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Timestamp: 2017-10-23 19:01:42+00:00

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Primera Página | La Luna Azul | Página 5
PENSIONADAS AUSTRALIANAS EXIGEN
MÁS SOSTÉN DEL GOBIERNO
Melbourne (Australia), 16-5-2008.- Manifestación contra el ministro Rudd, exigiendo aumentar el presupuesto para el sostén de las mujeres de la tercera edad.
¿MEJOR O PEOR QUE HACE DIEZ AÑOS?
Especial para La Luna Azul
50% y 50 % con alternabilidad
Hace unos días la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, feminista desde que hacía su doctorado en New York, anunció que después de intercambiar opiniones con mujeres de la oposición y partidarias del gobierno (lo cual nos consta), el CNE había aprobado que para las elecciones del 23 de noviembre de 2008, las listas a los consejos legislativos regionales estarán conformadas por 50 % de hombres y 50% de mujeres. Sin embargo, con la publicación de las Normas para las Postulaciones, lo que se prevé es que al menos el 40% de los postulados deben ser mujeres. Con todo, la noticia es buena por dos cosas:
Porque en adelante podremos decir al CNE que lo que se pudo en lo chiquito se puede en lo grande, y que si el CNE puede garantizar hoy 40%-60% en las listas de los consejos legislativos regionales, sin duda podrá garantizar 40%-60% en las listas de la Asamblea Nacional. Que el presidente de la República, los gobernadores de los estados y los alcaldes de los municipios integren sus equipos directivos con 40%-60% ya es otro cantar, que no atañe al CNE; pero este mínimo paso del CNE podría respaldar una petición como la anterior, cuando llegue el momento de sustituir a esos equipos en las regiones, lo cual es tan cercano como el 24 de noviembre.
Porque en las elecciones de 2005, el ex presidente del CNE, Jorge Rodríguez, había dicho que el CNE sólo podía sugerir que se conformaran paritariamente las planchas, pues ésa era materia de los legisladores, es decir, de la Asamblea Nacional. Ahora sabemos que el CNE sí puede tomar decisiones en esta materia, sin que tengamos que pasar por la AN.
Desde 2000 las mujeres de los dos polos y sin polo político hemos estado solicitando: que se cumpla o que se reforme el art. 144 de la Ley Orgánica del Sufragio y la Participación Política vigente, que prevé el 30% de mujeres en todas las listas electorales. Está suspendido su cumplimiento desde el 2000 y la razón para no restituirlo dada por la hoy ministra de Estado para Asuntos de la Mujer, María León, es que la lucha no es desde la Constitución del 99 por el 30%-70%, sino por el 50%-50%.
Cuando la AN dio la Habilitante a Hugo Chávez, solicitamos que fuera por esa vía que se decretara el 50%-50% con alternabilidad (un hombre, una mujer, un hombre…), de manera de evitar que se pusiera al 50% de mujeres en la cola. Pero ninguna de estas solicitudes fue oída, ni siquiera cuando las ha hecho la ministra de Estado y directiva del PSUV a la que el presidente Chávez llama con cariño “su Leona”.
Entiendo la resolución del CNE para las menos apetitosas elecciones de los cuerpos deliberantes del país, aunque las más cercanas al pueblo votante, como un globo de ensayo para las elecciones que más importan a los políticos y, al mismo tiempo, como una demostración preelectoral de que las mujeres cuentan.
Por otra parte, ya está aprobada una ley (vid infra) que recoge esta resolución para todas las instancias en las elecciones que vienen. De manera que ni el CNE ni Lucena están corriendo mucho riesgo, pues en adelante lo que respaldará la solicitud será la nueva ley emanada de la AN, ratificándose así lo que advertía Jorge Rodríguez en el 2005.
Desde luego, si el CNE aprueba el método de las “tarjetas morochas” no hay paridad ni alternabilidad que resista. Todo quedará en letra y discurso, como advirtió Natalia Brandler (a Javier Pereira, en “Siete Días”, El Nacional, 17-8-8, pp. 1 y 4).
Las más pobres entre los pobres
Mi posición es que todas las resoluciones y medidas que se tomen por las razones que sean, incluso electorales, pero que abonen a favor de viejas reivindicaciones feministas deben saludarse. La demolición de lo poco que se avance y la defenestración de quien toma la decisión no nos ayuda a las mujeres sino que, más bien, ejemplifica una vez más cuánto se colabora con la polarización política que no cesa.
Es lo que vengo sosteniendo en varios trabajos realizados a cuatro manos con Cathy Rakowski (ver en http://www.giocondaespina.com.ve/mujeresvenezolanas), a propósito de las misiones: ciertamente, no hay enfoque de género en las misiones explícitamente dirigidas a las mujeres (Madres de Barrio, ahora adscrita al Ministerio de Estado para Asuntos de la Mujer, creado en marzo de 2008) o dirigidas a los sectores más pobres del país (Mercal, Barrio Adentro, Robinson, Ribas, Sucre). Sin embargo, siendo las mujeres las más pobres de los pobres de todos los países de nuestra América, sin excluirnos, no podemos negar que dentro del pequeño porcentaje de beneficiados por estas misiones las mujeres son mayoría.
