Source: https://taxielche.online/gbpusd-a-tres-meses-del-referendum-brexit/
Timestamp: 2020-07-04 19:15:15+00:00

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La economía británica después de que Reino Unido abandone la Unión Europea
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El Reino Unido se encamina a elecciones en diciembre y la libra responde al alza
La enésima derrota parlamentaria de Boris Johnson envía a la libra por debajo de los 1,29 dólares
El Brexit sigue cobrándose su peaje y los pedidos de la industria británica caen a mínimos de 2020
Celebración del referéndum sobre el brexit — junio de 2020
Activación del artículo 50 — marzo de 2020
Comienzan las negociaciones — junio de 2020
El Acuerdo de Chequers — julio de 2020
El borrador del acuerdo de May y la aprobación del gabinete — noviembre de 2020
La votación en el Parlamento es aplazada — diciembre de 2020
Voto de confianza a Theresa May — diciembre de 2020
Fracaso del acuerdo de Theresa May — enero de 2020
Moción de censura al Gobierno — enero de 2020
El plan b de Theresa May — enero de 2020
Segunda derrota del acuerdo de May — marzo de 2020
Los comunes expresan su deseo de evitar un brexit sin acuerdo — marzo de 2020
Los comunes se muestran a favor de prolongar el artículo 50 — marzo de 2020
Primera ronda de votaciones indicativas en el Parlamento británico — marzo de 2020
El acuerdo de May es rechazado por tercera vez — marzo de 2020
Segunda ronda de votaciones indicativas en el Parlamento — abril de 2020
Aprobación de la enmienda de Cooper-Letwin — abril de 2020
Theresa May solicita otra extensión del artículo 50 — abril de 2020
La fecha del brexit se retrasa hasta el 31 de octubre — abril de 2020
May confirma una cuarta votación — mayo de 2020
Theresa May anuncia su dimisión — mayo de 2020
Boris Johnson se convierte en primer ministro — julio de 2020
Suspensión del Parlamento — septiembre de 2020
Los comunes bloquean la salida sin acuerdo — septiembre de 2020
El Parlamento se reanuda — septiembre de 2020
Johnson entrega un nuevo plan a Bruselas — octubre de 2020
Boris Johnson llega a un acuerdo con la UE — octubre de 2020
Los comunes aceptan que el proyecto de ley se debata en segunda lectura — octubre de 2020
La UE concede una prórroga a la fecha de salida — octubre de 2020
Convocatoria de elecciones generales en el Reino Unido — noviembre de 2020
Anuncio del resultado de las elecciones — diciembre de 2020
Los comunes aprueban el acuerdo de salida — diciembre de 2020
El Reino Unido abandona la UE — enero de 2020
2020: Escenarios Electorales del Brexit
Las apuestas del mercado en las elecciones generales británicas de 2020
Sondeo de opinión sobre las elecciones generales británicas de 2020
A tres meses a partir de hoy, el 23 de junio del 2020 los votantes en el Reino Unido decidirán si el país debe continuar como miembro de la Unión Europea. La decisión de abandonar podría tener un profundo impacto en la economía del Reino Unido y de la libra esterlina (GBP), en particular. Los mercados de divisas detestan la incertidumbre y la continua volatilidad probablemente será la norma para los próximos tres meses o hasta que un lado o el otro en el debate del Brexit obtenga una ventaja significativa.
El GBP estuvo rodeado con mucha incertidumbre política en el período previo al referéndum escocés de septiembre del 2020. Ahora, tal como entonces, el supuesto es que el gobierno del Reino Unido va a prevalecer. Ya lo hizo en el 2020, pero la votación estuvo mucho más cerrada con respecto a lo que sondeos de opinión o el público en general había anticipado. Esta vez los dos lados opuestos están mucho más cerca y el impulso, con tres meses por delante, recae en la campaña por la salida del Reino Unido. El supuesto es que muchos votantes se van a decantar con el status quo como la opción más segura. Sin embargo, con el partido Conservador gobernante y el gobierno profundamente divididos sobre el tema (6 miembros del gabinete, junto con el influyente Boris Johnson están haciendo campaña a favor de la salida) y un miembro del gabinete que ha renunciado (aunque no directamente debido al debate sobre el Brexit), nada puede darse por sentado.
