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Timestamp: 2018-06-21 19:37:36+00:00

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Download Capitán de Infantería Fermín Galán Rodríguez
12 de diciembre de 1930.
Una efeméride olvidada.
Comandante de Infantería DEM.
Como Delegado del Comité Revolucionario Nacional a todos
los habitantes de esta Ciudad y Demarcación hago saber:
Artículo único: Todo aquel que se oponga de palabra o por
escrito, que conspire o haga armas contra la República naciente
será fusilado sin formación de causa.
ste fue el bando que el capitán de Infantería Fermín Galán Rodríguez dictó al sublevarse en la ciudad alto aragonesa el 12 de
diciembre de 1930. El 14 de ese mismo mes fue fusilado junto al
también capitán García Hernández tras Consejo de Guerra sumarísimo.
Cuatro meses más tarde, el 14 de abril de 1931, la II República española fue proclamada por Niceto Alcala Zamora desde los balcones de Gobernación en la Puerta del Sol tras hacer guardar a la muchedumbre concentrada un minuto de silencio en memoria de Fermín Galán y García
El fusilamiento de los dos capitanes los convirtió en mártires de la República y ambos personajes fueron objeto de culto y símbolo republicano
de tanto alcance como la emblemática bandera tricolor. El primer gobierno republicano proyectó el traslado de sus restos a la madrileña Puerta de
Alcalá, Rafael Alberti estrenó el romance Fermín Galán en el Teatro Español de Madrid en junio de 1931 y, el 12 de diciembre del mismo año, y
dentro de los actos conmemorativos de la sublevación militar, se estrenaría
una película de la productora Unión Cinematográfica Española (UCE)
que, dirigida por Fernando Roldán, trasladaba al celuloide la vida de Galán. Tal era la mitificación de los «mártires de la libertad», como se les conocía, que sus retratos y dibujos inundaron carteles, pasquines y todo tipo
de objetos, sirva de ejemplo el hecho de que la imagen más temprana que
conserva mi padre de su infancia, es la de un juguete con la silueta fosforescente de ambos capitanes.
La Guerra Civil y la victoria del Bando Nacional borraron su memoria.
Cientos de calles bautizadas con sus nombres por toda España los perdieron en beneficio de nuevos héroes. Pero, sorprendentemente, hoy que asistimos a la reivindicación del lustro republicano, los nombres de Galán y
García Hernández siguen en el cajón del olvido1). Tan ensalzados en 1931
por encabezar una sublevación militar, animada y deseada por quienes luego constituirían el primer Gobierno de la República, hoy quedan marginados, posiblemente, en un intento de fortalecer una legitimidad de origen
que no preocupaba en la época, pero que hoy resulta necesaria para ofrecerla como contraste a la sublevación del 36. A ello no es ajeno el hecho
de que fueran oficiales formados en la campaña marroquí, los denostados
«africanistas»2), quienes la capitanearan.
Hace años que la figura de ambos capitanes captó mi atención, sin
duda su paso por las filas de La Legión contribuyó a ello, siendo un comentario de Emilio Mola en su obra Tempestad, calma, intriga y crisis, que
recoge su paso por la Dirección General de Seguridad, la que aguijoneo mi
curiosidad sobre un episodio determinado, y sin duda trascendental, en la
vida del capitán Galán.
Ya dije en mi libro LO QUE YO SUPE... cómo hice amistad con Fermín Galán cuando aún era teniente. Le tuve siempre por oficial valiente,
honrado, digno, de temperamento inquieto y muy vanidoso. Esta cualidad,
mal administrada, le llevó a la rebeldía.
Su intervención personal en un combate le hizo considerarse incluido en
uno de los casos del reglamento de la Orden de San Fernando. El, como
todos los que hemos intervenido directamente en la guerra, soñaba con la
«laureada». La superioridad no estimó méritos suficientes, y juzgando este
criterio como un acto personal del marqués de Estella, a la sazón presidente del Consejo y jefe del Ejército de Marruecos, se declaró enemigo del dictador, lo que le llevó a tomar parte en el complot llamado «de la noche de
San Juan». Cuando el conde de Xauen ocupó el Poder, fue amnistiado, e
inmediatamente vino a Madrid, practicando gestiones para que fuera revisado su caso particular, advirtiendo –creo que al propio general Berenguer—que si se le daba esa satisfacción abandonaría sus ideales políticos.
El Consejo Supremo de Guerra y Marina desestimó de nuevo la petición,
y entonces volvió a conspirar.3)
A este relato debemos añadir el hecho de que la Cruz laureada le fue finalmente otorgada por la República, cuyo primer Gobierno, conocedor sin
duda del frustrado deseo de Galán, ordenó la apertura del expediente el 12
de junio de 1931 —a los dos meses de instaurarse el nuevo régimen— resolviéndose positivamente el seis de septiembre de 1934. Laureada que sería ignorada por La Legión tras la Guerra Civil, al no incluirlo en su galería
de laureados, ni en la historia oficial del cuerpo editada en 1971.
¿Cuál fue el combate que originó la ambición de Galán?, ¿Como fue su
participación en él?, ¿Cómo se tramitó el expediente? Son preguntas que
me asaltaron según profundizaba en la vida de los protagonistas y este artículo recoge de forma somera la respuesta a estos y otros interrogantes.
Fermín Galán, nacido en 1899 en San Fernando, Cádiz, y huérfano
de padre, marino de guerra, ingresó en la Academia de Infantería el 11 de
octubre de 1915, con 16 años recién cumplidos, obteniendo en julio de
1918 su despacho de alférez. La Gran Guerra, ya decidida, está en sus últimos días. Nuestro joven alférez es destinado al Regimiento de Infantería
Guipúzcoa 51 en Vitoria, solo once meses, ya que en junio es destinado
al Batallón de Cazadores de Barbastro nº 4 en Tetuán, y en esta hermosa
ciudad del Protectorado español -donde tendría una plaza con su nombrecomenzarían sus más de cinco años de intensa campaña marroquí.
Sus destacadas cualidades y espíritu inquieto lo llevaron del Batallón
de Cazadores a las tropas de Policía Indígena y de estas a las Intervenciones Militares de la zona de Tetuán para terminar, por estar a disgusto4),
pidiendo destino al Tercio de Extranjeros, —La Legión— como realmente
se la conocía, a donde se incorporó el 28 de abril de 1924.
Estos años en Marruecos no habían sido fáciles. Marcados por el desastre de Annual en julio de 1921, el avance de «reconquista» se vería detenido tras la conferencia de Pizarra, iniciándose un costoso sostenimiento,
en vidas humanas, de las posiciones alcanzadas.
Fermín Galán llega a La Legión en momentos difíciles. El «Pronunciamiento» de Primo de Rivera tuvo lugar en septiembre de 1923 y no era un
secreto su doctrina abandonista con respecto a Marruecos. Este ambiente
de abandono intensificó, como no podía ser de otra forma, los asedios a
las posiciones avanzadas. En el frente occidental sufrieron importantes ataques Tizzi-Azza, Tifaurin y Sidi Mesaud. Sería en este último lugar donde
Fermín Galán revalidaría frente a los legionarios el prestigio ganado en la
Mehala Jalifiana de buen oficial que reúne condiciones sobresalientes para comisiones especiales en Marruecos 5).
Es destinado a la III Bandera, donde ya se encontraba destinado el teniente Ángel García Hernández, más moderno que Fermín Galán (ingreso en la
Academia el año que salió Galán) pero más antiguo en el Tercio, donde llevaba destinado desde octubre de 1922. Juntos en la Bandera, Galán en la 7ª
compañía de fusiles y García Hernández en la 9ª de ametralladoras, participaron en la operación para levantar el asedio a la posición de Sidi Mesaud los
días 10, 11 y 12 de mayo, junto a la II y la IV banderas, todas al mando del
Teniente Coronel Francisco Franco. Esta operación fue de las más distinguidas del Tercio de Extranjeros y el teniente Galán aparecía en el parte de Guerra firmado por Franco como muy distinguido por la decisión con que se lanzó
con su sección para la ocupación de las trincheras que impedían el paso del convoy
a Sidi-Mesaud, demostrando valor y serenidad durante todo el día que se sostuvo
fuego6) y su Hoja de Servicios recogía estos mismos hechos con una hermosa
descripción, sin duda eco de la vanidad que señalaba Mola, pues las vicisitudes eran redactadas por los propios interesados: dio al frente de su sección brillantes asaltos a la bayoneta para la ocupación de atrincheramientos enemigos y
vivaqueando por las noches en la Loma del Felipe hasta que lograda la liberación
y aprovisionamiento de Sidi Mesaud regresó a Dar Quebdani.
