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Felipe Kast, 32 años, futuro ministro de Mideplan "Mi generación no está de adorno"
Por Beatriz Letelier el 14 de Febrero 2010 9:57 PM 0 0 Voto 0 Votos
El miembro más joven del gabinete de Piñera se declara "profundamente liberal" y revela que ha invitado a concertacionistas a formar parte de su cartera. "No quiero comerme la torta solo", explica. También recuerda el legado de su padre, critica a los grupos de privilegiados y habla de los prejuicios que ya no tiene sobre Cuba.
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Síndrome de la Supermujer: II parte: ¿hay algo que hacer frente al síndrome de la Supermujer?
Por Beatriz Letelier el 5 de Enero 2008 7:17 PM 0 0 Voto 0 Votos
Tantas respuestas como aristas tiene el problemático síndrome de la supermujer. En Estados Unidos, la autora Peggy Downes Baskin entrevistó a varias mujeres ejecutivas de Silicon Valley, y concluyó que la mayoría había postergado su vida familiar para dedicarse completamente a su trabajo.
Esta sería la opción más extendida en Chile, según la opinión de la socióloga Andrea Bagnara: “las mujeres visibilizan que es muy difícil poder conciliar la familia y el trabajo, por lo que postergan la familia, para alcanzar primero logros en sus trayectorias laborales”. Esto se vería en el retraso de la edad de las chilenas para contraer matrimonio que se ha visto en la última década.
Sin embargo, la economista española Nuria Chinchilla tiene una propuesta completamente distinta, que asegura, ha sido probada en la práctica. Ella parte de la base que “la familia afecta a nuestro trabajo de modo distinto, dependiendo de si planteamos la vida familiar como un recurso o como un problema”.
Nuria Chinchilla está empeñada en probar que es posible y mucho más rentable enfocarla como un recurso, para ello hace referencia a encuestas que dicen que la vida familiar equilibra la vida del empleado.
En Chile, un estudio de la Escuela de Administración de la Universidad Católica demostró que las políticas de conciliación de familia y trabajo aplicadas en las empresas aumentan la productividad entre un 11 y un 16%.
Para lograrlo, Chinchilla propone el modelo de “empresa familiarmente responsable”, en el cual es la persona y su rendimiento, y no las horas de presencia, el valor central de la empresa. Es decir, los logros ya no tienen tanto sentido como la calidad del trabajo que puede aportar una persona.
Pero esto no pasa sólo por una política de la empresa, sino también el propio trabajador debe estar atento a los llamados “ladrones de tiempo”, estos son: “no saber delegar”, “no saber decir que no” y “saber abdicar temas importantes”.
También existen “leyes sobre el tiempo” que es bueno tomar en consideración y que son:
- El tiempo que requiere una tarea crece en proporción al número de veces que la hemos interrumpido y reanudado”.
- Programar y/o realizar una tarea larga supone dificultades muy superiores a las que plantea una corta. Esto nos obliga a cerrar tiempos de agenda razonables y realistas.
- No caer en el perfeccionismo. Poner tiempos límites para la realización de tareas susceptibles de mejoras.
Un ejemplo de que esta opción es posible es el que expone Lidia Heller, directora de la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en Gestión de Organizaciones, analizando la situación de las mujeres ejecutivas en Argentina: “un número importante de mujeres que logran llegar al tope son casadas y han tenido hijos desde los inicios de sus carreras. No interrumpieron sus carreras y los problemas con sus parejas se negocian permanentemente, aunque ellas siguen siendo las principales responsables de la organización del hogar, delegando las tareas domésticas y de cuidado de los niños en personal altamente calificado. Una ejecutiva de una empresa petrolera afirmaba: “Yo creo que sin mi trabajo no me sentiría completa, pero sin mi marido y mis hijos no sería feliz; por eso creo que hay que ir equilibrando la balanza todo el tiempo”.
Entonces, ¿se puede tenerlo todo?”. Para Lidia Heller la respuesta es positiva, pero con reparos: “Sí, creo que se puede tenerlo todo, pero no al mismo tiempo y con el mismo grado de exigencia, y esto requiere cambios en las relaciones familiares y sociales. Hasta que no democraticemos los roles domésticos, será muy difícil encontrar el equilibrio”.
Es decir, más allá del esfuerzo propiamente femenino está el trabajo que debe hacerse con las costumbres arraigadas en los hombres. Lidia Heller dice: “Deben hacerse esfuerzos especiales por insistir en la parte de responsabilidad del hombre y promover la participación activa de los hombres en la paternidad responsable, la participación y la contribución al ingreso familiar; la educación de los hijos, la salud y la nutrición: y el reconocimiento y la promoción de que los hijos de ambos sexos tienen igual valor. Las responsabilidades del hombre en la vida familiar deben incluir la educación de los niños desde la más tierna infancia. Es importante considerar que estas cuestiones implican cambios profundos, que van más allá de decidir quién lleva los niños al colegio o se hace cargo de las compras en el supermercado, es averiguar de dónde procede la resistencia al cambio. El trabajo asistencial es costoso. Los hombres son reacios a asumir responsabilidades que reduzcan sus ingresos profesionales, igual que lo son a trabajar en ocupaciones que están peor pagadas que la mayoría de las típicamente masculinas”.
Síndrome de la supermujer: I parte
Por Beatriz Letelier el 5 de Enero 2008 7:11 PM 0 0 Voto 0 Votos
Mujeres que viven alteradas
“En estos últimos años las mujeres cambiamos mucho.
y desesperadas por combatir la celulitis...!!!”
Maitena, dibujante argentina.
"Luchamos en el trabajo, con los hombres, nuestro cuerpo, los amigos, las madres… toda una serie de cosas que irremediablemente nos alteran y nos llevan a un estado en el que se pasa de la euforia a la depresión profunda en apenas 15 minutos". De esta forma Maitena da la perfecta definición del estado de muchas mujeres en la actualidad, es lo que en el mundo angloparlante llaman “síndrome de la supermujer”, y que en este hemisferio ella ha preferido denominar como “mujeres alteradas”.
En el libro de cinco tomos del mismo nombre, Maitena se ríe del prototipo de mujer que define como “aquella que libra las mismas batallas día tras día y sin descanso”. A nivel internacional, la serie ha superado el millón de ejemplares vendidos.
Todos coinciden en que uno de los puntos que explican este éxito editorial es la identificación que provoca este retrato en viñetas de la mujer contemporánea. Es que este es un problema que ya no afecta sólo a un selecto grupo de mujeres que han ascendido profesionalmente, sino a muchas que se han sumado al ideal de la mujer autosuficiente y capaz de hacer las cosas bien tanto en el trabajo como en la casa.
Supermujeres débiles de salud
Ciertamente es algo muy común que las mujeres nos angustiemos por cualquier cosa, a ello contribuyen incluso las propias hormonas cuando nos encontramos en el periodo premenstrual. Pero esto ya se transforma en algo patológico cuando en todo momento se siente que debe hacerse todo a la vez, y de manera perfecta.
Sue Barton, sicóloga del Departamento de Familia del UC Davis Medical Center de Estados Unidos, explica que, por definición, las “supermujeres” son personas a las que les cuesta delegar responsabilidades, “tienen altos standards y desean que las cosas sean hechas a su manera. Cuando otros hacen el trabajo de otra forma, ellas tienden a enojarse o decepcionarse porque piensan que ellas podrían haberlo hecho mucho mejor”, explica.
El resultado es el sufrimiento continuo al ver que no todo siempre va a salir bien, y que en el camino se sacrifican las propias necesidades por otras que se consideran más altas. Pero también hay consecuencias concretas en la salud, es así como el Consejo de Salud de las Mujeres de Irlanda reconoce que el Síndrome de la Supermujer puede traer perjuicios directos sobre el cuerpo, como debilitamiento del sistema inmunológico; o indirectos, como los provocados por el humo del tabaco que las afectadas fuman para aliviar la tensión.
Por otra parte, el nutricionista Juan Manuel Mancilla Díaz, de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha establecido también una relación entre males como la anorexia y la bulimia con el “Síndrome de la Supermujer”. Para el investigador, “la mujer es más sensible a la presión social que significa el síndrome de la supermujer, es decir, ser buena ama de casa, buena esposa, buena madre, trabajadora o estudiante, y, que para tener éxito en todas esas esferas, debe mantenerse esbelta para ser aceptada”.
En Chile, la socióloga de la Universidad Alberto Hurtado, Andrea Bagnara, explica que ya se pueden ver algunas consecuencias de las tensiones que ha provocado la incorporación de la mujer al trabajo como “altos niveles de stress y otro tipo de enfermedades de salud mental en las mujeres”, debido principalmente –explica- a que aún hay un desequilibrio respecto a la repartición de las tareas del hogar.
Factores que lo determinan
Para Gloria Steinem, escritora y feminista norteamericana, los elementos que se mezclan para formar el caldo de cultivo de las “supermujeres” son:
1.	Los medios de comunicación: que retratan a mujeres en los trabajos de “cuello blanco”, en que imitan a los hombres, están vestidas para el éxito, y al mismo tiempo crían a niños perfectos, cocinan como verdaderos gourmets, y entretienen maravillosamente a todo el mundo. Ésta se ha convertido en la imagen de una mujer trabajadora para los medios. Las expectativas acerca de las mujeres siguen siendo tanto como una perfecta ama de casa, como la “nueva mujer profesional”.
2.	El movimiento feminista: que al promover la igualdad entre los sexos impulsó a las mujeres a que trabajaran y creó buenas oportunidades de trabajo para ellas. Pero al mismo tiempo, las mujeres no han sido relevadas de su trabajo en el hogar, ¿y por qué consienten esto?, es lo que se explica en el punto número 3.
3.	Las mujeres han sido socializadas para ser agradables: desde pequeñas se les enseña que deben hacer sentir bien a los demás, aún postergando sus propias necesidades.
En Chile, el sicólogo de la Universidad Alberto Hurtado, José Antonio Román, agrega otros factores propios de nuestra sociedad como “la socialización que tradicionalmente pone en la mujer la responsabilidad del cuidado familiar (esposo incluido). Por eso muchas mujeres sienten culpa por no poder dedicar el tiempo, las energías y otros recursos necesarios al cuidado de los miembros de su familia.”, explica.
Finalmente, la licenciada Lidia Heller, de la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en Gestión de Organizaciones, dice que “la mayoría de las carreras profesionales siguen basadas en las pautas del "modelo masculino": realizar un trabajo profesional, competir con pares, construir reputación, desarrollar una carrera en los primeros tramos de los ciclos vitales (25 a 35 años), minimizar las cuestiones familiares, reuniones extensas.
Las mujeres que se incorporaron a la vida pública, adoptaron ese modelo y esas pautas que no se han modificado, sin relegar ninguna de las restantes actividades: el cuidado de los hijos, enfermos y ancianos, mantener la belleza, ser buenas amantes y además excelentes profesionales, con total exigencia que esto implica.
La angustia ante el matrimonio
Por Beatriz Letelier el 5 de Enero 2008 6:49 PM 0 0 Voto 0 Votos
Autora: Beatriz Zegers Prado
Fuente: Revista Vínculo
La modificación a la ley del Matrimonio Civil, ha puesto en el tapete de la discusión pública el tema de la institución matrimonial y la familia. Sin embargo, los intentos por presentar de modo desfigurado los principios de la moral cristiana matrimonial no son nuevos. Desde hace treinta años, se ha buscado presentar un modelo de pareja que se ha autoproclamado como progresista y moderno. Quienes no estamos de acuerdo hemos sido tildados de anticuados y más recientemente, de fundamentalistas. Es así como se han validado las relaciones con múltiples compañeros y ridiculizado la relación estable, aquella basada en la constitución de un consorcio para toda la vida -que surge del consentimiento mutuo- otorgado en el acto del matrimonio. Este cuestionamiento ha influido profundamente en la manera en como se forman las parejas hoy día y los modos que se adoptan para resolver los conflictos cuando surgen. Se han modificado las normas sociales que durante siglos han determinado el papel del hombre y de la mujer en el matrimonio y con ello, se han suprimido las ayudas orientadoras, haciendo creer que así se alcanza una libertad hipotética, haciendo aparecer como superflua la institución matrimonial.
