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BOE.es - Documento BOE-A-2016-5794
Documento BOE-A-2016-5794
«BOE» núm. 143, de 14 de junio de 2016, páginas 39672 a 39685 (14 págs.)
BOE-A-2016-5794
El artículo 49.1.5 del Estatuto de Autonomía de la Comunitat Valenciana establece la competencia exclusiva de la Generalitat en materia de patrimonio histórico, artístico, monumental, arquitectónico, arqueológico y científico. Asimismo, el artículo 26.2 de Ley 4/1998, de 11 de junio, de la Generalitat, del Patrimonio Cultural Valenciano, dispone que la declaración de un bien de interés cultural se hará mediante decreto del Consell, a propuesta de la conselleria competente en materia de cultura. Todo ello sin perjuicio de las competencias que el artículo 6 de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, reserva a la Administración General del Estado.
Mediante la Resolución de 20 de abril de 2015, de la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte, se acordó tener por incoado expediente para la declaración como bien de interés cultural inmaterial de las peregrinaciones de Les Useres y Culla al santuario de Sant Joan de Penyagolosa.
En la tramitación del expediente se ha concedido trámite de audiencia a la Confraria de Sant Joan Baptista de la parroquia del Salvador de Culla, a la Junta dels Pelegrins de les Useres y a los ayuntamientos de Les Useres y Culla.
En cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 27 de la Ley 4/1998, de 11 de junio, del Patrimonio Cultural Valenciano, constan en el expediente los informes favorables del Consell Valencià de Cultura, de la Universitat Jaume I de Castellón, de la Universidad Católica de Valencia y de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia.
Por todo ello, cumplidos los trámites previstos en el artículo 43 de la Ley 5/1983, de la Generalitat, del Consell, y en los artículos 26 y siguientes de la Ley 4/1998, del Patrimonio Cultural Valenciano, a propuesta del conseller de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, y previa deliberación del Consell, en la reunión del día 29 de abril de 2016,
Se declaran Bien de Interés Cultural Inmaterial las peregrinaciones de Les Useres y Culla al santuario de Sant Joan de Penyagolosa.
La protección de las peregrinaciones de Les Useres y Culla al santuario de Sant Joan de Penyagolosa como patrimonio cultural inmaterial se concretará en las siguientes medidas:
La gestión de las peregrinaciones la ostentará la Junta dels Pelegrins de les Useres y la Confraria de Sant Joan Baptista de la parroquia del Salvador de Culla, encargadas de organizar la totalidad de los actos. Éstas, en conjunción con los demás actores, serán quienes decidan sobre aspectos materiales e inmateriales, así como el desarrollo de los actos de las peregrinaciones anuales.
El presente decreto se publicará en el «Diari Oficial de la Comunitat Valenciana» y en el «Boletín Oficial del Estado», y la declaración se inscribirá en la sección primera del Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano, comunicándose asimismo al Registro General de Bienes de Interés Cultural del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
La aplicación y desarrollo del presente decreto no podrá tener incidencia alguna en la dotación de todos y cada uno de los capítulos de gasto asignada a la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, y en todo caso deberá ser atendido con los medios personales y materiales de la conselleria.
Valencia, 29 de abril de 2016.–El President de la Generalitat, Ximo Puig i Ferrer.–El Conseller de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà Ibáñez.
El calendario festivo valenciano presenta numerosas rogativas y peregrinaciones, resto de antiguas celebraciones penitenciales, en las que nuestros ancestros pedían a la divinidad y a sus intermediarios, la Virgen y los santos, la protección sobrenatural para alcanzar salud, paz y lluvia del cielo suficiente para que las cosechas llegaran a buen término. Las hay originadas en la baja edad media, sus rituales así parecen testimoniarlo y se fundamentan en la indigencia humana ante las catástrofes colectivas. Otras son posteriores y presentan un carácter de penitencia individual más acendrado, es decir, piden perdón por los pecados cometidos, más en consonancia con la mentalidad contrarreformista de Trento y el barroco, pero todas son expresión de la religiosidad de nuestro pueblo y constituyen un rico apartado de nuestro patrimonio espiritual. Entre ellas destacan las peregrinaciones que se realizan al santuario de Sant Joan de Penyagolosa por su alto valor etnológico, histórico y cultural. Este santuario ha sido un importante destino de romerías desde época medieval, permaneciendo hoy en día las que se realizan desde los municipios castellonenses de Les Useres, Chodos, Vistabella y Culla, y desde pueblos turolenses como Puertomingalvo.
De entre estas, las peregrinaciones de Les Useres y Culla son las más significativas por su valor patrimonial. Els Pelegrins de les Useres es una de las más antiguas y que mejor conserva sus peculiaridades y simbolismo en sus diversos aspectos: voto de un pueblo desde la edad media, camino y ritual, participantes (pelegrins i càrregues), cantos y rezos, comida y vestido, aspectos socio-religiosos e identitarios, etc.
Son muestras de seculares costumbres conservadas gracias al fervor popular. Tradiciones muy arraigadas en la comarca y que siguen un meticuloso y calculado procedimiento, que pervive posiblemente sin cambios desde el siglo XIV, y que tiene establecidos de forma secuencial, precisa y ordenada cada una de sus celebraciones, descansos, comidas y actos.
2. Datos sobre los bienes objeto de la declaración.
2.1 Denominación: las peregrinaciones de Les Useres y Culla al santuario de Sant Joan de Penyagolosa.
2.2 La peregrinación de Les Useres.
2.2.1 Localidad: Les Useres.
2.2.2 Fecha de realización: se celebra el último viernes de abril y el sábado inmediato.
2.2.3 Actores principales.
El grupo de los pelegrins, que son trece: doce peregrinos y el guía. Acompañan a los peregrinos los cantors que son tres, los clavaris que también son tres, el capellà y el representante del ayuntamiento. Representan al pueblo delante de la divinidad, cumpliendo una promesa hecha por sus padres, manteniéndola hasta ahora de una manera firme y fiel, en ellos y por ellos se justifica el peregrinaje. En el sentir popular representan a Jesucristo y los doce apóstoles.
