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Timestamp: 2018-06-20 11:26:43+00:00

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La Constitucionalidad de una Reforma Constitucional
Tomar la Constitución en serio implica adoptar, entre otros, el principio de la supremacía constitucional por encima de la mera primacía legal En palabras de Gustavo Zagrebelsky: el Estado....
La Enciclopedia Juridica OMEBA es un singular y coherente esfuerzo editorial exclusivamente destinado a los profesionales de esta disciplina contiene 26 Tomos....
Les Invito a descargar la Siguiente Obra de Angel Osorio titulada el Alma de la Toga, un libro que no debe de faltar el la Biblioteca de un Abogado o un estudiante de Derecho...
El arbitraje es un método de resolución de disputas alternativo a la Administración de Justicia. Se caracteriza por ser un procedimiento privado e informal....
Este libro contiene las lecciones que di en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela. Me parece inexcusable delimitar bien su origen, alcance y extensión....
La Figura del Plebiscito y Referendum
Los conceptos de plebiscito y referéndum no son fáciles de comprender, incluso para los especialistas en materia política. Algunos los consideran como sinónimos.......
Posted by Francisco On 13:56 No comments
Por: Arlex Diaz
A pesar del origen etimológico del término Habeas Corpus, esta figura no era propia del ordenamiento jurídico romano, pues estos no desarrollaron una ciencia del derecho procesal constitucional, aunque si bien es cierto tenían un recurso Homine Libero Exhibendo y cuyo objetivo era el de exhibir al hombre libre que se detiene con dolo o Quem liberum dolo malo retines, exhibeas. Esta era una acción que se otorgaba contra todo aquel que retuviera a una persona que tenía derecho a su libertad. Un Pretor finalmente decidía si la acción del demandado se había o no realizado de mala fe, pero no cabía contra las propias autoridades romanas y en caso de aplicación contra un particular, se evaluaba la causal que había provocado la privación de libertad, recordemos que la esclavitud a causa de deudas era algo normal en aquella época. Además solo era favorable para los ciudadanos romanos, quienes no lo eran no podían invocarlo. Por tanto el recurso no estaba configurado tal como hoy lo conocemos. En mi opinión, para el estudio de este recurso debemos remontarnos a la época de Juan sin Tierra, rey de Inglaterra, a quien se le obligo a firmar la carta magma de 1215, fecha en la que constitucionalmente se le dio vida al Habeas Corpus, limitando los poderes del rey para detener arbitrariamente a sus súbditos sin razón . La institución del Hábeas corpus estaba concebida como una forma de evitar agravios e injusticias cometidas por los señores feudales contra sus súbditos o personas de clase social inferior.
Hoy configurado como un recurso encaminado a delimitar la acción de los órganos represores del estado, tal como lo define Wilhelm von Humbolt en su obra Los limites de acción del Estado, es decir se estudia como una variación del recurso de amparo, ya que importa la violación de derechos y garantías constitucionales. Ahora bien, sabemos que la violación de un derecho constitucional puede revestir modalidades y efectos diferentes, por eso tenemos 3 figuras, cada una dirigida a hacia una aplicación especifica, El amparo, el habeas corpus y el recurso de inconstitucionalidad. Los recursos de amparo y habeas corpus son ambos medios de protección de la libertad personal, pero el amparo se distingue del de habeas corpus por su régimen funcional, su regulación procesal, y desde luego, su origen histórico. El habeas corpus, en el derecho comparado, tutela dos derechos fundamentales, la libertad individual relativa a su libertad de movimiento y, por tanto, a no ser objeto de detenciones arbitrarias y el derecho a la integridad personal, a no ser objeto de daños en su persona, como lesiones, tortura o muerte. En ese sentido tiene como objeto el reponer las cosas al estado anterior a la privación, perturbación o amenaza de dichos derechos, por lo cual tiene un carácter sumario (urgente) y potencialmente eventual, en tanto se autoriza desde que aparece posible una violación eventual a estos derechos para evitar que la violación se torne en irreparable, como ya mencionamos se interpone ante un órgano jurisdiccional en contra de un ente represor del estado. Lógicamente, de tornarse en irreparable la violación, la acción de garantía pierde su objeto. En el amparo se trata de establecer si hay o no lesión de un derecho o garantía, y la legitimidad del acto que determina dicha lesión. El amparo es esencialmente de origen mexicano y nace como resultado de la revolución mexicana.
En la concepción moderna El concepto de Hábeas corpus identifica al derecho que posee todo ciudadano que se encuentra detenido y a la espera de comparecer de manera inmediata y pública ante un tribunal o una autoridad. Los jueces, al oír el testimonio del detenido, determinan si el arresto es legal o ilegal y, por lo tanto, pueden decretar que finalice.
El Hábeas Corpus, por lo tanto, constituye una institución de orden jurídico que busca evitar los arrestos arbitrarios y que garantiza la libertad personal del individuo. El recurso suele emplearse para impedir abusos por parte de las autoridades ya que obliga a dar a conocer la situación del detenido ante un juez. La acción de exhibición personal se iniciará de oficio o a petición de cualquier persona, sea o no pariente del supuesto ofendido, todos los órganos jurisdiccionales estan obligados sin excusa alguna estan llamados a poner fin a la situación (todos son competentes o aptos para conocer la acción), la sencillez en su presentación, donde, no se pide más que los datos del detenido, su lugar de posible detención y quien sería el responsable de la detención (art.21 Ley de Justicia Constitucional). No se requiere poder especial, incluso se acepta que se realice de manera verbal o por un medio de comunicación, en cuyo caso el órgano jurisdiccional tomara nota de la circunstancia.
Pero primero es necesario definir que situaciones califican como detenciones ilegales, el art.24 de la Ley de Justicia Constitucional nos dice claramente;
1) Toda orden verbal de prisión o arresto, salvo si tiene como finalidad impedir la inminente comisión de un delito, la fuga de quienes hayan participado en aquél o evitar daños graves a las personas o a la propiedad;
2) Toda orden de prisión o arresto que no emane de autoridad competente o que haya sido expedida sin las formalidades legales o por motivos que no hayan sido previamente establecidos en la ley; y,
3) Toda detención o arresto que no se cumpla en los centros destinados para el efecto por el Estado.
Y por ultimo quisiera agregar;
Articulo 26 Ley de Justicia Constitucional. -
Recibida la acción de exhibición personal, el titular del órgano jurisdiccional o el ejecutor designado en su caso ordenará, mediante auto, la inmediata exhibición del detenido o preso, ante el funcionario que se designe y éste al alcaide, jefe, encargado o subalterno, o a la persona presuntamente responsable, que presente al ofendido, así como el original o copia de la orden de detención y que rinda informe detallado de los hechos que la motivaron; todo lo cual deberá cumplir dentro de un plazo que no exceda las 24 horas.
El informe contendrá, por lo menos, lo siguiente:
1) Autoridad o persona que ordenó la detención ó vejación y el nombre y apellidos de quienes ejecutaren el correspondiente acto, con indicación de la fecha y circunstancias del mismo;
2) Las causas que motivaron la detención o la conducta denunciada y las circunstancias y fechas en que tuvieron lugar;
3) Indicación de si el detenido o preso ha estado únicamente bajo su inmediata custodia o si fue transferido de otro centro de reclusión ó detención, en cuyo caso indicará el nombre de éste, la fecha en que tuvo lugar el traslado, el estado físico del agraviado en dicho momento y el motivo de la transferencia; y,
4) Firma y sello del servidor público o persona que rinde el informe.
En el auto de admisión se ordenará, asimismo, no ejecutar acto alguno que pueda dar como resultado un cambio en las condiciones en que se encuentra el detenido o preso, salvo si ello es necesario para preservar su vida, su salud y su integridad física o mental.
Si el informe no se rinde en el término señalado, se tendrán por ciertos los hechos invocados por el demandante o solicitante y, si procede en derecho, se declarará con lugar la exhibición pedida.
El auto de admisión de la demanda de exhibición también se notificará al Ministerio Público, para el cumplimiento de los deberes de su cargo. La ausencia de apersonamiento del Ministerio Público no impedirá la tramitación y resolución del recurso.
Tras este trámite, la autoridad responsable de la detención tendrá la obligación de presentar al individuo frente a los órganos de justicia y derechos humanos sin excusa alguna, de no hacerlo, incurrirá en responsabilidad penal y corre el riesgo de ser destituido.
Posted by Francisco On 8:19 No comments
Las normas son las reglas y las expectativas que gobiernan a una sociedad. Aunque estas pueden variar por la cultura, se espera de cada individuo de la sociedad la conformidad con las normas establecidas. Cada norma puede ser colocada en una o dos categorías: proscriptiva o prescriptiva. Aunque sus nombres son similares, las normas proscriptiva y prescriptiva son muy diferentes.
