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Timestamp: 2016-08-28 10:18:43+00:00

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LA IDENTIFICACI�N MEDIANTE DOCUMENTOS: EL PERMISO DE CONDUCCI�N. Cargando�
www.notariosyregistradores.com LA IDENTIFICACI�N MEDIANTE DOCUMENTOS: EL PERMISO DE CONDUCCI�N.
Joaqu�n Zejalbo Mart�n, Notario con residencia en Lucena (C�rdoba). PUBLICADO EN EL NUMERO 287 DEL BOLET�N DE INFORMACI�N DEL ILUSTRE COLEGIO NOTARIAL DE GRANADA. AMPLIACI�N DEL TRABAJO INICIALMENTE PUBLICADO EN NOTARIOSYREGISTRADORES.COM EL 4 DE OCTUBRE DE 2007-
� Origen hist�rico de la identificaci�n mediante documentos
El modo habitual de acreditar la identidad en los desplazamientos interiores en la Espa�a de finales del antiguo r�gimen fue el pasaporte, lo mismo ocurr�a en Francia y otros pa�ses. Su necesidad se suprimi� en 1854, al publicarse el Real Decreto de 15 de febrero, en cambio, se dispuso que a principio de cada a�o la Autoridad correspondiente facilitar�a a los padres o cabeza de familia una c�dula de vecindad para s� y otra para cada uno de los individuos de su familia, con arreglo a padr�n, debiendo todo viajero caminar provisto de este documento.
Este es el origen de la c�dula personal �hemos tenido en cuenta lo escrito por Escriche y Alcubilla en sus respectivos Diccionarios- en cuya expedici�n se satisfac�a el correspondiente impuesto, siendo, con arreglo a la normativa promulgada posteriormente, su exhibici�n necesaria, entre otros supuestos, para �el otorgamiento de contratos, ya se consignen en instrumentos p�blicos o en documentos privados�; disponi�ndose que los Notarios �no autorizar�n ning�n instrumento o acta sin que los otorgantes justifiquen su personalidad con la exhibici�n de la correspondiente c�dula y sin consignar las circunstancias de estos�, a�adiendo que �tampoco los Registradores de la Propiedad har�n inscripci�n o anotaci�n alguna ni facilitaran las certificaciones que les sean reclamadas sin que el solicitante exhiba la c�dula, cuyo registro har� constar en los documentos�.
Las c�dulas eran de distinta clase seg�n las cuotas de contribuci�n satisfechas anualmente. La documentaci�n generada por esta normativa ha sido estudiada por los historiadores como fuente de historia econ�mica y social.
Jos� L�pez Berenguer en su tesis � La identificaci�n de las personas en la relaci�n jur�dica civil�; publicado en Murcia en 1950, reconoc�a que �la c�dula como elemento identificador era completamente in�til. La firma, �nico signo de identidad, ni siquiera se estampaba en presencia del funcionario que las exped�a�. Era �nicamente, como ya dijo Bernaldo de Quir�s y reconoci� la Ley de 19 de enero de 1943, un medio o modalidad tributaria.
Los carnets de identidad expedidos por los organismos del Estado o por las asociaciones p�blicas o privadas vinieron en parte a remediar esa necesidad de identificaci�n personal por medio de documentos. S�lo comienza la c�dula a tener una finalidad identificadora cuando en 1937 se introduce en la misma la fotograf�a.
� La identificaci�n documental en la legislaci�n notarial
El art�culo 78 del Reglamento General para el cumplimiento de la ley de 28 de mayo de 1862 sobre la constituci�n del Notariado, aprobado por el Real Decreto de 30 de diciembre de 1862, dispon�a que cuando el otorgante no pudiese ser identificado por los medios del art�culo 23 de la Ley, fe de conocimiento o testigos, el Notario lo expresar� as� designando los documentos que le presentaren como prueba de su nombre, estado, vecindad y procedencia.
El art�culo 223 del Reglamento Notarial en la redacci�n dada por la reforma de 9 de abril de 1917 innova, como indica Alfonso Ventoso Escribano en su trabajo publicado en la �Revista de Derecho Notarial�, n�mero 96, a�o 1977, titulado �La Fe del conocimiento, antecedentes y estado actual de la cuesti�n en el derecho espa�ol �, en el sentido de dar preferencia a los carnets y documentos expedidos por el Estado, pudiendo tambi�n el Notario pedir una fotograf�a del interesado para incorporarla a la escritura matriz, siendo este el origen del actual art�culo 190 del Reglamento Notarial.
Finalmente la reforma introducida en la Ley del Notariado por la Ley de 18 de diciembre de 1946, dispuso como medio supletorio de identificaci�n �la referencia a carnets o documentos de identidad con retrato y firma, expedidas por las autoridades p�blicas, cuyo objeto sea identificar a las personas. El Notario en este caso responder� de la concordancia de los datos personales, fotograf�a y firma estampadas en el documento de identidad exhibido, con la del compareciente�. La redacci�n de esta frase del art�culo 23 ha permanecido inc�lume desde entonces, asumi�ndola la nueva redacci�n efectuada por la Ley 36/2006, de 29 de noviembre, de medidas para la prevenci�n del fraude fiscal.
El precepto utiliza el plural al referirse a carnets o documentos, sin precisar cuales pueden ser; hace una definici�n gen�rica, exigiendo cuatro requisitos: que tengan retrato, firma, expedidas por la autoridad p�blica y que tengan por objeto la identificaci�n de las personas.
La Resoluci�n de la Direcci�n General de los Registros y del Notariado de 6 de junio de 2006, afirm�: �la identificaci�n del compareciente en un instrumento es la m�s importante de las calificaciones a las que est� obligado el notario, porque sin este juicio previo, pr�cticamente tendr�an un obst�culo insalvable para autorizar el otorgamiento de escrituras p�blicas�.
El juicio de correspondencia del documento con la persona del compareciente u otorgante, supone, como escribe Rodr�guez Adrados, un juicio del Notario; a�adimos que es un juicio sobre la identidad, es decir, sobre la relaci�n entre el �yo presente� y el �yo representado� a trav�s de la foto y de la firma. El semi�logo franc�s Roland Barthes en su obra �La c�mara lucida� expresaba que toda �fotograf�a era un certificado de presencia�. Sobre el tema nos remitimos al trabajo de J.M. S�nchez Vigil y B. Fern�ndez Fuertes titulado �La fotograf�a como documento de identidad�, publicado en �Documentaci�n de Ciencias de la Informaci�n�, vol. 28, 2005, pgs. 189 � 195.
La fe de conocimiento tambi�n puede concebirse, y as� concluye Ventoso Escribano, como la expresi�n que el Notario hace en el documento del juicio de notoriedad de la identidad del compareciente. M�s que una fe de conocimiento es una fe de identificaci�n.
La foto como elemento de identificaci�n normalmente es m�s importante que la firma, al ser menos modificable que �sta, por eso en algunos Estados los documentos de identificaci�n carecen de la firma de su titular.
Sobre la naturaleza de la identificaci�n notarial, la Resoluci�n de la Direcci�n General de los Registros y del Notariado de 5 de junio de 2007, expresa lo siguiente: �Al �dar fe de conocimiento� o �dar fe de la identidad� de los otorgantes (cfr., respectivamente, art�culos 23 y 17 bis de la Ley del Notariado), el Notario no realiza propiamente una afirmaci�n absoluta de un hecho sino que emite un juicio de identidad, consistente en la individualizaci�n del otorgante bien por conocerlo el Notario (es decir, por llegar a tener la convicci�n racional de que es la persona que dice ser y por tal es tenido en la vida ordinaria, de suerte que se trata de un juicio de notoriedad sobre su identidad), o bien por la identificaci�n mediante documentos u otros medios supletorios legalmente establecidos (comparatio personarum; as� resulta especialmente en algunos supuestos en que el Notario se asegure de la identidad de las partes mediante la verificaci�n subjetiva que comporta un juicio de comparaci�n de la persona del compareciente con los datos, fotograf�a y firma que figuran en el documento que sirve para su identificaci�n -cfr. apartados �c� y �d� del art�culo 23 de la Ley del Notariado).
En todo caso, la denominada fe de conocimiento o fe de identidad de los otorgantes que compete al Notario, aunque se trata de un juicio por �ste formulado es un juicio que, por su trascendencia, es tratado por la Ley como si fuera un hecho. As� resulta no s�lo de los art�culos 1218 del C�digo Civil y 1 de la Ley del Notariado, sino tambi�n del art�culo 17 bis, apartado b), de esta �ltima, introducido mediante la Ley 24/2001, seg�n el cual, �Los documentos p�blicos autorizados por Notario en soporte electr�nico, al igual que los autorizados sobre papel, gozan de fe p�blica y su contenido se presume veraz e �ntegro de acuerdo con lo dispuesto en esta u otras leyes�.
El juicio sobre la identidad del otorgante que corresponde, exclusivamente y bajo su responsabilidad, al Notario queda amparado por una presunci�n legal s�lo susceptible de impugnaci�n en v�a judicial�.
� El Documento Nacional de Identidad
El DNI fue creado por el Decreto de 2 de marzo de 1944, su art�culo 3� dispuso �en lo sucesivo constituir� el justificante de la personalidad individual, exigi�ndose rigurosamente a tal fin�; con respecto a otros carnets o tarjetas expres� el Decreto � que podr�n servir para acreditar el empleo y condici�n del titular en el cargo, oficio o profesi�n a que se refieran, pero en modo alguno sustituir�n al documento nacional, ni excusar�n su adquisici�n�.
De lo expuesto retengamos el dato de que el Decreto no excluye otros medios de identificaci�n, dos a�os m�s tarde, al reformarse la Ley del Notariado, el art�culo 23 habla en plural de carnets o documentos, por lo tanto el documento nacional de identidad legalmente no era el �nico medio supletorio de identificaci�n documental que pod�a existir.
El Decreto de 2 de marzo de 1944 fue derogado por el Decreto de 6 de febrero de 1976, que a su vez fue derogado por el vigente Real Decreto 1553/2005, de 23 de diciembre, que atribuye al DNI �valor, por si solo, para acreditar la identidad y los datos personales de su titular que en el se consignen, as� como la nacionalidad espa�ola del mismo�.
El art�culo 4 del Decreto de 6 de febrero de 1976 introduce un precepto que se reproduce en el art�culo 1 del vigente Real Decreto 1553/2005, de 23 de diciembre de 2005: �el n�mero del DNI se adoptar� como identificador num�rico personal de car�cter general�, ello va a suponer que el n�mero del NIF, del Permiso de Conducci�n y el DNI de los espa�oles va a ser siempre el mismo, facilitando y agilizando la gesti�n administrativa. Tambi�n consta el n�mero del DNI en el pasaporte, as� lo dispone el art�culo 10 del Real Decreto 896/2003 , de 11 de julio, por el que se regula la expedici�n del pasaporte ordinario y se determinan sus caracter�sticas.
La Direcci�n General de los Registros y del Notariado en su Resoluci�n de 25 de julio de 2006, BOE de 25 de agosto de 2006, declar� que el n�mero del DNI, a trav�s de su exclusividad, es un elemento esencial de identificaci�n de las personas f�sicas y que por medio del pasaporte se podr� conocer y acreditar el n�mero del Documento Nacional de Identidad, a los efectos de la identificaci�n suficiente de su titular. Igual ocurre en el permiso de conducci�n cuyo n�mero para los espa�oles es el de su DNI.
