Source: http://www.eumed.net/rev/ced/23/sa.htm
Timestamp: 2018-01-21 02:53:55+00:00

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PROGRAMA DE MEJORA DE LAS HABILIDADES COMUNICATIVAS EN ALUMNOS DE SECUNDARIA
Carlos Salavera
José Luis Antoñanzas
salavera@unizar.es
Las habilidades comunicativas rodean toda nuestra actividad diaria. La relación entre éstas y la Educación Secundaria, es más que obvia, aunque no siempre evidente. En muchas ocasiones se entremezclan con unos límites difusos que no contribuyen a un mejor trabajo del profesor con el alumno. Unas deficientes habilidades comunicativas parecen ser predecesoras de un posterior fracaso escolar. En este artículo se expone un programa de habilidades comunicativas con alumnos de Educación Secundaria.
PALABRAS CLAVE: Habilidades comunicativas, Educación Secundaria, Fracaso escolar.
Communication skills around all our daily activities. The relationship between these and secondary education is more than obvious, though not always obvious. In often mingle with a fuzzy boundaries that do not contribute to a best job of teacher to student. Some poor communication skills appear to be predecessors of later school failure. This article presents communication skills program with secondary school students.
KEY WORDS: Social skills, Secondary school, school failure.
Las habilidades comunicativas tienen un marcado interés para cualquier persona, pero son especialmente importantes en la adolescencia, cuando los jóvenes necesitan diferenciarse de los demás y el sentimiento de pertenencia a un grupo se torna más importante que el propio individuo, por lo que el manejo de las habilidades sociales es más relevante de lo que en un principio pudiera parecer. En ocasiones, dentro de la propia escuela, se entienden las habilidades sociales como algo complementario y accesorio a las otras disciplinas, más técnicas y estructuradas. Parece que se puede llegar a ser adulto, sin dominar unas mínimas habilidades de comunicación. El profesor se resguarda tras aspectos técnicos para no abordar con todas sus capacidades el trabajo de las habilidades sociales, cuando estas deberían ser transversales a todas las materias que forman parte del currículo de los estudiantes, no sólo de Secundaria, sino en etapas precedentes (Infantil y Primaria). Estas habilidades se suponen que forman parte del currículo oculto del alumno, aunque en ocasiones no las posea, no ya para la escuela, sino para su propia vida personal (Salavera et al., 2002).
A partir de estas primeras reflexiones, que nos tenemos que hacer todos, podemos formalizar un programa, dirigido fundamentalmente a alumnos de Secundaria.
Dicho programa, nos facilitará la explicación del resto de contenidos curriculares, además de la comunicación con los alumnos. Ayudará en las tareas de aprendizaje en éstos, aumentando los resultados obtenidos con la aplicación de contenidos curriculares solamente, disminuyendo además el fracaso escolar que se da en alumnos con bajas habilidades sociales.
Hacer un programa de habilidades sociales como apoyo al trabajo educativo en el aula es debido principalmente a que una de las características de los alumnos es la baja capacidad de resolver las situaciones sociales más básicas, acompañado de fenómenos de disminución de la autoestima, sentimientos de pérdida de autonomía e indefensión aprendida.
Todo esto, junto con la apatía y la falta de atención, es lo que podemos denominar síntomas negativos, precipitantes o potenciadores de los índices de fracaso escolar que muestran los alumnos de la etapa Secundaria.
Si a esto sumamos lo complicado que resulta el mundo educativo para muchos de nuestros alumnos, con baja motivación, baja comprensión del lenguaje y de los métodos didácticos que utilizamos, vemos la necesidad de implementar y conjuntar nuevos métodos pedagógicos para el desarrollo y avance de la capacidad de resolución de problemas en los alumnos de Secundaria, es en este apartado dónde tiene sentido trabajar un programa de entrenamiento en habilidades comunicativas.