Normas proscriptivas
Las normas proscriptivas dan una guía en cuanto a lo que es un comportamiento inaceptable. El cumplimiento de la ley y las leyes escolares son ejemplos de esas normas. Así como la ley enseña a los ciudadanos a no exceder los 65 mph (110 km/h) en la autopista, las escuelas informan a los niños que los retrasos son inaceptables. Las normas proscriptivas se enfocan en lo que la gente no puede hacer en la sociedad.
Al contrario que las proscriptivas, las normas prescriptivas informan a los individuos de lo que deberían hacer en una sociedad. Al prevenir el crimen en la zona, los residentes deberían asegurar las ventanas y las puertas. Además deberían observar e informar de actividad sospechosa. Estos son dos ejemplos de normas prescriptivas, donde la gente es aconsejada, pero no está obligada a hacer. Estas normas son diseñadas para influenciar a los individuos a comprometerse voluntariamente con el comportamiento productivo.
Las normas proscriptivas y prescriptivas normalmente vienen en pares. Si una norma prescriptiva aconseja a los individuos obtener un permiso de su dueño antes de usar un automóvil, una norma proscritiva prohibirá el uso no autorizado de un vehículo a motor. Las normas proscriptivas esencialmente refuerzan a las prescriptivas exigiendo conformidad con las reglas y las regulaciones por parte de los individuos.
Una aparte de la otra
Cuando las analizas como entidades separadas, las normas proscriptivas y prescriptivas traen distintos efectos. Mientras que las prescriptivas promueven resultados positivos, las proscriptivas tienen efectos negativos. Los individuos con moralidades prescriptivas son más conscientes de las consecuencias de sus acciones y aspiran a mostrar un buen comportamiento como resultado. Aquellos influenciados por la moralidad proscriptiva siguen las reglas, pero tienden a sufrir más culpa cuando se rompen. Esta no la experimentan aquellos con moralidad prescriptiva, quienes a veces no satisfacen el comportamiento normal.
Posted by Francisco Portillo On 20:50 No comments
Dr. Efrain Moncada Silva
1. LA PROHIBICIÓN PARA SER NUEVAMENTE PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
La Constitución ordena que la alterabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República es obligatoria (Artículo 4, párrafo segundo). Este es el principio de la no reelección presidencial. La infracción de esta norma constituye delito de traición a la patria (párrafo tercero).
En concordancia con las anteriores disposiciones el artículo 239 dispone que el ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública.
De acuerdo con el Artículo 330 del Código Penal, será sancionado con reclusión de seis a diez años, quien habiendo ejercido a cualquier titulo la Presidencia de la República, promoviere o ejecutare actos violatorios del artículo constitucional que le prohíbe ejercer o desempeñar nuevamente dicho cargo bajo cualquier título. En la misma pena incurrirán quienes lo apoyaren directamente o propusieren reformar dicho Artículo; y cuando los autores de estos delitos fueren funcionarios serán sancionados además con inhabilitación absoluta por diez años, contados desde la fecha de la violación o del intento de reforma.
De los términos del artículo 239 y siguiendo la evolución del principio de no reelección, parece desprenderse que la intención del Constituyente fue establecer una prohibición absoluta para ser nuevamente Presidente de la república de aquél que en cualquier tiempo hubiere desempeñado la titularidad del cargo.
La doctrina enseña que una ley o norma jurídica es prohibitiva cuando el acto que ella prohíbe no puede realizarse en forma ni bajo condición alguna. Esta es la circunstancia que la caracteriza, y no la fórmula en que se expresa.
La prohibición se puede expresar en diversas formas: “se prohíbe” “no podrá”, “no es lícito”, etc., pero siempre lleva el propósito de impedir que el acto se realice en forma absoluta y definitiva.
Como se sabe el quebrantamiento de toda prohibición acarrea la nulidad absoluta al tenor del artículo 9o del Código Civil que prescribe que “los actos que prohíbe la ley son nulos y de ningún valor, salvo en cuanto designe expresamente otro efecto que el de nulidad para el caso de contra-vención.”
2. LA NO REELECCIÓN: NORMATIVA CONSTITUCIONAL
El principio de la no reelección del Presidente de la República pertenece a la tradición constitucional de Honduras.
Solamente las constituciones de 1825, 1839 y 1848 permitían la reelección por una sola vez (Arts. 41, 46 y 41, respectivamente).
Es a partir de la Constitución de 1865 que se establece la no reelección, salvo ia de 1880 que la permitía para el período siguiente, y por una tercera vez, siempre que mediara un período presidencial (cuatro años).
Las constituciones de 1894, 1904, vigente en 1906, 1924, 1936, 1957. 1965 y la actual de 1982, continuaron adoptando el principio de la no reelección.
Cabe señalar que de las constituciones mencionadas que establecen el principio de la no reelección todas la prohíben para el período inmediato siguiente, excepto las constituciones de 1965 y la de 1982 que lo hacen en forma absoluta.
Se desconocen las razones que tuvo la Asamblea Nacional Constituyente de 1965, dominada por el Partido Nacional, en alianza con las Fuerzas Armadas y que llevó al poder al General López Arellano, para variar la constante histórica de prohibir la reelección únicamente para el siguiente período presidencial, como lo establecía también el Art. 196 de la Constitución de 1957, anterior a aquélla.
El Art. 193 de la constitución de 1965, establecía textualmente; “El ciudadano que haya desempeñado a cualquier título la Presidencia de la República por un período constitucional o por más de la mitad del mismo, no podrá ser nuevamente presidente de la República ni desempeñar dicho cargo bajo ningún título”.
Como puede verse, el principio de la reelección del Presidente, que venía siendo establecido únicamente para el siguiente período, se convirtió en una prohibición absoluta y rígida, que se volvió más severa en la actual constitución, cuyo Art. 239 establece, además, una sanción para todos aquellos que quebranten el principio de la no reelección, propongan su reforma o apoyen directa o indirectamente el quebrantamiento o proposición de reforma de las disposiciones constitucionales que consagran dicho principio.
Por otra parte, el Art. 374 de la propia Constitución al disponer la Formalidad de varias disposiciones incluye entre ellas, las del Art. 231 que prohíbe la reelección: lo que quiere decir, en forma sencilla y categórica, que en el marco de la Constitución de Honduras no existe ningún posibilidad de reforma para ese contenido inmodificable que la doctrina italiana especialmente denomina “contenidos pétreos”.
Resumiendo: de acuerdo con la actual Constitución ningún ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo (Jefe de Estado, Jefe de Gobierno, Triunviro, Presidente Provisional o Presidente) podrá ser Presidente o Designado en ningún tiempo, mientras esté vigente el actual texto constitucional.
3. IMPEDIMENTOS PARA SER PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA POR EL PERÍODO INMEDIATO SIGUIENTE.
Además de la prohibición absoluta para ser nuevamente Presidente de la República establecida de manera categórica en el artículo 239 y a la que nos hemos referido en el apartado anterior, existen en la Constitución (Art. 240) impedimentos también absolutos que afectan la condición de elegibilidad para dicho cargo de las personas en quienes concurran esos impedimentos.
De acuerdo con el citado Artículo, no pueden ser elegidos Presidentes de la República para el período inmediato siguiente:
1. Los Designados a la Presidencia de la República, Secretarios y Subsecretarios de Estado, Miembros del Tribunal Nacional de Elecciones, Magistrados y Jueces del Poder Judicial, Presidentes, Vicepresidentes, Ge¬rentes y Subgerentes, Directores y Subdirectores y Secretarios Ejecutivos de instituciones descentralizadas, Contralor y Subcontralor General de la República, Procurador y Subprocurador General de la República, Director y Subdirector de Probidad Administrativa, que hayan ejercido sus funciones durante los seis meses anteriores a la fecha de elección del Pre¬sidente de la República;
3. Los jefes superiores de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Policía o de Segundad del Estado;
6. los parientes del Presidente y de los Designados que hubieren ejercido vis Presidencia en el año precedente a la elección, dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad;
Conforme el artículo 374, estas disposiciones en ningún caso podrán re¬formarse; y de hacerlo la reforma constitucional adolecería del vicio de institucionalidad de fondo o contenido, por quebrantar principios fundamentales de la Ley Suprema.
