Source: https://es.scribd.com/document/381736122/PDC-01-A-Doctrina-para-el-empleo-de-las-FAS-pdf
Timestamp: 2020-08-09 13:00:40+00:00

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PDC-01 A-Doctrina para el empleo de las FAS.pdf | Estado (política) | Militar
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PDC-01(A)
CATÁLOGO GENERAL DE PUBLICACIONES OFICIALES http://publicacionesoficiales.boe.es/
TÉCNIC A
© Autor y editor, 2018
NIPO: 083-18-026-5 (edición papel)
ISBN: 978-84-9091-318-5 (edición papel)
Depósito Legal: M-3282-2018 Fecha de edición: febrero 2018 Imprime: Ministerio de Defensa
NIPO: 083-18-027-0 (edición libro-e) ISBN: 978-84-9091-319-2 (edición libro-e)
Las opiniones emitidas en esta publicación son exclusiva responsabilidad del autor de la misma. Los derechos de explotación de esta obra están amparados por la Ley de Propiedad Intelectual. Ninguna de las partes de la misma puede ser reproducida, almacenada ni transmitida en ninguna forma ni por medio alguno, electrónico, mecánico o de grabación, incluido fotocopias, o por cualquier otra forma, sin permiso previo, expreso y por escrito de los titulares del © Copyright.
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CARTA DE PROMULGACIÓN
En uso de las atribuciones que me otorga la Ley Orgánica 05/2005 de la Defensa Nacional, declaro reglamentaria en las Fuerzas Armadas Españolas la Publicación Doctrinal Conjunta PDC-01(A) “Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas”.
La presente publicación entrará en vigor el día siguiente de su fecha de promulgación.
La PDC-01(A) es una publicación de USO PÚBLICO.
El General de Ejército Jefe del Estado Mayor de la Defensa
l entorno estratégico mundial actual reviste
una enorme complejidad y esconde una per- manente incertidumbre. Los rápidos procesos de transformación, la permeabilidad de todo
tipo de fronteras, la variedad y persistencia de los conflictos, la diversidad de actores, y las diferentes naturalezas y alcances de las ame- nazas, afectan a nuestras expectativas de se- guridad al poner en riesgo la paz, el ejercicio de derechos y libertades, la soberanía e inde- pendencia de España, su integridad territorial
y el ordenamiento constitucional.
Este escenario en el que la seguridad es res- ponsabilidad de todos, exige que esta sea abordada desde enfoques integrales y globa- les. Para España supone un compromiso con la seguridad regional y global sin solución de continuidad con la propia, y el empleo solida- rio de todos los instrumentos de poder del es- tado y de la nación, en la forma y en el lugar donde sea necesario. Si bien la defensa mili- tar de España sigue siendo la razón de ser de las Fuerzas Armadas y estas su instrumen- to capacitado para la disuasión y el comba- te, este nuevo entorno requiere de ellas una adaptación militar constante para optimizar su eficacia operativa y para asumir respon- sabilidades de la defensa nacional integrando su acción con los demás instrumentos de po- der nacionales. Para enfrentar estos nuevos desafíos se pre- cisa de una guía eficaz que oriente cómo van a operar en este entorno las Fuerzas Armadas; de ello se ocupa la doctrina militar o doctrina de operaciones. La PDC-01 (A) “Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas” es la publicación doc- trinal militar de más alto nivel. Describe la
forma de empleo de las Fuerzas Armadas y establece las normas fundamentales con las que estas operan.
Para ello, contextualiza su actuación en el marco global de seguridad y en el estratégico de España; muestra los mecanismos y sistemas de seguridad y defensa con los que se
previenen, se confrontan y se resuelven las crisis y los conflictos; el papel que las Fuerzas Armadas desempeñan en ello junto a los demás instrumentos de poder del Estado; y expre- sa la forma por la que se adquieren las capacidades y la eficacia operativa necesarias para cumplir las misiones encomendadas.
A continuación, la doctrina establece y detalla los principios morales, legales y doctrina- les; determina cómo ejecuta la acción conjunta, la combinada con nuestros aliados, y la integrada con los demás instrumentos de poder; describe el entorno y el espacio de las
operaciones, añadiendo a los ámbitos físicos tradicionales, el cibernético y el formado por
información y las percepciones; indica cómo sincronizar el planeamiento concurrente y
ejecución dinámica de operaciones en los niveles estratégico, operacional y táctico; y, por
último, ayuda a reflexionar sobre el ejercicio del mando en operaciones. En suma, esta doctrina proporciona sólidas herramientas de pensamiento, entre las que destacan los valores y los principios operativos, para que quienes participan en operaciones actúen con disciplina intelectual e iniciativa.
General de Ejército Fernando Alejandre Martínez
“… porque las cosas que gobernando y combatiendo fuertemente en la guerra se hacen, no duran más de una edad, pero las que por la utilidad de la cosa pública se escriben, son más durables. No sólo pues se debería reducir la buena disciplina militar, más ponerla por escrito.”
Sancho de Londoño, maestre de campo. “Discurso sobre la forma de reducir la disciplina militar al mejor y antiguo estado”. 1578
1. ENTORNO GLOBAL DE SEGURIDAD
2.1. NATURALEZA DEL CONFLICTO
2.2. EVOLUCIÓN DEL CONFLICTO
2.3. TENDENCIAS DEL CONFLICTO
3. INSTRUMENTOS DE PODER
4. ENTORNO ESTRATÉGICO DE ESPAÑA
1. LA SEGURIDAD NACIONAL
2. GESTIÓN DE CRISIS
3. SITUACIÓN DE INTERÉS PARA LA SEGURIDAD NACIONAL Y ESTADOS DE ALARMA, EXCEPCIÓN Y SITIO
4. ÁMBITOS DE ESPECIAL INTERÉS PARA LA SEGURIDAD NACIONAL
5. LA DEFENSA EN EL SISTEMA DE SEGURIDAD NACIONAL
5.1. EL CONSEJO DE DEFENSA NACIONAL Y LA CÉLULA MINISTERIAL DE CRISIS
5.2. ACUERDOS PARA EL DESPLIEGUE EXTERIOR DE LA FUERZA
5.3. FASES DE LA GESTIÓN DE LA CRISIS EN EL ÁMBITO DE LA DEFENSA
6. OTRAS CONTRIBUCIONES DE LAS FAS A LA SEGURIDAD
6.1. SEGURIDAD PÚBLICA
6.2. LA ACCIÓN EXTERIOR
7. LA CULTURA DE SEGURIDAD Y DEFENSA
8. MARCO LEGAL DE EMPLEO DE LAS FAS
1. EMPLEO Y MISIONES DE LAS FUERZAS ARMADAS
2. PLANEAMIENTO DE LA DEFENSA
3. CAPACIDADES MILITARES DE LAS FUERZAS ARMADAS
4. INNOVACIÓN Y TRANSFORMACIÓN MILITAR
5. ORGANIZACIÓN DE LAS FAS
5.1. ESTRUCTURA ORGÁNICA
5.2. ESTRUCTURA OPERATIVA
5.3. DESARROLLO DE FUERZA
6. FUERZA CONJUNTA
6.2. CAPACIDADES OPERATIVAS
2. PRINCIPIOS DE EMPLEO DEL INSTRUMENTO MILITAR
2.1. PRINCIPIOS ÉTICOS
2.2. PRINCIPIOS LEGALES
2.3. PRINCIPIOS DOCTRINALES
3. EL ESPACIO DE LAS OPERACIONES
3.1. LOS ÁMBITOS DE OPERACIÓN
3.2. LOS ENFRENTAMIENTOS Y LOS EFECTOS
3.3. DELIMITACIÓN DEL ESPACIO DE LAS OPERACIONES
3.4. ORGANIZACIÓN DEL ESPACIO DE LAS OPERACIONES
4. EL ENTORNO OPERATIVO
5. LOS ADVERSARIOS
5.1. TIPOLOGÍA DE ADVERSARIOS
5.2. FORMAS DE ACTUACIÓN DEL ADVERSARIO
6. EL ESPECTRO DE LOS CONFLICTOS
6.1. LA ZONA GRIS
6.2. TIPOS DE CAMPAÑA U OPERACIÓN PRINCIPAL
7. EMPLEO DE LA FUERZA EN OPERACIONES
7.1. CAPACIDAD DE COMBATE
7.2. FORMAS DE ACTUACIÓN
7.3. REGLAS DE ENFRENTAMIENTO
7.4. EL PLANEAMIENTO Y LA EJECUCIÓN DE OPERACIONES MILITARES
NIVELES PARA EL PLANEAMIENTO Y EJECUCIÓN DE LAS OPERACIONES
1. FUNDAMENTOS DEL NIVEL ESTRATÉGICO MILITAR
2. LÍNEAS DE ACCIÓN ESTRATÉGICAS MILITARES
2.1. COOPERACIÓN MILITAR
2.2. DISUASIÓN MILITAR
2.3. PREVENCIÓN MILITAR
2.4. RESPUESTA MILITAR
3. ATRIBUCIONES DEL NIVEL ESTRATÉGICO MILITAR
3.1. CON CARÁCTER PERMANENTE
3.2. EN CASO DE CRISIS O CONFLICTO ARMADO
4. EL PLANEAMIENTO ESTRATÉGICO DE LAS OPERACIONES
4.1. OPCIONES DE RESPUESTA MILITAR
4.2. DIRECTIVA INICIAL MILITAR
5. LA CONDUCCIÓN Y EL SEGUIMIENTO ESTRATÉGICO DE LAS OPERACIONES MILITARES
5.1. CONDUCCIÓN ESTRATÉGICA
5.2. SEGUIMIENTO ESTRATÉGICO
6. PROCESO DE GENERACIÓN DE FUERZAS
7. MARCO DEL APOYO LOGÍSTICO
7.1. DESPLIEGUE DE FUERZAS
7.2. SOSTENIMIENTO
7.3. REPLIEGUE
8. ASPECTOS LEGALES Y ADMINISTRATIVOS DE LAS OPERACIONES
1. FUNDAMENTOS DEL NIVEL OPERACIONAL
2. ATRIBUCIONES DEL NIVEL OPERACIONAL
2.1. DE CARÁCTER PERMANENTE
2.2. EN CASO DE CRISIS O CONFLICTO ARMADO
3. MANDO Y CONTROL EN EL NIVEL OPERACIONAL
4. EL ARTE OPERACIONAL
5. FUNCIONES CONJUNTAS
5.1. MANDO Y CONTROL
5.2. INTELIGENCIA
5.3. MANIOBRA
5.4. FUEGOS
5.5. INFORMACIÓN
5.6. COOPERACIÓN CÍVICO MILITAR
5.7. PROTECCIÓN DE LA FUERZA
5.8. APOYO LOGÍSTICO
6. EL PLANEAMIENTO EN EL NIVEL OPERACIONAL
6.1. DISEÑO OPERACIONAL
6.2. LAS REGLAS DE ENFRENTAMIENTO EN EL NIVEL OPERACIONAL
7. EJECUCIÓN DE OPERACIONES
7.1. FACTOR TIEMPO
7.2. ORGANIZACIÓN DEL CUARTEL GENERAL
7.3. APOYO LOGÍSTICO OPERATIVO
2. ACCIONES MILITARES TÁCTICAS
3. EL PLANEAMIENTO TÁCTICO DE LAS OPERACIONES
4. LA EJECUCIÓN TÁCTICA DE LAS OPERACIONES
1. EL MANDO
1.1. FUNDAMENTOS DEL MANDO
1.2. COMPONENTES DEL MANDO
1.3. PRINCIPIOS DEL MANDO
2. TIPOS DE MANDO
3. MANDO Y CONTROL EN LAS OPERACIONES
3.2. TIPOS DE RELACIONES
3.3. ORGANIZACIÓN DE LA FUERZA
4. AUTORIDAD OPERATIVA
4.1. OBTENCIÓN DE LA AUTORIDAD
4.2. FACULTADES DE LA AUTORIDAD OPERATIVA
4.3. MODELOS Y GRADOS DE AUTORIDAD OPERATIVA
5. MANDO ORIENTADO A LA MISIÓN
6. EL ENTORNO DEL MANDO EN LAS OPERACIONES
7. CONSIDERACIONES DEL MANDO Y CONTROL EN LAS OPERACIONES MULTINACIONALES
8. EL MANDO NACIONAL EN LAS OPERACIONES MULTINACIONALES
EL ENTORNO ESTRATÉGICO DE SEGURIDAD
ENTORNO ESTRATÉGICO DE ESPAÑA
L os desafíos en el entorno global de seguridad actual están provocados por cambios estructurales de tipo político, económico, social, tecnológico y medioambiental. Están complicados además por la permeabilidad de las barreras y la complejidad de los actores. Como consecuencia generan una gran incertidumbre y un rápido proceso de transformación. Aunque la naturaleza de los conflictos permanece intacta, los potenciales adversarios ya no se reducen a Estados u organizaciones internacionales, y la tradicional frontera entre guerra y paz se difumina dificultando la identificación del final de dichos conflictos con la concepción clásica de victoria o derrota. Los instrumentos de poder de una nación son el diplomático, el militar, el económico, el de la información y el social. Son el resultado de la suma de las capacidades de los poderes de su Estado y de su sociedad. Dentro de los intereses nacionales de seguridad, se consideran vitales los que se protegerán y defenderán de cualquier agresión por poder llegar a afectar a la propia supervivencia de la nación. También existen intereses estratégicos derivados de los anteriores, así como otros intereses nacionales de diversa índole determinados por la posición que ocupa España en la comunidad internacional. La capacidad de influencia de una nación depende de su capacidad para emplear de forma integrada todos sus instrumentos de poder.
001. Son muchos los factores que precipitan los cambios estructurales de tipo po- lítico, económico, social, tecnológico y medioambiental, y por ende, modifican las condiciones, circunstancias e influencias que afectan a la seguridad y que configuran el entorno global de seguridad.
002. Estos factores se ven afectados a su vez por la paulatina desaparición de ba- rreras para la transferencia de información, productos, servicios, dinero o po- blación, consecuencia del proceso de interconexión global.
003. Desde el punto de vista de la gobernanza, se percibe un progresivo debilita- miento de las organizaciones políticas supranacionales, internacionales e, in- cluso, estatales; la extensión de ideologías políticas autoritarias y populistas y la paulatina pérdida de control de ciertos gobiernos sobre población y espacios cada vez más amplios.
004. Las principales tendencias económicas observables son un desplazamien- to de la hegemonía de Occidente y de los centros económicos y financieros globales hacia el espacio Asia-Pacífico, la progresiva concentración de la población en las zonas urbanas más desarrolladas y un incremento de ri- validad por el acceso y control de los recursos y de los espacios globales comunes, así como grandes y persistentes desequilibrios económicos glo- bales.
005. En lo social, se observa el incremento de diferencias sobre la percepción del valor de las libertades y de la vida humana, y el enconamiento de los conflictos cuando coinciden divisiones culturales y religiosas que, además, estimulan la radicalización violenta.
006. El desarrollo tecnológico y de comunicación tiene la capacidad de lograr efec- tos considerables, globales e inmediatos, en algunos casos con discreción y bajo riesgo. Asimismo se mantiene la tendencia de la tecnología de uso civil a superar en versatilidad y precio a la tecnología militar, facilitando la adqui- sición de equipos avanzados con altas prestaciones por parte de empresas y organizaciones no estatales.
007. Finalmente, los cambios medioambientales pueden llegar a producir impor- tantes alteraciones económicas y sociales que interactúen con otros factores y conflictos existentes. La sostenibilidad del planeta y el acceso a ciertos recur- sos constituyen importantes factores que pueden afectar al entorno global de la seguridad y están adquiriendo cada vez más importancia.
008. Por todo lo anterior el entorno global de seguridad está caracterizado por la incertidumbre, el rápido proceso de transformación, la permeabilidad de las barreras, la complejidad de los actores, y la persistencia de conflictos por la incapacidad de la comunidad internacional y de los Estados para resolverlos por medios pacíficos o mediante el empleo de la fuerza.
009. Las condiciones, circunstancias e influencias presentes en el entorno son con- sideradas de diversas maneras por los actores internacionales según su propia percepción de seguridad. De esta manera, toda circunstancia real, que ponga en peligro la seguridad es identificada como una amenaza. Por riesgo se entiende la contingencia o probabilidad de que una amenaza se materialice produciendo un daño, y el impacto que ello puede tener.
010. En estos términos, se considera crisis a la alteración potencial o real de la nor- malidad que conduce a un empeoramiento de la situación y que obliga a tomar medidas para su resolución.
011. Cuando una amenaza se materializa mediando una voluntad, se transforma en una agresión. Por tanto, mientras que la amenaza es real, el riesgo es potencial.
012. La situación de conflicto aparece cuando varios actores o Estados persiguen objetivos incompatibles entre sí. Existen procedimientos pacíficos de resolu- ción de conflictos mediante la vía de la diplomacia y de las organizaciones in- ternacionales, pero no siempre tienen éxito. Desde el punto de vista militar, se entiende por conflicto el estado o situación de confrontación, real o potencial, que afecta a la seguridad nacional.
013. El conflicto armado se caracteriza por la confrontación entre colectividades or- ganizadas, no necesariamente reconocidas a la luz del derecho internacional, y en donde se utilizan medios de combate con la finalidad de imponer una vo- luntad sobre la otra.
014. La morfología de los conflictos evoluciona en función de cómo lo hacen las capacidades militares, la tecnología, el espacio donde se desarrollan y los pro- cedimientos y técnicas de combate empleadas. Durante estas últimas décadas, los cambios habidos a este respecto se han acelerado y han propiciado que los conflictos sean más impredecibles, complejos y convulsos.
