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Timestamp: 2019-12-10 15:08:54+00:00

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Holodomor: el genocidio comunista en Ucrania (1932-1933). Por Valentina Kobernyk @vkobernyk – Blog de Carmen Álvarez Vela
Exterminio por hambre, eso significa Holodomor. Una de las masacres más crueles perpetradas en el siglo XX, de la que el mundo no supo casi nada hasta tiempo después de la caída de la URSS. Este crimen de estado se mantuvo en secreto y los pocos reporteros y diplomáticos que denunciaron lo que estaba ocurriendo, fueron ignorados o silenciados.Se acaba de presentar en el festival de cine Berlinale una película acerca de uno de estos reporteros, llamada “Mr. Jones”, que aborda el Holodomor desde la historia del reportero inglés Gareth Jones. Se ha sabido, incluso, que Orwell se inspiró en él para escribir Rebelión en la Granja. Gareth Jones fue asesinado por agentes de la KGB a los 29 años.
Hoy en día aún existen personas que no reconocen este genocidio, básicamente porque su reconocimiento implica aceptar que su ideología socialista tiene un lado oscuro. Tan oscuro como el del bando que desprecian, el nazismo. Y hablo de socialismo, no de comunismo, porque comunismo fue la política económica y social que implementó el socialismo totalitario. Fue la consecuencia del primero y no un hecho aislado. Tan claro como que este Imperio ideológico se llamaba así, Unión de Repúblicas Socialistas (y no comunistas) Soviéticas.
Países como Australia, Argentina, USA, Polonia, Lituania, Latvia, Estonia, Canadá, Hungría, Mexico, Colombia, entre otros, han reconocido este genocidio contra la nación ucraniana, sin embargo en España se hizo un reconocimiento en el Congreso el 30 de mayo del 2007, condenando el totalitarismo del régimen estalinista que atentó contra los derechos humanos de millones de víctimas, pero se excluyó el Holodomor como genocidio del pueblo ucraniano de la propuesta, por solicitud del PSOE.
Por eso es importante mostrar los hechos, los detalles más tristes y crueles de este crimen y divulgarlos como sea posible, tanto para prevenir que algo así pueda volver a ocurrir, como para honrar la memoria de millones de víctimas inocentes, entre hombres, mujeres y niños que fueron privados de alimento hasta su muerte por inanición o enfermedad.
No fue la única hambruna que se produjo en Ucrania, también se produjeron hambrunas en otras zonas de la URSS, pero esta hambruna en particular, no se debió a condiciones climáticas o agrícolas desfavorables, sino a políticas represivas para ahogar las protestas de los ucranianos y someter su espíritu al régimen estalinista. Con la independencia de Ucrania se pudieron desclasificar muchos documentos oficiales que se habían mantenido bajo secreto de estado y que prueban la agresiva política dirigida a los rebeldes campesinos que se negaban a obedecer la imposición de la colectivización del partido bolchevique. Lamentablemente se destruyó mucho material de censos y se alteraron actas de defunción que pudieran probar la naturaleza criminal de las políticas de aquella época, así como tampoco aún hoy en día se tiene acceso a los archivos que se encuentran en Rusia y además, se está denunciando que se ha estado procediendo a su destrucción.
Pese a esto, existe material documental testimonial suficiente como para determinar la naturaleza criminal de la hambruna provocada por el régimen estalinista en Ucrania en los años 1932 y 1933. Voy a intentar resumir los acontecimientos de aquella época para que se entienda que no se trató de una hambruna cualquiera, sino de un genocidio premeditado en toda regla.
En 1926, el último año en el que se permitió el libre comercio de productos agrícolas en Ucrania, la URSS obtuvo 3.3 millones de toneladas de grano. Con la introducción del Plan Centralizado de Cuotas planeado y dirigido desde Moscú, se exigió una cuota de grano ucraniano para 1928 de 4.4 millones de toneladas. Para 1930 se exigió una cuota de 7.7 millones de toneladas.
