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Timestamp: 2017-02-27 04:40:27+00:00

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Aspectos teóricos y metodológicos sobre la dirección del trabajo metodológico en la educación superior
El presente trabajo aborda los aspectos teóricos y metodológicos a tener en cuenta para la dirección del trabajo metodológico en las universidades. El trabajo metodológico constituye una de las exigencias de la educación superior contemporánea una forma específica de dirección estratégica.se definen sus características forma de hacer la gestión del trabajo metodológico y su importancia para el logro de resultados en la gestión académica universitaria por parte de los directivos responsables de las diferentes áreas docentes.
Palabras claves: Trabajo metodológico, educación superior contemporánea, dirección estratégica universitaria.
The present work approaches the theoretical and methodological aspects to keep in mind for the address of the methodological work in the universities. The methodological work constitutes one of the demands of the contemporary superior education a specific form of address estratégica.se they define its characteristics form of making the administration of the methodological work and its importance for the achievement of results in the administration academic university student on the part of the directives responsible for the different educational areas.
Keywods: I work methodological, contemporary superior education, address strategic university student.
Para citar este artículo puede uitlizar el siguiente formato: Ernesto Geovani Figueroa González y Alexis M. Góngora Trujillo (2015): “Aspectos teóricos y metodológicos sobre la dirección del trabajo metodológico en la educación superior”, Revista Atlante: Cuadernos de Educación y Desarrollo (noviembre 2015). En línea: http://www.eumed.net/rev/atlante/11/direccion-estrategia.html INTRODUCCION
La dirección definida como el proceso de planear, organizar, ejecutar y controlar el trabajo de los miembros de la organización y de utilizar todos los recursos disponibles para alcanzar objetivos organizacionales establecidos (Stoner J. 1995), surge como disciplina científica a inicios del siglo XX. Se ha manifestado principalmente en el ámbito empresarial y sus postulados se han ido incorporando de manera creciente a otras ciencias como es el caso de la Educación. Sergio Alonso (2008) plantea que la Actividad de Dirección es el Tipo específico de ACTIVIDAD PRÁCTICA cuyo contenido esencial es la influencia consciente, premeditada, sistemática y estable del sujeto sobre el objeto de dirección, a fin de lograr los objetivos propuestos. Sus formas básicas de existencia son: la Actividad Profesional y la Actividad Profesional de Dirección.
Sin embargo, hoy no se pueden asociar tales conceptos de manera absoluta a la actividad empresarial, es un hecho que en la época actual cualquier institución, sea o no empresarial, no solo utiliza, sino que precisa lo que se conoce como ACTIVIDAD PROFESIONAL DE DIRECCIÓN: Es la ACTIVIDAD DE DIRECCIÓN de carácter político ‑ administrativo que realizan los cuadros y dirigentes de los diferentes niveles directivos en el desarrollo del PROCESO DE DIRECCIÓN; y que se desarrolla como un proceso continuo de toma de decisiones sustentadas en la aplicación de conocimientos, métodos y técnicas científicas, en la que no sólo se planifica, organiza, regula y controla el óptimo aprovechamiento de los recursos materiales, sino también el desarrollo continuo de los recursos humanos. Se distingue por el marcado carácter educativo con que desarrolla el PROCESO DE DIRECCIÓN y por su clara orientación hacia la transformación de la personalidad y el desarrollo profesional de los subordinados; actividad que se desarrolla en el marco de un proceso de solución conjunta de tareas y en condiciones de plena comunicación entre dirigentes y dirigidos, con la activa participación de las organizaciones políticas, sociales y de masas que actúan en su entorno. Se caracteriza por la especialización en orientar el trabajo colectivo, influyendo sobre él de manera consciente, premeditada, sistemática y estable, a fin de lograr los objetivos propuestos. A lo largo de la Historia, este tipo de actividad ha sido paulatinamente sintetizada en un sistema de conceptos, principios, concepciones y enfoques, hasta conformar una disciplina científica con potencialidades para convertirse en ciencia: LA “CIENCIA DE LA DIRECCIÓN” o “DIRECCIÓN CIENTÍFICA” ( S. Alonso), que se entiende como expresión de la necesidad de dirigir los procesos principales que caracterizan una actividad determinada, como es el caso de la educación. (Alfonso Alemán, 2003).