“Calla amigo Sancho, que las cosas de la guerra, más que otras, están sujetas a continua mudanza”. Miguel de Cervantes, soldado y escritor. “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”. 1605.
015. Mientras el rostro del conflicto cambia constantemente, su naturaleza perma- nece intacta pues la violencia, el caos y la incertidumbre producto de una infor- mación incompleta e imperfecta, continúan estando presentes. Sin embargo, la tradicional frontera entre paz y guerra se ha difuminado dificultando la grada- ción de las respuestas y la identificación del estado final del conflicto con las
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ideas clásicas de victoria o derrota. Tampoco perduran los antaño claros límites entre seguridad exterior e interior. En esa zona ambigua conviven adversarios de difícil identificación, riesgos y amenazas cambiantes, no ya como paso pre- vio al conflicto, sino como conflicto mismo.
016. Entre estos riesgos y amenazas se deben resaltar el terrorismo y los ataques cibernéticos; la limitación de acceso a los recursos y la injerencia y apropiación de los espacios comunes globales; los efectos derivados de conflictos locales y regionales, como el tráfico ilegal de armas y personas, la dispersión de com- batientes o los flujos migratorios; las catástrofes, naturales o no; la prolifera- ción de armas de destrucción masiva; el crimen organizado; la inestabilidad económica y financiera; la manipulación de la información; la vulnerabilidad energética; las pandemias y los efectos del cambio climático.
017. Entre los potenciales adversarios, ya no se encuentran solo Estados u orga- nizaciones multinacionales, sino que se añaden otros que no están sujetos a las mismas regulaciones internacionales. Entre ellos se incluyen actores tales como organizaciones terroristas transnacionales, organizaciones criminales, facciones y grupos paramilitares sin estado propio, apoyados o no por terceras potencias, y también adversarios de composición compleja o de difícil identifi- cación.
018. La rápida transformación de la morfología de los conflictos obliga a tratar de anticiparse a su evolución para identificar las medidas de seguridad que resul- tarán más eficaces para prevenir y evitar las crisis, o resolverlas.
019. Ello se hace mediante un análisis prospectivo que define los futuros escenarios de actuación mediante el estudio del pasado, el conocimiento del presente y la investigación de tendencias. Su actualización debe ser permanente, pues están sujetos a evolución y pueden verse modificados en cualquier momento por su- cesos relevantes e inesperados.
020. El análisis prospectivo identifica unas determinadas características generales que, a modo de tendencias, van a impregnar el escenario de seguridad en el que previsiblemente se van a desarrollar las operaciones. Estas son la incer- tidumbre y adaptabilidad; la difuminación de los límites y de las referencias; la presencia generalizada y permanente de la población en los conflictos; y la importancia del componente tecnológico.
021. La incertidumbre es consecuencia de la velocidad y el calado con el que se producen los cambios en la morfología de los conflictos, lo que produce dificul- tades en la definición y desarrollo de capacidades militares para afrontarlos, y en las condiciones de empleo.
022. La adaptabilidad y anticipación a esas circunstancias cambiantes son cuali- dades indispensables, no solo para reaccionar oportuna y adecuadamente, y recuperarse, sino para evitar las situaciones de carácter inesperado con las que el adversario tratará siempre de sorprendernos.
023. La población civil pasa a ocupar un papel preferente en entornos en los que se mezclan combatientes y no combatientes. La adecuada interacción con la pobla- ción local y con la propia es imprescindible para asegurar el apoyo a la partici- pación en el conflicto y la aceptación de fuerzas sobre el terreno. En este sentido adquieren especial relevancia la comunicación estratégica y la cultura de defensa.
024. La desaparición de límites claros entre la paz y la guerra, entre la seguridad interior y exterior, y entre la seguridad y la defensa, implican dificultades en la identificación de las referencias legales aplicables y de las medidas de res- puesta, así como la necesidad de integración de la acción conjunta de las Fuer- zas Armadas en el sistema de seguridad nacional.
025. La rápida evolución científica, tecnológica y social obliga a valorar los aspectos éticos del futuro entorno de seguridad, derivados principalmente del desarrollo de la robótica, la biotecnología, los sistemas autónomos, las actividades lleva- das a cabo en el ciberespacio, el combate urbano y la difusa separación entre combatientes y no combatientes.
026. En este nuevo escenario, adquiere una gran importancia el respeto al marco legal para la actuación de nuestras Fuerzas Armadas y a las condiciones para la realización de las operaciones, lo que garantiza la legalidad y la legitimidad de su empleo. Sin embargo, no ha de suponerse que el adversario actúe de igual forma.
027. Las tecnologías multiplican las posibilidades de generación, acceso y propagación de información de todo tipo. Su volumen e inmediatez dificultan su regulación y control, complicando la gestión y el discernimiento de su relevancia y veracidad.
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028. El componente tecnológico elimina barreras haciendo accesibles objetivos y efectos con medios de bajo riesgo. Su desarrollo precisa organizaciones com- plejas que suponen un coste elevado y requieren un nivel alto de formación. La innovación produce sistemas con nuevas capacidades inicialmente al alcance de muy pocos, que cuando se generaliza su uso o son adquiridos por potencia- les adversarios, incrementan el nivel de riesgo.
029. Además, los conflictos actuales tienden a ser transfronterizos, a extenderse a amplias zonas geopolíticas, a involucrar a todo tipo de actores y adversarios capaces de operar en espacios físicos y no físicos, y de utilizar todo tipo de capacidades.
030. Estas tendencias generales de los conflictos obligan a los Estados a la integración del poder militar con otros instrumentos de poder nacionales, tanto en el planea- miento de la estrategia como en su desarrollo. Ello requiere una estructura de in- teligencia eficaz, segura y colaborativa así como sistemas de mando y control que sean verticalmente ágiles, horizontalmente integradores y posibiliten el asesora- miento oportuno y eficaz para la toma de decisiones en todos los niveles.
031. Se entiende por poder la habilidad o capacidad de influir en la conducta de otros para conseguir un fin deseado. Tradicionalmente el poder se ha asociado a los Es- tados y se ha medido con criterios de tamaño de población y territorio, recursos naturales, fortaleza militar y económica, estabilidad social y ascendencia cultural y moral. La irrupción de actores no estatales en los conflictos obliga a considerarlos también poseedores de sus propios instrumentos de poder, que en determinados casos, serán equivalentes o superiores a los de los propios Estados.
032. El poder puede ser coercitivo (hard power), basado en la fuerza principalmente, o persuasivo (soft power), fundamentado en la capacidad de influir en otros ha- cia las posiciones propias a través de medidas no coercitivas.
033. Se conocen como instrumentos de poder del Estado a los que están o pueden llegar a estar a disposición de los poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y ju- dicial). Cada uno de ellos y principalmente los del poder ejecutivo, cuentan con unidad de mando, jerarquía interna y posibilidad de delegación de autoridad.
“Una fuerza más expansiva que las de la pólvora y el vapor, acostumbrada en nuestros días a barrer tronos y nacionalidades, puede también barrer ejércitos; y no es cordura dejar que ella y éstos anden por mucho tiempo divorciados…”
José Almirante Torroella, general. Sobre la opinión pública “Diccionario militar”. 1869.
034. Además existen otros instrumentos de poder ajenos a la autoridad del poder del Estado, principalmente los correspondientes a la sociedad civil. La Admi- nistración no tiene autoridad formal sobre ellos y por tanto, debe establecer relaciones diferentes a las jerárquicas, con las instituciones y los grupos, orga- nizaciones, sociedades, empresas o agentes no estatales, de carácter nacional, internacional o multinacional, que puedan tener intereses en un conflicto y ca- pacidad de influir en él.
035. Los instrumentos de poder de una nación para afrontar un conflicto son los ins- trumentos propios del Estado, más la contribución de la sociedad desde fuera de las propias estructuras del Estado.
Figura 1. Instrumentos de Poder.
036. Los instrumentos diplomático, de la información, militar y económico (DIME), definidos a continuación son parte tanto del poder ejecutivo de los Estados, como de la sociedad de cualquier nación, así como de cualquier actor relevante en un conflicto.
037. El instrumento diplomático es un poder que se vale de la influencia sobre otros actores para conseguir condiciones ventajosas para los intereses propios, me- diante la habilidad para negociar y alcanzar acuerdos. Se ve reforzado cuando está respaldado por un poder económico y militar robusto, una fiable reputa- ción, una línea de política exterior coherente y capacidad de decisión.
038. El instrumento de la información sustenta el proceso de comprensión de la si- tuación y reduce el umbral de incertidumbre en la toma de decisiones. Incluye el empleo coordinado por todos los instrumentos de poder de todas las capaci- dades de comunicación en apoyo de las políticas, operaciones y actividades, con el fin de crear estados de opinión y contribuir a la consecución de los objetivos.
039. El instrumento militar es un poder que radica en la capacidad para aplicar la fuerza letal o no letal, de forma real o potencial, para obligar, disuadir, contener o derro-
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tar a un adversario, mediante la interrupción y la destrucción de sus capacidades críticas militares y no militares. La modalidad de su empleo es un indicador de la gravedad de la crisis o de los intereses en juego. El uso del instrumento militar esta intrínsecamente ligado a los demás instrumentos de poder, especialmente al diplomático, en un amplio espectro de situaciones que van desde tiempo de paz hasta los enfrentamientos armados de gran intensidad.
040. El instrumento económico es la capacidad de influir en la seguridad a través del comercio y el recurso financiero. El uso de incentivos económicos positivos o de medidas económicas negativas coadyuva a la resolución de conflictos condicio- nando la toma de decisiones. En determinadas circunstancias, se puede hacer uso de la fuerza militar para apoyar al instrumento económico, como es el caso de las operaciones de embargo.
041. El instrumento social es la capacidad de influir en la seguridad a través del te- jido empresarial, el cultural, el educativo, el sanitario, el científico-tecnológico, organizaciones no gubernamentales, movimientos sociales, políticos o religio- sos, o los medios de comunicación. Supone una parte significativa de los acti- vos de una nación, a la vez que son un soporte esencial de apoyo a las acciones de seguridad y defensa. Es un instrumento de poder transversal, cuyos com- ponentes participan e influyen de forma directa o indirecta, en mayor o menor medida, en la capacidad de los instrumentos de poder de una nación.
042. En cualquier caso la capacidad de influencia de una nación u otro actor en un conflicto dependerá, en gran parte, de su capacidad para emplear de forma integrada todos sus instrumentos de poder.
043. Todas las naciones, por su herencia histórica y cultural, disponen de unos bie- nes y valores reconocidos como intereses nacionales que conforman sus aspira- ciones básicas en el orden internacional y que son el fundamento del bienestar y prosperidad de sus ciudadanos. Entre ellos, destacan los intereses nacionales de seguridad, que son aquellos intereses nacionales que, por su particular im- portancia, merecen, si llega el caso, el esfuerzo de su defensa.
044. De entre los intereses nacionales de seguridad, se consideran vitales los que Espa- ña está dispuesta a proteger y, llegado el caso, a defender ante cualquier agresión por poder llegar a afectar a su supervivencia como nación. Esto es, preservar intac- tos la soberanía, la independencia, la integridad territorial y el ordenamiento cons- titucional como elementos constitutivos del Estado, así como la libertad, la vida y la prosperidad de los españoles, dentro y fuera del territorio nacional.
045. Aquellos otros intereses de seguridad que son de particular importancia por contribuir decisivamente a la garantía de los intereses vitales, se conocen como
intereses estratégicos, como son el suministro energético y de recursos básicos para la subsistencia de la población, el comercio internacional de nuestro país, el acceso a los recursos de nuestras zonas marítimas, las infraestructuras crí- ticas y la pertenencia a organizaciones internacionales político-económicas y de seguridad y defensa.
046. Junto a estos, existen otros intereses nacionales de diversa índole derivados de la posición que ocupa España en la comunidad internacional, de su sentido de la solidaridad, de su contribución a la causa de la paz y la libertad, y de su relación con las naciones de la misma comunidad histórica y cultural; se con- cretan en la consecución, de forma solidaria, de un orden internacional estable, de paz, seguridad y de respeto a los derechos humanos.
047. España mantiene un compromiso con la seguridad internacional mediante su integración en varias organizaciones internacionales de seguridad y defensa, tanto a nivel europeo como trasatlántico y global, y a su vez, con la defensa de los intereses de la nación allá donde sea necesario. Estas son las razones prin- cipales por la que nuestras FAS están desplegadas en distintas operaciones fuera de nuestro territorio.
048. Los valores que defiende España, propios de la civilización occidental, son co- munes a la Unión Europea y a la Alianza Atlántica. La pertenencia a estas orga- nizaciones potencia la capacidad de disuasión y defensa, a la vez que supone un compromiso ante las amenazas compartidas con los aliados.
049. Las prioridades de la Acción Exterior de la Unión Europea son la seguridad de la Unión, mejorar la resiliencia de los Estados y las sociedades del este y del sur; una perspectiva integrada en los conflictos y en las crisis, potenciar las organizaciones regionales de cooperación y la gobernanza mundial del siglo XXI.
050. El concepto estratégico de la OTAN se basa en tres pilares fundamentales: la defensa colectiva, la gestión de crisis y la seguridad cooperativa.
051. Además, la situación geográfica y condición marítima de España, con presencia en Europa y África, en el Mediterráneo y en el Atlántico, y los vínculos históricos
culturales con Iberoamérica, determinan nuestra configuración estratégica
impulsan a España a mantener unas relaciones abiertas y diversas basa-
das en la ponderación y en el equilibrio. Por ello, resulta prioritario fomentar
y proyectar estabilidad en el Mediterráneo, al norte de África, el Sahel, Golfo de Guinea,el Cuerno de África y Oriente Medio, así como mantener relaciones estrechas con Iberoamérica.
“Europa aprendió a navegar en libros españoles” Julio Guillén Tato, almirante y académico. 1943.
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5.1. EL CONSEJO DE DEFENSA NACIONAL Y
LA CÉLULA MINISTERIAL DE CRISIS
MARCO LEGAL DE EMPLEO DE LAS FAS
a seguridad nacional debe ser un objetivo
compartido por todos los poderes del Estado, las
Administraciones Públicas, el sector privado y la sociedad civil. El Consejo de Seguridad Nacional es el órgano que apoya al presidente del Gobierno en la dirección de la política de seguridad nacional
y del Sistema de Seguridad Nacional. La
gestión de crisis se realiza mediante procesos armonizados con los de nuestros socios y aliados. El presidente del Gobierno dispone del Consejo de Defensa Nacional para asistirle en la dirección de los conflictos armados y en la
gestión de las situaciones de crisis que afectan
a la defensa. Las fases de la gestión de crisis en el ámbito de la defensa son: indicadores
y alertas, valoración, opciones de respuesta,
planeamiento, ejecución y transición y retorno a la estabilidad. Las Fuerzas Armadas, además de su participación fundamental en la defensa nacional, contribuyen en materia de seguridad pública (seguridad ciudadana y protección civil)
y de acción exterior. Por otra parte, colabora
con otras instituciones a difundir la cultura de defensa. Todo ello dentro de su marco legal de empleo.
052. La seguridad nacional es la acción del Estado dirigida a proteger la libertad, los derechos y el bienestar de sus ciudadanos, a garantizar la defensa de España y sus principios y valores constitucionales, así como a contribuir junto a sus socios y aliados a la seguridad internacional en el cumplimiento de los com- promisos asumidos.
053. La seguridad nacional, bajo la dirección del presidente del Gobierno y la res- ponsabilidad del Gobierno, debe ser un objetivo compartido por todos los pode- res del Estado y por las Administraciones Públicas, que comprenden la general, autonómica y local, así como por el sector privado y por la sociedad civil.
054. Las amenazas para la seguridad nacional revisten una elevada complejidad en cuya gestión no están involucrados únicamente los ámbitos de la defensa, la seguridad pública y la acción exterior, apoyados por los servicios de inteligen- cia e información del Estado, sino que se ven afectados todos los ámbitos de la sociedad en su conjunto.
055. Para hacer frente a estos desafíos se ha creado el Sistema de Seguridad Nacio- nal, que es un conjunto de órganos, recursos y procedimientos, integrados en una estructura que permite a los órganos competentes en materia de seguri- dad nacional evaluar los factores y situaciones de amenaza, recabar y analizar información para la toma de decisiones relativas a las situaciones de crisis, detectar necesidades y coordinar al conjunto de las Administraciones Públicas.
Figura 1. Estructura del Sistema de Seguridad Nacional
056. Los componentes fundamentales del Sistema de Seguridad Nacional son la de- fensa nacional, la seguridad pública y la acción exterior, englobando la protec- ción de las infraestructuras críticas, la seguridad privada, la legislación penal, las normas aplicables a la situación de interés para la seguridad nacional, los estados de alarma, excepción y sitio, y los tratados y compromisos internacio- nales de los que España forma parte.
057. Las figuras más representativas de este sistema son el presidente del Gobier- no, el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento de Seguridad Nacional.
058. El presidente del Gobierno dirige el Sistema, asistido por el Consejo de Segu- ridad Nacional.
059. El Consejo de Seguridad Nacional (CSN) es el órgano que asiste al presidente del Gobierno en la dirección de la política de seguridad nacional y del Siste- ma de Seguridad Nacional, junto a los órganos de apoyo con la denominación de consejos y comités especializados u otra que se determine. El Consejo de Seguridad Nacional lo preside el presidente del Gobierno y tendrá una compo- sición variable dependiendo de los asuntos que se deban tratar. Normalmente estarán representadas en él las autoridades más destacadas del Gobierno y aquellas personas físicas o jurídicas cuya contribución se considere relevante. El Ministerio de Defensa está representado en este Consejo con la participación del ministro de Defensa y el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD). Po- drán ser convocadas también aquellas personas físicas o jurídicas cuya contri- bución se considere relevante a la vista de los asuntos a tratar.
