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Timestamp: 2018-12-19 05:31:50+00:00

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—INTRODUCCION El discurso pronunciado por S. S. Juan Pablo II
REDC 44 (1987) 471-505
POR INCAPACIDAD PSIQUICA (can. 1095, 31
SEGUN LA JURISPRUDENCIA ROTAL
—INTRODUCCION
El discurso pronunciado por S. S. Juan Pablo II a comienzos de este ario con
motivo de la tradicional audiencia a los miembros del Tribunal de la S. R. Romana
está dedicado a uno de los temas más conflictivos y actuales del derecho matrimonial canónico: la nulidad del matrimonio por causas de incapacidad psíquica.
El Romano Pontífice insiste en repetidas ocasiones a lo largo de su discurso
en la preocupación e inquietud que le producen el elevado número de declaraciones de nulidad de matrimonio que, especialmente en algunos paises, se vienen
concediendo por causas psíquicas y afirma que la difícil tarea del juez eclesiástico es ministerio de caridad hacia la comunidad eclesial 'che viene preservata
dallo scandalo di vedere in pratica distrutto il valore del matrimonio cristiano
dal moltiplicarsi esagerato e quasi automatico delle dichiarazioni di nullitá, in
caso di failimento del matrimonio, sotto u pretesto di una qualche immaturitá
o debolezza psichica dei contraenti' (n. 9). Afirmaciones serias, así como otras
igualmente contenidas en el mismo discurso pontificio, y que hay que analizar
detenidamente para evitar fáciles y distorsionadoras extrapolaciones, escándalos
farisaicos y falsas interpretaciones.
El problema planteado en el discurso es complejo y radica principalmente no
tanto en aspectos de derecho sustantivo matrimonial cuanto en cuestiones procesales: nadie puede negar ni que para contraer matrimonio se exija una adecuada capacidad psíquica proporcionada a la misma entidad matrimonial ni la influencia
que los factores psicológicos tienen en el consentimiento matrimonial La discusión versa, principalmente, sobre el grado de capacidad psíquica exigible y
sobre la prueba —realizada principalmente a través de la pericia psicológica
o psiquiátrica— de su existencia o falta. Es en estas cuestiones donde se aprecian
las mayores discrepancias, agudizadas porque en ellas el juez eclesiástico tiene
que apoyarse en elementos de juicio extra-canónicos.
En nuestro breve comentario nos ocuparemos de dos temas a los que se
alude muy directamente en el discurso pontificio: en primer lugar expondremos
1 Es abundantísima la bibliografía sobre estas materias. Un buen ejemplo de ello es
la reciente obra de C. A. Ojemen, P.sychological Factors in Matrimonial Consent in the
Light of Canonical Legislation (llame 1986).
FEDERICO R. AZNAR
algunos datos sobre el aumento de las causas de nulidad matrimonial por incapacidad psíquica en los tribunales eclesiásticos. Posteriormente analizaremos algunas cuestiones sobre la incapacitas assumendi (origen, características, etc.) a las
que se alude en la alocución. Esperamos con ello contribuir a una mejor comprensión de este discurso, subrayando de entrada que no es ninguna novedad
su repercusión 2
II.-LAS CAUSAS DE NULIDAD Y LA PSICOLOGIA
1. EL AUMENTO DE LAS DEMANDAS DE NULIDAD
Es un dato cierto y comprobado el aumento global y porcentual de la
introducción en primera instancia de peticiones de nulidad matrimonial en toda
la Iglesia, tal como se puede apreciar en el siguiente cuadro estadístico que recoge el total de las causas matrimoniales introducidas en los tribunales de primera
instancia durante los años 1975-84 3 :
Durante el período indicado se han duplicado, prácticamente, las cifras:
mientras que el total de las causas matrimoniales introducidas en toda la Iglesia
fueron 44.726 en el año 1975, en 1979 fueron 95.111 y en 1984 77.624 (si
bien en esta cifra sólo están contabilizadas las causas de nulidad matrimonial).
2 L. del Amo, 'Las causas matrimoniales en la actualidad. Alocución de Pablo VI a la
S. Rota Romana de 28 de Enero de 1978. Texto y comentario', REDC 34 (1978) 59-102;
El mismo, 'La verdad, la ley y la justicia en las causas matrimoniales. (Comentario a la
Alocución de Juan Pablo II a la Rota en 4.11.1980 )' , REDC 36 (1980) 499-552, donde
denuncia la actuación de algunos tribunales eclesiásticos concretos españoles y extranjeros.
3 Annuarium Statisticum Ecclesiae (1975-84). Los datos de 1984 incluyen sólo causas
de nulidad matrimonial: no las de separación y las de rato y no consumado.
INCAPACIDAD PSIQUICA SEGUN LA JURISPRUDENCIA ROTAL 473
El porcentaje de causas introducidas por 100.000 católicos ha pasado de 6,3
en 1975, a 12,53 en 1979, y a 12,09 en 1983. Llaman poderosamente la atención las cifras y porcentajes de los siguientes países cuyo número de causas
supone la casi totalidad de las habidas en la Iglesia, según puede verse en el
R. Fed.
Los porcentajes por 100.000 católicos, en 1983, fueron los siguientes: en
la R. F. de Alemania, 6,77; en España, 2,96; en Italia, 1,94; en Polonia, 4,25;
en el Reino Unido, 41,03; y en América del Norte, 131,69. No estará de más
señalar que, tanto las cifras globales como los porcentajes, están muy lejos de
alcanzar los niveles de divorcidad, así como que las citadas cifras hay que tomarlas como indicativas ya que en la decisión de solicitar la nulidad matrimonial
influyen muchas circunstancias personales y estructurales. En el caso español,
la diferencia entre los años 1979 y los siguientes son muy significativas: mientras que en el año 1979 se alcanzó un porcentaje de 36,27 causas matrimoniales
por cada 100.000 católicos, en 1980 el porcentaje fue de 4,37 y siguió descendiendo en los años sucesivos. El descenso de las cifras totales y porcentuales
coincide con la firma de los Acuerdos entre la Iglesia y el Est ado Español en
1979 y, especialmente, con la reforma del derecho de familia operada en 1981,
por la que se introducía el divorcio en nuestro país, tal como puede apreciarse
en el siguiente gráfico 4
4 Un análisis exhaustivo en J. Cornejo Palacio, 'Las causas matrimoniales canónicas en
España durante el período 1975-1984: datos estadísticos', Las rupturas matrimoniales (Salamanca 1986) 383-424
ESPAÑA, 1975-19811
INCAPACIDAD PSIQUICA SEGUN LA JURISPRUDENCIA ROTAL Diversas causas han propiciado este aumento de las peticiones de nulidad
matrimonial en la Iglesia, cuyo análisis nos apartaría del objeto de nuestro
trabajo. Sí que es significativo indicar que en 1984 la mayor parte de las
causas terminadas por una sentencia favorable a la nulidad según los capítulos
invocados, en los procesos de primera y segunda instancia, lo fueron por un
vicio de consentimiento (cáns. 1095-1107) 5
— Impedimento impotencia:
— Otros impedimentos:
— Defecto de forma:
— Vicios de consentimiento
225,27r%
El dato estadístico no precisa qué vicio o defecto de consentimiento se
trata y, por tanto, se incluyen todos los supuestos comprendidos en los cánones
1095-1107. Pero una serie de indicios nos hacen sospechar muy razonablemente
que una parte abundante de tales causas se basan en los supuestos del can. 1095.
Así, vgr., los diez últimos volúmenes publicados de las causas de la S. Rota
Romana ofrecen el siguiente cuadro de los capítulos de nulidad más frecuentemente invocados ante el citado tribunal:
Bonum prolis Bonum sacram. can. 1095
Son datos, insistimos, parciales pero altamente significativos: muestran
que los capítulos de nulidad más frecuentemente alegados ante el Tribunal de
la S. Rota Romana son los de la exclusión del bonum prolis, del bonum sacramenti y los supuestos comprendidos en el can. 1095. Lo cual manifiesta, gráficamente, las tres facetas más débiles del matrimonio canónico en la actualidad:
la mentalidad divorcista, el control de natalidad aplicado en su más radical
aspecto y la capacidad psíquica necesaria para contraer matrimonio.
5 Annuarium Statisticum Ecdesiae 1984, p. 406.
2. PSICOLOGIA Y CAUSAS DE NULIDAD MATRIMONIAL
Hay que recordar que las dos grandes preocupaciones manifestadas por
S. S. Juan Pablo II en su último discurso, aumento de las causas de nulidad
matrimonial y recepción de la psicología en el ordenamiento canónico matrimonial, han sido unas constantes en los discursos de los últimos Romanos Pontífices dirigidos al Tribunal de la S. Rota Romana. Exponemos, brevemente,
los principales hitos de esta enseñanza pontificia:
— A partir de 1940, aproximadamente, se inició el desarrollo novedoso
del actual concepto de la falta de discreción de juicio (can. 1095,2°) entendido
como capítulo de nulidad autónomo y distinto de la 'amentia' y de la 'dementia',
y configurado especialmente en torno a un defecto de la voluntad (exigencia
de una capacidad crítico-valorativa del matrimonio). Tal hecho suponía la
aceptación de determinadas corrientes psicológicas y psiquiátricas que defendían la existencia de algunas anomalías psíquicas o enfermedades mentales que
sin afectar excesivamente al uso de la razón inhabilitaban la voluntad. Una
c. Wynen, del 25 de Febr. de 1941, marca el punto de inflexión de esta nueva
tendencia'.
Esta situación no podía pasar desapercibida a Pío XII que, en su discurso
al Tribunal de la S. Rota Romana del 3 de Oct. de 1941, estableció de forma
clara y precisa la doble praxis de la Iglesia en esta materia: no rechazar de
entrada los avances realizados por las ciencias psicológicas y psiquiátricas, y no
aceptar indiscriminadamente sus resultados:
'Della incapacitá psichica, fondata in qualche difetto patologico, la S. R. Rota
si .é di recente occupata; e in tale occasione la sentenze giudiziale ebbe
ad addurre alcune teorie presentate come nuovissime da moderni psichiatri
e psicologi. Cosa certamente lodevole e segno di assidua e larga indagine;
perché la giurisprudenza ecclesiastica non puó né deve trascurare il genuino
progresso delle scienze che toccano la materia morale e giuridica; né puó
riputarsi lecito e convenevole u respingerle soltanto perché son nuove. Forse
che la novitá é nemica della scienza? Senza nuovi passi oltre ji yero giá
conquistato, come potrebbe avanzare l'umana conoscenza nell'immenso campo della natura? Occorre peró esaminare e ponderare con accuratezza se si
tratti di vera scienza, cui bastevoli esperimenti e prove conferiscano certezza, e non giá soltanto di vaghe ipotesi e teorie, non sostenute da positivi
e solidi argomenti; nel qual caso, non vanebbero a costituire la base per
un sicuro giudizio, che escluda cioé ogni dubbio prudente' 7 .
P. Felici, comentando el discurso de Pío XII, exhortaba la actitud mantenida en la citada c. Wynen apoyándose en la falsedad o mera probabilidad
de algunas teorías psiquiátricas actuales 'circa aestimationem valoris seu pretii
consensus in matrimonio eliciti et circa necessitatem momenti ipsius contractus
aestimandi. Vellent enim quidam neoterici ut consensus matrimonialis validus
6 c. Wynen, 25 Februarii 1941, SRRD 33 (1950) 144-68.
7 AAS 33 (1941) 421.
INCAPACIDAD PSIQUICA SEGUN LA JURISPRUDENCIA ROTAL
constaret praeter quam cognitione et libera volitione ipsius contractus, aestimatione seu appretiatione, ut dicunt (ex peculiari facultate psychica facta), valoris
ethici, socialis, religiosi instituti matrimonialis, in quod consensus praestatur'.
Rechazaba el prestigioso autor tales teorías porque se oponían a las teorías escolásticas tradicionales, por la exigencia contenida en el can. 1082,1* y por el
mantenimiento a ultranza de la suficiente libertad de la voluntad incluso en la
persona afectada de 'inmoralidad constitucional' 8
— Posteriores discursos de los sucesivos Romanos Pontífices manifestaron
esta misma preocupación: 'Non sono decía S. S. Pío XII el 6 de Octubre
de 1946— infatti le cause matrimoniali pendenti dinanzi al vostro Tribunale
un indice e non danno forse la misura del progressivo dissolvimento della vita
coniugale, dissolvimento che minaccia di avvelenare e di corrompere anche i costumi delle populazioni cattoliche?...' 9 . La causa de ello radicaba, según el
Papa, en la pérdida de la moralidad pública por las pasadas guerras mundiales.
— 'Noi facciamo Nostro —decía en un momento posterior Pablo VI en
su discurso del 25 de Enero de 1966— u guido d'allarme, ch'Ella, Signor
Decano, levava nel suo illuminato discorso, circa l'impressionante aumento delle
cause di nullitá di matrimonio...' 10 . El mismo Pablo VI, en su discurso del
12 de Febrero de 1968, resaltaba la contribución del Tribunal de la S. Rota
Romana en la elaboración del futuro CIC con estas significativas palabras: 'Attraverso queste (las decisiones rotales) faltreranno nel nuovo Codice i resultati
felicemente raggiunti dalla pió recente elaborazione del diritto civile delle Nazioni, cosí come i dati acquisiti dalla scienza e della psichiatria...' ". Palabras
con las que se alababa y estimulaba el acercamiento entre la psicología y el
ordenamiento canónico matrimonial.
— El actual Romano Pontífice ha seguido, prácticamente, en esta misma
línea: en su discurso del 4 de Febrero de 1980 reafirmaba con énfasis que 'il
giudice canonico deve perció stabilire se quello celebrato é stato un yero matrimonio... E questa veritá «renderá liben» coloro che si rivolgono alla Chiesa,
angosciati da situazioni dolorose, e soprattutto dal dubio circa l'esistenza o
meno di quella realtá dinamica e coinvolgente tutta la personalitá di due esseri,
che é il vincolo matrimoniale...' 12 En el discurso pronunciado el 24 de Enero
de 1981 se hacía hincapié en la necesaria preparación para el matrimonio, al
tiempo que se recalcaba que 'ma é altresl yero che la stessa preparazione al
matrimonio risulterebbe negativamente influenzata dalle pronunce o sentenze
di nullitá matritnoniale, guando queste fossero ottenute con troppa facilita. Se
tra i mali del divorzio vi é anche quello di rendere meno seria ed impegnativa
8 P. Felici, 'Adnotationes ad Alloc. Pii XII ad S. R. R.', Apollinaris 15 (1942) 204-5.
Pero la citada c. Wynen no decía exactamente lo que el ilustre autor afirmaba: aceptaba los
principios de las nuevas doctrinas psicológicas y psiquiátricas, si bien se estimaba que en la
causa concreta, a pesar de los dictámenes de 7 médicos y un perito, no se había podido probar
la falta de discreción y madurez de juicio proporcionada al matrimonio (cf. Wynen, 25 Febr.