Este arrojo, unido a sus cualidades y experiencia producto de su paso
por la Policía Indígena e Intervención Militar, hicieron que el jefe de La
Legión, Francisco Franco, lo reclamara a su lado el 23 de junio. Es en este
verano cuando se produce la visita de Primo de Rivera al Protectorado para
comunicar, personalmente, sus planes a los jefes militares. Conocida es la
tensa comida que, en el campamento legionario de Ben-Tieb, dio el coronel Franco al Dictador en la que, abiertamente, le manifestó el sentimiento
contrario de la oficialidad al abandono del territorio en la que tanta sangre
se había derramado. Consecuencia de esta actitud del Gobierno, Franco
había acordado con el Comandante Luis Pareja Aycuens, jefe de elevadísimo prestigio de las fuerzas Regulares, solicitar destino a la Península como
forma de oposición a los planes de repliegue de Primo de Rivera, arrastrando con ello a los jefes y oficiales de La Legión y Regulares, golpe de efecto
que ocasionaría una autentica crisis en el Gobierno del marqués de Estella, que se vería forzando a destinar a las resolutivas unidades de choque a
oficiales «peninsulares» que deberían hacer frente a la difícil operación de
repliegue que ellos mismos reclamaban A).
Finalmente, Franco permanecería al frente del Tercio, seguramente por
lealtad a los generales Sanjurjo y Bermudez de Castro, marchando a la Península únicamente Pareja, lo que truncaría una carrera, por aquel entonces, más prometedora que la del mismo Franco. Fermín Galán, sin duda
al corriente de estas intenciones, se encontraba por aquellas fechas a las inmediatas ordenes de Franco, y de cuyo pensamiento no debía divergir a la
vista de su activa participación en la emblemática «Revista de Tropas Coloniales», publicación que servía de portavoz del sentir de la oficialidad «africanista». En el número 2 de la revista, nuestro capitán, entonces teniente
de la intervención Indígena de Tetuán, publica un artículo defendiendo el
desarme de las kábilas como mejor manera de afianzar la ocupación
Realmente las armas son las que deciden, pero obran nada más que en
el momento preciso, para dejar después campo libre a la política que se encarga del afianzamiento de lo ocupado. [...] Nada hay tan delicado para la
política como el afianzamiento. Afianzar no es sostener, es asegurar lo ocupado.[...] Afianzamiento no existe sin desarme. Con las kábilas armadas
podrá haber sostenimiento de las mismas, pero nunca estarán afianzadas.
Se alejará la influencia de la civilización, porque las armas en las kábila
no le dan seguridad ni confianza al colono.
Este artículo tuvo su continuación en la revista de mayo de 1924, ya
destinado en La Legión, compartiendo páginas con Millán Astray, que
desde París, tras dejar el mando del Tercio por presión de las Juntas de
Defensa, escribe sobre la «Necesidad de permanecer en África». Es difícil
reconocer en estas líneas de entonces al autor de La barbarie organizada 7),
tremendo alegato contra la guerra colonial o Nueva creación8) donde concibe un nuevo Estado desde la utopía más radical.
Sería el general Bermúdez de Castro, Comandante General de Ceuta,
quien personalmente reclamaría al teniente Galán el 16 de agosto para las
operaciones sobre la kábila rebelde de Beni Said, cuyo territorio conocía.
Es en esta fecha cuando su vida se cruza por primera vez con la del teniente coronel Emilio Mola, quien sustituyó a teniente coronel Luis Pareja al
frente de los Regulares de Larache nº 4. Galán, unido al Cuartel General
de Bermúdez de Castro, tomo parte en las operaciones sobre «Cudia Mahfora», informando de la posibilidad de organizar en este picacho, de más
de 800 metros de altitud, una posición de compañía por disponer de un
gran manantial. El general Serrano, responsable de la columna que operará al día siguiente, concibe la maniobra conforme a esta información, que
resultó ser incorrecta, no siendo posible ubicar la proyectada posición por
estar el agua a más de tres kilómetros en un barranco, lo que situó a la columna en una situación difícil. Este desenlace provocó un enfrentamiento
entre el general Serrano y el teniente Galán que no fue a más, según manifiesta Mola en su obra Dar Akobba, por su intermediación y el carácter
bondadoso del general Serrano9).
De regreso junto a Franco, el 24 de agosto, este le da el mando interino
de la 13ª compañía de fusiles de la I Bandera, que carecía de capitán, muestra, sin duda, de la confianza que depositaba en él. En las mismas fechas, el
Marques de Estella, en un gesto que no es ajeno a su personalidad, se nombra a si mismo Alto Comisario y General en Jefe del Ejército para dirigir de
forma personal y directa, asumiendo con ello toda la responsabilidad de su
decisión, el repliegue general de las fuerzas desplegadas en Yebala y Gomara, reduciendo el territorio ocupado al mínimo necesario para asegurar las
comunicaciones entre Tetuán, Tánger, Larache y Ceuta. El empuje del enemigo es tremendo ante la retirada española y cada día es necesario tomar
posiciones que aseguren las comunicaciones con las puestos avanzados.
En aquellas difíciles operaciones Galán cosecha felicitación tras felicitación: El 26 de septiembre, en la operación para levantar el asedio
a Zoco Arbaa, se solicita la apertura de juicio contradictorio para el ascenso a capitán por su comportamiento, grandes conocimientos y aptitudes
para el mando. El 28 es citado por Franco en su parte de la operación de
socorro a las posiciones de Xauen: muy distinguido por el rápido avance
hacia la loma del Árbol, así como la excelente posición que escogió para su
compañía y el 30 de septiembre en el reconocimiento ofensivo sobre Abba46
da: se distingue al mando de la 13ª compañía, por su entusiasmo al mismo
tiempo que por el impulso dado a esta.
Así llegamos a la jornada del día 1 de octubre de 1924 que, posiblemente, cambiaria el rumbo de la vida de Fermín Galán. Aquella mañana salieron las fuerzas del campamento de «Dar Akobba» para fortificar el morabo
de Abada, que cubría el flanco Este de la carretera de Tetuán a Xauen, fundamental para mantener abiertas las comunicaciones con la Ciudad Santa.
El teniente Galán marchaba al mando de la 1ª y 13ª compañías de la Iª
Bandera, reunidas por lo escaso del personal de ambas debido a las bajas
habidas en las operaciones precedentes, de hecho se había prescindido de
mulos para organizar una sección de fusiles con los sufridos acemileros.
Desde los primeros momentos el enemigo hostilizaba los puestos de
los dos frentes de «Abada» y «Xeruta» a un flanco y otro de la carretera a
Xauen. La misión de Galán era fortificar el morabo, dejar un destacamento
para su defensa y replegarse en extrema retaguardia hasta el campamento,
apoyado por un escalón que cubriría su repliegue. La columna estaba a las
órdenes del teniente coronel jefe del Tercio, Francisco Franco.
Establecida la fortificación y cubierta su defensa al mando de un sargento, se inicia el repliegue sobre las 5 de la tarde. Galán había mandado
por delante al sargento Font con algunos legionarios heridos y despeados y
los mulos con la munición. El movimiento se produce sin incidentes en los
primeros momentos, pero el enemigo había descendido muy rápidamente
desde las alturas, una vez retirados los Regulares de Larache que defendían
este flanco, y la unidad a las ordenes de Galán se encontró emboscada en
las ruinas del poblado de Xeruta.
Ante esta situación, asediado por casi dos centenares de enemigos, con
apenas cuarenta hombres y sin reservas de munición, decidió establecer
una defensa perimétrica, asignado al alférez Guirao un sector, al joven
teniente Peire otro de los sectores y responsabilizándose el mismo de los
otros dos lados del cuadro. Ante la acometida del enemigo, ordenó al teniente Peire que diera un asalto para rechazarlo, lo que ejecutó valientemente, falleciendo en combate al arma blanca.
Al tiempo que estos hechos se producen, Franco, que controlaba desde un altozano el desarrollo de toda la operación, observa con acritud10) el
combate que se esta desarrollando en el poblado y ordena al capitán Joaquín Rios Capape que reaccione ofensivamente para recuperar a las fuerzas
de Galán asediadas. Así se ejecuta y los legionarios de la 1ª y 13ª compañía
son liberados con un saldo de un oficial muerto —el teniente Peire— dos
oficiales heridos —Guirao y el Mismo Galán en una pierna— y tres legionarios muertos, cuatro heridos y dos desaparecidos.
La herida de bala sufrida, con orificio de entrada y salida en el muslo izquierdo, fue declarada de carácter leve siendo evacuado al Hospital del Zoco el Arbaa al día siguiente del combate, para terminar en el
de Madrid el día 9 de noviembre donde la herida es recalificada como
«menos grave».
