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Timestamp: 2018-01-19 01:36:14+00:00

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BQ sabe en qué muérdago juega. Tras unos primeros primaveras de crecimiento exponencial su cuota de mercado en España se ha permanente tenuemente por encima del 10%, allá de los dos gigantes que pelean por ser la marca que más vende, Samsung y Huawei, pero por encima de Apple o LG. El smartphone más caro de la marca española no llega a 400 euros y en sus últimas novedades se ha centrado en reanimar su postura por calidad-precio, con los nuevos BQ Aquaris V.
El BQ Aquaris V viene a cubrir el hueco que tenían entre los Aquaris U, los smartphones más humildes de la marca, y los Aquaris X, lo más punteros. Pero la pelea no es solo por hacerse un hueco en su propio catálogo, en torno a su precio hay muchísimos smartphones en las tiendas, smartphones que cada día son más potentes y cuentan con mejores cámaras. ¿Sobresale de alguna forma el nuevo BQ sobre el resto? Te invitamos a conocerlo en nuestro prospección del BQ Aquaris V.
Antes de entrar a contaros nuestras sensaciones con el BQ Aquaris V vamos a repasar sus características técnicas:
LCD IPS de 5,2 pulgadas HD (720 x 1.280 píxeles, 283 ppp)Cristal Dinorex 2.5DBrillo hasta 520 nits
Qualcomm Snapdragon 435 (octacore hasta 1,4 GHz)
16/32 GB+ microSD (hasta 256 GB)
Android Nougat 7.1.2 (actualizable a Android 8 Oreo)
4G LTE, Wifi 802.11b/g/n/ac doble lado, Bluetooth 4.2 y NFCGPS y GLONASS (compatible con Galileo)
3.100 mAh con Quick Charge™ 3.0
12 megapíxeles con f/2.0, flash AF detección de etapa, HDR automóvil, RAW Grabación de vídeo 1080p@30fps, cámara lenta 480p@120fps
Sensor de huellasRadio FM
148,1 x 73 x 8,4 milímetros, 165 gramos
2 GB RAM / 16 GB: 199,90 euros 3 GB RAM / 32 GB: 229,90 euros (habitable próximamente)
Como podéis observar, el Aquaris V se sitúa en la frontera entre la variedad de entrada y la media, no solo por precio. El Snapdragon 435 no alcanza el rendimiento de los Snapdragon de la variedad 6xx, aunque en distintos prospección ya hemos pasado como puede dar potencia suficiente hasta para los juegos más exigentes. BQ ha decidido ofrecer dos configuraciones, una con 16 GB de memoria interna y 2 GB de RAM y otro con 32 y 3 GB respectivamente, que es la que hemos podido probar.
El metal no es coto privado de las gamas altas
Si hay un aspecto de sus teléfonos que BQ no había cuidado demasiado hasta no hace mucho tiempo ese era el diseño. Sus distintos smartphones recurrían al plástico para su cuerpo, que de por sí no tiene porqué significar cero malo, pero encima solían ser proporcionado cuadrados y en ocasiones incluso contaban con un obesidad excesivamente suspensión. El diseño empezó a mejorar con los primeros Aquaris X y con el Aquaris V se sigue la senda de un diseño con un aspecto de variedad superior.
No es el BQ Aquaris V un móvil que se apunte a la tendencia de estrechar los marcos al mayor, ningún BQ lo ha hecho hasta ahora aunque Wiko ya se ha atrevido a ello en gamas similares, pero cuando lo vemos en un primer vistazo apreciamos curvaturas en todas sus esquinas. La parte trasera está construida en aluminio ionizado, que ofrece un tacto poco frío y parece poco resbaladizo, aunque por el tamaño del teléfono no se escapará con facilidad, y nos da cierta seguridad delante golpes. El inconveniente que hemos sufrido es que se queda demasiado fácilmente con nuestras huellas.
El adiós a los marcos tendrá que esperar, aunque el diseño del Aquaris V es mucho más atractivo que el de anteriores BQ de esta variedad
La trasera es la encargada de mantener la cámara principal, cuya vidrio sobresale tenuemente sobre el cuerpo, próximo con su flash LED y acoplado debajo de la cámara encontramos el disertador de huellas. Aquí nos detenemos para mencionar su mejor integración respecto a anteriores BQ, ya que se encuentra hundido en la carcasa y el borde que lo señala está perfectamente terminado, sin incomodar al inquirir el disertador.
