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Timestamp: 2019-06-19 03:19:36+00:00

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Derecho Ecuador - FORMAS DE EXTINGUIR LAS OBLIGACIONES
FORMAS DE EXTINGUIR LAS OBLIGACIONES
Autor: Dres. Iván Torres Proaño y Cecilia Salazar Sánchez
Las formas de extinguir las obligaciones están contenidas en el
Título XIV del Libro IV del Código Civil, y son aquellos hechos o actos jurídicos que ponen fin a la existencia jurídica de las obligaciones. Se encuentran enumeradas en el artículo 1583 C.C., estas son:
1. Por convención de las partes interesadas, que sean capaces de disponer libremente de lo suyo.
2. Por la solución o pago efectivo.
3. Por la novación.
4. Por la transacción.
5. Por la remisión.
6. Por la compensación.
7. Por la confusión.
8. Por la pérdida de la cosa que se debe.
9. Por la declaración de nulidad o por la rescisión.
10. Por el evento de la condición resolutoria.
11. Por la prescripción.
La doctrina ha ensayado varios criterios para clasificar la forma de extinguir las obligaciones, para lo cual tomaremos como referencia, la efectuada por Alterini[i]:
- Desde el punto de vista de satisfacción
Los modos de extinguir las obligaciones se clasifican en satisfactorios y no satisfactorios, siendo los primeros aquellos que con la extinción de la obligación producen la satisfacción del interés del acreedor (el pago por ejemplo). Son modos no satisfactorios aquellos que extinguen la relación sin que el crédito quede satisfecho (novación, remisión, pérdida de la cosa que se debe).
- Legales y voluntarias
Las primeras cuando operan por el ministerio de la ley o de pleno derecho como la compensación; y, las segundas, que carecen de dicha virtualidad, pues el deudor debe invocar y acreditar el modo de extinción (pago, novación, etc.)
- Originarios y derivados
Directos e indirectos. Los modos originarios extinguen la obligación en sí mismo; mientras que los derivados son aquellos por los cuales desaparece el elemento genético de la relación obligacional y de rebote se extingue la obligación (rescisión, resolución, etc.)
- Por hecho del deudor, acreedor o conjunto o externo
Por lo general la extinción de la obligación se dará por un hecho del deudor como el pago, pero también puede suceder por un hecho del acreedor como la remisión; o, por un hecho objetivo como el mero transcurso del tiempo, o la pérdida de la cosa que se debe.
Siguiendo la enunciación del Código Civil, procederemos a analizar cada una de las formas de extinción de las obligaciones, debiendo indicar que la extinción de las obligaciones por la condición resolutoria, fue analizada en el acápite de las obligaciones condicionales.
En esta oportunidad se realizará un análisis sobre las dos primeras formas de extinguir las obligaciones: Por convención de las partes interesadas, que sean capaces de disponer libremente de lo suyo; y, Por la solución o pago efectivo.
1. Por convención de las partes
Llamada también resciliación es el acuerdo por el cual las partes deciden de mutuo dar por terminada la obligación y con ello librar al deudor de la contraprestación; y, por ende el acreedor ya no tendrá la acción para exigir el cumplimiento de la misma. Es correcto en este artículo el uso de la palabra convención pues hace referencia a un término más genérico, por el cual pueden nacer, modificarse o extinguirse obligaciones, para el caso que nos ocupa, será extinguirlas.
La regla general es la posibilidad de que las partes terminen la obligación por mutuo acuerdo, pues su fundamento será siempre el principio de autonomía de la voluntad; además, al estar las partes tratando sobre temas patrimoniales, es posible que renuncien a ellos.
2. Por la solución o pago en efectivo
El pago es la forma más común de extinguir las obligaciones, y consiste en el cumplimiento de la obligación por parte del deudor, de conformidad con el artículo 1584 C.C., es la prestación de lo que se debe, y por lo tanto esta acepción vale para las obligaciones de dar, hacer o no hacer.
