Source: http://www.encajabaja.com/search?updated-min=2008-01-01T00:00:00%2B01:00&updated-max=2009-01-01T00:00:00%2B01:00&max-results=50
Timestamp: 2018-05-27 03:39:19+00:00

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Publicado por Luis Blasco 4 comentarios Enlaces a esta entrada
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Nuestra visita al Tercer Encuentro de Comunicación Visual, Tendencias, Visiones e Inspiración ha sido breve pero muy intensa. Estamos intentando recuperarnos de una gran jornada, tanto en contenidos como en compañía. De momento, os ponemos un breve aperitivo en forma de fotografías. Dentro de poco, un amplio resumen de la jornada.
Parte del trabajo habitual del departamento de Diseño de un periódico consiste en premaquetar, que es, ni más ni menos, que dejar las maquetas preparadas para un tema que no va a salir al día siguiente, sino que saldrá dentro de unos días, pero que hay que dejar listo porque la gente "libra este fin de semana" o alguna excusa parecida. Es un poco como hacer futurología, porque todo lo que tú habías planeado cambiará con una probabilidad del 99%, dejando el 1% restante en manos de la diosa Fortuna. Es decir, es más probable que te toque el gordo de Navidad a que esa(s) página(s) que habías maquetado no sufra(n) ningún tipo de cambio.
El otro día creíamos haber encontrado ese 1% tan ansiado, ese mito del que todos habíamos oído hablar pero que nadie había visto con sus propios ojos. Fue el pasado jueves. Fernando, nuestro compañero y amigo, premaquetó un tema de redes sociales con Manolo de Miguel, jefe de maquetación e Isabel Longhi, jefa de la sección de Comunicación del periódico. La (pre) maqueta resultante fue la siguiente:
En el hueco en blanco tendríamos que encajar un dibujo que el magnífico dibujante Raúl Arias nos mandaría el viernes a última hora para así poder dejar cerrada la página del domingo, día en que saldría publicado el tema.
Dibujo que mandó Raúl Arias
Pero una vez introducido el dibujo en la maqueta, y aunque nos la prometíamos muy felices... la realidad se impuso y nos dimos cuenta que el dibujo era, cuanto menos, desproporcionado respecto a toda la página.
Tras este primer "shock", decidimos cambiar la página, pero claro, los textos estaban cerrados y teníamos que respetar al máximo los mismos. Por lo tanto no podríamos añadir nada det exto, la opción más factible, ya que al reducir el tamaño del elemento gráfico tendríamos que aumentar el del texto.
Solución: tocar la página y añadir/restar/modificar elementos para que el dibujo quedara un poco más discreto. Cambiamos la ubicación y tamaño de la ilustración, el texto de la segunda página lo dejamos en dos columnas y le añadimos una foto engatillada y los pantallazos que iban a una columna los modificamos y trasladamos a la ubicación que más nos convino. Lo único que respetamos fue el título a cinco columnas y la columna de opinión de salida. Este es el resultado final, "igual" que lo que habíamos premaquetado.
P.D. Todavía hubo un último cambio. La foto de Paris Hilton en un principio mostraba a Mark Zuckerberg, creador de facebook, pero la archiconocida y polémica heredera se cólo a última hora en la que iba a ser una página sin cambios.
No es que se trate de un diseñario extralargo, como algunos podrían pensar por su título, es que alcanza más bien la madurez cumpliento cuarenta entregas. Hoy un poquito más tarde, como corresponde a una mañana no laborable en este "puente" de fiestas encadenadas aquí en España, vuelven nuestros escurridizos a la par que elegantes miembros del comité de expertos de encajabaja con su Diseñario, obra colectiva, irreverente y abierta a vuestra participación sobre el diseño periodístico y la prensa en general.
Rejilla. Al oír rejilla, siempre nos acordamos de la red de las naranjas o de la forma que tienen los goffres. En este caso, la rejilla es el esqueleto de la página. Elemento de gran importancia porque en él se indica el ancho de la página, el alto, los márgenes verticales y horizontales, la línea base, el número y ancho de columnas, la medida de los corondeles, los módulos de altura para encajar la publicidad, si la página es doble, sencilla, central, etc. Otra subsección de la rejilla se utilizaba antes de los programas de autoedición (como Quark o InDesign) cuando pintabas algún bloque; el sistema no te indicaba en qué coordenadas se encontraba y tenías que utilizar alguna fórmula matemática. Así cuando 'llamabas' a determinado bloque del catálogo (título, sumario, etc.), se situaba en el lugar exacto o saltaba a los lugares exactos en donde podía colocarse.
