Source: http://pacarinadelsur.com/home/huellas-y-voces/1395-jose-maria-eguren-y-caceda-derrotero-de-un-servidor-publico
Timestamp: 2018-05-24 14:00:02+00:00

Document:
José María Eguren y Cáceda: course of a public servant
José María Eguren y Caceda: curso de um servidor público
Isabel Cristina López Eguren[1]
Recibido: 08-08-2016 Aprobado: 07-09-2016
Resumen: El simbolismo en el Perú tiene como máximo y único representante al poeta José María Eguren, quien alcanzó el cénit de su inspiración en 1911 plasmado en la publicación de su primer poemario Simbólicas. Cinco años después, en 1916, aparecería La canción de las figuras. En 1929 se añadirían Sombra y Rondinelas. Desde entonces, su obra poética ha sido reconocida internacionalmente como una de las grandes figuras de la literatura. No obstante, poco se conoce de su entorno familiar, salvo escuetas referencias, muchas de ellas erróneas. Ahora develo al lector interesado la biografía de su padre José María Eguren y Cáceda, a partir de documentación inédita (proveniente del archivo familiar) y poco conocida que nos permiten obtener una visión más completa de la vida familiar de nuestro poeta.
Palabras clave: Perú, poesía, biografía, República.
Abstract: Symbolism in Peru has at most and only representative poet Jose Maria Eguren, who reached the zenith of his inspiration in 1911, resulted in the publication of his first poetry collection Simbólicas. Five years later, in 1916, it would appear La canción de las figuras. In 1929 Sombra and Rondinelas be added. Since then, his poetry has been recognized internationally as one of the great figures of literature. However, little is known of their families, except terse references, many of them wrong. Now, I unveil the interested reader the biography of his father Jose Maria Eguren y Cáceda, from unpublished documents (from the family archive) and little known that allow us to obtain a more complete picture of the family life of our poet.
Keywords: Peru, poetry, biography, Republic.
Resumo: Simbolismo no Peru tem no máximo e único poeta representativa José Maria Eguren, que atingiu o auge de sua inspiração, em 1911, resultou na publicação de sua primeira coleção de poesia Simbólicas. Cinco anos mais tarde, em 1916, afigura-se La canción de las figuras. Em 1929 Sombra e Rondinelas ser adicionado. Desde então, sua poesia tem sido reconhecida internacionalmente como uma das grandes figuras da literatura. No entanto, pouco se sabe sobre as suas famílias, com exceção referências concisas, muitos deles errado. Agora desen o leitor interessado a biografia de seu pai José Maria Eguren y Caceda, a partir de documentos não publicados (a partir do arquivo da família) e pouco conhecido que nos permitem obter uma imagem mais completa da vida familiar de nosso poeta.
Palavras-chave: Peru, poesia, biografia, República.
En el presente artículo[2] se describe la trayectoria vital de José María Eguren y Cáceda, padre del único poeta simbolista peruano José María Eguren. Su derrotero como servidor público en el Congreso de la República durante casi medio siglo, en épocas políticamente convulsas atravesadas por hechos trascendentes para la historia peruana como la Confederación Peruano-Boliviana (1836-1839) y la Guerra del Pacífico (1879-1883), surcarían sus años más fructíferos al servicio del Estado peruano.
El contenido está dividido en seis partes que nos permiten acercarnos a la figura de José María Eguren y Cáceda. La primera parte nos describe los orígenes familiares, siendo hijo de padre de origen vasco y madre peruana. Durante su infancia su familia estuvo vinculada a la ciudad de Chachapoyas, en donde su padre fue un servidor enviado por la corona española antes de la guerra de Independencia, terrateniente notable que posteriormente se afincaría en la ciudad de Lima.
En la segunda parte, documentos inéditos nos permiten describir lo relativo al matrimonio de don José María con doña Eulalia Rodríguez Hercelles. La tercera parte está referida a la importancia que tuvo su hermano Baltazar como pionero del desarrollo en el departamento de Amazonas. La cuarta parte describe los inicios y trayectoria en el Congreso peruano de nuestro personaje central, destacando los diferentes cargos que tuvo a lo largo de su carrera pública, y su desempeño como senador representante del departamento de Amazonas.
La llamada Carta de Ciudadanía, en la quinta parte, nos refiere las características que debía cumplir el ciudadano peruano para ser considerado como tal, a saber, ser mayor de edad, terrateniente, letrado, y que pagase alguna contribución o impuesto al Estado, categoría que era necesaria para la expedición de dicho documento y otorgaba la condición de elector durante el siglo XIX y que nuestro personaje cumplía a cabalidad.
En la sexta parte, tras la muerte de Eguren y Cáceda, se relata a través de diversos documentos públicos oficiales y desconocidos hasta hoy, la solicitud de una pensión de montepío por parte de su viuda Eulalia Rodríguez Hercelles, efectuada ante el Congreso de la República, y una Resolución dada por la Casa de Gobierno sobre dicho reclamo. Se finaliza con unas líneas sobre el ejemplo paterno que encarnó don José María.
Incluyo como Anexo el texto del testamento de José María Eguren y Cáceda transcrito íntegramente.
