Source: http://semanal.cermi.es/noticia/reportaje-la-gruesa-linea-de-sombra-de-la-discriminacion.aspx
Timestamp: 2018-09-19 22:53:45+00:00

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cermi.es semanal - cermi.es semanal Nº 258 - La gruesa línea de sombra de la discriminación
A partir del Anexo de Con Salud Mental España sobre los 10 años de la Convención ONU en relación con la salud mental, contenido en el Informe de Derechos Humanos y Discapacidad España 2016 del CERMI
La gruesa línea de sombra de la discriminación
Existe, efectivamente, dentro de la "discriminación global" una línea de sombra que, por falta de claridad en la mente colectiva, escasez de luz interna, individual, y de una incapacidad para mirar sin juzgar intrínseca a la raza humana, que nos impide ser conscientes de que al apartar al otro, a la otra, excluimos una parte de nosotros mismos, de nosotras mismas sumiéndola en la oscuridad del profundo inconsciente, y que nos aleja, a cada persona, de nuestra verdadera esencia: la inclusiva.
Dentro de la discriminación está, obviamente, la pertrechada contra las personas con discapacidad, y como subconjunto aún más segregado, excluido, discriminado, está la discapacidad psicosocial -personas con problemas de salud mental-, grupo perteneciente a la sociedad, aunque tantas veces se les invisibilice, no se les atienda adecuadamente o se les intente evitar, que tienen el mismo derecho a existir que el resto, pero que han sido encerrados en un diagrama cuya grafía, a pesar de ser figurativa, se dibuja con un trazo más ancho, más corpulento, craso, y que aún es de tan difícil desintegración o absorción, como el tejido adiposo que tan desmesuradamente entretiene al individuo en su ocultación, en su rechazo, como si no hubiera cosas más importantes que la autoimagen.
Sin embargo, los pioneros sociales, que siempre abren camino, comienzan a reconocer, a admitir, a ver con los ojos internos, que esta gruesa línea de la discriminación hacia las personas con discapacidad psicosocial no es tan insoldable, ni tan inescrutable, ni tan inexpugnable, sino penetrable, soluble, anulable, y si algunos y algunas lo podemos ver ya con tanta honestidad y certeza, significa que otros también lo verán.
Uno de los instrumento para quitar de los ojos de la masa ciega ese velo que opaca la presencia de las personas con discapacidad psicosocial es en la actualidad la Convención de los derechos de las personas con discapacidad (en adelante) CDPD, esa reunión sacra de derechos humanos, que junto a otras herramientas logrará que esa pincelada "de brocha gorda", tatuada por la ignorancia colectiva -y que aún enclaustra a las personas con problemas de salud mental-, se agriete y se diluya, y su "inexistente" densidad "mercúrea" sea aplastada con ayuda del desprejuicio personal y social, la toma de conciencia, el respeto obligado de esos derechos humanos atesorados en la, por eso tan necesaria, Convención de la ONU, y mediante el uso responsable de la buena voluntad y de la disposición, esquinando la pereza intelectual, de acrecentar nuestra consciencia para incluirlo todo.
Recientemente, el CERMI ha publicado el 'Informe de Derechos Humanos y Discapacidad España 2016', y en su afán en cumplir esa misión esencial de alcanzar para las personas con discapacidad la plena ciudadanía en igualdad de derechos y oportunidades con el resto, también se esfuerza en discriminar "positivamente" a aquellos que más lo necesitan, las personas con discapacidad psicosocial e intelectual, para que todos sus representados y representadas consigan esa justicia de incluirse y, a ser posible, al unísono, a la vez, dada su naturaleza unívoca, y evitando desfases disonantes.
Es por ello que en esta obra brinda un lugar, entre sus anexos, al informe realizado por parte de la Confederación Salud Mental España "30 aniversario de la reforma psiquiátrica" para que, en su ámbito, la entidad miembro del CERMI Estatal denuncie e informe, revisando con escrupulosidad el articulado de la CDPD, el modo en que aún siguen sin respetarse muchos de los derechos humanos de las personas con discapacidad psicosocial en nuestro país.
El propio CERMI, en 'Informe de Derechos Humanos y Discapacidad España 2016', explica que su contenido se realiza para permitir, mediante la denuncia y la reivindicación, que tanto los operadores jurídicos, en particular, como la propia sociedad en general, a quien confiere la labor de la inclusión de las personas con discapacidad -tal y como "consagra" la Convención de la ONU-, tomen conciencia de las realidades vulneradas de la sociedad civil que representa, las personas con discapacidad, y puedan conocer, jurídicos y sociedad, los ámbitos de actuación necesaria para que se respeten, de forma obligada, sus derechos humanos.
