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Timestamp: 2018-02-22 04:27:03+00:00

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La desafío de los Honor se va reafirmando con cada buque insignia que lanzan, poliedro que la marca parece estar centrando éstos en ser lo mejor en relación calidad-precio de la abanico adhesión. Tras intentarlo el año pasado con un Honor 8 y un Honor 8 Pro que ya incorporaron doble cámara y USB tipo C, este año la desafío se materializa con el Honor 9, del cual te traemos su prospección.
A este terminal lo pudimos conocer hace poco, momento en el cual ya os dimos un buen aperitivo en forma de primeras impresiones, viendo ya que al menos aspiraba con proporcionado seguridad a ser un digno sucesor de estos dos móviles que mencionábamos. Combinando ADN de los dos y con aires al Huawei P10, el Honor 9 llega en verano para carraspear a sus rivales de abanico adhesión con un precio que no llega a los 500 euros. ¿Lo consigue? Os lo contamos con detalle.
Diseño: lo vistoso además puede ser elegante
El brillo parece inherente a este grupo de terminales, cuyo extremo miembro además viste de cristal teniendo ese viejo “charol” alejado de otras apuestas más discretas con viejo mate como sus primos hermanos el Huawei Mate 9 o el Huawei P10. Así y todo, os deje cualquiera que no es para nadie una gran entusiasta del cristal y del viejo brillante, y el resultado es en el interior de lo que cerca de proporcionado elegante (y, aunque para gustos, colores, al menos este mediocre azulado queda un terminal atún).
Lo que sí es más discreta y para aceptablemente es la integración de la doble cámara trasera. Aquí no tendremos saliente como en los iPhones, sino una discretísima integración tanto a nivel de superficie como de diseño. Algo que ya vimos en los P10, pero en este caso ni hay franja de color o sombreado ni un espacio delimitado como en el LG G6, en el cual siquiera sobresalen. Con esto se anhelo poco más de tranquilidad a la hora de reposar el terminal en una superficie, encima de que nos pueda importar más o menos este aspecto.
La ligera curva en sus bordes laterales ayuda a adelgazar un poco esos 7,45 milímetros, un obesidad que en verdad siquiera sería necesario disimular y que contribuye a lo cómodo que resulta el terminal en mano
Esta trasera metalizada acaba en una ligera curva en sus bordes laterales que ayuda a adelgazar un poco esos 7,45 milímetros, un obesidad que en verdad siquiera sería necesario disimular y que contribuye a lo cómodo que resulta el terminal en mano, adjunto a la partida de ángulos rectos o demasiado agudos (“afilados”). Es lleno y no es el terminal más imprudente de este tamaño, pero no resulta pesado y al no ser satisfecho o excesivamente parada no nos cansa siquiera en cuanto a estirar el pulgar.
En cuanto a lo compacto de sus dimensiones y construcción está en la hilera de otros smartphones de tamaño similar, pero ahí han hecho mejor trabajo otros como Xiaomi con el Mi5, menos parada, satisfecho, rollizo y imprudente y con un mejor conveniencia de anterior por parte de la pantalla (73,1% el Mi5 frente al 70% del Honor 9).
El anterior es lo que más vehemencia la atención y no para aceptablemente, poliedro que con los que empezamos a ver desde las últimas generaciones de smartphones estos porcentajes en torno al 70% ya se nos hacen poco antiguos, si aceptablemente aquí el tener el leedor en el anterior hará que no puedan alcanzarse extremos como el 78,6% del G6 o el tremendo 83,6% del S8 y el Mi Mix.
De hecho, la posición del leedor de huellas en la parte delantera es una novedad en cuanto al diseño y la construcción en remisión a los anteriores Honor, poliedro que anteriormente se optó por la parte trasera. No es protuberante (sí lo es tenuemente el borde) y queda relativamente integrado en el anterior, pero la posición nos será más o menos cómoda según el uso (positiva si acostumbramos a desbloquear con el móvil en la mesa, poco inoportuna si tendemos a tener el móvil en el faltriquera y el leedor queda en la parte más al exógeno).
