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Timestamp: 2019-05-25 17:19:23+00:00

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Por Sergio	 Ultima actualización Dic 4, 2015
La ley prohíbe el trabajo de menores de 16 años, pero en ciertas condiciones puede hacerse, por ejemplo algo artístico o publicitario. Todo esto debe ser previamente autorizado y supervisado por el Ministerio de Trabajo y la policía de trabajo local, inclusive la participación de actores chicos en medios, como TV.
Desde ya, los pibes tienen derecho a que se les pague porque como dice la ley de contrato de trabajo, este no se presume gratuito. Y son los padres quienes lo administran, pero la plata es del chico (al actor del Tío Lucas los padres lo dejaron sin un mango y por eso California dictó una ley muy protectora).
Acá resulta que unos chicos hicieron presentaciones y ensayos, e integraron el Coro de Niños del Teatro Colón, entre el año 2005 y el mes de diciembre del año 2007. Durante ese período participaron de las siguientes presentaciones y de sus respectivos ensayos: “Concierto Homenaje 80 Aniversario De Los Cuerpos Artísticos”, “La Boheme”, “Sueño De Una Noche De Verano”, “Boris Godunov” y “Turandot”.
Los jueces concluyeron que la Ciudad de Buenos Aires debía pagarles la remuneración correspondiente, por haber participado y trabajado en las funciones.
La Resolución 367/02 SSTyF, que regulaba el trabajo de menores en espectáculos artísticos al momento de los hechos, establecía que: “El trabajo artístico de menores de catorce años en espectáculos públicos y su participación como actores o figurantes, ya sea en obras de teatro o cinematográficas, en radio o televisión, en grabaciones o cualquier otro tipo de actividad que implique la exposición pública del mismo, sólo será autorizado si la contratación tiene como finalidad principal el beneficio de las artes, de la ciencia o de la enseñanza“. En el caso ese permiso faltó, pero de ese trabajo i-legal no puede resultar un perjuicio para quien lo hizo, dijeron los jueces. Algo análogo si alguien contratase un inmigrantes sin papeles, igual debe pagarle!
Por eso, los jueces ordenaron al Teatro Colón que le pague a los papis (como representantes legales de los coristas), las sumas mínimas del convenio colectivo del sindicato de músicos. Podés leer la sentencia abajo.
Expte. N° 36994/0 – “G.P.E. y otros c/ GCBA s/ cobro de pesos” – CÁMARA DE APELACIONES EN LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Y TRIBUTARIO DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES – SALA III – 16/09/2015
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 16 días del mes de septiembre de dos mil quince, se reúnen en Acuerdo los Señores Jueces de la Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para conocer en los recursos de apelación interpuestos por los actores P. E. G. (fs. 425), C. B. (fs. 426), Y. E. C. (fs. 427), R. G. G. (fs. 440) y por el Ministerio Público Tutelar (fs. 443) contra la sentencia de fs. 410/414, dictada en los autos “G.P.E. Y OTROS c/ GCBA s/ COBRO DE PESOS” Expte. N° EXP 36994/0. Practicado el sorteo pertinente, resulta que debe observarse el siguiente orden: Dr. Hugo R. Zuleta, Dra. Gabriela Seijas y Dr. Esteban Centanaro. Los magistrados resuelven plantear y votar la siguiente cuestión: ¿se ajusta a derecho la sentencia apelada?