Resumen de la No reelecion en Honduras
Resumen de la No reeleccion en C.A y Panama
Posted by Francisco On 16:08 1 comment
Piero Calamandrei (Reseña de su libro):
"Todo abogado vive en su patrocinio ciertos momentos durante los cuales, olvidando las sutilezas de los Códigos, los artificios de la elocuencia, la sagacidad del debate, no siente ya la toga que lleva puesta ni ve que los jueces están envueltos en sus pliegues; y se dirige a ellos mirándoles de igual a igual, con las palabras sencillas con que la conciencia del hombre se dirige fraternalmente a la conciencia de su semejante para convencerlo de la verdad. En estos momentos la palabra "justicia" vuelve a ser fresca y nueva como si se pronunciase entonces por primera vez; y quien la pronuncia siente en la voz un temblor discreto y suplicante como el que se siente en las palabras del creyente que reza. Bastan estos momentos de humilde y solemne sinceridad humana para limpiar a la abogacía de todas sus miserias."
"Sería útil que, entre las varias prueban que los candidatos a la abogacía hubiesen de superar con el fin de ser habilitados para el ejercicio de la profesión, se comprendiese también una prueba de resistencia nerviosa como la que se exige a los aviadores aspirantes. No puede ser un buen abogado quien está siempre dispuesto a perder la cabeza por una palabra mal entendida, o que ante la villanía del adversario, sepa reaccionar solamente recurriendo al tradicional gesto de los abogados de la vieja escuela de agarrar el tintero para tirarlo. La noble pasión del abogado debe ser siempre consciente y razonable; tener tan dominados los nervios, que sepa responder a la ofensa con una sonrisa amable y dar las gracias con una correcta inclinación al presidente autoritario que le priva del uso de la palabra. Observo siempre la vociferación no es indicio de energía y que la repentina violencia no es indicio de verdadero valor; perder la cabeza durante el debate representa casi siempre hacer perder la causa al cliente".
“Óptimo es el abogado de quien el juez, terminada la discusión, no recuerda ni los gestos, ni la cara, ni el nombre; pero recuerda exactamente los argumentos que, salidos de aquella toga sin nombre, harán triunfar la causa del cliente"
"La justicia no sabe qué hacer con aquellos abogados que acuden a los Tribunales, no para aclarar a los jueces las razones del cliente, sino para mostrarse y poner de manifiesto sus propias cualidades oratorias. El defensor debe tratar únicamente de proyectar sus dotes de claridad sobre los hechos y sobre los argumentos de la causa, y de mantener en la sombra la propia persona, a la manera de esos modernísimos mecanismos de iluminación, llamados difusores, que escondiendo la fuente luminosa, hacen aparecer las cosas como transparentes por su agradable fosforescencia interna. Al contrario de las lámparas de luz directa, prepotentes y descaradas: que deslumbran a quien las mira y alrededor sobre los objetos, no se ve más que oscuridad".
"Sin probidad, no puede haber justicia; pero probidad quiere decir también puntualidad, que sería una probidad de orden inferior a utilizar en las prácticas secundarias de administración ordinaria. Esto puede referirse también al abogado cuya probidad se revela en forma modesta, pero continua, en la precisión con que ordena los traslados, en la compostura con que viste la toga, en la claridad de su escritura, en la parsimonia de su discurso, en la diligencia con que atiende a presentar los escritos en el plazo señalado. Y esto, sin ofensa de nadie, se dice también a los jueces, cuya probidad no consiste solamente en no dejarse corromper, sino también, por ejemplo, en no hacer esperar dos horas en el pasillo a los abogados y a las partes citadas para dar principio a una prueba testifical".
"Es posible que el oficio del abogado exija más ingenio y más fantasía que el del juez; hallar los argumentos, que es trabajo del abogado, es, técnicamente, más arduo que escoger entre los ya expuestos por los defensores. ¡Pero qué angustia, qué responsabilidad moral en esta selección! El abogado, cuando ha aceptado la defensa de una causa, tiene su camino trazado; puede estar sereno como el soldado en la trinchera, al cual la tronera indica hacia qué parte debe disparar. Pero el juez, antes de decidirse, tiene necesidad de una fuerza de carácter que puede faltar al abogado; debe tener el valor de ejercitar la función de juzgar, que es casi divina, aunque sienta dentro de sí todas las debilidades y acaso todas las bajezas del hombre; debe tener el dominio de reducir a silencio una voz inquieta que le pregunta lo que habría hecho su fragilidad humana si se hubiese encontrado en las mismas condiciones del justiciable; debe estar tan seguro de su deber, que olvide, cada vez que pronuncia una sentencia, la amonestación eterna que le viene de la Montaña: No juzgar".
"El abogado que habla tiene la sensación casi acústica de los momentos en que su palabra llega a convencer al juez, y de aquellos en que lo deja en duda y hasta le molesta. Es como un fenómeno de resonancia: a veces se siente que los argumentos que salen de la boca del abogado están al unísono con la disposición del juez y le hacen vibrar; otras, su voz resuena falsa y sin eco, como aislada en el vacío. Y cuando más fuerza el abogado el tono, tratando de superar lo molesto de este aislamiento, tanto más se le hace imposible ponerse a tono con quien lo escucha".
"La burla más maligna que un juez puede hacer a un abogado, es dejarle hablar sin interrumpirle cuando se da cuenta de que dice cosas inútiles o perjudiciales a la defensa que sostiene"
"Para juzgar la utilidad procesal de los abogados es necesario no mirar al defensor aislado, cuya actividad unilateral y parcial, tomada en sí, puede parecer hecha ex profeso para desviar a los jueces de su camino, sino que se hace preciso considerar el funcionamiento en el proceso de dos defensores contrapuestos, cada uno de los cuales con su propia parcialidad, justifica y hace necesaria la parcialidad del contrario"
"Imparcial debe ser el juez, que es uno, por encima de los contendientes; pero los abogados están hechos para ser parciales, no sólo porque la verdad se alcanza más fácilmente escalándola desde dos partes, sino porque la parcialidad del uno es el impulso que engendra el contra impulso del adversario, el empuje que excita la reacción del contrario y que, a través de una serie de oscilaciones casi pendulares, de un extremo al otro, permite al juez hallar lo justo en el punto de equilibrio. Los abogados proporcionan al juez las sustancias elementales de cuya combinación nace en cierto momento, en el justo medio, la decisión imparcial, síntesis química de dos contrapuestas parcialidades. Deben ser considerados como "par" en el sentido que esta expresión tiene en mecánica: sistema de dos fuerzas equivalentes, las cuales, obrando sobre líneas paralelas en dirección opuesta, engendran el movimiento, que da vida al proceso, y encuentra reposo en la justicia".
"Se dice que los abogados no aman a los jueces todo lo que éstos se merecen. Y, sin embargo, yo conozco ciertos defensores que, para mejor persuadir a los jueces, con la dulzura de su acento, con la armonía del gesto y con la graduación de sus sonrisas, aprenden de memoria sus discursos y los ensayan delante del espejo. ¿Qué enamorado llegaría a tal paroxismo de sumisión, hasta preparar de esta manera las frases irresistibles que habrá de susurrar a su amada?"
"Preguntó un joven abogado, que tenía el celo del neófito: - He defendido tres pleitos: en dos de los cuales estaba convencido de tener razón, he trabajado muchas semanas para preparar largos escritos, todos llenos de admirable doctrina; en el tercero, en que me parecía no tenerla, me he limitado a echar fuera cuatro líneas para preparar una prueba testifical; los dos primeros los he perdido; el tercero lo he ganado".
Posted by Francisco On 13:36 No comments
Dr. Efraín Moneada Silva
I. UNA ACLARACION PREVIA
Deliberadamente hemos intitulado el tema "El Concepto de la Soberanía en Constitución de Honduras" porque sustentamos la hipótesis de que a pesar de me en nuestro país hayamos tenido varios textos constitucionales, en la realidad política solamente hemos tenido un tipo histórico de Constitución desde 1825, que corresponde a un Estado formado como república, con un gobierno de democracia representativa y con sistema presidencialista. En consecuencia, el concepto jurídico-dogmático de soberanía receptado por la primera Constitución se ha venido repitiendo en los textos constitucionales que le han sucedido, puesto que en la parte orgánica no ha cambiado la forma de Estado ni de gobierno y tampoco el sistema de gobierno. Lo que sí ha sufrido transformación es el cuadro de los derechos individuales, que se ha visto ampliado considerablemente, y fueron incorporados los derechos sociales de manera tímida en la Constitución de 1924 y 1936, y fueron ampliados considerablemente en la Constitución de 1957 (reproducidos en la de 1965) y mejor sistematizados y argumentados en la actual Constitución de 1982.
La idea de la soberanía, por estar vinculada íntimamente a la del poder político, se halla condicionada en la realidad constitucional, desde luego, por la forma de gobierno. De tal manera que para determinar la idea de soberanía que ha tomado nuestra Constitución históricamente, habrá que atenerse más a la forma de gobierno y a otros elementos vinculados al poder político (democracia, sufragio, delegación política, etc.) que a los simples enunciados del constituyente, que algunas veces no corresponden a la dogmática jurídico-política determinada en el texto constitucional, como lo veremos oportunamente con referencia a las constituciones de 1957, 1965 y 1982.
