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Timestamp: 2017-08-21 16:58:49+00:00

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Revista de Filosofía, Nº 62, 2009-2, pp.
87 - 111 ISSN 0798-1171
Walter Benjamin y Carl Schmitt. Palabras cruzadas de un diálogo mudo en un tiempo agitado Walter Benjamin y Carl Schmitt. Words exchanged in a silent dialogue of rough times
Juan Lucca Universidad del Rosario Argentina
El presente ensayo busca contraponer la producción escrita de Walter Benjamin y Carl Schmitt, en busca de la vinculación y ruptura filosófica política de ambos en torno a conceptos como el de estado de excepción y soberanía. Para ello proponemos una lectura en orden cronológico de sus obras entre 1920 y 1930, cual si existiese un diálogo mudo, en el cual el punto de partida es común pero las críticas y distanciamiento entre ambos se vuelven más evidentes y abismales. Palabras clave: Walter Benjamin, Carl Schmitt, estado de excepción, soberanía.
The present paper, seeks to oppose the written production of Walter Benjamin and Carl Schmitt, searching the links and breaks of theirs philosophical or political view, concerning to concepts like state of exception and sovereignty. We propose a reading -in chronological order- of his works between 1920 and 1930, like a mute dialogue, in which the starting point is common but the critiques and the distance among both of them become more evident and abysmal. Key words: Walter Benjamin, Carl Schmitt, state of exception, sovereignty.
Recibido: 23-09-08 • Aceptado: 22-06-09
Lucca, J., Revista de Filosofía, Nº 62, 2009-2, pp. 87 - 111
El presente ensayo propugna entrañarse en el clima de entreguerras alemán que va desde 1920 a 1933, para deambular por la producción escrita de dos grandes figuras del pensamiento político, jurídico, filosófico y estético alemán, como son Walter Benjamin y Carl Schmitt. Dentro de este agitado momento histórico-no sólo para la nación alemana, sino también para las vidas personales de los mencionados autores- pretendemos realizar una ida y vuelta entre aquellas obras en las que creemos percibir el cruce directo de dos perspectivas en torno a los conceptos de la soberanía y la situación de excepción. Dicho entrecruzamiento es cual punto en el que la curva y la recta se encuentran en la tangente, ya que es efímero, muchas veces implícito y en este caso, producto de una construcción ad hoc. Ahora bien, a pesar de que las referencias directas entre los autores son escasas, sin llegar a representar un enconado público y mucho menos célebre debate académico - razón por la cual colocamos el mote de diálogo mudocreemos que es valedero reconstruir una clave de lectura que los aúne. Dicha clave tiene sus inicios en la lectura de sus obras en orden cronológico, cual si hubiese una plática, compuesta de propuestas, respuestas y contrapropuestas. Este ejercicio nos resulta a priori más evidente en las obras en las cuales soberanía y excepción son el centro de ambas producciones, ya que si en un primer momento a la noción de poder constituyente y poder constituido que Schmitt desarrolla en La dictadura (1921), se le antepone la idea de la violencia que Benjamin presenta en su artículo Para una crítica de la violencia (1921); la noción de soberanía que Schmitt plantea en Teología Política (1922) nos ofrece un notable contrapunto con la obra de W. Benjamin; similar al que podemos encontrar entre dicha obra y la imposibilidad del decidir del soberano que posteriormente desarrolla Benjamin en su obra Los orígenes del drama barroco Alemán (1928). Lo que no podemos dejar de conocer, es que esta disputa por el sentido de los conceptos, no sólo lleva a la instauración de un nuevo vocabulario, sino que también es la confirmación de la consciencia de una problemática de época. Como apunta claramente Skinner, “… comprender qué cuestiones está enfocando un escritor, y qué está haciendo con los conceptos de que dispone es equivalente a comprender algunas de sus intenciones al es-
en el acercamiento a este desafío que nos planteamos a priori habremos de deambular en primer lugar en aquellos jardines de entramados históricos.y finalmente ver cuánto es deudora nuestra realidad de aquel pasado al cual epitomamos. México. J. deben ser meditados siempre el todo y la parte al mismo tiempo”. 1986. en sus célebres conferencias en la Universidad de Munich durante el invierno de 1918 afirmó enfáticamente “…Una nación perdona si sus intereses han sido perjudicados. Ahora bien. Argentina. pp. CEAL.Lucca. “El político y el científico”.. Quentin: La fundación del pensamiento político moderno. en la cual no sólo se perciben los agrietamientos sin cerrar del reciente enfrentamiento bélico. Max: Ciencia y Política. porque aquí. p. 1991. p. Nº 62. pero ninguna nación perdona si su honor ha sido ofendido. elucidar exactamente lo que pudo pensar por lo que dijo… o 1 dejó de decir” . Revista de Filosofía.especialmente en torno al concepto de soberanía y el momento excepcional. coaliciones y embates partidarios en el parlamento y el ascenso de la forma democrática plebiscitaria. sino que también podríamos aventurarnos a explorar parte del derrotero antiliberal que comenzaba a aflorar. WEBER. 87 . y con estas palabras nos abre las puertas para adentrarnos en los intersticios de una época. como en parte alguna. filosóficos y políticos comunes en los cuales la vida y obra de ambos autores se entrelazan.111 89 cribir y. 127. 1 2 SKINNER. así. El jardín “Es necesario penetrar con una mirada en la esencia de todo. 12. especialmente con una hipócrita autojustifica2 ción” . FCE. aunque sea en forma de diálogo. para en un segundo momento focalizarnos en reconocer sus distancias en un diálogo continuo . Vol 1. . Von Clausewitz: De la Guerra Max Weber. Incluso nos da la pauta –sobre todo a través de sus sentencias en “La política como profesión”– del advenimiento de un inestable régimen de componendas. 2009-2.
sin embargo aquí nos interesa adentrarnos en la posibilidad de que el diálogo entre ambos autores sea dado.111 Aunque la muerte encontrará al mencionado jurista alemán tiempo después de sus conferencias de Munich. 87 . reflexión y producción que proviene desde los más . zona de choque con las viejas tradiciones conservadoras. plaza del empuje técnico y fabril. Es una ciudad con ritmo febril. Revista de Filosofía.. La lectura de la República de Weimar puede ser llevada a cabo desde innumerables ópticas (literaria. escenario en el cual la élite internacional de la Alemania de entonces camina por las calles. crisol de nuevas expresiones culturales y filosóficas. artística. el teatro de Erwin Piscator. entre otros. escenario de la candente política en la cual pujan el centro. El cúmulo de nuevas expresiones abarcó desde la Bauhaus. filosófica. La atracción que constantemente produce el período correspondiente a la República de Weimar se debe en parte a la complejidad que dicho mosaico logra conjugar. es decir. la proliferación de centros literarios. política. quien ofició de benefactor del Instituto para la investigación social de Frankfurt del Main. 2009-2. aspectos todos que serán nodales y de alto impacto en las lecturas cruzadas que Schmitt y Benjamin realicen de su partenaire en esta ocasión. etc. Uno de los aspectos importantes a la hora de tener en cuenta el esplendor de época o apogeo de la expresión. Para ello creemos necesario deambular aun más por sus senderos recorridos a la luz del territorio común. y en qué (o bajo qué) términos acaece. aquel que va desde la instauración de la República de Weimar hasta la entronización en enero de 1933 del Führer. Es un momento en el que la pérdida de la tutela imperial dio nuevos bríos a la cultura de los Lander y ellos habrían de confluir en Berlín y “popularizarse” dejando detrás aquella estela sombría. Nº 62. es decir. y del que sus producciones dan cuenta. la izquierda y la derecha en un nervioso devenir parlamentario.90 Lucca. cual es la ciudad berlinesa. la aparición de obras literarias como las de Thomas Mann. económica. Bertolt Brecht. reside en su carácter polisémico pero centrípeto. sus sentencias bien podrían utilizarse como guías que marcan el primer interludio que da entidad al período de entreguerras que nos interesa aquí. pictórica. como fue el caso del cerealero argentino Felix Weil. J. la Neue Sachlichkeit (Nueva Objetividad). Buena parte de estos emprendimientos fueron posibles por el aporte de innumerables mecenas.). campo del aflorar de esta nueva época. pp.