l. A fs. 1/7 se presentaron Patricia Edith Gallardo, en nombre y representación de su hija S. M. G.; Fanny…, en nombre y representación de su hija C. B.; Ana Elvira …., en nombre y representación de su hija Y. E. C. y María Rosa …., en nombre y representación de su hijo R. G. G., y promovieron demanda contra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a fin de que les abone la suma de ocho mil quinientos cuarenta y ocho pesos ($ 8.548) a cada uno, o lo que en más o en menos resultara de las pruebas que se produjeran, con más sus intereses, gastos y costas, en concepto de salarios adeudados a los actores por la labor desarrollada por ellos como miembros integrantes del Coro de Niños del Teatro Colón, siendo menores de edad.-
Los actores detallaron las presentaciones y ensayos que realizaron, siendo menores de edad, mientras integraron el Coro de Niños del Teatro Colón, entre el año 2005 y el mes de diciembre del año 2007. Sostuvieron que, durante dicho período, participaron de las siguientes presentaciones y de sus respectivos ensayos: “Concierto Homenaje 80 Aniversario De Los Cuerpos Artísticos”, “La Boheme”, “Sueño De Una Noche De Verano”, “Boris Godunov” y “Turandot” (con respecto a esta última obra, aclararon que no realizaron presentaciones, pero sí ensayos).-
Concretamente, los actores afirmaron que la labor que realizaron durante dicho período fue un trabajo y que, como tal, debió haber sido remunerado. Para fundamentar dicho reclamo, formularon las siguientes consideraciones.-
Primero, señalaron que la Resolución N° 367-SSTyF, del año 2002, que “hace referencia al «trabajo de los menores»” (fs. 2), establece ciertos requisitos necesarios para que se autorice el trabajo de menores en espectáculos artísticos. En este sentido, afirmaron que la actuación del Coro de Niños era una actividad regulada por esta Resolución, por lo que el GCBA debió haber cumplido con los requisitos legales establecidos en ella para emplear a los integrantes en dicho cuerpo.-
Segundo, indicaron que su reclamo es consistente con la Resolución 2415/02 de la Defensoría del Pueblo, que resolvió “[r]ecomendar al señor Director General del Teatro Colón que disponga lo necesario para que los menores que integran el coro o demás actividades artísticas del Teatro a su cargo cuenten con la autorización especial conferida por la autoridad laboral competente prevista en el arto 5 del Convenio sobre Trabajo Nocturno de los Menores, que se encuentra vigente en nuestro país (Ley N° 14.329) y la retribución correspondiente a su labor, cuando participen de funciones con público o de ensayos preparatorios de las mismas” (fs. 3vta.l4).-
Tercero, expresaron que “en reiteradas oportunidades los directivos del teatro, por intermedio del Departamento de Contratos, nos han solicitado una serie de documentación a fin de cumplimentar con los requisitos exigidos para la actuación de nuestros hijos” (sic. fs. 4). En este sentido, acompañaron copias simples de memorándums y notas suscriptos por el Departamento de Contratos del Teatro Colón (memorándum s n° 18-DC-03, n° 106-DC-03, n° 04-DC-04 y nO 190-DC-04; y nota s/n03), dirigidos a la Dirección de Estudios, al Coro de Niños, a la Coordinación del Coro de Niños y al Administrador General, que, de acuerdo con los actores, darían cuenta de que las autoridades del Teatro Colón habían reconocido que la labor del Coro de Niños constituía un trabajo, que debía ser remunerado.-
Cuarto, sostuvieron que su reclamo era consistente con el informe n° l5llI2006-CDNNyA, emitido en septiembre de 2006 por el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, en el que se dispuso que era necesario que se diera “estricto cumplimiento a los Arts. 3°, 4° Y 5° de la Resolución N° 367-SsTyP” (fs. 214), en relación a las condiciones laborales del Coro de Niños del Teatro Colón.-
Quinto, afirmaron que, durante su participación en el Coro de Niños, “no existió jamás un proceso de «enseñanza musical», tanto en lo teórico como en lo práctico” (fs. 4vta.).-
Sexto, afirmaron que, dado que el Teatro Colón lucra con las tareas realizadas por los menores integrantes del Coro de Niños -puesto que percibe el pago por parte del público de entradas y abonos para presenciar las obras en las que participa el Coro de Niños-, corresponde entender que las tareas realizadas por el Coro de Niños constituyen un trabajo, que debe ser remunerado.-