Con los ordenanza táctiles hemos tenido una experiencia buena y no tan buena al mismo tiempo
Con los ordenanza táctiles hemos tenido una experiencia buena y no tan buena al mismo tiempo. Resulta cómodo que la zona sensible al tap no se limite al punto que se ilumina con el toque, sino que abarque prácticamente toda la superficie que queda entre pantalla, leedor de huellas y borde (para cada pitón), de modo que podemos pulsar a ciegas. Pero al mismo tiempo esto hace que haya bastantes toques accidentales, y que volvamos antes o despleguemos la multitarea con la almohadilla de la mano sin querer.
En cuanto a los ordenanza físicos de grosor y cerco/encendido, la posición es cómoda incluso para quienes tenemos los dedos cortos. Eso sí, si somos quisquillosos notaremos que sobre todo los de grosor “bailan” un poco, dando la impresión de estar poco sueltos (nos pasó además con los del ZTE Axon 7). Por suerte se comercio sólo de una sensación, poliedro que el funcionamiento es correcto y no nos han fallado en ningún momento.
En esquema: es cómodo y no para conspicuo, aunque es lo suficientemente satisfecho como para descartar el uso con una sola mano (si sois el club de los pulgares enanos, al menos). Pero la atractivo se rompe por esa brillante trasera que es un competente imán de huellas como ya anticipamos en las primeras impresiones.
La sensación al tacto queda en un costado más subjetivo y nos puede degustar más o menos, pero lo que sí hay que tener en cuenta es que es tenuemente resbaladizo. No se escapa de modo descontrolada, pero hay que tenerlo en cuenta además a la hora de apoyarlo en una superficie con la mínima inclinación (el teléfono se escurre sigilosamente y el desenlace puede ser una caída inesperada y aparentemente incomprensible).
Pantalla: no se echan de menos las “K”, pero sí los nits
Los números no lo son todo ni mucho menos y a veces no por decano emblema hay mejor resultado hablando de electrónica, y el Honor 9 sale aceptablemente parado quedándose en los 1.080 x 1.920 píxeles de resolución en su pantalla IPS de 5,15 pulgadas. Como acostumbramos a asegurar, se comercio de un nivel de resolución aceptable y que hace no echar de menos más detalle, aunque puede no contentar a aquellos usuarios más exigentes o con decano sensibilidad en cuanto al mismo.
El ajuste de brillo instintivo no funciona aceptablemente del todo, teniendo un problema en situaciones de luz desprecio en las que se autoajusta a un nivel demasiado bajo. Este comportamiento extravagante puede jugarnos una mala pasada si, por ejemplo, usamos el móvil como navegador en el coche y estamos conduciendo de tenebrosidad, poliedro que la visibilidad empeora (y nos toca detener a ajustar el brillo).
En la foto queda exagerada la desidia de brillo (no es tanta), pero sí es cierto que un poco más mejoraría mucho la experiencia.
El ajuste de brillo instintivo con luz copioso funciona aceptablemente. Aunque no sea suficiente cantidad se pone al mayor.
Esto parece tratarse de un problema de software, poliedro que al ajustar manualmente el brillo tiene un nivel adecuado sin ni siquiera ganar al 40 o 50% en según qué situaciones. Eso sí, no tenemos aquí los datos en nits del brillo mayor, pero sin tener los números echamos en desidia algunos nits de brillo mayor con los rayos de sol incidiendo de modo más directa e intensa.
Un punto positivo de EMUI es que deja ajustar la temperatura de los blancos al gozo del heredero
En cuanto a color, contraste y ángulos de visión el panel se defiende aceptablemente, tanto en pantallas del sistema como en visualización de contenido multimedia. Y un punto positivo de EMUI (que como veremos no serán todos así) es que deja ajustar la temperatura de los blancos al gozo del heredero, la cual viene más aceptablemente cálida de taller (siquiera tenemos los Kelvins aquí) y que podemos configurar el modo de recitación (el filtro cálido que reduce la radiodifusión de luz azur para estorbar menos la instinto).
Eso sí, se echan mucho en desidia el Ambient Display y el doble salida para activar la pantalla, y esto segundo sería un complemento muy de corresponder acompañando a esa ubicación anterior del leedor de huellas poliedro que nos proporcionaría la información deseada sin tener que acogerse al pitón (no es un esfuerzo enorme, pero el doble knock lo hace más cómodo). Incluso vendría aceptablemente el poder iniciar la cámara con gestos (a lo Motorola), poliedro que el tiro desde la pantalla de inicio no pilla siempre en una dirección cómoda y ha de hacerse sí o sí verticalmente de modo completa.
