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Perspectivas y análisis económico de la futura reforma del sistema español de valoración del daño corporal - PDF
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Aarón Redondo Marín
1 Instituto de Ciencias del Seguro Perspectivas y análisis económico de la futura reforma del sistema español de valoración del daño corporal Lluís Bermúdez i Morata Mercedes Ayuso Gutiérrez Miguel Santolino Prieto
2 FUNDACIÓN MAPFRE no se hace responsable del contenido de esta obra, ni el hecho de publicarla implica conformidad o identificación con la opinión del autor o autores. Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin el permiso escrito del autor o del editor. 2009, FUNDACIÓN MAPFRE Paseo de Recoletos Madrid (España) ISBN: Depósito Legal: SE
3 PRESENTACIÓN Desde 1975 FUNDACIÓN MAPFRE desarrolla actividades de interés general para la sociedad en distintos ámbitos profesionales y culturales, así como acciones destinadas a la mejora de las condiciones económicas y sociales de las personas y sectores menos favorecidos de la sociedad. En este marco, el Instituto de Ciencias del Seguro de FUNDACIÓN MAPFRE promueve y desarrolla actividades educativas y de investigación en los campos del seguro y de la gerencia de riesgos. Dentro de estas actividades se encuadra la publicación de esta obra. Asimismo, desde 1992 FUNDACIÓN MAPFRE realiza anualmente una convocatoria de ayudas destinadas a promover estudios monográficos en materia de riesgo y seguro, incluyendo áreas temáticas relacionadas específicamente con el seguro iberoamericano. Su objetivo es facilitar apoyo económico para la realización de trabajos de investigación en las áreas antes mencionadas y están dirigidas a titulados universitarios y profesionales del mundo del seguro, de cualquier nacionalidad, que deseen desarrollar programas de investigación. Para la realización de este trabajo, FUNDACIÓN MAPFRE concedió a sus autores una Ayuda a la investigación Riesgo y Seguro en la convocatoria de El trabajo fue tutorizado por José Ignacio Pérez Postigo y Juan Antonio Pomares Barriocanal del Área de Prestaciones de Automóviles de MAPFRE FAMILIAR.
4 Lluís Bermúdez Lluís Bermúdez i Morata es Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona, Actuario de Seguros y Licenciado en Ciencias y Técnicas Estadísticas por la Universidad Politécnica de Cataluña. En la actualidad es Profesor Titular de Universidad en el Departamento de Matemática Económica, Financiera y Actuarial de la Universidad de Barcelona, donde colabora en el Máster en Dirección de Entidades Aseguradoras y Financieras. Resultado de su labor investigadora como miembro del grupo Riesgo en Finanzas y Seguros (RFA- IREA), ha publicado libros y artículos en revistas nacionales e internacionales y fue galardonado con el II Premio Internacional de Seguros Julio Castelo Matrán. Mercedes Ayuso Mercedes Ayuso Gutiérrez es Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona y Actuaria de Seguros. Miembro titular del Departamento de Econometría, Estadística y Economía Española de la Universidad de Barcelona, desarrolla su actividad investigadora en el seno del grupo de investigación Riesgo en Finanzas y Seguros (RFA-IREA). Ha dirigido diferentes proyectos de investigación del ámbito público y privado y es autora de libros y artículos científicos en revistas especializadas. Actualmente es jefe de estudios de la Licenciatura en Ciencias Actuariales y Financieras de la Universidad de Barcelona y Vocal-Presidente de la Sección de Formación e Investigación del Colegio de Actuarios de Cataluña. Miguel Santolino Miguel Santolino Prieto es Doctor en Estudios Empresariales, Licenciado en Economía, Licenciado en Ciencias Actuariales y Financieras por la Universidad de Barcelona y Master en Ingeniería Financiera y Actuarial por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Actualmente, es profesor lector del Departamento de Econometría, Estadística y Economía Española de la Universidad de Barcelona y miembro del grupo de investigación Riesgo en Finanzas y Seguros (RFA-IREA). Ha publicado artículos de investigación en revistas nacionales e internacionales y ha sido recientemente galardonado con el premio Ferran Armengol i Tubau (2008), concedido por la Societat Catalana d Economia a la mejor obra en al ámbito de los seguros.