En el caso que nos ocupa (la educación), la ACTIVIDAD PEDAGÓGICA PROFESIONAL DE DIRECCIÓN (APPD), se entiende como la ACTIVIDAD DE DIRECCIÓN que despliegan los dirigentes educacionales de todos los niveles directivos, que se distingue por el marcado carácter técnico ‑ metodológico y científico ‑ pedagógico con que desarrollan el PROCESO DE DIRECCIÓN, lo cual les exige además, tener una amplia cultura general integral, basada en una sólida preparación política e ideológica. Implica la conjugación armónica de tres elementos esenciales para la elevación de la calidad educacional: 1) la rigurosa administración de los recursos materiales y financieros, 2) la dirección del trabajo técnico–metodológico y 3) el desarrollo de la actividad científico–pedagógica. Supone la planificación, organización, preparación y ejecución con un marcado enfoque político-pedagógico, de todas las actividades relacionadas con la formación del hombre nuevo y la aplicación de métodos de dirección colectiva que propicien la activa participación de las organizaciones políticas, estudiantiles y de masas en la toma de decisiones, para lograr que la institución educativa sea el proyecto anticipado de la sociedad en construcción. 1 Se despliega como un proceso de solución conjunta de tareas pedagógicas —tanto instructivas como educativas— y en condiciones de plena comunicación entre dirigentes y dirigidos, con la activa participación de las organizaciones políticas, sociales y de masas que actúan en su entorno. Consiguientemente, exige que el dirigente se reconozca, se sienta y actúe como maestro de sus subordinados directos, de los cuales también aprende. Se desarrolla en el marco del SISTEMA DE TRABAJO, como un PROCESO DE INTERACCIÓN —pedagógicamente fundamentado— entre dirigentes y dirigidos, con el objetivo de POTENCIAR EL PERFECCIONAMIENTO de los mismos, como vía para perfeccionar el PROCESO DE DIRECCIÓN, aumentar la CAPACIDAD DE DIRECCIÓN de los directivos, incidir positivamente en el desarrollo de la ACTIVIDAD PEDAGÓGICA PROFESIONAL de todos los docentes y —por tanto—, elevar la calidad de la Educación.2 ( S. Alonso).
Los procesos universitarios, en los tiempos actuales se caracterizan por la construcción del conocimiento y la aparición de nuevas tendencias en la Dirección y en la búsqueda de calidad y excelencia de estos, sin cuya eficiencia es difícil elevar la calidad y pertinencia de los resultados institucionales.
En las anteriores definiciones se puede apreciar que todas parten de un aspecto clave, realizar actividades conducentes al logro de los objetivos propuestos por una organización, por consiguiente le es característico un proceso de planificación, organización, ejecución y control de acciones con el propósito de resolver los problemas existentes. En ellas se manifiesta que el proceso de Dirección no es rígido, sino flexible y adaptable, sujeto a un desarrollo dinámico. Esto justifica la búsqueda constante de modelos ajustados a las realidades cambiantes de la organización y su entorno.
Si se realiza el análisis del término Dirección asociado al ámbito educativo vale la pena señalar que está enfocado hacia la participación del colectivo en la concertación de los objetivos de los centros escolares y su impacto en la sociedad, reconociendo la necesidad de que todos los miembros de la organización adquirieran la capacidad de identificar hacia dónde se quiere llegar, la capacidad de crear y comunicar un punto de vista sobre el estado deseable de la misma e inducir el compromiso entre sus miembros para lograr metas comunes (citado por Tamara Batista, 2005).
Para el desarrollo con calidad del proceso de formación es imprescindible que los directivos a distintos niveles dirijan de forma eficiente los procesos que están bajo su responsabilidad . Esto favorece el mejoramiento en la calidad de la docencia y en los profesionales que se gradúan. Teniendo en cuenta estos elementos conceptuales, a partir de este análisis, cuando se hable de Dirección nos referiremos a la Dirección del trabajo metodológico, como parte de la Dirección Científica Educacional, que requiere de mayor efectividad en el proceso docente educativo y de formación del profesional.