Reportaje. De "reportar" (reportare en latín): "traer" o "llevar". Traernos información en este caso, contarnos una historia relatándonos los hechos pero además interpretándolos, analizando en profundidad, e incluso aportando opiniones. Porque el reportaje es un género periodístico que como ya han señalado con acierto algunos autores "contiene en su texto -o puede contener- todos y cada uno de los demás géneros", informativos y de opinión. Es ya casi clásica la "teoría normativa" del catedrático de la Complutense José Luis Martínez Albertos (Redacción periodística, 1989) de distinguir tres grandes géneros que agrupan a todos: géneros informativos (información y reportaje objetivo), géneros interpretativos (reportaje interpretativo -el de toda la vida, del que hablamos aquí- y crónica) y géneros de opinión (artículo, editorial, columna, etc.). Así pues, la clave de lo que es un reportaje está en la palabra interpretación, así como también en su mayor extensión, necesaria para ello. Nuestro ilustre catedrático se dedicó después a estimular a sus alumnos con anotaciones en sus ejercicios del estilo de "¿quién le ha engañado para que quiera hacer periodismo?" o "dedíquese a otra cosa", entre otras que no tuvimos la suerte de recibir porque alumnos suyos nunca fuimos.
Desde el punto de vista del diseño periodístico, en la prensa española se han utilizado hasta ahora título centrados y cortos con subtítulos también centrados pero de larga extensión, con el fin de que los títulos sean frases de pocas palabras, ingeniosas y con "gancho" para atrapar al lector. No es necesario incluso que se entiendan del todo (a veces un título enigmático consigue mucho más en este género periodístico), porque para eso ya tenemos el subtítulo largo y explicativo. Este pequeño esquema parece fácil de entender pero no lo debe ser tanto a tenor de las múltiples veces que los redactores piden a los maquetadores más líneas en el título "porque no me caben todos los datos". Una vez explicado que para eso tiene el subtítulo, y aparentemente entendido, toda esta información se borrará de la memoria de determinados redactores, quienes una y otra vez volverán, los mismos, con el mismo motivo. "Dos líneas a cuatro columnas no son un título de reportaje", "¿por qué?", "pues porque un título así sería informativo", "entonces, ¿no las vas a poner?". Gritemos todos juntos otra vez: ¡NOOOOOOOO!
La edición gráfica debe cuidarse y potenciarse en los reportajes, y el texto, mucho más largo que en las informaciones o en las crónicas, suele aligerarse incluyendo sumarios, que además sirven para destacar elementos importantes del mismo, o bien con ladillos especiales de mayor rango y distinción tipográfica que los habituales.
Resolución. Es el número de píxeles que forman parte de un determinado trocito en una imagen digital (una pulgada, por ejemplo). Precisamente se suele medir así, como píxeles/pulgada o "ppp".
En lo referente a la publicación de imágenes, la resolución tiene que ser como regla general el doble que la lineatura (el número de líneas de la trama de impresión). Es necesario, pues, conocer este parámetro (que suele determinarse en función de la calidad del papel, y que nos proporcionará la imprenta), para saber la resolución mínima que necesitan nuestras fotos, teniendo simpre en cuenta el tamaño al que las vamos a dar. Si la foto es a tres columnas (150 mm de ancho, aproximadamente, en un periódico formato tabloide), entonces tiene que tener la resolución mínima requerida para la lineatura del periódico (80 es un valor más o menos estándar para el papel prensa, y por consiguiente como la resolución debe ser el doble, debería tener al menos 160 ppp) a ese tamaño de 150mm de ancho. Es evidente, pues, que cuanto mayor sea el tamaño al que queramos dar la foto, mayor resolución necesitaremos.
Para las pantallas de ordenador, internet en general, es suficiente con una resolución de 72 ppp, que es la resolución de las pantallas. No necesitamos más porque no se va a ver mejor y recordemos también que como cuanto mayor sea también tendremos un mayor tamaño del fichero informático, más difícil resultará moverlas, descargarlas, etc.
Resolución es también lo que se necesita para "resolver" una página, para dar soluciones, que en definitiva es nuestro cometido, porque resolución es la solución de un problema. Es una característica, pues, imprescindible para todo aquel que quiera dedicarse al diseño periodístico.
