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El Gobierno de Zapatero, ultima el decreto que no considera restos humanos a los fetos abortados de hasta 7 meses. | ametralladora
07 de marzo de 2008 - 11:08	 - Aborto
El Gobierno ultima un decreto para regular la sanidad mortuoria que exime de enterrarlos o incinerarlos ? La norma beneficia a las clínicas abortistas que se deshacían de los «residuos» de manera irregular.
Hasta las 28 semanas de gestación (sietemesinos), los fetos fallecidos no recibirán el tratamiento de cualquier cadáver humano.
Un feto de siete meses de gestación, en la mayoría de los casos, consigue sobrevivir a un parto prematuro. No son infrecuentes los casos en los que fetos de seis, e incluso de cinco meses y medio han logrado salir adelante. Sin embargo, si ese mismo feto fallece como consecuencia de un aborto -natural o provocado- nunca será considerado como una persona, y ni tan siquiera como un «resto humano». Así será, al menos, cuando se apruebe el Real Decreto que ultima el Ministerio de Sanidad sobre sanidad mortuoria.
El borrador de la norma, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, especifica lo que puede considerarse como «restos humanos de entidad suficiente». En esta categoría incluye las «partes del cuerpo humano procedentes de abortos de más de 28 semanas [casi siete meses]». Los fetos más inmaduros, aunque estén totalmente formados, no serán considerados restos humanos. Sí lo serán, en cambio, las partes del cuerpo que procedan de «amputaciones e intervenciones quirúrgicas, autopsias clínicas o judiciales de docencia o investigación, de relevancia anatómica o legal que exija un tratamiento específico».
A parte de la denominación, las diferencias entre los restos catalogados como «humanos de entidad suficiente» y los que no entran en esta categoría son notables. En primer lugar, los restos humanos «deberán ir acompañados por un certificado médico que acredite la causa y/o la procedencia de los mismos». Por tanto, los fetos fallecidos antes del tercer trimestre de embarazo no precisarán de este certificado.
Tampoco será necesario que sean enterrados o incinerados. El borrador del Real Decreto señala que el destino final de todo «cadáver, resto cadavérico o resto humano» debe ser el «enterramiento en lugar autorizado», la «cremación en una instalación autorizada» o bien su «utilización para fines científicos y de enseñanza», después de la cual deberá procederse al enterramiento o cremación. Al no entrar en ninguna de las categorías señaladas, los fetos procedentes de abortos en los dos primeros trimestres de gestación no tendrán que recibir el tratamiento de un cadáver.
¿Cómo serán eliminados estos restos? El borrador no lo especifica, puesto que se trata del proyecto de una norma para regular las «condiciones técnico-sanitarias básicas en materia de sanidad mortuoria», y no entra en el tratamiento de otros residuos. Previsiblemente, las clínicas podrían deshacerse de los fetos como un residuo biosanitario, es decir, como los restos de una intervención quirúrgica.
El proyecto, que ya ha sido remitido a todas las comunidades autónomas y será aprobado, con toda probabilidad, en las próximas semanas, modificará el Decreto 2263/1974 de 20 de julio, por el que se sacó adelante el Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria. Se trata de la norma que ha regido hasta ahora el tratamiento de los restos mortales. Desde la fecha en la que fue redactado, dice el borrador de la nueva norma, «han tenido lugar numerosos cambios sociales en los usos y costumbres en torno a la muerte».
En el reglamento no se especificaba cuántas semanas tenía que tener un feto muerto para ser considerado como un cadáver humano, simplemente decía que los restos «identificables» tendrían que ser enterrados. Este punto es, precisamente, el que ha hecho que se investiguen numerosas clínicas abortistas, acusadas de no deshacerse correctamente de los restos de las intervenciones.
creditos	- 10 de junio de 2008 - 16:31
Hugo	- 16 de marzo de 2008 - 13:33
Hugo apenas pesaba 500 gramos cuando nació en la semana 28 de gestación. Su hermano gemelo, Alejandro, le estaba quitando todo el alimento y oxígeno que llegaba a la placenta. Cuando el ginecólogo se dio cuenta en un control rutinario del embarazo le dijo a sus padres que apenas le quedaban dos horas de vida si seguía dentro. Una cesárea de urgencia le ofrecía una posibilidad. Y Hugo y Alejandro (que nació con un kilo de peso) se agarraron con fuerza a ella. Ya salió respirando por sí mismo, algo que los médicos no esperaban. La esperanza fue creciendo conforme pasaban las horas. Estuvo 103 días ingresado en un hospital de Toledo. Aunque sus padres vivieron momentos muy malos, la suerte estuvo de su lado y sólo sufrió una infección. Estimulación temprana, contacto con la madre y las incubadoras le salvaron la vida.
Maria Poveda	- 16 de marzo de 2008 - 13:17
Cuando la vida empieza a las 28 semanas.
Las madres de hijos prematuros piden al Gobierno que no considere residuos a los fetos de menos de siete meses - «¿Quién se habría atrevido a decirme que ese día nació un resto orgánico?»
Héctor pesó al nacer 620 gramos. Ahora tiene 19 meses. «Peleó mucho», dice su madre. La vida no se paró en sus kilos.
No entran ni en el «aborto sí», ni en el «aborto no», pero quieren que el Gobierno hable de cuerpos, de bebés, y no de restos no humanos en el futuro Real Decreto de Sanidad Mortuoria. Son las madres de niños prematuros que, en los próximos días, leerán un manifiesto firmado por sus propios hijos ante el Ministerio de Sanidad. También pedirán que la madre pueda decidir qué hacer con el cuerpo de su hijo si éste no sobrevive. «El proyecto de decreto nos produce indignación», señala Gema Ibáñez, artífice de la web prematuros.info, un foro de ayuda mutua para madres de prematuros.
¿Mi hija no era un ser humano?
Eva Sánchez, madre de Emma, una niña de un año que nació en la semana 25 de gestación con 770 gramos, se pregunta: «Durante las primeras horas de vida, ¿mi hija no era un ser humano? ¿Por qué?». Y el caso es que los bebés que nacen antes de tiempo son muchos. En España, en 2006, hubo 465.616 nacimientos. De ellos,alrededor de 10 por ciento lo hicieron antes de que su gestación llegara a término.
En este 10 por ciento, un alto porcentaje fueron grandes prematuros, es decir nacidos entre la semana 24 y la 32 de gestación. La deontología médica señala que la semana 24 es la primera a partir de la cual el niño es viable fuera del útero materno.