5 ÍNDICE CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN PRIMERA PARTE ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA VALORACIÓN DE DAÑOS PERSONALES DERIVADOS DE ACCIDENTES DE CIRCULACIÓN CAPÍTULO 2. SISTEMA ESPAÑOL DE VALORACIÓN DEL DAÑO CORPORAL DERIVADO DE ACCIDENTES DE CIRCULACIÓN Antecedentes al baremo vinculante La Ley 30/95, de 8 de noviembre: el baremo vinculante Estructura y funcionamiento básico Críticas a la imposición de un baremo: jurisprudencia La acción judicial El procedimiento judicial penal El procedimiento judicial civil Oferta y respuesta motivada CAPÍTULO 3. SISTEMAS DE VALORACIÓN DEL DAÑO PERSONAL EN EUROPA El caso francés: baremo médico no obligatorio El baremo judicial inglés El baremo de compensación italiano El sistema de valoración belga La compensación del daño en Alemania El modelo noruego La valoración de la compensación en Suecia El sistema legal irlandés El baremo europeo: perspectivas para la armonización
6 CAPÍTULO 4. REFORMA DEL BAREMO ESPAÑOL Perspectivas Aspectos formales y de estructura del baremo Carácter vinculante del baremo Principio de reparación vertebrada: desglose de las indemnizaciones Principio de reparación íntegra: daños patrimoniales Aspectos dinámicos del baremo Concurrencia y compatibilidad de prestaciones Beneficiarios legítimos Universalidad del baremo SEGUNDA PARTE IMPACTO ECONÓMICO DE LA MODIFICACIÓN DEL SISTEMA DE VALORACIÓN DE DAÑOS PERSONALES CAPÍTULO 5. LA BASE DE DATOS Características básicas de los siniestros Fecha de ocurrencia del accidente Provincia de ocurrencia del accidente Características sociodemográficas de las víctimas Residencia habitual de los lesionados Edad de las víctimas Sexo de las víctimas Posición de la víctima en el vehículo Proceso de tramitación de los daños Análisis de secuelas y puntuaciones otorgadas Análisis de las indemnizaciones pagadas Indemnizaciones por lesiones permanentes Indemnizaciones por lesiones temporales Desglose de gastos relacionados con la indemnización por daños corporales Pago de intereses Coste de liquidación o indemnización total concedida a las víctimas
7 CAPÍTULO 6. MODELIZACIÓN DEL COSTE DE LIQUIDACIÓN DEL SINIESTRO Especificación del modelo Coeficientes estimados Efectos marginales CAPÍTULO 7. EJERCICIO PRÁCTICO DE VALORACIÓN DEL IMPACTO ECONÓMICO ANTE POSIBLES ESCENARIOS DE REFORMA DEL BAREMO Escenarios relativos a la valoración de los perjuicios morales de carácter general Escenarios relativos a la valoración de los perjuicios morales de carácter particular Escenarios relativos a la valoración de los perjuicios patrimoniales CAPÍTULO 8. CONCLUSIONES REFERENCIAS BIBLIOGRÁFÍCAS Colección Cuadernos de la Fundación Instituto de Ciencias del Seguro 9
9 CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN La elevada accidentalidad en las carreteras españolas es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la sociedad española en la actualidad. En el año 2007 el número total de accidentes de circulación con víctimas descendió respecto al año 2006 en casi un 1%, manteniéndose así la tendencia decreciente de la accidentalidad mostrada en el último lustro. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer. Los accidentes de tráfico son la quinta causa de mortalidad para la población española, ocupando la primera posición entre las personas menores de 40 años. Para hacernos una idea de la magnitud de la tragedia humana, mencionar que en el 2007 más de personas sufrieron lesiones derivadas de accidentes de tráfico, de las cuales, fueron mortales (DGT, 2008). Además del coste en términos de pérdidas humanas también debe valorarse el coste económico soportado por la sociedad que padece los accidentes de circulación. Recientemente se ha publicado un informe en el que se estima que los accidentes de circulación cuestan anualmente a la sociedad española entre y millones de euros (FITSA, 2008). En la cuantificación del coste económico se incluyen los costes materiales y gastos médicos incurridos pero también conceptos más complejos como son la pérdida de productividad o la valoración económica de la pérdida de calidad de vida de las víctimas. Un método aceptado para la valoración económica de la pérdida de calidad de vida y del sufrimiento derivado de los accidentes de tráfico consiste en asignarle la indemnización económica pagada por las aseguradoras en concepto de compensación por el daño corporal sufrido. La Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor (en adelante, LRCSCVM) establece la obligatoriedad del seguro del automóvil (SOA) y lo define como un seguro de responsabilidad civil por los daños derivados de accidentes de circulación. Por tanto, el asegurador se obliga a indemnizar a un tercero por los daños y perjuicios causados por el asegurado en la conducción de un vehículo a motor. De este modo, la compañía de seguros desarrolla un papel crucial en la sociedad puesto que es la responsable de reparar económicamente a la víctima por el daño patrimonial soportado y también por la pérdida humana, entendiéndose ésta como la pérdida de calidad de vida y el sufrimiento que el accidente le genera. Ahora bien, determinar qué cantidad es la justa compensación económica por la que la compañía debe indemnizar a la víctima de un accidente de tráfico por el daño corporal sufrido no es una tarea sencilla ni exenta de discusión entre los expertos. 11
