Source: https://www.scribd.com/doc/111628053/EL-PENSAMIENTO-BOLIVARIANO-DE-LA-UNION-ALIANZAS-MILITARES-EN-UNASUR-Gral-Angiolillo
Timestamp: 2017-03-29 17:45:36+00:00

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BrowseInterestsStay InformedCareerPersonal GrowthFiction & BiographiesHealth & FitnessLifestyleCultureBrowse byBooksAudiobooksNews & MagazinesSheet MusicBrowse allUploadSign inJoinEL PENSAMIENTO BOLIVARIANO DE LA UNIÓN: “ALIANZAS MILITARES EN UNASUR”THE BOLIVARIAN THOUGHT OF UNION AND THE MILITARY ALLIANCES WITHIN THE SOUTH AMERICAN UNION OF NATIONS (UNASUR)
Autor: General de Brigada: Pascualino Angiolillo Fernández Director del Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela y Centro de Estudios Estratégicos.
El presente artículo plantea las bases filosóficas del pensamiento bolivariano con
la finalidad de presentar mecanismos de alianza militar en la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que contribuyan al desarrollo común, el bienestar de los pueblos y la seguridad colectiva de sus habitantes. Para alcanzar este fin, se partió del análisis del documento final del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, en el cual, se condensan los postulados del ideario bolivariano que inspiran la unión de los pueblos de América Meridional; seguidamente, se plantea la idea de la Confederación de Estados y el tema de la alianza militar, que respondan a las realidades e intereses de los Estados miembros, hecho que representa un factor potencial para la promoción de la integración latinoamericana y caribeña, bajo un entorno de seguridad, libre de amenazas que impulsen el desarrollo común de sus pueblos. Hoy en día, el idealismo político heredado por los próceres latinoamericanos, ha servido de fuente de inspiración para la formulación de una renovada política exterior entre los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas. Con el establecimiento de nuevos sistemas de gobierno que comparten intereses concurrentes, se han logrado alcanzar importantes acuerdos de cooperación en la región. Aunado a esto, la existencia de amenazas que se presentan en una nueva y evolucionada versión, evoca la necesidad de desarrollar esfuerzos mancomunados para garantizar la paz internacional y la seguridad colectiva en la región.
Descriptores: doctrina bolivariana para la unión de América Meridional, Unión de Naciones Suramericanas, alianza militar.
This article presents the philosophical underpinnings of bolivarian thought in order
to provide mechanisms of military alliance in the Union of South American Nations (UNASUR), that contribute to common development, welfare of the people and security of its population. To achieve this objective, we started from the analysis of the outcome of the Panama Congress of 1826, which contains the principles of the bolivarian ideas that inspire the union of the South American people, then, arises the idea of Confederate States and the subject of the military alliance, which correspond to the realities and interests of Member States, which represents a potential factor for the promotion of Latin American and Caribbean integration, under a secure environment free from threats that drive common development of their peoples. Today, the political idealism inherited by the Latin American heroes, has served as an inspiration for the development of a renewed foreign policy among the countries that belong to the Union of South American Nations. With the establishment of new systems of government that share the same interests, important agreements have been reached in cooperation matters. In addition to this, the existence of threats that are presented in a new and evolved version evokes the need to develop joint efforts to ensure international peace and collective security in the region.
Keywords: Bolivarian doctrine for South American unity, the Union of South American Nations, military alliance.
tuvo como fuente de
inspiración las bases filosóficas del pensamiento del Libertador Simón Bolívar y de aquellos próceres y héroes de la gesta independentista suramericana que compartieron el proyecto bolivariano para alcanzar la unión de América Meridional. Para abordar el tema, se decidió profundizar en las ideas fundamentales expresadas por Bolívar en su Carta de Jamaica, escrita en Kingston el 6 de septiembre de 1815 y en los acontecimientos que circundaron al Congreso Anfictiónico de Panamá, convocado por el Libertador Simón Bolívar desde Lima, el 7 de Diciembre de 1824, dos días antes de gloriosa Batalla de Ayacucho. Con la convocatoria de esta Magna Asamblea, Bolívar procuraba, por una parte, afianzar la libertad de las nacientes Repúblicas alcanzada a fuerza de campañas y batallas, y por la otra, defender los intereses de estas pequeñas naciones, frente a las amenazas colonizadoras de las potencias que pretendían retomar sus dominios perdidos en este continente. Se destaca en los antecedentes históricos, la profunda visión bolivariana de afianzar un pacto de unión, liga y confederación entre las nuevas naciones, fundamentado en las bases de un Cuerpo Anfictiónico que articulara los intereses comunes de los Estados en una Confederación y que los defendiera ante cualquier amenaza que afectara el bienestar de sus pueblos. En este punto, el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, constituye un importante documento firmado por los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y los Estados Unidos Mexicanos, como producto de las sesiones del Congreso de Panamá, realizadas entre el 22 de Junio al 15 de Julio de 1826. Este pacto, es considerado como el más firme y objetivo ejemplo histórico, que muestra fehacientemente, la factibilidad de las alianzas militares entre los pueblos de América Meridional. 1.- EL NACIMIENTO DE UNASUR En América Meridional, se vienen produciendo procesos de integración que procuran afrontar las asimetrías existentes para erradicar la pobreza, corregir las desigualdades sociales y asegurar una creciente calidad de vida de los pueblos. A partir de la III Cumbre Suramericana realizada en Cuzco, Perú, se constituyó el 9/12/2004, la Comunidad Sudamericana de Naciones, hecho histórico que se inspira en la doctrina
originaria de los próceres libertadores, que procuraban la unión de los pueblos de América, para afianzar la libertad y la defensa de los intereses nacionales frente a la fuerza colonizadora de los imperios de la época. El resultado final de la Cumbre, se recoge en un documento conocido como la Declaración de Cuzco, el cual hace público a la comunidad internacional, la voluntad política de los jefes de gobiernos, para dar inicio a este importante proceso de integración. Así queda expresa esta decisión:
Los Presidentes de los países de América del Sur reunidos en la ciudad del Cuzco en ocasión de la celebración de las gestas libertarias de Junín y Ayacucho y de la Convocatoria del Congreso Anfictiónico de Panamá, siguiendo el ejemplo del Libertador Simón Bolívar, del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, del Libertador José de San Martín, de nuestros pueblos y héroes independentistas que construyeron, sin fronteras, la Gran Patria Americana e interpretando las aspiraciones y anhelos de sus pueblos a favor de la integración, la unidad y la construcción de un futuro común, hemos decidido conformar la Comunidad Sudamericana de Naciones (…) (p.1).
