Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20110217&secondRef=ITEM-010-01&language=ES&ring=B7-2011-0138
Timestamp: 2013-06-20 11:41:06+00:00

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Debates - Jueves 17 de febrero de 2011 - Incidentes fronterizos entre Tailandia y Camboya
RC-B7-0132/2011B7-0132/2011B7-0134/2011B7-0136/2011B7-0137/2011B7-0138/2011B7-0139/2011B7-0140/2011Textos presentados :
10.1. Incidentes fronterizos entre Tailandia y CamboyaVídeo de las intervencionesPV
Presidente. − El siguiente punto es el debate acerca de las siete propuestas de resolución sobre los enfrentamientos fronterizos entre Tailandia y Camboya(1). Barbara Lochbihler, autora. – (DE) Señor Presidente, debido a los enfrentamientos fronterizos entre Tailandia y Camboya a principios de este mes la comunidad internacional vuelve a tener presente el conflicto sobre el acceso al templo Preah Vihear que dura ya décadas. Aunque en este momento los enfrentamientos armados se han aplacado un poco, debemos ejercer presión para se encuentre una solución política para este conflicto. La Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN), las Naciones Unidas y la Unión Europea deben aumentar la intensidad de su trabajo en este campo, no esperar a que la situación se agrave de nuevo antes de reaccionar.
En los últimos enfrentamientos, civiles y soldados de ambos bandos resultaron heridos o fueron asesinados. El uso de bombas de racimo fue especialmente desleal. Estas municiones de racimo causan estragos a la población mucho tiempo después de su lanzamiento. Hasta el 30 % de las municiones de racimo falla y no explota cuando debe, sino más tarde, por ejemplo, cuando los niños de la zona las tocan por casualidad mientras juegan. Exigimos a Tailandia y Camboya que dejen de usar estas horribles armas de inmediato. También exigimos a ambos Gobiernos que firmen la convención internacional que prohíbe las municiones de racimo.
Por último, apelo a los Gobiernos de Tailandia y Camboya a que hagan todo lo posible cuanto antes para resolver este conflicto sin recurrir a las armas. De lo contrario, solo conseguirán que la población civil de ambos bandos siga sufriendo, sufriendo por una situación para la que se puede encontrar una solución política si los políticos tienen la voluntad de hacerlo, en lugar de tratar de dar rienda suelta al nacionalismo barato a ambos lados de la frontera. Marietje Schaake, autora. − Señor Presidente, desde principios de mes se han producido contiendas entre las fuerzas armadas a lo largo de la frontera entre Tailandia y Camboya, cerca del templo de Preah Vihear, protegido por la Unesco como patrimonio mundial. Nuestra responsabilidad consiste, ante todo, en proteger las vidas humanas, pero también somos responsables del patrimonio cultural.
Nos preocupa sobre todo el uso de municiones de racimo. Esos informes bien pueden ser ciertos, ya que ni Tailandia ni Camboya han ratificado el Convenio relativo a las municiones de racimo.
Para evitar la situación se agrave aún más, lo que pondría a la región en riesgo de desestabilización, ambos Gobiernos han de asumir sus responsabilidades y preocuparse por las personas desplazadas como resultado de este conflicto.
Celebramos los esfuerzos del país que ocupa la presidencia de la ASEAN por facilitar un diálogo entre los dos países a fin de que la disputa se resuelva de forma pacífica.
Tailandia y Camboya se han mostrado de acuerdo en participar en una reunión urgente de las naciones del Asia sudoriental para discutir el conflicto. La Directora General de la Unesco también enviará un representante especial a Bangkok y Phnom Penh para instar a ambos contendientes a que cooperen con una posible misión de la Unesco. Bernd Posselt, autor. – (DE) Señor Presidente, a la señora Lochbihler no le falta razón: se trata, en primer lugar, de las personas, los heridos y los muertos, y de este uso escandaloso de municiones de racimo.
En segundo lugar, por supuesto, se trata de contener un conflicto fronterizo, de resolverlo de manera pacífica y de asegurar que esto no acaba en una guerra.
