Source: https://www.slideshare.net/rambluca/violaciones-sexuales-peru-2000-2009
Timestamp: 2017-06-24 18:51:21+00:00

Document:
by karyrojas01
Carlos Ramos Blume, Working
Jaime Nolberto Caceres
VIOLACIONES SEXUALESEN EL PERÚ 2000-2009UN INFORME SOBREEL ESTADO DE LA SITUACIÓNJaris Mujica 2.
Para levantar con los libros los árboles caídos por el rayo de la violencia 3.
Violaciones sexuales en el Perú 2000-2009Un informe sobre el estado de la situación©	Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos	(PROMSEX) Av. José Pardo 601, Oficina 604, Miraflores, Lima 18 - Perú Teléfono: (511) 447 8668 Fax: (511) 243 0460 www.promsex.orgCorrección de estilo:Soledad CevallosPortada, diseño y diagramación:Julissa Soriano y Daniela JuárezFotografía:iStockphoto.com © t_kimuraImpresión:Lettera GráficaJr. Emilio Althaus Nº 460 Lince T: 471-0700 F: 471-6164Hecho depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº : 2011-13829ISBN: 978-612-4106-09-5Primera edición, Noviembre 2011Lima - PerúDerechos reservadosImpreso en el PerúEsta publicación ha sido posible gracias al apoyo de UNFPA, ONU MUJERES y AJWS. 4.
Me violaron como cinco veces… cada vez que mevioló lloré hasta dormirme, nadie me escuchaba,a nadie quería ver, tenía miedo. (Laura, 23 años)Tenía siete años cuando me violaba, me tocaba, meviolaba… Mi propio tío, en mi casa… Yo no le dijenada a mi mamá porque tenía miedo, porque me dijoél que me iba a matar si le decía a alguien (…) Aprendía denunciar después y al comienzo no me hicieron caso,pero ya cuando crecí me atreví a denunciar. (Gabriela, 25 años)Entraba despacito en mi cuarto, que dormíamos mihermana y yo, despacito algunas veces cuando no estabami mamá y nos abusaba… nos tocaba, hasta que nosviolaba… Mi mamá descubrió y lo denunció a la comisaría,pero ya no hicieron nada. (…) Vino a amenazarnos, peroya no sabemos nada. (Hilda, 14 años).No puedo borrar de mi mente, no sé cómo reponerme,aunque he ido al psicólogo a la terapia. Me malogró la vida,tengo vergüenza de contarle, porque va a creer que soy maricón…Me quiero vengar, pero no sé qué hacer. Me malogró la vida. (Marlon, 19 años) 5.
Estaba regresando a mi casa y me agarró, salió como de lanada (…) Me pegó, me tiró al piso, inconsciente, me dejóprivada. Me violó, me robó, me pegó, me dejó la boca rota(…) Era del barrio, sabíamos quién era, fumón, pero nuncaquiso agarrarlo la Policía, igual presenté mi denuncia. (Flor, 32 años)Desde chiquita me pegaba, me tocaba así, me manoseaba…después me violaba… hasta que un día le dije a mi mamá, yella lo botó de la casa a mi padrastro, a su relación (…) Nuncalo denunciamos. (Carmen, 21 años)Me violó tres veces, pero no me pegaba… Me decía que eranormal, pero que no le dijera a mi mamá, porque era secreto(…) y que si le decía mataba a mi hermanita. Me amenazabasiempre. Mi mamá lo denunció cuando lo encontró manoseandoa mi hermanita y ahí le conté todo. (María, 16 años) 6.
ÍndiceConsideraciones preliminares 11I. La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perú 15 1. La transformación del tipo penal de violación sexual 17 2. El consentimiento, el uso de la fuerza, la penetración 25 3. Los avances en la investigación sobre violaciones sexuales 31 4. Las violaciones sexuales como un problema de seguridad 40II. El panorama de las denuncias por violación sexual en el Perú 47 1. Panorama comparado de las denuncias por violación sexual en América Latina 49 2. En qué instituciones se denuncian las violaciones sexuales 54 3. La cantidad de denuncias sobre violación sexual en el Perú 61 4. Los detenidos e inculpados por violación sexual 69III. El sexo y la edad de las víctimas en las denuncias por violación sexual en el Perú 73 1. El sexo de las víctimas en las denuncias por violación 75 2. Sobre la edad de las víctimas en las denuncias 77 3. Las principales víctimas: mujeres menores de 18 años 80 7.
IV. El estado de la víctima post-violación y su relación con el victimario 85 1. Los vínculos previos entre el victimario y la víctima de violación sexual 87 2. El tipo de relación con el victimario 90 3. Sobre el número de perpetradores en una violación sexual 95 4. El uso de la violencia y el estado de la víctima 97Consideraciones finales 109Bibliografía 119 8.
Consideraciones preliminares Las violaciones sexuales son un delito frecuente en América La-tina. El Perú es uno de los países con más altas tasas de denuncias porviolaciones sexuales de la región y en donde la violencia sexual es unfenómeno extendido en todos los sectores económicos, grupos de edady espacios urbanos y rurales. Sin embargo, las investigaciones en tornoal fenómeno de las violaciones sexuales han sido escasas. Si bien en laprimera década del siglo XXI ha crecido la atención en los problemasde seguridad ciudadana, la violencia sexual en general y las violacionessexuales en particular, han recibido una atención periférica por partede las instituciones del Estado y por gran parte de la sociedad civil y losmedios de comunicación. No son delitos “espectaculares” y, por ello, suelen estar lejos delos titulares de los diarios; no son fruto del crimen organizado y, porello, no tienen unidades especializadas de combate y persecución. Sondelitos que atacan la libertad de las personas en su vida más intimay, la mayor parte de las veces, no son denunciados. A pesar de eso, elvolumen de las denuncias ubica al Perú entre los países con más altastasas de violaciones sexuales del continente y revelan la precariedad dela situación y la violencia extendida en nuestro país. Este informe tiene como objetivo organizar la información pú-blica existente y disponible sobre las violaciones sexuales en el Perúdurante la década 2000-2009, para elaborar un estado de la situaciónde la investigación sobre el fenómeno. Por eso, no se ha producido in-formación nueva ni se ha realizado trabajo de campo, sino más bien, se 11 9.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 ha recopilado la data disponible y pública de las instituciones del Esta- do y de la sociedad civil a través de herramientas de registro de archivo. Ello ha implicado reorganizar la información Estatal, pues aparece dis- persa, fragmentada y muchas veces con problemas metodológicos y de archivo (se ha encontrado en la búsqueda información repetida, datos incompletos, documentos incompletos, documentos cuya versión final no fue publicada, bases de datos que repiten la información de años anteriores, documentos y bases de datos extraviados o borrados por las instituciones, bases de datos virtuales dañados, archivos físicos en descomposición, ilegibles o deteriorados, etcétera). Así, el objetivo es puntual, y se debe considerar que las afirma- ciones que se hacen responden estrictamente a aquello que la infor- mación pública permite. Se debe considerar que, dado el objetivo del trabajo (establecer un estado de la cuestión), el corpus de los datos y la información obedecen a una síntesis de lo ya escrito y publicado sobre el tema y no a ideas novedosas. Por ello, finalmente, el texto muestra sustancialmente datos y tiene la función de ser un resumen concreto sobre la situación del fenómeno, no un material de investigación pro- fundo ni una descripción densa. Las violaciones sexuales no son un fenómeno nuevo en el escena- rio de los delitos y en el panorama de la inseguridad en el Perú, pero el registro sistemático de la Policía, el Ministerio Público y de Medicina Legal es relativamente reciente. No existen bases de datos rigurosas ni archivo público sistemático sobre el fenómeno hasta la década de 1990, pero los datos han sido organizados y publicados a nivel nacional re- cién desde la segunda mitad de esa década. Recién en el siglo XXI, la información empieza a producirse y organizarse de manera sistemática desde las instituciones del Estado, gracias a la expansión de los sistemas virtuales de archivo y a la demanda internacional de información sobre el delito y la inseguridad. Así, el documento recoge la información de la primera década que puede rastrearse de manera organizada y que es accesible a la ciudadanía, y recoge las variables principales de clasifica- ción que utiliza la Policía.12 10.
Consideraciones preliminares El informe se divide en cuatro secciones que componen un nú-cleo de información. La primera muestra una síntesis de las investi-gaciones de los últimos diez años en el tema de violaciones sexualesen el Perú, la evolución del tipo penal y los problemas que esta figuratiene. La segunda sección se dirige a mostrar el panorama general delas denuncias por violación sexual efectuadas ante la Policía Nacionalen la década 2000-2009, haciendo una comparación con las tasas deotros países de la región. La tercera sección estudia las característicasgenerales de las víctimas en las denuncias policiales. Finalmente, lacuarta sección muestra la relación de las víctimas con los victimariosy el estado en que las víctimas fueron encontradas. Una sección conconsideraciones finales cierra el documento. A pesar de las limitaciones de información, el estado de la cues-tión muestra la precariedad de la situación del país respecto a este fenó-meno, la alta tasa de ocurrencia del delito respecto del continente y lavulnerabilidad de las mujeres y los menores de edad, principales vícti-mas de este delito. La situación no ha cambiado mucho en los últimosdiez años y ello evidencia las severas dificultades de las institucionesdel Estado para prevenir, combatir y sancionar la violencia sexual, asícomo la vulnerabilidad de las víctimas y las condiciones de inseguridaden la vida cotidiana de nuestras ciudades. El recojo de información, la sistematización y la compilación bi-bliográfica han sido posibles gracias a la ayuda de Beatriz Ramírez, Me-lissa Gamarra, Soledad Arriagada, María Grazia Ruiz Pasapera y EmilioSalcedo, que han colaborado en diferentes etapas de la elaboración deeste informe entre diciembre de 2010 y mayo de 2011. Asimismo,la colaboración de la División de Estadística de la Policía Nacional,Medicina Legal y del Ministerio Público ha sido de gran ayuda parapoder ordenar los datos sobre el tema. Por otro lado, la ayuda y lectoríarigurosa de Gino Costa y del evaluador de Ciudad Nuestra han sido demucha importancia para precisar varios datos del informe. La función de este documento es informar de manera sintética ala sociedad civil y a las autoridades del Estado sobre la situación de las 13 11.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 denuncias por violaciones sexuales en el Perú y dar cuenta de la exten- sión de un fenómeno que es recogido parcialmente por los medios de comunicación y trabajado tangencialmente por los estudios en seguri- dad ciudadana. El volumen de las cifras y las características de los casos muestran un fenómeno que agrieta desde adentro nuestras sociedades, exhibe en sus víctimas la brutal cotidianeidad de la violencia y recuerda el largo camino que queda por recorrer en la construcción de un país más justo.14 12.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el PerúCapítulo ILa situación de lainvestigación sobreviolaciones sexualesen el Perú 15 13.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-200916 14.