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Brexit es la contracción de la expresión en inglés British exit, y es la palabra usada para referirse a la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
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Ahora que el Reino Unido ha abandonado oficialmente la Unión Europea, ha comenzado un periodo de transición que durará hasta el 31 de diciembre de 2020, durante el que el Reino Unido intentará prorrogar y adherirse a los acuerdos comerciales existentes entre la UE y países terceros. Mientras, también negociará los términos bajo los que comerciará con la UE una vez termine el periodo de transición.
Durante este periodo de transición, el Reino Unido continuará sujeto a la legalidad europea y seguirá formando parte de la unión aduanera y el mercado único de la UE, facilitando así los intercambios entre los negocios británicos y europeos hasta que concluyan las negociaciones.
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Antes de la celebración del referéndum, los expertos auguraban un desastre económico en el caso de que se decidiera abandonar la UE e incluso una recesión. Por el momento, esto no ha ocurrido: la economía británica ha continuado creciendo, aunque a un ritmo más lento del que lo hubiera hecho si hubiera votado por la permanencia. Además, el desempleo ha descendido de forma constante desde 2020.
Diversos expertos especulan acerca del impacto que el brexit tendrá en la economía británica una vez se complete el proceso de retirada. Algunos indican que es probable que continúe la ralentización económica, mientras que otros especulan que Reino Unido se encontrará en una situación peor que si hubiera decidido permanecer en la UE.
Los partidarios de la marcha argumentan que al cortar lazos con la UE, el país podrá alcanzar acuerdos con países como EE. UU. y China. Actualmente, al ser un miembro de la UE, Reino Unido no tiene permitido negociar acuerdos propios libremente. Al abandonar la Unión no contará con esta restricción, lo que puede abrir la puerta a titanes económicos como EE. UU. y a economías de mercado emergentes como Brasil e India.
Lo que aún está por verse es si el país consigue acuerdos del mismo tamaño y con el mismo acceso a los mercados internacionales que los que le otorga la Unión Europea.
El referéndum celebrado en 2020 atrajo a más de 30 millones de personas a las urnas. El resultado fue un 51,9% en favor de la salida y un 48,1% en favor de la permanencia.
Inglaterra 53,4% 46 , 6% Salida 73%
Irlanda del Norte 44 , 2% 55 , 8% Permanencia 62 , 7%
Escocia 38% 62% Permanencia 67 , 2%
Gales 52 , 5% 47 , 5% Salida 71 , 7%
El artículo 50 se activó finalmente el 29 de marzo de 2020, lo que inició una cuenta atrás oficial de dos años hasta el brexit, con un período de planificación por parte de los negociadores de la UE y de Reino Unido que duró hasta junio de 2020. A partir de ese mes comenzaron las negociaciones. Mientras tanto, Theresa May convocó elecciones anticipadas con la esperanza de aumentar la mayoría parlamentaria de los tories y de fortalecer el poder de negociación del Gobierno con los líderes de la UE. Sin embargo, el plan fue un completo desastre, ya que los conservadores perdieron su mayoría en la Cámara Baja y se vieron obligados a formar una coalición con el DUP. Algunos alegan que esto debilitó el poder de negociación del Gobierno, ya que para la ratificación final del pacto será necesario el apoyo del DUP en el Parlamento.
Las negociaciones del brexit comenzaron oficialmente el 19 de junio de 2020 y el Reino Unido aceptó la propuesta de Michel Barnier, jefe negociador de la UE, de realizar las negociaciones por fases. La primera fase concluyó en diciembre de 2020, con acuerdos en relación con una liquidación financiera de entre 35.000 y 39.000 millones de libras por parte de Reino Unido, una frontera irlandesa suave y los derechos de los ciudadanos británicos y europeos viviendo fuera de sus países.
La segunda fase duró hasta mediados de noviembre de 2020 y se centró en la futura relación entre Reino Unido y la UE. Como parte de esta fase de las negociaciones, se acordó provisionalmente un período de transición de 21 meses, programado para empezar inmediatamente después de la fecha de salida. Esto daría tiempo a los británicos para negociar su futura relación comercial con la Unión.
