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Timestamp: 2019-03-27 02:13:57+00:00

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julio 2017 - Hablemos de Neurociencia
Educación Especial: Tecnologías de Comunicación e Información
25 julio, 2017 /1 Comentario/en NEUROPSICOLOGÍA /por Iludé Pacheco Sánchez
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación, mejor conocidas como TIC´s, son todas las herramientas que nos ayudan a procesar, almacenar y compartir información, mediante el uso de dispositivos tecnológicos tales como ordenadores, tabletas, teléfonos inteligentes y otros aditamentos, pueden incluir el uso de la web y de la comunicación a distancia o telemática. Existe una gran variedad de usos de las TIC´s, sin embargo, en esta ocasión hablaremos de sus usos en la Educación Especial.
La educación especial es una rama derivada de las ciencias de la educación y la pedagogía que destina sus esfuerzos a la integración y el aprendizaje de personas con necesidades educativas diferentes, como los trastornos del neurodesarrollo y discapacidad física y/o intelectual.
Las TIC´s han venido a revolucionar sus actividades de intervención debido a que se pueden introducir como asistencia en su desenvolvimiento en tareas cotidianas, y también como proveedores de acceso al conocimiento y el aprendizaje, además de proporcionar experiencias sociales y culturales que de otra forma serían difíciles de alcanzar.1
Las TIC´s en educación especial se utilizan en diferentes áreas:
Dependiendo de las características de las tecnologías, algunas son un apoyo para el profesional de la salud, algunas otras para los familiares y, la mayoría de ellas, para el uso del paciente.
La evaluación y el diagnóstico son procedimientos que se llevan a cabo para determinar que una persona requiere de un tratamiento especializado; existen algunos trastornos que, por sus características, resulta difícil realizar un diagnóstico diferencial o el acceso a información por parte del paciente.
Por ejemplo, para los trastornos del espectro autista o en el caso de personas con severas dificultades en la producción del lenguaje o un movimiento limitado, se requiere de dispositivos diferentes que faciliten la comunicación, la interacción y la valoración de sus habilidades cognitivas.
Así mismo, las TIC’s permiten, en algunos casos, realizar evaluaciones a distancia, reduciendo el tiempo de valoración, debido a que el paciente no se tiene que trasladar para que le realicen la evaluación, lo cual resulta muy conveniente para los cuidadores.
Por otro lado, el hecho de realizar una valoración a distancia no disminuye la confiabilidad en el proceso de diagnóstico, ya que se pueden realizar videollamadas o grabaciones de las características clínicas del sujeto, lo anterior también permite tener un registro digital de la evolución del sujeto.
Un ejemplo en el proceso de evaluación y diagnóstico es el llenado de checklist electrónicas de síntomas que son contestados por los cuidadores o el mismo paciente, proporcionando información importante para idear un tratamiento.
Otro ejemplo del uso de TIC’s en el proceso de evaluación y diagnóstico es el test Barcelona Workstation [2], que es un software de apoyo a los profesionales para mantener online la información de cada paciente y facilitar el proceso de calificación de la prueba.
Por otro lado, también existen algunas pruebas cognitivas que se han digitalizado para permitir la valoración a distancia, tal es el caso de la Torre de Londres, y el Trail Making Test [3].
Como se mencionó anteriormente, las llamadas TIC´s pueden ser diferentes herramientas. En educación especial, las que se utilizan principalmente son software especializado, realidad aumentada, realidad virtual, videojuegos, Apps y aditamentos de computación como joystics, teclados y mouses adaptados. [4]
Se mencionarán algunos ejemplos de los dispositivos utilizados dependiendo de las diferentes condiciones del usuario.
Para el tratamiento de personas con discapacidad visual existen dispositivos táctiles en lenguaje Braille y estímulos auditivos, que favorecen la adquisición del proceso de lectura.
En el caso de la discapacidad auditiva existen tableros con imágenes y libros con realidad aumentada, que también son utilizados en las personas con trastornos del aprendizaje como la dislexia.
Para otros trastornos del aprendizaje como la escritura y las matemáticas, son comúnmente utilizados software de entrenamiento, así como lápices electrónicos que producen retroalimentación inmediata ante aciertos y fallos durante los ejercicios.
Los trastornos de la memoria son menos frecuentes encontrarlos en población escolar, sin embargo, hay muchas aplicaciones que apoyan en los recordatorios de actividades, así como software de entrenamiento y rehabilitación de las capacidades mnésicas.
Los llamados juegos serios (serious games) son video juegos que se pueden utilizar en las consolas comerciales, creados para el tratamiento, entrenamiento y rehabilitación de alguna habilidad cognitiva, principalmente focalización de la atención, control de la conducta y socialización, son mayoritariamente utilizados para niños con trastorno del espectro del autismo y niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
Todas las aplicaciones de las TIC’s en educación especial mencionados han demostrado su efectividad en diferentes investigaciones [1].
Por TIC’s de asistencia nos referimos a aquellas herramientas tecnológicas como joystics, mouses, teclados adaptados y gorros de comunicación eléctrica cerebral que no tienen como objetivo la rehabilitación o enseñanza de un aprendizaje en concreto, sin embargo, facilitan el acceso a la información, el aprendizaje, la comunicación con su medio ambiente y sobre todo, su independencia. Dichas herramientas son utilizadas, principalmente, en personas con trastornos del movimiento y discapacidad motora.
Como se puede notar las Tecnologías de la Información y la Comunicación ofrecen muchos beneficios para las personas con necesidades de aprendizaje diversas, y con el avance tecnológico, cada día se disminuyen las brechas de acceso al aprendizaje.
Sin embargo, sigue habiendo mucho camino por recorrer en la creación de dispositivos que ayuden a disminuir las diferentes necesidades que tienen tanto los pacientes, las familias de los pacientes y los profesionales de la salud.
Por otro lado, también es importante seguir trabajando en herramientas de prevención y estimulación temprana para niños sin dificultades específicas, para que también cuenten con contenidos en tecnología de alta calidad, que sea utilizada para el acceso a la comunicación y el aprendizaje y no solo para el entretenimiento.
Drigas, A., & Ioannidou, R.-E. (2013). Special Education and ICTs. International Journal of Emerging Technologies in Learning (iJET), 8(2), 40–47.
http://www.test-barcelona.com/es/proyecto.html
Fellows, R. P., Dahmen, J., Cook, D., & Schmitter-Edgecombe, M. (2017). Multicomponent analysis of a digital Trail Making Test HHS Public Access. Clin Neuropsychol, 31(1), 154–167.
Kokkalia, G. K., & Drigas, A. S. (2016). Mobile Learning for Special Preschool Education. International journal of interactive technologis, 10(1), 67–74.
Iludé Pacheco Sánchez
https://i1.wp.com/www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/07/keyboard-2308477_1280.jpg?fit=1280%2C853 853 1280 Iludé Pacheco Sánchez http://www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/12/Hablemos-de-Neurociencia-1030x232.png Iludé Pacheco Sánchez2017-07-25 08:51:452018-08-24 14:01:26Educación Especial: Tecnologías de Comunicación e Información
¿Cuál es el papel del logopeda en la UCI Neonatal?
24 julio, 2017 /5 Comentarios/en LOGOPEDIA /por Montserrat Revuelta del Valle
https://i1.wp.com/www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/07/800px-Flickr_-_Official_U.S._Navy_Imagery_-_A_nurse_examines_a_newborn_baby..jpg?fit=800%2C576 576 800 Montserrat Revuelta del Valle http://www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/12/Hablemos-de-Neurociencia-1030x232.png Montserrat Revuelta del Valle2017-07-24 08:15:452018-08-24 14:02:31¿Cuál es el papel del logopeda en la UCI Neonatal?
Casos clínicos más destacados en la Historia de la Neurociencia
18 julio, 2017 /6 Comentarios/en NEUROPSICOLOGÍA /por Macarena Sánchez Rojas
El estudio científico de la relación entre el cerebro y la mente comenzó en 1861 con el estudio de casos clínicos de Broca.
Este autor descubrió que las dificultades en el habla, la afasia, seguían inevitablemente a una lesión en una porción determinada del hemisferio izquierdo, ya que hasta entonces se creía que era todo el cerebro el que se ocupaba de esta función.
Famoso fue su estudio con su paciente llamado “Tan”, llamado así porque era lo único que podía decir. Este estudio abrió el camino a la neurología cerebral y eso permitió cartografiar el cerebro humano.
El caso de Phineas Gage del doctor Harlow
En 1848 Gage estaba manejando pólvora para dar paso a la nueva línea férrea para la expansión del ferrocarril en Vermont.
De pronto se produjo una explosión con la pólvora y la barra de hierro que tenía Gage en las manos, penetró por la mejilla izquierda, perforó la base del cráneo, atravesó la parte frontal y salió a gran velocidad a través de la parte superior de la cabeza.
No sólo sobrevivió al accidente, sino que fue capaz de hablar y andar con coherencia inmediatamente después. En menos de dos meses, se consideró que Gage estaba curado.
Sin embargo, el giro que dio la personalidad de Gage fue sorprendente: mostraba un comportamiento irregular, irreverente, cayendo a veces en las mayores blasfemias, no manifestaba la menor deferencia por sus compañeros, impaciente, caprichoso, vacilante y perdió la capacidad de planificación y de toma de decisiones.
La historia de Gage daba a entender que había sistemas en el cerebro humano dedicados más al razonamiento que a cualquier otra cosa y en particular a las dimensiones personales y sociales del razonamiento.
La práctica de convenciones sociales y normas éticas adquiridas previamente podía perderse como resultado de una lesión cerebral, aun cuando ni el intelecto ni el lenguaje parecían hallarse comprometidos.
El paciente Elliot
De hecho, posteriormente, Damasio describió un paciente con unas características similares a las de Gage, era el paciente Elliot.
En ambos casos, las estructuras destruidas eran las necesarias para que el razonamiento culmine en la toma de decisiones.
Ya en la década de los 50 y a partir de muchos de estos casos quedó de manifiesto que los tumores en los lóbulos frontales producían una sintomatología muy variada: apatía, indolencia, cambios de carácter, etc.
El caso del paciente HM de Brenda Milner
En 1953 Henry Molaison fue sometido a una operación experimental del cerebro (extirpación del hipocampo) para corregir su trastorno convulsivo; sin embargo, tras la operación, se desarrolló una amnesia profunda que le impedía formar nuevas memorias.