Revista de Filosofía. La estela común que predomina en este territorio gira en torno al rechazo de los valores decimonónicos. o el mero hecho de transitar la rememoración constante de la situación excepcional por excelencia –como es la guerra– que ronda una y mil veces el imaginario colectivo de los alemanes. muchos de ellos con postulados antiliberales. Benjamín con las de C. Nº 62. Schmitt. Ricardo: Walter Benjamin y el problema del mal. más allá de sus diferencias. cómo no habrá de rondar en las mentes de uno y otro la posibilidad de pensar el caso excepcional. sirviéndose en su caso de las fuerzas armadas… para ello podrá derogar parcial o 3 FORSTER. Allí encontramos con mayor claridad la cercanía de las propuestas de W. esta época de desmoronamiento podía ser leída de distintas maneras: “… para unos era una clara demostración del fracaso del igualitarismo político y social y la necesidad de reconstruir una fuente legítima de autoridad. 15.111 91 variados sectores políticos y filosóficos. Por ejemplo. podríamos ir más allá y avistar que dicho tratamiento se encuentra ya en la constitución weimariana en el art. dando lugar a encuentros. Como señala Forster. contrastes y pensamientos en torno a una época agitada. la certeza del desmoronamiento y la espera de un tiempo de 3 extraños y decisivos prodigios” . al rechazo del mundo burgués.. unos y otros compartían. Editorial Altamira. 87 . el Presidente podrá adoptar las medidas que considere necesarias para el restablecimiento de la seguridad y el orden público. pp. sino también de innumerables exponentes del arco filosófico político. sus reacciones. J. 48. no sólo geográficos. sus puntos de embate. cuando la inestabilidad desbarajusta toda posibilidad de normalidad producto de la dimisión constante de los gobiernos. . 2009-2. para otros se abrían tiempos de cambios radicales que vendrían a modificar de cuajo las estructuras de la antigua sociedad. 2001.Lucca. pero que habrían de confluir en un mismo escenario de disputa. Inclusive. p. la oposición antipositivista. “Cuando en el Estado Alemán resulten notablemente perturbados o amenazados la seguridad y el orden público. pero también sus nudos problemáticos.
111 totalmente los derechos fundamentales que se establecen en los 4 artículos 114. Revista de Filosofía. . ¿Cómo no pensar que la realidad los interpela. cuando zonas de esta Alemania que no se desmiembra se ven ocupadas para la extracción en especie de lo que el derrotado país debía pagar en metálico? El jardín de los senderos que se bifurcan “Si el ojo percibe un color. incluya la totalidad de la gama cromática”. Ediciones Alfons El Magnanim diciembre de 1987. por una relación de correspondencia en la cual queda evidente aquello que sondea la apariencia del silencio. Frank y RICHTER. J. segundo por su común enfrentamiento al mundo burgués iluminista (aunque por diferentes razones). A pesar que las diferencias entre ambos pensadores pueden resultar en algunos aspectos diametralmente opuestos (como la del perseguidor y el perseguido. 124 y 153 . la del judío y el católico. 117. que sin embargo muestra signos de abigarrados exabruptos (especialmente ligados al sentido 4 Constitución de la Rep. por ejemplo al pensar el concepto de soberanía. junto con el ya dado. a través del carácter mudo de una relación. Gerhard: “La república en crisis”. 41-42. entre otros) la posibilidad de rastrear el diálogo entre Carl Schmitt y Walter Benjamin reside. 118. Nº 62. 115. en GRUBE. de Weimar. la del revolucionario y el conservador. 87 . 2009-2. cuando en la alta política aun se debaten los resarcimientos de guerra.92 Lucca. Johann Wolfgang von Goethe: Teoría de los colores Tanto el caso excepcional como el problema de la soberanía serán temas recurrentes de los escritos de esta primera época de entreguerras en la cual encontramos las principales evidencias de un entrecruzamiento de pareceres entre la obra de Carl Schmitt y Walter Benjamin. en primer lugar. 123. gracias a la cercanía de los círculos intelectuales que cada uno frecuentaba. p. Nº 22. pp. como veremos. Revista Debats.. se pone al momento en actividad y queda obligado por naturaleza a producir enseguida otro color que. e inclusive. Valencia. luego por la coincidencia en los mismos círculos de publicación.
aquel debe hacerlos volver al entendimiento a través de la razón –que sólo el dictador detenta y que para Schmitt es el prolegómeno fáctico para la moderna “razón de estado” –. emplazado en la antigua República Romana. Desde los comienzos del pensamiento moderno de la soberanía hasta la lucha de clases proletaria (1921). Alianza Editorial. maquiavelianamente “por la astucia o por la fuerza”. La labor del dictador es dominarlos. Madrid. católico. no siendo parangón de la figura del tirano. Como mencionamos. tiene el cometido de eliminar la situación peligrosa… hacer la guerra o reprimir una rebelión interna”5. 33-34. cit. en la cual. al propugnar un accionar político amparado en la obtención de fines últimos. Carl Schmitt. Carl: La dictadura. con técnicas apropiadas. cual es el sentido de la proporción entre la pasión por la causa (aspecto teleológico) y su contraparte focalizada en los medios de la política. y por ende a cómo estos conceptos pueden ser leídos en la realidad que los circunda). 87 . Primera Reimpresión. El interés inicial del autor reside en dar entidad explicativa a la figura histórica excepcional del dictador. ante el accionar irracional del pueblo. En el deambular por su origen fáctico. alcance y problemas que ello contrae. al de excepción. Bien podríamos rastrear aquí algunos de los planteamientos que segu6 ramente Schmitt tiene presente de Max Weber acerca de la diferencia. el trabajo seminal del cual habremos de partir para reconocer las deudas (y desplantes) dentro de este diálogo mudo que nos proponemos teatralizar entre Benjamin y Schmitt. pp. es la obra La dictadura. Max: Ob. La preocupación germinal de Schmitt reside en que el dictador.. especialmente en lo que hace a la responsabilidad 5 6 SCHMITT. aunque lo es en su excepción. ya sean jurídicas o no. nacido en Plettenberg. violentos por cierto. que era nombrado por el cónsul a solicitud del Senado. 128 a 143. apunta Schmitt “El dictador. 2009-2. WEBER. Nº 62.111 93 del concepto de soberanía. .. sin tener en cuenta aquello que para el escritor de Economía y Sociedad era característica inherente a cualquier político. Revista de Filosofía. Desde los comienzos del pensamiento moderno de la soberanía hasta la lucha de clases proletarias (1921) del jurista. p. p. Cfr.Lucca. y llevadas a cabo sin ningún miramiento prima facie en pos de la finalidad que impera y que debe resolver. 2003. J. es sin embargo una figura “jurídica”.
