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Timestamp: 2018-09-24 10:25:28+00:00

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TEXTO ORIGINAL DE LA CONSTITUCIÓN de 1853, su historia « Jorge Horacio Gentile
TEXTO ORIGINAL DE LA CONSTITUCIÓN de 1853, su historia
May3 de Jorge Horacio Gentile
Cuando el primero de mayo de 1853 el convencional por Córdoba, Juan del Campillo, terminó de escribir de puño y letra en el “Gran Libro” la “Constitución de la Confederación Argentina” no se imaginaba que 162 años después, dicha Carta –con algunas reformas- seguiría vigente, siendo las segunda más antigua de América, después de la de Estados Unidos (1787), y la quinta más antigua del mundo, después de esta, la de Noruega (1814), Bélgica (1831), siempre que entendamos que las reformas que se le hicieron desde de 1970 no la han transformado en una nueva constitución, y Dinamarca (1849).
La Constitución argentina fue sancionada en la sesión del día anterior, 30 de abril, en el Cabildo de Santa Fe, y escrita en un libro de contabilidad –con sus columnas, márgenes y renglones-, seguramente, en forma apresurada, ya que era necesario firmarlo el día primero de mayo, en que se conmemoraba el segundo aniversario del Pronunciamiento del Gobernador Justo José de Urquiza en contra de Juan Manuel de Rosas (1851). Del Campillo escribió, o terminó de escribir, el Texto histórico entre las doce de la noche del 30 de abril, en que concluyó la sesión que aprobó en particular los últimos artículos que van desde el 91º hasta el 107º, y las diez de la mañana del día siguiente, en que comenzó la solemne sesión del 1º de Mayo en que los veintitrés (23) convencionales constituyentes presentes, encabezados por el Presidente Facundo Zuviría, firmaron al pie del mismo, por el orden alfabético de sus respectivas provincias -como lo propuso el convencional José Benjamín Gorostiaga-, y antes que lo hiciera el secretario de la Magna Asamblea, que era hijo del Presidente de la misma (que no fue constituyente), José María Zuviría.
El orden de las firmas fue el siguiente: Facundo Zuviría, Presidente y diputado por Salta; Pedro Centeno, diputado por Catamarca; Pedro Ferré, diputado por Catamarca; Juan del Campillo, diputado por Córdoba; Santiago Derqui, diputado por Córdoba; Pedro Díaz Colodrero, diputado por Corrientes, Luciano Torrent, diputado por Corrientes; Juan María Gutiérrez, diputado por Entre Ríos; José Quintana ,diputado por Jujui; Agn. Delgado, diputado por Mendoza; Manuel Padilla; diputado por Jujuy; Martín Zapata, diputado por Mendoza, Regis Martínez, diputado por la Rioja; Salvador María del Carril, diputado por San Juan; Ruperto Godoi, diputado por San Juan; Delfín Huergo, diputado por San Luis; Juan Llerena, diputado por San Luis; Juan F. Seguí, diputado por Santa Fe; Manuel Leiva, diputado por Santa Fe; Benjamín J. Lavaysse, diputado por Santiago del Estero; José Benjamín Gorostiaga, diputado por la provincia de Santiago del Estero; Fray J. Man. Pérez, diputado por Tucumán y Salustiano Zavalía, diputado por Tucumán. En el costado del acta se indicaba que estuvieron “Ausentes” don Ruperto Pérez y “En comisión” Santiago Derqui, que sin embargo firmó al pie de la Constitución. Del Campillo estuvo “ausente con aviso” en la sesión del treinta (30) de abril –como señala el acta de la misma- probablemente porque ese día ya había comenzado a escribir el Texto definitivo.
Después de estampadas las firmas Facundo Zuviría dijo: “Acabáis de ejercer el acto más grave, más solemne, más sublime, que es dado a un hombre en su vida mortal: fallar sobre los destinos prósperos y adversos de su Patria; sellar su eterna ruina o su feliz porvenir. El cielo bendiga el de esta nuestra infortunada Patria. Acabáis también de sellar con vuestra firma, vuestra ignominia en su eterna maldición. Dios nos salve de ellas, siquiera por la pureza de nuestras intenciones.
(…) Quiero ser el primero en dar a los pueblos el ejemplo de acatamiento a su soberana voluntad expresada por el órgano de sus representantes en su mayoría, porque, señor, en mayoría está la verdad legal. Lo demás es anarquía y huya ésta para siempre del suelo argentino; y para que huya de él, preciso es que antes huya de este sagrado recinto; que huya del corazón de todos los representantes de la Nación; que no quede en él un solo sentimiento que las despierte o autorice en los pueblos.
