Source: http://www.globaleducationmagazine.com/israel-palestina-proceso-de-paz-necesario/
Timestamp: 2018-09-26 01:44:12+00:00

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Freelance in geopolitics, international rights, Human Rights, Political Philosophy, and studies related to the analysis and resolution of conflicts and peace processes.
E-mail: marco.cola@relazioninternazionali.com
Resumen: El conflicto palestino- israelí a lo largo de la historia. Un conjunto de enfrentamientos e intentos de procesos de paz que, en esta “guerra de los cien años”, ha cambiado y creado, periódicamente, los equilibrios y desequilibrios en Oriente Medio. La intervención de la comunidad internacional, las alianzas, los intereses en juego, todos factores que han afectado la paz, una paz que es necesaria.
Palabras claves: Israel, Palestina, Oriente Medio, ONU, proceso de paz, pacebuilding, pacekeeping, análisis y resolución de conflictos.
Israel vs Palestine. A Necessary Peace Process
Abstract: The Israeli-Palestinian conflict throughout history. A set of confrontations and attempts at peace processes that, in this “Hundred Years War”, has changed and created periodically balances and imbalances in the Middle East. The intervention of the international community, alliances, the interests involved, all factors affecting peace, a peace that is needed.
Keywords: Israel, Palestine, Middle East, UN peace process, pacebuilding, pacekeeping, analysis and resolution of conflicts.
Breve historia del conflicto palestino-israelí
Si quisiéramos investigar el origen profundo y ancestral del conflicto palestino- israelí, cosa que nos será útil a la hora de entender algunas reivindicaciones, encontraríamos su narración ya en el Libro de la Génesis, es decir en aquella parte de los textos sacros, la Biblia, que son reconocidos por las tres grandes religiones monoteístas que nacen en la región en cuestión.
A Abram, Dios había prometido una progenie mas numerosa de las estrellas del firmamento, sin embargo, según narra la historia bíblica, su mujer Sarah, teniendo ya una edad avanzada, no podía tener hijos, por lo tanto Dios, hizo que la esclava, Agar, diera a la luz el primer hijo de Abram, Ismael. Sucesivamente, también la mujer de Abram, Sarah se quedó embarazada del que habría sido el segundo hijo de Abram, Isaac. Es en este momento que, bíblicamente, empiezan los primeros problemas entre árabes (palestinos) y judíos (israelíes) visto que, por celo, Agar e Ismael vendrán alejados de la casa de Abram e, Isaac y su progenie quedarán como heredes legítimos de la “tierra prometida”. Decimos que ahora empiezan los primeros problemas porque, siempre según la versión narrada en la Génesis, los hijos de Isaac formarán el pueblo judío y, los hijos de Ismael, el pueblo árabe.
A pesar de esta pequeña paréntesis religiosa que, indudablemente, contribuye a las tensiones entre Israel y Palestina, la historia del conflicto, en sentido mas tradicional e internacional, empieza en 1897, año en el cual se realiza la primera cumbre mundial sionista, en Basilea, y periodo histórico donde tienen lugar los primeros movimientos migratorios del pueblo judío hacia los territorios palestinos. Sin embargo, en esta primera etapa, que durará pocos años, el pueblo árabe decide no “intervenir”, ni tomar una posición clara y firme, en relación a la inmigración de los judíos, postura que empieza a cambiar, en los primeros años del 1900, cuando el pueblo judío y los movimientos sionistas darán vida a las primeras adquisiciones y ocupaciones de territorios palestinos (el primer Kibutz israelí se funda en 1909 a sur del lago de Tiberiades, asentamiento conocido con el nombre de Kibutz de Degania), gracias al nacimiento de los primeros movimientos nacionalistas árabes- palestinos que tenían como objetivo lo de parar cuanto se estaba realizando por parte del pueblo judío que, día tras día, tomaba la forma de una verdadera invasión.
Sin embargo, la situación se mantiene constante hasta el final de la Primera Guerra Mundial, momento en el cual cae el imperio otomano que había controlado los territorio “palestinos” por mas de cuatro siglos. Es en este momento que empiezan los “protectorados” de los territorios situados en esta área, aun si hay que precisar que, en 1915, los acuerdos Sykes- Picot, que fueron mantenidos secretos durante décadas, ya fijaban una subdivisión importante de todo el territorio de Oriente Medio, en áreas de influencia.
Papel histórico clave es representado, al final de la Primera Guerra Mundial, por Gran Bretaña, visto que la Sociedad de las Naciones, entrega, a la nación de su majestad la reina, el mandato para poder administrar los territorio palestinos. Sin embargo, lo que había nacido como un poder apto a ayudar la población local a formar sus propias instituciones, se transformó rápidamente, en la chispa que habría dado vida a un incendio que dura hasta nuestros días.
En 1917, el ministro de asuntos exteriores británico, Arthur James Balfour envía una carta al barón Lionel Walter Rothschild, líder de la comunidad judía británica, para que fuera transmitida a la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda. En la carta se comentada cuanto sigue:
El documento, revisado numerosas veces antes de ser enviado y, después de la previa “aprobado” de EE.UU., produjo efectos importantes, antes de la fin de la Primera Guerra Mundial, efectos por los cuales el territorio se ha visto profundamente modificado y que han marcado notablemente las relaciones entre la población árabe y la judía, relaciones que, sin duda, habrían podido ser pacificas y fructificas.
En 1919 , con el tratado de Versalles, Palestina fue asignada al protectorado de Gran Bretaña, a pesar de que, tanto los árabes como los judíos esperaban que el tratado sobre mencionado entregase la posibilidad a ambos pueblos de independizarse.
Sin embargo y, a pesar de los movimientos diplomático- internacionales, el flujo migratorio siguió aumentando, produciendo enfrentamientos esporádicos con el pueblo árabe – en el 1929 se registra la marcha hacia el Muro del Llanto por parte de centenares de sionistas que reivindicaban el control de Jerusalén y que produjo una fuerte respuesta por parte del pueblo árabe – , tanto es que en los años ’20 los judíos presentes en el territorio representaban alrededor del 10% de la población total, es decir, 84.000. Esta tendencia se registró también en la década siguiente y, al final de los años ’30 los judíos presentes en el territorio habían llegado a ser mas de 360.000.
En 1939 la amenaza de la nueva guerra mundial y el miedo de una penetración alemana en la zona, empujaron el entonces ministro ingles Eden a promover una estrategia basada en una serie de acuerdos entre árabes y judíos y, a fomentar la constitución de un estado independiente fundamentado en las coexistencia étnica. Sin embargo, la propuesta del ministro británico preveía una serie de limitaciones aptas a regular la “supremacía” judía en la zona y evitar fracturas con los países islámicos, por lo tanto, la inmigración judía fue teóricamente limitada por la fijación de una cuota de personas no superior a 75.000.
Claro está que con la persecución del pueblo hebraico por parte del nazismo, esta limitación ha llevado a dos problemáticas fundamentales, la primera, se ha manifestado con el aumento de víctimas por parte del nazismo, la segunda, con la falta de respecto de la cuota fijada y la creación de numerosos problemas y enfrentamientos entre judíos y árabes y, judíos y autoridades británicas, autoridades que fueron definidas, por los sionistas, como hostil a los judíos.
