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Timestamp: 2019-05-24 18:15:47+00:00

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GOBIERNO DE RAFAEL LEON DE ATIENZA
Categoría: GOBIERNO DE RAFAEL LEON DE ATIENZA
Debido a la tensa situación con el Paraguay, el Congreso Permanente de Corrientes decidió -el 22 de Octubre de 1833, por iniciativa del diputado Justo Díaz de Vivar- que no se convocara a elecciones para elegir al nuevo Congreso General, que en Diciembre debía designar, a su vez, al nuevo gobernador.
Se solicitó a Pedro Juan Ferré que convocara a los diputados que ya formaban el anterior Congreso General y que continuara él en su cargo. Pero el gobernador no estuvo de acuerdo con esta medida de excepción y expresó a la Sala que la situación no llegaba a ser tan grave como para que no se pudiera llamar a elecciones.
Sus argumentos convencieron a los Representantes -entre ellos Rafael León de Atienza- y se realizaron los comicios en el mes de Noviembre.
A la reelección de algunos diputados se sumó la elección de otros nuevos que pertenecían al sector más acentuadamente federal de la clase dirigente. Los elegidos fueron:
* Domingo Latorre, por San Roque;
* Rafael de Atienza, por San Luis del Palmar;
* Antonio Fernández, por Goya;
* J. J. Goytía, por Curuzú Cuatiá;
* J. V. García de Cossio, por Empedrado;
* Francisco Cabral, por Ensenadas;
* Pedro Díaz Colodrero, por Esquina;
* José Simón García de Cossio; y
* J. Antonio Ruda, por la Capital;
* Manuel Vicente Solís, por Yaguareté Corá;
* Fermín Félix Pampín, por Bella Vista;
* Juan Nepomuceno Goytía, por Saladas.
* Pedro Juan Ferré fue elegido por San Miguel y Loreto, pero transmitió el mandato a Justo Díaz de Vivar y Antonio Segovia, por Caá Catí.
* Finalmente, cuando Atienza renunció a su cargo fue sustituido por Sebastián de Almirón.
El Congreso Permanente aprobó los diplomas y el 28 de Noviembre de 1833, luego de quedar constituido el Congreso General y ser designado presidente Juan Francisco Cabral, se disolvió, de acuerdo con lo que establecía la Constitución.
Luego fueron elegidos vicepresidente del Congreso General, el doctor J. N. de Goytía y secretario el doctor José S. García de Cossio.
Posteriormente, Ferré envió su Mensaje al Cuerpo en el que dedicaba gran parte al conflicto que se desarrollaba con el Paraguay. Cuando se trató este asunto, el doctor José S. García de Cossio propuso tratar de llegar a un acuerdo con el Paraguay, pues Corrientes se encontraba sola frente a un enemigo poderoso y las provincias del Litoral no cumplirían con los compromisos contraídos en el Pacto Federal.
Un grupo partidario de la guerra o -por lo menos- del estado de guerra, se opuso a una solución de transacción y, tras larga discusión, el proyecto de Cossio fue rechazado.
Luego de esto se pasó a elegir gobernador de la provincia.
El diputado Pedro Díaz Colodrero propuso suspender la cláusula constitucional que prohibía la reelección del titular del P. E. y el proyecto se convirtió en ley:
“Art. 1.- Considerándose -por ahora- contraria a la seguridad de la provincia y de sus intereses generales, la ejecución de lo dispuesto por el artículo 10, sección 6 de la Carta Constitucional, se suspende su cumplimiento hasta que varíen las circunstancias.
“Art. 2.- El actual Gobernador y Capitán General siga al mando de la provincia con todas las facultades para la dirección de la guerra en que a la provincia ha empeñado la del Paraguay, reclamando de los demás de la Liga, si creyera necesario, el cumplimiento de los artículos 3, 13 y 14 del Tratado definitivo de Alianza celebrado en Santa Fe el 4 de Enero de 1831.
