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Timestamp: 2014-11-20 21:00:00+00:00

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ISSUU - Maltrato infantil Guía para Educadores by aseret41
﻿detección y prevención del maltrato infantil desde el centro educativo
Detección y prevención del maltrato infantil desde el centro educativo. Guía para el profesorado. Autores: • María Estrella Puerta Climent. Orientadora. Instituto de Educación Secundaria Vallecas I • Irene Colinas Fernández. Orientadora. Centro Público de Educación Especial “La Quinta” Cuestionarios de detección del riesgo social (D.R.S.) para centros educativos. Gúia para su utilización e interpretación Autores: • María José Díaz Aguado. Catedrática de Psicología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid. • Rosario Martínez Arias. Catedrática de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad Complutense de Madrid • María Estrella Puerta Climent. Orientadora. Instituto de Educación Secundaria “Vallecas I” Con la colaboración de: Consejo de Directores de Colegios Públicos de Educación Infantil, Primaria y Especial de la Comunidad de Madrid: • Elena Márquez Jurado • José Manuel Barrientos Valcarce • Manuel Virgil Martínez Asociación de Directores de Institutos de Educación Secundaria de la Comunidad de Madrid (ADIMAD): • Roque Lobo Sánchez • Francisco Javier Lapuente Montoro
Introducción ¿Qué es el maltrato? ¿Por qué existe el maltrato? Tipos de maltrato infantil Maltrato físico Abandono físico Maltrato emocional Abandono emocional ¿Qué hacer ante el maltrato en el contexto escolar? • La identificación en el ámbito escolar • Notificación y derivación • Seguimiento y actuaciones con el alumno en riesgo • Actuaciones preventivas Abuso sexual Anexos • Anexo 1. Marco legal • Anexo 2. Instituciones de protección a la infancia • Anexo 3. Direcciones de interés • Anexo 4. Para saber más
l objetivo de todos los que trabajamos con la infancia y la adolescencia es procurar el pleno desarrollo físico, mental y social de los niños y las niñas en condiciones de libertad y dignidad. En ocasiones nos encontramos con niños y adolescentes cuyos derechos están siendo vulnerados y que no tienen cubiertas sus necesidades básicas según sus etapas de desarrollo, lo que les impide o dificulta su integración libre en la sociedad en que viven. Dicho de otro modo, no encuentran en la familia o en el contexto en que se desenvuelven unas condiciones adecuadas, quedando en una situación de desprotección que les impide el crecimiento y desenvolvimiento esperado para su edad. El niño que no recibe los cuidados y no ve satisfechas sus necesidades, no espera nada positivo del entorno, y su relación y respuesta a ese entorno empieza a caracterizarse por conductas de retraimiento o violentas. El centro educativo es el lugar donde acuden todos los niños y niñas diariamente, Allí pasan
gran parte de la jornada durante la infancia y la adolescencia y allí es donde pueden manifestar de forma abierta sus inquietudes y dificultades. Por tanto es el centro educativo donde profesionales cualificados pueden observar sus conductas, compararlas, diferenciarlas respecto a los patrones estándar del desarrollo. Por todo ello el centro educativo se convierte en un ámbito idóneo para poder detectar las situaciones de desprotección, y, por tanto el profesorado tiene un papel decisivo en este sentido, por varias razones: • Los distintos profesionales, en las relaciones cotidianas que establecen con los alumnos, adquieren un conocimiento profundo de cada uno de ellos.
• Poseen un conocimiento de la infancia y la adolescencia en cuanto a las características de las diferentes etapas por las que atraviesan los niños y niñas. Una vez detectadas las situaciones de desprotección, es necesario intervenir de manera adecuada, es decir, realizar las actuaciones que logren detener el problema y prevenir situaciones más graves, intentando que ésas sean lo menos lesivas posible para el niño o la niña.
Si es importante la detección de los casos de maltrato y su correcta orientación desde la escuela, no lo es menos el papel preventivo que el centro educativo puede desarrollar con todo el alumnado, capacitándoles para una ade• De igual forma, los contac- cuada autoprotección ante sitos que mantienen con sus tuaciones de daño o abuso familias les hacen tener una que puedan sufrir. visión más o menos exacta de las relaciones y pautas educativas, así como otras circunstancias sociofamiliares.
Este material va orientado a conseguir que los profesionales de los centros educativos: • Adquieran unos conocimientos teóricos básicos sobre protección de la infancia y maltrato infantil • Aprendan a detectar signos de maltrato o abuso en los niños y en sus familias • Conozcan los procedimientos a seguir en caso de detectarlos
ntes de contestar a esta pregunta, conviene conocer algunas ideas erróneas o falsas creencias que existen sobre el maltrato.
La representación que tenemos de la infancia y de la familia como protectora de la misma, entra en conflicto con la idea de maltrato y provoca fuertes reacciones emocionales y rechazo moral, lo que produce algunas falsas creencias o distorsiones, como las siguientes: • La violencia y el amor no coexisten en las familias. Existe la creencia arraigada de la familia como núcleo de afecto, donde es difícil creer que exista violencia. Se piensa, igualmente, que si existe un clima de violencia familiar es mantenido. Sin embargo, son muchos los niños que, a pesar de los malos tratos recibidos, quieren a sus padres, y esta coexistencia de violencia y amor hace que el niño crezca aprendiendo que la violencia es aceptable.
• El maltrato lo cometen sólo las personas con enfermedades mentales, desórdenes psicológicos o bajo los efectos de alcohol o drogas. Subyace la creencia de que las personas normales no maltratan a sus hijos. • El maltrato se transmite generacionalmente. Fórmula dogmática que mantiene erróneamente que todos los hijos maltratados serán maltratadores. • El maltrato infantil es fundamentalmente maltrato físico. Visión restrictiva del problema, construida y fomentada a través de los medios de comunicación, dando una importancia preferente a los casos con lesiones físicas y abuso sexual. En contraste, existe una alta tolerancia al maltrato físico “leve” o el psicológico.
• El maltrato infantil y las situaciones de desprotección se producen en las clases sociales y culturales más bajas y marginales. El maltrato existe en todas las clases sociales. Se diagnostican más casos entre las capas sociales bajas por el uso de recursos públicos, sociales y sanitarios, mientras que en clases sociales elevadas se utilizan los servicios privados. • El maltrato es infrecuente. Aunque es difícil conocer la frecuencia real del maltrato, se estima que tan solo se detecta una pequeña parte del número real.
El centro educativo se convierte en un ámbito idóneo para poder detectar las situaciones de desprotección
Elaborar una definición de maltrato infantil no es tarea fácil, porque dependiendo de las diferentes costumbres o culturas, puede existir desacuerdo entre lo que es maltrato y lo que no lo es. Además resulta difícil concretar y acordar los criterios en cuanto a la frecuencia, intensidad, intencionalidad, consecuencias, etc. Estas limitaciones pueden superarse estableciendo unas necesidades básicas universales, unos requisitos mínimos de cuidado, atención y trato a la infancia, independientemente de la cultura o lugar donde se encuentre el individuo, aunque la forma de satisfacerlas pueda variar. En general se admite que los criterios para definir una situación como maltrato deben fundamentarse en las consecuencias sobre el niño en cuanto a los daños producidos y las necesidades no atendidas.
Esas consecuencias van a depender de: • La edad del niño. Algunos comportamientos pueden ser perjudiciales em unos momentos evolutivos, siéndolo menos en otros; las necesidades básicas se manifiestan y han de satisfacerse de distinta manera en las diferentes etapas evolutivas. • La vulnerabilidad. Algunos niños son más vulnerables que otros si sufren alguna minusvalía o enfermedad, por lo que algunas conductas pueden ser negligentes o maltratantes con ellos, mientras que esa misma conducta no lo sería en otro niño. • La probabilidad de repetición. Se debe hacer una cierta predicción de futuro, ya que algunos comportamientos pueden ser dañinos en la medida en que se repitan; por ejemplo un golpe en un momento determinado puede no provocar una lesión grave, pero puede hacerlo en otro momento, además de tener consecuencias muy negativas cuando se repite. De la misma manera, las conductas negligentes no provocan consecuencias a corto plazo, pero en la medida en que se mantengan o repitan provocarán daños mayores.
Existe una alta tolerancia al maltrato físico “leve” o el psicológico
Una vez detectadas las situaciones de desprotección, es necesario intervenir de manera adecuada
A continuación recogemos algunas definiciones de maltrato más utilizadas y que generan mayor consenso: La Convención de los Derechos de los Niños de Naciones Unidas (Ratificada por España el 30 de noviembre de 1990), en su Artículo 19, se refiere al maltrato infantil como: “Toda violencia, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, mientras que el niño se encuentre bajo la custodia de sus padres, de un tutor o de cualquiera otra persona que le tenga a su cargo”. El Centro Internacional de la Infancia de París, considera que: "El Maltrato Infantil es cualquier acto por acción u omisión realizado por individuos, por instituciones o por la sociedad en su conjunto y todos los estados derivados de estos actos o de su ausencia que priven a los niños de su libertad o de sus derechos correspondientes y/o que dificulten su óptimo desarrollo". Desde una teoría basada en la consideración de las necesidades de la infancia y para superar los problemas de definición del maltrato, son muchos los autores que definen el maltrato ”como la no satisfacción de las diferentes necesidades infantiles” (ADIMA,1993). Las necesidades infantiles se podrían resumir
en dos dimensiones: la salud física y la autonomía, entendida esta en su sentido más amplio y referida a necesidades cognitivas, emocionales y sociales (Ochaita y Espinosa, 2001). Indicadores del buen trato La satisfacción de estas necesidades son los indicadores del buen trato y se convierten por tanto en factores de protección que evitan o previenen el maltrato. A continuación se recogen indicadores positivos para cada una de las dimensiones mencionadas: Dimensión física: • Hábitos de alimentación adecuados • Vestimenta adecuada a las condiciones climáticas • Hábitos de higiene adecuados • Ambiente protegido, tranquilo y silencioso • Hábitos de sueño adecuados • Ambiente estimulante y libertad de movimiento en el espacio • Supervisión y cuidados adaptados a la edad • Organización de la vivienda adecuada a la seguridad (enchufes, productos tóxicos, escaleras, electrodomésticos, etc.) • Organización de la escuela adecuada a la seguridad
• Transmisión de afecto y comprensión, ayudando a comprender y aceptar los diferentes sentimientos • Interés por las emociones, intereses y opiniones del niDimensión de la autonomía ño (aspectos cognitivos, • Capacidad para ponerse emocionales y sociales): en su lugar • Entorno con estímulos va- • Establecer regularidades, ritmos y rutinas a lo largo del riados, creando experiendía para dar al entorno un cias de aprendizaje carácter predecible • Exploración de ambientes • Favorecer la aceptación pofísicos y sociales sitiva del propio cuerpo • Fomento de la confianza y • Existencia de unas normas conductas autónomas • Escuchar y responder a sus y límites claros, comprensibles y justos preguntas • Fomento de la tolerancia a • Decir la verdad, ser sincero la frustración • Transmitir actitudes, valores y normas adecuados. • Fomento de las relaciones de amistad con iguales Educar en la igualdad y el • Prestar apoyo y ofrecer alterrespeto nativas para solucionar con• Figura de apego accesible flictos o superar temores y disponible física y psico• Confiar en las capacidades lógicamente del niño, animando la reali• Atender las señales del nización de actividades autóño y sus necesidades y dar nomas respuestas contingentes • Proteger de abusos • Controles médicos periódicos adecuados a la edad y al estado de salud
El Maltrato Infantil es cualquier acto por acción u omisión que prive a los niños de sus derechos, que dificulten su óptimo desarrollo
¿por qué existe el maltrato?
a pregunta de porqué se produce maltrato se puede responder desde distintas perspectivas o modelos.
No existe un único factor que explique el maltrato. En la actualidad se encuentran superados los que atribuyen el origen de los malos tratos a un único factor como problemas sociales, características psicológicas del padre de la madre, características individuales del niño maltratado, etc. Sin embargo, a lo largo del siglo pasado se ha avanzado en el estudio del maltrato desde modelos explicativos pertenecientes a distintas disciplinas que centraban la atención en determinados factores. Las explicaciones que se han venido dando al problema son: • que los padres que maltratan a sus hijos presentan severas alteraciones psiquiátricas o de drogodependencias. • por los factores sociales, económicos y culturales en su relación con el maltrato. • por algunas características especiales de los hijos que podrían contribuir a su propio maltrato.