Todo cambió con el fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando, por diferentes motivaciones, la inmigración judía no fue controlada mas por las autoridades británicas, tanto es que, en 1947, Gran Bretaña anunció a la ONU su retiro de la región y, por lo tanto, la perdida de su estatus de “protector”. En el mismo año, la Asamblea General de la ONU, con resolución 181, anuncia la división de la región en dos partes, división por la cual los judíos habrían ocupado la zona del Negev, área que permitía una futura expansión y la acogida de nuevos inmigrantes. Esta resolución fue aprobada por EE.UU.; URSS y Francia, mientras que, Gran Bretaña se abstuvo y los países árabes; India; Grecia y Pakistán votaron en contra.
Otro “golpe de escena” ocurrió en 1948, año en el cual las tropas ingleses dejaron Oriente Medio y, en mayo, fue inmediatamente proclamado el Estado de Israel por el entonces primer ministro israelí David Ben-Gurión. La proclamación y consecuente creación de este nuevo estado produjo una reacción fuerte y directa por parte de los países árabes y, a partir de este momento, empezaron los duros enfrentamientos entre las tropas regulares israelíes y las de los países limítrofes, enfrentamientos que llevaron a la que podríamos definir “la tragedia de los territorios ocupados”.
A partir del 1949, el pueblo que hasta entonces había sido la víctima se transforma definitivamente en “carnicero”, visto que en relación a los numerosos disturbios y manifestaciones que se habían creado acerca de la proclamación del Estado de Israel, mas de 1 millón de palestinos fueron expulsados de sus propios hogares y acogidos en campos de refugiados puestos a disposición de los países árabes y de la UNRWA, la misión de la ONU que, justamente, fue creada para entregar ayuda a los refugiados palestinos.
Sin embargo, en 1956, algo cambia visto que, los palestinos constituyen un movimiento de liberación, Al-Fatah que empezará a colaborar con las fuerzas armadas de los países árabes y a planificar acciones militares en los que habían llegado a ser los territorios israelíes.
En 1967, la decisión del entonces presidente egipcio Nasser de proclamar el bloqueo de los barcos que atravesaban el golfo de Aqaba, provocó una grave crisis en la región, crisis a la cual Israel contestó con medidas militares que se manifestaron bajo la forma de numerosos bombardeos contra los países árabes, con tropas terrestres que ocuparon los territorios de Gaza, Sherm el Sheikh, Cisjordania, Jerusalén, Sinaí, la Alta Galilea y los Altos del Golán. Este conflicto armado pasó a la historia como “la guerra de los 6 días”, visto que los enfrentamientos empezaron el 5 junio de 1967 y acabaron el 10 junio del mismo año.
El conflicto en Oriente Medio sigue extendiéndose incorporando también Líbano, país que en 1968 viene fuertemente golpeado por los bombardeos israelí que afectaron principalmente a la capital, Beirut. Casi contemporáneamente, Francia, guiada por De Gaulle, empieza a sostener de la pacificación de la área, apoyando la acción y las medidas diplomáticas de los países árabes.
En 1969, Yasser Arafat empieza a ser el líder y la guía de la Organización para la Liberación de Palestina, Olp, nacida en 1964, fecha importante visto el papel fundamental que Arafat jugará, a partir de este momento, en el conflicto palestino- israelí.
El 1972 es el año de la “Masacre de Múnich”. El 5 de septiembre de este año un comando armado de milicianos palestinos irrumpió en las habitaciones que hospedaban atletas israelíes en la villa olímpica, secuestrando a 9 atletas y asesinando otros 2. El acontecimiento dio vida a una serie de tentativas y negociados, los cuales acabaron con un “contraataque” de las fuerzas especiales donde perdieron la vida cinco feddayyin, un policía y todos los rehenes.
Los años siguientes fueron caracterizados por numerosos e intensos conflictos en toda la área de Oriente Medio, conflictos que involucraron casi todos los países árabes.
Como si las tensiones y los enfrentamientos armados no hubieran sido suficientes, en 1987 empieza la primera Intifada, caracterizada por el aumento exponencial de atentados y el casi contemporáneo nacimiento de Hamas en Gaza, movimiento, este ultimo, que representaba una alternativa “armada” a la mas laica Olp y a Al-Fatah.
Con el pasar de los años y, a pesar de algún intento de pacificación por parte de la comunidad internacional, los conflictos siguieron caracterizando intermitentemente la región y la frágil relación entre Israel y Palestina, hasta llegar al año 2000, cuando, el 29 de septiembre, empezó la segunda Intifada que duró 5 años, produjo 5.516 bajas entre los palestinos, 1.063 bajas entre los israelíes y concluyó con una nueva “victoria” por parte de Israel y el bloqueo de la Franja de Gaza.
En 2004, Yasser Araft muere y, su cargo fue tomado por Abu Mazen líder del partido moderado palestino de Al-Fatah. Mientras tanto, el otro partido palestino, Hamas, empieza a ganar terreno en la Franja de Gaza, hasta ganar las elecciones en este territorio.
El 2006 representa un año de cambio institucional para Israel, visto que Ariel Sharon se encuentra en estado vegetativo y su cargo viene tomado por el actual primer ministro Benjamín Netanyahu que, como Sharon, pertenece al partido de derecha de Likud, promotor de una ocupación armada y de la sumisión de la autoridad política palestina.
En 2008, como contraofensiva al lanzamiento de algunos cohetes desde la Franja de Gaza, Israel empezó la operación militar que pasó a la historia con el nombre de “plomo fundido”, operación que produjo 1.203 muertos, entre los cuales 450 niños, y mas de 5000 heridos, todos palestinos.
Hemos llegado a nuestros días, caracterizados por nuevos enfrentamientos que, durante el verano del 2014, por 51 días, han caracterizado la Franja de Gaza produciendo nuevas y numerosas bajas entre los civiles y sobre todo entre las filas de los palestinos. Durante este verano, no obstante un temporal alejamiento debido a posturas diferentes, Hamas y Al-Fatah sellan definitivamente su unión y confirman la creación/ consolidación de la que conocemos como la Anp, la Autoridad Nacional Palestina, Autoridad que, actualmente, está gestionando las negociaciones de paz con el gobierno de Tel Aviv y los mediadores internacionales.
Estudio del procedo de resolución de conflicto
Proceso de paz entre Israel y Palestina a lo largo de la historia
El proceso de paz entre Israel y Palestina se compone de un largo listado de tratados y resoluciones de la ONU, tanto de la Asamblea General cuanto del Consejo de Seguridad, que han intentado poner fin a un conflicto que ha caracterizado todo el 1900 y, por el momento, los primeros 14 años del siglo XXI. No es casualidad que, hace casi 6 años, en un interesante articulo publicado el 8 de enero de 2009, el semanal británico The Economist, define el conflicto palestino- israelí como “la guerra de los cien años” – The hunderes years’ war – definición que fue dada durante el apogeo de la operación israelí “plomo fundido”.
