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Timestamp: 2017-06-26 20:49:39+00:00

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¿Qué pasa en Guairá? El problema es el oro | PARAGUAY PÉICHANTE
¿Qué pasa en Guairá? El problema es el oro
Publicado por jotaefeb ⋅ 5 marzo, 2017	⋅ 22 comentarios
Archivado bajo POLITICA	Leí todo tipo de especulaciones acerca de lo que sucedió con el gobernador del Guairá, Rodolfo Friedmann y el intento fallido de sacarlo del cargo. Más allá de las diferencias políticas naturales que se dan en tiempos de definiciones de listas y candidaturas, el problema real o la puja verdadera que existe en el departamento es quién se queda con la mejor parte del oro de Paso Yobái.
Y les cuento la historia: en el programa La Caja Negra de Unicanal, hicimos una investigación al respecto. Hoy existe un enorme conflicto en el lugar. La empresa canadiense Lampa (Latin American Minerals Paraguay) tiene el permiso para la explotación del oro en Paso Yobái, que exporta un promedio de 30 kilos de oro por año a Canadá y Estados Unidos para ser refinados.
El punto es que los pobladores afirman que la extracción del mineral es superior a lo que la empresa declara. Es por ello que hoy día se ha conformado en la zona una Asociación de Mineros de Paso Yobái, quienes extraen el oro en forma artesanal, pero de la propiedad de un paraguayo-alemán Albino Neukinsinger, quien permitió que Lampa haga en su momento una cateo en su propiedad pero luego ya no le dejaron ingresar y el alemán se encargó de establecer su dinámica para la extracción.
Desde que Neukinsinger tomó la decisión de sacar el oro por su cuenta, sin permiso ambiental, sin concesión, sin autorización del organismo oficial, pese a un pedido formal al Viceministerio de Minas y Energías, se asoció con otras dos personas, Óscar Chávez (actual concejal, el mismo que quiso sacarle el cargo a Friedmann) y Antonio Colmán. Estos figuran como los dueños de las envidiables tierras de donde extraen el oro.
Para seguir extrayendo el mineral en forma ilegal, Don Albino (como lo conocen en la zona) logró congraciarse con el pueblo a fin de usarlos de escudo y también logró el apoyo de importantes políticos como el gobernador Rodolfo Friedmann Alfaro y el senador colorado Gustavo “Pipo” Alfonso.
Los pobladores sostienen que es preferible que el pueblo se beneficie con el oro que existe en la zona, antes que una empresa internacional se lleve todo al exterior y sin mayores beneficios para la ciudad. Según el testimonio que recogimos de Lucio Pérez Ortiz, un poblador del lugar, quien integra la lista de beneficiarios del oro de Don Albino, el promedio que recibe la comunidad es de 10 kilos de oro en forma mensual.
Están perfectamente organizados. Hay un líder que arrima su lista con 15 miembros. A cada lista se le da la opción de extraer un camión con un promedio de 50 gramos del mineral precioso al mes. Lo trasladan a uno de los 120 molinos artesanales de la zona (sitios donde se procesa el oro) y eso arroja por lo menos unos G. 8 millones, que se dividen entre las 15 personas. Es decir, lleva cada familia G. 500 mil por mes. En total son beneficiarios unas 3.500 familias.
Según las planillas a las que pudimos acceder, efectivamente el promedio mensual que reciben los beneficiarios es de 10 kilos de oro. Esto quiere decir que al año, mueven 120 kilos.
Y acá viene el problema. ¿Por qué la empresa Lampa, que hace también la extracción de oro y que cuenta con equipos más sofisticados registra solo un promedio de extracción 30 kilos por año? ¿Están declarando todo lo que procesan?
Si “Don Albino” reparte su oro a los pobladores (10 kilos) ¿cuántos kilos quedan para los dueños de la propiedad, sus socios y sus protectores políticos?
A Friedmann le reclamaron sus socios que aproveche su cercanía con el oficialismo colorado que está en el poder para que las tierras de Don Albino obtengan la licencia para la explotación y que incluso ellos tienen datos de la existencia de más oro en otras propiedades, pero necesitan autorización del Estado. A Friedmann lo tildaron de flojo. Con el golpe de Chávez, quien además es socio de las tierras, pretendían ejercer mayor presión al gobierno.
Mientras esto ocurre, se siguen sacando kilos y kilos del mineral precioso. El Estado no toca nada, le tiran migajas a la gente para usarlas y la empresa canadiense amenazando con irse del país y encima con demanda incluida al Estado paraguayo.
Es necesario que las autoridades tomen cartas y brinden no sólo las garantías jurídicas necesarias a la empresa concesionaria, sino que además realicen los controles ambientales necesarios para salvaguardar el recurso natural que nos pertenece a todos.
http://www.lanacion.com.py/pais/2017/03/05/que-pasa-en-guaira-el-problema-es-el-oro-2/
arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.	Ver todas las entradas de jotaefeb »	« Deuda jo’a
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La crisis política que se venía arrastrando en la Gobernación del Guairá finalmente parece haber sido resuelta cuando uno de los concejales, el presidente de la Junta Departamental, cambió sorpresivamente de bando político dentro de la puja interna del Partido Colorado e inclinó la mayoría hacia el gobernador Rodolfo Friedmann, anulando las resoluciones en las que se habían fraguado las renuncias del jefe del Ejecutivo regional. Lo sugestivo es que los organismos encargados de dar garantías no han ayudado a resolver la cuestión y esta finalmente se tuvo que zanjar con una situación provocada por el oportunismo político. La institucionalidad democrática no puede depender del cambio de un voto.
La peculiar crisis política que se desató meses atrás en la Gobernación del Guairá, cuando un grupo mayoritario de concejales departamentales habían aprovechado el viaje de luna de miel del gobernador Rodolfo Friedmann para destituirlo del cargo, aceptando una supuesta carta de renuncia, finalmente parece haber sido resuelta de la manera más inesperada y menos convencional, cuando el actual presidente de la Junta, el concejal departamental Rodolfo Pereira, decidió cambiarse de bando político en la puja interna del Partido Colorado, y al hacerlo también cambió su voto en el conflicto, inclinando la mayoría en favor de Friedmann.
De este modo, lo que no se pudo lograr con la intervención de la Justicia Electoral ni de la Justicia ordinaria, ni del Ministerio Público, ni de cualquiera de los organismos políticos locales, al final se logró con una situación de puro oportunismo político.
De hecho, todo parece indicar que el peculiar golpe de Estado regional contra Friedmann había sido maquinado debido a que el gobernador, que pertenecía al movimiento interno Honor Colorado de la Asociación Nacional Republicana (ANR), liderado por el presidente Horacio Cartes, estaba en tratativas de migrar al movimiento disidente Colorado Añetete, liderado por Mario Abdo Benítez, que finalmente se concretó. Ante esta presunta traición, los referentes del cartismo en la región aprovecharon que tenían mayoría de concejales en la Junta Departamental y decidieron destituir al titular del Ejecutivo, fraguando su renuncia en su ausencia.
El resto del culebrón político es conocido. Friedmann negó haber firmado renuncia alguna y apeló a todas las instancias políticas y jurídicas, pero sus adversarios también impusieron varios recursos, ocasionando momentos de mucha confusión mediática, en que el Departamento del Guairá llegó a tener hasta tres gobernadores al mismo tiempo.
Lo grave de toda esta cuestión es que las instituciones encargadas de velar por la institucionalidad republicana, en lugar de actuar y poner claridad, acabaron prestándose aun más al perverso juego de la politiquería criolla, con resoluciones y contrarresoluciones, que un día daban supuesta legitimidad a uno de los gobernadores y al otro día al otro, generando mayor confusión en la ciudadanía.
Ahora todo se resolvió de manera simple. El titular de la Junta, Rodolfo Pereira, también se pasó del sector oficialista colorado al disidente, inclinando la mayoría de votos a favor de Friedmann para anular las resoluciones en las que se aceptaban su renuncia. Así, Friedmann fue respuesto como gobernador del Guairá. Lo penoso es que la institucionalidad democrática dependa de un simple cambio de voto.
http://www.ultimahora.com/guaira-institucionalidad-no-puede-depender-un-voto-n1087747.html
Publicado por jotaefeb | 28 mayo, 2017, 5:33 pm Friedmann, “delincuente y descarado”
Algún lado se publicó la letra de una canción que decía “Políticos locos guían a las masas y les dan sus ojos para no ver qué pasa. Aún con la ceguera verás a los listos contar su dinero; listos, ¡pero muertos!”
Muchos ven reflejados a los Friedmann de Villarrica en tal escrito, porque con el poder del dinero manejaron históricamente esa ciudad y gran parte del departamento del Guairá. De ahí es que, y tal vez por la ceguera, hoy no se está viendo toda la película de lo que sucede en la Gobernación, donde Rodolfo Max Friedmann “un delincuente, corrupto y descarado”, quiere seguir manejando esa institución.
Eso del delincuente, corrupto y descarado lo dijo, hace como cuatros años, su propio padre, Rodolfo Friedmann Cresta, quien también fue gobernador de ese departamento. Y a pesar de esa “linda” presentación, su hijo llegó a ser Ejecutivo Departamental.
Es más, en esa ocasión Rodolfo (padre) manifestó que lo mandó a sacar de la fábrica a Rodolfito por ladrón. “Robó asquerosamente. Entró con una mano atrás, sin un peso. Hoy tiene estancia, anda en Land Cruiser, se va a Las Vegas. Robó y rapiñó Azucarera Friedmann”, dijo. Entonces el hijo era candidato a gobernador.
Sin dudas, no solamente se puede tomar literalmente esa expresión, porque denota también que se trata de una conflictiva familia y son varios los antecedentes en ella, los que incluyen agresiones físicas, amenazas de muerte y al parecer hasta un homicidio, todos protagonizados por miembros de la familia Friedmman.
Y si se habla de corrupción, tampoco está exento Rodolfo padre, porque él fue acusado de tráfico de influencias, por haber enviado mensajes amenazadores a la abogada Norma Girala, para que se aparte de una causa, en el que fue investigado Rodolfo hijo por la muerte de un joven en un percance automovilístico.
En aquel tiempo, a Friedmman lo calificaron de carácter enérgico, arrogante, soberbio y vanidoso. “Se cree dueño del poder, de la ley y de las personas. La sola mención de su nombre hace temblar a las autoridades, sean estas policías, jueces, fiscales; todos se arrodillan a sus pies, nadie se atreve a enfrentarlo. Es una especie de dios al que se debe rendir pleitesía”, dijo entonces la exfiscala Norma Girala.