La muerte del teniente Peire fue comunicada telegráficamente a los padres, residentes en Zaragoza. Estos se interesaron por las circunstancias de
la misma y enterados de la valentía con que éste se batió en las ruinas de
Xeruta, solicitaron que se instruyera el oportuno juicio contradictorio para
el ingreso en la Real y Militar Orden de San Fernando. La instancia se elevo por el jefe del Tercio, Franco, el 15 de enero de 1925 y el expediente para
la concesión de la Laureada fue abierto.
Dos años y medio después, el 10 de junio de 1927, el expediente con
el juicio contradictorio fue cursado al Consejo Supremo de Guerra y Marina, que lo resolvió en sentido negativo el 5 de noviembre del mismo año
por no encontrar la actuación del teniente comprendida en ninguno de los
casos recogidos en el Reglamento de la Orden, siendo comunicada la resolución a los padres el día 16.
Durante este tiempo, la vida de Galán daría un giro radical. Lo habíamos dejado ingresado en el hospital militar de Madrid, donde se le dio el
alta hospitalaria el día 20 de noviembre quedando convaleciente en su domicilio hasta el 25 de marzo del 25 en que se incorporó al Tercio en Ceuta. Allí, como no podía ser de otra manera, y con el expediente de Peire
abierto, el combate del 1 de octubre sería tema de conversación de Galán,
como así nos manifiesta el teniente legionario Tiede11), que declara en el
Juicio Contradictorio de Galán años después:
Que conocía y tenía mucha amistad con el teniente D. Fermín Galán
Rodríguez, lo que no impide declarará imparcialmente, máxime teniendo en cuanta que mucho ha discutido con el citado teniente sobre el hecho
de armas origen de autos, no pudiendo comprender como se podría instruir juicio contradictorio para la Orden de San Fernando al teniente de
su compañía D. Tomás Peire Legorburu, muerto el día 1 de octubre de
1924, sin instruirlo también al teniente comandante de la compañía que
era D. Fermín Galán.
El 23 de mayo deja La Legión pasando destinado al Regimiento de Infantería inmemorial del Rey nº 1 en Madrid, el 4 de julio es ascendido a
capitán por antigüedad12) pasando destinado el 31 al Regimiento de Infantería de Luchana nº 28 de guarnición en Tarragona. En la ciudad mediterránea solicita varios permisos para desplazarse a la Capital del España. Es
en uno de estos viajes a Madrid, el 24 de junio de 1926, cuando es detenido acusado de conspiración.
Estaba implicado en la «sanjuanada» como se denominó aquella conspiración alentada por los generales Weyler y Aguilera, que aglutinaba a liberales y descontentos con el régimen de Primo de Rivera. El fracaso de la
conspiración se saldó con graves penas de seis años y pérdida de empleo del
coronel Segundo García, teniente coronel Bermúdez de Castro, capitán
Perea y teniente Rubio, junto a ellos, Fermín Galán. Weyler fue absuelto y
Aguilera condenado a seis meses.
No parece probable que fuera la denegación de la laureada lo que arrastró a Galán a unirse a la conspiración, como apunta Mola y ratifica Franco Salgado-Araujo, ya que no encontramos referencia documental alguna
sobre solicitudes en este sentido. En aquella época estaba únicamente en
tramite el expediente abierto al teniente Peire. Cabe, no obstante, la posibilidad de que el Juez Instructor encontrara en el expediente abierto a Peire motivos para solicitar la apertura de Juicio contradictorio a Galán, circunstancia que estaba contemplada en el Reglamento, pero que el Jefe de
las Fuerzas militares de Marruecos, Primo de Rivera, lo desestimara provocando la reacción de Galán. No obstante, insistimos, no hemos obtenido
prueba documental alguna en este sentido. En todo caso, la resolución de
expediente abierto a Peire se produjo el 5 de noviembre de 1927, con Galán
ya separado del servicio y en la prisión militar del castillo de Montjuïc.
El 28 de enero de 1930 Berenguer relevaría a Primo de Rivera al frente
del Gobierno y entre sus primeras medidas figura el indulto y reincorporación al servicio activo de los penados por la «sanjuanada», que en el caso
de Galán se produce el 18 de febrero. Los tres años pasados en prisión aceleraron la radicalización del capitán, como puede observarse en los textos
ya citados y elaborados durante su privación de libertad, pero no olvida
su combate del 1 de octubre y su deseo de obtener la Laureada, para ello
cursa una instancia en suplica de que sea objeto de una rectificación veraz su
hoja de servicios, así como que sea estudiado por quien corresponda y sirviendo
siempre de base las declaraciones a favor del solicitante contenidas en el expediente del Teniente Don Tomás Peire para la concesión de la Cruz Laureada
de San Fernando13).
El 14 de junio, el ministerio ordena remitir la instancia para informe del
Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos, diez días después Fermín Galán sería destinado al regimiento de Infantería Galicia 19, de guarnición en Jaca, y desde su llegada a la ciudad pirenaica inicia su proselitismo
revolucionario, del que tuvo conocimiento Mola, por aquel entonces Director General de seguridad, hasta el punto que éste le remitió una carta personal con fecha 27 de noviembre animándole a cejar en sus planes:
Sabe el Gobierno y sé yo sus actividades revolucionarias y sus propósitos
de sublevarse con tropas de esa guarnición: el asunto es grave y puede acarrearle daños irreparables. [...]
Si hace algún viaje a Madrid, le agradecería tuviera la bondad de verme. No es el precio a la defensa que de usted hice ante el general Serrano,
ni menos una orden; es simplemente el deseo de su buen amigo, que le aprecia de veras y le abraza.14)
Por entonces, el Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos había solicitado el expediente del teniente Peire para poder informar sobre la
instancia de Galán, pero los acontecimientos se precipitan. De nada sirvió
la misiva de Mola, en la madrugada del 12 de diciembre, Galán se subleva
y proclama la Republica en nombre del Comité Revolucionario Nacional
al no ser avisado por Casares Quiroga —Ministro de Marina del primer
gobierno de la República— del retraso acordado por el mismo15).
Pero no serían las de Mola y Galán las únicas vidas forjadas en el duro
escenario africano que volvían a cruzarse en este suceso histórico. El capitán
García Hernández, antiguo teniente de la III Bandera, felicitado por establecer una posición con sus ametralladoras en la acción de «Benítez» el 20
de marzo de 1924 bajo intenso fuego enemigo, copartícipe con Galán en los
durísimos combates de «Sidi Mesaud», y herido en la acción de «Gorgues»
del 2 de septiembre, no dudaría
en poner su compañía a las órdenes de Galán en la fría madrugada del 12 de diciembre. Su apoyo
le costaría la vida.
La columna organizada por
Galán para tomar Huesca sería
detenida y desarticulada junto a
la ermita de la Virgen de Cillas,
a las puertas de la capital provincial el día 13. Entre las fuerzas
que les cerraban el paso estaba
el Regimiento de Infantería Valladolid 74, donde se encontraba
destinado el capitán José María
Vallés Foradada, otro veterano
de La Legión que se incorporó
al Tercio de Extranjeros en noviembre de 1921 y en ella permaneció hasta febrero de 1924, periodo en el que participó fundamentalmente en la campaña de
reconquista del territorio de Melilla tras el desastre de «Annual»,
Capitán de Infantería Vallés Foradada
siendo citado como muy distinguido en el combate de «Ambar»
el 18 de marzo del 22 y herido en
la pierna derecha en «Tuguntz» un año después. Su actuación al frente de
su compañía en Huesca sería distinguida como nos recuerda su Hoja de
Servicios, pero no sería este el motivo por el que pasaría a la historia.
Vallés fue, en el Tercio, capitán de García Hernández, y cuando éste,
junto con Galán y el resto de oficiales encausados buscaron defensor, fue
Vallés a requerimiento de García Hernández quien se prestó a ejercer la
defensa en el Consejo de Guerra sumarísimo que los juzgaría en un gesto que nos recuerda el espíritu de Unión y socorro16) del Credo legionario
El fiscal había agrupado a los acusados en dos grupos, a Galán y García
Hernández los acusaba de instigadores y cabecillas, solicitando para ambos
la pena de muerte y la reclusión perpetua para el resto. El capitán Vallés
acordó con Galán intentar salvar a García Hernández de la pena máxima,
para lo que Galán asumiría ante el tribunal la total responsabilidad del alzamiento. Aun así, Vallés realizó un intento desesperado por salvar a Galán
describiendo —con curiosa anticipación— un cuadro psicopatológico a la
búsqueda del entonces inexistente atenuante por enajenación mental.
Estos son algunos párrafos de su alegato:
No podemos estar conformes con semejante agrupación; es mejor indudablemente, que sigan dos grupos, pero, dejando solo a Galán en el primero
y llevando a García al segundo. Esto, lo canta el proceso. De los hecho por
Galán a lo hecho por García, va más diferencia que del día a la noche; va,
la enorme distancia que media entre lo ínfimo, entre el ser y el no ser.
