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Timestamp: 2018-12-12 13:51:21+00:00

Document:
Sesión 50ª, en miércoles 5 de septiembre de 2018
(De 16:43 a 19:38)
Peticiones de oficios..................................................................
Concurrieron, además, los Ministros Secretario General de la Presidencia, señor Gonzalo Blumel Mac-Iver; la Secretaria General de Gobierno, señora Cecilia Pérez Jara, y del Trabajo y Previsión Social, señor Nicolás Monckeberg Díaz.
--Se abrió la sesión a las 16:43, en presencia de 21 señores Senadores.
El señor MONTES (Presidente).- Se dan por aprobadas las actas de las sesiones 41ª y 42ª, ordinarias, en 21 y 22 de agosto de 2018, respectivamente; y de las sesiones 43ª, especial, y 44ª, 45ª, 46ª, especiales, empalmadas, en 27 de agosto, que no han sido observadas.
De la Honorable Cámara de Diputados, con el que comunica que ha aprobado las enmiendas propuestas por el Senado al proyecto que modifica la ley N° 8.496, que fija el texto definitivo de las leyes de pavimentación comunal, en materia de ejecución de obras provisorias de emergencia por parte de los municipios (boletín N° 11.288-06) (con urgencia calificada de "simple").
-Artículos 19º, número 1, y 26 del decreto ley N° 2.695.
-Artículo 1°, inciso tercero, en relación con los artículos 289 a 294 bis; 420, letra a); 425 y siguientes, y 495 del Código del Trabajo.
Da respuesta a requerimiento, manifestado en nombre del Honorable señor Guillier, con relación al avance en la elaboración de reglamentos y decretos supremos derivados de la ley N° 21.074, sobre fortalecimiento de la regionalización del país.
Remite antecedentes sobre presencia de minas antipersonales y vehículos instalados en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, respecto de una solicitud efectuada por el Honorable señor Bianchi.
Del Honorable señor Elizalde, relativa a la situación de un temporero mapuche de Curicó.
De la Honorable señora Goic, en cuanto al reglamento de calderas de agua de vapor y equipos autoclaves.
Del Honorable señor Navarro, sobre aspectos relativos al VIH.
Del señor Gobernador de la Provincia de Chiloé:
Atiende solicitud de informar, expresada en nombre del Honorable señor De Urresti, sobre el proyecto Innova Corfo denominado "Plataforma de Inventario de Humedales de Chiloé".
Del señor Director Ejecutivo de CONICYT:
Informa acerca de la cobertura de becas de doctorado entregadas por la institución, asunto consultado por el Honorable señor De Urresti.
De la señora Secretaria Regional Ministerial de Transportes y Telecomunicaciones de Los Ríos:
Expone sobre el requerimiento del Honorable señor De Urresti para instalar una antena de telefonía en el sector La Plata-Los Ulmos, comuna de Paillaco.
De la señora Secretaria Regional Ministerial de Salud de Los Ríos:
Envía antecedentes sobre las siguientes materias consultadas en nombre del Honorable señor De Urresti:
De las Comisiones de Relaciones Exteriores y de Hacienda, recaídos en el proyecto, en segundo trámite constitucional, aprobatorio del Acuerdo de Intercambio de Información en Materia Tributaria entre la República de Chile y Jersey, suscrito en Santiago, Chile, el 24 de junio de 2016, y en Saint Helier, Jersey, el 21 de julio de 2016 (boletín N° 11.609-10).
De las Comisiones de Relaciones Exteriores y de Hacienda, recaídos en el proyecto, en segundo trámite constitucional, aprobatorio del Acuerdo de Intercambio de Información en Materia Tributaria entre la República de Chile y Bermudas, suscrito en Santiago, Chile, el 24 de junio de 2016, y en Hamilton, Bermudas, el 21 de julio de 2016 (boletín N° 11.610-10).
De la Comisión Bicameral a la que se refieren los artículos 66 y 66 A de la Ley Orgánica Constitucional del Congreso Nacional, por la que comunica que ha elegido Presidente al Honorable señor Girardi.
Del Honorable señor Girardi, para ausentarse del país a contar del 16 del presente mes.
El señor MONTES (Presidente).- Sí, Su Señoría.
La señora EBENSPERGER.- Señor Presidente, ayer se dio cuenta de una moción que modifica la ley N° 19.418 con el objeto de fortalecer el rol de las juntas de vecinos y demás organizaciones comunitarias en la representación de la comunidad y apoyar la acción de sus dirigentes (boletín Nº 12.047-14), la cual se envió a la Comisión de Vivienda y Urbanismo.
Solicito, por favor, que después pase a la Comisión de Gobierno.
Puede intervenir la Honorable señora Von Baer.
La señora VON BAER.- Señor Presidente, consulto por qué la iniciativa fue enviada a la Comisión de Vivienda.
El asunto lo vimos con anterioridad en la Comisión de Gobierno.
El señor MONTES (Presidente).- Efectivamente.
La razón es que la carga de trabajo es distinta en una y otra y que la idea es avanzar. Pero se podría resolver que sea conocida por ambas.
El propósito es iniciar el proceso, porque la Comisión de Gobierno está con bastante actividad, a diferencia de la Comisión de Vivienda.
La señora VON BAER.- Remitirlo a las dos puede ser peor para la salida rápida del proyecto. No es tanto lo que se precisa ver.
Quizás se despacharía con mayor prontitud si se asignara directamente a la Comisión de Gobierno, que es mucho más pertinente, de hecho.
Por mi parte, trataría el punto con el Presidente de esta última. Tal vez se puede asignar prioridad, porque no es algo tan complejo.
El señor MONTES (Presidente).- Conversémoslo.
Lo que pasa es que mucha gente, por todos lados, va a querer opinar. Y eso abre debate.
La señora VON BAER.- ¡Pero ya es el tercer trámite!
El señor MONTES (Presidente).- Los Presidentes de los dos órganos técnicos pueden ver el asunto para buscar una solución.
El señor NAVARRO.- La Comisión de Vivienda no tiene problema.
El señor MONTES (Presidente).- Se conversará sobre ello, entonces.
La decisión queda pendiente sobre esa base.
El señor MONTES (Presidente).- Puede intervenir el Honorable señor Quintana.
El señor QUINTANA.- Señor Presidente, es para algo muy similar a lo tratado recién. Le solicito de nuevo someter al pronunciamiento de la Sala que el proyecto sobre sala cuna sea considerado igualmente por la Comisión de Educación.
No hay ningún inconveniente en que lo vea la Comisión de Trabajo, cuya competencia es directa, por supuesto, y es un órgano especializado. Pero no hay ninguna razón técnica, evidentemente, para que la iniciativa, que apunta a la educación prescolar, no sea conocida después por la otra Comisión, a la que también le incumbe la materia.
El señor MONTES (Presidente).- Ello ya fue decidido.
Esperemos que la Comisión de Trabajo estudie el asunto y, a partir de eso,...
El señor QUINTANA.- Que se vote, señor Presidente.
El señor MONTES (Presidente).- Ayer no hubo acuerdo, Su Señoría. Se rechazó su proposición.
El señor INSULZA.- Señor Presidente, me referiré al Orden del Día.
La iniciativa que moderniza la legislación bancaria se encuentra en primer lugar.
El señor MONTES (Presidente).- Inmediatamente me ocuparé en ese punto.
El señor INSULZA.- Adicionalmente, todos estamos esperando el proyecto sobre reajuste del ingreso mínimo. Temo que ello signifique que el relativo al cabotaje, esperado durante varias semanas y que siempre queda listo para ser discutido en la sesión siguiente, nuevamente no se tratará y quedará para después de Fiestas Patrias.
El señor MONTES (Presidente).- Haré de inmediato una propuesta sobre el particular, Su Señoría.
El señor MONTES (Presidente).- El Ejecutivo ha pedido que la iniciativa sobre la legislación bancaria no se vea ahora por no estar el Ministro. Pero, además, llegó un segundo informe de la Corte Suprema cuya revisión le hemos pedido a la Comisión de Hacienda, porque puede haber implicancias en las normas sobre la reserva y al secreto. Para no volver después sobre el asunto, será bueno el análisis de ese órgano técnico, a fin de ver qué se puede resolver al respecto.
Entonces, mi planteamiento es que la materia quede pendiente ante la solicitud del Ejecutivo y dicho informe.
La señora VON BAER.- ¿El proyecto será enviado de vuelta?
El señor MONTES (Presidente).- La Comisión está efectuando un análisis. Si determina que es necesario incorporar una variación, va a solicitarlo. Pero conviene que por lo menos estudie el documento, porque no tendría sentido considerar de nuevo las observaciones de la Corte Suprema al final de todo el proceso.
Ahora, el Máximo Tribunal resolvió en pleno, no en una sala.
Corresponde ocuparse en el proyecto sobre cabotaje, entonces, mientras llega el relativo al reajuste del ingreso mínimo.
Este último se discutirá, como ya lo hemos acordado, con un informe verbal de la Comisión de Hacienda, que lo está tratando.
El señor MONTES (Presidente).- Proyecto, iniciado en moción de los Senadores señores Navarro, Guillier y Lagos, que modifica el artículo 3° del decreto ley N° 3.059, de 1979, para autorizar el cabotaje de pasajeros a cruceros de bandera extranjera, en los casos que señala, con segundo y nuevo segundo informe de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones e informe de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, y urgencia calificada de "simple".
Transportes y Telecomunicaciones (nuevo segundo): sesión 40ª, en 14 de agosto de 2018.
Trabajo y Previsión Social: sesión 40ª, en 14 de agosto de 2018.
Sesiones 14ª, en 10 de mayo de 2016 (se aprueba en general); 9ª, en 11 de abril de 2018 (el proyecto vuelve a la Comisión de Transportes para un nuevo segundo informe y a la Comisión de Trabajo).
El señor LABBÉ (Secretario General).- La Comisión de Transportes y Telecomunicaciones da a conocer que, en virtud del encargo recibido, se abocó al estudio de las indicaciones presentadas al texto de su segundo informe.
Ambos órganos técnicos dejan constancia, para los efectos reglamentarios, de que no hay artículos que no hayan sido objeto de indicaciones ni de modificaciones.
En su segundo informe, la Comisión de Transportes consigna que realizó diversas enmiendas al proyecto aprobado en general, todas las cuales aprobó por unanimidad.
Asimismo, en su nuevo segundo informe señala que las cuatro indicaciones presentadas en ese trámite fueron rechazadas, por lo que el texto sancionado en particular es el mismo que despachó en el segundo informe.
Por su parte, la Comisión de Trabajo y Previsión Social efectuó ajustes formales en el encabezamiento del artículo único y en la letra b) propuesta por la Comisión de Transportes e introdujo dos enmiendas unánimes, consistentes en el remplazo de la letra c) despachada por la Comisión de Transportes y en la incorporación de una letra d), nueva.
Sus Señorías tienen a su disposición un boletín comparado en que se consignan las modificaciones introducidas por la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones y por la Comisión de Trabajo y Previsión Social, así como el texto que quedaría al acogerlas.
De consiguiente, sería preciso votar sin debate las enmiendas unánimes, sin perjuicio de las diferencias consignadas ante las modificaciones introducidas por la Comisión de Trabajo y que se verán oportunamente.
--Se dan por aprobadas las proposiciones acordadas por unanimidad.
Puede intervenir el Honorable señor Navarro.
El señor NAVARRO.- Señor Presidente, se han subsanado todas las aprensiones de los señores Senadores y también algunas planteadas por señores Diputados, aunque el proyecto pasará después a la otra rama del Congreso.
La industria nacional en el sur se halla protegida total y absolutamente, por una y dos generaciones, con el concepto de una capacidad igual o superior a 400 pasajeros.
Solo quiero pedir que se abra la votación y que se despache la iniciativa. Repito que queda el trámite en la Cámara de Diputados.
El asunto ha sido objeto de un amplio y abierto debate. Se reunió la Comisión de Cruceros de la Región del Biobío. Hay una total coincidencia en cuanto al aporte del texto.
Me gustaría que fuera mejor, porque se presenta la contradicción propia de quienes creen en el libre mercado, pero son absolutamente estatistas en los resguardos a empresas nacionales.
Creo que es preciso proteger a Kochifas, que ha sido un pionero en el sur en materia de transporte turístico durante más de 25 años. Así lo hicimos.
La capacidad de las naves que podrán recalar entre puerto y puerto será aquella a la cual hice referencia. En las rutas internas donde exista transporte nacional no podrán operar extranjeros -habrá una completa, total y absoluta protección-, actividad esta última que implicaría una competencia desleal. Por lo tanto, la modificación tendiente al resguardo del cabotaje de pasajeros para la industria nacional es la más adecuada.
La normativa permitirá recaladas de cruceros desde Arica y en todos los puertos. Ello va a dinamizar las economías regionales y a posibilitar la alternativa de traslados a bordo de muchos turistas nacionales, así como el establecimiento de una nueva línea de negocios para empresas que podrán hacer cabotaje de pasajeros interciudades. Es un proyecto altamente positivo.
Enfrentamos el desafío de contar con puertos apropiados. No los hay ni en Valparaíso ni en San Antonio ni en Talcahuano. La bajada es en el puerto de carga.
El reto es para la industria nacional si quiere desarrollarse y competir en un mercado que está moviendo más de 30 millones de pasajeros al año. La industria de los cruceros va en total y absoluto crecimiento.
Chile registra un impedimento absurdo para la recalada en ciudades que pueden ofrecer mucho a turistas internacionales y que se han preparado durante mucho tiempo para eso, entre ellas Talcahuano.
Pido abrir la votación -repito- y escuchar el debate de los Senadores que quieran opinar.
Confío en la aprobación. El proyecto de ley ha tardado casi cuatro años en ser despachado, desde su ingreso, en 2014, y creo que ha pasado un tiempo más que suficiente para su debate.
Constituirá un aporte para el desarrollo del empleo.
Para quienes estamos interesados en una mayor actividad comercial y turística, el efecto será tremendamente positivo desde Arica a Puerto Montt. Los resguardos para la zona sur están tomados.
Por lo tanto, votaré a favor.
¡Jorge Mateluna es inocente, y vamos a probarlo!
El señor MONTES (Presidente).- Lo que ahora nos ocupa es aquello en que hay diferencias entre las dos Comisiones.
Hay cinco inscritos, partiendo por la Honorable señora Goic, Presidenta de la Comisión de Trabajo, a quien le ofrezco la palabra.
El señor NAVARRO.- ¿Puede abrir la votación, señor Presidente?
El señor MONTES (Presidente).- Son dos, Su Señoría.
La señora GOIC.- ¿Y la primera?
El señor MONTES (Presidente).- No está de acuerdo el Senador Bianchi.
Puede hacer uso de la palabra, señora Senadora.
La señora GOIC.- Señor Presidente, quiero reiterar algo que ya señaló aquí el Presidente de la Comisión de Transportes: creo que hicimos un muy buen trabajo.
Cabe señalar que durante el debate en la Comisión estuvo presente la Subsecretaria de Turismo, quien llevó adelante esta discusión en representación del Gobierno. A mi juicio, logramos generar acuerdos recogiendo todas las indicaciones que se presentaron.
El temor era que se abriera la puerta no solo al cabotaje de pasajeros. Hubo quienes plantearon que podría incorporarse el de carga; pedían que no habláramos solo de cruceros.
Sin embargo, en el texto que finalmente aprobamos en forma unánime establecimos abrir el cabotaje únicamente a naves de turismo, a cruceros con capacidad igual o superior a 400 pasajeros. Y se contempla un resguardo de puerto a puerto y no de punto a punto, tal como señalaba inicialmente el proyecto, lo cual dejaba abierto territorio que podía no estar preparado para recibir a una embarcación.
Insisto: las enmiendas se aprobaron por unanimidad tras una larga discusión.
Hicimos un buen proceso al escuchar a todos los actores. Esta materia no tiene que ver con proteger a unos u otros, sino con abrir posibilidades de desarrollo a una industria que es importante desde el punto de vista turístico: a los cruceros. Pero ello debe hacerse fijando resguardos a nuestro territorio, a nuestro patrimonio turístico, a nuestros paisajes.
El texto parte con la definición de cabotaje.
Luego se señala que las naves extranjeras de pasajeros podrán participar en el cabotaje marítimo entre puertos, como ya dije. Y se específica como cabotaje "marítimo", lo que resuelve un aspecto que preocupaba a varios parlamentarios, en particular de Aisén, quienes preguntaron qué iba a suceder en los ámbitos lacustre y fluvial. Pues bien, eso quedó excluido absolutamente.
¡Solo hablamos de cabotaje "marítimo" para las naves extranjeras!
Y ello se permite "siempre y cuando su capacidad de transporte sea igual o superior a 400 pasajeros, cuenten con capacidad de pernoctación a bordo y tengan como función el transporte de pasajeros con fines turísticos".
Es imposible dejar más resguardado todo esto: se refiere solo a transporte de pasajeros con fines turísticos entre puertos.
Excluimos la situación del Archipiélago Juan Fernández y de Isla de Pascua, a solicitud de los parlamentarios que representan la Región de Valparaíso, dadas las características particulares que presentan esos territorios. ¡No les podemos exigir un puerto! Estaríamos cerrando una posibilidad que nos interesa mantener desde el punto de vista turístico.
Otro de los cambios que quedó en el texto -también lo introdujimos en la Comisión de Trabajo- fue eliminar la alternativa de que naves de banderas extranjeras recalaran en puntos donde no exista industria nacional si se trataba de embarcaciones con menos de 400 pasajeros.
Recuerdo que en su momento hice la prevención en la Sala de que ello era algo muy riesgoso, sobre todo pensando en la zona sur, donde no están habilitadas las capacidades para controlar el flujo de las embarcaciones, entre otros aspectos.