Los avances en la neonatología de los últimos años han mejorado muchísimo su pronóstico. «Una niña nacida a las 24 semanas ¡es una persona!» ¿El aborto? «No sé. Cada uno que haga lo que quiera, pero que todo el mundo sepa que son seres humanos», explica Cristina Prieto, madre de prematuro. La niña a la que se refiere ya tiene 4 meses y medio, pesa 2 kilos 200 gramos, y, como la describe Prieto, «es una personita con sus risas y sus llantos».
El hermano gemelo de esta niña, de nombre Cristina, no corrió la misma suerte que ella y falleció en el útero. Su madre, lamenta no haber podido ver y despedirse de su hijo: ?No me dijeron nada en anatomia patológica y no pudimos enterrarlo ni nada y no veas lo que me pesa?.
Más llamativo si cabe es el caso de Esther Álvarez, madre de trillizos (dos niñas y un niño) que nacieron en la semana 27 de gestación: «El niño, Federico, rompió su bolsa cuando yo estaba de tan sólo 23 semanas de gestación. El diagnóstico no pudo ser mas claro: el niño no iba a sobrevivir. Milagrosamente los tres salieron adelante, eso sí, con muchos sustos. «Mis hijos son bebés desde siempre. ¿Quién se hubiera atrevido a decirme que ese día habían nacido dos niñas y un residuo orgánico?».
Además, las madres hablan de la fuerza de estos bebés. «Los niños prematuros nos dan mil vueltas a cualquier adulto. Las ganas de vivir que tienen se contagian y nos hacen más fuertes», opina Miriam Bustos, madre de Héctor, que nació en la semana 27 de gestación, aunque había dejado de crecer en la 24.
Luto por un hijo fallecido
Héctor pesó al nacer 620 gramos y midió 29 cm. Estuvo más de cinco meses ingresado en la unidad de neonatología y «ha pasado por muchas peleas», explica su madre. Ahora está a punto de cumplir 19 meses y «está hecho un campeón».
Sin embargo, no todos los niños nacidos antes del fin de la gestación sobreviven, pero las madres exigen el derecho de decidir qué hacer con ellos. «Hay niños que nacieron muertos y sus madres nunca supieron qué hicieron con ellos. Leer que sus cuerpos pudieron ser usados con fines comerciales les duele», ahonda Ibáñez.
Las madres exigen el derecho de decidir qué hacer con el cuerpo de su hijo fallecido y, en ningún término, que algún texto legal se refiera a él como «desecho».
Francisco A.	- 15 de marzo de 2008 - 19:29
Segun la Memoria 2006 de la Fundación Salud y Familia (una entidad pro-aborto que paga los abortos de muchas mujeres en Cataluña con dinero público), hasta un 22% de las mujeres que piden un aborto acuden desorientadas y confusas. Simplemente, ponen su confianza en el medico, en la clinica. En la profesionalidad y madurez de las batas blancas.
Lo demuestran dos documentos del sumario del caso Morin-Ginemedex: un informe de noviembre de 1998, firmado por el colegiado 16411-B, donde se le diagnostica el virus VIH, y otro informe del 27 de noviembre de 2007, firmado por el colegiado 16.053, donde se repite que tiene infección por VIH-1, estadio 3
Yo no soy ginecólogo, soy cirujano, declaró ante la juez el empresario abortista. Cirujano, alguien que efectua actuaciones quirúrgicas. El virus se transmite por la sangre: un rasguño en contacto con una paciente y...
Segun el documento El Médico y el Sida, de la Organización Médica Colegial de España, el profesional sanitario tiene el deber y la obligación de no poner en riesgo de contagio horizontal a sus pacientes, por lo que no deberá realizar practicas asistenciales que conlleven ese peligro, debiendo desempeñar su actividad en puestos de trabajo que no ofrezcan ese riesgo.
Como tantos enfermos de sida, Morín vive enganchado a sus cocteles de fármacos que mantienen estable la enfermedad. Su tratamiento habitual incluye un comprimido diario de Epivir 300, dos de Zerit, dos de Ziagen, uno de Lopid 600, otro de Dianben, otro de Zyloric... así figura en un informe del Hospital de San Pablo de Barcelona de 2004, cuando ingresa porque tiene una hemorragia cerebelosa en el hemisferio izquierdo del cerebro.
El sida ha tocado ligeramente las capacidades cognitivas del rey del aborto tardio. Ya en 1998 el informe citado hablaba de su enfermedad neurológica con cuadro compatible con demencia incipiente por VIH y polineuritis. Los medicamentos lo mantienen bajo control.
A medida que aparecen nuevas revelaciones sobre las actividades de Carlos Morin, cirujano y empresario abortista, resuenan con nuevos ecos sus palabras airadas de 2006 cuando el reportero de la Television Danesa le preguntaba sobre la moral: ¡coja su moral y quédesela, que usted tiene la suya, yo la mía; no tengo nada que ver con la moral de usted!
Carmen F.	- 15 de marzo de 2008 - 13:27
Morín adquirió tres trituradoras para, supuestamente, deshacerse de los fetos extraídos en sus centros, informa Ep. Según recoge el sumario del caso, instruido por la juez Elisabet Castelló, Morín compró, a través de la clínica Ginemedex, un triturador industrial. Así lo explicó a la Policía un testigo protegido, aunque el médico lo negó en el interrogatorio. En la planta baja de la clínica TCB, justo detrás de la recepción, había una puerta que escondía una placa de lavabo y debajo de ésta estaba instalado este triturador. En tres ocasiones, según el primer testigo protegido, el triturador se atascó y se tuvieron que abrir las tuberías y el suelo de la clínica. Lo habitual en los casos en que los abortos terminaban por la noche era introducir los fetos en el congelador, y al día siguiente triturarlos, para evitar el ruido.
barcelona	- 15 de marzo de 2008 - 13:26
«Ellos me preguntaron: ??¿Se muere??? Yo dije ??Mira, de muerte no, pero de matriz ya no... ya...?? ¡jajajajaja! (...) La muerte no, porque para eso están las transfusiones, pero...». Es un fragmento de una conversación telefónica entre dos médicos empleados de Carlos Morín en Barcelona. El que explica el caso, Dimas Arvin Camejo, habla con su colega Mariano Cavenecia sobre un caso complicado que acababa de atender: una mujer que, tras someterse a un aborto, a punto estuvo de desangrarse en la mesa de operaciones.
teresa	- 14 de marzo de 2008 - 12:14
VERGÚENZA sras en favor del aborto.En las clínicas(salas de despiece,mataderos....)de Morin,médicos sin titulación,limpiadoras ejerciendo de enfermeras,niñas de 13 años-con el consentimiento de sus padres-abortando,abortos de fetos de 7-8 meses.¿Qué más se puede pedir?.¿Y aún tienen el cinismo de favorecer estas prácticas?
huesca	- 14 de marzo de 2008 - 12:12
Estas son las clínicas que este gobierno quiere defender y que los fetos de 28 semanas sean considerados simple basura para que no se les pueda pillar. Paradoja, en vez de defender la vida estos "progres" defienden la muerte, ¡suena fuerte, verdad¡ pero es así desgraciadamente.
tuconciencia	- 14 de marzo de 2008 - 12:09
Las clínicas del doctor Carlos Morín utilizaban a señoras de la limpieza como miembros del equipo médico que realizaba las interrupciones voluntarias del embarazo o para la esterilización de las piezas utilizadas durante la operación.
