Source: https://camaleonx.wordpress.com/2012/07/10/analisis-de-la-ley-de-identidad-de-genero-en-argentina/
Timestamp: 2018-01-18 13:43:09+00:00

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Análisis de la Ley de Identidad de Género en Argentina | **Pienso, Luego Pienso, Luego Existo** (PLPLE)
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Publicado el Martes 10 julio, 2012	por PiensoLuegoPiensoLuegoExisto (PLPLE)
La Enciclopedia Británica define como “identidad de género” a la “concepción propia de un individuo sobre si es varón o mujer, distinguido del sexo biológico“. Dicho de otra manera, se refiere a lo que una persona considera que es subjetivamente, mas allá del sexo biológico real tal cual fue concebida (por ejemplo, una mujer puede considerarse a sí misma como hombre, fuera de la biología contraria y el rol asignado por la sociedad).
Aunque hay muchas generalidades entre “identidad de género” e “identidad sexual”, hay una diferenciación muy importante: mientras la segunda se refiere sólo a los rasgos de índole sexual, la primera pone énfasis en características múltiples, como la psicología o la individualidad personal (que incluye, también, la identidad sexual). Dicho de otra forma, la identidad de género contempla todo el abanico de diferencias contrastadas con el perfil biológico (salvo casos extraños que puedan darse, como una persona hermafrodita, por ejemplo, en donde la misma biología no es concluyente), y pivotan todas ellas sobre un punto intelectual y emocional (conceptual y subjetivo). Si bien la identidad de género puede ser aplicada aunque no haya diferencias entre biología y subjetividad (por ejemplo, una mujer que se siente mujer), se usa de forma casi íntegra cuando hay discrepancias entre una y otra.
El problema interno que presupone una diferencia entre subjetividad y biología, es generalmente de índole personal y se conoce como “disforia de género”, que es la incomodidad y el sentimiento de rechazo (desde el propio ser y desde el exterior), por la irregularidad producida entre el rol que se debe vivir y el que se siente que se debe vivir. Si una mujer siente que es hombre, se esperará socialmente que haga cosas de mujer, y no de varón. Entonces, las soluciones pasarían por forzarse a asumir un rol con el que no se siente cómoda, o bien aceptar su masculinidad y recibir el rechazo o discriminación de agentes externos (sociedad, política, etc). No hay que confundir la Ley de Identidad con el llamado “matrimonio igualitario”. Este último se refiere a la posibilidad de unión legal entre dos miembros de igual sexo, cosa que ya está ampliamente aceptada a nivel nacional.
Pero quiero poner especial énfasis y remarcar algo que parece estar pasándose por alto. La cuestión de la diferenciación no es exclusiva de los que sienten que su identidad de género es diferente a su identidad sexual. En una sociedad etnocentrista, los roles masculinos y femeninos se conforman según patrones predefinidos en múltiples parámetros, y su rigidez varía según la tolerancia cultural de tal o cuál sociedad. Sin embargo, siempre hay un cierto rechazo a roles contrarios a los asignados por esos parámetros, aunque no haya discrepancias de identidad. Por ejemplo; un varón que se sienta varón, pero que tenga inclinaciones por la cocina o la costura, será visto como “raro” o “amanerado” por la sociedad; al igual que una mujer que se sienta mujer, y prefiera el fútbol o los juegos de guerra. La falta de tolerancia por incorrección sexual, no es exclusiva de homosexuales o transexuales, sino que se vive en cualquier caso que se aparte de lo preestablecido, haya o no discordancias de género.
Cabe aclarar que la “disforia de género” (la disconformidad entre conformación interna y biológica), está contemplada en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) de la Asociación Psiquiátrica de EEUU, y se estipula como enfermedad psiquiátrica cuando es “un malestar persistente por el sexo” y, además, cuando “provoque malestares clínicos es la vida del paciente”. Si bien se eliminó la homosexualidad como enfermedad en dicho manual, la disforia de género sigue siendo contemplada. Y en este punto, las organizaciones que defienden dichas discrepancias, no se terminan de poner de acuerdo. Por un lado, el Manual indica que es un transtorno psicológico (tratándolo como un tipo de enfermedad) y no un deseo personal, propio y universal; pero por otro lado, el aparecer en dicho Manual, les permitiría realizar tratamientos justificados en el sistema médico (por ejemplo, un cambio de genitales podría ser considerado como parte de la curación de ese trastorno).
