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Timestamp: 2018-04-21 22:00:24+00:00

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Conferencia Ministra Luna Ramos by Poder Judicial Chiapas - issuu
con Perspectiva de Género // Ministra Margarita B. Luna Ramos “Es para mí un placer
extraordinario estar en mi estado natal, el día de ayer como bien lo mencionaron estuve en San Cristóbal, la ciudad que me vio nacer y en la que viví los primeros años de mi vida y que siempre estar ahí es recordar; recordar cosas hermosas de la infancia, de la juventud y de la familia, y bueno venir a Tuxtla que siempre representó la capital de nuestro estado, la ciudad en donde teníamos que hacer cualquier trámite que no podía realizarse en San Cristóbal, siempre fue un gusto y más hoy, venir a platicar con ustedes, con el presidente del Tribunal Superior de Justicia, la consejera y
los consejeros, la magistrada y los magistrados del Tribunal, es un verdadero placer y ver tantas caras conocidas de mis compañeros del Poder Judicial de la Federación, que me hacen el favor de acompañar, magistrados y juzgadores del estado de Chiapas que pertenecen al Tribunal Superior de Justicia y la presencia siempre grata y amable de Jesús Agustín, mi amigo querido, mi hermano, que no me deja nunca, siempre me hace el favor de brindar su compañía y su presencia, gracias Jesús Agustín. Muchísimas gracias y gracias a todos ustedes por estar el día de hoy aquí para que
platiquemos algo acerca de las cuestiones de género, me da muchísimo gusto ver que en una plática de género hayan tantos señores, luego no son muy afectos a venir a este tipo de pláticas, entonces por eso doble satisfacción. Les quiero platicar muy rápidamente como surge esta actuación dentro del Poder Judicial de la Federación, en un comité interinstitucional en el que el Tribunal Superior de Justicia del estado de Chiapas ha tenido una participación muy activa y donde debo reconocer, fue de los primero estados que se adhirió al pacto de igualdad de género y las ma-
gistradas acá presentes siempre han sido activas colaboradoras y representantes de la entidad en esta actividad, pero primero que nada debemos mencionar porque surgen estos movimientos de género. En la Segunda Guerra Mundial, como ustedes recordaran, hubo la necesidad que la mayoría de los varones se enlistaran, sobre todo en Europa; Estados Unidos tardó un poco en entrar a la guerra, pero en Europa los varones tenían que enlistarse porque la situación se tornó un poco complicada cuando Hitler empezó a invadir primero Polonia y luego otros países, Rusia entró
a la guerra después de que se violó un pacto entre ellos de no agresión, Stalin se enojó muchísimo y empezó a participar y bueno, ingresan todos los demás países del eje y se hace el problema que todos conocemos, hasta que viene una situación importante, que es la agresión a Pearl Harbor y también ingresa Estados Unidos. En esta época como la mayoría de los varones estaban enlistados para pelear, las mujeres tienen que salir a buscar el sustento de la casa, lo que antes no hacían porque ustedes saben que el rol de la mujer era estar en su casa, cuidar a los hijos y hacer otro tipo de labores, realmente el proveedor era el esposo y en estos momentos los papeles cambian. Esto sirve para que muchas de ellas y con algunos movimientos feministas que se habían dado desde finales del siglo anterior, comienzan a decir: bueno sí tenemos la capacidad intelectual para poder desarrollar las mismas labores que desarrollan los señores, entonces queremos también igualdad de oportunidades ¿por qué? ¿qué pasaba? no había la misma oportunidad para acceder a la universidad, a carreras que se consideraban exclusivas de estudio de los varones, si