. Al respecto señala: “Quien domine al estado de excepción. Sin embargo. la soberanía alude al poder absoluto y perpetuo de una república. quién sostendrá que durante el tiempo que dura la excepción y el plazo de la dictadura.. un poder supra. pp. el sustrato de la ley. reside en la capacidad de aclarar quién es el que domina el Estado. y retraduce el concepto de dictadura comisarial de Bodino.: Ob. cit. bien podríamos rastrearla incluso en Benjamin. ya que aun cuando el dictador pueda decidir. cuando señala: 7 SCHMITT. e inclusive busca en la excepción. más allá de su origen derivado. su fin. 2009-2. según Bodino éste ha sido nombrado por alguien para que lo haga. otro poder. Recuperando la definición de dictadura comisarial de Bodino. método y alcance.. porque decide cuándo debe existir este estado y qué es lo que la situación de las cosas exige”7. aquello de reconocer la existencia y combinación de tres elementos –razón. Ahora bien. Habrá que esperar hasta su obra Teología política para encontrar con mayor precisión el estudio schmittiano acerca de lo que puede ser llamado soberanía. para quien la violencia será también una preocupación temprana. retomando el abordaje schmittiano sobre el dictador. y no el soberano de ese poder. domina con ello al Estado. Ahora bien. siendo así el único soberano. recuperando el sentido opuesto al original. es en Grocio que Schmitt comienza a avistar la punta del ovillo. técnica y ejecución– que dan entidad al dictador. si para Bodino el dictador es un mero magistrado. Revista de Filosofía. J. Pero Schmitt va más allá.111 de su uso. el momento en que de la nada la ley fue “dictada”. soberano.94 Lucca. Si en Bodino. no habría. Schmitt se interpela por la noción de soberanía que trasunta espectralmente el movimiento nodal de este abigarrado allegro. es el nexo con el dictador el cual fascina a Schmitt. 87 . ya que este nacimiento de la nada debió estar emparentado directamente con el momento de la dictadura. 49. Parte de esta estela weberiana que trasunta el imaginario schmitianno. siendo así el agente que pone en ejercicio un poder derivado de otros. y su salida a través de la decisión. p. Nº 62. excepción y decisión. como veremos más adelante. es en la obra en cuestión donde el jurista alemán produce la primera torsión. C.
como entidad foránea al derecho. quien no puede traspasar el marco de una actividad legalmen8 te regulada” . 2009-2. La dictadura no sólo es tal en función de la situación de excepción. 181. sino que a este panorama falta aun lo que da a la acción de aquel su contenido preciso. SCHMITT. cual es la noción de “adversario concreto”.. y la decisión que él adopte en el caso singular no es más que la concreción de una decisión general adoptada ya previamente por la ley. En cambio.Lucca. El comisario recibe el poder soberano de barrer incluso con las propias leyes en aras de propiciar el futuro (restablecimiento del orden jurídico). pero con la finalidad de crearle las posibilidades de su regreso futuro. Sin ley a la cual atenerse no existiría funcionario. cit. El comisario está. 87 . en el comisario lo primero que se verifica en el caso singular es como pone en acción su decisión. 8 9 SCHMITT. Schmitt no propugna en este punto que la tarea inherente del dictador sea romper per se con cuanto andamiaje jurídico encuentre o violar cuando derecho esté positivizado. aparentemente menos ligado. Nº 62.111 95 “…el funcionario ordinario está sujeto a la ley. de la ejecución. 68. pues. es incluso yendo más allá de los límites que la propia ley instaura. cual es la función del adversario. contra (o en eliminación de) quien se enarbola la acción. y el dictador no sólo es tal en tanto ejerza su poder a través del momento de la decisión. p. que fundamenta jurídicamente un poder pleno. Es aquí donde podemos ver engarzado algo que a posteriori en la obra de Schmitt se convertirá en un elemento constitutivo. que incluso puede sobrepasarlo. sino que la importancia de reconocer las características de la dictadura comisarial reside en hacer patente la posibilidad de la existencia de la excepción. J. Revista de Filosofía. cit.: Ob. es más libre que el funcionario ordinario. el que se instaura como poder soberano. ..: Ob. p. En esos espacios o lagunas del derecho es el comisario el que debe decidir. sin embargo la única posibilidad de que el dictador tenga el éxito que su estado excepcional requiere. C. La eliminación de la situación excepcional es “… cometido jurídico. C. pp.. determinado únicamente por la 9 situación de las cosas y por el fin de la eliminación” .
C. por tanto. 1997. Miserias de la teoría política de la violencia. Revista de Filosofía.111 En estrecha relación con lo anterior se encuentra el punto de escisión entre los conceptos de dictadura comisarial y soberana. lo que avistamos en la instauración de la dictadura soberana es el ejercicio pleno del poder. GRUNNER. cit. 10 11 SCHMITT. con la finalidad de que la posibilidad de realización del derecho. p. p.96 Lucca. o al menos creemos posible escuchar un gemido en respuesta por parte del filósofo judío en relación a su par católico. Sin embargo. es decir la situación normal. es decir “…no suspende una constitución existente valiéndose de un derecho fundamentado en ella y. el de dictadura soberana. Ed. aduciendo que éste sería el caso de la dictadura comisarial. y con ello emplazado en el momento previo al derecho. constitucional. Bs. pp. Allí Schmitt va a partir contrariando aquella postura que supone que hay dictadura sólo cuando hay un orden constitucional. lo cual a primera vista hace referencia explícita al planteo inicial de Schmitt. en su carácter de poder constituyente (pouvoir constituant). hace a la dictadura comisarial presa de los pouvoirs constitués que le dan entidad.: Ob. 182. 34 y 35. por su condición delegada en el origen. Partamos por reconocer el planteo nodal del texto para reconocer con mayor especificidad los puntos de conexión entre ambos. el otro concepto fundamental de esta obra en cuestión del jurista alemán. As. transcurra.. Eduardo: Las formas de la espada. Walter Benjamin publicará Para una crítica de la violencia (1921). Poco tiempo después de la aparición del manuscrito de Schmitt. legal. cambia en sustancia al precedente. 2009-2. . a la que 10 considera como la Constitución verdadera” . 87 . Nº 62. texto en el 11 cual se defiende la tesis central de la existencia de violencia fundadora y conservadora del derecho. Por contrapartida. J. como vimos. sino que aspira a crear una situación que haga posible una Constitución. En consecuencia. Cfr. lo hace en vista a la protección de la misma. en tanto poder capaz de dar inicio a la constitución. y por ende exento a él. el alcance limitado. Colihue. La dictadura soberana emplaza como situación a eliminar a la compleja trama constitucional en su totalidad. ya que si la primera de éstas pone en suspenso la estructura constitucional.. previo.