II. TRASCENDENCIA E IMPORTANCIA PRÁCTICA DE LA CUESTION: LA LEGITIMACION DEL PODER POLITICO.
Mauricio Hauriou afirma que la soberanía es la propiedad del poder y el problema consiste en saber en nombre de quien se gobierna.
León Duguit decía: "que se hable del origen del Estado, o del origen de la soberanía, que se hable del fundamento del poder político, poco importa. Lo que hay que explicar, es siempre cómo en un grupo humano dado, hay ciertos individuos que pueden legítimamente imponer su voluntad como tal a otros individuos, poner legítimamente en movimiento una potestad de coacción irresistible, determinar los casos en los cuales ponerla en movimiento, cómo hay en una sociedad dada ciertas voluntades que tienen legítimamente el privilegio de no determinarse sino por sí mismas, el poder formular mandatos incondicionales a las otras voluntades.
El fundamento de la idea de la soberanía, su razón de ser desde que nace como consecuencia de la lucha política emprendida por el Estado, personificado en el Rey, contra el imperio y el Papado al exterior y contra los señores feudales al interior, hasta la época actual, es legitimar el poder político, según lo sostiene la doctrina dominante.
Se puede afirmar, entonces, que el concepto de soberanía nace con el concepto de Estado en su voluntad de centralizar facultades y monopolizar el uso legítimo de la coacción.
Jorge Carpizo afirma que en una teoría democrática la soberanía sólo puede radicar en el pueblo. El pueblo es su propio legislador y juez. El pueblo crea y destruye las leyes. El pueblo es quien decide y su voluntad convierte las simples conductas en leyes que son las guías de la voluntad creadora.
La Trascendencia que tiene el tema de la soberanía es incuestionable, desde el punto de vista teórico-científico como desde una perspectiva práctica, porque explicas los fundamentos de la titularidad del poder político y nos previene acerca de las perturbaciones y distorsiones de la legitimidad de un poder, cuando se hace radicar en una fuente distinta al pueblo, como sucede en los gobiernos de facto y en todas aquellas formas de poder que desconocen o tratan de ignorar la voluntad popular.
La Soberanía es un concepto interrelacionado con el de la democracia. Si el titular de la soberanía es el pueblo, la democracia es el poder del pueblo.
Como lo afirma un distinguido autor "La soberanía es a los pueblos lo que la libertad a los hombres".
III. CONCEPTO, ORIGEN Y EVOLUCION HISTORICA DE LA SOBERANIA
La doctrina, en general, acepta que la palabra "soberanía" procede de las voces latinas "super" y "omnia", es decir, "sobre todas las cosas".
Se dice que la soberanía es la facultad absoluta de auto determinarse mediante la expedición de la ley suprema.
La noción de soberanía lleva implícita la negación de cualquier poder superior, ya que poder soberano quiere decir poder supremo.
Se ha afirmado que el concepto de soberanía es confuso y polémico, incluso se le ha atribuido haber sido uno de los factores importantes en el estallido de las perras.
Toda la doctrina política coincide en que la soberanía es un producto histórico. No fue conocida de la antigüedad. La idea se gestó en los finales de la edad Media para justificar ideológicamente la victoria que alcanzó el Rey, como encarnación del Estado, sobre las tres potestades que le habían mermado autoridad: el Papado, el Imperio y los señores Feudales. Del primero reivindicó la integridad del poder temporal; al segundo le negó el vasallaje que como reminiscencia del Imperio Romano le debían los príncipes al emperador; de los señores feudales recuperó-la potestad pública, que en todo o en parte había pasado a su patrimonio.
El nacimiento del concepto de soberanía está íntimamente vinculado al nacimiento del estado nacional, originariamente como estado absolutista, personificado en el rey.
En la evolución histórica del titular de la soberanía se pueden distinguir de ésta las siguientes etapas: como derecho divino de los reyes, como derecho hereditario del príncipe, como derecho del pueblo o de la nación, como cualidad o atributo del Estado (10).
IV.DOCTRINA DE LA SOBERANIA POPULAR Y DE LA SOBERANIA NACIONAL.
Está probado por la doctrina que el pensamiento constitucionalista latinoamericano, al momento de dictarse las primeras constituciones de los países que se estrenaban en el escenario de la independencia política, estuvo influenciado por las ideas de la soberanía provenientes de la Revolución Francesa, que planteó la sustitución de la concepción teológico-iusnaturalista del derecho divino de los reyes a gobernar, por la democrática idea de la nación o del pueblo como creadores del poder.
El surgimiento del nuevo Derecho Público que nace con la Revolución Francesa y que todavía tiene vigencia en una buena parte de los países del mundo, figuran dos tesis acerca de la soberanía que según la doctrina difieren radicalmente en cuanto a sus alcances y consecuencias prácticas: 1) Las ideas de Juan Jacobo Rousseau que proclaman la soberanía popular; y 2) Las que surgen de la Asamblea Constituyente nacida de la Revolución Francesa de 1789, que proclaman la soberanía nacional.
En una forma somera vamos a esbozar las diferencias existentes entre ambas tesis:
1) Soberanía Popular.
De acuerdo con el planteamiento doctrinario contenido en el Contrato Social de Rousseau, cada individuo asociado es parte de la autoridad soberana, es decir del pueblo, suprema instancia que resuelve los asuntos de la comunidad; por tanto, cada asociado participa individualmente de esa autoridad soberana, es tanto llamado, por consiguiente, a concurrir con su voto y con su voluntad a la formación de la voluntad general. La soberanía reside en el pueblo, pero considerado éste como la suma de cada uno de los individuos que la componen, es decir, en cada uno de los miembros de ese pueblo contado uno a uno. De aquí se desprende la idea de que las leyes deben ser creadas directamente por el pueblo, introduciendo así la práctica del referéndum y excluyendo el principio de la representación política.
Además, para Rousseau no existe la diferencia que más tarde se da entre poder constituyente y poder legislativo, como órgano constituido, porque en toda creación de leyes siempre será el pueblo directamente el legislador, de ahí que no existe tampoco la distinción entre "Ley fundamental" y "Ley ordinaria”. Porque el soberano, es decir, el pueblo personalmente, es el que dicta las leyes y porque no puede estar sometida su voluntad a una voluntad superior a la suya.
La Soberanía tiene los siguientes caracteres para Rousseau:
a. Es una e indivisible O es de todo el cuerpo entero o no es soberanía. No puede ser compartida ni fraccionada,
b. Es infalible. No puede equivocarse, "es siempre recta y tiende a la utilidad pública".
c. Es inalienable. No puede cederse, ni transmitirse, ni perderse o adquirirse por el uso de otro. Siempre se mantiene en el titular. Ni siquiera éste puede ser representado.
d. Es absoluta. El pacto da al cuerpo político un poder absoluto sobre todos los suyos.
Por otra parte, en la tesis de la soberanía popular es elemento importante la idea del sufragio universal, porque todos los ciudadanos deben concurrir con su voluntad individual a la formación de la voluntad general. Por consiguiente queda excluida toda idea de limitación o restricción del sufragio por razones económicas, sociales, culturales o de cualquier género.
2) Soberanía Nacional.
En el curso de los acontecimientos políticos de la Revolución Francesa de 1789, la burguesía desconfiando de la idea de depositar el poder político en todo el pueblo y en cada uno de sus miembros individualmente considerados, por medio de sus ideólogos más caracterizados, dio una interpretación a las ideas de Rousseau, sustituyendo el titular de la soberanía en la Nación-persona, en vez del formado por todos y cada uno de los ciudadanos partícipes de la soberanía, alternando sus alcances y consecuencias.
Esta tesis de la soberanía es consagrada en el Artículo 3 de la Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano de 26 de agosto de 1789 que reza: "El principio de toda soberanía reside en la Nación. Ningún cuerpo, ningún individuo puede ejercer autoridad que no emane de ella expresamente".
La formulación de este principio figura también en el Artículo 1 del Título III de la Constitución de Francia de 1791 en los siguientes términos: "La soberanía es una, indivisible, inalienable e imprescriptible. Pertenece a la Nación; ninguna sección del pueblo y ningún individuo puede atribuirse su ejercicio".
Estas mismas ideas fueron reproducidas en la Constitución francesa de 1795.
Del Derecho Público Francés las tomó la Constitución de Cádiz de 19 de marzo de 1812 y de ésta directamente, o directamente de aquél fueron tomadas por el constitucionalismo latinoamericano.
