Source: http://argentinasinjuiciosporjurado.blogspot.com/
Timestamp: 2017-01-21 08:31:01+00:00

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Director y editor de “Argentina sin Juicios por Jurado”
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El sistema de juicio por jurados es el más antidemocrático, antirrepublicano y antiliberal de Occidente. El jurado no es el pueblo ni ha sido elegido por el pueblo: son doce personas surgidas de un sorteo en el padrón electoral. El jurado condena y absuelve arbitrariamente, sin dar ninguna explicación al imputado, a la víctima (o sus familiares) ni a la sociedad en general, lo cual se riñe con la transparencia y racionalidad que deben exhibir los actos de gobierno y lo hace absolutamente inconstitucional. El sistema es primitivo, retrógrado y oscurantista, porque desprecia todo un siglo de moderna ciencia penal para poner el juzgamiento en manos de ciudadanos que, aunque sean muy inteligentes y brillantes en lo suyo, no han sido capacitados para juzgar (y nadie examina su aptitud mental), siendo posible que se le pasen cosas por alto y dicten su veredicto incurriendo en un error judicial. Los miembros del jurado carecen de la experiencia necesaria en los estrados judiciales y resultan más permeables a la manipulación, corriéndose el peligro de que decidan con sentimentalismo, ceguera e irracionalidad. El sistema es lento, caro y fracasado en el mundo. No sólo perjudica a la población y perturba la administración de justicia, sino que también discrimina a las víctimas de delitos y puede poner en riesgo la integridad física o psíquica de los miembros del jurado. Los peligros del juicio por jurados son evidentes y sus beneficios un fantasioso mito, por lo que no sorprende que mayormente sean promovidos por procesalistas extremados y divulgadores ingenuos, y normalmente sean rechazados por los abogados, magistrados y juristas más destacados. Hoy y siempre: ¡Argentina sin juicios por jurado!
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Y del 20% de los ciudadanos que asistieron, en promedio la mitad es descartada en la selección del jurado o actúa como jurado suplente y no participa en la deliberación. ¿Qué creen que pueden pensar de la justicia estas personas que fueron convocadas y comparecieron inútilmente? A ellas tampoco nadie les pregunta nada. Como se ve, las encuestas son mentirosas y sesgadas. La preguntas obvias son: ¿Qué valor podría tener una encuesta realizada al 10% de los que asistieron voluntariamente y tuvieron la fortuna de participar como jurado? ¿La inasistencia del 80% de los convocados acaso no es un dato mucho más elocuente que lo que opinen ese 10% remanente?
En la provincia de Buenos Aires, nadie preguntó qué imagen se llevaron de la justicia a los familiares de la niña víctima del abuso sexual por el que fue absuelto Nelson Martín Alsina, quienes expresaron indignación por el veredicto del jurado. Tampoco se le pregunta nada a la mamá de la niña supuestamente abusada por el padrastro en Bahía Blanca, quien denuncia que el absuelto compró al jurado. Ni preguntan a Rocío Martínez y a su marido Gino qué opinión les merece la justicia penal bonaerense luego de que el jurado popular declarara no culpable a la mujer que les disparó en repetidas oportunidades con un arma de fuego. Y a nadie le importa qué piensan de la justicia los familiares del asesinado Walter Darío Maillet, quienes repudiaron públicamente el veredicto absolutorio del jurado popular. La demagogia, cuya única preocupación son las encuestas, ha invadido todos los ámbitos. Ahora le tocó el turno a la administración de justicia. El juicio por jurados no ha sido ideado para “afianzar la justicia” como manda el Preámbulo de la Constitución Nacional, sino para contentar a la gente (en realidad, someter a la gente) y exhibir una imagen positiva de la justicia, sin importar que el juzgamiento de los delitos sea de inferior calidad.
Existe una serie de disposiciones normativas vinculadas al juicio por jurados que reflejan una deliberada discriminación procesal hacia las víctimas, así como privilegios indebidos en cabeza de los imputados de delitos. Ello explica por qué, en proporción, el jurado popular absuelve más que los jueces letrados.