Don Fermín Galán Rodríguez, miradle, impulsivo, vehemente, hombre
que nació para navegante de altura en alas de sus erróneas ilusiones, no se
conforma con formar parte en el conjunto, quiere dominar siempre, ha de
domar siempre a la vida, jamás se amoldará a los hechos este inadaptado
de origen, cuando no logra lo que se propone, la amargura patológica que
mina sus entrañas, no se disuelve en el bálsamo del sufrimiento; su fortaleza acerada, la rechaza y devuelve para que los demás la participen, Galán
no puede humillarse. Yo digo que en este ser excepcional, hay predisposición
anormal innata o adquirida no se como; ved como signo exterior ese párpado sin función que previene contra la naturalidad; por lo menos es un
escéptico extremado y no se le puede condenar sin antes examinarle facultativamente. La tendencia al sosiego y a la obcecación son congénitas al hombre, en Galán predomina la segunda. En el año 2.000 no sería declarado
responsable, perturbador de los establecido y aislable por tanto, eso sí.
Los restantes, los del segundo grupo, o sea los capitanes García Hernández y Salinas; los Tenientes Fernández Gámez y Muñiz y el Alférez Gisbert, todos han hecho poco más o menos los mismo. A García le conozco
por haberle tenido un año a mis órdenes como Alférez en una Compañía,
era un niño dócil entonces, como ahora es un hombre bueno. Digo esto,
Uno de los centenares de juegos con Galán como motivo
porque yo en aquel tiempo, le impuse un correctivo no de monta, pero si un
poquito humillante para corregir una rebeldía propia de su edad, bueno;
pues no me guardó rencor por ello, y hace unos meses, cuando casualmente
nos encontramos cierto día en el campo de maniobras de Alfonso XIII, me
saludó lleno de afecto y de respeto, como si aun siguiese siendo el joven Alférez y yo el Capitán; es de carácter infantil, de no mucha voluntad, fácilmente sugestionable y muy valeroso.
Vallés no consiguió su objetivo y a las 14 horas del día 14, domingo,
los capitanes Fermín Galán y García Hernández fueron fusilados en el
polvorín de Huesca. Ambos se enfrentaron a la muerte con gallardía, se
despidieron de los alféreces que mandaban los piquetes con un abrazo,
rechazaron la venda que se les ofreció y Galán solicitó ser quien diera las
voces de mando al piquete muriendo con un ¡Viva la República! Tras dar
la orden de ¡Fuego!
Cuatro meses después —14 de abril de 1931— llegaría la República
por vía de unas elecciones locales que se tornaron en un plebiscito sobre la
monarquía, en el que influyó, de forma destacada, el fusilamiento de nuestros capitanes. El Comité Revolucionario, convertido en Gobierno Provisional, se ocupó inmediatamente de los «adelantados de la república», sin
que podamos dejar de entrever en ello cierto «lavado de conciencia» por el
abandono en el que dejaron a los capitanes sublevados17).
El 23 de mayo, Manuel Azaña como Ministro de la Guerra18), solicita
información sobre el estado de tramitación del expediente para la concesión de la Laureada al capitán Galán, expediente que había sido archivado
por el Ministerio con fecha 10 de febrero por haber causado baja el recurrente en el Ejército, ordenando, en consecuencia, su reapertura inmediata, que se produce por la Orden general de las Fuerzas militares de Marruecos de fecha 12 de Junio de 1931, tal como venia prescrito en los artículos 74 y 75 del reglamento de 192519), en virtud de la orden manuscrita
del Ministro de la Guerra y en vista del testimonio deducido del expediente de juicio contradictorio instruido a favor del teniente Tomas Peire.
Se nombró Juez instructor del juicio contradictorio al teniente coronel del regimiento Ceriñola 42 Jesús Rodríguez Arzuaga, siendo sustituido posteriormente por el del mismo empleo, y jefe del Grupo de Fuerzas
Regulares Indígenas de Larache nº 4, Emilio March y López del Castillo.
El resumen de lo actuado se publicó en la Orden general de las Fuerzas militares de Marruecos en agosto de 1932 y en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra del 9 de septiembre a los efectos de que cualquier general,
jefe, oficial o individuo de tropa pudiera declarar en contra de lo apreciado
sobre los hechos juzgados, como ordenaba el procedimiento establecido en
el reglamento de la Orden militar de San Fernando.
El expediente fue elevado por el Juez instructor a la Asamblea de la Orden,
que era el Consejo Supremo de Guerra y Marina, el 21 de febrero de 1933
donde se nombró Vocal Ponente al general Juan Picasso GonzálezB), laureado en Melilla en 1893 y juez instructor de la información abierta por el hundimiento de la Comandancia General de Melilla en 1921, el conocido como
Expediente Picasso que tanto influyó en la política española de la década de los
20, precipitando el «pronunciamiento» de Primo de Rivera y la posterior reacción Republicana. Los caprichosos rizos de la historia ponían, a este militar
de integridad probada, al frente de la información de nuestro personaje, producto genuino de esta década marcada por el desastre de Annual.
Picasso estudia el expediente y constata dos irregularidades, la falta
del parte médico que detalle el carácter de las heridas sufridas por Galán y el incumplimiento de los establecido con respecto a las declaraciones necesarias, ya que, si bien eran suficientes las declaraciones de nueve
testigos, como contenía el expediente, solo una correspondía a un igual
en empleo, siendo preceptivo que al menos figuraran tres de igual, superior e inferior empleo.
El expediente es devuelto al Juez instructor para subsanar las deficiencias procedimentales, retornando a la Asamblea el 30 de noviembre
de 1933 e iniciando Picasso el análisis detallado de los hechos y declaraciones. Básicamente el proceso consistía en determinar si los hechos
encajaban en alguno de los supuestos contemplados en el reglamento
de la Orden. Para que el lector tenga el marco de referencia adecuado,
hemos reproducido en el cuadro adjunto los casos que, según las declaraciones de los testigos, podían amparar la concesión de la Cruz laureada a Galán.
De la lectura del expediente, y prescindiendo de los declarantes que
no aportan nada por no haber sido testigos directos o no recordar detalles, se manifiestan dos percepciones de lo acontecido el uno de octubre
de 1924. Por una parte están los que valoran la actuación de Galán enmarcada, únicamente, en el combate sostenido en las ruinas del poblado de Xeruta, donde todas las declaraciones de igual o inferior empleo
coinciden en que el teniente se batió con gran valentía y era merecedor
de la Cruz laureada.
Así, por ejemplo, el teniente Enrique Guirau, que fuera alférez a las
ordenes de Galán el día de autos, declara que muerto el teniente Peire y
él mismo herido de gravedad, quedo solo Galán ya herido en la pierna:
[...] y siguió al frente de la compañía, sin poderse curar por no tener material, [...] dando pruebas de gran espíritu y valor, hasta que llegó refuerzo; que, de no haber acudido pronto, la situación hubiera sido comprometidísima; que no puede precisar el número de bajas, aunque cree que las
nuestras fueron superior al tercio de las fuerzas que tomaron parte en el
hecho; que el teniente Galán con su serenidad y sangre fría, dio en todo
momento ejemplo a todos cuantos estaban a sus órdenes, y lo considera comprendido en el artículo 49, casos cuarto y quinto [...].
Las dos únicas clases de tropa que declaran, el cabo García Ruiz y el
legionario Escandell, también consideran a su antiguo teniente merecedor
de la laureada (casos 5, 7 y 11 Art. 54), y el segundo detalla que tras resultar herido Galán:
continuando en este estado haciendo fuego al enemigo, negándose a ser
retirado y alentando a las fuerzas de su mando hasta que llego el refuerzo,
continuando el combate y logrando hacer la retirada [...]
Especial relevancia tiene la declaración del, entonces alférez, Carlos
Tiede Zeden, jefe de la sección de enlaces, que participo en la reacción
ofensiva para liberar las fuerzas de Galán y solicitó voluntariamente declarar en el expediente de su amigo por considerar que:
se comportó heroicamente, prestándose, sin ser obligado, a una defensa
heroica y consciente de una muerte segura, perdiendo casi todas las fuerzas del grupo, única fuerza que tenía en la mano, por no tener enlace con
las demás fracciones, y que considera al teniente D. Fermín Galán comprendido en el artículo 54, párrafos cuarto y 11, y en el artículo 49, párrafos cuarto y quinto, del reglamento de la Orden Militar de San Fernando, [...].