I. La situación de lainvestigación sobreviolaciones sexualesen el Perú1. La transformación del tipopenal de la violación sexual La categoría “violación sexual” aparece dentro de la de “violenciasexual”. Esta refiere a un amplio conjunto de situaciones en las que sevulnera la “libertad sexual” o la “integridad sexual” de una persona. Laviolencia sexual implica una acción en la que una o más personas ejer-cen sobre otra “comentarios”, “insinuaciones” o “acciones” “para con-sumar” o “intentar el acto sexual” (actos que pueden darse en diferentesespacios de la vida cotidiana y contextos de guerra, invasión o violenciapolítica). En un intento por construir un concepto amplio, la Organi-zación Panamericana de la Salud define “violencia sexual” como: Todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de esta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo (Organización Panamericana de la Salud 2005:161). 17 15.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 Este amplio sentido de violencia sexual incluye al delito de “vio- lación sexual”, cuya definición varía según los códigos penales y las perspectivas teóricas, así como el énfasis en sus elementos “constitu- tivos” como la fuerza, el consentimiento o la penetración. Por ejemplo, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda definió las violaciones sexuales como: El acto sexual no consentido, actos que pueden incluir la inserción de objetos o el uso de ciertos orificios corporales que no sean considerados como sexuales (Inter- national Criminal Tribunal from Rwanda 1998: párrafos 596-597). La violación sexual incluye para la mirada normativa penal la “penetración” forzada físicamente, sea por vía vaginal, anal u oral, ya sea del “miembro viril”, otras partes corporales o un objeto (Organi- zación Panamericana de la Salud 2005: 161). De acuerdo a esto, la violación sexual podría ser cometida por varones o mujeres y el sujeto pasivo serían tanto varones, mujeres, niños, niñas y adolescentes. La violación sexual puede ser perpetrada por el “cónyuge”, “concubino”, “enamorado”, “desconocido”, persona que mantenga algún vínculo de autoridad con la víctima, etcétera. En esa línea, en el Perú, la violación sexual, cuya conducta base se encuentra tipificada en el artículo 170 del Código Penal, se define de la siguiente manera: El que con violencia o grave amenaza, obliga a una persona a tener acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza otros actos análogos intro- duciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos primeras vías (Código Penal de 1991: Artículo 170). Pero la legislación sobre el tema, centro de las definiciones ope- rativas del sistema de justicia, no ha sido siempre precisa. En el Perú, la transformación de este tipo penal ha implicado diversos procesos y redefiniciones que no han terminado y que muestran la historia de un complejo fenómeno, atravesado por prejuicios y contradicciones. En la primera mitad del siglo XIX, tras el periodo de Indepen- dencia, el primer proyecto de Código Penal (el Proyecto de Código18 16.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el PerúVidaurre) tenía ya una sección dedicada a los delitos sexuales, con eltítulo “Violencia hecha a las mujeres” (Vidaurre 1828). Aquí, la preocu-pación central era la protección de “la virginidad de las mujeres”, y eldelito se determinaba según el que “violenta a la que es virgen” (Hur-tado 2001: 341; Vidaurre 1828: Ley 1). Incluso las penas se podíanatenuar “si la mujer era viuda” (Vidaurre 1828: Ley 5), si se trataba deuna “mujer soltera que no era virgen” (Vidaurre 1828: Ley 7) y “en elcaso de esclavas no se considera acto sexual” (Vidaurre 1828: Ley 12),ya que el esclavo y la esclava eran considerados cosas. Como castigo al delito, se imponía al sujeto activo (el perpetra-dor) que “contrajera nupcias” con el sujeto pasivo de la acción (la vícti-ma). Si la víctima no aceptaba o el victimario se rehusaba, se obligabaal victimario “al pago de la cuarta parte de su haber” (en el caso en queel victimario careciese de ingresos económicos, se le obligaría a trabajaren obras públicas por el tiempo que la víctima permaneciera soltera).La sanción era considerada agravada “si la mujer ofendida era casada”(Hurtado 2991: 343; Vidaurre: Ley 11). Tres décadas después, en 1859, el segundo Proyecto de CódigoPenal contempla la figura delictiva de “Acceso carnal de mujer”, in-cluyendo los casos en los que “se encuentre privada de sus sentidos”(inciso 1) y cuando hay una “mujer casada que cree que el delincuentees su esposo” (inciso 3); esta última figura delictiva es equivalente alestupro cometido contra la mujer que ha sido engañada con promesasde matrimonio y supera los 18 años de edad (inciso 4, Hurtado 2001:344). El Proyecto de Código de 1859 sigue la propuesta del ProyectoVidaurre en proteger la virginidad de manera expresa (Artículo 324),pero se diferencia de este en que impone mayor pena a los sujetosactivos que mantienen algún vínculo con la víctima -“ascendientes”,“guardadores”, “maestros” o cualquier persona que mantiene “posiciónde autoridad”- (Artículo 323 del Proyecto de 1859). Este Proyecto in-corpora también el Artículo 321, “sobre la sanción complementaria ala pena por los delitos de violación, estupro o rapto de doncella”, en lacual se obliga al sujeto activo a la “manutención de los hijos nacidos 19 17.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 como consecuencia al acceso carnal con la víctima”. En el “rapto de doncella menor de 21 años” de edad “que fuera ejecutada con violencia hacia los padres o hacia la mujer”, si es que el autor-victimario se casaba con la víctima era “eximido de cualquier pena”. Posteriormente, en el Código Penal de 1863, se encuentran los delitos de violación, estupro, rapto y otros (Título II), delitos en los que el bien jurídico protegido es el “honor sexual” de la víctima (Hur- tado 2001: 345). El tipo base del delito de violación sanciona la viola- ción de una mujer “por medio de la fuerza” o “por uso de narcóticos”, así como la “violación de virgen impúber” (incluso cuando hay “acceso carnal con su consentimiento”) o “mujer casada que le hicieron creer que el sujeto activo era el marido” (Artículo 269). Además, se castiga “el que viole a virgen entre 12 a 21 años de edad” (Artículo 270); sien- do una forma agravada del delito el “cometido por persona que ejerza algún tipo de autoridad en la víctima” (Artículo 271). El Código de 1863 mantiene la “virginidad” y la “honestidad” de las mujeres casadas o viudas como un “valor” central (Artículo 278) y es la “violación de la virginidad” la que determina las penas más altas a imponerse. Por ejemplo, quien rapta a alguna de esas mujeres recibía una pena de cárcel en quinto grado, mientras que en la violación de “otra clase de mujer”, la pena sería de tercer grado (Artículo 273). Al igual que en el Proyecto de 1859, el sujeto activo se encuentra obligado a entregar una “proporción de sus facultades” (solo en los casos de mujer violada fuera soltera o viuda), así como a mantener a la prole (Artículo 276). En el caso de que el victimario se hubiese casado con la víctima (con su expreso consentimiento), podría dejársele exento de pena (Artículo 277). En el Código Penal de 1924 se pueden ver grandes cambios en comparación a los Proyectos y al Código anterior. En la Sección III de “Delitos contra las buenas costumbres”, se ubicaba el Título I de los “Delitos contra la libertad sexual”, en el que se marca un cambio frente al bien jurídico protegido, que pasó de ser solamente el “honor sexual” a sumársele la “libertad sexual” (Bramont-Arias & Bramont-Arias To- rres 1995: 381; Peña Cabrera 2007: 21). Por libertad sexual se entendía20 18.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perú“la libertad de toda persona de disponer de su propio cuerpo en las re-laciones sexuales”; para ello se debía respetar los límites que el derechomarcaba y “la costumbre social”. Así, el “honor sexual” se entendiócomo i) el “honor subjetivo” que era la estimación y respeto por la pro-pia dignidad; y ii) el “honor objetivo” que era la buena reputación quetoda persona tenía frente a la sociedad (Bramont-Arias 1990: 9-12). Además, hay un cambio en el tipo base que protege la libertadsexual (aunque no en los términos que hoy se entienden), cambioque “respeta” que la mujer soltera mantenga relaciones sexuales, aun-que mantiene la “irreprochabilidad de la conducta” como un valorimportante. Entre las conductas del tipo base se exige que el sujetoactivo del delito de violación use “la violencia o amenaza grave sobrela víctima” para poder perpetrar la acción delictiva (Artículo 196).En este código se reconoce como conducta agravante que el sujetoactivo de la acción coloque a la víctima en “estado de inconsciencia”o la “imposibilidad de resistir”1 (Artículo 197). Por otro lado, a di-ferencia del Código anterior, el Código de 1924 separa las figuras deviolación sexual y seducción (Artículo 201), en donde se sancionabaa la persona que seduce a la “mujer de conducta irreprochable” entrelos 16 a 21 años de edad. Pero lo más relevante de este código es que se excluye toda refe-rencia a la virginidad de la mujer y a su estado civil. El Código Penalde 1924 no hace distinción entre mujer soltera virgen, mujer soltera novirgen, casada o viuda, por lo tanto, se concibe que toda mujer en generalera potencialmente víctima de violación y ni la “virginidad” ni la “ho-nestidad” eran más elementos determinantes (al menos en la formalidad1 En los siguientes años, los legisladores agravarían las penas si el sujeto pasivo era una menor de edad.Así, el Decreto Ley N° 17388, del 25 de enero de 1969, declara la pena de muerte por la comisión delos delitos de rapto y contra el honor sexual de los niños menores de 7 años. Esta norma ha quedadofuera del ordenamiento jurídico vigente según el Artículo 2 de la Ley N° 29477 del 18 de diciembre de2009. Por otro lado, el Decreto Ley N° 18968, del 22 de setiembre de 1971, declara la aplicación de lapena de muerte en caso de delitos de traición a la patria y delitos en agravio de menores, en especial si lavíctima resulta muerta. Finalmente, el Decreto Ley N° 20583, del 10 de abril de 1974, mediante el cual semodifican los artículos 199, 200, 201 y 205 del Código Penal, amplía la aplicación de la pena de muertepor violación sexual o “contra natura” que afecte a menores entre 7 a 14 años de edad. 21 19.