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GIGANTES DE HORMIGON La plaza de los lápices: espacio público y memoria de la última dictadura Bahía Blanca 1993- 2007
Carolina Montero Universidad Nacional del Sur
“… figuras muy altas, en hormigón, que tuvieran que verse y reconocerse desde el automóvil, que los peatones que caminaran y estuvieran por ahí pudieran estar entre estos chicos, estos chicos dejan de ser chicos y pasan a ser gigantes de hormigón…”1 El 16 de septiembre de 1995 se inauguró en la ciudad de Bahía Blanca la Plaza de los Lápices: María Clara Ciochini, en la cual quedó emplazado el monumento a los desaparecidos durante el episodio conocido como “la noche de los lápices”, hecho ocurrido en La Plata el 16 de septiembre de 1976 en el contexto del terrorismo de Estado implementado por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. En esta comunicación se sostiene que, a partir de esta marca dentro del espacio público, se observa un triple desplazamiento - temporal, espacial y formal- que da cuenta de las dificultades existentes en la ciudad de Bahía Blanca para lograr una recuperación de la memoria sobre la última dictadura (1976- 1983) en el espacio público. Este decir y no decir que atraviesa estos tres niveles, operaría como evasión para eludir lo sucedido en nuestra ciudad. “Hay un montón de espejos en la feria de la ciudad…”2 Con la llegada de la democracia, en distintas ciudades de la provincia de Buenos Aires comenzaron a surgir memoriales en el espacio público que recordaban a las víctimas del terrorismo de Estado de la última dictadura militar. Así, el testimonio se volvió memoria pública. Como señala Diego Díaz, “las marcas urbanas cristalizan, ponen en evidencia lo sucedido y desde allí interpelan a la memoria de todos. Es entonces cuando otros actores, otras generaciones, se involucran en los procesos de construcción de la memoria colectiva disparando preguntas sobre el pasado” (Díaz, 2002:35).
Entrevista a Horacio Miglierina, arquitecto diseñador del monumento en la Plaza de los lápices. Bahía Blanca, 24 octubre 2007. 2 Sui Generis, “Espejos”, en: Sinfonías para adolescentes, 2001.
En Bahía Blanca, esas “marcas territoriales”(Jelin et al., 2003) que interpelan a la memoria de todos, transformando espacios físicos vividos y transitados cotidianamente en lugares cargados de significados colectivos y en puntos de entrada para analizar las luchas por las memorias y los sentidos dados socialmente al pasado reciente, se han concretado sobre diferentes soportes. Existen tres murales3 y dos carteles identificatorios4 (ubicados en lugares estratégicos). En cuanto a los monumentos, existe sólo uno en nuestra ciudad, la “Plaza de los lápices, María Clara Ciocchini” que es monumento y plaza a la vez. (Imagen 1) ¿“Hubo un tiempo que fue hermoso…”?5 Entre el 15 y el 21 de septiembre de 1976, en la ciudad de La Plata se realizaron varios operativos orientados a la represión del movimiento estudiantil. Desde el 16 al 19 de ese mes fueron secuestrados Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, Horacio Ungaro, Daniel Racero, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler. Todos eran estudiantes secundarios en distintos establecimientos y militantes de la UES6. Excepto María Clara, que había llegado después, procedente de Bahía Blanca, los adolescentes habían participado en movilizaciones en reclamo por el boleto estudiantil durante la primavera de 1975 y habían logrado una tarifa preferencial para los estudiantes secundarios. Este beneficio había sido removido por el gobierno del golpe militar poco después de marzo de 1976. Las autoridades militares tenían conocimiento de que algunos grupos estudiantiles preparaban demostraciones al respecto. La planificación del operativo contra los estudiantes estuvo a cargo del comisario Miguel Etchecolaz. Los mismos represores bautizaron al operativo como “la noche de los lápices”. Los jóvenes fueron trasladados a distintos centros clandestinos de detención7. Seis de ellos continúan desaparecidos. De todos ellos, sólo Emilce Moler, Pablo Díaz y Patricia Miranda sobrevivieron (Jelin – Lorenz, 2004:99). A partir del juicio a las Juntas Militares en 1985, el episodio se hizo público, gracias a los testimonios de uno de los sobrevivientes, Pablo Díaz. Desde ese momento el destino de las víctimas del operativo policial del 16 de septiembre apareció ligado a las manifestaciones por el boleto estudiantil, realizadas un año antes del golpe. Su condición de militantes políticos además de estudiantiles, pasó a un segundo plano. Según Gabriela Cerruti, “con la llegada de la democracia fue la revulsión. La sensación
Uno de ellos fue pintado en la primera cuadra de la calle Drago y los que específicamente representan el Día de los Derechos del Estudiante Secundario se encuentran, uno en una de las paredes laterales de la Plaza Cristóbal Colón en calle Zelarrayán al 800 y otro en un muro observable desde el Parque de Mayo. 4 Uno de los carteles fue instalado en el reciente parque Vicente Bororat (H. Concejo Deliberante. Ordenanza N° 13699. Expediente 56 -2006: “Reserva espacio verde: 4 de septiembre”. 28 de marzo de 2006). Se refiere al hecho conocido como la “masacre de la calle Catriel”, asesinato de cuatro jóvenes efectuado por fuerzas represoras del Estado el 4 de septiembre de 1976. El otro está ubicado en el centro de torturas denominado “la escuelita”. (H. Concejo Deliberante. Ordenanza N° 14605. Expediente N° 632-2007: Referencia Histórica: Camino La Carrindanga “La Escuelita”. 29 de noviembre de 2007). 5 Sui Generis. “Canción para mi muerte”, en: Vida, 1972. 6 La Unión de Estudiantes Secundarios era uno de los frentes de masas de Montoneros. Pablo Díaz, sin embargo, militaba en la Juventud Guevarista (Jelin – Lorenz, 2004:99). 7 EL Pozo de Arana, el Pozo de Banfield y la Brigada de Investigaciones de Quilmes.