La solemne sesión terminó a la cinco de la tarde. El 25 de mayo fue promulgada por el Director General, General Justo José de Urquiza, en San José de Flores, y el 9 de julio fue jurada por los pueblos, oportunidad en que Fray Mamerto Esquiú, un franciscano de 27 años de edad, celebró en la Catedral de Catamarca el célebre discurso sobre la Constitución. Argentina tenían entonces apenas un millón de habitantes, en catorce provincias, y un territorio en gran parte desconocido, sin fronteras determinadas, hoy la misma Carta rige en un país, donde hay 23 provincias y la ciudad autónoma de Buenos Aires -que es su Capital federal-, poblado por más de 41 millones de habitantes.
No se discute que el calígrafo, o sea quién escribió el texto definitivo de la Constitución, fue Juan del Campillo, a quién José María Rosa y Jorge Reinaldo Vanossi llama el pendolista de la Constitución.[1] José María Rosas dice que “(…)el códice de cantos dorados donde Campillo, con meritoria caligrafía, había transcripto en una labor de diez horas el texto votado en diez noches” [2]. De la simple comparación de la letra del Texto con la firma del diputado cordobés y su aclaración, al pie del mismo, denotan esta circunstancia.
Lucio V. Mansilla recordaba que “Fue él (Campillo) quien dio forma definitiva al trabajo común, y éste es el motivo por el cual los originales de nuestro Código fundamental están escritos de su puño y letra, con caracteres claros, redondos iguales, algo pequeños, con puntos y comas en su lugar, y la mejor caligrafía y ortografía corriente entonces.” [3]
“Cuando se reconstruye el clima de la Convención del ´53 debemos acudir a Víctor Gálvez (Memorias de un viejo, pág. 220) y a Lucio V. Mansilla (Retratos y recuerdos, pág. 97), que describe a Juan del Campillo “ (…)de cabeza rubia, frente amplia, poeta […] que era uno de los abogados más reputado de Córdoba” ( Mayer, Alberdi y su tiempo, pág. 450), y…vinculado a la “Asociación de Mayo” […][de] noble vida virtuosa consagrada al estudio con dignidad cívica, llegaba precedido de fama que justificó en la Constituyente, en el Ministerio de Justicia de la Confederación y en la diplomacia. Autor de la Ley de Justicia Federal de la Confederación tan justamente alabada” (Historia de la Nación Argentina, Academia Argentina de la Historia, t. VIII, pág. 173), y que luego sería antecedente de la actual ley 48 (Mansilla, ob. cit.)” [4]
El proyecto de la Constitución de la Comisión de Negocios Constitucionales, que integró Del Campillo, fue presentado al plenario el 18 de abril y aprobado el día 20, luego de un debate donde el presidente Facundo Zuviría se opuso en un discurso, que presentó por escrito y se leyó en el plenario, por inoportuna, atento la secesión de Buenos Aires. Desde el día 21 al 30 de abril se debatió y aprobó en particular y como cuenta Mayer “No hubo debate sobre principios esenciales, las reformas fueron pocas y de detalle, y Campillo pasó a limpio el texto final ( pág. 455)”[5]
Germán J. Bidart Campos ha dicho que “Es correcto (…) mencionar a nuestra Constitución formal como ‘constitución de 1853-1860’, y reconocerla como constitución histórica o fundacional”[6], atento que el ciclo constituyente originario quedó abierto en 1853 y se cerró cuando la provincia de Buenos Aires se incorporó a la federación por el Pacto de San José de Flores y la convención constituyente de 1860. Aunque este razonamiento sirva como explicación de porque no se cumplió con la prohibición de no reformarla hasta después de los diez años de su vigencia, como estableció el artículo 30 de la Constitución -lo que fue suprimido en 1860-, respetuosamente no lo compartimos ya que la incorporación de la Provincia de Buenos Aires se produjo como consecuencia de la batalla de Cepeda, del 23 de octubre de 1859, en la que la Confederación derrotó al ejército de Buenos Aires, y que fue ésta la verdadera razón que obligó a esta provincia rebelde a firmar dicho pacto y aceptar el Texto de 1853, con algunas modificaciones, que no cambiaron cualitativa ni cuantitativamente la esencia del mismo. La Constitución de USA, a pesar de que para conseguir su ratificación de los estados, necesitó de una importante reforma -mutación por adición- con la aprobación de las primeras diez enmiendas –conocidas con el nombre de Bill of Rights- no se la ha llamado nunca -que yo sepa- la Constitución de 1787-91.
