Source: https://www.slideshare.net/carlangas73/informe-vih-y-discapacidad-8570089
Timestamp: 2018-05-22 06:48:36+00:00

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1. CONSECUENCIAS DEL RECONOCIMIENTO DE UN 33 POR 100 DE MINUSVALÍA PARA LAS PERSONAS QUE VIVEN CON VIH/SIDA INSTITUTO DE DERECHOS HUMANOS BARTOLOMÉ DE LAS CASAS Mª del Carmen Barranco Avilés Profesora Titular de Filosofía del Derecho Universidad Carlos III de Madrid
2. 1.-Introducción2.- Derechos de las personas con discapacidad, minusvalía y VIH 2.1.- Políticas públicas de carácter social y enfoque de derechos humanos 2.2.- El VIH como discapacidad desde el punto de vista de la Convención 2.3.- Discapacidad, minusvalía y VIH en el ordenamiento jurídico español3.- VIH y dependencia4.- El grado de minusvalía y el VIH 4.1.- Prestaciones de la Ley de Integración Social de los Minusválidos 4.2.- Consecuencias para el régimen de la seguridad social: pensiones y jubilación 4.3.- Otras5.- Conclusiones6.-Recomendaciones7.- Anexo I (guía práctica)8.- Anexo II (algunas direcciones de interés)1. IntroducciónEl presente informe se realiza a solicitud de la Coordinadora Estatal de VIH/Sida 1, y tiene porobjeto presentar qué consecuencias tiene para las personas con VIH el que se les reconozca elgrado del 33 por 100 de minusvalía.El efecto más importante de este reconocimiento para una persona es quedar incluida en elámbito de protección que para las personas con discapacidad ofrece la Ley 51/2003, de 2 dediciembre, de Igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de laspersonas con discapacidad (LIONDAU)2. Sin embargo, en el informe se va a insistir en lanecesidad de revisar el concepto de persona con discapacidad del Derecho español, a la luz delmodelo que incorpora la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas conDiscapacidad. Desde la norma internacional se subraya que la discapacidad surge comoconsecuencia de la interacción de un condicionante personal con barreras sociales. Desde estepunto de vista, las personas con VIH podrían considerarse personas con discapacidad y seríandestinatarias de las medidas establecidas en la LIONDAU para garantizar su igualdad deoportunidades y su no discriminación.Además, la Ley 39/20063, de 14 de diciembre, introduce en la normativa española sobrediscapacidad un nuevo concepto, el de dependencia. La consideración de una persona ensituación de dependencia también puede suponer que se le conceda el derecho a obtenerdeterminadas prestaciones. Las personas que viven con VIH pueden encontrarse en situaciónde dependencia, por lo que el apartado tercero se dedicará a explicar, a grandes rasgos, elrégimen jurídico de la dependencia en España.1 Dentro del programa Clínica Legal subvencionados por el Ministerio de Sanidad y Política Social,Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida.2 B.O.E. de 3 de diciembre de 2003.3 B.O.E. de 15 de diciembre de 2006.
3. El grado de minusvalía deriva de una declaración administrativa que, en el caso de las personascon VIH se realiza de acuerdo con las normas del Real Decreto 1169/2003, de 12 deseptiembre, por el que se modifica el anexo I del Real Decreto 1971/1999, de 23 de diciembre,de procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de minusvalía4.El cuarto apartado de este informe se dedicará a analizar esta normativa. Tendremos ocasiónde comprobar que, en función del grado de minusvalía reconocido, están previstos en elOrdenamiento español distintas consecuencias que se pueden traducir en prestaciones obeneficios de distinto tipo.Por último, se presentarán algunas conclusiones y recomendaciones con respecto al modo enel que en el Derecho español se relacionan, discapacidad, minusvalía y VIH.4 B.O.E. de 4 de octubre de 2003.
4. 2.- Derechos de las personas con discapacidad, minusvalía y VIHEl 13 de diciembre de 2006 fue adoptada la Convención Internacional sobre los Derechos de lasPersonas con Discapacidad en el marco de Naciones Unidas. El tratado, que entró en vigor ennuestro país el 3 de mayo de 2008, incluye entre las personas con discapacidad a “aquellas quetengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, alinteractuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en lasociedad, en igualdad de condiciones con las demás” (artículo 1).La definición de persona con discapacidad que ofrece la Convención, es coherente con eldenominado modelo social. Este modelo, a diferencia de otros enfoques, supone tratar lasvulneraciones de los derechos de las personas con discapacidad como vulneraciones de losderechos humanos. Además, por lo que se refiere al concepto mismo de discapacidad, elmodelo social deja de ver la discapacidad en su dimensión exclusivamente individual y seinteresa por el modo en el que el entorno contribuye a que la discapacidad se genere.2.1.- Políticas públicas de carácter social y enfoque de derechos humanosLas políticas a favor de determinados colectivos que han venido considerándose en situaciónde vulnerabilidad, se han adecuado históricamente a tres modelos posibles, en función de losprincipios que las inspiran y del agente de la intervención: conservador, tecnocrático y social.Estos modelos están presentes también en el modo de afrontar la discapacidad y el VIH.La políticas conservadoras (que en el caso de la discapacidad han recibido el nombre demodelo de la prescindencia5), se caracterizan porque dejan en manos de la sociedad eltratamiento de personas que, como las que viven con discapacidad o con VIH, forman parte decolectivos que no tienen las mismas posibilidades que las consideradas ‘normales’ de ejercerlos derechos. Desde este punto de vista, las políticas conservadoras suponen la nointervención del poder político. En el caso concreto del VIH y de la discapacidad, desde estemodelo, se considera que se trata de consecuencias de acciones pasadas de las personas o desus progenitores que resultan moralmente reprobables. Además, las personas con VIH y laspersonas con discapacidad resultan una carga para la sociedad, por lo que sería mejor que noexistieran. En el contexto de la lucha inicial contra el VIH, el modelo de tratamiento quepredominó fue, precisamente, este enfoque. Se pretendió afrontar la situación mediante unfuerte control social de las costumbres, se identificaron grupos de riesgo y, en ocasiones, secriminalizaron los comportamientos que se asocian a estos grupos. En definitiva, la luchacontra la ‘enfermedad’ se convirtió en lucha contra la persona ‘enferma‘, y comoconsecuencia de esta perspectiva, las personas con VIH sufrieron graves vulneraciones de susderechos.Las políticas tecnocráticas (en el caso de la discapacidad se habla de modelo rehabilitador 6)suponen la adquisición de protagonismo por parte del poder público, tanto en la definicióncomo en la implementación de la política. Se basan en argumentos utilitaristas, de forma quela intervención se orienta a recuperar a las personas para la sociedad o a evitar un mal mayor.El objetivo principal de las políticas no es la protección de los derechos de las personas a lasque se dirigen, sino mejorar el bienestar global de la sociedad sobre la que se interviene.5 A. Palacios, El modelo social de las discapacidad: Orígenes, caracterización y plasmación en laConvención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad, CERMI, 2008, pp. 37-65.6 Ibidem, pp. 66-102.
