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516--TC Sala Segunda S 27 Feb Ponente: Conde Martín de Hijas, Vicente. - PDF
516--TC Sala Segunda S 27 Feb Ponente: Conde Martín de Hijas, Vicente.
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Germán Carrizo Franco
1 Tribunal Constitucional VULNERACIÓN DEL DERECHO A LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA POR EL AUTO SOBRE TASACIÓN DE COSTAS QUE VARÍA SIN JUSTIFICACIÓN SU CRITERIO SOBRE LA CUANTÍA DEL PROCESO 516--TC Sala Segunda S 27 Feb Ponente: Conde Martín de Hijas, Vicente. DERECHO A LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA.-- Vulneración.-- Dictado por un mismo órgano judicial de una resolución contrapuesta en lo esencial a otra anterior para un supuesto idéntico en el que se encuentra implicado el mismo ciudadano, sin justificación del cambio de orientación. Desconoce el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva --art CE-- el órgano judicial que dicta una resolución contrapuesta en lo esencial a la que había dictado anteriormente para un supuesto idéntico en los datos con relevancia jurídica, siempre que no exprese o se infieran las razones para tal cambio de orientación. En esta conducta, que se subsume bajo la perspectiva prioritaria del derecho a la igualdad en aplicación de la ley cuando son distintos los sujetos implicados, pasa a un primer plano el defecto de tutela judicial cuando no se da tal alteridad, cuando es un solo ciudadano el implicado en las resoluciones opuestas. En este sentido, ha afirmado el TC que ha de tenerse por arbitrario el resultado que supone que una persona, sobre idénticos asuntos litigiosos, obtenga inmotivadamente respuestas distintas del mismo órgano judicial, y que este resultado arbitrario supone una vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva. No se trata en tales supuestos de corregir algún tipo de error patente o de aplicar el canon de la arbitrariedad o la manifiesta irrazonabilidad de las resoluciones judiciales, sino de que el contenido del derecho a la tutela judicial efectiva en cuestión se refiere al resultado finalmente producido, pues, sean cuales fueren las razones orgánicas y funcionales que lo puedan justificar, el mismo no puede considerarse conforme con aquel derecho. Así, tiene declarado la doctrina constitucional que la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos --art. 9.3 CE-- puede garantizarse a través del derecho mencionado. Supuesto concreto.-- Auto sobre tasación de costas que resuelve la impugnación por excesivos honorarios de letrados tomando como cuantía del proceso una distinta de la considerada por el mismo Juzgado en un anterior auto en el que se cuantificaban los honorarios de los procuradores asimismo impugnados por excesivos.-- Ausencia de justificación, implícita o explícita, sobre el cambio de criterio. En el caso, el Juzgado de Primera Instancia, al proceder mediante auto a la cuantificación de los honorarios de los procuradores, que habían sido impugnados por excesivos, toma como cuantía del proceso la que había sido fijada por el TS al resolver el recurso de queja contra el auto que denegó al demandante de amparo la preparación del recurso de casación contra la sentencia de apelación, inferior, en todo caso, a los ptas., razonando al respecto que era contrario a la seguridad jurídica tomar en consideración a efectos de la tasación de costas una cuantía del proceso distinta a la que se ha tenido en cuenta para el acceso al recurso de casación, llegándose incluso a indicar que habría de aplicarse el mismo criterio al resolver el incidente de tasación de costas por el carácter excesivo de las minutas de los letrados. Pues bien, en contra de lo que se