Los peregrinos visten una vesta o túnica de color azul oscuro, con esclavina y cinturón de cuero negro, sombrero negro de alas caídas, y gruesos rosarios alrededor del cuello y con la cruz en el pecho, o colgados en la parte anterior izquierda del cinturón. Incluye también un bordón de madera redondeado y con una escarpia en la parte superior para poder colgar el sombrero. El calzado es libre siempre que sea discreto.
El guía se distingue porque lleva rosarios en los dos lados y un bordón acabado en forma troncocónica agujereado de un lado a otro, va siempre delante, ocupando la posición más importante, como autoridad máxima. Él es quién decide que se hace en cada momento, es la autoridad.
Los cantors: el mayor o primero lleva la cruz y ocupa siempre la posición central. El segundo y el tercero llevan faroles. Van vestidos con roquete blanco sin mangas y sombrero negro de fieltro, también llevan en el camino un bastón. Los cantores se eligen entre los adolescentes en el momento en el que empiezan a cambiar la voz. Además, corresponde a los cantores vigilar que nadie moleste a los peregrinos, comen con los peregrinos y cantan la absolución cuando los càrregues acaban de comer. El cantor major dirige los cantos, hace de maestro de ceremonias.
Los clavaris, su función principal es aportar todo lo necesario al peregrinaje. Se ocupan de las captaciones durante todo el año y si no llegan las aportan ellos mismos. Es un cargo anual y voluntario. En las procesiones de entrada y salida, los clavarios van con capa y un cirio en la mano. En el camino, uno solo de ellos acompaña a los peregrinos, se turnan cada dos estaciones. Ellos junto con el depositario son los encargados de distribuir el pan, la llamada fogassa de Sant Joan, bendecido el anterior jueves por la tarde, en Chodos y en Les Useres, antes de la llegada de los peregrinos.
El capellà va vestido con roquete, estola y capa pluvial morada en las procesiones de entrada y salida. Lleva un saco o funda blanca de terciopelo colgado al cuello para poner el relicario durante el camino, y un sombrero como el de los peregrinos. Camina entre los cantores, delante suyo, y los clavarios. Sus obligaciones son: administrar el sacramento de la penitencia, hacer misa, recitar todas las oraciones después de los cantos, presidir las completas y dirigir el rosario comunitario a continuación. También preside las comidas de los peregrinos y come con ellos. Es el consiliario de la peregrinación y, por tanto, tiene facultad para poder hablar con los peregrinos por si estos necesitan alguna cosa, sobretodo espiritualmente.
Una persona en representación del ayuntamiento, que puede ser quien ocupa la alcaldía, cualquier concejal o la persona titular del juzgado de paz. Tiene que llevar copias de los oficios enviados a los ayuntamientos de los otros términos por donde pasa el cortejo, y aparte de esta función representativa se encarga de solucionar cualquier conflicto. Va con los peregrinos, besa donde besa el guía, y lleva un cirio encendido durante las procesiones de salida y entrada. Lleva capa y sombrero, camina a continuación de los clavarios y lleva una montura propia por si la tiene que necesitar.
2.2.4 Actores secundarios.
El grupo de las càrregues, que son veinticinco. Son quienes aseguran la autosuficiencia del peregrinaje. Transportan los víveres de personas y animales, además de los utensilios y otras cosas necesarias, sobre todo para cocinar y comer, y dirigen las caballerías de la peregrinación. Son el depositario, tres cocineros, un ayudante de los cocineros, un ayudante de los cantores y diecinueve portadores de caballerías.
El depositario cumple una función imprescindible en el peregrinaje. Como administrador se encarga de custodiar y mantener en buen estado todos los pertrechos del peregrinaje, y de guardar de un año para otro el dinero sobrante. El cargo es prácticamente vitalicio, y solo finaliza por renuncia. No ocupa un lugar fijo en el peregrinaje, junto al cantor major, su cargo es uno de los dos más importantes. Se ocupa de revisar todos los preparativos, de distribuir la carga entre las acémilas, de tener a punto las velas para las procesiones y los altares y de recoger todo aquello que sobre, de pagar a los sacerdotes y de hacer frente al resto de gastos necesarios. Acompaña a los clavarios en el reparto de los trozos de pan bendecido y desfila en la procesión de entrada con capa, sombrero y un cirio encendido detrás de la autoridad representante del ayuntamiento.
En los cocineros, su promoción es similar a la de los cantores. El cuiner major es el encargado de rezar el rosario por el camino, de las estaciones al Santísimo y de los padrenuestros de después de las misas de las càrregues.
Hoy en día solo restan diecinueve caballerías, ya que la carga va en vehículos y las caballerías solo sirven como monturas. Éstas se distribuyen de las siguiente forma: una montura para el depositario, otra para el capellán, otra para quien representa al ayuntamiento, para los clavarios, los cocineros y los ayudantes de cantores y de cocineros; y las acémilas, de las cuales una acarrea los cántaros de agua, que todos rellenan en las fuentes, los pozos y los aljibes del camino, y las otras llevan el vino, pan, las lechugas de ensalada, sartenes, cazuelas llenas de tortillas y huevos cocidos, el arroz, las judías cocinadas y el bacalao desmenuzado y frito, la paja y forraje para los animales, las capas, las mantas y los paraguas o impermeables.
Los promeses son seis hombres que cumplen algún voto particular. No pertenecen a ninguno de los dos grupos, y van en el camino situados delante del guía. Tienen que hacer un donativo, y en el camino llevan bastón y sombrero; en la procesión de entrada llevan capa, sombrero negro y un cirio encendido como los càrregues.
2.2.5 Descripción del bien.
Se trata de una peregrinación de penitencia de origen medieval desde la población de Les Useres hasta el santuario de Sant Joan de Penyagolosa, en representación del voto de todo el pueblo que se ha mantenido de padres a hijos a lo largo de los siglos, para pedir salud, paz y lluvia por intercesión de san Juan Bautista.
