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Timestamp: 2020-08-10 11:30:12+00:00

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JSD | José María Soberanes Díez - ¿Qué es la jurisprudencia?
Por jurisprudencia debe entenderse las decisiones de los jueces. Las sentencias son los medios por los que los jueces resuelven el caso. Hay una decisión al respecto. Pero para tomarla, se requiere interpretar la ley o la Constitución. Así pues, la resolución del caso está fundada en una interpretación, que se explicita en el texto de la sentencia. Dichas interpretaciones resultan relevantes para solucionar los casos futuros, pues señalan el entendimiento que debe darse a una norma. Así pues, las sentencias tienen una “objeto juzgado”, el litigio resuelto y un “objeto interpretado”, la doctrina jurisprudencial o interpretativa. Esta segunda es propiamente la jurisprudencia.
En México muchas veces se piensa que la jurisprudencia es una tesis, pero no es lo mismo. Éstas sólo son una forma de expresarla.[1] Pensar lo contrario implicaría que el resto de las naciones no tienen esta fuente del derecho, puesto que éste es el único país en donde se sintetizan de esta manera. Ello conllevaría, incluso, desconocer sistemas jurídicos con una fuerte tradición jurisprudencial, como en common law.
En nuestro país las tesis son el vehículo de la jurisprudencia. Para que el foro tuviese conocimiento de lo que decidían los jueces se establecióuna revista que publicaba las sentencias. Es el Semanario Judicial de la Federación, creado por decreto de Benito Juárez. Las sentencias, no obstante, eran muchas. Para poderlas identificar mejor se hicieron extractos de las mismas, que se publicaban con un título. A esto se le llamó tesis.
Una tesis es, pues, un resumen de una sentencia. Contiene tres partes. Un rubro, que es el título de la tesis, que se escribe empezando por el tema general de la tesis. Un texto, que es la síntesis de la sentencia propiamente. Finalmente, los precedentes, que son la cita de las sentencias que se sintetizan.
Es importante hacer un paréntesis en este punto. Al utilizar tesis en escritos jurídicos deben mencionarse los datos de publicación, para que sea ubicable por el tribunal. Estos se encuentran en el IUS como “localización”. A pesar del orden que utiliza el IUS, estimo que debe de citarse conforme a las reglas de las referencias bibliográficas. Así, debe aparecer primero el número de tesis, después el lugar de publicación (Semanario, Gaceta, etc.), la época, el tomo-mes, y la página. Por ejemplo, puede citarse, Jurisprudencia 2a./J. 104/2007, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, novena época, t. XXV, junio de 2007, p. 283.
También debe hacerse una aclaración en cuanto a la época, como elemento en la cita. No existen las épocas de la jurisprudencia. Existen las épocas del Semanario, pues éste tiene épocas como cualquier revista. Suele usarse la expresión “jurisprudencia de octava época o de novena”. Pero ello técnicamente es impreciso. Las épocas del Semanario son nueve. Las primeras cuatro se conocen como “históricas” por ser anteriores a la Constitución de 1917. Existe una nueva época en el semanario cuando existe un cambio en el orden constitucional que impide entender la jurisprudencia publicada antes de ese cambio de la misma forma. Por ejemplo, no puede entenderse la jurisprudencia con la existencia de acciones de inconstitucionalidad de la misma forma que antes de su existencia. Por eso comenzó la novena época.
Las sentencias son obligatorias, en primer término, a las partes en el proceso que con ellas se dirimen y, fundamentalmente, a la parte que fue condenada. Pero la obligatoriedad de una sentencia no se agota ahí. Puede obligar a otros sujetos y servir de referencia en otros juicios. En otras palabras, el “objeto juzgado” obliga a las partes y el “objeto interpretado” puede obligar a otros sujetos. La Constitución, en el artículo §8, dispone que será una ley la que determine en qué condiciones y en qué casos una sentencia del Poder Judicial de la Federación será obligatorias. En otras palabras, dice que una ley determinará cuándo una sentencia tiene el carácter de jurisprudencia. Asimismo, dispone que esa ley fijará la forma de su creación, interrupción y modificación.[2]
La Ley que determina lo anterior es la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, cuyo artículo 177 dispone que en todos los procesos que conozca la el Poder Judicial la jurisprudencia se regirá conforme a la Ley de Amparo, salvo en los casos en que la ley de un proceso en particular disponga otra cosa. [3] En la actualidad, los únicos procesos que disponen otra cosa son las controversias constitucionales y las acciones de inconstitucionalidad. Así, salvo en estos dos casos, todos los juicios se rigen por la Ley de Amparo.
