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﻿ Sentencia SC9566-2014 de julio 22 de 2014
SENTENCIA SC9566-2014 DE 22 DE JULIO DE 2014
CONTENIDO:CONTRATO DE SEGURO. DE ACUERDO CON EL ARTÍCULO 1077 DEL CÓDIGO DE COMERCIO, SE DEBE DEMOSTRAR A LA ASEGURADORA LA OCURRENCIA Y CUANTÍA DEL SINIESTRO, POR EL CONTRARIO SE ESTARÍA OBVIANDO PRESUPUESTOS DE LA ACCIÓN, QUE CONLLEVARÍA A SU FRACASO.
TEMAS ESPECÍFICOS:CONTRATO DE SEGURO, ENTIDAD ASEGURADORA, SINIESTRO, PROCESO ORDINARIO, RECURSO DE CASACIÓN
Sentencia SC9566-2014 de julio 22 de 2014
SC9566-2014
Rad.: 11001-31-03-008-2001-00877-01
(Aprobado en sesión del 3 de junio de 2014)
1. Para comprender el genuino sentido y alcance del fallo del Tribunal, es necesario destacar que en la sentencia de primera instancia, que dicha corporación confirmó en el proveído cuestionado, el a quo, luego de referirse a la prescripción extintiva excepcionada por la demandada en frente de unas determinadas reclamaciones, pasó a ocuparse de “la defensa de ‘Incumplimiento de las obligaciones del asegurado en caso de siniestro’, edificada en que [a éste] le correspondía acreditar la ocurrencia del siniestro y la cuantía del mismo conforme al artículo 1077 del Estatuto Mercantil”, en relación con la cual expresó las siguientes apreciaciones:
1.1. Precisó que tal “escenario temático” le servía “para analizar concomitantemente la concurrencia de los presupuestos para el éxito de la pretensión” (se resalta).
1.2. Luego de memorar los artículos 174 y 177 del Código de Procedimiento Civil, así como la norma del Código de Comercio atrás indicada, advirtió que “[l]a existencia del contrato de seguro fue probada con los documentos obrantes a folios 26 a 40 del cuaderno 1, que si bien se aportaron en copia simple, no fueron reprochados por la demandada (CPC, art. 276), quien por el contrario confesó (art. 197 ídem), (...) su celebración al contestar el hecho 1º de la demanda (fls. 65 y 112)”.
1.3. Enseguida, por una parte, puso de presente que “las estipulaciones eficaces de dicho pacto lo delimitan y enmarcan de tal modo, que no puede obtenerse indemnización sino por las razones y en los precisos términos convenidos”; y, por otra, reprodujo la cláusula primera del contrato de seguro.
1.4. En ese orden de ideas, observó que “la entidad demandante no acometió con diligencia su gestión, pues ni aportó probanza, ni solicitó la práctica de alguna tendiente a establecer esos supuestos”, como quiera que se limitó a señalar en el libelo con el que dio inicio a la controversia, que “presentó a la aseguradora ‘las reclamaciones de siniestros relacionad[a]s en documento anexo a la presente demanda’, y en efecto, con el escrito introductori[o] de la acción se agregó la relación de ‘Cuentas por pagar D....... C................ R............. S........... (fls. 49 a 64), pero nada más”.
1.5. Así las cosas, aseveró que “[n]o hay elemento de convicción que indique la presentación de la reclamación aparejada de los soportes que la justifiquen, (...)”.
1.6. En definitiva, el a quo concluyó que “[a]nte la ausencia de elemento demostrativo de los presupuestos para el éxito de la pretensión, de un lado emerge el fracaso de ella y su consiguiente negación, y de otra se releva al juzgado de entrar a analizar los restantes medios exceptivos propuestos. Como efecto de lo anterior la actora habrá de soportar la condena al pago de las costas de la instancia” (se resalta).
2. El tribunal, como ya se registró, confirmó el fallo de primera instancia, salvo en lo tocante con la condena en costas, que modificó.
Para arribar a esas determinaciones, limitó su estudio también a las excepciones de prescripción e incumplimiento de los deberes contractuales por parte de la demandante y sobre ellas, en esencia, avaló el estudio y las conclusiones del juzgado que conoció el litigio.