La Ley org�nica 1/1992, de 21 de febrero, de Protecci�n de la Seguridad Ciudadana, expresa que el DNI �tendr�, por si solo, suficiente valor para la acreditaci�n de la identidad de las personas�. Insistimos en que de la legislaci�n examinada no resulta que se atribuya, al DNI e incluso al pasaporte, para los espa�oles, el car�cter de exclusivos medios de identificaci�n; una prueba de ello es que el art�culo 20 de esta Ley al regular la identificaci�n de las personas admite a contrario sensu que la identificaci�n pueda tener lugar mediante cualquier medio. El profesor del Derecho Procesal Francisco Alonso P�rez, coordinador de la obra �Manual del Polic�a�, Madrid, 2003, tercera edici�n, p�gina 831, reconoce que a efectos de la Ley Org�nica para la Prevenci�n de la Seguridad Ciudadana, el DNI tendr� por si solo suficiente valor para acreditar la identidad de las personas. Tambi�n escribe: �pero �Qu� ocurre cuando se trata de otra documentaci�n, como puede ser el permiso de conducir o documentos de identidad de funcionarios, militares u otros similares?. En estos supuestos, los Agentes policiales deber�n actuar analizando las circunstancias que concurran en cada caso, teniendo en cuenta que corresponder� a los funcionarios valorar las acreditaciones que a efectos de su identidad presente el sometido a la misma, as� como realizar las comprobaciones pertinentes en la v�a p�blica o lugar donde se verifique el requerimiento�. En la pr�ctica se admite el permiso de conducci�n como medio de identificaci�n, los Tribunales as� lo han reconocido, sin problema alguno, pudiendo citar la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Valenciana, Sala de lo Contencioso Administrativo, de 20 de Julio 2001 que literalmente nos dice: � Por otro lado, es cierto que seg�n aclara la Polic�a al actor se le identific� por el carnet de conducir al carecer del preceptivo DNI, pero no hay que olvidar que en aquel documento figura el DNI del interesado, y �ste adem�s, fue identificado no habiendo duda de su identidad�. La sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza de 11 de marzo de 2004, en un procedimiento contra la seguridad del tr�fico, en los antecedentes de hecho relata que �el acusado tras ser cacheado fue identificado por el carnet de conducir que portaba, sin que ello fuese objeto de debate alguno�.
� El Permiso de Conducci�n
El permiso de conducci�n tiene su origen hist�rico en el art�culo 5 del Real Decreto de 7 de septiembre de 1900, publicado en la Gaceta de Madrid el siguiente d�a 20, por el que se aprob� el Reglamento para el servicio de coches autom�viles para carreteras. El 1 de junio de 1907 se aprob� a su vez por la Direcci�n General de Obras P�blicas el modelo de certificado de aptitud, expedido por el Gobernador Civil de la provincia correspondiente con la firma del Ingeniero mas la foto y la firma del titular. El 23 de julio de 1918 se aprob� el Real Decreto para la circulaci�n de veh�culos con motor mec�nico para las v�as p�blicas de Espa�a. Como curiosidad podemos decir que la edad m�xima para poder conducir era la de sesenta y siete a�os y que las mujeres estaban discriminadas por raz�n de su estado civil: las casadas necesitaban licencia marital para obtener el permiso de conducci�n, limitaci�n que no afectaba a las solteras o viudas. El siguiente Decreto de 25 de septiembre de 1934 a�n rige parcialmente.
Sobre el permiso de conducci�n contamos con la monograf�a de Tom�s Cano Campos, titulada �El permiso de conducci�n en Espa�a: Significado y R�gimen jur�dico�, Madrid, 2002. El autor define al permiso en la p�gina 73 � como el acto administrativo (exteriorizado en el documento p�blico de tal nombre) de car�cter reglado y favorable, por el que la Administraci�n declara que una persona cumple los requisitos subjetivos (aptitudes psicof�sicas y condiciones t�cnicas) necesarias para ejercer l�citamente el ejercicio de la libertad de circulaci�n en el veh�culo de motor de que se trate�. En el a�o 2006 se edit� el libro de F.J. Garc�a Gil titulado �El permiso de conducci�n�.
El permiso de conducci�n est� regulado en el Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo, por el que se aprueba el texto articulado de la Ley sobre el Tr�fico, Circulaci�n de Veh�culos a motor y Seguridad Vial, cuyo art�culo 58 dispone �que el conductor de un veh�culo queda obligado a estar en posesi�n y llevar consigo su permiso o licencia para conducir valido, as� como el permiso de circulaci�n del veh�culo y la tarjeta de inspecci�n t�cnica o certificado de caracter�sticas y deber�n de exhibirlo ante los Agentes de la autoridad que se lo soliciten de acuerdo con lo que reglamentariamente se determine�.
Con relaci�n a este precepto hemos de hacer dos precisiones de inter�s. En primer lugar, el conductor est� obligado en el momento de la conducci�n a llevar consigo el permiso, sancion�ndose su incumplimiento, al contrario de lo que ocurre con el DNI, cuyo titular si bien estaba obligado conforme el art�culo 12 del Decreto de 6 de febrero de 1976 a �llevarlo permanentemente consigo�, el Real Decreto de 20 de julio de 1979 derog� esta exigencia, no siendo sancionable el no llevarlo consigo como ha reconocido un informe de la Secretar�a General T�cnica del Ministerio del Interior, publicado en la Revista de Documentaci�n del Ministerio del Interior, Enero - Abril de 1994, p�ginas 66 a 68. En consecuencia, a los conductores, en la pr�ctica, le es m�s importante llevar consigo el carnet de conducir o permiso de circulaci�n que el DNI, lo primero se exige, lo segundo no, y, adem�s, el permiso de conducci�n puede ser medio de identificaci�n.
En segundo lugar, el art�culo 26 del Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Veh�culos dispone que, entre otros documentos, el permiso de circulaci�n y la tarjeta de inspecci�n t�cnica o certificado de caracter�sticas, no es necesario que sean originales, �pudiendo ser sustituidos por fotocopias si est�n debidamente cotejadas�.
Cano Campos, que es cr�tico con el precepto, a�ade: �En el plano institucional, la Revista Tr�fico se ha pronunciado en diversas ocasiones a favor de la admisi�n y validez de las fotocopias cotejadas de todos los documentos que han de llevarse en el veh�culo, incluido el permiso de conducci�n, citando los n�meros 142 (mayo - junio de 2000) y 145 ( noviembre-diciembre de 2000), p�ginas 50 y 52 respectivamente�. Cano opina que en el precepto debe referirse a las copia aut�nticas. Sin embargo en el n�mero 158 de la revista �Tr�fico�, editada por la Direcci�n General de Tr�fico, enero-febrero de 2003, p�ginas 40 y 41, J.M. Men�ndez publica un art�culo titulado �Los papeles que hay que llevar�, en el que concluye: �Valen las fotocopias. S�lo para acreditar su existencia ante los agentes encargados de la vigilancia del tr�fico, las fotocopias del Permiso de Conducci�n, Permiso de Circulaci�n, Tarjeta ITV, Seguro Obligatorio y autorizaciones especiales de conducci�n son v�lidas para la DGT siempre que sean compulsadas y est� identificado el organismo y persona que haga la compulsa. Para hacer la compulsa y est�n obligados a ellos �tras pagar el importe correspondiente- los fedatarios p�blicos (Notarios, etc.) y las unidades dependientes de la Jefatura Central de Tr�fico; y pueden compulsar, pero no est�n obligados a ello, los ayuntamientos, fuerzas de vigilancia, administraci�n auton�mica y resto de �rganos de la Administraci�n P�blica�. Como complemento a lo expuesto reproducimos la contestaci�n a una consulta sobre competencia para compulsar, contenida en el n�mero 22 de la revista �El Consultor�- muy difundida entre los Secretarios y funcionarios de la Administraci�n Local-, 30 de Noviembre de 2006, p�ginas 3957 y 3958: � Nuestra opini�n es que los Secretarios de Administraci�n Local, conforme a lo dispuesto en el art�culo 2 del Real Decreto 1174/1987, de 18 de septiembre, por el que se regula el R�gimen Jur�dico de los Funcionarios de Administraci�n Local con Habilitaci�n de Car�cter Nacional, carecen de facultades para certificar, compulsar, cotejar, etc., cualquier documento que no est� incluido en el apartado e) del citado precepto, es decir, los actos o resoluciones de la Presidencia, los acuerdos de los �rganos colegiados decisorios as� como los antecedentes, libros y documentos de la Entidad.
Somos conscientes que con harta frecuencia se presentan, incluso por organismos oficiales, documentos ajenos a cada Entidad local para su compulsa o cotejo por parte del Secretario de Administraci�n local, lo cual nos parece improcedente. Pero habr�amos de admitir (�como no!) alguna excepci�n. Si una disposici�n de car�cter general admitiese espec�ficamente dicha facultad de compulsa o cotejo por parte del funcionario local se podr�a admitir tal funci�n. Por ejemplo, nos referimos a una Resoluci�n de 8 de junio de 1987 (BOE de 10 de julio), de la Direcci�n General de Transportes Terrestres que establec�a normas para el visado de autorizaciones transporte y que dispone que los documentos que se presenten podr�n ser compulsados por el Secretario del Ayuntamiento, entre otros funcionarios�.
Tambi�n conviene citar la disposici�n adicional duod�cima del Real Decreto Legislativo 339/1999, en su redacci�n dada por la Ley 17/2005, de 25 de Julio: �Reglamentariamente se establecer� el formato del permiso o licencia de conducci�n integrado en el DNI del conductor en el momento en que t�cnicamente sea posible�. El mensaje est� claro: el permiso de conducci�n es un documento a extinguir, se integrar� en el DNI.
Aunque el permiso de conducci�n es un documento p�blico administrativo expedido por las autoridades del Estado espa�ol, su reglamentaci�n obedece, como en muchas materias en un mundo cada vez m�s interdependiente, al Derecho Comunitario, que establece un modelo �nico, en cuanto afecta a la libre circulaci�n de las personas, uno de los objetivos de los tratados fundacionales. La Directiva 91/439/CEE, de 29 de julio de 1991 del Consejo sobre el permiso de conducci�n, modificada por la Directiva 96/47/CE del Consejo de 23 de julio 1996, motiv� la reforma que sobre la materia
supuso el Real Decreto 1598/2004, de 2 de julio, por el que se modific� el Reglamento General de Conductores, aprobado por el Real Decreto 772/1997, de 30 de mayo.
Uno de los objetivos de la reforma consta en la exposici�n de motivos: �conseguir un mayor nivel de garant�a de autenticidad, por su dificultad de falsificaci�n o de producir alteraciones en los datos incorporados al documento�. En el debate celebrado en el Parlamento Europeo, en la sesi�n de 22 de febrero de 2005, el Diputado Leichtfried del PSE expres�: �hay que aceptar que hay pa�ses en los que el permiso de conducci�n no s�lo se utiliza como certificado de autorizaci�n sino tambi�n como documento de identidad�, sugiriendo que �ste �permiso de conducci�n pueda utilizarse en todos los sitios como documento de identidad�.
En el informe de la Comisi�n de Transporte y Turismo de la Uni�n Europea sobre la propuesta de la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa al permiso de conducci�n, fechado el 3 de febrero de 2005, se expone que uno de los objetivos era prevenir fraudes pues se utiliza �el permiso de conducci�n como medio de identificaci�n... para abrir cuentas y reservar vuelos... y deber�a retirarse paulatinamente el modelo comunitario de permiso de conducci�n en papel... y solo deber�an emitirse permisos de conducci�n cuyo formato sea el de una tarjeta de pl�stico del tipo de las de cr�dito, que ya se utilizan en algunos pa�ses de la Uni�n Europea�. Cuando el Consejo de Ministros de la Uni�n Europea alcanz� el 27 de marzo de 2006 un acuerdo pol�tico sobre la propuesta antes citada, se inform� de que con la nueva regulaci�n del permiso de conducci�n europeo se �contribuir� a prevenir el fraude cuando los permisos de conducci�n se utilicen como documentos de identificaci�n�.
En la actualidad, el Derecho Comunitario est� contenido en la Directiva 2006/126/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de diciembre de 2006, sobre el permiso de conducci�n (Refundici�n), publicado en el Diario Oficial de la Uni�n Europea de 30 de diciembre de 2006, que derog� todas las Directivas anteriores.
La segunda Directiva citada exige entre otros extremos que en el permiso de conducci�n figuren el nombre y apellido del titular, fecha y lugar de nacimiento, fecha de expedici�n del permiso, designaci�n de la autoridad que lo expide, el n�mero de permiso, fotograf�a y firma del titular. La Orden el Ministerio del Interior de 14 de octubre de 2004 estableci� la implantaci�n progresiva del permiso de conducci�n en formato de tarjeta de pl�stico.
El art�culo 14 del Real Decreto 772/1997, por el que se aprob� el Reglamento General de Conductores requiere para obtener el permiso o licencia de conducci�n, tener la residencia normal en Espa�a o, de ser estudiante, demostrar la calidad de tal durante un periodo m�nimo continuado de seis meses en territorio espa�ol, y haber cumplido la edad requerida. �A la solicitud firmada deber� acompa�arse fotocopia del DNI en vigor, o, en su caso, del pasaporte, del Documento de Identificaci�n de Extranjeros (NIE) que acredite su residencia normal o condici�n de estudiante durante el periodo exigido, en uni�n de los documentos originales que ser�n devueltos una vez cotejados�. Conforme a los art�culos 17 y 19 estos mismos documentos, que volver�n a ser cotejados, se presentaran ante la Administraci�n cuando se solicite la expedici�n de duplicados o prorrogas de vigencia. En definitiva, la Administraci�n al expedir el permiso que identifica al conductor, tiene en cuenta el documento identificador por antonomasia, el DNI, y atribuye para los espa�oles como n�mero del permiso el mismo del DNI, y en el caso de residentes es el NIE, su expedici�n implica la conformidad de que la persona a la que se refiere el permiso es el titular del DNI que en el documento consta, as� como que la foto y la firma le pertenece, pudiendo cotejarlos con anterioridad a su expedici�n.