Lo que no han advertido es que este modelo de ser humano, transforma a hombre y mujer de sujetos en objetos y reduce el contenido del amor a la mera satisfacción placentera, siendo esencialmente egoísta. Refleja además una nueva forma de angustia, la angustia ante el matrimonio.
El término pareja se usa para designar una relación particular entre un hombre y una mujer, donde se aísla el sentimiento amoroso de las influencias externas, del tiempo y de las normas sociales, sobrevalorando la subjetividad afectiva e ignorando la participación de la voluntad libre en los actos humanos. Decimos fulano y mengano son una pareja, cuando ellos no han formalizado su relación, no se han casado, no existiendo un reconocimiento social, ni tampoco un compromiso estable para toda la vida. Quienes son pareja lo juzgan innecesarios, les basta saber que se aman y por tanto, como amantes, son los dueños de su relación, pueden terminarla cuando lo deseen, no le deben cuentas a nadie, reforzándose el individualismo.
Como expresión o manifestación de esta realidad, se ha observado con mayor frecuencia, que lo jóvenes retardan la decisión de casarse o simplemente la postergan indefinidamente. Eligen el cohabitar o convivir como una forma de liberarse de la presión que significa tomar una decisión para toda la vida. El argumento esgrimido es que así se aseguran en la práctica, si son o no capaces de adaptarse mutuamente. Los conflictos entre las parejas se manifiestan de manera distinta; la norma ideal, a la que supuestamente muchos aspiran, es la imagen de una amistad libre, de compañeros emancipados que sólo tiene existencia y duración mientras permite a los interesados su propia realización personal, entretanto permanezca vivo el amor sin obligaciones. Es usual ver que entre ellos se eliminan con miedo y se ocultan con vergŸenza, los sentimientos cariñosos y tiernos, por temor a que el compañero se ría de ellos. Es así que estos pueden ser considerados expresiones de demandas infantiles de afecto, de debilidad, incluso de ingenuidad, pero por sobre todo, su descubrimiento ante el otro, los vuelve vulnerables y necesitados.
El miedo al compromiso les impide a muchos tomar la decisión de casarse o a establecer relaciones de pareja estables y es así como sostienen relaciones afectivas breves, que se interrumpen siempre en el momento en que surgen sentimientos de amor, necesidad de cariño y deseo de amistad duradera. Se tiene temor de caer en una unión tan íntima que los deje expuestos a sufrir a causa del otro. Frente a la angustia de no poder soportar semejante frustración, se anticipan y prefieren terminar la relación. La tendencia a destruir todas las emociones ligadas al amor, conduce finalmente al vacío interior, a la resignación y al sentimiento de falta de sentido de la propia vida.
Finalmente cuando los jóvenes se deciden por el matrimonio, el temor al fracaso los hace precaverse, anticipándose por si acaso las cosas en el futuro no van bien. Pero un compromiso estable como exige el vínculo matrimonial supone superar las aprehensiones y ambivalencias y confiar en la voluntad para resolver los conflictos, cuando existe un amor maduro; para cultivar la gracia sacramental que recibimos cuando damos el sí, para siempre...
Es interesante conocer que la evidencia acumulada en Estados Unidos, sugiere claramente que comparado con el matrimonio, la cohabitación sin compromiso, es un arreglo social inferior. Las parejas que conviven sin planes definitivos para casarse realizan un acuerdo diferente a los matrimonios o parejas que cohabitan con un compromiso. Estos arreglos sólo comparten con el matrimonio la vida sexual activa y la casa o departamento en que se vive, aún cuando la probabilidad de que la relación sea monógama, disminuye, no obstante quienes conviven esperen que la relación sea con exclusividad sexual. Generalmente las mujeres que conviven ocupan una mayor cantidad de tiempo en tareas del hogar que las mujeres casadas y reciben menos compensaciones financieras de parte de su pareja por hacerlo. En el caso de los hombres, se ha visto que el compromiso con la relación es menor; mientras que las mujeres con hijos se sienten inseguras respecto del futuro; los niveles de violencia son más altos, especialmente en aquellas parejas que no tienen compromisos para el futuro y los hijos, nacidos de estas uniones, tienen más dificultades adaptativas. La cohabitación en sí misma parece causar actitudes que limitan el compromiso de largo plazo; dañan el bienestar emocional, de hecho quienes cohabitan reportan sentirse más deprimidos debido a las probabilidades de que su relación termine. Refieren estar menos satisfechos con la vida en general que lo que señalan quienes están casados. Finalmente, se ha visto que distancia a las personas de las instituciones religiosas y sus familias.
No ha de extrañarnos por tanto, el llamado que hace S.S. Juan Pablo II a los jóvenes: ¡No os dejéis arrebatar esta riqueza! No grabéis un contenido deformado, empobrecido y falseado en el proyecto de vuestra vida: el amor "se complace en la verdad". (...) No tengáis miedo del amor, que presenta exigencias precisas al hombre. Estas exigencias -tal como las encontráis en la enseñanza constante de la Iglesia- son capaces de convertir vuestro amor en un amor verdadero. (...) La Iglesia y la humanidad os confían el gran problema del amor sobre el que se basa el matrimonio, la familia; es decir, el futuro. Esperan que sabréis hacerlo renacer, esperan que sabréis hacerlo hermoso, humana y cristianamente. Un amor humana y cristianamente grande, maduro y responsable (Carta apostólica a los jóvenes y a las jóvenes del mundo, Roma, 31/3/1985, párr. Nro. 10).
El tema de esta reflexión nos llama a revisar algo que es muy nuestro: la pedagogía de las vinculaciones. Ella nos enseña que el hombre, para llegar a ser él mismo y para llegar hasta Dios, necesita la mediación del otro. No caben dudas que en nuestra sociedad las expresiones amorosas se encuentran enfermas, cada vez hay más parejas y menos matrimonios, muchos de los que se casan establecen también compromisos provisionales como la ley sobre Matrimonio Civil en discusión, quiere validar. Ante este estado de cosas es bueno preguntarnos ¿cómo estamos viviendo en nuestra vida, esta pedagogía?, ¿cómo han sido los vínculos que hemos establecido con nuestros cónyuges, con nuestros hijos, con Dios?, ¿qué imagen hemos transmitido del vínculo matrimonial a nuestros hijos? ¿cómo hemos incorporado y difundido esta verdad antropológica en nuestro ambiente laboral y en los segmentos de la sociedad en los que participamos? Los schoenstattianos tenemos una misión y quién tiene una misión ha de cumplirla.
Mujer es vicepresidenta de Sudáfrica
Por Beatriz Letelier el 5 de Julio 2005 6:55 PM 0 0 Voto 0 Votos
El mandatario sudafricano, Thabo Mbeki, nombró a la ministra de Minerales y Energía, Phumzile Mlobo Ngcuka, como vicepresidenta en reemplazo del destituido Jacob Zuma.
Se trata de la primera vez que una mujer ocupa tan alto cargo en Sudáfrica.
Al anunciar el nombramiento, Mbeki dijo que "esto nos dio la oportunidad de fortalecer aún más la participación de las mujeres en el Ejecutivo".
Jacob Zuma fue destituido la semana pasada luego de que su asesor financiero y amigo, Schabir Shaik, fuera condenado a 15 de prisión por corrupción y fraude.
Mlambo-Ngcuka ha sido ministra desde 1999. Además de Ministra de Asuntos Exteriores, la nueva vicepresidenta ha sido una de las mujeres más visibles en la política sudafricana durante los últimos años. Siendo responsable del sector minero - la principal industria del país - Mlambo-Ngcuka se ha visto obligada a tomar grandes y polémicas decisiones y definir las políticas que afectan a la economía nacional en su totalidad.
Ella ha sido alabada como una de las integrantes más eficientes del gabinete sudafricano.
Sin embargo, algunos analistas cree que su nombramiento no estará exento de controversia.
El esposo de la nueva vicepresidenta, el ex fiscal general Bulelani Ngcuka, fue quien inició la investigación que terminó con la caída de Jacob Zuma.
El destituido vicepresidente acusó al entonces fiscal de arruinar su reputación filtrando información a los medios.
El nombramiento de Phumzile Mlobo Ngcuka fue bien recibido por los sindicatos y el sector de negocios.
Mlambo-Ngcuka tiene ahora una gran oportunidad para convertirse en la próxima presidenta de Sudáfrica, a no ser que Zuma haga una reaparición en la política en los próximos tres años y medio. Zuma todavía cuenta todavía con una posición mucho más fuerte dentro del ANC y sus partidos y sindicatos simpatizantes.
Si Mlambo-Ngcuka se presenta como candidata presidencial del ANC en 2009, con toda probabilidad se convierta en la primera mujer que llega a la presidencia en la historia de Sudáfrica y de todo el continente africano. La importancia simbólica de tal panorama no puede ser subestimada en África.
El propio presidente ha dicho que le gustaría que lo reemplace una mujer.
La nueva vicepresidenta, nacida en KwaZulu Natal en 1955, es licenciada por la Universidad Nacional de Lesotho en Ciencias Sociales y Educación. Se casó con un surafricano durante su exilio en Suiza, en los años 80 y tiene un hijo. Entró en la política en 1994, haciéndose parlamentaria por el entonces recientemente legalizado ANC y tres años más tarde, entró a formar parte de la ejecutiva nacional del partido.
Por Beatriz Letelier el 5 de Mayo 2005 7:20 PM 0 0 Voto 0 Votos
Por: Nuria Chinchilla, Profesora del IESE, La Vanguardia, España, 2004-05-07)
Teóricamente las directivas, las mujeres que “lo han alcanzado todo”, no parecen tener problemas de dinero ni de igualdad. Sin embargo, hay noticias estremecedoras. Tres alumnas de Harvard han ganado un premio a la mejor idea de negocio que, si no fuera porque es real y está financiado como tal, podría estar sacado del famoso libro “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, del que ya se han cumplido muchas de sus increíbles predicciones. Esta podría ser una más: “Programe su vida y también su carrera como si se tratase de un plan de pensiones… congele sus óvulos y tenga un hijo cuando haya triunfado”.
Cada año, los alumnos del programa Master elaboran un “business plan”, que un jurado analiza y califica. Este año el primer premio ha sido para unas peculiares emprendedoras, cuyo negocio se centraría en “mejorar la vida de las mujeres”. ¿Cómo? A través de una línea de servicio que posibilite parar el reloj biológico a voluntad.
El argumento esgrimido por tan singulares vendedoras del producto es: “En las mujeres coincide la edad fértil con la época de despegue profesional... la única solución es retrasar la maternidad. De este modo podemos tenerlo todo”.
¿Todo?¿A qué coste? Éste es el problema: querer tenerlo todo… sin cambiar nada –del entorno claro está– para conseguirlo. Equivale a seguir el rol del varón del pasado siglo, aceptar, de entrada, que no hay nada que cambiar en la empresa y la sociedad. Para ellas no existen políticas de conciliación trabajo-familia o cultura suficiente.
La flexibilidad en el tiempo y el espacio es todavía vista con recelo como modo de trabajo para una profesional competente capaz de lograr objetivos con medios distintos a las largas horas de presencia en la oficina. La realidad es así y la aceptan… cambiando lo que son, es decir, mujeres con una ambición no sólo profesional, sino también familiar.
Hasta que la empresa no incorpore la maternidad y la paternidad como un valor en la empresa, será imposible hablar de humanizarla. Como sabemos, la discriminación laboral no es por sexo, sino por maternidad. “Venid, venid, mujeres, estudiad, trabajad, votad, sedlo todo…, menos madres.” Éste es el engaño más perverso de la igualdad oficial, de la vida laboral enloquecida en la que andamos inmersos. Somos nosotras, con la complicidad de los varones, quienes debemos cambiar esta realidad, día a día.
