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Cuestión Tarata. Circular de 20 de Septiembre de 1921. (1921)
Cuestión Tarata. Circular de 20 de Septiembre de 1921. (1921)Cargado por BibliomaniachilenaRelated InterestsPeruChileTreatyPoliticsSocial InstitutionsRating and Stats0.0 (0)Document ActionsDescargaShare or Embed DocumentInsertarVer másCopyright: Attribution Non-Commercial (BY-NC)Download as PDF, TXT or read online from ScribdFlag for inappropriate contentMINISTERIO DE RELACIONES EXTE RI OC I R C U L A R DE 20 D E S E P T I E M B R E DE 1921.
IMP. TORRES AGUIRRE ••• L I M A - 1921 ••••
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CUESTIÓN TARATA | |
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IMP. TORRES AGUIRRE LIMA - 1921 ::
Lima, 20 de septiembre de 1921. Señor Ministro: El Poder Ejecutivo de Chile ha promulgado, con fecha 13 del presente mes, la ley que el Congreso de ese país aprobó, para incorporar el departamento de Tarata, creado hace cerca de diez años, en el de Tacna, que posee precariamente en virtud del tratado de paz peruano-chileno, del 20 de octubre de 1883, borrando así por absorción una circunscripción territorial que nunca tuvo derecho de ocupar y sobre cuya restitución al legítimo dueño y soberano, el Perú, existía pendiente una antigua reclamación diplomática, iniciada a raíz de la ratificación de dicho tratado de paz. Tal procedimiento de violencia es hoy más que nunca incompatible con los respetos que merecen los fueros de la justicia internacional, cuyo imperio en el mundo ha solidarizado la conciencia universal como uno de los grandes resultados obtenidos hace tres años, por las Potencias aliadas y asociadas, en la guerra más formidable que afligiera a la Humanidad. Es por tal concepto que me he decidido a llevar a conocimiento
de Vuestra Excelencia este grave asunto, a pesar de que él en sí apenas es un detalle en el trascendental conflicto político que Chile ha provocado en América, al negarse a la restitución de los territorios de que despojó al Perú, después de la guerra del Pacífico, y que mi Gobierno exige enérgicamente que le sean devueltos. El artículo I I I del tratado de paz de 20 de octubre de 1883 (anexo número 4 ) , dispuso que el territorio de las provincias de Tacna y Arica, que limita por el norte con el río Sama, desd e su nacimiento en las cordilleras limítrofes con Bolivia hasta su desembocadura en el mar, continuará poseído por Chile y sujeto a la legislación y autoridades chilenas durante el término de diez años, contados desde la ratificación del tratado de paz, el 28 de marzo de 1884 (anexo número 5). Según se desprende claramente de la disposición de ese artículo III, fueron sólo las dos provincias peruanas A R I C A y TACNA, con el límite del río Sama, las que pasaron a la posesión temporal de Chile. Que era así lo demuestra el hecho significativo de que uno de los primeros actos del Gobierno peruano del general Iglesias, que negoció y firmó la paz con Chile, fué promulgar la ley del 31 de marzo de 1884 (tres días después ele canjeadas las ratificaciones del tratado de paz) para crear el departamento de Moquegua, en el que se incluía la provincia de Tarata " c u y a capital—decía—será el pueblo del mismo nombre (desde entonces hasta ahora ocupado por Chile) y comprenderá los distritos que actualmente tiene, con sus mismas capital e s " (anexo número 10); ley que significaba la int
terpretación auténtica de lo que, sobre el límite del río Sama, disponía el tratado de paz, puesto que se dictó inmediatamente después de perfeccionado dicho tratado, por una de las partes que acababa de contribuir a su celebración, y sin que el Gobierno chileno formulase al respecto la más insignificante observación. Habiéndose anulado esta ley en 25 de octubre de 1886, junto con todos los actos gubernativos internos del Gobierno del general Iglesias, fué substituida par la de 12 de octubre del propio año (anexo número 18) que sostuvo la misma interpre-' tación hecha dos años y medio antes, en lo relativo Y antes de seguir adelante, séame permitido, para mayor claridad de esta exposición, hacer notar las diferencias existentes en las denominaciones que, en el Perú y Chile, se dan a las circunscripciones en que está dividido el respectivo territorio nacional. El territorio peruano se divide en D E P A R T A M E N T O S , éstos en P R O V I N C I A S y éstas en DISTRITOS. Él territorio chileno se divide en PROVINCIAS, éstas en D E P A R T A M E N T O S , los que, a su vez, se dividen en SUBDELEGACIONES; de manera que D E P A R T A M E N T O P E R U A N O equivale a P R O V I N C I A CHILENA; y D E P A R T A MENTO CHILENO a P R O V I N C I A P E R U A N A , DISTRITO a SUBDELEGACION. Ahora bien. El D E P A R T A M E N T O peruano de Tacna, creado por ley de 16 de junio de 1875, (anexo número 3 ) , comprendía las PROVINCIAS de Tacna, Arica y Tarapacá. La primera se componía de los distritos de Tacna, Pachía, Cabana, Sama, Habaya y Locumba; la segunda, de los de Arica,
Codpa, Lluta, Belén, Socoroma y Livilcar; y la de T A R A T A , de los de Tarata, Candarave, Ticaco, Estique, Curibaya y Tarucachi, pueblos todos, y además de los caseríos de Quilahuani, Huaytire, Turunturo, Maure, Chaspaya, Sitajara, Cano, Palqui11a, Talabaya, Toquela, Huacano, Quilla; de las aldeas de Cairani, Camilaca, Pallatu, Calacala, Susapaya, Chucatamani, Tala, Yabroco, Putina, Londaniza, Pístala, Coroporo, Cballahuaya, Estiquepampa, Huamara y de la hacienda Totora, con un total de 8000 habitantes en 1883; es decir, que el límite oriental de la PROVINCIA de Tarata está constituido por el río Maure, que la separa del departamento peruano de Puno y de Bolivia; y el límite meridional por las quebradas de Caquilloco, Chero, Quilla, Palquilla, hasta el pueblo de Toquela, que se encuentra al pié del Barroso, siguiendo el río Uchusuma, los nevados de Queñuta, Visiviri, Humalpaca, Cosapila y Mascano, hasta la frontera de Bolivia.
Conforme al artículo I I I del tratado de paz (anexo número 4 ) , Chile debía ocupar únicamente el territorio de la PROVINCIA P E R U A N A de Arica y el de la de Tacna, que quedaba al sur del río Sama; por tanto, no tenía derecho de retener ninguna parte de la PROVINCIA de Tarata, situada toda ella, al norte de ese río, con una extensión de 4979 kilómetros cuadrados y que no fué siquiera mencionada en el tratado, el que, a mayor abundamiento, precisó el límite septentrional del territorio que continuaría ocupado en la P R O V I N CIA de Tacna, expresando que era el río Sama, desde su nacimiento en las cordilleras limítrofes con
Bolivia hasta su desembocadura en el mar. Estaban, pues, doblemente precisados los terirtorios en que el Gobierno peruano consentía que se mantuviera durante diez años la ocupación de Chile: por las denominaciones de la demarcación territorial peruana que, al incluir expresamente las provincias de Tacna y Arica, excluyó de manera tácita, pero indudable, los territorios de la de Tarata, que no fué nombrada; y por la fijación del río Sama como frontera provisional, lo que excluía implícitamente tocia la zona que quedaba al norte de ese río, desde su verdadero origen hasta el mar. Si, pues, alguna duda era posible, que honradamente no lo es, sobre el curso del Sama, no había sino que apelar al expedito recurso ele constatar cuál era la comprensión territorial, conforme a las leyes peruanas, de las provincias de Tacna y Arica, desde que la denominación con que se les designaba hacía entender claramente que se trataba del territorio que el Perú les asignó, pues en la demarcación chilena no existían entonces tales PROVINCIAS. El Perú, por su parte, y mientras se realizaba el plebiscito que, a los diez años de la ocupación chilena, debía devolverle las provincias de que temporalmente se desprendía, mantuvo con la PROVINCIA de Tarata v el distrito de Locumba el D E P A R T A M E N T O P E R U A N O de Tacna, por ley de 12 de octubre de 1886 (anexo número 18). Tarata, que hasta la proclamación de la independencia había sido solamente pueblo, fué creado distrito por decreto del Libertador Bolívar; habiéndolo elevado al rango de P R O V I N C I A la ley de 12 de octubre de 1874, que ascendió a DISTRITOS los PUEBLOS ele Ticaco y Tarucachi
(anexo número 1). La ley de 5 de febrero de 1875 (anexo número 2) creó el DISTRITO de Curibáya, también para la provincia de Tarata, subdividiendo el de Candarave. Cuando en 1884 las autoridades peruanas exigieron el cumplimiento del tratado de paz, en lo referente a la devolución íntegra de la PROVINCIA de Tarata, el comandante chileno Silva A m a g a d a , cuyas fuerzas la ocupaban, se negó a ello, alegando que, en vista de los datos adquiridos por el Jefe Político de Tacna, la parte alta del río Sama estaba constituida por la quebrada y río de Ticalaco (anexo número 6), tomando así como origen del río Sama el del menor de sus afluentes. Este acto arbitrario de las autoridades chilenas significó la detentación de los distritos de Tarata, Tarucachi y Estique, que comprendían una extensión territorial de 637 kilómetros cuadrados, con cerca ele 4000 habitantes. El error geográfico en que incurrían las autoridades chilenas era demasiado manifiesto para ser involuntario. El río Sama nace en las cordilleras denominadas Barroso Grande y Barroso Pequeño, de más de 20,000 pies de altura, situadas dentro del territorio peruano de Tarata; y desde el lugar de su nacimiento hasta su confluencia con el río Tarata, se le conoce con el nombre de río Estique. De allí hasta su desembocadura en el mar toma el nombre de río Sama, que es el del valle que atraviesa y fertiliza. Que el Estique es el origen principal del Sama, y no el Ticalaco, lo demuestra su nacimiento en las cordilleras más elevadas del Barroso; el cau-
dal de sus aguas, muy superior al del Ticalaco; el curso que sigue y su. régimen hidrográfico (anexo número 9). El Ticalaco nace en las vertientes secundarias de los contrafuertes del Barroso, al pié de los nevados de Tarata (véase el mapa anexo y el número 19). Mi Gobierno no podía conformarse con tan arbitraria interpretación del tratado de paz; y este Ministerio, tanto directamente ante la Legación de Chile en Lima como por intermedio de la Legación peruana en Santiago, reclamó insistentemente su derecho a que le fuera devuelto todo el territorio de la provincia de Tarata, es decir, los distritos de Tarata, Tarucachi y Estique, tropezando siempre •con la táctica dilatoria, tan favorita de la diplomacia de Chile, mediante la cual, sin negar la justicia y claridad de los derechos reclamados por el Perú, en el hecho no se le daba la satisfacción exigida. (Véanse anexos números 11, 12 y 13). El 20 de enero de 1885 (anexo número 14) dictó el Gobierno chileno el decreto. que organizaba política y administrativamente la SUBDELEGACIOJST de Tarata, como parte integrante de la P R O VDSÍCIA de Tacna. Ese decreto fijó el límite de la subdelegación más al norte del río Ticalaco, en el río Chaspaya, conocido también con los nombres de río Cano y tío'Salado; es decir, que se ensanchaba el despojo cometido por las autoridades chilenas, pues el río Chaspaya, Cano o Salado, no sólo cubría los DISTRITOS usurpados de Tarata, Tarucachi y Estique, como el río Ticalaco, sino también otro DISTRITO de la P R O V I N C I A peruana de Tarata, el de Ticaco, con un pueblo y tres aldeas y una
población ele más de 2000 habitantes. Ante tan alarmante actitud, no se hizo esperar la gestión peruana, consiguiéndose que se reconociera, a lo menos en parte, la justicia de su reclamación (anexos números 15 y 16). Este éxito parcial no hizo olvidar la necesidad ele conseguir reparación completa del atropello que todavía subsistía con la retención de los tres DISTRITOS de Tarata ocupados por las autoridades chilenas; y durante los años 1886 a 1890,f el Ministro del Perú en Santiago, cumpliendo instrucciones de este Ministerio, insistió constantemente en sus gestiones para la devolución de esos DISTRITOS. Estrechado el Gobierno chileno, no pudo desoír la reclamación; y para salvar la clificultad, renovó al Representante peruano la propuesta que cuatro años antes hizo el mismo Gobierno chileno, y que el del Perú desestimó entonces a causa de los inconvenientes que ofrecía (anexo número 17), para que se constituyera por los dos países interesados una comisión mixta que hiciera los estudios topográficos necesarios a fin de determinar el verdadero curso clel río Sama, como trámite previo para resolver la reclamación peruana. Ese curso nos era ya perfectamente conocido, por los informes sin discrepancia de los habitantes peruanos de la región; informes que luego fueron confirmados por el estudio técnico que la Sociedad Geográfica de Lima encomendó al coronel de ingenieros don Teobaldo Eléspuru, según el cual " e l río Sama es formado por "tres ríos principales: el Chaspaya, el Ticalaco y el "Estique, que corren en una región montañosa, muy "accidentada, donde se notan las rocas eruptivas;
" y más allá de las altas cumbres, hacia el Desaguad e r o , se ven las areniscas alternando con los calacáreos en casi todos los terrenos sedimentarios. " E l Chaspaya, en su origen, es formado por dos a"rroyuelos: el Tayavira (agua fría), que nace cerdea de Chutana; y el TJntuavira (agua caliente) que "sale del lado del volcán Yucamani. El Ticalaco na" c e del lado de la apacheta TJmalzú y recibe varios "hilos de agua, provenientes de los deshielos de los "nevado^ Mamaraya, Libine y Chaquiro. Al pié de "Ticaco, el Ticalaco recibe otro afluente llamado " r í o Tarata o Chavira, y que nace del pié de los ne"vados Capareja. El Estique tiene su nacimiento " a l pié de la cordillera El Barroso, y por la longit u d occidental de su origen (69° 55' 30") es el que " m á s se aproxima a la frontera boliviana. El Est i q u e es formado por dos riachuelos principales: " e l que nace directamente del Barroso y pasa por "Tarucachi; y el que procede de la apacheta Isca' "huaila y pasa por Talabaya". Mi Gobierno, que lo sabía perfectamente desde muy atrás, y que temía servir la política de calculado aplazamiento que el de Chile seguía en el asunto, se negó a concurrir a la formación de la comisión propuesta, insinuando que sólo al Gobierno de la Moneda tocaba tomar los informes de que careciera para resolver la justa reclamación peruana, insinuación que, aceptada por el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, con fecha 23 de octubre de 1890, no fué nunca ejecutada por las especiosas razones que se dieron cincuenta días más tarde y que pueden verse en los anexos números 20 a 32.
Sucesos políticos internos, en Chile primero y después en el Perú, mantuvieron en obligado aplazamiento la cuestión de Tarata. El 16 de abril de 1898 se firmó en Santiago por el Plenipotenciario del Perú y el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile el protocolo Billinghurst -Latorre, que determinaba la forma de ejecución del plebiscito que, conforme al artículo I I I del tratado de paz del 20 de octubre de 1883, debía resolver la situación definitiva de las PROVINCIAS de Tacna y Arica. Según ese protocolo, los tres DISTRITOS de Tarata, retenidos por Chile, debían también tomar parte en la votación plebiscitaria; pero en el artículo X I V del mismo acto diplomático se dice: " E l hecho de funcionar en Tarata las comisiones inscriptora y receptora de que tratan los artículos anteriores, no implica un desistimiento del Perú de la reclamación pendiente con respecto a una parte de esa región, sin que esto signifique el propósito de pretender indemnización alguna por el tiempo que Chile la ha ocupado". Explicando el Presidente del Perú el alcance de esta salvedad, dijo en un mensaje dirigido al Congreso peruano: " E l plebiscito que se efectúe en Tacna y Arica comprenderá también a Tarata; y siéndonos favorable, como tendrá que serlo, cortará de raíz, no dejará subsistente cuestión alguna. " P a r a el caso, simplemente hipotético, de que el plebiscito nos fuese adverso, el pacto ha dejado terminantemente a salvo la integridad de los derechos que reclamamos. El plebiscito en Tarata no tendrá, pues, valor sino en un solo caso—en el de
sernos favorable el de Tacna y Arica—y, todavía, sin posibilidad de dañarnos en caso contrario. " T o d o otro procedimiento habría^ o prolongado indefinidamente, y en daño único del Perú, la ocupación chilena, o dejado sin solución definitiva el problema internacional. " S i bajo de algún aspecto es digno, pues, de recomendación especial el pacto a que me refiero, es, sin duda, por la atinada manera en que ha sido tratada la cuestión de Tarata, cuya importancia? me ha decidido a ocuparme ahora de ella". Este protocolo, aprobado por el Senado chileno, no lo fué por la Cámara de Diputados; y, exigiendo su aprobación, exponía el Ministro del Perú en Santiago, en nota del 12 de junio de 1900, refiriéndose a su conferencia del 3 de mayo anterior con el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile: "Recordé también que, con la celebración del convenio Billinghurst-Latorre, habían quedado en estado de receso varias gestiones de importancia, entre otras, la relativa a. la ocupación por parte de Chile de una porción de la provincia de Tarata, estimada siempre como indebida por el Gobierno del Perú. Esta cuestión y otras que surgen actualmente, como la relativa a la clausura de las escuelas de Tacna y Arica, regentadas por preceptores peruanos, quedarían implícitamente resueltas o en camino de serlo en un breve plazo, con la sanción definitiva del enunciado convenio. Si éste no se aprueba, aquellas gestiones tendrán que entrar, como es natural, en nuevo período de actividad, con perjuicio de la buena armonía que debe presidir las relaciones de ambos países". Esta alegación no obtuvo
respuesta explícita del Ministro chileno de Relaciones Exteriores. El mismo Representante peruano, al referirse, a la falta de aprobación del mencionado protocolo, decía al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, ratificando los anteriores conceptos, en nota de 19 de enero de 1901: " N o debe haber olvidado V. E. que, antes de todo esto, apenas firmado el tratado de paz entre nuestras respectivas naciones, el Perú reclamó de Chile la indebida apropiación de una parte de la provincia de Tarata. Chile^no opuso razón alguna dicho reclamo. Ofreció, en 1890, enviar ingenieros con el encargo de estudiar, para su propia ilustración, el origen y curso del río Sama; y a pesar de los diez años trascurridos desde la fecha de esa oferta, no se conoce el resultado de los estudios, ni la manera cómo se han resuelto los reclamos del Perú. En el protocolo Billinghurst -Latorre se había arbitrado una solución para este asunto; pero desechado aquél, reviven en toda su integridad los mencionados reclamos". Estos conceptos, como los anteriores, no merecieron tampoco respuesta del Ministro de Relaciones Exteriores de Chile. Con tal motivo, uno de mis honorables predecesores, en la comunicación que dirigió con fecha 26 de mayo de 1901, al Ministerio hoy al digno cargo de Vuestra Excelencia, dijo: " E s a situación (la de las enojosas discusiones derivadas de la demanda de los acreedores extranjeros del Perú, y de la oposición de Chile a reconocerse responsable de los pagos que le imponía el tratado de paz) favoreció el propósito de perscindir de las estipulaciones contenidas en el tratado de paz. Y así, al tiem-
po de organizar las delegaciones y subdelegaciones, forma en que, según la ley chilena, habían de administrarse las provincias de Tacna y Arica, se incorporó al territorio sometido a la temporal ocupación de Chile, parte de la provincia dé Tarata, vecina a Tacna, y con ella, pueblos y caseríos situados al norte del río Sama, que es el límite que señala el artículo I I I " ; y al exponer estos hechos, concluía declarando que " e l Perú entendía que su derecho consiste, conforme a ese artículo, en exigir que se realice la entrega del territorio correspondiente a la provincia de Tarata". Comenzó, en seguida, la situación más odiosa que se haya producido entre el Perú y Chile, después de la guerra del Pacífico, con motivo de la labor llamada de CHILENPZACION, encaminada a obtener la desaparición del elemento peruano en los terrritorios que Chile arrebató al Perú por el tratado de paz, y aún en los que no fueron materia de ese tratado, como el de Tarata. La labor consistió en una serie de medidas de la más irritante violencia, dictadas por el Gobierno chileno y brutalmente ejecutadas por sus autoridades, y que comprendieron la clausura de escuelas e iglesias peruanas; la prohibición de ocupar el personal peruano en el comercio y la indutria de Arica, Tacna y Tarapacá; en el despojo de las sociedades peruanas ele beneficencia; en la expulsión de los sacerdotes peruanos; en el enrolamiento forzoso en el ejército de Chile de peruanos que proclamaban su nacionalidad; y cuando éstas y otras medidas análogas no dieron el resultado apetecido, se apeló inescrupulosamente a la expatriación en masa de los peruanos
con sus familias, obligándolos a salir de manera sorpresiva 7 sin darles tiempo para llevar consigo ni los enseres más indispensables para la vida, a fin de que todo quedara abandonado al pillaje de las bordas chilenas, cuyos instintos feroces azuzaban las mismas autoridades por medio de agentes especiales. Fué en esa situación que el Gobierno chileno creyó servir mejor sus propósitos enviando a Tacna como primera autoridad a persona c¡ue pocos años había fracasado ruidosamente como representante diplomático en Lima y que especulaba pregonando su odio al Perú. Entre las muchas iniciativas de ese extraviado funcionario, se contó la de elevar a D E P A R T A M E N T O (equivalente a provincia peruana) la subdelegación de Tarata "para enviar—decía—a esa importante zona " u n funcio"nario inteligente, que podría hacer obra muy fruc"tífera en favor de los interses chilenos" (anexo número 34). Y en apoyo de esta iniciativa, escribía al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile: "Usted sabe cuánto me preocupa esa subdelegación " (la de Tarata) donde los peruanos tienen la mayor "parte de sus fuerzas electorales, donde nosotros "podríamos también organizarías y que, sin em"bargo, insistimos en dejar abandonada". Esta obcecación sobre Tarata había llevado al Gobierno chileno a dictar el decreto del primero de febrero de 1908, subdividiendo Tarata en seis distritos, de los tres con que contaba. Los distritos antiguos eran, como se ha expresado, Tarata, Tarucachi y Estique, a los que se agregó los de Chucatamani, Putina y Maure; este último no fué mencionado en el decre-
to; pero los linderos señalados dejan comprender que se trata de la región del Maure que limita al sur con la sierra de Ancomarca, sobre la que Chile nunca tuvo derecho alguno; y realizando el absurdo geográfico de demarcar la línea de frontera que el tratado de paz fijaba en el río Sama, no por cursos de agua que se considerasen, con razón o sin ella, origen de ese río, sino que, a partir de la afluencia del río Ticaco, fija el límite por accidentes orográficos, como los cerros Chaspaya y Molleraco, para extender la ocupación ilegal de Chile hasta el río Maure, que nace en el nevado de Cauchiri, siendo así que este río y el Sama pertenecen a hoyas hidrográficas distintas y que entre ellos se interpone el ramal de elevadas cordilleras de los dos Barrosos. Algo que, debe suponerse, procedía del fondo moral de la conciencia, esterilizó durante varios meses los esfuerzos personales del intendente de Tacna para conseguir la elevación de Tarata, de SUBDELEGACION a D E P A R T A M E N T O ; pero la visita que el Presidente de Chile hiciera a Tacna, en abril de 1909, dio oportunidal para ganar el apoyo de este magistrado para el proyecto intendencial. Con todo, el Gobierno chileno no se atrevió a dar el escándalo de pedir directamenee a su Congreso el ascenso territorial de Tarata; y se valió para ello de la iniciativa particular de un diputado gobiernista, con lo que se obtuvo el fin buscado, pues el 29 de noviembre de 1911, se promulgó la ley que creaba el D E P A R T A M E N T O de Tarata con el territorio de las subdelegaciones octava y novena, o sea, con los tres DISTRITOS peruanos de Tarata, Tarucachi y Estique.
