisitudes que existen en todo propósito que se considere serio, así como por adaptar las características tradicionales del trabajo desarrollado por la entidad a las condiciones necesarias para llevar a buen término la labor proyectada en la Escuela Nacional de Justicia Comunitaria. Una de estas características es la cultura de la oralidad como base del trabajo con comunidades campesinas, circunstancia que hace difícil la recolección de los datos y las ideas necesarios para comprender el horizonte político de la entidad, y más aún el proyecto en justicia comunitaria, que se halla en una etapa de gestación en la cual parece que no se encuentran los elementos buscados. Pero estos elementos sí existen. Se encuentran en la interacción de El Común con la comunidad, con los operadores, y con todo aquel que guarde algún vínculo con la justicia comunitaria en Santander, y esto nos exige tener la capacidad de identificar dichos elementos y transmitirlos en un papel, asumiendo el riesgo de congelar las dinámicas sociales por medio de la escritura, o de no lograr lo esperado por el propósito político de la Red Nacional de Justicia Comunitaria. De todas formas, es nuestro deber asumir este riesgo y permitirnos el atrevimiento de adaptar mutuamente los dos niveles de saber, tanto el teórico como el práctico, labor en la cual creemos se basa el proyecto nacional. Es de advertir que los términos de referencia no pudieron lograr una sistematicidad absoluta en el documento, dado que se hacía necesario reseñar [9 ]
diversos puntos en donde se supone no debían estar; sólo queda agradecer el esfuerzo hecho por el grupo de trabajo de El Común, que asumió este riesgo con nosotros, para repensarnos como actores incidentes en la transformación de una justicia comunitaria que sirva como espacio para la transformación democrática de nuestra sociedad.
El Común:“entidad y organización humana”. Escenario social
1. Ubicación espacial, temporal y sectorial de los ámbitos de operación del trabajo de la entidad en justicia comunitaria1 El campo colombiano es, sin duda alguna, uno de los sectores más afectados por las dinámicas económicas en las cuales se encuentra inmerso el país. Esto debido a que no ha existido por parte del gobierno nacional una política económica y social que se ocupe de las dificultades que afrontan nuestros campesinos sino que, por el contrario, las orientaciones económicas y financieras del Estado colombiano –como uno de los países ubicados en la periferia del orden mundial– favorecen a las instancias transnacionales, las cuales han desembocado en la degradación y el deterioro de la economía campesina, así como de sus estructuras sociales y de su ya problemática relación con el ámbito urbano. Ligado a esto, se han adoptado por parte del gobierno políticas represivas y antidemocráticas, con las cuales sólo se busca asegurar el proceso hegemónico de globalización. Se genera, entonces, un reordenamiento territorial alrededor de los grandes proyectos de inversión, considerados como núcleos en torno a los cuales se reorganiza la población y se generan los nuevos procesos socioeconómicos dentro de los cuales las comunidades rurales, su diversidad, sus derechos y su integri-
Esta síntesis está basada en el documento de autor, El común, una experiencia de todos, San Gil, Edisocial, 1995.
[Movimiento campesino y justicia comunitaria. Experiencia y proyecto de El Común en Santander]
dad social, económica y cultural, así como el medio ambiente, se subordinan a las necesidades del sector empresarial transnacional.2 Las provincias del sur de Santander, que tradicionalmente eran caracterizadas como de economía campesina, desde la segunda mitad del siglo XX hasta ahora han afrontado serios problemas de pobreza, causados por el deterioro de los cultivos tradicionales. Esto produce efectos nocivos en las relaciones sociales que se dan en las comunidades campesinas, generando sentimientos de frustración en sus integrantes, los cuales deben presenciar cómo se derrumban ante sí sus proyectos de vida, y sin encontrar alternativas para mejorarla. Dichas problemáticas se manifiestan en conflictividad familiar y vecinal, acentuadas por las estructuras verticales existentes en la comunidad, además de evidenciar problemas socioculturales y de discriminación. Esta crisis ha servido como caldo de cultivo para el surgimiento de diversas organizaciones cooperativas y gremiales de origen campesino que han sido respaldadas, vale decir, por el pensamiento de la Pastoral Social. Dentro de este contexto nace El Común como entidad pionera de las expresiones organizadas del campesinado en los espacios regionales. La historia de El Común se funde con miles de inquietudes, aspiraciones, frustraciones y logros de una población campesina que a pesar de su pobreza, no quiere doblegarse en la marginalidad y mira el futuro con esperanza. Dada la evolución de las organizaciones regionales, se estimó necesario crear un ente de segundo grado que permitiera una unidad ideológica, programática y estratégica capaz de producir impactos significativos en la búsqueda de soluciones a las necesidades sociales de la región. Desde hace 20 años, El Común viene haciendo capacitación y organización comunitaria para contribuir de manera participativa y democrática a la paz y la convivencia de los pueblos. En los últimos años, a raíz de la vinculación de la organización a la Red Nacional de Justicia Comunitaria, El Común ha incluido como eje central de su labor un enfoque sistemático en aspectos relacionados con la construcción de paz, la promoción y defensa de los derechos humanos y la resolución pacífica de conflictos. Debido a la
Se recogen aquí y a lo largo del documento las directrices sociales y económicas del Mandato Agrario, proclamado el 8 de abril de 2003 en el marco del Congreso Nacional Agrario celebrado en Bogotá D.C.
[El Común: “entidad y organización humana”. Escenario social]
participación en los comités de derechos humanos, la Mesa Departamental de Paz y en su contacto con trabajadores sociales la organización encontró en el campo de la justicia comunitaria una herramienta para el tratamiento de conflictos interpersonales y sociales. El aporte que realiza El Común es desde la base social misma, cimentando la solución pacífica de los conflictos a través del impulso de los mecanismos de tratamiento de conflictos que se han asumido desde hace tiempo por parte de las comunidades rurales de la región nororiental del país. Este territorio rural en el cual se desenvuelve la entidad –que incluye a cinco provincias de Santander y una del departamento de Boyacá, contando en su ámbito de trabajo con veinticinco municipios–, es entendido desde El Común (en tanto entidad y organización humana) como una lectura de las relaciones sociales y culturales existentes tanto al interior como en próxima relación con la estructura comunitaria rural, en la cual “lo primordial aún sigue siendo la vinculación del hombre con la tierra. Entonces, la territorialidad está basada en la identidad cultural, en la vinculación del hombre con el medio ambiente. El trabajo en lo rural se basa en la explotación agrícola de los recursos naturales”.3 El territorio se liga entonces con el campesinado tomado como sector social, y abarca las relaciones de este campesinado con su contexto y con los demás actores sociales. Este territorio campesino se ve atravesado por la influencia de actores armados, tanto subversivos como paramilitares, que generan miedo en la población y entorpecen los vínculos tradicionales de solidaridad presentes en la comunidad campesina de la región. Pero el accionar nocivo de estos grupos no se limita a alterar de esta forma la territorialidad campesina, sino que a través del desplazamiento forzado de campesinos4 destruye aquel vínculo del hombre con su azadón y con su tierra, y genera atrofias culturales en el campesino que ahora será urbanizado o barrial; desde luego, el tejido social se deshace como producto de semejante proceso.
Datos y conclusiones extraídos del taller Escuela Nacional de Justicia Comunitaria, realizado con líderes regionales e interesados en el tema, el día 21 de junio de 2004, en la ciudad de San Gil. La relatoría reposa en los archivos de El Común, p. 2.
La Red de Solidaridad Social ha establecido que en el periodo 2001-2002, las municipios de las provincias Guanentá, Comunera y Veleña recibieron 138 familias desplazadas, siendo los municipios con mayor número de casos: Barbosa (58), Socorro (20), San Gil (11), Vélez (11) y Contratación (10). El número de personas desplazadas internamente en el departamento asciende a más de 1200, sin que hayan nuevas alternativas para tantos proyectos de vida. Red de Solidaridad Social, “Población desplazada por la violencia en el departamento de Santander”, Boletín Estadístico.
Este fenómeno del desplazamiento, que profundiza la pobreza y la miseria ya latentes como realidades campesinas, junto con sus dos gestores principales: la acción armada y la ausencia de respuesta por parte del Estado y la sociedad (frente a las armas y frente a la pobreza, ambas formas de violencia), son focos de destrucción del tejido social y de producción de conflictividad, así como de su solución por vía violenta y vertical, tanto en las relaciones vecinales y familiares como en lo político local. Esto va ligado con la generación de una “cultura autoritaria que se expresa en relaciones verticales en la familia, la escuela, las empresas, los medios de comunicación y que marca la pauta en la resolución de conflictos”.5 Se visualizan entonces las realidades que deben enfrentar en Santander quienes realizan labores en el área de justicia comunitaria, debido a que quienes ante el temor optan por no tomar la senda violenta para resolver sus conflictos, dejan éstos sin solución, aun cuando su dignidad humana se vea vulnerada por la existencia de situaciones altamente desventajosas en la comunidad. Frente a este panorama desalentador en gran parte, aparece el trabajo de múltiples organizaciones campesinas (muchas de las cuales hacen parte de la organización El Común) que trabajan en temas relacionados con su cotidianidad, como el desarrollo productivo, la comercialización de sus productos, la reivindicación de sus derechos, la convivencia y la solución pacífica de conflictos. Dichas organizaciones abordan el campo de la justicia comunitaria desde la posibilidad de generar condiciones para la convivencia pacífica en comunidad, propuesta en la cual se integra como elemento importante la perspectiva de género y de reivindicación femenina por parte de asociaciones de mujeres campesinas (cuya participación en El Común resulta significativa tanto cuantitativa como cualitativamente). De igual manera, nos encontramos con importantes procesos organizativos, entre ellos los presentados por los operadores de justicia comunitaria, especialmente los de conciliadores en equidad, así como con la activa e importante participación de los líderes campesinos, gestores naturales de desarrollo comunitario cuyas organizaciones, tanto las adscritas a nuestra entidad y las que guardan relaciones de otra índole con ésta, posibilitan el desarrollo de propuestas emancipadoras para nuestras comunidades campesinas.
Esperanza Delgado Hernández, Inocencia silenciada…niñez afectada por el conflicto armado en Santander, Gobernación de Santander, Editorial Códice, 2003.
La justicia comunitaria, circunscrita a los mecanismos de administración de justicia coexiste con las comunidades campesinas, aún sin obtener su reconocimiento legal. “La justicia comunitaria legalmente apareció en la Constitución de 1991, pero antes existía de hecho; son elementos sencillos que la comunidad utiliza para llevar cordialmente su vida”.6 Actualmente se desarrollan dinámicas en torno a la figura del conciliador en equidad, que tratan de articularse con estos procesos ancestrales de solución de los conflictos, entendidas como formas autóctonas para construir tejido social, mecanismos propios y no violentos de resolución de los mismos.
Justicia comunitaria y rreivindicaciones eivindicaciones sociales El trabajo de El Común en el área de justicia comunitaria no se queda en el tratamiento de los conflictos particulares y vecinales, sino que entiende las reivindicaciones sociales como aplicación de los criterios de justicia existentes en la comunidad. Es aquí donde analizamos y exaltamos la labor realizada con respecto a los procesos de reforma agraria en el departamento de Santander. Desde El Común entendemos la redistribución de la tierra y la riqueza como justicia. El proceso de reforma agraria impulsado por El Común en todo el sur de Santander (provincia comunera, guanentina y de Vélez) trajo como resultado más de 10.000 hectáreas de terreno apto para la producción redistribuido, beneficiando a 550 familias campesinas aproximadamente.7 Desde luego, esto se ha visto reflejado en el bienestar y la mejor calidad de vida para nuestros campesinos, condición esencial para el fortalecimiento de la comunidad y de su capacidad para dar tratamiento adecuado a los conflictos, los cuales se hacen menos apremiantes. En lo que se refiere al trabajo en administración de justicia comunitaria y solución de conflictos, El Común lleva relativamente poco tiempo. Concretamente el trabajo en conciliación en equidad lleva alrededor de ocho años, éste se inició con el Plan Nacional de Rehabilitación en algunos municipios de la provincia de Vélez.
Memoria segundo encuentro-taller, Nodo Campesino de Justicia Comunitaria, Casa de encuentros La Anunciación, San Gil, mayo 28 y 29 de 2004, p . 7.
Ver más en El Común, una…, op. cit., pp. 30 y ss.