1941, SRRD 33, 1950, p. 151, n. 11).
9 AAS 38 (1946) 391.
10 AAS 58 (1966) 152.
11 AAS 60 (1968) 202.
12 AAS 72 (1980) 173.
la celebrazione del matrimonio, fino al punto che questa oggi ha perduto presso
non pochi giovani la dovuta considerazione, c'é da temere che nella stessa pros-
pettiva esistenziale e psicologica indirisserebbero anche le sentenze di dichiarazione
di nullitá matrimoniale, guando queste fossero ottenute con troppa facilita', al
tiempo que se reclamaba una rigurosa atención de los tribunales regionales y
diocesanos a la jurisprudencia del Tribunal de la S. Rota Romana ".
— En su discurso de 26 de Enero de 1984, S. S. Juan Pablo II se refería al
CIC promulgado el ario anterior y señalaba que en él había normas, de relevante
importancia en el derecho matrimonial, 'che son stati necessariamente formulad
in modo generico e che attendono una ulteriore determinazione, alla quale potrebbe validamente contribuire innanzittutto la qualificata giurisprudenza rotale'. Citaba explícitamente entre estas normas el actual can. 1095. Más importante para nuestro propósito es la siguiente afirmación hecha en el mismo discurso: junto a la afirmación de que la Iglesia 'sostiene, defiende y promueve la
santidad, la dignidad y la indisolubilidad del matrimonio', se recuerda que 'la
preocupazione di salvaguardare la dignitá e indissolubilitá del matrimonio, mettendo un argine agli abusi ed alla leggerezza che purtroppo si devono frequentemente lamentare in questa materia, non pud far prescindere dai reali ed innegabili
pro gressi delle scienze biologiche, psicologiche, psichiatriche e sociali; in tal
modo, si contraddirebbe il valore stesso che si vuol tutelare, che é il matrimonio realmente esistente, non quello che ne ha solo la parvenza, essendo nullo
in partenza... 14.
Una doble preocupación, por consiguiente, late de forma constante en los
tradicionales discursos pontificios al Tribunal de la S. Rota Romana: afirmación
y defensa de la indisolubilidad del matrimonio. Pero del matrimonio que realmente se ha constituido de forma válida: no del matrimonio aparente. Y aquí
se inserta plenamente la legítima necesidad que tiene el juez eclesiástico de
recurrir a las ciencias que estudian la conducta humana (fundamentalmente las
psiquiátricas y las psicológicas) para valorar si, en definitiva, ha existido o no
un acto humano capaz de crear el consorcio conyugal. Tarea compleja por los
múltiples factores que están en juego y porque, en definitiva, emplaza 'a dinmere in base alla legge canonica questioni e problemi riguardanti i diritti rivolgono...' 15
Los riesgos de un 'pansicologismo' en las causas de nulidad matrimonial y
de una acrítica aceptación de los dictámenes periciales han sido frecuentemente
recordados". En una no muy lejana sentencia del actual Decano del Tribunal
de la S. Rota Romana se proponía el siguiente remedio para evitar la arbitrariedad o abusos derivados del uso indiscriminado de las ciencias psicológicas
13 AAS 73 (1981) 231-33.
14 AAS 76 (1984) 643-49, nn. 7-8. Se recuerda, además, que el juez eclesiástico debe
conocer bien la ley, estudiar las ciencias auxiliares especialmente las que permiten un conocimiento profundo de los hechos y de las personas, y saber encontrar el equilibrio entre la
inderogable defensa de la indisolubilidad del matrimonio y la atención a la compleja realidad
humana del acto concreto.
15 Giovanni Paolo II, 'Discorso á membri del Tribunale della Rota Romana', 30 Gennaiu 1986, L'Osservatore Romano (31 Gennaio 1986) p. 5, n.
16 P. Felici, 'Indagine psicologica e cause matrimonial?, Comm 5 (1973) 104-14.
PSIQUICA SEGUN LA JURISPRUDENCIA ROTA!.
o psiquiátricas en las causas de nulidad matrimonial: 'a limine reiciantur a
tribunalibus Ecclesiae causae propositae ob incapacitatem psychologicam sumendi
onera coniugii; saltem, donec scientia psychiatrica vel psychologica nobis praebeant ad rem argumenta et conclusiones certa. Siquidem:
a) incertae inductiones psychologicae certam gignere nequeunt coniugii
nullitatem;
b) neque Ecclesiae suppeditare possit incertis illis inductionibus ad elidenda
vel minuenda principia ernergentia instituti matrimonialis a natura manifesto definito pro universo genere humano' 17
Quejas motivadas por algunos excesos que pueden darse en materia tan
delicada y compleja como es ésta y que afortunadamente no reflejan la actitud
de los tribunales eclesiásticos. Dígase lo mismo sobre, vgr., la distinción entre
'imposibilidad', 'dificultad', 'fracaso' e 'incapacidad para consentir': conceptos
claramente delimitados por la doctrina y la jurisprudencia canónicas y sobre los
que no se deja de advertir constantemente. O la diferencia entre una declaración
de nulidad matrimonial y una sentencia civil de divorcio 18 sin negar los posibles abusos y fallos que como en toda obra humana aquí pueden darse, muchas
veces se tiene la impresión que los escándalos que determinadas decisiones canónicas producen se deben fundamentalmente a la ignorancia de quienes tan farisicamente se erigen en defensores de un pretendido ataque a la ortodoxia.
3. DISCURSO ROTAL
Tras los datos expuestos anteriormente, podemos comprobar que algunas
interpretaciones o lecturas hechas del discurso pontificio al Tribunal de la S. Rota
Romana no son muy acertadas: ni las ideas allí dichas son novedosas en su mayor
parte, ni alguna interpretación escandalosa se adapta a su intención. El objeto
del discurso es reflexionar sobre el elevado número de declaraciones de nulidad
de matrimonio que se conceden por incapacidad psíquica, especialmente en algunos países. Dos ideas, básicamente, se quieren resaltar: el alto número de nulidades
matrimoniales y su relación con las incapacidades psíquicas. Y que, como hemos
ido señalando, son ideas constantes de los discursos pontificios a la Rota.
La relación psicología ordenamiento canónico matrimonial es uno de los
temas más extensamente tratados en este discurso pontificio. Y las principales
ideas que allí se contienen se sitúan, básicamente, en línea con la enseñanza
pontificia sobre esta materia:
a) Se reconocen los notables avances realizados en el campo de las ciencias
psicológicas y psiquiátricas: 'Ben conosciamo i grandi progressi fatti dalla psichiatria e psicologia contemporanea. Va apprez,zato quanto queste scienze moderne
17 c. Fiore, 26 Aprilis 1977, EIC 34 (1978) p. 343, n. 12.
18 c. Di Felice, 25 Octobris 1978, ME 104 (1979) p. 163, n. 3 y p. 166, n. 7.
hanno fatto e fanno per chiarire i processi psichici della persona, sia consci che
inconsci, nonche l'aiuto che danno, mediante farmacoterapia e psicoterapia, a
molte persone in difficoltá' (n. 2).
b) No se desconocen, junto a lo anterior, los riesgos derivados de un
psicologismo o pretensión de ofrecer por sí mismas una visión verdaderamente
integral de la persona y de resolver por sí solas todas las cuestiones fundamentales que conciernen al significado de la vida y la vocación humana. Especialmente por parte de algunas corrientes de la psicología contemporánea que parten
de presupuestos antropológicos no conciliables con la antropología cristiana.
c) Se valora positivamente la colaboración que las ciencias psicológicas y
psiquiátricas prestan para 'valutare la risposta umana alla vocazione al matrimonio in un mondo piú preciso e differenziato di quanto lo permetterebbero
la sola filosofia e la sola teologia'. Colaboración que viene resumida en dos
grandes ideas: necesidad de expertos en estas disciplinas para valorar 'la natura
ed il grado dei processi psichici che riguardano il consenso matrimoniale e la
capacitá della persona ad assumere gli obblighi essenziali del matrimonio', y aviso
para que el juez eclesiástico no se deje sugestionar por conceptos inaceptables
para la antropología cristiana.
Tal colaboración (psicología - ordenamiento canónico matrimonial) puede
verse dificultada, fundamentalmente, por dos motivos especiales: cuando el perito
psicólogo o psiquiatra parte de unos presupuestos antropológicos no conformes
con la antropología cristiana, lo cual parece que le puede llevar a conclusiones
no aceptables, y cuando el juez eclesiástico no valora adecuadamente las pruebas
aportadas ya que se limita a una aceptación acrítica e indiscriminada de los informes periciales. La configuración más exacta del capítulo de nulidad de la incapacitas assumendi constituye otro de los motivos principales del discurso pontificio. Y son, en realidad, los tres temas más novedosos del mismo.
II.—ALGUNOS ASPECTOS DE LA 'INCAPACITAS ASSUMENDI'
La incapacidad de asumir las obligaciones esenciales del matrimonio (canon
1095, 3 ), como un supuesto concreto de la más amplia y genérica incapacidad
para consentir en el matrimonio por causas de naturaleza psíquica, es una de
las preocupaciones principales del discurso pontificio a la Rota: para su dictamen, se dice en él, es necesaria la ayuda de expertos en psicología o psiquiatría
que 'valutino, secondo la propria competenza, la natura ed il grado dei processi
psichici che riguardano il consenso matrimoniale e la capacita della persona ad
assumere gli obblighi essenziali del matrimonio' ' 9 , con las condiciones allí establecidas para la valoración de los peritajes. Por otra parte, y haciéndose eco de
posibles escándalos, el Romano Pontífice recuerda que 'l'arduo compito del
giudice... é ministero di caritá verso la communitá ecclesiale, che viene pre19 Discorso, n. 2.
INCAPACIDAD PSIQUICA SEGUN LA JURISI'RUDLNCIA ROTAL
servata dallo scandalo di vedere in pratica distrutto fi valore del matrimonio
cristiano dal moltiplicarsi esagerato e quasi automatico delle dichiarazioni di
nullitá, in caso di fallimento, sotto ji pretesto di una qualche immaturitá o debolezza psichica dei contraendi...' 2° Tema, ciertamente, complejo, objeto de múltiples decisiones o sentencias canónicas y que han motivado abundantes estudios
por parte de la canonística actual.
El interés sube de tono cuando se comprueba que, a diferencia de la mayor
parte del discurso pontificio, la referencia a este supuesto no es meramente
procesal (cualidades del perito, forma de realizar el dictamen técnico, valoración
del mismo por parte del juez eclesiástico, etc.) sino que se valoran aspectos
pertenecientes a su misma configuración canónica sustancial: concepto de madurez o capacidad canónica para contraer matrimonio 21 y algunas precisiones
conceptuales de la incapacitas assumendi tales como la diferencia entre 'incapacidad' y 'dificultad' para prestar el consentimiento y para realizar una verdadera
comunidad de vida y de amor, la afirmación de que el 'fracaso de la unión conyugal' no es de por sí una prueba para demostrar la existencia de la incapacidad
en los contrayentes (el fracaso puede deberse a que los contrayentes han descuidado, o usado mal, los medios naturales o sobrenaturales puestos a su disposición; no haber aceptado los límites y pesos inevitables de la vida conyugal
derivados de bloqueos de naturaleza inconsciente, de leves patologías o de deficiencias de orden moral...) y, especialmente, el mismo núcleo de este supuesto
de nulidad: una verdadera incapacidad puede ser admitida en hipótesis sólo en
presencia de una seria forma de anomalía que, de cualquier forma que se la
quiera definir, debe cercenar sustancialmente las capacidades de entender y/o
de querer del contrayente 22 No se niega, ciertamente, que la incapacitas assumendi invalide el matrimonio. Pero algunas afirmaciones, especialmente esta última, merecen una mayor clarificación.
La configuración de los supuestos comprendidos en los nn. 1° y 2 ° del canon
1095 (uso de razón y discreción de juicio) no plantean, en líneas generales,
excesivos problemas en sede doctrinal salvo, acaso, la difícil delimitación exacta
de la madurez requerida para consentir en el matrimonio 23 Nuestra aportación
intentará clarificar algunas cuestiones más problemáticas del supuesto de la incapacitas assumendi (características, origen y anomalías psíquicas que la originan)
mediante su análisis en dos sedes privilegiadas: el proceso de codificación del
actual CIC y la jurisprudencia rotal más reciente sobre el can. 1095, 3 ° 24 Otras
cuestiones que tienen íntima relación con este tema (capacidad para contraer
20 Ibid., n. 9.
21 Ibid., n. 6: 'Attraverso queste perizie si finisee per confondere una maturitá psichica
che sarebbe fi punto d'arrivo dello sviluppo umano, con la maturitá canonica, che é invece
il punto minímo di partenza per la validitá del matrimonio'.
22 Ibid.,n. 7.
23 F. R. Aznar Gil, El nuevo derecho matrimonial canónico (Salamanca 1985) 320-26;
R. L. Burke, Luck o! Discretion of Judgement Because of Schizophrenia: Doctrine and Recent
Rotal Jurisprudence (Roma 1986).
24 La bibliografía sobre este tema es amplísima. Una muestra de la misma: F. R. Aznar
Gil, El nuevo derecho, cit., 326-27.
matrimonio, objeto del consentimiento matrimonial, naturaleza y autonomía
canónica de este supuesto) ya han sido expuestas con anterioridad.
'ITER' DEL CAN. 1095, 3 0
El capítulo de nulidad matrimonial de la incapacitas assumendi tuvo sus
orígenes en la canonística y jurisprudencia rotal postconciliares, como ya hemos
descrito en otros lugares. Para lograr, sin embargo una mayor claridad en el
análisis vamos a exponer, primeramente, la tipificación canónica del actual canon
1095,3° fijándonos en su proceso de elaboración codicial y en un segundo momento nos centraremos en la aportación de la jurisprudencia rotal a su configuración canónica en los aspectos que hemos indicado
a) Etapa anterior a 1975
El grupo de estudio de matrimonio de la PCR analizó por primera vez
el futuro can. 1095 en su X sesión celebrada durante los días 11-15 de Mayo
de 1970. Dos normas hacían referencia a nuestra materia:
— can. 1081 ter: 'Qui non valent assumere iura aut implere of ficia matrimonii essentialia, incapaces sunt matrimonii contrahendi'.
