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Timestamp: 2017-05-26 07:19:59+00:00

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Apuntes discontinuos: junio 2013
¿Vacas
sagradas o pavos reales?
Algunos consideran que las
reacciones respecto del tan mentado fallo de la CSJ ubican al oficialismo y sus
aliados al borde de la sedición. Embarrados
en la oposición patológica, confunden
disconformidad con desacato. Más aún cuando en su dictamen, los Supremos no
logran justificar la inconstitucionalidad que sentencian. Simplemente, expresan
su rechazo, pero no fundamentan ninguna
contradicción con la letra de la Carta Magna. Un sabor amargo deja este
episodio porque da la razón a los apologistas del statu quo. Y más amargo
todavía por la imposibilidad de apelar tan caprichosa decisión. La institución
que debe velar por el equilibrio del sistema, amañó el fiel de la balanza para inmovilizar la inclinación de los
platillos. Contra todo lo que afirman, abandonaron el disfraz independiente
y se zambulleron en las torrentosas aguas de la oposición. Provocativos,
tensaron la escena política en medio de un proceso electoral. Pacatos, se perdieron la ocasión de
protagonizar el camino hacia un nuevo sistema judicial. Conspiradores, se
suman a operaciones mediáticas para desgastar al Gobierno Nacional. Ingenuos,
creen que todo terminó, cuando en
realidad, esta Historia recién comienza.
Aunque no lo tuvieron en
cuenta, con la negativa dejaron una puerta abierta. Con la ostentación de ese
poder absoluto, señalaron los próximos pasos. En cierta forma, nos dejaron con las ganas de transformar el único
poder intocado desde el retorno a la democracia. Por más que los voceros
del establishment hablen de hordas K
que pretenden atropellar al Poder Judicial, muchos entienden lo que está en
juego. Y los que no, es porque no
quieren. O no les conviene. “Democracia o corporación judicial” significa
mucho más que un lema. Este adversativo se convierte en condición necesaria
para abandonar definitivamente el pasado
que tanto daño nos ha hecho y que amenaza volver. “No hemos venido a quejarnos
de un fallo, eso es un episodio anecdótico –aclaró el fiscal Jorge Auat en
el acto frente al Palacio de Tribunales- Hemos
venido a sostener nuestras convicciones. Estamos
planteando un cambio de paradigma, un cambio cultural para los tiempos que
vienen”.
dirigente de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida valoró la figura del juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni “y a todos los jueces y fiscales que están
llevando adelante los juicios de lesa humanidad”. La presidenta de
“Justicia legítima”, la jueza María Laura Garrigós de Rébori señaló que se va
acatar el fallo, pero “como el agua nos
vamos a ir metiendo, no vamos a dejar de reflexionar”. Porque el movimiento
que nació hace unos meses que incluye jueces, fiscales, abogados e integrantes
de otras organizaciones sociales realiza reuniones periódicas en donde se
discute qué es democratizar la Justicia,
qué es una corporación y cuáles son los peligros que acarrea. “Hablamos de la práctica consuetudinaria
armada alrededor de un poder de características aristocráticas”, explica
Garrigós de Rébori. Sin escudarse detrás de nada, los miembros de Justicia
Legítima ponen los temas sobre la mesa para una discusión frontal, con la firme
decisión de delinear un nuevo sistema judicial para el país que se viene.