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 jurídica). Sin embargo, para entonces, todavía “la violación entendida como tal debe darse fuera del matrimonio” (Hurtado 2001: 349-350) y, por lo tanto, “no existía jurídicamente en la esfera de la sociedad conyu- gal” (incluso cuando se empleaba la violencia para acceder al acto sexual). A finales del siglo XX, la legislación en temas de violación sexual se hace más precisa. En 1991, se publicó el actual Código Penal cuyo Capítulo IX “Violación de la libertad sexual” se ubica en el Título IV, “Delitos contra la Libertad”. En el capítulo IX, se hace una clara di- ferencia entre delitos de violación sexual a mayores de edad, violación sexual perpetrada a menores de edad y seducción.2 Los bienes jurídicos protegidos en este tipo de delitos son “la libertad sexual” y la “intangibilidad sexual”. Por el primero se entiende “el derecho que tiene toda persona de autodeterminarse sexualmente y de rechazar la intromisión de dicha esfera a terceras personas cuando no medie consentimiento” (Peña Cabrera 2007: 21-22). Es decir, cada persona mayor de 18 años (que es la edad en la cual se adquiere la ca- pacidad de ejercer sus derechos civiles, según el Artículo 42 del Código Civil) puede ejercer la actividad sexual en libertad (Díez Ripollés 1985: 23 y 29; Bustos Ramírez 1991: 114). Ahora bien, con “intangibilidad sexual” o “indemnidad se- xual”, la referencia es al bien jurídico que protege a los menores de edad o “incapaces”,3 pues son sujetos que no pueden “determinarse 2 Esta figura delictiva fue reconocida por el texto original del Código Penal, pero ha quedado tácitamente derogada de conformidad al Acta de sesión plenaria del pleno jurisdiccional distrital penal de la Corte Superior de Justicia de Arequipa en septiembre de 2006, pues la Ley N° 28704 (que modifica diferentes Artículos del Código Penal) modificaba el Artículo 173, incluyendo el inciso tercero donde se señala como violación presunta el acto sexual ocurrido con menores entre 14 y menos de 18 años de edad. Así, dejaría de tener sentido un artículo de seducción y toda relación sexual con menores de 18 años se considera violación. Sin embargo, posteriormente se ha difundido un acuerdo de Sesión Plenaria en el que se vuelve a cuestionar la modificación y se regresaría a la forma original de la Ley. 3 De acuerdo al derecho civil, existen dos tipos de incapacidad, que son la absoluta y la relativa: a) Incapaces absolutos, son los menores de 16 años, los que se encuentren privados de discernimiento (por cualquier causa) o los sordomudos, ciego-sordos y los ciego-mudos que no puedan manifestar su voluntad, de acuerdo al Artículo 43 del Código Civil. b) Incapaces relativos, son los menores entre 16 a 18 años, “retardados mentales”, alguien que tuviera alguna enfermedad mental que le impide expresar su voluntad, “los pródigos”, “los que incurren en mala gestión”, “ebrios habituales” o quienes tienen “pena que lleva anexa la interdicción civil”, de acuerdo al Artículo 44 del Código Civil.22 20.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perúsexualmente” porque aún no tienen “libertad sexual”. Lo que se tratade resguardar es el “desarrollo normal de la sexualidad” mantenién-dola “libre de la intromisión de terceros” (Peña Cabrera 2007: 23;Muñoz Conde 1993: 383-384). Lo importante de estas definiciones y, de sobremanera, la definiciónde “libertad sexual” en el Código Penal de 1991, es que el sujeto activo (elvictimario) puede ser cualquier persona, un desconocido, un familiar (in-cluso el esposo o esposa) o alguien que mantiene nexos de autoridad con lavíctima. Y al mismo tiempo, se amplía la lista de sujetos pasivos (víctimas)a cualquier persona, sumando a las “mujeres casadas” y “prostitutas” (ex-cluidas en el Código anterior de la lista de sujetos pasivos posibles). Pero este Código ha sufrido diversas modificaciones desde su pu-blicación, en especial en el Capítulo de Delitos Sexuales, pues a pesarde los cambios, las definiciones iniciales resultaron insuficientes frentea las formas de violación que se registraban y a los avances de la inves-tigación criminológica y criminalística. Primero, el tipo base (Artículo 170) contemplaba solamente elacto sexual o “análogo” “por medio de violencia o grave amenaza”. Elagravante de este tipo es la violación perpetrada por dos sujetos o más,o cuando se produce a mano armada. La pena por la comisión de estedelito era de 3 a 6 años de pena privativa de libertad y, en la forma agra-vada, de 4 a 12 años. Pero la Ley N° 26293 (del 14 de febrero de 1994)amplía la pena de 4 a 8 años y, en la forma agravada, de 8 a 15 años. Segundo, hay una modificatoria importante de dicho Artículo(el 8 de junio de 2004), en la que se especifica por cuál vía se dan los“accesos carnales” (vaginal, anal, oral u otros actos análogos introdu-ciendo objetos o partes del cuerpo por vía vaginal y anal), en donde lapenetración con el pene en la vagina (la figura coital) o ano no es laúnica posibilidad para determinar violación. Tercero, en las formas agravadas se agregan las situaciones dondeel victimario tiene una posición de autoridad frente a la víctima y se en-cuentre ejecutando sus funciones (si pertenecía a las Fuerzas Armadas,Policía Nacional, Serenazgo, vigilancia privada o Policía Municipal). 23 21.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 Entre los otros casos de agravantes están: el que la víctima se encuen- tre entre 14 a 18 años de edad o que el victimario sea portador de alguna “enfermedad grave” de transmisión sexual. La pena se man- tiene igual en el tipo base, mientras que a las conductas agravantes se agrega a la pena la “inhabilitación de ejercer cargo”. Finalmente, en la modificatoria de la Ley N° 28704 (del 5 de abril de 2006) se agregó como agravante cuando la víctima y el victimario mantienen una relación proveniente de un contrato de locación de servicios y relaciones laborales (posteriormente se le agregó la relación con “la empleada del hogar”, por la Ley N° 28963, del 24 de enero de 2007). Se añadió también la relación de maestro o auxiliar de educación del centro educativo de la víctima, y en esta última modificatoria se eliminó el inciso que se refería a los menores entre 14 a 18 años de edad. Las penas impuestas por el tipo base nuevamente refieren a 6 a 8 años de pena y para el caso de los agravantes de 12 a 18 años, más la inhabilitación correspondiente. Cuarto, el Artículo 173 también tuvo modificaciones relevan- tes. Este tipifica la violación de menores de edad, ya que en el texto original se protegía a los menores de 14 años en grupos de 0 a 7, de 7 a 10 y de 10 a 14 años. Las penas impuestas dependían del grupo de edad al que se estaba protegiendo, siendo el grupo “más protegido” el de 0 a 7 años de edad. En las modificaciones de la Ley N° 26293, el Decreto Legislativo N° 896 (con arreglo de la Ley N° 26950), Ley N° 27472 y Ley N° 27507 se observa que las penas fueron incrementa- das, luego disminuidas y luego nuevamente incrementadas (llegando a la cadena perpetua por los delitos cometidos a menores entre 0 a 7 años). De acuerdo a la Ley N° 28251, se modificó la conducta delictiva sumándole las vías por las cuales se comete violación, man- teniéndose la pena de cadena perpetua para violadores de menores de 0 a 7 años. Quinto, la Ley N° 28704 modifica los grupos de edad de 0 a 10 años, 10 a 14 años y de 14 a 18 años. Las penas impuestas fueron de cadena perpetua, de 30 a 35 años y de 25 a 30 años respectivamente.24 22.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el PerúEn el caso de que el victimario tuviera alguna posición de autoridadfuera familiar de la víctima, se le condenaría a cadena perpetua.4 Entonces, es claro que hay modificaciones y una transformación deltipo penal en los últimos dos siglos, cuyos cambios marcan relevancia cen-tral en el i) “bien jurídico tutelado” y ii) en “la ampliación del tipo penalpara incorporar conductas diferentes al coito”. Asimismo, es evidente laimportancia de iii) la eliminación de la exención de pena por matrimo-nio posterior; iv) la eliminación de la discriminación en la descripción delsujeto pasivo del delito, y v) la introducción de las relaciones de poder,dependencia y parentesco como agravantes (Ramírez 2011: 3; Lemaitre2008: 582-583). Aun así, la situación actual del Código Penal peruano ylos avances en la legislación sobre el tema implican diversos debates y pro-blemas para definir, tipificar e investigar las violaciones sexuales.2. El consentimiento, el uso de lafuerza, la penetración5 En la mayor parte de códigos penales, la violación sexual implicaun criterio central: la penetración. Así, se diferencia la violencia sexual(que se refiere a un amplio inventario de conductas de contenido se-xual) de la violación sexual (que requiere la penetración para entrar en eltipo penal). En amplio sentido, los elementos que permiten determinarla existencia de un delito contra la libertad sexual implican: i) la presen-cia de algún tipo de penetración (en el caso de las violaciones) y otros4 De acuerdo al Artículo 2 de la Ley N° 28704, publicada el 5 abril de 2006, no procede el indulto ni laconmutación de pena ni el derecho de gracia a los sentenciados por los delitos previstos en dicho Artículo.Asimismo, de acuerdo con el Artículo 3 de la Ley N° 28704, publicada el 5 abril de 2006, los beneficiospenitenciarios de redención de la pena por el trabajo y la educación, semi-libertad y liberación condicionalno son aplicables a los sentenciados por el delito previsto en dicho Artículo.5 Esta sección ha sido construida con la asesoría de Beatriz Ramírez y sobre los aportes de Ramírez 2011:2-6, 9-10. Ramírez es responsable del Área de Incidencia Jurídica y Legislativa del Centro de Promoción yDefensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos. 25 23.