060. El Departamento de Seguridad Nacional (DSN) es el órgano de asesoramiento al presidente del Gobierno en materia de seguridad nacional y además ejerce las funciones de secretaría técnica y órgano de trabajo permanente del Consejo y de sus órganos de apoyo.
061. Por otra parte, los servicios de inteligencia e información del Estado, de acuerdo con el ámbito de sus competencias, proporcionan al Sistema de Seguridad Nacio- nal elementos de juicio, información, análisis, estudios y propuestas, necesarios para prevenir y detectar los riesgos y amenazas y contribuir a su neutralización.
062. Los principios rectores que orientan el funcionamiento del Sistema de Seguridad Nacional son la unidad de acción, la anticipación, la eficiencia y la resiliencia.
063. La unidad de acción se consigue mediante la implicación, coordinación y ar- monización de todos los actores y recursos bajo una misma dirección, para conseguir la integración de esfuerzos. En este sentido, todos los instrumentos de poder del Estado están sometidos a la acción unificada.
064. La resiliencia es la capacidad de adaptación y recuperación frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.
065. Se entiende por resiliencia nacional la capacidad de una nación para gestionar una crisis y la recuperación al estado deseado en un tiempo aceptable ante una deter- minada perturbación, manteniendo el Gobierno de la nación y la continuidad de los servicios esenciales, mediante el empleo de las herramientas previstas para resol- verla, que incluyen los esfuerzos de los sectores militar y civil (público y privado).
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 30
Figura 2. Principios que orientan la Seguridad Nacional
066. La gestión de crisis es el conjunto de actuaciones dirigidas a detectar y valorar los riesgos y amenazas concretos para la seguridad nacional, facilitar el proce- so de toma de decisiones y asegurar una respuesta coordinada de los recursos del Estado. Se desarrollará a través de instrumentos de prevención, detección, respuesta, retorno a la normalidad y evaluación.
067. Las complejas crisis actuales afectan normalmente a más de un solo Estado, por lo que quienes comparten intereses comunes procuran lograr sinergias de sus esfuerzos para superarlas.
068. Por ello las normas y procedimientos de gestión de crisis en el marco del Sis- tema de Seguridad Nacional están armonizados con los de las organizaciones internacionales de las que España forma parte, en especial de la Unión Europea y la Alianza Atlántica.
069. Con la finalidad de dirigir y coordinar las actuaciones de gestión de situacio- nes de crisis en permanencia, el Sistema de Seguridad Nacional cuenta con el Comité Especializado de Situación. Su composición incluye a los departamen- tos, organismos y agencias de las Administraciones Públicas con competencias en materia de gestión de crisis. También se han establecido otros órganos de apoyo del Consejo de Seguridad Nacional, habiéndose constituido el Consejo Nacional de Ciberseguridad, el de Seguridad Marítima y el de Seguridad Ae- roespacial, el Comité de Inmigración, el Comité de No Proliferación de Armas de Destrucción Masiva y el de Seguridad Energética.
070. El Ministerio de Defensa está representado tanto en el Comité Especializado de Situación como en los demás órganos de apoyo mencionados.
SITUACIÓN DE INTERÉS PARA LA SEGURIDAD NACIONAL
Y ESTADOS DE ALARMA, EXCEPCIÓN Y SITIO
071. Las crisis se podrán gestionar dentro del marco normativo ordinario o bien precisar medidas extraordinarias.
072. En este último caso, el presidente podrá declarar la situación de interés para
la seguridad nacional, que es aquella en la que, por la gravedad de sus efectos
y la dimensión, urgencia y transversalidad de las medidas para su resolución,
requiere, bajo la dirección del Gobierno, el funcionamiento óptimo, integrado
y flexible de todos los recursos disponibles, sin que tenga que llegarse a los estados más excepcionales.
073. Cuando las circunstancias extraordinarias hiciesen imposible el mantenimien- to de la normalidad mediante los poderes ordinarios de las autoridades com- petentes, podrán declararse los estados de alarma, excepción o sitio, que ase- guran el normal funcionamiento de los poderes constitucionales del Estado.
074. El Gobierno, podrá declarar el estado de alarma, en todo o parte del territorio nacional, cuando se produzca alguna de las siguientes alteraciones graves de la normalidad:
a) Catástrofes, calamidades o desgracias públicas, tales como terremo- tos, inundaciones, incendios urbanos y forestales o accidentes de gran magnitud.
b) Crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contamina- ción graves.
c) Paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad.
075. El estado de alarma será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado por el Consejo de Ministros por un plazo máximo de quince días, dando cuenta al Congreso de los Diputados.
076. Cuando el libre ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos, el nor- mal funcionamiento de las instituciones democráticas, el de los servicios públi- cos esenciales para la comunidad, o cualquier otro aspecto del orden público, resulten tan gravemente alterados que el ejercicio de las potestades ordinarias fuera insuficiente para restablecerlo y mantenerlo, el Gobierno podrá solicitar del Congreso de los Diputados autorización para declarar el estado de excepción.
077. Cuando se produzca o se amenace con una insurrección o acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España, su integridad territorial o el ordena- miento constitucional, que no pueda resolverse por otros medios, el Gobierno podrá proponer al Congreso de los Diputados la declaración de estado de sitio.
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 32
078. La decisión de declarar el estado de sitio la toma el Congreso de los Diputados por mayoría absoluta, a propuesta exclusiva del Gobierno. En tiempo de conflic- to armado y durante la vigencia del estado de sitio, la disponibilidad de recur- sos, las actuaciones del sistema de cooperación en materia de protección civil y las actuaciones de la Guardia Civil serán coordinadas por el Consejo de Defensa Nacional. En estos supuestos la Guardia Civil dependerá directamente del mi- nistro de Defensa en los términos que determine el presidente del Gobierno.
Figura 3. Desde la situación de normalidad al estado de sitio
ÁMBITOS DE ESPECIAL INTERÉS PARA
079. Existen unos ámbitos de especial interés de la seguridad nacional, que son aque- llos que requieren una atención específica por resultar básicos para preservar los derechos y libertades, así como el bienestar de los ciudadanos, y para garan- tizar el suministro de los servicios y recursos esenciales. Estos son, entre otros que se determinen, la ciberseguridad, la seguridad económica y financiera, la seguridad marítima, la seguridad del espacio aéreo y ultraterrestre, la seguridad energética, la seguridad sanitaria y la preservación del medio ambiente.
080. En algunos de los ámbitos de especial interés existen consejos o comités es- pecializados que ejercen las funciones asignadas por el Consejo de Seguridad Nacional en los ámbitos de actuación previstos, o cuando las circunstancias propias de la gestión de crisis lo precisen.
LA DEFENSA EN EL SISTEMA
081. La Política de Defensa tiene por finalidad la protección del conjunto de la sociedad española, de su Constitución, de los valores superiores, principios e instituciones que en esta se consagran, del estado social y democrático de derecho, del pleno ejercicio de los derechos y libertades, y de la garantía, independencia e integridad territorial de España. Asimismo, tiene por objetivo contribuir a la preservación de la paz y seguridad internacionales, en el marco de los compromisos contraídos por el Reino de España. El Gobierno determina esta política, el presidente la dirige, y el ministro de Defensa es el responsable del desarrollo y ejecución.
082. El presidente del Gobierno podrá contar con el Consejo de Defensa Nacional, órgano colegiado, coordinador, asesor y consultivo en materia de defensa, para ser asistido en la dirección de los conflictos armados y en la gestión de las si- tuaciones de crisis que afectan a la defensa. Cuando el rey asista a las reunio- nes del Consejo, las presidirá.
083. Este Consejo, cuando funcione en pleno, contará con la presencia del ministro de Defensa, el jefe de Estado Mayor de la Defensa y los jefes de Estado Mayor de Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, además de los titulares y autoridades de otros departamentos. Por el contrario, cuando funcione como
Figura 4. Consejos de Seguridad Nacional y de Defensa Nacional
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 34
consejo ejecutivo, la Administración militar estará representada por el ministro de Defensa y el JEMAD. Para el ejercicio de sus funciones, el Consejo contará con la Comisión Interministerial de Defensa, adscrita al Ministerio de Defensa, como órgano de trabajo permanente.
084. El ministro de Defensa cuenta con una Célula Ministerial de Crisis, en las que participa personal del Estado Mayor de la Defensa (EMAD) para los procesos de planeamiento y conducción además de personal del entorno de la Dirección General de Política de Defensa (DIGENPOL).
085. El Secretario General de Política de Defensa (SEGENPOL) coordina con el JEMAD y con el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación (MAEC) aspectos de la po- sible participación en misiones en el exterior, tanto a nivel nacional como interna- cional, para la cobertura legal necesaria de la fuerza que pudiera ser desplegada.
086. Las fases de la gestión de crisis en el ámbito de la defensa están armonizadas con aquellas utilizadas en la OTAN y UE.
5.3.1. Fase 1: Indicadores y alertas
087. En esta fase, esencial, se realiza el seguimiento por los órganos de inteligencia del desarrollo de los acontecimientos, se recibe y evalúa esta información y se difunde a aquellos que la necesitan.
088. El Gobierno analiza la situación y su posible evolución y se produce el asesora- miento del JEMAD.
5.3.2. Fase 2: Valoración
partir de la información recibida y de su evaluación, se formula una primera
valoración de amenazas y evaluación de riesgos por el Centro de Inteligencia de las FAS.
En este momento el nivel político comienza a definir la potencial situación final deseada y puede dictar sus primeras instrucciones que sirvan de guía para el desarrollo de las opciones de respuesta por los departamentos ministeriales.
Se entiende por situación final deseada al conjunto de condiciones de seguridad política, militar, económica o social a alcanzar para la resolución de la crisis. Se identifica en esta fase y se detalla durante el planeamiento. Estas condiciones se concretan en objetivos estratégicos que se consideran decisivos para lograr- las en cada uno de estos aspectos.
JEMAD puede emitir, a partir del inicio del proceso, aquellas órdenes de alerta que
considere convenientes para mejorar la capacidad de planeamiento y de reacción.
5.3.3. Fase 3: Opciones de respuesta
Basándose en las directrices emitidas por el ministro de Defensa, el JEMAD
elabora las diferentes opciones de respuesta militar (ORM), por iniciativa propia
a requerimiento de este, para su presentación al ministro.
Una opción de respuesta militar describe, en líneas generales, la posible aporta- ción militar a la solución de la crisis, los recursos necesarios y las limitaciones para su empleo. Debe incluir el asesoramiento sobre la adecuación, aceptabili- dad y practicabilidad, ventajas y desventajas y posibles riesgos. También con- tendrá la situación final deseada identificada por el nivel político y la propuesta de objetivos estratégicos militares, así como, en su caso, de las necesidades de acciones a tomar por el resto de instrumentos de poder del Estado en apoyo del instrumento militar.
Las opciones de respuesta militar, debidamente priorizadas, se someten a la consideración del nivel político junto a las aportadas por los otros ministerios. Decidida la respuesta, el Gobierno emite sus directrices, normalmente median- te una Directiva Política. Esta establece la situación final deseada, integra el empleo de los instrumentos de poder del Estado, diseña la guía de comuni- cación estratégica del Gobierno, y fija los parámetros generales en los que se enmarcará la gestión de la crisis.
5.3.4. Fase 4: Planeamiento
Seguidamente, el JEMAD desarrolla las responsabilidades que le han sido asignadas a las FAS, que quedarán recogidas en la Directiva Inicial Militar (DIM).
Mediante el planeamiento operativo, las FAS diseñan la operación militar con la que se pretende a alcanzar los objetivos estratégicos asignados y se indica la forma de integrar el esfuerzo militar con los de otros instrumentos del Estado.
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 36
5.3.5. Fase 5: Ejecución
098. En la fase de ejecución se desarrolla la activación, el despliegue de fuerzas, la conducción, seguimiento y sostenimiento de la operación, así como la valora- ción continua de los efectos deseados, condiciones decisivas y objetivos.
5.3.6. Fase 6: Transición y retorno a la estabilidad
099. Una vez concluida la necesidad del uso del instrumento militar y cuando sea ordenado, se procede a la reconstitución de la fuerza y su repliegue.
OTRAS CONTRIBUCIONES DE LAS FAS A LA SEGURIDAD
100. La actuación de las Fuerzas Armadas no se reduce solamente al ámbito de las operaciones predominantemente militares, sino que también contribuyen al esfuerzo común del Estado en otras áreas y fundamentalmente en materia de seguridad pública, inteligencia y de acción exterior.
101. Las FAS no solo resultan útiles por la singularidad de sus medios, sino espe- cialmente, por su disponibilidad y por su capacidad de mando y control y de actuación, en entornos degradados.
102. La seguridad pública engloba los conceptos de seguridad ciudadana y de pro- tección civil. En esta materia, se atribuye al Ministerio del Interior la respon- sabilidad fundamental, bajo la dirección política y la coordinación superior del Gobierno.
103. Nuestras FAS colaboran y participan en ambos conceptos en apoyo de la Ad- ministración en varios de los ámbitos de especial interés para la seguridad nacional.
104. Para ello, existen procedimientos para la gestión de las solicitudes que desde el Ministerio del Interior son dirigidas al Ministerio de Defensa.
6.1.1. Seguridad ciudadana
105. La seguridad ciudadana es el conjunto de actuaciones de distinta naturaleza orientadas a la protección de personas y bienes y al mantenimiento de los derechos fundamentales y las libertades públicas. El Ministerio del Interior, a través del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, junto a las policías autonómicas y locales, tienen la responsabilidad del mantenimiento de la se- guridad ciudadana.
106. En el ámbito de la colaboración entre las FAS con las Fuerzas y Cuerpos de Se- guridad del Estado (FCSE), las FAS participan en la lucha contra el terrorismo, el tráfico ilícito de drogas y la ordenación de flujos migratorios, así como en la protección de infraestructuras críticas, ciberseguridad, seguridad energética.
6.1.1.1. Lucha contra el terrorismo
107. Las FCSE necesitan de las capacidades de las FAS en circunstancias especia- les, en refuerzo de sus dispositivos de seguridad.
108. El Ministerio del Interior es responsable de elaborar los planes de contingencia en los que se asignan a las FAS distintos cometidos. Estos van desde funciones de vigilancia y protección de grandes infraestructuras de transportes o pro- tección de objetivos estratégicos, hasta el reconocimiento aéreo de objetivos estratégicos no urbanos y otros que pudieran serle encomendadas.
6.1.1.2. Protección de infraestructuras críticas
109. El Ministerio del Interior es el responsable del Sistema de Protección de In- fraestructuras Críticas, del que depende el Centro Nacional para la Protección de las Infraestructuras Críticas (CNPIC), actuando como órgano de contacto y coordinación con el resto de agentes. Entre sus miembros hay integrados de- terminados ministerios y organismos, entre los que se encuentra el Ministerio de Defensa.
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 38
El Ministerio de Defensa tiene asignada ciertas responsabilidades en materia normativa y reguladora del espacio, así como una participación activa, junto a
otros departamentos, en otros sectores, como las tecnologías de la información
111. SEGENPOL es la autoridad del Ministerio de Defensa que participa en la Comi- sión Nacional para la Protección de Infraestructuras Críticas, mientras que en el grupo de trabajo permanente colaboran un representante del Estado Mayor Conjunto (EMACON) y un representante de DIGENPOL.
6.1.1.3. La ciberseguridad
112. La importancia creciente de la ciberseguridad por las implicaciones de los ata- ques en este ámbito de operación ha propiciado el desarrollo de la Estrategia de Ciberseguridad, y de un Comité Especializado, en el que el Ministerio de De- fensa está representado.
6.1.1.4. La seguridad energética
113. La seguridad energética es otro de los ámbitos de especial interés por ser un componente fundamental de la prosperidad, el crecimiento económico y bien- estar de la sociedad, así como de la propia soberanía y continuidad del Estado, por lo que también existe un comité especializado para el desarrollo de esta actividad en el que el Ministerio de Defensa está representado. Las FAS apoyan especialmente esta estrategia en la protección de infraestructuras críticas.
6.1.1.5. Lucha contra el tráfico ilícito de drogas
114. Existen acuerdos Interdepartamentales suscritos entre el Ministerio de Defen- sa y el Ministerio del Interior, en el que se regulan los aspectos operativos de la colaboración, en la que normalmente se interviene con capacidades de la Armada y del Ejército del Aire.
115. La colaboración más habitual consiste en la contribución en operaciones para la búsqueda, localización, identificación, seguimiento e interceptación en alta mar de objetivos sospechosos de tráfico ilícito de drogas. Estas operaciones son coordinadas por el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) de la Secretaría de Estado de Seguridad y en ellas parti- cipan la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía y la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera (DAVA).
6.1.1.6. Ordenación de flujos migratorios
116. Las FAS participan en la lucha contra la inmigración ilegal en diferentes opera- ciones y colaboran con las FCSE en el desarrollo de sus misiones de vigilancia
y control de los espacios marítimos, aéreos y terrestres contribuyendo así a la
disuasión contra el tráfico ilegal, y asegurando la asistencia humanitaria y el rescate de los inmigrantes en caso necesario.
117. En estas actuaciones se involucran otros organismos de la Administración Pú- blica, Cruz Roja Española y ONG, que colaboran con frecuencia con la Agencia Europea de Guardia de Fronteras y Costas (FRONTEX).
6.1.1.7. La seguridad marítima
118. Cabe destacar el desarrollo nacional de la seguridad marítima, actividad tras- versal que afecta a varios ministerios y entidades privadas, en su contribución a la seguridad nacional, en muchos de los aspectos relacionados con la segu- ridad pública, si bien contribuye igualmente a otros relacionados con la acción exterior.