El 12 de julio de 2020 se publicó un libro blanco llamado el Acuerdo de Chequers, el plan para la salida de Reino Unido de la UE más completo y sustancial hasta la fecha. Expuso la relación que el país buscaba establecer con los Veintisiete una vez hubiera salido de la Unión.
Tras más de 18 meses de negociaciones, en noviembre de 2020 Theresa May propuso un borrador a su gabinete, un heredero del fallido Acuerdo de Chequers. Este nuevo pacto suponía un paso más hacia un brexit flexible, según el cual Reino Unido podría, durante un período de transición, poner en marcha sus planes sobre comercio, la frontera irlandesa, los derechos de los ciudadanos británicos y europeos, y otros temas que han creado un acalorado debate durante los últimos meses.
La primera ministra declaró que su gabinete había aceptado el borrador “en conjunto”, tras cerca de cinco horas de negociaciones el 14 de noviembre de 2020. Sin embargo, algunos relatos indican que la decisión no fue unánime, y sugieren que hasta diez ministros fueron críticos con el plan de Theresa May. Varios miembros de su gabinete dimitieron entonces, como el ministro del brexit, Dominic Raab. Muchos otros parlamentarios expresaron sus preocupaciones sobre el acuerdo propuesto.
El 10 de diciembre de 2020, un día antes de la votación del acuerdo sobre el brexit de la primera ministra en la Cámara de los Comunes, Theresa May decidió aplazarla a causa de la importante oposición que encontró en diferentes sectores de la esfera política y los rumores de que el acuerdo sería rechazado por el Parlamento.
Tras el aplazamiento de la votación en diciembre de 2020, esta se fijó para el 15 de enero de 2020. El acuerdo de la primera ministra fue un fracaso histórico, tal y como se esperaba desde hacía un mes, con 432 votos en contra frente a 202 a favor. Su acuerdo abarcaba los derechos de los ciudadanos británicos residentes en la UE, y de los ciudadanos europeos residentes en Reino Unido, la ejecución de un período de transición, un acuerdo de divorcio con un coste de 39.000 millones de libras para el país y un plan de contención para la frontera irlandesa.
Muchos parlamentarios declararon que el borrador de May era un mal acuerdo y que, en conciencia, no podía darle su apoyo. Como consecuencia del estrepitoso fracaso, Jeremy Corbyn inició los procedimientos de una moción de censura al Gobierno, programada para el día 16 de enero de 2020.
Theresa May obtuvo una victoria pírrica el 16 de enero de 2020 al sortear la moción de censura con 325 votos en contra de esta y 306 a favor, un margen menor de lo esperado. El Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte fue clave para su triunfo ya que, si diez de sus parlamentarios hubieran roto la disciplina de voto, el Gobierno habría perdido la votación.
Tras el rechazo a su propuesta el 15 de enero de 2020, Theresa May tuvo un plazo de tres días laborables parlamentarios para poner en marcha un plan b. Su propuesta, presentada el 21 de enero de 2020, resultó ser similar a su acuerdo previamente rechazado: solo aplicó algunos cambios menores. Sin embargo, la primera ministra prometió revisar la polémica salvaguardia irlandesa con vistas a conseguir la aprobación de los comunes.
El plan de brexit de Theresa May fue rechazado por segunda vez el 12 de marzo de 2020. Aunque con 391 votos frente a 242 no supuso una derrota tan aplastante como la del 15 de enero, fue un duro golpe a los esfuerzos de la primera ministra.
Sin ningún avance desde el Parlamento británico y ya cerca del 12 de abril, la fecha de salida establecida, Theresa May le escribió a Donald Tusk el 5 de abril solicitando la posposición de la salida de la UE para el 30 de junio de 2020. La primera ministra aclaró que, en el caso de aprobar un acuerdo antes del 22 de mayo, Reino Unido no concurriría a las elecciones europeas. Sin embargo, al no producirse esta situación, Reino Unido se vio obligado a presentar candidaturas para estas elecciones. Una vez se apruebe algún acuerdo de brexit en el Parlamento británico, los diputados británicos en Europa tendrían que retirarse y su espacio sería ocupado por delegados de los otros 27 estados miembros.