Algunos de estos hechos aparecen recogidos en el extenso sumario abierto por el caso de las clínicas de abortos propiedad del doctor Carlos Morín que instruye el juzgado número 33 de Barcelona por practicar interrupciones de embarazo que podrían estar fuera de la ley.
Según consta en un informe de la Policía remitido al juez, las clínicas del facultativo recibían alrededor de 15 llamadas cada semana de pacientes que solicitaban una intervención de aborto ilegal de más de 24 semanas, casos por los que se cobraba un mínimo de 5.000 euros, gracias a una extensa campaña de mercadotecnia.
Las pacientes que se sometieron a abortos supuestamente ilegales en los centros del doctor en Barcelona, donde se practicaban cada semana aproximadamente 30 interrupciones por casos no previstos en la ley, pagaban las operaciones al contado.
Otro de los datos más relevantes que aparecen en las diligencias es una declaración del propio doctor Morín ante la juez Elisabeth Castelló en la que reconoce que en sus centros se habían practicado abortos de niñas de "trece años en adelante".
Por este caso, la juez ya ha tomado declaración como imputadas a 99 mujeres de las 139 historias clínicas investigadas hasta el momento por la Guardia Civil, quién tiene que analizar todavía 2.641 historiales intervenidos en los centros de Morín.
En las diligencias también aparecen numerosas irregularidades en relación a la titulación del personal sanitario, como el caso de una mujer que fue contratada como señora de la limpieza y que, no obstante, ejercía como instrumentista de quirófano sin disponer de ninguna titulación oficial de medicina o enfermería.
Asimismo, en las clínicas TCB y Ginemedex del grupo del doctor Morín estaba contratada otra mujer de la limpieza que se encargaba de esterilizar el material de quirófano sin tener la titulación de enfermera necesaria para esa tarea.
Tampoco algunos de los doctores que intervenían disponían de títulos de ginecología o de anestesista homologados en España, por lo que en estos casos se falsificaban las hojas de quirófano para que constara el nombre de otro profesional que sí disponía del título, según el citado informe.
Durante el proceso de instrucción, algunos testigos han asegurado que uno de los centros disponía de un triturador donde se deshacían de los fetos extraídos de las intervenciones supuestamente ilegales, que fue desmontado después de que apareciera un documental en la televisión danesa que destapó el caso.
No obstante, el informe presentado por la Generalitat a la juez, donde se especifica que un centro del grupo de Morín operaba sin permiso, dice que no se halló ningún triturador para destruir restos humanos.
En el sumario también figura que hasta finales de 2006, cuando se destapó este caso, se destruyeron numerosas historias clínicas de las pacientes, en las cuales no constaban las semanas de gestación en el momento del aborto ni eran firmadas por ningún médico.
La ley actual permite abortar en casos de violación antes de la semana 12 de gestación; antes de la semana 24 por malformación fetal o sin plazo si hay riesgo para la salud física o psíquica de la madre.
En su declaración, el doctor Morín sostuvo que en sus clínicas el 97 por ciento de las interrupciones del embarazo se llevaban a cabo por el peligro para la madre, el 2 por ciento por malformación del feto y un 1 por ciento por ciento por violación.
Pero los investigadores del caso sostienen que los psiquiatras del centro falsificaron los test psicológicos, ya que algunas de las mujeres que abortaron declararon a la juez que no reconocían los papeles supuestamente firmados por ellas, o bien los habían firmado después de la operación.
Elena R.	- 14 de marzo de 2008 - 12:03
las atrocidades que se van conociendo por el sumario de las clínicas abortistas del doctor Carlos Morín. Porque si en La Vanguardia leemos que sus clínicas "utilizaban a señoras de la limpieza como miembros del equipo médico que realizaba las interrupciones voluntarias del embarazo o para la esterilización de las piezas utilizadas durante la operación" y "recibían alrededor de 15 llamadas cada semana de pacientes que solicitaban una intervención de aborto ilegal de más de 24 semanas, casos por los que se cobraba un mínimo de 5.000 euros, gracias a una extensa campaña de mercadotecnia", en ABC nos encontramos con otro dato terrible para las madres que acudían a esos quirófanos, y es que el mismo Morín, desde 1998 "es portador del virus del sida, según se desprende de la instrucción judicial y confirman en el centro donde se le trata por esta infección", pese a lo cual "en ningún caso se informa a la paciente de ello ni del riesgo de contagio en caso de corte fortuito con el instrumental quirúrgico".
Todo apunta a que las investigaciones sobre las clínicas abortistas van a dar aún muchas y desagradables sorpresas.
frede	- 11 de marzo de 2008 - 12:53
Yo no entiendo nada sobre el aborto. Vivimos en un pais donde existe libertad sexual, información sobre la vida sexual y, lo que no es menos importante, métodos anticonceptivos disponibles en cualquier esquina. ¿Cómo puede una mujer decidir sobre la vida de otro ser? En teoría, la mujer es la "anfitriona" en el desarrollo de otra vida. ¿Se supone que los errores que haya cometido una mujer los tiene que pagar un no-nato?, ¿por qué?. Hay un buen montón de parejas que no pueden tener hijos y para adoptar deben recurrir a paises extranjeros, superando un montón de pruebas e incluso teniendo que vivir en el pais del adoptado/a por un periodo de un mes, ¿es esto justo?. Las mujeres no sois dueñas de la vida de nadie, no tenéis derecho a juzgar y sentenciar, no tenéis derecho a no dar una oportunidad...Esas mujeres tienen comportamientos absolutamente nazis
médico	- 11 de marzo de 2008 - 12:50
Carta abierta a la directora de Médicos del Mundo: no entiendo por qué se postula con las mujeres que están a favor del aborto.
Sra. Teresa González Galiana, directora de "Médicos del Mundo". He sido socio de "Médicos del Mundo" durante años y he admirado su trabajo por mejorar las condiciones de vida a los más perjudicados. El verano pasado estuve en Nicaragua comprobando sobre el terreno el excelente trabajo que hace otra oenegé de la que también soy socio. El jueves 24 de enero, en un periódico gratuito editado en Barcelona, vi una fotografía de la concentración a favor del aborto celebrada en Madrid el día anterior. En ella, una mujer llevaba un cartel a favor del "derecho de las mujeres a decidir", eufemismo que utilizan grupos abortistas para referirse a terminar con la vida del feto. Bajo la frase había el logotipo de su organización.
