Source: https://www.diagonal550.com/servicios/polizas
Timestamp: 2019-01-21 01:24:13+00:00

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Pólizas - Préstamos y créditos | Notaría en Barcelona | Notaría D550
¿Qué es una póliza notarial?
Es el documento notarial que tiene como contenido los actos y contratos de carácter mercantil y financiero que son propios del tráfico habitual y ordinario de al menos uno de sus intervinientes.
Ejemplo más frecuente: “el crédito o préstamo que una entidad financiera puede conceder a un particular o empresa”.
Quedan excluidos de su intervención en póliza notarial (por ser esta insuficiente):
todos aquellos actos y contratos, que a pesar de reunir todos los requisitos anteriores, tengan un objeto inmobiliario (ej. un préstamo con garantía hipotecaria),
así como aquellos otros actos y contratos para los que la ley requiera una forma documental diferente (ej. un préstamo entre familiares).
¿Para qué sirve una póliza notarial?
El notario como profesional del derecho altamente cualificado y a la vez servidor público tiene como misión principal garantizar al ciudadano (sea un particular o empresa) la seguridad jurídica y la imparcialidad necesaria en todos aquellos actos y contratos que por su contenido de carácter económico tienen gran trascendencia o repercusión en el día a día de las personas y de las empresas.
El control notarial que se realiza en una póliza presupone básicamente:
Velar porque la validez y el cumplimiento de los contratos no se deje al arbitrio de una de las partes contratantes;
Velar porque se respete la legislación vigente en defensa de los consumidores y usuarios y cualesquiera otras disposiciones para la protección de aquellos.
El notario asegura a través de su intervención la legitimidad de las firmas (es decir, que las partes contratantes han firmado en su presencia) y la legitimación de los firmantes (es decir, que las partes contratantes tienen la capacidad y facultades suficientes para firmar y vincularse contractualmente). Además tiene la misión de informar y asesorar a las partes del contenido del documento evitando con ello la desinformación, engaños o abusos por parte de cualquiera de los intervinientes en el contrato. Para ello el notario lleva a cabo las siguientes actuaciones específicas cuando interviene una póliza:
Identifica de forma rigurosa a todas las personas que firman el contrato.
Examina la capacidad legal y la capacidad natural de las personas que firman el contrato.
Vela por el contenido íntegro del documento y que el mismo se ajusta rigurosamente a la ley.
Informa, explica y resuelve todas aquellas dudas que puedan surgir sobre el contenido del contrato antes de la firma, es especial, sobre todas aquellas cláusulas de repercusión económica para el interesado.
Custodia y preserva de forma confidencial el documento original firmado por las partes.
Finalmente, resaltar que la actuación notarial en los actos y contratos formalizados en póliza tiene su principal ventaja cuando una de las partes contratantes incumple sus obligaciones, pues la póliza notarial agiliza el posterior proceso judicial de reclamación como se explica detenidamente en la pregunta siguiente.
¿Qué sucede si una de las partes contratantes incumple el contenido del documento formalizado en póliza notarial?
Uno de los aspectos más importantes de la intervención notarial en los actos y contratos que se formalizan en póliza tiene lugar cuando se produce el incumplimiento del contrato.
Conforme a lo establecido en el artículo 517.2.5 de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, el TESTIMONIO EXPEDIDO POR EL NOTARIO CON CARÁCTER EJECUTIVO del documento original de la póliza debidamente conservado por el mismo inicia directamente el proceso de ejecución, sin necesidad de pasar por la fase declarativa en un juzgado.
En palabras más llanas, “si una de las dos partes incumple el contrato, basta que la parte contratante cumplidora de sus obligaciones solicite al notario una copia del documento original firmado que conserva en su poder. Con dicha copia la parte interesada perjudicada por el incumplimiento puede ir directamente al Juzgado y presentar una demanda por incumplimiento contractual, saltándose la fase previa declarativa o probatoria que exige siempre cualquier pleito o conflicto que se trata de resolver judicialmente”.