El desarrollo profesional del profesor y el continuo perfeccionamiento de los planes de estudio, en la búsqueda incesante de su maestría pedagógica como un elemento indispensable para el incremento sostenido de la calidad en la Educación Superior es a lo que comúnmente se denomina trabajo metodológico.
En cuanto a la dirección y gestión del trabajo metodológico existen autores y documentos del Ministerio de Educación Superior que lo abordan o mencionan, como la Resolución Ministerial No. 210/07 que en su Artículo 43 hace referencia a las formas fundamentales del trabajo metodológico, pero no se dan definiciones concretas sobre el término. Aunque no se conceptualiza, sí quedan implícitos los aspectos que deben tenerse en cuenta para planificar, organizar y controlar las actividades metodológicas.
Por consiguiente, para poder comprender la esencia del trabajo metodológico es necesario precisar su definición, para lo cual es conveniente valorar las siguientes consideraciones:
En la literatura se valora que el término metodológico tiene su origen en la palabra método. La dialéctica considera al método como el medio más importante para la dirección de la enseñanza. Su estudio debe partir del concepto filosófico y de la diferenciación entre el método general en la ciencia y el método pedagógico. La palabra método proviene del griego; literalmente "camino hacia algo". En su sentido más general, manera de alcanzar un objetivo, determinado procedimiento para ordenar la actividad.
“En el sentido especialmente filosófico, se entiende como medio de cognición, manera de reproducir en el pensar el objeto que se estudia”.(Diccionario Filosófico, 1981).
"El método se refiere a cómo se desarrolla el proceso para alcanzar el objetivo (...)" (Álvarez de Zayas, 1999).
El término trabajo metodológico asociado al perfeccionamiento de la labor del docente, comienza a usarse en Cuba en la primera mitad de la década de los 70, adquirido de la entonces Unión Soviética. Un referente importante lo encontramos en el autor A. V. Barabanchikov (1971), quien en su texto de Pedagogía Militar señala que la preparación práctica metodológica de los educadores juega un papel fundamental, para el logro de la maestría pedagógica, ocupando un lugar considerable, las reuniones de instrucción metodológica, las clases demostrativas y las clases abiertas. (Tristá, Boris, 2010).
El trabajo metodológico constituye una de las exigencias de la educación superior contemporánea. Sobre esta base se concibió como un elemento primordial de la actividad de los profesores universitarios. Diversos autores han definido el trabajo metodológico e independientemente que no aparece expresado en términos equivalentes, está dirigido a perfeccionar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Se considera esencial para poder interpretar la evolución del trabajo metodológico la conceptualización realizada por algunos investigadores en distintas etapas. Fernando Vecino Alegret (1983) en su investigación doctoral señaló: “Hemos definido como trabajo metodológico o trabajo didáctico a las actividades que realizan los docentes por mejorar o perfeccionar el desarrollo del proceso docente-educativo en la Educación Superior.”
Carlos Álvarez (1995) en los trabajos realizados sobre el proceso de gestión en las universidades define al trabajo metodológico como: “El trabajo metodológico, es la dirección del proceso docente educativo, en el cual se desarrollan tanto la planificación y organización del proceso como su ejecución y control” Sergio Alonso y Pedro Sánchez Carmona (1994) plantean: “El trabajo metodológico además de ser una cuestión técnico-metodológica, se debe convertir en una forma cualitativamente superior de dirección educacional: una forma específica de dirección estratégica”.
Posteriormente, Teresa Díaz (1998), puntualiza que el trabajo metodológico es “el proceso de gestión de la didáctica que tiene como finalidad elevar la calidad del proceso docente educativo de la Educación Superior, en cuyo desarrollo se resuelve la contradicción entre la dimensión administrativa y tecnológica de dicho proceso para optimizar y lograr los objetivos de la formación propuestos en el currículo interactuando a partir de su carácter de sistema y de las leyes de la didáctica, y brindando la estrategia a seguir en el proceso de enseñanza aprendizaje”.
