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Timestamp: 2019-04-23 12:25:48+00:00

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﻿ Sentencia 2006-00118 de agosto 15 de 2013
SENTENCIA 2006-00118 DE 15 DE AGOSTO DE 2013
CONTENIDO:EXAMEN DE CONEXIÓN COMPETITIVA ENTRE MARCAS. NO NECESARIAMENTE DEBE NEGARSE EL REGISTRO DE UNA MARCA PORQUE OTRA ANTERIOR YA ESTÁ REGISTRADA PARA DISTINGUIR PRODUCTOS O SERVICIOS DENTRO DE LA MISMA CLASIFICACIÓN INTERNACIONAL, LO PROCEDENTE ES REALIZAR EL EXAMEN DE CONEXIÓN COMPETITIVA ENTRE LAS MARCAS, A FIN DE DETERMINAR SI UNA DE ELLAS ES REGISTRABLE O SE ENCUENTRA INCURSA DENTRO DE LA CAUSAL DE IRREGISTRABILIDAD. EN ESA MEDIDA, LA CONEXIÓN COMPETITIVA ENTRE UNAS MARCAS SE REFIERE A QUE DISTINGAN IGUALES PRODUCTOS EN LA MISMA CLASE INTERNACIONAL QUE, POR ENDE, TIENEN LA MISMA FINALIDAD Y SE COMERCIALIZAN Y PUBLICITAN POR LOS MISMOS MEDIOS, LO QUE GENERARÍA UN RIESGO DE CONFUSIÓN INDIRECTA Y/O DE ASOCIACIÓN EN EL PÚBLICO CONSUMIDOR.
TEMAS ESPECÍFICOS:ACCIÓN DE NULIDAD Y RESTABLECIMIENTO DEL DERECHO, SUPERINTENDENCIA DE INDUSTRIA Y COMERCIO, MARCA, REGISTRO DE LA MARCA, EXAMEN DE CONEXIÓN COMPETITIVA ENTRE MARCAS, CONEXIÓN COMPETITIVA ENTRE MARCAS
Sentencia 2006-00118 de agosto 15 de 2013
Ref.: 110010324000-2006-00118 00
Actora: Quala S.A.
Corresponde a la Sala determinar si el signo Riquiño, cuyo registro se concedió para distinguir “cervezas; aguas minerales y gaseosas y otras bebidas no alcohólicas; bebidas y zumos de frutas; siropes y otras preparaciones para hacer bebidas” en la clase 32 de la Clasificación Internacional de Niza, reúne el requisito de distintividad para distinguir tales productos dentro del mercado y, por ende, no induce al público a error, ni se encuentra incurso en la causal de irregistrabilidad contenida en el literal a) del artículo 136 de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones.
A este respecto, se advierte que el literal a) del artículo 136 de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones dispone lo siguiente:
Ahora, se tiene que la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante las resoluciones acusadas, concedió, a favor de Ángel Alberto Cárdenas Alejo, el registro de la marca Riquiño, para distinguir “cervezas; aguas minerales y gaseosas y otras bebidas no alcohólicas; bebidas y zumos de frutas; siropes y otras preparaciones para hacer bebidas” en la clase 32 de la Clasificación Internacional de Niza, pues consideró que ésta era suficientemente distintiva para distinguir dichos productos en el mercado.
“La comparación, debe efectuarse sin descomponer los elementos que conforman el conjunto marcario, es decir, cada signo debe analizarse con una visión de conjunto, teniendo en cuenta su unidad ortográfica, auditiva e ideológica.
En la comparación, se debe emplear el método del cotejo sucesivo, es decir, se debe analizar un signo y después el otro. No es procedente realizar un análisis simultáneo, ya que el consumidor no observa al mismo tiempo las marcas, sino que lo hace en diferentes momentos.
Se debe enfatizar en las semejanzas y no en las diferencias, ya que en estas últimas es donde se percibe el riesgo de confusión o de asociación.