En la actualidad se acepta que el maltrato es un fenómeno complejo, que surge como resultado de la interacción entre muchos y muy variados factores, procedentes de los distintos contextos en los que se desenvuelve el niño. Conviene tener en cuenta que ninguno de los factores de riesgo provoca necesaria ni automáticamente el maltrato infantil. Las relaciones entre dichos factores y el deterioro de la atención que se proporciona a los niños son de probabilidad y no de certeza absoluta.
Factores o condiciones de riesgo a) Características de los padres: Se pueden contemplar algunas condiciones en la historia de los padres, tales como haber sufrido malos tratos, no contar con experiencia en el cuidado del niño o ignorancia sobre las características evolutivas del niño y sus necesidades, o el tener una historia de desarmonía o ruptura familiar. Podríamos encontrar en el padre o la madre problemas psicopatológicos, depresión, alcoholismo, drogodependencias, etc. Hay que destacar que la transmisión del maltrato no es algo inevitable y, de hecho, la mayoría de las personas que fueron maltrata-
No existe un único factor que explique el maltrato
das no repiten esas conductas con sus hijos y, a la vez, el maltrato a los niños se produce también en personas que no sufrieron malos tratos en su infancia. Se estima que la frecuencia en la transmisión intergeneracional se sitúa en torno a un 30%. Quizá la característica que más se repite en todos los padres que maltratan a sus hijos es su escasa competencia educativa. En realidad, no existe un patrón de padre o madre abusivo con unos rasgos estables, uniformes y fácilmente distinguibles de los padres que no maltratan. No obstante, si parece haber algunas características que se encuentran con mayor frecuencia, como:
• Baja tolerancia a la frustración • Aislamiento social • Falta de habilidades parentales • Sentimientos de incapacidad o incompetencia como padres • Expectativas no realistas con los hijos b) Características del niño: Determinadas características de los niños pueden convertirse tanto en factores de riesgo como de protección. Puede resultar más difícil cuidar y educar a algunos niños debido a enfermedades, bajo peso y/o prematuridad, bajo o excesivo nivel de actividad, discapacidad o problemas de comportamiento. Esas condiciones hacen aumentar el estrés familiar y dificultan las respuestas adecuadas al niño.
c) Relaciones en la familia: La interacción desadaptada entre la madre y el padre con el niño, así como los conflictos en la pareja con estrés permanente y violencia, también serían condiciones de riesgo, y otras circunstancias familiares como pueden ser el número de miembros en la familia, hijos no deseados, etc. d) Aspectos sociales y económicos. Las condiciones de trabajo y económicas (desempleo, falta de dinero, insatisfacción laboral o tensión en el trabajo), falta de apoyo social o de relación con otros contextos (aislamiento, falta de soporte social e institucional como serían las relaciones con el centro educativo).
Condiciones de riesgo en los distintos contextos en que se encuentra inmerso el niño o adolescente
Creencias Ideas
Características padres y niño Relaciones familiares Servicios Sociales Trabajo padres Redes de apoyo Escuela Amigos
Ninguno de los factores de riesgo provoca necesaria ni automáticamente el maltrato infantil
Por sí solas, las condiciones económicas no parecen tener un impacto significativo en el desarrollo de los niños, pero el estrés y la escasa calidad de vida producidos por situaciones de pobreza y marginación social suponen unas condiciones de interacción familiar poco beneficiosas para el desarrollo de los niños. e) Contexto social y cultural en que se encuentra la familia. Los aspectos que pueden afectar a la protección de la infancia son los valores y creencias de la sociedad en cuanto a la violencia, la infancia, la familia, la mujer, la maternidad-paternidad y hacia el castigo físico en la educación. Las variables expuestas no están aisladas; el problema del maltrato infantil se puede comprender desde el análisis de las interrelaciones entre los distintos elementos. Todas esas variables podemos considerarlas factores de riesgo en la aparición del maltrato, pero no determinantes por sí solas. Las interrelaciones entre los diferentes factores serían lo que determinaría la situación de abandono o maltrato.
Por ejemplo, una historia de malos tratos sufrida por los padres puede predisponer para desarrollar pautas de crianza inadecuadas y usar los métodos que se usaron con ellos. Esta predisposición se agravará si el niño tiene unas condiciones difíciles por su temperamento, hiperactividad o cualquier otra condición. A su vez, la relación de pareja estará influyendo en la estabilidad emocional de los padres, pudiendo ser una fuente de tensión mayor. Todo ello, acompañado de desempleo, provocaría un aumento del estrés que afecta a la relación con el hijo, así como la ausencia de soporte social que facilite el enfrentamiento a los problemas y proporcione una perspectiva más amplia en las relaciones.
La transmisión del maltrato no es algo inevitable
stablecer una diferenciación por tipologías del maltrato ayuda a sistematizar su análisis, si bien hay que tener en cuenta que en la realidad se suelen dar de forma bastante solapada. Podemos diferenciar los siguientes tipos de maltrato: • Maltrato físico: Acción no accidental de algún adulto que provoca daño físico o enfermedad en el niño, o que le coloca en grave riesgo de padecerlo. • Abandono físico: Situación en que las necesidades físicas básicas del menor, (alimentación, higiene, seguridad, atención médica, vestido, educación, vigilancia...), no son atendidas adecuadamente, temporal o permanentemente, por ningún adulto del grupo que convive con él. • Abuso sexual: Cualquier clase de placer sexual con un niño, por parte de un adulto, desde una posición de poder o autoridad. Puede ser que exista un contacto físico (en forma de penetración o tocamientos) o puede utilizarse al niño como objeto de estimulación sexual. • Maltrato emocional: Conductas de los padres o cuidadores, tales como insultos, rechazos, amenazas, humillaciones, desprecios, burlas, críticas, aislamiento, atemorización, etc., que causen o puedan causar deterioro en el desarrollo emocional, social o intelectual del niño. • Abandono emocional: Situación en la que el niño no recibe el afecto, ni la estimulación, el apoyo y protección necesarios en cada estadio de su evolución, lo que inhibe su desarrollo óptimo. Existe una falta de respuesta por parte de los padres o cuidadores a las expresiones emocionales del niño (llanto, sonrisa...) o a sus intentos de aproximación o interacción. • Maltrato institucional: Se entiende por malos tratos institucionales cualquier legislación, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos, o bien derivada de la actuación individual del profesional, que comporte abuso, negligencia, detrimento de la salud, la seguridad, el estado emocional, el bienestar físico, la correcta maduración, o que viole los derechos básicos del niño y/o la infancia. • Explotación laboral: Cualquier forma de utilización de niños para obtener beneficio, que implique explotación económica y el desempeño de cualquier actividad que dificulte su educación.
Las conductas extremas de maltrato no aparecen de repente, vienen precedidas de otras que se van incrementando paulatinamente
La ayuda, información y orientación que una familia puede obtener desde un centro educativo supone una importante condición de prevención del maltrato
Es difícil encontrar un tipo aislado. Lógicamente, cuando existe maltrato físico siempre se acompaña de un maltrato emocional. Por otro lado, las conductas extremas de maltrato no aparecen de repente, vienen precedidas de otras que se van incrementando paulatinamente. La frecuencia con que aparece cada uno de los tipos es difícil de establecer por la dispersión de datos en los distintos estudios, si bien en general se puede afirmar que la negligencia o abandono físico aparece casi en el 80% de los casos registrados, mientras que el maltrato físico supone en torno al 30%, el maltrato emocional un 40% y el abuso sexual un 2%. Los datos de incidencia en España del maltrato en general oscilan desde un 2 a 5 por mil cuando se recogen datos de servicios de protección, a un 15 por mil cuando se tienen en cuenta también aquellos que no llegan a estos servicios.
Consecuencias del maltrato Las consecuencias van a depender de la edad o etapa evolutiva en que se encuentre el niño por las siguientes razones: • El significado que se le da al abuso sufrido. Para edades inferiores tienen mayor significado agresiones físicas, mientras que a medida que aumenta la edad tienen mayor peso formas sutiles de maltrato por su implicación social. • La influencia que la victimización produce en logros evolutivos básicos, siendo más afectadas las adquisiciones más recientes o que se están adquiriendo en el momento. • Las habilidades para afrontar el estrés que se tengan en cada momento. A medida que aumenta la edad esas estrategias son mejores, a la vez que existe una mejor comprensión del problema. Por el contrario, también se ha observado que algunas estrategias eficaces, como pedir ayuda, disminuyen con la edad, lo que dificultaría la forma de afrontar el problema
En los siguientes apartados se exponen una serie de indicadores para cada tipología de maltrato que nos pueden ayudar en nuestra observación. Sin embargo, hay que tener en cuenta que éstos por 1.Consecuencias físicas: Re- sí solos no son suficientes patraso generalizado en el des- ra demostrar la existencia de arrollo, lesiones cerebrales maltrato, sino que además demás o menos graves, lesio- bemos considerar la frecuennes cutáneas y procesos cia de las manifestaciones, infecciosos, retraso en el cómo, dónde y con quién se producen. Por ello es impordesarrollo motor. tante saber interpretar estos in2.Consecuencias cognitivas: dicadores y no quedarnos anLenguaje de difícil compren- te ellos como observadores sión, mutismo general o se- o jueces de una forma de ser lectivo, problemas de aten- ante la que no podemos hación, concentración, memo- cer nada. Estos indicadores no ria y razonamiento, falta de siempre presentan evidencias motivación, egocentrismo. físicas (algunas formas de abuso sexual, maltrato psicológi3.Consecuencias emociona- co...) sino que pueden ser les y sociales: Pueden ser también conductas difíciles de de exteriorización del conflic- interpretar. to (conductas muy visibles), como comportamiento agresivo y antisocial, problemas en la regulación de las emociones, demandas de atención negativa, resistencia y negativismo. O bien de inter-
Es fundamental el hecho de que las condiciones protectoras en el entorno, por ejemplo la existencia de personas en las que confiar, pueden hacer que las consecuencias para el niño sean menos graves.La red de apoyo social con la que cuente una familia puede ser una importante condición de protección; En este sentido, la ayuda, información y orientación que una familia puede obtener desde un centro educativo supone una importante condición de prevención del maltrato. De forma general, ante situaciones de maltrato pueden aparecer las siguientes consecuencias:
nalización del conflicto (conductas menos visibles), como baja autoestima, falta de seguridad y falta de confianza en sí mismo, pasividad, apatía, evitación social, aislamiento, falta de interés en las interacciones sociales. En ambos casos hay ausencia de habilidades sociales y/o problemas de adaptación a contextos nuevos.
A su vez, algunos indicadores pueden observarse en otros casos que no necesariamente estén relacionados con el maltrato. La diferencia más notable es que los padres maltratadores no suelen reconocer la existencia del maltrato y rechazan cualquier tipo de ayuda, llegando a justificar con argumentos muy variados este tipo de acciones. En cambio, los padres con dificultades suelen reconocerlas y admiten cualquier tipo de ayuda que se les ofrezca.
Algunos indicadores pueden observarse en otros casos que no necesariamente estén relacionados con el maltrato
l maltrato físico se puede definir como cualquier acción no accidental por parte de los padres o cuidadores que provoque daño físico o enfermedad en el niño o le coloque en grave riesgo de padecerlo
Indicadores físicos en el menor Se pueden observar algunos de los siguientes indicadores: • Lesiones cutáneas, como magulladuras o moratones en diversas zonas del cuerpo, quemaduras, heridas o raspaduras, señales de mordeduras, cortes o pinchazos. • Lesiones óseas, tales como fracturas de distintos huesos, y en el caso de un niño menor de dos años, cualquier fractura, torcedura o dislocación. • Lesiones internas, que pueden ser abdominales, oculares, viscerales o neurológicas, y otras lesiones como asfixia o ahogamiento, intoxicaciones no accidentales (por ingestión de sustancias químicas, medicamentos, etc.).
Indicadores conductuales en el menor Podemos observar algunos de los siguientes indicadores: • Receloso con respecto al contacto físico con adultos. • Parece tener miedo de volver a casa. • Muestra conductas extremas y contradictorias: agresividad o retraimiento. • Se siente rechazado y con baja autoestima. • No quiere desnudarse ante otros y va excesivamente vestido.
