Source: http://mjrodriguezdearmenta.blogspot.com/2008/06/
Timestamp: 2019-01-21 12:30:34+00:00

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PSICOLOGÍA FORENSE. NO A LA VIOLENCIA: junio 2008
Guía Informativa sobre Violencia Doméstica
Qué es el maltrato doméstico
Se entiende por violencia doméstica cualquier acto de agresión que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, incluyendo las amenazas de estos actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como la privada, cuando estos actos son ejercidos por miembros de la familia o persona de análoga relación de afectividad.
"Desde un punto de vista clínico, el maltrato doméstico se refiere a las agresiones físicas, psíquicas, sexuales o de otra índole, llevadas a cabo reiteradamente por parte de un familiar (habitualmente el marido), y que causan daño físico y/o psíquico y vulneran la libertad de otra persona (habitualmente la esposa)" (Echeburúa, 1990).
En la violencia doméstica se observa:
1. Que existe de una acción física y/o psicológica que produce daños en la víctima.
2. Que el agresor tiene intención de producir daños en la víctima.
3. Que el estado en que queda la víctima después de la agresión es alarmante y que tiene amplias repercusiones.
4. Que las agresiones contra la mujer se alejan de las normas y de las pautas aceptadas por la comunidad en la que viven.
5. Alguna combinación de estas variables.
¿Por qué maltrata el hombre a la mujer?
"La observación reiterada de los hijos del maltrato doméstico a la mujer por parte del marido tiende a perpetuar esta conducta en los matrimonios de la siguiente generación. Los niños aprenden que la violencia es un recurso eficaz y aceptable para hacer frente a las frustraciones del hogar. Las niñas aprenden, a su vez, que ellas deben aceptarla y vivir con ella. (Echeburúa, 1990) (Teoría del Aprendizaje Social de Bandura, 1977)".
¿Qué tipos de maltratadores existen?
Siendo concisos podemos decir que son de dos tipos:
1. Los dominantes con personalidad antisocial y que manifiestan conductas violentas tanto dentro como fuera del hogar.
2. Los dependientes que tienden a ser depresivos y celosos y se muestran violentos sólo en el ámbito doméstico.
¿Qué características tienen los maltratadores domésticos?
• Es más frecuente que sean hombres jóvenes y de un nivel económico bajo.
• Suelen ser hombres en paro o con un contrato de trabajo a tiempo parcial.
• En muchos casos, han estado expuestos a la violencia en su infancia y han aprendido a manifestar conductas agresivas en el hogar.
• Sin embargo, muchos estudios dicen que los maltratadores son hombres de todas las clases sociales, de diferentes niveles económicos y culturales y de todas las edades.
• Es frecuente que tengan personalidad antisocial y sufran la depresión mayor.
• No suelen tener otro tipo de trastornos psicopatológicos.
• Suelen ser ansiosos, indiferentes (con poca capacidad empática) e impulsivos.
• Tienden a ser depresivos, subjetivos, dominantes, hostiles y con poco autocontrol de la ira.
• Suelen ser posesivos y celosos.
• Muestran de forma sistemática problemas de asertividad (incapacidad para comunicarse con eficacia).
¿Influye el abuso de alcohol y/o de las drogas en la violencia doméstica?
• Sí. Existe relación entre el consumo de alcohol y el maltrato doméstico.
• El maltrato doméstico es menor entre los consumidores de droga (del 13 al 30%) que entre los consumidores de alcohol (del 50 al 70%).
• El maltrato es más grave cuando el maltratador está bajo los efectos de la droga o de la droga y el alcohol.
¿Cómo podemos predecir el riesgo de que exista violencia doméstica?
1. Si se aprecia un aumento gradual de los insultos y de las amenazas.
2. Si el hombre comienza a desvalorizar y a aislar socialmente a la mujer.
3. Si el maltratador comienza a agredir a la mujer en el noviazgo o al principio de matrimonio.
Entonces podemos afirmar que:
• Si ha existido un el primer episodio de maltrato, la probabilidad de nuevas agresiones es mucho mayor y estas agresiones cada vez serán más graves.
• Si existe maltrato psicológico, es alto el riesgo de que comiencen las agresiones físicas.
• Si la relación es violenta desde un principio, se observa que se produce una progresión del maltrato psicológico al físico.
• Si han existido agresiones físicas durante el noviazgo se predice que esta violencia será estable a lo largo del tiempo.
El 75% de las mujeres víctimas de la violencia doméstica no sienten su relación como problemática y creen que son agredidas por culpa del alcohol, de la frustración del hombre o por otras causa que eximen de intencionalidad al agresor.
¿Se perpetúa el maltrato doméstico?
1. Las víctimas de la violencia doméstica suelen mantener esta situación durante mucho tiempo, más de 10 años por término medio, aunque sufran agresiones de una tremenda violencia y gravedad.
2. Frecuentemente, y a pesar de haber denunciado al agresor y de iniciarse algún complejo procedimiento judicial, suelen volver a la situación anterior, especialmente si no ha habido algún apoyo terapéutico.
3. El maltrato doméstico comienza normalmente desde el principio de la relación de pareja y la violencia física y psicológica va aumentando, tanto en frecuencia como en intensidad.
4. Durante el embarazo de la mujer, no cesan las agresiones e incluso se ha observado que aumentan.
¿Qué puede ayudar a que la víctima abandone al maltratador?
1. Que las agresiones sean muy graves y frecuentes.
2. Que la mujer no haya sufrido y aguantado demasiado tiempo las agresiones.
3. Que la experiencia en su familia de origen sea diferente a la de la violencia que esta viviendo.
4. Que sea joven y tenga una aceptable autoestima.
5. Que no sea elevado el número de hijos a su cargo.
6. Que tenga un mínimo nivel cultural.
¿Qué puede dificultar que la víctima no abandone al maltratador?
1. Que la mujer no tenga trabajo.
2. Que sea corta la duración de la relación y considere que aún puede cambiarse.
3. Que tenga problemas económicos.
4. Que esté enamorada del agresor.
5. Que no sepa ni tenga a donde ir.
Por lo tanto, de la violencia doméstica se sabe que:
1. Cuanto mayor sea la duración y la gravedad del maltrato doméstico, menor será la probabilidad de romper la relación.
2. La mujer se vuelve cada vez más temerosa y dependiente y desarrolla sentimientos de culpabilidad, de baja autoestima y de pasividad ante el problema.
3. Existe una serie de factores sociales, como la dependencia económica, la falta de recursos y de apoyo ambiental y la vergüenza social, que favorecen la continuidad de la relación abusiva.
4. El que existiese maltrato en la familia de origen, tanto en el hombre como en la mujer, puede perpetuar esta conducta de violencia familiar.
¿Por qué no comprendemos a las víctimas de la violencia doméstica?
Muchas veces nos preguntamos, ¿por qué una mujer maltratada no abandona al agresor? ¿Por qué no evita las agresiones y permanece junto al agresor? ¿Cómo es posible que la mujer agredida siga queriendo y defendiendo a este hombre que le produce graves agresiones físicas y psicológicas?
• ¿Por qué el 70% de las mujeres permanecen con la pareja violenta más de 10 años?
• ¿Por qué la mujer maltratada minimiza la violencia de la que está siendo objeto?
• ¿Por qué la mujer maltratada lo oculta?
• ¿Por qué niega las agresiones aunque sean evidentes?
• ¿Qué procesos psicológicos explican que justifique a su maltratador o que asuma sus excusas?
• ¿Por qué acepta sus arrepentimientos tras cada episodio de violencia?
• ¿Por qué retira las denuncias que ha puesto en un momento de lucidez?
• ¿Por qué paraliza el proceso judicial declarando a su favor?
Estas son las preguntas típicas que se pueden responder con alguna teoría psicológica, pero y sobre todo, quisiéramos que sean una explicación que evite el que juzguemos a estas víctimas.
Algunas teorías sociológicas dicen que la violencia doméstica se refuerza y tiene apoyo de la sociedad por las siguientes cuestiones:
1. La estructura de poder de nuestra sociedad es masculina.
2. El legado cultural y los valores sociales son masculinos.
3. El proceso de socialización es diferente entre el hombre y la mujer.
4. El sistema de creencias de las propias instituciones refuerza el papel masculino.
5. La tolerancia social sigue siendo alta y se ejerce poco control en los casos de violencia doméstica (¿problema privado?).
6. El mandato social y las tradiciones refuerzan el papel de la mujer maltratada para seguir tolerando la violencia.
7. El rol social está definido para el hombre y para la mujer y no se modifica.
8. El lenguaje, las bromas, los chistes siguen siendo machistas.
9. Los medios de comunicación y la publicidad denigran la imagen de la mujer.
10. Predomina un modelo estético de mujer difícil de conseguir (muy delgada, muy cuidada, bien vestida, dulce…).
1. Revictimizaban y culpabilizaban a las mujeres agredidas.
2. Respondían al contexto socio-cultural del momento.
3. Buscaron las características en las mujeres del por qué las maltrataban.
4. Pensaron en el masoquismo como explicación del aguante en estas mujeres agredidas.
5. Postularon oscuras teorías acerca de las ‘resistencias’ de las mujeres para las que el maltrato entraña una fuente de placer.