Y por cierto, tanto es su soberbia que hasta se constituye en un autor confeso de hecho de corrupción. En el año 2012 confirmó que la compañía azucarera de su familia distribuía como suya azúcar que adquiría de contrabando de Brasil. Estas declaraciones las hizo días después que se decomisara 189 toneladas de ese producto en Villarrica y en San Salvador.
No termina ahí el hecho delictivo del exgobernador de Guairá, porque el año pasado amenazó de muerte a su hijo, entonces gobernador y al intendente de Villarrica, Gustavo Navarro. Responsabilizó a ambos del cuadro de dengue que puso en riesgo la vida de otra de sus hijas.
Al ver todas estas situaciones, no sería extraño tampoco que el mismo esté “logrando” la destitución de su hijo de la Gobernación del Guairá. Ya asumió el cargo Óscar Chávez, por una resolución del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE).
Tal vez, tan sínico, desfachatado el tipo, que sale a destacar su agradecimiento a los “señores” senadores y diputados. Destacó que sus amigos Calé (Galaverna), Blanca (Ovelar), Enrique (Baccheta), Marito (Abdo), Óscar S. (Salomón) y Ariel (Oviedo), “por el apoyo que le brindaron a mi hijo Rodolfito, el gobernador del Guaira que ha ganado en forma limpia y democrática. Una vez más, muchas gracias”, dijo.
Y ese personaje, Rodolfo Friedmman Cresta, autoconfeso corrupto, se toma el atrevimiento de pedirle al presidente de la Republica, Horacio Cartes, que renuncie. Hasta llega al colmo de hablar a nombre del pueblo, pero ahí se contradice enfatizando que “el pueblo paraguayo no es idiota”. Tiene razón, no es idiota y nadie le va seguir en su locura.
Además, habla de dignidad y ¿sabrá él lo que significa dignidad? Y sigue diciendo… “lucharemos para que libre sea nuestra Patria amada, en honor a Iturbe, Yegros, Francia, Molas, Mora, Caballero y otros, que lograron la noche de 14 y 15 de mayo de 1811 la tan anhelada gesta de independencia”.
Igualmente, se refirió al honor a esas mujeres que levantaron el país luego de tan catastrófica guerra de la Triple Alianza, el honor a esos niños que se pusieron los pantalones de guerreros valientes y murieron por la Patria en Acosta Ñu.
Sin dudas, esta persona desastrosa y arrogante es la menos indicada para hablar de los problemas del país o de las supuestas debilidades del presidente de la Republica para gobernar el Paraguay. Él debería ocuparse primero de su casa, tratar de poner orden por lo menos en su empresa y hacer algo por su comunidad. Basta “don” Friedmman, dejen (con su hijo) la política y Ud. dedíquese a lo suyo y trate de dignificar por lo menos su familia.
Publicado por jotaefeb | 23 mayo, 2017, 11:07 am Más luna que miel
Si la gente cree que el carnaval ha finalizado en su fecha normal está muy equivocada y, aunque sea época posterior al día de la ceniza, la festichola comenzó después y justamente queriendo convertir en cenizas todas las instancias a las que legalmente se debe recurrir para soltar prendas y soltar las atribuciones constitucionales que tiene y debe tener el Paraguay.
A partir de esa cruz que la Iglesia Católica inserta con la ceniza en la frente de la gente austeramente católica, se inicia la cuaresma para que el ciudadano dirija su pensamiento hacia el queso Paraguay; el cerdo, la ovejita y la gallina casera, los juegos como el truco, el póker y la generala y hacia adonde ir a pasar la Semana Santa para convertirse en el tuku karu del pobre y lejano pariente instalado miserablemente en alguna campiña paraguaya hasta que las campanas anuncien el Domingo de Resurrección.
La fiesta de los mamarrachos políticos de estos días comenzó con la convención liberal y algunos fueron sepultados en el llano y otros fueron lanzados hacia las alturas. Pero lo que más lanzaron fueron los puños y las sillas en alegre demostración que la realidad supera a la sospecha y que los partidarios liberales son tan iguales a los peores.
Otro carnaval interminable que tiene meses de argelería y empapado al pueblo paraguayo de joda y aburrimiento es el rekutu y la enmienda de la Constitución. La palabra aburrimiento proviene, en este caso, de un cuadrúpedo de enorme déficit de coeficiente intelectual al que se sumaron en principio –en realidad sin principios– unos cuantos que sumaban 23 y decían ser mayoría. Hoy ya ni se sabe cuántos cuadrúpedos son. Este carnaval parece que, finalmente, tendrá que ir a la Corte Suprema de Justicia para que el ansiado cambio constitucional tenga en ese Poder el disfraz con el que algunos ministros le dan a la suprema justicia el corte que les conviene.
La última comparsa que conquistó el sambódromo criollo se presentó en mi ciudad para que Villarrica sea el emporio de la risa y de seguir ostentando –y muy lejos en la punta– la meca, la única, la insuperable y la promotora de hacer siempre las cosas de manera estrafalaria para seguir siendo y luciendo su título de la capital de los reveses.
En el Guairá se presentó la función en la Gobernación. Y fue como una función patronal, ya que en cuestión de horas aparecieron varios patrones sin función. Parecía el juego de las sillas donde los nuevos inquilinos, apenas posaban sus sentaderas en el sillón y lo suficiente para salir en las fotos, eran desplazados nuevamente.
Un incitador de la renuncia del gobernador fue el líder que tiene el nombre de Alider. Por unas horas asumió alguien que proviene de la zona del oro de Paso Yobái, sitio en donde varios políticos partidarios dan el paso hacia la opulencia. Acto seguido y en vez de Rodolfito asumió Rodolfo, a quien todos le conocen con el sobrenombre de Pomelo y una orden de la Justicia Electoral, emanada antes de que le sacaran el jugo, truncó su nombramiento y el pulp pomelo quedó, momentáneamente, para una próxima degustación. Apareció luego un cuarto gobernador que era de cuarta como candidato.
Algunas cosas quedan. ¿La renuncia del gobernador lleva su firma o es trucha? y el más cándido de todos resultó ser Rodolfito. Los que estuvieron acérrimamente en contra de Horacio Cartes y tratándole de lo peor hoy son sus aliados perdedores en el Guairá. Queda la lección de no firmar autógrafos en Villarrica, los sinvergüenzas pueden llenar con tu renuncia o se adueñan de todos tus bienes.
Rescato los peligros del casamiento y que la luna de miel, como la de Rodolfito, por culpa de unos desubicados, se convirtió en más luna que miel y los que propiciaron su renuncia se quedaron, de momento y en evidencia, en la luna de Valencia…
Publicado por Anónimo | 21 marzo, 2017, 9:58 am La renuncia del gobernador
Por Óscar Latorre
El confuso escándalo desatado en el departamento de Guairá con la aparición de una supuesta nota de renuncia presentada por el gobernador Rodolfo Friedmann trae a mi mente una situación similar acaecida hace unos 30 o más años en el Poder Judicial. En aquel entonces, lo “renunciaron” al juez Marcos Riera Hunter porque no respondía a los intereses de los mandones de turno, atrincherados bajo la figura de Alfredo Stroessner.
En aquella ocasión, la solución fue rápida, por lo menos en apariencia, porque la falsa nota de renuncia dejó de ser considerada y quedó por el camino el intento de deshacerse del magistrado. Hoy nos encontramos con una situación parecida en la que el supuesto renunciante niega enfáticamente haber firmado la nota en cuestión.
Planteado el problema, que fue manoseado indebidamente por los intereses políticos en juego, solo existen 4 posibles alternativas en relación a ese documento: 1. Que la firma sea auténtica; 2. Que sea una firma auténtica insertada en una hoja en blanco; 3. Que sea una firma auténtica estampada en un documento cuyo contenido no corresponde a la voluntad del firmante; y 4. Que la firma sea absolutamente falsa.
La investigación fiscal debe desentrañar el enigma y someter a una pericia seria, objetiva e imparcial, la firma obrante en el documento que hoy se encuentra depositado en una escribanía pública de Villarrica.
Las primeras intervenciones de la Justicia no han sido las mejores porque por un lado se concedió una medida cautelar en un juicio de amparo a favor del gobernador renunciante y, por otra parte, también obtuvo lo mismo el presidente de la Junta Departamental del Guairá.
Al absurdo de medidas cautelares absolutamente contrapuestas, dictadas en dos juicios de amparo distintos, se le suma la no menos visible irregularidad de que la medida cautelar obtenida por uno de los que hoy se disputan el cargo de gobernador, fue revocada por el Tribunal Electoral de Villarrica con la firma de apenas uno de sus tres miembros. Es decir, se trata de una resolución incuestionablemente nula y que, en ningún caso, puede justificarse con el argumento de que fue necesaria para “calmar los ánimos”.
Cualquiera que sea la verdad en cuanto a la autenticidad o falsedad de la firma en la nota de renuncia, estaremos en presencia de un hecho punible. De ser falsa, tendremos producción y uso de documento no auténtico; de ser auténtica, el delito de simulación de un hecho punible.
La confusión se ve incrementada con la aparición de peritajes contradictorios sobre la autenticidad o falsedad del documento, los que, al emanar de fuentes particulares, carecen por completo de valor probatorio y solo responden a objetivos políticos.
La tarea investigativa fiscal debe abocarse inmediatamente a la determinación de la autenticidad o falsedad de la firma obrante en el documento y es de esperar que ella no se vea obstaculizada por injerencias políticas que se pueden dar desde uno u otro lado.
Por de pronto, solo cabe esperar el resultado de la pericia caligráfica que deberá ser ordenada por el Ministerio Público y, a partir de allí, dirigir la tarea investigativa hacia quienes aparezcan como sospechosos de su autoría.
Lo importante es que el delito sea aclarado. Tal vez, como pocas veces en el pasado, la nota de renuncia que ya adquirió ribetes de telenovela exige que sus responsables sean castigados, sea ella auténtica o falsa, de modo a evitar que se den situaciones similares en el futuro.