había un trabajo que desarrollar desgraciadamente se le pagaba más al varón que a la mujer, incluso si desarrollaban la misma actividad, todas estas cuestiones que discriminaban y que a lo mejor no era porque se quisiera hacer de manera deliberada, sino porque era producto de la costumbre, producto de una manera de vivir, de pensar, de ser, de la época y que dibujaba de cuerpo entero lo que culturalmente implicaba el rol de la mujer, muy diferente al del hombre. Después de la Segunda Guerra Mundial hay una asociación de carácter jurídico y social que empieza a buscar que haya un reconocimiento a los derechos de las mujeres, esta asociación que más adelante cristaliza sus gestiones cuando surge un tratado internacional que se signa por muchos países del mundo, desde luego incluyendo a México, el tratado internacional contra la discriminación de las mujeres, que en sus siglas en ingles se conoce con el nombre de CEDAW, entonces se firma este tratado internacional y la idea es tratar de evitar que las mujeres sufran problemas de discriminación y que se les reconozca igualdad de derechos. Esto en México entra en vigor prácticamente desde 1981, no sin
dejar de reconocer que en la década de los 70´s se da un movimiento muy importante en nuestro país, se hace el congreso internacional de las mujeres en 1971, 72 y participan mujeres de todo el mundo. Esto origina una reforma constitucional muy importante, se hace la reforma al Artículo 4o Constitucional donde se reconoce la igualdad entre los hombres y las mujeres. En 2011, como ustedes saben, se hace una importante reforma en materia de Derechos Humanos, y el Artículo 1o Constitucional reconoce la igualdad de todos los mexicanos, pero además prohíbe toda práctica de discriminación por razón de sexo, de género, de estatus, de cualquier situación. Entonces, ya tenemos un avance constitucional muy importante, la reforma al Artículo 1o constitucional, la reforma al Artículo 4o constitucional, un tratado internacional que surge de los trabajos de la Organización de las Naciones Unidas. Con posterioridad en el ámbito americano surge otro tratado internacional que de alguna manera se establece por cuestión de violencia contra las mujeres y que se conoce por el lugar donde se firmó, el “Belem do Pará”, que es a nivel, podemos
decir, América. Tenemos entonces dos tratados internacionales, unas reformas constitucionales importantes, y esto da lugar a que se vayan dando también reformas a la legislación secundaria para irla adaptando a lo que hasta ese momento constituyen los postulados tanto de la Constitución, como de los tratados internacionales que hemos mencionado. Entonces ¿qué sucedió? pues se consideró que por lo que correspondía al marco jurídico, al marco legal, de alguna manera estábamos en una situación incluso de avance en relación con muchos países porque había un reconocimiento tanto de carácter constitucional, legal y además convencional en los tratados respectivos. Sin embargo ¿qué sucedía? Este es un reconocimiento de alguna manera formal, pero en la realidad ¿qué pasa? en el momento en que decimos: esto se aterriza, se aplica, ¿realmente se ha aplicado en la práctica? Pues lo cierto es que no era tan fácil decir como por decreto “ya somos iguales y aquí no ha pasado nada” No, ¿por qué?, porque había una situación cultural muy importante. Cuando hablamos de género nos referimos a una situación que
se ha entendido no solamente en la diferencia sexual entre hombres y mujeres, la palabra “género” tiene muchas acepciones. Por “género” podemos pensar que es una tela; es la especie, el tipo, qué tipo de música escuchas, pues el género clásico, el folklórico, es decir le damos una gran cantidad de acepciones. Pero cuando estamos en presencia de hablar de las diferencias entre hombre y mujer, la acepción que nos interesa explorar es la acepción cultural. ¿Por qué? Porque pues sexualmente sabemos perfectamente bien que somos diferentes, afortunadamente, y ese no es el problema. El problema fundamental es la diferencia que se da en el trato de unos y otros para la igualdad de oportunidades y esto responde más bien a un patrón de carácter cultural, porque se ha entendido en diferentes culturas, en diferentes lugares, lo que es lo propio de los hombres y lo que es lo propio de las mujeres. Por ejemplo encontramos lugares muy avanzados como los países escandinavos donde las diferencias realmente no se dan o son mínimas porque las mujeres tienen acceso a la educación de la misma manera, tienen acceso laboral en los mismos términos y condiciones en
los puestos públicos y políticos, o en las empresas tienen exactamente las mismas posibilidades. El chiste es que en un concurso salga y gane el que esté mejor preparado para ocupar ese puesto, no importa si es hombre o mujer. También encontramos otro tipo de paí-