Sumida en un entorno confuso y adverso, la primera ministra comunicó su dimisión el 7 de junio de 2020, ante lo que muchos califican como un fracaso para sacar adelante el brexit. Se mantuvo como primera ministra en funciones hasta el 23 de julio de 2020, cuando se eligió un nuevo primer ministro del Partido Conservador.
El 6 de noviembre de 2020 comenzó la campaña para las elecciones generales. Estas fueron convocadas por Boris Johnson, que buscaba terminar con el bloqueo en Westminster y alcanzar una mayoría en la Cámara de los Comunes que aprobara su acuerdo de brexit.
El brexit fue uno de los temas centrales de la campaña, así como la gestión del sistema público de salud, el cuidado infantil, el medio ambiente, los impuestos y el gasto. Todos los partidos principales se comprometieron a incrementar el gasto, pero se mostraron divididos en cuanto a las subidas de impuestos.
El 12 de diciembre de 2020 se anunció el resultado de las elecciones. Los conservadores ganaron con 80 asientos, mientras que los laboristas perdieron algunos de los baluartes del partido. La libra repuntó gracias a la expectativa de una victoria conservadora, que surgió de las encuestas a pie de urna.
El resultado otorgó a los conservadores la mayoría necesaria para aprobar el acuerdo de brexit de Boris Johnson, que anunció que llevaría a la Cámara de los Comunes antes de Navidad.
El 20 de diciembre de 2020 los comunes aprobaron el acuerdo de salida de Boris Johnson, con 358 votos frente a 234, gracias a la mayoría que el primer ministro logró conseguir en las elecciones. Los nuevos comunes conservadores votaron (mayoritariamente) siguiendo las directrices del partido.
El Reino Unido abandonó la UE el 31 de enero de 2020 e inició un periodo de transición que durará hasta el 31 de diciembre de 2020. Este periodo de transición permite a los negociadores del Reino Unido intentar prorrogar y adherirse a los acuerdos comerciales existentes entre la UE y países terceros, como Canadá, y a establecer un acuerdo propio con la UE.
El 24 de junio de 2020, la población del Reino Unido se dio cuenta de que había votado, por escaso margen, a favor de abandonar la Unión Europea en un referéndum no vinculante que el Gobierno había prometido, no obstante, respetar como vinculante. Sin embargo, dista mucho de estar claro en qué condiciones se produciría esa desviación. Ningún país había abandonado nunca la Unión Europea antes, y como la votación sobre el permiso se consideraba tan improbable, se prestó poca atención a estos detalles durante la campaña. «Brexit» podría ser el lugar donde el Reino Unido siguió el camino de Suiza y fue un Estado de la UE en todo menos en el nombre, a través de una asociación más flexible en la que buscó retener los beneficios de un comercio sin fricciones con la UE (a un precio, tanto político como financiero), hasta una ruptura clara y total con los términos de la OMC.
Mientras que el gobierno conservador elegido en 2020 llegó al poder con la promesa de un referéndum de la UE, hubo poco clamor público para tal debate; la verdadera razón fue permitir que la dirección del partido obtuviera un sello de aprobación para que permaneciera en el poder y, de este modo, despejara el hervidero del euroescepticismo de una vez por todas. Los dirigentes del partido y el Primer Ministro de la época, David Cameron, confiaban en que el Reino Unido rechazaría Brexit, matando dos pájaros de un tiro. Fue un gran error de cálculo.
El referéndum de la UE no se llevó a cabo con arreglo a líneas políticas partidistas, aunque el Gobierno y casi todos los principales partidos políticos apoyaron el mantenimiento de los partidos. Los políticos individuales eran libres de hacer campaña a ambos lados del debate. Esto hizo que el primer ministro, la mayoría de los ministros del gabinete, junto con el gabinete en la sombra, argumentaran en contra de otros colegas ministeriales, los «mavericks» del partido de la oposición y el UKIP. El gobierno escribió a todos los hogares prometiendo que el resultado del referéndum sería implementado. Más de tres años después, esta promesa aún no se ha cumplido y puede que nunca se cumpla.
