Source: http://www.parthenon.pe/esp/privado/existe-catastro-en-sunarp/
Timestamp: 2020-07-06 04:25:34+00:00

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¿Existe Catastro en Sunarp? | Parthenon
por Jorge Ortiz Pasco
¿Existe Catastro en Sunarp?
Ya lo dijo Benedicto XVI: “Yo no dudo en afirmar que la gran enfermedad
de nuestro tiempo es su déficit de verdad”[1].
En primera persona (y pido disculpas por ello) debo seguir luchando por la verdad, así a veces ella, no sea bien vista por quienes prefieren sacrificarla y, por tanto, ocultarla con la única finalidad (egoísta) de satisfacer intereses económicos de terceros o, simplemente, para complacer propios intereses. También debo expresar que cuando se dice y practica la verdad es frecuente que se active el dicho de: “el que se mete de redentor sale crucificado”[2]. Les cuento que hace 36 años (febrero de 1984) pase la puerta de la Notaría Ricardo Ortiz de Zevallos (ubicada en aquel entonces en la avenida Arequipa 1268) con mi padre para asistir a una reunión con Amalia Ortiz de Zevallos (hermana menor del Notario) y que me llevaría a mi primera practica pre profesional (me quede 11 años en ella) y de la que nunca me he arrepentido. Vestía un saco a cuadros marrones y, que, obviamente era de mi padre (que hoy no lo usaría ni amarrado) y un pantalón claro (a lo mejor crema[3]) con una camisa celeste (ambos adquiridos en una tienda de la avenida Arenales en Lince) y una corbata marrón (también de mi padre) ¿Por qué este recuerdo, tan gráfico? Porque Amalia me dijo: no sé si aquí estará lo que quieras aprender en el Derecho, pero lo que sí sé es que aquí aprenderás a trabajar y a tratar con las personas. Luego en una conversación con Ricardo (el notario) me dijo: “aquí aspiramos a trabajar siempre en confianza y de cara a la verdad”. ¡Gran verdad! Les puedo asegurar que dicha enseñanza me guía hasta hoy[4].
Entonces, luego de este inmenso y grato recuerdo que me regala la vida me hago las siguientes preguntas: ¿Sunarp tiene facultad legal para desarrollar función catastral? ¿Qué se ha hecho para desarrollar temas catastrales en la Sunarp? Y luego de las dos preguntas y, a manera de conclusión, cerrar con la siguiente pregunta: ¿Existe catastro en Sunarp?
¿Sunarp tiene facultad legal para desarrollar función catastral?
La respuesta desde la verdad (esa que tanto duele) es muy sencilla: NO. Lo que realmente se ha intentado desde Sunarp y desde el Tribunal Registral es generar normas que por no enfrentar la verdad, han terminado por generar un caos propio de la falta de verdad.
Históricamente la Sunarp en la redacción de lo que hoy es el artículo 11 del reglamento de inscripciones del registro de predios, ha venido expresando, en el año 2003 (resolución 540-2003.SUNARP/SN) y luego en 2008 (resolución 248-2008-SUNARP/SN), el carácter de vinculante del informe del área de catastro. Recién en el reglamento del año 2013 (resolución 097-2013 SUNARP/SN) la Sunarp decide tomar como base en la redacción del artículo 11 al precedente de observancia obligatoria aprobado en el Pleno Décimo[5].
Para que el informe técnico de catastro (al que acabo de hacer referencia) sea emita de acuerdo con la verdad, es necesario que el registro cuente con un catastro y, en honor a la verdad, bastará con revisar un certificado de búsqueda catastral (el que ustedes deseen y en cualquier lugar de Perú) para comprobar en la siguiente expresión, que la oficina de catastro del registro, no hace, ni ejerce función catastral: “Se deja constancia que la oficina de catastro realiza evaluaciones de naturaleza técnica íntegramente en “gabinete” (es decir, es el primer catastro del mundo que se hace en un escritorio y no en el campo) sobre la base de la información remitida por el usuario (es decir, por lo planos que cada usuario entrega al registro y, como este, no tiene catastro le cree y, peor aún, acepta. En pocas palabras le estamos dando credibilidad a la información que no siempre expresa la verdad y, que, muchas veces expresa el interés particular de alguien. Desde dicha expresión me pregunto: ¿ello es un catastro? La respuesta es: No.