ARTÍCULO 22 BIS: (Artículo Incorpo­rado por Ley 14.543) El Tribunal de jurados conocerá en los delitos cuya pena máxima en abstracto exceda de quince (15) años de prisión o reclu­sión o, tratándose de un concurso de delitos, alguno de ellos supere dicho monto. En el plazo previsto en el artículo 336, el imputado, personalmente o por in­termedio de su defensor, podrá re­nunciar a la integración del Tribunal con jurados, en cuyo caso el Tribunal se conformará de acuerdo a lo esta­blecido en el artículo 22.La renuncia deberá ser ratificada por el imputado en presencia del Juez, quien previamente le informará de las consecuencias de su decisión, y verifi­cará si fue adoptada libremente y sin condicionamientos.Una vez firme la requisitoria de eleva­ción a juicio no podrá renunciarse al juicio por jurados, bajo pena de nuli­dad.En caso de existir pluralidad de impu­tados, la renuncia de uno de ellos determinará la integración del Tribu­nal de conformidad a lo establecido en el artículo 22.
ARTÍCULO 22 BIS: (Texto según la reforma que se propone) El Tribunal de jurados cono­cerá en los delitos cuya pena máxima en abstracto exceda de quince (15) años de prisión o reclusión o, tratán­dose de un concurso de delitos, al­guno de ellos supere dicho monto. El procedimiento de juicio por ju­rados podrá ser solicitado por cualquiera de las partes en el plazo previsto en el art. 336, pero requiere la expresa conformidad del fiscal, del particular dam­nificado, del defensor y del imputado. Si cualquiera de ellos se opusiera, el Tribunal se confor­mará de acuerdo a lo establecido en el artículo 22.En caso de existir pluralidad de imputados, la oposición de cual­quiera de ellos al juicio por jura­dos determinará la integración del Tribunal de conformidad a lo establecido en el artículo 22. REFORMA 2
ARTÍCULO 371 QUÁTER: (Artículo In­corporado por Ley 14.543) Veredicto. 1. El veredicto deberá versar, respecto de cada hecho y de cada acusado, so­bre lo atinente a:a) La existencia del hecho en que se sustenta la acusación.b) La eventual participación del o de los imputados en el mismo.El veredicto de culpabilidad requerirá como mínimo de diez (10) votos afir­mativos sobre las cuestiones plantea­das. Si el delito por el que fuera califi­cado legalmente el hecho en que se sustenta la acusación tuviera prevista pena de prisión o reclusión perpetua, se requerirá unanimidad de votos afirmativos.Si se resolviera negativamente la pri­mera cuestión, no se tratará la se­gunda.Salvo lo dispuesto en el apartado 2), la sesión terminará cuando se obtenga un veredicto de culpabilidad, de no culpabilidad o de no culpabilidad por razones de inimputabilidad, los que no podrán incluir ningún otro aditamento o aclaración, y el formulario final será confeccionado, firmado y datado por el presidente en presencia de todo el jurado.2. Jurado estancado. Cuando no se obtuviere el número de votos requeri­dos respecto a los interrogantes planteados en a) y/o b) del apartado anterior, se debatirá y votará nueva­mente la cuestión hasta tres (3) ve­ces.De mantenerse la situación, el vere­dicto será de no culpabilidad, salvo que se hubieran obtenido más de ocho (8) votos afirmativos, en cuyo caso el jurado se declarará estancado, y el presidente hará saber tal cir­cunstancia al secretario.El juez convocará inmediatamente al jurado a la sala de audiencia. Una vez presentes todas las partes, el o los imputados y la totalidad del jurado, el juez comunicará que el jurado se de­claró estancado, y le preguntará al fis­cal si habrá de continuar con el ejerci­cio de la acusación.En caso negativo, el juez absolverá al acusado, salvo que el ofendido cons­tituido en particular damnificado sos­tenga la acusación que hubiere for­mulado el fiscal en la oportunidad del artículo 334.En caso afirmativo, el jurado volverá a deliberar y votar las cuestiones. Si el jurado continuase estancado, se pro­cederá a su disolución, y se dispondrá la realización del juicio con otro ju­rado.Si el nuevo jurado también se decla­rase estancado, el veredicto será de no culpabilidad.