La teoría del poder constituyente que magistralmente desarrolló y expuso el abate Sieyés en la Asamblea Nacional de 1789 está íntimamente relacionada con la tesis de la soberanía nacional. Para Sieyés la prueba de que la nación es soberana consiste en que es titular del poder Constituyente.
El carácter de inalienabilidad de la soberanía que postula Rousseau excluye la posibilidad de su delegación: en consecuencia, resulta evidente la incompatibilidad del régimen representativo con la idea de la soberanía popular. Esta parece más bien apuntar a la idea de la democracia directa, en la que el pueblo legisla y se gobierna por sí mismo.
Se dice que en las instituciones propias de la democracia directa o semi-directa, tales como el referéndum, el veto popular, la iniciativa popular, la reforma constitucional o la simple iniciativa popular legislativa, se encuentran expresiones de la idea de la soberanía del pueblo.
Para la doctrina de la soberanía popular el sufragio es un derecho; en cambio para la soberanía nacional no es un derecho sino una función pública.
La primera como lo decíamos anteriormente tiende al sufragio universal, igualitario y no sometido a ninguna condición restrictiva. La segunda tiende a establecer condiciones restrictivas para ser ciudadano, y, por ende, para ejercer el sufragio.
V. LA IDEA DE LA SOBERANIA EN LAS CONSTITUCIONES HONDURENAS DEL SIGLO XIX.
Como premisa general podemos sostener la afirmación de que el constitucionalismo latinoamericano se nutrió de los principios de la Constitución de Cádiz de 19 de marzo de 1812. Esta a su vez estuvo influenciada por las ideas que dominaron la Asamblea Constituyente francesa que emitió la Constitución de 1791. Ambas, por supuesto, se nutrieron de las mismas fuentes doctrinarias, especialmente de las ideas de Rousseau y Montesquieu.
Así, por ejemplo, la constitución gaditana tomó las ideas francesas del sistema representativo y de la soberanía nacional. De este principio se deriva el carácter de representante de la nación y no del departamento que lo elige, que tiene, por ejemplo, un Diputado al Congreso Nacional. Asimismo, el principio de la soberanía nacional incide también en la naturaleza y limitaciones del sufragio, como ya lo hemos señalado.
El Artículo 3 de la Constitución de Cádiz preceptúa:
"La Soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales".
La idea de la soberanía nacional de la constitución gaditana, especialmente al atribuir la titularidad de la soberanía al órgano Nación-persona, fue la que inspiró al constituyente de la República Federal de Centroamérica para redactar los artículos lo. Y 3o. de la Constitución de 22 de noviembre de 1824, en los siguientes términos:
"Artículo 1o. El pueblo de la República Federal de Centro América es soberano e independiente".
"Artículo 3o. Forman el pueblo de la República todos sus habitantes".
La misma idea figura en la Constitución del Estado de Honduras de 11 de diciembre de 1825, cuyo artículo 12 prescribe:
"Los pueblos que componen el Estado, ni por sí, ni por autoridad alguna, pueden ser despojados de la soberanía que reside en todos, no podrán ejercerla sino únicamente en las elecciones primarias, practicándolas en la forma que prescribe la Constitución Federal".
El concepto de la soberanía nacional figura con un poco de mayor claridad en el Artículo 1o. de la Constitución de 11 de enero de 1839, en cuyo texto se introducen elementos del Artículo 3 de la Constitución de Cádiz.
"El Estado de Honduras lo componen todos sus habitantes; es libre e independiente; su soberanía reside esencialmente en todo él, y por lo mismo le pertenece exclusivamente el derecho de establecer, sin sujeción alguna, sus leyes fundamentales.
Esta misma redacción es la del Artículo 1 de la Constitución de 4 de febrero de 1848.
La Constitución de 28 de septiembre de 1865 continúa con la tradición constitucionalista de adoptar la doctrina de la soberanía nacional.
El Artículo 3 de la citada Constitución dice:
"La soberanía reside en la universalidad de los ciudadanos hondureños. La ejercerán directamente en el acto de sufragar conforme a las leyes; y en todo lo demás, por medio de los Poderes que establece la presente Carta".
"Es inalienable e imprescriptible".
"Ningún individuo, ni ninguna fracción del pueblo puede atribuirse su ejercicio".
Y con igual texto aparecen las disposiciones de la Constitución de 23 de diciembre de 1873.
En la Constitución de 1o. de noviembre de 1880, los elementos de la soberanía nacional no alcanzan a precisarse por el Constituyente, sin embargo, puede descubrirse con relativa facilidad en el contexto de dicha Carta Magna. Su Artículo 2 dice: La Nación Hondureña es república soberana, libre e independiente". El Artículo 3 a su vez dispone: "Todo poder Público emana del pueblo". Como en las otras constituciones se adopta el sistema representativo, se establecen restricciones al sufragio, no se establece ninguna forma de democracia directa ni siquiera semidirecta, todo lo cual nos conduce inequívocamente al concepto de la soberanía nacional.
Es la Constitución de 14 de octubre de 1894, la última del siglo XIX que llama por su propio nombre la soberanía receptada por nuestros primeros textos constitucionales.
Su Artículo 3 preceptúa: "La soberanía nacional reside esencialmente en la universalidad de los hondureños"
La Constitución de los Estados Unidos de Centro América de 27 de agosto de 1898, establece las siguientes disposiciones en su Art. 7o. "La nación es soberana e independiente, y la soberanía reside en la universalidad de los ciudadanos".
Como se puede notar, nuestros textos constitucionales inspirados en las ideas de la Constitución Francesa de 1791, ya directamente ya indirectamente por medio de la Constitución de Cádiz, se afilian a la tesis de la soberanía nacional que constituyó en forma admirable el abate Sieyés para dejar a salvo los intereses políticos, económicos y sociales de la burguesía que ascendía en aquel momento al poder de Francia.
VI. LA SOBERANIA EN LOS TEXTOS CONSTITUCIONALES DE HONDURAS DEL SIGLO XX.
En la Constitución de 15 de septiembre de 1904 aparece más clara y precisa la noción de la soberanía nacional, cuando en su Art. 3 prescribe: "La soberanía reside esencialmente en la Nación, y el ejercicio de ella en sus Representantes".
La Constitución de la República de Centro América de 9 de septiembre de 1921 introduce alguna confusión conceptual al decir que la soberanía, que hace residir en la Nación, es inalienable e imprescriptible, caracteres éstos que atribuye Rousseau a la soberanía popular.
Pero la existencia en esta Constitución del sistema representativo, del sufragio limitado y de otros elementos propios de la soberanía nacional, conducen a la conclusión de que se afilia a esta doctrina.
El Art. 3o. de la Constitución de 10 de septiembre de 1924 reproduce íntegramente el Art. 3o. de la de 1894, que dice: "La soberanía nacional reside esencialmente en la universalidad de los hondureños".
La Constitución que cronológicamente sigue, o sea la de 28 de marzo de 1936, reproduce en la primera parte de su Art. 2o. la misma redacción acerca de la soberanía nacional de las citadas Constituciones de 1894 y 1924, pero agrega el concepto de la delegación del ejercicio de esa soberanía en los poderes constituidos, que es uno de los aspectos fundamentales de la tesis de la soberanía nacional, como ya lo hemos explicado.
Es a partir de la Constitución de 19 de diciembre de 1957 que el constituyente usa una terminología que produce alguna confusión y que puede inducir a pensar, como en efecto ha sucedido, de que esa Ley Fundamental cambió la idea de la soberanía nacional por la de la soberanía popular.
"La soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o a través del poder público creado por su voluntad libremente expresada".
En nuestra opinión no es el empleo de la frase de que "La soberanía reside en el pueblo" la que introduce duda, porque en algunos textos constitucionales, inclusive del siglo XIX, se afirma que "La soberanía reside en la universalidad de los ciudadanos hondureños" y aun cuando en los emitidos en la primera mitad del presente siglo se dice también que reside en la universalidad de los hondureños, se usa el término de "Soberanía Nacional" que despeja cualquier género de duda o contradicción.
En la del 57 el concepto de que el pueblo ejerce directamente la soberanía es el elemento que produce verdadera confusión conceptual, más todavía cuando en el propio texto de esa Ley Fundamental no se establece ni prevé ninguna institución de democracia directa como el plebiscito, referéndum, recall, iniciativa popular legislativa, iniciativa popular para la reforma constitucional, etc., sino que todas las instituciones de poder se estructuran sobre la base de la representación política.
