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La transmisión de la responsabilidad contable a los causahabientes. Los efectos de la aceptación de la herencia a beneficio de inventario - PDF
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Gloria Toledo Ramírez
1 La transmisión de la responsabilidad contable a los causahabientes. Los efectos de la aceptación de la herencia a beneficio de inventario Luis Rueda García Teniente Fiscal en el Tribunal de Cuentas La interpretación y aplicación del régimen previsto por el artículo 38.5 de la Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas para la transmisión mortis causa de la responsabilidad contable presenta dificultades que han sido puestas de relieve de manera reiterada por la doctrina y por la jurisprudencia. Como sabemos, a tenor del precepto citado, las responsabilidades directas y subsidiarias se transmiten a los causahabientes de los responsables por la aceptación de la herencia en la cuantía a que ascienda el importe líquido de la misma; norma cuya interpretación no puede ser desligada de la del artículo 55.2 de la Ley de Funcionamiento del Tribunal de Cuentas, que considera legitimados pasivos ante la Jurisdicción Contable a los presuntos responsables, a sus causahabientes y a cuantos se consideren perjudicados por el proceso. La principal dificultad que ha presentado la exégesis del precepto ha venido constituida por la determinación de si cabe la transmisión de la responsabilidad antes de que la misma haya sido declarada en una sentencia firme, y sobre este punto volveremos más tarde. 201
2 202 Revista Española de Control Externo Sin embargo, tal aspecto no constituye el objeto de la presente comunicación. Por el contrario, mi intención es cuestionar uno de los puntos en los que la interpretación del precepto ha sido prácticamente unánime. Me refiero a la inteligencia del inciso final de la norma que, como hemos visto, limita la cuantía de la responsabilidad contable transmitida mortis causa al importe líquido de la herencia. La mayoría de los autores y las decisiones de los tribunales, en las escasas ocasiones en que este punto les ha sido planteado, considera que con tal expresión la ley establece, a los efectos de la responsabilidad contable, la equivalencia entre la aceptación de la herencia de manera pura y simple y la aceptación a beneficio de inventario, de modo que los declarados responsables en virtud del artículo 38.5 sólo han de hacer frente al pago correspondiente con el remanente que pueda restar de los bienes y derechos hereditarios, previo pago de las deudas y cargas de la herencia. En resumen, se admite que el artículo 38.5 establece, a los efectos de la responsabilidad contable, una presunción iuris et de iure de aceptación de la herencia a beneficio de inventario. Frente a tal criterio, y desde el respeto al que obliga el conocimiento y la experiencia que atesoran las personas que lo mantienen, esta comunicación se plantea la posibilidad de interpretar la norma en otro sentido, más conforme a su literalidad, entendiendo que el mismo establece un límite cuantitativo y no cualitativo a la transmisión de la responsabilidad contable y que, en consecuencia, su régimen legal supone una limitación en relación con el importe a satisfacer, pero no una restricción de los bienes con los que en su caso puede ser satisfecha. Para ello, es preciso partir de los argumentos que han sido expuestos a favor de la tesis mayoritaria. Y en este punto, parece existir alguna dificultad porque, en la doctrina reciente al menos, no es frecuente encontrar expresados los argumentos que puedan justificar la equivalencia entre la limitación derivada del artículo 38.5 y el régimen establecido en los artículos 1010 y siguientes del Código Civil. Así, si es posible encontrar opiniones, como la de Juan Carlos López, que sostienen que en el supuesto extremo en el que la responsabilidad haya sido declarada en sentencia firme antes del falle-
3 La transmisión de la responsabilidad contable a los causahabientes cimiento del causante, y la herencia haya sido aceptada pura y simplemente, los herederos sólo han de satisfacer las responsabilidades contables, que son concebidas como una carga de la herencia, con los bienes de ésta, no se extiende tal consideración al supuesto más debatido, en el que no se ha pronunciado tal sentencia antes de producirse la sucesión 1. En realidad, los aspectos que han sido destacados se refieren a la razón de la existencia del precepto que establece la transmisibilidad mortis causa de las responsabilidades contables, razón que, si como ha señalado Carlos Cubillo, no pretende que quien causó el daño lo repare, sino evitar que sus causahabientes obtengan un enriquecimiento injusto 2, parece vincularse más con la consideración de la norma como un límite cuantitativo que como referida a unos bienes o derechos concretos, los procedentes del causante. Aún más llamativo resulta que las resoluciones de la Sala de Justicia, hasta la Sentencia 11/2013, de 11 de abril, no se hayan pronunciado específicamente sobre este aspecto. Tal omisión resultaba lógica en el marco de una de las dos líneas jurisprudenciales discrepantes que la Sala de Justicia ha mantenido sobre la determinación del contenido transmisible a los herederos en virtud de lo previsto en el artículo Nos referimos al conjunto de resoluciones, iniciado por la STCu 14/1994, de 5 de mayo, y concluido por la STCu 16/2001, de 20 de julio que, coincidiendo con las que forman la otra opinión de la Sala de Justicia, y también con la doctrina, en aceptar que la obligación pecuniaria derivada de una responsabilidad contable declarada en sentencia firme se transmite a los herederos que aceptan la herencia hasta el límite que supone el importe líquido de la misma, y ello por aplicación tanto de lo dispuesto en la legislación del Tribunal de Cuentas como por lo establecido en los artículos 659 y 661 del Código Civil, negaban la posibilidad de que se transmitiera la propia responsabilidad si el presunto responsable fallecía antes de que se pronunciara aquella decisión firme. 1 López López, Juan Carlos, «La legitimación pasiva en los procedimientos jurisdiccionales de responsabilidad contable», pág. 169, en El Tribunal de Cuentas: fiscalización y enjuiciamiento. Estudios de Derecho Judicial, número 83, Cubillo Rodríguez, Carlos, La jurisdicción del Tribunal de Cuentas, pág. 154, Editorial Comares 1999.