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 elementos que varían según los sistemas penales y sus codificaciones; ii) la presencia de fuerza o amenazas para la perpetración del acto; iii) el consentimiento de la víctima: si este consentimiento fue inválido o no se dio (Díez Repollés 2001: 58-61). Ahora, el consentimiento, el uso de la fuerza y la penetración son elementos importantes, pero no siempre necesarios al mismo tiempo respecto al fenómeno de la violación sexual. En efecto, más allá de las definiciones del actual Código Penal peruano, la criminología compa- rada muestra un fenómeno más complejo. Por ejemplo, en el actual Código Penal Español, el primer cri- terio para determinar el tipo de violación de la libertad sexual gira en torno a la presencia o no de violencia o intimidación (Ramírez 2011: 3-5). El título dedicado a los “Delitos contra la libertad e indemnidad sexuales” se divide en dos capítulos dedicados a) a las agresiones sexuales (aquellas en las que existe violencia o intimidación) y b) a los abusos sexuales (aquellos comportamientos de contenidos sexuales en los que no se hace uso de violencia ni intimidación). En cada uno de estos tipos se diferencia entre conductas sexuales que no implican algún tipo de penetración y otras que sí implican penetración (violaciones sexuales), en donde las penas se agravan. Es decir, hay a) agresiones sexuales i) sin penetración y ii) con penetración (violaciones) y b) abusos sexuales i) sin penetración y ii) con penetración (violaciones). ¿Qué es lo importante de aquello? Pues que en el Código Español, como en otros, la violencia y la intimidación (la ausencia del consenti- miento o el consentimiento viciado) no determinan o niegan la viola- ción; en otras palabras, “puede haber violación sexual con violencia o intimidación, o sin violencia o intimidación, pero con la ausencia de consentimiento o consentimiento viciado” (Ramírez 2011: 6). Esto últi- mo implica que cuando no hay violencia o intimidación “se analice si el consentimiento era inválido (como cuando hay prevalimiento por supe- rioridad, aprovechamiento de una situación de necesidad o de vulnerabi- lidad, así como cuando la víctima carece de capacidad para comprender el sentido y la trascendencia de su decisión” (Ramírez 2011: 6).26 24.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perú En el Código Penal peruano la situación es diferente. Los delitoscontra la libertad sexual se clasifican primero de acuerdo a si a) haypenetración (violación sexual) o b) no hay penetración (actos contra elpudor). En las violaciones sexuales, el delito tiene agravantes cuando i)se realizan con fuerza o grave amenaza, ii) cuando se haya puesto enestado de inconciencia a la víctima o tenga imposibilidad de resistir,iii) cuando la víctima sufre anomalías, iv) cuando la víctima es menorde edad y v) cuando la víctima está detenida, recluida o interna. En losactos contra el pudor hay agravante cuando se realizan con i) fuerza ograve amenaza o ii) cuando la víctima es menor de 14 años. “Ambos tipos presuponen la existencia de fuerza o grave amena-za y solo se consideran algunas excepciones, supuestos taxativos en losque se exonera de estos elementos” (Ramírez 2011: 4): a) cuando sehaya puesto a la víctima en estado de inconciencia o en la incapacidadde resistir, b) cuando la víctima sufre una anomalía psíquica, grave alte-ración de la conciencia, retardo mental o se halle en incapacidad de re-sistir, c) cuando la víctima sea menor de edad, d) cuando se aprovechade la situación de dependencia, autoridad o vigilancia respecto de unavíctima que esté en un hospital, asilo u otro establecimiento similar oque se halle detenida, recluida o interna. Esto muestra un problema. ¿Qué conductas quedan fuera delsistema en el Derecho Penal peruano? “Los actos de violencia sexualen los que, incluso con existencia de penetración, no medie fuerza ouna grave amenaza (y que no encajen en los supuestos de excepción)”(Ramírez 2011: 5-6). En este sentido, el criterio de la ausencia de con-sentimiento o el consentimiento viciado no tienen relevancia central.Podría considerarse atípico cuando hay un acto de violencia sexual conpenetración en el que no se expresa el libre consentimiento. Así, el consentimiento y el uso de la fuerza son elementos quepueden aparecer con evidencia criminalística en una violación sexual,pero no siempre son elementos necesarios como objetos concretos delregistro material. Por ello, en diversos lugares se han ensayado defi-niciones más amplias para pensar estos elementos. El Estatuto de la 27 25.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 Corte Penal Internacional (International Criminal Court 2011a) define, por ejemplo, la violación como modalidad de los crímenes contra la hu- manidad y crímenes de guerra, en la que (además de los elementos que consideran la violación como parte de un ataque generalizado, guerra o enfrentamiento sistemático contra una población civil) se consideran dos elementos fundamentales: a) Que el autor haya invadido el cuerpo de una persona mediante una conducta que haya ocasionado la penetración, por insignificante que fue- ra, de cualquier parte del cuerpo de la víctima o del autor con un órgano sexual o del orificio anal o vaginal de la víctima con un objeto u otra parte del cuerpo (International Criminal Court 2011a: 8, la traducción es mía). b) Que la invasión haya tenido lugar por la fuerza, o mediante la ame- naza de uso de la fuerza o coacción, como aquella causada por temor a la violencia, intimidación, detención, opresión sicológica o abuso de po- der, contra esa u otra persona o aprovechando un entorno de coacción, o que la invasión se haya realizado contra una persona incapaz de dar su libre consentimiento [se entiende que una persona es incapaz de dar su libre consentimiento si adolece de una incapacidad natural, inducida o debida a su edad] (International Criminal Court 2011a: 8, la traducción es mía). La consideración de estos elementos muestra la apertura en las codificaciones penales internacionales para estudiar (y juzgar) las vio- laciones sexuales más allá de la existencia de la “fuerza, intimidación o grave amenaza”. Se consideran, por ejemplo, “acciones en las que ha mediado la coacción, entendida esta de forma amplia (de modo que se incluye el temor a la potencialidad de la violencia y el abuso de poder)”. Así, el asunto del consentimiento también resulta un tema de redefinición y discusión. Incluso, en las Reglas de Procedimiento y Prueba de la Corte Penal Internacional (International Criminal Court 2011b) se hace precisiones sobre el tema, considerando en sus reglas: Regla 70. Principios de la prueba en casos de violencia sexual a) El consentimiento no podrá inferirse de ninguna palabra o conducta de la víctima cuando la fuerza, la amenaza de la fuerza, la coacción o el28 26.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perú aprovechamiento de un entorno coercitivo hayan disminuido su capaci- dad para dar un consentimiento voluntario y libre; b) El consentimiento no podrá inferirse de ninguna palabra o conducta de la víctima cuando esta sea incapaz de dar un consentimiento libre; c) El consentimiento no podrá inferirse del silencio o de la falta de resis- tencia de la víctima a la supuesta violencia sexual; d) La credibilidad, la honorabilidad o la disponibilidad sexual de la vícti- ma o de un testigo no podrán inferirse de la naturaleza sexual del compor- tamiento anterior o posterior de la víctima o de un testigo (International Criminal Court 2011b: 47). Regla 71. Prueba de otro comportamiento sexual Teniendo en cuenta la definición y la naturaleza de los crímenes de la competencia de la Corte, y a reserva de lo dispuesto en el párrafo 4 del artículo 69, la Sala no admitirá pruebas del comportamiento sexual ante- rior o ulterior de la víctima o de un testigo (International Criminal Court 2011b: 47). ¿Qué implican estos debates y transformaciones de la investigacióncriminológica y las definiciones penales? Pues repensar aquello que estásiendo protegido por el derecho penal. En efecto, si la penetración es elelemento que diferencia la violación sexual de otras formas de violenciasexual, queda claro que hasta hace poco tiempo se asumía solamentela penetración de “un pene en una vagina”. Es en los últimos añosque se ha repensado el tema, y la violación ya no se refiere solamentea la penetración del pene en la vagina, sino que ahora puede implicarobjetos diferentes al cuerpo. Ello implica también entender que no esun asunto unidireccional de un varón hacia una mujer. Empero, estomarca también “la concentración de la definición en un criterio físico-corporal que diferencia el tipo penal” (Ramírez 2011: 9) y demarca elestudio del comportamiento criminal. Así, algunas miradas cuestionan si lo más importante de una viola-ción sea la penetración (Hercovich 2000: 303; Díez Repollés 2001: 81),pues se sugiere que “esta atención desplaza el énfasis de la violación comoejercicio de poder que resta libertad” (Ramírez 2011: 10). Esta idea tiene 29 27.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 una conclusión relevante, pues indica que si el bien jurídico afectado es la libertad, podría en ocasiones incluir la “rendición de lo corporal” que “se valora como lo más viable de ser entregado, como una estrategia de resistencia de las víctimas de una violación” (Ramírez 2011: 10). De este modo, toma forma la crítica al criterio de consentimien- to como elemento fundamental del tipo penal. Pues la crítica principal es que se presupone que las víctimas tienen siempre una capacidad de decidir involucrarse o no en un acto sexual y, por lo tanto, se asume que el consentimiento es también la ausencia de una prueba material (criminalística) de la resistencia física o la inexistencia de la fuerza física evidente del agresor (Di Corleto 2010: 16-17; Estrich 2010: 75-80; Lemaitre 2008: 581). ¿Qué debería entenderse como ausencia de consentimiento? Para algunas posiciones teóricas, “la sola expresión verbal de negativa, el silencio y la aceptación sin libertad por un entorno de amenaza, enga- ño o fraude deberían estar contemplados” (Ramírez 2011: 10; Estrich 2010: 73-75). Así, una manera de entender el consentimiento plantea que “este debe ir aparejado de una comprensión acerca de la diversidad de posibles respuestas de las víctimas” (Ramírez 2011: 6) en las cuales “no todas las respuestas son de desvalimiento y pasividad” (Hercovich 2000: 303, 306-307). Se plantea asociar la idea del consentimiento a la ausencia de libre consenso, de libre acuerdo de ambas partes, poniendo énfasis en el impacto emocional producido en las víctimas y haciendo que sea la perspectiva de las víctimas desde la que se interprete su pro- pia conducta (Hercovich 2000: 310-311). Si para muchos códigos penales “la ausencia de consentimiento se determina por la resistencia física de la víctima, queda implícito (más allá de las excepciones de cada código) que la fuerza es un criterio rele- vante en la violación” (Ramírez 2011: 10). Aparece la pregunta: ¿qué tipo de fuerza es relevante en la aplicación judicial del tipo penal y en el recojo de prueba criminalística? El problema es que, en muchos casos, la fuerza prohibida “depende de la valoración que el juez haga respecto de la respuesta de la víctima, es decir, de acuerdo a la resistencia física (en30 28.