Source: http://ficus.pntic.mec.es/spea0011/ptsc/mdesc.htm
Timestamp: 2018-01-16 13:11:11+00:00

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La vida en las escuelas se ha convertido en un tema de debate en las últimas décadas. Por un lado los cambios realizados en el currículum, organización y en los valores de equidad y ciudadanía de la LOGSE ha provocado en muchos profesores un sentimiento ambiguo sobre el sentido de la educación. La violencia en diversas manifestaciones y un amplio abanico de conflictos están presentes en el día a día escolar. La complejidad de la sociedad se refleja directamente en la escuela, quien, a modo de espejo de esa sociedad, observa cómo los cimientos de conocimiento y sabiduría tienen que compartir espacios ideológicos con aspectos prácticos y conflictos sociales.
Los conflictos escolares tales como la disrupción en el aula, la falta de motivación del alumnado, la flexibilización organizativa ante la avalancha de población estudiantil diversa, el maltrato entre iguales, las relaciones distantes con las familias, los destrozos y vandalismo del material e instalaciones, la crisis de autoridad del profesorado, etc., son temas de debate que recurrentemente están presentes en los claustros de los centros escolares. Todos ellos, sin embargo son percibidos como elementos negativos cuyo abordaje produce desazón, miedo y que cuestionan el sentido de la escuela. Esto supone que a menudo se evite la confrontación, o bien se intente suprimir o cambiar al culpable y en el mejor de los casos se busque su prevención para que no aparezca el problema. Por ende, desde una perspectiva tradicional de la disciplina basada en la autoridad del profesor, se sostiene la idea de que éste debe ser el responsable de atajar, solventar y actuar como guía corrector de las dificultades y conductas indebidas de los alumnos. Por esta razón la vida escolar está salpicada de palabras tales como disciplina, castigos, correcciones, etc., estrategias a partir de las cuales se espera la mejora de la dinámica de relaciones interpersonales en la escuela.
Desde una perspectiva de resolución de conflictos el interés de la acción educativa gira en torno a una concepción del conflicto como elemento educativo, en cuanto que tanto los alumnos como los miembros adultos de la comunidad tienen la posibilidad de resolver y negociar posibles problemas. En infinidad de ocasiones el conflicto permite el diálogo y el contraste de opiniones e intereses sobre un mismo hecho. En el proceso de llegar a acuerdos las partes implicadas intervienen en su resolución, lo que permite y exige asumir responsabilidad en la toma de decisiones.
El conflicto es, pues, asumido como un elemento consustancial al proceso escolar y, sin menospreciar la necesidad de una mejora de las relaciones, el énfasis se centra en el proceso de resolución y de llegar a acuerdos tanto o más que en la solución eficaz y efectiva de los mismos de forma instantánea. Se debe tener en cuenta que en la mayoría de los incidentes de disrupción en el aula o indisciplina y de maltrato entre iguales las relaciones interpersonales son parte del meollo del problema y por lo tanto la intervención educativa ha de buscar la creación de relaciones justas entre alumnos y profesores y alumnos entre sí.
2. RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS, CLIMA Y CULTURA ESCOLAR
Hablar de resolución de conflictos es equiparable a hablar de convivencia en el medio escolar. La convivencia en sí misma es uno de los objetivos de la educación y de la institución escolar. En el fondo de la cuestión se sitúa la necesidad de atender a las necesidades personales y del conjunto de los individuos de una escuela para un adecuado proceso educativo.
Las necesidades personales de los miembros de la comunidad educativa se satisfacen dentro de una estructura en la que la organización y las relaciones de poder y toma de decisiones viene dada por unas normativas y/o tradiciones que se engloban dentro de la cultura escolar. La organización de la estructura escolar varía poco de un país a otro. Los colegios tienden a tener a un grupo de alumnos con un profesor en un grupo clase en unas instalaciones más o menos adecuadas con una apariencia tipo que rápidamente es identificable como “escuela”. La estructura tanto administrativa como educativa tiene un marcado carácter jerárquico. Así los conflictos identificados en el apartado anterior, disrupción, apatía, absentismo son también de carácter universal. Pero más allá de la apariencia física de las escuelas hay otra serie de elementos que se reflejan en las interacciones personales: los valores sobre los que se asienta, las creencias implícitas de su finalidad en el conjunto de la sociedad, las tradiciones en su puesta en práctica, etc.. y que produce un tejido social que perfila la cultura en la que se asienta. Esto se aprecia en las condiciones de trabajo y tipo de enseñanza que se favorece.
