Source: https://www.iberley.es/jurisprudencia/sentencia-penal-n-13-2012-ap-coruna-sec-6-rec-40-2011-22-03-2012-10684251
Timestamp: 2017-06-27 15:49:53+00:00

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Sentencia Penal Nº 13/2012, AP - A Coruña, Sec. 6, Rec 40/2011, 22-03-2012 | Iberley
InicioJurisprudencia PenalAP - A Coruña2012Sanchez Herrero, Jose RamonCondenaSentencia13/201240/2011
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Núm. Sentencia: 13/2012 Núm. Recurso: 40/2011
Núm. Cendoj: 15078370062012100165
Encabezamiento AUD.PROVINCIAL SECCION N. 6 A CORUÑA SENTENCIA: 00013/2012 Rollo: 40/2011 Órgano Procedencia: JDO. INSTRUCCION N. 2 de SANTIAGO DE COMPOSTELA Proc. Origen: DILIGENCIAS PREVIAS PROC. ABREVIADO nº 0001831 /2008 SENTENCIA Nº 13/12 ========================================================== ILMOS/AS SR./SRAS Presidente/a: ANGEL PANTIN REIGADA Magistrados/as JOSE RAMON SANCHEZ HERRERO JOSE GOMEZ REY ========================================================== En SANTIAGO DE COMPOSTELA, a veintidós de Marzo de dos mil doce. VISTA en juicio oral y público, ante la Sección 6ª de esta Audiencia Provincial, con sede en Santiago de Compostela, la causa instruida con el número 40/2011, procedente de DILIGENCIAS PREVIAS PROC. ABREVIADO nº 1831/2008, del JDO. INSTRUCCION N. 2 de SANTIAGO DE COMPOSTELA y seguida por el trámite de PROCEDIMIENTO ABREVIADO por el delito de LESIONES, contra
Romualdo , con DNI
NUM000 , cuyas circunstancias personales ya constan, representado por la Procuradora JOSEFINA ALVAREZ CANDEIRA, y defendido por la Letrada Dña. MONICA IGLESIAS RIOS; contra
Jose Antonio , con DNI
NUM001 , cuyas circunstancias personales ya constan, representado por la Procuradora YOLANDA VIDAL VIÑAS y defendido por el Letrado D. FRANCISCO IGLESIAS GANDARELA; y contra
Juan Antonio con DNI
NUM002 , cuyas circunstancias personales ya constan, representado por el Procurador/a ANTONIO CUNS NUÑEZ y defendido por el Letrado D. RICARDO RODIÑO VAZQUEZ. Siendo parte acusadora el Ministerio Fiscal y como ponente el Magistrado D. JOSE RAMON SANCHEZ HERRERO, quien expresa el parecer de la Sala.
Antecedentes PRIMERO.- Las presentes actuaciones fueron tramitadas por el JDO. INSTRUCCION N. 2 de SANTIAGO DE COMPOSTELA en virtud de parte médico, dando lugar a la incoación de DILIGENCIAS PREVIAS PROC. ABREVIADO nº 1831/2008, habiéndose practicado las diligencias probatorias que se estimaron procedentes.
SEGUNDO.- Llevadas a efecto las diligencias probatorias y acordada por el instructor la prosecución del trámite establecido en el
artículo 779 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal , se dio traslado de las diligencias al Ministerio Fiscal y a las partes personadas para que solicitaran la apertura del juicio oral o el sobreseimiento de la causa y evacuado tal trámite y adoptada la primera de las resoluciones, y señalada ésta Audiencia como órgano competente para el conocimiento y fallo de la causa, se dio traslado de las actuaciones a la defensa de los procesados quienes evacuaron el trámite formulando escrito de defensa, remitiendo a continuación los autos a esta Sala.
TERCERO.- Recibidas las actuaciones en esta Audiencia y examinadas las pruebas propuestas, se dictó auto admitiendo todas las pruebas propuestas por las partes , acordándose su práctica en el mismo acto del juicio señalándose para la celebración del juicio el día 14/3/2012 a las 9:30 horas.
CUARTO.- En el día y hora señalados se celebró el juicio oral con el resultado que obra en las actuaciones.