Aunque con aspectos coincidentes otros autores lo definen de manera más amplia. Horruitiner (1998), lo describe como “el proceso que caracteriza el sistema de trabajo del claustro dirigido a planificarlo, organizarlo, coordinarlo y controlarlo con el fin de perfeccionarlo en correspondencia con las exigencias y necesidades de la sociedad en la formación de los profesionales. Para su desarrollo toma en cuenta la adecuada integración entre lo académico, lo laboral y lo investigativo y se desarrolla tanto individual como colectivamente en todos los subsistemas del proceso. Dentro de sus prioridades el trabajo metodológico está dirigido a perfeccionar la labor educativa desde la dimensión curricular”.
Recientemente, María A. Mariño y Liuska Bao (2010) formulan: “El trabajo metodológico es una actividad de carácter sistemático, sistémico y diferenciado, dirigido a la gestión de la calidad del proceso docente educativo, con énfasis en los niveles organizativos básicos que intervienen de forma directa en la formación del profesional: el colectivo de carrera, la disciplina, la asignatura y el año académico; contribuyendo a la profesionalización del profesor universitario”.
Es importante en los conceptos abordados la incorporación de los subniveles del trabajo metodológico. Los subniveles del trabajo metodológico incluyen los colectivos. De ello se infiere que el trabajo en colectivo exige de una relación entre el sujeto que dirige y los que reciben la preparación, que para ambos es diferente, para los que la dirigen el objeto es el docente que recibe esa preparación y para los que la reciben es la asimilación de los contenidos científico-técnicos, político-ideológicos y pedagógico-metodológicos que le permitan cumplir las direcciones principales del trabajo. Además, es necesario tener en cuenta el carácter integral del trabajo metodológico y la necesaria socialización del tratamiento metodológico a lo común, si no se trabaja en colectivo no se logra el intercambio con los sujetos más experimentados, en función de incorporar progresivamente la herencia socio-cultural que porta el trabajo metodológico, de modo que el proceso no puede centrarse solamente en los conocimientos previos del sujeto aislado. Se necesita de una actuación cooperada e intercambio colectivo de reflexión, comunicación y transformación educativa.
Si bien los diferentes investigadores en sus afirmaciones fueron evolucionando en considerar al trabajo metodológico un proceso, aún las resoluciones lo continúan definiendo como labor de ahí que el más reciente Reglamento de Trabajo Metodológico, Resolución No. 210/07 precisa como trabajo metodológico ¨ la labor que, apoyados en la Didáctica, realizan los sujetos que intervienen en el proceso docente educativo, con el propósito de alcanzar óptimos resultados en dicho proceso, jerarquizando la labor educativa desde la instrucción, para satisfacer plenamente los objetivos formulados en los planes de estudio ¨(Artículo 24).En ella se recogen las principales funciones, contenidos y formas de realización. De acuerdo con esta resolución el trabajo metodológico del proceso docente educativo puede ser caracterizado como: Una actividad planificada, organizada, controlable y dinámica.
Su contenido esencial es la Didáctica
Dirigido a perfeccionar y optimizar el proceso docente educativo. Fuente de diagnóstico del estado real y deseado del colectivo pedagógico. Tiene carácter sistémico y colectivo. Fuente de autopreparación individual y colectiva. Una actividad con un marcado carácter demostrativo. Fuente de discusión científica. Tiene la función de educar e instruir Fuente de participación de profesores y estudiantes.
La relación del objetivo del trabajo metodológico con su contenido ayuda a esclarecer que, el trabajo metodológico es un proceso de Gestión de la Didáctica, pues se pueden aplicar al proceso docente educativo sustentado por la Didáctica y las funciones de la dirección científica de los procesos (Díaz Domínguez, T., 1998).