2. Análisis y caracterización del escenario social en el cual se desar desarrrollan las acciones de justicia comunitaria en la entidad
Las dinámicas sociales expuestas en el aparte anterior se reflejan en situaciones concretas de conflictividad, abarcando todos los ámbitos de la cotidianidad santandereana, conflictividad que es necesario tratar de una manera ordenada y sistemática. Estos conflictos se pueden enmarcar en cuatro tipos básicos: a) familiares, b) socioculturales, c) político-armados, y d) económicos.8 Tal caracterización fue construida en conjunto con las comunidades participantes, quienes se expresaron con total libertad y fluidez brindando argumentos que fueron captados fielmente y en el lenguaje nativo y natural del santandereano. Este aspecto nos interesa particularmente debido a que las soluciones pensadas y las vías de acción deben nacer de las necesidades y las ansiedades de la comunidad, mas no de lo que se cree son sus necesidades. Entre las situaciones problemáticas que se presentan en la familia, nuestra comunidad indica como las más frecuentes y graves: el alcoholismo, la infidelidad, la falta de diálogo, los celos, el machismo, el maltrato verbal y físico, el maltrato infantil, así como la envidia, las cuales degeneran la relación de pareja y la relación padre-hijo. De entre todos estos problemas nos preocupa particularmente el maltrato infantil y todas las formas de violencia intrafamiliar, las cuales destruyen el núcleo fundamental de nuestra sociedad, en especial lo relativo a nuestros niños, niñas y jóvenes. La violencia familiar es la que más impacto tiene sobre la niñez santandereana. La provincia de Guanentá registra los mayores datos de abusos de padres, docentes y adultos en general sobre los menores. Esta violencia se mani-
Tipología extraída del documento “Sistematización de la Información del Seminario realizado por El Común”. Proyecto realizado por el grupo de investigación Unisangil. En este documento se recogen experiencias de ocho municipios del departamento de Santander, representativas del panorama social que se vive en la región.
fiesta por medio de maltratos físicos, desintegración del núcleo familiar, pérdida de autoestima, insatisfacción de necesidades básicas y separación o abandono de los menores, situaciones que los convierten en caldo de cultivo para la reproducción de comportamientos violentos y su posterior vinculación a grupos armados, además de deteriorar todas las relaciones sociales futuras. Los conflictos socioculturales son entendidos como aquellos que, además de los familiares, se presentan en la interacción barrial y veredal, desintegrando el tejido social, pues afectan de manera íntima la esfera personal de los campesinos. Nos referimos a problemas como el chisme, la discriminación social, la pérdida de identidad con su región, el irrespeto, el desconocimiento de los derechos de los demás, la falta de educación, el egoísmo en las relaciones. Estos antivalores son los que se pretenden combatir dado que, según estos estudios, son los que han estado arraigados en las prácticas sociales santandereanas. El tercer nivel de conflictividad lo encontramos en el ámbito político, el cual se presenta incluso en el terreno de la confrontación armada. Estas dinámicas destructoras de las relaciones horizontales en la comunidad son recurrentes en la sociedad colombiana, y se presentan también como un obstáculo para la democratización del derecho. Aquí se encuentra la compra de votos, la competencia desleal, la manipulación de la ignorancia del elector, los cultivos ilícitos –así como las políticas elaboradas para neutralizar estos últimos–, la extorsión, la violación de derechos humanos y los desplazamientos forzados. Esto degenera las relaciones sociales y se ve reflejado en la solución violenta de los conflictos por medio de amenazas, ataques físicos y desplazamientos. La pésima situación económica es también fuente de una mala convivencia, dado que frustra los sueños e ideales de la comunidad, la cual no ve una luz que sirva como guía para su futuro. Y es que la falta de comercialización de los productos agrícolas, acompañada de la falta de tecnologías adecuadas y de dinero, son generadoras de pobreza. Si a esto agregamos la vereda construida desde el minifundio, la desorganización de la comunidad, y la desigualdad en las oportunidades, comprendemos por qué el panorama es tan desalentador para el campesino en el oriente colombiano. Esta conflictividad que se presenta en nuestros municipios, en donde lo urbano interactúa de una manera muy cercana con lo rural, desde luego que sufre un escalamiento, en cuanto no encuentra una correcta canalización, convirtiéndose en un vicio de la cultura social. De aquí nace la necesidad de proponer mecanismos
para manejar y dar un tratamiento adecuado a dichos conflictos por parte de la misma comunidad.9 Es en respuesta a esta conflictividad que El Común ha establecido sus líneas de acción (ver recuadro) dialogando con la realidad y con los problemas que allí se presentan para la democratización del derecho y la justicia, los cuales se desplegarán posteriormente en el documento. Desde luego que estas líneas no están separadas, sino que se presenta un diálogo entre ellas para permitir una armonización y una dinamización del trabajo en El Común. ÁREA
LÍNEAS DE A CCIÓN ACCIÓN
Justicia comunitaria y paz
• Conciliación en equidad
(conflictos socioculturales)
• Derechos humanos • Convivencia, cultura de paz
Desarrollo productivo y economía solidaria (conflictos económicos)
• Producción sostenible y comercialización agropecuaria • Desarrollo de iniciativas empresariales solidarias • Protección y defensa del recurso hídrico
Organización social y participación comunitaria y ciudadana
• Fortalecimiento organizativo y liderazgo comunitario
(conflictividad política)
• Construcción del movimiento social • Coordinación y articulación institucional a nivel local, regional y nacional.
• Derechos humanos de la mujer
(conflictividad familiar)
• Salud sexual y reproductiva • Participación ciudadana y política • Trabajo y procesos productivos autónomos • Participación en redes
Al llegar a este punto es necesario hablar de quienes participan en las dinámicas de justicia comunitaria, de nuestros aliados y detractores, así como de quie-
Podemos identificar como factores que generan conflicto: los roces, el enredo, el chisme, la ley del ojo por ojo, el antagonismo y la hostilidad y la polarización. Se puede ver más en “Conciliación en equidad. Para que le hagamos frente a los conflictos”, El Común, junio de 2003.
nes brillan por su ausencia en la formulación de propuestas frente a los mecanismos de justicia comunitaria. El primer actor por considerar en la formulación de nuestras propuestas es, desde luego, el campesino, teniendo en cuenta las diversas dinámicas y grupos sociales que se enmarcan en este término, mencionando necesariamente al campesino desplazado, al campesino urbanizado, entre otros. Como organización de base, esta multiplicidad de actores nos obliga a adecuar nuestros propósitos a situaciones concretas. Además de mencionar a este sector social, es necesario evidenciar la incidencia que tienen otros actores en nuestro escenario social. Es posible diferenciar los actores de la siguiente manera: directos que son los que se encuentran influyendo pero Existen actores directos, a la vez influidos inmediatamente por el escenario social (JAC, organizaciones de base, etc.), y otros indirectos indirectos, que apoyan el trabajo desde distintos propósitos y políticas. Entre estos encontramos, entre otros, al Ministerio de Justicia y del Derecho, organizaciones de cooperación como la CHECCHI, la Red de Justicia Comunitaria.10 Sin duda, los actores mencionados son, de una u otra manera, los que favorecen el desarrollo de la justicia comunitaria en la región, dada su voluntad de trabajo y el recurso humano con que cuentan. Los actores directos, entre ellos las Juntas de Acción Comunal, las organizaciones comunales y las académicas,11 son vistos como aliados del proceso que se pretende llevar desde El Común, junto a organizaciones como la Diócesis, la cual ha acompañado y respaldado la movilización campesina en busca de mejores condiciones de vida para la comunidad. Al lado de estos actores, encontramos otros cuya incidencia se percibe como negativa para el desarrollo social campesino en Santander, identificando entre ellos
10. Relatoría del taller Escuela Nacional de Justicia Comunitaria, 21 de junio de 2004, San Gil, p. 5. 11. Aquí es importante resaltar el acompañamiento brindado por la Universidad Libre y Unisangil al trabajo realizado en justicia comunitaria en la región.
a los “politiqueros, los gamonales, los operadores de la justicia ordinaria, así como los actores armados (tanto los ilegales, como los estatales)”.12 La resistencia a los procesos de justicia comunitaria por parte de estos actores se da generalmente por desconocimiento de la norma (en el caso de los operadores de justicia y de los litigantes), dado a la vez por el carácter político de la misma (en el caso de los actores armados y de los gamonales de la vereda). La influencia negativa de algunos de estos actores se planteará en el siguiente punto del documento. Los entes administrativos y estatales no se conciben como actores sino como adversarios, siendo su actuación irrelevante al menos en la formulación de políticas en el área de la justicia comunitaria, dado que sus funcionarios sólo se interesan en los procesos con fines electorales. Este desinterés puede deberse a la retracción sufrida por el Estado en la regulación social, en especial en el ámbito local, lo que abre la posibilidad a que nuevos actores regulen por nuevas vías las relaciones que antes se pretendían sólo reguladas por el Estado. Sin embargo, las administraciones municipales todavía pueden cumplir un papel en aspectos relacionados con el apoyo a la gestión y organización social, así como en la promoción de los procesos que se buscan desarrollar. Resulta necesaria la articulación con estos otros actores –sean aliados o adversarios– al proceso que se lleva, más aún si señalamos que uno de los impedimentos para dicha articulación es el desconocimiento de la normatividad. Dicha articulación debe darse “por medio de la comunicación, a través de convocatorias, asambleas, diálogos (en especial con aquellos actores adversos), y sobre todo por medio de la reconstrucción del tejido social”.13 Sólo desde allí se puede entender cuáles son las dificultades que se presentan para la consecución de nuestro proyecto en el sur del departamento de Santander y en Boyacá.
3. Los pr oblemas para la democratización del problemas der echo y la administración de justicia derecho Teniendo en cuenta la conflictividad presente en la región, y considerando a los actores incidentes en las dinámicas de justicia comunitaria en el sur de Santander, es necesario considerar cuáles son las dificultades que se presentan para lograr por
Memoria Segundo Encuentro-Taller, San Gil, 2004, p. 13.
medio de la justicia comunitaria la pretendida democratización del derecho y la justicia, no sin antes precisar que el campesinado colombiano, como grupo social, no puede circunscribir su accionar a la administración de justicia, haciéndose necesario penetrar en el ámbito de la reivindicación social y la protección de los derechos, siendo una forma válida de realización de los criterios de justicia vigentes en la comunidad agraria. Por esta razón se incluyen como problemáticas sociales la desigualdad en la distribución de la tierra y la destrucción del medio ambiente. Se plantean como problemas con posible solución en cuanto se perciben como vicios de carácter predominantemente cultural, susceptibles de subsanarse por medio del accionar popular, o de aportar a su superación por medio de la labor educativa con la población rural, siendo el componente poblacional básico de la región. Los hemos identificado y caracterizado como: 1) el caciquismo y la reproducción del clientelismo; 2) el machismo; 3) el desconocimiento y la vulneración de los derechos humanos; 4) la distribución inequitativa de la tierra, y 5) la destrucción del medio ambiente.
El caciquismo y las estr ucturas políticas clientelistas estructuras El caciquismo no sólo se refiere a procesos electorales –aunque sí se encuentra enmarcado en la asignación de lo público en las comunidades–, también se entiende como la toma de decisiones de manera unilateral, en la cual sobresale el carácter autoritario e impositivo en las relaciones sociales.14 Sin duda alguna ésta es una característica notable de la estructura social de las comunidades campesinas, particularmente en la región santandereana. Es un sistema social caracterizado por la verticalidad en las relaciones, que además destruye toda iniciativa de movimiento social que pueda existir desde lo popular, y que suele legitimarse por los mismos afectados, en cuanto se mira al cacique como quien está capacitado para tomar las decisiones relevantes para la comunidad, especialmente a través de la perversión de las dinámicas electorales. Aunque el caciquismo deja sentir su peso a lo largo de todo el año, es en los momentos electorales cuando se hace más visible. Es, de hecho, un sistema antidemocrático. Bajo la apariencia de juego electoral, se burla la voluntad del campesinado. Las raíces del problema son dos: por un lado, la desmovilización del electorado; por otro, un sistema viciado que
14. Taller Escuela Nacional de Justicia Comunitaria, San Gil, p. 7.
funciona de arriba abajo. El sistema parte del convencimiento de que es nefasta la imposición del número (masa) a la calidad (minorías), resultado de lo cual se desemboca en un libre juego electoral.15 Esta situación ha sido decisiva en la poca participación política de la comunidad en la región. Ante la ausencia de un clima democratizante, que permita la incidencia del campesino en las decisiones que lo afectan, algunos han optado por el espacio político armado, siendo conocidas sus nefastas influencias para el desarrollo social de la comunidad y de la horizontalidad en las relaciones. Es por tal motivo que se considera necesaria una transformación cultural y socio-política en la comunidad, que permita construir espacios de participación ciudadana y de incidencia en la cotidianidad. Este fenómeno se acompaña del clientelismo, el cual consiste en la reproducción de prácticas culturales de control impuesto en el ejercicio del poder, del cual emerge un espíritu de obediencia y sumisión a un caudillo con carisma, perteneciente a familias tradicionales, generalmente de terratenientes rurales. Este fenómeno ha estado presente en las diversas etapas de la historia de la humanidad, y en América Latina en donde se han encontrado las condiciones ideales para evolucionar hacia formas políticas inmersas en las dinámicas sociales. Las prácticas clientelistas desembocan en la asunción de lo público como algo susceptible de apropiación privada, y frente a lo cual se busca el beneficio individual, a cambio de favores electorales y viceversa. El clientelismo ha estimulado la cultura de la ilegalidad. Gracias a la debilidad del Estado, la burocracia ejerce influencia en la defensa de ajustes económicos para intereses particulares, hasta consolidar poderes paralelos al del Estado, produciendo un debilitamiento del tejido social, en muchos casos hasta su desintegración. Este procedimiento se basa en la manipulación del campesino por parte de la elite política, aprovechando la falta de conocimiento de la comunidad en relación a los procedimientos burocráticos y administrativos para hacer valer sus derechos, así como la necesidad básica de acceso a la tierra para obtener el sustento para su familia. En este proceso, el campesino deja de ser considerado como sujeto político para entrar a ser objeto e instrumento para la perpetuación de la verticalidad y el fortalecimiento de los intereses individuales de los gamonales de la provincia. La participación del campesino en las decisiones que lo afectan no supera el escenario de la transacción con el cacique.
15. “Caciquismo”, Enciclopedia Microsoft Encarta 2000.
Machismo El machismo se caracteriza por el ejercicio de la autoridad por parte del “varón” en todos los ámbitos de la vida social, especialmente en las relaciones interpersonales, en las cuales podemos ubicar todos aquellos micropoderes constitutivos de las comunidades.16 El machismo se considera como una de las dinámicas que obstaculizan una democratización del derecho y la justicia por cuanto este fenómeno, además de ser uno de los principales factores en la configuración de la violencia familiar, como se expresó anteriormente, tiene una de sus manifestaciones predilectas en la solución violenta de los conflictos interpersonales, fundamentada en el entendimiento incorrecto de la masculinidad, así como de los valores tradicionales (el honor, por ejemplo) desde el sentimiento de superioridad frente al otro y su no reconocimiento como sujeto social. Esta concepción cultural (asumida incorrectamente como masculinidad) acentúa la destructiva lógica maniqueísta en la cual se entiende a la contraparte en un conflicto como enemigo con intereses contrapuestos e irreconciliables, frente a la cual sólo existen dos caminos: la victoria o la derrota. Vistas las cosas de esta manera, se hace necesario generar alternativas que propicien el consenso en la solución de los conflictos, así como la promoción de la formación en una adecuada cultura de género pues, como se puede ver, el machismo no sólo deteriora las relaciones hombre-mujer en el núcleo familiar, sino que impide la construcción de relaciones horizontales en el grupo social, al ser un dispositivo represor de la feminidad, así como de la masculinidad. El machismo se presenta entonces como generador y resultado de las frustraciones que sufren los individuos en su fallida interlocución con un medio social carente de oportunidades, proceso en el cual la campesina santandereana se lleva la peor parte, al ser el objeto sobre el cual recae este deterioro del sujeto, así como sus hijos, quienes parecen condenados a reproducir las relaciones sociales basadas en la verticalidad. Siendo la marginalidad y la subordinación de la mujer causa y producto de ello, ya se han librado luchas para transformar estas dinámicas. El libro rojo de El Común así lo confirma:
16. Estos poderes atomizados son aquellos inherentes a las relaciones sociales –en la medida en que éstas son necesariamente asimétricas–, los cuales marcan la ubicación del sujeto en determinado diagrama de poder.