En el procedimiento de solicitud, que puede efectuarse personalmente o por correo, el ciudadano deber� presentar �explica en su p�gina web la Direcci�n General de Tr�fico-, adem�s de la documentaci�n actualmente exigida, contenida en el art�culo 15 del Real Decreto 772/1997, un nuevo documento, denominado tal�n foto, donde pegar� una fotograf�a actualizada y tras rellenar los datos de identificaci�n que se piden firmar� en el recuadro destinado al efecto. Este documento ser� digitalizado y transmitido telem�ticamente a los Servicios Centrales de la Direcci�n General de Tr�fico, donde se extraer�n foto y firma y se fusionaran con los datos biogr�ficos del titular. La orden de fabricaci�n se transmitir� telem�ticamente a la Fabrica Nacional de Moneda y Timbre. All�, en un entorno de imprenta de seguridad, se imprimir�n los permisos de circulaci�n.
El futuro conductor pasa unas pruebas, donde es identificado por su DNI; en el informe de aptitud psicof�sica, expedido por el Centro de Reconocimiento de Conductores autorizado, se adherir� una foto del solicitante �conforme a la Orden de 13 de mayo de 1986-, igual a las que se presenta en la solicitud, haciendo constar su DNI; todo lo expuesto confirma el control de la identidad, previo a la expedici�n del permiso.
Sobre la naturaleza de la actividad de los Centros M�dicos reconocidos, dada su importante funci�n identificadora al emitir el informe requerido, efectuamos las precisiones que exponemos a continuaci�n. En el procedimiento administrativo de obtenci�n o pr�rroga del permiso de conducci�n hay una fase de instrucci�n, cuyas actuaciones pueden ser de alegaci�n, prueba e informe, pudi�ndose haberse servido la Administraci�n de su propia organizaci�n para obtener dichos informes; pero la soluci�n preferida ha sido distinta, se acude a los Centros M�dicos reconocidos: �estamos aqu�, por tanto, ante un caso de ejercicio privado de funciones p�blicas�, lo que ha reiterado la jurisprudencia de diversos Tribunales Superiores de Justicia, entre ellos, la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia del Pa�s Vasco de 24 de septiembre de 2004, �ltima que conocemos. Como nos dice el Letrado del Consejo de Estado y Profesor de Derecho Administrativo David Blanquer en su obra �Curso de Derecho Administrativo�, I, p�ginas 275 a 282, Valencia, 2006, �a trav�s de una suerte de delegaci�n expresamente dispuesta por el Legislador sectorial competente, se atribuye al sector privado la realizaci�n de esas funciones materialmente p�blicas (reserv�ndose la Administraci�n la previa acreditaci�n o habilitaci�n de los que van a desempe�ar las labores de verificaci�n e inspecci�n, y la resoluci�n de los conflictos jur�dicos que puedan plantearse entre los operadores del sector y las Entidades Colaboradoras).�
La reciente Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de junio de 2007, que declar� la responsabilidad patrimonial de la Administraci�n por muertes ocasionadas por la utilizaci�n de armas de fuego para cuyo concesi�n de licencia se tuvo en cuenta el informe err�neo emitido por un Centro M�dico, ha constatado expresamente: �no debemos olvidar como ya hemos dicho, y es jurisprudencia reiterada, que por servicio p�blico ha de entenderse toda actuaci�n, gesti�n, actividad o tarea propia de la funci�n administrativa, que se ejerce, incluso por omisi�n o pasividad, con resultado lesivo, ya se realicen por funcionario p�blico o por particular, al que, como ocurr�a en el caso de autos, se le hab�a atribuido la gesti�n de determinadas actuaciones necesarias para la prestaci�n de determinado servicio a prestar por la Administraci�n, como es la concesi�n de la licencia de armas�. La conclusi�n es obvia: la identificaci�n del titular efectuada por el Centro M�dico reconocido, surte los mismos efectos que si hubiera sido realizada directamente por la Administraci�n, el Centro M�dico ejerce una funci�n administrativa.
Conviene precisar que conforme al Real Decreto 522/2006, de 28 de abril �promulgado con la finalidad expresada en la exposici�n de motivos de cumplir el prop�sito gubernamental de �hacer m�s sencilla y amable la relaci�n del ciudadano con la Administraci�n General del Estado�-, no se exigir� a los efectos de la comprobaci�n de los datos de identificaci�n personal, a qui�n tenga la condici�n de interesado, la aportaci�n de fotocopias del DNI o tarjeta de residencia, ya que dicha comprobaci�n se realizar� de oficio por el �rgano instructor, de acuerdo con los datos de identificaci�n que obre en sus archivos, base de datos u otros fondos documentales. Aunque en aquellos casos en que sea imprescindible acreditar de modo fehaciente los datos personales incorporados al DNI, se podr� comprobar los datos mediante un Sistema de Verificaci�n de Datos de Identidad, siempre que preste su consentimiento el interesado, en caso contrario deber� aportar fotocopia de los documentos de identidad que se cotejaran con sus originales. Aclara el Decreto que �si de la comprobaci�n efectuada resultara alguna discordancia con los datos facilitados por el propio interesado, el �rgano instructor estar� facultado para realizar las actuaciones procedentes para aclararlo�. En la ponencia presentada por Carlos Pulido S�nchez y Jos� Antonio Pe�as Carral en las VII Jornadas sobre Tecnolog�a de la Informaci�n para la Modernizaci�n de las Administraciones P�blicas, celebradas en el a�o 2002, titulada �Proyecto Perseo. Permiso de conducci�n en soporte pl�stico�, los autores escriben: �Si el subsistema de tratamiento encuentra problemas en alg�n paso del tratamiento, los talones fotos ser�n presentados a un usuario para su verificaci�n visual�.
El Reglamento T�cnico del aludido Sistema se aprob� por la Orden PRE/3949/2006, de 26 de diciembre, fij�ndose como fecha de operatividad el d�a 1 de enero de 2007.
En conclusi�n, ya no se exige en la solicitud de pr�rroga del permiso de conducci�n la fotocopia cotejada del DNI, pudi�ndose aplicar en la primera expedici�n lo previsto en el Real Decreto 522/2006.
Pensamos que conforme al art�culo 59 de la Ley 30/1992 sobre el R�gimen Jur�dico de la Administraciones P�blicas y Procedimiento Administrativo Com�n, el acto final del procedimiento de solicitud de expedici�n o pr�rroga del permiso, como acto administrativo que es, tiene que ser notificado por cualquier medio que permita tener constancia de su recepci�n por el interesado o su representante, as� como de la fecha, la identidad y el contenido del acto notificado, cuya acreditaci�n se incorporar� al expediente, no procediendo la remisi�n del permiso por correo ordinario: esto no es una formalidad sin sentido sino una garant�a de que el permiso llega a manos de su titular. Independientemente de otros controles administrativos, el control de la autor�a de la firma es impl�cito, al contrario que el control de la identidad de la foto, en los casos en que se obtenga el permiso de conducci�n por correo: resulta de la remisi�n por correo a la direcci�n dada por su titular, que ya ha sido identificado, de la documentaci�n para su cumplimentaci�n y posterior devoluci�n a la Administraci�n de Tr�fico, que, expide el documento con la foto y firma pr�cticamente inalterables, debiendo tener constancia de su recepci�n por su titular.
Con arreglo a los criterios taxon�micos utilizados por el Catedr�tico de Derecho Administrativo y Registrador de la Propiedad J. Gonz�lez P�rez en su comentario al art�culo 46 de la Ley 30/1992, de R�gimen Jur�dico de las Administraciones P�blicas, el permiso de conducci�n puede ser considerado como un documento p�blico administrativo de exhibici�n, con una funci�n de identificaci�n personal de car�cter especial, en cuanto afecta s�lo a los conductores, aunque en Espa�a existen m�s de veinte millones de permisos de conducci�n. Por el contrario, el permiso de circulaci�n es de car�cter real, al identificar al veh�culo.
La funci�n identificadora de la persona del conductor que tiene el permiso de conducci�n -en otro caso no ser�a necesaria la foto y la firma- ha sido aprovechado por el legislador para aplicarla en otros �mbitos.
El art�culo 85 de la Ley Org�nica del R�gimen Electoral General nos dice que �la identificaci�n del elector, se realizar� mediante Documento Nacional de Identidad, pasaporte o permiso de conducir, en que aparezca la fotograf�a del titular o, adem�s, trat�ndose de extranjeros, con la tarjeta de residencia�.
La Junta Electoral Central siguiendo los criterios establecidos por el Tribunal Supremo considera que el art�culo 85 no agota los medios de identificaci�n citados, cabiendo el conocimiento directo de los miembros de la mesa electoral, Acuerdos de 06-06-91 y 23-03-01. En igual sentido la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Navarra de 4 de diciembre de 1989 expres� que �los medios establecidos en al art�culo 85 de la LOREG no pueden considerarse como los �nicos permitidos por la Ley para acreditar la identidad del elector, aunque sean los mas normales y adecuados, sino que cualquier medio puede ser admitido por la mesa electoral para llegar al conocimiento de la identidad del elector�, admitiendo la validez de un carnet universitario. El Acuerdo de la Junta Electoral Central de 9 de junio de 1986 admiti� la validez de los documentos ( DNI, pasaporte o permiso de conducir ) caducados si permiten la acreditaci�n de la identidad del votante, en cuanto consta fotograf�a y firma del mismo.
El Real Decreto 1829/1999, de 3 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento en el que se regula la prestaci�n de los servicios postales, en desarrollo de lo establecido en la Ley 24/1988 del Servicio Postal Universal y de Liberalizaci�n de los Servicios Postales, dispone en el art�culo 32.1 que �el destinatario o la persona autorizada que se haga cargo del env�o postal tendr� que identificar su personalidad, ante el empleado del operador postal que efect�e la entrega, mediante la exhibici�n de su DNI, pasaporte, permiso de conducci�n o tarjeta de residencia, salvo notorio conocimiento del mismo�.
En el art�culo 41 de esta disposici�n, al regular las notificaciones de �rganos de la Administraci�n, se dispone que el operador deber� hacer constar el n�mero de DNI o documento que lo sustituya del receptor, que obviamente deben ser uno de los antes citados. El carnet de conducir administrativamente es un documento supletorio de identificaci�n.
El art�culo 32 de la vigente Orden de 9 de enero de 1979 dispone que para tener acceso a las salas de juegos, los visitantes deber�n obtener en el servicio de admisi�n del casino una tarjeta de entrada que ser� facilitada previa presentaci�n del DNI, pasaporte o permiso de conducci�n de veh�culos si el solicitante es espa�ol. Igual reglamentaci�n se contiene en el art�culo 31 de la vigente Orden de 9 de enero de 1979, relativo al Reglamento del Juego del Bingo.
La Orden INT/1922/2003, de 3 de julio, sobre libros-registros y partes de entrada de viajeros en establecimientos de hosteler�a y otros an�logos, dispone en su anexo que se admiten como medios de acreditar la identidad de los espa�oles tanto el Documento Nacional de Identidad como el pasaporte y el permiso de conducci�n. La Orden anterior de 14 de febrero de 1992 no contemplaba el permiso de conducci�n.
La identificaci�n por medio del permiso de conducci�n es normalmente admitida en la pr�ctica judicial. La Ley de Enjuiciamiento Civil no regula directamente la cuesti�n. La Ley de Enjuiciamiento Criminal proporciona un margen de libertad en la admisi�n de medios de identificaci�n, cuando al regular la denuncia en el art�culo 268
dispone que se har� constar por la c�dula personal o por otros medios que
repute suficiente el Juez o Tribunal o funcionario la identidad de la persona del denunciador. Igualmente, el art�culo 373 dispone que si se �originase alguna duda sobre la identidad del procesado, se procurar� acreditar �sta por cuantos medios fueren conducentes al objeto�. El art�culo 762.7 expone que �en la declaraciones se rese�ar� el documento nacional de identidad de las personas que las presten�. La legislaci�n procesal es derecho supletorio de las normas administrativas de procedimiento.