Rendimiento: admitir lo mejor de la casa se nota continuamente en el uso
Tenemos una configuración similar al Huawei Mate 9, con el mismo procesador de la casa y la RAM variable según el maniquí. En nuestro eran 4 GB de RAM los que acompañaban al Kirin 960 y sus ocho núcleos.
Este hardware es más que suficiente para mover tanto apps sencillas como pesadas sin problemas, siendo una de ellas el propio sistema (lo desgranaremos en el próximo apartado). El Honor 9 despliega la multitarea sin lag, y lo mismo con la ejecución de videojuegos exigentes como el Asphalt 8 (hablando sobre todo de las pantallas de configuración, que es lo que experimenta parones y se engancha si el hardware es menos potente).
Tendremos que ilustrarse a convivir con el calor, sobre todo si no estamos acostumbrados.
Solamente hemos experimentado lag en la escritura (usando Swiftkey, que viene por defecto, con el de Google ocurre en pequeño medida) y tirones apps de tipo timeline como Instagram. Y la pantalla dividida (que se activa pulsando de modo continua sobre el pitón táctil de la multitarea) además se ejecuta sin problemas.
Eso sí, optar por el metal y el cristal en la construcción es mejorar la conducción del calor y ponerlo difícil a lo relativamente poco que puede hacerse en chasis y electrónicas de milímetros de obesidad por refrigerar. Lo corriente de hecho es que no tardemos en percibir poco de calentamiento en la parte superior del terminal, que con poco que lo usemos se extenderá a toda la parte trasera (hablando de apps de exigencia desprecio o media como redes sociales).
Evidentemente será peor cuanto más intenso sea el uso, principalmente si reproducimos música con los altavoces, contenido multimedia en caudillo, videojuegos o la cámara. No es embarazado ni exagerado omitido que juguemos o usemos la cámara durante 10 o 15 minutos ininterrumpidamente, ahí el borde superior (donde está la cámara) se calienta demasiado, sobre todo ahora en verano.
No obstante, pese a este calentamiento que nos acompaña de modo leve proporcionado asiduamente el móvil ejecuta las aplicaciones sin parar aún cuando tenemos estos picos de temperaturas que sí empiezan a resultar poco molestos en el agarre. Si somos de usar manguita, evitaremos esta molestia y percibir ese aumento de temperatura leve cuando se usan apps menos exigentes.
Sobre el funcionamiento y el uso comentar que el leedor de huellas está activo siempre de modo profundo y que podremos desbloquear la pantalla con él sin tener que activar la pantalla (y no se pulsa, es fijo), y que encima es el pitón de “cerrar”. Es proporcionado sensible y funciona con ligereza, aunque en ocasiones es poco estricto con la cantidad de superficie de la huella que se usa.
Para aquellos que os gusta tomar los benchmarks como remisión, os ponemos los resultados de los tests más habituales del Honor 9, comparándolos con los de otros móviles de configuración similar.
Software: más pequeños pasos de EMUI en dirección a una experiencia excelente
Hablar de Android es relativo cuando se comercio de capas tan invasivas como EMUI. El Honor 9 viste a Android 7.0 Nougat del software propio EMUI en su lectura 5.1, que cambia el aspecto, la configuración y los servicios para aceptablemente y para mal.
Con estas apps viene de taller el Honor 9.
Algo que nos gusta es que la capa que desarrolla Huawei nos permita nominar la disposición de las apps, pudiendo optar por cajón de apps si lo preferimos a que estén todas en el escritorio. Podemos además personalizar los accesos directos de la cortinilla de notificaciones, así como éstas mismas y aspectos que no siempre es posible configurar como el que comentábamos anteriormente de la temperatura de la pantalla.
¿Qué no nos gusta? Lo impuesto, y más cuando interfiere en nuestro uso empeorándolo. Por ejemplo el que no podamos eliminar apps que se instalan automáticamente sin ser ni siquiera propias de la casa, como las de Google, o que se nos obligue a otorgar permisos a apps propias que puede que no queramos usar, como la de Recordatorios (si ponemos “Cancelar” nos vuelve a preguntar, sin opción a que no nos lo vuelva a mostrar y aceptar como única alternativa).