ARTÍCULO 375 BIS: (Artículo Incorporado por Ley 14543) Sentencia en juicio por jurados.Cuando el juicio se celebre por Tribunal de jurados, la sentencia se ajustará a las normas previstas en este código pero deberá contener el veredicto del jurado y la transcripción de las instrucciones dadas al jurado sobre las disposiciones aplicables al caso.Si el Juez estimare que el veredicto de culpabilidad resulta manifiestamente contrario a la prueba producida en el proceso procederá por resolución fundada a decretar su nulidad, ordenando la realización de un nuevo debate con otro Tribunal. Su decisión será irrecurrible.Si correspondiere la imposición de una pena privativa de la libertad de efectivo cumplimiento y hubiere pedido de parte, el juez podrá disponer una medida de coerción, agravar la aplicada o aumentar las condiciones a que se encuentre sometida la libertad del imputado; aún cuando el fallo no se hallare firme y en proporción al aumento verificado de peligro cierto de frustración del proceso.
ARTÍCULO 371 QUÁTER: (Texto según la reforma que se propone) Vere­dicto. 1. El veredicto deberá versar, respecto de cada hecho y de cada acusado, so­bre lo atinente a:a) La existencia del hecho en que se sustenta la acusación.b) La eventual participación del o de los imputados en el mismo.El veredicto de culpabilidad re­querirá como mínimo de ocho (8) votos afirmativos sobre las cues­tiones planteadas.Si se resolviera negativamente la pri­mera cuestión, no se tratará la se­gunda.La sesión de deliberación del ju­rado terminará cuando se ob­tenga un veredicto de culpabili­dad, de no culpabilidad o de no culpabilidad por razones de inim­putabilidad, los que no podrán in­cluir ningún otro aditamento o aclaración, y el formulario final será confeccionado, firmado y datado por el presidente en pre­sencia de todo el jurado.2. Jurado estancado. Cuando no se obtuviere el número de votos requeri­dos respecto a los interrogantes planteados en a) y/o b) del apartado anterior, se debatirá y votará nueva­mente la cuestión hasta tres (3) ve­ces.De mantenerse la situación, el vere­dicto será de no culpabilidad, salvo que se hubieran obtenido más de ocho (8) votos afirmativos, en cuyo caso el jurado se declarará estancado, y el presidente hará saber tal cir­cunstancia al secretario.El juez convocará inmediatamente al jurado a la sala de audiencia. Una vez presentes todas las partes, el o los imputados y la totalidad del jurado, el juez comunicará que el jurado se de­claró estancado, y le preguntará al fis­cal si habrá de continuar con el ejerci­cio de la acusación.En caso negativo, el juez absolverá al acusado, salvo que el ofendido cons­tituido en particular damnificado sos­tenga la acusación que hubiere for­mulado el fiscal en la oportunidad del artículo 334.En caso afirmativo, el jurado volverá a deliberar y votar las cuestiones. Si el jurado continuase estancado, se pro­cederá a su disolución, y se dispondrá la realización del juicio con otro ju­rado.Si el nuevo jurado también se decla­rase estancado, el veredicto será de no culpabilidad.
La ley de juicio por jurados establece una restricción a la recurribilidad del veredicto del jurado. Es lamentable que la decisión más importante del proceso penal, que es el veredicto, no sea revisable, pero la irrecurribilidad va de suyo con el sistema de jurados, ya que es imposible recurrir una decisión que carece de fundamentación.
La ley también ha extendido esta restricción a la sentencia (que a diferencia del veredicto sí es fundada por el juez), pero sólo respecto del fiscal (y particular damnificado), lo cual es un despropósito, ya que dicha facultad sí se admite al imputado. Es decir, tanto la defensa como la fiscalía (y el particular damnificado) deben contar con la posibilidad de hacer revisar la sentencia del jurado.