— can. 1081 quater: 'Si incapacitas, de qua in canonibus praecedentibus,
sit dubia, sive dubio iuris sive dubio facti, matrimonium non est impediendum; post yero initum, standum est pro eius valore donec contrarium
probetur' 25
La formulación del canon estaba hecha, prácticamente, en completo paralelismo y sintonía con el impedimento de impotentia coeundi y no se hacía mención ni de su origen ni de sus características. Las opiniones de los miembros
del grupo de estudio, aceptando el nuevo supuesto, incidieron en aspectos incidentales: pedían una mejor formulación técnica, una más exacta distinción entre
los tres supuestos contemplados ('Equidem, qui morbo mentis laborant non
valent assumere onera matrimonialia; qua ratione igitur distinguetur haec hypothesis ab ea de qua in canone praecedenti?'), etc. Partiendo del hecho de que se
trataba de la explicitación de un principio del derecho natural, que era recogido
y desarrollado por la jurisprudencia canónica, se buscó una más correcta formulación técnica y se estableció la siguiente como punto de partida:
'Qui ab oneribus matrimonii essentialibus suscipiendis vel sustinendis animi
defectu graviter praepediuntur' 2f3
Algunos miembros de la comisión no aceptaron esta norma, bien porque el
proyecto les parecía demasiado amplio y favorecedor del divorcio, bien porque
25 Comm 7 (1975) 41. El tema, sin embargo, fue presentado y planteado por vez primera como impotentia moralis en correlación con la impotentia coeundi. Fue desechado este
tratamiento como impedimento correlativo al de la impotencia.
INCAPACIDAD PSIQUICA SEGUN LA JURISPRUDENCIA ROTAI, 483
juzgaban que los posibles casos planteados podían resolverse suficientemente
por las normas establecidas en los dos supuestos anteriores. La mayor parte
de los miembros, sin embargo, sostuvieron la oportunidad y necesidad de esta
norma: 'Iamvero taus incapacitas assumendi onera matrimonialia non provenit
ex defectu scientiae vel discretionis vel ex morbo mentis sed ex anomaliis quae
pertinent ad sphaeram psycho-sexualem quaeque gignunt quandam moralem impossibilitatem assumendi onera perpetua' 27
Ya en esta primera formulación se destacan dos características del canon
1095,3°: su neta diferencia con los supuestos de la falta de uso de razón y de
la insuficiente discreción de juicio, y su origen que, en aquellos momentos, se
vinculaba casi exclusivamente a las anomalias pertenecientes a la esfera psicosexual (ninfomanía, satiriasis, homofilia, sadismo, masoquismo, etc.). La discusión dentro del grupo versó, principalmente, en torno al origen o causa de
esta incapacidad, una vez que se admitió la inclusión de este canon en el capítulo
de los defectos o vicios del consentimiento (por 7 votos a favor y 4 en contra):
— Para la mayor parte de los consultores el origen o causa de la incapacitas
debía provenir 'ex gravibus anomaliis sexualibus', 'de anomaliis psychosexualibus', 'circa morbos psychosexuales', etc.
— Varios consultores preferían dejar esta cuestión sin fijar en el CIC y
remitirla al desarrollo de la jurisprudencia: lurisprudentia enim iam hos casus
resolvit ex principiis quae extant in C.I.C. et melius adhuc resolvet ex novis
normis quae in novum Codicem introductae sunt'. Propuesta que fue rechazada
por una gran parte de los consultores ya que, en opinión de alguno de ellos,
'hic non agi de explicatione iuris naturalis, sed de formalitatibus inducendis
jure positivo, quae fundamentum habent in iure naturali'.
— Un único consultor, finalmente, opinaba que el nuevo capítulo de nulidad debía comprender la incapacidad proveniente no sólo de una anomalía
sexual sino también de las anomalías de orden psicológico que producen una
personalidad anómala.
Se propuso la siguiente formulación del canon, a la vista de las opiniones
expresadas: ('Incapaces sunt matrimonii contrahendi) qui talem gravem anomaliam sexualem patiuntur ut moraliter incapaces sint assumendi ipsas obligationes matrimonii essentiales'. Fórmula que, tras sufrir varias enmiendas, quedó
fijada así:
'Qui anomaliam psychosexualem tam gravem patiuntur ut ipsas obligationes
matrimonii essentiales assumere non valeant' 28
El texto del canon, como es claro, restringía la causa u origen de la incapacidad a una grave anomalía psicosexual. En las sucesivas matizaciones que se
hicieron en la posterior consulta se recalcó más esta específica causa de la incapacidad, llegándose a la siguiente fórmula:
Can. 1081 ter: 'Sunt incapaces matrimonii contrahendi qui oh gravem anomaliam psychosexualem obligationes matrimonii essentiales assu mere nequeunt'
P. Huizing resumía así la ratio legis de los supuestos contenidos en el
can. 1081: 'Dum in duobus prioribus casibus ipse actus subiectivus sane psychologicus consensus defectu substantiali laborat, in ultimo casu a parte contrahentis
actus ille forte integer elici potest, ipse tamen incapax est obiectum consensus
implendi, inde incapax quoque assumptam obligationem illud implendi...' 3°.
En esta primera fase de la codificación por consiguiente, la causa u origen de
la incapacitas assumendi se vinculaba únicamente a las anomalías de carácter
psicosexual. Esta reducción, creo, tiene una fácil explicación si se tienen en
cuenta dos circunstancias: la esencia del matrimonio, y por consiguiente el objeto
del consentimiento matrimonial, parecía residir en el 'ius in corpus' (canon
1081, 2*) y, en segundo lugar, este capítulo de nulidad matrimonial surge en
la jurisprudencia total del final de la década de los años sesenta para la resolución de algunas anomalías psicosexuales (homosexualidad, ninfomanía, satiriasis, etc.) que no tenían fácil cabida en el esquema canónico del CIC de
1917 31 Y tal formulación jurisprudencial era, en realidad, la decantación final
de la petición de otorgar relevancia jurídica a las anomalías psicosexuales distintas de la impotentia coeundi:
— Msgr. Goodwine, p.e., sugería la siguiente formulación del antiguo canon
1081*: 'Inhabiles ad validum consensum praestandum, praeter quos expresse
jure impeditos, sunt:
n. 3 Qui immoralitatí, perversioni sexuali, aut pravis
moribus tam addicti, ut nequeant onera ex finibus proprietatibusque matrimonii
profluentia aut assumere aut adimplere' 32 •
— P. Huizing establecía un paralelismo entre el impedimento de impotencia
coeundi y las anomalías sexuales para justificar la inclusión de éstas como defecto
de consentimiento: en ambos casos se da una incapacidad de prestar el objeto
formal esencial del contrato matrimonial si bien por causas diferentes (física en
uno y moral o psíquica en otro). Su argumentación era muy similar a la que
posteriormente adoptaría el grupo de matrimonio: 'Nec refert, utrum tali impotentia laborans, in actu contrahendi, habuerit scientiam et discretionem sufficientem necne, cum hic non agatur de defectu consensus, sed de inexistentia obiecti
contractus. Saepe equidem in moralibus impotentibus deerit quoque capacitas
praestandi consensum, quia talis impotentia provenire solet ex morbis et defec.
29 lbid., 52. Formulación que, recogida en el can. 297, se publicará en el Schema
documenti pontificii quo disciplina canonica de sacramentis recognoscitur (Typis Polyglottis
Vaticanis 1975).
30 Comm 3 (1971) 77.
31 F. R. Aznar Gil, 'La incidencia de las desviaciones sexuales en el consentimiento
matrimonial (1965-1984)', REDC 41 (1985) 77-123; El mismo, 'Homosexualismo, Transexualismo y matrimonio (1965-1984)', Curso de derecho matrimonial y procesal canónico 7 (Salamanca 1986) 281-343.
32 Cit., por Ch. Ritty, 'Possible Invalidity...', p. 421, nota 67.
tibus psychicis, qui facultatem quoque intellectivam et aestimativam perturbant;
non tamen semper est necessario' 33
— También en 1963 los miembros de la Cancillería y Tribunal de la
archidiócesis de New York propusieron la siguiente formulación: '1080 (bis).
Proponatur novus canon de impedimento clirimenti perversionis sexualis, narcoticis additionis, psychopathologiae, sociopathologiae'. La razón alegada era clara:
'las personas afectadas por tales vicios, aunque quizá puedan prestar el consentimiento requerido para un matrimonio válido, generalmente no pueden comprender plenamente y cumplir las obligaciones del matrimonio. Sea esto un impedimento eclesiástico. Pues, por una parte, se mantiene el ius nubendi porque puede
concederse dispensa. Y por otra parte, sin embargo, la parte inocente tiene el
derecho de impugnar el matrimonio...' ".
Con estos antecedentes doctrinales, y la primigenia jurisprudencia rotal sobre
la incapacitas, no es de extrañar que, en un primer momento, el origen o causa
del can. 1095, 3 0 se vinculase exclusivamente a una anomalía psicosexual.
b) La definitiva formulación del canon
El can. 297 del esquema de matrimonio de 1975, que fue sometido a una
amplia consulta universal, recibió abundantes sugerencias de reforma, especialmente en lo relativo a la restricción del origen o causa de la incapacitas a una
anomalía psicosexual: abundantes observaciones solicitaban que ésta ni se limitase solamente a las anomalías sexuales ni a las psicosexuales y que, por contra,
se ampliasen a cualquier anomalía psicológica grave 'quae impossibilem reddit
assumptionem obligationum essentialium', 'absonum est anomalias limitare ad
sexualitatem', 'cette formulation permettrait d'envisager tous les cas possibles
d'incapacité, qui ne sont forcément limités á des anomalies d'ordre psychosexuel...'. Más aún: una amplia mayoría de los organismos consultados estimaban que el canon propuesto era demasiado restrictivo porque únicamente tomaba
en consideración las anomalías psicosexuales y proponían diferentes alternativas:
decir 'psíquica' por 'psicosexual'; añadir 'vel ob indolis gravissimam distorsionem', o 'praesertim psycho-sexualem', o 'anomaliam psychicam aut psyco-sexualem', o 'ob gravem anomaliam'. Algún organismo consultado, incluso, proponía
que el canon únicamente debía establecer el principio de que es incapaz quién
no está en grado de asumir las obligaciones esenciales del matrimonio cualquiera
que fuera la causa y, por ello, proponía suprimir completamente las palabras
'ob gravem anomaliam psycho-sexualem'. Otros organismos, por contra, querían
bien la supresión del canon proyectado, bien su restricción a las anomalías insanables e irreversibles... 35 .
Omitimos la reacción doctrinal que este proyecto suscitó en los diversos
ambientes canónicos y que está suficientemente expuesta en la abundante biblio33 P. Huizing, Schema structurae iuris canonici latini de matrimonio cum notis
bibliographicis (Roma 1963) n. 162.
34 Cit. por P. K. Thomas, 'Marriage Annulments for Gay Men and Lesbian Women.
New canonical and psychological insights', The Jurist 43 (1983) 318-42.
35 Comm 9 (1977) 370.
grafía existente sobre el can. 1095,3°. La revisión realizada por la comisión
codificadora el 18 de Mayo de 1977 motivó una amplia discusión entre los
miembros de la misma a propósito, precisamente, de la causa originante de la
incapacitas assumendi y se delinearon tres posturas fundamentalmente:
— Todos los miembros de la comisión estaban de acuerdo en suprimir la
restricción de la causa originante de la incapacitas a la sola anomalía psicosexual 38 .
— Un grupo de sus miembros no quería cerrar la vía por el canon para
que se pudieran invocar otras raíces o causas de la incapacitas y proponían que
en el texto simplemente se dijera 'ob gravem anomaliam'. A esta proposición
se achacaba el peligro que suponía el 'abrir' la puerta a gravísimos abusos y a
multiplicar excesivamente las causas de nulidad.
— Una tercera opinión, finalmente, optaba por limitar la causa de la incapacidad a una 'gravem anomaliam psychicam'. Formulación que fue la que, finalmente, se aceptó 37 .
Este texto se mantuvo en el esquema de 1980 38 y también posteriormente
a pesar de algunas observaciones que se le hicieron sobre la dificultad que
entrañaba la configuración de este capítulo de nulidad 'eo magis quia doctrina
psychiatrica est in continua evolutione' 39 Lo encontramos, igualmente, en el
Schema novissimum de 1982 ('qui ob gravem anomaliam psychicam obligationes
matrimonii essentiales assumere nequeunt') 40 , apareciendo sustancialmente modificado en el definitivo can. 1095,3°: 'ob causas naturae psychicae'. Posteriormente expondremos nuestra interpretación.
2. LA JURISPRUDENCIA ROTAL
Ya se ha indicado anteriormente que la 'incapacitas', en cuanto capítulo
autónomo de nulidad, tuvo su origen en la jurisprudencia rotal a partir de
una profundización operada en los principios de derecho natural contenidos en
el can. 1081* para la resolución de algunos supuestos de carácter psicosexual
que no tenían fácil acomodo en el derecho canónico matrimonial del CIC
Así, vgr., se suelen citar como antecedentes inmediatos del can. 1095, 3°
la c. Lefebvre del 20 de Octubre de 1966, por la que se resolvía afirmativa36 Ibid.., 370-71: sometidas a votación las fórmulas 'anomaliarn psychosexualem' y 'ob
gravem anomaliam praesertim psychosexualem' fueron rechazadas por unanimidad.
37 Si bien no de forma unánime • placet 4, non plamt 3, se abstinet 1 (Comm 9,
1977, 371).
38 PCR, Schema Codicis Iuris Canonici iuxta animadversiones... recognitum (Libreria
Editrice Vaticana 1980) p. 239, can. 1049: 'Sunt incapaces matrimonii contrahendi qui
ob gravem anomaliam psychicam obligationes matrimonii essentiales assumere nequeunt'.
39 PCR, Relatio complectens synthesim animadversionum... (Typis Polyglottis Vaticanis
1981) pp. 254-55.
40 PCR, Codex luris Canonici. Schema novissimum iuxta placita Patrum commissionis
emendatum atque Summo Pontifici praesentatum (Typis Polyglottis Vaticanis 1982) canon
1095,3°: igual texto que en el anterior esquema.
INCAPACIDAD PSIQUICA SEGUN LA JURISPRUDENCIA ROTAL mente un caso de homosexualidad femenina 'ex capite amentiae mulieris seu
eiusdem incapacitatis ad validum matrimonialem consensum praestandum' 41 juzgado y resuelto anteriormente de forma negativa, y que fue confirmada por
una c. Ferraro del 14 de Marzo de 1969 42 Otra c. Anné del 17 de Enero de
1967, también en un supuesto similar, rechazaba los capítulos de la exclusión
del bonum fidei y de la impotencia, y decidía así: 'praeplacet, itaque, in iurisprudentia N. S. T. schema iuridicum dementiae seu insaniae «in re uxoria»,
invalidantis ipsum consensum matrimonialem' 43
El paso, quizá, decisivo cabe otorgarlo a una c. Lefebvre del 2 de Diciembre de 1967 en la que en un supuesto de homosexualidad masculina se sentencia
afirmativamente 'propter defectum discretionis iudicii, necnon propter incapacitatem assumendi onera coniugalia' 44 . La c. Pompedda del 6 de Octubre de
1969 retomó la anterior sentencia y únicamento aceptó el segundo capítulo invocado ". A partir de este momento, y no sin vacilaciones jurisprudenciales y
doctrinales, se fue imponiendo progresivamente la incapacitas assumendi como
capítulo autónomo de nulidad matrimonial: c. Lefebvre del 18 de Enero de
1969 46 c. Anné del 25 de Febrero de 1969 47 , c. Lefebvre del 15 de Enero
de 1972 48 c. Bruno del 15 de Diciembre de 1972 ", etc. A través de esta
jurisprudencia la especificidad de este capítulo de nulidad se configuró 'ob obiecti
formalis consensus matrimonialis defectum' en la misma persona.
a) Causas y origen de la 'incapacitas'
Ya hemos expuesto anteriormente cómo la configuración inicial del capítulo de la incapacitas assumendi se fraguó en torno a las anomalías psicosexuales
tanto en la jurisprudencia total como en el iter codificador del actual CIC.
