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Timestamp: 2020-08-05 19:39:42+00:00

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Competencia desleal frena desarrollo avícola: Arturo Calderón Ruanova - Tierra Fértil® Multimedia Agropecuaria
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La entrada de muslo y pierna de pollo estadounidense al mercado mexicano a precios dumping y la omisión de funciones de la Secretaria de EconomÌa y la SAGARPA (hoy Sader), son los principales males que aquejan a la avicultura nacional
Arturo Calderón Ruanova
Pese a que se ha mantenido como pilar del sector primario en México, la avicultura ve frenado su crecimiento por la competencia desleal que representan las importaciones a precios dumping, principalmente de algunos productos provenientes de los Estados Unidos como piernas y muslos de pollo.
Si bien el ciclo productivo 2018 fue bueno para la producción de huevo y carne de pollo y pavo en el país, de tal forma que mantuvo el crecimiento del tres por ciento anual sostenido desde hace años, expertos afirman que la industria avícola nacional muestra potencial para crecer alrededor del cinco por ciento, sin embargo no le ha sido posible debido a decisiones sospechosas y erróneas, y juicios sanitarios sin fundamento del gobierno federal.
Así lo denunció el director general de la Unión Nacional de Avicultores (UNA), Arturo Calderón Ruanova, luego de ser inquirido por Tierra Fértil sobre cuál es el panorama que priva en la avicultura nacional, tras finalizar el 2018 y las expectativas que tiene para el ciclo productivo 2019.
Entrevistado vía telefónica en las oficinas del organismo que rige la producción de carne y huevo, subrayó que la industria avícola mexicana desde hace algunos ciclos productivos atrás, ha visto frenado su crecimiento por la competencia desleal propiciada y permitida por el Gobierno Federal, particularmente desde las secretarias de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) ahora Secretaría de Desarrollo Rural (SADER) y la Secretaría de Economía (SE).
«La avicultura nacional tiene el potencial y trabaja para respaldar un desarrollo por arriba del cinco por ciento anual, sin embargo, las importaciones desleales de carne de ave de los estados Unidos, que vienen al mercado mexicano a la tercera parte de su valor real lo han impedido», recalca el también granjero mexicano.
Ingeniero, ¿cuál es el panorama que priva en la industria avícola de México a inicios del 2019 y ya con nuevo gobierno en funciones?
Voy a repartir la respuesta en dos partes: la primera tiene que ver con lo que tenemos estimado de producción para el 2018. En el sector vaticinamos un crecimiento tanto para el mercado de pollo como el de huevo de alrededor del tres por ciento en el 2019.
Ese desarrollo del sector, da idea de que la industria avícola trabaja de manera importante para elevar sus niveles de productividad y cubrir de manera efectiva la demanda del mercado en México.
Y aunado a que a últimas fechas se ha dado un crecimiento en el consumo per cápita en la República Mexicana, se entenderá el potencial de crecimiento que tiene este pilar de la producción agropecuaria del país.
Y para muestra un botón: «el consumo per cápita de carne de pollo se estima que terminó el 2018 en 42 kilogramos y en el caso de huevo en 23 kilos», explica.
Al respecto, dice, es importante resaltar que la avicultura provee seis de cada 10 kilos de proteína de origen animal que consumen los mexicanos. Cabe destacar que en la actualidad, al menos en México, no hay una proteína de este tipo más importante que la que proviene del huevo, el pollo y el pavo.
Y lo digo no nada más en términos de volumen, sino en términos de utilidad y precio porque hoy por hoy, la proteína proveniente de la avicultura es la más barata del mercado, comparada con la carne de cerdo y res, señala.
Mención aparte merece el tema de producción y las perspectivas sanitarias, expone. En estos rubros tuvimos un año 2018 relativamente bueno porque no se detectaron brotes de influenza en la avicultura comercial mexicana.
En este tema, el SENASICA solamente detectó renuevos relativamente pequeños de influenza aviar en aves de traspatio; dos en Guanajuato y dos en Querétaro, donde las aves tuvieron que ser sacrificadas para evitar que la enfermedad se saliera de control. Por eso afirmo, que en el tema sanitario la industria avícola tuvo un ciclo productivo 2018 relativamente óptimo.