Posteriormente, en la Primera Cumbre Energética Suramericana, celebrada en abril de 2007 en la Isla de Margarita, Venezuela; la Comunidad Sudamericana de Naciones pasó a denominarse: Unión de Naciones Suramericanas, con las siglas (UNASUR), con una secretaría permanente en la Ciudad de Quito, Ecuador. Esta iniciativa liderada por el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, además se sustenta en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), cuando señala:
La República promoverá y favorecerá la integración latinoamericana y caribeña, en aras de avanzar hacia la creación de una comunidad de naciones, defendiendo los intereses económicos, sociales, culturales, políticos y ambientales de la región. La República podrá suscribir tratados internacionales que conjuguen y coordinen esfuerzos para promover el desarrollo común de nuestras naciones, y que garanticen el bienestar de los pueblos y la seguridad colectiva de sus habitantes. Para estos fines, la República podrá atribuir a organizaciones supranacionales,
mediante tratados, el ejercicio de las competencias necesarias para llevar a cabo estos procesos de integración. Dentro de las políticas de integración y unión con Latinoamérica y el Caribe, la República privilegiará relaciones con Iberoamérica, procurando sea una política común de toda nuestra América Latina. Las normas que se adopten en el marco de los acuerdos de integración serán consideradas parte integrante del ordenamiento legal vigente y de aplicación directa y preferente a la legislación interna. (Art. 153). (Subrayado nuestro).
Como se puede apreciar en el precitado Artículo, el ideario bolivariano de la unión se encuentra presente en los principios fundamentales que rigen las relaciones internacionales de la República Bolivariana de Venezuela contenidos en su Constitución Nacional. Es por ello, que toda iniciativa que promueva e impulse la cooperación pacífica entre las naciones y la integración latinoamericana, respetando los intereses del pueblo, el ejercicio de la soberanía y los principios de no intervención y autodeterminación, tienen un sustento legal de rango constitucional. En el escenario internacional, es conveniente tomar en consideración, que la Unión de Naciones Suramericanas, ha despertado una serie de intereses contrarios a esta alianza de los pueblos, ya que desde sus inicios plantea, como lo expresa la Declaración de Cuzco:
Su determinación de desarrollar un espacio sudamericano integrado en lo político, social, económico, ambiental y de infraestructura, que fortalezca la identidad propia de América del Sur y que contribuya, a partir de una perspectiva subregional, en articulación con otras experiencias de integración regional, al fortalecimiento de América Latina y el Caribe y le otorgue una mayor gravitación y representación en los foros internacionales. (p. 3).
Estos planteamientos se encuentran en contraposición a la propuesta de un Área de Libre Comercio para las Américas, (ALCA), impulsada por los Estados Unidos, la cual pretendía el imponer un criterio unilateral de predominio económico en la región, bajo
un esquema de eliminación de barreras mercantiles y de negación de la libre competencia en desigualdad de condiciones. Esta afirmación se sustenta en posiciones de expertos tales como, el Dr. Osvaldo Martínez, (2001), Director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, Premio Nacional de Economía en Cuba, cuando señala:
El ALCA no es más que un proyecto norteamericano para crear un Acuerdo de Libre Comercio entre la economía de Estados Unidos es decir, la más rica y poderosa del planeta y las economías latinoamericanas y caribeñas, subdesarrolladas, endeudadas, dispersas, y cuyo Producto Interno Bruto, sumado, es casi diez veces inferior al de Estados Unidos. Podemos decir en una primera aproximación que no es, ni más ni menos, que el proyecto de integración entre el tiburón y las sardinas. (p. 1).
El proyecto de Unión de Naciones Sudamericanas, se constituye en una iniciativa de integración exclusiva de las naciones de América al sur de Río Grande, por tal razón, la misma es excluyente de todo intento de dominación que a través del ALCA, pretenda imponer los Estados Unidos en el continente. Esta tradición hegemónica es sustentada por Chomsky (2004) cuando afirma que: “Estados Unidos ha dominado por mucho tiempo la región con dos métodos principales: la violencia y el estrangulamiento económico.” (p. 2).
2. BASES FILOSÓFICAS Y VIGENCIA DEL PENSAMIENTO BOLIVARIANO DE LA UNIÓN El análisis de uno de los productos finales del Congreso Anfictiónico de Panamá; el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua de 1826, es en definitiva una fuente de información primaria que condensa en treinta y un (31) artículos, todo un proyecto que procuraba consolidar y cimentar de una manera más solemne, las relaciones entre las nacientes Repúblicas de América Meridional, para garantizar así su soberanía y sostener ofensiva y defensivamente su libertad e independencia, alejada de todo intento de dominación extranjera. Las ideas de Unión y Confederación de Naciones propuestas por el Padre de la Patria, han permanecido por muchos años en un limbo histórico, sin embargo, en la
República Bolivariana de Venezuela, hoy por hoy, han sido retomadas y utilizadas como una de las más eficientes estrategias en materia de política exterior. Con la Unión de Naciones Suramericanas que promueve el Presidente Hugo Chávez Frías, se pretende afrontar, lo que me atrevería a llamar como: una forma evolutiva de las amenazas muy parecidas a las que les tocó asumir a las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y los Estados Unidos Mejicanos hace más de 180 años, cuando decidieron la firma del precitado Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua. Es necesario hacer referencia a la proyección que ha tenido en el tiempo el pensamiento estratégico del Libertador, las antiguas amenazas de la colonización, hoy se presentan en una nueva y evolucionada versión: el dominio y control hegemónico de las potencias mundiales, que se antepone ante la comunidad internacional con oscuros intereses, que nada tienen que ver con los principios básicos del derecho internacional. a.- El Congreso Anfictiónico de Panamá El Libertador Simón Bolívar dejó plasmado en sus escritos y discursos una vasta doctrina que ha sobrepasado los pronósticos de proyección en el tiempo. La visión estratégica del Libertador señala al Istmo de Panamá como el punto convergente para celebrar tan importante Asamblea de Naciones, conocida con el nombre de Congreso Anfictiónico de Panamá (1826). Allí comenzaron a realizarse los sueños bosquejados en su célebre Carta de Jamaica de (1815), cuando en ella expresó:
¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo. (Rodulfo, C. 1971. Antología Documental de Venezuela, p. 356).