En aquel momento la mayoría de científicos tenía la creencia de que la memoria no dependía de un órgano o región neural específica.
A partir de entonces, los científicos reconocieron que había, al menos, dos sistemas en el cerebro para crear nuevos recuerdos.
Uno, conocido como memoria declarativa que registra nombres, rostros y nuevas experiencias y los almacena hasta que se recuperan conscientemente.
Este sistema depende de la función de áreas mediales del lóbulo temporal, en especial del hipocampo. El otro sistema, conocido como memoria motora, es inconsciente y depende de otras áreas del cerebro.
Horas después de su muerte, los científicos estuvieron toda la noche tomando exhaustivos escáneres del cerebro de H. Molaison.
Con estos datos, los científicos podrán analizar con más precisión qué áreas de sus lóbulos temporales estaban aún intactas y cuáles estaban dañadas, y cómo se puede relacionar el patrón observado con los trastornos de su memoria.
La Dra. Corkin dispuso también que el cerebro de H.M. fuera preservado para un estudio futuro, como se hizo con el de Einstein.
Eduard Moniz
Eduard Moniz, un psiquiatra y neurocirujano portugués inventó la técnica de la lobotomía prefrontal en la década de los 30 para una gran variedad de enfermedades mentales.
Con su técnica, que se propagó por diferentes países y profesionales, se cortaban las conexiones entre los lóbulos frontales y el resto del cerebro. Incluso ganó el Premio Nobel de Fisiología y Medicina.
Walter Freeman, un médico estadounidense, siguió esta línea de trabajo y acabó desarrollando la lobotomía transorbital: se aturde a los pacientes con un golpe y mientras están bajo el efecto anestésico se introduce un picahielos entre el globo ocular y el párpado hasta alcanzar el lóbulo frontal.
Sin embargo, hacia la década de los 50 la popularidad de estas técnicas fue decayendo ya que lo que se alcanzaba no era la cura de estos pacientes, sino un estado de docilidad y pasividad.
Vilayanur Ramachandran, un neurólogo dedicado a la neurología de la conducta y a la psicofisiología ha desarrollado toda una serie de relatos acerca de casos fascinantes para la Neurociencia: relató casos de sinestesia en pintores, de miembros fantasma, de empatía neuronal o de creación artística a partir de un cerebro dañado.
Oliver Sacks ha descrito una multitud de casos que él mismo trató. Quizá la mayoría de ellos no han tenido una gran repercusión a nivel científico pero ha servido para deleitarnos con una gran cantidad de relatos que, como señaló él mismo “son relatos de supervivencia bajo circunstancias alteradas y donde la supervivencia es posible gracias a la capacidad de reconstrucción y adaptación de las que estamos dotados.
Las realidades de los pacientes, las maneras en las que ellos y sus cerebros construyen sus propios mundos, no puede comprenderse totalmente a partir de la observación del comportamiento exterior.
Para situar de nuevo en el centro al sujeto hemos de profundizar en un historial clínico hasta hacerlo narración o cuento; solo así tendremos un “quien” además de un “qué”, un individuo real, un paciente, en la relación con la enfermedad…en relación con el reconocimiento médico físico”.
Quizá uno de los relatos más destacados sea el caso de “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”.
Fue un caso de agnosia visual. El Doctor P era un músico distinguido con problemas en la identificación de caras. No había rastro de demencia y hablaba con fluidez.
No era capaz de ver la totalidad, sólo veía detalles, nunca establecía relación con la imagen como un todo. Con el tiempo, no identificaba a nadie, ni a su familia ni a sus colegas ni alumnos, ni siquiera se reconocía a sí mismo.
Ningún rostro le era familiar, no lo veía como correspondiendo a una persona, lo identificaba sólo como una serie de elementos, como un objeto.
Reconocía a ciertas personas a través de rasgos distintivos, como un lunar o algún tic. No era capaz de hacer un juicio cognitivo.
Caso Ray
Otros casos fueron el de Ray, un caso de síndrome de la Tourette. En 1969 Oliver Sacks administró L-Dopa a pacientes de la enfermedad del sueño o postencefalitis. La L-Dopa los transformó.
Primero los despertó, haciéndoles pasar del estupor a la salud: luego se vieron empujados hacia el otro extremo, los tics y el frenesí.
Esta fue la primera experiencia con el síndrome de la Tourette. Gracias al estudio de estos últimos años, se ha descubierto que el síndrome tenía realmente una base neurológica orgánica, más precisamente en el tálamo, el hipotálamo, el sistema límbico y la amígdala.
Ya que los pacientes postencefálicos eran despertados por la L-dopa, precursora de la dopamina, a los pacientes frenéticos y tourétticos habría que reducirles su dopamina mediante un antagonista de ella, como el Haloperidol.
Sin embargo, Ray aceptó su vida con sus tics, el Haloperidol lo volvía “normal y sobrio”.
Caso Donald
Muchos de estos casos pueden ayudar no sólo a determinar por qué se producen estos síntomas extraños sino también a entender las funciones del cerebro normal.
Cuetos, F. (2012), Neurociencia del Lenguaje. Bases neurológicas e implicaciones clínicas, Madrid, Editorial Médica Panamericana.
Damasio, A (2001). El error de Descartes, Barcelona, Crítica S.L.
Davila J.C, (2009). El caso de H.M. Una vida sin recuerdos. Encuentros en la Biología, Vol 2, num 125.
Ramachandran, V, Blakeslee, S. (1999), Los fantasmas del cerebro. Los misterios de la mente al descubierto, Barcelona, Debate Pensamiento.
Sacks, O. (2009), Musicofilia, Barcelona, Anagrama.
Sacks, O. (2002), El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Barcelona, Anagrama.
Sacks, O (1995), Un antropólogo en Marte, Barcelona, Anagrama.
https://i2.wp.com/www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/07/Turning_the_Mind_Inside_Out_Saturday_Evening_Post_24_May_1941_a_detail_1.jpg?fit=1065%2C795 795 1065 Macarena Sánchez Rojas http://www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/12/Hablemos-de-Neurociencia-1030x232.png Macarena Sánchez Rojas2017-07-18 08:32:442018-08-24 14:03:56Casos clínicos más destacados en la Historia de la Neurociencia
Hitos del Desarrollo en la Primera Infancia
13 julio, 2017 /4 Comentarios/en PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO /por Carla Andreia Carvalho Gómez
La infancia es una etapa caracterizada por múltiples cambios. Este periodo abarca desde el nacimiento hasta aproximadamente los 11 años, momento en que los niños y niñas comienzan una nueva etapa, conocida como adolescencia.
A continuación, con el fin de entender algunos de los cambios que se producen durante este periodo, el lector podrá observar algunas de los hitos más importante del desarrollo que tienen lugar a lo largo del ciclo vital.
El concepto de infancia hacer referencia al periodo inicial de la vida del ser human que, como hemos comentado antes abarca desde el nacimiento hasta la adolescencia o pubertad que tiene lugar aproximandamente hacia los 11 años de vida.
No obstante, dentro del periodo infantil, podemos distinguir varias etapa, entre ellas: la primera infancia.
La primera infancia, es el periodo inicia, que abarca desde el nacimiento hasta los 5 años aproximadamente.
De esta forma se convierta en la primera etapa de vida de todo ser humano, en relación a su ciclo vital.
Estructuración espacio – tiempo
La estructuración des espacio se relación con la conciencia de las coordenadas en las que nuestro cuerpo se mueve y en las que transcurre nuestra acción [3].
Desde los planos espaciales más elementales (arriba-abajo, delante-detrás) hasta los más complejos de aprender (derecha-izquierda), niños y niñas se tienen que ir representando su cuerpo en el contexto del escenario espacial en el que transcurre su vida, siendo capaces de organizar su acción en función de parámetros como cenca-lejos, dentro-fuera, corto-largo, etc [3].
Una vez que han adquirido estas nociones, podrás adquirir aprendizajes relaciondos con el espacio, lo que se traducirá en una adquisición del espacio previamente a nivel de accion que de reperesentación [3].
Si comparamos estas nociones espaciales con las temporales, observaremos que éstas últimas son más díficiles de dominas, ya que al contrario que las primeras éstas no son perceptivamente evidentes [3].
Implica las nociones espaciales de arriba-abajo, delante- detrás, derecha-izquierda. Se domina antes a nivel de la acción que a nivel de representación[3].
Implica nociones temporales como antes-después, mañana-tarde-noche, ayer-hoy-mañana. Son más difíciles de adquirir que las nociones espaciales porque no son perceptivamente evidentes [3].
Aunque el cuerpo humano es morfológicamente simétrico, con la mitad izquierda simétrica a la derecha, desde el punto de vista funcional es claramente asimétrico, de manera que la mayor parte de las personas utilizan el brazo y la pierna derecha del cuerpo mucho más que los mismos miembros simétricos del hemicuerpo izquierdo, esto se debe a que existe un cuerpo dominante [3].
Las preferencias laterales pueden ser homogéneas, es decir, el mismo lado para todos los órganos y cruzadas, pues cambia para órganos distintos [3].
En el caso de algunos niños, la preferencia lateral aparece claramente diferenciada ya en la primera infancia [3]. Otros niños, sin embargo, continúan con cierto nivel de indefinición durante los años preescolares [3].
Por lo general, este fenómeno se produce entre los 3 y 6 años. Si por alguna causa ésta no se produjera de manera espontanea convendría poner los medios adecuados para que se produzca antes de los 5 años [3].
El control de esfínteres se consigue entre los 18 y 36 meses. Se controla antes las heces que la orina. La orina se controla antes de día que de noche y las heces al contrario.
En las niñas hay mayor precocidad tanto en el control de las heces y la horina [3].
En relación con este aspecto tienen lugar varios hitos. En este sentido destacamos:
Aunque en parte es involuntario, es susceptible de control mediante el aprendizaje de la relajación [3].
El desarrollo del tono muscular podría repercutir de manera notable sobre el control postural y en la mayor o menor extensibilidad de las extremidades [3].
El control del equilibrio está estrechamente relacionado con el desarrollo cerebelar, siendo la base de nuestra autonomía funcional y nuestra independencia motora [3].