2.2.5.1 El camino hasta Sant Joan.
Comienza el cuarto domingo antes de la celebración, cuando depositario, clavarios y cantores recorren las calles, e inscriben a los peregrinos puerta a puerta hasta completar el número de trece y alguno más, por si se producen bajas. Desde ese momento los inscritos dejan de afeitarse y cortarse el pelo. Antiguamente, para ser peregrino se tenía que ser el cabeza de familia y mayor de edad. En los años sesenta, por una fuerte crisis en el peregrinaje, se amplió este criterio. Ahora pueden ir incluso los casados con mujeres nacidas o descendientes de Les Useres, siempre que haya una casa desde la cual mantenerse vinculados al turno de las calles, las cuales se distribuyen por las cinco barriadas que hay en el pueblo (empezando por el barrio de la Mare de Déu de Loreto, siguiendo por el barrio de Santa Ubaldesca, por el barrio de la Mare de Déu del Carme, por el barrio del Crist de l’Agonia y acabando al barrio de Sant Roc). Las obligaciones principales de los peregrinos son: guardar riguroso silencio durante toda la peregrinación; confesar, comulgar y participar en todas las oraciones, ceremonias y penitencias; caminar descalzo cuando se requiera; velar prácticamente toda la noche en Sant Joan de Penyagolosa, y recitar las oraciones oficiales del peregrinaje tanto en el camino como en las iglesias y ermitas. También ha de participar en la ceremonia del perdón, en la cual ha de humillarse delante de los otros y sobre todo del guía, y vivir en general todo el peregrinaje con espíritu de humildad y de recogimiento interior, y con la consciencia de estar cumpliendo una promesa hecha a la divinidad en una situación límite por sus antepasados.
Tres días antes del último viernes de abril se celebra en la parroquia el triduo de preparación para los peregrinos. El martes a las 21.30 h empieza con la oración comunitaria del santo rosario, las letanías, el sermón del capellán, finalizando con el canto de los gozos en honor a San Juan; lo mismo se hace el miércoles y el jueves antes de la peregrinación. El tercer día hay confesiones y ensayo de las ceremonias, y los Pelegrins recogen la vesta, el sombrero y el bordón y se retiran a sus casas. Antes de amanecer se vestirán y el guía los recogerá de uno en uno, en silencio, para acudir a la iglesia.
El horario del peregrino se rige por el sol y es anterior en dos horas al oficial, que se usa en la descripción. A las 06.00 h de la mañana ya están en la iglesia para asistir a la misa de las càrregues, es decir, la destinada a estos. Cuando acaba, se marchan para aprestar las monturas y sus cargas. Los Pelegrins se retiran a la sacristía y esperan en silencio la misa propia. A las 07.00 h, precedidos por guía y cantores, siguiendo el orden preestablecido, salen uno detrás de otro al templo, se sitúan en el centro del presbiterio ante el altar, hacen una genuflexión simple y sin volver la espalda se retiran hasta situarse en el lugar que les corresponde, formando un semicírculo. Seguirán la celebración adoptando la postura ritual propia en cada instante. Al final, desfilan uno a uno genuflectando de nuevo en el centro del presbiterio y se retiran a la sacristía, depositando el bordón a la entrada. A las 08.00, habiéndose descalzado, sale la procesión de rogativa.
Los cantores cantan el Exsurge Domine y la letanía de los Santos hasta la invocación Sancta Maria. Los fieles contestan. Después se hace el silencio y se entona el solemne O vere Deus. Comienza la peregrinación. Las calles están llenas de espectadores. Delante, la cruz parroquial encabeza la procesión del pueblo que les despedirá a la salida y, algo retrasado, el guión de Sant Joan entre dos filas de hombres y niños, los cantores, el sacerdote, las niñas y las mujeres. Después el guía, que besará delante del altar mayor, al altar de la Mare de Déu del Roser, al altar de Sant Joan y en el umbral del templo a la salida, abre la comitiva de los Pelegrins. Siguen los cantores con la cruz y los faroles, el sacerdote de la peregrinación, los clavarios, el representante del ayuntamiento y los doce peregrinos, que repiten lo que hace el guía y caminan distantes entre sí unos quince pasos. Ambas comitivas se turnan en el canto del O vere Deus, en forma de contestación o de réplica. El trayecto va por la calle Major o Portal, la Baixada de Sant Roc, la calle Camí Ral y la plaza de la Mare de Déu de Loreto, y simula una alfombra de hiedra extendida de mañana, que se recogerá y guardará para la entrada del sábado. La campana de la iglesia parroquial, la de la ermita de Santa Ubaldesca y la de la ermita de la Mare de Déu de Loreto tocarán la señal en toques pausados como a procesión de rogativa. La primera procesión (la del pueblo) se detiene ante la ermita de Loreto en la parte de la calle de L’Alcora o del Raval, el guía y los cantores ante la puerta y, detrás, el resto, sin moverse del lugar que ocupa cada uno. La puerta está adornada con plantas y el dintel con una alfombrilla de pétalos de rosa y otras flores.
Se entona el Omnes Sancti et Sanctae Dei, que indica una interrupción de los cantos, y a continuación el magnífico Regina Coeli lateare, que contesta el pueblo en cada versículo con el alegre alleluia. Besan la cruz del dintel y siguen a la procesión de despedida que se ha detenido al medio de la calle de L’Alcora o del Raval, donde la procesión del pueblo se despide de los peregrinos; los cuales besarán el suelo, delante de la reliquia (la cual también besarán) y delante de la cruz parroquial, diciéndose la jaculatoria Misericordia. Después, la procesión del pueblo toma el camino de vuelta pasando por la ermita de Santa Ubaldesca donde también se entona el Omnes Sancti et Sancte Dei y el canto del Regina Coeli, finalizando el ritual de dicha procesión en el altar mayor de la iglesia parroquial donde también se entonan los mismos cánticos.
Por una pequeña cuesta suben los Pelegrins hasta la carretera, la atraviesan y siguen el camino de subida hasta el Filador, donde se calzan. Emprenden la ruta de 35 kilómetros aproximadamente que va desde Les Useres hasta Sant Joan y comienza la primera estación.