Los tentativos que la comunidad internacional ha realizado en relación al proceso de paz entre los dos actores principales del conflicto empiezan en 1947 con la resolución 181 de la Asamblea General de la ONU, con la cual, en fecha 29 de noviembre, la Organización de las Naciones Unidas creó la comisión especial UNSCOP y que preveía la división del los entonces territorios de Palestina. Según cuanto dictado por la resolución 181, el 56,47% del territorio tenia que ser habitado por 500.000 judíos y 325.000 árabes, mientras que el restante 43,53% tenia que ser habitado por 807.000 árabes y 10.000 judíos – aquí cabe destacar que las áreas asignadas a los sionistas eran, en parte, territorio que los mismos judíos habían quitado ilegalmente a los palestinos y que, entre el 1945 y el 1948, lo judíos siguieron realizando expropiaciones territoriales ilegales por las cuales, al momento de la división prevista por la resolución de la ONU, el 75% de los territorios de Palestina se encontraban en las manos de los sionistas. Además,, la misma resolución 181, preveía la tutela internacional de la ciudad de Jerusalén , habitada por 100.000 judíos y 105.000 árabes y reglamentaba una serie de prescripciones y derechos varios que, teóricamente, tenían que gravar sobre los israelíes y los palestinos.
Durante el mismo año, es decir en 1947, otra resolución, la 194 de la Asamblea General de la ONU, que nunca fue respetada por el gobierno israelí, preveía que los prófugos y refugiados palestinos tenían el pleno y completo derecho de volver a sus hogares en aquellos territorio ocupados por los sionistas y que, solo un año después, el 14 mayo de 1948, habrían empezado a hacer parte del Estado de Israel. Esta resolución, fue aplicada solo en pequeña parte y, en territorios donde, las miras expansionistas de Israel ya se habían realizado o en áreas que no tenían particular interés por el movimiento sionista.
En 1949, la Asamblea General de la ONU decidió la constitución de la UNRWA, United Nations Relief and Works Agency for Palestine Refugees, con resolución n 302, visto que solo en 1948, a causa de la guerra arabo-judía, los refugiados y desplazados palestinos eran mas de 700.000.
Después de la guerra de 1967, la ONU, con resolución n. 242 del 22/11/1967, solicitó a Israel retirarse de los territorios adquiridos militarmente, sin embargo, el gobierno de Tel Aviv ignoró completamente cuanto pedido por la Organización de las Naciones Unidas así como, a partir de este momento, Israel empezará a ignorar cualquier resolución de la ONU no obstante, antes de la aprobación de la resolución de la ONU n 273 del 1949, con la cual se admitía Israel como miembro de la organización, el gobierno provisional sionista se había comprometido a respetar cualquier decisión de la ONU después de su admisión en la organización. Al contrario, la política de control y gestión de los territorios ocupados se hará siempre mas intensa y sofocante gracias a la continua instauración de asentamientos de colones y al apoyo de EE.UU. que, sistemáticamente, empezará a poner el veto a cada resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que podría desfavorecer Israel y, ayudando de otras formas la política nación, regional y global de este país.
La importancia de la resolución 242 del 1967 vendrá nuevamente subrayada en 1973, año en el cual la ONU aprueba la resolución 338, con la cual se vuelve a solicitar a las partes involucradas el respecto de cuanto dictaminado en la resolución 242.
El 1974 es un años importante, por lo menos teóricamente, ya que, la Asamblea General de la ONU, con resolución 3236, afirma y solicita que el pueblo palestino posee el derecho inalienable al autodeterminación sin interferencias ni influencias externas, además, se reconoce al pueblo árabe de Palestina el derecho a la independencia y a la soberanía nacional.
Sin embargo, cuanto afirmado por la Asamblea General en la resolución 3236 quedará en el aire, tanto es que, en 1979, con resolución 444, el Consejo de Seguridad de la ONU deplora la falta de cooperación de las autoridades israelí relativamente al respecto de las resoluciones y a la falta de voluntad en arreglar los problemas regionales con el pueblo árabe de Palestina, falta que se manifestaba en el escaso involucramiento en el respecto y realización de las medida de pacekeeping fijadas por la ONU.
Hay que subrayar que el 1979 fue un año particularmente importante desde el punto de vista de las resoluciones de la ONU relativas al asunto palestino- israelí tanto es que, además de la resolución sobre mencionada, el Consejo de Seguridad aprueba otras dos resoluciones relativas al asunto. Con la resolución 446, del marzo de 1979, el Consejo de Seguridad establece que los asentamientos coloniales de Israel representa un enorme obstáculo a la paz y, por lo tanto, invocando la 4° Convención de Ginebra, pide al gobierno de Tel Aviv de poner fin a esta medida expansionista. Nada se ha producido con estas resoluciones, tanto es que, a pocos meses de distancia, hablamos del 20 julio de 1979, visto la postura de Israel, el Consejo de Seguridad de la ONU aprueba la resolución 452 con la cual se “pide enérgicamente” a las autoridades israelíes de poner fin a la construcción de asentamientos en los territorios ocupados.
A partir de ahora, las resoluciones de la ONU se harán mucho mas frecuentes hasta el 2009 y, las mas importantes podrían ser resumidas, fundamentalmente, de la siguiente forma:
Resolución 465, del 1 mayo de 1980. El Consejo de Seguridad deplora la perseverancia de Israel en construir asentamientos y pide a todos los estados miembros de no sostener dicho programa de Israel;
Resolución 469, del 20 mayo de 1980. El Consejo de Seguridad solicita a Israel de anular las expulsiones ilegales de dos alcaldes y un juez palestino y de facilitar sus vueltas en el territorio;
Resolución 471, del 5 junio de 1980. El Consejo de Seguridad expresa sus preocupaciones por el no respecto, por parte de Israel, de la 4° Convención de Ginebra;
Resolución 476, del 30 junio de 1980. El Consejo de Seguridad de la ONU, vuelve a afirmar que las reivindicaciones de Israel relativamente a la ciudad de Jerusalén tienen que ser consideradas nulas;
Resolución 478, del 20 agosto de 1980. El Consejo de Seguridad “censura”, nuevamente, Israel por las reivindicaciones sobre Jerusalén, contenidas en su “Ley Fundamental”;
Resolución 498, del 17 diciembre de 1981. El Consejo de Seguridad declara nula la anexión de los Altos del Golán por parte de Israel y, pide al gobierno de Tel Aviv de anular inmediatamente su decisión/ declaración;
Resolución 37/120, de 1981. La Asamblea General de la ONU convoca una Conferencia Internacional sobre la “cuestión palestina”, conferencia que se realizará, en Ginebra, durante los meses de agosto- septiembre de 1983;
Resolución 573, del 4 octubre de 1985. El Consejo de Seguridad condena, con fuerza, Israel por los bombardeos de Túnez durante el ataque al cuartel general de la OLP, la organización para la liberación de Palestina;
Resolución 592, del 8 diciembre de 1986. El Consejo de Seguridad deplora el asesinato de estudiantes palestinos en la Universidad de Birzeit, asesinato realizado por las tropas regulares israelíes;
Resolución 605, del 22 diciembre de 1987. El Consejo de Seguridad de la ONU denuncia la negación de los derechos humanos del pueblo palestino por parte de las fuerzas políticas israelíes;
Resoluciones 607 y 608, del 5 y 14 enero de 1988. El Consejo de Seguridad solicita a Israel no deportar civiles palestinos y subraya la necesidad de respectar la 4° Convención de Ginebra;
Resolución 43/176, de 1988. La Asamblea General de la ONU pide una Conferencia para la paz en Oriente Medio, conferencia que tendrá lugar durante los meses de octubre y noviembre de 1991 en Madrid;