Orígenes hispanos
Don José María Eguren y Cáceda fue hijo de Andrés de Eguren -un español proveniente de Bilbao, que llegó al Perú bajo el cargo de Factor de Tabacos de Chachapoyas designado por el rey de España bajo el gobierno del virrey Abascal,[3] y de doña María Josefa Cáceda, de oficio costurera-, nació en la ciudad de Chachapoyas, departamento de Amazonas en 1824, año en el que se selló la independencia americana.
Aún no se ha determinado cuándo se avecindó en Lima, en cuya iglesia de San Marcelo,[4] contrajo nupcias el 17 de mayo de 1853 con doña Eulalia Rodríguez Hercelles, natural de Lima, quien era hija de don Nicolás Rodríguez y Fernández y de doña Juan Hercelles y Salazar,[5] emparentada por línea materna con el Prócer de la Independencia don Toribio Rodríguez de Mendoza, también natural de Chachapoyas.[6]
Al casarse, don José María contaba con 29 años de edad y su futura esposa con 17. De dicha unión matrimonial nacieron once hijos, de los cuales tres murieron a temprana edad y ocho de los cuales sobrevivieron: Jorge Luis, Isaac Manuel, María Luisa, Esther, Susana, María Angélica y Rosalva, el último vástago fue el renombrado poeta José María Eguren, señero representante del Simbolismo en el Perú. Las hermanas del poeta, Rosalva y Esther se casaron con Aurelio Rodrigo Marsano y Carlos Koechlin, respectivamente; Susana, Angélica y María Luisa quedaron solteras.
El padre del poeta se inició como servidor público en el año de 1845, a la temprana edad de 21 años y dedicó gran parte de su vida a trabajar para el Estado peruano. En el Congreso de la República desarrolló su labor ininterrumpidamente durante 47 años, un mes y doce días. Don José María empezó su carrera como amanuense tercero, calígrafo, taquígrafo y posteriormente fue nombrado Oficial Mayor Primero de la Secretaría del Senado, el 19 de enero de 1871; cargo que desempeñaría durante 21 años. Representó al departamento de Amazonas como Senador en numerosas legislaturas hasta su fallecimiento.[7] También existen algunos datos referentes a su labor en el Congreso peruano publicados en la Guía Política, Eclesiástica y Militar del Perú para el año de 1869.[8]
Imagen 1. José María Eguren y Cáceda
Asimismo, Eguren y Cáceda fue miembro asociado de la Beneficencia Pública de Lima, institución que en agosto de 1883 lo invitó a la exhumación de los cadáveres de las “Víctimas de la Guerra”, a realizarse en el Cementerio General de Lima, evento patriótico que se dio lugar en una ceremonia que se inició en la estación central del Ferrocarril Transandino. A propósito de la Guerra del Pacífico, debo mencionar que Jorge Luis Eguren Rodríguez, hijo de nuestro personaje y hermano mayor del poeta, peleó en el batallón que defendió Lima en las batallas de San Juan y Miraflores.[9]
El matrimonio con doña Eulalia Rodríguez
Durante la búsqueda realizada para esta investigación se han hallado nuevos documentos como el expediente matrimonial, una dispensa de soltería y la partida de matrimonio de los padres del poeta en donde encontramos datos reveladores. A continuación transcribo el primer documento:
Valga para los años de 1852 y 1853
Señor Provisor y Vicario General
Don José María Eguren natural de Chachapoyas, capital del Departamento de Amazonas, hijo legítimo de don Andrés Eguren, natural de Bilbao en el reino de España, y de doña Josefa Cáceda, natural del Departamento de Amazonas, con el debido respeto ante Vuestra Señoría digo.- que deseando contraer matrimonio con doña Eulalia Rodríguez (según orden de Nstra. Santa Madre Iglesia), natural de Lima e hija legítima de don Nicolás Rodríguez y de doña Juana Hercelles, feligreses de la parroquia de San Marcelo, no lo puedo verificar sin la superior licencia de Vuestra Señoría, previas las diligencias prevenidas por el Santo Concilio de Trento: en esta virtud pido y suplico que, habiéndome por presentado, se digne mandar se nos informe el consentimiento e información de soltería, se libren las proclamas de estilo y fecho todo se expida la licencia correspondiente para la realización de nuestro enlace es gracia etcétera.
Lima, abril 29 de 1853
Fdo. José María Eguren
El expediente matrimonial al que se hace referencia, era un documento necesario y obligatorio de trámite previo a la celebración propiamente dicha del matrimonio, y servía para autorizar el casamiento y que se efectúen las proclamas públicas del acto.
Dispensa de soltería
El Arzobispado de Lima otorga a Eulalia Rodríguez Hercelles un certificado de soltería que era muy común en el siglo XIX, fechado en el año de 1852, el cual a continuación describe lo siguiente:
Lima diciembre 13 de 1852
Atentas estas preces y la causal que se alega, venimos en dispensar á Da. Eulalia Rodríguez Hercelles el voto simple de castidad para que por una sola vez pueda contraer matrimonio y su legítimo uso, conmutándoselo, como se lo conmutamos en el de rezar el Santo Rosario una vez en cada mes; y con la calidad de que quedará vigente el referido voto, si alguna vez llegase a enviudar.