Y para que la sociedad y esos operadores jurídicos sepan cómo realizar esta inclusión en particular de las personas con problemas de salud mental, con enfermedad mental o con discapacidad psicosocial, como prefiere nombrar el movimiento asociativo europeo e internacional de la discapacidad por su mayor precisión para referirse a ellas, recorramos el trabajo que Salud Mental España ha realizado en su "30 años de reforma psiquiátrica", centrándonos ya en el grosor de la sombra de la discriminación de este sector poblacional.
Comienza la Confederación deteniéndose en el artículo 4 de la CDPD: "Observaciones Generales" para denunciar que "en España, treinta años después de la Reforma Psiquiátrica, no solo no se han alcanzado los objetivos propuestos hace tres décadas", sino que además perdura sempiterna esa ancestral "escasez de recursos y de dispositivos destinados a la atención y prevención de los problemas de salud mental". Y además recalca que tanto el desarrollo como la implantación de la reforma psiquiátrica ha sido, durante estas últimas tres décadas, "muy desigual" en los distintos territorios.
URGE: UNA ESTRATEGIA DE SALUD MENTAL ACTUALIZADA
Por ello, reclama Salud Mental España un mayor compromiso a la Administración Pública para mejorar la atención a las personas con discapacidad psicosocial y a sus familias, bajo la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud que, además de "eje vertebrador", exigen que cumpla rigurosamente la CDPD y ubiquen a la persona con esta discapacidad "en el centro de cualquier intervención".
En este mismo sentido, la confederación manifiesta una seria "preocupación" ante la imposibilidad de actualización de la mencionada y "primordial" estrategia por parte del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud -que coordina la sanidad pública entre el ministerio y las CCAA- en su reunión del 13 de abril de 2016. Esta desactualización provoca que a día de hoy el abordaje de las enfermedades mentales graves se realicen bajo el único amparo de un documento de 2013 que, según evidencian, "venció en 2015".
El presidente de Salud Mental España, Nel González Zapico, exige ante esta falta de consenso en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud tan perjudicial para las personas con discapacidad psicosocial que se "priorice" y que se ubique definitivamente a la salud mental en la agenda política, y urge el mandatario a poner "en marcha la actualización de la Estrategia de Salud Mental". Además, González Zapico reclama que la salud mental no permanezca "relegada estrictamente al ámbito sanitario", porque es absolutamente necesario "facilitar la promoción de la salud mental y la atención de la discapacidad psicosocial de forma transversal", es decir, "desde los ámbitos sanitario y social, desde el empleo, desde la cultura y desde la educación".
"Es absolutamente necesario facilitar la promoción de la promoción de la salud mental y la atención de la discapacidad psicosocial de forma transversal, es decir, desde los ámbitos sanitario y social, desde el empleo, desde la cultura y desde la educación".
Además, el dirigente de Salud Mental España extiende la petición de compromiso a la Administración Pública hacia el desarrollo de políticas enfocadas al mejor y mayor impulso de recursos, que "aseguren una atención en salud mental de calidad bajo el modelo comunitario", y propone, consciente de que se "puede": llegar a un "consenso de mínimos" para que en todo lo que no sea objeto de controversia "se comience a aplicar y posibilitar el avance en este ámbito".
Y es que, aunque celebramos este año el décimo aniversario de la Convención de la ONU, persiste la vulneración de los derechos humanos de las personas con discapacidad psicosocial, en mayor medida respecto a otras discapacidades. Según la asesora jurídica de la Confederación Salud Mental España, Irene Muñoz: “La clave del escaso avance es que la aprobación de este importante instrumento jurídico", la CDPD, "no ha venido acompañada de un cambio de mentalidad". Esta toma de conciencia o apertura mental es, según Muñoz, "esencial" para la adecuada aplicación del "modelo social de discapacidad que plasma la Convención" sobre este grupo poblacional tan discriminado.
De hecho, "la sociedad, en general, y quienes han de velar por el bienestar y los derechos de las personas con discapacidad psicosocial, en particular, las siguen mirando a través de la misma lente, una lente tintada por el estigma", reprocha la asesora jurídica de Con Salud Mental. Esto para Muñoz "solo puede generar estereotipos y prejuicios que conducen a conductas discriminatorias y a alzar barreras de toda índole”.
"La sociedad y quienes han de velar por los derechos de las personas con discapacidad psicosocial, las siguen mirando a través de la misma lente tintada por el estigma que solo puede generar estereotipos y prejuicios que conducen a conductas discriminatorias y a alzar barreras de toda índole”
GAFAS MORADAS: MUJERES CON DISCAPACIDAD PSICOCIAL
La múltiple discriminación de las mujeres con discapacidad, sujetos de derecho defendidos en el artículo 6 de la CDPD que repasamos a través del informe "30 aniversario de la reforma psiquiátrica", es un punto flaco común a todas las organizaciones del movimiento asociativo español y por el que todas están apostando por "justicia", y para que "sus propias demandas no se vean ensombrecidas por la incoherencia". Por ambas razones, comienza a percibirse un despegue importante en la preocupación y ocupación de sus mujeres por parte de la Confederación Salud Mental España tal y como se ve en el documento de la entidad estatal.