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perúuna pelea, lucha o confrontación física)” (Ramírez 2011: 6). De estamanera, en muchos procesos judiciales se busca indicadores como el“forcejeo físico” antes o “durante el acto sexual como parte del estándarde resistencia de la víctima para protegerse de la violación” -penetra-ción- (Estrich 2010: 68-70, 77-78). El problema es que la mediciónde la fuerza, en estos términos, desvía la atención del poder ejercido-manifestado a través de la coacción, amenaza, fraude, violencia física,etcétera-. Es el poder y no necesariamente la fuerza física el que es relevan-te en los casos de violación (Ramírez 2011: 6), ya que mediante esteacomodo teórico se pueden comprender casos en los que la víctima noreacciona debido a que el perpetrador creó una circunstancia que la in-movilizó por temor (Estrich 2010: 71) y en donde, no oponer resistenciafísica es una estrategia razonable o una reacción psicológica ante el posibledaño. Esto es importante, considerando que el bien jurídico protegidono es, desde el siglo XIX, la “virginidad” o el “honor”, sino la “libertad”de las personas (De Vicente 2001: 85).3. Los avances en la investigaciónsobre violaciones sexuales Si el tipo penal se ha transformado y los debates sobre el fenóme-no se han abierto en muchas partes del mundo, ¿cuál es la situación dela investigación sobre violaciones sexuales en el Perú? Si bien el temaaparece cada cierto tiempo como un asunto relevante en las coyunturaspolíticas, no necesariamente es un tema investigado en abundancia ycon datos profundos y precisos. Es claro que hay problemas de medi-ción del fenómeno debido, en parte, a la importante cifra oscura (casosque no se denuncian y la escasez de estudios de estimación estadística)(Güezmes, Palomino & Ramos 2002). Es claro también que es untema complejo, debido a lo doloroso de la situación para las víctimas y 31 29.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 a la negativa de proporcionar información por parte de los victimarios (León & Stahr 1995). Así, si bien hay avances considerables en otras partes del mundo en la investigación de las violaciones, tanto desde las perspectivas de la antropología y psicología forense (Rosenfeld & Pen- rod 2011; Savino & Turvey 2011; Bartol 2008), la investigación jurí- dica (Corcoy 2006; Straka & Montminy 2006; Cocker 2004; Buzawa & Buzawa 2003), la victimología y la atención de la víctima (Novak 2005; McDermott & Garófalo 2004; Hoyle & Sanders 2000), la in- vestigación del comportamiento criminal (Larrauri 2007; Echeburúa & Guerricaecheverría 2005; Beristain 2002), y la sociología de la violencia sexual y el trabajo de estudios estadísticos sobre victimización (Hikal 2011; Naciones Unidas 2003), hay cierta precariedad en los países an- dinos en general y en el Perú en particular. En el Perú, la investigación en torno a las violaciones sexuales ha tenido tres áreas de concentración. Por un lado, la investigación en torno a las violaciones sexuales durante el periodo de violencia política (Institu- to de Defensa Legal 2010; Portal Farfán 2008; Moreyra 2007; Loli 2007; Pedersen 2007; Mantilla 2003; Comisión de la Verdad y Reconciliación 2003, entre otros). Por otro lado, los estudios normativos y jurídicos en torno a las violaciones, reconociendo los debates sobre la tipificación y las mejoras de normas (Ramírez & Guerra 2008; Peña Cabrera 2007; Donayre 2007; Hurtado Pozo 2001; Díez Ripollés 2001; Taylor Navas 2001; San Martín 2001; Castillo 2001; Caro Coria 2000; Dador 1997; Demus 1996, entre otros varios estudios). Finalmente, hay concentra- ción en los estudios de casos sobre víctimas de violencia sexual y estu- dios de diagnóstico sobre la situación de la violencia sexual y de género (Guerrero 2006; Yepes 2004; entre otros). Sin embargo, y más allá de la existencia de estos trabajos, es más escaso aún el material arbitrado por un comité científico, hay mucha literatura gris sobre el tema (no indexada o no arbitrada) y gran cantidad de manifiestos, declaraciones y publicaciones de divulgación periodística. Aun así, el contexto de la investigación sobre violaciones sexuales está dispuesto sobre un nodo: el trabajo de la Comisión de la Verdad32 30.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perúy Reconciliación (2003), que ha marcado un punto de inflexión en elestudio de la violencia sexual en general y de las violaciones sexualesen particular. El capítulo dirigido a estos temas en su Informe Final(2003, Tomo VI) refiere un estudio sobre la cantidad de denunciasy víctimas de violación durante el conflicto armado interno, mues-tra el tipo de agresores, casos emblemáticos (Llusita, Manta y Vilca,etcétera), y recomendaciones sobre el tratamiento y reparación de lasvíctimas (2003, Tomo VI: 383-384). Este trabajo resulta importante,no solamente por el despliegue del trabajo de organización de informa-ción disgregada, sino por la elaboración y consolidación de protocolosde entrevista a las víctimas y para la investigación de casos de violación(Instituto de Defensa Legal 2010), y la recopilación de gran parte dela literatura sobre el tema que había estado diseminada hasta entonces. Las denuncias y testimonios de las víctimas que fueron recolec-tados por la Comisión de la Verdad han logrado identificar 538 viola-ciones sexuales, de las cuales se responsabiliza de 449 violaciones a losagentes del Estado (miembros del Ejército, de la Marina de Guerra yde las Fuerzas Policiales), Comités de Autodefensa y paramilitares; 61violaciones fueron adjudicadas al Partido Comunista del Perú-SenderoLuminoso (PCP-SL); 8 violaciones adjudicadas al Movimiento Revo-lucionario Túpac Amaru (MRTA) y en 20 violaciones no se pudo es-tablecer al victimario o su pertenencia a una agrupación (Comisiónde la Verdad y Reconciliación 2003, Tomo VI: 296-340; Instituto deDefensa Legal 2010: 9-39). Sin embargo, hay que considerar que en labase de datos de la Comisión de la Verdad aparecen registradas 7,426mujeres víctimas de desapariciones forzadas, detenciones, torturas yejecuciones extrajudiciales, en donde es probable que un porcentaje deestas también haya sido víctima de violaciones sexuales (Instituto deDefensa Legal 2010: 25). Lo que muestra el informe de la Comisión de la Verdad es una si-tuación de conflicto armado en donde las violaciones sexuales han sidoutilizadas como “un arma de guerra” o “un arma de terror” (Comisiónde la Verdad y Reconciliación 2003, Tomo VI: 267), concepto que ha 33 31.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 sido tomado de la investigación sobre violaciones sexuales en Haití, Ruanda, Burundi y la ex Yugoslavia (Inter-American Commission on Human Rights 1994; European Court of Human Rights 1997). Esto ha marcado dos líneas relevantes de estudio sobre el fenómeno. Por un lado, la investigación que escruta los documentos y bases de datos de la Comisión de la Verdad y amplía el concepto “violación como arma de guerra”. Por otro lado, están los trabajos que se concentran en el estudio sobre las violaciones sexuales (y la violencia sexual en ese pe- riodo), ampliando el concepto de la “violación como arma de guerra” a la idea de un “cuerpo como campo de batalla”. Eso ha marcado un campo relevante de estudios sobre el cuerpo (sobre todo de las muje- res) y la violencia, y a la Comisión de la Verdad y Reconciliación como una fuente importante de información sobre el tema. Pero, al mismo tiempo, ha generado la concentración de la atención en el contexto de conflicto armado y la escasa cantidad y profundidad de investigaciones fuera de ese contexto. Además de la importancia política y el reconocimiento de la vio- lación de derechos humanos, la Comisión de la Verdad fue importante pues permitió generar evidencias y visibilidad a las víctimas de violaciones sexuales. Sin embargo, es importante entender que las violaciones sexua- les son un fenómeno que existía antes y que existe después del periodo de violencia política y que i) aun con la profunda e importante recopilación de casos de la Comisión de la Verdad, es evidente una cifra oscura, no denunciada y no recogida por las autoridades responsables; por lo tanto, la cifra que se presenta es conservadora respecto a la probable cantidad de casos. ii) Actualmente no hay modo de comparar si los casos registrados por la Comisión de la Verdad representan un incremento respecto de las décadas anteriores al conflicto armado, pues los registros son inexisten- tes o fragmentarios, no hay información pública sistematizada sobre el tema y los archivos no existen; iii) el fenómeno ha continuado después del periodo documentado por la Comisión de la Verdad y, a pesar de la importancia y brutalidad de estos delitos, la labor de documentación se ha retrotraído después del Informe Final del año 2003.34 32.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perú Entonces, ¿qué tipo de investigaciones se han producido y conqué se cuenta? Como hemos indicado, hay también una línea de tra-bajo en torno a los elementos normativos de la violación sexual, querefieren al estudio jurídico y a la construcción de casuística especiali-zada. En los últimos años, los debates en torno al tipo penal (ver lassecciones anteriores) y la necesidad de reformular pasajes del CódigoPenal en el tema de la violencia sexual y las violaciones permitierondiversos trabajos en torno a la precisión del tratamiento jurídico de lasvíctimas y de las penas a los victimarios (por ejemplo, se puede ver lostrabajos de Peña Cabrera 2007; Donayre 2007; Hurtado Pozo 2001;San Martín 2001; Castillo 2001; Caro Coria 2000). Por su naturaleza yobjetivos, estos estudios no han producido datos de campo, y no hay unapreocupación por la cuantificación, sistematización de casos o estudiocriminalístico aplicado del fenómeno. Así, a pesar de la importancia deltema, son pocos los trabajos jurídicos con los que se cuenta y la concen-tración se refiere al tratamiento del tipo penal de las violaciones sexualesy al estudio comparado de las legislaciones latinoamericanas y española. Las conclusiones de los estudios jurídicos sobre el tipo penal delas violaciones sexuales varían, pero se dividen en dos grandes con-glomerados. Un debate en torno al tipo penal y la importancia de lapenetración y la violencia física reconocible en la pericia criminalísticacomo elementos fundamentales del tipo penal, y una posición que in-dica que se trata de un tema importante, pero no necesario ni suficientey que, por lo tanto, puede y debe ser retirado de la codificación. Porotro lado, hay un debate en torno a las penas que se les debe dar a losvioladores, sobre todo en la primera década del siglo XXI. La apariciónmediática de diversos casos de violación entre parientes consanguíneos(padre a hija, tío a sobrina, etcétera) generó un gran interés en el tema yla propuesta de diversos actores políticos de incrementar las penas. Estose logró en la década pasada después de un largo debate y argumenta-ción a favor y en contra. La conclusión de estos debates ha marcadouna consecuencia clara en la vida cotidiana: la tipificación sigue tenien-do a la violencia física como un elemento importante de la violación 35 33.