5. Cuando, gracias a los nuevos tratamientos, el VIH comenzó a asumir características decronicidad, y la infección en sí deja de ser un obstáculo para la plena participación de laspersonas, se pone de manifiesto que el rechazo social sigue actuado como barrera que impidela efectividad de sus derechos.Por último, el modelo social7 se orienta a la realización de derechos de las personas en cuyofavor se interviene. Además, tanto la definición de la intervención, como la implementación dela misma, se articulan con participación de estas personas. Es en el contexto de este modelo,en el que la discriminación sufrida tanto por las personas con discapacidad cuanto por laspersonas que viven con VIH se considera una cuestión de derechos humanos. Y es también enel contexto de este modelo en el que se pone de manifiesto que la ‘normalidad’ es unacuestión de poder y que en buena medida, el modo en el que una característica individualinfluye en la capacidad de funcionar de las personas, tiene que ver con el entorno. En estesentido, es fácil darse cuenta de la diferente situación con respecto a la participación plena yefectiva en la sociedad, de una persona miope que viven en un entorno en el que es sencillo elacceso a las lentes graduadas, y de otra persona con el mismo grado de miopía, que no tieneacceso a este tipo de ayuda.En este modelo se inserta la definición de persona con discapacidad que lleva a cabo laConvención.2.2.- El VIH como discapacidad desde el punto de vista de la ConvenciónTradicionalmente, la discapacidad venía siendo considerada como una deficiencia quepadecían ciertas personas que, por esta razón, quedaban privadas de la posibilidad de llevaruna ‘vida normal’. Sin embargo, desde el punto de vista de la Convención Internacional sobrelos Derechos de las Personas con Discapacidad, se insiste en que la discapacidad sólo seproduce en la medida en que los condicionantes personales interactúan con condicionantessociales y que, por tanto, para prevenir la discapacidad no basta con incidir en loscondicionantes personales, es preciso también eliminar las barreras sociales.Desde la definición del Derecho internacional, pues, las personas con VIH son personas condiscapacidad, en la medida en que, como resultado de la interacción entre la infección ydiversas barreras, se impida su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad decondiciones que las demás.Incluso cuando las personas que viven con VIH permanecen asintomáticas, el estigma asociadoactúa como una barrera que dificulta o impide el igual ejercicio de sus derechos y el acceso abienes y servicios. Por tanto, si tomamos como punto de partida esta concepción, y en lamedida en que el VIH mantenga su carácter estigmatizante, es posible afirmar que laspersonas con VIH, son personas con discapacidad a los efectos de la Convención. Esta opiniónpuede apoyarse en el hecho de que en algunos ordenamientos jurídicos, las normas queprotegen frente a la discriminación por razón de discapacidad, amparan también a laspersonas con VIH, con independencia de su sintomatología8.7 Ibidem, pp. 103-203.8 Como puede verse en el informe realizado a solicitud de CESIDA, en el marco del Proyecto de ClínicaLegal, por M.C. Barranco y D. Blázquez, “Informe acerca de las mejoras en la protección jurídica y socialde las personas que viven con VIH: los efectos de la LIONDAU y la Ley de Dependencia”, es el caso deEstados Unidos, Reino Unido o Austalia. Ver también E. C. Chambers., “ Asymtomatic HIV as a disabilityunder the Americans with Disabilities Act”, Washington Law Review, nº 73, 1998, pp. 403 y ss.
6. Además, en referencia concreta a la interpretación de la Convención, ONUSIDA, la OMS y laOficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, publicaronconjuntamente, en abril de 2009, un informe de política sobre Discapacidad y VIH.En este informe, se subraya el escaso interés que hasta la fecha se ha prestado a la incidenciadel VIH entre las personas con discapacidad9, pero también se insiste en dos cuestiones degran relevancia para el presente estudio. La primera es que las personas con VIH puedendesarrollar impedimentos cuando la afección progresa. La segunda, que, incluso en situacionesasintomáticas, las personas que viven con VIH han de enfrentarse al estigma, que actúa comouna auténtica barrera para su plena y efectiva participación en la sociedad10, y que, por tanto,las sitúa dentro de la definición del artículo 1 de la Convención.Por otro lado, en marzo de 2009, tuvo lugar un diálogo internacional sobre políticas entreONUSIDA, Salud Canadá y la Agencia de Salud Pública de Canadá. En la memoria, que fuepublicada por dirección de Asuntos Internacionales de Salud de Canadá, se vuelve a insistir enalgunos aspectos de las relaciones entre VIH y discapacidad que son de gran interés paraapoyar la interpretación de la Convención que hasta aquí se ha sostenido11.Efectivamente, en las conclusiones del diálogo se insiste en que la Convención Internacionalsobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, al incidir en los obstáculos como partemuy importante de la discapacidad, abre la vía para redefinir este concepto en el contexto delVIH/sida. Desde este punto de vista, la Convención es un instrumento sobre los derechoshumanos de las personas con VIH, por lo que las políticas y programas dirigidos a las personascon discapacidad, deberían también a las personas con VIH.Estas recomendaciones son especialmente interesantes para valorar la coherencia del Derechointerno con el texto internacional.2.3.- Discapacidad, minusvalía y VIH en el ordenamiento jurídico españolEn España, la Ley sobre Igualdad de Oportunidades, no Discriminación y Accesibilidad Universalde las Personas con Discapacidad (LIONDAU), considera personas con discapacidad “aquellas aquienes se les haya reconocido un grado de minusvalía igual o superior al 33 por 100”. Deacuerdo con la normativa actual, por tanto, la primera consecuencia del reconocimiento de ungrado de minusvalía del 33 por 100 es entrar dentro del ámbito de aplicación de esta ley, queestablece un sistema de igualdad de oportunidades que incorpora medidas contra ladiscriminación (tanto directa como indirecta) y hace un llamamiento a los poderes públicospara el desarrollo de medidas de acción positiva (artículo 5 de la LIONDAU).El artículo 10 establece la obligación de Gobierno de regular, sin perjuicio de las competenciasatribuidas a las comunidades autónomas y a las corporaciones locales “unas condicionesbásicas de accesibilidad y no discriminación que garanticen unos mismos niveles de igualdadde oportunidades a todos los ciudadanos con discapacidad”. En el apartado 2 de este mismoartículo, se establece la necesidad de que las condiciones básicas de accesibilidad y no9 Puede consultarse, a propósito de esta cuestión concreta, N. Groce, HIV/AIDS and Disability: capturinghidden voices, The World Bank and Yale University, 2004.10 Disability and HIV Policy Brief, enhttp://data.unaids.org/pub/Manual/2009/jc1632_policy_brief_disability_en.pdf (consultada el 28 deabril de 2010).11 HIV/AIDS and Disability:Final Report of the 4th International Policy Dialogue,http://data.unaids.org/pub/Report/2009/20091111_hiv_and_disability_en.pdf (consultada el 28 deabril de 2010).