ses que no están tan adelantados, donde las mujeres quizá están mucho más sojuzgadas y que tienen incluso una vestimenta específica que utilizar porque de lo contrario es mal visto en la comunidad. Es decir, su manera de vestir puede dar lugar pues a ciertos escándalos, a ciertas situaciones de falta de respeto por parte de los varones. Y hay lugares como el nuestro. México podríamos decir que está en una situación intermedia, porque ni estamos tan avanzados como los escandinavos ni tampoco estamos tan atrasados como aque-
llos que nos impidan estudiar o vestir como queramos. Si nosotros vemos, también en nuestro país hay situaciones que distinguen el comportamiento de un lugar a otro, porque no es lo mismo una mujer como ustedes que vive en la capital del estado
de Chiapas, que una persona que habita en una zona rural. El pensamiento que se maneja en un lugar y otro es totalmente diferente. Tampoco es igual lo que nosotros pensamos ahora a lo que pensaban nuestras abuelitas o nuestras mamás al respecto porque fueron educadas bajo un patrón cultural muy diferente, en el que de alguna manera la mujer, como decían, tiene que aprender a hacer cosas finas y corrientes, pero propias de su sexo. ¿Qué? guisar, tejer, bordar, coser y si eran muy finas, pues aprendían a tocar piano, a lo mejor pintar, cantar, pero
nada más. Era eso el patrón cultural que de alguna manera nos movía a hacer determinadas cosas. Sin embargo viene este movimiento que afortunadamente toma visos mundiales y se arma lo que hoy conocemos, un discurso de igualdad de género que se maneja en todos lados. ¿Y qué es lo que se pretende? que esto no quede nada más en el discurso, que sea realmente parte de nuestra existencia y que lo aterricemos de tal manera que ni siquiera tengamos que estar platicando de género; que sea algo normal, natural, consustancial a nosotros el que haya esta igualdad. Pero, en vía de mientras, se han tenido que tomar algunas acciones para lograrlo, como son las acciones positivas en las que se da a las mujeres quizás ciertas ventajas para procurar que entren a este terreno de igualdad. Y esto es, por ejemplo algunas leyes electorales, pues ustedes saben que tardamos muchísimos años en que se nos diera el voto, la posibilidad de votar, recuerden que en México el primer intento se dio con el General Lázaro Cárdenas de presentar una reforma para que las mujeres pudiéramos votar. Se presentó al Congreso y nadie la aprobó, se echó al cajón y nunca volvió a salir; sin embargo
en 1947 el Presidente Alemán mandó una reforma al Artículo 115 de la Constitución que estableció la posibilidad de que las mujeres votaran y fueran votadas pero exclusivamente para elecciones de carácter municipal. Es hasta la época del Presidente Ruiz Cortines en 1953, cuando en una promesa de campaña que hace a un grupo de mujeres que había pugnado por la solicitud del voto, cuando manda la iniciativa de reforma al Artículo 35 y se nos da la oportunidad de votar y ser votadas. Debo decirles que el artículo de la Constitución nunca dijo que no podíamos votar, sino que hablaba de la posibilidad de votar y ser votadas y tener derechos políticos de manera genérica. Sin embargo, era la ley la que de alguna manera aterrizaba estas situaciones para los ciudadanos, y al decir que era para los ciudadanos se entendió que nada más era para los varones y no hubo mala fe de eso. Nunca se dijo en nuestra Constitución lo contrario, así se entendió, incluso en las discusiones que se dieron durante la Constitución de 1917, uno de los diputados constituyentes dijo, “pues yo creo que debemos aclarar, porque ellas no tienen derecho, porque si no se nos van a venir pero
en parvada.” Entonces pues la idea era que no había la posibilidad de votar. ¿Y por qué las mujeres no podían votar? Porque decían “es que es darle un doble voto a ciertos varones. Porque la mujer siempre depende del esposo, del papá, van a nombrar a lo mejor hasta a un Monseñor porque son muy afectas a la religión, entonces quién las va a influenciar, pues el clero.” Como verán, siempre se les atribuía dependencia para tomar decisiones, no nos consideraban con posibilidad de decidir libremente, sino que teníamos que tomar la autorización del varón que en nuestra familia significaba el peso en este sentido, para poder decidir. Por esas razones no se nos otorgaba la posibilidad de votar. Es hasta el presidente Ruiz Cortines en 1953 que se manda la iniciativa y se aprueba y a partir de ahí al día de hoy vemos que