no todos actúan a la luz del día. El presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti
denunció ante sus pares una supuesta investigación de la AFIP que, desde el
ente recaudador se esmeraron en negar. Después,
los medios agregaron lo suyo para transformar la picardía en una enorme bola de
estiércol. Ahora, algunos miembros del Máximo Tribunal encomendaron a
algunos funcionarios que se reúnan para aclarar la situación con representantes
de la AFIP. Aunque no haya habido ningún intento de indagación fiscal, este no-episodio quedará en la memoria
colectiva como una presión del Poder Ejecutivo a la Corte. El viejo truco del Gobierno autoritario
ataca de nuevo. Moncholos,
mojarritas y bagres muerden el anzuelo y agitan sus colas para defender lo que
de ninguna manera está en peligro. El diputado por el PRO, Federico Pinedo –un patricio siempre a disposición de las causas patricias- denunció a Ricardo
Etchegaray por “abuso de autoridad e
incumplimiento de los deberes de funcionario público”. El Código Penal, en
el capítulo 4, artículo 248, advierte que este delito será “reprimido con prisión de un mes a dos años e inhabilitación especial
por doble tiempo” al funcionario que dicte resoluciones “contrarias a las constituciones o leyes nacionales o provinciales”. Si la AFIP hubiera iniciado una
investigación no podría considerarse como un delito encuadrado en esos
artículos. A pesar de esto, la denuncia de Pinedo puso en movimiento las
ruedas de la Justicia y el juez federal Sergio Torres y el fiscal Carlos
Stornelli destinarán su valioso tiempo para estas tonterías. Como
en un partido de Wimbledon, los pelotazos pasan de un campo a otro con notoria
rapidez. La Corte saca con el fallo de inconstitucionalidad y supuestamente, el
Gobierno responde con la investigación de la AFIP, que no existió. Pero el rumor sirve para ensuciar el
ambiente. De revés, los Supremos disponen la reapertura de una causa en la
que el ministro de Planificación, Julio De Vido y su esposa, Alessandra
Minicelli habían sido acusados por enriquecimiento ilícito. Cabe aclarar que
los sospechados fueron sobreseídos en tres oportunidades por la Cámara Federal
y la de Casación, pero la firma de cinco de los Jueces vuelve a activar una
causa, más para alimentar titulares que
para buscar justicia. Porque los bienes denunciados eran anteriores a la
llegada a la función pública de De Vido y su esposa y el resto estaba de
acuerdo con los ingresos declarados. En definitiva, en tres fallos diferentes
se sentenció que no había enriquecimiento ilícito. Pero todo vale cuando algunos jugadores son también árbitros. Y el oficialismo responde con
un proyecto de ley que pondrá en manos del Consejo de la Magistratura el manejo
del presupuesto del Poder Judicial, la política salarial y la facultad de crear
cargos y asignar personal a los tribunales. Esta iniciativa con forma de remate
busca quitar a la Corte Suprema el manejo de los fondos, tal como dispone la Constitución en el inciso 3 del artículo 114. Allí
afirma que le corresponde al Consejo “administrar
los recursos y ejecutar el presupuesto que la ley asigne a la administración de
justicia”. Aunque el texto de la constitución es muy claro, una acordada de la Corte del año 2000
dispuso apropiarse de los fondos y atribuirse su administración. Como en
varias ocasiones se ha mencionado en estos Apuntes, es la propia Corte la que no cumple con muchos puntos de la
Constitución con sus arbitrarias acordadas. Y ellos son los guardianes
absolutos de la constitucionalidad, los
que no dudan en amoldarla a los intereses del poder siempre invisible.