En lo personal, lo que más preocupaba era la cuestión ambiental. Hay ecosistemas muy frágiles. ¡Ahí no es llegar y hacer landing! Debemos regular esa materia, dado el riesgo que se corre si no tenemos reglas claras.
Conversamos en la Comisión acerca de la necesidad de abordar el tema del landing en una legislación aparte, no incluirlo acá. Todos los Senadores estuvieron de acuerdo en eliminar esa posibilidad. Se acotó el cabotaje solo al caso de naves de más de 400 pasajeros y se cerró la opción a las embarcaciones con una capacidad menor.
Insisto en que ese es un aspecto que reviste implicancias distintas. En su momento habrá que regularlo, obviamente, pero no desde la Comisión de Trabajo, sino desde la de Transportes, que es donde corresponde que se vea el asunto.
Por todo eso, me atrevo a sugerir que se apruebe el proyecto en los mismos términos en que lo hicimos en la Comisión de Trabajo.
Quiero agradecer la disposición de todos los Senadores que presentaron indicaciones en la lógica de generar un acuerdo que nos dejara a todos contentos y que nos permitiera avanzar en potenciar la industria de cruceros como una alternativa turística, con los resguardos necesarios para cuidar nuestro patrimonio natural y también el buen desarrollo de la industria nacional.
El señor MONTES (Presidente).- ¿Hacemos una sola votación para las dos normas?
El señor INSULZA.- Perdón, señor Presidente.
Entiendo que hay una sola diferencia entre ambas Comisiones.
El señor MONTES (Presidente).- El señor Secretario lo puede explicar.
El señor INSULZA.- El problema es que a lo mejor alguien no desea votar.
Yo deseo respaldar el proyecto, pero al menos quiero dar mi opinión respecto del tema de los 400 pasajeros, con todo respeto.
El señor MONTES (Presidente).- El Secretario va a dar la explicación respectiva. Así, ahorramos tiempo.
El señor MONTES (Presidente).- Antes, consulto al Senador Lagos Weber si se terminó el proyecto del salario mínimo. ¿Se alcanzó a ver?
El señor LAGOS.- No es que se "haya terminado", señor Presidente; lo despachamos en la Comisión de Hacienda.
El señor MONTES (Presidente).- A eso me refería: si lo terminó de ver la Comisión.
Muchas gracias por el rigor en sus conceptos.
El señor INSULZA.- Señor Presidente, votemos las dos normas juntas. En realidad, conviene hacer una sola votación.
El señor Secretario nos va a explicar la votación, para dar más luces al debate.
El señor LABBÉ (Secretario General).- De acuerdo al Reglamento, las enmiendas unánimes se dan por aprobadas sin debate cuando no hay normas de quorum especial, que es el caso.
Ahora solamente queda votar las dos normas en que hay diferencias entre las dos Comisiones, las que paso a explicar de inmediato.
En la página 3 del boletín comparado, la Comisión de Trabajo, a diferencia de la de Transportes, especificó (cuarta columna del comparado, línea 10): "cabotaje marítimo entre puertos".
Tres líneas más abajo agregó que podrán operar las naves extranjeras de 400 o más pasajeros siempre que "cuenten con capacidad de pernoctación a bordo y tengan como función el transporte de pasajeros con fines turísticos".
Y luego incluyó el siguiente texto: "La exigencia relativa a que el cabotaje de pasajeros por naves extranjeras deba desarrollarse solamente entre puertos, no será aplicable a las recaladas de dichas naves en el Archipiélago Juan Fernández y en Isla de Pascua.".
Todo ello, con relación a la letra c) del artículo único.
Además, en la página 4 la Comisión de Trabajo incorporó una letra d), que se corresponde con la modificación que recién relaté, para agregar en el inciso segundo del artículo 3º de la ley (columna 1 del comparado), a continuación de la frase "en el cabotaje", la locución "definido en el inciso primero,".
Vale decir, se hace la referencia con la modificación señalada precedentemente.
El señor MONTES (Presidente).- Estaría claro, entonces.
¿Habría acuerdo para votar ambas normas en un solo acto?
La señora GOIC.- Sí, señor Presidente.
El señor NAVARRO.- Sí.
En votación las letras c) y d) del artículo único.
El señor MONTES (Presidente).- Ofrezco la palabra al Senador señor Insulza.
El señor INSULZA.- Señor Presidente, estoy a favor de este proyecto, que modifica el artículo 3º del decreto ley Nº 3.059, de 1979, cuerpo legal que, fiel a su nombre (Ley de Fomento a la Marina Mercante), tenía por objeto mejorar las condiciones de la marina mercante chilena, dejando de lado cualquier cabotaje extranjero.
Ahora bien, esa normativa pudo haber sido interesante en un tiempo en que había una muy exigua conexión aérea y existían problemas de transporte terrestre. Y el cabotaje también funcionaba bastante mal.
Por lo tanto, se decidió reservar dicho cabotaje a naves nacionales. No tengo objeción a lo que se hizo entonces.
Pero en 40 años las dinámicas han cambiado por completo, así como los turistas que visitan nuestro país, quienes van de un puerto a otro. Y muchas veces son turistas chilenos.
La mejor prueba de lo anterior es que, de los 16 cruceros que van a la ciudad de Arica, la mayor parte conecta con puertos peruanos, porque no existe posibilidad de que lo hagan con puertos nacionales. ¡No los dejan!
Entonces, es necesario modificar sustantivamente la ley.
Pienso que el cabotaje de pasajeros no debería quedar entregado solo a cruceros tan grandes. Pero, en fin, entiendo que hay un consenso para modificar la materia en ese sentido y lo voy a aceptar.
La realidad es que tenemos una extensión costera de 8 mil kilómetros. Hay 57 puertos, de los cuales 25 son de uso público. Y la posibilidad de efectuar un transporte de muy buen nivel, de mucha calidad, depende de que abramos esa área de nuestro comercio. Dejemos que todos los que tengan interés en invertir en esa actividad y quieran hacer cabotaje entre una y otra parte lo hagan.
Que no pueden ser barcos muy pequeños: de acuerdo. Pero yo no reservaría el cabotaje solamente a los cruceros.
Dejo constancia de que la norma que dispone una capacidad superior a 400 pasajeros abre la posibilidad de cabotaje solo a los grandes cruceros. Creo que existen otras opciones.
Yo apruebo este proyecto de ley tal como está. Entiendo que no tenemos más alternativas. Ya llevamos mucho tiempo en esto; no vamos a seguir discutiendo por ahora. Me parece una iniciativa más que razonable.
Sin embargo, quiero dejar constancia de que la restricción a 400 pasajeros es francamente demasiado estricta, lo que favorecerá a algunos cruceros internacionales. Además, con ello se rechaza la posibilidad de que exista buena inversión en el área del transporte de pasajeros. El cabotaje perfectamente podría ser hoy una alternativa a muchos viajes en carretera, a la escasez de vuelos aéreos, etcétera.
Por consiguiente -repito-, mi aprobación a la propuesta legislativa es con la salvedad señalada.
Ojalá se pudiera revisar ese punto nuevamente. Espero que en el futuro -no olvidemos que el proyecto se encuentra en primer trámite constitucional- sea posible flexibilizar un poco el requisito de la cantidad mínima de pasajeros en las naves y, también, la obligación de contar con las condiciones necesarias para el alojamiento a bordo.
Pensemos solamente en el norte de Chile. Es perfectamente factible que un barco con bandera extranjera vaya de Arica hasta Iquique en el día y no tenga por qué alojar a las personas en ninguna parte para realizar ese tránsito.
Dicho todo lo anterior, señor Presidente, voto a favor, aunque lamento las restricciones a las que me he referido. Espero que podamos revisarlas más adelante, para que este proyecto pueda avanzar.
El señor MONTES (Presidente).- Quiero aclarar los términos de esta votación: quienes votan que sí están a favor de las enmiendas introducidas por la Comisión de Trabajo a las letras c) y d) del artículo único.
Se encuentra abierta la votación.
Le ofrezco la palabra al Senador señor Guillier.
El señor GUILLIER.- Señor Presidente, deseo cumplir un compromiso con los trabajadores de la Asociación de Armadores de Transporte Marítimo Sur Austral, quienes poco a poco se abrieron a aceptar el proyecto de ley en la medida que se fueron acogiendo muchas de sus peticiones.
Ellos estaban preocupados porque consideraban que en la iniciativa faltaba mayor especificación respecto al requisito para las naves extranjeras de pernoctar a bordo.
Para la historia de la ley y la tranquilidad de los trabajadores, quiero precisar que, cuando se habla de "pernoctar" en un barco turístico, nos referimos a camarotes y no a butacas. Lo señalo para que ello no se use eventualmente como un resquicio.
Creo que, al dejar explicitada esa aclaración en la historia de la ley, se evita que alguien a futuro pudiese aprovecharse de aquello.
El otro punto al que hacían referencia los trabajadores guardaba relación con la expresión "en tránsito entre puertos", cuyo propósito es impedir las especulaciones de las llamadas "naves de conveniencia", que cambian la bandera y no tienen obligación alguna de contratar trabajadores chilenos ni de hacer tributaciones respectivas.
Ellos pidieron que se tomara en consideración ese aspecto.
Hechas esas dos observaciones, que al explicitarlas quedan en la historia de la ley, voto a favor de las enmiendas de la Comisión de Trabajo.
El señor MONTES (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Soria.
El señor SORIA.- Señor Presidente, sin haberse planteado en el trabajo de las Comisiones, hoy durante esta sesión han salido grandes ideas.
Considero que lo mejor que le puede suceder a Chile es que abramos nuestro mar -tenemos 4 mil 200 kilómetros de costa- para que lleguen los cruceros turísticos del mundo y también para que inviertan los empresarios chilenos a quienes les gusta esta actividad.
Imaginemos, por ejemplo, un buque que sale de Arica a Magallanes y que todos los meses hace el circuito de Chile. Tal posibilidad nos abre a otro mundo: turistas que lleguen desde todas partes a cualquier puerto nacional y que puedan conocer el país por medio de una vía marítima y no solo aérea.
Hoy Chile se abre cada vez más al comercio aéreo, y lo hacemos bien.
En nuestra tierra construimos hace tiempo un aeropuerto grande, y llegamos a tres, cuatro naciones en la semana. Eso fue una audacia, y hasta nos trataron de locos. ¡Y está andando la cosa!
Considero, señor Presidente, que Chile debe abrirse -para empresas nacionales y extranjeras- al turismo de los buques que hasta hoy está prohibido, por si acaso.
El señor BIANCHI.- Señor Presidente, el proyecto de ley en votación propone un cambio que, sin duda, va a generar tremendas consecuencias en la industria del transporte marítimo de nuestro país.
Hasta la fecha, Chile, siguiendo la tendencia de la mayoría de las naciones marítimas del mundo, ha contado con una legislación proteccionista de su industria de transporte marítimo, reservando el cabotaje, tanto de pasajeros como de carga, solo a naves nacionales.
Indudablemente, dicho proteccionismo ofrece ventajas para nuestra industria nacional, pero, al mismo tiempo, coloca a nuestro país, que posee la costa marítima más larga del mundo, en una posición que no le permite explotar turísticamente todas las posibilidades que dicha costa ofrece.
Quiero hacer algunas reflexiones sobre lo que se plantea en esta iniciativa.
En el ámbito económico, la propuesta legislativa implica una competencia desleal en desmedro de empresas de cruceros de bandera chilena. Al caer dicha industria se genera un efecto negativo en la cadena logística y de servicios asociada a la actividad en el territorio.
Existe una posible extinción de la Marina Mercante Nacional.
Respecto del empleo, se van a precarizar absolutamente las condiciones laborales del personal embarcado, si es que tienen posibilidades de trabajar en las empresas extranjeras. Habrá un impacto directo sobre la mano de obra nacional en la industria del cabotaje: prestadores de servicios, proveedores de bienes.
Otro punto en materia de empleo: se debilitarán las pymes que directa o indirectamente venden bienes o prestan servicios a la industria de cruceros nacionales.
En materia ambiental, se estaría regalando el patrimonio turístico de canales y glaciares patagónicos a una industria extranjera sin control. Se producirá una apertura de espacios territoriales en condiciones privilegiadas a los extranjeros, que generaría impactos ambientales en áreas silvestres protegidas.
En lo relativo a los artefactos navales en desmedro de los puertos, se va a posibilitar la instalación y uso de aquellos en atractivos turísticos aislados como puntos de recalada, y la realización de circuitos desde estos espacios de amarre, pudiendo establecer una red de artefactos navales para este fin sin la necesidad de recalar en puerto nacional alguno.
Señor Presidente, quiero hacer unas reflexiones finales sobre el proyecto y los impactos negativos que, a mi juicio, ocurrirán.
La propuesta legislativa coarta el libre emprendimiento y fomenta la competencia desleal. Hay cambios en las reglas de la industria.
En cuanto a la seguridad nacional y a la soberanía, se producirán los siguientes efectos: se debilitará a la Marina Mercante Nacional como reserva estratégica en caso de conflictos bélicos; se podrá recabar información territorial sensible; se permitiría la navegación de naves de pasajeros de países limítrofes en áreas sensibles, como el canal Beagle, el lago Fagnano, el lago Dickson, Puerto Natales, el río Serrano, el lago O'Higgins, entre otras.
Y aquí hay una cosa gravísima, señor Presidente.
Se plantea que se ha conversado con todos los actores que tienen que ver con esta industria, pero no fue así. Una de las regiones que podría verse más afectada es la que yo represento.
Nosotros formulamos indicaciones, pero no fueron acogidas por la Comisión de Transportes, aun cuando varias veces solicitamos que fueran consideradas, pues eran del todo admisibles e iguales a otras que fueron propuestas.
Voy a votar en forma negativa este proyecto de ley, que atenta contra la Región que represento.
El señor MONTES (Presidente).- Señor Senador, usted se refiere a las dos normas que están en votación, ¿cierto?
El señor BIANCHI.- Estoy en contra de la iniciativa.
El señor LAGOS.- Son dos votaciones, por si acaso.
El señor MONTES (Presidente).- Acordamos votarlas juntas, Su Señoría, porque son complementarias.
El señor MOREIRA.- Señor Presidente, indudablemente este es un proyecto importante para nuestra Región de Los Lagos.
Pero dimensionemos de qué estamos hablando. Nos referimos a una industria mundial que mueve más de 126 billones de dólares. El año 2017 la industria de cruceros creó más de un millón 500 mil empleos.
Aterricemos esta cifra a nuestra Región, a nuestro país.
Pese a la evidencia del beneficio de este tipo de actividad turística para la economía, Sudamérica solo recibe aproximadamente el 2,7 por ciento de los pasajeros que moviliza anualmente la industria de los cruceros a nivel mundial. Chile, en tanto, representa apenas el 1,2 por ciento del total mundial, en comparación con las naciones del Caribe, que reciben el 34 por ciento de los pasajeros.
Alguien dirá: "Bueno, ¿qué es el 1,2 por ciento?". Pero nosotros somos un país chico, muy lejano y estamos abriéndonos a un mercado que comprende una industria establecida por años. Por ejemplo, en la Región de Los Lagos.
En lo personal, puedo coincidir con algunas de las apreciaciones y aprensiones que ha manifestado nuestro colega el Senador Bianchi respecto de esta iniciativa, pero por lo menos las indicaciones que yo presenté fueron aprobadas.
Lo más relevante de todas las cifras es que los puertos que concentran mayor número de recaladas y pasajeros han sido históricamente Valparaíso, Punta Arenas, Puerto Montt y Puerto Chacabuco. Es decir, esta actividad económica concentra su impacto mayoritariamente en regiones extremas y con economías pequeñas, por lo que beneficia de manera más perceptible a las comunidades locales.
Por ello, valoramos positivamente cómo quedó el proyecto que hoy nos convoca, puesto que la evidencia demuestra que la apertura del cabotaje constituirá un fuerte impulso al turismo, una industria limpia y sustentable en el tiempo, que requiere diversificar su oferta, aprovechando nuestras ventajas geográficas y paisajísticas objetivas, como nuestra extensa costa, nuestra diversidad climática y la enorme riqueza en biodiversidad que ofrece nuestro país durante todo el año.
Incentivar el arribo de cruceros extranjeros de manera cuidadosa y respetuosa para con la industria nacional, como lo hace el proyecto, no solo abre nuestro país a un mercado de alta demanda a nivel internacional, sino que además contribuye a la creación de empleos directos e indirectos, así como a potenciar las zonas portuarias y el comercio que gira en torno a ellas. También representa una oportunidad de inversiones y negocios para la marina mercante nacional, ya que necesariamente exigirá la sinergia y asociatividad de las empresas extranjeras con nuestra industria.
La Comisión de Trabajo y el propio Gobierno acogieron nuestra idea de precisar que esta autorización de cabotaje de pasajeros a naves extranjeras solo se podrá realizar de puerto a puerto y no de "punto a punto", como contemplaba el proyecto en su texto inicial -ello hubiese sido muy dañino-, asegurando de esta forma que la recalada de buques extranjeros beneficie realmente a las economías locales y no afecte la actividad de nuestra industria.
Del mismo modo, se estableció la condición de que las naves extranjeras tengan una capacidad igual o superior a 400 pasajeros. Creo que con esta exigencia se protege de alguna manera a la industria local.
Alguien dijo: "Nosotros no estamos protegiendo una industria". Bueno, ¡yo sí estoy protegiendo a la de la Región de Los Lagos, porque da trabajo! Pero la estoy protegiendo de una competencia desleal, pues el texto inicial del proyecto tendía a atacar una industria que tenía historia, que se había establecido en la región desde hacía muchos años, al permitir operar a cualquiera que viniera con bandera extranjera.