Al igual que el control del equilibrio, el control respiratorio supone una importante función corporal, la cual implica conocer como se respira y controlar conscientemente el ritmo y la profundidad de la respiración [3].
Grafomotricidad: el dibujo y la escritura
El desarrollo del gesto gráfico está influenciado por diversos factores tanto madurativos como sociales [3].
La grafomotricidad es una de las habilidades cuyo control se va afinando a lo largo de estos años al hilo de los avances madurativo que permiten ganar destrezas tanto globales como segmentarias [3].
Los autores coinciden en señalar los 18 meses como punto de partida para el desarrollo del dibujo, aunque aún no está del todo claro cómo ni cuándo se desarrolla esta habilidad [3].
Antes de los 2 años.Un poco antes de los 2 años empezaran a aparecer formas circulares que implicaran la articulación de la muñeca [3]. No obstante, estos trazos carecerán de intencionalidad representativa. [3].
Desde 2,5 a 3 años. Los niños realiza garabatos pero sin planteamiento a priori. Aunque en ocasiones los niños pueden anunciar que van a dibujar algo determinado, frecuentemente no existe un planteamiento previo [3].
Entorno a los 3-4 años. Los dibujos propiamente dichos son hechos con conciencia representativa e intencionalidad. Existe una etapa de “realismo intelectual” y otra de “realismo visual” [3].
Entre los 5 y 8 años. Los niños comienza a elaborar de un mayor número de detalles, la coordinación de distintas partes o componentes de sus dibujos y el desarrollo de imágenes progresivamente más realistas [3].
Se distinguen tres etapas en el desarrollo de la escritura manuscrita: etapa precaligráfica, postcaligráfica y alógrafo
Etapa precaligráfica
La etapa precaligráfica, la cual abarca todo el periodo de adquisición de las destrezas gráficas especializadas [3].
Se trata de un trazo inseguro, sin regularidad, variaciones de tamaño e inclinación, falta de ligado, primeras letras [3].
Etapa postcaligráfica
La etapa postcaligráfica se logra tras la adolescencia, cuando se define un estilo caligráfico personal [3].
El alógrafo contiene la información sobre las características esenciales del trazado de cada letra y sus variaciones posibles. Son patrones motores del trazo de letras (secuencia movimientos, dirección, tamaño y proporciones) [3].
Cada alógrafo se adapta además a las condiciones físicas de la escritura que vienen dadas por las características del instrumento de escritura y del soporte [3].
El repertorio de alógrafos no permite desarrollar de manera continua, fluida y automática los grafos, los movimientos de escritura que dan como resultado el trazo, permitiendo al escritor centrar su atención en la composición del texto y no en los movimientos que debe ejecutar [3].
Amar Amar, J. J. (2011). Educación infantil y desarrollo social. Investigación & Desarrollo, (7).
Craig, G. J., & Baucum, D. (2001). Desarrollo psicológico. Pearson Educación.
Rice, F. P. (1997). Desarrollo humano: estudio del ciclo vital. Pearson Educación.
https://i1.wp.com/www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/07/crayons-1445054_1280.jpg?fit=1280%2C853 853 1280 Carla Andreia Carvalho Gómez http://www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/12/Hablemos-de-Neurociencia-1030x232.png Carla Andreia Carvalho Gómez2017-07-13 09:01:522018-08-24 14:04:49Hitos del Desarrollo en la Primera Infancia
12 julio, 2017 /2 Comentarios/en NEUROPSICOLOGÍA /por Carla Andreia Carvalho Gómez
El pensamiento no podría desarrollarse coherentemente si no hubiera un sistema que lo controlara y dirigiera.
En el cerebro existe el sistema ejecutivo que es el encargado de que los distintos subsistemas que sirven al pensamiento se coordinen para facilitar el proceso.
Aunque el concepto, y aún más el constructo de funciones ejecutivas, se ha utilizado y estudiando desde hace tiempo.
En la actualidad, no existe consenso acerca de su definición, puesto que se trata de un dominio complejo de la cognición.
En los últimos años, ha tomado forma el concepto de funciones ejecutivas, que es la última instancia en el control, la regulación y dirección de la conducta humana.
Las funciones ejecutivas se han definido, de forma genérica, como procesos que asocian ideas simples y las combinan hacia la resolución de problemas de alta complejidad.
Lezak (1976) popularizó este concepto entre la Psicología de influencia americana. Para esta autora “las funciones ejecutivas consisten en aquellas capacidades que permiten a una persona funcionar con independencia, con propósito determinado, con conductas autosuficientes y de una manera satisfactoria”.
Son muchos los autores los que han tratado de dar una definición sobre este concepto. Por ejemplo, Welsh, Pennington y Groisser (1991), la conciben como una conducta dirigida a una meta, que incluye: planificación, búsqueda organizada y control de impulsos.
Otros autores como Shallice (1990) o Stuss (1992) concuerdan con este planteamiento.
Si bien todavía no hay consenso respecto qué habilidades cognitivas se agrupan en ella, muchos autores coinciden en que incluye: planificación, flexibilidad cognitiva, inhibición y memoria de trabajo.
Componentes de la funciones ejecutivas (Lezak, 1982)
No obstante, a pesar de las múltiples definiciones sobre el concepto, las funciones ejecutivas pueden ser conceptualizas por cuatro componentes: formulación de metas, planificación, implementación de planes y ejecución efectiva.
Hace referencia al proceso complejo de determinar las necesidades y de ser capaz de hacerse una representación mental conceptual de la realización de eso que se necesita o quiere.
Las personas que tienen alterada esta capacidad de formular metas, simplemente no pueden pensar en lo que tienen que hacer.
No obstante, no hace falta padecer un daño cerebral para tener problemas en esta función; ya que puede ser fruto de un desarrollo madurativo inadecuado.
La organización de los pasos y elementos necesarios para llevar a cabo una intención o lograr una meta constituyen la planificación.
Para ello, una persona debe ser capaz de conceptualizar cambios en las circunstancias presentes, concebir alternativas, llevar a cabo elecciones y desarrollar una estructura que le dará la dirección para llevar a cabo el plan.
El paso de una intención o plan a una producción o auto-actividad, requiere de iniciar, mantener, cambiar y parar secuencias de conductas complejas de una manera integrada y ordenada. Es decir, se trata de ejecutar los planes elaborados previamente.
Una ejecución es tan efectiva como la habilidad del que ejecuta la tarea para dirigir, auto-corregir y regular la intensidad, el tiempo y otros aspectos cualitativos de su acción.
La efectividad de la ejecución se valorará en función de los objetivos y las metas perseguidas, y del costo energético que ha sido preciso para conseguirlo. Por tanto, el nivel de efectividad no lo da solo el resultado sino el proceso.
En la actualidad, el desarrollo de técnicas de exploración funcional y baterías neuropsicológicas computarizadas han permitido refinar el concepto; siendo las funciones ejecutivas definidas como un conjunto de habilidades cognoscitivas que permiten el diseño de planes y programas, la monitorización de tareas, la anticipación y establecimiento de metas la selección precisa de los comportamientos y las conductas y la flexibilidad en el trabajo cognoscitivo y su organización en el tiempo y en el espacio para obtener resultados eficaces en la resolución de problema.
Dicha definición, no es más que un definición de pormenorizada de un conjunto de procesos cognitivos vinculados al funcionamiento de los lóbulos frontales [5].
Dicha redefinición ha llevado, en los últimos años, a intentar acortar las habilidades o capacidades que componen dicho concepto.
En esta línea, Golberg (1946- ), seguidor de Luria; equipara dicha función cognitiva al director de orquesta en su libro “El cerebro ejecutivo”.
Goldberg utiliza dicha metáfora para describir el papel que desempeñan los lóbulos frontales en el control ejecutivo.
En este sentido, el lóbulo frontal, estructura principal que sustenta esta función, sería el encargado de recibir información procedente de otras áreas cerebrales con el objetivo de combinarla para realizar la conducta objetivo [2].
Entre las numerosas definiciones aportadas desde la Neuropsicología en los últimos años destacamos el planteamiento integrador de Tirapu y colaboradores.
Dicho autores definen el concepto como la capacidad de hallar soluciones para un problema novedoso, llevando a cabo predicciones de las consecuencias a las que nos puede llevar cada una de las soluciones imaginadas [7.8,9].
Problemas conceptuales (Javier Tirapu,2002)
Falta de consenso en la definición.
Problemas en relación a a la estructura cerebral relacionada con la función.
Falta de un marcador cerebral inespecífico.
Problemas en la evaluación.
Problemas de neuroimagen.
Localización de las funciones ejecutivas
La teoría más compleja sobre el funcionamiento del lóbulo frontal no aparece hasta la publicación de los trabajos de A.R Luria (1973,1974,1977,1980).
Es precisamente a este autor al que se le debe la concepción de la zona prefrontal de ese lóbulo como la llave de la programación de la actividad mental, con actividades específicas directamente relacionadas con esa parte del córtex como son la planificación de actividad, la regulación de las mismas o el cambio en ellas.
Los lóbulos frontales se hallan implicados en una amplia miríada de funciones, tales como el lenguaje, el control motor o ciertas funciones perceptuales de alto nivel [7.8,9].
En las dos últimas décadas, se ha profundizado en el papel que estas regiones cerebrales desempeñan en la conducta humana y en el control de los procesos cognitivos.
Así, un sólido cuerpo de conocimiento científico demuestra que los lóbulos frontales se hallan implicados en la ejecución de operaciones cognitivas específicas, tales como memorización, metacognición, aprendizaje, razonamiento y resolución de problemas [7.8,9].
Los lóbulos frontales, y más concretamente las regiones prefrontales, permiten el control, la organización y la coordinación de diversas funciones cognitivas, respuestas emocionales y comportamientos, mediante un amplio conjunto de funciones de autorregulación denominadas funciones ejecutivas [7.8,9].
El córtex prefrontal es la base anatómica de estas funciones de control, siendo necesario cuando se está aprendiendo una actividad nueva y se requiere de un control activo [7.8,9].
Premisas relacionadas con las Funciones Ejecutivas (Javier Tirapu)
Anatómicamente, las funciones ejecutivas dependen de un sistema neuronal distribuido
El córtex prefrontal desempeña un papel destacado en dicho funcionamiento.
Distintas regiones del córtex prefrontal se relacionan con diferentes aspectos del funcionamiento ejecutivo.