6. No valoraron:
o La existencia de una relación de poder desigual.
o La alternancia de condicionantes aversivos y reforzantes en la violencia doméstica.
o La presencia de refuerzos intermitentes en los ciclos de violencia.
o El patrón conductual es altamente persistente y de difícil extinción.
LA TEORÍA DE LA INDEFENSIÓN APRENDIDA DE SELIGMAN (1975)
1. La mujer maltratada tiene la percepción cognitiva de “no ser capaz” de resolver o controlar su vida.
2. Esta distorsión cognitiva se generaliza a otros ámbitos de su situación vital.
3. La mujer maltratada fracasa en el empleo de sus habilidades para resolver sus problemas diarios y reducir los episodios de violencia que viene sufriendo.
4. La mujer comienza a padecer déficit cognitivos, afectivos y motivacionales.
5. La mujer víctima reconoce que sus estrategias para sobrevivir y sus respuestas para reducir las agresiones no obtienen los resultados deseados para resolver su dramática situación.
6. Entonces, la mujer maltratada:
• Empieza a buscar alternativas para conseguir un cambio urgente;
• Como no consigue resultados positivos…
• Comprende que sus conductas son ineficaces...
• Y comienza a sufrir “la indefensión aprendida”: cualquier cosa que haga no sirve para nada.
LA TEORÍA DEL CICLO DE LA VIOLENCIA DE WALKER (1984)
Walter postula que la violencia doméstica sigue un ciclo que consta de 3 fases de desarrollo y permanencia de la violencia:
1. fase de formación de tensión
2. fase de explosión
3. fase de amor o reconciliación
Cuando en la relación de una pareja aparece un episodio de agresión y de violencia, se puede considerar que, existe un alto riesgo de que las agresiones sean cada vez más frecuentes y más graves.
La víctima no es consciente de la presencia de este Ciclo de Violencia y adopta la responsabilidad de apoyar al agresor en los momentos de arrepentimiento y de aparente cambio de actitudes. Esta situación lleva a que la víctima se culpe por no tener la capacidad para conseguir el cambio deseado y por tanto, su autoestima también se ve afectada.
Esta Teoría dice que el ciclo es cada vez más corto, es decir, que el tiempo que transcurre de la 1ª a la 3ª fase es menor; el maltrato es cada vez más frecuente y violento; la víctima cada día confía menos en su capacidad para resolver esta situación y tiene menos recursos psicológicos. Por tanto, cuando mayor sea el tiempo que la víctima forme parte de este ciclo de violencia, mayor será el esfuerzo de recuperación y mayor la dificultad para salir del mismo.
TEORÍA DEL MICROSISTEMA DE ECHEBURÚA (1998)
Esta teoría señala que el estado emocional de ira que habitualmente presenta el hombre maltratador en los episodios de violencia doméstica, interactúa con:
1. Los estereotipos del género masculino que crean una actitud de hostilidad hacia las mujeres.
2. Los pensamientos activadores de la violencia que ha ido generando cada maltratador.
3. El déficit de habilidades sociales y de otra índole que suele caracterizar a los maltratadores.
4. La enorme vulnerabilidad que presentan las víctimas de la violencia doméstica.
5. El abuso de alcohol o de otras sustancias.
EL SÍNDROME DE ADAPTACIÓN PARADÓJICA (2001)
La descripción de la instauración y permanencia de este Síndrome en la mujer maltratada, sigue una serie de pasos y son los siguientes:
1. La mujer maltratada va generando diversos procesos que son paralizantes y limitadores y los mantiene pese a su ineficacia para eludir las agresiones, por el pánico que siente hacia el maltratador.
2. La mujer víctima de las agresiones domésticas, ve que no tiene escapatoria de esta situación de violencia que vive.
3. La víctima no encuentra ninguna salida a la situación de tortura diaria a la que está sometida.
4. La mujer víctima de la violencia doméstica no tiene o ha ido perdiendo, los recursos alternativos que le ayuden a escapar.
5. Habitualmente tienen cargas familiares que no pueden eludir y que limitan sus posibles escapatorias de urgencia (los hijos).
6. Estas mujeres agredidas han perdido los apoyos sociales, familiares y de su entorno. Se sienten y están aisladas.
7. Es entonces cuando comienzan a sufrir graves distorsiones cognitivas.
8. Y curiosamente presentan “reacciones paradójicas” a la situación de violencia doméstica que sufren de forma intensa y dramática.
No juzguemos a las víctimas de la violencia doméstica
Si no se integran en programas de salud mental, no se romperá el círculo de la violencia y no tendrán una buena calidad de vida.
Ideas erróneas sobre violencia doméstica
Sólo se produce violencia en determinadas familias.
La violencia doméstica se puede producir en cualquier familia, independientemente de su nivel económico, cultura o social.
Cualquier persona puede ser víctima de la violencia familiar, sea cual sea su profesión edad, raza, ideología, estatus, social, cultura, etc. De la misma manera, cualquier persona puede ser agresora.
No obstante, mayoritariamente las mujeres, los menores y también las personas mayores, son las principales víctimas de la violencia y los agresores, mayoritariamente, son hombres.
Los hombres agresores son enfermos mentales, alcohólicos, o drogadictos.
La violencia familiar no es consecuencia de estas adiciones; la pueden agravar o facilitar pero no son la causa, ya que si fuera así habría que llegar a la conclusión de que todos los enfermos mentales, los alcohólicos o drogadictos son violentos, lo que no es cierto; o que estas personas son violentas en todos los ámbitos, lo que tampoco es cierto ya que, por norma general, los hombres violentos y agresores en el ámbito familiar no lo son en su medio social o laboral, donde a veces incluso tienen una imagen respetable y amable.
Los violentos suelen ser personas que no saben relacionarse en términos de igualdad y de respeto y que tienen una fuerte tendencia a materializar sus relaciones.
La violencia doméstica es un delito, es un atentado contra los derechos humanos, contra la libertad, la seguridad, la dignidad y la integridad física y psíquica de las personas que concierne y es responsabilidad de toda la sociedad.
Cuando se pega es porque algo se ha hecho.
Nada justifica la utilización de la violencia ni legitima una agresión.
Aguantan porque quieren.
Son muchos los motivos por los que las personas que padecen violencia en el hábito familiar no deciden poner fin a la situación que vienen padeciendo: miedo, temor, vergüenza, dependencia económica, dependencia afectiva, los hijos, falta de seguridad, etc. No se quedan porque les guste la violencia, sino porque se encuentran en una situación difícil y extrema. A todo ello hay que añadir la perdida de autoestima por parte de la víctima que le impide actuar, así como la esperanza de que el agresor cambiará y que será la última vez que pase.
Si se tienen hijos o hijas es mejor aguantar.
Precisamente, en beneficio de los hijos y de las hijas, lo mejor es que no vivan ni padezcan estas situaciones o comportamientos violentos, ya que esto les puede provocar trastornos de conductas, de salud y de aprendizaje (reproducir comportamientos violentos o el rol de víctima).
Aspectos psicológicos de la violencia doméstica
Indicios de conductas violentas
• Ignorar los sentimientos.
• Ridiculizar o humillar, tanto en público como en privado.
• Criticar, insultar y gritar continuamente.
• Intentar controlar las ideas y anular las decisiones.
• No permitir el acceso o la posesión de bienes y propiedades.
• Aislar, no permitir trabajar ni relacionarse con las amistades y los familiares.
• Tener ataques de celos.
• Amenazar con dejarla o hacer daño.
• Intimidar.
• Destrozar cosas o hacer daño a animales.
• Utilizar o tener armas.
Comienzan los insultos, las demostraciones agresivas y los primeros episodios de violencia, pero no de una forma extrema.
Cualquier circunstancia o incidente puede provocar la situación de violencia (no tener preparada la comida, saludar a un amigo, llegar un poco tarde, arreglarse, etc.).
Cada vez son más frecuentes los momentos de tensión hasta que finalmente se producen los comportamientos violentos graves en forma de agresiones físicas, psíquicas y/o sexuales.
Después de las primeras manifestaciones de violencia se suele prometer que no volverá a pasar. Frases como "nunca te volveré a hacer daño" "no quería hacerlo" "cambiaré", "no me he podido controlar", son muy frecuentes.
También se suele intentar transferir la culpa del conflicto a la víctima y negar su responsabilidad ("me provocaste, sino lo hubieras hecho yo no te habría pegado").
Se suelen alternar periodos de afecto, de sentimientos de mayor intimidad, con periodos de violencia, ira y agresividad. Continuando así el ciclo.
No obstante, cada vez serán más frecuentes los momentos de tensión y agresión, y menos los de arrepentimiento.
Posibles reacciones de las víctimas de violencia doméstica
• Negar u ocultar los actos violentos.
Miente sobre las lesiones o las agresiones por miedo, vergüenza, etc.
• Minimizar la gravedad de la violencia.
Se convencen a sí mismas de que las cosas no están tan mal.
• Culpabilizarse de la agresión.
Es típico pensar: "yo actuaba mal, por tanto, tenía derecho a pegarme" o "yo lo provoqué".
• Identificarse con la persona agresora.
La persona agredida se intenta adaptar a la situación como una estrategia de supervivencia, lo que dificulta particularmente la separación y puede provocar diferentes efectos psicológicos: rabia desplazada (la persona agredida centra su rabia hacia ella o hacia otras personas en lugar de hacerlo hacia la persona agresora), pérdida de autoestima y valoración (se cree merecedora de la agresión), indefensión aprendida (percepción de que no se puede hacer nada para prevenir que pase un suceso negativo en el futuro).