Suben por la montaña entre La Vilavella y Les Pedrisses y se internan por su falda buscando La Talaia. Antes de dejarla, los Pelegrins se detienen un momento de espaldas al monte. Se canta un responso por un pelegrí que murió hace muchos años, según la leyenda. Siguen el camino y recorren la parte alta de Artesa, deteniéndose en el paraje conocido como La Savina para el primer descanso y el almuerzo, después de entonar el Omnes Sancti y rezar el Pater Noster. Son las 09.30 h. Media hora después emprenden la ruta. Comienza la segunda estación. Se internan en el término municipal de Llucena. Al llegar a la Font del Mas de la Vall descansan un cuarto de hora. Remontan la montaña y en el cambio de vertiente contemplan el amplio panorama de Sant Miquel de les Torrocelles con su castillejo, la plaza amurallada y el ermitorio. Poco antes de las 12.00 h cruzarán el barranco de la Font de la Pallissera y emprenderán el repecho hasta la fortificación. Entran con ritual de poblado, descalzos y precedidos de la vieja cruz y de la imagen pequeña de San Miguel, único testigo de la antigua procesión de acogida. Después se aprestan a oír la misa del sacerdote, y terminado el oficio, el guía comienza el rezo de la estación a las cinco llagas de Jesucristo, descansando hasta la hora de la comida. Los años en que el viernes coincide con la fiesta de San Pedro Mártir (29 de abril) se hace la bendición de los ramos por el capellán en la ermita de Sant Miquel de les Torrocelles (siguiendo la costumbre de los masovers de esa contornada). Cruzan el gran patio lleno de espectadores y entran en la casa del ermitaño. Después de comer, besan la mano del sacerdote y, mientras comen las càrregues, se retiran a una especie de campo en la otra parte de la ermita, siempre en silencio. A las 15.00 h los cantores avisan que es hora de partir. El ritual de salida es también semejante al de la mañana. Comienza la tercera estación.
A las 16.15 h descansarán en la Font del Mas d’Aicart y a las 17.00 h están a punto de remontar la Lloma de Bernat después del descanso en la Carrasca Tallada. Comienza la cuarta estación. La subida retarda el ritmo de la marcha, que culmina con la vista de Xodos. La senda, ahora amable, desciende hasta rebasar la población por el río de Llucena y alcanzar la Font dels Possos, donde se descansa para la merienda con que reponer fuerzas y emprender la fuerte subida del Marinet. Son las 18.30 h.
En el repecho más alto del Tossal del Marinet, nuevo descanso y a las 19.15 h comienza la quinta estación. A las 20.15 hcomienza la sexta estación y descienden poco a poco a través del pinar hasta llegar a Sant Joan. Quizá tengan que detenerse un poco antes de entrar, para que sean las 21.00 h. La entrada es solemne, como la salida de la mañana, con procesión de acogida presidida por la cruz del santuario y la reliquia del santo. Después, cumplidos los ritos de entrada, se hará una procesión alrededor de los edificios, seguido del canto de completas y rosario. Al final se trasladan a la Cova dels Pelegrins, un recinto circular de falsa cúpula, donde arde un fuego de leña verde de pino en el centro, que la llena de humo, donde descansarán algún tiempo.
2.2.5.2 La noche en Sant Joan y la ceremonia del perdón.
Cenan y de nuevo se retiran a la Cova, para pasar la noche en un descanso relativo, pues no menos de tres veces tendrán que salir a la iglesia para sus rezos. Siguen en silencio. La conciencia de sí mismo decae y el peregrino revive escenas, relaciones y situaciones que le preocupan. La noche es propicia a la confesión y demanda de consejo. La ceremonia del perdón es el momento central de la rogativa en que el guía hace una explicación de lo que representa la peregrinación: los doce Apóstoles y Nuestro Señor, rememorando la escena litúrgica del Jueves Santo (donde se besará y se lavará los pies a los peregrinos), perdonándose así de cualquier falta cometida entre ellos.
Llega el sábado. A las 08.00 h oirán la missa de les càrregues. Después esperan en la Cova que suenen los toques de la campana para la misa solemne de los peregrinos. Comienza a las 09.00 h y se canta la misa De Angelis, comulgan y, al acabar, entran en la sacristía y se encierran los trece solos. Un cantor guarda la puerta para que nadie entre, y otro vigila las ventanas desde el exterior, para que no se pueda ver ni oír lo que allí ocurre. Es la ceremonia del perdón, que constituye el momento central de la peregrinación.
2.2.5.3 Regreso a Les Useres.
La salida desde Sant Joan es como el día anterior. Es la una del mediodía y caminan descalzos hasta el pino de los tres troncos. Se calzan y emprenden la primera estación, que dura hasta la Font de l’Arxivello, donde descansan un corto tiempo hasta cerca de las 14.30. Ahora se canta la cuarta estación que les llevará hasta Chodos, donde llegan a las 15.00 h. Entran según el ritual de costumbre hasta la iglesia. Los cantores cantan el responso de difuntos Ne recorderis.
A las 15.15 h parten de Xodos según el ritual hasta salir por el pasadizo del Callís. Siguen hasta la Lloma de Bernat. Son las 16.00 h y descansan 15 minutos. Comienza la segunda estación hasta el Mas d’Aicart, llegan a las 17.00 h y descansan 10 minutos. Sigue la tercera estación, pasan por Sant Miquel, se paran, se arrodillan, rezan unos padrenuestros y siguen. A las 18.00 llegan a la Font dels Xops, descansan y meriendan hasta las 19.30 h. Las càrregues no se detienen, seguirán hasta dejar los animales en la cuadra, recoger la capa para la entrada y acudir a la ermita del Crist de l’Agonia a esperar la llegada de los Pelegrins. El depositario y dos clavarios con las acémilas cargadas de pan van con ellos y en el lugar acostumbrado del Filador o Corral Roig, lo trocean para repartirlo al numeroso gentío que les espera, mientras los niños gritan el dístico que les enseñaron sus madres: «Ja pugen, ja baixen, les carreguetes de Sant Joan». Comerse el trocito de pan es un símbolo de la participación del pueblo en la celebración.
A las 19.30 h los Pelegrins emprenden el camino con la quinta estación hasta el Corral Blanc, donde llegan a las 20.30 h y descansan un poco. Ya anochece y comienza la sexta estación.