Publicado por Anónimo | 13 marzo, 2017, 10:27 am El electoralismo salvaje y el “oro del Guairá”
Lo único cierto y cuerdo que se sabe acerca del disputado conflicto en el Guairá, con la vertiginosa sucesión de gobernadores, proclamados y destituidos sucesivamente, es que hay un tema de fondo, que planteó el periodista Jorge Torres desde el comienzo, con respaldo en una investigación periodística que databa de antes del escándalo; que tiene que ver con la explotación del “oro del Guairá”, es decir, un negociado con oro, por parte de una empresa internacional y de particulares, con la extracción de oro en la región, de la que al parecer nadie rinde cuentas; ni la gobernación ni la administración central se benefician como correspondería. Es decir, una patente de corso para explotar una riqueza natural regional pasando por encima de las leyes de la República.
Notablemente, es el tema del que nadie habla en este conflicto que viene dislocando la política guaireña que ha traspasado las fronteras de la “república del Guairá”, para convertirse en tema nacional.
El otro tema capital es el documento presentado, presumiblemente, por el gobernador, destronado, reinstalado y vuelto a derrocar y a reinstalar, en el curso de poco menos de un par de semanas, con una insólita sucesión de destituciones y reinstituciones.
Ya hay hasta un perito particular con una pericia que dice que la firma del pedido de renuncia es auténtica, aunque, al parecer, la Justicia y las partes fundamentales en disputa aún no han podido acceder al documento clave que es la esencia de la disputa: ¿Es auténtica la renuncia? Es decir, un tema fundamental que tiene que ver con la Justicia.
Es decir, los dos temas fundamentales, el del conflicto del documento de renuncia dudoso, y el del trasfondo de un conflicto económico, de un gran negociado detrás de la pulseada política, no han sido suficientemente destacados ni discutidos. El tema se ha llevado al terreno político electoralista, con intervención de los candidatos en la carrera presidencialista, electoralista de cara al 2018.
Resulta desde luego insólito que un gobernador, recién casado, con una boda calificada mediáticamente como multimillonaria, con bastantes ribetes escandalosos, poco formales para una autoridad pública, se vaya de luna de miel, dejando su renuncia en manos de sus posibles sucesores. Como diría un insigne guaireño, “ingueroviable”.
Es decir, los líderes políticos no están pensando en el conflicto, ni el presente, ni en la justicia ni en el país, ni en el Guairá, ni en la institucionalidad. Es puro electoralismo salvaje.
Una vez más, el electoralismo ha desplazado a la acción política seria y, lo que es más grave, a la jurídica. Entonces, una vez más, prevalece el “lata pararã”, el ruido, por encima del tema de fondo.
Es igualmente difícil de creer que en el tiempo que llevamos debatiendo electoralistamente este serio tema político y jurídico no haya nadie que haya podido aportar una salida seria y que el conflicto siga rozagante en manos del viciado electoralismo nacional, salvaje y primitivo.
Es un grave problema de cinismo político, que, en vez de buscar soluciones a los problemas o de dar lugar a que la Justicia investigue los hechos conflictivos jurídicamente, busca sacar rédito de la coyuntura para la plataforma electoral de cada quien.
Los políticos siguen haciendo politiquería en vez de política; electoralismo en detrimento de la investigación fiscal y judicial.
Es muy alto el costo para el país, muy grave, porque en vez de defender la institucionalidad, como corresponde en este caso, se trata de sacar provecho de cara a las elecciones. No estamos pensando en el país de hoy ni el de mañana, sino en las elecciones que vienen.
Publicado por Anónimo | 13 marzo, 2017, 10:14 am Mientras tanto, en la escribanía…
Mientras todo el país –excepto Horacio Cartes, quien se enteró recién anteayer– hablaba de la surrealista sucesión de escándalos en la Gobernación del Guairá, la clave no estaba allí, sino a pocos metros. En la oficina de la escribana Graciela López, para ser exactos.
¿Era real o falsa la rarísima renuncia de Rodolfo Friedmann? ¿Quién era el misterioso señor de traje blanco que dejó el papel en la mesa de entrada? ¿Se olvidaron de ponerle el sello de dicha dependencia en las primeras fotos mostradas? Todo el mundo deseaba ver el documento original, pero estaba perdido. Finalmente, se supo que la dichosa renuncia estaba en poder de la escribana. Habría sido llevada allí por cuatro concejales departamentales.
No perdamos tiempo en preguntarnos a cuenta de qué esas cuatro personas sacan un documento público de la Gobernación y lo llevan a una escribanía privada. Mejor, sigamos. Mientras se alternaban de modo delirante los gobernadores –Friedmann, Chávez, Friedmann, Pereira, Friedmann…–, el documento no aparecía, porque la escribana López estaba decidida a no mostrárselo a nadie, ni siquiera al fiscal Elizaur. Dijo que solo se lo daría a un juez o a sus cuatro mandantes.
Era imposible que algún juez lo exigiera, pues el Poder Judicial del Guairá se había embarcado en su propio escándalo cuando el magistrado César Alfonso otorgó un recurso de amparo que contradecía a un amparo constitucional previo. En cuanto a sus mandantes, no estaban dispuestos a aclarar nada. Uno de ellos, al ser preguntado por qué no retiraban el documento y lo entregaban a la Justicia para destrabar el conflicto, solo atinó a contestar con balbuceos incomprensibles.
Cuando el circo parecía completo, apareció el grafólogo Librado Sánchez, quien dijo que a solicitud del presidente de la Junta examinó el original y dictaminó que la firma de Friedmann es auténtica. Eso quiere decir que la escribana, que tanto “mezquinaba” la confidencialidad de la renuncia, resolvió dársela sin problemas a un supuesto perito de una de las partes.
Más allá de que un peritaje sin intervención judicial ni de la contraparte solo sirve como humo mediático, lo grave es que se haya roto de modo tan poco serio la cadena de custodia del documento. Luego del inevitable vocerío, vinieron las contradicciones. El perito sostiene “no trabajo con fotocopias”. La escribana asegura que nunca le mostró el inaccesible documento. Le cuento una novedad: alguien miente.
Los cartistas guaireños son invencibles. Lograron superar el asombro que causaron las torpezas de los muertos que firman o los magnicidios por WhatsApp. Lograron que Rodolfito Friedmann se convirtiera en un líder insólito que recibe solidaridad de todo el espectro político. Lograron que Marly, sentada allá atrás, humildita, con su coqueto chaleco antibalas, mire a todos con cara de ¿cómo no descubrí antes que la política da más prensa que la farándula?
Publicado por Anónimo | 13 marzo, 2017, 10:11 am Lecciones villarriqueñas
Los guaireños arrancaron la semana con tres gobernadores y una primera dama recién estrenada. Una luna de miel interrumpida, una carta renuncia desaparecida, policías antimotines, gritos, ronqueras, Pipo Alfonso, un asesor bien pagado de Itaipú, una sesión liberal en la plaza… ¡help, help!
En medio de la crisis, un ciudadano muy preocupado me dijo que la Gobernación estaba prácticamente paralizada. ¿Y eso qué supone?, le pregunte. Nada, me dijo, en realidad la Gobernación no sirve para mucho, pero me preocupa que esté paralizada nomás.
Lo cierto es que el hombre no sabía bien qué funciones tiene su Gobernación, además de estimular a los operadores políticos regionales ofreciendo cargos electivos y una gorda nómina para dotar de salarios públicos a un buen número de correligionarios, parientes, amigos y amantes.
Este buen señor aparentemente cree que la Gobernación básicamente se dedica a gastar dinero que recibe de Itaipú en algunas pocas obras que igual las podían ejecutar los Municipios o los Ministerios de Obras o de Educación, y a cobrar alguna que otra tasa que se destina exclusivamente a pagar salarios.
Y este buen señor tiene razón. Es exactamente así. La Gobernación es un cachivache jurídico-político que metimos en la Constitución con la idea de la descentralización, pero sin el menor criterio administrativo; no tiene funciones claras, no posee capacidad de autofinanciamiento y carga con un legislativo cuyas resoluciones valen menos que las reglas de la FIFA en un partido de barrio.
Con la misma alegre irresponsabilidad, atomizamos el país en un centenar de minúsculos Municipios carentes por completo de cualquier capacidad de gestión. Así tenemos intendencias como las de Ypehú, cuya única función práctica es garantizar el libre tránsito de los narcos. De hecho, son ellos quienes se la disputan; voto o bala, usted elige.
Si el presidente puede ser reelecto, si puede ser reelecto de manera continua o alternada, si debe haber o no segunda vuelta electoral son discusiones simples.
Los problemas complejos que abordar a la hora de proponer cambios en nuestro contrato social son los que ni siquiera mencionamos. ¿Necesitamos realmente Gobernaciones? ¿Hace falta tener tantos Municipios? ¿Cuánto nos cuestan y qué ganamos con ellos? ¿Cómo podemos hablar de descentralización del Estado si la salud, la educación y la seguridad son responsabilidad exclusiva del Gobierno central? ¿Qué es lo que descentralizamos, el reparto de zoquetes?
Es tanta la obsesión de la clase política con la reelección que es casi seguro que tendremos una constituyente en el 2019, si no antes. Será pues la oportunidad de ensayar un nuevo dibujo geopolítico. Hay que aprender de la crisis villariqueña; y si pensás salir de luna de miel, que sea durante el receso legislativo.
Publicado por Anónimo | 13 marzo, 2017, 10:09 am La crisis cartista detonó en Guairá
El escándalo de la Gobernación del Guairá que ya no sabe quién es su gobernador es el fiel reflejo del manejo desvergonzado del poder en el Paraguay. Políticos corruptos, ambiciosos, sin la más mínima subordinación a las leyes, la institucionalidad, vacíos de ética, que atentan contra el sentido común, gracias a jueces venales y pusilánimes que emiten sentencias según la línea de su jefe de turno.
Este grotesco espectáculo público revela cómo los políticos son cómplices en la corrupción y solo se delatan cuando uno quiere quedarse con toda la torta. Ahora los concejales y sus padrinos políticos hablan de escandaloso robo en la Gobernación, un dato que se manejaba bajo la mesa porque compartían las regalías de los fondos públicos y del negocio del oro en Paso Yobái.
El país sigue atónito día a día, como una telenovela, los enredos políticos y entuertos jurídicos que pujan por un pedazo de poder regional, pero que tiene su impacto en el corazón del cartismo.