Séptimo, citaron una entrevista realizada al Sr. Director del Coro, Valdo Sciammarella, que se publicó en la página web www.revistaplanetario.com.ar , en la que mencionó que “La función principal del Coro de Niños, es la de cualquier otro cuerpo estable del teatro: cubrir las necesidades de los directores en el momento de montar las obras” y que [a]rmar el coro implica educar las voces de los chicos, desarrollar su memoria auditiva y su sentido musical […] pero también inculcarles un sentido de responsabilidad y disciplina” (fs. 2 vta.). En este sentido, los actores sostuvieron que estas declaraciones dan cuenta de que la labor realizada por los integrantes del Coro de Niños constituye un trabajo, que debe ser remunerado.-
Octavo, mencionaron que, dado que los niños que integran el Coro Nacional se encuentran registrados como trabajadores y perciben una remuneración mensual por su labor, los niños integrantes del Coro de Niños del Teatro Colón deberían ser tratados de forma igualitaria y cobrar, también, una remuneración de carácter laboral.-
Noveno, invocaron el artículo 115 de la Ley de Contrato de Trabajo, que dispone que el trabajo no se presume gratuito. A su vez, sostuvieron que resultaban aplicables al caso el Convenio N° 138 de la OIT y los artículos 7 y 8 de la Ley 114 sobre Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.-
Décimo, sostuvieron que el Decreto 888/07, emitido por el GCBA, que establece que “las actividades que realizan los integrantes del Coro de Niños, tienen como fin primero y último la formación artística y técnica de los mismos “, no resultaba aplicable al caso, por dos motivos. Por un lado, porque fue dictado en fecha 26/6/2007, y los actores habían comenzado a participar del Coro de Niños varios años antes. En este sentido, manifestaron que no puede aplicarse retroactivamente lo dispuesto por esa norma. Por otro lado, sostuvieron que el decreto no resultaba aplicable puesto que éste ordena, en sus artículos 4° y 5°, que el Sr. Director General del Teatro Colón dicte un reglamento del funcionamiento y de las actividades del Coro de Niños, que no fue dictado hasta la fecha.-
II. A fs. 278, contestó la demanda el GCBA y solicitó su rechazo. Para fundamentar su postura, formuló los siguientes argumentos.-
En primer lugar, el GCBA sostuvo que, contrariamente a lo manifestado por los actores en la demanda, el Coro de Niños del Teatro Colón ”persigue únicamente una finalidad formativa, que tiende a contribuir a la educación y preparación vocal y musical de los niños que lo integran” y que “por lo tanto, de manera alguna tal actividad debe entenderse como trabajo remunerado” (fs. 279 vta.). En este sentido, el GCBA sostuvo que su postura era consistente con lo dispuesto por el Decreto 888/07.-
En segundo lugar, el GCBA mencionó las fuentes legales que regulan el trabajo de los menores en el país, y concluyó que el objeto reclamado, que eran los salarios adeudados a los menores, no era una categoría resarcible, ya que no encuadraba en ninguna previsión legal.-
III. A fs. 410/414, la jueza de primera instancia rechazó la demanda, con costas en el orden causado, basándose en los siguientes argumentos.-
En primer lugar, consideró que de las normas aplicables al caso y de lo expuesto por los actores y la demandada se seguía que las actividades realizadas por el Coro de Niños del Teatro Colón eran puramente educativas y formativas, y revestían un carácter honorario. En este sentido, la jueza recordó que los mismos actores habían sostenido que, en el año 2004, la Dirección General y Artística del Teatro Colón había dispuesto que las presentaciones llevadas a cabo por el Coro de Niños revestían un carácter honorario y no implicaban ninguna relación contractual. Además, sostuvo que, en el año 2007, se dictó el Decreto N° 888/07, mediante el cual el GCBA decretó que las actividades llevadas a cabo por el Coro de Niños eran puramente educativas y formadoras.-