El Gobierno peruano, a pesar de la situación creada con el retiro de las Legaciones del Perú y de Chile, de Santiago y de Lima respectivamente, no dejó de asumir la actitud que le correspondía, reclamando con energía de esa ley, aun antes de que fuera promulgada; lo que motivó un cambio de notas entre los Ministerios de Relaciones Exteriores de los dos países, pero sin más resultado práctico que ponerse en evidencia de la justicia que asistía al Perú y la decisión del Gobierno chileno de no detenerse ante ninguna consideración en la vida de los atropellos para conseguir la absorción de territorios que eran y continuarán siendo peruanos, entre otras razones, porque Chile es un país pequeño y pobre, sin fuerza de asimilación bastante para empresas que, como la ele imponer una nacionalidad en territorios y pueblos extraños, han producido el fracaso hasta en las más grandes Potencias (anexos números 35, 36 y 37). Por una de esas singulares contradicciones a que arrastra la falta de moralidad internacional, el Gobierno chileno, que alegó como razón principal para alterar la condición legal del territorio usurpado de Tarata al elevarlo a D E P A R T A M E N TO, la "necesidad de mejorar todos los servicios ad"ministrativos, dotándolos de autoridades superio" r e s de gobierno, de justicia y de seguridad públi" c a " , hoy lo suprime (anexo número 38), como si quisiera anunciar que esa desgraciada circunscripción territorial peruana, que retiene sin derecho, no tendrá ya buenos servicios administrativos y que las autoridades chilenas subalternas que hayan de manejarlo, no harán labor de gobierno, ni de jus#
ticia, ni de seguridad pública. Con intención o sin ella, este extraño contraste proclama la realidad de la situación creada tanto para los peruanos en Tarata, como en el resto de los territorios del Perú, detentados por Chile entre los ríos Sama y Loa. Todavía en 1912 las fuerzas chilenas que desde hacía diez años solamente ocupaban la estación de Coailliri en la margen derecha del río Maure, pasaron a ocupar Conchachire, el más importante caserío- de la margen izquierda, con el desvergonzado pretexto de hacer cumplir las órdenes del Gobierno de Chile para la clausura de todas las iglesias peruanas en los territorios del Perú que ocupa arbitrariamente. La capilla de Conchachire fué, en efecto, clausurada y profanada, haciéndola servir de alojamiento de los soldados chilenos, siendo infructuosas cuantas reclamaciones se hicieron para la reparación de ese inaudito atropello. Tarata, PUEBLO antes de 1824, DISTRITO después de esa fecha, P R O V I N C I A en 1874, sigue una carrera ascendente dentro de su propia Patria, el Perú, que veló siempre cariñosamente por su-prcn greso y desarrollo. Usurpado por Chile, durante treintisiete años, es convertido primero en SUBDELEGACION, ínfima categoría territorial; y aunque, según la autoridad militar chilena en 1884j el límite del Ticalaco que mantenía Tarata, Tarucachi y Estique dentro de la ocupación de Chile "era provisional y sujeto a los arreglos que, posteriormente, pudieran hacer los respectivos Gobiernos" (anexo número 7 ) , sin embargo, elevado Tarata por exigencias circunstanciales a D E P A R T A M E N T O chileno, hoy se le degrada j se le borra de la demar-
cación territorial ele Chile. El propósito es manifiesto. Presintiendo cercana la hora de las grandes reparaciones históricas en el Nuevo Mundo, a semejanza de las ya realizadas en Europa, se quiere ocultar la huella de un clamoroso atentado internacional, con el anhelo del delincuente que cree sustraerse a la sanción penal ocultando el fruto del crimen; pero abrigamos la íntima persuación de que cuando la justicia, que está en marcha, llegue a ejecutar su obra, las tierras heroicas de Tarata, que se quiso disfrazar antes y se quiere ocultar hoy, pregonarán al mundo que son tan peruanas como desde la más remota antigüedad. Mientras tanto, mi Gobierno se apresura a hacer conocer al de Vuestra Excelencia los antecedentes de la llamada "Cuestión de Tarata", y su protesta enérgica contra los procedimientos seguidos en ella por el Gobierno de Chile, convencido de que, en los sentimientos de justicia que caracterizan al Gobierno de Vuestra Excelencia, encontrará el mío, en esta emergencia, muy generosa acogida. Aprovecho la oportunidad para ofrecerle, señor Ministro, las seguridades de mi más alta y distinguida consideración. Alberto Salomón.
MANUEL PARDO,
P o r c u a n t o : — E l Congreso ha dado la ley s i g u i e n t e : — E l Congreso de la República Peruana.—Considerando:—Que una una de sus atribuciones es hacer la división y demarcación del territorio n a c i o n a l ; — H a d a d o la ley s i g u i e n t e : — A r t í c u l o l . — L a P r o v i n c i a de Tacna se dividirá en dos, y se denominará la una " P r o v i n c i a del Cercado de T a c n a " , y la otra " P r o v i n c i a de T a r a t a " . A r t í c u l o 2?.—La p r o v i n c i a de T a c n a se c o m p o n d r á de los distritos de Tacna, Pachía, Calaña, Sama, L o c u m b a e Ilabaya. A r t í c u l o 3 . — L a provincia de Tarata se c o m p o n d r á de los distritos de Estique, Tarucachi, Tarata, Ticaco y Candarave, y su capital será Tarata. Comuniqúese al P o d e r E j e c u t i v o para que d i s p o n g a lo necesario a su cumplimiento. D a d a e n la sala de sesiones d e l Congreso, en L i m a , a once de noviembre d e mil ochocientos setenticuatro.—Francisco de P. Muñoz, Presidente del S e n a d o . — B . Bibeyro, Vicepresidente de la Cámara ds D i p u t a d o s . — P e d r o A. del Solar, Secretario de S e n a d o . — E m i l i o A. del Solar, Secretario de la Cámara d e D i p u t a d o s . — P o r t a n t o : m a n d o se i m p r i m a , publique y circule y se
le dé el d e b i d o c u m p l i m i e n t o . — D a d o e n el P a l a c i o de Gobierno, en Lima, a doce de noviembre d e mil ochocientos senticuat r o . — M . P A R D O . — R i c a r d o W. Espinoza.
P o r c u a n t o : — E l Congreso de la R e p ú b l i c a ha dado la ley s i g u i e n t e : — E l Congreso de la República Peruana.—Considerando : — Q u e está p r o b a d a la necesidad de d i v i d i r el distrito de Candarave e n la p r o v i n c i a de T a c n a ; — H a d a d o la ley sig u i e n t e : — A r t í c u l o ú n i c o . — D e los pueblos y caseríos de C u r i b a y a y de Guanuara, pertenecientes al distrito d e Candarave, en la p r o v i n c i a de T a c n a , se f o r m a r á u n n u e v o distrito, c u y a capital será el pueblo de Curibaya. Comuniqúese a l P o d e r E j e c u t i v o p a r a que disponga lo n e cesario a su c u m p l i m i e n t o . D a d a en la sala de sesiones del Congreso, a treinta de ener o de mil ochocientos setenticinco. — Francisco de P. Muñoz, Presidente del S e n a d o . — R . Ribeyro, Vicepresidente de l a Cámara d e D i p u t a d o s . — P . A. del Solar, Secretario del S e n a d o . — Emilio A del Solar, Secretario de la -Cámara de D i p u t a d o s . — P o r t a n t o : m a n d o se i m p r i m a , p u b l i q u e y circule y se le d é el debido c u m p l i m i e n t o . — D a d o en el Palacio de Gobierno, en L i ma, a cinco de febrero de mil ochocientos s e t e n t i c i n c o . — M . P A R D O . — A u r e l i o García y García.
23 — -
PRESIDENTE DE L A
P o r c u a n t o : — E l Congreso de la R e p ú b l i c a ha dado la leys i g u i e n t e : — E l Congreso de la República Peruana.—Considerando : — Q u e la p r o v i n c i a de M o q u e g u a se halla en posesión de todos los elementos necesarios para constituir una de las grandes divisiones territoriales del E s t a d o ; — H a dado la ley sig u i e n t e : — A r t í c u l o 1 ° . — L a p r o v i n c i a de M o q u e g u a , d e l departamento del mismo n o m b r e , se eleva al rango de p r o v i n c i a litoral, conservando los límites que hoy la separan de las de T a c na, A r e q u i p a , Chucuíto y Tarata, y el n ú m e r o de distritos que h o y la c o m p o n e n . A r t í c u l o 2 ? . — E l a n t i g u o departamento de M o q u e g u a se d e nominará en adelante " D e p a r t a m e n t o de T a c n a " , y la nueva p r o v i n c i a llevará el n o m b r e de " P r o v i n c i a L i t o r a l de M o q u e gua". A r t í c u l o 3 . — L a s autoridades y empleados de la p r o v i n c i a litoral de M o q u e g u a será todos iguales y disfrutarán de sueldos idénticos a los designados para la p r o v i n c i a de T a r a p a c á . Comuniqúese al P o d e r E j e c u t i v o para que d i s p o n g a lo n e cesario a su cumplimiento. D a d a en la sala de sesiones del Congreso, en L i m a , a dieciseis de j u n i o de mil ochocientos setentieinco.—Francisco de P. Muñoz, Presidente del Senado.—Mariano I. Prado, Presidente de la Cámara de D i p u t a d o s . — P . A. del Solar, Secretario del S e n a d o . — E m i l i o A. del Solar, Secretario de la Cámara de D i p u t a d o s . — P o r t a n t o : m a n d o se i m p r i m a , publique y circule y se le dé el debido c u m p l i m i e n t o . — D a d o en el Palacio de Gobierno, en L i m a , a 25 de j u n i o de 1 8 7 5 . — M . P A R D O . — A u r e l i o García y García.
P R E S I D E N T E DE L A R E P Ú B L I C A DE CHILE
P o r cuanto, entre las R e p ú b l i c a s d e Chile y el P e r ú , p o r m e d i o de P l e n i p o t e n c i a r i o s d e b i d a m e n t e f a c u l t a d o s al efect o , se n e g o c i ó y firmó en L i m a , el día veinte de o c t u b r e de m i l o c h o c i e n t o s ochenta y tres u n t r a t a d o de paz y amistad; y P o r cuanto, c o n i g u a l f e c h a , los mismos P l e n i p o t e n c i a rios a j u s t a r o n y suscribieron u n p r o t o c o l o c o m p l e m e n t a r i o d e l r e f e r i d o t r a t a d o , piezas ambas que, copiadas a la letra, dicen a s í : Tratado de Paz y Amistad
L a R e p ú b l i c a de Chile, de una parte, y, de la otra, la R e p ú b l i c a del P e r ú , deseando restablecer las relaciones de amist a d entre a m b o s países, han d e t e r m i n a d o celebrar u n tratad o de p a z y amistad, y al e f e c t o h a n n o m b r a d o y constituido p o r sus P l e n i p o t e n c i a r i o s , a saber, S. E. el P r e s i d e n t e de la R e p ú b l i c a de Chile, a d o n J o v i n o N o v o a ; y S. E . el P r e s i d e n t e de la R e p ú b l i c a del P e r ú , a d o n J o s é A n t o n i o de Lavalle, Ministro de R e l a c i o n e s E x t e r i o r e s , y a d o n M a r i a n o Castro Z a l d í v a r . Quienes, después de haberse c o m u n i c a d o sus plenos p o deres y de h a b e r l o s hallado en b u e n a y d e b i d a f o r m a , h a n c o n v e n i d o en los artículos s i g u i e n t e s : Artículo I
Rrestablécense las relaciones de paz y amistad entre las R e p ú b l i c a s de Chile y el P e r ú . Artículo II
L a R e p ú b l i c a del P e r ú cede a la R e p ú b l i c a de Chile, p e r petua e i n c o n d i c i o n a l m e n t e , el t e r r i t o r i o de la p r o v i n c i a l i t o -
ral de Tar-apacá, c u y o s límites s o n : p o r el n o r t e , la q u e b r a d a y río de C a m a r o n e s ; p o r el sur, la q u e b r a d a y r í o de L o a ; p o r el oriente, la R e p ú b l i c a de B o l i v i a ; y, por el poniente, el mar Pacífico. Artículo III
E l t e r r i t o r i o de las p r o v i n c i a s de T a c n a y A r i c a , que limita, p o r el n o r t e , c o n el río Sama, desde su n a c i m i e n t o en las cordilleras l i m í t r o f e s c o n B o l i v i a hasta su d e s e m b o c a d u ra en el m a r ; p o r el sur, c o n la q u e b r a d a y río de C a m a r o n e s ; p o r el oriente, c o n la R e p ú b l i c a de B o l i v i a ; y , p o r el p o niente c o n el m a r Pacífico, c o n t i n u a r á p o s e í d o p o r Chile y s u j e t o a lft l e g i s l a c i ó n y a u t o r i d a d e s chilenas durante el térm i n o de diez años, c o n t a d o s desde que se ratifique el p r e s e n te t r a t a d o de p a z . E x p i r a d o este p l a z o , u n plebiscito d e c i d i rá, en v o t a c i ó n p o p u l a r , si el t e r r i t o r i o de las p r o v i n c i a s r e f e r i d a s queda definitivamente del d o m i n i o y soberanía de Chile, o si c o n t i n ú a siendo p a r t e del t e r r i t o r i o p e r u a n o . A q u e l de los d o s países a c u y o f a v o r q u e d e n anexadas las p r o v i n cias de T a c n a y A r i c a , p a g a r á al otro diez millones de pesos, moneda chilena de plata, o soles peruanos de igual ley y peso que aquella. U n p r o t o c o l o especial, que se considerará c o m o p a r t e int e g r a n t e del presente t r a t a d o , establecerá la f o r m a en que el plebiscito deba tener l u g a r , y los t é r m i n o s y plazos en que h a y a n de p a g a r s e los diez millones p o r el país que quede d u e ñ o de las p r o v i n c i a s de T a c n a y A r i c a . Artículo IV
E n c o n f o r m i d a d a lo dispiiesto en el s u p r e m o d e c r e t o de 9 de f e b r e r o de 1882, p o r el cual el G-obierno de Chile o r d e n ó la v e n t a de u n m i l l ó n de toneladas de g u a n o , el p r o d u c t o líq u i d o de esta sustancia, d e d u c i d o s los gastos y d e m á s desembolsos a que se refiere el artículo 13 de d i c h o d e c r e t o , se distribuirá, p o r partes iguales, entre el G o b i e r n o de Chile y los a c r e e d o r e s del P e r ú , c u y o s títulos de c r é d i t o aparecieren sust e n t a d o s c o n la garantía d e l g u a n o . T e r m i n a d a la v e n t a d e l m i l l ó n de toneladas a que se r e fiere el inciso anterior, el G o b i e r n o de Chile c o n t i n u a r á en-
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t r e g a n d o a los a c r e e d o r e s p e r u a n o s el c i n c u e n t a .por ciento del p r o d u c t o l í q u i d o del g u a n o , tal c o m o se establece en el m e n c i o n a d o artículo 13, basta que se e x t i n g a la d e u d a o se a g o t e n las c o v a d e r a s en actual e x p l o t a c i ó n . L o s p r o d u c t o s de las c o v a d e r a s o y a c i m i e n t o s que se d e s c u b r a n , en l o f u t u r q , en los territorios c e d i d o s , p e r t e n e c e rán e x c l u s i v a m e n t e al G o b i e r n o de Chile. Artículo V
Si se d e s c u b r i e r e n , en los territorios que q u e d a n d e l d o m i n i o d e l P e r ú , c o v a d e r a s o y a c i m i e n t o s de g u a n o , a fin de evitar que los G o b i e r n o s de Chile y del P e r ú se h a g a n c o m p e t e n c i a en la venta de esa sustancia, se d e t e r m i n a r á , prev i a m e n t e , p o r ambos G o b i e r n o s , de c o m ú n a c u e r d o , la p r o p o r c i ó n y c o n d i c i o n e s a que cada u n o de ellos deba sujetarse en la e n a j e n a c i ó n de d i c h o a b o n o . L o estipulado en el inciso p r e c e d e n t e r e g i r á , asimismo, en las existencias de g u a n o y a descubiertas que p u d i e r a n quedar en las islas de L o b o s , c u a n d o llegue el evento de entregarse esas islas al G o b i e r n o del P e r ú , en c o n f o r m i d a d a lo establecido en la cláusula n o v e n a del presente t r a t a d o . Artículo VI
L o s a c r e e d o r e s p e r u a n o s a quienes se c o n c e d e el b e n e ficio a que se refiere el artículo 4 . d e b e r á n someterse para la calificación de sus títulos y d e m á s p r o c e d i m i e n t o s a las r e glas fijadas en el s u p r e m o d e c r e t o de 9 de f e b r e r o de 1882.
L a o b l i g a c i ó n que el G o b i e r n o de Chile acepta, s e g ú n el a r t í c u l o 4°., d e entregar el c i n c u e n t a p o r ciento del p r o d u c to l í q u i d o del g u a n o de las c o v a d e r a s en actual e x p l o t a c i ó n , subsistirá, sea que esta e x p l o t a c i ó n se hiciere en c o n f o r m i d a d al c o n t r a t o existente sobre venta de u n m i l l ó n de t o n e ladas, sea que ella se verifique en v i r t u d de otro c o n t r a t o , o p o r cuenta p r o p i a del G o b i e r n o de Chile.
