Source: http://docplayer.es/1345647-9-la-tradicion-1-a-definicion-art-670.html
Timestamp: 2016-10-25 22:55:41+00:00

Document:
⭐9.-) La tradición. 1. a) Definición: art. 670.
Download "9.-) La tradición. 1. a) Definición: art. 670."
1 9.-) La tradición. 1 a) Definición: art El Código Civil la define como un modo de adquirir el dominio de las cosas y (que) consiste en la entrega que el dueño hace de ellas a otro, habiendo por una parte la facultad e intención de transferir el dominio, y por otra la capacidad e intención de adquirirlo / Lo que se dice del dominio se extiende a todos los otros derechos reales. Del concepto legal, es posible formular las siguientes observaciones fundamentales: 1º La sola entrega es insuficiente para que se verifique la tradición, pues resulta esencial el elemento psicológico, consistente en la intención de transferir el dominio, por parte del tradente, y en la intención de adquirirlo, por parte del adquirente. 2º La ley es más exigente con el tradente, pues ha de tener la facultad para transferir el dominio, mientras que al adquirente sólo se le exige la capacidad para celebrar válidamente la convención. Nos remitimos a lo expuesto a propósito de la facultad de disposición, dentro del estudio de La propiedad. 3º La tradición no sólo opera para transferir el dominio, sino que también los demás derechos reales e inclusive los derechos personales (artículo 699). b) Características. b.1) Es un modo de adquirir derivativo: el dominio no nace con el adquirente, sino que viene de otra persona, el tradente. En esto, la tradición se parece a la sucesión por causa de muerte y se diferencia de la ocupación, la accesión y la prescripción. Esta característica de la tradición determina los derechos que el adquirente obtiene con ella. Siendo derivativo, este modo no transfiere al adquirente más derechos de los que tenía el tradente, y concretamente, si éste no era dueño de la cosa tradida, no lo será el que la recibe, puesto que nadie puede transferir más derechos que los que tiene (art. 682). La tradición es el único modo derivativo que opera entre vivos. b.2) No sólo sirve para adquirir el dominio, sino también todos los derechos reales y personales (arts. 670, 2º; 699), con excepción de los personalísimos cuando el tradente sea el titular de los mismos, porque tales derechos son inalienables. Sin embargo, si pueden adquirirse por tradición, cuando se constituya un derecho real de uso o de habitación. Dicho en otras palabras, cuando nazca el derecho real, opera la tradición. Después, ya no puede operar, pues el derecho es personalísimo. También se asemeja en esto a la sucesión por causa de muerte (que permite adquirir toda clase de derechos, reales y personales, salvo los intransmisibles) y a la prescripción (que permite adquirir toda clase de derechos reales, con excepción de las servidumbres discontinuas e inaparentes), y se diferencia de los otros dos modos originarios (ocupación y accesión), que sólo posibilitan adquirir cosas corporales. 1 Fecha de la última modificación: 27 de febrero de La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 12 b.3) Por regla general, es un modo de adquirir a título singular. Excepcionalmente, lo es a título universal, en el caso de la tradición del derecho de herencia. Al respecto, debemos hacer dos precisiones: No se transfiere el patrimonio del tradente, sino el del causante; tratándose del patrimonio del tradente, jamás la tradición puede ser a título universal. Hay tradición del derecho de herencia, cuando el heredero, habiendo fallecido el causante, cede su derecho. Pero el traspaso de los bienes del difunto al heredero opera por la sucesión por causa de muerte y no por la tradición. b.4) Modo de adquirir que puede operar a título gratuito o a título oneroso: si el antecedente es una donación, será a título gratuito; si es una compraventa, será a título oneroso. Es en verdad el único de los modos de adquirir que puede operar a título oneroso (son la salvedad que en la accesión, hay ciertas figuras en las que el adquirente debe efectuar un pago, aunque no como requisito para adquirir el dominio, sino a consecuencia de la adquisición del dominio. No se trata entonces de que el título sea oneroso, pues en la accesión sólo hay modo, no título, y la obligación se hace exigible después de que se adquiere el dominio, y no antes, como ocurre en la tradición). b.5) Modo de adquirir que opera entre vivos. b.6) Es una convención: es un acto jurídico bilateral, pero no un contrato, porque en la tradición no se crean derechos y obligaciones, sino que por el contrario, se extinguen o se transfieren. En este sentido, la tradición implica también un pago, que hace el tradente al adquirente, pues el pago es precisamente la prestación de lo que se debe. b.7) Sirve de justo título para prescribir: cuando el tradente no es dueño de la cosa que entrega, la tradición no es un modo de adquirir, sino que sirve de justo título para que el adquirente gane con posterioridad la cosa por prescripción. c) Campo de aplicación e importancia. c.1) Es muy frecuente en la vida jurídica, porque el contrato más usual es la compraventa, a la que debe seguir necesariamente la tradición, para adquirir el dominio. c.2) En virtud de la tradición se puede adquirir no sólo el derecho de dominio, sino cualquier otro derecho real y aún los derechos personales, con excepción de los personalísimos, salvo, según vimos, al constituirlos. c.3) La tradición es requisito para ganar las cosas por prescripción ordinaria, cuando se invoca un título traslaticio de dominio. d) Entrega y tradición. La entrega, en términos generales, es el traspaso material de una cosa de manos de una persona a otra. Puede constituir una entrega propiamente tal (o simple entrega) o una tradición. Entre ambas, hay diferencias: La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 23 d.1) En la tradición, al efectuarse la entrega, existe de parte del tradente y del adquirente la intención de transferir y de adquirir el dominio, intención que no existe en la entrega propiamente tal, sin perjuicio que el acto material sea el mismo, tratándose de los bienes muebles. d.2) Esta intención se manifiesta en la tradición por la existencia de un título traslaticio de dominio. De tal modo, si hubo compraventa con anterioridad, se deduce que hay tradición; en cambio, tratándose de la entrega, existe como antecedente un título de mera tenencia. d.3) En virtud de la tradición, se adquiere el dominio o la posesión. En cambio, en el caso de la entrega propiamente tal, se obtiene sólo la mera tenencia, la que por regla general, no habilita para adquirir por prescripción. No obstante las diferencias apuntadas, el legislador suele confundir ambos términos: así, en el art. 1443, al definir los contratos reales, emplea la expresión tradición, debiendo haber dicho entrega o tradición ; en el art. 2174, inciso 2, al definir el comodato, ocurre igual; en el art. 2196, referido al mutuo, debió decir tradición y no entrega, como correctamente se hace en el art. 2197; en cambio, en el art. 2212, al aludir al contrato de depósito, se usa correctamente entrega. Algunos, también creen ver esta confusión en el art. 1824, en la compraventa, cuando al aludir a las obligaciones del vendedor, se dice entrega o tradición ; en este caso, no existiría tal confusión sin embargo: en efecto, no debe creerse que al usar la disyunción o se hizo sinónimos entrega y tradición, sino que se pretendió dejar en claro que el vendedor cumple su obligación haciendo tradición (si estamos ante una venta de cosa propia) o sólo entregando la cosa (si se trata de venta de cosa ajena). En verdad, el Código Civil emplea la voz tradición al menos en tres acepciones, según la materia de que se trate: i) en su acepción más propia, es decir como modo de adquirir el dominio (artículo 670); ii) aludiendo a la entrega material o ficta de la cosa (artículo 702), en la posesión; y iii) refiriéndose a la entrega de la cosa para entrar sólo en la mera tenencia de ella (artículo 2174). Por ende, en cada caso, habrá que determinar a cual de estas tres acepciones corresponde la palabra. e) Requisitos de la tradición. Cuatro requisitos deben cumplirse, para que opere la tradición: e.1) Presencia de dos partes. e.2) Consentimiento del tradente y del adquirente. e.3) Existencia de un título traslaticio de dominio. e.4) La entrega de la cosa, con la intención de transferir el dominio. Los analizaremos seguidamente. e.1) Presencia de dos partes. Este requisito es una consecuencia del carácter de convención que tiene la tradición, que requiere por ende la manifestación de voluntad de dos o más partes. El art. 671 define qué se entiende por tradente y adquirente. e.1.1) Circunstancias que deben concurrir en el tradente: 1º Debe ser dueño de la cosa que entrega o del derecho que transfiere. La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 34 Si el tradente no es dueño de la cosa o derecho, la tradición es válida, pero no transfiere el dominio, puesto que nadie puede transferir más derechos que los que se tiene. Los arts. 682 y 683 se refieren a este caso. Precisamente en este punto está la diferencia entre la tradición y la simple entrega, y la gran importancia que la primera tiene en nuestro derecho civil. El adquirente puede llegar a adquirir el dominio por prescripción, porque con la tradición adquiere la posesión de la cosa, la recibe para sí con ánimo de señor y dueño. En tal sentido, la Corte Suprema ha declarado que la inscripción de una venta de cosa ajena realiza la tradición, y por este medio el adquirente principia una posesión que le dará el derecho de adquirir el dominio por prescripción. La ley también se pone en el caso que el tradente adquiera el dominio con posterioridad a la tradición: art. 682, inciso 2. Se reputa que el adquirente se hizo dueño de la cosa desde el momento de la tradición. La disposición está relacionada con el art º Debe tener facultad para transferir