La póliza notarial garantiza y supone para cualquiera de las partes un ahorro sustancial de tiempo y dinero si se diera el supuesto de incumplimiento del contrato.
¿Qué coste económico tiene una póliza notarial?
Una póliza notarial no tiene un precio fijo. Para calcular el coste exacto de una póliza notarial deben tenerse en cuenta los siguientes conceptos básicos:
Importe del acto o contrato que se interviene en póliza.
El plazo de duración o vigencia del acto o contrato en cuestión.
Las garantías adicionales que se ofrezcan en el acto o contrato (ej. aval, fianza, pignoración, etc.)
El arancel notarial utiliza una fórmula matemática que se basa en los tres conceptos para fijar el importe exacto que debe cobrar un notario por su intervención.
El arancel notarial es la ley que fija los honorarios notariales. Esa ley viene establecida en el Decreto de 15 de Diciembre de 1950 sobre Aranceles de los Agentes de Cambio y Bolsa y Corredores de Comercio. Pues el arancel de los Corredores de Comercio se respetó y quedó integrado en el arancel notarial al producirse la fusión entre ambos cuerpos en el año 2000 (Real Decreto 1643/2000, de 22 de Septiembre).
Para las pólizas notariales, desde nuestra notaría ofrecemos de forma aclarativa:
la explicación matemática del complejo arancel notarial: Descargar documento
una tabla orientativa de precios según un escalado por importes: Descargar documento
una calculadora digital para conocer el coste exacto al momento: Calculadora presupuesto
Finalizo esta pregunta destacando:
Por un lado, debe tenerse muy claro que todos los notarios de España deberían cobrar lo mismo por su intervención en una póliza. Los notarios están obligados a respetar escrupulosamente el arancel aprobado por ley en el ejercicio de sus funciones;
Por otro lado, a diferencia de lo previsto en el arancel notarial para las escrituras públicas que sólo permite a los notarios hacer descuentos del 10%; en las pólizas notariales los descuentos son libres por tratarse de un arancel de máximos.
¿Pueden firmar por separado la póliza notarial las partes intervinientes?
La póliza notarial no requiere UNIDAD DE ACTO. Eso significa o quiere decir que las partes contratantes pueden firmar en momentos diferentes, incluso, pueden firmar en notarías diferentes el mismo documento (lo que se conoce como intervención parcial) mediante el sistema de póliza desdoblada. Pero siempre deberán firmar ambas partes en presencia de un notario, quien lee y explica su contenido.
El sistema de POLIZA DESDOBLADA al exigir la intervención de dos notarios diferentes no supone la división del arancel devengado por mitad entre los notarios intervinientes, si no que el tratamiento arancelario debe obedecer a los siguientes criterios:
El Notario que autoriza la póliza correspondiente al deudor (ej. empresa o particular), tendrá que percibir sus derechos arancelarios por la totalidad de la base. De esta manera, la póliza promovida por el acreedor, genera una base independiente a cuenta de quien la firma, la cual cosa no puede suponer un incremento de coste para el cliente.
El Notario ante quien presta su consentimiento la entidad bancaria, percibirá el importe de 30,05 € sin tener en cuenta el número de folios que componen la póliza, así lo establece la letra h) del número 1 del Real Decreto 1426/1989, de 17 de Noviembre.
Dicha información se encuentra disponible en la consulta realizada ante la Dirección General de los Registros y del Notario, número de expediente 208-12N, de fecha ocho de Octubre de dos mil catorce. Descargar documento
¿Quién puede solicitar copias del documento intervenido en póliza notarial?
El acto o contrato mercantil original firmado, una vez intervenido en póliza, queda en custodia del notario. Por lo tanto, ambas partes contratantes (es decir, tanto la entidad financiera como el particular o empresa) recibirán una copia de dicho documento.
El Reglamento Notarial establece en su artículo 224 que pueden solicitar copia del documento cada uno de los otorgantes en cualquier tiempo, y ADEMÁS cualquier persona a cuyo favor resulte de la póliza algún derecho y quienes acrediten, a juicio del notario, tener un interés legítimo en el documento.