2 anunció en el citado auto, aquel órgano, al resolver la impugnación por excesivos honorarios de los letrados en el auto recurrido en amparo, no toma como cuantía del proceso la que había fijado el TS, sino la alegada en su día por los letrados en sus escritos de contestación a la impugnación por el demandante de amparo de sus honorarios como excesivos, esto es, la de ptas., que aquéllos sostenían que correspondía al valor del inmueble fijado en el contrato de compraventa objeto del litigio. Así pues, en el auto recurrido el órgano judicial cambia el criterio que había mantenido en su anterior resolución para fijar la cuantía del proceso en orden a tasar las costas causadas en la instancia, criterio que fue el único tomado en consideración para resolver la impugnación, sin que además ofrezca justificación alguna, explícita o implícita, del cambio de criterio, ni siquiera por referencia a su anterior auto, no siendo posible identificar por tanto la razón de dicho abandono. En definitiva, en el auto impugnado se le ha dado al recurrente en amparo una respuesta radicalmente distinta a la obtenida del mismo órgano judicial en el auto de contraste, que resuelve idénticas cuestiones planteadas por el mismo recurrente, y en consecuencia, debe declararse vulnerado su derecho a la tutela judicial efectiva. Normas aplicadas: arts. 9.3 y 24.1 CE. La Sala Segunda del Tribunal Constitucional, compuesta por don Guillermo Jiménez Sánchez, Presidente, don Vicente Conde Martín de Hijas, doña Elisa Pérez Vera, don Eugeni Gay Montalvo, don Ramón Rodríguez Arribas y don Pascual Sala Sánchez, Magistrados, ha pronunciado la siguiente EN NOMBRE DEL REY SENTENCIA En el recurso de amparo núm , promovido por don Pablo M. B., representado por el Procurador de los Tribunales don Arturo Molina Santiago y asistido por el Letrado don Alfonso Vega Imaña, contra el Auto del Juzgado de Primera Instancia núm. 11 de Madrid de 4 de junio de 2003, que declara no haber lugar a la impugnación por excesivas de las minutas de Letrados en el incidente de tasación de costas del juicio de menor cuantía núm. 231/92. Han comparecido y formulado alegaciones la mercantil Velilla FM, S.A., representada por el Procurador de los Tribunales don Juan Antonio García San Miguel y Orueta; la mercantil Promociones y Construcciones, S.A. (Pryconsa), representada por la Procuradora de los Tribunales doña Rocío Sampere Meneses y asistida por el Letrado don José Palomino López; don Luis G. P. Prida, doña Carmen M. E., don Luis C. M., doña Inés I. B. y la mercantil Lavide, S.A., representados por la Procuradora de los Tribunales doña Rocío Sampere Meneses y asistidos por la Letrada doña Carmen Criado Escalonilla, y el Ministerio Fiscal. Ha actuado como Ponente el Magistrado don Vicente Conde Martín de Hijas, quien expresa el parecer de la Sala. (...) Fundamentos jurídicos
3 1. La presente demanda de amparo tiene por objeto el Auto del Juzgado de Primera Instancia núm. 11 de Madrid, de 4 de junio de 2003, que declaró no haber lugar a la impugnación por excesivos de los honorarios de algunos Letrados en el incidente de tasación de costas del juicio de menor cuantía núm. 231/92. El recurrente en amparo imputa al mencionado Auto, en primer término, la vulneración del principio de igualdad en aplicación de la ley (art. 14 CE), al haber aplicado el órgano judicial para la cuantificación de las costas causadas en la instancia un criterio distinto al mantenido en el Auto de 22 de diciembre de 2000, en el que resolvió en el mismo incidente de tasación de costas la impugnación por indebidos de los honorarios de los Procuradores y de otros Letrados, sin justificar el cambio de criterio. Asimismo, en segundo lugar, considera lesionado también el derecho a la tutela judicial efectiva (art CE) por incurrir la resolución judicial recurrida en error judicial patente, en vicio de incongruencia omisiva y, en fin, por no ser susceptible de recurso alguno. Las representaciones procesales de la mercantil Velilla FM, S.A., de don José Luis G. P., doña Carmen M. E., don Luis C. M., doña Inés I. B. y la mercantil Lavide, S.A., así como de Promociones y Construcciones, S.A. (Pryconsa), se oponen a la estimación del recurso de amparo al considerar, por las razones de que se ha dejado constancia en relación con cada representación procesal en los antecedentes de esta Sentencia, que en este caso, ni ha resultado vulnerado el principio de igualdad en aplicación de la