el dominio. La expresión empleada en el art. 670, se refiere a la facultad o poder de disposición, que implica, entre otros supuestos, la capacidad de ejercicio. Así, si el tradente es un representante legal que entrega un bien del representado, deberá cumplir con las formalidades correspondientes, sin las cuales no tiene poder para enajenar libremente, es decir, carece de facultad de disposición. Lo expuesto se corrobora en el artículo 1575, inciso 2º, en las normas del pago, que exige la libre disposición de los bienes, según veremos en el literal siguiente. e.1.2) Capacidad del adquirente. De acuerdo al art. 670, debe tener capacidad para adquirir. Según esta disposición, tanto el tradente como el adquirente deben tener capacidad, pero no es la misma la que se exige en uno u otro caso. Según Alessandri, el tradente debe tener capacidad de ejercicio, mientras que el adquirente basta que tenga capacidad de goce. Según Somarriva, la capacidad que la ley requiere en el adquirente es la capacidad de administración, y en el tradente, la de disposición; la plena capacidad de ejercicio en ambos entonces, lo que se vería corroborado por los artículos relativos al pago: art. 1575, 2º, del cual se desprendería que la capacidad del tradente es la de libre disposición de los bienes; en este precepto, el pago no es otra cosa que la tradición, y la facultad de enajenar supone la facultad de disposición. En cuanto a la capacidad del adquirente, se alude al art número 1, según el cual el pago hecho al acreedor es nulo si no tiene la libre administración de sus bienes (salvo en el caso del art. 1688). Para Peñailillo, el adquirente también debe ser plenamente capaz, de acuerdo a las reglas generales, desde el momento que está celebrando un acto jurídico. Kiverstein señala, en el mismo sentido, que siendo la tradición un acto jurídico bilateral, ambas partes deben tener plena capacidad de ejercicio. e.2) Consentimiento del tradente y del adquirente. Consecuencia también del carácter de acto jurídico bilateral de la tradición. Lo dice el art. 670, cuando exige que haya intención de transferir por una de las partes y de adquirir por la otra, exigencia corroborada por los arts. 672 y 673. Si falta la voluntad de una de las partes, la tradición se valida retroactivamente por la ratificación de la parte que no hubiera prestado su consentimiento. Esto es una La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 45 consecuencia necesaria de lo que señalábamos, en cuanto la tradición es válida aunque se haga por quien no es dueño de la cosa. e.2.1) La tradición puede verificarse por medio de representantes. Ello es perfectamente posible, de acuerdo a la norma general del art y al art. 671, 2º. Cabe recordar que puede hacerse por medio de representante todo acto jurídico que puede celebrarse personalmente, con la sola excepción de aquellos que la ley prohíba expresamente realizar por medio de mandatario, como el testamento (art. 1004). Los representantes deben actuar sí dentro de los límites de su representación (art. 674), lo que también es una aplicación de las reglas generales (arts y 2160, en el mandato). En este punto, cabe mencionar la representación del tradente en las ventas forzadas, realizadas en los juicios ejecutivos o en las quiebras: art. 671, 3º. Esta disposición crea una figura especial de representación legal, que debemos sumar a las señaladas en el art. 43. Estamos aquí ante ventas forzadas hechas a petición de un acreedor y en pública subasta, en las que el juez asume la representación del deudor para los efectos de realizar la tradición (no quedan comprendidas entre las ventas forzadas otras ventas que se hacen en pública subasta pero que no tienen el mencionado carácter de forzadas, como por ejemplo las ventas de los bienes raíces de las personas sometidas a guarda, art. 394). Las ventas forzadas son en realidad un verdadero contrato de compraventa; prueba de ello es que el legislador, al ocuparse de este contrato, en muchos casos se refiere expresamente a las ventas forzadas, como por ejemplo, al aludirse a la lesión enorme, que no tiene cabida en las ventas forzadas (art. 1891). En las ventas forzadas de inmuebles, el juez firmará la escritura pública de venta en representación del ejecutado, debiendo insertarse en ésta el Acta de Remate, de acuerdo a las normas del juicio ejecutivo, del CPC. Algunos han objetado que en el caso de las ventas forzadas no existiría tradición, porque no hay consentimiento, voluntad del dueño de la cosa, o sea, del ejecutado. Pero se responde que tal consentimiento hay que buscarlo en otra forma. De acuerdo al art. 22 de la Ley Sobre Efecto Retroactivo de las Leyes, se entienden incorporadas en un contrato todas las leyes vigentes al tiempo de su otorgamiento; y conforme al art. 2465, que contempla el derecho de prenda general, se autoriza al acreedor para hacerse pagar en todos los bienes del deudor. Ahora bien, en virtud de este derecho de prenda general, toda persona, al contratar, sabe que si no cumple con su obligación, el acreedor podrá sacarle a remate sus bienes. Aquí se encontraría entonces, el verdadero consentimiento del ejecutado, según nuestra Corte Suprema. Esta explicación, se ha señalado, es aceptable para ejecuciones fundadas en contratos que originaron las obligaciones en mora, pero insuficiente para las que resultan de obligaciones extracontractuales. Respecto a éstas, a nuestro juicio también podríamos afirmar que el consentimiento del tradente se da anticipadamente, pues cualquiera persona que cometa un delito o cuasidelito, sabe de antemano que tales hechos ilícitos originarán responsabilidad civil y que por ende sus bienes podrán ser embargados y en definitiva subastados (artículo 2329 del Código Civil). Se ha señalado que el problema puede solucionarse aceptando la teoría de la representación-modalidad de los actos jurídicos, que postula que no es la voluntad del representado la que contrata, sino la del representante. La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 56 e.2.2) Sobre qué debe recaer el consentimiento en la tradición. Recae: 1º Sobre la cosa objeto de la tradición. 2º Sobre el título que le sirve de causa. 3º Sobre la persona a quien se efectúa la tradición. Como todo acto jurídico, la tradición debe estar, en lo que a la voluntad de las partes se refiere, exenta de vicios. En el título de la tradición, el legislador no reglamentó los diversos vicios del consentimiento, excepto en lo relativo al error (arts. 676 a 678), de manera que respecto del dolo y de la fuerza se aplican las reglas generales (arts y siguientes). Las hipótesis de error pueden ser: 1º Error en la cosa tradida: art Esta disposición está en perfecta armonía con el art Habrá nulidad en este caso. 2º Error en la persona: art En este punto, hay una excepción a los principios generales, de acuerdo a los cuales, el error sobre la persona no vicia el consentimiento, salvo que la persona sea el motivo determinante del acto o contrato. Tratándose de la tradición, el error en la persona anula la misma, según se establece en el artículo citado. Ello se explica, porque la tradición no es sino el cumplimiento de la obligación que nace del contrato. Ahora bien, el pago debe ser siempre hecho al acreedor, y de lo contrario es nulo o ineficaz para extinguir la obligación (art. 1576). Sobre este particular, más lógico que hablar de nulidad, sería decir que en este caso hay pago de lo no debido, y por lo tanto, podría repetirse lo pagado. En todo caso, si el error no recae en la persona sino sólo sobre el nombre, la tradición es válida (arts. 676, 2º, 1057 y 1455). 3º Error en el título de la tradición: art. 677 (que guarda armonía también con el artículo 1453). Puede presentar dos aspectos y en ambos invalida la tradición: Ambas partes entienden que hay un título traslaticio de dominio, pero el error consiste en que se equivocan en cuanto a la naturaleza del título ( como si por una parte se supone mutuo, y por otra donación ). Una parte entiende que hay título traslaticio de dominio y la otra entiende que hay sólo un título de mera tenencia ( cuando por una parte se tiene el ánimo de entregar a título de comodato, y por otra se tiene el ánimo de recibir a título de donación ). Finalmente, el art. 678, en una disposición inútil considerando la regla general del art. 1448, establece que el error sufrido por los mandatarios o representantes legales también invalida la tradición. e.3) Existencia de un título traslaticio de dominio: art Si no hay título traslaticio de dominio, no hay tradición. Se entiende por título traslaticio de dominio los que por su naturaleza sirven para transferirlo (artículo 703). Esto quiere decir que por sí mismos, no transfieren el dominio, porque ese rol lo cumplen los modos de adquirir, pero sirven de antecedente para la adquisición del dominio. e.3.1) Casos de títulos traslaticios de dominio: la compraventa, la permuta, la donación, el aporte en propiedad a una sociedad, el mutuo, el cuasiusufructo, el depósito irregular, la transacción cuando recae sobre objeto no disputado, el contrato de arrendamiento opera La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 67 como un título traslaticio de dominio, respecto de los ganados, atendido que usualmente se trata de cosas fungibles. A los anteriores, incluyen algunos la dación en pago y la novación, pero se critica esta inclusión. Respecto a la novación, se dice que sería título traslaticio de dominio cuando, por ejemplo, si se debe un hecho o servicio (obligación de hacer), se conviene en sustituirla por la obligación de transferir una cosa (obligación de dar); en lo concerniente a la dación en pago, ciertos autores niegan su carácter de título traslaticio de dominio, porque mientras estos son generadores de obligaciones, la dación en pago tiende precisamente a extinguirlas. El título traslaticio sería en realidad la fuente que creó la obligación preexistente que la dación en pago extingue