Si en los noventa, Menem tenía
una Corte adicta, CFK tiene hoy una Corte opositora. Esto no sería tan grave, pues el kirchnerismo está acostumbrado a
lidiar con opositores que brotan de los rincones más oscuros. Pero cuando
el antagonismo no surge del voto, sino de un poder que se cree venerable, el
asunto es más grave. Y lo peor es que
apelan a las espurias estrategias de los opositores en serio. No sea cosa que
detrás de todas estas simulaciones escondan el objetivo de mancillar la
constitucionalidad de la Ley de medios, que
toda resolución referida a ella pretendan presentarla como producto de una
presión o amenaza. Como sea, ya están manchados. Y poco podrán hacer para
limpiarse. El prestigio que los condujo hasta el trono agoniza. Las vacas sagradas se están transformando
en gallinas revoltosas. El país que estamos construyendo no admite ni unas
ni otras. Y pronto serán parte del pasado que debemos abandonar. Un tropiezo más en este luminoso y
apasionante camino. Publicado por
electorales con sabor a nada
Que un taxista afirme con
convicción que la saturación en la
cobertura mediática del caso Ángeles constituye una estrategia del Gobierno
Nacional lleva a niveles paranoicos toda hipótesis conspirativa. Y se
desploma ante el menor intento analítico. Lo que sí confirma es que algunos han
quedado enganchados en esa apolillada
lógica de echar la culpa de todo a La Presidenta. Tantos mensajes
destinados a sembrar la desconfianza hacia los políticos todavía germinan en algunos prejuiciosos que se niegan a
adoptar una mirada colectiva sobre los hechos. Claro, resulta más sencillo
vestir el ropaje criticón que practicar la lectura crítica; es más fácil memorizar
una infundada sospecha de corrupción que comprender el desarrollo de una construcción
política; es más cómodo vociferar que
todo está mal en lugar de reconocer que algunas cosas funcionan mejor. La
vida cotidiana parece más confortable cuando uno la transita con el ceño
fruncido, aunque nada grave conspire en el horizonte. Ostentar felicidad puede ocasionar algunas incomodidades, como
acusaciones de insania, por citar un caso.
Esta pose de disconformidad
perpetua no puede pensarse como una epidemia pero tampoco como un virus en vías
de extinción. Todavía quedan algunos infectados que se niegan a recibir el
antídoto y a cada paso manifiestan sus síntomas. Ya no hay peligro de contagio porque el clima reinante no es propicio
para su proliferación, pero deja huellas inconfundibles en los afectados.
Como repetir las tonterías que dice algún trajeado de la tele con tono
indignado o recitar de corrido la tapa de un matutino más astrológico que
informativo. También suelen rescatar del
arcón del olvido algún prejuicio transmitido por algún ancestro, con
llamativos aditamentos contemporáneos donados gentilmente por un sucesor. Con
frecuencia, la enfermedad los conduce a aplicar conceptos incomprendidos en
situaciones equivocadas y a identificarse sin admitirlo con personajes
inaccesibles. En tiempos electorales, los
achaques recrudecen y dejan al individuo a merced de las consignas más
inconsistentes. Nada de esto sería demasiado
preocupante si no fuera por algún convaleciente que prueba saltar a la escena
política. Entonces, dejan de ser
pacientes para transformarse en activos propaladores de la dolencia y autores de los más indefendibles absurdos
disfrazados de propuestas. En estos días, pudo verse en las calles
rosarinas el afiche de campaña del ansioso candidato a diputado del Frente
Progresista, el ex gobernador Hermes Binner. Con fondo naranja y la foto del
dirigente socialista, se destaca una leyenda: “Un país normal”. ¿Qué será un país normal para el ex anestesista?
¿Cuál es el país que promete con esa escueta frase? ¿O más que una promesa, es un reclamo? ¿Cuál es el país que entra
en sus parámetros de normalidad, el de
la dictadura, el de Alfonsín cercado por las corporaciones, el de los noventa o
el del 2001? ¿O será alguno de los países europeos que, si no estallaron
están a punto de hacerlo? Menos mal que existe la picardía, siempre dispuesta a
dibujar una sonrisa en la monotonía cotidiana. Y a anteponer una “A” en el adjetivo ‘normal’. Pero a algunos, no les hace
falta la picardía callejera para quedar en ridículo. Durante una entrevista en
el programa “Yo te avisé” de CN23, el
