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Timestamp: 2019-03-19 20:52:03+00:00

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Se denomina inmigración a los cambios de residencia, algunas veces permanentes. Estos pueden ser por factores económicos, laborales, sociológicos o políticos.
En 1810 la primera junta de gobierno dispuso que los extranjeros podían gozar de los mismos derechos que el resto de los habitantes. Se excluían los pobladores nativos de países que estuviesen en guerra con el nuestro. La afluencia de extranjeros fue escasa hasta que se logró la Organización Nacional.
En la actualidad la Argentina continúa siendo uno de los países más abiertos con relación al tema migratorio.
1. Principales grupos migratorios:
Italianos: conformaron el grupo más numeroso, por su numero, sus industrias, sus comercios, sus capitales y sus profesionales; ocupaban un lugar prominente en la vida económica y social de Buenos Aires, Santa Fe y Rosario. Al principio provenía del norte de Italia y luego del sur.
Españoles: este grupo vino más tardíamente pero es muy numeroso. Tienen ingresos superiores a los italianos. Vinieron de Galicia, Asturias, el País Vasco, Cataluña y Castilla.
Ingleses, Franceses, Alemanes y Suizos: numéricamente la más débil, pero desempeñó un importante papel económico. Tuvieron generalmente calificación profesional, cierto grado de instrucción y medios capitales que invirtieron en el campo y en la industria.
Rusos, Sirios, Libaneses y Armenios: ingreso tardío y diferencia de lenguas (árabe - ruso) y de religión (judía, musulmana, ortodoxa) y sus costumbres
Chinos: Un hecho nuevo en materia de inmigración a la Argentina, lo constituye la llegada al país de numerosos inmigrantes de países segregados de China continental: Taiwán y Corea del Sur.
Total de inmigrantes ingresados en Argentina entre 1857 y 1880:
Italianos:	93616
Españoles: 42092
Franceses:	15576
Ingleses:	5261
Alemanes:	2867
Rusos:	549
2. Es conveniente delimitar diferentes momentos históricos para comprender las particularidades del fenómeno de inmigración en la Argentina.
Cada año, a lo largo de la década de 1880 había cada vez más extranjeros, no sólo los famosos italianos o españoles, sino otros de religiones y costumbres muy diferentes a las nuestras como los judíos y los árabes.
Causas europeas
Aunque las ilusiones que impulsaban a los europeos hacia la Argentina eran múltiples, pueden distinguirse dos tipos principales de inmigrantes: los que llegaban pensando en arraigarse y los “golondrinas”. Éstos son los movimientos de inmigrantes de tipo transitorio pendular. Es un fenómeno de carácter rítmico que se advierte en la Argentina y otros países de similares características durante la última década del siglo XIX y las dos primeras de la actual. Sus características son:
Regularidad estacional, de acuerdo con las cosechas.
Es una inmigración de trabajo.
Primer Periodo: 1856-1870
Inmigración moderada: inestabilidad política, luchas internas y guerras con el Paraguay. Los italianos ocuparon el 1er lugar, seguidos por los españoles.
Segundo Periodo: 1871-1880
Inmigración ascendente: el flujo fue muy pronunciado. En cuanto a las nacionalidades, son iguales a las del primer periodo.
Tercer Periodo: 1881-1890
Se inicia la gran inmigración. Hay factores positivos: la conquista del desierto que libera grandes extensiones para el cultivo. Las mismas nacionalidades que en los anteriores.
Cuarto Periodo: 1891-1896
De saldo prácticamente negativo. Las mismas nacionalidades que los anteriores.
Quinto Periodo: 1897-1903
De recuperación. Vuelve a producirse una fuerte corriente, aunque algo contenida por factores negativos.
Sexto Periodo: 1904-1913
De máxima inmigración y máximo saldo. Época de la llamada inmigración golondrina, razón por la cual, son también muy elevadas las cifras de los egresos. Mismas nacionalidades que los anteriores.
Séptimo Periodo: 1914-1918
De saldo negativo. Causas: debido precisamente a la fuerte participación de europeos en la composición de nuestra población, la Primer Guerra Mundial determina el regreso de un número considerable de individuos, algunos atraídos por los altos salarios que se pagaban en Europa y otros para incorporarse a los ejércitos en armas. El reflujo superó el flujo.