Fdo. Valle
Por ser de interés, dado los datos que proporciona sobre la familia Eguren, además de la aparición de otro miembro importante de ella, sobre el cual hago una alusión más adelante, transcribo ahora la partida de matrimonio:
En la ciudad de Lima a 17 de mayo de 1853 el cura propio de la doctrina de Lima doctor Julián Enderica, previa la licencia del señor provisor y vicario general de este arzobispado y después de leídas las proclamas en los tres días festivos que previene el Santo Concilio de Trento, Ex Licetia Parroqui, casó por palabra de presente según orden de nuestra Santa Madre Iglesia Ibelo Lu Facie Eclesie, a don José María Eguren natural de Chachapoyas, hijo legítimo de don Andrés Eguren y de doña Josefa Cáceda; con doña Eulalia Rodríguez, natural de Lima, de estado soltera, hija legítima de don Nicolás Rodríguez y de Juana Hercelles. Fueron testigos don Baltazar Eguren y don [...] Artemio Ortiz y don Pedro Seguín, de que certifico yo el Teniente [...] de Lima, Rector de esta parroquia del santísimo [...] San Marcelo.
Fdo. Pedro P. Herrera
Como hemos visto, en la partida de matrimonio transcrita líneas arriba se menciona a Baltazar Eguren, quien por información que hemos recabado, era un notable de la ciudad de Chachapoyas. Lo cierto es que Baltazar es uno de los trece hermanos de José María Eguren y Cáceda, tío carnal del poeta, razón por la cual aparece como testigo en dicha partida de matrimonio.
El hermano Baltazar
Baltazar Eguren y Cáceda tuvo una importante actividad patriótica. El obispo Pedro Ruíz, quien, durante sus visitas pastorales impulsaba permanentemente el apoyo a las comunidades aledañas a los ríos de la Amazonía, fue el fundador de la Sociedad Patriotas del Amazonas, creando esta institución el 2 de diciembre del año 1858. Dicha sociedad fue la encargada de fomentar algunas expediciones al río Marañón, en donde don Baltazar Eguren y Cáceda tuvo destacada participación. El interés estaba centrado en promover la navegación fluvial y realizar la búsqueda de un punto de unión desde el Océano Pacífico a fin de facilitar la circulación de los barcos que transportaban carga hasta la desembocadura con el Océano Atlántico.
Asimismo, el naturalista italiano Antonio Raimondi, señala que existió una comisión exploradora dirigida por Baltazar Eguren, quien si bien regresó a Chachapoyas, todavía no había llegado a orillas del río Marañón. Reconoce el sabio: “es digna, sin embargo, de los más grandes elogios por la actividad, desinterés y patriotismo que ha desplegado en tan arriesgada empresa”.[10]
Baltazar Eguren también ocupó diversos cargos públicos en la ciudad de Chachapoyas. Fue Director de la Junta de Beneficencia de Amazonas en el año 1867.[11] Además, fue nombrado Prefecto de Amazonas.[12] Existen dos oficios cursados desde Chachapoyas, en los que se traduce su preocupación por la ejecución de obras públicas en dicha ciudad. En el oficio del 30 de julio de 1870, dirigido al Ministro de Gobierno, Policía y Obras Públicas, don Manuel Santa María, bajo el gobierno del presidente José Balta, dice:
Para contestar el respetable oficio de US. Del 6 del corriente, en que pide todos los datos relativos a las obras públicas de este Departamento, tengo el honor de decir á US. por acuerdo de la Junta Departamental de Obras Públicas que se ha convocado opositores por medio de carteles para la obra del Colegio Nacional de esta Ciudad: Está vencido ya el término de la convocatoria sin que ninguno se presente como postor y vá á procederse á la realización de la obra, conforme al supremo decreto de 13 de Noviembre de 1869. Las demás obras públicas, como son arreglo de calles, compostura de caminos, fuentes, etc., se van trabajando por los pueblos y este vecindario, como es de costumbre en este Departamento, y para la mayor formalidad de los trabajos, la Junta Departamental vá á proceder a su realización conforme al supremo decreto ya citado; y si antes nos e ha hecho ha sido por no haberse instalado la Junta Departamental de Obras Públicas que hoy existen. El valor de tres libramientos que se han recibido con este objeto asciende á la suma de dos mil trescientos veinte y cinco soles (2,325 S.). Oportunamente avisaré á US. haberse ya iniciado los trabajos.
Dios guarde a US. – S.M.
Baltazar Eguren
(Per. N. 73-Setiembre 29 de 1870)[13]
En el oficio del 10 de septiembre de 1870, al mencionado Ministro de Gobierno, Policía y Obras Públicas, don Baltazar informa:
En vista de la circular de US. de 19 del pasado que tengo el honor de contestar, acompaño la razón que dá el cajero fiscal de los fondos que ha atesorado, destinados á las obras públicas de este departamento.