La carcasa de aluminio es de una única aposento aparte por la parte entrada y disminución, de piezas de un adverso poco más tenebroso. Lo que me ha gustado es esa única aposento para la trasera y el borde, que permite un agarre y manejo mejor que en smartphones con un claro canto entre la trasera y los bordes. Descrito el material empleado, ahora nos podemos introducir en un debate en el que nunca habrá una respuesta al simpatía de todos: la ubicación de los ordenanza, conectores y el disertador de huellas.
La ubicación del disertador de huellas es muy cómodo con el móvil en la mano, pero si sois de los que suelen tenerlo sobre una mesa y quiere desbloquearlo sin cogerlo, el Aquaris V os obligará a acogerse al patrón o PIN. Los ordenanza de pandeo y encendido están en el mismo costado derecho, por lo que es acomodaticio confundirlos inicialmente, mientras que los conectores (en lo alto el de los auriculares y debajo el de carga) están en posiciones ideales para ir escuchando música mientras tenemos el móvil en el faltriquera o para manejarlo cómodamente mientras lo cargamos.
El delantero del teléfono me ha gustado por su homogeneidad, solo rota por el auricular para escuchar las llamadas. Destaca la presencia en este delantero la presencia del flash LED, en la cima derecha, y el orondo borde bajo la pantalla, donde encontramos con los ordenanza de navegación habituales de Android, que podemos hacer aparecer en la pantalla incluso. No nos olvidamos de los altavoces, situados a entreambos lados del conector de carga.
¿Y sobre su tamaño y peso? En mano es un teléfono cómodo y sus dimensiones están en la media de los smartphones de 5,2 pulgadas de una variedad de precio aproximada aunque eso sí, su peso se hace notar y es superior a la selección de teléfonos que os mostramos en la subsiguiente tabla. No es que sea una placa, pero se nota tenuemente que no es precisamente libertino.
Repasado todos los puntos del diseño del BQ Aquaris V la sensación que me ha quedado es que BQ ha regalado un paso delante en cuanto al diseño. Aunque el cristal para la parte trasera sigue siendo mi material preferido, y puede ser cuestión de gustos, el aluminio escogido da sensación de estar frente a un teléfono admisiblemente construido y probablemente resistente. Por el costado imagen me callado con ese peso tenuemente excesivo y las huellas, no fáciles de eliminar, de la carcasa trasera, lo que no quita para darle un extraordinario en el general.
En la pantalla se nota la variedad
BQ tuvo durante un tiempo las cinco pulgadas como su opción preferida para el tamaño de pantalla de la mayoría de sus terminales, pero llegado 2017 las tornas han cambiado y todos los nuevos terminales de la marca han regalado el brinco a las 5,2 pulgadas, aparte el Aquaris V Plus, única opción con 5,5 pulgadas. El panel escogido es el LCD A-SI que ya acompañaba al Aquaris U Plus y la resolución se queda en 720p, lo que da como resultado 283 píxeles por pulgada.
Y lo primero que hemos de evaluar es si la dilema del panel y de la resolución correctas. Sobre el papel parece que BQ no ha regalado el brinco al AMOLED o no ha incorporado el Quantum Color de otros de sus smartphones por una cuestión de precio, al fin al punta nuestro protagonista cuesta 200 euros. Lo mismo podemos pensar sobre la resolución, otra atrevimiento enfocada a contener el precio, pero que condiciona el desempeño de la pantalla.
Lo primero que he notado en el uso del BQ Aquaris V, que ya me ocurrió al probar el U Plus con el mismo panel, es que el contraste que ofrece es insuficiente para ofrecer unos colores negros suficientemente profundos. Eso sí, así como me quejo de un adverso que podría estar más rematado, la reproducción del resto de gamas de colores es muy vivo, teniendo una viveza cercana a la que ofrecen terminales de categorías superiores. La resolución de 720p no es poco que vayamos a notar a cada minuto de uso, pero cuando la exigencia es entrada (en juegos o vídeos de calidad) sí que echamos en desidia una mejor definición, sobre todo en los contornos.
La pantalla tiene varios aspectos mejorables: desde el contraste hasta los ángulos de visión, pasando por una resolución certamen
Frente a ángulos de visión complicados la pantalla aguanta aunque tiende a palidecer, pero lo que complica verdaderamente su visión son los reflejos que se sufren incluso en entornos con no gran iluminación. Suerte que el brillo que ofrece la pantalla, 520 nits, ayuda a compensar esos reflejos, encima de ofrecen suficiente luz para cualquier situación. Ahora, lo que he tumbado mucho de menos son los ajustes manuales más allá del brillo.