A su vez, el propio Reglamento Notarial en su artículo 250 (en consonancia con el artículo 224 citado) establece que podrán solicitar TESTIMONIOS de una póliza notarial debidamente conservada:
los contratantes u otorgantes,
sus causahabientes,
sus apoderados con poder bastante y la autoridad judicial,
las personas a cuyo favor resulte algún derecho y quienes acrediten, a juicio del notario, tener un interés legítimo.
Respecto de los testimonios, es muy importante, tener presente que el notario puede expedir un TESTIMONIO CON CARÁCTER EJECUTIVO con arreglo al artículo 517.2.5ª de la Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000 de 7 de enero. Recuerdo que en una de las preguntas anteriores, decíamos que el testimonio con carácter ejecutivo es el documento que permite, ante un incumplimiento contractual, acudir directamente a la fase ejecutiva en un procedimiento judicial.
DOCUMENTACIÓN QUE DEBES APORTAR PARA FIRMAR UNA PÓLIZA
En cuanto a la parte ACREEDORA (siempre será una entidad financiera), el representante de la misma ha de aportar al notario su documento de identidad en vigor (DNI) y la copia autorizada del poder que le faculta para actuar en nombre de la entidad acreedora.
En cuanto a la parte DEUDORA, hay que distinguir:
Si el deudor es una PERSONA FÍSICA:
Si el deudor es una PERSONA JURÍDICA o EMPRESA será necesario:
Téngase en cuenta en los supuestos que una persona física firme en la misma operación en nombre de dos o más entidades mercantiles (ej. sociedades que intervengan una como prestataria y la otra como fiadora), será necesario que la doble o múltiple representación y la autocontratación estén especificadas en el poder de representación. Si no fuera así, se requerirá la expedición de un certificado original por el órgano de gobierno habilitando dicha actuación, el cual ha de entregarse en el momento de la firma de la póliza para su incorporación al contrato.
LEGISLACIÓN APLICABLE PARA LAS POLIZAS NOTARIALES
La Ley del Notariado (Ley Orgánica de 28 de mayo 1862) en su artículo 17 define el contenido que puede recogerse en una póliza notarial.
El Reglamento de la Organización y régimen del Notariado (Decreto de 2 junio de 1944) y sus posteriores modificaciones, en su artículo 144 y en los artículos 197, bis, ter, quater, quinquies y sexiens, regula detalladamente la póliza notarial.
La Ley de Enjuiciamiento Civil (Ley 1/2000, de 7 de enero) regula la posibilidad de utilizar el testimonio de una póliza con carácter ejecutivo.
El Arancel de los Agentes de Cambio y Bolsa y Corredores Colegiados de Comercio (Decreto de 15 de Diciembre de 1.950) y el Reglamento de Régimen Interior de los Colegios de Corredores de Comercio (Decreto 853/1959 de 27 de mayo y modificado parcialmente por el Real Decreto 1251/1997 de 24 de Julio) regulan los honorarios que deben cobrar los notarios por la intervención de una póliza.
El préstamo es un contrato por el que la entidad financiera entrega una cantidad de dinero a un particular o empresa para la financiación de una operación de inversión concreta, y ésta por su parte, se compromete al pago de cuotas periódicas que comprenden amortización de capital recibido y pago de los intereses pactados.
La entidad financiera antes de prestar el dinero y ponerlo a disposición del solicitante, como paso previo exigirá al solicitante del préstamo (futuro deudor o prestatario) acudir a la notaría, donde firmará ante del notario el contrato de préstamo donde se detallan todas las condiciones de la operación:
el importe de dinero prestado;
el plazo de devolución;
el interés aplicable;
el importe y día de pago de la couta mensual periódica;
comisiones y gastos de formalización;
la existencia o no de garantías adicionales;
Un ejemplo: “quiero comprarme un vehículo y el dinero que tengo ahorrado no es suficiente, para ello solicito a la entidad financiera que me presté la parte de dinero que falta para poder comprar el vehículo. Una vez la entidad financiera estudia mi solvencia, aprueba internamente la operación y me cita en la notaría para firmar el contrato de préstamo ante el Notario”.