Coincidimos con Díaz Domínguez cuando plantea que: ¨el análisis de las relaciones existentes en el trabajo metodológico nos demuestra que la mayoría de sus componentes: problema, objetivo, contenido, método, formas y resultados y sus relaciones responden a la dimensión tecnológica 3, o sea están en vínculo directo con la Didáctica, pero el método que se emplea para ejecutar el trabajo metodológico es de dirección, lo que quiere decir que, para lograr dichas relaciones es necesario hacer interactuar las funciones de la administración, de planeación, organización, regulación y control en sus distintos niveles, y atendiendo a los recursos humanos disponibles para lograr una adecuada formación del profesional y es aquí a lo que se denomina dimensión administrativa¨. Todas estas funciones se logran en conjunto a través de métodos de dirección en un proceso de Gestión de la Didáctica. El trabajo metodológico, según Díaz Domínguez (1998), como proceso de gestión de la didáctica se refiere a que en sí mismo este se desarrolla como una sucesión de etapas, para cumplir el objetivo de formación que se propone el proceso docente educativo dándole solución a través de sus acciones al problema social que genera la formación de hombres capaces, con alto nivel científico-técnico y consecuente conciencia ética.
Del mismo modo, la interacción de las diferentes funciones permite cumplir el encargo social o problema que debe resolver el trabajo metodológico, que es la optimización del proceso docente educativo, con sus funciones de instrucción y educación. En este enfoque del trabajo metodológico del proceso docente educativo se observa la existencia de una dimensión tecnológica y una administrativa. En la dimensión administrativa del trabajo metodológico se dan las propiedades de eficiencia, eficacia y efectividad del proceso docente educativo, y en la dimensión tecnológica se dan las propiedades de pertinencia, trascendencia, equidad, adecuación e impacto que deben darse en el proceso docente educativo. Este análisis nos lleva a delimitar que si bien es cierto que el trabajo metodológico se sustenta en la Didáctica no se puede desconocer que en él subyace una dimensión administrativa, sin la cual no se puede coordinar ni gestionar la Didáctica. Al existir estas dos dimensiones en el trabajo metodológico es necesario, pese a las diferencias entre ellas, de acuerdo con las funciones que cada una cumple, buscar su complemento, porque lo real es que no puede haber trabajo metodológico en el proceso docente educativo sin que ambas se den complementariamente.
Álvarez de Zayas (1998) considera que todo proceso consciente tiene que ser administrado para que, en su desarrollo, logre resultados eficientes.
Por su parte Horruitiner4 (1998) enfatiza que la dimensión tecnológica, por lo general jerarquiza, significa como aspecto esencial lo relativo a los procedimientos, al modo en que actúa cada proceso; pero en ella están presentes elementos de gestión, administrativos. Lo tecnológico no se realiza, no opera, si no lleva consigo elementos de dirección que posibiliten su conducción.
Coincidimos con este criterio y consideramos que el trabajo metodológico es por su esencia un trabajo de gestión, pero debe ser dirigido a nuestra consideración para que sea eficiente.
En tal sentido, el trabajo metodológico debe estar caracterizado por su acertada dirección, por ser flexible al curso de su realización, que es precisamente lo que da su dinamismo . No se trata de planificar un grupo de actividades rígidas y aisladas, que se diseñan al principio de un semestre o curso, sino de un sistema o conjunto de acciones planificado, coherente, que pueda ser reajustado de acuerdo con las necesidades del contexto, y dirigido a dar solución a los problemas.
En la búsqueda bibliográfica realizada sobre el concepto “dirección del trabajo metodológico”, encontramos la definición dada por Castell L. (2002) quien plantea que ¨La dirección del trabajo metodológico puede ser considerada como el proceso de influencia que ejecuta el directivo sobre el docente a través de acciones técnicas, (teóricas y demostrativas), para el perfeccionamiento de su desempeño profesional y con ello al logro de la calidad educativa¨. Coincidimos con esta definición y teniendo en cuenta el análisis teórico, la experiencia y los resultados de la práctica educativa, los autores de esta investigación asumen como Dirección del trabajo metodológico desde la perspectiva institucional al ¨proceso dirigido a la realización de acciones de carácter sistémico e intencionado con la participación colectiva de los miembros de la organización educativa; caracterizado por la determinación de sus necesidades didáctico pedagógicas; donde se planifican, organizan, ejecutan y controlan las actividades metodológicas con el propósito de elevar la preparación de los docentes y la calidad de los procesos.