Apud BENJAMIN. ya que esta posibilidad de que el derecho sea desafiado por un ejercicio de la violencia que pretenda fundar derecho no sólo puede ser producto de AGAMBEN. retomando esta situación en la cual es el propio estado el que cede parte de su monopolio de la violencia. 2009-2. y por ende contrariar al anterior. J. Nº 62. arduo. el terreno escarpado en el cual la reflexión de Benjamin se vuelve más aguda. Madrid. podría despedazar la dialéctica entre violencia que instala el dere12 cho y violencia que lo conserva” . 2004. George: Réflexions sur la violence. ya que aquella utilización de la violencia lo es (o podría ser) en las vías de fundar nuevo derecho. 12 . los resabios del conflicto bélico que recién ha terminado. 1919. la fausseté. Esta realidad se agudizará. Es decir. 87 . Revista de Filosofía. Paris. a pesar de serlo en el marco del derecho.Lucca. la perfidie…” para Benjamin la violencia es un ente siempre presente. Introducción a cargo de Eduardo Subirats. aunque la diferencia de grado puede ser debatida. pp. p. W. Este marco paradójico es el patio trasero. razón por la cual.111 97 En este escrito. laberíntico. que. p. Buenos Aires. 1991. 13 SOREL. enrevesado retóricamente. porque hay allí un comportamiento violento. Editorial Taurus. 16. para Agamben. 288. como en la de la mayoría de sus contemporáneos. en el caso de la huelga general revolucionaria. la finalidad del ensayo de Benjamin. Especialmente porque queda en evidencia qué aun cuando la violencia a través del camino del derecho sea ejercida individualmente. En las palabras de Benjamin resuenan. según Eduardo Subirats. 104-105. Adriana Hidalgo editora. Giorgio: Estado de excepción. Iluminaciones IV. Si para el francés “la férocité ancienne tend à être remplacée par la ruse et beaucoup de sociologues estiment que c’est là un progrès sérieux… tandis que nous voyons 13 régner aujourd´hui le mensonge. allí Benjamin alude a la violencia en términos de Sorel. 1ª Edición. no lo puede ser su inexistencia o más bien su omnipresencia. pp. o en el peor de los casos colectivamente.. nos dice Benjamin. aunque suscitando el temor de quien detenta el Estado de que su autoridad caiga por tierra. ya sea en su faceta conservadora o fundadora. como tal. queda en ciernes la validez del derecho mismo. es “asegurarse la posibilidad de una violencia (el término alemán Gewalt significa también simplemente “poder”) absolutamente “por fuera” y “más allá” del derecho.: Para una crítica de la violencia y otros ensayos.
BENJAMIN.: Para una crítica de la violencia y otros ensayos.: Ob. W. Es más. 1991. 32. renuncia a toda validez”15. 33. aspecto que Benjamin retomará más adelante al hacer alusión a la violencia divina. Editorial Taurus.. W.: Ob. Iluminaciones IV. Ahora bien. es decir. el mencionado autor refleja cómo incluso en la positividad del derecho la presencia de la violencia no es caprichosa sino sustantiva. que la conservación del derecho requiere y supone. cit. 2009-2. 16 BENJAMIN. J. la confirmación de una violencia presente o posible. p. Madrid. sino también de otros países que se abrogan el derecho de hacer la guerra. pp. la que paradojalmente es “destructora de 16 derecho (…) redentora (…) letal aunque incruenta” . señalando que este espíritu “degenerativo de los parlamentos” es producto de la imposibilidad de sus contemporáneos de tener “… la conciencia de las fuerzas revolucionarias a las que deben su existencia (…) carecen del sentido de la violencia fundadora representada en ellos”14. o bien fundadora de derecho o conservadora de derecho.. ya que todo contrato tiene en su esencia un “componente coactivo”. 87 . Emparentado a este razonamiento encontramos la referencia directa que el mencionado autor hace a los vaivenes de su tiempo y nación.98 Lucca. Revista de Filosofía. Esta afirmación alude indirectamente a la problemática de la violencia como fin en sí mismo. 41. aun cuando pensemos que la ley es la que trae la resolución pacífica del conflicto. tanto como a la imposibilidad de que la vía contractual sea el último paso en la resolución de los enfrentamientos. pero presente. Nº 62. hay encubierto allí la presencia capilar de la violencia conservadora del derecho. 14 . p..111 los actores internos. ya que allí donde el contrato subsume la violencia a la calma. enmarcado en este presente weimariano que aludíamos anteriormente. dicha paz no es más que un estadio de la violencia. p. Un aspecto fundamental que habrá de hacer referencia directa al texto schmittiano es la afirmación benjaminiana de que “…la violencia como medio es siempre. 15 BENJAMIN. W. cit. sino también en el plano de la violencia aletargada. De esta manera. la crítica de la violencia no sólo acabará en Benjamin allí donde se da el desafío de nuevos enroques fundadores de derecho. Introducción a cargo de Eduardo Subirats. En caso de no reivindicar algunos de los dos predicados.
el pasaje del muro. el cual se encuentra en el origen del derecho –opuesto al momento divino al cual aludimos anteriormente– y que reedita constantemente la construcción de los muros y fronteras del derecho en pos del orden y la pureza del derecho.. W. dar fuerza a la conservación del derecho. reafirmando por ende la presencia del derecho mismo. es que “… a la larga. allí donde Schmitt ve la excepción como el momento en el cual aun es posible. “divino”. hay silencio. J. con lo cual la posibilidad de revolución del derecho en la excepción dictatorial schmittiana no es más que un paso más en la “evolución” del espiral conservador del derecho. Benjamin. Sin embargo es allí donde la rutina ha vuelto la violencia conservadora un placebo. cual es dar entidad al pensamiento en el cual quede develado que aun en la excepción se mantiene la regla. la destrucción del mismo. se encuentra en el carácter errante de Benjamin. Revista de Filosofía. que lo lleva a pensar el otro lado de la frontera.: Ob. “la excepción se ha vuelto una regla”. el carácter eficiente del derecho caería de plano ante la imposibilidad de que el Estado ejerza su poder en forma monopólica. Residen en esta antinomia así planteada los prolegómenos de una tortuosa relación. en el peor de los casos. ya que donde hay violencia. toda violencia conservadora de derecho indirectamente debilita a la fundadora de derecho en ella representada. propio del derecho “mítico”. Es decir. p. tal vez el punto en el cual la diferencia con Schmitt es más enconada. cual es el lenguaje. Sin embargo el aporte fundamental de Benjamin en este sentido. cit. y Benjamin deja entrever “la ruptura de este ciclo hechizado”. 17 BENJAMIN. . pp. 44. y por ende derecho. 87 .111 99 En sintonía con este carácter implacable del derecho y su capacidad de ejercer como letra muerta que define los conflictos entre los seres vivos. Nº 62. Benjamin nos alerta del espacio reservado de la tentacularidad de la violencia. o como dirá más adelante en su obra de 1940. 2009-2. la presencia de una “nueva era histórica”. un diálogo mudo entre el orden y la anarquía. en su aporte “anarquista”.Lucca. en términos de Hans Kelsen. que sin saberlo aun habrá de perseguir(lo) en sus preocupaciones hasta 1940.. Un aspecto final. al reprimir vio17 lencias opuestas hostiles” ya que sin el opacamiento de toda emergencia de nueva fundación. Benjamin avista un lado oculto de este planteo. que es nodal en la argumentación de W.