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Foro Mujer y Trabajo
Por Beatriz Letelier el 9 de Diciembre 2004 5:23 AM 0 0 Voto 0 Votos
Autora: Celia Grant
Fecha: 2004-01-29
(1) Centers for Disease Control and Prevention; Divisions of HIV/AIDS Prevention; Joint United Nations Programme on HIV/AIDS www.cdc.gov/hiv/stats/internat.htm ; www.cdc.gov/hiv/pubs/facts/condoms.htm )
(2) Según un estudio, hay una posibilidad de 3.4% que se rompa el condón, y una posibilidad de 1.1% que se resbale. Cfr. Public Health—Seattle and King County: Condom Information Update '99 www.metrokc.gov/health/apu/infograms/condom99.html
(4)The NGO Committee on UNICEF, Volume 2, Newsletter #6, Article 2. (www.ngosatunicef.org)
Cómo despertar al dragón: China y su cultura empresarial
Por Beatriz Letelier el 5 de Septiembre 2004 6:31 PM 0 0 Voto 0 Votos
Número 84/año 9
www.rrealidad.cl
Quizás el actual Ministro de Educación, Sergio Bitar, tenía razón al manifestar que es hora de que los chilenos comencemos a aprender chino. Mal que mal, es la lengua madre de un tercio de la población en el Mundo y China, tras su apertura al mercado en 1978 y durante el transcurso de dos décadas, ha sido capaz de hacer crecer su PGB veinte veces e incrementar la circulación mundial del yuan de 364 billones a 7.477 billones. Además, su desarrollo económico es envidiable manteniendo tasas anuales del 9.8%, en comparación a los mejores promedios logrados por naciones desarrolladas de alrededor de un 6.5% (The Rise of China & the Future of International Security. Prof. Joseph S. Nye Jr. Harvard University’s John F. Kennedy School of Governance. 1997).
En términos de su comercio exterior, Beijing se ha expandido substancialmente gracias a inversiones extranjeras, flujos de capitales internacionales e intercambios comerciales que están encumbrando a China hacia el pináculo del mundo financiero, e incluso, como la nación en desarrollo más poderosa, se le ha presagiado la capacidad de superar a la mayor potencia del momento: Estados Unidos. ¿Será entonces, este dragón asiático, capaz de remecer al mundo como predijo Napoleón?
Veamos algunos argumentos para aún mantener el escepticismo, y no tomar tan en serio la propuesta de las autoridades por embarcarnos en un titánico esfuerzo por aprender este milenario idioma, proveniente de la dinastía Han (220 A.C.-220 D.C.), con más de 4.500 años de existencia que, además, no posee alfabeto sino caracteres y cuyas variaciones se dividen, más menos, en siete grandes modalidades: Gan, Kejia, Min, Wu, Xiang, Cantonés y el Mandarín, el cual fue instaurado como lengua oficial en 1913 y es practicado por el 92% de la población. (Además, existe un elemento social interesante que refleja la adopción de una nueva costumbre para los habitantes de la República China. Las estadísticas al respecto son, por decir lo menos, conmovedoras ya que actualmente el número de chinos aprendiendo inglés es mayor al de toda la población norteamericana. One Billion of Everything: Cultural Considerations for Working in China. Dean Foster).
Transformando el acero en una aguja de coser
Para Occidente, China está compuesta por otras modalidades aún más desafiantes que su idioma: los elementos que conforman su cultura. Si se desea realizar cualquier tipo de transacción en este gigante en desarrollo, se deben saber interpretar aspectos fundamentales de su civilización, que se remontan a 2.500 años atrás con las enseñanzas del filósofo Confucio, y que aún conforman y estructuran la mentalidad china.
Existe un antiguo acertijo chino que dice: ¿Cómo se transforma una barra de acero en una aguja de coser? La respuesta es golpeándola una y otra vez. ¿La enseñanza? Tenacidad, perseverancia y repetición. O sea, los tiempos en China varían mucho de la aceleración que caracteriza a Occidente.
Traducido esto a la contemporaneidad de los acuerdos comerciales, para un chino los compromisos son a largo plazo y la confianza de una relación se construye igual que los 6.700 kilómetros de la Gran Muralla China: un ladrillo a la vez.
Puede resultar difícil, en el mundo contemporáneo, ajustarse a los períodos orientales que no producen resultados inmediatos. El leit motiv americano “time is money” puede resultar pernicioso a la hora de querer ingresar efusivamente a este fértil mercado. Se quiere vender, pero en China eso marca la gran diferencia a la hora de cómo introducir mil millones de camisetas a los cada vez más ávidos consumidores chinos.
Cuando Confucio irrumpió en la sociedad asiática (551 A.C.) ésta se encontraba en medio de un profundo cambio social, bajo la tutela de la dinastía Chou (cerca del 1100-221 A.C.). Los señores feudales estaban desunidos y debilitados dando paso a la aparición de nuevos estados independientes que crearon una clase terrateniente y comerciante ostentosa la cual, eventualmente, condujo a la gran mayoría del pueblo a vivir en pobreza.
Sin embargo, el filósofo manifestó que el camino hacia la armonía de una sociedad radicaba en que los individuos comprendieran y se ajustaran a las normas y deberes que se les asignaba dentro del cuerpo social y el valor de no querer cambiar el lugar que cada uno mantiene dentro de la escala social. Es así, también, como predicó la valoración y el respeto hacia el prójimo, ya que mis acciones serán correctas siempre y cuando se considere el impacto que éstas tendrán sobre los demás. Nace el concepto de Guanxi que significa la dependencia y alianza dentro de las relaciones sociales, las cuales moldean la forma en cómo se trabaja y se crean los nexos entre las personas sean profesionales, contractuales o interpersonales.
El poder de Guanxi sigue siendo poderoso y no asimilar su trascendencia puede menoscabar un negocio. Un ejemplo de esto puede verse reflejado en la incongruencia que se suscitó en el siguiente caso: Un gerente general norteamericano viajó a Taiwán para cerrar un acuerdo comercial con el presidente de una importante empresa papelera. Como no se conocían comenzaron el diálogo intercambiando temas generales entre dos profesionales unidos por una transacción, “Cómo estuvo su viaje, cómo ha estado el clima, etc.”.
El norteamericano provenía de Columbus, Ohio, lugar en donde se sitúa la Universidad de Ohio State.
Cuando el Presidente taiwanes mencionó que su hijo se encontraba estudiando ahí, obtuvo una lacónica respuesta por parte del estadounidense, “Sí, es una buena universidad, pero hablemos sobre la negociación” (Understanding Chinese Culture and Business Practices. Murray Johannsen). Claramente, el empresario anglosajón ignoraba las investigaciones que establecen que entre un tercio a la mitad de las transacciones comerciales inter-culturales fracasan debido al conflicto, sobre las expectaciones y la disconformidad sobre los beneficios y contribuciones que se realizan en un contrato cuando las partes provienen de los dos extremos del planeta.
Las Cinco P’s
Mark Buchman, profesor de la UCLA en California, imparte una cátedra sobre cómo realizar negocios en el Asia Pacífico. Los ingredientes necesarios se encuentran en lo que él denomina como “las cinco P´s”: Planificación, Perseverancia, Paciencia, Perfección y Relaciones Personales. Para el académico, es importante valorar incluso aquellos aspectos culturales más sutiles dentro de una sociedad, ya que éstos moldean la percepción de cómo se registra lo que acontece en el mundo.
Los siguientes principios ilustran algunas de las barreras culturales que deben tenerse en cuenta a la hora de negociar con un oriental:
* La lógica oriental funciona en espiral. Más sutil y más profunda que la mentalidad lineal del hombre occidental.
* A pesar de no estar de acuerdo, el chino será más reticente a manifestar su negatividad.
* El significado de un mensaje deberá ser inferido, ya que el sentido real de las palabras se deduce, jamás es algo explícito.
* Al expresarse el oriental dice “nosotros” nunca “yo” debido a su sensibilidad siempre orientada hacia el receptor.
* Su disposición racional le indica que primero debe aplicar el caso dentro de un contexto, más allá de tomar en cuenta principios abstractos como las leyes o regulaciones.
* El individuo debe estar en armonía con el grupo. Una gran diferencia con el individualismo del mundo occidental, en donde la necesidad de autonomía y los derechos individuales, a veces priman por sobre las del grupo.
* Si se produce conflicto, hay mediación para evitar la confrontación hasta llegar a un consenso.
* Durante las reuniones el tiempo de comienzo y término son flexibles.
* Los resultados tras un conflicto no se califican en blanco y negro, ya que incluso se gana cuando se pierde y se necesita perder para ganar.
Nadie dijo que sería fácil compenetrarse con la cultura china. Pero las tradiciones milenarias que impregnan su filosofía no han impedido que el dragón avance ágilmente en la vorágine económica del mundo actual.
Para el hombre occidental es importante concebir el impacto de Confucio en la cultura china, abarcar los símbolos e imágenes que siguen siendo una parte integral de la comunicación y comprometerse a entablar relaciones pausadas y al largo plazo, ya que estos son los ingredientes que constituyen su verdadero idioma.
PAULA SCHMIDT MEYERHOLZ
La "Píldora del día después", los derechos humanos y la Constitución Política
Por Beatriz Letelier el 5 de Mayo 2004 6:44 PM 0 0 Voto 0 Votos
Ante la decisión del Ministerio de Salud en orden a insistir en la distribución gratuita de la llamada "Píldora del día después", hemos sentido el deber de reafirmar públicamente nuestro compromiso con los siguientes principios fundamentales:
1.- En un Estado democrático de Derecho todos los órganos públicos tienen el deber irrenunciable de respetar y promover los derechos fundamentales que emanan de la naturaleza humana.
Para nuestro orden constitucional, todo individuo de la especie humana, sin importar su condición o estirpe, es una persona y, como tal, tiene una dignidad y unos derechos inalienables e irrenunciables. Entre estos, destaca con singular jerarquía el Derecho a la Vida.
2.- La calidad de persona, y la titularidad de los derechos correspondientes, nacen en el instante en que se configura una identidad humana singular.
Estamos plenamente conscientes del hecho de existir una polémica en relación al momento preciso en que dicha individuación se concreta.
En este debate, las ciencias biológicas pueden y deben contribuir, proporcionando información fidedigna sobre el proceso de la reproducción. No pueden pretender, sin embargo, que la definición de la personalidad se determine sobre la base del número de los artículos científicos pertinentes. La decisión de reconocer o no la dignidad de persona debe, inescapablemente, fundarse en un juicio moral.
Si tomamos el Derecho a la Vida en serio debemos entender que la persona comienza con la Concepción, esto es, en el instante en que el gameto masculino penetra en el óvulo, pasando ambos a compartir una membrana común. Conviene recordar el hecho que a tal integración sucederá, pocas horas después, la singamia, es decir la fusión de los materiales genéticos del hombre y la mujer en un núcleo único, distinto al de los progenitores.
Quien postule que la persona principia en un momento posterior a la concepción (p.e. anidación, presencia de actividad neuronal o viabilidad fuera del vientre materno) está aceptando, como consecuencia lógica necesaria, que existiría un espacio en el tiempo durante el cual el que está por nacer no goza de ninguna protección frente a la posibilidad del uso comercial, la manipulación genética no terapéutica o, incluso, la destrucción.
3.- La Constitución Política de 1980 reconoce a todas las personas, incluido el ser que está por nacer, el Derecho a la Vida. El artículo 19 número 1 ordena al legislador proteger a la persona que se encuentra en el vientre materno. En todo caso, si hubieren dudas sobre esta conclusión, la Convención Americana de Derechos Humanos, aprobada y ratificada por Chile, afirma categóricamente tal principio (artículo 4).
4.- Que la "Píldora del Día Después" puede tener, en ciertos casos, efectos abortivos y que, por ende, debe desestimarse su empleo por violar gravemente el Derecho a la Vida, es una conclusión a la que han arribado en el pasado reciente los máximos tribunales de Costa Rica y Argentina (fallos de 15 de Marzo de 2000 y 5 de Marzo de 2002).