Demasiada insistencia con que usemos lo de la casa, tanta que llega a deteriorar la experiencia.
No obstante, como decíamos en el antedicho apartado, no nos encontramos lag o las consecuencias negativas que en ocasiones tiene la sobrecarga de software propio. También nos encontramos algunas aplicaciones propias aperos e informativas como la que se encarga de avisarnos si una app está consumiendo condensador en segundo plano, y nos da una información muy completa de la autonomía especificando entre el pago por parte del hardware y del software, chapeau ahí.
Cámara no, cámaras: explotando el monocromo, pero además la capital del heredero con tanta opción
Los Honor ya integraron la doble cámara en la pasada impresión, pero ésta es la primera ocasión en la que hacen la desafío de sus primos los Huawei con uno de los sensores monocromo. Lo que tenemos concretamente en el Honor 9 son dos sensores, de 20 y 12 megapíxeles, siendo el monocromático el primero, los cuales además dan la opción de hacer teleobjetivo híbrido de 2x.
Siempre me gusta contar el uso de la cámara desgranando tanto el resultado del conjunto de antiparras y procesado como las opciones que da la app, y en este caso no va a ser una excepción ni mucho menos porque la de Huawei (que es la que incorporan los Honor de modo nativa) es una de las que más opciones da. Así que vamos a ver primero qué posibilidades ofrece el Honor 9 y en qué antiparras.
La sección de ajustes de las cámaras (accesible con un “swipe” de derecha a izquierda).
Comentar primero que la app se abre a una velocidad aceptable, no es estrictamente instantánea pero no hay parones ni lag en el despliegue aceptablemente sea desde el icono o desde la pantalla de cerco. Eso sí, en este segundo caso es poco incómodo que se exija un deslizamiento tieso completo desde la arista inferior derecha (donde está el logo de la cámara en la pantalla de cerco), y puede que según cómo estemos agarrando el teléfono nos cueste un poco.
Una vez abierta podemos deslizar a izquierda o derecha para entrar a las distintas opciones de disparo o al menú de ajustes (respectivamente). La cámara nos viene por defecto ajustada a resolución de 12 megapíxeles, de modo que si queremos partir ya con los 20, silenciar el sonido de obturador o añadir cuadrícula entre otras cosas tendremos que ir primero a los ajustes. Y este ajuste de la resolución nos convendrá recordarlo para hacer uso de las opciones de la app, las cuales son:
Foto: disparo instintivo.
Foto profesional: modo manual. Permite ajustar toma de luz, ISO, velocidad de obturación, exposición, modo de enfoque y vaivén de blancos, permitiendo dejar parámetros en instintivo. Sólo en este modo guardará el archivo RAW encima del JPG.
Vídeo: golpe al modo de vídeo de vídeo (es lo mismo que el pitón de golpe directo de la pantalla principal, al costado del disparador).
Vídeo profesional: modo manual de vídeo. Permite ajustar manualmente la toma de luz, la exposición, el modo de enfoque y el vaivén de blancos (ayer de inculcar, no durante).
Panorámica 3D: permite realizar tomas en torno a un pájaro principal para seguidamente torcer en la fotografía, similar a los disparos en 360 grados. Funciona sólo hasta con 12 megapíxeles de resolución.
Monocromático: disparos en blanco y desfavorable con dicho sensor.
HDR: modo de parada rango dinámico (fusión de tres disparos). Funciona sólo hasta con 12 megapíxeles de resolución.
Creador 3D: similar al modo de panorámica 3D, pero superpuesto a personas.
Toma nocturna: disparo de larga exposición, pudiendo ajustar ISO y velocidad de obturación (o dejarlas en instintivo). A la hora de disparar es como la toma de un vídeo, por lo que está ideado para hacerlo con trípode o algún soporte inmóvil (aunque no lo indique). Funciona sólo hasta con 12 megapíxeles de resolución.
Panorámica: permite realizar fotografías panorámicas moviendo el móvil en dirección a un costado guiando con una flecha.
Pintura con luz: integra cuatro modos de disparo específico (variando velocidad de obturación y/u otros parámetros según esté configurado), pudiendo nominar entre “estela de luz”, “grafiti de luz”», “aguas suaves” o “estela de estrellas”.
Cámara rápida: vídeo a 720p.
Cámara lenta: podremos nominar entre 720p o 1080p.