Hechos Del resultado de las pruebas practicadas en el presente procedimiento, se declara probado: Sobre las 00.15 horas del 25/04/2008 el acusado
Juan Antonio (con DNI
NUM002 y sin antecedentes penales), salió del Bar "O Bigotes" sito en la rúa Raiña de nuestra ciudad, con intención de abandonar la zona, momento en que fue increpado por los también acusados
Jose Antonio (con DNI
NUM001 y sin antecedentes penales) y
Romualdo (con DNI
NUM000 ) -quienes estaban en unión de
Damaso -, que se dirigieron al primero con expresiones como "hijo de puta", "nos tiramos a tu madre", "tu madre es más puta que las putas".
Ello provocó que
Juan Antonio se volviese hacia los otros, produciéndose un enfrentamiento entre ellos, en el curso del cual
Juan Antonio propinó a
Jose Antonio un puñetazo en la cara con intención de menoscabar su integridad física, que le ocasionó una herida en el dorso de la nariz y la fractura de huesos propios conminuta, con desplazamiento interior, que fue reducida con anestesia tópica y local, un taponamiento y una férula de yeso, así como 6 puntos de sutura. Le pautaron ibuprofeno y la retirada del taponamiento a las 48 horas, de los puntos en 6 días y de la férula en 10 días. Con posterioridad mantuvo dificultades respiratorias y acudió a un especialista privado en otorrinolaringología, el cual le recomendó una operación quirúrgica llamada septorrinoplastia a la que aún no se ha sometido. Tardó en curar de sus lesiones 21 días, 10 de ellos impeditivos. Le quedan como secuelas alteración en la respiración nasal y cicatriz a de 2 cm. en el dorso de la nariz y desviación del tabique nasal.
También con igual ánimo propino a
Romualdo dos golpes en la cara, uno en el ojo derecho y otro en la boca. Como consecuencia de estos golpes
Romualdo presentó una hinchazón de la región supraciliar derecha por la que sólo precisó una primera asistencia facultativa. Tardó en curar 10 días, uno de ellos incapacitante. Sin secuelas. Con posterioridad a esta agresión se constató la pérdida parcial de dos piezas dentarias (muy leve en el caso de un molar y de más entidad en otro molar) que estaban afectadas por patologías previas y pendientes de endodoncia. No se ha podido establecer un nexo causal entre la agresión y la pérdida de material de estas piezas.
No se ha acreditado que las erosiones en ambos antebrazos que presentaba
Juan Antonio a los cinco días y de las que tardaría en curar 7 días, uno de ellos incapacitante, le hubieran sido causadas por los otros dos acusados.
Fundamentos PRIMERO.- Los anteriores hechos declarados probados son legalmente constitutivos de un delito de lesiones previsto y penado en el
art. 147 CP , de una falta de lesiones prevista y penada en el
art. 617.1 CP y de dos faltas de injurias del
art. 620.2 CP .
a) Delito de lesiones, por las causadas a
Jose Antonio . A la hora de optar por calificar los hechos como constitutivos de un delito de lesiones del tipo básico del
art. 147 CP (
El que por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental, [...] siempre que la lesión requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico ), tal como formalizó su acusación el Ministerio Fiscal, en vez un delito del
art. 150 CP por el que formuló acusación la representación del Sr.
Jose Antonio (
El que causare a otro la pérdida o la inutilidad de un órgano o miembro no principal, o la deformidad ), hemos de fijarnos sólo en las lesiones sufridas por
Jose Antonio , ya que en relación a
Romualdo , que sufrió la pérdida parcial de piezas dentarias, sólo se ha formulado acusación por parte del Ministerio Fiscal, quien consideró los hechos como presuntamente constitutivos de una falta de lesiones.
Pues bien, en relación a
Jose Antonio , hemos entendido que no concurre el requisito de deformidad previsto en este precepto, a pesar de que a
Jose Antonio le haya quedado una pequeña cicatriz de 2 cm. en el dorso de la nariz y desviación del tabique nasal, y sí lo hacen los requisitos del art. 147, de más de una asistencia facultativa para la sanidad, tal como resulta del informe de la Médico forense Sra.