No obstante lo expresado, el Informe Previo de Catastro es obligatorio para los actos que buscarán incorporar o modificar predios al/en, el registro[6]. ¿Cómo me puede obligar alguien que no hace catastro a ser sometido a un informe previo de catastro? Esto es absolutamente incoherente y, por tanto, una vez más reñido y distante de la verdad.
El artículo 11 del reglamento de inscripciones del registro de predios, también expresa: “Dicho informe se realizará sobre la base de la información gráfica con la que cuenta el área de catastro, actualizada a la fecha de emisión del informe técnico…”. Suena interesante y si no conociéramos como se ejerce dicha función creeríamos que estamos frente a algo científicamente serio y veraz. Lamento una vez más generar desilusión. Revisemos dicho texto.
“Dicho informe se realizará sobre la base de la información gráfica con la que cuenta el área de catastro”. Otra vez, lo mismo. La información con la que cuenta la oficina de catastro no la genera la mencionada oficina (ellos solo hacen trabajo de gabinete), dicha información nace de lo que cada usuario va entregando, salvo el caso de los entes generados de catastro. Por lo expresado, nacen y se generan las no muy famosas y en el fondo inexistentes “superposiciones”. ¿Cuándo han visto que un inmueble se encuentre, se ubique encima de otro inmueble? Con todo el respeto del mundo ni en los cerros, ahí donde se vive a diario la pobreza y el Estado no sabe ni mucho menos quienes son, ni ahí existen superposiciones físicas. Las superposiciones expresan las grafías superpuestas (las superposiciones son gráficas) de un plano con otro (no de un predio con otro predio) y ello se da (las superposiciones) cuando no existe base catastral contra la cual se pueda efectuar la labor de contraste. Por tanto, las superposiciones representan la carencia de no contar con un catastro. Cada día que llega un plano al registro, este es ubicado y, como tal, quien llega primera al mejor estilo de una equivocada y dislocada referencia al principio de prioridad registral, termina consolidando un derecho. ¿Cómo? Muy sencillo. Si mi plano llega hoy al registro y en el mismo no hay ningún predio inscrito o el que lo está no es modificado, me van a aplaudir y seguramente hasta cargar en hombros. Acabo de generarles una grafía o punto de referencia en la nada y que lamentablemente será tomada como referencia para todos los que lleguen después. Quienes más se demoren en llegar peor derecho tendrán o, mejor dicho, estarán superpuestos. Una locura que, de jurídica, no tiene nada. Eso se llama inestabilidad y si creemos que ella ayuda, entonces se llama mentira. Por tanto, una vez más carecemos de verdad.
Ni que hablar de explicarle ello a un usuario, cliente o inversionista. Esto es inexplicable e inentendible a la vez. ¿Cómo un registro que en los (sus[7]) certificados de búsqueda catastral (certificado compendioso de publicidad[8]) dice no tener catastro puede condicionar la inscripción a un informe “previo” que se da desde lo expresado en estas líneas y que en pocas palabras intentaré resumir: sin catastro, con planos entregados por los usuarios y, peor aún, desde un trabajo de escritorio (perdón, mil disculpas prometí no faltar a la verdad, el trabajo es de “gabinete”).
Para rematar el tema, el analizado artículo 11 también expresa que: “El informe de catastro es vinculante para el registrador”. ¿Cómo puede un registrador público que tiene por sentido y razón de ser calificar la legalidad depender de un “informe previo” que justamente carece de contenido técnico (en el registro no hay catastro) y, como no, también jurídico? Por lo expresado hasta aquí, debería (no impongo nada) quedarnos claro que lo hecho (trabajado) por la oficina de catastro del registro no es técnicamente un catastro. También debería quedarnos claro, por lo que expresaré a continuación, la carencia de fundamento legal en el mencionado “informe previo” (aquí, tampoco quiero imponer nada). La ley del Sistema Nacional Integrado de Catastro y su vinculación con el registro de predios[9], a través de la norma reglamentaria establece claramente que el registro no constituye un ente generador de catastro[10]. Por tanto, jurídicamente el registro no hace catastro. Entonces. ¿Existe sustento legal para creer en lo que dice una oficina de catastro cuando la ley no le atribuye facultad alguna para hacer catastro? Respuesta sencilla. No.
¿Qué se ha hecho para desarrollar temas catastrales en la Sunarp?
Me voy a referir a algunas (tres) resoluciones del Tribunal Registral y dos Precedentes de Observancia Obligatoria.