La provincia de Buenos Aires se separó con el levantamiento del 11 de setiembre de 1852 de la Confederación Argentina, ratificada en el Acuerdo de San Nicolás, del 31 de mayo de aquel mismo año, y su Sala de Representantes dictó la Constitución del Estado de Buenos Aires el 11 de abril de 1854 en la que declaraba que “Buenos Aires es un Estado con libre ejercicio de su soberanía interior y exterior, mientras no lo delegue expresamente en un Gobierno Federal.” (art. 1) y que “El Estado de Buenos Aires no se reunirá al Congreso General, sino bajo la base de la forma federal y con la reserva de revisar y aceptar libremente la Constitución general que se diere” (art. 172)[7], lo que significaba reconocer que era parte de una sociedad política mayor, la Confederación, a la que aspiraba a integrarse mediante un Gobierno Federal aceptado en un Congreso General.
La vigencia de la Constitución se vio interrumpida varias veces. La primera, en el siglo XIX, como consecuencia de la batalla de Pavón del 17 de setiembre de 1861, por la que se produjo el retiro a Montevideo del Presidente Santiago Derqui, el 5 de noviembre y la declaración en receso de la autoridad nacional dispuesto por el Vicepresidente a cargo del Poder Ejecutivo, General Juan Esteban Pedernera, el 12 de diciembre de este año, y hasta que asumió el tercer presidente constitucional, Bartolomé Mitre, el 12 de octubre de 1862, quien, a su vez, ejerció el primer gobierno de facto, con el título de “Gobernador de Buenos Aires Encargado del Poder Ejecutivo Nacional”, en ese ínterin de 10 meses ó 304 días, en que el Gobierno nacional se mudó de Paraná a Buenos Aires. En el siglo XX los gobiernos militares, que por los golpes de estado de 1930, 1943, 1955, 1961, 1975 y 1976 reemplazaron a los constitucionales, durante 23 años, dos meses y 18 días -según la cuenta que hace el doctor Carlos María Bidegain- suprimieron el Congreso y con ello la plena vigencia de nuestra Carta fundamental, entre el 6 de setiembre de 1830 y el 10 de diciembre de 1983.
La institución que en el Texto se desarrolla con mayor extensión es al Poder Legislativo, como denomina al Congreso del Gobierno federal, ubicada antes que al Poder Ejecutivo y el Judicial, en la Sección Primera, del Título Segundo, de las Parte Segunda, en cinco capítulos, 39 artículos -sobre 107 que tiene toda la Constitución- y 2540 palabras –sobre 7195 que tenía el texto completo [10]-, lo que importa más de un tercio del mismo. La Constitución vigente actualmente, con las reformas de 1860, 1866, 1898, 1957 y 1994, dedica 43 de sus 129 artículos, en siete capítulos, al Poder Legislativo, lo que representa, también, un tercio de su articulado. En igual sentido la de Estados Unidos le dedica el primero y más extenso de sus siete artículos al Poder Legislativo, o sea al Congreso, el que se compone de diez secciones y contiene 2.388 sobre 4613 palabras que tiene todo el texto aprobado en Filadelfia [11], o sea que más de la mitad del mismo está dedicado al Congreso. Trece de las veintisiete enmiendas a la Constitución -la XIIIª, XIVª, XVª, XVIª, XVIIª, XVIIIª, XIXª, XXª, XXIª, XXIVª, XXVª, XXVIª y XXVIIª- se refieren a atribuciones del Congreso.
El Texto original y auténtico de la Constitución está escrito en el “Gran Libro”, como se lo llamó en el acta de la sesión del primero de mayo de 1853, o “la encierra y la contiene el código auténtico con la firma autógrafa de todos los Diputados presentes en el Congreso, igual á la Constitución matriz, que se halla firmada y refrendada desde la foja diez hasta fojas veinte del Gran Libro de Acuerdos, Leyes y Decretos del Congreso General Constituyente(…)”, según lo que dice el acta de la sesión del 5 de mayo de 1853. Este libro estuvo guardado adentro y en posición vertical, de una antigua caja fuerte, de casi dos metros de altura, en una pequeña dependencia accesoria, dedicada a archivo, en las oficinas del Vicepresidente Primero del Senado de la Nación, junto a otros dos libros, uno que contiene las actas manuscritas de la Convención y otro que tiene transcripto, en letra cursiva, el Texto ordenado de la Constitución reformada en 1994, hasta que el libro fue colocado en el Templete ubicado en el Salón Azul del Congreso. Una copia del Texto original de la Constitución de 1853 se exhibe en el Museo Parlamentario, ubicado en calle Hipólito Yrigoyen 1708.