Me quedé perplejo y al día siguiente les llamé a su sede en Madrid, donde me confirmaron la posición de su organización respecto de este tema. No entiendo muy bien el sentido de la propiedad que se atribuyen algunas personas que les lleva a decidir sobre la vida o la muerte de otro ser. Sin embargo, lo más grave es la doble moral de una organización médica: se afanan en salvar vidas en países subdesarrollados mientras que aquí defienden lo contrario, sin que haya visto que propongan alternativas a la muerte de un feto. Todos, en su día, fuimos fetos. Con todo ello, la imagen que tengo de ustedes ha perdido mucho y, naturalmente, dejaré de colaborar financieramente en sus actividades.
Jorge Bardavío Julve
Jose Dominguez H.	- 08 de marzo de 2008 - 11:31
El otoño pasado, en la patria de Emma Beck, la prensa británica se deshacía de gusto con una ecologista descerebrada que se sometió a un aborto y se hizo una ligadura de trompas "para proteger el planeta". Según sus declaraciones al periódico londinense Daily Mail: "Cada persona que nace consume más comida, más agua, más espacio, más combustibles fósiles y más árboles, y genera más basura, más polución y más gases de efecto invernadero. Además, contribuye al problema de la superpoblación."
Esto vino después de que un laboratorio de ideas británico publicase un informe sobre lo malos que son los niños para el medio ambiente. John Guillebaud, catedrático de planificación familiar del University College de Londres, dijo: "El efecto sobre el planeta de tener un hijo menos es de una magnitud mayor que todas estas otras cosas que podemos hacer, como apagar las luces... Lo mejor que cualquiera en Gran Bretaña puede hacer para ayudar al futuro del planeta es tener un hijo menos."
Gonzalo Alonso	- 08 de marzo de 2008 - 10:45
El decreto que prepara el Gobierno sobre sanidad mortuoria puede facilitar la comercialización y venta de los fetos de hasta 28 semanas de gestación procedentes de abortos, al no considerarlos como «restos humanos» que tengan que ser enterrados o incinerados. Así lo explicó ayer a este diario José Luis Requero, vocal del Consejo General del Poder Judicial. Ésta será una de las ventajas que la norma ofrezca a las clínicas abortistas, pero no la única. Y es que, según añadió Requero, el texto «les da garantías y les blinda de la investigación judicial».
Con este «cambio de categoría» que quiere introducie el Gobierno para los fetos procedentes de abortos, Requero considera que se aumenta la facilidad para deshacerse «del cuerpo del delito» y, por tanto, «dificulta cualquier tipo de investigación judicial».
De forma similar se pronuncia Juan Sánchez Galera, de la plataforma La Vida Importa: «Nos encontramos con una ley que legitima la actividad de las clínicas que falsifican certificados médicos para abortar fetos de más de cinco meses».
En el nuevo paso que supone el decreto, Sánchez Galera ve «el inicio de un camino para terminar por absolver a todos los implicados», pues con esta nueva norma «gran parte de los delitos quedará sin contenido», concretamente los referidos al uso de trituradoras o deshecho de los fetos en bolsas de basura.
El proyecto de Real Decreto desobece además el conocimiento científico, pues tal y como ha explicado José Bajo, presidente de la Sociedad Española de Ginecología (Sego), «por encima de las 26 semanas de gestación el feto se puede sacar adelante -incluso a partir de la semana 22, pero de forma excepcional-».
El ginecólogo confirma que con 28 semanas de gestación se puede sobrevivir perfectamente: «Hablamos de niños que pueden salir adelante, no de restos humanos», comenta.
Desde el Foro Español de la Familia, Benigno Blanco reconoce que si el decreto sale adelante «lo impugnarán», por ser una «barbaridad» que no se sostiene desde el punto de vista científico ni concuerda con la legislación clásica española que considera restos de persona si tienen forma humana identificable. Según Blanco, la única finalidad del reglamento es «ahorrar costes a las clínicas abortistas».
Fuentes del Ministerio de Sanidad afirmaron que el proyecto de Real Decreto para actualizar la sanidad mortuoria incluye «tan sólo definiciones relativas a salud pública» y cuenta con «el consenso de comités técnicos y comunidades autónomas»
darsena	- 07 de marzo de 2008 - 12:56
Hay ciertos valores que no deberían estar sometidos al vaivén de los votos, a la lucha entre mayorías y minorías. Entre estos valores fundamentales destaca el respeto a la vida humana. La vida es un bien básico. Si a un ser humano lo privamos arbitrariamente de su derecho a vivir lo estamos privando de todos los demás derechos.
Cuando se habla del aborto, de la interrupción voluntaria del embarazo, se tiende a obviar la realidad de lo que esto supone concretamente. Abortar es matar; es arrancar violentamente la vida a un ser humano. En el fondo, el aborto equivale a la negación de todo derecho; a la perversión de los cimientos de todo Estado de derecho.
No se puede ignorar las dificultades que, en ocasiones, acarrea un embarazo no deseado. La sociedad en su conjunto, y el Estado en primer lugar, ha de apoyar a las mujeres que se vean en una situación comprometida. Pero animarlas a abortar no es hacerles un bien. El aborto destruye al hijo, pero daña también irreversiblemente a las madres y a los padres. En definitiva, nos daña a todos, nos hace inhumanos.
¿Es imposible pensar en un gran pacto por la vida que aúne a la sociedad y a las fuerzas políticas? Si todos rechazamos, con razón, la pena de muerte, la destrucción de la variedad de las especies biológicas, ¿por qué no ponernos de acuerdo en algo tan elemental como la protección de la vida humana naciente?
Pilar Crespo	- 07 de marzo de 2008 - 12:46
La esperanza del mundo son los niños. Ellos son los que mayores alegrías proporcionan en el hogar, los que provocan una sonrisa a un desconocido que quizá va malhumorado, los que unen a los padres en los momentos difíciles, con los que disfrutamos viéndolos crecer, los que nos hacen sentir algo en los momentos bajos, por los que somos capaces de luchar cuándo estamos desanimados, los que nos dan fuerzas cuando nos parecía que ya no podíamos más.
Ellos serán los que nos pagarán las pensiones, los que nos cuidaran, los que nos enterraran. Sin embargo muchos no nacen porque el egoísmo lo impide, otros casi a punto de saltar la barrera son liquidados de forma bestial y creo que es la palabra adecuada.
