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Timestamp: 2020-03-28 23:14:22+00:00

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Resolución de conflictos ~ Dinero online
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Te guste o no, el conflicto y la adversidad son inevitables en la vida, igual que beber, comer y respirar.
Pero, el conflicto y la adversidad sirven a importantes propósitos en nuestra vida, propósitos que rara vez se alcanzan por otros medios. Si los abordas de la forma correcta, rendirán resultados positivos y fortalecerán tus relaciones, tanto en el trabajo como en casa. Si no los manejas adecuadamente, generarán resultados negativos y perjudicarán tu potencial para la felicidad y el éxito.
Intentar resolver conflictos o adversidades sin una estrategia es como intentar ir en bicicleta de Florida a Maine durante la temporada alta de huracanes. Quizá puedas hacerlo, pero no sin una gran dosis de estrés y de peligro. Y las probabilidades de fracaso serán mayores que las probabilidades de éxito.
Lo que vas a encontrar en este artículo, punto por punto para conocer las causas y poder resolver conflictos:
Resolución de conflictos, ¿Quién gana y quién pierde en la adversidad y el conflicto?
Dos tipos de conflictos y adversidad.
El conflicto afila el cuchillo.
Redefinir el concepto de ganar una discusión.
El conflicto puede ser beneficioso o perjudicial, en función de cómo nos introducimos en él.
Las causas del conflicto destructivo.
Pasos para ganar conflictos y superar las adversidades.
Cómo enfrentarse a las adversidades.
Lo que no hay que hacer en un conflicto destructivo.
Lo que sí hay que hacer en un conflicto destructivo.
¿Quién gana y quién pierde en la adversidad y el conflicto?
Cuando Henry Ford debatió con los directores de la Detroit Automobile Company sobre qué dirección debía tomar la empresa (la producción de automóviles caros para el mercado existente de personas acaudaladas o la producción de automóviles económicos para un mercado de masas inexistente todavía), no consiguió sus objetivos.
Al final, fue despedido. Pero la empresa se vino abajo poco después, y sus inversores perdieron las inversiones.
Henry Ford creó entonces la Ford Motor Company, convirtiéndose en uno de los hombre más ricos del mundo, y sus inversores en aquella aventura obtuvieron unas ganancias de más de 3.000 dólares por cada dólar invertido. Así pues, ¿quién fue el verdadero ganador del conflicto entre Henry Ford y la Detroit Automobile Company?
Henry Ford perdió oficialmente, y los directores y los inversores de la empresa parecían haber ganado. Sin embargo, a la hora de la verdad, el que ganó fue Henry Ford.
La primera empresa de animación de Walt Disney quedó desmembrada a manos de un distribuidor poco escrupuloso que tomó al personaje de animación más popular de Disney (Oswaldo, el Conejo de la Suerte) y contrató a todos los dibujantes de Disney, salvo a uno, dejándole sin equipo. Disney quedó desolado. El distribuidor pensó que se había subido al carro del éxito y de la fama, pero su empresa terminaría yendo a la quiebra, mientras que Walt Disney creaba un imperio del entretenimiento.
Lo cierto es que, con el tiempo, los verdaderos vencedores de un conflicto no son necesariamente los que parecen ser vencedores en un principio.
De igual modo, la adversidad puede terminar engendrando no sólo problemas, sino también oportunidades. Nuestro problema es que no podemos ver el futuro y, como consecuencia de ello, hacemos nuestros juicios acerca de las situaciones adversas y de los conflictos antes, durante e inmediatamente después del hecho. En consecuencia, nuestros juicios nos pueden llevar a conclusiones equivocadas.
Cuando vemos el verdadero propósito del conflicto y de la adversidad, podemos aprovechar la oportunidad que nos presentan y terminar siendo los vencedores aun en las circunstancias más descorazonadoras.
Existen dos tipos de conflicto y de adversidad
El primero es el conflicto y la adversidad que nosotros mismos creamos o que contribuimos a crear.
El segundo es el conflicto y la adversidad que crean los demás o bien diversas circunstancias que quedan fuera de nuestra influencia o control.
Cada vez que nos enfrentemos a la adversidad, podemos optar entre dos cosas. O cedemos ante ella, nos desanimamos y nos enfadamos, u optamos por ser pacientes e intentamos vislumbrar los beneficios a largo plazo que pueden resultar de ella. La elección es nuestra no obstante, tanto si hacemos una elección consciente como si no tomamos opción alguna. Si optamos por el primer sendero, las circunstancias nos harán más amargados y garantizarán nuestra sensación de pérdida; si optamos por el segundo sendero, el devenir de los acontecimientos nos hará mejores y más fuertes. Sin embargo, la mayoría de los conflictos y gran parte de las adversidades que sufrimos son el resultado directo de nuestras acciones.