Como la iniciativa quedó en mejores términos que los que consideraba en un inicio, la voy a votar a favor.
El señor MONTES (Presidente).- Hay diez Senadores inscritos y tenemos que ver el salario mínimo.
Sin embargo, estamos en votación, la cual no se puede interrumpir.
Una buena opción sería que los siguientes oradores abreviaran sus discursos.
El señor ELIZALDE.- ¡A tres minutos!
El señor QUINTANA.- Conforme.
El señor MONTES (Presidente).- ¿Habría acuerdo para acortar el fundamento de voto a tres minutos, salvo para el Senador Lagos, uno de los autores de la moción, a quien le daríamos cinco?
Se halla inscrita para intervenir a continuación la Senadora señora Ebensperger.
La señora EBENSPERGER.- Señor Presidente, aplaudo el proyecto. Lo considero una gran iniciativa, que va en directo beneficio del desarrollo del turismo en las regiones y de toda la industria asociada. Sin duda, la apertura del cabotaje constituirá un fuerte impulso para esa actividad, así como para la creación de empleos, directos e indirectos.
Podría hablar mucho más, pero, en aras del tiempo, solo voy a manifestar mi malestar por el hecho de que acá haya prevalecido, injustamente desde mi punto de vista, la posición del sur por sobre la del norte. Me parece que esta ley hubiera sido mucho más completa si se hubiera aceptado incluir a naves de menos de 400 pasajeros -como se establecía inicialmente- cuando en la correspondiente ruta no existiera disponibilidad de naves chilenas.
Aquello, sin duda, protegía a cabalidad a las regiones del sur, que cuentan con marina mercante, pero también hubiera incentivado la industria del turismo en el norte, que no tiene marina mercante.
Hecha esa observación, y pidiendo que en futuros proyectos no pese siempre más la posición del sur por sobre la del norte, voto a favor.
El señor MONTES (Presidente).- Le ofrezco la palabra al Senador señor Sandoval.
El señor SANDOVAL.- Señor Presidente, sin duda este proyecto partió con algunas complejidades y tuvimos que realizar sendas presentaciones de indicaciones a su texto, ya que su trazado original incluía el transporte lacustre y fluvial, con las implicancias que ello significaba para regiones como la de Aisén, la más linda de Chile y de carácter extremo, donde tenemos lagos binacionales, como el General Carrera, el más grande del país y el segundo de Sudamérica; el Cochrane, que queda más al sur, y el O'Higgins, ubicado aún más al sur.
Originalmente, el proyecto contemplaba esa posibilidad, observada particularmente por dirigencias gremiales del mundo del turismo de mi región, de tal manera que presentamos una indicación para corregir el punto, la que me alegro de que haya sido, en definitiva, aceptada.
Quiero señalar que en el caso de Aisén el servicio de empresas de cruceros produce especial impacto. Oxxean Chacabuco, que opera uno de los puertos, ha tenido nueve atenciones de naves, y EMPORCHA, otras tantas, lo que involucra un movimiento anual de cerca de 30 mil turistas, que se han transformado en un evidente apoyo para las actividades de la región.
En Aisén, esta normativa podrá aplicarse exclusivamente en el puerto de Chacabuco y, por lo tanto, se sigue concentrando el servicio de cruceros, tal como ya ocurre el día de hoy.
Los más de 30 mil turistas que todos los años vemos deambular por las calles de Puerto Aisén, Puerto Chacabuco, Coihaique, evidentemente abren una oportunidad importante para potenciar el turismo de cruceros.
Creemos que el proyecto satisface los requerimientos originales y exceptúa lo que nosotros manifestamos como inquietud: el transporte lacustre en lagos binacionales -es el que se realiza en Aisén- y, por cierto, el fluvial.
En consecuencia, señor Presidente, voy a votar a favor.
El señor DURANA.- Señor Presidente, la llegada de pasajeros de cruceros a Chile alcanzó, en la temporada 2017-2018, una cifra de 250 mil 583 pasajeros. El 80 por ciento de ellos llega a los puertos de Valparaíso, San Antonio, Punta Arenas y Chacabuco, en Aisén.
Llama la atención que tan importante actividad turística hoy sea vista desde lejos por el norte de Chile.
En la actualidad, el puerto de Arica espera recibir, para la próxima temporada, 20 mil pasajeros, los cuales implican menos del 10 por ciento del número de pasajeros de cruceros que llegan a territorio nacional.
De acuerdo a lo proyectado por la Subsecretaría de Turismo, los pasajeros realizan en los puertos chilenos un gasto promedio de cerca de 70 dólares diarios, lo que significa que mi región tiene la expectativa de que, a través de los pasajeros que arriben a sus puertos, se genere un importante movimiento económico.
Los principales sectores beneficiados serán el de artesanías-souvenirs, el de bebidas-comestibles y el de excursiones compradas a bordo de los cruceros.
La aprobación de este proyecto de ley va a permitir que el puerto de Arica se constituya como un destino turístico aún más atractivo para los extranjeros que lo visitan, y que hasta la fecha se encuentran impedidos de embarcarse o desembarcarse de los cruceros que recalan allí anualmente. La iniciativa se enmarca en una política de incentivos para el desarrollo del turismo en las regiones del norte de nuestro país.
La ubicación estratégica de la Región de Arica y Parinacota permite abrigar la esperanza de que se transforme en punto de partida y de llegada para turistas del sur del Perú, de Bolivia -que tanto mar quieren- y de las regiones del norte de Chile, estableciéndose circuitos de turismo entre Arica, lquique, Antofagasta y Coquimbo.
Asimismo, el perfil de los pasajeros cruceristas, en su mayoría personas de más de 55 años y de la tercera edad, permitirá posicionar a Arica, dadas sus especiales características climáticas, como un destino privilegiado para la industria.
Hoy, comparto con la Senadora Ebensperger que la exigencia de que las naves internacionales tengan una capacidad mínima de 400 pasajeros permitirá proteger adecuadamente la realización de esta actividad de transporte marítimo por empresas nacionales, e incentivar la presencia, en los puertos del norte de nuestro país, de empresas de cruceros de gran capacidad que aumentarán la oferta de este tipo de servicios.
Por todo lo anterior, voto a favor de la iniciativa, que he apoyado con toda mi fe y con la esperanza de que genere un verdadero aporte al turismo en mi región.
El señor QUINTEROS.- Señor Presidente, a fines de la década de los noventa fuimos pioneros en convencer, en la feria Seatrade de Miami, de las bondades que ofrece el sur de Chile para la recalada de transatlánticos.
Por eso, en las diferentes oportunidades en que hemos discutido este proyecto he sostenido que cualquier modificación a la Ley de Fomento a la Marina Mercante debe tener presente su artículo 1°, según el cual "La política naviera permanente de Chile es fomentar el desarrollo y favorecer la mantención de su Marina Mercante en armonía con el interés general".
En consecuencia, cualquier modificación debe ser analizada desde esa perspectiva.
El desarrollo del turismo o de otras actividades debe llevarse a cabo considerando el desarrollo de la marina mercante, que tiene importancia estratégica para nuestro país y que es aún más incidente en el territorio austral, desde la Región de Los Lagos hacia el sur.
A la vez, hice presente que la eventual competencia de naves extranjeras en el cabotaje nacional debe realizarse en igualdad de condiciones con las embarcaciones de bandera nacional. Sabido es que algunas naves con bandera de conveniencia pueden llegar a operar en condiciones laborales y tributarias mucho más flexibles y ventajosas comparadas con el marco aplicable en nuestro país.
He advertido que lo peor que podría pasar es que armadores nacionales evaluaran cambiarse a alguna bandera de conveniencia para competir en igualdad de condiciones con dichas naves.
Por estas razones, promoví un análisis detenido de esta iniciativa, y estuve de acuerdo en que fuera vista también por la Comisión de Trabajo, ya que, entre otras cosas, puede poner en riesgo las fuentes laborales del sector.
Ahora bien, las modificaciones introducidas por el citado organismo van en el sentido correcto, pues ponen nuevas condiciones para la operación de naves extranjeras en el cabotaje -por ello votaré a favor-, pero creo que aún es tiempo de aclarar que las naves extranjeras de pasajeros podrán participar en el cabotaje entre puertos solo en tránsito. El hecho definitivo es que se les abre esta posibilidad, con consecuencias que no están claras para nuestra marina mercante.
Espero que ello sea debidamente estudiado por las autoridades pertinentes del Ejecutivo, de manera de asegurarnos que esta decisión no traerá efectos indeseados hacia una actividad tan relevante para el país, especialmente para las regiones del sur.
El señor PUGH.- Señor Presidente, este 2018 la marina mercante nacional cumplió 200 años; 200 años en que el transporte de carga y de pasajeros en el país se ha efectuado con bandera chilena.
Hoy vivimos en un mundo globalizado, donde las distintas economías se funden, donde aparecen nuevas rutas y nuevos destinos.
¿Por qué, entonces, vienen estos grandes cruceros -con banderas de conveniencia, como se ha dicho- a nuestras costas? No es solo por la belleza escénica, sino también por la seguridad. Chile es un país seguro, donde estos turistas deben ser bien recibidos. Sin embargo -y se ha hecho la salvedad-, ellos deben recalar a puertos. Básicamente, lo que se pretende es buscar una figura que permita que estas grandes naves, que recalan a puertos habitados, queden bajo el control de la autoridad marítima. Es fundamental que ese control exista para regular el embarque y desembarque de personas.
Estamos hablando, por lo tanto, de cabotaje de pasajeros en territorio nacional que permita incentivar los intereses marítimos.
Es curioso. En nuestra Corporación tenemos, precisamente, una Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura.
Por consiguiente, ese es el tema a discutir: cómo compatibilizar la demanda de un mundo globalizado con la necesaria protección de la reserva de carga, vale decir, el transporte de carga exclusivo, pero también el de pasajeros. ¿Para qué? Para no afectar un recurso estratégico: una marina mercante nacional que no solo posee barcos, sino también hombres y mujeres preparados para enfrentar estos desafíos.
Por lo tanto, debemos ser muy precisos al distinguir que solamente se tienen que considerar naves mayores, que vienen del extranjero y se van al extranjero y que van a operar en ciertos lugares establecidos donde haya autoridad marítima que pueda ejercer un control.
¿Cuál es el bien que se genera? Aumentar los intereses marítimos; que nuestra ciudadanía, el chileno, entienda lo que es el mar, que vea la riqueza que le puede proveer, que lo comprenda y lo entienda.
Si eso es lo que esta iniciativa va a permitir, ¡bien por ella!
No es solamente un tema económico; se trata de valorar lo que tenemos.
Por eso, aprecio todas las correcciones que se hicieron para dejar en claro quiénes serán los que podrán operar y que en los lugares de recalada deberá existir autoridad marítima, única facultada para embarcar o desembarcar pasajeros.
Finalmente, se reconoce a la marina mercante nacional, a través de una acción que puede ayudar a Chile a insertarse en este mundo globalizado.
El señor MONTES (Presidente).- Tiene la palabra a continuación la Senadora señora Von Baer.
La señora VON BAER.- Señor Presidente, esta es una medida sumamente positiva para avanzar en el desarrollo turístico de nuestro país.
Imaginémonos que recala un crucero en Valparaíso y que tenemos turistas que quieren viajar entre esta ciudad y tal vez Puerto Montt, o -por qué no soñar- entre Valparaíso y Corral, pero no tienen tiempo para realizar el crucero completo por Chile. Quizás puedan llegar a Valparaíso; luego, hacer una parte del crucero; seguir hasta Corral -¡estoy soñando...!-; realizar turismo en la Región de Los Ríos; continuar hasta Puerto Montt, y tal vez después devolverse al extranjero.
Creo que esta apertura permite el desarrollo del turismo de una manera mucho más proactiva, y también abre la posibilidad del desarrollo de regiones.
En ese sentido, señor Presidente, espero que nosotros en la Región de Los Ríos podamos avanzar en la creación de un puerto en Corral que nos permita la apertura a la llegada de cruceros internacionales, que los turistas puedan permanecer algunos días en esa hermosa Región, y que posteriormente quizás vuelvan al extranjero por vía aérea o sigan en un crucero hacia el sur.
Desde ese punto de vista, me parece que tenemos que pensar el turismo como una posibilidad de desarrollo muy fuerte en nuestro país, especialmente en las regiones del sur y también en las del norte. Y para eso tenemos que ir abriendo nuestras fronteras a la llegada de turistas por crucero y a turistas que muchas veces no pueden hacer largos viajes, pero sí un poco más cortos, conocer una región y volver al exterior por vía aérea.
Ciertamente, esta apertura al cabotaje de naves internacionales nos va a permitir ese desarrollo.
El señor MONTES (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Lagos por cinco minutos.
El señor LAGOS.- Señor Presidente, trataré de no utilizar los cinco minutos.
Este proyecto, que nació en una moción de los Senadores Navarro y Guillier, pretendía básicamente, más que generar dificultades, brindar oportunidades al turismo en Chile, al desarrollo económico, al emprendimiento ¿de qué? De regiones que hoy día no cuentan con un sistema de turismo de transporte de pasajeros.
Ahora bien, puedo entender las preocupaciones de ciertos parlamentarios. Alguien dijo acá: "Yo defiendo mi industria y mi región". Me parece muy bien. Pero si cada uno defiende la industria de su región, la pregunta es cómo vamos a tener la mirada de conjunto.
Lo que hacía esta moción, en castellano, era decir: "En aquellas rutas nacionales, el cabotaje de naves de 400 o más pasajeros está permitido y, en el caso de las que tengan menos de 400 pasajeros, en rutas que no estén hoy día siendo explotadas comercialmente por capital chileno". En consecuencia, se entendía que se estaba protegiendo el capital chileno.
Esa era la presunción.
Como dijeron acá la Senadora Ebensperger y otros Senadores y Senadoras, la idea es que podamos trasladarnos desde Puerto Montt, Punta Arenas, Valparaíso o Iquique. Vale decir, de Iquique a Arica, de Arica a Iquique, de Iquique a Viña del Mar o San Antonio. ¡Lo que usted quiera!
Eso es lo que está.
Pero lo que hicieron acá con el proyecto fue poner salvaguardas para evitar la competencia. Entonces, primero, ya no se podrá hacer el cabotaje de naves con menos de 400 pasajeros, porque son más. Lo coartaron por completo. Segundo: se pide que tengan capacidad de pernoctación. Y, además, no solo hay que tener butacas; ¡ahora están exigiendo camarotes! ¡Si la nave no cuenta con camarotes, no vale!
Eso significa que no podré viajar de Iquique a Arica o de Arica a Iquique con capital extranjero.
No veo por qué para desarrollar el turismo -escuché recién al almirante Pugh hablar de las bondades del mar chileno- sea necesario tener una bandera chilena en el barco y no una bandera con capital extranjero.
Otro punto: ¿cómo funciona el transporte de pasajeros?
En el proyecto tal vez faltó agregar que las naves que quieran participar en el cabotaje deban ser de empresas con algo así como cincuenta años de experiencia en los cinco continentes como requisito, por ejemplo, o que la gente que trabaje en ellas deba tener el servicio militar al día. O sea, se pueden poner exigencias y disfrazar las cosas como se quiera.
El objetivo del proyecto era generar oportunidades a ciudades de Chile que tienen un potencial turístico, un potencial de desarrollo, ¿aprovechando qué cosa?: la ausencia de capitales nacionales que hoy día trabajen esas rutas. Porque el proyecto inicial qué decía: si hay alguien, aunque tenga una nave pequeñita, que esté prestando el servicio Valparaíso-Iquique, en ella no puede participar nadie que sea extranjero.
La idea era llenar un vacío. Pero lo que hace esta iniciativa, con las indicaciones que se aprobaron y se introdujeron en la Comisión de Trabajo, es decir: "En esa ruta no hay nadie y no seguirá habiendo nadie, a menos que, tal vez, sea yo algún día".
¡Eso es lo que están haciendo! ¡Y es lo más parecido al proteccionismo del siglo XIX!
Y en nuestro país hemos construido generando oportunidades. Pero ¿cómo alguien va a poder participar si le cierran la puerta? Ahí lo único que queda es que los navieros del sur, que han estado muy bien representados en la Comisión de Trabajo, algún día decidan invertir en rutas como Puerto Montt-Valparaíso, Puerto Montt-Talcahuano, Valparaíso-Antofagasta, Antofagasta-Iquique, Iquique-Arica, ida y vuelta. De lo contrario, ello no será posible.
En definitiva, el propósito del proyecto era generar actividad y, como se dijo acá, dar cuenta de una legislación que regula una función desde hace cincuenta o sesenta años en Chile.
Si cada región va a comenzar a fortalecer su propia mirada, significará que el desarrollo turístico de Valparaíso y San Antonio se estará hipotecando, o el de San Antonio, o el de Iquique, o el de Arica, porque hay que proteger el de Puerto Montt. ¡Bonita descentralización! ¡Bien buena!
Eso es lo que nos espera cuando tengamos a los gobernadores regionales: ¡Cada uno "matando su toro"!
Encuentro muy muy injusto lo que han hecho. Podíamos haber puesto algunas otras medidas para salvaguardar el interés de aquellos que hoy día podrían sentirse relativamente amenazados. Sin embargo, dada la forma en que lo hicieron, se mantendrá como está, no llegará nadie de afuera a menos que tenga una nave de 400 o más pasajeros, con butacas y solo con fines turísticos. Por tanto, ¡si hay un capital extranjero que quiera prestar el servicio Valparaíso-Iquique o Antofagasta-Arica, no podrá hacerlo!
¿Y cuál es el chileno que está dispuesto a ello? ¡No existe!