Obras maestras del Museo de Montserrat. Hoy domingo termina el plazo para asistir a la exposición que sobre el patrimonio artístico del Museo de Montserrat ha organizado el BBVA en el Palacio del Marqués de Salamanca. La muestra recoge una antología que abarca un compendio de la historia del arte occidental, desde el Romanico hasta las vanguardias del siglo XX, pasando por la pintura italiana del Renacimiento y el Barroco, amén de una más que generosa representación de pintura francesa y española (en su mayor parte catalana) del siglo XIX, donde podemos encontrar cuadros de apellidos tan conocidos como Monet, Degas, Pisarro, Rusiñol o Romero de Torres. Paseando por sus salas se hallan también algunos esbozos picassianos y cuadros de juventud de Dalí. Hay que hacer hincapié sobre la serie que Ramón Casas dedicó a su amada Madeleine, una atractiva modistilla que frecuentaba los cafés parisinos y que también fue pintada por Toulouse-Lautrec. De ella no os podéis perder su impresionante retrato 'Antes del baño'
Cuando estas obras maestras abandonen el palacio situado en Recoletos emprenderán de nuevo el viaje a su hogar: Montserrat ('monte serrado', en castellano), donde podréis disfrutar de ellas ad aeternam. Pero si no podéis pasaros por allí, entrad en su página web, que es la mejor visita virtual que se ha podido hacer de una exposición, con una resolución espectacular, un mapa bien ordenado para poder acceder a cada sala y un comentario detallado de cada obra. Espectacular. / NACHO ARBALEJO
Expo-Ocio 2008. Hasta mañana lunes la 35º edición de la principal feria del ocio se da lugar en los pabellones 1, 3 y 5 del Ferial Juan Carlos. La exposición ofrece un amplio abanico de opciones para disfrutar aprendiendo del tiempo libre. La mezcla de ocio, tecnología, música, hobbies hacen que este año haya sido visitada ya por 150.000 personas. Con un precio de 8 euros para el público en general y 4 para los niños este año destaca el protagonismo de la participación directa musical con karaokes y toda suerte de instrumentos virtuales para hacernos parecer verdaderos músicos.
Chen Chieh-Jen. Después de la muestra dedicada a Helmut Newton las semanas pasadas. La sala 'La Fábrica' (Alameda, 9) nos trae al fotógrafo de Taiwan Chen Chieh-Jen hasta el 5 de enero. Nacido en 1960, actualmente trabaja y vive en Taipei (Taiwan), es conocido principalmente por su preocupación en la recuperación de la memoria histórica de su país. En esta corta exposición (cuatro fotografías y dos vídeos) el artista pone su punto de atención en el cambio constante de nuestro entorno; donde antes había un edificio ruinoso, ahora un centro comercial. Lugares que van a cambiar y que tienen una historia detrás. Siempre interesante, pero también siempre algo escasa (quizá por lo pequeño de la sala) una propuesta interesante antes del aperitivo.
Arte Contemporáneo. La capital de Florida celebra hasta el domingo la edición más incierta de su feria. 250 galerías de 33 países, casi 2.000 artistas en una veintena de exposiciones por toda la ciudad. A pesar de la crisis que sacude el mundo del arte este año han incorporado un 10 por ciento más de galerías que en la edición pasada.
NOTA: Os animamos a que nos mandéis información sobre cualquier exposición que queráis dar a conocer; tanto porque os haya gustado, seáis vosotros los protagonistas o porque os haya parecido la mayor tomadura de pelo. Puede ser tan interesante una exposición del Moma de Nueva York como una de la Casa de la Cultura de Villatripas, aunque lamentablemente sólo nos llegue información de la primera. Intentando corregir este 'error' entre todos, esperamos vuestra participación.
"Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o de un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro".
Así comenzó hace diez años Arturo Pérez-Reverte su colaboración de cada domingo en "El Semanal", a la que tituló "Los amos del mundo". ¡Hace diez años!, exactamente el 15 de noviembre de 1998, describió con asombrosa exactitud la situación económica que ahora... padecemos. Cuando todos, políticos primero y un instante después expertos, premios nobeles y presidentes de reservas federales y bancos centrales hablaban de crecimiento y riqueza sin fin. Este artículo se ha convertido desde hace unas semanas en lo que se llama un "fenómeno viral" en internet (quienes lo llaman así, claro, los guruchorras, para referirse al crecimiento exponencial) y que en román paladino no es otra cosa sino el boca a boca de toda la vida, pantalla a pantalla en este moderno mundo. El propio suplemento dominical donde se publicó se hacía eco este domingo del fenómeno:
Y lo cierto es que se trata de lo más parecido a una profecía que hayamos podido ver, leer o escuchar en mucho tiempo. "No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tiene que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro".