Indicadores de los adultos responsables, padres o cuidadores Podemos observar la presencia de algunos indicadores como: • Utiliza una disciplina severa, inapropiada para la edad, falta cometida o condición del niño. • No da explicaciones con respecto a la lesión o éstas son ilógicas, no convincentes o contradictorias, e intenta ocultar la lesión o proteger la identidad del responsable. • Percibe al niño de manera significativamente negativa (malo, perverso, etc…) • Abuso de alcohol o drogas
El maltrato físico puede obedecer a distintas situaciones, que requerirán una intervención diferente.
Este tipo de maltrato es más frecuente en niños de edades más cortas, observándose más en la Educación Infantil y primeros ciclos de Educación Primaria. Los criterios para poder afirmar que ha existido maltrato físico serían al menos la presencia de un indicador en el niño y que esas lesiones no sean previsibles en la edad del mismo. También podría darse la circunstancia de no haber percibido ninguna señal pero tener una certeza clara de que ha sucedido, pudiendo, por ejemplo, haberlo expresado abiertamente el maltratador o la víctima. El maltrato físico puede obedecer a distintas situaciones, que requerirán una intervención diferente. Puede deberse a castigos físicos que los padres consideran como métodos de educación, a situaciones de claro rechazo al niño, a descontrol de los adultos provocado por una situación de presión ambiental grave o a situaciones extremas de perversión y sadismo.
Factores de riesgo asociados con el maltrato físico infantil: • Historia de maltrato físico infantil en los padres. • Ausencia de apoyo social. • Mayor frecuencia en familias monoparentales. • Presencia de una figura paterna masculina sin relación biológica. • Alteraciones psicopatológicas en los padres: alcoholismo y toxicomanías, alteraciones psicológicas, baja autoestima, déficit neuropsicológico. El Síndrome de Münchausen por poderes puede considerarse un tipo peculiar de maltrato físico, de difícil diagnóstico, en el que uno de los padres, generalmente la madre, simula la existencia o provoca signos o síntomas en el niño con el fin de buscar asistencia médica y pruebas diagnósticas o terapéuticas innecesarias y molestas para el niño. Pueden observarse los siguientes indicadores:
• Síntomas recurrentes, inventados, inexplicables y que desaparecen al separar al niño de su familia, y reaparecen al contactar de nuevo. • Discordancia entre la historia que cuentan y la historia clínica y analítica. • Asistencia a distintos centros hospitalarios y médicos. • Manifiesta veneración y sobreprotección hacia su hijo.
l abandono físico podemos definirlo como aquella situación en la que las necesidades físicas básicas del menor (alimentación, vestido, higiene, protección y vigilancia en las situaciones potencialmente peligrosas, y/o cuidados médicos) no son atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro del grupo con el que convive el niño.
Indicadores físicos en el menor Se pueden observar algunos de los siguientes indicadores: • Alimentación y/o hábitos y horarios inadecuados. • Ropa inadecuada para las condiciones climáticas y falta de higiene ( se observa en edades más tempranas, más frecuente en Educación Infantil y Primaria)
• Problemas físicos o necesidades médicas no atendidas, consultas frecuentes a los servicios de urgencia por falta de seguimiento y control médico rutinario, enfermedad crónica llamativa que no genera visita médica (infecciones leves recurrentes o persistentes) • Accidentes frecuentes por falta de supervisión en situaciones peligrosas (se observa en edades más tempranas, más frecuente en Infantil y Primaria) • Retraso del crecimiento • Faltas injustificadas y repetidas a la escuela • Somnolencia
Indicadores conductuales en el menor Podemos observar algunos de los siguientes indicadores: • Apatía. • Robo (suele darse en edades de Primaria y Secundaria) o petición de comida. • Hiperactividad, agresividad, comportamientos antisociales y conductas dirigidas a llamar la atención del adulto. • Manifestaciones afectivas extremas, muestras de desconfianza. • Tendencia a la fantasía. • Absentismo, horarios inadecuados para llegar e irse de la escuela.
El abandono físico podemos definirlo como aquella situación en la que las necesidades físicas básicas del menor no son atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro del grupo con el que convive el niño
• Comportamientos autogratificantes (autoestimulación). • Permanencias prolongadas en lugares públicos o en la escuela, fugas de casa. • Retraso en las áreas madurativas y problemas de aprendizaje escolar. Indicadores de los cuidadores Podemos observar la presencia de algunos indicadores como: • Vida en el hogar caótica • Evidencias de apatía o de incompetencia para atender al niño • Mentalmente enfermo o bajo nivel intelectual • Enfermedad crónica En el caso del abandono o negligencia, la cronicidad va a suponer el criterio principal para determinar su existencia, por lo que deberán darse algunos de los indicadores en el niño de manera reiterada.
En el estudio de las causas del abandono físico se han encontrado en los padres ausencia de conductas apropiadas para el cuidado del niño por una falta de habilidades que les impide: • Percibir aspectos esenciales de los diferentes estados y necesidades de los niños • Interpretar de manera adecuada el significado de esas percepciones. • Seleccionar las respuestas adecuadas y responder de forma que se satisfagan las necesidades de los niños. La conclusión esencial no es que los padres negligentes se comporten de forma diferente, sino que perciben e interpretan la realidad de manera diferente, respondiendo con repertorios distintos. Hay que destacar que esta tipología de maltrato se aparece con mayor frecuencia que el resto, suponiendo en torno a un 80% del total de casos de maltrato.
Los padres negligentes perciben e interpretan la realidad de manera diferente, respondiendo con repertorios distintos
e puede definir como la hostilidad verbal crónica en forma de insulto, burla, desprecio, crítica o amenaza de abandono, y constante bloqueo de las iniciativas de interacción infantiles (desde la evitación hasta el encierro o confinamiento) por parte de cualquier adulto. • Signos de desórdenes emocionales, muestras de recelo, pesimismo, ansiedad, depresión, preocupación, ausencia de comunicación, movimientos rítmicos repetitivos. • Desórdenes conductuales como retraimiento o conducta antisocial, con extremos conductuales como pasividad o conducta agresiva extrema, conductas compulsivas o de autolesión. • Baja autoestima y excesiva preocupación por complacer a las figuras de autoridad. • Conductas adultas inapropiadas o excesivamente infantiles. • Trastornos en el control de esfínteres, desórdenes en el sueño (más propios de edades tempranas, Infantil y Primaria). • Disminución de la capacidad de atención, problemas de aprendizaje. Indicadores de los cuidadores Podemos observar la presencia de algunos indicadores como: • Rechazo. Rechazan de manera activa las iniciativas primarias del apego del niño, excluyen activamente al niño de las actividades familiares, se transmite constantemente al niño una valoración negativa, sometiéndole a humillaciones verbales. Niegan amor • Aterrorizar. Se refiere a amenazar al niño con castigos extremos y siniestros, crear en el niño un miedo intenso de amenaza impredecible o exigir el cumplimiento de objetivos inalcanzables castigándole por no alcanzarlos. • Aislamiento. En general se refiere a privar al niño de las oportunidades para establecer relaciones sociales, enseñar al niño a evitar cualquier contacto social,
Indicadores físicos en el menor Se pueden observar algunos de los siguientes indicadores: • Talla corta, retraso no orgánico del crecimiento, enfermedades de origen psicosomático. Indicadores conductuales en el menor Podemos observar algunos de los siguientes indicadores: • Dificultades o retraso en su desarrollo evolutivo. • Excesiva ansiedad o rechazo en relaciones psicoafectivas, escasa discriminación y pasividad en las relaciones sociales.
prohibir al niño jugar con otros niños La dificultad para identificar cuándo se produce el maltrato emocional hace que se necesiten dos condiciones de forma simultánea, que el indicador se presente de forma reiterada y continua y su presencia sea claramente perceptible. En nuestra sociedad se dan algunas situaciones nuevas, como pueden ser las pautas de crianza excesivamente sobreprotectoras que fomentan la inmadurez y la sobredependencia emocional.
Otra forma de maltrato es la que se ha dado en llamar abuso pedagógico. Se produce en el niño cuando las exigencias académicas u obligaciones de actividades y clases extraescolares son superiores a sus posibilidades, impidiendo que el niño tenga tiempo de ocio y juego necesario, lo que produce un estrés escolar que se manifiesta por trastornos psicosomáticos o alteraciones emocionales
Las pautas de crianza excesivamente sobreprotectoras fomentan la inmadurez y la sobredependencia emocional
l abandono emocional puede considerarse como la falta persistente de respuesta a las señales (llanto, sonrisa), expresiones emocionales y conductas de interacción iniciadas por el niño y falta de iniciativa de interacción y contacto, por parte de una figura adulta estable. cación, movimientos rítmicos repetitivos. • Desórdenes conductuales como retraimiento o conducta antisocial, con extremos conductuales como pasividad o conducta agresiva extrema.. • Conductas compulsivas o de autolesión. • Excesiva preocupación por complacer a las figuras de autoridad. • Baja autoestima. • Conductas adultas inapropiadas o excesivamente infantiles. • Trastornos en el control de esfínteres, desórdenes en el sueño (más propios de las edades de Infantil y Primaria). • Disminución de la capacidad de atención, problemas de aprendizaje. Indicadores de los cuidadores Podemos observar la presencia de algunos indicadores como: • Estado de no disponibilidad para el niño, no responde a las conductas sociales espontáneas del niño, no mostrar interés por sus logros ni problemas y tolera absolutamente todos los comportamientos del niño sin ponerle límite alguno. La dificultad de considerar cuándo se produce el abandono emocional, al igual que en el maltrato, hace que se necesiten dos condiciones de forma simultánea, que el indicador se presente de forma reiterada y continua y su presencia sea claramente perceptible.
Indicadores físicos en el menor Se pueden observar algunos de los siguientes indicadores: • Talla corta, retraso no orgánico del crecimiento, enfermedades de origen psicosomático. Indicadores conductuales en el menor Podemos observar algunos de los siguientes indicadores, coincidentes con los que se observan en el maltrato emocional: • Dificultades o retraso en su desarrollo evolutivo. • Excesiva ansiedad o rechazo en relaciones psicoafectivas, escasa discriminación y pasividad en las relaciones sociales. • Signos de desórdenes emocionales, muestras de recelo, pesimismo, ansiedad, depresión, preocupación, ausencia de comuni-
qué hacer ante el maltrato en el contexto escolar
os centros educativos se presentan como un contexto idóneo para la detección de situaciones de riesgo, así como para ofertar a los padres en general modelos educativos, pautas de crianza adecuadas, información sobre características evolutivas. Además son un valioso elemento de compensación de desigualdades, facilitador de satisfactores a los niños y en suma como instrumento de prevención de la desprotección infantil.
El profesorado, y especialmente el tutor, se encuentran en una posición privilegiada para detectar situaciones de riesgo, por la cantidad de horas que comparte con sus alumnos, lo que le permite conocer y observar a cada uno de ellos, así como las relaciones que establecen. También conoce las características evolutivas de las diferentes etapas educativas y cuenta con la posibilidad de comparar las conductas de niños y niñas de la misma edad. Igualmente conoce el entorno familiar, tanto a través de los propios niños como de las relaciones que establece con las familias. La detección precoz permite una actuación centrada en la familia y el niño que evite la aparición de malos tratos, potenciando los factores protectores y reduciendo o eliminando los factores de riesgo.
que se desarrolle con la familia y el niño sea eficaz. Los profesores pueden conocer o sospechar de las situaciones de maltrato por distintas vías: • Por comportamiento desajustado del niño o cambios en él. • Por signos o lesiones físicas. • Porque el alumno lo cuenta directamente o se lo cuenta a otro niño.
Para poder proteger a un niño o adolescente, minimizar los efectos del maltrato y poderle aportar las condiciones de cuidados psíquicos y físicos adecuados, es necesario en primer lugar conocer que ese niño está en situación de desprotección, es decir, detectar el problema. Son muchas las dificultades para detectar estas situaciones que habitualmente se producen en el ámbito familiar. Sin embargo, los esfuerzos han de ser intensos por conseguirlo, pues la detección precoz aumenta la probabilidad de que la intervención
qué hacer ante el maltrato
En tanto que podamos atajar o intervenir con medidas compensadoras en estos niños, estaremos evitando que se reproduzcan situaciones de violencia
Los problemas que tienen los menores maltratados se traducen en unas manifestaciones que pueden ser conductuales, físicas y/o emocionales. A estas señales de alarma o pilotos de atención es a lo que llamamos indicadores, ya que nos pueden “indicar” una situación de riesgo o maltrato. A menudo podemos pensar, a la vista de estos indicadores, que se trata de un alumno agresivo, vago, que molesta, no atiende; debemos profundizar más en el conocimiento del niño o adolescente para poder precisar la posible causa de estos comportamientos.