El tercer aspecto —y queremos abordarlo también— concierne al patrimonio cultural mundial irremplazable del complejo del templo situado en esta región fronteriza. Karl von Habsburg, ex-miembro de esta Cámara e hijo de Otto von Habsburg, se ocupa de estas cuestiones en la Unesco y asistirá a la sesión plenaria que se celebrará aquí, en Estrasburgo, en marzo para profundizar más en este asunto. Creo que debemos concentrar esfuerzos a fin de combinar los intentos de conseguir la paz con la protección de personas a través de la protección del patrimonio cultural. En Europa conocemos muy bien las cicatrices que las guerras pueden dejar en el paisaje cultural. Por eso, debemos actuar ante cualquier amenaza para el patrimonio cultural mundial. Marc Tarabella, autor. − Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, desde principios de febrero se han producido nuevos enfrentamientos entre las fuerzas armadas de Camboya y las de Tailandia en la frontera cercana al templo, ya que ambos países reclaman la zona que colinda con este. Por desgracia, en los dos bandos ha habido muertos y más de 3 000 personas que viven cerca del área del conflicto han tenido que ser evacuadas.
En 1962, la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas, de acuerdo con mapas históricos franceses, reconoció los derechos de Camboya sobre el templo de Preah Vihear y la zona adyacente. Sin embargo, Tailandia nunca ha aceptado esa decisión. Es más, algunas partes de la frontera no se han demarcado; una situación que ya dio pie a varios incidentes armados en 2008 y 2009.
En 2008, la Unesco incluyó el templo en la lista de patrimonio mundial, lo que también provocó el enojo de los nacionalistas tailandeses. A pesar de que en el año 2000 se firmó un memorando de acuerdo sobre la demarcación de la frontera terrestre, los nacionalistas tailandeses de la Alianza del Pueblo para la Democracia (APD) solicitan su revocación porque lo consideran demasiado favorable a Camboya. Me gustaría, en particular, resaltar la actuación de Indonesia, país que preside en la actualidad la ASEAN, que se ha ofrecido para desempeñar la función de mediador en este conflicto.
El lunes 14 de febrero, las Naciones Unidas instaron a los dos países a acatar el alto el fuego permanente, aunque no tenían previsto enviar a la zona personal para el mantenimiento de la paz. Espero que estos países sean por fin capaces de resolver esta cuestión territorial de forma pacífica y de dejar así de tomar como rehenes a miles de personas que desean vivir en paz. Charles Tannock, autor. − Señor Presidente, en la Unión Europea la idea de una intervención militar por conflictos fronterizos nos parece ahora, gracias a Dios, inimaginable. Pero, por desgracia, no sucede lo mismo con la frontera entre Tailandia y Camboya, ya que sus ejércitos se han enfrentando varias veces en las últimas dos semanas por una parte diminuta y controvertida de su frontera cercana a un antiguo templo.
Los organismos de ayuda informan de que unas 30 000 personas se han visto desplazadas por los enfrentamientos, así que no nos sorprende que en estas circunstancias hayan muerto civiles inocentes, aunque ambos bandos refuten las cifras actuales.
El Primer Ministro de Camboya, Hun Sen, se ha referido a los enfrentamientos como una «auténtica guerra». Este tipo de retórica belicosa e incendiaria solo puede empeorar las cosas. La solución a corto plazo a este conflicto está en manos de ambos Gobiernos y del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que debería tomar la iniciativa de la imposición de soluciones para frenar la escalada de la crisis. A largo plazo se espera que una mayor integración regional en la ASEAN ayude a dejar este tipo de enfrentamientos en el pasado, como ya sucedió aquí, en la UE, hace décadas. Cristian Dan Preda, en nombre del Grupo PPE. – (RO) Señor Presidente, nuevos incidentes, al parecer de poca gravedad, tuvieron lugar el martes por la noche y el miércoles por la mañana en la frontera entre Tailandia y Camboya. Las relaciones se han tensado en gran medida entre las dos naciones vecinas y creo que esa la razón por la que se agradece el debate que estamos manteniendo hoy. Me gustaría agradecer de veras al señor Posselt su iniciativa.
También me gustaría apuntar que yo también lamento las pérdidas humanas como resultado de los enfrentamientos armados desde principios de mes. En particular en el tenso ambiente actual, tenemos que exigir a ambos bandos que actúen con suma contención y que respondan a la petición del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de establecer una tregua duradera. Sea cual sea el origen del desacuerdo entre Tailandia y Camboya, recurrir a la fuerza no es la solución. Por lo tanto, quisiera pedirle a ambos bandos que encuentren con urgencia una solución pacífica al conflicto territorial de la zona colindante con el templo de Preah Vihear.