Con la eliminación de los “kulak” (granjeros prósperos) y la colectivización forzada, el sistema agrícola tradicional fue completamente destruido, sin embargo la elevación de las cuotas de grano se realizó antes de la implantación del nuevo sistema. Las granjas colectivas en Ucrania comenzaron a operar en 1930. Ese año, gracias a las favorables condiciones climáticas, Ucrania recolectó 23 millones de toneladas, que cubrieron bien sus cuotas de grano, pero por la ineficiencia del manejo de las granjas colectivas, hubo gran pérdida de grano. Como resultado, se privó a los campesinos de su reserva tradicional de grano para su propio consumo.
Ignorando las necesidades de los campesinos y con la idea equivocada de que el éxito en la cuota de 1930 se debió al sistema de granjas colectivas, los lideres del Kremlin procedieron a inflar la cuota de grano para 1931.
Con una cosecha inferior a 18.3 millones de toneladas, el plan para 1931 fue implementado con una presión extrema, confiscando el máximo de grano tanto de granjas colectivas como de campesinos individuales. Ucrania solo pudo aportar 7 millones de toneladas de los 7.7 estipulados. Se volvieron a confiscar grandes cantidades de grano de las zonas rurales, con el resultado de que ya para 1931 había hambruna en algunas regiones de Ucrania e incluso algunos muertos. Pero lo peor aún estaba por llegar.
El reporte del departamento político secreto del Directorio Político del Estado de toda la Unión (OGPU), para finales de 1931 y principios de 1932 señaló: “Se observa déficit de alimentos y casos de desnutrición en familias de granjas colectivas en algunos asentamientos de la RSS de Ucrania (en Járkiv, Kyiv, Odesa, Dnipropetrovsk y Vinnytsia)”. Sin embargo no se menciona la hambruna en los documentos oficiales de la época; en cambio, se usaban eufemismos como déficit nutricional o desnutrición.
En el plan de cuotas de grano de 1930-1931, el liderazgo bolchevique probablemente aún no tenía intención de organizar una hambruna. Su objetivo para este momento no era eliminar a los campesinos de Ucrania, sino acumular grandes reservas centralizadas de grano y otros productos agrícolas para asegurar sus política exterior. Estos ingresos serían luego utilizados para desarrollar la industria armamentística y militar de la URSS, para modernizar y equipar al ejército rojo, como instrumento de futuras campañas de “liberación” y así reforzar el comunismo en el mundo.
La desnutrición y la hambruna que comenzó a aparecer a finales de 1931 y luego se extendió por Ucrania y otras regiones de la URSS al comienzo de 1932, fue la consecuencia lógica de la negligencia criminal del liderazgo comunista, que debió haber previsto el riesgo de implementar una cuota excesiva de grano en su plan.
No hay duda de que los líderes bolcheviques eran conscientes de que continuar con el plan de requerimiento excesivo de grano, supondría que la hambruna se extendiera y produjera muertes por hambre a gran escala entre los campesinos.
En comparación con 1930-1931, la cuota de grano para 1932-1933 se redujo a 5.8 millones de toneladas, pero esta cuota seguía siendo enorme para el área rural, ya que el potencial de productividad del terreno se había debilitado sustancialmente en los años anteriores. La adopción de esta cuota fue una sanción equivalente a el exterminio de los campesinos Ucranianos. De esta manera, el Holodomor planeado por el régimen de Stalin comenzó en 1932 con la implementación de la cuota de grano.
El asesinato por hambre ocurrió en Ucrania y Kuban (asentamiento de cosacos ucranianos del Cáucaso Norte, que Rusia se apropió al desintegrarse la URSS), tanto durante 1932 como en 1933, diferenciándose ambos periodos solo en la cantidad de muertes. Mientras en 1932 los muertos por hambre se contaban en cientos de miles, en 1933 se contaban por millones. Es difícil estimar la cifra exacta por la destrucción de censos y alteración de certificados de defunción, siendo el cálculo mínimo de 3.5 millones hasta un estimado de 10 millones de muertes debidas al Holodomor.