de una irrealidad que se imponía como real: lo inverosímil vuelto cierto. Relatos tenebrosos, la descripción del mal y del horror, la ruptura brutal de un silencio” (Cerruti, 2000:14). Era necesario, entonces, para contrarrestar el “trauma social”8, que la sociedad adoptara algún tipo de discurso que racionalizara lo sucedido y también tranquilizara. Distintos relatos se fueron sucediendo para explicar qué pasó, por qué y quiénes fueron las víctimas, victimarios y cómplices. Esta narración, conocida como “la teoría de los dos demonios”, explicaba el terrorismo de Estado como una guerra entre dos grupos armados, en la cual la sociedad argentina había sido espectadora y víctima. En esa construcción ideológica que sostenía que hubo inocentes de uno y otro lado, uno de los casos que se convierte en paradigmático es “la noche de los lápices”: “un grupo de adolescentes, casi ‘niños’, que no entendían de política, cantaban canciones de Sui Generis9 y pedían por el boleto estudiantil, habían sido secuestrados, torturados y asesinados” (Cerruti, 2000:16). Un libro10 y una película11 vehiculizaron y afianzaron esta postura. “Amigo mío, vuelve a casa pronto. Cuéntame todo, cámbiame todo”12 En 1992 una ordenanza municipal creó el programa “Bosques de Cultura”. Ésta tendría el objetivo de plantar árboles y arbustos ornamentales en diferentes espacios de la ciudad que hicieran referencia a distintos aspectos de la cultura argentina13. Es así que se determinó convertir en un parque lineal tierras que habían pertenecido a Vialidad Nacional y se comenzaron a proyectar algunas obras para instalar en él. En junio de 1993 se inauguró el Paseo de la Mujer y en mayo del año siguiente, cuando se instituyó por ordenanza municipal el “Día Municipal de la Paz”, se habilitó un espacio para el Bosque de la paz14. En julio de 1995 se instaló finalmente este espacio verde en el cual se plantaron 86 árboles recordando a las víctimas del atentado a la AMIA15. En ese contexto, en 1993, fue aprobado por unanimidad el proyecto de ordenanza sobre la institución del 16 de septiembre como el “Día de los Derechos del Estudiante Secundario” en el Partido de Bahía Blanca, presentado por los concejales de
Noción que toma Jelin de R. Kaes: “Una catástrofe social implica el aniquilamiento de los sistemas imaginarios y simbólicos predispuestos en las instituciones sociales y transgeneracionales (…) Las catástrofes sociales provocan efectos de ruptura en el trabajo psíquico de ligadura, de representación y de articulación. Así como Freud lo subrayó, las catástrofes naturales solidarizan el cuerpo social, las catástrofes sociales lo desagregan y dividen” ( Jelin, 2002:11). 9 Grupo de rock argentino que nace en 1969 y perdura hasta 1975. Luego se reúnen nuevamente en 1980 y 2001 para dar conciertos y grabar dos discos en vivo. Sus primeros integrantes fueron Charly García, Nito Mestre, Reinaldo Rafanelli y Juan Rodríguez. 10 Seoane, María y Ruiz Núñez, Héctor. La noche de los lápices, Buenos Aires, Planeta, 1986. 11 La noche de los lápices, dirigida por Héctor Olivera. Producción de Fernando Ayala. Guión de María Seoane, Héctor Ruiz Núñez, Daniel Kon y Héctor Olivera. 1986. 12 Sui Generis. “Amigo, vuelve a casa pronto” en: Vida, 1972. 13 H. Concejo Deliberante de Bahía Blanca. Ordenanza Nº 6800. Expediente 532/92: “Creando bosques de cultura”, 26 de junio de 1992. 14 H. Concejo Deliberante de Bahía Blanca. Ordenanza Nº 8016. Expediente 241/94: Instituyendo el “Día Municipal de la Paz”, 20 de mayo de 1994. 15 Algunos de los promotores de la creación de este espacio de conmemoración fueron el entonces concejal por la UCR, Raúl Woscoff y la Fundación Senda. Cfr. La Nueva Provincia, Bahía Blanca, año XCVII, N° 33367, 19 de julio de 1995, p. 8.
la UCR16 Facundo Arnaudo y Edith Ferrario17. Esa marca temporal era tardía si se tiene en cuenta que, a nivel provincial, en agosto de 1988 se había sancionado la ley 10671, que instituía el 16 de septiembre como “Día de la reafirmación de los Derechos del Estudiante Secundario”18. ¿Por qué este concejal tuvo interés en rememorar ese hecho si, generacionalmente, era unos años menor que los adolescentes muertos en La Plata? Sus inicios como militante radical coincidieron con el advenimiento de la democracia, época durante la cual “la noche de los lápices” adquirió connotaciones emblemáticas19 en tanto pareciera haberse generado la necesidad de construir “nuevos héroes” con los cuales identificarse. En nuestra ciudad, los fundamentos de la ordenanza buscaron una legitimación en el pasado, recordando hitos en los que distintos sectores o grupos de la sociedad hicieron reclamos sobre sus derechos: “[…] así como la historia universal recuerda el 1° de Mayo de 1886, Día de la masacre de Chicago en reconocimiento de los derechos de los trabajadores y el 8 de Marzo de 1857 cuando perdieron la vida obreras textiles luchando por condiciones de trabajo más dignas con Día de los derechos de la Mujer, por el presente proyecto proponemos instituir como Día de los derechos del Estudiante Secundario, el 16 de septiembre de 1976”20.