El conflicto afila el cuchillo
Hasta hace poco, la mejor manera de afilar un cuchillo era frotándolo contra una amoladera, una piedra de afilar. Al hacerlo, había fricción y saltaban chispas; pero, como consecuencia de ello, el cuchillo se afilaba.
El carácter de una persona se afila del mismo modo, a través de una estrecha interacción con los demás, una interacción que puede estar incluso llena de fricciones. En los negocios, suele suceder que las discusiones den como resultado el descubrimiento de un curso de acción inesperado que genere un importante avance en el negocio.
Gary Smalley enseña que el conflicto es la puerta hacia los niveles más profundos de la comunicación y la intimidad en un matrimonio o en una relación. La gente que huye del conflicto y evita la confrontación a toda costa puede hacer, involuntariamente, más daño que bien a la relación. Un matrimonio sin conflictos ni confrontaciones no logrará nunca un nivel profundo de intimidad. El conflicto no debe verse como un enemigo temible, sino como una herramienta necesaria para conseguir el máximo logro en cualquier sendero de la vida.
Redefinir el concepto de ganar una discusión
La idea que tenemos de lo que es ganar una discusión suele ser, simplemente, conseguir que la otra persona se pliegue a nuestras opiniones y que haga lo que queremos.
Según esta definición, los directores de la Detroit Automobile Company ganaron la discusión cuando se impusieron a Henry Ford. Pero, en realidad, ambas partes perdieron.
Ganar de verdad en cualquier situación es conseguir el mejor resultado posible. Normalmente, eso es lo que ambas partes quieren, pero su juicio puede estar nublado por sus propios prejuicios, por su deseo de imponerse o por no ser capaces de ver el asunto en su integridad. Discuten sin una comprensión plena de los hechos, o estrictamente desde su propio punto de vista, un punto de vista egocéntrico. Por otra parte, cuando Ford convenció a los inversores de la Ford Motor Company para que respaldaran su visión de automóviles asequibles para el gran público, ganó él, ganaron sus inversores y ganaron millones de personas en todo el mundo. Posteriormente, persuadió a todos de que Ford Motor Company debía seguir ofreciendo a los consumidores sólo un color de auto (el negro), mientras que otros fabricantes ofrecían un amplio surtido de colores. Aun cuando Henry Ford ganó la discusión, él y todos los demás perdieron, pues la compañía casi fue a la quiebra.
Ganar una discusión ya no es una cuestión de «salirme con la mía», o de persuadir a alguien para que haga lo que quiero que haga; ganar se convierte, más bien, en una forma de conseguir lo mejor para todos.
El conflicto puede ser beneficioso o perjudicial, en función de cómo nos introducimos en él
Cada vez que nos introducimos en una discusión, tanto si es uno mismo el que la inicia como si está respondiendo a la persona que la ha iniciado, la propia inclinación natural es la de defenderse y defender el propio punto de vista, así como atacar o contraatacar a la otra persona y a su punto de vista. En la mayoría de los casos, no tenemos otro objetivo que ése.
Tampoco tenemos reglas para introducirnos en la discusión. Decimos cualquier cosa que se nos pasa por la cabeza en el mismo momento en que se nos pasa por la cabeza. Disparamos a matar y, normalmente, infligimos más heridas de las necesarias o de las que sería de desear. Y también recibimos más heridas a cambio. En consecuencia, la relación queda dañada temporal o permanentemente.
Con independencia de lo que le arrastre a uno a discutir, tan pronto se dé cuenta de lo que está ocurriendo, debería controlar sus palabras y cambiar el enfoque. En vez de defenderse o de atacar simplemente, debería cambiar el enfoque para conseguir el mejor resultado posible para ambas partes y poder resolver los conflictos.
Las causas del conflicto destructivo
Hay cinco causas en el conflicto perjudicial y destructivo. Cada vez que uno considere si se mete o no en una discusión con otra persona, debería preguntarse si en la base del conflicto hay alguna de estas causas:
1. Orgullo: la propia arrogancia u orgullo natural es el instigador de más problemas que ninguna otra causa. Es la fuente número uno de conflictos y evita su resolución. Así pues, antes de introducirte en un conflicto, pregúntate si tu principal motivo es simplemente alimentar o cultivar tu ego, o defenderlo cuando es atacado. Si es así, no es ésta una razón válida para ponerse a pelear o para verse arrastrado a un conflicto.
Busca consejo fuera antes de dejarte arrastrar a un conflicto.
Deja tus discusiones y tus conflictos para problemas de verdad, donde se ha hecho o se va a hacer un daño de verdad, y donde el conflicto es la única forma de resolver la situación o detenerla. Contiende con alguien sólo cuando tengas una razón de verdad o una verdadera causa para hacerlo, no por orgullo.
2. Ira: Las discusiones y conflictos se inician habitualmente no porque sean necesarias, sino porque una de las partes está enfadada. Y en la mayoría de las ocasiones, el enfado no tiene nada que ver con la discusión.
