Source: http://www.minasdealmeria.es/ptiao/al-016.html
Timestamp: 2019-02-16 15:29:01+00:00

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FUNDICIONES DEL LEVANTE ALMERIENSE (CUEVAS DEL ALMANZORA, GARRUCHA)
El segundo gran hito en la minería almeriense contemporánea es la explotación masiva de los plomos argentíferos de la Sierra de Almagrera, en Cuevas del Almanzora. Cuando la minería del plomo de Sierra de Gádor comenzaba a declinar, el descubrimiento casual de un rico filón de galena argentífera en el Barranco Jaroso a finales de la década de los treinta del siglo XIX provocó la "fiebre de la plata". El esplendor de Almagrera se prolongó hasta finales del siglo XIX, cuando la caída del precio del plomo en los mercados internacionales hacía definitivamente inviables los titánicos esfuerzos de desagüe de la sierra. En un primer momento los minerales de Almagrera fueron llevados a las fundiciones de Adra, que contaban con todos los adelantos técnicos de la época. Pero poco después se fueron instalando nuevos establecimientos (fábricas) cerca de las minas, abaratando notablemente los costes de transporte. Toda la costa entre Águilas y Garrucha se llenó de chimeneas, si bien la gran competencia entre las empresas provocó el cierre de muchas de ellas a los pocos años. Con independencia de su tamaño o del tipo de hornos utilizado, todas tenían en común la construcción de largas galerías de condensación por las que circulaban los humos antes de llegar a las chimeneas. La finalidad era doble: alejar los gases tóxicos de las instalaciones y de los núcleos de población, y permitir el aprovechamiento de los restos que quedaban condensados en las paredes. En la mayoría de los casos, chimeneas y galerías son lo único que ha quedado de estos establecimientos metalúrgicos. En general, el estado de conservación de los pocos restos existentes es bastante deplorable. Para los casos que no cuentan con protección como B.I.C., sólo queda lamentarnos esperando el momento en el que la especulación urbanística los sepulte definitivamente. Para los que sí tienen esa protección, la falta de voluntad de la Administración para su puesta en valor augura una lenta y prolongada agonía, dejando que el tiempo acabe borrando sus huellas.
Fundición La Acertera, o del Tarahal
Emplazada al norte de la pedanía de Los Lobos. Construida entre 1839 y 1840 y, por tanto, una de las primeras instalaciones metalúrgicas de Sierra Almagrera. Conocida popularmente como Fábrica del Francés. Contaba con 4 hornos de manga y 2 de copelar, fundiendo 300 arrobas de mineral al día y dando ocupación a 36 hombres. Dedicada a la desplatación de plomos, su existencia fue breve. De ella quedan en pie dos chimeneas, una cuadrada y otra redonda, en lo alto de un cerro al norte de Los Lobos y al sur de El Tarahal. También los restos de alguna bóveda. Se accede por un camino que parte de la gasolinera, y pasa junto a un taller mecánico. Entre las dos chimeneas existe una nave industrial moderna a medio construir, que fue finalmente abandonada, y que presumiblemente destruiría las ruinas preexistentes. Protección: Catalogado como Inmueble nº 12 en la inscripción colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de bienes del patrimonio industrial relacionados con la minería de los siglos XIX y XX, mediante Resolución de 7 de enero de 2004 (BOJA Nº 29 de 12 de febrero de 2004).