Unión Cívica Radical, partido al que pertenecía el por entonces intendente de la ciudad, opositor a nivel provincial y nacional. 17 Municipalidad de Bahía Blanca, Concejo Deliberante, Diario de sesiones, 23ª reunión - 20ª sesión ordinaria - 3 de septiembre de 1993. 18 En 1998, el aniversario se incorporó oficialmente al calendario escolar de la ciudad de Buenos Aires como el “Día de los Derechos del Estudiante Secundario”, en relación con la historia del reclamo por el boleto (Jelin – Lorenz, 2004: 115). 19 “Yo terminaba la secundaria en el ´83 cuando volvía la democracia y en el colegio participaba en el centro de estudiantes… bueno mi familia también tenía una fuerte militancia política de la cual yo no pude sustraerme así que empecé a militar por el ’82 cuando tenía 16 años. Para la mayoría de los que empezamos a militar en esos años sentíamos un compromiso bastante fuerte porque veníamos de la dictadura y la actividad política no estaba desprestigiada socialmente como lo está en los días que corren, sino que por el contrario, los jóvenes que no tenían ningún tipo de inquietud, de participación, no solamente en los partidos políticos sino también a nivel social, cultural, eran los diferentes. Así que bueno, a partir de eso empecé a militar en la filial del radicalismo, al día siguiente que cumplí los 18 años…(…) no pude sustraerme al vendaval que significó Alfonsín en el ’83… Sí, eso fue arrasador… Así que de esa forma militando en el partido yo debo decir que era el único partido por ese momento, de los nacionales y populares, con una militancia que le permitía a la juventud llegar a los lugares, podríamos decir de “decisión”, antes era muy difícil que los jóvenes pudieran llegar al ámbito del Concejo Deliberante, de hecho, yo asumo como concejal con la edad mínima para ser concejal que eran 25 años; en ese momento en el año ’90…’91… y bueno, así empecé en el Concejo, muy joven…” Entrevista a Facundo Arnaudo. 20 H. Concejo Deliberante de Bahía Blanca. Proyecto de ordenanza: Instituyendo el 16 de septiembre como día de los Derechos del Estudiante Secundario. Archivo Nº 663. Expediente Nº 1069. 17 de agosto de 1993.
La propuesta establecía que el objetivo fundamental de conmemorar este aniversario era que los establecimientos educativos realizaran actividades alusivas sobre distintos temas: la convivencia democrática, el respeto a las instituciones, reflexiones sobre la dignidad humana, los jóvenes como protagonistas de la vida democrática, el respeto mutuo y la tolerancia21. Con esta construcción que resignificaba el hecho histórico desplazando el eje desde lo económico -el reclamo por el boleto estudiantilhacia lo político, se efectuaba, a su vez, un corrimiento historiográfico desde una perspectiva materialista a una idealista. Asimismo, se restringía el tratamiento de los conceptos de democracia, respeto, dignidad y tolerancia al ámbito educativo, sin considerar la problematización de los mismos ni su extensión a otros espacios que favorecieran el debate comunitario. Al año siguiente, en 1994, dieciocho años después de ocurrido el hecho y once más tarde de recuperada la democracia, basándose sobre una proyecto presentado por el mismo Arnaudo, el Concejo Deliberante aprobó por mayoría otra ordenanza, esta vez proponiendo la construcción de una marca en el espacio: la Plaza de los lápices22. En ella fueron utilizados dos tipos de argumentaciones. Por un lado, se caracterizó a las víctimas como “jóvenes estudiantes secundarios [que] fueron despojados de todo cuanto forma parte de la esencia misma de la juventud: rebeldía, deseos de cambio, romanticismo, generosidad, entrega a una causa noble, intransigencia hacia lo despótico y la esperanza en el cambio”23. La reiteración de las referencias hacia una transformación y su vinculación con núcleos semánticos ligados a un tiempo por venir (deseo, esperanza) proyectaban el pasado hacia el futuro. Se observa un eje común con respecto a la ordenanza anterior que declaraba el 16 de septiembre como el “Día de los derechos del Estudiante secundario”, en tanto ambas se basan sobre un planteo esencialista que dejaba al cambio sólo la posibilidad de ser deseo, esperanza y no acción. Por otro lado, hizo mención especial a una de las víctimas: “Entre los seis chicos desaparecidos se encontraba María Clara Ciocchini, nativa de nuestra ciudad, estudiante de la Escuela Normal, y que canalizó sus inquietudes sociales como guía - scout en la “Pequeña Obra”, donde contagiada por el mensaje del Concilio Vaticano II, organizó actividades de apoyo educacional y sanitario en barrios carenciados. Militó en la Unión de Estudiantes Secundarios asumiendo responsabilidades en la conducción de dicho movimiento desde donde trabajó en pos de reivindicaciones juveniles”24.