7. discriminación establezcan, “para cada ámbito o área, medidas concretas para prevenir osuprimir discriminaciones, y para compensar desventajas o dificultades”. Tal y como estaexigencia ha sido entendida, sin embargo, y en coherencia con la definición legal de personacon discapacidad, se han desconsiderado los requerimientos de las personas con VIH paraalcanzar su igualdad de oportunidades.Como parte de las medidas legales se establecen también las de fomento y defensa. En esteapartado, el artículo 19 resulta de un interés fundamental, puesto que señala que “sinperjuicio de la legitimación individual de las personas afectadas, las personas jurídicaslegalmente habilitadas para la defensa de los derechos e intereses legítimos colectivos podránactuar en un proceso en nombre e interés de las personas que así lo autoricen, con la finalidadde hacer efectivo el derecho de igualdad de oportunidades, defendiendo sus derechosindividuales y recayendo en dichas personas los efectos de aquella actuación”. Esta previsiónresultaría un instrumento muy adecuado en relación con la lucha contra la discriminación porVIH/sida, ámbito en el que existen fuertes resistencias a activar los mecanismos judiciales portemor a los efectos multiplicadores de la discriminación que puede acarrear la visibilización ala que se expone quien se ve inmerso en un proceso. Por otro lado, sería deseable que estaposibilidad de defensa a través de los colectivos que representan los intereses de las personascon VIH se configurase de una forma más próxima a las acciones públicas colectivas cuando elinterés en juego fuese exclusivamente individual, como ocurre, por ejemplo, cuando se tratade oponerse a la aplicación de una normativa discriminatoria.El artículo 20 establece, además, criterios especiales sobre la prueba de hechos relevantes,que pueden suponer la inversión de la carga de la prueba si existen indicios de discriminacióndirecta o indirecta por razón de discapacidad. Esta disposición no es de aplicación en el ámbitodel Derecho sancionador.Además, el artículo 11, establece la obligación de las Administraciones públicas de promover yfacilitar “el desarrollo de las medidas de fomento y de instrumentos y mecanismos deprotección jurídica para llevar a cabo una política de igualdad de oportunidades, mediante laadopción de las medidas necesarias para que se supriman las disposiciones normativas y lasprácticas contrarias a la igualdad de oportunidades y el establecimiento de medidas para evitarcualquier forma de discriminación por causa de discapacidad”. La extensión de esta obligacióna la discriminación por razón de VIH, llevaría a justificar la obligación de las administracionespúblicas de adoptar las medidas necesarias para eliminar cláusulas tales como las relativas alas ‘enfermedades infectocontagiosas’ sin tener en cuenta las vías de transmisión, o laexclusión de determinados procesos selectivos a personas que padecen enfermedades detransmisión sexual, aun sin especificar en qué modo las enfermedades de transmisión sexualpueden afectar al desempeño del puesto de trabajo.Sin embargo, como tendremos ocasión de ver en el siguiente apartado, sólo las personas queviven con VIH y presentan cierta sintomatología pueden estar en la situación de que se lesreconozca el 33% de minusvalía y, por tanto, pueden ser consideradas personas condiscapacidad a los efectos de la LIONDAU.Esta situación, además de estar sometida a revisión a la luz de su adecuación a la ConvenciónInternacional sobre los Derechos de las personas con Discapacidad, resulta disfuncional enrelación con el objetivo de eliminar la discriminación contra estas personas. La minusvalía esuna calificación administrativa a propósito de la situación de un sujeto. Una persona condiscapacidad, puede no ser una persona con minusvalía, porque, por ejemplo, haya decididono someterse al procedimiento para su declaración. Existen situaciones, por otro lado, en elque una persona es discriminada por razón de discapacidad o de VIH, aun cuando la personano tiene reconocido el grado de minusvalía o, incluso, no vive con una discapacidad o con VIH.Sin embargo, en nuestro ordenamiento jurídico se establece una vinculación entre minusvalía
8. y discapacidad que hace depender la protección jurídica contra la discriminación de que sehaya producido el acto administrativo. A todas luces, la entrada en vigor de la Convencióndebe suponer la extensión de las medidas contra la discriminación previstas en la LIONDAU aestas situaciones.Dado que el artículo 10.2 de la Constitución española establece que “las normas relativas a losderechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán deconformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdosinternacionales sobre las materias ratificados por España”, dado que la ConvenciónInternacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad es un tratado internacionalsobre derechos humanos, y dado que la LIONDAU se refiere a cuestiones –como la igualdad deoportunidades, la no discriminación y la accesibilidad universal- estrechamente vinculadas alos derechos humanos, es posible argumentar, que la LIONDAU ha de ser interpretada deacuerdo con la Convención y que, por tanto, el concepto de persona con discapacidad incluye alas personas con VIH, en la medida en que se trata de proteger a estas personas frente a ladiscriminación y aun cuando no tengan reconocido el 33% de minusvalía.Además, la mayor coherencia con la Convención de la normativa española, exigiría eliminar elrequisito del reconocimiento de un grado de minusvalía igual o superior al 33 por ciento de ladefinición de persona con discapacidad y requeriría una mayor atención a la dimensión socialde la discapacidad12.12 Ver R. de Asís (y otros), La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas conDiscapacidad y su impacto en el ordenamiento jurídico español,http://www.cermi.es/CERMI/ESP/Biblioteca/Publicaciones/La+Convención+Internacional+sobre+los+derechos+de+las+personas+con+discapacidad+y+su+impacto+en+el+o.htm (consultada el 30 de marzo de2010)
9. 3.- VIH y dependenciaLa ley 39/2006, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situaciónde dependencia supone la consolidación normativa un cambio decisivo en el modo en el quese concibe el cuidado en España. Efectivamente, la atención a las personas en situación dedependencia se consideraba en España un asunto privado del que correspondía ocuparse a lasfamilias. Además, por el modelo de familia que predominaba en nuestro país (y en muchosotros lugares de Europa), las tareas de cuidado venían siendo asumidas por las mujeres. Laincorporación de la mujer al mercado de trabajo, los cambios en los modelos familiares (queen nuestro país se producen más tarde que en Europa, pero de una manera muy rápida), y elincremento del número de personas que requieren cuidados debido al ‘envejecimiento delenvejecimiento’, determina que esta cuestión, hasta entonces privada, se convierta enpública13. Por otro lado, si se considera (como hace la ley) que las personas tienen un derechoa la promoción e la Autonomía Personal y a que se las atienda cuando se encuentran ensituación de dependencia, su satisfacción no puede quedar en manos de la buena voluntad desus familiares y allegados, sino que debe tratarse como una obligación de los poderes públicos.A pesar de la denominación, la ley se ocupa más de la atención a las personas en situación dedependencia que a la promoción de la autonomía, como lo muestra el artículo 2.2, en el que sevincula la situación de dependencia a la necesidad de ayuda para realizar las actividadesbásicas de la vida diaria”, y las actividades básicas de la vida diaria son “las tareas máselementales de la persona, que le permiten desenvolverse con un mínimo de autonomía eindependencia, tales como: el cuidado personal, las actividades domésticas básicas, lamovilidad esencial, reconocer personas y objetos, orientarse, entender y ejecutar órdenes otareas sencillas” (artículo 2.3) . Esta situación, como tuvimos ocasión de señalar en un informeprevio, afecta al modo en el que las personas con VIH pueden beneficiarse de las medidasestablecidas por la ley 14. La norma parece exclusivamente preocupada por la faceta individualde la discapacidad, por lo que no se atiende a los problemas que para la autonomía genera lapercepción social del VIH.Por otro lado, interesa subrayar que la dependencia no es sinónimo de discapacidad, unapersona con discapacidad puede no encontrarse en situación de dependencia de acuerdo conla previsión legal. Además, el reconocimiento de la situación de dependencia depende de unprocedimiento que se realiza ante el órgano competente de la Comunidad Autónoma deresidencia del solicitante y que concluye con la determinación del grado –que puede sermoderada (I), severa (II) o gran dependencia (III), en función de la cantidad de apoyo requerido(una vez al día, dos o más, permanente) para la realización de las actividades básicas de la vidadiaria- y la aprobación de un programa individual de atención, que es revisable, y queestablece “las modalidades de atención más adecuadas… de entre los servicios y prestacioneseconómicas previstos en la resolución para su grado y nivel, por participación previa consultay, en su caso, elección entre las alternativas propuestas del beneficiario y, en su caso, de sufamilia o entidades tutelares que le representen” (artículo 29). La titularidad de los derechosreconocidos en la ley, depende, por tanto, de que la persona haya obtenido una declaracióndel grado de dependencia.13 C. Tobío (y otras), El cuidado de las personas. Un reto para el siglo XXI, Fundación la Caixa, Barcelona,2010.14 M.C. Barranco y D. Blázquez, “Informe acerca de las mejoras en la protección jurídica y social de laspersonas que viven con VIH: los efectos de la LIONDAU y la Ley de Dependencia”.