Pudiera interpretarse que las disposiciones de dicho Artículo 2o. establecen un sistema de democracia semidirecta, mediante el cual, la soberanía popular se ejercería directamente por medio de algunas instituciones previstas expresamente en la Constitución, e indirectamente por medio "del poder público creado por su voluntad libremente expresada" como dice el texto de las referidas disposiciones; pero tal interpretación no tiene fundamento, en primer lugar, porque la Constitución del 57 no prevé, como declaramos, ninguna institución de democracia directa; en segundo lugar, la formación y la titularidad del poder político lo fundamenta en el sistema de la representación; y, en tercer lugar, porque todo el andamiaje orgánico-institucional y dogmático de esa Constitución es igual en esencia al establecido en los textos constitucionales anteriores, con excepción en la parte dogmática de la ampliación del cuadro de los derechos individuales y la inscripción de los derechos sociales y económicos, que se habían instituido por primera vez en la Constitución Mexicana de 1917 y en la Constitución de Weimar de 1919.
En resumen, hay más elementos de juicio para suponer que esa Constitución siguió la tradición constitucionalista hondureña que la voluntad o decisión de apartarse de ella. Por consiguiente, la declaración del Art. 2o. de que la soberanía reside en el pueblo, es una manera distinta de expresar el concepto de la soberanía nacional, constituida por la universalidad de los ciudadanos.
Iguales comentarios pueden hacerse al Art. 2 de la Constitución de 3 de junio de 1965 que tiene idéntica redacción que la anterior, excepto que suprime la frase ''que la ejerce directamente", lo que hace menos problemática su identificación con la idea de la soberanía nacional.
Lo mismo puede decirse con relación al Art. 2 de la Constitución actual de 14 de enero de 1982.
Una explicación adicional enfatizando lo dicho anteriormente, es que cuando las referidas constituciones declaran que la soberanía", reside en el pueblo. . .", o. reside originalmente en el pueblo. ." o que. Corresponde al pueblo. . .", ese término pueblo está empleado como sinónimo de nación, o sea la totalidad de los ciudadanos y no los ciudadanos individualmente considerados como titulares de esa soberanía. Esto nos lleva a la conclusión de que en esas disposiciones el principio fundamental que se quiere establecer es que el titular de la soberanía es el pueblo o nación, lo que es coincidente con la teoría democrática del poder político.
VII. LA DOCTRINA DE LA SOBERANIA EN LA ACTUAL CONSTITUCION DE 1982
Lo dicho anteriormente respecto a las constituciones de 1957 y de 1965 es aplicable al actual texto constitucional, cuyo Artículo 2, párrafo primero prescribe: "La soberanía corresponde al pueblo del cual emanan todos los poderes del Estado que se ejercen por representación".
En estas disposiciones, el concepto de soberanía nacional a que se halla afiliada nuestra Constitución desde la primera constitución federal y la primera del Estado, aparece clara y afirmada con el principio de la representación política.
En el párrafo segundo de dicho Artículo 2 se establece, con propósitos represivos, la figura de la "suplantación de la soberanía popular" que califica como delito de traición a la Patria, pero no la tipifica. Es curioso comprobar que el nuevo Código Penal que comenzó a regir a partir del 1 de enero de 1986 tampoco tipifica la suplantación de la soberanía popular.
Relacionando estas últimas disposiciones con las del Artículo 3 que prescribe que "nadie debe obediencia aun gobierno usurpador", parece evidente que la figura delictiva a que se refiere el texto constitucional, es aquella que se produciría cuando surge un "gobierno de facto" por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan los principios y procedimientos establecidos por la propia Constitución y las leyes para la integración de los poderes públicos, que dentro de la teoría democrática de la soberanía de la nación o del pueblo tomado en su conjunto (que es el mismo concepto), solamente a éste y por medio del sufragio le corresponde la escogencia de sus representantes que integrarán los poderes u órganos constituidos de la propia Ley Fundamental.
Estas disposiciones de claro sabor represivo tienen como fundamento el propósito de evitar que surjan los gobiernos de facto, protagonizados por sectores militares, como una reacción política de los grupos civiles a la cadena de golpes de gobierno o "golpes de estado", como se les llama impropiamente, de asonadas o levantamientos militares que patrocinaron y llevaron a cabo las fuerzas armadas de casi todos los países de América Latina desde la década de los cuarenta hasta finalizar la década de los setenta de este siglo, época está a partir de la cual parece que se inicia un nuevo período, de esos que se dan de tiempo en tiempo, de repunte de la democracia popular representativa.
VIII. SOBERANIA INTERNA Y EXTERNA.
Felipe Tena Ramírez (17) enseña que el poder soberano tiene dos características: es independiente y es supremo. La primera tiene que ver con las relaciones internacionales: el poder soberano de un Estado existe sobre bases de igualdad con relación a los demás Estados soberanos. La independencia es, afirma dicho autor, una cualidad de la soberanía exterior.
La noción de supremacía se refiere a la soberanía interior, puesto que la potestad del Estado se ejerce sobre los individuos y las colectividades que están dentro de la órbita del Estado.
Concluye el prestigioso tratadista mexicano que la soberanía interior es, por lo tanto, un superlativo, mientras que la soberanía exterior es un comparativo de igualdad.
Jorge Carpizo (18) dice que el aspecto interno de la soberanía consiste en la facultad exclusiva de un pueblo de dictar, aplicar y hacer las leyes-, el aspecto externo implica la libertad de todas las naciones, la igualdad entre todos los pueblos.
IX. LA SOBERANIA DEL PUEBLO Y LOS GOBIERNOS DE FACTO.
En una teoría democrática del poder, solamente el pueblo, constituido o no como nación, es el titular de la soberanía, entendida ésta como la facultad, como señala Carpizo, de darse su propio orden jurídico, sin que nadie le señale cómo debe ser éste, puesto que los hombres libres deciden su forma de gobierno y designan quienes van a dirigir los órganos de la estructura política de acuerdo con las leyes que son la expresión de la voluntad popular.
Los gobiernos de facto, que como realidad política tuvo que aceptar la teoría y la práctica constitucional y administrativa, dislocan los principios de la soberanía del pueblo, poniendo en entredicho los fundamentos de la democracia popular y representativa.
La teoría de los gobiernos de facto debe revisarse profundamente, y más aún la práctica política de aquellos factores reales de poder político como las fuerzas armadas de los países latinoamericanos que han rebasado en la realidad los límites jurídicos y políticos de aquella teoría, porque se da el caso, por ejemplo en Honduras, de que los gobiernos militares de facto, se arrogan la facultad de poner en vigencia la Constitución en lo que no se oponga a las disposiciones de dichos gobiernos. Se atribuyen por sí el ejercicio de facultades legislativas no para casos de emergencia o urgencia como admite la doctrina de los gobiernos de facto, sino en forma permanente y sobre materias propias del Poder Legislativo en la dogmática constitucional; e inclusive, dichos regímenes de facto, se erigen en titulares de la soberanía, cuando convocan al pueblo a elecciones de Diputados a la Asamblea Nacional Constituyente para emitir un nuevo texto constitucional. Esto nos lleva a la triste realidad de un poder fáctico que suplanta la soberanía del pueblo, en perjuicio del sistema democrático de gobierno que se fundamenta en la voluntad popular.
Posted by Francisco On 14:09 No comments
La palabra "abogado" proviene de la voz advocatus, formada por la partícula ad y el participio uocatus, que es a su vez contracción de la frase: ad auxilium vocatus, o sea: "llamado para auxiliar"; por cuanto entre los romanos, para los negocios que requerían conocimientos de leyes, cada cual llamaba en su socorro a quienes hacían un estudio particular del derecho.
Todo ello se corresponde, con bastante aproximación, con el concepto actual del "abogado", profesional al que se ocurre en procura de consejo o asesoramiento, jurídico o legal, en materia negocial, y también de "ayuda" o de
Se ocurre en procura de consejo o asesoramiento, jurídico o legal, en materia negocial, y también de "ayuda" o de defensa" para las contiendas judiciales en las que se debatan intereses de la parte requirente
En rigor, en Roma ya existía una diferenciación entre los "abogados" o causidicus, que eran los oradores encargados de las defensas judiciales; y los "jurisconsultos", figuras centrales según Cicerón, quienes se desempeñaban propiamente como "consultores", y eran los hombres de confianza de la familia, sin cuyo "consejo nada se concluía ni determinaba", de mayor renombre cuanto más grande fuese el número de sus consultantes, ya que precisamente tales consultas evacuadas iban conformando el iure consultas.