En segundo lugar, sostuvo que los actores no habían probado que hubieran tenido una relación laboral ni contractual que generara responsabilidad por parte del GCBA. En este sentido, señaló que los actores no habían acreditado que hubieran contado con los permisos individuales otorgados por la autoridad competente que exige el Convenio nO138 de la OIT para que se admita el trabajo de menores de 15 años.-
IV. A fs. 425, 426, 427 Y 440 interpusieron recurso de apelación los actores y, a fs. 443, lo hizo el Ministerio Público Tutelar, en representación de S.M.G.. Expresaron agravios a fs. 452/454 y a fs. 465/472, respectivamente.-
V. Los actores se agravian por los siguientes motivos.-
En primer lugar, en respaldo del carácter laboral de la relación, invocan las resoluciones N° 2415/02 y 3463/06 de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, así como el memorándum 04-DC-04 y la nota s/n° 03 emitidos por el Departamento de Contratos del Teatro Colón.-
En segundo lugar, señalan que la jueza de primera instancia no falló de forma consistente con el Informe nO1511/2006; emitido por el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que estableció que era necesario que se diera “estricto cumplimiento a los Arts. 3º 4° Y 5° de la Resolución N° 367-SSTyF” (fs. 453).-
En tercer lugar, se agravian por el hecho de que la jueza de primera instancia haya sostenido que no se había acreditado que los actores hubieran contado con los permisos individuales otorgados por la autoridad competente para el trabajo de menores de 15 años, cuando, de acuerdo con la Resolución 367-SSTyF-02 y con los memorándums del Teatro Colón que acompañaron como prueba, la obligación de tramitar tales permisos era del GCBA.-
En cuarto lugar, se agravian de que la jueza de primera instancia haya hecho mérito de lo dispuesto en el Decreto 888/07, que es posterior al momento en el que los actores realizaron las labores por las que reclaman una remuneración.-
Por último, los actores solicitan que las costas de ambas instancias se impongan al GCBA.-
VI. El Ministerio Público Tutelar sostiene que la sentencia de primera instancia agravia a su representada por los siguientes motivos.-
En primer lugar, porque, a su juicio, no se puede presumir que la labor realizada por los actores fuera una liberalidad, sino que debe presumirse que se trató de una labor remunerada.-
En segundo lugar, porque la jueza de primera instancia no consideró que el memorándum N° 04-DC-04, acompañado por los actores a fs. 50, implicaba un reconocimiento por parte del GCBA del carácter laboral y remunerado de las actividades realizadas por los participantes del Coro de Niños.-
En tercer lugar, porque, “habiendo quedado probado […] que se configuró una relación laboral” (fs.471), se desprende que el GCBA no gestionó la comunicación pertinente a la Dirección General de Relaciones Laborales y Protección del Trabajo que exigía el art. 5° de la Resolución N° 367-SSTyF/02, que regulaba el trabajo de menores en actividades artísticas al momento de los hechos.-
En cuarto lugar, por el hecho de que la sentencia de primera instancia sea inconsistente con lo dispuesto por el informe n° 151112006-CDNNyA, emitido en septiembre de 2006 por el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.-
VII. A fs. 476/478 emitió dictamen la Sra. Fiscal ante la Cámara de Apelaciones, quien entiende que corresponde declarar mal concedidos los recursos de apelación interpuestos, puesto que cada uno de los accionantes reclamó la suma de $8.548 (ocho mil quinientos cuarenta y ocho pesos), que es un monto menor al fijado por la resolución 427/2012 como monto mínimo en concepto del cual es procedente el recurso de apelación contra las sentencias recaídas en toda clase de procesos. En este sentido, la Sra. Fiscal considera que, si bien la suma total involucrada ascendía a $34.192 (treinta y cuatro mil ciento noventa y dos pesos), los recursos interpuestos deben ser analizados separadamente y de manera autónoma a los efectos de establecer en cada caso el cumplimiento del requisito del monto mínimo de apelabilidad.-
A fs. 479, pasaron los autos al acuerdo de sala, previo sorteo, a fin de dictar sentencia.-
VIII. Preliminarmente, es necesario considerar la cuestión relativa a la apelabilidad de la sentencia recurrida. Sobre este punto, discrepo con la opinión sostenida en el dictamen fiscal.-
