Source: https://mediadorescolarenviolencia.jimdofree.com/actuacion-en-violencia-escolar/
Timestamp: 2020-06-03 18:27:24+00:00

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El objetivo es impulsar iniciativas y animar actuaciones específicas por parte de los distintos agentes participantes en el sistema educativo en relación a las materias que parecen necesitar una más urgente o apremiante intervención.
Algunas de estas propuestas únicamente pretenden respaldar las actuaciones puestas ya en marcha por las autoridades educativas mientras que otras, sin embargo, tratan de alentar una nueva acción administrativa en la dirección que se considera más adecuada.
En el orden a mejorar el conocimiento y compresión del problema de la violencia escolar y de los abusos entre iguales, se efectúan las siguientes recomendaciones:
- Las administraciones con competencias o responsabilidades educativas deberían promover periódicamente, en sus respectivos ámbitos, estudios que permitan conocer la situación real y la evolución de las conductas agresivas y las actitudes violentas en los centros educativos españoles.
- Seria aconsejable que los estudios e investigaciones se realizasen con metodologías y sistemas de análisis compatibles entre si para posibilitar una mejor compresión del fenómeno y la evaluación de políticas e intervenciones practicadas para su prevención y erradicación.
- Debería incluirse en el campo de los alumnos estudiados los de los cursos inmediatamente anteriores a los del primer ciclo de la Educación Secundaria Obligatoria, ya que siendo este ciclo donde se produce la mayor incidencia de abusos entre iguales en el contexto escolar, tiene interés determinar el estado de la cuestión en el último ciclo de la Educación Primaria.
- Las administraciones educativas deberían fomentar de mutuo acuerdo entre ellas la celebración de congresos, jornadas o seminarios de carácter científico en los que se debatiese el problema de la violencia escolar y se intercambiasen experiencias y conocimientos al respecto.
Sobre la coordinación de las actuaciones entre las distintas autoridades y administraciones cuyas competencias inciden en el ámbito educativo y en la prevención y control de la violencia escolar, recomendar los siguientes aspectos:
- Debería potenciarse la faceta de órgano de encuentro del consejo escolar del centro para que en dicha sede la administración local, la administración educativa correspondiente, la representación del profesorado y la de los padres y alumnos, en su caso, concierten líneas de intervención derivadas del conocimiento de la situación del propio centro y aporten a sus respectivas administraciones información detallada que permita la planificación de las políticas que a cada una le corresponda.
- Las administraciones locales deberían coordinar sus políticas de familia, de juventud, de cultura, y en general sus políticas sociales, tomando en consideración los datos obtenidos en sus participación en los órganos de gobierno de los centros docentes y los que la Administración educativa pueda proporcionar para contribuir a la solución del problema de la violencia escolar en los ámbitos ajenos a los estrictamente educativos.
- La seguridad y la vigilancia del entorno de los centros educativos debería planificarse y adecuarse a las características de cada uno de ellos a través de la coordinación sistemática entre las fuerzas de seguridad locales y los responsables educativos de dicho ámbito territorial.
- La elaboración y planificación de planes y programas de intervención conjuntos por parte de las autoridades educativas y las locales parece sumamente aconsejable para coordinar adecuadamente el ejercicio de las respectivas competencias y optimizar el usos de los recursos disponibles frente a la violencia escolar. Necesario frecuente evaluación y revisión de dichos planes y programas es también muy aconsejable.
- La evidente relación entre muchos supuestos de violencia escolar y las circunstancias familiares y socioeconómicas de los alumnos apuntan hacia la imprescindible coordinación de las intervenciones educativas y sociales de las administraciones competentes y las actuaciones de las familias en su propio ámbito. Es labor prioritaria facilitar a estas apoyo profesional adecuado y orientación psicológica y pedagógica.
Para fomentar la formación adecuada, tanto de los profesores y de los equipos directivos de los centros como de las familias y de los propios alumnos, a la hora de prever los conflictos y de lograr su resolución eficaz, se recomendó lo siguiente:
- Entre los contenidos curriculares de las enseñanzas incluidas en los planes de estudio de las escuelas universitarias de formación del profesorado(en lo que se refiere a los docentes de Educación Primaria y primer ciclo de Secundaria), y en los contenidos del Curso de Cualificación Pedagógica para la obtención del titulo profesional de especialización didáctica, debieran incluirse los relativos a la prevención, detección y resolución de conflictos de violencia escolar, a fin de garantizar la formación inicial en este campo para todos los docentes.