a través de una prestación diversa a la originalmente pactada. e.3.2) Validez del título: el título de la tradición, además de ser traslaticio de dominio, debe ser válido, es decir, no debe tratarse de un título nulo. La nulidad del título impide que la tradición pueda operar, pues todo defecto de aquél repercute en ésta. La nulidad de la tradición procede normalmente como consecuencia de que sea declarada la nulidad del contrato que le sirve de título traslaticio de dominio. Esto es lo que se denomina influencia del título en la tradición. Lo mismo cabe decir si hay ausencia de título traslaticio. Desde este punto de vista, se dice que la ley concibe la tradición como un acto causado (por un título) y no abstracto o independiente. Pero el alcance de la nulidad de la tradición por falta de título o título nulo, no queda perfectamente definido. Esta indefinición se advierte en relación con el efecto posesorio de la tradición. Cuando el art. 675 dispone que la falta de título o la nulidad de éste anula la tradición, no deja en claro si esa nulidad priva de todo efecto, hasta el punto de estimar que no sólo no transfirió el dominio, sino que además nunca el adquirente recibió la cosa con ánimo de dueño, es decir, que nunca entró en posesión; o por el contrario, que es nula en cuanto mecanismo que traslada el dominio, pero que en el hecho, sí dejó al adquirente en posesión. La primera solución, se apoyaría en el efecto retroactivo categórico de la nulidad, que elimina todo efecto o consecuencia del acto declarado nulo. Pero la segunda solución parece la más conforme con el sistema general implantado por el CC., por las siguientes razones: 1º La parte final del art. 675 muestra que la regla parece estar dirigida más bien al traslado del dominio, sin referirse a la posesión; 2º Por otra parte, el art. 704 tiene por títulos injustos para poseer, al nulo (número 3) y al aparente (número 4), de manera que se considera que quien recibió por un título nulo o putativo, tiene título, aunque injusto, y es poseedor, aunque irregular, pudiendo llegar al dominio por la prescripción extraordinaria; 3º Además, hay que recordar que el Código considera título para poseer a la ocupación, lo que equivale a admitir la posesión sin título, porque el que entra a poseer por ocupación no da justificación de su posesión. Entonces, si está permitido poseer por ocupación (que equivale a decir sin título), no parece coherente impedir la posesión si existe título, aunque nulo. e.4) La entrega de la cosa, con intención de transferir el dominio (artículo 670 del Código Civil). La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 78 En todo modo de adquirir hay un hecho material, y en la tradición, es la entrega de la cosa. Como analizaremos, la forma que asume es distinta, según se trate de inmuebles, muebles o derechos personales. f) Efectos de la tradición. Debemos distinguir si el tradente es dueño de la cosa que entrega o que a su nombre se entrega, o si no lo es. f.1) Efectos de la tradición, cuando el tradente es dueño de la cosa que entrega. Aquí, opera el efecto normal o natural de la tradición, cual es transferir el dominio del tradente al adquirente (arts. 670, 671 y 1575). En todo caso, puesto que estamos ante un modo de adquirir derivativo, el dominio que tenía el tradente pasa al adquirente en las mismas condiciones (si por ejemplo, tenía un gravamen o estaba sujeto a resolución, se transfiere con dicha carga y eventualidad respectivamente). f.2) Efectos de la tradición cuando el tradente no es dueño de la cosa que se entrega. La tradición es válida, lo que concuerda con el art. 1815, que establece la validez de la venta de cosa ajena. Aquí, tres situaciones pueden presentarse: f.2.1) El tradente es poseedor regular de la cosa entregada: en este caso, si el adquirente está de buena fe y adquiere con justo título, también adquiere la posesión regular de la cosa entregada. Pero esto no significa que la posesión se haya transferido del tradente al adquirente, porque como veremos más adelante, la posesión no se transfiere ni se transmite. En este caso, el contrato que antecede a la tradición desempeña el papel de justo título y sirve al adquirente para iniciar una posesión regular. Aún más, el art. 717 permite al sucesor añadir la posesión de los antecesores con sus calidades y vicios. f.2.2) El tradente es poseedor irregular: si el adquirente está de buena fe y tiene justo título, mejora el título que tenía su tradente y el título y la tradición servirán de justo título para la posesión regular. En este caso, no le conviene al actual poseedor agregar la posesión de su antecesor, porque si lo hace, la posesión regular del primero se transformará en irregular, pues la agregación de posesiones opera con sus calidades y vicios. f.2.3) El tradente es un mero tenedor de la cosa entregada por él o a su nombre: siendo el tradente un mero tenedor, jamás puede llegar a adquirir la cosa por prescripción, porque la mera tenencia excluye la posesión (con la excepción contemplada en el artículo 2510 regla tercera). Pero aún en este caso, si el adquirente está de buena fe (o sea, ignora que el tradente sólo es mero tenedor de la cosa tradida) y tiene justo título, será poseedor regular y podrá llegar a adquirir la cosa por prescripción ordinaria. En este caso, por cierto, a diferencia de los dos anteriores, no hay accesión de posesiones que pueda operar. f.3) Adquisición del dominio por el tradente, con posterioridad a la tradición. Ello puede ocurrir en cualquiera de los tres casos recién analizados. Nos remitimos a los arts. 682, 2º y 1819, en virtud de los cuales se entiende que la transferencia del dominio ha operado desde el instante en que se hizo la tradición. f.4) Cuando puede pedirse la tradición. La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 89 Lo normal es que la tradición se efectúe inmediatamente de celebrado el contrato (art. 681). Hay tres casos en los que no puede pedirse la tradición de lo que se debe: 1º Cuando el título es condicional: la condición suspende el nacimiento del derecho; 2º Si hay plazo pendiente para el pago de la cosa: art El efecto propio del plazo es suspender la exigibilidad del derecho; 3º Cuando ha intervenido decreto judicial en contrario: en cuya virtud se ha retenido o se ha embargado la cosa que debe entregarse, el acreedor no sólo no tiene derecho a exigir la entrega, sino que el tradente no debe hacerla (arts número 2 y 1464 número 3). En estos casos, habrá objeto ilícito en la tradición y por ende nulidad absoluta. f.5) Tradición sujeta a modalidades. De acuerdo con el art. 680, 1º, la tradición puede transferir el dominio bajo condición suspensiva o resolutoria, con tal que se exprese. La modalidad debe entonces pactarse en el título que antecede a la tradición. f.5.1) Tradición bajo condición resolutoria: por ejemplo, se dona un inmueble, estipulándose en el contrato de donación que el donatario deberá restituir el dominio del predio si contrae matrimonio antes de cierta edad. También estaremos ante un caso de tradición bajo condición resolutoria, cuando se constituye un fideicomiso por acto entre vivos, pues el fiduciario tiene dominio, pero sujeto a condición resolutoria. Lo normal es que las condiciones sean expresas; pero hay excepciones en las cuales la condición es tácita, como ocurre tratándose de la condición resolutoria tácita del art Se plantea entonces si la condición del art afecta o no la tradición. Ruperto Bahamondes sostiene que no se aplica, porque el art. 680 exige que la condición se exprese, excluyéndose por ende toda condición tácita. La mayoría de los autores, concluyen por el contrario que el dominio no sólo puede transferirse bajo condición expresa, sino también tácita. Si la tradición necesita un título traslaticio de dominio, y si el título se resuelve, si deja de existir (no significa otra cosa el cumplimiento de la condición resolutoria del art. 1489), resulta lógico que la tradición no pueda subsistir. Se agrega que si se recurre al art y se obtiene por sentencia judicial la resolución del contrato, quedará sin efecto la tradición por aplicación de los principios de la resolución, pues debe restituirse lo que se recibió en virtud del título resuelto, careciendo de importancia entonces plantearse si se aplica o no el art. 680 (en tal sentido, Alessandri y más recientemente Peñailillo). Por lo demás, tengamos presente que en las reglas de la compraventa, se vuelve a consagrar la condición resolutoria tácita, tanto desde el punto de vista del comprador que pide la resolución porque no recibe la cosa (artículo 1826, inciso 2º), cuanto desde el punto de vista del vendedor, que demanda la resolución porque no se le paga el precio (artículo 1873). Por ende, resuelto que sea el contrato de compraventa al operar la condición resolutoria tácita, quedará igualmente sin efecto la tradición que se había realizado en virtud de la compraventa. f.5.2) Tradición bajo condición suspensiva: la ley se pone en el caso de que se entregue la cosa con anterioridad al cumplimiento de la condición. En este caso, una vez cumplida la condición suspensiva, se adquirirá efectivamente el dominio, sin necesidad de nueva tradición, pues ésta se efectuó anticipadamente. Como explica Claro Solar, la tradición hecha bajo condición suspensiva no transfiere naturalmente la propiedad, porque el propietario no se ha desprendido de ella en favor del adquirente, sino en caso que se realice el acontecimiento futuro e incierto que las partes han tenido en vista para que se efectúe la transferencia. Pero verificada la La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 910 condición la transferencia del dominio tendrá lugar de pleno derecho en el momento de la realización de la condición sin necesidad de ningún acto o manifestación de voluntad ulteriores. A su vez, las partes pueden estipular, según lo indica el artículo 680, que a pesar de entregarse la cosa, no se entenderá que hay traspaso