Es por esto que la oposición inteligente -Teodoro Petkoff, sin ir más lejos- ha llamado la atención acerca de que si la oposición quiere algún día ganarle al chavismo, tendrá que sostener y profundizar lo que las misiones han comenzado, esto es, redistribuir la riqueza petrolera por abajo y no por arriba. Nadie va a votar contra lo poco que recibe hoy, después de una vida sin siquiera ser considerado como parte de la repartidera. Lo más que puede hacerse es no ir a votar, como hicieron cerca de 3 millones de votantes el 2 de diciembre de 2007.
Tardías, inaplicables y prometedoras
Quien ande por la calle y vea TV sabrá que hay una campaña publicitaria por la aplicación de la Ley Orgánica por el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, una ley aprobada en 2006 -días antes de la reelección de Chávez, a comienzos de diciembre- que no había podido aplicarse por no haberse creado los tribunales especiales para atender casos de violencia por razones de sexo. Se ofrecieron 92 tribunales para marzo de 2008, pero sólo recientemente se instalaron algunos pocos. No son los 92 prometidos, ni debió aprobarse una ley si no se contaba con los recursos humanos para crear de inmediato los tribunales de los que depende la aplicación de la ley. Pero debemos alegrarnos de que, al menos, se hayan instalado una docena de tribunales y de que hoy la ciudad esté llena de pancartas en los puentes, diciendo a la población que “Existe la ley, toca aplicarla”.
En este esfuerzo publicitario también se comprometieron Amnistía Internacional y Unifem, así como una ONG de mujeres especializada en prevención y atención de mujeres violentadas (AVESA) y el Centro de Estudios de la Mujer de la UCV. Otra demostración (como el asunto del 50%-50%) de que en Venezuela las mujeres de los dos polos y sin polo político pueden hacer acciones conjuntas previstas hace décadas en la agenda feminista internacional.
Otras leyes han sido redactadas en la Comisión de Familia, Mujer y Juventud de la AN, aprobadas el 2007 sin mayor discusión por los diputados y abandonadas a su suerte, pues son inaplicables porque, para decirlo rápido, contravienen derechos de las madres trabajadoras previstos en el Título VI de la Ley Orgánica del Trabajo vigente, título que los redactores de las dos leyes parecen desconocer.
Estas dos leyes, lejos de favorecer a las madres trabajadoras para que consigan empleo, ponen en bandeja de plata a los patronos razones para no contratarlas, excepto temporalmente. Sobre estas dos leyes ( Ley de Protección y Promoción de la Lactancia Materna y Ley de Protección de las Familias, la Maternidad y la Paternidad) pueden leer mi opinión en la sección de mi Web citada antes.
Dos leyes están por aprobarse en segunda discusión, y a ninguna de las dos les veo sentido… Una tiene años intentando ser aprobada, se llama: Ley Orgánica para la Equidad y Paridad de Género (ver en http://www.asambleanacional.gob.ve/leyes) y es una sumatoria de todos los derechos ya consagrados a las niñas, adolescentes y mujeres en otras leyes y resoluciones, más las nuevas reivindicaciones.
Así, por ejemplo, la paridad con alternabilidad en las listas electorales está consagrada en el capítulo VI sobre “Derechos políticos” del artículo 57 al 64. Específicamente, es el artículo 57 el que prevé el 50%-50% con alternabilidad en los puestos.
Otras conquistas (educación, investigación, una vida libre de violencia) aparecen en otros capítulos, pero -de verdad- es ilusorio creer que reivindicaciones como la despenalización del aborto o la pensión fija mensual al ama de casa, que se han topado por décadas, incluyendo la década de Chávez, con todas las iglesias (la primera ley) y con todos los patronos, empezando por los de la administración pública (la segunda ley) no vayan a pasar desapercibidas para unos y otros en medio de la sumatoria. Esto, a pesar de una redacción tan descafeinada que hace difícil encontrar ahí, de manera explícita, tanto la reivindicación de la despenalización del aborto como la pensión mensual al ama de casa, que era de esperar que esta vez quedaran explícitas.
Por ejemplo, en el capítulo 2, sección 1, sobre los “Derechos sexuales y reproductivos”, se encuentra el derecho a “tener o no” hijos e hijas, su número y el intervalo de los nacimientos (ese “o no” es lo que hará saltar a las iglesias). Pero luego, cuando se consagra el derecho a la asistencia segura en todo el proceso obstétrico de quienes sí quieren tener hijos (artículo 13), no se prevé ese mismo derecho para quienes decidan interrumpir el embarazo. El asunto de la pensión del ama de casa en edad de publicación, se lo saltaron. Apenas saludan la bandera de la seguridad social para adultas mayores, lo cual de nuevo es redundante, pues así lo consagran la Constitución del 99, la Ley de Seguridad Social de 2002 y la Ley de Servicios Sociales de 2005.