F u e r a de las d e c l a r a c i o n e s c o n s i g n a d a s en los artículos p r e c e d e n t e s , y de las o b l i g a c i o n e s que el G o b i e r n o de Chile tiene espontáneamente aceptadas en el s u p r e m o d e c r e t o de 28 de m a r z o de 1882, que r e g l a m e n t ó la p r o p i e d a d salitrera de T a r a p a c á , el e x p r e s a d o G o b i e r n o de Chile n o r e c o n o c e créditos de n i n g u n a clase que a f e c t e n a los n u e v o s t e r r i t o r i o s que a d q u i e r e p o r el presente t r a t a d o , cualquiera que sea su naturaleza y p r o c e d e n c i a . Artículo XI
Las islffs de L o b o s continuarán administradas p o r el G o b i e r n o de Chile hasta que se dé t é r m i n o en las c o v a d e r a s existentes, a la e x p l o t a c i ó n de u n m i l l ó n de t o n e l a d a s de g u a n o , en c o n f o r m i d a d a lo estipulado en los artículos 4 ' y 7'. L l e g a d o este caso, se d e v o l v e r á n al P e r ú . Artículo X
E l G o b i e r n o de Chile d e c l a r a que c e d e r á al P e r ú , d e s d e el día que el presente tratado sea ratificado y canjeado const i t u c i o n a l m e n t e , el c i n c u e n t a p o r ciento que le c o r r e s p o n d e en el p r o d u c t o d e l g u a n o de las islas de L o b o s . Artículo XI
M i e n t r a s n o se ajuste u n t r a t a d o especial, las relaciones mercantiles entre ambos países subsistirán en el m i s m o estad o que se e n c o n t r a b a n antes del 5 de abril de 1879. Artículo XII
L a s i n d e m n i z a c i o n e s que se d e b a n p o r el P e r ú a los chilenos q u e h a y a n s u f r i d o p e r j u i c i o s c o n m o t i v o de la g u e r r a , se j u z g a r á n p o r u n t r i b u n a l arbitral o c o m i s i ó n m i x t a i n t e r nacional, n o m b r a d a i n m e d i a t a m e n t e después de ratificado el presente t r a t a d o , en la f o r m a establecida p o r c o n v e n c i o n e s recientes ajustadas entre Chile y los G o b i e r n o s de I n g l a t e r r a , F r a n c i a e Italia.
L o s G o b i e r n o s contratantes r e c o n o c e n y a c e p t a n la validez de t o d o s los actos administrativos y j u d i c i a l e s pasados d u rante la o c u p a c i ó n del P e r ú , d e r i v a d o s de la j u r i s d i c c i ó n m a r cial e j e r c i d a p o r el G o b i e r n o de Chile. Artículo XIV
E l presente t r a t a d o será ratificado y las ratificaciones c a n j e a d a s en la c i u d a d de L i m a , cuánto antes sea posible, dent r o de u n t é r m i n o m á x i m o de ciento sesenta días c o n t a d o s desde esta f e c h a . c E n fe de lo cual, los respectivos Plenipotenciarios lo han firmado p o r d u p l i c a d o y sellado con sus sellos particulares. H e c h o en L i m a , a veinte de octubre del año de nuestro Señ o r de mil ochocientos ochenta y tres ( L . S . ) . — J o v i n o Novoa.— ( L . S . ) — J . A. de Lavable — ( L . S . ) — M a r i a n o Castro Zaldívar. ( S i g u e el protocolo c o m p l e m e n t a r i o ) . ( 1 ) . Y por cuanto el tratado y protocolo preinsertos han sido aprobados p o r el Congreso N a c i o n a l : P o r tanto, vistos y examinados todos los artículos d e que constan y haciendo uso de la f a c u l t a d que me confiere la parte 19 del artículo 82 de la constitución política del Estado, v e n go en ratificar solemnemente como por el presente confirmo y ratifico en todas sus partes, el r e f e r i d o tratado de paz y amistad y protocolo complementario, p r o m e t i e n d o hacerlos c u m plir fiel y exactamente para lo ciial empeño mi palabra y el h o n o r nacional. E n fé de lo cual, firmo el presente instrumento d e ratificación, sellado con el sello de armas de la (República y refrendado p o r el Ministro Secretario de Estado en el Departamento de Relaciones Exteriores.
( 1 ) El protocolo complementario se refiere a la permanencia del ejército de Chile en el territorio del Perú, mientras se aprobaba 3' ratificaba el tratado de paz.
B a d o en Santiago d e Chile, a los doce días del mes de ­ marzo del año m i l ochocientos ochenta y cuatro. Domingo ( L . S . ) — A . Vergara b ano. Al Santa María.
R e u n i d o s e n el salón del despacho del Ministerio de R e ­ laciones Exteriores, el señor don J o v i n o N o v o a , Ministro P l e ­ nipotenciario de Chile, y. el señor don Mariano Castro Zaldí­ var, Ministro de Estado en el despacho de Gobierno, etc., en­ cargado de la cartera de Relaciones Exteriores del P e r ú y P l e ­ nipotenciario ad hoc, con el objeto ­de canjear las ratificacio­ nes del tratado de paz y amistad y el p r o t o c o l o complementa­, rio suscrito entre ambos países, el 20 de octubre de 1883, des­ pués de haberse comunicado sus plenos poderes y hallándolos en buena y debida f o r m a , procedieron a c o m p a r a r cuidadosamen­ te el texto de ambas piezas, y hallándolo c o n f o r m e ©1 u n o al otro, verificaron el c a n j e en la f o r m a acostumbrada. E n fé d>3 lo cual, firmaron esta acta p o r d u p l i c a d o , sellán­ dola con sus sellos particulares, en Lima, a veintiocho días del mes da marzo del año de nuestro Señor de m i l ochocientos ochenta y c u a t r o . — ( L . S . ) — J o v i n o Novoa.— ( L . S . ) — M a r i a n o Castro Zaldívar.
República de Chile.—Comandancia de las fuerzas de ocu­ pación de Tarata.—№. 4.—Tarata, enero 9 de 1884.—Con fe­ cha 21 de diciembre p r ó x i m o pasado, el señor J e f e Político y
Militar de T a c n a y A r i c a m e dice lo que s i g u e : " S e g ú n los tra­ b a d o s que el Gobierno de Chile ha celebrado con el P e r ú , con " f e c h a 20 de octubre último, queda como perteneciente a aque­ "11a R e p ú b l i c a todo e l territorio que h a y desde la quebrada Q ' ' r í o de Sama al norte, tomándolo en su origen e n el c o r d ó n de ' ' cordillera que nos separa de la R e p ú b l i c a de Bolivia. E n " c o n s e c u e n c i a , haga usted saber a todas las autoridades que se " e n c u e n t r e n al norte del límite indicado, que cesan en sus f u n ­ c i o n e s .encomendadas p o r los Jefes del Gobierno d e Chile. " H a g a usted saber que la ciudad de Tarata es definitiva­ " mente perteneciente al territorio de Tacna, debiendo p o r tan­ " t o continuar o c u p a d a p o r nuestras fuerzas como ¿as'ta el pre­ sente." Como U S . verá p o r el texto de la nota anterior, el que sus­ cribe no puede dar cumplimiento a otras órdenes que a aque­ llas que emanen de la autoridad chilena. E n consecuencia, de­ vuelvo a U S . todas las notas circulares, decretos, etc., adjuntos á la nota de U S . fecha 2 del corriente, que tengo el honor de contestar.—Dios guarde a U S . — R . Silva Amagada.—Al señor S u b p r e f e c t o de Chueuito.
Prefectura y Comandancia General del Departamento de Puno.—Puno, 4 de feb rero de 1884.—№ 1.—Señor Oficial M a ­ y o r del Ministerio de Relaciones E x t e r i o r e s . — E l J e f e de la d i ­ visión chilena de observaeión de Tacna y A r i c a , en oficio fecha 23 de enero p r ó x i m o pasado, me dice lo que s i g u e : " C o n esta fecha digo al Comandante de las íuerzas de T a ­ rata lo que s i g u e : — ' ' E n vista de los datos que hace p o c o ha " a d q u i r i d o esta Comandancia en J e f e , referente al límite que, " e n la p r o v i n c i a de Tarata, debe dividirnos con la R e p ú b l i c a " P e r u a n a , se ha venido en conocimiento que la línea divisoria ' ' d e b e ser la quebrada de Ticalaco, siguiendo el más largo cur­ " s o de las aguas hasta la m a y o r altura de la cordillera de los " A n d e s , siendo éstas las que f o r m a n principalmente el río Sa­
" m a . E n esta virtud, usted ejercitará su autoridad al sur de la " m e n c i o n a d a quebrada, retirando en consecuencia el destaca­ " mentó que h o y tiene en Ticaco, y haciendo presente a los ve­ " c i n o s de dicho pueblo que deben recurrir a quien corresponda " p o r las autoridades que deban r e g i r l e s " . — L o que tengo el honor de poner en conocimiento de U S . , haciéndole presente que este límite es provisorio y p o r lo mismo sujeto a los arreglos que posteriormente p u e d a n hacer los respestivos Gobiernos.—• A l dirigir a U S . la presente nota, lo hago porque se me ha ase­ gurado que aquella parte de la p r o v i n c i a de Tarata depende del departamento de P u n o , que U S . tiene a su c a r g o " . L o qu# tengo el honor de trascribir a U S . para que se sirva ponerlo en conocimiento del S u p r e m o Gobierno, a fin de que resuelva lo conveniente.—Dios guarde a U S . — J . M. Eche­ ñique.
Prefectura de la Provincia Litoral de Moqioegua.—№. 81. —Moquegua, mayo 10 de 1884..—Señor Oficial M a y o r del M i ­ nisterio de Gobierno.—Piara los fines a que haya lugar, me es grato remitir a U S . copia del oficio que el S u b p r e f e c t o de la p r o ­ vincia de Tarata dirigió al señor P r e f e c t o del departamento de P u n o , a c u y a j u r i s d i c c i ó n pertenecía dicha provincia, respecto de los límites que le c o r r e s p o n d e n . — D i o s guarde a U S . — R a m ó n Freiré.
Subprefectura de la Provincia de Tarata.—№. 1.—Señor P r e f e c t o y Comandante General del Departamento de P u n o . — S. P . y C. G . — C u m p l i e n d o con las instrucciones verbales que me c o m u n i c ó US., llegué directamente al pueblo de Tarata, ca­ pital de esta provincia.
A los pocos momentos de haber llegado, tuve u n a entrevista con el señor Comandante de las fuerzas chilenas de ocupación, quien me manifestó que tenía o r d e n de o c u p a r dicho pueblo, el de Tarucachi y el de Estique, y p a r a el efecto m e dio las copias de dichas órdenes, las mismas que tengo la honra de acompañar a U S . para que si lo tiene a bien, se sirva elevarlas al S u p r e m o G o b i e r n o ; siéndome permitido indicar a U S . que iel río de Ticalaco no es el p r i n c i p a l , que naciendo de la cordillera entre a Sama, como lo asegura el señor Jefe P o l í t i c o de Tacna, sino el de Estique, que está a las dos leguas y media del pueblo de Tarata, a la parte s u r ; es p o r esto que creo que ,dicho río debe ser la línea divisoria entre la p r o v i n c i a de T a c na y la de Tarata. P a r a evitar en lo sucesivo tropiezos c o n la autoridad chilena de la ciudad de Tacna, creo de mi deber indicar a U S . quesería conveniente que nuestro Gobierno n o m b r a r a u n a comisión de vecinos notables de esta p r o v i n c i a y u n ingeniero de Estado para que, en unión de otra chilena, deslindaran esta provincia de la de Tacna. Las personas que p o d r í a n servir e n esta provincia para la demarcación que me permito indicar, s o n : don José P o z o , don Tomás Liza.ndro B r u m y don Mariano A r c e . — D i o s guarde a US., S. P. y C. G.—Martín Flor.
EL PRESIDENTE PROVISORIO DE LA REPÚBLICA
P o r c u a n t o : — L a Asamblea Constituyente ha dado la ley s i g u i e n t e : — L a Asamblea C o n s t i t u y e n t e . — C o n s i d e r a n d o : — Q u e aprobado el tratado de paz con Chile, es urgente determinar la condición política en que deben -quedar los territorios desmembrados del departamento d e T a c n a que se hallan al norte del río S a m a ; Que la p r o v i n c i a litoral de M o q u e g u a , p o r su situación geográfica y otras circunstancias que la favorecen, está llamada
a servir de centro a la a g r u p a c i ó n de dichos territorios, elevándola a_ la correspondiente c a t e g o r í a ; — H a d a d o la ley s i g u i e n t e : — A r t í c u l o 1?.—Erígese en Departamento la p r o v i n c i a litoral de M o q u e g u a , anexándole los territorios desmembrados del D e partamento de Tacna, que se hallan al norte del río de Sama. A r t í c u l o 2 . — L a capital de este nuevo Departamento será la ciudad de Moquegua. A r t í c u l o 3 ' . — E l referido Departamento se c o m p o n d r á de tres p r o v i n c i a s ; la primera denominada M o q u e g u a , c u y a c a p i tal será la ciudad del mismo n o m b r e ; la segunda P u q u i n a , cuy a capital será el pueblo de Órnate; y la tercera Tarata, cuya capital será el pueblo del mismo nombre. A r t í c u l o 4 . — L a p r o v i n c i a de M o q u e g u a c o m p r e n d e r á los distritos de M o q u e g u a , Torata, Carhumas, l i o , L o c u m b a e I l a baya, cuyas capitales serán los pueblos de los mismos nombres. L a provincia de P u q u i n a c o m p r e n d e r á los distritos de P u quina, Órnate, Ubinas e Ichuna, cuyas capitales serán los p u e blos de los mismos nombres. L a p r o v i n c i a de Tarata c o m p r e n d e r á los distritos que actualmente tiene, c o n sus mismas capitales. A r t í c u l o 5'.—Si, p o r resultado del plebiscito que ha d e fijar definitivamente la suerte de las provincias de T a c n a y A r i c a , volvieran éstas a f o r m a r parte del P e r ú , la Representación Nacional r e c o m p o n d r á el antiguo Departamento de Tacna, o dictará la resolución que, según las circunstancias, estime más c o n veniente. Comuniqúese al P o d e r E j e c u t i v o , p a r a que disponga lo necesario a su c u m p l i m i e n t o . — D a d a en la sala de sesiones de la Asamblea Constituyente, a los treintiún días del mes de marzo de mil ochocientos o c h e n t i c u a t r o . — A n t o n i a Arenas, Presidente de la Asamblea.—Maximiliano Frías, D i p u t a d o Secretrio.— Juan P. Lanfranco, D i p u t a d o S e c r e t a r i o . — A l E x c m o . señor Presidente de la R e p ú b l i c a . — P o r t a n t o : mando se i m p r i m a , p u blique, y circule y se le dé el debido c u m p l i m i e n t o . — D a d o en la Casa de Gobierno, en L i m a , a primero de abril de mil ochocientos ochenticuatro.—Miguel Iglesias.—Mariano Castro Zaldíi)ar.
— Salí
Legación del Perú.—N 77.—Santiago, 14 de noviembre de 1884.—Señor Ministro de Estado 'en el despacho de Relaciones E x t e r i o r e s . — L i m a . — S e ñ o r M i n i s t r o : — T e n g o a la vista la nota de U S . número 93, de 28 del mes último, relativa al decreto e x p e d i d o p o r el Jefe Político de Tacna, i m p o n i e n d o contribución ds patentes a los habitantes de Tacna. T a n luego como recibí dicha nota, me apresuré a conferenciar con el señor Vergara A l b a n o , Ministro de Relaciones E x teriores, acerca del asunto a que ella se refiere, conceptuando de todo punto conveniente conocer los propósitos 1iel Gobierno de Chile, antes de entablar la correspondiente gestión p o r medio de un oficio. E l señor V e r g a r a me manifestó, desde luego, que extrañaba hubiera cometido falta de tanta trascendencia el J e f e P o lítico de T a c n a ; que, p o r su parte, ignoraba el f u n d a m e n t o d e la resoltición a que se refería, y que el Gobierno de Chile estaba resuelto a observar estrictamente las estipulaciones del tratado de 20 de octubre del año último. ¡Respecto de la gestión, me indicó amistosamente que me abstuviera de dirigirle todavía nota alguna oficial, y que me limitara a escribirle una carta particular para mostrársela al P r e sidente. A l siguiente día, le dirigí la carta que en copia acompaño. A y e r , en la tarde, me fué 'entregada la comunicación, que a d j u n t o también a U S . en copia. A j u z g a r p o r su contenido, el Gobierno de Chile se halla e n la necesidad de estudiar el .asunto, y parece animado de los mejores deseos de respeto de la leal interpretación de las estipulaciones consignadas en el tratado del 20 de octubre. P o r m i parte, espero recibir nuevas instrucciones respecto de la conducta que debo seguir, p r o p o n i é n d o m e no escasear esfuerzo alguno para el feliz éxito de la reclamación entablada. — D i o s guarde a U S . — S e ñ o r M i n i s t r o . — V i d a l García y García.
Santiago, noviembre 10 de 1884.—Señor don Aniceto Vergara A l b a n o . — P r e s e n t e . — E s t i m a d o señor y a m i g o : — E n c o m u nicación oficial fechada el 28 del mes último, el señor Ministro de Relaciones Exteriores del P e r ú me manifiesta que, con fecha 18 del mismo mes, se e x p i d i ó p o r la j e f a t u r a política de T a c n a un decreto imponiendo contribución de patentes a los habitantes de Tarata. N o ignora usted que el artículo 3 del tratado d e paz de 20 de octubre d e l año p r ó x i m o pasado, no c o m p r e n d e a Tarata en la demarcación de la p r o v i n c i a de Tacna, pues fija terminantemente el río Sama como límite norte d e la referida p r o vincia, y Tarata se halla situada al norte de dicho río. Está, p o r consiguiente, fuera de toda d u d a que el Jefe P o lítico de Tacna no ha tenido facultad alguna para i m p o n e r contribuciones ni dictar decreto de n i n g ú n género sobre territorios extraños a su jurisdicción.
E n presencia de u n hecho tan grave, me ordena el Ministro de Relaciones, que entable ante el Gobierno de esta R e p ú b l i c a la gestión conveniente para que sea revocado dicho decreto y se reintegre a los habitantes de Tarata las cantidades que se les haya cobrado. J u z g a n d o , p o r mi parte, imposible que el referido f u n cionario chileno haya p r o c e d i d o en esta circunstancia en conf o r m i d a d con las instrucciones de su Gobierno, sinceramente i n teresado en el estricto cumplimiento de las estipulaciones del tratado d e paz, creo o p o r t u n o , antes de dirigir a usted nota alg u n a ' o f i c i a l , suplicarle que tenga a bien hacerme presente si estas presunciones personales son equivocadas o no.
L a impremeditada resolución del Jefe político d e T a c n a reviste en estos momentos, a los ojos de m i Gobierno, u n doble carácter de g r a v e d a d , pues aparte de la flagrante violación de u n pacto en que se halla empeñada la fe de ambos pueblos, ella entraña p a r a el P e r ú otro germen de dificultades, puesto que ofrece nuevo asidero, en su culpable obcecación, a los enemigos de la paz interna.
No d e j a r á n éstos de explotarla, i n v o c a n d o el patriotismo de las masas c o n t r a las tristes eventualidades que puede crear al país l a infracción de las cláusulas del tratado de paz. E s p e r o que el Gobierno de Chile se apresurará a reparar la mencionada falta, en bien de las amistosas y cordiales relaciones a cuyo restablecimiento me ha sido grato, c o n t r i b u i r . — D e usted afectísimo y seguro servidor.—Vidal García y García.
Santiago, 13 noviembre de 1884.—Señor d o n V i d a l García y G a r c í a . — E s t i m a d o señor y a m i g o : — T e n g o el honor de acusar a usted recibo de su estimable de 10 del presente. Siento mucho no p o d e r d a r a usted una respuesta f o r m a l respecto al f o n d o de la p r i m e r a parte de e l l a ; pues aunque se la he d a d o a leer al Presidente, nos encontramos con el inconveniente de no tener ni los mapas exactos que se han hecho d e los territorios en cuestión, ni u n a basé cierta de que partir. E n esta e m e r gencia, hemos resuelto pedir al Jefe político de T a c n a los antecedentes necesarios para entendernos con conocimiento de c a u s a . — S o y de usted atento y seguro s e r v i d o r . — A . Vergara Albano.
Santiago, 20 de enero de 1885,—Vista la nota que anteced e , — D e c r e t o ¡—Divídese el departamento de Tacna, de la provincia del mismo nombre, en ocho subdelegaciones, que tendrán los límites, nombres y n ú m e r o de orden que a continuación se expresan:
A b r a z a r á la parte de la ciudad, valle y terrenos despoblados adyacentes, c o m p r e n d i d o s entre una línea que, pasando p o r la calle de A b t a o , se prolongue al norte y siir hasta tocar la quebrada H o n d a y la d e Camuñani, y otra línea que será límite oriente, y que, paralela a la anterior y pasando p o r Piedra Blanca, v a y a a tocar las mismas quebradas indicadas y d e j e a Piedra blanca del lado de la ciudad. Sub delegación 2.
Se extenderá desde la línea anterior que pasa p o r la calle de A b t a o , c o m p r e n d i e n d o la parte de la ciudad, valles y terrenos despoblados adyacentes, hasta la calle de Miller, prolongada de norte a sur en una línea imaginaria que llegue hasta la queb r a d a H o n d a y hasta la de C a m u ñ a n i ; quedando esta línea c o mo límite occidental d e la subdelegación. Subdelegación 3.