… a partir de 1983, siendo viceministra de Agricultura la doctora Cecilia López Montaño, se impulsó una política de promoción de la mujer campesina, con el objeto de consolidar una organización nacional de mujeres (…) como resultado de esta acción y promoción aparece la Anmucic (Asociación Nacional de Mujeres Campesinas e Indígenas de Colombia). Paralelamente en nuestras provincias, bajo la iniciativa de la señora Trinidad Gómez de Fajardo, se impulsa un trabajo que conduce a la creación de la Asociación de Mujeres para la Nueva Sociedad (AMNS) en 1984; y cuatro años más tarde, la AMNS gesta la cooperativa de mujeres para la promoción social: Coopmujer, que actualmente tiene 2230 asociadas.17 El trabajo educativo en justicia comunitaria debe propiciar una cultura de exaltación de la diferencia, la cual permita canalizar la conflictividad hacia tratamientos civilizados de la misma, así como dirigirse hacia la emancipación social de las mujeres, quienes resultan ser el grupo más oprimido y excluido como producto de las dinámicas familiares y sociales en el territorio rural santandereano.
V iolación y desconocimiento de der echos fundamentales Violación derechos El tema de los derechos fundamentales en la zona rural santandereana –así como en todas las regiones campesinas del país– es obligado, dado que la actuación sistemática de los grupos armados, ya sean subversivos o paramilitares, representa una amenaza para la justicia comunitaria, así como para cualquier propósito de democratización de la sociedad, atendiendo a que el modelo de justicia que aplican difiere significativamente del trabajo pretendido por nosotros. Pero representa una amenaza mayor en cuanto nuestros operadores de justicia, así como los miembros de la comunidad se encuentran desprotegidos frente al accionar de estos grupos y, de igual manera, frente a la actuación de los gamonales veredales. Dicha desprotección se acentúa de manera considerable en el caso de nuestros campesinos, sumidos en analfabetismos culturales, desconociendo por completo los mecanismos que ofrece el Estado para proteger los mencionados derechos, y la estructura comunitaria no ofrece alternativas para hacerlo.
17. El Común, una..., op. cit., p. 21.
Los derechos fundamentales pueden definirse como “aquellos que el hombre posee por el mero hecho de serlo. Son inherentes a la persona y se proclaman sagrados, inalienables, imprescriptibles, fuera del alcance de cualquier poder político”.18 Desde el área de la justicia comunitaria como herramienta clave para lograr un fortalecimiento axiológico comunitario, podríamos rechazar esta posición por su carácter universalista e individualista, que entraría en pugna con la consecución de estructuras comunitarias sólidas, pero analizando lo dicho desde el contexto campesino, resulta indispensable establecer una relación de complementariedad entre los criterios comunitarios de justicia19 y la universalidad de los derechos fundamentales. Sobre este planteamiento se fundamenta el trabajo de El Común, en el cual se siguen las directrices del Mandato Agrario, proclamación que orienta el movimiento social campesino en Colombia. La promoción de los derechos humanos y su defensa se establecen como imperativo categórico, dada la existencia de elementos claramente antidemocratizantes, como son la presencia de los grupos armados y la subsistencia de estructuras sociales verticales como el caciquismo, mencionado anteriormente. Se asume entonces la dignidad humana20 como fundamento básico de todo proceso que se pretenda iniciar en la comunidad campesina, entendiendo que el ser humano no puede ser instrumentalizado, y la comunidad debe construirse teniendo como eje la exaltación del ser humano.
Distribución inequitativa de la tier ra tierra En Santander, como en gran parte de Colombia, la territorialidad campesina y rural se encuentra ligada a la concentración de la tierra en las manos de algunos pocos, condenando al grueso de la población campesina a subsistir del minifundio, en condiciones difíciles de vida, y el cual no permite la producción necesaria para permitir el sustento diario del campesino guane, mientras que mucha tierra está condenada a la improductividad en las manos de los terratenientes, cuya figura suele coincidir con la de gamonal o cacique.21
18. “Derechos humanos”, Enciclopedia Microsoft Encarta, 2000. 19. En relación con los cuales surge el “justo comunitario”, expresión tan usada y abusada actualmente en los diversos niveles de trabajo en justicia comunitaria. 20. Memoria Segundo Encuentro-Taller, San Gil, 2004, p. 17. 21. Ver El Común, una…, op. cit., p. 20.
Esto se acentuó en la década de los años noventa con las dinámicas de contrarreforma agraria llevadas a cabo en todo el territorio nacional, patrocinadas por el gobierno nacional. A pesar del desperdicio de tierra en las grandes haciendas, la mentalidad dominante ve en los campesinos independientes una competencia inaceptable para la modernización. Se ha divulgado la idea según la cual, solamente en torno a la gran propiedad Colombia puede desarrollarse, y a los campesinos no les queda otra alternativa que subordinarse a los grandes terratenientes y empresarios o desaparecer. Pero la realidad ha mostrado que la economía campesina resiste y se ha mantenido, no sólo en la autosubsistencia, sino también en el mercado de alimentos interno y en el mercado externo. En contraste, los campesinos han recibido el duro golpe de la violencia, las masacres y el desplazamiento forzado de cientos de miles de ellos…22 Sin lugar a dudas, el factor productivo en el territorio agrario es fundamental para la consolidación de un clima de convivencia pacífica. Es clara la dificultad que existe para contribuir al tratamiento de este problema desde nuestra labor en justicia comunitaria, pero lo dicho no permite negar los efectos nocivos que esta estructura territorial genera en la cultura y la convivencia campesina. Además, El Común tiene claro que el trabajo en justicia comunitaria debe estar articulado con las reivindicaciones sociales23 que en el campo se presentan a través del vínculo del ser humano con la tierra que le permite su sustento, debido a que la convivencia pacífica pretendida sólo puede pensarse en un entorno de satisfacción de necesidades básicas y realización del campesino.
D estr ucción del medio ambiente Destr estrucción El progreso como paradigma moderno, concretado en un modelo determinado de producción y desarrollo, el cual hoy día es impulsado por las organizaciones privadas transnacionales, genera consecuencias nefastas a mediano y largo plazo para el medio ambiente colombiano.
22. Mandato Agrario, Congreso Nacional Agrario, op. cit. 23. Este trabajo estará principalmente conectado con la construcción de un movimiento social, el cual no sólo se circunscribe a la organización de operadores.
La producción agrícola basada en transgénicos, en abonos químicos y en un mal valorado proceso de tecnificación (sobre el cual se basan los programas de apoyo al sector rural colombiano), genera grandes resultados a corto plazo. Pero a mediano y a largo plazo se presenta en los suelos una pérdida de nutrientes destructiva para el medio ambiente, sin mencionar las consecuencias que trae consigo el consumo de estos alimentos en la salud del ser humano. Además, el proceso de mecanización va acompañado de una tala masiva de bosques, lo cual genera un deterioro de los ecosistemas, siendo éstos partes integrales de la cultura comunitaria de los sectores rurales, y formando parte de los bienes colectivos de la comunidad. La destrucción del entorno ambiental del campesinado también puede darse como producto del accionar de grupos armados, por medio de atentados a la infraestructura petrolera, la contaminación por derrame de crudo en tierras y fuentes de agua, destrozos en campos minados, tala de árboles para siembra de cultivos ilícitos, fumigaciones aéreas para contrarrestar dichos cultivos, parcelas abandonadas, entre muchos otros. Es necesario diseñar una política agraria alternativa, basada en la “recuperación y mantenimiento del equilibrio de los agroecosistemas y ecosistemas, atendiendo al manejo sano de suelos y aguas que garantice su calidad y renovabilidad”,24 siendo un elemento esencial de desarrollo comunitario a nivel rural, integrado como vía hacia la emancipación del campesino en el oriente colombiano. Conforme a la visualización de estas problemáticas que permean el escenario social en que se desenvuelve El Común, y teniendo en cuenta con cuáles actores se abrirá interlocución y labor educativa, damos paso a la exposición de lo que es el proyecto político de El Común en los aspectos relacionados con la transformación democrática de la justicia y el derecho.
24. Mandato Agrario, op. cit., p. 9.
Planeación y propósitos. Proyecto de justicia comunitaria
1. Explicación de las transfor maciones a corto transformaciones y lar go plazo que se buscan implementar largo en el escenario mediante el trabajo en el campo de la justicia comunitaria
na vez caracterizado el escenario social en el cual se inscribe el trabajo que desarrolla la organización El Común, es necesario establecer el rumbo que asume la entidad para mejorar las condiciones de vida de los santandereanos, tendiendo claro que la herramienta principal para lograr nuestros propósitos es la justicia comunitaria, instrumento básico en la construcción de la anhelada convivencia pacífica y la consolidación de dinámicas comunitarias autónomas en el sur de Santander. En un autoescrutinio global, puede decirse que El Común pretende aportar a la construcción de un nuevo sistema social que, desde luego, es utópico. Como se sabe, la utopía es una imagen ideal o modelo de sociedad siendo, en nuestro caso, una sociedad democrática, participativa, justa y en paz. Nuestra primera afirmación, básica por cierto, es el rechazo a toda forma de violencia, en especial la utilización de armas para conseguir determinados propósitos. Se hace necesario plantear al respecto nuestros objetivos básicos en el área de justicia comunitaria, expresados en dichas transformaciones:
A largo plazo se pretende: •
Contribuir en la construcción de una sociedad civil democrática y organizada a través de la cualificación de las organizaciones sociales, pues en [29 ]
la medida en que éstas cualifiquen el recurso humano, optimicen la gestión y democraticen su operatividad, darán pasos firmes hacia el fortalecimiento de la comunidad. •
Recuperar el valor vinculante de la palabra en la búsqueda de soluciones perdurables a los múltiples conflictos que provoca la vida en sociedad, ya que hablando se solucionan las diferencias interpersonales, al mejor estilo de los seres que viven en sociedad, elevando así los índices de convivencia comunitaria, además de generar confianza mutua por parte de los miembros de la comunidad.
Fortalecer aquellos valores humanos y comunitarios esenciales como la responsabilidad, el respeto, la tolerancia, la confianza y los vínculos de solidaridad entre los miembros de la sociedad, para ir construyendo una nueva comunidad.
Construir una cultura de respeto y reconocimiento hacia la mujer como sujeto activo y partícipe de las dinámicas familiares y comunitarias, enmarcada en la búsqueda de una mayor equidad de género.
Alcanzar mejores niveles de participación ciudadana en los procesos políticos que tengan que ver con la democracia participativa, así como con la solución pacífica y autónoma de los conflictos.
Propiciar la participación comunitaria en los procesos de desarrollo, buscando que cada sujeto se considere miembro activo y aportante dentro de la comunidad, con amplias oportunidades de participación, y experimente como suyo el desarrollo de su localidad, de su región y de su patria.
Fomentar la construcción de una justicia más accesible, en términos cualitativos, para aquellos que no pueden acceder al tecnologizado aparato judicial estatal.
A corto plazo se pr etende pretende etende:: •
Formar líderes idóneos para la promoción y el desarrollo de las comunidades que lo requieran, con una visión de progreso, sustentado en el esfuerzo y el trabajo comunitario y dirigido por alguien de entre sus propios miembros.
[Planeación y propósitos. Proyecto de justicia comunitaria]]
Lograr tanto en los asociados como en los miembros de la comunidad el adecuado manejo y tratamiento de los conflictos interpersonales, posibilitando la solución pacífica a las discordias que impiden la convivencia en armonía, como factor determinante en el establecimiento de la paz.
Conseguir que las comunidades logren autorregularse en virtud de la madurez, la capacidad y la autonomía propia que alcancen como resultado del proceso formativo y organizativo que reciban.
Problematizar patrones de comportamiento en las personas de la comunidad, educando a sus miembros para mejorar en los aspectos organizativo, participativo y comunitario, apuntando a lograr esferas de confianza, convivencia y justicia comunitaria justa entre los asociados.
Fortalecer el trabajo que ha venido realizando El Común con las comunidades rurales en lo relacionado con la construcción de una convivencia pacífica, que surja de las mismas, con la fuerza del consenso general, libre y auténtico de sus miembros.
Inculcar en la comunidad y en las organizaciones de base la relevancia y el valor que adquiere la justicia comunitaria como posibilidad de fortalecimiento de estructuras comunitarias y de construcción de autonomía.
Alcanzar un buen nivel de conocimiento en los habitantes de la zona rural del departamento sobre aquellos temas básicos para la vida en sociedad, tales como la resolución pacífica de conflictos, los derechos humanos, la justicia comunitaria y los mecanismos de participación ciudadana.
Elevar los niveles de comprensión y de análisis de los conflictos, de tal manera que permitan a las personas asumir una ciudadanía activa y una vida en sociedad no violenta, en procura y hacia la construcción de la convivencia y la paz, mediante la realización de talleres municipales de capacitación.
Capacitar líderes sociales, no extraños, conocedores de la realidad, para que ejerzan comprometidamente en sus comunidades locales las labores de liderazgo que conduzcan a un mejor tratamiento de los conflictos y a la consecución de la convivencia y la paz.
Respaldar la construcción de redes regionales y nacionales, tanto de operadores de justicia como de organizaciones de base, que permitan el fortalecimiento de un proyecto político dirigido hacia la democratización de la justicia en Santander y en el resto del país.
Alcanzar buenos niveles de participación ciudadana en los asuntos políticos y comunitarios que tengan relación directa con la intervención en las decisiones que afectan la cotidianidad, y con la solución pacífica de conflictos.
Crear una escuela para la formación de líderes rurales que permita la construcción de una sociedad civil democrática y pacífica, a través de la cualificación de las organizaciones sociales y la participación comunitaria en los procesos de desarrollo, el tratamiento de los conflictos y la convivencia en armonía.
Impulsar la conciliación en equidad como una institución jurídica especial que puede traer múltiples beneficios a la comunidad y también a las administraciones locales, tales como: la disminución del nivel del conflicto social, el mejoramiento de los niveles de convivencia, y el incremento de la participación individual y colectiva, entre otros.