10 En España, desde 1995 la valoración de la indemnización económica del daño sufrido por las víctimas de accidentes de tráfico debe cuantificarse de acuerdo con el Sistema para la Valoración de los Daños y Perjuicios causados a las Personas en Accidentes de Circulación publicado como Anexo de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor y comúnmente conocido como baremo de indemnizaciones. Este sistema de valoración se articula mediante unas tablas que incluyen los conceptos indemnizables así como las cuantías indemnizatorias a otorgar. La novedad de este modelo de valoración de las indemnizaciones se halla en la obligatoriedad de su aplicación por parte del juez. Según palabras del propio legislador, con la introducción del baremo se persiguió la desjudicialización de las reclamaciones, garantizando la igualdad de criterios en la valoración de las indemnizaciones. Sin embargo, desde su introducción, este nuevo sistema de valoración de las indemnizaciones ha ido acompañado de una notable controversia. Después de más de una década de experiencia en la aplicación del actual sistema de valoración de las indemnizaciones, y con motivo de la reciente reforma de la LRCSCVM que ha incrementado los importes mínimos de cobertura del seguro obligatorio siguiendo las directrices marcadas por la Directiva 2005/14/CE (5ª Directiva), desde distintas instituciones se ha planteado que es el momento de realizar una revisión del sistema de baremo, formando grupos de trabajo con el objetivo de analizar cómo debería ser modificado. Aunque actualmente está en discusión y, por tanto, existe poca información aún sobre las conclusiones que se están alcanzando, todas las partes implicadas coinciden en reconocer que es el momento de afrontar reformas que adecuen el mismo a la realidad social, sin alterar su actual estructura concebido como un Sistema Legal y Tasado de Indemnización. El principio que debe inspirar toda legislación sobre responsabilidad civil es el de la reparación integral del daño. Es decir, para el caso que nos ocupa, se debe procurar, siempre que sea posible, que toda víctima no responsable civilmente de un accidente de tráfico se encuentre en la misma situación en la que estaría si el siniestro no se hubiera producido. Un primer paso, por tanto, requiere individualizar todos los tipos de daños que pueden derivarse de un accidente de tráfico para determinar en cuáles este principio reparador será factible, y en cuáles no. Una posible clasificación, aunque no la única, consiste en diferenciar entre el propio daño corporal, denominado habitualmente como daño no patrimonial o daño moral, y las consecuencias económicas del daño, englobadas en el denominado daño patrimonial. El daño no patrimonial o daño moral es el perjuicio que se produce fuera de todo contexto económico. En la mayoría de ordenamientos jurídicos se incluye, dentro de este daño, el sufrimiento físico y/o psíquico, y la pérdida de calidad de vida. En relación al dolor y sufrimiento derivado del accidente, hemos de distinguir entre los padecidos por la propia víctima y los sufridos por sujetos distintos. En la mayoría 12
11 de países, como es el caso de España o Noruega, la víctima tiene derecho a ser indemnizada por el dolor y sufrimiento que padece durante el tiempo que se recupera de la lesión hasta que se le estabilizan las secuelas. En cuanto al sufrimiento padecido por personas distintas de la víctima, normalmente sólo se reconoce el derecho de indemnización para el caso de muerte de la víctima, y únicamente a los familiares más próximos. Una vez las secuelas se han estabilizado, la mayoría de legislaciones señalan que la víctima debe ser compensada por la pérdida de calidad de vida que la lesión le ha provocado. Es el denominado danno biologico del derecho italiano, o loss of amenities of life del inglés. Siguiendo la definición ofrecida en el proyecto del baremo médico europeo (Rothley, 2003), por pérdida de calidad de vida hemos de entender la alteración de las actividades habituales del día a día, esto es, de la serie de gestos y actos que mujeres y hombres realizan desde el momento en que se levantan hasta que se acuestan independientemente de la vida profesional. Por tanto, es aquel daño que influye en la vida cotidiana y que afecta de forma idéntica a todos los individuos. En esta definición se incluyen los dolores y repercusiones psíquicas asociados normalmente a la lesión y, de este modo, el sufrimiento derivado de la incapacidad permanente raramente es indemnizado aparte. Además de estos dos daños no patrimoniales, fruto de la experiencia y filosofía de cada país, los distintos ordenamientos jurídicos pueden recoger otros daños morales diferentes a los anteriormente descritos. En Suecia, por ejemplo, la víctima tiene derecho a indemnización cuando el desempeño de las tareas laborales le requiere un mayor esfuerzo debido a la lesión. En el caso español se reconoce una indemnización complementaria cuando la lesión es especialmente grave. El proyecto de baremo europeo se pronuncia sobre estos perjuicios específicos, señalando que únicamente el perjuicio estético, el sexual, los dolores excepcionales y el de la realización de actividades de ocio son daños morales que no