Desde esta perspectiva cultural de la educación se puede interpretar que la convivencia está inmersa en los valores y tradiciones propias de la cultura de la que se nutre. El clima escolar mide y expresa las condiciones en las que se dan las relaciones interpersonales y, sobretodo, los procesos de interacción propios de la escuela.
La convivencia puede expresarse gráficamente como:
Satisfacción de Necesidades Personales
MEDIACIÓN Y CLIMA ESCOLAR
La mediación es una estrategia ampliamente utilizada en diferentes campos de las ciencias y ámbitos sociales en instituciones como organismos internacionales, comunidades vecinales, ámbitos judiciales y penales, litigios conyugales, etc. Sin embargo, en la organización de los centros escolares apenas hay constancia de su práctica con estructura formal. Es verdad que la negociación de conflictos y la búsqueda de soluciones a los problemas es una constante en las escuelas, pero la concienciación de la necesidad de mediar en los conflictos a diferencia del mantenimiento de la disciplina es una propuesta novedosa y diferente de la cultura escolar tradicional.
Es pues un enfoque educativo innovador dado que proporciona métodos diferentes y novedosos para resolver los conflictos. En principio podríamos pensar que la mediación ha de tener una buena acogida en el estamento escolar, pero la realidad nos indica que la puesta en práctica de un programa de mediación no está exenta de dificultades. Requiere de unos pasos cuidadosos en su campaña de difusión y de una sólida base de comprensión y apertura hacia nuevas formas de interpretación de la disciplina, las relaciones interpersonales, la autoridad y la toma de decisiones por parte de un sector importante de la escuela.
Ahora bien, cualquier propuesta en este sentido ha de tener en cuenta el clima escolar del centro previo a su incursión en la estructura y organización de la escuela en cuestión. La mediación como estrategia de resolución de conflictos se basa en unos valores de equidad, de simetría y de búsqueda de las necesidades e intereses de las partes, de ambas. En ningún caso la mediación valora necesariamente la institución escolar por encima de los individuos dado que los acuerdos finales pueden no ser ejemplares, ni estar sometido al status propio de las personas en conflicto. De ahí que puede suponer y, sobretodo, percibirse como un reto a las tradiciones, a los valores y a los procedimientos sobre los que asienta el poder en la escuela y la toma de decisiones inherentes a la institución.
Este procedimiento supone un reto de creatividad y trae consigo unos procesos de tratamiento del conflicto muy diferente a las vías tradicionales de disciplina. La idea del castigo, la restitución del honor perdido, el principio de autoridad han de convivir con esta nueva interpretación que se asienta sobre la homogeneización e igualdad de status en la toma de decisiones encaminadas a solucionar los problemas interpersonales.
La mediación en la escuela tiene que ir acompañada de un clima escolar donde los conflictos sean abordados como oportunidades para mejorar y se entiendan como procesos naturales. La escuela es una institución altamente reglada, organizada y sincronizada en sus pautas de acción. Los cambios, alteraciones o dificultades tienen a menudo efecto dominó, puesto que lo que sucede en un tiempo determinado a unos individuos en particular será contrastado, revisado, observado y modelado por otros en otros momentos. La indisciplina de un alumno con un profesor, produce la siguiente cadena de acontecimientos: altera la relación de dicho alumno con otros profesores, la imagen de ese profesor con el grupo clase, la intervención del tutor con el alumno y el profesor y el cambio de actitudes de los implicados tanto directa como indirectamente, lo que a su vez es observado por el resto del profesorado y de un amplio número de alumnado que está a la espera de resolución para determinar los límites admisibles. Esta cadena se produce al nivel del currículum oculto y se trata en definitiva de las pautas implícitas de resolución de conflictos de los centros en el día a día.