En el ocaso de la vida, en la soledad de la enfermedad muchos se arrepentirán de haber provocado, aceptado o colaborado con un aborto.
berta	- 07 de marzo de 2008 - 12:21
Pues si es responsabilidad del jefe del gobierno aprobar normas de este tipo, no queda duda de que ZP es un ASESINO INFANTICIDA. Por contraposición anticlerical a la moral de doble cuello vuelto y falda hasta los tobillos hemos pasado a la inmoralidad del "derecho a decidir ser madre", para mí derecho a ser una asesina. De verdad que a el asunto me supera y con el me hierve la sangre. Ya puesto, bien podía haber "decidido" la madre de ZP en su día y muchos disgustos nos hubiésemos ahorrado,
Javier Cámara	- 07 de marzo de 2008 - 12:16
Discurso de Ferrara en el CEU
Unas mil personas abarrotaron el pasado lunes 3 de marzo el Aula Magna del CEU y las instalaciones anejas para escuchar a Giuliano Ferrara, director de 'Il Foglio', impulsor de la moratoria internacional sobre el aborto ante las Naciones Unidas, y asistir al acto 'Defiende la vida ante la ONU', organizado por el Grupo Intereconomía y la Fundación Universitaria San Pablo CEU. Por su interés, reproducimos el discurso íntegro del periodista italiano.
Hace muchos años se decidió en Occidente que ninguna mujer podía ser legalmente obligada a dar a luz y que ninguna debería ser encarcelada por haber abortado. Fue una solución obligada y digna que hoy no sería ni justo ni posible anular y que se tomó para combatir el aborto ilegal. Sin embargo, desde entonces a hoy, el planeta ha sido golpeado con más de mil millones de abortos y una capa de desesperación ha calado en la Humanidad. Los abortos se siguen practicando con una media de 50 millones al año. Ningún anticonceptivo ha limitado el número de abortos por la sencilla razón de que el aborto quirúrgico y farmacológico se ha convertido en el anticonceptivo más utilizado.
Nuestro planeta ha envejecido precozmente y la vida ha sido maltratada y deshumanizada. De un tiempo a esta parte, el aborto también se ha trasladado desde el seno materno al tubo de fertilización artificial. Y se ha ido haciendo cada vez más selectivo, genéticamente despótico, y es la nueva esclavitud a través de la cual una cultura fuerte y dominante, orgullosa de su pacto faustiano con el cientificismo, actúa sobre los seres humanos más débiles. Decide sobre la piel de las mujeres y de los niños en un naufragio universal en el cual ya nadie tiene la valentía de pronunciar el grito de la salvación que siempre ha sido el orgullo de navegantes y socorristas: ¡Primero las mujeres y los niños!
Esta cultura de radical descristianización actúa de manera similar al monte Taigeto que domina Esparta: se declaran anticuadas la atención de los pacientes, la aceptación de los distintos, y en cambio, es considerada moderna la aniquilación de la vida no digna de ser vivida: no es digna de ser vivida la vida de millones de niñas en Asia, víctimas de políticas antinatalistas basadas en la exclusión sexista de quien se considera como una carga para la linealidad del eje hereditario o para el trabajo agrícola. No es digna de ser vivida una vida de los niños que padecen síndromes con los cuales se puede llevar la vida ordinaria o extraordinaria en busca de la felicidad y del reconocimiento de una naturaleza humana común. Hace dos semanas, en un hospital de Nápoles fue eliminado, en condiciones infernales, un bebé de 21 semanas con síndrome de Klinefelter, una anomalía cromosómica que afecta a uno de cada 500, que se cura con métodos clásicos y llevando vida normal. Ni un solo periódico o telediario lo ha destacado. A los desechos urbanos que preocupan a la población italiana cuando montañas de basura se acumulan en las calles de una ciudad, se ha sumado, ante la indiferencia general, otro desecho humano al que se le considera incluso indigno de sepultura.
En Italia, se ha llegado a la locura de debatir si se debe o no acoger y curar a los neonatos vivos que son el fruto de abortos terapéuticos en la vigésima segunda o vigésima tercera semana de gestación. A nuestra ministra de Sanidad, una católica que abdicó de su cultura y sensibilidad en aras de la ideología, le parece una crueldad que estos niños reciban atención médica sin antes pedir permiso a los padres. La lógica del aborto fácil, que la píldora abortiva RU 486 está destinada a reactivar, entregando a la antigua soledad femenina la práctica abortiva, persigue a su presa, el nasciturus, hasta en el aire que todos respiramos, hasta dentro del mundo en el cual todos deberían ser titulares de la libertad de vivir.
Una cultura mortífera, de la que todos somos más o menos cómplices, condena a la mujer a una lógica de miedo y rechazo violento y antinatural de la maternidad, a la ignorancia, a acostumbrarse al desamor y la infelicidad. Esta cultura despacha como derecho de autodeterminación y como libertad o soberanía procreativa la tendencia nihilista de disponer de la libertad de los demás a nacer, se ensaña con el cuerpo femenino imponiendo como modelo social libertario el acto más contrario a las más elementales consideraciones de humanidad y de piedad que todos los seres racionales, sean o no creyentes, comparten en el fondo del alma y en su propia conciencia: las mujeres y los bebés que están por nacer padecen el engaño y la práctica del homicidio perfecto. Un poder ideológico históricamente masculino lleva a la negación total del futuro para las criaturas humanas concebidas por amor y arrancadas con violencia y dolor del refugio natural en el que habían recibido la promesa sagrada de la vida y del amor. Todo esto ocurre en la más absoluta indiferencia moral y filosófica y sólo la Iglesia Católica y otras confesiones cristianas alzan la voz sin escuchar a la cultura de la muerte y su miserable significado de esclavitud y demencia civil.
El pasado 6 de enero, en su discurso al Cuerpo Diplomático, Benedicto XVI pidió reabrir el debate sobre el valor sagrado de la vida después de que una votación de Naciones Unidad pidiera la suspensión, la moratoria, de las ejecuciones legales en el mundo. Cuando era teólogo y cardenal, el Papa advirtió al planeta afirmando que con esta elección de curar la vida negándola declaramos como herejes al amor y al buen humor. En efecto, ¿cómo podemos alegrarnos de un gesto humanitario como la moratoria sobre la pena de muerte si no somos capaces de favorecer una moratoria sobre el aborto?
El secretario de las Naciones Unidas ha declarado recientemente que las mujeres son objeto de violencia y exclusión en el mundo, y que en muchos países no tienen ni siquiera el derecho a la vida y ha considerado un flagelo esta práctica criminal. Un gran jurista italiano, el fallecido Norberto Bobbio, liberal socialista, prototipo de intelectual laico, dijo en 1981 que, de todos los derechos, el derecho a nacer debe ser defendido con intransigencia, por la misma razón por la que se opuso a la pena de muerte. Un gran y añorado poeta italiano, Pier Paolo Pasolini, marxista y católico, dijo recordar su propia vitalidad de niño nasciturus, de sentir físicamente en su cuerpo la señal de una vida iniciada en el seno de su madre y definió como homicidio cualquier tipo de aborto.