(...) Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, oh prodigio, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. (...) las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia, con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros y a veces con su puesto de trabajo Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
Pueden parecer extractos demasiado largos del artículo, pero es que resulta verdaderamente difícil, sino imposible, resumir un artículo tan certero, tan demoledor y tan maravillosamente bien escrito. Por eso os dejamos aquí el enlace correspondiente para que podais leerlo entero. Merece mucho la pena.
Sólo nos queda añadir que ante tanto gurú y tanto experto en todo, que también venden humo y nombres prodigiosos para la nada ya sea de economía o sobre medios de comunicación, lo más recomendable es una dosis de sentido común, o una tonelada del mismo. Aunque el artículo en cuestión parece superar el mero sentido común para entrar en el terreno de lo visionario. Por eso mismo no nos vendría nada mal que el señor Pérez-Reverte nos escribiese un articulito, con su estilo afilado y todo, sobre el futuro de los periódicos, que tantos desvelos y quebraderos de cabeza causa. Estaríamos incluso dispuestos a publicárselo aquí, en encajabaja. Hasta con alarde tipográfico. De verdad.
A nuestros amigos lectores y familiares. El próximo día 11 dejaremos por unas horas la ciudad a la que tanto y tan bien cantó Sabina y partiremos a la noble y bella capital del río Tormes, Salamanca. Ahí participaremos en el Tercer Encuentro de Comunicación Visual, Tendencias, Visiones e Inspiración, organizado por Fernando Suárez, profesor de la facultad de Comunicación de la UPSA y autor del blog Cosas Visuales. El encargado de subir al estrado será el polémico Mario Benito, que contará con el apoyo de alguno de nosotros desde las gradas, desde las cuales le jalearemos para que su participación (el jueves a las 12.00) junto con Diego Areso (Quinta Tinta), Fernando Sanz (Actitudes Magazine) y Jordi Soro (Ateneu Popular) sea de la más recordadas por las frías tierras salmantinas.
La churrigueresca Plaza Mayor de Salamanca, lugar de encuentro, reivindicación y festejo salmantino
No podremos disfrutar de la noche salmantina por cuestiones laborales, pero sí lo haremos de sus calles, de sus rincones perdidos, de su catedral, de su río, de sus restaurantes (en lo que promete ser una divertidísima comida) o de su Universidad, la más antigua de España y en la que buscaremos, como tantos otros lo han hecho antes que nosotros, la famosa rana. Una vez encontrada, esperemos nos dé algo de la sabiduría que esconden los muros que acogieron a personajes como Fray Luis de León, Fernando de Rojas o San Juan de la Cruz. Y esperamos también que las palabras de nuestro amigo no le lleven a tener que interrumpir su charla, bajo la coacción de la autoridad, y tenga que volver al día siguiente con las palabras "Decíamos ayer" en la boca.
¿Encontrarán los miembros de encajabaja la rana que les regale la sabiduría eterna?
Para los que sí puedan asistir a la totalidad de las jornadas, que comienzan el jueves a las 09.00 y finalizan el viernes a las 12.00, no se pueden perder a Andreu Balius, al que ya dedicamos un post aquí, Chiqui Esteban y Fernando Carballo (ambos de Público), Bruno Sáez y Javier Rodríguez (ambos de Marca) o Rodrigo Silva (El País), entre otros. Podéis ver la lista completa aquí.
Catedral de Salamanca. ¿Aprovecharán su paso por tan insigne templo para purgar sus pecados?
Lo dicho, el jueves nos vemos en Salamanca. Para los que no puedan, quedamos el lunes siguiente a la misma hora y en el lugar de siempre, este vuestro blog.