C o m p r e n d e r á la parte encerrada entre la línea de la calle de Miller p o r el este, y otra que siga la línea del ferrocarril hasta la quebrada de Camuñani, prolongada imaginariamente hasta la quebrada H o n d a por el oeste. Subdelegación 4.
C o m p r e n d e r á la parte de la ciudad, valle y terrenos despoblados adyacentes, entre la línea del ferrocarril indicada anteriormente y el mar. Subdelegación 5 . de
L i m i t a r á : al norte, por el río y quebrada Chaspaya, que es el mismo río de Sama, remontando su c u r s o ; al sur, p o r las cumbres d e los cerros del norte d e las quebradas del Caplina y sus afluentes, hasta las c u m b r e s d e las cordilleras, d o n d e limitará con terrenos del pueblo de A n c o m a r c a , sujetos a la subdelegación d e P a l c a ; al este, la f r o n t e r a d e B o l i v i a y del d e partamento de P u n o ; y al oeste, la angostura de Sambalay.
Esta subdelegación comprenderá los pueblos y caseríos de Talabaya, Estique, Tarucachi, Tarata, Tieaeo, Challaguaya, Sitajara, Tala, Pístala, Chucatamami, Londaniza, P u t i n a , Y a u r o co, C o r o p u r u , M a u r e y Cano. Quedan también sujetos a su j u risdicción las quebradas de Chero y Quilla y sus caseríos. Subdelegación 6 . de
Sama del t e r r i t o r i o ; d e la subdeleen medio del de Tacna.
L i m i t a r á : al norte y al oeste, con los límites al este, la angostura de Sambalay, que la separa gación de T a r a t a ; y al sur, la quebrada H o n d a , despoblado que existe entré los valles de Sama y Subdelegación 7 . de
Limitará al norte, por las cumbres d e los cerros que la sep a r a n de la quebrada de Caplina, en la subdelegación de P a c h í a ; al sur, p o r la quebrada de Camuñani, a la altura de San F r a n c i s c o ; al este, p o r la frontera de B o l i v i a ; y al oeste, p o r u n a línea que, partiendo de San Francisco hacia el sur, llegue hasta la quebrada de Camuñani. Esta subdelegación c o m p r e n d e r á todos los caseríos que existen en las quebradas de Palea, H i g u e r a n i , V i ñ a n i , Cobani y Camuñani, desde las cumbres de la cadena de Huailillas, hasta la línea de San F r a n c i s c o . C o m p r e n d e r á también en la altiplanicie de los pueblos ind i o s ; Cosapilla, Tacora y A n c o m a r c a , que o c u p a n el territorio que se extiende entre las cumbres de Huailillas y la frontera de Bolivia. Subdelegación 8 . de
Pachia SaTade de Ca-
L i m i t a r á al norte, por la quebrada H o n d a del lado de ma y las cumbres de Caplina y sus afluentes del lado de r a t a ; al Sur, p o r las cumbres de los cerros que la separan la quebrada de P a l c a ; al este, las cumbres de la cordillera Queñuta y B a r r o s o ; y al oeste, P i e d r a B l a n c a . C o m p r e n d e r á los pueblos y caseríos de Calaña, Pachía, lientes y Challata.
Las cuatro primeras subdelegaciones urbanas indicadas se dividirán cada una de ellas en dos distritos, separadas p o r la calle del Comercio, p r o l o n g a d a esta calle hacia el oriente y o c cidente, siguiendo el camino p ú b l i c o ; el p r i m e r o de dichos distritos lo f o r m a r á siempre la sección del norte, y el segundo la sección del sur. L a subdelegación 5 . de Tarata se dividirá en tres distritos : el p r i m e r o d e n o m i n a d o L a Quebrada, c o m p r e n d e r á desde Sambalay hasta Pistala i n c l u s i v e ; el segundo, de Tarata, se extenderá desde Pistala hasta Tarata, incluidos en este ú l t i m o pueblo Tarucache y M a u r e ; y el tercero denominado de E s t i que, c o m p r e n d e r á desde este lugar hasta Challaviento i n c l u sive. L a subdelegación 6 . de Sama se d i v i d i r á en tres distrit o s : el primero denominado de Tarata, c o m p r e n d e r á desde la costa hasta Las Jaras i n c l u s i v e ; el segundo, de S a m a G r a n d e , se extenderá desde Las Jaras hasta Cornea, i n c l u s i v e ; y el tercero, de Coruca, c o m p r e n d e r á desde este lugar hasta Sambalay. L a subdelegación 7 . de P a l c a , se dividirá en tres d i s t r i t o s ; el p r i m e r distrito, de T a c o r a , c o m p r e n d e r á Cosapilla A n c o m a r ca y P u t a ñ a ; el segundo distrito, de Palcota, se extenderá a Cobani, Chocani y C a m u ñ a t i ; y el tercer distrito, de P a l c a , c o m p r e n d e r á a Caplina, A t a s p a c a y Y u n g a n i . L a subdelegación 8 ., de Pachía, tendrá dos d i s t r i t o s : e l . primero de Pachía, c o m p r e n d e r á a San F r a n c i s c o , Calientes, Tacuco y Challata; y el segundo, de Calaña, extenderá su j u r i s dicción al lugar de ese nombre, y sus despendencias. Anótese, comuniqúese y p u b l í q u e s e . — S A N T A M A E Í A . — J . M. Balmaceda.
Ministerio de Relaciones Exteriores.—Lima, febrero 16 de 1885.—Señor:—Algunos periódicos de esta capital han p u b l i cado, en su edición del 14 da los corrientes, u n decreto del G o bierno de Chile, dividiendo el departamento de T a c n a en ocho
Subdelegaciones, y sobre c u y o decreto se cree el q u suscribe en el ineludible deber de llamar la atención de V . E . p o r haberse incluido en dicha división territorial a distritos que, p o r no estar c o m p r e n d i d o s en las provincias de T a c n a y A r i c a , c u y a posesión p o r diez años se concedió a Chile conforme al tratado de A n c ó n , han seguido y siguen f o r m a n d o parte integrante del P e r ú , y sujetos por lo tanto a las leyes y autoridades de la R e pública. .V. E. sabe perfectamente, que a más de la frase clara y terminante de provincias empleada en el tratado de paz, para determinar la zona de ocupación que se concedía a Chile en el territorio de T a c n a y A r i c a , y con la que se circunscribió dicha zona a las provincias de esos nombres en el D e p a r t a m e n t o de Tacna, excluyendo, p o r consiguiente, de tal ocupación l a . otra p r o v i n c i a que lo f o r m a b a ; p r e c e d i e r o n a la aprobación del indicado pacto p o r S. E . el General Iglesias, conferencias en que S. E . mismo tomó m u y activa parte, y en las que se resolvió, con asentimiento de V . E. como Plenipotenciario de Chile, que esa ocupación sólo se extendería a las dos provincias m e n c i o nadas. Y . E . ha sido instruido igualmente, en confex'encias realizadas c o n el que suscribe, y por nota que tuve el h o n o r de d i rigirle, con motivo de u n a disposición de la a u t o r i d a d política de Tacna, i m p o n i e n d o contribuciones de patentes en pueblos de la p r o v i n c i a d e Tarata, que, siendo Tarata perteneciente al P e rú, según lo estipulado en el tratado de A n c ó n , las resoluciones de dicha autoridad no p o d í a n ser extensivas a las localidades de esa provincia, y p o r tanto, en las conferencias c o m o en la nota mencionada, solicité d e V . E . se dirigiera a su Gobierno para obtener la derogatoria de esa disposición y la devolución de las sumas que, c o n f o r m e a ella, se hubieran recaudado, caso que la falta de t i e m p o hubiese i m p e d i d o paralizar sus efectos. Descansaba mi Gobierno en la acendrada convicción de que siendo esos antecedentes tan conocidos por el Gobierno de V . E., n a d a p o d r í a dificultar el e x a c t o cumplimiento de las claras cláusulas de u n p a c t o que puso término a los desastrosos efectos de u n a larga g u e r r a entre dos naciones hermanas, d á n doles medio de cicatrizar sus heridas, restaurar sus fuerzas y emplear éstas, b a j o la influencia de sentimientos tan leales como
sinceros, en .acrecentar cada día sus recíprocos elementos de prosperidad y progreso. Desgraciadamente, mi Gobierno, que ha c u m p l i d o c o n la más escrupulosa religiosidad las diferentes estipulaciones del tratado de A n c ó n , como consta a V . E., y que no ha omitido ni omite medio alguno para hacer cada vez más íntimas y estrechas las relaciones que ligan a la R e p ú b l i c a c o n Chile, c o m o consta a V . E. también, ha experimentado m u y penosa sorpresa con la lectura del decreto que sirve de materia al presente oficio, p o r serle imposible suponer que el Gobirno de V . E . dictase una resolución contraviniendo a pactos solemnes, y que obrase en d e t r i m e n t o de la integridad territorial del P e r ú . A u n c u a n d o S. E. el Jefe del Estado no tiene otro conocimiento del y a citado decreto que el que acabo de manifestar a V . E., sin embargo, se inclina a creer en su carácter auténtico por la r e p r o d u c c i ó n que de él han hecho importantes órganos de p u b l i c i d a d ; y es, en esta virtud, que cumpliendo un deber tan sagrado como imperioso, en g u a r d a de los más augustos Derechos de la Nación, me ha autorizado para d i r i g i r m e a V . E . rogándole que, en caso de haberse realmente expedido ese decreto, se sirva trasmitir al Gobierno que V . E . tan dignamente representa, la f o r m a l petición que hace el mío, de dictar una declaración explícita, poniendo a salvo los incuestionables derechos del P e r ú a la p r o v i n c i a de Tarata, y que asegure, en lo sucesivo, la perfecta ejecución del convenio que a j u s t ó la paz y restableció los vínculos de cordial f r a t e r n i d a d entre nuestros respectivos Estados. Mi Gobierno abriga la f u n d a d a esperanza de que, aún en el supuesto de haberse llevado a cabo la indicada organización territorial del Departamento de Tacna, al apreciar el de V . E . con el recto y elevado criterio que le caracteriza, las consideraciones que he tenido el honor de consignar e n este oficio, se apresurará a dictar la declaratoria antes referida, p o r lo m i s m o que ella constituiría u n valioso testimonio del h o m e n a j e que rinde a los fueros de la justicia y al estricto cumplimiento de los pactos internacionales, y n u e v a prueba del noble empeño que Chile p o n e , de su parte, p a r a robustecer y consolidar las amistosas relaciones que le ligan' con el P e r ú . Con este motivo, tengo a h o n r a reiterar a V . E . los sentimientos de alta y distinguida consideración c o n que soy de V .
B. m u y atento y obsecuente s e r v i d o r . — B . García Vrrutia.—Al E x c m o . señor d o n J o v i n o N o v o a , E n v i a d o E x t r a o r d i n a r i o y M i nistro Pleniotenciario de la R e p ú b l i c a de Chile.
Legación de Chile en el Perú.—Lima, marzo 17 de 1886.— S e ñ o r : — E n contestación a la nota de V . E . de 25 de febrero último, relativa a la que el 16 del mismo mes, del arfo anterior, me dirigió el honorable antecesor de "V. E., acerca d e los l í m i tes del territorio que debe Chile poseer durante diez años, en c o n f o r m i d a d al tratado de 20 de octubre de 1883, debo e x p r e sar a V . E. que, teniendo instrucciones de m i Gobierno para tratar de este asunto, paso, desde luego, c o n sujeción a ellas, a d a r a V . E . respuesta sobre la materia que motivó la recordada comunicación de 16 de febrero de 1885. Deseando mi Gobierno, a pesar de los datos seguros que p o seía, tomar nuevos informes, o y ó al J e f e P o l í t i c o de Tacna, quien expuso, que las contribuciones impuestas, que también habían sido m o t i v o de observaciones, c o m o las Subdelegaciones creadas se encontraban dentro de la j u r i s d i c c i ó n correspondiente a Chile, con arreglo al tratado de 20 de octubre. Siendo el río Sama el límite norte de los territorios c u y a posesión le corresponde a Chile por diez años, límite que, para fijarlo, fué en efecto motivo de dos largas conferencias, la j u risdicción chilena que se ejerza con sujeción a él, está fuera de toda discusión. E l infrascrito tenía el convencimiento de que la autoridad política de aquel territorio habría -ajustado sus actos a aquella estipulacón y a las órdenes y disposiciones s u p r e m a s ' libradas en obedecimiento a lo p a c t a d o ; y p o r eso fué, que al acusar recibo el 18 de febrero a la r e c o r d a d a nota del 16, me apresuré a expresar que la p o n d r í a en conocimiento de m i Gobierno en el viaje que en ese mismo día e m p r e n d í a con dirección a V a l paraíso ; pero que anticipaba desde luego, que con m u c h a razón lo indicaba al honorable antecesor de V . E., era imposible su-
poner que Chile abrigara entonces, ni nunca, el propósito de alterar en lo más pequeño lo que clara y categóricamente p a c tó. " L a rectitud de sus procedimientos, agregué, no permite sospecharlo ni en hipótesis, y me es satisfactorio observar que el S u p r e m o Gobierno de V . E . hace completa justicia a la lealtad con que la R e p ú b l i c a que represento, sabe respetar lo que cumple a u n país h o n r a d o " . P a r a ofrecer a V . E. una prueba inequívoca d e q u e se d e sea obviar toda dificultad mi Gobierno p r o p o n e u n medio de sencilla y correcta solución, tal es el que u n a comisión de dos peritos, designado uno por Chile y otro por el P e r ú , reúna y estudie los d#tos que estimen necesarios mediante la inspección que haga del curso que sigue el río Sama, desde sus orígenes hasta su desembocadura. Ubicada entonces de u n a manera clara e inequívoca la línea de demarcación, se habrá llegado a u n término amistoso y definitivo que zanje toda duda. Me parece que el medio indicado, a la par que revela el p r o pósito inquebrantable de cumplir la estipulación tercera del tratado, consulta también el acierto para solucionar la dificultad a satisfacción de las altas partes contratantes. Renuevo a V . E. las seguridades de la consideración distinguida con que tengo el honor de suscribirme d e V . E . m u y atento s e r v i d o r . — J o v i n o Novoa.—Al E x c m o . Ministro de R e lacionss Exteriores del P e r ú .
Ministerio de Relaciones Exteriores.—Lima, abril 2 de 1886.—Señor:—He tenido el honor de recibir la nota de V . E . en que me e x p o n e que, para obtener u n a correcta y sencilla solución, sobre el m o d o d e c u m p l i r la cláusula I I I del tratado de paz, sería conveniente que u n a comisión de dos peritos, n o m brada una p o r Chile y otra p o r el P e r ú , reúna y estudie los d a tos que estime necesarios, mediante una inspección que haga del curso del río Sama.
Según lo expresa el oficio de mi antecesor, dirigido a esa Legación con fecha 16 de febrero del año precedente, en unas conferencias celebradas en A n c ó n , y a que concurrió V . E., c o mo Representante de Chile, quedó establecido que de las tres provincias en que se divide el Departamento de Tacna, la de Tarata quedaba excluida de la posesión a que se refiere la citad a cláusula I I I del tratado de paz. E n esta v i r t u d , la cuestión en mi concepto queda reducida a saber cuáles son los límites de esa provincia, según la división política del Departamento de Tacna, sobre lo cual hay los datos suficientes en el archivo del Ministerio. L a comisión que V . E. p r o p o n e , además de estar, expuesta a sufrir una equivocación por la poca exactitud de la cláusula I I I del tratado al hablar del río Sama, tiene el inconveniente de que si el parecer de los dos comisionados no es u n i f o r m e , se presentarían dificultades p a r a dirimir esa discordia. Tal vez, en u n a conferencia verbal, y poniendo a la vista de V . E. algunos documentos referentes al Departamento de T a c na, este asunto p o d r í a quedar breve y suficientemente esclarecido. Sírvase V . E. tomar en consideración las lijeras observaciones que p r e c e d e n . — A n t o n i o Arenas.—Al E x c m o . señor D . J o vino Novoa, E n v i a d o E x t r a o r d i n a r i o y Ministro Plenipotenciario de la R e p ú b l i c a de Chile.
EL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL BLICA. DE LA REPÚ-
P o r c u a n t o : — E l Congreso de la R e p ú b l i c a P e r u a n a . — C o n s i d e r a n d o : — Q u e es necesario regularizar en lo posible el orden administrativo y j u d i c i a l en el Departamento de Tacna, mientras dure la anómala situación en que ahora se h a l l a . — H a d a d o la ley s i g u i e n t e : — A r t í c u l o 1 ° . — E l P o d e r E j e c u t i v o nombrará P r e f e c t o p a r a el departamento de T a c n a ; y le se-
ncomarca
A D E T A R A T A
/ i n a t t a Urfiahu
C^k/ac-olfc ó ¿hipe
X Chintarç,
CuriWya luava
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Sala-baya. < Chaí/ui'ri^ííevao
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Camilo Vallejos Z.
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ñalará p a r a su residencia, mientras la capital se encuentre o c u pada p o r la ¡República de Chile, el lugar que j u z g u e más conveniente. A r t í c u l o 2 — E l E j e c u t i v o nombrará, así mismo, S u b p r e fectos y Jueces de primera instancia p a r a las provincias de Tacna y Tarata y les designará los lugares en que deben r e sidir. A r t í c u l o 3 ° — L o s Concejos Provinciales de T a c n a y T a r a ta funcionarán en las capitales provisionales d o n d e residan las autoridades políticas y judiciales-. Comuniqúese al P o d e r E j e c u t i v o p a r a que d i s p o n g a l o necesario a su cumplimiento.—-Dada en la sala de sesiones del Congreso, áh Lima, a doce de octubre de mil ochocientos ochentiseis.—-Francisco García Calderón, Presidente del S e n a d o . — Alejandro Arenas, Presidente d e la Cámara de D i p u t a d o s . — Elias Mujica, Secretarios del S e n a d o . — D a n i e l de los Fieros, Secretario de la Cámara de D i p u t a d o s . — A l E x c m o . señor P r e sidente de la R e p ú b l i c a . — P o r t a n t o : mando se i m p r i m a , p u blique, circule y se le dé el debido c u m p l i m i e n t o . — D a d o en la Casa de Gobierno, en L i m a , a los doce días del mes de octubre de mil ochocientos oehentiseis.—Andrés A, Cárceres.—Manuel Velarde.
Consulado General del Perú en Chile.—Iquique, julio li\ de 1886.—Señor Ministro de E s t a d o en el Despacho de Relaciones Exteriores del P e r ú . — S e ñ o r M i n i s t r o : — E l artículo 3 . del tratado de paz, suscrito con Chile p o r el general d o n M i guel Iglesias, establece que el límite norte del territorio de T a c na, cedido temporalmente, es el río Sama, desde su nacimiento en las cordilleras limítrofes con Bolivia hasta su desembocadura en el mar Pacífico. L a interpretación que, en la práctica, ha dado este Gobierno á la citada cláusula de paz, dista m u c h o , sin embargo, de ser correcta ; es p o r demás caprichosa, y. daña enorme y ^trascendentalmente los intereses presentes y futuros del P e r ú .