4. En los supuestos de los artículos 448 y 449.En el procedimiento de juicio por ju­rados, el Ministerio Público Fiscal ca­rece de legitimación para recurrir.ARTÍCULO 371 QUÁTER: (Artículo In­corporado por Ley 14543) Veredicto.[…]7. Irrecurribilidad. El veredicto del ju­rado es irrecurrible. El recurso contra la sentencia condenatoria o la que im­pone una medida de seguridad, deri­vadas del veredicto de culpabilidad o del de no culpabilidad por razones de inimputabilidad, se regirá por las dis­posiciones de este Código.La sentencia absolutoria derivada del veredicto de no culpabilidad del jurado es irrecurrible.
4. En los supuestos de los artículos 448 y 449.En el procedimiento de juicio por jurados, el Ministerio Público Fis­cal carece de legitimación para recurrir. (DEROGADO)ARTÍCULO 371 QUÁTER: (Texto según la reforma que se propone) Vere­dicto.[…]7. Recursos. El veredicto del ju­rado es irrecurrible. El recurso contra la sentencia se regirá por las dis­posiciones de este Código.
La sentencia absolutoria derivada del veredicto de no culpabilidad del jurado es irrecurrible.(DEROGADO)
Director y editor de Argentina sin Juicios por Jurado
Film que trata sobre la coacción a un miembro del jurado
La integridad física y psíquica de los jurados es una cuestión que siempre se descuida. En el afán de implementar el demagógico sistema de juicio por jurados, no se evalúa de modo serio el impacto que habrá de producir el mismo sobre los futuros miembros del jurado.
Una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos que son o pueden llegar a ser candidatos a actuar como jurados es la seguridad personal. A quienes se los obliga a actuar como jurados temen que el imputado (y sus familiares) o las víctimas (y sus familiares) tomen represalias.
Para la ciudadanía la propia seguridad (y la de sus seres queridos) es un tema principal. La mayor reticencia de la población a participar como jurados es, sin duda, por este motivo. Los ciudadanos, que frecuentemente han sido víctimas de hechos de inseguridad, temen también ser víctimas de alguna revancha motivada en el veredicto que dicten al actuar como jurados en un juicio criminal.
No se trata, por cierto, de una cuestión menor, porque la falta de seguridad personal puede influir en el veredicto del jurado y volcar indebidamente el juzgamiento hacia una condena o absolución, aunque sean contrarios a la prueba producida. Un jurado coaccionado, ante la perspectiva de sufrir represalias, tal vez se incline por un veredicto injusto. Tampoco es menor el peligro que se corre de victimizar a los jurados al obligarlos a juzgar en causas criminales. Ni tampoco es infundado el miedo de los ciudadanos a ser jurados. Hay que reconocer que los miembros del jurado son personas más vulnerables a las agresiones físicas y verbales. Y lo son por muchos factores que no siempre se tienen cuenta.
En primer lugar, los jurados son personas físicamente más vulnerables que los jueces. Los jueces no son tan numerosos e intervienen en muchos procesos, lo cual hace posible su custodia, incluso por tiempos prolongados. Además, su número limitado permite desplegar investigaciones a los fines de dar con los autores de las amenazas y así hacer cesar la situación anómala.
Distinto es el caso de los jurados. Es prácticamente imposible garantizar la integridad física de todas las personas que actúan como jurados. En un solo juicio tenemos a 12 personas a las cuales potencialmente se debería proteger. Y por cada siguiente juicio criminal serían otras 12 personas diferentes. Las fuerzas policiales no darían abasto para garantizar la integridad física y psíquica de todos los jurados y sus familiares.
En segundo lugar, los jurados son personas psíquicamente más vulnerables que los jueces. Los jueces están habituados al trato con los malvivientes. En más de una ocasión han recibido insultos o amenazas por parte de ellos o sus familiares, pero saben que tienen la autoridad para hacer cesar tales actos y los recursos para garantizar la propia seguridad, lo cual les brinda una mayor tranquilidad psíquica.
En el caso de los jurados, para ellos toda la situación es nueva. No están acostumbrados a los insultos ni las amenazas, y tampoco tienen la autoridad ni los recursos para poder sobrellevar la situación. Es muy grande la presión que ejerce sobre los jurados la coacción del imputado (y sus familiares) o de la víctima (y sus familiares).
