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Timestamp: 2020-01-28 00:03:00+00:00

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Fotografia digital | a-z fotografico | Página 2
Los objetivos (normal)
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HDR Alto rango dinamico
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HDR son las siglas de “High Dynamic Range” (Alto Rango Dinámico)
aunque el nombre completo de esta tecnología es “High Dynamic Range Rendering” o HDRR (Renderizado de Alto Rango Dinámico). Ésta nueva tecnología de renderizado imita el funcionamiento del iris en el ojo humano.
Si nos encontramos en un pasillo muy oscuro, el iris se abre para permitir la entrada de una mayor cantidad de rayos lumínicos dándonos la sensación de que este pasillo se “ilumina” ligeramente.
Si nos encontramos en una zona ampliamente iluminada, el iris se cierra, para evitar la entrada masiva de rayos lumínicos (y evitar daños en la retina), dando una sensación general de que la zona se “oscurece” ligeramente.
Si al final del pasillo antes mencionado, ponemos un objeto, y entre éste objeto y nosotros, ponemos un potente “punto de luz”, sucede que el objeto “desaparece” detrás de los rayos de luz, y las zonas oscuras que antes se hallaban mas “iluminadas” debido a la apertura del iris, vuelven a oscurecerse.
Básicamente, el iris se adapta a la “luminosidad general” de la zona. Como hay más zonas muy iluminadas que zonas oscuras, el ojo se adapta a las primeras. Si el punto de luz desapareciera, predominarían las zonas oscuras, y nuestra vision se adaptaría a ellas.
El HDRR simplemente imita de forma realista esta situación, añadiendo un componente extra de realismo
(c) igal_11
El uso de imágenes HDR en graficos fue desarrollado por Paul Debevec, se piensa que fue la primera persona en crear este tipo de imagenes para crear mayor realismo luminístico y animar objetos gráficos animados.
Gregory Ward creó el formato de archivo RGBE para Radiance en 1985 y todavía es el formato mas utilizado para HDR.
Es una tecnología de reciente aparición en fotografía que también se beneficia de este realismo y consta en tomar 3 fotografías una subexpuesta (-2 pasos) otra normal y la otra sobreexpuesta (+2 pasos). Los nuevos programas de edición fotográfica comienzan a venir equipados con un render que permite unificar las 3 imágenes consiguiendo el efecto HDR.
(c) http://3ahar.livejournal.com/
Ejemplo de fotografía HDR
Para hacer las fotos vamos a usar el tripode. Si la cámara permite el modo de bracketing u horquillado lo seleccionaremos. En otro caso, tendremos que disparar manualmente las distintas fotos ajustando la velocidad de obturación en cada toma, manteniendo la misma apertura del diafragma. En caso de que fuera necesario hacerlo manualmente, es fundamental que el trípode esté perfectamente asentado, ya que de otro modo la foto final saldrá movida.
Encuadramos la foto, y disparamos. Si hemos seleccionado el modo de bracketing, la cámara realizará varios disparos. En otro caso, iremos ajustando manualmente los parámetros y disparando
La finalidad de este proceso,consiste en obtener la misma imagen,con distintos valores de exposicion.Para posteriormente, mezclarlas mediante programas informaticos.
HDR en Flick
Las mejores fotos de HDR
8 Consejos Clave para hacer Fotos HDR Impresionantes
Publicado por antona el 27 agosto, 2007
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Si alguna vez, te has preguntado como se fabrica un objetivo fotografico.Ahora lo puedes ver.
La firma canon,nos lo muestra,es su casa museo
Publicado por antona el 10 agosto, 2007
Publicado en: Fotografia digital, Tecnica fotografica.	4 comentarios
¿Acabas de comprar tu cámara digital? ¿Te interesa aprender sobre fotografía y no sabes por dónde empezar? El siguiente artículo recoge unos consejos básicos que, a buen seguro, te ayudarán a mejorar tu técnica y conseguir resultados sorprendentes.
Consejo 1 – Usa todo el espacio disponible
Si el sujeto que prentendes fotografiar está claramente definido céntrate en él. Olvídate del fondo y centra tu captura en el objeto de tu interés.
Consejo 2 – Analiza las siluetas
No pienses en términos de objetos. Piensa en la forma que tienen y analiza el mejor ángulo para matizarlas y acentuarlas. Prueba a combinar diferentes siluetas para generar contrastes: curvas, rectas, etc.