Tras el resultado del referéndum, el primer ministro decidió que, en lugar de aplicar el resultado, renunciaría. Fue reemplazado por Theresa May. Decidió que sería sólo el Partido Conservador el que decidiría sobre la forma y el calendario de Brexit en lugar de convertirlo en un proyecto de consenso entre los partidos. También ató las manos de los diputados de la oposición que no estaban de acuerdo con las estrategias adoptadas por el partido en el poder y las «líneas rojas» que estableció para mantener contenta a su mayoría pro-Brexit en el Parlamento.
Es comprensible que los diputados de la oposición no quisieran que se les viera intentando anular el resultado del referéndum (el mayor ejercicio democrático de la historia de Gran Bretaña), por lo que la objeción a Brexit fue silenciada en su mayor parte. La Sra. May acudió al electorado en junio de 2020 en busca de una amplia mayoría que le permitiera poner en práctica el Brexit más suave que ella prefería, pero, en realidad, perdió su mayoría y sólo pudo gobernar con el apoyo de los 10 diputados del DUP de Irlanda del Norte, que tenían sus propias «líneas rojas» para añadir a la mezcla. También la convirtió en rehén de la fortuna de la facción del ERG dentro de su propio partido.
La mayoría de los diputados conservadores hicieron campaña para permanecer en la UE, por lo que la tendencia del gobierno inicialmente fue tratar de buscar un compromiso «Brexit suave» que permitiera que continuara el comercio sin fricciones entre el Reino Unido y su mayor socio comercial. Sin embargo, esto habría significado permanecer tanto en la unión aduanera como en el mercado único, algo inaceptable para la facción favorable a Brexit dentro del Partido Conservador. Con el paso del tiempo, argumentaron que el Reino Unido no podría tener una política comercial independiente si permaneciera en la unión aduanera y el mercado único. ¿Qué sentido tendría abandonar la UE sin dejar de cumplir sus normas más importantes sin tener voz ni voto en la toma de decisiones?
La cuestión central de Boris Johnson en su intento de convertirse en líder del partido, y por lo tanto en primer ministro, era que el acuerdo de «respaldo» que había negociado en mayo para resolver el problema de las inspecciones aduaneras en la isla de Irlanda era inaceptable. Esta táctica le valió el apoyo del ERG. Al mismo tiempo, reiteró la promesa de mayo al DUP de que ningún primer ministro británico aceptaría una partición del Reino Unido y, por lo tanto, el Reino Unido e Irlanda del Norte dejarían la UE juntos.
La UE había dejado claro que no reabrirían el proceso de negociación que había llevado al proyecto de ley de retirada de la UE de mayo, pero al final, para evitar un «no deal» Brexit y porque lo que Johnson estaba pidiendo era algo que May ya había rechazado cuando se le ofreció, cedieron. En esencia, el acuerdo de Johnson difería del de mayo en la medida en que los acuerdos de «back-top» ya no cubrían todo el Reino Unido, sino que se aplicaban únicamente a Irlanda del Norte, que, a todos los efectos, permanecerían en el mercado único y en la unión aduanera con la UE. Esto creó una «frontera en el Mar de Irlanda», lo que May y Johnson se habían comprometido a evitar: el DUP estaba furioso.
La reacción de Johnson ante el revés fue retirar el proyecto de ley (no tuvo opción en el asunto), pero en lugar de aceptar una moción de programa más larga que permitiera un mayor escrutinio del proyecto de ley y abriera la perspectiva de que las enmiendas que no le gustaban se adjuntaran al mismo, presionó de nuevo para que se celebraran elecciones generales. Al final, con el apoyo del SNP y de los demócratas liberales, que temían que la dirección laborista no pudiera controlar a sus rebeldes pro-Brexit, se legislaron elecciones para el 12 de diciembre de 2020.