Pero estas afirmaciones, estos sentimientos, estos pensamientos que unen a la esperanza con el voto de los creyentes y no creyentes, han sido archivados por el pensamiento dominante. Estas certezas y evidencias de la mente y del corazón son frecuentemente vilipendiadas como expresiones del oscurantismo liberal por la comunidad tecnocientífica, por los gurús en bata blanca que teorizan el derecho a morir y apoyan incluso la eutanasia según las reglas del protocolo holandés de Groningen. Ideólogos de buena fe, fanatizados por la presunción de estar en lo justo y de trabajar a favor del progreso de la Historia, se arrogan el derecho de definir con pretensiones científicas los límites de la libertad de existir. Qué más da que en las salas de concierto se pueda escuchar la música divinamente orquestada por un director con la espina bífida: los que tienen la espina bífida han de morir por decisión legal. Estos gurús posmodernos quieren entrar en los Parlamentos, como ocurre hoy en Italia con la candidatura del profesor Umberto Veronesi en las filas del Partido Democrático. Copan las primeras páginas de los periódicos y de las revistas que venden el espejismo de una vida indefectiblemente sana y confortable, predican el derecho de fabricar niños a la carta según deseos y gustos subjetivos, difunden una cultura sanitaria que excluye cualquier salvación y esperanza para los débiles, los anormales y por los indefensos de cualquier tipo. Y todo en nombre de su mismísima felicidad, que la nada conseguiría mejor que la existencia. Y en nombre de la libertad y autodeterminación de las mujeres, cuando, en sus orígenes, el feminismo hacía de la lucha contra el aborto, del cual las mujeres son víctimas, su bandera. Dice san Pablo a los Romanos que en la esperanza hemos sido salvados. Y ahora, en la negación de cualquier esperanza, predicada por una medicina convertida en pura técnica que ha traicionado hasta el juramento hipocrático, estamos inevitablemente perdidos.
La batalla contra el aborto y la eugenesia, contra el gesto más antifemenino que uno pueda imaginar y contra el programa de mejora de la raza, es la frontera decisiva de nuestro siglo. No se trata de una contienda ética ni de una disputa sobre los valores morales. La batalla que se libra en torno a la familia, al amor, al matrimonio, al vínculo entre placer unitivo y el don de uno mismo, entre el eros y el ágape, es la gran batalla sobre el futuro de la Humanidad, sobre el poder del buen humor y de la paz cristiana contra la lógica de guerra superhombrista y transhumanista de la civilización occidental en la hora de su debilidad y de su resignación a la nada. Nada es más importante en el frente cultural, civil y político. No existe salvación para el encanto de la vida moderna, para la ironía y la alegría en las relaciones personales, para las grandes posibilidades que la ciencia abre a la vida si esta batalla no se libra con el ruido y fragor necesarios. No existe salvación de nuestro estilo de vida liberal si no se restaura la antigua alianza de vida y libertad, proclamada en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. Entre la mentalidad abortista y la idea binladenista según la cual se debe amar más a la muerte que a la vida hay un sutil pero visible elemento de continuidad. El aborto masculino, moralmente indiferente, condena a las mujeres a la misma sumisión y soledad a la que las condena el natalismo forzado y la obligación de dar a luz contemplada en la umma islámica. Hemos conquistado, contra el aborto clandestino, la posibilidad de elegir; y venceremos la batalla de la civilización sólo si conseguimos elegir la vida, poner a toda mujer en situación de ser libre de no abortar. Ésta es la frontera de una modernidad liberada de la esclavitud femenina y de la esclavitud infantil; es capaz de reproducir sin fanatismo y sin cinismo el futuro de nuestro mundo y de nuestro modo de vivir en el respeto absoluto de los inocentes y del descarte de cualquier relativismo y subjetivismo nihilista.
Queridos amigos, tengo mucho respeto por su presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Y no sólo porque soy extranjero. Cuando vi a vuestro Soberano responder a un dictadorzuelo latinoamericano con la ya famosa frase ¿Por qué no te callas?, aplaudí ante mi televisión. Sin embargo, las ideas de Zapatero sobre matrimonio y familia, su concepción de lo que es la identidad de género y su filosofía sobre un poder democrático únicamente procesal basado sólo sobre los números, lo considero como la negación de un racionalismo laico y moderno, como una superstición democrática capaz de promover horrores como la reforma del Código Civil que ha eliminado el concepto de padre y de madre del Derecho de familia. Para los liberales, la igualdad se realiza en el reconocimiento de la diversidad. Son los jacobinos y, luego, los totalitarismos del siglo XX los que han cortado la cabeza al Derecho liberal para traer a la tierra el paraíso de la igualdad como homologación que ha sido de los horrores del siglo pasado.
Durante todo este tiempo, mientras muchos de nosotros han mirado para otro lado, millones de voluntarios en todo el mundo han librado y vencido la batalla justa, han conquistado uno tras otro los molinos de viento de la Mancha universal. No es sólo la gran lección de solidaridad, de socorro y de santidad que llega de los obreros de la paz y de la vida en el mundo católico y cristiano.
En una sociedad moderna, y en una rica ciudad europea como Milán, en un hospital que se ha convertido en el símbolo y el templo de la lucha entre el aborto y la libertad de no abortar, una mujer extraordinaria, Paola Bonzi, ha conjurado con todas sus fuerzas la actual corriente de indiferencia. Paola ha creado un centro de asistencia a la vida y se ha puesto a escuchar a miles de mujeres. Paola no tiene la facultad de la vista, pero ve mucho más lejos que cualquiera de nosotros y conoce mejor que nadie las verdaderas razones de las mujeres que se sienten obligadas a eliminar a sus hijos: las dificultades materiales, la soledad, los condicionantes sociales, el miedo de no estar a la altura de las tareas educativas en una sociedad que considera como una carga la presencia de los más pequeños y que los margina de sus preocupaciones sociales, una vena de utilitarismo y de ilusión personal. Poco a poco, con tenacidad, sin moralismos, dedicándose con infinita paciencia a ese ser olvidado que es la mujer que está a punto de ser madre, Paola se ha convertido en la madre de miles de niños y de miles de madres.