El préstamo junto con el crédito (que se explica a continuación) son las dos formas de financiación ajena más frecuentes en la práctica.
El crédito es un contrato por el que la entidad financiera pone a disposición de la empresa o particular fondos hasta un límite determinado, articulados en una cuenta corriente. Por su parte, la empresa o particular se compromete al pago periódico de intereses sobre las cantidades dispuestas y a la devolución del principal al finalizar el plazo del contrato pactado, en un plazo no superior a un año normalmente.
En este tipo de contrato, las entidades financieras además pueden cobrar también intereses sobre las cantidades no dispuestas. Una de las principales diferencias con el préstamo.
La cuenta de crédito tiene gran importancia para las empresas y profesionales debido a que pueden coordinar sus flujos de cobros y pagos, evitando de esta forma su falta de liquidez que puede provocar ciertos problemas en el negocio. Mediante este tipo de cuenta, donde su saldo estará en función de nuestras necesidades de financiación, podemos domiciliar todo tipo de pagos y cobros durante su vigencia.
Un ejemplo: “un despacho de abogados que todos los meses tiene unos gastos fijos mensuales entorno a los 50.000 €. Esos gastos se han costeado desde el principio gracias a las aportaciones iniciales de los socios fundadores. Sus socios, una vez estabilizado el despacho en cuanto a ingresos y gastos, deciden solicitar la apertura de una cuenta de crédito a nombre del despacho de 50.000 € para ir sufragando dichos gastos fijos mensuales y obtener la liquidez necesaria para poder recuperar así las aportaciones iniciales”.
El crédito es una operación diseñada a corto plazo, frecuentemente entre 6 meses a un año. Aunque pasado este tiempo puede renovarse siempre que nuestra situación no hubiese variado respecto de las circunstancias iniciales. La gran ventaja de la cuenta del crédito es su flexibilidad, lo fácil que resulta disponer de los fondos.
El crédito junto con el préstamo (que se explica anteriormente) son las dos formas de financiación ajena más frecuentes en la práctica. Su principal diferencia con el préstamo es, que mientras el préstamo siempre está unido a una operación de compra o prestación de servicios.
Ejemplo: “pido dinero prestado para reformar el despacho y necesito disponer de todo el dinero desde el momento inicial”.
En el crédito no existe ninguna vinculación a una finalidad, es decir, son operaciones donde no se financia la adquisición de un determinado bien o servicio, sino que obtenemos dinero para usarse en un determinado sentido pero no sabemos en qué momento.
Ejemplo: “tener domiciliados todos los gastos del negocio (luz, agua, gas, proveedores, etc.) es una cuenta bancaria de crédito”. Descuento Comercial
El descuento comercial es un contrato por el que la entidad financiera anticipa a la empresa el importe de los efectos no vencidos recibidos de clientes, efectos que reconocen una obligación de pago (ej. letras de cambio, pagarés, cheques, talones, etc.). Le entidad descuenta del importe nominal de los efectos, los intereses que corresponde por el tiempo que media entre la fecha del anticipo y la fecha de vencimiento de los mismos, así como los gastos y comisiones que se derivan de la operación de descuento.
En un descuento comercial intervienen siempre 3 partes:
CLIENTE: la empresa o autónomo que contrata los servicios de la entidad financiera y buscar anticipar uno o varios créditos.
ENTIDAD FINANCIERA: entidad que se encarga de anticipar el pago de los créditos pendientes de su cliente.
DEUDOR: suelen ser los proveedores del cliente que emiten el crédito (pagares, recibos, letras de cambio o facturas) por haber recibido productos o servicios de él.
Un ejemplo: “el carpintero, que trabaja como autónomo, su cliente principal es una empresa de interiorismo con gran actividad. Cobra habitualmente de dicha empresa mediante pagarés a 60 días. Esa forma de pago al carpintero no le viene bien (pues debe afrontar mensualmente muchos gastos derivados de la marcha de su propio negocio como pagar su cuota de autónomos, obligaciones fiscales, alquiler de su local, pago de nóminas de personal, proveedores, etc.). Por eso acude a la entidad financiera para que esta le anticipe el importe de sus pagarés a 60 días que todavía no han vencido”.