Así, reflexionando sobre el artículo referente a las mujeres con discapacidad, el sexto de la CDPD, la confederación denuncia los hechos devastadores comprobados mediante una investigación realizada por Feadefes, una de sus federaciones, la vasca, que concluye: "No solo las mujeres con discapacidad psicosocial tienen duplicado, sino incluso triplicado el riesgo de sufrir violencia por parte de su pareja o expareja, sino que, además, el 80 por ciento de ellas ya han sufrido violencia psicológica, física y sexual a lo largo de su vida adulta".
"No solo las mujeres con discapacidad psicosocial tienen duplicado, sino incluso triplicado el riesgo de sufrir violencia por parte de su pareja o expareja, sino que, además, el 80 por ciento de ellas ya han sufrido violencia psicológica, física y sexual a lo largo de su vida adulta" (...) "La vinculación entre discapacidad psicosocial y violencia es muy clara"
Y es que, según lo expone María José Cano, gerente de Fedeafes: "Existe una elevada vinculación entre la violencia y la enfermedad mental grave. Muchas mujeres que tienen enfermedad mental grave sufrieron previamente, muchas durante la infancia, violencia sexual y/o familiar". Según la investigación: "La violencia puede incidir, junto con otros factores, en el desencadenamiento una enfermedad mental grave, de una discapacidad psicosocial" y, de hecho, "muchas mujeres con enfermedad mental grave sufren o han sufrido violencia familiar, sexual o de pareja". "La vinculación entre discapacidad psicosocial y violencia", prueba la gerente de esta federación, "es muy clara".
"Dado el elevado número de mujeres con discapacidad psicosocial que han sido víctimas de violencia, no puede seguir ausente la perspectiva de género en el ámbito de la salud mental. Hay que implementarla y ponerse las gafas de color moradas"
En su opinión, esta relación entre violencia y discapacidad psicosocial, dado el elevado número de mujeres con discapacidad psicosocial que han sido víctimas de ella, "es algo que debe abordarse sistemáticamente. No puede seguir ausente la perspectiva de género en el ámbito de la salud mental, hay que implementarla y ponerse las gafas de color moradas, porque es muy llamativo que muchas de ellas no cuenten a su psiquiatra que han sido víctimas de violencia. Y la clave está en que el 42% no identifican la violencia como tal. Los profesionales de la salud mental tienen que ponerse las pilas, y es crucial empoderar a la mujer para que no consientan determinadas conductas".
"Los profesionales de la salud mental tienen que ponerse las pilas, y es crucial empoderar a la mujer para que no consientan determinadas conductas"
Desde Fedeafes, como medidas para asegurar el pleno desarrollo, adelanto y potenciación de la mujer con discapacidad psicosocial, así como el ejercicio y goce de sus derechos humanos y las libertades fundamentales establecidos en la presente Convención -artículo 6- proponen y apuestan por su empoderamiento como pilar fundamental mediante, entre otras medidas, la creación de grupos de mujeres donde, en un ambiente de confianza, se potencie su participación social, ya que, como asegura Cano: "La participación también empodera".
Respecto a la violencia en concreto, la gerente de la entidad subraya que hay que trabajarla con naturalidad en esos espacios de mujeres porque, además de no saberla identificar, "muchas mujeres, por reflejo, en estas reuniones se dan cuenta de que ellas también están siendo víctimas de violencia cuando oyen hablar a otras compañeras que cuentan su experiencia y se comparan". De hecho, asegura, "los expertos nos cuentan que el hecho de contar su experiencia tiene efectos terapéuticos en cualquier mujer maltratada".
En este mismo sentido, la directiva de Fedeafes apunta también que "tener una buena red social es un factor de protección contra la violencia machista o familiar" porque el maltratador "suele pretender aislar a la persona, no solo en los casos de discapacidad psicosocial, en general". De ahí que el movimiento asociativo de la discapacidad psicosocial potencie esta idea y abogue por crear relaciones sociales -en el trabajo, en asociaciones de todo tipo-, ya que "es otra forma de que las mujeres participen, especialmente las menos autónomas, ya que sí que hay muchas mujeres que con discapacidad psicosocial llevan una vida completamente normal y tienen el apoyo de una red social conformada".