2. Relación entr e lo que se pr etende entre pretende y los pr opósitos generales (incluyendo la misión, propósitos visión y pr opósito básico) tanto de la entidad propósito como de la R ed de Justicia Comunitaria Red Las transformaciones pretendidas en el área de la justicia comunitaria por parte de El Común hacen parte de una estrategia global de fortalecimiento organizacional de la comunidad, que se ve reflejada en nuestros propósitos básicos, los cuales se compaginan satisfactoriamente con los de la Red Nacional de Justicia Comunitaria. Por tal razón, se presentarán dichos propósitos, para luego plantear los nutridos enlaces que se encuentran con las transformaciones concretas planteadas anteriormente, de la misma manera en que se integran con nuestros objetivos estratégicos.
Red de justicia comunitaria •
Misión. Ser un espacio de articulación de las experiencias, actores y procesos de justicia comunitaria desde el cual se promueva la transformación democrática de la justicia y del derecho, mediante dinámicas de formación e interlocución pública.
Visión. Ser, en cinco años, un referente para la construcción de un movimiento social de justicia en Colombia, mediante el crecimiento de la RJCTC, su consolidación institucional y el desarrollo de ofertas formativas e iniciativas de democratización de la justicia y del derecho.
Propósito básico. Impulsar la construcción del movimiento social de justicia comunitaria en Colombia mediante la interlocución, la articulación, la formación y la investigación.
El Común Propósitos generales •
Misión. Generar procesos organizativos que contribuyan a la conquista de reivindicaciones sociales, la construcción de la democracia participativa y la convivencia pacífica, canalizando recursos que permitan el desarrollo de procesos sociales y productivos que propendan por el mejoramiento de las condiciones de vida de los asociados y su entorno.
Visión. El Común será una organización regional, autónoma y democrática, con un liderazgo de base capacitado, renovado y militante, consolidado como una fuerza social con capacidad de liderar el desarrollo municipal y regional, con proyectos de desarrollo productivo sostenible, con un equipo humano suficiente, capacitado, componente y comprometido, dotado de instrumentos de trabajo adecuados.
Principios. El Común propiciará, estimulará y acompañará la integración entre todos los campesinos y sus organizaciones, para que con la fuerza social defienda sobre todo los intereses de los más pobres. De igual manera, establecerá lazos de solidaridad y fraternidad entre las comunidades y sus organizaciones. El Común trabajará por la participación comunitaria y ciudadana, base de una auténtica democracia. [33 ]
Todos nuestros planteamientos transformadores se encuentran ligados a la consolidación de procesos organizativos en las comunidades campesinas. De esta manera se ha pensado en la cualificación como vía para fortalecer los valores y la cultura. Asimismo, se hace referencia a la participación ciudadana y a la autorregulación de las comunidades como ente social, con el fin de constituirnos como actores sociales incidentes, así como hacer visibles nuestras experiencias y nuestros procesos organizativos, adoptando como eje la formación y la consolidación organizacional. El objetivo último de nuestro trabajo en justicia comunitaria es lograr la consolidación de una sociedad más democrática, por la vía del fortalecimiento comunitario, teniendo como meta la constitución de un movimiento social que gire en torno a la administración de justicia. Es de aquí que nacen todas nuestras pretensiones, incluso las más inmediatas y, aparentemente, irrelevantes. Nos interesa la comunidad porque este tipo de justicia puede entenderse como dinámica generadora o determinante de estructuras comunitarias, así como consecuencia o producto de las formaciones comunitarias. Debe haber una interrelación entre comunidad y justicia comunitaria. La comunidad será, en lo posible, el referente axiológico y normativo de los mecanismos de justicia comunitaria, teniendo la capacidad de orientar tanto sus procedimientos como sus decisiones, traduciéndose en objetivos estratégicos de la entidad. Pese a que la justicia comunitaria aparece sólo como uno de ellos, los demás se articulan muy bien a nuestros propósitos, posicionando este instrumento como tema central en la labor de la entidad. Objetivos estratégicos Inspirados y basados en los objetivos estatutarios, tanto generales como específicos, a continuación se formulan algunos objetivos estratégicos: a) Justicia comunitaria y paz 1. El Común participará en la elaboración y desarrollo de una propuesta regional de paz concertada, coordinada y asumida por otras instituciones, para una nueva cultura de paz y convivencia. 2. El Común opta por la aplicabilidad de los derechos humanos, la conciliación, la justicia comunitaria y el tratamiento pacífico de los conflictos. [34 ]
3. El Común asumirá la justicia comunitaria, en el proceso y posicionamiento de los operadores de justicia como estrategia para alcanzar la paz. 4. El Común ampliará sus campos de acción a otras regiones del país en el posicionamiento de la justicia comunitaria campesina. 5. El Común asumirá el diálogo, la tolerancia, la concertación y el respeto, como elementos esenciales para crear una nueva cultura de paz. Con ello se persigue la consolidación del movimiento social, por medio del fortalecimiento de la cultura comunitaria, plasmando valores fundamentales para la convivencia, y tomando como escenario los mecanismos de justicia comunitaria.
b) Organizativos 1. Mejorar el servicio de asesoría y acompañamiento a las organizaciones asociadas, y ampliar el radio de acción de acuerdo con la disponibilidad de recursos, para tener un mayor impacto e influencia social, económica y política en la región. 2. Fortalecer, capacitar y ampliar en cuanto sea posible y necesario el equipo de trabajo de El Común, mediante un proceso de reingeniería que lo haga más moderno y operativo, al mismo tiempo que se busquen alternativas de financiamiento y sostenibilidad. 3. El Común estimulará e impulsará la creación de empresas y microempresas familiares y de organizaciones comunitarias, que permitan el mejoramiento de los ingresos. Con el tema organizativo se ve la necesidad de contar con diversos recursos (financiero, técnico, humano) para ejercer nuestra función, la cual es servir de puente entre las organizaciones de base con las cuales se trabaja, y el escenario de articulación nacional que es la Red, fortaleciéndola institucionalmente.
c) Económicos 1. El Común desarrollará estrategias de autofinanciamiento tales como la venta de servicios a los entes territoriales y otros organismos públicos y privados. [35 ]
2. El Común identificará, elaborará, gestionará y ejecutará proyectos socioeconómicos en beneficio de los asociados y para ello se acudirá a entidades nacionales e internacionales que hagan posible su funcionamiento. 3. El Común continuará fomentando la economía solidaria como una estrategia de desarrollo y justicia social
d) Capacitación 1. El Común capacitará y coordinará esfuerzos encaminados al progreso tecnológico y de comercialización en bien de las organizaciones afiliadas. 2. El Común impulsará programas de capacitación y formación para sus organizaciones en aras de cualificar el liderazgo natural y elevar el nivel intelectual de sus asociados y equipo de trabajo; la formación y capacitación estarán dirigidas a la práctica y el servicio del bien común. 3. El Común elaborará los planes de formación y capacitación para las organizaciones y equipo de trabajo teniendo en cuenta sus necesidades, haciendo una consulta previa a estas instancias. La capacitación se instituye como la posibilidad de brindar ofertas formativas a nuestros campesinos, formación construida con la participación activa de la comunidad, potencializando el liderazgo comunitario en nuestros sectores campesinos, teniendo como horizonte básico la radicalización de la participación ciudadana, lo cual también se evidenciará en el siguiente punto.
e) Políticos 1. El Común continuará apoyando a sus organizaciones socias para que intervengan activamente en los espacios de participación ciudadana en el nivel local y regional, a fin de fortalecer la democracia participativa. 2. El Común apoyará la política como un servicio en el ejercicio del liderazgo comunitario para el desarrollo regional. [36 ]
3. El Común continuará impulsando el liderazgo natural en lo político, como una forma de desarrollar la democracia participativa, la solidaridad, la convivencia y la honestidad en el manejo de la administración pública. 4. El Común, junto con otras instituciones del movimiento diocesano, definirá a mediano plazo la participación política a través de un movimiento social autónomo y democrático, mediante la concertación y el desarrollo de alianzas estratégicas. Los líderes y las organizaciones de El Común continuarán la dinámica de la participación con miras a consolidar el poder público en el ámbito local y regional. Como resultado de dicha articulación, y concretando el plan global de trabajo, se desprenden cinco estrategias de interacción: 1. Formación y entrenamiento de líderes. Una de las primeras y principales tareas encomendadas por las organizaciones sociales a El Común es la capacitación y el entrenamiento en la acción de líderes. Se trata de desarrollar en los líderes competencias para analizar críticamente la realidad, para desarrollar propuestas concretas de trabajo asociativo que resuelvan los problemas de las comunidades, para movilizar al campesinado en torno a la reivindicación de sus derechos colectivos. 2. Articulación de redes de organizaciones. El objeto con el cual nació El Común es justamente el de coordinar los esfuerzos aislados de las organizaciones campesinas de la región. Incluso, en la primera etapa de El Común no se consideró importante contar con una personería jurídica, pues se consideraba que nuestro trabajo era sólo de carácter político al lograr la articulación de fuerzas campesinas, las cuales se encontraban organizadas jurídicamente. 3. Reivindicación de los derechos colectivos campesinos. La vida de las comunidades campesinas acontece en medio de problemas que tienen que ver con la producción, los servicios básicos, la distribución de la tierra, los derechos humanos individuales y colectivos. Por esta razón, El Común adoptó la metodología social de ver- juzgar-actuar colectivamente. Una vez detectado y analizado un problema se debe establecer la metodología para resolverlo. Como el Estado tiene una deuda muy grande con el sector campesino, normalmente las principales reivindicaciones se han orientado hacia los entes gubernamentales.
4. Concertación con otras organizaciones nacionales e internacionales. Como se indicó, El Común es una estrategia de articulación social. Por tal razón, sus actuaciones y orientaciones resultan del consenso de las organizaciones asociadas. Ésta es una de las innovaciones del trabajo social asimiladas desde la creación de El Común: la efectividad del trabajo social es mayor si se trabaja en redes de organizaciones. Los fiqueros nacieron como una experiencia de comités veredales de fiqueros, de la misma forma se articularon los tabacaleros, las mujeres, los jóvenes. Por eso El Común se forma en redes y se asocia a redes, y dentro de ellas realiza concertaciones democráticas para el logro de sus objetivos. 5. Establecimiento de procesos productivos. El trabajo de las organizaciones campesinas debe ser integral. Por ello deben incluir propuestas específicas para el desarrollo socioeconómico de las familias involucradas. Sin duda, el punto fuerte de El Común es la potencialidad para el desarrollo de un movimiento social alrededor de la justicia comunitaria.
3. Definición y concepto de las figuras de justicia comunitaria que se impulsan en el escenario Se definen aquí las figuras de justicia comunitaria25 teniendo como punto de partida las apuestas políticas con las cuales nos identificamos como organización campesina, y dejando claro que el horizonte que nos trazamos surge y debe surgir como respuesta al escenario social concreto de Santander y su territorialidad rural, analizando de manera global las problemáticas concretas, procurando tener en cuenta los distintos ámbitos de la realización humana, en la búsqueda “(del) reconocimiento político del campesinado como sujeto de derechos específicos y actor social diferenciado, con identidad propia, pluricultural”.26 Dicho esto, en primer lugar plasmamos nuestras apuestas en el ámbito de la justicia comunitaria, para luego analizar las diversas figuras desde estas ansiedades y metas. Se entiende y se pretende tomar la justicia comunitaria como una situación social en la cual una comunidad, de manera libre y autónoma, trata y dirime los conflictos inherentes al hecho de vivir en su sociedad. Se quiere alcanzar con ello 25. Entendida en este caso como administración de justicia comunitaria únicamente. 26. Mandato Agrario, op. cit., p. 11.
una sociedad autorregulada y basada en el respeto de los intereses individuales y colectivos de la comunidad. Debido a esto se plasman las siguientes apuestas para direccionar el trabajo en justicia comunitaria.
Empoderamiento y autonomía El Común construye su propuesta de justicia comunitaria en función de la promoción de la participación popular, por medio del impulso de medidas que buscan que las personas afectadas por una acción pública tomen parte en su producción. En este proceso el sujeto debe ser un factor de poder, capaz de producir efectos con sus decisiones. Con ello se quiere promover la producción de poder en la comunidad, como mecanismo de construcción de sus propósitos sin que factores externos, como el Estado, incidan de manera determinante en su accionar. También como la facultad de imponer determinadas conductas que no podrían darse sin fuerza de obligatoriedad, por medio de la producción y puesta en vigencia de normas sociales comunitarias coercitivas. El propósito de todo esto es lograr que sea la comunidad la que controle sus mecanismos y operadores de justicia comunitaria, construyendo a través de la misma una autorregulación de sus relaciones, dando paso a una comunidad productora de sus normas, mecanismos y procedimientos, dotando a éstos de tal valor vinculante, que sea oponible por parte de la comunidad a los demás actores sociales. Además, se pretende que la comunidad lleve sus procesos sociales sin que otros actores incidan notoriamente en su accionar. Se hace necesario construir una justicia comunitaria en la cual la comunidad sea quien controle a sus operadores, además de producir las reglas sobre las cuales se le va a dar tratamiento al conflicto, haciéndose necesario instrumentalizar los mecanismos presentados por el Estado para, según su lógica, “juridizar” y subordinar nuevas relaciones presentes en la comunidad, como lo son la justicia de paz y la conciliación en equidad. Afirmando con ello que la comunidad es un ente distinto de sus operadores de justicia,27 aunque éstos deben estar integrados a ella, y que es al grupo social a quien se
27. Algo que parece obvio, pero que tiende a generar conflictos en cuanto que, generalmente, los proyectos trazados para potencializar a la comunidad como ente autorregulador de relaciones se han dirigido hacia la formación y capacitación de dichos operadores, con resultados desesperanzadores para el ideal, en donde, por ejemplo, los operadores, ante la ausencia de criterios comunitarios para resolver el conflicto, adoptan el concepto de equidad equiparado con el de criterio personal, generando rupturas en las relaciones que se pretendían afianzar por medio del mecanismo.
quiere ver dotado de poder, para lograr que la fuerza vinculante de las decisiones del operador se desprenda de la consolidación de la comunidad como ente regulador, y no sólo como escenario en el cual el operador toma sus decisiones. Es importante tener en cuenta que un operador puede estar vinculado orgánicamente al Estado, y a pesar de ello funcionar con referentes comunitarios en cuanto a reglas y procedimientos. Lo que nos interesa destacar es que dicha producción de poder en la comunidad se puede construir por medio de la participación colectiva y democrática en la administración de justicia y en la solución de sus conflictos, reconstruyendo de esta manera el tejido social roto por las relaciones verticales impuestas por la lógica estatal, razón por la cual nuestro acompañamiento e impulso a las figuras de justicia comunitaria no se restringe a la reproducción de los parámetros legales, sino que se liga a un proceso de fortalecimiento de la figura como lugar de construcción de lo comunitario y de relaciones horizontales.