Según se ha publicado antes de 1976 el “(…)libro carece de portada y que se halla encuadernado en tela, con lomo de cuero, en el que existe pegado un tejuelo: “Leyes Decretos/ y resoluciones del Congreso/ Nacional/ Constituyente/ Decretos/ y Resoluciones del Congreso / Nacional / Constituyente/ 825-57”. Además del documento tiene los siguientes caracteres externos: Original manuscrito; papel común, formato de la hoja 46 ½ x 30 ½ cm.; letra inclinada, interlínea 8 mm; conservación buena; lo indicado está intercalado; lo en bastardilla esta subrayado en el original. (N. De E. R.).”[12]
El tomo tiene “47,50 cm. x 33,50 x 6 cm. Cuadernillo: 26,50 cm. x 19 cm. x 0,5 cm. Caja Estuche: 50,5 cm. x 36, 5 cm. x 11,50 cm. La base del estuche sobresale un centímetro.” y, según indica el informe, tiene: “Encuadernación en cuero anilina, adjunto cuadernillo en cuerina roja. Tapas con acolchado bombé, inscripciones de los títulos y del escudo nacional en dorado. Contratapas en moirette color habano claro bordeadas con viñeta dorada. Cinco guardas blancas. Posee: Leyes, Decretos y Resoluciones en folios 1-2. Reglamento de Debate folios 3 al 9. Constitución de la Confederación Argentina del folio 10 al 19. Leyes y Decretos: Ley sobre las Capital de la Confederación, Ley de la Municipalidad y Ley de Aduana en folios del 20 al 29. Decretos del 29 al 33. Decretos, Leyes y Resoluciones Folios 45 y 46. En folio 47 está la portada de: Sanciones del 1º Congreso Federal Legislativo. A partir de la página 48 sigue paginado hasta la p. 404, llevando cinco guardas al finalizar. Señalador incorporado a la caja y otro partiendo del capitel de 18 cm. de color celeste y blanco (bandera argentina) de 2,5 cm. de ancho. Estuche de cuero anilina rojo borgoña, en la tapa inscripciones y escudo Nacional en dorado. Forro interior de moirette habano claro. Base donde la viñeta interior de la tapa se repite. Base de apoyo de moirette en habano claro con cinco regatones en metal dorado (…)”
“(…) se observó que las hojas que conforman a la carta magna, poseen diversidad en la coloración ya que se aprecian tonos que van desde el blancuzco al amarillento. Este último sería como consecuencia de los años que poseería la Constitución Nacional.”
“Asimismo , se observa que la superficie de la mayoría de las hojas que componen la obra, se encuentra con aureolas y manchas de color amorronado, las cuales pueden ser producto del estado inadecuado de guarda que se le brindo, resultado de la interacción del ambiente con el documento.”
Se escogió del “Gran Libro” la foja número 404 para hacer un examen de la tinta con los reactivos y “(…) se comprobó la existencia del catión férrico, lo que indicó las tintas son del tipo ´ferrogalotánicas´”. [14]
VI. UNA LECTURA A 162 AÑOS DE SU SANCIÓN
1. Esta escrita íntegramente en letra cursiva pequeña, y los títulos, que no fueron subrayados, en letras más grande, en diez hojas y veinte páginas, “(…)que las encierra y contiene el Códice auténtico con la firma autógrafa de todos los Diputados presentes en el Congreso, que se halla firmada y refrendada desde fojas diez hasta fojas veinte del Gran Libro de Acuerdos, Leyes y Decretos del Congreso General Constituyente(…)”.
2. La ortografía no sigue las reglas de nuestra época, de allí que nos encontremos con palabras escritas de la siguiente manera: “estradicion”, “Buenos- ayres”, “ausilios”, “carruages”, “erijirse”, “estraordinarias”, “sumisiones”, “Vn”,”Vna”, “Gefe”,”Gefes”, “extrangeros”, “Esteriores”, “Consilios”, “escepto”, “tonelage”, “sugetaran” “enagenarlos”, “espresan”, “esclusivo”, “ausilios”, “comiciones”, entre otras.