del dominio, sino una vez que se pague el precio. El pacto mencionado constituye una aplicación de la denominada cláusula de reserva de dominio. El art. 680, 2º, que la establece, está sin embargo en contradicción con las normas contenidas en la compraventa, específicamente en los arts y 1874, y particularmente con la última. En efecto, quien examine aisladamente el art. 680 llegaría a la conclusión de que puede estipularse que no se transferirá el dominio mientras no se pague el precio o se cumpla una condición. Pero el art establece otra cosa: dice que la cláusula de no transferir sino en virtud del pago del precio, no produce otro efecto que la demanda alternativa que establece el art (que reproduce el art. 1489): vale decir, el derecho del vendedor para exigir el cumplimiento del contrato (en este caso, el pago del precio) o la resolución del contrato, esto es, dejarlo sin efecto. De tal forma, la entrega efectuada por el vendedor con la reserva mencionada del dominio, producirá de todas maneras la tradición, aunque bajo condición resolutoria. Cómo se resuelve la contradicción anotada?: haciendo primar los arts. de la compraventa, porque constituyen, frente al art. 680, normas especiales, que deben aplicarse con preferencia, de acuerdo al principio de la especialidad, consagrado en el art. 13. f.5.3) Tradición sometida a un plazo: aunque el art. 680 no se pone en este caso, la tradición, o más bien el título traslaticio que la precede, también puede tener esta modalidad. Tratándose de un plazo suspensivo, cabe precisar que no se trata de que la obligación de efectuar la tradición se postergue para el futuro, sino que se conviene que la tradición que ahora se efectúa, comenzará a producir sus efectos desde que llegue cierto día. Se trata de una tradición anticipada, al igual que aquella hecha bajo condición suspensiva, aplicándose de la misma forma lo dicho respecto de la reserva de dominio. A su vez, tendría lugar la tradición a plazo extintivo, si se pacta que llegado cierto día se extinguirá el dominio para el adquirente. Este sería el caso del fideicomiso, cuando la restitución debe efectuarse a la muerte del propietario fiduciario. f.5.4) Tradición sujeta a un modo: tampoco se refiere el artículo 680 a esta posibilidad, pero nada obsta a que las partes estipulen que la cosa objeto de la tradición, deberá destinarse por el adquirente al cumplimiento de un modo. En este caso, el incumplimiento del modo facultará al tradente para pedir la resolución del contrato, conforme a las reglas de la condición resolutoria tácita ya mencionadas. Así, por ejemplo, se vende un inmueble a una congregación religiosa, y se pacta en la compraventa que el predio deberá destinarse a la construcción de un colegio. Lo mismo ocurrirá si se trata de un contrato de donación, en cuyo caso no estamos ante un contrato unilateral, como suele ocurrir con la donación, sino ante uno bilateral (artículo 1426 del Código Civil). Se trata de la llamada donación con cargas. g) Especies o formas de efectuar la tradición. En esta materia, debemos distinguir cuatro especies o formas de efectuar la tradición: g.1) Tradición de los derechos reales sobre una cosa corporal mueble. La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 1011 g.2) Tradición de los derechos reales sobre una cosa corporal inmueble. g.3) Tradición del derecho de herencia. g.4) Tradición de los derechos personales. g.1) Tradición de los derechos reales sobre una cosa corporal mueble. Rigen la materia los arts. 684 y 685. Esta tradición puede ser de dos clases: real y ficta. Tradición real o verdadera, es la que se hace física o materialmente, sea entregando la cosa el tradente al adquirente, sea permitiendo el primero al segundo la aprensión material de la cosa tradida, y manifestando uno la voluntad de transferir y el otro la voluntad de adquirir el dominio: art. 684, 1º. Tradición ficta o simbólica es la que se hace por medio de una ficción, símbolo o señal, que representa la cosa tradida y la pone bajo el poder o acción del adquirente. Sobre el particular, cabe subrayar la importancia de la expresión SIGNIFICANDO, que utiliza el citado inciso. En efecto, es un error sostener de buenas a primeras que la tradición de cosa corporal mueble se verifica mediante la entrega de la cosa, porque dicha entrega puede o no hacerse con la intención de transferir el dominio. No existirá tal intención en los contratos que sólo proporcionan la mera tenencia de la cosa; sí existirá dicha intención en los contratos representativos de títulos traslaticios de dominio. El problema se presentará cuando una de las partes crea que la entrega se efectúa a título de mera tenencia y la otra a título traslaticio, hipótesis que configura error esencial en la convención y por ende permite alegar nulidad. De ahí la importancia de interpretar adecuadamente la voluntad de las partes. La sola entrega, entonces, no es suficiente para deducir que operó tradición. La mayoría de la doctrina nacional, considera como tradición real la del número uno y aún, para algunos, las de los números 2 y 3 del art Otros, en cambio (Barros Errázuriz, Peñilillo), estiman que todos los numerales del art. 684 se refieren a casos de tradición ficta, y que la real no está mencionada explícitamente en el precepto. Los casos contemplados en el art. 684 son los siguientes: 1º Permitiendo la aprensión material de una cosa presente: se exige aquí, según la doctrina, la presencia simultánea de tradente y adquirente, la presencia de la cosa a la vista y alcance de ambos y la aprensión de ella por el adquirente, asiéndola físicamente, sin oposición del tradente. 2º Mostrando la cosa tradida: supone también la presencia de ambas partes ante la cosa tradida. Es la forma llamada tradición de larga mano, por suponerse que el adquirente la aprehende ficticiamente extendiendo sobre ella una larga mano. 3º Entregando las llaves del granero, almacén, cofre o lugar cualquiera en que está guardada la cosa: mientras que para algunos autores ésta es la forma de tradición simbólica por excelencia, en la cual las llaves constituyen el símbolo de la entrega, otros en cambio, han entendido que también es ésta una forma de tradición real, al permitir la tenencia de las llaves la posibilidad de tomar inmediata posesión por parte del adquirente. La ley no exige en todo caso que el almacén, cofre, etc., esté a la vista de las partes, pero la entrega de las llaves debe ser real. 4º Encargándose el uno de poner la cosa a disposición del otro en el lugar convenido: del tenor del precepto, se observa que aquí queda efectuada la tradición al convenirse el encargo; se trata de un verdadero mandato por el que el tradente se encarga de poner la cosa a disposición del adquirente en algún lugar. Como no se exige que se cumpla el encargo La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 1112 para entender verificada la tradición, ésta queda efectuada desde luego, sin esperar a que efectivamente el tradente ponga la cosa tradida en el lugar convenido. De ahí a que se diga que en este caso, hay una especie de tradición por el solo contrato, quedando el tradente como mero tenedor en calidad de mandatario. 5º Por la venta, donación u otro título de enajenación conferido al que tiene la cosa mueble como mero tenedor: se trata de la llamada "tradición por breve mano": es la que se produce cuando el mero tenedor de una cosa llega a ser adquirente de ella y la retiene con ánimo de dueño. Consiste en suponer que el dueño de la cosa, al venderla, donarla, etc., al que la tenía como mero tenedor, la recibe de éste y se la vuelve a entregar por un rápido cambio de mano. Según algunos autores, la tradición está representada por la entrega que inicialmente se había efectuado por el dueño al mero tenedor (por ejemplo, al darla en usufructo o celebrar un contrato de arrendamiento). Lo que se busca por la ficción, es evitar un rodeo inútil. Desde el instante que se perfecciona la venta, donación u otro título traslaticio de dominio, se entiende hecha la tradición. Por ende, en este caso, igual que en el anterior, la tradición se perfecciona con el solo contrato. 6º Por el mero contrato en que el dueño se constituye mero tenedor: se trata de la constituto posesorio. Este caso, contrario al anterior, se produce cuando en virtud del contrato el dueño de la cosa la retiene, pero ahora reconociendo dominio ajeno. Así, por ejemplo, el dueño vende la cosa, pero conviene con el comprador que la conservará en su poder en calidad de arrendatario. Se evita también una doble entrega, y al igual que en los dos casos anteriores, en la práctica estamos en presencia de una transferencia del dominio por el mero contrato. * Tradición de bienes muebles por anticipación: art Se trata de la tradición real de las cosas mencionadas, que se realiza, con permiso del dueño, por la separación de esas cosas del inmueble en que se encontraban. Inicialmente, la Corte Suprema concluyó que la tradición de estos bienes sólo podía efectuarse en la forma real contemplada en el art. 685, quedando excluida la tradición ficta o simbólica. Sin embargo, con posterioridad admitió que podía efectuarse en alguna de estas últimas formas. Asimismo, el máximo tribunal sostuvo que el art. 685 se refiere a un simple permiso del dueño, caso diverso del art. 571, que alude a los muebles por anticipación, en el que se trata de la constitución de un derecho, no siendo por tanto aplicable a este caso el art. 685 (o sea, para constituir el derecho a favor del tercero, no se requiere, como es lógico, la separación de la cosa). La doctrina sin embargo ha concluido que los artículos citados no pueden estimarse opuestos o en conflicto, porque tratan aspectos diferentes de los muebles por anticipación. Mientras el art. 571 los define y se refiere al momento en que nace el mueble por anticipación, el art. 685 establece la forma como se efectúa la tradición de los mismos. * Taxatividad de las formas enumeradas en el art