En el caso de las declaraciones de los de superior empleo, el comandante Joaquín Rios Capape, entonces capitán al mando de la 7ª Compañía, que acudió por orden de Franco a apoyar y socorrer a la compañía
del teniente Galán, afirma que cuando llego al poblado de Xeruta tras
hacer huir al enemigo que cercaba a la fuerza de Galán, pudo percibir
que el combate debió ser encarnizado y cuerpo a cuerpo, pero que al no
presenciar el hecho, no podía precisar en que artículo del reglamento podía estar comprendido Galán.
Pero las declaraciones más relevantes son las del general Francisco
Franco, entonces teniente coronel jefe de la columna, y del teniente coronel Luis Valcazar Crespo, comandante jefe de la 3ª Bandera en 1924, cuyas
fuerzas socorrieron a Galán. Ambos enmarcan lo ocurrido en las ruinas de
Xeruta dentro de la operación general sostenida en la jornada del 1 de octubre y afirman algo determinante para la comprensión del combate en el
que se vio embebido Galán: Este se produjo por el incumplimiento de una
orden recibida. Así lo declara Franco:
Que la retirada que debía efectuarse sobre Dar-Acobba se efectuaba
con toda normalidad; solo faltaba el repliegue de las fuerzas de Galán a
retaguardia de los blockaus y posiciones; que no había otro peligro que el
enemigo se filtrase por los espacios cubiertos a los dos flancos de la carretera; para evitarlo, se había establecido un escalón de retirada y protección
a caballo entre las estribaciones de Dar-Accoba, inmediato al barranco de la Muerte, ocupadas por la derecha y las estribaciones de Xaif a la
izquierda, vigilando aquel barranco, por un lado, y en el boquete entre
Xaif y la Abbada, por el otro; que en esta forma las fuerzas, le envió el
declarante la orden de repliegue al teniente D. Fermín Galán, diciéndole
en ella lo efectuara siguiendo el cauce del río sobre el resto de las fuerzas;
que siguiese ese camino, y no el del poblado de Xeruta; que, pasado tiempo suficiente para ver aparecer la compañía que había visto descender al
río, sin ser hostilizada, se escuchó un fuego muy violento hacia el poblado de Xeruta, con muchos tiros del enemigo, acudiendo el declarante con
las fuerzas disponibles, efectuando un contraataque sobre el poblado, desalojando al enemigo y salvando a la compañía de su comprometida situación, ordenando la inmediata retirada sobre Dar-Accoba y la evacuación
de heridos, entre los que se encontraba el teniente Galán, y muerto, el teniente Peire; que la situación de las fuerzas era: la del teniente Galán,
herido en un patio o corral de una casa; la de los legionarios, en grupos,
agarrados a las ruinas del poblado, y las noticias recogidas le demostraron
que la compañía de había retirado por el camino del poblado, confiando estaría ocupado a vanguardia por las fuerzas de Xeruta, y que, retiradas éstas, lo había ocupado el enemigo, que los sorprendió en su marcha
de a uno; que, al llegar al campamento, el declarante dio cuenta de los
sucedido al Excmo. Sr. General Castro Girona, y seguidamente fue a la
ambulancia a visitar a los heridos, encontrando allí al teniente Galán,
herido en las piernas, al que interrogó sobre las causas por las que había
efectuado el repliegue por el poblado, contra mi orden, manifestando que
lo había hecho por considerar que iría mejor, por creer que las fuerzas de
Xeruta que cubrían el poblado no se habían retirado; que conocía su grave error y rogaba le perdonase; que el teniente Galán se había portado
siempre bravamente, era inteligente y mandaba bien su unidad, creyendo que por el poblado se iría mejor , y contraviniendo la orden, no se
replegó por el río: que desconoce hubiera contraído ningún mérito, pues
si lo hubiera creído comprendido en algún artículo del reglamento de la
Orden militar de San Fernando, lo hubiera expresado en el parte de la
operación, mencionando la distinción extraordinaria.
Esta versión de los hechos es avalada por el teniente coronel Valcazar
el teniente coronel D. Francisco Franco, jefe de la columna, dio orden,
en su presencia, al teniente Galán de que la retirada la efectuara siguiendo precisamente el cauce del río; [...]; que una vez en la posición, y al preguntar el teniente coronel Franco por qué razón no había cumplido la orden terminante de efectuar la retirada siguiendo el cauce del río, para cuya
protección y marcha se había colocado el correspondiente escalón, le contestó el citado oficial que perdonase, que bien caro había pagado la iniciativa
suya de marcharse por el poblado creyendo le sería más fácil, ya que por la
gaba no veía desde el sitio en que estaba la situación del escalón;
Conviene señalar que este asunto no surgía por primera vez. Ya el teniente coronel Valcazar manifestó años antes, en el expediente del teniente
Peire que no se cumplimentaron las ordenes de repliegue recibidas por la
compañía, si bien en esta ocasión lo justifica:
[...] al iniciarse la retirada se dio orden a la 13 compañía, a la cual pertenecía el teniente D. Tomás Peire, de que constituyese la retaguardia de
la columna y que le efectuase siguiendo el curso del río. El teniente D. Fermín Galán, que mandaba la compañía, se dio cuenta del número de enemigo que apostado entre las adelfas y la gaba del cauce, por lo que ordenó
variar la dirección y marchar cruzando la carretera; siguió por la antigua
pista de Xauen, marchando en extrema retaguardia la sección del teniente D. Tomás Peire.
Y es indiscutible que el repliegue no se produjo de la forma esperada,
como nos atestigua un testigo de aquella jornada, el legionario Nuez, que
se encontraba apoyando el repliegue con su ametralladora, próximo al lugar donde se encontraba Franco.
[...] los legionarios que ocupaban las cábilas se retiran hacia nuestra ladera por los senderos que bajan al río, entre ellos varios vienen malheridos.
Marchan bajo un fuego intenso al abrigo de la vaguada. La Compañía
que ocupaba las cábilas es la 13 mandada por el teniente Galán, que se
encuentra herido en ambas piernas. El teniente coronel llega hasta mi emplazamiento para observar el repliegue de esa Compañía que no debe realizarse de forma ortodoxa a juzgar por el humor de mil demonios que no
titubea en manifestar sobre todo cada vez que traen a la carretera bajas.
Queda para la especulación los motivos por los que Franco y Valcazar
abundan en el expediente de Galán lo que soslayaron en el de Peire. Pudiera ser consecuencia de las circunstancias políticas del momento, buscando con ello desacreditar a Galán impidiendo la concesión de la laureada,
pero también es muy probable que se obrara con honestidad, restando importancia al asunto —sin ocultarlo— cuando lo que estaba en juego era
la laureada de un subordinado que no era responsable del incumplimiento
de órdenes, más bien victima, dando, sin embargo, la justa medida al incidente cuando se trataba de conceder la laureada a quien por su actuación
ocasionó un encuentro de desventuradas consecuencias, todo ello sin menoscabo de la consideración y respeto que merecía Galán como oficial que
se condujo valerosamente en el combate de las ruinas, aspecto que queda
bien recogido en la declaración final de Valcazar y que afianza la hipótesis
de que se obró con honestidad respecto a Galán
[...] que por no haber sido testigo presencial, desconoce si el teniente Galán contrajo en el momento de la sorpresa y comportamiento subsiguiente algún mérito que le hiciese acreedor a ingresar en la Orden militar de
San Fernando, si bien debe hacer constar, por saberlo por referencias, que
demostró valor y arrojo, condiciones innatas de este buen oficial, y no obstante, considera el jefe declarante que el incumplimiento de órdenes y su
desgraciada iniciativa, que llevó a la fuerza a sus órdenes a caer en una
emboscada del enemigo, relevan en este día al citado oficial de ser merecedor de distinción de mención especial alguna.
Estas son las declaraciones que, junto al resto de partes, órdenes, planos, croquis, relaciones de fuerzas y número de bajas estudiará el Vocal
ponente, general Picasso, para elevar su informe al Consejo que tendrá
que decidir sobre el ingreso, o no, de Galán en la Orden Militar de San
Fernando, y en éste señala que es importante puntualizar la génesis de
los hechos que se depuran como base necesaria para su crítica a la luz de la
reglamentación de la Orden y en este sentido considera que el Jefe de la
columna dio las ordenes para la retirada con conocimiento de la situación
general y correcta distribución táctica de las unidades bajo su protección recíproca, por ello
[...] la unidad del teniente Galán vino a dar en la celada del enemigo,
el cual la cerca, le corta de retirada y la ataca briosamente provocando una
situación desesperada desvinculada del concierto de la retirada general.
[...] Bajo esta impresión indeleble habrá que juzgar lo hechos y examinar
los artículos del reglamento de la Orden que invocan los que le consideran
comprendidos en su términos.