111 “…(entre) el defensor del orden y el anunciador de los tiempos revolucionarios(…) entre fascismo y dictadura del proletariado (…) entre el fondo católico del pensamiento schmittiano. 2002. Buenos Aires. que implicaría dejar deambular por su estructura teórica metodológica a todos aquellos que pretendan desbaratarla. hilvanando el principio. 87 . 18 FORSTER. Allí. y nuestro interés está en reconocer el entretejido de expresiones explícitas (y no tanto) entre dos símbolos de una época a través de sus legados escritos.): Carl Schmitt. Nº 62. y la concepción mesiánica de Benjamin que funda en la potencia renovadora de la revolución cuyo sentido radica en derrumbar la violencia mítica. para reemplazarla por la violencia divina”18. Sin embargo. Ahora bien. Su época y su pensamiento. que ello no supone una ingenuidad schmittiana. el cruce. pp. cual es la crítica schmittiana al liberalismo y el engarzamiento benjaminiano del “instante revolucionario”.. Revista de Filosofía. ya que al carácter mudo de este diálogo comienza a adicionársele el exabrupto. términos que no hacen más que sustentar la hipótesis de la negación de un tiempo en pos del colapso. colocando a ambos en perspectivas resolutivas históricas antagónicas. eso sería contar la historia por el final. enfrentándolo muchas veces a tener que aprehender las fortalezas de su adversario. 131 -132. en este caso Schmitt. las palabras cruzadas que darán sustento a esta difícil relación de alter ego. Hay allí un punto en común entre ambos autores. Eudeba. en el ocaso. 2009-2. o más bien la contra cara de un discurso en pos de imperar.100 Lucca. la perturbadora del derecho de la dominación. J. será donde este mosaico que contiene ambas expresiones habrá de implosionar. su combate contra las fuerzas del Anticristo (fuerza que son la conjunción extraña de liberalismo democrático. pp. del ensayo benjaminiano sobre la violencia hay dos aspectos relativos a este dialogo mudo que quedan en claro: en primer lugar la profundidad con la cual Benjamin se sumerge en la búsqueda errante del sustrato de la violencia. común incluso con varios de sus coetáneos. en DOTTI. Jorge y PINTO Julio (Comp. en segundo lugar. . Ricardo: “El estado de excepción: Benjamin y Schmitt como pensadores de riesgo”. que habrá de atravesar todo este diálogo mudo. la respuesta. para poder reconocer el talón de Aquiles. eje de la neutralización de los políticos en la modernidad y el comunismo).
y de quien deriva toda otra posibilidad de orden. ya que –como señala en la primera oración de su ensayo de 1922– “es soberano quien decide el estado de excepción”20. En esta dirección es que comienza a tomar entidad el carácter “decisionista” tantas veces atribuido a Schmitt. A su vez. Revista de Filosofía.: Ob. incluso allí cuando éste está siendo puesto en cuestión. Es 19 20 Cfr. el quiebre del instante de la indecibilidad frente a la excepción. pp. ya que sólo quien pasa el difícil trance de la decisión en tanto momento de la locura. G. p. . nunca está atado en cuanto a los medios que pondrá en práctica para la resolución de la excepción misma. en marzo de 1922. 23. 104. 2009-2. Si en Benjamin justamente lo que se buscaba era encontrar el punto débil en el que el derecho podía comenzar a fracturarse. pero también es el instante en el que los detentores del Estado ponen en pie las estratagemas para reforzarse y salir airosos.111 101 Es en este sentido que Agamben observa la posibilidad cierta de que el ensayo de 1921 de Benjamin no haya pasado desapercibido ante los ojos del autor de El concepto de lo político. AGAMBEN. En Schmitt. SCHMITT. FCE. J. es decir. es quien descansa en lo más alto de la cúspide. Héctor. si en Benjamin comienza a avistarse la posibilidad de que el soberano vea resquebrajado su reino (aspecto que reforzará en su obra de 1925). ya que fue publicado en el Archiv fúr Socialwissenchaften und Sozialpolitik. 87 . y la suba de la apuesta o el reforzamiento de sus murallas para evitar la intromisión de nuevos artilugios troyanos. en Schmitt. Edición de ORESTES AGUILAR. si bien puede estar reglado en la constitución. Nº 62. sólo aquel que resuelve en el instante y la situación en la cual no hay patrones algunos u ordenamiento jurídico que guíe la salida. C. sino también el acuse de recibo benjaminiano. a sabiendas de que el momento de excepción podría serlo. Esta sentencia es la espina dorsal del planteo schmittiano de la soberanía. revista a la cual Schmitt estaba liga19 do y que consultaba asiduamente . Un año después.Lucca. C. 2001. México... cit.: “Teología política I” (1922). lo que se busca es el camino interno: solidificar el sentido del orden. teólogo de la política. o en todo caso hacer del sentido del orden una variable dependiente del carácter soberano del estado de excepción. p. en los cuales encontramos no sólo una profundización de la problemática inicial de La dictadura. Schmitt dará a conocer su cuatro ensayos sobre la soberanía titulados Teología Política.
y con ello el carácter anómico pierde rigor. Incluso Schmitt plantea la duda de que el art. 48 sea realmente una normativa del estado de excepción. Schmitt.102 Lucca. 21 SCHMITT. En vista de que el estado de excepción sigue siendo algo distinto de la anarquía y el caos. pp. Revista de Filosofía. ya que este último implica lo siguiente: “la suspensión del orden vigente en su totalidad. Si se da esta condición. 2009-2. o entidad desde la perspectiva schmitiana. Su argumento reside. responde en esta oportunidad a la interpelación de su época. pero que el derecho ha pasado a segundo término. la excepción. como lo hiciera Benjamin. En este punto. en el benjaminiano ello no es más que violencia conservadora. ya que al dividir entre el presidente del Reich y del Reichstag la resolución final de la excepción. 87 . 27. lo que se desplaza y fragmenta es la posibilidad de prever jurídicamente la soberanía en la excepción misma. p. quien rastreó el concepto de soberanía en autores como Bodino. C. Nº 62. . J. Pufendorff o Hobbes. y que llevó a cabo en su anterior obra una revisión histórica de sus postulados.: Ob. ya que a pesar de la norma aun subsiste el Estado. cit. positivos o jurídicos que preestablezcan la forma en la cual el soberano resolverá y destrabará la excepción. si bien no se trata de 21 un orden jurídico” . no hay principios legales. aun subsiste un orden en el sentido jurídico. sino producto del tratamiento fragmentado de la última ratio.para demostrar.111 decir. Agamben muestra un interesante punto de contacto entre ambos pensadores. al carácter particular del artículo 48 de la constitución weimariana -al que ya hicimos referencia. ya que allí donde hay fuerza de ley sin ley en el sentido schmittiano. En este paraje. ya que el abandono de la distinción “poder constituyente y constituido” que encontramos en La dictadura puede ser leída en tanto respuesta estratégica al texto benjaminiano de 1921. que está planteado allí el infortunio del futuro de la República. La ligazón con Benjamin aquí toma clara evidencia.. y como sustrato a todo existe la decisión. no en el desconocimiento de la esencia originaria de una nueva etapa histórica en palabras del filósofo judío. aun en la excepción (hecha regla). está claro que el Estado sigue existiendo..
