Source: https://escritodesdelastripas.wordpress.com/tag/dignidad-humana/
Timestamp: 2017-08-22 14:47:02+00:00

Document:
Dignidad humana | ESCRITO DESDE LAS TRIPAS
Posts Tagged 'Dignidad humana'
Published 22 abril 2017	GENERAL Leave a Comment
Etiquetas: Binétruy, Cosmología, Dignidad humana, Gravedad, Gravitación, Origen del Universo
El pasado día 1 de abril falleció Pierre Binétruy en un hospital de París. Desde que me he enterado por un correo electrónico masivo me acuerdo de él con frecuencia y, cada vez que lo hago, siento una especie de vértigo que me arrastra a sentir pena por una pendiente suave. Quizá su vínculo con la fuerza de la gravedad era tan estrecho que perdura más allá de la muerte. En cualquier caso, sigo sorprendido del efecto que ha producido en mí la desaparición de alguien a quien nunca conocí en persona.
Supongo que Pierre Binétruy es poco conocido fuera de determinados círculos (como, por otra parte, le ocurre al quiosquero del barrio o al camarero del bar de enfrente). Era un físico teórico, profesor en la Universidad Paris Diderot, donde llevaba a cabo estudios sobre cosmología y gravitación y, en particular, sobre los primeros instantes del universo en relación con las interacciones fundamentales.
Fue el organizador de un curso gratuito a través de Internet en el que, junto con el Premio Nobel George Smoot y otros colaboradores nos sirvió de guía a unas cien mil personas repartidas por todo el mundo en un recorrido que arrancaba con Galileo observando las leves oscilaciones de una lámpara en la catedral (en vez de estar nutriéndose de las sabias palabras del cura) y terminaba con la búsqueda de la materia y de la energía oscura, pasando por los primeros instantes del universo, en que una fluctuación cuántica de eso que en la vida cotidiana llamamos “vacío”, hace 13.000 millones de años, pudo dar lugar a todo lo que podemos ver (y no) a nuestro alrededor: http://gravity.paris/.
Su curso nos hizo accesible a muchos el prodigio de que, conceptos que a lo largo de la Historia de la Humanidad sólo han podido ser objeto de especulación filosófica, sean hoy en día susceptibles de formulación matemática y de verificación experimental. Es un triunfo incontestable del pensamiento.
Ante ello, uno toma conciencia de la grandeza del ser humano, cuya mente contiene la semilla de sí misma y del universo entero. Eso es un brevísimo instante antes de darse cuenta de que ni las leyes de la mecánica cuántica ni la lógica matemática pueden ni podrán dar nunca razón de su propia existencia y, ante ello, por mucho que uno trate de seguir mirando hacia otro lado surge La Pregunta: ¿por qué hay algo en lugar de no haber nada? Y ahí nos sentimos tan insignificantes que enmudecemos.
Tal vez la forma de convertir ese aparente fracaso en victoria es descubrir que la dignidad de cualquier persona está simplemente en nuestra capacidad de trascender lo inmenso y lo minúsculo aceptando que somos las dos cosas a la vez.
Probablemente gran parte del magnetismo del curso lo aportaba la personalidad de Binétruy que, puede que por haber llegado a esa aceptación, parecía bien vacunado contra toda posible arrogancia. Quizás por eso, a un alumno que en un foro le consultó sobre un artículo científico que aquél había localizado en Internet le contestó: “me parece que es un poco técnico, pero prueba a leerlo”. Más allá de los párrafos introductorios, el artículo no es que fuera “un poco técnico”, sino que entraba de lleno en el arcano de lo incognoscible. Y es que cuando a un francés le da por salir encantador, no suele haber quien se le resista.
Descanse en paz o, mejor, que explore el universo ya sin trabas y luego vuelva y de alguna forma nos lo cuente.