Según Claro Solar, la disposición no excluye otras formas de efectuar la tradición, no siendo taxativa la enumeración. A la misma conclusión han llegado algunas sentencias. Otros autores discrepan de tal opinión, basándose en la afirmación que sostiene que el art. 684, en sus 5 numerales, alude sólo a formas fictas o simbólicas. En tal sentido, Pescio estima que los medios simbólicos de tradición constituyen una ficción que sólo puede ser creada por un precepto expreso de la ley. Agrega que el art. 723 da por adquirida la posesión, exigiendo, aparte de la voluntad, la aprensión material o legal de la cosa, y no La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 1213 podemos comprender una aprensión legal en donde no hay una ley expresa que la consagre. En síntesis, sostiene que las formas fictas o simbólicas, por ser siempre creaciones de la ley, son excepcionales. * Valor comparativo de la tradición real y ficta. Se ha discutido el igual o diferente valor que debe atribuirse a una u otra. La ausencia de desplazamiento físico de la cosa tradida en la tradición ficta o simbólica, da mayor ocasión para el conflicto. Al respecto, puede ocurrir que un tradente efectúe una tradición ficta y luego la real, de la misma cosa, a diferentes personas: por ejemplo, A vende a B un bien mueble, conviniendo que A lo conservará como arrendatario (constituto posesorio); posteriormente, A vende dicha cosa a C y le efectúa tradición real. En nuestro Derecho, el art resuelve el problema para la compraventa: será preferido el comprador que primero haya entrado en posesión (en el ejemplo, B, porque hubo en su favor tradición ficta y A reconoció dominio ajeno). Esto implicaría que se asigna a ambas formas de tradición el mismo valor, resolviéndose el problema en términos de cual se efectuó primero. Algunos autores extranjeros estiman que debe atribuirse mayor valor a la tradición real, en el conflicto planteado, particularmente por un afán de proteger a los terceros: la tradición ficta, al efectuarse sólo por actos simbólicos o representativos, no da noticia a los terceros del cambio de situación de la cosa; esa publicidad sólo aparece en la tradición real. Así, el segundo adquirente, que respecto de la primera tradición (la ficta) era un tercero, no estaba en condiciones de saber que estaba comprando una cosa ajena; protegiéndole, habría que conceder más valor a su tradición real. En nuestro Derecho, el problema sólo podría discutirse para aquellos contratos distintos de la compraventa y la permuta, atendido el tenor del art Tal sería el caso, por ejemplo, de la donación. A nuestro juicio, no habiendo normas que resuelvan el punto, parece razonable aplicar, por analogía, lo dispuesto acerca de la compraventa. g.2) Tradición de los derechos reales sobre una cosa corporal inmueble. * Regla general: inscripción. Se efectúa por la inscripción del título en el Registro del Conservador de Bienes Raíces (art. 686), excepto tratándose de la tradición del derecho real de servidumbre, que se realiza en la forma prescrita en el art. 698, vale decir, por escritura pública, en la que el tradente exprese constituirlo, y el adquirente aceptarlo 2. En el Derecho Romano y en el español antiguo que regía entre nosotros, bastaba la tradición real o la ficta para operar la transferencia del dominio en los inmuebles, al igual que respecto de los muebles. No era necesaria por tanto, para la validez de dicha tradición, la inscripción en un registro público, lo que usualmente implicaba que los terceros ignoraban las transferencias del dominio. Para facilitar la circulación del dominio de los bienes inmuebles, evitar los inconvenientes de la clandestinidad y desarrollar el crédito territorial, fue imponiéndose en las legislaciones más avanzadas la PUBLICIDAD de la constitución, transferencia y 2 Sin embargo, la servidumbre de alcantarillado de predios urbanos, sólo puede adquirirse por medio de escritura pública inscrita en el Conservador de Bienes Raíces (artículo 1º de la Ley número 6.977). La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 1314 transmisión de los derechos reales inmuebles. Dicho objetivo se logra mediante los registros de la propiedad raíz o territorial. Pero fuera de la publicidad, el Registro de Bienes Raíces cumple otras funciones, que varían según el régimen de cada país. En muchos, es una garantía de la propiedad inmueble; en otros, sólo de la posesión; en algunos, sólo se exige para oponer el acto inscrito a los terceros. * Fines de la inscripción en el derecho chileno. Cuatro son las finalidades jurídicas de nuestro Registro Conservatorio de Bienes Raíces: 1º Realización de la tradición de los derechos reales en inmuebles: art º Publicidad de la propiedad raíz: persigue, como dice el Mensaje del CC., ponerla a la vista de todos, en un cuadro que represente instantáneamente sus mutaciones, cargas y divisiones sucesivas, evitándose así los engaños a terceros. 3º Para conservar la historia de la propiedad raíz, de manera que sea posible conocer la secuencia de poseedores inscritos, remontándonos desde el presente a la primera inscripción. 4º Requisito, garantía y prueba de la posesión de los bienes raíces; en efecto: sirve de requisito para adquirir la posesión de bienes inmuebles (art. 724: Si la cosa es de aquellas cuya tradición deba hacerse por inscripción en el Registro del Conservador, nadie podrá adquirir la posesión de ella sino por este medio ); posibilita probar dicha posesión (art. 924: La posesión de los derechos inscritos se prueba por la inscripción y mientras ésta subsista, y con tal que haya durado un año completo, no es admisible ninguna prueba de posesión con que se pretenda impugnarla ); y constituye una garantía de conservar la misma (arts. 728 y El primero establece que Para que cese la posesión inscrita, es necesario que la inscripción se cancele, sea por voluntad de las partes, o por una nueva inscripción en que el poseedor inscrito transfiere su derecho a otro, o por decreto judicial. Mientras subsista la inscripción, el que se apodera de la cosa a que se refiere el título inscrito, no adquiere posesión de ella ni pone fin a la posesión existente ; el segundo, dispone que Contra un título inscrito no tendrá lugar la prescripción adquisitiva de bienes raíces, o de derechos reales constituidos en éstos, sino en virtud de otro título inscrito; ni empezará a correr sino desde la inscripción del segundo. 5º En algunos casos, es solemnidad de un acto o contrato: en ciertos casos, desempeña además el papel de solemnidad de algunos actos jurídicos que recaen en bienes raíces: Donaciones irrevocables (art. 1400); Constitución de usufructo por acto entre vivos (art. 767); Constitución del derecho de uso y habitación (arts. 812 en relación con el art. 767); Constitución de fideicomisos, sea que se constituyan por acto entre vivos o por testamento (art. 735); Constitución del censo (art. 2027); Constitución de la hipoteca (arts y 2410). Cabe precisar que en algunos de estos casos usufructo o hipoteca, por ejemplo-, se discute la función de la inscripción, señalando algunos que no sólo opera como tradición, sino como solemnidad del propio contrato. Otros, en cambio, afirman que el contrato sería La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 1415 válido con el otorgamiento de la escritura pública, siendo la inscripción la tradición del derecho real de hipoteca. Cabe señalar que las inscripciones que ordenan los arts. 688 (respecto de la sucesión por causa de muerte) y 689 (respecto de la sentencia que declara la prescripción adquisitiva), responden a la finalidad de publicidad, puesto que aquí no hay tradición. Otros modos de adquirir operan. De lo dicho respecto de los fines de la inscripción, podría desprenderse, en principio, que en nuestro Derecho, la inscripción es prueba del dominio. Ello no es así sin embargo. Si bien la inscripción es la única manera de efectuar la tradición de los derechos reales inmuebles y aunque la tradición constituye un modo de adquirir el dominio, la inscripción no prueba este derecho: sólo prueba la posesión. En nuestra legislación, la forma de probar un dominio indubitado es a través de la prescripción; de ahí la importancia del estudio de los títulos de los inmuebles, por un lapso no inferior a 10 años de posesión inscrita. Por la misma razón, el Mensaje del CC. dice: No dando a la inscripción conservatoria otro carácter que el de una simple tradición, la posesión conferida por ella deja subsistentes los derechos del verdadero propietario, que solamente podrían extinguirse por la prescripción competente. * Tipos de registros. Se distinguen en la doctrina y en el Derecho Comparado dos tipos de registro: personal y real. Registro personal es aquél que se organiza tomando como pauta los nombres de las personas a quienes afecta cada anotación o inscripción. Registro real es el que se lleva por predios. Cada uno de estos se matricula con un número de orden y le corresponde una hoja especial, que constituye su registro. En dicho registro se van anotando todos los actos jurídicos que afecten el inmueble. El registro real permite conocer efectivamente de un solo golpe de vista todas las mutaciones y gravámenes de una propiedad, revela de inmediato la situación jurídica de un predio. Por el contrario, el registro personal obliga, para conocer la historia de un predio, encontrar el nombre de los propietarios anteriores y revisar sus inscripciones. Materialmente, las inscripciones se realizan en libros distintos, ordenados cronológicamente. Otro sistema de inscripción es el del Acta Torrens, implantado en Australia. En él, la inscripción también es prueba del dominio. Sir Robert Torrens ideó el sistema que básicamente consiste en lo siguiente: al inscribirse un título, el propietario presenta los antecedentes del mismo y un plano del predio. El Estado los examina y si están conformes, efectúa la inscripción. Se redactan dos certificados idénticos, uno de los cuales se