No disponemos de un modelo único que nos permita explicar cómo procesos cognitivos específicos se controlan y coordinan durante la ejecución de actividades cognitivas complejas.
Existe cierto consenso en aceptar que el constructo funciones ejecutivas no constituye un concepto unitario, sino la combinación de diversos procesos cognitivos que se combinan de múltiples maneras para operar en diferentes situaciones.
Lesiones del córtex prefrontal
Los estudios sobre el funcionamiento ejecutivo toman como punto de partida las alteraciones cognitivas y conductuales observadas en pacientes con lesiones frontales, así como los trabajos que tratan de identificar las
regiones cerebrales implicadas en la realización de tareas ‘ejecutivas’ en pacientes sanos [7.8,9].
La lesión del córtex prefrontal (CPF) puede ocasionar los siguientes déficit cognitivos [7.8,9].
Dificultades en la planificación,
Ordenamiento temporal de los estímulos
Proceso de búsqueda en la memoria
Mantenimiento de la información en la memoria de trabajo
Generación de imágenes,
Manipulación de las propiedades espaciales de un estímulo,
Existen múltiples instrumentos, cuyo fin último es evaluar de forma cuantitativa el rendimiento en tareas en las que se encuentra implicada este dominio cognitivo. Entre ellos:
Autor. Berg (1948).
Objetivo. Este test puede ser considerado como una medida de las funciones ejecutivas, ya que para su resolución requiere de las habilidades para desarrollar y mantener las estrategias de resolución de problemas que resultan adecuadas para conseguir un objetivo.Asimismo, puede ser una medida objetiva de la flexibilidad cognitiva, ya que requiere de dicha capacidad del sujeto para generar diferentes estrategias que le permitan resolver el problema.
Edad de aplicación. A partir de los 16 años.
Instrucciones. Este test es poco usual porque no le voy a dar mucha información sobre lo que hay que hacer. La tarjeta consiste en emparejar tarjetas, con estas cuatro que he colocado aquí y sirven de clave.Hay que tomar siempre una tarjeta de este bloque, la de arriba, y colocarla debajo de la tarjeta clave con la que se crea que hace pareja. Yo no puedo decirle cómo se deben emparejar, pero cada vez que coloque una le diré si lo ha hecho correctamente o no.
Tiempo. No es una prueba con tiempo limitado. Aunque el tiempo empleado en las aplicaciones realizadas es bastante variable, la mayoría de las veces es completado en 20-30 minutos.
Autor. Shallice (1982)
Objetivo. Este test puede ser considerado como una medida de las funciones ejecutivas, ya que para su resolución requiere de las habilidades de planificación para lograr el objetivo propuesto por el evaluador.
Edad de aplicación. Creada inicialmente para adultos. Posteriormente, se creó una versión para niños.
Instrucciones.En esta prueba al paciente se le suministran unas varillas y unas estructuras circulares donde pueden ensamblarse según las instrucciones del evaluador.
Tiempo. 10 minutos aproximadamente.
Behavioral assessment of dysecutive syndrome (BADS)
Autor. Wilson, Alderman, Burgess, Emslie y Evans (1996)
Objetivo. Este test puede ser considerado como una medida de las funciones ejecutivas, ya que para su resolución requiere de las habilidades para desarrollar y mantener las estrategias de resolución de problemas que resultan adecuadas para conseguir un objetivo.
Edad de aplicación. 16 – 87 años.
Subtest. Test del zoo
Instrucciones versión 1. Imagina que vamos al zoo. Tu tarea es planificar una ruta alrededor del zoo para visitar todos los lugares que aparecen en las instrucciones.
Instrucciones versión 2. Al día siguiente regresas al zoo para otra visita, pero esta vez las instrucciones han cambiado.
Behavior Rating Inventory of Executive Function (BRIEF-2)
Autor. G. A. Gioia, P. K. Isquith, S. C. Guy y L. Kenworthy (2015)
Objetivo. Permite evaluar los aspectos más cotidianos y conductuales de las funciones ejecutivas con una satisfactoria validez ecológica.
Formas de aplicación. Dispone de dos formas del cuadernillo (familia, escuela)
Edad de aplicación. 5 – 18 años.
Indices. Indice global de función ejecutiva, indice de regulación conductual, indice de regulación emocional, indice de regulación cognitiva, inhibición, flexibilidad, control emocional, iniciativa, memoria de trabajo, planificación, supervisión de sí mismo y supervisión de su tarea.
Pruebas de laberinto
Este tipo de pruebas se han venido utilizando para obtener datos sobre los niveles más altos del funcionamiento cerebral que requiere planificación y previsión.
Para la evaluación de estas funciones ejecutivas se han propuesto varias pruebas, como el test de clasificación de cartas de Wisconsin, la torre de Hanoi, etc.
Sin embargo, la ejecución de los mismos se lleva a cabo de forma sistematiza, fruto de la falta de un modelo previo.
De esta forma, cuando observamos errores en la resolución de los mismos de forma cuasi-automática concluimos que el paciente presenta un déficit disejecutivo, sin especificar que procesos de dicho dominio se encuentran afectados [9].
En consecuencia, surge la necesidad de elaborar un modelo conceptual previo de las funciones ejecutivas para lograr una correcta evaluacion neuropsicologica de los pacientes [9].
De esta forma, los resultados e interpretación derivados de la misma nos permitirán crear un tratamiento individualizado y adaptado a cada paciente que nos permitará disminuir los déficits subyacentes, logrando una mejor calidad de vida de los mismos.
Climent-Martínez, G., Luna-Lario, P., Bombín-González, I., Cifuentes-Rodríguez, A., Tirapu-Ustárroz, J., & Díaz-Orueta, U. (2014). Evaluación neuropsicológica de las funciones ejecutivas mediante realidad virtual. Rev Neurol, 58(465), 75.
León-Carrión, J., & y Martín, J. M. B. (1997). Neuropsicología del pensamiento:(control ejecutivo y lóbulo frontal). Kronos.
Lezak, M. D. (1976). Neuropsychological assessment.
Muñoz-Céspedes, J. M., & Tirapu-Ustárroz, J. (2004). Rehabilitación de las funciones ejecutivas. Revista de neurología, 38(7), 656-663.
Rains, G. D., & Campos, V. (2004). Principios de neuropsicología humana. México: McGraw-Hill.
Tirapu-Ustarroz, J., & Luna-Lario, P. (2008). Neuropsicología de las funciones ejecutivas. Manual de neuropsicología, 219-249.
Tirapu-Ustarroz, J., & Muñoz-Céspedes, J. M. (2005). Memoria y funciones ejecutivas. Revista de neurología, 41(8), 475-484.
Tirapu-Ustárroz, J., García-Molina, A., Luna-Lario, P., Roig-Rovira, T., & Pelegrín-Valero, C. (2008). Modelos de funciones y control ejecutivo (I). Rev neurol, 46(684), 92.
Tirapu-Ustárroz, J., Muñoz-Céspedes, J. M., & Pelegrín-Valero, C. (2002). Funciones ejecutivas: necesidad de una integración conceptual. Revista de neurología, 34(7), 673-685.
Welsh, M. C., Pennington, B. F., & Groisser, D. B. (1991). A normative‐developmental study of executive function: A window on prefrontal function in children. Developmental neuropsychology, 7(2), 131-149.
Wilson, B. A., Alderman, N., Burgess, P. W., Emslie, H., & Evans, J. (1996). Behavioural assessment of the dysexecutive syndrome. Thames Valley Test Company.
https://i1.wp.com/www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/07/lego-708086_1280.jpg?fit=1280%2C852 852 1280 Carla Andreia Carvalho Gómez http://www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/12/Hablemos-de-Neurociencia-1030x232.png Carla Andreia Carvalho Gómez2017-07-12 09:13:542018-08-24 19:56:32Evaluación de las Funciones Ejecutivas
Cerebro e idiomas: distintas configuraciones cerebrales en distintos idiomas
10 julio, 2017 /3 Comentarios/en NEUROPSICOLOGÍA /por Germán Albeleira
Desde que la especie humana posee la facultad del lenguaje (tanto oral como escrito) gracias al desarrollo de estructuras neocorticales que lo facilitan, dicha capacidad ha ido variado junto con la humanidad.
Los diferentes pueblos del planeta han ido desarrollando diferentes idiomas que pueden presentar diferentes vocales y consonantes en función del idioma y que pueden ser representados gráficamente mediante distintos alfabetos.
Como se ha mencionado previamente, en los diferentes idiomas que existen en el mundo hay sonidos que pueden no aparecen en otros idiomas; del mismo modo, los alfabetos en el mundo pueden llegar a ser muy diferentes entre sí.
Si bien son diferentes los alfabetos cirílico y latino, tienen más en común entre sí que con, por ejemplo, alfabetos pictográficos como en el caso del chino o alfabetos de otras regiones como el jemer (uno de los más complejos y extensos del mundo).
La cuestión a plantear es si los diferentes idiomas presentan diferentes patrones corticales en los cerebros de sus hablantes [5,8].
Todo este avance en la escala evolutiva no sería posible sin un sistema nervioso lo suficientemente desarrollado que permitiese a los individuos de la especie comunicarse de esa manera.
Dentro del neocórtex existen varias áreas implicadas con el lenguaje, pero de entre ellas destacan el área de Broca y el área de Wernicke.
La primera de ellas, el área de Broca, fue descrita por el médico Paul Broca en el silgo XIX a raíz de la extracción del cerebro de un paciente que era incapaz de comunicarse.
La extracción de dicho órgano permitió observar que en una región posterior del lóbulo frontal había un tumor que, por inferencia, impedía al paciente poder hablar. Al ver esa región posterior del lóbulo frontal dañada, se llegó a la conclusión de que los daños en esa región concreta impiden la facultad del habla.
La segunda de las áreas citadas, el área de Wernicke, está relacionada con la comprensión del lenguaje oral; el médico checo Wernicke observó que un grupo concreto de pacientes era incapaz, tras un accidente cerebral, de comprender lo que se les estaba diciendo.
Tiempo más tarde, al fallecer ese grupo de pacientes y extraerles los cerebros, se pudo observar que una región del lóbulo temporal se había dañado, dando a entender de este modo que las palabras del lenguaje oral eran procesadas en esa región dañada.