6.1.1.8. Seguridad de espacio aéreo y ultraterrestre
119. El espacio aéreo y ultraterrestre puede ser escenario de violaciones a la segu- ridad y al orden internacional, por parte de actores estables y no estables, con repercusiones en otros ámbitos de interés. Es por ello importante que este tipo de actividades de contribución de las FAS a la seguridad, en el espacio aéreo y ultraterrestre, sean convenientemente coordinadas.
6.1.2. Protección civil
120. La protección civil es un servicio público que tiene por finalidad proteger a las personas y bienes garantizando una respuesta adecuada ante los distintos tipos de emergencias y catástrofes originadas por causas naturales o deriva- das de la acción humana, sea esta accidental o intencionada. Es competencia concurrente del Estado con las comunidades autónomas y las entidades lo- cales.
121. La Unión Europea también ha fijado un mecanismo de protección civil basado en la solidaridad y la colaboración de los Estados miembros, mecanismo que incluye medidas de apoyo financiero, y que hace mayor énfasis en la preven- ción, y en la coordinación y eficiencia de las actuaciones de las Administracio- nes Públicas.
122. Las unidades militares españolas han participado siempre que ha sido necesa- rio en auxilio de la población cuando ha sufrido catástrofes o emergencias, sin embargo esta participación ha evolucionado notablemente desde la creación de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
123. La UME es el instrumento de primera intervención en catástrofes y emergen- cias de las FAS. Cuando en el desempeño de sus funciones se ve sobrepasado por las circunstancias, podrá utilizar efectivos y medios de otras unidades de las Fuerzas Armadas de acuerdo con el procedimiento previsto.
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 40
124. La intervención de la UME será solicitada por el ministro del Interior, y será ordenada por el titular del Ministerio de Defensa.
125. El Sistema Nacional de Protección Civil es un instrumento de la seguridad pú- blica, integrado en la política de seguridad nacional. En ella se define la situa- ción de emergencia de interés nacional, que es declarada por el ministro del Interior.
126. En los casos de emergencia en los que el ministro del Interior haya declarado emergencia de interés nacional, el jefe de la UME asumirá la dirección operati- va de todos los medios y recursos del Estado puestos a su disposición, actuan- do bajo la dirección del titular de Interior.
127. Por su relevancia en el Sistema Nacional de Protección Civil, cabe destacar el papel del Consejo Nacional de Protección Civil, órgano de cooperación en esta materia de las distintas administraciones que tiene por finalidad contribuir a una actuación eficaz, coherente y coordinada de las administraciones compe- tentes frente a las emergencias, en el que las FAS tienen un papel destacado.
128. La Política Exterior de España defiende y promueve el respeto y desarrollo del derecho internacional, en particular el de los principios de la Carta de las Na-
ciones Unidas, los proyectos de construcción europea y de la Comunidad Ibe- roamericana de Naciones, así como el multilateralismo en el seno de la comu- nidad internacional.
129. Las FAS son un pilar básico en la Acción Exterior del Estado, garantizando la seguridad y defensa de España y promoviendo un entorno internacional de paz y seguridad.
130. La participación de las Fuerzas Armadas españolas en misiones internaciona- les se lleva a cabo como parte del esfuerzo concertado de la acción exterior del Estado con arreglo a los requisitos y procedimientos de la Defensa Nacional.
131. La Diplomacia de Defensa es el conjunto de actividades internacionales basa- das principalmente en el dialogo y la cooperación que realiza el Ministerio de Defensa a nivel bilateral con nuestros aliados, socios y países amigos, para impulsar el cumplimiento de los objetivos de la política de defensa en apoyo de la acción del Estado.
132. Tiene por objeto el impulso y refuerzo de la confianza mutua especialmente con los países de nuestro entorno, respetando el principio de igualdad soberana de los Estados. Es un instrumento útil para la prevención de conflictos y está vinculado a la protección de nuestros ciudadanos y a la estabilidad allá donde se encuentren los intereses nacionales.
133. Como parte de la Diplomacia de Defensa, la seguridad cooperativa es la asisten- cia militar del ámbito bilateral, fundamentalmente en asesoramiento y adies- tramiento, en apoyo a países no necesariamente socios o aliados preferentes,
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 42
pero cuya estabilidad y situación de seguridad puede ser de interés para la seguridad nacional. Se concreta en acuerdos de cooperación, representación e intercambios, visitas, reforma del sector de seguridad, fortalecimiento de capa- cidades, enseñanza y formación, participación en ejercicios, reuniones bilatera- les, y cooperación industrial y tecnológica.
134. La seguridad cooperativa contribuye a desarrollar el principio fundamental se- gún el cual cualquier solución estable solo puede obtenerse cuando confluyen los esfuerzos, acciones y efectos procedentes del ámbito diplomático, informa- tivo, militar, económico, político o civil.
LA CULTURA DE SEGURIDAD Y DEFENSA
135. La defensa de España debe ser asumida por todos los españoles como un asun- to de indudable transcendencia, de la que depende, junto a la independencia, la soberanía y la integridad territorial, la paz, la libertad, el respeto a nuestros intereses y la propia prosperidad de la nación.
136. Una defensa eficaz exige la participación ciudadana para otorgar continuidad y profundidad a las políticas que se llevan a cabo. De ahí la importancia del desa- rrollo de una Comunicación Estratégica.
137. La Comunicación Estratégica de la Defensa es el empleo coordinado y apropia- do de todas las capacidades de comunicación de la Defensa en apoyo de sus políticas, operaciones y actividades, con el fin de contribuir a la consecución de los objetivos de la Defensa Nacional.
138. La gestión de la información de una forma coordinada, efectiva e integrada a través de los diferentes instrumentos de poder, refuerza la acción diplomática y la militar, genera confianza en la ciudadanía y fomenta la cultura de defensa. La comunicación estratégica requiere de unidad de acción y una narrativa co- herente para influir adecuadamente en todo tipo de audiencias.
139. El Gobierno es responsable de promover la implicación activa de la sociedad, poniendo en marcha acciones y planes que tengan por objeto aumentar el co- nocimiento y la sensibilización de la sociedad acerca de los requerimientos de la Seguridad y la Defensa Nacional, de los riesgos y amenazas susceptibles de comprometerla, del esfuerzo de los actores y organismos implicados en su sal- vaguarda y de la corresponsabilidad de todos en las materias de anticipación, prevención, análisis, reacción, resistencia y recuperación respecto a dichos riesgos y amenazas.
140. El Plan Director de Cultura de Defensa establece los mensajes a transmitir, los colectivos a los que va dirigido y los mecanismos de dirección, coordinación y control de las actividades que se desarrollan en este ámbito.
141. La Junta de Cultura de Defensa, bajo la presidencia del secretario general de Política de Defensa, impulsa, dirige, coordina y controla estas actividades.
142. Los apoyos y colaboraciones que las FAS lleven a cabo con otras instituciones deben contribuir a difundir la cultura de defensa.
143. El empleo y actuación de las FAS deben ajustarse a principios de legalidad y legitimidad, establecidos en la Constitución Española, en la legislación nacional vigente y en los acuerdos internacionales suscritos por España, en especial en la Carta de la Naciones Unidas.
144. La contribución de las FAS a la seguridad y a la defensa de España en territorio nacional se regula por la propia legislación nacional, en ejercicio de la soberanía.
145. Corresponde al Congreso de los Diputados autorizar, con carácter previo, la participación de las Fuerzas Armadas en operaciones fuera del territorio na- cional. Cuando sea necesario, los trámites de consulta previa y autorización se realizarán mediante procedimiento de urgencia. Cuando por razones de máxi- ma urgencia esto no sea posible, el Gobierno debe someter al Congreso lo an- tes posible la decisión que haya adoptado, para su ratificación, en su caso.
146. Las intervenciones de las Fuerzas Armadas españolas pueden ser de distinto tipo según cuáles sean las condiciones legales particulares bajo las que se lle- van a cabo.
147. Intervención en aplicación de la legislación nacional. En el ejercicio de la so- beranía nacional, las Fuerzas Armadas pueden ser empleadas para llevar a cabo operaciones militares para cumplir las misiones que vienen recogidas en las leyes españolas, bien de forma permanente, o activadas de forma periódica o recurrente. Este empleo podrá tener lugar tanto en condiciones de normali- dad como en las situaciones de interés para la seguridad y en los estados de alarma, excepción y sitio.
148. Derecho a la autodefensa. De acuerdo al artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, España, como miembro de pleno derecho de las Naciones Unidas, puede ejercer su derecho inmanente de legítima defensa en caso de ataque armado.
149. Mandato de las Naciones Unidas. Las FAS pueden ser empleadas para man- tener o restablecer la paz y la seguridad internacionales, por resolución del Consejo de Seguridad al amparo de los capítulos VI y VII de la Carta de Naciones Unidas. Esto sucede en caso de controversias susceptibles de poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales o con ocasión de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión.
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 44
150. Compromiso con la Alianza Atlántica. El Tratado de Washington compromete a España a la defensa colectiva para asistir a un aliado cuando es atacado, inclu- so cuando la seguridad de España no se vea directamente amenazada, adop- tando las medidas que juzgue necesarias incluyendo la intervención armada.
151. Compromiso con la Unión Europea. Conforme a lo estipulado en el Tratado de la Unión Europea, cuando un país de la Unión sea objeto de un ataque armado en su territorio, los demás países deberán prestarle ayuda y asistencia con todos los medios a su alcance. Además España podrá ser requerida para parti- cipar con unidades militares en determinadas tareas humanitarias, de rescate, de mantenimiento de la paz y en gestión de crisis.
152. Intervención a petición del Gobierno legítimo de un Estado, que permite a Es- paña intervenir para cumplir los compromisos adquiridos.
153. Evacuación de nacionales en otro país. Las Fuerzas Armadas pueden llevar a cabo misiones de evacuación de residentes en el extranjero, cuando circunstan- cias de inestabilidad en un país pongan en grave riesgo su vida o sus intereses.
“…organizar la fuerza armada de tal modo que hallándose siempre pronta a combatir con los enemigos interiores y exteriores del estado, nunca pueda moralmente ponerse encima de las leyes”
Evaristo San Miguel, general, político e historiador. “Elementos del arte de la guerra”. 1826.
MODELO ESPAÑOL DE FUERZAS ARMADAS
CAPACIDADES OPERATIVAS
L as Fuerzas Armadas españolas son el principal instrumento del Estado que desarrolla la política de defensa en coordinación con el resto de instrumentos del poder nacional. Sus misiones están establecidas en la Constitución y en la Ley de Defensa Nacional y su cumplimento se realiza mediante operaciones militares. Mediante el Planeamiento de la Defensa definen y obtienen las capacidades militares que permiten contar con unas FAS eficaces y sostenibles. Con el objetivo de adaptarse e incluso adelantarse a los cambios en los entornos operativos las FAS deben de mantener una actitud de continua innovación que permita
impulsar la trasformación militar y la eficacia operativa.
A través de la eficacia operativa de las
Fuerzas Armadas se asegura la unidad de esfuerzo en el cumplimiento de las misiones, de acuerdo con la estrategia y la
doctrina militar y las capacidades puestas a disposición del JEMAD. La Fuerza Conjunta es el instrumento que materializa la actuación de las FAS. Está dispuesta para ser empelada en cualquier momento y lugar, de acuerdo
a los intereses nacionales, manteniendo
capacidad de autonomía nacional, acción conjunta y disposición para actuar con otros instrumentos del Estado.
EMPLEO Y MISIONES DE LAS FUERZAS ARMADAS
154. Las Fuerzas Armadas (FAS) son el instrumento del Estado para el empleo de las capacidades militares. Constituyen el elemento principal y esencial a través del cual el Gobierno implementa la política de defensa que, en coordinación con el resto de instrumentos del poder nacional, contribuye a la de seguridad nacional. Su entidad, única e integradora, posibilita el empleo óptimo de sus capacidades con el objetivo de cumplir las misiones encomendadas.
155. El empleo de las FAS se regula por la Constitución, las leyes y las directrices políticas emitidas por el Gobierno y se realiza bajo la dirección estratégica del presidente del Gobierno y de conformidad con las normas dictadas por el jefe de Estado Mayor de la Defensa.
156. La FAS están dispuestas para ser empleadas junto con otros instrumentos de poder del Estado en el momento y lugar que requieran la protección de los inte- reses nacionales, integradas o no en estructuras multinacionales.
“La milicia tiene como misión la defensa de la libertad, uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos” Miguel de Cervantes, soldado y escritor. “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, el discurso de las armas y las letras, 1605.
157. Las misiones de las FAS españolas, extraídas de la Constitución y de la Ley Orgánica 05/2005 de la Defensa Nacional, son:
a) Garantizar la soberanía e independencia de España, defender su inte- gridad territorial y el ordenamiento constitucional.
b) Contribuir militarmente a la seguridad y defensa de España y de sus aliados, en el marco de las organizaciones internacionales de las que forma parte.
c) Contribuir militarmente a mantener la paz, la estabilidad y a propor- cionar o posibilitar la llegada de ayuda humanitaria en aquellas partes del mundo que se requiera.
d) Preservar, junto con otras instituciones del Estado, la seguridad y el bienestar de los ciudadanos en los supuestos establecidos de necesi- dades públicas.
e) Evacuar a los ciudadanos españoles residentes en el extranjero cuan-
do las circunstancias pongan en grave riesgo su vida, su seguridad o sus intereses.
158. Estas misiones se llevan a cabo mediante la ejecución de operaciones que se clasifican en permanentes o de reacción atendiendo al grado de disponibilidad de la fuerza y al momento de su activación.
159. Las operaciones permanentes son aquellas que se encuentran continuamente activadas o bien se activan de forma periódica y recurrente. Se materializan con el desarrollo de planes permanentes (PP).
160. En cambio, las operaciones de reacción son las que se desencadenan como respuesta o prevención a una crisis, en el ámbito nacional o en el marco de la Alianza o de una coalición multinacional, ya prevista en un plan de contingencia (COP) o de carácter sobrevenido e inesperado. Se materializa con el desarrollo de un plan de operaciones (OPLAN).
PLANEAMIENTO DE LA DEFENSA
161. El Planeamiento de la Defensa es el proceso cíclico que hace posible la con- secución de las capacidades necesarias para alcanzar los objetivos estable-
cidos en la Política de Defensa y especialmente para la definición, obtención
sostenimiento de unas Fuerzas Armadas eficaces, sostenibles en el tiempo
capaces de enfrentarse a los retos de un escenario estratégico incierto y en
continua evolución.
162. El Planeamiento de la Defensa constituye un proceso cíclico, unitario, ordenado, integral y flexible, en el que participan de manera cooperativa las autoridades responsables de las áreas de planeamiento militar (jefe de Estado Mayor de la Defensa), de los recursos financieros y materiales (secretario de Estado de la Defensa) y de los recursos humanos (subsecretario de Defensa).
Figura 1. Pilares de Planeamiento de la Defensa
163. La clave de este proceso es diseñar unas FAS sobre la base de unas capacida- des eficaces y sostenibles sustentadas en un equilibrio entre el Concepto de Empleo, la Estructura y la Financiación.
164. El proceso se inicia con la emisión del Concepto de Empleo de las FAS (CEFAS) que establece el marco estratégico, su posible evolución, los escenarios gene-
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 52
rales de actuación y la forma de empleo de las FAS. La Estrategia Militar orienta el modo en que las Fuerzas Armadas deben alcanzar los objetivos de la defen- sa y apoyan a la estrategia nacional de seguridad.
continuación, las autoridades responsables del planeamiento de los recursos
determinan el marco de referencia en los ámbitos de personal, financiero, tec- nológico e industrial necesarios para el planeamiento militar. Previsiones que junto con el estado del ciclo anterior y el estado del Planeamiento Operativo se reflejan en la Directiva de Planeamiento Militar (DPM), sirviendo de referencia
para el ciclo a desarrollar.
Con estas referencias se realiza el planeamiento militar, compuesto por el ope- rativo y el de fuerza, que determina las capacidades militares necesarias para materializar la estrategia militar.
Como resultado de la concurrencia del planeamiento militar y el planeamiento de recursos se obtiene el Objetivo de Capacidades Militares (OCM). El Objetivo de Fuerza a Largo Plazo (OFLP), que está incluido en el OCM, aporta un horizon- te temporal de 15 años, para orientar el planeamiento de las necesidades, su obtención y mantenimiento a medio plazo, hasta 6 años, y a corto plazo, 3 años.
“El dinero, es el nervio de la guerra”.
Diego de Valera, militar, diplomático y escritor.
“Doctrinal de príncipes”, de los consejos a los Reyes Católicos sobre cómo asegurar el control naval del Estrecho, 1475.
Con el OCM como referencia principal, el Planeamiento de Recursos se focaliza en la obtención de los recursos financieros, humanos y de material para dotar
las FAS de las capacidades militares requeridas.
CAPACIDADES MILITARES DE LAS FUERZAS ARMADAS
Se entiende por Capacidad Militar al conjunto de sistemas que, operados bajo unos principios y procedimientos doctrinales establecidos, permiten obtener determinados efectos mediante su empleo en operaciones para cumplir con las
misiones asignadas.
Se denomina sistema a un conjunto de personal, material, procedimientos y, en su caso, organismos que actúan íntimamente relacionados, desarrollando la misma función.
Las capacidades militares se definen en el planeamiento de la defensa y se agrupan en áreas de capacidad atendiendo a los requisitos establecidos para la fuerza. En general, se han establecido las siguientes áreas: mando y control;
capacidad de enfrentamiento; conocimiento de la situación; proyección; soste- nimiento; supervivencia y protección; y contribución a la acción del Estado.