10. El objetivo de la ley es “regular las condiciones básicas que garanticen la igualdad en elejercicio del derecho subjetivo de ciudadanía a la promoción de la autonomía personal yatención a las personas en situación de dependencia…mediante la creación de un Sistema parala Autonomía y Atención a la Dependencia, con la colaboración y participación de todas lasAdministraciones Públicas y la garantía por la Administración General del Estado de uncontenido mínimo común de derechos para todos los ciudadanos en cualquier parte delterritorio del Estado español” (artículo 1). Es decir, se trata de garantizar una atención mínimaa la dependencia en todo el territorio, para intentar limitar los problemas que, desde el puntode vista de la igualdad, originaba el hecho de que el grado de ésta quedase condicionado por laComunidad Autónoma e, incluso, por el Ayuntamiento de residencia. Sin embargo, esteobjetivo ha desencadenado el efecto perverso de que, en ocasiones, los servicios habilitadospara las personas con discapacidad en las Comunidades Autónomas se han trasladado alsistema de la Ley de Dependencia, sin que se hayan creado servicios nuevos.Los servicios posibles previstos en el artículo 15 son, de prevención de situaciones dedependencia, de teleasistencia, de ayuda a domicilio (que comprende la atención a lasnecesidades del hogar y los cuidados personales), centro de día y de noche (para mayores,para menores de 65 años, de atención especializada y de noche), atención residencialpermanente o temporal (residencia de personas mayores en situación de dependencia ycentro de atención a las personas en situación de dependencia). Existe la posibilidad deobtener prestaciones económicas, que serán vinculadas al servicio cuando no sea posible elacceso a un servicio público o concertado de atención y cuidado, o para cuidados en el entornofamiliar y apoyo por cuidadores no profesionales. También reconocerse el derecho a obteneruna prestación económica de asistencia personalizada, en situaciones de gran dependencia,para contratar los servicios de un asistente personal –por un número de horas y con el objetivode facilitar a la persona en situación de dependencia el ejercicio de las actividades básicas de lavida diaria y el acceso a la educación y al trabajo-.En resumen, las personas con VIH/sida tendrán acceso a las prestaciones derivadas del Sistemapara la Autonomía y Atención a la Dependencia, cuando, tras haber iniciado el procedimientocorrespondiente, se les haya reconocido alguno de los grados de dependencia previstos en laLey por requerir apoyo para realizar las actividades básicas de la vida diaria al menos una vez aldía.
11. 4.- El grado de minusvalía y el VIHComo se ha mostrado, de acuerdo con la LIONDAU, sólo las personas a las que se les hareconocido un grado de minusvalía igual o superior al 33%15 se consideran personas condiscapacidad. El objetivo de este apartado es mostrar en qué condiciones las personas con VIHpueden alcanzar el reconocimiento de este grado de minusvalía, ahora denominado grado dediscapacidad16.La determinación del grado de minusvalía de las personas con VIH está regulada por el RealDecreto 1169/2003, de 12 de septiembre, por el que se modifica el anexo I del Real Decreto1971/1999, de 23 de diciembre, de procedimiento para el reconocimiento, declaración ycalificación del grado de minusvalía. El Real Decreto pretende resolver algunos de losproblemas que planteaba la consideración restrictiva del Real Decreto 1971/1999 con respectoal VIH/sida. La norma de 2003, establece la necesidad de considerar, para determinar el gradode minusvalía, tanto la inmunodeficiencia, cuanto las afecciones discapacitantes, que sevalorarán de acuerdo con sus propios baremos.Además, se establece que el equipo de valoración debe estar formado por tres técnicos:médico, psicólogo y trabajador social. Sin embargo, los factores sociales tienen una escasaincidencia en la determinación del grado, desconsiderando el modo tan importante en que elestigma asociado al VIH afecta a la posibilidad de obtener y mantener un empleo. Por un lado,se aprecia cierta ambigüedad en la configuración de estos factores, que ha determinado quese hayan producido aplicaciones distintas en función del equipo de valoración 17. Además, sólopueden tenerse en cuenta a partir del 25% de discapacidad -no, por tanto, si la persona conVIH permanece asintomática-, y el peso máximo atribuible a estos factores es del 15%.Conviene no olvidar, al respecto, que la terapia antirretroviral, que en muchos casos evita laaparición de la discapacidad, desencadena una serie de efectos secundarios que se asocian a lainfección y que convierten a las personas que los sufren en víctimas de discriminación. Una vezmás, la coherencia con la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidaddebería llevar a incrementar el peso de estos factores sociales en el momento de la valoraciónindividual.15 Y las personas a las que el artículo 1.2 considera afectadas por un grado de minusvalía igual o superioral 33 por 100: pensionistas de la Seguridad Social que tengan reconocida una pensión de incapacidadpermanente en grado total, absoluta o gran invalidez y pensionistas de clases pasivas que tenganreconocida una pensión de jubilación o de retiro por incapacidad permanente pare el servicio oinutilidad.16 El Real Decreto 1856/2009, sustituye el término minusvalía por discapacidad. B.O.E. de 4 de diciembrede 2009.17 El Real Decreto 1856/2009, modifica el Real Decreto de 1999 para establecer mecanismos orientadosa evitar la desigualdad que en la aplicación de los baremos se ha venido produciendo en el territorio delEstado. A estos efectos, se establece la creación de “una Comisión Estatal, integrada por representantesdel Ministerio de Sanidad y Política Social y de los órganos correspondientes de las comunidadesautónomas a quienes hubieran sido transferidas las funciones en materia de valoración de situacionesde discapacidad y calificación de su grado”. Además, prevé la integración en esta comisión estatal unrepresentante de la asociación de utilidad pública más representativa en el ámbito estatal de losdiferentes tipos de discapacidad; con lo que parece que cuando se trate de determinar el grado dediscapacidad de las personas con VIH habría de estar presente una persona del movimiento asociativoen torno al VIH.¿Se está produciendo, o están guiándose por la enfermedad discapacitante?