En la situación crítica que se desarrolló en Ucrania, una solución civilizada a la crisis hubiese sido reducir drásticamente el plan de cuotas de grano, detener el brutal saqueo de las áreas rurales, declarar las zonas de hambruna como zonas de catástrofe humanitaria y promover la atención inmediata a gran escala. En lugar de esto, el régimen comunista totalitario de Stalin, continuó exigiendo una excesiva cuota de grano y para asegurar su cumplimiento integral, llevó a cabo medidas represivas contra los campesinos ucranianos, confiscándoles todos sus víveres.
De acuerdo a las órdenes de los líderes del Kremlin, la resolución del Comité Central (CC) del Partido Comunista (bolchevique) de Ucrania del 18 de noviembre de 1932 y del Consejo de Comisaría Popular de la RSS de Ucrania (CPC de UkrSSR), del 20 de noviembre de 1932, se requería que también el grano producido en las granjas colectivas que era retenido como reserva, fuera transferido a la cuota. Además, estaba prohibido pagar a los campesinos en grano y se ordenó que el grano que ya se les había dado en pago, fuera confiscado.
Finalmente, como castigo por no cubrir la cuota requerida, incorrecto uso del grano o su desfalco, se impusieron elevadísimas multas. Luego al interpretar ampliamente estas decisiones por los ejecutores en el terreno y al no poder pagar las multas, se confiscaban todo tipo de productos, como patatas, judías, cebollas, repollo, etc.
Una resolución del CPC de UkrSSR y el CC del 6 de diciembre de 1932 aprobó las llamadas “listas negras”, donde se incluirían los pueblos que saboteaban de alguna manera el cumplimento de la cuota de grano. Las medidas punitivas infringidas sobre estos pueblos incluían las siguientes: “bloquear la distribución de víveres y vaciar todo el inventario de las cooperativas y tiendas estatales, prohibición estricta de cualquier intercambio comercial entre las cooperativas y tiendas estatales y las granjas colectivas, tanto para granjeros colectivos como para campesinos independientes; cese de créditos y aceleración del cobro de deudas existentes y represión de todo elemento externo, hostil y contra revolucionario”.
Cientos de villas ucranianas e incluso distritos enteros fueron puestos en la “lista negra”, sus habitantes fueron segregados, privándoles incluso de productos mínimos para sobrevivir y sujetos a multas especiales y represión política selectiva. Luego de la implementación de los planes de cuotas de grano de 1930-1931, no se dejó prácticamente nada de grano en el campo ucraniano, como confirman numerosas investigaciones. Aún así, Stalin envió un telegrama a los líderes de Ucrania el 1º de enero de 1933 que establecía una resolución del CC, que ordenaba intensificar la búsqueda y confiscación de todo vestigio de alimentos pertenecientes a las granjas colectivas de Ucrania, así como a campesinos independientes.
La aplicación amplia y estricta mediante medidas excesivamente crueles y represivas para satisfacer los requerimientos de grano, como la confiscación de todos los alimentos, es una prueba irrefutable del intento de este régimen totalitario de precipitar la hambruna en Ucrania y el instrumento para ejecutar un exterminio premeditado de los campesinos ucranianos.
A esta altura del Holodomor ucraniano, se implementó un cerco prohibiéndosele a los campesinos abandonar Ucrania. Tropas armadas y unidades de la GPU se encontraban apostadas en las estaciones de tren y en las fronteras de la RSS de Ucrania. La resolución del politburó del CC y el CPC de la RSS de Ucrania del 22 de enero de 1933, ordenaba prevenir un “éxodo masivo de campesinos del Cáucaso Norte hacia otras zonas y la entrada de campesinos ucranianos al territorio circundante”.