• Efectos diversos
Las víctimas de la violencia doméstica suelen padecer ansiedad, depresión, dolencias somáticas, temores, estrés, motivado al vivir bajo la constante amenaza de ser agredidas, etc.
Qué hacer contra la violencia doméstica
Es muy positivo contar lo que pasa lo más pronto posible a personas de confianza, a los/as profesionales de los servicios de Atención a las Víctimas del Delito, o a centros y asociaciones especializadas en Atención a la Mujer, ya que con el silencio lo único que se consigue es prolongar la situación.
ACUDIR A UN CENTRO DE SALUD O DE URGENCIAS DE UN HOSPITAL
Si se han producido lesiones físicas, se tiene que ir a un centro de salud u hospital donde se hará un reconocimiento médico y se practicará el tratamiento adecuado. Si es posible, es aconsejable hacer fotografías antes de que las lesiones desaparezcan a fin de facilitar la tarea judicial.
Solicitar una copia del parte médico donde ha de constar las lesiones, los traumatismos observados, evaluación de las posibles secuelas psicológicas, el tratamiento aplicado y el pronóstico.
DENUNCIAR ANTE LA POLICÍA O EL JUZGADO DE GUARDIA
Denunciar es poner en conocimiento de las autoridades los hechos ocurridos a fin de que éstas lleven a cabo las acciones pertinentes. La interposición de la denuncia es un derecho y un deber de la víctima a fin de evitar nuevas agresiones.
Si se desea se puede solicitar ser atendida por una mujer; en cualquier caso, se ha de exigir un trato correcto y profesional.
En la denuncia es importante que conste lo siguiente:
• Todo lo que ha pasado, no callar nada.
• En qué ha consistido la violencia: física, psíquica, amenazas, coacciones, roturas o destrozos de la vivienda, etc. y si se han utilizado armas y otros instrumentos.
• Si ha habido agresiones anteriores y si se habían denunciado.
• El parte médico de las lesiones.
• Los datos identificativos de personas que hayan sido testigos de las agresiones. Antes de firmar la denuncia se ha de leer y se pueden hace las modificaciones o ampliaciones que se consideren oportunas.
• Solicitar una copia de la denuncia.
Además se tiene derecho a:
• Solicitar medidas de protección (orden de protección, acompañamiento policial, orden de alejamiento para el agresor, retención de armas, orden de desalojo del domicilio, intervención de teléfono, etc.).
• Solicitar asistencia jurídica gratuita si no se tienen recursos económicos.
• Ser informada sobre las posibles ayudas y servicios sociales existentes (centros de acogida, centros de información, atención psicológica y sanitaria, etc.)
• Ser informada sobre la tramitación judicial de la denuncia.
• Irse de la vivienda con los hijos y las hijas, sin que sea considerado abandono del hogar, siempre que en un plazo de 30 días se inicien los trámites de separación (medidas provisionalísimas o demanda de separación).
En este caso, es importante llevarse los siguientes documentos: Libro de Familia, el DNI, la cartilla de la Seguridad Social, las últimas nóminas, cuentas corrientes, libretas de ahorros, las escrituras o contratos de alquiler de la vivienda.
Si no se han cogido estos documentos o los enseres personales, se puede solicitar acompañamiento policial para ir a retirarlos.
Si no se tiene a dónde ir (ningún familiar o amistad) existen centros de acogida.
Si antes de interponer la denuncia no se tiene información, es importante acudir a un centro de Atención a la Mujer para recabar información y asesorarse adecuadamente. Son totalmente gratuitos.
Si una vez adoptada la decisión de denunciar y/o de separarse, el agresor continúa o agrava su comportamiento violento:
Avisar en cualquier momento a las fuerzas de seguridad.
Comunicarlo al Juzgado y solicitar protección.
Procurar no ir sola, no dejarlo entrar en la vivienda, no bajar la guardia.
Tener planificada una estrategia de huída. No romper los planes de seguridad de forma arbitraria.
Crear una red de apoyo social, familiar y policial.
Explicar detalladamente a los hijos la situación de riesgo que se está viviendo, dándoles pautas de actuación concretas (alejarse rápidamente si se inicia una agresión y llamar al 112; no irse con el agresor sin previo aviso, y etc.).
Entregar en el colegio de los hijos la Orden Judicial dictada para que establezcan las medidas de seguridad adecuadas y eviten que puedan ser recogidos por el agresor sin permiso de la madre.
Violencia de Género. Guía Asistencial. Ed. EOS (de Mª José Rodríguez de Armenta)
Guía Informativa sobre Agresiones Sexuales
Debemos acabar con las ideas erróneas
· Las agresiones sexuales son un grave atentado contra la integridad física, la libertad sexual y contra la dignidad de la persona. La violación es uno de los delitos que más traumatiza a la víctima porque afecta a toda su personalidad.
· Una creencia social muy arraigada es el unir las agresiones sexuales con el deseo sexual del violador. Uno de los componentes fundamentales de la violación no es el sexo, sino el factor del poder, dominio, violencia o humillación del agresor sobre la víctima y su única expresión es la sexual.
· Cualquier persona puede ser víctima de una agresión sexual, independientemente de su edad, raza, cultura, educación, posición social, costumbres, profesión, carácter o sexo, aunque las principales víctimas son mujeres y menores.
· No existe un perfil único del agresor que, además, también puede ser cualquiera (marido, ex-marido, compañero, hermano, novio, jefe, padre, padrastro, desconocido, etc.).
· No es cierto que las agresiones sexuales se producen siempre por un extraño y que el agresor responda al estereotipo de loco, perturbado mental, drogado, con aspecto desaliñado, de bajo nivel cultural y económico. Los agresores sexuales pueden ser de todas las edades, culturas, procedencias, ideologías o grupos socioeconómicos. En cualquier caso, suelen ser personas que no saben relacionarse en términos de igualdad y de respeto.
· Las violaciones se producen en los más variados lugares y horas, pero especialmente en el domicilio de la víctima, en portales o ascensores y en el coche.
· En las violaciones las mujeres no tienen por qué sufrir agresiones físicas, además, es posible que no existan signos externos de violencia porque durante la agresión la víctima puede quedar en un grave estado emocional que paralice su capacidad de reacción, haciéndola incapaz de gritar, resistirse, correr, luchar y ni siquiera pensar. Por otra parte, cuando el agresor es una persona conocida de la víctima, éste suele utilizar más las amenazas, coacciones e intimidaciones psíquicas que las agresiones físicas, para continuar agrediendo a la atemorizada víctima, especialmente si se trata de menores.
· Socialmente a las víctimas de agresiones sexuales se les exige la defensa a ultranza de su integridad física y sexual, mientras que ello no sucede en otro tipo de delitos.
· Nada justifica una agresión. Existen falsos prejuicios sociales según los cuales se considera que la víctima "provocó" la agresión debido a su forma de vestir, su comportamiento, su forma de vida etc. y creencias o mitos totalmente erróneos y falsos tales como "cuando una mujer dice no, realmente significa si" o " la mujer desea en secreto ser tomada a la fuerza".
· El índice de denuncias falsas en los delitos contra la libertad sexual es semejante al de otro tipo de delitos. Otro mito social erróneo es que "resulta imposible violar a una mujer que no lo desea".
· Las agresiones sexuales pueden ir unidas a otro tipo de delitos (malos tratos, robos, etc.).
"La conducta delictiva acontece en el dinamismo de ese paradigma general de la conducta humana que denominamos interacción, en donde un potencial delincuente, con unas experiencias y aprendizajes previos, intersecciona en un tiempo y lugar concretos con una víctima (Santiago Redondo, 1994)"
Se puede decir que existen cuatro tipos de violadores:
· El violador por desplazamiento de la agresión, que viola para manifestar su rabia. También pretende dañar físicamente a su víctima que suele ser una persona cercana.
· El violador compensatorio: que satisface sus necesidades sexuales con acciones violentas y haciendo que la relación sexual sea una agresión; además no es capaz de mantener una relación sexual satisfactoria sin que exista una víctima agredida violentamente.
· El violador de difusión sexual y agresiva: tiene la personalidad de un agresor sádico, por lo que su excitación sexual irá unida al sufrimiento de sus víctimas y las manifestaciones sexuales serán de una tremenda violencia,
· El violador impulsivo u ocasional: no suele tener antecedentes penales, no piensa o planifica la violación, pero viola a su víctima con motivo de otras acciones delictivas (un robo), u otras situaciones ambiguas (una amiga que ha bebido en exceso).
¿Podemos prevenir una agresión sexual?
Estos son algunos consejos que pueden ayudar a prevenir una violación:
· Procura no ir sola por zonas intransitadas y, si ello es imprescindible, procura cambiar de itinerario.
· Evita hacer autostop o recoger a desconocidos.
· Procura no subir sola en el ascensor con desconocidos.
· Procura abrir la puerta del portal mirando tanto por dentro como por fuera del mismo. No entres nunca con un desconocido a un portal.
· No abras la puerta a desconocidos, especialmente si se estás sola en casa.
¿Qué puedo hacer durante la agresión sexual?