G.111 103 “En la Teología Política. 107. no es en el monopolio coercitivo. la fuerza de la 24 verdadera vida rompe la costra de un mecanismo cuajado de repetición” . que el “hombre ha nacido libre y sin embargo. al estilo de Rousseau. pp. clausura y extiende el continuum de la violencia. Benjamin busca señalar críticamente la necesidad de destrabar estas cadenas. cit. la violencia soberana responde a la violencia pura del ensayo benjaminiano con la figura del poder que ni instala ni conserva el derecho. que no es otra cosa que la interpretación del tiempo que ambos esgrimen. Aun enrolados en la misma problemática. y allí donde el orden se ha vuelto agobiante al punto de volverse norma aceptada. “En la excepción. y es el soberano quien a través de su decisión posibilita este trance. J. 24 SCHMITT.: Ob. donde se encuentra la sustancia de la soberanía estatal. ROUSSEAU. Editorial Porrúa.. 1996. p. En el mismo sentido. ya que si para Schmitt no hay norma que pueda aplicarse al caos. México. Revista de Filosofía. Nº 62.J. incluso vemos una vez más la referencia directa a los planteos de Max Weber de 1918 que hiciéramos referencia anteriormente. 2009-2.: Ob. . es en respuesta a la idea benjaminiana de una indecibiliadad última de todos los problemas jurídicos que Schmitt afirma la soberanía como lugar de la decisión extrema (…) precisamente esta imposibilidad funda la necesidad de la decisión”22. J. 22 23 AGAMBEN. Allí donde Schmitt observa la mano visible que alumbra la salida. Esto que bien podría pasar por una cita de Benjamin. sino que lo suspende. 87 . sino en el monopolio de la decisión. p. la perspectiva de uno y otro difiere en la teleología que los funda o da sentido. p. para dar entidad al origen de la regla. que sin embargo en Benjamin es un falso inicio que refuerza.: El contrato social o principios de derecho político. o al menos apuntar. C. cit. Inscrito en este debate. es sin embargo una afirmación de Schmitt para sustentar los nuevos bríos del ordenamiento jurídico. vive en todas par23 tes entre cadenas” . 3. ya que es éste el que funda la norma. ya que allí donde hay caos a Schmitt le preocupa el cosmos.. nos señala Schmitt. Benjamin ve el azote que cercena la escapatoria. 29.Lucca.
. C. SCHMITT. pp. en palabras del hombre de la Renania. el estado de excepción tiene 27 un significado análogo al del milagro en la teología” . Ahora bien. con la esperanza de que el enfrentamiento definitivo. o en todo caso el vacío de normatividad que posee la decisión.43. p. parece obligatoria.. el concepto de soberanía suponía perder todo carácter personal del concepto del Estado. Si ya vimos como en Benjamin la violencia podía ser mítica o divina.104 Lucca. Nº 62. lo que lo llevará a pensar más adelante desde una perspectiva redentora del pasado.. en Schmitt lo que se devela es el sustrato personal en el que el Estado se ampara frente a la excepcionalidad. se transforme en un debate parlamentario y se suspenda para siempre mediante una discusión eterna. C. en tanto “… comunidad humana que reclama (con éxito) el monopolio del uso legitimo 25 de la fuerza física en un territorio determinado” . y construye un nuevo monarca que debe ser impotente. Si para Kelsen. SCHMITT. p.60. p. son el acicate para plantear que “…todos los conceptos significativos de la moderna teoría del Estado son conceptos teológicos secularizados (…) en la jurisprudencia. 2009-2. invocó un nuevo Dios el cual no debe actuar. 28 y 33. cit.. C. en Schmitt. Revista de Filosofía.: Ob. Max: Ob. sus orígenes católicos.111 Aunque la referencia al concepto weberiano de Estado. el embate mayor de Schmitt en este punto es contra su contemporáneo Hans Kelsen –quien en palabras del autor de El concepto de lo político– “…no sabe qué hacer con el estado de excepción (…) resuelve el problema del concep26 to de soberanía negándolo” .: Ob.. volviendo al encono entre Benjamin y Schmitt. “De la misma forma en que el liberalismo discute y transige cada detalle político. SCHMITT. 66. Su esencia radica en la negociación y la indecisión expectante. a pesar de haber sido excomulgado en 1926.: Ob. J. la cruenta batalla decisiva. cit. cit. también desea disolver la verdad metafísica de la discusión. Esta afirmación es también el síntoma del embate schmittiano contra el iluminismo tanto como contra el liberalismo. 25 26 27 28 WEBER. ambos provenientes de la veta francesa revolucionaria que. es aun más patente la filiación interpretativa de ambos a la hora de reconocer el componente teológico en el andamiaje conceptual. 87 . La 28 dictadura es lo contrario de la discusión” . cit. p.
En directa relación con el planteo de Schmitt en Teología Política se encuentra la respuesta Benjaminiana al concepto de soberanía que allí se esgrime. las ansias de ascenso al poder a través de la figura del Canciller evidentes tras el asesinato de Rathenau el 24 de junio de 1922. pp. que es una muestra más del tornado sucesorio que no habrá de cesar hasta 1933 cuando. período en el cual elaboró su tesis doctoral El concepto de crítica de arte en el romanticismo alemán que defendiera en julio de 1919. en palabras de Schmitt. Tal vez me permita decirle además que también sus obras posteriores. a través de su obra Los orígenes del drama barroco Alemán (1928). H. Editado por TIEDEMANN. “Muy estimado Señor Profesor: en estos días recibirá usted de la editorial un ejemplar de mi libro El origen del drama barroco alemán (…) Usted notará muy pronto cuánto debe a usted mi libro en la exposición del concepto de soberanía en el siglo XVII. Nº 62. 48 de Weimar había imposibilitado desde un primer momento. y por último encontramos la referencia a la (in)utilidad del lenguaje. W. Es en aquélla obra en la cual Benjamin puso sobre la mesa las evidencias de los ecos enmudecidos que ligaban sus obras en relación con la de Schmitt. en segundo lugar la crítica al liberalismo imperante en su propio presente que pone en discusión sin encontrar resolución problemas como los de los resarcimientos de la guerra. 1974. Es más.: Gesammelte Schriften. que el mismo fue concebido en 1916 aunque redactado en 1925. 29 BENJAMIN. J. una vez publicado Los orígenes del drama barroco Alemán Benjamin encamina la siguiente correspondencia dirigida al jurista católico. p.111 105 El citado párrafo con la que comienza a cerrarse la reflexión de Carl Schmitt en 1922 posee varias lecturas posibles: en primer lugar la crítica al mundo liberal burgués que en Benjamin coincidía con su desazón frente a la modernidad. de la deliberación. 887 Apud FORSTER. . “El Führer defiende el derecho” frente a la excepcionalidad y resuelve lo que el art. la política financiera y su espiral inflacionario.. la ocupación de Dusseldorf. R y SCHEPPENHÄUSER. que como vimos en Benjamin es la única salida frente al silencio dictatorial. 87 . ante todo de la Dictadura he deducido una confirmación 29 de mis modos de investigación filosófico-artísticos” . 3 del tomo 1. Duisburg y el puerto de Ruhrort del 8 de marzo de 1921. Revista de Filosofía. Frankfurt .Lucca. Vol. 2009-2. El propio Benjamin nos apunta en los agradecimientos de su obra..