En la pr�ctica administrativa tambi�n es muy habitual la admisi�n del permiso de conducci�n como medio de identificaci�n. Si examinamos los Boletines Oficiales de Municipios, Provincias Comunidades Aut�nomas nos podemos encontrar Resoluciones iguales o semejantes a la contenida en el Bolet�n Oficial de la Junta de Andaluc�a, n�mero 197, de 7 de octubre de 2005, p�gina 9, en la que el Instituto Andaluz de la Administraci�n P�blica anuncia fecha, hora y lugar de celebraci�n del primer ejercicio de unas pruebas selectivas para ingreso en un cuerpo t�cnico; disponi�ndose que � para entrar en el examen, en el momento del llamamiento, los opositores deber�n identificarse necesariamente con el DNI, carnet de conducir o pasaporte o resguardo de sustracci�n o p�rdida del DNI, certificado por la Polic�a Nacional o denuncia de robo o sustracci�n de DNI realizada ante la Polic�a Nacional en la veinticuatro horas anteriores a la realizaci�n del examen. Ning�n otro documento distinto de los mencionados tendr�n validez para acceder al aula de examen�.
Otra prueba de la admisi�n del carnet como medio de identificaci�n en pruebas selectivas es el supuesto hecho que motiv� la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Murcia de 15 de abril de 2005: a falta de DNI vigente, se admit�a el caducado, el permiso de conducci�n y pasaporte para acreditar la identidad en el examen de acceso a la funci�n p�blica.
Significativamente el Ayuntamiento de Madrid, que presta el servicio de oficina de acreditaci�n para obtener el certificado digital, conforme a la Ley 59/2003, admite que se acredite la identidad no s�lo por el DNI o pasaporte sino tambi�n por un permiso de conducci�n nuevo. El art�culo 12 de dicha Ley admite para acreditar la identidad, adem�s del DNI y pasaporte, �otros medios admitidos en derecho�.
En la pr�ctica de la Administraci�n es muy habitual que en las pruebas selectivas o en otras ocasiones en que se deba acreditar la identidad, se equipare el permiso de conducci�n al DNI y pasaporte. Ello ha generado una conciencia social, que forma parte de la realidad social, que el jurista debe tener en cuenta en la interpretaci�n de las normas, art�culo 3 del C�digo Civil. De hecho, los comercios y los bancos admiten el carnet de conducir para acreditar la personalidad del titular de la tarjeta de pago o realizar operaciones bancarias.
Esta realidad no es s�lo espa�ola, pues, aparte de lo que diremos mas adelante, el mismo Parlamento Europeo en su p�gina web indica que las visitas al Parlamento, exista o no sesiones plenarias, han de inscribirse previamente, acreditando su identidad mediante su tarjeta de identidad, pasaporte o permiso de conducci�n. La utilizaci�n del permiso de conducci�n como medio de acreditaci�n de la identidad ha sido admitida pac�ficamente por la Jurisprudencia en las Sentencias que a continuaci�n citamos. La Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura de 12 de enero de 2007 declar�: �no se discute en el presente supuesto la doctrina que tanto esta sala como los juzgados de lo Contencioso - Administrativo con sede en la Comunidad Aut�noma de Extremadura han aplicado en supuestos similares, donde personas de origen saharaui probaban su condici�n de espa�oles de origen mediante documentaci�n consistente en el DNI, permiso de conducci�n y otras autorizaciones expedidas por los �rganos espa�oles. En igual sentido la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Comunidad Aut�noma de Extremadura de 25 de abril de 2007. La Sentencia de la Audiencia Provincial de Toledo de 28 de marzo de 2001 en un procedimiento penal declar�: �por su parte, el permiso de conducir, ya circunstanciado, no s�lo constituye documento oficial sino que tambi�n es, subsidiariamente, instrumento de identificaci�n de la persona a cuyo favor se otorga�. Esta Sentencia cita la Sentencia del Tribunal Supremo de 22 de febrero de 2001 que declar�: �el que, en ocasiones, y siempre de un modo espor�dico y subsidiario, puede servir el permiso de conducci�n de instrumento de identificaci�n de la persona en cuyo favor se otorga, no empa�a ni disminuye el destino y raz�n fundamental a cuya creaci�n obedece�.
De todo lo expuesto hasta ahora se puede colegir que el permiso de conducci�n es un documento con retrato y firma expedido por la autoridad p�blica que identifica a la persona del conductor y que nuestro ordenamiento lo admite literalmente en cuatro supuestos, ya expuestos, como medio de identificaci�n, habiendo reconocido la jurisprudencia y doctrina dicha funci�n identificatoria, aunque sea de forma subsidiaria; por lo tanto, encaja el permiso de conducci�n en la hip�tesis del art�culo 23 de la Ley del Notariado, es un medio supletorio de identificaci�n como constat� en los Fundamentos de Derecho la Resoluci�n de la Direcci�n General de los Registros y del Notariado de 6 de junio de 2006, sin rechazar su utilizaci�n. En una Resoluci�n anterior, la de 26 de octubre de 2000, la Direcci�n General admite que el Juez compareciente, en caso de falta de conocimiento por el Notario, puede ser identificado no solo por su Documento Nacional de Identidad sino tambi�n por �cualquier otro documento oficial, de los establecidos para identificar a la persona�.
Con el nuevo modelo de permiso de conducci�n, adaptado al Derecho Comunitario, quedan desvanecidas las razones expuestas por el Consejo General del Notariado, en la Circular 1/2003, con prudente criterio, en primer lugar, para no considerar el permiso como documento h�bil de identificaci�n de la persona, por no reunir las garant�as materiales necesarias; sin embargo, la segunda raz�n, no atribuci�n por el permiso de ninguna virtualidad identificativa a su titular, es desmentida en la actualidad por la legislaci�n y jurisprudencia citadas, aunque debemos reconocer que se exped�an en el a�o 2003 sin que estuviesen firmadas por el titular, por lo que se incumpl�a el art�culo 23 de la Ley del Notariado. De la jurisprudencia penal examinada resulta que las falsificaciones mas habituales en el permiso de conducci�n han tenido lugar mediante la sustituci�n de la fotograf�a o a trav�s del intento de canje de un permiso de conducci�n extranjero falsificado. En muchos de estos �ltimos supuestos no existe usurpaci�n o creaci�n de una identidad ficticia, que es la misma, sino el prop�sito de eludir los gastos y ex�menes que llevan consigo la obtenci�n de un permiso de conducir.
Rodr�guez Adrados al estudiar el tema en la obra �Nueva Legislaci�n Notarial Comentada� Tomo I, Colegio Notarial de Madrid, Madrid, 2007, escribe, �Los documentos de identificaci�n tienen que ser oficiales, originales y de ese fin identificatorio, fundamentalmente el Documento Nacional de Identidad y los Pasaportes�.
� Los medios documentales de identificaci�n en el Reglamento Notarial modificado por el Real Decreto 45/2007, de 19 de enero
Una primera lectura literal del art�culo 161 del Reglamento Notarial nos llevar�a a la conclusi�n de la inadmisi�n del permiso de conducci�n como medio supletorio de identificaci�n. El precepto dispone: �Respecto de espa�oles la nacionalidad y su identidad se acreditar�n por el pasaporte o el documento nacional de identidad y la vecindad por el lugar del otorgamiento salvo que manifieste el interesado otra cosa. Respecto a los extranjeros residentes en territorio nacional, su nacionalidad e identidad se acreditar� mediante pasaporte o permiso de residencia expedido por la autoridad espa�ola. Por �ltimo, respecto de extranjeros no residentes su nacionalidad e identidad se acreditar� mediante pasaporte o mediante cualquier otro documento oficial expedido por la autoridad competente de su pa�s de origen que sirva a efectos de identificaci�n, lo que se certificar� en caso de duda por la autoridad consular correspondiente�.
A continuaci�n el precepto nos dice en punto y aparte: �En todo caso el documento utilizado deber� contener fotograf�a y firma del otorgante�.
De entrada, el precepto es incompleto no recogiendo cuatro formas de acreditar la nacionalidad espa�ola: la presunci�n legal del art�culo 68 de la Ley de Registro Civil, la declaraci�n de nacionalidad en expediente gubernativo con el valor de una simple presunci�n, regulada en el art�culo 96 de la Ley de Registro Civil, el certificado del Registro Civil y la sentencia firme declaratoria que obliga a estar y pasar por ella a todos, conforme dispone el art�culo 17 de la Ley Org�nica del Poder Judicial. La Instrucci�n de la Direcci�n General de los Registros y del Notariado de 14 de abril de 1999, proclam� que el Registro Civil constituye la prueba preferente de la nacionalidad espa�ola. Por otro lado, el precepto no excluye otros medios de identificaci�n.
La frase final, escrita en punto aparte, no es aplicable s�lo a los documentos expedidos en el extranjero, en este caso, as� se hubiese especificado; tampoco es aplicable exclusivamente a los supuestos comprendidos en el art�culo 161, pues para ello hubiera bastado decir �en todos los casos anteriores� o expresi�n similar, innecesario para los documentos espa�oles citados en el p�rrafo primero; al contrario, al expresar el precepto �en todo caso�, en punto aparte, sin hacer distinci�n alguna, ello equivale a decir �en todo supuesto� de utilizaci�n de documento de identificaci�n, es decir, no solo los comprendidos literalmente en el precepto. La locuci�n adverbial �en todo caso� conforme al Diccionario de la Real Academia equivale a expresar �sea lo que fuere�. Al utilizar el singular en la locuci�n �en todo caso�, el precepto no se esta remitiendo en concreto a los supuestos anteriores, para ello hubiese utilizado el plural, se esta refiriendo a cada uno de los casos que se puedan presentar, es decir, a todos.
En consecuencia, el precepto ha de ser interpretado en un sentido meramente enunciativo y no
Hay ocasiones, en las que lo esencial es acreditar la identidad, no la nacionalidad, es el caso del otorgamiento de un testamento. En otros supuestos, lo relevante es probar la nacionalidad, no la identidad: la partici�n de herencia de una persona. Tambi�n un documento puede probar la identidad y otro la nacionalidad o residencia.
El art�culo 161 del Reglamento Notarial es un desarrollo Reglamentario del art�culo 23 de la Ley del Notariado, debiendo ser interpretado en conexi�n con la Ley para encontrar su sentido. En el precepto hay una clara influencia del art�culo 3.2 del Real Decreto 925/1995, de 9 de junio, por el que se aprueba el reglamento de la Ley 19/1993, de 28 de diciembre, sobre determinadas medidas de prevenci�n del blanqueo de capitales, modificado por el Real Decreto 54/2005, de 21 de enero, que desarrolla el art�culo 3.1 de dicha Ley en cuanto a la obligaci�n de identificar: �cuando el cliente sea persona f�sica deber� presentar documento nacional de identidad, permiso de residencia expedido por el Ministerio de Justicia e Interior, pasaporte o documento de identificaci�n v�lido en el pa�s de procedencia que incorpore fotograf�a de su titular, todo ello sin perjuicio de la obligaci�n que procede de comunicar su n�mero de identificaci�n fiscal o n�mero de identificaci�n de extranjero�.
Retengamos los datos esenciales de la identificaci�n de una persona contenidos gen�ricamente en el art�culo 23 de la Ley del Notariado: documento expedido por autoridad, con foto y firma y que tenga por objeto identificar a la persona. Este objeto no exige que sea exclusivo o principal, no cabiendo duda de que el permiso identifica a la persona del conductor.
A estos requisitos, a�ade el art�culo 23, reformado por la Ley 36/2006, de medidas para la prevenci�n del fraude fiscal, se ha de unir la acreditaci�n del NIF o del NIE, cuando se trate de actos o contratos con trascendencia tributaria. Los cinco requisitos expuestos se contienen en el Pasaporte y el Documento Nacional de Identidad, pero tambi�n en el permiso de conducci�n cuyo n�mero es el del DNI con la letra correspondiente si el titular es espa�ol. Este dato del permiso de conducci�n se obtiene de la fotocopia del DNI cotejada con su original al solicitar a la autoridad espa�ola el permiso de conducci�n. Aqu� se impone citar el art�culo 8.3 del Real Decreto 772/1999, de 7 de mayo: la copia compulsada tendr� la misma validez que el original, su reflejo en el permiso es el reconocimiento por la Administraci�n de su atribuci�n al titular.