quedarían incluidos en el concepto de pérdida de calidad de vida y, por tanto, los únicos que deben ser indemnizados de forma complementaria. Entre los daños patrimoniales indemnizables, en la mayoría de países normalmente se diferencia entre los gastos derivados del accidente (daño emergente) y la pérdida de ingresos futuros. Dentro de los gastos causados por el siniestro se incluyen los de asistencia médica y de tratamiento. Ahora bien, también deben considerarse los gastos de sepelio de la víctima, en caso de fallecimiento, o los derivados de la necesidad de adaptación del vehículo o de la vivienda cuando el accidente haya causado a la víctima algún tipo de invalidez. En general, en la mayoría de ordenamientos se reconoce el derecho de ser resarcido por cualquier tipo de gasto derivado del accidente siempre que éste sea razonable y esté debidamente justificado. Una partida de gasto no reconocida en todas las legislaciones y que es de difícil valoración económica es cuando la asistencia es prestada por un familiar o amigo. 13
12 El segundo grupo de perjuicios recogido dentro del daño patrimonial es el formado por la pérdida de ingresos que la víctima deja de obtener como consecuencia del accidente. En este apartado se han de distinguir entre aquellos ingresos dejados de obtener durante el periodo de recuperación, y los ingresos futuros. Dado que la víctima normalmente es indemnizada una vez se ha recuperado de la lesión o cuando se le han estabilizado las secuelas, los primeros, en principio, pueden ser justificados y, por tanto, resarcidos en su integridad. Los segundos, en cambio, necesitan ser pronosticados. En el Derecho inglés, por ejemplo, se utiliza el método de multiplicar-multiplicando para la estimación de los ingresos futuros. En España, en cambio, para su cálculo, se aplican unos factores correctores aumentativos sobre la indemnización básica otorgada por el daño moral. El valor de estos factores depende positivamente de la renta anual de la víctima. Por último, en caso de muerte del individuo, el resarcimiento del perjuicio económico de otros perjudicados debería fijarse en base al grado de dependencia económica de éstos respecto a la víctima. El trabajo que aquí se presenta, está dividido en dos partes. En la primera parte Aspectos fundamentales de la valoración de daños personales derivados de accidentes de circulación se presentan los conceptos teóricos que ayudarán al lector a comprender la dinámica del funcionamiento del baremo en España, comparándolo con los sistemas existentes en otros países de nuestro entorno, así como a obtener una idea, lo más concreta posible, del estado de la cuestión sobre la reforma del sistema. La estructura de la primera parte es la siguiente. En el capítulo 2, realizamos una explicación detallada del actual sistema de valoración, previo repaso sobre los antecedentes del baremo vinculante. También se presenta una breve pincelada sobre la acción judicial, analizando las diferencias entre el procedimiento judicial penal y civil y las recientes modificaciones legales en este aspecto. El capítulo 3 aparece destinado a resumir algunos de los sistemas de valoración del daño personal existentes en Europa, comparándolos entre ellos y, presentando el proyecto de baremo europeo. Finalmente, en el capítulo 4, resumimos las cuestiones que se han planteado hasta el momento sobre las perspectivas de reforma del baremo español. La segunda parte del trabajo, Impacto económico de la modificación del sistema de valoración de daños personales, responde a la necesidad de realizar ejercicios prácticos de valoración de los posibles escenarios que la futura reforma del baremo pueda definir. A partir de la base de datos de una cartera real de siniestros de accidentes de tráfico con víctimas que han sufrido algún tipo de daño corporal, en el capítulo 5, se resumen los descriptivos de dicha muestra, mientras que en el capítulo 6, se analiza un modelo de regresión que trata de ver qué variables o factores inciden en el coste total de liquidación. Finalmente, en el capítulo 7, se realizan una serie de ejercicios prácticos de valoración de algunos escenarios propuestos de reforma sobre diferentes aspectos del baremo. 14
13 PRIMERA PARTE ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA VALORACIÓN DE DAÑOS PERSONALES DERIVADOS DE ACCIDENTES DE CIRCULACIÓN CAPÍTULO 2 SISTEMA ESPAÑOL DE VALORACIÓN DEL DAÑO CORPORAL DERIVADO DE ACCIDENTES DE CIRCULACIÓN 1 ANTECEDENTES AL BAREMO VINCULANTE En España, hasta principios de la década de los noventa, se aplicaba un sistema abierto en la evaluación de los daños corporales derivados de un accidente de circulación, mediante el cual el juez disponía de total libertad en la fijación de la indemnización económica. En 1991, por medio de la Orden Ministerial 6601/91 (en adelante OM 6601/91), de 5 de marzo, se dio publicidad al primer sistema de valoración de los daños personales ocasionados por vehículos de motor en el ámbito del seguro de responsabilidad civil. Como queda reflejado en los primeros párrafos de la Orden Ministerial, este sistema de cuantificación de las indemnizaciones nacía como respuesta a las dificultades que estaba atravesando el ramo del automóvil en ese momento. En particular, se destacaban tres elementos que habían incidido especialmente