“Art. 3.- Removidos los riesgos que asoman, cuyos efectos ya se han dejado sentir, el H. S. P. con acuerdo del P. E. librará la convocatoria de los diputados a la 5ta. Legislatura para llenar la Sanción suspendida por el artículo 1 y deliberar cuánto concierna al bien general pero, si por desgracia, subsistiesen las enemistades y dicha guerra por todo el trienio entrante, al expirar éste, se hará oportunamente la convocatoria ordinaria de la misma Legislatura, quien resolverá sobre la conveniencia de la nueva elección o permanencia del gobernador in statu quo.
“Art. 4.- La derogación alternada o interpretación de algunos artículos de la presente Sanción, queda exclusivamente reservada a la 5ta. Legislatura General y la Sala Permanente por ningún pretexto podrá contravenir a lo determinado por este artículo”(1).
(1) Ley del 3 de Diciembre de 1833. “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Años 1831-1837” (1929), tercer tomo, pp. 163-165. Imprenta del Estado, Corrientes. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.
El Congreso resolvió enviar una comisión -integrada por el doctor García de Cossio y los señores Rafael León de Atienza y Justo Díaz de Vivar- para comunicar al gobernador la resolución adoptada, tratar de convencerlo de la necesidad de que continúe en el cargo y anunciarle que la Sanción del artículo 4 era inexorable y amplia.
La comisión entrevistó a Ferré, pero éste no aceptó la reelección y, a raíz de ello, el Congreso insistió -el 10 de Diciembre- con una larga Nota en la que, entre otras consideraciones, le decía:
“No se saca el timón de la mano del marino veterano que sabe mantenerlo con firmeza, en medio de las tormentas, para colocarlo en otra a la cual falta el valor que sólo se adquiere por una experiencia anticipada en iguales conflictos”(2).
(2) Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)” (1929), p. 179. Imprenta del Estado, Corrientes. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.
Ferré renunció otra vez el día 7 y el Congreso insistió nuevamente el 9 y luego -una vez más- el 13 de Diciembre. Por fin, el gobernador se hizo presente ante el Organismo el 14 de Diciembre e impuso desorbitadas exigencias, muy posiblemente con la intención de que fueran rechazadas y así le aceptaran la renuncia.
Pidió que se pusieran a disposición del P. E. los habitantes y sus fortunas privadas, así como también las personas de los diputados; que se permitiera abrir negociaciones dentro y fuera de la provincia, para encarar los problemas que le aquejaban y que se disolviera sin más trámite el Congreso General y la Sala Permanente.
Por lo visto, solicitaba más de lo que obtuvo Juan Manuel de Rosas durante su primer Gobierno y también más de lo que recibió en su segundo mandato, que fue la suma del poder público, pero con la Legislatura funcionando.
Así y todo el Congreso estuvo a punto de acceder a las exigencias, aunque el día 15 de Diciembre de 1833 le pidió algunas aclaraciones y finalmente el 18 le aceptó por ley la cuarta renuncia pero otorgándole -por los importantes servicios que había prestado- el grado de Brigadier de la provincia, con un sueldo que después se fijó en 1.500 pesos, honrándole además con una comisión ante los otros Gobiernos litorales que -según la ley- “va a decidir la suerte de la patria”.
El desinteresado patriota cedió el dinero del sueldo para el fomento de la Instrucción Pública, siendo aceptado por el Congreso.
El Congreso General aceptó, el 18 de Diciembre de 1833, la cuarta renuncia de Pedro Ferré como gobernador de la provincia.
Abocado a elegir gobernador, el Cuerpo legislativo y elector no dudó, ni tardó en elegir al nuevo mandatario de la provincia y ese mismo 18 de Diciembre -por unanimidad- designó al Sargento Mayor de línea Rafael León de Atienza, quien declina el 19 de Diciembre pero, ese mismo día, es rechazada la renuncia y confirmado electo como gobernador, prometiéndosele todo el apoyo necesario para su gestión de funcionario.
Se fijó el día 25 de Diciembre de 1833 para la ceremonia del juramento(3).