Al realizar la comparación, es importante tratar de colocarse en el lugar del presunto comprador, pues un elemento importante para el examinador, es determinar cómo el producto o servicio es captado por el público consumidor”.
Ahora bien, como se ha reiterado en la jurisprudencia de esta Sección(1), al momento de realizar un cotejo marcario, debe identificarse cuál elemento prevalece, si el denominativo o el gráfico, a efectos de determinar cuál tiene mayor influencia en la mente del consumidor. En efecto, debido a que en el presente caso se discute el registro de dos marcas mixtas, el tribunal se permitió hacer la siguiente acotación en la interpretación prejudicial:
“Para realizar la comparación entre dos signos mixtos, el juez consultante deberá determinar el elemento característico de cada uno de ellos. Si el elemento determinante en un signo mixto es el denominativo y en el otro el gráfico, en principio no habría riesgo de confusión. Si por el contrario en ambos signos mixtos el elemento determinante resulta ser el gráfico, el cotejo habrá que hacerse a partir de los rasgos, dibujos e imágenes de cada uno de ellos o del concepto que evoca en cada caso este elemento. Y si en ambos casos el elemento determinante es el denominativo, el cotejo habrá de hacerse siguiendo las reglas de comparación entre signos denominativos”.
En el caso sub examine, la Sala considera que predomina el elemento denominativo, ya que es el que crea mayor impacto a la vista del consumidor. Bajo el anterior contexto, pasa la Sala a realizar el examen correspondiente, para determinar si existe identidad o similitud ortográfica, fonética e ideológica entre las marcas Riquiño y Frutiño.
Para comenzar, se tiene que el cotejo de las marcas en forma sucesiva es como sigue:
RIQUIÑO, FRUTIÑO, RIQUIÑO, FRUTIÑO, RIQUIÑO, FRUTIÑO, FRUTIÑO, RIQUIÑO, FRUTIÑO, FRUTIÑO, RIQUIÑO, FRUTIÑO,
De la confrontación que se hace de las marcas en conflicto, la Sala advierte que existe similitud ortográfica entre ellas. En efecto, se observa que ambas están compuestas por una (1) palabra de siete (7) letras y tres (3) sílabas, que se perciben de forma similar a, observarse en su conjunto.
Igualmente, se observa que existe semejanza fonética entre las marcas, pues ambas se acentúan en la segunda sílaba y están compuestas por la desinencia IÑO.
Por otro lado, se advierte que no existe semejanza ideológica entre los signos, pues ambos evocan ideas distintas en la mente de los consumidores. En efecto, mientras que el signo FRUTIÑO genera en la mente de los consumidores la idea de lo que se entiende por la palabra FRUTA, RIQUIÑO lo hace respecto de lo que se entiende por la palabra RICO.
En conclusión, se observa que existe semejanza ortográfica y fonética entre las marcas Riquiño y Frutiño. Sin embargo, la semejanza existente entre las marcas cotejadas es insuficiente para afirmar que la marca Riquiño se encuentra incursa en la causal de irregistrabilidad contenida en el literal a) del artículo 136 de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones. Por lo anterior, es necesario ahondar aun más en el análisis de confundibilidad, para determinar si el registro de la marca genera confusión en el público consumidor.
““El riesgo de confusión es la posibilidad de que el consumidor al adquirir un producto piense que está adquiriendo otro (confusión directa), o que piense que dicho producto tiene un origen empresarial diferente al que realmente posee (confusión indirecta).
El riesgo de asociación es la posibilidad de que el consumidor, que aunque diferencie las marcas en conflicto y el origen empresarial del producto, al adquirirlo piense que el productor de dicho producto y otra empresa tienen una relación o vinculación económica”. (Proceso 70-IP-2008. Interpretación Prejudicial del 2 de julio de 2008, publicada en Gaceta Oficial del Acuerdo de Cartagena Nº 1648 del 21 de agosto de 2008)”.