Published 18 abril 2016	OPINIÓN Leave a Comment
Etiquetas: Asociación de Ciencias Ambientales, Derechos sociales, Desigualdad, Dignidad humana, Enduring love, Ian Mc Ewan, Pobreza energética, Pobreza infantil, Tribunal Constitucional, Unicef
Un día de picnic en la campiña inglesa. La nota de color la pone un globo a punto de aterrizar que atrae las miradas de todos. A la distancia que se encuentra del suelo se observa sin esfuerzo que la barquilla está ocupada por un niño y un adulto concentrado en hacer alguna maniobra con el cordaje. De repente se levanta un viento racheado. La primera ráfaga coge desprevenido al adulto y lo arroja fuera de la barquilla, sin causarle daño significativo; la segunda comienza a arrastrar el globo, aún cerca del suelo. Como espoleados por un latigazo electro-químico, un grupo de hombres que parecen brotar de todas partes a la vez se precipita hacia el globo y todos, siguiendo el impulso común, se cuelgan de la barquilla, donde el niño ha explotado en un llanto histérico. Conforme el dolor muscular producido por el esfuerzo va devolviendo a cada uno la conciencia de sí mismo va reapareciendo el pensamiento y, con él, un nuevo instinto empieza a golpear también la puerta de la conciencia. Cada uno sabe que, si todos aguantan, por más que arrecie el viento el globo no podrá despegar y acabará por enredarse en las ramas de los árboles, que detendrán finalmente su curso errático sobre la explanada. Pero el cansancio o el miedo empiezan a estrechar su cerco sobre este grupo de hombres y uno se suelta; pronto le seguirá otro y, poco después, otro más. El peligro resulta progresivamente amenazador para los que resisten; cada vez que uno de ellos abandona el globo éste pierde lastre y parece ganar altura con velocidad creciente; pronto resultará tan fatal quedarse como saltar, quizás tan pronto como el tiempo de un parpadeo.
Se trata del planteamiento más crudo y más directo que conozco del dilema del mamífero: ¿cuánto doy a favor del grupo que me sostiene y cuánto me quedo para mí? Así lo presentaba el escritor británico Ian Mc Ewan en su novela “Enduring love”, que arranca con el episodio del globo que he referido, aunque luego continúa su marcha por otros derroteros. Corría el año 2007, antesala de la crisis financiera mundial, y entonces era una cuestión de actualidad; hoy día lo es aún más, si cabe. Como muestra, este mes de abril parece venir cargado de oscuridad:
Según un informe que Unicef acaba de publicar:
“La desigualdad infantil en España en función de los ingresos de las familias nos sitúa a la cola de los países desarrollados.
Somos el sexto país con más desigualdad infantil en materia económica de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y el cuarto de la Unión Europea (UE), tan solo por delante de Rumanía, Bulgaria y Grecia”.
https://www.unicef.es/actualidad-documentacion/publicaciones/equidad-para-los-ninos-el-caso-de-espana
En este contexto tan lamentable se da, como una botella dentro de otra, la pobreza energética, que se puede definir como “la dificultad o la incapacidad de mantener la propia vivienda en las condiciones adecuadas por razones económicas”. Los datos de otro informe, presentado el pasado día 14, también son desalentadores:
“La Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) ha presentado este jueves en el auditorio de Mediab-Prado de Madrid su 3er estudio de pobreza energética ‘Pobreza, vulnerabilidad y desigualdad energética. Nuevos enfoques de análisis’ que desvela que 5’1 millones de personas en España, el 11 % de los hogares, son incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno, lo que ha supuesto un incremento del 22 % en tan solo dos años, fecha del último estudio”.
http://www.cienciasambientales.org.es/index.php/noticias/567-3er-estudio-pobreza-energetica-en-espana-nuevos-enfoques-de-analisis.html
En el año 2013, el llamado “Decreto de pobreza energética de Cataluña” pretendió aliviar mínimamente esta situación en el ámbito regional mediante una propuesta tan tímida como prohibir a las compañías de luz y gas que, en caso de impago, cortaran el suministro de energía a personas económicamente vulnerables durante los meses de invierno, pasados los cuales aquéllas tendrían que abonar la totalidad de la deuda contraída. El Gobierno central recurrió la citada norma ante el Tribunal Constitucional y éste acaba de dictar una sentencia que acoge la postura del Gobierno y, en defensa de la “unidad de mercado”, declara la nulidad del decreto por invadir competencias estatales.
Es digno de mención el voto particular de uno de los magistrados:
“Invito a reflexionar sobre si el papel de los juristas y en especial de los jueces constitucionales en la sociedad actual va más allá del positivismo formalista y sobre si un sistema que, por perfecto que parezca en términos de simetría lógica, subordine su mantenimiento y funcionamiento a la marginación o exclusión social de parte de su población, tiene cabida en un régimen jurídico-constitucional que se define como social y democrático”.
http://blogs.20minutos.es/la-energia-como-derecho/2016/04/15/la-pobreza-energetica-y-la-sentencia-del-constitucional/
http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/tribunal-constitucional-anula-plan-pobreza-energetica-catalunya-5038654
Pues, ya que estamos hablando de energía calorífica, yo me permito invitar al amable lector a otra reflexión mucho más elemental: ¿habría el desarrollo de la Humanidad el mismo caso de que, en sus albores, sólo unos cuantos hubieran logrado guardarse el fuego para sí?