Octavo Periodo: 1919-1929
De restablecimiento. Terminada la guerra se reinician las corrientes, aunque menor a las de la pre - guerra, debido a la necesidad de personas en Europa para reconstruirla. Predominio de italianos y españoles.
1930: en nuestro país existía una demanda de mano de obra insatisfecha, como consecuencia del proyecto del sector agropecuario, en Europa la tecnificación del agro y la Segunda Revolución Industrial liberaban mano de obra.
El requerimiento local de trabajadores era resultado de un proyecto de integración al mercado mundial, se contaba con un área muy apta: la pampa húmeda.
Esta situación determinó que los inmigrantes se concentraran en: Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Para ellos existía la expectativa de obtener rápidamente un empleo, con salarios más altos que los de su país de origen.
Muchos se radicaron definitivamente.
Noveno periodo: 1930-1938
De crisis inmigratoria, debido a la gran crisis económica mundial, que al hacerse presente en nuestro país, determina al gobierno nacional a clausurar prácticamente la inmigración. Los pocos inmigrantes eran mujeres.
Décimo Periodo: 1939-1946
Afectado por la segunda guerra mundial. Los paraguayos, desplazan a los italianos al segundo lugar.
1947: las condiciones creadas en Europa por los efectos de la guerra, y la necesidad de mano de obra en la Argentina, determinaron que se iniciara la cuarta y última “oleada” de inmigrantes.
Undécimo periodo. 1947-1955
De recuperación. Corrientes de obreros industriales y agricultores. Fue el periodo de máxima inmigración desde 1938. La nacionalidad predominante eran los italianos (50%), seguidos por los españoles (23%) y los paraguayos (5%). Después de 1951 el proceso pierde intensidad.
Desde 1955 el aporte de Europeos se ha reducido notablemente, salvo un pequeño repunte en los primero años de loa década del 70´.
Duodécimo periodo: 1955 hasta nuestros días
Las corrientes migratorias siguen perdiendo intensidad Los inmigrantes de los países limítrofes (paraguayos, bolivianos y chilenos) ocupan los primeros lugares. Los uruguayos no deben ser considerados verdaderos inmigrantes, ya que vienen diariamente por temas laborales.
Causas de los países limítrofes
1940: se inició la migración proveniente de los países limítrofes con niveles fluctuantes según las diferentes coyunturas económicas de la región. Se trata sobre todo de trabajadores no calificados, que ocupan empleos para los que, no existe suficiente oferta de trabajo local.
Evolución de las colectividades de inmigrantes en los últimos 10 años
La colectividad más numerosa que se incorporó al país en los últimos diez años ha sido la chilena, que desplazo a segundo lugar a la paraguaya, la más importante en la década anterior. El tercer lugar lo ocupaban los uruguayos, seguidos de los bolivianos. La situación cambia notablemente en 1982 y 1983.
Éstas corrientes migratorias latinoamericanas están rejuveneciendo la población extranjera, pues la antigua inmigración extranjera está notoriamente envejecida.
Si comparamos las cifras de los quinquenios 1965-70 y 1975-80 se llegará a la conclusión de que la tendencia señala una disminución sostenida de la inmigración extranjera, que se acentúa en 1982 y 1983, según datos oficiales publicados a fines de 1987.
1994: comenzó un fenómeno de características diferentes: la contratación de trabajadores de países limítrofes por parte de empresas nacionales o transnacionales en condiciones laborales y salariales muy inferiores a las que legalmente corresponde a un trabajador argentino.
Causas de las inmigraciones internas
1940: aunque la agricultura mantuvo su predominio sobre el sector ganadero, no escapó a los efectos de la crisis. Los pequeños productores rurales fueron los más afectados, y muchos emigraron a la ciudad. Primero fueron los de la zona pampeana, y en los años 40´ se movilizaron los provenientes de otras regiones del interior. La industria urbana se constituyó en foco de atracción de estos nuevos inmigrantes que se desplazaban hacia Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Santa Fe. El impacto social de este fenómeno migratorio fue equiparable al de principios del siglo XX con la inmigración extranjera.