A las 21.30 h hacen su entrada en Les Useres, después de haber recogido un farol cada uno. Caminan sobre la alfombra de hiedra entre la gente que llena las calles. Las casas se adornan con la costumbre antigua de poner los viejos candiles o los antiguos faroles en las fachadas de las casas por donde pasan los peregrinos con el sentido de iluminar ese recorrido. Sigue la sexta estación hasta la ermita del Crist de l’Agonia, donde esperarán la procesión de acogida, idéntica a la de despedida del día antes. Ésta se forma en la iglesia con la cruz parroquial a la cabeza y procede hasta la plaza de Sant Antoni, donde presenciará el desfile final de las dos comitivas. Primero las càrregues, de rigurosa capa castellana, sombrero de ala dura y un cirio encendido en la mano. Después los Pelegrins con el farol, algo distanciados entre sí, en el mismo orden y ritual que a la salida, aunque ahora su paso es más lento y cansino. Al entrar en el templo, besan el suelo, después ante los altares de Sant Joan, del Roser y el Major, y retroceden sin dar la espalda hasta el lugar que tienen asignado en dos filas de siete y seis respectivamente a los lados del pasillo central, donde se ponen de rodillas y depositan el farol en el suelo. Los cantores y el cura suben al presbiterio y permanecen de pie, de cara al pueblo.
Entra la procesión de acogida y se entona el alegre Regina Coeli Laetare, y el alleluia que corea el pueblo. Después los cantores cantan el Ne recorderis a duo y el solemnísimo Requiescat in pace por los difuntos, mientras rinden sus faroles ante el altar en medio de un silencio estremecedor. El guía reza la estación a las almas difuntas, seguida de los padrenuestros por las intenciones acostumbradas. Todos se sientan y el cura de los peregrinos dirige la palabra a los fieles. Después se retiran lentamente.
A la mañana siguiente se reúnen de nuevo en misa comunitaria y almuerzo de hermandad. Con ello acaba la celebración.
2.2.6 Elementos que forman parte del bien.
2.2.6.1 Patrimonio inmaterial: cánticos y ruegos de los peregrinos. Los cantos, quitando los gozos cantados en Sant Joan de Penyagolosa, que son en castellano, corresponden a textos latinos ligados al oficio divino, sobre todo a las procesiones estacionales y de rogativas. Se dividen en los siguientes grupos:
Primer grupo. Cantos generales de la iglesia, con modos gregorianos conocidos. Son: la misa De Angelis, que se canta en Sant Joan de Penyagolosa, el himno Deus tuorum militum, que se canta durante la procesión alrededor de la ermita y las completas del oficio divino del día.
Segundo grupo. Cantos con modos gregorianos transformados, puede ser por el pueblo o procedentes de otros antiguos y distintos. Son: la absolución Ne recorderis; el Requiescat in pace, amen; la antífona Regina Coeli laetare, único canto alegre del peregrinaje.
Tercer grupo. Cantos de las letanías y del camino. Este grupo incluye el Exsurge Domine y las letanías. Se cantan nada más hasta el Sancta Maria. El O vere Deus del pueblo, se cantaba y se canta, en las procesiones penitenciales y en las romerías, tiene muchas variaciones.
Los repiques de campanas que se suceden a lo largo del recorrido.
La comida es de abstinencia rigurosa, aunque dietéticamente completa. Los menús son los siguientes:
Después de la misa y antes de salir de Les Useres, alguna porción de chocolate o unos higos, todo acompañado de una copa de aguardiente.
Almuerzo en el paraje de La Savina: un pan y dos huevos hervidos o crudos, vino y agua.
Comida en Sant Miquel de les Torrocelles: ensalada de lechuga aderezada con aceite y vinagre, un huevo hervido o crudo, arroz con bacalao, bacalao en salsa de canela, aceitunas, pan, vino y agua.
Merienda en la Font dels Possos: un pan, una tortilla, un huevo duro o crudo, aceitunas, vino y agua.
Cena en Sant Joan: ensalada de lechuga con aceite y vinagre, un huevo duro o crudo, sopa de pan, judías a la vinagreta, aceitunas, pan, vino y agua.
Comida: lo mismo que el día anterior en Sant Miquel de les Torrocelles.
Merienda: lo mismo que el día anterior en la Font dels Possos.
Antiguamente, la gente del pueblo y de los masos solía dar harina, aceite, huevos, etc., hoy en día, la gran mayoría, da dinero; los cuales son recogidos por los clavarios y el depositario el domingo anterior a la peregrinación, el mismo domingo de la peregrinación en que se reparte la fogassa de Sant Joan y, últimamente, el primer domingo de las fiestas de agosto.
2.2.6.2 Consueta de los peregrinos.
Es la relación más o menos detallada de todo aquello que hacen a lo largo del peregrinaje. Equivale a un documento en el cual se explica el ritual con detalle, además de anotaciones sobre preparativos, sobre las personas que participan, los oficios, etcétera, todo lo relacionado con la celebración.
También existe la Llibreta de les Obligacions del Guia, en que aparecen detalladas las charlas que ha de hacer el guía durante el trayecto (sobretodo la ceremonia del perdón) y las diferentes oraciones o estaciones a lo largo de la peregrinación.
También se cuenta con el último documento de aprobación canónica de la peregrinación de Les Useres a Sant Joan de Penyagolosa, ratificada por el obispo de Tortosa en el año 1865.
2.2.6.3 Elementos muebles.
La indumentaria que se utiliza en la peregrinación, descrita anteriormente, con los bastones. Las cruces procesionales y los candeleros. El guión de Sant Joan. La bandera roja o pendón con la peana. El relicario. Los bordones. Los aparejos de los animales y las mantas morellanas. Los faroles. Botijos de barro. La pequeña imagen de San Miguel.
2.2.6.4 Elementos inmuebles.
Las iglesias parroquiales de Les Useres y Chodos. Las ermitas de santa Ubaldesca, Loreto y Sant Antoni-Crist de l’Agonia en Les Useres. Ermita de Sant Miquel de les Torrocelles y su casona. Font dels Possos. Font de l’Arxivello. Font del Mas de la Vall. Font del Mas d’Aicart. Font dels Xops. Cruz de término de Sant Joan. Santuario de Sant Joan de Penyagolosa y la Cova.