Lo que hay que erradicar, por otra parte, continúa el discurso de Cano, es "algo muy recurrente en nuestro sector poblacional: la tendencia a culpar de la violencia que sufren nuestras mujeres a la propia enfermedad mental". "Muchas piensan", parafrasea la directiva, "que como estoy así, ¿cómo no me va a gritar mi pareja, mi madre, mi hermano, mi padre? Esa expresión es demasiado frecuente y viene de la carencia de una autoestima sana, que les lleva a creer que bastante tienen sus familiares, y quien sea que ejerce la violencia contra ellas, con soportar su enfermedad y a ellas".
A esto se une la falta de recursos, muchas veces, y la estigmatización de la enfermedad que mantiene a las mujeres en situaciones de violencia porque, si son madres: "Creen que si abandonan a la pareja perderán la custodia de sus hijos porque el juez dictaminará en favor de quien no tenga esta discapacidad". Estas son, en opinión de Cano, solo algunas de las situaciones que impiden a la mujer con discapacidad psicosocial tomar una decisión y salir de su contexto de víctimas de violencia.
Una de las formas de erradicar la violencia, para Cano, es mediante las campañas de sensibilización o los folletos con lenguaje sencillo que en su organización tienen preparados -ya que algunas mujeres por el deterioro cognitivo provocado por la enfermedad mental tienen más dificultades para la comprensión o para detectar estas situaciones-. Y, en esta línea, apunta que las asociaciones de salud mental tienen que pedir que "los recursos se adapten para dar una respuesta efectiva también a las mujeres con discapacidad psicosocial".
Otras medidas para que se respeten los derechos humanos de las mujeres con discapacidad psicosocial son, para la gerente de Fedeafes, el acceso al empleo, a la formación, a la vivienda. La independencia económica es fundamental para ellas y el empleo, además, es vital para conseguir que tanto las mujeres como los hombres con discapacidad psicosocial "participen en la sociedad". Sin embargo, según la misma fuente "todavía vemos como dentro de nuestro sector la participación, y la inclusión social y laboral, es mucho mayor por parte de los hombres que de las mujeres".
Y es que, como apunta la Confederación Salud Mental España respecto a las mujeres con discapacidad psicosocial para este reportaje: "El género es una construcción socio-cultural asociada a cada sexo; una categoría artificial basada en estereotipos, mitos o falsas creencias que generan modelos dicotómicos impuestos con los que nos socializamos e identificamos, y que posicionan socialmente de forma desigual a mujeres y hombres". Así también añade que "la violencia de género se fundamenta y legitima en este desigual reparto de poder establecido donde las mujeres tienen menor valor social que los hombres" y que, teniendo en cuenta esto, la confederación asegura que "esta situación de violencia estructural tiene un impacto en la salud mental de las mujeres”.
PREVENCIÓN DEL ACOSO DE NIÑOS Y NIÑAS = AHORRO PARA EL ESTADO
"El haber sido víctima de acoso escolar duplica las posibilidades de tener problemas de salud mental" es la denuncia que aborda la Confederación Salud Mental España en el anexo del 'Informe de Derechos Humanos y Discapacidad España 2016 del CERMI' respecto al artículo 7 de la CDPD titulado "Niñas y niños con discapacidad". Y certifica su aseveración mediante investigaciones científicas internacionales que prueban que "los efectos del acoso escolar sobre la salud mental son devastadores porque incrementan el riesgo de padecer patologías como esquizofrenia y psicosis".
Así también, ya en España, el doctor Celso Arango, director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salum Mental (Cibermasam), asegura en "30 aniversario de la reforma psiquiátrica" que: "El haber sido víctima de ascoso escolar duplica las posibilidades de que aparezca esquizofrenia o trastornos psicóticos en el futuro", que "el riesgo de depresión se multiplica por tres y el de suicidio por cuatro", y que "los niños y las niñas más propensos a sufrir algún trastorno mental también son los más propensos y las más propensas a ser las víctimas del maltrato de los compañeros y las compañeras o grupos de amigos y amigas". Y también confirma a 'cermi.es semanal', desde su experiencia, que: "La línea de discriminación de las personas con discapacidad psicosocial es evidentemente más gruesa que las del resto de discapacidades".
En este sentido, Celso Arango, que ejerce de psiquiatra infantil y adolescente en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, explica que la mayor parte de los trastornos mentales son problemas del neurodesarrollo: desde la esquizofrenia al trastorno bipolar, pasando por el autismo y los trastornos de hiperactividad, por mentar algunos. "El problema", revela, "es que hay una maduración anormal del sistema nervioso central, y niños y niñas con problemas de salud mental se convierten fácilmente en víctimas de acoso porque el resto los identifica como distintos, como raros. Y a esto se le añade que, muchas veces, estos niños y niñas no tienen herramientas para defenderse". "Especialmente", incide el experto, "les ocurre a las niñas y los niños con discapacidad intelectual que tienen una prevalencia de trastornos mentales mayor respecto a la población general, mucho más".