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 (Ramírez & Guerra 2008; San Martín 2001; Caro Coria 2000), y hay un severo aumento de las penas para los victimarios. Por otro lado, entre la investigación de las violaciones ocurridas durante el conflicto armado interno y aquellos debates en el ámbito jurídico sobre la tipificación y las penas a los violadores, aparece de manera continua una preocupación del movimiento de mujeres, el movimiento feminista y las organizaciones de derechos humanos. De este campo se ha derivado una importante producción del activismo en campañas y estrategias de sensibilización sobre el tema (hay abun- dante material de difusión, folletos, encartes y campañas concentradas en la difusión de derechos de las mujeres). Hay un número impor- tante de documentos declarativos sobre la importancia de combatir la violencia contra las mujeres y las violaciones sexuales, artículos de divulgación en torno al estudio de medios de comunicación y algunas reflexiones y ensayos sobre el enfoque de género y el derecho feminista en el tema. Y si bien el número de las investigaciones es relativamente pequeño, hay importantes y pioneros trabajos que han resultado de este campo (Bermúdez 2008; Güezmes, Palomino & Ramos 2002; Tamayo 2000; León & Stahr 1995; Siles Vallejos 1995; Rosas 1990, entre otros). Lo mismo sucede, en amplio sentido, en las ciencias sociales, cuyo trabajo ha estado concentrado en el estudio de casos específicos, pero sin un trabajo sistemático acerca de la dinámica del fenómeno, la cuantificación de casos, el estudio cualitativo de patrones de conducta, el tipo de tratamiento, etcétera. Este panorama, sin embargo, implica también investigaciones profundas, como el “estudio multicéntrico” de la Organización Mundial de la Salud sobre la violencia de pareja y la salud de las mujeres (Güezmes, Palomino & Ramos 2002). La reco- lección de información sobre la magnitud y prevalencia de la violencia física y las violaciones sexuales aparece como un tema fundamental, en un estudio llevado a cabo con una metodología rigurosa para recoger información sobre el tema y en perspectiva comparada con otros países de la región.36 34.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perú Así, hay dos constataciones sobre el estado de la situación dela investigación en violaciones sexuales en el Perú: primero, el interésen el estudio y legislación sobre las violaciones sexuales aparece clara-mente en las últimas décadas del siglo XX y en los primeros años delsiglo XXI. Segundo, la información ha sido precaria y, más allá de losdatos oficiales que se publican cada año (de la última década), pero demanera disgregada de la Policía, Fiscalía, Medicina Legal y Centros deEmergencia Mujer, no hay información nueva sobre el tema. ¿Qué tipo de estudios ha producido el Estado al respecto? En elaño 2000, aparece el primer reporte oficial de la década sobre violenciasexual que incluye el tema de las violaciones sexuales. El Informe N° 21de la Defensoría del Pueblo tomaba la posta con este informe, despuésde un tiempo de demandas de estudios y mejora de la legislación enel tema por parte del movimiento de mujeres y las organizaciones dederechos humanos. El informe organiza las quejas que la Defensoríarecibió, entre octubre de 1996 y julio de 1997, por parte de víctimas deviolencia sexual y sus familiares, por el trato recibido durante el reco-nocimiento médico en el Instituto de Medicina Legal, con el objetivode tener una aproximación sobre el tipo de respuesta que el Estadoofrece a la víctima. Se hace un estudio de los problemas de MedicinaLegal y recomendaciones para mejorar el trato de las víctimas de estedelito (Defensoría del Pueblo 2000). Desde el año 2004, el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social(Mimdes) inicia una serie de estudios y publicaciones sobre la violenciasexual (dentro de la línea del Programa Contra la Violencia Familiar y Se-xual), en cierta medida, debido a la demanda del movimiento de mujeres yvíctimas de la violencia, pero también a una demanda internacional de tra-tamiento de este fenómeno, que aparece severamente en América Latina. Los trabajos del Ministerio de la Mujer se concentran en trestipos de publicaciones. Por un lado, aquellas que estudian la experien-cia de las víctimas de violencia sexual y violencia familiar y domésticaa mujeres (Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social 2004), a niños yniñas (Bardales & Huallpa 2005) desde una mirada cualitativa; estudios 37 35.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 que tienen como objetivo no solamente ilustrar sino “construir líneas de base” para determinar la situación de la violencia (Bardales & Huallpa 2005; 2009); y un tipo de estudios de síntesis que se plantean para hacer un estado de la situación sobre las investigaciones sobre violencia familiar y sexual en la primera mitad de la década (Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social 2006). En la misma línea, si bien el área mé- dica ha contribuido en el tema con algunos datos relevantes, y a pesar de que no hay un gran volumen de estudios, hay un aporte sobre todo en el manejo y estandarización de protocolos de atención a víctimas y procedimientos forenses (Instituto de Medicina Legal 2006). El reciente interés por investigar en torno a la violencia sexual desde el Estado es parte de una tendencia de apertura a los estudios sobre seguridad, victimización y violencia en América Latina (Duce 2010: 225-227) y muestra un avance en el trabajo, aunque también diversos problemas. Por un lado, el trabajo en el tema no ha tenido un interés concentrado en el fenómeno de las violaciones, que se ha toca- do de manera tangencial dentro del conglomerado “violencia sexual y violencia de género”. Por otro lado, los datos disponibles son frag- mentarios, y si bien la información cualitativa ha implicado trabajo de campo, se ha tratado sustancialmente del recojo de material de archivo y con casos individuales. La información con la que se ha trabajado es la que proviene de la Policía, Medicina Legal y con los datos de la Encuesta Nacional de Salud. ¿De dónde viene la información sobre violaciones sexuales en el Perú? Es una evidencia, después del resumen del estado del trabajo académico sobre el tema, que no hay sistematicidad en la producción de datos (lo que no quiere decir que no se hayan construido lecturas serias y rigurosas). Pero si la academia no ha tenido un eje de trabajo permanente e interés en el tema ¿de dónde vienen la información y los datos? Durante los últimos 20 años, la Policía Nacional ha trabajado en un intento de sistematizar la información de las denuncias que recibe, y esa ha constituido la fuente de datos para muchas de las investigaciones precedentes (y para este informe). Sin embargo, la profundidad, rigor38 36.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perúy calidad de la información policial es importante, pero no suficientepara el trabajo de construcción de bases de datos (como veremos des-pués), pero es, al mismo tiempo, la fuente de información más relevan-te sobre el tema. Además, existen datos proporcionados por el Instituto de Medi-cina Legal (respecto a los exámenes de ginecología y sexología a supues-tas víctimas de violación), pero se trata de un trabajo de sistematizaciónreciente y que ha cambiado en precisión y modo de exposición de lainformación en los últimos cinco años. Finalmente, el “Observatoriode la Criminalidad” del Ministerio Público, que desde 2009 organizala información con la que cuenta la Fiscalía, emite diversos tipos dereportes sobre los delitos que trata, sin embargo, hasta el año 2010,ninguno especializado en violaciones sexuales. ¿Cuál es la situación de la investigación sobre violaciones sexua-les en el Perú? Pues se trata de una situación embrionaria a pesar delos importantes trabajos que hay. Embrionaria debido a la situaciónconcreta: i) La poca precisión de las bases de datos públicas que existensobre el tema que, además de tener problemas en la clasificación dedata, son relativamente recientes y con una gran cifra oscura. ii) Laacademia y la sociedad civil no han producido otras bases de datos oinformación de manera continua (en parte debido a la escasez de finan-ciamiento para estos temas). Los importantes e interesantes estudiosque existen no parecen obedecer a una línea de investigación especia-lizada. iii) Las investigaciones realizadas por las oficinas del Estado sonescasas y no han producido bases de datos especializadas. Hay un in-tento importante de construir líneas de base, pero no sobre el tema delas violaciones sexuales de manera específica. iv) La investigación que seha producido tiende a no pasar por comités científicos (ni a publicarseen medios indexados o arbitrados), por lo que su calidad, precisión yrigor no siempre son evaluados. v) La amplia literatura de divulgación,declaraciones, opiniones y ensayos sobre el tema tienden a sostenerseen percepciones, prejuicios o en la misma información periodística queparece incorporar esos prejuicios. 39 37.