Cualquier comentario sobre la ortografía del texto de la Constitución nos obliga a situar el hecho en su época. Debe tenerse en cuenta, por caso, que si bien la reforma ortográfica moderna se consolida en 1815, con la octava edición de la Ortografía de la Real Academia Española de la Lengua (RAE)[16], la difusión sistemática recién se alcanza a mediados del siglo XIX, con la publicación, en 1844, del Prontuario de ortografía de la lengua castellana, dispuesto por Real Orden para el uso de las escuelas públicas por la Real Academia Española con arreglo al sistema adoptado en la novena edición de su Diccionario[17]. Hasta entonces la función de la RAE había sido la de proponer normas y aconsejar usos, algunos de los cuales no tenían una clara definición. No puede dejar de mencionarse también, que para la época de la redacción de la Carta Magna estaba en vigencia en el vecino país de Chile la reforma ortográfica impulsada por Domingo Faustino Sarmiento en 1843, aprobada por Andrés Bello. Esta reforma, abandonada años más tarde, proponía una escritura más fonética y menos dependiente de criterios etimológicos, que comprendía entre otras modificaciones la supresión de la letra “h”, el reemplazo de la “b” por la “v”, de la “y” por la “i” y de la “g” por la “j”, etc. Si bien esta reforma no comprende el uso ortográfico argentino, sí muestra que los criterios ortográficos de la época estaban en definición, por lo que no es menos el mérito del escribiente al ofrecer un texto que ofrece muy pocos casos para objetar
Como se observa la alternancia de grafías se concentran en dos casos j/g, s/x. En ambos casos, los usos modernos que restituyen la etimología fueron fijados en 1815. El caso del prefijoex-, la grafía x con sonido [ks] viene a reemplazar el uso vulgar extendido es-, que bien se ilustra en los numerosos ejemplos [18]. El caso de la grafía j, en la misma reforma se establece el uso deg ante e,i, pero la inseguridad de su uso se ejemplifica con la palabra “gefe” que aparece en la Constitución. El Diccionario de la RAE, hasta su edición de 1832, da como correcta la ortografía con g para la palabra gefe, mientras que la edición de 1837 aparece, por primera vez, la grafía moderna con j.
Con respecto al sufijo –aje, que aparece como – age , debe tenerse en cuenta aquí la influencia del francés en estos términos, lengua en la que se escribe con g (lo misma razón explicar el caso de estrangeros). El uso de la grafía v para representar la vocal inicial u (vna) también era muy común hasta el siglo XVIII, aunque desde 1726 ya se aconsejaba el uso de la grafía vocálica. Lo propio corresponde para ayres, en donde el uso corriente seguía recurriendo a la grafía consonántica, cuando ya se prescribía la vocal i para los diptongos. La confusión s/c enconsilios es un error del escriba, justificado por la ausencia de distinción fónica entre estos grafemas, que sí se mantuvo en el uso peninsular.
“Constitución de la Confederación Argentina”, tiene exactamente cien palabras y la única que ha cambiado después de 1860, fue el término “Confederación” por “Nación”. En ninguna parte se usa la expresión “preámbulo” ni siquiera para titular la prosa con que se inicia dicho Documento. En el Texto ordenado de la Constitución reformada en Santa Fe Paraná, en 1994, la expresión “PREÁMBULO”, todo con mayúscula y sin acento, titula al texto inicial, según la publicación del Boletín Oficial, aunque en el Texto escrito con letra cursiva en el tercer Libro, que se encuentra en dependencias del Senado, ese título no figura. Todos los títulos del Texto ordenado de 1994 fueron escritos con mayúsculas y sin acentos ortográfico, excepción hecha de los nombres de los capítulos.
5. El artículo más extenso es el 64º, con 28 incisos, y el más breve el 2º, que tiene sólo 9 palabras, en su texto normativo, y es el único escrito en una sola línea.
6. Se encuentran subrayadas en el artículo 29º, las expresiones “facultades extraordinarias”, “la suma del poder público”, “sumisiones” y “supremacías”, seguramente para poner énfasis en un tema que tocaba la sensibilidad de la época, después de tantos años de gobierno del derrotado gobernador Juan Manuel de Rosas.
También fue subrayada las palabras “in fraganti”, en el artículo 58º, en este caso, seguramente, por tratarse de una expresión en latín, que de haber sido escrita en caracteres mecánicos o electrónicos hubiera sido hecha en bastardilla. En el artículo 69º las expresiones “si” y “no” fueron subrayadas con el mismo sentido que tiene el uso de las bastardillas actualmente.
8. La palabra democracia, o sus derivados, estuvo ausente del Texto de 1853, aunque el concepto de gobierno del pueblo fue reemplazado por las expresión “República” (art. 20º y 23º) y sus derivados: “republicana” (Art. 1º) y “republicano” (art. 5º), como lo estuvo también en la Carta de Filadelfia, por la desconfianza que se le tenía a esta expresión en aquellas épocas. En el artículo 14 bis, aprobado en la reforma de 1957, se incorporó la expresión “democrática” y en el Texto vigente actual se usa el término “democrático” en los artículos 36, 37, 75 inciso 24 y “democráticos” en el 37 y 75 inciso 19.