En estas instancias la institución escolar busca la no confrontación, y el mantenimiento de la propia institución por encima de la reparación o la resolución sentida por las propias partes. Se constituye como máxima la ejemplaridad y sobretodo el no desbordamiento de los conflictos en la propia estructura escolar. La cultura escolar refleja esta necesidad de reaccionar ante los conflictos para apagarlos y sobretodo para que no crezcan, reducirles a incidentes y a hechos puntuales que con la mayor celeridad puedan ser resueltos aunque el tratamiento no atienda a las necesidades de los implicados.
3. LA DISCIPLINA Y LA MEDIACIÓN
Las cuotas de conflictividad en las escuelas han aumentado, y no es objeto de esta ponencia indagar sobre sus causas, pero así se demuestra por diferentes estudios llevados a cabo en los últimos años en España. Ante la falta de respuestas eficaces desde los métodos establecidos en la legislación de Derechos y Deberes de los Alumnos, y de los Reglamentos de Régimen Interno de los centros escolares algunas escuelas han empezado a indagar sobre métodos alternativos que ayuden a una mejor convivencia que afecten al currículum oculto y las tradiciones y formas de actuar ante los conflictos. Son estas escuelas las que pueden albergar propuestas de mediación de conflictos, dado que el clima escolar favorecerá una revisión y una apertura hacia un cambio de enfoque y de procedimientos
Como expone Torrego (2000) según el triángulo de Galtung sobre violencia, la escuela ha de tender hacia la reparación en la resolución de los conflictos para poder llegar a un fase final de reconciliación de las partes. En términos de disciplina escolar es introducir el diálogo y la valoración del punto de vista y percepción del otro a un nivel parejo a las normas y principios de autoridad.
La pregunta a esclarecer es ¿qué significa y qué conlleva la mediación escolar frente a los métodos de disciplina basados en la sanción y la imposición de los límites?. Probablemente lo más importante es indagar sobre las capacidades reguladoras de ambos métodos para el mantenimiento de la satisfacción de los individuos y del sistema en su conjunto.
Tomemos como ejemplo un incidente de maltrato entre alumnos en el que la víctima del hostigamiento de un o unos compañeros tras varios intentos de huida, de búsqueda de acuerdo, se ve vejada y foco de las intimidaciones de esos mismos compañeros con los que intentó llegar a acuerdos. A la vez, estas agresiones: meterse con, pegar, quitar cosas, etc., de forma reiterada han pasado desapercibidas a los ojos de los adultos, profesores y familias y al hacerse públicos entre los compañeros de clase en vez de encontrar solidaridad entre estos, la víctima observa como un número apreciable de compañeros se retira o se inhibe ante su situación. Este proceso standard del “maltrato entre iguales” es moneda de cambio en los centros escolares. Los matones o agresores se salen con la suya al no aflorar los problemas y al mantenerse todo ello sumergido en el currículum oculto de las relaciones entre iguales.
Ahora bien, en caso de aflorar, una de las estrategias más usadas es el castigo a los agresores para parar la intimidación y para hacer constar lo inadecuado de la conducta que supone una transgresión de las normas básicas de respeto entre individuos de todo centro escolar. En aquellos centros en que existen servicios de mediación para alumnos y profesores, las agresiones entre alumnos y los conflictos de maltrato son los más mediados. Esto significa dos cosas:
· los alumnos confían que incluso en las situaciones de desigualdad de poder, como es el caso de maltrato entre iguales, es posible llegar a acuerdos entre las partes.
· Los alumnos son capaces de contar y exponer sus problemas ante terceras partes sin por ello deteriorar su imagen de fortaleza personal.
La intervención del maltrato entre iguales desde estas dos perspectivas tan distintas; castigo y mediación, tiene implicaciones diferenciadas tanto para los agentes en conflicto como para la escuela como institución. En el cuadro 1 se muestran los aspectos más relevantes. El castigo tiene ventajas a corto plazo en el medio escolar, dado que es inmediato, restituye la autoridad y aclara las conductas permisibles sustentadas en las normas. Esto además es entendido como lo correcto por un amplio sector de la comunidad escolar. La mediación atiende en mayor grado a las necesidades personales de los involucrados, es un proceso más lento y profundo y exige un nivel de compromiso y cooperación importante por parte de las partes y del mediador, lo que supone un formato de resolución no siempre accesible desde la organización escolar.
