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Timestamp: 2019-09-18 19:46:07+00:00

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Abogado delito tráfico ilícito de medicamentos.
Abogado tráfico ilícito de medicamentos
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Pero, ahora sí, con la ley han topado. En concreto, con la reforma del Código Penal aprobada el 21 de enero por el Congreso de los Diputados, y que, en lo que respecta al ámbito del medicamento, incorpora en nuestra legislación el ‘Convenio Medicrime’ firmado por España en agosto de 2013 junto a otros países internacionales. ¿Qué suponía este compromiso? Las sanciones administrativas por traficar con medicamentos dejan paso a las penas de prisión. Unas penas que oscilarán entre seis meses a cuatro años, si se demuestra en este extremo que cualquier operación ilegal con fármacos ha supuesto un riesgo para la salud o vida de personas. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
En concreto, el nuevo texto indica que todo aquel “que fabrique, importe, exporte, ofrezca, intermedie, comercialice, facilite a terceros o posea con esta finalidad medicamentos (…) será castigado con una pena de prisión de seis meses a dos años o multa de seis a doce meses e inhabilitación para ejercer la profesión”. No obstante, si con estas actividades ilícitas se hubiera creado “un peligro para la vida o la salud de las personas”, se impondrá una pena de prisión “de uno a cuatro años, multa de doce a veinticuatro meses e inhabilitación profesional de dos a cinco años”. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
Elaboración y alteración. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
Precisamente, la elaboración de ‘supuestos’ medicamentos o cualquier manipulación de los originales sin autorización para ello también quedan expresamente recogidas en el nuevo código penal. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
Más de un centenar de boticas. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
No obstante, el endurecimiento de los castigos era sumamente esperado en el seno de la Agencia Española del Medicamento —entidad que reclamó el cambio normativo al Ministerio de Sanidad— y las Fuerzas de Seguridad. Recientemente, la directora de la Agencia del Medicamento, Belén Crespo, reconocía que “las autoridades no tenemos capacidad por nosotras mismas para acabar con este negocio fraudulento”. Por su parte, desde la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil (grupo que ha coordinado las Operaciones Pharmakon y Noisa, entre otras) se han denunciado sus problemas para encajar estas prácticas en el código penal e imputar a estas “mafias” un delito contra la salud pública, lo que a veces propiciaba que se actuase exclusivamente por la vía de los delitos económicos (contra la Hacienda pública, blanqueo de dinero, insolvencia punible) y, por ende, menores castigos. Ya no será así. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
El constante aumento en la fabricación y el comercio de instrumental médico y medicamentos ilegales (ya sean falsos, robados, etc.) ha puesto en alerta a las autoridades internacionales, tanto policiales como sanitarias, sobre la emergencia de un nuevo mercado ilícito que está siendo explotado ampliamente por el crimen organizado (INTERPOL, 2014). (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
Como todo mercado ilícito emergente, el tráfico de medicamentos ilegales cumple con una serie de características que le hacen atractivo para los grupos de crimen organizado: a) una gran demanda de productos farmacéuticos a bajo coste y con posibilidad de venta sin receta o prescripción médica; c) una oferta de este tipo de
productos generada en países cuyos estándares de calidad y control son muy inferiores a los europeos o, en muchos casos, inexistentes; c) legislaciones heterogéneas entre los países respecto a la respuesta a este nuevo mercado, que ofrece oportunidades de negocio y márgenes de impunidad a quienes lo desarrollan y, d) las posibilidades que ofrece internet y el transporte global de mercancías como forma de intercambio, venta y distribución de productos entre diferentes países, promueven un alto beneficio entre el precio de compra en origen y el de venta al consumidor final. Por todo ello, este nuevo mercado constituye un negocio altamente vulnerable para la explotación de grupos de crimen organizado que conlleva implicaciones negativas a muchos niveles: beneficios ilegales, delincuencia a gran escala, aumento de la violencia, blanqueo de capitales, etc.Sin embargo, la amenaza de este nuevo tipo de tráfico ilícito no se agota en el riesgo de aumento del crimen organizado sino que se ve incrementada por el producto con el que se trafica. La base de este negocio es la transacción de medicamentos y productos sanitarios, generalmente a través de internet (Ghodse, 2010), que no cumplen con los requisitos legales y cuya producción y distribución no se halla controlada. Con ello, una gran cantidad de medicamentos falsificados e ilegales vendidos en el mercado negro son consumidos diariamente por personas que necesitan tratamiento médico efectivo y que no son conscientes de los peligros que entraña la ingesta de este tipo de medicamentos (Cockburn et al., 2005; Newtonet al., 2006; Attaran et al., 2012). El tráfico ilegal de medicamentos, como cualquier mercado ilícito, tiene su origen en el ordenamiento jurídico que regula, restringe o controla la oferta y demanda de un determinado producto. En este caso, el mercado ilícito de medicamentos se genera a partir de la existencia de una regulación que determina los requisitos y condiciones de producción, venta y ditribución de determinados productos porque sus fines curativos así lo justifican. Esta regulación supone una restricción de la oferta legal y, bajo estas condiciones se genera un mercado negro de productos, cuyos requisitos son menos exigentes, satisfacen a una mayor demanda a menor coste y permiten así aumentar los beneficios económicos de quienes lo desarrollan. Pero, si el origen del mercado es la restricción legal de esta actividad económica, ¿qué se considera medicamento ilegal? ¿En qué condiciones estaríamos hablando de tráfico ilegal de medicamentos? ¿Son ilegales o falsos todos los medicamentos que no cumplan los requisitos legales?. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
A continuación, intentaremos dar una mejor definición y entender el concepto de medicamento ilegal. En 1992 tuvo lugar en Ginebra el primer encuentro internacional sobre la falsificación de medicamentos (First International Meeting of Couterfeit Drugs) como muestra de la preocupación internacional en torno a este fenómeno. En esta reunión
internacional se propuso una definición de medicamento falsificado considerando como tal, todo producto fabricado indebidamente de manera deliberada y fraudulenta en lo que respecta a su identidad u origen. Puede incluir productos con los ingredientes correctos o con los ingredientes incorrectos, sin principio activo, con
principio activo insuficiente o con envasado falsificado. Esta definición no es excesivamente precisa pero supuso un primer punto de partida.