12. Tendrán un porcentaje mínimo de discapacidad del 33% “aquellos adultos cuyas cifras de CD4sean menores de 200 en el último año y aquellos niños en clase C3 (clasificación de 1994)tendrán un porcentaje mínimo de discapacidad del 33%, así como las personas que estén ensituación de coinfección de VIH y virus C de Hepatitis. En relación con estas situaciones, elequipo valorador determinará la fecha de la revisión. En otras situaciones, la baremacióndependerá fundamentalmente de la sintomatología. Así pues, tendrán un 0% aquellospacientes diagnosticados de infección por VIH, cuyo grado de discapacidad sea nulo, precisen ono tratamiento. Podrán ser valorados entre el 1 y el 24% aquellos pacientes diagnosticados deinfección por VIH, cuyo grado de discapacidad sea leve, siempre que precise tratamientocontinuado y presente menos de tres episodios anuales de enfermedades relacionadas con suinmunodeficiencia, que precisan atención médica hospitalaria durante al menos 24 horas cadauno o durante menos de 30 días al año. La baremación oscila entre el 25 y el 49% para lospacientes diagnosticados de infección por VIH, cuyo grado de discapacidad sea moderado, queprecisen tratamiento continuado que presenten de tres a seis episodios anuales deenfermedades relacionadas con su inmunodeficiencia, que precisen atención médicahospitalaria durante al menos 24 horas cada uno o durante más de 30 días al año. El gradoserá entre 50 y 70%, cuando la persona diagnosticada de infección por VIH, que precisetratamiento continuado se encuentre en alguna de las siguientes circunstancias: que el gradode discapacidad sea moderado y presente más de seis episodios anuales de enfermedadesrelacionadas con su inmunodeficiencia que precisan atención médica hospitalaria durante almenos 24 horas o durante más de 60 días al año, o que el grado de discapacidad sea grave. El75% corresponderá a los pacientes diagnosticados de infección por VIH que precisentratamiento continuado, cuyo grado de discapacidad sea muy grave.Las personas que viven con VIH y permanecen asintomáticas, salvo que los marcadores noalcancen los 200, no alcanzarán el grado del 33% y , por tanto, no tendrán acceso a las medidasde la LIONDAU, ni a los beneficios que se establecen para las personas que tengan reconocidoel 33%El procedimiento se inicia a instancia de parte ante el órgano competente de la ComunidadAutónoma o, si se trata de Ceuta y Melilla, ante la Dirección Territorial del IMSERSO. Elreconocimiento de un grado de minusvalía igual o superior al 33% tiene una serie deconsecuencias relacionadas con el acceso a servicios sociales, posibilidad de acceder a unapensión no contributiva en el sistema de la Seguridad Social (si alcanza el 65%), ciertasventajas en relación con el acceso a un empleo y algunos beneficios fiscales.4.1.- Prestaciones de la Ley de Integración Social de los MinusválidosLa Ley 13/1982 de Integración Social de los minusválidos (LISMI)18 establece una serie deservicios, prestaciones y beneficios a los que tienen acceso las personas en relación con lascuales la Administración haya determinado el grado de discapacidad requerido en cada caso.En el caso del VIH/sida, la determinación del grado de discapacidad se regirá por el RealDecreto 1169/2003, antes analizado. Se trata de prestaciones sociales y económicas, queincluyen: prestaciones específicas de asistencia sanitaria y farmacéutica (están exentos delabono de aportación por el consumo de especialidades farmacéuticas (artículo 13.2), de unsubsidio de garantía de ingresos mínimos, de un subsidio por ayuda de tercera persona,subsidio de movilidad y compensación para gastos de transporte, recuperación profesional y18 B.O.E. de 30 de abril de 1982.
13. rehabilitación médico-funcional. Los subsidios fueron sustituidos por las prestaciones nocontributivas de la seguridad social, aunque se mantienen los que habían sido concedidos 19.En desarrollo de la Ley, el Real Decreto 383/198420, regula el sistema especial de prestacionessociales y económicas para minusválidos. Para que una persona pueda ser beneficiaria de estasprestaciones, debe habérsele reconocido una minusvalía en grado igual o superior al que sedetermine para cada prestación, -o “estar afectado por un proceso degenerativo que pudieraderivar en minusvalía”, en el caso de las prestaciones de rehabilitación médico funcional y derecuperación profesional (artículo 1.a))-; “no estar comprendido en el campo de aplicación delsistema de la Seguridad Social, por no desarrollar una actividad laboral” (1.b); y “no serbeneficiario o no tener derecho, por edad o por cualquiera otra circunstancia, a prestación oayuda de análoga naturaleza y finalidad y, en su caso, de igual o superior cuantía otorgada porotro organismo público, excluyéndose a tal efecto las prestaciones otorgadas en aplicación dela Ley 39/2006”; y cumplir con los requisitos relativos a los recursos económicos.Para tener derecho a las prestaciones (salvo lo establecido para la asistencia sanitaria yprestación farmacéutica), es preciso que los recursos personales de la persona que los solicitasean inferiores al 70 por 100 en cómputo anual del salario mínimo vigente en cada año. Estelímite se incrementa en un 10 por 100 para cada persona a cargo, o por cada miembro de launidad familiar de la que forme parte la persona con discapacidad.Los pensionistas de la Seguridad Social podrán tener derecho a algunas prestacionesestablecidas en la norma. También podrán tener derecho los españoles residentes en elextranjero y, en cuanto a los extranjeros residentes en España, sus derechos dependerán de loestablecido en los convenios bilaterales y al criterio de reciprocidad.El contenido y los requisitos para las prestaciones concretas son los siguientes: a) Asistencia sanitaria y prestación farmacéutica Tiene por objeto la prestación de servicios conducentes a conservar y restablecer la salud de los beneficiarios, y su extensión será idéntica a la de la asistencia sanitaria y farmacéutica por enfermedad común, accidente laboral y maternidad del Régimen General de la Seguridad Social. Además, la dispensación de medicamentos será gratuita para las personas beneficiarias. Los requisitos son: -No tener derecho a una prestación equivalente otorgada por otro organismo público (con la excepción de las prestaciones de la Ley 39/2006). -Estar afectadas de un grado de minusvalía igual o superior al 33 por 100. -No tener derecho por cualquier título a prestaciones de asistencia sanitaria del Régimen General o Regímenes Especiales del sistema de la Seguridad Social. b) Rehabilitación médico-funcional El objeto de la prestación de servicios orientados a tratar la afección, a evitar el proceso degenerativo que podría derivar en una disminución, o a conseguir la recuperación física, psíquica o sensorial, desarrollando sus capacidades residuales. En cuanto a la extensión, la prestación comprende diagnóstico, prescripción facultativa, tratamientos médicos y farmacológicos y técnicas de rehabilitación dirigidas a situaciones de disminución o a la atención temprana de procesos degenerativos, tales como fisioterapia, psicomotricidad, terapia del lenguaje, medicina ortopédica y psicoterapia. Además, podrá incluir el suministro, adaptación,19 Fueron derogados por la disposición adicional novena de la Ley 26/1990 de 20 de diciembre por la quese establecen en el Sistema de la Seguridad Social las Pensiones No Contributivas, B.O.E. de 22 dediciembre de 1990.20 B.O.E. de 27 de febrero de 1984.