Bolívar expresó, que las dificultades que afrontaba su deseo de formar una Confederación de Estados, estaba en la marcada división existente en el continente, debido a la existencia de climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos y caracteres de semejantes, es decir, una marcada desigualdad política. La necesidad de estandarizar estas desigualdades, en el continente, fue el principal obstáculo que tuvo Bolívar que franquear para hacer realidad su sueño de crear una
Confederación de Estados. Todas estas ideas, se fueron articulando sistemáticamente en un proyecto, cuya esencia alcanzó su máxima expresión en la invitación que Simón Bolívar le extendiera a los Gobiernos de Colombia, México, Río de la Plata, Chile y Guatemala, para formar el Congreso Anfictiónico de Panamá, en Lima, el 7 de diciembre de 1824, dos días antes de la gloriosa batalla de Ayacucho y fungiendo como Jefe Supremo del Perú. El Libertador procura aplicar en la América Meridional, las ideas de una magna Asamblea, conformada por una pluralidad de miembros, que actuara como conciliadora en los grandes conflictos, como pacto de ayuda mutua ante los peligros y como fiel intérprete de los tratados públicos al estilo del Corinto griego. A continuación, un texto de la convocatoria del Libertador escrita por O´Leary en sus memorias: Profundamente penetrado de estas ideas invité en ochocientos veintidós, como presidente de la República de Colombia, a los Gobiernos de México, Perú, Chile y Buenos Aires, para que formásemos una confederación, y reuniésemos en el Istmo de Panamá u otro punto elegible a pluralidad, una asamblea de plenipotenciarios de cada Estado que nos sirviese de consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete en los tratados públicos cuando ocurran dificultades, y de conciliador, en fin, de nuestras diferencias. (Pérez, V, 1981, Tomo XXIV, p.252).
La intención que tenía el Libertador al convocar esta magna Asamblea era, la de afianzar la libertad que había sido alcanzada a fuerza de campañas y batallas, el defender los intereses de las nacientes Repúblicas, frente a las amenazas colonizadoras de las potencias que pretendían retomar sus dominios perdidos en América Meridional y afianzar un pacto de unión, liga y confederación entre los nuevos Estados, fundamentado en las bases de un Cuerpo Anfictiónico que articulara los intereses comunes de los Estados en una Confederación que los defendiera de cualquier amenaza que afectara el bienestar de sus pueblos. Dos años más tarde, como respuesta a esta convocatoria del Libertador, la Asamblea Americana del Congreso de Panamá sesionó del 22 de Junio al 15 de Julio de 1826, concurriendo al evento delegaciones de Perú, México, Colombia (Venezuela, Ecuador y Cundinamarca) y las Provincias Unidas de Centro América. Brasil, Chile y las Provincias Unidas de Río de la Plata, no atendieron el llamado. Los temas que fueron incluidos en tan magna Asamblea, tienen inscritos objetiva y taxativamente, principios fundamentales de derecho, que hoy en día se pueden ver inscritos hasta en los más perfectibles instrumentos legales a nivel nacional e internacional. A continuación se enumeran algunos de los temas incluidos en los debates del Congreso Anfictiónico de Panamá:
1. El consolidar la independencia y la paz de las nacientes Repúblicas, procurando que la comunidad internacional influyera para que España reconociera tales derechos. 2. El asegurar el orden interno, frente a los brotes de facciones anárquicas, evitando con ello la intervención de potencias extranjeras. 3 El principio de igualdad, tema comentado años antes por el Libertador en su discurso ante el Congreso de Angostura de (1819), era nuevamente incluido y llevado a dimensiones supranacionales en el Congreso Anfictiónico de Panamá de (1826). El alcanzar una igualdad jurídica de todos los Estados americanos, era una condición relevante que reduciría las asimetrías existentes para fomentar la unión de las nacientes Repúblicas de América Meridional. 4. La necesidad de crear estatutos que regularan las relaciones internacionales, a través de la figura de un Congreso de Plenipotenciarios que sesionara de forma general y permanente. 5. La necesidad de impulsar una reforma social, inspirada en los principios de paz, libertad y solidaridad entre los pueblos de América Meridional.