El pago, a lo largo de lo estipulado en el Código Civil, puede hacérselo de 5 formas, esto es:
2.1 Solución o pago en efectivo
El pago en efectivo o la solución extingue la obligación, y para ello deberá ser efectuado de conformidad a lo acordado en la misma, esto es en la forma y tiempo oportunos (artículo 1585 C.C.).
· ¿Quién puede hacer el pago?
La pregunta está resuelta a partir del artículo 1588 y siguientes del Código Civil.
En primer lugar, el pago, obviamente, lo puede hacer el deudor o lo puede hacer cualquier persona a su nombre, aún en contra del conocimiento y voluntad del deudor; y, aún a pesar de la voluntad del deudor.
Por tanto en la regla general, el obligado principal, sea quien fuere (deudor principal, heredero, legatario o mandatario), es quien debe pagar la obligación, sin perjuicio de que lo haga un tercero, con la salvedad de que si es una obligación de hacer, y si para la obra de que se trata se ha tomado en consideración la aptitud o talento del deudor (obligaciones intuito personae), no podrá ejecutarse la obra por otra persona, contra la voluntad del acreedor.
En el escenario de que un tercero cancele la obligación, éste lo puede hacer con consentimiento del deudor, sin consentimiento del deudor; o, incluso en contra de la voluntad del deudor.
a. Según el artículo 1589 C.C., el que paga sin el consentimiento del deudor no tiene acción, sino para que se le reembolse lo pagado, es decir, tendrá el derecho de repetición, pero no se subrogará en los derechos del acreedor ni podrá compeler al acreedor a que le subrogue. Por lo tanto, si el acreedor inicial tenía fianzas o hipotecas que garantizaban su crédito, el que pagó sin consentimiento del deudor, no tendrá esos privilegios.
b. Haciendo un razonamiento contrario sensu del artículo 1589 C.C., el que paga con el consentimiento del deudor, se subrogará en los derechos del acreedor, y por lo tanto tendrá todos los beneficios que se originaron en el crédito personal.
c. El que paga contra la voluntad del deudor según el artículo 1590 C.C., no tiene derecho para que el deudor reembolse lo pagado, esto es, no tendrá repetición contra el deudor; a menos que, el acreedor le ceda voluntariamente la acción.
La doctrina en el análisis de esta disposición del Código Civil, cree que hay una manifesta contradicción con el artículo 2191 C.C., por el cual:
El que administra un negocio ajeno contra la expresa prohibición del interesado, no tiene acción contra él, sino en cuanto esa gestión le hubiere sido efectivamente útil, y existiere la utilidad al tiempo de la demanda. Por ejemplo, si de la gestión ha resultado la extinción de una deuda, que sin ella hubiera debido pagar el interesado. (Subrayado y negrilla fuera de texto)
En este punto hay varias posturas, resumiremos las más importantes, que aunque discuten sobre los artículos del Código Civil chileno, pondremos las concordancias respecto al Código Civil ecuatoriano:
Para Leopoldo Urrutia, la contradicción se vería superada en el sentido de verificar la utilidad hecha por el tercero, si es útil el pago se aplica el artículo 2191 C.C., si no lo es, se aplica el 1590 C.C.
Para Ruperto Bahamonde, la aplicación de uno u otro artículo dependerá del pago de la deuda. Sí se lo hace en forma aislada se aplica el artículo 1590 C.C.; si se lo hace dentro de una gestión de negocios, aplicaríamos el artículo 2191 C.C., interpretación que además coincide con la ubicación de éste en el Código Civil.
Por su parte, Claro Solar niega la contradicción entre los artículos referidos, pues dice que para aquel que pagó sin el consentimiento del deudor existe la obligación in rem verso en lo que el pago le haya sido realmente útil[ii].
Serrano, por su parte, mantiene el criterio de que el artículo 1590 C.C., sostiene que el que pague en contra de la voluntad del deudor no tendrá el derecho para que le reembolse lo pagado, pero sí podrá ejercer la acción de enriquecimiento injustificado[iii].
Mantenemos la postura de Claro Solar, pues es la más apegada a la razonabilidad y justicia jurídica.