Las ventajas fundamentales del descuento comercial son:
proporcionar liquidez a las empresas o autónomos sin tener que esperar al vencimiento de sus créditos;
permite eliminar costes administrativos derivados de la gestión de cobros.
El factoring es un contrato por el que la entidad financiera le ofrece a una empresa sus servicios de cobertura de insolvencia, gestión de cobro y financiación aplicable a las ventas a crédito realizadas a sus clientes, tanto nacionales como extranjeros.
Por lo tanto en una operación de factoring sus componentes siempre son:
EMPRESA CEDENTE: solicita la operación a la entidad financiera y le cede sus facturas representativas de sus ventas a corto plazo, hasta 270 días.
FACTOR o ENTIDAD FINANCIERA: adelanta el dinero a la empresa cedente, gestiona el cobro de la deuda y ofrece cubrir el riesgo de posibles insolvencias de sus clientes y atender necesidades de liquidez puntuales.
DEUDORES DE LA EMPRESA: son los clientes compradores de la empresa cedente. Están obligados a pagar las deudas que han sido cedidas directamente a la entidad financiera o factor.
Un ejemplo: “Cuando una empresa realiza numerosas ventas a crédito a sus clientes, tiene que añadir a su actividad productiva las siguientes preocupaciones: gestionar y cobrar las facturas emitidas, cubrir el riesgo de posibles insolvencias de sus clientes y atender necesidades de liquidez puntuales, debido al dilatado plazo de pago de sus ventas a crédito. La entidad financiera a cambio de un interés, ofrece de forma especializada toda una serie de servicios dirigidos a que una empresa pueda cobrar sus facturas, puntualmente, evitar la morosidad y ahorra a la propia empresa la inversión en tiempo y recursos humanos que le supone tener que hacerlo ella”.
Dichos servicios se ofrecen a partir de la “cesión mercantil” de las facturas pendientes de cobro a una entidad financiera para que está preste uno o varios de los siguientes servicios:
administración y clasificación de la cartera de clientes del cedente;
gestión de cobro de las facturas;
financiación del circulante mediante anticipos financieros sobre las facturas cedidas;
garantía en caso de insolvencia de deudores.
Las ventajas del factoring son numerosas para la empresa cedente:
ahorro de tiempo y de gastos;
permite la máxima movilización de la cartera de deudores y garantiza el cobro de todos ellos;
saneamiento de la cartera de clientes;
permite recibir anticipos de créditos cedidos;
se puede utilizar como fuente de financiación y obtención de recursos circulantes, etc.
El confirming es el contrato por el que la entidad financiera gestiona a una empresa el pago a sus proveedores, ofreciéndole a éstos la posibilidad de cobrar las facturas con anterioridad a la fecha de vencimiento. Se trata de una fuente de financiación para la empresa (aplazando el pago de las deudas) como para los proveedores (anticipando el cobro de las mismas).
Se trata de un servicio extendido entre las grandes empresas que consiste en la confirmación a una entidad financiera de los pagos que deberán realizar en el futuro, de tal modo que la entidad financiera puede ponerse en contacto con quien tiene derecho al cobro de la factura confirmada y proponerle el pago anticipado de la misma.
Un ejemplo: “una empresa constructora de gran reconocimiento profesional y reconocida solvencia, tiene un calendario de pago a sus proveedores muy alto (entre 90 y 180 días) desde que acepta la mercancía. Esta situación para la entidad financiera de gestionar los pagos de la empresa con sus proveedores se convierte en una fuente de negocio interesante; por un lado, puede financiar a la empresa constructora en el momento del vencimiento del pago y, por otro lado, puede ofrecer a los proveedores de ésta la posibilidad de anticipar el cobro de sus facturas”.