Los objetivos propuestos en la convocatoria del Congreso Anfictiónico de Panamá (1824) y las metas fijadas en las sesiones del Congreso de (1826), dieron lugar a la firma del Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua (1826). b.- El Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua (1826) Este importante documento, firmado por las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mejicanos, se constituye en uno de los productos finales del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826. En él, las prenombradas Repúblicas, como lo expresa taxativamente el Artículo 1, (…) ¨se ligan y confederan mutuamente en paz y en guerra y contraen para ello un pacto perpetuo de amistad firme e inviolable, y de unión íntima y estrecha en con todas y cada una de las dichas partes¨ En el preámbulo del precitado tratado, se encuentra plasmado el espíritu y las ideas propuestas por el Libertador Simón Bolívar para alcanzar la unión de América Meridional. Era necesaria la redacción de un documento que reflejara moral y jurídicamente ante la sociedad internacional, el compromiso que se asumía, materializado en una especie de pacto perpetuo que consolidara las relaciones íntimas entre todas y cada una de las Naciones de la América Meridional. El Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, además de ser la instrumentación de un proyecto político de elevadas dimensiones para alcanzar una Confederación de Estados, se constituía también en una hábil estrategia de disuasión
impulsada por el Libertador Simón Bolívar, ante un nuevo intento colonizador de las potencias de la época. Era necesario para mantener la paz en la América Meridional, el establecer una especie de alianza de defensa mutua, que les permitiera a los Estados, el hacer frente a todo intento de dominación extranjera que afectara el pleno ejercicio de su soberanía e independencia recién alcanzada. Un pacto de unión que se convenía desde su preámbulo. Esta posición se encontraba claramente establecida en el Artículo 2, cuando al referirse al objeto de este pacto perpetuo, se indicaba que el mismo sería el de: (…)¨sostener en común defensiva y ofensivamente si fuera necesario, la soberanía e independencia de todas y cada una de las potencias confederadas de América contra toda dominación extranjera¨(…). El mensaje era muy claro, se procuraba con este tratado el alcanzar un equilibrio, al igual que en las antiguas Repúblicas del Corinto Griego, por medio de una unión o liga que asegurarse la defensa común de los territorios, las propiedades y la vida de sus habitantes, alejando toda posibilidad o intento de dominación por parte de potencias más fuertes y poderosas. Si se pretende escudriñar en la historia de América Meridional, para encontrar algún evento que pueda servir como antecedente para resaltar la importancia que tienen los pactos y alianzas militares, como mecanismo para enfrentar las amenazas que ponen en peligro la existencia política de los estados, el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, firmado en Panamá el 15 de Julio de 1826, por los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mexicanos; se constituye en uno de los mejores ejemplos. Este instrumento jurídico producto del Congreso Anfictiónico reunido en Panamá en 1826, gracias a la convocatoria que hiciera dos años antes el Libertador Simón Bolívar, es un documento que demuestra de manera firme, la legitimidad histórica de toda iniciativa de alianza militar de protección y defensa para consolidar la unión de los países de América Meridional. En el Artículo 3º, del precitado documento se establece:
Las partes contratantes se obligan y comprometen a defenderse mutuamente de todo ataque que ponga en peligro su existencia política, y a emplear, contra los enemigos de la independencia de todas o alguna de ellas, todo su influjo, recursos y fuerzas marítimas y terrestres, según los contingentes con que cada una está obligada, por la Convención separada, de esta misma fecha, a concurrir al sostenimiento de la causa común. (Rodulfo, C. 1971, Antología Documental de Venezuela, p. 487).
Las partes contratantes estaban integradas por la República de Colombia conformada por (Venezuela, Ecuador y Cundinamarca); las Provincias Unidas de Centro América; Perú y los Estados Unidos Mexicanos.
Este pacto de defensa mutua, causaba gran preocupación, no sólo a las potencias colonizadoras europeas, sino también a los Estados Unidos, que como es bien sabido, era un actor antagónico para la materialización del proyecto bolivariano de la unión de América Meridional. Cabe recordar que un año antes de la convocatoria que Bolívar hiciera para realizar el Congreso Anfictiónico de Panamá, era proclamada la Doctrina Monroe, la cual, se basaba en el principio de no colonización de América por parte de potencias europeas mostrando un extraño interés proteccionista hacia los pueblos recién liberados. Los artículos 4º, 5º, 6º, 7º, 8º, 21º, 22º y 28º contienen una serie de lineamientos de carácter internacional y logístico militar, los cuales muestran, por una parte, la visión estratégica de garantizar la continuidad de las operaciones militares en caso de un ataque o invasión a cualquiera de los Estados firmantes y por la otra, el profundo respeto a los principios fundamentales de sus Estados miembros. A continuación se citan fragmentos de cada uno de ellos: El Artículo 4º contemplaba:
Los contingentes de tropas con todos sus trenes y transportes, víveres y dinero con que alguna de las potencias hayan de concurrir a la defensa de otra u otras, podrán pasar y repasar libremente por el territorio de cualquiera de ellas que se halle interpuesto entre la potencia amenazada o invadida y que viene en su auxilio, pero el Gobierno a quien corresponden las tropas y auxilios en marcha, lo avisará oportunamente al de la potencia que se halla en el tránsito, para que éste señale el itinerario de la ruta que hayan de seguir dentro de su territorio, debiendo, precisamente, ser por las vías más breves, cómodas y pobladas, y siendo de cuenta del Gobierno a quien pertenecen las tropas, todos los gastos que ellas causen en víveres, bagajes o forrajes. (op. cit. p. 487). (Subrayado nuestro).
El precitado artículo, se constituye en un excelente argumento histórico que demuestra que en los Tratados, Pactos o Alianzas Militares, no se menoscaban, los principios fundamentales de soberanía, autodeterminación de los pueblos e integridad territorial de los Estados. En forma repetitiva, se puede observar a lo largo del presente documento, ejemplos que sustentan esta afirmación, aún cuando se presentaran situaciones adversas, como es el caso que se señala en el Artículo 8º:
En caso de invasión repentina de los territorios de las partes contratantes, cualquiera de ellas podrá obrar hostilmente contra los invasores, siembre que las circunstancias no den lugar a ponerse de acuerdo con el Gobierno a que corresponda la soberanía de dichos territorios, pero la parte que así obrara, deberá cumplir, hacer cumplir, los estatutos, ordenanzas y leyes de la potencia invadida, y hacer respetar y obedecer a su Gobierno, en cuanto lo permitan las circunstancias de la guerra. (op.cit. p. 488). (Subrayado nuestro).
Igualmente, otro ejemplo del respeto a los principios fundamentales de los Estados, en este caso al de integridad territorial, se encuentra contenido en el Artículo 21º:
Las partes contratantes se obligan y comprometen, solemnemente a sostener y defender la integridad de sus territorios respectivos, oponiéndose eficazmente a los establecimientos que se intenten hacer en ellos, sin la correspondiente autorización y dependencia de los gobiernos a quienes corresponden en dominio y propiedad, y a emplear al efecto en común, sus fuerzas y recursos si fuese necesario. (op.cit. pp. 489-490). (Subrayado nuestro).
Según el Dr. Fidel Vascós González, en ponencia titulada: Constitución de una Confederación de Estados Latinoamericanos, dictada en la Ciudad de la Habana, el 20 de Marzo de 2007, al referirse a la soberanía en la Confederación de Estados, señala lo siguiente: (…) ¨La vinculación entre los Estados es producto de un Pacto, es decir, de una norma de derecho internacional cuyo texto incluirá un determinado número de renuncias, entre las cuales jamás se considerará la delegación de soberanía¨ (p.4).