En estas situaciones de acoso a los niños y niñas, advierte el experto, "se produce un círculo vicioso, ya que un niño sin discapacidad, por el mero hecho de ser víctima de acoso, aumenta sus posibilidades de desarrollar un trastorno mental posteriormente. Pero si resulta que un niño o una niña es identificado como distinto o bien porque tiene un trastorno mental o bien porque tiene una discapacidad intelectual, este riesgo de desarrollar una enfermedad mental se incrementa todavía más". Está constatado, según Arango, que "se acosa más a aquellos que son más vulnerables al acoso y justo estos tienen más riesgos de acabar padeciendo los efectos perniciosos de ese acoso, entre ellos: trastornos mentales".
"Si resulta que un niño o una niña es identificado como distinto o bien porque tiene un trastorno mental o bien porque tiene una discapacidad intelectual, este riesgo de desarrollar una enfermedad mental se incrementa todavía más"
Sin embargo, muchas de las enfermedades mentales son invisibles y se desarrollan, más comúnmente, de la adolescencia en adelante, aunque no sea el caso de la discapacidad intelectual y el autismo, entre las patologías que menciona el psiquiatra. A esta reflexión el director científico de Cibermasam alega que esta discriminación es algo que aparece en la etología (estudio del comportamiento de los animales) como, por ejemplo, en los primates, pero también en las terapias de grupo, y desde el principio de la historia "donde los fuertes siempre han abusado y acosado a los débiles". La separación del débil del grupo y su sometimiento, mantenerlo fuera del círculo es algo "consustancial a la naturaleza humana, hay una tendencia de acosar al más débil", manifiesta el psiquiatra, "tal y como se ha hecho, por ejemplo, con el tonto del pueblo en tantos sitios dándole capones y emborrachándole para reírse de él".
Algo similar ha ocurrido durante siglos con las personas con discapacidad: se les ha separado, se les ha excluido, han sido objeto de mofa, se les ha ridiculizado y discriminado por su discapacidad, por ser diferentes, funcionar de diversa manera. "Y esto es una forma de abuso, de acoso en toda regla", comenta Arango, "que se puede defender de muchas maneras".
ACOSADORES: ETIQUETANDO CON PLENA CONSCIENCIA
La Comunidad de Madrid ha realizado un estudio en el que el 70 por ciento de los acosadores y acosadoras encuestados, lo narra el psiquiatra infantil y adolescente, reconocen que han acosado a compañeras y compañeros por ser distintos, raros, diferentes... Sin embargo, hay otros motivos que exponen y, lo cita la misma fuente, que van desde aspectos físicos (tener gafas, estar gordo, etc.), pasando por aspectos que tienen que ver con la raza o la procedencia, a aspectos que tienen que ver con la identidad sexual, entre otros. "Esto no entraría dentro de la categoría de raros, ya que los propios acosadores lo denominan directamente con nombres y apellidos".
Y es que "la prevención en salud mental prácticamente ni se toca y es crucial", subraya este especialista. De hecho, existen mecanismos de defensa, de prevención para evitar que muchas niñas y muchos niños desarrollen enfermedades mentales. Entre los muchos factores de riesgo de los que se tienen constancia algunos, según el director científico de Cibermasam, son a día de hoy imposibles o casi imposibles de modificar -como la predisposición genética o el riesgo de pobreza-, pero otros son modificables: como el acoso escolar o el consumo de cannabis.
En esta línea, requiere Arango para lograr disminuir el acoso escolar, y por tanto el desarrollo de enfermedades mentales en el futuro en muchas personas, programas que, instaurados en otros países durante muchos años, han conseguido reducir hasta un 25-30 por ciento de acosos escolares. "Aún no se ha conseguido erradicar, pero es un avance importante". "Soy firme defensor de la escolarización de niños y niñas con necesidades especiales en escuelas ordinarias, porque es un enriquecimiento para ellos y para el resto. Pero en el recreo, a veces, no hay una supervisión adecuada y son más vulnerables y blanco de acoso. Aquí es fundamental que por ley, como en otros países, en todos los colegios públicos, concertados o privados, hayan programas anti acoso escolar".
Hay tres razones de peso, al menos, para el director científico de Cibermasam para apuntalar la prevención en salud mental y evitar así trastornos mentales posteriores en niños y niñas sin ninguna discapacidad y también con necesidades educativas especiales o trastornos del neurodesarrollo: "que el acoso escolar se puede reducir de una manera significativa con este tipo de programas; que la reducción de ese acoso se traduce en una mejora de la salud mental; y que el Estado acaba ahorrando dinero a la sociedad porque son mucho más baratos que lo que costaría atender a las personas que desarrollarían problemas de salud mental en el futuro".