- Las administraciones educativas, en sus respectivos ámbitos, deberían garantizar la formación permanente y continua de todo el personal docente, complementando y actualizando la formación inicial de la que dicho personal disponga.
-En particular seria de interés garantizar en todos los casos la adecuada formación en esta materia de personal docente que integra en cada momento los equipos directivos de los centros docentes y del que realiza los servicios de Inspección Educativa.
-En la medida de lo posible, y siempre que lo aconsejase la conflictividad de centros docentes determinados, debería aproximarse el proceso formativo al propio centro y, desarrollándose en él, posibilitar la inmediata puesta en práctica de estrategias de intervención y de prevención adecuadas a las características específicas de cada uno de los centros docentes.
- Deberían estudiarse fórmulas cooperativas con el sector privado de la educación para extender la formación del profesorado a quienes la ejercen en el sector privado, sea éste concertado o no.
- De igual modo, los procesos formativos deberían facilitar la inclusión de las familias y, sobre todo, de los propios alumnos para posibilitar la adquisición por parte de éstos de habilidades y técnicas de resolución de conflictos que completen la función desempeñada por los docentes en el ámbito educativo.
En materia de recursos y de asignación de más medios personales a los centros, en relación al gasto educativo, se recomendó:
- Las administraciones educativas deben garantizar la plena dotación de los equipos de orientación psicopedagógica de los centros, cumpliendo así el mandado de la LOGSE que incluye la orientación y la tutoría en el capitulo correspondiente a la calidad de la enseñanza y como parte integrante de la función docente.
- Las administraciones educativas deberían valorar la posibilidad de incorporar a los equipos los servicios de orientación de los centros a trabajadores sociales que pudieran extender la labor de estos equipos o servicios de orientación a ámbitos y a contextos ajenos ala centro en los que se desenvuelvan los alumnos, especialmente a la familia.
- Las administraciones educativas deberían garantizar la dotación de recursos humanos suficientes, complementarios de los dicentes y de orientación, que posibilitasen una adecuada supervisión y vigilancia del centro docente y de los diferentes espacios físicos existentes en el mismo, tanto para evitar la entrada de personas ajenas al mismo que pudieran originar conflictos, como la producción de episodios violentos entre los propios alumnos del centro.
Sobre la planificación global, y en cuanto a las previsiones pedagógicas y organizativas incluidas en los proyectos educativos de los centros y, en concreto, en sus reglamentos de régimen interior, se recomendó:
- Las autoridades educativas en sus respectivos ámbitos de competencias deberían impulsar y promover la elaboración de planes o proyectos globales de prevención de la violencia escolar por parte de los centros educativos de su responsabilidad.
- Los centros docentes, en la elaboración, aprobación y aplicación de los planes o proyectos globales de prevención deberían articular la participación de los distintos sectores de la comunidad educativa, y especialmente de los alumnos en lo que haga las formular que se prevean para la resolución de conflictos generados por la violencia entre iguales.
- Los planes o programas globales de prevención orientados a crear en los centros una cultura que favorezca el desarrollo de formas adecuadas de relación entre los integrantes de la comunidad educativa deberían prever procesos o sistemas de evaluación y de reforma que permitan contrastar su eficacia y, en su caso, introducir las reformas pertinentes.
- Los proyectos educativos y curriculares de los centros docentes al abordar los distintos contenidos que le son propios, deberían contemplar previsiones organizativas, pedagógicas, de coordinación con otras administraciones y de colaboración entre los sectores de la comunidad educativa que definan una marco adecuado para enfrentar la violencia escolar.
- Además de las previsiones estrictamente sancionadoras que también les son propias, los reglamentos de régimen interior de los centros deben incorporar previsiones que contribuyan a definir la organización y funcionamiento de los centros, a establecer la atribución de responsabilidades específicas a alumnos y a otros integrantes de la comunidad educativa, y a precisar normas de usos de las instalaciones y servicios escolares en términos que contribuyan a la prevención y erradicación de la violencia entre iguales.
- Los alumnos deben tomar parte activa en la definición del reglamento de régimen interior de sus centros, de manera que tengan la oportunidad de expresar su punto de vista en relación con las normas que vayan a presidir la convivencia de los mismos, las medidas que se prevean en caso de conflicto y las sanciones que eventualmente vayan a aplicarse a su corrección.
- Asimismo en el reglamento de régimen interior debería personalizarse en algún miembro de la comunidad educativa la responsabilidad específica del seguimiento y garantía de aplicación de las previsiones vigentes en relación con la violencia escolar y la adecuada convivencia en el centro.