Resolución 43/177, de 1988. La Asamblea General reconoce la proclamación del Estado de Palestina por parte del Consejo Nacional Palestino;
Resolución 672, del 12 octubre de 1990. El Consejo de Seguridad condena Israel por las violencias contra los palestinos realizadas en Haram al-Sharif (Templo de la Montaña);
Resolución 673, del 24 octubre de 1990. El Consejo de Seguridad de la ONU deplora la falta de cooperación de Israel con la Organización de las Naciones Unidas;
Resolución 694, del 24 mayo de 1991. El Consejo de Seguridad deplora, nuevamente, la deportación de palestinos por parte de Israel e insta al gobierno israelí, declaración que vendrá subrayada, una vez mas el 6 de enero de 1992 con la resolución 726 y con la resolución 799 del 18 diciembre de 1992, año en el cual se deportaron alrededor de 413 palestinos;
Resolución 904, del 18 marzo de 1994. El Consejo de Seguridad de la ONU después de la aterradora masacre realizada contra los fieles palestinos en la Mezquita Ibrahim, en Hebrón, del 25 febrero de 1994, durante la celebración del Ramadán y, gravemente preocupada por los preocupantes incidentes que de allí se han producido en los territorios palestinos ocupados, reafirma las importantes resoluciones relativas a la aplicabilidad de la 4° Convención de Ginebra inherente los territorios ocupados por Israel, comprendiendo la ciudad de Jerusalén. En la misma resolución, el Consejo de Seguridad condena con fuerza la masacre de Hebrón y las violentas consecuencias de la misma que han producido la muerte de mas de 50 palestino y numerosos heridos de mas de cien civiles árabes. La ONU, también, solicita a Israel que aplique medidas de seguridad que impidan a los colones israelí realizar actos ilegales de violencia;
Resolución 1402, del 30 marzo de 2001. El Consejo de Seguridad insta el retiro de las tropas israelíes desde las ciudades palestinas, entre las cuales la ciudad de Ramallah. Esta decisión vendrá nuevamente subrayada en la resolución 1403, del 4 abril de 2002, con la cual el Consejo de Seguridad pide a las autoridades israelíes que venga respectada, sin ulteriores retrasos, la resolución 1402.
Resolución 1405, del 19 abril de 2002. El Consejo de Seguridad pide la remoción, por parte de Israel, de las restricciones impuestas, sobre todo en la ciudad de Jenin, a las operaciones de paz de las organizaciones humanitarias como el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Agencia para la Asistencia y el Trabajo para los prófugos palestinos en Oriente Medio, la UNRWA;
Resolución 1435, del 24 septiembre de 2002. El Consejo de Seguridad pide a Israel poner fin inmediatamente a las medidas ilegales tomadas en la ciudad de Ramallah y en sus alrededores, además de la retirada de las fuerzas de ocupaciones israelíes desde las ciudades palestinas, volviendo a las posiciones anteriores al septiembre de 2002.
Resolución ES- 10/10, de 2002. La Asamblea General, dirigiéndose al Secretario General de la ONU, pide la preparación de un informe relativo a los acontecimientos producidos en Jenin y en otras ciudades palestinas;
Resolución 1544, del 15 mayo de 2007. El Consejo de Seguridad condena la destrucción por parte de Israel de pisos y casas pertenecientes a civiles en el campo de refugiados situado en la zona de Rafah;
Resolución 1850, del 16 diciembre de 2008. El Consejo de Seguridad pide a ambas partes “el respecto de sus obligaciones” y de “abstenerse de cualquier acción que pueda minar la confianza o perjudicar el buen éxito de las negociaciones”;
Resolución 1860, del 8 enero de 2009. El Consejo de Seguridad vuelve a centrar la atención de Israel sobre todas las precedentes resoluciones que se han aprobado en mérito a la “cuestión palestino- israelí” y, mas en general, en mérito a la postura y a las acciones de Israel en toda la región de Oriente Medio.
En los años durante los cuales se han producido todas estas “solicitudes y recomendaciones”, la ONU también se ha dirigido a Israel relativamente a su postura en Oriente Medio y a los enfrentamientos/ guerras que el país sionista ha puesto en ser en la región. Sin embargo, centrándonos en el argumento principal del presente ensayo, paralelamente al trabajo de la ONU, se han realizado otras negociaciones de paz entre Palestina e Israel, negociaciones que, sin embargo, no han producido ningún efecto, visto que, generalmente, estas tentativas han sufrido el mismo destino de las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, es decir, la completa indiferencia por parte de Israel.
Entre las negociaciones mas destacadas que ven como protagonistas Israel, Palestina y los mediadores internacionales, cabe subrayar la importancia, por lo menos teórica, de algunas tentativas que habrían podido solucionar el asunto. Hablamos de la Conferencia de Madrid de 1991; del proceso de paz de Oslo, realizado entre septiembre 2013 y mayo 2014; de la Declaración de Washington de 1994; de los Acuerdos de Gaza de 1995; del Way Plantation de 1998; de Camp David de julio 2000 y; de los Acuerdos de Shram el Sheikh de octubre de 2000.
La Conferencia de Madrid fue presidida por el entones presidente de EE.UU. George Bush, el primer ministro español González y el presidente ruso Gorbachov. Los tres plenipotenciarios invitaron Israel, Siria, Líbano, Jordania y los palestinos a esta conferencia con el fin de realizar un primer contacto entre las partes y empezar una serie de coloquios bilaterales que, en un segundo momento, encontraron una definición en Washington y Oslo.
Paso importante e “improductivo”, se ha producido durante el proceso de paz de Oslo, cunado, por primera vez, Israel empieza a negociar directamente con una delegación palestina. Gracias a la mediación del representante estadounidense Warren Christopher, en septiembre de 1993, en Washington, después de una larga y atormentada negociación, Israel y la Olp, firman la Declaración de Principios que prevé: cinco años de transición para el definitivo pasaje de la Franja de Gaza y de Gerico a la Autoridad Palestina; la creación de un cuerpo de policía palestino y, libres elecciones. La Declaración fue firmada definitiva y oficialmente en mayo de 1994, en el Cairo, donde Yitzhak Rabin e Yasser Arafat también decidirán negociar los asuntos relativos a Jerusalén y al reconocimiento oficial de la Autoridad Palestina en otra sede. Interesante, durante esta negociación, fue la firma de lo que se conoce históricamente como el Protocolo de Paris (Protocolo sobre las relaciones económicas entre el Gobierno del Estado de Israel y la Olp). Según cuanto se aprende por el Banco Mundial, en relación al Protocolo de Paris que se ha realizado entre la Declaración de Principio del 1993 y la aplicación practica del mismo en mayo de 1994:
La experiencia del Protocolo de Paris ilustra totalmente hasta que punto los factores político y económico resultan entrelazados y favorables a Israel, bajo numerosos aspectos. (World Bank, Long- Term Policy Options for the Palestinian Economy cit., pp. XII-XIV)
Abriendo una paréntesis necesaria, relativamente al proceso de paz de Oslo y al Protocolo de Paris, es necesario subrayar que, a la época, no fue claro para todos lo que significaban estos acuerdos, visto que los sectores privados destinados a tener un beneficio inmediato de estos tratos habrían sido los de Israel, Jordania, EE.UU. y de otros países, y no ya los intereses palestinos. Además, fue poco evidente la contradicción entre el lenguaje del Protocolo de Paris y el impacto real del mismo, visto que la presunta “nueva era de los confines abiertos” solo habría llevado a la intensificación de las restricciones de Israel hacia los trabajadores y los civiles palestinos. En pocas palabras, las contradicciones del proceso de paz de Oslo no produjeron nada mas que un aumento de la gravedad y de los desequilibrios existentes entre las dos partes.