Aunque los partidos políticos se esfuerzan por afirmar que las elecciones generales de 2020 no son sólo sobre Brexit, sigue siendo el gran problema. Brexit atraviesa las fronteras de los partidos tradicionales, y algunos votantes que normalmente nunca soñarían con votar al Partido Laborista ven al Partido Laborista como su mejor oportunidad de permanecer en la UE, mientras que los votantes laboristas tradicionales que quieren que Brexit se entregue ven que su mejor oportunidad para ello radica en apoyar a los conservadores de Boris Johnson. Ese enigma hace que esta elección sea inusualmente difícil de predecir. El destino del proceso de Brexit dependerá del resultado de las elecciones y sólo hay unos pocos resultados plausibles.
Un Gobierno de mayoría conservadora: si Johnson vuelve al poder con una mayoría significativa en el Parlamento, se espera que su proyecto de ley de retirada de la UE se convierta en ley con bastante facilidad. Esto ocurriría entre la reanudación del Parlamento y finales de enero, lo que permitiría al Reino Unido abandonar la UE con un acuerdo que le concedería un período transitorio hasta finales de 2020. Johnson ha prometido que nunca aceptará ampliar el período transitorio, de modo que sólo le quedarán aproximadamente 11 meses para acordar un acuerdo de libre comercio global con la UE. Afirma que esto sería fácil, ya que el Reino Unido y la UE están actualmente alineados en el comercio, pero la UE querría que el Reino Unido se adhiera estrechamente a las normas y reglamentos existentes, mientras que otros socios comerciales importantes, como los EE.UU., desearían que el Reino Unido se separara más claramente, de modo que se facilite el comercio bilateral entre ellos. En 2020, alrededor del 45% de las exportaciones del Reino Unido se dirigían a la UE y alrededor del 18% a los Estados Unidos.
La mayoría de los observadores piensan que será imposible acordar un acuerdo de libre comercio en menos de un año – el acuerdo entre la UE y Canadá tardó 7 años en negociarse. Si esto es así y Johnson cumple su promesa, el Reino Unido se iría de la UE sin un acuerdo comercial el 1/1/21 – un escenario de «no hay acuerdo» preferido por el ERG y el Partido Brexit. Sin embargo, parece muy improbable que el Primer Ministro Johnson realmente contemplara un «no deal» Brexit, es decir, sin un acuerdo comercial.
Un Gobierno Liberal Demócrata: Algo de lo que incluso los demócratas liberales han dejado de hablar y se considera casi imposible. En caso de formar un gobierno bajo la dirección de la Sra. Jo Swinson, su primer acto sería revocar unilateralmente Brexit, dejando de lado el resultado del referéndum de 2020.
Un Parlamento «Hung» (ningún partido tiene mayoría): Si el resultado de las elecciones de 2020 reflejara el de la votación de 2020 y no dejara a ninguno de los dos partidos principales con una mayoría de trabajo, se produciría otro parlamento colgado. Dada la decisión de Johnson de permitir que se establezca una frontera de facto en el Mar de Irlanda que impondría algún tipo de formalidad y control aduanero al comercio entre el resto del Reino Unido e Irlanda del Norte, es muy poco probable que el DUP acepte apoyar una administración de minoría conservadora. De hecho, han dicho que considerarían apoyar a una administración laborista minoritaria con la condición de que Jeremy Corbyn dimita, pero es un escenario muy poco probable. En este momento, las encuestas sugieren que el Partido Brexit puede que no gane ningún escaño, pero si lo hicieran, Johnson probablemente podría contar con su apoyo para formar una administración. Un gobierno de minoría conservadora se enfrentaría a los mismos problemas que las administraciones de May y Johnson ya tienen. Es probable (pero totalmente desagradable para Johnson) que la única resolución pueda llegar a través de un segundo referéndum.
El futuro de Corbyn como líder de su partido debe ser cuestionable si no gana las elecciones: habría presidido dos campañas fallidas (2020 y 2020) y un desempeño funesto tanto en las elecciones locales como en las europeas. Aunque goza de un apoyo casi fanático con algunos sectores de su partido, tiene el peor índice de aprobación personal de todos los líderes en la historia del país con el electorado. Tiene 70 años y podría ser persuadido a jubilarse, si ese fuera el precio de una administración laborista minoritaria, quizás. Sin embargo, los socialistas comprometidos en democracias como la de Jeremy Corbyn rara vez renuncian o se retiran voluntariamente.