candidato a diputado Martín Lousteau se
mostró más como un chef que como un economista. “Vamos a elegir no los
legisladores sino el postre para 40 millones de argentinos en una cena que
vamos a hacer –afirmó, en
referencia a las PASO- Hay algunos
lugares que te dicen yo ya lo decidí, es mousse de chocolate, viene otro y te
dice flan. Nosotros lo que te decimos es vení a la cocina, hay helado de todos
los gustos, que querés, helado de dulce de leche, de chocolate, de frutilla, de
crema”. Las conductoras del programa se mostraron molestas porque
interpretaron la metáfora culinaria como machista y discriminadora. Lo más
grave no es eso, sino que presenta la participación ciudadana en su
concepción más superficial. Como si elegir un candidato pasara por los
gustos y no por las convicciones, como si las diferencias fueran más de sabor que
de contenido, como si intentara disfrazar con un lenguaje cotidiano la
ausencia de propuestas. Y por último, más que un postre parece obsequiar un
Si hay algo más grave que esto
es la candidatura de Domingo Cavallo en Córdoba de la mano de Rodríguez Saa. Que algo tan dañino esté suelto habla muy
mal de nuestra Justicia. El ex ministro de economía confesó que se siente “como un león enjaulado” cuando no está “luchando” por sus ideas. Entonces, cuando está suelto se convierte
en un depredador y es por eso que debe estar enjaulado. Por haber hundido
el país en las tres ocasiones que se le presentaron: en la dictadura, en el
latrocinio menemista y en los tiempos de la Alianza para el fracaso. Cavallo
merece estar en una jaula no sólo por destruir nuestra economía en tres
momentos de nuestra historia, sino
también por volver a intentarlo ahora que nos estamos recuperando de su
destructivo accionar.
En realidad, no parece que
estos candidatos –y muchos más- tengan en claro el país que quieren construir. Por eso sus propuestas –por llamarlas
de alguna manera- transitan entre
generalidades y absurdos. Lo único
que tienen en claro es que desean con fervor ocupar un lugar sin saber para
qué. Y si lo saben, no tiene nada que
ver con fines colectivos. Tal vez quieran garantizar un ingreso económico
porque no saben trabajar de otra cosa más que de opositores o pretendan conquistar impunidad con la inmunidad parlamentaria. Pero en serio,
otra cosa no demuestran. El candidato a diputado por
CABA, el filósofo de Carta Abierta, Ricardo Forster, lamenta que “la oposición política no tenga una agenda
propia sino que venga definida y escrita
por una corporación. Y en este caso, una corporación que maneja una parte
significativa de los medios de comunicación”. Con la lucidez que lo
caracteriza, sostiene que la actitud de la oposición “es un problema para la vida democrática de la sociedad”. “A mí me
encantaría una oposición que tenga una lectura propia, que tenga originalidad,
que sepa plantear un proyecto de país y lo plantee directamente a la sociedad y no
una oposición que cabalga sobre una agenda prestada y una interpretación de
país como un estado de catástrofe”. Muy lejos de los
paracaidistas mediáticos que pululan en otras listas, Forster se muestra
conocedor del papel que va a ocupar y afirma que la campaña del FPV "está
sostenida en los logros de estos años y sobre lo que se sigue proyectando en
términos de conformación de la sociedad argentina bajo una perspectiva de más
igualdad, mayor distribución de la riqueza, mejor democracia y más derechos, que
es lo que se ha construido en estos años".
como afirmó el Secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, “en esta elección no se definen solamente
candidatos, no son nombres lindos o feos, o figuras carismáticas o no
carismáticas las que vamos a elegir; estamos
definiendo un proyecto de país, un modelo de país”. Para el
ministro de Planificación, Julio de Vido “esta
gran batalla democrática que se inicia no es una elección más, es fundamental para el proceso de
profundización de políticas de inclusión que lidera y garantiza la
presidenta Cristina Fernández de Kirchner”.
Claro, indudablemente será CFK
quien asuma el protagonismo de esta campaña, porque sigue siendo la figura
central de la política argentina. “Cuando
se es legislador se acompaña un proyecto –definió en la conmemoración del
bicentenario de Paraná- Ser un legislador no es solamente integrar un rejunte de gente para ganar una elección.