Si bien, tal como sostuvo la Sra. Fiscal en su dictamen de fs. 476/478, el monto reclamado por cada uno de los accionantes es menor al mínimo fijado por la resolución 427/2012, dicha resolución no es aplicable al caso en cuestión, puesto que las obligaciones cuyo cumplimiento reclaman los actores son de carácter alimentario y, por ende, se encuentran expresamente excluidas del límite de apelabilidad por la legislación vigente. En efecto, el artículo 219 del Código Contencioso Administrativo y Tributario establece expresamente que “[s]on apelables las sentencias definitivas que se dicten en procesos en los que el valor cuestionado exceda de la suma que establezca la reglamentación que dicte el Consejo de la Magistratura, salvo los casos de obligaciones de carácter alimentario” (resaltado agregado).-
IX. Analizaré, a continuación, si los actores tenían derecho al pago de las remuneraciones reclamadas. Contestaré afirmativamente, por los motivos que desarrollaré a continuación.-
En primer lugar, considero que del hecho de que las actividades realizadas por el Coro de Niños hayan tenido por objetivo la formación y la educación de los menores en el arte del canto no se sigue (tal como lo pretendió la demandada y como lo sostuvo la jueza de primera instancia) que dichas actividades no deban ser consideradas trabajo. De hecho, las normas aplicables a este caso establecen, precisamente, que sólo puede admitirse, excepcionalmente, el trabajo de personas menores de la edad mínima de admisión al trabajo si éste tiene como principal objetivo la enseñanza y el beneficio de las artes (o las ciencias).-
En este sentido, la Resolución 367/02 SSTyF, que regulaba el trabajo de menores en espectáculos artísticos al momento de los hechos del caso, establecía en su artículo 1° lo siguiente: “El trabajo artístico de menores de catorce años en espectáculos públicos y su participación como actores o figurantes, ya sea en obras de teatro o cinematográficas, en radio o televisión, en grabaciones o cualquier otro tipo de actividad que implique la exposición pública del mismo, sólo será autorizado si la contratación tiene como finalidad principal el beneficio de las artes, de la ciencia o de la enseñanza” (el resaltado me pertenece).-
Lo regulado por la Resolución 367/02 es consistente con lo dispuesto en el Convenio n°138 de la OlT, que establece en su artículo 8°, inciso 1, que “la autoridad competente podrá conceder, previa consulta con las organizaciones de empleadores y de trabajadores interesadas, cuando tales organizaciones existan, por medio de permisos individuales, excepciones a la prohibición de ser admitido al empleo o de trabajar que prevé el artículo 2 del presente Convenio, con finalidades tales como participar en representaciones artísticas” (el resaltado me pertenece).-
Por lo tanto, entiendo que del hecho de que las actividades realizadas por los actores hayan tenido un propósito de formar y educar a los menores en el canto no se sigue que éstas no puedan ser consideradas un trabajo, que debe ser remunerado. De hecho, las actividades realizadas por personas cuya edad es inferior a la mínima de admisión al empleo (como eran los actores al momento de su participación en las obras en cuestión) sólo pueden ser consideradas trabajo si tienen carácter formativo y educativo (o promueven las artes o las ciencias). El trabajo de estos menores en actividades que no tengan por objetivo “el beneficio de las artes, la ciencia y la enseñanza” está prohibido por el ordenamiento jurídico. Entonces, el propósito educativo y formativo no solo no excluye que la actividad sea remunerada sino que es una condición para que pueda serlo.-