La obra de construir el local para el colegio nacional de ésta Ciudad se está trabajando. Los otros trabajos de composición y arreglo de calles, camino de Balzao y camino de Jucatambo, se emprenderán tan luego que llegue en esta el señor Ingeniero Arturo Werthaman que marchó á esplorar el Marañón y levantar el plano de su viaje saliendo por la nueva trocha, según ya he avisado á US. Pronto deberá estar aquí y mientras llega se van preparando los materiales, herramientas y demás útiles. Para las otras del panteón y capilla de esta ciudad y de refacción del hospital, se fijarán carteles el 12 del corriente, convocando postores.
Los fondos destinados para las obras públicas de Luya, se hayan emposados en la caja fiscal, pues aun no está instalada la junta en aquélla Provincia.
Dios guarde á US. – S.M.
Baltazar Eguren[14]
Encontramos otra alusión a su participación en la vida pública en Chachapoyas en el diario La Prensa Libre (cuyo redactor era su sobrino Jorge Luis Eguren Rodríguez, hermano del poeta). En la sección de “Sueltos Editoriales”, del año 1884, consigna la siguiente información referida a Baltazar Eguren:
El segundo editorial consagra un aplauso a la ´Sociedad Obrera del Porvenir del Amazonas´ creada por el pensamiento humanitario del finado ilustrísimo señor Obispo Ruíz, para poner estos pueblos en comunicación con el Atlántico, por medio del Marañón. Sociedad cuyos anales se glorifican con los sacrificios hechos en aras de la Patria por un príncipe de la Iglesia y por respetables ciudadanos como el señor Baltazar Eguren y otros.[15]
Huella indeleble dejó la labor realizada por Baltazar Eguren en la ciudad de Chachapoyas, siendo una de sus preocupaciones permanentes como funcionario público y como ciudadano contribuir al desarrollo de dicha localidad. Desde la edificación del colegio nacional hasta la construcción de carreteras y nuevas rutas fluviales que trajeran vitalidad al comercio y promovieran el progreso de esa capital.
El ciudadano José María Eguren y Cáceda
Volviendo a nuestro personaje, la Carta de Ciudadanía de José María Eguren y Cáceda, perteneciente al archivo familiar, nos permite conocer datos importantes de su vida. Sabemos que murió el 7 de junio de 1892, ello quiere decir que el poeta nacido en 1874, era aún muy joven cuando murió su padre: contaba con solo 18 años de edad.
El documento fue expedido con el número 3854 por la Municipalidad de Lima – Mesa de Registro Cívico, a los 20 días del mes de enero del año 1886, y servía para habilitar al ciudadano como elector, según el Artículo 34º de la Constitución del Perú de 1860, que a la letra decía:
Son peruanos por nacimiento:
1º Los que nacen en el territorio de la República;
2º Los hijos de padre peruano o de madre peruana, nacidos en el extranjero, y cuyos nombres se hayan inscrito en el registro cívico, por voluntad de sus padres, durante su minoría, o por la suya propia, luego que hubiesen llegado a la mayor edad, o hubiesen sido emancipados;
3º Los naturales de la América Española que se hallaban en el Perú cuando se proclamó y juró la independencia, y que han continuado en él posteriormente.
Y el Artículo 1º de la Ley Orgánica de Elecciones, promulgada por el Mariscal Ramón Castilla el 4 de abril de 1861, que transcribo textualmente, señalaba:
Ejercen el derecho de sufragio: los ciudadanos casados, o mayores de veintiún años, que sepan leer y escribir, o sean jefes de talleres, o tengan alguna propiedad raíz, o paguen al Tesoro público alguna contribución: cuyos nombres se hallen inscritos en el Registro Cívico.
Según dicha Ley de elecciones, don José María estaba inscrito en el Registro General de la ciudad de Lima como ciudadano peruano, bajo el Nº 111, Letra E, Folio 219, del mencionado Registro.
Es decir, José María Eguren y Cáceda representa la incorporación total y definitiva de su familia a la peruanidad y a la nacionalidad, asumiéndose como ciudadanos propiamente peruanos, incorporándose al núcleo de las familias de notables limeños.
Años transitados en el Congreso de la República
Se han recopilado algunas actas de las sesiones de la Cámara de Senadores en las que participó José María Eguren y Cáceda. Estuvo presente en la del año de 1888, a mediados del mes de julio, el día trece con mayor exactitud, bajo la presidencia del Dr. Francisco Rosas,[16] y fue durante la instalación de las juntas preparatorias del Senado[17] en la Legislatura Ordinaria de aquel año.
En efecto, bajo la intervención del senador Elguero, y a petición suya, se procedió a calificar la idoneidad del señor José María Eguren y Cáceda, quien tenía el cargo de Senador Suplente por el Departamento de Amazonas, la misma que fue aprobada por todos los votos, excepto cuatro; dicha sesión está firmada por los señores Rosas y Cárdenas. Luego se convocó a una nueva junta para el día 17 de julio.
El 27 de julio del mismo año se convocó al Congreso Ordinario de la Cámara de Senadores[18] en Juntas Preparatorias, bajo la presidencia nuevamente del Dr. Rosas: “En el Orden del día se procedió a la calificación personal del señor Carrillo, y aprobada que fue por todos los votos menos cuatro, se incorporó a la Junta a dicho Senador”. Posteriormente, prestaron el juramento de ley Romero, Carrillo y José María Eguren.