A pesar de que las áreas de Broca (es el área 44 según el mapa citoarquitectónico de Brodmann, un mapa anatómico que clasifica las diferentes regiones corticales del cerebro según sus células y su estructura) y de Wernicke (área de Brodmann 22) están estrechamente relacionadas entre sí y tienen un gran vínculo con la facultad del lenguaje, no son las únicas.
Área de Exner
Existen otras áreas como el área de Exner que está vinculada a la escritura. Con esto se quiere dar a entender que en el tema del lenguaje no existen compartimentos estanco y existe una interconexión entre diferentes áreas corticales y otras estructuras encefálicas [3,5,6].
Diferentes alfabetos
A lo largo de la historia de la humanidad han existido diferentes idiomas procedentes de otros diferentes y antiguos idiomas, dando lugar a una rica diversidad y variedad de éstos. Una de las clasificaciones más comunes de idiomas es la siguiente: aislantes, sintéticos y polisintéticos.
Idioma aislantes
El primer grupo de idiomas engloba idiomas como el castellano, inglés o chino; en ellos, las diferentes palabras que forman parte de una oración tienen significado por sí mismo y no necesitan agruparse esas varias palabras en una mayor para dar significado a la oración.
Los otros dos grupos se agrupan, a su vez, en otro grupo grande llamado “lenguas aglutinantes”: En el caso de las lenguas aglutinantes sintéticas, como el euskera o el japonés, en una misma palabra figuran palabras principales de la oración con diversos marcadores de determinante, género o número.
Idiomas polisintéticos
En el último caso, las lenguas polisintéticas llevan la idea de las lenguas sintéticas un paso más allá, pudiendo agrupar en una única palabra oraciones (o partes importantes de oraciones); suelen ser lenguas primitivas habladas por tribus aborígenes de diferentes regiones del mundo.
Patrones de escritura
A mayores, en los distintos idiomas pueden existir diferentes patrones de escritura: en idiomas indoeuropeos como el castellano o el inglés, la escritura se realiza de izquierda a derecha, mientras que en lenguas semíticas como el árabe o el hebreo la escritura procede en el otro sentido: De derecha a izquierda.
Procesamiento viso-espacial
Esto también puede resultar interesante para analizar el procesamiento viso-espacial de la información verbal a la hora de plasmarla por escrito y ver cómo en los diferentes cerebros de hablantes de idiomas con diferentes patrones de escritura puede haber alguna interferencia psicomotriz.
A pesar de esto, el hecho de que las distintas lenguas puedan ser agrupadas de este modo no es lo más relevante a la hora de poder resolver la hipótesis: Es necesario otra clasificación para poder comprender mejor la idea planteada.
Idiomas alfabéticos y pictográficos
Para ello, es necesario una clasificación más acorde a la duda planteada: idiomas alfabéticos y pictográficos. Los primeros tienen una serie de letras (agrupadas en alfabetos) que, combinadas de determinadas formas, forman las distintas palabras; existen multitud de alfabetos como el latino o el cirílico.
Los alfabetos pictográficos son los que emplean símbolos, dibujos o imágenes para dar sentido a las ideas que se quieren transmitir en las diferentes oraciones. Son especialmente importantes los empleados en Asia Oriental, como los alfabetos chino, japonés (gran parte de los pictogramas japoneses proceden del chino) o coreano [1,2].
Letras vs pictogramas en el mapa cerebral
Dado que está comprobado a través de estudios de neuroimagen que existen distintas regiones encargadas de trabajar la diferente información que procesamos de nuestro entorno, es lógico pensar que con los diferentes tipos de idiomas pase lo mismo, y ésto a su vez se traduzca en activación de diferentes regiones corticales.
Debido a esta sospecha se han realizado diferentes estudios y se ha visto que sí, los diferentes idiomas alfabéticos y pictográficos poseen representaciones corticales diferentes en los diferentes cerebros de la gente, estando en el caso de los idiomas alfabéticos más presente y activa las áreas relacionadas con el lenguaje que en idiomas pictográficos, en los cuales la actividad es “diferente”.
En el caso del chino, por ejemplo, se ha visto que además de activarse las áreas “típicas” del lenguaje citadas previamente, el córtex frontal inferior izquierdo se activa debido al carácter logográfico del idioma (no es material 100% verbal) y existe una mayor actividad del hemisferio derecho en comparación a otros idiomas como el inglés. Se han observado que existen ciertas similitudes con el japonés, otro idioma logográfico.
Por último, concluir que los diferentes idiomas no solamente moldean la cultura de los individuos y el entorno que les rodea, sino que también tiene la capacidad de ajustar los cerebros a las diferentes demandas [4,7,9].
Cabrera, M., & Carlos, J. (2003). Síntesis y análisis en las lenguas: crítica de la tipología morfológica clásica y de algunas de sus aplicaciones sincrónicas y diacrónicas. ELUA. Estudios de Lingüística, N. 17 (2003); pp. 465-504.
Ghosh, D., Dube, T., & Shivaprasad, A. (2010). Script recognition—a review. IEEE Transactions on pattern analysis and machine intelligence, 32(12), 2142-2161.
Giraud, A. L., & Poeppel, D. (2012). Cortical oscillations and speech processing: emerging computational principles and operations. Nature neuroscience, 15(4), 511-517.
Haun, D. B., Rapold, C. J., Janzen, G., & Levinson, S. C. (2011). Plasticity of human spatial cognition: Spatial language and cognition covary across cultures. Cognition, 119(1), 70-80.
Lieberman, P. (2002). On the nature and evolution of the neural bases of human language. American Journal of Physical Anthropology, 119(S35), 36-62.
Piras, F., & Marangolo, P. (2009). Word and number reading in the brain: evidence from a voxel-based lesion-symptom mapping study. Neuropsychologia, 47(8), 1944-1953.
Tan, L. H., Liu, H. L., Perfetti, C. A., Spinks, J. A., Fox, P. T., & Gao, J. H. (2001). The neural system underlying Chinese logograph reading. Neuroimage, 13(5), 836-846.
Van, N. T. (2017). Building a Syllable Database to Solve the Problem of Khmer Word Segmentation. arXiv preprint arXiv:1703.02166.
Wang, Y., Xue, G., Chen, C., Xue, F., & Dong, Q. (2007). Neural bases of asymmetric language switching in second-language learners: An ER-fMRI study. NeuroImage, 35(2), 862-870.
https://i1.wp.com/www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/06/questions-2212771_1280.jpg?fit=1280%2C851 851 1280 Germán Albeleira http://www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/12/Hablemos-de-Neurociencia-1030x232.png Germán Albeleira2017-07-10 07:00:072018-08-24 17:38:16Cerebro e idiomas: distintas configuraciones cerebrales en distintos idiomas
Aplicaciones informáticas en el Trastorno del Espectro Autista
7 julio, 2017 /1 Comentario/en APPS PARA NEUROCIENTÍFICOS /por Marta Rincón Ortega
Del diagnóstico de Leo kanner al DSM-V
Leo Kanner, considerado el padre del autismo, identificó esta patología en el año 1943 gracias a los estudios que realizó con una muestra de once niños, tomando en consideración la importancia y profundidad de los déficits interpersonales.
Kanner ya identificó este trastorno como producto de factores biológicos y no como consecuencia de factores ambientales, ya que esa “soledad extrema”, que él denominaba, existía desde el nacimiento.
Además de la deficiencia social severa, Kanner identificó otras características clínicas comunes en los once niños, entre las que destacó los problemas lingüísticos y comunicativos, el deseo de mantener la “invarianza ambiental” y la presencia de habilidades especiales.
En sus estudios, ocho de los once niños habían adquirido el habla, pero a ninguno de ellos el lenguaje le servía para transmitir significados a otras personas, es decir, era un lenguaje vacío de contenido, sin intención comunicativa clara.
Sin embargo, el problema lingüístico y comunicativo no recibió gran atención en los primeros años, incluso el propio Kanner llegó a considerar este problema como no específico del autismo y a reducir sus síntomas a dos: “soledad extrema” y deseo de mantener la “invarianza ambiental”.
La descripción fenomenológica que dio Kanner hace más de medio siglo resistió a lo largo de muchos años, pero actualmente los estudios sobre autismo y la conceptualización e identificación de la patología han alcanzado una alta precisión, tanto en el tratamiento y diagnóstico, como en el ámbito farmacológico, asistencial y médico.
El autismo según la OMS
Unos años más tarde, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 1976, especificó, de forma pormenorizada, que: el autismo es un síndrome presente desde el nacimiento o que se inicia antes de los treinta meses de vida.
Se observan dificultades en la respuesta a estímulos auditivos y visuales anormales, así como en el desarrollo del lenguaje.
Éste se caracteriza por ser ecolálico, por la incapacidad de usar términos abstractos, invertir pronombres además de existir dificultades en la comprensión del lenguaje hablado.
Asimismo, existe un deterioro en el empleo social del lenguaje verbal y de los gestos.
A nivel social, existen problemas de relaciones antes de los cinco años muy graves, con defecto en el contacto ocular y el juego cooperativo. Es frecuente el comportamiento ritualista.
El gradiente de inteligencia varía de deficiencia intelectual severa a normal o por encima.
Tres años más tarde, la idea de un espectro autista, tuvo su origen en un estudio realizado por Wing y Gould en 1979, dando como resultado “La triada de alteraciones de Wing“, cuyos puntos clave eran la socialización, la comunicación y la flexibilidad/imaginación.’
Este grupo de tres alteraciones nucleares es hoy por hoy la base para el diagnóstico del autismo y subyacen en las versiones de los sistemas mundiales de clasificación, el CIE-10 de la OMS y el DSM-V (2013) de la APA, aunque en esta última edición, con algunas variaciones importantes:
A.Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social en diversos contextos, manifestados por:
A.1 Deficiencias en la reciprocidad socioemocional.
A.2 Deficiencias en las conductas comunicativas no verbales utilizadas en la interacción social.
A.3 Déficits en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de relaciones.
B.Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades que se manifiestan en dos o más de los siguientes puntos:
B.1 Movimientos, uso de objetos o habla estereotipada o repetitiva.
B.2 Insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad a rutinas, o patrones ritualizados de comportamiento verbal y no verbal.
B.3 Intereses muy restrictivos y fijos que son anormales en cuanto a su intensidad y focos de interés se refiere.
