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Timestamp: 2017-06-25 05:21:18+00:00

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03/18/14 | IurisCivilis
En lenguaje técnico-procesal, se define una excepción como equivalente a un medio de defensa esgrimido por el demandado frente a la demanda con el que pretende conseguir no ser condenado. La ley de ritos distingue las excepciones procesales o por motivos de forma y las excepciones materiales o por motivos de fondo. Son excepciones procesales aquellas alegaciones en las que el demandado pone de manifiesto la falta de algún presupuesto procesal, la existencia de algún óbice procesal o la falta de algún requisito de algún acto procesal en concreto. En cambio se consideran excepciones materiales aquellas que se fundan en cuestiones de derecho sustantivo y que, de ser estimadas, conducen a una desestimación de la demanda y consiguiente absolución en cuanto al fondo del demandado. La Ley 1/2.000 de Enjuiciamiento Civil regula las denominadas excepciones materiales y procesales en el artículo 405. El apartado 1 dispone que en el trámite de contestación a la demanda: “(…) el demandado expondrá los fundamentos de su oposición a las pretensiones del actor, alegando las excepciones materiales que tuviere por conveniente. Si considerare inadmisible la acumulación de acciones, lo manifestará así, expresando las razones de la inadmisibilidad. También podrá manifestar en la contestación su allanamiento a alguna o algunas de las pretensiones del actor, así como a parte de la única pretensión aducida.” El apartado 3 que el demandado podrá utilizar el trámite de contestación a la demanda para aducir “(…) las excepciones procesales y demás alegaciones que pongan de relieve cuanto obste a la válida prosecución y término del proceso mediante sentencia sobre el fondo.” La alegación de una excepción material ataca directamente el fondo del asunto, persiguiendo la obtención de una sentencia absolutoria que se pronuncie sobre el objeto del proceso. Las excepciones materiales implican la introducción de elementos fácticos, distinguiendo la doctrina procesalista los siguientes:
Hechos constitutivos: son aquellos en los que actor basa su pretensión, por ello, le corresponde la carga de la alegación y de la prueba de los hechos.
Hecho impeditivos: son hechos producidos de manera coetánea a los hechos constitutivos que impiden a éstos desplegar su eficacia jurídica.
Hechos extintivos: son aquellos que, acaecidos con posterioridad a los hechos constitutivos, suprimen o extinguen la eficacia jurídica de éstos.
Hechos excluyentes: son aquellos que otorgan al demandado un contra-derecho que le permite paralizar, enervar o destruir la pretensión del actor. Se dejaría sin fuerza la acción del actor.
Por el contrario, la alegación de excepciones procesales pone claramente de manifiesto la falta de algún presupuesto procesal, la existencia de algún óbice procesal o la falta de algún requisito de algún acto procesal en concreto. Si se dan alguno de los siguientes supuestos se produce la existencia de un obstáculo a la válida prosecución del proceso y a su terminación mediante sentencia sobre el fondo. El art. 416.1 LEC efectúa un listado de presupuestos procesales, sin carácter de numerus clausus que, atendiendo a criterios doctrinales, podemos relacionar de la siguiente forma:
La falta de jurisdicción y la competencia objetiva y territorial. La capacidad de las partes. La subsanación del procedimiento inadecuado. La acumulación de acciones en la demanda. La falta de postulación y de representación procesal. El litisconsorcio necesario. La litispendencia y la cosa juzgada. El defecto en el modo de proponer la demanda.