172. Cada una de estas capacidades está definida por los elementos que la compo- nen: material (M), infraestructura (I), recursos humanos (R), adiestramiento (A), doctrina (D), organización (O) e interoperabilidad (I), lo que permitirá su análisis atendiendo a proceso «MIRADO-I».
173. El material (M) es el conjunto de equipos que contribuyen decisivamente a la consecución de la capacidad, desde su obtención, su mantenimiento/ sosteni- miento, hasta su baja en servicio.
174. La infraestructura (I) es el conjunto de instalaciones, tanto las militares como las industriales, que apoyan a la capacidad y le dan servicio.
175. Los recursos humanos (R) son los cuadros de mando, tropa y personal civil, necesarios para desarrollar, operar y mantener las capacidades.
176. El adiestramiento (A) es el conjunto de actividades que tienen por finalidad pro- porcionar las habilidades necesarias para el empleo eficaz de la capacidad; incluye aspectos tales como la enseñanza, la formación técnica y la formación operativa individual y colectiva.
177. La doctrina (D) es el conjunto de principios y procedimientos que rige el empleo operativo de la capacidad.
178. La organización (O) es la estructura más adecuada para alistar y operar dicha capacidad.
179. La interoperabilidad (I) es la capacidad de operar interconectado e integrado con otras capacidades, organizaciones y organismos; es una cualidad que de- ben poseer todos los componentes de cada capacidad y por lo tanto, debe ser considerada como parte de los mismos.
180. El desarrollo armónico de estos componentes MIRADO-I permite obtener la máxima eficiencia de sistemas y capacidades.
INNOVACIÓN Y TRANSFORMACIÓN MILITAR
181. Las capacidades militares de las FAS responden a unas necesidades operativas concretas en respuesta a unos determinados riesgos y amenazas. Sin embargo, estas capacidades no pueden permanecer inmutables sino que deben evolucio- nar al ritmo de las exigencias operativas. Con el objeto de adaptarse constante- mente e, incluso, adelantarse a los cambios del entorno operativo actual (incierto, globalizado y cambiante) las FAS han de mantener una actitud de continua inno- vación.
182. La innovación añade mediante el conocimiento, valor a los medios, las organi- zaciones, los sistemas y los procedimientos. Consiste tanto en el desarrollo de
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nuevas capacidades, como en su mejora o en encontrar nuevas aplicaciones a los sistemas ya existentes.
183. La innovación militar es un cambio en el modo de operar de las Fuerzas Arma- das que afecta sustancialmente a la doctrina, al adiestramiento y, a menudo,
a la orgánica y a los materiales, y que supone un incremento sustancial en su efectividad.
184. Los miembros de las FAS deberán tener una permanente actitud de innovación fundamentada en una acreditada solvencia profesional, para impulsar la trans- formación militar y la eficacia operativa de las FAS.
185. La transformación militar es un proceso de innovación que, dirigido por el JEMAD, sostenido en el tiempo y dotado de los necesarios recursos humanos, materiales y financieros, permite adaptar las capacidades militares a la evo- lución previsible de los escenarios de empleo y anticiparse a los retos estra- tégicos futuros; constituye una referencia fundamental para el planeamiento de la defensa.
186. El estudio de escenarios futuros, las enseñanzas obtenidas en operaciones y ejercicios, el desarrollo de doctrina, de conceptos, y la experimentación son las herramientas más adecuadas en las FAS para detectar deficiencias operativas
y diseñar las capacidades militares.
187. El proceso de Desarrollo y Experimentación de Conceptos (CD&E) es la suce- sión de actividades enfocadas a la identificación, elaboración, depurado y vali- dación de soluciones a problemas que, mediante la aplicación de pensamien- to creativo y una metodología analítica, describen cómo una fuerza empleará nuevas capacidades o capacidades ya existentes (MIRADO-I) para operar en un ambiente dado, existente o previsto.
ORGANIZACIÓN DE LAS FAS
188. La organización militar, responsabilidad del ministro de Defensa, se establece conforme a la normativa vigente y responde a los principios de jerarquía, disci- plina, unidad y eficacia posibilitando que la actuación de las Fuerzas Armadas se lleve a cabo de la forma más eficaz posible.
189. La eficacia operativa de las FAS depende de la sincronización y adecuación de las actividades de las estructuras operativa y orgánica, de manera que se ase- gure la unidad de esfuerzo en el cumplimiento de las misiones encomendadas, de acuerdo con la estrategia, la doctrina militar y las capacidades puestas a disposición del JEMAD.
190. La organización básica de las FAS se articula en dos estructuras, una orgánica orientada a la preparación de la Fuerza y otra operativa para su empleo en las misiones que se asignen a las FAS.
191. La estructura orgánica es la organización responsable de la preparación de la fuerza y de aportar las capacidades específicas a la estructura operativa; está formada por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire. En lo sucesi- vo, la expresión «Ejércitos» se utilizará para englobar a estos tres componen- tes de las Fuerzas Armadas.
192. Su organización es homogénea ya que cada uno de los Ejércitos se organiza en Cuartel General, Fuerza y Apoyo a la Fuerza. La transferencia de unidades de la estructura orgánica a la estructura operativa no implica cambio de su depen- dencia orgánica.
193. La estructura operativa es la responsable del empleo de la Fuerza en operacio- nes mediante el desarrollo de la acción conjunta y combinada, para el cumpli- miento de las misiones asignadas a las FAS; materializa el instrumento para la aplicación del poder militar nacional.
194. Está formada por una cadena de mando de autoridades militares, en la que el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) es la máxima autoridad, de la que dependen los organismos y organizaciones operativas que se establezcan.
195. El propósito de esta cadena de mando operativa, directa, única e integradora, es dotar de fluidez a las relaciones de mando, al planeamiento, la conducción y el seguimiento de las operaciones.
196. El Estado Mayor de la Defensa está constituido por un cuartel general y los organismos necesarios que le permiten desarrollar la acción conjunta. En el
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cuartel general está incluido el órgano responsable de prestar todo el apoyo a la estructura a través de las unidades y jefaturas de carácter conjunto o unifi- cado que se determinen.
197. Las organizaciones operativas, permanentes o temporales, se componen de mandos creados con las fuerzas transferidas por la estructura orgánica y de elementos propios de la estructura operativa. Se diseñan para cada operación con capacidades ajustadas a las misiones asignadas.
198. La participación de las Fuerzas Armadas en las operaciones se realiza median- te el empleo de la Fuerza Conjunta.
199. Con la finalidad de asegurar la eficacia operativa de las FAS, es necesario in- tegrar y optimizar las capacidades específicas y especializadas aportadas por el Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire y los organismos del EMAD, para operar de forma conjunta y con otros instrumentos del Estado, y cumplir las misiones asignadas.
200. Desarrollo de la Fuerza es la integración y sincronización de todos los procesos necesarios para que las capacidades militares de las FAS respondan a las ne- cesidades operativas identificadas en cada ciclo de planeamiento militar. Con- siste en un proceso continuo de dotar a los miembros y unidades de la Fuerza de las competencias que necesitan para operar de una forma cohesionada y eficiente y mantener estas competencias a lo largo del tiempo.
201. Este proceso integra actividades en el ámbito conjunto en relación a la doctri- na, la enseñanza, el adiestramiento, las lecciones aprendidas, el desarrollo de conceptos y la innovación militar. Incluye la orientación y la supervisión de la preparación de las unidades de la Fuerza, la evaluación de su disponibilidad operativa y la coordinación del adiestramiento de la estructura conjunta.
202. El Desarrollo de Fuerza sincroniza los esfuerzos de preparación, innovación e interoperabilidad necesarios para mejorar la capacidad operativa de la Fuerza Conjunta.
203. La Fuerza Conjunta (FC) es el instrumento que materializa la actuación de las Fuerzas Armadas mediante el empleo integrado de las capacidades militares en operaciones y, llegado el caso, combatir y vencer.
204. La FC está dispuesta a ser empleada en cualquier momento y lugar, de acuerdo a los intereses nacionales, manteniendo la capacidad de autonomía nacional, acción conjunta y disposición para actuar con otros instrumentos del Estado.
205. Se compone de todos los elementos integrantes de la Fuerza del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire, además de los componentes de los mandos subordinados al JEMAD que se determinen.
206. Las características que la definen son:
a) Disponibilidad operativa. Capaz de actuar en los plazos establecidos con las condiciones marcadas.
b) Eficacia. Dotada de las capacidades necesarias para hacer frente a los riesgos y amenazas que afecten a la seguridad e intereses nacionales, así como aquellos otros compartidos con los aliados.
c) Calidad. Dotada de personal cualificado, equipado y adiestrado con un armamento y equipo tecnológicamente avanzados.
d) Versatilidad. Capaz de actuar en cualquiera de los entornos operativos y de producir la sinergia necesaria mediante la acción conjunta, inte- grada y, en su caso, combinada.
e) Eficiencia. Capaz de desarrollar sus cometidos mediante la entidad y ca- pacidades estrictamente necesarias para lograr los efectos deseados.
f) Proyectable. Dispuesta para actuar fuera del territorio nacional, de manera independiente o junto con socios y aliados en el marco de ope- raciones multinacionales.
g) Resiliencia. Capaz de adaptarse a cambios bruscos en la situación operativa, sobreponerse a situaciones desfavorables y mantener sus capacidad de actuación en ambientes degradados.
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 58
207. En el empleo de la Fuerza Conjunta, sus integrantes tienen normalmente la consideración legal de fuerza armada. Además, en los casos que se determine, pueden tener la consideración de agente de autoridad.
208. La Fuerza Conjunta se emplea en operaciones mediante organizaciones ope- rativas, permanentes o temporales, que se diseñan para cada operación con capacidades ajustadas a las misiones asignadas.
209. Estas organizaciones se constituyen con las fuerzas transferidas por la es- tructura orgánica y los elementos propios de la estructura operativa. En fun- ción de necesidades operativas concretas, se puede incorporar unidades de los Ejércitos no pertenecientes a la Fuerza y elementos del Ministerio ajenos a las FAS, así como elementos de la Guardia Civil en cumplimiento de misio- nes de carácter militar, o de otros ministerios y organismos de la Administra- ción del Estado.
210. La Fuerza Conjunta reúne todas las capacidades militares disponibles. Las fuerzas que la componen poseen dichas capacidades en diferentes grados y especialidades, dotándolas de diferentes capacidades operativas.
211. Se entiende por capacidad operativa de una fuerza el grado exigible de disponi- bilidad, equipamiento, personal, doctrina, adiestramiento, organización e inte- roperabilidad para hacer frente a unos determinados cometidos en un entorno operativo definido.
212. La FC dispone de capacidad de mando y control integrado que proporciona a las autoridades de la cadena de mando operativa procedimientos; instalaciones, desplegables o estáticas, y sistemas de información y telecomunicaciones ro- bustos, seguros y resilientes, que les permiten desarrollar de forma conjunta, combinada e integrada el planeamiento, conducción y seguimiento de las ope- raciones.
213. Asimismo, la FC dispone de capacidad de inteligencia, vigilancia y reconoci- miento (ISR) que le permite la obtención, elaboración, y difusión de la inteligen- cia necesaria para prevenir y detectar riesgos, y para facilitar el conocimien- to del entorno operativo y de potenciales adversarios, además de identificar y contrarrestar las amenazas procedentes de servicios de inteligencia hostiles.
214. A estas capacidades se añaden otras capacidades operativas, clasificadas atendiendo al ámbito donde van a operar prioritariamente o a los tipos de ope- ración principal a desarrollar.
6.2.1. Capacidades operativas terrestres
215. Las unidades que aportan estas capacidades operativas terrestres están orga- nizadas, equipadas y preparadas para ser proyectadas y actuar en cualquier escenario terrestre y en todo el espectro del conflicto desde las operaciones de combate hasta de respuesta de crisis. Se caracterizan por su disponibili-
dad, capacidad expedicionaria, capacidad de acceso, adaptación, permanencia y dominio de cualquier tipo de terreno, combate próximo y de contacto y de interacción con la población.
216. Sus principales aportaciones a la acción conjunta son:
a) Mando y control hasta escalón Mando Componente, que podría consti- tuirse en mando de una fuerza conjunta de entidad limitada.
b) Contribución a la inteligencia, vigilancia y reconocimiento terrestre.
c) Control y dominio del terreno.
d) Combate terrestre, contra fuerzas regulares o irregulares.
e) Interacción con la población local y organizaciones de la zona de ope- raciones.
f) Apoyo y colaboración con autoridades civiles.
g) Asistencia a fuerzas de seguridad de otros países.
h) Conocimiento del entorno humano y del ámbito terrestre.
217. Su empleo, condicionado por lo complejo de su despliegue y repliegue, y por los elevados riesgos y costes que representa, supone una prueba del profundo compromiso en la resolución de los conflictos. Facilita, a través de la presencia sobre el terreno, obtener resultados decisivos y completar o dar continuidad a la acción previa o simultánea de otros componentes de la Fuerza Conjunta.
6.2.2. Capacidades operativas marítimas
218. Las unidades que aportan estas capacidades operativas marítimas están orga- nizadas, equipadas y preparadas para ser proyectadas y actuar tanto en ope- raciones de control y seguridad del mar como de proyección del poder naval en tierra. Se caracterizan por su disponibilidad, versatilidad, sencillez de pro- yección, movilidad estratégica, capacidad expedicionaria, y autonomía logística.
219. Sus principales aportaciones a la acción conjunta son:
b) Contribución a la inteligencia, vigilancia y reconocimiento marítimo.
c) Control del mar.
d) Proyección de las capacidades navales sobre tierra.
e) Seguridad marítima.
g) Autonomía logística.
h) Conocimiento del ámbito marítimo.
220. Su empleo y despliegue es un procedimiento de implicación flexible y prolon- gado en la resolución de todo tipo de conflictos, mediante el empleo de poder en el mar o desde él, a la vez que apoya el despliegue ágil de otros elementos de la Fuerza Conjunta, que por su entidad y volumen, con frecuencia no pueden ser desplegados de otra forma.
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6.2.3. Capacidades operativas aeroespaciales
221. Las unidades que aportan estas capacidades operativas aeroespaciales están organizadas, equipadas y preparadas para desplegar y ser empleadas tanto en operaciones de defensa y vigilancia como de respuesta inmediata en cualquier escenario. Se caracterizan por su disponibilidad, agilidad, rapidez de respues- ta, versatilidad y adaptación, capacidad de proyección y penetración, precisión y capacidad para minimizar daños colaterales, y por su capacidad expedicionaria.
222. Sus principales aportaciones a la acción conjunta son:
b) Control del espacio aéreo.
c) Operaciones contra las capacidades aéreas adversarias.
d) Ataque aéreo estratégico.
e) Ataque aéreo en apoyo a operaciones en superficie.
f) Contribución a la inteligencia, vigilancia y reconocimiento aeroespacial.
g) Proyección y movilidad aérea.
h) Control y coordinación de la defensa antimisil.
i) Apoyo y colaboración con autoridades civiles.
j) Recuperación de personal (PR).
k) Conocimiento del ámbito aeroespacial.
223. Su empleo y despliegue son una demostración inmediata del compromiso con la seguridad nacional y aliada, como opción más rápida ante las diferentes op- ciones, al tiempo que apoya al resto de elementos de la fuerza conjunta en el transporte, la vigilancia y la seguridad.
6.2.4. Capacidades operativas de ciberdefensa
224. Las unidades, equipos, elementos de apoyo y asesoramiento que aportan estas capacidades operativas de ciberdefensa están organizadas, equipadas y prepa- radas para ser empleadas tanto desde territorio nacional como desplegadas y actuar en operaciones defensivas, de explotación y de respuesta en el ciberes- pacio. Se caracterizan por su especialización técnica, disponibilidad e indepen- dencia de ámbitos físicos para llevar a cabo sus acciones.
225. Sus principales aportaciones a la acción conjunta son:
a) Mando y control hasta nivel Mando Componente.
b) Seguridad y defensa de las redes y sistemas de información y teleco- municaciones.
c) Contribución a la inteligencia, vigilancia y reconocimiento en el cibe- respacio.
d) Control del ciberespacio de interés militar.
e) Operaciones de respuesta en el ciberespacio.
g) Conocimiento técnico del entorno del ciberespacio.
226. Su empleo no siempre precisa de despliegue lo que facilita que desde los mo- mentos iniciales pueda participar en la operación de forma flexible y variable. Además de poder llevar a cabo operaciones de forma independiente en el cibe- respacio, apoyan y facilitan las operaciones del resto de las fuerzas gracias a su carácter transversal.
6.2.5. Capacidades de información
227. Las unidades, equipos, elementos de apoyo y asesoramiento que aportan estas capacidades de información se organizan, equipan y preparan para ser em- pleadas en las situaciones que se necesite promover percepciones y volunta- des favorables y protegerse de la influencia del adversario.
228. Sus principales aportaciones a las capacidades conjuntas son:
a) Coordinación de las actividades de los asuntos públicos militares.
b) Operaciones psicológicas.
c) Participación de actividades de targeting.
d) Actividades de seguridad de la información.
e) Actividades de interacción personal.
f) Contribución de operaciones de decepción.
g) Conocimiento del ámbito cognitivo.
229. El carácter permanente de los asuntos públicos militares y la posibilidad de que su empleo no siempre precise de despliegue facilita que desde los mo- mentos iniciales pueda participar en la operación. A través de su actuación se transmite una información veraz, precisa y oportuna de las acciones e intencio- nes propias.