Páginas ideales
(filosofía y diseño)
Lo ideal sería no tener que explicar el mito de la caverna de Platón, por suficientemente conocido. Por eso no lo vamos a hacer, convencidos como estamos de que nuestros lectores son los lectores ideales que todo bloguero quisiera tener. No tenemos tan claro lo de ser nosotros blogueros ideales, escribiendo con acceso directo a un mundo de las ideas digitales que después se reflejaran en las pantallas de vuestros ordenadores, y caeremos pues en la debilidad de aclarar que es a esa caverna como mito del mundo en el que se "reflejan" las ideas puras a la que nos referimos, y no a esta otra "caverna" que aquí en España la secta seudoprogresista del grupo más poderoso de comunicación menciona una y otra vez desde hace años para descalificar a su competencia: los de la "caverna" repiten como loros hablando de sus compañeros, por cavernícolas y reaccionarios, suponemos. Pues bien, no, también esa caverna es un mito, pero hoy para desgracia de los puristas del "hablar sólo de diseño", nos hemos puesto filosóficos.
Según la escuela platónica, tal vez la más influyente, original y poderosa de toda la historia del pensamiento, existirían unas "páginas ideales" para disponer la información sobre un papel, como existirían "ideas" para todo lo que forma parte de la creación, conceptos abstractos incluidos. Claro que los miembros de la Academia ateniense de páginas no llegaron a hablar. Las páginas que nosotros hacemos y que llegan después a los lectores serían según este esquema intelectual meros "reflejos" de esas páginas ideales, como reflejos somos todos. De ser cierto esto, podríamos entonces mejorar una página hasta el infinito y cada cambio, acertado claro, que hiciéramos en ella daría como resultado una página mejor que la anterior porque estaría más cerca de la inalcanzable "página ideal":
Sucede que nuestra experiencia desmiente esta afirmación. Y no por antiplatonismo, ciertamente. El esquema anterior funcionaría en el caso de que existiesen infinitas combinaciones antes de llegar a lo inalcanzable... pero no existen infinitas combinaciones y es el propio Platón quien puede decirnos por qué. Porque hay una página, la mejor de las posibles, que es la única que "refleja" la página ideal inalcanzable. Y esa página reflejo de la página ideal sí es de este mundo de las apariencias, como todos los reflejos. De hecho, a veces la alcanzamos. Pocas, ¿eh? Y sucede también que una vez alcanzada, lo único que se puede esperar si seguimos modificándola es empeorarla. Porque ya habíamos alcanzado "la mejor de las páginas posible" y cualquier otra... es peor.
Este sería el esquema de nuestro último razonamiento. De hecho, es el esquema de lo que nos sucede día a día con los continuos cambios que hacemos en las páginas. En este eje de coordenadas imaginario, ideal podríamos decir hoy, existe si os dais cuenta un punto que hemos bautizado como umbral de descojonamiento, y que es ese punto en el que a través de múltiples cambios se alcanzaría "la mejor de las páginas posibles". Generalmente es la intuición la que nos dice que hemos llegado a él, no hay fórmulas matemáticas para calcularlo. A partir de ahí, ya sabéis, resignación porque todo empeorará si como sucede un día sí y al siguiente más, redactores jefe y directores, de arte o del periódico, se empeñan en alcanzar las ideas que Platón imaginó más allá de nosotros, en el mundo eterno del ser.
Postdata: Los gráficos de este post son obra de Miguel Nuño miembro del departamento de gráficos de elmundo.es, especializado en infografía online (aquí, aquí y aquí podéis ver algunos de sus gráficos interactivos). Es el responsable de algunos de los especiales de la página web de El Mundo (como el de Blade Runner, James Bond, o Star Wars, entre otros); autor junto a Iván Aliaga y Fernando R. Monroy de los denominados reportajes visuales de cómic (una interesantísima y novedosa propuesta que se publica también en esta web aunque realizada como un trabajo externo y de la que os destacamos Hulk, el cómic negro, o el Batman de Adams); ilustrador, gran conocedor y amante del mundo del cómic (otra cosa distinta son sus exóticos gustos cinematográficos, que al menos nos sirven para irreconciliables discusiones sobre cine en las noches solitarias de la redacción, cuando la actualidad, o más bien la falta de ella, nos lo permite). Nuño tiene previsto aparecer pronto en la blogosfera con algunos de sus dibujos e ideas sobre ilustración e infografía en un blog propio. Desde encajabaja os mantendremos informados para que podais apreciar la calidad de su trabajo, que es mucha, y además agradecemos su participación en este artículo.