La Declaración de Washington de 1994, fue un paso importante por todo Oriente Medio, visto que se realizaron acuerdos importantes relativos a los problemas fronterizos, de soberanía territorial, de seguridad, etc.. Sin embargo, en esta negociación, la “cuestión palestina” tuvo poco espacio y solo se habló superficialmente de la situación, ya que, Israel se encontraba ocupada en la resolución de problemas con sus otros países vecinos.
Sin embargo, en 1995, se realizaron los Acuerdos de Gaza, también conocidos con el nombre de Oslo II. Los acuerdos que acabaron el 26 septiembre de 1995, fueron firmados en Washington el 28 septiembre del mismo año, por Yitzhak Rabin e Yasser Arafat, en presencia del entonces presidente estadounidense Bill Clinton, del presidente egipcio Mubarak y del re jordano Hussein. Según cuanto establecido por las partes, los acuerdos definían, por lo menos en el papel, la segunda fase de la Autonomía Palestina, extendiéndola a otras zonas de Cisjordania que venia dividida como sigue: Área A – completa jurisdicción civil palestina y seguridad interna – Área B – completa jurisdicción civil palestina, seguridad interna compartida con los israelíes – Área C – completo control israelí. Además, venían definidos los poderes del Consejo Legislativo Palestino que aun tenia que ser elegido. Otro punto importante era el establecimiento de dos fechas claves, es decir, octubre de 1997, como limite máximo para la completa retirada de los israelíes de los territorios ocupados y, octubre de 1999, como limite máximo para el logro del status final indicado en los acuerdos.
En 1998, el conocido Wye Plantation o Way River, realizado, nuevamente gracias a la mediación del presidente estadounidense, Bill Clinton, y del re jordano Hussein, después de largas y difíciles negociaciones, permitió al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu y al presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, lograr un acuerdo basado en diferentes puntos, es decir:
el retiro, en tres fases, de Israel de los territorios de Cisjordania;
la Autoridad Palestina se empeñaba en detener 30 personas sospechadas de terrorismo por Israel, mientras que el gobierno de Tel Aviv se comprometía a liberar mas de 750 palestinos injustamente detenidos;
la Autoridad Palestina prometió modificar la Carta del Olp, cancelando la clausula sobre la destrucción del Estado de Israel;
la creación de “líneas de contacto” entre la Franja de Gaza y Cisjordania y; el aeropuerto palestino de Gaza y la zona industrial situada al confín entre Gaza e Israel.
Sin embargo, los acuerdos fueron congelados repentinamente, en diciembre del mismo año a causa de las votaciones del Knesset por las cuales se tenían que realizar nuevas elecciones, llevadas, efectivamente, a cabo en mayo de 1999.
En julio 2000, nuevas negociaciones fueron realizadas a Camp David, una vez mas gracias a la intervención del entonces presidente estadounidense, Bill Clinton. Después de 15 días de negociaciones no se logró ningún tipo de acuerdo entre el líder palestino Yasser Arafat y el primer ministro israelí Ehud Barak, tanto es que el presidente Clinton, en una rueda de presa realizada después del cierre de las tentativas, afirmó “La cumbre ha fracasado”. En esta ocasión, el problema principal fue representado por el “destino de Jerusalén”. Israel había aceptado la propuesta estadounidense que preveía la soberanía común, palestino- israelí, en algunas zonas de la ciudad, sin embargo, los palestinos no aceptaron, visto que sus intenciones eran fuertemente enlazadas a las resoluciones internacionales que establecían el retiro de Israel de la zona este de la ciudad. También el asunto relativo a los prófugos y refugiados palestinos minó fuertemente las negociaciones, esto porque, Arafat quería que los tres millones y medios de prófugos y refugiados palestinos tuvieran la oportunidad de volver a sus hogares, cosa que Israel no podía aceptar visto que la vuelta de un gran numero da palestinos habría podido producir la perdida de poder del gobierno de Tel Aviv sobre el territorio.
En octubre del mismo año, mientras la segunda Intifada devastaba Jerusalén y los territorios ocupados, en Sharm el Sheikh, Yasser Arafat y Ehud Barak logran, gracias a la mediación de Bill Clinton, un acuerdo sobre tres puntos:
la emisión de una apelación publica para poder poner fin a las violencias, concordando medidas concretas e inmediatas con el fin de prevenir nuevos enfrentamientos;
EE.UU., junto a Israel, Palestina y al Secretario General de la ONU habrían tenido que desarrolla una comisión de encuesta relativa a los acontecimientos de las ultimas semanas y que tenia que llevar a nuevas negociaciones para la paz;
La consultación de EE.UU. con las dos partes para recuperar los acuerdos de paz y las negociaciones que se habían interrumpido.
Sin embargo, también estas negociaciones no tendrán suceso, tanto es que en los días posteriores al encuentro, los enfrentamientos seguirán aumentando de intensidad y violencia produciendo numerosas víctimas.
En los años siguiente la situación palestino- israelí ha sido “bastante” tranquila, manifestando, esporádicamente, la falta de definición mediante enfrentamientos armados violentos. Claro está que, cuanto ahora afirmado es cierto solo hasta el pasado verano cuando la comunidad internacional ha asistido a una serie de nuevos enfrentamientos en la Franja de Gaza, que durante 51 días, han producido numerosas victimas sobre todo entre los civiles palestinos y los funcionarios humanitarios, enfrentamientos que han finalizado, después de una serie de fracasos, con un cese al fuego que, hasta la fecha, parece mantener la situación bajo control. Sin embargo, este nuevo acontecimiento ha abierto una vieja herida, nunca cicatrizada, que la comunidad internacional está intentando sanar mediante un proceso de mediación que, por el momento, no ha logrado nada, sino simple acuerdos o resoluciones que, como de costumbre, vienen, directa o indirectamente, ignoradas por Israel.
Saltando la explicación y las diferentes consideraciones relativas a la prevención de conflictos, visto que en el caso especifico, es tarde para poder implementar medidas como estas, o, mas bien, las que se pueden implementar, en este momento, serian aptas solo a evitar ulteriores enfrentamientos que, sin embargo, son difíciles de controlar a causa de las fuertes tensiones, nos centraremos sobre el análisis de la resolución de conflictos.