En cuanto al pago que implique transferencia de propiedad, el artículo 1591 C.C. indica que solo será válido cuando el que paga o es dueño de la cosa o tiene consentimiento del dueño; y, además debe tener la capacidad de enajenar.
Esta regla, contiene la excepción de la cosa pagada fungible, cuando el acreedor la haya consumido de buena fe, el pago es válido.
¿A quién debe hacerse el pago?
Si cualquiera puede pagar, no cualquiera puede recibir el pago para que éste sea válido, diferencia fundamental en la redacción del artículo 1591 C.C., con la del 1592 C.C., pues en el primero se indica quien puede hacer el pago; y en el segundo, a quien debe hacerse el pago, esto es, hay una flexibilidad en las personas que pueden hacer el pago, y una disposición mandatoria que exige que el pago se lo debe hacer solamente a quien la ley señale a fin de extinguir la obligación.
El artículo 1592 C.C. permite hacer el pago a las personas
indicadas en el mismo, so pena de la invalidez del pago y con ello la no extinción de la obligación, dando paso al axioma jurídico, de quien paga mal, paga dos veces. Las personas a quien debe hacerse el pago son:
a. Acreedor o a quienes hayan sucedido en el crédito, aún a título singular.
b. A la persona que la ley o el juez autoriza a recibir por él.
c. A la persona diputada por el acreedor para el cobro.
a) Acreedor o a quienes hayan sucedido en el crédito, aún a título singular
El pago efectuado al acreedor o a quienes hayan sucedido en el crédito, hace concluir que dicha acepción abarca todas las connotaciones jurídicas de dicho término, es decir, el acreedor propiamente dicho, los herederos en caso de fallecimiento del acreedor, los cesionarios del crédito o los representantes legales del acreedor, contempladas en el artículo 1595 C.C.
Es necesario observar que habrán ciertos casos, que aun cuando se pague al acreedor, el pago es nulo, según el artículo 1594 C.C., esto es:
1. Si el acreedor no tiene la administración de sus bienes; salvo en cuanto se probare que la cosa pagada se ha empleado en provecho del acreedor, y en cuanto este provecho se justifique con arreglo al artículo 1705 C.C.
Por el artículo 1705 C.C., el pago efectuado al acreedor que
no tiene la administración de sus bienes podría convertirse en válido, si es que se demuestra que el pago la ha hecho más rica, esto es, si la cosa pagada le ha sido necesaria; o aún sin serlo, subsistieran y quiera retenerlas.
2. Si por el juez se ha embargado la deuda o mandado retener su pago.
Si se paga al deudor insolvente, en fraude de los acreedores a cuyo favor se ha abierto concurso, pues aquí habría mala fe en el pago en perjuicio de otros.
b) A la persona que la ley o el juez autoriza a recibir por él
El caso de la persona que la ley establezca para el caso del cobro, se refiere a los representantes que la ley indica, y vienen a ser los enunciados en el artículo 1595 C.C., esto es, reciben legítimamente los tutores y curadores por sus respectivos representados; los albaceas que tuvieren este encargo especial o la tenencia de los bienes del difunto; los padres de familia por sus hijos, en iguales términos; los recaudadores fiscales o de comunidades o establecimientos públicos, por el Fisco o las respectivas comunidades o establecimientos; y las demás personas que por ley especial o decreto judicial estén autorizadas para ello.
En cuanto a las personas autorizadas por el juez, son aquellas que por orden judicial pueden recibir el pago. Ejemplos dichos por la doctrina basados en la norma, son los síndicos, depositarios, secuestradores, etc.
c) A la persona diputada por el acreedor para el cobro
Esto significa a cualquier persona que el acreedor designe para el pago, pues prácticamente constituye un mandato de cobro que el acreedor extiende a un tercero, acto jurídico que lo puede efectuar de varias formas contempladas en el artículo 1596 C.C., a saber:
· Mediante poder general para la libre administración de todos los negocios del acreedor.
· Por poder especial para la libre administración del negocio o negocios en que está comprendido el pago.