Llegados al punto en que nos encontramos, me temo que esto ya sólo lo arregla Prometeo.
Imágen: Wikipedia (Óleo en lienzo de Heinrich Friedrich Füger: Prometeo lleva el fuego a la humanidad; ca. 1817)
Published 15 marzo 2016	OPINIÓN Leave a Comment
Etiquetas: Cáritas, Contrato Social, Derechos fundamentales, Derechos sociales, Desigualdad económica, Dignidad humana, Explotación laboral, Prostitución, Rousseau, Trickle down economics
Cáritas. 10 de marzo de 2016.- Cáritas apela “a los gobernantes y a las autoridades públicas a no que no hagan oídos sordos ni miren para otro lado ante la vergüenza de esta moderna esclavitud que es la prostitución y que está a la vista de todos”, una lacra que reclama de todos que “abramos los ojos a su realidad y escuchemos su clamor” (…)
Asimismo, en la difícil coyuntura social actual se constata que algunas de las mujeres solo encuentran como posibilidad de subsistencia para ellas y para sus hijos el mantenerse en el ejercicio de la prostitución. Esta situación explica que algunas de ellas hayan vuelto a esta actividad, incluso después de unos años de haber tenido trabajo, tras haber agotado todas las prestaciones.
Lo que señala la experiencia de Cáritas es que el regreso al mundo de la prostitución acontece cuando se atraviesan momentos de dificultad económica en el núcleo familiar; aunque ésta suele ser la última de las opciones, se encuentra presente. Muchas veces se retoma esta actividad a espaldas del núcleo familiar, ocultando la realidad a la pareja y a los hijos bajo variados pretextos.
http://www.caritas.es/noticias_tags_noticiaInfo.aspx?Id=8837
La prostitución es un ejemplo extremo de cómo la desigualdad económica, también extrema, confisca el derecho de la persona a decidir lo que pone en venta y lo que no. Eso ya está sucediendo en España. Y además esa desigualdad engorda con todo lo que se va llevando por delante.
Esta no es la única muestra de cómo la necesidad puede imponerse sobre la voluntad hasta el punto de arrastrar al individuo a lo indigno; la European Union Agency for Fundamental Rights llegó hace poco a la siguiente conclusión:
La explotación laboral severa está generalizada en la UE en una serie de sectores, pero los autores siguen actuando con impunidad.
La citada Agencia define así esta forma de explotación:
¿Qué es la explotación laboral grave? Ejemplos de explotación laboral severa son trabajar todos los días de la semana por un salario que se paga de manera irregular o no se paga; vivir en condiciones deficientes y de hacinamiento, aislado del resto de la comunidad, o trabajar sin contrato y sometido a amenazas continuas de deportación. Desde un punto de vista formal, se entiende por «explotación laboral severa» cualquier forma de explotación laboral que sea delictiva con arreglo a la legislación del Estado miembro en cuestión. Aunque la legislación penal comunitaria solo cubre ciertas formas de explotación laboral, el artículo 5 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE prohíbe la esclavitud y el trabajo forzado, mientras que el artículo 31 estipula que todos los trabajadores tienen derecho a unas «condiciones de trabajo justas y equitativas».
http://www.fra.europa.eu/sites/default/files/fra-media-memo-severe-labour-exploitation_es.pdf
http://www.20minutos.es/noticia/2682567/0/trata-explotacion-laboral/mas-diez-mil-personas/identificadas-riesgo-espana/
Cuando algo se pierde en la oscuridad, mirar debajo del foco de luz más próximo no es garantía de encontrarlo, pero no se pierde nada por probar. Igual que en tiempos de crisis no se pierde nada por volver la vista hacia los clásicos:
“La igualdad en la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro ni ninguno tan pobre que se vea obligado a venderse”
¿Tiene sentido haber logrado mantener a raya los avatares de la naturaleza para acabar hundiéndonos en los avatares del sistema destinado a resguardarnos de aquéllos?
