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Timestamp: 2015-10-05 21:33:23+00:00

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De Todo Un Poco – Número 320: El 29 de noviembre – 65 años después. — De todo un poco
De todo un poco La realidad nuestra de todos los días y una opinión desapasionada desde JerusalemDirector: Aharon Erlich
De Todo Un Poco – Número 320: El 29 de noviembre – 65 años después.
13:17 | sin comentarios EL 29 DE NOVIEMBRE – 65 AÑOS DESPUES.
Los palestinos tienen planeado presentar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas su propuesta de cambiar el estatus que poseen de “observador” a la de “estado observador que no es miembro”.
Y no es casualidad que eligieron justamente la fecha del 29 de noviembre para hacerlo.
Hace 65 años, el 29 de noviembre de 1947, fue la Asamblea General de las Naciones Unidas la que aprobó la propuesta de partición de Palestina, que ponía así fin a los casi 30 años del Mandato Británico, para crear dos estados, un estado judío y otro estado árabe.
La resolución de las Naciones Unidas, implicaba el reconocimiento internacional del derecho del Pueblo Judío de vivir independientemente en su Tierra Histórica y poder así contar con un lugar sobre la tierra seguro, tranquilo y por sobre todo, propio.
La resolución también reconocía el derecho de la población árabe de Palestina, de tener su propio estado independiente.
Hace 65 años, la dirigencia judía, a pesar de la reducida superficie que se le confería al Estado Judío, aceptó dicha resolución ya que era lo posibilidad de concretar el anhelo de las generaciones de la creación de un Estado Judío en la Tierra de Israel.
Hace 65 años, la dirigencia árabe anunció que no estaba dispuesta a ninguna partición y si el plan continuaba, los árabes iban a hacer valer sus derechos por la fuerza.
Hace 65 años, la resolución dio base a la creación del Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948 y por otro lado los árabes dieron comienzo a lo que después se llamó la Guerra de la Independencia, que finalizó en el año 1949 con la derrota de los ejércitos árabes que habían invadido al recién nacido Estado Judío.
Lo que resulta interesante destacar es que 65 años atrás, nadie hablaba de los palestinos, se hablaba de la población árabe de Israel, punto.
Los árabes no quisieron la partición, lo querían todo… y se quedaron sin nada.
Pero, 65 años más tarde, la Autoridad Palestina quiere el reconocimiento internacional en la Asamblea General, tratando de aprovechar el simbolismo de la fecha del 29 de noviembre, que en su momento no aprovecharon.
Pero en 65 años, hay cosas que cambiaron “un poco”. Otras no.
En 65 años el Estado de Israel se convirtió en un estado moderno y pujante. Ejemplo para muchos, a pesar del continuo estado de beligerancia que sufrió y que sigue sufriendo a través de estos años, por parte de sus vecinos.
La población árabe, no constituyó el estado árabe y los territorios que debían formar parte de dicho estado fueron ocupados por Jordania, en Iehudá y en Shomron y por Egipto en la Franja de Gaza.
Hoy en día se escuchan voces, de entre los mismos árabes, que sostienen que fue un error no haber aprovechado la oportunidad que se les presentó 65 años atrás.
Oportunidad que tuvieron en sus manos durante 19 años, hasta el año 1967 y en esos años nadie hablaba de una estado árabe en Palestina y menos de un estado palestino.
En vísperas de otro 29 de noviembre, la fecha resulta apropiada para repasar nuevamente algunos aspectos de aquella página de nuestra historia.
EL FIN DEL MANDATO BRITANICO.
Los británicos habían anunciado en el año 1947 que querían dar por finalizado su Mandato, devolver la cuestión a las Naciones Unidas y retirarse de Palestina.
Como en todos los lugares en donde el imperialismo británico había sido gobierno, como se dio en la India entre hindúes y musulmanes o en Chipre entre griegos y turcos, la situación interna, también en Palestina era insostenible y el enfrentamiento entre las poblaciones judía y árabe preanunciaba un enfrentamiento sangriento.
Eran los acordes finales del Mandato Británico que había comenzado en el año 1920, con la llegada del Alto Comisionado Británico Herbert Samuel, de origen judío, quien debía sentar las bases en lo que debería convertirse en el Hogar Nacional del Pueblo Judío, de acuerdo al compromiso del gobierno británico.
En una sesión extraordinaria de las Naciones Unidas se nombró una comisión especial que debía presentar una propuesta de acción.
UNSCOP eran las iniciales en inglés de la Comisión Especial de las Naciones Unidas para Palestina y estaba formada por representantes de Australia, Canadá, Checoslovaquia, Guatemala, India, Irán, Holanda, Perú, Suecia, Uruguay y Yugoslavia.
Hay que destacar que los representantes latinoamericanos de Guatemala y de Uruguay después de interiorizarse del problema, se transformaron en los más vehementes luchadores por la causa nacional judía.
Los miembros de la UNSCOP viajaron a la Tierra de Israel, visitaron fábricas, escuelas, kibutzim, se entrevistaron con representantes de las comunidades judías y árabes. Presenciaron también la llegada del buque Exodus con su carga humana de 4.500 sobrevivientes de la Shoá que después de las penurias que habían pasado durante la Segunda Guerra Mundial, trataban de llegar a la Tierra de sus Antepasados y a quienes los ingleses, por la fuerza, los obligaron a retornar a Alemania.