Paola es una persona auténtica, y espero llevarla al Parlamento en una lista a favor de la vida y contra el aborto, que se presenta a las próximas elecciones generales en Italia. Pero si pudiera, también llevaría al Parlamento a Juno, la protagonista de una hermosa fábula de Hollywood que está a punto de estrenarse en las salas de cine de Europa. Juno es una chica moderna, que habla un lenguaje callejero florido y debocado, y por instinto llega a comprender que el rechazo de la maternidad no debe coincidir con el resignarse a la muerte. Juno está llena de amor y buen humor, hace reír y llorar al público como en las mejores comedias, pero no es una heroína sulfúrica de Pedro Almodóvar. Su lógica es poética. Juno se escapa de una clínica abortista y da a luz a un niño hermoso, que entrega en adopción a una mujer que ansía la maternidad. Así reconquista la belleza de la existencia. Un mundo que se considere libre y moderno tiene mucho que aprender de los antiguos tornos de los monasterios medievales.
Queridos amigos, señoras y señores. Todo en lo que creemos, nosotros los liberales y laicos, aliados a los cristianos fervientes y conscientes, puede resumirse en una frase de su hidalgo: He nacido para vivir muriendo. Cervantes tenía que tener en la cabeza la vida muriente predicada por Agustín de Hipona. La vida humana es limitada y aspira a lo infinito, por eso debe ser considerada como sagrada y definida por la esperanza. La razón humana está limitada por el misterio, por eso debe ser utilizada en armonía con el Derecho natural y con la reconstrucción racional, en la esfera pública, de principios que no son negociables, por ningún motivo en el mundo. Y estas cosas, le decía el hidalgo a su escudero Sancho Panza, cuando el amor y el buen humor no estaban considerados heréticos, para sonreír afectuosamente a su realismo de comilón, a su maravilloso cinismo popular: Tú, Sancho, has nacido para vivir comiendo. Miren mi cuerpo y comprenderán que tengo la autoridad necesaria para decirles lo que les he dicho. Gracias.
Francisco S.	- 07 de marzo de 2008 - 12:03
Lo que está claro hasta para los ciegos que no quieran ver es que el PSOE de Zapatero no sólo es SUCIALISTA por sus métodos y MARXISTA por su ideología trasnochada aunque la disimulen cínicamente, sino que además, como no tienen ni ética ni vergüenza que se le parezca TAMPOCO TIENEN HUMANISMO, de modo que su presunto "progresismo" es publicidad engañosa total para ingenuos y/o ignorantes, porque en realidad es CAVERNISMO RETRÓGRADO.
No creo que haya en el mundo un socialismo más zafio, patán ni perverso. Ni siquiera el de Chávez, que ya es decir...
Desde luego vamos a ver a cuánto asciende la incultura política de España en función del número de votos que les den.
Jose Dominguez H.	- 07 de marzo de 2008 - 11:39
Sometemos a Vuestra consideración una petición de moratoria de las políticas públicas que fomentan formas de sumisión injustificada y selectiva del ser humano durante su desarrollo en el vientre de la madre mediante el ejercicio arbitrario de un poder de aniquilamiento, violando el derecho a nacer y a la maternidad. El artículo 3 de la Declaración Universal contempla que Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Hacemos un llamamiento a los representantes de los gobiernos nacionales para que expresen su opinión a favor de un emendamiento significativo del texto de la Declaración: después de la primera coma, insertar desde la concepción hasta la muerte natural. La Declaración universal, de hecho, se refiere a los derechos humanos iguales e inalienables y proclama solemnemente que los seres humanos tienen la dignidad intrínseca de todos los miembros de la familia humana (Preambulo). La ciencia, con algunos de sus descubrimientos más significativos en el ámbito genético posteriores a la Declaración, documenta de forma irrefutable la existencia de un patrimonio genético humano en el embrión, un patrimonio único e irrepetible, a partir de su primera etapa de desarrollo. ((La Comisión británica Warnock, establece, en 1984, que a partir del décimo cuarto día de la concepción el embrión es un ser humano con derecho a no ser manipulado experimentalmente)) (*) Los gobiernos deben preservar y proteger estos derechos naturales que abarcan también el derecho a un patrimonio genético que no esté manipulado.
La Declaración de 1948 fue la respuesta del mundo libre y del derecho internacional a los crímenes contra la humanidad procesados tres años antes en Nuremberg. Como reacción a las prácticas eugenésicas de los médicos nazis, en 1948, la World Medical Association adoptó la Declaración de Ginebra en la que se afirma: Respetaré la vida humana desde su comienzo. El artículo 6 del International Covenant on Civil and Political Rights (Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos) aprobado por las Naciones Unidas en 1966, establece que El derecho a la vida es inherente a la persona humana. El aborto selectivo y la manipulación selectiva in vitro son la forma principal de discriminación entre los seres humanos por razones eugenésicas, raciales o sexuales. Es la misma persona humana que las Naciones Unidas amparan en el artículo 6 de su carta de los derechos.
(*) Giuliano Ferrara y las entidades convocantes del acto celebrado el día 3 en el CEU (Madrid), han coincidido en manifestar que la referencia a la Comisión Warnock en la Carta podría llevar a confusión y es prescindible. Ferrara manifestó en este sentido a los periodistas que la ciencia concluye que desde el momento de la concepción o fecundación existe un ser humano con un patrimonio genético único e irrepetible, tal como se solicita que se reconozca a las Naciones Unidas en la misma Carta-manifiesto de Il Foglio.
Jose Dominguez H.	- 07 de marzo de 2008 - 11:36
Ferrara abarrota el CEU al defender la vida ante la ONU.
Un millar de personas llenaron el lunes el Aula Magna del CEU y las instalaciones anejas para escuchar a Giuliano Ferrara, director de 'Il Foglio', impulsor de la moratoria internacional sobre el aborto ante las Naciones Unidas, y asistir al acto 'Defiende la vida ante la ONU', organizado por el Grupo Intereconomía y la Fundación Universitaria San Pablo CEU. El acto fue presentado por el director del programa El gato al agua de Intereconomía TV, Antonio Jiménez, y participaron en él el presidente del Grupo Intereconomía, Julio Ariza, y el presidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, Alfredo Dagnino, junto a relevantes personalidades de la vida pública española e internacional. Muchos de ellos estuvieron presentes, y otros ofrecieron sus testimonios a través de videos.