En consecuencia, la copia del n�mero de DNI con su letra, que tambi�n es el NIF, contenida en el permiso de conducci�n, surte el mismo efecto que si se hubiese exhibido el original. Si a esto se le a�ade que dicho permiso de conducci�n contiene foto y firma de su titular y ha sido expedido por la autoridad p�blica, teniendo tambi�n objeto de identificar al titular del permiso, re�ne el documento los requisitos del art�culo 23 de la Ley del Notariado como medio supletorio de identificaci�n. Es aqu� oportuna la cita del fundamento jur�dico decimoquinto de la Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de febrero de 2002, Sala de lo Contencioso - Administrativo, secci�n 6�: �al igual que los jueces debemos siempre de optar por una interpretaci�n de las Leyes secundum constitutionem, dado que hay una presunci�n de constitucionalidad de las leyes, tambi�n hemos de buscar una interpretaci�n de los reglamentos que sea conforme a Ley, porque la actuaci�n de la Administraci�n as� debe presumirse (art�culo 103.1 de la Constituci�n Espa�ola)�. La finalidad de la Ley se cumple en el permiso de conducci�n, por lo tanto, el Reglamento no puede ser excluyente.
La citada Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Murcia de 15 de abril de 2005, a prop�sito de la identificaci�n de las personas consign�: �Y afortunadamente en nuestro ordenamiento jur�dico hay normas que permiten con suficiente flexibilidad atemperar el rigor de la letra, pues si bien es cierto a dicha fecha que la interpretaci�n de las normas es elemento esencial de la aplicaci�n de las normas, estas deber ser aplicadas conforme a su esp�ritu y finalidad. Hay criterios correctores de nuestra literalidad excesiva, y en este caso, se encuentran contenidos en los preceptos que acogen los n�meros 1 y 2 del art�culo 3 de la Ley 30/1992, esos conceptos v�lvulas contenidos en ellos, como los de eficacia, buena fe, confianza leg�tima, eficiencia y servicio a los ciudadanos, sirven al parecer de esta Sala, para contribuir decisivamente a la correcci�n de las consecuencias a que pueden llevar el apego a la literalidad de las normas�. En el caso de la Sentencia se anul� un resoluci�n conteniendo la lista de aprobados en un examen por no haber permitido entrar en la sala a una opositora, que habiendo denunciado el robo de DNI y careciendo de pasaporte y permiso de conducci�n, quiso identificarse por el libro de familia y a trav�s de sus padres y hermana que la acompa�aron y pod�an identificarse por sus respectivos DNI, proponiendo la opositora poner su huella digital en el examen.
En relaci�n con los permisos de conducci�n expedidos a favor de extranjeros residentes en Espa�a, podemos decir que su n�mero es el del NIE. Dispone el art�culo 101 del Real Decreto 2393/2004, de 30 de diciembre: �los extranjeros�. ser�n dotados, a los efectos de identificaci�n, de un n�mero personal �nico y exclusivo, de car�cter secuencial. El n�mero personal ser� el identificador del extranjero, que deber� figurar en todos los documentos que se le expidan o tramiten, as� como en las diligencias que se le estampen en su pasaporte o documento an�logo�. El NIE de los extranjeros ser� el NIF de los mismos, como se�ala el art�culo 2.C del Real Decreto 338/1990, por el que se regula la composici�n y forma de utilizaci�n del n�mero de identificaci�n fiscal. Advertimos que es incompleto el reciente Real Decreto 1065/2007, de 27 de julio, Reglamento de Gesti�n e Inspecci�n Tributaria, cuando no consta en el articulo 18.2 como forma de acreditar el NIF la exhibici�n del pasaporte y del permiso de conducci�n, cuando sabemos que figura en dichos documentos, aunque precisamos que en los pasaportes emitidos con posterioridad a la reforma contenida en el Real Decreto 897/2003 no contiene la letra del NIF, si en los anteriores actualmente vigentes.
El citado Real Decreto 1065/2007, nos reitera en el art�culo 19 que �para las personas f�sicas de nacionalidad espa�ola, el n�mero de identificaci�n fiscal ser� el n�mero de su documento nacional de identidad seguido del correspondiente c�digo o car�cter de verificaci�n, constituido por una letra may�scula�; �los espa�oles que realicen o participen en operaciones de naturaleza o con trascendencia tributaria y no est�n obligados a obtener el documento nacional de identidad por residir en el extranjero o por ser menores de 14 a�os, deber�n obtener un n�mero de identificaci�n fiscal propio. Para ello, podr�n solicitar el documento nacional de identidad con car�cter voluntario o solicitar de la Administraci�n tributaria la asignaci�n de un n�mero de identificaci�n fiscal�. El art�culo 20 a�ade que �para las personas f�sicas que carezcan de la nacionalidad espa�ola, el n�mero de identificaci�n fiscal ser� el n�mero de identidad de extranjero que se les asigne o se les facilite de acuerdo con la Ley Org�nica 4/2000 de 211 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en Espa�a�.
Ya vimos que los extranjeros residentes o estudiantes estantes en Espa�a pod�an obtener el permiso de conducci�n. Dicha estancia no se equipara a la residencia ni surte sus efectos, por lo que salvo que se acredite la residencia vigente de otro modo, el permiso de conducci�n s�lo acreditar�a la identidad, la nacionalidad no consta en dicho documento. No existe precepto semejante al art�culo 2.2 del Real Decreto 664/1994, de 23 de abril, sobre el R�gimen Jur�dico de la Inversiones Exteriores: �las personas f�sicas de nacionalidad espa�ola y las personas jur�dicas domiciliadas en Espa�a se presumir�n residentes en Espa�a, salvo prueba en contrario�. La Orden de 7 de febrero de 1997 obliga al titular de la tarjeta de residente a llevarla consigo. El permiso de conducci�n puede tener una vigencia superior a la de la residencia obtenida.
El art�culo 38 del Reglamento de Registro Mercantil, tratando de la constancia de la identidad de las personas f�sicas extranjeras, exige el n�mero de identificaci�n de extranjeros, el de su pasaporte, el de su tarjeta de residencia o de cualquier otro documento legal de identificaci�n, con declaraci�n de estar vigente. La declaraci�n de vigencia del pasaporte del apoderado no es necesaria hacerla constar, conforme ha declarado la Resoluci�n de 20 de octubre de 2000, siendo el resultado de una manifestaci�n del otorgante que puede cesar en cualquier momento. Si ponemos en relaci�n el precepto con el art�culo 161 del Reglamento Notarial podemos decir que expresar el n�mero del pasaporte y el n�mero de la tarjeta de residencia lo consideramos innecesario, pues basta el del NIE, que a su vez es NIF y consta en el pasaporte y en la tarjeta, gozando de la definici�n de n�mero �identificador del extranjero�, caracter�stica ausente en el n�mero de la tarjeta. El NIE ata�e a la persona y el n�mero de tarjeta al documento, siendo un requisito formal interno no mencionado ni por el Real Decreto 2393/2004, de 30 de diciembre ni en la Orden de 7 de febrero de 1997 por la que se regula la tarjeta de extranjeros. En relaci�n con el pasaporte nos remitimos a la citada Resoluci�n de la Direcci�n General de los Registros y del Notariado de 25 de julio de 2006.
El permiso de conducci�n con el n�mero DNI y letra prueba impl�citamente la identidad, la nacionalidad, la residencia y el NIF. El DNI s�lo se expide a favor de espa�oles, siendo obligatoria su obtenci�n a partir de los catorce a�os, salvo que se resida en el extranjero.
Por supuesto, la conclusi�n a la que llegamos s�lo es aplicable a los permisos de conducci�n expedidos conforme al Real Decreto 1598/2004, de 2 de julio. A los anteriores cuya virtualidad identificadora es muy dudosa, seg�n indicaba Rivas Mart�nez en el tomo I de su obra �Derecho de Sucesiones, Com�n y Foral�, tercera edici�n, 2005, le es aplicable la primera objeci�n, ya estudiada, de la Circular 1/2003 del Consejo General del Notariado, a�adiendo dicho autor que puede cumplir una funci�n identificadora el carnet diplom�tico espa�ol y los documentos expedidos por las autoridades extranjeras para identificar a los espa�oles residentes en el extranjero, a los que a�adimos nosotros los documentos de identidad emitidos por las Organizaciones Internacionales de las que el Estado Espa�ol sea miembro. Pensamos que tampoco ha sido prop�sito del art�culo 161 del Reglamento Notarial excluir de los medios supletorios de identificaci�n estos �ltimos documentos, pues si es aplicable a los extranjeros no residentes en Espa�a la admisi�n de los documentos expedidos en el extranjero que sirvan seg�n la legislaci�n de sus respectivos pa�ses para identificar a las personas, tambi�n dichos documentos ser�an admisibles para los espa�oles no residentes en territorio nacional, siempre que se cumpla con el p�rrafo final del art�culo 161 del Reglamento Notarial, otra cosa significar�a una discriminaci�n inadmisible para el Derecho Comunitario: las Sentencias del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas C-336/94, de 02 de diciembre de 1997, y C-378/97, de 21 de septiembre de 1999 �citadas por A. Mangas Mart�n y D. J. Li�an Nogueras en �Instituciones y Derecho de la Uni�n Europea�, quinta edici�n, 2005, p�gina 599-, han declarado, respectivamente, discriminatorio reconocer valor probatorio diferente a los documentos nacionales y extranjeros o exigir documentos distintos para disfrutar de un derecho. El art�culo 23 de la Ley del Notariado no exige que dichos documentos de identificaci�n sean expedidos por las autoridades espa�olas. En realidad, el supuesto est� previsto de forma gen�rica en el art�culo 3.1 del citado Real Decreto 54/2005, de 21 de enero: la identificaci�n puede tener lugar mediante la presentaci�n de documento v�lido en el pa�s de procedencia, que deber� contener foto y firma para cumplir con lo dispuesto en el p�rrafo final del art�culo 161; esta es una muestra mas de que este art�culo no excluye otros medios de identificaci�n.
En concreto, los permisos de conducir expedidos por los Estados miembros de la Uni�n Europea a favor de ciudadanos espa�oles residentes en el extranjero, con su �nsita funci�n identificadora, han de ser reconocidos por el Estado espa�ol en cumplimento de lo dispuesto en el art�culo 2 de la citada Directiva 2006/126/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de diciembre de 2006: �los permisos de conducci�n expedidos por los Estados miembros ser�n reconocidos rec�procamente�. Dicho reconocimiento tuvo lugar en el art�culo 21 del Real Decreto 772/1997: �los permisos de conducci�n expedidos por los Estados miembro de la Uni�n Europea con arreglo a la normativa comunitaria mantendr�n su validez en Espa�a en las condiciones en que se hubiese expedido en su lugar de origen�, lo que lleva tambi�n a admitir que los extranjeros en Espa�a puedan ser identificados por sus respectivos permisos de conducci�n adaptados a la reciente reforma comunitaria. En este caso puede ser de aplicaci�n la doctrina contenida en la Sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas C-215/03, de 17 de febrero de 2005, que efect�a la siguiente declaraci�n: � El art�culo 4, apartado 2, p�rrafo tercero, de la Directiva 73/148/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1973, relativa a la supresi�n de las restricciones al desplazamiento y a la estancia, dentro de la Comunidad, de los nacionales de los Estados miembros en materia de establecimiento y de prestaci�n de servicios, debe interpretarse en el sentido de que el reconocimiento por un Estado miembro del derecho de estancia de un destinatario de servicios, nacional de otro Estado miembro, no puede estar supeditado a la presentaci�n por dicho nacional de un documento de identidad o un pasaporte v�lido, si su identidad y su nacionalidad pueden probarse inequ�vocamente por otros medios.� Obviamente esos medios distintos tambi�n pueden servir notarialmente, otra prueba de que el art�culo 161 del Reglamento Notarial no puede interpretarse en un sentido restrictivo.
� La acreditaci�n documental de la identidad en los pa�ses extranjeros
La situaci�n es realmente variopinta. Hay Estados en los que no existe DNI o tarjeta de identidad, es el caso de Dinamarca y Estados Unidos; en otros existe pero su expedici�n no es obligatoria, es el caso de Francia, Italia o Suecia; es posible incluso que sin ser estrictamente obligatoria su tenencia sea necesaria para ciertos actos o formalidades, era el caso de Portugal hasta hace poco tiempo, o la obligaci�n de identificaci�n se puede cumplir sin acudir al DNI, el caso de Hungr�a. Por otro lado, la situaci�n dentro de cada pa�s es cambiante en el tiempo, debi�ndose estar atento a la modificaciones que puedan producirse, muy influidas por las secuelas del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 al edificio de las Torres Gemelas de New York.