Los niños o adolescentes que han sufrido abandono o maltrato pueden presentar algunas de las siguientes características: baja autoestima, conductas negativas, retraimiento, incapacidad para confiar o amar a otros, conducta agresiva, problemas de disciplina, coraje y rabia, pasividad, miedo a establecer relaciones nuevas, entre otras. Todo ello indica que, en tanto que podamos atajar o intervenir con medidas compensadoras en estos niños, estaremos evitando que se reproduzcan situaciones de violencia. El menor no sabe defenderse ante las agresiones de los adultos, no pide ayuda, esto lo sitúa en una posición vulnerable ante un adulto agresivo y/o negligente. Los niños que sufren maltrato tienen múltiples problemas en su desarrollo evolutivo, déficits emocionales, conductuales y socio-cognitivos que les imposibilitan un desarrollo adecuado de su personalidad. De ahí la importancia de detectar cuanto antes el maltrato y buscar una respuesta adecuada que ayude al niño en su desarrollo evolutivo. Anteriormente han sido descritos los indicadores que podemos observar para cada tipología de maltrato.
Actuación del profesor si observa alguna conducta que le hace pensar que un alumno necesita protección A continuación, proponemos un procedimiento general de actuación en esta fase de identificación del maltrato. • Comunicarlo al tutor, si lo ha detectado otro profesional. • Observar sistemáticamente al alumno en diferentes espacios y momentos: recreo, clase, interacciones con otros adultos y niños y en los contactos con la familia. • Obtener información a través de otros profesores o profesionales que conozcan al menor, a través de una entrevista a la familia y, en su caso entrevista con el niño o adolescente. • Informar al equipo directivo del centro. • Acordar, si es posible, algunas actuaciones conjuntas que puedan llevar a mejorar la situación del alumno. En ocasiones una orientación a la familia puede detener el problema.
• Si se considera necesario, acudir a servicios de apoyo especializados (Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica o Departamento de Orientación), que pueden realizar una valoración más exhaustiva y que ayudarán a marcar un plan de actuación conjunta con el tutor. En ocasiones el maltrato puede deberse a problemas que pueden abordarse desde el centro. • Si fuese necesario intervenir en el ámbito familiar, se notificará a los Servicios Sociales • Si la situación detectada se valorara de alto riesgo para el menor, grave y urgente, se derivará inmediatamente a Servicios Sanitarios (si se trata de un daño físico), Servicios Sociales o Comisión de Tutela o Policía. En caso de la existencia de algún indicador, para ampliar la información que nos permita valorar la situación de riesgo, recurriremos a:
1-. La observación. Si bien los educadores, por su rol profesional, conocen suficientemente a los niños con los que trabajan, y pueden detectar situaciones de riesgo con la mera observación y su experiencia educativa, el contar con un instrumento que sistematice y categorice estas observaciones les ayudará en la tarea de detección, haciendo además que se sientan más seguros ante la decisión de intervenir con el caso o derivarlo a los servicios correspondientes. En este sentido, para realizar la observación se pueden utilizar los Cuestionarios de Detección del Riesgo Social (D.R.S.) que también se incluyen como Guía específica acompañando al presente documento y constan de 4 versiones adaptadas para las edades de 0 a 3 años, 3 a 6 años, 6 a 12 años y 12 a 16 años.
Para realizar la observación se pueden utilizar los Cuestionarios de Detección del Riesgo Social (D.R.S.)
2-. La información. Nos la pueden aportar otros profesores o profesionales que tengan o hayan tenido contacto con el niño o con el entorno familiar. 3-. Entrevistas a la familia. Para realizarlas debemos: • Elegir la persona más adecuada para esta situación. • Elegir un lugar privado y sin interferencias. • Explicar el motivo del encuentro claramente, ser lo más directo, honesto y profesional posible. • Explicar el trato confidencial y profesional de la información. • Avisar de las actuaciones que se van a seguir.
No debemos: • Tratar de probar que hubo maltrato, no es función del docente. • Demostrar horror o desprobación ante la situación, o hacia las manifestaciones de los familiares. • Hacer juicios sobre el niño, sus tutores o su relación. • Entrometernos en aspectos íntimos de la familia que no tengan relación con lo sucedido. • Preguntar detalles sobre el incidente
4-. Entrevistas al niño o adolescente . La entrevista con el alumno dependerá de la edad. Con los más pequeños se puede recabar información a través de juegos, dibujos, cuentos, etc. • Deben hacerla sólo profesionales en los que el niño confíe. • Asegurarse de que el profesional es el más adecuado, se ha de valorar en equipo y, si es necesario, pedir asesoramiento. • Utilizar un lugar tranquilo y privado. • Sentarse al lado del niño, no enfrente, y con algo en medio a modo de barrera, como la mesa. • Decirle al niño que la conversación es privada y qué es lo que debemos contar de ella, a quién y las razones. • Utilizar un lenguaje comprensible para el niño o adolescente. • Informar de las acciones futuras.
Transmitir claramente la idea de que el alumno no es el culpable
No debemos: • Hacer la entrevista más de dos personas, ni hacer que repita la historia en más de una ocasión. • Dejar al menor solo en compañia de un extraño. • Sugerir las respuestas, ni presionar si no responde a algunas preguntas. • Transmitir que nos impresionamos. • Demostrar desaprobación hacia la familia o hacer juicios sobre ella o el niño, descalificar o criticar el lenguaje que usa el alumno en el relato. Algunas situaciones que se nos pueden dar en el momento de la detección: 1-. Si el menor lo cuenta: Lo primero es intentar superar los sentimientos personales de rechazo que suelen aparecer ante el conocimiento de que un niño está siendo maltratado. • Escuchar al alumno tomando en serio lo que dice, pues raramente un niño hace acusaciones de forma gratuita.
• Tranquilizar al menor, explicarle lo bueno que es que se cuenten las cosas para poder ser ayudado. • Transmitir claramente la idea de que él no es culpable. • Evitar juzgar a la familia, el objetivo es ayudar al alumno y a su familia a salir de la situación problemática de la que no pueden salir solos. • Recoger por escrito lo que ha dicho el niño lo antes posible, pero no delante del menor. • Buscar apoyo para continuar, si se considera que la situación puede sobrepasar al profesional. El apoyo puede pedirse al Equipo Directivo del centro, al orientador o a otro compañero que se considere competente. Pero es importante ser muy prudente, la información que el niño ha dado es confidencial y se debe tratar con la máxima reserva y prudencia.
Lo primero es intentar superar los sentimientos personales de rechazo que suelen aparecer ante el conocimiento de que un niño está siendo maltratado
Un caso será grave si corre peligro la integridad física o psicológica del niño o adolescente
2-. Si existen dudas o los signos que hacen sospechar son vagos, no desechar la idea, se puede: • Comentar con otros compañeros que conozcan al alumno. • Recoger información más precisa de la familia. • Planificar una tarea de observación sistemática en diferentes momentos de la jornada escolar. Se pueden utilizar los Cuestionarios de Detección del Riesgo Social (D.R.S.). • Valorar y planificar las actuaciones a seguir con el Equipo Directivo y con el profesional del Departamento de Orientación o del EOEP más adecuado.
3-. Si las manifestaciones son graves y requieren una actuación inmediata para proteger al niño: • Poner en conocimiento de los Servicios Sociales Municipales o Comisión de Tutela, si estamos en horario de apertura de estos servicios. Si no es así, avisar a la Policia Nacional o Guardia Civil y, en caso de un daño físico, llevar a los Servicios Sanitarios. Importante: En todos los casos hay que tener en cuenta que los profesores no son los responsables de contrastar y confirmar la existencia de maltrato; esta tarea corresponde a los Servicios de Protección por ello tras la sospecha o conocimiento de las situaciones hemos de notificarlas. Si crees que es necesario hacer algo para garantizar el bienestar de un niño o adolescente, debes recordar: • No pienses que no es asunto tuyo. • No pienses que no tiene remedio.
• Observa y recoge información. • Informa al Equipo Directivo y a los profesionales de los Departamentos de Orientación (o EOEP). • Decide en común qué hacer. NOTIFICACIÓN Y DERIVACIÓN En la valoración de cada caso hay que tener en cuenta la gravedad del daño físico o emocional ejercido contra el menor y el riesgo o probabilidad de que la situación vuelva a producirse. Un caso será grave si corre peligro la integridad física o psicológica del niño o adolescente y tendrá mayor riesgo si el responsable del maltrato tiene contacto habitual o acceso al menor, si la situación viene produciéndose desde hace tiempo y con frecuencia y además la familia no tiene recursos suficientes para proteger al menor. La notificación es una obligación legal y profesional y una condición necesaria para posibilitar la intervención en casos de maltrato infantil. (Ver Anexo sobre el marco legal). Cuando desde el ámbito educativo se llega a la conclusión de que existen indicios razonables que llevan a sospechar una situación de riesgo o maltrato, desde el
Centro se debe notificar a los Servicios competentes en materia de Protección de la Infancia, en el caso de Madrid a los Servicios Sociales Municipales, quienes tienen delegadas estas competencias por el Instituto Madrileño del Menor y la Familia. (Ver Anexo sobre instituciones).
No solamente se deben notificar los casos más graves y evidentes, también deben ser notificados los casos aparentemente leves y/o las situaciones de riesgo. Las respuestas serán diferentes en cada caso. Si la situación se valora como muy grave y urgente desde el punto de vista médico, debe derivarse a Servicios Sanitarios. Si el daño fuese muy grave desde el punto de vista emocional se debe de-
nunciar a través de las unidades creadas para la protección a los menores desde la Policía Nacional, Guardia Civil o, dependiendo de los municipios, Policía Municipal. La notificación a Servicios Sociales se puede hacer por escrito o verbalmente.
Proceso de detección y notificación
Para ayudarnos en ella podemos utilizar algunos instrumentos: • Hoja de notificación del Observatorio de la Infancia que adjuntamos en el Anexo • Informe resumen de las conductas más relevantes de los Cuestionarios de Detección del Riesgo Social (D.R.S.), así como las puntuaciones obtenidas. • También se puede hacer un breve informe abierto por escrito. Es muy importante que la familia tenga conocimiento de que se va dar información de la situación detectada; se trata de información confidencial y de actuaciones con un menor, del que los máximos responsables son sus tutores legales. Esta información a la familia debe exponerse siempre desde el principio y el objetivo que nos mueve: buscar las ayudas necesarias para que puedan resolver sus problemas o mitigarlos.
Es muy importante cómo se transmite esto a la familia, Si ésta lo percibe como una amenaza o intuye riesgo de perder la tutela del menor la reacción puede ser de falta de colaboración e incluso de agresividad y venganza hacia el centro. Por ello, el objetivo es hacerles conocedores de la intención de buscar las ayudas necesarias para superar su situación. Tan sólo en situaciones de gravedad, donde el interés del menor nos aconseje no informar a la familia porque podría ser más perjudicial, debemos hacerlo sin esa información previa.
¿Por qué en ocasiones no nos decidimos a notificar? • Porque justificamos el maltrato por las costumbres culturales. Debemos recordar que todos los niños tienen unas necesidades básicas que han de ser cubiertas, independientemente de los valores culturales de su familia. • Consideración de que nadie tiene derecho a inmiscuirse en la privacidad de la familias. Ser padre no significa poder tratar un niño de la manera que uno desee. Los niños o adolescentes no son propiedad de los padres. • Experiencias de notificaciones donde no se considera que hubo una respuesta adecuada. Algunas veces la notificación no produce la respuesta que esperamos o no garantiza que la familia y el menor vayan a recibir la ayuda necesaria; sin embargo, si no conocen el caso los Servicios de protección, el niño seguirá en una situación de riesgo.