En este orden de ideas, el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua de 1826, se fundamentaba sobre normas de derecho internacional que le otorgaban legalidad y legitimidad a tan importante documento, prueba de esto se encuentra contenido en los postulados del Artículo 22º, entre otros, cuando al referirse a la integridad territorial se señalaba lo siguiente:
Las partes contratantes se garantizan mutuamente la integridad de sus territorios, luego que, en virtud de las convenciones particulares que celebren entre sí, se hayan
demarcado y fijado en sus límites respectivos, cuya conservación podrá entonces bajo la protección de la Confederación. (Rodulfo, C. 1971, Antología Documental de Venezuela, p. 487). (Subrayado nuestro).
A tal respecto, Menry Fernández Pereira, en su discurso dictado el 16 y 17 de Junio de 2006, en el Auditorio José Dolores Moscote de la Universidad de Panamá, al ser invitado por el comité ejecutivo organizador de los actos conmemorativos del 180 Aniversario de la instalación del Congreso de Panamá, el cual llevó por título: “La Anfictionía como Proyecto Estratégico para la Integración de los Pueblos de América Latina”, destacó la importancia del Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua de 1826, expresando lo siguiente:
(…) El Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua entre la Repúblicas de Colombia, Centroamérica, Perú y México, dado a conocer el mismo día en que finalizaron las sesiones, era una base de acción americana posterior. Condensaba todo un programa. Cuando hoy meditamos sobre el artículo 15 hallamos que la Doctrina del Arbitraje obligatorio nacía en Panamá, en el lejano 1826, y se proyectaba a una América, entonces de futuro, que tanto sufrió por su carencia. Igualmente los postulados básicos de la Organización de Estados Americanos (OEA) también nació en este augusto Congreso. La OEA actual nos muestra abundantes reminiscencias en sus bases y contenidos. Son evidentes por ejemplo, en el artículo 1 de la “Carta de organización”, sus objetivos hacia un orden de paz y justicia, solidaridad, de colaboración y soberanía. En el artículo 21 se garantizaba también la autonomía de los países contra cualquier imposición en detrimento de su soberanía. Además de sumarse la defensa reciproca, “a emplear al efecto en común sus fuerzas y sus recursos si fuese necesario”. La garantía de integridad territorial de las naciones se complementaba en el artículo 22, una vez fijado los límites a que tenía derecho cada una mediante convenciones particulares, contemplándose cuanto ocupaba cada una en el período hispánico. Así mismo, el artículo 28, 13, 2, 3, 33, complementaban los aspectos de relaciones, vínculos, complementación y defensa común. (…) (p. 19). (Subrayado nuestro).
Coincide el autor en destacar la importancia que tiene este documento producto de las sesiones del Congreso de Panamá, en donde Simón Bolívar concentró todas sus esperanzas para materializar un proyecto de profundo contenido estratégico, el cual, procuraba alcanzar la integración de los pueblos de América Latina, afianzando la libertad y consolidando la amistad, sin menoscabo de la soberanía e integridad territorial de las nacientes repúblicas. En este ejemplo histórico, se demuestra la importancia que tiene dentro de los procesos de integración, la existencia de pactos y alianzas que garanticen la defensa de los intereses comunes, frente a las amenazas que puedan poner en peligro la existencia política de los Estados. Como se puede apreciar, desde los tiempos del Congreso Anfictiónico de Panamá de (1826), el tema de la soberanía, la integridad territorial y la libre autodeterminación de los pueblos, ha podido lidiar frente a iniciativas que pretendían la unión, liga y confederación de los Estados, siendo ésta última figura, la más apropiada, por cuanto que en nada afecta los principios fundamentales de los actores intervinientes, al constituirse en un mecanismo de unión de Estados independientes que basa sus principios en un pacto con fines de protección externa y paz interna, al estilo del Corinto Griego, sobre el cual se inspiró el Libertador Simón Bolívar en su Carta de Jamaica de 1815 y al convocar al Congreso Anfictiónico de Panamá desde la Ciudad de Lima, el 7 de Diciembre de 1824.
3. UNASUR: CONFEDERACIÓN DE ESTADOS Y ALIANZAS MILITARES El Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales de Ossorio (1981), define a la ¨Confederación¨ como:
Sistema político en virtud del cual dos o más Estados soberanos se unen para determinados fines de interés común, pero si perder cada unos de ellos sus respectivas soberanías interior ni exterior. El organismo representativo de la confederación (Dieta o Congreso) sólo tiene las atribuciones que en él han delegado los Estados miembros. La Confederación de Estados es un sistema desaparecido, por cuanto las que han existido (la Helvética, la Argentina, la de Perú y Bolivia, y algunas otras) o se han transformado en federaciones o se han disuelto. (p. 149.). (Subrayado nuestro).
Como se puede apreciar, en la Confederación de Estados, éstos conservan su personalidad y absoluta independencia, tanto en la política interna como en la externa. En ese sentido el autor Vascós (2007), considera que: (…) ¨en otras palabras, la Confederación viene a ser una nueva persona jurídica que surge en representación de los Estados confederados para un objetivo determinado y nada más¨. (p. 6).