Filtro: habilita la recinto de filtros preinstalados.
Marca de agua: inserta en la fotografía la ubicación, la momento, la temperatura y el tiempo que hace. Funciona sólo hasta con 12 megapíxeles de resolución. Podemos eliminarlo si lo deseamos y funciona sólo hasta con 12 megapíxeles de resolución.
Nota de audio: para inculcar una nota de audio de diez segundos sobre una fotografía (lo que hayamos encuadrado al inicio). Podemos eliminarlo si lo deseamos y funciona sólo hasta con 12 megapíxeles de resolución.
Realzar comida: éste no viene instalado de taller, sino que podemos descargarlo en el apartado de “Más”. Se comercio de un disparo que aumenta la saturación y el brillo.
De izquierda a derecha: los modos de la cámara, los que pueden añadirse y la información de la fotografía que podemos ver en la recinto (muy completa y muy cómoda, pudiéndola dejar activada al ir pasando las fotografías).
En verdad el uso de estas opciones en la actos es más aceptablemente escaso
¿Cuál es el uso de estas opciones en la actos? En verdad es más aceptablemente escaso si hablamos sobre todo de usos tan específicos y tan poco prácticos como los de fotos 3D o el realce de comida. Son fotografías que no compartiremos en redes sociales o transporte aún siendo curiosas (al no mantenerse el sorpresa) y que requieren seguir los pasos cada vez, encima de que las condiciones de iluminación y el entorno acompañen.
Además, el cara de deslizar es estricto y nos tocará apoyar aceptablemente la renuevo (nadie de intentarlo sólo con la punta del dedo), haciéndose proporcionado de rogar. Aunque lo positivo es que una vez se activa uno de estos modos puede desactivarse pulsando sobre una “X” que nos aparece en la pantalla adjunto al nombre del modo en uso.
Usando el “modo profesional” (ajustes manuales).
Pero las funciones especiales no acaban ahí. Dentro del modo instintivo tenemos además varias opciones de disparo, estando todas en el borde superior. Algunas de éstas ya las vimos en la comparación de bokeh/modo retrato, pero las recordamos al platicar de nuevo de la interfaz poliedro que hay algún añadido:
Modo retrato: aquel “modo vertical” del P10 pasa a llamarse así en el Honor 9, pero las prestaciones son exactamente las mismas (cargo de “belleza” y sorpresa bello. Funciona sólo con 12 megapíxeles de resolución.
Modo comprensión: una comprensión máxima forzada por software llegando a F/0.95 y a F/16. Funciona sólo con 12 megapíxeles de resolución.
La interfaz de la app de cámara del honor 9. Vemos las opciones de disparo de la trasera en la primera imagen (hacia lo alto), con el aviso de que no vamos a poder hacer teleobjetivo si hemos establecido los 20 megapíxeles de resolución. Deslizando de izquierda a derecha aparecen los modos que hemos enseñado y explicado ayer, y tal y como mostramos aquí así quedan en pantalla, pudiendo desactivarlos pulsando la “x” que hay en la indicación del modo activo.
En caudillo las traseras del Honor 9 dan un buen resultado, destacando en escenas con iluminación media-alta o media y si recurrimos a las macros (muy aceptablemente aquí, incluso en contraluces a media luz). Con luz copioso y escenas de plano caudillo tenemos unas fotografías con un color realista y buena dosis de detalle, con un buen comportamiento del enfoque.
Nos gusta mucho cómo quedan las macro. Ésta por ejemplo sale muy aceptablemente en luz media-baja y a contraluz (y con la araña en movimiento, aunque nos costó varios intentos por esto mismo).
A diferencia de otros casos (como en el LG G6), el RAW llamativo ya sale casi dinámico y hay muy poco procesado por parte del software propio.
El teleobjetivo “híbrido” 2x lo tendremos activado si preestablecemos el disparo a 12 megapíxeles, por lo que si solemos acogerse a esta útil nos compensará dejarlo así. Con un toque nos mostrará este 2x, con la opción de ganar al mayor si deslizamos (aunque en este punto tendremos pérdida de sinceridad y ruido, por lo que más vale no propasarse).
Muestra del teleobjetivo mayor (10x).