Stalin atribuyó el fallo de sus políticas no solo a la resistencia de los campesinos a la colectivización y plan de cuotas, sino a una resistencia encubierta promovida por líderes políticos ucranianos. Lo que quería era aplastar la voluntad de los ucranianos para que se sometieran al régimen a cualquier precio ya que en toda la década de los 30’s, el régimen Stalinista se dedicó a realizar deportaciones, llevar a los gulags y ejecutar a toda la élite intelectual, militar y política ucraniana en la llamada “gran purga”.
Raphael Lemkin, creador del término “genocidio” e impulsor de la Convención de Genocidio de la ONU, llamó a la destrucción de la nación ucraniana un “clásico ejemplo de genocidio” con los puntos básicos que allí ocurrieron:
La hambruna a que se sometió al pueblo campesino ucraniano.
La eliminación de la élite intelectual ucraniana.
La eliminación de la Iglesia ortodoxa autocéfala de Ucrania (recientemente recuperada).
Además de la Convención de la Prevención y Castigo del Genocidio de la ONU en 1948, existen otros marcos legales internacionales como la Convención Europea de la Protección de DDHH y Libertades Fundamentales del 4 de noviembre de 1950, el pacto de Derechos Civiles y Políticos de 1966 y la Convención de la ONU de la “No prescripción en Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad” del 26 de noviembre de 1968.
En la Ley del Holodomor de 1932-1933 en Ucrania, aprobado por el Parlamento ucraniano el 28 de noviembre de 2006, la resolución de la corte estableció que las pruebas evidencian que fue un evento planeado para suprimir el movimiento nacional ucraniano de liberación y prevenir la creación de un Estado Ucraniano Independiente fuera de la URSS. Fue realizado como una de las etapas de persecución de los ucranianos étnicos, debido a que la nación ucraniana y no las minorías étnicas, fueron las protagonistas de la construcción del estado y autodeterminación que pudo llevarse a cabo a través del derecho constitucional en la URSS en 1924, para pedir la salida de la Unión Soviética y establecer un Estado Ucraniano Independiente.
El Parlamento Europeo en una resolución del 2008 “reconoce al Holodomor como Crimen contra la nación ucraniana y contra la humanidad”.
La ONU en una declaración conjunta del 2003 se refiere al Holodomor como “una tragedia nacional del pueblo ucraniano”.
La Asamblea Parlamentaria del Consejo Europeo (PACE) en una resolución del 2010 “condena fuertemente las crueles políticas ejecutadas por el régimen estalinista, que resultaron en la muerte de millones de personas inocentes, como un crimen contra la humanidad”.
La Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) en una resolución del 2008, establece que el Holodomor fue una “emanación masiva producida por crueles acciones políticas deliberadas de un régimen totalitario”.
El Papa Juan Pablo II se dirigió a los ucranianos en la conmemoración de los 70 años del Holodomor:
“Estos son los sentimientos que la tragedia del Holodomor y sus consecuencias despiertan en mi corazón: millones de personas sufrieron una muerte atroz debido al nefasto éxito de una ideología que causó sufrimiento y duelo en muchas partes del mundo en el siglo XX. Es por esta razón, venerables hermanos, que quiero estar presente en espíritu en la celebración de la conmemoración de las incontables víctimas de la gran hambruna instigada en Ucrania por el régimen comunista. Fue un esquema inhumano llevado a efecto a sangre fría por aquellos que estaban en el poder para ese momento”.
Saquen ustedes sus propias conclusiones. Acaba de salir a la venta el libro Hambruna Roja de Anne Applebaum por si les interesa profundizar en el tema. Espero que no se repita jamás una masacre tan cruel y que España también reconozca los hechos para poder honrar a sus víctimas oficialmente también en este país.
Autor carmenalvarezvelaPublicado el 22 febrero, 2019 22 febrero, 2019 Categorías HistoriaEtiquetas #Comunismo,Genocidio,Hambruna,Holodomor,Ucrania
Un comentario en “Holodomor: el genocidio comunista en Ucrania (1932-1933). Por Valentina Kobernyk @vkobernyk”
27 febrero, 2019 de 10:25 pm
Qué pena da leer sobre estos temas.
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