Posteriormente, la OMS (1992) trató de dar un paso más en la concreción del fenómeno, delimitando dos conceptos. Por un lado, las medicinas inferiores, haciendo referencia a medicamentos elaborados por fabricantes legítimos que no cumplen las especificaciones y normas de calidad por causas diversas: errores humanos, recursos humanos y financieros insuficientes, etc. En segundo lugar, las medicinas falsificadas,refiriéndose a aquellas mal etiquetadas deliberada y fraudulentamente en cuanto a su identidad y fuente, pudiendo incluir productos con un envase falso, con ingredientes falsos, sin ingredientes activos, o con ingredientes activos insuficientes. Esta distinción facilitó la labor de investigación y lucha contra el tráfico ilegal de medicamentos gracias a que recogía una mayor diversidad de posibilidades de actividad ilegal. Pero con el paso del tiempo el nivel de complejidad en la falsificación de medicinas continuó aumentando, y años más tarde, dichas definiciones ya no respondían a la variada realidad del fenómeno (OMS, 2012). Por esta razón, la OMS (2012), apoyada por los Estados miembros, aglutinó un nuevo término para los medicamentos de fuentes desconocidas, de contenido poco fiable y los medicamentos ilegales: De esta manera, se pretendía recoger las diversas posibilidades de actividad ilícita en torno a la elaboración de medicinas ilegales ya que también se incluían aquéllas que presentan dosis de principio activo inferiores a las obligatorias, o principios activos distintos a los indicados en el envase o a los declarados, ya sea por error o fraude. A pesar de este nuevo avance en la definición, muchos autores todavía critican la falta de precisión del concepto “SSFFC” (Attaran et al., 2012), dado que no señala qué tipo de carencia y qué solución requiere cada una de las posibilidades que aglutina, y demandan un término capaz de matizar las distintas deficiencias que pueden presentar los medicamentos. Aunque actualmente exista una definición global de los medicamentos falsificados, lo cierto es que todavía no se ha llegado a un claro consenso en el concepto de medicamentos ilegales, en especial, debido al dinamismo del mercado ilegal y las amplias posibilidades que la actividad ilícita permite. Ahora bien, sí se ha aceptado de manera generalizada la existencia de dos categorías de medicinas permitidas en el mercado legal (UNODC, 2012): las especialidades farmacéuticas, que inicialmente son comercializadas bajo una patente; y las medicinas genéricas, que son las copias legales de las especialidades farmacéuticas. Estas copias legales están permitidas bajo tres condiciones: que las patentes hayan expirado, que no exista ninguna patente concedida o que el fabricante tenga una licencia para usar la patente. Así, a partir del consenso en torno a lo que se considera una medicina legal, se puede delimitar lo que es ilegal. Por lo tanto, existe un consenso sobre las formas de alterar las fórmulas farmacéuticas (UNODC, 2012) que se resumen en tres tipos: Las fórmulas alteradas o que contienen una dosis incorrecta de ingredientes activos.
-Las fórmulas que no contienen ningún ingrediente activo. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
-Las fórmulas en las que se han empleado ingredientes completamente diferentes a los indicados.
Hoy en día, la complejidad para establecer las posibilidades de alteración se debe a la enorme diversidad de medicamentos que se falsifican en todo el mundo.