LA LEY EN ARGENTINA:
La Ley de Identidad engloba lo dicho anteriormente, pero quiero centrarme en algunos artículos muy particulares a analizar:
En el Artículo 1, inciso C, leemos sobre los derechos de las personas: “A ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los prenombre/s, imagen y sexo con los que allí es registrada”. Dicho de otra forma, en el documento, visas y demás, ya no se agregará con qué sexo nació o qué nombre fue filialmente otorgado, sino lo que cada persona sienta que es. Quedaría abierta también la posibilidad hasta de cambiar el Acta de Nacimiento (pues es un instrumento de acreditación de identidad), haciendo virtualmente imposible verificar el sexo real de una persona determinada.
En el Artículo 2, al definirlo, podemos leer “Puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido”. Esto significa que una persona puede operarse o tomar hormonas para cambiar su funcionamiento físico/biológico según lo que se crea que se es. Es raro que el artículo contemple un “pero” que tiene que ver con la libre elección, pero no con la posibilidad de riesgos de salud o psicológicos al realizar dicho cambio. Para esta Ley, la libre elección figura por sobre la salud física y/o mental.
En el Artículo 4, inciso 2, sobre el trámite para cambio de sexo: “Presentar ante el Registro Nacional de las Personas o sus oficinas seccionales correspondientes, una solicitud manifestando encontrarse amparada por la presente ley requiriendo la rectificación registral de la partida de nacimiento y el nuevo documento nacional de identidad correspondiente, conservándose el número original”. Quiere decir que con la presentación de un simple papel con la solicitud, ya se da curso legal al cambio subjetivo de sexo. Asimismo, el cambio se realiza no sólo sobre el DNI (Documento Nacional de Identidad), sino también sobre la misma partida de nacimiento, haciendo que se pierda toda prueba del sexo biológico real. Cosa curiosa, al menos, sabiendo que al momento del nacimiento no se pudo haber pensado distinto, como sí se hizo más adelante: se cambia con retroactividad algo subjetivo decidido mucho tiempo después. Y más curioso es, también, que se pidan menos requisitos por un cambio completo de la historia biológica y registral de toda una persona, que por algo más cívico e inocuo como puede ser un casamiento. En el inciso 3 del mismo Artículo, leemos “En ningún caso será requisito acreditar intervención quirúrgica por reasignación genital total o parcial, ni acreditar terapias hormonales u otro tratamiento psicológico o médico”. O sea que tampoco es necesario acreditar si ese cambio es psicológicamente viable, por lo que no se sabría si ese cambio es por una identificación real o si se trata de alguna expresión de descontento, venganza, identificación sexual ambivalente, etc. Importa sólo el deseo en ese momento, no el por qué del cambio y si el mismo se encuentra justificado (en ese entonces y a futuro).
En el Artículo 5, sobre los menores de edad (los mayores pueden hacer el trámite simple a partir de los 18), se estipula que “deberá ser efectuada a través de sus representantes legales y con expresa conformidad del menor. Cuando por cualquier causa se nieguen o sea imposible obtener el consentimiento de alguno/a de ellos/as, se podrá recurrir a la vía sumarísima para que los/as jueces/zas correspondientes resuelvan, teniendo en cuenta los principios de capacidad progresiva e interés superior del niño/a de acuerdo a lo estipulado en la Convención sobre los derechos del Niño y en la Ley 26.961 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes”. Cabe aclarar que no hay un mínimo de edad estipulado en esta resolución, por lo que da lo mismo si se trata de un niño de 2 o 3 años, o un preadolescente de 14. La Ley contempla que un menor, sin importar la edad, puede pedir el cambio de sexo con consentimiento de sus padres o tutores; pero en caso de negarse alguno de ellos, puede elevarse el pedido a un juez, saltándose la cadena habitual de responsabilidades y derechos. Padre, madre o tutor, quedarían configurados como meras entidades testimoniales, volubles, y relegadas, frente a los deseos subjetivos de un menor que, en el mejor de los casos, no tendrá la capacidad psicológica ni comprensiva que posee un adulto. Hay que recordar que la ley no les permite votar por esa inmadurez que no los equipara a un adulto, pero ésta Ley en particular, les da voz y voto sobre una cuestión mucho más trascendental y peligrosa. Si la idea que pretende imprimir la Ley de Identidad es que los deseos y gustos subjetivos de una persona, de cualquier edad, cuentan más que su participación en la sociedad o las cadenas de responsabilidades sociales y legales, deberían también liberar el consumo de alcohol (es personal, la mayoría de los jóvenes desean eso, y se sienten cómodos bebiendo), como así también el de cigarrillos, y hasta el de poder abandonar los estudios. El ligar esta Ley con los Derechos del Niño, es también un terrible despropósito, ya que tanto la ley como la Convención de los derechos que los niños poseen, tienen en cuenta factores universales de beneficio que se da desde la sociedad adulta hacia los niños, y no al revés (deseos de los niños que se imprimen en toda la sociedad adulta). Si ese fuera el caso, el derecho al juego o de educación de un chico, quedaría legalmente revocado si el niño así lo quisiese. Incomprensible por donde se lo mire.