Y así lo hace el vocal que rechaza la aplicación del artículo 49, caso 4º
y añade que su herida fue de pronostico menos grave, y no grave como señala el artículo, además de que, si bien ejerció el mando hasta la terminación del combate, este no finalizó por sus propios medios, si no por la reacción ofensiva de la fuerzas que acudieron en su socorro. También rechaza
la aplicación del caso 5º del mismo artículo, ya que es la fuerza a la que el
debía proteger en retaguardia la que reacciona socorriéndole y permitiéndole retirarse y evacuar bajas.
Continua Picasso en su informe con el artículo 54, caso 4º, que no
considera ajustado a la acción en estudio porque no sufrió un tercio de bajas aun aplicando el recuento mas favorable, y porque el repliegue solo fue
posible por el auxilio recibido de fuerza ajena a su mando. Tampoco considera de aplicación el caso 5º porque, si bien el combate del teniente Peire
fue al arma blanca, no se consiguió el rechazo del enemigo, ni el caso 7º
por no ser de aplicación al teniente Galán, que combatió pistola en mano.
Rechazando, por último, la aplicación del caso 11º del mismo artículo 54
argumentando que si bien se vio obligado a sostenerse en una posición durante la retirada, y aunque en ella combatió, cercada por el enemigo, lo hizo en
su propia defensa y no en facción de proteger la columna como exige el artº, ni
a su tropa se causo el número de bajas que señala el mismo.
Termina Picasso su informe al Consejo el 31 de diciembre de 1933 alegando que:
Por cuanto se deja manifestado y no obstante reconocer el Vocal ponente la esforzada conducta y el valeroso comportamiento observado por el
capitán de Infantería D. FERMIN GALAN RODRÍGUEZ en el accidental mando, siendo teniente, de la 13ª compañía de El Tercio en
el combate episódico librado el 1º de octubre de 1924 en el poblado de
Xeruta, es de parecer que procede informar en sentido desfavorable su ingreso en la Orden de San Fernando por no estar comprendido en ninguno de los artículos de su reglamento la actuación del referido capitán
en el hecho de armas de su intervención, como exige terminantemente el
36 del mismo.
En nada parece que alteró el proceso la llegada, en septiembre de 1933,
del gobierno radical-cedista, bajo cuyo mandato se resolvió el expediente. Tampoco conocemos las presiones —si las hubo— que recibirían los
miembros del Consejo Superior de Guerra y Marina, ni las deliberaciones
mantenidas en su seno en la sesión del 28 de agosto de 1934 en la que se
decidió proponer la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando a Fermín Galán, no era fácil negar tal recompensa a quien se había proyectado
enterrar bajo la Puerta de Alcalá como héroe nacional. Solo Picasso hizo
gala de su independencia, como ya hiciera en el informe de su nombre, al
mantener voto particular sosteniendo las conclusiones de su informe como
El Ministro de la guerra, Diego Hidalgo, paso a despacho del Presidente de la república, Alcalá Zamora, la resolución del expediente y este la firmó con fecha 8 de septiembre de 1934, publicándose en el Diario Oficial
del ministerio al día siguiente.
En la resolución se soslayaba el delicado tema del camino utilizado para
el repliegue, se incrementaba la calificación de la herida, el porcentaje de
fuerza que causo baja en el combate y no se hacía mención a la reacción
ofensiva que facilitó la salvación de la fuerza de Galán, quedando los hechos redactados de la siguiente forma:
Nicho del capitán Ángel García Hernández en el cementerio de Huesca,
Grupo C, nº 118 (arriba).
Sepultura de Fermín Galán en el cementerio civil de Huesca (abajo).
El teniente Galán, siguiendo el mismo camino que la tropa que le
precedía, al llegar al poblado de Xeruta, la compañía de extrema
retaguardia, tuvo que resistir el ataque violento de numerosos enemigo que se encontraba oculto.- El teniente Galán, muy lejos de huir o
soslayar el riesgo que suponía el atravesar dicho poblado donde inopinadamente apareció el enemigo, lo afrontó e intentó superarle, despreciando así el riesgo de su propia vida; distinguiéndose constantemente por su valor, entusiasmo y gran conocimiento de esta clase de guerra,
dando pruebas de gran valor y espíritu militar en la lucha en la cabila, en que llega al cuerpo a cuerpo, resultando gravemente herido.
Que llegado el momento de efectuar la retirada, el teniente Galán la realiza con gran orden y pericia militar después de tener el tercio de bajas, demostrando gran valor y arrojo.
Con esta trascripción, los hechos encajaban perfectamente en el caso 4º
del artículo 54 del reglamento de la Orden Militar, y como tal se le concedió la soñada Cruz Laureada, cuya pensión de 1.500 pesetas anuales le fue
conferida a su madre, que lo solicitó mediante instancia.
No era el ingreso en la Orden militar de San Fernando algo sencillo, la
tipificación exacta en su reglamento de los méritos precisos para su concesión y la exigencia de un juicio contradictorio con la debida publicidad,
eran garantías que prestigiaban la Orden, al exigir que subordinados, iguales y superiores, por encima de interpretaciones y envidias, coincidieran en
considerar unos hechos merecedores de tan alta recompensa y que estos encajaran en los casos contemplados en el reglamento. La Legión, en siete años
de campaña, 505 operaciones de guerra, 1.987 muertos y 6.094 heridos solo
obtuvo 13 laureadas. Es indiscutible que la llegada de la II República favoreció la concesión de esta recompensa a Fermín Galán, aunque solo fuera por
la orden personal del Ministro Azaña de iniciar el expediente, lo que influiría en el Consejo, a pesar del informe desfavorable del vocal ponente.
No podemos tampoco dejar de constatar la solidez de los lazos entre los
«africanistas», a pesar de posiciones ideológicas tan distantes, que se ponen
de manifiesto en la defensa de Valles, la carta de Mola y las declaraciones
favorables en el juicio contradictorio.
Hoy, los restos de Galán y García Hernández, casi olvidados, descansan en el cementerio de Huesca; la parcela civil en el caso de Galán, bajo
una sencilla lápida sufragada por su madre y hermanos que tiene grabada una cruz que hubiera rechazado, como así hizo con la asistencia espiritual que le ofrecieron en vísperas de su muerte. García Hernández en un
nicho en el cementerio católico, cuya lápida está dedicada por su esposa
e hijita. Lejos quedan las calles y plazas dedicadas, su traslado a la Puerta
de Alcalá y el gran monumento que el escultor anarquista Ramón Acín,
amigo de Galán, levantaba en Jaca por encargo de una ciudad que se sentía orgullosa de ser adelantada de la República y en la que hoy no queda
elemento alguno que rememore aquella sublevación militar que intentó
establecer la II República.
Sepultura del general Manuel de las Heras Giménez, en Huesca, muerto a consecuencia
de las heridas recibidas en el combate sostenido con las fuerzas de Galán
ACCIONES EXTRAORDINARIAS QUE PUEDEN
DAR DERECHO A LA CRUZ DE SAN FERNANDO
Del Reglamento de la Real y Militar Orden
de San Fernando de julio de 1920
Art. 49. Mandando fuerza en campo abierto.
---4.º Seguir al frente de su tropa sin dejar de ejercer en persona y con
toda brillantez el mando de ella, hasta la terminación del combate en
que se hallare de modo activo empeñado, después de haber sido gravemente herido, siempre que la duración o intensidad del extraordinario esfuerzo así realizado, sean bastantes a aumentar, en gran manera, la primitiva gravedad de la lesión sufrida, y que esta primitiva
gravedad resulte luego indudablemente comprobada.
5.º Mandando en una retirada el escalón de retaguardia librar
combates hasta salvar el núcleo de la unidad a que pertenezca teniendo un tercio de bajas y no abandonándolas.
Art. 54. Infantería.
---4.º En vanguardia, retaguardia, flanqueo o servicio avanzado, no
fortificado, sostener el combate contra fuerzas superiores, sin iniciar
el repliegue hasta tener por lo menos un tercio de bajas entre muertos
y heridos, y llegado el caso, verificarlo con orden y pericia militar.
5.º Rechazar en brecha o trinchera a un enemigo mayor e número
que llega a combatir en ella al arma blanca y causa un tercio de bajas.
---7.º El que en combate al arma blanca, en cualquier ocasión, mate,
hiera o rinda a tres adversarios.
---11.º Sostener con su fuerza en virtud de orden recibida de proteger
una retirada, sin abandonar la posición en que se encuentra, aunque sea
asaltada o cercada por el enemigo, perdiendo el tercio de su gente.