Identidad y pertenencia Para poder construir una comunidad con capacidad de autorregulación es necesario que la aplicabilidad y la fuerza vinculante que puedan tener las decisiones enmarcadas en la justicia comunitaria nazcan de la asunción de normas por parte de cada uno de los miembros de una comunidad, en razón de su vinculación a dicha estructura social. La identidad se encuentra donde el vínculo de un individuo con la comunidad sea determinado por la asunción de las reglas sociales vigentes en dicho espacio. De esta manera, la identidad se presenta como colectiva. En las sociedades contemporáneas es necesario plantear una negociación cultural en donde el individuo cree y construya permanentemente su identidad individual a partir de su interacción en múltiples escenarios sociales, cada uno de los cuales maneja su propia identidad colectiva, lo que hace más problemática la relación. Es necesario considerar el bajo nivel de identidad cultural que existe en nuestros grupos sociales, sobre todo en conjuntos como el campesinado, el cual ve enfrentada su escala de valores y sus prácticas ancestrales de vida con la lógica de la mercantilización y en su interacción necesaria con el medio urbano. Entendemos la identidad como el conjunto de atributos que permiten al sujeto sentirse partícipe de un grupo social determinado y, si se quiere, construir estructuras comunitarias autónomas; la justicia comunitaria debe ser entendida como posibilidad de proyectar una escala de valores que faciliten la identificación del individuo con su comunidad, teniendo en cuenta la necesaria interacción con otras escalas
de valores, y entrando a defender su espacio frente a éstas. Se presenta como instrumento para construir pertenencia a la comunidad, por medio de la exaltación de la normatividad propia, y de fortalecer el acatamiento de dichas normas. Una acción en justicia comunitaria está precedida de una dinámica de regulación, siendo su resultado a la vez una dinámica de regulación diferente de la anterior, dada su condición de tratamiento del conflicto particular y concreto. Dichas dinámicas generales de regulación deben existir para que la justicia comunitaria sea expresión de la comunidad como ente cultural con una identidad colectiva fortalecida, capaz de generar fuerza coercitiva partiendo del sentimiento de pertenencia por parte de los individuos. Esto va ligado a que se facilite el acceso cultural a la administración de justicia, en cuanto las normas que regulan las relaciones sociales nazcan del mismo grupo social y, por tanto, los miembros de la comunidad conozcan y manejen dichas normas, que en última instancia son sus derechos y sus deberes; además se genera la sensación de identidad con la norma que los rige, frente a una normatividad estatal ajena a ellos y a su sentido de la vida, y que muchas veces está dirigida contra el campesinado que, como siempre, resulta ser uno de los sectores más agraviados por la política estatal. La justicia ordinaria es “una justicia demasiado académica, terminología, avanzada o alejada, no apta para toda la comunidad”,28 cosa que no permite una identidad del sujeto con la norma que pretende regirlo en sus relaciones.
Convivencia pacífica El trabajo en justicia comunitaria que realiza El Común parte de afirmar que la falta de regulación social es un factor generador de violencia, y es esta violencia la que rompe con la anhelada convivencia. Ahora, nuestra pretensión de convivencia pacífica no se reduce sencillamente a controlar y evitar el ejercicio de la violencia directa, sino que se visualiza acompañada de la lucha por las reivindicaciones campesinas, combatiendo la violencia estructural, que es aún más grave para la configuración de vínculos sociales solidarios. El trabajo en administración de justicia comunitaria, junto con el compromiso de combatir la violencia directa presente en las relaciones familiares y vecinales de nuestros campesinos por medio de la
28. Memoria Segundo Encuentro-Taller, op. cit., p. 12.
regulación comunitaria, va ligado con la lucha por conseguir condiciones dignas de vida para nuestra gente, por salir de aquella manifestación extrema de la violencia estructural que invade nuestro medio que son la pobreza y la miseria de nuestro pueblo, así como la lucha contra la discriminación de la cual son objeto por parte del Estado y la sociedad en la cual se encuentran inmersos, olvidando ésta que el campesinado es quien realmente sirve de base y de sustento de la misma. De ahí la relevancia de considerar nuestras acciones en el ámbito de la reforma agraria, de la protección del medio ambiente y la implantación de un modelo de desarrollo sostenible, así como de soberanía alimentaria a manera de expresiones de justicia comunitaria, para no reducir ésta únicamente al trabajo en mecanismos de administración de justicia para los casos concretos. Se pretende evitar que el discurso en justicia comunitaria se reduzca a enfrentar la violencia directa y se convierta en una herramienta más de conservación de un orden social que deseamos transformar en beneficio del sector campesino en Santander. Con lo dicho se entiende porqué el trabajo de El Común se encamina hacia la consolidación de valores comunitarios y, por consiguiente, orientado hacia la formación y capacitación de la comunidad, así como a la promoción de las figuras en el área, más allá de la labor que se realice con los operadores de justicia.
T ratamiento integral de los conflictos Tratamiento Con respecto al tratamiento integral de los conflictos, vale decir que en el medio campesino se percibe al aparato jurídico estatal como un sistema de administración de justicia el cual muchas veces, al solucionar los conflictos que se presentan ante él, no tiene en cuenta las necesidades individuales, en especial las del campesino como sujeto excluido. El aparato de justicia formal no puede captar la conflictividad en toda su dimensión. Esto en cuanto que: 1. Existe una amplia gama de conflictos que, definitivamente, no tienen ninguna canalización, ni óptima ni aún deficiente, por parte de la justicia formal. 2. Existen otros conflictos que, a pesar de ser tratados por la normatividad estatal, no lo son en su totalidad, quedando varios ámbitos del conflicto
sin ser tenidos en cuenta para el tratamiento del mismo. Se pretende que estas partes del conflicto reciban atención por el operador. De igual manera no visualiza, dada su lógica individualista, los intereses colectivos de las comunidades, mucho menos sus costumbres y tradiciones. Se espera que los mecanismos de justicia comunitaria le den un tratamiento más amplio y completo al conflicto individual, y de esta forma se dé el salto necesario entre la resolución (entendida como la simple toma de decisión con respecto a un asunto, sin reparar en sus resultados) y el tratamiento cualitativamente óptimo de un conflicto. Es sólo desde aquí que entendemos las figuras de justicia comunitaria, extendiendo su ámbito a los jueces de paz, y de manera especial, dado que es la figura que más se ha desarrollado en nuestro medio, a la conciliación en equidad.
La justicia de paz Esta figura, así como la conciliación en equidad, son mecanismos de resolución de conflictos dados por el Estado a la comunidad para integrar sus relaciones al ordenamiento jurídico. Desde luego, no nos interesa esto como organización campesina, sino generarlos como espacio de construcción de comunidad. Desde aquí podemos plasmar algunas características deseadas para el mecanismo, con el fin de instrumentalizarlo hacia las apuestas descritas anteriormente. •
Decisiones tomadas en equidad. Esto permite al juez de paz alejarse de la prescripción legal, para buscar el referente de su decisión en otras normas sociales.
Tratamiento integral y pacífico de los conflictos. Se nos presenta como una vía de canalización de los conflictos cotidianos que evita el escalamiento de los mismos.
Gratuidad. Esta característica facilita el acceso de las personas a la administración de justicia, ya que éstas no necesitan de medios económicos para acudir al mecanismo.
Oralidad. Pese a que la oralidad debe ser tomada con beneficio de inventario, se nos presenta como posibilidad de fortalecer el elemento retórico en las construcciones normativas en la sociedad. [43 ]
Garantía de los derechos. Desde luego que ésta no es una característica, pero siendo la garantía de los derechos un especial anhelo de los colombianos, es obligación de los jueces de paz respetarlos y garantizarlos, no sólo los de quienes intervienen en el proceso directamente, sino los de todos aquellos que se afecten con la decisión. Por tanto, se debe mirar a la justicia de paz con la agudeza requerida para visionar a Colombia como un Estado social de derecho, justo, equitativo, civilizado y en paz.
Dado que la figura emerge del Estado, se hace necesario tener como referente lo establecido en la Ley 497 de 1999, la cual brinda espacios para el desarrollo de referentes normativos distintos de la legalidad estatal, además de permitirnos el apoyo de los entes estatales en la región.
La conciliación en equidad La conciliación en equidad es un mecanismo que ofrece alternativas de solución a las partes que no logran ponerse de acuerdo en la solución de un conflicto, acudiendo a un mediador de la misma comunidad llamado conciliador en equidad. Buscando su eficacia, la Constitución Política y la ley facultan al conciliador para que procure el acuerdo entre las partes y, de esta manera, facilite un compromiso con efectos de sentencia judicial. Esto último es lo que se pretende superar con el trabajo de El Común, desligando en la mayor medida posible la conciliación del ordenamiento jurídico estatal, mediante la vinculación de la gente a la norma social de la comunidad, revitalizando el poder de la palabra y la coerción comunitaria. La equidad permite reconocer un conjunto más amplio de circunstancias en un caso determinado. Dentro de dichas circunstancias, el operador jurídico incorpora todos los elementos que resulten pertinentes y ponderables para la solución del caso. Ahora, “la Constitución Política de Colombia consignó la posibilidad de que los particulares pudieran administrar justicia en calidad de Conciliadores (art. 116), reconociendo así la figura de los conciliadores en Equidad, creada mediante la Ley 23 de 1991 y a su vez reformada por la Ley 446 de 1998”.29 Ciertamente, las diná-
29. “Conciliación en equidad. Para que le hagamos frente a los conflictos”, El Común, junio de 2003, p. 37.
micas existentes en la región se están dando sin el lleno de los requisitos legales, algo que no es desagradable dado que la fuerza coercitiva del mecanismo nace, según nuestra pretensión, de la comunidad misma y no de su vinculación con el aparato estatal. El Común aplica para la conciliación en equidad una metodología de humanización y pacificación de los conflictos, por medio de la “aplicación de técnicas de consolidación, mediación y negociación”,30 que permiten al conciliador ubicar el conflicto para posibilitar el restablecimiento de los lazos afectivos en la comunidad. El conciliador tendrá en cuenta todas estas facetas del ser humano, como sus necesidades, sus intereses, las posiciones, la comunicación, el vínculo y el hecho mismo. La idea no es sólo que el conciliador comprenda lo que está ocurriendo, sino que los participantes puedan ver la situación desde otro punto de vista y entiendan realmente lo que está ocurriendo, para que de esta manera se logre un acuerdo justo y equitativo que enriquezca los lazos afectivos que se han visto deteriorados con el conflicto. Nos interesa que el conciliador en equidad tenga conocimientos en derechos humanos fundamentales:31 Es esencial tratar el tema de los derechos humanos por diferentes razones: para fomentar el uso y la aprobación de conceptos como dignidad, equidad y ética, entre otros; para que los conciliadores puedan reconocer en qué casos se está violentando la dignidad humana; para orientar sus acciones teniendo como directriz el respeto por los derechos humanos (...) la figura de conciliación en equidad, al ubicarse dentro del marco de la resolución pacífica de conflictos, debe incluir, dentro de su proceso de capacitación, la formación de una visión muy particular sobre la realidad, que esté haciendo referencia constantemente al tema de los derechos humanos. Para llevar nuestras aspiraciones a buen término en el área, es necesario construir un conciliador en equidad con sensibilidad social32 , que sostenga buenas
30. Ibid., p. 33. 31. Ibid., p. 47. 32. “Conciliación en equidad”, op. cit., p. 51.
relaciones interpersonales con su entorno, para tener la capacidad de abordar al otro de una manera correcta, además de tener capacidad de liderazgo dentro de la comunidad, ya que pensamos enaltecer el valor de la palabra y fortalecer los vínculos de confianza entre los miembros de la comunidad.
Per fil del conciliador en equidad33 erfil La conciliación en equidad, entendida como una figura que promueve la resolución pacífica de conflictos en el contexto comunitario e implica la participación o intermediación de un tercero, miembro de la comunidad, en diversos conflictos que se presentan entre los integrantes de la misma, exige de ese tercero un perfil específico que responda al objetivo principal de la conciliación en equidad que es “ofrecer una alternativa pacífica, participativa y eficaz de tratamiento o atención a los conflictos comunitarios”. El conciliador en equidad debe reunir habilidades, actitudes y aptitudes enmarcadas dentro de unos valores especiales que coincidan con características de personalidad que contribuirán al cumplimiento de su papel como intermediario en los conflictos que se presenten entre los miembros de su comunidad, cumpliendo con su papel y con los objetivos de ayudar a las personas que se encuentran en situación de conflictos a comprender e identificar los mismos para facilitar la construcción conjunta de una alternativa de solución real, eficaz y pedagógica, elaborando acuerdos que atiendan tales conflictos y, sobre todo, a las necesidades de las personas que acuden a él, velando porque los acuerdos o fórmulas de arreglo construidas sean justas, legales y reales. El hecho de desempeñarse dentro de la comunidad en que se vive permite prever que el conciliador en equidad es sensible a la realidad social de su grupo, pues conoce los patrones socioculturales de su comunidad, siendo éste un aspecto muy importante dentro de su desenvolvimiento, pues los conflictos que va a tener que enfrentar no van a ser ajenos a su realidad, a su experiencia de vida lo cual, a pesar de ser una ventaja, puede llegar a convertirse en lo contrario, si la persona partícipe de un proceso conciliatorio no reúne unas características de personalidad mínimas, exigidas para su selección, pues influiría únicamente desde su visión del conflicto y podría parcializarse en este mismo sentido.