Resulta difícil dar consejos sobre el momento en que se produce la agresión. Gritar, tratar de convencer al agresor de que no siga, defenderse, resistirse, intentar huir si existe la posibilidad real de éxito, pueden ser alternativas, pero en algunos casos, y según el tipo de agresor, estas reacciones pueden generar mayor violencia, alargar la agresión o provocar más al agresor, empeorando los resultados.
En cualquier caso, no hay que obsesionarse o culpabilizarse por la actitud adoptada durante la agresión. La reacción de las personas ante peligros o situaciones límites es imprevisible y debe ser respetada.
En la manera de lo posible, hay que intentar percibir y retener cuantos más detalles sobre los rasgos del agresor y del lugar donde se ha producido la agresión a fin de facilitar su identificación.
La Víctima casi siempre hace lo correcto durante la agresión sexual.
Hace lo único que se podía hacer.
¿Qué debo hacer después de la agresión (violación)?
· No lavarse ni cambiarse de ropa, aunque ésta sea la primera intención, hasta después del reconocimiento médico y de la denuncia. La ropa es un elemento fundamental como medio de prueba, por lo que hay que conservarla sin lavar.
· Acudir a un Centro de Salud y Hospital donde el personal sanitario realizará una serie de pruebas (reconocimiento general, exploración ginecológica, exudado vaginal, valoración del estado emocional, muestra de sangres, etc.) y emitirá un parte, del que se debe entregar una copia a la víctima, en el que constará las lesiones, heridas y traumatismos observados, análisis y pruebas efectuadas, el tratamiento aplicado y el pronóstico.
· Con la violación puede existir el riesgo de embarazo o de contagio de enfermedades venéreas, por lo que se puede dar un tratamiento para evitar una posible gestación y administrar la medicación adecuada para evitar el riesgo de dichas enfermedades. No obstante, hay que hacerse revisiones posteriores.
· Interponer denuncia ante la Policía o en el Juzgado de Guardia. Denunciar es poner en conocimiento de las autoridades los hechos ocurridos a fin de que éstas lleven a cabo las acciones pertinentes. La interposición de la denuncia es un derecho y un deber de la víctima a fin de evitar nuevas agresiones.
· Si se desea, se puede solicitar ser atendida por una mujer.
· Hay que procurar responder despacio a las preguntas que se formulen, intentando proporcionar el mayor número de datos posibles para la identificación y esclarecimiento de los hechos. En el relato de los mismos no hay que callar nada, algún dato que quizás resulta insignificante puede constituir el elemento de prueba.
· Algunas preguntas pueden resultar molestas o desagradables, pero es necesario responderlas. No obstante, en caso de duda sobre la oportunidad de las mismas, hay que solicitar explicaciones del motivo de la pregunta formula. No hay que permitir, bajo ningún concepto, comentarios humillantes o intimidatorios que no tengan nada que ver con la investigación.
· Solicitar información, asesoramiento y ayuda de los distintos especialistas: recibirás y debes solicitar información sobre la tramitación jurídica de la denuncia, de los derechos que te asisten (Justicia gratuita para ejercer la acusación particular) y de los recursos sociales, sanitarios y psicológicos existentes para paliar la situación.
· Solicitar una copia de la denuncia.
Es aconsejable realizar todos estos trámites en compañía de personas de confianza.
MUY IMPORTANTE: No hay que culpabilizarse por lo ocurrido, el único culpable es el agresor.
¿Qué debe hacer el entorno social de la persona agredida sexualmente?
Es muy importante el apoyo social (amistades, compañeros/as de trabajo, etc.) y del familiar que reciba la víctima tras la agresión sexual.
Una actitud adecuada hacia ella ayuda a que la víctima se recupere porque se reduce la ansiedad, se evita que se inicie la primera etapa del síndrome del estrés postraumático; y reducimos el riesgo de que la víctima sufra disfunciones sexuales, rompa relaciones sociales y se previene la recaída a largo plazo.
Por tanto es muy importante:
· Mostrar compresión.
· Animarla y apoyarla a que reinicie su vida habitual.
· Respetar su privacidad. No mostrar una actitud morbosa.
· No Juzgar su comportamiento.
· Buscar soluciones a los problemas inmediatos y ofrecerle ayuda.
· Tratarla de forma natural.
A petición de la víctima, limitar al máximo la publicidad del hecho
¿Qué consecuencias psicológicas son frecuentes en las víctimas de agresiones sexuales?
Los síntomas experimentados tras una agresión sexual (síndrome postraumático) no son los mismos en todas las víctimas y dependen de diversas circunstancias (edad, personalidad, características y duración de la agresión, apoyo social, momento emocional que vive la víctima, etc.). No obstante, existe una amplia coincidencia en las fases y reacciones básicas de las víctimas.
a) La primera etapa o reacción inmediata es de shock/desorganización. Su composición y duración varía desde minutos a horas. La afectividad se ve dominada por los sentimientos de vulnerabilidad, impotencia, aislamiento y bloqueo afectivo. A nivel cognitivo la persona es incapaz de pensar con claridad, la conmoción y la imposibilidad de aceptar lo sucedido dominan sus pensamientos.
b) La segunda fase o reacción a corto plazo se caracteriza por la reevaluación cognitiva del suceso. La duración aproximada fluctúa entre semanas o meses. Durante este periodo, la víctima trata de integrar el suceso dentro de sus esquemas personales, escala de valores, expectativas previas de comportamiento, percepción de sí misma y del entorno, etc.
En esta fase son frecuentes los siguientes síntomas:
· Repetición continuada del suceso (pesadillas constantes, pensamientos recurrentes...).
· Obsesión por la Higiene.
· Incapacidad de afrontar lo sucedido, de adoptar decisiones, está seriamente desorganizada.
· La afectividad alterna continuamente, de la tristeza a la euforia, del miedo a la ira, etc. Son constantes los cambios de humor.
· Temor a posteriores agresiones o represalias del agresor, lo que incide negativamente en el proceso.
· La conducta se ve modificada en grado variable pero, especialmente, en el ámbito de la vida cotidiana, vive en un círculo mucho más restringido, reduce sus actividades, no sale, rechaza las relaciones sexuales, etc.
· Algunos de los síntomas psicofisiológicos pueden ser dolores de cabeza, trastornos del apetito, vómitos, náuseas.
· También son frecuentes los sentimientos depresivos, la ansiedad, la baja autoestima.
· A medio plazo pueden aparecer conductas de evitación. Algunas víctimas actúan "como si no hubiera sucedido nada", intentan suprimir la angustia negando estar afectadas ("estoy bien ya pasó todo"), no hablan del tema, rechazan la ayuda y fingen ante sí mismas y los demás que están muy bien.
c) Una vez el miedo y la ira descienden, la víctima se adentra en la fase de reorganización. Admite lo que le ha pasado y los efectos profundos que ha tenido en su vida, deja de huir de su angustia, se enfrenta a su problema y busca ayuda. Muchas veces la víctima no puede llegar a esta fase hasta después del juicio. Además, a mayor acercamiento afectivo entre víctima y autor más tiempo transcurre en decidir pedir ayuda y en denunciar los hechos.
SI HAS SIDO VÍCTIMA DE UNA AGRESIÓN SEXUAL, PIDE AYUDA.
Falsas creencias sobre agresión sexual
Los abusos sexuales son infrecuentes, casi no se dan.
· Se dan en las niñas pero no en los niños.
· Hoy se dan más abusos que antes.
· Los agresores son normalmente enfermos psiquiátricos o "viejos verdes".
Los agresores son casi siempre desconocidos.
Sólo ocurren en ambientes especiales (pobreza, baja cultura, etc.) y situaciones especiales (callejones oscuros y en la noche).
· Las víctimas de abuso sexual son normalmente chicas jóvenes que visten seductivamente o niñas que se lo buscan.
Los abusos sexuales van casi siempre asociados a violencia física.
· Si la madre de un niño se entera de que éste ha sido objeto de abusos sexuales, no lo permitiría y lo denunciaría.
Está bien forzar a alguien a tener sexo contigo bajo ciertas circunstancias tales como si él/ella te seduce, si él/ella dice sí y luego cambia de opinión, o si tú has gastado mucho dinero en él/ella. Esta idea es un terrible error.
Realidades sobre los abusos y agresiones sexuales
· Los abusos son más frecuentes de lo que solemos pensar. En torno a un 23% de niñas y un 15% de niños son víctimas de abusos.
· Los niños también son víctimas de abuso sexual.
· Los abusos sexuales se han dado en todas las épocas, han existido siempre.
· La mayoría de los abusos son cometidos por sujetos aparentemente normales.
· Los agresores pueden ser desconocidos y conocidos, familiares, amigos, etc.
· Los abusos están presentes en todas las clases sociales y pueden ocurrir en cualquier lugar y momento del día.
· Los niños casi nunca mienten cuando dicen haber sufrido abusos.
· El abuso sexual puede ocurrirle a cualquiera, independientemente de la edad, sexo o forma de vestir
· En muchas ocasiones, las personas que sufren abusos tienden a ocultarlo por vergüenza, miedo etc.
· El agresor no emplea siempre violencia, en muchos casos utiliza la persuasión o el engaño.
· No es infrecuente que las madres reaccionen ocultando los hechos, sobre todo si el agresor es un familiar.