3. Inmigrantes europeos
Muchos de los inmigrantes que llegan por primera vez se destacan por ser colonos, peones de campo, algunos de éstos cruzaban a través de la ciudad de Buenos Aires para encaminarse a la pampa, pero la mayoría recaló en la gran aldea convertida pronto en una gran ciudad.
Los inmigrantes de la campaña vivían en pueblos de 200 a 500 habitantes que se establecían alrededor de fuertes en medio de los vastos territorios que las rodean.
Los inmigrantes de la ciudad habitaban principalmente en conventillos, antiguas mansiones venidas a menos. Otras eran casas, tipo chorizo, construidas para alquilar cuartos.
El alto precio de los alquileres fue convirtiendo a los conventillos porteños en focos de conflictos. El alquiler mensual de un cuarto era de $5,80 y el sueldo promedio de un obrero era de $ 2.50. Estos lugares presentaban condiciones de vida infrahumana: servía de vivienda a un gran número de familias, cada una con dos o tres hijos que vivían, casi siempre, en una sola pieza; pero el hambre, la suciedad y la pobreza no eran cosa nueva para estos inmigrantes; mientras que la alta burguesía habitaba en un barrio colmado de "palacios".
La intención de los inmigrantes ingleses era poblar la tierra, asentándose en una propiedad que les permitiese asegurar, mediante el trabajo duro, una buena renta al capital del que disponían, el cual, había de incrementarse tanto por la forzosa valorización de la tierra una vez trabajada, como por acumulación del producto de ese trabajo. Pero no todos los ingleses que llegaban tenían hábitos laboriosos. Algunos hallaron una cómoda forma de subsistencia, agregándose en estancias al amparo de la generosidad de sus paisanos fueron denunciados por tales abusos.
También los `llamados' se caracterizaban por pasar aprietos en Europa; eran parientes de inmigrantes que al llegar habían instalado una casa de comercio, eran llamados para que vengan a probar su suerte
Se dispersaron por el país estableciendo boliches; dando lugar a personajes omnipotentes el muchacho español caerá tras un mostrador, comenzará a servir copas a los parroquianos inmigrantes dedicados intensamente a la agricultura, a los tambos, a las chacras, etc., dejando completamente de lado a la actividad de crear boliches. Otro inmigrante característico es el `golondrina', que llegan en la época de la recolección de las cosechas, cuando se pagan los jornales a precios exagerados, y luego, con los ahorros bajo el ala, emprenden el viaje de retorno, tomando el trasatlántico como que les precedieron, o se dedicarán bajo su dirección y consejo a todas las faenas urbanas.
Lo que respecta a la política, los inmigrantes tampoco se hallaban bien parados. Esto se debe a que no eran ciudadanos; pero cabe destacar que esto se debía a que la Constitución argentina otorgaba a los extranjeros la mayoría de los derechos constitucionales de los ciudadanos, de modo que había poco incentivo para que los inmigrantes se naturalizaran. En cuanto a la religiosidad de los inmigrantes ya que existían dos templos, el anglicano y el presbiteriano, los inmigrantes de origen sajón podían cumplir con el precepto dominical, un derecho que les estaba garantizado por un tratado de paz y amistad.
El nivel educativo de los inmigrantes dejaba realmente mucho que desear. La mayoría de los que provenían de ultramar se componía, en su mayoría de italianos y españoles. Se puede decir que su característica permanente fue el analfabetismo la inmigración aportó, no sólo mano de obra para el trabajo, sino también sensibilidades artísticas; siendo destacable el arribo de músicos, pintores, escultores, etc., que trajeron una sólida cultura artística e intelectual; realizando una importante labor enseñando la técnica y la práctica de la música, del canto o de la representación teatral, y con ello formando los elementos que dieron nacimiento a la música nacional o al teatro popular.
El inmigrante proveniente de ultramar se agrupó en colectividades, que conservaban costumbres, idiomas y fiestas tradicionales, incluso en la formación de sociedades de socorros mutuos que juntaban fondos y brindaban asistencia en salud y educación a sus afiliados, generalmente, estas asociaciones se organizaron por nacionalidad o por regiones del país de origen, ejemplo: asociaciones de italianos, españoles, gallegos, napolitanos, etc. Fundamentalmente la inmigración se asentó en colonias agrícolas, formó las granjas, posibilitó los tambos, propagó los sembradíos de granos y de forrajes, tendió los ferrocarriles y el telégrafo, creó poblaciones, estableció boliches y enseñó nuevas técnicas para el tratamiento del ganado en todas sus variedades.