Consejo 3 – El movimiento en la fotografía
Procura no capturar imágenes en movimiento a menos que ese sea el objeto de tu captura. Para ello deberas jugar con la velocidad de obturación. A menudo se obtienen muy buenos resultados fotografiando un objeto en movimiento contra un fondo fijo.
Consejo 4 – Usando colores que contrasten
Uno de los elementos que ofrecen un mayor número de posibilidades es jugar con colores que contrasten. Permiten destacar los elementos más representativos de una captura y añaden expresividad a la composición.
Consejo 5 – Acercarse al máximo al objeto
Es uno de los más típicos errores en composiciones digitales: no acercarse lo suficiente al elemento fotografiado. Piensa que recomponer y alejar el objeto de interés siempre es posible, mientras que aumentar su resolución y/o tamaño es posible hasta un cierto punto.
Consejo 6 – Retardo de obturación
En fotografía digital conviene tener en cuenta que transcurre cierto tiempo desde que se acciona el botón de disparo hasta que se toma la fotografía. Conviene pues anticiparse y estar preparados. A menudo se pierde el momento mágico debido a este factor.
Consejo 7 – Seguimiento
Si las condiciones de iluminación no son las adecuadas, la velocidad de obturación de tu cámara es insuficiente y estás fotografiando el movimiento, trata de acompañar el movimiento del objeto de interés con tu cámara. Deberás realizar varias capturas, pero es probable que alguna de ellas te permita recoger la instantánea que estás deseando.
Consejo 8 – Multidisparo
Puede ser de ayuda acompañar la técnica anterior con la función de multidisparo que incorporan multitud de modelos de cámras digitales. No olvides que la opción multidisparo suele estar limitada a un máximo número de disparos por ráfaga.
Consejo 9 – Fotografía nocturna
La fotografía noctura es una especialidad de gran misterio y belleza. No olvides utilizar un trípode para evitar fotos movidas o poco definidas por el elevado tiempo de esposición necesario. Si la iluminación del objeto de interés es demasiado débil es posible que te encuentres con el límite físico de tu sensor por ruido.
Consejo 10 – Leyendo el manual
Y, por último y no menos importante, léete el manual. Es la mejor garantía para sacar el máximo partido a tu cámara digital.Estos son los 10 consejos. Es momento ahora de ponerlo todo en práctica. ¡Suerte!Fuente; dzoom
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Comprar una cámara digital: primeros auxilios
El eterno problema de quien aspira a hacerse con su primera cámara digital lo suelen resumir las muchas veces retóricas preguntas: ¿Por dónde empezar? ¿Qué prestaciones son las más importantes? ¿Qué hay que tender en cuenta? Este artículo, dirigido exclusivamente a los usuarios y usuarias más legos en la materia, pretende aclarar algunas de las dudas básicas para simplificar -si cabe- el proceso de compra de una cámara fotográfica digital. Por Núria Aguadé
Los sufridos dependientes que trabajan tras el mostrador de una tienda de material fotográfico lo saben mejor que nadie: el precio y la resolución son los dos parámetros que más valoran la mayoría de consumidores a la hora de comprar su primera cámara digital.
Sirva este artículo para desmitificar la validez de este orden de preferencias. Y es que ambos parámetros, el precio y la resolución, son subjetivos: el primero, porque una cámara es cara o barata según su nivel de prestaciones; el segundo, porque depende del tamaño al que queramos revelar -si lo hacemos- nuestras fotografías.
La oferta de cámaras fotográficas digitales es profusa y variopinta. Encontrar la cámara que más se corresponde con nuestras necesidades y nuestro bolsillo puede ser todo un reto.
La calidad de imagen: entre el sensor y la óptica
¿Cuáles son los parámetros que definen la calidad de una cámara? Como avanzamos en la introducción, muchos consumidores creen -equivocadamente- que todo depende de la resolución, de la cantidad de píxeles. Ciertamente, se trata de un factor importantísimo, sí. Pero hay otro elemento que tendría que imponernos igual o más respeto: la óptica.
Empecemos por el principio. El sensor, que podría compararse con el carrete en la fotografía de película, integra cierta cantidad de píxeles que proporcionan la llamada resolución. Las hay bajas, de 1 ó 2 millones de píxeles, y altas, de 5, 6, 7, 8 ó bastantes más.
La resolución, en una cámara digital, no lo es todo. De hecho, no necesariamente una máquina con un sensor de –pongamos por caso- 5 megapíxeles brindará mejores imágenes que otra de 3. El aficionado medio, fotógrafo ocasional amante de las fiestas de cumpleaños y otros eventos memorables, puede tener más que suficiente con una cámara de 3 megapíxeles.