· Forzar a alguien para tener sexo no está nunca bien, bajo ninguna circunstancia.
Sociedad Navarra de Victimología
PRESIDENTA: Mª José Rodríguez de Armenta. Doctora en Psicología. Psicóloga Clínica y Forense en el Instituto Navarro de Medicina Legal. Profesora Asociada del Dpto. de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universidad de Navarra.
VICEPRESIDENTA: María Seguí Gómez. Doctora en Medicina. Directora del European Center for Injury Prevention. Profesora del Dpto. de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universidad de Navarra.
SECRETARIA: Ana Hidalgo Ocaña. Jefa del Servicio de Clínica Forense, Instituto navarro de Medicina Legal.
TESORERA: Paloma Pérez-Solero Puig. Psicóloga Clínica. Terapeuta de Víctimas.
OBJETIVOS DE LA SOCIEDAD NAVARRA DE VICTIMOLOGÍA
1.- Avanzar en el conocimiento científico de todos aquellos aspectos que afectan a las víctimas de accidentes y de delitos (psicológicos, médicos, jurídicos, sociológicos, etc.).
2.- Diseñar programas de intervención que ayuden a mejorar la asistencia y el trato a las víctimas de accidentes y de delitos.
3.- Prestar asesoramiento y ofrecer colaboración a las Administraciones competentes en el desarrollo de políticas de protección, asesoramiento y asistencia a las víctimas de accidentes y de delitos.
4.- Organizar reuniones científicas entre profesionales de distintos ámbitos relacionados con la investigación o la práctica profesional en el campo de la victimología.
5.- Formar, en colaboración con las Universidades, a los profesionales responsables del asesoramiento y de la asistencia a las víctimas de accidentes y de delitos.
ESTATUTOS DE LA SOCIEDAD NAVARRA DE VICTIMOLOGÍA
Artículo 1: Denominación y ámbito
Con la denominación de ”SOCIEDAD NAVARRA DE VICTIMOLOGIA, SNAV.” se constituye en Navarra una Asociación al amparo de la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación y demás disposiciones de desarrollo, con personalidad jurídica y plena capacidad de obrar, careciendo de ánimo de lucro y sometiendo su actuación a criterios democráticos con el alcance de la citada Ley Orgánica y disposiciones de desarrollo.
El domicilio social se fija en Cizur Menor, en la calle Roncesvalles, número 32, C.P. 31190 sin perjuicio de ser trasladado a cualquier lugar dentro de su ámbito territorial.
El ámbito territorial en el que va a realizar principalmente sus actividades es la Comunidad Foral de Navarra.
Artículo 3: Fines
El fin primordial de la SNAV es el de promover la investigación victimológica y el intercambio de experiencias entre profesionales relacionados con la investigación y la práctica victimológica, así como la divulgación social de los conocimientos en este ámbito científico.
La SNAV no tiene ánimo de lucro, no percibiendo beneficios ni repartiendo los mismos entre sus asociados.
Artículo 4: Principios
La SNAV asume como contenido programático el de la Declaración Internacional sobre los principios fundamentales de justicia relativos a las víctimas de delitos y del abuso de poder adoptada por la Asamblea General de la ONU (Resolución 40/34, de 29 de noviembre de 1985).
Artículo 5: Actividades
Para la consecución de los fines y de acuerdo con los principios anteriormente señalados, la Sociedad tiene como actividades:
a) Establecer espacios de debate e intercambio de experiencias entre los profesionales relacionados con la investigación o la práctica victimológica;
b) Diseñar estrategias de reducción de la victimización primaria y secundaria;
c) Efectuar un seguimiento de los programas, actividades y recursos públicos y privados dedicados a la protección y asistencia a las víctimas, al objeto de diseñar procedimientos ordenados a su mejoría;
d) Intervenir socialmente a favor de la sensibilización hacia los derechos y la satisfacción de los intereses de las víctimas ;
e) Actuar como observatorio de las situaciones de victimización que requieran una atención más intensa y proponer vías de actuación a las administraciones competentes;
f) Prestar asesoramiento a las administraciones competentes en el desarrollo de políticas de protección, asesoramiento y asistencia a las víctimas;
g) Diseñar, desarrollar y evaluar programas de orientación victimológica en cooperación con las administraciones competentes;
h) Promover la implantación de la mediación en el ámbito penal y otras formas de justicia reparadora;
i) Formar, en colaboración con las Universidades, profesionales responsables del asesoramiento y asistencia a las víctimas y de mediadores o facilitadores de actividades de justicia reparadora;
j) Promover vías de coordinación y cooperación entre las entidades públicas y privadas encargadas de velar por los intereses de las víctimas; k) Cualesquiera otras que puedan servir a los fines sociales y que sean acordadas por los órganos de gobierno de la Sociedad.
Artículo 6: Definiciones
La SNAV entiende la victimología como conjunto de conocimientos en el que confluyen una serie de disciplinas, a la vez que como movimiento cívico y humanista.
Se entiende principalmente por víctima, a los efectos de la delimitación de las actividades de la Sociedad, toda persona que haya sufrido personalmente, de modo directo o indirecto, las consecuencias de un hecho delictivo, haya sido declarada formalmente o no como tal la existencia del mismo por parte de un órgano jurisdiccional. En un sentido más extenso también son consideradas víctimas las personas que hayan sufrido los efectos de la guerra, enfrentamiento armado, catástrofe natural o accidentes.
Capítulo II: De las personas asociadas
Artículo 7: Los socios
Son los socios las personas especialistas en victimologia o interesados en colaborar con los objetivos de la SNAV firmantes del Acta de constitución de la SNAV y cuantas otras personas que posteriormente se asocien.
Las personas que deseen integrarse en la SNAV formularán por escrito una solicitud de ingreso dirigida al Presidente, quien la someterá a la consideración de la Asamblea General.
La Junta Directiva abrirá un registro de personas interesadas en participar en la Sociedad y, en su caso, propondrá las modificaciones estatutarias que sean precisas para que puedan hacer efectiva su participación.
Artículo 8: Derechos
a) Participar con voz y voto en la Asamblea General.
b) Participar en la elección de los cargos de la Sociedad y ser elegidos, a través del presidente correspondiente, para los mismos.
c) Proponer iniciativas a los órganos de gobierno de la Sociedad.
Artículo 9: Deberes
a) Atender el pago de las cuotas acordadas por la Asamblea.
b) Cumplir con las obligaciones inherentes al cargo que, en su caso, desempeñen.
Artículo 10: Bajas
Los socios causarán baja en la Sociedad por alguna de las causas siguientes:
a) Renuncia voluntaria, que debe comunicarse por escrito al Presidente.
b) Por acuerdo de la Asamblea General adoptado por mayoría absoluta, a propuesta de la Junta Directiva, en caso de incumplimiento grave de los deberes expresados en el artículo anterior.
Capítulo III: De los órganos de gobierno
Artículo 11: Clases
Son órganos de gobierno
La Asamblea es el máximo órgano de la Sociedad. Está integrada por todos los socios integrados en la SNAV y puede reunirse con carácter ordinario y extraordinario.
La Asamblea General ordinaria se celebrará una vez al año, convocada por la Junta Directiva con el orden del día con al menos quince días de antelación por escrito o por correo electrónico a la dirección indicada por sus miembros a la Secretaría.
La Asamblea General extraordinaria será convocada por la Junta Directiva, por iniciativa propia o a petición de un número de socios que represente al menos un veinte por ciento de los asociados. La convocatoria se efectuará con al menos quince días de antelación, salvo que concurran razones de urgencia, en cuyo caso bastará con una antelación de siete días.
Artículo 13: Atribuciones de la Asamblea General
a) Aprobar la memoria anual, el balance del ejercicio y estado de cuentas y el presupuesto para el año próximo.
b) Debatir y en su caso aprobar las propuestas efectuadas por la Junta Directiva.
c) Aprobar las altas y bajas de socios de acuerdo con lo previsto en estos Estatutos.
e) Crear las comisiones específicas que considere oportunas y elegir los miembros que las integren.
f) Debatir las cuestiones sugeridas por al menos un diez por ciento de los socios.
Artículo 14: Quórum y acuerdos
Para la constitución válida de la Asamblea General será necesaria la concurrencia de al menos la mitad de los socios en primera convocatoria y del veinte por ciento en segunda convocatoria.
Los acuerdos se adoptarán por mayoría simple, salvo aquellos supuestos en los que estos Estatutos exijan expresamente una mayoría cualificada.
Artículo 15: La Junta Directiva
La Junta Directiva está formada por el Presidente, el Vicepresidente, el Secretario, el Tesorero y, en su caso, los vocales que sean elegidos por la Asamblea.
Los cargos serán elegidos por la Asamblea General por un periodo de tres años.
Los cargos de la Junta Directiva no son remunerados.
Artículo 16: Atribuciones de la Junta Directiva
a) Cumplir y hacer cumplir los Estatutos y ejecutar los acuerdos de la Asamblea General.
b) Convocar las sesiones de la Asamblea General y elevar propuestas a la misma.
c) Adoptar iniciativas tendentes al cumplimiento de los fines de la asociación, de acuerdo con las directrices establecidas por la Asamblea General.
d) Establecer el procedimiento de selección del personal que en su caso esté al servicio de la Sociedad.
e) Las atribuciones no conferidas a otros órganos de la Sociedad.