2.2.7 Definición del ámbito espacial y temporal.
2.2.7.1 Ámbito espacial: desde Les Useres hasta Sant Joan de Penyagolosa y viceversa y calles de la población por donde transcurre la procesión. Por el Decreto 40/2007, de 13 de abril, del Consell, se encuentra declarado el Camí dels Pelegrins de les Useres como Monumento Natural. Es el recorrido tradicional que estos peregrinos realizan, a lo largo de 35 km aproximadamente, y con un desnivel acumulado de más de 1000 metros, destacando en la fundamentación de su protección el significado religioso-místico, paisajístico y de comunicación tradicional en la comarca que recorre, manifestando la necesidad de su conservación. Atraviesan los términos municipales de Les Useres, Llucena, Chodos y Vistabella.
2.2.7.2 Ámbito temporal: el último viernes de abril y el sábado inmediato, con el siguiente horario:
Missa de les Càrregues.
Salida peregrinación de Les Useres.
Corral Roig Filador.
A la Savina para almorzar.
Salida de la Savina.
Font del Mas de la Vall.
Salida de la Font.
Llegada a Sant Miquel.
Salida de Sant Miquel.
Font del Mas d’Aicart.
Carrasca Tallada – Vista de Chodos.
A la Font dels Possos – Merienda.
A lo más alto del Marinet.
Salida del Marinet.
Llegada a Sant Joan de Penyagolosa.
Misa dels Pelegrins.
Salida de la peregrinación de Sant Joan.
Al pino donde se calzan.
Font de l’Arxivello.
Llegada a Chodos.
Llegada a la Carrasca Tallada.
Llegada a la Carrasca-Merienda.
Salida de la Carrasca.
Llegada al Corral Blanc.
Salida del Corral Blanc.
Llegada a Les Useres.
Entrada de la procesión a Les Useres.
2.3 La peregrinación de Culla: también conocida como Processó de Culla a Sant Joan de Penyagolosa o Processó de Culla a Sant Joan de la Font Coberta.
2.3.1 Localidad: Culla.
2.3.2 Fecha de realización: se celebra el viernes y sábado pasada la fiesta de la Santísima Trinidad.
2.3.3 Actores principales: miembros de la Confraria de Sant Joan Baptista de la parroquia del Salvador de Culla y todo el vecindario de Culla o foráneos que participan en la peregrinación.
2.3.4 Descripción del bien.
La peregrinación de Culla tiene su origen a finales de la Edad Media. Se conservan en los archivos municipal y parroquial colecciones documentales que ilustran las manifestaciones descritas de la rogativa. El hecho de que conste en los libros de la contabilidad municipal y el hecho de que es el ayuntamiento el encargado de organizar materialmente la procesión nos hacen pensar en un voto de todo el pueblo en el que las autoridades se hacen garantes, constando los gastos de la rogativa desde el año 1400.
Organización de la peregrinación según la tradición:
En las entradas o salidas de las iglesias o ermitas y siempre que es posible, se marcha en dos filas.
1.º El penó de Sant Joan, turnándose tres pendoneros. Es un estandarte de aproximadamente 3 metros de altura, de color rojo en conmemoración al martirio del santo. El pendón tiene una simbología festiva en una procesión, participa en ella por eso mismo, por ser fiesta. En las llegadas a las ermitas y salidas, la tela se lleva desplegada, pero durante el trayecto su tela va recogida, enrollándose al mástil, para ser más fácil llevarlo y para evitar que se enrede con ramas o matorrales. Siempre se lleva en posición vertical, a excepción del tiempo del rezo del santo rosario, en el Pla de Vistabella, y en los responsos de difuntos, que, como señal de respeto y no festiva, el pendón es tumbado en horizontal.
2.º Cruz y faroles.
3.º Primer grupo de participantes en la procesión, los hombres.
4.º Sacerdote y a su lado los dos bordoneros, que son los cantores. El sacerdote usa capa de color rojo, en evocación a san Juan Bautista como mártir, tal como consta en la consueta más antigua. El sacerdote lleva colgada al cuello la reliquia de San Juan durante toda la procesión. En el año 2004 se concedió desde Roma una reliquia de Sancte Joannes Baptista para la parroquia del Salvador de Culla y desde entonces se lleva esa nueva pieza de orfebrería, que es fruto de un donativo, con la reliquia en su interior. En años anteriores se portaba una cruz de altar del siglo XV, aunque la antigua consueta habla también de reliquia.
5.º Autoridades. El alcalde o la alcaldesa, como máxima autoridad, que puede ser el mismo alcalde o alcaldesa de Culla o un concejal o concejala delegado para el evento; y el jurat que se encarga de aportar la capa al sacerdote en los lugares en que debe ponérsela. Usan una capa color negro con un bordado en el pectoral izquierdo. La autoridad usa en toda la procesión la vara de mando y el jurado una vara a modo de bordón.
6.º Segundo grupo de participantes en la procesión, las mujeres, que en el año 1577 inician su participación, después de dar autorización el obispo de Tortosa, diócesis a la que pertenecía entonces la parroquia de Culla.
7.º Arrieros, con sus caballerías, que llevan las cargas y personas que no puedan hacer todo el trayecto a pie.
Los empleados (pendoneros, encargados de la cruz y faroles y los bordoneros) llevan como vestimenta el roquet.
En la actualidad, las cargas de las ropas y suministro son llevadas a la ermita de Sant Bertomeu, a distintas paradas y luego a Sant Joan de Penyagolosa por vehículos o algún furgón que el ayuntamiento ha convenido previamente.
El recorrido atraviesa el río Monlleó de gran belleza paisajística, así como diferentes masías con gran valor etnológico. Algunos de los puntos más importantes que se encuentran durante la travesía son: ermita de Sant Bertomeu (s. XIV), Pla de Vistabella, Font de L’Alforí, Font i pinar de l’Espino y el ermitorio de Sant Joan de Penyagolosa. El trayecto de vuelta es en sentido contrario por el mismo camino, en total 57 km.