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 ¿Qué consecuencias trae esta situación? Por un lado, la disper- sión de la información y la ausencia de continuidad de las investigacio- nes. Por otro lado, eso hace que haya temas fundamentales del trabajo criminológico que no se estén estudiando y sobre los que no hay infor- mación: no hay investigación sistemática sobre victimarios, patrones de acción, patrones de conducta y situación de las violaciones. Finalmen- te, esta situación produce la ausencia de métodos de trabajo comunes, tanto en la investigación académica sobre el tema, como en el registro de casos, construcción de bases de datos e investigación criminal. Aho- ra, la situación de la investigación en el tema tiene avances interesantes, pero también vacíos. ¿Cuál es la situación del tratamiento concreto de los casos de violaciones sexuales y de las víctimas? ¿Y cuál es la situación de la violencia sexual en el Perú? 4. Las violaciones sexuales como un problema de seguridad La criminalidad es uno de los fenómenos más importantes en el Perú y en la región andina, en donde las crecientes cifras de delincuen- cia común y organizada generan una amplia sensación de inseguridad. En el año 2005, se efectuaron 152,516 denuncias por actos delictivos, actos que para el final de la década aumentaron a 160,848 denuncias (correspondientes al año 2009). Un gran número de las denuncias se refieren a delitos perpetrados contra el patrimonio, pero se ha visto el incremento de delitos como asaltos en la vía pública, pandillaje, robo de vehículos y autopartes, micro-comercialización de drogas, violencia familiar y violaciones sexuales (Policía Nacional del Perú 2009: 28). Asimismo, en el año 2009, se han registrado 215,865 faltas, que suma- das a la cifra de delitos, muestran un volumen considerable de acciones que ponen en riesgo la seguridad ciudadana.40 38.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perú Durante el año 2009, se reportaron 108,062 denuncias en deli-tos contra el patrimonio (hurto, robo, apropiación ilícita, estafa, extor-sión, daños y delitos informáticos, etcétera), que representan el 67%de las denuncias de ese año (Policía Nacional del Perú 2009: 24). El12.7% de las denuncias son sobre delitos contra la vida, cuerpo y sa-lud (homicidio, lesiones y exposición al peligro, etcétera). Los delitoscontra la seguridad pública representan el 7% de las denuncias de 2009(tráfico ilícito de drogas, micro-comercialización de drogas, tenenciailegal de armas, peligro común, medios de transporte y comunicacio-nes y contra la seguridad pública). Finalmente, los delitos contra lalibertad, en los que se encuentran las violaciones sexuales, implican el6.5% de los delitos registrados el 2009 (violación a la libertad personal,violación de la intimidad, violación de domicilio, violación del secretode las comunicaciones, violación del secreto profesional, violación dereunión, violación de la libertad de trabajo, violación a la libertad deexpresión, violación a la libertad sexual, proxenetismo, ofensas contrael pudor). Lo importante es que las violaciones contra la libertad sexualrepresentan el 4.2% del total de los delitos cometidos en el año 2009 yque se refieren a 6,751 denuncias por violaciones sexuales perpetradasa niños, niñas, adolescentes, varones y mujeres. Sin embargo, es claro que las bases de datos de este tipo de delitono reflejan las cifras reales debido a que existe un alto porcentaje decasos que no son reportados (“cifra oscura”), “porque las mujeres seniegan a hacerlo por vergüenza, o miedo a no ser creídas o las culpende la situación o sean re-victimizadas en el proceso” (Organización Pa-namericana de la Salud 2004: 163). Así, por ejemplo, en un estudio devictimización en el Perú, solo el 32% de los ciudadanos indicó que ha-bía hecho una denuncia después de ser víctima de un delito, mientrasel 68% indicó que no la había hecho (Instituto de Opinión Pública dela Universidad Católica 2010: 13), por lo que es evidente que solamen-te un porcentaje pequeño de los delitos y faltas perpetrados contra laspersonas son denunciados. 41 39.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 La prevalencia de la violencia sexual (en particular contra las mu- jeres) marca una situación estructural en donde se evidencia la situa- ción de vulnerabilidad de las mujeres. La violencia familiar, en donde las víctimas tienden a ser mujeres, niños y niñas, aparece como un fenómeno recurrente que genera un halo de violencia que permite pen- sar en cifras considerablemente más altas de violaciones y otras formas de vulneración de derechos. En el año 2009, la Policía recibió 95,749 denuncias por violencia familiar (Policía Nacional del Perú 2009: 251). De las denuncias presentadas, el 90% las víctimas fueron mujeres y el 10% fueron varones (2009: 252). Del total de esas denuncias, 55,294 fueron por violencia física. Es decir, en el 57.75% (2009: 254) de las denuncias totales una víctima denunció haber sido agredida a través de “bofetadas, puñetazos, estrangulación y patadas, golpes con algún ob- jeto, porras, látigos, uso del fuego o de ácidos para causar dolor” (Flora Tristán & Amnistía Internacional 2005: 11). Si bien las cifras de violaciones sexuales han sido relativamente similares en la última década (con incrementos en algunos años), y si bien se trata de un problema sistemático que afecta sobre todo a las mujeres (en todos los sectores sociales y regiones del país), el carácter “no público” de las violaciones sexuales y la “espectacularidad” de otros crímenes han generado que la atención y la percepción sobre este delito sea menor a la que correspondería. De este modo, en el año 2008, el 59% de la población mencionó a las violaciones, abusos o acosos sexuales como uno de los peligros im- portantes y un riesgo de la seguridad ciudadana (Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica 2008: 2). También se reconoce que la violencia callejera (con 46%) y los asaltos con armas (con 39%) son temas preocupantes en la agenda de seguridad. Sin embargo, en julio de 2010, los problemas a los que hicieron referencia los ciudadanos cuando pensaban en inseguridad ciudadana fueron: robo al paso de bolso, cartera y celular (con 65%); atraco (con violencia o amenaza) y asaltos con armas (con 53%); y robo en vivienda o local (con 45%). Los delitos como las violaciones, abusos o acosos sexuales pasaron de42 40.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perúser la preocupación más importante a un quinto lugar de preocupa-ción -el 18% de los encuestados dijo que se trataba de un problema oun riesgo relevante- (Instituto de Opinión Pública de la UniversidadCatólica 2010: 6). En este contexto, es evidente que las violaciones son un proble-ma extendido en el país, a pesar de que no siempre son consideradasen los imaginarios y no siempre son denunciadas. Aun así, a pesar dela precaria situación de seguridad y de la evidencia de miles de casosde violaciones sexuales, existen diversos problemas de tratamiento delas víctimas. Entre los problemas identificados en el tratamiento deldelito y en la protección y atención de las víctimas en América Latinase pueden considerar: •	Los retrasos injustificados por parte de las instancias encargadas de la in- vestigación de los hechos para realizar las diligencias necesarias debido a la percepción de estos casos como no prioritarios. •	Los vacíos en las diligencias, como la no realización de pruebas claves para identificar a los responsables, el énfasis en la prueba física (como la deter- minación de la integridad del himen) y testimonial, la escasa credibilidad que se da a las aseveraciones de las víctimas y el tratamiento inadecuado a ellas y sus familiares. •	La revictimización por la reiteración en la toma de declaraciones de la víctima en condiciones que no respetan su privacidad. •	La falta de idoneidad del personal del sistema de justicia que está impreg- nado de patrones socioculturales discriminatorios que repercuten en la efectividad de la sanción contra la violencia hacia las mujeres. •	La ausencia de instancias de administración de justicia en zonas rurales, pobres y marginadas. •	La falta de instancia de acompañamiento legal para las víctimas a lo largo del proceso (Corte Interamericana de Derechos Humanos 2007: 52-84). Sobre los problemas procesales en casos de violación sexual, exis-te un sentido común de trabajo (Sarmiento 2009; Ramírez & Guerra2008; Fuentes 2001; 2000; San Martín 2001; 2000). Se ha establecidoy estudiado diversos problemas, tanto en el recojo de pruebas como enel procedimiento de denuncia, el procedimiento fiscal y los procesosde juicio. Así, en el tema de la violación sexual “no solo es importante 43 41.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 considerar el ámbito formal legal, sino también la dimensión instru- mental del Derecho que se plasma, por ejemplo, en la exigencia judicial de determinados comportamientos de las mujeres para la sanción de conductas de violencia sexual contra ellas” (De Vicente 2001: 88 refe- rida por Ramírez 2011: 10). En una definición amplia del Derecho, que implica más que su parte formal-normativa y que incluye su parte estructural (aquel que los órganos del sistema le dan en la aplicación e interpretación de las normas) y su componente político-cultural (Facio 1999: 108-116 re- ferida por Ramírez 2011: 10), es posible identificar varios problemas, que van desde los prejuicios instalados en los operadores de justicia, como las deficiencias de interpretación. Entre estos asuntos, uno de los obstáculos procesales cobra relevancia: la clasificación entre violaciones “tradicionales” y no “tradicionales” (Ramírez 2011: 11; Estrich 2010: 60-61): las primeras son aquellas en las que hay uso claro de la fuerza y las segundas aquellas en las que no. Es en las primeras en las que “el sistema de justicia tiene menores restricciones para condenar a los agresores, mientras que en el segundo modo aparecen dificultades para interpretar las pruebas, las circunstancias y del propio tipo penal” (Ra- mírez 2011: 9). Otro elemento importante es el dilema entre la “acción pública” y la “acción privada” en los delitos de violación sexual (Ramírez 2011: 10). Dentro del conjunto de reformas legales de los años noventa, en América Latina existió la tendencia del cambio de los delitos sexuales a delitos de acción pública (Lemaitre 2008: 583). De este modo, se logró que la violación sexual, considerada un delito de acción privada y que reflejaba el bien jurídico tutelado del “honor”, se convirtiera en un delito de acción pública en donde se vulnera “la libertad” (Caro 2001: 148-152; De Vicente 2001: 97-99; Fuentes 2001: 276-285; San Martín 2001: 306-310; Montoya 2000: 259-269). Sin embargo, es también cierto que esa nueva situación ha abonado en la “revictimiza- ción secundaria, intrínseca al proceso de investigación, en donde existe una tensión entre la necesidad de proteger la autonomía de las víctimas44 42.