De acuerdo con el enfoque de Vayrynen, relativo a la resolución de conflictos en la finalización de conflictos violentos, seguiremos esta línea de conducta que reconoce la fluidez del proceso conflictivo. Debido a tale característica de los conflictos, que entrega a los mismos un carácter dinámico, enfrentarse al estudio y análisis de un conflicto significa entender y gestionar un complejo de relaciones cambiantes:
El grueso de la teoría sobre los conflictos considera los temas, los actores y los intereses como inalterables, y en función de esos elementos hace esfuerzos para hallar una solución que atenúe o elimine las contradicciones entre ellos. Sin embargo, temas, actores e intereses cambian con el paso del tiempo a consecuencia de las dinámicas sociales, económicas y políticas de las sociedades. La presunción de estabilidad, generalmente presente en el enfoque de la teoría de juegos aplicados a los estudios sobre conflictos, carece de justificación incluso si abordamos aspectos no estructurales de los conflictos, como las preferencias de los actores. Nuevos factores situacionales, las enseñanzas extraídas, la interacción con el adversario y otras influencias aconsejan no tomar las preferencias de los actores como inalterables. (Vayrynen, 1991:4)
Por estas motivaciones, es necesario realizar algunas transformaciones relativamente a los elementos del conflicto que, en caso permanecieran “inmutables”, sostendrían la violencia y la “guerra” en acto. Complementando la idea de Galtung, autor que desarrolló su teoría acerca de la resolución de conflictos interpartes e intrapartes, en sus aspectos estructurales, actitudinales y comportamentales, creando una teoría completa de la transformación no violenta de los conflictos, Vayrynen identifica algunas formas en las cuales se puede producir la transformación del conflicto, es decir, transformación del contexto; transformación estructural o de las estructuras; transformación de los actores; transformación de los temas en disputa y; transformación personal y de grupo.
Por lo que atañe la transformación del contexto, hay que tener en consideración el contexto social, regional e internacional en el cual los conflictos se desarrollan, ya que representan las principales variables que afectan el nacimiento y el prolongamiento del conflicto. Son transformaciones particulares que, en muchas ocasiones, pueden producir efectos de magnitud mayor en comparación a los efectos producidos por los cambios en el seno de las partes o en sus relaciones.
Por transformación estructural o de las estructuras, se entiende el conjunto de actores y fines y/o relaciones incompatibles de que se compone el conflicto. Esta medida es necesaria en aquellos casos en los cuales las causas originales y/o fundamentales de un conflicto se encuentran en la estructura de relaciones dentro de la cual actúan las partes. Caso ejemplar de esta transformación se puede encontrar en la resolución de conflictos asimétricos, donde, la transformación estructural implica un cambio en las relaciones entre la parte dominante y la parte mas débil.
Cuando las partes de un conflicto tienen que modificar la dirección de sus reivindicaciones, abandonando o redefiniendo sus objetivos con un relativo cambio de perspectivas, entonces podemos hablar de transformación de los actores. En este tipo de transformación hay muchas variables internas que hay que tener en consideración, ya que, los efectos producidos por un cambio del actor, por un cambio de liderazgo, por un cambio en el grupo de apoyo al líder o, también por la fijación de nuevos objetivos, valores y posturas pude generarse con tiempos y modalidades diferentes. Por ejemplo, la escisión de las partes y la formación de nuevas partes tienen tiempos y efectos completamente diferentes de un cambio en las circunstancias y en los intereses de los grupos en conflicto, visto que estos últimos cambios, generalmente se manifiestan gradualmente y de forma no visible.
A partir de la ultima transformación, llegamos a otro punto fundamental enumerado mas arriba, es decir, la transformación de los temas en disputa. Como es fácil intuir, esta transformación se refiere a las modificaciones de las posiciones que las partes toman sobre determinados temas que han llevado al conflicto. Sin embargo, es necesario subrayar que, los cambios de posiciones están estrechamente relacionados con los cambios de interés y con los cambios de objetivos de las partes.
En ultimo lugar, no por importancia, encontramos la transformación personal y de grupo, expresión con la cual se quiere indicar el cambio que se produce al vértice de un grupo, en el caso practico, cuando un líder de un movimiento armado se trasforma en un líder nacional de unificación o un líder de gobierno opresor decide aceptar sus “adversarios” en un gobierno de unidad. Sin embargo hay que subrayar que no siempre esta tipología de transformación lleva a un cambio benigno, es decir que se pueden producir también intensificaciones de las partes radicales de un conflicto produciendo un aumento de las violencias y una debilitación de las partes moderadas.
Dicho esto resulta claro que la resolución de conflicto debe entenderse no solo en referencia a los temas que dividen las partes principales, sino también, a los cambios sociales, psicológicos y políticos que puedan producir efectos modificadores que llevan al establecimiento de negociaciones y, en segundo lugar, a la aceptación o rechazo de acuerdos de paz. Por lo tanto, estas variables, tanto en sus sentido regional como global, representan valores fundamentales que hay que tener en cuenta a la hora de instaurar un proceso de paz apto a una resolución duradera de conflictos, valores fundamentales a los cuales tiene que corresponder una respuesta sensible al conflicto en los varios y diferentes niveles.
Cabe destacar que las actividades de resolución de conflictos implican distintos tipos de instancias y actores, se dirigen a grupos diferentes y varían en la forma, duración y en el propósito. A pesar de que el elemento fundamental en la terminación de los conflictos es representado por la voluntades de las partes de considerar la oportunidad de un acuerdo negociado, la intervención de terceros actores suele ser importante y suele representar un elemento, a veces, fundamental, por la resolución de los conflictos.
Claro está que la entrada en campo de terceros tiene que ser planificada cuidadosamente visto la delicadez de la situación y, en línea general, tiene que ser subordinada a la desescalada y a la maduración del conflicto, además de la existencia de las condiciones necesarias para poder poner fin al conflicto.
A pesar de la importancia de la intervención de terceros, es decir, la constitución de un proceso de mediación, es importante subrayar las problemáticas que este tipo de intervención ha generado, problemáticas que no solo se han manifestado en hechos históricos sino también a nivel de debate relativamente a las características de la mediación. En este sentido, la diplomacia de primera, segunda, tercera y múltiples vías, así como las variedades de enfoque “duros” y “blandos” relativamente a las intervenciones, representan todas técnicas que han sustituido los buenos oficios, la conciliación, la mediación discreta o pura y que, han sido y siguen siendo el centro de un amplio debate acerca de si la intervención de terceras partes debería ser imparcial o parcial, coercitiva o no coercitiva, estatal o no estatal, conducida por personas ajenas al conflicto o mas bien involucradas en el.
Claro está, como históricamente probado, que las terceras partes, los mediatores, representan, a menudo, una herramienta esencial para la transformación de los temas en disputa, esto porque, por su naturaleza, la mediación resulta particularmente importante cuando al menos una de las partes en conflicto llega a aceptar la improbabilidad de lograr sus objetivos con la continuación del conflicto, momento de “conciencia” que, generalmente empieza antes de que las partes haya alcanzado la aceptación de establecer negociaciones formales. También así, es difícil lograr, de una sola vez, acuerdos duraderos, visto que, generalmente, se desarrollan diferentes fases de arreglos y acuerdos provisionales antes de poder sellar definitivamente y formalmente un acuerdo.