Vamos a describir las principales causas y origen de la incapacitas tal como se
han manifestado en la jurisprudencial total.
— Anomalías o desviaciones sexuales
El capítulo de las enfermedades, anomalías, perversiones o desviaciones
sexuales, sean o no fruto o efecto de anomalías psíquicas, fue el núcleo primigenio al que se vinculó la causa de la incapacitas assumendi. Las razones de
ello, como ya se ha explicado, radicaron en una determinada concepción del
objeto esencial formal del matrimonio ('ius in corpus'), el paralelismo realizado
entre este capítulo de nulidad y la impotentia coeundi, y la propia entidad o
significación de tales hechos. Así, vgr., la jurisprudencia rotal suele enumerar
41 SRRD 58 (1966) 717-22.
42 SRRD 61 (1969) 276-82.
43 SRRD 59 (1967) 23-36.
44 SRRD 59 (1967) 798-807.
45 SRRD 61 (1969) 915-24.
46 SRRD 61 (1969) 47-54.
47 SRRD 61 (1969) 174-85.
48 SRRD 64 (1972) 762-74.
49 SRRD 64 (1972) 762-74.
— La homosexualidad masculina y femenina 5°. La razón de la nulidad
del matrimonio contraído por homosexuales reside en la incapacidad que tienen
estas personas para otorgar el derecho y la subsiguiente instauración de lo que
significa la comunión de vida, el consorcio conyugal, en el matrimonio. Una
c. Huot del 31 de Enero de 1980, a título de ejemplo, sintetizaba así la razón:
'Communio vitae est ius-onus ad unionem sexualem cum intimitate corporali,
spirituali, morali, intellectuali necessario iunctam. Si hace vitae communio in
sua complexa substantia impossibilis revera est non solum in facto sed in jure,
in radice, i.e. si, tempore matrimonii, radicalis iam adstat obex quominus hace
adimpleri valeat, foedus coniugale certo invalidum tunc erit' 51 Lo cual, cabalmente, sucede en el caso de los homosexuales.
— La ninfomanía o, como a veces se denomina en la jurisprudencia rotal,
psicopatía sexual de la mujer, 'dementia mulieris in re uxoria', hiperestesia sexual
femenina: 'Sunt —se lee en una sentencia rotal muy característica— autem
morbi quidam sexuales qui nonnumquam adeo irresistibiles sunt ut impechant
mulierem quamdam quin fidelitatem istam ad effectum deducat. Ita nonnulli
status hypersexuales uti nymphomania... morbosa depravatio naturae... propter
quam incapax est mulier sexualem vitam subiiciendi; in ipsa enim adeo est vehemens instinctus, ut illum cohibere nequeat; quo in casu intelligitur facile prac.
fatam fidelitatis obligationem adimpleri haud posse, et consequenter assumi,
cum nemo possit ad impossibilia teneri, uti superius refertur. Patet proinde
hisce in casibus deficere ipsum consensus obiectum, et proint consensum matrimonialem ipsum' 52
— La hiperestesia sexual 53 Cuando esta 'pathologica pertubatio', esta 'deordinatione' alcanza un grado gravísimo las personas afectadas pathologica condi.
tione hyperasthesiae sexualis se encuentran en la imposibilidad de asumir la
observancia de la carga de la fidelidad conyugal de forma perpetua, porque por
la citada anomalía son incapaces de regular sus impulsos del instinto sexual bajo
el imperio de su voluntad.
— El transexualismo y el travestismo".
— Además de las anomalías sexuales citadas, con una base discutible
según algunas corrientes psicológicas— mayor o menor en trastornos psicosexuales,
50 c. Lefebvre, 1 Iulii 1972 (homosexualidad); c. Ewers, 20 Ianuarii 1973, SRRD 65
(1982) 28-35 (homosexualidad femenina); c, Anné, 6 Febr. 1973, SRRD 65 (1982) 61-71
(homosexualidad); c. De Jorio, 22 Martii 1980, SRRD 72 (1987) 231-38 (condición lesbiana
de la mujer); c. Serrano, 23 Oct. 1981, EIC 39 (1983) 140-50 (homosexualidad femenina);
c. Colagiovanni, 15 Martii 1983, ME 108 (1983) 245-53 (homosexualidad masculina); c. Giannecchini, 19 Iulii 1983, ME (1984) 234-43 (homosexualidad); c. Davino, 17 Ian.1986, ME
111 (1986) 283-89 (homosexualidad masculina); etc.
51 SRRD 72 (1987) p. 83, n. 20.
52 c. Lefebvre, 15 Ian. 1972, SRRD 64 (1981) p. 19, n. 9; c. De Jorio, 16 Febr. 1972,
SRRD 64 (1981) p. 93, n. 3: 'Commutatis verbis, infrascripti Patres censent conventam non
recussasse manto tradere ius in proprium corpus, in ordine ad actos per se aptos ad prolis
generationem, sed id praestare non valuisse, obstante sua psychica abnormi constitutione';
c. Bruno, 15 Dec. 1972, SRRD 64 (1981) 762-64; etc.
53 c. Lcfchvre, 22 lulii 1972, SRRD 64 (1972) 494-500; c. Stankiewicz, 14 Nov. 1985,
DE 2 (1986/11) 324-33.
54 c. Pinto, 14 Apr. 1975, SRRD 67 (1986) 228-37; c. Di Felice, 8 Apr. 1978, ME
104 (1979) 41-47; etc.
INCAPACIDAD PSIQUICA SEGUN LA JURISPRUDENCIA ROTAL489
cabe enumerar otras posibles situaciones de incapacitas assumendi que afectan
al ámbito de la sexualidad: así, vgr., en una c. Bejan de 5 de Febrero de 1975
se examina una causa que se había planteado por incapacidad de la mujer para
las responsabilidades sexuales. Se reconoció que la mujer había sido declarada
incapaz de entregar y de aceptar el objeto del consentimiento matrimonial 'abnormi psychica constitutione laborante' por inmadurez psíquica ya que estaba poseída
por un ciego temor a la cópula carnal y al subsiguiente embarazo. La decisión
fue negativa puesto que 'ne a longe quidem quaestio moveri potest de aliqua
mmaturitate actoris, esto ea physicologica vel psychica, qua praepedita praesumi
possit praestatio validi consensus' SS Otra c. Raad de 13 de Noviembre de 1979,
por contra, concedió la nulidad bajo el capítulo de la incapacitas assumendi por
grave inhibición sexual de una mujer que, en su adolescencia, había sido violada
y sufrido tres intentos, cuando menos, de estupro. La mujer rehusó mantener
relaciones sexuales con su esposo: 'Gravis inhibitio sexualis —se lee en la
sentencia— esse potest anomalia psychosexualis per se stans, obicem autonomum
contra consensus validitatem constituens, quia directe obstat sive ipsi substantiae matrimonii, sive ipsi iuri in corpus. Iterum iterumque dicimus satis esse
u t haec gravis inhibitio sexualis insit contrahenti momento matrimonii, etsi tempore subsequenti in lucem emerget. Illius enim nubentis, futurum tempus erat
tunc praesens, etsi latens, cur accidit in aliis anomaliis matrimonium invalidantibus, quae decursu vitae coniugalis conclamatae fiunt...' 56
Otra c. Raad del 20 de Marzo de 1980 examina una causa en la que se
solicitaba la incapacitas assumendi por incesto en el varón. La sentencia, tras
reconocer que 'inter onera essentialia habetur prolis educatio', decidió que no
constaba de la nulidad del matrimonio. Es, sin embargo, de interés el siguiente
planteamiento que se hace y por el que no se excluye que el incesto puede ser
causa de incapacitas: 'Qui post coniugium peccata ordinis sexualis committit
nequit sic et simpliciter iudicari incapax adimplendi onera status conubialís,
alioquin actum esset de libera voluntate et de indissolubilitate... Incestum est
anomalia non in actu sexuali perficiendo sed in comparte seligenda ex propria
55 c. Bejan, 5 Febr. 1975, SRRD 67 (1986) p. 36, n. 7.
56 c. Raad, 13 Nov. 1979, ME 105 (1980) pp. 37-38, nn. 13-14 que explica así esta
anomalía: 'Psychiatria et psychopathologia docent... invicibilem inhibitionem sexualem nonnumquarn oriri posse in foemina post subitam violentiam carnalem, praecipue ubi agitur de
aclulescenti iam psychopathia et neurosi affecta. Traumaticus esse potest vel ipse stupri
eventus, vel eius recordatio, vel ambo... Violentis invisaeque deflorationis eventum nedum
profundas repercussiones in foemina infert, sed et s. d. «proiectionem» excitare valet, qua,
quamvis post aliquod tempus, foemina potest sexualem compartem violatori assimilare eundemque penitus repellere, vel saltem repeliere coitum...'. La conclusión en esta causa fue
del siguiente tenor: 'Conventa igitur non fuit capax ius in corpus tradendi-acceptandi in
perpetuum ob eius anomaliam psychosexualem seu gravissimam inhibitionem sexualem, post
partum conclamatam sed iam tempore nuptiali exsistentem. Conventae tempus futurum erat
in ipsa praesens, etsi latens, die nuptiarum. Ceterum, connubii naufragium tribui debet unice
mulieri, ob illam anomaliam'; c. Jarawan, 19 lun. 1984, DE 1-2 (1985/11) 31-42: '...quae
contrahentem reddere potest incapacem assumendi onera matrimonialia habetur gravis inhibitiu
sexualis, quae directe obstat ipsi iuri in corpus, et consequenter communioni vitae'. La decisión en esta causa fue afirmativa: constaba con certeza la grave inhibición sexual de la mujer
que la incapacitaba 'ad coniugale debitum retillenclum eius manto', si bien no quedó claro
cuál era la verdadera causa de este defecto (constitución psíquica de la mujer, experiencia
traumática con violencia sexual, impericia del esposo, nula educación o información sexual...).
rEurixico R. AZNAR
familia... Interest tantum determinare an est curnam incestum aliquando nuptias
invalidas reddere valeat. Incestum potest matrimonium irritum facere si probetur
nupturientem, iam tempore nuptiarum, incestuosum gravem et insanabilem fuisse,
cum taus perversio sexualis adversetur sive bono fidei quatenus est contra consortis ius exclusivum, sive bono prolis quatenus est contra educationem... Profecto, in concreto res probatu perardua est, praesertim in casu incesti, sed, ubi
certo probatur, nullitatem matrimonii secunfert' 57 Otra c. Serrano del 28 de
Julio de 1981 contempla un supuesto de incapacitas assumendi proveniente de
la frigidez sexual en la mujer: aunque la decisión fue negativa, el ilustre rotal
recuerda la necesidad de una capacidad oblativa de la sexualidad de los cónyuges ".
'La sexualidad —se dice en un reciente documento de la Sede Apostólica—
es un elemento básico de la personalidad humana; un modo propio de ser, de
manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor
humano. Por eso, es parte integrante del desarrollo de la personalidad y de
su proceso educativo: «A la verdad en el sexo radican las notas características
que constituyen a las personas como hombres y mujeres en el plano biológico,
psicológico y espiritual, teniendo así mucha parte en su evolución individual y
en su inserción en la sociedad»' 59 Importancia que, como es lógico, se acrecienta en el caso del matrimonio ya que pasa a ser un componente esencial del
consorcio conyugal (can. 1055, 1). De ahí que, en consecuencia, se haya establecido el siguiente principio referente a las anomalías psicosexuales en la jurisprudencia y doctrina canónica: 'Si en la prestación del consentimiento matrimonial, por grave anomalía psicosexual existente en el momento de la celebración, el contrayente era incapaz de cumplir las obligaciones asumidas por el consentimiento, el matrimonio por su propia naturaleza será inválido por su inhabilidad para prestar el objeto formal esencial del contrato' 60 . Se debe exigir,
por supuesto, que la anomalía psicosexual sea grave, antecedente, profunda, etc. 61
57 c. Raad, 20 Martii 1980, ME 105 (1980) pp. 179-80, nn. 6-8.
58 c. Serrano, 28 Iulii 1981, DE 93 (1982/11) p. 56, n. 12: '«Oblatio sui» haud
minus quam «susceptio alterius» in intimitate, quae, iuxta modo tradita, peculiarissima sunt
ordinati commercii sexualis, eadem constituunt —et maximi habemus id notare in re matrimoniali— indubia signa maturitatis humanae...'.
59 SC para la Educación Católica, 'Orientaciones educativas sobre el amor humano.
Pautas de educación sexual', 1 Nov. 1983, n. 3. En el n. 5 del mismo documento se dice:
'La sexualidad caracteriza al hombre y a la mujer no sólo en el plano físico, sino también
en el psicológico y espiritual con su impronta consiguiente en todas sus manifestaciones...
La genitalidad, orientada a la procreación, es la expresión máxima, en el plano físico, de
la comunión de amor de los cónyuges. Arrancada de este contexto de don recíproco.., la
genitalidad pierde su significado, cede al egoísmo individual y pasa a ser un desorden moral'.
Otros textos: SC para la Doctrina de la Fe, Declaratio Persona Humana, 29 Dec. 1975, AAS
68 (1976) p. 77, n. 1; Juan Pablo II, ex. ap. Familiaris consortio, 22 Nov. 1981, AAS 74
(1982) p. 128, n. 37; etc.
60 c. Pinto, 14 Apr. 1975, SRRD 67 (1986) p. 229, n. 2; c. Pinto, 3 Dec. 1982, ME
109 (1984) 294-302; c. Serrano, 19 Maii 1978, EIC 35 (1979) p. 277, n. 9: '...cum intima
communio vitae adeo plurimis respectibus implicata sit et iuxta diversos casus substantialiter
dissimilis, numquam poterit a priori pronuntiari an abnormitas sexualis graviorem generet
incapacitatem ad consuetudinem maritalem quam alius quilibet communicationis defectus...'.
61 c. Masala, 12 Martii 1975. EIC 32 (1976) n. 8: 'Cave tamen ne mulierositas communís normalibus maribus, corrupta iam communitate vitae pro perversione sexuali traducatus
vel pro morbo psychico, ad libertatem status adipiscendam...'.