(3) El 21 de Diciembre de 1833 el Congreso condecoró a Atienza con el grado de Coronel de Ejército y el día 27 de Diciembre dispuso eligiera diputado por San Luis, en la banca que dejaba el designado gobernador. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo XVI. Edición del Estado. | Mantilla dice que Atienza era Sargento Mayor de veteranos provinciales y que fue electo gobernador el 19 de Diciembre de 1833 día de su renuncia. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial. (1829-1839)”, parágrafo 139. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.
La ley Nro. 332, del 19 de Diciembre de 1833, decía:
“En consecuencia de la H. Sanción de ayer, el H.C.G. ha procedido al nombramiento de Gobierno y por unanimidad de votos ha sido electo Gobernador y Capitán General de la provincia el Sargento Mayor de línea, ciudadano Dn. Rafael Atienza.
“Al mismo tiempo se acordó que para el 25 del presente, a las diez de la mañana, se apersonase a prestar el juramento que previene nuestra Constitución”.
Firmaban el presidente Cabral y el secretario García de Cossio y estaba dirigida la comunicación al gobernador Ferré.
- El rechazo de Atienza al nombramiento
El 18 de Diciembre de 1833 -en un gesto de humildad- Rafael León de Atienza rechazó el nombramiento considerando que no poseía las condiciones requeridas para tan importante función, no haciendo lugar a esta renuncia el Congreso General por medio de la ley Nro. 333 del 20 de Diciembre de 1833 con un largo considerando del motivo de su resolución, precedido de la Nota de declinación de Atienza:
“El infrascripto, ciudadano diputado a la 5ta. Legislatura de la provincia por el Departamento Del Palmar, tiene la honrosa satisfacción de elevar esta Nota a manos del H.C.G., esperando muy confiadamente de que se servirá no desatender la exposición del que suscribe sobre un suceso, demasiado extraño a su juicio, acaecido en la mañana de este día en el seno mismo del H. C.
“Admitida la renuncia, que el Exmo. Sr. Dn. Pedro Ferré había hecho con reiteración sobre continuar en el mando de la provincia con arreglo a la H. Sanción del 4, llegó en fin el momento de proceder a la elección del ciudadano que debe presidir los destinos del país por la abdicación hecha por parte de aquél; y es en este acto que improvisadamente me vi rodeado de vuestros sufragios que hicieron recaer dicha elección en mi individuo.
“Señores R.R.:
“El amor a la patria, que es sin duda innato y de que por lo mismo no puede prescindir ningún hombre honrado, me precisa poner a la vista de la H.R.G. el fervor religioso que él debe inspirar a los encargados de promover y sostener la gran causa de la provincia en una situación tan enojosa como la presente; mis aptitudes son ninguna para el alto destino que se me prepara; me creo sí capaz de colocarme entre las filas de mis compañeros de armas para ayudarlos en todos los casos de la guerra, más no S. S. para ocupar la Primera Silla de la Magistratura.
“Inexperto y sin los conocimientos precisos para poder discernir y uniformar la marcha del Gobierno en tan graves circunstancias, el infrascripto debe considerarse digno de vuestra compasión y alto miramiento.
“El no atina expresiones con qué retribuir a la H. S. de R. R. la dignación con que ha tenido a bien conferirle el honor de Gobernador-Intendente y Capitán General de la provincia, tal vez inméritamente.
“Más si ello ha sido sancionado como de hecho es así, por el H.C.G. en los términos que ha palpado el infrascripto, debe éste contar con el auxilio de vuestras luces; y debe también expresar que sus conciudadanos y amigos no le faltarán con ellas, mas éstos no siempre pueden estar con él y, por lo mismo, cumple el indispensable deber de renunciar la aceptación del alto cargo ya indicado, suplicando sumisamente al H.C. -a quien tiene el honor de dirigirse- quiera depositarlo en manos más diestras y capaces de no comprometer con su impericia e ignorancia los inestimables y sagrados intereses de un pueblo que ha hecho tantos esfuerzos por consolidar sus instituciones y gozar al abrigo de éstas su más perfecta tranquilidad.
“Sentimientos tan dignos fuerzan al infrascripto a repetir su súplica y con ellos la alta consideración y distinguido respeto con que -sin faltar a la debida obediencia a vuestra soberanía- os saluda reverente”.