4 204 Revista Española de Control Externo Según esta opinión, la responsabilidad contable presenta un carácter subjetivo y personalísimo, al exigir la concurrencia de dolo, culpa o negligencia graves, y por dicho carácter sólo puede ser imputada a la persona que originó el perjuicio de los fondos públicos con actos u omisiones contrarias a la Ley, lo que excluye la posibilidad de su transmisión y la hacer formar parte de las obligaciones que, según el artículo 659 del Código Civil no se integran en el caudal hereditario, sino que por su naturaleza se extinguen por la muerte del causante. En una segunda línea argumental, esta jurisprudencia, diferenciando el concepto de responsabilidad contable del de la deuda nacida de esta responsabilidad, considera que el artículo 38.5 de la Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas dispone la transmisión de la deuda líquida y exigible derivada de una responsabilidad declarada en sentencia firme, porque la responsabilidad no establecida en sentencia no existe jurídicamente y no resulta susceptible de transmisión lo que no existe. Como conclusión se afirma que el artículo 38.5 de la Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas se limita a disponer la transmisión de la deuda derivada de la declaración de responsabilidad contable. Y decimos que la ausencia de pronunciamientos sobre el significado del inciso final del artículo 38.5 resultaba lógico dentro de esta línea jurisprudencial porque, al restringir la transmisibilidad de la responsabilidad contable a las deudas derivadas de esta causa ya existentes en el patrimonio del causante antes de su fallecimiento, hacía que se computaran para la determinación del importe líquido de la herencia, de manera que si ésta presentaba bienes y derechos suficientes para satisfacer ésta y las demás deudas, se producía su transmisión y, en caso contrario, no. La ausencia de pronunciamientos sobre el punto al que nos referimos, hasta la STCu 11/2013, de 11 de abril, se ha mantenido en la que podría ser considerada línea dominante entre las resoluciones de la Sala de Justicia en esta materia, que ha sostenido la transmisibilidad de la propia responsabilidad contable y no meramente la de la deuda declarada ya por sentencia. Y decimos que podría ser considerada dominante porque fue la mantenida inicialmente por el órgano jurisdiccional, antes de ser pronunciada la STCu 14/1994, que hemos aludido, porque tiene apoyo en el Auto del Tribunal Constitucional 371/1993, de 16 de diciembre, y porque parece ser la vigente en la doctrina de la Sala,
5 La transmisión de la responsabilidad contable a los causahabientes según resulta de las SSTCu número 15/2007, de 24 de julio, 18/2012, de 8 de noviembre y 9 y 11/2013, de 7 de marzo y 11 de abril, respectivamente. Estas resoluciones parten, al igual que las que mantienen la tesis contraria, de la imposibilidad de transmitir por muerte las obligaciones de carácter personalísimo, pero definen la responsabilidad contable como patrimonial y de contenido puramente económico, consistente en la obligación de reponer las cosas a su estado anterior, y en su caso, en la de indemnizar los daños y perjuicios causados al dominio público, obligaciones de naturaleza civil y por tanto, transmisible a los herederos. Como consecuencia de ello, se afirma que, aceptada la herencia, los herederos suceden al causante hasta el importe líquido de la herencia en la obligación de resarcir los daños y perjuicios causados al erario público como consecuencia del manejo de esos caudales públicos, ostentando la condición de legitimados pasivos en el procedimiento jurisdiccional contable, y siendo indiferente que dicha aceptación se hubiese producido antes del inicio del procedimiento jurisdiccional contable. Estas resoluciones se han limitado, por lo que afecta a esta comunicación, a recordar la vigencia del límite derivado del artículo Así se constata si se repasa el elenco de decisiones en las que se ha tomado en consideración que la aceptación de la herencia se realizó a beneficio de inventario. Tanto en la STCu 15/1993, de 26 de marzo, como en la STCu 9/1999, de 30 de abril, los herederos, en la apelación, o no formularon alegaciones o no se personaron, por lo que la Sala de Justicia no entró en este punto en el fondo del asunto, limitándose a confirmar la resolución