El comité de expertos de encajabaja han asistido, atónitos, a una semana algo convulsa en el blog. La polémica no les ha distraído lo suficiente, eso sí, como para que hoy no nos ofrezcan una nueva entrega de su afamado Diseñario, obra dedicada al diseño periodístico y a la prensa. Afamado pero sobre todo irreverente, colectivo y abierto a vuestra participación... no sabemos si lo hemos dicho ya en alguna ocasión. Como era de esperar, las aguas vuelven a su cauce, fin de la controversia (de momento), y volvemos a ser nosotros mismos, como podéis ver en el genial dibujo del inmortal Sánchez Parejo, aquí a la derecha, que recupera sus colores y formas originales después de unas semanas de extraña "obamización".
Redactor. Habitante de ese microhábitat llamado redacción. Muchos pueden pensar que redactor es una profesión, un oficio incluso, pero nada más lejos de la realidad. Redactor es algo más, es un estado de ánimo, un sentimiento, una manera de vivir. Porque redactor no se es de 8 a 15, redactor se es las 24 horas del día, los 365 días del año, desde el primer día que pisas la facultad/escuela/redacción hasta el día en que dejas de pisar este mundo. Es algo que se lleva en la sangre y no se puede abandonar, por mucho que uno quiera. Muchos lo han intentado, pero ninguno lo ha conseguido, siempre ha quedado un rescoldo.
Identificar a un redactor es fácil. Un redactor es aquella persona que en sus vacaciones te llama para decirte: "Oye se ha muerto fulanito, te escribo el obituario, que era amigo mío"; aquel que va atento por la calle, que no deja escapar ningún movimiento; aquel al que todo le produce curiosidad; aquel que siempre está preguntando; aquel que en cuanto ve un coche de policía o una ambulancia se acerca para ver qué pasa y preguntar a la autoridad; aquel que llama a la redacción para decir: "Oye que ha pasado esto en tal sitio"; aquel que protege a sus fuentes aunque le pueda costar el trabajo, porque las fuentes son como sus hijos, y nadie los puede tocar excepto él; aquel que se puede reír del tema más macabro y ponerse muy serio con una nimiedad pero que a él le parece importantísima; aquel que se pasa trece horas en la redacción y al día siguiente tiene ganas de volver; aquel que tras un día infernal de trabajo no puede dormir por el subidón de adrenalina; aquel que no se esconde ante los problemas, sino que los afronta y sale a su paso; aquel que busca más allá de lo obvio, de lo que ve todo el mundo; aquel que hace la pregunta que nadie quiere hacer, la que escuece; aquel que sabe a quién llamar en el momento adecuado; aquel que le busca tres pies al gato; aquel que sabe rectificar cuando tiene que hacerlo y mantenerse en sus trece cuando es necesario; aquel que es capaz de decirte, tienes razón o estás equivocado sin ofenderte; aquel que te cuenta su opinión sin adoctrinarte; aquel que trabaja con sus compañeros, no contra ellos; aquel que te felicita por un trabajo bien hecho y te ayuda cuando la has cagado; aquel que cuenta lo que ha visto, sin enmascarar los hechos, sin adornarlos ni adulterarlos; aquel que no pierde la educación aunque esté hablando con su mayor enemigo; aquel que sabe cuáles son sus limitaciones y no se mete en camisa de once varas...
Y todavía, lector, te preguntas qué es un redactor... Redactor, ¿eres tú?
Redonda. Según Coco, aquel sabio peludo de color azul que iluminó nuestra infancia, redonda es una pelota, una galleta apostillaría inmediatamente su amigo Tricky antes de dedicarse a la música electrónica, la Tierra, una moneda, una rueda, un botón, el reloj, le letra "O"... Un tiempo después llegarían los cedés, redondos; luego, quien se atrevió a calificar de redondas aquellas obras humanas que alcanzan la perfección, ¿porque se abren y cierran en sí mismas? Y, mucho más tarde pero antes de ahora, redondas resultaron las letras, el alfabeto entero y no sólo la "O", cuando presentan el grosor y la forma estándar en las que han sido diseñadas de manera general.
Si las redondas adelgazan, son finas o extrafinas (alguno dice "light"); si engordan son negritas (para el de antes "bold"); si se inclinan y adoptan formas que quisieran ser caligráficas son cursivas; si se estrechan o ensanchan son estrechadas ("compact", "condensed", en fin) y ensanchadas ("expand"); y así casi hasta el infinito que ha conseguido el interminable y creciente mundo digital... del que no sabemos qué diría Coco. Porque suponemos que nunca tuvo ordenador y porque hace tiempo ya que lo vimos por última vez.
Publicado por Quique Falcón 2 comentarios Enlaces a esta entrada

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