9. La numeración que usa la Constitución en sus dos partes, en los títulos, secciones, capítulos, y artículos que la componen son numerales y no cardinales, excepto en los artículos 18, 65, 66, 83, 84, los que van desde el 87 al 97, desde el 101 al 105 y en el 107, que no tienen la “º” después del número.
10. La palabra “Artículo” no es usada antes del número de cada una de las 107 disposiciones en que se divide la Constitución, escritas después del “preámbulo”, solamente fue usada esa expresión en los artículos 1º, 5º, 20º, 35º y 65º, en los demás se da por sobrentendida la misma.
11. Sólo dos de los 107 artículos se dividían en incisos, el 64º, que tenía 28, que se refería a las atribuciones del Congreso, y el 83º, sobre atribuciones del Presidente de la Confederación, que tenía 23. En ninguna parte del Texto se usa la expresión inciso y la numeración es en estos casos con números cardinales salvo el primero de ambos incisos que son numerales. Después del 1º inciso del artículo 64º hay un punto y raya, “.-”, y lo mismo ocurre en los incisos que van del 2 al 14, del 16 al 21, en el 23 y el 25, de dicho artículo 64º. En del artículo 83º, los incisos que van del 2 al 4 , el 7, del 10 al 15, el 17, el 19 y el 23, están seguidos por una línea, “-”.
12. Hay entrelineadas solamente cuatro expresiones que se salvan al pie del texto normativo, o sea después del artículo 107º, al decir: “(Entre renglones, en el artº 64 atribuc.n 11ª : la, artº 77 dela Confederación, artº 79 todos los, y artº 94, ser, valen)”. Los entrelineados están precedidos y en algunos casos después del texto de los mismos se les ha colocado el signo ”^”.
“Dada en la Sala / de Sesiones del Congreso Gral. Constituyente enla Ciudad de Santa Fé el día primero de Mayo del año del Señor mil ochocientos cincuenta y tres-” Esta invocación a Dios –que es la cuarta que hay en el texto de 1853 (una en el preámbulo, otra en el artículo 19º y la tercera en el 77º) y la única que lo hace usando la palabra Señor- es similar a la única que hizo la Constitución norteamericana, cuando al finalizar dicho documento expresó: “Dado en la Convención por consentimiento unánime de los estados representados, el día 17 de septiembre del año de Nuestro Señor de 1787, duodécimo de la independencia de Estados Unidos de América, y en formación de los cual firmamos la presente.”
14. En el Texto de 1853 hay muchas abreviaturas como la de la expresión “para” escrita: p.a; “por” abreviada como: p.r; “que”, escrita: q.e; “Gobierno” escrita: Gob.º; “puede”escrita: pued.e; “acuerdo” como acuerdo ; “correspondiente” como correspondiente; “obstante” como “obstant.e ; “empleada” escrito: emplead.a ; “Ministros” como “Mntros”; “Oficiales” comoOficial.s ; “Secretarías” abreviado como Secret.as ; “Agentes” escrita: Agent.s ; “Consulares” como Consular.s; “empleados” como emplead.s, Administración escrtita: “administrac.n ;“nombramiento” como nombram.to; “Constitución” escrita: Constituc.n,; “Provincia” como Prov.a y “General” como Gral.. Es curioso señalar que en el artículo 70º que la palabra “etcétera” es sustituida por la cifra: &.ª , que equivale a etc., usual en la escritura actual. Hay palabras que en algunos partes están abreviadas, como se indicó antes, y en otros casos están escritas completas, como puede verse en el preámbulo con el término “que”.
Adicionalmente correspondería incluir un breve comentario para dos signos interesantes: Et (&): En su diccionario de 1732 [20], la Real Academia Española la define como “Conjunción que corresponde a lo mismo que y ó e. Es anticuada y puramente latina.” Para las ediciones de 1780 y posteriores, la Academia la da como equivalente a “y”. Esta conjunción es la que se representa habitualmente se representa con el signo tironiano “&”, cuya creación es atribuida a Tirón, liberto que transcribía taquigráficamente los discursos de Cicerón. El signo busca condensar en un solo rasgo las dos letras de la conjunción copulativa latina “et” a la que representa. Este grafema es de uso común en documentos desde el siglo XI, y se sigue usando en las lenguas modernas cuya conjunción tenga más de una letra (en el caso del español, la conjunción y no requiere de abreviación, por lo que el signo se dejó de usar cuando se abandonó el uso del et).