Relativamente a nuestro caso practico, es decir el conflicto entre Israel y Palestina, es posible notar diferentes momentos, durante el proceso de paz, que han sido caracterizados por los que en jerga técnica se conocen como “escollos” e “inflexiones”, principal ejemplo, entre otros, han sido los Acuerdos de Oslo. En línea general, las inflexiones no se verifican solamente en momentos de madurez específicos, sino también en momentos en los cuales las partes vislumbran un camino por seguir gracias a las negociaciones/ mediaciones. Esta segunda clase de “momentos” suele manifestarse como causa directa de un redefinición de objetivos; de la creación de un nuevo panorama o espacio político; encontrando nuevas bases para los acuerdos o; a través del cambio favorable de los líderes y/o circunstancias políticas. Por otra parte, los “escollos” que, en la historia del conflicto palestino- israelí son mas frecuentes que las inflexiones, se pueden producid cuando las elites de las partes en conflicto no ven favorablemente el proceso de paz; cuando las partes de los acuerdos cambian de posición y; cunado el proceso de paz está bloqueado a causa de un cierro del espacio político o, mas bien, cuando las condiciones están sujetas a negociaciones.
Siguiendo con los Acuerdos de Oslo, es importante tomar en consideración, para una mayor comprensión de cuanto dicho hasta ahora, dos posturas completamente heterogéneas relativas a esta parte del largo proceso de paz entre Israel y Palestina.
La primera postura ve los acuerdos de Oslo como un avance a pesar de que las perspectiva de resolución del conflicto fueron anuladas por lo que se han definido “los saboteadores” de ambos lados y, aun mas, por la fuerte asimetría de los dos actores principales. Bajo esta perspectiva, la elección de un enfoque facilitador, por medio de un canal discreto que se ponía como finalidad la de solucionar los problemas donde la diplomacia oficial había quedado encallada (Conferencia de Madrid, 1991), permitió un avance en el sentido “técnico y teórico”. Es en este marco, se pone la investigación noruega relativa al caso que, movida y basada en la buena fe, abrió el camino al reconocimiento mutuo entre Israel y Palestina y a una división del territorio de esta ultima con una consecuente dilatación del conflicto. Tanto Israel como Palestina aceptaron resolver los temas principales del conflicto modificando el status definitivo en un plazo de tres años – esto nunca ocurrió y la asimetría a favor de Israel se manifestó en toda su fuerza, sobre todo en los que ha pasado a la historia como el Protocolo de Paris.
Por lo que atañe la segunda postura, el intento de solucionar el conflicto fue, fundamentalmente, carente desde el principio, aquí si, casi exclusivamente por culpa de la amplia asimetría entre las partes. A favor de esta perspectiva Jones (1999:130) sostiene que el proceso de paz de Oslo:
se convirtió en un medio gracias al cual una parte mas fuerte aplasta lenta y deliberadamente las aspiraciones de la parte mas débil.
El mismo Jones (1999:160) también añade que:
los acuerdos de Oslo y el proceso que llevo hasta ellos reproducen las estructuras de desigualdad y dominación, lo cual implica que la resolución del conflicto e un contexto tal resulta problemática.
Cuanto afirmado por el sobre mencionado autor, es cierto, ya que históricamente, el proceso de paz de Oslo se puso en marcha en un momento en el cual la Olp se encontraba en enormes difícultades, mientras que el gobierno israelí podía gozar se su superioridad y fortaleza en comparación a Palestina. Es en este momento, como justamente subraya Said (2000), que Palestina asiste no solo a la desaparición de las condiciones para llegar a ser un estado sino también a la perdida de autonomía. Todo esto es posible resumirlo en una expresión adoptada por el pueblo árabe en este periodo histórico, es decir , la construcción del “muro de apartheid”, expresión con la cual se critica fuertemente la intención del entonces gobierno Sharon de mantener los palestinos en la miseria. Ahora bien, es importante tener presente que, durante el desarrollo de este proceso de paz, grupos significativos de ambos bandos se oponían al acuerdo, oposición que se manifestó con una serie de violentos actos como la matanza de Hebron, los ataques de Hamas, el magnicidio de Rabin, etc.. Además, el nombramiento de Netanyahu como primer ministro de Israel produjo un ulterior alejamientos de los acuerdos y la progresiva aceleración de la construcción de asentamientos en los territorios ocupados por parte de los colones judíos.
En esta óptica, las conversaciones de Camp David del año 2000 se configuraban como una medida necesaria apta a lograr los objetivos que los acuerdos de Oslo no habían sido en grado de concretizar. En este contexto, por lo menos de forma oficial, el entonces primer ministro israelí Barack fue mas allá de cualquier de sus predecesores al aceptar, supuestamente, la soberanía palestina de Jerusalén Este y mostrándose dispuesto a devolver el 91% de los territorios de. En la misma línea encontramos los acuerdos no oficiales de Ginebra, del octubre de 2003, donde se intentó llevar a cabo cuanto empezado con los acuerdos de Oslo y donde, teóricamente, se han logrado algunos objetivos importantes que nunca han sido realizados. Nos referimos al compromiso que Israel quiso tomar relativamente al repliegue hasta las fronteras internacionales reconocidas en 1967, medida que habría llevado al reconocimiento del Estado de Palestina, mientras, por otra parte, los árabes habrían tenido que renunciar a los derechos a regresas a sus hogares de los refugiados palestinos.
Como es fácil intuir, tampoco este proceso de paz intermedio ha tenido un final feliz, esto por una variedades de motivaciones y variables que han llevado al fracaso de las diferentes tratativas y negociaciones de paz.
En el conflicto entre Israel y Palestina, es interesante observar como la idea de Etzioni (1964) del conflicto capsular se adapta a la situación. Según este autor, el proceso de transformación del conflicto debería extenderse desde el nivel local hasta los niveles mas amplios de los que forme parte, es decir, la tarea de mediación del conflicto debería ser interpretada de forma amplia y no sectorial. En este, como en muchos otros conflictos contemporáneos, es necesario superar la asimetría entre las partes en conflicto, de forma tal que, aun si los mediadores no deben tomar partido en el asunto, la mediación y la defensa tienen que ser complementares.
Ahora bien, de acuerdo con cuanto afirmado por Galtung (2004, 103-109), el conflicto palestino- israelí, para que sea solucionado, tiene que equilibrarse, es decir Israel y Palestina tienen que ser situados dentro del contexto de Oriente Medio. Otro punto fundamental, tocado por Galtung, es representado por una “segunda vía” a través de la cual encontrar el equilibrio. Esta “segunda vía” consistiría en modificar el apoyo de EE.UU. a Israel en los campos económicos, militar y político, característica que sigue siendo fundamental, también hoy en día, a la hora de mediar en el conflicto y equilibrar la asimetría entre las partes, es decir, realizar un cambio en el contexto apto a producir un impacto transformador en el conflicto.
La búsqueda de la paz. Israel y Palestina entre pasado y futuro
Cuanto visto y analizado hasta ahora corresponde al proceso histórico- diplomático que ha llevado a la situación actual, una situación en la cual el conflicto aun es vivo y fuerte y donde la mediación de terceros no consigue, o no quiere conseguir, por intereses particulares, el logro de una paz estable y duradera fundamentada sobre negociaciones fuertes y solidas.