Y similar distingo se advierte hoy en día, al punto que se ha señalado por Bielsa que:
"El jurista y el abogado actúan en terrenos y en momentos algo distintos. El jurista actúa en la forma de consulta y dictamen, en la obra, en la cátedra, etc. El abogado actúa en el tribunal y en su bufete o estudio..."; aunque agrega a continuación, que: "con todo, la división de actividades no es absoluta, porque el jurista también suele defender y patrocinar, y, a su vez, el abogado puede dar dictámenes y construir soluciones jurídicas como lo haría el mejor dogmático...; pero no es ése el dominio natural de su actividad y de su función"
Pero sin embargo, a los "oradores" o abogados se los tenia en Roma en casi tanta estima como a los "jurisconsultos". Y se los honraba con el título de "patrones". O sea que su momento también se conoció y nombró a los abogados como patronus, lo que según Cicerón significa tanto como "protector", y de cuya voz se deriva la expresión actual de letrados "patrocinantés". Y también como "defensores", ya que ha sido y es su misión, la de defender a quienes intervienen en procesos judiciales; e igualmente como "oradores", dado que era a través de la oratoria que los mismos desplegaban toda la fuerza de rus conocimientos y de su elocuencia en el juicio oral, en favor de sus clientes.
Posted by Francisco Portillo On 15:57 No comments
En este artículo vamos a dar algunos de los errores que cometemos o hemos cometido en nuestra Profesión. Por supuesto que los que tienen más experiencias la mayoría de estos ya los ha superado, pero no viene mal recodarlos de vez en cuando.
La mayoría de estos errores son tratados en nuestro libro “Mejor Solo”, y damos algunas maneras de superarlos, pero la verdad es que no se puede dirigir una empresa, por más pequeña que sea, sin cometer errores, esta es una de las formas más directas de aprender.
1- No anotar. Cuando no sabemos algo lo debemos de preguntar, pero el error es no anotar lo más detallado posible, lo que acabamos de aprender. Pensamos que ya lo sabemos y que se nos quedará en nuestra memoria para cuando nos ocurra lo mismo. No es así.
2- Nuestro cliente pretende cosas que a veces no funcionan. Nuestro error es aceptar esto sabiendo que no va a funcionar. Expliquémosle por qué no funcionan y ofrezcamos una alternativa.
3- No saber decir NO. Hay ocasiones que un cliente nos trae un asunto y nosotros o no podemos o no queremos tomarlo, pues hay que decirle por qué no lo tomamos.
4- No le mostramos a nuestro cliente el valor de nuestro trabajo. Cuando nos sentamos a tratar su caso, explicarles lo que vamos a tener que hacer para que al final consigamos el mejor de los resultados.
5- No hacer Contrato de Honorarios. No necesariamente hay que hacer un contrato formal si es que el cliente no lo quiere hacer, solamente con enviar un Correo Electrónico detallando los trabajos a realizar, los costos de los mismos y la forma de pago, estamos cubiertos.
6- No examinar a los clientes. Hay que tomarse un tiempo, dependiendo el caso, para analizarlo, ver si lo podemos hacer solos o deberemos compartirlo, esto va a hacer que nos evitemos problemas futuros.
7- No sabemos cobrar. Tomarse el tiempo necesario para saber cuánto tiempo y esfuerzo nos llevará el asunto traído por el cliente, detallarlo paso a paso, y diagramar la forma de pago por cada etapa cumplida. Todo por escrito.
8- No definimos un horario de atención. Tenemos que tener días y horarios definidos para la evacuación de consultas. No solo que nos organizaremos mejor, sino que está bien visto para la clientela saber que no pueden disponer ellos cuando es que los tenemos que atender. Salvo casos urgentes.
9- No invertir en nuestro Bufete. Una vez que estamos instalados, creemos que no hay que invertir en mejorar día a día nuestro Estudio, ya sea en la parte informática, en la ambientación, en la calidad del servicio que brindamos.
10- No hacer un seguimiento. Al cliente hay que informarle bastante seguido la situación de su asunto, lo que estamos haciendo, lo que vamos a hacer, como pensamos que va todo. Para nosotros es un caso más, para el cliente es “su caso”. Un correo, una llamada, una visita.
11- Queremos hacer todo nosotros mismos. Ni siquiera cuando recién empezamos tenemos que hacer todo nosotros, siempre hay familiares o amigos que nos pueden ayudar, desde pintar nuestro Estudio, hacer los trámites de habilitación, llevar algún expediente, o consultar alguna información. Hay que pedir ayuda.
12- Queremos tomar todos los trabajos que nos salgan y hacerlos nosotros. Si tenemos mucho trabajo, mejor, es signo que la cosa camina, pero hay que saber externalizar, contactar con otros especialistas, derivarles trabajo, siempre teniendo bajo nuestro control el desarrollo del mismo, el cliente es nuestro, y por supuesto, después compartir honorarios.
13- Queremos ser Generalistas. Al principio es bueno tomar todos los trabajos que nos lleguen, de última se comparten con otro colega, pero si queremos saber todo de todo, terminamos sabiendo nada de nada. Pero hay que dominar a la perfección una especialidad, con eso es que nos vamos a hacer un nombre dentro de la profesión, y lógicamente vamos a tener más llegada a un público especifico que a un público general.
14- No aprendemos nuevas Habilidades. No todo el tiempo tenemos que estar estudiando Derecho, tenemos que saber otras habilidades que nos van a servir para ser cada día mejor. Marketing, Oratoria, Idioma, Protocolo, Computación, etc.
15- No gestionamos nuestro tiempo. Creemos que no hace falta tener diagramado nuestro día de trabajo. Para ser más productivos, deberemos tener en papel nuestras actividades, por semana, por día, por hora, de esta forma vamos a ser más eficiente trabajando menos.
16- Nos conformamos con un cliente. Por más que un cliente nos dé el 50% de nuestras entradas mensuales, hay que diversificar, quizás muchos pequeños clientes nos perduren mas en el tiempo que el cliente principal y si alguno de los pequeños nos deja, el impacto no va a ser el mismo.
17- No tenemos un Blog. El tener un Blog nos permite hacernos conocer, que sepan quienes somos, que hacemos, en que somos expertos. Nos permite dar nuestra opinión sobre nuestra especialidad, y conocer que piensan nuestros potenciales clientes. Nos pueden consultar y nosotros responder. Hay que tener un Sitio Web y una Fan Page de Facebook. El Sitio es nuestro Estudio Virtual Profesional, el Blog es un poco más informal, la Fan Page de Facebook es el vehículo por el cual nos hacemos conocer y enviamos a la gente a nuestro Blog o Sitio Web. Interactuar con ellos, ayudarlos. Si no recibimos consultas por la Red Social, no existimos profesionalmente.
18- No le damos importancia a la parte comercial. Nuestro trabajo es muy importante, pero también lo es la parte de comercialización, facturación, la contabilidad, la prospección.
19- No hacer Planes sobre su Profesión. Debe trazarse un Plan para poder verse de acá a cinco años. Debe volcarlo en papel, saber qué es lo que usted quiere para su trabajo. Una vez diagramado, vendrá la planificación de Metas más cortas, alcanzables, realizables y medibles.
20 – No le damos importancia a la Negociación. A negociar se aprende, y es una habilidad que hay que saberla. No solo nos va a servir para llegar a un acuerdo con la contraparte, seguramente tendremos que negociar con nuestro cliente muchas cuestiones, desde los honorarios, hasta la forma de encarar su caso.
Via | http://mejorsolo.com/
Posted by Francisco Portillo On 13:43 No comments
A continuacion les presento 2 videos donde el Dr. Eugenio Zaffaroni, nos explica de manera bien detallada algunos aspectos generales de la doctrina penal en nuestros paises, espero que sea de su agrado este material y que pueda brindarles los conocimientos necesarios sobre esta materia.
Les dejo el Link para que puedan tener la conferencia completa en Audio: https://drive.google.com/file/d/0B3z9iaBWN7rsR1dyaWctUi1aVjg/edit?usp=sharing
Posted by Francisco On 17:08 No comments
Esta serie fue realizada durante el primer módulo de la Maestría en Derechos Humanos y Seguridad Pública, organizada por la Secretaría de Seguridad Pública y el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa en septiembre de 2011.
Posted by Francisco On 20:30 No comments
El sobreseimiento (que proviene del latín supercedere, "desistir de la pretensión que se tenía")
es un tipo de resolución judicial que dicta un juez o un tribunal, suspendiendo un proceso por falta de causas que justifiquen la acción de la justicia. Habitualmente es una institución del derecho procesal penal.
En el sobreseimiento el juez, al ver la falta de pruebas o ciertos presupuestos, no entra a conocer el fondo del asunto o se abstiene de seguirlo haciendo, pudiendo terminar el proceso antes de dictar sentencia. Por ese motivo, dependiendo de la legislación, el sobreseimiento no provoca normalmente la situación de cosa juzgada y el proceso se podría reabrir más adelante.
Normalmente, el sobreseimiento se dicta mediante un auto, que puede ser objeto de recurso.