Chimenea cuadrada Fundición de los Lobos
Chimenea redonda Fundición de los Lobos
Construida en 1841 por Francisco Scolto, un comerciante de minerales que operaba en la zona de Adra. Tenía 3 hornos de manga, uno reverbero, 4 de calcinación y 2 copelas. Según el ingeniero de minas Ezquerro del Bayo, esta fundición copeló la primera plata que se vio al pie de la Sierra de Almagrera. En 1850 fue adquirida por la familia Soler, por lo que también se la conoció por el nombre de Fundición Soler. Cesó su actividad en la década de los 80 del siglo XIX, en pleno declive de la minería de Almagrera. Sitada en la pedanía de Los Lobos, que precisamente nació alrededor de la fundición. Los pocos restos que quedaban (una chimenea y los inmensos escoriales) han desaparecido con la construcción de varias casas. Apenas queda una pequeña construcción y algo de las escorias, a orillas de la rambla de la Mulería. Un ejemplo más de desprecio no solo hacia el patrimonio industrial, sino al recuerdo del origen del mismo pueblo. No incluida en Catálogo de Patrimonio Histórico.
Lo poco que queda de la Fundición, en Los Lobos
Fundición El Tomillar o Encarnación
Situada en El Tomillar, en la margen izquierda de la Rambla de la Mulería, al pie de la Sierra de Almagrera. Construida entre 1842-43 por José Pedro Gómez, con bastantes cambios de su propiedad hasta el cese de sus actividades a finales del siglo XIX. En 1853 contaba con 5 hornos circulares de tres toberas y dos copelas inglesas a las que surtía de aire un ventilador movido por tres mulas que se relevaban cada cuatro horas (Revista Minera, tomo IV, pág. 568). Se accede a la misma desde Los Lobos, bajando hasta la rambla de la Mulería, y siguiendo un camino de tierra por su margen izquierda. A unos 250 metros giramos a la izquierda, remontando una pequeña rambla, divisando diversas ruinas mineras unos 400 metros después. Se conservan dos chimeneas, las galerías de condensación, los escoriales y algunas ruinas de sus edificios. Protección: Catalogado como Inmueble nº 11 en la inscripción colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de bienes del patrimonio industrial relacionados con la minería de los siglos XIX y XX, mediante Resolución de 7 de enero de 2004 (BOJA Nº 29 de 12 de febrero de 2004).
Montaña de escorias de fundición
Fundición La Atrevida
En pleno casco urbano de Las Herrerías, cuya propia existencia se la debe a la Fundición. Construida en 1850 por Antonio Abellán Peñuela, futuro Marqués del Almanzora, personaje fundamental de la minería de Almagrera. A diferencia de otras fundiciones, nunca cambió de dueño, y hasta el cese de su actividad en 1899 debió tratar una cantidad enorme de minerales. El edificio principal de la fábrica se encuentra aún en uso, como taller, en un entorno de vivendas marginales. De sus dos chimeneas sólo se conserva una, en un cerro cercano.
Nave de la Fundición
Chimenea de la Fundición
Fundición Araucana
Situada al sur de Las Herrerías, junto a la antigua Roza. Ya funcionaba en 1850, a cuenta del industrial malagueño Guillermo Huelin. Además de la chimenea, se conserva una de sus naves, destinada a viviendas. Junto a ella se encuentra la Central Eléctrica construida por el ingeniero y arqueólogo belga Luis Siret para la Compañía de Aguilas, que en 1883 adquirió la fundición, y que poco antes se había hecho cargo de la mina de hierro de la Roza. Junto a ella discurría el trazado del ferrocarril a tracción animal de Herrerías a Villaricos. Se puede seguir el trazado del mismo hasta la cercana casa de Luis Siret.