que aplicada a su propio caso muestra el vínculo entre su vocación filosófica y la situación alemana que lo rodea. apunta Benjamin..111 De la citada comunicación. que 31 las ideas no son ni las leyes ni los conceptos de las cosas” . ya que sin asociarlo a génesis. 1992. y que tal vez en el tratamiento sobre la soberanía termine por coronarse. es decir. W.directamente a pensar la noción de soberanía.. es “obra teatral fúnebre o luctuosa y se empezó a utilizar en Alemania en el siglo XVII en lugar de la palabra de origen griego Tragödie. 2009-2. Ob. Esto quiere decir. Encaminado en esta senda. Nº 62. la preocupación minimalista de Benjamin por el “origen” es un síntoma de aquello que buscamos reflejar. El Trauerspiel será considerado en Benjamin una idea.: Ob. y con ello cerrar la elipsis entre pasado y presente. que a pesar de pertenecer el vocablo “origen” principalmente a la historiografía. Revista de Filosofía. Lo que nos resulta importante de señalar aquí es la preocupación benjaminiana por dicha idea.. Partiendo de este último interrogante. es decir. Madrid. lo que nos ofrece la llave para obtener la interpretación acerca de la realidad que insta a Benjamín a la reflexión. según nota del traductor en la obra de Benjamin. 87 . antes que nada. en segundo lugar. cit. el tratamiento que él le dará será diferente. p. p. Editorial Aguilar. al menos dos preguntas pueden desglosarse. J. por qué ir hasta el siglo XVII a buscar respuestas para un presente que interpela al autor. 32 BENJAMIN. hará referencia al momento en el cual la idea alcanza su plenitud. 31 30 . 31 BENJAMIN. podemos rápidamente avistar en el ensayo benjaminiano el tratamiento relativo a la relación entre la cosa y la idea. W. 16. pp. p. En este sentido. Como señala “…cada idea contiene la imagen del mundo”32 pero lo interesante de ver Ricardo. 2001. cit.: El origen del drama barroco alemán (1928). preguntarnos el por qué del interés del filósofo judío en retrotraerse al Trauerspiel30. las ideas son interpretaciones “objetivas” de la realidad fenomenológica.106 Lucca. en primer lugar. 123. la cual lo llevará -a partir de su retrotraimiento al siglo XVII. Nos señala Benjamin. Su significado. que “las ideas son a las cosas lo que las constelaciones son a las estrellas. cuál es la deuda (y por ende la distancia) entre el concepto de soberanía entre este texto de Benjamin con aquel que habíamos visto en Schmitt.
trayendo la imagen melancólica del Barroco..: Ob. de las fechorías de la modernidad contra las cuales embate la crítica benjaminiana. 36 “el soberano es el representante de la historia” . 63 35 BENJAMIN. 34 HEIDEGGER.: Ob. 36 BENJAMIN. p.. Si a diferencia de la Tragedia. así como también por la búsqueda de “…llevar a cabo la meditación sobre la esencia de lo ente…”34. aunque este último descree abismalmente sobre el publicitado carácter liberador de la ciencia y la técnica. el héroe habrá de transformarse en rey. 2009-2. . bien podríamos traspolarlo al mencionado autor. En este punto. si en el cetro del devenir del “espíritu” de la historia se encuentra el soberano rey. Nº 62. contrariamente a lo que el moderno concepto de soberanía suponía especialmente en Schmitt. y con ello deducirá el autor de las Tesis de filosofía de la Historia. Benjamin desplaza el foco. Ahora bien. W.111 107 es que el “Trauerspiel se (le) presenta de este modo como un torpe renacimiento de la tragedia”33. ya que como dirá Benjamin acerca del Barroco. 34. 87. cit. W. Revista de Filosofía. p. al ser interpelado por su presente. apelando a Heidegger -quien también caracteriza su época como la de la técnica mecanizada al igual que el filósofo judío. 2000. sino que es síntoma del porvenir. Caminos de bosque. M. “época de la imagen del mundo” por excelencia. en el cual “la función más im37 portante del príncipe consiste en evitarlo (al estado de excepción)” . 87 . Madrid. La asociación del renacimiento de la tragedia. 50. p. el método en Benjamín de ir al pasado en búsqueda de respuestas sobre el porvenir. 37 Idem. W. 33 BENJAMIN.Lucca. señalando las deudas del mito del progreso. p. es imagen del mundo. Alianza Editorial. J.. a éste “le fue concedido ver la fuerza del pre35 sente a través de la mediación de la Antigüedad” . pp. cit. entre otras cosas. cit. es decir. Pero adentrémonos en el punto en el cual la relación entre Schmitt y Benjamin en torno a la noción de soberanía se vuelve más real -tanto como lejana-.se asienta en la vida histórica y no en el mito.: Ob. no queda en Benjamín sólo en el plano de la estética o de la representación artística.podríamos señalar que la pretensión benjaminiana por ahondar en la autenticidad del Trauerspiel obedece al momento particular de su existencia. el Trauerspiel -según Benjamin.
ya que emplaza el sustrato de la concepción del estado de excepción y. en el Drama Barroco Alemán hay una escisión fundamental entre el depositario del poder gobernante y la facultad de gobierno: “El príncipe que tiene la responsabilidad de tomar una decisión durante el estado de excepción.. “La sustitución de “decidir” por “excluir” altera subrepticiamente la definición schmittiana en el mismo gesto con el cual pretende evocarla: el soberano no debe. W. Benjamin habrá de mostrar cómo los príncipes pueden relacionarse con sus pares pero. el “sol” de su época.. Está presente allí el nudo problemático de la distancia conceptual entre Benjamin y Schmitt acerca del soberano. Nº 62. . Podemos señalar en este punto. asemejándose en este punto al ejemplo freudiano de la relación entre los puerco espines. atravesada por la trascendencia del cristianismo. pp.108 Lucca. J. AGAMBEN. no pueden acercarse más de la cuenta. 108. el cual es diferente al vaivén del barroco. 2009-2. 38 39 BENJAMIN. cit. que ejerce su dominio imperturbable en esta época. la figura que representa la continuidad.: Ob. cual es la decisión. Revista de Filosofía. 56. generando en última instancia algo que ellos mismos pretenden evitar. como señala Benjamin. incluirlo de alguna manera en el orden jurídico. dejarlo fuera del mismo (…) Benjamin escinde irónicamente el poder soberano de su ejercicio y muestra que el soberano barroco está constitutivamente en la imposibili39 dad de decidir” . p. en la primera ocasión que se le presen38 ta se revela prácticamente incapaz de hacerlo” . en donde el hombre religioso se deja llevar anquilosadamente por su realidad sin siquiera avizorar el más allá ante la presencia constante de lo mundano. decidiendo sobre el estado de excepción. aunque sin la vitalidad para embestir contra el aluvión de la calma marea de la tradición.: Ob.111 En este punto la referencia a Schmitt es directa. cit. que el príncipe es entonces el vínculo inmutable de la marea. debe por el contrario. G. que paradójicamente es el único heredero de la soberanía. excluirlo. p. expresada finamente en el siguiente pensamiento del ayo italiano Agamben. Es decir. por ende de la soberanía del jurista católico en el momento de la Contrarreforma. 87 . ya que ello supondría poner en tensión la soberanía de su par.