El municipio de Culla, en la comarca de l’Alt Maestrat, custodia la secular costumbre de recorrer a pie el camino que le separa de Sant Joan de Penyagolosa, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. Como cada viernes de la semana del Corpus Christi, los vecinos y vecinas de la población realizan esta peregrinación de dos jornadas, en una rogativa que ha conservado de manera casi intacta sus rituales, elementos patrimoniales y su estructura interna desde los inicios.
Los documentos más antiguos que se conservan sobre ella datan del siglo XV, por lo que es una de las más inmemoriales de la provincia de Castellón. El objetivo de este tipo de procesiones era siempre el de formular plegarias suplicando, sobretodo, lluvias que proporcionasen buenas cosechas; así como la gracia de Dios, salud y paz, tal como se menciona en el canto tradicional del O vere Deus.
También el Suscipe se canta en muchos lugares del itinerario invocando a distintos santos, en las llegadas y salidas de iglesias y ermitas, y además se realizan responsos dedicados a difuntos: Ne recorderis, Qui Lazarum y Peccantem. Durante el camino de ida y de regreso, en varios lugares, se realizan hasta once responsos. El Ne recorderis se mantenía, pero los otros dos cantos de responso se recuperaron en el año 2002. En el año 2007, por iniciativa de la Confraria de Sant Joan Baptista de la parroquia del Salvador de Culla, se elaboraron unas cruces de hierro que se colocaron sobre mojones de piedra en los lugares del rezo de los responsos. En 2014 se descubrió en el Pla de Vistabella una antigua base de peirón que tenía este cometido, conociéndose como la Creu de l’Americano.
Otras oraciones y cánticos diferentes se pronuncian en la bendición de la fuente, con el canto del Ave Maris Stella. En el Peiró dels Saulons, lugar de despedida de la Processó a Peu, al igual que en el Peiró de Sant Bertomeu y en el de Sant Joan, se reza la Conmemoración de la Santa Cruz. También se pronuncia, tras su recuperación en el año 2005, la oración de Itinerarium Clericorum, la cual se oraba antiguamente y que pide asistencia en el camino que se va a recorrer. Tras ello, el sacerdote se quita la capa, los bordoneros entonan el Suscipe y se inicia la marcha hacia el ermitorio en el Penyagolosa.
Los cullanos y cullanas cumplen con el rito que, año tras año, les lleva hasta la ermita, en tiempos pasados conocida como Sant Joan de la Font Coberta, situada en el término municipal de Vistabella del Maestrat. El trayecto consta de unos 29 kilómetros de ida y otros tantos de regreso, ya que se realiza por el mismo camino. Con la salida del sol, la romería abandona la iglesia parroquial del Salvador por la vía marcada hacia el santuario. Durante el trayecto se llevan a cabo las habituales paradas en Sant Bertomeu y en la Font de l’Alforí, entre otras. Todas ellas acompañadas por ritos, símbolo de la religiosidad popular y las costumbres más genuinas de la antigua capital de La Setena. Todavía se mantiene la costumbre de después de celebrar la misa en la ermita de Sant Bertomeu, almorzar a base de sopes, con agua clara hirviendo, pan seco, un huevo crudo, que se escalda y un poco de aceite y sal. Allí, en tiempo pasado, el ermitaño tenía la costumbre de preparar agua hirviendo que los de Culla aprovechaban para hacer las sopas. Los peregrinos decían que comían sopa de cap porque al asomarse a la olla veían reflejada su cabeza en el agua.
Desde que se tiene noticia de la Processó de Culla a Sant Joan, es tradicional en el Pla de Vistabella el rezo del santo rosario. En el tiempo que dura su rezo el Penó es tumbado en horizontal y llevado a hombros. También en el primer misterio los participantes se descubren su cabeza. Se rezan quince misterios (gozosos, dolorosos y gloriosos), con el padrenuestro, diez avemarías y el gloria en cada uno. Además de las letanías. Sólo en el año 2003, cuando el papa Juan Pablo II los instauró, se rezaron también los misterios luminosos (un total de veinte misterios). Posteriormente se ha seguido con lo tradicional de los quince primitivos.
Sobre las cinco y media de la tarde se alcanza el ansiado destino. Ya en el interior del templo, se hace ofrenda del ciri de les ànimes o ciri de Sant Joan, un gran cirio que ofrece la población de Culla y que se mantiene encendido frente a la imagen del santo durante todo el año. Se trata de un homenaje que el pueblo rinde a sus difuntos. Ha sido transportado durante toda la ida, junto al pendón, cruces y reliquia. Esta es una tradición que se realizaba desde antiguo, se dejó de hacer y se recuperó la costumbre en el año 1984. Es un rito que se lleva a cabo para que la llama del pueblo de Culla esté presente durante todo el año ante la imagen de San Juan Bautista, demostrando la gran devoción hacia él. Antiguamente para pagar el cirio se vendía carbón de leña que hacían los carboneros; hoy en día lo sufraga el ayuntamiento. Sus medidas son de 55 cm de largo y 9 cm de diámetro y cada año se realiza sobre él la inscripción y algún dibujo alegórico a san Juan o a la parroquia de Culla.
Los peregrinos descansan y emprenden la vuelta el sábado por la mañana, no sin antes bendecir la fuente situada frente la puerta del ermitorio. De todas las rogativas que acuden a Sant Joan de Penyagolosa, la de Culla es la única que realiza la bendición de la fuente. Cuenta la tradición que en un año de mucha sequía, y realizadas todas las procesiones de otras localidades, al llegar la de Culla, que siempre acude en último lugar, empezó a llover y cesó la sequía, y que por ello se le otorgó ese privilegio, ya que fue la única que logró la ansiada agua para los cultivos en un año de muchísima sequía. Hasta el año 1999 se realizaba al llegar la procesión a Sant Joan; ahora se cumple con ese privilegio en la mañana del sábado, después de llegar las personas que se han desplazado en vehículos y antes de la santa misa. En ese acto, además de las oraciones de bendición, se canta el Ave Maris Stella.