Resolución 1364-2019-SUNARP-TR-L[11].-
En ella, el Tribunal Registral se encargó de validar la realidad extra registral equivocada y divorciada de la realidad tangencial. La inscripción que se intentó rectificar registralmente responde a títulos antiguos y sin ningún sustento técnico (1986, cuando los planos se hacían a mano alzada y, peor aún, se corregían ahí mismo tachando algo. Bastará revisar el título archivado o lo podrán comprobar directamente) frente al plano visado por el Municipio Provincial del Callao (no olvidemos que los municipios representan entes generados de catastro) Se midió el área del predio y esta arrojó que habían 40 metros más. Entonces, se recurrió al Municipio a fin de contar con el visado del plano y, así, poder otorgar la escritura pública de rectificación unilateral ante notario público. Obviamente los tres registradores que calificaron el título procedieron a sustentar la observación en el artículo 11 del reglamento de inscripciones teniendo en cuenta lo expresado en el “informe previo del catastro” y que a esta altura del análisis: no es catastro. Se planteó el recurso de apelación ante el Tribunal Registral y en una decisión dividida, dos vocales votaron a favor del catastro (que no es catastro) y, el otro vocal, votó a favor de la realidad que debe llegar al registro para sincerar las inscripciones. Ganó el catastro que no es catastro.
Resolución 157-2015-SUNARP-TR-T.-
Es un caso muy conocido porque generó una segunda resolución del Tribunal Registral, la número 05-2016-SUNARP-TR-L y, luego, una resolución Ministerial (que deja mucho que desear) 0118-2017-JUS. Bueno, vamos al caso. El predio inscrito tiene un área de 54,500 m2 y el plano visado por el Municipio (no olvides, por favor, que el Municipio es un ente generador de catastro) dice 5 hectáreas y 4500 metros cuadrados. La pregunta es muy sencilla: ¿El área del predio es la misma? Sí. ¿Entonces, desde lo dispuesto en el artículo 2013 de nuestro Código Civil se presume válida? Sí. ¿Entonces porque una oficina que no hace catastro opina sobre la inscripción de un predio? Y, peor aún: ¿Este es un tema técnico o de calificación registral? Creo, que de calificación registral, y por tanto, la registradora a cargo de la calificación no debió considerar lo expresado en el “informe previo de catastro”[12]. Pero, si ello hubiera sucedido, no hubiera existido la intervención del Tribunal Registral hasta en dos oportunidades. En pocas palabras, la oficina de catastro del registro de Chimbote le dio peso al informe de catastro sobre la opinión del Municipio, siendo este último el ente generador de catastro y no la oficina registral del registro que ya sabemos “solo hace trabajo de gabinete” y no catastro. Ganó el catastro.
Resolución 1988-2011-SUNARP-TR-L.-
Como caso no lo conozco, pero me llama la atención la sumilla: “Si el área de catastro no puede determinar el área remanente en la partida donde se solicita la inscripción, la ubicación del predio, o no puede descartar posibles superposiciones del predio en consulta, por no contar con plano en los antecedentes registrales, esta instancia considera que esta deficiencia no puede ser trasladada al interesado quien señala que el área que es objeto de inscripción forma parte de ese antecedente registral, por lo que esta situación no impedirá la inscripción del título rogado”. Debo ser honesto en expresar que este caso no lo conozco como los dos anteriores, pero siempre me ha llamado la atención este tipo de resoluciones porque expresan una realidad y por tanto una verdad. En el registro existen mayoritariamente inscripciones inmobiliarias y, estas, cuando se han referido a la incorporación de predios o a la modificación de los mismos, normalmente han sido practicadas sin ningún tipo de documento técnico que refleje la realidad física del mismo. Lamentablemente, un dicho muy conocido reza que “El sol no puede ser tapado con un dedo”. Lo expresado no deja de generar preocupación teniendo en cuenta que esta no debería ser la regla sino la excepción y tranquilamente se pudo haber regulado la exigencia de sincerar dichas inscripciones, exigiendo al primer acto modificatorio de la partida registral, la documentación técnica necesaria para sincerar las inscripciones referidas a los inmuebles. Ello, no necesariamente ha sucedido. En esta oportunidad no ganó el catastro, sino la falta de verdad para sincerar lo inscrito.