La notificación es una obligación legal y profesional
• Temor a que la sospecha no se confirme o resulte no ser cierta y los padres demanden al profesional. Siempre que la notificación sea realizada de buena fe, los Servicios de Protección Infantil deben proteger y ayudar legalmente al que notificó. Este temor no puede hacer que un solo niño quede en una situación de desprotección; gracias a estas actuaciones se puede prevenir que un niño llegue a ser maltratado gravemente. • Pensamos que toda intervención debe tener la certeza total del diagnóstico de maltrato. Ello impide notificar hechos o factores de riesgo, que podrían dar lugar a una actuación preventiva o precoz. Por otro lado, en la gran mayoría de casos no vemos directamente lo que le ocurre al niño y no podríamos nunca informar de certezas absolutas. Seguidamente se recoge el diagrama de detección y notificación de posibles casos de maltrato.
ACTUACIONES CON EL ALUMNO EN RIESGO O MALTRATADO
Las victimas de maltrato en la infancia no desarrollan adecuadamente las habilidades básicas que en etapas posteriores les permitirán adaptarse socialmente, tener buena autoestima y desarrollar habilidades eficaces de relación social. Tampoco realizan el establecimiento adecuado del apego, que le permitirá desarrollar los primeros modelos de relaciones sociales, seguridad básica y de respuesta al estrés. Cuando estas tareas se desarrollan bien se convierten en factores de protección. A partir de las relaciones que el alumno establece con los adultos significativos, construye los primeros modelos de lo que puede esperar de sí mismo y de los demás y los modelos que regularán su conducta y la forma de responder al estrés. Si el adulto referente responde adecuadamente a las demandas de atención del alumno, le ayudará a desarrollar confianza en sí mismo y en los demás, a desarrollar la figura de apego como alguien disponible, que le protege, que le ayuda, alguien en quien puede confiar. Esto le hará sentirse una persona valiosa, digna de ser amada, aproxi-
marse al mundo con confianza, afrontar las dificultades y obtener y proporcionar ayuda. Va a desarrollar expectativas positivas de sí mismo y de los demás. Si carece de estos factores protectores, especial dificultad le va a suponer comprender emociones en situaciones de conflicto (Cuando la madre le riñe piensa que no le quiere) y comprender emociones ambivalentes, positivas y negativas a la vez ( Me puse contento porque vino mi amigo pero luego me puse triste porque él tenía bici y yo no)
Todos los niños tienen unas necesidades básicas, independientemente de los valores culturales de su familia
Los Servicios de Protección Infantil deben proteger y ayudar legalmente a quién notificó
¿Cómo actuar con un alumno victima de malos tratos? Una vez que se detectada la necesidad de protección del alumno, el profesor debe ser la persona de confianza que le comprenda, le de seguridad y protección, ya que puede sentirse confuso, dudar de que el haberlo contado esté bien, sentir miedo, culpabilidad, etc. • El alumno necesita tener una persona de confianza que le comprenda, que entienda su situación escolar y que coordine la actuación con el resto de profesionales del centro. • En la relación con el alumno el profesor debe mostrar serenidad evitando la alarma y el nerviosismo. • Que el alumno sienta que le creen, y no se le juzga ni se cuestiona la veracidad de los hechos. • Mostrarle afecto, pues en este momento necesita de una forma especial percibir el cariño y apoyo de las personas que le rodean.
Si se trata de un momento en el que ya se notificó la situación, es probable que estén actuando otros servicios o instituciones y hay que considerar que la coordinación es imprescindible para la intervención y tratamiento en los casos de maltrato infantil, correspondiendo a cada ámbito profesional asumir las tareas propias de su actividad, con un seguimiento posterior del niño y su familia. Las competencias y responsabilidades de las diferentes instituciones se encuentran en el Anexo 2. Para mantener esa coordinación, el centro educativo y los profesionales deben estar disponibles para la asistencia en ocasiones a reuniones conjuntas (Por ejemplo Equipo de Trabajo de Menores y Familia), así como a contactos telefónicos y otras formas de intercambio de información o de establecimiento de actuaciones conjuntas. En este punto es decisivo el papel facilitador del Equipo Directivo del centro educativo. Por otro lado la actitud ante esta coordinación debe orientarse a la consideración de la complementariedad de los servicios y a la comprensión de que en muchas ocasiones no todos podemos hacer tanto como desearíamos.
ACTUACIONES PREVENTIVAS La escuela por sí misma tiene la obligación de constituirse en instrumento de compensación de desigualdades y de prevención de desajustes personales y sociales: Esto lo puede lograr: • Siendo sensible al entorno social, flexible en su funcionamiento educativo y abierta a nuevas soluciones. • Contemplando y dando cabida a la educación en valores democráticos, a la participación, la no discriminación, la diversidad, la interculturalidad, los derechos de los niños y niñas, para dar respuesta a las nuevas demandas sociales y personales. • Desarrollando la función tutorial de manera que los alumnos sepan que pueden confiar en el tutor y contarle sus problemas • Favoreciendo experiencias de éxito a los escolares, valorando los esfuerzos y logros, lo que fomentará niños y adolescentes más independientes, seguros y persistentes en sus esfuerzos.
El centro educativo es un contexto excelente para proporcionar información y formación, en una serie de contenidos y habilidades al profesorado, educadores y familia para el desarrollo de factores protectores en los niños con la finalidad de facilitar su propio bienestar y para quienes en un futuro van a ser, en la mayoría de los casos, padres y madres. Para desarrollar con éxito la función preventiva, el centro educativo como institución debe de ser capaz de revisar sus propias actitudes hacia el control de las conductas de los niños y adolescentes y desarrollar líneas de trabajo en equipo, con los alumnos y las familias.
La coordinación es imprescindible para la intervención y tratamiento en los casos de maltrato infantil
Acciones en el centro educativo para prevenir el maltrato: • Incrementar las habilidades del profesorado para afrontar los conflictos. • Sensibilizar a la comunidad educativa acerca de lo que es y de lo que supone el maltrato infantil. • Formarse para disponer de los conocimientos y de los recursos adecuados para detectar las situaciones de riesgo. • Reflexionar sobre la propia actuación profesional evitando situaciones de maltrato dentro de la institución escolar.
• Desarrollar acciones de difusión y sensibilización entre los niños, las familias y la comunidad acerca de los derechos especiales que asisten a la infancia. • Participar en las comisiones interinstitucionales de atención a la infancia • Articular en el currículum actividades dirigidas a revisar críticamente la aceptación de la violencia y la discriminación, promoviendo la educación afectiva sexual que prevenga los modelos estereotipados sobre la crianza de los hijos. • Estimular por todos los medios, la confianza y la autoestima de los niños/as. • Ofrecer a los alumnos el espacio y las oportunidades para experimentar formas no violentas de resolución de los conflictos. Las asambleas, los consejos de aula y todo medio que estimule la participación democrática en la vida escolar, pueden ser buenos recursos. • Promocionar en los centros la planificación y el desarrollo de actuaciones encaminadas a la prevención a través del currículo, dando mayor relevancia a los contenidos transversales
• También es importante que en el centro educativo se enseñe a los niños y adolescentes a desarrollar una serie de conocimientos y destrezas que les permitan distinguir las situaciones de maltrato y abuso y hacer frente a ellas. El contenido de este tipo de programas debe incluir aspectos como: – Derechos del niño – Identificación de señales de peligro de maltrato y abuso. – Búsqueda de apoyo en los adultos – Conocimiento de las redes de apoyo – Desarrollo de habilidades de comunicación, de expresión de sentimientos y emociones, de solución de problemas, asertivas y autoafirmativas, de pedir y prestar ayuda. – Conocimiento del propio cuerpo
El centro educativo debe de ser capaz de revisar sus propias actitudes hacia el control de las conductas de los niños y adolescentes
Actuaciones dirigidas a las familias: • Incrementar las habilidades personales de las familias para afrontar los conflictos. • Desarrollar tareas de sensibilización y capacitación sobre las necesidades evolutivas de los niños, teniendo en cuenta los requerimientos del niño en cada edad específica (alimentación, sueño, higiene, rabietas…) reconociendo la dificultad que entraña cada nuevo periodo del desarrollo, brindando orientación práctica en cuanto al establecimiento de disciplina constructiva, promoviendo la estimulación de los niños y adolescentes y el crecimiento emocional estable. • Realizar actividades con las familias (talleres, escuelas de padres, charlas etc.) para incrementar sus habilidades en el cuidado de los hijos y en las relaciones afectivas que establecen con ellos, reflexionando sobre los mecanismos de control y resolución de conflictos en las distintas etapas educativas • Sensibilizar a los padres y madres sobre las consecuencias asociadas al castigo físico y proporcionar pautas de educación positivas.
Si en el centro educativo se procede de este modo, estaremos fomentando en los individuos una serie de actitudes y conductas que van a favorecer la autonomía, la tolerancia y el respeto por los demás, lo que sin lugar a dudas va a contribuir a prevenir los malos tratos en la infancia. Algunas reflexiones en el centro pueden ayudar a planificar actuaciones de prevención, como puede ser el análisis de aspectos siguientes: • ¿Cómo se lleva a cabo en el Centro la planificación de este tema transversal ? • ¿Se trata de forma sistemática en las programaciones? • ¿Se lleva a cabo de una forma vivencial y a través de la realidad que ofrece el contexto escolar? • ¿Existe una planificación del buen trato, dentro de Proyecto Curricular de Etapa? ¿Cómo se lleva a cabo esta programación? ¿Se tiene en cuenta la selección que de estos aspectos hacen las editoriales de los libros? • ¿Existe una reflexión de Centro, desde la Comisión de Coordinación Pedagógica, que se refleje en el Proyecto Curricular y en el Plan de Acción Tutorial?
Debemos sensibilizar a los padres y madres sobre las consecuencias asociadas al castigo físico e incrementar sus habilidades en el cuidado de los hijos
Qué debe entenderse por abuso sexual?
Ante la falta de consenso en la definición, adoptamos la propuesta de entender por abuso sexual “Cualquier clase de placer con un niño menor de 18 años por parte de un adulto desde una posición de poder o autoridad sobre el menor”. Es un tipo de maltrato en torno al cual existen falsas creencias, sobre todo si se trata de abuso a menores, que no son ciertas y generan confusión respecto al tema: • Que es poco frecuente, que sólo lo sufren las niñas, cuando, según investigaciones recientes, aproximadamente el 20% de las chicas y el 10% de los chicos pueden haber sufrido algún abuso sexual antes de los 17 años. • Que quienes cometen abusos sexuales son enfermos psiquiátricos, cuando en la mayoría de los casos pasan por personas normales.
• Que sólo se dan en situaciones sociales muy especiales (familias con muchos problemas, clases sociales bajas, etc.), cuando en realidad se da en cualquier familia y clase social. • Que la mayoría de las veces es producto de historias que se inventan los niños, cuando lo cierto es que los niños casi siempre dicen la verdad en estos temas, más bien lo que ocurre es que se lo callan. • Que el agresor es un desconocido, sin embargo, en la mayoría de los casos de abusos a menores el agresor es conocido o del entorno familiar. • Que los abusos van acompañados de violencia física. Aunque a veces sucede, la violencia es infrecuente, el agresor se sirve de estrategias para imponer su voluntad a la victima.
¿Qué consecuencias tiene el abuso sexual? El abuso sexual no afecta por igual a todas las víctimas, la gravedad y sus consecuencias dependen de diversos factores, a menor edad y mayor frecuencia, severidad, grado de relación o amenazas, el impacto puede ser mayor. También dependerá de que reciba apoyo familiar y ayuda terapéutica para paliar el impacto.
El abuso sexual puede aparecer en cualquier familia y clase social
¿Cómo podemos saber si un alumno ha sufrido abusos sexuales? Existen indicadores que revelan si un menor ha sido o está siendo victima de abuso sexual, pero debemos ser prudentes con las atribuciones y simplificaciones, pues como en cualquier tipo de maltrato, estos no son específicos del abuso. • Indicadores físicos: independientemente de la edad y nivel educativo del abusado/a, pueden observarse magulladuras, desgarros, hemorragias, dificultad para andar o sentarse, infecciones genitales o urinarias, enfermedades de transmisión sexual, etc. • Sexuales: en las etapas de Educación Infantil y Primaria, podemos observar conductas precoces, obsesión con temas sexuales, tendencia a la promiscuidad con otros menores, conocimientos precoces sobre el tema, lenguaje o conversaciones impropias de su edad. En Secundaria, obsesión por temas sexuales, exhibición compulsiva de conocimientos sobre sexualidad, conductas insinuantes hacia otros menores.