Imagen: memes.com
ARTE, POLÍTICA Y VICEVERSA
Published 20 mayo 2015	OPINIÓN Leave a Comment
Etiquetas: Aristóteles, Dignidad humana, El miedo a la libertad, Elecciones, Fernando Savater, Freud, Fromm, Igualdad, Justicia, Psicoanálisis, regeneración política, Totalitarismo
Nunca quise hacer de este un blog político, pero, inmersos en la “berrea” de la campaña electoral, no puedo sustraerme, una vez más, a la necesidad de hablar de “esa cosa”.
Recordemos con Aristóteles que:
Es (…) manifiesto que la ciudad es por naturaleza anterior al individuo, pues si el individuo no puede de por sí bastarse a sí mismo, deberá estar con el todo político en la misma relación que las otras partes lo están con su respectivo todo. El que sea incapaz de entrar en esta participación común, o que, a causa de su propia suficiencia, no necesite de ella, no es más parte de la ciudad, sino que es una bestia o un dios. (Aristóteles, Política, libro 1,1)
Como es conocido, respecto al origen y constitución de la sociedad el estagirita sostenía la “sociabilidad natural” del hombre.
Se ha afirmado que, más que por el diseño de la sociedad ideal, Aristóteles se sentía atraído por el análisis de la experiencia, en este caso, el de la experiencia de la vida colectiva o social del hombre.
Si del análisis de la experiencia colectiva se trata, experiencia, además, muy próxima, no puede perderse de vista un clásico del tamaño de “El miedo a la libertad”. En esta obra, publicada en Estados Unidos en 1941, Erich Fromm se propone explicar el auge del totalitarismo en Europa en el contexto de un estado de civilización muy desarrollado; ¿por qué millones de personas en Alemania estaban tan ansiosas de entregar su libertad como sus padres lo estuvieron de combatir por ella?, se pregunta el autor.
Fromm, fundador de la llamada escuela humanista de psicoanálisis, apelará a la irracionalidad y al inconsciente para brindarnos una nueva perspectiva sobre la fascinación que puede ejercer la pérdida de la libertad sobre el individuo.
Partiendo de la base de que las necesidades humanas están socialmente determinadas en gran medida, la tesis central de Fromm es que:
(…) el hombre, cuanto más gana en libertad, en el sentido de su emergencia de la primitiva unidad indistinta con los demás y la naturaleza, y cuanto más se transforma en individuo, tanto más se ve en la disyuntiva de unirse al mundo en la espontaneidad del amor y del trabajo creador o bien de buscar una forma de seguridad que acuda a vínculos tales que destruirán su libertad y la integridad de su yo individual.
Es de ver que, en las concepciones de ambos pensadores, tan lejanos en el tiempo y en sus planteamientos, el desarrollo individual y colectivo del ser humano están estrechamente vinculados, punto de vista que, por otra parte, siempre ha sido ampliamente compartido.
En atención a ello, parece que la actividad política debiera orientarse a facilitar esa unión de la persona con el mundo a través de los afectos y del trabajo creador de que habla Fromm; es decir, la política habría de ser ante todo un cauce que facilitara la integración espontánea del individuo en la comunidad. A este respecto, abundan al alcance de la mano ejemplos que demuestran que la armonía entre lo individual y lo común no sólo es posible, sino cotidiana; una de las frases más entrañablemente hermosas que he leído de Fernando Savater (Ética para Amador) reconoce que: <<no hay nada a la vez tan individual y tan universal como la relación entre un padre y un hijo>>.
En mi opinión, de todo esto se desprende que:
La política tiene mucho que ver con los sentimientos de las personas, ya que son éstos los que guardan la llave de cualquier proceso de integración en que estén presentes la espontaneidad y la creatividad.
La política ha de velar celosamente por el mantenimiento de la dignidad humana, concepto histórico, como casi todos, que hoy exige el respeto a un mínimo de igualdad y de justicia, sin las cuales no se puede hablar de integración, sino más bien de “compactación”.
Centrar la política en lo meramente económico, no digamos en lo macroeconómico, constituye un ejercicio de reduccionismo rayano en el avasallamiento o en la ceguera.
La experiencia histórica demuestra el inmenso peligro colectivo que encierra cualquier orientación política que desprecie las condiciones mínimas de igualdad y justicia que permiten la construcción de identidades individuales sólidas.