Díganme cómo maximizamos esto, cómo sacamos provecho de nuestro mar chileno.
¡Todo lo que se dijo, que es muy bonito, no se hace carne al final!
Voy a aprobar el proyecto porque se abre una ventana de oportunidades con las naves grandes; pero reconozcamos o por lo menos piensen algunos en su fuero interno que aquí en verdad se hizo algo en función de que levantó la mano una industria.
Yo entiendo que hay una industria que se sintió amenazada, pero podemos tomar las providencias del caso. Me reuní con esas personas y las escuché. Hubo cosas que me plantearon que, a mi juicio, eran razonables. ¡Sin embargo, veo que lo que salió de la Comisión de Trabajo es lo más parecido al siglo XIX!
El señor PIZARRO.- Señor Presidente, a veces dicen que "lo ideal es enemigo de lo bueno". Y sin duda que el proyecto tiene una muy buena intención.
En la Comisión se discutió mucho de qué forma a las naves extranjeras les sería posible hacer cabotaje porque efectivamente podía haber una competencia que afectara de manera directa el poco cabotaje de pasajeros que se realiza en nuestro país. Y creo que se manejó y se corrigió bien esa parte; por lo menos se establecieron ciertas normas y requisitos que garantizan que es factible llevar a cabo el cabotaje, pero entre los grandes centros portuarios. Es decir, se coloca la exigencia de que solamente puede desarrollarse entre puertos el transporte de más de 400 pasajeros.
Mi duda -y esto también fue debatido- tiene que ver con la definición de cabotaje de pasajeros. En el proyecto se dice: "Se entenderá por cabotaje de pasajeros, el transporte marítimo, fluvial o lacustre de pasajeros, cuyo origen y destino sean puntos del territorio nacional y entre éstos y artefactos navales instalados en el mar territorial o en la zona económica exclusiva.".
Quisiera saber -esto lo iba a consultar, señor Presidente, pero sé que no puedo porque estamos en votación- qué se entiende por "puntos" o "artefactos navales". Según la información que nos entregó gente que trabaja en el rubro y que forma parte de nuestra marina mercante, es muy amplia la definición, lo cual es posible que genere problemas mayores. Porque un artefacto naval puede ir desde una boya hasta una plataforma o un faro; y un punto puede ser un muelle, una playa o muchas cosas.
Ahora bien, a mí no me complica si desde el muelle de Tongoy -por colocar un ejemplo práctico-, que tiene una tremenda infraestructura, salen embarcaciones pequeñas o menores con pasajeros y los trasladan a Guanaqueros, que, a su vez, es una caleta donde hay otro muelle. El problema está en que si se habla de un "punto", puede ser en una casa particular. Y, entonces, una embarcación que llevara 399 pasajeros, con esa definición, podría hacer ese mismo transporte y dejarlos en una boya, en una plataforma o en otro punto.
Entonces, surge la consulta respecto a que la definición que se hizo aquí puede prestarse para una enorme distorsión.
El colega Guillier me comentó que lo que quedó claro fue que las embarcaciones mayores tienen que transportar pasajeros entre puertos. Pero cuando uno habla de "embarcación mayor", se trata de una de más de 400 pasajeros. Pero ¿qué ocurre cuando viajan 399 o 350 personas? Porque también es una embarcación grande y está sujeta a exigencias distintas. Por ejemplo, los ferris, los transbordadores puedan llevar una cantidad enorme de pasajeros, cumpliendo ciertas normas y requisitos, y son regulados de manera bastante clara. En definitiva, la normativa propuesta no está pensada para el paseo que realizan embarcaciones pequeñas en cualquiera de nuestras caletas o lugares de desarrollo turístico.
El señor LAGOS.- ¡No es una lancha a motor!
El señor PIZARRO.- ¡No se trata de una lancha a motor!, como me dicen aquí. Estamos hablando de embarcaciones de transporte de pasajeros.
Entonces, la primera definición a mí por lo menos me deja enormes dudas en cuanto a qué se entiende por cabotaje de pasajeros en el transporte marítimo, fluvial o lacustre.
Señor Presidente, esto es algo que, lamentablemente, puede generar distorsiones enormes, y podría entenderse que no se cumplen todos los otros requisitos establecidos para embarcaciones de transporte de pasajeros respecto a las medidas de seguridad acordadas.
Asimismo, en una caleta de pescadores la autoridad marítima es el alcalde de mar y, en otros casos, el gobernador marítimo. Sin embargo, ese tema aquí no se regula ni queda claramente establecido.
Frente a la duda -porque esto fue planteado por numerosos representantes del sector- me voy a abstener.
El señor LETELIER.- Señor Presidente, estimados colegas, el proyecto que nos convoca se viene discutiendo desde hace mucho tiempo.
Inicio mi intervención agradeciendo no solo a quienes propusieron la idea -Senadores Navarro, Guillier y Lagos-, sino también, en particular, a la ex Subsecretaria de Turismo Javiera Montes, quien se encargó de gestionar este tema durante el Gobierno de la Presidenta Bachelet, generando comprensión de por qué es necesario abordarlo en nuestro país de una forma distinta. Una actitud similar tuvo posteriormente la Subsecretaria Mónica Zalaquett, desde que asumió el cargo.
A diferencia de otros países, como en Europa o en El Caribe, donde los cruceros atracan en un solo puerto, por lo que no hay cabotaje, en Chile, por nuestra geografía y por la particularidad de la extensión de su territorio, se permite que los cruceros paren, no una, sino varias veces en distintos puertos. Eso solo sucede en Brasil, Argentina -apenas-, México, debido a la situación muy particular de nuestras geografías.
Por ello es tan importante que permitamos que cruceros que vienen de otras partes del mundo tomen pasajeros chilenos en un punto del país y los desembarquen en otro, o bien que personas de diferentes nacionalidades puedan subir y bajarse de esas naves, a su gusto, en diferentes puertos.
La lógica de la protección que hubo, la cual hace tan necesaria esta norma, era propia del siglo pasado, cuando existía una política cepalina, de la que yo soy gran defensor y de otras. A algunas personas no les gusta que se recuerde tanto esa situación; pero cuando hubo una defensa de las industrias internas se llegó a la lógica de desarrollar nuestras economías aplicando protección. Y eso era propio de un debate del siglo pasado, siendo esta un área en que, evidentemente, estábamos retrasados.
Cabe señalar que estas normativas serán de gran utilidad para las ciudades puerto, y tendrán importancia no solamente para el norte. Porque en el norte revestirá una relevancia tremenda para dinamizar el turismo, y lo mismo sucederá en Valparaíso y en el sur del país.
A mi juicio, allí ha habido ciertas actitudes conservadoras. Pero lo comprendo, porque algunas industrias temen ser invadidas por esos cruceros.
Aquí también se tomó en cuenta la situación de Rapa Nui, que es muy importante. Allí no hay puerto, y se permite embarcar y desembarcar en un punto.
Señor Presidente, considero que esta iniciativa de ley es muy relevante. Y en eso quiero insistir. Entiendo los temores de algunos trabajadores, incluso los de las sociedades de casinos que sienten que autorizar el cabotaje a los cruceros puede perjudicarlos.
Esta será una ley que beneficiará el turismo y las actividades de las ciudades puerto. Ello será muy significativo. Chile es un país con destinos turísticos muy atractivos y de intereses especiales.
Por eso debemos votar a favor. Y espero que, a futuro, podamos potenciar el sur de otra manera.
El señor MONTES (Presidente).- Les recuerdo a las señoras Senadoras y a los señores Senadores que, una vez despachado este proyecto, nos abocaremos al reajuste del ingreso mínimo. De manera que es importante que permanezcan en la Sala.
Ofrezco la palabra al Senador señor Galilea.
El señor GALILEA.- Señor Presidente, el proyecto de ley me genera una sensación de dulce y agraz. De dulce, porque, efectivamente, abre una ventana para que el cabotaje de pasajeros empiece a tener cierta racionalidad dentro del país. Porque el hecho de que un crucero no pueda transportar pasajeros de Arica a Iquique, ni de Iquique a Antofagasta, y así sucesivamente, realmente no admitía análisis alguno.
Esa es la parte buena de esta iniciativa. Pero la verdad de las cosas es que, como bien sostuvo el Senador Lagos, aquí se perdió una oportunidad enorme, ¡enorme!, pues había que generar la potencia del sector turístico naviero de Chile.
Para quienes nos toca recorrer a menudo la costa de este país, lo que más impresiona es que ¡no hay nadie! Uno puede ir de Puerto Montt hasta Puerto Natales, probablemente, los lugares más maravillosos del mundo y ¡no hay nadie! ¡No hay turismo de ninguna especie! ¡Y lo que existe es mínimo, mínimo, mínimo!
Y en el norte pasa lo mismo.
¿Por qué limitarse simplemente a los puertos? ¿Qué ruta vamos a afectar si alguien desea ir a la isla Damas, a Punta de Choros, a la isla Guamblin? ¿Cómo lo hace quien viaja en un crucero y quiere parar en Puerto Edén? En fin. Hay miles de otros lugares que hoy día no tienen ninguna posibilidad de turismo.
Entonces, señor Presidente, al final, todas estas restricciones me dejan la sensación de que en esta iniciativa de ley dimos un pasito muy pequeño. Es decir, aquí se aplicó el dicho del perro del hortelano, lo cual le ganó a todo raciocinio: para proteger tres o cuatro rutas, impedimos que miles de posibles rutas dentro de nuestra costa pudiesen tener un desarrollo turístico. Y con ello no solamente se beneficiaría el barco extranjero, sino también todo lo relacionado con la logística y con un montón de servicios que quizás darían más y mejores empleos que los que actualmente aportan los instalados en tres o cuatro rutas.
Agradezco esto, porque significa un paso. Pero la verdad de las cosas es que nos perdimos una oportunidad inmensa, ¡inmensa!, para generar turismo de calidad y diversificado en toda la costa de nuestro país.
Espero que pronto esta materia se vuelva a revisar y nos demos cuenta de que aquí cometimos un error. Pero, como lo perfecto es enemigo de lo bueno, apoyaré el proyecto como está.
El señor MONTES (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor García-Huidobro.
El señor GARCÍA-HUIDOBRO.- Señor Presidente, si hay alguien que conoce las costas y el sur del país realmente es el Senador Galilea. Por lo tanto, con la experiencia que tiene como navegante nos está diciendo lo que ocurre en la zona sur, fundamentalmente.
En primer lugar, valoro el trabajo que se hizo en la Comisión de Transportes, porque el proyecto ha estado durante un par de años sin movimiento.
Lo importante es que la iniciativa no fue vista solo por la mencionada Comisión, pues con posterioridad pasó a la Comisión de Trabajo, por decisión de la Sala. Y creo que se introdujeron precisiones para darle viabilidad, posiblemente por las presiones que había al respecto.
Tal como han manifestado muchos señores Senadores, Chile es y continuará siendo un país turístico. Y si no pensamos en sus potencialidades, dando posibilidades no solo a las líneas aéreas sino también al cabotaje de pasajeros, estaremos perdiendo una tremenda oportunidad.
Por eso, me parece que lo escuchado en esta discusión va en el camino correcto.
Y respecto de lo que acabo de plantear hay una buena noticia, porque solo estamos en el primer trámite constitucional. Por lo tanto, el asunto se podrá revisar en la Cámara de Diputados, y lo más probable es que vuelva al Senado.
Pero sí le pediría al Ejecutivo -aprovecho la presencia de nuestros Ministros aquí, en la Sala- que le diera la importancia que merece este proyecto, con el fin de que Chile -es la esperanza que se tiene en el norte, en el centro, en el sur- sea no solo una potencia agroalimentaria -como deseamos quienes representamos a zonas agrícolas-, sino también una realidad en el área turística cada día mayor, aprovechando la potencialidad que posee en este ámbito.
Entiendo lo dicho por el Senador Pizarro respecto de la expresión "puntos" utilizada en la definición de cabotaje de pasajeros. Él tiene toda la razón. Pero en el caso de Isla de Pascua y de Juan Fernández la situación es distinta, porque, a pesar de no haber puertos, quedaron exceptuadas específicamente de tal exigencia.
Pero es un tema discutible.
Habrá que ver de qué manera se pueden potenciar -tal como dijo el Senador Galilea- muchos lugares en los que no hay puertos, para que a los cruceros les sea factible -tienen sus propios barcos- llevar pasajeros a conocerlos y explorarlos, de manera que nuestro país pueda aprovechar su potencialidad turística -la tiene- y se convierta en una realidad.
--Se aprueban las letras c) y d) del artículo único propuestas por la Comisión de Trabajo y Previsión Social (31 votos a favor, 1 en contra y 2 abstenciones), y queda despachado el proyecto en este trámite.
Votaron por la afirmativa las señoras Aravena, Ebensperger, Goic, Órdenes, Provoste y Von Baer y los señores Araya, Castro, Chahuán, Coloma, Durana, Elizalde, Galilea, García, García-Huidobro, Girardi, Guillier, Insulza, Kast, Lagos, Latorre, Letelier, Montes, Moreira, Navarro, Ossandón, Prohens, Pugh, Quintana, Quinteros y Sandoval.
Votó por la negativa el señor Bianchi.
Se abstuvieron la señora Rincón y el señor Pizarro.
El señor MONTES (Presidente).- Se deja constancia de la intención de voto favorable del Senador señor Soria.
De la Comisión de Hacienda, recaído en el proyecto de ley que reajusta el monto del ingreso mínimo mensual, así como la asignación familiar y maternal, y el subsidio familiar (boletín N° 12.059-13) (con urgencia calificada de "discusión inmediata").
El señor MONTES (Presidente).- Pondremos en discusión, entonces, el proyecto de que se acaba de dar cuenta.
El señor BIANCHI.- ¿Es posible abrir la votación?
El señor MONTES (Presidente).- ¿Habría acuerdo para abrir la votación luego de que el Secretario haga la relación?
El señor PIZARRO.- ¿Vamos a efectuar una sola votación, señor Presidente?
El señor MONTES (Presidente).- Entiendo que esa es la idea.
Como no hay ninguna propuesta para dividir la votación, nos pronunciaremos en un solo acto.
Boletín N° 12059-13
El señor MONTES (Presidente).- Proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, que reajusta el monto del ingreso mínimo mensual, así como de la asignación familiar y maternal, y del subsidio familiar, con certificado de la Comisión de Hacienda y urgencia calificada de "discusión inmediata".
--Los antecedentes sobre el proyecto (12.059-13) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
En segundo trámite: sesión 49ª, en 5 de septiembre de 2018 (se da cuenta).
Hacienda (certificado): sesión 50ª, en 5 de septiembre de 2018 (se da cuenta).
El señor LABBE (Secretario General).- Los objetivos del proyecto son reajustar el monto del ingreso mínimo mensual, de la asignación familiar y maternal, del subsidio familiar y del ingreso mínimo mensual que se emplea para fines no remuneracionales.
La Comisión de Hacienda discutió el proyecto en general y en particular, en virtud de lo dispuesto en el artículo 127 del Reglamento de la Corporación, aprobándolo por la unanimidad de sus integrantes (Senadores señores Coloma, García, Lagos, Letelier y Pizarro).
El señor MONTES (Presidente).- Entonces, tal como habíamos acordado, se abrirá la votación.
El señor MONTES (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Letelier, para hacer una relación del proyecto.
El señor LETELIER.- Señor Presidente, estimados colegas, esta materia ya se ha conocido profusamente, por lo que no voy a describir toda la evolución que ha tenido.
Creo que lo relevante es que estamos ante un proyecto que surgió del diálogo, luego de un proceso que no fue afortunado.
El reajuste propuesto permite en los próximos 24 meses diferentes escalones de incremento del ingreso mínimo mensual: septiembre de este año, marzo de 2019, marzo de 2020, y una nueva ley antes de agosto de 2020 que fijará el reajuste desde ese mes hacia delante.
La ley en proyecto fija el ingreso mínimo mensual en 288 mil pesos desde este mes y en 301 mil pesos a partir de marzo de 2019. Además, establece que desde marzo de 2020 el ingreso mínimo mensual partiría con un piso de reajuste de 2,5 por ciento en términos reales. También aumenta en estas mismas proporciones las remuneraciones de los menores de 18 y mayores de 65 años y el ingreso mínimo para fines no remuneracionales. Y de la misma forma y en las mismas fechas se hacen las adecuaciones en las asignaciones familiar y maternal y en el subsidio único familiar.
En la Comisión de Hacienda la aprobación fue unánime, dado que este proyecto es fruto de un acuerdo -logrado tras la experiencia vivida con la anterior iniciativa-. Reitero que se trata de un reajuste para los próximos 24 meses, de manera escalonada.
Señor Presidente, en la Comisión se formuló una observación respecto del informe financiero, en el que se indicó que iba a existir una situación de ingresos o gastos distintos por FONASA.
En cuanto a dicho informe, surgió una duda -se la hicimos presente al Ministro señor Blumel, quien se encuentra en la Sala- relacionada con cómo, en la medida que aumentan sus ingresos, los afiliados de FONASA pudiesen cambiar de categoría y, producto de ello, dicha institución tener menos gastos, no más gastos.
En definitiva, el problema tiene que ver con la manera en que se estructuró el informe financiero. Pero ello en ningún caso afecta nuestra aprobación, porque no significa más gasto.
Esa fue la observación que hicimos al informe financiero.
Por lo señalado, la Comisión acordó aprobar el proyecto por unanimidad, y solicito lo mismo de la Sala.
El señor MONTES (Presidente).- Se me ha planteado la posibilidad, no obstante la apertura de la votación, de mantener el tiempo de las intervenciones en diez minutos,...