en el desequilibrio técnico del ramo: una elevada litigiosidad, la tendencia alcista de las indemnizaciones y la enorme dispersión en las cuantías indemnizatorias que se otorgaban. Para solventar estos problemas, el legislador del baremo busca en éste un sistema que conjuntamente aporte una grado de previsibilidad (para fomentar acuerdos), de moderación en las indemnizaciones (evitando la tendencia alcista, fuente de los desequilibrios técnicos de las compañías de seguros) y que procure por la igualdad de las indemnizaciones (para garantizar el derecho constitucional de igualdad entre las víctimas de un accidente de tráfico). Este nuevo y primer sistema de valoración del daño corporal se realizaba mediante una tabla o baremo de indemnizaciones que recogía, en función de diferentes criterios, la cuantía total a pagar al perjudicado por las lesiones sufridas. Se designaba esta tabla de indemnizaciones como procedimiento apto para la entidad aseguradora en el cálculo de las provisiones técnicas por prestaciones pendientes para este tipo de daños. Por otra parte, también se consideraba adecuada como elemento orientador para determinar las indemnizaciones a 15
14 otorgar por daños corporales por parte de los Tribunales. Se trataba, por tanto, de una herramienta de que disponían los jueces para la valoración del daño corporal, cuando las cantidades consignadas en el baremo coincidieran con los perjuicios reales surgidos, pero, en cualquier caso, su aplicación no era de carácter vinculante. Entre otras cosas, la OM 6601/91 de 5 de marzo del 1991 supuso la desaparición de la categorización de las lesiones permanentes derivadas de accidentes de circulación según la tipología propia de la Seguridad Social, es decir, la que diferenciaba entre incapacidad permanente absoluta (para todo tipo de trabajo), total (para la profesión o actividad habitual) y parcial. A partir de ese momento se habla ya de factores de corrección de la indemnización básica correspondiente. Respecto a aspectos más concretos, se incluyen los gastos derivados de la necesidad de ayuda de otra persona, que antes no habían sido contemplados. 2. LA LEY 30/95, DE 8 DE NOVIEMBRE: EL BAREMO VINCULANTE 2.1 Estructura y funcionamiento básico Con la entrada en vigor de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, aprobada a través de la Disposición adicional octava de la Ley 30/1995 de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados, la aplicación del baremo pasó a ser obligatoria en la determinación de las indemnizaciones por daños personales causados a las personas en accidentes de circulación, y así queda establecido en su artículo 1, apartado 2: Los daños y perjuicios causados a las personas, comprensivos del valor de la pérdida sufrida y de la ganancia que hayan dejado de obtener, previstos, previsibles o que conocidamente se deriven del hecho generador, incluyendo los daños morales, se cuantificarán en todo caso con arreglo a los criterios y dentro de los límites indemnizatorios fijados en el anexo de la presente Ley. El anexo de la Ley, tal y como se señala en el párrafo anterior, recoge el Sistema para la Valoración de los Daños y Perjuicios causados a las Personas en Accidentes de Circulación, que se estructura en dos apartados y un anejo (anexo del Anexo de la Ley). En el primer apartado, se consideran los criterios para la determinación de la responsabilidad y la indemnización, y, en el segundo, las reglas sobre la explicación del Sistema. Tras definir estos criterios, principios y reglas, en el anejo se presenta el sistema tabular del baremo ordenado por: 1) Indemnizaciones por muerte (Tablas I y II); 2) Indemnizaciones por lesiones permanentes (Tablas III, IV y VI); y 3) Indemnizaciones por incapacidades temporales (Tabla V). 16
15 El sistema de valoración o baremo publicado en la Ley deberá aplicarse siempre que el accidente no sea consecuencia de delito doloso. El método parte de fijar unas indemnizaciones básicas por muerte, por lesiones permanentes (invalidantes o no), o por lesiones temporales, y sobre ellas aplicar unos factores correctores en función de la concurrencia de determinadas circunstancias relacionadas fundamentalmente con la edad y la situación económica del perjudicado. En la dinámica del baremo, y por tanto, en el diseño de las tablas, se contemplan fundamentalmente dos tipos de daños personales derivados de accidentes de circulación a resarcir: los daños no patrimoniales y los daños patrimoniales, y ello tanto en el caso de lesiones permanentes y temporales, como en el caso del fallecimiento del individuo. En el baremo, por un lado, los daños no patrimoniales aparecen ligados fundamentalmente a la modificación en el estado de salud como consecuencia del accidente y lo que ello conlleva en pérdida de calidad de vida. Como vimos en la introducción, en esta categoría se incluyen los daños morales, expresamente recogidos en la redacción de la Ley, pero sin entrar en su definición explícita. La indemnización básica que establece el baremo comprende fundamentalmente la valoración de este tipo de daños. Por otro lado, los daños patrimoniales reconocidos por el baremo son, entre otros, los gastos médicos, farmacéuticos y hospitalarios, así como los perjuicios económicos producidos por el suceso. En este baremo, por regla