A continuación figuraba la respuesta del Congreso rechazándole la renuncia y expresándole que la Sala de Representantes sería solidaria con él, para apuntalarlo en su acción de Gobierno cuando lo precisara:
“Muy H. C. G. de la provincia:
“Hará ver al pueblo correntino que la H. S. de R. R. cuenta también entre uno de sus principales deberes prestarse a todos los actos en que el P. E. pudiese necesitar de sus luces, aún cuando no sean de sus especiales atribuciones porque, a la par de la gravedad de las épocas, debe buscarse la unión de las ideas para salir airoso en los conflictos.
“El Presidente que suscribe al transmitir a V. E. la resolución y los comedimientos de esta H. Representación, logra la ocasión de saludarlo con su distinguida consideración.
“Sala de Sesiones de Corrientes, Diciembre 20 de 1833".
Dr. José García de Cossio
"Exmo. Sr. Dn. Rafael Atienza, Gobernador y Capitán General electo de la provincia”(4).
(4) “Registro Oficial de la Provincia”, tomo tercero, pp. 179-181. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.
"Atienza era militar y como tal estaba consustanciado con la vida del Cuartel y de los Campamentos en las campañas en las que había participado. Y una cosa era ser miembro de un Cuerpo Colegiado como el Congreso General o el Congreso Permanente -donde en colaboración con los otros Representantes se tomaban las decisiones y unos a otros se suplían las posibles carencias- y otra cosa muy distinta ser el titular del Poder Ejecutivo y tener que tomar decisiones personales en asuntos de gran trascendencia comprometiendo a la provincia.
"Era un hombre honrado y consciente de sus saberes y carencias y esto lo impulsó a presentar esas objeciones a su nombramiento. Pero su declinación a éste fue rechazada, porque su nombramiento fue producto de una transacción entre los partidarios de Ferré y un grupo de personajes importantes que se oponían a éste, después de que ninguno de los bandos pudo imponer a sus respectivos candidatos.
"De ahí la unanimidad en su designación y la presión que esto ejerció lo llevó a no reiterar su rechazo"(5).
(5) Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.
El 21 de Diciembre de 1833, el Congreso dispuso su ascenso a Coronel de Ejército y el 25 de Diciembre tomará posesión del mando. Es el 5to. gobernador constitucional propietario de la provincia.
Boceto de Rafael León de Atienza
Ese día mismo, Atienza prestó juramento ante el Congreso General, con el beneplácito de los distintos sectores -además de la población- porque era la cuarta vez que el mando se transmitía normalmente de acuerdo con la Constitución, en un período que ya llevaba doce años de paz y tranquilidad interna, aunque no totalmente externa(6).
(6) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes”, tomo tercero, p. 194. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.
El gobernador expidió ese día el siguiente decreto:
“Corrientes, 25 de Diciembre de 1833.
“Hallándose cumplidas todas las formalidades de la ley, el Gobierno decreta:
“Art. 1.- Con arreglo a lo ordenado y sancionado por el H.C.G., queda en posesión del mando de la provincia, el Exmo. Señor Coronel Graduado de Ejército, Dn. Rafael de Atienza.
“Art. 2.- Se ordena su reconocimiento por Gobernador y Capitán General de la provincia a cuyo efecto, publíquese y circúlese a todos los Departamentos de ella".
Está conforme: Eusebio A. Villagra”(7).
(7) Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.
El nuevo mandatario expidió una Proclama a toda la provincia ese mismo 25 de Diciembre:
“Los ciudadanos que enviasteis a representaros en la 5ta. Legislatura, reunida conforme a nuestras Instituciones, el 28 de Noviembre último, me han investido con el carácter de Gobernador y Capitán General de la provincia, honrándome con sus sufragios, al punto de clasificar por inadmisible la renuncia a que la escasez de mis aptitudes me forzó en el acto, para no ver comprometidos por mi ignorancia los sagrados intereses de mi patria; más, como la voz de la ley es irresistible, me tenéis ya en la Primera Silla de la Magistratura.
