Source: http://www.desdemibutaca.es/2010/05/
Timestamp: 2017-06-23 01:43:42+00:00

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Desde mi butaca: mayo 2010
Tal vez la imagen que ven a la izquierda no vuelva a repetirse. Hasta hace bien poco, Francico Camps, presidente del PP de la Comunidad Valenciana y presidente de la Generalitat Valenciana, y Mariano Rajoy, presidente del PP a nivel nacional, eran uña y carne. Y digo eran porque los últimos acontecimientos han distanciado a ambos: la situación cada vez más insostenible del primero y la pasividad del segundo están provocando una situación que a casi nadie del PP gusta.
Camps sigue empeñado en lo suyo. Mantiene la teoría de la conspiración, que toda la trama Gurtel es una maniobra, proclamando su inocencia a los cuatro vientos. Sin embargo, la situación creada tras las últimas decisiones judiciales deja en una posición muy delicada al 'Molt Honorable'. Ahora hay indicios de hasta siete delitos vinculados a la corrupción relacionados con el amaño de contratos a favor de la red Gürtel (prevaricación y tráfico de influencias); con la aceptación de regalos pagados por Álvaro Pérez, jefe de la trama corrupta en Valencia, a dirigentes del PP (cohecho) y con la ocultación a Hacienda de gastos del partido en la campaña de 2007 (delito electoral).
Pero Camps piensa que es mejor 'sostenella y no enmendalla'. Sigue pidiendo el apoyo del PP, y lo hace, según desvelaba ayer una emisora de radio nacional, con la amenaza de escindir el PP en la Comunidad Valenciana y crear un partido regionalista. De ser cierto, Camps le cierra a Rajoy la posibilidad de ganar las elecciones en España (aunque quedaría por ver si el apoyo que profesa el electorado de la Comunidad Valenciana a Camps se sostiene en su persona o en las siglas del PP).
Por su parte, Rajoy tampoco hace nada por solucionar la situación. Sigue mostrando su apoyo a Camps en público (que no en privado). Flaco favor le hace Rajoy al sistema político actual y a su propio partido. Según el Código Ético del PP, cualquier miembro imputado debe ser apartado de sus puestos de responsabilidad y del PP. ¿A qué está esperando Mariano Rajoy para apartar a Camps del PPCV? ¿Estaría dispuesto a aguantar la imagen de Camps y de varios miembros de su Gobierno en el banquillo de los acusados? Dicen sus más allegados que Rajoy es experto en "administrar los tiempos". Una reacción en demasía lenta podría provocar un daño muy serio en la credibilidad del PP y en la imagen de Rajoy.
- Dice que recibió trajes repetidamente y con "opacidad" y ve indicios de cohecho. - Desbarata el auto exculpatorio del magistrado De la RúaALICIA GUTIÉRREZ MADRID 18/05/2010 12:20 La sentencia del Tribunal Supremo que el 12 de mayo obligó a reabrir el caso de los trajes ha dado un empujón a Francisco Camps no sólo hacia el banquillo de los acusados sino hacia una eventual condena por soborno tras aceptar regalos de la trama Gürtel. El fallo, cuyo contenido íntegro se conoció ayer, afirma lo siguiente: "Los regalos de las prendas de vestir aparentemente se hicieron de forma repetida, con aparente opacidad y sin que en este momento conste otra justificación que la atención a la función pública desempeñada por sus perceptores". Y en eso, exactamente, en aceptar regalos ofrecidos en consideración al cargo que ocupa el obsequiado, consiste el delito de cohecho pasivo impropio, tipificado en el artículo 426 del Código Penal. Tras la reapertura, el juez instructor, José Flors, continuará ahora los trámites para que un jurado juzgue a Camps.Dictada de modo unánime por la Sala de lo Penal del Supremo, la sentencia desbarata uno por uno los argumentos del Tribunal Superior de Valencia (TSJCV), que en agosto de 2009 cerró el caso en falso gracias al voto de su presidente y juez amigo de Camps, Juan Luis de la Rúa. Para avalar su decisión, el TSJCV invocó distintas sentencias previas del Supremo. "Ninguna de ellas sirve de verdadero sustento a la decisión de instancia", recrimina ahora el alto tribunal, que deja así en pésimo lugar la pericia jurídica del TSJCV y de su presidente.