El golpe contra el gobernador Rodolfo Friedmann tiene demasiadas aristas y aunque el oficialismo pretenda reducir la pelea a un asunto de cacicazgo regional, la explosión en Guairá es apenas el inicio de la crisis que ya se anidó en el cartismo y que explotará apenas se defina la reelección.
CHAMBONES. El golpe regional no tiene aún claros ganadores, pero sin duda ya puede hablarse de perdedores. Aquí sobresalen el senador Gustavo Alfonso, y en una segunda línea, Cándido Aguilera. Y aunque nieguen autoría moral, aparecen como los principales cabecillas, acusados directamente por Friedmann, quien también apuntó al presidente Horacio Cartes.
No solo han fracasado, por ahora, en la destitución, sino que han puesto en el punto de mira al presidente como el gran titiritero detrás de una maniobra con tufo a golpe, lo que lleva necesariamente las sospechas al escenario de la reelección.
Gestor o no del golpe, Cartes y la cúpula de la ANR escondieron la cabeza esperando que los acontecimientos precipitaran la caída del gobernador que sigue resistiendo el embate con trinchera y resistencia. Lo que debe hacerse cuando uno considera que le usurpan el cargo.
El silencio vergonzoso de la cúpula colorada no fue sino la confirmación de la complicidad con la maniobra política. Tan evidente es que el presidente de la ANR, Pedro Alliana, recuperó la voz una semana después de los incidentes solo para decir que “chateó” con Friedmann y que “iba a seguir su caso”.
Uno puede fingir demencia en asuntos domésticos, pero en política eso es confesión.
El Consejo de Gobernadores recién el miércoles sacó un comunicado a favor de su colega. Sobre todo para espantar fantasmas porque temen que “siente un precedente de quiebre institucional que podría replicarse en otros departamentos”.
EMPLAZAMIENTO. En medio de la humareda guaireña, el tema reelección sigue en punto muerto. Aunque los aliados digan que hay un 80% de avance, la no presentación del proyecto es la prueba más fehaciente de que el pacto no está cerrado.
El clima triunfalista va cediendo a la incertidumbre.
El tiempo conspira contra los reeleccionistas. Tanto que Fernando Lugo dio a sus aliados 12 días para definir el pleito, porque sabe que los plazos políticos y electorales apremian. Tanto el presidente como el ex obispo tienen un largo camino que recorrer en cualquiera de los dos escenarios.
Marzo es el mes para aprobar la enmienda, luego será peligrosamente tarde.
Lilian Samaniego ya anunció sugestivamente que si no sale la reelección vía enmienda, Horacio Cartes no recurrirá a la certeza constitucional para forzar su candidatura. Además, el presidente no confía totalmente en un voto colorado, clave para los 23 votos. Teme una traición en la hora clave de la votación.
Con reelección o sin ella, el cartismo es una olla a presión sin válvula de escape.
Cuando se defina el panorama, explotará por los aires.
Guairá es apenas una pequeña muestra.
Publicado por Anónimo | 13 marzo, 2017, 10:04 am Golpe a golpe
Uno de los más desvergonzados y cavernícolas golpes de Estado están gestando –aún no concluyen– en el departamento del Guairá. Con farándula, bombos y platillos incluidos el gobernador Rodolfo Friedmann se casó y marchó de luna de miel. Dejó –dice él– en su escritorio todos sus bienes de valor porque su casa se está construyendo.
Mientras se fue, alguien fabricó una nota de renuncia con dos párrafos y lo renunciaron en menos que canta un gallo. El gobernador dice que no firmó la nota. La mitad de sus concejales dice que firmó. Como resultado, mientras él no estaba juró Óscar Chávez como nuevo gobernador del Guairá. Pero el gobernador volvió, reclamó su puesto, negó la renuncia y la justicia electoral lo devolvió a su silla.
Pero he aquí que apareció otro que quería ser también gobernador: El presidente de la Junta Departamental, Rodolfo Pereira, quien también juró con lo que se convirtió en Pdte. de la Junta y gobernador (ignoro si reclamó ya también los títulos de Miss Guairá o Musa del Ybytyruzú).
Cuando todos creíamos que iba a prevalecer la justicia, que se iba a ignorar la rudimentaria renuncia que está presa en una escribanía, y mientras el senador oficialista Gustavo “Pipo” Alfonso estaba reunido con Cartes, en el Guairá hubo un tercer juramento. Juró otra vez como gobernador el que ya había jurado la primera vez… y quedó como Pdte. de la Junta el que juró la segunda vez.
No es un chiste, lamentablemente.
Dicen que detrás de este lamentable golpe están varios. Uno de ellos, el senador Gustavo “Pipo” Alfonso a quien el gobernador Friedmann acusa de haberlo amenazado en julio del año pasado por no acompañarlo en el cambio de carpa. En esa fecha, Pipo hizo su mudanza de la carpa disidente a la cartista y desde entonces es asiduo y fiel cliente de Mburuvicha Róga.
Otro a quien acusan de ser uno de los titiriteros es Cándido Aguilera, también exgobernador del Guairá, exembajador en Panamá y actual consejero en Itaipú. Verlo recorrer mostrando que el asfalto tiene un centímetro, dos o cinco, da un poco de vergüencita ajena. Como exparlamentario, exgobernador y exembajador, sabe que el lugar para depositar todas esas denuncias es una fiscalía. E inclusive la contraloría, no los discursos por medios periodísticos.
Lo peor de todo es que acusan de corrupción a Friedmann, y en lugar de hacer una muy seria denuncia en el Ministerio Público para que se investiguen los posibles delitos, fraguaron y configuraron otro delito falsificando una renuncia. De un sopetón convirtieron en héroe a aquel a quien denuncian.
Nuestra patria chica el Guairá es el hogar de Manuel Ortiz Guerrero, de Ramón Indalecio Cardozo, Ramiro Domínguez, Helio Vera, Natalicio Talavera, don Diosnel Chase y otros hombres y mujeres que hacen brillar nuestra “república” del Guairá. Aun así, no se extrañe que mientras nos vamos de fin de semana juren como nuevos gobernadores los 14 concejales departamentales del Guairá.
Somos especiales: Dicen que hacemos todo al revés.
Publicado por Anónimo | 13 marzo, 2017, 9:30 am Tanteo para el próximo paso
En internet circula el caso de una señorita serbia que ve todo al revés pero ella declara no encontrar obstáculo alguno en ello. “Sólo cambia mi forma de ver el mundo”, dice y los médicos le explican que sus ojos ven las imágenes en posición correcta, sólo que el cerebro se encarga de cambiarlas. El caso es conocido por los expertos como “orientación espacial”.
Me pregunto si el caso de Villarrica sería algo análogo o solo es fuente de una seguidilla de bromas que luego se convirtió en parte de la identidad local. Cualquiera sea el caso, lo cierto es que la crisis de la Gobernación de Guairá se prestó nuevamente a las bromas sobre la supuesta orientación espacial de los guaireños.
Es realmente insólito que en algún momento el departamento contara con tres gobernadores al mismo tiempo, pero las bromas no llegaron a cubrir la profundidad de la crisis política desatada en aquella región sino todo lo contrario: la crisis sirvió para destapar detalles ocultos respecto al intento de copamiento cartista de todos los resortes sin posibilidad alguna de disidencia interna, con miras a la reelección.
Es más, despertó también el miedo de las gobernaciones no alineadas al cartismo –a pesar de que todas deberían ser ejecutoras de los planes de desarrollo del Ejecutivo– a ser sujeto de intentos de golpes o de intervenciones amañadas para completar los cuadros necesarios de un plan en curso.
Hay quienes piensan que el intento de golpe al gobernador de Guairá es una prueba en miniatura de lo que se podría realizar a otro nivel con el fin de llegar al objetivo de la reelección, de lo cual se deduce que si fuera así hasta el momento el laboratorio está lanzando un producto fallido, aunque al parecer no todo está dicho con respecto al final de la disputa.
Si realmente fuese una prueba para acontecimientos futuros, la lección que recibe el oficialismo con esto es que nada es fácil ni matemático cuando se trata de forzar los resultados con procesos políticos torcidos.
En consecuencia, para concretar la reelección será inevitable enfrentar situaciones como las que soportó el gobernador y su gente en el sentido de refutar las acusaciones con medias verdades y rechazar las maniobras, para lo cual tal vez ayudó al gobernador la “orientación espacial” de los guaireños.
Ningún golpe puede hacerse calcado de otro, pero en todos los casos los ideólogos deben saber medir el comportamiento de la resistencia, tanto del o los afectados directos como de la gente de la calle.
Luego, no hay que descartar la posibilidad de que el intento de golpe de Gobernación haya sido un kit (conjunto de piezas o instrumentos para realizar alguna función o actividad) activado adrede desde un centro de monitoreo y desarrollo de estrategia para la creación de futuros acontecimientos en los cuales interviene inevitablemente el factor ciudadanía.
Los oficialistas y sus eventuales aliados en busca de la reelección necesitarán hacer por lo menos un golpe de Estado de los denominados blando o suave para implantar la reelección por medio de la enmienda o de la certeza constitucional.
Se conoce como golpe de Estado blando, suave o encubierto el uso de un conjunto de técnicas conspirativas no frontales ni violentas, para desestabilizar un gobierno y provocar su caída o continuidad más allá de lo acordado, sin que aparezcan a la vista elementos que comprometan a otros poderes del Estado.
Si este fuera el caso en curso en el Guairá significa que la prueba de laboratorio aún está en marcha y el resultado aún no está terminado. Corresponde a la ciudadanía dar la contestación que exige una sociedad democrática a una conspiración estatista en curso que intenta burlarse de la soberanía y las instituciones.
Publicado por Anónimo | 13 marzo, 2017, 9:29 am El laboratorio de Villarrica
Lo que está sucediendo actualmente en Villarrica es un pequeño laboratorio donde se reproduce, no importa si a escala pequeña o mayúscula, lo que ocurre hoy en todo el país. Por eso es tan importante prestarle la debida atención para sacar conclusiones. De manera sintética, lo que allí se está reflejando es nuestra realidad: un país que se rige por la política del matonismo, de la prepotencia, del clientelismo, de la corrupción, de la ignorancia y, sobre todo, del total y absoluto desentendimiento de las instituciones democráticas.
Si lo que está ocurriendo es con el objetivo de lograr los apoyos necesarios para modificar la Constitución, violentando disposiciones claras e incuestionables, es el mejor argumento para oponerse a tal proyecto. Si esta gente que hoy ha atracado la Gobernación buscando destituir a una autoridad que fue elegida por voto popular en elecciones cuya legalidad nunca fue cuestionada, quiere decir que ha reunido ya los méritos suficientes para negarle todo reconocimiento.