De Palestina se trasladaron a los campos de Concentración de Europa y de Chipre, en donde se encontraban confinados cientos de miles de judíos. En todos los lugares los recibieron con una único planteo: “no queremos regresar a nuestros países de origen en Europa, que se convirtieron en verdaderos cementerios para nosotros, ya que ahí han masacrado a seis millones de nuestros hermanos. Queremos constituir nuestra propia Nación en Israel, nuestro solar histórico”.
A su regreso, la UNSCOP presentó un informe, el que establecía la partición de Palestina en dos estados, uno judío, otro árabe y la internacionalización de la ciudad de Jerusalem.
El debate fue prolongado y amargo. Muchas de las declaraciones que se formularon pueden resultar curiosas o hasta insólitas 65 años después, pero no por eso dejan de resultar importantes.
Enrique Rodríguez Fabregat de Uruguay expresó: “¿Por qué es necesario que exista un Estado Judío? Para terminar con esa forma de discriminación y de persecución contra un sector de la humanidad”.
Jorge García Granados de Guatemala agregó: “El Estado Judío es la reparación que la humanidad debe a un pueblo que durante 2.000 años, sin culpa y sin defensa, ha sufrido la humillación y el martirio”.
Hubo otras opiniones interesantes. “Sabemos que una gran proporción del Pueblo Judío considera a Palestina como su Hogar Nacional. En vista de nuestras propias y estrechas relaciones con el Pueblo Judío, nos es imposible dejar de simpatizar con tales aspiraciones”.
Así se expresaba el representante polaco Oscar Lange.
“…Los representantes árabes afirman que la partición de Palestina será una injusticia histórica, pero esas consideraciones son inaceptables por la simple razón, de que, después de todo, el Pueblo Judío ha estado estrechamente ligado a Palestina durante un considerable período histórico…” Palabras de Andrei Gromyco, representante de la Unión Soviética.
LA VOTACION.
El 29 de Noviembre de 1947 se llevó a cabo la histórica votación y la Resolución de Partición fue aprobada por 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones.
Votaron a favor: Australia, Bélgica, Bolivia, Brasil, Bielorrusia, Canadá, Costa Rica, Checoslovaquia, Dinamarca, República Dominicana, Ecuador, Francia, Guatemala, Haití, Islandia, Liberia, Luxemburgo, Holanda, Nueva Zelanda, Nicaragua, Noruega, Panamá, Paraguay, Perú, Filipinas, Polonia, Suecia, Ucrania, Sudáfrica, Estados Unidos, Uruguay, Unión Soviética y Venezuela.
Votaron en contra: Afganistán, Cuba, Egipto, Grecia, India, Irán, Irak, Líbano, Pakistán, Arabia Saudita, Siria, Turquía, y Yemen.
Se abstuvieron: Argentina, Chile, China, Colombia, El Salvador, Etiopía, Honduras, México, Gran Bretaña y Yugoslavia.
Resulta interesante analizar los datos de la votación 65 años después.
Los 12 votos de los representantes latinoamericanos, del total de 33 a favor, aseguraron la aprobación de la resolución.
Las Naciones Unidas no eran lo que es hoy.
Si bien había presiones, había intereses, la mayoría de los 56 países participantes buscaban hacer justicia. Justicia que evidentemente no abunda en las resoluciones actuales del alto organismo
Además y a pesar de que ya nos encontrábamos en la época de la Guerra Fría entre las dos grandes potencias, fue una de las pocas veces en la que los Estados Unidos y la Unión Soviética votaron de la misma forma.
LAS CONSECUENCIAS – ANTES Y AHORA.
Con la aprobación de la Resolución se concretaba la visión de Theodor Herzl, ya que 50 años después de reunido el Primer Congreso Sionista, se lograba el apoyo internacional para la creación del Estado Judío, como el mismo Herzl lo había previsto en su diario personal en el año 1897 en Basilea, Suiza.
Los árabes rechazaron la Resolución y anunciaron que se opondrían a la misma por la fuerza.
El Estado de Israel nació y creció en sus 64 años de existencia, a pesar de las difíciles condiciones de nuestra complicada realidad.
La gran tragedia que se abatió sobre la población árabe de Palestina, se originó, no por la creación del Estado de Israel, sino por la posición intransigente de los mismos países árabes. No aceptaron en su momento la partición, salieron a la guerra “para echar a los judíos al mar…”, guerra en la que fueron completamente derrotados, durante años se negaron a reconocer el derecho a la existencia del Estado de Israel y hoy en día parecería que tratan de volver hacia atrás las páginas de la historia.
No nos contamos entre los expertos del derecho internacional quienes podrán analizar las implicancias de estos pasos unilaterales de la Autoridad Palestina. Ni tampoco podemos determinar cuáles serán las consecuencias prácticas de esta propuesta palestina que contará como se pronostica, con una gran mayoría.
Nuestra opinión personal, es que la “partición” es la única solución. Opinión que es aprobada por muchos, pero no por todos.
Solamente las conversaciones directas entre ambas partes podrán lograr un acuerdo concreto y estable.
Lo que implica que cada una de las partes del conflicto deberá hacer concesiones dolorosas para lograr un acuerdo de paz.
Shalom desde Jerusalem.
Arquitecto Aharon Erlich En: General
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