hay una cantidad muy importante de mujeres participando en la vida política del país y con una reforma relativamente reciente en la que se determina el 50-50 en materia de legislación, veremos yo creo en estas elecciones, que por cierto son de las más amplias y de las más competidas, muchas mujeres en la arena política, una situación que nos da un gusto extraordinario. Pero de los muchos logros que tuvieron las mujeres, también hubo algo importante: las legisladoras se reunieron precisamente para decir “hay que aterrizar este discurso, hay que hacerlo efectivo” ¿Y cuál es la manera de hacerlo? establecer en todas las dependencias federales, que después podrán replicarse en los estados y en los diferentes poderes federales y estatales, Comisiones de Igualdad de Género que se van a comprometer a hacer actividades para hacer cumplir todos
los postulados que se han dado en el marco jurídico que ya hemos mencionado. De esta manera surgen los Comités de Igualdad de Género y desde luego la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Poder Judicial Federal no escapan a esta obligación, al igual que surgen en las demás dependencias y se crea el Comité de Igualdad de Género. Como saben el Poder Judicial de la Federación tiene tres órganos cupulares que son la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Consejo de la Judicatura Federal y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. La idea es que se crea el Comité de Igualdad de Género en cada uno de estos órganos y la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo coordina a través del Comité Interinstitucional de Igualdad de Género que tengo el honor de presidir,
así como el Comité de Igualdad de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En este Comité Interinstitucional hacemos dos cuestiones fundamentales, que motivan el objetivo de su creación: la primera es procurar que se dicten políticas públicas dentro de nuestras instituciones para que las mujeres tengan una igualdad de oportunidades, como los señores; la otra es que en nuestro quehacer jurisdiccional podamos introducir un compromiso que México al igual que muchos otros países hace a nivel internacional, que es introducir la perspectiva de género en nuestra labor de impartición de justicia. Esos son los dos objetivos fundamentales, y ¿qué acciones se toman? En la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en el Poder Judicial a raíz de que nos tocó participar en la presidencia, con el auspicio del señor Ministro presidente Luis María Aguilar Morales, de quien hemos tenido todo el apoyo para lograr y cumplir lo encomendado a esta comisión, es precisamente que las mujeres se preparen. No hay una discriminación para las mujeres sino que la preparación se abre de manejar igual para hombres y mujeres, pero lo importante es que por primera vez
en la historia de la Corte pudimos tener ahí dentro, sin que tengan que desplazarse a ninguna universidad, dos maestrías que están por terminarse y empezamos otras, una maestría en Derechos Humanos que nos imparte la Universidad Nacional Autónoma de México, una en Derecho Procesal Constitucional que nos imparte la Universidad Panamericana y otra en Amparo que nos da la Escuela Libre de Derecho. Todos sabemos que la ciudad de México es muy complicada, las distancias son muy largas entonces una mujer que trabaja en la Suprema Corte de Justicia de la Nación como abogada, como secretaria de acuerdos y quiere continuar con su preparación académica para continuar también con el ascenso de la carrera judicial, tiene que inscribirse a una especialidad, a una maestría, a un doctorado en una universidad y ¿qué sucede? si es mamá y además trabaja en la Corte y tiene que cumplir con una cuenta en cuanto a los asuntos que se resuelven y además quiere estudiar una maestría, un doctorado, se complica bastante por las distancias de la ciudad. La idea de llevar las instituciones a la Suprema Corte de