Inmediatamente después, el presidente de la Cámara, “indicó acorde a lo dispuesto por el Artículo 5°, Capítulo 2° del Reglamento Interno, se procedería a la elección de los señores Senadores que conformarían la mesa de la honorable Cámara en el Congreso Ordinario de 1888, cuyo resultado para ocupar el cargo de Presidente y Pro Secretario fue un empate de los señores Candamo y García Calderón, con veintidós votos cada uno”.
Al no poder alcanzarse la pluralidad absoluta, dicho resultado obligó a realizarse una segunda votación, de acuerdo a lo dispuesto por el Artículo 3°, Capítulo 11° del Reglamento. Se procedió a la votación con el mismo número de 44 sufragantes, con el resultado siguiente: para Presidente, Francisco García Calderón Landa, quien obtuvo 20 votos y Manuel Candamo 24 votos. Se levantó la sesión citando para el día siguiente 28 de julio de 1888, con la firma de aprobación de Candamo y Cárdenas.
En la descripción del Acta del Senado arriba citada, estamos hablando de la elección de Manuel Candamo, quien obtuvo la presidencia de la Cámara, contra la minoría obtenida por Francisco García Calderón. Ambos personajes ocuparon diversos cargos públicos en nuestro país. Es el caso de Candamo, quien fue Ministro de Relaciones Exteriores, Jefe de Gobierno y finalmente Presidente del Perú por un breve lapso de tiempo entre 1903 y 1904, cuando le sobrevino la muerte. Francisco García Calderón Landa fue un gran jurista, Presidente de la República en el año 1881, durante la ocupación chilena, y Rector de la Universidad de San Marcos.
Días más tarde, el 1 de agosto de 1888, se abrió una nueva Sesión del Congreso Ordinario de la Cámara de Senadores,[19] ahora bajo la presidencia de don Manuel Candamo. Se abrió la sesión con la asistencia de 39 senadores, se leyó y aprobó el acta de instalación de esa cámara y se dio cuenta de los siguientes documentos:
Oficios del señor Presidente de la Honorable Cámara de Diputados, acusando recibo del que se le pasó, participándole la elección de los señores Presidente, 1er y 2º Vicepresidente del honorable Senado. De los señores Secretarios de la misma Cámara con igual objeto respecto de la elección de los señores secretarios y prosecretarios de dicha Cámara.
Mediante la Orden del día se dio cuenta y fue aprobado el cuadro de esa Cámara. Se incluye en la Comisión de Demarcación Territorial a don Francisco de P. Muñoz, don Raymundo Morales y a don José María Eguren.
Se cita al Primer Congreso Extraordinario de la Cámara de Senadores,[20] cuya sesión de instalación se efectuó el día domingo 28 de octubre de 1888, a cargo de la presidencia de Manuel Candamo. Se reunieron en el local de sus sesiones los senadores: Eguren, Elguera, Valdez, García Calderón, García, Llosa, Izaga, Arbulú, Portal, Carrillo, Lama, Seminario, León y León, Lama, Pinzás, Rosas, Bambarén, Canevaro, Cavero, Morales, Carranza, Menéndez, Helguero, Quiñónez, Muñoz, Ward, Ibarra, Romero, Cisneros, La Torre, Gonzáles, Ganoza y Arias. El Presidente declaró abiertas las sesiones públicas de la Cámara de Senadores, en la Legislatura Extraordinaria de 1888. Se levantó la sesión para pasar a la inauguración del Congreso Extraordinario de 1888, con fecha 29 de octubre de 1888, y aprobación de Candamo y Cárdenas.
Imagen 2. José María Eguren Rodríguez
http://www.impacto.net.pe/
La extensa trayectoria de José María Eguren y Cáceda como senador y servidor del Congreso nos devela su empeño y convicción en el desempeño de la función pública, como parte de la vida de todo ciudadano, dedicándose a hacer del servicio al Estado una labor permanente en beneficio del país. Este sentido cívico lo supo transmitir a su descendencia.
Muerte de los padres del poeta
Sabemos gracias al testamento redactado por don José María Eguren y Cáceda en Lima el 6 de junio de 1892, un día antes de su muerte, que esta ocurrió en la calle de Belaochaga N° 150, a la edad de 69 años.[21] Declara tener una propiedad en la llamada calle de Monopinta y haber trabajado en la Cámara de Senadores. Nombra albaceas de todos sus bienes a su esposa e hijo político Aurelio Rodrigo casado con su hija Rosalva.[22]
Posteriormente, a la muerte de Eguren y Cáceda, sabemos que su viuda doña Eulalia Rodríguez Hercelles, madre del creador de Simbólicas y La niña de la lámpara azul, se vio en la necesidad de hacer una petición ante el Congreso de la República solicitando una pensión de viudez, por los 47 años de servicios al Estado peruano llevados a cabo por su esposo, para que le aliviara y procurara un mejor pasar económico. Casi medio siglo de labores en el Congreso lo justificaban largamente.