entrega al propietario y el otro se inserta en el Registro. Este es llevado por propiedades (Registro real). Cuando un propietario quiere vender, envía al Conservador el contrato respectivo (usualmente un formulario) y su certificado, el que se deja sin efecto, entregándose al comprador uno nuevo. El certificado contiene un plano de la propiedad y la indicación de las obligaciones que la gravan. En Chile, opera el Registro personal. * Inscripciones y transcripciones. Los títulos o documentos que deben constar en los registros pueden insertarse en ellos de dos formas: a través de la transcripción, que consiste en copiar íntegra y La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 1516 literalmente el documento; o a través de la inscripción, que se reduce a anotar un extracto fundamental del documento. Este último sistema rige en Chile. En Chile, el esquema de una inscripción de dominio, es el siguiente (artículo 690 del Código Civil y artículo 78 del Reglamento del Registro Conservatorio): i) Fecha de la inscripción (En santiago, a del año ). ii) Naturaleza y fecha del título (por compraventa de fecha. de del año.). iii) Nombres, apellidos y domicilios de las partes (don. vendió a don ). iv) El nombre y linderos del fundo, es decir, designación de la cosa, según aparezca en el título (el inmueble ubicado en la ciudad de Santiago, calle..nº, Comuna de.., cuyos deslindes son ). v) Oficina o archivo en que se guarde el original (todo ello según da cuenta la escritura pública de fecha, Repertorio número, otorgada en la Notaría de esta ciudad de don.). vi) Título anterior (El título anterior rola a fojas.. número. Del Registro de Propiedad de este Conservador, correspondiente al año..). vii) Firma del Conservador. Hoy, los conservadores agregan, al final de la inscripción, el número que corresponde al Rol de avalúo fiscal del inmueble. * Legalidad registral. Una característica fundamental de un Registro es la de que tenga o no legalidad. En materia registral, se entiende por legalidad el carácter de seguridad absoluta, eventualmente con garantía del Estado, de que los titulares de derechos incorporados al Registro, efectivamente tienen tal calidad. Fundamentalmente, implica garantizar la validez y eficacia de los actos que motivaron la inclusión del inmueble en el Registro a nombre de determinada persona. Aquí, la inscripción es prueba del dominio. El interesado en inscribir debe llevar sus títulos al Registro correspondiente, donde funcionarios especializados los estudian. Si están correctos, conformes a Derecho, se inscriben. En consecuencia, aceptado un inmueble en el Registro como perteneciente a una persona, queda así de modo indiscutible. El derecho alemán recepciona este principio de la legalidad en su sistema registral. * El sistema registral chileno. Está conformado por el Registro Conservatorio de Bienes Raíces. Las normas legales fundamentales sobre la materia están contenidas en los arts. 686 y siguientes del CC. y en virtud de lo dispuesto en el art. 695, en el Reglamento del Registro Conservatorio de Bienes Raíces (del 24 de junio de 1857). Se ha resuelto por la jurisprudencia que se trata de un DFL dictado por mandato del art. 695, ley delegatoria. Su organización y funcionamiento están consignados fundamentalmente en el citado Reglamento. Sus características son: 1º Funciona como una oficina en las comunas o agrupaciones de comunas que constituyan el territorio jurisdiccional de un juez de letras (artículo 447 del Código Orgánico de Tribunales), sin perjuicio que en el territorio jurisdiccional de la Corte de Apelaciones de Santiago, el oficio está a cargo de tres funcionarios (artículo 449 del Código Orgánico de Tribunales). En aquellos territorios en que sólo exista un notario podrá disponerse que también ejerza el cargo de Conservador de Bienes Raíces. La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 1617 2º Los libros fundamentales que allí se llevan son el Repertorio, el Registro y el Indice General. Pero es el Registro el que constituye el sistema, siendo los otros dos complemento de aquél. Creado originalmente para los inmuebles, leyes posteriores han entregado al Conservador el mantenimiento de otros registros para ciertos bienes o actos, como el Registro de Comercio y el Registro de Minas. El REPERTORIO es una especie de libro de ingreso de la oficina (arts. 21 a 30 del Reglamento). Es un libro en que se deben anotar todos los títulos que se le presenten al Conservador, por orden cronológico de ingreso, cualquiera sea su naturaleza (arts. 21 y 27); es de carácter anual (arts. 30 y 38). La anotación en el Repertorio debe contener las enunciaciones indicadas en el art. 24 del Reglamento, a saber: cada página se dividirá en cinco columnas, con las siguientes enunciaciones: 1. El nombre y apellido de la persona que presenta el título. 2. La naturaleza del acto o contrato que contenga la inscripción que trata de hacerse. 3. La clase de inscripción que se pide; por ejemplo, si es de dominio, hipoteca, etc. 4. La hora, día y mes de la presentación. 5. El registro parcial en que debe hacerse la inscripción y el número que en él le corresponde. El REGISTRO está integrado por tres libros o registros parciales que lleva el Conservador: art. 31: Registro de Propiedad; Registro de Hipotecas y Gravámenes; y Registro de Interdicciones y Prohibiciones de Enajenar. Todos son anuales (art. 36). Los arts. 32 y 33 establecen las inscripciones que deben hacerse en cada libro. Las características materiales de estos Libros o Registros parciales están señaladas en los arts. 34 y siguientes. Cabe destacar que la jurisprudencia ha determinado que la inscripción practicada en un Registro que no corresponde, adolece de nulidad absoluta. Cada Libro o Registro parcial contiene un índice por orden alfabético con los nombres de los otorgantes (art. 41); este índice es de especial importancia práctica para la ubicación de los títulos y contribuye a caracterizar el Registro. Además, en un apéndice de éste índice se inventarían los documentos agregados al final del Registro (art. 42). El INDICE GENERAL permite, junto a los índices de cada Libro o Registro parcial, el funcionamiento del sistema, en cuanto mediante él se ubican las inscripciones y se puede reconstruir la historia de los inmuebles. Se construye por orden alfabético de los otorgantes, y se forma a medida que van haciéndose las inscripciones en los tres Registros parciales. También es anual. 3º El Registro es público, y el Conservador está obligado a dar las copias y certificados que se le soliciten (arts. 49 a 51). Los más usuales son los certificados de dominio vigente y de gravámenes y prohibiciones. Pedir dichos certificados por un lapso mínimo de 10 años, resulta indispensable en todo Informe de Títulos. 4º Respecto a la responsabilidad del Conservador, en su desempeño no tiene atribuciones para examinar la validez y eficacia de los títulos ni la correspondencia entre las declaraciones sobre los predios y sus reales características. Por lo mismo, en Chile el Estado no garantiza ni esta congruencia entre el título y los caracteres materiales del predio ni la calidad de auténtico propietario que puede tener quien aparece como dueño en la inscripción. En otras palabras, nuestro sistema carece de legalidad registral. La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 1718 Tiene sí responsabilidad el Conservador por la negligencia, dolo y abuso que cometa en el cumplimiento de sus funciones; la responsabilidad civil por daños se rige por las reglas generales de la responsabilidad extracontractual (arts y siguientes del CC). La responsabilidad funcionaria se rige por el COT. * Títulos que deben inscribirse y títulos que pueden inscribirse. Los títulos que DEBEN inscribirse en el Registro están enumerados en el art. 52 del Reglamento. Son tales: 1º Los títulos traslaticios de dominio de los bienes raíces; 2º Los títulos de derecho de usufructo, uso, habitación, censo e hipoteca constituidos en inmuebles (pareciera aludir el número 1 del art. 52 al título traslaticio de los mencionados derechos; si así se interpretare el numeral, no puede operar respecto de los derechos de uso y habitación, que son personalísimos -art y por ende no pueden transferirse. Por ende, hay que entender el numeral en el sentido que alude a la constitución de tales derechos personalísimos); 3º La sentencia ejecutoriada que declare la prescripción adquisitiva del dominio sobre un inmueble o de cualquiera de los derechos mencionados en el numeral precedente; 4º La constitución de los fideicomisos relativos a inmuebles; 5º La constitución de usufructos que recaen sobre inmuebles por acto entre vivos; 6º La constitución del uso y habitación que recaen sobre inmuebles por acto entre vivos; 7º La constitución, división, reducción y redención del censo; 8º La constitución de censo vitalicio; 9º La constitución de la hipoteca; 10º La renuncia de cualquiera de los derechos enumerados anteriormente; 11º Los decretos de interdicción provisoria y definitiva; 12º Los decretos que rehabilitan al disipador y al demente; 13º Los decretos que confieren la posesión definitiva de los bienes del desaparecido; y 14º Los decretos que concedan el beneficio de separación de bienes, según el art del CC. A estos casos, deben agregarse otros que establece el CC. y el propio Reglamento, por ejemplo en el art. 688 en relación al art. 55 del Reglamento, respecto a la sucesión por causa de muerte. Los títulos que PUEDEN inscribirse, están enumerados en el art. 53 del Reglamento. Son tales: 1º Toda condición suspensiva o resolutoria del dominio de inmuebles; 2º Toda condición suspensiva o resolutoria de otros derechos reales constituidos sobre inmuebles; 3º Todo gravamen impuesto sobre un inmueble, diferente de los mencionados en el art. 52, como las servidumbres; 4º El arrendamiento en el caso del art del CC; 5º Cualquier otro acto o contrato cuya inscripción sea permitida por la ley; 6º Todo