¿Cuál es la resolución que más nos conviene? Todo depende, en gran medida, del tamaño al que querremos revelar nuestras copias. Si pretendemos hacer carteles, necesitaremos una cámara de 7 ó más megapíxeles. Si, en cambio, no ampliaremos copias de más de 18 x 24 centímetros, con una cámara de 3 megapíxeles tendremos más que suficiente.
A más resolución, mayores garantías para obtener copias reveladas de calidad a grandes tamaños. En esta tabla, aparecen reflejadas las posibilidades de revelado que ofrecen las cámaras de 1 a 8 megapíxeles. En la columna Copias de calidad aceptable, se detalla el tamaño de revelado (en centímetros) que podríamos obtener a la resolución señalada con una cierta pérdida de calidad (impresiones realizadas a 150 puntos por pulgada), aunque a ojos inexpertos pueda resultar imperceptible. En la columna Copias de alta calidad, en cambio, el tamaño indicado es el recomendable para obtener copias reveladas de alta calidad (a 300 ppp) con la resolución especificada.
Eso sí, hay que distinguir entre la resolución efectiva o real y la interpolada. La efectiva es la que cuenta, la que se refiere a la cantidad de “píxeles físicos” -por así llamarlos- del sensor. La interpolada, superior a la efectiva, es una resolución irreal que no se corresponde con la cantidad de píxeles del sensor. Un truco comercial que, en realidad, incide negativamente en la calidad final de las capturas.
Como hemos visto, la resolución es garantía de la obtención de copias impresas de mayor tamaño y -en menor medida- calidad. La nitidez y la definición, sin embargo, hay que buscarlas, sobre todo, en la óptica.
Por norma general, la calidad de las ópticas viene precedida por el renombre de su fabricante. En todo caso, para conocer su rendimiento, su respuesta sobre el terreno, lo más apropiado es leer los análisis editoriales que se publican en medios especializados (como éste) o conocer las opiniones de usuarios experimentados.
En otro nivel de valoraciones, y sin necesidad de recurrir a los expertos, podremos saber si una óptica se adapta más o menos a nuestras necesidades fijándonos en dos datos: su distancia focal (el zoom que nos permite hacer) y su abertura.
La distancia focal suele ofrecerse en su equivalencia con el formato de 35 mm, esto es, comparándola con la de las cámaras de carrete. Un buen compendio de distancias focales podría brindarlo un zoom óptico de 3 aumentos que partiera, por lo menos, de 35 mm y concluyera a los 105 mm, por ejemplo. (Si nos fijamos, de la división entre 105 y 35 mm, obtenemos los 3 aumentos del zoom óptico.)
No nos dejemos engañar: el zoom digital no hace sino destrozar la imagen. La prueba la tenemos en esta comparación entre el recorte al 100% de una foto realizada con un zoom óptico de 4 aumentos (A) y otra tomada con el zoom digital de 4 aumentos de la misma cámara (B). En total, 16 aumentos (los 4 ópticos por los 4 digitales) que no aportan más que una pérdida notable de calidad.
El zoom digital, a diferencia del óptico, es al objetivo lo que la interpolación es al sensor: un engañabobos. Es ésta una prestación cuyo uso siempre va en detrimento de la calidad de imagen y que, por tanto, no debemos tener en cuenta a la hora de comprar una cámara.
La abertura, sobre todo la máxima abertura, es otro de los aspectos que determinan la calidad del objetivo. En este sentido, nos interesa que la óptica sea lo más luminosa posible; en otras palabras, que su máxima abertura venga expresada por un número f pequeño. Tradicionalmente, se considera que una óptica de f2,8 es luminosa, aumentando su calidad cuando este número es menor y disminuyendo cuando es mayor.
En la mayoría de los casos, estudiando un objetivo de cerca conoceremos su zoom óptico y su máxima abertura. En este caso, la cámara dispone de un rango focal de 4,3-15,3 mm (que en 35 mm equivale a 28-100 mm), que resulta en un zoom de 3,5x (número que surge de dividir el segundo con el primer valor de la distancia focal). La abertura, un tanto limitada, es de un máximo de f3,1, en angular (28 mm), y de f5,8, en tele (100 mm).
En definitiva, siempre que nuestro bolsillo nos lo permita, optaremos por cámaras con un rango de distancias focales versátil (un zoom óptico de 3 aumentos, por lo menos) y una abertura generosa (la estándar de f2,8 es perfectamente recomendable).