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6.2.6. Capacidades de operaciones especiales
230. Las unidades que aportan estas capacidades operativas de operaciones es- peciales están organizadas, equipadas y preparadas para alcanzar objetivos decisivos o de gran valor, en áreas hostiles o sensibles, mediante la utiliza- ción de TTP y modos de empleo específicos, pueden ser empleadas en todo el espectro del conflicto, bien de forma independiente o en coordinación con otras fuerzas. Se caracterizan por su alta disponibilidad y capacidad de pro- yección, mínima huella logística, posibilidad de actuación en modo abierto, encubierto o secreto, y por la precisión en sus acciones, reduciendo los posi- bles daños colaterales.
231. Sus principales aportaciones a la acción conjunta son:
a) Mando y control hasta escalón Mando Componente.
b) Reconocimiento y vigilancia especial.
c) Acción directa.
d) Asistencia militar.
e) Capacidades especiales en contraterrorismo y contrainsurgencia.
f) Rescate de rehenes (Hostage Rescue Operations, HRO).
g) Enlace con diferentes actores considerados de especial relevancia.
232. Su empleo permite la acción sobre blancos que sean difíciles de alcanzar me- diante acciones convencionales, o que requiera actuar en ambiente especialmen- te hostil, políticamente sensible o con posibilidades de alto impacto mediático.
6.2.7. Capacidades de respuesta a emergencias
233. Las unidades que aportan estas capacidades operativas de respuesta a emer- gencias están organizadas, equipadas y preparadas para ser empleadas, como primer elemento de las FAS, ante situaciones de emergencia de interés nacio- nal. Se caracterizan por su alta disponibilidad y por la capacidad de integración de otras unidades militares, así como con actores civiles que actúan en estas situaciones. Esta capacidad puede ser reforzada por cuantas unidades de la FC sean necesarias.
234. Sus principales aportaciones a la acción conjunta son:
a) Mando y control en emergencias hasta la Dirección Operativa de una emergencia de interés nacional.
b) Intervención en las siguientes situaciones de emergencia, según sus causas y responsabilidades en la dirección:
i) Las que tengan su origen en riesgos naturales.
ii) Los incendios forestales.
iii) Las derivadas de riesgos tecnológicos.
iv) Las que sean consecuencia de atentados terroristas o ac- tos ilícitos y violentos.
v) La contaminación del medio ambiente.
c) Apoyo a población civil damnificada.
235. Estas capacidades permiten contribuir a la Acción Interior del Estado, res- pondiendo a las situaciones de emergencia en territorio nacional, así como contribuir a la Acción Exterior del Estado en el ámbito multinacional o bi- lateral, proyectando capacidades de respuesta a zonas afectadas por una catástrofe.
6.2.8. Capacidades de policía militar
236. Las unidades que aportan estas capacidades operativas de policía militar están organizadas, equipadas y preparadas para cumplir las misiones que requieran preparación de carácter policial. En el desempeño de sus funciones tienen ca- rácter de agente de la autoridad.
237. Sus principales aportaciones a la Fuerza Conjunta son: agente de la autoridad como policía militar o asesor policial; apoyo al control y seguridad de movi- mientos y transportes; reconocimiento, vigilancia y seguridad; y detención y custodia.
238. Su disponibilidad potencia el empleo de la Fuerza en el campo de la seguridad, especialmente en situaciones de profundo contacto con la población civil, y fa- cilita la relación con agentes policiales y autoridades judiciales.
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 64
239. En las circunstancias establecidas, otros componentes de la FC se pueden incor- porar a esta capacidad desempeñando cometidos como agentes de la autoridad.
240. Atendiendo a su naturaleza militar y su preparación policial, la Guardia Civil puede ser empleada al objeto de añadir y dar mayor potencia y especialización a las organizaciones operativas que se creen. Sus aportaciones a las capacida- des citadas anteriormente son: asistencia en técnicas policiales, policía judi- cial, y control de fronteras/aduanas y guardia costera.
“Siendo el combate el único móvil de las tropas, la organización debe adaptarse a él; ninguna de sus bases ha de ser opuesta a un principio táctico, sino que ha de cumplir con las exigencias militares de la lucha en toda su actividad y en cualquier momento…”
Francisco de Villamartín, comandante. “Nociones de Arte Militar”, 1863
FUNDAMENTOS DE LAS OPERACIONES
7.5. NIVELES PARA EL PLANEAMIENTO Y EJECUCIÓN DE LAS OPERACIONES
a contribución militar a la acción del Estado se materializa en el
empleo del instrumento militar por parte del Gobierno, tanto en el ámbito general de la seguridad como en el más específico de la defensa, y se concreta principalmente a través de las operaciones.
La actuación de las FAS se ajusta a principios éticos, legales y doctrinales, de entre los que destacan los valores, la legitimidad y los principios fundamentales. En el espacio de las operaciones actúan todos los instrumentos de poder, tienen lugar los enfrentamientos, se ejecutan las acciones
y se producen los efectos que pueden ser físicos, virtuales o
psicológicos. Está formado por ámbitos de operación físicos (terrestre, marítimo y aeroespacial), no físicos (ciberespacial y cognitivo) y mixtos, fruto de la intensa interrelación de los anteriores. El entorno operativo se ve afectado por diversos factores no
solo militares sino también políticos, económicos, sociales, de infraestructura, de información, físicos y temporales. Para operar en un entorno es necesario estudiarlo y comprenderlo pues acciones iguales tienen efectos distintos en entornos diferentes. No en todas las operaciones existirá un adversario o estará suficientemente identificado. Pueden ser desde Estados sujetos en mayor o menor medida al derecho internacional, hasta actores no estatales como organizaciones terroristas, guerrillas, milicias
o crimen organizado. Su forma de operar puede ser simétrica,
asimétrica o una combinación de ambas. El espectro de los conflictos relaciona el grado de violencia o intensidad del entorno (alta, media o baja intensidad) con el tipo de capacidades y actividades que realiza la fuerza en las operaciones, que van desde las actuaciones en tiempo de paz hasta el conflicto generalizado.
El empleo de la fuerza en las operaciones requiere una adecuada capacidad de combate y se puede utilizar de forma combinada, conjunta o integrada con otros instrumentos de poder del Estado de acuerdo a unas reglas de enfrentamiento. El planeamiento
y ejecución de dichas operaciones se desarrolla en los niveles
estratégico, operacional y táctico, que no pueden considerarse estancos entre sí ya que para cada autoridad la clave no es el nivel
en el que se está, sino las funciones que desempeña.
241. La contribución militar a la acción del Estado se materializa en el empleo del instrumento militar por parte del Gobierno, ya sea en el ámbito general de la seguridad, o en el más específico de la defensa, concretándose principalmente
través de las operaciones.
242. Se entiende por operación el proceso mediante el cual una autoridad, ante si- tuaciones que alteran las condiciones de seguridad, emplea instrumentos de poder nacional y en su caso, aliados, de forma deliberada y ordenada para al- canzar una determinada situación final deseada.
243. Toda operación se orienta a lograr los objetivos estratégicos definidos por ser decisivos para lograr las condiciones de seguridad política, militar, económica
social que configuran la situación final deseada a alcanzar.
244. Cuando el instrumento de poder militar, con la posible participación de otros ins- trumentos, se emplea en el ámbito de la defensa, se hace mediante el desarrollo de operaciones militares. Se entiende por operación militar el conjunto de acciones coordinadas en tiempo, espacio y propósito por una autoridad militar para alcanzar objetivos militares de acuerdo con lo establecido en una directiva, plan u orden.
245. Cuando para alcanzar los objetivos estratégicos militares sea necesario desarrollar una serie de operaciones militares relacionadas entre sí, se denominará campaña.
246. Sin embargo, las capacidades militares no son únicamente empleadas en el ámbito de la defensa sino también en otros ámbitos de la seguridad como la acción exterior y la colaboración institucional.
247. En este sentido, se denomina contribución militar a la acción de otros instru- mentos del Estado, al empleo del instrumento de poder militar bajo la dirección de la autoridad que corresponda para la consecución de objetivos no militares. Para las fuerzas participantes su actuación tiene la consideración de operación militar y se denominan operaciones de contribución militar.
PRINCIPIOS DE EMPLEO DEL INSTRUMENTO MILITAR
248. Tomada la decisión política de emplear el instrumento militar en operaciones, es necesario tener presente que su actuación se ajusta a ciertos principios éti- cos, legales y doctrinales.
“Aquí la más principal hazaña es obedecer, y el modo cómo ha de ser es ni pedir ni rehusar. Aquí, en fin, la cortesía, el buen trato, la verdad,
la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría; el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son, caudal de pobres soldados; que en buena o mala fortuna, la milicia no es más que una religión de hombres honrados.” Pedro Calderón de la Barca, soldado y escritor.
“Comedia famosa. Para vencer a amor, querer vencerle”. 1650
249. La deontología militar es el conjunto de principios y reglas éticas que regu- lan y guían la actividad de los miembros de las Fuerzas Armadas. Se apoya en sólidos fundamentos morales que proceden de la historia, la cultura y las tradiciones. Estos principios potencian las cualidades del militar para que re- dunden en una mayor cohesión del grupo y en una conducta íntegra de todos sus miembros.
250. Los valores de las Fuerzas Armadas españolas son reflejo de los propios de la sociedad española, consagrados en la Constitución. Sobre esta base y su secu- lar patriotismo, la institución militar transmite a sus miembros los valores que la conforman y que le son consustanciales: el honor, la disciplina, la lealtad, la abnegación, el espíritu de sacrificio, el compañerismo, el amor al servicio, el valor, la laboriosidad y el afán de superación.
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 72
251. Este código de conducta está recogido, esencialmente, en nuestras Reales Ordenanzas que constituyen el referente fundamental para el ejercicio del mando, la toma de decisiones, la aplicación de la doctrina y el cumplimiento del deber.
252. Estos principios no siempre son los mismos para todas las partes enfrentadas en un conflicto, por lo que sus conductas y reacciones ante estímulos similares pueden ser diferentes. Por ello es relevante conocerlos y evaluar su impacto en las operaciones.
253. Los principios éticos más generalizados en nuestro entorno cultural son el ori- gen del actual derecho internacional humanitario.
254. Una de las formas del ejercicio legítimo de la violencia por el Estado consiste en el empleo de la fuerza militar y, por ello, está sometido al imperio de la ley. Esta legitimidad afecta tanto a la forma en la que se emplea la fuerza como a la finalidad de su uso.
255. La legitimidad en el uso de la fuerza consiste en actuar conforme a las leyes, los mandatos, los compromisos suscritos por España y al código moral de las Fuerzas Armadas españolas.
256. El derecho internacional humanitario (DIH) o derecho de los conflictos arma- dos (DICA), formado por los tratados y convenios internacionales ratificados por España, las leyes y usos de la guerra destinados a minimizar los efectos que se derivan de los conflictos armados, junto a la Constitución Española y el resto de nuestro ordenamiento jurídico, conforman el marco legal vinculante de las operaciones, tanto para quien dirige las acciones como para quien las ejecuta.
257. En este marco legal destaca la Carta de las Naciones Unidas que promueve la resolución pacífica de los conflictos y, cuando esto no es posible, regula el uso de la fuerza por parte de los contendientes.
258. El derecho internacional humanitario, que comprende principios como la ne- cesidad militar, la proporcionalidad, la distinción o la humanidad, limita la utilización por las partes en conflicto de los métodos y medios de hacer la guerra. Además protege a las personas y a los bienes afectados o que pue- den verse afectados por dicho conflicto y es aplicable en todo tiempo, lugar y circunstancia.
259. Pese a la aceptación internacional formal generalizada de estos principios, su interpretación no es homogénea y su grado de aplicación es dispar. Además, existen potenciales adversarios que no los reconocen o son manifiestamente contrarios a ellos, considerándolos una vulnerabilidad susceptible de ser ex- plotada.
260. Sin embargo, tan importante es que se opere legítimamente, como que sea percibido así por la opinión pública propia, la de las naciones que participan en
las operaciones, la comunidad internacional, y la población local de la zona en donde se desarrolla la operación.
2.3. PRINCIPIOS DOCTRINALES 2.3.1. Principios del arte militar
261. Conviene no perder de vista en las operaciones las lecciones aprendidas de la historia militar que, en forma de conceptos básicos y generales, sirven de respaldo a las doctrinas para su ponderación y adaptación a cada entorno operativo.
262. Los principios fundamentales del arte militar, de aplicación en todo tipo de operaciones son: la voluntad de vencer, la libertad de acción y la capacidad de ejecución.
263. La voluntad de vencer debe entenderse como el firme propósito del mando
y de las tropas de imponerse al adversario y cumplir la misión en cualquier
situación por desfavorable que esta sea. Implica fe en el triunfo, tenacidad
para alcanzarlo y actividad insuperable en la ejecución. Se basa en los va- lores morales que constituyen el primordial exponente de la valía de una fuerza militar.
“Un capitán de galera aragonesa atacará a dos enemigas, dos a tres y tres a cinco”
Ordenanzas del Almirante Cabrera, siglo XV
264. La libertad de acción es la posibilidad de decidir, preparar y ejecutar los planes
a pesar de la voluntad del adversario. El mando procurará conservarla a todo
trance y, si la pierde, tratará de recuperarla lo antes posible. Requiere capaci- dad de conocer al adversario, el entorno y los medios propios. El arte militar consiste fundamentalmente en la lucha por alcanzarla.
265. La capacidad de ejecución es la facultad de saber determinar y adecuar con eficiencia los medios y su forma de empleo a las misiones asignadas, estable- ciendo los planes necesarios para el desarrollo de las operaciones, ejecután- dolos de la forma prevista y modificándolos en función de los cambios que la situación aconseje.
2.3.2. Doctrina militar
266. La doctrina militar, o doctrina para las operaciones, establece los principios directores que rigen la actuación operativa de las Fuerzas Armadas españolas, proporcionando además un marco de referencia común para la actuación espe-
cífica de los ejércitos, una guía para la conducción de las operaciones militares
y un marco de pensamiento para dar soluciones a los problemas operativos. Es de obligado cumplimiento aunque requiere juicio en su aplicación.
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 74
267. Se entiende por problema operativo
mandante cuando debe cumplir una misión dada, con unos medios y en unas condiciones determinadas.
268. La doctrina constituye la base del planeamiento militar operativo y guía el em- pleo de los demás componentes de la capacidad militar de una fuerza para el cumplimiento de la misión asignada. Además, facilita la unidad de esfuerzo proporcionando información sobre el modo de empleo de las fuerzas militares a las autoridades, instituciones, organizaciones y actores con los que estas deban interactuar. La doctrina facilita la toma de decisiones en operaciones en ausencia de órdenes concretas.
269. Como componente fundamental de la capacidad de combate de toda fuerza mi- litar, la doctrina debe compaginar el rigor de los principios con la flexibilidad en su empleo.
270. El cuerpo doctrinal ha de ser completo, estar actualizado y ajustarse a los me- dios, a los objetivos, a la normativa relativa al empleo de la fuerza, y a los in- tereses nacionales. El cuerpo doctrinal español está compuesto por la doctrina militar nacional y por la doctrina combinada ratificada por España.
271. La doctrina militar nacional está desarrollada por las Fuerzas Armadas españo- las y armonizada con la de la Alianza Atlántica. Es de aplicación, normalmente, cuando estas operen dentro o fuera del territorio nacional, bajo mando y con me- dios nacionales y, en su caso, a las fuerzas de otras naciones que participen me- diante acuerdos bilaterales. También se aplicará en las operaciones de la Alianza en aquellos aspectos que no hayan sido ratificados por España o en ausencia de doctrina aliada.
272. Actualmente, nuestra doctrina combinada comprende fundamentalmente la de- sarrollada por la OTAN, normalmente con participación española. Es de aplica- ción a las Fuerzas Armadas españolas cuando participen en operaciones de la Alianza. En las operaciones nacionales, y en ausencia de doctrina nacional, será de aplicación aquella doctrina OTAN que haya sido ratificada e implementada por España. Para garantizar la interoperabilidad, la doctrina OTAN es de empleo ha- bitual en las Fuerzas Armadas.
273. Cuando exista doctrina combinada procedente de la Unión Europea, de otras or- ganizaciones internacionales de seguridad y defensa (OISD) o de coaliciones de las que España forme parte, se aplicará el mismo criterio establecido para la doctrina OTAN.
la situación a la que se enfrenta un co-
2.3.3. Principios operativos
274. La actuación de las fuerzas militares en las operaciones está guiada tanto por los principios fundamentales del arte militar como por los principios operativos que se derivan de ellos.
275. Todos estos principios guían la elaboración de doctrina y el planeamiento y conducción de las operaciones a todos los niveles. Conocerlos no es suficiente
para lograr el éxito, pero ignorarlos es, a menudo, suficiente para el fracaso. Son de aplicación permanente a lo largo de toda operación.
276. Se consideran principios operativos: la definición de los objetivos, la unidad de esfuerzo, la concentración de fuerza, la sencillez, la flexibilidad, la iniciativa, la sorpresa, la seguridad, la economía de medios y la continuidad.
2.3.3.1. Definición de objetivos
277. La definición de objetivos consiste en que toda operación militar debe estar di- rigida a conseguir uno o varios objetivos, que deben ser entendidos como re- quisito para la consecución de una situación final deseada, y que han de estar claramente definidos y ser alcanzables y trascendentes.
278. El objetivo estará claramente definido cuando resulte inequívoco. Puede ser tangible, como una zona de terreno o una fuerza enemiga determinada, o intan- gible, como el apoyo de la población.
279. Los objetivos serán alcanzables cuando el mando designado reciba los recur- sos y la autoridad necesaria, y mantenga la libertad de acción necesaria para su consecución.