33. Ibid., pp. 57 y ss.
El candidato a conciliador en equidad debe contar con elementos propios de su personalidad que permitan de alguna manera garantizar su actuación en la administración de justicia, en busca de la convivencia pacífica y el desarrollo positivo de los habitantes de la comunidad. Este perfil se concreta en cuatro categorías básicas que son complementarias y que, vale decir, sólo son modelos ideales para tratar de acercarnos a los seres humanos concretos. Éstas son la sensibilidad social, la autoestima, las relaciones interpersonales y la capacidad de liderazgo. Se pretende con esto contar con conciliadores en equidad que tengan un alto grado de empatía con la comunidad, para garantizar el desempeño óptimo del conciliador y de la figura. Es de esta manera como entendemos en El Común la figura de la conciliación en equidad, así como la de justicia de paz, teniendo en cuenta que las conceptualizaciones hechas hasta aquí se nutren recíprocamente, y que lo dicho para un mecanismo resulta aplicable al otro.
4. Identificación de las acciones rrealizadas ealizadas y pendientes de ejecución, teniendo en cuenta su potencial transfor mador transformador Este punto pretende hacer una recopilación concisa de las actividades ejecutadas por El Común en el área de la justicia comunitaria, de la cual se puede decir que nuestra entidad ha sido uno de los principales motores en la región, reconociendo que el trabajo es aún incipiente. a) Encuentro Regional para la Construcción y el Fortalecimiento de la Política Pública para la Conciliación en Equidad. San Gil, abril 19 de 2002. El Común, con el auspicio de Checci, la Red de Justicia Comunitaria y Tratamiento de Conflictos, el Ministerio de Justicia, la Oficina de Paz y Derechos Humanos de la Gobernación de Santander y el centro de Investigación de la Fundación Universitaria de San Gil (Unisangil), desarrollaron en el municipio de San Gil el taller “Política pública para la conciliación en equidad”, en el que se trataron los alcances, las fortalezas y dificultades que se han evidenciado en la región. Este encuentro permitió avanzar en la consolidación y el establecimiento de políticas en la región, con el fin de asumir, por parte de todos los que trabajan en el tema, responsabilidades y emprender acciones para fortalecer la figura de la conciliación en equidad en Santander. [47 ]
b) Procesos de capacitación. El Común adelantó un proceso de capacitación en el tema de justicia comunitaria, conciliación en equidad y mediación, a través de talleres municipales, provinciales y regionales, llegándose a un cubrimiento poblacional de 811 personas, vinculadas a procesos sociales y comunitarios en la región. • Talleres municipales: se realizaron quince talleres, participaron 611 personas. • Talleres provinciales: se realizaron cinco talleres, participaron 200 personas. • Talleres regionales: se realizó un taller, participaron 40 personas. En total participaron 851 personas. Sin duda estos procesos de capacitación tienen fundamentalmente un valor de promoción de la figura y de nuestras pretensiones frente a ésta, por tanto el número de personas capacitadas es desde luego satisfactorio para las proyecciones de El Común c) Capacitación de líderes conciliadores en equidad. Proyecto para contribuir a la construcción de convivencia y paz en seis municipios del departamento de Santander a través de la capacitación de líderes conciliadores en equidad. Primero de julio al 30 de noviembre de 2003. Entre las actividades tendientes a consolidar y lograr la institucionalización de la figura en la región donde El Común ejecuta sus actividades se proyecta la realización de: •
Actividades de realimentación del proceso.
Evaluación por parte del Ministerio.
Entrevistas con los respectivos jueces promiscuos municipales.
Potencial transformador •
De los 130 líderes que iniciaron la capacitación, lograron terminarla un total de 113, de los cuales 90 fueron reconocidos y nombrados como con-
ciliadores en equidad, y 23 como mediadores comunitarios. Se crearon seis consejos municipales de conciliadores en equidad: San José de Miranda, Guadalupe, Confines, Cabrera, Barichara y San Gil. •
Sentido de pertenencia y conciencia sobre la importancia de la institución.
Credibilidad en el desarrollo del proyecto y el programa por parte de las instituciones y la comunidad en general.
La organización tanto local como regional de los líderes conciliadores en equidad y mediadores comunitarios fue muy bien acogida por las comunidades.
d) Segundo Encuentro. Nodo Campesino. Red de Justicia Comunitaria. En el municipio de San Gil se realizó el Segundo Encuentro del Nodo, los días 28 y 29 de mayo de 2004. El evento fue convocado y organizado por El Común, Creced y la Red de Justicia Comunitaria y de Tratamiento del Conflicto. Se convocó a 30 personas del sector campesino de diversas regiones del país. Este encuentro pretendió dotar de herramientas de conocimiento sobre los aspectos importantes de la justicia comunitaria y especialmente su rama, la justicia campesina, además de sensibilizar a los participantes en la necesidad de universalizar los criterios que vienen implementando a nivel nacional sobre la justicia comunitaria. Con esto se abre la posibilidad de consolidar procesos organizativos en pro de impulsar el movimiento social alrededor de la justicia comunitaria en Colombia. e) Seminario-taller sobre capacitación y sensibilización en derechos humanos, mecanismos de participación ciudadana y resolución pacífica de conflictos para líderes de los municipios (San Gil, San Joaquín, Cabrera, Los Santos, San José de Miranda, Guadalupe). Ya hemos hecho énfasis en la importancia que reviste para El Común la temática de los derechos humanos en el ámbito rural, así como la participación. La oferta formativa para los líderes contribuye enormemente al fortalecimiento de las estructuras comunitarias. f) Seminario-taller de capacitación y sensibilización en derecho internacional humanitario (DIH) y conciliación en equidad para los líderes de los municipios donde se aplica la propuesta. El énfasis en DIH evidencia la incidencia de los actores armados en el territorio rural santandereano, y es apéndice del proceso anterior, para fortalecer la capacidad de liderazgo en la comunidad. [49 ]
g) Talleres de capacitación sobre solución pacífica de conflictos a través de la conciliación en equidad. Se desarrolló en seis municipios de la región un proceso de capacitación para 120 líderes conciliadores en equidad. Importa aquí rescatar la consolidación de los operadores de justicia comunitaria, como sujetos surgidos de la comunidad misma para iniciar el proceso. Se da un valor a la participación ciudadana en este proceso. h) Diplomado en género y participación política. Se realizó en coordinación con la Asociación Avanzada Femenina Rural por la Paz y el Progreso (AFER) y Unisangil. Desde luego que su potencial radica en formar multiplicadores de las propuestas democratizantes que se impulsan, en este caso relacionadas con el género, entendiendo ya que no es sólo un problema de grupos feministas, sino que se asume como un problema para la convivencia en la comunidad. i) Unisangil, en coordinación con Viva la Ciudadanía, desarrolló un programa sobre liderazgo democrático en San Gil y El Socorro. j) Escuela Campesina para la Convivencia y la Democracia (subregional de Vélez). Esta escuela logró capacitar a ochenta líderes de cuatro municipios (Cimitarra, Peñón, Landázuri y Bolívar). En este espacio se logró superar el trabajo exclusivo con los operadores, para entrar a trabajar con líderes comunitarios distintos a ellos, lo cual consolida aún más el fortalecimiento del trabajo de base en la población campesina. k) Adicionalmente, el equipo de trabajo de El Común se ha venido capacitando, en este sentido ha cumplido con una agenda de diplomados, así: •
Diplomado en género y participación política.
Diplomado en gestión pública democrática.
También ha participado en talleres sobre:
Pedagogía para los derechos humanos.
Gestión pública para la conciliación en equidad.
Justicia comunitaria y tratamiento de conflictos.
Se logra aquí consolidar el equipo de trabajo de El Común, abriendo la posibilidad de asumir un liderazgo serio en el desarrollo de la justicia comunitaria que queremos, a través de la cualificación de sus integrantes. l) Está por realizarse una reunión de impulso para la conformación del nodo justicia campesina en Boyacá, programada para el segundo semestre del año 2004. Se pretende avanzar en la consolidación organizacional tanto de operadores de justicia como de organizaciones populares campesinas en el departamento de Boyacá, con el fin de fortalecer el nodo temático, así como el impulso de una organización regional en justicia comunitaria.
5. E valuación de las transfor maciones Evaluación transformaciones Sin exageración y con juicio crítico, la transformación social conseguida como respuesta al conjunto de acciones que El Común ha desarrollado con la intención de convertir en una realidad, en el sur del departamento de Santander, la presencia de un sistema sólido de justicia comunitaria para la consecución de la paz, la convivencia armónica y el progreso social, refleja y evidencia satisfactoriamente avances en diferentes frentes: educativo, organizacional, participación ciudadana, comunicativo, convivencia pacífica, formación de líderes, respeto por los derechos humanos y promoción de las personas, entre otros. Por tanto, el balance es positivo aunque sigue llamando al compromiso firme de quienes conforman el equipo en la Red. Tal vez el logro principal ha sido la transformación interior de los líderes y la construcción de un compromiso colectivo para impulsar el desarrollo de la justicia comunitaria en la región. Desde luego no se ha logrado todo lo pretendido y el camino por recorrer es aún largo. Se ha avanzado en la formación de los operadores, así como en la capacitación del equipo de El Común, y se han hecho algunos esfuerzos por vincular a la comunidad al proceso, siendo esta nuestra pretensión; sin embargo, falta bastante difusión para que la comunidad comience a acompañar el proceso y a formar parte de él. Mientras esto no se logre, la consecución de las demás transformaciones se hace sumamente difícil. Siendo estrictos al hablar de las transformaciones logradas, podemos decir que hasta ahora nos encontramos en la fase de impulso a la organización social, pero dicha organización no cuenta aún con todas las herramientas para democratizar el medio social en el que vive y superar las vicisitudes sociales existentes. [51 ]
Asimismo, consideramos que las transformaciones señaladas en el presente documento responden a las necesidades y ansiedades sociales, que corresponden al proyecto que sigue tanto la entidad como la Red de Justicia Comunitaria, lo que nos falta es emprender con más acierto las acciones para la consecución de lo que queremos. Se ha hecho una labor fundamental, y podemos decir que la comunidad ha tomado conciencia de ello en lo relacionado con la necesidad de crear condiciones de convivencia pacífica para la cotidianidad campesina.
6. Relación entr e las transfor maciones entre transformaciones pr etendidas y las logradas pretendidas Hemos avanzado mucho en la construcción de convivencia pacífica, así como en la consolidación del movimiento social campesino. Este movimiento social se debe orientar hacia la justicia comunitaria, para que ésta se pueda constituir en elemento constructor de identidad comunitaria y de emancipación social del campesino. Se ha formado eficazmente a los operadores de justicia comunitaria, fortaleciendo así el mecanismo, pero aún falta comprometer a la comunidad con el proceso para lograr las transformaciones que queremos en el escenario social. Es necesario formar aún más a la comunidad en aspectos como los mecanismos de protección de sus derechos, la participación política (en todos los niveles posibles), entre otros. Sin duda se ha involucrado a las organizaciones sociales en el proceso y se ha planteado la necesidad e importancia que tiene el desarrollo del tema que nos ocupa, pero es necesario fortalecer el proceso formativo para lograr que dichas organizaciones, así como los miembros de la comunidad asuman por sí mismos las riendas de sus dinámicas, en vez de asumir una autonomía dirigida que es la propuesta hecha por determinados actores en el escenario nacional.
Referencia metodológica. Proyecto educativo
l proyecto educativo es la guía o carta de navegación de carácter pedagógico en la que se definen la misión, la visión, las políticas institucionales, las estrategias y los criterios de acción adoptados y aceptados por El Común. Sin lugar a dudas, El Común tiene una perspectiva de largo plazo en el trabajo realizado a favor del desarrollo de la justicia comunitaria en su área de influencia. No existe, hasta hoy, un documento sistematizado que recoja en forma ordenada todos los componentes del proyecto educativo para el desarrollo de la justicia comunitaria. Por eso, en el presente capítulo se hace el esfuerzo de presentar la construcción escrita de lo que ya forma parte de la cultura organizacional de El Común.
1. Identificación, enumeración y caracterización de las actividades educativas que en el campo de la justicia comunitaria rrealiza ealiza la entidad a) Capacitación de líderes conciliadores en equidad. Proyecto para contribuir a la construcción de convivencia y la paz en seis municipios del departamento de Santander a través de la capacitación de líderes conciliadores en equidad. Actividades •
Realización de un taller de capacitación en cada uno de los seis municipios objeto del proyecto.
Realización de un encuentro de dos días de duración de capacitación e intercambio de experiencias.
Realización de una reunión de cada uno de los seis equipos impulsores en cada municipio.
Reunión con los especialistas de la Dirección de Acceso a la Justicia del Ministerio del Interior y de Justicia para evaluar a los candidatos a conciliadores y darles el reconocimiento.
Realización de una reunión municipal entre los conciliadores en equidad y las autoridades civiles y eclesiásticas.
Reunión evaluativa del Equipo de trabajo de El Común ampliado, para tratar lo concerniente al Nodo Campesino de Justicia Comunitaria.
Realización de un encuentro de dos días para organizar la Red Regional de Conciliadores, entregar los certificados y dar finalización a la etapa de capacitación.
En esta actividad se logró, además de capacitar a los líderes en los aspectos centrales de la figura, consolidar el proceso organizativo de los operadores. El trabajo se basa en la participación activa de los participantes, a través del intercambio de experiencias, ligado esto al proceso de capacitación. b) Procesos de capacitación. El Común adelantó un proceso de capacitación en el tema de justicia comunitaria, conciliación en equidad y mediación, a través de talleres municipales, provinciales y regionales, con un cubrimiento de 811 personas vinculadas a procesos sociales y comunitarios en la región. Estos talleres fueron realizados por la oficina de El Común en todas las provincias presentando estrategias para adelantar la conciliación en equidad. Los objetivos de estos talleres fueron: •
Informar y sensibilizar en torno al sistema alternativo a la justicia del Estado.
Promover y apropiar los mecanismos de la conciliación en equidad y la mediación.
c) Escuela campesina para la convivencia y la democracia (subregional de Vélez). Logró capacitar a ochenta líderes de cuatro municipios (Cimitarra, Peñón, Landázuri y Bolívar). Su metodología fue la constitución de núcleos por municipio. El trabajo se enfocó en líderes comunitarios diferentes a los operadores, lo cual fortalece aún más el trabajo de base en la población campesina.