ley (art. 14 CE), ni el derecho a la tutela judicial efectiva (art CE). Por su parte el Ministerio Fiscal se pronuncia a favor de la estimación del recurso de amparo. Aunque sostiene que no puede prosperar la denunciada vulneración del principio de igualdad en aplicación de la ley (art. 14 CE), al no concurrir el requisito de la alteridad, entiende, sin embargo, que la queja del recurrente ha de encauzarse más correctamente en el derecho a la tutela judicial efectiva que, a su juicio, ha resultado lesionado, al haberse apartado el órgano judicial en el Auto recurrido, sin explicación alguna explícita o implícita, del criterio mantenido en el Auto de 22 de diciembre de 2000 al fijar el valor del pleito para proceder a la tasación de las costas. 2. Invirtiendo para su examen el orden en que el demandante de amparo ha expuesto sus quejas, han de ser desestimados, sin necesidad de un mayor razonamiento, los concretos motivos en los que funda la denunciada infracción del derecho a la tutela judicial efectiva (art CE). En efecto, en primer lugar el Auto recurrido no incurre en un error lesivo del derecho a la tutela judicial efectiva, pues no cabe apreciar en él, ni el demandante lo identifica, error material o de hecho alguno, esto es, un error fáctico, al desestimar la impugnación por excesivos de los honorarios de algunos Letrados que, de acuerdo con una reiterada doctrina constitucional, es el tipo de error susceptible de provocar una lesión de aquel derecho fundamental [STC 277/2005, de 7 de noviembre, (LA LEY JURIS /2006) FJ 3]. En segundo lugar el órgano judicial en el citado Auto da una respuesta razonada y motivada a las pretensiones de las partes respecto a la tasación de costas debatida, desestimando la impugnación por excesivas del demandante de amparo y estimando ajustados al valor de la cosa litigiosa, por el contrario, los honorarios presentados por los Letrados, por lo que, ni es perceptible en él vicio de incongruencia omisiva, ni falta de motivación. Y, en fin, es doctrina de este Tribunal que la segunda instancia sólo es constitucionalmente exigible en el ámbito penal (STC 252/2004, de 20 de diciembre
4 (LA LEY JURIS /2005), FJ 3, por todas), por lo que no cabe estimar vulnerado el derecho a la tutela judicial efectiva por no ser susceptible de impugnación el Auto recurrido en amparo. 3. Desestimadas las razones en las que el recurrente funda la lesión del derecho a la tutela judicial efectiva, su queja se circunscribe, lo que constituye el principal motivo en el que sustenta su pretensión de amparo, en la supuesta vulneración del principio de igualdad en aplicación de la ley (art. 14 CE), al haber aplicado el órgano judicial en el Auto recurrido un criterio distinto en orden a determinar la valoración del proceso para tasar las costas distinto al mantenido y fijado en su precedente Auto de 22 de diciembre de 2000, sin que justifique ni motive dicho cambio de criterio. Pues bien, ha de rechazarse, como el Ministerio Fiscal sostiene, la denunciada vulneración del derecho a la igualdad en la aplicación de la ley (art. 14 CE), ya que, dejando ahora a un lado si nos encontramos o no ante un cambio de criterio injustificado o ad casum por parte del Juzgado de Primera Instancia núm. 11 de Madrid en el Auto recurrido, lo cierto es que la aplicación del principio de igualdad exige un elemento de alteridad (por todas, STC 7/2005, de 17 de enero (LA LEY JURIS /2005), FJ 3) que no concurre en este caso. En efecto, el recurrente alega que el Auto ahora recurrido, que resuelve la impugnación por excesivos de los honorarios de algunos Letrados por él promovida, se separa del criterio mantenido por el mismo órgano judicial en el Auto de 22 de diciembre de 2000, que en el mismo incidente de tasación de costas resolvió la impugnación por indebidos de los honorarios de los Procuradores y de otros Letrados también promovida por el demandante de amparo. Es evidente, por tanto, que el recurrente en amparo no denuncia un trato desigual en relación con otra u otras personas, sino respecto de sí mismo en el incidente de tasación de costas, por lo que su queja incumple el requisito de alteridad exigible a todo alegato relativo al derecho a la igualdad [SSTC 162/2001, de 5 de julio (LA LEY JURIS. 