Pros y contras que nos dejan una pantalla mejorable, más cuando ya es posible hacernos con pantallas con paneles AMOLED o con resolución FullHD a precios similares al de este BQ Aquaris V. Bien es cierto que la pantalla está perfectamente acabada, con cristal 2.5D, pero se agradecería un panel con un contraste longevo o una resolución que permitiese disfrutar de contenidos multimedia en todo su esplendor.
Que no te asuste el Snapdragon 435
Llega el momento crítico, el de murmurar del rendimiento del smartphone que tenemos entre manos. BQ no ha arriesgado demasiado, lo que en parte se agradece, apostando por un Qualcomm Snapdragon 435 con ocho núcleos a una frecuencia de hasta 1,4 GHz como procesador, la GPU Adreno 505 y dos o tres gigas de memoria RAM, aunque en nuestro caso contamos con la lectura de tres gigas.
Como hacemos con cualquier smartphone que pasa bajo nuestra lupa instalamos todas nuestras aplicaciones habituales, desde redes sociales, correo hasta juegos, y lo usamos durante unos cuantos días para comprobar si es capaz de satisfacer nuestras evacuación sin resentirse, como ha sido el caso de este Aquaris V. Abrir una aplicación, retornar al menú principal, rasgar otra, entrar a la inicial mediante el relación de aplicaciones recientes… En las tareas más habituales no ha habido retardos ni cierres inesperados.
Ahora, si ponemos al teléfono en aprietos, con juegos de gráficos de calidad como Asphalt 8, es cuando empezamos a notar en qué variedad se encuentra el Aquaris V. No quiero opinar con ello que con él no se pueda retar a juegos exigentes, durante las carreras no he sufrido ningún problema, pero en las transiciones entre pantallas (llenas de gráficos con muchos detalles) sí que se sufren ralentizaciones que se hacen notar, así como en los tiempos de carga, donde se hace obvio las limitaciones al rodar a trompicones la rueda de carga.
En multitarea y con las aplicaciones más habituales, el Aquaris V se desenvuelve con soltura, las esperas aparecen cuando el nivel manifiesto es elevado
Para plasmar todas las sensaciones anteriores en número, nuestro Aquaris V con 3 GB de memoria RAM ha pasado los exámenes de AnTuTu, Geekbench 4 y 3D Mark. ¿Cuáles han sido sus resultados frente a otros móviles de procesador y memoria similares? El Aquaris V sale proporcionado admisiblemente parado, superando al LG Q6 y Alcatel A7 en la mayoría de los test pero superando sólo en 3D Mark al Nokia 6, un duro rival del que solo le separan 20 euros de precio.
643/2.447
598/2.073
611/2.603
661/2.837
Tampoco nos olvidamos del disertador de huellas. Ya hemos comentado que su ubicación puede interesar más o menos (yo personalmente lo prefiero en la delantero) pero ahora toca de murmurar de su celeridad. Sin ser el disertador de huellas más rápido a la hora de desbloquear el móvil que haya probado, la respuesta de este es proporcionado rápida, no fallando en ninguna ocasión, captando nuestra huella aunque su paso sea instantáneo e incluso con el dedo mojado.
Con todo lo inicial podemos sacar conclusiones claras sobre el rendimiento del Aquaris V, que recordemos que por aquí hemos probado en su lectura de 3 GB de memoria RAM. En el conjunto de aplicaciones que la mayoría de los usuarios tenemos en popular (véase WhatsApp, Chrome, Facebook, Instagram) o en juegos sin unos requisitos especialmente altos (Clash Royale) el Aquaris V es un teléfono totalmente eficaz y rápido. Ahora, cuando se enfrenta a gráficos potentes se resiente, sin alcanzar a ser preocupante pero se nota.
La peroles sigue siendo uno de los puntos fuertes
3.100 mAh para 5,2 pulgadas de pantalla con panel LCD IPS A-SI de resolución 720p. Sobre el papel podemos pensar que con ese tamaño de peroles nuestro protagonista no va a tener problemas para tener una etapa de trabajo, inclusa intensa, con juegos y contenido multimedia de por medio. De hecho la autonomía ha sido uno de los puntos en los que BQ siempre ha podido presumir, aunque a veces a costa del diseño (recordamos aquellos Aquaris E).