[Referencia metodológica. Proyecto educativo]]
d) Diplomado en género y participación política. Se realizó en coordinación con la Asociación Avanzada Femenina Rural por la Paz y el Progreso (AFER) y Unisangil. Consistió en capacitar a 25 integrantes de organizaciones campesinas, hombres y mujeres, en el tema de género y participación política. e) Talleres de capacitación sobre solución pacífica de conflictos a través de la conciliación en equidad. En seis municipios de la región se desarrolló un proceso de capacitación para ciento veinte líderes conciliadores en equidad. Consistió en realizar talleres de capacitación con las comunidades municipales hasta llegar a la selección de líderes conciliadores, para continuar un proceso de capacitación hasta obtener la acreditación para los conciliadores. Se da un valor a la participación ciudadana en el proceso. f) Seminario-taller sobre capacitación y sensibilización en derechos humanos, mecanismos de participación ciudadana y resolución pacífica de conflictos para líderes de los municipios (San Gil, San Joaquín, Cabrera, Los Santos, San José de Miranda, Guadalupe).
2. Ubicación (a partir de los objetivos y logr os) logros) de la labor pedagógica en justicia comunitaria dentr o del conjunto de las labor es pedagógicas dentro labores de la entidad Por su origen, y por las dinámicas históricas que lo han acompañado, El Común puede ser definido como una experiencia de pedagogía social para el logro de una sociedad más justa y democrática. El trabajo con las comunidades campesinas conlleva la estrategia de formación y de capacitación como elemento indispensable para lograr nuestros objetivos organizacionales. Desde luego que la capacitación está concebida como un proceso de praxis social en la cual es indispensable la transformación de actitudes y destrezas de los campesinos para que sus proyectos sean exitosos. Desde el comienzo, El Común trabaja con procesos pedagógicos de toma de conciencia crítica sobre los fenómenos que afectan a la comunidad. El punto de partida es la formación de una visión de inconformidad ante las injustas situaciones vividas. El segundo gran paso sugerido por El Común, como heredero de Sepas, es la puesta en práctica de actitudes nuevas en los espacios locales o micro-am[55 ]
bientales de la organización, lo que sin duda dará como resultado el surgimiento de nuevas prácticas sociales. Por esta razón, todo el trabajo realizado por El Común supone un ejercicio pedagógico orientado a generar nuevos estilos de vida personal y social. La educación es una estrategia clara de sobrevivencia de la organización y ésta es la estrategia de cambio o transformación de la sociedad. Los objetivos de la labor educativa están orientados hacia la cualificación del liderazgo comunitario para, consecuentemente, avanzar en la conformación de un movimiento social campesino. El Común ha realizado programas de capacitación en diversas áreas estratégicas para el logro del desarrollo sostenible de las comunidades campesinas. Las áreas más trabajadas han sido las siguientes: •
El desarrollo de proyectos productivos.
La formación sociopolítica.
La labor pedagógica realizada por El Común en justicia comunitaria es el desarrollo de tres de las cuatro áreas básicas de trabajo de la entidad. En efecto, dicha labor se compenetra con la organización social, la formación sociopolítica, así como con la paz, la convivencia y los derechos humanos. Todo este trabajo se articula con el cuarto eje fundamental, que es el desarrollo de proyectos productivos.
3. Ubicación de la pr opuesta pedagógica (a partir propuesta de sus metodologías) en justicia comunitaria fr ente al conjunto de las actividades pedagógicas frente de la entidad El Común es una experiencia que se ha nutrido de las pedagogías de educación popular desarrolladas por instituciones y entidades sociales que sirven al desarrollo de los movimientos sociales en Colombia. El Instituto de Liderato Social de El Páramo, El Secretariado de Pastoral Social de San Gil, Cinep, Viva la Ciudadanía, Podion y las redes en las que participa le han aportado iniciativas metodológicas.
Se puede afirmar con certeza que El Común es una experiencia pedagógica en diálogo con los procesos de educación de adultos coherentes con los movimientos sociales populares. Al revisar el estilo de trabajo de El Común se pueden resaltar los siguientes pasos metodológicos: *
Diagnóstico inicial de la realidad socioeconómica del sector campesino y la organización social con la que se va a iniciar un proceso de capacitación. Este diagnóstico se realiza de manera participativa y en él se ahonda en la construcción de problemas relevantes para los campesinos. Interesa conocer las necesidades desde el punto de vista de los afectados, dejando de lado los preconceptos. Con las comunidades se descubren los problemas y las posibles soluciones. Para el caso de la justicia comunitaria este proceso concluyó con la elaboración de un “mapa de conflictos” para cada uno de los municipios en los cuales hace presencia El Común.
Realización de jornadas de información y sensibilización hacia el redescubrimiento de la justicia comunitaria como una práctica ancestral que cobre vigencia en las condiciones actuales de la sociedad. Este proceso de sensibilización se realiza con la metodología general de ver-juzgar-actuar colectivamente.
Selección de líderes comunitarios con vocación de trabajo en procesos de justicia comunitaria. Normalmente se seleccionan personas que gocen de confianza y credibilidad por parte de las comunidades rurales, y que expresen públicamente su compromiso de trabajar de manera desinteresada en los procesos de justicia comunitaria. Desde luego, debemos resaltar que la selección entre los miembros de la comunidad de los sujetos que van a hacer parte del proceso pedagógico permite confiar en ellos como multiplicadores del mismo en su ámbito social.
Proceso de capacitación en justicia comunitaria. Se realiza utilizando la metodología de talleres. El taller es una experiencia pedagógica que permite compartir aspectos teóricos o conceptuales, experiencias de vida, conocimientos previos, para elaborar un producto o una propuesta social que contribuya a la solución de un problema de la comunidad. Los operadores de justicia comunitaria evalúan el proceso como una capacitación participativa, creativa y práctica.
Programa de acompañamiento y asesoría a los grupos de operadores de justicia comunitaria incluidos en el proceso. Para ello los trabajado[57 ]
res sociales de El Común se distribuyeron por los municipios donde había procesos de justicia comunitaria. Cada grupo de operadores de justicia comunitaria cuenta con su programa de trabajo. Los procesos de capacitación no se pueden entender separados de la acción cotidiana de El Común, por el contrario, se puede afirmar que la capacitación es una parte importante de la acción social. “Los temas que se traten durante el proceso de formación no deben reducirse a conocimientos marginales (...) sino que debe motivar (...) a indagar y profundizar cada uno de los conceptos que se trabajen con el objeto de que los mismos formen parte de su propio vivir”.34 Por eso en El Común se habla de la capacitación en la acción. La praxis cotidiana es la que exige nuevos aprendizajes y nuevas formas de desaprender. Es por esto que “el modelo que se propone es constructivista, vivencial, donde el conocimiento no es impartido de manera magistral y teórica exclusivamente, sino que va surgiendo de un proceso de interacción entre el facilitador y el grupo de candidatos, lo cual permite garantizar que se asimile de manera más adecuada el concepto que se esté trabajando”.35 Al revisar la documentación de El Común se perciben diferentes denominaciones para las actividades pedagógicas realizadas, entre ellas sobresalen los seminarios, talleres, encuentros, días de estudio, asambleas y congresos.
4. Análisis de los objetivos y la metodología de los discursos (exposiciones, materiales escritos, de video video,, de audio) utilizados para el trabajo pedagógico en justicia comunitaria •
Cartilla Conciliación en equidad. Para que le hagamos frente a los conflictos
Es la única publicación hecha por El Común con relación a la conciliación en equidad. Se puede resaltar que el contenido de la cartilla trae consigo diversos
aspectos del mecanismo, así como un acercamiento al conflicto, el perfil del conciliador en equidad, entre otros, los cuales nacieron como resultado de los trabajos realizados en la comunidad. Su exposición no se fundamenta en la explicación legal de la figura, y sólo le concede a esto un reducido espacio. En el documento se plantea la importancia de: fomentar en estos líderes el uso de su autonomía, independencia y juicio crítico, todo ello atravesado por un gran sentido de la reflexión, que les permita desarrollar de la mejor manera posible su rol como conciliador (...) los facilitadores, desde el principio, pueden establecer las reglas del trabajo teniendo en cuenta que el espacio en el que se efectúa el taller, es un lugar de reflexión, experimentación, de aprendizaje, donde se pueden hacer preguntas con libertad y despejar inquietudes sin temor al juicio, a la crítica o a la descalificación.36 El trabajo se fundamenta en la exposición de ejemplos y parábolas para, posteriormente, socializar lecciones y valores, identificar dificultades y vías de solución, etc. Las conclusiones del trabajo nacen de la discusión grupal. Podemos decir también que el lenguaje de este material está construido desde la convivencia pacífica, así como el del tratamiento integral del conflicto,37 y se nota una ausencia de desarrollo de las demás apuestas, dado que estás apenas se están abriendo espacio en el trabajo de la entidad. •
En los diversos talleres de promoción y capacitación se utilizan cuestionarios, que son trabajados en grupos reducidos de participantes para ser discutidos, y cuyas conclusiones se socializan y complementan en plenaria de grupo. Para la consecución de nuestros objetivos resulta valioso conocer las impresiones de los participantes sobre su realidad y sus posibilidades de acción. Es desde aquí que se construye la democratización de la sociedad, por medio de las dinámicas presentes en nuestros procesos pedagógicos.
36. Ibid., pp. 10 y ss. 37. Ibid., pp. 25 y ss. En dicha cartilla se dedica un capítulo completo al tema del entendimiento del conflicto.
Esto significa la aplicación de la metodología de ver-juzgar-actuar colectivamente. La capacitación se concibe aquí como participativa, en la cual debe darse el justo valor a la experiencia previa de los participantes. •
Las exposiciones se hacen con una breve referencia al desarrollo legislativo de las figuras, con énfasis en la consagración constitucional de las mismas (art. 116). En éstas, así como en las cartillas de trabajo, se insiste en la formación de los operadores, tanto en su labor pedagógica, como con respecto a sus calidades personales y humanas como líderes, pero sobre todo como miembros de la comunidad. La capacitación brindada a través de estas exposiciones es en la acción. Nace, eso sí, de las necesidades y ansiedades expresadas por los mismos participantes en el proceso. Se insiste en la socialización de experiencias como contenido del proceso educativo. Sin embargo, se hace evidente la ausencia de materiales que expresen la línea de trabajo con la comunidad. Es necesario pensar en la elaboración de materiales que permitan poner en práctica el área de la comunicación pública, ya que se requiere una metodología diferente para realizar un trabajo educativo en medios de comunicación, dirigido a un sujeto difuso y más genérico como lo es el receptor y potencial retroalimentador de dichos procesos de comunicación. Desde luego que es a partir de estos análisis que pensamos las transformaciones en el proyecto educativo y el plan de acción de la entidad en el área educativa.
Interacción y pedagogía social. Plan de acción educativa
1. Identificación de las principales transfor maciones que se deben rrealizar ealizar transformaciones en el pr oyecto pedagógico de la escuela proyecto por entidad en los próximos cuatr o años cuatro El Común aspira, en los próximos cuatro años, a evolucionar en los siguientes ámbitos de trabajo, compatibles éstos con la labor educativa de la entidad: *
Promoción, de manera intensiva, los mecanismos de justicia comunitaria en Santander, vinculando a organizaciones comunitarias de base, por medio de la comunicación pública.
Sistematización de los procesos formativos y de capacitación que se han hecho y se harán, con el propósito de consolidar la organización de operadores de justicia comunitaria.
Consolidación de la Red Regional de Operadores de Justicia Comunitaria articulada a la Red Nacional de Justicia Comunitaria.
Construcción de un modelo sistemático de interacción y pedagogía social para la generación y el sostenimiento de procesos de justicia comunitaria en las comunidades campesinas.
Establecimiento de estudios sistemáticos de la realidad campesina que permitan descubrir las potencialidades y obstáculos que constantemente presenta el medio para el desarrollo de experiencias de justicia comunitaria.
Planeación de metodologías que permitan el fortalecimiento de la conciencia de identidad campesina como sector que aporta a la construcción democrática y pluralista de la sociedad colombiana.
Fortalecimiento de la capacidad institucional para continuar liderando en la región y en el país los procesos de aplicación de la justicia comunitaria campesina.
Participación activa de El Común en la consolidación de un movimiento social que impulse políticamente el desarrollo de la justicia comunitaria en Colombia.
2. A nálisis estratégico Análisis DOF A de la Escuela de Justicia Comunitaria por entidad DOFA DEBILID ADES DEBILIDADES
OPOR TUNID ADES OPORTUNID TUNIDADES
FOR TALEZAS FORT
• El grupo humano que trabaja de tiempo completo con El Común es muy reducido en número y debe asumir responsabilidades en las diferentes áreas de trabajo de la organización. Las metas trazadas en el presente proyecto hacen necesario encontrar aliados permanentes y recursos para ampliar el equipo de trabajo.
• La crisis humanitaria que vive el país, al igual que la crisis de la aplicación de la justicia ordinaria, representan un punto de partida en la búsqueda de procesos alternativos para el establecimiento de relaciones vitales justas en los escenarios sociales existentes.
• El Común es una experiencia organizativa de más de veinte años consecutivos de trabajo con las organizaciones campesinas de la región y del país. A lo largo de esta experiencia ha construido relaciones de confianza y capacidad operativa para realizar proyectos que contribuyan al desarrollo integral del campesinado. Cuenta igualmente con una infraestructura básica (sede y equipos) para la operación de los grupos de trabajo.
• La impunidad que erosiona y deteriora los principios éticos de la convivencia social es una de las principales amenazas para el desarrollo de la justicia comunitaria como herramienta para el fortalecimiento del tejido social.
• El trabajo en justicia comunitaria realizado por El Común se ha enfocado sobre los operadores de justicia, dejando de lado al actor más importante de los procesos sociales que es la comunidad como organización de base. • El Común no ha contado con un plan organizado de acción para su labor en justicia comunitaria, lo que le ha impedido dar el salto cua-
• La Red Nacional de Justicia Comunitaria se presenta como la oportunidad para desarrollar sinergias necesarias para producir impactos de carácter nacional. La Red se configura como una estrategia para que las acciones pequeñas adquieran la increíble fuerza de la solidaridad. • La preocupación internacional por la crisis humanitaria de Colombia ha urgido la focalización de la inversión social de la cooperación hacia proyectos que contem-
• Por otra parte, El Común ha logrado una acreditación institucional y social ante las organizaciones campesinas, el Estado y las demás organizaciones sociales de carácter nacional e internacional. • La Red de organizaciones sociales, con todos
• Igualmente, el bajo posicionamiento en la sociedad de una ética civil basada en la aceptación y el respeto de los derechos fundamentales de las personas y de las colectividades, se nos presenta como un obstáculo para la consolidación de una práctica educativa democratizante. • Es también una amenaza el incremento de los actores armados que sojuzgan a las comunidades campesinas, rompiendo su tejido social mediante amenazas e intimidaciones.