La legislaci�n notarial de los pa�ses de la Uni�n Europea estudiada por Delgado de Miguel, establece f�rmulas gen�ricas al regular el deber notarial de identificar: en Alemania al Notario �si no conoce deber� indicar los medios de identificaci�n�. En Francia los otorgantes �presentar�n los documentos justificativos�. La legislaci�n notarial italiana resalta el car�cter de juicio de identidad del Notario, que �debe estar seguro de la identidad personal de las partes y puede obtener dicha certeza valorando todos los elementos para formar su conocimiento en el momento del otorgamiento�.
Es notorio que en los Estados Unidos de Norteam�rica la identificaci�n de las personas puede tener lugar por el permiso de conducci�n o la tarjeta de la Seguridad Social. El art�culo 202 de la Real ID Act, firmada por el Presidente Bush el 11 de mayo de 2005, que entra en vigor el 1 de enero de 2010, mejora la seguridad de los documentos que contienen los permisos de conducci�n, estableciendo unos requisitos m�nimos para su emisi�n y reconocimiento federal, en caso contrario no podr�n ser aceptados por las Agencias Federales, requiriendo que los Estados unan sus bases de datos con las bases de datos nacionales. Muchos Estados de la Uni�n as� como entidades de diverso signo, se han mostrado contrarios a la nueva legislaci�n, entre otras, la Uni�n Americana para la Libertades Civiles, la Uni�n Conservadora Americana, la Conferencia Episcopal Norteamericana de la Iglesia Cat�lica y Amnist�a Internacional.
En el mundo anglosaj�n existe una opini�n contraria a los documentos de identidad cuyo objetivo exclusivo sea identificar a las personas, consider�ndolos como muestras de una sociedad totalitaria, recreando un mundo orweliano; el Estado tiene prohibido acceder a la privacidad, siendo una amenaza el nuevo sistema ideado, con la excusa de la lucha antiterrorista.
En el Reino Unido tras una fuerte controversia se aprob� en el a�o 2006 la Identity Cards Act, de 30 de marzo de 2006, que crea el Registro Nacional de Identidad y el correspondiente documento que ser� obligatorio para cualquier persona que obtenga o renueve el pasaporte a partir del 1 de enero de 2010. Al igual que en la mayor�a de los pa�ses anglosajones se admite como medio de identificaci�n el permiso de conducci�n o
La C�mara de Notarios del Qu�bec informaba en el a�o 2007 que las pruebas de identidad m�s utilizadas son el permiso de conducci�n, la tarjeta de la Seguridad Social y el pasaporte. Alguna entidad bancaria canadiense para conceder pr�stamos garantizados con hipoteca, exige al deudor una doble identificaci�n: un t�tulo de identificaci�n primario junto con otro t�tulo de identificaci�n primario o un t�tulo primario m�s otro secundario, el permiso de conducci�n se considera t�tulo de identificaci�n primario.
El permiso de conducci�n est� considerado como un medio de identificaci�n en Suecia, Finlandia, Dinamarca, Hungr�a y Serbia. En los pa�ses escandinavos incluso se admite en determinados casos en lugar del pasaporte para entrar en ellos.
Como ya vimos el permiso de conducci�n plantea el problema de que si bien acredita la identidad en el modelo comunitario, no acredita la nacionalidad ni la residencia.
En Alemania adem�s del documento de identidad y del pasaporte tambi�n se admite como medio de identificaci�n el permiso de conducci�n o f�hrerschein, que asimismo sirve para votar. Igual ocurre en Suiza, cuyo modelo implantado en el a�o 2003 es similar al comunitario, rechaz�ndose como medio de acreditaci�n de la identidad los carnets de biblioteca o de estudiante, habi�ndose adoptado medidas para controlar la identidad de los titulares del permiso de conducci�n mediante la Instrucci�n de 25 de junio de 2004 relativa a la verificaci�n de la identidad antes de la primera entrega de un permiso suizo de conducir. En Austria, cuyo modelo se adapt� al comunitario en el a�o 2006, la situaci�n es similar.
Por el Decreto del Presidente de la Rep�blica de Italia, de 28 de diciembre de 2000, n�mero 445, sobre Disposiciones Legislativas en materia de Documentaci�n Administrativa, publicado en la Gaceta Oficial el 20 de febrero de 2001, se dispuso en el art�culo 35 que, entre otros documentos administrativos, son equivalentes como documentos de identidad y de reconocimiento la carta de identidad, el pasaporte y la patente di guida o permiso de conducci�n, que tambi�n serv�a para votar, art�culo 48 del Decreto de 16 de mayo de 1960. El art�culo 18 del primer Decreto citado dispone que la copia de un documento, que puede sustituir validamente al original, puede ser autorizada por un Notario.
En la p�gina web del Senado franc�s existe un informe emitido en el a�o 2003 por el Servicio de Estudios Jur�dicos del Senado de Francia que junto con otra documentaci�n m�s reciente, fundamenta las presentes l�neas de derecho comparado. En el a�o 2005 la Oficina del Senado franc�s autoriz� a la Comisi�n de Leyes para crear una misi�n de informaci�n sobre la nueva generaci�n de documentos de identidad y el fraude documental, fruto de este trabajo es el Rapport D�Information del Senador Lecerf, autorizando la Comisi�n su publicaci�n el 29 de junio de 2005.
Una de sus conclusiones es la de que no existe en Francia �ning�n texto legislativo o reglamentario que enumere los documentos validos para justificar la identidad. En consecuencia, cada autoridad administrativa es libre de fijar los documentos de identidad que admite dentro de los procedimientos en que son competentes. Del mismo modo los actores privados aprecian libremente los t�tulos que ellos aceptan para verificar la identidad de una persona. Los documentos susceptibles de ser emitidos no revisten siempre el mismo valor probatorio�. La Carte Nationale D�Identit� es el documento oficial, no obligatorio, que tiene por objeto exclusivo certificar la identidad.
El art�culo 78.2 del C�digo de Procedimiento Penal franc�s autoriza a que en caso de control policial se pueda justificar la identidad por cualquier medio, es decir, seg�n una circular de aplicaci�n de 11 de diciembre de 1995 por un documento oficial que contenga fotograf�a, es el caso del permiso de conducir o permis de conduir. Igual ocurre en la entrega de cheques conforme dispone el art�culo 131-15 del C�digo Monetario y Financiero.
La legislaci�n electoral, art�culos 5 y 60 del Reglamento del C�digo Electoral y Arr�t� del Ministerio del Interior de 16 de octubre de 2006 para las elecciones presidenciales francesas de 2007, admite que se pueda votar, entre otros documentos administrativos, con el permiso de conducci�n, permitiendo que la C.N.I. y el pasaporte est�n caducados.
Se constata que el permiso de conducci�n es un medio de identificaci�n que sirve incluso para obtener la C.N.I, para probar la identidad en un expediente matrimonial o para registrar un P.A.C.S. o pacto civil de solidaridad ante el Secretario del Tribunal de Instancia.
El Decreto 2000-1277 de 26 de diciembre de 2000, sobre simplificaci�n de actividades administrativas admite que una fotocopia legible de la C.N.I., en vigor, justifica la identidad en los procedimientos administrativos en que ello sea necesario, aunque en caso de duda sobre su validez la Administraci�n pueda exigir la presentaci�n del documento original.
El Rapport constata un fraude masivo en los permisos de conducci�n, al igual que en otros pa�ses, con el fin de canjearlos por el permiso franc�s, por lo que, al no tener un nivel de seguridad equivalente al Pasaporte o C.N.I., recomienda que no deba ser tenido en cuenta como documento id�neo para justificar la identidad, pidiendo que se garantice su seguridad, pero constata que por este camino va dirigida la reforma comunitaria que ha desembocado en la actual Directiva.
En la pr�ctica notarial francesa la C.N.I. y el pasaporte son los documentos m�s utilizados para identificar a las personas, us�ndose tambi�n el permiso de conducci�n.
Tambi�n en la pr�ctica el permiso de conducci�n franc�s sirve para abrir cuentas bancarias, cobrar prestaciones sociales o contratar un arrendamiento.
� La identificaci�n mediante documentos en la legislaci�n comunitaria sobre el Blanqueo de Capitales y su desarrollo estatal
El �ltimo texto promulgado sobre la materia lo constituye la Directiva 2005/60/CE del Parlamento y del Consejo, de 26 de octubre de 2005, publicado en el Diario Oficial de la Uni�n Europea el 25 de noviembre de 2005. Conforme dispone su art�culo 45, los Estados miembros pondr�n en vigor las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas necesarias para dar cumplimiento a lo dispuesto en dicha Directiva, a mas tardar el 15 de diciembre de 2007. Al precisar en su art�culo 2 el �mbito de aplicaci�n de la Directiva, lo extiende � a los notarios y otros profesionales independientes del derecho cuando participen, ya actuando en nombre de su cliente y por cuenta del mismo, en cualquier transacci�n financiera o inmobiliaria, ya asistiendo en la realizaci�n o concepci�n de las transacciones por cuenta de sus clientes, relativas� a los actos y operaciones que cita, fundamentalmente concernientes a bienes inmuebles, operaciones financieras y societarias.
El art�culo 8.1 de la Directiva citada se�ala que corresponde al Notario y dem�s obligados la identificaci�n del cliente y la comprobaci�n de su identidad, �sobre la base de documentos, datos e informaciones obtenidas de fuentes fiables e independientes�. Se ha producido un cambio fundamental en comparaci�n con las Directivas anteriores: el art�culo 3 de la Directiva 91/308/CEE, de 10 de junio de 1991, mencionaba simplemente la exigencia de identificar a los clientes �mediante un documento acreditativo�; la siguiente Directiva 2001/97/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 4 de diciembre de 2001, al dar una nueva redacci�n al precepto no a�adi� nada nuevo. Por el contrario, ahora se ampl�a cuantitativamente la fuente de identificaci�n y se precisa cualitativamente los requisitos para su admisibilidad.
La redacci�n actual tiene su origen en la recomendaci�n quinta de las Cuarenta Recomendaciones que en relaci�n con el blanqueo de dinero ha publicado el GAFI, Grupo de Acci�n Financiera en contra del Blanqueo de Dinero, Grupo intergubernamental fundado en 1989 por el G-7, hoy G-8, formado por los Estados mas industrializados del planeta. Las recomendaciones del GAFI han sido reconocidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial como uno de los est�ndares internacionales para combatir el lavado de dinero y la financiaci�n del terrorismo. La recomendaci�n quinta, en la redacci�n publicada en castellano por el SEPBLAC en su p�gina web, comprende en el deber de diligencia de las instituciones financieras la obligaci�n de �identificar al cliente y verificar su identidad empleando documentos, datos e informaci�n de una fuente independiente y confiable�, redacci�n que ha pasado casi literalmente al art�culo 8.1 de la Directiva 2005/60/CE, antes transcrita. En la recomendaci�n d�cima del GAFI se expresa que las instituciones financieras �deber�an conservar registros de los datos de identificaci�n de sus clientes obtenidos a trav�s del procedimiento de debida diligencia sobre el cliente (por ejemplo, copias o registros de documentos de identidad oficiales tales como pasaportes, c�dulas de identidad, permiso de conducci�n o documentos similares)�.