5.- Más relevante aún resulta recordar lo señalado por nuestra propia Corte Suprema que, en un fallo del 30 de Agosto
de 2001, declaró, precisamente, la ilicitud de una autorización anterior a un fármaco análogo
al que hoy se pretende distribuir.
Dijo la Corte hace tres años: " ... cualquiera que hayan sido los fundamentos y consideraciones que tuvieron en vista las autoridades recurridas para autorizar la fabricación y comercialización del medicamento denominado Postinal con contenido de 0.75 mg. de la hormona de síntesis Levonorgestrel, uno de cuyos posibles efectos es el de impedir la implantación en el útero materno del huevo ya fecundado, esto es, del embrión, han incurrido en una ilegalidad puesto que tal efecto es a la luz de las disposiciones constitucionales analizadas precedentemente, sinónimo de aborto penalizado como delito en el Código Penal y prohibido aún como terapéutico, en el Código Sanitario" (Considerando 20).
Vale la pena recordar, también, que este categórico fallo ha sido desestimado por una práctica administrativa consistente en autorizar la distribución de sustancias iguales o equivalentes pero con un nombre comercial distinto.
6.- En suma, pensamos que la decisión de perseverar en la distribución de la "Píldora del Día Después" contraviene seriamente los valores, principios y normas de nuestro ordenamiento constitucional.
No nos convence para nada el argumento de igualdad que se esgrime para justificar la distribución gratuita de este fármaco. Una igualdad bien entendida, que comprende respetar el derecho de todas las personas, se satisface si el Ministerio de Salud deja sin efecto de inmediato todas las autorizaciones relativas a este tipo de fármacos, incluyendo, por supuesto, la de aquellos que se estarían vendiendo en la actualidad.
7.- Finalmente, y en relación a las críticas que ha recibido el Arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz, por haber defendido con firmeza el derecho a vida del inocente que está por nacer, deseamos hacerle llegar a través de estas líneas nuestra palabra de agradecimiento al pastor que asume con valentía la siempre exigente y tantas veces incomprendida tarea de defender los derechos humanos.·
Profesor de Derecho Constitucional, ex Ministro de Justicia y ex Secretario General de la Universidad de Chile.
HUMBERTO NOGUEIRA ALCALA
Profesor de Derecho Constitucional, Doctor en Derecho, Lovaina, ex Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Talca.
Profesor de Derecho Administrativo, Doctor en Derecho, Lovaina.
ALEJANDRO SILVA BASCUÑÁN
Profesor de Derecho Constitucional, Ex Presidente del Colegio de Abogados.
Profesor de Derecho Constitucional, Master en Derecho, Harvard, Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Andrés Bello.
Clonación: pérdida de la paternidad y negación de la familia
Por Beatriz Letelier el 5 de Enero 2004 6:25 PM 0 0 Voto 0 Votos
El Consejo pontificio para la familia considera oportuno todo esfuerzo de clarificación ante el desafío que representa la clonación, convencido de la importancia del problema, y con vistas a la próxima reanudación de los trabajos para llegar a una Convención internacional contra la clonación humana por parte de las Naciones Unidas. Se trata de contribuir a un planteamiento adecuado de esta problemática, señalando los aspectos éticos negativos de la clonación humana y su significado contrario a la dignidad de la persona y de la familia(1). Este es el propósito del presente artículo, en el que se quiere exponer algunas consideraciones al respecto, en un nivel accesible también a los no especialistas.
Ya desde hace algunas décadas se está desarrollando toda una serie de técnicas biológicas, cuya aplicación a la procreación humana suscita múltiples problemas éticos y manifiesta, cada vez más, la necesidad de una antropología integral del ser humano y de una renovada ponderación del papel que desempeña la familia para la humanidad. En particular, los recientes intentos de lograr la clonación humana plantean importantes interrogantes sobre la familia, sobre el significado del hecho de ser padres o hijos, sobre la dignidad del embrión humano, y sobre la verdad y el significado de la sexualidad humana. La lenta e insidiosa disociación contemporánea entre el concepto de vida humana y el de familia, que es en cambio el lugar natural donde esta tiene su origen y desarrollo, es una de las consecuencias más nefastas de la cultura de la muerte.
En efecto, como afirma la instrucción Donum vitae de la Congregación para la doctrina de la fe, "la persona humana ha de ser acogida en el gesto de unión y de amor de sus padres; la generación de un hijo ha de ser por eso el fruto de la donación recíproca realizada en el acto conyugal, en el que los esposos cooperan como servidores, y no como dueños, en la obra del Amor creador. El origen de una persona humana es en realidad el resultado de una donación. La persona concebida deberá ser el fruto del amor de sus padres. No puede ser querida ni concebida como el producto de una intervención de técnicas médicas y biológicas: esto equivaldría a reducirlo a ser objeto de una tecnología científica"(2).
La inquietante posibilidad de clonar seres humanos con finalidad "reproductiva", mediante la sustitución técnica de la paternidad responsable, está en contraste con la dignidad de la filiación. Aún más preocupantes son las apremiantes peticiones de grupos de investigación que desean legalizar la clonación con el fin de someter los embriones humanos "producidos" a manipulaciones y experimentos, para luego destruirlos. Esta situación implica un grave deterioro, sea del reconocimiento de la dignidad de la vida y de la procreación humana, sea de la conciencia del papel insustituible y fundamental que desempeña la familia para el hombre, sea de su valor fundamental para la humanidad entera.
Clonación, posibilidades de la biología moderna
Con el término clonación se alude a la técnica utilizada con frecuencia en biología para reproducir células y microorganismos, tanto vegetales como animales, y más recientemente para reproducir secuencias de información genética contenida en los materiales biológicos, como fragmentos de ADN (ácido desoxirribonucleico), en el que se halla codificada la información genética nuclear de muchas especies. Es preciso completar esta descripción con una definición más exacta de la técnica de clonación, a fin de que resulte posible conocer de modo más adecuado la naturaleza de la misma.
Teniendo en cuenta su finalidad, la clonación es un procedimiento técnico de reproducción mediante el cual se manipula el material genético de una célula o de un organismo (vegetal o animal) con el fin de obtener un individuo o un conjunto de individuos genéticamente idénticos al primero. Lo que distingue la clonación de otras técnicas similares es el hecho de que en la clonación la reproducción se realiza sin unión sexual (asexual) y sin fecundación o unión de los gametos (ágama), teniendo como resultado un conjunto de individuos biológicamente idénticos al primero, que proporcionó el patrimonio genético nuclear.
El conjunto de individuos obtenidos por clonación se denomina clon, expresión mediante la cual se indica que todos y cada uno de estos individuos tienen la misma información genética; así pues, no son solamente descendientes del progenitor (es decir, no ha tenido lugar una combinación genética sexual de los progenitores)(3). Por consiguiente, se trata de un tipo de reproducción que puede sustituir artificialmente, en las especies animales (de reproducción sexual), la fecundación natural o la unión de gametos (las células mediante las cuales se reproducen por naturaleza), con las consiguientes ventajas, defectos y peligros.
Teniendo en cuenta la realización técnica, por clonación se entiende, en sentido más estricto, según la perspectiva del procedimiento usado, la reproducción obtenida mediante la así llamada "transferencia nuclear"(4). Cuando los científicos aluden a la clonación en sentido estricto, suelen identificarla sin más con la transferencia nuclear: "La fecundación propiamente dicha es sustituida por la fusión bien de un núcleo tomado de una célula somática del individuo que se quiere clonar o bien de la célula somática misma, con un ovocito desnucleado, es decir, privado del genoma de origen materno. Dado que el núcleo de la célula somática contiene todo el patrimonio genético, el individuo que se obtiene posee -salvo posibles alteraciones- la misma identidad genética del donante del núcleo. Esta correspondencia genética fundamental con el donante es la que convierte al nuevo individuo en réplica somática o copia del donante"(5).
También suelen llamarse "clonación" (o "semi-clonación", u otros términos semejantes), aunque en sentido amplio y menos apropiado, otras técnicas de reproducción asexual y ágama que se asemejan, en ciertos aspectos, a la transferencia nuclear, sobre todo por lo que atañe a los resultados obtenidos, es decir, una descendencia genéticamente idéntica. Se trata de técnicas como la partenogénesis artificial(6) o la fisión embrionaria(7), entre otras.
No hay objeciones éticas especiales a la clonación de individuos (para obtener descendencia de ellos) y materiales biológicos no humanos (para emplearlos con diversos fines), si se realiza de modo responsable; y tampoco hay objeciones éticas al tradicional, y a veces antiquísimo, uso de técnicas de este tipo en el ámbito vegetal, que tiene ventajas considerables. No cabe duda de que la utilización de la clonación en zoología puede producir grandes beneficios. Las mejoras en la reproducción de animales de cría, la reducción de los costes de producción de ciertas carnes, la eventual aplicación de la clonación para salvar especies en vías de extinción, y los progresos en las condiciones de experimentación e investigación en farmacología, por ejemplo, hacen aconsejable proseguir la investigación de aplicaciones de las técnicas de clonación en especies animales.
A pesar de ello, es preciso señalar que la utilización de estas técnicas muestra aún incertidumbres que se deben evaluar atentamente. ¿Pueden tener en el futuro consecuencias imprevistas? ¿Pueden, por ejemplo, producir manifestaciones genéticas peligrosas, hoy aún desconocidas o no suficientemente conocidas? ¿En qué medida pueden causar alteraciones, a medio o largo plazo, en el medio ambiente, en la ecología? ¿Una práctica incontrolada de la clonación podría acabar desencadenando nuevas enfermedades y malformaciones?
Clonación humana "reproductiva" o "terapéutica"
Ya es bien conocido que se están llevando a cabo intentos de aplicar la clonación para "producir" seres humanos y emplearlos en la investigación y, eventualmente, en la terapia médica. A este respecto, los medios de comunicación social, la "ciencia ficción" y una cierta literatura de divulgación han contribuido a engendrar falsas expectativas por lo que atañe a las posibilidades técnicas reales de la clonación. En cualquier caso, a pesar de ello, es cierto que se han formulado (con mayor o menor rigor científico) hipótesis e investigaciones encaminadas a experimentar eventuales aplicaciones de la clonación al ser humano. En estos tiempos, ese hecho es objeto de la atención de las autoridades públicas de todo el mundo, así como de todos los que están revestidos de una responsabilidad especial con vistas al bien común.
La problemática de la clonación de embriones humanos, tal como se presenta hoy, se configura esencialmente en dos posibles versiones: clonación "reproductiva" y clonación "terapéutica" (o para investigación científica). La diferencia entre las dos radica sobre todo en la finalidad que se pretende conseguir: la primera tiende al desarrollo completo del sujeto mediante implantación en un útero (clonación "reproductiva"); en la segunda se quiere utilizar el embrión, en su fase de pre-implantación, para investigación con una finalidad sobre todo terapéutica (clonación "terapéutica" o para investigación científica). Así pues, la finalidad para realizar la clonación sería:
1. Obtener una descendencia humana y utilizar una técnica de procreación asistida más eficaz, con mayor o menor aplicabilidad en ciertas parejas (clonación "reproductiva").
2. Obtener, mediante esta técnica, embriones "sintéticos" (así se les suele llamar) o "cúmulos de células" (en las fases embrionarias humanas primitivas, cada una de las células del embrión es totipotente(8) o pluripotente(9)), de las cuales se puedan extraer células madre(10), sin dejar que se implanten en el útero materno. Las células madre extraídas, debidamente controladas, podrían desarrollarse en células específicas, nerviosas, cardíacas, musculares, hepáticas, etc. (clonación "terapéutica", o con fines de investigación científica).
¿Hacia la prohibición global y simultánea de toda clonación humana?