Tipos de sobreseimiento
El sobreseimiento puede ser definitivo o provicional según ponga término al procedimiento o únicamente lo suspenda o paralice por ciertas y determinadas causales legales.
El sobreseimiento definitivo consiste en una resolución judicial que declara terminado el proceso penal, respecto de una o diversas personas imputadas, con anterioridad al momento en que la sentencia definitiva tenga efecto de cosa juzgada, debido a la existencia de una causal que impide en forma concluyente continuar la persecución penal, y que produce cosa juzgada.
causales de sobreseimiento definitivo:
Según el Artículo 296 del Código Procesal Penal, Se dictara Sobreseimiento definitivo Cuando:
1. Resulte probado que el hecho no ha existido o que no está tipificado como delito o que el imputado no participo en su comisión;
2. No existan fundamentos suficientes para decretar auto de prisión o declaratoria de reo y no hayan motivos para sospechar que el imputado tuvo participación en el delito; y,
3. Se ha extinguido la acción Penal
Sobreseimiento Provicional
El Juez Dictara sobreseimiento provisional si, no obstante haber plena prueba de la comisión del delito, no hay indicio racional de que el imputado haya tenido participación en el mismo, pero las pruebas presentadas dan margen para sospechar que si la tuvo y existe, además, la posibilidad de que en el futuro se incorporen nuevos elementos de prueba, lo cual deben señalarse de manera concreta en la resolución respectiva.
Si dentro de los (5) años siguientes a la fecha del sobreseimiento provisional surgen nuevos elementos de prueba que den base para decretar auto de prisión o declaratoria de reo, el juez a petición del fiscal o del acusador privado, podrá ordenar la prosecución del proceso. En caso contrario, se estará a lo prescrito en el artículo 42, numeral 5).
(Articulo 295, Código procesal penal.)
Posted by Francisco On 17:53 No comments
"Interpretar la Constitución, como en general interpretar cualquier ley, es desentrañar el sentido y alcances de sus normas o disposiciones. Pero la interpretación constitucional asume un carácter e importancia especial en él contexto del ordenamiento jurídico de un Estado, porque se trata de las normas fundamentales esencialmente de naturaleza política, que lo organizan y fijan las reglas de su funcionamiento y de la creación del resto de las normas que integran al sistema jurídico de un país, así como el reconocimiento y restablecimiento de los derechos fundamentales y garantías de las personas. Simplemente hay que recordar que la Constitución contiene las decisiones fundamentales de una determinada sociedad constituida políticamente, para comprender que Sus normas tiene" en el orden lógico-jurídico una posición de supremacía frente a las normas ordinarias, prevaleciendo aquéllas frente a éstas en los casos de discrepancia o conflicto, como lo prescribe expresamente el artículo 320 de la Constitución de Honduras.
El Profesor Moneada Silva cita las reglas de Interpretación de la Constitución de Segundo Linares Quintana
1. Debe siempre prevalecer el contenido teleológico. O finalista de la Constitución, que si es un instrumento de gobierno, también y principalmente lo es de amparo de la libertad.
2. La Constitución debe ser interpretada con un criterio amplio, liberal y práctico; y nunca estrecho, limitado y técnico, en tal forma que en la aplicación práctica de sus disposiciones, se cumplan cabalmente los fines que la informan.
3. Las palabras que emplea la Constitución deben ser entendidas en su sentido general y común, a menos que resulte claramente de su texto que el constituyente quiso referirse a su sentido legal y técnico en ningún caso ha de suponerse que un término constitucional es Superfluo o está de más sino que su utilización obedeció al designio preconcebido de los autores de la ley suprema.
4. La Constitución debe ser interpretada como un conjunto armónico en el cual él significado de cada parte debe determinarse en armonía con el de las partes restantes; ninguna disposición, debe ser considerada aisladamente y siempre debe preferirse la interpretación que armonice y no a que coloque en pugna a las distintas cláusulas de la ley suprema.
5. La Constitución en cuanto instrumento de gobierno permanente cuya flexibilidad y generalidad le permite adaptarse a todos los tiempos y Circunstancias ha de ser interpretada teniendo en cuenta no solamente las condiciones y necesidades existentes al momento de sanción también a las condiciones sociales, económicas y políticas que existan al tiempo de ser interpretada, de manera que siempre sea posible el cabal cumplimiento dé los grandes fines que inspiran y orientan a la ley suprema del país.
6. tratándose de privilegios, siempre odiosos y en especial aquellos cuyo uso puede afectar intereses o derechos de otros, deben estos privilegios interpretarse en una forma restrictiva
7. los actos públicos se presumen constitucionales en tanto mediante una interpretación razonable de la constitución, puedan ser armonizados con esta.
INTERPRETACIÓN AUTÉNTICA EN EL DERECHO CONSTITUCIONAL EL CASO DE HONDURAS
Interpretación autentica o legislativa es la realizada por medio de una ley. El legislador mismo señala el sentido en que debe entenderse una ley anterior. Por una ficción legal se supone que la ley interpretativa forma un solo cuerpo
Con la ley interpretada se entiende incorporada en esta; esto significa que debe aplicarse desde la fecha deja ley interpretada
Para que una ley pueda calificarse realmente de interpretativa, debe limitarse a declarar el sentido de otra precedente, pues si contiene normas nuevas o diversas, no puede atribuírsele tal carácter
El problema de la interpretación auténtica de la Constitución se halla íntimamente vinculado a la pregunta de quién ha de interpretar sus principios y normas fundamentales con carácter general y obligatorio;
El artículo 3 del Código Civil preceptúa que "Sólo toca al legislador explicar o interpretarla ley de un modo generalmente obligatorio". En el orden lógico de las cosas, el órgano creador de la Constitución (Constituyente Originario) es al que naturalmente compete resolver las dudas que ocasiona la aplicación de los preceptos que el mismo ha creado Pero como la Asamblea Nacional Constituyente (o como se le llame, una vez que emite la Constitución desaparece del mundo jurídico, se extingue por haber cumplido su misión y no ser necesaria su presencia, resulta entonces, que materialmente no puede efectuar la interpretación.
Pero puede suceder qué la propia ley fundamental haya previsto lo atinente a su interpretación, designando el órgano y estableciendo el procedimiento para llevarla á cabo, hipótesis en la cual habrá que atenerse a las prescripciones constitucionales.
Las constituciones chilenas dé 1828 (Art 132) y de 1833 (Art. 164), previeron la interpretación constitucional en forma expresa.
En el supuesto de que la propia Constitución no haya dispuesto nada sobre el particular compartimos la opinión de los autores que sostienen que la solución tendría que buscarse en el Constituyente Instituido o Derivado que es el encargado de las reformas del texto constitucional, de acuerdo con el procedimiento establecido de antemano en la Carta Magna para la revisión constitucional.
Es decir, el Poder Reformador generalmente, previsto en la Constitución, observando el mismo procedimiento de reforma, sería el órgano competente para explicar o aclarar el recto sentido y alcance de sus disposiciones, lo que constituye, precisamente la interpretación auténtica.
El casó de Honduras
Ninguno de los textos constitucionales qué ha tenido nuestro país ha previsto la interpretación auténtica, pero ha sido práctica del Congreso Nacional por lo menos en los últimos años, interpretar las disposiciones constitucionales en la misma forma como se interpretan las normas de las leyes ordinarias.
El maestro Moncada Silva considera que no se puede interpretar la Constitución del mismo modo que la ley ordinaria o secundaria, por las razones siguientes:
1.Porque la jerarquía, naturaleza carácter y alcances de la norma constitucional son diferentes a los de la. Norma ordinaria.
2.El legislador ordinario no tiene facultades constitucionales expresas para llevar a cabo la interpretación de la Constitución.
3. Con el pretexto de la interpretación constitucional se podría realizar una reforma constitucional sin cumplir con el procedimiento de reforma constitucional dispuesto en la Constitución en los artículos 373 y 374
Concluye el Doctor Moneada Silva que si el Congreso Nacional, actuando en función de constituyente instituido o derivado, realiza la interpretación de la norma constitucional debe hacerlo, empleando el mismo procedimiento de reforma previsto en la Constitución.
Fuente: Interpretacion Juridica - Dra. Gilma Agurcia de Hernández

References: resolución 
 resolución 
 artículo 239
 Artículo 330
 artículo 239
 artículo 9
 artículo 239
 artículo 374
 Artículo 3
 Artículo 1
 Artículo 3
 artículo 12
 Artículo 1
 Artículo 3
 Artículo 1
 Artículo 3
 Artículo 2
 Artículo 3
 Artículo 3
 Artículo 2
 Artículo 2
 Artículo 2
 Artículo 3
 resolución 
 resolución 
 Artículo 296
 resolución 
 artículo 42
 artículo 320
 artículo 3