H.C.D. , Idem. Municipalidad de Bahía Blanca, H. Concejo Deliberante, Diario de sesiones, 26ª reunión - 22ª sesión ordinaria - 9 de septiembre de 1994. 23 H. Concejo Deliberante de Bahía Blanca. Proyecto de ordenanza: Imponiendo el nombre “Plaza de los Lápices María Clara Ciocchini” a un espacio verde. Archivo Nº 578. Expediente Nº 1114, 1 de septiembre de 1994. 24 H. C. D. , Idem.
El pasaje de lo general a lo particular deslizó una deriva en cuanto a los significados desde valoraciones positivas hacia connotaciones negativas: María Clara había sido “contagiada”, el mensaje del Concilio Vaticano II era considerado como algo patológico que se había extendido sobre el cuerpo social. El uso de esta metáfora corporal (Di Stéfano, 2006) daba cuenta de la dominación simbólica ejercida por la “Iglesia oficial” y de su reconsideración del clero tercermundista, justificando su desplazamiento en términos higienistas. Cabe considerar además que, de manera homóloga a lo ocurrido en otros lugares de la provincia de Buenos Aires, en el caso de la Plaza de los lápices, si bien las organizaciones de DDHH como la APDH apoyaron el emprendimiento, la iniciativa no surgió de ellas. Por otro lado, el concejal informó del proyecto a los familiares una vez aprobado en el Concejo Deliberante. Aquéllos no intervinieron en un debate, por lo que se excluyó la participación de los afectados directamente por el recuerdo. El funcionario público encarnado en el concejal se atribuye todo el poder a sí mismo y no como representante, en tanto se limita a comunicar a los familiares lo que ya había sido aprobado por el Concejo Deliberante 25. “Necesito hoy tu resurrección. Tu liberación. Tu revolución”26 La Plaza de los lápices se inauguró el 16 de septiembre de 1995 en la intersección de las calles Corenfeld y La Falda con un acto al que concurrieron representantes de distintos sectores: alumnos de escuelas secundarias, grupos de guías y scout, organismos de derechos humanos (Madres de Plaza de Mayo y APDH). Se les invitó a participar a delegados de la Universidad Tecnológica, de la Federación de Estudiantes Secundarios y de la Universidad Nacional del Sur27. Por otro lado, también participó de este homenaje la madre de María Clara Ciocchini. Uno de los discursos inaugurales estuvo a cargo de Héctor Ruiz Núñez, co-autor de la novela La noche de los lápices: “Comenzamos a investigar, a conocer la vida de esos siete chicos y comenzamos a seguir cronológicamente cómo iban creciendo desde el regazo de su madre hasta sus juguetes, luego en sus inquietudes menores o diferentes de escuela primaria. Luego, en el secundario, sus primeros balbuceos… en alguna cosa en la cual participar, sus primeros novios, novias, sus primeros libros, la guitarra… los íbamos siguiendo a medida que
“C. M: “¿La familia de María Clara tuvo alguna participación en la propuesta de construcción de la plaza?” F.A: “Yo llamé a la madre, Hilda Suárez, creo recordar que se llamaba, me pareció, que se yo… no digo para pedirle autorización porque un poco la militancia de su hija excede ese tema, pero sí por una cuestión formal y de respeto, de decirle a ella, de comunicarle…” Entrevista a Facundo Arnaudo. “C. M: “¿La familia de María Clara tuvo alguna intervención, se conectó con ustedes?” H. M: “No, no… si, el día de la inauguración. Fue muy emotivo, estaban las autoridades municipales, el autor del libro, iba a venir el sobreviviente Pablo Díaz…” Entrevista a Horacio Miglierina. 26 Sui Generis. “Amigo, vuelve a casa pronto” en: Vida, 1972. 27 Correspondencia de respuesta a las invitaciones. Archivo del Honorable Concejo Deliberante. Bahía Blanca.
crecían 13, 14 o 15 años y llegó un momento en que sentimos que habían crecido tanto que se acercaba el 16 de septiembre de 1976 y recuerdo haber conversado con María porque nos sucedió a ambos, ellos se acercaban en forma gozosa a esa noche del 16 de septiembre sin saber lo que les esperaba luego de ser secuestrados y nosotros que sí conocíamos lo que seguía, que sí conocíamos el desenlace teníamos la tentación, diez años más tarde de alertarlos que ojo con lo que estaban haciendo, de que no fueron esos últimos días a hacer tal o cual pintada porque estaban destinados o predestinados al cautiverio y a la muerte”.28 Se plantea la predestinación como algo casi dogmático: no había lugar para otro final, ya existía un plan para ellos. Pero a su vez, la advertencia hecha por el co-autor del libro daba a entender que su destino de alguna forma fue la consecuencia de sus prácticas, en este caso, “una pintada”. Por su parte, el intendente radical, Jaime Linares, expresó: “Queremos brindar nuestro recuerdo a este grupo de adolescentes que hace 19 años intentaron una cosa que parecía natural: reclamar por los derechos de los estudiantes a través de pedir un boleto estudiantil. […] Nos convocamos alrededor de estos menhires modernos, sobrios y austeros que ha plasmado el arquitecto Miglierina, para dejar en esta ciudad un mojón de lo que ha sido un ejemplo para muchos chicos en esta ciudad. Tal vez no sabían ellos que este miserable boleto de papel podría hacerlos envolver en esta tragedia, no creo que hayan pensado que hoy después de tanto tiempo haya gente que esté agradeciéndoles por el esfuerzo que hicieron. Es increíble pensar que chicos de 16 y 17 años, que estaban reclamando solidariamente para un grupo de compañeros un derecho, hayan encontrado el olvido y la muerte en el año 1976. Creo que es deber de todos los que estamos hoy aquí venir a traer una flor en esta época para demostrarles que lo de ellos no ha sido en vano. Este sacrificio en nombre de todos va a perdurar en el tiempo como un ejemplo para todos los estudiantes. […] Para que el olvido no exista al menos en nuestra ciudad”29. En primer lugar, se redujeron los derechos de los estudiantes al pedido de un boleto estudiantil y se planteó como causa de la desaparición forzada el reclamo por dicho derecho. Esto se muestra atravesado por la inocencia de jóvenes que parecían no
Trascripción de un fragmento del discurso inaugural de Héctor Ruíz Núñez, co- autor del libro “La noche de los lápices”. Vídeo de inauguración. Archivo de prensa de la Municipalidad de Bahía Blanca. 16 de septiembre de 1995. 29 Transcripción de un fragmento del discurso inaugural del ex Intendente de Bahía Blanca, Jaime Linares. Vídeo de inauguración. Archivo de prensa de la Municipalidad. 16 de septiembre de 1995.