impedimento o prohibición referente a inmuebles, sea convencional, legal o judicial, que embarace o limite de cualquier modo el libre ejercicio del derecho de enajenar. Son de la segunda clase el embargo, cesión de bienes, secuestro, litigio, etc. En relación a esta hipótesis, inscrita la prohibición convencional de enajenar, se ha discutido la actitud que debe tomar el Conservador cuando el obligado a no enajenar, infringiendo su obligación, enajena y se le pida que inscriba ese título. Debe negarse o debe inscribir?. La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 1819 Se ha sostenido que debe negarse, en base al art. 13 del Reglamento, porque sería un caso en que la inscripción es legalmente inadmisible. Se configuraría un impedimento de registro : al existir una prohibición de enajenar vigente e inscrita, la coherencia del Registro conduciría a considerar legalmente inadmisible un título que contradice aquella inscripción. Pero también puede estimarse que el Conservador debe inscribir la enajenación; al respecto, debe recordarse que la validez de la estipulación que impone la prohibición de enajenar ha sido discutida. Si se admite, ella generaría, para una parte de la doctrina, una obligación de no hacer, de modo que la enajenación no importa sino una infracción de esa obligación, que el Conservador no es el llamado a controlar o juzgar; a este respecto, se tiene en cuenta que el principio general en Chile es que el Conservador debe inscribir los títulos que se le presenten (siendo auténticos y relativos a inmuebles), salvo limitadas excepciones, que como tales, deben interpretarse restrictivamente. Además, se agrega que el art. 13 se refiere a las inscripciones que por ley son inadmisibles, no por acuerdo de los particulares, de modo que para fundar la negativa debería precisarse el precepto legal que declara inadmisible la inscripción. La jurisprudencia se ha inclinado por esta segunda alternativa. Conviene aclarar que la expresión títulos que deben inscribirse, se entiende no como una orden a los involucrados en el título o al funcionario, sino como una exigencia para el efecto de dicho acto jurídico; es decir, los interesados siempre son libres para pedir o no la inscripción; pero si quieren lograr el efecto jurídico fundamental previsto en el título, han de inscribir (por ejemplo, en una compraventa, si se pretende que se verifique la tradición de un predio). Por su parte, la expresión títulos que pueden inscribirse, está referida a títulos cuyo efecto fundamental no está sometido a inscripción, pero respecto de los cuales, en lugar de prohibir la inscripción, se permite, para aprovechar las ventajas del Registro, entre ellas, la oponibilidad a los terceros, derivada de la publicidad que nace al registrarse (por ejemplo, servidumbres y contratos de arrendamiento). * Anotación en el Repertorio. Es el asiento o constancia que se deja en este libro, de la presentación y recepción de un título para su inscripción. Estas anotaciones se van efectuando por estricto orden de presentación al Conservador y contienen las menciones indicadas en el art. 24 (arts. 65 y 66). Recordemos que el Repertorio es una especie de libro de ingreso. Hemos dicho que el Conservador no examina la legalidad de los títulos, pero puede si rehusar inscribir en ciertos casos; pero en ningún caso dejará de anotar en el Repertorio el título presentado (arts. 15 y 67); en la práctica, el Conservador anota en el Repertorio pero rechaza las inscripciones cuando hay un vicio manifiesto en los títulos, fundado su rechazo en alguna de las causales de los arts. 13 y 14. Cuando el título es rechazado, la anotación en el Repertorio es PRESUNTIVA y caduca a los dos meses desde su fecha, si no se convierte en inscripción. Se divisa entonces la importancia que tiene el hecho que el Conservador devuelva el título sin inscribir, para que los interesados subsanen los defectos en él contenidos (arts. 15 y 16). Convertida en inscripción, ésta surte efecto desde la fecha de la anotación, es decir, opera retroactivamente (art. 17). Se ha dictaminado por los tribunales que esa caducidad no se produce a los dos meses, si la imposibilidad de inscribir se debe a una prohibición judicial, de modo que La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 1920 alzada la misma se puede efectuar la inscripción aunque haya transcurrido un plazo superior al señalado. Se ha fallado también que subsanados los defectos del título, debe requerirse al Conservador nuevamente para que inscriba, no pudiendo éste hacerlo de oficio. Cabe señalar que no obstante haberse efectuado una anotación presuntiva en el Repertorio, y mientras está pendiente subsanar el defecto del título, pueden efectuarse otras anotaciones, incompatibles con la primera, relativas al mismo inmueble. Se discute en la doctrina la posibilidad de inscribir o no antes que caduque la primera anotación. Lo más aceptable pareciera ser que es posible inscribir, pero dicha inscripción sólo adquiere valor cuando caduque la primera anotación, transcurridos que sean los dos meses. En la práctica, se hace la segunda anotación pero no se inscribe en el Registro respectivo, hasta que hayan transcurrido los dos meses. Por cierto, si la primera anotación se materializa en inscripción (corregido que sea el defecto que afectaba al título), las anotaciones o inscripciones posteriores, incompatibles con aquella, caducarán a su vez (art. 17). También es un punto discutido si la anotación presuntiva, subsanado que sea el reparo dentro de plazo, debe o no prevalecer frente a un embargo o medida precautoria que se hubieren decretado sobre el mismo inmueble e inscrito en el lapso que medió entre la anotación en el Repertorio de la compraventa y el momento en que se subsanó el reparo. Una sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago, de fecha 5 de abril de 1991, confirmada por la Corte Suprema con fecha 17 de julio del mismo año y otra sentencia, de la Corte de Apelaciones de San Miguel, de fecha 16 de mayo de 1985, también confirmada por la Corte Suprema de fecha 17 de septiembre del mismo año, concluyen que debe prevalecer el embargo o la medida precautoria, no siendo posible practicar la inscripción de la compraventa. Otros fallos, por el contrario, concluyen que en la disyuntiva planteada, ha de prevalecer la anotación presuntiva en el Repertorio, de manera que si se subsana el reparo dentro de los 60 días, debe inscribirse la compraventa y quedar sin efecto el embargo o la medida precautoria. En esta línea, sentencias de la Corte Suprema de fecha 14 de octubre de 1993, 21 de agosto de 1991, 20 de noviembre de 1996 y 2 de enero de Cualquiera persona podrá solicitar al Conservador un Certificado de Repertorio, en el que conste la circunstancia de existir o no anotaciones en el Repertorio, respecto de un determinado inmueble (art. 69). Tiene importancia este certificado, para el efecto retroactivo de las inscripciones a la época de la anotación presuntiva. * Obligación de inscribir y causales de negativa. La regla general, es que el Conservador está obligado a inscribir los títulos que se le presenten (arts. 12, 13, 14, 25 y 70); y debe hacerlo sin retardo (arts. 13 y 70). Excepcionalmente, puede negarse a inscribir, por alguna de las causales contempladas en los arts. 13 y 14. En caso de negativa, estampará el Conservador el motivo en el título (art. 14), dejando constancia en el Repertorio (art. 25). El perjudicado con la negativa del Conservador podrá reclamar al juez de primera instancia (arts. 18 a 20), y si hay más de dos, al que está de turno. 3 Cfr. Sepúlveda Larroucau, Marco Antonio, Inscripción conservatoria de una prohibición judicial posterior a la anotación presuntiva de un título: Es impedimento para que el título anotado presuntivamente se inscriba dentro del plazo legal?, en revista LEX ET VERITAS, Santiago de Chile, Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad Internacional SEK, año 2003, pp. 277 a 285. La Tradición Juan Andrés Orrego Acuña 20 Mostrar más
DERECHOS REALES LIMITADOS 1 I.- GENERALIDADES El dominio estará limitado cada vez que le falte alguna de sus características esenciales. Estas limitaciones pueden ser legales (por ejemplo: el usufructo Más detalles 3.- CARACTERISTICAS DE LA HIPOTECA, COMO DERECHO.
LA HIPOTECA 1 1.- CONCEPTO. El artículo 2407 del Código Civil contiene la definición legal de hipoteca. Señala el artículo que La hipoteca es un derecho de prenda, constituido sobre inmuebles que no dejan Más detalles DONACIONES ENTRE VIVOS 1
DONACIONES ENTRE VIVOS 1 1. Las liberalidades y las donaciones entre vivos. Como bien lo plantea Alejandro Guzmán Brito, las donaciones entre vivos forman parte de un sistema más general, cual es el de Más detalles LOS MODOS DE ADQUIRIR EL DOMINIO 1
LOS MODOS DE ADQUIRIR EL DOMINIO 1 1.-) Generalidades. En la doctrina y el Derecho comparado, se distinguen dos teorías sobre esta materia: una exige un título y un modo para la adquisición del dominio Más detalles EL CONTRATO DE PRENDA COMERCIAL
El Contrato de Prenda Comercial Página 1 EL CONTRATO DE PRENDA COMERCIAL LAURA BUENDIA GRIGORIU Trabajo de Grado presentado para optar por el Título de Especialista en Derecho Comercial Director: Dr. DARIO Más detalles Análisis jurisprudencial del comodato precario y del precario desde los años 1970 a 2002
UNIVERSIDAD AUSTRAL DE CHILE Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales Escuela de Derecho Instituto de Derecho Privado y Ciencias del Derecho Análisis jurisprudencial del comodato precario y del precario Más detalles Universidad Nacional Andrés Bello Facultad de Derecho. Daniela Victoria Solorza Caroca
Universidad Nacional Andrés Bello Facultad de Derecho Daniela Victoria Solorza Caroca El Saneamiento del Dominio de la Pequeña Propiedad (DL 2.695), y la Protección del Derecho de Dominio en los Bienes Más detalles CUARTA PARTE: DE LAS DONACIONES REVOCABLES. Introducción: donaciones revocables y donaciones irrevocables.