general, los perjuicios económicos son valorados mediante factores de corrección aplicados sobre la indemnización básica. La indemnización básica en el caso de fallecimiento (Tabla I del baremo) se calcula en función del número de perjudicados y su relación (parentesco) con la víctima, por una parte, y la edad de la víctima por otra. En la tabla se estructuran una serie de grupos que recogen básicamente el estado civil de la víctima y los hijos mayores y menores de edad, así como otros descendientes. Respecto a la edad de la víctima se fijan unos importes monetarios superiores para los individuos de hasta 65 años de edad. Los factores de corrección para las indemnizaciones básicas por muerte aparecen en la Tabla II. Básicamente recogen porcentajes de incremento de la indemnización básica en función de los perjuicios económicos que se originan (teniendo en cuenta unos intervalos dados para sus ingresos anuales netos derivados del trabajo personal), así como la existencia de circunstancias familiares especiales (como la discapacidad física o psíquica del perjudicado anterior al accidente, o el fallecimiento de los dos padres en el siniestro). Las indemnizaciones básicas por la existencia de lesiones permanentes quedan recogidas en la Tabla III, incluyendo también los daños morales. En este caso, la indemnización básica se calcula en función de un sistema de puntos que indican la gravedad de la lesión. La puntuación se establece a partir de la Tabla VI (baremo 17
16 médico). Finalmente, el cálculo de la cantidad a indemnizar dependerá del valor monetario del punto recogido en la tabla (el valor del punto aumenta a medida que lo hace la puntuación total asignada a la lesión) y de la edad de la víctima (el valor del punto decrece conforme aumenta ésta). Los factores de corrección para las indemnizaciones básicas por lesiones permanentes aparecen en la Tabla IV. Al igual que en el caso de muerte, se trata de incrementos porcentuales que dependen de los perjuicios económicos sufridos por la víctima, incluyendo en este caso la posibilidad de compensar por daños morales complementarios (cuando una sola secuela exceda de 75 puntos o las secuelas concurrentes superen los 90). En la tabla se establecen también unas cuantías monetarias máximas en función de la incapacidad para la ocupación habitual provocada por el accidente (incapacidad permanente parcial, total, absoluta, grandes inválidos, ). La Tabla VI del baremo define los diferentes tipos de lesiones permanentes indemnizables, diferenciando entre el menoscabo psicofísico (secuelas) y el perjuicio estético. Cada secuela se evalúa mediante una horquilla de puntos, estableciéndose la puntuación final en función del grado de limitación o pérdida de función que haya sufrido el miembro u órgano afectado. Del mismo modo, para el perjuicio estético, se definen diferentes niveles según la intensidad, con una horquilla de puntuación para cada nivel, fijándose la puntuación por este concepto en función de las concretas circunstancias de cada supuesto. Cuando el lesionado tiene más de una secuela producidas por el accidente, se les otorga una puntuación conjunta, nunca superior a 100 puntos, que se obtiene mediante la aplicación recursiva de la siguiente fórmula, (100 - M)* m P = + M, 100 donde M es la puntuación de la secuela de mayor valor y m la puntuación de la secuela de menor valor. Una vez calculada la puntuación total por secuelas, en la Tabla III del baremo se establece, como hemos comentado anteriormente, la indemnización monetaria por cada punto. Si la víctima también ha sufrido perjuicio estético, para el cálculo de la indemnización por lesiones permanentes, se suman aritméticamente las cuantías económicas resultantes de las puntuaciones correspondientes a secuelas fisiológicas y estéticas. Las indemnizaciones por incapacidad temporal aparecen en la Tabla V. La indemnización básica (incluyendo los daños morales) es una cuantía fija y diaria ligada a los días de baja, distinguiendo entre aquellos en los que la víctima ha estado en el hospital, o días de baja hospitalarios, los días de baja impeditivos (la víctima no está hospitalizada pero no puede realizar su actividad laboral), y finalmente los días de baja no impeditivos (la víctima acude a su trabajo, aunque 18
17 no está totalmente recuperada de los daños sufridos). Los factores de corrección también aparecen asociados a los perjuicios económicos sufridos por la víctima, con incrementos porcentuales de las indemnizaciones básicas en función de los ingresos netos derivados del trabajo personal dejados de percibir, con el establecimiento de unas cuantías máximas 1. El baremo establece que para toda indemnización, si la víctima ha influido en la ocurrencia del accidente o en la agravación de sus consecuencias, esto es, cuando existe concurrencia de culpas, se debe reducir la indemnización, incluso para los gastos de asistencia médica y de entierro y funeral, en el porcentaje de culpa que le corresponda. Otro factor reductor o de incremento, según circunstancias, se aplica cuando subsisten incapacidades preexistentes que han influido en el resultado final de la lesión. El baremo prevé la posibilidad de sustituir la indemnización a tanto alzado por una renta vitalicia a favor del perjudicado. Hasta el momento se ha