saber qué estaban haciendo. Por otro lado, al afirmar que se trataba de un hecho “increíble” y priorizar discursivamente el olvido por sobre la muerte se minimizaban las prácticas de la dictadura, de las que ya se tenían conocimiento para ese momento, en pos de remarcar el recordatorio, con fines políticos. Las palabras del intendente reforzaron el constructo creado en torno a “la noche de los lápices” en los ochenta, minimizando la represión al reducir su alcance a un episodio concreto, ajeno a nuestra ciudad, al mismo tiempo que ocultaban la militancia política de los adolescentes y su reclamo en una demanda particular. ¿Por qué, entonces, surgió en esa coyuntura la voluntad de construir este monumento? Teniendo en cuenta el contexto político del país, parecería claro que fue a modo de respuesta en dos direcciones. En primer lugar, en tanto emplazamiento en el espacio público, fue una manera de equiparar el énfasis en lo privado propuesto por la política gubernamental menemista, ya sea mediante el desplazamiento del centro comercial hacia los shopping centers o el desarrollo de los primeros barrios cerrados. En este contexto de desactivación de lo público, de pérdida simbólica del espacio democrático, emplazar un monumento en el espacio público fue un modo de contrarrestar lo que estaba proponiéndose desde el gobierno nacional. En segundo lugar, fue una estrategia del radicalismo local de oposición a los decretos presidenciales que entre octubre de 1989 y diciembre de 1990 indultaron a los genocidas. Debe considerarse, además, que esa política del olvido era apoyada a nivel local por el monopolio periodístico ejercido por La Nueva Provincia, formador de opinión dentro de la ciudad. En palabras de Arnaudo: “Hay que situarse en el momento, cuando Menem arrasaba con todo y con las leyes de impunidad y los indultos30 y era un clima de “bueno, no jodás más con este tema de los derechos humanos” a nivel mayoritario. […] En ese momento incluso los medios en Bahía Blanca, los medios de comunicación eran muy particulares, no había las FM que hay ahora … así que eran las AM, el diario y alguna FM, un par… entonces también la agresión más fuerte era que “se dediquen a legislar para la ciudad, que arreglen los baches”. Y los climas para llevar adelante ese tipo de cosas no eran los más propicios…”31 En esta declaración del concejal se percibe también cómo vivía la fuerte construcción de la opinión pública que se efectuaba desde el único periódico, La Nueva Provincia, desde donde no sólo se defendía el Proceso de Reconstrucción Nacional sino que también se atacaba al gobierno democrático radical. De hecho, en esa publicación no se mencionó ni el proyecto ni la inauguración de la Plaza de los lápices.
Es necesario recordar que estas políticas comienzan con la sanción de las leyes de punto final en 1986 y de obediencia debida en 1987, aprobadas durante la presidencia de Raúl Alfonsín. El concejal homologa éstas con los decretos sancionados por Carlos Menem. 31 Entrevista a Facundo Ar audo.