B.4 Híper o hiporreactividad a los estímulos sensoriales o interés inusual por los aspectos sensoriales del entorno.
¿Cómo trabajar las deficiencias a través de aplicaciones informáticas?
A continuación se muestran dos aplicaciones informáticas que existen en el mercado para trabajar algunos aspectos relacionados con las dificultades que poseen estas personas con diagnóstico de TEA.
Existen diversas teorías para explicar las dificultades sociales y de comunicación que poseen las personas con TEA. Un ejemplo de ellas es la teoría “cognitivo-afectiva”, que plantea que estas dificultades tienen su origen en un déficit afectivo primario, que está ligado a un déficit cognitivo, que según Peter Mundy (1986), dificulta la apreciación de los estados mentales y emocionales de otras personas.
Otra de las teorías explicativas es la teoría de la “coherencia central” que hace referencia a la incapacidad de conectar información sensorial para construir un significado de más alto nivel dentro de un contexto.
Estas dificultades para interpretar los pensamientos y emociones de las personas con las que se relacionan, estas habilidades de reconocimiento, que además son imprescindibles para prever el comportamiento social, para ponernos en el lugar del otro o para poder mantener una conversación o interactuar dentro de un grupo social, pueden ser trabajadas por medio de múltiples aplicaciones. Aquí os mostramos una de ellas, Let´s Face it.
Ha sido desarrollada por Temporal Dynamics of Learning Center. Esta aplicación, pensada especialmente para este colectivo, es una herramienta que enseña al usuario a identificar y discriminar emociones.
Además, permite incorporar fotos de las personas que queramos. Esto es de gran utilidad ya que la incorporación de fotos de personas del entorno más cercano, facilita la comprensión de estas emociones a través de expresiones faciales conocidas. La app ofrece diferentes juegos para la identificación de emociones.
Siempre que trabajamos con personas con autismo, es importante tener en cuenta el nivel de progresión de las actividades que proponemos.
En este caso, es conveniente comenzar a trabajar a identificar las emociones básicas: ira, miedo, alegría, sorpresa, tristeza y asco.
Otras aplicaciones destinadas a trabajar estos mismos aspectos son: ¿Qué tal estás?, Termotic o Tuli Emociones.
En 1978 Premack y Woodruf refieren el término Teoría de la Mente (ToM) como la capacidad para atribuir estados mentales y predecir el comportamiento de otros. (Tirapu-Ustárroz, Pérez, Erekatxo & Pelegrín, 2007).
Unos años más tarde, Wimmer y Perner (Baron-Cohen, 1990), desarrollaron una prueba experimental sobre la comprensión del estado mental de “falsa creencia” por niños normotípicos.
Baron-Cohen, Leslie y Fritz (1985) centraron sus estudios en aplicar las pruebas de “falsa creencia” llegando a la conclusión que el 85% de los niños normotípicos superaban la prueba pero sólo el 20% de niños con autismo obtenían resultados positivos.
Historias de Happé
En 1995 Happé creo las “historias de Happé”, cargadas de ironías, mentiras y mentiras piadosas. Con estas historias, Happé plantea el término de coherencia central, en la que la persona debe superar la literalidad de la historia para generar un significado distinto teniendo en cuenta el contexto concreto en el que se encuentra.
Todas estas habilidades son encuadradas dentro de un término global llamado cognición social.
Dicho concepto hace referencia a la cantidad de procesos cognitivos y emocionales que el ser humano pone en marcha cuando se encuentra en una interacción social.
Para trabajar algunos de estos aspectos, existe en el mercado una app llamada Isecuencias desarrollada por la Fundación Planeta Imaginario, un centro clínico y de investigación.
Esta app consiste en organizar situaciones de la vida diaria y escoger el final lógico a esta secuencia así como la emoción que sentirá un personaje en una determinada situación.
De esta manera, el usuario debe prever y anticipar qué pasará en una situación concreta, organizando previamente cada uno de los pasos.
Es una app muy intuitiva, atractiva, con sonidos e imágenes feedback integrados destinada a niños a partir de una edad de desarrollo de 6 años.
Existen además otras aplicaciones para trabajar otros aspectos de la cognición social como: SoBe Stories o The Social Express, esta última, una de las aplicaciones más completas del mercado, con 16 lecciones y 30 escenas diferentes.
Marta Rincón Ortega
Doctorando en Psicología Neuropsicóloga Infantil en Centro Crece.
https://i2.wp.com/www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/07/autism-2457327_1280.jpg?fit=1280%2C846 846 1280 Marta Rincón Ortega http://www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/12/Hablemos-de-Neurociencia-1030x232.png Marta Rincón Ortega2017-07-07 07:00:392018-08-24 17:38:57Aplicaciones informáticas en el Trastorno del Espectro Autista
Neuropsicología de los Trastornos Alimentarios
6 julio, 2017 /2 Comentarios/en NEUROPSICOLOGÍA /por Sandra Rodríguez Chinea
Los trastornos alimentarios más estudiados y sus características
Los trastornos alimentarios son un grupo de patologías que se definen por la alteración en el comportamiento alimentario debido a variaciones en la percepción de la imagen corporal y el miedo al aumento de peso, lo que provoca grandes alteraciones tanto a nivel físico, como conductual y emocional.
Dos de estas patologías son: la anorexia nerviosa (peso corporal por debajo de lo esperado, debido a la restricción alimentaria) y la bulimia nerviosa (se manifiesta por periodos de atracones, comiendo una gran cantidad de alimentos, mucho mayor que lo que comería la mayoría de las personas en una circunstancia similar, seguido de métodos compensatorios inapropiados para evitar ese temido aumento de peso, como el vómito auto-inducido, el abuso de laxantes, exceso de ejercicio físico, etc.).
En ambos casos, la auto-evaluación de las personas que padecen estas patologías se ve exageradamente influenciada por la forma y el peso corporal [1-5].
Alteraciones neurocognitivas en trastornos alimentarios
Además, se ha descubierto que los pacientes con trastornos alimentarios presentan alteraciones en el funcionamiento neurocognitivo.
Varios estudios han indicado la presencia de déficits en atención, funciones ejecutivas, habilidades viso-espaciales, aprendizaje y memoria [1, 3, 4, 5].
Con respecto a esto, se ha estudiado la alteración en la coherencia central de pacientes con los trastornos alimentarios antes mencionados.
Dicho concepto se refiere al estilo de procesar la información. Cuando se habla de debilidad en la coherencia central, por lo tanto, se está refiriendo al procesamiento enfocado al detalle, sin entrar a procesar la información de manera global.
En este caso, los pacientes suelen focalizarse en los ingredientes de cada comida o los contenidos de grasa y calorías de cada alimento, y se preocupan por partes determinadas del cuerpo (como los muslos y la barriga) sin tener una visión integrada del mismo.
También se han encontrado déficits en la flexibilidad mental. Estos pacientes presentan rigidez cognitiva y dificultades para cambiar su rutina fija y adaptarse a los cambios del entorno [1, 3, 4, 5].
En cuanto a las investigaciones en la cognición social, estudios longitudinales han demostrado las dificultades sociales que pueden aparecer en estos pacientes, persistiendo aún en pacientes recuperados y que pueden llegar a grandes perjuicios como el incremento del riesgo de suicidio, la persistencia de la enfermedad y peor pronóstico, así como a una pobre calidad de vida [3,4].
Con respecto a las dificultades interpersonales, hay estudios que encuentran un patrón de sumisión, falta de asertividad e inhibición social en pacientes con anorexia nerviosa, así como una relación positiva entre problemas interpersonales y patología alimentaria.
Esto contribuye al mantenimiento del trastorno. Igualmente, se habla de mayor dificultad en el ajuste laboral y en el funcionamiento social ligado al trabajo.
Arcelus et al. (2013) realizan una revisión en la que concluyen que las pacientes con trastornos alimentarios con un perfil de sintomatología restrictiva presentan una mayor evitación de la expresión de emociones y una tendencia a la priorización de los sentimientos de los demás por encima de los suyos propios.
Las pacientes con TA con perfil atracón/purgativo presentan mayor tendencia a la desconfianza interpersonal y conflicto con otros [1].
Córtex insular y otras áreas cerebrales
La ínsula es considerada un área cortical primaria, que responde no sólo a la exterocepción química (olfato y gusto) sino también a estados interoceptivos del cuerpo o representación corporal [2].
Mediante estudios de neuroimagen cerebral se ha hallado la activación de la ínsula en su porción anterior ante estímulos aversivos o repugnantes.
Se ha observado que pacientes al recibir estimulación eléctrica en dicho sector, reportan sensaciones de nauseas, asco y vómitos.
Esto sugiere que la ínsula se relaciona directamente con la experiencia de asco y sensaciones aversivas viscerales, así como reacciones visceromotoras [2].
Hipotálamo, amigdala y corteza insular
Además, se ha demostrado, en estado de apetencia, creciente activación en hipotálamo, amígdala y corteza insular según lo predicho, así como en médula, striatum y corteza cingulada anterior.
En estado de saciedad, se registró activación marcada en corteza orbitofrontal y temporal lateral [2].
Algunos individuos observan la comida, tienen la experiencia de asco y automáticamente infieren que es una amenaza restringiendo su ingesta.
El potencial peligro en la comida, se generaría por el procesamiento de la expresión facial ocurrido en áreas corticales visuales que representan la experiencia de asco. Dicha representación determinaría la decisión de no comer.
Sin embargo, en pacientes anoréxicos y bulímicos existirá un marcado sobre control en la ingesta alimenticia generado por una valoración negativa asociada a los alimentos.
Evidencias recientes sugieren que la imagen corporal alterada en sujetos anoréxicos incluiría la participación de la extensión prefrontal dorsolateral, motor suplementario, ínsula, parietal inferior, giro fusiforme y áreas de la corteza cingulada.
Otras áreas cerebrales
Además, mujeres bulímicas reportan hipometabolismo en córtex prefrontal e hipermetabolismo en lóbulo temporal [2].
Además, en pacientes obesos se ha observado que durante la presentación de comida se activan significativamente el córtex cingulado anterior, giro temporal superior, giro parahipocampal, hipocampo y corteza insular.