Es cierto que por deformidad se entiende toda irregularidad física permanente que conlleva una modificación corporal de la que pueden derivarse efectos sociales o convivenciales negativos (
Ss. TS de 22 de enero 2001 y
16 de septiembre 2002 ), pero también se ha señalado (
STS nº 91/2009 ) que no toda alteración física puede considerarse como deformidad, pues la previsión del art. 150 requiere de una interpretación que reduzca su aplicación a aquellos casos en que así resulte de la gravedad del resultado, de manera que los supuestos de menor entidad, aunque supongan una alteración en el aspecto físico de la persona, queden cobijados bajo las previsiones correspondientes al tipo básico. Debe valorarse a estos efectos, que el
Código Penal equipara la alteración constitutiva de deformidad del artículo 150 a la pérdida o inutilidad de un órgano o de un miembro no principal, lo que resulta indicativo de la exigencia de una mínima gravedad en el resultado (
STS de 31 marzo 2010 ).
Así, la jurisprudencia ha examinado en numerosas ocasiones la trascendencia de las cicatrices que restan como secuelas a los efectos de apreciar la deformidad, no encontrando dificultades para hacer esa calificación cuando las cicatrices alteran el rostro de una forma apreciable, bien dado su tamaño o bien a causa de sus características o del concreto lugar de la cara: en la
STS nº 496/2009 se apreció por una "cicatriz lineal de 13 centímetros en hemicara izquierda en sentido horizontal, que interesa pómulo izquierdo y aleta nasal izquierda y que es perceptible a tres metros de distancia"; en la
STS nº 811/2008 por una cicatriz en región maxilar anterior derecha de 6 centímetros de longitud que llega al borde medial del labio superior, y cicatriz en región malar de 4 centímetros en región derecha", en la
STS nº 877/2008 también se admitió una "cicatriz de siete centímetros que, partiendo de la mejilla izquierda continúa hasta el pabellón auricular, produciendo en parte posterior del mismo discreta retracción y cicatriz de un centímetro en cara lateral izquierda del cuello". En definitiva, se dice, la consideración relativa a los posibles efectos negativos de la alteración física producida como consecuencia de las lesiones no solo en las relaciones sociales, sino también en las convivenciales e incluso en relación a la propia autoestima, que puede resultar afectada por la percepción del propio cuerpo, relativiza la trascendencia de la visibilidad de las secuelas, poniendo el acento en las características de éstas en relación con la alteración que causen en el aspecto físico del lesionado.
En el presente caso le quedó al lesionado una cicatriz de unos 2 cm. en el dorso de la nariz, y desviación del tabique nasal, habiendo sido calificadas estas secuelas como constitutivas de un perjuicio estético ligero por parte de la médico forense, que le atribuyó 2 puntos en relación al Baremo (folio 131). El otorrino Sr.
Virgilio , que depuso a instancias del perjudicado, distinguió por un lado la cicatriz y por otro la afectación de la pirámide nasal, pero le dio una valoración entre 3 y 4 puntos, que también entraría dentro de la calificación del perjuicio estético ligero. Por último, la apreciación personal y directa por la Sala del estado del apéndice nasal del Sr.
Jose Antonio nos lleva a admitir la calificación de ligero de este perjuicio, lo que nos lleva a rechazar la existencia de deformidad por la ausencia de gravedad de la cicatriz, ciñéndonos por tanto al tipo básico del 147, pues hubo más de una asistencia médica y se le dieron puntos de sutura, que constituyen tratamiento médico quirúrgico.
b) Falta de lesiones. Se emplea esta calificación en relación con las lesiones sufridas por el Sr.
Romualdo , ya que las que se describen en el apartado correspondiente de los Hechos probados sólo han sido objeto de acusación por este tipo penal, de forma que, no habiendo requerido más que la primera asistencia sanitaria según el informe del Dr.
Abel (folios 222 y ss.), hemos de excluir la tipificación dentro del
art. 147, y remitirnos al tipo del art. 617.1, ambos del CP . Por otro lado, rechazamos la acusación formulada por
Juan Antonio en relación a la falta de la que habría sido sujeto pasivo, absolviendo de ella a los acusados.
c) Faltas de injurias. El empleo de expresiones vejatorias dirigidas a
Juan Antonio por parte de
Romualdo , del tenor de las recogidas en los Hechos probados, son constitutivas claramente de una falta de tal índole, sancionada en el
SEGUNDO.- En cuanto a la autoría, del delito y de la falta de lesiones resulta criminalmente responsable en concepto de autor del
art. 28 CP el acusado
Juan Antonio , por haber realizado material y directamente los hechos que lo integran, habiendo causado lesiones a
Jose Antonio y a
Romualdo . De la falta de lesiones resultan penalmente responsables en el mismo concepto los acusados
Romualdo , por su participación en tales hechos, al haber dirigido a
Juan Antonio los insultos mencionados. Para llegar a esta conclusión hemos tenido en cuenta las declaraciones de los implicados y de los testigos que presenciaron parcialmente los hechos, en relación con los informes médicos relativos a las lesiones que presentaban tales implicados, lo que nos ha llevado también a rechazar la eximente de legítima defensa planteada por la defensa del Sr.