6999/2001), FJ 2; 229/2001, de 26 de noviembre (LA LEY JURIS. 1758/2002), FJ 2; 46/2003, de 3 de marzo (LA LEY JURIS. 1372/2003), FJ 3]. Como se recuerda en la última de las Sentencias citadas, «precisamente, el hecho de que el diferente trato se produzca en relación con una misma persona... impide acoger la vulneración denunciada del art. 14 CE, pues, como ha reiterado este Tribunal, la desigualdad proscrita por este precepto exige que el término de comparación del distinto trato lo sea respecto de otras personas, sin que pueda producirse respecto de uno mismo, tal y como aquí ocurre» (ibídem). Ha de rechazarse, en consecuencia, la existencia de una supuesta lesión del art. 14 CE. 4. Ahora bien, como el Ministerio Fiscal ha puesto de manifiesto en su escrito de alegaciones, la queja del demandante de amparo, en los términos en los que ha sido formulada, ha de subsumirse más adecuadamente, en vez de en el principio de igualdad en su vertiente de aplicación jurisdiccional de la ley (art. 14 CE), en el derecho a la tutela judicial efectiva (art CE), debiendo de ser analizada, por tanto, desde la perspectiva de este último derecho fundamental. Para ello no es óbice en modo alguno los términos en los que el recurrente ha encauzado su queja, pues, conforme a una reiterada doctrina de este Tribunal, lo determinante no es la concreta identificación del precepto constitucional, ni tampoco la denominación o nomen iuris del derecho fundamental que se entiende lesionado, sino que la queja haya sido correctamente planteada en la demanda, resultando claramente delimitada la infracción y las razones
5 en que se asienta, requisitos que se cumplen en este caso [STC 308/2005, de 12 de diciembre (LA LEY JURIS /2006), FJ 2, por todas]. El examen de este motivo de amparo desde la perspectiva del derecho a la tutela judicial efectiva (art CE) requiere traer a colación la doctrina constitucional, según la cual desconoce el mencionado derecho fundamental el órgano judicial que dicta una resolución contrapuesta en lo esencial a la que había dictado anteriormente para un supuesto idéntico en los datos con relevancia jurídica, siempre que no exprese o se infieran las razones para tal cambio de orientación. En esta conducta, que se subsume bajo la perspectiva prioritaria del derecho a la igualdad en aplicación de la ley cuando son distintos los sujetos implicados, pasa a un primer plano el defecto de tutela judicial cuando no se da tal alteridad, cuando es un solo ciudadano el implicado en las resoluciones opuestas. En este sentido hemos afirmado que ha de tenerse por arbitrario el resultado que supone que una persona, sobre idénticos asuntos litigiosos, obtenga inmotivadamente respuestas distintas del mismo órgano judicial, y que este resultado arbitrario supone una vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva. No se trata en tales supuestos, como acontece en el que nos ocupa, de corregir algún tipo de error patente o de aplicar el canon de la arbitrariedad o la manifiesta irrazonabilidad de las resoluciones judiciales, ya que el Auto contra el que se dirige en este caso el recurso de amparo es una resolución razonada, motivada y debidamente fundada. El contenido del derecho a la tutela judicial efectiva aquí en cuestión se refiere al resultado finalmente producido pues, sean cuales fueren las razones orgánicas y funcionales que lo puedan justificar, el mismo no puede considerarse conforme con el derecho a obtener la tutela judicial efectiva. Así, hemos declarado que la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos (art. 9.3 CE) puede garantizarse a través del derecho a la tutela judicial efectiva contenido en el art CE. El presente caso es uno de ellos y, al no existir otro remedio jurisdiccional, el resultado arbitrario producido debe ser eliminado a través de la vía de amparo para tutelar el mencionado derecho fundamental y evitar así que los recurrentes tengan que soportar una respuesta judicial diferente y no justificada, aunque ello sea fruto de la inadvertencia por el órgano judicial de que la solución ofrecida era distinta respecto de la solución dada anteriormente a casos idénticos o esencialmente similares [SSTC 150/2001, de 2 de julio (LA LEY JURIS. 