Por su parte, Salud Mental España declaró a este periódico que la atención a la salud mental de las niñas, niños y adolescentes "es una línea de actuación prioritaria" para la entidad estatal. Y prueba de ello es el espacio dedicado a este tema crucial en el XX Congreso Salud Mental España que tendrá lugar en Ávila los próximos días 25 y 26 de mayo. Allí se pondrá de relieve que "la salud mental infanto-juvenil es una de las grandes asignaturas pendientes de la sanidad española" y su "necesidad de mejora urgente ".
"La salud mental infanto-juvenil es una de las grandes asignaturas pendientes de la sanidad española y urge su mejora"
Por ello, aunque en mayo de 2009 nació una especialización universitaria en psiquiatría infanto-juvenil que ha satisfecho una de las principales demandas de la confederación, sigue exigiendo la obligación de "crear los recursos para que los y las psiquiatras de niños, niñas y jóvenes puedan desarrollar adecuadamente su labor" y la búsqueda de soluciones para la intervención desde el ámbito educativo, así como mayores medidas para una detección temprana de los problemas de salud mental.
"La libertad y seguridad de la persona", título del artículo 14 de la CDPD, es crucial para las personas con discapacidad psicosocial que terminan, en ocasiones, encerradas en "vestigios manicomiales", en centros donde para nada se contemplan los derechos humanos de las personas con discapacidad como veíamos recientemente en el reportaje de homónimo título. Para el doctor Arango los hospitales psiquiátricos: "No deberían de existir. No debería de haber hospitales monográficos solo de psiquiatría, pero en España son incapaces de cerrarlos. Hay que sacar a esas personas y ubicarlos en recursos intermedios como en pisos con supervisión, etc. y no tenerlos alejados de la ciudad como si tuviesen la peste. ¡Esto es algo rídiculo y carísimo!". "Pero como resulta que estas inversiones dan su fruto a medio o largo plazo", acusa el investigador, "los gobiernos convierte un asunto de derechos humanos en uno político: no quieren hacerlo para que no se lleven los réditos quienes vengan después".
"Los gobiernos convierte un asunto de derechos humanos en uno político: no quieren hacerlo -abolir hospitales monográficos de psiquiatría- para que no se lleven los réditos quienes vengan después"
Salud Mental España, respecto a este artículo 4 de la Convención, denuncia, por parte de Feafes-Melilla, otro de sus miembros, la situación de las personas ingresadas por problemas de salud mental en la planta de psiquiatría del Hospital Comarcal de la ciudad autónoma. En el informe, la confederación dice que los pacientes del hospital melillense "están encarcelados", sin embargo, el tesorero de Feafes-Melillas, Fernando Ruíz, ha asegurado a 'cermi.es semanal', que aunque existe un grave problema en la planta de psiquiatría de este hospital, estas palabras fueron sacadas de contexto por un periodista de la ciudad y que lo que dijeron ellos era que la situación en la planta de psiquiatría de ese centro podía llegar, si continuaba, a parecerse a una situación de encarcelamiento.
"El problema está ahí, no nos engañemos", remarcó Ruíz defendiendo los intereses de las personas con discapacidad psicosocial a quien representa, "y hay que solucionarlo". Sin embargo, asegura el tesorero de la entidad de Melilla que están trabajando en la mejora de la situación de las personas que están en dicho hospital porque hay una evidente "falta de recursos -profesionales, medios, etc.-, que imposibilita atender adecuadamente a los pacientes y, de hecho, esto provoca episodios dramáticos. Las condiciones no son las que contempla la CDPD, desde luego. De hecho", añade, "hace poco se ha producido un altercado en el que los pacientes, debido a sus malas condiciones, han llegado a protestar y a encarar a los vigilantes de seguridad del centro. La situación que padecen", confirma, " ha llegado a un punto que era insoportable".
"La situación que padecen las personas con discapacidad psicosocial en el Hospital Comarcal de Melilla ha llegado a un punto insoportable"
No obstante, según Ruíz, parece que todo se está encaminando, especialmente tras la reunión que han mantenido con el director territorial, quien "ha promedito mejorar la situación y dotar de más medios personales y técnicos a esta planta psiquiátrica". Además, "el presidente de la ciudad también ha prometido a la presidenta de nuestra organización, Mercedes Pareja, que se abrirá un centro de día en Melilla". "Esto significará una mejor atención para las personas con enfermedad mental en Melilla y una mejora sustancial". "Estamos "muy ilusionados con la palabra dada por el presidente de la ciudad autonómica", confiesa el tesorero, "que si bien aún solo es una promesa, al venir de su parte la otorgamos toda la credibilidad".