El precepto comunitario es fundamental para interpretar los Derechos estatales de desarrollo. La primera idea que se obtiene de su lectura es que, como no podr�a ser menos, no tiene una concepci�n formal sino realista de la identificaci�n: vale cualquier medio objetivo que pueda proporcionar una certidumbre en la identificaci�n. El Derecho interno se ha de interpretar conforme al contenido del Derecho Comunitario, este principio ha sido reiterado tanto por la jurisprudencia espa�ola como por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. En el Derecho espa�ol rige el Real Decreto 925/1995, de 9 de junio, ya aludido anteriormente. En esta disposici�n se cita como medio de identificaci�n para los espa�oles el DNI y el pasaporte. Ambos documentos tienen como elementos comunes de identificaci�n, seg�n su normativa reguladora, el nombre y apellidos, el n�mero de DNI., la fecha de nacimiento, sexo, fotograf�a y firma. Todos estos elementos tambi�n constan en el permiso de conducci�n, salvo el sexo que resulta del nombre del titular al estar prohibido legalmente nombres que induzcan a error en cuanto al sexo, siendo un documento que a su vez se expide por la Administraci�n fundament�ndose en el DNI., del que el permiso es un desarrollo, por lo que su utilizaci�n como medio de identificaci�n no vulnera el Derecho Comunitario expuesto, que permite una interpretaci�n finalista y no formal. Aqu� nos remitimos a las consideraciones redactadas con anterioridad. El permiso de conducci�n es una reiteraci�n de los elementos identificadores contenidos en el DNI La relaci�n entre el Real Decreto 925/1995 y el articulo 161 del Reglamento Notarial, ambos del mismo rango, es de complementariedad: la primera es la norma general, la segunda es la norma especifica, redactada sin animo de exhaustividad. A continuaci�n examinamos diversos Derechos estatales europeos, haciendo constar dos precisiones: en primer lugar, en la mayor�a de los Estados, a efectos internos de control, ya sea por raz�n de la prestaci�n de servicios o por motivos fiscales, existe un n�mero de identificaci�n nacional, que, a veces, consta en el documento de identidad; en segundo lugar, en la mayor�a de las legislaciones estatales no se precisa de forma concreta cu�les son los documentos de identificaci�n: se define gen�ricamente en concepto de documento id�neo o se remiten a los documentos aceptables que prueben la identidad en la vida ordinaria, en otros casos, asociaciones bancarias o profesionales o entidades p�blicas de supervisi�n, efect�an la correspondiente enumeraci�n. Tambi�n debemos advertir que ante la posibilidad de que los extranjeros cambien de n�mero de identificaci�n en sus respectivos Estados, que no siempre es fijo, o modifiquen sus apellidos, algunos Notarios consideran adecuado hacer constar, adem�s, para evitar problemas de identificaci�n en el futuro, el lugar, la fecha de nacimiento y el nombre de los padres.
Para la redacci�n de las notas que siguen nos basamos, adem�s de las fuentes concretas que citamos, en el trabajo publicado por E. Burnie y E. Fusco en el suplemento de Julio de 2002 de la Revista �International Tax Review�, titulado �Transparency: anti-money laundering and tax evasi�n initiatives�, en el informe titulado �Anti-Money Laundering Report 2005�, editado por la Federaci�n de la Banca Europea, Bruselas, Abril de 2005, y en el informe titulado �Blanchiments de Chapitaux�, redactado por la Comisi�n de Asuntos Europeos de la Uni�n Internacional del Notariado Latino en el a�o 2006. Para una visi�n general de tema, nos remitimos al interesante trabajo del Notario Juan Alvarez-Sala Walther, titulado �El blanqueo de capitales y las profesiones jur�dicas�, Madrid, 2004, colecci�n Ensayos de Actualidad de la Revista �Escritura Publica�. Noruega, que no es pa�s comunitario, promulg� una legislaci�n contra el blanqueo de capitales, fechada en junio de 2003, estudiada en el informe del GAFI sobre Noruega, emitido el 10 de junio de 2005, estableciendo en su art�culo 5 la obligaci�n de identificar. La circular 9/2004, de 15 de abril, de la Autoridad Supervisora Financiera Noruega, admite en el art�culo 4, entre otros documentos de identificaci�n, el permiso de conducir.
En Suecia, cuya Ley contra el blanqueo de capitales, promulgada en 1993, fue reformada en el a�o 2005, el permiso de conducci�n est� generalmente admitido como documento de identidad. En este �ltimo a�o se cre� el documento nacional de identidad, pero no es obligatorio. El par�grafo 8.2 de las Directrices establecidas por la Autoridad Supervisora del Sistema Financiero Sueco en la lucha contra el blanqueo de capitales, FFFS 2005:5, publicado en el informe del GAFI sobre Suecia, de 17 de Febrero de 2006, admite como medio de identificaci�n el permiso de conducir.
En Finlandia y Letonia, cuya respectiva legislaci�n es del a�o 1998, tambi�n se admite el permiso de conducci�n como prueba de identidad, a efecto de la legislaci�n sobre el blanqueo de capitales.
En Dinamarca la obra �Denmark. Detailed Assesment of Anti-Money Laundering and Combating the Financiacing of Terrorism�, editado en agosto de 2006 por el departamento jur�dico del Fondo Monetario Internacional, nos informa que la Ley n�mero 117, de 27 de febrero de 2006, que entr� en vigor el 1 de marzo siguiente, conteniendo medidas para la prevenci�n del blanqueo de capitales y la financiaci�n del terrorismo, regula en su art�culo 19 la obligaci�n de identificar al cliente. Las directrices publicadas por la Asociaci�n Bancaria enumera los documentos admisibles, entre ellos, el permiso de conducci�n y el pasaporte de la OTAN.
En el Reino Unido rigi� The Money Laurdering Regulations, de 28 de octubre de 2003, cuyo art�culo 4 exig�a para prevenir el blanqueo de capitales una satisfactoria evidencia de la identidad. En los comentarios a esta normativa, contenidos en Money Laurdering Guidance, editados en internet por The Law Society en 2004, el cap�tulo tercero, cita como posible documentos de identificaci�n el permiso de conducci�n, lo que corrobora la actual pr�ctica bancaria inglesa, admiti�ndose la copia notarial de dicho documento. En la actualidad, rige el Statutory Instrument No. 2157 The Money Laundering Regulations 2007, de 24 de julio de 2007, cuyo art�culo 5 reproduce el art�culo 8.1 de la Directiva Comunitaria 2005/60/CE, ya estudiado.
En Irlanda la obligaci�n de identificaci�n est� contenida en el art�culo 32 de la Criminal Justice Act, 1994, bastando el permiso de conducir como indica el estudio Money Laundering Guidance Notes For Stockbrokers, aprobado en febrero de 2004 por el Money Laundering Steering Committee. En el informe publicado por el GAFI sobre Irlanda, de 17 de julio de 2006, consta que la forma habitual de identificaci�n son el pasaporte y el permiso de conducci�n.
En el Derecho holand�s el art�culo 3 de la Ley sobre la Identificaci�n para la Prestaci�n de Servicios, de 16 de diciembre de 1993, que obliga en la lucha contra el blanqueo de capitales a identificar a los clientes, se remite en su art�culo 3 al art�culo 1 de la Ley sobre la Obligaci�n de la Identificaci�n, disposici�n que admite como medio de identificaci�n el permiso de conducci�n, lo que comprobaremos al final de este trabajo.
En B�lgica la Ley sobre el Blanqueo de Capitales se promulg� el 11 de enero de 1993, reform�ndose el 12 de enero de 2004, regulando el deber de identificaci�n, exigiendo el art�culo 4 �un documento acreditativo de la identidad�. El 12 de marzo de 2007, el Colegio de Abogados de Lieja recomend� a sus miembros que para identificar a sus clientes, en cumplimiento de la legislaci�n citada, podr�an utilizar, entre otros documentos, un permiso de conducir vigente.
En el Gran Ducado de Luxemburgo la Circular 05/211, de 13 de octubre de 2005, de la Comisi�n de Vigilancia del Sector Financiero, en cumplimiento del art�culo 3 de la Ley de 12 de noviembre de 2004, que igualmente exige para la identificaci�n �un documento acreditativo�, dispuso en el apartado 36, �que la identificaci�n de un cliente, persona f�sica, debe hacerse sobre la base de un documento de legitimaci�n oficial que permita atestiguar la identidad de una persona (por ejemplo, pasaporte, carta de identidad o permiso de conducci�n�. Dichos documentos deben contener foto y firma para comprobar su concordancia.
En Francia el Decreto n�mero 2006/736, de 26 de junio de 2006, modifica el art�culo 563 del Reglamento del C�digo Monetario y Financiero, disponiendo que la verificaci�n de la identidad de una persona f�sica en la prevenci�n del blanqueo de capitales tendr� lugar mediante la presentaci�n de un documento oficial vigente que contenga fotograf�a, es el caso de ser un permiso de conducci�n.
Un notario de Grasse, localidad del departamento de los Alpes-Mar�timos, en el Midi, fue condenado por no declarar un supuesto de blanqueo de capitales. A ello hace referencia el Rapport D�Informati�n sobre el blanqueo de capitales en Francia, contenido en el n�mero 2311 del Bolet�n de la Asamblea Nacional Francesa, de 11 de Abril de 2002, con inquietantes consideraciones sobre la corrupci�n en el sudeste franc�s. En el supuesto de hecho de la Sentencia de la Cour de Cassati�n, Sala de lo Criminal, de 7 de diciembre de 1995, el Notario, conocedor de la verdadera identidad del comprador de un apartamento, un traficante internacional de drogas, autoriz� la escritura en la que figuraba como compradora aparente la pareja de hecho del dicho traficante, aconsej�ndole el Notario la forma de pagar el precio, para presentar la operaci�n como transparente, cuando proven�an los fondos del trafico il�cito de drogas, incumpliendo la obligaci�n contenida en el articulo 2 de la Ley de 12 de julio de 1990.
Suiza, aunque no forma parte la Uni�n Europea, tambi�n ha promulgado una legislaci�n de inter�s. Le Ley Federal relativa a la lucha contra el Blanqueo de Capitales, de 10 de octubre de 1997, evita en lo posible una vigilancia directa de la autoridad de control, favoreciendo la autorregulaci�n sobre base de organizaciones de autorregulaci�n, las llamadas OAR. Las organizaciones profesionales y los intermediarios financieros son libres de instituir las OAR encargadas de vigilar el cumplimiento de las obligaciones legales de sus miembros. Los Estatutos y el Reglamento de las OAR son aprobados por la autoridad de control.
El art�culo 3 de la citada Ley Federal suiza establece la obligaci�n de verificar la identidad mediante un documento justificativo, disponiendo el art�culo 14 que los abogados y notarios, cuando act�en en calidad de intermediarios, deben afiliarse a un organismo de autorregulaci�n. El permiso de conducci�n est� generalmente admitido como medio de identificaci�n.
El apartado 9 del art�culo 3 de la Convenci�n de 2 de diciembre de 2002 relativo a la obligaci�n de diligencia de los bancos suizos, CDB-2003, que entr� en vigor el 1 de julio de 2003, dispuso que la verificaci�n de la identidad puede tener lugar mediante un documento de legitimaci�n que lleve fotograf�a, entre otros, el permiso de conducir.
El Reglamento de los Intermediarios Financieros afiliados a la OAR PolyReg, de 10 de noviembre de 2004, que entr� en vigor el 1 de enero de 2005, dispuso en el par�grafo 9 que � la identidad de una persona f�sica se establece de la manera siguiente: por un examen del documento expedido por una autoridad suiza y provisto de fotograf�a (por ejemplo, pasaporte, tarjeta de identidad o permiso de conducir)......... el documento de identificaci�n debe estar vigente en el momento de la presentaci�n�.
A�ade el par�grafo 10 que si no se dispone de ning�n documento de identidad en el sentido del presente Reglamento, la identidad puede, a t�tulo excepcional, ser verificada en base a otros documentos de prueba.
El Reglamento del Organismo de Autorregulaci�n de la Federaci�n Suiza de Abogados y de la Federaci�n Suiza de Notarios (OAR FSA / FSN), de 24 de octubre de 2005, dispone en su art�culo 25 que la identidad se puede verificar mediante un permiso de conducci�n suizo vigente, permitiendo que se presente en lugar del original una copia certificada, que, con arreglo al art�culo 28, puede ser autorizada, entre otras personas, por un notario. El art�culo 29 especifica que si el contratante no dispone de ning�n documento de identidad en el sentido del presente Reglamento, dicha identidad puede, a t�tulo excepcional, ser verificada mediante la prueba de otros documentos, entre los que cita, a t�tulo de ejemplo, los certificados expedidos por la Administraci�n. Llama la atenci�n por su novedad, que en el art�culo 67 de los Estatutos de �sta OAR, fechados en Berna el 4 de octubre de 2006, dispone: �El masculino utilizado en estos estatutos comprende el femenino�, disposici�n que hemos encontrado en otras normas suizas.
La �ltima normativa suiza que conocemos sobre la cuesti�n estudiada es la Ordenanza Federal sobre los casinos suizos de 12 de junio de 2007, cuyo art�culo 5, concerniente a la obligaci�n de diligencia de dichos casinos en la lucha contra el blanqueo de capitales, admite el permiso de conducci�n como medio para verificar la identidad de los visitantes.