Es obvio que la aplicación de la ciencia en el ámbito de la procreación humana afecta a toda la sociedad, y no sólo a la comunidad científica. Por eso, han comenzado bastante pronto los esfuerzos por llegar a una legislación en la que, sin coartar el legítimo desarrollo de la ciencia, se tracen de modo nítido los confines éticos y legales de su aplicación y se prohíba una eventual clonación del ser humano. Durante los últimos años, en algunos países se han promulgado leyes que prohíben tajantemente la clonación humana reproductiva, a pesar de que se han permitido hasta ahora las investigaciones sobre la clonación humana cuando se realizan con fines de investigación y terapéuticos (como en el Reino Unido). En cambio, otros países han prohibido todo tipo de clonación (Alemania), o han iniciado los procesos parlamentarios con vistas a una prohibición de cualquier tipo de clonación (Estados Unidos)(11). Es cierto que la preocupación por este tema es creciente, y se han intensificado los intentos de llegar a una prohibición de la clonación humana, no sólo a nivel nacional, sino también mediante instrumentos de derecho internacional.
El punto de partida de este debate fue la firme voluntad de prohibir la clonación humana reproductiva. Desde 1993, el Comité internacional de bioética(12) se ha ocupado de esta cuestión. La Conferencia general de la Unesco aprobó una "Declaración universal sobre el genoma humano y los derechos humanos", adoptada en 1998 por la Asamblea general de las Naciones Unidas, en la que se afirma que la clonación con finalidad reproductiva es contraria a la dignidad humana(13).
Durante la 56ª Asamblea general de las Naciones Unidas (celebrada el 12 de diciembre de 2001), se decidió la creación de un comité, que prosigue aún sus trabajos, para llegar a la prohibición de la clonación mediante un instrumento jurídico internacional, en particular, una Convención internacional(14). Al inicio se pensaba sólo en una prohibición de la clonación reproductiva. En agosto de 2001, Alemania y Francia pidieron al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, un proyecto para prohibirla en todo el mundo. Al final de 2001, la clonación reproductiva había sido prohibida en veinticuatro países, entre ellos Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, España, India, Japón, Brasil y Sudáfrica.
La evolución reciente de la situación internacional y la iniciativa de algunos países, no sólo favorables a una prohibición de la clonación reproductiva (propuesta de prohibición parcial), sino también a una prohibición global y simultánea de la clonación, tanto con fines de reproducción como de investigación y terapia (propuesta de prohibición total), constituyen un cambio significativo en los trabajos con vistas a una Convención internacional contra la clonación.
A este respecto, han sido especialmente importantes la ley de Estados Unidos, del 27 de febrero de 2003, de prohibición total de la clonación (actualmente la está estudiando el Senado), la resolución del Bundestag alemán, del 7 de febrero de 2003, de impulsar iniciativas internacionales de prohibición total (y no sólo parcial, como hasta ahora), el proyecto francés, del 30 de enero de 2003, de reforma de la ley sobre la biomedicina, con la prohibición total (aún se está debatiendo), y la petición de prohibición total del Parlamento europeo, del 10 de abril de 2003 (se está estudiando ahora en la Comisión europea). Todas estas iniciativas recientes tienden a una prohibición de cualquier tipo de clonación y no sólo de la reproductiva. Este diverso clima internacional, en comparación con el de hace pocos años, se ha consolidado actualmente, con una iniciativa promovida por Estados Unidos y España, presentada en las Naciones Unidas, con el fin de llegar a una Convención internacional de prohibición total de la clonación(15).
Hay precedentes de instrumentos internacionales tendentes a obtener esta prohibición. En el ámbito del Consejo de Europa, después del acuerdo de París (12 de enero de 1997), se han iniciado los trabajos para una Convención contra la clonación. El Parlamento europeo acogió e hizo suya esta iniciativa del Consejo de Europa para una "prohibición explícita de cualquier clonación humana" y, mientras tanto, ha pedido "a los investigadores y médicos que participan en la investigación sobre el genoma humano que no intervengan en ningún caso en la clonación de seres humanos hasta la entrada en vigor de una prohibición jurídicamente vinculante"(16). La Convención europea sobre derechos humanos y biotecnología o "Convención de Oviedo", así como el Protocolo adicional sobre la prohibición de la clonación de seres humanos, fue fruto de estos trabajos y prohibió específicamente "la constitución de embriones humanos con fines de investigación" (art. 18. 1). Así pues, la ratificación de la Convención de Oviedo por parte de algunos Estados europeos ya había empezado en 1999.
El 22 de noviembre de 2001, el Parlamento europeo se pronunció de nuevo a favor de la prohibición de cualquier tipo de clonación humana, esta vez en todo el mundo. Se trató de una enmienda a un informe sobre la biotecnología, en la que el Parlamento "repite insistentemente que debería existir una prohibición universal y específica, a nivel de las Naciones Unidas, de la clonación de seres humanos en cualquier fase de formación y desarrollo". El Parlamento invitaba entonces a la Comisión europea y a los Estados miembros del Parlamento europeo a avanzar por este camino. Tanto en abril de 2002 como en febrero de 2003, los parlamentarios, en las votaciones, se mostraron favorables a una prohibición de la clonación con la finalidad de extraer del embrión las células madre. El Bundestag, en febrero de 2003, pidió al Gobierno alemán que cambie la postura de Alemania en las Naciones Unidas, poniéndose a favor de la prohibición total de la clonación, porque constituye un ataque contra la dignidad humana, teniendo presente que no existe una distinción moral sustancial entre clonación reproductiva y terapéutica, dado que en ambas se produce la creación de embriones humanos vivos.
¿Por qué no es aceptable éticamente la clonación humana, sea reproductiva sea terapéutica?
La preocupación ante la posibilidad de la clonación humana está plenamente justificada y responde a motivos muy serios. Los diversos intentos de llegar a una prohibición total y simultánea de la clonación en todo el mundo responden a esta preocupación. A pesar del gran interés manifestado en la realización de estos proyectos, y a pesar de las expectativas suscitadas en importantes colectividades (científicos, grupos de enfermos que esperan nuevos recursos terapéuticos, asociaciones profesionales, etc.) que -hay que decirlo- tienen mayor o menor fundamento en la realidad, sería irresponsable no sopesar atentamente las objeciones planteadas a la clonación, que se apoyan en consideraciones de orden técnico y ético, así como en profundas razones antropológicas.
Por lo que concierne a los intentos de clonación humana con finalidad reproductiva, los obstáculos científicos previsibles son muy serios, hasta el punto de que numerosos expertos han expresado fuertes dudas con respecto a la viabilidad actual de un proyecto realmente científico a este propósito. A pesar de los recientes anuncios clamorosos -más o menos sensacionales- de los medios de comunicación social, no existen actualmente pruebas de auténtico valor científico que demuestren, fuera de toda duda, que esos intentos han tenido éxito. Por lo demás, aun admitiendo la posibilidad de que esos intentos tengan éxito en el futuro, es preciso considerar el gravísimo peligro de enfermedades, defectos genéticos y monstruosidades, de los que serían responsables los que los realizaran.
Por ejemplo, los únicos resultados que ha permitido obtener hasta ahora la técnica de la transferencia de núcleo son un gran número de embriones que no logran desarrollarse como deberían(17). En las escasas ocasiones en que se obtiene el nacimiento, los animales sufren a menudo enfermedades y a veces varias monstruosidades, de modo que con mucha frecuencia mueren prematuramente(18). Al parecer, esto se debe a defectos en el proceso de "reprogramación" genética del núcleo transferido. Es evidente que, en esas condiciones, una clonación con finalidad "reproductiva" no debería aplicarse a la especie humana, por el peligro grave que constituiría y la elevadísima mortalidad inherente(19).
Si la inmoralidad de la clonación reproductiva ya está determinada por las circunstancias técnicas actuales, los obstáculos éticos que se plantean a una clonación humana reproductiva resultan en sí mismos insuperables y manifiestan un contraste con el sentido moral común de la humanidad(20).
Ya en la década de 1980, el filósofo Hans Jonas reflexionó sobre los problemas éticos que implicaría una posible clonación de la persona humana. La clonación significaría la pérdida de lo que Jonas llama el "derecho a la ignorancia", es decir, el derecho subjetivo a conocer que uno no es copia de otro y a ignorar el propio desarrollo (como, por ejemplo, las enfermedades que se sufrirán, la evolución de la propia psicología, el previsible momento de la propia muerte natural, etc.). En cierto sentido, como afirma Jonas, esta "ignorancia" es una "condición de posibilidad" de la libertad humana, y destruirla constituiría un peso enorme para la propia autonomía. El clon humano quedaría inhumanamente condicionado al saber que es copia de otro, porque la incertidumbre es un factor primordial en el esfuerzo humano del libre albedrío.
Sin la responsabilidad de la incertidumbre, según Jonas, el clon debería prever todos sus movimientos, prever obligatoriamente sus enfermedades, corregir sus futuras actitudes psicológicas, en un esfuerzo constante contra corriente por apartarse de su "original". Este último sería siempre para él la sombra, el modelo, la huella omnipresente que ha de seguir o que ha de evitar. "Ser copia" se convertiría en parte de su identidad, de su ser y de su conciencia. Así se infligiría una herida al derecho del hombre a vivir su vida como un descubrimiento original e irrepetible; en el fondo, un descubrimiento de sí mismo. De este modo, su itinerario vital llegaría a ser la pesada realización de un "programa de control" inhumano y alienante. Por consiguiente, para Jonas, la clonación es "en el método, la forma más tiránica y simultáneamente esclavizadora de manipulación genética; su objetivo no es una modificación arbitraria de la sustancia hereditaria, sino precisamente su fijación arbitraria, en oposición a la estrategia dominante en la naturaleza"(22).
El peligro de una utilización eugenésica de la clonación, tanto reproductiva como terapéutica, con el fin de "mejorar" la raza o de seleccionar características personales consideradas "superiores" a otras, a pesar de las afirmaciones de sus defensores, no es una posibilidad demasiado lejana.
En la Resolución del 12 de marzo de 1997 sobre la clonación, el Parlamento europeo se declaraba "firmemente convencido de que ninguna sociedad puede justificar ni tolerar, en ninguna circunstancia, la clonación de seres humanos: ni con fines experimentales, ni en el marco de la terapia de la infertilidad, ni del diagnóstico anterior a la implantación o trasplante de tejidos, ni con ningún otro fin, porque constituye una grave violación de los derechos humanos fundamentales, se opone al principio de igualdad de los seres humanos al permitir una selección eugenésica y racista de la especie humana, ofende la dignidad de la persona y requiere la experimentación con seres humanos" (apartado B).
En una segunda Resolución sobre la clonación, del 15 de enero de 1998, el Parlamento europeo, al solicitar la prohibición de la clonación de seres humanos, de forma experimental, por diagnóstico "o por cualquier otra finalidad", define la clonación incluso como "anti-ética" y "moralmente repugnante" (apartado B).
La clonación humana terapéutica es presentada a menudo por sus defensores como un progreso que permitiría obtener los beneficios de una terapia genética, como remedio a enfermedades que la medicina actualmente no puede curar. Pero esas posibles -y discutibles- consecuencias positivas no cambian, en el fondo, la índole moral de la clonación en sí misma. Hay una estricta continuidad objetiva entre clonación reproductiva y terapéutica. En ambas se "produce" un embrión humano, pero en la terapéutica se prevé su ulterior destrucción, al extraer células madre embrionarias o materiales biológicos para utilizarlos con fines terapéuticos.
En los aspectos técnicos de la clonación terapéutica persisten numerosas incertidumbres. Por una parte, se afirma que la clonación sería un medio para obtener células madre embrionarias (que, al no ser diferenciadas, resultarían interesantes desde el punto de vista biológico, a causa de su mayor "plasticidad"). Sin embargo, no siempre se tiene debidamente en cuenta la condición precaria del embrión clonado y la elevada probabilidad de causar diferentes neoplasias (cánceres y tumores) en el paciente en el que se introducirían las células. Por esta razón, muchos investigadores consideran que la investigación con células madre adultas es la que permite esperar mayores éxitos, y no tiene los límites éticos que conlleva la utilización de células madre embrionarias(23).