3. La comprensión conjunta de los fallos de primera y segunda instancia, permite colegir que la razón fundamental que en uno y otro se esgrimió para desestimar las pretensiones de la demanda, fue que la actora desacató el mandato del artículo 1077 del Código de Comercio, puesto que no le demostró a la aseguradora la ocurrencia y cuantía del siniestro, vacío del que, como ya se precisó, el a quo, con el posterior aval del ad quem, infirió la insatisfacción de uno de los presupuestos de la acción intentada y, por ende, su fracaso.
Sobre el particular, el segundo de esos juzgadores expuso:
Establecido lo anterior, es del caso verificar si por parte del asegurado o beneficiario se cumplieron las obligaciones que le correspondía observar al momento de presentarse el siniestro, pues es claro, que uno de los aspectos que son centrales en orden a la existencia de la actividad aseguradora, es que el contrato se presenta, por definición, como meramente indemnizatorio del daño ocurrido, pues es necesario para que surja la obligación condicional del asegurador que exista ‘la realización del riesgo asegurado’ (C. Co. art. 1072), porque sin daño o sin detrimento patrimonial no puede operar el contrato. Es por ello, que dentro de una de las obligaciones básicas del asegurado o beneficiario está la de demostrar la ocurrencia del siniestro y su cuantía en lo pertinente.
La ocurrencia del siniestro es la base fundamental para que la aseguradora entre a satisfacer su obligación principal, cual es, la de indemnizar los perjuicios ocasionados por aquél. Es claro sí, que para que la compañía aseguradora pueda cumplir con esa obligación, es requisito sine qua non, que el asegurador o beneficiario le demuestre no sólo la ocurrencia del siniestro sino la cuantía del mismo, todo ello de conformidad con lo preceptuado en el artículo 1077 del Estatuto Mercantil (...).
4. Ese argumento, por consiguiente, constituye el pilar fundamental en el que se soportó la sentencia de segunda instancia, toda vez que, como se aprecia, según fue concebido por el ad quem, concierne con uno de los elementos estructurales de la acción, cuya insatisfacción acarreaba, per se, su fracaso e impedía resolver válidamente sobre las excepciones meritorias plateadas por la demandada, ya que, conforme lo tiene decantado la doctrina y la jurisprudencia nacional y foránea, al estudio de tales mecanismos defensivos y a su reconocimiento, sólo hay lugar cuando la acción es exitosa, pero no si resulta infructuosa por faltar alguno de los elementos que la estructuran.
En el punto, tiene dicho esta corporación:
(...) el estudio de las excepciones ‘...no procede sino cuando se ha deducido o establecido en el fallo el derecho del actor, porque entonces habiéndose estudiado el fondo del asunto y establecido el derecho que la parte actora invoca, es necesario, de oficio algunas veces, a petición del demandado en otras,... confrontar el derecho con la defensa, para resolver si ésta lo extinguió. Por eso, cuando la sentencia es absolutoria, es inoficioso estudiar las defensas propuestas o deducir de oficio alguna perentoria, porque no existe el término, el extremo, es decir, el derecho a que haya de oponerse la defensa’ (Cas. Civ. de 30 de abril de 1937, XLV, 114; 31 de mayo de 1938, XLVI, 612).
Asunto que, por cierto, añádese ahora, más bien parece de puro sentido común: se trata tan solo de la inutilidad de entrar a valorar la consistencia y fortaleza de una defensa que se desplegó para enfrentar un ataque a la postre inofensivo; porque si la acción sencillamente no se consolidó, la defensa esgrimida para contrarrestarla pierde su razón de ser, y mal haríase entonces en pasar a definir su viabilidad (CSJ, SC del 28 de noviembre de 2000, Rad. No. 5928).