INCAPACIDAD PSIQUICA SEGUN LA JURISPRUDENCIA ROTAL 491
— Anomalías psicopáticas, psicopatías, socio patías
Las anomalías psicopáticas o psicopatías, entendidas en un sentido amplio
y no siempre coincidente plenamente por lo que se entiende como tal en la
psicología, pueden ser causa de la incapacitas assumendi según principios firmemente establecidos en la jurisprudencia rotal: 'Conviene distinguir —se dice en
una c. Di Felice del 12 de Enero de 1974— los vicios acostumbrados de
ciertos defectos patológicos incorregibles... Siempre que se trata de psicopatías
que producen tan graves alteraciones que los pacientes deben asimilarse a ellas,
cuando están afectados de la enfermedad psicótica, pueden perder la capacidad
de cumplir las cargas conyugales...' 62 En una c. Pinto del 20 de Abril de 1979,
en la que se declaraba la nulidad de un matrimonio por 'incapacitas ob immoralitatem constitutionalem' (personalidad psicopática), se sintetiza perfectamente,
creemos, la razón de esta incapacidad en tales personas: 'Conventus praeterea
se obligandi ad tradendum essentiale ius ad vitae communionem, cum contraxit,
incapax erat. Non quidem, ut videtur, quod spectat ad intimam personarum
coniunctionem (interpersonalis integratio quae dicitur, quatenus omnino necessaria), sed quod attinet ad coniunctionem operum sin qua coniugalis convictus
exsistere non poterat. Exinde bonum coniugis quoad essentiam obtineri non
poterat, impedita etiam perpetuitate quoad bonum prolis. Hoc autem, non ex
eo quod conventus nollet, sed quod adimplendi incapax esset...' 63•
Mucho más clara aparece la razón de la incapacidad 'propter personalitatem
sociopathicam' en una c. Stankiewicz del 26 de Marzo de 1981: 'Quidquid
tamen est de exacta denominatione huius abnormitatis, quae manifestatur defectibus moralibus in ambitu vitae socialis atque difficultate vel prorsus impossibilitate accommodationis ad normas in societate vigentes... certum est id genus
inordinationem in capacitatem psychicam contrahentis ad matrimonium contrahendum influere posse... Nam crassa callositas, inordinatus amor proprius,
irresponsabilitas, impulsivitas, incapacitas persentiendi suam culpabilitatem praepedire possunt necessariam quoque deliberationem, electionem et capacitatem
instaurandi profundiorem relationem interpersonalem propriam communioni vitae
et amoris coniugalis seu assumendi obligationem individuae vitae consuetudinis.
Sed haec disordinatio personalitatis gravis esse debet ut incapacitatem psychicam
contrahentis ad matrimonium efficere possit. Tunc enim vera fieri potest... carentia... assumendi id quod obiectum formale atque essentiale consensus matrimonialis constituit...' ". Y a idénticas conclusiones se llega en otra c. Egan del
22 de Abril de 1982 que equipara, a estos efectos, las psicopatías, sociopatías
o personalidad antisocial asimilando las siguientes terminologías que se han
usado en la jurisprudencia rotal para referirse a estas anomalías psíquicas:
insania moral, inferioridad psicopática, personalidades psicopáticas, anormalidad
62 c. Di Felice, 12 Ian. 1974, SRRD 66 (1983) p. 3, n. 3; c. Di Felice, 17 Ian. 1976,
EIC 32 (1976) p. 285, n. 4: 'Ut constet quidem de vera incapacitate assumendi onera coniugalia, constare debet de gravi defectu psychico vel de gravi psychopathia, quibus nupturiens
sit vere inhabilis ad instaurandam communionem vitae coniugalis cum comparte...'; c. Ewers,
17 Maii 1980, SRRD 72 (1987) p. 360, n. 5: 'Item capacitati requisitae adversioni possunt
animi perturbationes ortae ex neurosibus vel ex psychopathiis...'.
63 c. Pinto, 20 Aprilis 1979, ME 104 (1979) p. 394, n. 20.
64 c. Stankiewicz, 26 Martii 1981, DE 92 (1981/11) pp. 468-69, n. 6.
sociopática de la personalidad (DSM-I), anormalidad ami-social de la personalidad (DSM-II)... 65
— Inmadurez psicológica
El matrimonio exige en los contrayentes un determinado grado de madurez
para su celebración requerido por la misma entidad matrimonial. Lógicamente,
en estas situaciones, 'incapaz puede ser una persona por causas anatómicas,
fisiológicas o psíquicas, o por inmadurez fisiológica o psíquica. En la hipótesis
de la inmadurez fisiológica o psíquica la persona no necesariamente excluye
con un acto positivo de voluntad omne ius al acto conyugal... sino que se trata
de incapacidad de prestarlo...'. Tras la anterior afirmación, verdaderamente importante, la sentencia se cura en salud 'ne mens nostra ab imperitis detorquatur'
explicando su concepto de madurez: 'aperte declaramus non habere necessariarn
ad valide contrahendum maturitatem psychicam, sine qua tradi non valeat ius
in corpus in ordine ad actus per se aptos ad prolis generationem, minime illam
gravitatem ac prudentiam, quibus matrimonium ineundum esset ut utilitatem
afferret nupturientibus, proli et rei publicae. Nam graviter ac prudenter agere
paucorum est, dum matrimonium mire longe maioris partis hominum est' ".
— Inmadurez afectiva
Conjuntamente con lo anterior, la inmadurez afectiva puede ser otra de
las causas que producen la incapacitas assumendi ya que tal defecto puede
afectar muy seriamente a las relaciones interpersonales que deben configurar
el consorcio conyugal: 'in casu determinaverunt eminere impossibilitatem fovendi
relationem interpersonalem et adhuc immaturitatem affectivam' 67 Naturalmente
que en esta materia, como paso previo, hay que definir qué se entiende por
tal inmadurez afectiva y no hay que olvidar las causas que la pueden generar:
'Ad immaturitatem affectivam quod spectat, pluries monitum est hanc esse periculosam definitionem: nonnulli enim illam sensu vago et latissimo sumunt designationem, et apparet haec denominatio complectens perturbationes, quae etiam
solummodo accidentales sunt. Evidenter isto sensu nequit affectiva immaturitas
accipi uti constituens grave quoddam quod reddat impossibilem relationem interpersonalem. At, certis casibus negari nequit momentum istius abnormitatis...' ".
65 c. Egan, 22 Aprilis 1982, DE 93 (1982/11) pp. 20-23, nn. 12-15; c. Fiore, 5 Martii
1985, IC 27 (1987) 225-31: paranoia; otra c. Pinto, 30 Maii 1986, ME 111 (1986) 389-95
examina una causa cuya incapacidad radicaba en una 'vehementissima propensio ad ebrietatem' y en una 'pathologica propensio ad aleatorios ludos'. A pesar de estos 'syndrome
psiquiatrica' la decisión fue negativa.
66 c. De Jorio, 16 Febr. 1972, SRRD 64 (1981) pp. 94-95, n. 5; c. Serrano, 18 Nov.
1977, EIC 34 (1978) 346-53; c. Egan, 12 Ian. 1984, EIC 40 (1984) 173-82; c. Di Felice,
14 Maii 1984, ME 109 (1984) 426-31. Una c. Stankiewicz, 19 Dec. 1985 (DE 2, 1986/11,
311-24) declara la nulidad 'ob incapacitatem psychicam contrahendi matrimonium': la causa
fue que una de las partes rozaba los límites de la caracterología psicopática y padecía una
falta de madurez psicosocial.
67 c. Lefebvre, 31 Ian. 1976, DE 88 (1977/11) p. 261, n. 3; c. Serrano, 9 Iulii 1976,
EIC 33 (1977) 309-20; c. Ewers, 15 lan. 1977, EIC 33 (1977) 354-56.
68 c. Lefebvre, 31 Ian. 1976, p. 262, n. 5; c. Masala, 10 Maii 1978, EIC 35 (1979)
pp.. 266-67, n. 10, que recalca la dificultad de probar la existencia de una tal inmadurez
incapacitadora a no ser que ésta provenga 'ex complexo vel perverso graviter instinctu
sexualis, vel ex gravi subiecti commotione...'.
A pesar de la dificultad de lograr una exacta y objetiva configuración del
concepto de inmadurez afectiva, así como de su prueba procesal, la jurisprudencia
rotal ha contemplado supuestos en los que la inmadurez psico-afectiva y psicosexual puede ser causa de incapacitas por incapacidad de mantener una relación
interpersonal (Incapacitas instaurandi intimam communitatem vitae et amoris')
con persona del otro sexo 69 Mayor problematicidad presentan algunos supuestos
aducidos como de incapacitas por incompatibilidad radical entre los esposos e,
incluso, por la falta de relaciones interpersonales entre los cónyuges: tal supuesto
en sí mismo, en líneas generales, no parece ser admitido por la jurisprudencia
rotal mayoritaria como causa de la incapacitas a no ser que tenga su origen en
una enfermedad mental o anomalía psíquica ya que, aunque se admite que
'harmonica illa ordinatio et conspiratio turbani potest' se suele entender que
no existiendo una causa psíquica que la origine 'et revera defectus relationum
interpersonalium aut collocationum tribuit non partium inca pacitati, sed ipsarum bonae voluntatis defectui. Et revera defectus relationum interpersonalium
aut collocationum inter coniuges non inde ab initio vitae communis dicendus
est exstitisse, sed pedetentim supervenisse' 7 °. Hay que reconocer, sin embargo,
que el concepto es equívoco en sí mismo y hay que realizar una previa clarificación conceptual sobre el mismo 71
Así, vgr., una c. Ewers del 4 de Abril de 1981 afirmará que 'en particular,
se considera inhábil para el matrimonio al contrayente que no puede establecer
una sana relación interpersonal: pues la incapacitas adsumendi obligationes
essentiales comprende también la íntima comunión de vida que consiste en la
mutua donación de dos personas...' 72 . Definición en la que, comúnmente, suele
comprenderse contenido el concepto de relaciones interpersonales. Y otra c. Stankiewicz del 23 de Julio de 1981 declaró nulo por incapacitas un matrimonio en
el que se demostró la incapacidad de uno de los cónyuges para cumplir la obligación de la educación de los hijos T3 aunque ello es lógico dado que es uno
de los fines propios del matrimonio (can. 1055, 1). Más aún: el contrayente
debe ser capaz de obligarse a constituir el 'consortium totius vitae' que, como
69 c. Pinto, 23 Nov. 1979, ME 105 (1980) 389-400, en la que se contempla un
supuesto de dependencia profunda del varón hacia su madre. La decisión fue negativa;
c. Pompedda, 19 Febr. 1982, DE 93 (1982/11) 312-43, en la que se recalca la necesaria
capacidad oblativa y de aceptación del otro.
70 c. Bruno, 22 Febr. 1980, SRRD 72 (1987) p. 135, n. 13.
71 Así, vgr., en una c. Egan, 29 Martii 1984, EIC 40 (1984) p. 190, n. 9, se rechaza
el concepto de relación interpersonal como sinónimo de felicidad de la vida matrimonial.
Y en otra c. Egan, 28 lulii 1983, EIC 40 (1984) p. 150, n. 5, también se rechaza el
siguiente concepto de capacidad de constituir una relación interpersonal: 'Deinde, si quis
per formulam «capacitads relationis interpersonalis constituendae» significare vult certas
aliquas dotes in alterutro aut utroque sponso ob quas praevideri potest vitam eorum coniugalem fore felicem, vehementer fatemur istam capacitatem non solum non postulan i in ullo
iure divino, nedum etiam requirarur in ullo iure humano, sive religiosum sit sive civile...'.
72 c. Ewers, 4 Apr. 1981, DE 92 (1981/11) p. 460, n. 7. Otra c. Fiore, 27 Maii 1981,
DE 93 (1982/11) 348-53, sentenció negativamente una causa planteada por incapacidad relativa de las partes 'ad sustinendam ínter semetipsos normalem relationem matrimonialem'.
73 c. Stankiewicz, 23 Iulii 1981, ME 107 (1982) pp. 177-78, nn. 4-5: '...educatio
physica prolis ex matrimoniali consensu excludi nequeat quin ipse consensus destruatur...
Sed idem dicendum etiam de eo qui... incapaz est assumendi atque ferendi onus genitum
educandí seu promotionis, etiamsi quoad minimum, prolis...'.
se dice en una c. Pinto del 12 de Febrero de 1982, integra cuando menos los
— Ambos contrayentes deben gozar de un tal grado de madurez afectiva
que sean capaces de, dejada la propia familia y uniéndose al otro cónyuge, crear
— Ambos contrayentes deben ser capaces de darse y recibirse mutuamente,
para lo que se exige un necesario equilibrio psíquico.
— Cada uno de los contrayentes se debe tener él mismo como digno de
estima y de amor, y como capaz de amar a los
demás...'".
b) La especificidad de la 'incapacitas'
Hemos expuesto hasta ahora cuál es el origen de la incapacitas en el iter
codificador del actual CIC y en algunos supuestos concretos (anomalías psicosexuales, psicopatías, etc.) de la jurisprudencia rotal. El discurso pontificio al
Tribunal de la S. Rota Romana señala que 'una vera incapacita é ipotizzabile
solo in presenza di una seria forma di anomalia che comunque si voglia definir'
debe cercenar sustancialmente las capacidades de entender y/o de querer del
contrayente 75 Vamos a señalar, a modo de resumen, cuáles son las líneas de
la jurisprudencia rotal más importantes sobre esta cuestión.
Conviene recordar, como ya se ha hecho en las páginas anteriores, que la
especificidad y autonomía del can. 1095,3° reside en la incapacidad del o de
los contrayentes para prestar el objeto formal especial del consentimiento matrimonial de forma que, aunque entiendan y quieran cumplirlo, su radical carencia
les imposibilita para ello. Gráficamente se muestra tal situación en una c. De
Jorio del 16 de Febrero de 1972: 'Itaque in deliberando animus Dominicae
Isabellae distrahebatur seu in contraria ferebatur: una ex parte intellegebat
officium suum (ji suo dovere) esse tradere comparti ius in proprium corpus in
ordine ad actus per se aptos ad prolis generationem, alia ex parte exhorrescebat
consectaria eiusmodi traditionis. Nunc qui in diversa distrahitur una simul id
vult atque non vult, id est inevenitur in impossibilitate morali unum ex duobus
seligendi seu consensu conscio ac libero unum recipiendi aliud reiciendi' 76 .
74 c. Pinto, 12 Febr. 1982, DE (1983/11) pp. 532-36, n. 7, aunque no compartimos
plenamente su opinión de que la incapacidad debe tener su origen en una 'pathologica
abnormitas', p. 537, n. 8.
75 Discorso, n. 7.
76 c. De Jorio, 16 Febr. 1972, SRRD 64 (1981) p. 99, n. 9; c. Di Felice, 12 Ian.