En el Artículo 6, sobre los trámites, se nos avisa que: “Se prohíbe cualquier referencia a la presente ley en la partida de nacimiento rectificada y en el documento nacional de identidad expedido en virtud de la misma”. Esto indica que no habrá rastro alguno, en los papeles, del sexo biológico de la persona; ni siquiera una pequeña notación que haga contemplar que la biología es distinta a los deseos personales del individuo. El artículo puede acarrear problemas médicos o filiatorios, ya que se esconde una característica que es fundamental para tratamientos y prevenciones de salud, como así también para generar descendencia (entre otros). Al final del mismo artículo, se aclara que “Los trámites para la rectificación registral previstos en la presente ley son gratuitos y no será necesaria la intermediación de ningún gestor o abogado.” Vuelve a sumarse otra curiosidad, ya que en ciertos tipos de cambios registrales, sí se cobra una tarifa (por ejemplo, cambios de domicilio, matrimonios, etc); pero en este caso, el costo de dicho trámite no es absorbido por el interesado, sino por el Estado (todos nosotros).
En el Artículo 8, leemos “La rectificación registral conforme la presente ley, una vez realizada, sólo podrá ser nuevamente modificada con autorización judicial”. Dicho de otra forma, se permite un cambio del cambio de sexo (valga la redundancia), pero ya no con un trámite simple, sino con autorización de un juez. Si un varón cambia a mujer, puede volver a cambiar a varón. La intervención de un juez para rectificar el nuevo cambio, no sería impedimento alguno para realizarlo, ya que si recordamos el Artículo 1, inciso b, “toda persona tiene derecho al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género”, y puede que su identidad de género haya vuelto a cambiar (recordemos, es un hecho subjetivo). Con sólo citar ese inciso, el juez debería aprobar sin contemplaciones un nuevo cambio sexual, y así sentar un precedente jurídico que anule máximos en la cantidad de cambios de identidad que se pueden tener. Nótese que en ésta Ley, tampoco se impone un límite, por lo que una misma persona podría cambiar de sexo una vez por mes sin que nadie pueda impedírselo.
En el Artículo 9, sobre la confidencialidad del cambio se lee que “Sólo tendrán acceso al acta de nacimiento originaria quienes cuenten con autorización del/a titular de la misma o con orden judicial por escrito y fundada”. Aquí se nos dice que el cambio es privado, salvo que el beneficiario quiera autorizar un permiso, o un juez dé curso a un pedido por escrito y justificado; y también infiere (pero no aclara) que habría dos partidas de nacimiento (una originaria y otra con el cambio registral posterior). En el caso judicial, la aprobación de un pedido de divulgación de sexo biológico, indicaría que el pedido está realizado sobre una cuestión relevante de género; pero lo que no se ve aquí, es que si a ese pedido se le da curso, automáticamente demostraría que, de haberse sabido el sexo real en el momento requisitorio, el hecho judicial no debería haber ocurrido. Para graficar, doy un ejemplo: un varón que tiene pareja supuestamente femenina, podría cursar un pedido judicial al no poder tener hijos y su pareja negarse a exámenes ginecológicos, y sospechar que su pareja es también varón. El juez podría aprobar dicho pedido de Acta de Nacimiento, pero dejaría en claro que de haber figurado el sexo real en el documento, ese problema no hubiese ocurrido (ya sea por no producirse esa unión por decisión del varón, o bien por saber por anticipado que no podría tener hijos sin necesidad de recurrir a exámenes o burocracia judicial). Este inciso es una espada de doble filo, porque la Ley entera considera que no hay daño para la sociedad el legalizar un sexo subjetivo ocultando el real, pero aquí se nos dice que puede haber pedidos legítimos de verificación de sexo biológico. Y por “legítimo” se deja implícito que sí puede haber daño en legalizar un sexo subjetivo ocultando el natural (sino no sería legitimado por un juez). El inciso es contrario al espíritu de la Ley… y viceversa.