280. Un objetivo es trascendente cuando su consecución tiene una repercusión fun- damental en el logro del objetivo del mando superior, que es la referencia prin- cipal de la operación.
2.3.3.2. Unidad de esfuerzo
281. La unidad de esfuerzo es la concurrencia a un mismo fin de cuantos elementos y escalones de mando intervienen en una operación.
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282. Se materializa mediante el trabajo en equipo, la unidad de mando y la sincroni- zación en tiempo y lugar tanto de las acciones militares como de las llevadas a cabo por el resto de actores que participan en la operación. Se logra mediante la acción conjunta e integrada.
2.3.3.3. Concentración de fuerza
283. La concentración de fuerza consiste en aplicar la potencia de combate de forma sincronizada sobre un mismo objetivo para lograr efectos decisivos.
284. Requiere unidad de esfuerzo y una acertada economía de medios.
2.3.3.4. Sencillez
285. La sencillez consiste en concebir el mínimo número de órdenes, procedimien- tos y planes claros que faciliten la ejecución.
286. Respetar la facultad de los escalones de mando subordinados para desarrollar y conducir planes a su nivel, facilita este principio y evita problemas de inter- pretación. Cuanto más compleja y dinámica sea la operación más importancia alcanza la aplicación del principio de sencillez.
2.3.3.5. Flexibilidad
287. La flexibilidad es la capacidad de comandantes, organizaciones, planes y proce- sos para adaptarse rápidamente a las variaciones de la situación y alcanzar el objetivo de forma diferente a la inicialmente prevista.
288. Requiere visión de conjunto, iniciativa y planes sencillos con soluciones alter- nativas. Contribuye a mantener y a recuperar la libertad de acción.
2.3.3.6. Iniciativa
289. La iniciativa es la facultad de gobernar el orden de los acontecimientos en los térmi- nos que interesen a la acción propia. Permite a las organizaciones operativas estar dispuestas para actuar de forma proactiva y mantener de una manera constante la presión sobre el adversario, adelantándose a sus acciones y decisiones.
290. La iniciativa fortalece la confianza y la determinación en la acción propia, evita ceder la iniciativa al adversario y fomenta la ambición para la consecución del éxito en el cumplimiento de la misión.
2.3.3.7. Sorpresa
291. La sorpresa consiste en obligar al adversario a actuar en el lugar, en las con- diciones o en el momento para él inesperados, o en emplear medios o proce- dimientos por él desconocidos, para situarlo en condiciones de inferioridad y conseguir con ello efectos mayores con el mismo esfuerzo o que serían difícil-
mente alcanzables por otros medios. Cada operación que se emprenda debe buscar sorprender al adversario y evitar que este nos sorprenda.
292. Se basa en la confidencialidad y en la decepción, y debe ejecutarse con rapidez. Mantener la discreción resulta crucial para la sorpresa, pese a las enormes dificultades que las nuevas tecnologías representan para ello.
2.3.3.8. Seguridad
293. La seguridad consiste en precaverse contra la acción directa o potencial de los adversarios, paliando sus efectos o evitando la sorpresa.
294. El grado de seguridad aumenta con la información propia y la negación de in- formación al adversario, con medidas activas y pasivas de protección, la inicia- tiva y la audacia ya que no implica una excesiva precaución. Es esencial para mantener la libertad de acción y la capacidad de combate.
2.3.3.9. Economía de medios
295. La economía de medios es la distribución ponderada de los medios y de los re- cursos entre las diferentes acciones y actividades de una operación en función de la prioridad asignada. Debe quedar materializada en los correspondientes planes, mediante la atribución óptima de medios y misiones.
296. Supone aceptar riesgos y requiere disponer de información actualizada, clara, precisa y en el nivel adecuado para optimizar la gestión.
2.3.3.10. Continuidad
297. La continuidad es la capacidad moral, de mando y control, y de sostenimiento, para actuar y apoyar la acción sin interrupción y de manera completa hasta el cumplimiento de la misión, resistiendo y recuperándose ante cualquier situa- ción por desfavorable que esta sea o por degradado que esté el entorno.
298. Se basa en el acertado ejercicio del liderazgo, en la determinación para impo- ner la propia voluntad, y en la capacidad de apoyo y de resiliencia. Requiere una correcta estimación del factor tiempo y de los recursos disponibles.
EL ESPACIO DE LAS OPERACIONES
299. Los ámbitos de operación son los espacios físicos y no físicos, con caracterís- ticas propias diferenciadas, que condicionan las aptitudes y procedimientos de los medios, fuerzas y capacidades que deben operar en ellos.
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Figura 1. Los ámbitos de operación
300. Estos ámbitos son el terrestre, el marítimo, el aeroespacial, el cognitivo y el ciberespacial.
301. Los ámbitos de operación no deben ser considerados de forma aislada, sino como un conjunto en el que las acciones que tienen lugar en uno de ellos tienen efectos derivados sobre el resto.
302. Existen zonas de contacto o de intensa interacción entre ámbitos, físicos y no fí- sicos, que dan lugar a ámbitos mixtos, como el litoral, el aeroterrestre, el aero- naval, o los que generan el ámbito ciberespacial y el cognitivo, como las redes sociales, transversales al resto de ámbitos.
303. Los ámbitos mixtos son de especial interés para las operaciones por ser de frecuente y necesario empleo, por implicar una dificultad añadida para la coor- dinación de las acciones y por requerir procedimientos no solo específicos sino además conjuntos.
304. No se debe identificar la natural forma de acción de un tipo de fuerza en un ám- bito de operación determinado con un falso sentido de propiedad o exclusividad sobre él, ya que raramente se opera en solitario en un único ámbito.
3.1.1. Ámbito terrestre
305. El ámbito terrestre está formado por la superficie sólida del planeta. En él se asienta el ser humano y, por tanto, se localizan sus poblaciones y los centros de poder tecnológicos, culturales y de producción, así como gran parte de los re- cursos naturales accesibles. Exige a las Fuerzas Armadas capacidad para ope- rar en un amplio espectro de situaciones geográficas que van desde espacios con condiciones extremas para la vida y el movimiento, hasta zonas densamen-
te urbanizadas con una elevada presencia de no combatientes. Proporciona acceso a los centros de poder y a las infraestructuras, y con ello posibilidad de despliegues permanentes y contacto con la población. En este ámbito operan principalmente los combatientes y medios terrestres y tienen sus bases todos los demás.
3.1.2. Ámbito marítimo
306. El ámbito marítimo es un ámbito físico que representa dos tercios de la super- ficie del planeta e incluye los mares y océanos, sus profundidades, la tierra su- mergida y las aguas interiores navegables. Respecto a los mares y los océanos su principal características es la inexistencia de fronteras físicas, constituyen- do las aguas internacionales un espacio global común (global common) donde ninguna nación posee derechos soberanos y en los cuales se desarrolla el co- mercio mundial y actividades de toda índole. Como elemento importante hay que destacar la escasa regulación existente, lo que supone un potencial origen de conflictos. El ámbito marítimo proporciona a las Fuerzas Armadas acceso al litoral, movilidad, proyección, permanencia y autonomía logística.
3.1.3. Ámbito aeroespacial
307. El ámbito aeroespacial es un ámbito físico que envuelve a los ámbitos terrestre y marítimo, y que ofrece la posibilidad de utilizar la tercera dimensión sobre la superficie, con un amplio espectro de alcances y altitudes. Sus características limitan, en el ámbito aéreo, la permanencia para operar en él y requiere disponer
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de bases en superficie. Este ámbito proporciona a las Fuerzas Armadas las ca- pacidades de penetración, aplicando potencia de fuego a grandes distancias con precisión, de proyección rápida y de obtención de información con rapidez y pers- pectiva. En él operan principalmente los medios aeroespaciales y los balísticos.
3.1.4. Ámbito cognitivo
308. El ámbito cognitivo es un ámbito intangible inherente al ser humano, conside- rado de forma individual, socializada u organizada, y es consustancial a su ca- pacidad de juicio y de toma de decisiones. Este ámbito alcanza a las voluntades de todas las personas afectadas por el conflicto y a los sistemas de inteligencia artificial, por lo que impregna al resto de ámbitos. Su principal limitación es que para operar en él se manejan aspectos intangibles y de difícil evaluación, como los valores, las percepciones, la conciencia, las actitudes y los prejuicios. Se entiende por percepción la interpretación subjetiva, elaboración personal o representación mental, fruto de la interiorización de la información y los estí- mulos recibidos del entorno. Este ámbito permite a las Fuerzas Armadas al- canzar objetivos que quedan fuera del alcance de otros, mediante el empleo de técnicas de comunicación, la ciencia psicológica y otras ciencias sociales.
3.1.5. Ámbito ciberespacial
309. El ámbito ciberespacial es el ámbito artificial compuesto por infraestructuras, redes, sistemas de información y telecomunicaciones y otros sistemas electró- nicos, por su interacción a través de las líneas de comunicación sobre las que se propaga y el espectro electromagnético (EEM), así como por la información que es almacenada o transmitida a través de ellos. Es transversal a los demás ámbitos y no está sujeto a un determinado espacio geográfico. Le caracteri- zan su extensión, el anonimato, la inmediatez y su fácil acceso. Finalmente, su carácter artificial y su rápida evolución generan continuas vulnerabilidades y oportunidades.
310. Los enfrentamientos se producen cuando, por la existencia de voluntades con- trapuestas, se llevan a cabo acciones y respuestas que pretenden conseguir efectos en beneficio de intereses antagónicos. En el curso de las operaciones, dichos enfrentamientos tienen lugar en los ámbitos de operación.
311. Se entiende por efecto el cambio en el estado físico, de funcionamiento o de comportamiento de un sistema o elemento de un sistema como resultado de una acción, conjunto de acciones u otras causas; un efecto puede a su vez pro- ducir otros efectos.
312. Para facilitar un correcto análisis y comprensión, los efectos se clasifican de diversas formas: deseados o no deseados, inmediatos o diferidos, acumulati-
vos, en cascada o colaterales. Por su naturaleza los efectos, pueden ser físicos, virtuales y psicológicos:
a) Efectos físicos, cuando se lleva a cabo la destrucción, daño o deterioro físico de las capacidades funcionales de un sistema o sistemas deter- minados.
b) Efectos virtuales, cuando se afecta de forma no física a la capacidad de funcionamiento de un sistema o sistemas determinados.
c) Efectos psicológicos, cuando se producen cambios en las percepcio-
nes que influyen en la toma de decisiones y en los comportamientos.
313. Como producto de los enfrentamientos, la victoria es alcanzada por quien logra unos efectos decisivos sobre su adversario; por ello, el combate no deja de ser una lucha entre contendientes por dilucidar qué efectos prevalecen. En este sentido cabe hablar de enfrentamiento físico, virtual o psicológico.
314. Los conflictos actuales tienden a ser transfronterizos, al romper los tradicio- nales límites geográficos, políticos y legales; multiámbito, al afectar a todos los posibles ámbitos de operación; y multifunción, al involucrar a todos los ins- trumentos de poder. Sin embargo, sigue siendo necesario delimitar el espacio donde se van a ejecutar las operaciones.
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 82
315. El espacio de las operaciones es la porción de los ámbitos de operación, físicos y no físicos, en los que operan los instrumentos de poder, en particular el ins- trumento militar, se ejecutan las acciones, tienen lugar los enfrentamientos, y se producen los efectos.
316. Está conformado por espacios, volúmenes y dimensiones físicas tangibles que no siempre tienen continuidad, y otros intangibles que los conectan y a los que se superponen.
317. La aplicación de una capacidad determinada en cualquiera de los ámbitos de operación puede tener efectos físicos, virtuales o psicológicos incluso en zonas remotas a aquellas donde haya tenido lugar la acción, como ocurre con las efectuadas en el ciberespacio o en el ámbito cognitivo.
Figura 2. Espacio de las operaciones
318. Este hecho es lo que mejor refleja la dificultad para delimitar el espacio de las operaciones, ya que, como se ha visto, sus dimensiones no son solamente físicas, sino que se extienden más allá de los límites geográficos tradicionales.
319. La delimitación general del espacio de las operaciones corresponde al Go- bierno y su concreción más detallada a la cadena de mando operativa según progresa el planeamiento de las operaciones. Esta delimitación no solo con- siste en determinar las tradicionales referencias geográficas o físicas, sino también otros parámetros adaptados a los ámbitos de operación ciberespa- cial y cognitivo.
320. Se denomina teatro, o teatro de la guerra en su denominación tradicional, a los espacios físicos y no físicos que se ven afectados en un conflicto armado. Puede contener más de un teatro de operaciones y siempre, el territorio nacional.
321. Territorio nacional (TN) está formado por los espacios físicos y no físicos de soberanía de la nación.
322. Teatro de operaciones (TO), es el conjunto formado por los espacios, físicos y no físicos, que son necesarios para desarrollar y sostener las operaciones. Incluye una o varias zonas de operaciones (ZO) y las líneas de comunicaciones (LOC). También incluye a los cuarteles generales, y los elementos y nodos de mando y control relacionados con la operación que estén localizados fuera de zonas de operaciones. Puede incluir todo o parte del territorio nacional (TN) y, en su caso, otros espacios de interés que se determinen.
323. Líneas de comunicaciones (LOC): están formadas por los nodos y las rutas que conectan los puntos de embarque/desembarque (POE/POD), en TN o en otros países que se especifiquen, con el destino final (FD) de las fuerzas, para su des- pliegue, sostenimiento y repliegue. Se entiende por nodos a los POE/POD, las áreas y naciones de tránsito, y las bases avanzadas, entre otros.
324. Zona de operaciones (ZO): es el área o conjunto de áreas del TO con efectos operativos y, además, administrativos, económicos y disciplinarios, donde des- pliegan personal y fuerzas militares españolas para el desarrollo de su misión en el contexto de una operación. En operaciones combinadas la ZO se definirá sobre la base del área o áreas de operaciones conjuntas (JOA) determinadas en la documentación operativa multinacional y en las directrices del JEMAD.
325. Área de operaciones conjuntas (Joint Operations Area, JOA): (según denomina- ción OTAN; otras OISD pueden tener otras denominaciones) es el área definida por el nivel estratégico militar en la que el comandante operacional planea, conduce y ejecuta las operaciones conjuntas durante un determinado espacio de tiempo y con una determinada finalidad.
326. Área de operaciones (Area of Operations, AOO): los volúmenes geográficos defini- dos por el comandante operacional dentro de su JOA en el que los comandan- tes subordinados planean y conducen sus operaciones con la máxima libertad de acción posible.
327. El Área de operaciones de ciberdefensa (AOCD): es la parte del ciberespacio en el que de manera permanente o puntual, se ejecutan operaciones militares. Está formado de manera permanente, por todas las redes y sistemas de información y telecomunicaciones empleadas por el Ministerio de Defensa y las de poten- ciales adversarios, y de manera eventual, por las de adversarios o terceros que estuvieran afectando, o pudieran afectar, a las operaciones, así como por las de aquellos otros cuya protección le sea encomendada a las Fuerzas Armadas.
328. En el ámbito cognitivo el espacio de las operaciones se delimita mediante au- diencias. Una audiencia es un grupo humano definido, sobre el cual se tiene autorización para realizar una actividad de información concreta en unas con- diciones determinadas, en beneficio de las operaciones propias. Las audiencias pueden ser propia, favorable, neutral, competidora o adversaria.
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 84
329. Todas las acciones y operaciones que llevan a cabo los instrumentos de poder, fundamentalmente el militar, tienen lugar en unos determinados en- tornos operativos. Cada operación se lleva a cabo en un entorno operativo concreto y distinto, por lo que conocerlo y entenderlo es esencial para poder operar en ellos.
330. Se entiende por entorno operativo al conjunto de condiciones, circunstancias e influencias que afectan al empleo de las capacidades y a la toma de decisiones, en relación con la operación. El entorno evoluciona con la intensidad y la rapi- dez con que lo hacen dichas condiciones, circunstancias o influencias.
331. Se denomina situación al estado del entorno operativo en un momento y lugar determinado. Se considera que la situación de un entorno está más o menos degradada en función de las dificultades que presenta para operar en él.
332. A lo largo del planeamiento y ejecución de una operación, el análisis riguroso del entorno operativo proporciona al comandante un conocimiento global y de- tallado de la situación, le facilita una acertada y oportuna toma de decisiones así como la comprensión de sus potenciales efectos y consecuencias. Este aná- lisis es un proceso constante y perfectible a lo largo de la operación y requiere unas robustas capacidades de inteligencia.
333. Existe gran diversidad de condiciones, circunstancias e influencias que pue- den afectar a este entorno como, entre otras, el marco geopolítico y legal, el apoyo a la operación, las capacidades propias y de los adversarios, la situación económica, social, lingüística, étnica y religiosa, el grado de urbanización y de- sarrollo, de violencia, de libertad de prensa y desinformación, la orografía, la climatología y las condiciones medioambientales y sanitarias.
334. Para facilitar el análisis del entorno operativo, es de utilidad considerar catego- rías o áreas tales como la política, la militar, la económica, la social, las infraes- tructuras, la información, la física y la temporal (PMESII-PT). Estas áreas están vinculadas entre sí y son interdependientes.
“En lo que más se distingue este ilustre español (Gonzalo Fernández de Córdoba, “el Gran Capitán”) es en comprender la clase de guerra que hace y los enemigos con quienes lucha, amoldando su método, y hasta su carácter personal, a las circunstancias”.
Francisco Villamartín, comandante. “Nociones de Arte Militar”, 1863
335. Los responsables del planeamiento y de la toma de decisiones deberán anali- zar y comprender todos estos factores para poder ponderar y decidir la forma de proceder, ya que, de hecho, acciones propias iguales podrán producir efec- tos diferentes en entornos operativos distintos.