Según Interpol (2014), las tipologías más usuales son las siguientes: medicamentos de marca como genéricos, analgésicos y antihistamínicos; aquellos que tienen
como objetivo mejorar la calidad de vida: perder peso, tratar la disfunción sexual; y los que buscan efectos curativos: como medicamentos contra el cáncer, la depresión, la
esquizofrenia, la diabetes, la presión arterial y el colesterol (UNODC, 2012). Actualmente, la definición más aceptada de medicamentos falsificados es la que
ha enunciado el Grupo de Trabajo Internacional Contra la Falsificación de Medicina. Su traducción literal sería medicamentos “inferiores, espurios, de etiquetado engañoso, falsificados o El tráfico ilícito de medicamentos: un nuevo mercado ilegal para el crimen organizadode medicamentos, o también denominado grupo IMPACT. Según su definición un medicamento falsificado presenta una representación falsa, fraudulenta y deliberada, de su identidad (incluyendo declaraciones engañosas con respecto al nombre, la composición, la dosis farmacéutica u otros elementos) y/o procedencia (incluyendo declaraciones engañosas respecto al fabricante, el país de fabricación, el país de origen, el titular de la licencia de comercialización o las vías de distribución) (OMS, 2012). Esta definición tiene la ventaja de que no sólo clasifica los medicamentos ilegales, sino que también contempla el fraude tanto sobre el contenido químico como sobre el producto, los países de fabricación, los titulares de licencias o las vías de distribución (UNODC, 2012; INTERPOL, 2014). (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
3.Los medicamentos ilegales en el contexto español. Dentro de Europa, España constituye un punto estratégico en la entrada de todo tipo de bienes, especialmente los derivados de las actividades ilícitas (INTERPOL, 2012). Se estima que alrededor de un 15% de los bienes falsificados detectados en los puntos limítrofes de los países europeos corresponden a las fronteras españolas (UNODC, 2012). En nuestro país, el mercado ilegal de medicamentos puede superar los 1.500 millones de euros anuales, representando el 14,3% del total del mercado negro europeo global, estimado en 10.500 millones deeuros (CGCOF, 2012; CGCOG, 2009).Según la normativa española, los medicamentos son considerados ilegales dentro de nuestras fronteras siempre que se vendan fuera del canal autorizado expresamente, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 103 de la 14/
1986, Ley General de Sanidad y artículo 2.6 de la Ley 29/2006, de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios. En dichos artículos se establece que la custodia, conservación y dispensación de medicamentos de uso humano corresponden exclusivamente a las oficinas de farmacia abiertas al público, legalmente establecidas y a
los servicios de farmacia de los hospitales, de los centros de salud y de las estructuras de atención primaria del Sistema Nacional de Salud. España destaca por su labor pionera en el establecimiento de garantías al ciudadano en materia de venta de medicamentos online, pues la Ley 29/2006 de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos, concreta en su artículo 2.5 los requisitos para desarrollar tal actividad: que sedispensen por oficina de farmacia autorizada, con la intervención de un farmacéutico y previo asesoramiento personalizado. En consecuencia, la venta de medicamentos que en España debe realizarse desde farmacias físicas.Además, mediante el Real Decreto 870/2013 que transpone la Directiva 2011/62/UE de 8 de junio de 2011 por la que se regula a nivel europeo la venta a distancia de medicamentos, en ningún caso, se permite la venta online de medicamentos que requieran prescripción médica. Gracias a esta pronta actuación reglamentaria, en España se da una característica especial: se prohíbe expresamente la venta por correspondencia o por procedimientos telemáticos de aquellos medicamentos o productos sanitarios que requieran prescripción médica para su dispensación. Por tanto, se puede afirmar que el tráfico de medicamentos constituye un mercado ilícito; por lo que, los anuncios web que vendan medicamentos que requieran prescripción médica, serán todos ilegales. En vía administrativa, la Ley 29/2006 considera la falsificación de medicamentos como infracción muy grave, sancionada con multas de hasta un millón de euros o el quíntuplo del valor de los productos o servicios objeto de la infracción.
Dentro de la vía penal, las conductas ilegales de falsificación y tráfico de medicamentos se consideran delitos contra la Salud Pública, puesto que encajan dentro
del tipo penal básico del artículo 361. 3, castigado con penas de prisión de seis meses a dos años, multa de seis a dieciocho meses e inhabilitación especial para
profesión u oficio de seis meses a tres años. Éste se puede considerar como la conducta habitual de tráfico ilegal de medicamentos. El artículo 361 bis añade un tipo penal específico de dopaje 4, que castiga con penas de prisión de seis meses a dos años, multa de seis a dieciocho meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público, profesión u oficio, de dos a cinco años. Se trata de una conducta más concreta de tráfico en el ámbito deportivo.
Además señala tres circunstancias que aumentan la pena en su mitad superior: cuando la víctima sea menor de edad, cuando se haya empleado engaño o intimidación y cuando el responsable se haya prevalido de una relación de superioridad laboral o profesional. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).

References: artículo 103
 artículo 2
 artículo 2
 Real Decreto 
 artículo 361
 artículo 361