15. Hay palabras que se escribieron juntas, como si fueran usa sola, por ejemplo: “delas”, “dela”, “delo”, “delos”, “yla”, “ylos”, “ysi”, “ladelos”, “enel”, “ensu”, “ala” , “melo”, “VicePresidente”, en algunas partes aunque en otras usa “VicePresidente”, “apluralidad”, “desetiembre”, “ensesiones”, “desufragios”, “yson”, “deSenador”, “delSenado”, “ypodrá”, “desu”, “dedichos”, “ylasalidas”, “deseis”, “Enla”, “ylocal”, “Siverificada”, “concluyey”, “sehallen”, “desedicion”, etcétera. También hay palabras que se unieron a una abreviatura como “enq.e” (art. 11º).
16. Se escribieron con mayúscula las palabras Dios; Constitución; Confederación, Nación Argentina, Patria, Pueblo, Estado; Congreso General Constituyente; Gobierno Federal(algunas veces esta última palabra va con minúscula); Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial; Congreso, Cámaras, Diputados, y Senadores; Presidente, Vicepresidente, Ministros, Ministros Plenipotenciarios y Encargado de Negocios; Corte Suprema de Justicia, Magistrados judiciales y a las palabras: Abogado; Provincias, y el nombre de las mismas, Legislaturas y Gobernadores; Capital; Culto Católico Apostólico Romano, Sumo Pontífice de Roma, Obispos, Consilios (sic), Bulas, Breves y Rescriptos; Tesoro Nacional, Banco Nacional; Ciudad de Buenos- ayres (sic); el despacho delos Negocios de la Confederación, y los meses del año. El término Gefe en el artículo 83º inciso 1º estaba con minúscula y en el 3, 15 y 21, en este último caso en plural, estaban con mayúscula.
En el Texto de 1994 se han escrito con minúscula muchas de estas expresiones, como culto católico apostólico y romano, pueblo, diputados, senadores, presidente o vicepresidente de la Nación o República Argentina, excepto en el artículo 87 que dice “Presidente de la Nación Argentina”, abogado, provincia o provincias, ministro o ministros, gobernadores y los meses del año.
En cambio se han puesto con mayúscula en la reforma de 1994 las expresiones: códigos (en el inciso 12 del artículo 75 esta palabra está con minúscula y en el 126 con mayúscula) Civil, Comercial, Penal y de Minería (en el de 1853 estaban con minúscula) y del Trabajo y de la Seguridad Social. Suponemos que por un error material en el Boletín Oficial en que se publicó el Texto ordenado de 1994 se usó mayúscula para la palabra “Extranjeras” en el inciso 28 del artículo 75 y se usó minúscula en la palabra “todos”, que es la primera con que comienza del artículo 118, en ambos casos modificando el Texto de 1854.
17. Las dos últimas líneas del inciso 10º del artículo 83º y las palabras “ni ictàr” del 105º dan la impresión de haberse escrito con letras más chicas, como si el espacio utilizado no hubiera sido suficiente.
18. El artículo 52º decía en su última frase “Puede también ser convocadas extraordinariamente p.r el Presidente dela Confederación, o prorrogadas sus sesiones.” Sin embargo en el texto ordenado aprobado en la Convención Constituyente de 1994 se le suprimió la coma sin que hubiera dado explicación que lo justifique, y a pesar de que dicho signo de puntuación puede ser importante para interpretar el alcance de dicha disposición, ya que se ha discutido si por la misma se puede entender que las cámaras del Congreso pueden prorrogar sus sesiones, al igual que indiscutiblemente lo puede hacer y lo hace el Presidente. El Senado lo hizo con motivo de la grave crisis política en febrero de 2003, lo que luego fue convalidado por el Poder Ejecutivo.
19. La “Constitución de la Confederación Argentina”, como se dio en llamar a la naciente Sociedad política que se fundaba, y utilizar la misma expresión empleada en el proyecto de Juan Bautista Alberdi y en el Acuerdo de San Nicolás que denominaban al país con este nombre, “Confederación Argentina”, mereció que en la reforma de 1860, en la sesión del 20 de setiembre, se incorporara una nueva disposición como artículo 35º que decía “Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 República Argentina, / Confederación Arjentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del Gobierno y territorio de las Provincias, empleándose las palabras “Nación Argentina” en la formación y sanción delas leyes. ”Con motivo de ello en las publicaciones del texto reformado que se hicieron en lo sucesivo se sustituyó en el preámbulo y en todos los artículos del mismo la expresión “Confederación” por “Nación”, sin que hubiera habido acto constituyente expreso al respecto. En la sesión del 20 de mayo de 1949 este tema fue planteado en el Senado el senador Madariaga, con el propósito de definir el título presidencial, si era “Presidente de la Confederación Argentina”, como se lo escribió y sancionó en 1853, o “Presidente de la Nación Argentina”, como se lo publicó a partir de 1860, lo que motivó que el Alto Cuerpo encomendara a su Comisión de Asuntos Constitucionales un estudio de la cuestión.