“Mi allanamiento a encargarme del mando de la provincia ha sido en la convicción de que vuestros esfuerzos y virtudes cívicas serán bastantes para salvar el país y afianzar su gloria y dignidad.
“El orden público se halla librado a vuestro celo; estad seguros que mientras tenga el honor de presidiros, sabré hacer respetar vuestros derechos, siempre que no me recatéis aquella activa y magnánima cooperación con que en todas ocasiones supisteis secundar las disposiciones de mi ilustre antecesor, cuya marcha política y sus principios serán siempre las reglas de mi conducta pública”.
“Jefes y Oficiales del Ejército:
“Viejos soldados que habéis sido siempre el apoyo del orden y el modelo de la disciplina; vuestras virtudes marciales han influido muy especialmente para recibir sobre mis débiles hombros el grave peso de la autoridad, que la H. S. de R. R. han tenido a bien confiarme.
“Acordaos que en iguales circunstancias he sido vuestro compañero de armas y me habeis tenido a vuestro lado hasta escarmentar al enemigo y afianzar la seguridad del país.
“Iguales sentimientos os protesta hoy con la mayor sinceridad vuestro mejor amigo y compatriota".
Rafael de Atienza
Corrientes, Diciembre 25 de 1833(8)
(8) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes”, tomo tercero, pp. 215-216. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.
- Las críticas de Mantilla hacia Atienza
Al referirse a la renuncia del futuro gobernador, el historiador Manuel Florencio Mantilla señala que "aunque Atienza pertenecía a lo que podría llamarse 'patriciado correntino', carecía de luces y de experiencia en el manejo de los negocios públicos", agregando luego que "era solamente un hombre de bien, patriota y de simpáticas condiciones personales".
El mismo parece así comprenderlo, pues renunció el Gobierno fundándose en estas razones:
“Mis aptitudes son ninguna para el alto destino que se me prepara. Sin los conocimientos precisos para discernir y unificar la marcha del Gobierno, promoviendo y sosteniendo la gran causa de la provincia en una situación tan enojosa como la presente, de graves circunstancias, el infrascripto debe considerarse digno de vuestra compasión y alto merecimiento.
“Me creo, sí, capaz de colocarme en las filas de mis compañeros de armas, para ayudarlos en todos los casos de la guerra; más no para ocupar la Primera Silla de la Magistratura”.
Mantilla explica la situación política del momento de la siguiente forma:
“La renuncia fue rechazada, porque Atienza había sido electo por transacción y ningún otro candidato reunió mayoría de votos. Las dos Administraciones de Ferré y las comisiones importantes que él mismo había desempeñado, a la vez de levantar su personalidad, le aficionaron al poder y le crearon partidarios. El y sus simpatizantes propendían a que el Gobierno no saliese de sus manos.
“Esa tendencia no agradaba a la generalidad; era incómoda. Contra los objetivos del grupo simpatizante de Ferré trabajaron ciudadanos de importancia como ser Gregorio Araujo, Joaquín Madariaga, Pedro Díaz Colodrero, José Vicente García de Cossio, entre otros.
“En el Congreso reunido para la designación del gobernador que reemplazaría a Ferré, ninguna de los dos sectores antagónicos sacó mayoría de consideración y trenzaron en Atienza que, si no llenaba completamente a todos, no los inquietaba mucho tampoco”(9).
(9) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial. (1829-1839)”, parágrafo 139. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.
Una muestra de estas limitaciones a que hace alusión Mantilla, se hizo efectiva cuando el Congreso que hizo esta elección declaró que Atienza y los sucesivos no tenían facultades constituyentes, conforme se había entendido y practicado hasta entonces y que para suspender o reformar cualquier artículo de la Carta Orgánica del Estado sería expresamente convocada una Asamblea Constituyente.
Esta importante Sanción respondía -en primer término- a reparar el error cometido por el Congreso de 1827, que derogó la prescripción constitucional prohibitoria de la reelección de los gobernadores(10); y, en segundo lugar, limitar las atribuciones del Poder Legislativo ordinario, a fin de dar garantías de estabilidad a la Ley Fundamental.