En segundo lugar, resta analizar, a esta altura, si la participación de los actores en el Coro de Niños, en cuanto realizaron los ensayos y las presentaciones en vivo de las obras mencionadas, califica o no como trabajo. Para abordar esta cuestión, entiendo que corresponde aplicar las presunciones establecidas en la Ley de Contrato de Trabajo. En este sentido, el artículo 23 de la Ley de Contrato de Trabajo establece que el “hecho de la prestación de servicios hace presumir la existencia de un contrato de trabajo, salvo que por las circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven se demostrase lo contrario. Esa presunción operará igualmente aun cuando se utilicen figuras no laborales, para caracterizar al contrato, y en tanto que por las circunstancias no sea dado calificar de empresario a quien presta el servicio. ” En el caso en cuestión, no se encuentra controvertida la prestación de servicios por parte de los actores en las obras mencionadas. A su vez, la demandada no ha ofrecido prueba alguna para mostrar que, si bien existió una prestación de servicios por parte de los actores, ésta no califica como trabajo, debido a eventuales circunstancias especiales del caso. De hecho, los actores han prestado sus servicios en el marco de la presentación al público de obras con las cuales la demandada lucraba, puesto que cobraba un precio por la entrada, y en las cuales se remuneraba a los demás integrantes de dichas obras. Por lo tanto, debe entenderse que la participación de los actores en las obras mencionadas, en el marco de su participación en el Coro de Niños del Teatro Colón, fue un trabajo, que no se presume gratuito, sino oneroso (conf. art. 115 de la Ley de Contrato de Trabajo).-
En tercer lugar, corresponde analizar si recaía en cabeza de los representantes de los menores o en cabeza del empleador la obligación de tramitar la autorización para regularizar el trabajo de los menores ante la Subsecretaría de Trabajo y Fiscalización. En este sentido, entiendo que la Resolución 367/02 SSTyF establecía algunas obligaciones en cabeza de los representantes de los menores y otras en cabeza del empleador, a los efectos de tramitar la autorización para regularizar el trabajo de los menores ante la Subsecretaría de Trabajo y Fiscalización. En el caso en cuestión, la demandada no ha probado que cumplió con las obligaciones que le correspondían. De acuerdo con el artículo 5° de la Resolución 367/02 SSTyF, “toda persona fisica o jurídica que pretenda emplear menores, con carácter previo, deberá comunicar a la Dirección General de Relaciones Laborales y Protección del Trabajo los términos precisos y las condiciones del contrato o instrumentos jurídicos de los que se pretenda valer, a fin de que el o los mismos sean visados por la Dirección General a la que se le ha asignado la competencia. De los mismos deberá surgir el horario y lugar de trabajo, los días y las horas de actuación, así como de los ensayos.” La demandada no ha probado que cumplió con dichas obligaciones (que tienen por objetivo último velar por el interés superior del niño). En consecuencia, no puede invocar la falta de autorización como fundamento para eximirse de responsabilidad, ya que es un principio general del derecho que no es oído en juicio quien invoca su propia torpeza.-
X. En virtud de los argumentos desarrollados en el apartado IX, debe concluirse que los actores tienen derecho a que la demandada les pague la remuneración correspondiente a la labor realizada en el marco de su participación en el Coro de Niños entre los años 2005 y 2007, en las obras “Concierto Homenaje 80 Aniversario De Los Cuerpos Artísticos” (una función y cinco días de ensayo), “La Boheme” (siete funciones y veintidós días de ensayo), “Sueño De Una Noche De Verano” (siete funciones y diecinueve días de ensayo), “Boris Godunov” (ocho funciones y veinticinco días de ensayo) y “Turandot” (diecinueve días de ensayo y ninguna función).-
Con respecto a la liquidación correspondiente, considero que debe realizarse en la etapa de ejecución de sentencia, sobre la base de las tarifas mínimas del convenio de la actividad publicadas por el Sindicato Argentino de Músicos a la fecha de la realización de los ensayos y las actuaciones de los actores.-
A las sumas debidas se agregará, hasta el efectivo pago, el monto líquido que resulte del promedio entre la suma que se obtenga de aplicar la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a 30 días del Banco de la Nación Argentina y la que surja de la aplicación de la tasa pasiva promedio que publica el BCRA (comunicado 14.290) -conf. doctrina plenaria in re “Eiben, Francisco s/ GCBA s/ empleo público (no cesantía ni exoneración)” EXP 3037010″ del 31/05120013-.-