5. La fuerza arrasadora que en frente de la acción tiene el comentado razonamiento del tribunal, explica que la Corte circunscriba su estudio a los dos cargos que ahora ocupan su atención, toda vez que, como ya se anteló, de un lado, fue mediante ellos que el recurrente combatió ese planteamiento del ad quem, circunstancia que permitió su conjunción; y, de otro, están llamados a acogerse, según sigue a analizarse, lo que provocará el derrumbamiento del fallo cuestionado, sin perjuicio, claro está, de la intangibilidad que en frente de las acusaciones examinadas, pueda ostentar la prescripción analizada por los sentenciadores de instancia.
6. En las censuras compendiadas, su proponente denunció que el juzgador de segunda instancia quebrantó la ley sustancial cuando, como consecuencia de los errores de hecho en que incurrió, particularmente, por haber preterido, entre otras pruebas, la exhibición de documentos verificada por la accionada, estimó que U........... EPS S.A. no comprobó en este litigio que hubiese presentado ante A............ D.. V....... C.................. S.A. las correspondientes reclamaciones de pago, acompañadas de los documentos que les sirvieran de soporte, deficiencia de la que infirió que aquélla, por lo tanto, no le acreditó a ésta la “ocurrencia del siniestro y su cuantía”, como lo consagra el artículo 1077 del Código de Comercio.
7. Para dilucidar ese reproche, son pertinentes las siguientes reflexiones:
7.1. En el libelo inaugural de la controversia se solicitó “ordenarle a la demanda[da] [que] exhiba (...), enviando las fotocopias correspondientes, (...) la totalidad de las reclamaciones presentadas” por la actora “(...) debidamente acompañadas de sus correspondientes soportes, esto con el fin de comprobar los fundamentos fácticos de la demanda”.
7.2. En el auto que abrió a prueba el proceso (15 de julio de 2005, fls. 1 y 2, cdno. 1, segunda parte), entre otras determinaciones, se dispuso: “Decrétase la práctica de [la] exhibición de documentos solicitada por la actora. En consecuencia, para la recepción de la misma se tiene como fecha (día y hora), el inicialmente señalado para la diligencia de interrogatorio de parte”.
7.3. En audiencia cumplida el 28 de septiembre de 2005, el representante legal de la aseguradora demandada expuso: “con el fin de dar cumplimiento a la prueba ordenada por el Juzgado sobre la exhibición de documentos, me permito exhibirlos de la siguiente forma, anexando copia de cada uno de los mismos. Soporte del pago o del trámite dado por A....................... C................... D.. V........ S.A. (...), respecto de los reclamos relacionados en los listados que se acompañaron con la demanda, y que corresponden a los distintos reclamantes. Para ese efecto se presentan 25 paquetes de documentación en fotocopia, que contienen diversas carpetas relacionadas con tales reclamaciones. De la misma forma, se exhiben 23 paquetes de originales que corresponden a las fotocopias que se dejan en el despacho”.
En la continuación de la diligencia, que tuvo lugar el 3 de octubre del citado año, la demandada, por intermedio de su representante legal, agregó que hago “entrega de 7 paquetes contentivos de documentos originales, relacionados con los reclamos, y 5 paquetes adicionales, contentivos de copias”. Allí, adicionalmente, se precisó que “la documentación allegada al proceso es la que en listado de 22 páginas se anexa al acta” y que la misma “deberá ser examinad[a] por el señor perito contador, para que informe al despacho, aparte del experticio (sic) solicitado a folio 68 del cuaderno principal, si los originales que debe revisar, coinciden con las copias allegadas al despacho, dejando constancia que los documentos arrimados no fueron foliados”.
7.4. En el dictamen presentado, el perito W...... V..... A.... indicó que el “análisis de la documentación aportada al Despacho por la sociedad demandada, arrojó los siguientes resultados: se constató que se entregaron 687 cuadernillos que contienen soportes originales en un total de 44.031 folios y 671 cuadernillos que contienen fotocopias de los soportes en un total de 40.941 folios”.
7.5. Los documentos objeto de la referida exhibición, de los que se dejó copia, no obran en autos, como quiera que fueron entregados al citado auxiliar de la justicia, quien en la experticia solicitó “al señor juez impartir instrucciones sobre la entrega de esta documentación al Despacho o a la sociedad demandada”, sin que en la actuación posterior figure decisión al respecto.