Desde estos diferentes enfoques, ambos modelos, el punitivo sancionador y el dialogante de mediación, deberían complementarse el uno al otro, como en ocasiones es el caso. Los casos derivados al servicio de mediación suelen ir acompañados de una posible sanción en caso de no solventarse por otras vías. Las otras vías incluyen a los mediadores como ayuda para un proceso de reconocimiento mutuo y de llegar a acuerdos. A menudo los casos derivados a mediación están sujetos a una relación interpersonal rota o muy deteriorada, y pocas veces se derivan casos de infracción puntual de la normativa vigente.
APROXIMACIONES A LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
.SUFRIMIENTO COMO INHIBIDOR DE TRANSGRESIONES POSTERIORES (PREVENCIÓN INDIVIDUAL)
.DICTAMEN EXTERNO
.RESENTIMIENTO
.NO HAY COMPROMISOS HACIA EL FUTURO
.ACUERDO PROPIO
.RECONOCIMIENTO DE CULPA
.ADMITE RECONCILIACIÓN
.COMPROMISO PERSONAL HACIA EL FUTURO
.PODER COMPARTIDO
.MIEDO A FUTUROS DESQUITES
.PIERDE POSICIONES ANTE SUS IGUALES
.NO RESTITUYE SU ESTATUS
.HAY COLABORACIÓN Y NO COMPROMISO
.SE OFRECE PERDÓN
.DECRECE EL MIEDO
.PREVENCION EN GENERAL
.MODELA CONSECUENCIAS
.APLICACIÓN DE LA NORMA. HAY PREDICITIBILIDAD
.RESTITUYE LA AUTORIDAD
.MUESTRA PREOCUPACIÓN POR EL INDIVIDUO
.HOMOGENIZACIÓN DEL PODER
.COOPERACIÓN Y COMPROMISO
.CONSIDERA LAS NECESIDADES INDIVIDUALES
4. EL SENTIDO DE LA MEDIACIÓN ESCOLAR
Como hemos mencionado anteriormente la mediación favorece el sentimiento de justicia por encima del ejercicio del poder. Esto en sí mismo es un reto dado que los compromisos que acuerdan las partes son asumidos como personales, como gestados por sí mismos. Dentro de estos parámetros la justicia de los acuerdos promocionan el respeto hacia uno mismo y hacia el otro y fortalece el sentido de cooperación. En definitiva, introduce un rasgo importante; los individuos se sienten responsables de sus propias vidas y decisiones.
Dado que estamos hablando de introducir un campo de negociación en la escuela y que los sujetos que lo van a poner en práctica son jóvenes en edad adolescente, e incluso pudiendo darse el caso de mediaciones formales hasta en edades de doce años, la autogestión y autonomía de los conflictos en estos sujetos tiene un doble valor. Por un lado les educa para la responsabilidad y la participación como personas y por consiguiente les prepara para el tratamiento del conflicto como ciudadano, y, por otro, les ayuda al desarrollo personal como individuo único y les ayuda a un mejor conocimiento de sí mismos y de la satisfacción de sus necesidades personales.
Sin embargo, los servicios de mediación que se han creado a través del Programa de Mediación de la CAM de Madrid que cuenta con dos años de experiencia en 18 Institutos de secundaria se han encontrado un número significativo y recurrente de dificultades en su puesta en práctica.
El sentido que cobra en los centros escolares es ambiguo. Por un lado se reconoce su valor intrínseco y filosofía de resolución de conflictos pacífica, si bien su puesta en práctica manifiesta problemas tanto a nivel actitudinal como procedimental.
· Se cuestiona la autoridad del profesorado dado que son los propios alumnos quienes deciden sobre sus conflictos e incluso sobre transgresiones a la normativa vigente.
· El servicio de mediación asumido por tan sólo un pequeño grupo de personas no impregna la estructura escolar con la fuerza suficiente como para hacerse creíble. Requiere de una cultura escolar que apoye con estrategias diferentes y paralelas la filosofía de base.
· Puesto que no llega a ser creíble y se desconocen sus posibilidades y se mantienen las pautas ordinarias de resolución de conflictos, se suelen derivar pocos casos en este servicio.