Justicia de la Nación es para que sin salir a otro lado, llegan a sus centro de trabajo, toman su maestría y se van a trabajar, o bien salen del trabajo, toman su maestría y se van a su casa, entonces esto honestamente facilita mucho las cosas, ha sido muy exitoso, pensamos que también el personal operativo debe tener facilidades para continuar con su trabajo y hacerlo de la mejor manera posible, teniendo además un crecimiento personal que es importante. Nosotros suscribimos convenios con algunas universidades para que den cursos por ejemplo de redacción, ortografía, de alta redacción, lectura rápida, otros que les ayudan al mejor desempeño de su trabajo, pero además hay algunos que les ayudan a crecer culturalmente, elevan su autoestima, algunos cursos de esa naturaleza y otros por ejemplo como historia del arte, historia de las culturas, que se logró establecer con el Claustro de Sor Juana, es decir que sigan aumentando y creciendo culturalmente como personas. Ésta es la idea fundamental, no está vedado a los hombres, es un curso que se abre igual al que quiera hacerlo pero se da en la Suprema Corte de Justicia de la Nación por las facilidades para aquellas mamás
que por alguna razón no han podido tomarlos, ahora están en posibilidades de hacerlo. De alguna manera le hemos apostado mucho a la capacitación, la mejor arma que se le puede dar a un ser humano para seguir adelante es que esté preparado para que pueda continuar las cosas que considere personal y profesionalmente le corresponde y que esté en posibilidades concursar con quien sea para poder lograr un lugar en la vida sin ninguna discriminación, ni ningún estereotipo, entonces le hemos apostado mucho a la preparación académica. Por otro lado pues también tenemos algo que es en donde los estados han participado de manera muy activa, el Comité Interinstitucional de Igualdad de Género estableció un pacto de adhesión para introducir la perspectiva de género con los Tribunales de todo el país, empezamos a firmar pactos de adhesión con cada uno de los estados, Chiapas fue uno de los primeros en firmar lo cual habla muy bien de nuestro estado y hemos continuando estas firmas de los pactos de adhesión en los estado de la República; debo decirles con mucho orgullo que nada más faltan dos estados
para concluir con las firmas de los pactos de adhesión de los 32 estados de la República y por cierto, en Sinaloa en breve este mismo mes, o el siguiente pero ya tenemos fecha para la firma del pacto y solo nos está faltando Guerrero, que ya estamos en pláticas para hacer la firma y con eso concluimos. Como bien saben las magistradas que amablemente nos acompañan a todas las reuniones de evaluación y seguimiento, se trata de replicar lo que somos los Comités Interinstitucionales del Poder Judicial de la Federación en todos los estados, para que los Tribunales de la República actuemos de manera uniforme, no podemos decir que damos lineamientos ni mucho menos, además no es la idea, siempre hemos pensado que todos los juzgadores son autónomos y cada quien tiene su criterio para resolver, entonces en estos comités de seguimiento compartimos mejores prácticas, experiencias, criterios y esa es una forma de irnos integrando en esta materia e irla realizando de la mejor manera. Los pactos han sido algo sumamente exitoso, por otro lado hemos tenido la parte motivacional de los comités:, por principio de cuentas se creó la medalla María Cristina
Salmorán de Tamayo, para de alguna manera reconocer a la primera mujer ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que es nombrada en 1971 por el presiente Adolfo López Mateos y debo de mencionarles, el presidente Ruiz Cortines cuando nos dio el voto a las mujeres quiso nombrar a varias mujeres en diferentes puestos públicos y por supuesto que tuvo la intención de nombrar a una mujer ministra de la Suprema Corte, sin embargo los Ministros de esa época se opusieron y dijeron que si nombran a una mujer le renunciaban en pleno, entonces el presidente Ruiz Cortines ya no concretó su reforma de esa manera. Fue el presidente López Mateos que propuso y designaron a Doña María Cristina Salmorán de Tamayo una ilustre oaxaqueña que abrió camino para todas las que veníamos atrás, porque era una mujer conocedora, una mujer con mucho carácter y demostró en ese mundo de varones, que una mujer estaba capacitada para ocupar un lugar en el Máximo Tribunal del país y la segunda, no podemos dejar de reconocer que es una chiapaneca, Doña Gloria Leonor orgullo de los chiapanecos, una mujer muy inteligente una gran jurista con una gran calidad humana, entonces a