Fundición Araucana en Las Herrerías
Fundiciones Dolores, San Francisco y Esperanza
La única referencia de la Fundición Dolores que hemos encontrado procede de Antonio Molina Sánchez ("Cuevas, tierra de la plata"), que afirma que fue construida a partir de 1850, en el paraje de Piedrallana. En 1883 era propiedad de José Soler Gómez, uno de los más destacados exportadores de plomo. La Fundición San Francisco, denominada así en el Catálogo de P.H. de la Junta, puede tratarse de la Fundición Tres Amigos, que en uno de los cambios de propiedad también cambió de nombre. Esta es la teoría de Antonio Molina Sánchez. Tres Amigos fue construida en 1847 por un sociedad madrileña presidida por el Duque de Riansares, esposo morganático de la Reina María Cristina. Contaba con 3 hornos de calcinación, 4 hornos de manga y 3 de copelar. Lo curioso es que ambas están protegidas como inmuebles nº 21 y 18 respectivamente en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de bienes del patrimonio industrial relacionados con la minería de los siglos XIX y XX, mediante Resolución de 7 de enero de 2004 (BOJA Nº 29 de 12 de febrero de 2004), asignándole a ambas la misma localización, a la salida de Villaricos hacia el norte. Para la Fundición Dolores se señala su referencia catastral (Polígono 8, parcela 97), y para la Fundición San Francisco sus coordenadas UTM (609025,4123940). Para añadir más confusión, en sus inmediaciones debió encontrarse la Fundición Esperanza. Esta fue descrita en 1844 por el ingeniero de minas Ezquerro del Bayo como una de las tres grandes industrias metalúrgicas existentes en Almagrera. Fue levantada en 1842 por los propietarios de la rica mina Observación, del Barranco Jaroso, para beneficiar sus propios minerales. Conocida popularmente como la Fábrica del Cura, ya que la sociedad estaba presidida por el párroco de Cuevas del Almanzora. Disponía de un gran edificio que ocupaba cerca de 12.000 metros cuadrados, y trabajaba con 8 hornos de fundición, 12 de calcinación, un horno reverbero y 4 copelas. Para dar viento a los hornos tenía una máquina de vapor de 90 caballos, y empleaba a 90 obreros. Fue una de las fábricas de mayor y más regular producción, al contar con abastecimiento seguro de las minas propias, manteniendose activa hasta 1887, en plena crisis de la minería de Almagrera. En la actualidad, y dada la escasez de restos, resulta muy difícil delimitar a cuál de ellas corresponden. Por prudencia, nos limitaremos a mostrar una chimenea y unas ruinas en la zona de referencia.
Ruínas en Cala Dolores
Chimenea cuadrada al interior de Villaricos
Situada en Cala Invencible, a unos 4 kilómetros al norte de Villaricos, junto al antiguo Cuartel de la Guardia Civil, hoy restaurado. Se conocen pocos datos de la misma. Se trata de una de las fundiciones de las que más ruinas se han conservado, si bien en un estado irreconocible. Protección: Catalogado como Inmueble nº 19 en la inscripción colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de bienes del patrimonio industrial relacionados con la minería de los siglos XIX y XX, mediante Resolución de 7 de enero de 2004 (BOJA Nº 29 de 12 de febrero de 2004).
Restos de la Invencible, con Deretil al fondo
Fábrica Nueva
Junto a la carretera de Villaricos a Pozo del Esparto, antes de llegar a la Cala de las Conchas, al borde del mar, una vez pasado el antiguo Cuartel de la Guardia Civil. Según Antonio Molina Sánchez. se trataría de la Fundición Esperanza 2ª, de Pedro Soler. Se trata de la fundición mejor conservada del Levante almeriense, siendo perfectamente identificables los hornos, y transitables por su interior las galerías de condensación. La chimenea más pequeña, situada entre las ruinas, es la del horno de copelar la plata, no siendo necesaria para ello la construcción de galerías de condensación. Protección: Catalogado como Inmueble nº 20 en la inscripción colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de bienes del patrimonio industrial relacionados con la minería de los siglos XIX y XX, mediante Resolución de 7 de enero de 2004 (BOJA Nº 29 de 12 de febrero de 2004).