Y lo califico de esta manera porque al pasar a hablar del tema de comercio exterior, no puedo dejar de mencionar que la industria avícola está inquieta porque algunas políticas públicas instrumentadas por el gobierno federal, han fundamentado la toma decisiones que afectan al sector, en un aparente descontrol de la gripe aviar en el campo de México.
A la par de la queja sobre las diferentes apreciaciones del Gobierno Federal en el tema sanitario que priva en la industria avícola nacional, quiero destacar que la avicultura es generadora de empleo, de inversiones; asimismo detonadora de desarrollo económico en zonas altamente marginadas, dado que la producción se ubica en regiones de poco desarrollo social.
Ingeniero, entonces, tras esta explicación, ¿cuáles son los dolores más grandes que aquejan a la industria avícola de México?
Por supuesto que el comercio exterior y en menor medida las enfermedades. Me explico: al hablar de que el comercio exterior es el talón de Aquiles de la avicultura nacional, es imprescindible referirme a que existe en México ya concretada y calificada a favor de la industria avícola, una investigación que solicitó la avicultura mexicana desde el año 2012, en el tema de cobro de aranceles a los productos provenientes de Estados Unidos.
Y por supuesto que se tiene que decir qué esa resolución, le da la razón a la industria avícola del país y, el organismo calificador ha instado en no pocas ocasiones a que la Secretaría de Economía (SE), cobre las cuotas compensatorias por prácticas desleales de comercio de piernas y muslos de pollo provenientes del vecino país del norte.
EL NO COBRO
Y aquí se tiene que dejar muy claro que ésta sentencia dada por la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI), se ratificó en agosto de 2018 y que a la fecha no ha sido posible saber porqué la SE determinó no cobrar dichas cuotas. Lo único que los avicultores saben es que la dependencia federal argumenta para no cobrarlas que en México hay casos de influenza aviar.
Cabe decir, que la UPCI depende de la Secretaría de Economía y es el organismo que se encarga de llevar a cabo investigaciones en materia de prácticas desleales de comercio internacional y salvaguarda; en otras palabras, la UPCI se encarga de defender a los productores mexicanos afectados por esas prácticas desleales. «O al menos eso debería hacer, pero en la realidad esto no sucede», expone.
Y hay algo más que nos afecta, subraya: «si a esta omisión le sumamos el hecho de que hay vigencia de un cupo bilateral que se publicó para 300 mil toneladas de carne de ave de cualquier país con los que no tenemos Tratados de Libre Comercio, las cosas no pueden ir bien para la avicultura en la República Mexicana».
¿Qué es lo que propone la UNA para erradicar este mal que aqueja no solamente al sector avícola, sino a varios rubros del campo mexicano?
Escucho las preocupaciones de los otros sectores, pero no conozco los detalles, es más, no sería mi rol opinar sobre el sector lácteo, cañero u otro de origen animal.
Pero quiero recalcar que en el caso de la avicultura hay una resolución oficial que le da la razón a la industria mexicana; en ella se afirma que las piernas y muslos de pollo traídas de los Estados Unidos vienen en prácticas desleales de comercio e incluso con márgenes de dumping del 30 al 125 por ciento, monto demostrado con estudios de mercado.
Quiero dejar claro algo más, este no es un tema de percepción de Arturo Calderón o de las empresas avícolas que quieren que se les proteja arbitrariamente de las importaciones. Concretamente hay una resolución del mismo gobierno, nada más que ellos, ignoro por qué razón, decidieron no cobrar el impuesto compensatorio.
Y aquí cabe la pregunta, ¿de qué nos sirve presumir que somos uno de los países más globalizados del mundo, con la mayor cantidad de tratados de libre comercio con las principales economías del orbe, si de todas maneras las disciplinas que comprenden esos Tratados de Libre Comercio, cuando hacemos uso de ellas, el gobierno se abstiene de aplicarlas?