E l Gobierno de Chile, a fin de abarcar m a y o r extensión de territorio, que la que, según el referido tratado, le corresponde, ha t o m a d o , como origen del río Sama, el río de Tarata, que n o es sino uno de los afluentes del p r i m e r o . De este m o d o , los distritos de Tarata y Tarucachi, que representan una inmensa extensión de terreno y una población de más de 3,000 habitantes indígenas, han pasado, sin más trámite, y por esta sola consideración, a p o d e r de esta R e p ú b l i c a , y están, actualmente, ocupados p o r ella. E l río Sama nace, precisamnete en las cordilleras limítrofes con Bolivia denominadas Grande y P e q u e ñ o Barroso, montañas cuya elevación sobre el nivel del mar excede de 20,000 pies ingleses. Desde el punto de su nacimiento hasta su confluencia con el río Tarata, es conocido el expresado río con el nombre de río de Estique, y para adelante, hasta su desembocadura en el Océano lleva el n o m b r e de río de Sama p o r q u e atraviesa y baña el valle de este n o m b r e . Sucede respecto de este río lo mismo que sucede respecto del río Loa, también citado en el tratado de paz de que me ocupo. E l río L o a nace en las faldas del volcán Miño, en el extremo sudeste d e la p r o v i n c i a de T a r a p a e á ; corre clavado con r u m b o de norte a sur hasta el punto denominado Santa B á r b a ra, y de allí, inclinándose hacia el sudoeste pasa Chuiehui y termina en Calama, donde se divide en dos brazos, f o r m a n d o los ríos San Salvador y Guacate, que vuelven a f o r m a r u n solo río en el punto denominado Chacanee. Desde Chacanee, corre el río de sur a norte, pasando p o r el T o c o , hasta llegar a Quillagua. Desde el punto de Quillagua, cuyos sembríos o c u p a n ambas márgenes del río, corre de este a oeste hasta desembocar en el Océano. Este río es conocido con tantos nombres cuantos puntos recorre. A s í es, pues, que se llama el río M i ñ o , río de Santa B á r bara, de Chuiehui, de Calama San Salador, Guacate, Chacanee, T o c o y de Quillagua y desde el pueblo de este nombre hasta el mar, que es una l o n g i t u d de 20 leguas únicamente, lleva el nombre de río Loa. E l caudal de agua del río Estique, el curso que sigue, el sistema hidrográfico a que obedece y el hecho de que tiene su origen en las cordilleras más elevadas de la frontera boliviana
de esa sección geográfica del país, están demostrando, clara y palpablemente, que este río, y no otro, es el origen del río que baña el valle de Sama y que desemboca en el Océano. E l río Tarata, límite caprichoso fijado p o r Chile, es u n río de u n caudal de agua m u y inferior, este río nace en las alturas de aquel nombre, que se elevan sobre ] el mar cerca de 15,000 pies, y que se hallan situadas en la cabecera norte de la provincia de Tarata. Los afluentes del río Tarata son los ríos Totora, Challaguayo y Ticaco, el primero de los cuales es de alguna i m p o r tancia. Sabido es que el sistema de nuestra cordillera corre de norte a sur y «(ue nuestros ríos de este lado del divortia aquárum, corren de naciente a poniente. E s pues, sumamente caprichoso, por no decir absurdo, ir a buscar el origen del río Sama en las vertientes secundarias de los contrafuertes de la cordillera que, en este caso, se apartan considerablemente de la línea que divide al P e r ú de Bolivia. E l Gobierno de Chile m a n d ó levantar, con m u c h a reserva, u n plano topográfico de la provincia de Tarata y del valle de Sama. N o sin algún trabajo he p o d i d o conseguir u n extracto del plano referido, y me permito acompañarlo a este oficio para ilustración del S u p r e m o Gobierno. P o r el expresado plano verá U S . gráficamente la exactitud de mis observaciones. L a p r o v i n c i a de Tarata, como U S . sabe, se compone de los distritos y de la población s i g u i e n t e : Candarave Curibaya Estique Tarata Tarucachi Ticaco Total 2378 596 672 2348 593 1136 , 7723
C o n f o r m e a la interpretación que actualmente da Chile al tratado de paz, quedan dentro de la jurisdicción chilena los distritos s i g u i e n t e s :
— Tarata Tarueachi Estique . y en poder del P e r ú : Candarave Curiba3"a . Ticaco . .
— 2348 593 672­3613
2378 596 1136­4110 7723
L a estricta y única interpretación aceptable de* la cláusula 3 . del tratado, dejaría en p o d e r de Chile, únicamente, el dis­ trito de Estique, cuya población es, p o c o más o menos, de 700 habitantes. L a importancia geográfica y valor estratégico de Tarata y , más que todo, el indiscutible derecho que tiene el P e r ú a esa vasta extensión del territorio indebidamente o c u p a d o por Chi­ le, están patentizando la conveniencia de no aplazar, por más tiempo, la solución de este delicado e importante asunto.—Dios guarde a U S . — G u i l l e r m o E. Billinghurst.
Legación del Perú en Chile.—№. 147.—Santiago, 14 de oc­ tubre de 1886.—Señor Ministro de Estado en el despacho de de Relaciones E x t e r i o r e s , — L i m a . — S e ñ o r M i n i s t r o : — E n las instrucciones que recibí de ese despacho, antes de mi salida de Lima, se sirvió U S . consignar un p á r r a f o referente a los distri­ tos de Tarata, indebidamente ocupados p o r Chile, ofreciéndo­ me enviar, p o r separado y c o n detalles precisos, todos los datos convenientes para gestionar la p r o n t a solución de tan i m p o r ­ tante asunto. A u n cuando éstos sólo en parte me han sido enviados, y. n o he recibido todavía el plano c u y a remisión tanto me interesa,
teniendo en cuenta las indicaciones verbales de US., lo que últimamente m e ha escrito particularmente, y lo que el excelentísimo señor B a l m a c e d a se dignó expresarme en la conferencia de que h o y d o y cuenta a US.' en oficio reservado, he creído conveniente pasar al señor Ministro de Relaciones Exteriores de Chile la nota que en copia acompaño, y cuyos términos espero que merecerán la aprobación de U S . R u e g o a U S . que, a la brevedad posible, se sirva remitirme el plano ofrecido, que considero indispensable p a r a demostrar claramente el nacimiento y curso del río Sama y establecer el indisputable derecho que tiene el P e r ú , según lo estipulado en el tratado de paz, para conservar la posesión de los distritos de la p r o v i n c i a de Tarata, que no están c o m p r e n d i d o s en los t e rritorios de Tacna y A r i c a , cedidos temporalmente a Chile.— Dios guarde a U S . — C a r l o s M. Elias.
21' •
Legación del Perú en Chile.—Santiago, 13 de octubre dé, 1886.—Señor M i n i s t r o : — S e g ú n lo estipulado en el tratado de paz, que puso término a la guerra entre el P e r ú y Chile, los territorios de las provincias de Tacna y A r i c a , quedaron b a j o el dominio temporal de esta República, y en el p á r r a f o 1° del artículo 3- se establece que su límite norte es'el río Sama, desde su nacimiento en las cordilleras limítrofes con B o l i v i a hasta, su desembocadura en el Océano. A pesar de tan terminante y clara prescripción, se h a i n currido en el grave error de tomar como origen del río Sama el de Tarata, que es uno de sus afluentes, quedando por tal causa, varios distritos de la provincia de este n o m b r e indebidamente segregados de ella, y contrariando así lo estipulado en el tratado de paz.. Mi Gobierno, que desea respetar en todas sus partes este pacto internacional, no d u d a que el de V . E. se halla animado también de idéntico propósito y que, interpretando correctamante las estipulaciones en él consignadas, no tendrá ineonve-
niente para hacer la rectificación necesaria y ordenar la deso­ cupación de los distritos que actualmente están b a j o la depen­ dencia de las autoridades chilenas. A l ilustrado criterio de V . E. n o se oculta cuánto importa para el mantenimiento de las amistosas y cordiales relaciones que felizmente existen entre Chile y el P e r ú , evitar toda d i f i ­ cultad que, excitando el sentimiento nacional, p u e d a p e r t u r ­ barla, aún cuando sea levemente; y en el caso de que me ocupo,­ c o m p r e n d e r á m u y bien cuan imperioso es el deber que tiene mi Gobierno para solicitar del de Chile la r e i n c o r p o r a c i ó n d e los territorios que no fueron comprendidos en la cesión t e m p o ­ ral de los territorios de las provincias de T a c n a y A r i c a . R u e g o a V . E. se digne comunicame lo que a ?ste respecto acuerde su G o b i e r n o ; y anticipóme a manifestarle que si V . E . creyese conveniente dilucidar verbalmente esta cuestión, c o n m e j o r acopio de datos en u n a conferencia especial, tendría por mi parte el agrado de concurrir a su despacho, seguro de que así se facilitaría su más p r o n t a y acertada solución. A p r o v e c h o esta o p o r t u n i d a d para reiterar a V . E. las se­ guridades de la particular estima con que soy de V . E . atento y seguro servidor.—Carlos M. Elias.—Al Excelentísimo señor don J o a q u í n G o d o y , Ministro de Relaciones Exteriores de la R e p ú b l i c a de Chile.
( R e s e r v a d o ) . — L e g a c i ó n del Perú en Chile.—№ 167.— Santiago, noviem re b 10 de 1886.—Señor Ministro de Estado en el despacho de Relaciones E x t e r i o r e s . — L i m a . — S e ñ o r M i n i s t r o : — H e tenido la honra de recibir el despacho reservado № 7, al que viene a d j u n t a una copia del plano del territorio de Tacna, en que se establece el nacimiento y curso del r í o Sama, así como se señala la parte de la p r o v i n c i a de Tarata que indebidamen­ te o c u p a Chile. H e prestado también atención a cuanto se digna U S . ma­ nifestarme sobre la justicia que asiste al P e r ú para reclamar
de este Gobierno la devolución inmediata de ese territorio, y m e h a sido m u y grato saber que U S . a p r u e b a los términos en que he planteado la cuestión ante la Cancillería chilena. A p r o v e c h a n d o hay de la entrevista que he tenido con el señor G o d o y , le he manifestado cuánto importaba tratar de una vez esta cuestión, que era sencilla y cuya resolución facilitaría el arreglo y establecimiento de las nuevas autoridades que ha n o m b r a d o el Gobierno del P e r ú , para la parte del departamento de Tacna, que no se c o m p r e n d i ó en la cesión t e m p o r a l hecha a Chile. E l señor G o d o y me contestó que, como antes me lo había expresado, estaba sumamente o c u p a d o en estos días con motivo de la discusión de los presupuestos en el seno de la comisión legislativa, que se o c u p a activamente de ellos, antes de la reun i ó n del Congreso y que sólo por eso no fijaba u n día p r ó x i m o p a r a que discutiéramos el asunto. Sin embargo de esto, tratamos algo respecto al nacimiento del río Sama y a la confusión que se había hecho entre éste y el río Tarata, y el señor G o d o y me habló de la dificultad que tendríamos p a r a escoger el m a p a a que debíamos atenernos. Y o le repuse que tenía en m i p o d e r copia de u n plano levantado por u n ingeniero chileno, y que a él podríamos sujetarnos, pues sabía que había sido t r a b a j a d o con proligídad, que en él se ve claramente que el río Estique, que nace en las cordilleras del Barroso, y limítrofes con Bolivia, es el mismo que toma el n o m b r e de Sama después de recibir las aguas del río de Tarata, y que éste, cuyo nacimiento es en las alturas de este nombre, que se alejan de la frontera boliviana, no p o d r í a n u n c a ser correctamente t o m a d o como o r i g e n de aquél. Hícele, en seguida, la historia del incidente a que hace referencia el m e m o r á n d u m que se sirvió U S . enviarme, y en el cual consta lo ocurrido entre los Plenipotenciarios peruano y chileno, al discutirse y firmarse en A n c ó n el tratado de 20 de octubre de 1883, y parecióme que, tanto lo primero como lo seg u n d o , habían hecho alguna fuerza en el ánimo del señor G o doy, pues p a r a terminar me repitió que m u y p r o n t o nos o c u paríamos de este asunto. P o r mi parte, creo como U S . , que clara como es la cuestión, p o d r í a arreglarse en u n m o m e n t o , siempre que medie espíritu de justicia y deseos de conciliación e n el Gobierno d e Chile, y aún c u a n d o espero que, al fin la razón que
nos asiste se i m p o n g a con fnerza irresistible, temo que la reso­ lución de este asunto se subordine a consideraciones de diverso carácter y que, p o r lo mismo, sea m o r o s a . — D i o s guarde a U S . — Carlos M. Elias.
Legación del Perú en Chile.—№. 253.—Santiago 19 de marzo de 1887.—Señor Ministro de E s t a d o en el fiespacho de Relaciones E x t e r i o r e s . — L i m a . — S e ñ o r M i n i s t r o : • • T e n g o la — honra de acompañar al presente oficio copias legalizadas de la nota y m e m o r á n d u m pasados al señor Ministro de Relaciones Exteriores de esta República, solicitando la p r o n t a solución de u n asunto importante para el P e r ú , cual es la devolución de los distritos de la p r o v i n c i a de Tarata, indebidamente o c u p a d o s por Chile.—Dios guarde a U S . — C a r l o s M. Elias.
Legación del Perú en Chile.—Santiago, 19 de ab ril de 1887. — S e ñ o r M i n i s t r o : — H e tenido la honra de recibir el atento des­ pacho de V . E. de 14 del mes corriente, en el cual se. sirve V . E. manifestarme que su Gobierno considera que la cuestión r e ­ lativa a Tarata y a límites fijados al territorio que t e m p o r a l ­ mente ha quedado en p o d e r de Chile, es meramente g e o g r á f i c o ; que ella no afecta la interpretación del tratado de paz y que es conveniente el nombramiento de una comisión pericial chileno­ peruana que investigue y fije el origen y el curso del r í o . Sin entrar, por ahora, en la apreciación de las considera­ ciones que V . E. aduce p a r a justificar la conveniencia de dar solución a la cuestión Tarata, en la f o r m a que V . E . indi­ ca, limitóme a expresarle que, p o r el correo de h o y , remito a Lima, en copia, el citado despacho de V . E., y que, en cuanto
obtenga la respuesta de mi Gobierno, me apresuraré a c o m u n i carla a V . E . R e n u e v o a V . E . las seguridades de particular aprecio, c o n que soy de V . E . obsecuente servidor,—Carlos M. Elias.—Al Excelentísimo señor Ministro de Relaciones Exteriores de la R e p ú b l i c a de Chile.
Legacithi del Perú en Chile—Santiago, 5 de marzo de 1887. -—Señor M i n i s t r o : — C o m o le ofrecí a Y . E., en la útima ocasión en que tuve el agrado de verle, acompaño al presente oficio u n m e m o r á n d u m referente a la cuestión de Tarata, que confirma lo que manifesté al antecesor de V . E . en mi nota de 13 de octubre del año pasado; c u y a contestación está aún pendiente, sin d u d a por las muchas atenciones de ese despacho. Paréceme que, con lo expuesto e n este m e m o r á n d u m , que resume los datos trasmitidos a esta L e g a c i ó n p o r personas c o m petentes, queda p r o b a d o que el Gobierno del iPefú reclama, con justicia, la devolución de la parte de s u territorio, que no f u é incluida en la cesión temporal del de las provincias d e T a c n a y Arica. E l Gobierno de V . E., que h a declarado siempre estar dispuesto a cumplir, en todas sus partes, el p a c t o que puso fin a la g u e r r a , no puede en este caso d e j a r de reconocer la v e r d a d de las cosas, y me es grato confiar en que, inspirándose en los más elevados sentimientos,, no tendrá dificultad p a r a o r d e n a r qué sean devueltos al P e r ú los distritos de la p r o v i n c i a de Tarata, q u e hasta ahora permanecen indebidamente sujetos a la j u r i s dicción de Chile. Tanto más necesario es esto, cuanto que, reanudadas las buenas relaciones entre los dos países, deber de sus Gobiernos es p r o p e n d e r a que, de presente y p a r a el porvenir, los bien e n tendidos intereses de ambos pueblos, el respeto recíproco y la m u tua estimación, borren las huellas de ingratas disenciones y cimenten sobre bases seguras u n a amistad que p u e d e ser f e c u n d a en bienes p a r a el P e r ú y Chile.
E s p e r a n d o que, como me lo ha ofrecido V . E., se ocupará preferentemente de este asunto, y que así p o d r e m o s acercarnos a su pronta y satisfactoria solución, le repito que si fuese p r e ciso, c o n c u r r i r é a su despacho cuando tenga a bien i n d i c á r m e lo , para demostrar aun- más, si cabe, a la vista de u n plano especial, la exactitud de lo que expresa él m e m o r á n d u m a d j u n t o en lo relativo al origen del río Sama. Reitero a V . E., c o n este motivo, las protestas de alta consideración, c o n que soy de V . E . m u y obsecuente s e r v i d o r . — Carlos M. Elias.—Al E x c m o . señor Ministro de Relaciones E x teriores de la R e p ú b l i c a d e Chile
Legación del Perú en Chile.—Memorándum.—El parágraf o 1' del artículo 3? del tratado de paz entre el P e r ú y Chile, firmado el 20 de octubre de 1883, djce lo s i g u i e n t e : " E l territorio de las provincias de T a c n a y A r i c a , que limita p o r el norte c o n el r í o Sama, desde su nacimiento en las cordilleras l i m í trofes con Bolivia, hasta su desembocadura en el mar, p o r el sur con la quebrada d e Camarones, p o r el oriente con la R e p ú blica de Bolivia, y p o r el poniente con el M a r Pacífico, continuará poseído p o r Chile, y sujeto a la legislación y autoridades chilenas, durante el término de diez años, contados desde que se ratifique el presente tratado de p a z " . — S i n embargo de tan terminante prescripción, se ha i n c u r r i d o , p o r parte de Chile, en el grave error de abarcar una p o r c i ó n del territorio d e la p o v i n c i a de Tarata, que n o ha sido m e n c i o n a d a en la cesión temporal, otorgada p o r el pacto que puso fin a la guerra, t o mándose como línea divisoria el río de Tarata que se considera como origen del Sama. D e este m o d o , varios distritos de la p r o vincia de Tarata, c o n una población que se acerca a 4,000 habitantes, han quedado segregados de la j u r i s d i c c i ó n del P e r ú . E l río Sama, como m u y bien lo expresa el p a r á g r a f o 1? del artículo 3- del tratado de paz, tiene su origen en las cordilleras limítrofes con Bolivia. Estas montañas se conocen con el nombre
de Grande y P e q u e ñ o Barroso, y se elevan sobre el nivel del mar a más de veinte mil pies. Desde allí hasta su confluencia con el n o Tarata, es conocido con el nombre de Estique, y para. adelante hasta su desembocadura en el océano, lleve el de Sama porque atreviesa y baña el valle de esa misma denominación. El caudal de agua del río Estique, el curso que) sigue, el sistema hidrográfico a que obedece y el hecho de que tiene su origen en las cordilleras más elevadas de la frontera de Bolivia, están demostrando claramente que este río y no otro es el origen del que baña el valle de Sama y que desemboca en el océano P a c í f i c o . E l río de Tarata es de caudal de agua m u y inferior al Estique, nace en las alturas de su mismo nombre, que se elevan sobre el mar, cerca de 15,000 pies, y están situadas en la cabecera norte de la p r o v i n c i a de Tarata. Sabido es, que el sistema de nuestras cordilleras corre de norte a sur, y que nuestros ríos, d e este lado del divortia aquárum, corren de naciente a poniente. A s í es, pues, sumamente incorrecto ir a buscar el origen del río Sama en las vertientes secundarias de los contrafuertes de la cordillera, que, en este caso, se apartan considerablemente de la línea que divide al P e r ú de Bolivia. Los negociadores peruanos, al insistir en la redacción del p a r á g r a f o I del art. 3 del tratado de paz, m e n c i o n a n d o claramente, que sólo se d e j a b a p r o t é m p o r e , en p o d e r de Chile, el territorio de las provincias de T a c n a y A r i c a , exceptuaron p o r completo el de la provincia de Tarata, y aun aquél lo circunscribían a los límites que, para m a y o r abundamiento y precisión se fijaban; y al decir que el límite norte era el río Sama, ' ' desde su nacimiento en las cordilleras l i m í t r o f e s con Bolivia hasta su desembocadura en el m a r " ; d e j a r o n terminantemente establecido que era en esas cordilleras, y no en n i n g u na otra parte, donde debía buscarse el origen del río Sama. D e lo contrario, habría sido m a y o r la extensión de territorio cedida, y sin efecto, p o r consiguiente, el espíritu y la letra del artículo c i t a d o . — L o s negociadoras peruanos, teniendo en cuenta la aflictiva, situación en que los colocaba, la necesidad que ellos estimaban justifcada, de celebrar la paz, aun a costa de fuertes sacrificios, quisieron salvar lo más posible, del territorio p a t r i o , y por eso se empeñaron en una redacción que d e j a b a p o r c o m pleto a salvo, el territorio de la p r o v i n c i a de Tarata y parte de la de T a c n a . — L o s incidentes ocurridos antes de firmarse el trao o
tado de paz, así lo atestiguan.—Parece que el señor Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, a la sazón en L i m a , exigió que fuese el río L o c u m b a y no el de Sama, el límite fijado a la cesión temporal. Los señores Lavalle y Castro Zaldívar primero, y después el señor general Iglesias, se negaron a someterse a esta exigencia de última hora, que era contraria a lo convenido antes entre los señores Iglesias y Novoa. Este diplomático reconoció la justicia que asistía a los negociadores p e r u a n o s ; más como insistiese el señor A l d u n a t e , t u v o que dirigirse p o r cable al E x c m o . señor Presidente de Chile, el cual contestó, más o menos, " q u e siendo su deseo llegar a la paz, se aceptase la línea divisoria ind i c a d a por los negociadores p e r u a n o s " . — A s í se hizo, en efecto, y quedó redactado, en los términos tantas veces criados, el par á g r a f o 1«. del artículo 3? del tratado de paz. Santiago, 8 da marzo de 1887.—Carlos M. Elias.