Porque las elecciones son un día, pero para gobernar hay que gestionar los 365
días del año”. Y para comprender por qué los demás quedan tan desdibujados,
sería bueno memorizar estas ideas: “nosotros estamos hechos de otra pasta
–se diferenció–, estamos hechos para encarar los problemas, para zambullirnos
en ellos y resolverlos. Eso es la
política, cuando lográs llegar al corazón de la gente. Gobernar para el
pueblo, gobernar para los intereses de la Nación, no es una gracia que tiene el
gobernante, es una obligación que nos
impone la Constitución y nuestras propias convicciones”. Esta es la
diferencia entre los que tienen pasta y los que se han convertido en pastiche.
las tierras tenebrosas a las praderas soleadas
En la escena local, las
protestas en Brasil sorprendieron a propios y extraños. Como indiscutible
potencia en la región, inspira símbolos contrapuestos en estas tierras. Tanto los seguidores del kirchnerismo como
sus detractores, destacaban hasta no hace mucho las delicias de la nueva
situación del vecino país. Unos por la inclusión de los sectores más
postergados; otros, por los números que siempre excitan a la ortodoxia
económica. Ahora, casi todos están desorientados y todavía no encuentran la
vuelta para analizar tan inusitada serie de acontecimientos. En un primer
impulso, los kirchneristas interpretaron las movilizaciones callejeras como intentos destituyentes organizados
por las grandes corporaciones en connivencia con la CIA y todas las nefastas
fuerzas del Imperio, Dar Vader incluido. Los no-K, por la dudas, se espantaron,
como siempre ocurre cuando las
muchedumbres salen a la calle sin cacerolas ni consignas pro linchamiento de
presidentes y funcionarios. Después, cuando los medios opositores cariocas
se apropiaron de la movida y algunos actores reaccionarios condimentaron las
protestas con su habitual toque de violencia, comenzaron a mirar el espectáculo
con mayor simpatía. Ni lo uno ni lo otro. No son caceroleros ni extraterrestres, sino
excluidos en ascenso que exigen que las transformaciones se profundicen. Y
la presidenta Dilma Rouseff, lejos de rechazar de plano las demandas, las transforma en potencia. Cuidado con
los opositores vernáculos que pretendan tomar como ejemplo la respuesta de la
mandataria brasilera, porque se verán en un brete. Si CFK no incorporó las
demandas caceroleras no es por sordera o soberbia, sino porque ninguna de ellas
correspondía con el programa de gobierno. Por
el contrario, hubiera significado traicionar el mandato recibido en 2011.
En cambio, el motivo de las protestas cariocas se encuadra en las propuestas
con que el PT accedió por tres veces a la presidencia, cuya realización se ha demorado
merced a una prudencia
incomprensible. Así y todo, las contundentes
movilizaciones en las ciudades brasileras derrumban
dos mitos que, de manera paradójica, alimentan fantasías contrapuestas: que
el país vecino es el paradigma de una revolución pujante o la aplicación exitosa
del modelo de la ortodoxia económica. En
todo caso, la crisis de Brasil demuestra que la convivencia de ambas cosas, a
mediano plazo, desemboca en un inevitable conflicto. Y, también indica que
ningún país puede ser modelo de nada porque la realidad –siempre convulsionada,
cambiante, asechada, vulnerada- exige un proyecto y no un molde. Eso sí: si el
objetivo de un gobierno es transformar en serio las cosas, las acciones no pueden conformar a todos. Y ese ‘todos’ nombra a los pocos que siempre han querido gobernar desde las sombras para
saciar sus siempre insatisfechas apetencias. Cuando son Ellos los
disconformes, hay que darle para adelante porque eso indica que la meta es el
beneficio de las mayorías. En cambio,
cuando se muestran complacidos ante una decisión gubernamental, hay que
desconfiar. Y mucho. Porque el disgusto de esos pocos redunda en bienestar
para los demás. Sus refunfuños deben servir para la confirmación de un rumbo y
no para lo contrario. Por eso, las
pullas que recibió la respuesta de CFK al fallo de la Corte sugieren que debe
insistirse en ese sentido. Que el representante de los abogados en el
Consejo de la Magistratura, Alejandro Fargosi, haya acusado a La Presidenta de “estar sembrando una especie de golpe de
Estado contra la Justicia”, es más
una invitación que una imputación. Claro, el letrado advierte que
las críticas de Cristina implican una desobediencia originada en su “vocación de poder absoluto”, a pesar de que las voces oficiales
aseguraron hasta el hartazgo la aceptación de la resolución de
inconstitucionalidad. Pero acatar no significa estar de acuerdo. En la
advertencia de Fargosi subyace un contenido oculto: sólo un gobierno puede ser víctima de un golpe de Estado. Por lo
tanto, en el imaginario del magistrado –y seguramente de algunos más- la
Justicia, más que un poder del Estado, es
El Gobierno que puede ser acosado por intrusos, en este caso, El Ejecutivo.