El inmigrante de campaña se destacó en gran parte por la cantidad y la calidad de los aportes que realizó entre 1850 y 1910, y por la fe que tuvo en el porvenir al llegar a nuestro territorio. Argentina le debe fundamentalmente a dicho inmigrante la evolución de la campaña, que actualmente se puede apreciar en los campos del interior.
Italianos y españoles: iban a todo el país.
Alemanes: a Santa Fe y Buenos Aires
Franceses: Pigüé (Provincia de Buenos Aires)
Irlandeses: Patagonia y sur de Buenos Aires.
Galeses: a Puerto Madryn
Daneses: a Tandil, Tres Arroyos y Necochea
Magrebíes: Buenos Aires, Avellaneda
Holandeses: Rosario, Santa Fe, Tres Arroyos y Guaminí
Suecos: Misiones
Inmigrantes de países limítrofes
Los paraguayos se radicaron en Corrientes, atraídos por las afinidades raciales y climáticas y mayores fuentes de trabajo; luego se orientaron hacia el Chaco, Formosa y Misiones, estimulados por la expansión económica de esas provincias.
En las provincias de Jujuy y Salta, el ingreso permanente o transitorio de bolivianos es muy importante.
En la época del primer censo nacional, los chilenos eran bastantes numerosos, sobretodo en las provincias cuyanas. El segundo censo (1895) importantes núcleos de transcordilleranos en Neuquén. En el censo de 1914, se advierte el avance de esas corrientes hacia el Sur, donde también se registran migraciones chilenas de tipo golondrina en la época de la esquila.
Uruguay le sigue en importancia a los anteriores y se registra una inmigración importante en la primera década de este siglo y luego declina. Las principales zonas de instalación son: la Capital Argentina y las provincias de Buenos Aires y entre Ríos. Anteriormente habían llegado a Santa Fe y Corriente.
Los brasileños constituyen la corriente numéricamente menos importante. Según el censo de 1895, el 75% de la población extranjera de Misiones estaba constituida por los de esa nacionalidad. Luego disminuyen esas corrientes y se desplazan hacia el litoral platense, particularmente Buenos Aires y otras provincias.
Los inmigrantes de países limítrofes no tuvieron dificultades en formar familia con la mujer argentina e integrarse completamente al ambiente local y fue un real incremento de la raza autóctona.
Estas personas tienen problemas de bajos sueldos. También tienen malas condiciones de trabajo, que se ven obligados a aceptar, se deben en gran parte a que los contratan en “negro”.
Los trabajadores en negro no tienen quién los respalde ni ante quién reclamar y por eso son objeto de muchos abusos, estafas, malos tratos, explotación y falta de cumplimiento en tiempo y forma de los pagos de sueldos. Tampoco tienen cobertura de obra social.
Gran parte de las mujeres se emplean como trabajadoras domésticas en casas de familias, mientras que en los grandes ciudades, entre los hombres predomina el trabajo como obreros de la construcción.
1873: 18236
1874: 21.340
1875: 25.578
1876: 13485
1877: 18350
1878: 14860
1879: 23.696
5. Las políticas inmigratorias
Desde 1853 que la constitución Argentina promulga y acentúa la predisposición inicial para atraer a estas tierras “a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”. El artículo 20 establece que los extranjeros gozan de todos los derechos civiles de los ciudadanos. Pueden ejercer su profesión, poseer bienes raíces, ejercer libremente su culto, testar y casarse conforme a las leyes y no están obligados a tomar la ciudadanía ni pagar contribuciones forzosas extraordinarias. Obtendrá la nacionalización con 2 años continuos de residencia en la nación.
El Estado alentó la llegada de inmigrantes, por razones que iban desde la creencia en su aporte civilizatorio hasta la necesidad de asegurar el flujo de mano de obra. A la amplia garantía a los derechos civiles asegurados por la Constitución, el Estado agregó el ofrecimiento de anticipos para pagar los pasajes, el alojamiento por cinco días en hoteles y ayuda para obtener inicialmente trabajo. También abrió agencias en Europa que publicitaban las bondades del país entre los potenciales emigrantes.