Tampoco es menor el peso de la responsabilidad que implica juzgar a una persona (que la mayoría de los jurados no sabe sobrellevar). Un juicio es muchas veces un evento traumático para los jurados, que no saben bien cómo afrontar una situación sobre la que no tienen control y que es absolutamente inesperada. «Es un shock y el shock produce trauma», advierte la psicóloga social e investigadora de la Universidad de la Coruña Adina Dumitru. «El participar, incluso aunque solo sea como testigo, de eventos tan dramáticos y horrendos siempre deja una huella y, al menos momentáneamente, trastorna», añade. Provocan con frecuencia que durante los días que se celebra la vista oral los jurados padecen insomnio o problemas gástricos. Estudios en EE.UU. señalan que en sus casos más extremos pueden llegar incluso a las fobias».
Por último, los jurados son personas funcionalmente más vulnerables que los jueces. El cargo funcional brinda cierta protección a los jueces. Los imputados (y sus familiares) y las víctimas (y sus familiares) actúan con mayor respeto ante su investidura. Saben que si el juez recibe una intimidación psíquica o física, tiene la autoridad y los recursos para perseguir y hacer cesar tales inconductas.
Los jurados, por el contrario, carecen de algún cargo funcional que actúe de escudo contra los prepotentes. Y también carecen de la autoridad y los recursos para poner freno a la intimidación y las represalias. El imputado (y sus familiares) y la víctima (y sus familiares) saben que no es lo mismo coaccionar a un juez que a un vecino cualquiera. Y los frenos a estas inconductas son, por ende, mucho menores.
Los gobernantes que han impuesto a los ciudadanos la obligación de impartir justicia, no debieran desentenderse de su integridad física y psíquica. Los jurados habrán de afrontar los peligros inherentes a la obligación legal a la que han sido sometidos, y merecen que se les brinde la protección física y psíquica adecuada.
Es presumible que el sistema de juicio por jurados habrá de provocar una mayor cantidad de víctimas de juzgamientos erróneos (los errores judiciales se han multiplicado en todos los países en que se ha aplicado este sistema). Sería muy bueno tomar todas las medidas de seguridad adecuadas para evitar que ―además de perjudicar a los justiciables― se ponga en peligro la integridad física y psíquica de los jurados.
Máxime cuando ya han ocurrido casos comprobados de jurados en peligro. En Argentina se registra un caso en Córdoba en el proceso seguido contra Leandro Funes y otro muy reciente en Neuquén en el caso en el que Andrés Cahimpán fue acusado del homicidio de Rodolfo Oscar Barría. Los jurados también han sufrido amenazas y otros eventos traumáticos en España, en Nicaragua, en Panamá y en El Salvador.
También hay casos comprobados de juicios condicionados por el miedo. En Argentina tenemos un muy reciente ejemplo en Neuquén en el caso del homicidio del pequeño Rodrigo Gallardo y en España es célebre el caso seguido contra Mikel Otegi, miembro de E.T.A., que tuvo en vilo al jurado durante todo el juicio. Los casos más graves se han producido en Panamá, donde el temor ha influido en más de un veredicto.
En todos los casos tomamos ejemplos de países de habla hispana y en los que el juicio por jurados es relativamente reciente. En los países de tradición juradista, como Reino Unido y EE.UU., sería totalmente imposible recolectar la inmensa cantidad de casos en que los jurados han padecido situaciones de peligro para sus personas.
El juicio por jurados introduce serias amenazas y situaciones traumáticas a los miembros de los jurados populares. ¿Cuál sería la medida más efectiva para garantizar la integridad física y psíquica de los jurados? Sin lugar a dudas: suprimir el juicio por jurados.
Argentina sin Juicios por Jurado. Carlos P. Pagliere (h.). Copyright © 2013. Las imágenes de las plantillas son obra de gaffera. Con la tecnología de Blogger.

References: ARTÍCULO 22
 artículo 336
 artículo 22
 artículo 22

ARTÍCULO 22
 artículo 22
 artículo 22

ARTÍCULO 371
 artículo 334

ARTÍCULO 375
e contrario
 resolución 

ARTÍCULO 371
 artículo 334