7.6. Significa lo anterior, que la exhibición a que se ha hecho referencia recayó, precisamente, en las reclamaciones que la demandante le presentó a la aseguradora demandada y en los soportes de las mismas, medio de convicción en relación con el que cabe apuntar:
7.6.1. En primer lugar, que no puede confundirse con la prueba documental que en su realización se capturó, la cual, se reitera, no milita en el proceso.
7.6.2. Y en segundo lugar, que indiscutiblemente fue preterido por el Tribunal, toda vez que de él, independientemente considerado, se desprendía que, contrariamente a lo que concluyó esa autoridad, en el proceso sí se recaudó copia de las mencionadas reclamaciones y de sus anexos, gracias a la iniciativa de la actora.
7.7. Es innegable la trascendencia de la indicada omisión del ad quem, como quiera que, según ya se analizó, el fundamento esencial que dicho sentenciador esgrimió para confirmar el fallo desestimatorio de primera instancia, consistió en que como la demandante ni procuró demostrar, ni acreditó, la satisfacción de las exigencias del artículo 1077 del Código de Comercio, halló incumplido uno de los presupuestos estructurales de la acción, postura suya que, como viene de registrarse, contradice abiertamente la conducta que en el proceso desarrolló ese extremo del litigio, en tanto que, se reitera, fue en virtud de su solicitud que se practicó la exhibición de documentos y que, en desarrollo de ella, se obtuvo copia de las reclamaciones que U........... S.A. elevó a A.................... D... V....... C............ S.A., relacionadas con el contrato base de la acción, así como de sus soportes.
7.8. Con lo anterior no se quiere significar que las solicitudes que la gestora de este juicio le elevó a la aquí convocada y sus anexos, cumplan con las exigencias de la precitada norma, puesto que no militando en autos las copias de los documentos exhibidos, de lo que ya se dejó constancia, resulta imposible para la Corte realizar en este momento ese análisis, el cual, por ende, sólo podrá efectuarlo en la sentencia de reemplazo que con posterioridad profiera, según el resultado que se obtenga con la práctica de la prueba oficiosa que adelante se ordenará.
8. Es ostensible, entonces, que fue fruto del manifiesto yerro fáctico atrás identificado, que el ad quem concluyó la insatisfacción de uno de los presupuestos de la pretensión y que, consecuencialmente, coligió su fracaso, de lo que se sigue que los cargos auscultados están llamados a prosperar, ocasionando el quiebre de la sentencia impugnada, con los alcances que se dejan precisados.
9. Como quiera que, según ya se acotó, los documentos objeto de la exhibición practicada como prueba en el proceso no militan en el expediente, se hace necesario, antes del proferimiento de la correspondiente sentencia sustitutiva, adoptar medidas oficiosas para su recuperación, como se dispondrá en la parte resolutiva de este fallo.
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casación Civil, actuando en nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA parcialmente, esto es, con los alcances que se dejaron precisados, la sentencia proferida el 25 de junio de 2009 por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, Sala Civil, en el proceso ordinario plenamente identificado al inicio de la presente providencia y, actuando en sede de segunda instancia, con fundamento en los artículos 37-4, 179 y 180 del Código de Procedimiento Civil,
DISPONER que el perito que actuó en el presente proceso, señor W....... V...... A......., en diligencia que tendrá lugar a la hora de las 9:00 a.m. del día 28 del mes de agosto del presente año (2014), haga entrega de la totalidad de la documentación que fue, por una parte, materia de la diligencia de exhibición de documentos que como prueba se practicó en este asunto los días 28 de septiembre y 3 de octubre de 2005; y, por otra, dejada en su poder. Ofíciese, informándole lo aquí decidido.
Para la práctica de la señalada diligencia se comisiona al doctor C..... A......... P........... P........., magistrado auxiliar del despacho del ponente, en los términos del artículo 18 de la Ley 1285 de 2009, que adicionó el artículo 93 de la Ley 270 de 1996.

References: ARTÍCULO 1077
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 artículo 1077
 artículo 1077
 artículo 18
 artículo 93