Noveno Precedente de Observancia Obligatoria aprobado en el Pleno Décimo Segundo del Tribunal Registral.-
La sumilla expresa lo siguiente: “No impide la inmatriculación de un predio el informe del área de catastro señalando la imposibilidad de determinar si el mismo se encuentra inscrito o no”.
Siempre me aterró el precedente mencionado. ¿Por qué? Porque ya sabemos que en el registro no tenemos catastro, eso debería estar claro, pero no obstante ello, peor aún, se permite incorporar predios a ciegas, o mejor dicho, a la nada. Ello, es como entrar a una cueva oscura y no saber que hay al final de la misma. ¿Cuál será el efecto de inmatricular un predio sin saber en dónde estará? Muy sencillo, estaremos registrando un derecho sin correspondencia física. ¿Y ello, por qué es materia de preocupación? Porque, a ese predio luego le van aplicar en actos posteriores o desde la inscripción de ese predio in- matriculado le van a exigir a otros predios que no se superpongan con el que ingreso sin saber en dónde estaría. Creo, que dicha situación normativa desde el Precedente lo único que ha conseguido es incertidumbre, caos y conflictividad desde el registro que se supone se encuentra llamado a no generar inestabilidad. Se dice que ello es ser pro inscripción. Esta fue una moda impuesta en un momento en nuestro registro. Es más, dicho principio registral no existe en nuestro ordenamiento civil.
El tema se complica cuando concurrimos a leer dos de los fundamentos de la resolución 067-2006-SUNARP-TR-T que soporta el precedente de observancia en comentario y, nos encontramos con lo siguiente: “El desarrollo del registro en nuestro sistema ha sido mucho mayor que del catastro. La incorporación de bienes inmuebles al registro se ha llevado a cabo en la mayor parte de este tiempo y en la mayoría de casos sobre la base de instrumentos públicos que contienen actos traslaticios de dominio, pero sin determinar si estos bienes tienen correlato descriptivo de la realidad o en el peor de los casos si existen”.
Interesante el razonamiento del tribunal registral. Es coherente cuando expresa que las inscripciones se han desarrollado sobre instrumentos públicos que no necesariamente reflejan la realidad física del predio y, peor aún, podrían incluso estar describiendo predios inexistentes. Nadie podrá negar, que ello nunca hubiera pasado si tuviéramos un catastro. Justamente el catastro es la herramienta que alberga la realidad física que siempre debe anteceder al otorgamiento, reconocimiento o la modificación de un derecho sobre un predio. En Perú tuvimos una experiencia exitosa de catastro donde se decidió privilegiar la realidad física del predio y, luego, otorgar o reconocer el derecho. Esa experiencia exitosa se denominó: COFOPRI. Dicha forma de hacer las cosas bien apuntaba al cambio de mentalidad para concurrir al Registro, pero, lamentablemente, lo bueno dura poco en nuestro querido Perú. Gracias a los últimos cinco gobiernos dicha institución agoniza en el olvido.
El siguiente fundamento a analizar expresa: “Los costos de la incapacidad del registro para determinar si un predio se encuentra inscrito, no pueden ser trasladados a los administrados cuando éstos han cumplido con adjuntar la titulación requerida que acredite su derecho, objeto de publicidad, así como los planos e información gráfica para que el catastro emita su informe. Si esta área no puede por diversas limitaciones expedir el informe técnico que precise si el bien sobre el cual recae el derecho se encuentra inscrito o no, entonces debe procederse a su inscripción”.
Mi comentario sobre el presente fundamento del Tribunal Registral es de sorpresa. Cuando se trata de inmatricular un predio, no hay exigencias, es más se dice que la falta de capacidad (la resolución como bien lo acaban de leer, dice: incapacidad), no puede ser trasladada al usuario. Desde un sencillo análisis, lo expresado por el Tribunal Registral podía terminar convirtiéndose (como ha terminado sucediendo) en un arma de doble filo. Se ha concedido el ingreso de un predio al registro sin contar con la capacidad que le permita confrontar lo que el usuario le ha presentado y que supuestamente responde a la realidad física del predio. Hemos abierto la puerta del registro porque el área de catastro no tiene capacidad. Me parece una norma que, bajo el fundamento expresado en más de una oportunidad de facilitar las inscripciones, en el tiempo, ha terminado por generar un desorden de las mismas y, como tal, la inseguridad en la que hoy vivimos.