Para el establecimiento de medidas concretas de erradicación de los supuestos de abusos entre iguales y de los procesos de victimización, así como para fomentar un régimen disciplinario apropiado, se recomendó:
- Las actuaciones que se realicen en los centros ante episodios de violencia escolar deben dirigirse al conjunto de los grupos a los que pertenezcan loa alumnos que los hayan protagonizado.
- En el ámbito de las actividades de tutoría o a través de técnicas específicas desarrolladas en el aula a este fin, deben favorecerse los espacios de reflexión conjunta en los que puedan participar libremente los alumnos y en los que, entre otros temas conexos, se aborde la problemática de las actitudes y comportamientos violentos.
- Las administraciones educativas y los centros docentes deberían promover y facilitar la participación activa de los alumnos en la prevención y resolución de los conflictos a través de estructuras como los denominados «comisión de convivencia» o figuras como los «alumnos mediadores», o cualesquiera otras que se juzguen adecuadas en función de las circunstancias particulares de cada centro docente.
- Los centros docentes, al definir las actuaciones de que deban ser objeto determinados alumnos o sectores concretos de estos deben prestar atención específica a los alumnos incorporados a los dos primeros cursos de la Educación Secundaria Obligatoria, que, según se ha detectado, son especialmente proclives a la aparición de conductas de maltrato y ampliar esta atención específica a los alumnos del último curso de Educación Primaria con una finalidad puramente preventiva.
- Los centros docentes, en la concreción de las actuaciones a desarrollar, deberían tener en cuenta las diferencias que en función del genero de los alumnos revelan los distintos estudios realizados en cuanto a los tipos de agresión o de maltrato de los que con mayor frecuencia son autores o víctimas, para intervenir preventivamente al respecto.
- Las actuaciones que realicen los centros específicamente dirigidas a los alumnos agresores, deberían procurar finalidades prioritariamente educativas a través de las cuales estos adquieren plena conciencia de las consecuencias de sus acciones y las posibles vías no violentas de resolución de conflictos.
- Los centros docentes deben poner en marcha programas específicamente dirigidos a los agresores y víctimas dirigidas a la obtención por estos de habilidades sociales.
Sobre determinadas conductas como las actitudes de exclusión social entre alumnos y los supuestos de acoso sexual, se recomendó:
- Los centros educativos y el personal docente deberían prestar una particular atención a la erradicación de las conductas de exclusión social y a algunas conductas de maltrato verbal, que por la frecuencia con que se producen, inciden muy negativamente en el clima general de convivencia de los centros y repercuten además en el adecuado desarrollo del proceso educativo de los alumnos que las padecen.
- Los centros deberían asimismo definir estrategias especialmente dirigidas a erradicar el acoso sexual, a través de medidas tendentes a reforzar los aprendizajes relacionados con la educación sexual y a obtener la implicación del profesorado en su detección y erradicación.
Sobre la colaboración con la familias, la metodología participativa en las aulas, además de la acción tutorial y el seguimiento personal de los alumnos, el informe recomienda:
- Los centros docentes, a través de los diferentes instrumentos en los que se plasma la autonomía organizativa y pedagógica que les confiere la LOGSE, deberían definir:
- Las vías específicas de colaboración de los centros con las familias de los alumnos dirigidas a lograr su implicación en la prevención y tratamiento de violencia escolar y a al obtención de un mejor conocimiento de las causas y las incidencia del fenómeno en los centros.
- Las decisiones sobre la metodología didáctica, necesarias para que los profesores adopten en el aula las estructuras cooperativas y métodos participativos que han demostrado su eficacia en orden a la prevención de la violencia escolar.
- Las directrices a que deben ajustarse los profesores para que, a través de las distintas áreas que integran el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria, se aborde la enseñanza de los valores de tolerancia, respecto la diversidad y la dignidad humana, así como el trabajo dirigido al desarrollo de la autoestima y de las destrezas sociales, igualmente imprescindibles para la creación de un clima de convivencia adecuado en los centros.
- La necesidad de que, como parte de la acción tutorial, los profesores realicen el necesario seguimiento personal de los alumnos que permita prevenir posibles conflictos o obtener el conocimiento necesario de los supuestos que se produzcan para su adecuado tratamiento, así como la planificación de dichas actividades en forma tal que los profesores dispongan de los medios y el tiempo necesarios para la realización de dichos seguimiento.