En su Introducción al psicoanálisis, Freud presenta al artista como alguien capaz de evitar la neurosis satisfaciendo de forma constructiva sus impulsos individuales (su necesidad de reconocimiento, fama y riqueza, por ejemplo), porque posee la habilidad de despojar a aquéllos de sus componentes más estrictamente personales y la destreza necesaria para darles una forma universalmente reconocible. De esta forma, los demás pueden conectar con sus propias pulsiones y satisfacerlas a través de la obra y, por esta vía indirecta, el artista acaba obteniendo el reconocimiento que buscaba.
Pienso que sería deseable que cualquier político tuviera la inteligencia emocional necesaria para entender los anhelos de la colectividad que constituye el sujeto de su política. Además, sería esencial que fuera capaz de renunciar al cumplimiento de sus propios deseos (su necesidad de reconocimiento, fama y riqueza, por seguir con el ejemplo) tal y como éstos se le presentan, para “sublimarlos” en una actividad al servicio de los demás que acabaría otorgándole la satisfacción buscada en una forma diferente. Por tanto, quizás no sería atrevido afirmar que ese político ideal habría de tener algo de artista.
Las elecciones autonómicas y locales que se avecinan van a ser un simple ensayo de las generales. Me muero de ganas de admirar los coros y danzas que nos van a ofrecer nuestros “artistas”.
http://www.webdianoia.com/aristoteles/aristoteles_polis.htm
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=18112178025
¿DESDE CUANDO LOS EMBUDOS SON TRANSPARENTES?
Published 13 marzo 2015	OPINIÓN Leave a Comment
Etiquetas: ASNEF, Datos personales, Desigualdad, Deuda soberana, Dignidad humana, Ficheros de morosos, Ley de transparencia, LOPD, Paz social, RAI, Síndrome de la indefensión aprendida
La llamada “Ley de transparencia” – http://www.boe.es/boe/dias/2013/12/10/pdfs/BOE-A-2013-12887.pdf -, que pretende regular el acceso a la información pública ha sido objeto de numerosas críticas desde su aprobación el 9 de diciembre de 2013, por ejemplo: https://presnolinera.wordpress.com/2014/03/29/transparencias-y-opacidades/.
Al margen de que el derecho de acceso a dicha información no se configura como parte del derecho fundamental a recibir información o de la opacidad con que se sigue envolviendo ciertas actividades de la Casa del Rey, las Cortes o el Banco de España, ha merecido especial censura la redacción del artículo 14 de la norma, que establece las causas por las que el derecho de acceso puede ser limitado. Aquí quiero detenerme en uno de ellos.
Dice el citado precepto:
El derecho de acceso podrá ser limitado cuando acceder a la información suponga un perjuicio para:
Ya antes de la entrada en vigor de la ley el Gobierno venía denegando cualquier solicitud de información, incluso por vía parlamentaria, sobre la identidad de los principales adquirentes de deuda soberana española. Muy probablemente la causa de limitación del derecho de acceso a información pública a la que nos referimos ha sido introducida para dar carta de naturaleza a esa práctica.
¿Los intereses económicos y comerciales de quién? No es difícil apreciar que la falta de precisión de este motivo es tal que incluso priva de sentido completo a la expresión que lo recoge.
Vayamos ahora a otra región de nuestro ordenamiento jurídico, concretamente al reglamento de desarrollo de la Ley de protección de datos de carácter personal – http://www.boe.es/buscar/pdf/2008/BOE-A-2008-979-consolidado.pdf – y, concretamente, a su artículo 10.1:
Artículo 10. Supuestos que legitiman el tratamiento o cesión de los datos.
Los datos de carácter personal únicamente podrán ser objeto de tratamiento o cesión si el interesado hubiera prestado previamente su consentimiento para ello.
No obstante, será posible el tratamiento o la cesión de los datos de carácter personal sin necesidad del consentimiento del interesado cuando:
a) Lo autorice una norma con rango de ley o una norma de derecho comunitario y, en particular, cuando concurra uno de los supuestos siguientes:
El tratamiento o la cesión tengan por objeto la satisfacción de un interés legítimo del responsable del tratamiento o del cesionario amparado por dichas normas, siempre que no prevalezca el interés o los derechos y libertades fundamentales de los interesados previstos en el artículo 1 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre.
El quid de la cuestión está en que este precepto permite la creación de ficheros de morosos (tratamiento de datos) y su cesión a bancos y otros operadores económicos, basándose en su interés legítimo en saber con quién hacen negocios.