El señor MONTES (Presidente).- ... para que los integrantes de las distintas bancadas puedan referirse al proyecto más globalmente.
Tiene la palabra el Senador señor Moreira, y después se la concederé al señor Ministro.
El señor LETELIER.- Estamos en votación.
El señor PIZARRO.- Désela antes de que abra la votación, señor Presidente.
El señor COLOMA.- Ya la abrió.
El señor PIZARRO.- Señor Presidente, por una cuestión reglamentaria, la apertura de la votación impide darle la palabra al Ministro.
Entonces, como acaba de abrirse con limitación en el tiempo para intervenir, le sugiero conceder primero la palabra al Ministro y después al Honorable señor Moreira.
El señor MONTES (Presidente).- Pero se podría pedir el acuerdo para que los Ministros intervenieran aunque la votación esté abierta. ¿Les parece?
El señor LETELIER.- Al principio, no más.
El señor LAGOS.- Que hablen ahora.
El señor MONTES (Presidente).- Senador señor Moreira, ¿tendría inconveniente en que intervenga el Ministro señor Monckeberg antes que usted?
El señor MOREIRA.- No.
El señor MONTES (Presidente).- Tiene la palabra el señor Ministro del Trabajo y Previsión Social.
El señor MONCKEBERG (Ministro del Trabajo y Previsión Social).- Señor Presidente, brevemente, deseo entregar una explicación en la Sala, cumpliendo así el compromiso que asumí con el Senador Letelier en la Comisión.
Los tramos de FONASA (B, C, D) están determinados por escalas de ingresos mínimos: tramo B, un ingreso mínimo; tramo C, entre 1 y 1,46 ingresos mínimos; tramo D, más de 1,46 ingresos mínimos.
En consecuencia, si usted incrementa los ingresos mínimos se produce exactamente el efecto al revés: las personas que tienen determinados ingresos pueden caer y, por tanto, incrementar los gastos del Estado.
Esa es la razón, señor Presidente, por la cual el informe financiero está redactado de esa forma. O sea, está correctamente planteado, solo que se interpreta al revés, porque con determinados ingresos, al subirlos, se pasa a un tramo que implica un mayor gasto.
El señor MOREIRA.- Señor Presidente, yo diría que en toda la discusión del reajuste al salario mínimo hubo verdaderamente una exagerada exacerbación de la diferencia y un enfrentamiento entre el Gobierno y la Oposición.
Pero esta materia también nos demostró claramente un período de sombras y, a continuación, un período de sensatez y sabiduría de este Parlamento, de la Oposición y del Gobierno.
El proyecto de ley presentado en su oportunidad por el Gobierno del Presidente Piñera implicaba un serio esfuerzo por mejorar las condiciones de los trabajadores que menos ganan en nuestro país, al tiempo que ofrecía estabilidad mediante el mecanismo de plurianualidad.
Dicha propuesta fue rechazada por la Oposición.
¡Un error! ¡Un error! ¡Un error para el cual aún no tenemos una sensata explicación!
Sin embargo, esta semana estamos viendo el otro lado de la moneda: el Gobierno, la Oposición, los partidos políticos, los Senadores y la inmensa mayoría de los parlamentarios en la Cámara Baja dan hoy muestra de que el interés superior de Chile puede ponerse por encima de las diferencias que de manera legítima existen.
Esperamos que este mismo espíritu permanezca en la Oposición al momento de enfrentarnos a las futuras discusiones de los proyectos que envíe el Ejecutivo.
La actual iniciativa de ley permite la plurianualidad por 24 meses, elemento básico de estabilidad para las pymes de nuestro país.
Por lo tanto, el proyecto es razonable y beneficioso para todos.
Reitero: la Oposición se equivocó al rechazar la iniciativa original presentada por nuestro Gobierno. Pero alcanzar un acuerdo no siempre es fácil, ya que tenemos diferencias entre nosotros.
Por otra parte, quiero expresar que hay muchos actores que estuvieron detrás de este acuerdo que quizás no aparecieron en la foto. Fueron personas que precisamente coadyuvaron al Gobierno y a los Ministros del ramo.
En tal sentido, destaco la participación anónima de nuestro Senador Juan Antonio Coloma, miembro de la Comisión de Hacienda, quien fue parte de este acuerdo.
El señor DE URRESTI.- ¡Se está poniendo colorado...!
El señor MOREIRA.- ¡No apareció en las portadas de los diarios, como sí lo hizo la Nueva Mayoría, cuyos representantes agasajaban y abrazaban a nuestro Ministro de Hacienda!
El Senador Coloma trabajó anónimamente con la finalidad de lograr un acuerdo para nuestro país.
El señor PIZARRO.- ¡Tiene pudor Coloma...!
El señor MOREIRA.- A través del tiempo, señor Presidente, hemos tenido diferencias fuertes con nuestros adversarios, con la Oposición, pero eso no ha impedido que nuestra voluntad avance en acuerdos por el bien de Chile.
¡El Gobierno del Presidente Piñera está dispuesto al diálogo! ¡Es un Gobierno que está disponible! ¡Pero no lo está para hacer todo lo que quiera la Oposición en Chile!
Por eso es fundamental la unidad, que es la base desde donde se construye el progreso y el bienestar de nuestro país.
A propósito, San Agustín escribió: "en las cosas necesarias, unidad; en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad".
La unidad no es un máximo al cual aspirar, sino un mínimo para empezar a construir. Y debemos estar siempre alertas, no dejarnos tentar por el fantasma del egoísmo y la intransigencia, como hemos visto en estas últimas semanas.
Aprovechemos esta instancia de diálogo y de acuerdo para construir otros acuerdos para nuestro país, sobre todo con un Gobierno que solamente lleva cuatro o cinco meses desde que asumió.
El señor QUINTEROS.- Señor Presidente, voy a hablar en nombre de la bancada del Partido Socialista, y anuncio desde ya nuestro voto favorable al nuevo proyecto de reajuste de ingreso mínimo que ha enviado el Gobierno.
Pero, más allá de referirme al resultado final de este proceso, que valoramos, creo que es útil dar cuenta del fatigoso camino que se ha transitado para llegar a este acuerdo final.
Ha sido un camino difícil, áspero, en que el Ejecutivo ha intentado, con soberbia, imponer su punto de vista sin considerar la opinión de los trabajadores ni de las mayorías representadas en este Congreso.
La posición defendida por el Ejecutivo no es una novedad. Refleja la baja valoración de este Gobierno para atacar la desigualdad como problema fundamental de nuestra sociedad.
No es esta la prioridad del Gobierno.
Ese pensamiento se expresa en otras iniciativas que estamos viendo en estos días, como su proyecto llamado de "modernización tributaria", que revierte el principio de progresividad en los tributos, por el cual los que ganan más deben contribuir más, principio base sobre el cual se construye cualquier política que vaya en contra de la desigualdad.
Los socialistas pensamos que el mercado ha demostrado que no resuelve todos los problemas, en especial la distribución de los ingresos. Si los solucionara, no estaríamos discutiendo un ingreso mínimo.
La desigualdad en educación, en salud y en previsión no se resuelve con más mercado.
El trabajo por sí solo no resuelve el tema de la pobreza.
Por eso, los Senadores socialistas hemos formulado propuestas dejadas por escrito y entregadas como contribuciones al debate a través de dos publicaciones.
Por lo tanto, nadie se puede sorprender de las posiciones que defendemos, de la importancia que les asignamos a la organización sindical, a la negociación colectiva para el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores.
Nadie puede pretender que nos sea indiferente que los trabajadores pasen tres años sin negociar y que ello se pueda cambiar por un punto más o un punto menos de reajuste.
Tenemos una posición, pero ello no significa que no podamos lograr acuerdos.
Nos queda claro el rol del Gobierno. Ideológicamente, no cree en el salario mínimo, y puesto en la obligación de fijarlo por ley, desde su perspectiva, su determinación debe subordinarse a otras variables macroeconómicas.
No compartimos esa visión. Pero, a pesar de ello -insisto-, siempre hemos privilegiado un acuerdo, entre otras cosas, porque de no haberlo no existiría reajuste alguno para los trabajadores.
Pero lo más preocupante que nos deja este proceso es la actitud que ha tomado el Gobierno frente a la Oposición.
Primero, intentó dividir, llegando a acuerdos con los Diputados estrictamente necesarios para despachar el proyecto.
Segundo, intentó imponerse insistiendo en un veto cuyo único objetivo era doblegar a la Oposición.
Y tercero, cuando ningún recurso le dio resultado, en forma casi desesperada, intentó trasladar los efectos negativos de sus decisiones, descalificando y agraviando a la Oposición, llamándola "antipatriota" por no aprobar sus proyectos.
Este gesto es de la mayor gravedad. No es un mero recurso retórico, propio de la contienda política.
El accionar del Gobierno refleja en su conjunto un profundo desconocimiento y hasta desprecio por la democracia.
¡Eso es lo más preocupante que nos deja este proceso!
Podemos entender el sesgo ideológico con que el Ejecutivo y los partidos que lo apoyan abordan la negociación del ingreso mínimo. Es coherente con lo que siempre han postulado. Pero no podemos entender ni aceptar que se intente destruir, sojuzgar o aplastar a la Oposición sobre la base de la división, los vetos y la injuria.
¡Esa no es la política que se merecen los chilenos!
¡Este no es el Gobierno de Unidad Nacional a que llamó el Presidente!
El Ejecutivo se ha victimizado con el discurso de un supuesto bloqueo a su gestión por parte de una supuesta Oposición obstruccionista.
Y quiero ser claro: ¡no existen tal bloqueo ni esa Oposición obstruccionista!
Ese es un enemigo imaginario que se ha levantado al objeto de esconder sus propias ineptitudes, sus propias incapacidades para satisfacer las promesas que formuló durante la campaña y que ahora no puede cumplir.
¡Claro que somos Oposición! ¡Ese es el rol que nos asignó la voluntad popular en las últimas elecciones!
Sin embargo, hay que leer completo el mensaje de la ciudadanía.
Ella dictaminó que fuéramos Oposición, pero también que junto a otros opositores formáramos una mayoría en el Parlamento.
Eso significa que no nos corresponde gobernar, pero sí velar por el mayor equilibrio en la formulación de las políticas públicas.
La gente no se pierde. El gigantesco poder económico, comunicacional y político que detenta la Derecha en nuestro país necesita contrapesos, balances.
Nuestro papel es representar la visión, los valores, los intereses de aquella proporción relevante de la población que siente que Chile debe enfrentar decididamente la lucha contra la desigualdad.
Además, representar a aquellos a los que no les ha ido bien con el duro sistema económico vigente, y asimismo, a aquellos a quienes les ha ido mejor pero sienten que no es justo ni conveniente que vastos sectores de la población no concurran a los beneficios que produce la sociedad.
¡A ellos nos debemos!
No para llevar adelante un programa, pues son otros los que gobiernan.
No para obstruir la acción del Gobierno.
Sí para apoyar todo lo que signifique avanzar en la lucha contra la desigualdad y la discriminación.
Sí para llegar a acuerdos en un amplio abanico de materias en las cuales no hay diferencias profundas en el arco político.
Sí para defender las conquistas obtenidas que significan beneficios para la gente.
Sí para equilibrar el Programa del Gobierno en todo lo que no se oponga a nuestras convicciones.
Señor Presidente, votaremos a favor de este proyecto con la convicción de que, si bien no nos representa a cabalidad, sí constituye un avance en las condiciones actuales.
No obstante, queremos expresar nuestra profunda preocupación por la forma en que enfrentó este proceso el Ejecutivo.
Así como hay que cuidar nuestra estabilidad económica, también debemos cuidar nuestra convivencia democrática y la amistad cívica.
¡Y el Presidente de la República debe ser el primer garante de ello!
La patria es un patrimonio de todos. Cada uno desde su rol, confrontándonos en todo aquello en lo que no estemos de acuerdo, pero siempre con respeto y lealtad.
¡Así serviremos de mejor manera a nuestro país!
El señor MONTES (Presidente).- El Senador señor García, en nombre de la Comisión de Hacienda, solicitó plazo hasta el lunes 24 de septiembre, a las 12, para presentar indicaciones al proyecto que modifica la ley que regula el establecimiento de bolsas de productos agropecuarios.
El señor MONTES (Presidente).- El Senador señor Chahuán me pidió saludar a Francisco y Danitza (están en las tribunas, acompañados por Belén, hija menor de ambos), padres de "Panchita", asesinada hace 15 años.
El señor LAGOS.- ¡Mundos opuestos...!
Señor Presidente, por cierto, voy a concurrir con mi voto favorable al reajuste. Solamente quiero hacer algunas precisiones para la historia fidedigna del establecimiento de la ley y para ver cómo vamos a relacionarnos con el Gobierno de aquí en adelante.
¡Ojalá que todos saquemos alguna lección!
La propuesta inicial del Ejecutivo tenía básicamente dos variables: el monto del reajuste y el plazo para negociar el próximo salario mínimo.
De esas dos variables, la no cuestionada o la que recibió muy pocos reparos fue el guarismo de aumento propuesto, que se consideró -lo dijimos acá varias veces- significativo en términos reales, comparado con el de reajustes anteriores.
A ese respecto, esencialmente, no hubo dos opiniones.
La litis se trabó a propósito del período en que se iba a conversar nuevamente sobre el salario mínimo.
El Gobierno presentó una propuesta que preveía una extensión de treinta meses, lo que era inusitado o nuevo para lo que había sido la negociación año a año durante casi tres décadas, salvo en cuatro oportunidades.
Argumentó el Ejecutivo que requería un plazo más amplio para que la próxima negociación del salario mínimo no se realizara en vísperas de una elección municipal y/o presidencial. Para eso pedía básicamente dos períodos de renegociaciones, con treinta meses de plazo.
No hubo consenso -hago la historia corta- en la última parte.
Entonces, se le propusieron fórmulas al Gobierno.
Una de ellas -se le planteó tanto en la Comisión de Hacienda del Senado cuanto durante conversaciones informales y en esta Sala, en varias oportunidades- consistió en decirle: "Ejecutivo: uno, yo comparto su criterio de que la discusión del próximo salario mínimo ojalá no coincida con la elección municipal; dos, le agrego un valor a la plurianualidad; tres, tengo un mínimo de coherencia, porque yo apoyé en la Administración anterior de la Presidenta Bachelet, que era mi Gobierno, un plazo de plurianualidad superior a un año, en el cual, además, `tampoco se contó con el acuerdo de la Central Unitaria de Trabajadores', que en este caso, también se oponía, pero nos pareció razonable darle al Ejecutivo espacios y no discutir año a año el salario mínimo".
Ese fue el contexto. Pero no hubo acuerdo.
Al Gobierno, en vez de los treinta meses, se le ofrecieron dos años, y se le propuso que la negociación fuera en junio de 2020, o sea cuatro meses antes de la elección municipal, al objeto de alejar de esta la discusión sobre el salario mínimo.
Sus Señorías coincidirán conmigo en que Chile no es un país extremadamente politizado en materia electoral y en que una conversación de aquella naturaleza cuatro meses antes de los comicios municipales no iba a coincidir con un fuerte clima de fervor eleccionario.
En consecuencia, se podía discutir la materia lejos de lo que implicaba la elección municipal.
El 22 de agosto del 2018, en la Sala -y yo me tomé la libertad de conseguir las intervenciones de algunos oradores- le dijimos al Gobierno que entendíamos su razonamiento en torno a la plurianualidad y su planteamiento de alejar de los referidos comicios la discusión sobre el salario mínimo. Y se le ofreció una solución. "Adelante la negociación cuatro o cinco meses, y así se aleja del ciclo político".
Por motivos que desconozco, el Ejecutivo no aceptó el ofrecimiento.
Se le reiteró: "Junio del 2020".
El 27 de agosto, cuando nos reunimos de nuevo aquí para seguir discutiendo el proyecto sobre salario mínimo, se le volvió a plantear al Gobierno, de la manera más constructiva posible, sin negarle la sal y el agua, sin ser antipatriota -contrariamente a lo que dijo el Presidente de la República-, de manera formal: "Salven el acuerdo. Otorguemos un reajuste bueno y generoso que entre a regir en agosto". Y se le formuló una vez más la propuesta que fijaba el mes de junio de 2020.
¿Qué saco como corolario? Que el Gobierno, por razones que no conozco, no aquilató bien lo que estaba ocurriendo y se enfrentó a un rechazo, incluido en el veto. Tal vez -y es una especulación- pensó que la mayoría de la Cámara de Diputados no iba a tener coraje o carácter para rechazar el veto.
Pues bien: se produjo el rechazo.
Ahora el Ejecutivo nos propone junio de 2020, que fue precisamente la fecha que le sugerimos en dos oportunidades.
Entonces, señor Presidente, por su intermedio debo señalarle al Senador Moreira, a quien escuché con mucho respeto, que la Oposición no rechazó el reajuste, sino el plazo de la negociación.
Además, le reitero que la Oposición no le negó la sal y el agua al Ejecutivo: le propuso 24 meses. Y parece que los dos años eran tan razonables que hoy Su Señoría los va a aprobar.
¡El Gobierno se allanó ayer, a aceptar la propuesta que le hicimos hace dos semanas!
Entonces, cuando hablamos de ser obtuso, de no cooperar, yo siento que el Gobierno actuó así.
En la entrevista al Presidente de la República hecha por El Mercurio de Santiago y publicada el domingo último, él señala que tiene derecho a gobernar a Chile porque fue elegido para ello.
Yo no le disputo que recibió un tremendo apoyo en la segunda vuelta.
No obstante, ocurre que cinco semanas antes se definió también la composición del Parlamento, donde el Ejecutivo quedó en minoría.