El Congreso de la República solicitó una pensión de 420 soles anuales. Por este motivo el reclamo fundamental de la viuda se basó en que dicho monto no compensaba la labor de tantos años desempeñada por su esposo, uno de los empleados más antiguos, y solicita que la pensión de montepío sea relativa a la suma que le asignaron al expedirle el nombramiento de Oficial Primero de esa Secretaría, cantidad que ascendía a la suma de 2,100 soles.
La orden en la que la Cámara sostiene que se debe expedir la cédula correspondiente por montepío a la viuda aparece firmada por Manuel Candamo, Celso Bambarén, José M. Pinzás, Leonidas Cárdenas y Fernando Quevedo, con fecha 30 de setiembre de 1892; es decir, tres meses después del deceso de don José María. La prontitud con la que se atendió este caso sería algo extraño en nuestros días, pero no lo es tanto la asignación pecuniaria, en vista que no se reconsideró la suma otorgada.
A continuación hago mención a la solicitud de fecha 20 de agosto de 1892, a la que se refiere Eulalia Rodríguez. Dice lo siguiente:
Eulalia Rodríguez viuda de Don José María Eguren, Oficial 1° de la Secretaría de esa Honorable Cámara, ante V.E. con el respeto debido, digo:
Que necesitando tener expedita mi cédula de montepío, por haber fallecido mi esposo el día siete de junio del corriente año, acompaño los títulos que acreditan los servicios que prestó mi finado esposo en el largo tiempo de cuarenta y siete años, habiendo desempeñado además, los puestos de Calígrafo, Taquígrafo y Oficial Mayor interinamente en diversas ocasiones, a satisfacción de los Señores Senadores como consta en el archivo; y representando al Departamento de Amazonas como Senador suplente en dos Legislaturas sucesivas hasta la época de su fallecimiento.
En esta virtud, creo de estricta justicia, Excmo., Señor, que al señalar la cantidad que me corresponde por pensión de montepío se fije como base la suma de dos mil soles, que se asignaron a mi esposo al expedirle el nombramiento de Oficial 1° de esa Secretaría (19 de enero de 1871), y que en atención a los méritos y buenos servicios de uno de los empleados más antiguos de esa Honorable Cámara, no se haga reducción de la tercera parte sobre la cantidad que acuerda la ley de montepíos, y bajo cuya garantía sirvió mi esposo durante tantos años.
Por tanto: a V.E. suplico, se sirva ordenar se me expida la cédula de montepío en los términos que dejo expresados, por ser de justicia y equidad.
Lima, 20 de agosto de 1892
Eulalia R. Vda. de Eguren
Transcribo ahora el informe correspondiente al expediente resuelto y el dictamen que estaba a cargo de la Comisión de Policía del Senado:
De los informes que obran en el expediente iniciado por Doña Eulalia Rodríguez, viuda del Oficial 1° Don José María Eguren, aparece que dicho empleado prestó sus servicios en esta Secretaría [del Congreso de la República] durante cuarenta y siete años, un mes y doce días, desde la plaza de amanuense tercero, hasta la expresada en que ha fallecido en la condición de cesante.
Como ésta última la ha desempeñado por veintiún años, cuatro meses y días con el haber anual de S/. 2,100, aparte de los servicios que prestó desde el 25 de abril de 1845, en que empezó a prestar sus servicios en la Secretaría del Senado; de conformidad con el artículo 2° de la ley de la materia, correspondió a su viuda por montepío la quinta parte del sueldo de Oficial 1°, último destino que sirvió su esposa, o sea cuatrocientos veinte soles al año S/. 420.
Es, pues, llegada la ocasión de que esta Honorable Cámara ordene que se expida a la viuda de Eguren la cédula correspondiente.
Dése cuenta – Sala de la Comisión.
Lima, septiembre 30 de 1892
Candamo – Celso Bambarén – José M. Pinzás – Leonidas Cárdenas – Fernando Quevedo.
Sabemos que doña Eulalia Rodríguez Hercelles falleció el 10 de diciembre de 1903,[23] tal como se puede colegir de la Resolución del Ejecutivo de fecha 9 de junio de 1904, en la cual se concede la pensión de viudez a sus tres hijas solteras: Susana, Angélica y María Luisa Eguren Rodríguez, por el mismo monto que percibía su madre por montepío, es decir, la suma ascendente a 420 soles anuales, lo que se traducía en una mensualidad de 35 soles, que para la época era la tercera parte del sueldo que percibía un empleado del Congreso de la República.
Dicha resolución expresa literalmente:
El 2º Vice-Presidente de la República
En Resolución de la fecha se ha declarado a las señoritas Susana, Angélica y María Luisa Eguren, con derecho de percibir la pensión de montepío que disfrutaba su señora madre doña Eulalia Rodríguez, como viuda del Oficial 1º de la Secretaría del Senado, don José María Eguren:
He venido en expedirles las presentes cédulas, en virtud de la que, el Tesoro Público les abonará en mesadas iguales la pensión anual de cuatrocientos veinte soles (S/. 420), a partir del 11 de Diciembre, día posterior al que falleció doña Eulalia Rodríguez; aplicándose este egreso al capítulo 1º del Pliego Legislativo del Presupuesto General.
Regístrese y anótese.