Además, el consejero advirtió que la sentencia de la Corte debe preocupar a “quienes votaron esa ley porque quizá
cometieron un delito”. En esta concepción de la realidad, los representantes del Pueblo –Ejecutivo y
Congreso- no sólo pretenden ser destituyentes, sino que pueden ser considerados
delincuentes. La lógica de esta visión está fundamentada en una mirada
patricia, aristocrática de lo que debe ser una República. Los asuntos públicos
no deben estar en manos del pueblo ni de sus representantes. En síntesis, la
Democracia debe reinar, pero no gobernar. Cuando la Democracia pretende
gobernar, se la acusa de atropellar la
República, de pisotear la Constitución, de ningunear la independencia de los
poderes, de manifestar rasgos autoritarios. Sólo se calman las aguas cuando
el Poder Fáctico, en todas sus dimensiones, retoma el control de todo. Decir ‘se calman’ es un exabrupto, porque quienes padecen las tormentas son
las mayorías, como la Historia puede demostrar en muchos de sus capítulos.
Por eso celebran el fallo de la Corte, porque pone un límite al avance de la
Democracia. Con un aristocrático gesto, Los
Supremos señalaron lo que debe permanecer inalterable. Ahí funcionan los
controles que accionan las defensas del statu quo, los anticuerpos que protegen
el equilibrio del sistema, un equilibrio
siempre inclinado hacia los personeros del establishment.
A pesar de tan
invulnerable poderío, esa fortaleza exhibe grietas cada vez más pronunciadas y
por esos resquicios fluye La Política. Una
Política tan en construcción como todo el país. Una cayó con el otro. Ambos
sucumbieron a la vez y juntos se deben poner en pie y conquistar derechos
usurpados en otros tiempos. En estos años se ha avanzado bastante, aunque no lo
suficiente, pero no tan poco como
vociferan los agoreros. A contramano de lo publicado en los medios
opositores, la política de empleo evidencia sus avances. En un documento
presentado por el Ministerio de Trabajo de la Nación se destaca la mejora en la
cantidad y calidad del trabajo. "Sólo
para dar un ejemplo –indica el escrito titulado “El empleo que supimos conseguir entre todos”- podemos decir que los niveles de Trabajo Registrado hoy son casi el
doble que en 2002, cerca un 80% más, el
mejor registro de los últimos 38 años". Y como un dato que rompe
con algunos mitos, el salario medio real de 2012 es “el más elevado de los últimos 27 años y supera las mediciones de precios más afiebradas”.
que está dando buenos resultados es el incremento de los feriados en el
calendario. De once que teníamos en 2007
pasamos a tener 19 días festivos. Y no es de vagos ponderar esto. Más allá
del lobby que desplegó la patronal desde los medios, el ordenamiento de los
días no laborables dispuesto por el Gobierno Nacional recibe una amplia adhesión por parte de la población. El descanso
también es un derecho y la posibilidad
de profundizar los lazos sociales que brinda el tiempo libre es invaluable.