La respuesta es que no tiene sentido tener un capítulo de prácticas desleales de comercio, de investigaciones anti dumping, de medidas fitosanitarias, de trato nacional y de todas estas cosas en México, si de todas maneras no son aplicadas por las dependencias federales encargadas de hacerlo. En este sentido, lo que pide la avicultura mexicana es un piso parejo para todos.
¿Por qué? Porque si lo que queremos es competir con americanos, europeos, chilenos y poder exportar a la Unión Europea y a China, se tiene que hacer uso de los instrumentos legales que nos brindan los Tratados de Libre Comercio; por desgracia, a la fecha, estos no están dando resultados aceptables, al menos en el sector avícola.
Entonces vuelvo a la pregunta, ingeniero, ¿qué debe hacer la industria avícola para que el gobierno mexicano haga cumplir las resoluciones de organismos como la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI)?
«En el caso de la avicultura hay una resolución oficial dada por la Secretaría de Economía (SE) que le da la razón a la industria mexicana, en ella se afirma que las piernas y muslos de pollo traídas de EE.UU. vienen en prácticas desleales de comercio e incluso con márgenes de dumping del 30 al 125%».
Ingeniero Arturo Calderón Ruanova
Director general de la Unión Nacional de Avicultores (UNA)
Por ahora los avicultores tocamos base de manera constante con las autoridades de la Secretaría de Economía, para pedirles, rogarles, porque si digo solicitarles suena hasta oficioso, que hagan uso de las facultades que tienen para proteger a la industria avícola.
No obstante al día de hoy, lo único que hemos logrado es saber que ambas dependencias tienen un conflicto legal dado que entre sus atribuciones está el proteger la planta productiva nacional, pero también asegurar el abasto competitivo y coadyuvarse con el Banco de México, para mantener precios bajos y niveles adecuados de inflación.
Sin lugar a dudas, esas funciones de ambas dependencias se contraponen y, mientras tanto, la avicultura mexicana día a día pierde preponderancia en el mercado mexicano y los que ganan el mercado son los países exportadores de derivados de pollo como Brasil y Estados Unidos, que venden al país productos a través de prácticas desleales de comercio.
¿Ustedes le exigirían al nuevo gobierno que haga que se cumpla la ley? «Yo no quisiera que se usara esa palabra saliendo de mi voz. Yo no puedo exigir al gobierno, no soy quien le pueda exigir, pero lo que sí pedimos es que si la industria tiene la razón, en un caso como el que mencionamos, el gobierno que se va o el que llega debe cobrar los impuestos compensatorios».
Entonces, ¿le urgiría al gobierno a cumplir con la resolución que ellos mismos avalaron? «Sólo podría instarlos o pedirles que hagan efectiva la facultad de cobrar los impuestos compensatorios, porque luego si me pongo muy rudo, en vez de abrir puertas se me cierran».
FALTA SE CUMPLA LE LEY
Ingeniero, ¿lo que les falta a los avicultores es que se cumpla la resolución ya dada por la UPCI?
Sí. Así es. Por lo pronto lo que pretendemos es que una vez que llegue el nuevo gobierno y publique sus políticas públicas, trataremos de acomodar el tema de autosuficiencia alimentaria y pediremos que la avicultura se siembre como una línea estratégica para que la producción de carne de pollo, huevo y pavo continúe, asimismo, sigan las inversiones en zonas remotas donde no hay riesgos sanitarios.
Por todo lo anterior descrito, a la fecha, no puedo asegurar que el panorama sea del todo alentador para los productores de carne y huevo, pero sí puedo afirmar que en definitivo negativo no es y menos lo será, si la autoridad de comercio internacional obliga al gobierno mexicano a aplicar las cuotas compensatorias.
PRINCIPAL MAL
¿Si se aplica la resolución de cobro de aranceles a los productos provenientes de EEUU, acabarían con uno de los principales males que aqueja a la avicultura en México?