Habilidades sociales en alumnos de Secundaria
Debemos plantear que un programa en el que se potencie e incentive las habilidades sociales, la conversación y la comunicación entre profesores y alumnos, es positivo para ambos, pero especialmente para estos últimos, y lo que es más importante para su proceso educativo. (Liberman, 1992; Cuevas, C. y Perona, S., 1994; Salavera, 1998,1999).
La falta de unas habilidades comunicativas efectivas, merma su capacidad de adaptación al medio y a la resolución de los problemas que éste le plantea de cara en su proceso educativo.
Como marcadores de un buen proceso educativo, algunos de los predictores más potentes para el fracaso escolar son los déficits en la función social y capacidad organizativa, íntimamente relacionados con las habilidades de comunicación y de resolución de problemas de una manera asertiva.
Numerosos estudios, avalan que los alumnos con fracaso escolar, presentan una considerable disfunción cognitiva y un descenso de su autoestima, incrementándose conforme se alarga el proceso educativo.
Por otra parte, están las relaciones que el alumno mantiene con el personal educativo, son difíciles en muchas ocasiones, con sentimientos de reactancia psicológica (resistencias), o indefensión aprendida en otras (abandono de toma de decisiones), como plantea Seligman.
Este programa tiene sentido como un método y estrategia de defensa y resolución de problemas para disminuir esta EE. Se quiere facilitar la relación educativa, además de dotar de alternativas a los alumnos en cuanto al tema de la comunicación y relación con el otro (en este caso respecto a su propio proceso). El fin último es la búsqueda de una mejor integración social, que le ayude a encontrar su espacio en el aula, buscando disminuir el fracaso escolar y el abandono de la escuela que se da en estos alumnos.
Para el tratamiento de reeducación en habilidades de comunicación y asertividad, se propone un programa dirigido por los profesores-tutores, dando un paso más en la relación educativa.
Este programa se basa en lo que hemos denominado modelo de los dos factores: hacer peticiones y resolución de problemas, como un todo que engloba las demás habilidades de las que intentamos dotar a nuestros alunmos, pero que sin duda tenemos que conocer y controlar en nosotros mismos, como cualquier otra técnica.
Cualquier habilidad social o mecanismo asertivo, se puede traducir en la generalización de los esquemas de hacer una petición (pedir algo al otro, decir no, hacer una crítica sobre algo que se está haciendo mal,…) o de resolución de problemas (cómo explicar algo, cómo hacer frente a una crítica,…). Esto facilita las tareas de relación de los alumnos y aumenta los resultados obtenidos con la aplicación del programa educativo completo, mejorando los resultados académicos.
Cuando hablamos de habilidades comunicativas nos referimos a aquellas dinámicas de grupo que basadas en las teorías de aprendizaje y compuestas por técnicas cognitivas y conductuales, van orientadas a la adquisición de las conductas tanto verbales como no verbales necesarias en el alumno, que faciliten su relación con el otro. La utilidad de las mismas ha quedado más que demostrada en numerosos ámbitos (Liberman, 1993; Caballo, 1993, Salavera, 1998), se trata de llevar esas habilidades hasta el alumnado de Secundaria, para que las aprenda, ponga en marcha y desarrolle.
Dotando a los alumnos de dichos mecanismos (habilidades comunicativas y asertividad), se puede incrementar la implicación del alumnado como agente activo en su proceso educativo y facilitar su funcionamiento social, tanto a nivel individual, como familiar y grupal.
No se puede contemplar un proceso educativo, basado simplemente en un contenido académico, sino que el componente psicosocial es tanto o más importante que los aspectos curriculares. Incluir aspectos psicológicos, anímicos, de sensaciones, de sentimientos de competencia, de expresión de emociones,... es una obligación como profesionales de la educación Secundaria. Lo contrario, obviar dichos aspectos, llevaría al fracaso escolar y en más de un caso al fracaso personal de los alumnos. Tenemos que optar por una concepción integral del concepto educativo en todos y cada uno de sus componentes.