Que sigan los guardianes protegiendo el
portal de la Cueva del Tesoro, que la crean impenetrable, que sigan
gruñendo ante nuestra proximidad. Por ahora, jugamos a la Democracia. En breve, la practicaremos en serio.
la Democracia para “defender la República”
esperaban lágrimas, súplicas, berrinches o alguna otra muestra de debilidad,
quedaron defraudados. Si en algún momento pensaron que La Presidenta
se iba a refugiar en su cucha con el rabo
entre las piernas, si sospecharon
siquiera que arriaría las banderas de la construcción de un nuevo país, los
hechos muestran que estaban equivocados. Si
consideran un triunfo borrar con un codo arbitrario y corporativo lo que se
escribe con la pluma de la democracia, deberán planear el destierro de la
sardónica mueca que deforma sus rostros desde que se conoció el fallo de Los
Supremos. Porque las cartas están echadas y en la pista se ven los pingos. Porque ahora está más claro que quienes
dicen defender la constitucionalidad de las leyes, la pisotean sin miramientos.
Porque una máscara más ha caído y deja al descubierto el peor de los rostros,
el de la más cruda hipocresía. Justicia ilegítima, injusticia ilegítima o injusticia
legítima. Con el nombre que se elija,
seis de los miembros del Máximo Tribunal sentenciaron su fecha de vencimiento.
Dos de ellos ya
deberían estar presentando su renuncia, porque su permanencia contradice lo
dispuesto por la Constitución, en el artículo 99, inciso 4. Sólo una de las
tantas acordadas de la Corte que pone
entre paréntesis las disposiciones republicanas por las que tantos se rasgan
las vestiduras. Con ironía y con mucha fortaleza, CFK presentó la realidad
de los jueces como un aristocrático privilegio: "si sos juez no pagás impuesto a las ganancias, no declarás nada,
viajás a donde querés sin informar nada”. Como un argumento por el absurdo,
La Presidenta confesó que en 2015 quiere
ser jueza "para tener una
lapicera y un papel para firmar una cautelar y ¡qué me importa el voto de la
gente, qué me importan los senadores, los diputados y el presidente!".
estas palabras, Cristina bailó en Córdoba. Una
danza tribal como una ceremonia de guerra. No festejó lo ocurrido, porque
los miembros de la Corte “perdieron la oportunidad de protagonizar un
proceso de cambio dentro del Poder Judicial”. Con ese baile, La Presidenta no buscó consuelo, sino que absorbió la energía del colectivo que
la aclamaba para tomar impulso y dar los próximos pasos. “La carga es pesada y difícil y sé que me la van a querer hacer todavía
más difícil –explicó en su discurso por el nuevo aniversario del
fallecimiento de Manuel Belgrano- porque cuando uno toca determinadas corporaciones
y poderes, enseguida viene el vuelto". “Si mi rol en la historia es
haber abierto el debate por una Justicia democrática y legítima, estoy dispuesta a bancar todo lo que se me
venga encima –desafió, con el Monumento a la Bandera como fondo- No tengo ni miedo ni temores, mi compromiso es con la historia, el pueblo
y la memoria de quienes dieron su vida por una Argentina mejor".