partir de ellas se abrió la posibilidad de que llegaramos nosotras, sin embargo pensamos que todavía sigue siendo poca la participación porque en 200 años de existencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, nada más hemos estado en la Corte 11 mujeres y 400 varones, sí hay algo de diferencia y por esa razón creo que sí debemos seguir luchando por ocupar más espacios, desde luego el hecho de que tengamos la oportunidad de llegar algunas es ganancia, es camino recorrido pero falta todavía mucho camino por recorrer. Nos interesa que nuestras abogadas, nuestras juzgadoras en todos los estados y de toda la República se interesen mucho en la perspectiva de género y que sean de su conocimiento todas estas materias para abogar siempre por la igualdad de este tipo de derechos en nuestros tribunales, en los tribunales de apelación y desde luego los tribuales en los que nos encontremos, federal o local, porque siempre hemos dicho algo muy importante: los juzgadores hacemos exactamente lo mismo estemos en el lugar que estemos, en la materia en la que estemos, hacemos exactamente la misma función, que es la de juzgar sobre esta base
trabajamos mucho en la perspectiva de género, sobre todo en los pactos de adhesión de los cuales se hacen dos reuniones de seguimiento anual, precisamente para ver los avances en los que estamos en cada uno de los tribunales de la República. Otra cuestión motivacional son precisamente nuestros encuentros internacionales, llevamos un encuentro por año desde que tomamos la presidencia del Comité Interinstitucional, este año tendremos el cuarto, aquí también afortunadamente Chiapas ha tenido siempre una importante presencia. La idea es reunirnos con las juzgadoras del mundo, saber cuáles son los problemas que les aquejan a ellas y cómo compartir experiencias, mejores prácticas, y lograr tener en un momento dado una mejor impartición de justicia con perspectiva de género. Tenemos también, y no es comercial, un programa en el Canal Judicial que se llama “Más que una historia” que es también parte motivacional de esta comisión, donde se entrevista a personajes de la vida diaria, hombres y mujeres que lo único que tratamos es de decirle a nuestro público, bueno pues el estudio
con el trabajo, con la dedicación, con el empeño, lo que cada quien se proponga, es posible lograrlo, esa es la idea fundamental. Por otro lado tenemos un aspecto internacional de manera muy importante, dos cuestiones que no puedo dejar de mencionar, que son el capítulo México de la Asociación Internacional de Mujeres Juezas y la Cumbre Judicial Iberoamericana, que es la asociación de todos los tribunales supremos de América Latina y que incluye desde luego España. Está asociación de carácter internacional también cuenta, en cumplimiento a los tratados internacionales, con su Comisión de Igualdad de Género la cual tengo el honor de presidir, y también tenemos la Asociación Internacional de Mujeres Juezas que abarca más de 92 países y hay un directorio en el que afortunadamente formamos parte de manera muy activa, yo soy delegada de América Latina y el Caribe de esta Asociación, a la que ahora tenemos el privilegio de que nuestro país formó el capítulo México, que en algún momento teníamos algún problema en poderlo nombrar porque hay dos asociaciones de mujeres juzgadoras. No hubo posibilidad de que se fusionaran
y los estatutos de la Asociación solamente registran a una asociación, afortunadamente como formábamos parte del directorio, en una de las reuniones de directorio de carácter internacional logramos la modificación de los estatutos y nos aceptaron de manera individual o de manera colectiva a las asociaciones, y así logramos crear el capítulo México; estamos muy contentos porque fue un sueño largamente acariciado, logramos unificar en una asociación de esta naturaleza a todas las juzgadoras del país y pueden adherirse las juzgadoras de cualquier fuero, de cualquier materia, de cualquier instancia porque nuestra función vuelvo a decir, es exactamente la misma, entonces esto ha sido realmente un triunfo en cuanto a lo que es nuestra asociación internacional, que por cierto va a tener la reunión mundial en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina para mayo de este año y decirles que en el capítulo México también se aceptan varones. En las reuniones in ternacionales y en las reuniones nacionales llegan ya muchísimos magistrados, nos ha dado mucho gusto, cuando fue la primera de ellas por supuesto el número mayor era de mujeres, sin embargo en la última