Como puede apreciarse es evidente que en la Dirección del trabajo metodológico están presentes las funciones del ciclo directivo que hacen posible el logro de los propósitos u objetivos de una organización: planeación, organización, ejecución, control y evaluación.
Se planea cuando se define el contenido, objetivo y el momento, siempre le antecede el diagnóstico como acción interna de la función planificación, lo que permite dirigir las acciones hacia el futuro deseado. Responde a las preguntas qué hacer, quién, cómo y cuándo debe hacerlo. La planificación del trabajo metodológico presupone la elaboración de un plan que establezca el sistema de acciones a realizar y los objetivos a alcanzar.
Se organiza cuando se definen los actores, los métodos e instrumentos a emplear. A través de la organización se logra el aseguramiento de la calidad de cada actividad utilizando para ello un proceso participativo y donde cada acuerdo al que se arribe sea una meta compartida por todos.
Se ejecuta cuando se realizan las acciones planeadas y organizadas, con la adecuación operativa del proceso. Es en esta etapa donde debe enfatizarse en la utilización de sesiones de trabajo conjunta como método y estilo de trabajo para el desarrollo del trabajo metodológico, a través de él se puede demostrar cómo desarrollar el proceso para alcanzar los objetivos propuestos.
Por último, se controla y evalúa cuando se analizan los resultados de la planeación, organización y ejecución para detectar las insuficiencias y corregirlas. El control del trabajo metodológico se realiza, dado su carácter dinámico, durante todo el proceso de gestión para ir corrigiendo los errores y perfeccionando el trabajo.
En la práctica, el proceso de dirección del trabajo metodológico no entraña cuatro series de actividades independientes, o ligeramente relacionadas, sino un grupo de funciones interrelacionadas. Planear, organizar, ejecutar y controlar son actos simultáneos e interrelacionados.
En el análisis de la bibliografía consultada, existen aspectos comunes a tener en cuenta por los autores durante el desarrollo del trabajo metodológico y que están relacionados con las funciones de la dirección como son:
La planificación del trabajo metodológico debe responder a una concepción de sistema. La planificación de las actividades metodológicas deben estar dirigidas a lograr objetivos determinados.
La planificación debe ser intencionada porque responde a los propósitos de la organización.
La planificación del trabajo metodológico debe estar dirigida hacia las dos direcciones: trabajo docente metodológico y trabajo científico metodológico.
La organización del trabajo metodológico debe ser la encargada de estructurar formal y explícitamente las funciones o posiciones frente a las tareas a realizar en el orden instructivo y educativo. La organización y planificación del trabajo metodológico debe presuponer el conocimiento y dominio de los documentos que norman y regulan esta actividad. El control debe estar dirigido hacia el cumplimiento de los objetivos planificados.
El control debe estar acompañado de la asesoría metodológica. El control del trabajo metodológico debe ser premisa fundamental para la evaluación. Para lograr el carácter de sistema en la Dirección del trabajo metodológico resulta necesario medir la efectividad del mismo por los resultados en la integración de las dos direcciones del trabajo metodológico, el trabajo docente metodológico y el trabajo científico metodológico. Estas dos formas están estrechamente vinculadas entre sí y en el proceso de gestión deben integrarse como sistema en respuesta a los objetivos propuestos. Cuando ambas actividades se planifican, organizan, regulan y controlan, los resultados favorecen el proceso de formación profesional, pues los docentes perfeccionan continuamente las actividades académicas.
Es importante reafirmar lo relacionado con el carácter sistémico de la Dirección del trabajo metodológico, el cual debe concebirse tanto en su planificación como en su organización, ejecución, control y evaluación, esto se contrapone a la concepción errónea de planificar actividades aisladas que no se corresponden con los problemas metodológicos identificados que deben contemplar la solución de los problemas del colectivo. El enfoque de sistema posibilita que se establezcan los nexos entre las formas de organización del trabajo metodológico en los diferentes niveles de realización.