Por tratarse de un crédito de carácter alimentario, las sumas resultantes deberán ser pagadas dentro de los treinta (30) días de la aprobación de la liquidación definitiva hasta el límite establecido en el artículo 395 del Código Contencioso Administrativo y Tributario, que se determinará sobre la base del sueldo que percibe el Presidente del Tribunal Superior de Justicia, en atención a lo dispuesto en el artículo 98 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires con relación a la retribución que corresponde al Jefe de Gobierno. El saldo, si lo hubiere, se cancelará en la forma y plazo previstos en los artículos 399 y 400 del código de rito.-
XI. Por las razones expuestas, propongo al acuerdo: 1. Hacer lugar a los recursos de apelación interpuestos y, en consecuencia, revocar la sentencia de primera instancia en todo cuanto dispone, y condenar al GCBA a pagar a P. E. G., C. B., Y. E. C. y R. G. G. la remuneración correspondiente a la labor realizada por los actores en el marco de su participación en el Coro de Niños entre los años 2005 y 2007, en las obras “Concierto Homenaje 80 Aniversario De Los Cuerpos Artísticos” (una función y cinco días de ensayo), “La Boheme” (siete funciones y veintidós días de ensayos), “Sueño De Una Noche De Verano” (siete funciones y diecinueve días de ensayos), “Boris Godunov” (ocho funciones y veinticinco días de ensayos) y “Turandot” (diecinueve días de ensayos y ninguna función), de acuerdo con las pautas indicadas en el Considerando X.-
2. Imponer las costas de ambas instancias al GCBA(artículo 62 CCAyT).-
A la cuestión planteada, la Dra. Gabriela Seijas dijo:
1. Por razones de brevedad considero oportuno remitirme al relato de los antecedentes del caso contenido en los considerandos I a VIII del voto del Dr. Hugo Zuleta. En cuanto a lo demás, adelanto que disiento con la solución de mi colega preopinante.-
2. Los actores afirmaron que la juez de grado, Dra. Fabiana Shafrick, no valoró correctamente la prueba aportada.-
En particular, destacaron las resoluciones 2415/02 y 3463/06 de la Defensoría del Pueblo de la CABA y el memorándum 04/DC/04. Sin embargo, omitieron destacar que ese memorándum fue emitido un año antes del primer espectáculo cuyo cobro reclaman y que se limitaba a aclarar la documentación que debía adjuntarse en los casos en los que existiesen propuestas de contratos, pero de ningún modo surge de ese documento la existencia de contrataciones ni menos aún, cuáles habrían sido sus términos y condiciones. En cuanto a las resoluciones de la Defensoría, ninguna duda cabe acerca de su carácter no vinculante (art. 36, ley 3), limitándose a ser advertencias, recomendaciones, recordatorios y propuestas para la adopción de nuevas medidas, de modo que, pese a existir un dictamen favorable al reclamo de los actores, la decisión queda sometida al escrutinio judicial. Finalmente, la nota s/n 03 es también anterior al período involucrado en autos, fue dirigida al Administrador General del Teatro, por el Sr. Miguel Eborall, del departamento de contratos de ese organismo, y se refería al supuesto de que “por la actuación de integrantes del Coro de Niños en la Opera ‘Tosca’ se disponga la contratación de los mismos … “. Es decir, a diferencia de lo pretendido por los actores, se refería a una eventual o hipotética contratación.-
A continuación los actores manifestaron que no era su responsabilidad cumplir con lo previsto en la resolución 367/02 -que fija los requisitos para las contrataciones de menores en espectáculos públicos- sino que era un deber del demandado. Sin embargo, esta afirmación parte del presupuesto de que la relación de los niños con la demandada fuera de naturaleza laboral, núcleo central del debate en autos.-
3. Tal como destacó la Dra. Shafrick en su sentencia, la diversa normativa involucrada -reseñada también por los actores en su escrito de demanda- demuestra que la cuestión sometida a debate admite diferente encuadres, cuya elección es una atribución de las autoridades competentes.-