La Confederación de Estados, según Jellineck (citado en Jordan Quiroga, 2007), es definida como: ¨la unión permanente de Estados independientes que se basa en un pacto con el fin de protección externa y paz interna¨(…) (p.3). Como se puede apreciar, esta premisa contiene el mismo fin que justificó la Confederación de las doce ciudades del Corinto Griego, que sirvieron de inspiración a Simón Bolívar para convocar el Congreso Anfictiónico de Panamá en 1824. Es importante entonces señalar que, en la Confederación, los Estados conservan la soberanía e independencia y su vinculación; como se dijo anteriormente, se basa en un pacto, es decir, en una norma de derecho internacional que persigue la protección externa y paz interna de los Estados Confederados. Ahora bien, es importante tomar en consideración: ¿cuáles son los actores que en los Estados tienen la mayor responsabilidad en asuntos de protección interna y externa, frente a las amenazas que pongan en peligro su seguridad?. En este punto es importante señalar, lo que expresa la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), en su Artículo 20º, cuando al referirse a la Fuerza Armada Nacional, se indica que la misma: (…) ¨se constituye en uno de los elementos fundamentales para la defensa integral de la Nación, organizada por el Estado para conducir la defensa militar, en corresponsabilidad con la sociedad¨ (...) Cuando se proyecta esta responsabilidad constitucional de conducir acciones de defensa, dentro del marco de una Confederación de Estados, entonces nos encontramos que, las amenazas internas y externas, automáticamente se hacen comunes para el resto de los Estados, puesto que el pacto de unión, liga y confederación, se construye sobre la base de intereses coincidentes y necesidades de protección mutua ante amenazas comunes. Son precisamente éstos dos últimos aspectos, los pilares fundamentales que dan sustento a los pactos y alianzas militares, las cuales, nada afectan a la soberanía, independencia y autodeterminación de los mismos. Resumiendo, las principales características de los Estados Confederados, según el autor Jordan (2007), se puede afirmar que los mismos:
(…) mantienen su propia personalidad internacional conservando sus prerrogativas; por ejemplo: el derecho a la guerra (jus belli), Embajada (Legationis), etc.. La eventualidad de un conflicto entre componentes de la Confederación será considerada como una guerra internacional y como una guerra civil. (p. 3). (Subrayado nuestro)
A diferencia de los Estados Federales, donde las soberanías de sus miembros se funden para dar lugar a un nuevo Estado, en los Estados Confederados se conservan
todas sus prerrogativas, a pesar que su vinculación es producto de un pacto, basado en normas de derecho internacional, es entendido que su texto incluirá un determinado número de renuncias, entre las cuales, jamás se considerarán la delegación de soberanía. Asimismo señala el precitado autor, al referirse a las características de esta forma de Estado, lo siguiente:
El pacto estipula la creación de un ¨Órgano Común permanente, (Dieta), que posee un carácter diplomático. Los miembros de la Dieta (dos representantes por Estado) actúan por delegación de su gobierno y, por consiguiente los acuerdos unánimes son y tendrán validez una vez que sean aprobados por sus propios gobiernos (ad – referéndum). (p. 4) (Subrayado nuestro).
Es importante acotar, parafraseando al precitado autor, que una vez cumplida la finalidad que motivó la unión confederada, o por la voluntad de los Estados miembros de la misma, el pacto quedará sin efecto y desaparecerá el organismo común conocido con el nombre de (Dieta) quedando cada Estado en plena y absoluta libertad de realizar sus actividades al margen de lo pactado. La flexibilidad que ofrece la Confederación de Estados dentro de las iniciativas de integración de los países de América Meridional, es que, bajo la figura de acuerdos internacionales, como el caso de la Unión de Naciones Suramericanas, (UNASUR), se pueden activar y desactivar acuerdos internacionales, pactos o alianzas que respondan a las realidades de las complejas variables que inciden en los intereses nacionales de los Estados que integran una región. 4. ALIANZA MILITAR El término ¨alianza¨ desde el punto de vista del derecho internacional, es definido por Cabanellas (1981) como: (…)¨tratado, liga o cualquier otro entendimiento, escrito o verbal, celebrado entre dos o más soberanos o naciones, para aunar intereses, compartir actitudes y estipular la mutua defensa contra sus enemigos o la actuación conjunta para atacarlos¨ (p. 249). (Subrayado nuestro). De la misma manera, López (1961), define el término ¨alianza¨ como: (…)¨un tratado político que aspira a asociar a dos o más Estados para concertar sus esfuerzos al servicio de una conducta común con trascendencia política¨ (p. 526). (Subrayado lo nuestro). A tal respecto, parafraseando a López, en relación con el término en cuestión, se puede afirmar que el mismo presenta las siguientes implicaciones: (1) La alianza tiene como fuente un tratado internacional; (2) Esta se considera como un acto de carácter indiscutiblemente político; (3) El fin que persigue una alianza, es el de concertar una acción común y (4) Cuando se alcanza materializar el pacto, como consecuencia de la unidad de acción, nacen una serie de obligaciones recíprocas, a cuyo servicio pueden
establecerse unos órganos y unas instituciones. (Subrayado nuestro). Resumiendo las posiciones de los autores arriba citados, se puede definir a la alianza, como un mecanismo de política exterior que nace producto de un tratado entre Estados soberanos o sujetos de derecho internacional, para articular intereses y afrontar retos comunes que garanticen el desarrollo y bienestar de los habitantes de una región. Los sujetos de derecho internacional que forman parte de una alianza, se denominan ¨aliados¨, este término es definido por Cabanellas (1981), como: ¨el que se une o coliga con otro para la defensa o el ataque (…) cada una de las dos o más naciones que asocian sus fuerzas contra un enemigo común, llevando un mismo interés y arrastrando los mismos peligros¨ (p.248). (Subrayado nuestro). Tomando en consideración las definiciones de los términos ¨alianza¨ y ¨aliado¨ al delimitar el concepto al ámbito militar, se puede afirmar que, las condiciones para desarrollar una ¨alianza militar¨ radican, en la convergencia de intereses coincidentes y amenazas comunes entre los sujetos de derecho internacional con voluntad política para asociarse y concertar sus esfuerzos en procura del bien colectivo, bajo un entorno de seguridad, como un factor indispensable para alcanzar el desarrollo y bienestar de los habitantes de la región. Existen numerosos acontecimientos históricos a nivel mundial, que enumeran y ejemplifican el destacado papel que han jugado las múltiples alianzas militares que se han desarrollado, como mecanismo de entendimiento, equilibrio y prevención, ante las potenciales amenazas provenientes del complejo escenario de las relaciones internacionales entre los Estados Nación. Llama por ello poderosamente la atención, la escasa difusión que ha tenido en la historia mundial, el ¨Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua¨, firmado por los Ministros representantes de las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mexicanos, elaborado y aprobado por la Asamblea Americana del Congreso de Panamá, el 15 de Julio de 1826, como resultado del visionario proyecto impulsado por Simón Bolívar, para alcanzar la unión de los países de América Meridional, no pudo entrar en vigencia, debido a las maniobras políticas de la potencia norteamericana, cuyos intereses expansionistas en la región se veían afectados con este proyecto, desarrollando de esta manera la conocida ¨Doctrina Monroe¨. La finalidad de la Doctrina Monroe, quedó al descubierto con las posiciones asumidas por los Estados Unidos, desde la invasión de tropas anglo-francesas a Río de la Plata en 1825; el bloqueo francés contra Argentina en 1838; la intervención anglofrancesa-española en México en 1862 que impuso al Emperador Maximiliano; el bombardeo de España a Chile y Perú en 1866; la invasión norteamericana a Puerto Rico en 1898; y el bombardeo y bloqueo anglo-italianoalemán a Venezuela en el año 1902, entre otros. El eslogan “América para los americanos”, se hizo sentir a favor de los intereses expansionistas de los Estados Unidos.