(10) Artículo 10, Sección 6ta. de la Constitución: “El gobernador cesará a los tres años de su nombramiento y no podrá ser reelecto”. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial. (1829-1839)”, parágrafo 139. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.
La prohibición comprendía todos los casos, porque el objeto de ella era impedir la perpetuación de un hombre en el mando, con o sin intervalo de un amigo. Esta prohibición -ya en un futuro cercano- no será observada.
Rafael León de Atienza tenía sólo 31 años cuando asumió la Primera Magistratura. Nació el 11 de Abril de 1802, en el pueblo de La Asunción de Nuestra Señora de Mborove, en la costa del río Uruguay (lado argentino)(11). Era el noveno de diez hijos de Nicolás García de Atienza e Isabel Sánchez Corriendo, ambos españoles.
(11) Citado por Alberto Rivera en la colección “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos” (1985). | Otros autores dicen que nació en La Cruz, en 1803 // Citado por Juan Cruz Jaime (en colaboración con Salvador Larocca). “Corrientes. Poder y Aristocracia” (Octubre de 2002).
Su padre llegó a Buenos Aires en 1780, trabajando como funcionario enviado como Corregidor de las misiones a Yapeyú, pasando luego a La Cruz donde ejerció de médico. Finalmente se estableció en San Roque y terminará su vida en Corrientes(12).
(12) Citado Juan Cruz Jaime (en colaboración con Salvador Larocca). “Corrientes. Poder y Aristocracia” (Octubre de 2002).
Rafael se incorporó a las milicias de Corrientes, hallándose en las campañas que tuvieron lugar en la provincia contra José Gervasio Artigas y sus tenientes. Fue Comandante del Destacamento Santa María.
Actuó en la campaña contra indios bandoleros misioneros que habían penetrado en Corrientes en el año 1827 y, ese mismo año, siendo Capitán, será enviado por el gobernador Ferré ante el gobernador de Misiones, Félix de Aguirre, para persuadirlo de no invadir jurisdicciones brasileñas(6).
(6) Citado por Alberto Rivera en la colección “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos” (1985). Ver también Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial. (1829-1839)”, parágrafo 139. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.
En Mayo de 1832 se casará con Concepción Rolón y será padre de cuatro hijos(7), un varón y tres mujeres, la última de las cuales será una de las cautivas llevadas al Paraguay entre 1865 y 1869.
(7) Citado Juan Cruz Jaime (en colaboración con Salvador Larocca). “Corrientes. Poder y Aristocracia” (Octubre de 2002).
- Base de la acción política de Atienza
Al asumir, Atienza nombró a Eusebio Antonio Villagra como su Ministro General. Lo que caracterizará la Administración del gobernador Atienza serán los principios políticos que sostendrá.
Ejercerá su cargo tratando de mantener las mejores relaciones con el Gobierno de Buenos Aires y cuando Juan Manuel de Rosas escale el poder supremo, Atienza se apresurará a implantar en la provincia el lema y la divisa federal y el lenguaje oficial rosista. Esta actitud tendrá consecuencias en la política correntina.
La actitud de Atienza será funcional a lo que suceda en la provincia de Buenos Aires. Mientras Rosas no desalojó del Gobierno de esta provincia a moderados -de la fracción de Juan Ramón Balcarce y de Juan José Viamonte- ninguna modificación se operará en la política de Corrientes pero, cuando aquél se apoderó del poder, para no largarlo ya, y con descaro implantó un sistema dictatorial, la política correntina presentará hechos nuevos.
Un sector importante de la provincia repudiaba el régimen de Rosas; con su situación tranquila y laboriosa ofrecía asilo y trabajo a los emigrados de otras partes; con su Gobierno regular, contrastaba el arbitrario general de la comunidad argentina.
Pensó Atienza que era peligroso vivir sin armonía estrecha con Buenos Aires cuando le llegaron sugestiones de Rosas, “a quien temía”, según Mantilla. Tolerar la omnipotencia del gobernador de Buenos Aires sin cometer sus excesos era la política sensata que se imponía -según el gobernador de Corrientes- para afianzar la paz, el bien de los bienes.