Otro artículo de la CDPD al que hace referencia el anexo de la confederación en el informe del CERMI es el 17, el titulado "Protección de la integridad personal". Sin embargo, en este caso, aunque hay más a lo largo del documento, en lugar de una denuncia, Salud Mental España recoge un "avance": la firma del 'Manifiesto de Cartagena por unos servicios de salud mental respetuosos con los derechos humanos y libres de coerción', que encamina un proceso para terminar con las medidas coercitivas en el ámbito de la salud mental.
Para el presidente de la organización, Nel González Zapico, es de vital importancia la abolición de las medidas coercitivas "pues no respetan los derechos humanos, ni son terapéuticas". En su opinión, ha llegado el momento de encontrar medidas alternativas para una atención adecuada, "que no atente contra la dignidad y la libertad de las personas con discapacidad psicosocial".
"Es de vital importancia terminar con las medidas coercitivas en el ámbito de la salud mental que no atenten contra la dignidad y la libertad de las personas con discapacidad psicosocial"
Respecto a la "Salud", título del siguiente artículo de la Convención que aborda "30 años de reforma psiquiátrica", el 25, además de un avance, la confederación reseña una dantesca denuncia que afecta a una mujer con discapacidad psicosocial e intelectual porque la ingresaron de forma abusiva y desproporcionada en el Hospital Nuestra Señora de Candelaria (Santa Cruz de Tenerife).
A esta paciente se le ingresó en una unidad de internamiento breve, cuya estancia media es de 21 días y, según la familia, el ingreso se realizó en circunstancias "traumáticas, permaneciendo cuatro horas en Urgencia sometida a medidas crueles, inhumanas y degradantes de contención mecánica y farmacología". Una práctica común en este centro, según el informe, "por carecer de área específica y adecuada para personas con problemas de salud mental".
Con Salud Mental denuncia que el internamiento de esta mujer se ha prolongado en una unidad de internamiento breve que no es adecuada para medias o largas estancias, y que ha causado prejuicios irreparables a esta joven con doble discapacidad como el empeoramiento de su salud física y mental, así como el uso en la actualidad de pañales, cuando anteriormente al ingreso no los necesitaba.
Para la confederación, además de tratarse de un ingreso abusivo y perjudicial, que prolonga de manera injustificada la continuidad del mismo -según el documento aún permanece ingresada- también sesga la participación e inclusión plenas de esta persona con discapacidad múltiple en la sociedad, y su igualdad de oportunidades respecto a otras personas con trastornos y necesidades asistenciales semejantes.
De hecho, literalmente manifiestan que esta persona discriminada está siendo "de facto segregada y separada de la sociedad (...), siendo condenada al ostracismo, al aislameinto y a la regresión". Y por ello condena la grave situación de desatención y descoordinación en el sistema socio-sanitario canario. Es más, la Asociación de Salud Mental AFAES asegura que la mitad de las personas con discapacidad psicosocial en Gran Canaria "no reciben el tratamiento ni los recursos adecuados" cuando, tal y como sostiene el presidente de la Federación de Salud Mental de Canarias: "Los problemas de salud mental están en camino de convertirse en la segunda patología de orden de importancia".
En este artículo 25, y como avance, Con Salud Mental revela su apoyo a la consideración de Mental Health Europe (MHE) respecto a la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), una herramienta que para ambas entidades debe ser servir "para el diálogo de igual a igual" y para garantizar siempre "la participación en ella de personas con experiencia vivida en problemas de salud mental".
Y es que para el MHE manuales como este "deben tener en cuenta la naturaleza provisional de las categorías diagnósticas" porque son "construidas socialmente" y no tienen en cuenta, por un lado, "ni la riqueza de cada experiencia personal", ni el "contexto local", lo que puede llevar a "etiquetar y cosificar al individuo". Precisamente, la MHE ha hecho un llamamiento a la OMS para lograr la participación de los usuarios, cuidadores, la sociedad civil, lenguaje accesible, y transparencia en la revisión de manuales de este tipo, así como "la lealtad de los profesionales sanitarios para prevenir conflictos de intereses".
"Manuales como el CIE-10 deben tener en cuenta la naturaleza provisional de las categorías diagnósticas porque son construidas socialmente y no tienen en cuenta ni la riqueza de cada experiencia personal, ni el contexto local, lo que puede llevar a etiquetar y cosificar al individuo"
También en este apartado "30 años de reforma psiquiátrica" resalta como avance que 16 personas con discapacidad psicosocial han sido contratadas para integrarse en equipos profesionales para apoyar y ayudar a personas en situaciones iguales o similares a las propias. Se trata del proyecto 'Paciente empleo', del gobierno de Castilla-La Mancha, que abarcará 14 centros de rehabilitación psicosocial y laboral de la región para poner en valor y utilizar la "experiencia en primera persona".