6998/2001), FF JJ 3 y 4; 162/2001, de 26 de noviembre (LA LEY JURIS. 6999/2001), FJ 4; 229/2001, de 26 de noviembre (LA LEY JURIS. 1758/2002), FJ 4; 74/2002, de 8 de abril (LA LEY JURIS. 4162/2002), FJ 4; 210/2002, de 11 de noviembre (LA LEY JURIS. 1003/2003), FJ 4; 46/2003, de 3 de marzo (LA LEY JURIS. 1372/2003), FJ 5; 13/2004, de 9 de febrero (LA LEY JURIS. 602/2004), FJ 4; 91/2004, de 19 de mayo (LA LEY JURIS. 1340/2004), FJ 7; 9/2005, de 17 de enero (LA LEY JURIS /2005), FJ 5; 24/2005, de 14 de febrero (LA LEY JURIS. 495/2005), FJ 6]. 5. La aplicación de la doctrina expuesta ha de conducir a la estimación del recurso de amparo. Una vez concluido el proceso e instada y practicada la tasación de costas de la primera instancia, ésta fue impugnada por el demandante de amparo, alegando el carácter excesivo de los honorarios de algunos Letrados y de los Procuradores y el carácter indebido de los honorarios de otros dos Letrados, quienes se opusieron a la impugnación, aduciendo, en síntesis, como cuantía del pleito la de de
6 pesetas, por corresponder al valor del inmueble fijado en el contrato de compraventa objeto del litigio. El Juzgado de Primera Instancia núm. 11 de Madrid, en su Auto de 22 de diciembre de 2000, razona la tramitación por separado de la impugnación por excesivos de los honorarios de los Letrados y la impugnación por excesivos de los honorarios de los Procuradores, reconduciendo esta última a la impugnación por indebidos de dichos honorarios y, por consiguiente, resuelve en el mencionado Auto la impugnación por indebidos de los honorarios de los Procuradores y de dos de los Letrados. A continuación, estimando la pretensión del ahora demandante de amparo, determina que el importe de las cuentas de derechos de los Procuradores deben reducirse de acuerdo con la cuantía del procedimiento, considerando como tal la que había establecido el Tribunal Supremo al desestimar el recurso de queja que el ahora solicitante de amparo había interpuesto contra el Auto de la Audiencia Provincial que había acordado no tener preparado recurso de casación contra la Sentencia dictada en apelación. Se afirma al respecto en el Auto impugnado que el Tribunal Supremo había dispuesto que «la cuantificación del procedimiento es de ptas. al ser ésta la cantidad señalada por la representación de D. pablo M. B. en la demanda presentada ante el Juzgado de 1ª Instancia nº 2 de Madrid y que no fue discutida por ninguna de las partes en la comparecencia celebrada. Por tal motivo se desestimó la queja interpuesta por el condenado en costas no permitiendo el [acceso] al recurso de casación al no superar la cuantía el procedimiento los de ptas.». En este sentido se razona en el Auto que, conforme al criterio sostenido por el Tribunal Supremo al desestimar el recurso de queja, «debe fijarse la cuantía del procedimiento, por razones de seguridad jurídica para esta parte y para evitar una situación claramente injusta que se produciría al tener en cuenta una cuantía a efectos de la tasación de costas y otra diferente en orden al [acceso] al recurso de casación». En aplicación del criterio expuesto se fijan en el Auto recurrido las minutas de los Procuradores, señalándose que «de la misma forma habrá de ser de aplicación el art a las minutas de los letrados en el momento procesal oportuno en que se resuelve el incidente por el carácter excesivo de los honorarios». Así pues el órgano judicial, al proceder en su Auto de 22 de diciembre de 2000 a la cuantificación de los honorarios de los Procuradores, que habían sido impugnados por excesivos, toma como cuantía del proceso la que había sido fijada por el Tribunal Supremo al resolver el recurso de queja contra el Auto que denegó al demandante de amparo la preparación del recurso de casación