Por otra parte, conviene tener presentes también las notables dificultades prácticas que implicaría el rechazo inmunitario de estas células madre embrionarias. Estas dificultades hacen aún más débil la argumentación de los que pretenden justificar éticamente la clonación humana para utilizarla en estas investigaciones. Superar el rechazo inmunitario de las células madre embrionarias mediante la clonación de un embrión supone una instrumentalización del embrión humano. Como subraya Elisabeth Montfort, "necesariamente la utilización de células madre embrionarias conlleva la técnica de la clonación terapéutica para evitar el rechazo del tejido. Rechazar la clonación y aceptar la utilización de células madre embrionarias (...) es una actitud irresponsable e incluso hipócrita, sin duda para tranquilizar a los que todavía dudan"(24).
La clonación terapéutica para obtener células madre implica no sólo la producción de un embrión, sino también su manipulación y ulterior destrucción. No es aceptable considerar a un ser humano, en cualquier fase de su desarrollo, como un "material" de almacén o fuente de tejidos y órganos, de "piezas de recambio". La complejidad moral de la clonación se puede comprender mejor si se tiene en cuenta que lo que se produciría, manipularía y destruiría no son cosas, sino seres humanos como nosotros. Un modo de afrontar esta cuestión sería ponerse en la situación del embrión (como hemos sido todos nosotros) y no en la de los científicos que clonan. Desde luego, a nadie le gustaría venir al mundo en un laboratorio, en vez de ser el fruto de la unión de sus progenitores. Como tampoco resultaría muy agradable ser un superviviente de decenas o centenares de hermanos gemelos eliminados como "defectuosos". Y menos agradable aún resultaría ser luego manipulados para producir "piezas" (por ejemplo, riñones) que necesitara algún otro; ni morir después de esta breve y sufrida vida "producida" precisamente con esa finalidad.
Ciertamente, la utilización de células madre en terapia celular puede llevar a investigaciones beneficiosas que hoy abren perspectivas muy interesantes. Sin embargo, para esta finalidad, la utilización de células madre embrionarias (y, por consiguiente, de la clonación terapéutica para obtenerlas) se ha mostrado un camino científicamente poco comprobado y difícil, y éticamente inaceptable. En cambio, la investigación con células madre adultas, satisfactoria tanto en sus aspectos éticos como en los técnicos, realizada de modo digno y responsable, y sometida a los criterios éticos, constituye un camino de esperanza y de futuro, que no plantea objeciones éticas especiales(25).
Objeciones técnicas, éticas y antropológicas a la clonación humana
Ciertos argumentos, que permiten profundizar en los motivos racionales de la inmoralidad de la clonación, muestran la continuidad ética entre la clonación reproductiva y la terapéutica. Son argumentos unidos por una profunda complementariedad, porque desarrollan diversos aspectos éticos racionales derivados de la dignidad ontológica del embrión humano, y están entre sí en íntima relación con el estatuto antropológico y ético del embrión, que debe ser el punto de partida inicial en toda esta problemática(26).
a) Insuprimible probabilidad del carácter humano de los embriones obtenidos
La obtención de embriones humanos por clonación, tanto con fines de reproducción como de terapia e investigación, implicaría la destrucción de gran parte de ellos. Por ejemplo, para la oveja "Dolly", fue necesario "desperdiciar" centenares de embriones. Más aún, el elevado riesgo de transmisión de enfermedades o malformaciones que implicaría esta técnica añade nuevas razones para su prohibición ética. Esto vale especialmente por lo que atañe a la clonación "terapéutica". De este modo, resulta obvio que la obtención de células madre embrionarias conlleva la producción (y sucesiva destrucción) de un embrión, que muchos de esos investigadores ya no insisten en definir como "un cúmulo de células", concepto elaborado para eludir la cuestión antropológica, y en consecuencia ética, del embrión. En efecto, reconocen que estas técnicas suponen la producción de lo que denominan "early embryo", es decir, embrión en fase inicial. Pero, entonces, se plantea una pregunta: ¿qué sería ese embrión? ¿Cuál sería su estatuto ético y jurídico? Esa pregunta remite a otra subyacente: ¿cuál es el estatuto de todo embrión humano?
La afirmación según la cual al ser humano se le debe respetar y tratar como persona desde el momento mismo de la concepción es central para un correcto planteamiento del problema de la identidad y del estatuto del embrión humano. "La formulación, en estos términos, del deber ético fundamental con respecto al nascituro se ha hecho sumamente necesaria con vistas a los problemas planteados por el desarrollo biotecnológico"(27).
La expresión "pre-embrión" se ha utilizado precisamente para evitar la pregunta antropológica y ética fundamental sobre el estatuto del embrión(28). "El problema es -se dice- que el embrión en su fase inicial no goza de individualidad e identidad, ya que, al estar formado por células totipotentes, en él no son aún identificables uno y varios individuos humanos. Pero razonemos. El embrión (nos referimos al así llamado "pre-embrión") es un ser. Con esta expresión -ser- entendemos una realidad existente y viva que es susceptible de desarrollo biológico propio, diferenciado y autónomo (tiene en sí mismo la fuerza evolutiva) relativamente al medio adecuado y necesario para su subsistencia y para "alimentar" ese desarrollo propio y autónomo. Además, y sobre todo, se desarrolla por sí mismo, sin desempeñar ningún "papel" externo a su propio ser. Una célula no es un ser individuo porque "funge" como parte de un conjunto, su desarrollo forma parte del desarrollo del conjunto en el que está insertada. En cambio, el embrión no forma parte de ningún conjunto, no es fundamental para la vida (biológica) de la madre; si "producimos" embriones en el laboratorio, estos, como tales, no tienen "utilidad" -salvo que se los implante en un útero femenino para proseguir el ciclo biológico que lleva al nacimiento, o que, con la misma finalidad, se desarrolle toda la fase de gestación en el laboratorio-; y eso es verdad hasta el punto de que con el tiempo, cuando no son implantados, se los "descarta", "destruye" o, simplemente, se los "mata", términos que, en este caso, son sinónimos"(29).
En efecto, si la pregunta sobre el embrión es antropológica y éticamente exacta, es preciso decir también que desde el punto de vista ético se plantea una cuestión previa, muy importante para la ética: ¿qué cosa no es?
En otras palabras, ¿podemos estar seguros de que el embrión así engendrado no es humano? Desde el punto de vista moral, ya la admisión de la probabilidad (insuprimible en el estado actual de los estudios) de estar ante un ser humano, como producto de las técnicas de clonación, tiene un peso decisivo. Es evidente que quien se encuentra ante una sombra y duda si es un animal o un hombre, si le dispara, se hace culpable de homicidio. Antes de disparar, tiene el estricto deber moral de asegurarse de que no es un hombre. Este principio ético se viola en esas prácticas, en las que la obtención de células madre embrionarias humanas implicaría la creación y destrucción de un embrión en las primeras fases de vida.
b) La dignidad del embrión humano
El resultado de una fecundación es un nuevo individuo biológico unicelular totipotente, al que se le suele llamar cigoto. Hay que reconocer que el resultado de la clonación efectuada es totalmente análogo al que deriva de la fecundación. No hay ningún fundamento para afirmar que, a pesar de las anomalías genéticas, la clonación no produce un cigoto. Por consiguiente, se debe establecer una estricta analogía entre fecundación y clonación. Es preciso decir, además, que no hay ningún motivo racional para negar a los embriones obtenidos por clonación los mismos derechos que tienen los obtenidos por fecundación artificial y, por tanto, a fortiori, todos los demás embriones engendrados en el proceso natural de fecundación humana. ¿Cuál sería, por ejemplo, la diferencia esencial entre unos y otros, teniendo en cuenta la totipotencialidad de las células que los componen, que nadie pone en duda?
El desarrollo del embrión es la fase inicial del individuo humano. El p. Angelo Serra analiza las tres propiedades principales que caracterizan el proceso epigenético humano, el cual, según C.H. Waddington, se puede definir como "la continua emergencia de una forma de fases precedentes", es decir:
1) La coordinación. "El desarrollo embrional, desde la fusión de los gametos o "singamia", hasta la aparición del disco embrional, a los catorce días y más allá, es un proceso que manifiesta una secuencia coordinada y la interacción de una actividad molecular y celular, bajo el control del nuevo genoma". Esta propiedad requiere una rigurosa unidad del sujeto que se está desarrollando. No es un racimo de células, sino un individuo real.
2) La continuidad. La singamia(30) inicia un nuevo ciclo de vida. "Todo indica que hay una diferenciación ininterrumpida y progresiva de un individuo humano bien determinado, según un plan único y rigurosamente definido que comienza desde la fase de cigoto". Esta propiedad de la continuidad implica y establece la unicidad o singularidad del nuevo sujeto humano.
3) La gradualidad. La forma final debe alcanzarse gradualmente. Es un desarrollo permanentemente orientado desde la fase de cigoto hasta la forma final, a causa de una intrínseca ley epigenética. Todo embrión humano mantiene su propia identidad, individualidad, unidad. El embrión vivo, desde la fusión de los gametos, no es un mero cúmulo de células disponibles, sino un individuo humano real en desarrollo. Sí, es hijo desde aquel momento. El embrión es un individuo humano. La introducción abusiva del término pre-embrión fue una estrategia para tranquilizar la conciencia y permitir la experimentación hasta el final de la fase de implantación, es decir, en la especie humana, alrededor de catorce días después de la fecundación. Así, se concluye cómodamente que el embrión no existiría durante las primeras dos semanas que siguen a la fertilización(31).
c) El embrión, incluso en la fase unicelular, tiene dignidad humana
Así pues, el rechazo a reconocer condición humana al embrión obtenido mediante clonación (tanto con finalidad reproductiva como para extraer de él células madre embrionarias) en los primeros días de su desarrollo, se sitúa en la discusión sobre el estatuto antropológico y ético del embrión humano. A estos embriones se les niega el carácter de individuo y se dice que no tienen "vida humana". Es una contradicción. Si se trata de embriones, y no sólo de "ovocitos que se han dividido" (y en vías de extinción), se trata de individuos humanos, dotados de vida humana, y no de "grupos" de células.
El investigador I. Wilmut (famoso por haber obtenido la primera oveja clonada, "Dolly", hoy firme opositor de la clonación humana reproductiva, pero claramente favorable a la terapéutica) reconoce que "cuando se crea un embrión, se pone en auto-pilot en su desarrollo inicial". Si el embrión fuera un "cúmulo de células", como dicen, no sería "piloto de sí mismo", no tendría autonomía ni teleología propia y unitaria, como en cambio muestra tener.
El embrión, desde el momento de la concepción, en la fecundación, se presenta como una entidad dotada de autonomía, que en su desarrollo progresa inmediatamente de una manera gradual, continua, armónica, y en él se da la integración y la cooperación teleológica constante de todas sus células. Se trata de un organismo que progresa sin interrupción según el programa trazado en su genoma. Así, llega a ser sucesivamente, sin intervención directiva desde fuera, cigoto, mórula, blastocito, embrión implantado, feto, niño, adolescente y adulto(32). Si esto acontece en la fecundación natural, ¿por qué no sucedería lo mismo en la clonación?
En este punto encontramos una contradicción cuando niegan al resultado de una eventual clonación lo que reconocen al resultado de la fecundación. Esta distinción (embrión clonado, embrión fecundado) remite a la falsa distinción entre el así llamado "pre-embrión" y el embrión, distinción errónea, como hemos señalado antes, que en la práctica se ha convertido en el mayor obstáculo al reconocimiento de un estatuto del embrión humano(33). Si el embrión humano clonado no fuese humano, entonces ¿qué "cosa" sería? ¿A qué especie animal pertenecería? ¿Tendría un genoma humano, pero no sería humano? No es necesario insistir aquí en las contradicciones que implican esas negaciones. Un embrión humano, así reconocido por la razón como individuo humano, dotado de un organismo propio, tiene una dignidad propia y por eso merece respeto. No se trata de una "dignidad" debida a alguna añadidura externa, sino fundada en su ser, en sí y por sí mismo.