No obstante, siguiendo la terminología utilizada por la doctrina jurisprudencial, el artículo 408 LEC contempla las denominadas excepciones reconvencionales de compensación y nulidad absoluta que tienen un tratamiento procesal distinto del previsto para las excepciones previamente reseñadas y de la demanda reconvencional prevista en los artículos 406 y 407 LEC. Con anterioridad a la Ley procesal vigente, la doctrina jurisprudencial se mostraba muy rigurosa en materia de compensación, impidiendo su alegación como excepción, cuando de compensación judicial se trataba, pues en ésta todo quedaba por determinar, por lo que exigía su formulación como reconvención para preservar la defensa del demandante. El legislador con la promulgación de la vigente ley procesal ha introducido una novedosa redacción en el tratamiento procesal de las excepciones de compensación y nulidad absoluta, para impedir que su alegación vía excepción pudiera provocar indefensión en el actor, que, hasta ahora, carecía de trámite y fija plazo para contestar por escrito a dicha defensa alegada al contestar la demanda. Por este motivo, la doctrina suele hablar de excepciones reconvencionales y la propia exposición de Motivos de la Ley procesal establece que son criterios que la inspiran "por un lado, la necesidad de seguridad jurídica, y, por otro, la escasa justificación de someter a los mismos justiciables a diferentes procesos y de provocar la correspondiente actividad de los órganos jurisdiccionales, cuando la cuestión o asunto litigioso razonablemente pueden zanjarse en uno solo" – cfr. STS de 13 de junio de 2013. Como hemos señalado, la Ley 1/2.000, de Enjuiciamiento Civil regula la alegación por el demandado de crédito compensable en el artículo 408-1º y 408-3. En este sentido dispone el artículo 408 LEC que: “1. Si, frente a la pretensión actora de condena al pago de cantidad de dinero, el demandado alegare la existencia de crédito compensable, dicha alegación podrá ser controvertida por el actor en la forma prevenida para la contestación a la reconvención, aunque el demandado sólo pretendiese su absolución y no la condena al saldo que a su favor pudiera resultar. La doctrina ha señalado reiteradamente que este tratamiento procesal diferenciado de la alegación de compensación en el que se funda la pretensión del actor, trae causa directamente de su especial naturaleza. Se trata, pues de alegaciones introducidas por vía de excepción y que tienen por finalidad solicitar la absolución del demandado, pero que, en tanto que se fundamentan en un derecho propio, podrían fundar una demanda que podría interponerse por vía reconvencional. La STS de 23 de diciembre de 2011 explicita adecuadamente la naturaleza de las excepciones reconvencionales: “Establece el artículo 405.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil que, en la contestación a la demanda, "el demandado expondrá los fundamentos de su oposición a las pretensiones del actor, alegando las excepciones materiales que tuviere por conveniente". La Exposición de Motivos de la propia Ley, identifica como criterios inspiradores de la concreción del objeto del proceso " por un lado, la necesidad de seguridad jurídica y, por otro, la escasa justificación de someter a los mismos justiciables a diferentes procesos y de provocar la correspondiente actividad de los órganos jurisdiccionales, cuando la cuestión o asunto litigioso razonablemente puede zanjarse en uno solo", lo que es determinante de una regla de preclusión de alegaciones de hechos y de fundamentos jurídicos, y " en la misma línea, la Ley evita la indebida dualidad de controversias sobre nulidad de los negocios jurídicos -una, por vía de excepción; otra, por vía de demanda o acción-" .” Con tal finalidad el artículo 408.2, en la redacción vigente antes de su modificación por la Ley 13/2009, de 3 de noviembre , dispone que "si el demandado adujere en su defensa hechos determinantes de la nulidad absoluta del negocio en que se funda la pretensión o pretensiones del actor y en la demanda se hubiere dado por supuesta la validez del negocio, el actor podrá pedir al tribunal, que así lo acordará, mediante providencia, contestar a la referida alegación de nulidad en el mismo plazo establecido para la contestación a la reconvención", y el 408.3 que "la sentencia que en definitiva se dicte habrá de resolver sobre los puntos a que se refieren los apartados anteriores de este artículo y los pronunciamientos que la sentencia contenga sobre dichos puntos tendrán fuerza de cosa juzgada" . De tal forma que, como afirmamos en la sentencia 249/2009, de 15 de abril , la nueva regulación "se caracteriza: a) Por conceder a la parte actora la facultad, que en el caso se ejercitó, cuando la nulidad se invoca como excepción en el juicio ordinario, y no se plantea como reconvención, para pedir del Tribunal se le conceda un plazo para contestar a la alegación de nulidad, de modo que si no se solicita precluye la posibilidad procesal porque el trámite no es preceptivo, y consecuentemente no cabe su atribución de oficio; y, b) El particular de la nulidad debe ser resuelto con pronunciamiento propio en la sentencia, la cual tendrá en su