Al regreso de Sant Joan hacia la caída del sol, la población de Culla sale a la espera de la comitiva en la zona conocida como Baix lo Mur, para darles la bienvenida. Allí comienza una emotiva procesión por las calles medievales del municipio, donde son transportados con grandes dificultades los penons, estandartes muy pesados y que superan el doble de la altura del de Sant Joan, que se sacan en las celebraciones de cada santo, en particular, y que conforman un verdadero espectáculo. También era tradicional, y en estos últimos años se ha vuelto a recuperar, que los niños recibieran a la peregrinación con ramas de árboles adornadas con tiras cortadas de papel de seda de colores, a las que se denominan banderes. Las ramas son normalmente de un arbusto de madreselva, aquí conocido como santjoanera.
Durante muchísimos años las caballerías eran el medio de transporte utilizado en la Processó de Culla a Sant Joan. En tiempo pasado la participación era muy numerosa, una forma de realizar el recuento era por los animales de carga; en el lugar conocido como La Portera de Culla, a mediados del siglo XX, se llegaron a contar más de cien animales de carga (principalmente mulos) que cada familia llevaba para el transporte de su equipaje y provisiones, lo que nos da a suponer una participación superior a las doscientas personas. Pero también hubo épocas de baja participación, tanto fue así que incluso en las ordenanzas municipales se llegó a regular la participación, como mínimo, de una persona por familia, o en caso contrario se recibiría sanción, ya que la procesión era muy poco concurrida y así se defendía su continuidad.
Actualmente siguen participando caballerías. La sària es el elemento de alojamiento de los víveres y equipaje, allí se lleva bebida, los cócs amb sardina, las capas del sacerdote y de las autoridades y algún elemento de equipaje. Esas caballerías pertenecen a personas que participan en la procesión.
Los participantes se integran plenamente en la procesión. Se mantiene el espíritu de emoción y devoción tradicionalmente sentido por Culla, e igualmente se vive, en las dos jornadas, un ambiente de armonía, fraternidad y peregrinaje.
2.3.5 Elementos que forman parte del bien
2.3.5.1 Patrimonio inmaterial: cánticos y ruegos de los peregrinos.
2.3.5.2 Consueta de los peregrinos.
Consueta de la Processó de Culla a Sant Joan de Penyagolosa (Ajuntament de Culla). Es la relación más o menos detallada de todo aquello que hacen a lo largo del peregrinaje. Equivale a un documento en el cual se explica el ritual con detalle, además de anotaciones sobre preparativos, sobre las personas que participan, los oficios, etcétera, todo lo relacionado con la celebración.
2.3.5.3. Elementos muebles.
La indumentaria que se utiliza en la peregrinación. Las cruces procesionales y los candeleros. El Penó de Sant Joan y el resto de penons. El relicario.
2.3.5.4 Elementos inmuebles.
La iglesia parroquial de Culla. Las ermitas de Sant Roc y de Sant Bertomeu del Boi. Cruz de término de Sant Joan. Santuario de Sant Joan de Penyagolosa.
2.3.6 Definición del ámbito espacial y temporal
2.3.6.1 Ámbito espacial: desde Culla hasta Sant Joan de Penyagolosa y viceversa y calles de la población por donde transcurre la procesión.
2.3.6.2 Ámbito temporal: se realiza cada año en el viernes y sábado pasada la fiesta de la Santísima Trinidad, o sea, vísperas del Corpus Christi. De esta forma los peregrinos realizan el trayecto de Culla a Sant Joan el viernes y el de regreso el sábado.
La rogativa a pie se mantuvo hasta el año 1967, y se dejó de hacer de ese modo debido a la muy escasa participación ya que muchas personas se trasladaban en vehículos, abandonando el espíritu tradicional. Aunque en alguna época se realizaron varias procesiones en un año, lo normal era realizar una única en el lunes y martes pasada la fiesta de la Santísima Trinidad. En el año 1968 se dejó de hacer la romería a pie y se realizaba solo desplazamiento en vehículos y en solo un día. Fue una época en que lo popular y tradicional dejó de tener aprecio.
Hasta el año 1988 se realizaba en el martes pasada la fiesta de la Santísima Trinidad. Modificada la celebración de la fiesta del Corpus Christi a domingo, desde el año 1989 hasta 1999, la romería se celebraba en el sábado de la misma semana, o sea, la víspera de esta última fiesta mencionada. En el año 2000 se recuperó de nuevo la tradición de la procesión a pie.
El horario aproximado de la peregrinación es el siguiente:
Salida de sacristía de la iglesia parroquial.
Peiró dels Saulons.
Pasado el río, descansan y comen cócs amb sardina.
Descanso en prado bajo el Mas d’en Campos.
Paso por Mas de Capote.
Pequeño descanso, misa, almuerzo.
Sant Bertomeu. Cánticos de salida.
Mas de les Lloses o Collado.
Llegada a Font de l’Alforí. Descanso y comida.
Salida Font de l’Alforí.
Llegada a Font de l’Espino.
Sant Joan. Llegada al peiró.
Bendición de fuente.
Misa, cánticos y procesión de salida. Despedida en el peiró.
Llegada. Font de l’Espino.
Llegada. Font de l’Alforí. Descanso y comida.
Salida. Font de l’Alforí.
Llegada al Mas de les Lloses o Collado.
Salida del Mas de les Lloses o Collado.
Ermita Sant Bertomeu. Llegada al peiró. Cánticos en la ermita.
Sant Bertomeu, cánticos de salida.
Riu Monlleó (descanso).
Salida Riu Monlleó.
Mas de l’Alar (descanso).
Salida Mas de l’Alar.
Font de Santa Maria (descanso refrigerio a base de bacalao, tomates y pan).
Salida Font de Santa Maria.
Mas de Vilella.
Responso y procesión, con la puesta del sol.
Responso cementerio.
Ermita de Sant Roc (cánticos).
Responso en Font Nova, recibimiento del pueblo, cánticos en la iglesia.

References: artículo 49
 artículo 26
 artículo 6
 Resolución 
 artículo 27
 artículo 43