Dada en la Casa de Gobierno, en Lima, a los nueve días del mes de Junio de mil novecientos cuatro.
Once años sobreviviría Eulalia Rodríguez Hercelles a su esposo. Ella moriría en 1903, dos años después moriría su hijo mayor, Jorge Luis. Los otros hijos de esta unión -Isaac Manuel, José María, Susana, María Angélica y María Luisa-, los trascenderían unos años más.
José María Eguren y Cáceda, padre del bardo, supo proporcionar a su entorno familiar más cercano la formación y valores basados en sus acendrados orígenes hispanos y profundamente católicos, lo que los hacía genéticamente herederos de una vida dedicada desde sus ancestros, padre y abuelo, a los quehaceres de la vida pública.
El ejemplo de trabajo incesante y dedicado durante 50 años en el Congreso de la República -iniciándose desde los puestos de amanuense tercero, calígrafo y taquígrafo, hasta lograr a lo largo del tiempo escalar posiciones que lo llevarían a convertirse en Oficial Primero y luego en senador por el departamento de Amazonas-, debe haber sido una de las muchas razones por las cuales sus tres hijos varones Jorge Luis, Isaac Manuel y José María, abrevaron de la tenacidad y dedicación que se requiere para dedicar toda una vida al servicio del Estado peruano. Los dos primeros consiguieron destacar en la vida pública peruana: Jorge Luis como diplomático y jurista, e Isaac Manuel como alcalde y prefecto de Lima,[24] y José María en las letras, pues sería el singular poeta simbolista consagrado y reconocido absolutamente tanto en América como en Europa.
José María Eguren y Cáceda no alcanzó a ver al menor de sus hijos consagrarse como el único poeta simbolista que ha tenido el Perú, pues murió en 1892, cuando su hijo contaba con 18 años de edad y empezaba a soñar con aromas de abedul, playas de maravilla, reyes con lanza de oro, góndolas encantadas y brunas lejanías.
Testamento de Don José María Eguren y Cáceda
En Lima a las dos y treinta minutos de la tarde del día seis de Junio de 1892, yo el Notario Público y de Comercio, me constituí en los altos número ciento cincuenta de la calle de Belaochaga hoy Arica, á donde fui llamado para autorizar el testamento del señor Don José María Eguren, a quien encontré enfermo en cama, pero en el pleno ejercicio de sus facultades intelectuales según comprobé por el examen que hice en presencia de los testigos Señores D. Mariano Castaño – Doctor Don Juan E. Díaz y D. José Antonio Lisson, mayores de edad, vecinos de esta capital, y expresamente convocados para este acto.
El Señor otorgante en presencia de dichos testigos, me expuso que deseaba otorgar su testamento, para cuyo efecto hizo las declaraciones siguientes:
Primera.- Que es natural de Chachapoyas, de sesenta y nueve años de edad, hijo legítimo de los finados Señores Don Andrés Eguren y Doña María Josefa Cáceda.- Segunda. Que profesa la Religión Católica, Apostólica y Romana de cuya fé y creencia ha vivido […] y desea vivir y morir.
Tercera. Declara que es casado con la Señora Doña Eulalia Rodríguez de cuyo matrimonio tuvo once hijos; de los cuales tres fallecieron de menor edad, y viven ocho llamados Doña Rosalva, casada con Don Aurelio Rodrigo, Don Jorge, Doña Esther, casada con Don Carlos Koechlin, Doña Susana, Don Isaac, Doña Angélica, Doña María Luisa y Don José María Eguren y Rodríguez.
Cuarta. Declara por sus bienes las pensiones que ha dejado de percibir como empleado de la Cámara de Senadores, de cuyas pensiones, unas se han liquidado y otras están por liquidarse.
Quinta. Declara que durante su matrimonio adquirió una acción en la casa número ciento nueve de la Calle de Monopinta, pero por haberse hecho la adquisición con dinero de su esposa, corresponde a ella dicha acción, que es la mitad de la finca, como lo tiene declarado en la escritura de compra. – Sexta. Declara que es administrador de los bienes de la familia Falcón, y que en sus libros constan las cantidades que ha recibido y las que ha entregado a los interesados.-
Sétima. Instituye como únicos y universales herederos de todos sus bienes, derechos y acciones, deducida la parte que como gananciales corresponde a su esposa, a sus ocho hijos ya nombrados en la cláusula tercera.
Octava. Nombra de albaceas á su esposa y a su hijo político D. Aurelio Rodrigo, para que ejersan el cargo mancomunadamente. Habiendo leído este testamento el Doctor Díaz designado por el testador se ratificó en este en su contenido, expresando al final de cada cláusula que esa era su voluntad. Yo el notario doy fe que el testador ha expresado por si mismo su voluntad, que los testigos han estado presentes y reunidos en un solo acto y han visto y oído al testador; que no pudiendo firmar rogó al Doctor Díaz que firmara por él como lo hizo en efecto con los demás testigos ante mí.-
A ruego del testador y como testigo - Juan E. Díaz.- Mariano Castaño.- J. A Lisson.- Carlos Sotomayor Notario Público y de Comercio .-
Conforme con su original de 1892 del Protocolo del Dr. Sotomayor.