Una vez se firma el contrato y la empresa ha afianzado el volumen medio de pagos cedidos frente a la entidad financiera, la operatividad de esta forma de financiación es sencilla:
la empresa recepciona las facturas de sus proveedores, las confirma y comunica a la entidad financiera;
la entidad financiera recibe la confirmación de la empresa de las facturas detallando importe y fecha de liquidación del pago;
la entidad financiara se pone en contacto con el proveedor informándole que su factura está confirmada para ser abonada en determinada fecha pero que si lo desea puede anticiparle el cobro de la misma;
si el proveedor acepta las condiciones del anticipo (es decir, la comisión de la entidad financiera por dicho anticipo) puede cobrar la factura en ese momento mediante transferencia bancaria en una cuenta de su elección. Si el proveedor no está interesado en anticipar dicho cobró recibirá un pagaré con el vencimiento establecido en la factura.
Por lo que se refiere a los costes debemos distinguir:
Los costes que soporta la empresa confirmadora son:
Inicialmente el afianzamiento de los pagos cedidos a la entidad al firmar el contrato;
Los gastos notariales por la intervención de la póliza;
Periódicamente los intereses que se devenguen como consecuencia de la posible financiación de los pagos realizados en el momento de vencimiento de los mismos.
Los costes que soporta el proveedor serían solamente en caso de aceptar el pago anticipado de su factura.
Finalmente respecto de la ventajas de esta figura:
Para la empresa confirmadora: evitar llamadas de los proveedores para interesarse por el estado del cobro de sus facturas, conserva la iniciativa en el pago, concentra la gestión de tesorería, puede solicitar financiación de dichos pagos, etc.;
Para el proveedor asegurar el cobro de la factura una vez confirmada, obtener una línea de financiación que le permite adelantar el cobro de las facturas, etc.
Renting (sobre bienes muebles)
El renting es el contrato por el que la entidad financiera se obliga a poner a disposición del cliente un activo en régimen de arrendamiento y por un plazo determinado. Por su parte, el cliente se obliga al pago de una renta periódica, renta que incluye el uso del bien, como los gastos de mantenimiento y seguro que cubra posibles siniestros al mismo.
El renting es por lo tanto una fórmula que combina financiación con contratación de servicios. Se aconseja su utilización para acceder a equipos informáticos de última generación, así como a equipos de transporte, elementos que se caracterizan por su rápido desgaste o desuso.
Un ejemplo: “una empresa tiene que actualizar toda su red informática pues la misma se encuentra totalmente desactualizada. La empresa selecciona los equipos e instalación que precisa para su funcionamiento. La entidad financiera adquiere los equipos seleccionados al proveedor y contrata tanto el mantenimiento como el seguro del mismo. En esta situación, la entidad financiera pone los equipos y su instalación a disposición de la empresa solicitante mediante la firma del contrato de renting. La empresa solicitante se compromete a abonar a la empresa de renting cuotas periódicas de alquiler pactadas en el contrato durante el plazo de tiempo definido en el mismo”.
Las principales ventajas del renting son entre otras:
que permite acceder activos sin necesidad de realizar un desembolso inicial ni aplicar recursos financieros a la operación;
para el caso de una empresa la cuota de alquiler abonada es fiscalmente deducible en el impuesto de Sociedades en su totalidad, etc.
Por el contrario, el gran inconveniente que presenta el “renting” es que no existe opción de compra a favor del arrendatario del equipo ya que no es propiedad del arrendatario. Este inconveniente que presenta el renting a su vez es la gran diferencia con el contrato de leasing que se trata a continuación.
Leasing (sobre bienes muebles)
El leasing es el contrato por el que la entidad financiera (denominada arrendador) traspasa el derecho a usar un activo a su cliente (denominado arrendatario) a cambio del pago del pago de una renta periódica durante un plazo determinado, al término del cual el cliente o arrendatario tiene 3 opciones:
Ejercer la opción de compra del bien por el valor residual (diferencia entre el precio de adquisición inicial que tuvo la entidad financiera más los gastos e intereses y las cantidades ya abonadas mensualmente por el arrendatario).