En interiores la cámara flojea, con una pérdida de sinceridad acentuada incluso cuando se comercio de una terreno con luz copioso. Como vimos al probar el “modo vertical”, aquí el “modo retrato” y el de comprensión además tienen una aplicación menos acertada, y aunque en ocasiones el disparo se salva lo mejor es hacer un doble disparo (corriente y con el modo que queramos). Y si tiramos del de comprensión quedarnos con un valía en torno a F/2.0 como insignificante y no apearse hasta F/0.95.
Muy buen resultado a buena luz y con macros, pero de tenebrosidad tenemos sensaciones encontradas
En las primeras impresiones nos quedamos con las ganas de exprimir estas cámaras sobre todo por la tenebrosidad, poliedro que nos prometían que las mejoras se iban a notar sobre todo en estas situaciones. En la actos hemos tenido sensaciones encontradas, obteniendo buenos disparos al ajustar manualmente (y usar trípode en la mayoría de estas ocasiones) y fotos mediocres con el modo instintivo, lo que nos transmite la sensación de que quizás hubiese respetado la pena integrar un estabilizado óptico (lo tiene electrónico).
No hay excesiva diferencia entre el disparo corriente y el HDR (poco que ocurre en más escenarios). Quizás nos valga la pena usar el modo manual (nos permite acortar la ISO y así el ruido, en el ejemplo se ha disparado con ISO 50 en el caso del modo manual frente a la ISO 2.000 del instintivo), y si tenemos trípode podemos divertirse con la velocidad de obturación y el modo toma nocturna, que viene a ser una foto a larga exposición (vemos que se ha conseguido el sorpresa de aguas de seda en este caso con ello).
Cierto es que tolera aceptablemente la desidia de iluminación, y que será cuando ésta es muy agresiva (luces cálidas intensas) o muy desprecio cuando obtengamos instantáneas muy ruidosas y con menos sinceridad. El HDR puede ser una ayuda en estos disparos, compensando la exposición y sacando poco más de detalle. El que sufre aquí además es el teleobjetivo, sobre todo por invasión de ruido.
El HDR del Honor 9 es muy suave, de hecho casi no notaremos la diferencia omitido en los cielos (los salvará más cuando el disparo simple los deja blancos) y aumentando el detalle con el contraste. Pero poliedro que es poco incómodo de activar, no nos compensará en muchos casos.
Si queremos sacar mejores fotografías nocturnas y no nos importa gastar algunos segundos en ajustar el tipo de disparo, probablemente nos compense ir al modo manual
Comentar aquí, a colación de la abrumadora cantidad de opciones de las cámaras del Honor 9, que si queremos sacar mejores fotografías nocturnas y no nos importa gastar algunos segundos en ajustar el tipo de disparo, probablemente nos compense ir al modo manual en vez de al de “toma nocturna”.
El de “estelas de luz” da un resultado aseado si buscamos esto específicamente sin complicarnos la capital (aunque mejor si no aguantamos la exposición muchos segundos), pero entre el de “aguas de seda” y ajustarlo nosotros mejor la segunda opción, poliedro que de este modo los bordes quedan más definidos.
Modo de estelas de luz. No tiene paro instintivo, paramos la exposición cuando nosotros queremos, de ahí que probablemente nos convenga no esperar demasiado (como en este disparo, los haces salen exagerados porque se juntan demasiados).
Disparo con el modo “aguas de seda”. Requerirá trípode al ser un disparo a larga exposición.
Disparo con el “modo profesional”. Ajustando manualmente la ISO y el tiempo de exposición obtenemos una toma con el sorpresa de aguas de seda, pero con más sinceridad y más enfocada (con trípode además).
En cuanto a los otros modos, el que destaca es el monocromo logrando unos disparos muy nítidos tanto a plena luz como en interiores, así como en disparo noctámbulo. Eso sí, siendo la característica hado de la doble cámara quizás merecería su hueco entre los accesos directos del modo corriente (“modo retrato” y demás).
Lo que no tiene una aplicación demasiado correcta son las panorámicas, hablando de las habitual (no las 3D). La interfaz y el mecanismo es similar al que vemos en los iPhones por ejemplo, pero aunque llevemos una velocidad de molinete adecuada y no nos desviemos demasiado de la horizontal la fotografía suele salir cortada.
Ni una nos salió aceptablemente, incluso armándonos de paciencia y estabilidad.