Sobre la vigilancia necesaria en los distintos recintos del centro escolar y, en especial, la supervisión en la aulas, se recomendó:
- Las administraciones educativas, en el establecimiento de los requisitos mínimos que deben cumplir los centros docentes, debieran tomar en consideración los aspectos relativos a la prevención de la violencia escolar evitando la existencia de espacios de difícil vigilancia o supervisión proclives a la comisión de dichos actos.
- Los centros docentes, en la determinación de las actuaciones a llevar a cabo, deben considerar el conjunto del recinto escolar y sus distintas instalaciones como espacio educativo y planificar las intervenciones específicas que cada lugar requiera para evitar o, en su caso, afrontar la violencia escolar.
- Los centros docentes deben favorecer el desarrollo en los patios escolares de actividades planificadas, supervisadas por personal con la preparación adecuada, que favorezcan la participación de todos los alumnos y permitan el establecimiento de relaciones sociales positivas entre los mismos.
- Los centros deberían asegurar la vigilancia de todos sus espacios e instalaciones y muy especialmente de aquellos en los que se producen con mayor frecuencia episodios de violencia entre iguales, y ello de forma adecuada al carácter de las distintas instalaciones escolares y al tipo de agresiones que se producen preferentemente en las mismas.
- Las administraciones educativas, mediante la impartición de las instrucciones precisas o de la actuación de los servicios de inspección, deberían garantizar la plena supervisión de las aulas por parte del personal docente, tanto a lo largo de las sesiones lectivas como en los intermedios entre ellas, y, así mismo, la adecuada colaboración de todo el personal de cada centro educativo a efectos de garantizar la seguridad de los alumnos en el recinto escolar durante el tiempo de permanencia en éste.
TIPOS DE RECOMPENSAS EN CLASE:
Recompensas inmateriales:
Consisten principalmente en cosas tales como la atención, los elogios y el estimulo del profesor, la atención de los compañeros (sobre todo si es amistosa y de carácter positivo), así como la atención y alabanzas de círculos ajenos al entorno directo del alumno, como tutores de otros cursos, jefes de estudio y toda la escuela en general.
Las recompensas inmateriales se componen de buenas notas, buenos informes trimestrales, premios o recompensas, responsabilidades especiales, etc.
La economía de fichas:
Este tipo de programas utiliza fichas o puntos que se obtienen por las conductas adecuadas y que se intercambian por premios o refuerzos. Un programa de economía de fichas debe seguir los siguientes pasos:
- Observar la actuación del niño para determinar las conductas inadecuadas a cambiar.
- Determinar las conductas que se van a trabajar.
- Establecer el tipo de «refuerzos secundarios», qué tipo de «fichas» se van a utilizar.
- Determinar el valor de las fichas y de las conductas-meta.
- Establecer conjuntamente, profesor y alumno, una lista de refuerzos positivos y el número de fichas para conseguirlos.
- Hay que demostrar al adolescente cómo utilizar las fichas conseguidas con ejemplos y fijar criterios que permitan alcanzar pronto el éxito.
- Las fichas deben ser cambiadas diariamente por los refuerzos establecidos.
- Debe evaluarse el programa de manera continua, además de evaluarlo cuando pasen unas semanas.
- La generalización no suele darse de manera espontánea. Por eso, las fichas y refuerzos deben ser eliminados poco a poco.
Contratos de contingencias:
Los contratos son acuerdos negociados que se toman entre el profesor y alumnos, padres e hijos, etc., en donde ambos se comprometen con su firma. El profesor y el alumno se ponen de acuerdo en las condiciones del contrato, negociando y especificando qué metas conductuales y académicas se deben conseguir y cuáles serán los premios, refuerzos positivos y recompensas. Debe fijarse un límite de tiempo razonable para revisarlo y renegociarlo y las condiciones del contrato deben ser equilibradas para todos.
Consiste en retirar todo refuerzo social al niño. Se utiliza cuando no hemos detectado los refuerzos positivos que mantienen la conducta negativa, cuando obtiene refuerzos que no podemos controlar en el lugar en que se encuentra o cuando el niño no obedece.
Consiste en pagar puntos o privilegios por la mala conducta, que se descuentan del programa de refuerzo. El coste no ha de ser excesivo, para evitar que el adolescente pierda todos los puntos ganados, y éstos deben ser recuperables, con buena conducta.