Tomando en cuenta lo que dice la Constitución a continuación se tratará la forma de creación y, posteriormente, la forma de interrupción y modificación. En el primer tópico se analizará quiénes pueden crearla, a quiénes obliga, y las condiciones que se requieren para que sea obligatoria.
Los órganos cuyas resoluciones constituyen jurisprudencia, es decir, cuyas sentencias sirven de precedente obligatorio para los demás órganos jurisdiccionales, son la Suprema Corte, funcionando tanto en Pleno como en Salas; los Plenos de Circuito; los Tribunales Colegiados de Circuito; el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; y el Tribunal Fiscal de la Federación. En estos apuntes no nos referiremos a las sentencias del Tribunal Electoral ni del Tribunal Fiscal, pues no son de uso tan frecuente como las de los otros órganos y entendiendo las de éstos, es posible comprender las otras.
Cuando cumple con determinados requisitos que establece la Ley de Amparo, el criterio contenido en la tesis es obligatorio para los órganos judiciales inferiores del Poder Judicial de la Federación y para el resto de los órganos jurisdiccionales del país. Así, de cumplir con las condiciones, el criterio del Pleno obliga a las Salas, los Tribunales Unitarios y Colegiados de Circuito, los juzgados de Distrito, los tribunales militares y judiciales del orden común de los Estados y del Distrito Federal, y tribunales administrativos y del trabajo, locales o federales. La de las Salas para todos ellos excepto al Pleno. La de los Plenos de Circuito para todos salvo para la Corte; y la de los Tribunales Colegiados para todos salvo para la Corte y los Plenos de Circuito.
Se decía que las sentencias pueden tener distinta fuerza obligatoria dependiendo de las condiciones con las que se dicte. En efecto, para que sea obligatoria debe de establecerse al resolver una contradicción de tesis, o bien, con la resolución de cinco asuntos en el mismo sentido y con una votación calificada. Si cumple con estos requisitos, al resumen de la sentencia se le llama tesis jurisprudencial. Si no, tesis aislada. Si se crea la tesis confirme al primer método se le conoce como jurisprudencia por contradicción. Si es confirme al segundo método, jurisprudencia por reiteración.
La jurisprudencia por contradicción se dicta al resolver una contradicción de tesis. Esta contradicción se da cuando dos órganos que pueden establecer tesis dictan resoluciones en sentido contrario. De ésta debe conocer el órgano jurisdiccional superior. Así, quien determina qué criterio debe prevalecer en caso de que exista una contradicción entre Tribunales Colegiados los Plenos de Circuito. En caso de que se contradigan los Plenos de Circuito, las Salas de la Corte. En caso de que se contradigan las Salas, lo hará el Pleno. La jurisprudencia por contradicción no requiere una votación calificada y basta con un asunto para que se establezca. Debe decirse que la resolución que dirime la contradicción no afecta a los casos de los que surgieron las tesis contendientes, y solo sirve para fijar el criterio.
La jurisprudencia por reiteración se establece mediante tres sentencias ininterrumpidas por otra en contrario dictadas en tres sesiones distintas, que hayan sido aprobadas por lo menos por ocho ministros si se tratara de jurisprudencia del Pleno, o por cuatro ministros, en los casos de jurisprudencia de las Salas. En caso de los Tribunales Colegiados se requiere unanimidad.