DEBILID ADES DEBILIDADES litativo que busca en la construcción de un movimiento social campesino. • La cobertura social y espacial de El Común es cada vez más grande y los recursos financieros para acompañar los procesos de justicia comunitaria son escasos. • Los operadores de justicia comunitaria son personas de escasos recursos económicos, situación que incide en el grado de compromiso con los procesos sociales. • El Común , a pesar de su intenso trabajo, no cuenta con investigaciones formales acerca de las potencialidades y obstáculos de la cultura campesina respecto al proyecto de justicia comunitaria. • El grupo de operadores de justicia comunitaria que está articulado y ha iniciado sus prácticas todavía necesita recorrer el camino de la experiencia y dar nuevos frutos. Todo grupo inicial que pretende abrir caminos en el mundo de lo social tiene la debilidad de la falta de experiencia. Esta debilidad es a su vez una oportunidad de ser creativos en la formulación de estrategias para el fortalecimiento de los procesos de justicia comunitaria ya iniciados.
OPOR TUNID ADES OPORTUNID TUNIDADES plen la vigencia de los derechos humanos como garantía básica para el establecimiento de mejores relaciones de justicia. En esta dirección, es muy claro el informe de las Naciones Unidas en torno a la construcción de una cultura de paz y equidad en las relaciones sociales. • Los organismos estatales encargados de velar y de ejercer la justicia por parte del Estado ven en la justicia comunitaria una forma eficaz para dirimir conflictos. El Ministerio de Justicia, la Defensoría del Pueblo y las personerías municipales, por medio del apoyo directo, pueden ser aprovechados para el desarrollo de los procesos de justicia comunitaria impulsados por las organizaciones sociales.
[Interacción y pedagogía social. Plan de acción educativa]] ○
sus asociados y militantes, sin duda representa una extraordinaria fortaleza no sólo de El Común, sino de toda la región. La sinergia construida históricamente por las organizaciones que hacen parte de El Común ha permitido desarrollar proyectos de gran impacto para la región.
• La doble moral existente en la aplicación de la justicia impartida por el Estado. La gente sabe que hay muchas personas que juzgadas legalmente resultan inocentes pero que son éticamente culpables.
• El Común cuenta con un equipo humano pequeño pero fuertemente comprometido con las comunidades campesinas en la búsqueda de su liberación integral. Este equipo humano, además de su compromiso, tiene una fortaleza especial en su capacidad de aprender de sus propias experiencias de trabajo social y de las de las otras organizaciones sociales.
• La vigencia de la actual cultura política basada en el clientelismo, la apropiación privada de los bienes públicos y el establecimiento de prebendas y sobornos para lograr beneficios políticos y económicos de las autoridades gubernamentales.
• Las universidades e instituciones de educación superior pueden aportar en la construcción académica interdisciplinaria de la justicia comunitaria. Existe un interés manifiesto por parte de Unisangil por apoyar los esfuerzos de El Común, tanto en procesos de investigación como en aspectos relacionados con el acompañamiento y la sistematización de la experiencia. • El Centro Provincial de Convivencia y Cultura ofrece a El Común un espacio para su trabajo social.
3. Hacia un plan cuatrienal de acción educativa en justicia comunitaria El objetivo fundamental de El Común, como entidad miembro de la Red Nacional de Justicia Comunitaria, es transformar la cultura social en Colombia hacia la democratización de la sociedad. Para esto se hace necesaria la constitución de un movimiento social alrededor de la justicia comunitaria, y el proyecto de Escuela Nacional se nos presenta como una valiosa posibilidad para avanzar en esta dirección. Ahora, a grandes rasgos podemos identificar tanto actores como factores que inciden en nuestro trabajo en el área. Como actores podemos ubicar: a) líderes sociales; b) organizaciones campesinas; c) operadores de justicia, tanto formal como informal; d) autoridades administrativas, y e) El Común como organización. Si se analiza desde los factores, encontramos: a) la legislación; b) las condiciones de desarrollo social de la región; c) el nivel organizacional de la entidad;* d) la garantía de la integridad de quienes están inmersos en el proceso; e) la planeación de la entidad;* f) los recursos financieros, humanos y administrativos con que cuenta El Común;* g) la capacitación, tanto a nivel interno* como externo; h) el nivel de comunicación con la comunidad; e i) el desarrollo de la investigación.* Como se puede apreciar, los factores se presentan en dos niveles: un nivel interno de El Común, al cual consideramos pertenecen las áreas señaladas con asterisco, y otro nivel, que llamaremos externo, que involucra a los demás actores. Los puntos en los cuales se soporta y enfoca el trabajo pedagógico en justicia comunitaria nacen para establecer niveles de diálogo con estos factores, y son fundamentalmente cinco:
La formación. Se justifica por la necesidad de generar un alto nivel intelectual en los miembros del equipo de la entidad, así como en los operadores de justicia y en los líderes comunales.
Investigación. Para la articulación de un movimiento social se hace necesario visibilizar de manera sistemática las diversas experiencias sociales que se dan en la región.
Comunicación pública. Hemos identificado como una de nuestras debilidades en el área de la justicia comunitaria la ausencia de vínculos fuertes con la comunidad como organización de base, al haber enfocado el traba-
jo en los operadores de justicia únicamente. Ahora, el trabajo educativo con la comunidad nos plantea un reto, en cuanto a la difusión de las ideas a un número significativo de personas; desde luego esto no se suple con actividades como seminarios y cursos, los cuales no gozan de una amplia cobertura. Es por esto que el área de comunicación masiva juega un papel muy importante en la producción y reproducción de pensamiento en la comunidad, además de la promoción y el impulso al trabajo en justicia comunitaria. •
Planeación institucional. Al igual que el siguiente punto, la planeación institucional juega un papel fundamental en el desarrollo de cualquier proyecto que nos propongamos, permitiendo una coherencia en las diversas actividades realizadas, además de hacerlas sistemáticas
Consecución de recursos. Es indispensable contar con el apoyo técnico, logístico, humano y financiero por parte de las entidades públicas, así como de las organizaciones no gubernamentales y de las autoridades eclesiásticas.
Es sobre estas líneas que El Común se traza una serie de metas para los próximos cuatro años, señalando las actividades que sería deseable realizar año tras año, en un perfil del plan concreto que establecerá la entidad para su labor educativa (ver recuadro). Vale decir que, al lado de este diseño, incluimos como eje básico la sistematización tanto de las experiencias investigativas, como las pedagógicas, entre otras. Este proceso puede llevarse a cabo por medio de la creación y consolidación de un centro de documentación al cual se pueda acceder para enriquecer los trabajos posteriores que realice la entidad.
[66 ] • Taller sobre planeación.
4. PLANEA CIÓN PLANEACIÓN El Común
5. CONSECUCIÓN DE RECURSOS
• Planeación de los programas radiales y televisivos.
• Corresponde a los directivos de la organización conseguir los recursos necesarios, en articulación con los demás actores interesados en el tema.
• Elaborar planeación del año 2005.
• Publicación mensual escrita (periódico).
3. COMUNICA CIÓN COMUNICACIÓN PÚBLICA
• Hacer un convenio con Unisangil para que coordine a estudiantes y profesores.
• Conformar un equipo de investigadores.
2. INVESTIGA CIÓN INVESTIGACIÓN
• Comunidad educativa de Unisangil
• Formación de 150 operadores de justicia comunitaria
• Convenios con las diversas administraciones para capacitación. • Agencias. • Organizaciones integrantes.
• Agencias. • Organizaciones integrantes.
• Planeación año 2008
• Convenios con las diversas administraciones para capacitación.
• Planeación año 2007
• Programa televisivo.
• Consolidación de los dos espacios anteriormente mencionados.
• Se realicen las otras cinco investigaciones con su correspondiente socialización.
• Se inicien y se culminen cinco investigaciones con su respectiva socialización.
• Evolución del programa radial y del periódico.
• Consolidación de la red con una estructura organizativa y con un plan de trabajo.
• Impulsar la conformación del grupo como red.
• Refuerzos, actualización y temas emergentes.
• Planeación año 2006
• Implementar el proyecto televisivo.
• Mejoramiento de la publicación.
• Programa radial.
• Conectar a los directivos de El Común con el equipo investigador para que se inicien en los temas que interesan a la entidad.
• Asesorías para los que ya han recibido formación.
• Formación de otros 100 operadores
• Curso de formación en el área de género
• Actualización en los temas vistos anteriormente.
• Seminario sobre participación ciudadana.
• Desarrollar talleres en organización y liderazgo.
• Seminario sobre temas económicos (ALCA, TLC, globalización).
• Curso sobre derechos humanos y sus mecanismos de protección.
• Desarrollar un curso sobre justicia comunitaria.
• Externos: operadores de justicia comunitaria
• Internos: equipo de trabajo de El Común
1. FORMA CIÓN FORMACIÓN
ÁREA Y SECT SECTOR OR AL TRABAJA CUAL CON EL CU
Conseguir recursos técnicos, humanos y financieros para el desarrollo de sus propósitos.
El Común debe funcionar con fundamento en un plan de acción realizable, debidamente sistematizado y articulado con las proyecciones de la Red de justicia comunitaria.
Contar con un sistema eficaz de comunicación con la comunidad. Debe ser diario: televisión, radio y prensa.
Concluir diez experiencias investigativas en la región, relacionadas con el área de justicia comunitaria
• Constituir una red regional de 250 operadores de justicia comunitaria.
• Formar a los operadores de justicia comunitaria
Capacitar integralmente al equipo de trabajo de El Común en temas nodales como: derechos humanos, macro y microeconomía, participación ciudadana, ALCA, organización y liderazgo, justicia comunitaria
MET AS METAS
[Interacción y pedagogía social. Plan de acción educativa]]
4. Explicitación de las acciones que deben empr enderse emprenderse En la entidad La acción principal e inmediata que debe acometer El Común es la elaboración de un plan de mediano plazo para el desarrollo de la justicia comunitaria en su área de influencia. Este plan de acción educativa debe posicionarse en los planes generales de la entidad, y en dicha labor se deberán identificar los responsables de su ejecución. Por ahora se cuenta con los elementos mínimos, pero falta el trabajo de programación en el que se ponen a prueba los objetivos y las intenciones generales. En este plan se debe incluir: •
El impulso y la consolidación del sistema de comunicación pública en el ámbito de acción de la entidad.
El fortalecimiento de la justicia comunitaria y de la figura de la conciliación en la organización.
La consolidación de los Centros de Convivencia como centros de tratamiento y transformación de los conflictos.
La interlocución con expertos en el tema de justicia comunitaria y de desarrollo cultural campesino.
El fortalecimiento y la sistematización de los acumulados teóricos en el área de justicia comunitaria.
La evaluación de impacto de las acciones desarrolladas hasta ahora.
En el nodo temático •
Producir materiales pedagógicos pertinentes para la transformación del escenario social campesino. [67 ]
Cada nodo puede establecer su propio programa de trabajo incluyendo los espacios de investigación, formación, organización y financiamiento.
Compartir con los demás nodos de la Red sus experiencias de trabajo en justicia comunitaria, con el propósito de formar parte en los eventos programados por la Red Nacional de Justicia Comunitaria.
Estratégicamente se hace necesario contar con aliados, por tanto los nodos deberían hacer un esfuerzo para articular al proceso de justicia comunitaria el mayor número de organizaciones e instituciones posible, incluyendo las entidades estatales.
Generar movimiento social a favor de la justicia comunitaria.
Aportar en la creación y consolidación de un nodo regional en Boyacá, y posteriormente en otras regiones del país.
Desarrollar una investigación sobre la cultura de la conciliación en las comunidades campesinas.
En el nodo rregional egional
Construcción colectiva de un plan regional de acción en justicia comunitaria, que involucre acciones encaminadas a fortalecer las escuelas por entidad y a su vez la Red Nacional de Justicia Comunitaria.
Consolidación del compromiso de las instituciones que forman parte del nodo.
Identificación, motivación e inclusión de nuevas organizaciones e instituciones.
Consecución de recursos financieros para el fortalecimiento del nodo.
Participación activa en la Red Nacional de Justicia Comunitaria
Preparar el II Congreso Nacional de Líderes Conciliadores en Equidad.
En la dir ección de la rred ed dirección •
Promover la Red en nuevas regiones, a través de la interlocución permanente con autoridades nacionales y locales, así como con organizaciones sociales nacionales o internacionales que puedan aportar positivamente a los distintos procesos de justicia comunitaria.
Producir materiales pedagógicos especializados para su circulación en la Red de Justicia Comunitaria.
Impulsar el Movimiento Social Nacional de Justicia Comunitaria.
Posicionar en los medios nacionales de información y comunicación la temática y los objetivos de la Red de Justicia Comunitaria por medio de la implementación de un sistema que permita informar sobre los últimos acontecimientos y dinámicas actuales de justicia comunitaria en todo el país.
Apoyar logística y académicamente la conformación de un nodo de justicia comunitaria campesina en Boyacá.
Ardila Amaya, Edgar, “La justicia comunitaria como realidad contemporánea”, en El otro derecho, Bogotá, Ediciones Ántropos, 2003. Delgado Hernández, Esperanza, Inocencia silenciada…niñez afectada por el conflicto armado en Santander, Gobernación de Santander, Editorial Códice, 2003. El Común, Conciliación en equidad, 2003. El Común, El Común, una experiencia de todos, 1995. Enciclopedia Microsoft Encarta 2000. Mandato Agrario. Proclamado el 8 de abril de 2003 en el marco del Congreso Nacional Agrario celebrado en Bogotá D.C. Memoria Segundo Encuentro-Taller. Nodo Campesino de Justicia Comunitaria. Casa de Encuentros La Anunciación, San Gil, mayo 28 y 29 de 2004. Taller Escuela Nacional de Justicia Comunitaria, San Gil, 21 de junio de 2004. La relatoría reposa en los archivos de El Común. Unisangil, “Sistematización de la información del seminario realizado por El Común”. Proyecto realizado por el grupo de investigación.
La impresi贸n de esta obra se termin贸 en el mes de Noviembre de 2004 en Ediciones Amaranta, 500 ejemplares Bogot谩 - Colombia
cuadernos escuela entidad
Movimiento campesino y justicia comunitaria

References: resolución 
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