reunión que tuvimos, la tercera, la lista más larga era de jueces y magistrados varones, porque ya se interesan y se preocupan y nos debe de preocupar a todos. Nos preocupa y nos ocupa a todos, porque la idea fundamental es que a través de la igualdad de oportunidades tengamos un país más próspero, más igualitario, en el que las mujeres que somos casi el 50 por ciento de la población, podamos ingresar a la vida económicamente activa a la par de los varones porque en ese momento tendremos un país más próspero, económicamente más productivo, que nos dará mucho mayor confort y más bienestar. Esta es una de las razones, y sobretodo porque en estás reuniones de lo que se trata es de discutir jurídicamente cómo se aplica la perspectiva de género, si debe aplicarse, sino debe aplicarse, si se aplicó bien o se aplicó mal, nunca señalamos quien es el tribunal que emite esa decisión, simplemente se juzga en abstracto un cargo, se dan opiniones al respecto y ha habido discusiones muy interesantes que hombres y mujeres han aportando, para que cada vez tengamos más armas de perspectiva de género. La idea en sí de la perspectiva de género en la función de
impartición de justicia, lo más importe de esto es que queremos que la impartición de justicia, el acceso a ella, sea de manera total y absolutamente igualitaria, que si existen ciertos problemas culturales que de alguna manera ponen en desventaja a grupos vulnerables como son las mujeres, las niñas, los indígenas, personas que tiene alguna discapacidad, bueno pues la idea fundamental es permitirles el acceso a la justicia en igualdad de circunstancia, esa es la idea fundamental de la perspectiva de género. Nunca hemos dicho que vamos a darle la razón a la mujer por el simple hecho de se mujer, no, no es esa la idea, la idea es que puede acudir a un procedimiento jurisdiccional en igualdad de circunstancias con la posibilidad de ofrecer las pruebas que
sean requeridas y si no las puede ofrecer, que sea el juzgador el que se las pueda llevar, con el afán único y exclusivamente de hacer justicia, no de establecer ninguna situación que ponga a la mujer en ventaja, no. Quitar las desventajas que en algún momento dado tiene, por razones de carácter cultural, por razones de usos, por razones de costumbres que a veces pasan de manera imperceptible y que en el momento que vamos a juzgar, el juzgador se percata que pudiera llegar a tener razón pero que no existe la posibilidad de dársela porque existe una situación que pone en poca equidad o falta de equidad procesal, de eso se trata, de establecer procesalmente una equidad que pueda juzgar sin ningún problema de estereotipos, sin ningún problema de discriminación, en total y
absoluta igualdad de circunstancia. La idea fundamental les decía, es que logremos un país más próspero, un país más igualitario, un país mejor. Esa es la única circunstancia y que todos recordemos en nuestras familia que tenemos hijas, que tenemos hermanas, que tenemos mamá, que tenemos siempre a alguien del sexo femenino que va a estar en posibilidades de lograr un mejor país, un mejor estado, un mejor status familiar y personal, ese es exclusivamente la idea del género y bueno cuando estamos cercanos a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, siempre es bueno tener este tipo de pláticas para hacer un recuento de logros y pendientes. Yo creo que logros hay muchos, pero pendientes también, entonces para festejar los logros pero seguir realizando acciones
para que los pendiente cada vez sean menos. Les agradezco muchísimo su atención y su presencia, lo único que les pido es, siempre pensemos con igualdad, pensemos con la idea de que este país requiere que vivamos en armonía, que disfrutemos hombre y mujeres de lo que la vida, el país nos ha dando, sin que haya ningún tipo de discriminación absolutamente para nadie y que este es el país que les queremos heredar a nuestros hijos, a las generaciones venideras. Muchísimas gracias.”
Conferencia Ministra Luna Ramos

References: Artículo 4
 Artículo 1
 Artículo 1
 Artículo 4
 Artículo 115
 Artículo 35