14. conservación y renovación de aparatos de prótesis y órtesis, así como sillas de ruedas y elementos auxiliares, correspondientes a los otorgados como parte de la asistencia sanitaria por el sistema de la Seguridad Social. Los requisitos para que las personas puedan beneficiarse de esta prestación son: -Estar afectadas por un grado de minusvalía igual o superior al 33 por 100 ó que el equipo multidisciplinar aprecie riesgo fundado de aparición de una disminución de no aplicarse los tratamientos. -No tener derecho, sea como titulares o como beneficiarias a los tratamientos a los que se extiende la prestación, con cargo a los regímenes de la Seguridad Social -Constituir su disminución un obstáculo para su adecuada integración educativa, laboral o social.c) Recuperación profesional Cuyo objeto es facilitar la inserción o reinserción laboral de los beneficiarios, a través de la obtención o conservación de un empleo. Puede comprender prestaciones como tratamientos de rehabilitación, orientación profesional, formación, readaptación o reeducación profesional, que se determinarán en un programa individual elaborado por el equipo multi-profesional. También puede generarse el derecho a obtener un subsidio cuando la aplicación del programa individual requiera la realización de gastos de alojamiento, comedor o transporte. Los requisitos son: -Que la persona esté afectada por un grado de minusvalía igual o superior al 33 por 100. -Que presente posibilidades razonables de recuperación a juicio del equipo multi- profesional y ser imprescindible el desarrollo de los procesos a efectos de una adecuada integración laboral -No tener derecho a las prestaciones del sistema de la Seguridad Social. -Que, de forma individualizada y teniendo en cuenta factores como edad, aptitudes, condiciones objetivas de empleo y duración probable de la actividad laboral futura, exista proporcionalidad entre el coste y la eficacia previsible de la aplicación de la medida. e) Medidas de integración social Pueden ser independientes o complementarias de la rehabilitación o de la recuperación profesional. Su objetivo es mejorar la capacidad de desplazamiento o facilitar las relaciones de la persona con discapacidad con su entorno. Las determinará el equipo multi-profesional cuando el grado o la naturaleza de la discapacidad lo precise. Pueden ser prestaciones de carácter término de entrenamiento o reentrenamiento en actividades de la vida cotidiana, incluida la utilización de transportes públicos colectivos, suministro y enseñanza en el uso de útiles especialmente adaptados y de realización de actividades recreativas, culturales y deportivas entre otras. También pueden consistir en aportaciones económicas que permitan financiar gastos derivados de la ‘construcción, adquisición, renovación y adaptación’ de los útiles especialmente adaptados, de la adaptación funcional del hogar, de la obtención del permiso de conducir y la adquisición o adaptación del vehículo destinado al servicio personal de la persona con discapacidad. El régimen de las distintas medidas, se contempla en la normativa reguladora. Teniendo en cuenta que la responsabilidad sobre los servicios sociales se ha descentralizado, la definición de las medidas ha correspondida a las Comunidades
15. Autónomas y a la administración local. Por otro lado, algunas de las prestaciones han pasado a integrarse en el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia. f) Subsidio de movilidad y compensación por gastos de transporte Se trata de una prestación económica, de carácter periódico que se orienta a atender los gastos de desplazamiento de aquéllas personas que tengan dificultades para utilizar los transportes colectivos. La cuantía del subsidio para 2010, de acuerdo con la Ley 26/2009, de 23 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2010, y con el Real Decreto 2007/2009, de 23 de diciembre, sobre revalorización de las pensiones del sistema de la Seguridad Social y de otras prestaciones sociales públicas para el ejercicio 2010 es de 697,20 euros al año y 58,10 euros al mes Pueden beneficiarse: -Las personas mayores de tres años -Que estén afectadas por un grado de discapacidad igual o superior al 33 por 100 -Que su discapacidad guarde relación con pérdidas funcionales o anatómicas o con deformaciones esenciales que les dificulten gravemente la utilización de transportes colectivos -A las que no les sea imposible realizar desplazamientos fuera del domicilio habitual. - Que no tengan derecho a una prestación equivalente otorgada por otro organismo público (con la excepción de las prestaciones de la Ley 39/2006). -Que no estén comprendidos en el campo de aplicación del sistema de la Seguridad Social por no desarrollar actividad laboral -Que no superen el nivel de recursos económicos establecido. También podrán tener acceso a esta prestación las personas con discapacidades atendidas en Centros en régimen e media pensión o quienes estén en régimen de internamiento que se desplacen fuera del centro al menos diez fines de semana al año.4.2.- Régimen de la Seguridad SocialEn relación con el objeto del estudio, es necesario diferenciar el régimen establecido por laLISMI, del régimen de la Seguridad Social. En términos generales, para que una persona estéincluida en el sistema de protección de la Seguridad Social, es necesario que haya existido unacotización previa. En este sentido, también en términos generales, aquellas personas que, pordesarrollar una actividad laboral, estén comprendidos en el campo de aplicación del sistemade la Seguridad Social (artículo 2.b) R.D.383/1984)Como se ha indicado, el Real Decreto 383/84, de 2 de febrero, establecía un conjunto deprestaciones económicas, dos de las cuáles fueron sustituidas por las prestaciones de laSeguridad Social que no tienen carácter contributivo: el subsidio de garantía de ingresosmínimos, al que se podía tener derecho a partir del reconocimiento de un grado de minusvalíaigual o superior al 65 por ciento, y el subsidio por ayuda de tercera persona, con el requisito deal menos un 75 por ciento de minusvalía, en el momento en el que es de aplicación lanormativa.
16. En este sentido, el régimen de la Seguridad Social establece la pensión contributiva deinvalidez (el órgano competente para la determinación el grado depende del Instituto Nacionalde la Seguridad Social), la pensión contributiva de jubilación (en relación con la cual ladiscapacidad no es un requisito, aunque sí la edad) y dos pensiones no contributivas, la deinvalidez y la de jubilación21.Tampoco para la pensión no contributiva de jubilación se establece como requisito el tener uncierto grado de discapacidad. Sin embargo, para ser acreedor de una pensión no contributivade invalidez es preciso tener un grado de discapacidad igual o superior al 65 por 100, habercumplido los 18 años, carecer de ingresos suficientes y residir en territorio español o haberlohecho durante un período de cinco años, de los cuáles dos han de ser consecutivos einmediatamente anteriores a la fecha de solicitud de la prestación.La concesión de esta pensión genera también derecho a asistencia médica y farmacéuticagratuita, así como a servicios complementarios.Su percepción se puede compatibilizar con la realización de actividades remuneradas, siempreque no se supere el límite establecido para los recursos económicos. Los ingresos recibidos porla realización de otras actividades se pueden tener en cuenta para calcular la cuantía de lapensión.4.3.- Otras a) Ámbito laboral La determinación de un grado de discapacidad igual o superior al 33 por 100 tiene otras consecuencias en distintos ámbitos. Así, en el ámbito laboral22, se establece la obligatoriedad para las empresas que tengan más 50 trabajadores en plantilla, de reservar el 2% de sus puestos de trabajo para personas con discapacidad. Este porcentaje se eleva al 5% en el caso de la administración, y se establece la obligación de adaptar los procesos selectivos y, una vez superados éstos, los puestos de trabajo, a las necesidades de las personas con discapacidad. Además, se establecen modalidades específicas de contratación a las que pueden tener acceso, entre otros sujetos que reúnen determinadas características, las personas con discapacidad: el contrato para el fomento de la contratación indefinida (cuya característica más relevante es que abarata el coste del despido como estímulo a la contratación), el contrato para el fomento del empleo (se trata de un contrato de duración temporal entre 12 meses y 3 años). Otra de las consecuencias del reconocimiento de un 33 por ciento de discapacidad es la posibilidad de acceder a contratos de trabajo con particularidades, tales como el contrato en formación (para las personas con discapacidad no opera la limitación general de este contrato a personas entre 16 y 21 años, y además da derecho a la empresa a una bonificación del 50 por 100 en la cuota de la Seguridad Social), el contrato en prácticas (cuando se suscribe con un trabajador con discapacidad, se amplía el período de tiempo21 La Ley 26/1990, de 20 de diciembre, B.O.E. de 22 de diciembre de 1990, modifica la Ley General de laSeguridad Social para establecer prestaciones no contributivas.22 Un análisis detallado de la normativa reguladora de las medidas, así como del modo en el que se estánimplementando en la práctica se encuentra en la aportación de C. Aragón a R. de Asís (y otros), LaConvención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su impacto en elordenamiento jurídico español, ob. cit.