Si al embrión se le niega la dignidad humana, con el pretexto de que no tiene conciencia actual, también se debería negar la dignidad a la persona que duerme o que está en estado de coma. Quien niega la dignidad al embrión, entonces también debería negar su dignidad al niño(34).
El ser humano, cualquiera que sea su condición económica, física o intelectual, no se puede usar como un medio, como un objeto. La malicia de la ofensa a este principio fundamental se agrava cuando este ser humano no puede defenderse contra el agresor injusto. Si uno acepta tratar a un ser humano como medio y no como fin, entonces debe aceptar que también él mismo pueda ser tratado un día de la misma manera. Y no deberá protestar. Aunque se demostrara claramente la aplicación terapéutica de las células madre obtenidas mediante creación-destrucción de embriones humanos (cosa que no se ha verificado), la moral, la sensatez y el buen juicio se opondrían: no se puede hacer el mal por una causa buena. El fin no justifica los medios. La historia de la humanidad está llena de enseñanzas a este respecto. Como decía el filósofo J. Santayana, "quien no conoce la historia, está condenado a repetirla".
d) Personalidad del embrión
Así pues, la valoración moral de la clonación humana depende esencialmente de su objeto, de su finalidad objetiva, y no deriva primariamente de la intención subjetiva con que se emplean esas técnicas. Ya la incertidumbre sobre la naturaleza humana del producto de la aplicación de esas técnicas al hombre impone el deber de no realizarla. Pero, más allá de este estricto deber moral de no crearlos, hay muchos y graves motivos para considerar no sólo que a los embriones así producidos se les debería respetar de acuerdo con la dignidad humana, sino también que son personas humanas primero manipuladas y después destruidas.
e) Inhumanidad de la producción y consiguiente destrucción del embrión en la clonación "terapéutica"
Los defensores de la así llamada "clonación terapéutica" insisten siempre en que su intención no es realizar una clonación reproductiva, sino destruir el embrión humano así creado en los primeros días de su desarrollo. Según sus razonamientos (ampliamente recogidos por la prensa, por los medios de comunicación y en los discursos políticos), este modo de actuar sería "ético", mientras que la clonación reproductiva no lo sería.
La clonación humana que podría llevar al nacimiento de un ser humano se ha de considerar un método inmoral de procreación artificial(35). En la "clonación terapéutica", ese proceso se interrumpe intencionalmente: se crea voluntariamente un embrión humano para destruirlo después, con el fin de extraer células madre embrionarias. Desde el punto de vista ético, este procedimiento es aún peor. Aceptarlo implicaría aceptar una igualdad radical entre la especie humana y las demás (P. Singer). Rechazar la posibilidad de matar una vida humana para curar otras vidas humanas, no procede de una posición específicamente religiosa, sino de la fuerza de argumentos y razones de buen sentido, y de la fuerza de una antropología coherente y de una bioética personalista.
f) La clonación humana se opone a la dignidad de la vida y de la procreación
La aplicación de las técnicas de clonación al hombre, con la intención de crear embriones, tanto para implantarlos luego en un útero (reproductiva) como para extraer células madre y después destruirlas (terapéutica y de investigación), no sólo hiere la dignidad de la vida humana y sus derechos insuprimibles, sino que también se opone al valor moral de la unión intrínseca entre vida, sexualidad y procreación. La orientación de la sexualidad humana hacia la procreación no es una añadidura "biológica", sino que corresponde a la naturaleza humana y se manifiesta en la inclinación natural del hombre a la procreación. En cambio, estas técnicas separan los aspectos procreadores de los unitivos, propios de la sexualidad humana, y se oponen a la dignidad de la sexualidad y de la procreación.
Las técnicas de clonación son, en sí mismas y siempre, "reproductivas". Las experiencias recientes muestran también que la clonación humana, a pesar de enormes dificultades, en principio no es imposible. El interrogante ético afecta, por tanto, no sólo a la dignidad de la vida humana y la instrumentalización y eventual destrucción del embrión, sino también a la del modo específico de procreación humana, que es precisamente sexual y que tiene su valor moral, que esas técnicas no respetan.
g) La clonación de embriones humanos se opone a la dignidad de la familia
Existe también un importante factor ético que conviene considerar, y que a menudo se pasa por alto. El ser humano es un ser social. La dinámica sexual y procreadora en el hombre se desarrolla naturalmente en un marco en el que la sexualidad y la procreación se insertan armónicamente en la realidad del amor conyugal que da pleno sentido a la sexualidad humana abierta a la vida. Amor y responsabilidad se encuentran en el matrimonio en la apertura a la vida y continúan en la tarea de la educación, mediante la cual los padres ejercen de modo integral el cuidado de sus hijos.
La clonación humana rompe toda esta dinámica. En la clonación, la vida se presenta como un elemento completamente externo a la familia. El embrión "aparece", por decirlo así, al margen no sólo de la sexualidad, sino también de una genealogía. Todo ser humano tiene derecho a nacer del amor integral -físico y espiritual- de un padre y una madre, a recibir sus cuidados, a ser acogido como un don por sus padres y a ser educado. Cuando en el horizonte surge la inquietante posibilidad de que se pueda manipular y someter a experimentos la vida del ser humano concebido, para luego destruirla, una vez obtenidas del embrión las células o los conocimientos biológicos que se buscan, entonces es el mismo concepto de filiación y de paternidad-maternidad lo que se pone en tela de juicio, y es la misma idea de familia la que queda destruida.
Los recientes avances de las ciencias muestran que la clonación humana, a pesar de las notables dificultades técnicas y las profundas objeciones éticas y antropológicas, es algo más que una hipótesis y se está convirtiendo en una posibilidad. Los diversos intentos de impedir, mediante la ley y los acuerdos internacionales, que esta posibilidad se transforme en realidad, y de obtener un reconocimiento de su condición de crimen contra la persona humana, no se fundan en un miedo impreciso al progreso y a la técnica, sino en importantes y sensatas motivaciones éticas y en una concepción antropológica bien determinada de la persona humana, de la sexualidad y de la familia. Corresponde a las autoridades públicas, a los Parlamentos y a los organismos internacionales tomar una postura coherente. Se trata verdaderamente de un problema clave para el futuro de la humanidad y para la salvaguardia de la dignidad de la investigación científica y de los esfuerzos en favor de la vida, de la salud y del bienestar de los seres humanos, que justifica la toma de medidas oportunas por parte de la comunidad de los pueblos que constituyen la gran familia humana.
(1) "Corresponde al Consejo pontificio para la familia promover la pastoral de las familias y el apostolado específico en el campo familiar, aplicando las enseñanzas y orientaciones del Magisterio eclesiástico, de manera que las familias cristianas puedan realizar la misión educativa, evangelizadora y apostólica, a la que están llamadas. En particular: (...) b) procurará la difusión de la doctrina de la Iglesia acerca de los problemas familiares, de modo que esa doctrina pueda ser perfectamente conocida e íntegramente propuesta al pueblo cristiano, tanto en la catequesis como a nivel científico; c) promoverá y coordinará las iniciativas pastorales en orden a la procreación responsable según las enseñanzas de la Iglesia; (...) e) animará, sostendrá y coordinará los esfuerzos en defensa de la vida del hombre, durante todo el arco de su existencia, desde el momento mismo de su concepción; f) promoverá también, a través del trabajo de institutos científicos especializados (teológicos y pastorales), los estudios que tienden a integrar las ciencias teológicas y humanas, en lo referente a los temas de la familia, a fin de que la totalidad de la doctrina de la Iglesia sea cada vez más accesible y mejor comprendida por todos los hombres de buena voluntad" (Juan Pablo II, motu proprio Familia a Deo instituta, 9 de mayo de 1981, 3, V: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 24 de mayo de 1981, p. 5).
(2) Donum vitae, 22 de febrero de 1987, II, B, 4 c: nn. 76-77.
(3) El término "clon", usado por el genetista y fisiólogo británico J.B.S. Haldane (Biological Possibilities for the Human Species of the Next Ten-Thousand Years, 1963), procedía originalmente de la botánica: "una colonia de organismos que de modo asexual -es decir, sin intervención del sexo- procede de un solo progenitor" (Herbert John Webber, 1903). Su raíz deriva tanto de la palabra latina "colonia, coloniae" (y del verbo "colo, colis, colui, cultum"), como del griego klên, klwnV, que significa "brote para plantar" y alude a la reproducción asexual natural de ciertos vegetales, como la rosaleda, que pueden reproducirse mediante plantación de un brote. Cf. H.J. Webber, New horticultural and agricultural terms, Science 28 (1903), pp. 501-503; A.A. Diamandopoulos, P.C. Goudas, Cloning's not a new idea: the Greeks has a word for it centuries ago, Nature 6815/408, 21-28 de diciembre de 2000, p. 905.
(4) J. Loeb, en 1894, había estimulado artificialmente la partenogénesis de erizos de mar, pero fue el premio Nobel alemán H. Spemann quien, en 1914, logró transferir núcleos en células de salamandra. Este último fue el primero, en 1938, que propuso la transferencia de núcleos en células de mamíferos. En 1981, esta técnica, notablemente perfeccionada, se aplicó con éxito en ratones, y en 1986, en ovejas y vacas. I. Wilmut, del Roslin Institute (Reino Unido) logró obtener, en 1997, el nacimiento de la primera oveja clonada del mundo, la famosa "Dolly".
(5) Academia pontificia para la vida, Reflexiones sobre la clonación: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 11 de julio de 1997, p. 11. Cf. D. Tettamanzi (a cargo de M. Doldi), voz "Clonación", Dizionario di bioetica, Piemme, Casale Monferrato 2002; L. Ciccone, Bioetica. Storia, principi, questioni, Ares, Milán 2003, pp. 143-176; I. Wilmut et col., Viable offspring derived from fetal and adult mammalian cells, en Nature n. 385/1997, pp. 810-813.
(6) La partenogénesis natural consiste en la formación de un nuevo individuo a partir de un gameto femenino (ovocito) sin participación de un gameto masculino (espermatozoo). Este fenómeno natural acontece en hembras que producen espontáneamente embriones sin previa fecundación (en ciertas especies de invertebrados, no en mamíferos) o en individuos biológicos originados de un cruce entre diferentes especies (hibridación). Dado que no hay combinación, la progenie es genéticamente homogénea: son réplicas idénticas del progenitor único, es decir, clones naturales.
(7) La fisión embrionaria consiste en la división del embrión de pocas células, de modo que de cada una de las células separadas resultantes se desarrolle un ser adulto completo con el mismo patrimonio genético.
(8) La totipotencialidad celular consiste en la capacidad de una célula de generar todas las células y los tejidos de un organismo completo, incluso (si se dan las circunstancias adecuadas) el desarrollo de un individuo. En el ser humano, cada una de las células embrionarias permanece totipotente durante pocos días después de la fecundación. La geminación homocigótica (el fenómeno de los gemelos idénticos) es consecuencia de una fisión embrionaria accidental de las células totipotentes que componen el embrión en las primeras fases del desarrollo.
(9) La pluripotencialidad celular es la capacidad de una célula de generar células y tejidos diferenciados de una parte del organismo, pero no de todos y cada uno de ellos, ni de un individuo completo. En particular, en el hombre se refiere a la capacidad de generar líneas de células y tejidos diferenciados derivados de cada uno de los estratos embrionarios, es decir, ectodermo, mesodermo y endodermo.
(10) Una célula madre o célula troncal (stem cell en inglés; cellule souche, en francés; cellula staminale en italiano) es una célula sin diferenciación, que puede hacer copias exactas de sí misma de modo indefinido. Las células madre son capaces de producir células especializadas de los tejidos del organismo, como el músculo cardíaco, el tejido cerebral, hepático, la médula ósea, etc. Hoy los científicos pueden mantener en vida células madre in vitro durante tiempo indefinido, y se comienza a lograr que produzcan células diferenciadas según las necesidades.