El leasing es un contrato de alquiler financiero con opción a compra, que lo que pretende es financiar la adquisición de un bien. Por eso, en una primera fase tiene por objeto exclusivo la cesión del uso del bien adquirido siguiendo las especificaciones del futuro usuario a cambio de una contraprestación periódica; y en una segunda fase tiene por objeto ofrecer al usuario la posibilidad de adquirir el bien en propiedad abonando el precio residual mediante el pago de una cuota final.
Un ejemplo: “una persona que invierte sus ahorros en comprar la licencia de taxi pero necesita financiación para adquirir el vehículo con el que prestar su actividad. Selecciona el vehículo que precisa para su funcionamiento, la entidad financiera o arrendadora adquiere el vehículo seleccionado por el taxista y lo pone a su disposición mediante la firma de un contrato de leasing. El taxista se compromete a abonar a la entidad financiera cuotas periódicas pactadas en el contrato durante un determinado plazo (que nunca podrá ser inferior a 2 años). Vencido el plazo pactado y pagadas todas las cuotas correspondientes, el taxista podrá optar entre: 1) adquirir el bien pagando el precio residual o restante mediante una última cuota; 2) renovar el contrato de arrendamiento; 3) no adquirir el bien entregándolo a la entidad financiera”.
Las principales ventajas del leasing (al igual que sucedía en el renting) son entre otras:
que permite acceder activos sin necesidad de realizar un desembolso inicial ni aplicar recursos financieros a la operación,
para el caso de una empresa (la cuota de alquiler abonada es fiscalmente deducible en el impuesto de Sociedades en su totalidad) y de un autónomo (podrá llevar a cabo una amortización acelerada en el IRPF).
Operación que consiste en que el bien a arrendar es propiedad de la empresa o particular que lo vende a la entidad financiera para que ésta de nuevo se lo ceda en arrendamiento.
Ambas fórmulas consisten en transferir la propiedad de los bienes titularidad de la empresa o particular a una entidad financiera, recibir el importe que se pacte por dicha transferencia de titularidad, garantizarnos su uso mediante un contrato de leasing o renting y pagar las correspondientes cuotas mensuales por el uso de los bienes.
La diferencia principal entre ambos contratos estriba en la opción de compra. En el caso de lease-back se permite ejercitar la opción de compra, y para el caso del rent-back sólo se realiza el alquiler.
Con lo cual, a modo de ejemplo “el rent-back se utiliza para equipos tecnológicos y vehículos, con valores residuales bajos o tendentes a cero” y el lease-back se utiliza en inversiones inmobiliarias dentro de la empresa como pueden ser naves industriales u oficinas, dado que a priori se presupone revalorización de los activos”.
Las principales ventajas de ambas figuras:
se aportan bienes como garantía de toda la operación;
el porcentaje de financiación que se obtiene es el 100% del valor del bien;
las cuotas mensuales y duración del contrato son negociables, siempre con el límite de la vida útil de los bienes objeto del contrato;
la inmovilización financiera que hemos generado con la transferencia de titularidad de los activos, la podemos liberar para destinar el dinero obtenido a financiar la actividad corriente de la empresa, sin comprometer por ello la viabilidad de la empresa puesto que seguimos disponiendo de todos los elementos productivos de la misma.
a nivel fiscal, las cuotas de renting se consideran gasto íntegramente, y el tratamiento fiscal del leasing también presenta aspectos favorables (permite una amortización acelerada).
El aval bancario es un contrato de garantía por el que la entidad financiera cubre las obligaciones económicas del cliente, actuando como avalista de dicha persona.
Un aval funciona como garantía ante el posible incumplimiento de una obligación económica. Funciona como un seguro, es decir, la entidad financiera responde por la persona a la que avala, por lo tanto, en caso de que esta no pague, la entidad financiera (el avalista) deberá hacerse cargo de las obligaciones financieras.
Un ejemplo frecuente de aval bancario “tiene lugar a la hora de alquilar un piso, donde el propietario, en muchas ocasiones además de la fianza correspondiente, exige al inquilino a la hora de firmar el contrato de arrendamiento que le entregue un aval bancario que le garantice el pago de varias mensualidades”.