Como introducido brevemente arriba, es importante subrayar la existencia de tres niveles dentro del conflicto palestino- israelí, es decir, un nivel interno, los de los palestinos e israelíes; un nivel intermedio, dentro del mundo árabe – nivel que últimamente ha sido teatro de muchas transformaciones- y; un nivel externo en el cual encontramos la comunidad internacional en sus diferentes formas.
En el nivel interno, encontramos el corazón del conflicto, sus actores, de los cuales hay que distinguir, por lo menos dos tipologías, los extremistas/radicales que representan el mayor obstáculo a la resolución pacifica del conflicto y; los moderados con los cuales podría ser posible llegar a un acuerdo en el caso fueran dispuestos a comprometerse, cosa que por el momento se ha realizado solo parcialmente y con muchos “pasos atrás”.
El nivel intermedio, por otra parte, es caracterizado casi exclusivamente por el mundo árabe y en el cual, hasta hace no mucho tiempo, existían importantes fracturas entre los representantes de la ala moderada, Al-Fatah y, la ala mas radical/ militarizada, Hamas. Como antes hemos afirmado, este nivel es lo que mas ha sido afectado por importantes cambios, sobre todo a partir de la mitad de la primera década del 2000, años en los cuales el grupo radical de Hamas ganó las elecciones en la Franja de Gaza.
Ahora bien, es importante notar que en los últimos tres años, a pesar de los diferentes problemas que han tenido, Hamas y Al-Fatah han conseguido constituir un gobierno de unidad nacional compactando y uniendo las fuerzas con el fin de lograr aquellas reivindicaciones que Palestina persigue desde los albores del conflicto. Con esta medida política, Palestina habría técnicamente respetado uno de los puntos fundamentales del acuerdo, es decir, “la renuncia a la violencia”, visto que, a pesar de la presencia de Hamas en la Anp, la línea de acción palestina se ha hecho mas moderada y mas en línea con la postura de Al-Fatah. Por supuesto, cuanto acabamos de afirmar, no corresponde a verdad si nos fijamos exclusivamente en los 51 días de enfrentamientos armados en la Franja de Gaza que tuvieron lugar el pasado verano y que preocuparon enormemente toda la comunidad internacional.
Por último, pero no por eso menos importante, el terco nivel se refiere a los mediatores, es decir, a la comunidad internacional y su intervención en el conflicto. Aquí el discurso es bastante complicado y hay que precisar que, hablando de este nivel, es necesario distinguir entre la intervención de un país particular y, la intervención de organizaciones internacionales como, por ejemplo, la ONU. En este ultimo caso, aun si en el contexto de la organización se ha hecho evidente el mayor peso de algún país, las posturas que se han tomado han sido particularmente ambiguas, visto que, no obstante las varias resoluciones en contra de Israel y las varias denuncias y solicitudes entregadas al gobierno de Tel Aviv, a nivel practico, la organización ha realizado poco, para no decir, nada, aun si, a nivel de intervención posterior, relativa a la protección de los derechos humanos y de ayudas humanitarias, se han desarrollado diferentes programas aptos a la gestión no tanto del conflicto sino de sus causas directas.
Ahora bien, es importante subrayar la importancia que actores externos han jugado y siguen jugando en el conflicto y, mas en general, en la escena de Oriente Medio. Principalmente, a nivel de conflicto entre Israel y Palestina, como precedentemente hemos anticipado, es importante evaluar la figura de EE.UU. y su influencia en la creación, o mejor, intensificación de la asimetría entre las partes.
Tradicionalmente, ya a partir de la Declaración Balfour, EE.UU. siempre ha sido un partner y un aliado importante del pueblo judío, alianza que se ha ido fortaleciendo con el tiempo creando un lazo muy fuerte entre los dos países. En esta relación, Washington encontraba un apoyo importante en Oriente Medio sobre el cual construir y desarrollar su política externa en la región geopolítica en cuestión. Por otra parte, Israel podía y, todavía hoy, puede gozar de algo que podríamos definir un “protectorado”, visto que tanto a nivel de país cuanto a nivel de miembro de organizaciones internacionales, EE.UU. siempre ha respaldado las decisiones de los diferentes gobiernos israelíes. La asimetría que se ha ido creando y fortaleciendo, también gracias a esta relación, además de las diferencias originales entre las partes, ha producido una dilatación temporal de los procesos de paz y la fermentación de aquellas tensiones que si abordadas en el corto plazo habrían podido ser solucionadas con relativa facilidad. Sin embargo, en esta situación de “hermandad” entre Israel y EE.UU., el gobierno de Washington ha conseguido crear no solo tensiones entre los dos actores que ocupan el centro del presente ensayo, sino también en toda la región de Oriente Medio, visto que además de apoyar directamente Israel, EE.UU. ha dejado “carta blanca” a Siria y a su aliado, Rusia, permitiendo tomar fuerza en la región al gobierno de Damasco con el fin de crear un estado lo suficientemente fuerte como para poder mantener indirectamente controlada la expansión de influencia de Israel en la región y por lo tanto vincular definitivamente Tel Aviv a Washington.
Este mecanismo se puede observar también en los últimos acontecimientos que están caracterizando la región. Después del duro y sangriento conflicto en la Franja de Gaza y, a pesar de los intentos continuados de mediación de la comunidad internacional, Israel sigue actuando de forma solitaria manifestando una incongruencia peligrosa entre las afirmaciones y los compromisos tomados oficialmente y las medidas adoptadas. Por ejemplo, no obstante cuanto hasta ahora acordado parcialmente en las negociaciones de paz, el gobierno de Tel Aviv ha anunciado, hace algunas semanas, la expansión de las colonias judías con la construcción de nuevos asentamientos en zonas ocupadas, medida esta, que, claramente, va en contra del espíritu y de las finalidades de las negociaciones de paz. Ahora bien, en este contesto, parte de la comunidad internacional se ha quedado sorprendida no tanto por cuanto declarado por el actual primer ministro israelí, que además de este anuncio ha dado a conocer la futura realización de elecciones anticipadas para fortalecer su proyecto de una “Israel como Estado Judío”, sino por el “rumor” que anunciaría una posible intervención militar estadounidense en los territorios ocupados en el caso en el cual Israel desplegara su plan de expansión de las colonias. Claro está, que además de ser un rumor, esta medida parece ser poco probable, visto que Washington, en este momento histórico, solo podría salir perdiendo con una intervención de este estilo.
Resulta claro que, no obstante los esfuerzos de la comunidad internacional y el reconocimiento, por parte de algunos países, del Estado de Palestina, el proceso de paz aun será largo y presentará nuevos y viejos problemas. Seguramente un interrogativo importante que cualquier persona interesada al argumento debería hacerse es: ¿de verdad se quiere la paz entre Israel y Palestina? Pues, no existe una respuesta correcta o incorrecta a esta pregunta, pero si que existe una fuerte critica a los actores principales y los terceros que hacen parte y, voluntaria o involuntariamente, han ido alimentando las causas de este conflicto.
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