Tampoco se prevén ni se precisan los requisitos para que las amas de casa en edad de jubilación reciban la pensión fija mensual contemplada en la cuarta ley, propuesta por la diputada Romelia Matute, también aprobada en primera discusión. Y eso que se trata de una ley de protección de las amas y los amos de casa.
Se lo dije en carta pública a la diputada Matute (la cual no contestó, aunque yo pedía opiniones): no hacen falta más leyes sino hacer cumplir las existentes. Hacer cumplir la ley y el reglamento del trabajo, el código civil, la constitución del 99, etc. Y reformar artículos puntuales, como por ejemplo el artículo de la ley de pensiones vigente, con el fin de precisar a cuáles amas de casa debe darse pensión fija mensual, según lo prevé el espíritu (porque en verdad la letra no lo dice) del artículo 88 de la Constitución del 99. O modificar el Código Penal vigente que considera el aborto como un delito.
Ni siquiera me detengo un minuto a discutir lo de la defensa de la paternidad (en la ley inaplicable de 2007), o lo de la protección del amo de casa (en la ley-Matute), puras coartadas para que el macho de la casa tome la palabra y cobre lo que sólo le corresponde a quien le cuesta tomar la palabra contra la de él.
De manera que las mujeres no estamos peor que hace una década, pues hace una década estas nuevas legisladoras y las nuevas beneficiarias de la renta petrolera vía misiones no existían.
Pero tampoco hemos avanzado mucho, pues si a las beneficiarias de las misiones no se les enseña a pescar, seguirán esperando su pescado mensual; si a las beneficiarias de las leyes del 2007 el patrono las contrata sólo cada tres meses (evitando las penalizaciones previstas), no habrá diputada de la AN que enfrente al patrono por ella. Si no se nombran al menos 92 tribunales de violencia, sólo las que viven en grandes poblaciones podrán dar curso a sus denuncias.
Esperemos que las mujeres del PSUV que aprobaron la Ley Orgánica para la Equidad y Paridad de Género en julio de este año, sepan usarla para enfrentar iglesias, patronos, cogollos partidistas, etc que se opondrán al “o no” del artículo 5. Que sostendrán (y tendrán razón) que la pensión mensual fija o la jubilación para el ama de casa no aparece en la “ley-pasticho”.Y que intentarán, de nuevo, suspender el artículo 57 porque -como dijeron en el 2000 todos los cogollos partidistas- no había suficientes mujeres para cumplir con el artículo (por eso es tan importante que el ensayo en las elecciones del 23 de noviembre tenga éxito).
Lo que considero prometedor de esta “ley-pasticho” es que podría ser usada por las propias chavistas que la apoyan como un instrumento para enfrentarse a los machos de sus jaurías ¿Están listas?
Sinceramente, no lo creo. No por ahora.
A la final, Chávez baja la línea por la Leona, la Chiche Manaure y Cilia Flores y lo que no le convenga electoralmente se mete bajo la alfombra. Eso pasó antes con nuestra solicitud de despenalización del aborto y con nuestras propuestas a la reforma derrotada el 2D. Aclaremos: no es que nuestras propuestas fueran rechazadas por el electorado sino que fueron rechazadas mucho antes por el presidente (en sus 33 artículos) y por la AN (en los 36 artículos “sobrevenidos”). Sólo quedaron en la propuesta dos palabras agregadas al artículo 21, las que solicitaban no discriminación por “orientación sexual”. Y la reacción de la iglesia evangélica chavista fue de tal magnitud que el mismo Chávez metió la propuesta de reforma en un bloque distinto al bloque de las propuestas que más le interesaba.
Por cierto: tampoco fueron recogidas nuestras propuestas de reforma en las 26 leyes habilitantes recientes, cuya constitucionalidad ha sido ratificada por el TSJ.
Gioconda Espina es profesora de Teoría Feminista y coordinadora de la línea de investigación “Psicoanálisis y género” del Área de Estudios de la Mujer (FACES, UCV). Publica por entregas el “Diario de una neurótica de fin de siglo” en su sitio http://www.giocondaespina.com.ve
This entry was posted on 17 agosto 2009 at 5:19 and is filed under 1.	You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
Una respuesta to “Primera Página”
Angélika Pulido Says:
28 marzo 2009 en 19:09 | Responder
Un texto que enuncia la realidad de todos los días.. sin embargo dentro de todo nunca muere la esperanza.
Desde San felipe. Saludos

References: resolución 
 resolución 
 artículo 57
 artículo 57
 artículo 88
 artículo 5
 artículo 57
 artículo 21