día fuerza de cosa juzgada. La regulación legal, que se recoge en el art. 408.3 LEC, no expresa si debe en el fallo simplemente apreciarse la nulidad, o efectuarse la declaración de la misma, pero, dado el carácter declarativo de la nulidad radical, resulta adecuado un pronunciamiento en tal sentido, además de quedar equiparados en tal aspecto la reconvención y la denominada excepción reconvencional”. Por otra parte, y en razón de la naturaleza de la alegación que contienen resulta necesario qué el juez se pronuncie separadamente sobre ellas en la sentencia y que el pronunciamiento que recaiga sobre éstas tenga fuerza de cosa juzgada. Conviene recordar al respecto que el artículo 408 de la Ley de Enjuiciamiento Civil en su apartado tercero establece que: “la sentencia que en definitiva se dicte habrá de resolver sobre los puntos a que se refieren los apartados anteriores de este artículo y los pronunciamientos que la sentencia contenga sobre dichos puntos tendrán fuerza de cosa juzgada.” Por otra parte, la compensación es una institución de derecho sustantivo regulada concretamente en el Código Civil, en los artículos 1.195 a 1.202 que necesariamente ha de ser alegada en juicio por el demandado. Podemos definir la compensación como la total o parcial extinción de dos deudas homogéneas cuando sus titulares sean mutua y recíprocamente acreedor y deudor y tiene como reacción el equivalente de nivelar o igualar el efecto de una cosa con el efecto opuesto de otra cosa contraria. No obstante, el Código Civil veta la compensación en dos supuestos: cuando alguna de las deudas proviniere de depósito o de las obligaciones del depositario o comodatario y en el caso de la obligación de alimentos a título gratuito. Sus requisitos son: Que cada uno de los obligados lo esté principalmente, y sea a la vez acreedor principal del otro. Se excluyen los casos de deudores subsidiarios o de los que actúan por representación. Que ambas desudas consistan en una cantidad de dinero, o, siendo fungibles las cosas debidas, sean de la misma especie y también de la misma calidad, si ésta se hubiese designado; homogeneidad de las prestaciones. Que las dos deudas estén vencidas. Que sean líquidas y exigibles. Que sobre ninguna de ellas haya retención o contienda promovida por terceras personas y notificada oportunamente el deudor Para finalizar esta sintética exposición sobre los créditos compensables y su alegación como excepción en el proceso civil, vamos a diferenciar la compensación legal de la denominada compensación judicial y ver si puede ser opuesta en la contestación a la demanda por vía de excepción ex art. 408 LEC. La compensación judicial se produce en aquellos supuestos en que los créditos no reúnen todos los requisitos necesarios para que opere la compensación legal. Entonces corresponder al Juez, por medio del proceso, subsanar la falta de alguno de ellos, que normalmente ser el de la liquidez. Frente a la negativa de la doctrina jurisprudencial de permitir excepcional la compensación judicial, la reciente doctrina del Tribunal Supremo plasmada en la STS de 13 de junio de 2013 admite la opción de que al contestar la demanda la parte demandada pueda formular la compensación judicial sin exigirse formulación de reconvención expresa. Este es el razonamiento: “(…) Con anterioridad a la Nueva LEC, la jurisprudencia era rigurosa en materia de compensación, impidiendo su planteamiento como excepción, cuando de compensación judicial se trataba, pues en ésta todo quedaba por determinar, por lo que exigía su formulación como reconvención para preservar la defensa del demandante. Pese a ello hubo sentencias de esta Sala de 12 de abril, 31 de mayo de 1985 y 16 de noviembre de 1993, que permitían el planteamiento como excepción, cuando las bases quedaran determinadas de forma clara. Sin embargo, en la Nueva LEC se puede plantear la existencia de "crédito compensable", sin discriminar entre compensación legal o judicial, postura razonable, pues el actor podrá oponerse por los trámites de la contestación a la reconvención, gozando la resolución recaída de los efectos de la cosa juzgada (art. 222.2 LEC) En suma, la excepción de compensación goza de un tratamiento procesal autónomo, pues pese a su "nomen" de excepción goza de naturaleza sustantiva, sirviendo de cauce para introducir acciones y hechos nuevos, por lo que tiene sustanciación procesal como si de reconvención se tratase, por lo que carece de sentido exigir, como en la sentencia recurrida que se formule reconvención expresa, pues la parte actora supo desde el primer momento que se articuló expresa y destacadamente la "compensación" y contestó a ella, en virtud del traslado que se le confirió ( STS 26-12-2006. Rec. 468/2000). Por tanto, la compensación judicial puede ser opuesta al contestar la demanda como excepción, al amparo del art. 408 LEC , tramitándose como contestación a la reconvención, siendo inaplicable la doctrina jurisprudencial invocada por la parte recurrida, pues se dictó en interpretación de las normas procesales de la anterior LEC.”

References: artículo 405
 artículo 408
 artículo 408
 artículo 408
 artículo 405
 artículo 408
 artículo 408
 resolución