Por supuesto. Pero otra vez, repito, el que se aplique la resolución no es un tema filosófico de Arturo Calderón, es un punto al que apela el derecho porque para llegar a tener a favor la resolución, se hizo uso de los instrumentos jurídicos disponibles para defendernos de las importaciones desleales, nomás que la Secretaría de Economía se aferra a no cobrar el arancel, con el cuento de que hay gripe aviar en México y por tanto, estima que pudiera haber un desabasto de pollo y huevo en el país.
Nada más que en este punto es importante hacer una aclaración: si se revisan los reportes del SENASICA se encontrará que en el año que termina, sólo hubo cuatro hallazgos de influenza aviar en aves de traspatio en toda la República Mexicana. Por tanto, caben las preguntas, ¿Dónde está el riesgo sanitario? ¿Dónde está el desabasto? ¿Qué es lo que está viendo la Secretaría de Economía que la SAGARPA no ve?
Lo que demuestran estas acciones es que hay una incompatibilidad de análisis y de visión de la avicultura por parte de estas dependencias del gobierno federal.
¿Alguien no está haciendo su chamba o no la está haciendo bien? ¿Hace falta voluntad política?
Lo único que puedo decir es que cada quien hace su chamba, pero de manera diferente.
¿Pero se hace lo correcto en México?
Digamos que la Secretariía de Economía tiene conclusiones distintas a la que tiene la Secretaria de Agricultura.
¿Diferentes a los intereses no sólo de la UNA sino de México?
Sí, así se ve, y creo que esa es la conclusión a la que llegamos todos. Hace unos años las importaciones tenían una participación del siete u ocho por ciento en el consumo nacional aparente, y en el 2017 cerramos en alrededor del 21 por ciento. O sea, no le estamos dejando nada al mercado mexicano.
En este contexto, no sé hasta dónde la Secretaría de Economía establecerá su balance de cuánto quiere que se importe y de cuánto quiere que se produzca en México. Pero definitivamente con estas decisiones arbitrarias de comercio exterior, concluyentemente se truenan las inversiones de esta industria en el país y una posible traída de divisas. O sea, no hay un incentivo para que los agroempresarios avícolas continúen con su trabajo en el campo nacional.
UN AÑO RELEVANTE EL 2018
Le reitero mi pregunta, ¿el año 2018 fue bueno o malo? «Lo calificamos como relativamente bueno y con perspectivas de mejorar».
Entonces, ante esta problemática que acaba de narrar, ¿cuáles son las perspectivas para el 2019? «El 2019 pinta bien, hay solamente un factor que no está bajo control de la industria que es el brote de enfermedades porque esto obedece al flujo migratorio de aves que son incontrolables y a la temporada invernal».
«Sin embargo, la industria está comprometida para seguírsela jugando en México, pero necesitamos ese impulso que explicaba en párrafos anteriores. Y repito, los avicultores no estamos pidiendo subsidios o apoyos de ningún tipo, simplemente solicitamos que los instrumentos que tenemos a la mano se apliquen porque de eso depende que la avicultura se desarrolle mejor o se estanque».
¿Qué instrumentos tienen para llegar a esto que usted llama cambiar de perspectiva?
«Esos los tenemos que trabajar tanto con las autoridades como con la Cámara de Diputados, que son los que están a cargo del presupuesto. Por ahora en la UNA se trabaja en un Fondo Nacional de Aseguramiento Agrícola, que nos permita atender coyunturas sanitarias de manera más efectiva».
«Y además, trabajamos para que instalaciones de sacrificio de aves tradicionales puedan reconvertirse al sistema Tipo Inspección Federal (TIF)». «Buscamos también ser parte de los grupos de discusión en temas de políticas públicas como los asuntos de comercialización y desplazamiento de cosecha nacionales de maíz y sorgo».
«Lo cierto es que la UNA tiene una temática importante en agenda, pero los puntos más importantes que ahora desarrolla son los que se refieren al Fondo Nacional de Aseguramiento Avícola y sin duda el de comercio exterior. En ellos, tenemos que hacer valer nuestros derechos ante las autoridades correspondientes de la Secretaría de Economía y pedir a la SAGARPA, ahora SADER, que argumente mejor sus juicios y que sus decisiones sean más congruentes con lo que vive la avicultura del país».
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