En cuanto al vídeo las tomas con buena luz salen proporcionado aceptablemente ya a 1080p (la resolución que lleva configurada de taller), notándose el trabajo de la estabilización electrónica si hacemos una captura menos estable, sobre todo con menos luz. El ruido invade la terreno si recurrimos al teleobjetivo o en tomas nocturnas aunque estén aceptablemente iluminadas, aunque a media luz se defiende y el enfoque llega a obedecer incluso en contraluces y instrumentos en movimiento.
La vídeo en 4K tiene poco más de definición, pero tiene la sinceridad que esperábamos ni siquiera a la luz del día. Aquí sí se echa más en desidia un estabilizador óptico para que acompañe a la resolución.
Añadir que el “modo de apertura” además está arreglado en vídeo, pero que tanto éste como el de cámara lenta y rápida sólo podrán capturar a a 720p (la resolución se ajusta automáticamente al decidir el modo como ocurre con las fotografías. Y en el de “vídeo profesional” podemos ajustar manualmente la toma de luz, la exposición, el enfoque y el vaivén de blancos.
Cámara anterior: modo retrato además para los selfies
Para los disparos de fotografías subjetivas tenemos un sensor de 8 megapíxeles, nadie de doble cámaras aquí (ni se echan en desidia). Cabe recapacitar que además dispone de “modo retrato” con la posibilidad de añadir el toque bello y regular el sorpresa “belleza” sobre el rostro, pero no lo que puede que no nos guste demasiado es que éstos estarán activados por defecto cada vez que abramos la cámara anterior.
Muy buenas instantáneas con luz copioso, con buen nivel de detalle y colores realistas tal y como ocurría con las cámaras traseras. Lo que es inconsistente incluso con buena iluminación es el desenfoque que aplica el “modo retrato”, en muchas ocasiones agresivo e irregular, y el ajuste de “belleza” es proporcionado exagerado, aunque esto depende más del gozo de cada uno (personalmente me parece demasiado sintético y era engorroso tener que desactivarlo cada vez que quería hacer un autorretrato).
Diferencias en la aplicación de los distintos grados del sorpresa “belleza”. Se nota sobre todo en la piel, eliminando cualquier imperfección al desenfocar y suavizar.
Es una cámara que sufrirá más pronto la desidia de iluminación, de hecho estando a la sombra cuando aún hay luz copioso será complicado descifrar la toma de luz y que no salgamos completamente oscuros. El ruido aparece mucho ayer que en las cámaras traseras, empezando a ser importante a media luz (atardecer/amanecer) y de tenebrosidad se añade una importante pérdida de sinceridad. No obstante, tratándose de la cámara anterior esto era relativamente esperado, quizás no en tal cargo pero no lo consideramos pesimista en exceso.
Sonido: sin temor al grosor mayor
Parece que posicionar el altavoz en el borde inferior (en la almohadilla) se asienta como tendencia, lo cual nos alegra a quienes no nos gustaba nadie aquello de ubicarlo en la parte trasera (con las consecuentes ranuras en la carcasa para la salida del sonido). Aunque en verdad hay una radiodifusión de sonido además por el auricular, complemento que veíamos en el P10 y que ayuda a que la recital sea más plena (en podcasts, por ejemplo, tenemos un refuerzo de la voz o los graves).
La calidad es más que aceptable, sin destacar por encima de todo lo existente pero aguantando aceptablemente la subida a grosor mayor. Aquí es probable que hayan optado por la cautela y no matar la calidad por añadir decibelios, registrando un mayor de 96 decibelios, lo cual se traduce a un grosor mayor discreto.
No significa que suene demasiado flojo, probablemente no echemos en desidia más grosor, pero suena poco menos que otros terminales. Al menos mantiene la calidad, la cual además conserva si optamos por auriculares o altavoces conectados al jack o Bluetooth (siempre mejoramiento un poco en caso de auriculares y ésta no es una excepción).
Aunque en ciertos aspectos dejamos los números más a un costado, el grosor de la condensador y los miliamperios/hora son determinantes en la autonomía del terminal (adjunto con el software y el rendimiento) y en el Honor 9 tenemos 3.200 mAh en esos 7,45 milímetros de obesidad. ¿Suficientes? Sí, pero quizás demasiado justos.