¿Cuál ha sido el resultado de nuestras pruebas? Lo hemos sometido a jornadas más y menos intensas y mientras cuando limitaba el uso del móvil a redes sociales y otras apps de consumo escaso la peroles daba incluso más de día y medio, con el uso más intenso era posible alcanzar a las 24 horas en pie. Hemos intentado someter al Aquaris V al test de peroles de PCMark para Android pero la aplicación tras tenerlo horas realizando el test nunca hemos podido coger los resultados.
El modo de capital de energía es el clásico, sin ningún añadido. Se puede activar tanto manualmente como de forma cibernética cuando la peroles llega al 5% o al 15% y descuento el brillo de la pantalla, limita la sincronización de datos en segundo plano y el uso del GPS. Aquí sí que se echa en desidia que BQ permitiese retar más, ofreciendo un modo de capital más o la personalización del existente.
Una peroles que aguanta perfectamente una etapa intensa y que puede alcanzar a dos y carga rápida. Al Aquaris V solo le desidia más modos de capital de energía
Lo que no desidia es la siempre útil carga rápida, a cargo de Qualcomm Quick Charge 3.0, que permite cargar la medio de la peroles en media hora o al completo en menos de hora y media. Resumiendo el apartado de la autonomía, se puede opinar que BQ ha vuelto a obtener crear un smartphone que no nos deje nunca tirados a medio de etapa, con el plus de la carga rápida y sin martirizar el diseño.
Software noble para los amantes de Android puro
Hablar del software de cualquier BQ es murmurar de un Android prácticamente puro, pero ayer de entrar en los detalles hablemos de lo que nos encontramos en el Aquaris V: Android 7.1.2 con el parche de seguridad de septiembre ya instalado y la promesa de ser actualizado a Android Oreo. Con esa carta de presentación solo queda pedirle al fabricante castellano es que esa prometida puesta al día no se eternice en el tiempo.
De nuevo nos encontramos frente a un smartphone en el que podemos disfrutar de la experiencia Android como ha sido diseñada desde Google, sin capas añadidas o aplicaciones que hipotequen en parte la memoria interna del dispositivo. Bueno miento, sí que hay una aplicación más allá de las de Google. Se alcahuetería de BQ Plus, un paso a la web del fabricantes para comprar un seguro para el terminal, que no se puede desinstalar de por sí pero que solo ocupa 8 KB.
El Aquaris V ofrece una experiencia Android limpia, que incluso redunda en mucho espacio librado en la memoria interna
Una virginidad tan absoluta da como resultado incluso la entrada disponibilidad de la memoria interna: 29,12 de 32 GB que tiene la lectura que analizamos. Ahora, como hemos comentado anteriormente se echa de menos que BQ no nos deje retar con los ajustes de color de la pantalla, y es que poco malo tenía que tener tanta virginidad. Salvo por ese pequeño punto imagen solo podemos darle un extraordinario suspensión al Aquaris V en cuanto al software, quedando irresoluto esa puesta al día a Android Oreo.
Una de las mejores cámaras en su variedad
Y llegamos por fin a uno de los aspectos claves de todo smartphone, por no opinar el esencia para buena parte de los usuarios: la fotografía. Los móviles se han convertido para muchos en su cámara principal y como tal ha de ofrecer buenos resultados para conquistarlos. En el caso del BQ Aquaris V la cámara principal cuenta con 12 megapíxeles pero el número de por sí solo no dice cero. Estamos frente a uno de los sensores más usados del mercado, el Sony IMX386, con tolerancia f/2.0.
Más allá del número de megapíxeles y el sensor, tenemos una cámara que ya en nuestras primeras impresiones aprobó con nota, sacando partido al “Big Pixel”, que promete capturar más luz y que encima cuenta con HDR y HDR+ y disparo en formato RAW. Por el costado de la cámara delantero contamos con un sensor Samsung S5K4H8 de ocho megapíxeles y tolerancia f/2.0 que facilita la tarea de conseguir buenos selfies con el modo “Face Beauty” y un flash LED.
Vayamos al ántrax, a analizar muestras tomadas en distintas situaciones. Las fotografías con buena luz natural no suelen poner en problemas a cámaras incluso aceptables, y en este caso las tomas que hemos conseguido son más que aceptables, muy buenas. Tanto por la definición de los contornos, el detalle que podemos alcanzar a conseguir como la viveza y fiel representación de los colores (os podéis fijar en las nubes de la primera foto) esta cámara nos ofrece un resultado extraordinario.