Entonces, cuando el Primer Mandatario tiene un Gobierno que es mayoría pero en el Congreso Nacional la mayoría le pertenece a la Oposición, el Ejecutivo debe conversar y buscar y encontrar puntos de acuerdo.
En este caso -¡oh: magia!-, el acuerdo no se pudo hallar en la instancia formal. Se recurrió a un veto, el que fue rechazado. En definitiva, se aceptó una de las propuestas que se hicieron acá.
Por tanto, yo considero que el Gobierno -y esto se lo dije a los Ministros en la reunión que tuvimos esta semana para poder sellar este tema-, cuando es minoría en el Parlamento, ha de hacer un esfuerzo adicional para encontrar puntos de acuerdo.
Ahora, creo que el Ejecutivo podría sacar una lección de lo que fueron los gobiernos de la Concertación entre los años 1990 y 2006, a los cuales, no obstante ser mayoría desde los puntos de vista presidencial y parlamentario en número de votos pero no en esta Cámara -porque el binominal provocaba un empate permanente y, además, había diez Senadores designados, quienes se sentaban allá atrás; después se incorporó el General Pinochet-, les resultaba muy difícil lograr mayoría acá, porque no la tenían.
Sin embargo, se pudo avanzar en muchas materias sin vetos y sin tratar a nadie con malos términos.
Señor Presidente, yo concurriré entusiastamente a apoyar este reajuste, porque es bueno.
Afortunadamente, lo que perdieron los trabajadores en el mes de agosto vamos a compensarlo con un incremento superior -a 288 mil pesos, en vez de los 286 mil anteriores- y tendremos una plurianualidad prudente y razonable: hasta junio de 2020.
Ojalá -y lo digo con bastante tranquilidad- sirva de lección: cuando uno es minoría debe hacer un esfuerzo mayor, tiene que prodigarse para llegar a entendimientos con la Oposición, pues lo contrario implica terminar en un punto muerto.
Como acá no hay vocación para ser intransigentes o para negar la sal y el agua, en su oportunidad, en cuanto Oposición, propusimos una buena fórmula de solución, la que, lamentablemente, no se tomó.
Hoy día, pues, concurro con entusiasmo a apoyar lo que se nos plantea, que corresponde a lo que propusimos en primer término.
El señor PIZARRO.- Señor Presidente, la intervención de los colegas que me precedieron me evita bastante explicar por qué llegamos a este acuerdo en torno al proyecto de ley que reajusta el salario mínimo.
Creo que nuestro país, en lo político, en lo económico, en lo social, en lo cultural, está viviendo tiempos especiales. Cualquiera que mire desde afuera puede decir que hay un ambiente de crispación; en algunos casos, de incertidumbre.
Esta mañana recibimos de parte del Banco Central el Informe de Política Monetaria, que, siendo sin duda positivo, tiene una contradicción en sí mismo, porque en el ambiente de nuestro país existen desconfianzas, incertidumbres, cuestionamientos.
Eso cunde mucho más cuando desde el mundo político, a partir de las iniciativas que debe llevar adelante el Gobierno; o del rol que tiene que jugar el Congreso Nacional; o del papel que nos corresponde a los partidos, que estamos obligados a establecer criterios o a implementar programas o políticas públicas que afectan directamente a la población y pueden ser la diferencia entre mejorar calidad de vida o empeorarla, no se entiende el que no seamos capaces de llegar a acuerdos en asuntos sensibles; en este caso, en materia de salario mínimo.
Por consiguiente, primero deseo hacer ver acá, con gran fraternidad, que tenemos un problema: de lenguaje, de diálogo, de capacidad para generar acuerdos.
A mí no me parece razonable -y la experiencia así lo indica- el que unos, por tener cierta mayoría, pretendan imponerles a otros, por ser minoría, criterios absolutos.
En el caso del salario mínimo -por decirlo de algún modo-, el mango de la sartén lo tiene el Gobierno.
Más allá de los dimes y diretes y de las diferencias legítimas que pueda haber, la implementación de un veto inconsulto -porque en otras ocasiones se han planteado vetos de distinto tipo, la mayoría de las veces acordados-, mediante el cual se insistió en determinada postura, terminó -todos lo sabemos- en un rechazo, mas no al aumento del salario mínimo ni a los incrementos que tanto la Cámara como el Senado habíamos votado a favor, sino al veto.
Entonces, el ambiente que se generó; las descalificaciones hechas; la culpa atribuida al otro; el abuso de determinados medios o de redes sociales para de alguna manera distorsionar los hechos aquí suscitados, a mi entender, no contribuyen en nada a mejorar la situación que está viviendo nuestro país no solo en el área política, sino también en los ámbitos económico, con incertidumbres, y social, con desconfianzas.
Yo diría que ahí está la razón más de fondo por la cual al menos las bancadas tanto de Senadores cuanto de Diputados de la Democracia Cristiana buscamos un entendimiento que recogiera el espíritu planteado en el diálogo, a veces de sordos, que se generó la semana anterior.
En primer lugar, garantizarles a los trabajadores que lamentablemente reciben el salario mínimo un aumento real, un reajuste importante, por encima del IPC.
Creo que eso se recogió bien en el acuerdo logrado.
En segundo término, nos pareció de toda lógica -y así lo planteamos en las conversaciones con el Gobierno- que los trabajadores no tenían ninguna responsabilidad en que un reajuste que se debía aplicar desde agosto, no se recibiera ese mes por falta de acuerdo entre nosotros.
La diferencia era de 10 mil pesos. Y ese fue el motivo por el que nosotros planteamos como uno de los objetivos por conseguir en un nuevo acuerdo la existencia de una compensación. Formulamos con absoluta claridad nuestro planteamiento, el que fue recogido rápidamente por el Gobierno.
Me parece bueno decir y recalcar aquello. Porque, sin duda, los miles de trabajadores que no hubieran recibido una compensación por el pago que debimos garantizar para el mes pasado y que no se concretó habrían dicho: "¡La responsabilidad es de los señores del Gobierno y del Congreso, quienes no son capaces de aprobar el pago de una diferencia mínima!".
Ese es uno de los puntos esenciales con que viene este nuevo proyecto, emanado de un acuerdo. Y yo quiero recogerlo. Porque de las malas experiencias hay que aprender. Y creo que todos aprendimos, pues el costo político y el costo social que significó el rechazo de la plurianualidad y la insistencia mediante un veto los pagamos todos.
Al final, los trabajadores no distinguen si es culpa del Presidente de la República, del Ministro que estaba negociando o de un Diputado o de un Senador. La responsabilidad la asumimos todos y el costo lo pagamos todos.
Nos pareció importantísimo ser parte de la solución y no seguir agravando el conflicto.
Señor Presidente, hay que aprender de las malas experiencias, pero también de las buenas.
El Gobierno, haciendo uso de su derecho, en el programa de campaña se comprometió con los chilenos a hacer determinadas cosas. Y es parte, pues, de su responsabilidad el posibilitar que esa propuesta programática se cumpla, pero en el entendido de que es apoyada y aprobada mayoritariamente.
No obstante, para que sea apoyada y aprobada mayoritariamente es evidente que el Ejecutivo siempre debe estar disponible para un diálogo responsable, pero equitativo y equilibrado, sin imposiciones, sin vetos, sin condicionamientos de ningún tipo.
Desde la Oposición -porque este es el lugar donde nos dejó la ciudadanía-, nosotros deberemos hacer lo mismo.
Por eso, las descalificaciones y la atribución de malas intenciones a unos y otros contribuyen solo a alejar posturas.
Al final, aparte del prestigio de todos los que estamos en la política, ya bastante alicaído -el Gobierno baja en las encuestas, y nosotros, ¡ni hablar!-, pierden todos, pero, fundamentalmente, los chilenos que esperan de nosotros soluciones prácticas y concretas para los desafíos del país.
Me parece fundamental retomar la capacidad necesaria ante los retos futuros en materia laboral, en pensiones, en la reforma del sistema tributario que quiere plantear el Gobierno, en educación, en salud, que son altamente sensibles. Al respecto, Chile ha tratado de ir avanzando sostenida y consistentemente en las últimas décadas en mayores niveles de igualdad, término de discriminaciones y respuesta a esfuerzos básicos que un país como el nuestro tiene que desplegar si quiere lograr un crecimiento y un desarrollo equilibrados, con sentido de equidad en el largo tiempo.
Nosotros, junto a nuestra bancada de Diputados, hemos apoyado el acuerdo. Nos parece importantísimo haber obtenido un respaldo muy mayoritario del Congreso.
A pesar de que mi Honorable colega Coloma se ruborizó, de repente, cuando fue alabado, deseo consignar que, en la Comisión de Hacienda, Su Señoría y los Senadores señores Letelier, Presidente; García; Lagos, y quien habla, en representación de nuestra bancada, estuvimos siempre disponibles para avanzar en términos propositivos, positivos y buscando lo mejor para nuestros trabajadores y para la economía del país.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Puede intervenir el Honorable señor Elizalde.
El señor ELIZALDE.- Señor Presidente, parto por felicitar la presencia de los Ministros del Trabajo y de la Secretaría General de la Presidencia.
Me hubiera gustado haberlos visto el lunes de la semana pasada, cuando se votó, precisamente en esta Sala, la iniciativa que apuntaba al aumento del ingreso mínimo. Lamentablemente, no asistieron.
Nos enteramos por la prensa de algo que el Gobierno debería haber comunicado formalmente en el sentido de que, pese a que ambas ramas del Congreso Nacional aprobaron el incremento, había resuelto vetar el proyecto, conforme a una lógica que a mí me parece compleja, maniquea y que pretende caricaturizar, sobre la base de falsos argumentos, el rol jugado por la Oposición.
Se ha hecho referencia a un bloqueo. Pregunto cuáles son las iniciativas que la Oposición ha votado sistemáticamente en contra desde el inicio de la segunda Administración del Presidente Piñera.
Por el contrario, la actual bancada oficialista rechazó muchos proyectos de ley presentados por gobiernos de quienes hoy día estamos en la Oposición.
Se ha extremado el lenguaje. Lamento la entrevista que el domingo recién pasado dio el Presidente de la República, en la cual calificó de "antipatriotas" a quienes pensamos distinto. Creí, equivocadamente, que ese lenguaje estaba erradicado de nuestra convivencia democrática. Pensar distinto no puede ser calificado de acto de antipatriotismo. Si en eso consiste la democracia: en la expresión de las distintas visiones de país.
Quiero ratificar con toda mi fuerza lo expresado hace un par de minutos, de manera magistral, por nuestro jefe de bancada, Rabindranath Quinteros: "Toda la sal y el agua para los proyectos que sean buenos para Chile".
Pero en democracia es legítimo -repito- pensar distinto. Y precisamente en el Congreso Nacional es donde se deben expresar las diferencias.
El Senado y la Cámara de Diputados aprobaron el proyecto de reajuste y el Gobierno se negó a promulgarlo. Y, lo que es peor, se la jugó al todo o nada a través de un veto. No creo que esa sea la forma de construir acuerdos y entendimientos sustantivos para el bien del país.
Creemos en el diálogo, no en los monólogos, ni menos en la imposición.
Se esgrime, como argumento, que el Gobierno tiene legitimidad democrática por haber ganado en las urnas.
¡Eso jamás lo hemos puesto en duda! Nuestras convicciones democráticas se traducen en que reconocemos la legitimidad de Sebastián Piñera para gobernar: obtuvo un poco más de un tercio de los votos en la primera vuelta y una diferencia importante en la segunda.
En consecuencia, en el marco de la Constitución, que le da prerrogativas -por lo demás, excesivas- al Primer Mandatario a través de un sistema presidencialista reforzado, el Gobierno puede llevar adelante múltiples iniciativas.
Si no las compartimos, formularemos una crítica política, obviamente. Eso forma parte de la democracia. Mas no vamos a poner en duda lo que se realiza en el marco de la ley y del ordenamiento jurídico vigente.
Pero si el Gobierno quiere modificar o aprobar leyes, debe hacerlo con el acuerdo de la Cámara de Diputados y del Senado. Porque el Congreso Nacional -elegido por primera vez en nuestra historia sin el sistema binominal- tiene plena legitimidad para manifestar los distintos puntos de vista.
La legitimidad presidencial no la cuestionamos, porque emana de la soberanía popular: la expresión de los ciudadanos en las urnas.
No se puede cuestionar, por lo tanto, la legitimidad del Congreso Nacional. En eso consiste la democracia y el principio de la separación de los Poderes del Estado.
Lamento, entonces, el lenguaje utilizado en este tiempo. Deploro la caricatura y los falsos argumentos.
Reitero lo que expuse: podríamos hacer un recuento de cómo votó el oficialismo actual en el pasado, cuando fue Oposición. Y jamás lo calificamos de antipatriota cuando daba a conocer sus puntos de vista. No los compartimos. Nuestra visión es distinta. Pero en eso consiste la legitimidad democrática: en respetar las ideas de otros.
Más aún, la antigua Concertación fue mayoría electoral política social durante dieciséis años y minoría en el Congreso, como resultado de la institución antidemocrática de los Senadores designados. Y los gobiernos de la Concertación hicieron sus mejores esfuerzos por construir una mayoría en este ámbito conscientes de constituir una minoría pese a haber sido categórico el dictamen de las urnas en sentido contrario.
Hoy, con un Congreso íntegramente elegido por la ciudadanía, sin sistema binominal -insisto-, el Gobierno no está disponible para un diálogo y para escuchar a quienes pensamos distinto.
Si hasta he leído hoy día en la prensa nacional que la UDI expresa no haber sido escuchada a propósito de la iniciativa. Y le van a mandar una carta de reclamo al Presidente de la República.
Creo que es necesario erradicar el lenguaje al cual me refiero. No se puede hablar de unidad nacional por una parte y calificar acto seguido de "antipatriotas" a quienes mantienen un punto de vista diferente. Esa no es la forma de construir entendimientos de futuro y sustantivos.
Por cierto, seguiremos expresando nuestras convicciones. Obviamente, plantearemos nuestra crítica ante propuestas que nos parezcan negativas para Chile; pero estamos disponibles para un diálogo en que nos escuchemos todos si es posible arribar a acuerdos y entendimientos positivos para el país.
Tras todo este debate, finalmente vamos a aprobar un proyecto de ley en un plazo que fue propuesto por mi Honorable colega Lagos cuando se discutió el proyecto original. Me hubiera gustado entonces una actitud distinta del Gobierno.
Espero que la experiencia les sirva a todos de lección para el futuro.
El diálogo es entre dos o más y se debe fundar en la buena fe y desarrollar en el marco institucional, que es el Congreso Nacional, de cara a la ciudadanía y, por cierto, con disposición de incorporar las ideas de quienes piensan distinto.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Sobre la base de que aún hay cinco o seis inscritos, propongo emplear los cinco minutos para fundamentar el voto.
El señor DE URRESTI.- Señor Presidente, Honorable Sala, quiero sumarme a lo expresado recién por mi colega Álvaro Elizalde, Presidente del Partido Socialista.
Nuestra bancada ha estado dispuesta en forma permanente a conversar, a entendernos, pero sin claudicar en cuanto a los derechos de los trabajadores. Además de pelear una cifra que consideramos que debe ser la más adecuada, que representa mejor el crecimiento y el aporte generados por ellos con su esfuerzo, su producción, su labor, igualmente hicimos ver que no podía ser posible una discusión por un período que los sustrajera, como tampoco a sus representantes, a la Central Unitaria de Trabajadores, de la posibilidad de negociar, de debatir, de luchar año a año por mejores condiciones.
El Gobierno -creo que por inexperiencia, pero también por la tozudez de sus ministros- no quiso comprender la situación y pretendió dar un golpe de autoridad y concluir que simplemente la voluntad y visión del Presidente de la República para impulsar la iniciativa iban a llevar a la aprobación.
Así, se dio el hecho inédito del veto que trató de modificar, precisamente, la voluntad del Congreso. Cuando en la Cámara de Diputados se dijo "no" a la plurianualidad y en el Senado ocurrió otro tanto, se presentó la observación.
En una acción francamente inaceptable, al Ministro del Trabajo, aquí presente, se le manifestó en una conferencia de prensa que estaba mintiendo acerca de la voluntad de la Oposición para acoger el proyecto.
Nosotros dimos el acuerdo en relación con el guarismo, pero claramente no íbamos a aceptar la plurianualidad y saltar, en definitiva, la discusión sobre el período de vigencia, que no quieren enfrentar ante las próximas elecciones municipales y de gobernadores regionales. El Partido Socialista señaló y mantuvo su posición.
Asimismo, dijimos, en forma clara y precisa: "El nuestro es el mismo Partido tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado". En la búsqueda frenética de votos para acoger la iniciativa, ninguno de nuestros parlamentarios se sumó al planteamiento mencionado.
Ojalá al Gobierno le sirva de experiencia y sus ministros entiendan que su sector es minoría en ambas Cámaras, y se pueda conversar, dialogar, sin imponer. Reitero lo de no imponer.
Desgraciadamente, la arrogancia de los Secretarios de Estado y la incompetencia de algunos de ellos, vistas en las últimas semanas -igualmente las observamos ante el desarrollo de distintos conflictos en el país-, los llevan a hacerle un flaco favor a su Gobierno y, de paso, afectar a los trabajadores.
Como bancada del Partido Socialista, vamos a pronunciarnos a favor. Queremos que los trabajadores obtengan un reajuste y que exista claridad respecto del nuevo momento en que se va a negociar.