[1] Licenciatura en Historia. Universidad Católica Argentina “Santa María de los Buenos Aires”. Este trabajo forma parte de la tesis “Rastros familiares: José María Eguren, los orígenes y trayectoria de la familia Eguren en el Perú”. Es colaboradora de Yuyaykusun, Revista del Departamento Académico de Humanidades de la Universidad Ricardo Palma y de www.librosperuanos.com.
[2] Agradezco los comentarios y sugerencias de Osmar Gonzales a una versión preliminar del presente artículo.
[3] Algunos datos biográficos de Andrés de Eguren se pueden ver en mi artículo “José María Eguren y su abuelo al servicio del rey”, publicado en Expreso. Lima, 5 de mayo de 2015.
[4] La Iglesia de San Marcelo, fundada a mediados del siglo XVI por los agustinos, fue reconstruida en muchas oportunidades; la fachada es de estilo churrigueresco y rococó.
[5] Datos extraídos del expediente matrimonial, Lima, 29 de abril de 1853. Véase más adelante.
[6] Alejo Toribio Rodríguez de Mendoza Collantes, nació el 17 de abril de 1750, en Chachapoyas, departamento de Amazonas. Precursor de la Independencia, teólogo, filósofo y jurista; rector del Convictorio de San Carlos, se hizo ingrato a los ojos del Virrey Abascal por el liberalismo que imprimía en sus acciones. Razón por la cual, este Virrey evitó que se le diera el cargo vitalicio en San Carlos.
[7] Véase: Ayarza, Víctor E. Reseña histórica del Senado del Perú. Imprenta Torres Aguirre, Lima, 1921.
[8] Véase Cabello, Pedro M. Guía Política, Eclesiástica y Militar del Perú. Imprenta de la Guía.
Lima, 1869.
[9] Véase mi artículo “La familia Eguren en el Perú: los hermanos del poeta”. En: Yuyaykusun, Revista del Departamento Académico de Humanidades N° 8, Universidad Ricardo Palma, noviembre de 2015. Por otra parte, existe la hipótesis que la hacienda Chuquitanta, de propiedad de los Eguren desde la década de 1870, sirvió de almacenamiento de armamento durante el conflicto armado contra Chile.
[10] Raimondi, Antonio. Apuntes sobre la provincia litoral de Loreto. Tipografía Nacional, Lima, 1862, pág. 19.
[11] Calendario y Guía de Forasteros. Lima, 1868.
[12] Memoria del Ministerio de Gobierno y Policía. Lima, 1870.
[13] Camacho, Simón. Boletín oficial de leyes, decretos, resoluciones y oficios del gobierno. Segundo semestre de 1870. Lima, pág. 450.
[14] Op. Cit., pág. 457.
[15] Diario La Prensa Libre. Lima, 28 de marzo de 1884. Año I, N° 68, s/p.
[16] Francisco Rosas (1829-1899) fue un prominente político peruano. En tanto miembro del Partido Civil ocupó diversos cargos, como el de Ministro de Gobierno (1872-1874) durante el gobierno de Manuel Pardo, y el de Alcalde de Lima (1875), además de Senador de la República en varios períodos. Finalmente, también fue Rector de la Universidad de San Marcos de 1891 a 1895.
[17] Cámara de Senadores, actas del 13 de julio de 1888. Congreso de la República del Perú.
[18] Cámara de Senadores, actas del 27 de julio de 1888. Congreso de la República del Perú.
[19] Cámara de Senadores, actas del 1 de agosto de 1888. Congreso de la República del Perú.
[20] Cámara de Senadores, actas del 28 de octubre de 1888. Congreso de la República del Perú.
[21] El texto completo del testamento se incluye como anexo.
[22] Aurelio Rodrigo fue propietario de la hacienda Pro colindante con la hacienda Chuquitanta. Véase mi artículo ya mencionado en la nota número 9.
[23] Al respecto, existe una imprecisión en la biografía de Eguren, escrita por Ricardo Silva Santisteban, en la cual indica que: “Hacia 1897, Eguren se trasladó a Barranco, luego del fallecimiento de sus padres”. En esta fecha sólo había fallecido su padre, en 1892; porque tal como lo indica la Resolución del Ejecutivo, Eulalia Rodríguez fallece alrededor de 1903. También hace alusión, en este párrafo, a dos de sus hermanas, Susana y Angélica; cuando según la misma Resolución a la que aludimos, en 1904 las tres hermanas solteras Susana, Angélica y María Luisa, reciben la pensión de montepío de su madre. Véase: José María Eguren, Obras completas. Biblioteca Clásicos del Perú / 7, Banco de Crédito del Perú. Lima, 1997, “Prólogo”, págs. XV y XIX.
[24] Véase Isabel Cristina López Eguren, Op. Cit.
LÓPEZ EGUREN, Isabel Cristina, (2016) “José María Eguren y Cáceda: derrotero de un servidor público”, Pacarina del Sur [En línea], año 8, núm. 29, octubre-diciembre, 2016. ISSN: 2007-2309.
Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1395&catid=5

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 Artículo 5
 Artículo 3
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