De allí la importancia en considerar, las ¨áreas de interés geoestratégicas¨, para la determinación de los posibles mecanismos de alianza militar entre los países miembros de (UNASUR). Las áreas de interés geoestratégicas, son definidas en las Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007–2013, de la siguiente manera:
(…) ¨son zonas geográficas definidas de acuerdo al interés estratégico nacional, tomando en consideración las características, el nivel de las relaciones y la afinidad política existente, con la finalidad de orientar la política exterior venezolana en función de la construcción de nuevos polos de poder¨ (p. 25) (Subrayado nuestro).
En el caso de la República Bolivariana de Venezuela, la política exterior se orienta hacia una estrategia multipolar, destinada a la creación de nuevos polos de poder, que representen el quiebre de la hegemonía unipolar, a través de la diversificación de las relaciones políticas, económicas y culturales, que permitan alcanzar la justicia social, la solidaridad y las garantías de paz, a través del diálogo fraterno entre los pueblos, respetando los principios básicos que rigen las relaciones entre los Estados. Estos objetivos contenidos en las líneas estratégicas de la nación, son guías rectoras de la política internacional que obliga al Estado, como parte de las iniciativas regionales, a la creación de nuevos bloques de poder, que respondan a las particularidades de las áreas de interés geoestratégicas de la Unión de Naciones Suramericanas. En el precitado documento aprobado por la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela a finales del año 2007, se establece que la nueva etapa de geopolítica mundial, se fundamenta en la siguiente tesis:
Identificación y definición de una política de construcción y articulación de los nuevos polos de poder geopolíticos en el mundo. Para el cumplimiento de esta tesis, se deben definir nuevas formas y mecanismos de integración y relacionamiento que logren la construcción de una nueva matriz de poder mundial en el campo financiero, mediático, militar y político. (2) Afianzamiento de los intereses políticos comunes entre los países. Se plantea como prioridad la construcción de valores políticos compartidos, que posibilite la unificación y diseño de estrategias comunes para el afianzamiento del intercambio económico y social, así como en la unificación de posiciones comunes en el concierto internacional. El criterio político unificado es
lo que orienta el desarrollo de iniciativas que permitan operativizar el principio de la pluripolaridad, usando como herramienta los instrumentos de integración. (op.cit., p. 24) (Subrayado nuestro).
a concepción idealista sobre la naturaleza humana y su capacidad para ponerse de acuerdo en el concierto de las relaciones internacionales, fueron abordadas por Bolívar en su Carta de Jamaica de (1815), cuando en ella expresó su deseo de instalar: (…) ¨un augusto Congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo¨. (Rodulfo, 1971. P. 356). Las ideas de Bolívar de convocar una asamblea en la que participaran todos los Estados del mundo, como parte de su admirable proyecto para alcanzar la unión de los pueblos de América Meridional, demostraba un marcado idealismo político, sin embargo, ante las perturbaciones existentes, producto de corrientes contrarias, le impedían alcanzar este admirable proyecto de unión. Así lo señaló en un fragmento del citado documento cuando expresa esta dificultad: (…) ¨mas no es posible porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América¨. (op. cit. Ibidem). Subrayado lo nuestro. En el enfoque idealista de la Unión de Naciones Suramericana, la existencia de peligros comunes es asumida desde los inicios mismos de una historia compartida y solidaria de las naciones que la integran, las cuales, tuvieron que enfrentar estos desafíos internos y externos comunes, desde las gestas de la independencia. Es por ello la voluntad de hacer converger sus intereses para el fortalecimiento y desarrollo de sus capacidades internas y su mejor inserción internacional. Es desde esta perspectiva que se presenta la idea de la seguridad colectiva partiendo de las siguientes premisas: (1) Si se habla de seguridad colectiva, es porque existe una inseguridad colectiva; (2) Si existe inseguridad colectiva, entonces existen amenazas que son comunes; (3) Si las amenazas son comunes, es porque las mismas afectan intereses comunes; (4) Si algunos Estados de la región comparten intereses comunes y perciben amenazas comunes, entonces se considera como válida la existencia de algún tipo de cooperación o acuerdo para enfrentar en forma integrada esta situación, que en este caso, consiste en el establecimiento de mecanismos de alianza militar en la Unión de Naciones Suramericanas, específicamente entre aquellos países de la Unión que compartan intereses y amenazas comunes y que manifiestamente expresen su voluntad política para establecer este tipo de pacto.