Artículo 17: Funcionamiento
Para la válida celebración de la Junta Directiva es necesaria la asistencia de al menos la mitad de sus miembros, entre ellos del Presidente y el Vicepresidente y/o el Secretario o personas en quienes deleguen. Los acuerdos se adoptarán por mayoría simple y el voto de calidad del Presidente dirimirá en caso de empate.
Artículo 18: Presidencia
a) Representar a la Sociedad en cualquier tipo de actos jurídicos y ante organismos, entidades o actos públicos.
b) Convocar y dirigir las reuniones de la Junta Directiva.
d) Velar a fin que los órganos de gobierno cumplan sus atribuciones.
Artículo 19: Vicepresidencia
a) Representar a la Sociedad en cualquier tipo de actos jurídicos y ante organismos, entidades o actos públicos, en sustitución del Presidente.
b) Convocar y dirigir las reuniones de la Junta Directiva, en sustitución del Presidente.
c) Presidir las sesiones de la Asamblea General, en sustitución del Presidente.
Artículo 20: Secretario
a) Redactar y firmar las actas de las reuniones de la Asamblea General y de la Junta Directiva.
b) Llevar el Libro de socios.
c) Emitir certificaciones.
d) Velar por la adecuada custodia y archivo de la documentación social.
e) Preparar la Memoria anual de actividades.
Artículo 21: Tesorero
a) Dirigir la gestión económica de la Sociedad.
b) Fiscalizar los ingresos, gastos o pagos y los documentos que produzcan derechos u obligaciones.
c) Velar por el cobro de las cuotas a los socios y otros ingresos y atender los pagos a través de los medios adecuados.
d) Elaborar el presupuesto y el balance anual.
Capítulo IV: Del régimen económico
Artículo 21: Recursos
La Sociedad tendrá como patrimonio los bienes de toda índole que adquiera a título oneroso con sus recursos o que adquiera a título gratuito. El patrimonio inicial es de 50 Euros.
Los ingresos de la Sociedad consistirán en las cuotas y en los donativos, herencias, legados o subvenciones. Corresponde a la Junta Directiva la admisión de estos ingresos, así como la adopción de iniciativas encaminadas a la financiación de las actividades de la Sociedad que no sean contrarios a los principios de la misma.
Capítulo V: De la modificación de Estatutos y de la disolución
Artículo 22: Modificación de Estatutos
Los presentes Estatutos pueden modificarse en Asamblea General Extraordinaria por acuerdo de al menos tres quintas partes de los votos de los presentes que represente al menos la mayoría absoluta de los socios.
Artículo 23: Disolución
La Sociedad podrá ser disuelta cuando así se acuerde en Asamblea General Extraordinaria por mayoría de dos terceras partes de los socios en primera convocatoria y por mayoría absoluta de los socios en segunda convocatoria.
En caso de liquidación, los bienes de la Sociedad, serán destinados a liquidar las pendientes y, en lo sobrante, serán transferidos a entidades públicas o privadas cuyo fin social coincida con el de la SNAV. A tal efecto la Asamblea General constituirá una Comisión liquidadora que adoptará las decisiones oportunas para la liquidación del patrimonio.
Con carácter subsidiario de los Estatutos y de los acuerdos válidamente adoptados por sus órganos de gobierno y de representación, en todo cuanto no esté previsto en los presentes Estatutos se aplicará la vigente Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación y demás disposiciones de desarrollo.
En Cizur menor, a 27 de Enero de 2008
Dña. Mª José Rodríguez de Armenta
Dña. María Seguí
Dña. Paloma Pérez- Solero Puig
Contato: mjrodriguezdearmenta@gmail.com
Recomendaciones para el Poder Judicial
A nosotros nos gustaría que los jueces en España asumieran las declaraciones de la Juez asociada en El Tribunal Supremo de Puerto Rico cuando dijo "que los jueces somos la última autoridad en el sistema judicial y si no logramos manejar los casos de violencia con el enfoque e interés judicial apropiados, correremos el peligro de hacer que estos crímenes sean considerados como algo trivial e insignificante. Por tales motivos los jueces no podemos ignorar la seriedad de estos crímenes, en particular los cometidos contra las mujeres. Restarles importancia limitaría la efectividad de la intervención judicial en este tipo de casos y agravaría el ya ingente problema social". (José Augusto de Vega Ruiz: "Las Agresiones Familiares en la Violencia Doméstica", 1999.)
Inspirados en la cita del Ex Presidente de la Sala 2ª del Tribunal Supremo y Magistrado del Tribunal Supremo, José Augusto de Vega Ruiz, hemos considerado que es importante incluir la información psicológica que se ha publicado pensando en los Fiscales, Jueces y demás especialistas que deben intervenir judicialmente en casos complejos donde, en muchas ocasiones y simplificando la realidad, la prueba o el fundamento de todo el proceso judicial queda enmarcado en "la palabra del agresor versus la palabra de la víctima".
David Adams (1988) divulgó para los funcionarios del Poder Judicial un perfil descriptivo del agresor familiar, coincidente con el de la mayoría de los abusadores y/o agresores sexuales, para que conozcan las características de personalidad, las conductas observables y las estrategias típicas de estos agresores en todo el proceso de violencia y/o de agresiones.
Un mayor conocimiento de los aspectos psicológicos de este complejo problema por parte de los miembros del Poder Judicial, les hará menos vulnerables a las frecuentes manipulaciones de este tipo de delincuentes
Los aspectos a destacar del perfil distingue las siguientes características
1.- Existen grandes discrepancias entre el comportamiento que muestran en público y el comportamiento que mantienen en privado.
Los hombres agresores suelen comportarse exquisitamente en público y por tanto, crean en los círculos sociales donde se desenvuelven una imagen de personas amistosas, preocupadas por los demás y que son grandes amantes de su familia. Esta imagen hace que los vecinos y amigos crean que la víctima y/o el menor denunciante, exagera cuando informa sobre los maltratos domésticos y/o el abuso sexual.
La policía puede verse engañada por el comportamiento calmado y seductor del agresor, especialmente si se compara con la conducta de la persona agredida, que puede parecer alterada o histérica y casi siempre, poco coherente en sus manifestaciones, por lo que se puede pensar erróneamente que la víctima es más agresiva y descontrolada y/u oculta o busca algo inventando la situación que está denunciando.
Esta falsa imagen puede repetirse en los Tribunales de Justicia, donde el agresor, bien vestido y acompañado por su abogado, parece tener mayor credibilidad que la víctima maltratada. Pero aunque el ejemplo anterior parezca una caricatura, la situación es mas extrema cuando hablamos de menores abusados que alcanzan la mayoría de edad con graves trastornos psíquicos y de conducta, y que deben comparecer y enfrentarse a la imagen del abusador en los Tribunales de Justicia.
Esta situación de presión que ejerce la imagen social, es aún más exagerada cuando los agresores son personajes conocidos o profesionales como médicos, arquitectos, psicólogos, abogados, ministros y ejecutivos, muy respetados en su trabajo y en la comunidad.
2.- Quitan importancia a las agresiones denunciadas o las niegan.
Pocos o ningún agresor familiar y pocos o ningún abusador sexual, se describen a sí mismos como hombres que agreden a miembros de su familia o que abusan de los menores. Este es un dato que nos indica la clara consciencia que tienen de estar haciendo daño deliberadamente a sus víctimas y que son hechos que deben ocultar porque los reconocen como delictivos.
Estos hombres racionalizan su violencia, generalmente minimizando sus conductas violentas o sus abusos, dando explicaciones deformadas y alejadas de la realidad y comparándolas con conductas aceptadas en su círculo social. Además creen que golpear, insultar o abusar de la mujer o del menor, son actos realizados en defensa propia y como consecuencia de las actitudes o conductas provocadoras de la víctima.
Al igual que algunos hombres racionalizan su violencia, otros simplemente mienten sobre sus acciones a los vecinos, familiares, policías y en los Tribunales.
3.- Culpa a los demás
Culpar a las personas cercanas o de su entorno social, es el patrón de manipulación más común del hombre agresor y del abusador.
Es muy frecuente que en la toma de declaraciones y en las entrevistas terapéuticas, se escuchen afirmaciones del tipo "la culpa fue de ella que me obligó a hacerlo", "ella me provocó", "ella sí que sabe sacarme de las casillas", "estaba deseando que le violara", o "no le importó que le violara".
En el supuesto de que por iniciativa propia o por "sugerencia judicial", el agresor familiar inicie un programa terapéutico, en las primeras sesiones, el agresor no acepta la crítica de sus conductas violentas y proyecta en los demás la responsabilidad de su propia agresividad. De esta forma, al presentarse el agresor como la víctima, intenta desviar la atención hacia el comportamiento de su víctima para que sea juzgada por las agresiones que sufrió.
Esta misma estrategia es la que emplean ciertos abogados defensores: que se juzgue a la víctima.
4.- Conductas para controlar
Además del maltrato físico, la conducta general que emplea el abusador, se acepta como un método de control muy potente, que queda reforzado al emplearse la coerción y la intimidación sobre la víctima. Este método coercitivo de control incluye el abuso verbal, las amenazas, la manipulación psicológica, la coerción sexual y el control de los recursos económicos y sociales, entre otros.