República de Chile.—Ministerio de Relaciones Exteriores. Santiago, abril 14 de 1887.—'Señor:—Tuve oportunamente la honra de recibir el atento despacho de U S . de 5 del pasado, con el cual se ha servido usted acompañarme u n m e m o r á n d u m expositivo de las consideraciones en que se f u n d a el Excelentísimo Gobierno del P e r ú para pedir la rectificación del límite n o r te de los territorios de T a c n a y A r i c a , poseídos p o r Chile. L a lectura de ese documento y el examen mismo del croquis que U S . me ha presentado, persuaden más y más a mi Gobierno de que se trata de una nueva cuestión geográfica, cuya dilucidación exige u n conocimiento exacto de la t o p o g r a f í a de aquellos territorios, del cual mi Gobierno y las oficinas técnicas d e Chile carecen p o r ahora. Siendo esto así y n o encontrándose afectada en el presente caso la interpretación del tratado de paz, c u y a letra es clara y al cual ha deseado siempre mi Gobierno dar religioso cumplimiento, U S . me permitirá insistir en la conveniencia del arbitrio que en alguna otra ocasión se ha sugerido por nuestra parte al E x -
celentísimo Gobierno de U.S. consistente en el nombramiento de u n a comisión pericial chileno­peruana, que trasladándose a los puntos en cuestión, y conformándose a los principios de la cien­ cia, investigue y fije p a r a los efectos contemplados en el tratado de 1883, el origen y curso del río Sama. ' S i , como lo espero, este medio de solución'es f a v o r e c i d o con la aquiesencia de U S . nos será fácil, sin duda, llegar a u n acuer­ do en lo tocante a la composición de la j u n t a de peritos y demás detalles de procedimiento. Renuevo a U S . las seguridades d e distinguida consideración con que soy de US. atento y seguro s e r v i d o r . — F r a n c i s c o Frei­ ré.—Al señor don Carlos M . Elias, E n v i a d o E x t r a o r d i n a r i o y Ministro p l e n i p o t e n c i a r i o del P e r ú . .
Legación del Perú en Chile.—№ 273.—Santiago, ab ril 18 de 1887.—Señor Ministro de Estado en el despacho de R e ­ laciones E x t e r i o r e s , — L i m a . — S e ñ o r M i n i s t r o : — E l 16 del mes en curso, he recibido la respuesta del oficio dirigido al señor M i ­ nistro de Relaciones Exteriores de esta R e p ú b l i c a , con fecha 5 del pasado, solicitando la desocupación de los distritos de T a ­ rata, que Chile retiene, contrariando las estipulaciones del tra­ tado de paz. U S . verá, p o r la copia que de dicho oficio acompaño, que su contenido no está de acuerdo con lo que sobre el particular me d i j o verbalmente el señor F r e i r é , en la c o n f e r e n c i a que con él tuve el 2 del presente, y d e que di cuenta a U S . en mi despacho reservado n ú m e r o 263, lo que prueba que, después d e ella, y sin d u d a de acuerdo con el Presidente, se ha querido dar otro giro a la cuestión. N o he p o d i d o contestar al S r . F r e i r é , c o m o lo habría deseado respecto a la indicación de n o m b r a r una comisión mixta­pericial, porque se refiere a propuesta hecha anteriormente al Gobierno del P e r ú , en el mismo sentido que, según el mensaje del supremo Consejo de Ministros al Congreso extraordinario de 1886, " f u é
objeto de algunas o b s e r v a c i o n e s " p o r parte de nuestra Cancillería, observaciones que no conozco, pues, desgraciadamente, aunque tengo pedidos todos los datos relativos a la cuestión de Tarata, no los he recibido sino en parte. Temiendo, pues, que p u d i e r a resultar alguna contradicción, y no queriendo, por otra parte, asumir en cuestión tan delicada, la responsabilidad d e rechazar definitivamente lo p r o puesto p o r este Gobierno, m e he limitado a dar la respuesta que en copia acompaño a U S . • E n vista de estos documentos, ruego a U S . que acuerde con S. E. el Presidente de la R e p ú b l i c a lo que considere más conveniente, dignándose trasmitirme las instrucciones precisas a que debo s u j e t a r m e . — D i o s guarde á U S . — C a r l o s M. Elias.
Legación del Perú.—Santiago, 8 de mayo de 1890.—Señor: — L o s diarios de esta capital han publicado recientemente un p r o y e c t o de ley municipal aprobado p o r la m a y o r í a de la comisión mixta que n o m b r ó , con tal objeto, el Congreso Nacional antes de clausurar sus sesiones en el mes de febrero. E n ese proyecto se consideran las provincias de Tacna y A r i c a y aún la de Tarata, como parte integrante del territorio chileno, y se las divide del mismo m o d o que a las provincias en que Chile ejercer soberanía real y dominio permanente. Tal disposición envuelve, a mi j u i c i o , u n a interpretación errónea del artículo 3? del tratado de 20 de octubre de 1883. E s te establece, en efecto, que el territorio de las provincias de T a c na y A r i c a continuará poseído p o r Chile y sujeto a la legislación y autoridades chilenas, p o r el término de diez a ñ o s ; o, lo que es igual, dispone una o c u p a c i ó n transitoria de aquel territorio, que no permite hacer extensivas a él las leyes d e carácter general y permanente que se dicten para la m e j o r y más ordenada marcha de la R e p ú b l i c a . A s í lo c o m p r e n d i ó , sin duda, el Gobierno de. V . E . y p o r eso el territorio de T a c n a y A r i c a ha sido gobernado, desde
1883, de una manera distinta a la que se observa en todo el país. Mientras éste se halla regido en la actualidad p o r una ley m u nicipal u n i f o r m e , aquellas provincias están sujetas, en tal materia, a las prescripciones de la ley especial de 31 de octubre d e 1884'. P o r eso, es, también, que n u n c a se ha¡' pensado en dar a tales provincias representación en el Congreso del país. Y no podía ser de otro m o d o , puesto que el territorio de Tacna y A r i c a no ha sido i n c o r p o r a d o a Chile p o r el tratado de 1883, único caso en el que p o d r í a ejercer sobre él, aquellas atribuciones que se derivan del uso de la soberanía, sino que lo dej ó sujeto á la legislación y autoridades chilenas, en todo lo que fuese compatible con una o c u p a c i ó n temporal. P e r o aún es más inexplicable que la m a y o r í a de la comisión del Congreso haga extensivos a la p r o v i n c i a de Tarata los efectos de la ley m u n i c i p a l en p r o y e c t o . V . E. no ignora, que desde el año de 1884, mi Gobierno ha manifestado al de V . E . que la p r o v i n c i a de Tarata, no está incluida en la ocupación temporal de Tacna y A r i c a , p o r hallarse situadas al norte d e l río Sama, que es el límite f i j a d o para esa ocupación. E n vista de las gestiones iniciadas y mantenidas por esta L e g a c i ó n , la Cancillería de Santiago p r o p u s o a la de L i m a , el nombramiento de una comisión científica peruano-chilena p a r a que, estudiando el curso del río Sama desde su nacimiento en las cordilleras de Bolivia, presentase u n i n f o r m e que permitiese apreciar m e j o r el asunto. Mi Gobierno, para el que no cabe d u d a n i n g u n a al respecto, y que está penetrado del derecho y de la justicia que le ampara en sus reclamaciones, no ha dado aún respuesta a la citada proposición del Gobierno de C h i l e ; pero esto no significa, de manera alguna, que se aparte de ellas. Está, pues, pendiente una negociación d i p l o m á t i c a ; y el territorio de la p r o v i n c i a de Tarata, que incorrectamente ha sido considerado como parte del de la de Tacna, se halla, p o r lo mismo, en una situación excepcional. Con tales antecedentes, y cumpliendo especiales órdenes de mi Gobierno, que han sido comunicadas por cable, tengo la h o n ra de llamar la ilustrada atención de V . E . hacia las presentes observaciones, pidiéndole que se digne tenerlas presentes para hacerlas valer en el momento en que el proyepto de que me he
— Poder Legisla-
o c u p a d o sea sometido a la consideración del tivo. A p r o v e c h o de esta o p o r t u n i d a d p a r a reiterar guridades de la alta consideración con que soy atento y seguro servidor,—Carlos M. Elias.—Al D . J u a n B . Mackenna, Ministro de Relaciones
a V . B . las sede V . E . m u y E x c m o . señor Exteriores.
Legación del Perú en Chile.—Santiago, T. de octubre de 1890.—Señor:—Con referencia al despacho de ese departamento de 26 de j u n i o último, al de esta L e g a c i ó n de 12 de j u l i o , y a lo que tuve la honra d e declarar ayer verbalmente a V . E., cúmpleme trasmitirle la opinión de mi Gobierno, respecto a la proposición que le fué sometida por esa Cancillería, sobre n o m bramiento de u n a comisión pericial que investigase y fijase el origen y curso del río Sama. P a r a mi Gobierno, como y a he tenido ocasión de dejarlo extensamente expresado en el m e m o r á n d u m que, con la nota de fecha 5 de marzo de 1887, dirigió a ese despacho la L e g a c i ó n de mi cargo, ni existe n i n g u n a d u d a en esta m a t e r i a ; los i n f o r mes en que ha f u n d a d o su reclamación son evidentes y le autorizan para asegurar que es el Estique y n o el Tarata el r í o que da origen al S a m a ; que aquél nace en las cordilleras limítrofes con Bolivia, como lo especifica el tratado de paz, mientras que éste no se desprende sino de las alturas de su mismo n o m b r e ; y, p o r último, que el citado tratado de A n c ó n , clara y t e r m i nantemente, se refiere a los territorios de las provincias de T a c na y A r i c a , sin mencionar para nada la de Tarata. C o n esta evidencia, no es posible que mi Gobierno se asocie al de Chile con el o b j e t o de investigar y fijar lo que p a r a él no admite v a c i l a c i ó n ; y toca solamente al de V . E . t o m a r los informes que crea más convenientes, a fin de aclarar las dudas que al respecto ha manifestado, y que, seguramente, son las que hasta ahora han i m p e d i d o dar a este asunto la solución debida.
M i Gobierno se complace en confiar en la rectitud de los procedimientos de esa Cancillería, y abriga la persuación de que en cuanto se convenza el E x c m o . Gobierno de Chile de la j u s ­ ticia con que el P e r ú reclama la devolución de la parte del te­ rritorio de la p r o v i n c i a de Tarata, actualmente o c u p a d o p o r las autoridades de este país, se apresurará a dar c u m p l i d a satisfac­ ción a sus legítimas y patrióticas exigencias. Tal acto, que demostrará la elevación de miras del Gobierno de V . E. y su anhelo p o r mantener la c o r d i a l i d a d de las relacio­ nes que felizmente existen entre los dos países, correspondien­ do a los nobles propósitos que, en el mismo sentido, n o r m a n la política externa del Gobierno del P e r ú , será u n motivo más para estrechar aquellas, apartando de u n modo amistoso todo cuandoto pueda alterarlas, aunque sea levemente. D e j o . c o n este oficio satisfecho el deseo de V . E . ; y, p o r or­ den de mi Gobierno, clara y precisamente expresada la manera como aprecia su derecho, así como la razón que no le p e r m i ­ te concurrir a la constitución de comisionados periciales, p r o ­ puesta por el E x c m o . Gobierno de Chile. A p r o v e c h o de esta nueva o p o r t u n i d a d para ofrecer a V . E . las seguridades de alta consideración con que soy de V . E. aten­ to y seguro servidor,—Carlos M. Elias.—Al E x c m o . señor don José Tocornal, Ministro de Relaciones Exteriores de la 'Repú­ blica da Chile.
República de Chile.—Ministerio de Relaciones Exteriores. — № 2228.—Santi­ago, 23 de octub re de 1890.—Señor:—Opor­ tunamente se recibió en este departamento la nota de V . S. de I . del actual, en que V . S. manifiesta, apoyado en diversas con­ sideraciones, la justicia que asiste al P e r ú para no concurrir al nombramiento de una comisión pericial que investigue y fije el curso del río Sama, y establezca qué parte de la p r o v i n c i a p e ­ ruana de Tarata se halla retenida por las autoridades chilenas.
Mi Gobierno acepta la insinuación contenida en la nota de V . S., relativa a la conveniencia de que Chile' t o m e particular­ mente sobre este asunto los informes necesarios y de acuerdo con ese deseo, designará con la o p o r t u n i d a d debida, a alguna persona para que se traslade al terreno, reconozca las líneas e informe sobre la extensión efectiva del territorio que debe en­ contrarse legítimamente en posesión accidental de Chile. R e n u e v o a V . S. las seguridades de mi alta consideración. —Domingo Godoy.—Al señor don Carlos M . Elias, E n v i a d o E x ­ traordinario y Ministro Plenipotenciario del P e r ú en Chile.
Legación del Perú en Chile.—№ 395.—Santiago, 12 de di­ ciembre de 1890.—Señor Ministro de Estado en el despacho de Relaciones Exteriores del Perú.—.Señor Ministro ­.—Manifesté al señor G o d o y los deseos de U S . que se sirve expresarme en su oficio № 289, de 25 del pasado, e insistí en la conveniencia de nombrar, cuanto antes, el perito que debe hacer los estudios re­ lativos al origen y curso del río Sama. E l señor G o d o y me manifestó que mantenía las declaracio­ nes de esta Cancillería y que, a la brevedad posible, se enviaría al c o m i s i o n a d o ; pero que tuviésemos en cuenta la situación p o ­ lítica aquí y las consiguientes atenciones del G o b i e r n o ; que, además, con la venida de la Comisión argentina p a r a el asunto de límites entre los dos países, habíase tenido necesidad de em­ plear a las personas más competentes, y que así era preciso ver a quién convenía n o m b r a r p a r a el estudio aludido, y a fin de que se efectuase u n t r a b a j o bien h e c h o . — D i o s guarde a U S . , se­ ñor Ministro,—Carlos M. Elias.
Repiíblica de Chile.—Intendencia de la Provincia de Tacna.—Tacna, 3 de julio de 1908.—Señor don F e d e r i c o P u g a B o r ne.—'Muy estimado señor Ministro y a m i g o : — C r e o que debe estar usted plenamente satisfecho p o r q u e la contestación dada p o r el Gobierno del P e r ú a su nota de 25 de marzo, no ha hecho sino patentizar la imposibilidad de destruir o debilitar la sólida posición en que ál fin se ha colocado nuestra Cancillería en esta cuestión de T a c n a y A r i c a , en que tantos traspiés se había dado anteriormente. Usted le ha fijado rumbos definitivos y nadie p o d r á negarle, en n i n g ú n tiempo, el mérito de haber terminado así la solución del problema en el sentido de los intereses permanentes de Chile. L a conquista de este territorio p o r nuestras armas necesitaba ser afianzada por nuestra diplomacia, y es esto lo que usted ha hecho, eliminando hábilmente el peligro de que el P e r ú pudiera inclinar en f a v o r de su causa a algún entrometido poderoso. L a moderación de sus proposiciones y la destreza con que las ha presentado, no d e j a n abierto el menor resquicio a los entremetimientos ; y en eso, a mi j u i c i o , consiste principalmente el mérito de usted. Inncesario es que le agregue que lo felicito m u y deveras. P e r o haber planteado bien la cuestión en el terreno d i p l o mático no es sino la mitad de la obra y p o r eso tiemblo cada vez que llega p o r acá la noticia de usted, por razones de salud, o p o r efecto de cualquiera maniobra política, p u d i e r a abandonar el Ministerio y dejarla inconclusa. H a y mucho que hacer todavía, muchísimo en el terreno práctico, y si bien es cierto que cualquier otro Ministro no p o dría torcer el r u m b o que usted ha fijado i n m u t a b l e m e n t e — p o r que el país t a m p o c o lo consentiría—ese otro tendría que recomenzar el estudio de una cuestión que usted domina ampliamente, se perdería en los detalles, y lo que todavía es peor, para hacer adoptar ciertas medidas carecería de la autoridad que a usted le da el acierto incontestable de su actuación.
E n este p u n t o debo decirle con toda franqueza, que cuando pienso en lo mucho que hay p o r hacer aquí para asegurar el resultado favorable de un plebiscito y en lo poquísimo que se ha hecho, casi me siento desalentado. T a n fácil es adquirir y acumular elementos electorales, y sin embargo el tiempo pasa, las ocasiones se pierden y nada se hace de lo que h a y propuesto con ese objeto. A este respecto le ruego lea con atención la copia que le acompaño de una carta interesantísima que me ha dirigido don A n s e l m o Blanlot. Versa sobre la situación de Tarata. Usted sabe cuánto me preocupa esa subdelegaeión, donde los peruanos tienen la m a y o r parte de sus fuerzas electorales, donde nosotros también podríamos adquirirlas y que, sin embargo, insistimos en dejar abandonadas. B l a n l o t la visita con frecuencia, desde que tiene allá una parte, de su familia, la ha estudiado con interés y la conoce m u y bien. Todas sus indicaciones merecen ser atendidas; y si hemos de hacer en la p r o v i n c i a algo, porque no todo se puede hacer de una vez-, comencemos p o r allí. Los peruanos continúan insolentados y en eso obedecen indudablemente a órdenes venidas de L i m a . D e c l a r a n que tienen bastante medios, entre otros, el de las influencias, p a r a hacer saltar a las autoridades actuales de la provincia, y una de ellos debe ser el de molestarlas diariamente. • L a reciente acusación de u n robo de u n cuadro hecha a A r t e a g a por el cura de A r i c a , pertenece a esa clase; pero al curita le va a salir el tiro p o r la culata, porque A r t e a g a se ha querellado criminalmente contra él p o r calumnia. E l otro día quisieron los mismos peruanos armar u n gran barullo. P a r a p o d e r hacer bulliciosa la manifestación que ofre cieron a Seoane, a su paso p o r A r i c a , llevaron de aquí en u n tren especial un gran número de obreros de las fábricas de cigarrillos que viven del contrabando. Gritaban esos desaforadamente : ¡ V i v a el P e r ú ! ¡ V i v a n T a c n a y A r i c a ! , con el retintín provocador que dan siempre a esos gritos Le cuento esto para prevenirlo contra u n posible enternec'miento, si el encargado da la L e g a c i ó n peruana va a llorarle otra vez porque no se permite a sus compatriotas enarbolar
banderas y hacer otras manifestaciones el 28 de j u l i o . D a d a la excitación actual de los ánimos, cualquiera concesión en ese s e n tido sería peligrosa, f u e r a de que sabiendo, como i n d u d a b l e mente lo sabrían, p o r q u e de L i m a se les h a c o m u n i c a d o t o d o , que ella emanaba del Gobierno, me dejaría a mí d e s c o n c e p t u a d a entre ellos y entre los chilenos. L a separación de A r e l l a n o de la inspectoría de Tala, que usted me p i d i ó por conducto del Ministerio del Interior, me ha sorprendido mucho. Este h o m b r e es u n sujeto excelente, m u y prestigioso en la localidad y que ha prestado m u y buenos servicios. Si es u n castigo que se le impone por el incidente de la invasión, él no es merecido porque consta de los antecedentes, que se opuso a ella con todas sus f u e r z a s ; y si al fin a c o m p a ñ ó al oficial P o n o s o , fué porque éste se lo ordenó como su superior gerárquico ( A r e l l a n o pertenece a esta p o l i c í a ) , agregando que procedía con instrucciones superiores. E l castigo de D o n o s o es j u s t o ; pero el de ese otro pobre, no. L e acompaño también copia de u n a sentencia e x p e d i d a recientemente por el j u z g a d o de A r i c a contra el cura de C o d p a . E s edificante. M u y afectuosamente lo saluda su amigo y seguro servidor, M. R. L'ra.
República de Chile.—Ministerio de Relaciones Exteriores. — S e s i ó n celebrada p o r la comisión consultiva de T a c n a y A r i c a , el 22 de octubre de 1908.—Se abrió la sesión a las 6.45 p . m., con asistencia de todos sus miembros, excepción de d o n M a r i a no Guerrero Bascuñán, que se hallaba enfermo, del Ministre, de Relaciones Exteriores, el Intendente de Tacna, don M á x i m o R . L i r a y el Consultor letrado del Ministerio, que hizo de secretario. A b i e r t a la sesión el señor Ministro d i j o que había citado a la comisión especialmente para oír la opinión del señor L i r a , y ofreció la palabra a este f u n c i o n a r i o .
E l señor L i r a p r i n c i p i ó p o r reconocer la importancia que tenía la comisión consultiva p a r a la obra en f a v o r de la incorp o r a c i ó n de la p r o v i n c i a al territorio nacional. H i z o ver los inconvenientes que el depender la administración de la p r o v i n c i a de todos los Ministerios tenía para la buena e j e c u c i ó n de la política c h i l e n a ; y que él pedía que quedara constancia de su satisfacción p o r ese decreto. Nota de 25 de marzo.—Aplaudió esta nota y d i j o que ella reflejaba sus ideas y propósitos. P o r lo demás, expresó, que habiendo él tomado parte en la redacción de ese documento, no quería extenderse en otras consideraciones. Curas peruanos de Tacna.—A este respecto d i j o que no tenía sino que repetir sus informes sobre la conducta desmoralizada del clero peruano, que es el único elemento de p r o p a ganda con que cuenta el P e r ú en el territorio. D i j o que había hablado con el Presidente, quien se manifestaba dispuesto a ir hasta, el rompimiento con la Santa Sede en caso de que el Gobierno pontificio no atendiera los derechos de Chile y autorizara el ejercicio de su ministerio a curas chilenos. Refirió también los últimos incidentes entre el gobernador de A r i c a y el cura local.