336. Este análisis y comprensión no puede considerarse suficientemente completo hasta haber incorporado las percepciones que los diferentes actores tienen de ese mismo entorno, lo que da lugar a una comprensión agregada, no exclusi- vamente propia.
337. Adversario es el conjunto de actores de un conflicto a los que se les reconoce como potencial o abiertamente hostiles para los intereses propios o aliados y contra los cuales se puede prever el uso de la fuerza.
338. No en todas las operaciones existen adversarios o están suficientemente iden- tificados. Existen ocasiones, como en las catástrofes naturales, en las que la hostilidad no procede de un actor concreto, sino del propio desorden y del caos inherente a este tipo de situaciones. En otras, como en el caso del ciberespacio, el anonimato que lo caracteriza proporciona la cobertura idónea para que los ataques, a pesar de que su efectividad sea considerable, puedan pasar inadver- tidos y su autoría sea difícil de atribuir.
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339. Los potenciales adversarios pueden ser estados propiamente dichos, actores no estatales, o adversarios por delegación, conocidos como proxies.
340. Estados. Cuando el adversario es un estado, o una coalición de estados, sus acciones están sujetas, en mayor o menor medida, al derecho internacional y a la opinión pública. Puede emplear todos los instrumentos de poder, destacando la utilización de fuerzas regulares aunque sin descartar otras formas de acción más o menos encubiertas. El conflicto en este caso puede tener un principio y un fin definidos, decididos por el poder político de cada estado.
341. Actores no-estatales. En esta categoría se reúne una enorme disparidad de orga- nizaciones y grupos, que además pueden presentar características mezcladas. Aunque sea difícil encontrar actores no-estatales puros, puede ser habitual tener que enfrentarse a grupos que se mueven entre el terrorismo, la guerrilla y la criminalidad, y que se inclinarán hacia uno o hacia otro según las circunstancias.
342. Dentro de los actores no-estatales se destacan los siguientes:
a) Las organizaciones terroristas no reconocen los límites legales y mo- rales habituales del uso de la fuerza; no están sujetas a las normas legales internacionales que limitan la actividad de los estados, ni com- parten los valores de las fuerzas militares. Entre sus objetivos están influir en los procesos políticos de toma de decisiones, debilitar a los estados, derrocar a sus gobiernos e intentar controlar territorios y poblaciones para fines diversos. Con el tiempo, y si obtienen el grado necesario de éxito, financiación y apoyo popular, pueden evolucionar hacia organizaciones guerrilleras. b) Las guerrillas o milicias están inspiradas en torno a criterios ideo- lógico-políticos, tribales, religiosos o una mezcla de los tres; no re- presentan a un estado legítimo pero aspiran a tomar el poder por la fuerza en un estado o a convertirse en uno. Por tanto, pueden emplear organizaciones y procedimientos asimilables, al menos parcialmente, a los de un ejército regular, y habitualmente intentarán evolucionar hacia una fuerza regular si las condiciones del conflicto lo permiten. c) El crimen organizado no busca a priori la derrota del estado, pero sí su debilidad para poder parasitarlo. Las actividades de apariencia legal y las relaciones existentes con determinados estados y grupos terro- ristas, entre los cuales pueden camuflarse y a los cuales pueden su- plantar, dificultan su identificación y convierten al crimen organizado en una amenaza real para la seguridad.
343. Adversarios por delegación proxies. Son los actores no estatales o estados dé- biles empleados de forma encubierta por un tercer estado adversario con la finalidad de alcanzar sus propios objetivos. De esta forma, el tercer estado y su proxi forman en cierta manera un solo conjunto.
344. La realidad no siempre se ajusta a esta diferenciación entre estados, actores no estatales y proxies, sino que en ciertas ocasiones sus límites de actuación se di-
fuminan. Ciertos estados no se comportan completamente como tales, sino que
pueden convivir o compartir el poder con milicias u organizaciones criminales,
o bien en otros casos, pueden protegerlas, fomentarlas o promocionarlas fuera
de sus fronteras en su beneficio. En ocasiones, algunas de estas organizacio- nes llegan a poseer comportamientos más asimilables a los de un estado que
los del propio estado fallido con el que conviven.
345. No es descartable que, en el curso de una operación militar, el adversario nos sea simétrico en capacidades y forma de operar, use procedimientos conven- cionales, emplee combatientes regulares, tenga un propósito definido y conoci- do, y comparta los principios y valores propios.
346. Sin embargo, es más probable que el adversario difiera en uno o en varios de estos aspectos y en consecuencia rehúya el enfrentamiento en lugares y modos en los que se sabe inferior, haciéndolo donde y como explote mejor sus capa- cidades y nuestras debilidades. Para ello puede que emplee actores interpues- tos, fuerzas no reconocidas o encubiertas e incluso civiles; que use formas de actuación alegales o abiertamente ilegales; que posea conceptos diferentes de victoria, derrota e importancia del tiempo; que no reconozca autoridad interna- cional alguna y que defienda principios y valores distintos o antagónicos a los nuestros; es decir, que actúe de forma asimétrica.
347. La asimetría no se produce tanto por la diferencia de capacidad de combate entre contendientes, como por las discrepancias morales y las diferencias en los procedimientos empleados. Cuando un adversario emplea la confrontación asimétrica, dificulta la adopción de respuesta adecuada, el empleo de la fuerza proporcionada y la consecución de los efectos deseados.
348. La combinación de actuaciones simétricas y asimétricas, y la gran variedad de estas últimas, dan lugar a numerosas formas de actuación en su puesta en práctica por los potenciales adversarios.
349. En ocasiones, el adversario tratará de disuadir o inducir a otros a reaccionar de una determinada manera, efectuando una presión directa mediante la amenaza de empleo de armas convencionales o de destrucción masiva, o una presión indirecta a través de proxies, amenazas de terceros, o el uso de grupos de poder en el interior o en la diáspora.
350. Llegado el caso, el adversario puede llevar a cabo acciones de combate con- vencional, bien generalizadas en todos los ámbitos de operación y con gran movilización de recursos que pongan en juego los intereses vitales del estado,
o bien limitadas en objetivos o en tiempo.
351. En cualquier tipo de modelo, tanto en el caso de haber alcanzado cierta situa- ción de ventaja como en el de no ser capaz de alcanzar sus objetivos, el adver- sario puede optar por alargar el conflicto, incluso eludiendo el combate, para dar ocasión a que el tiempo u otra variable produzcan el debilitamiento de la determinación contraria u otro cambio favorable en el entorno.
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352. Otro grupo de opciones son las subversivas en las que, en una primera fase oculta los objetivos y formas de acción aprovechando la ambigüedad y la con- fusión, pudiendo recurrir a acciones desestabilizadoras que buscan paralizar la acción de las fuerzas contrincantes, y en otra fase posterior más favorable hace públicas sus intenciones y adopta la forma de insurrección generalizada.
353. En cuantas ocasiones le es posible, el adversario trata de privar al contrario de soporte legítimo, mediante el bloqueo de la toma de decisiones a nivel político por parte de la comunidad internacional y la manipulación de la información sobre potenciales arbitrariedades, accidentes y errores.
“El Emperador
debe usar en tiempo de guerra de armas
et de todas aquellas cosas de que se pueda ayudar ”
Alfonso X. Ley IV de “Las Siete Partidas”, siglo XIII.
contra sus enemigos por mar et por tierra
354. La amenaza híbrida se caracteriza por emplear, de forma simultánea y adapta-
tiva, todo tipo de instrumentos de poder; procedimientos convencionales junto
a tácticas irregulares y a actividades terroristas; crimen organizado; nuevas
tecnologías; ataques en el ciberespacio; presión política y múltiples tipos de herramientas de información y desinformación, incluyendo las noticias falsas
y la mentira en sí misma. Todo ello evitando o limitando los enfrentamientos
355. La principal característica de la amenaza híbrida radica en que trata de alcan- zar sus objetivos evitando cruzar el umbral que define un conflicto abierto, lo que provocaría una escalada militar. De esta manera, se genera una dificultad añadida en la toma de decisiones del adversario, aprovechando la inacción del rival para desestabilizar y obtener réditos geopolíticos y operativos.
EL ESPECTRO DE LOS CONFLICTOS
356. Las formas de actuación mencionadas anteriormente pueden ser utilizadas, simultánea o alternativamente, en la forma, duración, intensidad y momento que mejor beneficie a los intereses de cada adversario dando lugar a diferentes tipos de conflictos que pueden ser difíciles de definir y de predecir su evolución.
357. Las operaciones de las Fuerzas Armadas, en consecuencia, tendrán que adap- tarse de tal forma que busquen la máxima eficacia operativa en una gran va- riedad de entornos en los que el grado de violencia presente o potencial es el parámetro diferenciador principal.
358. El espectro de los conflictos relaciona el grado de violencia del entorno con el tipo de capacidades y actividades que la fuerza emplea en las operaciones.
359. Se entiende por intensidad del entorno al grado de oposición, o de violencia, presente en una zona de operaciones. Los entornos pueden ser de alta, media
y baja intensidad.
a) En entornos de alta intensidad la oposición militar está organizada y dispone de potencia de combate con gran capacidad de destrucción física. Predominan las operaciones de combate convencional, aunque estas pueden combinarse con acciones de tipo asimétrico.
b) En los entornos de media intensidad, existe oposición de tipo militar, pero no está eficazmente organizada y coordinada o pese a estarlo, cuenta con una limitada potencia de combate. Puede producirse una alternancia entre operaciones convencionales limitadas y no conven- cionales, con predominio normalmente de estas últimas.
c) En los entornos de baja intensidad no existe una oposición militar organizada, pero sí pueden desarrollarse situaciones de violencia esporádica por parte de grupos armados o terroristas y se realizan principalmente operaciones para garantizar la libertad de acción propia frente a amenazas no convencionales.
Figura 3. El espectro de los conflictos
360. Todos los participantes en operaciones deben entender en profundidad el en- torno para identificar las condiciones de ejecución de las acciones a realizar,
y en particular, las referidas al uso de la fuerza, y así evitar una escalada no deseada que pueda derivar en un incremento de la violencia.
PDC-01 (A) Doctrina para el empleo de las Fuerzas Armadas - 90
361. El propio concepto de «espectro» refleja que no existen límites claramente de- finidos en relación con la intensidad del conflicto, sino que la escala es gradual y la transición de un tipo a otro es progresiva según varíe el grado de violencia. Una operación puede desarrollarse simultánea o progresivamente en diferen- tes regiones del espectro de los conflictos. Asimismo su intensidad en un mo- mento dado podrá ser muy diferente al que corresponde al tipo de campaña u operación principal que se está llevando a cabo.
362. El espectro de los conflictos se extiende desde las actuaciones en tiempo de paz, hasta el combate generalizado de alta intensidad, pasando por una zona gris de transición (no paz-no guerra).
363. Existe una zona del espectro de los conflictos donde predominan las actuacio- nes situadas al margen del principio de buena fe entre estados (bona fide) que pese a alterar notablemente la paz no cruzan los umbrales que permitirían o exigirían una respuesta armada. Es la llamada zona gris.
364. Los vacíos legales o la normativa excesivamente garantista, las debilidades po- líticas, sociales, organizativas y de resiliencia de los estados, la burocratización de la gestión del conflicto y la complejidad en el proceso de toma de decisiones son elementos que conforman la magnitud de la zona gris.
365. Las actividades que se pueden llevar a cabo en esta zona, entre las que se encuentran los ciberataques, la propaganda, los sabotajes, las operaciones en- cubiertas o clandestinas, los disturbios y otras similares, tienden a mantenerse en un entorno de baja intensidad. Dichas actividades, con mayor o menor grado de ambigüedad y visibilidad, persiguen crear un clima de desinformación y con- fusión que desestabilicen y debiliten al adversario.
366. Con carácter general se pueden identificar los siguientes tipos de campaña u operación principal en virtud de la región del espectro de los conflictos en que tienen lugar.
6.2.1. Combate generalizado
367. Las operaciones de combate generalizado se producen normalmente cuando los estados ven amenazados intereses que son considerados vitales para ellos. Implican el empeño de todas las capacidades de los instrumentos de poder en entornos de alta intensidad.
368. Las fuerzas empeñadas pueden llegar a ser de gran entidad y el ritmo de las ope- raciones ser muy dinámico y requerir gran consumo de recursos; pueden abar- car todo tipo de acciones, desde la combinación de combates convencionales con actividades irregulares, hasta el empleo de armas de destrucción masiva.
6.2.2. Restablecimiento de la seguridad
369. El restablecimiento de la seguridad tiene por finalidad esencial reducir el nivel de violencia en la zona de conflicto hasta establecer una percepción de segu- ridad tal que posibilite la transición a una situación de ausencia de conflicto mediante operaciones militares integradas con iniciativas de gobernabilidad y de desarrollo económico sostenibles en el tiempo. La participación de instru- mentos de poder y agentes no militares puede llegar a ser muy relevante y las operaciones adoptar un acusado carácter multidisciplinar.
370. El adversario, aunque pudiera haber sido aparentemente derrotado, podrá re- aparecer con acciones de muy distinta índole y distintos grados de violencia.
371. Las operaciones, que suelen ir precedidas de acuerdos, mandatos o reso- luciones para obligar a una nación a obedecer la ley internacional, pueden requerir fases de combate limitado y la ejecución de acciones orientadas al restablecimiento de la seguridad, la asistencia humanitaria, al desarme, la desmovilización, la reintegración de excombatientes, la mediación, la re- construcción, la gobernanza y la protección de las actividades de otros ac- tores civiles.
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6.2.3. Actuaciones en tiempo de paz
En tiempo de paz las operaciones nacionales permanentes representan el es- fuerzo principal de las FAS. Además, también desarrollan actividades en apoyo
la acción de otros instrumentos del estado, a través de la cooperación con
autoridades civiles y FCSE, integradas en actividades y operaciones no milita- res, dentro o fuera del territorio nacional, para reforzar el entorno de seguridad
mediante el apoyo a la estabilidad local o regional.
Entre estas, se pueden destacar las de disuasión, de apoyo a la seguridad, de respuesta ante catástrofes, de fortalecimiento de la confianza y de la coopera- ción internacional, de ciberdefensa, de inteligencia, de información y las que se llevan a cabo para garantizar la libertad de navegación y de sobrevuelo.
EMPLEO DE LA FUERZA EN OPERACIONES
La condición esencial para que una organización operativa pueda llevar a cabo con éxito una operación militar es que el diseño de mando y de fuerzas sea el adecuado y disponga de la capacidad de combate necesaria.
La capacidad de combate es la aptitud que posee una fuerza militar para cum- plir la misión de combate encomendada. Tiene tres componentes: el moral, el intelectual y el físico. Los tres están interrelacionados y ninguno de ellos tiene prevalencia sobre los demás.
componente moral (querer) es parte esencial del elemento humano, que es el
aspecto más importante y a la vez más difícil de medir y predecir de un conflicto. Se basa en la voluntad, la confianza en el mando y en sí mismo, la formación en los valores, el compañerismo, la cohesión de la fuerza y un adecuado apoyo y asis-
tencia del personal; el amplio respaldo político y de la opinión pública a las opera- ciones militares son fundamentales para la moral. El grado de moral tiene reflejo en el entusiasmo, la convicción, la perseverancia y la determinación en el uso de las capacidades militares. Para potenciar este componente se requiere motivación, liderazgo y convencimiento de que el uso del instrumento militar es legítimo, ético
necesario para la seguridad y para alcanzar los objetivos establecidos.
componente intelectual (saber) proporciona el conocimiento necesario para com-
prender el contexto en el que se utiliza el instrumento militar, y el necesario juicio
para emplear los demás componentes de la capacidad de combate en el cumpli- miento de la misión. Se basa en la doctrina militar, la formación técnica y humanís- tica, la instrucción y el adiestramiento. Requiere de un profundo afianzamiento de conocimientos, experiencias y criterios, pero también una constante innovación y perfeccionamiento de los conceptos, procesos, tácticas, técnicas y procedimientos.
El componente físico (poder) proporciona los medios para la utilización del ins- trumento militar, cuya característica principal distintiva es la potencia de com- bate, entendida como el conjunto de medios de fuerza destructiva y disruptiva que pueden ser empleados por una unidad militar contra un oponente en un momento dado. La combinación de sistemas de armas, sensores y equipos, junto con el componente intelectual y el moral, confieren a los citados medios, la capacidad de acción colectiva, efectiva y eficiente.
Los ejércitos han operado tradicionalmente con unidades de otras naciones, compartiendo suerte en guerras, batallas y combates. Esta acción combinada ha sido una constante histórica que se ha adaptado a los condicionantes de cada momento.
tiempo en el que los ejércitos y las armadas operaban por separado, colaboran-
do entre ellos tan solo en lo que les resultaba imprescindible, es tiempo pasado. La acción conjunta se ha demostrado multiplicadora de las capacidades militares.
Por otra parte, la creciente complejidad y dinamismo de los entornos opera- tivos ha ido impulsando un enfoque integral de las operaciones mediante una mayor interacción del instrumento militar con los esfuerzos diplomáticos, po- liciales, informativos, solidarios y económicos, tanto públicos como privados.
Los conflictos actuales ponen de relieve la necesidad de superar la mera in- teracción cívico-militar aplicando a las operaciones el principio de unidad de acción. Para las FAS implica la integración de la acción combinada y de la con- junta con la acción integrada con los demás instrumentos de poder.
7.2.1. La acción combinada
La acción combinada es aquella en la que fuerzas, elementos o capacidades de varios países operan bajo una misma estructura de mando para cumplir una misión determinada.

References: resolución 
 resolución 
 artículo 51
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
e contrario