Los controles intimidatorios, al ser frecuentes y variados, afectan a la estructura de la personalidad de la víctima, dañando la autoestima, la autoconfianza, y la percepción de sus capacidades y de sus habilidades. Por otra parte, el agresor consigue que la víctima se aisle socialmente y que disminuya su autonomía en general. A su vez, se aumentan las acusaciones de infidelidad o de descuidar sus obligaciones y a la familia, presiones que sirven para que las víctimas limiten sus contactos con los amigos, los compañeros de trabajo y los familiares por temor a nuevas y más violentas agresiones.
Este sistema de control sobre las víctimas explica un motivo importante por el que se retiran la mayoría de las denuncias presentadas por malostratos y en menor porcentaje, las denuncias por agresiones y/o por abusos sexuales.
Por tanto, se está considerando de gran interés, que todos los técnicos que intervenimos en alguna fase del proceso de asistencia a las víctimas del delito, conozcamos estos mecanismos de huida que sufren las víctimas, para que desde el primer momento, que es la presentación de la denuncia y hasta que se dicte la sentencia firme, la víctima pueda integrarse en un Programa Terapéutico, reciba asistencia psicológica y se le faciliten todas las medidas necesarias que le ayuden a recuperar su salud mental y a mejorar su calidad de vida.
Si comprendemos qué le está sucediendo a la víctima, podremos derivarle a las Oficinas de Asistencia a las Víctimas del Delito y sugerir medidas para que las denuncias se mantengan, se ratifiquen y en el momento de personarse en el juicio, la víctima declare con coherencia, sin sentirse obligada a defender al agresor, y sobre todo, sabiendo que la víctima está trabajando por mejorar su calidad de vida.
5.- Celos y actitudes posesivas.
Es interesante conocer que muchos agresores vigilan obsesivamente a sus víctimas, las persiguen, las acosan, interrogan a los hijos respecto a las actividades y relaciones de la madre, escuchan sus llamadas telefónicas o les llaman frecuentemente para controlarles. Finalizada la relación, habitualmente aumenta el acoso en intensidad y en gravedad.
Los agresores que son extremadamente posesivos también son incapaces de aceptar que la relación ha terminado y, a partir de ese momento, que suele coincidir con la presentación de una denuncia, someten a las mujeres a un hostigamiento continuo.
De acuerdo con investigaciones al respecto, se observa que la presencia de este tipo de celos patológicos debe entenderse como un indicador significativo de su potencial homicida y aceptar que la mujer está en una considerable situación de riesgo.
Por tanto, es comprensible que sea unánime la demanda de medidas judiciales urgentes que faciliten el amparo, defensa y seguimiento de las víctimas de la violencia familiar o doméstica, dado que son personas que se encuentran en una grave situación de peligro.
6.- Manipulación de los hijos
Cuando los jueces deciden acerca de la custodia de los hijos y los derechos de visita del padre, deberían considerar todo el historial y el bagaje de actos violentos que tiene cada caso y ser cautelosos con los patrones manipuladores de los agresores, que según varios autores, utilizan esas visitas para tener acceso a sus víctimas, comprometiendo su seguridad.
Algunos agresores usan a los hijos como emisarios para que espíen las actividades de la madre, para convencerla para que se reconcilien con ellos. Manipulan a los hijos para dar lástima y mostrarse como víctimas frente a la sociedad, frente a sus propios hijos y especialmente, frente a la víctima con el objetivo de que retire la denuncia y reinicie la relación.
Insistimos en la importancia de que se reconozca que entre los agresores, es frecuente que manipulen a los hijos y que les usen como arma arrojadiza para conseguir sus objetivos y a su vez, para perjudicar a la víctima.
También suelen crear conflictos continuos sobre los acuerdos de custodia o de la pensión alimentaria de los hijos, como una táctica para obligar a sus parejas a que accedan a la reconciliación o para que retiren las denuncias en su contra.
7.- Abuso de sustancias.
Si bien muchos agresores familiares, abusadores y agresores sexuales, son consumidores de alcohol o de drogas, los expertos en violencia doméstica y en personalidades violentas coinciden en que, el consumo de alcohol o drogas no es la causa de que se produzca la agresión aunque afecta claramente en el hecho de que la agresión sea significativamente más violenta.
No hablamos de que son hombres violentos como consecuencia de ser alcohólicos o toxicómanos, sino que son hombres violentos que consumen alcohol y/o drogas.
8.- Resistencia al cambio.
La mayor parte de los agresores carecen de motivación interna para buscar asistencia terapéutica o para cambiar su comportamiento violento y abusador.
Muchos agresores intentan cambiar sus conductas sólo cuando comprenden que las relaciones con sus víctimas no pueden continuar, a menos que asistan a un programa terapéutico o bien, que la sentencia ofrece la privación de libertad o el incorporarse en un Programa Terapéutico.
Para la mayoría de estos hombres, el problema no es que ellos sean violentos sino que sus víctimas les han dejado, les han denunciado y no pueden seguir abusando y/ agrediendo con impunidad.
De acuerdo con el análisis de Adams, el conocer los patrones de conducta del agresor y del abusador, ayuda a los profesionales que participamos en las distintas fases de intervención con víctimas, a resistirnos a la manipulación de los agresores, pero y muy especialmente, nos ayuda a conocer el estado emocional de las víctimas y este el único medio de atender y resolver el conflicto adecuadamente.
En función de lo expuesto, es necesario destacar que la búsqueda de explicaciones sobre el origen de la conducta violenta no implica su justificación. El hombre violento y el abusador es responsable de su propia conducta y de la forma que emplea para expresarla. Pero es importante tener en cuenta que, de acuerdo con la manera en que se definan los maltratos hacia la mujer, las agresiones sexuales y los abusos a los menores, variarán las estrategias de cambio que se empleen para combatirlo
Refundamos e incorporemos poco a poco el conocimiento de los demás profesionales: jueces, fiscales, psicólogos, abogados, policías…
Recomendaciones a los profesionales en casos de abusos sexuales
El tratamiento que reciben las víctimas, por parte de los/as profesionales que las atienden, es muy importante ya que no tan sólo puede evitar la aparición de la llamada "segunda victimización", sino que también puede facilitar una más rápida y mejor resolución del problema por parte de la víctima.
Procurar que la víctima espere el menos tiempo posible.
La entrevista debe desarrollarse en un lugar adecuado, sin interrupciones y sin sensaciones deprisa.
El/la profesional ha de intervenir para tranquilizar y hacer descender el nivel de nerviosismo, eliminando los sentimientos de peligro y descontrol. Hay que tener en cuenta que después de una agresión sexual la víctima puede encontrarse sin fuerzas, con heridas y contusiones, sin dinero ni ropa, asustada, deprimida, confusa, nerviosa, sucia e indignada.
Hay que crear una atmósfera de confianza y un ambiente de comunicación para que la víctima se encuentre agusto y dispuesta a hablar. El no verbal (gestos, tono de voz, dominio del espacio, etc.) es muy importante, ayudar a depositar confianza y a abrirse progresivamente.
Escuchar con atención e interés lo ocurrido, mostrando compresión y empatía con la víctima, no manteniendo el control de la entrevista, no adoptando ni un tono de superioridad, ni una actitud sobreprotectora que limite su capacidad de decisión.
Hay que saber reconocer cuando es necesario y útil que una víctima se desahogue emocionalmente. Hay que tener en cuenta que la persona ha sufrido una grave agresión física, psíquica y/o sexual. En situaciones de bloqueo debe permitirse llorar o gritar como expresión de miedo o de ira contenida y como medida terapéutica, pero no como mecanismo de defensa frente a las preguntas.
Respetar su intimidad y privacidad. El interrogatorio o las preguntas que se formulen se han de limitar a aquellos aspectos y datos necesarios e imprescindibles para la investigación, utilizándose un lenguaje claro y sencillo, especialmente cuando la víctima es un/a menor.
Bajo ningún concepto se puede adoptar una actitud culpabilizadora, morbosa o incrédula. Hay que evitar las opiniones personales y comentarios que puedan herir la sensibilidad de la víctima.
Informar lo mejor posible de los recursos existentes y de los pasos más próximos y fundamentales. Es importante hacerlo por escrito, de forma esquemática y breve (ej. teléfono, lugar, persona de contacto, etc.).
Otro aspecto muy importante es, a petición de la víctima, facilitar el retorno a su medio social habitual, poniendo a su disposición medios de transporte o de comunicación con familiares, amigos, etc., ya que ello puede ayudar a superar sentimientos de vergüenza y a establecer la base para el desarrollo de un apoyo social posterior.
Si la víctima manifiesta preocupación por su seguridad, debe adoptarse todos los medios necesarios para asegurar que esté protegida.
Es muy importante que las personas que atienden a víctimas de agresiones sexuales sean personas interesadas y motivadas, que controlen sus emociones y que tengan un adecuado contacto con la realidad, una importante capacidad de compresión y comunicación, que se expresen adecuadamente y que sean receptivas y discretas a fin de no agravar o aumentar el daño ya sufrido.
// fecha de publicación 05/03/2007 5:36:00
Recientemente, esta publicación informaba de la presentación, en la sede del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, del libro Violencia de Género. Guía asistencial, cuya autora es Mª José Rodríguez de Armenta, es creadora y Directora de la Oficina de Asistencia a las Víctimas del Delito de Navarra.