Lucca. Su época y su pensamiento. más no por ello silencio–.”Si nos atenemos al sentido común. Nº 62. . Charles Baudelaire. a manera de colofón. es un asunto enteramente personal. que eso me cause placer o dolor. El espejo (1970. Utilizando la sinonimia de la marcha del tren de la historia. En este sentido “Mientras que para Schmitt el historicismo es un refugio epistemológico para comprender la modernidad política. de acuerdo con los principales inmortales de la Revolución del 89. símbolo al cual apelaron autores como Marx. 83). la potencialidad de su pensamiento reside en encarrilar dicho vagón en pos de purgarlo de las falencias y fallas que el presente escenario parlamentario traía aparejado.en torno a la reflexión sobre su tiempo. creemos. 2002. Jorge y PINTO Julio (Comp. pero desde el punto de vista de la ley. ¿Por qué te miras al espejo. para Benjamín la filosofía de la historia 40 es una forma de cambiar la propia historia” . Revista de Filosofía. 87 . Eudeba. J. para dotarlo de la 40 RODRÍGUEZ.): Carl Schmitt. si la versión de tu reflejo sólo puede hacerte mal? El sujeto replica: Señor. 184. se conjugan y develan el sustrato de la diferencia irreconciliable en este punto. todos los hombres son iguales ante la ley: tengo. y pensar que la imagen que cada autor ve reflejada en el espejo -como lo propone el epígrafe. cuya vinculación en torno a la excepción y la soberanía fue el centro del abigarrado debate. en DOTTI. a los alcances de su tiempo. pues. el derecho a mirarme en el espejo.. pp. Buenos Aires. en este punto de la reflexión acerca de las palabras cruzadas entre los textos seminales de Walter Benjamin y Carl Schmitt que trabajamos cual si fuese un diálogo –mudo por cierto. para el caso del longevo jurista alemán.111 109 Después del fin “Un hombre de aspecto miserable entra y se mira en un espejo. p. que es dable ir más allá en nuestra cavilación. yo estaba sin duda en lo cierto. Gabriela: “Carl Schmitt y su otro: un recorrido por el mundo intelectual de la República de Weimar”. a la morfología del mismo. él no estaba equivocado”.así como la mirada que colocan ambos autores en el espejo. Ahora bien. 2009-2. Weber e incluso el propio Benjamín. pág.
o puede ser el pronto conocimiento del destino de tren del progreso. pp. Ahora bien. Nº 62. p. dicha obra como la contraparte del desarrollo específico de Schmitt sobre el III Reich. sino más bien como la “interrupción” del tren histórico que lleva a la catástrofe. 1988. Madrid. Alfaguara. 2009-2. Sin embargo. que nos excede en este ensayo. Revista de Filosofía. cit. o lo que el sueño weberiano apelaba al descarrilamiento del tren. 41 BENJAMIN. como el movimiento “a contrapelo” que la historia necesita para ser redimida. . su obra crepuscular. Michael. son momentos de la producción escrita que responden a otro diálogo. o en sus propias palabras “Es preciso cortar la mecha antes de que la chispa alcance la dinamita”41. 2002.. J. tal vez el presagio. hacen que para el filósofo judío sea preciso colocar el freno al devenir.. su inspiración romántica y mesiánica no se verá escamoteada.ataque contra la ideología del progreso no en nombre del conservadurismo pasatista sino de la revolución”42. W. que al igual que sus pares de la Escuela de Frankfurt vacía el cielo del paraíso marxista del porvenir. En este sentido. 87 . Benjamin no concibe la posibilidad presente de la revolución como el resultado natural del devenir técnico y la sucesiva contradicción que ello supondría entre las fuerzas de producción. camino que no puede ser develado más que por el pase del soberano –tiempo después encarnado en la persona del Führer–.. Apud LOWY. 42 LOWY. En el caso de Benjamín. 22.: Dirección única. Michael: Aviso de Incendio. Tesis sobre la filosofía de la historia de 1940 será un “aviso de incendio” del devenir de la historia.. 2002. un marxista pesimista sobre el futuro europeo. una de las preguntas obligadas que arroja el presente abordaje que planeamos para la lectura de estos dos clásicos de entreguerras –así como de nuestro tiempo– es la de preguntarnos justamente qué es lo que los convierte en contemporáneos.111 certeza universalizante que mueve el devenir del presente hacia la “totalización” del rumbo. FCE. ante lo cual el carácter teológico se vuelve un constructo entorpecedor y peligroso en tanto artilugio mistificador. en el que intervienen nuevos –fuertes– componentes como el fascismo de Schmitt o el marxismo de Benjamín. 20. de nuestra imagen del mundo de hoy. México.110 Lucca. Ob. según Lowy. ya que ello habrá de guiarlo a fundamentar su “. En este sentido. qué los hace partícipes de nuestro presente. Pese a ser Benjamin. sino más bien potenciada. p. como inquietud final.
Finalmente. aunque agudizada tras el 11/9– y nacional –deudoras de una década de apelaciones soberanas en pos de la resolución crítica. creemos que el presente intento de rastrear los puntos de contacto. lo que abriría el debate en torno a la reflexión acerca del presente en tanto umbral del devenir trágico. 2009-2. podría argumentar que el devenir de la historia puede tomar ribetes que aboguen a sustentar la idea de la repetición.111 111 Una primera respuesta podría ampararse en el mero enciclopedismo de estudiar dos autores como otros tantos recuperados tardíamente en nuestro país. e inclusive el pretexto de escudriñarse en que ambos son autores de “moda” no hace más que dar entidad a la posibilidad de que nuestro tiempo. que certifica que “si miramos el cambio desde el cambio mismo. por ejemplo en la complejidad de la trama internacional –especialmente a partir de la instauración norteamericana de la excepcionalidad internacional desde el “fin de la historia” a esta parte. 87 . pp. aun con sus diferencias. J. da cuenta de las dos posibles respuestas. Una segunda respuesta que se desprende de ello. Revista de Filosofía. y con ello permitirnos pensar desde los extremos el presente. aunque priorizando ver sus dos caras. de diferencia y similitud entre Benjamín y Schmitt. la incapacidad de desbaratar el que la excepción se vuelva la regla–. un interrogante. . Nº 62. su posibilidad redentora o bien su vía universalista y totalizante.. Queda así delineada en el presente artículo el intento de insertarnos en el diálogo de estos pensadores trascendentes para escapar tal vez con ello al presagio danés que podría rehacer en nuestra contemporaneidad. pseudo hegeliana por cierto. Sin embargo la determinación de la elección no estaría sustentada en una cuestión de mero azar. comparta algunos rasgos o preocupaciones que apelando a los aportes de Schmitt y Benjamin puedan tomar su verdadero realce. sólo que se aboga la pretensión de explicitar un tiempo. es como si nada estaría cambiando”.Lucca. dos respuestas.
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