La Plaza de los lápices puede pensarse, entonces, como una estrategia de oposición política llevada adelante por el CD bahiense (con mayoría de la UCR) y por el intendente (también perteneciente al mismo partido) frente a la construcción de la opinión pública local y contra el gobierno nacional administrado por el Partido Justicialista en el marco de posibles luchas sobre qué recordar. A esa negación de esta marca de la memoria de parte del principal medio de prensa de la ciudad y del silenciamiento como política constructora de la opinión pública, se sumó que el episodio transformado en emblema hubiera ocurrido en otra ciudad. Sólo era posible recordar, en el espacio público, de manera monumental, lo ocurrido en otro lugar. Esta forma habría funcionado como una especie de placebo, en tanto como estrategia de evasión se constituiría en un modo de recordar y de no recordar, al mismo tiempo. Por lo tanto, podríamos pensar este desplazamiento espacial en clave metonímica: el silencio que se ejerce acerca de los hechos ocurridos a nivel local en el período 1976/1983 es reemplazado por la voz de algo sucedido en otro espacio. “…no tengo miedo a caer, si sostienes toda mi estructura y me haces bien…”32 El monumento que conforma la Plaza de los lápices (Imagen 2) fue diseñado por el arquitecto paisajista Horacio Miglierina, perteneciente a la oficina de Planeamiento Urbano, correspondiente a la Municipalidad de Bahía Blanca. Para su diseño no se convocó a un concurso ni a un debate, sino que tanto su gestión como su materialización se dieron dentro del espacio institucional, marcando un fuerte verticalismo. Originariamente las seis placas de hormigón, de 1,20 metros de ancho y 23 centímetros de espesor, habrían medido 14 metros de altura. Razones presupuestarias redujeron su tamaño a 7 metros. Cada una de ellas está atravesada por dos ranuras horizontales que dividen la placa en tres bloques y refuerzan la relación de desmesura que se establece respecto del espectador. (Imagen 3) Por otra parte, se encuentran circunscriptas en un cuadrado dentro de un círculo de 17 metros de diámetro33. Están ubicadas de forma tal que al rodearlas caminando o en automóvil, nunca se tapan totalmente entre sí34. En el momento en que se instalaron, cada “lápiz” estaba pintado de un color diferente, muy fuerte y brillante (naranja, amarillo, azul, rosa, verde y turquesa claro) y tenía escrito en negro el nombre de uno de los chicos desaparecidos el 16 de septiembre de 197635. Las placas fueron repintadas a mediados del 2007, pero no se respetaron sus colores originales36.
Sui generis, “Alto en la torre” en el single homónimo, 1974. Planos de la plaza. Departamento de Proyectos y Obras, Municipalidad de Bahía Blanca. Marzo 1995. 34 “Esa disposición es, digamos, a propósito para que vos estando en el automóvil, porque la mayor parte de la gente lo ve desde el automóvil, nunca se crucen… son 6 figuras que se tocan entre si, se acarician, se abrazan, pero nunca se tapan. Esos chicos que no se conocían ahora están ahí abroquelados… que se yo…” Entrevista a Horacio Miglierina. 35 Vídeo de la inauguración de la plaza. Archivo de prensa de la Municipalidad de Bahía Blanca. 16 de septiembre de 1995. 36 Hoy están pintadas 2 de color amarillo, 2 de azul y 2 de rojo. Tampoco aparecen hoy los nombres.
En el mismo sitio, un cartel (Imagen 4) indica el nombre de la plaza (Plazoleta de los lápices. María Clara Ciocchini37), los nombres de los chicos secuestrados el 16 de septiembre de 1976 y las edades que tenían en el momento del suceso38. También, una frase de Julius Fucik39: “Hemos vivido por la alegría, por ella militamos, hemos ido al combate, y por ella moriremos. Que la tristeza no sea jamás asociada a nuestro nombre”, elegida por el mismo promotor de la plaza, el concejal Facundo Arnaudo: “…yo había encontrado una frase muy propicia para que representara el lugar; incluso la hice escribir en el cartel que está en el lugar… está tomada de Julios Fucik, que era un checoslovaco asesinado por la GESTAPO, un militante del Partido Comunista […] me parecía algo muy representativo, es decir no es una cuestión melancólica ese lugar, sino que es un espacio en el sentido de un recordatorio con alegría desde el punto de vista de lo que representaban chicos que de pronto con 16, 17, 18 años tenían una inquietud, una responsabilidad social, una conciencia colectiva, un sentido de pertenencia conjunto de la sociedad que los hacía ver un poco más allá de su ombligo, de interesarse por el otro […]”40 El Holocausto, en tanto tropos universal41 es usado como legitimación. Es importante analizar las cuestiones que aparecen en los carteles que acompañan al monumento: por un lado, se sigue enfatizando en la idea de juventud al incorporar las edades de los chicos42; por el otro, podemos interpretar la elección de esa frase como una contradicción entre el ideal de estudiante planteado en los proyectos de ordenanza y
Existe una diferencia entre la ordenanza y el cartel que ubicado junto al monumento, en aquella se la nombra como plaza, mientras que en cartel aparece como plazoleta. 38 Francisco López Muntaner, 16 años; María Claudia Falcone, 16 años; Claudio de Acha, 17 años; Horacio Ungaro, 17 años; Daniel Racero, 18 años; María Clara Ciocchini, 18 años. 39 Nació el 23 de enero de 1903 en Praga, en el seno de una familia obrera. Estudió filosofía en la Universidad de Pilsen. En 1921 ingresó al Partido Comunista y se inició como crítico literario y teatral. Redactó distintas publicaciones para el PC. Cuando el ejército hitleriano ocupó Checoslovaquia continuó publicando con seudónimo, recuperando las figuras clave de la cultura progresista checoslovaca. En febrero de 1941 pasó a ser miembro del Comité Central del Partido Comunista en la clandestinidad, encargándose de las publicaciones ilegales. En abril de 1942 fue detenido por la Gestapo, trasladado a Berlín en el verano del siguiente año y ejecutado poco después. www.antorcha.org/liter/fucik.htm 40 Entrevista a Facundo Arnaudo, ex concejal, autor del proyecto de ordenanza que dio lugar a la Plaza de los lápices. 19 octubre, 2007. 41 Andreas Huyssen afirma que “es precisamente el surgimiento del Holocausto como un tropos universal lo que permite que la memoria del Holocausto se aboque a situaciones específicamente locales, lejanas en términos históricos y diferentes en términos políticos respecto del acontecimiento original. En el movimiento trasnacional de los discursos de la memoria, el Holocausto pierde su calidad de índice del acontecimiento histórico específico y comienza a funcionar como una metáfora de otras historias traumáticas y de su memoria. El Holocausto devenido en tropos universal es el requisito previo para descentrarlo y utilizarlo como un poderoso prisma a través del cual podemos percibir otros genocidios” (Huyssen, 2001:17) 42 Si comparamos el cartel que alude a la “Masacre de Calle Catriel” vemos cómo en este caso, si bien aparecen los nombres, la edad está ausente. No sería en este caso relevante como sí lo es para la Plaza de los Lápices.