Dichas áreas cerebrales cumplirían funciones que determinarían la ingesta alimenticia: memoria (hipocampo y parahipocampo) control cognitivo y decisión making (córtex cingulado), asociación e interpretación (giro temporal superior) y comida de interés (ínsula) [2].
Los tratamientos para los trastornos alimentarios han ido fundamentalmente dirigidos a la modificación a nivel cognitivo, sobre todo mediante el empleo de estrategias de tipo cognitivo-conductual, del qué piensan las pacientes (comida, peso, etc).
Más recientemente, y ante la falta de eficacia completa de este tipo de acercamientos terapéuticos, ha habido un creciente interés en un acercamiento neuropsicológico para tratamientos más centrados en la modificación del cómo piensan las pacientes con trastornos alimentarios [1].
La guía NICE señala que no hay suficiente evidencia para la recomendación de ninguna intervención psicológica y que las intervenciones farmacológicas no son eficaces.
Además, las guías recomiendan que los tratamientos se orienten a modificar las actitudes y conductas relacionadas con el peso y la figura corporal y el temor a ganar peso, actitudes que podrían guardar relación con patrones de funcionamiento cognitivo inflexibles y rígidos particulares de los trastornos alimentarios, especialmente de la anorexia nerviosa.
Para ello, se ha desarrollado la terapia de rehabilitación cognitiva en contexto anglosajón, centrada en ayudar a las pacientes, mediante ejercicios dirigidos, a tener un pensamiento más flexible, y a pensar de forma más global y menos rígida o restringida [1].
Ciscar Pons, S. (2016). Neuropsicología y cognición social en los trastornos alimentarios y la obesidad. Valencia.
Sanagua, N. (2007). Cortex Insular y su rol putativo en la configuración de trastornos alimenticios. Revista Chilena de Neuropsicología, 2: 1-7.
Tapajóz, F., Catoira, N. y Allegri, R.F. (2014). Teoría de la mente en los trastornos alimentarios: ¿endofenotipo de la enfermedad? Rev. Arg. De Psiquiat, XXV: 253-261.
Tapajóz, F., Catoira, N., Soneira, S., et al. (2016). Estudio de las funciones cognitivas en pacientes con trastornos alimentarios. Revista Neuropsicología latinoamericana, 8(3): 42-51.
Zegarra-Valdivia,J. y Denegri, L. (2013). Anorexia nerviosa y su abordaje neuropsicológico: a propósito de un caso. Rev. Psicol, 3: 51-63.
https://i1.wp.com/www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/06/belly-2473_1280.jpg?fit=1280%2C853 853 1280 Sandra Rodríguez Chinea http://www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/12/Hablemos-de-Neurociencia-1030x232.png Sandra Rodríguez Chinea2017-07-06 07:00:402018-08-24 17:39:33Neuropsicología de los Trastornos Alimentarios
Human Brain Project: el reto de simular el cerebro
5 julio, 2017 /0 Comentarios/en NEUROPSICOLOGÍA /por Daniel Manrique Castaño
¿Qué es el Human Brain Proyect?
En octubre del 2013, la Comisión Europea para el Futuro y las Tecnologías Emergentes (FET) lanzó una iniciativa de investigación internacional con un objetivo ambicioso: simular el cerebro humano.
Con este proyecto, el Human Brain Project (HBP), la Unión Europea estableció una plataforma de investigación de punta que durante 10 años estudiará el cerebro interdisciplinarmente, desde las escalas moleculares hasta los procesos cognitivos superiores.
Para lograr este objetivo, la sociedades de investigación involucradas se plantearon seis caminos a seguir:
Crear una infraestructura en la unión europea para la investigación del cerebro.
Estudiar y divulgar datos que permitan entender las enfermedades del sistema nervioso.
Desarrollar teorías y modelos que permitan entender el funcionamiento del cerebro
Simular el cerebro
Desarrollar computación inspirada en el cerebro, análisis de datos y robótica,
Asegurarse de que todo este esfuerzo internacional beneficie a la sociedad.
Para quienes nos desempeñamos en la investigación neurocientífica estos objetivos son ambiciosos y difíciles de conseguir, pero al mismo tiempo son un reto fascinante.
Aunque la tarea no es fácil, es un incentivo parar hacer la mejor ciencia de la que disonemos.
En primer lugar, el HBP ha desarrollado atlas tridimensionales del cerebro en alta resolución que permiten dilucidar la citoarquitectura del tejido nervioso con los más recientes criterios de clasificación anatómicos [2].
El primero, denominado BigBrain Atlas, es un atlas del cerebro humano disponible como una plataforma on-line, que se desarrolló gracias a la colaboración entre investigadores canadienses y alemanes.
El segundo, el Waxholm Atlas, es un atlas volumétrico de acceso abierto que ofrece la anatomía del cerebro de la rata Sprague Dawley.
Este recurso fue construido a partir de resonancia magnética, que permite observar la citoarquitectura del tejido; y diffusion tensor imaging (DTI), que muestra las conexiones entre las distintas áreas del cerebro.
En segundo lugar, se han realizado algunos avances en la comprensión de distintos procesos cognitivos y patologías del sistema nervioso central (SNC).
Por ejemplo, se han estudiado los procesos metabólicos de pacientes con alteraciones del estado de consciencia o coma para ayudar al diagnóstico y tratamiento clínico [1].
Se ha identificado que la estimulación magnética trascraeana activa las dendritas neuronales de las capas corticales superiores, lo que permite tratamientos no invasivos del SNC [5]; y se han explorado por primera vez los cambios en la actividad sináptica de neuronas individuales durante distintas fases del sueño [6].
Actualmente el proyecto está enfocado en el área de las ciencias cognitivas, explorando memoria episódica, reconocimiento y reconstrucción multisensorial, y los mecanismos de la consciencia.
El anhelo de simular el cerebro tiene como fin explorar los principios matemáticos y poner a prueba las teorías alrededor del funcionamiento del SNC.
Del mismo modo, con las herramientas de simulación suficientes, se puede reducir el número de experimentos animales, validar datos experimentas de modelos in vivo con modelos computacionales, y estudiar enfermedades del SNC in silico.
Para este fin, el HBP desarrolló la Brain Simulation Platform (BSP), un compendio de herramientas computacionales que permite que los científicos reconstruyan y simulen sistemas cerebrales en diferentes niveles, desde modelos moleculares y celulares, hasta complejos procesos cognitivos y patologías psiquiátricas.
Aunque puede sonar extraño, yo mismo he sido testigo del trabajo que lleva el departamento de Neurociencia Computacional de la Ruhr Universität Bochum, en Alemania, donde se utiliza MathLab para simular las diferentes fases de la depresión.
Se introducen también, matemáticamente, efectos terapéuticos, para evaluar las posibilidades de recuperación o recaída.
Una aproximación bastantes extraña para mi perfil clínico, pero al mismo tiempo, un camino que apunta hacía los principios lógico-matemáticos del funcionamiento del SNC.
Asimismo, el proyecto desarrolló la Plataforma de Computación Neuromórfica, que utiliza aspectos de la biología del SNC para copiarlos digitalmente en circuitos electrónicos.
Con esto se busca desarrollar una herramienta para entender los procesos de aprendizaje y desarrollo humanos, utilizando plataformas de machine learning y, por otra parte, inspirarse en el modelo neuronal para generar computación.
Existe un núcleo principal llamado SpiNNaker, ubicado en la ciudad de Manchester, Inglaterra, que conecta 500.000 procesadores en red para el intercambio de señales neuronales.
A su vez, el BrainScaleS es un dispositivo ubicado en Heidelberg, Alemania, que implementa electrónica análoga de 4 millones de neuronas y mil millones de sinapsis in silico.
Como fruto de este alto poder computacional, se espera que en los próximos años se puedan desarrollar algoritmos de reconocimiento de imagen y sonido para dispositivos como computadores personales o celulares.
Más adelante, en una perspectiva a largo plazo, se plantea que estas tecnologías de computación permitan integrar dispositivos electrónicos que ayuden a las tareas domésticas.
En otras palabras, si todo sale como se espera, estas dos máquinas serán las precursoras de los primeros robots comerciales en el futuro próximo. ¿10, 20, 50, 100 años? Es difícil saberlo, pero ocurrirá en algún momento.
Plataforma médica on-line
Una de las contribuciones más sobresalientes del HBP es una plataforma on-line que permite la interacción entre los diferentes involucrados en el área de la salud, investigadores, epidemiólogos, clínicos, desarrolladores y compañías farmacéuticas.
El objetivo principal de esta plataforma es hacer uso efectivo del tremendo nivel de datos disponible a nivel mundial.
De esta manera, la Medical Informatics Platform (MIP) pretende proveer de la infraestructura y las herramientas para incentivar colaboraciones que permitan determinar los diferentes mecanismos biológicos que llevan a patologías del SNC.
La primera versión de la plataforma se lanzó en el 2016 para el uso de hospitales europeos y comunidades de investigadores que fueron reclutados para hacer una primera evaluación del proyecto.
Los investigadores que quieran hacer parte de la red, pueden solicitar acceso a la plataforma en la página web del HBP [3].
Se deben resaltar también las intenciones de divulgación que tiene el HBP. Existen distintos escenarios en el que la ciencia y la medicina en particular generan curiosidad, y en algunos casos, preocupación en diferentes comunidades.
Por ejemplo, en un evento en el que estuve la semana pasada, Carlos Moedas, comisionado encargado de Investigación, Ciencia e Innovación de la Unión Europea, manifestaba su preocupación respecto al conocimiento que tiene el público sobre la ciencia.
Indicó que en Francia el 40% de las personas no cree en los beneficios de las vacunas, pero tampoco saben cómo funciona una vacuna.
El comisionado indicó que uno de los papeles más importantes de la ciencia en el siglo XXI es mostrar al público cómo funciona el proceso de investigación y los beneficios que trae a los distintos aspectos de la vida.
Por fortuna, el HBP tiene eso en cuenta y entre sus objetivos se encuentra crear espacios de divulgación y diálogo con el público para resolver controversias emergentes.
Para tal fin, por ejemplo, la Junta de Tecnología de Dinamarca ha organizado encuentros y seminarios con el fin de discutir sobre el HBP, robótica y computación.
Solo hasta el 2023 conoceremos cuáles fueron los alcances del HBP. La simulación de los principios funcionales del cerebro es una tarea ardua, pero es una tarea en progreso.