El TSJCV ni siquiera discutió que los trajes constituían un regalo de Orange Market. Simplemente, adujo que no existía relación causal entre el cargo público que ostentaban quienes los recibieron y la decisión de la empresa de obsequiarles con ropa. Pero, como ahora viene a sostener el Supremo, ningún dato permite pensar que Orange Market, la marca levantina de la red corrupta y adjudicataria de contratos públicos por más de 14 millones de euros, habría regalado trajes a Camps de no mediar su condición de máximo responsable del Gobierno valenciano. "Para el cohecho pasivo impropio dictamina la sentencia basta con la aceptación de un regalo entregado en consideración a la función o cargo desempeñado".
Imparcialidad, neutralidadFrente a quienes minimizan la trascendencia del asunto basándose en el escaso coste de los regalos 12.783 euros, en lo que concierne a Camps, el Supremo mantiene que da igual si se habla de dádiva o regalo. "No podemos olvidar cuál es el bien jurídico protegido por el delito de cohecho en general, que no es otro que preservar la apariencia de imparcialidad, neutralidad y sujeción a la ley", sentencia.
El fallo empeora las cosas para el jefe de la Generalitat valenciana, cuyo partido se ha afanado infructuosamente estos días en transmitir que Camps no está imputado. El tribunal liquida de un plumazo el argumentario conservador: antes del cerrojazo del Tribunal Superior de Valencia (TSJCV), sobre Camps ya pesaba una "imputación judicial equivalente al procesamiento", dice el fallo.Y hay más: el vicesecretario general del PP, Esteban González Pons, llegó a sostener que, tras negarse a admitir una querella contra la presidenta del Constitucional por aceptar una "dádiva", el Supremo no podía reabrir el caso Camps. El alto tribunal da un revolcón a Pons al precisar que lo ocurrido con Casas, que recibió un premio en metálico ofrecido con publicidad y en homenaje a su trayectoria profesional, en nada se parece al caso de los trajes.
Si Camps se erige como el máximo damnificado de la sentencia, el juez De la Rúa no le va a la zaga. La sentencia destroza, literalmente y casi hasta ridiculizarlo, el auto por el que el TSJCV sobreseyó el caso al tumbar la resolución de Flors que confirmaba la imputación de Camps. El Tribunal Superior se esforzó en recalcar que ninguno de los cuatro imputados tenía potestades para contratar a la empresa que compró los trajes. En otras palabras: como no firmaban las adjudicaciones, Orange Market carecía, según De la Rúa, de razones espurias para querer agasajarlos.
Pero ahora, y al hilo de la famosa "relación causal" que, según el TSJCV, jamás existió, el Supremo dirige un aviso: validar el criterio del tribunal valenciano equivaldría a "vaciar de contenido" el delito de cohecho impropio. "Es más, esta interpretación prácticamente haría desaparecer" ese delito.
El alto tribunal pone varias veces en evidencia al tribunal valenciano. Por ejemplo, destapa la añagaza con que el TSJCV intentó demostrar que, según el artículo 426 del Código Penal, ni Camps ni sus tres correligionarios incurrieron en delito. De la Rúa argüía que, dado que ninguno de los cuatro tenía competencias para adjudicar contratos, tampoco cabía hablar de cohecho impropio porque los regalos no habían servido "para la consecución de un acto no prohibido legalmente". Pero esa es la segunda parte del artículo 426. La primera, simplemente, castiga la mera aceptación de regalos. "El TSJCV dice aquí el Supremo incurre en cierta confusión al entremezclar ambas cláusulas del artículo 426, dejando vacía de contenido la premisa primera".