1974, SRRD 66 (1983) p. 2, n. 2: 'Quod tamen postulat naturalem capacitatem adimplendi
iura matrimonialia suscipienda ab eodem contrahente. Qui enim defectibus corporis vel
animi omnino praepeditur jura coniugalia naturaliter adimplere, non habet in sus potestate
obiectum consensus matrimonialis, quod proinde tradere et accipere non potest, cum nemo
dare vel facere possit quod non habeat vel facere nequeat. Deficiente facultate praestandi
obiectum contractus matrimonialis ex parte contrahentis, eidem pariter deficit facultas
praestandi validum consensum matrimonialem'; c. Di Felice, 17 Ian. 1976, EIC 32 (1976)
p. 284, n. 2; c. Lefebvre, 31 Ian. 1976, DE 88 (1977/11) p. 261, n. 3: 'Quae incapacitas
sistit in impossibilitate praestandi obiectum matrimonialis contractos aut elementum essentialc
praedicti obiecti, ex quo non potest de se unionem effici nisi nullam, cum «ad impossibile
nemo teneatur»...'; c. Pinto, 18 Dec. 1979, ME 105 (1980) p. 376, n. 5; c. Pinto, 12 Febr.
1982, DE (1983/11) p. 525, n. 3; c. Stankiewicz, 16 Dec. 1982, EIC 39 (1983) nn. 256-57,
nn. 7-8: 'Incapacitas enim consistit in defecto obiecti consensus matrimonialis... Jure tamen
INCAPACIDAD PSIQUICA SEGUN LA JURISPRUDENCIA ROTAL 495
Hay, por tanto, una radical carencia de la capacidad de cumplir el objeto esencial
del consentimiento en los contrayentes, un 'defectum obiecti'.
¿De dónde debe provenir la causa de la incapacitas? ¿Debe afectar necesariamente, como parece presuponerse en el discurso pontificio, a las capacidades
de entender y/o querer del contrayente?
Ya hemos expuesto en otro lugar las incapacidades producidas por anomalías
psíquicas, desviaciones o trastornos que afectan al área sexual y habíamos concluido afirmando que dichas incapacidades, afectando seria y gravemente a la
misma condición sexual del contrayente, no limitaban de por sí las facultades
cognoscitivas y volitivas, salvo que por ello se entienda la intrínseca determinación a que la persona se ve llevada por su específica condición sexual, vgr., el
homosexual 77 . Pero, en principio, el contrayente afectado de una tal incapacidad
no tiene que padecer alguno de los defectos enumerados en el can. 1095, 1 ° y 2°.
La jurisprudencia rotal, tras una etapa de indefinición jurídico-formal en
este tema, ha mantenido en general que la especificidad en sentido estricto de
este capítulo de nulidad no radica ni en su defecto de entender qué es el matrimonio (can. 1095, 1°) ni en el de la falta de la suficiente discreción de juicio
(can. 1095, 2 ° ) sino en el defectum obiecti: cierto que alguna sentencia rotal
afirmará que para que el juez pueda declarar nulo el matrimonio por incapacitas
assumendi 'concludentibus argumentis constare debet saltem tempore nuptiarum
perversionem sexualem adeo gravem esse ut rectam operationem intellectus vel
voluntatis praepedierit in iudicando vel eliciendo' 78 . Pero se trata de una
corriente jurispnidencial minoritaria, anclada en las posiciones iniciales de este
capítulo de nulidad y que ha sido superada ampliamente por la mayor parte
de la canonística posterior y la jurisprudencia rotal: 'Sed nostro quidem tempore
specifica atque definita significatio tribuitur locutioni ffli (incapacitan) in jure
canonico, adeo ut in eiusmodi incapacitate pressius intellegatur inhabilitas prove-
niens ex personalitate anomaliis, quae dum integras relinquunt superiores lacultales intelligendi et volendi, tamen nubentem incapacem reddunt ineundi validum
foedus coniugale, quippe quia ipse nequit stare promissis, idest adimplere obligationes essentiales contractus matrimonialis; nemo enim —en subintellectum
ibídem principium generale— ad impossibile obligan potest' 79 Ciertamente que
definitum est incapacitatem assumendi coniugii onera consistere in defectu obiecti consensus
specifice considerad... Heic enim agitur de defectu obecti formalis consensus... Commutatis
verbis: incapax assumendi obligationes matrimonii essentiales id habetur, qui elementa essentialia obiecti formalis consensus tradere non valet... Electio (quae formaliter est actus voluntatis) obligationis impossibilis est vacua et inefficax, nec ideo effectus iuridicos ex ipsa eius
natura producere valet. Tunc enim voluntas eligens caret potestate supra suum «volitum»,
id est caret facultate disponendi de illo, quod igitur constanter retineri non poterit...'.
77 F. R. Aznar Gil, 'Homosexualismo, transexualismo y matrimonio (1965-1984)',
cit. supra.
78 c. Masala, 12 Martii 1975, EIC 32 (1976) p. 279, n. 8; c. Di Felice, 25 Oct. 1978,
ME 104 (1979) p. 163, n. 3: 'Incapacitas psychica personae vero ad matrimonium contrahendum tantummodo promanat ex amentia vel ex defectu discretionis iudicii matrimonio proportionata...'.
79 c. Ewers, 17 Maii 1980, SRRD 72 (1987) pp. 358-59, n. 3; c. Ewers, 4 Aprilis
1981, DE 92 (1981/11) p. 460, n. 6; etc.
FEDE RICO R. AZNAR
cabe la posibilidad que 'contrahens incapax se obligandi propriam incapacitatem
cognoscere nequeat': pero entonces 'insuper est incapax praestandi consensum' 80 .
Tal es, por otra parte, la idea suficientemente manifestada en el iter codificador
del can. 1095, 3°.
Unanimidad, igualmente, hay en la interpretación jurisprudencial en cuanto
al origen de la incapacitas, a las causas de naturaleza psíquica: el punto crucial
en esta cuestión parece radicar en la capacidad o no de los contrayentes sobre
la posibilidad de otorgar o no el objeto del consentimiento matrimonial. 'Unde
—se dice en una c. Di Felice del 12 de Enero de 1974— discernere oportet
vitia morum a certís inemendabilibus vitiis psychologicis. Vitia morum a libero
arbitrio pendentia, corrigere homo potest lumine rationis et auxilio gratiae Dei,
exercendo quod praescriptis divinarum legum est consentaneum. Vitia, ex gravibus deformationibus psychologicis promanantia, quandoque ne artis medicae
quidem curationibus corrigi possunt...' 81 .
Siendo así, es lógico que la legislación canónica entienda que el origen o
causa de la incapacitas assumendi sea una circunstancia que afecte muy seriamente a la propia condición psíquica de las personas. Y se suelen enumerar, como
ya hemos visto, las siguientes: anomalías psicosexuales (vgr., ninfomanía, satiriasis, homosexualidad, masoquismo, etc.), psicopatías, personalidad psicopática,
grave enfermedad psíquica, trastorno o anomalía de la personalidad, anómala
condición del sistema nervioso, etc. 82 . En esta cuestión se ha producido una
ampliación de las causas incapacitantes, muy unida a la comprensión que se
tiene del mismo objeto esencial formal del matrimonio, y que podemos resumir
en dos grandes fases:
— En un primer momento se aplicó a supuestos psíquicos no relacionados
con las anomalías sexuales: 'Incapacitatis varias fontes summatim repetit recens
sententia c. Davino d. 18 maii 1977: «n. 4. Ad invocandam igitur germanam
notionem incapacitatis ad contrahendum, constare debet vel de gravi psychopathia
vel de gravi psychico defectu, ex quibus contrahens fit inhabilis ad instaurandam
communionem vitae cum altera parte...». Notatu dignum est sententiam loqui
non de psychosexuali sed de psychologica gravi detorsione seu gravi anomalia
psychica...' 83
80 c. Pinto, 18 Dec. 1979, ME 105 (1980) p. 378, n. 7.
81 c. Di Felice, 12 lan. 1974, SRRD 66 (1983) p. 3, n. 3.
82 1bid.; c. Di Felice, 17 Ian. 1976, EIC 32 (1976) pp. 284-85, nn. 2, 4: 'constare
debet de gravi defectu psychico vel de gravi psychopathia'; c. Ewcrs, 15 lan. 1977, ElC 33
(1977) p. 356, n. 5; c. Pinto, 18 Dec. 1979, ME 105 (1980) p. 378, n. 3: 'Incapacitas sive
praestandi matrímonialem consensum sive tradendi ius ad vitae communinem dan i potest in
nupturiente affecto personalitatis abnormitate cui nomen «psychosis latens» seu «bordeline»...'; c. Bruno, 22 Febr. 1980, SRRD 72 (1987) p. 128, n. 5: '...ob morbum physicum
aut psychicum...'; c. Ewers, 17 Maii 1980, SRRD 72 (1987) p. 360, n. 5: '...constare debet
de gravi defectu psychico vel de gravi psychopathia... Imprimis huc faciunt graviores pertur-
bationes scu aberrationes psychosexuales, veluti sunt transexualismus, homosexualitas, nymphomania, satyriasis, vel variae species feticismi sexualis. Item capacitati requisitae adversari
possunt animi perturbationes ortae ex neurosibus vel ex psychopathicis...'; c. Ewers, 4 Aprilis
1981, DE 92 (1981/11) p. 460, n. 6: '...ex anomaliis personalitatis...'; etc.
83 c. Raad, 13 Nov 1979, M_E 105 (1980) p. 31, n. 3; c. Huot, 31 lan. 1980, Sl(RD
72 (1987) p. 83, n. 20: 'Qui psychicis patitur perturbationibus... Talis vera incapacitas tantummodo dani potest in casibus aegrotationum psychicarum...'; c. Ewers, 17 maii 1980,
SRRD 72 (1987) p. 360, n. 5: la verdadera incapacidad se verifica 'dumtaxat in casibus mor-
— En un segundo momento, sin embargo, algunas sentencias rotales parecen
relegar a un segundo lugar la causa de la incapacidad y prestan su atención
principalmente a si las causas, sean cuales fueran, inciden o no en la estructura
psíquica general de la persona: 'Incapacitas autem praedicta —se lee en una
c. Lefebvre del 31 de Enero de 1976— haberi potest sive propter morbum
quemdam, sive pro pter non morbosam abnormitatem ob causas quidem diversi
generis...' 84 En otra c. Masala del 10 de Mayo de 1978 se recopilan las diferentes causas de las que se deriva, según la jurisprudencia rotal, la incapacitas:
'ex gravi anomalia psychosexuali', 'propter morbum quemdam', 'propter quam.
dam immaturitatem psychopathici sexualis', 'anomaliae personalitatis vel immaturitatis affectivae', etc. 85 . Otra c. Pompedda del 19 de Febrero de 1982 resume perfectamente el estado actual de la cuestión: '...la doctrina canónica juntamente con la jurisprudencia probada ad rem constantemente requiere un estado
vere morbidum sive psycheseos sive constitutionis nerveae sive personalitatis para
que se admita una verdadera incapacidad...' 86
Se puede decir, por tanto, que la jurisprudencia rotal actual interpreta la
exigencia de una 'causa psíquica' originante de la incapacitas en un sentido y
alcance muy amplio: '1) una pathologica abnormitas —se lee en otra c. Pinto
del 12 de Febrero de 1982— de uno o ambos cóntrayentes por la que se le priva
total o parcialmente al sujeto de la facultad de disponer libremente del objeto
formal esencial del consentimiento matrimonial... La incapacidad de la que se
trata no tiene lugar donde el fracaso del matrimonio no puede atribuirse a una
comprobada mentis perturbationi, de forma que sólo le obste lo que se llama
incompatibilidad de caracteres...' 87 Tal es, creo, la actual interpretación jurisprudencial sobre este tema. Y aunque se ha avanzado mucho en la configuración
exacta de este capítulo de nulidad, es lo cierto que quedan pendientes numerosos
aspectos aún no suficientemente claros: entre ellos, y no son lo de menor importancia, la definición de enfermedad o anomalía psíquica (que no es unívoca),
así como el significado de normalidad psicológica o de la personalidad (en el
que tampoco existe un acuerdo unánime ni un significado unívoco). La solución
para estos casos extremos, como se dice en una c. Pompedda del 9 de Febrero
de 1982, reside en que 'praeter doctrinales disceptationes in abstracto, singulis
in casibus aestimatio ad iudicem spectat, auditum quidem sano sensu iuridico,
borum psycbicorum at non sufficere simplicem characteris incompatibilitatem positum intra
84 c. Lefebvre, 31 Ian. 1976, DE 88 (1977/11) p. 261, n. 3.
85 c. Masala, 10 maii 1978, EIC 35 (1979) p. 267, n. 10, que añade la siguiente
conclusión: 'Quare conveniunt doctores difficilem esse probatur, citra borbum proprie dictum,
incapacitatem sumendi onera, nisi constiterit ipsam provenire ex complexo vel perverso gra-
viter instinctu sexuali, vel ex gravi subiecti commotione...'.
86 c. Pompedda, 19 Febr. 1982, DE 93 (1982/11) pp. 328-29, n. 10.
87 c. Pinto, 12 Febr. 1982, DE (1983/11) pp. 537-38, n. 8; c. Egan, 9 Dec. 1982,
EIC 39 (1983) p. 136, n. 12: '...neque Antonius neque Adelaida fertur ulla aegritudine
psychica etiam transeunti umquam in vita laborasse...'. La decisión en esta causa, en la que
se solicitaba la 'incapacitas' ob incompatibilitatem, fue negativa; c. Stankiewicz, 16 Dec.
1982, EIC 39 (1983) p. 258, n. 9: 'Quare dicendum est hac incapacitate eum laborare qui,
ob causas naturae psychicae, impar evadit mutuae traditioni et acceptationi ad constituendum
totius vitae consortium...'; etc.
rerum humanarum usu et experientia, denique prudentium ac peritorum virorum votis' 88 .
c) Características de la 'incapacitas'
'Per il canonista —decía S. S. Juan Pablo II en el discurso al Tribunal de
la S. Rota Romana— deve rimanere chiaro il principio che solo la incapacita,
e non giá la difficoltá a prestare il consenso e a realizzare una vera comunitá di
vita e di amore, rende nullo il matrimonio. Il fallimento dell'unione coniugale,
peraltro, non è mai in sé una prova per dimostrare tale incapacitá dei contraenti,
i quali possono ayer trascurato, o usato male, i mezzi sia naturali che soprannaturali a loro disposizione, oppure non ayer accettato i limiti inevitabili ed i
pesi della vita coniugale, sia per blocchi di natura inconscia, sía per lievi patologie che non intaccano la sostanziale libertá umana, sia, infine, per deficienze
di ordine morale...' 89 Vamos, por consiguiente, a exponer las principales características canónicas que debe poseer la incapacitas para que ésta vicie el consentimiento matrimonial y, por tanto, irrite el matrimonio.