Lo contradictorio del fundamento en análisis se da, cuando el área de catastro del registro, ante una modificación predial emite los famosos informes previos de catastro (sin contar con la capacidad) y, en muchos casos (como los dos casos expresados líneas arriba), no obstante su falta de capacidad, en uno de los casos (Trujillo) y su falta de conocimiento de la realidad en el otro de los casos (Lima), en ambos, impide el acceso al registro de una modificación avalada por el único ente de catastro existente en nuestro ordenamiento: el Municipio. Corresponde preguntarse: ¿Y ahora quien podrá defendernos?
¿Bajo esta situación de cuestionar y, por qué no decirlo, de no creer en lo que el Municipio expresa, podemos creer en ellos? Pareciera que no y, más bien, el mensaje que las dos resoluciones del tribunal registral nos envían es muy claro: he privilegiado a mi catastro y, a partir de hoy, si tienes alguna duda, debes preguntarle antes al área de catastro que todos sabemos no tiene catastro.
También quiero ser muy claro en expresar que no estoy a favor del trabajo catastral de los municipios. Abrumadoramente en ellos no existe catastro. Con cargo a estar cometiendo un error, salvo los Municipios de Miraflores, San Isidro en Lima y de San Jerónimo en Cusco, no hay un mayor desarrollo de catastro municipal en nuestro país. La realidad o mejor dicho la verdad nos dice que los Municipios, no obstante, por ley ser considerados entes generadores de catastro, no han hecho casi nada por dicha tarea. En este Precedente de Observancia Obligatoria en verdad creo que nadie gano y, al contrario, todos hemos perdido.
Tercer Precedente de Observancia Obligatoria aprobado en el Pleno Centésimo Quincuagésimo Quinto del Tribunal Registral.-
La sumilla expresa lo siguiente: “Procede la rectificación de área, linderos y/o medidas perimétricas en mérito a escritura pública otorgada por el propietario acompañado de la documentación a que se refiere el artículo 20 del reglamento de inscripciones del registro de predios, tanto si se rectifica a área mayor o menor, siempre que la oficina de catastro determine indubitablemente que el polígono resultante se ubica dentro del ámbito gráfico del predio inscrito. Dicha rectificación no procederá cuando se afecte derechos de acreedores inscritos o medidas cautelares, salvo que los afectados o el órgano jurisdiccional o administrativo autoricen la rectificación”.
Creo que luego de todo lo analizado, el precedente en comentario, lamentablemente, sigue la línea de creer en algo inexistente: que en el registro existe un catastro. El precedente tuvo la muy buena intención de sincerar (hablar desde la verdad) el hecho de que los propietarios pudieran notarialmente acceder a rectificar (por un área mayor o menor) la extensión del predio de su propiedad, pero como el sistema (aquello que casi siempre cuando es malo, se vuelve en la “dictadura de lo acostumbrado”) ha impuesto como costumbre pedirle opinión al catastro, en el Precedente de Observancia Obligatoria, se estableció que dicha rectificación se dará: “Siempre que, la oficina de catastro”. Otra vez, demostramos que no podemos vivir sin la legalidad, así esta no refleje la realidad. ¿Llegará el día en que aprendamos a vivir sin exigencias que distan de la verdad?
Y luego de las dos preguntas y, a manera de conclusión, corresponde cerrar con la siguiente pregunta: ¿Existe catastro en Sunarp? Legalmente creo que NO, porque en el artículo 110 del reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano Sostenible[13] existe la siguiente definición de catastro: “Es el inventario técnico descriptivo de los bienes inmuebles, infraestructura pública, espacios urbanos y mobiliario urbano de un centro poblado debidamente clasificado de acuerdo a aspectos físicos, legales, fiscales y económicos. Constituye fuente de información para la planificación y la gestión urbana, así como para la tributación local por su carácter de servicio público”. Su actualización y mantenimiento es competencia de los gobiernos locales, conforme a la normativa vigente sobre la materia.
Luego de la definición expresada en la norma legal corresponde preguntarse: ¿Existe catastro en Sunarp? La respuesta una vez más es NO. Doctrinariamente creo que NO, porque don Ramón De la Rica y Arenal en el trabajo de investigación denominado: Valor efectivo de la inscripción, expresó lo siguiente: “Donde el sistema funciona bien, los pleitos inmobiliarios desaparecen. Cada nuevo asiento o partida que se abre en el Registro representa un litigio menos”. De la misma forma como inicié el presente análisis y comentario procedo a cerrarlo con la siguiente expresión: Benedicto XVI expresó: “La verdad no destruye, sino que purifica y une”[14].