Antes del arribo
de La Presidenta, los medios rosarinos
ya estaban construyendo una escenografía adversa. Los noteros evidenciaban
su indignación ante la presencia de los militantes de La Cámpora, el Movimiento
Evita, Kolina que, supuestamente, impedían el ingreso de las familias que
deseaban participar de un insípido y
despolitizado homenaje a la bandera. Pero las cámaras mostraban algo
diferente: una convivencia armónica
entre unos y otros, un cálido amontonamiento en medio de tanto frío. Al
contrario, los militantes se ubicaban con sus banderas lo más lejos posible del
palco, para dejar paso a los que asistían sin identificación partidaria. Como
ocurrió el 25 de mayo en la Plaza. Eso
no lo ven porque no quieren verlo. Para ellos, las celebraciones patrias
deben ser desideologizadas, porque
quieren una Historia híbrida, descafeinada, sin conflictos. El ex gobernador
Hermes Binner es un adecuado exponente de esta concepción. Por eso dice lo que
dice. El líder del explosivo FAP acusó al Gobierno Nacional de hacer una “utilización política del acto oficial por
el Día de la Bandera”. Y, como el
pensador sesudo que no es, advirtió que “convirtieron
un acto con sentido profundo de Patria en un acto playito”. Como nunca entiende nada, acostumbra
regalar insostenibles consignas. Para confirmar esto, agregó que “el blanco o negro superó al celeste y
blanco”. Después, vía twiter, iluminó
a sus seguidores: “suspendieron el
desfile, cambiaron el himno y usaron a Manuel Belgrano para hacer política
partidaria. Pobre Argentina”. Pobre
Argentina si alguien como él accede a la presidencia, pues con su tibieza
congelaría al más ardiente. Y dejaría las puertas abiertas para los
depredadores de siempre. Pero no es el
único adicto a las incoherencias. El diputado socialista Roy Cortina consideró
que CFK “pretende sembrar un manto de
sospechas y degradar a la Corte”. Como
si no bastara el accionar de algunos de sus miembros para lograr algo así.
El diputado del GEN, Gerardo Milman, advirtió que La Presidenta “quiere ser re reelecta violando las leyes y
la Constitución”. Pero el diputado fue más allá. “El mejor mecanismo de participación ciudadana –afirmó- es el juicio por jurados”. Incongruente: si –de acuerdo al fallo- el
ciudadano no está capacitado para elegir consejeros, menos lo estará para
dictar sentencias. En cambio, la vicejefa de
Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, en su afán de defender el fallo, realizó
casi una confesión. “La Constitución protege a las minorías y
garantiza la independencia de los jueces –declaró- para que ellos, que tienen que juzgar casos de corrupción de
funcionarios, no sean puestos por esos mismos funcionarios”. En su
concepción de la Justicia, la delfina de
Macri considera que la independencia de
los jueces sólo es posible si amoldan la Constitución para proteger a las
minorías, que es lo que están haciendo, precisamente. Si han sido las minorías las que han impulsado los golpes de Estado y
han hundido la economía doméstica para su propio beneficio. La Constitución
debe proteger a la mayoría de la angurria de la minoría. El senador
Marcelo Fuentes, integrante del Consejo de la Magistratura, destacó que “en
el fallo de la Corte subyace un triple desprecio: a la soberanía popular
expresada por el voto universal, al Congreso de la Nación en sus facultades y a
los partidos políticos en general, a los que descalifica colocándolos como
condicionantes de la independencia judicial”. Pero hay otro desprecio que
el senador omite: en la sentencia del
Supremo Tribunal lo que se vulnera es la letra de la Constitución, pues la
conformación del CM depende de una ley dictada por el Congreso. La familia
judicial ganó esta partida. Los Supremos, por ahora, están a salvo. Pero tienen en sus manos dos casos que los
sitúan en una encrucijada: la LSCA y la cautelar de La Nación. Con cualquier
resolución que tomen cosecharán nuevos enemigos. Y ya no pueden seguir
estirando el asunto. Porque, como afirmó
Cristina en Córdoba, “la historia es
indetenible. Aquellos que creen que pueden a
través de alguna resolución impedir el crecimiento y el avance de la democracia,
sepan que sólo lo podrán hacer por un tiempo”. Alineamientos obscenos como los presenciados en esta semana dejarán
cada vez más solos a los saboteadores de este luminoso camino. Las
elecciones legislativas están a la vuelta de la esquina. Las urnas esperan la
Palabra del Pueblo. Por ahora, vociferan los que toman como una victoria el
fallo de la Corte. Después, llorarán por
los rincones la derrota. Tarde, bastante tarde, advertirán lo amarga que es la soledad que supieron construir. Los
demás, celebraremos una victoria en serio. Tal
vez, la definitiva.

References: artículo 248
 artículo 114
 resolución 
 resolución 
 artículo 99

resolución 
 resolución