Otras manifestaciones que podemos encontrar en alumnos de todas las edades y etapas educativas son, signos de ansiedad, depresión, labilidad emocional, vergüenza, culpa, conductas antisociales, hostilidad, rechazo del contacto corporal “normal”, problemas de sueño, falta de interés, concentración, problemas escolares, etc. En Educación Secundaria: huida de casa o conflictos polarizados en personas. Una observación minuciosa y atenta de estos indicadores y conductas del alumno, en los diferentes momentos y espacios por los que pasa a lo largo de la jornada escolar, nos proporcionará valiosa información que recogeremos cuidadosamente para ser valorada conjuntamente por el grupo de profesionales del centro conocedores del caso. El Orientador/a del EOEP o del Departamento de Orientación del Centro, puede realizar una observación con técnicas específicas.
Existen indicadores que revelan si un menor ha sido o está siendo victima de abuso sexual
Entrevista con el alumno. Aunque el profesor tiene habilidades para hablar con los alumnos de diferentes temas, en este tipo de entrevista debe dejarse a expertos ya que depende de cómo se haga para que el menor cuente lo ocurrido. Cuando en un centro educativo se sospecha o detecta un caso de abuso sexual en un menor, no es el profesor tutor o el adulto que lo detecta el responsable único de afrontar la situación; con la máxima discreción y respetando en todo momento la confidencialidad, debe apoyarse en el Equipo Directivo, el Orientador o Departamento de Orientación del Centro y otros profesionales que trabajen con el menor para hacer una adecuada detección y derivación del caso. La toma de decisiones no tiene que ser de carácter individual.
¿Cómo actuar con un menor víctima de abuso? Cuando un alumno, de cualquier etapa educativa, ha sufrido abuso debemos de tener en cuenta que sentirá miedo, confusión, culpa, etc. Conviene no entrar en detalles y dejar que diga lo que quiera a su manera. Lo importante es que se sienta atendido. En todas las edades y etapas educativas las pautas a seguir son:
En Educación Secundaria y Bachillerato, además de las anteriores orientaciones, se recomienda: Adoptar una actitud comprensiva, no culpabilizar, no interrogar, no hacer juicios de valor, no entrar en detalles y ayudarle a que haga la denuncia. Dependiendo de la edad, debe involucrarse y ser parte activa en su protección.
La víctima de abuso sexual mantiene el secreto, está indefensa, viviendo la terrible realidad del abuso, se da una • Creer al menor y apoyarle subordinación e indefensión con respuestas del tipo, “te a las relaciones de autoridad, creo, has hecho muy bien porque, en la gran mayoría en decirlo, eres muy valien- de casos, la posible ofensa viene de un adulto en quien te, estoy orgulloso de ti”. confía. Si no es descubierto • Mantener la calma y adop- por una tercera persona, estar una actitud comprensi- ta situación persiste hasta va, escuchar con atención que el menor tiene autonomía y seriedad, contener el dis- y lo descubre. gusto por lo que ha pasado, no mostrar ansiedad, Cosas que deben evitarse dar gritos o hacer gestos de cuando un menor ha sido o está siendo objeto de abusos: desesperación. • Decirle que no es culpable, • Manifestar conductas y verbalizaciones del tipo: ¿Esque no ha hecho nada matás seguro/a?; Debe ser un lo. malentendido; ¿No inventarás esas historias?; ¿Por • Asegurarle que no le ocuqué no me lo dijiste antes?; rrirá nada malo. Expresar¿Por qué no huiste?. le afecto. Es importante que hable, que lo cuente y se libere de la carga que este • Tener una reacción de alarma, gritar, amenazar. Dehecho supone. cirle que ya pensaremos qué hacer, tratarle de forma diferente, sobreprotegerle o restringir sus actividades habituales
La toma de decisiones no tiene que ser de carácter individual
La Denuncia: Debemos recordar que la agresión sexual es un delito grave que atenta contra la libertad como persona con capacidad de decidir, contra la dignidad que como ser humano tiene derecho a ser respetado y contra la integridad física y equilibrio psicológico. En Educación Infantil y Primaria. No olvidemos que la violencia sexual es un delito que tenemos obligación de denunciar, que el profesor no es el responsable único, pues la decisión de denuncia no tiene carácter individual. En Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato. A esta edad los alumnos deben de saber que la mejor manera de protegerse contra la violencia sexual es denunciar. La denuncia es un derecho y un deber que se debe ejercer. Si es posible, la propia victima debe participar en la denuncia o hacerla directamente. Además es conveniente: • Realizar un examen médico en el hospital más próximo. Aconsejar a los alumnos que deben acudir acompañados de una persona de su confianza.
• Antes o después de la denuncia, acudir a profesionales especializados que prestan servicios gratuitos de ayuda. Para la denuncia, en Madrid, acudir a: • POLICIA (en Madrid – capital ) a través del Servicio de Atención a la Familia – Grupo de Menores GRUME Tfno: 91 507 94 47 – Servicio atención a mujeres SAM Tfno: 91- 322 35 55 • GUARDIA CIVIL (en otras localidades) a través de los Equipos de Mujer y MenorEMUME • En la Comunidad de Madrid Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS) C/ O´ Donnell, 42 – 28009 Madrid, Tfno: 91- 574 01 10 / 91 574 32 64, c a v a s m a drid@yahoo.es, cavasmadrid@ terra.es • Centro Integral de Atención a la Salud Infantojuvenil (CIASI). www.ciasi.org
Se recomienda adoptar una actitud comprensiva, no culpabilizar, no interrogar
¿Qué hacer desde el centro educativo? Actuación en la propia institución educativa En el centro, la protección y defensa de los derechos de los alumnos es obligación de todos los profesionales por lo que deben coordinarse, trabajar y hacer propuestas en equipo. No se trata de limitarse a unas lecciones puntuales sino de un trabajo sistemático e intencional. El marco adecuado para ello es el currículo. Se puede analizar: Cómo se lleva a cabo en el Centro la planificación de este tema. Si se trata de forma sistemática: ¿Existe una planificación de la Educación Afectivo Sexual dentro de Proyecto Curricular de Etapa?, ¿Cómo se lleva a cabo?, ¿Existe una reflexión desde la Comisión de Coordinación Pedagógica que se refleje en el Proyecto Curricular y Plan de Acción Tutorial?. Trabajar en descubrir los valores y contravalores sociales que subyacen a estos aspectos como puede ser el respeto y la autoestima como valor y la violencia, falta de respeto, abuso, autoconcepto inadecuado como contravalores. Priorizar estos valores en los objetivos de etapa.
Con alumnos que han sufrido agresión sexual: Aunque no es fácil ayudar a la victima, se han de trabajar los impactos del abuso: culpa, miedo, depresión, baja autoestima, escasas habilidades sociales, enfado reprimido y hostilidad, dificultad para confiar, confusión de roles. El principal objetivo debe ser reforzar su imagen para ayudarle a aumentar la autoestima para aprender a confiar en los otros y empezar a sentir seguridad. Para empezar este proceso, las víctimas necesitan aceptar que sus sentimientos de rabia pueden ser expresados. Se suelen culpar por el abuso vivido, especialmente en los casos de incesto. Tienen miedo a expresar estos sentimientos creyendo que serán rechazadas si lo hacen. El conflicto se resuelve cuando la victima sitúa el trauma en el pasado, comprende las causas que lo provocaron (factores educativos, historia de la familia, falta de apoyo social, etc), y existe garantía de que el abuso ha desaparecido.
Actuaciones preventivas con todos los alumnos del Centro Educativo. La intervención debe dirigirse a disminuir la vulnerabilidad de los alumnos proporcionando conocimientos, habilidades de discriminación y defensa y facilitando redes de ayuda. Educación Infantil: • Aprender a conocer y expresar sus sentimientos. • Tomar conciencia del derecho que tiene sobre su propio cuerpo. • Aprender a diferenciar los regalos de los sobornos y aprender a no aceptar estos últimos • Aprender a pedir ayuda a padres, profesores, familiares o a otros adultos de confianza. • Diferenciar secretos buenos y secretos malos. • Aprender a no sentirse culpable o impotente si se ha sido víctima. • Aprender a decir NO.
La protección y defensa de los derechos de los alumnos es obligación de todos los profesionales
Educación Primaria y Secundaria: Con los alumnos de E. Primaria se empezará a trabajar para que en Educación Secundaria ya tengan asumido que la agresión sexual es un delito grave que atenta contra su libertad como persona con capacidad de decidir, contra su dignidad que como ser humano tiene derecho a ser respetado y contra su integridad física y equilibrio psicológico. Otros temas a trabajar: • Hay que denunciar porque: – La denuncia es un derecho y un deber que se debe ejercer. – Es un paso para superar la experiencia. – La denuncia evita otros delitos. • Mejorar los conocimientos que los alumnos tienen en relación a los abusos sexuales. • Diferenciar el abuso sexual de otro tipo de contactos normales. • Aprender a conocer y expresar sus sentimientos. • Tomar conciencia de los derechos de niños y niñas, especialmente del derecho que cada persona tiene sobre su propio cuerpo.
• Aprender a diferenciar los regalos de los sobornos y aprender a no aceptar estos últimos • Aprender a identificar situaciones en las que pueda ocurrir el abuso sexual. • Adquirir y desarrollar habilidades para afrontar situaciones peligrosas. • Aprender a decir NO • Aprender a pedir ayuda a padres, profesores, familiares o a otros adultos de confianza. • Comprender que la responsabilidad del abuso siempre es del agresor y saber que los agresores son personas que también necesitan ayuda. • Aprender a no sentirse avergonzado, desconfiado, culpable o impotente si se ha sido víctima. Para alcanzar estos objetivos los alumnos necesitan aprender y entrenar de forma intencionada y sistemática habilidades de: comunicación, expresión de emociones y sentimientos, asertividad, pedir ayuda, solución de problemas, toma de decisiones, etc.
La víctima necesita aceptar que sus sentimientos de rabia pueden ser expresados
Es necesario que los menores aprendan a distinguir el abuso sexual de otro tipo de contactos normales
Habilidades a entrenar • De comunicación. Es necesario enseñarles a expresar sentimientos, emociones, para liberarse del sufrimiento y encontrar personas que les ayuden. Entrenar con ellos habilidades de comunicación, les ayudará a encontrar palabras, momentos y personas a las que pedir ayuda. • De búsqueda y solicitud de ayuda. Muchos menores que sufren este abuso tienden a ocultarlo y en ocasiones lo cuentan a otros menores que no pueden ayudarles. En necesario enseñarles a que no deben guardar el secreto, haciéndoles ver que no es un buen secreto y que si lo cuentan a un adulto (familiar, profesor, policía, etc.) le pueden ayudar y evitar que vuelva a ocurrir. En el entrenamiento de esta habilidad es importante conocer recursos personales (familia, profesores, adulto se su confianza, etc.) y los servicios sociales que les pueden ayudar. Así mismo, saber que si algún amigo o amiga les cuenta que está sufriendo abusos, deben aprender a convencerle para que busque ayuda, saber que en estos casos no están obligados a guardar secreto porque perjudica y es peligroso para su amigo o amiga.
• Para reconocer el abuso. Es necesario que los menores aprendan a distinguir el abuso sexual de otro tipo de contactos normales. En ocasiones son objeto de abuso sexual o están en peligro de serlo y no son conscientes de ello. No entienden la conducta del adulto, porque confían en él y por que les hemos enseñado que hay que confiar y obedecer a los adultos. Es importante, sin fomentar el miedo a contactos con las personas que los quieren, enseñarles a decir que NO cuando les parezcan contactos inadecuados o cuando no quieran. • Asertividad. Una conducta es asertiva cuando defendemos nuestros derechos sin vulnerar los de los demás. Podemos manifestar nuestro acuerdo con los demás, podemos expresar nuestros gustos, pedir aclaraciones y decir que NO. Todos tenemos derecho a tener y defender nuestras opiniones, nuestras creencias, y nuestro cuerpo. Asertividad es defender nuestros derechos sin agredir a nadie, oponerse a que invadan nuestra intimidad o decir NO cuando toquen nuestro cuerpo.