No es necesario repetir los detalles del intento de golpe que han dado los concejales partidarios de la reelección de Horacio Cartes (ahora el país se ha dividido no en los dos tradicionales partidos políticos, sino en “cartistas” y “anticartistas”) porque ya que se ha escrito bastante al respecto. Además, nunca se sabe cuál será la historia definitiva ya que cada día, ¡cada hora!, se le agregan nuevos episodios, cada uno empeorando lo anterior.
Se ha llegado a decir que la renuncia de cuestionada validez del gobernador Friedmann salió de Mburuvicha Róga. Es decir, que fue urdida con el conocimiento y respaldo del Presidente de la República. Nuestros países latinos son muy propensos a las habladurías y la invención de historias a las que se busca darles legitimidad. Dudo, por lo tanto, si la renuncia fue redactada y firmada en la residencia presidencial o no. De lo que sí estoy seguro es que, ocurra lo que ocurra, la responsabilidad caerá sobre los hombros del presidente Cartes. Y arrastrará también a unos cuantos seguidores que se muestran tan ciegos y fanatizados como él. Todos ellos tienen la edad suficiente para haber vivido bajo la dictadura de Stroessner. Todos ellos tienen la edad suficiente (y el entendimiento) para saber lo que le ha ocurrido. Fíjense que ¡hasta llegó a morirse! Muchos no lo creían. Sospecho que ni él mismo pensaba que un día iba a morirse. Pues sucedió, y cómo: en el exilio, sin poder regresar a su país porque la gente que decía adorarle cuando gobernaba dejó de amarle, sin amigos, abandonado de todos, solo como ninguno; hasta hubo gente que llegó a festejar su fallecimiento. Sus estatuas triunfantes, sus placas recordatorias, sus distintivos laudatorios, sus insignias inmortalizándolo, todo fue a parar al vertedero de basura de la historia.
Solo los hombres justos mueren en paz y sus familiares y amigos los lloran. A Stroessner hoy nadie lo recuerda (por lo menos para bien) ni nadie lo llora. Lastimosamente, aún no se ha hecho el inventario de todo el daño que le hizo a la nación como tal y a la sociedad cuya influencia nefasta se respira hasta el día de hoy. Esta política del matonismo, la prepotencia del que tiene poder, la agresividad de las seccionales coloradas, son un invento de Stroessner que no se ha logrado desmontar en todos estos años de frágil democracia.
Ni hablar de la calidad de la justicia que tenemos, con jueces que dictan amparos como si se tratase de hacer la lista del mercado. Se debe incluir a los “peritos” que se ufanan de tener el mismo nivel de incompetencia que sus mandantes. Recuerdo que años atrás, en un caso de demanda por plagio a un escritor, el juez convocó para el peritaje literario a un perito mercantil quien, para respaldar su cuestionada capacidad para dicho trabajo, alegó que había estudiado literatura en el bachillerato y presentó la conclusión de su peritaje: “Una obra literaria es aquella que tiene presentación, nudo y desenlace”. ¡Vergüenza ajena!
Hoy también tenemos un peritaje no menos indecoroso: un perito caligráfico dictaminó sobre la autenticidad de la firma del gobernador Friedmann no se sabe bien aún con base en qué documento. Esto servirá para que los partidarios de violar la Constitución derroquen, este es el término exacto, a una autoridad elegida en elecciones libres. Piense la gente que si este es el camino por el que ya vamos transitando, tenemos adelante un panorama sobrecogedor y desesperanzador.
Publicado por Anónimo | 13 marzo, 2017, 9:14 am Golpe en la Gobernación
Quien lea habitualmente esta columna sabrá qué tan imprescindibles considero a las gobernaciones.
Para quien no, recuerdo la convicción que tengo de que un consejo de intendentes puede canalizar perfectamente las necesidades de cada departamento. Una estructura mucho menos costosa para el contribuyente y más controlable directamente en cada ciudad.
Un consejo de intendentes, que se reúna periódicamente, que conocerá perfectamente las necesidades de cada municipio, que podrá elegir a un coordinador y establecer por ley un mecanismo de toma de decisiones.
Y lo mejor es que solo deberán desembolsarse algunos viáticos para cuando éstos deban reunirse, y no los más de 180 millones de dólares que anualmente cuestan estas estructuras burocráticas.
Gobernaciones que además constitucionalmente fueron creadas como un híbrido, de gobierno departamental a través del voto popular y directo, pero a la vez con gobernadores que según el artículo 161 de la Constitución, representan al Poder Ejecutivo.
Hecha esta salvedad, el fondo de la cuestión ahora es que quieren desalojar a través de una maniobra fraudulenta a una persona votada por la gente para ocupar un cargo.
A modo de justificativo, ante lo grotesco de la maniobra, varios de sus impulsores comienzan a hablar de irregularidades en la gestión de Rodolfo Friedmann en Guairá.
Para esto, nuevamente la Constitución indica claramente el camino, la intervención como producto del pedido de una mayoría absoluta de concejales departamentales o por un dictamen de la Contraloría por grave irregularidad en la ejecución del presupuesto o en la administración de sus bienes (Artículo 165).
Pero concejales departamentales apadrinados por políticos regionales pretenden pasar por alto todo esto y meterse a través de la ventana inventando una renuncia, desmentida en todas las ocasiones por su supuesto autor. Y para este punto solo basta recurrir al diccionario, siempre que exista aprecio hacia él, para recordar que la primera acepción del verbo renunciar establece que este es “hacer dejación voluntaria, dimisión o apartamiento de algo que se tiene”.
Es un tema central en este golpe político, que tuvo en el oficialismo y sus voceros, comenzando por el líder del movimiento, un silencio funcional para ver hasta dónde llegaba el intento y la reacción de la gente para defender lo que había votado.
Una especie de dejar ver hasta dónde avanzaba el plan, para luego intentar desmarcarse al comprobar el rechazo y la defensa institucional que se activaron ante la maniobra política.
Y como si le faltara algo a este sainete, aparecen ahora una escribana y un perito acusándose mutuamente de mentirosos, sobre el acceso a la nota por parte del segundo ante la negativa de la primera de mostrársela incluso a la justicia.
Un cachivache, que bien podría constituirse en una obra perfecta para el realismo mágico latinoamericano, si no se tratase de algo tan serio como tratar de canjear los votos de la gente por una firma falsificada.
Ya nuestra historia política tiene bastantes ejemplos desgraciados derivados de la falta de respeto a la voluntad popular, solo basta recordar el robo electoral a Argaña en el 1992 y las consecuencias que debimos soportar.
Publicado por Anónimo | 12 marzo, 2017, 7:35 am Lamentable actuación de la Justicia en el caso del Guairá
Tras el bochornoso intento de golpe de Estado en la Gobernación del Guairá, se esperaba que la Justicia pusiera las cosas en su debido lugar, haciendo valer lo que disponen la Constitución y las leyes, velando por la institucionalidad democrática. Sin embargo, la ciudadanía no solo asistió a acciones enfrentadas de jueces que concedían amparos sobre amparos, autorizando la asunción de dos nuevos presuntos gobernadores, sino que el propio fiscal de la causa denunció que ningún juez ha querido firmar una orden para retirar la supuesta nota de renuncia del gobernador de una escribanía, para esclarecer si la firma es falsa o verdadera. Una vez más, la Justicia paraguaya muestra una lamentable parcialidad, manejada por intereses políticos sectarios, causando un grave daño al estado de derecho.
Cuando se supo de la pintoresca sesión de la Junta Departamental del Guairá, en que los concejales trataron y aprobaron presurosamente una supuesta nota de renuncia del gobernador Rodolfo Friedmann, mientras este se encontraba fuera del país, sustituyéndolo en el cargo por el concejal Óscar Chávez, se esperaba que la Justicia ordinaria o la Justicia Electoral tomen intervención en el conflicto, aclaren debidamente la situación y hagan valer lo que disponen la Constitución y las leyes para un caso así.
De hecho, hubo una primera acción judicial que fue aplaudida, cuando el juez Bienvenido González respondió a un amparo del gobernador Friedmann y dejó sin efecto el nombramiento de Chávez. Pero unas horas después, otro juez, César Alfonso, de Caazapá, concedió otro amparo contra el anterior amparo, destituyó de nuevo a Friedmann y en su reemplazo y designó a un tercer gobernador, en este caso al presidente de la Junta Departamental, Rodolfo Pereira.
Tras esta guerra de jueces hubo otra intervención, esta vez del presidente del Tribunal Electoral de Guairá, Cenén Casco, quien hizo lugar a una medida cautelar y dejó sin efecto la resolución de la Junta Departamental, reponiendo en su cargo al gobernador Friedmann. Los concejales que buscan destituirlo ahora recusaron al juez Casco y la cuestión aún debe resolverse.
Estas idas y vueltas de la Justicia, lejos de aclarar la situación, solo la han complicado aún más. El fiscal Bernardo Elizaur, quien tiene a su cargo la investigación de la causa, tras buscar el original de la supuesta nota de renuncia del gobernador descubrió que la misma fue llevada a una escribanía de Villarrica por cuatro concejales departamentales, cuya identidad no ha sido revelada. La escribana Graciela López se niega a entregar el documento sin una orden judicial y el fiscal no ha podido conseguir hasta ahora un juez que se anime a firmar la orden para que la nota pueda ser retirada y examinada por peritos oficiales, dentro de la causa, para aclarar si la firma de renuncia del gobernador es auténtica o ha sido falsificada.
Mientras tanto, a nivel mediático se inició también una guerra de peritos. El presidente de la Junta Departamental, Rodolfo Pereira, ha exhibido una pericia realizada fuera de la causa judicial por el experto Librado Sánchez, a quien contrató, asegurando que la firma de Friedmann sí es auténtica. La versión se contradice con otro estudio del perito Lino Trinidad Sanabria, quien examinó la nota a pedido del canal Telefuturo y sostiene que la firma al pie de la nota sí tiene muchas diferencias con la verdadera rúbrica del gobernador Friedmann.
Una vez más, la Justicia paraguaya muestra una lamentable parcialidad, manejada por intereses políticos sectarios, causando un grave daño al estado de derecho.