utilizado muy poco esta opción. En la mayoría de situaciones que se ha asignado una renta vitalicia ha sido para cubrir los gastos de cuidado en grandes inválidos a lo largo de su vida, pero, incluso en estos casos, se ha otorgado una cuantía a tanto alzado para el resto de conceptos indemnizables (secuelas, días de baja, etc.). Finalmente señalar que las indemnizaciones por los daños personales derivados de accidentes de circulación pueden obtenerse simultáneamente a los seguros de accidentes, los seguros de vida y las prestaciones de la Seguridad Social, aunque en este último caso quedan excluidas las prestaciones sanitarias, haciendo referencia únicamente a las económicas (tanto las derivadas de incapacidad temporal, como de incapacidad permanente). Los gastos de asistencia médica y hospitalaria se rigen por convenios de asistencia sanitaria firmados entre las entidades aseguradoras, el Consorcio de Compensación de Seguros e instituciones sanitarias. La compatibilidad de prestaciones puede generar, por tanto, una sobreindemnización de la víctima. 2.2 Críticas a la imposición de un baremo: jurisprudencia El baremo introducido en la Ley 30/1995 ha estado sujeto a una gran controversia desde su entrada en vigor. Algunas de las sentencias que han creado doctrina al respecto son: STS 280/1997, de 26 de marzo; STC 181/2000, de 29 de junio; STC 102/2002, de 6 de mayo y STC 42/2003, de 3 de marzo. Las críticas más relevantes pueden resumirse en los siguientes puntos (véase Aragón, 1997; García, 2002): 1 En el siguiente apartado se analiza la STC 181/
18 - Limitación de las funciones de los tribunales de justicia, ya que la aplicación de la ley general y abstracta al caso concreto la lleva a cabo el legislador y no el juez. - El poder legislativo sólo puede intervenir en el ámbito del seguro obligatorio, ya que el seguro voluntario pertenece al libre mercado. En este sentido, la entidad aseguradora cobra una sobreprima por el seguro voluntario, puesto que, en caso de siniestro, responderá de acuerdo a los límites fijados por el baremo que han sido establecidos basándose en las cuantías del seguro obligatorio. - La vinculación obligatoria a un baremo sustituye el principio de reparación del daño causado por una compensación. Cuando esta compensación no coincide con el total del daño causado, se está vulnerando el derecho a la vida y a la integridad física de la víctima, al no ser completamente reparada de un atentado contra tal derecho. - Infracción del derecho a la tutela judicial efectiva en aquellos casos que el órgano competente no pueda atender las pretensiones indemnizatorias del perjudicado por no estar dentro de los límites del baremo. De toda la jurisprudencia derivada de este tema, una sentencia merece ser destacada por su relevancia a la hora de aplicar la actual normativa, es la sentencia del Tribunal Constitucional de 29 de junio del 2000 (en adelante STC 181/2000). En ella se desestimó la mayoría de las anteriores cuestiones de inconstitucionalidad planteadas al baremo, legitimándolo como sistema de valoración vinculante para daños corporales. Ahora bien, estimó parcialmente la vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva. Para corregir este aspecto declaró nulos los factores de corrección de la indemnización por incapacidad temporal, argumentando que su aplicación podía dejar sin cubrir la totalidad de los perjuicios económicos sufridos por la inactividad laboral de la víctima. La STC introduce un nuevo concepto denominado culpa relevante, asignando a los casos en los que ésta concurra la posibilidad de reclamar, previa acreditación de los mismos, ingresos superiores a los fijados por el factor de corrección de Perjuicio Económico; limitando a los criterios fijados en el apartado B de la Tabla V al resto de los supuestos. 3. LA ACCIÓN JUDICIAL 3.1 El procedimiento judicial penal Nuestro Código Penal no solamente castiga las lesiones ocasionadas como consecuencia de agresiones dolosas a las personas, sino también aquellas lesiones que tienen su origen en imprudencias, es decir, en acciones llevadas a cabo por individuos que no pretendían lesionar, pero que no adoptaron la 20
19 diligencia suficiente para evitar los daños. El concepto de imprudencia es fundamental porque en ocasiones su grado determinará si la acción se considera falta o delito. La falta lleva asociada una sanción consistente en una multa y puede llevar aparejada la retirada del permiso de conducción; el delito, además de la multa, puede suponer privación de la libertad y/o retirada del permiso de conducción. El único requisito que se establece para que el daño a la persona sea perseguible penalmente es que haya requerido más de una primera asistencia. Por otra parte, existe una estrecha relación entre la acción penal y la acción civil puesto que, como indica el artículo 109 del Código Penal La ejecución de un hecho descrito por la Ley como delito o falta obliga a reparar, en los términos previstos en las leyes, los daños y perjuicios por él causados. Por tanto, además de la sanción penal, el autor del daño debe responder civilmente por el perjuicio ocasionado. Del párrafo anterior se deriva que todas las lesiones causadas por una persona a los mandos de un vehículo a motor, si han requerido más de una primera asistencia, pueden conllevar responsabilidad penal, bien por la comisión de una falta (imprudencia leve) o de un delito (imprudencia grave o dolo). La responsabilidad penal por producir la lesión lleva anudada la responsabilidad civil, que se manifiesta en la obligación de indemnizar a la víctima por el daño personal. En este trabajo nos centramos en los casos en los que las lesiones se produjeron por imprudencia (delito o falta), ya que, cuando existe dolo, la compensación económica por el daño corporal no está sujeta al baremo indemnizatorio (Fernández, 1999). El plazo máximo para denunciar al autor de la falta es de seis meses desde la ocurrencia del accidente, y se siguen los trámites del juicio de faltas. En el caso de delito imprudente, se siguen los trámites del procedimiento abreviado. 