Con un uso medio tirando a intensivo (ratos de reproducción multimedia y consulta puntual a redes sociales), el Honor 9 nos aguanta el día, sobre todo si estamos bajo conexión wifi. Si tiramos de cámara la autonomía se verá corta de modo más llamativa, de modo que si pensamos pasarnos varios ratos tomando fotografías quizás nos compense admitir una condensador externa o el cargador para un aporte extra (que nos pedirá por la tarde, proporcionado ayer de finalizar el día).
Muy completa la información del consumo de condensador por parte del sistema.
No obstante, la media de autonomía es buena dando unas trece horas de uso activo sin cortarnos demasiado ni estar pendientes del consumo. Y la carga rápida es un punto muy, muy positivo (poco que debería ser condición sine qua non en todo terminal), tardando 1:50 horas en completar una carga (de 0 a 100% con el móvil desvaído), empezando con un ritmo proporcionado imprudente que permite tener un 40% de carga en los primeros cuarenta minutos.
Nos dice incluso el consumo diferenciando entre hardware y software, encima de avisarnos si una app está consumiendo más de cierto nivel en segundo plano.
El cargador que incluye el teléfono en el pack soporta dicha carga. Y el USB tipo-C es siempre de corresponder, no sólo por la carga rápida, sino por la comodidad al conenctar el cable.
Sorprender, doblar, sobresalir y ajustar. Cuatro propósitos nadie fáciles en el tan estricto mercado del smartphone que en Honor han decidido poner en la quiniela de la abanico adhesión, con titanes que casi nacen para estar en lo más parada por pelaje y contra los que hay que disputar sí o sí si se aspira a esta esfera más elevada.
¿Sorprende el Honor 9? En parte. El diseño experimenta cambios notables al variar la ubicación del sensor y optar por esos acabados brillantes, pero el anterior no ha podido ponerse al día probablemente por esto.
¿Merece la pena la doble cámara? El Honor 8 ya sacó pecho con la doble cámara, pero esta vez hay poco más de fundamento para integrarla al tener un sensor monocromático. No es una novedad a nivel de mercado, pero da más sentido a la desafío, y no hay que olvidar la discreción con la que han rematado insertar ambas antiparras, sin bordes ni protuberancias.
¿Brilla? Físicamente lo hace, es innegable, y en la experiencia tiene puntos que lo hacen destacar como la fluidez que experimentamos pese a esa invasiva capa y que no teníamos la lectura de 4 GB de RAM.
¿Se ajusta el precio? Hablamos de 449 euros. Son 50 euros más que el Honor 8 a su salida, más o menos justificados si tenemos en cuenta la puesta al día a nivel de hardware y lo que se inflan los precios de modo anual. Pero son, sobre todo, 200 euros menos que el Huawei P10 en su salida y poco más de diferencia con otros teléfonos de adhesión abanico como los de Samsung, por lo que supone una opción más asequible con una configuración similar.
Se comercio de medidas internas, pero se ve cómo en pocos minutos de actividad (en este caso el colección Asphalt 8) la temperatura aumenta.
Lo que más nos gusta es la fluidez y que mantiene la doble cámara, pero echamos en desidia resistor IP67 o 68
Se echa en desidia la resistor al agua (IP67 ó 68), no como exigencia pero sí por comparación y por el hecho de intentar igualar la proposición de la competencia en cuanto a características de moda. Bien aquí el acontecer mantenido la inclusión de la doble cámara, aunque parece que tenga más crecer (o visibilidad) la aplicación por la que apostaron en Apple (el desenfoque y el teleobjetivo).
En cuanto a la fotografía, proporcionar un surtido paipay de opciones cubre al fabricante en cuanto a que por su parte es una proposición cuantitativamente decano que, sobre todo, las propuestas más escuetas (como la de los Pixel). Pero cualitativamente no siempre es superior, poliedro que en este caso quizás sea demasiado e incluso gustándonos la fotografía al final acabamos olvidándolas.
La pantalla cumple en cuanto a resolución quedándose en FullHD, y podemos ajustar la temperatura de los blancos a nuestro gozo.
No es un terminal conspicuo y es cómodo.
La cámara tiene demasiadas opciones: al final resulta confuso y se acaba por no acogerse a ningún.
Llevar el leedor delante significa no poder sacar más partido del anterior.
La condensador poco torneo.
éstas son las promesas de futuro de las marcas

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