Publicado por jotaefeb | 10 marzo, 2017, 8:57 am Calientasillas
Tras el escándalo suscitado en el departamento del Guairá, donde los concejales departamentales, destituyeron al gobernador, Rodolfo Max Friedmann, con una supuesta renuncia falsa, aprovechando la ausencia del titular del ejecutivo departamental, muchos cuestionaron la utilidad de las gobernaciones dentro de la estructura del Estado. Algunas posturas más radicalizadas, inclusive plantearon la necesidad de suprimir este organismo, que solamente fomenta la corrupción e infla el presupuesto público, manteniendo una feroz estructura de funcionarios, que poco aportan al país.
Las gobernaciones fueron creadas a partir de la Constitución de 1992, con la intención de descentralizar el poder y facilitar la solución de los problemas regionales. En la práctica, sin embargo, es poco o nada lo que las gobernaciones pueden ayudar a la descentralización, ya que la mayoría de las instituciones públicas siguen dependiendo de la sede central en Asunción como es el caso de los ministerios, e inclusive los entes descentralizados.
La utilidad de las gobernaciones, su reformulación en cuanto a su estructura y objetivos, son algunas de las cuestiones claves para el funcionamiento del Estado, que necesitan de una reforma constitucional. Es por ello que nuestro diario viene planteando, que antes que una enmienda que responda al interés circunstancial del actual presidente y sus seguidores, se debería mirar un poco más allá y plantear para el inicio del próximo periodo, una reforma de la Constitución, que es muy buena en algunos aspectos, pero que presenta serias deficiencias en otros para el buen funcionamiento del Estado.
En ese sentido, antes que suprimir las gobernaciones, lo que necesariamente se deben eliminar son las juntas departamentales. Los miembros de este organismo se reúnen una vez por semana, tienen vacaciones coincidentes con el receso parlamentario y perciben una millonaria dieta mensual, lo que significa una enorme carga para el Estado.
Dos hechos marcaron en esta semana la necesidad de eliminar esta figura. La conspiración desatada en el seno de la Junta Departamental de Guairá y la actuación de los concejales del Alto Paraná, quienes a ojos cerrados aprobaron la rendición de cuentas del gobernador Justo Zacarías.
Durante todo el año 2016, la gestión de Zacarías tuvo una serie de cuestionamientos, en cuanto a la concesión de la merienda escolar, la ejecución de obras, llegando inclusive a ganar la fama con sus “gallineros de oro” sobrefacturados. Estas irregularidades incluso merecieron una denuncia en la fiscalía, que hasta ahora sigue parada. Sin embargo, los concejales oficialistas, argumentaron que hicieron un estudio “por muestreo y al azar” para aprobar la rendición de cuentas.
Tamaña y grosera irresponsabilidad ante los contribuyentes solamente merecer el repudio ciudadano. Una vez más los concejales departamentales se mofaron de los ciudadanos que cada mes les paga sus dietas para que una vez a la semana vayan a calentar sillas. ¡Una vergüenza!
Publicado por jotaefeb | 9 marzo, 2017, 8:22 am Los 3 gobernadores del Guairá
La situación de crisis política que atraviesa la Gobernación del Guairá, que ahora cuenta folclóricamente con tres gobernadores para una sola gobernación, es la muestra clara de la debilidad y vulnerabilidad de las instituciones democráticas; y la casi inexistencia de políticos que efectivamente asuman con responsabilidad el cumplimiento del contrato llamado Constitución Nacional y sus sucedáneos jurídicos. La República, entendida como régimen democrático, les importa un huevo. Ya ni hablamos de la inmoralidad política de quienes –en su casi totalidad– tienen hoy bajo su poder los destinos de la res pública.
Rodolfo Friedmann, Óscar Chávez y Rodolfo Pereira, a la sazón, son los gobernadores actuales del Guairá.
El primero lo era, hasta que días atrás se casó y fue de luna de miel. Entonces, apareció su supuesta renuncia con dudosa firma, y la Junta entronizó en su reemplazo al segundo. El primero regresó y un juez le repuso en el cargo. Nueve de trece concejales ahora le desconocen. En medio de tal crisis y la correspondiente batahola entre partidarios y detractores en las calles, otro juez resolvió designar gobernador al tercero. Tal la situación, el drama está instalado; y si bien Friedmann es el legítimo electo en comicios generales, debe determinarse si la firma en la renuncia es apócrifa; y definirse la jurisdicción de los magistrados que emitieron sus respectivos fallos.
La trastienda de todo el espectáculo circense a lo gua’i es la disputa por un feudo político con importantes recursos económicos y las cercanas elecciones generales. Maristas (Mario Abdo Benítez) y cartistas (Horacio Cartes) están visiblemente exhibidos en la disputa. A tal nivel llega la cerrazón político-mental, que hasta un consejero de Yacyretá –sin vela en el entierro y perteneciente a la línea del presidente de la República– se fue a fiscalizar obras hechas por la administración de Friedmann para detectar hechos de corrupción.
Las instituciones del Estado no están, no existen, no sirven, no aparecen, en la crisis en el Guairá. Cada sector tiene su juez y cada gobernador sus concejales y su pueblo. Mueve a risa, por lo aparentemente cómico; pero en la pragmática política mueve a drama, es sencilla y gravemente un golpe institucional, una suerte de golpe de Estado, a lo chambón, a lo chapucero, a lo Paraguay. Un golpe más mamarracho que el perpetrado contra el gobierno constitucional en junio del 2012.
La señal es peligrosamente clara: a cualquier gobierno –central, departamental o municipal– lo pueden madrugar inventándole una renuncia y el sistema perverso se moverá para legitimarlo.
Un atropello…
Publicado por jotaefeb | 9 marzo, 2017, 5:42 am La crisis del Guairá
La llamada República del Guairá estalló en una crisis. Unos hablan de golpe, otros de renuncia. Los dos bandos sostienen que defienden la legalidad, la institucionalidad y la Constitución (algo bastante común últimamente). En los últimos días, tres personas se declararon gobernadores, por designación o por confirmación.
Al final, dos quedaron en la pelea que acapara la atención política. Rodolfo Friedmann y Rodolfo Pereira son (al menos hasta la redacción de este artículo) los que luchaban en el ámbito judicial y mediático por el cargo. El primero, electo en el 2013, afirma que nunca renunció, como se asegura lo hizo un día después de contraer nupcias y emprender viaje para su luna de miel. El segundo, presidente de la Junta Departamental, fue nombrado interino por una resolución judicial del ámbito electoral y hasta se le puso en posesión de cargo. Otra medida cautelar, sin embargo, sostiene que el primero (o sea, Friedmann) sigue siendo gobernador. Ya nadie entiende lo que pasa en Guairá, pero todos están seguros que el carnaval –que oficialmente en Villarrica terminó hace unas semanas con las hermosas comparsas, murgas, carrozas y bailes– sigue causando asombro en el ámbito político.
El comandante hacía un resumen de la complicada situación en el departamento del Guairá. Con su taza de café negro, sin azúcar, sentado frente mío en una coqueta mesita en el altillo del Café Literario, leía un diario y con su voz ronca decía: “Muchos se sorprenden y escandalizan por la situación, pero es solo una simple muestra de la situación política paraguaya, enfrascada desde hace bastante en una batalla política ya con miras a las próximas elecciones. Es simple”.
El inusual conflicto guaireño, más allá de toda la parafernalia mediática de ambos bandos, es sumamente grave y debe ser solucionado de una forma que deje secuelas; algo muy difícil, enfatizó el comandante.
Tomó un poco de agua, luego otro sorbo del café y siguió: “Si Friedmann no renunció y la famosa carta renuncia presentada ‘nadie sabe por quién’ es una falsificación, fue una jugada muy burda que habla del ruin estilo político en el que, convengamos, estamos metidos desde hace bastante tiempo. Es, por así decirlo, la nueva confirmación de que para algunos ‘el fin justifica los medios’, una práctica atroz que solo causa daño”.
La crisis del Guiará, sea como se resuelva, marcará un antes y un después, coincidimos. A esto, el comandante agregó: “En el escenario político nacional hemos visto numerosas acciones, algunas increíbles e incluso alocadas, a las que se deberá sumar ahora un nuevo estilo de intentar despojar a alguien de un cargo que, pese a quien pese, lo ganó en las urnas”. Ahora –acotó– si realmente Friedmann renunció y luego se arrepintió, también será un hecho bastante peculiar nunca antes visto.
El comandante recibió en ese momento un mensaje de texto en el teléfono (decidió no usar por un tiempo WhatsApp), sonrió levemente y solo dijo “por fin”, sin dar más detalles. Sin hacer mención al mensaje, continuó: Lo que la crisis del Guairá demuestra, además, y una vez más, es que los actores políticos, de cualquier bando, analizan, interpretan y actúan de acuerdo a los intereses grupales o personales que tienen, utilizando cualquier situación para intentar fortalecer sus discursos; algo tampoco nada nuevo.
Hizo una pausa, llamó al mozo y pidió otra taza de café. Yo pedí otra y una botella de agua tónica. Insistimos en hablar sobre la crisis. Sobre el punto, dijo que probablemente se resolverá en algún momento, pero, sostuvo seguidamente, la crisis política –en el sentido del estilo de hacer política– evidentemente seguirá prevaleciendo en nuestro país mientras los actores sean los mismos que ocupen la escena política.
Hizo un silencio para responder el mensaje de texto. También acompañé el silencio tomando un sorbo de café. Lo lamentable de todo esto –retomó el diálogo– es que la gente la que sale perdiendo, siempre. Mientras los políticos están concentrados en enfrentamientos, campañas de desprestigio, burdas maniobras y pensando solo en resultados electorales, los problemas reales del país siguen esperando. Como decíamos hace unas semanas, la gente está más concentrada en llegar a fin de mes; quiere trabajar en un ambiente tranquilo, pero no lo puede hacer. Lo sucedido en Guairá no debe sorprendernos. Es solo, insisto, una muestra más de que no existe una alta clase política como se espera, sino claque política que está dispuesta a hacer cualquier cosa para mantenerse o llegar al poder. Lo malo es que la ciudadanía ya empezó a acostumbrarse y hasta le es “normal” este tipo de espectáculos. Y, como a nosotros, ya no le sorprende nada. Eso.