la militancia de estos mismos estudiantes. También, si leemos en clave metonímica, si bien se silencia la militancia política de los chicos desaparecidos, se elige tomar las palabras de un militante del PC. Se filtran, entonces, en la materialización de la obra, los debates que no se habían concretado en el armado del proyecto. El diseñador se basó en varias metáforas para formular de este monumento y eligió el lenguaje abstracto para su representación43. El material escogido, hormigón armado, se relaciona con la permanencia física en el tiempo, el monumento se hace casi indestructible: en palabras del arquitecto paisajista, “esa es la idea del material que está presente, no lo podés romper, para romperlo tenés que venir ex profeso a romperlo, no lo podés herir, tenés que venir con una piqueta”44. Las terminaciones estuvieron diseñadas como una cita al Guernica, que Pablo Picasso pintara en 1937. Como en el óleo del artista español, en el que puede señalarse una cierta tendencia hacia lo mítico, hacia la acentuación de lo intemporal, la creación de Miglierina, también busca la perduración en el tiempo45. Si con la utilización de distintos colores se hizo referencia a representar lo personal de cada uno de los chicos desaparecidos, con sus formas superiores se buscó, por un lado, remarcar esas diferencias y, al mismo tiempo, aludir de manera directa al dolor: “El hormigón en su cresta tiene una forma curva […] es la expresión de una boca en dolor preguntándole a alguien de más arriba, o a ese cielo bahiense ¿por qué me tocó esto a mí, coño?”46 Si bien predominaron en el proyecto y en algunos elementos de la ejecución elementos que apelan a concepciones temporales, que refuerzan la idea de eternidad, la consideración de las placas como espacios de expresión las instalaba en el tiempo histórico, incluía el devenir en su construcción. Sin embargo, los mensajes escritos sobre ellas no fueron alusivos al tema47. En este sentido, podemos pensar que la evasión
“[…] en el diseño en si, tenía libertad de interpretación para realizar esta obra, lo cual no era para mi nada fácil, era una cosa muy complicada porque no quería que generara una situación dramática, porque estas son obras que pueden durar muchos años o nada… yo suponía que iba a durar muchos años, hay todo un tema simbólico, no quería representar una figura humana, no quería representar algo dramático, sino que tenía que ser algo emblemático, lleno de juventud … y bueno, hasta ahí llegaba … como cosa metafórica, y como cosa urbana; porque tiene una posición urbana, para mi tenía que ser algo vertical y muy alto y ciertamente espacial que es como me gusta trabajar en estas situaciones…”. Entrevista a Horacio Miglierina. 44 Idem. 45 “Esa es otra metáfora que se me ocurrió a lo último ... estaba inspirado en un cuadro de Picasso, el Guernica, y Guernica fue así ... o sea, Guernica, un pueblo muy chiquito donde mataron 1400 habitantes, no quedó nada, devastaron creo que el 80% de la ciudad, y había escenas de dolor aunque en el cuadro el Guernica hay una mano, un brazo que sale de una ventana con una vela buscando luz ... hay una persona que es dramática con un chico en el regazo llorando, y bueno inspirado en esas caras de dolor me parecía que acá tenía que dejar algo referente a eso, pero no lo quería hacer figurativo ... porque tenía temor que alguien ... yo vengo de una generación ... cursé en el ’75 ... te quedan mieditos adentro (risas)... que alguien pudiera romperlo el día de mañana, pero solamente dinamitándolo lo rompés a eso ...”. Idem. 46 Idem. 47 “...es una placa que está provocando a poner un mensaje, pero no se pusieron mensajes ... después hablábamos con Facundo, está con pintura antigrafitti y demás y fijate vos que no se pusieron mensajes...” Entrevista a Horacio Miglierina. “Y estaría bueno, la idea era al principio ... sería fantástico que por ahí qué se yo ... que los chicos pasaran, escribieran cosas, expresaran algo, por eso digo que no fue concebido como un monumento tradicional, para ser una cosa limpia, sino para que lo grafittearan,
sigue operando hasta la actualidad: ya no desde el ámbito del poder político sino también desde los ciudadanos que no sintieron la necesidad de comunicar algo al respecto. La alta dosis de abstracción elegida para el diseño, también presenta algunos problemas a la hora de comunicar y convocar. En este desplazamiento formal podemos leer nuevamente este “decir y no decir”, ya que a pesar de las dimensiones del monumento, las personas necesitan detener su marcha y leer las referencias que se encuentran en los carteles ubicados en la plaza para entender su significado. En síntesis, el triple desplazamiento -temporal, espacial y formal- permite pensar en la imposibilidad de comunicar abiertamente la realidad por la que atravesaron los ciudadanos de Bahía Blanca durante la última dictadura. La