Además, tengo que recordarles que la Corte Internacional de Justicia tomó una decisión inequívoca en 1962 y que existen muchas oportunidades de resolver la disputa, incluida la mediación a través de la ASEAN. Lo único que se necesita, de acuerdo con el derecho internacional, es que se entablen negociaciones de buena fe. Lidia Joanna Geringer de Oedenberg, en nombre del Grupo S&D. – (PL) Señor Presidente, el templo del siglo XI Preah Vihear ha sido muchas veces escenario de enfrentamientos entre las influencias del hinduismo y el budismo, así como entre el ejército de los Jemeres Rojos y el régimen de Lon Nol. Desde comienzos del siglo XX, el templo ha sido objeto de un conflicto entre Camboya y Tailandia, que reivindican por su parte el edificio y el terreno circundante, así como el derecho a establecer la frontera entre los dos países. Hemos sido testigos de los últimos avances de este conflicto desde comienzos de febrero de este año.
Pese a la decisión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que decretó que el templo pertenecía a Camboya, existen otras cuestiones que aún están pendientes de decidirse. Los dos Gobiernos deberían poner todo su empeño en encontrar un compromiso que siente las bases para un acuerdo permanente. La repetición del conflicto que se produjo hace una semana y media, cuando los ejércitos de ambos países se atacaron con bombas resulta inaceptable tanto desde el punto de vista de las personas de la región, que corren riesgo de muerte, como del templo, que, a pesar de su inclusión en la lista de patrimonio mundial de la Unesco, ha sufrido daños. La Unesco ya ha ofrecido su ayuda, al igual que la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental. Hoy, el Parlamento Europeo se ha sumado a esta solicitud. Una entrada para acceder al templo cuesta cinco dólares. Me gustaría preguntar cuál es el precio del conflicto entre Camboya y Tailandia, que ha durado más de cien años. Kristiina Ojuland, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, me parece sobrecogedor que, en pleno siglo XXI, haya fuerzas políticas que sigan actuando conforme a un paradigma del siglo XIX. El creciente nacionalismo en muchas partes del mundo está dando lugar a conflictos basados en la etnicidad y la religión.
Los Gobiernos de Tailandia y de Camboya deben tener en cuenta que los enfrentamientos fronterizos repercuten en la paz y la estabilidad de la región, así como en las relaciones entre los dos países. Aunque queden cuestiones políticas pendientes entre los dos países, no debería reflejarse en los contactos interpersonales. De lo contrario, nos exponemos al riesgo inminente de que prosperen el nacionalismo y la xenofobia.
La situación en la frontera entre Tailandia y Camboya debería resolverse de forma pacífica de acuerdo con el fallo de la Corte Internacional de Justicia de 1962. El comienzo de este año ha sido testigo de un excesivo derramamiento de sangre el mundo. Ryszard Czarnecki, en nombre del Grupo ECR. – (PL) Señor Presidente, uno de los puntos fuertes de la Unión Europea es que no somos egoístas, que vemos más allá de nuestras narices europeas y que nos interesamos por lo que sucede fuera de Europa y en la exótica y lejana Asia. Este conflicto, como bien se ha señalado, cuenta, de hecho, con un pasado de más de un siglo. No obstante, es bueno que la Unión Europea y el Parlamento Europeo, que es el corazón de la Unión, tengan algo que decir en este asunto. Es bueno, porque deberíamos estar presentes en cualquier lugar donde se debata sobre los derechos humanos, en cualquier lugar en el que se debata algo de naturaleza tan importante, y este conflicto, sin duda, muestra que han muerto personas y que hay otras que están luchando hoy, aunque sin resultados tan devastadores, por cuestiones que quizás puedan decidirse de manera más pacífica. Es bueno que el Parlamento Europeo intervenga en este asunto. Jaroslav Paška, en nombre del Grupo EFD. – (SK) Señor Presidente, en el fallo de la Corte Internacional de Justicia del 15 de junio 1962, se resolvió que el templo de Preah Vihear estaba situado en el territorio soberano de Camboya. El Gobierno tailandés tiene la obligación de respetarlo y de abstenerse de intentar cambiar las fronteras reconocidas internacionalmente con la fuerza militar. Al mismo tiempo, el Gobierno de Camboya está obligado a permitir el acceso al templo a los devotos de Tailandia.
En una situación en la que una de las partes del conflicto tiende a quebrantar las normas y a imponer sus intereses por la fuerza, es preciso movilizar instituciones internacionales a fin de transmitir un claro mensaje verbal de que el mundo desea vivir en condiciones políticas estables y que no desea que los conflictos se resuelvan a través de la fuerza militar.