17. que puede pasar desde que se terminaron los estudios, y da derecho a la bonificación en la cuota de la Seguridad Social)y el contrato de interinidad (si se utiliza para que un trabajador con discapacidad sustituya a otro también con discapacidad, la bonificación de la empresa sobre su cuota es del 100%). Además, se han introducido incentivos económicos (subvención por contratación, por adaptación del puesto de trabajo, por conversión en indefinido; deducciones fiscales, bonificaciones y deducciones a la cuota de la Seguridad Social) para los empresarios que contratan a personas con discapacidad. Por último, las personas que tengan un grado de discapacidad igual o superior al 33 por 100, tendrán la posibilidad de desempeñar una actividad laboral a través de un Centro Especial de Empleo. b) Ámbito tributario A efectos fiscales23, las personas con discapacidad también son las que tienen un grado igual o superior al 33 por 100 de minusvalía. Estas personas podrán beneficiarse de de una serie de medidas tributarias 24 que afectan, entre otros, al I.R.P.F, al Impuesto de Sucesiones y Donaciones y al I.V.A. Así, en el ámbito del I.R.P.F, se establece una ampliación de las reducciones de los rendimientos netos de trabajo y de actividades económicas para los trabajadores con discapacidad que necesiten ayuda de terceras personas, e encuentren en situación de movilidad reducida o tengan reconocido un grado de minusvalía igual o superior al 65 por 100. También se prevén reducciones por aportación a planes de pensiones a favor de personas con discapacidad; en este caso, debe tratarse de personas con un grado de minusvalía física o sensorial igual o superior al 65%, psíquica igual o superior al 33%. Es posible, además, constituir un patrimonio protegido a favor de estas personas; las aportaciones a este patrimonio que realicen sus familiares tienen derecho a reducciones. Se elimina el límite de edad en cuanto al mínimo familiar y familiar, cuando el descendiente a cargo del contribuyente es una persona con discapacidad, se establece un mínimo por ascendientes a cargo cuando éstos son personas con discapacidad, y hay un mínimo por discapacidad del contribuyente y del ascendiente o descendiente. En el ámbito de este impuesto se establece también una deducción por adaptación de la vivienda habitual a las necesidades de las personas con discapacidad.23 Puede verse Informe sobre la situación de las personas con discapacidad en el ámbito tributario ypropuestas de mejora para el período 2010-2012, actualización del elaborado y publicado en 2004 por elCERMI y la Fundación ONCE, coordinado por M. Cruz y C. Rodríguez Gil, sobre la base del estudio puestoal día por I. Martín y M. Lucas, en http://www.cermi.es/ES-ES/BIBLIOTECA/Paginas/Inicio.aspx?TSMEIdPub=233, (consultada el 30 de marzo de 2010)24 La descripción detallada de estas medidas puede verse en la aportación de L. González y H. López alestudio ya citado, dirigido por R. de Asís sobre La Convención Internacional sobre los Derechos de lasPersonas con Discapacidad y su impacto en el ordenamiento jurídico español, ob. cit.
18. Se prevén, asimismo, reducciones en relación con el Impuesto de Sucesiones y Donacionescuando el perceptor es una persona con discapacidad a partir de un grado igual o superioral 33%; ésta reducción varía en función del grado.En el ámbito del IVA, se prevén algunas exenciones y tipos reducidos en relación con laadquisición de bienes y servicios por parte de las personas con discapacidad (recordemos,en un grado igual o superior al 33 por 100). Así, se establece una exención para lasprestaciones educación especial y asistencia a personas con discapacidad que realicenentidades de Derecho público o entidades o establecimientos privados de carácter social(esta exención debe ser solicitada por la entidad). También se prevén tipos reducidos paravehículos adaptados, prótesis, órtesis e implantes internos para personas condiscapacidad.c) Otras medidasJunto a lo anterior, las personas que tengan reconocido un grado de minusvalía igual osuperior al 33 por cien, tales como la aampliación del periodo de descanso por maternidaden los supuestos de discapacidad del hijo o menor acogido. o las previstas a nivelautonómico o local ( la tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida,el llamado ‘bonotaxi’, reducciones en los medios de transporte…)En este apartado se puede incluir el programa de turismo y termalismo en relación con elcual se establece una cuota de participación de entre el 20 y el 50%.
19. 5.- ConclusionesI.- El VIH/sida, constituye una discapacidad a efectos de la Convención Internacional sobre losderechos de las personas con discapacidad.El estigma supone una barrera que dificulta la plena y efectiva participación de las personascon VIH/sida, en igualdad de condiciones que las demás, por lo que el VIH/sida, conindependencia de en su dimensión médica afecte al modo en el que las personas desarrollansus funciones, debe ser considerado como una infección discapacitante en tanto en cuanto supercepción social no se modifique.II.- La interpretación de la LIONDAU a la luz de la Convención, conforme al artículo 10.2 de laConstitución española, lleva a extender a las personas con VIH las medidas contra ladiscriminación previstas para las personas que tengan reconocido el 33% de minusvalía. Eneste mismo sentido, las medidas de igualdad de oportunidades, de fomento y de defensadeberían habilitarse teniendo en cuenta que, de acuerdo con el modelo social incorporado enla Convención, las personas con VIH son personas con discapacidad.III.- A la luz de la actual normativa española, la consecuencia más importante delreconocimiento de un grado de minusvalía del 33 por ciento es que la persona con VIH se sitúaen el ámbito de aplicación de la LIONDAU, pudiéndose beneficiar de las medidas de igualdadde oportunidades, no discriminación, fomento y defensa previstas en este instrumentonormativo y en sus normas de desarrollo.IV.- La legitimidad que la LIONDAU concede a las personas jurídicas legalmente habilitadaspara la defensa de los derechos e intereses legítimos colectivos, para actuar en nombre ybeneficio de las personas que así lo autoricen, debe entenderse abarcadora de las personasjurídicas legalmente habilitadas para la defensa de los derechos e intereses legítimoscolectivos de las personas con VIH, sin necesidad de autorización de una personas física quehaya visto vulnerado su interés particular, cuando se trate de defender intereses del colectivo.IV.- Existen procedimientos diferentes para obtener el reconocimiento del grado de minusvalíay el reconocimiento del grado de dependencia, por lo que conviene diferenciar ambosconceptos.V.- El reconocimiento de un grado de 33% de minusvalía, cuando se cumplen otros requisitosque tienen que ver con el carácter subsidiario con respecto a otras prestaciones equivalentes yal nivel de renta da derecho a las siguientes prestaciones derivadas de la aplicación de la LISMI(asistencia sanitaria y farmacéutica, rehabilitación médico-funcional, recuperación profesional,medidas de integración social y subsidio de movilidad y compensación por gastos detransporte).VI.- En el ámbito de la seguridad, el reconocimiento de un grado de minusvalía igual o superioral 65% es un requisito para que se genere el derecho a una pensión no contributiva deinvalidez.VII.- Se establecen también previsiones en el ámbito laboral (orientadas a facilitar el acceso alempleo de personas con un grado de discapacidad igual o superior al 33%) y fiscal (a efectosfiscales las personas con discapacidad son aquéllas con un grado de minusvalía igual o superioral 33%, aunque para el acceso a ciertos beneficios se requiere un grado del 65%).VIII.- Una buena parte de los servicios, prestaciones y ventajas que se generan comoconsecuencia del reconocimiento de un grado de discapacidad igual o superior al 33% seestablecen a nivel autonómico o local.