Debe tenerse en cuenta el trabajo individual y colectivo en este sentido, la realización de la actividad metodológica en cada uno de estos subsistemas supone determinada conducción, y con ello, la identificación de aquellos profesores responsabilizados con esa misión, que deben ser los de mayor experiencia, categoría docente principal y grado científico, teniendo como premisa a nuestra consideración que en el sistema educacional todos los profesores de alguna manera dirigen procesos de diferente envergadura.
Por otra parte, se evidencia que también están presentes los diferentes niveles de dirección: Departamento Docente, Facultad, filial o unidad docente, Filial Universitaria y Centro de Educación Superior (CES), que de hecho constituyen también colectivos de trabajo metodológico. En ambos niveles están presentes los elementos de carácter tecnológico y de dirección. En los niveles asociados más directamente a la organización e implementación curricular como la carrera, disciplina y año académico que no responden a una estructura de dirección institucional, pero sí a una estructura curricular, donde se concentra la actividad didáctica fundamental, el trabajo metodológico adquiere un matiz más profundo y la dimensión tecnológica (funciones de la Didáctica) requiere de un especial tratamiento, aunque es evidente que esta se logra en complemento con una dimensión administrativa que también en estos niveles se da, y que en su contradicción da origen a la necesidad de un coordinador que disponga el orden metodológico del proceso docente educativo con sistematicidad, atendiendo principalmente a la dimensión tecnológica del trabajo metodológico (Díaz Domínguez, 1998).
En los dos casos, en el nivel organizativo y en el nivel de dirección, la gestión del trabajo metodológico supone planificar, organizar, regular y controlar. La diferencia está en que en la labor de los jefes a las diferentes instancias se manifiesta en forma de dirección, su responsabilidad es esencialmente administrativa de modo que se asegure el éxito del proceso, a diferencia de lo que ocurre en los colectivos, en los cuales la conducción se manifiesta como coordinación en cada nivel, cuya actuación propicia el desarrollo del proceso, aunque se les denomine jefes de colectivos. Para poder dirigir el trabajo metodológico los jefes en ambos niveles necesitan ejecutar determinadas acciones de dirección que le permitan influir de manera consciente para orientar y coordinar las acciones de los diferentes colectivos docentes, por tanto estas acciones tienen que formar parte del ciclo directivo que ejecuta cada jefe en todo el proceso de gestión del trabajo metodológico y para lograrlo es preciso que lo dominen, así como también los conceptos generales y características del trabajo metodológico. Entre estas acciones de dirección debe tenerse en cuenta la asesoría.
Martínez Páez (2000) plantea que se puede considerar la asesoría como ayuda técnica a profesores y directivos que permita alcanzar transformaciones en el quehacer docente-educativo.
La asesoría educativa es la forma de contribuir al logro de las transformaciones en el modo de actuación de profesores, estudiantes y directivos, mediante la ayuda, persuasión y reflexión activa de su actividad y por ende del sistema educativo.
Los autores coinciden con el criterio que la asesoría conjuntamente con otras acciones que se describen en la propuesta del la presente investigación, es una ayuda que posibilita resolver los problemas en interacción colectiva y alcanzar los objetivos planteados. Promueve el desarrollo intelectual y profesional de los profesores y los colectivos docentes con la finalidad de generar procesos de aprendizaje y formación continua.
El momento actual se considera como un momento significativo en el auge y desarrollo del trabajo metodológico colectivo y hacia la eficaz dirección de este en las universidades (IES) y sus niveles organizativos fue dirigida la presente investigación. CONCLUSIONES
La caracterización teórica y metodológica de la Dirección del trabajo metodológico revela limitaciones en el cuerpo teórico desde la perspectiva del estudio de esta investigación como: la Dirección del trabajo metodológico en el Dpto. Docente e institucional, determinación de las necesidades didáctico pedagógicas de la organización educativa, la connotación de la gestión, que tiene mayor incidencia en lo administrativo e insuficiencias en su concepción y su despliegue desde la institución, por consiguiente ha sido enriquecido este objeto de estudio a partir de los resultados de este trabajo.
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 Artículo 43
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