— Verdadera incapacidad
La afirmación pontificia sobre que sólo la incapacidad, y no la dificultad
ni el fracaso de la unión conyugal de por sí, hace nulo el matrimonio es una
constante canónica en la jurisprudencia rotal: 'quién por la fragilidad humana
no cumple los derechos conyugales asumidos no por ello debe ser considerado
como incapaz psicológicamente de cumplir los deberes asumidos...' . 'La incapacidad —leemos en otra sentencia rotal— debe ser cierta y concomitante.
Pues varias veces se confunde la incapacidad de entregar el derecho a la comunión de vida conyugal con la voluntad de no realizar los derechos otorgados
y de no cumplir las obligaciones asumidas, o con las dificultades surgidas después de celebrado el matrimonio... Las leves viciosidades de carácter, o que
sean emendables, no quitan la capacidad de asumir las cargas conyugales...' 91 •
88 c. Pompeckla, 19 Febr. 1982, DE 93 (1982/11) pp. 328-29, n. 10.
89 Discorso, n. 7.
90 c. Di Felice, 12 Tan. 1974, SRRD 66 (1983) p. 8, n. 9.
91 c. Di Felice, 17 Tan. 1976, EIC 32 (1976) p. 285, n. 4; c. Huot, 31 Ian. 1980,
SRRD 72 (1987) p. 83, n. 20: 'De vera agitur incapacitate, de yero loquimur impedimento,
de vera tractamus inhahilitate, non de mera, etsi magna, difficultate, de impedimento quidern
quocl revera impossibilem reddat promissam vitae communionem, vel traditionem-acceptationem iuris ad vitae consortium in tota sua significatione iuridica atque existentiali'; c. Bruno,
22 Febr. 1980, SRRD 72 (1987) p. 135, n. 13: 'Si per meras supervenientes difficultates
matrimonium irritum esset declarandum, nonne perplura, ne dicamus fere omnia, matrimonia
nulla dicenda essent? Quis amplius contenderet matrimonium jure naturae stabili firmitate
esse constitutum el catholicorum matrimonium hanc firmitatem ratione sacramenti peculiari
modo esse assecutum?'; c. Raad, 20 Martii 1980, ME 105 (1980) p. 178, n. 4: 'Indolis vitiositates uti egoismus, piquitia, inertia, libido, rusticitas, sordes el aliae huiusmodi confundendae non sunt cum anomalis psychicis proprie dictis...'; c. Ewers, 17 Maii 1980, SRRD 72
(1987) p. 360, n. '...non autem sufficiunt leves vitiositates indolis, quae tantummodo
plenam ac perfectam vitae coniugalis consuetudinem impediunt sed futuro tempore perfici
possunt... Utcumque asseritur agi debere de vera incapacitate neque tantummoclo de mera
difficultate...'; c. Ewers, 4 Aprilis 1981, DE 92 (1981/11) p. 460, n. 7; c. Pompedda, 19 Febr
1982, DE 93 (1982/II) p. 324, n. 8: 'quod nempe agi debet de vera impossibilitate, sensu
quidem morali nec etiam physico, non autem de mera difficultate quae sane in adimplendis
Conviene recordar, como ya se ha dicho en las páginas anteriores, que
la madurez canónica requerida para contraer válidamente matrimonio no es tal
que se deba descartar 'uno u otro trazo de inmadurez' en los contrayentes: 'Pues
la perfecta madurez psicológica, aunque debe ser deseada por todos los contrayentes, no consiste en una cierta nota o criterio de juzgar para estimar la capacidad psíquica al matrimonio, porque según los psicólogos sólo unos pocos pueden
alcanzar esta madurez tipo' 92 • 'Perfectamente se argumenta en la jurisprudencia
rotal que, en lo que respecta al consentimiento matrimonial, apprime probeque
debe distinguirse «lo que es» de «lo que es mejor»... La Iglesia no exige de la
persona humana más allá de lo que presta la fragilidad humana. Por lo que la
ley de la Iglesia no requiere una perfecta salud de mente y de ánimo sino sólo
aquella por la que pueden los hombres, como dice Cicerón, «llevar mediocridadamente las obligaciones y lo común de la vida»...' 93
- Antecedente al matrimonio
La anomalía o causa que origina la incapacitas assumendi debe ser grave y
antecedente a la celebración del matrimonio puesto que su virtualidad jurídica
radica, precisamente, en la dependencia del consentimiento de este defecto consensual y en su entidad o influencia. La causa de la incapacidad, como ya hemos
indicado, debe ser 'constitucional', es decir, afectar a la estructura de la personalidad del contrayente ". Una c. Pinto del 12 de Febrero de 1982 especifica
claramente ambos requisitos: 'que anteceda -se dice- a la celebración del
matrimonio porque de otra forma no se trataría de nulidad sino de divorcio...
que sea tan grave que a la comparte o a la misma persona haga intolerable el
consorcio de toda la vida, de forma que el contrayente anómalo no lo pueda
impedir porque ello no depende de su voluntad, faltándole la libertad...' 95
eiusmodi gravissimis obligationibus saepe saepius invenitur...'; c. Jarawan, 19 Iunii 1984,
DE 1-2 (1985/11) p. 35, n. 8: '...non autem de levibus vitiositatibus, atque de vera incapacitate agere debet, nec tantummodo de mera difficultate'; etc.
92 c. Stankiewicz, 26 Martii 1981, DE 92 (1981/11) p. 469, n. 8.
93 c. Fiore, 27 Maii 1981, DE 93 (1982/11) n. 5.
94 c. De Iorio, 16 Febr. 1972, SRRD 64 (1981) pp. 94-95, n. 5, que comparando a la
'incapacitas' con la 'impotentia coeundi' dice: 'Utique impotentia anatomica vel physiologiza
consensum non irritat si auferri valeat operatione chirurgica, quae patientem in periculum
mortis vel gravis morbi non coniciat...'; c. Di Felice, 12 Ian. 1974, SRRD 66 (1983) p. 3,
n. 3; c. Masala, 12 Martii 1975, EIC 32 (1976) p. 279, n. 8; c. Di Felice, 17 Ian. 1976,
EIC 32 (1976) p. 284, n. 2; c. Lefebvre, 31 Ian. 1976, DE 88 (1977/11) p. 263, n. 6;
c. Pinto, 28 Oct. 1976, EIC 33 (1977) p. 335, n. 7; c. Pinto, 18 Dec. 1979, ME 105 (1980)
p. 378, n. 8: '...quin psychologicus et pastoralis interventus remedium afferri queant...';
c. Huot, 31 Ian. 1980, SRRD 72 (1987) p. 85, n. 23: 'Antecedens requiritur ut sit incapacitas non formaliter ut propensio vel costitutionalis structura, sed quatenus modus est agendi...'; c. Bruno, 22 Febr. 1980, SRRD 72 (1987) p. 128, n. 5; c. Raad, 20 Martii 1980, ME
105 (1980) p. 178, n. 4: 'Incapacitas... debet esse praesens tempore nuptiarum, et quidem
gravis...'; etc.
95 c. Pinto, 12 Febr. 1982, DE (1983/11) pp. 539-40, n. 8; c. Pompedda, 19 Febr.
1982, DE 93 (1982/11) pp. 324-28, nn. 8-9: '...quae ante matrimonium exsistat atque inemendabilis sil..'; c. Jarawan, 19 Iunii 1984, DE 1-2 (1985/11) p. 36, n. 10: 'Cuiusque generis
sit psychica abnormitas de qua coniugalia assumendi incapacitas derivetur condudentibus
argumentis constare debet, praeterquam certam el gravem, etiam antecedentem esse, seu
psychicum contrahentis statum, saltem ad nuptiarum celebrationis momentum pertinere. Demum, illa esse debet insuperabilis. Est talis, guando per media naturalia licita, nempe per
ordinaria artis medicae remedia licita, removeri vel omnino non potest, vel nonnisi cum
Muy relacionado con el tema de la gravedad está el de la perpetuidad que mostraremos a continuación.
El hecho de que la causa deba existir antecedentemente a la celebración
del matrimonio, como por lo demás sucede en todos los supuestos de defectos
o vicios de consentimiento matrimonial, no quiere decir lógicamente que deba
manifestarse también con anterioridad al matrimonio. Aunque este tema es objeto
de un tratamiento específico y distinto de éste, conviene recordar que la jurisprudencia y la doctrina canónica admiten esta diferencia y establecen que lo
relevante jurídicamente es la existencia, aunque de forma latente, de tal anomalía
o causa en el momento de la manifestación del consenso: 'la cuestión sobre la
validez del matrimonio —se dice en una c. Masala del 10 de Mayo de 1978
se plantea cuando los signos evidentes de la enfermedad aparecen más seriamente
después de las nupcias en el paciente que, antes de la boda, parecía sano y no
estuvo sujeto a ningún tratamiento médico. En este caso es difícil pero no imposible a través de la diagnosis... demostrar «a posteriori» que la enfermedad
ya afectaba al sujeto en el tiempo prenupcial. Pues los hechos y actuaciones
realizados por el paciente en un tiempo anterior, de por sí ambiguos, después
de la manifestación de la enfermedad pueden considerarse como señales unívocas
de la enfermedad manifestada o latente...'
Esta apreciación posterior de los hechos no es tampoco apodíctica tal como
se recuerda en la jurisprudencia rotal: 'Quibus principiis attentis, perpendi potest,
utrum res peractae a coniugibus post matrimonium demonstrent vitia gravia
psychologica antenuptialia, quibus iidem prohibeantur onera coniugalia adimplere, an potius meras violationes onerum susceptorum, responsabiliter, seu
scienter et volenter, positas. Non autem licet pravas violationes onerum coniugalium, ab iisdem patratas, semper tribuere vitiis psychosexualibus vel psychologicis et denegare eorumdem responsabilitatem. Ita non omnes mulieres adulterae, quae etiam plures amasios habuerunt, sunt nymphomanes. Neque adultera, perdurante vita coniugali patrata, semper demonstrant gravia vitia psychologica, quae auferant responsabilitatem ac possibilitatem adimplendi onera suscepta. Humana enim fragilitas ad obligationes matrimoniales assumptas scienter
et volenter non servandas saepe inducit, cum voluntas susceptis bonis consiliis
ac propositis constanter non haereat. Quod magis tenendum est, si qui incapacitate psychologica adimplendi onera coniugalia affecti dicuntur, nullo vitio
corporis et nervorum laborant' 97 .
— ¿Perpetuidad o temporalidad?
Ciertamente, como antes he dicho, la causa originante de la incapacitas,
y como resultado esta misma, debe ser grave. Pero esta gravedad, ¿debe ser
tal que suponga su perpetuidad, canónicamente hablando? ¿Debe ser de muy
mortis periculo'. De nuevo se puede apreciar la equiparación efectuada entre la 'incapacitas'
y la 'impotentia coeundi'; e. Stankiewicz, 14 Nov. 1985, DE 2 (1986/11) p. 328, n. 8.
96 c. Di Felice, 17 1an. 1976, EIC 32 (1976) p. 284, n. 2; c. Masala, 10 maii 1978,
EIC 35 (1979) p. 264, n. 9; c. Stankiewicz, 26 Martii 1981, DE 92 (1981/11) p. 469, n. 8:
'At... aestimanda non solum in sua gravitate, sed etiam in activa praesentia ¡am tempore
contractus'; etc.
97 c. Di Felice, 12 Ian. 1974, SRRD 66 (1983) pp. 3-4, n. 4.
INCAPACIDAD PSIQUICA SEGUN LA JURISPRUDENCIA ROTAI.
difícil curación médica para que tenga relevancia jurídica? Ya se ha puesto de
manifiesto que, siendo la 'gravedad' y la 'perpetuidad' dos conceptos diferentes,
una corriente jurisprudencial rotal exige que la causa sea antecedente, grave y
perpetua: 'Por lo demás, se lee en una sentencia, este vicio que se supone antecedentc, también se requiere necesariamente que sea perpetua, ya que de lo
contrario no parece que exista una verdadera incapacidad constitucional cuando
ésta sea temporal, y por tanto meramente relativa, mientras que la persona no
puede decirse que es verdadera y naturalmente incapaz cuando exista una posibilidad de curación. Exigitur proinde ut curan i nequeat... )98 . Característica
común a todos estos autores es que suelen aplicar a la incapacitas los requisitos
establecidos por la impotentia coeundi (can. 1084), lo que es muy comprensible
dada la íntima vinculación que en el inicio de la configuración canónica del
capítulo de la incapacitas se hacía entre ambos supuestos (incapacitas e impotentia) 99 .
Pero la incapacidad no es un impedimento sino un defecto de consentimiento, según la consideración del legislador canónico. Y para la relevancia jurídica, a efectos invalidantes del matrimonio, de los defectos y vicios del consentimiento matrimonial no se exige la perpetuidad sino su existencia, gravedad
e influjo en el consentimiento 100 , dado el propio significado que se le concede
al consentimiento en la legislación canónica. Es por ello comprensible que una
amplia corriente de la jurisprudencia o bien omitan cualquier referencia a esta
cualidad, o bien indiquen explícitamente que no se requiere la perpetuidad:
— 'Qua de causa probanda non intervenit perpetuitas inca pacitatis, cum
«exclusivitas iuris in corpus non patiatur temporis spatium, in quo ius
illud evanesceret. Sufficit ut haec inhabilitas tradendi ius exclusivum adsit
tempore nuptiarum», uti refertur in praedicta c. Anné, d. 17 inauarii
— 'Plerumque est perpetua. T amen, etsi non perpetua, consensum matrimonialem irritat, quemadmodum eum irritat impubertas, quamvis progrediente aetate desinat' 102 .
— 'Ad matrimonii invaliditatem habendam, non necessario requiritur incapacitas perpetua assumendi ius in corpus, sed sufficit incapacitas id assumendi perpetuo' 103
98 c. Lefebvre, 31 Ian, 1976, DE 88 (1977/11) p. 263, n. 6; c. Pinto, 28 Oct. 1976,
EIC 33 (1977) p. 335, n. 7; c. De Torio, 16 Febr. 1972, SRRD 64 (1981) p. 95, n. 5;
c. Pinto, 18 Dec. 1979, ME 105 (1980) p. 378, n. 8; c. Huot, 31 Ian. 1980, SRRD 72 (1987)
p. 85, n. 23: 'Incapacitas de qua hic loquimur, ut matrimonium nullum reddere valeat, antecedens atque perpetua seu insanabilis esse debet. Cum yero impedimentum hoc (de incapacitate agitur onera coniugalia adsumendi) a jure naturae dimanet, eodem modo ac impotentia
coeundi viget, scilicet incapacitas debet esse antecedens el perpetua...'; c. Pinto, 12 Febr.
1982, DE (1983/11) pp. 539-42, n. 8; c. Jarawam, 19 Iunii 1984, DE 1-2 (1985/11)
p. 36, n. 10; etc.
99 Vinculación que, incluso, se manifestó ante el proceso de elaboración del actual CIC:
Comm 7 (1975) 53.