La entidad financiera para conceder el aval bancario va a exigir a la persona avalada (en nuestro ejemplo al inquilino) a cambio una contragarantía que deberá cumplirse de forma obligatoria si se quiere obtener el aval. Esa contragarantía que exige el banco suele consistir normalmente:
en ingresar una cantidad de idéntico importe a la cantidad del aval y dejarla inmovilizada;
pignorar fondos, depósitos o acciones del solicitante del aval por un importe parecido a la cantidad del aval;
Por lo tanto, debe tenerse presente que los principales beneficiados directos en un aval bancario siempre resultan ser:
la persona o empresa que contrata con la persona avalada;
la entidad financiera, que se ofrece como garante o avalista, pues ésta exige previamente a la persona avalada una contragarantía y además le cobrará un interés por ello.
En definitiva, el aval bancario no presenta ninguna ventaja para la persona que lo contrata.
Todos los contratos expuestos anteriormente son fuentes de financiación ajenas, es decir, van a prestarnos dinero y que tendremos que devolver a un coste (interés remuneratorio).
El interés fijo, constante a lo largo de la vida del contrato de financiación elegido (ej. préstamo, crédito, descuento, factoring, etc.)
El interés variable, definido por un tipo de interés de referencia más un diferencial. El tipo de referencia habitualmente utilizado por las entidades financieras es el EURIBOR (european interbank offered rate que significa tipo de contratación en el mercado interbancario).
¿Qué costes se derivan de una operación o contrato de financiación?
Costes iniciales: la entidad financiera suele cobrar al inicio de la financiación una comisión de apertura y otra comisión de estudio.
Costes de formalización: los gastos derivados de la intervención notarial (que explicamos cómo se calculan detenidamente en el apartado de preguntas frecuentes).
Costes periódicos: los propios intereses remuneratorios pactados a favor de la entidad por financiarnos.
Costes por modificación de condiciones: la entidad financiera suele cobrar una comisión en caso de variación o renegociación de las condiciones. Cualquier modificación deberá formalizarse también ante notario y devengará sus honorarios correspondientes.
Costes finales: las posibles comisiones por amortización anticipada o gastos de cancelación.
A la hora de buscar financiación ajena hemos de tener presente todos estos gastos, pues todos se pactan y fijan por escrito en el contrato de financiación elegido que se interviene notarialmente. Precisamente, el notario a la hora de firmar, repasa con el deudor todos y cada uno de los costes.
Finalmente destacar que cualquiera de los contratos de financiación expuestos, susceptibles de ser intervenidos notarialmente, requiere el estudio de la operación en concreto por la comisión de riesgos de la entidad financiera, y normalmente, suelen solicitar la aportación de garantías que cubran la posibilidad de riesgo de impago por parte del deudor.
¿Qué garantías puede exigir la entidad financiera en la formalización de un contrato de financiación?
Garantía real: es decir, ofrecer un bien mueble o inmueble que garantice el buen fin de la operación. ES IMPORTANTÍSIMO TENER CLARO que cuando en un contrato de financiación se aporta una garantía inmobiliaria, dicho contrato no puede ser intervenido en póliza notarial, deberá formalizarse en escritura pública (ej. un préstamo hipotecario).
Garantía personal: es decir, ofrecer la solvencia del propio deudor reteniéndole su dinero invertido en fondos, depósitos u acciones; o bien ofrecer como garantía la solvencia de una tercera persona diferente del deudor que actúe como avalista o fiador.
La garantía personal por excelencia es la figura del AVALISTA o FIADOR. Por eso es importante tener claro que cuando alguien avala/afianza o responde por otro:
responde del pago del préstamo con todos sus bienes e ingresos, tanto presentes como futuros;
el contrato de financiación (ej. el préstamo) se puede prorrogar sin necesidad de autorización del avalista;

References: artículo 517
 Real Decreto 
 artículo 224
 artículo 250
 artículo 224
 artículo 517
 artículo 17
 artículo 144
 Real Decreto