Sin embargo en el histórico documento de 1853 algunos artículos ya usaban la expresión “Nación Argentina” como el 1º, o se referían, como el 4º, “alos gastos de la Nación conlos fondos del Tesoro Nacional(…)de los empréstitos y operaciones de crédito que decrete el mismo Congreso para urgencias dela Nación(…)”, o en el 17º al referirse a los “diputados de la Nación”.
20. Si bien en el artículo 71º se dice que “El Poder Ejecutivo dela Nación será desempeñado por un ciudadano con el titulo de “Presidente dela Confederación Argentina.” En el artículo 64º inciso 18 se habla de “Admitir o desechar los motivos de dimisión delPresidente o VicePresidente dela República(…)”, con lo que el titular del Poder Ejecutivo puede ser llamado de las dos maneras, lo que se repetirá en la reforma de 1860 respecto del nombre de nuestra Sociedad política, con el artículo 35º.
21. El artículo 23º, sobre estado de sitio, al serle aplicado al ex Presidente de la Nación, Marcelo Torcuato de Alvear, cuando por orden del Presidente Agustín P. Justo fue arrestado en la isla Martín García, suscitó en 1933 una célebre discusión respecto de su alcance, ya que el Poder Ejecutivo, no atendió la opción para salir del país que hizo este, basándose en la existencia de una coma, que no estaba en el texto original de la Constitución.
“Demostré, entonces, en mi carácter de defensor del doctor Alvear, colocándome en la hipótesis de que la coma existiera en el texto auténtico de la Constitución, sancionada por el Congreso de Santa Fe en 1853, que la interpretación dada por el Poder Ejecutivo era absurda. Pero sostuve, al mismo tiempo, que la coma no existía en el original; era una interpolación en las ediciones oficiales de la Constitución, que permitía la trampa y la triquiñuela, para dar una interpretación monstruosa del artículo 23.”
“El asunto se debatió en la prensa y ante los jueces, hasta que por último los miembros de la Excelentísima Cámara de Apelaciones, resolvieron venir al Senado, donde solemnemente se exhibieron los originales de la Constitución, comprobándose que la coma no existía.”
22. En pocos artículos hay remisión a otros como es el caso del 17º, al 4º; del 59º, al 41º; del 65º, al 40º y 51º; en los incisos 19 y 20 del artículo 83º, que en ambos casos remiten al artículo 23 (no usa en este caso el numeral) y el artículo 103º, que lo hace al 5º,
23. Hay palabras que faltaban para la necesaria fluidez que debía tener el Texto, como vemos en el artículo 64º, inciso 11, donde no se escribió la palabra “la” después de “(…) sobre falsificación de (…)”y antes de “(…)moneda corriente(…); en el Artículo 78º, se omitió –en el tercer párrafo- la expresión “en”, después de “Reunidos los electores en la Capital dela Confederación y(…)” y antes de “(…) la desus Provincias respectivas(…)” ; y la expresión “ser”, antes de Senador, que es la última palabra del Artículo 94º. Estas omisiones han sido salvadas en las ediciones que se hicieron posteriormente y en el texto ordenado actual, en los artículos que no fueron reformados.
24. En el artículo 84º se usa en cinco oportunidades el signo “=” después de los nombre de los ministerios “Del Interior”; de “Rela”; “Relaciones Exteriores”; “de Hacienda” y “de Justicia, Cultos e Instrucción Pública”.
El libro con el texto original se encuentra actualmente en un Templete en el Salón Azul del Congreso de la Nación, la foto de los folios se encuentra en la Página Web:www.profesorgentile.com/
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References: artículo 30
 artículo 29
 artículo 58
 artículo 69
 artículo 14
 artículo 64
 artículo 64
 artículo 83
 artículo 107
 artículo 19
 artículo 70
 artículo 83
 artículo 87
 artículo 75
 artículo 75
 artículo 118
 artículo 83
 artículo 52
 artículo 35
 artículo 71
 artículo 64
 artículo 35
 artículo 23
 artículo 23
 artículo 83
 artículo 23
 artículo 103
 artículo 64
 Artículo 78
 Artículo 94
 artículo 84