En el caso sub examine el registro de la marca Riquiño se concedió para distinguir “cervezas; aguas minerales y gaseosas y otras bebidas no alcohólicas; bebidas y zumos de frutas; siropes y otras preparaciones para hacer bebidas” en la clase 32 de la Clasificación Internacional de Niza, mientras que el registro de la marca Frutiño se concedió previamente para distinguir “preparaciones para hacer bebidas” en la misma clase.
Ahora bien, aplicando las reglas del Tribunal de Justicia, con miras a verificar el riesgo de confusión y/o asociación de las marcas en conflicto, las cuales se refieren a (i) la identidad entre los signos en disputa y también entre los productos o servicios distinguidos por ellos; (ii) o la identidad entre los signos y semejanza entre los productos o servicios; (iii) o la semejanza entre los signos e identidad entre los productos y servicios; (iv) o la semejanza entre aquellos y también semejanza entre estos, la Sala encuentra que las marcas Riquiño y Frutiño distinguen iguales productos en la misma clase internacional.
“… el hecho de que los productos o servicios amparados con las marcas cotejadas se encuentren en una misma clase de la Clasificación Internacional de Niza, no implica necesariamente la identidad o semejanza que entre los bienes debe existir como supuesto fáctico para la configuración de la causal de irregistrabilidad dispuesta en el literal b) del artículo 82 de la Decisión 344. Para comprobar este aserto resulta útil tener en cuenta que en parte alguna de la citada norma se menciona la clase como parámetro de comparación entre los bienes de que se trate. Igualmente, debe observarse que en forma armónica el artículo 104, en el cual se consagran las principales facultades que surgen para el titular del registro, no otorga el derecho al uso exclusivo de la marca sobre todos los productos o servicios comprendidos en la clase a que pertenecen aquellos para los que se ha solicitado el registro.
Así las cosas, no sobra sino realizar el examen de conexión competitiva entre las marcas, a fin de determinar si Riquiño es registrable o se encuentra incursa dentro de la causal de irregistrabilidad contenida en el artículo 136 literal a) de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones.
En el caso que nos ocupa se advierte que el registro de la marca Riquiño se concedió para distinguir los mismos productos para los cuales se había concedió previamente el registro de la marca Frutiño. En efecto, la Sala advierte que ambas marcas distinguen “preparaciones para hacer bebidas”.
Lo anterior, dentro del contexto de la clase 32 de la Clasificación Internacional de Niza, permite constatar que la marca Riquiño no es lo suficientemente distintiva respecto de Frutiño, pues los productos para los cuales se concedió su registro no la diferencian de aquellos que distingue la marca previamente registrada, y porque la partícula RIQU, que antecede a la desinencia IÑO, no le imprime suficiente distintividad respecto de la marca que le es semejante.
Debe destacarse que existe conexión competitiva entre las marcas Riquiño y Frutiño, pues distinguen iguales productos en la misma clase internacional que, por ende, tienen la misma finalidad y se comercializan y publicitan por los mismos medios, generando riesgo de confusión indirecta y/o asociación en el público consumidor, que lo lleva a asociar los productos que distinguen las marcas con un origen empresarial común o al menos a pensar que ambas empresas tienen una relación o vinculación económica.
En este orden de ideas, la Sala observa que el signo Riquiño, cuyo registro se concedió para distinguir “cervezas; aguas minerales y gaseosas y otras bebidas no alcohólicas; bebidas y zumos de frutas; siropes y otras preparaciones para hacer bebidas” en la clase 32 de la Clasificación Internacional de Niza, no reúne el requisito de distintividad para distinguir tales productos dentro del mercado y, por ende, se encuentra incurso en la causal de irregistrabilidad contenida en el literal a) del artículo 136 de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones.