Ese criterio tuvo partidarios y lo ejecutado, en consecuencia, originó la primera escisión del único partido político que había existido desde la organización constitucional de la provincia(8).
(8) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial. (1829-1839)”, parágrafo 139. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.
La división no será violenta y ni el rompimiento definitivo; ciertas exterioridades y complacencias recíprocas conservaron las relaciones amistosas de las dos fracciones. Pero habrá un hecho que catalizará la situación: la presencia paraguaya en las misiones.
- Juicio de historiadores y contemporáneos sobre el gobernador Atienza
Antes de adentrarnos en los acontecimientos internos y externos que se sucedieron en este período, que fue el último en el que hubo verdadera paz en Corrientes -a pesar de los sucesos del estado de guerra con el Paraguay- hasta bien entrado el siglo XX, daremos el concepto que mereció Atienza a importantes historiadores locales y a un contemporáneo, Pedro Ferré.
* Manuel Florencio Mantilla, hombre comprometido con una línea definidamente liberal y duro censor del rosismo y sus seguidores, historiador importante, pero apasionado, da su opinión sobre el personaje y su Gobierno:
“Aunque Atienza pertenecía a lo que podría llamarse patriciado correntino, carecía de luces y de experiencia en el manejo de los negocios públicos; era solamente un hombre de bien, patriota y de simpáticas condiciones personales.
“El mismo lo comprendía, pues renunció al Gobierno (ya hemos dado las razones en que fundó su actitud) (...). La renuncia fue rechazada porque Atienza había sido electo por transacción (...).
“Mientras Rosas no desalojó del Gobierno de Buenos Aires a los federales moderados de la fracción de Balcarce y de Viamonte, ninguna modificación se operó en la política de Corrientes; pero cuando aquél se apoderó del poder, para no largarlo ya, y con descaro implantó el sistema de la tiranía, la política correntina presentó hechos nuevos.
“La provincia repudiaba el régimen de Rosas; con su situación tranquila y laboriosa ofrecía asilo y trabajo a los emigrados de otras partes; con su Gobierno regular, contrastaba el arbitrario general.
“Pensó Atienza que era peligroso vivir sin armonía estrecha con Buenos Aires, cuando llegaron sugestiones de Rosas. Tolerar la omnipotencia del gobernador de Buenos Aires, sin cometer excesos, era la política sensata que se imponía -según el de Corrientes- para afianzar la paz, el bien de los bienes”(9).
(9) Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1972), tomo I, pp. 282-283, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.
* Hernán Félix Gómez, "a nuestro criterio el más importante historiador correntino" -según Castello- nos dice de Atienza lo siguiente:
“Atienza, más militar que político, sin la visión final de los sucesos, vio la verdad en los problemas inmediatos de la provincia y, al darles preferencia, al disciplinar el Ejército, al crear la fuerza veterana y respetabilizar a Corrientes, creyó estar en lo cierto desde que todo ello aseguraba la paz y el progreso local.
“Para afirmar esos saldos se vinculó a los hombres que tenían la preeminencia política en las provincias litorales y fue amigo de Rosas, cuya personalidad se hacía en el horizonte de Buenos Aires.
“La filosofía política no puede censurar a Atienza en este su primer período de Gobierno. No fueron diputados de las provincias -conforme a la Liga del Litoral- los que realizaron la obra constructiva delegada en Urquiza. Fueron los gobernantes, caudillos o no, pero hombres que accionan intereses creados, que se equilibran y armonizan.
“Esta actitud de Atienza no importaba la renuncia absoluta de un principismo levantado (...) Interpretando con justeza los acontecimientos, podemos establecer que mientras el gobernador Atienza buscaba el relieve de la provincia dentro de las valías de la hora histórica, el grupo de hombres que formaban el Congreso Permanente procuraba darle una base de arraigo en el régimen de las instituciones...”(10).
(10) Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)” (1929), pp. 198-199. Imprenta del Estado, Corrientes. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.