La redacción original de la norma era más restrictiva, porque exigía que dichos datos figurasen previamente en fuentes accesibles al público, pero tras un recurso interpuesto por la Federación de Comercio Electrónico y Marketing Directo, en el año 2012 el Tribunal Supremo declaró la nulidad de tal requisito, por contravenir una Directiva comunitaria, lo que despejó totalmente el camino al funcionamiento de las bases de datos de morosos.
Comparando este punto de vista – sinceramente creo que el Tribunal Supremo no hizo más que aplicar la ley – con el adoptado por la Ley de transparencia – aquí sí que dependía del legislador configurar la norma de una manera o de otra – no puedo dejar de pensar que se trata de la máxima expresión de la ley del embudo; los operadores económicos pueden saber de nosotros, pero no al revés, porque los intereses comerciales (sigo preguntando, ¿cuáles, de quién, en qué consisten, con qué límites…?) no sólo pesan más que el derecho a la privacidad de los individuos tutelado por las normas sobre protección de datos personales, sino incluso más que un derecho tan esencial en una democracia como es el de acceder a información relevante para la toma de decisiones políticas. Se nos podría decir que los compradores de deuda soberana sólo buscan cobrar y no meterse en política. Se nos podría decir, pero podríamos asfixiarnos de risa por no ahogarnos en llanto.
Los embudos raras veces son transparentes. No lo son porque la transparencia no forma parte de la función para la que están concebidos, que es el trasvase de un líquido que se supone ya conocido por quien realiza la operación. La diferencia está en que el líquido sólo concierne a quien lo está manejando y el conocimiento de datos relevantes para la formación de la opinión pública y la toma de decisiones políticas es cosa de todos. Así es que creo que la conocida como Ley de transparencia en el fondo no tiene tanto que ver con la transparencia como con taparse “las vergüenzas”.
La Constitución (art. 10.1) propugna la dignidad humana como fundamento del orden político y la paz social, pero la dignidad humana presupone un mínimo de igualdad y justicia por encima de las diferencias entre los individuos.
La aplicación sistemática de la “ley del embudo” pisotea la dignidad humana y, al erosionar la asunción generalizada de los valores que sustentan la convivencia, alienta conductas como el fraude y la corrupción. Si no ponemos remedio pronto, el desprecio con que se nos gobierna nos llevará al “síndrome de la indefensión aprendida”, terminaremos por caer en una apatía venenosa, o acabará reventando la paz social como una olla a presión.
Antes de empezar a escribir pensaba que me estoy volviendo demasiado politiquero, que me estoy apartando del designio que tenía para este blog, de corte más personal, intimista incluso. Ya casi acabando me doy cuenta de mi error; es la política la que tiene que quitarse las orejeras de lo puramente contable, ni siquiera económico, para empezar a prestar atención a cómo se sienten tratados los ciudadanos, que debiéramos ser sus verdaderos protagonistas.
Alguien dijo alguna vez que no se puede vivir permanentemente sentado sobre las bayonetas. No será de extrañar que éstos acaben por pincharse.
Foto: http://www.bedri.es
23,192 visitas
jorgewmata en ORIGEN Y DESTINO
CIENCIA Y MITO | ESC… en EL MINOTAURO
José Ignacio en MISIÓN CUMPLIDA
Ana de Soler Serrano en MISIÓN CUMPLIDA
José Ignacio en ABUELO
20 D acampada Sol Budismo Cercanías Ciencia Comunicación Conciencia Concurso relatos Corrupción Crecimiento Crecimiento personal Crisis Crisis económica Cuento infantil Democracia deporte Derechos fundamentales Derechos Humanos Derechos sociales Desigualdad Destructividad Deuda ilegítima Deuda soberana Dignidad humana Dios Educación Einstein Elecciones elecciones generales El miedo a la libertad El Ministerio del Tiempo Erich Fromm Fernando Alonso Ferrari Freud Física Fórmula 1 George Orwell Gravitación Grecia Iluminación Jaime Alguersuari Joseph Campbell Justicia Libertad Maltrato infantil Mente Mito movimiento 15 - M Neoliberalismo Nirvana Niños Padres Pedro de la Rosa Podemos PP Psicoanálisis Rajoy Recortes Regeneración democrática regeneración política Religión Renfe Siglo XVIII Tasas judiciales Teoría de la Relatividad Terrorismo Tiempo Tribunal Constitucional Troika Universo Vacaciones Victor Frankl Vida Violencia doméstica

References: artículo 5
 artículo 31
 artículo 14
 artículo 10

Artículo 10
 artículo 1