El 6 de octubre de 1876, Nicolás de Avellaneda, presidente de la República Argentina, dictó la ley 817 (de inmigración). Y el 19 de octubre de 1876, se creó el departamento de inmigración, con atribuciones para una acción coordenada que se asegure el ingreso y la estadía de los inmigrantes en el país, la comunicación constante con los agentes de inmigración en el exterior y con las demás autoridades y entidades competentes. Facilitaría la llegada de inmigrantes, contrataría el pasaje con empresas de navegación, proveería a la colocación de los recién llegados por intermedio de las oficinas de trabajo, cooperaría en el traslado de los inmigrantes al interior del país, etc. Los agentes del exterior harían propaganda positiva dando a conocer las condiciones de su suelo, y la remuneración que podría obtener en él todo trabajador honrado. Las comisiones de inmigración y las oficinas de trabajo dependerían del departamento de inmigración; recibirían, alojarían y trasladarían hasta su destino a los inmigrantes ( claro está sin exigirles nada a cambio, ya que se los traía con el fin de trabajar en nuestras tierras). La ley también definía a los inmigrantes y lo hacía de la siguiente manera: "todo extranjero jornalero, artesano, industrial, agricultor o profesor, que siendo menor de sesenta años, y acreditando su moralidad y sus aptitudes, llegase a la República para establecerse en ella." Reuniendo estas características, el extranjero se hacia acreedor a la asistencia del departamento general de inmigración, que consistía en alojamiento y alimentación durante cinco días después del desembarco( al igual que si estaban enfermos) en hoteles habilitados a esos fines; ser colocados en la industria o actividad de su preferencia; ser trasladado gratuitamente al lugar que quisiera dentro del territorio nacional y eximirse del pago de derechos por la introducción de su equipaje y de los instrumentos del arte u oficio que ejerciera.
Ley de inmigración (1876)
Capítulo I. Del Departamento de Inmigración.
Artículo 3°: El Departamento de Inmigración tendrá los deberes y atribuciones siguientes:
2°. Proteger la inmigración que fuese laboriosa y aconsejar medidas para contener la corriente de la que fuese viciosa o inútil.
3°. Inspeccionar los buques conductores de inmigrantes y exigir el cumplimiento de las leyes en los puntos es que se refieran al alojamiento, alimentación, comodidades, régimen higiénico, seguridad de los inmigrantes.
5°. Intervenir en el desembarco de los inmigrantes y de sus equipajes.
Capítulo III. De las Comisiones de Inmigración
Artículo 8°: Las atribuciones y deberes de las comisiones de inmigración, serán los siguientes:
1° Recibir, alojar colocar y trasladar a los inmigrantes de un punto a otro de los sometidos por su jurisdicción.
2° Hacer una propaganda activa en favor de la inmigración a sus respectivos territorios, manifestando la naturaleza de las industrias creadas o susceptibles de crearse en ellos, precios de los salarios, bondad del clima y demás ventajas que ofrezcan
Capítulo IV. De los buques conductores de inmigrantes.
Artículo 24°. Todo buque conductor de inmigrantes estará provisto de ventiladores, bombas, cocinas, útiles, aparatos y demás oficinas necesarias para higiene, seguridad y comodidad de los pasajeros, de acuerdo con los reglamentos que se dictasen.
Artículo 26°. Todo el buque conductor de inmigrantes tendrá a bordo un médico y un boticario provisto de todas las medicinas necesarias.
Capítulo VIII. Del alojamiento y manutención de los inmigrantes.
Artículo 45°. Los inmigrantes tendrán derecho a ser alojados y mantenidos convenientemente a expensas de la Nación, durante los 5 días siguientes a su desembarco.
Capítulo IX. De la internación y colocación de los inmigrantes.
Artículo 51°. El inmigrante que prefiriese fijar su residencia en cualquiera de las provincias interiores de la República o en alguna de sus colonias, será inmediatamente transportado con su familia y equipajes hasta el punto de su elección, sin pagar remuneración alguna.
Enviado por: Loca Acade
Ciencias socialesGrupos migratoriosCausasEtapasPolíticasLeyes

References: artículo 20

Artículo 3

Artículo 8

Artículo 24

Artículo 26

Artículo 45

Artículo 51