1)- Realizada una búsqueda de «Fermín
Galán» en la hemeroteca de www.elpais.es
desde 1976 a nuestros días, solo devuelve
seis coincidencias, en ninguna se relata o
hace referencia a los hechos protagonizados
por Galán y Garía Hernández. Cinco están
relacionadas con la obra literaria de Rafael
Alberti y una en la que el capitán aparece
en el cuadernillo de Andalucía (¿Dónde vas,
Alfonso XII? (y 2) A. R. ALMODÓVAR,
EL PAÍS - Andalucía 13-12-2000) como
protagonista de la letra de una canción popular adaptada: «¿Dónde vas, Alfonso XIII,
/ con chistera y sin gabán? / -Voy a la sepultura / que tengo en El Escorial. / -¡Bien
merecida la tienes / por fusilar a Galán! / ¿Quiénes son esas señoras / que tan enlutadas van? / -Es la mujer de García / y la novia
de Galán. / García tenía una hija / que apenas sabía hablar; / va diciendo por las calles:
/ '¡que viva la libertad!»
2)- La doctora Ana Isabel Alonso Ibáñez, en su magnífica Tesis Las Juntas de
Defensa Militares 1917-1922 (Ministerio
de Defensa, Madrid 2004. Pág. 57), afirma «Sólo una pequeña parte de los oficiales se
presentaban voluntariamente para luchar en
África; así los ascensos por méritos de guerra
fueron un incentivo para oficiales ambiciosos,
pasándose después a las situación contraría, en
la que sin recomendaciones era muy difícil el
traslado a Marruecos, pues además los sueldos
allí eran más elevados.» Visión que se ha impuesto sin crítica alguna, que da por hecho
la falta de vocación de los oficiales, el fracaso
de la enseñanza militar incapaz de transmitir los valores de la profesión, y minimiza los
riesgos de mutilación y muerte de la guerra.
3)- Mola Vidal, Emilio. Obras Completas. Librería Santarén, Valladolid 1940.
Pág. 530.
4)- DO Ministerio de la Guerra. Resumen Juicio Contradictorio. Declaración
5)- AGMS. Hoja de Servicios Fermín
Galán. Conceptuación obtenida en 1924
en la Mehala Jalifiana.
6)- Ramas Izquierdo, Federico. La Legión. Historial de Guerra (1º Septiembre
1920 al 12 Octubre 1927). Imprenta África, Ceuta, 1933.
7)- Galán, Fermín. La Barbarie organizada: novela de Tercio. Castro, Madrid, 1931
8)- Galán, Fermín. Nueva creación:
política ya no solo es arte, sino ciencia. Claridad, Buenos Aires [19--].
9)- Mola Vidal, Emilio. Obras completas.
Librería Santarén, Valladolid, 1940. Pág. 41
10)- Relato del legionario BFN sobre
el combate del día 1 de octubre de 1924:
«Los legionarios que ocupaban las cábilas se
retiran hacia nuestra ladera por los senderos
que bajan al río, entre ellos varios vienen
malheridos. Marchan bajo un fuego intenso
al abrigo de la vaguada. La Compañía que
ocupaba las cábilas es la 13ªmandada por el
teniente Galán, que se encuentra herido en
ambas piernas. El teniente coronel llega hasta
mi emplazamiento [de ametralladora] para
observar el repliegue de esa Compañía que no
debe realizarse de forma ortodoxa a juzgar
por el humor de mil demonios que no titubea
en manifestar sobre todo cada vez que traen a
la carretera bajas.»
11)- El teniente Carlos Tiede Zeden
nació en Prusia, donde fue oficial durante la I Guerra Mundial, ingresando como
legionario en el Tercio en 1921. Se da la
circunstancia de que Tiede, al igual que
Galán, contaba en la época marroquí, con
la protección y simpatía del jefe de La Legión, Francisco Franco, ocupando siempre
puestos próximos y traduciéndole textos
militares alemanes. Fue el primer legionario en alcanzar el empleo de comandante y
murió el día 11 de Enero de 1937, a consecuencia de las heridas recibidas en la Casa
de Campo, al mando de la V Bandera.
12)- Posteriormente se le concedería
este mismo empleo por méritos de guerra
con antigüedad de 1 de octubre de 1925.
13)- AGMS. Expediente personal capitán Fermín Galán. Documentos relacionados con la Cruz Laureada de San Fernando.
14)- Mola. Pág. 474.
15)- Santiago Casares Quiroga fue enviado a Jaca por el Comité Revolucionario.
A su llegada la noche del 11 de diciembre
se dirigió directamente al hotel para alojarse, dejando su entrevista con Galán para la
mañana siguiente. Cuando despertó el 12,
la República ya estaba declarada en la ciudad altoaragonesa.
16)- Redactado por el primer jefe de
La Legión, el teniente coronel Millan Astray, reza «A la voz de ¡A mí la Legión! acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio».
17)- Francisco Galán Hernández, oficial de la Guardia Civil, escribiría en el
prologo de «La barbarie organizada»: [...]
a su asesinato contribuyeron todos- monárquicos republicanos socialistas. Unos, con su
actuación abominable, al margen de todo derecho. Otros, con su intencionada omisión,
desprovista de toda sensibilidad e hidalguía.
Añadiremos que este hermano de Galán
(tenía otro teniente de infantería) se presentó a las elecciones por la provincia de
Huesca como candidato del PCE, dándose la circunstancia que también un tío del
teniente Tomás Peire, comandante de Estado Mayor del mismo nombre se presentó
por la misma provincia por el partido republicano radical.
18)- Con la instauración de la República el Ministerio del Ejército cambió su
nombre por el de Ministerio de la Guerra,
continuando el de Marina independiente.
19)- No obstante el expediente se tramito conforme al reglamento de 5 de julio
de 1920 ya que, en agosto, el gobierno de la
República dejó sin efecto cuanto se había
legislado durante la dictadura.
A)- Carta de Francisco a franco al
teniente coronel Luis Pareja de fecha 5
de agosto de 1924. Archivo de La legión
(Ceuta). «Cuando el otro día nos separamos dispuestos a cursar las papeleta llegó el general Bermúdez, el cual ya sabes
esta conmigo de atento y al que la Legión debe muchos favores y yo no se si
se huele algo o no, el caso es que desde
los primeros momentos da por sentado el
que no nos podemos ir mientras él esté.
Yo le hablé a los ayudantes y a su hijo para
que le adelantasen algo y me contestaron
todos presagiando la gravedad de los momentos para abandonar el mando, pues
creen que al marcharnos esto se viene abajo.
Cuando yo llegué aquí hable con la gente mía y todos están impresionados y
creen que debiéramos esperar a ver que
giro toma esto, en especial en nuestra relación con Sanjurjo, Llanos, Pozas y demás de la otra zona que pensando de la misma manera depositaron en
Sanjurjo en confianza y él en nosotros.
Mis Comandantes identificados en
todo con migo esperan solo mi marcha para romper sus compromisos con
la Legión y la mayoría de los Oficiales
lo mismo. Quedando solo los no cumplidos que esperan que no les abandonemos. Por todo ello la situación es muy
delicada y como nuestros pasos han de
tener honda trascendencia y repercusión conviene antes comprobar bien lo
que se piense y lo que convenga hacer.
El Alto Comisario dispone por si y no
creo sepa tampoco lo que piensa el Gobierno en esto y Bermúdez que escucha
cuanto lo digan y que tiene buen criterio atenderá le digamos. Su impresión es
de conservar lo conquistado aunque desea organizar bien el territorio. Por todo
esto aunque yo desee ardientemente dejar todo este foco de intriga, vacilaciones
y pasividades, creo que debemos no apresurarnos y antes de tomar la decisión de
pedir cambio de destino hablar claro con
Bermúdez y con Sanjurjo y Llanos, Pozas,
etc. Para que ellos sepan nuestra decisión.
Esto es, que yo creo que si hay repliegue
debemos evitar la difícil situación de estos
momentos pidiendo el destino a España,
pero si no lo hubiera y solo se organizase el territorio, entonces por mi deber de
amistad con Bermúdez en especial y en
Melilla con Sanjurjo no debemos ni podemos destruirle el instrumento mejor para
actuar y con nuestra presencia contener a
la oficialidad, pues en el caso de repliegue
son los de España los que deben vivir esos
momentos.»