He aquí una de esas pequeñas excepciones en las que, para la mayoría, “menos es más”. Y es que en cuestiones de tamaño, cuanto más pequeña sea la cámara, más atractiva y cómoda resulta para buena parte del público aficionado. Ciertamente, la tendencia actual es la de reducir espacio, y a veces esto le resta puntos a la ergonomía: botones demasiado pequeños, dificultades para estabilizar la cámara…
La pantalla es otro de los elementos a tener en cuenta. Aquí sí suele primar lo grande. De las pantallas de 1,5 pulgadas, hace poco tiempo consideradas suficientes, los fabricantes han evolucionado a las de 1,8 y 2 pulgadas, y cada vez son más los modelos con monitores de 2,5 pulgadas de diagonal. Para la mayoría de los mortales, una pantalla de 2 pulgadas ya es más que suficiente.
La mayoría de operaciones de una cámara digital compacta se centralizan en la pantalla TFT, desde el encuadre de la imagen a su posterior revisión, pasando por la modificación de algunos parámetros de disparo. La cámara de la imagen integra una gran pantalla de 2,5 pulgadas, más que suficiente para desempeñar estas funciones.
¿”Apuntar y disparar” o experimentar?
No todas las cámaras compactas digitales están privadas de las funciones manuales que traen consigo las SLR, aunque todas ellas sí integran automatismos.
Estos modos pueden ir desde el clásico “encuadrar y disparar”, hasta las variadas escenas para fotografía de deportes, paisaje, retrato o exposiciones nocturnas. En todas ellas, la cámara se encarga de elegir los parámetros de exposición por nosotros. Aquellos fotógrafos a los que les guste experimentar con la cámara, esto es, seleccionar manualmente -entre otros- los parámetros de velocidad y diafragma, cuentan con un variopinto surtido de cámaras compactas para escoger. Claro está que no todas las cámaras con modo manual de exposición ofrecen la misma maniobrabilidad y amplitud de controles.
En la mayoría de las ocasiones, con sólo observar el dial de modos de la cámara, ya podemos hacernos una idea aproximada de las posibilidades que ofrece. El completo dial de esta compacta de gama media, por ejemplo, dispone de los modos de exposición automático (AUTO), programado (P), con prioridad a la velocidad (S) y a la abertura (A), manual (M), además de la opción de grabación de vídeo y de cuatro modalidades escénicas.
A aquellos fotógrafos interesados en experimentar con los principios básicos de la fotografía les interesará asimismo que la cámara ofrezca la posibilidad de grabar archivos en formato RAW, lo más parecido a un negativo en el universo digital.
Tarjeta y batería: el peaje digital
No seamos ingenuos: la mayoría de las veces, los gastos inherentes a la compra de una máquina fotográfica digital no terminan en el precio de la propia cámara. La adquisición adicional de tarjetas y -en muchas ocasiones- baterías recargables nos obligará a rascarnos el bolsillo un poco más.
Empecemos por el soporte de almacenamiento. Las tarjetas de memoria que los fabricantes suelen incluir de serie en sus cámaras digitales ofrecen una capacidad insuficiente. Así, no es extraño que cámaras de 3 megapíxeles se vendan con tarjetas de 32 MB, en las que apenas caben 20 fotos a la máxima calidad. La compra añadida de una tarjeta de memoria de mayor capacidad que la que viene con la cámara, así pues, está al orden del día.
Pero, ¿qué capacidad de almacenamiento es la que más nos conviene? ¿64 MB? ¿256 MB? ¿1 GB? Evidentemente, todo dependerá de la cantidad de fotos que queramos realizar en cada una de nuestras sesiones y de la calidad a la que decidamos grabarlas.
¿Cuántas imágenes caben en una tarjeta de memoria? Todo depende de varios factores: de la resolución de las capturas, de la calidad de compresión de las mismas y de la memoria o capacidad de almacenaje disponible en la tarjeta. Esta tabla ofrece una relación aproximada de estos tres factores, suponiendo que se trata en todo caso de imágenes JPEG de alta calidad. Se trata de números aproximados, que pueden variar -y varían- entre un modelo de cámara y otro.
Informarse es fundamental
Aventurarse a comprar una cámara digital sin antes haber consultado los medios especializados -o a cualquier entendido que tengamos a mano- es poco menos que una temeridad. La vastísima oferta de modelos que inunda los escaparates puede llegar a resultar agobiante para el más indeciso de los potenciales compradores.
Rastrear, localizar y comparar modelos, para luego conocer qué dicen de ellos los articulistas o sus propios usuarios es lo más sensato que podemos hacer en ésta, nuestra titánica búsqueda.

References: resolución 
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