3.2 El procedimiento judicial civil Existe una alternativa al procedimiento penal que es la vía civil. Por esta vía, el perjudicado tiene la posibilidad de exigir tan solo la indemnización de las lesiones ocasionadas con motivo del uso de un vehículo a motor, sin exigir la responsabilidad penal del causante de las mismas. En el ámbito de lo civil, los procedimientos de accidentes de tráfico siguen el criterio de la cuantía (juicio ordinario o juicio verbal). El plazo para exigir la indemnización de las lesiones es de un año desde que se pueda ejercitar la acción. El requisito para iniciar un procedimiento judicial civil es la existencia de un hecho (accidente), unos perjuicios (daños personales) y una relación entre ambos. Además, es necesario que no exista una sentencia penal firme condenatoria con una indemnización económica estipulada, ya que no se puede volver a reclamar 21
20 por el mismo hecho dado que tiene la consideración de cosa juzgada. En el supuesto que haya existido un proceso penal previo en el cual no se haya podido demostrar la culpabilidad del imputado y el perjudicado no haya renunciado a la acción civil, éste tiene la opción de iniciar un Auto Ejecutivo. El Auto Ejecutivo es el último acto dentro del proceso penal, pero la demanda se ha de realizar mediante el cauce civil. A través de este proceso se aplica la responsabilidad civil objetiva para que la víctima pueda ser indemnizada por los daños personales. 3.3 Oferta y respuesta motivada La entrada en vigor de la Ley 21/2007, de 11 de julio, por la que se modifica el Texto Refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor (en adelante, TRLRCSCVM), aprobado por el Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, y el texto refundido de la Ley de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados, aprobado por el Real Decreto Legislativo 6/2004, de 29 de octubre, supuso la incorporación de dos nuevos conceptos dentro de nuestro ordenamiento jurídico: la oferta y la respuesta motivadas. El objetivo de ambas medidas, de aplicación obligatoria para las aseguradoras, es triple. Por un lado pretende agilizar los procesos de fijación de las indemnizaciones, con un fin garantista o proteccionista de los perjudicados. Por otro, aunque directamente relacionado con el anterior, persigue reducir la litigiosidad entre las partes, favoreciendo el alcance de acuerdos, o la resolución de los conflictos por la vía transaccional. Además, y en tercer lugar, pretende ofrecer una mayor transparencia en los procesos de gestión. El Reglamento que desarrolla la Ley incide de manera específica en ambos conceptos, incluyendo nuevas obligaciones para el asegurador, y profundizando en la definición de determinados puntos que facilitan la aplicación de la misma con mayor seguridad jurídica (especialmente, en relación a la aplicación de los intereses por mora). La oferta y la respuesta motivada aparecen reglamentadas en al artículo 7 del TRLRCSCVM. En su desarrollo se contemplan dos situaciones claramente diferenciadas y con efectos distintos sobre las obligaciones de la aseguradora. Por un lado hay que destacar aquellas situaciones en las que el daño está plenamente cuantificado y está determinada la responsabilidad, cumpliéndose ambas condiciones simultáneamente. Por otro, cabe señalar aquellas situaciones en las que el daño no está plenamente cuantificado o no puede cuantificarse. No obstante, en cualquiera de los casos, el plazo a utilizar es de 3 meses desde la recepción de la reclamación. El artículo 7.2 del TRLRCSCVM dice textualmente: En el plazo de tres meses desde la recepción de la reclamación del perjudicado, el asegurador deberá presentar una oferta motivada de indemnización si entendiera acreditada la 22
LEY SOBRE RESPONSABILIDAD CIVIL Y SEGURO EN LA CIRCULACIÓN DE VEHÍCULOS A MOTOR. REAL DECRETO LEGISLATIVO 8/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre responsabilidad
LEGISLACIÓN CONSOLIDADA. TEXTO CONSOLIDADO Última modificación: 23 de septiembre de 2015
puedan conocer en el plazo más breve posible la entidad aseguradora que cubre la responsabilidad civil del causante.
REAL DECRETO LEGISLATIVO 8/2004, DE 20 DE OCTUBRE, POR EL QUE SE APRUEBA EL TEXTO REFUNDIDO DE LA LEY SOBRE RESPONSABILIDAD CIVIL Y SEGURO EN LA CIRCULACIÓN DE VEHÍCULOS A MOTOR (INCORPORA EL BAREMO DE

References: artículo 1
 artículo 109
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 resolución 
 artículo 7
 artículo 7
 REAL DECRETO 

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