Chilenización.—Dijo que la obra seguía adelante especialmente por lo último que se había hecho. H e m o s triplicado la población electoral chilena, que era sólo de 425 personas, obteniendo que buena parte de los trabajadores peruanos que se ocupaban en el ferrocarril de A r i c a a L a P a z han debido abandonar el territorio, perdiendo así el P e r ú algunos electores. Prosiguiendo los trabajos tendrá que aumentarse el personal y llegaremos así a contar con el número suficiente de electores para afrontar honradamente el plebiscito. B a j o nuestra presidencia y o aseguro el triunfo, d i j o el señor Lira. A continuación d i j o que la adquisición de propiedades se había visto entrabada con la publicación de una circular que se envió a determinadas p e r s o n a s ; pero que esperaba que pasara el tiempo para iniciar nuevas gestiones. P a r a esto cuenta con más de 300 mil pesos de la ley de setiembre de 1906.
Los estudios sobre colonización se siguen adelante y cree que en breve se p o d r á n llevar allá 400 familias de chilenos. . Hizo ver la conveniencia de que se diera facilidades para que se trasladaran a Tacna los veteranos del 79. E l Ministro d i j o que eso se estubiada con el general K ó r ner, quien f o r m a b a una lista d e los jefes retirados para hacerles proposiciones a cada u n o . P e r g u n t ó el señor V e r g a r a , don Luis A n t o n i o , cuál era el número exacto de votantes de T a c n a y A r i c a . E l señor L i r a contestó que sin incluir los 1040 trabajadores últimos, él e r a :
Peruanas Extranjeros Chilenos
2326 538 425
Terminó el señor L i r a pidiendo la creación de nuevos subdelegados, con sueldo, la gratificación a los preceptores y la creación del departamento de Tarata para enviar a esa i m p o r tante zona a u n funcionario inteligente que p o d r í a hacer obra m u y fructífera en f a v o r de nuestros intereses. Se acordó reunirse próximamente p r e v i a citación del M i nistro.
Ministerio de Relaciones Exteriores.—Lima, 30 de septiembre de 1909.—Señor M i n i s t r o : — E l E n c a r g a d o de Negocios del P e r ú en Santiago, cumpliendo instrucciones que especialmente había recibido, expuso, hace algunos meses, al honorable antecesor de V . E. que la iglesia de A r i c a había sido clausurada y que respetables señoras de esa ciudad, privadas desde entonces de las prácticas del culto, habían pedido a mi Gobierno que gestionara del de V . E . la orden conveniente para que las autoridades de ese puerto remediaran el daño causado. E x p r e s ó en esa ocasión que la circunstancia de la ausencia obligada del
p á r r o c o no excusaba el procedimiento seguido, p o r q u e existía en A r i c a un sacerdote llamado a reemplazarle. E l E x e m o . señor BaLmaceda ofreció pedir los informes del caso, los que seguramente no han sido tan explicativos como era necesario, p a r a determinar una resolución reparadora en lo que se refiere a la iglesia de A r i c a y a las de Estique, Belén y Codpa, que anteriormente habían sido también clausuradas. Como esta situación continúa con visible daño de los residentes peruanos de la p r o v i n c i a de A r i c a , me veo obligado a llamar la atención de V . E . sobre al actitud de las indicadas autoridades, la que sin d u d a ha de modificarse en v i r t u d de las órdenes expresas que para el efecto imparta el Gobierno de V . E. Cree el Gobierno del P e r ú que el de V . E . procederá así, porque no es admisible el régimen de excepción que allí i m pera. F u é convenido que esas poblaciones estuvieran regidas p o r las leyes chilenas mientras durara la ocupación, y no se vislumbra, p o r tanto, el motivo en que p u e d a apoyarse la a d m i nistración local p a r a proceder de manera que, de hecho, quede retirado el amparo que dichas leyes están destinadas a ofrecer. E s evidente que privar por acto violento a u n pueblo del medio de continuar sus prácticas religiosas, i m p o r t a la suspensión de uno de sus derechos más elementales e indispensables. Debo también llamar la atención de V . E. sobre la c o n v e niencia de no dar curso a los proyectos de colonización de terrenos y creación del departamento de Tarata. Este último se r e laciona con el hecho de la o c u p a c i ó n de una parte de la p r o v i n cia de Tarata, punto que motivó en época anterior reclamaciones del P e r ú fundadas en el tenor expreso de la estipulación del tratado de paz, que señaló los límites del territorio de las p r o vincias de Tacna y A r i c a , en el que no está c o m p r e n d i d a la p a r te de la provincia de Tarata de que he hecho mención. L a ley sobre colonización es contraria en su espíritu a lo que dicho tratado estatuye, al fijar la ocupación temporal, p o r que, en efecto, el simple ocupante no tiene derecho de disponer dé lo que no le pertenece y mucho menos en circunstancias en que la ocupación puede cesar de u n momento a otro p o r razón de plazo vencido. Como n o pueden dejarse de lado la eventualidad del plebiscito y las expectativas del P e r ú , dedúcese que el Gobierno de V . E . n o debe poner en p r á c t i c a una medida
destinada a producir su efeeto en un porvenir l e j a n o y e u e , suponiendo la permanencia indefinida de la administración chilena, pe dría i n t e ^ r e t a r ' e r o m o la declaración de que esas eventualidades han desaparecido. A l f o r m u l a r en nombre de mi Gobierno estas observaciones que tienen relación con los intereses de los peruanos radicados en T a c n a y A r i c a , abrigo la esperanza de que V . E . reconocerá la justicia con que han sido hechas y que el Gobierno de Chile, en consecuencia, procederá en f o r m a que sean respetados los derechos en que se a p o y a n . A p r o v e c h o la o p o r t u n i d a d para ofrecerle, señor Ministro, las seguridades de mi alta y distinguida consideración.—M. F. Porras.—-Al E x c m o . señor Ministro de Relaciones de Chile,— Santiago.
República de Chile. Ministerio de Relaciones Exteriores.— Santiago, . . . de noviembre de 1909.—Señor Ministro:—Cábeme la honra de dar respuesta a la comunicación que V . E . ha tenido a bien dirigirme con fecha 30 de setiembre último a p r o pósito de la situación en que se encuentran algunas iglesias parroquiales de la p r o v i n c i a de Tacna, de la ley últimamente dict a d a p o r el Congreso nacional, haciendo extensiva a dicha p r o v i n c i a la aplicación de las leyes de colonización y del p r o y e c t o que divide en dos el departamento de Tacna. V . E. encontrará justificada la extrañeza que han causado a mi Gobierno las observaciones que V . E. ha creído necesario hacer, si considera que los actos a que alude se ejecutan en uso de las atribuciones soberanas que el tratado de A n c ó n confirió a mi país en aquellos territorios, sin otra limitación que la eventualidad de u n a votación p o p u l a r contraria al estado actual de las cosas de la m a y o r í a de sus habitantes convocados a u n plebiscito. Medidas tomadas usando de los derechos que la soberanía confiere no p u e d e n ser materia de controversia internacional, porque i m p o r t a n actos privativos e internos que se sustraen,
por su esencia misma, a la apreciación de las demás naciones. Y si V . E . considera que las medidas relativas a las iglesias y a los párrocos se refieren a establecimientos y funcionarios p ú blicos sujetos como tales ,& la inmediata vigilancia y tuición del Estado, habrá de convenir en la improcedencia de las observaciones que a ellas se refieren. Sin embargo, a fin de dar a V . E . una p r u e b a irredargüible del elevado espíritu de conciliación y armonía que anima a mi Gobierno, entraré a demostrarle que las medidas enunciadas se ajustan todas a la letra y al espíritu del tratado de A n cón, que prescribió en los territorios de T a c n a y A r i c a la vigencia de la legislación chilena y el imperio de nu'éstras autoridades. L a carta fundamental de la R e p ú b l i c a estatuye el derecho de patronato respecto de las iglesias, beneficios y personas eclesiásticas. E l P o d e r E j e c u t i v o lo ejerce en todo el territorio nacional como una de sus atribuciones, entre otras formas, otorgando a los párrocos el pase necesario para el ejercicio de sus funciones. Nada justicaría una excepción en la p r o v i n c i a de Tacna. L o s párrocos de A r i c a , Estique, Belén y Godpa que V . E . menciona, se han negado a llenar este trámite que la constitución exige y han hecho en esta v i r t u d inevitable la m e d i d a que V . E. cree f u n d a d a en u n régimen de e x c e p c i ó n . Precisamente, porque fué convenido, como V . E. lo recuerdo, que las p o blaciones de T a c n a y A r i c a fuesen regidas p o r las leyes chile-, ñas, es que se han hecho inevitables las medidas tomadas con funcionarios públicos que no se someten a la autoridad que ejerce sobre ellos sus atribuciones constitucionales de patronato. L a Constitución de la R e p ú b l i c a dispuso que el E s t a d o ejerciese el derecho de patronato principalmente p a r a que éste compartiese con la iglesia la responsabilidad moral que envuelve la designación de individuos que gocen de u n a reputación intachable para funciones tan delicadas y preciosas como estas que atañen a la conciencia. E n el caso de cada u n o de los párrocos que V . E . menciona comprenderá, sin necesidad de entrar en mayores explicaciones, cuan celoso ha debido mostrarse mi Gobierno del cumplimiento de los deberes que la Constitución le señala. L e j o s de privar por acto violento, como V . E . afirma, a las poblaciones de T a c n a y A r i c a del medio de continuar sus p r á c -
ticas religiosas, m i Gobierno busca tan sólo el cumplimiento de las leyes que la Constitución le encomienda, y en su anhelo de dar allí todo género de facilidades para el ejercicio del culto, ha gestionado y gestiona con las autoridades eclesiásticas acuerdos tendientes a darle a los sacerdotes d e todas las nacionalidades, la licencia requerida para el ejercicio de su ministerio sacerdotal. E l Gobierno del P e r ú , haciendo c u m p l i d o honor a los anhelos de que V . E . manifiesta de ver ampliamente atendidas las prácticas religiosas de todos los habitantes de la p r o v i n c i a de Tacna, p o d r í a cooperar eficazmente a la acción del mío en el sentido indicado. Y a este respecto debo, antes de pasar más adelante, recordar a V . E . que son precisamente los habitantes chilenos de la mencionada p r o v i n c i a los que con razón reclaman p o r tenérseles privados, en territorio sujeto a la soberanía de Chile, de los medios de continuar sus prácticas religiosas con sacerdotes de su misma nacionalidad. V . E . sabe cuan infructuosos han sido los esfuerzos hechos para obtener del I l t m o . Obispo de A r e quipa una licencia que los diocesanos del m u n d o e n t e r o ' n o niegan sino p o r graves causas que afecten a la persona misma que la solicite. E l proyecto de ley que crea el departamento de Tarata ha llamado así mismo la atención del Gobierno de V . E. que manifiesta su insistencia en considerar ese distrito c o m p r e n d i d o dentro dé los límites de la antigua provincia peruana de ese nombre. L a creación del departamento de Tarata importa tan sólo subdividir, para hacerla más eficaz, la administración pública de territorios sometidos a la soberanía de Chile en v i r t u d del tratado de A n c ó n , y mi Gobierno piensa que este acto p r i vativo « interno suyo no es susceptible de originar observaciones de parte del Gobierno del P e r ú , de la misma manera que nos las habría originado, si así lo hubiese dispuesto el mío en obsequio a la buena marcha de la administración y a los intereses de sus habitantes, la fusión en u n solo departamento de los dos en que actualmente se divide la p r o v i n c i a de T a c n a . L a distancia a que se encuentra de la capital de la p r o v i n cia el distrito de Tarata es la razón determinante de esta medidas, que permitirá a mi Gobierno m e j o r a r todos los servicios
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administrativos, dotándolo de autoridades superiores de gobierno, de justicia y de seguridad pública. E l interés que siempre ha manifestado el Gobierno del P e rú: por- la suerte y bienestar de los habitantes de T a c n a y A r i ca, hacía suponer fundadamente al mío que esta medida encaminada a m e j o r a r las condiciones generales de la v i d a en el distrito mencionado, lejos de originar observaciones, habría de ser bien recibida p o r V . E. E n otra p r o v i n c i a de la R e p ú b l i c a razones análogas han ind u c i d o a mi Gobierno a crear el departamento d e L o a . V . E . verá p o r esto que no se toman, como cree, en aquek territorio medidas extraordinarias y únicas. • • L a cuestión que V. E. suscita reiterando opiniones sustentadas p o r el Gobierno del P e r ú en ocasiones anteriores, sobre los límites de las antiguas provincias de Tacna, A r i c a y T a rata, está, en concepto de mi Gobierno, subordinada a la resolución de la cuestión p r i n c i p a l sobre la nacionalidad definitiva de aquellos territorios.
E s el resultado del plebiscito, que V . E . parece considerar desde luego adverso a los intereses del P e r ú , el que puede darle i m p o r t a n c i a real y efectiva a la cuestión enunciada. L a ley que hace extensiva a la p r o v i n c i a de Tacna la aplicación de las leyes de colonización es objeto de diversas consideraciones en la comunicación que contesto. N o obstante la circunstancia, aducida ya, de ser esa ley un acto privativo e interno de mi Gobierno ejecutado en uso de sus derechos soberanos, la especial deferencia y esquisita cortesía con que desea distinguir sus relaciones con el P e r ú , lo i n d u c e n a demostrar la ausencia completa en ella de disposiciones que vulneren el tratado de A n c ó n y los derechos eventuales que de dicho tratado se derivan p a r a el país de V . E . Las leyes de colonización que habrán de aplicarse en Tacna rigen para otras provincias del territorio de la R e p ú b l i c a , y a m a y o r abundamiento agregaré que a la fecha en que f u é suscrito el tratado de A n c ó n , la m a y o r parte de ellas estaban dictadas. V . E . sabe que no tiene restricciones la aplicación d e las leyes chilenas a los territorios en litigio, y que si el ánimo de los negociadores de aquel tratado hubiese sido eliminar la posibi-
l j d a d de aplicar las de colonización, así lo habrían estipulado expresamente. Manifiesta V . E. que "el simple ocupante—así se sirve V . E . definir la situación de Chile en T a c n a y A r i c a — n o tiene derecho de disponer délo que no le pertenece, y mucho menos en •circunstancias en que la ocupación puede cesar de un momento •a otro por razón de plazo vencido". A n t e todo, debo desvanecer el concepto erróneo, a juicio de mi Gobierno, que V . E. tiene del .plazo fijado p a r a definir la nacionalidad definitiva de Tacna y A r i c a . N o cabe^ mencionar la idea de "plazo vencido", porque la interpretación obvia del tratado de A n c ó n lleva necesariamente a entender el plazo de diez años que fija para la celebración del plebiscito como un m í n i m u m de tiempo, y en manera alguna como u n término fatal para que tuviese lugar la votación .popular p o r él prescrita. R e c o r d a r é a este respecto a V . E., además, que no es un plazo determinado lo que, en v i r t u d del tratado de A n c ó n , pued e poner término al ejercicio de la soberanía de Chile, sino únicamente un resultado del plebiscito adverso a sus aspiraciones. Las contingencias de t o d o orden que habría de dificultar u n acuerdo de los Gobiernos para suscribir el protocolo complementario, no p u d i e r o n escaparse a la previsión de los negociadores y si su mente hubiese sido p o n e r de todas maneras térm i n o al ejercicio de la soberanía de Chile a la expiración del plazo de diez años, así lo habrían estipulado expresamente. E x c u s a d o m e parece, en consecuencia, manifestar que mi G o b i e r n o considera vigentes en toda su plenitud los derechos a él conferidos por el tratado de A n c ó n . L a colonización de los terrenos baldíos y estériles de la p r o vincia de T a c n a con agricultores nacionales, convertirá, si resultan practicables las obras de regadío en estudio, en campos productivos los actuales desiertos y cualquiera que sea el resultado del plebiscito, mi Gobierno entiende que el país triunf a n t e en la votación recibiría el beneficio indiscutible de a d q u i r i r territorios capaces de subvenir c o n su riqueza y p r o d u c c i ó n a sus propias necesidades. S i el tratado de A n c ó n confirió a Chile todos los privilegios que la soberanía entraña, le i m p u s o asimismo los deberes que de ella se derivan, y V . E . habrá de reconocer sin d u d a que
entre éstos, n i n g u n o es más imperioso que el de p r o p e n d e r al mejoramiento moral y material de las poblaciones. L a circunstancia de ser chilenos los propietarios del suelo, en nada afecta los derechos del soberano, p o r q u e u n cambio de soberanía puede operarse en u n territorio cualquiera sin lesionar los derechos de la p r o p i e d a d privada, así como ésta p u e de cambiar de d u e ñ o sin afectar la soberanía. S o n estas dos cuestiones esencialmente diversas. A l amparo de las mismas leyes de colonización h o y aplicables a Tacna, individuos de todas las nacionalidades obtienen h o y concesiones de tierras en el sur de la R e p ú b l i c a y mi G o bierno jamás las ha considerado como atentatorias de su soberanía. Note V . B. que en estos casos se trata de colonos indiscutiblemente extranjeros y de territorios que nadie nos disputa, y j u z g u e p o r sí mismo si en el caso de T a c n a y A r i c a , provincias que el P e r ú no puede considerar f u n d a d a m e n t e suyas, y tratándose de ciudadanos chilenos que, cuando menos, tendrían allí tanto derecho como los peruanos para ser considerados nacionales, puede V . B . estimar vulnerados los derechos soberanos que el P e r ú cree posible ejercer de nuevo algún día. Y a fin de convencer a V . E . de la ausencia completa de f u n d a m e n t o que asiste al P e r ú p a r a aducir las observaciones que vengo contestando, séame permitido expresar que si el plebiscito se hubiese celebrado y a , sancionando las aspiraciones legítimas de mi país, n i n g u n a disposición constitucional o legal nuestra podría impedirle a ciudadanos peruanos conservas o adquirir en T a c n a propiedades raíces, así como en el caso contrario ninguna prescripción d e la carta f u n d a m e n t a l o de la ley peruana p o d r í a impedirle a ciudadanos chilenos la conservación o adquisición de las mismas. Mi Gobierno anhela vivamente el término definitivo de la única dificultad que se opone a la unión de los dos países en una amistad estrecha y f e c u n d a en bienes para ambos. P a r a conseguirlo, es menester buscar una f ó r m u l a que consulte los intereses permanentes de Chile y del P e r ú , que contemple la realidad de las cosas, que encuadre en la letra y en el espíritu del tratado de A n c ó n y que restablezca p a r a siempre la armonía, v i n c u l a n d o los destinos comunes de estos países
con lazos de todo género que estrechen su amistad comercial y política. E v i t a n d o controversias que son ajenas a la gestión del acuerdo sobre el asunto p r i n c i p a l y concretando los esfuerzos del Gobierno de V . E . y del mío a ese fin que es s u p r e m o , obtendremos el m a y o r de los beneficios que sea dable procurarle a estas dos naciones. Me es grato aprovechar la o p o r t u n i d a d p a r a expresar a V . E. los sentimientos de mi más alta y distinguida consideración. — A g u s t í n E d w a r d s . — A S. E . el señor Ministro de Relaciones Exteriores del P e r ú .
Ministerio de Relaciones Exteriores.-—Lima, 23 de diciembre de 1909.—Señor M i n i s t r o : — H e tenido el honor de recibir la nota d e V . E . qu'e contiene la contestación del Gobierno de Chile a los observaciones formuladas p o r el del P e r ú , con ocasión de las graves medidas adoptadas en el territorio de Tacna y Arica. N o obstante el sentido de la respuesta, cree mi Gobierno conveniente insistir en la gestión que c o n tan p o c o éxito ha iniciado. Y con tanta m a y o r razón insiste, cuanto que, con poster i o r i d a d a los hechos a que se refirió mi p r i m e r a comunicación, han tenido lugar otros tan graves como esos y que revelan además, en f o r m a m u y acentuada, el propósito de hostilidad en que se inspiran las autoridades chilenas que se encuentran al f r e n te de la administración pública en aquel territorio. Los trabajadores peruanos que ganaban en A r i c a el sustento diario en las faenas del mar o de p l a y a h a n sido obligados o abandonarlas. G r u p o s numerosos de esos trabajadores h a n tenido que emigrar del suelo donde nacieron y donde paulatina y sistemáticamente se hace perder a sus compatriotas todo dederecho al t r a b a j o y al amparo protector de las leyes. P a r a los comerciantes extranjeros es un inconveniente o u n a desventaj a tener empleados peruanos, porque éstos son hostilizados en
la aduana y e n general donde quiera que h a y u n agente de la administración o una influencia derivada de ella, h a y también u n obstáculo que se traduce en animosidad o en persecución para los que, a t o d o trance, quieren conservar su afecto al Perú. E n T a c n a suceden cosas parecidas. Se han fiindadc o se p r o y e c t a f u n d a r empresas industriales con el a p o y o d e l Estado, destinadas a hacer competencia a empresas o industriales peruanos radicados allí desde hace mucho tiempo atrás. Se cree que esa competencia traerá p o r resultado que los antiguos industriales se verán obligados a cerrar sus fábricas, , q u e d a n d o sin ocupación los operarios que emplean, quienes, a su vez, tend r á n que emigrar. Como no se trata de u n a simple iniciativa privada, sino de la que las autoridades sustentan, cabe señalar como indebida la creación de esas industrias destinadas a desalojar las y a existentes de igual carácter y a p r o v o c a r la ruina o el desamparo de las familias peruanas que a su sombra viven.