Diariamente veo como mi compañero de oficina, Egor Dzyubenko, intenta incorporar cada vez más variables a sus simulaciones de redes neuronales. Ahora, intenta añadir astrocitos a la red, una variable muy importante [4].
Es probable que la generación actual de jóvenes adultos sean testigos de los primeros robots domésticos, en todo el sentido de la palabra.
¿Qué tanto podremos aprender sobre el cerebro? ¿Hasta dónde llegará el poder de computación? ¿Llegaremos a algún límite insuperable? Esperemos que el ingenio humano nos lleve cada vez más lejos.
Bodart, O., Gosseries, O., Wannez, S., Thibaut, A., Annen, J., Boly, M., … Laureys, S. (2017). Measures of metabolism and complexity in the brain of patients with disorders of consciousness. NeuroImage: Clinical, 14, 354–362.
Human Brain Project (2017). Explore the Brain.
Human Brain Project (2017). Medical Informatics Plataform.
Manrique-Castaño, D. (2016). El cerebro es mucho más que neuronas: La unidad Neurovascular.
Murphy, S. C., Palmer, L. M., Nyffeler, T., Müri, R. M., & Larkum, M. E. (2016). Transcranial magnetic stimulation (TMS) inhibits cortical dendrites. ELife, 5(MARCH2016).
Olcese, U., Bos, J. J., Vinck, M., Lankelma, J. V., van Mourik-Donga, L. B., Schlumm, F., & Pennartz, C. M. A. (2016). Spike-Based Functional Connectivity in Cerebral Cortex and Hippocampus: Loss of Global Connectivity Is Coupled to Preservation of Local Connectivity During Non-REM Sleep. Journal of Neuroscience, 36(29), 7676–7692.
https://i1.wp.com/www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/06/Neuronal_activity_DARPA-1.jpg?fit=4831%2C3750 3750 4831 Daniel Manrique Castaño http://www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/12/Hablemos-de-Neurociencia-1030x232.png Daniel Manrique Castaño2017-07-05 07:00:052018-08-24 17:40:33Human Brain Project: el reto de simular el cerebro
4 julio, 2017 /0 Comentarios/en ENTREVISTAS /por Carla Andreia Carvalho Gómez
Este mes, entrevistamos a José León-Carrión, profesor de la Universidad de Sevilla, con el que he tenido el placer de coincidir durante mis estudios de grado y postgrado, en esta misma universidad.
¿Quién es José León-Carrión?
El profesor Leon-Carrion es catedrático de Neuropsicología en la Universidad de Sevilla.
Asesor del Departamento de I+D+I del Centro de Rehabilitación de Daño Cerebral (CRECER) de Sevilla.
Durante los últimos 20 años Vice-chairman de The intenational Brain Injury Association (IBIA) en USA.
Colaborador del Departamento del Conquer Collaborative Cognitive Neuroengineering and Quantitative experimental Research Universidad de Drexel (Filadelfia, USA) .
Miembro fundador de la EMN (European Multidisciplinary Neurotraumatolgoical Academy).
A continuación, con el fin de que el lector conozca algo más sobre su trabajo, le realizaré una serie de preguntas.
En la actualidad estoy trabajando en proyectos sobre
Neuropsicología y Física Cuántica
Prevención y Tratamiento de los Trastornos Cerebrovasculares (ictus) en personas mayores
Prevención y Tratamiento de los TCE en personas jóvenes y de mediana edad.
Neuropsicología de la Seguridad Vial y del Tráfico.
¿Cuáles son sus futuros proyectos? o ¿qué proyectos le gustaría emprender?
En estos momentos estoy satisfecho con los que tengo entre mano, y son bastante complejos y requieren muchas horas de dedicación, y además creo que son bastante prometedores.
Algunos apuntes sobre Neuropsicología
Como neuropsicóloga son bastantes las cuestiones que me gustaría plantearle. No obstante, debido a la escasez de tiempo, le plantearé algunas preguntas que a mi parecer podrían ser interesantes para el lector.
Cómo precursor de la Neuropsicología en nuestro país, ¿qué cree que ha cambiado en relación a la disciplina desde los inicios hasta la fecha?
La posibilidad de utilizar las nuevas neuroimágenes estructurales y funcionales, de ver el cerebro funcionando “in vivo” y no tener que suponer o deducir que el paciente podría tener daño cerebral solo a través de los datos clínicos y de los test psicológicos.
En la literatura, podemos encontrar diferentes definiciones sobre qué es la evaluación neuropsicológica y cuáles son sus objetivos. Sin embargo, en la actualidad parece no existir un consenso en torno al concepto. ¿Cómo la definiría usted?
En general es necesario realizar un estudio clínico de aquellos pacientes de los que se sospecha un deterioro de su rendimiento cognitivo o a través de las quejas de los familiares
La evaluación neuropsicológica trata de valorar, evaluar, y medir la capacidad de los sujetos para resolver los tests y los problemas que se le presentan.
¿Cómo cree que debería realizarse la evaluación neuropsicológica?
A través de pruebas con distintos niveles de complejidad, con tests referidos a normas y con tests referidos a criterios.
¿Qué es la rehabilitación neuropsicológica? ¿Qué diferencias existen en relación a la estimulación cognitiva?
La rehabilitación neuropsicológica es una disciplina que ha experimentado grandes cambios y progresos en las últimas décadas hasta convertirse en un instrumento imprescindible en los programas de rehabilitación de pacientes neurológicos y neuropsiquiátricos.
La rehabilitación establece programas de tratamiento para la recuperación de las ­funciones intelectuales, cognitivas, emocionales, comportamentales, motoras, vocacionales, ejecutivas y sociales del individuo que ha sufrido daño neurológico o una lesión cerebral:
Trastorno cerebrovascular
La estimulación cognitiva funcional es solo una de las áreas que debe ser trabajada durante la rehabilitación neuropsicológica cuando es necesaria.
¿Cuál es la manera más adecuada de realizar la rehabilitación neuropsicológica?
Una lesión cerebral tiene como consecuencia cambios en la organización cortical y subcortical, al alterar la composición de las redes cerebrales funcionales y las relaciones entre zonas intactas del cerebro conectadas con las dañadas.
Los mecanismos de producción de secuelas conductuales funcionales tras el daño cerebral son variados. Se acepta que la fase aguda se caracteriza por un exceso de activación neuronal.
Mientras que durante la fase postaguda se produce una depresión o hipoactividad funcional de la actividad neuronal normal.
La alteración neuronal durante la primera fase debe ser controlada con las medidas médicas hospitalarias y farmacológicas oportunas.
La rehabilitación neuropsicológica se halla estrechamente ligada a la resolución de estas alteraciones del funcionamiento normal neuronal, que comienzan durante la fase aguda.
Los programas de rehabilitación neuropsicológica restablecen, crean o recomponen las estructuras neurofisiológicas de las funciones psíquicas (memoria, lenguaje, capacidad ejecutiva, imaginación u otras) deterioradas a través de los circuitos cerebrales conservados y el entrenamiento neuropsicológico sistemático y programado.
El cerebro humano es plástico y elástico; tiene una gran capacidad de reorganización y de recuperación si se aplican programas específicos de rehabilitación por neuropsicólogos expertos.
¿Es importante que el neuropsicólogo trabaje junto a otros profesionales?
El trabajo del neuropsicólogo debe ser multi y pluridisciplinar. Por otra parte la Neuropsicología es la parte más médica de la Psicología y este aspecto debe estar reflejado en la formación que se recibe para ser neuropsicólogo.
Muchas de sus investigaciones se han centrado en el trabajo con pacientes con estados alterados de la conciencia, ¿podría comentarnos los resultados más importantes hallados hasta la fecha?
Los estados alterados de la conciencia son aún un reto neurológico tanto en el diagnóstico, pronóstico y en el terapéutico. Los errores diagnósticos van de un 15% a un 43% de los casos.
El pronóstico, la evolución clínica y neurológica sigue siendo incierta y no existe un consenso sobre el abordaje terapéutico de estos pacientes.
Pero la realidad sobre los resultados que se obtienen con estos pacientes nos dice que depende de la capacidad y experiencia del centro de rehabilitación en el que el paciente sea tratado.
En la medicación que se utiliza ha habido progresos, pero no parece haber en la actualidad progresos relevantes y notables. Existe mucho ruido sobre logros, por distintos autores, aunque incluso datos en excelentes revisitas han tenido que ser puestos en cuarentena cuando no desmentidos.
Evidentemente hay progreso en la rehabilitación y en la intervención, pero necesitamos encontrar y conocer como el uso de fármacos y de rehabilitación conjuntamente ayudan a que estos pacientes acaben recuperando su conexión con el medio que les rodea de la forma más ecológica posible.
Los avances realizados hasta la fecha en relación a estos pacientes, ¿abren una vía de esperanza para pacientes y familiares?
Sí, hay que trabajar para ello en un ambiente muldisciplinar.
Futuro de la Neuropsicología
En la actualidad, el futuro de la Neuropsicología es uno de los temas más controvertidos. Nos gustaría conocer su opinión al respecto.
¿Cree que la formación de postgrado es suficiente para ejercer la profesión?
No solo, un neuropsicólogo especializado debería tener al menos 2.000 horas de experiencia clínica, viendo pacientes reales dirigido y aconsejado por un tutor experto.
¿Está a favor de que solo aquel que tenga la especialidad clínica pueda ejercer como neuropsicólogo?
La Neuropsicología no es solo clínica, también es importante en el are laboral y del trabajo, en el área de la comunicación social,, en el área del envejecimiento, en el área escolar y del aprendizaje. Entre otros aspectos.
Desde aquí me gustaría agradecer publicamente a José León-Carrión su entrega y disponibilidad con todo el equipo de Hablemos de Neurociencia, en especial, conmigo.
https://i2.wp.com/www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/06/Photo-JLC-con-Manual-de-NP-Humana-2016.jpg?fit=4608%2C3072 3072 4608 Carla Andreia Carvalho Gómez http://www.hablemosdeneurociencia.com/wp-content/uploads/2017/12/Hablemos-de-Neurociencia-1030x232.png Carla Andreia Carvalho Gómez2017-07-04 07:00:572018-08-24 17:41:27José León-Carrión: la Neuropsicología es una disciplina que ha experimentado grandes cambios

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