de instancia. En el auto 30/2004, de 16-12, dictado en la pieza de apelación 15/2004, correspondiente a la pieza separada de jurisdicción voluntaria, dentro del juicio de cuentas 5/1996, la Sala resolvió una apelación planteada por el Abogado del Estado contra el auto que había tenido por aceptada una herencia a beneficio de inventario. Importa señalar que, en el supuesto concreto, tanto el juzgador de instancia como el propio recurrente asumieron que en caso de transmisión mortis causa de la responsabilidad contable el sucesor solo queda obligado a responder hasta el importe líquido de la herencia y con los bienes procedentes de ella, ya que el primero así lo
6 206 Revista Española de Control Externo afirmó y el segundo se refirió a la irrelevancia de la clase de aceptación en el marco del artículo Sin embargo, la Sala no se pronunció expresamente sobre la cuestión, porque la apelación versó sobre si resultaba procedente tener la herencia por aceptada a beneficio de inventario o pura y simplemente, y, también sobre si la Jurisdicción Contable podía pronunciarse sobre tal materia, bien por ser una cuestión prejudicial, bien por tratarse de una cuestión incidental. La situación ha cambiado a raíz de la STCu 11/2013, de 11 de abril, que circunscribe la responsabilidad contable, en virtud de lo previsto en el artículo 38.5, a la cuantía a que ascienda el importe líquido de la herencia aceptada, pero que afirma que este precepto, al que atribuye naturaleza jurídica de legislación especial en materia de transmisión mortis causa de responsabilidades contables, viene a establecer una responsabilidad intra vires al margen de que la aceptación de la herencia se haya efectuado pura y simplemente o a beneficio de inventario, que en el caso concreto era la modalidad de aceptación empleada. Con ello esta resolución, y los autos posteriores dictados en el mismo procedimiento, vienen a coincidir con la línea mayoritaria de la doctrina reciente, al interpretar el inciso final del artículo 38.5 como equivalente al establecimiento legal de un beneficio de inventario en el marco de la responsabilidad contable. Coincide también en la falta de expresión de los argumentos que sustentan tal conclusión. Frente a ello, esta comunicación entiende que, aplicando los criterios de interpretación de las normas previstos en el artículo 3.1 del Código Civil, la conclusión a la que procede llegar implica considerar que el artículo 38.5 sólo establece un límite cuantitativo, coincidente con el importe líquido de la herencia, para la transmisión mortis causa de la responsabilidad contable, importe carente de cualquier relación con los concretos bienes que pudieran integrar el caudal hereditario por lo que, a los efectos de la responsabilidad contable, resulta irrelevante, en el sentido de no operar ninguna restricción como consecuencia de ello, que la aceptación de la herencia se haya realizado de manera pura y simple o a beneficio de inventario. Y ello, por los siguientes motivos: 1. El sentido propio de las palabras empleadas por el legislador no implica el establecimiento de una presunción iuris et de iure
7 La transmisión de la responsabilidad contable a los causahabientes de aceptación a beneficio de inventario sino, tan solo, una restricción al importe de la responsabilidad transmitida. 2. En una consideración de los antecedentes históricos y legislativos, éstos tampoco abonan la posición mayoritaria. En efecto, el artículo 42 del Real Decreto de 3 de marzo de 1925, que constituye el precedente directo del actual precepto estableció que Las responsabilidades, tanto directas como subsidiarias, se transmiten a los causahabientes de los responsables, por la aceptación expresa o tácita de la herencia de éstos, pero sólo en la cuantía máxima a que ascienda el importe líquido de dicha herencia, computando como tal el que haya servido de base para la liquidación del impuesto de derechos reales, que haya determinado la transmisión de que se trata 3. La referencia a la base liquidable del impuesto nos sitúa en el ámbito de una cantidad concreta, no de unos bienes determinados. Normativa esta que el artículo 5, párrafo 2. o del Decreto-Ley de 31 de enero de 1947 declaró vigente a los efectos de la tramitación de los expedientes de reintegro, declaración que fue renovada a su vez por el artículo 