También es acontecimiento nuevo la clausura de las iglesias de Tacna, verificada después de la designación hecña p o r el Obispo de A r e q u i p a en f a v o r del señor F l o r e s Mestres para reemplazar al p á r r o c o señor A n d í a , que falleció recientemente. E s posible que V . E . no conozca en todos sus enojosos detalles estas hechos recientes, de que son responsables directamente las autoridades de T a c n a y A r i c a , así como es posible también que los informes que el Gobierno de Chile h a recibido y que han determinado los actos en que h a n ejercido iniciativa, estén basados en apreciaciones inexactas. E s deber m í o , p o r consiguiente, llamar sobre todos ellos la tención de V . E. para que tomándolos en cuenta al lado de los que anteriormente he señalado, p r o d u z c a n en el ánimo del Gobierno .de V . E . el convencimiento de que los habitantes peruanos de las provincias citadas están sometidos a u n régimen de excepción, en relación con las leyes chilenas que son aplicables según el tratado de paz. ¡Si se medita detenidamente sobre este p u n t o , así como también sobre el verdadero alcance de las atribuciones que ese t r a , tado confirió a Chile, no es dudoso que el Gobierno de V . E . se decidirá a revocar las medidas adoptadas, puesto que, dentro
de las suposiciones naturales, n o cabe admitir que desconozca la fuerza obligatoria de u n pacto en que tiene puesta su firma, ni que persevere en actos emanados de u n a interpretación equivocada de él, una vez que el carácter de esta interpretación se haya hecho visible. L a razón fundamental que debo indicar a V . B. como prueba de que son exageradas las atribuciones a que hace referencia la comunicación que contesto, se desprende del texto mismo del artículo pertinente del tratado. Dice, en efecto, el artículo en su p r i m e r a p a r t e : " E l territorio de las provincias de T a c n a y A r i c a , que limita por el norte con el río Sama, desde su nacimiento en las cordilleras limítrofes con B o l i v i a hasta su desemb o c a d u r a en el m a r ; p o r el sur con la quebrada y río de Camarones ; por el Oriente con la república de B o l i v i a ; y p o r el poniente con el mar Pacífico, continuará poseído p o r Chile y sujeto a la legislación y autoridades chilenas. durante el término de diez años, contados desde que se ratifique el presente tratado de paz. E x p i r a d o este plazo, un plebiscito decidirá, en votación p o p u l a r , sin el territorio de las provincias referidas queda definitivamente del dominio y soberanía de Chile, o si continúa siendo parte del territorio p e r u a n o " . E l canje de ratificaciones tuvo lugar en marzo de 1884. P o r consiguiente, el período de ocupación en que se convino terminó en marzo de 1894. N o fué un m í n i m u m , fué un plazo fijo, vencido el cual debió efectuarse el plebiscito, el que no se realizó. entonces ni ha p o d i d o realizarse después, no obstante los muchos años transcurridos, porque Chile no se ha decidido a ponerse de acuerdo con el P e r ú para pactar el arreglo plebiscitario, ni se ha allanado t a m p o c o a someter a arbitraje los puntos de divergencia que impidieron dicho acuerdo en las ocasiones en que se entabló discusión sobre el particular. P o r este antecedente notorio y p o r q u e es evidente que el P e r ú no podía dificultar p o r acto p r o p i o la recuperación de sus provincias, nadie puede d u d a r de que los dieciseis años de ocupación chilena fuera de convenio, son efecto de la acción exclusiva del Gobierno de V . E . Constituye, p o r lo tanto, esa ocupación u n simple hecho que no p r o d u c e responsabilidades para el P e r ú . Ese hecho puede cesar de u n momento a otro. A t e n i é n d o nos a tal consecuencia y sin tomar en cuenta que la situación exis-
tente en marzo de 1894 es la que determina legalmente la solución del problema, resuelta que debeindo estimarse como inminente la celebración del plebiscito, no es conciliable esta eventualidad con la política adoptada, porque las innovaciones emprendidas o proyectadas suponen la posesión de u n título de que Chile podría dispon'er sin posibilidad de contestación alguna, para mantenere el estado de cosas actual. Y desde que ese título no existe, su situación de ánimo debería ser la de considerar que se encuentra en la víspera del plebiscito. T u v o durante los diez años convenidos el derecho de esforzarse p a r a obtener la simpatía o adhesión de los habitantes de Tacna y A r i c a . Bien sabido es que el plazo trascurrió sin que obtuviera esa simpatía, p o r lo que puede decirse, que se decidió entonces, virtualmente, la nacionalidad definitiva del territorio. Creer, por lo tanto, por el simple hecho de la postergación en la que el P e r ú no ha consentido y después de cerca de dieciseis años en que la obligación de devolver T a c n a y A r i c a está' en suspenso, creer, repito, que Chile tiene la f a c u l t a d de d i c tar medidas tendientes a obtener una mayoría de votos a su causa, efectuando un cambio de población, es desautorizar el pensamiento de los negociadores, es querer realizar p o r actos arbitrarios, en u n espacio de más de veinticinco años, lo que no se alcanzó p o r actos lícitos en diez. Que no son actos lícitos los que han practicado en los últimos tiempos los funcionarios de T a c n a y A r i c a , es p u n t o p r o bado por mi Gobierno en diversas ocasiones. D e n t r o de la misma situación irregular en que se encuentra el territorio o c u pado, o sea, dentro de la hipótesis de que el período de o c u p a ción no pactado sea perfectamente legítimo, no cabe pretender que el espíritu del pacto se ha modificado con el tiempo y que h o y es permitido al ocupante someter a los peruanos a u n régimen de excepción, que se traduce prácticamente p o r la inten-j ción de expulsarlos de su p r o p i o territorio. N o se necesitó consignar en la cláusula tercera del tratado de A n c ó n el propósito del respeto debido a los derechos del conj u n t o de habitantes de Tacna y A r i c a , porque eso nacía del estado de paz que subsistuyó al estado de guerra y de las expectativas que el P e r ú conservaba en presencia del compromiso sobre la votación p o p u l a r . E n t r e el período de o c u p a c i ó n bélica y el de la determinación definitiva de la soberanía, se p a c t ó el
período intermedio de la ocupación p o r diez años, espacio de tiempo durante el cual quedaba el territorio sujeto a una situación especial. Esta situación está caracterizada, en primer lugar, p o r las expectativas de una y otra parte, y en segundo, p o r la nacionalidad peruana de los habitantes, por u n lado, y la nacionalidad chilena de la administración, por otro. L a existencia de estos dos elementos es causa de que se haya acordado que rigiesen las leyes chilenas, y de que, al mismo tiempo, sea cierto que esta disposición no puede entenderse en el sentido y la amplitud que tiene la vigencia de esa legislación en cualquiera de las provincias que f o r m a n parte de la nación chilena. H a y leyes sin las cuales no se concibe la v i d a normal de un pueblo civilizado. E l acuerdo d e los dos países se ha referido a esas leyes, a las qué* tenían el carácter de indispensables, p o r q u e significan amparo y garantía dentro del orden social, no a las que tienen carácter político o a las que p o d r í a n desprenderse del ejercicio absoluto de la soberanía. H a b r í a sido inexplicable, por ejemplo, que los habitantes de Tacna y A r i c a hubieran tomado parte en las elecciones de senadores y diputados y de presidentes de Chile, porque >al entrar en ese estado especial antes mencionado no perdienron la nacionalidad que tenían. Y no sólo está obligado Chile, p o r la naturaleza de las cosas, a respetar el sentimiento de esas poblaciones y a no ejercer en ellas otras atribuciones que las que se derivan de las garantías aludidas, sino que tampoco, puede comprometer su porvenir, disponer a perpetuidad de lo que sólo pertenece al dueño del suelo, ni dictar resoluciones que no se armonizan c o n el carácter de mero usufructuario. P o r tal motivo, los proyectos de colonización y e x p r o p i a ción, son completamente inadmisibles. Y no viene bien a este respecto alegar, como lo hace V . E., el*mejoramiento material de las poblaciones y el beneficio que adquirirá el país q u e resulte vencedor en el plebiscito, p o r q u e aparte de que es notorio ^qua, el móvil esencial que se persigue no es ese, el sentimiento público de los pueblos de quienes se trata no está de acuerdo con los proyectos en cuestión y p o r q u e , en todo caso, habría lógicamente que admitir, p o r lo menos, que iniciándose planes de tanta trascendencia correspondía también al P e r ú la facultad de asentir o no asentir previamente a ellos.
E l móvil esencial parece haber sido el de lograr que las propiedades cambien de dueño, es decir, que los agricultores p e ruanos sean substituidos p o r agricultores chilenos. E s evidente, como V . E . lo indica, que ' u n cambio de soberanía puede operarse en un territorio sin lesionar los derechos de la p r o p i e dad privada, así como ésta puede cambiar de dueño sin afectar la s o b e r a n í a " ; pero esto nada tiene que ver con el caso presente. L a traslación de la p r o p i e d a d privada, verificada natural y espontáneamente, es una cosa, y otra es la obligación que se i m p o n g a al dueño de u n f u n d o para que venda éste, aunque no quiera venderlo, y no con el objeto de servir el interés público de la localidad, sino únicamente con el de otener que haya allí cultivadores chilenos en lugar de peruanos. N o habiendo adquirido Chile, en n i n g ú n momento, la soberanía sobre el territorio de T a c n a y A r i c a , no se pensó, tamp o c o nunca en que p u d i e r a pretender el derecho de patronato sobre él. L a exigencia del llamado pase constitucional para que los párrocos designados p o r el Obispo de A r e q u i p a puedan ejercer libremente sus funciones, no ha sido puesta en práctica antes, y esta circunstancia no ha p r o d u c i d o trastorno alguno, porque los fieles de nacionalidad chileno no se han sentido mortificados por ella. Si mortificación pudiera haber ahora, ésta, como las demás que nacen de la situación actual, debe tomarse en cuenta para poner pronto término al problema internacional que está pendiente. Si la mente de los negociadores hubiera sido establecer el derecho a la exigencia citada, lo habrían indicado así expresamente en el tratado o habrían estatuido el cambio de j u r i s d i c c i ó n eclesiástica. N i una ni otra cosa ha tenido lugar, porque ambas eran innecesarias en virtud de la brevedad relativa del período de ocupación y, sobre t o d o , del carácter ds ella. Así lo ha entendido en su austera imparcialidad la Santa Sede, al no aceptar en los últimos tiempos las gestiones de los representantes del Gobierno de V . E., y así también lo han comprendido las propias .autoridades de Chile al no f o r m u l a r d i c h a s pretensiones con los respectivos actos de fuerza en los años anteriores a la política iniciada con el nombre de chüenimción. L a clausura de iglesias en todo el territorio ha p r i v a d o a sus habitantes católicos de las prácticas del culto, hiriendo p r o fundamente el sentimiento religioso en que se inspiran. L a me-
— 81 — dida ha comprendido a párrocos que desde tiempo atrás ejercían tranquilamente su ministerio, lo que hace que entre los que sufren p o r efecto de la supresión violenta del culto, sea general la idea de que no es el pase la causa de la medida, sino la necesidad de alejar a los párrocos peruanos en quienes se supone alguna influencia en orden a ese mantenimiento del sentimiento nacional que Chile no ha p o d i d o dominar p o r medio alguno en treinta años de administración exclusiva. E s de todos modos un hecho cierto y lamentable que los habitantes de Tacna y A r i c a viven b a j o u n régimen de excepción en materia religiosa. Les falta allí la vigencia de u n a de las garantías esAiciales propias de la vida c i v i l i z a d a : la de practicar públicamente el culto que el mismo Estado ocupante ampara. Opina V . E. que era presumible que mi Gobierno recibiera bien la noticia de la creación del departamento de Tarata,. porque esa resolución está destinada a m e j o r a r las condiciones generales de la vida en el distrito mencionado. Observo a V . E . que ninguna medida que revele la intención de no efectuar el plebiscito puede parece bien a mi Gobierno. Con motivo de ese proyecto, tuve el honor de hacer presente a V . E. que el P e r ú había reclamado, poco después de haberse firmado el tratado de paz, p o r el hecho de haber extendido el Gobierno de Chile, sin título alguno, la ocupación a parte de la provincia de Tarata. Esa observación, que reitero ahora, no implica, como dice V . E., que el P e r ú dude del resultado del plebiscito. Tal resultado no sería dudoso si el acto se realizara con la corrección d e b i d a ; pero este supuesto no f u n d a en derecho la tesis de que la ocupación de los distritos de Tarata es legítima, como no hubiera f u n dado una expansión m a y o r si ésta se hubiera verificado. C u m p l o , en consecuencia, el deber de insistir en la gestión entablada en mi anterior comunicación y en pedir a V . E . que se haga cargo de la gravedad de las medidas que recientemente han puesto en ejercicio las autoridades de Tacna y A r i c a . Mi Gobierno espera, una vez más, no obstante el contenido de la nota de V . E., que el Gobierno d e Chile reparará los abusos que esas autoridades están cometiendo, detendrá la persecución contra los párrocos, hará cesar la prohibición del ejercicio p ú b l i c o de las- prácticas católicas, impedirá la hostilidad sistemática contra los peruanos y calmará la ansiedad pública p r o d u c i d a
por iniciativas que no tienen explicación al lado de las negociaciones emprendidas para restablecer las bases del reglamento plebiscitario. A g r a d e c e mi Gobierno m u y deveras la expresión del anhelo chileno para llegar a una amistad estrecha con el P e r ú , expresión a que se contrae la parte final de la nota de V . E . Ese anhelo es también nuestro en condiciones de absoluta sinceridad, motivo p o r el cual no hemos omitido esfuerzo en toda oportunidad para tratar de persuadir al Gobierno de V . E . que está a su alcance el salvar esa única dificultad a que se ha hecho alusión, cumpliendo estrictamente el solemne compromiso relativo a la suerte de las provincias ocupadas, y respetando el voto de sus poblaciones. P a r a obtener la unión de los dos países, que tan f e c u n d a en bienes ha de ser para ambos, sería necesario por parte del P e r ú , conforme a la indicación de V . E., que contemple la realidad de las cosas, o m e j o r dicho, según se da a entender, que renuncie, en todo o parcialmente, al derecho que le asiste. Si la realidad de las cosas f u e r a como V . E . lo insinúa, esto es el propósito absoluto de Chile para mantener su posesión, habría que convenir en que el acuerdo de los dos países y su estrecha cordialidad consecuente, sólo serían posibles con u n sacrificio exclusivo hecho p o r el P e r ú . Esté persuadido V . E. de que jamás abandonaremos voluntariamente, sea cual fuere el aliciente que se nos ofrezca, un territorio que f o r m a parte integrante de la Nación, cuya historia ha sido elemento de la nuestra desde que tuvimos vida in-, dependiente. L a aspiración nacional peruana no se modificará nunca a este respecto, p o r q u e inevitablemente tiene que ser así para corresponder a la constancia y a la abnegación patriótica de sus hijos. Chile, en cambio, no tendrá que hacer sacrificio alguno, ni de su antiguo territorio, ni del que adquirió en la contienda bélica. Le bastaría inclinarse ante la disposición terminante del pacto escrito. La amplia cordialidad obtenida así tendría el sólido apoyo de la justicia. E n ese noble fin se inspiran h o y todas las naciones civilizadas que se p r e o c u p a n de mantener y acrecentar su prestigio. E n él también debe inspirarse Chile para pro.
pender el laudable acuerdo definitivo que V . E . señala y pro­ pone. Me es grato aprovechar de esta nueva o p o r t u n i d a d ' para ofrecer a V . E . las seguridades de mi más alta y distinguida consideración.—M. F. Porras.—Al E x c m o . señor Ministro de Relaciones Exteriores de Chile,—Santiago.
L e y N°. 3 8 0 2 . — P o r cuanto el Congreso Nacional ha pres­ tado su aprobación al siguiente PROYECTO
" A r t í c u l o I . — S u p r í m e s e el departamento de Tarata crea­ do p o r ley N° 2575, de 29 de noviembre de 1911. ( 1 ) . Los empleados públicos y guardianes de policía que pres­ ten sus servicios en dicho departamento y que hubieren de que­ dar cesantes con motivo de la supresión que consulta el inciso anterior, sin obtener colocación en otros cargos públicos, ten­ d r á n derecho a pasaje para ellos y sus familias y , además, a
(1).—Ley № 255.—Por cuanto el Congreso Nacional ha dado su aprobación al siguiente proyecto de ley: Artículo 1°—Créase el Departamento de Tarata con los territo­ rios formados por las subdelegaeiones 8». y 9". del departamento de Tac­ na, según decreto de 9 de noviemre de 1885. , Artículo 2 — E l nuevo departamento cuya capital será la ciudad de Tarata, tendrá el personal de empleados administrativos y judicia­ les que en la actualidad tiene el Departamento de Arica, con los suel­ dos y gratificaciones respectivamente asignados a los mismos. Artículo Zi—Esta ley empezará a regir 30 días después de su promulgación en el Diario Oficial. Y por cuanto, oído el Consejo de Estado, ha tenido a bien apro­ barlo y sancionarlo; por tanto promúlgase y llévese a efecto como Ley de la Eepúbliea. Santiago, 29 de noviembre de 1911.—K amón Barros Luco.—J. Ra­ món Gutiérrez.
— 84 — una gratificación correspondiente a tres meses de sueldo del empleo que estuvieren sirviendo a la fecha de la p r o m u l g a c i ó n de esta ley. A r t í c u l o 2".—El departamento de T a c n a de la provincia de este nombre tendrán los límites siguientes: A l norte, el límite con el P e r ú hasta la intersección p o r el norte con el meridiano astronómico del Cerro Ucure, límite internacional que en su parte occidental lo constituye el río Sama. A l este, el meridiano astronómico del Cerro Ucure, desde su intersección con la frontera del P e r ú , al norte del mencionado cerro, hasta la cumbre de éste; la Sierra de G¿iaraguaran e ; el cordón que limita p o r el norte con la hoya hidrográfica del río Uchnsuma, hasta la Cordillera del Barroso, los cerros de G u a n c u r e ; la línea de cumbres que limita p o r el oriente la hoya hidrográfica del río Caplina y sus tributarios, pasando por el A b r a de Q u i ñ u t a ; los cerros de Paraloeos y Chupiquiña, y la sierra de Huailillas hasta el Portezuelo de Huailas. A l sur, la quebrada de Cauñani desde su nacimiento en el Portezuelo de Huailas hasta su desembocadura en el m a r ; y A l oeste, el mar Pacífico desde la desembocadura de la quebrada de Cauñani hasta la desembocadura del río Sama. A r t í c u l o 3 . — E l departamento de A r i c a tendrá los siguientes l í m i t e s :
A l norte, la quebrada de Cauñani, desde su desembocadura en el mar hasta su nacimiento en el Portezuelo de H u a i l a s ; la línea de cumbres divisoria de aguas, que desde el Portezuelo de Huailas para p o r la sierra de Huailillas, los cerros de Chupiquiña y Paraloeos, el A b r a de Quiñuta, Cerro de Guancurre y Toquela, cordillera del Barroso, c o r d ó n que limita p o r el norte la hoya hidrográfica del río Uchusuma, Sierra de Guaraguarane, hasta el cerro U c u r e , u n a línea recta de norte sur astronómico hasta la línea fronteriza con el P e r ú , y dicha frontera del P e r ú . A l este, la frontera de Bolivia. A l sur, el río Camarones desde su desembocadura en el mar Pacífico, al A j a t a m a hasta el. p u n t o en que se le j u n t a el r í o Blanco, desde allí u n a línea recta al antiguo lindero de J a n c u ma o Peñas Blancasj desde allí otra recta al o j o del agua de L i r -
po, otra al rancho de P u c u p u c u n e , otra a la cumbre del Cerro Pelado de Llaretapampa y desde allí una línea de cumbres que pasa p o r la de Chulluneayani, Viscachitambo, Portezuelo de Chaca, Cerro de H e r r a j e , Cerro de Castilluma, Cerro de A c h a c h u m a y o , Cerro de A r i n t i c a y C e r r o de P u q u i n t i c a ; y A l oeste, el Océano P a c í f i c o " . Y p o r cuanto, oído el Consejo de Estado, ha tenido a bien aprobarlo y s a n c i o n a r l o ; por tanto, promulgúese y llévese a efecto como ley de la R e p ú b l i c a . Santiago, a trece de septiembre de mil novecientos veintiun o . — A r t u r o Alessandri.—Ernesto Barros J.
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References: artículo 13
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 Artículo 1
 Artículo 2