Por consiguiente, es necesario movilizar a escala local a las instituciones internacionales pertinentes para impedir que la extensión de conflicto y trauma innecesarios a la población civil. La oferta de Indonesia, como país en la presidencia de la ASEAN, de mediar en el conflicto fronterizo es la mejor forma de encontrar un primer paso para resolver esta situación. Bogusław Sonik (PPE). – (PL) Señor Presidente, la Unesco está tratando de rescatar el templo de Preah Vihear —un monumento incluido en la lista de patrimonio mundial— y de financiar su conservación. Sin embargo, Tailandia y Camboya no solo no respetan este esfuerzo, también están infringiendo la Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado vinculante en ambos países. Esta falta de consideración puede suponer la destrucción de un edificio que lleva en pie desde el siglo XI.
Pero, por encima de todo, creo que este ejemplo debería plantear la cuestión de la responsabilidad. No debe repetirse lo que sucedió en Afganistán en 2001, cuando se destruyó una estatua de Buda única. Fue resultado, no solo del fanatismo religioso de los talibanes, sino también de la falta de un compromiso firme de los países occidentales. La destrucción del patrimonio cultural mundial no debe quedar sin castigo. La importancia de este asunto es tal que, por analogía con la Corte Penal Internacional de La Haya que juzga criminales de guerra, se debería establecer una institución que procese y lleve ante la justicia a las personas que destruyen monumentos de valor incalculable. Pino Arlacchi (S&D). - Señor Presidente, la resolución sobre los enfrentamientos fronterizos entre Tailandia y Camboya condena el conflicto armado e insta a ambos países a que dejen de luchar, reduzcan las tensiones y acepten la mediación de la ASEAN y las Naciones Unidas.
Se trata de un conflicto sin justificación alguna. En 1976, como miembros de la ASEAN, Camboya y Tailandia firmaron el Tratado de Amistad y Cooperación, que les obliga a rechazar el uso de la fuerza en las relaciones entre los países miembros y a resolver de forma pacífica los conflictos interestatales. El conflicto es poco razonable, asimismo, porque la Corte Internacional de Justicia falló en 1962 que el templo de Preah Vihear, cercano al lugar en el que se producían los enfrentamientos, pertenece a Camboya.
Hay muchas razones para creer que el enfrentamiento armado está vinculado con el fervor nacionalista de Tailandia, timoneado por elementos del Gobierno que provocan contiendas para ganarse el favor de los votantes radicales con vistas a las elecciones que se celebrarán este año. Monica Luisa Macovei (PPE). - Señor Presidente, se estima que los enfrentamientos fronterizos entre Tailandia y Camboya han dejado 1 000 muertos y 30 000 desplazados. Lamentamos las muertes y concedemos prioridad a impedir que se produzcan más muertes.
Me gustaría asimismo expresar mi preocupación por el supuesto uso de municiones de racimo y hacer un llamamiento a ambos países para que se abstengan de usar estas municiones. Matar personas y poner en riesgo vidas humanas nunca es una solución. Por ello, las partes que trabajan en la actualidad para encontrar una solución y poner fin a la violencia cuentan con todo nuestro respaldo. Estamos a favor de la paz y pedimos paz. Elena Băsescu (PPE). – (RO) Señor Presidente, a mí también me gustaría sumarme a los colegas diputados que piden una resolución pacífica para la tensa situación de la frontera entre Tailandia y Camboya. Los enfrentamientos que estallaron a principios de mes suponen la reanudación de un conflicto más antiguo por el templo de la Unesco situado en la frontera entre ambos países. Me gustaría recalcar que una decisión tomada por la Corte Internacional de Justicia en 1962 confirmó que este monumento pertenece a Camboya y las autoridades deben respetar esta decisión. Aunque es cierto que la Corte no demarcó la zona adyacente al templo, creo que Tailandia y Camboya pueden llegar a un acuerdo a través de la negociación, no de las armas.
Los enfrentamientos en la zona ponen en peligro un monumento de la Unesco, pero también la vida de la población. Un conflicto fronterizo siempre constituye una fuente de inestabilidad. Por eso, aliento la iniciativa de ambos Gobiernos de resolver la cuestión de manera bilateral. Creo que un proyecto que busca establecer una zona de amortiguación para impedir que la destrucción se extienda supone un paso hacia la paz. Corina Creţu (S&D). – (RO) Señor Presidente, quisiera también lamentar la pérdida de vidas humanas, en especial en el caso de víctimas civiles inocentes. También me angustia que miles de personas se hayan visto obligadas a abandonar sus hogares debido a los enfrentamientos en la frontera de Tailandia y Camboya. Como se resume en la propuesta de resolución conjunta, existe un marco legal internacional que ambos bandos deben cumplir.