En 1995 se expidió la Ley Reglamentaria de las fracciones I y II del artículo 105 constitucional. En ella se determinó que las razones de las sentencias en este tipo de asuntos serían obligatorias para todos los órganos jurisdiccionales del país. La lógica de la redacción de ese cuerpo legal invita a pensar que se pretendía un sistema distinto al de tesis, al de resúmenes, para las controversias constitucionales y las acciones de inconstitucionalidad. En efecto, el artículo 43 de la ley establece que las razones que se contengan en las sentencias de este tipo de asuntos son obligatorias si se aprueban por cuando menos ocho votos,[4] y el 44 de la ley establece que el texto íntegro de la sentencia se publicará en el Semanario, y no solo una tesis.[5]
No obstante, la Corte determinó que debía hacerse un resumen (tesis) de las consideraciones de las sentencias dictadas en controversias constitucionales y acciones de inconstitucionalidad, en el Acuerdo General 5/1996, cuestión que reiteró en el Acuerdo General 5/2003. Considerando que el 43 de la Ley Reglamentaria establece una votación mínima de ocho para que las consideraciones de la sentencia obliguen, se estimó que es tesis jurisprudencial si se aprueba por esa votación y tesis aislada si no consigue los ocho votos.
Con base en ello, a las dos formas tradicionales de creación de tesis jurisprudencia puede sumarse una tercera, por controversias y acciones. Así, habrá tesis de jurisprudencia por contradicción, por reiteración y por controversias y acciones.
En algunas naciones la jurisprudencia no puede modificarse una vez que se establece por seguridad jurídica. A este principio se le conoce como stare decesis (mantener la decisión). Sin embargo, en México la jurisprudencia sí es mutable. La jurisprudencia se interrumpe, es decir, deja de ser obligatorio siempre que haya una sentencia en sentido contrario dictada por el órgano que la estableció, si la nueva resolución obtuvo ocho votos, cuatro votos o tres votos, dependiendo de si se trata del Pleno, las Salas o un Tribunal Colegiado. Pero, para ello, se requiere que se motiven las razones que llevan al cambio de jurisprudencia. Una vez que se interrumpe, para modificarse, es decir, para que exista una tesis en el sentido contrario, deben seguirse las reglas para su creación.[6]
Para profundizar, ver mi libro La jurisprudencia del Poder Judicial de la Federación
[1] Sobre el particular, puede citarse la jurisprudencia 2a./J. 94/2000, que sostiene: “ no existe tesis sin ejecutoria [sentencia], pero que ya existiendo ésta, hay tesis a pesar de que no se haya redactado en la forma establecida [por la ley ]” Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, novena época, t. XII, noviembre de 2000, p. 319.
[2] 94.§8 La ley fijará los términos en que sea obligatoria la jurisprudencia que establezcan los tribunales del Poder Judicial de la Federación sobre interpretación de la Constitución, leyes y reglamentos federales o locales y tratados internacionales celebrados por el Estado Mexicano, así como los requisitos para su interrupción y modificación.
[3] Artículo 177. La jurisprudencia que deban establecer la Suprema Corte de Justicia funcionando en Pleno, las Salas de la misma y los tribunales colegiados de circuito en las ejecutorias que pronuncien en los asuntos de su competencia distintos del juicio de amparo, se regirán por las disposiciones de la Ley de Amparo, salvo en los casos en que la ley de la materia contuviera disposición expresa en otro sentido.
[4] ARTICULO 43. Las razones contenidas en los considerandos que funden los resolutivos de las sentencias aprobadas por cuando menos ocho votos, serán obligatorias para las Salas, tribunales unitarios y colegiados de circuito, juzgados de distrito, tribunales militares, agrarios y judiciales del orden común de los Estados y del Distrito Federal, y administrativos y del trabajo, sean éstos federales o locales.
[5] ARTICULO 44. Dictada la sentencia, el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenará notificarla a las partes, y mandará publicarla de manera íntegra en el Semanario Judicial de la Federación, conjuntamente con los votos particulares que se formulen.
[6] Artículo 194.- La jurisprudencia se interrumpe dejando de tener carácter obligatorio, siempre que se pronuncie ejecutoria en contrario por ocho ministros, si se trata de la sustentada por el pleno; por cuatro, si es de una sala, y por unanimidad de votos tratándose de la de un Tribunal Colegiado de Circuito.
En todo caso, en la ejecutoria respectiva deberán expresarse las razones en que se apoye la interrupción, las cuales se referirán a las que se tuvieron en consideración para establecer la jurisprudencia relativa.
Para la modificación de la jurisprudencia se observarán las mismas reglas establecidas por esta ley, para su formación.

References: resolución 
 artículo 177
 resolución 
 resolución 
 artículo 105
 artículo 43
 resolución 
 Artículo 177
 Artículo 194