En la Rep�blica Federal de Alemania, la Ley sobre el Blanqueo de Capitales de 25 de octubre de 1993, GWG, expresamente solo menciona en el par�grafo 1.5 como medios de identificaci�n la tarjeta de identidad y el pasaporte, en los que consten la nacionalidad y la direcci�n, lo que no concurre en el permiso de conducci�n, por lo que la Circular N� 13/1997, de 10 de abril de 1997, de la C�mara Federal de Notarios,
Bundesnotarkammer, aunque consider� al permiso de conducci�n como t�tulo de legitimaci�n, prueba de identidad, declar� que no era medio de identificaci�n a efectos de la legislaci�n sobre blanqueo de capitales, al no estar mencionado en dicho par�grafo 1.5. No obstante, la Circular n� 48/2003, de 19 de noviembre de 2003, de la C�mara Federal de Notarios, redactada con la colaboraci�n de los Ministerios Federales competentes y de la Oficina Federal de la Polic�a Judicial, interpretando la legislaci�n citada en conexi�n con la legislaci�n notarial, recomend� en el apartado VII, que en aquellos casos en que se presente como medio de identificaci�n un permiso de conducci�n o una tarjeta de identidad reci�n caducada, el notario debe distinguir si ello obedece o no a que el cliente reh�se ser identificado, y si juzga que no existe, conforme a las circunstancias del caso, negativa a identificarse, porque en ese momento no est�n disponibles los documentos id�neos, puede proceder a la autorizaci�n de la escritura a expensas de la futura presentaci�n.
En un texto dirigido al Ministerio Federal de Finanzas, fechado en Berl�n el 11 de Agosto de 2004 y publicado en Schreiber Deustscher Notarverein, V.11, Agosto 2004, el Presidente de la Uni�n Alemania de Notarios Doctor Stefan Zimmermann, Notario de Colonia, escrib�a: � muchos negocios notariales no se pueden llevar a cabo, ya que los interesados (muchas veces sin saberlo), no est�n en posesi�n de documentos v�lidos. Deber�an valer los documentos de identificaci�n y otros documentos oficiales, como el permiso de conducci�n, ya que tambi�n �stos son relieable independent source documents� ; la frase final, redactada en ingl�s en el texto escrito en alem�n, que reproducimos, se puede traducir como �documentos fiables de fuentes independientes�, lo que literalmente coincide con la recomendaci�n quinta del GAFI, que ha pasado a la Directiva 2005/60/CE. Es l�gico esperar una reforma del Derecho Federal alem�n. Como curiosidad indicaremos que en los documentos de identidad alemanes se hace constar el grado universitario de Doctor que pueda tener su titular, par�grafo 1.2 de PersAauswg y par�grafo 4.1 de Passg; a su vez, en los documentos de identidad suizos el art�culo 3.4 de lla Ley Federal sobre los documentos de identidad de los residentes suizos, de 22 de junio de 2002, permite que figure tambi�n el nombre art�stico o el nombre recibido en una orden religiosa, distinto del secular. En Espa�a, la Sentencia del Tribunal Supremo de 13 de junio de 1998, declar� que no se vulneraba ning�n precepto del ordenamiento jur�dico espa�ol por haber omitido el Real Decreto 1245/1985, de 17 de julio, la posibilidad de incluir el t�tulo nobiliario en el DNI derogando la disposici�n anterior que lo permit�a.
En Austria los documentos de identificaci�n conforme al par�grafo 40 de la Ley sobre bancos, Bankwesengesetz, BWG, 1993, son aquellos emitidos por una oficina estatal en los que conste el nombre, fecha de nacimiento y firma de dicha persona, as� como los datos de la oficina que los ha emitido, comprendi�ndose en este concepto la tarjeta de identidad, el pasaporte y el permiso de conducci�n, expres�ndolo as� la doctrina y la banca austriaca.
En Hungr�a el informe titulado �Hungary Detailed Assesment of Standars and Codes-Anti Money Laundering and Combating the Financing of Terrorism�, editado en junio de 2005 por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, nos dice que la Ley XV de 2003 para la prevenci�n y lucha contra el blanqueo de capitales regula su articulo 5 la obligaci�n de identificar, acept�ndose el permiso de conducir como medio de probar la identidad.
En Italia el Decreto del Ministerio de Econom�a y Finanzas, de 3 de Febrero de 2006, que aprueba el Reglamento que regula, entre otras materias, el deber de identificaci�n en materia de Blanqueo de Capitales, determina en su art�culo 4 que se consideran pruebas para la identificaci�n los documentos de identidad y reconocimiento del art�culo 1 y 35 del citado Decreto de la Presidencia de la Rep�blica de Italia de 28 de diciembre de 2000, n�mero 445, entre ellos, el permiso de conducci�n.
Para Grecia contamos con el informe del GAFI, fechado el 29 de junio de 2007. La Ley griega represora del blanqueo de capitales, reformada en el a�o 2005, Ley 3424/2005, establece en su art�culo 4 la obligaci�n de identificar, se�alando como documentos de identificaci�n la tarjeta de identidad, el pasaporte y cualquier otro documento oficial de identificaci�n que acredite la direcci�n y ocupaci�n, entre otros extremos, comprendi�ndose aqu� los documentos de identidad de los militares y de determinados funcionarios, no reuniendo el permiso de conducci�n los requisitos exigidos. Significativamente la regla 23/404, de 22 de noviembre de 2006, que entr� en vigor el 1 de marzo de 2007, dispone que la identificaci�n tendr� lugar �sobre la base de documentos, datos e informaciones obtenidas de fuentes fiables e independientes�, reiterando el art�culo 8.1 de la �ltima Directiva Comunitaria. En la Rep�blica de Portugal, el art�culo 3 de la Ley N� 11/2004, de 27 de marzo, del Blanqueo de Capitales, establece el deber de exigir la identificaci�n de los clientes, mediante la presentaci�n de un documento de comprobaci�n v�lido con fotograf�a, en el que conste nombre, naturaleza y fecha de nacimiento. Este deber alcanza, conforme dispone el art�culo 27, a los notarios y registradores.
El permiso de conducci�n puede ser un documento de comprobaci�n. El vigente Derecho�Ley N� 15/93, de 23 de enero, en su art�culo 16, llama al permiso de conducci�n �elemento seguro de identificaci�n,� admiti�ndose en esta Ley este documento en sustituci�n de la tarjeta de identidad.
La Instrucci�n n� 26/2005 del Banco de Portugal, que tiene por asunto el blanqueo de capitales, se remite en cuanto al cumplimiento del deber de identificaci�n al Aviso n� 11/2005 del Banco de Portugal, cuyo art�culo 10.1, en cuanto a los residentes en Portugal considera elementos de identificaci�n la tarjeta de identidad o documento que lo sustituya en los t�rminos de la Ley portuguesa, el pasaporte y la autorizaci�n de residencia; los no residentes acreditar�n su identidad por su respectiva tarjeta o documento equivalente.
En el Parecer �PGRP000027999- del Consejo Consultivo de la Procuradur�a General de la Rep�blica -Ministerio P�blico-, de 12 de marzo de 2007, en la nota 10 se dice literalmente que �el permiso de conducci�n, tiene tambi�n valor identificativo jur�dicamente reconocido �como veremos al final de este trabajo, la legislaci�n notarial portuguesa as� lo reconoce � y socialmente aceptado.�
La Ley 7/2007, de 5 de febrero, ha creado un nuevo documento de identificaci�n, la cartao de cidadao que agrega y sustituye las tarjetas de contribuyente, de usuario del Servicio Nacional de Salud, de beneficiario de la Seguridad Social y de elector, subsistiendo transitoriamente la tarjeta de identidad o bilhete de identidade. El documento es obligatorio para todos los portugueses a partir de los seis a�os de edad, constituyendo t�tulo bastante para probar la identidad de su titular ante cualquier autoridad o entidad p�blica o privada. Consecuencia de lo anterior es que los menores siempre que sepan firmar deber�n hacerlo, digitaliz�ndose su firma en el documento; en el Derecho Suizo conforme al art�culo 14.4 de la Ordenanza de los Documentos de Identidad de los Residentes Suizos, de 20 de septiembre de 2002, los menores a partir de los siete a�os deben firmar el documento. En la pr�ctica administrativa espa�ola, que conocemos, los menores hacia los siete a�os, mas o menos, firman personalmente el pasaporte y el Documento Nacional de Identidad; as� alguna Oficina Consular, como la de la Embajada de Espa�a en Berl�n, especifica en las instrucciones para la solicitud del pasaporte �que si el menor ha cumplido los ocho a�os y por tanto se supone que sabe escribir y puede firmar, deber� comparecer el mismo a la firma del pasaporte�. Es una pr�ctica fundada en el art�culo 162.1 del C�digo Civil: al menor se le reconoce capacidad a partir de los siete a�os para firmar un documento publico administrativo ante el funcionario correspondiente.
La conclusi�n que se obtiene de lo expuesto en este apartado es que el permiso de conducci�n es t�tulo id�neo de identificaci�n en la generalidad de los Estados mas representativos de la Uni�n Europea a los efectos de la legislaci�n represora del blanqueo de capitales, y, por lo tanto, es utilizable en Espa�a, a tenor del art�culo 3.2 del Real Decreto 925/1995, de 9 de junio, cuando se trate de no residentes, cuyo Estado de origen admita como medio de identificaci�n el permiso de conducci�n.
� Consideraciones conclusivas. Por �ltimo, a favor de la tesis que propugnamos, utilizamos el argumento de la reducci�n al absurdo. El art�culo 161 permite que los extranjeros no residentes acrediten su nacionalidad e identidad mediante cualquier otro documento oficial expedido por la autoridad competente de su pa�s que sirva a efectos de identificaci�n. Adem�s de lo expuesto hay dos pa�ses de la Uni�n Europea cuya legislaci�n notarial admite expresa y literalmente el permiso de conducci�n como medio de identificaci�n, habiendo adaptado su legislaci�n interna al modelo uniforme de la Uni�n Europea, igual que Espa�a: en primer lugar, es el caso de Holanda cuya Ley vigente desde 1998, admite para determinar la identidad de las personas que comparezcan por primera vez ante un Notario un carnet de conducir en vigor, p�gina 813 del �C�digo de la Uni�n Notarial Europea�, tomo I, Madrid, 2003, J.F. Delgado de Miguel; la redacci�n actual del art�culo 1.4 de la Ley Holandesa sobre la Obligaci�n de la Identificaci�n de 9 de diciembre de 1993 �Wit op de Identificatieplicht (WID)-, admite que se pueda acreditar la identidad por el permiso de conducir vigente expedido por cualquier pa�s de la Uni�n Europea, informando el Ministerio de Justicia Holand�s en su p�gina web que el permiso de conducci�n es v�lido para acreditar la identidad ante la polic�a y fuerzas de seguridad, para operaciones financieras, para otorgar escrituras p�blicas, para relaciones laborales e incluso para asistir a partidos de f�tbol. En segundo lugar, en el Derecho portugu�s el C�digo del Notariado, promulgado por el Decreto-Ley N� 207/95, de 14 de agosto, dispone en su art�culo 48 que la verificaci�n o comprobaci�n de la identidad de los otorgantes puede ser hecha por la exhibici�n del documento de identidad, de documento equivalente, pasaporte o mediante permiso de conducci�n que haya sido expedido por la autoridad competente de cualquiera de los pa�ses de la Uni�n Europea. Por Decreto-Ley N� 45/2005, de 23 de febrero, de la Rep�blica de Portugal, se adapt� el modelo de permiso de conducci�n o carta de condu�ao a las Directivas Comunitarias que imponen un modelo uniforme. Por lo tanto, si un espa�ol puede otorgar en Portugal una escritura p�blica identific�ndose por su permiso de conducci�n, expedido en Espa�a, y un portugu�s conforme al art�culo 161 del Reglamento Notarial espa�ol puede otorgar en Espa�a una escritura p�blica, identific�ndose por su permiso de conducci�n expedido en Portugal y de caracter�sticas formales semejantes al espa�ol, al no ser ello contrario al orden p�blico interno o internacional, art�culo 12.3 del C�digo Civil, de la misma forma se debe admitir que un espa�ol sea identificado en Espa�a por un permiso de conducci�n: la coherencia interna del sistema lo impone. Si el permiso de conducci�n es una derivaci�n del documento nacional de identidad, conteniendo sus elementos estructurales � foto, firma y n�mero -, sus efectos deben ser los mismos.
JOAQU�N ZEJALBO MART�N, Notario con residencia en Lucena (C�rdoba). TEXTO DE 2010: EXTRANJEROS
TEXTO DE 2009 AMPLIACI�N 2013
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References: Real Decreto 
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