En efecto, decidir cómo trabajar de una manera adecuada y didáctica con un coro infantil no es una cuestión sencilla ni evidente y admite un sinnúmero de posibilidades. Por otra parte, la ilegitimidad del sistema implementado no puede admitirse si más a partir de las escuetas constancias de la causa.-
No es un dato desdeñable, tal como destacó la juez de grado en su sentencia, que la labor artística en un coro de niños tiene que ver con la educación y la formación de los participantes, lo que requiere de disciplina y esfuerzo, como cualquier actividad formativa durante la infancia. Finalizar estudios primarios y secundarios, aprender una segunda lengua o la práctica de cualquier disciplina artística o deportiva requiere el cumplimiento de horarios, esfuerzos colectivos, individuales y familiares, y el compromiso de los adultos a cargo. Todos esos factores no bastan para considerar a cada una de esas actividades un trabajo por el que deba percibirse una remuneración.-
Por otra parte, más allá de la ausencia de una sólida argumentación teórica de las partes, es posible admitir que la actividad de un coro infantil difiere de la de un coro adulto, ya que, tal como afirmó la demandada, en un coro de niños se realiza una labor formativa que requiere elementos y recursos pedagógicos diferentes.-
En síntesis, entiendo que decidir si la labor de los niños en el Coro del Teatro debe ser remunerada, implica arrogarse funciones que exceden las del tribunal, imponiendo un criterio técnico opinable, sin detenerse en las consecuencias de esta radical modificación. El control de la legalidad administrativa no faculta a sustituir a la administración en la determinación de las políticas o en la apreciación de los criterios de oportunidad, haciendo abstracción de la complejidad e implicancias de la cuestión debatida.-
A mayor abundamiento, el Coro de Niños no es uno de los cuerpos estables del Teatro Colón, ni lo era durante el período por el que se reclama el pago de sumas de dinero, conforme lo establece el decreto 720/02.-
Finalmente, no puede soslayarse que las relaciones de empleo público deben estar precedidas por los procedimientos que establece la normativa vigente al momento de la contratación, en este caso, la ley 471 y, en particular, el decreto 720/02 para el caso de los cuerpos estables del Teatro. Modificar a posteriori el régimen aplicable a la participación de los niños en el Coro podría tener implicancias limitativas en cuanto al ingreso de los aspirantes, el método de selección y la cantidad de participantes.-
Finalmente, considero que los argumentos expuestos por los actores en su recurso de apelación no son más que la expresión de su disconformidad con la solución adoptada y no logran revertir los sólidos fundamentos de la juez de grado.-
Por las razones expuestas considero que corresponde rechazar los recursos de apelación de los coactores, y confirmar la sentencia en cuanto fue materia de agravio, con costas, atento a que no advierto razones para apartarme del principio objetivo de la derrota (cf. art. 62 CCAyT).-
Adhiero al voto del Dr. Hugo R. Zuleta.-
En mérito a las consideraciones expuestas, el Tribunal, por mayoría,
1. Hacer lugar a los recursos de apelación interpuestos y, en consecuencia, revocar la sentencia de primera instancia en todo cuanto. dispone, y condenar al GCBA a pagar a P. E. G., C. B., Y. E. C. y R. G. G. la remuneración correspondiente a la labor realizada por los actores en el marco de su participación en el Coro de Niños entre los afios 2005 y 2007, en las obras “Concierto Homenaje 80 Aniversario De Los Cuerpos Artísticos” (una función y cinco días de ensayo), “La Boheme” (siete funciones y veintidós días de ensayos), “Sueño De Una Noche De Verano” (siete funciones y diecinueve días de ensayos), “Boris Godunov” (ocho funciones y veinticinco días de ensayos) y “Turandot” (diecinueve días de ensayos y ninguna función), de acuerdo con las pautas indicadas en el Considerando X del voto del Dr. Hugo R. Zuleta.-
2. Imponer las costas de ambas instancias al GCBA (artículo 62 CCAyT).-
Regístrese. Notifíquese a las partes por Secretaría y al Sr. iscal en su público despacho. Oportunamente, devuélvase al juzgado de origen.-
Fdo.: Esteban Centanaro – Hugo R. Zuleta – Gabriela Seijas
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