Técnicas Las principales técnicas que se han mostrado eficaces para este fin en la infancia y adolescencia y que son fácilmente aplicables en el ámbito educativo son: • Modelado. Consiste en demostrar con ejemplos cómo se pone en práctica la habilidad que queremos desarrollar. El profesor/a pondrá ejemplos de situaciones en las que se vean claramente los pasos necesarios para poner en práctica la habilidad a entrenar. • Reforzamiento. Inmediatamente después de que el alumno pone en práctica la conducta entrenada el profesor le proporciona un refuerzo o retroalimentación con verbalizaciones como ¡Lo has hecho muy bien! o ¡Debes levantar la cabeza y hablar más alto!, etc.
• Instrucción verbal directa Se trata de definir claramente la habilidad que se va a trabajar y entender la importancia que tiene. Ejemplo: ¿Que es pedir ayuda? ¿Cuándo se debe pedir ayuda? ¿Cómo se debe pedir la ayuda? ¿Importancia que tiene pedir esa ayuda? • Dramatización. Con esta técnica los alumnos, bajo la supervisión del profesor, ensayan de forma dramatizada las conductas que queremos que a aprendan a utilizar.
Intervención con la familia Es indispensable, para la detección e intervención, que entre la familia y el centro exista una comunicación positiva. Que en ambos contextos el alumno encuentre un clima de confianza que le permita expresarse sin temor. Este ambiente de comunicación positiva puede lograrse si los padres tienen en cuenta las siguientes pautas de conducta: • Tener disponibilidad de tiempo. Los padres, aunque trabajen los dos fuera de casa, deben disponer del tiempo suficiente para dedicarlo a sus hijos. • Ser accesibles a sus hijos. Los hijos deben percibir cómo los padres están disponibles y accesibles cuando los necesitan. • Darse cuenta e interpretar correctamente las peticiones de sus hijos. Los padres deben estar atentos a los mensajes de atención de sus hijos y dar respuesta adecuada a dichas demandas.
• Responder contingentemente a las demandas de sus hijos. Los hijos necesitan recibir esa respuesta pronto y cuando se aplace es importante explicar el motivo del aplazamiento. • Ser coherentes en sus conductas con los hijos. Es importante que los padres sean emocional y conductualmente estables. Para establecer una relación segura y estable con los hijos deben ser coherentes y responder de manera similar a situaciones semejantes. Cambiar de conducta de manera arbitraria e imprevisible provoca inseguridad y dificulta las relaciones con los hijos.
Materiales y recursos para trabajar con los alumnos Programas de prevención • Del Campo, A. López, F. (1988): Prevención de abusos sexuales a menores (3) Unidad didáctica para Educación Infantil (3-6 años). Salamanca. Amarú y Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. • Del Campo, A. López, F. (1988): Prevención de abusos sexuales a menores (4) Unidad didáctica para Educación Primaria (6-12 años). Salamanca. Amarú y Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. • Del Campo, A. López, F. (1988): Prevención de abusos sexuales a menores (5) Unidad didáctica para Educación Secundaria (12-16 años). Salamanca. Amarú y Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
Es indispensable que entre la familia y el centro exista una comunicación positiva
• Del Campo, A. López, F. (1988): Prevención de abusos sexuales a menores (1) Guía para educadores. Salamanca. Amarú y Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. • Del Campo, A. López, F. (1988): Prevención de abusos sexuales a menores (2) Guía para padres y madres. Salamanca. Amarú y Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. • Félix López Sánchez y Amaia del Campo (1997): Prevención de abusos sexuales a menores. U.D. para Infantil, Primaria y Secundaria, Guía para padres y profesores. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Cuentos para niños. • Mebes, M. (1994) Ni un besito a la fuerza. Ed. Maite Canal. Bilbao • Wather, O. ( 1988) Se acabaron los secretos. Ed. Grijalbo. Barcelona • Lente Barthelme: Cuéntame tus secretos. Ed. Grijalbo. Barcelona (1987)
De Educación Afectivo-sexual • Font, P. (1990) Pedagogía de la sexualidad. Barcelona. Graó • López, F. (1995) Educación sexual de adolescentes y jóvenes. Madrid. Siglo XXI • Programa Arimaguada. Educación afectiva y sexual (6-12 años). Consejería de Sanidad: Gobierno de Canarias. • Robert, J. (1987) Mi sexualidad (6-9). Buenos Aires. Ed. Nueva Visión. • Robert, J. (1987) Mi sexualidad (9- 12). Buenos Aires. Ed. Nueva Visión.
Bibliografía general • Cantón, J. Y Cortés, M. R. (1988) Malos tratos y abuso sexual infantil. Ed. Siglo XXI. Madrid. • López, F. (1994) Abusos sexuales a menores: lo que recuerdan de mayores. Ministerio de Asuntos Sociales. Madrid. • López, F. (1995) Prevención de los abusos sexuales de menores y educación sexual. Amarú ediciones. Salamanca. • Vázquez, B. (1995) Agresión sexual. Evaluación y tratamiento en menores. Siglo XXI de España editores. Madrid. • Save the Children (2001). Abuso Sexual Infantil : Manual de formación para profesionales. (Anexos 21 - 25 actividades educativas referidas a la prevención del abuso Sexual Infantil). Vídeos • Sentir que sí, sentir que no. Fundación Jauma Bofia, 1998. Barcelona. • Derrape, o un espacio para hablar. Diputación Foral de Álava. Departamento de Bienestar, 1996.
• Convención sobre los derechos del niño. Nueva York, 20 de noviembre de 1989. Ratificada por España el 30 de noviembre de 1990. En el art. 3 de la Convención se recoge el principio de interés superior del niño, principio que informará todas las medidas concernientes a los niños que tomen los poderes públicos. • Constitución española de 1978 Artículo 39. Establece la protección social, económica y jurídica de la familia y de la infancia. • Código Civil Modificado en materia de adopción, tutela y guarda por la Ley 21/87 de 11 de noviembre. Artículo 154. Sobre las obligaciones inherentes a la patria potestad especificando que se ejercerá siempre en beneficio de los hijos y con el deber por parte de los titulares de velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral.
Modificación del artículo 172. Se define el concepto de desamparo del menor por: – incumplimiento de los deberes de protección – imposible cumplimiento de los deberes de protección – inadecuado cumplimiento por los padres de sus deberes de protección El desamparo da lugar a la tutela administrativa por la entidad pública del respectivo territorio lo que permite que se desjudicialice la protección a la infancia (no necesita resolución judicial, aunque revisable por los tribunales) y se descentralice al recaer las competencias en instituciones autonómicas. • Real Decreto 1189/1982, de 4 de junio, sobre Regulación de Determinadas Actividades Inconvenientes o Peligrosas para la Juventud y la Infancia. • Ley de Protección Jurídica del Menor. Ley 1/96 de 15 de enero Regula sus actuaciones, recoge la obligación de denunciar y de prestar auxilio inmediato y proclama el interés superior del niño o niña que deberá respetarse en cualquier actuación relacionada con menores.
Diferencia el concepto de riesgo social del de desamparo, para aquellas situaciones de en las que los derechos y/o necesidades básicas del menor se encuentran comprometidas, con un perjuicio que no alcanza la gravedad suficiente para justificar las separación del menor del núcleo familiar, por lo que la intervención se limita a intentar eliminar, dentro de la institución familiar, los factores de riesgo. Artículo 13. Obligaciones de los ciudadanos y deber de reserva.“Toda persona o autoridad y especialmente aquellos que por su profesión o función, detecten una situación de riesgo o posible desamparo de un menor, lo comunicarán a la autoridad o sus agentes más próximos, sin perjuicio de prestarle el auxilio inmediato que precise” • Ley Orgánica 8/2006, de 4 de diciembre de 2006, por la que se modifica la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, Reguladora de la Responsabilidad Penal de los Menores • Ley de garantías de los Derechos de la Infancia y Adolescencia en la Comunidad de Madrid (Ley 6/95 de 28 de marzo de 1995). Artículo. 47. “Los titulares de los Centros Escolares y el personal educativo de los mismos, están especial-
mente obligados a poner en conocimiento de la Comisión de Tutela del Menor y de la Autoridad Judicial o del Ministerio Fiscal, aquellos hechos que puedan suponer la existencia de desprotección o riesgo infantil, así como colaborar con los mismos para evitar y resolver tales situaciones en interés del niño.” • Real Decreto 732/1995 de Derechos y deberes de los alumnos (BOE de 2 de junio de 1995) Artículo. 18 “Los centros docentes estarán obligados a guardar reserva sobre toda aquella información de que dispongan acerca de las circunstancias personales y familiares del alumno. No obstante, los centros comunicarán a la autoridad competente las circunstancias que puedan implicar malos tratos para el alumno o cualquier otro incumplimiento de los deberes establecidos por las leyes de protección de menores” Artículo 31.5. “Los centros docentes mantendrán relaciones con otros servicios públicos y comunitarios para atender a las necesidades de todos los alumnos y especialmente de los desfavorecidos sociocultural y económicamente”
• Decreto 15/2007, de 19 de abril, por el que se establece el marco regulador de la convivencia en los centros docentes de la Comunidad de Madrid. (BOCM 25 de abril de 2007) • Ley reguladora de los Consejos de Atención a la Infancia y Adolescencia de la Comunidad de Madrid. Ley 18/99 de 29 de abril de 1999 (BOCM de 19 de mayo de 1999) Los Consejos de Atención a la Infancia y la Adolescencia se configuran como órganos colegiados de coordinación de las distintas Administraciones Públicas y de participación de las entidades, asociaciones y organizaciones de la iniciativa social, que se ocupan e inciden en la calidad de vida de los menores y fomentan y articulan la participación de los niños, niñas y adolescentes, contribuirán a una dinamización social y a sistematizar la coordinación interinstitucional • Reglamento del Consejo de Atención a la Infancia y la Adolescencia de la Comunidad de Madrid Decreto 64/2001, de 10 de mayo
anexo 2 instituciones de protección a
Los problemas sociales que afectan a los niños y adolescentes, no pueden ser fragmentados ni descontextualizados de su medio, lo que hade imprescindible una coordinación de todas las instituciones y profesionales que atienden al niño y su familia. Por otro lado es crucial para los profesionales dela educación conocer las competencias y responsabilidades de cada uno de los Servicios de Atención a la infancia. - La Ley de Garantías de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia de la Comunidad de Madrid establece la competencia con respecto a las situaciones de riesgo social y desamparo, señalando que “la protección social de los menores que se encuentren en situaciones de riesgo social, corresponde al sistema público de servicios sociales a través de la red de servicios sociales generales que desarrollan las actividades de prevención, atención y reinserción que sean necesarias, encuadradas en los programas correspondientes”.
• INSTITUTO MADRILEÑO DEL MENOR Y LA FAMILIA (I.M.M.F.) – Consejer��a de Servicios Sociales. Competencias: – Ejercer las competencias que a la Comunidad de Madrid le corresponden en materia de protección de menores. – Promover el desarrollo de políticas de igualdad y bienestar dirigidas a los menores y a sus familias – Proponer al Consejo de Gobierno cuantas iniciativas de carácter normativo sean precisas para favorecer el desarrollo de los derechos de la infancia. – Coordinar su actividad con la de otras áreas administrativas implicadas en la atención a la infancia y la familia en el ámbito de la Comunidad de Madrid. – Desarrollar programas de prevención del desamparo y otras situaciones de riesgo de los menores – Ejercer las competencias que a la Comunidad de Madrid corresponden en materia de menores en conflicto social. – Desarrollar los servicios sociales en materia de infancia y trabajo social familiar. – Fomentar el efectivo ejercicio de los derechos de los menores. – Ejercer la potestad sancionadora en los términos establecidos en los artículos 105 y 107 de la
Ley de Garantías de los Derechos de la Infancia y Adolescencia. – Desempeñar tareas de investigación que permitan un mayor conocimiento de la situación y de los problemas de la infancia y la familia en la Comunidad de Madrid. – Desarrollar acciones informativas, educativas, divulgativas o de otra índole dirigidas al conjunto de la sociedad con el fin de favorecer la mejor comprensión de los problemas de los menores. – Realizar acciones de formación permanente para profesionales dedicados al trabajo con los menores y la familia. – Ejercer las competencias que a la Comunidad de Madrid le corresponden en materia de Familias Numerosas. • COMISIÓN DE TUTELA – I.M.M.F. Es el Órgano a través del que interviene el Instituto Madrileño del Menor y la Familia. – Determinar y declarar la situación de desamparo y asumir la tutela y la guarda de los menores, en los supuestos previstos en el Código Civil. – Asumir la guarda cuando lo soliciten los padres voluntariamente, en los supuestos previstos en el Código Civil.