Creo que la petición del Parlamento Europeo debe acompañarse de una gran presión de la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores. Sin embargo, lo que puede ser aún más grave es el uso de municiones de racimo. Creo que tenemos el deber de exigir que Tailandia y Camboya ratifiquen la convención que prohíbe este tipo de armas. Anneli Jäätteenmäki (ALDE). - Señor Presidente, esta situación sirve de recordatorio para la Unión Europea sobre la importancia de la mediación y la prevención de conflictos. Para aprovechar al máximo su poder simbólico, la UE ha de invertir más en la prevención de conflictos. Ya es hora de que la Vicepresidenta y Alta Representante, Catherine Ashton, presente una iniciativa para crear una capacidad fiable para la mediación y la prevención de conflictos. Eso requiere coherencia política, como un buen recordatorio para los Estados miembros de la UE. Raül Romeva i Rueda (Verts/ALE). – (ES) Señor Presidente, quisiera también aprovechar esta oportunidad para insistir en dos aspectos que ya han sido mencionados, pero que me parecen fundamentales.
Creo que es necesario también recordar la necesidad de la libertad de expresión y, sobre todo, de la libertad de asociación en cada uno de estos países. Seán Kelly (PPE). - Señor Presidente, por desgracia este conflicto dura ya más de un siglo. Volvió a surgir en junio de 2008 y se ha intensificado desde principios de este mes. Son muchas las opiniones sobre la razón por la que se ha intensificado en este momento concreto. Hay quien piensa que los agresivos generales tailandeses lo están utilizando como excusa para derrocar al Gobierno y cancelar las elecciones propuestas para este año.
Sea como sea, este conflicto —que se observa especialmente desde la distancia— debería poder resolverse. No es un conflicto mayúsculo, en especial si las Naciones Unidas emplean su mandato y su influencia para lograr tres cosas: en primer lugar, un acuerdo para poner fin a las municiones de racimo; en segundo lugar, un alto el fuego permanente; y en tercer lugar, si es necesario, el despliegue de tropas para supervisar ese alto el fuego. Si esto sucede, se puede poner fin a este conflicto. Siim Kallas, Vicepresidente de la Comisión. − Señor Presidente, puedo confirmar que la Comisión está siguiendo de cerca los acontecimientos de la frontera entre Tailandia y Camboya.
El 7 de febrero 2011, la Vicepresidenta de la Comisión/Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la baronesa Ashton, expresó su preocupación por los enfrentamientos armados. Instó a ambos países a actuar con suma contención, a tomar las medidas necesarias para reducir la tensión y a reanudar el diálogo con vistas a resolver sus diferencias de forma pacífica.
Las cuestiones expuestas en el proyecto de resolución del Parlamento se debatieron el 14 de febrero 2011 en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en presencia los Ministros de Exteriores de Tailandia, Camboya e Indonesia, este último país como actual presidencia de la ASEAN.
Coincidimos con las conclusiones del Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas, Pascoe, en que la situación es, en realidad, grave. No se trata solo de un sitio de patrimonio mundial, se trata también de identidades culturales y nacionales —percibidas o reales— y de orgullo nacional; y lo que es más importante, de vidas humanas y de estabilidad regional.
Se plantean dos preguntas: ¿qué puede hacer la región para corregir la situación? ¿Cómo puede contribuir la UE a una resolución pacífica? Resulta obvio que este tipo de conflicto no puede resolverse mediante las fuerzas armadas. La ASEAN tiene una función que desempeñar y nos alegra ver que está asumiendo su responsabilidad.
El Ministro de Exteriores indonesio ha invocado, con razón, el Tratado de Amistad y Cooperación. Este acuerdo requiere que todas las partes resuelvan sus diferencias por medios pacíficos. Acogemos con agrado la decisión de Indonesia de convocar una reunión especial de los ministros de exteriores de la ASEAN para abordar este tema el 22 de febrero de 2011 en Yakarta
Existe un amplio consenso en las Naciones Unidas en cuanto a no dejar que este asunto se descontrole. Los miembros del Consejo de Seguridad han pedido a las dos partes que se abstengan de provocar al otro bando y de desplegar refuerzos en la frontera.
Cada vez está más claro que los esfuerzos regionales ofrecen la vía más prometedora para una resolución pacífica del conflicto. Para la UE, esto implica un respaldo total de la ASEAN.
El Servicio Europeo de Acción Exterior está siguiendo con atención el asunto y considerará las opciones para respaldar a la ASEAN, si este tipo de respaldo resulta apropiado y lo solicitan por su parte. Presidente. – Se cierra el debate.
La votación tendrá lugar al término del debate final. (1) Véase el Acta.

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