La situación de la investigación sobre violaciones sexuales en el Perúy evitar que se les ocasione males mayores” (Ramírez 2011: 10). Estosupone repensar a las víctimas en el proceso como sujetos del mismo, yno como objetos de prueba. La consideración de la víctima es importante, pues las transfor-maciones en la legislación han estado dirigidas en gran medida a me-jorar la labor de los jueces y fiscales para el estudio y tipificación de losdelitos, sin embargo, la víctima ha sido muchas veces olvidada. Estogenera elementos de discusión en torno a: i) La posibilidad y facilidadde establecer una denuncia por violación, los lugares autorizados pararecibir denuncias, las distancias físicas a recorrer para realizar la denun-cia, los horarios y costos de la atención. ii) La estabilización y aten-ción de la víctima de violación sexual, que tiene que pasar por diversosprocedimientos burocráticos antes de recibir atención médica debidoa que solamente Medicina Legal puede recoger oficialmente pruebasmédicas de violaciones sexuales (de manera que una víctima que acudeo es estabilizada en otro centro de salud puede “borrar” pruebas deldelito para las autoridades competentes, o se establece como un ele-mento de contraprueba a la violación sexual). iii) El kit de atenciónen violaciones sexuales no está disponible en los hospitales públicos, yestá solamente a disposición de medicina legal que tiene pocas sedes encada ciudad respecto a la cantidad de habitantes. Las violaciones sexuales han sido un mecanismo de control delos vencidos y una de las formas de violencia más extendida en guerras,invasiones y en la convivencia durante la formación de ciudades (Ne-rin 2010: 386). Son un delito frecuente y sistemático que tiene comovíctimas principales a la población de mujeres; las violaciones sexualeshan sido un mecanismo recurrente de sometimiento y una prácticadelictiva común en nuestros países. Lo que queda ahora es determinarla situación actual del fenómeno en el Perú según los datos disponibles. 45 43.
Capítulo IIUn panorama general delas denuncias por violaciónsexual en el Perú 44.
II. Un panorama general delas denuncias por violaciónsexual en el Perú1. El panorama de las denunciaspor violación sexual en el Perú El fenómeno de la violación sexual es un tema importante y gra-ve en América Latina. Sin embargo, los datos al respecto son dispersosy no siempre refieren a información pública actualizada. En cada país,las denuncias de violación sexual son atendidas por dependencias di-versas, y no todos los países en América del Sur, América Central y elCaribe llevan un registro estadístico anual de las denuncias. En algunoscasos, la información es recogida por el departamento de policía decada país o por sus institutos de medicina legal, los que construyen laestadística sobre las víctimas y sobre los exámenes periciales que reali-zan. Lo mismo sucede en otras partes del mundo, en donde las cifrasno siempre están actualizadas, no siempre se reportan periódicamentey siempre tienen una gran cifra de casos no registrados. 49 45.
VIOLACIONES SEXUALES EN EL PERÚ 2000-2009 Gráfico 1 Países con mayor tasa de denuncias por violaciones sexuales por 100,000 habitantes Sudafrica 113.50 Australia 91.60 Swazilandia 76.10 Canada 68.20 Suriman 45.20 Suecia 40.60 Zimbawe 40.00 Nicaragua 35.42 Nueva Zelanda 32.20 Estados Unidos 30.20 Barbados 27.00 Belgica 26.30 Jamaica 24.60 Papua Nueva Guinea 24.00 Panama 23.75 Perú 22.40 Bolivia 20.80 Chile 20.00 El Salvador 18.70 Noruega 18.00 Islandia 17.50 Francia 17.30 Belize 15.30 Israel 15.20 Namibia 15.10 Mongolia 13.50 Corea del Sur 13.30 México 13.22 Filandia 11.60 Estonia 11.40 Ecuador 11.20 Costa Rica 11.00 Kazahastan 10.40 Irlanda 10.00 Alemania 9.90 Uruguay 9.80 Dinamarca 9.70 Luxemburgo 8.70 Países Bajos 8.70 Austria 8.50 Suiza 8.50 Argentina 8.40 Elaboración propia Fuente: Observatorio de Seguridad de la OEA, European Institute for Crime Prevention and Control, UNODC. Según los datos públicos más recientes: 2009 (Jamaica, Perú, México y Uruguay), 2008 (Argentina, Bolivia, Chile y Nicaragua), 2004 (Swazilandia, Surinam, Islandia, Francia, Israel), 2003 (Australia), 2002 (Sudáfrica, Namibia y Luxemburgo), 2000 (Papua Nueva Guinea), y el resto de países corresponde al año 2006.50 46.
Un panorama general de las denuncias por violación sexual en el Perú Según la información pública disponible, el país con más altatasa de denuncias por violaciones sexuales del mundo es Sudáfrica, queregistró una tasa de 113.5 por cada 100,000 habitantes (UNODC 2010:26). En este listado, Perú aparece en el puesto 16 del mundo. Sin em-bargo, sorprende que en el listado aparezcan países como Australia, Ca-nadá, Suecia, Bélgica y otros con altos niveles de desarrollo, y que estospaíses reporten tasas de violación tan altas en comparación al resto. Sinembargo, este dato implica al menos dos consideraciones: i) El mayornúmero de denuncias no implica necesariamente una mayor cantidad deviolaciones sexuales o mayor gravedad del problema; esto se debe a quela información se refiere a los casos denunciados y en muchos países endonde la estadística es precaria o en donde no hay mecanismos precisosde recojo y sistematización de información, hay también una gran cifraoscura (lo no denunciado). ii) En países en donde hay menor situaciónde pobreza y en donde se muestra mayor cercanía a los estándares dedesarrollo humano, la mayor cantidad de denuncias no se debe necesa-riamente a la mayor cantidad de violaciones (en comparación al resto depaíses), sino posiblemente a mayor la capacidad de demanda y denunciade los ciudadanos (como en el caso de los países mencionados). ¿Qué refleja el gráfico anterior? Por un lado, las altas cifras deviolación sexual que existen en el mundo, pero también y, en gran me-dida, la gran capacidad de denuncia que existe en los países “desarro-llados”. Por lo tanto, la comparación de estos datos requiere un corteque compare estos datos según las regiones que componen los paísesy los contextos de desarrollo humano, lo que permite ver con menorimprecisión la situación del fenómeno. Así, es posible indicar que enpaíses con un “muy alto” Índice de Desarrollo Humano mantenido enel tiempo, la tasa responde a datos más precisos del fenómeno debidoa la mayor capacidad de denuncia de la ciudadanía. Del mismo modo,en países con Índices de Desarrollo Humano menores, las tasas impli-can una mayor cifra oscura. De esta manera, si comparamos solamentelos países que tienen un similar Índice de Desarrollo Humano que elPerú, las cifras cambian, y la posición relativa del país se moviliza: 51 Recommended

References: artículo 170
 Artículo 170
 Artículo 321
 Artículo 2
 Artículo 42
 Artículo 173
 Artículo 43
 Artículo 44
 Artículo 173
 Artículo 2
 Artículo 3
 artículo 69