Entre las personas que se han adherido a la moratoria destacan el oncólogo Lucien Israel, ex presidente de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de Francia; el rabino de Madrid, Moshe Bendaján, el filósofo Gustavo Bueno, el embajador de España ante el Vaticano, Francisco Vázquez; la ex senadora socialista Mercedes Aroz, el cineasta José Luis Garci; el presidente de la Federación Española de Inmigrantes, Guillermo Llano; el abogado Adolfo Suárez Illana; el magistrado Enrique López; el ex seleccionador nacional de balonmano, Juan de Dios Román; el médico Maurice Caillet, ex masón del Gran Oriente de Francia; Juan Bolás, presidente del Consejo de los Notariados de la Unión Europea; los Duques de Braganza (Portugal); los escritores Fernando Sánchez Dragó, Miguel Delibes, María Vallejo Nágera; el ex banquero Mario Conde; los científicos César Nombela y Manuel de Santiago; el catedrático de la Complutense Rafael Navarro Valls; el catedrático y consejero del Tribunal de Cuentas, Juan Velarde; el académico Fernando Reinoso, de la Real Academia de Medicina; el rector de la Universidad Francisco de Vitoria, Daniel Sada; la presidenta de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE, Isabel Bazo; los periodistas José María García, Carlos Herrera, Alfredo Amestoy, Nieves Herrero, Isabel San Sebastián, Ramón Pi, Isabel Durán, Paloma Gómez Borrero, José Luis Restán y Xavier Horcajo, y los directores de ABC, Angel Expósito, y La Razón, Francisco Marhuenda.
Durante el acto, Giuliano Ferrara explicó que desde que se aprobó el aborto el planeta ha sido golpeado con mil millones de abortos y una capa de desesperación ha calado en la humanidad. Además calificó el aborto como la nueva esclavitud a través de la cual una cultura fuerte y dominante actúa sobre los seres humanos más débiles () otro desecho humano digno de sepultura.
En su opinión vivimos inmersos en una cultura mortífera que condena a la mujer a una lógica de miedo y rechazo violento y antinatural de la maternidad, a la ignorancia, a acostumbrarse al desamor y a la infelicidad. Una cultura que despacha como derecho de autodeterminación y como libertad o soberanía procreativa la tendencia nihilista de disponer de la libertad de los demás a nacer. Por eso ha dicho que a su parecer las ideas de Zapatero sobre matrimonio y familia, su concepción sobre lo que es la identidad de género, y su filosofía sobre un poder democrático únicamente procesal basado únicamente en los números, lo considero como la negación de un racionalismo laico y moderno, como una superstición democrática como la reforma del Código Civil que ha eliminado el concepto de padre y de madre del derecho de familia".
Tras la Moratoria sobre la pena de muerte, aprobada por la ONU en diciembre, el director del diario italiano Il Foglio, Giuliano Ferrara, propuso al Secretario General de Naciones Unidas y a todos los Estados integrantes una moratoria internacional sobre el aborto, a la que se han adherido notables intelectuales y personalidades de todo el mundo.
El Grupo Intereconomia y la Fundación Universitaria San Pablo CEU están trasladando esta iniciativa a todos los españoles. En un par de semanas, se han recibido cientos de adhesiones a la carta/manifiesto de Il Foglio, que serán trasladadas a su director, aunque el objetivo del acto era presentar la iniciativa.
La moratoria impulsada por Ferrara hace un llamamiento a los gobiernos para que respeten escrupulosamente los derechos humanos, el primero de los cuales es el derecho inviolable a la vida.
El artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) contempla que todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Ante este artículo, la moratoria convoca a los representantes de los gobiernos nacionales para que expresen su opinión a favor de un enmendamiento significativo del texto de la Declaración: después de la primera coma, insertar desde la concepción hasta la muerte natural.
Las personas que deseen adherirse a la moratoria internacional sobre el aborto ante la ONU, pueden comunicarlo a defiendelavida@intereconomia.com, o defiendelavida@ceu.es, y al tfno. 91-510 91 41.
narceo	- 07 de marzo de 2008 - 11:30
Hay cosas que no son justificables desde ninguna ideología. El aborto es un asesinato, el peor de los asesinatos que un ser humano pueda cometer. No soy creyente , por lo que mi opinión no está motivada por ninguna creencia religiosa, sino por el sentido común. No es necesario creer en ninguna religión para saber distinguir el Bien del Mal. No puedo concebir como hay gente que pueda ser contrario a la pena de muerte y, sin embargo, estar a favor del aborto: un asesinato es un asesinato independientemente de la edad de la víctima.
Jose Gutierrez	- 07 de marzo de 2008 - 11:27
Cuando la miseria moral impera nada bueno se puede esperar. El aborto es un crimen y quien lo practica es un criminal y si ademas pretende descuartizar el feto y tirarlo a la basura, ademas de criminal tiene una tara mental muy grave.De esta gente se puede esperar cualquier cosa. Yo los desprecio.
Sanchez Gracia	- 07 de marzo de 2008 - 11:19
Si este decreto se aprueba nos va a llevar a ver hasta qué punto de inmorales son los socialistas.Los animales tratan mejor a sus hijos que nosotros los humanos.
Lo que se trata de imponer es la "Cultura de la muerte" en su faceta más pura y dura.
¡No votéis a los socialistas!
Después de esto, el mentiroso Bernat Soria, y que a decir de su profesor, es un sinvergüenza, el que ha engañado a tantos diabéticos con falsas curaciones, tratará de imponer la eutanasia. Se abre una peligrosa vía para convertir en desechos lo que podría haber sido una vida noble al servicio de los demás.
Esta será la Ley de las trituradoras.
Goyo	- 07 de marzo de 2008 - 11:16
Es un infanticidio, un crimen. Tengo un hijo que nació con 27 semanas de gestación, no llegaba al 1 K, pero sus ganas de vivir y la de nosotros, sus padres, triunfó. La atención recibida por parte de los médicos en la unidad de niños prematuros fue espléndida, y su esperanza en que el niño saldría adelante nos animó mucho. Estuvo 4 meses en el materno y hoy, con cuatro años, es un niño sano, muy alto y fuerte y espabilado. En una época en la que los adelantos en la medicina son contínuos me parece que esta medida es una insensatez y es como si Z y su secta se empeñaran en estar a favos de la muerte.
ramón	- 07 de marzo de 2008 - 11:14
Esto es lo más fuerte que he jamas he leído. Yo tengo un amigo que nació con seis meses y es un tío estupendo. Y una tía mía nació con siete, hoy día es una figura importantísma conocida por su trabajo en todo el mundo, y ZP se empeña en quitarles la vida....estos Sres. le darían una buena lección al famoso nazi alemán "Dr. Muerte"
valero	- 07 de marzo de 2008 - 11:13
Yo tengo un sobrino que nacio de seis meses y medio, logro vivir gracias a los cuidados intesivos de los médicos, hoy dia es un tiarron de 1,90. me da escalofrios solo de pensar que si naciese hoy, no lo considerasen como ser humano y lo dejaran morir....hasta donde quiere llegar este señor Z? que suerte ha tenido con tener una madre que le dejó nacer, a pesar de los pesares
← ETA irrumpe en la campaña electoral y asesina a un ex concejal del PSE en Mondragón.
ETA y ANV se reunieron con el PSE en el País Vasco el sábado 1 de marzo del 2008. →

References: Real Decreto 
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 artículo 6
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