Juan Antonio , tanto completa como incompleta, e igualmente la falta por la que había formulado acusación.
TERCERO.- La Sala concluye, tras valorar la prueba practicada, que
Juan Antonio salió del bar Bigotes en el que había estado tomando algo, y desde el que había visto a los otros imputados en compañía de su amigo
Damaso , quienes estaban en la calle en una actitud excesivamente alegre e irreverente, y quienes se dirigieron a él empleando frases poco amistosas. Este hecho se desprende a grandes rasgos de las declaraciones de todos los implicados y de la testigo
Maite , que se encontraba trabajando dentro del citado establecimiento. Aunque
Romualdo y
Jose Antonio negaron haberse estado divirtiendo con la gente que pasaba, o en actitud excesiva -posiblemente motivada por la previa ingesta de alcohol-, se desprende de las declaraciones de los otros dos, de su relato acerca del vivero de un establecimiento contiguo, y de las declaraciones de la citada testigo.
Hasta aquí más o menos el relato coincide, como así también lo hace en que en un momento determinado
Juan Antonio , que ya se marchaba, se dio media vuelta y se dirigió hacia los otros tres.
Juan Antonio dice que es porque le insultaron, y éstos relatan que simplemente le chistaron. Consideramos más convincente el primer relato, tanto por la actitud previa de éstos que antes hemos expuesto, como porque no resulta lógico que el primero, que ya había presenciado su actitud con anterioridad -todos coinciden en ello-, se hubiera vuelto en actitud agresiva sólo porque le hubieran chistado, resultando además que los relatos de estos tres -
Damaso y
Jose Antonio - fueron absolutamente coincidentes sobre lo acaecido, sin las usuales diferencias que subsisten tras el paso del tiempo. Además, resulta compatible con la existencia de una serie de insultos, voces e imprecaciones que relataron también dicha testigo y el Sr.
Marcos , que pasaba por allí y pudo apreciar que la situación no era pacífica, y que persistía en el tiempo, más allá del relato de los tres compañeros sobre la rapidez con que habrían ocurrido los hechos. Por ello estimamos la existencia de una falta de injurias.
Una vez que se produjo el enfrentamiento verbal, también difieren las versiones ofrecidas.
Juan Antonio dijo que se había limitado a defenderse, cubriéndose la cara con los brazos, momento en el que
Jose Antonio se habría producido las lesiones en la cara. Sin embargo, aunque el primero dice que hizo un ademán de protegerse al haber sentido que le acometían, y explicó que
Jose Antonio pudo haberse lesionado con las mangas de su cazadora -que tenía una especie de remaches metálicos-, también dijo a reiteradas preguntas que había sido
Romualdo el que había intentado abalanzarse contra él y es cuando se había protegido, lo que resta credibilidad a su versión porque resulta inconsistente.
En cambio, los otros tres coincidieron en que
Juan Antonio , tras haber hecho
Jose Antonio ademán de retirarse, le había lanzado un puñetazo a la cara. No obstante,
Romualdo cuenta que a continuación él había agarrado a
Juan Antonio de la cintura por detrás, para impedir que se moviese, sin que esta declaración haya quedado contrastada por ninguno de los intervinientes, pues
Juan Antonio dijo que nadie le había agarrado por detrás, la testigo
Maite dijo que era
Jose Antonio el que le había agarrado por detrás del cuello -al identificar que quien había agarrado era quien sangraba después-,
Jose Antonio dijo que no se había enterado de nada, e
Damaso negó expresamente que
Romualdo hubiera agarrado a
Juan Antonio . Aquí ya se aprecia cómo, a diferencia de lo que habría sucedido antes, las versiones difieren a la hora de precisar las acciones concretas de cada uno de los intervinientes. No ha quedado acreditado por tanto el modo exacto en que ocurrió la dinámica que produjo las lesiones.