A propósito, en un caso similar, en el que se canceló el registro de la marca Frescoleche concedida para distinguir productos de la clase 29 de la Clasificación Internacional de Niza, porque se advirtió que era confundible con la marca Freskaleche, previamente registrada para distinguir productos de la misma clase, esta Sala manifestó:
“… se observa que la marca Frescolecheposee semejanza ortográfica, fonética e ideológica con el signo notorio Freskaleche, pues se percibe y se pronuncia de forma similar y evoca en la mente de los consumidores la misma idea.
En el caso que nos ocupa, se advierte que el registro de la marca Frescoleche se otorgó para distinguir “leche, leche en polvo, yogurt, natilla, queso, mantequilla y bebidas a base de leche”; y el signo notorio Freskaleche distingue productos lácteos. Lo anterior, dentro del contexto de la clase 29 de la Clasificación Internacional de Niza, permite constatar que la marca Frescoleche no es suficientemente distintiva respecto del signo notorio Freskaleche, pues los productos para los cuales se concedió su registro, tienen una relación directa con aquellos que distingue el signo Freskaleche, pues son especies de su género y, por ende, pueden publicitarse y comercializarse por los mismos medios, usarse eventualmente de manera complementaria y tener una misma finalidad.
De hecho, por lo anterior la Sala advierte que el registro de la marca Frescoleche podría inducir a confusión directa e indirecta al público consumidor, quienes podrían confundir los productos que distinguen los signos o asociarlos con un origen empresarial común.
En este orden de ideas, la Sala considera que el signo Frescoleche, cuyo registro se solicitó para distinguir productos comprendidos en la clase 29 de la Clasificación Internacional de Niza, no reúne el requisito de distintividad, para distinguir tales productos dentro del mercado e induce al público a error, encontrándose incurso en las causales de irregistrabilidad contenidas en el artículo 136 literales b) y h) de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones”(5).
1. DECLÁRASE la nulidad de la Resolución 12399 de 2002 (26 de abril), mediante la cual la Superintendencia de Industria y Comercio concedió el registro de la marca Riquiño, a favor de Ángel Alberto Cárdenas Alejo, para distinguir “cervezas; aguas minerales y gaseosas y otras bebidas no alcohólicas; bebidas y zumos de frutas; siropes y otras preparaciones para hacer bebidas” en la clase 32 de la Clasificación Internacional de Niza.
2. ORDÉNASE a la división de signos distintivos de la Superintendencia de Industria y Comercio publicar la sentencia en la Gaceta de la Propiedad Industrial.
3. CONDÉNASE en costas a la entidad demandada.
(2) Consejo de Estado. Sección Primera. Sentencia de 8 de junio de 2006, Radicado 11001032400020020027401, actor: Allergan Inc., M.P. Camilo Arciniegas Andrade. “La similitud ortográfica se produce por la coincidencia de letras entre los segmentos a compararse, en los que la secuencia de vocales, la extensión o longitud de la o las palabras, el número de sílabas, las raíces, o las terminaciones comunes, pueden provocar que la confusión sea más palpable u obvia”.
(3) Consejo de Estado. Sección Primera. Sentencia de 8 de junio de 2006, Radicado 11001032400020020027401, actor: Allergan Inc., M.P. Camilo Arciniegas Andrade. “La similitud fonética existe entre signos que al ser pronunciados causan un sonido semejante; tal similitud depende, entre otros elementos, de la identidad en la sílaba tónica o de la coincidencia en las raíces o terminaciones; deben tomarse también en cuenta las particularidades de cada caso, para determinar si existe la posibilidad real de confusión entre los signos confrontados”.
(5) Consejo de Estado, Sección Primera. Sentencia de 22 de marzo de 2013, actora: Freskaleche S.A., Radicado 110010324000200500091 01, M.P. María Claudia Rojas Lasso.

References: artículo 136
 artículo 136
 artículo 136
 artículo 82
 artículo 104
 artículo 136
 artículo 136
 artículo 136
 Resolución