* Y, por último, consignaremos lo que dice su contemporáneo Pedro Juan Ferré, protagonista de los mismos hechos históricos de esa época y, por lo tanto, con una comprensible carga de subjetividad en sus juicios:
“... nombraron por mi sucesor a don Rafael Atienza, que parecía bien visto por las clases que son precisas para sostener con las armas los derechos del Estado, aunque sin ningunas relaciones con la primera clase del pueblo, a pesar de pertenecer a ésta por su nacimiento, pues era hijo de don Nicolás Atienza, cuya ilustración y buenos sentimientos lo hicieron muy recomendable a sus conciudadanos y a quienes no lo eran”(11).
(11) “Memoria del Brigadier General Pedro Ferré (Octubre de 1821 a Diciembre de 1842. Contribución a la Historia de la provincia de Corrientes en sus Luchas por la Libertad y contra la Tiranía suscrita por el general Ferré en Febrero de 1845 en San Borja, Brasil)” (1921), p. 85. Imprenta y Casa Editora “Coni”, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.
Y el mismo Ferré relata un suceso que tuvo por principales actores a Atienza y a Rosas y sería, a su criterio, la causa por la cual el segundo se ganó la confianza del correntino y lo utilizó para introducir su influencia en Corrientes, donde había un sector, cuya principal figura era Ferré, que no estaba de acuerdo con muchas de sus actitudes y con su espíritu hegemónico:
“Don Rafael Atienza, como encargado de los intereses de su familia, habiendo muerto su padre, sostenía un pleito en Buenos Aires contra don Ángel Sánchez Ricardo, sobre intereses testamentarios que éste tenía a su cargo.
“La razón estaba por parte de Atienza, pero su contendor era considerado, de modo que evadía responder o cubrir el cargo que se le hacía. Atienza, valiéndose de su posición, recomendó este asunto a Rosas, para quien fue esto un hallazgo, pues supo aprovechar esta oportunidad para halagar y ganar a Atienza con sólo decirle que pronto ganaría su pleito, como era justo.
“Con esta esperanza lo entretuvo mientras consiguió atraerlo a sí de tal modo que, se puede asegurar, que consiguió pusiese en sus manos y bajo su dirección la provincia de Corrientes.
“Poco antes de morir, Atienza conoció el engaño y me leyó una carta de Rosas en la que, haciendo uso de su acostumbrada hipocresía, se disculpaba de la finalización del pleito diciéndole que no podía conseguirla, porque el Gobierno no debía intervenir en los Tribunales de Justicia.
“Pero, ¿quién ignora que Rosas era absoluto y despótico en todos los ramos de la Administración en el año 1837, que fue cuando decía esto a Atienza?
“Este se exaltó cuando conoció la maldad, pero ya era tarde para que pudiera remediarla, pues él mismo se había formado un círculo todo de Rosas y había hecho entender a las masas que, sin la influencia de éste, no podría sostenerse la provincia, aunque su intención era sostenerse él en el Gobierno, pues dijo que para ello le bastaba el apoyo de Rosas, importándole poco fuera o no la voluntad de la provincia.
“Rosas halagaba esta ambición y le daba consejos para dirigir su Administración sin descuidar nunca de encargarle me persiguiera y arruinara, como era natural lo hiciera, porque sabía que yo lo conocía muy bien y, por consiguiente, alcanzaba sus intenciones”(12).
(12) “Memoria del Brigadier General Pedro Ferré (Octubre de 1821 a Diciembre de 1842. Contribución a la Historia de la provincia de Corrientes en sus Luchas por la Libertad y contra la Tiranía suscrita por el general Ferré en Febrero de 1845 en San Borja, Brasil)” (1921), pp. 87-88. Imprenta y Casa Editora “Coni”, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.
"No merece dudas la veracidad sobre las insinuaciones de Rosas al gobernador correntino para que lo vigilase y hostigase; pero si esto ocurrió no fue más allá de lo que era común en la época en las disputas políticas", señala el historiador Antonio Emilio Castello.
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References: artículo 10
 artículo 1
 resolución 
 artículo 4
 resolución 
 Artículo 10