Si el alumno, por la evolución de su proceso educativo, presenta problemas anímicos, psicológicos, de sentimientos de competencia… habrá que dotarle de mecanismos que le ayuden una vez en la comunidad. Para esto hay que crear en el alumno la capacidad para expresar estos sentimientos, enseñarle cómo afrontar sus dificultades, además de métodos de autorrefuerzo y refuerzo positivo, para una buena y adecuada autovaloración de su evolución en su proceso educativo.
Según estos planteamientos, la formación en habilidades comunicativas, no es sólo útil sino también necesaria e imprescindible para los alumnos de Educación Secundaria.
1. Incremento de la fluidez verbal
2. Mejorar los componentes verbales y no verbales de las habilidades de comunicación
3. Fomentar la relación con el otro.
4. Desarrollar unos contenidos de conversación adecuados
5. Aumentar las redes sociales
6. Desarrollar la habilidad de iniciar, mantener y finalizar conversaciones
7. Desarrollar la habilidad de cambiar de tema en las distintas conversaciones
8. Aumentar su autoestima.
Perfil de los alumnos participantes en el programa
Con dificultades de comunicación con los otros, en unos casos como reflejo de dificultades incipientes y en otros como carencias ya existentes.
Con problemas de adaptación al grupo, con la intención de acelerar este proceso por medio de la conversación y la interrelación con el otro, facilitando el conocimiento mutuo y la creación de redes sociales dentro y fuera del aula.
Con indicadores de fracaso escolar, el objetivo de este programa es servir de puerta de entrada a otros programas y el fomento de la fluidez verbal para un mejor aprovechamiento de los diferentes programas y contenidos.
El programa consta de 17 sesiones de una hora cada una, lo que nos lleva a una duración de cuatro meses. Se hará por medio de dinámicas de grupo de 7 u 8 participantes y dos profesionales (orientador y tutor del grupo).
El grupo será lo suficientemente flexible como para permitir la entrada de cualquier alumno en cualquier momento del programa.
El formato del grupo tendrá como técnicas el modelado y el role-playing, ejecutando los profesores el ejercicio para servir como modelo para posteriormente ser los participantes del grupo los que por aproximaciones sucesivas ejecuten el ejercicio hasta una perfecta realización del mismo.
También aprovecharemos los auto-refuerzos que ellos mismos se den unos a otros, intentando en todo momento que no esté presente la crítica, y sí la ayuda y la cooperación.
Los profesores tendrán una función más de incitación que de perfil directivo, dejando ir al grupo, pero siempre controlando la dinámica de éste.
2. Retroproyector de transparencias
4. Una mesa
6. Cuadernos
7. Bolígrafos
8. Fotocopias
9. Una sala pequeña.
La idea de este trabajo, no es sino la de incentivar y animar a los profesionales de la educación Secundaria a investigar, indagar y perfeccionar sus técnicas, completándolas en tanto sea posible con instrumentos y metodologías educativas, que no sólo le son afines, sino que en muchos casos deberían ser transversales a sus enseñanzas.
Trabajar las habilidades comunicativas en el aula, tiene un efecto beneficioso para los alumnos de la Educación Secundaria. Negar dicha posibilidad, no es perjudicarnos a nosotros mismos como profesionales, y restar evolución natural a nuestras disciplinas, sino negar la posibilidad a nuestros alumnos de beneficiarse del uso de informaciones, técnicas y beneficios en pro de su educación.
Conjuntar ideas, aunar técnicas es la meta a alcanzar en el trabajo en equipo. Hacer un equipo más dotado, con más formación, con un sentimiento de mejora continua de la calidad de su trabajo, mejora precisamente eso, la calidad de ese trabajo.
La propuesta no es restar posibilidades a los profesionales de la educación y al trabajo en equipo, sino todo lo contrario: sumar esfuerzos, sumar posibilidades, abordar el trabajo con el alumno de la manera más completa y eficaz posible. Sólo así podremos sentirnos satisfechos al final de cada jornada, sabiendo y siendo conscientes de que hemos hecho lo mejor por nuestros alumnos.
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