· En algunos centros escolares se ha cuestionado su carácter jerárquico antítesis de su filosofía, es decir el hecho de que haya unos miembros que comulgan y practican la mediación dentro de un grupo-equipo de mediadores se ve como un estrato de “buenos” o “ejemplarizantes” que significa para los otros que ellos son “malos” o no suficientemente “buenos”. Esta percepción es posiblemente la más dañina y que mayor incidencia puede provocar para que se destruya toda una labor de cambio compartido. La estrategia para solventar este problema pasa por hacer de la mediación un valor accesible a un número importante de alumnos y profesores, y divulgarse con formatos accesibles para la mayoría.
· La mediación como servicio y como procedimiento exige un tipo de organización que conlleva más trabajo para el profesorado y para el alumnado y, no está incluido dentro de las tareas que el profesor puede computar como actividades complementarias dentro de su horario personal. Es decir no producen hasta el momento una reducción de otras tareas a desarrollar en el centro, se requiere que la administración asuma que la resolución de conflictos supone trabajo y este ha de ser reconocido.
· Si bien es posible y alentador comenzar un programa de mediación en un centro escolar con formación, difusión y un principio de organización en el primer año de su puesta en práctica, el mantenimiento de la filosofía y sobretodo de la estructura es costosa y supone esfuerzo y retomar para no olvidar. Esto es una de las grandes dificultades de las innovaciones educativas. Los cambios son lentos y difíciles de arraigar, exigen mantenimiento del servicio, su incorporación en la organización escolar y su posterior desarrollo como pieza esencial de la cultura escolar. Tareas de gran complejidad.
Sin embargo, también se perciben ventajas, especialmente en los miembros de la comunidad que participan en la experiencia.
Las ventajas más usuales son las siguientes:
· La escuela muestra a la comunidad y a los individuos que se preocupa por las personas. Cunde una percepción de “cuidado y atención” hacia los problemas de cada individuo.
· Se favorece un tratamiento de los conflictos en niveles menos intensos y agresivos que si no se considerara la posibilidad de la mediación. Se convierte en una posibilidad con la que se puede contar y que favorece que se manifiesten los conflictos.
· Los débiles, las víctimas, los dolidos por una situación tienen voz, serán escuchados y podrán manifestar su disgusto con la certeza que se les considerará y no se tomará como una minucia sin importancia.
· Cuando se lleva a cabo una mediación formal o informal, los participantes lo perciben como propio y tiene mayor certeza de que los acuerdos perdurarán durante más tiempo.
· En aquellos centros en los que se arbitran sistemas informales de ayuda entre iguales basados en la escucha y la mediación informal los profesores acaban dedicando menos tiempo a los conflictos puesto que hay otros interlocutores, los alumnos mediadores, profesores mediadores que pueden intervenir y no siempre recaer el dictamen final sobre un adulto profesor-tutor o profesor de materia.
La mediación como estrategia de resolución de conflictos está introduciéndose lentamente en los centros escolares, si bien hay elementos propios de la cultura y la estructura de la institución escolar que son claves para su asentamiento como tradición y bien compartido por una comunidad o no. Es importante tener en cuenta la actitud del centro escolar hacia la disciplina y el ejercicio de la autoridad antes de propugnar la experimentación de un programa de mediación en la escuela. El clima de la escuela es un factor decisivo para que pueda cuajar un programa de mediación o no, independientemente de sus valores intrínsicos.
Las estrategias de mediación han de ir acompañadas de otras iniciativas que apoyen, amplíen y propugnen la participación, la responsabilidad y la negociación y no debe organizarse como un servicio de expertos. Para ello es importante que se organice cuanto más cercano a las estructuras propias de participación de la escuela.
Como síntesis la mediación permite la participación, la voz de los débiles, la responsabilidad y las soluciones no violentas de los miembros de la comunidad y muy especialmente de los alumnos. Al mismo tiempo, para la escuela en su conjunto, incorpora la solidaridad y la tolerancia como un valor en acción y como objetivo educativo a conseguir. Exige, a su vez, cambios estructurales en la organización escolar que admitan la presencia del conflicto y su tratamiento como complemento de métodos sancionadores y más competitivos.
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References: resolución 
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