Pero insisto en la necesidad de ser veraz en la conferencia de prensa de afuera. ¡Y qué bueno que haya dos ministros presentes! Con el cariño y respeto que le tengo al Ministro señor Monckeberg por haber sido colegas en la Cámara de Diputados, le pido decir la verdad respecto de cómo ha votado la Oposición. Ello evitará que sea interrumpido por los periodistas, quienes en la oportunidad que mencioné le manifestaron, con mucho respeto, que sus declaraciones no eran verídicas y que era falso lo que nos imputaba en el sentido de no apoyar el guarismo. Eso no le hace bien ni a su Gobierno, ni al Congreso, ni a los trabajadores.
Con franqueza, exponiendo nuestras posiciones y administrando nuestras legítimas contradicciones, lo importante es contar con un reajuste, para que los trabajadores puedan mejorar sus condiciones.
¡Pero no nos hagan responsables de la tozudez o la incapacidad de las autoridades de llegar a un acuerdo para negociar! ¡Eso sí que no!
Aprobaremos el reajuste planteado.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Puede intervenir la Honorable señora Provoste.
La señora PROVOSTE.- Señor Presidente, ya hemos debatido en las semanas anteriores sobre el ingreso mínimo que reciben más de 800 mil trabajadores.
Claramente, debemos ser capaces de construir, como país, una mayoría política relevante para que los trabajadores más vulnerables logren incrementos reales. La iniciativa permite dar hoy día un paso, porque estamos aprobando un mejoramiento de ese tipo de un tres por ciento para los años 2018 y 2019 -esperamos que se extienda a las negociaciones colectivas al interior de cada una de las empresas- y otro de 2,5 por ciento para el año 2020. Esperamos que la fuerza sindical permita incrementar el guarismo.
Lo medular es que las remuneraciones de la masa laboral más vulnerable deben crecer siempre sobre el promedio.
Tal como lo han manifestado muchos de los colegas que me han antecedido en el uso de la palabra, estamos debatiendo un nuevo proyecto de ley para reajustar el ingreso mínimo, porque hace una semana imperaron la intransigencia y la tozudez en el Gobierno. Se envió un veto despreciando o descartando la opinión de las mayorías parlamentarias que el día anterior habíamos aprobado el informe de la Comisión Mixta.
Las mayorías del país queremos construir una sociedad que avance con más justicia; con mejores bienes públicos; con sistemas tributarios más progresivos y no regresivos; con políticas públicas activas de apoyo a los más vulnerables, de resguardo medioambiental de los territorios.
Seguir insistiendo en medidas regresivas por parte del Gobierno es un ejercicio que chocará, una y otra vez, con dicha opinión, presente en el Congreso.
En lo tributario, en educación, en pensiones, en derechos humanos, la mayoría política tiene una óptica progresista, de avanzar hacia una real nivelación de la cancha. Si eso no ocurre, no se contará con el apoyo de los actores políticos de la Centroizquierda presentes en el Hemiciclo.
Como Oposición, queremos que exista un diálogo político en el Congreso, pero también que ello sea respetado y no se esté amenazando con vetos, lo que claramente no ayuda a construir y generar un clima y un diálogo políticos institucionales.
Tampoco es razonable "sacarlo". Es aquí, en las Comisiones técnicas, en las Salas del Congreso, donde se debe construir la relación de diálogo y respeto.
Sin embargo, debemos debatir sobre un tema con relación a esta regulación y que se halla presente en la iniciativa. Me refiero a algo que muchas veces parece dar lugar a una gran sensibilidad en los discursos comunes. Pero de ello nada se dice en el artículo 2 del proyecto sobre el reajuste del ingreso mínimo.
¿Por qué los mayores de 65 años deben recibir un ingreso mínimo inferior? La norma es injusta y atenta contra los principios de no discriminación que deben infundir nuestra legislación laboral.
Según los resultados de la última encuesta de caracterización socioeconómica, el jefe de hogar de más del 18 por ciento del total de hogares en extrema pobreza es una persona mayor de 60 años, lo que refleja la profundidad del problema al cual nos estamos refiriendo. Por lo tanto, es necesario tomar medidas, sobre todo en un país que día a día va avanzando en aquella dirección.
Repito que es una materia que debemos discutir en la Sala, ya que la norma del artículo 2 discrimina a los mayores de 65 años y va justamente en el sentido contrario de sacar de la pobreza a nuestros adultos mayores.
Llamo la atención y conmino al Congreso a reflexionar sobre la justicia de una disposición como la que he señalado, la cual -para ser justa- ha estado contenida en las anteriores leyes de reajuste al salario mínimo.
Señor Presidente, espero que el traspié del Gobierno en esta materia haya generado el aprendizaje necesario para establecer un tipo de relación con el Parlamento y, particularmente, con la Oposición, porque la conformación de este es una expresión real de la ciudadanía.
Reitero: claramente la discriminación referida hacia nuestros adultos mayores no va en la dirección en la que queremos avanzar.
El señor GARCÍA.- Señor Presidente, en primer lugar, frente a las intervenciones de quienes me han antecedido en el uso de la palabra que señalan que el Gobierno no ha tenido ninguna actitud de diálogo, que no le interesan los trabajadores, que rechaza contar con un nuevo reajuste al ingreso mínimo, quiero decir que eso es absurdo.
¡Francamente es faltar a la verdad, a mi juicio, de manera grave!
Estamos hablando de convivencia; estamos hablando de construir un clima de mayor armonía para abordar los desafíos que enfrenta el país.
Sin embargo, ¡usamos un lenguaje tan agresivo, tan destructivo, tan descalificador!
Todos sabemos que el Gobierno, cuando ingresó el primer proyecto de reajuste al ingreso mínimo, desde el primer momento conversó con sectores de la Oposición. Hubo algunos Diputados que fueron más receptivos y respaldaron un acuerdo con el Ejecutivo. Y pensaron que eso se iba a respetar. De hecho, se produjo la mayoría necesaria en la Cámara Baja, y así la iniciativa llegó al Senado.
Entonces, que no se diga que el Gobierno no ha querido dialogar o que solo ha intentado imponer su voluntad, porque lo que en realidad hacía era buscar que se respetara el acuerdo que se había logrado con algunos Diputados de Oposición. Simplemente era eso.
Y el Ejecutivo siguió conversando; siguió buscando acuerdos. Los Senadores Lagos y Pizarro lo saben. Estuvimos muy cerca de alcanzar un acuerdo, ¡muy muy cerca!
Creo que a todos nos faltó tiempo, quizá, y nos faltó haber sido un poco más reflexivos.
Por parte del Gobierno, doy fe de que hubo voluntad de construir acuerdos, voluntad de diálogo y disposición para despachar en el mes de agosto el proyecto de reajuste al ingreso mínimo.
Pero eso, señor Presidente, ya es historia.
Lo importante ahora es que ha ingresado una nueva iniciativa en esta materia, que fue aprobada por una amplia mayoría en la Cámara de Diputados. La votación en general fue casi unánime. Y espero que en el Senado se produzca algo parecido.
La ciudadanía nos está pidiendo que nos pongamos de acuerdo; no quiere estas disputas que muchas veces son inútiles.
La ciudadanía lo que busca de nosotros, los congresistas, las Senadoras y los Senadores, es que seamos capaces de dirimir nuestras diferencias y construir los acuerdos necesarios, particularmente, en una materia tan sensible como el reajuste del salario mínimo para los trabajadores que lo reciben y, por supuesto, para los miles de pequeños empresarios, que son quienes lo pagan.
¡Si el sueldo mínimo no lo paga el Estado!
Lo pagan pequeños empresarios, que se sacan la mugre -disculpen la expresión-, trabajando leal y honestamente, para sacar adelante sus emprendimientos y, también, a sus trabajadores y a sus familias.
Entonces, señor Presidente, lo que debemos hacer acá una vez más es manifestar esa voluntad de acuerdo y, por supuesto, expresarla en nuestras votaciones.
Los Senadores de Renovación Nacional concurrimos con la mayor disposición, con la mayor voluntad a aprobar este proyecto de reajuste del salario mínimo; a aprobar este reajuste del subsidio único familiar; a aprobar este reajuste de las asignaciones familiares, porque estamos seguros de que es el camino correcto, el que la ciudadanía quiere y quiso cuando votó por el Presidente Sebastián Piñera.
El señor LATORRE.- Señor Presidente, en Chile todavía existe un mini salario mínimo, que está lejos de alcanzar la línea de la pobreza.
Lamentablemente, cerca de un millón de trabajadores labora 45 horas a la semana, recibe órdenes, tiene contrato de trabajo y gana el salario mínimo. ¡Eso es una injusticia!
Tenemos un desequilibrio entre capital y trabajo.
Nuestras organizaciones sindicales están debilitadas, fragmentadas y representan a un porcentaje muy bajo de la fuerza laboral. Ese ha sido un déficit de nuestra democracia. No hemos sido capaces de fortalecer las organizaciones sindicales y generar negociación colectiva de manera que los trabajadores sean un contrapeso al gran capital concentrado en el uno por ciento más rico de la población.
El salario mínimo que se propone recién está superando la línea de la extrema pobreza. Se consideran 288 mil pesos a partir de septiembre, lo que representa, aproximadamente, 233 mil pesos líquidos. Eso es lo que van a tener las personas para vivir, para consumir.
Todavía estamos muy lejos del objetivo país de que ningún trabajador esté por debajo de la línea de la pobreza.
Por mi parte, este fin de semana tuve la posibilidad de conversar en los campamentos de Valparaíso y Viña del Mar con personas que estaban pendientes del reajuste del salario mínimo. Querían saber si iban a tener las 10 luquitas más antes de las Fiestas Patrias y los 300 mil pesos en marzo. Es gente que efectivamente gana el ingreso mínimo. Y no entendían nada de "plurianualidad", de "guarismos", de "veto presidencial".
Yo creo que acá nadie ganó: ni el Presidente Piñera con su veto ni la Derecha con su obsesión por la plurianualidad, en la que insistía para evitar a toda costa una negociación antes de las elecciones municipales. ¡Y resulta que ahora igual vamos a tener negociación por reajuste de salario mínimo antes de las municipales!
Pero después quieren llevar a una negociación post elecciones presidenciales y parlamentarias, en diciembre del 2021. Tal es el sentido de ese acuerdo que han firmado algunos Senadores, pretendiendo que sea representativo de toda la Oposición.
La verdad es que para nosotros, dado que en Chile tenemos un sueldo mínimo tan bajo, dado que está muy lejos de la línea de la pobreza, es absolutamente atendible lo que recomienda la Organización Internacional del Trabajo: negociar año a año -y no a 24 meses-, como se ha hecho casi en todo el período democrático. ¡Eso lo recomienda la OIT!
No es que nos estemos planteando grandes montos. El propuesto todavía sigue siendo un mini salario mínimo. Algunos informes señalan que otros países, cuando tenían un PIB similar al nuestro, contaban con un ingreso mínimos mensual más alto. Es el caso de Nueva Zelanda, cuyo salario mínimo en 1994 -hace 24 años- era 1,9 veces más que el de Chile hoy; y el de Estados Unidos, en 1965 -hace 53 años-, era 3,1 veces mayor.
En consecuencia, todavía existe margen para llegar a un reajuste más generoso.
Y sabemos que hay grandes empresas que abusan, que se aprovechan de este mini salario mínimo.
Estas cifras son, claramente, abismantes.
Hay empresarios, inversionistas que hacen "pasadas" y en una transacción financiera, muchas veces con información privilegiada, ganan mucha plata en segundos. Este mini salario mínimo es absolutamente insignificante para ellos.
Con relación a la presente iniciativa, tengo una pequeña discrepancia con mis compañeros del Frente Amplio, quienes en la mañana rechazaron el reajuste en la Cámara Baja, básicamente por la plurianualidad a 24 meses y por el acuerdo en la "cocina" a que llegaron algunos Senadores de la Comisión de Hacienda del Senado, quienes firmaron un protocolo para que se negocie post elecciones presidenciales y parlamentarias.
Yo soy favorable a este reajuste, a pesar de ser mezquino. Creo que las personas que reciben el salario mínimo lo están esperando. Por tanto, voy a concurrir con mi voto favorable. Tengo la convicción de que es necesario, pese a que todavía resulta insuficiente.
Espero que el Gobierno no utilice este "pirquineo" que muchas veces hace con la Oposición para las discusiones que vienen y que son mucho más estructurales. Pienso especialmente en la reforma tributaria. Ahí va a haber, sin duda alguna, una Oposición muy atenta a cualquier posibilidad de regresión y de beneficio para el uno por ciento más rico con la integración que se plantea. Eso va a ser absolutamente rechazado y no va a requerir "acuerdos de cocina" de algunos Senadores.
La señora VON BAER.- Señor Presidente, en democracia, para sacar adelante los proyectos son importantes los acuerdos. Y a estos generalmente se llega en lo que se llama -entre comillas- "la cocina". Y yo soy de las que creen en los acuerdos.
Aquí se ha hablado mucho de la supuesta tozudez del Gobierno. La verdad es que, como en todas las cosas humanas, para lograr algo se necesitan dos partes.
Aclaro que yo no seguí de cerca la discusión; no soy miembro de la Comisión de Hacienda.
Aquí se ha dicho que hoy día estamos votando exactamente lo que en algún minuto se propuso durante la tramitación del proyecto anterior. Según la información que manejo, sí se propuso algo, pero no de una manera que permitiera arribar a un acuerdo.
Entonces, no cabe señalar que hoy día está en votación algo respecto a lo cual podríamos haber llegado a acuerdo en otro minuto. Ello habría sido así siempre y cuando la Oposición también hubiese puesto la firma debajo de ese acuerdo.
En tal sentido, creo que lo sucedido no fue culpa del Gobierno o culpa de la Oposición, sino, probablemente, de ambos lados, porque no fuimos capaces de lograr un acuerdo. Yo entiendo que el Gobierno estuvo dispuesto a ello en un momento, pero la opción de acuerdo se sostuvo apenas un par de minutos.
Señor Presidente, después de todo lo que se ha dicho -y por esto pedí la palabra al final-, cabe precisar que parte de responsabilidad es de la Oposición, ya que a ella le cuesta hoy día ponerse de acuerdo. Y esto es una cosa nueva dentro de nuestro sistema democrático.
El Senador Lagos Weber -no está en la Sala en este instante, pero quizá me está escuchando por ahí- afirmó que había que tomar como ejemplo los gobiernos de la Concertación para alcanzar acuerdos. Al respecto, quiero recordarle al colega que en esa época regía el sistema binominal y que, por tanto, la volatilidad de los acuerdos era mucho menor. Y eso bien lo sabe el Senador Insulza. Entonces era mucho más fácil negociar de lo que es hoy día. ¿Por qué? Porque ahora el Congreso, dado el nuevo sistema electoral, está más fragmentado.
Por ello, no se pueden hacer comparaciones hacia atrás sin tomar en cuenta ese aspecto.
Entre el Gobierno anterior y el actual hay un cambio fundamental: el nuevo sistema electoral, que hace que la Oposición esté mucho más fragmentada. Por lo tanto, al Gobierno -este, el próximo; da lo mismo de qué sector político sea- le va a costar mucho más llegar a acuerdos en el Congreso.
En consecuencia, señor Presidente, aquí la responsabilidad es de todos.
Debemos hacernos cargo de que tenemos un sistema electoral que no está hecho para el sistema presidencial. Los modelos proporcionales como el nuestro están pensados para sistemas parlamentarios.
Por lo mismo, para llegar a acuerdos no solo es necesaria la disposición del Ejecutivo; se requiere también una Oposición que pueda, en la Comisión y fuera de ella, sostener esos acuerdos. Y yo creo que eso fue algo que falló en esta negociación.
En tal sentido, me parece que este es un aprendizaje para todos y que no se puede culpar por lo que sucedió al Gobierno solamente.
¡Parece que motivé al Senador Insulza...!
Se ha dicho también que este es un salario mínimo que no nos deja contentos, con el cual no estamos de acuerdo, y que únicamente lo estamos aprobando porque lo presenta el Ejecutivo.
Señor Presidente, este el salario mínimo más alto que se ha presentado en los últimos años.
¡Eso es así! Y lo han señalado hasta Senadores de la Oposición, a quienes se lo agradezco, porque creo que hay que decir las cosas como son. Y eso se debe también a que la economía está creciendo, de lo cual debemos estar contentos.
Por tal motivo, señor Presidente, agradezco a aquellos que dieron el paso hacia delante e hicieron posible este acuerdo: a los parlamentarios de Oposición que concurrieron a él; a los parlamentarios de Gobierno, que lo apoyaron, y a los Ministros de Estado, que supieron negociar en este nuevo Congreso, que les va a presentar tremendos desafíos, dado el cambio institucional que se ha verificado y del cual no todos somos responsables.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Ha pedido la palabra el Senador señor Insulza.
El señor INSULZA.- Lamento tener que intervenir en este momento, señor Presidente, pero lo haré de manera muy breve.
A mí me ponen contento los acuerdos. No les tengo miedo a las discusiones, a los debates, y me gustan los consensos. Así que este, para mí al menos, es un buen momento, a pesar de que ha resultado muy difícil.
Pero quiero decirle a la señora Senadora -por su intermedio, señor Presidente- que he estado en situaciones muy difíciles. ¡Cómo olvidar la famosa votación de la reforma laboral de fines del año 99! Empatamos dos veces a 24 votos por lado; Gobierno y Oposición estábamos enfrentados. Al día siguiente se volvió a votar y perdimos el proyecto porque de nuevo empatamos a 24.
Sin embargo, yo nunca había escuchado, ¡nunca!, que entre las autoridades del país una le dijera a otra antipatriota. No lo había escuchado nunca, y espero que el Presidente de la República recapacite, porque cuando nos empezamos a apropiar del pueblo o de la patria, y a denostar a los demás como antipatria, ya estamos a las puertas de algo mucho más grave.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- A usted, señor Senador.
No sé si sea posible que la Sala acepte que yo haga uso de la palabra por breves minutos desde la testera.