19, párrafo 3. o de la Ley de 3 de diciembre de 1953, sobre Organización, funciones y procedimiento del Tribunal de Cuentas del Reino y que sólo fue derogada, al serlo las normas citadas, por la Disposición derogatoria primera de la Ley 7/ No se puede aceptar la posición mayoritaria sin considerar la responsabilidad contable declarada en sentencia firme después del fallecimiento del causante como una deuda de éste o una carga de su herencia, lo que resulta contrario a la actual interpretación jurisprudencial del resto del artículo 38.5, que niega tal carácter a la responsabilidad transmitida. Además tal entendimiento mayoritario supone una auténtica ficción, porque en el momento en que el causante murió no existía tal deuda, ni se justifica la existencia de tal carga. 4. El criterio de interpretación teleológico obliga a indagar la finalidad de la norma. Si se admite, como se mencionó anteriormente, que la pretensión legal consiste en evitar el enriquecimiento injusto de los causahabientes, la consecución de tal objetivo se presenta como más realizable con el establecimiento de un límite a la transmisión de responsabilidad coincidente con un valor económico, que con la adición a tal límite de otro, identificado como la necesidad de que el reintegro y el abono de intereses se materiali- 3 El subrayado es nuestro.
8 208 Revista Española de Control Externo cen tan sólo con cargo a los bienes y derechos procedentes del causante. 5. Por último, en relación con la realidad social del tiempo en el que las normas han de ser aplicadas, nuestra sociedad es cada vez más consciente de la necesidad de controlar la actividad económica pública y reclama cada vez con más vigor que la actuación de los tribunales ligada con ese objetivo, dentro de la que destaca la realizada por la Jurisdicción Contable, sea plenamente desarrollada. En dicho marco, el establecimiento por vía interpretativa, y sin una explicación clara de sus fundamentos, de una limitación no expresamente prevista en la ley, como lo es que la responsabilidad contable transmitida por fallecimiento sólo pueda ser hecha efectiva intra vires, resulta difícilmente compatible con la realidad social presente, a la que se refiere el Título Preliminar del Código Civil y, desde luego, no se presenta muy cercana a la misión de procurar ante los tribunales la satisfacción del interés social que el artículo 124 de la Constitución encomienda al Ministerio Fiscal. Bibliografía Álvarez Martín, Juan Antonio. La responsabilidad en la gestión de los fondos públicos. La doctrina del Tribunal de Cuentas y Supremo: la acción pública. Editorial Bayer Hermanos, Casana Merino, Fernando. La responsabilidad contable: naturaleza jurídica y elementos que la integran. Instituto de Estudios Fiscales, Corona Martín, Rafael María. «La responsabilidad contable de los gestores de fondos públicos». Revista IGAE, número 20, Cubillo Rodríguez, Carlos. La jurisdicción del Tribunal de Cuentas. Editorial Comares, Galán Sánchez, Rosa María. El enjuiciamiento contable. El control de la gestión de fondos públicos por el Tribunal de Cuentas. Instituto de Estudios Fiscales, Gutiérrez García, María Concepción. La responsabilidad contable de los gestores de fondos públicos. Editorial Bayer Hermanos, Muñoz Álvarez, Guadalupe. «La transmisión mortis causa de la responsabilidad contable». Revista Actualidad Administrativa, número 14, 2011.
9 La transmisión de la responsabilidad contable a los causahabientes Vacas García-Alós, Luis. La responsabilidad contable de los gestores públicos y de los perceptores de subvenciones en la jurisprudencia (Claves de la Jurisprudencia). Editorial Reus, Villanueva Rodríguez, Ulpiano L. «Notas sobre la responsabilidad contable». Revista Auditoría Pública, número 55, VV. AA. «El Tribunal de Cuentas: Fiscalización y enjuiciamiento. Consejo General del Poder Judicial». Cuadernos de Derecho Judicial, XIX, VV. AA. «El Tribunal de Cuentas: Fiscalización y enjuiciamiento. Consejo General del Poder Judicial y Tribunal de Cuentas». Estudios de Derecho Judicial, número 83, 2005.

References: artículo 38
 artículo 55
 artículo 38
 artículo 38
 artículo 38
 artículo 659
 artículo 38
 artículo 38
 artículo 38
 resolución 
 artículo 38
 artículo 38
 artículo 3
 artículo 38
 artículo 42
 Real Decreto 
 artículo 5
 artículo 19
 artículo 38
 artículo 124