20. 6.- RecomendacionesI.- Modificar la definición de persona con discapacidad de la LIONDAU, para incorporar la queofrece la Convención internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad.II.- Considerar a las personas con VIH, con independencia de su sintomatología y, por tanto,con independencia del grado de minusvalía que tengan reconocido, personas con discapacidada los efectos de la aplicación del régimen de igualdad de oportunidades y protección contra ladiscriminación establecido en la LIONDAU.III.- Reflejar, a los efectos de la obligación del Gobierno establecida en el artículo 10 de laLIONDAU de regular las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación, lasdesventajas o dificultades a las que tienen que hacer frente las personas con VIH/sida.IV.- Considerar a las asociaciones legalmente habilitadas para la defensa de los derechos eintereses legítimos colectivos de las personas que viven con VIH/sida legitimadas para actuaren nombre e interés de las personas que así lo autoricen a los efectos del artículo 19 de laLIONDAU, y entender que tienen legitimidad para actuar en defensa de los interesescolectivos, aun cuando no se actúe en nombre de una persona física que acredite lavulneración de un interés privado.V.- Extender la obligación de las administraciones públicas derivada del artículo 11, alestablecimiento de medidas para evitar cualquier forma de discriminación por razón de VIH.VI.- Insistir en la dimensión de promoción de autonomía de la Ley 39/2006.VII.-Reforzar el peso de los factores sociales en la determinación del grado de discapacidad delas personas con VIH/sida.
21. 7. Anexo I (guía práctica)En términos generales, los efectos del Derecho español, una persona con discapacidad esaquella que tiene reconocido un grado de minusvalía (que por una reforma de 2009 ha pasadoa denominarse grado de discapacidad).Esta condición tiene diversas consecuencias, de las cuales, la más importante es que estapersona queda incluida en el ámbito de protección de la Ley de Igualdad, no Discriminación yAccesibilidad Universal de las Personas con Discapacidad, que establece medidas de igualdadde oportunidades, no discriminación, fomento y defensa de las personas con discapacidad.Sin embargo, en torno a esta situación se suelen plantear de forma frecuente las siguientespreguntas:¿El reconocimiento de un grado de discapacidad igual o superior al 33% supone el acceso auna pensión contributiva de la Seguridad Social?No. El reconocimiento de una pensión contributiva de invalidez requiere que la personasolicitante se someta a un procedimiento de valoración ante un organismo dependiente delInstituto Nacional de la Seguridad Social.Sin embargo, cuando la persona con discapacidad es mayor de 25 años, tiene reconocido ungrado igual o superior al 65 por 100 conforme al procedimiento derivado de la LISMI, cumplelos requisitos relativos a los recursos económicos y reside en territorio español o lo ha hechodurante un período de cinco años, de los cuáles dos han de ser consecutivos e inmediatamenteanteriores a la fecha de solicitud de la prestación.¿El reconocimiento de un grado de minusvalía igual o superior al 33% supone que la personacon discapacidad es una persona en situación de dependencia?No. El grado de dependencia de una persona se determina, en atención a la necesidad deayuda de esta persona para realizar las actividades básicas de la vida diaria, mediante unprocedimiento ante el órgano gestor de la Comunidad Autónoma en la que esta personareside, o ante la Dirección Territorial correspondiente del IMSERSO si se trata de residentes enCeuta o Melilla. Como consecuencia de este procedimiento, además del grado de dependencia(que no guarda relación, por tanto, con el grado de discapacidad) se establece un programaindividual de atención en el que se establece el alcance de las prestaciones a las que se tienederecho.¿El mero reconocimiento de un grado igual o superior al 33 por ciento de minusvalía daderecho a reclamar las prestaciones establecidas en la LISMI?No. En la LISMI se prevén distintos tipos de prestaciones, en relación con algunas de las cuálesse establecen requisitos específicos: asistencia sanitaria y farmacéutica, subsidio de movilidady compensación para gastos de transporte, recuperación profesional y rehabilitación médicofuncional.En términos generales, es necesario ser español, acreditar que se cumplen con los requisitoseconómicos, no ser beneficiario del sistema de la Seguridad Social y no tener derecho a unaprestación equivalente procedente de otro organismo público (con la excepción de lasderivadas del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia.La prestación debe solicitarse y, en algunos casos, un equipo multi-profesional valora laidoneidad y la extensión de la prestación.
22. ¿Existen otras prestaciones o ventajas a las que pueda tener acceso una persona a la que sele reconozca un grado de discapacidad igual o superior al 33 por 100?Si, algunas guardan relación con servicios sociales cuya administración depende, en su mayorparte, de las Comunidades Autónomas o de los Ayuntamientos. El IMSERSO mantiene en 2010su programa de turismo y termalismo, que prevé la participación de las personas condiscapacidad con una cuota entre el 20% y el 50% del coste del servicio.Además, existen medidas en el ámbito laboral y fiscal orientadas a facilitar la integración deestas personas.
23. 8.- Anexo II (algunas direcciones de interés)I.- Sobre las prestaciones del Sistema Nacional de Dependencia:-Procedimiento:http://www.imserso.es/dependencia_01/ciudadanos/preguntas_frecuentes/reconocimiento_situacion_dependencia/index.htm-Puntos de información y formularios:http://www.imserso.es/dependencia_01/saad/ccaa_dt_imserso/index.htm-Prestaciones del sistema nacional de dependencia:http://www.imserso.es/dependencia_01/saad/prestaciones_sistema/index.htmII.- Sobre el reconocimiento del grado de discapacidad:-Procedimiento sobre determinación del grado de discapacidad:http://www.imserso.es/imserso_01/autonomia_personal_dependencia/grado_discapacidad/index.htm-Prestaciones:http://www.imserso.es/imserso_01/autonomia_personal_dependencia/grado_discapacidad/index.htm-Prestaciones LISMI: lugares donde tramitar las prestacioneshttp://www.imserso.es/imserso_01/prestaciones_y_subvenciones/prestaciones_lismi/donde_solicitar_prestaciones/index.htmIII.- Pensiones no contributivas.-Información para 2010http://www.imserso.es/imserso_01/prestaciones_y_subvenciones/pnc_invalidez/normativa_requisitos/index.htmIV.- Programa de termalismo del IMSERSOhttp://www.imserso.es/imserso_01/envejecimiento_activo/termalismo/index.htm

References: Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 1
 artículo 10
 artículo 19
 artículo 20
 artículo 11
 artículo 10
 artículo 2
 resolución 
 artículo 15
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 1
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 10
 artículo 10
 artículo 19
 artículo 11