CUARTA PARTE: DE LAS DONACIONES REVOCABLES. Introducción: donaciones revocables y donaciones irrevocables. Las donaciones revocables o donaciones por causa de muerte son aquellas que pueden revocarse al Más detalles UNIVERSIDAD FRANCISCO GAVIDIA FACULTAD DE JURISPRUDENCIA Y CIENCIAS SOCIALES ESCUELA DE CIENCIAS JURÍDICAS MONOGRAFÍA
UNIVERSIDAD FRANCISCO GAVIDIA FACULTAD DE JURISPRUDENCIA Y CIENCIAS SOCIALES ESCUELA DE CIENCIAS JURÍDICAS MONOGRAFÍA TEMA: TÍTULOS TRASLATICIOS DE DOMINIO DERIVATIVOS PRESENTADO POR: BACHILLER JOSÉ VÍCTOR Más detalles LA PROPIEDAD 1. - Dominio y propiedad.
LA PROPIEDAD 1 Por su naturaleza y trascendencia, cabe precisar que no existe unanimidad acerca de las concepciones fundamentales de la propiedad. Su concepto y especialmente las facultades que confiere, Más detalles APORTES PARA UN ESTUDIO DE TÍTULOS
APORTES PARA UN ESTUDIO DE TÍTULOS Docentes: Sonia Salgado y Andrea Tellechea Coordinadora: Prof. Dora Bagdassarian SUMARIO Introducción Concepto de estudio de títulos y proceso dominial. Como se realiza Más detalles Algunas consideraciones sobre donaciones: algo más que la inoficiosidad*
2010 Revista Notarial 965 Doctrina Algunas consideraciones sobre donaciones: algo más que la inoficiosidad* Patricia Elena Trautman Javier Hernán Moreyra PONENCIAS SUMARIO Ponencias. La donación como contrato Más detalles LOS MODOS DE ADQUIRIR EL DOMINIO
LOS MODOS DE ADQUIRIR EL DOMINIO 1.-) Generalidades. En la doctrina y el Derecho comparado, se distinguen dos teorías sobre esta materia: una exige un título y un modo para la adquisición del dominio y Más detalles Manual sobre aplicación de la. Ley 1561 de 2012
Libertad y Orden Manual sobre aplicación de la Ley 1561 de 2012 RUBÉN DARIO LIZARRALDE Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural ANÍBAL FERNANDEZ DE SOTO Viceministro de Desarrollo Rural MARGARITA MARÍA Más detalles En cuanto a los elementos esenciales o de existencia, el artículo 1794 señala como tales:
DERECHO CIVIL III. TEORIA GENERAL DE LOS CONTRATOS. Para iniciar el estudio de la teoría general de los contratos, la mayoría de los autores recurre al análisis del convenio en sentido amplio a que se Más detalles REPÚBLICA DEL ECUADOR
REPÚBLICA DEL ECUADOR UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CUENCA UNIDAD ACADÉMICA DE JURISPRUDENCIA, CIENCIAS SOCIALES Y POLÍTICAS FACULTAD DE DERECHO UNIDAD COORDINADINADORA DE ESTUDIOS NO PRESENCIALES PRIVACIÓN Más detalles VICTOR PEY CASADO Y FUNDACIÓN ESPAÑOLA PRESIDENTE ALLENDE contra LA REPÚBLICA DE CHILE Caso Nº ARB/98/2
CENTRO INTERNACIONAL DE ARREGLO DE DIFERENCIAS RELATIVAS A INVERSIONES VICTOR PEY CASADO Y FUNDACIÓN ESPAÑOLA PRESIDENTE ALLENDE contra LA REPÚBLICA DE CHILE Caso Nº ARB/98/2 Documento anexo D17 : La venta Más detalles DERECHO y PLANIFICACIÓN
DERECHO y PLANIFICACIÓN DERECHO: Conjunto de principios y normas que regulan conducta social o relaciones sociales. DERECHO PRIVADO: Regula relaciones de los particulares. DERECHO CIVIL: Regula relaciones Más detalles 1) LOS SALARIOS Y EMOLUMENTOS DE TODO GÉNERO DE EMPLEOS Y OFICIOS, DEVENGADOS DURANTE EL MATRIMONIO (1725 N 1)
DEL HABER DE LA SOCIEDAD CONYUGAL Entendemos por haber o activo de la sociedad conyugal los bienes que lo integran. Para hacer este estudio es necesario formular un distingo entre haber o activo absoluto Más detalles LOS REGÍMENES MATRIMONIALES.
LOS REGÍMENES MATRIMONIALES. GENERALIDADES. El matrimonio crea, además, de las vinculaciones afectivas, cargas y obligaciones recíprocas y otras comunes, que al legislador interesan y por lo mismo reglamenta Más detalles PRESCRIPCIÓN ADQUISITIVA DE AUTOMOTORES
PRESCRIPCIÓN ADQUISITIVA DE AUTOMOTORES Villegas Luciana Abogada Tutor: Dr. Eugenio Rojas Molina Universidad Abierta Interamericana Facultad de Derecho Julio 2006, Castelar 1 Resumen. A través de este Más detalles Ubicación de los derechos reales en las clasificaciones de los derechos subjetivos.
DERECHOS REALES Ubicación de los derechos reales en las clasificaciones de los derechos subjetivos. Los derechos patrimoniales son aquellos que tienen un contenido económico, los sirven para la satisfacción Más detalles La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán * María Liliana Morón Kavanagh **
95 La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán * María Liliana Morón Kavanagh ** Sumario I. Introducción. II. La representación en el Derecho Civil Argentino. Representaciones Más detalles LAS EJECUCIONES HIPOTECARIAS
51/1 Procesal Civil Juan Montero Aroca LAS EJECUCIONES HIPOTECARIAS Las ejecuciones hipotecarias. Las opciones procesales del acreedor hipotecario. El proceso de ejecución común. El proceso especial de Más detalles EL CONTRATO DE LA SOCIEDAD
1.- NORMATIVA Y CONCEPTO EL CONTRATO DE LA SOCIEDAD Se refieren al contrato de sociedad diversas normas, contenidas en distintos códigos o en leyes que regulan una clase determinada de sociedad: 1. Código Más detalles LA EJECUCIÓN DE BIENES HIPOTECADOS.
LA EJECUCIÓN DE BIENES HIPOTECADOS. 1.- EL DESPACHO DE LA EJECUCIÓN. También en lo relativo a la ejecución de bienes hipotecados, la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Civil realizada por la Ley 13/2009, Más detalles RESOLUCION DEL SUPERINTENDENTE NACIONAL DE LOS REGISTROS PUBLICOS Nº 340-2008-SUNARP-SN (SEPARATA ESPECIAL)
Directiva sobre el régimen de propiedad exclusiva y común RESOLUCION DEL SUPERINTENDENTE NACIONAL DE LOS REGISTROS PUBLICOS Nº 340-2008-SUNARP-SN 23 de diciembre de 2008 CONSIDERANDO: (SEPARATA ESPECIAL) Más detalles EL CONGRESO DEL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE SONORA, EN NOMBRE DEL PUEBLO, DECRETA EL SIGUIENTE CÓDIGO CIVIL LIBRO PRIMERO
EL CONGRESO DEL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE SONORA, EN NOMBRE DEL PUEBLO, DECRETA EL SIGUIENTE CÓDIGO CIVIL LIBRO PRIMERO DISPOSICIONES PRELIMINARES HECHOS Y ACTOS JURÍDICOS TITULO PRIMERO REGLAS GENERALES Más detalles 3. POSESIÓN Y PRESCRIPCIÓN POSITIVA. 3.1. Concepto y características de posesión y de prescripción.
3. POSESIÓN Y PRESCRIPCIÓN POSITIVA. 3.1. Concepto y características de posesión y de prescripción. La posesión como vocablo implica ciertos problemas para poder definirlo y delimitarlo. La posesión como Más detalles NOCIONES DE DERECHO CIVIL
Pag. 1 de 28 NOCIONES DE DERECHO CIVIL 1. HISTORIA DE LA CODIFICACIÓN CIVIL EN ESPAÑA Y PLURALIDAD DE ORDENAMIENTOS JURÍDICOS CIVILES El Derecho privado es el que regula las relaciones entre particulares. Más detalles 2016 © DocPlayer.es Política de privacidad | Condiciones del servicio | Feedback

References: artículo 1575
 artículo 1453
 artículo 2510
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 680
 resolución 
 artículo 680
 resolución 
 artículo 78
 artículo 2407
 artículo 1794