En cambio, sí que resulta más significativo el resultado:
Jose Antonio sufrió una rotura de huesos propios de la nariz,
Romualdo la de dos piezas dentarias, y
Juan Antonio presentaba erosiones en ambos antebrazos cinco días después. Respecto de éste, el tiempo transcurrido desde los hechos no permite deducir más datos, salvo que a la forense le llamó la atención que los hechos que él relataba no eran compatibles con los signos que pudo evidenciar en el examen realizado, ya que él se quejaba del brazo y los signos estaban en los antebrazos. De todos los datos recabados es posible deducir -él ni siquiera lo ha negado- que
Juan Antonio causó las lesiones que sufrieron los otros dos, al haber realizado movimientos, bien tendentes a causar el daño -tesis acusatoria-, bien al tratar de rechazar lo que entendió era un acometimiento contra su persona -tesis de la defensa-. En el primer caso el resultado le sería imputable a título de dolo, pues habría producido el fin pretendido al tirar sus golpes. En el segundo también, a través del dolo eventual: aún siendo consciente de que actuando como lo hizo podía ocasionar daños a las otras personas, decidió realizar su acción, sin importarle que ese resultado final se produjese, siendo sus actos proporcionados y adecuados para ocasionar las lesiones descritas.
Juan Antonio ha pretendido encontrar en sus actos un supuesto de legítima defensa, ya que se limitó a defenderse de una agresión ilegítima de la que era objeto por parte de los otros tres. Esta supuesta agresión, que él relató y que vendría refrendada por la declaración de la antecitada testigo, no ha quedado probada -siendo carga de quien la propone-, pues su versión no fue coherente -
Romualdo se abalanzó sobre él, pero las lesiones las presenta
Jose Antonio -. Y además mientras que la testigo dice que
Jose Antonio había agarrado a
Juan Antonio por detrás mientras los otros lo golpeaban,
Juan Antonio negó que le hubieran agarrado por detrás en ningún momento, y
Romualdo dice que fue él quien efectuó tal llave. Debemos reseñar además la doctrina reiterada de la Sala 2ª del Tribunal Supremo, que ha estimado que «no es posible apreciar la existencia de una agresión ilegítima en supuestos de riña mutuamente aceptada "porque en ese escenario de pelea recíprocamente consentida, los contendientes se sitúan al margen de la protección penal al ser actores provocadores cada uno de ellos del enfrentamiento, de suerte que cuando el resultado lesivo se produce como efecto de una pelea originada por un reto lanzado o aceptado que da lugar a las vías de hecho, no cabe apelar a la legítima defensa, plena o semiplena, ya que la base de la misma es la existencia de una agresión ilegítima, y ésta no es posible de admitir con tal carácter en una riña voluntariamente aceptada" (
Ss. TS de 4 febrero 2003 ,
17 marzo 2004 ,
26 de enero 2005 y
28 noviembre 2006 ). En el presente caso no resulta compatible con esa eximente el hecho de que
Juan Antonio , que se marchaba, hubiera decidido volver para enfrentarse con los otros, al margen de que no exista prueba suficiente del comienzo de los hechos. Por otro lado, las escoriaciones que presentaba
Juan Antonio en los antebrazos no se corresponden con los hechos que relató, pues como indicó la médico forense, no se pudieron haber producido al haber tratado de impedir los golpes, sino que era preciso que se hubiera producido alguna rozadura, por lo que hemos de rechazar la relación de causalidad con los hechos analizados.
CUARTO.- De conformidad con lo establecido por los
artículos 61 y siguientes del Código Penal , corresponde imponer al acusado Juan Antonio la pena de un año y seis meses de prisión y la inhabilitación correspondiente, por el delito de lesiones (atendidas las consecuencias producidas), y la de 45 días de multa por la falta, a razón de 6 € diarios, atendiendo a que no tiene un trabajo remunerado ni se ha acreditado otra fuente de ingresos. A Jose Antonio y
Romualdo , la de diez días de multa, a razón de 6 € diarios, por las mismas razones, para la falta.