Publicado por jotaefeb | 8 marzo, 2017, 10:20 am Detrás de todo, se oculta mucho oro
Cualquiera se pregunta con sobrados fundamentos, el porqué de tamaño “quilombo” en la Gobernación del Departamento de Guairá. En tres días ocurrió lo que a García Márquez le habrá costado mucho trabajo imaginar para redactar sus novelas teñidas de realismo mágico. Hechos insólitos, como la “renuncia” del gobernador Rodolfo Friedmann en plena luna de miel, la coexistencia de tres gobernadores al mismo tiempo y un juez, pariente de un senador, que otorga una medida cautelar contraria a otra disposición judicial del mismo tipo que ya se hallaba vigente, hacen de ésta una historia verdaderamente fantástica. Pero no se trata de literatura, sino de política, convertida en simple mamarracho, y de administración de Justicia, principal responsable del tremendo caos. Entender lo sucedido resulta pues bastante complicado, aunque las cosas comenzarían a aclararse si, como recomiendan los buenos investigadores, siguiéramos la pista del dinero o, en este caso, del oro.
¿Firmó o no firmó la renuncia? ¿Lo hizo durante su despedida de soltero o antes? ¿Fue por presión o porque se hallaba “pasado de copas”? Estas y otras preguntas se hacían los periodistas, algunos de los cuales incluso apelaron a peritos caligráficos para montar el show y darle “más vuelo” al escándalo, lo que en general era motivo de curiosidad en la opinión pública, aunque ni se aproximaba a determinar los motivos reales de la crisis.
Otros salieron a inculpar rápidamente al presidente de la República. Como el entonces defenestrado gobernador, Friedman, acusó al senador oficialista Gustavo “Pipo” Alfonso de ser uno de los promotores de fraguar su renuncia, los detractores del gobierno se valieron de eso para sostener que era “el primer capítulo del gran golpe” y otros disparates por el estilo.
Y desde luego, no faltaron quienes simplemente atribuyeronlos hechos alproceder torcido de nuestros políticos, que apelan a los más variados “métodos” para sacar de la cancha a quienes no son de su agrado y acceder ellos mismos, o sus “leales”, a posiciones de poder. Pero, ¿en Guairá?, de nuevo era la pregunta cuya respuesta no resultaba convincente.
Esta comenzó a develarse en la víspera, cuando el gobernador fue confirmado en el cargo por el Tribunal Electoral de Guairá. En el discurso ante sus seguidores preguntó si había alguien de Paso Yobái, a lo que respondieron afirmativamente muchos de los presentes, en medio de aclamaciones por el apoyo que dijeron haber recibido siempre de parte del jefe departamental. ¿Y a qué se dedican éstas personas? A la extracción artesanal de… ¡oro!, que es motivo de serios conflictos con la empresa canadiense Lampa, que tiene una contrato con el Estado paraguayo para realizar dichas labores a cambio de abonar un canon insignificante.
La “fiebre del oro” se apoderó de Paso Yobái desde hace ya varios años. Los lugareños que se dedican a dicha actividad sostienen que Lampa declara cantidades muy inferiores a las que realmente extrae, no más de 30 kilos por año, mientras que los “artesanos”, sin contar con la tecnología de ésta empresa, llegan a más de 100.
Las disputas entre los políticos locales que ahora hizo crisis, no tiene pues como trasfondo el control del presupuesto de la Gobernación, ni la clientela que podrían obtener a través de la oferta de cargos, ni muchos menos temas de orden nacional, como la reelección u otros. No. Es por la participación en el fabuloso negocio que se mueve en torno al “vil metal”, que les saca brillo en los ojos y desata en ellos todo tipo de “pasiones”.
El rol de las instituciones será clave para zanjar la crisis provocada en la Gobernación. Hasta ayer, el Poder judicial se había encargado de profundizarla a niveles superlativos y es éste el que tiene la obligación de resolverla, expidiéndose cuanto antes sobre el fondo del amparo otorgado a favor de Friedmann, para cerrar definitivamente éste caso.
Y junto con eso, es perentorio que los organismos del Estado también tomen cartas en el asunto, no sobre el conflicto político en sí, sino sobre la forma en que Lampa y los “artesanos” se benefician de recursos naturales que pertenecen a todos los paraguayos.
Publicado por jotaefeb | 8 marzo, 2017, 9:45 am Golpe regional
7 marzo, 2017 0 16
Como extraído de una novela de realismo mágico, la sociedad paraguaya se escandaliza internamente y se avergüenza a nivel internacional por el lamentable espectáculo circense que se vive en el departamento del Guairá. Estando de viaje de luna de miel, el gobernador Rodolfo Friedmann se desayunó con la información de que los concejales departamentales habían puesto a consideración su renuncia, la aceptaron y nombraron un nuevo gobernador en su reemplazo.
A las pocas horas ya se supo la reacción de Friedmann negando que haya renunciado y que la nota tratada por la Junta Departamental era evidentemente falsa. Nadie sabe, hasta ahora cómo ingresó la nota de renuncia, ni quién la presentó. Friedmann acusa directamente al entorno del presidente Horacio Cartes y que la reacción habría sido desencadenada por su negativa a apoyar la reelección presidencial. Al respecto señaló directamente al senador Gustavo Alfonso.
Un juez dictó un recurso de amparo restituyendo en su cargo al gobernador y para completar este maremágnum del disparate ayer el juez César Alfonso, tío del senador Gustavo Alfonso, designó al concejal Rodolfo Pereira como gobernador interino de Guairá.
A todas luces estamos hablando de un burdo golpe para destituir de la manera más absurda y “kachiãi” a una autoridad electa por el voto popular. Para justificar la acción, el senador Alfonso argumentó que Friedmann tiene una serie de cuestionamientos en su administración.
Nuestra legislación contempla mecanismos constitucionales y legales para destituir a una autoridad si es que se reúnen las condiciones. No se necesita recurrir a burdas maniobras que lamentablemente ponen en evidencia nuestra condición de país poco serio, donde el ordenamiento legal puede ser avasallado en cualquier momento con los argumentos más inverosímiles o como en este caso, sin ningún tipo de argumento racional.
Lo más lamentable es que funcionarios del gobierno y personajes que ocupan importantes cargos en la estructura del Estado están tratando de justificar y buscar argumentos para seguir fogoneando esta caja de pandora, soliviantando los ánimos de los pobladores guaireños. Es de esperar que finalmente prime la cordura y se restablezca el estado de derecho y que la justicia actúe con la severidad necesaria para castigar con todo el peso de la ley a quienes están perpetrando este atropello.
Publicado por jotaefeb | 7 marzo, 2017, 9:50 am El fugaz
El concejal departamental colorado del Guairá Óscar Chávez, quien asumió fugazmente como gobernador tras la maniobra política que sacó del cargo a Rodolfo Friedmann, ya estuvo en el ojo de la tormenta años atrás, cuando una serie de reportajes publicados por Última Hora desnudaron que explotaba una mina de oro en forma ilegal en Paso Yobai.
“El lado oscuro de la minería en Guairá” era el título de la serie que empezó a publicar en noviembre de 2012 el periodista Andrés Colmán Gutiérrez. De acuerdo con aquellas publicaciones, Chávez entonces ya era concejal departamental y su hijo, Édgar Chávez, era el intendente municipal de Paso Yobai.
“Chávez era considerado el caudillo político colorado más poderoso e influyente en la zona, y explotaba la mayor mina de oro particular (en ese momento todas operaban en forma ilegal, ya que la única concesión del Estado la tenía una empresa extranjera, Lampa), en la compañía Coronel Roberto Cubas, a 6 kilómetros del centro de Paso Yobai, asociado con otros siete empresarios mineros, entre ellos, el dueño del terreno donde estaba la mina, Delfino Acosta Arévalos”, recordó ayer Colmán Gutiérrez.
El periodista añadió que cuando fue a Paso Yobai para iniciar la investigación “Óscar Chávez nos recibió con amabilidad y nos mostró cómo extraían el oro”.
“Entendemos que somos informales, pero somos paraguayos, estamos en nuestra tierra y no podemos dejar que una empresa se lleve toda nuestra riqueza, nos dijo”, rememoró Colmán.
“Aquel minero y caudillo colorado es el que ahora puede agregar a su currículo político el pintoresco suceso de haber sido gobernador del Guairá por menos de un día”, subrayó el comunicador.
Publicado por jotaefeb | 7 marzo, 2017, 9:37 am Inseguridad jurídica
Los sucesos en la Gobernación de Guairá, donde el Grupo Cartes hace que jueces serviles hagan valer una renuncia que su supuesto autor niega públicamente, para destituir a Rodolfo Friedmann al margen de la ley, son la continuidad lógica del proceso de degradación institucional alentado por Horacio Cartes usando los poderes de la presidencia de la República.
Cartes puede hacerlo porque su organización, el Grupo Cartes, no es democrática y funciona según el principio de obediencia. Es un partido totalitario a todos los efectos prácticos.
Cartes empezó la destrucción del estado de derecho con el restablecimiento de la participación militar en materias de seguridad interior, mediante la Ley 5036/13, restaurando el lineamiento central de la “doctrina de seguridad nacional”: La existencia del “enemigo interno”.
Aprovechó esto para restablecer también la autonomía policial ante el poder civil, como ocurría en la época de Alfredo Stroessner. Cartes puso a la Policía bajo la férula de sus gerentes.
Siguió con la aprobación de la inconstitucional Ley de Alianza Público-Privada que concentra en el presidente funciones que son privativas del Congreso, otorgar concesiones, la 5102/13, específicamente su artículo 52.
Su ministro Santiago Peña, desde aquel entonces, proclama la necesidad de reducir los poderes contralores del Congreso en beneficio del Ejecutivo como había hecho José Félix Estigarribia.
Pasó luego a impulsar la violación de nuestra Constitución tratando de imponer su perpetuación y la afectación del equilibrio de poderes por vía de la enmienda, con la alianza de dos oportunistas, Blas Llano y Fernando Lugo, quienes confesaron que la conveniencia coyuntural era suficiente para violar la Carta Magna.
Fue música para los oídos de Cartes, cuyos adláteres Lilian Samaniego, Darío Filártiga y los demás casi sin excepciones se apresuraron a emular a Llano y Lugo para decir que la conveniencia vale más que las leyes.
En ese momento implementaron el FALSIFICATÓN, fraude con el que comprometieron el prestigio del sistema de Justicia Electoral para lograr la perpetuación de Cartes, el principal beneficiario de este timo.