En el idealismo político se considera que la sociedad internacional puede organizarse para reconocer a la guerra como un problema internacional. Es la propuesta de Simón Bolívar de realizar una Asamblea de plenipotenciarios de cada Estado que, como el mismo lo expresó en su invitación: (…) sirviese de consejo en los grandes conflictos y de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete en los tratados públicos cuando ocurran dificultades, y de conciliador, en fin, de nuestras diferencias¨ (op.cit. ibídem), se procuraba, como lo establece en esencia el enfoque idealista, la promoción de organismos internacionales a favor de la paz internacional. Resulta interesante mencionar, que en el discurso del presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson del 9 de enero de 1918, ante el Congreso de ese país, se introducen algunas propuestas tales como: ¨la creación de una asociación general de naciones, a constituir mediante pactos específicos con el propósito de garantizar mutuamente la independencia política y la integridad territorial, tanto de los Estados grandes como de los pequeños¨ (punto 14). Esta propuesta es en esencia, originalmente bolivariana y fue retomada noventa y cuatro años después de la invitación que Simón Bolívar hiciera para realizar el Congreso Anfictiónico de Panamá el 7 de Diciembre de 1824, atribuyéndole el liderazgo como precursor del idealismo político a Woodrow Wilson, por cuanto los mismos sentaron las bases de la creación de la Sociedad de Naciones que nació con el Tratado de Versalles del 10 de Enero de 1920 y en cuyo articulado se establecía la creación de una sociedad basada en los principios de la cooperación internacional, arbitraje de los conflictos y de seguridad colectiva. En el enfoque wilsoniano, se sentaban las bases del concepto de seguridad colectiva, sin embargo también se proponían: ¨garantías adecuadas para la reducción de los armamentos nacionales¨ (punto 4), hecho que en la práctica, frente al marcado crecimiento del poderío bélico de los Estados Unidos, estaba muy alejado del enfoque idealista y demostraba un marcado interés en monopolizar el concepto de seguridad llevándolo a dimensiones mundiales. En la concepción de seguridad cooperativa, se acepta a la seguridad como concerniente a todos y se está de acuerdo en cuanto a la responsabilidad colectiva que debe asumirse en caso de agresión. En la IV Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, celebrada en la Ciudad de Manaus, Brasil, en el mes de Octubre del año 2000, el Ministerio de la Defensa planteó el enfoque de seguridad regional, constituido por un grupo de Estados con percepciones e inquietudes en materia de seguridad, íntimamente relacionadas, aunque no necesariamente permanentes, estableciendo las siguientes consideraciones: La teoría establece que en un sistema internacional diverso geográficamente, los complejos de seguridad regionales deben ser un rasgo normal y esperado, siendo sus componentes principales: la disposición de los Estados y la diferenciación entre ellos, los patrones de amistad y la distribución del poder. En el caso específico de la región, el establecimiento de un régimen de seguridad debe basarse en las relaciones de
amistad y en las amenazas comunes, reforzadas por los factores que en la actualidad limitan el uso de la fuerza (…) (p. 16). (Subrayado nuestro). Por todo lo anteriormente expresado, el enfoque de seguridad colectiva evoluciona hacia una seguridad cooperativa, la cual tiene que ver con la cooperación e integración Latinoamericana y Caribeña, que requiere de códigos comunes en cuanto a una verdadera conducta recíproca, que se sustente en valores y principios ampliamente compartidos y que se manifieste con hechos concretos. El concepto de seguridad cooperativa, implica una mayor cooperación regional militar, como mecanismo para minimizar los conflictos interestatales y encontrar soluciones eficaces para afrontar las amenazas que se presenten en el espacio suramericano, el concepto implica, una aproximación al Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua producto del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, en donde, como lo indica dicho documento los Estados se: (…)¨ligan y Confederan mutuamente, en paz y guerra, y contraen, para ello, un pacto perpetuo de amistad firme e inviolable y de unión íntima y estrecha con todas y cada una de dichas partes¨(Art. 1º ). En concepto de seguridad cooperativa, se aproxima además a lo contenido en el Artículo 2º del precitado tratado que parte de la necesidad de sostener una doctrina defensiva común y originaria y si fuese necesario ofensiva, con el fin de garantizar la soberanía e independencia de los países con el fin de protegerlos de todo intento de dominación extranjera y cualquier otro tipo de amenazas que afecten sus intereses colectivos, promoviendo de esta manera, los goces de una paz inalterable bajo un clima de armonía y garantizando el logro del bienestar común de los habitantes de la región suramericana y caribeña. Resumiendo, para justificar los mecanismos de alianzas militares que puedan operar en la Unión de Naciones Suramericanas inspiradas en una filosofía bolivariana de conformar una alianza para la paz y el bien común, es necesario emprender acciones concretas que permitan evitar posiciones pasivas que puedan caer en la indolencia, a tal respecto se cita al autor Marcano (2000: p. 88) citando a Vásquez (1994: p. 31) cuando al referirse a la neutralidad expresa que la misma : (…)¨no es una acción permitida cuando se encuentran comprometidos aspectos como la paz y libertad de los pueblos¨. Es decir, el concierto de naciones que integran el mundo debe velar por garantizar la justicia y paz entre los pueblos. En cuanto a lo expuesto, los gobiernos autócratas representan una amenaza en la manutención de los mismos; en este caso, es justificable la acción bélica, ya que el fin es loable, es decir reivindicar los principios de paz y justicia. El idealismo busca eliminar la potencia (poder) como esencia de toda la política entre los Estados. Busca un equilibrio de poder. De igual forma se puede decir que transfiere mecánicamente los principios de la política interna constitucional a la esfera internacional. Así mismo cree en la función del Derecho como instrumento para el bien común y el control social entre los Estados.
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Sign up to vote on this titleUsefulNot usefulEL PENSAMIENTO BOLIVARIANO DE LA UNIÓN: “ALIANZAS MILITARES EN UNASUR”- Gral Angiolillo by Ramón Rodolfo Copa0.0 (0)EmbedDownloadDescriptionAutor: General de Brigada: Pascualino Angiolillo Fernández Director del Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela y Centro de Estudio...Autor: General de Brigada: Pascualino Angiolillo Fernández Director del Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela y Centro de Estudios Estratégicos. RESUMEN El presente artículo plantea las bases filosóficas del pensamiento bolivariano con la finalidad de presentar mecanismos de alianza militar en la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que contribuyan al desarrollo común, el bienestar de los pueblos y la seguridad colectiva de sus habitantes. Para alcanzar este fin, se partió del análisis del documento final del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, en el cual, se condensan los postulados del ideario bolivariano que inspiran la unión de los pueblos de América Meridional; seguidamente, se plantea la idea de la Confederación de Estados y el tema de la alianza militar, que respondan a las realidades e intereses de los Estados miembros, hecho que representa un factor potencial para la promoción de la integración latinoamericana y caribeña, bajo un entorno de seguridad, libre de amenazas que impulsen el desarrollo común de sus pueblos. Hoy en día, el idealismo político heredado por los próceres latinoamericanos, ha servido de fuente de inspiración para la formulación de una renovada política exterior entre los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas. Con el establecimiento de nuevos sistemas de gobierno que comparten intereses concurrentes, se han logrado alcanzar importantes acuerdos de cooperación en la región. Aunado a esto, la existencia de amenazas que se presentan en una nueva y evolucionada versión, evoca la necesidad de desarrollar esfuerzos mancomunados para garantizar la paz internacional y la seguridad colectiva en la región.Interests: Types, Research, HistoryRead on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.Copyright: Attribution Non-Commercial (BY-NC)Download as PDF, TXT or read online from ScribdFlag for inappropriate contentShow moreShow less

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