– Acordar el acogimiento residencial una vez se haya asumido la tutela o guarda del menor. – Formalizar el acogimiento familiar administrativo. – Presentar propuesta ante los Juzgados de Familia en los acogimientos familiares y adopciones. – Notificar puntualmente a la Fiscalía de Menores toda incidencia en los expedientes de protección • SERVICIOS SOCIALES MUNICIPALES Generales: – Apoyar el proceso de socialización y el desarrollo integral de los menores. – Apoyar a las familias para un adecuado ejercicio de sus funciones. – Apoyar a las familias para la superación de situaciones de necesidad y riesgo social y proporcionar atención psicosocial especializada a los menores en situación de riesgo y a sus familias. – Impulsar y desarrollar programa de carácter preventivo ínter áreas e interinstitucionales – Colaboración y coordinación con la red de atención a los menores.
Especializados: – Prevenir situaciones de riesgo y desprotección social de los menores que impiden el adecuado desarrollo, socialización y bienestar, en coordinación con otras instituciones sociales. – Favorecer el desarrollo integral del menor y su adaptación al medio familiar y social. – Proporcionar habilidades y recursos para una dinámica familiar positiva y prevenir la adopción de medidas tutelares. – Participar en la detección de necesidades, promoción de recursos y elaboración de programas. – Analizar y valorar la situación de riesgo o posible desamparo en que se encuentran los menores y promover en su caso la adopción de medidas de protección. • COMISIONES DE APOYO FAMILIAR / EQUIPOS DE TRABAJO CON MENORES Y FAMILIA / COORDINADORAS DE ATENCIÓN A LA INFANCIA – Coordinar, dar unidad y mejorar, en un ámbito territorial determinado, la atención a los menores y sus familias.
– Valorar de forma colegiada e interdisciplinar y realizar seguimiento de menores en riesgo social, presunto desamparo o con medidas de protección. – Coordinar las intervenciones con menores y familias. – Abordar aspectos de interés para el mejor desarrollo de la atención a menores y familias. • COMPOSICIÓN DE LOS EQUIPOS DE TRABAJO CON MENORES Y FAMILIA Servicios Sociales Municipales: – Servicios Sociales Generales – Centro de Atención a la Infancia Técnico de la Comisión de Tutela Profesionales de los diferente ámbitos relacionados con el caso (Salud, Salud Mental, Centro Escolar, etc.) • FISCALÍA DE MENORES – Promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, derechos de los menores y del interés público tutelado por la Ley, procurando ante los Tribunales la satisfacción del interés social. – Asumir o promover la representación y defensa de los menores.
anexo 2 instituciones de protección a la infancia
– Ejercer la superior vigilancia de la tutela, guarda y acogimiento de menores declarados en desamparo por la Administración. – Dirigir la investigación de los delitos y faltas cometidos por menores entre 14 y 18 años, competencia de los Juzgados de Menores. • DEFENSOR DEL MENOR – Supervisa la acción de las Administraciones Públicas y de las entidades privadas que presten servicio a la infancia y la adolescencia. – Recibe y tramita quejas sobre actuaciones que vulneran los derechos de los niños. – Promueve la divulgación de los derechos de los menores. – Desarrolla acciones que permitan conocer las condiciones en que los menores ejercen sus derechos, los adultos los respetan y la comunidad los conoce. • FUERZAS DE ORDEN PÚBLICO En Madrid – capital: – POLICIA a través del Servicio de Atención a la Familia – Grupo de Menores GRUME – Servicio atención a mujeres - SAM En otras localidades: GUARDIA CIVIL a través de los Equipos de Mujer y Menor-EMUME Papel de las fuerzas de orden público en el maltrato infantil: – Recoger testimonios y pruebas dirigidas a verificar o refutar la existencia de un delito o falta hacia un menor o falta por parte de un menor – Adoptar medidas de protección/control/sanción y la derivación del caso al sistema judicial o de protección infantil si es pertinente – Detectar niños en circunstancias familiares y sociales de riesgo – Detener a menores sin domicilio estable – Recoger notificaciones o denuncias de ciudadanos profesionales, instituciones, etc., relativos a niños en situaciones de riesgo o desprotección – Proteger y apoyar a los técnicos de los servicios de protección a la infancia en la ejecución de procedimiento y de medidas administrativas cuando hay o se prevé oposición de los padres o, en sus caso, trasladar al menor tutelado al centro de destino. • CONSEJOS LOCALES DE ATENCIÓN A LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA DE LA COMUNIDAD DE MADRID Comisión de participación de la infancia y la adolescencia Comisión de apoyo familiar
anexo 3 direcciones de interés
• Asociación Madrileña para la Prevención de los Malos Tratos en la Infancia C/ Delicias, 8 entreplanta. 28045- Madrid. Tfno. 91.530.88.26 • Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS) C/ O´Donnell, 42. 28009- Madrid. Tlno. 91.574.01.10, 91 574 32 64 • Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid C/ Ventura Rodríguez, 7. 28008- Madrid. Tfno: 91.563. 44.11 Fax: 91.561.81.73 • Fiscalía de Menores C/ Hermanos García Noblezas, 37. Tfno: 91.493 12 03 • Policía (en Madrid – Capital )a través del Servicio de Atención a la Familia Grupo de Menores – GRUME Plaza de las Regiones s/n Tfno: 91 507 94 47 Servicio atención a mujeres - SAM Tfno: 91- 322 35 55 • Guardia Civil (en otras localidades) a través de los Equipos de Mujer y MenorEMUME
• Instituto Madrileño del Menor y la Familia (IMMF) Consejería de Servicios Sociales. C/ Gran Vía, 14 28013- Madrid. Tfno: 91 580 34 64 • Policía Municipal del Ayuntamiento de Madrid Unidad de Atención y Apoyo a la Familia C/ Camino de Vinateros nº 51 (lateral 1era planta) Teléfono de atención gratuito: 900 222 100 • Unidad de Apoyo y Coordinación con la Comunidad Educativa C/ Plomo nº 14, 1ª planta, 28045 Madrid. 91 5889555-66-64, FAX 91 5884531 • Coordinación de Agentes Tutores C/ Albarracín, 31 91.480.44.66/72 agentetutor@munimadrid.es • Samur Social (Ayuntamiento de Madrid) Teléfono de emergencias Madrid 112. Es un Servicio Social Municipal que funciona las 24 horas del día y los 365 días del año. • Programa de Atención al Maltrato Infantil C/ Santa Tecla. 3 Tfno: 91.741.27.17 / 77.62 Fax: 91.320.47.19
• Observatorio de la Infancia Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Dirección de Acción Social Menor y Familia C/ José Abascal, 39 28003- Madrid Tfno: 91.363.92.01 / 81.33 • Servicio Social de Información Telefónica y Atención de Emergencia (SITADE) Tfno: 91.900.100.333 (Servicio 24 horas, llamada gratuita). • Teléfono del Niño y del Adolescente (Fundación ANAR) Avda, América, 24, 1ª planta. 28028 – Madrid. Tfno: 900.20.10 ( 24 horas, llamada gratuita). • Save the Children Plaza de Puerto Rubio, 28 28053 – Madrid Tfno: 91.513.05.00 Fax: 91.552.32.72
anexo 4 para saber más
• ADIMA (1993). Guía para la prevención del maltrato infantil. Asociación Andaluza para la Atención de la Infancia y Prevención del Maltrato. Sevilla: Junta de Andalucía. • ARRUABARRENA, M.I., DE PAÚL, J., y TORRES, B. (1996). El maltrato infantil: Detección, notificación, investigación y evaluación. Madrid: Ministerio de Asuntos Sociales. • BRONFENBRENNER, U. (1987). La ecología del desarrollo humano. Barcelona: Paidós. • CENTRO REINA SOFÍA PARA EL ESTUDIO DE LA VIOLENCIA (2002). El maltrato infantil en la familia. Madrid: Ministerio del Interior. • CONVENCIÓN DE NACIONES UNIDAS SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO (1989). Asamblea General de Naciones Unidas, 20 de noviembre de 1989.
• DE PAÚL, J.(Dir.), (1988), Maltrato y abandono infantil. Idenificación de factores de riesgo, Serv. Publicaciones del gobierno Vasco • DE PAÚL OCHOTORENA, J. y ARRUABARRENA, M.I., Manual de Protección Infantil, Ed. Masson, 2º edición, Barcelona 2001 • DÍAZ, J.A., y GARCíA, M. (1995). Maltrato y abandono infantil: Tipología, clasificación y frecuencia. En Maltrato infantil: Prevención diagnóstico e intervención desde el ámbito sanitario. Documento Técnico de Salud Pública, nº 22, pp. 19-27. Madrid: Consejería de Salud. • DÍAZ-AGUADO, M.J.; MARTÍNEZ ARIAS, R., et al. (1996): Infancia en situación de riesgo social. Un instrumento para su detección a través de la escuela. Madrid: Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid.
• DÍAZ-AGUADO, M.J.; MARTÍNEZ ARIAS, R., et al. (2001): La educación infantil y el riesgo social. Su evaluación y tratamiento. Un instrumento para la detección en niños y niñas de tres a seis años a través de la escuela. Madrid: Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. • DÍAZ-AGUADO, M.J, MARTÍNEZ ARIAS, R., MARTÍNEZ, B., ANDRÉS, M.T.,(2000) El origen de la integración y la tolerancia en niños de dos a seis años. Consejo Económico y Social de la Comunidad de Madrid. Madrid,2000 • DIAZ-AGUADO, M.J.; SEGURA, M.P.; ROYO, P. (1996) El desarrollo socioemocional de los niños maltratados. Ministerio de Asuntos Sociales. • GRACIA, E. y MUSITU, G. (1993). El maltrato infantil. Un análisis ecológico de los factores de riesgo. Madrid: Ministerio de Asuntos Sociales.
• INSTITUTO DE NECESIDADES Y DERECHOS DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA (IUNDIA) (2000). El trabajo infantil en España. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. • JIMENEZ, J., MORENO, M.C., OLIVA, A. y SALDAÑA, D. (1996). El maltrato y la protección a la infancia en España. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. • KEMPE, R.S. y KEMPE, C.H. (1979). Niños maltratados. Madrid: Morata. • LÓPEZ, F. (1995). Necesidades de la infancia: Respuesta familiar. Infancia y Sociedad, nº 30, pp. 7-47. • MARTÍN, L., DE PAÚL, J. y PEDREÍRA, J.L. (1995). La infancia maltratada: Contenidos psicopatológicos. En J. Rodríguez (Ed.), Psicopatología del niño y del adolescente. Manuales Universitarios nº 31, capítulo 56. Sevilla: Universidad de Sevilla. • MORENO MANSO, J.M., (2002), Estudio sobre las variables que intervienen en el abandono físico o negligencia infantil, Anales de Psicología 2002 vol 18, nº 1 (junio)
• OBSERVATORIO DE LA INFANCIA, Maltrato infantil: Detección, notificación y registro de casos, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales 2001 • OCHAÍTA, E. y ESPINOSA, M.A. (1999). Dificultades en el desarrollo de origen social: El maltrato y las necesidades infantiles. En J.N. García Sánchez (Ed.), Intervención psicopedagógica en los trastornos del desarrollo. Madrid: Pirámide. • OCHAÍTA, E y ESPINOSA, M.A., Hacia una teoría de las necesidades infantiles y adolescentes. Necesidades y Derechos en el marco de la Convención de naciones Unidas sobre derechos del niño. Unicef – McGraw Hill, Madrid,2004 • ROMEU SORIANO. F. JAVIER, El papel del ámbito educativo en la detección y abordaje de situaciones de desprotección o maltrato infantil, Generalitat Valenciana, 2002 • TORRES, B., ARRUABARRENA, M.I. y DE PAÚL, J. (1996). Evaluación en los casos de maltrato infantil: Entrevista semiestructurada para padres. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

References: Artículo 19
 resolución 
 resolución 
 Artículo 39
 Artículo 154
 artículo 172
 resolución 
 Real Decreto 
 Artículo 13
 Real Decreto 
 Artículo 31