· Por un simple mandato comunicado al deudor.
La diputación hecha por el acreedor puede ser efectuada sobre cualquier persona a quien el acreedor efectúe este encargo, aunque al tiempo de conferirle el encargo no tenga la administración de sus bienes, ni sea capaz de tenerla.
Al ser la diputación un poder que el acreedor concede a determinada persona para recibir el pago, esta diputación termina con la muerte del diputado siguiendo las reglas generales del mandato, en tal virtud, el artículo 1599 C.C., es únicamente una consecuencia de aquello, de tal forma que quien tiene la facultad de recibir por el acreedor no se transmite a los herederos o representantes de la persona diputada por él para este efecto, a menos que lo haya expresado así el acreedor.
Para reafirmar lo dicho, el artículo 1602 C.C., continúa en el sentido de que la persona diputada para recibir se hace inhábil por la demencia o la interdicción, por haber hecho cesión de bienes o haberse trabado ejecución en todos ellos; y, finaliza indicando que en general la diputación terminará por todas las causas que hacen expirar el mandato. Finalmente, en cuanto a la diputación hecha por el acreedor, el artículo 1598 C.C., indica que el poder conferido por el acreedor a una persona para demandar en juicio al deudor, no le faculta por sí solo para recibir el pago de la deuda.
A la forma de diputación del acreedor, podríamos agregar una cuarta y denominarla diputación convencional, por la cual, las partes están libres de establecer quien, a más del acreedor podrá recibir el pago válidamente, en cuyo caso, el deudor podrá efectuar el pago a más del acreedor a cualquiera de las dos personas, extinguiendo así la obligación.
Al respecto de este último punto, encontramos los artículos 1600 y 1601 C.C., según los cuales en primer lugar, la facultad de cobro de una persona elegida por deudor y acreedor para que pueda recibir el pago, no puede ser modificada por la sola voluntad del acreedor, sino solo si es autorizado por el juez. Esta norma tiene su fundamento en el acuerdo de las partes, por lo tanto la sola voluntad de uno, no puede cambiar dicho acuerdo: las cosas en derecho se deshacen como se hacen, además de que el contrato, fuente de una obligación es ley para los contratantes.
En virtud de lo dicho, el artículo 1601 C.C. consagra la validez del pago hecho a quien las partes hayan designado para el efecto, y por lo tanto, el acreedor no puede prohibir que se haga el pago al tercero, a menos que antes de la prohibición haya demandado en juicio al deudor, o que pruebe justo motivo para ello.
Una última persona a la que puede efectuarse válidamente el pago, la encontramos en el inciso segundo del artículo 1592 C.C., y es el poseedor del crédito, aunque luego no aparezca que le pertenecía. El ejemplo común, como dice Alessandri[iv], es aquel cuya cesión ha sido efectuada, pero luego declarada nula.
Debemos enfatizar la exigencia de la buena fe, para que el pago sea válido, esto es, el deudor cree que a quien está pagando es el acreedor legítimo de la obligación.
Hemos mencionado las personas a las cuales DEBE ser efectuado el pago, disposiciones taxativas para este caso, pues el artículo 1593 C.C., es claro en indicar que el pago hecho a una persona diversa de las expresadas en el artículo precedente es inválido, por lo tanto no extinguirá la obligación, y permitirá al legítimo acreedor exigir el cobro de la obligación, sin que el deudor pueda alegar haber hecho el pago. El deudor podrá tener acciones de pago de lo no debido en contra de quien no podría efectuar el cobro, pero eso no limita de ninguna manera el derecho legítimo del acreedor.
La única forma por la cual, el deudor que pago mal, evite pagar de nuevo, es que el acreedor ratifique de modo expreso o tácito el pago, o si el que ha recibido el pago sucede en el crédito, como heredero del acreedor, o bajo otro título cualquiera, es decir, cuando por alguna razón, el que recibió el pago, pasa a ser el acreedor de esa obligación.
El artículo finalmente permite que cuando el pago hecho a persona incompetente sea ratificado por el acreedor, se mirará como válido desde el principio.