La sentencia roza el escarnio cuando, respecto a una supuesta sentencia citada en su auto por el TSJCV valenciano, el Supremo dice lo siguiente: "Debe entenderse como un simple error, pues ninguna resolución de esta Sala cuenta con dicha referencia". El Supremo sólo deja abierto el futuro del diputado Ricardo Costa, el único suspendido de militancia por el PP y el único que puede librarse del juicio. Los otros imputados, el ex presidente de la Generalitat, Víctor Campos, y el ex jefe de gabinete de Turismo, Rafael Betoret, acompañarán a Camps en el banquillo.
(Artículo publicado en el diario PÚBLICO el 19 de mayo de 2010) Publicado por
El reconocimiento a las cosas bien hechas
El director de Hortanoticias consigue el premio al mejor empresario autónomo de la Comunitat en el Día de la Persona Emprendedora El director de Hortanoticias.com, Manuel Furió, ha sido reconocido esta mañana como el Mejor Empresario Autónomo de la Comunitat Valenciana, en el marco del Día de la Persona Emprendedora que se celebra en Feria Valencia. El proyecto del portal informativo que el 1 de julio cumplirá cinco años ha convencido al jurado de los premios que otorga el Instituto de la Mediana y Pequeña Industria Valenciana (IMPIVA) en la categoría de Empresario Autónomo, en la que colaboran la Universitat de València, la CAM y la Asociación de Autónomos (ATA).
Tras la lectura del fallo del jurado con la clasificación definitiva de los últimos tres finalistas, el director de Hortanoticias ha recibido el premio, una estatuilla con el logotipo del Día de la Persona Emprendora que irá acompañado de una dotación económica aportada por las empresas colaboradoras.
El PSOE no es un partido de izquierdas
Zapatero ha perdido las elecciones él solito, y a casi dos años para la siguiente cita electoral a nivel estatal. Muy pocas veces se da la ocasión de que un líder político cave su propia tumba (política, se entiende) de manera tan clara, y tras haber cometido una serie de errores garrafales.
Antes que nada, me gustaría dejar claro que no siento por Zapatero ninguna aversión personal, solo que el PSOE nunca me ha parecido un partido de izquierdas. Se dice de izquierdas, sí, y socialista y obrero, aunque cada vez va teniendo menos de lo uno y de lo otro. No negaré aquí que el ahora presidente del Gobierno tuvo bastantes aciertos con leyes de marcado carácter social, aunque en materia económica ha hecho aguas desde el principio, sobre todo en lo que llevamos de legislatura.
El hecho de no reconocer la crisis a tiempo le obligó a empezar a tomar medidas de forma improvisada y errática. Insufló una gran cantidad de capital a los bancos a fondo perdido, y mientras poco a poco la sociedad española ha ido desangrñandose, las entidades financieras no han dejado de tener beneficios.
Hasta hace poco, el Gobierno conseguía aguantar los embates. Pero he aquí que Grecia revienta (España invertirá 3.000 millones de euros en su recuperación), las bolsas caen y poco a poco las entidades económicas más importantes encienden la luz de alarma sobre la fortaleza del sistema español. Las revueltas en el país heleno y las cifras del paro (llegando a superar los cuatro millones de desempleados y una tasa del 20%) aceleraban la presentación de las medidas: recorte en el sueldo de los funcionarios este año y congelación para el siguiente; recorte de las pensiones; recorte del gasto farmacéutico; recorte del montante destinado a ayuda al desarrollo; supresión del cheque bebé; reducción de la inversión en obra pública; y eliminación de la retroactividad del cobro para personas dependientes. A esto hay que sumar que el Gobierno todavía no ha decidido si gravar las rentas más latas. Como se ve, unas medidas muy socialistas, muy obreras y propias de un "partido de izquierdas"
Mientras de fronteras para afuera aplauden las medidas, de fronteras para adentro se produce una especie de catarsis. Los sindicatos despiertan del letargo y no descartan una huelga general (más vale tarde que nunca) y el PP aplaude las medidas a pesar del "Se lo dije señor Zapatero" de Rajoy.
Mientras, funcionarios, pensionistas, madres que pretendían serlo (y sus familias), familias con miembros dependientes, empresas que dependen en gran parte de la obra pública y ONGs ya están pensando en no votar al PSOE en 2012.