Si eres tú la persona que se está enfadando, esfuérzate por resolver los puntos que están alimentando tu ira antes de que ésta destruya una relación importante para ti.
Si es la otra persona la que tiene asuntos por resolver, no te dejes arrastrar por ella al conflicto, aun cuando eso suponga limitar el tiempo que pasas con ella.
3. Palabras hirientes: Lo único que se necesita para dar inicio o para alimentar un conflicto es una simple afirmación hecha con dureza o unas cuantas palabras hirientes. En la mayoría de las relaciones, sabemos qué botones hemos de pulsar para iniciar una disputa, y sabemos las palabras y las afirmaciones que pueden pulsar esos botones. Apretar esos botones no es un motivo o un medio válido para iniciar una pelea.
Controla tu boca y utiliza palabras amables y suaves para reducir la tensión, en vez de palabras duras que la alimenten.
4. Reacción impulsiva: La mayoría de las discusiones se inician de forma impulsiva, pocas de ellas se consideran cuidadosamente de antemano. Una discusión o un conflicto iniciado bajo el impulso del momento tiene muchas probabilidades de perjudicarte a la larga, más que ayudarte.
No lo hagas, detente y piensa en cursos de acción alternativos.
5. Entrometerse en los conflictos de otras personas: Es algo natural intentar ayudar a los demás para resolver sus conflictos. Tomar partido por una persona en contra de otra sin conocer todos los detalles es la vía más segura hacia el desastre.
Aunque te pidan que intervengas en el conflicto de otras personas, no lo hagas sin antes considerarlo concienzudamente y sin recabar consejo. Que no te de miedo rechazar la propuesta, y haz saber a las partes que ése no es asunto tuyo. Lo más frecuente es que éste sea el curso de acción correcto.
Pasos para ganar conflictos y superar las adversidades
Teniendo en cuenta lo que realmente significa ganar un conflicto, aquí dejo ocho ideas para introducirse en los conflictos y para conseguir el mejor resultado posible:
1. Comprender las consecuencias potenciales del conflicto.
2. Ten por objetivo conseguir el mejor resultado posible para todas las partes implicadas.
3. Recaba consejo antes de implicarte en un conflicto.
4. No respondas a un necio como él lo haría.
5. No reveles información confidencial.
6. No prolongues nunca una discusión.
7. Haz un regalo inesperado.
8. Se rápido en perdonar.
Cómo enfrentarse a las adversidades
Aquí dejo varias ideas de las que podemos hacer uso cuando nos encontremos en circunstancias adversas, independientemente de su origen o de su grado de dificultad:
1. Date cuenta de que las adversidades constituyen algo valioso en la vida.
2. Acepta la responsabilidad por lo que hayas podido contribuir a la situación.
3. Examina con atención las adversidades con las que te encuentras para aprender de ellas.
4. Recaba ideas de otras personas.
La perseverancia es crucial si deseamos alcanzar el éxito y la realización. Cada vez que nos levantamos tras una caída, estamos haciendo un ejercicio de perseverancia, una cualidad y una fortaleza que nos vendrá muy bien a lo largo de la vida.
Lo que no hay que hacer en un conflicto destructivo
1. No ocultes el problema ni el dolor que te está causando el conflicto.
2. No dejes que una confrontación degenere en un ataque personal sobre el otro. Concéntrate en el conflicto.
3. No hagas comentarios incendiarios ni hagas uso de sarcasmos o insultos. No generalices ni exageres.
4. No te introduzcas en un conflicto con una actitud condescendiente o de «yo ya lo sabía».
5. No dejes que el conflicto se amplíe a otros temas.
6. Nunca plantees ultimátums ni formules amenazas para la resolución de conflictos.
7. No utilices un lenguaje corporal irrespetuoso ni una comunicación no verbal humillante.
9. No levantes la voz.
10. Nunca des la espalda ni te vayas, ni cuelgues el teléfono en mitad de una discusión.
Lo que sí hay que hacer en un conflicto destructivo
1. Tómate tiempo para recuperar el control de tus emociones.
2. Prepárate para la confrontación antes de meterte en ella.
3. Si lo que pretendes es hacer una crítica, utiliza el método del sándwich para la resolución de conflictos. Pasa tu loncha de críticas entre dos rebanadas de elogios.
4. Utiliza tantas frases estimulantes y positivas como te resulte posible en el contexto del conflicto que estás intentando reconducir o resolver.
5. Deberás estar dispuesto a ofrecer y aceptar una resolución progresiva del conflicto.
6. Pide consejo sobre lo que puedes hacer para ayudar a resolver el conflicto.
7. Si la otra persona te ataca, no tomes represalias.
8. En la medida de lo posible, reafirma tu compromiso ante la otra persona, así como tu deseo de fortalecer y seguir cultivando la relación.
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