¿Cómo debe hacerse el pago?
Así como el acuerdo de las partes es la principal forma de determinar el lugar de pago, la forma en el cumplimiento de la obligación deberá ser efectuada en relación a lo que las partes acordaron en su debido momento, siempre el contrato será ley para las partes, y en tal virtud, sus disposiciones deberán ser respetadas por las partes y jueces.
De todas formas, si nada han dicho las partes al respecto, el Código Civil funcionará como norma rectora de estos temas, y se deberán atender las disposiciones pertinentes, así a partir del artículo 1606 C.C., en adelante, se regula la forma en la cual ha de cumplirse la obligación, ante el silencio de las partes:
· Si la deuda es un cuerpo cierto, el acreedor lo debe recibir en el estado en que se encuentre (artículo 1606 C.C.)
Volviendo a la teoría del riesgo, habíamos analizado que mientras pende el cumplimiento de la obligación, la cosa es de riesgo del acreedor, por lo que incluso habíamos anotado, que una de los derechos del acreedor, era pedir medidas conservativas de la cosa o del patrimonio del deudor si teme que su obligación no podrá ser cumplida.
Habíamos visto que esta regla general, tiene dos excepciones: la primera, cuando el deterioro es causado por culpa del deudor o de las personas de las que éste es responsable; y, segundo, cuando el deudor ha sido constituido en mora, uno de los efectos, es que se traslada sobre él el riesgo de la cosa, salvo caso fortuito o fuerza mayor o que haya mora en el acreedor para recibir la cosa.
Bajo esta situación, el acreedor queda facultado para pedir la resolución del contrato y la indemnización de perjuicios, a no ser que el acreedor prefiera llevarse la especie o si el deterioro no pareciere de importancia, se concederá solamente la indemnización de perjuicios.
· Si el deterioro ha sobrevenido antes de constituirse el deudor en mora, pero no por hecho o culpa suya, sino de otra persona por quien no es responsable, es válido el pago de la cosa en el estado en que se encuentre; pero el acreedor podrá exigir se le ceda la acción que tenga su deudor contra el tercero, autor del daño.
· En las obligaciones de género, en cambio, el deudor extingue la obligación entregando cualquier individuo del género, con tal que sea de calidad a lo menos mediana.
En todo caso, la obligación debe ser cumplida de forma total y no parcial, salvo acuerdo entre las partes (artículo 1607 C.C.), situación que no debe confundirse con la indivisibilidad, cuyas características vimos oportunamente.
Artículo publicado en el Libro ?De las Obligaciones y Contratos Civiles?. Editorial Corporación de Estudios y Publicaciones
[i] Alterini, Atilio, Ob. Cit., página 676, ensaya la clasificación que ha sido tomada en esta obra, pero no hemos considerado necesario mencionar dos clasificaciones adicionales como son la que sigue el criterio de la obtención de la finalidad; y, la otra que las clasifica en generales y especiales, porque la primera estaría recogida en la primera clasificación; y, la segunda solo hace alusión a las excepciones que puede contener la norma.
[ii] Vodanovic, Antonio, Ob. Cit. página 285.
[iii] Serrano, Claudia, La legitimación para el pago de un tercero, Revista de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, XXXVII, 2011, http: //www.scielo.cl/pdf/rdpucv- /n37/a04.pdf, consultado el 4 de marzo del 2014.
[iv] Alessandri, Arturo, Teoría?, Ob. Cit., página 351.

References: artículo 1583
 artículo 1584
 artículo 1588
 artículo 1589
 artículo 1589
 artículo 1590
 artículo 2191
 artículo 2191
 artículo 1590
 artículo 2191
 artículo 1590
 artículo 1591
 artículo 1591
 artículo 1592
 artículo 1595
 artículo 1594
 artículo 1705
 artículo 1705
 artículo 1595
 artículo 1596
 artículo 1599
 artículo 1602
 artículo 1598
 artículo 1601
 artículo 1592
 artículo 1593
 artículo 1606
 resolución