Algunas personas dicen que los corredores de apuestas que aceptan apuestas sobre el resultado de las elecciones saben más que las empresas encuestadoras sobre el probable resultado de la votación. Si eso es así actualmente, el Partido Conservador tiene probabilidades de formar un gobierno mayoritario. Las casas de apuestas Paddy Power, a 9 de diciembre, sitúan la probabilidad de una mayoría conservadora en el Parlamento en el 75%, de un Parlamento «colgado» en el 21%, y de una mayoría laborista en el Parlamento en el 4%.
Las encuestas de opinión no fueron muy favorables ni a la predicción del referéndum de Brexit ni a las elecciones de 2020. En las elecciones actuales, la mayoría de las encuestas están en línea con lo que piensan los mercados de apuestas, ya que la mayoría comienza por predecir una mayoría conservadora con una ventaja de dos dígitos sobre el Partido Laborista. Sin embargo, hay algunas pruebas de que esta ventaja puede estar disminuyendo. Sin embargo, a poco más de una semana de la votación, las encuestas de opinión realizadas durante la última semana siguen mostrando una ventaja media de los conservadores sobre los laboristas ligeramente superior al 10 %, lo que sería más que suficiente para una victoria sólida, incluso teniendo en cuenta las complicaciones del sistema electoral británico basado en las circunscripciones.
Por último, el sistema electoral del Reino Unido utiliza un modelo de circunscripción, «first past the post», lo que significa que el candidato con el mayor número de votos en una circunscripción es elegido como miembro del parlamento. Los totales nacionales que las partes obtienen a nivel nacional no tienen relevancia para determinar el resultado. Muchas circunscripciones son consideradas como escaños seguros en los que el diputado en ejercicio tiene una mayoría tan amplia que es casi seguro que será reelegido. Esto hace que las elecciones se centren en escaños marginales en los que el diputado en ejercicio sólo tiene una pequeña mayoría y el resultado es incierto, puede cambiar con la campaña y es susceptible a cambios en el «estado de ánimo nacional». En tales escaños, hay una fuerte perspectiva de que habrá una cantidad de votación «táctica», con los partidarios del Partido Brexit o del Partido Conservador votando por el que esté mejor situado para ganar a nivel local, mientras que lo mismo sucede entre casi todos los partidos de la oposición. Son estas circunscripciones llamadas «campo de batalla» las que determinarán el resultado de las elecciones y el destino de Brexit.
La libra esterlina se ha mostrado muy resistente desde que se firmó el acuerdo de retirada de Johnson. Es probable que se produzca un repunte de la inversión interna si se convierte en ley, pero esto no será una inundación, ya que la naturaleza de la relación comercial con la UE todavía no se ha establecido en los próximos meses. El calendario político para un acuerdo comercial con la UE es poco realista. Si los conservadores ganan las elecciones por una mayoría viable, Johnson se compromete a no prorrogar el acuerdo transitorio previsto que finaliza en diciembre de 2020. Si lo hace, el Reino Unido dejará el período de transición a un Brexit «sin acuerdo» que hará que la libra caiga en picado. Sin embargo, es mucho más probable que Johnson cruce ese puente cuando llegue a él que crear un Brexit «no deal».
El otro resultado realista es otro Parlamento «colgado» sin una mayoría viable. Incluso aquí, Brexit podría suceder, ya que las cifras del Partido Conservador probablemente serían al menos un poco mejores. Sin embargo, el Reino Unido podría encontrarse en este escenario justo donde estaba, con el parlamento votando en contra de todas las opciones posibles para resolver Brexit y pidiendo a la UE más extensiones sólo para hacer que la lata siga su camino. La democracia británica ya ha sido puesta a prueba por la contradicción entre el veredicto del pueblo en el referéndum de 2020 y las acciones del Parlamento británico y de los partidos políticos, que en su mayoría se han negado a respetar dicho veredicto. Una continuación de esta situación sin una resolución obvia probablemente conduciría a un segundo referéndum, y usted podría preguntarse por qué eso resolvería algo cuando el primer referéndum no lo hizo. Es por ello que se estima que la libra caerá por debajo de los 1.2750, y posiblemente alcance los 1.2200.

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