100 A semejanza, vgr., del actual can. 1095,1°, donde no se distingue si la falta de
uso de razón es actual o habitual, permanente o transitoria, etc.
101 c. Lefebvre, 15 1an. 1972, SRRD 64 (1981) pp. 18-19, n. 8.
102 c. De Iorio, 16 Febr. 1972, SRRD 64 (1981) pp. 94-95, n. 5.
103 c. Raad, 13 Nov. 1979, ME 105 (1980) p. 37, n. 12.
Distinción esta última —perpetuidad de la 'causa' y perpetuidad de las 'cargas'—
clarificadora y perfectamente aplicable al caso.
— '...sed nota perpetuitatis haud videtur in re necessaria..."c4 .
Cierto que si la causa originante de la incapacidad es grave y constitucional,
afectando seriamente a la misma estructura de la persona, tendrá abundantes
probabilidades de ser difícilmente curable: pero no podemos olvidar que hay
las denominadas 'crisis temporales' de personalidad que pueden llegar a invalidar
el consentimiento matrimonial b 04 . Y es por ello que estimamos que la causa
debe ser grave pero no necesariamente perpetua.
— ¿Absoluta o relativa?
Otra de las cuestiones problemáticas planteadas en torno al capítulo de la
incapacitas assumendi es si ésta debe ser, amén de las características indicadas
anteriormente, absoluta o relativa. Es decir: si debe incapacitar de tal forma
a la persona en sí misma que ésta nunca pueda asumir las obligaciones esenciales
del matrimonio con ninguna otra persona, o si, reuniendo las características anteriormente citadas, cabe la existencia de una incapacidad que tenga su virtualidad
únicamente en relación con una serie de personas marcadas con unas determinadas características psíquicas. Cuestión polémica y sobre la que la jurisprudencia no parece tener una plena uniformidad. Tenemos la convicción, ,como
se verá en la exposición, de encontrarnos ante un tema en el que es necesario
clarificar una serie de conceptos previos y distinguir la incapacitas relativa de
otras cuestiones similares: indisolubilidad matrimonial, incompatibilidad de caracteres, abusos de tribunales eclesiásticos, relaciones interpersonales, etc.
Una corriente rotal no acepta la incapacitas relativa como invalidante del
consentimiento matrimonial 106 • Las razones aludidas para ello son varias: así,
vgr., en una c. Di Felice del 12 de Noviembre de 1977, se dice que esta expresión se emplea aequivoce. El ilustre ponente, en realidad, parece rechazar diversos significados y acepciones con las que se suele asimilar esta expresión: 'relatividad' de la indisolubilidad del matrimonio ('iudicium de eadem penderet semper ex experientia convictus coniugalis: et quodlibet matrimonium semper contraheretur suspensa validitate usque ad firmatarn communionem coniugum'), se
funda en una gravísima ambigüedad y en un inicuo sofisma ('equidem consensus
coniugalis est aliquod relativum, quia relationem interpersonalem inducit: et
ideo quilibet contrahens capax esse debet illam relationem instaurandi. Sed
relativus est consensus in obiecto, non in subiecto... 107... Es claro que el
104 c. Pompedda, 19 Febr. 1982, DE 93 (1982/11) pp. 324-28, nn. 8-9; c. Stankiewicz,
14 Nov. 1985, DE 2 (1986/11) p. 329, n. 9: 'Quamvis incapacitas perpetua... lege ecclesiali
non urgeatur ad inficiendum consensum matrimonialem... Quapropter insistendum est potius
ius gravitatem conditionis pathologicae, ex qua incapacitas vera oriri potes:..
105 J. R. Spence, Consent to Marriage in a Crisis oí Personality Disorder (Romae 1985).
106 c. Fiore, 26 Apr. 1977, EIC 34 (1978) pp. 340-45; c. Di Felice, 12 Nov. 1977,
ME 104 (1979) pp. 404-9; c. Di Felice, 25 Febr. 1978, ME 104 (1979) pp. 410-15; c. Di
Felice, 25 Oct. 1978, ME 104 (1979) pp. 162-66; c. Parisella, 15 Martii 1979, DE 90
(1979/11) pp. 159-63; c. Bruno, 22 Febr. 1980, SRRD 72 (1987) pp. 125-35; c. Fiore, 27 Maii
1981, DE 93 (1982/11) pp. 348-53; etc.
107 c. Di Felice, 12 Nov. 1977, ME 104 (1979) p. 407, n. 5. El mismo ponente, en
concepto de incapacitas relativa no equivale a 'relativizar la indisolubilidad
matrimonial'. Mayor matización, creemos, cabe hacer a su segunda argumentación: el carácter 'relacional' del consentimiento matrimonial (en cuanto que
se contrae matrimonio con una persona concreta) es algo suficientemente señalado y recogido en la legislación canónica (cáns. 1084; 1097,2; 1098; 1102;
1103). Otra c. Bruno del 22 de Febrero de 1980 también rechaza la distinción
de incapacidad absoluta o relativa en la incapacidad psíquica 'quatenus naturae
(personalitá) defectus, guando est gravis, perseverat relate ad quamlibet; aliter
autem accidit in impotentia matrimoniali, quae merito est absoluta aut relativa...' 1C>8 Afirmación demasiado tajante y que no creo que sea compartida plenamente por los expertos en ciencias psicológicas y psiquiátricas.
Otra corriente rotal, por el contrario, o bien silencia el tema o bien acepta
la relevancia jurídica de la incapacitas relativa cuando ésta tiene unas características determinadas. Así, vgr., el ilustre rotal Serrano afirma muy razonablemente la relevancia jurídica de la incapacitas relativa desde la necesaria relación
interpersonal que debe existir en el matrimonio: 'quae in rerum ordine existantia
adiuncta suadent relationem interpersonalem, non in eiusdem abstracta atque
implexa theorica configuratione, verum, quin et praecipue —sicut fieri debet—,
iuxta concretam existentiam, uti est et iudiciali examini offertur perpendenda,
prescrutare'. La consecuencia de este principio es clara: 'Consequens sit qualificata «relativitas» capitis nullitatis, quod in casu forte pronuntiandum erit.
Inhabilitas enim et de uno negotio coniugali praedicaretur, quidquid erit de
capacitate partium in aliis vitae psychicae operationibus et habitibus; et unum
matrimonium respiceret in concreta «diade» quae singulare coniugium erit"°9 .
El mismo ponente, en una sentencia posterior, se reafirma en que se debe tener
en la debida estima el 'character «relativus» huiusmodi aptitudinis ad nuptias.
Nequaquam ergo repugnaret quemquam loqui de peculiari incapacitate, qua duo
singuli afficerentur ne validum coniugium ineant; etiamsi in dubium vocari possit
eamdem incapacitatem vigere erga hypotheticum aliud coniugium ab alterutroque
cum alia persona firmandum. Ita ut minus placeat agere de incapacitate ad matrimonium; cum potius tum ex ipsiusmet connubii declarata indole, cum ex casu
particulari, de quo semper in iudicio est agendum, loquendum esset de incapapacitate ad nuptias determinatas. Nec aliter logica conclusio pateret, inspecta
natura illius consuetudinis, quae penitus considerata dicitur et est relatio et
amplius interpersonalis... Ne videamus itaque res iniquo lance ponderare, si
ad instar illius relativitatis, quae alias —v. g. in causis de metu, vel de impo.
otra sententia posterior, volverá sobre estas mismas ideas: 'Inusitata est apud iurisprudentiam
N. F. pertractatio nullitatis matrimonii ob incapacitatem relativam praestandi obiectum formale matrimonii ex utraque parte, cum taus incapacitas relativa, de qua tantum loquuntur
quidam novatores, aequivoce el inepte adhibetur, sic-ut nuper demonstravimus in alia R. diei
12 novembris 1977...', c. Di Felice, 25 Oct. 1978, ME 104 (1979) p. 163, n. 3; c. Parisella,
15 Martii 1979, DE 90 (1979/II) p. 161, n. 8, que asume los argumentos anteriores; c. Fiore,
27 Martii 1981, DE 93 (1982/II) pp. 350-51, n. 6; etc.
108 c. Bruno, 22 Febr. 1980, SRRD 72 (1987) pp. 127-28, n. 5, que aplicando la citada
distinción a las 'relaciones interpersonales', afirma: 'praecitatam distinctionem tantummodo
valere ad maiorem aut minorem difficultatem pro assequenda optata relatione interpersonali
significandam...'.
109 c. Serrano, 9 iulii 1976, EIC 33 (1977) pp. 319-22, nn. 12-15.
tentia— magni habeatur, et in quaestionibus de consortio interpersonali, rationem se habendi alterius ad alterum debito modo prae oculis habeamus' no.
Un claro ejemplo se tiene en una c. Jarawan del 19 de Junio de 1984: se
declaró nulo un matrimonio por incapacidad de la mujer debido a la grave inhibición sexual padecida por ésta. La mujer, sin embargo, se unió posteriormente a otro hombre y con él no sólo no tuvo esa grave inhibición sexual sino
que dio a luz a dos hijos 1 11 . Por otra parte, si se tiene en cuenta 'que el varón
y la mujer tienden a la íntima unión ordenada por su naturaleza principal, pero
mediatamente, a la propagación de la especie humana e inmediatamente a la
obtención de la perfección psicosexual. Y esta inclinación surge de un triple
elemento: biológico-sexual, sensitivo-afectivo y espiritual-afectivo... 112; si se
trata 'de la capacidad psíquica de realizar por un acto humano la mutua donación de dos personas y de instaurar la comunión total e indisoluble de la vida
y del amor conyugal... 113 y si es necesaria una mínima capacidad oblativa de
sí mismo y de aceptación del otro como requisitos necesarios para la dualidad
del estatuto matrimonial 114 , no vemos cómo no vaya a poder hablarse de una
incapacidad relativa entendida ésta como relacional concreta de un varón y una
IV.—CONCLUSION
El tema de las causas de nulidad matrimonial por defectos o anomalías
que tienen su origen en la propia psicología de los contrayentes (can. 1095,3")
es complejo no tanto por el principio del que se deriva sino por su concreta
aplicación y constatación en los contrayentes, amén de por las repercusiones
prácticas que conlleva y otras cuestiones no estrictamente canónicas (vgr., el
recurso constante a las pericias psicológicas y psiquiátricas, la vinculación más
estricta que se hace entre matrimonio in lieri y matrimonio in lacto esse lo que
puede aparentar que las declaraciones de nulidad parezcan más propiamente sentencias de divorcio, la aparente fragilidad a que se somete el principio de la
indisolubilidad matrimonial, etc.).
El principio jurídico que subyace en este canon es el siguiente: 'Nemo
potest ad impossibile obligad' 11 5 . Principio que se vincula al mismo derecho
natural y cuya aplicación más clara en el ordenamiento canónico matrimonial
se ha solido realizar en el supuesto de la impotentia coeundi (can. 1084). Pero
es claro que una tal interpretación del citado principio se había quedado como
muy reductora de la realidad matrimonial al estar ésta informada por una deter110 c. Serrano, 18 Nov. 1977, E1C 34 (1978) p. 348, n. 9.
111 C. Jarawan, 19 Giu,gno 1984, DE 1-2 (1985/11) pp. 31-32.
112 c. Pinto, 18 Dec. 1979, ME 105 (1980) pp. 376-77, n. 6.
113 c. Stankiewicz, 26 Marfil 1981, DE 92 (1981/11) p. 468, n.
114 c. Pompedda, 19 Febr. 1982, DE 93(1982/11) p. 315, n. 2.
115 In VI De Regulis luris. reg. VI; A. Stankiewicz, 'De accomodatione regulae «impossibilium nulla obligatio est» ad incapacitatem adimplendi matrimonii obligationes', l'errodica 68 (1979) 649-72.
INCAPACIDAD PSIQUICA SEGUN LA JURISPRUDENCIA ROTA',
minada concepción del matrimonio que parecía ver en el ius in corpus el elemento
esencial del matrimonio. En la actualidad la efectiva concretización o positivización del citado principio nos viene dada por la concepción básica del matrimonio: 'consorcio conyugal' (can. 1055,1).
Las dificultades principales, tal como pone de relieve la jurisprudencia
rotal y el citado Discurso pontificio, no radican ni en la aceptación de este
principio ni en su aplicación al matrimonio. Y ni tan siquiera, a pesar de algunas vacilaciones y titubeos doctrinales y jurisprudenciales, en la configuración
canónico-formal en cuanto que la incapacitas assumendi, a pesar de su relación
y semejanza con los supuestos comprendidos en el can. 1095,1° y 2°, es un capítulo autónomo de incapacitación consensual, cuya principal especificidad radica
en un defectum obiecti matrimonial en la persona por causas de naturaleza
psíquica. Carencia radical de alguno de los elementos que configuran el consorcio conyugal, inherente a la propia constitución personal o estructura de la
personalidad de alguno de los contrayentes y que le impide asumir, y en consecuencia cumplir, las obligaciones derivadas del matrimonio. No se trata, por
tanto, de un mero incumplimiento de dichas obligaciones debido a leves viciosidades, a la diferencia o incompatibilidad de caracteres, a las dificultades lógicas
del desarrollo de la vida matrimonial, etc. Se trata de un incumplimiento debido
a que, al menos en el momento de prestar el consentimiento, el contrayente
no podía cumplirlas por su misma defectuosa constitución psíquica. La verdadera
dificultad y problematicidad de este capítulo se plantea, creemos, en cuestiones
de orden procesal que, ciertamente, no son secundarias ya que pueden reducir
indebidamente el contenido de las exigencias de la capacitas assumendi matrimonial. Es decir: las características de este capítulo de nulidad y la prueba de
Nuestro intento en este breve y parcial comentario ha sido, prosiguiendo
anteriores reflexiones sobre este mismo tema, mostrar el concepto y características que, según la jurisprudencia rotal reciente, debe poseer la incapacitas para
que ésta tenga relevancia jurídica en orden a la declaración de nulidad matrimonial. Examinando el surgimiento de este capítulo de nulidad, su plasmación
en el actual CIC y su desarrollo por la jurisprudencia rotal no creo que quepa
hablar ni de desviaciones generalizadas de la doctrina eclesial ni de graves peligros para la misma institución matrimonial canónica: se trata, simplemente, de
una reflexión canónica y práctica jurisprudencial que, siguiendo las orientaciones
del Magisterio Pontificio, intenta configurar el matrimonio eclesial según los
datos que las ciencias actuales aportan para que éste sea, efectivamente, una
'intima communitatis vitae et amoris coniugalis' 116 por parte de quienes inician
esta hermosa, apasionante y compleja singladura que, como toda obra humana,
requiere cualidades y requisitos en quienes la instauran. La doctrina y jurisprudencia canónicas, al formalizar la incapacitas assumendi como incapacidad consensual, está recordando unas mínimas exigencias derivadas de la misma institución matrimonial.
F. R. AZNAR GIL
116 GS, 48.
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References: resolución 
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