El señor DURANA.- No hay problema, señor Presidente.
El señor INSULZA.- Por supuesto.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Se los agradezco.
Quiero ver qué lecciones sacamos de todo lo que ocurrió en esta larga discusión que se dio con respecto al salario mínimo. Y lo digo porque nos preocupa que saquemos lecciones que nos permitan buscar mecanismos que favorezcan de mejor forma a las mujeres y hombres que lo reciben, que son miles.
Por lo tanto, valiéndome de la presencia de dos Ministros -el señor Blumel y el señor Monckeberg, con quienes conversé el punto-, quiero comentar que en materia de políticas públicas como la del salario mínimo se fija un solo monto, exactamente igual, para todo el país. Me parece que, en materia de cosas públicas, de temas públicos, debiesen establecerse al menos tres macrozonas, de tal suerte que todos estos asuntos públicos, sociales, humanos, lleguen de mejor manera a quienes habitan en las distintas regiones del país.
Esa es una primera reflexión.
La segunda es que, mientras sigamos discutiendo el salario mínimo (5 mil, 10 mil, 15 mil pesos más o menos), lo que estamos haciendo es seguir fabricando pobreza. Y no me voy a cansar de decirlo, porque esa persona, mujer u hombre, al momento de jubilar, aun cuando no tenga ni un solo mes, ni un solo año de laguna, termina con un promedio de jubilación de 140 mil, 144 mil pesos. Y luego el Gobierno queda obligado a entregarle aportes para que pueda alcanzar una pensión mayor.
Entonces, lo que hemos señalado es que por lo menos el Estado, los gobiernos, cuando una persona, mujer u hombre, reciba el salario mínimo, se obligue a que el aporte previsional que se le haga sea equivalente al que está haciendo el trabajador, de tal suerte que al momento de jubilar quede en una condición mucha más humana, mucho más digna, con respecto a lo que será su período de jubilación.
Y esta discusión sobre el salario mínimo no es inocua; no es una discusión cualquiera. De aquí nace el debate que después tendremos que hacer a propósito del sector público.
Por lo tanto, claramente en esta materia, cuando se llega a un acuerdo, muchas veces no compartiéndolo ni siendo parte de él, lo celebro, porque es la forma que existe en democracia para poder avanzar en un ámbito tan social e importante como el que aquí hemos debatido.
Señor Ministro, lo que ha señalado la Senadora Yasna Provoste es algo del todo necesario y humano. ¿Por qué se discrimina a los adultos mayores de una manera tan extraordinariamente brutal? Es como un doble castigo. No fuimos capaces de entregarles sueldos dignos. Esas personas, por no tener calificación, por las razones que sean, se vieron obligadas a recibir el salario mínimo. Luego, se jubilaron con 140 mil pesos. Y luego, cuando se les da la oportunidad de trabajar, se les baja el techo; se les exige de nuevo que reciban menos. O sea, es un doble castigo. Es como decir: "Mira, no te vas de esta vida si no te vas dos veces castigado".
Por eso, recojo lo que planteó la Senadora Yasna Provoste. Y me hago parte también, de ser necesario, para buscar mecanismos que permitan dar humanidad a personas que ya fueron brutalmente castigadas en su vida laboral y que lo vuelven a ser en esta oportunidad.
Yo, habiéndome negado a votar las dos veces anteriores por toda esta discusión de la plurianualidad, y más allá de los discursos políticos en un sentido u otro, creo que debemos dejarles un mensaje a las trabajadoras y los trabajadores: al menos decirles que tenemos la máxima preocupación, Gobierno y Oposición, para ir mejorando el camino y dar mejores condiciones en materia laboral.
Me ha pedido la palabra el Ministro Blumel, pero primero, antes de dársela, vamos a dar por terminada la votación.
--Se aprueba en general y en particular el proyecto (34 votos a favor).
Votaron las señoras Aravena, Ebensperger, Muñoz, Órdenes, Provoste, Rincón y Von Baer y los señores Bianchi, Castro, Chahuán, Coloma, De Urresti, Durana, Elizalde, Galilea, García, García-Huidobro, Girardi, Guillier, Insulza, Kast, Lagos, Latorre, Letelier, Montes, Moreira, Ossandón, Pizarro, Prohens, Pugh, Quintana, Quinteros, Sandoval y Soria.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Ministro señor Blumel.
El señor BLUMEL (Ministro Secretario General de la Presidencia).- Señor Presidente, agradezco la oportunidad de poder dirigirme, por su intermedio, a los señores Senadores.
Quisiera transmitirles, en primer lugar, que nos ha costado mucho en los últimos años poder construir acuerdos.
Por eso, más allá de la tramitación de esta iniciativa -que es importante estudiar para sacar lecciones-, lo relevante es realizar un llamado a cuidar los acuerdos, porque son tan escasos que hay que valorarlos cuando se dan. La ciudadanía los valora, la gente los agradece, y les hacen bien a Chile. Porque cuando se logra un acuerdo no gana ni el Gobierno ni la Oposición: gana el país y, en este caso en particular, los trabajadores más vulnerables, los cientos de miles que reciben un salario que, por más que reajustemos en forma importante, siempre será insuficiente para las necesidades que existen.
Lo segundo, señor Presidente, es que se ha aprobado un buen proyecto, que contempla un reajuste considerable, el mayor en varios años: 6,7 por ciento nominal ahora, en septiembre; 9 por ciento, en marzo del próximo año, y 5,5 por ciento, en marzo del 2020. Ello va a significar que el salario mínimo suba a 288 mil pesos durante este mes; a 301 mil pesos, en marzo del próximo año, y a 317 mil 500, en marzo del 2020, con una extensión de 24 meses.
Ello permite algo muy relevante.
Aquí se ha discutido mucho por qué incorporar la plurianualidad. Y es por una razón bien de fondo: el salario mínimo no lo paga el Estado, no lo paga el Fisco, no lo pagan los organismos públicos; lo pagan, fundamentalmente, las pequeñas y medianas empresas. En torno al 70 por ciento de los trabajadores con salario mínimo laboran en una pyme.
Por lo tanto, si esta trayectoria de aumento del salario mínimo, que es importante, la hacemos más estable, les damos una facilidad a quienes se hacen cargo de financiar el aumento del salario mínimo, no estrangulamos a las pymes, que ya de por sí tienen bastantes problemas para poder subsistir en el día a día, y tampoco ponemos en riesgo el mercado laboral.
Al final, en esto hay que lograr un fino equilibrio entre aumentar los ingresos y no perjudicar el acceso al trabajo de quienes más dificultades tienen para acceder a él, particularmente los jóvenes, las mujeres y también los adultos mayores, a propósito de lo recién mencionado.
Yo comparto que hay que abordar el tema de los ingresos de los adultos mayores, por una razón: porque, pese a que exhiben tasas de pobreza más bajas que la población en general -medidas en ingresos-, si uno tiene en cuenta los costos de vida, en particular de salud, su situación se hace muy compleja.
Por lo tanto, ese es un aspecto que se debe considerar. Nuestro programa contempla la creación de un subsidio al trabajo para los adultos mayores, pero es un asunto que tendremos que discutir más adelante.
Quiero aprovechar de agradecer, señor Presidente, a todos los parlamentarios que hicieron posible este acuerdo, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, en particular de Chile Vamos y de la Oposición, reconociendo al mismo tiempo que hubo diferencias. Sin duda que las hubo. Pero este es, quizás, uno de los aspectos más consustanciales a la actividad política. Y el deber de esta -de los partidos, de las instituciones, del Parlamento- es procesar esas diferencias y entender que ellas son legítimas y que hay un llamado, un deber de negociar (en el buen sentido) para llegar a acuerdos. Un buen acuerdo nunca es una transacción que deba avergonzarnos, sino un acercamiento entre posturas que divergen para poder construir caminos comunes y para beneficiar a la ciudadanía y a la sociedad en su conjunto.
Y que no quepa ninguna duda: nuestro Programa de Gobierno tiene una enorme cantidad de proyectos, reformas e iniciativas, pero hay un aspecto sustancial en él que no es una reforma legislativa, sino una búsqueda permanente de generar consensos y acuerdos amplios en los ámbitos más relevantes y en las reformas más fundamentales que se están impulsando.
Eso no es sencillo; es un desafío permanente que todos debemos ir trabajando día a día. En una primera etapa en este proyecto no se pudo, aunque hubo algunos entendimientos. Por ejemplo, cuando se tramitó la otra iniciativa en la Cámara de Diputados se lograron acuerdos iniciales que finalmente no se pudieron consolidar, lo que sí ocurrió con este segundo proyecto.
Por eso, el llamado es a cuidar los acuerdos y a perseverar en esta senda.
El deber que tenemos todos es abrirnos al diálogo, entender que debemos conversar y encontrar aquellas coincidencias que nos puedan conducir a una solución conjunta, con el objeto de impulsar una agenda de reformas. De hecho, el Gobierno está iniciando una segunda etapa de reformas fundamentales en materias tan importantes como la tributaria, de pensiones, de salud (pública y privada), laboral y en un conjunto de aspectos que forman parte de un programa que representa un mandato, entendiendo que, si bien logramos un respaldo muy importante en la elección presidencial, no tenemos mayoría en el Congreso.
Ello significa un llamado de la ciudadanía a ponernos de acuerdo. Y esa va a ser la actitud y el compromiso que el Gobierno va a buscar honrar siempre durante la tramitación de tales proyectos.
Así que agradezco a todos quienes se sumaron a este acuerdo y a la aprobación de esta iniciativa, porque al final, como se ha señalado, cuando se logra un buen acuerdo, ello es bueno no solo para el Gobierno y la Oposición, sino, fundamentalmente, para el país.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el señor Ministro del Trabajo.
El señor MONCKEBERG (Ministro del Trabajo y Previsión Social).- Seré muy breve, señor Presidente.
Quiero agradecer, sinceramente, a todos los parlamentarios, tanto de Oposición como de Gobierno, que pusieron por delante la voluntad y el diálogo para poder llegar a un acuerdo el día de hoy. E incluso quiero agradecer -me atrevo a decirlo- a quienes, aun votando en contra en instancias anteriores, trabajaron y se jugaron para llegar a un entendimiento que antes no se había logrado.
Valoro y agradezco sinceramente ese esfuerzo, porque además, cuando se alcanza un acuerdo en torno a un reajuste plurianual, es doblemente valorable.
No da lo mismo cualquier tipo de plurianualidad. Si por alargar un reajuste más allá de un año se llega a un incremento menor que el que se podría conseguir con una negociación año a año, la plurianualidad no vale la pena. Pero aquí se hizo exactamente todo lo contrario y ustedes pueden estar absolutamente tranquilos de que hoy han respaldado una plurianualidad que les da a los trabajadores un reajuste mucho mayor que el que se ha logrado en las últimas dos décadas negociando incluso año tras año. Y eso, finalmente, es lo más importante.
Termino, señor Presidente, haciendo un llamado a que esta voluntad de acuerdo y de diálogo la proyectemos hacia otro desafío más importante. Lo más fácil, a lo mejor, es ponerse de acuerdo respecto del sueldo mínimo. Lo más difícil es que ahora nos pongamos de acuerdo en iniciativas y programas que permitan que, cuando nos volvamos a juntar acá en veinticuatro meses más para discutir el próximo reajuste, sean menos los chilenos que ganen el sueldo mínimo en comparación con aquellos que lo reciben en la actualidad.
Algunos dirán que esa es una utopía. ¡No lo es! De hecho, ya lo hemos logrado. El 2010, el 22 por ciento de los trabajadores ganaba el sueldo mínimo; el 2016, ellos eran el 16 por ciento. Es decir, en seis años pudimos rebajar en varios puntos el número de chilenos que ganaba dicho monto.
¡Ese es nuestro desafío, señor Presidente! Y para eso es tremendamente importante mantener esta voluntad de acuerdo y un diálogo permanente.
Por lo tanto, expreso sinceramente mis agradecimientos.
Como aquí se ha dicho, gana Chile y ganan los trabajadores, que es lo más importante.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- A usted, señor Ministro.
Miren, quiero hacer algo que no es usual aquí, en el Congreso.
Durante estas semanas, algunas Senadoras y Senadores, haciendo uso de las pocas atribuciones que tenemos, les han impedido el ingreso a la Sala a Subsecretarios y a otras autoridades que acompañan a los señores Ministros. Y esa situación se puede prolongar: puede seguir todo el mes, puede continuar el mes siguiente, etcétera.
Entonces, yo estaba conversando con algunos de ellos, sobre la base del mismo entendimiento en que estamos ahora, para que el Ministro Blumel, fundamentalmente, acoja una petición.
En el fondo, creo que no está de más pedir hacer una reflexión interna. Lo más probable es que no hayan sido palabras apropiadas, acertadas, y que en nada contribuyen al diálogo que debemos tener los colegisladores: Ejecutivo y Legislativo.
Entonces, no sé si finalmente les parece a los señores Ministros acoger este planteamiento como para, de aquí en adelante, poder terminar con esta situación, o si simplemente lo dejamos hasta acá.
Lo propongo porque si usted, señor Ministro, en definitiva acoge estas consideraciones y toma la palabra a lo mejor vamos a poder continuar con todos los demás desafíos que tenemos por delante.
No sé si lo dejamos hasta acá.
Yo tan solo lo quiero explicitar.
No sé si usted desea tomar la palabra y señalar algo con respecto a esta situación, lo que en todo caso ennoblece absolutamente.
El señor BLUMEL (Ministro Secretario General de la Presidencia).- No, señor Presidente.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Entonces, habiéndose cumplido su objetivo, se levanta la sesión, sin perjuicio de dar curso reglamentario a las peticiones de oficios que han llegado a la Mesa.
Al señor Subsecretario del Interior, para pedir REMISIÓN DECOPIA DE MEMORÁNDUM N° 77, DE 2018, DE INTENDENTE DE ANTOFAGASTA Y RESPUESTA.
Y a la señora Directora Regional del Servicio de Evaluación Ambiental de Antofagasta, para que se informe sobre PROCEDIMIENTO DE CALIFICACIÓN AMBIENTAL DE PROYECTO "CONTINUIDAD OPERACIONAL COMPAÑÍA MINERA ZALDÍVAR".
Al señor Ministro de Obras Públicas, consultándole sobre VOLUNTAD GUBERNATIVA PARA CONCRECIÓN DE PROYECTO "MARGA MARGA NAVEGABLE" EN REGIÓN DE VALPARAÍSO (reiteración de oficio).
A los señores Ministro de Obras Públicas y Director Nacional de Vialidad, solicitándoles OBRAS DE MEJORAMIENTO EN RUTA T-034, COMUNA DE MÁFIL, REGIÓN DE LOS RÍOS, y expresándoles preocupación por FALTA DE SEÑALÉTICA EN RUTA T-239, SECTOR "PATA DE GALLO", QUE AFECTA A RESIDENTES DE MILLEUCO, COMUNA DE PANGUIPULLI.
Y al señor Superintendente de Electricidad y Combustibles, consultándole acerca de medidas para resolver CARENCIA DE ENERGÍA ELÉCTRICA EN SECTOR FOLLECO ALTO, COMUNA DE LA UNIÓN, QUE AFECTA A ALREDEDOR DE 30 A 40 FAMILIAS Y A LA ORGANIZACIÓN "LAS MUJERES DEL ALERCE".
Al señor Ministro de Salud, pidiéndole informar sobre CENTROS DE SALUD EN COMUNAS DE QUINTERO Y PUCHUNCAVÍ, PROYECCIÓN DE SU MEJORAMIENTO PARA ATENCIÓN DE PROBLEMAS RELACIONADOS CON ALTO NIVEL DE CONTAMINACIÓN, CONTRATACIÓN DE MÉDICOS ESPECIALISTAS EN ÁREAS SENSIBLES COMO ONCOLOGÍA, GERIATRÍA, PEDIATRÍA Y OTRAS, Y MEDIDAS PARA DETECCIÓN DE ENFERMEDADES EN SUS HABITANTES.
A la señora Ministra de Energía, solicitándole antecedentes acerca de ELEMENTOS TECNOLÓGICOS, AMBIENTALES, SOCIALES, ECONÓMICOS, DE SEGURIDAD Y DE SUFICIENCIA DE PLANTAS ENERGÉTICAS; CRONOGRAMA Y CONDICIONES PARA CESE PROGRAMADO Y GRADUAL DE CENTRALES A CARBÓN, Y MEDIDAS IMPLEMENTADAS PARA FOMENTO DE FUENTES DE ENERGÍA RENOVABLES Y DEL SISTEMA ELÉCTRICO EN LA REGIÓN DE VALPARAÍSO.
A la señora Ministra del Medio Ambiente, requiriéndole INFORME DETALLADO DE EMISIONES DECLARADAS ENTRE 2013 Y 2018 DE ESTABLECIMIENTOS EMPLAZADOS EN COMUNAS DE QUINTERO Y PUCHUNCAVÍ, y solicitándole antecedentes sobre INVESTIGACIONES ESPECÍFICAS DE MINISTERIO A SU CARGO Y MEDIDAS ADMINISTRATIVAS IMPLEMENTADAS PARA ENFRENTAR CRISIS SANITARIA Y MEDIOAMBIENTAL EN LAS MENCIONADAS COMUNAS.
Y al señor Fiscal Regional de Valparaíso, a los efectos de requerirle antecedentes específicos vinculados con EMERGENCIA SANITARIA Y MEDIOAMBIENTAL EN BAHÍA DE QUINTERO-PUCHUNCAVÍ POR OPERACIÓN INDUSTRIAL.
--Se levantó la sesión a las 19:38.

References: artículo 3
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 1
 artículo 127
 artículo 2
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