(11) House of Representatives, ley HR 534, febrero de 2003.
(12) Se trata de un organismo del sistema de las Naciones Unidas, creado en el ámbito de la Unesco.
(13) Resolución 53/192.
(14) Ad hoc Committee on an International Convention against the Reproductive Cloning of Human Beings.
(15) "No es posible controlar la eficacia de la clonación humana con finalidad reproductiva si no se prohíbe también la terapéutica. (...) Una prohibición parcial podría dar lugar a la aparición de un negocio clandestino de clonación con finalidad reproductiva, instaurándose un comercio ilegal de ovocitos. (...) El principio jurídico de precaución debe garantizar la protección de la parte más débil, en este caso, el embrión humano. (...) La experiencia acumulada en la clonación de animales ha puesto de manifiesto una eficacia muy reducida de las técnicas utilizadas y peligros notables de malformación y deformidad del embrión. (...) Oponerse a la clonación humana no equivale a rechazar el progreso de la ciencia, ni el de la investigación genética. La clonación no es la única estrategia de investigación para el desarrollo de la medicina regeneradora (...). Una apuesta genérica en favor de la investigación con células madre adultas ayudaría a aprovechar sus posibilidades y demostrar su eficacia" (Memorándum contra la clonación terapéutica. Delegación de España ante las Naciones Unidas, febrero de 2002).
(16) Resolución del Parlamento europeo del 12 de marzo de 1997 (apartados 2 y 11).
(17) Ian Wilmut, "padre" de la oveja Dolly, y Rudolf Jaenisch han dado testimonio, en este sentido, en el Senado de Estados Unidos.
(18) La bibliografía científica sobre este punto es muy abundante. Como ejemplos se pueden consultar los trabajos de D. Humpherys, K. Eggan, H. Akutsu, K. Ochedlinger, W.M. Rideout, D. Biniszkiewicz, R. Yanagimachi, R. Jaenisch, Epigenic Instability en ES Cells and Cloned Mice, en Science, 6 de julio de 2000, 293 (5527), pp. 95-97; D. Bourchis, D. Le Bourhis, D. Patin, A. Niveleau, P. Comizzoli, J.-P. Renard, E. Viegas-Péquignot, Delayed and incomplete reprogramming of chromosome methylation patterns in bovine cloned embryos, en Current Biology, 2 de octubre de 2001, vol. 11, n. 19; Y-K. Kang, D-B. Koo, J-S. Park, Y-H. Choi, A-S. Chung, K-K. Lewe, Y-M. Han, Aberrant methylation of donor genome in cloned bovine embryos, en Nature Genetics, junio de 2001, vol. 28, n. 2, pp. 173-177.
(19) Esta observación sobre la clonación reproductiva es válida también como objeción a la clonación terapéutica. La aplicación en el campo clínico de células madre obtenidas de embriones clonados sería, por decir poco, muy incierta en estas circunstancias. Las células de estos embriones presentan graves defectos genéticos y, por tanto, la propuesta de transferir células madre embrionarias anómalas en una persona humana no parece razonable.
(20) El libro de Alvin Toeffler's, Future Schock (1970) presenta una visión futurista fantástica del hombre que hace copias de sí mismo ("man will be able to make biological carbon copies of himself") y reflexiona literariamente sobre las perspectivas generadas por estas técnicas, así como la preocupación por sus consecuencias. Cf. Lee M. Silver, What are clones? They're not what you think they are, Nature, 5 de julio de 2001, vol. 412, n. 6842, p. 21.
(21) Hans Jonas, Das Prinzip Verantwortung (El principio de responsabilidad), Ed. Suhrkamp, Frankfurt del Main, 1984.
(22) Cf. Hans Jonas, Cloniamo un uomo: dall'eugenetica all'ingegneria genetica, en Tecnica, medicina ed etica, Ed. Einaudi, Turín 1997, p. 136.
(23) Natalia López Moratalla, Las células adultas llevan clara ventaja a las embrionarias, en Palabra, 12/2002.
(24) Elisabeth Montfort, La bioéthique, entre confusion et responsabilité, en AAVV (bajo la dirección de Elisabeth Monftort) Bioéthique. Entre confusion et responsabilité. Actes du Colloque de Paris. Assemblée nationale, 1 octobre 2001. Revista trimestral Liberté politique, Ed. François-Xavier de Guibert, París 2003, pp. 27-28.
(25) Academia pontificia para la vida, Declaración sobre la producción y el uso científico y terapéutico de células madre, 25 de agosto de 2000.
(26) D. Tettamanzi, Nuova bioetica cristiana, Piemme, Casale Monferrato 2000, pp. 235-268; L. Ciccone, Bioetica. Storia, principi, questioni, Ares, Milán 2003, pp. 61-80; R.C. Barra, Status giuridico dell'embrione umano, en Lexicon. Famiglia, vita e questioni etiche, EDB, Bolonia 2003; E. Sgreccia, Manuale di bioetica (vol. 1), Vita e pensiero, Milán 1998, pp. 361-422; C. Caffarra, Il problema morale dell'aborto, en AAVV (a cargo de A. FioriE. Sgreccia) L'aborto, Vita e pensiero, Milán 1975, pp. 313-320.
(27) I. Carrasco de Paula, Il rispetto dovuto all'embrione umano: prospettiva storico-dottrinale, en Academia pontificia para la vida, Identità e statuto dell'embrione umano, Librería Editora Vaticana, Vaticano 1988, p. 31.
(28) La expresión "pre-embrión" es engañosa y ha sido manipulada en favor del aborto. Cf. A. Serra, El estado biológico del embrión humano. ¿Cuándo comienza el ser humano?, en Academia pontificia para la vida (a cargo de Ramón Lucas), Comentario interdisciplinar a la "Evangelium vitae", BAC, Madrid 1996, pp. 573-597.
(29) R.C. Barra, Status giuridico dell'embrione umano, en Lexicon. Famiglia, vita e questioni etiche, EDB, Bolonia 2003.
(30) Por singamia se entiende la parte de la fecundación que consiste en el proceso iniciado por la penetración del espermatozoo en el ovocito, orientada hacia la reunión del contenido cromosómico de los dos pronúcleos formados (amfimixis).
(31) Cf. Angelo Serra, L'uomo-embrione. Il grande misconosciuto, Ed. Cantagalli, Siena 2003, pp. 41-52. Pueden verse también las voces "Dignidad del embrión humano" y "Selección y reducción embrional" en Lexicon. Termini ambigui e discussi su famiglia, vita e questioni etiche, a cargo del Consejo pontificio para la familia, EDB, Bolonia 2003.
(32) Las expresiones técnicas cigoto, mórula y blastocito corresponden a nombres del embrión según el momento de su desarrollo, de acuerdo con criterios histológicos y fisiológicos.
(33) La engañosa idea de "pre-embrión" se originó, como es bien conocido, en el Comité Warnock, y hoy ha sido aceptada generalmente y está muy arraigada en muchos ambientes. A. Serra, Pari dignità all'embrione umano en Consejo pontificio para la familia, I figli: famiglia e società nel nuovo millennio. Atti del Congresso internazionale teologico-pastorale. Città del Vaticano, 11-13 ottobre 2000, Librería Editora Vaticana, Vaticano 2001, pp. 313-320; R. Colombo, La famiglia e gli studi sul genoma umano; o.c., pp. 321-325; A. Serra, R. Colombo, Identità e statuto dell'embrione umano: il contributo della biologia, en Academia pontificia para la vida, Identità e statuto dell'embrione umano, Librería Editora Vaticana, Vaticano 1988, p. 157; D. Tettamanzi, Nuova bioetica cristiana, Piemme, Casale Monferrato 2000, pp. 235-268; L. Ciccone, Bioetica. Storia, principi, questioni, Ares, Milán 2003, pp. 61-80; R.C. Barra, Status giuridico dell'embrione umano, en Lexicon. Famiglia, vita e questioni etiche, EDB, Bolonia 2003; Ph. Caspar, La problematique de l'animation de l'embryon. Survoi historique et enjeux dogmatiques, en Nouvelle Revue Théologique, n. 123/1991.
(34) Racionalidad, conciencia y autonomía constituirían la persona, según autores como H.T. Engelhardt o P. Singer. H. T. Engelhardt, The foundations of bioethics, Nueva York, Oxford University Press, 1986; Manuale di bioetica, Mondadori, Milán 1991; Practical Ethics, Cambridge University Press, Cambridge 1993; cf. L. Palazzani, Il concetto di persona tra bioetica e diritto, Turín, Giappichelli, 1996.
(35) Congregación para la doctrina de la fe, instrucción Donum vitae, I, 6.
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La Santa Sede coagula el consenso sobre la prohibición de toda clonación humanaEn el debate que tiene lugar en las Naciones Unidas
NUEVA YORK, 27 octubre 2003 (ZENIT.org).- La labor de la Santa Sede en el debate que tiene lugar en estos momentos en las Naciones Unidas está sirviendo para que avance el consenso a favor de la prohibición global de todo tipo de clonación humana.
Si bien delegaciones, representantes de la sociedad civil y científicos concuerdan casi unánimemente en la prohibición de la clonación humana con fines reproductivos, el tema suscita acaloradas discusiones cuando se trata de la clonación humana con fines de investigación, llamada de manera inadecuada «clonación terapéutica».
La dilema moral de esta segunda práctica, según ha explicado en las tres últimas semanas la Santa Sede en un documento que ha hecho circular entre los grupos de trabajo, radica en el hecho de que un embrión humano, clonado o no, goza de la misma dignidad propia de todo ser humano y, por tanto, no puede ser creado y destruido con el simple objetivo de extraer sus células y otros materiales.
En el debate, unos cuarenta países, liderados por Costa Rica, y con el apoyo de Estados Unidos y España, por ejemplo, han pedido que por estos motivos éticos es necesario aprobar una Convención que prohíba tanto la clonación humana reproductiva como la clonación con fines «terapéuticos».
Según informó Reuters el 8 de octubre, esta posición se encontró con un grupo rival de catorce gobiernos, la mayoría europeos, aunque entre ellos se encuentran también Japón, Brasil y Sudáfrica, quienes respondieron que la principal prioridad debería ser prohibir rápidamente la clonación humana, dejando a los gobiernos que decidan de forma individual sobre la regulación de la clonación terapéutica.
«¿Cuántas vidas humanas pensamos destruir en este proceso?», preguntó el observador permanente ante la Santa Sede ante la ONU el pasado 21 de octubre al tomar la palabra en respuesta a esta sugerencia.
«Dado que este proceso innecesario requeriría más de un embrión por paciente, cientos de millones de seres humanos clonados serían necesarios para afrontar una sola enfermedad, como el diabetes, en cualquier país desarrollado», informó el arzobispo Celestino Migliore.
«Una de las misiones fundamentales de las Naciones Unidas es defender los derechos de todos los seres humanos --constató en su intervención hecha pública este lunes por la Sala de Prensa de la Santa Sede--. Si las Naciones Unidas prohibiesen la clonación reproductiva sin prohibir la clonación con fines de investigación, este organismo estaría implicado por primera vez en la legitimación de algo increíble: la creación de seres humanos para el expreso propósito de destruirlos».
«Si los derechos humanos significan algo, en todo momento y en todo lugar del mundo, entonces nadie puede tener el derecho de hacer algo así. Los derechos humanos surgen del reconocimiento de que los seres humanos tienen una dignidad intrínseca, que se basa en el hecho de que son humanos», explicó.
«Los seres humanos son humanos, incluso cuando sean clonados --subrayó--. Si todos nosotros gozamos de derechos que surgen del reconocimiento de esta dignidad, entonces tenemos que actuar para prohibir la clonación humana en todas sus formas».
«Si bien una convención parcial podría afrontar temporalmente algunas de las cuestiones ligadas a la clonación humana, generaría mayores problemas, incluso más difíciles de resolver», concluyó en su intervención el representante papal.» (www.zenit.org)
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