[1] Joseph Ratzinger. Benedicto XVI. Orar. Colección Planeta Testimonio. Editorial Planeta Colombia. Primera reimpresión Octubre de 2008. Bogotá, Colombia. Página 13.
[2] Vivir y morir por los pobres. Vicente Hondarza. Centro d Estudios y Publicaciones (CEP) nLima, Perú. Junio 2003. Página 48.
[3] Que son los colores del único equipo de fútbol que existe en nuestro país.
[4]El presente artículo lo escribo desde hoy 12 de Mayo de 2020 (en plena pandemia mundial del coronavirus)
[5] “El informe del área de catastro es vinculante para el registrador, siempre que se refiera a aspectos estrictamente técnicos. El registrador debe distinguir en su contenido los aspectos técnicos que si lo vinculan, y otros aspectos de aplicación e interpretación de normas jurídicas, que no le competen a dicha área, sino de manera indelegable y exclusiva al registrador público”
[6] La resolución de Superintendencia 189-2014-SUNARP-SN aprueba la directiva 03-2014 precisa los actos inscribibles que requerirán el Informe Previo del área de catastro.
[7] En la lengua quechua, aquella de la que los peruanos nos avergonzamos, el “su” es de ella, o mejor dicho “el su de ella”. En este momento ya debe haber más de uno criticando. La solución es muy sencilla revisar la gramática de una lengua que representa a 7,000,000 ( qanchis hunu) de Peruanos.
[8] De conformidad con lo regulado en el artículo 85 del muy mal llamado Reglamento del “servicio” de Publicidad Registral aprobado por la resolución de Superintendencia 281-2015-SUNARP/SN el certificado de búsqueda catastral tiene la calidad de compendioso y acredita si el polígono descrito en el plano presentado se encuentra inmatriculado o si parcial o totalmente forma parte de otro predio ya inscrito que conste incorporado a la base gráfica registral.
Como se puede apreciar de la descripción se trata de una suma de incongruencias como por ejemplo desde lo sombreado: se cree en el plano presentado ya no hay un catastro y a quien se le ocurre que un predio formará parte de otro predio.
Es realmente penoso que se haya legalizado lo absurdo.
[9] Ley 28294.
[10] De conformidad con el artículo 3 literal “f” del decreto supremo 005-2006-JUS. En el mencionado artículo solamente se considera como entidades generadoras de catastro a al Programa Especial de Titulación de Tierras - PETT (hoy extinto por la politiquería de un ex presidente que prefiero quitarse la vida cuando la verdad le toca la puerta de su casa) la Comisión de Formalización de la Propiedad Informal - COFOPRI ( hoy casi inexistente por la inanición y poca visión de los últimos cinco presidentes de la república) y las Municipalidades ( que todos sabemos que hacen en nuestro Perú). En pocas palabras, hoy no existen entidades generadoras de catastro en Perú.
[11] Quiero dejar expresa constancia que quien apeló e informo ante el Tribunal Registral fue el autor del presente artículo.
[12] Bastaba con leer la sumilla de la resolución del Tribunal Registral 610-2011-SUNARP-TR-L que expresa: “El Registrador debe analizar las conclusiones señaladas en los informes de catastro, a efectos de determinar cuáles son los aspectos técnicos que impiden la inscripción del título”. En este caso concreto al no existir impedimentos técnicos lo que correspondía era no considerar y no aplicar lo expresado en el informe previo de catastro.
[13] Decreto Supremo 022-2016-Vivienda.
[14]Joseph Ratzinger. Benedicto XVI. Orar. Colección Planeta Testimonio. Editorial Planeta Colombia. Primera Re impresión Octubre 2008. Bogotá, Colombia. Página 13.
Fuente de la imagen: https://portal.andina.pe/EDPfotografia3/Thumbnail/2017/06/19/000429147W.jpg
Escrito por Jorge Ortiz Pasco
Profesor de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y Universidad de Piura. Especialista en Derecho Registral, con estudios de Postgrado en la Universidad de Buenos Aires, Universidad de Castilla La Mancha-Toledo, España y Consejo Económico para América Latina (CEPAL).

References: artículo 11
 artículo 11
 artículo 11
 artículo 11

Resolución 
 artículo 11

Resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 2013

Resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 20
 artículo 110
 resolución 
 artículo 85
 resolución 
 artículo 3
 resolución