demora, la distancia, la abstracción formal dan cuenta de que la dictadura ha dejado huellas imborrables en el imaginario. La dificultad para representar la memoria sobre esa época en el espacio público de la ciudad ha derivado, a modo de evasión, en la apelación a ese emblema construido durante los primeros años de la democracia, tangencial a la historia local. En suma, no sólo ya no escriben los “lápices” de esos adolescentes asesinados en la ciudad de La Plata. El miedo ha ejercido sobre varias generaciones un efecto de silenciamiento: tampoco son escritos los que, sin punta, de manera simbólica los recuerdan. El borramiento de sus nombres ha sido el “punto final” de una política de olvido. ¿Qué nos ha pasado y nos pasa como sociedad en tanto ya nos cuesta cantar con Sui Generis: “…nadie se atrevió a decir una verdad … siempre el miedo fue tonto”48. Bibliografía Cerruti, Gabriela y Raggio, Sandra, “El estado de la memoria”, en: Revista Puentes de la memoria, Comisión provincial por la memoria, La Plata, año 4, Nº 11, mayo 2004. Cerruti, Gabriela, “La historia de la memoria”, e: Idem, año 1, Nº 3, marzo 2000. Chartier, Roger, “La historia cultural redefinida: prácticas, representaciones, apropiaciones”, en: Revista Punto de Vista, año 13, Nº 39, diciembre 1990. Comisión Pro Monumento a las víctimas del terrorismo de Estado, Proyecto Parque de la Memoria, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, diciembre 2005. Díaz, Diego, “El mapa de la memoria”, en: Revista Puentes de la memoria, Comisión provincial por la memoria, La Plata, año 2, Nº 7, julio 2002. Distéfano, Mariana, Metáforas en uso, Biblos, Buenos Aires, 2006. Huyssen, Andreas, En busca del futuro perdido. Cultura y memoria en tiempos de globalización, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2001. Jelin, Elizabeth, Los trabajos de la memoria, Madrid, Siglo veintiuno, 2002.
para que los bloques, y los chicos hablaran, tuvieran vida, yo a veces los he visto todos escritos y digo ¡bárbaro! …” Entrevista a Facundo Arnaudo. 48 Sui Generis. “Aprendizaje”, en Confesiones de invierno, 1973.
Jelin, Elizabeth y Langland, Victoria (comps.), Monumentos, memoriales y marcas territoriales, Madrid, Siglo XXI, 2003. Jelin, Elizabeth y Lorenz, Federico (comps.), Educación y memoria. La escuela elabora el pasado, Madrid, Siglo XXI, 2004. Raggio, Sandra, “La batalla de los relatos”, en: Revista Puentes de la memoria, Comisión provincial por la memoria, La Plata, año 6, Nº 18, octubre 2006. Schindel, Estela, “Las ciudades y el olvido”, en: Idem, año 2, Nº 7, julio 2002. Steinberg, Micheal, “El espacio público y sus marcas”, en: Idem, año 4, Nº 12, septiembre 2004. Vezzetti, Hugo, “Un mapa por trazar”, en: Idem, año 1, Nº 1, agosto 2000. Young, James. “Cuando las paredes hablan”, en: Idem, año 1, Nº 1, agosto 2000. Fuentes consultadas La Nueva Provincia, 19 de julio de 1995. H. Concejo Deliberante de Bahía Blanca, Proyecto de ordenanza: Imponiendo el nombre “Plaza de los Lápices María Clara Ciocchini” a un espacio verde. Archivo Nº 578. Expediente Nº 1114, 1 de septiembre de 1994. Municipalidad de Bahía Blanca, Concejo Deliberante Diario de sesiones, 26ª reunión22ª sesión ordinaria - 9 de septiembre de 1994. Municipalidad de Bahía Blanca, Concejo Deliberante, Diario de sesiones, 23ª reunión 20ª sesión ordinaria - 3 de septiembre de 1993. H. Concejo Deliberante de Bahía Blanca. Proyecto de ordenanza: Instituyendo el 16 de septiembre como día de los Derechos del Estudiante Secundario. Archivo Nº 663. Expediente Nº 1069. 17 de agosto de 1993. Archivo del Honorable Concejo Deliberante. Correspondencia de respuesta a las invitaciones. Bahía Blanca. Archivo de prensa de la Municipalidad. Video de inauguración. 16 de septiembre de 1995. Municipalidad de Bahía Blanca, Departamento de Proyectos y Obras, Planos de la plaza, marzo 1995. H. Concejo Deliberante de Bahía Blanca. Ordenanza Nº 6800. Expediente 532/92: “Creando bosques de cultura”, 26 de junio de 1992. H. Concejo Deliberante de Bahía Blanca. Ordenanza Nº 8016. Expediente 241/94:” Instituyendo el Día Municipal de la Paz”, 20 de mayo de 1994. Entrevistas realizadas Arnaudo, Facundo. Ex concejal, autor del proyecto de ordenanza que dio lugar a la Plaza de los lápices. Realizada por Carolina Montero el 19 octubre de 2007. Bahía Blanca. Miglierina, Horacio. Arquitecto, diseñador del monumento a la Plaza de los lápices, Bahía Blanca. Realizada por Carolina Montero el 24 octubre de 2007, Bahía Banca.
Imagen 1. “Plazoleta de los lápices” (Fotografía tomada por Carolina Montero)
Imagen 2. “Plazoleta de los lápices” (Fotografía tomada por Carolina Montero
Imagen 3. “Plazoleta de los lápices” (Fotografía tomada por Carolina Montero)
Imagen 4. Cartel ubicado en la “Plazoleta de los lápices” (Fotografía tomada por Carolina Montero)
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