El artículo 27 de la CDPD aborda el tema del trabajo y el empleo para las personas con discapacidad, y en España todavía queda trecho que recorrer para que la apuesta de la Convención de un mercado inclusivo para ellas. Según un informe de la Carlos III encargado por Fundación ONCE, referido en "30 aniversario de la reforma psiquiátrica", quedan importantes ámbitos normativos pendientes de reforma y al amparo del tratado internacional en los Centros Especiales de Empleo (CEE) españoles. Entre ellos, el acceso de las personas con discapacidad al "mercado laboral ordinario", pero también la incorporación de los "grandes principios de la Convención a la legislación de los CEE como autonomía e independencia, capacidad universal y apoyos, igualdad y no discriminación, accesibilidad y ajustes, calidad en el empleo y en las condiciones de trabajo".
Para las personas con discapacidad social también es vital estar apoyados por planes personalizados. En este sentido, Salud Mental España "apuesta por todo tipo de recursos que faciliten la inclusión laboral de las personas con problemas de salud mental" e inciden en la formación laboral, el acceso al empleo ordinario, los CEE, las cuotas de reserva para personas con discapacidad y el empleo con apoyo. Al igual que se adaptan los lugares de trabajo para otras discapacidades, la confederación "reclama un sistema de apoyos y adaptaciones que hagan valer el derecho al trabajo de las personas con discapacidad psicosocial", y proponen que dichas adaptaciones se materialicen en acciones como: la creación de ambientes estructurales estables, la facilitación de información por anticipado sobre las funciones que realizará la persona en determinadas tareas, la secuenciación de actividades que realicen, y el trato natural hablando con la persona directamente y no a través de terceros, por ejemplo, además de evitar su infantilización o ayudar a la persona a fomentar su autonomía limitando la ayuda a lo imprescindible, entre otras.
"Con Salud Mental reclama un sistema de apoyos y adaptaciones que hagan valer el derecho al trabajo de las personas con discapacidad psicosocial, y proponen que dichas adaptaciones se materialicen en acciones"
De hecho, desde la Salud Mental aseguran, subrayando con el énfasis que les corresponde, que: "Las personas con discapacidad psicosocial son personas como cualquier otra: estudian, trabajan, tienen familia, hijos e hijas, amigos y amigas, ejercen sus derechos y obligaciones como cualquier otra persona". Y defienden para el cumplimiento de este artículo 27 de la Convención, que un problema de salud mental "no tiene por qué suponer impedimento para obtener y mantener un empleo", y que la baja inclusión laboral de las personas con discapacidad psicosocial "es una de las principales barreras para su inclusión social, y se debe, en gran medida, a los prejuicios sociales que aún muchos empresarios y administraciones públicas mantienen".
"La baja inclusión laboral de las personas con discapacidad psicosocial es una de las principales barreras para su inclusión social y se debe, en gran medida, a los prejuicios sociales que aún muchos empresarios y administraciones públicas mantienen"
Hay denuncias, muchas, en este tránsito, en este vuelo sobre el anexo publicado dentro del informe del CERMI, pero también hay avances en la aplicación de este articulado internacional de los derechos humanos de las personas con discapacidad en el ámbito de la salud mental. Sin embargo, de lo que no hay duda es de que las personas con discapacidad psicosocial están despertando, tomando el relevo a sus familiares y a los profesionales para ser ellas las que, en primera persona, sean las protagonistas de su empoderamiento, de su inclusión plena, de su participación política, activista y reivindicativa, de la consecución del respeto de sus propios derechos humanos, y de que lo conseguirán, aunque no sepamos cuándo, amparados bajo el manto de este tratado que no tiene otra opción que establecerse, que cumplirse, para que se respete a todas las personas con discapacidad psicosocial, con cualquier discapacidad, pero también cada individuo así mismo.
Si todos y todas damos lugar a este articulado, ocurrirá la consideración, el reconocimiento de la belleza intrínseca de las personas con problemas de salud mental, y se diluirá de facto esa línea que, ya sin grosor alguno, habrá dejado de existir naturalMENTE. Lo que hay que conseguir es que las diferencias dejen de dar miedo, que quienes se creen fuertes, pero no lo son, dejen de subrayarlas para alimentar su fingido poder con el poder que succionan de quienes son diversos, creyendo puerilmente que pueden asumirlo de veras; y que cada cual se empodere personalmente enriqueciéndose con esa belleza y esa diferencia que realmente ven fuera, y que se den cuenta -o tomen conciencia- de que lo que ven fuera, todo, lo que etiquetamos de bueno o de malo, reside dentro de ellos mismos, aunque aún no estén capacitados para verlo.

References: artículo 4
 artículo 6
 artículo 7
 artículo 14
 artículo 4
 artículo 25
 artículo 27
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