Consiste en la retirada del castigo o de otras consecuencias indeseables si esa medida representa una forma de modificación de conducta. Si eliminamos el castigo o lo aliviamos bastante, reconociendo, por ejemplo, la honradez del niño por haber dicho la verdad, sus mentiras y artimañas tenderán a reducirse.
- El conductismo no considera que los adolescentes puedan darse cuenta de lo que ésta sucediendo y ser conscientes de los intentos del maestro o profesor por modificar su conducta mediante procedimientos conductuales.
- El conductismo resulta inhumano y consiste, en cierto modo, en manipular a a las personas en contra de su voluntad.
- Las técnicas conductistas sólo surtirán efecto si las aplica todo el profesorado de un colegio.
Si los niños consideran el trabajo a desarrollar relevante, es probable que muestren interés y surgirán pocos problemas de control de la clase. En el contexto educativo serán tareas relevantes para los alumnos aquellas que les ayuden claramente a encauzar sus vidas por el sendero del éxito y les sirvan de diversos modos a relacionarse sin dificultades con las personas significativas para ellos.
El locus de control se refiere a si el individuo cree que los acontecimientos que rigen su vida se hallan dentro o fuera de su propio yo. Si es interno, la persona verá las cosas como causas de su conducta; si es externo, será consecuencia de la acción de los demás. Hay que ayudarles a que determinen, objetivamente y con equidad, en quien recae realmente una atribución concreta. Hay que ofrecer oportunidades realistas y adecuadas a los niños para que manifiesten sus opiniones sobre asuntos académicos, de organización de la clase y de ejecución de las tareas de aprendizaje; nos referimos fundamentalmente a un cierto grado de democracia en el aula y a la buena disposición del profesor a escuchar los criterios de cada niño, suponiéndole capaz de discernir a veces lo más conveniente para él.
Efecto «halo», es decir, el fenómeno por el cual si ya estamos impresionados positivamente por la conducta de alguien en un cierto contexto, nos sentiremos predispuestos de manera favorable hacia los esfuerzos que realice en otro. Debemos pues tener buena predisposición hacia los alumnos.
Un alumno con poca autoestima o que se considera un fracaso es mucho más probable que cause problemas de control de clase que si se siente aceptado por sus profesores. Debemos tratar de que los alumnos se sientan identificados con el éxito y, por ende, con los objetivos académicos de la escuela. La tarea del profesor consiste en realizar lo posible para ayudar a los jóvenes a desarrollar unos conceptos positivos, orientados al éxito. Para ello se le proponen tareas escolares acordes con su verdadero nivel de aptitudes.
- Aplomo y confianza en si mismo: esto supone no hablar ni actuar de forma precipitada, mirar a la clase en general y a sus componentes en particular de forma tranquila, sin el menor asomo de amenazas, evitar gestos y amaneramientos producidos por los nervios, sonreír a la clase cuando convenga y participar en cualquier risa general si viene al caso, evitar por todos los medios cualquier antagonismo injustificado o reacción exagerada ante la conducta de los alumnos...
- Dar orientaciones e instrucciones precisas: las instrucciones serán breves y concretas y se expresarán en un lenguaje sencillo.
- Consistencia y justicia: para que un alumno disponga de un mapa cognitivo útil de los sucesos en clase y de cómo ha de relacionarse con el profesor, será fundamental que éste adopte unas pautas de continuidad o consistencia en su conducta y en el control de la clase.
- Firmeza ante los problemas: las posibilidades correctoras de una acción rápida y firme aumentarán si el profesor ha previsto por adelantado, al programar las actividades académicas, las conductas que van a producirse y en qué medida pueden deteriorarse hasta hacer necesaria su intervención.
- Conciencia de lo que está ocurriendo: una de las cualidades esenciales de un profesor eficaz es su estado de alerta hacia lo que sucede en el aula durante la clase. De este modo se dará cuenta enseguida de las dificultades del joven en la realización de sus tareas o si está ocupado en alguna actividad expresamente prohibida.
- Conocimiento de los niños: si conoce a los alumnos uno por uno, su entorno vital, le resultará muchísimo más sencillo aplicar unas estrategias de control efectivas y realistas.
- Proponer niveles realistas: a partir del conocimiento de los alumnos, el profesor podrá establecer unos niveles adecuados y realistas para la clase, con respecto tanto a sus logros académicos como a sus conductas sociales.
- Disfrutar enseñando: se trata ésta de una variable un tanto nebulosa, pero que desempeña una parte importante del éxito de la enseñanza y en el mantenimiento de un buen control de la clase: el placer del profesor en el desempeño de su función docente.

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