QUINTO.- En cuanto a la responsabilidad civil, a
Jose Antonio le correspondería, de aplicarse el Baremo de tráfico correspondiente a 2008 (como criterio orientativo,
STS 20 febrero 2006 ), por 10 días impeditivos y 11 no impeditivos, más 8 puntos de secuelas, la cantidad de 7.389,32 €. No podemos fijar mayor periodo de incapacidad que el establecido en el informe de la Médico forense, porque éste es el periodo fijado en el escrito de acusación presentado por el Ministerio Fiscal, toda vez que la acusación en su escrito no formuló ningún otro periodo alternativo que pueda ser considerado por el tribunal. En cuanto a las secuelas, los 5 puntos de dificultades respiratorias se mantienen por los dos peritos informantes, mientras que por las estéticas establecemos 3 puntos, entre medias de los dos informes, siempre dentro del perjuicio estético ligero. Se redondea esta cantidad a 8.000 € por el mayor daño moral que puede suponer la causación de lesiones dolosas, sin que sea de aplicación el recargo del 10% de perjuicio económico, al tratarse de un estudiante. Se indemniza además en 215 € por gastos médicos, y en 6.238 € en que ha sido presupuestada la intervención de septorrinoplastia, pues no existe otra valoración alternativa,
Romualdo le corresponde la cantidad de 320 € que fue objeto de reclamación por el Ministerio Fiscal, al regir el principio rogatorio, en relación con la pérdida de piezas dentarias.
No es posible aplicar el
art. 114 CP para moderar la responsabilidad del autor, toda vez que la posible participación de los lesionados en los hechos no es compatible con el alcance de las lesiones sufridas. Y no existe ningún supuesto de compensación al no haberse condenado a dichos perjudicados por la falta de la que fueron acusados, sin perjuicio de señalar que dicha compensación sólo podría efectuarse por las sumas concurrentes, y no por el total.
SEXTO.- De conformidad con lo establecido por los
artículos 123 del Código Penal , y 239 y 240 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal , debe condenarse a los condenados al pago de las costas causadas, incluidas las de la acusación particular formulada por el Sr.
Jose Antonio , pues ello se produce salvo que las pretensiones de esa parte sean abiertamente extrañas o desproporcionadas a las particularidades de los hechos (
Ss. TS de 20 marzo y
7 diciembre 2002 ), caso que no es el de esta causa porque la acción de esta causa fue dolosa y, a tenor de sus consecuencias, la pretensión de condena por el
art. 150 CP no estaba en principio fuera de lugar (
STS 25 junio 2008 ).
Por todo lo expuesto, vistos los preceptos legales citados, sus concordantes y demás de general y pertinente aplicación, de conformidad con el
artículo 117 de la Constitución , en nombre de S.M. el Rey, por la autoridad conferida por el Pueblo español,
Fallo 1.- Condenamos a
Juan Antonio , como autor responsable de un delito de lesiones, ya definido, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad, a la pena de UN AÑO Y SEIS MESES DE PRISIÓN, inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo por el tiempo de la condena y al pago de la cuarta parte de las costas procesales, incluidas las de la acusación particular. Igualmente a que indemnice a
Jose Antonio en la cantidad de 14.453 € por todos los conceptos.
2.- Condenamos a
Juan Antonio , como autor responsable de una falta de lesiones, ya definida, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad, a la pena de CUARENTA Y CINCO DÍAS DE MULTA a razón de 6 € diarios y al pago de la cuarta parte de las costas procesales, incluidas las de la acusación particular, que serán las correspondientes a una falta. Igualmente a que indemnice a Romualdo en la cantidad de 320 € por todos los conceptos.
3.- Condenamos a D.
Romualdo y D.
Jose Antonio como autores responsables de una falta de injurias, ya definida, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad, a la pena de DIEZ DÍAS DE MULTA a razón de 6 € diarios y al pago de la cuarta parte de las costas procesales, incluidas las de la acusación particular, que serán las correspondientes a una falta.
4.- Absolvemos libremente y con todos los pronunciamientos favorables a
Jose Antonio de la falta de lesiones por la que fueron acusados, declarando de oficio la otra cuarta parte de las costas causadas.
La presente resolución no es firme y contra la misma, cabe interponer
RECURSO DE CASACIÓN ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo, que ha de prepararse mediante escrito autorizado por Abogado y Procurador, presentado ante este Tribunal dentro de los
CINCO DIAS siguientes a su notificación y que deberá contener los requisitos exigidos en el
art. 855 y siguientes de la L.E.Criminal . Así, por esta nuestra Sentencia, de la que se llevará certificación al Rollo de Sala y se anotará en los Registros correspondientes lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

References: Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 

artículo 779
 artículo 150

artículo 117
 resolución