B)- El general Picasso nació en Málaga
el 22 de agosto de 1857. Ingresó en la Academia de Estado Mayor en 1876, con 18
años, terminando dos años después siendo
el número 1 de su Promoción. En octubre
de 1893 se encontraba entre las tropas cer70
cadas en el fuerte de Cabrerizas Altas y en
una valiente acción, transmitió la solicitud
de refuerzos a la plaza tras romper el cerco
del fuerte de Cabrerizas y posteriormente
el de Rostrogordo. Por esta acción recibió
En enero de 1919 el general Berenguer
fue nombrado Alto Comisario en Marruecos, dejando vacante el Ministerio de la
Guerra. Con 62 años, el general Picasso
era el Subsecretario de Guerra, y en febrero fue propuesto para el cargo de Ministro,
al parecer renunció alegando que «prefiero seguir trabajando en lo mío y ser lo que
soy, un militar honrado.». No se le conocía
El 16 de febrero de 1921 ascendió a
general de división. Fue elegido representante de España en la Sociedad de Naciones, donde formaba parte de la Comisión
Permanente Consultiva de Asuntos Militares, Navales y de la Aviación desde julio de 1920. Al sobrevenir el desastre de
Annual el general estaba destinado en el
Consejo Supremo de Guerra y Marina. El
vizconde de Eza, Ministro de la Guerra,
le designó para que investigara los hechos.
El general Picasso se trasladó a Melilla,
donde comenzó su investigación. En enero de 1923 regresó a la Península, y el 18
de abril presentó su famoso expediente..
El 23 de agosto de 1923 pasó a la Reserva al cumplir 66 años. Siguió destinado en el Consejo Supremo de Guerra y
Marina, y entendió en las causas abiertas contra los generales Berenguer y Navarro. Formuló un riguroso voto particular en contra de la amnistía regia que
beneficiaba al coronel Araujo, responsable
de la rendición y matanza de la columna
de Kebdani.
El 28 de agosto de 1925 pasó a la Segunda Reserva con 68 años y el rango de
Teniente General. Falleció en Madrid el
viernes 5 de abril de 1935.
— VICIEN MAÑÉ, Enrique. La II República en Jaca (1931-1936). Una época dife
rente. Ed. Autor. Barcelona 1998.
— GALÁN, Fermín; La barbarie organizada: Novela del Tercio. Castro, Madrid, 1931
— MOLA VIDAL, Emilio; Obras completas. Librería Santarem, Valladolid, 1940.
— RAMAS IZQUIERDO, Federico; La Legión. Historial de Guerra (1º Septiembre
— AZPIROZ PASCUAL, José María y ELBOJ BROTO, Fernando. La sublevación
de Jaca, Guara Editorial, Zaragoza, 1984.
— GÓMEZ GÓMEZ; Esteban Celestino. La insurrección de Jaca. Los hombres
que trajeron la República, Ed. Autor, Jaca, 1996.
— GÓMEZ GÓMEZ; Esteban Celestino. El eco de las descargas: adiós a la
esperanza republicana, Ed. Autor, Jaca, 2002.
A R C H I V O S C O N S U LTA D O S
— Archivo General Militar de Segovia (AGMS)
— Archivo del Tercio «Duque de Alba» 2º de la Legión. Ceuta (ATDA)
— Archivo del Tercio «Gran Capitán» 1º de la Legión. Melilla (ATGC)
— Archivo privado Valles Causada.
PUBLIC ACIONE S PERIÓDIC A S
— «Revista de Tropas Coloniales»
— Diarios del Ministerio de la Guerra
— La sublevación de Jaca. Un día que conmovió a un régimen, De la Cierva, Ricardo.
«Historia y Vida». Año III. Número 33. Diciembre 1970.
TOMAS PEIRE LEGORBURU
El teniente Peire nació en Zaragoza el día de navidad de 1903.
Su padre, Miguel Peire Cabaleiro, era comandante de Infantería.
Sentó plaza como alumno de la Academia de Infantería el 8 de septiembre de 1919 siendo promovido a alférez el 14 de noviembre de
1921 y destinado al regimiento de Infantería Infante nº 5, en su
ciudad natal. A finales de septiembre de 1923 fue destinado al batallón Cazadores de Arapiles nº 9 en Tetuán, ascendiendo a teniente
En 1924, y simultaneado con los servicios de campaña propios
de su empleo, se presentó a los exámenes de ingreso en Carabineros,
Guardia Civil y Escuela Superior de Guerra. Destinado al Tercio de
Extranjeros en agosto, se incorporó a la 13ª compañía en el sector
de Uad-Lau, pasando de la relativa calma de su anterior destino a
tomar parte en los durísimos combates que la I Bandera mantenía
en aquellos meses de verano para mantener abierta la carretera de
Tetuán a Xauen. En los dos meses que estuvo destinado en el Tercio participó en 20 operaciones de guerra, entre ellos la ocupación
de Kudia Tahar el 19.
El 1 de octubre, a las ordenes del teniente comandante de su
compañía, Fermín Galán, y al encontrar cerrado el camino de repliegue, recibió la orden de desalojar al enemigo de unos paredones
desde los que se recibía fuego muy intenso, señalando el legionario
Eugenio Romano que, cuando el teniente la recibió y animado de
un gran valor y espíritu, no dudó en cumplir la orden, aun sabiendo
que era a costa de su vida, como efectivamente ocurrió. Pero, de todas
las declaraciones que se recogen en el resumen del juicio contradictorio que se abrió a requerimiento de su padre, nos quedamos con la
que hizo el cabo de su sección Tiburcio González Valiño
Se lanzó el teniente D. Tomás Peire a la cabeza de su gente, animándoles; que en la lucha emplearon bombas de mano y el cuchillo; que tardaron unos cuatro minutos en lograr su objetivo, y que
en el momento de lograrlo salió herido el que declara, y no obstante
vio que el teniente Peire y los soldados que con el llegaron a las casas se batían con un número muy superior al de ellos, a los que desalojaron, quedándose sólo el oficial con unos cuatro hombres. Que
después de logrado esto se acercó el mencionado oficial a prestar
auxilio a los heridos que habían quedando en el camino, llegando
hasta el que declara, al que trató de recoger en medio de un fuego
violento, y viendo el declarante que no podía retirarlo, se negó a
ello, y entonces, el teniente, que observaba que los moros tiraban
al que declara, cogió un fusil de un legionario muerto, y con el
hizo fuego hasta que los enemigos le dieron un balazo, matándole. En su concepto el teniente Peire se portó como excelente militar, realizando acciones distinguidas y heroicas, de las comprendidas en el Reglamento de las Orden de San Fernando, por lo que
le considera acreedor a la
cruz de dicha Orden.
Desafortunadamente, y
a pesar de que todas las declaraciones contenidas en el
expediente de Juicio contradictorio —instruído por el
coronel José Moscardó—
fueron en sentido positivo, el Consejo Supremo de
Guerra y Marina no juzgo
los hechos comprendidos en
ninguno de los artículos del
reglamento, denegándose la
concesión de la Cruz Laureada, si bien, a este oficial
de 20 años que fiel a su juramento, formación y vocación, lo dio todo en tierras
africanas, se le concedió el
ascenso a capitán por méritos de guerra.
DEL FUSILAMIENTO DE LOS CAPITANES
GALÁN Y GARCÍA HERNÁDEZ
En Huesca a catorce de Diciembre de mil novecientos treinta
S.S. por ante mi el Secretario puso hacer constar por la presente,
que a las catorce horas del día de hoy fueron conducidos los Capitanes D. Fermín Galán Rodríguez y D. Ángel García Hernández
desde el Cuartel del Regimiento de Valladolid número setenta y
cuatro al Polvorín de esta plaza donde se encontraban formadas
las fuerzas con arreglo a la orden dada, acompañados de los Sacerdotes D. Francisco Candevilla Laceras y D. Joaquín García
García y de su Defensor Capitán de dicho Regimiento D. José
Vallés Foradada.- Colocados en dicho (¿?) frente a los piquetes a
las órdenes de los Alféreces del mismo Regimiento D. José Pérez
Lafuente y D. Faustino Fuente Arce; el Capitán Galán frente al
del Alférez Pérez y el Capitán García frente al del Alférez Fuente,
no reconciliado con el confesor el capitán Galán y si el Capitán
García fue dada la orden de fuego, recibiendo el Capitán Galán
las siguientes heridas de bala máuser: Una en la región precordial,
otra en el hombro izquierdo, otra en la región mamaria derecha,
otra en la región (¿?) derecha y una bala reglamentaria de pistola
de nueve milímetros en la fosa temporal derecha; el Capitán García recibió las siguientes heridas de bala máuser: Una en la región
esternal, dos en la región precordial, una en el hombro derecho y
otra en la región temporal derecha, según manifiesta el Capitán
Medico del precitado Regimiento D. Amado Monforte Sarasola
quien reconoció los cuerpos de los ejecutados y certificó su defunción desfilando acto seguido las fuerzas por delante de los cadáveres.- Y para que conste se extiende la presente diligencia que firma
dicho señor. (¿?) con S.S. y Secretario que doy fé.- Antonio Santos
– Amado Monforte – Rafael Rodríguez- Rubricado.
Gongora y Argote, Luis de, QUE PIDA A UN GALAN MINGUILLA

References: resolución 
 resolución 
 artículo 49
 artículo 54
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 artículo 54
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