Sorprendentes las últimas declaraciones de Mariano Rajoy, presidente del PP, sobre su apoyo a Francisco Camps. Y digo sorprendentes porque Rajoy incurre en dos errores, uno político y otro me atrevería a decir de índole moral.
El político es casi instantáneo a sus declaraciones. Por de pronto, el líder del PP se salta el código ético aprobado recientemente por su propio partido, un partido que sale dividido por la doble vara de medir del líder en cuanto a los casos de corrupción que azotan a su partido. Mientras hombres como Camps o Fabra salen indemnes, algunos altos cargos de Madrid ya han sido desvinculados del partido. Quien no recuerda a Bárcenas, que ha pasado de contar con el apoyo más firme de Rajoy a estar solo. Curiosamente, el mismo apoyo que mostraba el líder a Camps (¿será el primer paso para cersarlo?). Además, puede que Rajoy haya incurrido en otro error añadido, uno estratégico que le podría costar caro. ¿Qué pasará el 12 de mayo si finalmente el Tribunal Supremo decide mantener la investigación sobre los famosos trajes? ¿Apoyará Rajoy a un imputado?, o, por el contrario, ¿se deshará de Camps como se deshizo de Bárcenas? ¿O es que acaso Rajoy ya conoce cuál va a ser la decisión del Supremo?
El error moral, a mi entender, tiene una gravedad superior al político. El mensaje que transmite Rajoy no solo a los militantes y simpatizantes de su partido, sino también al resto de los ciudadanos es que no importa que un alto cargo de tu partido esté imputado, lo apoyas y ya está, da igual lo que sentencien los tribunales. Por cierto, Rajoy debería ser algo más coherente con sus declaraciones; esa misma tarde pedía respeto a las decisiones judiciales en la cuestión del Estatuto de Catalunya. Parece que para Rajoy los tribunales sólo son algo serio y válido cuando sirve a sus intereses.
Cuando la salud se convierte en negocio
Hoy me he desayunado con una noticia que catalogaré cuanto menos de 'sorprendente'. Un médico del Hospital Nou d'Octubre de la ciudad de Valencia (privado) se niega a operar a un bebé porque la aseguradora aún no le ha abonado otras dos operaciones anteriores.
No voy a entrar en la 'catadura moral' de este doctor, creo que la noticia lo define por sí solo (por cierto, habría que saber si este doctor sólo trabaja en el sector privado o si, por el contrario, compagina su labor en el sector público y en el privado, como una buena parte de sus colegas de profesión). Lo que sí me parece interesante destacar es el debate que se abre sobre la fiabilidad sanitaria de un sector privado que tiene muy buena prensa pero que, en ocasiones, deja mucho que desear ante ciertas emergencias, sobre todo las pediátricas.
Las aseguradoras privadas juegan con el marketing y la publicidad para vender sus servicios: una habitación individual y atención personalizada son sus principales fuertes. Pero lo que no te cuentan es que no proporcionan ni una simple bata para los internos (internas en el caso que nos ocupa) y que te derivan a un hospital público en cuanto atisban la más mínima complicación; todo esto sin olvidar que el tiempo de estancia es más corto en un hospital privado. Contar con un servicio privado sanitario siempre ha proporcionado cierto caché, aunque se obvia lo realmente importante en estos casos: la atención sanitaria.
La Administración Autonómica Valenciana, gobernada por el Partido Popular, debería velar más por la atención sanitaria que se presta en estos centros que por ir desmontando poco a poco el sistema público de salud en favor de una gestión híbrida público-privada que sólo busca el rendimiento económico. Hay una frase demoledora que oí una vez a un médico que conversaba con varios colegas suyos acerca de este tema y que me parece muy oportuna para cerrar este artículo: "Cuando un médico se convierte en un hombre de negocios, ¿hacia quién puede volverse el paciente?"
El TS deja a Camps y a su juez amigo sin argumento...

References: artículo 426
 resolución 
 artículo 426
 artículo 426
 artículo 426
 resolución