contra la Sentencia de apelación, inferior, en todo caso, a los de pesetas, razonando al respecto que era contrario a la seguridad jurídica tomar en consideración a efectos de la tasación de costas una cuantía del proceso distinta a la que se ha tenido en cuenta para el acceso al recurso de casación, llegándose incluso a indicar en el mencionado Auto que habría de aplicarse el mismo criterio al resolver el incidente de tasación de costas por el carácter excesivo de las minutas de los Letrados. Pues bien, en contra de lo que se anunció en el citado Auto, el Juzgado de Primera Instancia núm. 11 de Madrid, al resolver la impugnación por excesivos de los honorarios de los Letrados en el Auto ahora recurrido en amparo transcurridos más de dos años, una vez evacuado el informe del Colegio de Abogados de Madrid, no toma como cuantía del proceso la que había fijado el Tribunal Supremo en el recurso de queja contra el Auto que denegó la preparación del recurso de casación, sino la alegada en su día por los Letrados en sus escritos de contestación a la impugnación por el demandante de amparo de sus honorarios como excesivos, respecto a la que se había pronunciado
7 favorablemente el dictamen del Colegio de Abogados, esto es, la de de pesetas, que aquéllos sostenían que correspondía al valor del inmueble fijado en el contrato de compraventa objeto del litigio. Así pues, en el Auto recurrido en amparo el órgano judicial cambia el criterio que había mantenido en su anterior Auto de 22 de diciembre de 2000 para fijar la cuantía del proceso en orden a tasar las costas causadas en la instancia, criterio que fue el único tomado en consideración para resolver la impugnación, sin que además ofrezca justificación alguna, explícita o implícita, del cambio de criterio, ni siquiera por referencia a su anterior Auto, que no es objeto de ninguna consideración en el Auto recurrido, no siendo posible identificar por tanto la razón de dicho abandono. En definitiva, en el Auto impugnado se le ha dado al recurrente en amparo una respuesta radicalmente distinta a la obtenida del mismo órgano judicial en el Auto aportado como término de contraste, que resuelve idénticas cuestiones planteadas por el mismo recurrente. 6. Al fin de restablecer al demandante de amparo en la plenitud de su derecho basta con disponer la retroacción de las actuaciones al momento inmediatamente anterior al de dictarse el Auto recurrido, a fin de que por el mismo órgano judicial se dicte, con plenitud jurisdiccional, una nueva resolución mediante la que se elimine el resultado disconforme con el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, de tal forma que la fundamentación de la nueva resolución que se dicte explicite las razones por las que se resuelve de modo diferente a como se hizo en el Auto aportado como término de contraste, a menos que se decida de modo idéntico. En este sentido ha de señalarse, respecto a la petición formulada por la representación procesal de don José Luis G. P. y otros, que corresponde al órgano judicial determinar los efectos de la anulación del Auto recurrido en amparo sobre los honorarios de la Letrada doña Carmen Criado Escalonilla. Fallo En atención a todo lo expuesto, el Tribunal Constitucional, por la autoridad que le confiere la Constitución de la Nación española, Ha decidido: Estimar la demanda de amparo presentada por don Pablo M. B. y, en su virtud: 1.º Declarar vulnerado el derecho del recurrente en amparo a la tutela judicial efectiva (art CE). 2.º Restablecerlo en su derecho y, a tal fin, declarar la nulidad el Auto del Juzgado de Primera Instancia núm. 11 de Madrid de 4 de junio de 2003, recaído en el incidente de tasación de costas del juicio de menor cuantía núm. 231/92, retrotrayendo las actuaciones al momento inmediatamente anterior al de dictarse el referido Auto, a fin de que se dicte otra nueva resolución conforme con el contenido del derecho fundamental vulnerado, en los términos recogidos en el fundamento jurídico 6. 3.º Desestimar la demanda en todo lo demás.

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