Chimenea de copelación
Fundición La Madrileña
Conocida popularmente como Fábrica del Duro. Es una de las que describe el ingeniero de minas Ezquerro del Bayo, como una de las más importantes hacia 1844. Fue edificada en 1842 por la sociedad Heredros de Rodas y Compañía, de Madrid, en la playa de Palomares. El edificio debía ser grandioso, teniendo 2 pisos y 17 balcones. Contaba con 5 hornos de manga, 3 reverberos, 2 hornos ingleses y 2 alemanes de copelación, que desembocaban en una gran chimenea de 80 metros, ocupando a más de 80 obreros. Dejó de fundir en la década de los 70 del siglo XIX, pues hay constancia de que llevaba tiempo parada cuando en 1881 se estableció en su edificio una comunidad de frailes benedictinos franceses, que fundaron un monasterio que sólo duró un año. Sólo se conserva un horno de calcinación de forma circular, y un enorme escorial. Se encuentra situada al borde de la playa de Palomares, justo detrás de la gasolinera. No existe ninguna figura de protección.
También conocida como de Huelin, por su constructor, Guillermo Huelin. Fue levantada en 1853, y era de grandes dimensiones, al contar con 19 hornos. Mantuvo una intensa actividad hasta 1884, en que cesó. En 1887 fue adquirida por una sociedad inglesa que efectuó diversas modificaciones para fundir minerales pobres de Las Herrerías. Sólo ha quedado la chimenea, en la zona más elevada del casco urbano de Palomares. Los escoriales que encontramos a la entrada del pueblo, desde la costa, pueden corresponder a la cercana Fundición de San Andrés. Protección: Catalogado como Inmueble nº 23 en la inscripción colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de bienes del patrimonio industrial relacionados con la minería de los siglos XIX y XX, mediante Resolución de 7 de enero de 2004 (BOJA Nº 29 de 12 de febrero de 2004).
Chimenea de la Fundición San Francisco Javier, de Palomares
Fue la segunda fábrica metalúrgica establecida en Garrucha. Construida en 1860 por Jacinto Anglada, que había participado en la Fundición San Ramón. Tuvo unas dimensiones relativamente modestas, pero consiguió mantener una intensa actividad, dedicándose a la desplatación de plomos. Fue adquirida en 1881 por la Compañía de Águilas, que la mantuvo en actividad hasta su cierre definitivo en 1887. Sólo queda de ella una chimenea, oculta entre edificaciones, en la playa que hay al norte de Garrucha, a unos 700 metros del Puerto. Protección: Catalogado como Inmueble nº 44 en la inscripción colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de bienes del patrimonio industrial relacionados con la minería de los siglos XIX y XX, mediante Resolución de 7 de enero de 2004 (BOJA Nº 29 de 12 de febrero de 2004).
Lo único que ha quedado de la Fundición San Jacinto, en la playa de Garrucha
Fue la primera que se estableció en Garrucha. Construida en 1841 por un grupo de socios de la rica mina "Observación", del Barranco Jaroso. Entre ellos, como principal accionista, Ramón Orozco Gerez, un personaje clave de la incipiente burguesía almeriense del siglo XIX. De su importancia hablan los 15 hornos de calcinación, 7 de manga, 3 de copelar y uno reverbero. Fue puesta bajo exclusivo cuidado de director y 17 operarios ingleses, además de 250 obreros españoles. Según describe Ezquerro del Bayo, cada quintal (46 kilogramos) de mineral de plomo argentífero fundido exigía el consumo de 29 kilos de materia, entre carbón, leña y fundentes. Para los precios de los metales de la época, el negocio era ruinoso, a causa del elevado precio del transporte, habida cuenta de la gran distancia a las minas, parando en 1848. Nueve años más tarde volvió a ponerse en marcha para fundir hierro de Sierra Cabrera y Bédar, configurándose como el primer y único Alto Horno en la provincia de Almería. En la actualidad, únicamente queda en pie la chimenea, en la parte más elevada del casco urbano de Garrucha. El resto ha sido ocupado por el crecimiento del pueblo. Protección: Catalogado como Inmueble nº 28 en la inscripción colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de bienes del patrimonio industrial relacionados con la minería de los siglos XIX y XX, mediante Resolución de 7 de enero de 2004 (BOJA Nº 29 de 12 de febrero de 2004).
Última chimenea en pie de la Fundición San Ramón

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 Resolución 
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