Con motivo de la presentación de este libro, Infocop Online entrevista para sus lectores a su autora. María José Rodríguez de Armenta nos habla de una de las problemáticas que más preocupa hoy en día en nuestra sociedad, la violencia de género, y de la manera de hacer frente a esta lacra social, tanto desde las Administraciones como desde nuestra disciplina.
¿Cómo surgió la iniciativa de escribir un libro de estas características? ¿Qué necesidades se quieren cubrir con esta publicación?
El trabajo de asistencia a las víctimas que han sufrido violencia de género obliga a que diversos profesionales de distintas disciplinas debamos intervenir de forma urgente y simultanea (policías, jueces, fiscales, médicos forenses, psicólogos, abogados) para, a su vez, ayudar a este tipo de víctimas en diversos ámbitos (legal, policial, social y emocional) que se ha visto afectado como consecuencia de haber sufrido este delito múltiple (violencia psíquica, física, sexual, económica, etc.).
Por esta compleja realidad, en mi trabajo valoré que era indispensable crear unos procedimientos de actuación, los cuales son novedosos y han resultado muy eficaces. En este sentido, se ha considerado que podrían difundirse a través de este libro-guía, evitando pasos innecesarios en la intervención, confundir a las víctimas y duplicar esfuerzos.
El libro va dirigido tanto a los profesionales que deban atender a las víctimas de la violencia de género (psicólogos, abogados, policías y demás), como a la población en general que desee profundizar en el conocimiento de qué es este delito tan complejo. Ofrezco información útil y fácil de entender y de aplicar en los aspectos preventivos y en los directamente asistenciales.
¿Qué nos podemos encontrar en sus páginas?
El libro lo he dividido en tres partes claramente diferenciadas. En la primera parte describo el trabajo que se realiza en el ámbito forense (funciones, objetivos, intervención integral, etc.), de forma que se conozca la enorme utilidad del mismo.
En la segunda parte, se desarrolla el trabajo de ocho Procedimientos Asistenciales con víctimas de la violencia de género que he creado a lo largo de estos años y que han servido para trabajar de forma integral y coordinada en estos casos. Se aporta en cada procedimiento la información técnica completa: fundamentación teórica, objetivos, métodos, materiales y comentarios al respecto.
En la tercera parte, que está dividida a su vez en el abordaje de las agresiones sexuales y de la violencia doméstica, se ofrece información práctica sobre qué hacer cuando se sufren estos delitos. En este sentido, se ha intentado explicar, entre otras cuestiones, y a partir de las teorías psicológicas actuales, el por qué una mujer que sufre violencia doméstica retira la denuncia interpuesta y vuelve con el agresor; y las consecuencias psicológicas de estos delitos violentos. Por otra parte, también se ha plasmado con contundencia que existen tópicos e ideas erróneas al respecto que deben erradicarse para trabajar en contra de la violencia contra las mujeres.
El libro termina con la información de todas las Oficinas existentes en la actualidad en el estado español y con algún dato útil para poder solicitar ayuda.
En este libro se habla del trabajo que durante más de veinte años se viene realizando en las Oficinas de Asistencia a las víctimas. A grandes rasgos, ¿en qué consiste el trabajo que se realiza en esta oficina?
Las Oficinas de Asistencia a las Víctimas del Delito son servicios gratuitos, por lo general, creados para prestar una atención integral a las personas que han sido víctimas de un delito, apoyando la defensa de los Derechos Humanos y siguiendo los criterios de atención a las víctimas implantados en los países europeos.
El punto de partida de cualquier intervención con una víctima puede ser múltiple y variado, pudiéndose empezar a asistir a una víctima desde diferentes servicios y/o especialidades, como puede ser por la detección de un síntoma de agresión por parte de un médico, por la denuncia a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, por la denuncia en el juzgado, por la solicitud de ayudas asistenciales, etc. En muchos casos, el punto de convergencia de estos técnicos interactuantes es una Oficina de Asistencia a las Víctimas del Delito y por eso, son tan útiles para todos, incluyendo las víctimas.
El objetivo fundamental del trabajo forense es el de paliar la victimización primaria (la que se deriva del propio hecho delictivo) y disminuir la secundaria (derivada de la relación que se establece entre la víctima y el sistema jurídico-penal, policial, social y sanitario) con actuaciones especializadas en los distintos ámbitos que han podido verse afectados gravemente en la vida de las víctimas: familiar, social, laboral, económico y, sobre todo, el ámbito personal.
A través de este primer objetivo, se ofrece la coordinación y gestión de los recursos existentes relativos a la atención integral a las víctimas del delito, mediante los Protocolos de Actuación específicos que conformen una red integral y permanente de asistencia en cada Comunidad Autónoma.
¿A qué población se suele atender de manera más destacada?
La población que atendemos diariamente se engloba en los grupos que se han descrito como de riesgo y son los de menores, el de mujeres, la tercera edad y actualmente en Navarra, un amplío grupo de personas amenazadas por el terrorismo (policías, políticos, periodistas, empresarios, militares, etc.)
Por otra parte, los delitos que atendemos con más frecuencia son las agresiones y los abusos sexuales, la violencia doméstica, los robos y las agresiones con uso de intimidación o fuerza, los delitos contra los menores y los producidos por actos terroristas, entre los más destacados.
Desde su punto de vista, ¿cuáles son los elementos principales de una atención integral a mujeres maltratadas?
Como psicóloga jurídica, considero imprescindible la intervención psicológica especializada desde el primer momento de la interposición de denuncia; para posteriormente, incorporar a estas mujeres en programas terapéuticos también especializados. Es decir, que los psicólogos que intervengan, deben tener formación en Psicología clínica, pero también en Psicología jurídica.
Por ello, y ahondando en la materia, creo que es interesante crear equipos de psicólogos especializados en las dos ramas mencionadas. Es necesario que se incorporen en los protocolos de urgencias (112) de cada Comunidad Autónoma y que pueden ser solicitados por las policías o los juzgados en el mismo momento en que la mujer está denunciando los hechos. También considero indispensable que existan distintos programas terapéuticos para estos casos. Creo que una mujer que haya sufrido violencia de género necesita recuperar su "salud mental", y cerrar sus graves y profundas heridas; sino, la realidad nos dice que no hemos ayudado de manera profunda a estas mujeres.
Hoy en día parece que, desde un punto de vista técnico, mediación y violencia de género suenan como cosas incompatibles. En la medida en que existe una denuncia por parte de una mujer, la herramienta de la mediación no es posible. Desde su dilatada experiencia en este terreno, ¿cuál es su opinión al respecto? ¿Es posible que los procedimientos se modifiquen en un futuro?
La Mediación Penal es una herramienta útil para resolver los delitos o faltas que no tengan una entidad severa en relación con la intensidad del delito y/o de las consecuencias físicas y psicológicas sufridas en la víctima. En este tema soy cauta, quizás porque debo percibir que se aplica correctamente y de forma sistemática.
Considero que la mediación debe hacerse considerando el mayor beneficio para las dos partes implicadas, pero es imprescindible que los mediadores tengan un amplio bagaje y experiencia en derecho penal y en criminología y victimología. Cuando este proceder tenga estas premisas fundamentales, veremos que la mediación penal es un método de trabajo básico para resolver graves problemas. Pero no todo delito puede ser tratado a través de una mediación. Es posible, y así lo creo, que éste sea el futuro en nuestro trabajo diario.
Quiero trasmitir el optimismo que sinceramente tengo respecto a mi trabajo. Este trabajo es muy gratificante. Me refiero a que el buen hacer de los psicólogos/as jurídicos/as ha permitido que la Justicia mejore en calidad técnica y humana. Nuestro trabajo permite que las mujeres que han sufrido violencia puedan tener una atención adecuada a las necesidades que el delito les ha impuesto y les sea más llevadero todo el proceso en el que se ven envueltas.
Y además puedo hacer esta afirmación porque lo hemos comprobado a lo largo de varios años de experiencia. Las mujeres víctimas de este tipo de violencia se recuperan emocionalmente y vuelven a ser capaces de vivir felices si se incorporan a programas terapéuticos eficientes.
Por otra parte, no quiero olvidarme de darle importancia a la necesidad de complementar este trabajo con las mujeres víctimas de la violencia de género, diciendo que también es necesario que se creen programas especializados para los maltratadores familiares, eso sí, siguiendo las mismas pautas técnicas que antes he señalado; es decir, que sean psicólogos clínicos y jurídicos los que los realicen.
lunes, 12 de noviembre de 2007 - Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos
Informaciones de Cursos, Conferencias y Entrevistas de Mª José en internet
http://www.cibernetia.com/tesis_es/PSICOLOGIA/PSICOLOGIA_EXPERIMENTAL/PSICOLOGIA_FISIOLOGICA/8
http://el-refugio.net/mobbing/m-jose-rodriguez-de-armenta-presento-su-libro-en-madrid-vt1255.html
http://www.cfnavarra.es/asistenciaVictimas/anuncios/Noticias/Entrevista%20MJose.pdf
http://www.mpg.es/not162_Editada-una-nueva-guÃ­a-asistencial-sobre-violencia-de-gÃ©nero-para-vÃ­ctimas-y-profesionales.html
http://www.mujeresenred.net/news/article.php3?id_article=1004
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