Después vino, acorde con su filosofía, la decisión del ministro de Hacienda de legislar vía decreto cambios en la Ley de Impuesto a la Renta Personal, que pasa con el decreto 6560/16, sin aprobación del Congreso, de ser un impuesto regularizador a ser uno recaudador, además de otras violaciones constitucionales que contiene.
Enseguida siguió el veto total del Presupuesto 2017 para evitar que el Congreso fiscalice el endeudamiento e, inmediatamente, la certeza constitucional, acuerdo y sentencia Nº 81, con la que unos ministros serviles y filosóficamente autoritarios, pretenden avalar la reducción a la insignificancia del Poder Legislativo.
Y finalmente el asalto a la Gobernación de Guairá, donde se violan los procedimientos requeridos para destituir a un gobernador y se los reemplaza por falsificaciones y golpes de mano, para amedrentar a todos los gobernadores y a todos los intendentes de nuestro país que se atrevan a cuestionar a Cartes.
En nuestro país, el estado de derecho está bajo ataque, nuestra seguridad jurídica hoy no es diferente que la de Nicaragua o Zimbabwe, donde la vida y la hacienda de las personas están a merced de los presidentes de turno.
Y el Grupo Cartes quiere que, encima, se le agradezca porque en vez de seguridad jurídica, libertad, Constitución y derechos, construyó un viaducto y dos rutas de mala muerte.
Publicado por jotaefeb | 7 marzo, 2017, 9:28 am Crisis política en Guairá pone en riesgo el estado de derecho
El burdo intento de un golpe contra el gobernador del Departamento del Guairá, Rodolfo Friedmann, a quien intentan destituir con una forzada “renuncia”, se parece a una opereta del subdesarrollo, pero en realidad pone en grave riesgo el estado de derecho en un país que aún pretende estar regido por un sistema democrático y republicano. Es el efecto regional de la crisis política nacional instalada en torno al proyecto de enmienda para lograr la reelección presidencial, en donde las instituciones estatales son usadas para favorecer a intereses políticos personales. Es de esperar que los principales dirigentes y autoridades recapaciten y eviten ocasionar mayores daños a la Nación.
Aunque lo sucedido durante los últimos días en la ciudad de Villarrica, Departamento del Guairá, ha motivado numerosos chistes y expresiones de burlas en las redes sociales de internet y en los medios de comunicación, constituye un hecho grave y que genera mucha preocupación, ya que pone en grave riesgo el estado de derecho en el Paraguay.
Aprovechando que el gobernador guaireño, Rodolfo Friedmann, dirigente del sector oficialista del Partido Colorado, había contraído matrimonio y se encontraba de viaje en el exterior con permiso de la Junta Departamental, gozando de su luna de miel, hicieron aparecer misteriosamente una nota de pedido de renuncia, supuestamente firmada por el jefe del Ejecutivo regional, que fue tratado con mucha celeridad por los once concejales en la sesión del pasado viernes, en el punto del orden del día correspondiente a “asuntos varios”, y fue aprobado por unanimidad, designando como nuevo gobernador al concejal Óscar Chávez, caudillo colorado de Paso Yobái.
Tras enterarse de lo que había ocurrido, el gobernador regresó apresuradamente al país, negando haber firmado el documento, al cual considera una burda falsificación. Tras obtener un amparo judicial, Friedmann tuvo que ingresar a su despacho tras violentar la puerta, ya que su supuesto sucesor estaba atrincherado en el interior y había arrojado afuera las pertenencias del jefe departamental. Pero el novelesco episodio no ha acabado allí, ya que ayer se habló de un amparo de la Justicia Electoral que favorecía a la designación del presidente de la Junta Departamental, Rodolfo Pereira, como gobernador interino, con lo cual sería el tercer gobernador que tendría el Departamento del Guairá en menos de cuatro días.
Más allá de cuál sea el verdadero origen de la pintoresca nota de renuncia de Friedmann, si realmente se falsificó su firma o le hicieron firmar sin que se haya dado cuenta, algo que debe ser debidamente esclarecido por la Justicia, es evidente que el episodio forma parte de una conspiración política, un efecto regional de la crisis política nacional instalada en torno al proyecto de enmienda para lograr la reelección presidencial, en donde las instituciones estatales son tristemente usadas para favorecer a intereses políticos personales.
Aunque aún no parece claro cómo seguirá esta historia, que parece sacada de una novela de realismo mágico, es de esperar que los principales dirigentes y autoridades recapaciten acerca de sus lamentables acciones y eviten ocasionar mayores daños a la Nación.
http://www.ultimahora.com/crisis-politica-guaira-pone-riesgo-el-estado-derecho-n1068171.html
Publicado por jotaefeb | 7 marzo, 2017, 9:26 am Inadmisible asalto a la institucionalidad en Villarrica
El insólito escándalo que viene ocurriendo en la Gobernación del departamento del Guairá es solo un ejemplo más de la profunda podredumbre política que corroe la República, y crea el ambiente propicio para la aparición de un personaje autoritario que, como Alfredo Stroessner en 1954, convenza a la gente de la necesidad de poner fin, por las malas, a tanto desborde institucional.
Los grotescos episodios suscitados, que el país entero observa estupefacto, se resumen en que la Junta Departamental aceptó una supuesta nota de renuncia que el gobernador Rodolfo Friedmann (ANR) –quien estaba con permiso tras haber contraído matrimonio– niega haber firmado. La Junta Departamental designó rápidamente en su reemplazo al concejal Óscar Chávez (ANR), quien, a su vez, abandonó raudamente su nueva oficina cuando el presunto renunciante volvió presuroso de su viaje de luna miel e irrumpió en ella munido de un amparo judicial. La secretaria de la Gobernación, Blanca Báez, “no puede” identificar a quien le presentó la nota de renuncia.
Ya con Friedmann de nuevo instalado en su despacho, ahora apareció un tercer supuesto gobernador, el presidente de la Junta Departamental, Rodolfo Pereira (ANR), quien también invoca un amparo judicial. Para completar este desopilante cuadro, el abogado de Chávez anuncia que apelará contra la medida judicial obtenida por Friedmann. ¡Un gobernador en funciones y dos en potencia!
En medio del caos en que está sumida la Gobernación, el señor Friedmann acusó al senador Gustavo “Pipo” Alfonso (ANR) y al miembro del Consejo de Administración de Itaipú Binacional, Cándido Aguilera, ambos militantes en las carpas del cartismo, de haber promovido un “golpe de Estado”.
Friedmann no estaría muy errado en su apreciación sobre la participación activa de los dos políticos, pues ambos sentenciaron que el citado jefe departamental ya no tiene nada que hacer en el cargo, con lo que se revela además el alto contenido político que tiene este verdadero asalto a la Gobernación guaireña. Cándido Aguilera afirmó que “le guste o no, (Friedmann) ya no es gobernador… porque su renuncia sigue firme”. “Pipo” Alfonso, por su parte, aseguró que el jefe del Ejecutivo guaireño ya “no tiene que hacer quilombo porque ya no es gobernador”.
¿Cómo es que los dos políticos cartistas pueden estar tan seguros de algo que se está manejando en el ámbito de la Justicia, o en las esferas de la Gobernación mencionada? ¿O ya les bajaron a los jueces “la línea política” a seguir en sus sentencias?
El gobernador Friedmann militaba en las filas del cartismo, pero ahora asegura que está en contra de la reelección, y, además, cometió el error mortal de invitar al líder de la oposición partidaria, “Marito” Abdo Benítez, a su fiesta de casamiento. Para él, su intento de destitución está directamente vinculado a su posición anti “rekutu”.
Lo que aparece como un ridículo sainete más de la politiquería criolla rasca es, sin embargo, de extrema gravedad institucional. El gobernador Friedmann responsabilizó al comandante de la Policía Nacional, Crio. Gral. Críspulo Sotelo, y al ministro del Interior, Tadeo Rojas, de lo que pudiera sucederle a él o a su familia. El diputado Pedro Britos (ANR), por su parte, no descartó inclusive que “corra sangre” a raíz de lo que considera un “atropello a la voluntad popular”.
El caso tiene otras aristas igualmente graves. Al negar su participación en el “golpe de Estado”, el señor Aguilera sostuvo que el gobernador Friedmann renunció efectivamente, pues venía siendo presionado por la Junta Departamental en tal sentido, para no ser denunciado penalmente por sus constantes irregularidades, a las que el diputado Alfonso calificó de malversaciones. Si fuera cierto lo afirmado por el consejero de Itaipú Binacional, cuyo desmesurado interés en el asunto es bien llamativo, resultaría que los concejales departamentales, en vez de cumplir con su obligación legal de denunciar la comisión de delitos de acción penal pública de los que tuvieron conocimiento en el ejercicio del cargo, se contentarían con que el señor Friedmann les deje libre el camino mediante una lisa y llana extorsión.
O sea que el Ministerio Público debe indagar no solo si la firma obrante al pie de la nota de renuncia fue falsificada, sino también si el gobernador delinquió a sabiendas de la Junta Departamental que, por lo demás, debió haber pedido un dictamen de la Contraloría General de la República para solicitar que el departamento sea intervenido por el Poder Ejecutivo, previo acuerdo de la Cámara de Diputados. Ese hubiera sido el correcto camino a seguir al detectarse las irregularidades comentadas.
Si es cierta la afirmación del gobernador Friedmann de que el “golpe de Estado” se debió a que él no apoya la reelección del presidente de la República, entonces la crisis desatada en el Guairá sería el resultado de una mezquina venganza política, que nada tiene que ver con el interés general. Puede pensarse entonces que el presidente Horacio Cartes habría promovido o dejado promover la destitución del gobernador mediante una renuncia fraguada, lo que debe determinar la Justicia.
Estos lamentables episodios seguirán sucediendo si el pueblo paraguayo continúa en manos de verdaderos gánsteres que negocian como mercaderías las instituciones públicas, mientras descaradamente succionan los dineros que les pertenecen a los ciudadanos y a las ciudadanas que ingenuamente confiaron en las propuestas mentirosas de sus campañas electorales.
http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/inadmisible-asalto-a-la-institucionalidad-en-villarrica-1571300.html
Publicado por jotaefeb | 7 marzo, 2017, 9:21 am Responder Cancelar respuesta	Introduce aquí tu comentario...

References: resolución 
 resolución 
 artículo 161
 resolución 
 resolución 
 artículo 52