Si vamos subiendo el nivel de exigencia, con por ejemplo tomas en interiores con luz natural o industrial apreciamos como el resultado sigue siendo de extraordinario suspensión, sin la comienzo por el momento de ruido en las fotos. Solamente las fuentes concentradas de luz pueden introducir ciertos quemados en las zonas afectadas.
Y subiendo el final escalón, el que nos lleva a escenas nocturnas de escasa iluminación, os mostramos tres fotografías. En este caso la aparición de ruido parece casi necesario, pero lo cierto es que no aparece en tanta cantidad o no resulta tan obvio como en otros smartphones de esta categoría que hemos podido probar. Solo en las escenas con menos luz es fácilmente apreciable, mientras que en la primera foto la definición sigue siendo muy aceptable.
Otro punto que se agradece son los añadidos de software que se han introducido en la cámara. En el modo inevitable tenemos muy acomodaticio retar con la luz y encima contamos con el mismo modo manual que ofrece el BQ demás entrada variedad, el Aquaris X Pro, que nos permite retar con los niveles de contraste, tiempo de exposición, ISO, autofoco y arqueo de blancos. También se incluye el modo escenas con títulos predeterminados para distintas situaciones (paisaje, perplejidad, atardecer, retrato noctámbulo, argumento, cocaína, luz de vela, fuegos artificiales y teatro).
Ajustes disponibles en el modo manual
Tras todas estas muestras, podemos concluir que la cámara del BQ Aquaris V está entre las mejores de su variedad de precio. Habitualmente el apartado fotográfico es uno de los sacrificados a la hora de crear un teléfono de precio comedido, pero no ha sido este el caso, a las pruebas nos remitimos. Los resultados en situaciones del día son de extraordinario muy suspensión, mientras que cuando la luz brilla por su partida las fotos todavía siguen siendo aceptables, punto donde suelen marrar muchas otras cámaras.
BQ Aquaris V, la opinión de Xataka
BQ sigue renunciando a meterse en la pelea de los mejores smartphones del mercado, lo suyo son las gamas de entrada y la media y entre ambas cabalga el Aquaris V, aunque como ya decíamos al inicio la competencia en ese hueco es muy entrada y hay que ofrecer poco diferencial para poder triunfar. ¿Cuenta con ese diferencial el BQ Aquaris V? Según a que aspectos atendamos sí.
Destaca por encima de todos el aspecto fotográfico. Suele ser uno de los sacrificados cuando los fabricantes diseñan un smartphone de precio comedido, pero en este caso nos hemos incompatible con un resultado amable, con muy buenas fotografías en situaciones normales y muy aceptables cuando la cosa se complica. Una pena que la cámara doble (para conseguir retratos con meta bokeh) no esté presente, aunque el precio subiría.
En el apartado del diseño el Aquaris V incluso saco buena nota. Acostumbrados a los ladrillos que eran móviles como los Aquaris E, las líneas de nuestro protagonista son mucho más agradable, tanto a la presencia como a la mano, facilitando incluso el agarre, sin olvidarnos del acertado uso del metal, aunque el peso podría ser inferior. También suman a cortesía la autonomía (de nuevo un punto esforzado en un BQ) y la virginidad del software, a la calma de que la venida del Android Oreo no se eternice.
¿Para quién es este BQ Aquaris V? Para aquellos usuarios que con un presupuesto prohibido quieren un móvil que responda delante los usos más comunes, con una cámara de nivel
El rendimiento de la lectura que hemos probado (con 3 GB de memoria RAM) es más que suficiente para el grosor de los usuarios, pero hay que enterarse que, si queremos un rendimiento perfecto cuando los gráficos aprietan, será mejor rascarse el faltriquera en indagación de un smartphone superior. Lo mismo ocurre en el punto más débil, una pantalla que podría ofrecer un mejor rendimiento, que no está entre las mejores para los luceros más exigentes.
¿Cuál es la conclusión final? Que el BQ Aquaris V es un móvil interesante para ese tipo de agraciado con presupuesto prohibido, pero que no renuncian a un teléfono que responda delante los usos más habituales, con el plus de una cámara que destaca. ¿Puede ocurrir mejores opciones por su precio? Sí, por supuesto, pero si estáis pensando en smartphones importados desde China pensad en la fianza y tiempos de reparación de uno y otro. En función de que valoréis más os podéis elogiar por esas alternativas o por este BQ.
Diseño7.75
A cortesía
Una muy buena cámara principal
Autonomía para no dejar tirado a nadie
La pantalla es muy mejorable
Rendimiento acoplado delante gráficos exigentes
Peso tenuemente suspensión

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