El Artículo 11 sobre libre desarrollo personal, nos dice que los beneficiarios de la Ley “podrán, conforme al artículo 1º de la presente ley y a fin de garantizar el goce de su salud integral, acceder a intervenciones quirúrgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género autopercibida, sin necesidad de requerir autorización judicial o administrativa.”. Y un poco más adelante, agrega, “Los efectores del sistema público de salud, ya sean estatales, privados o del subsistema de obras sociales, deberán garantizar en forma permanente los derechos que esta ley reconoce. Todas las prestaciones de salud contempladas en el presente artículo quedan incluidas en el Plan Médico Obligatorio, o el que lo reemplace, conforme lo reglamente la autoridad de aplicación”. Aquí se nos dice que si alguien desea realizar un cambio de genitales o una terapia hormonal contraria a su sexo biológico, el sistema de salud debe garantizárselo aunque posea el plan más bajo (el PMO es obligatorio en cualquier plan de cualquier obra social o prepaga). Si elige el sistema de medicina pública, el Estado garantizaría ese derecho, y todos los gastos que se desprendan del mismo deberán ser abonados por la Nación. Fuera del hecho que todos nosotros deberemos empezar a abonar por decisiones subjetivas y personales, parecen no notar que dejan la puerta abierta para otro tipo de operaciones (estéticas o no): si una mujer no se siente tan mujer porque tiene pocos senos, los implantes mamarios de silicona también deberían ser gratuitos para el beneficiario, pero abonados por nosotros; lo mismo con un hombre que crea (ni siquiera que demuestre) que tiene el pene pequeño: él podría pedir un implante extensivo que deberíamos pagar todos (a través del Estado en caso de sistema público, a través de nuestra cuota en caso de prepagas). Recordemos que la ley es bien clarita, y lo repito: “para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género autopercibida” y (en el Artículo 2) “puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales”. Aunque no sabemos que límites hay para una identidad autopercibida, sí hay algo que queda muy claro: cualquier cambio deberemos pagarlo entre todos los argentinos. Y no olvidemos que al no haber límites en cuanto a qué cambiar, ni tampoco a cuántas veces se puede cambiar, probablemente debamos subvencionar muchas veces los cambios subjetivos que decidan cada uno de los beneficiarios de esta Ley.
En el Artículo 12 se hace referencia al “trato digno” que debe recibir la persona (el respeto por el género elegido, junto a la obligación de llamar públicamente a un ciudadano como su nuevo registro estipule); y en el Artículo 13, se lee, “Ninguna norma, reglamentación o procedimiento podrá limitar, restringir, excluir o suprimir el ejercicio del derecho a la identidad de género de las personas, debiendo interpretarse y aplicarse las normas siempre, a favor del acceso al mismo”. Aquí tenemos otro caso de contradicción, ya que si ningún procedimiento puede vulnerar la identidad de género, el pedido de actuación de un juez, tal como se prevee en el Artículo 9, quedaría vedado. Lo mismo ocurre con el Artículo 8, que habilita la posibilidad de que un juez pueda realizar cambios registrales. La prohibición de vulnerar la identidad de género, es una paradoja, contando con apartados que sí lo permiten dentro de la misma Ley. Es un artículo peligroso también, pues (por ejemplo) si se debe realizar un procedimiento médico basado en el sexo biológico, el paciente podría negarse haciendo primar la identidad autopercibida por sobre su salud, y correr riesgo de vida con dicha elección. Éste ejemplo también ofrece una gráfica clara sobre la relación entre el Artículo 2 y el 13, y cómo se prima el deseo por sobre la salud física y/o mental.
PERJUICIOS Y PARADOJAS DE LA LEY:
Como habrán visto, la Ley apunta a un único sentido sobre la libertad personal, pero, a la vez, se traduce en varios perjuicios colaterales que, a simple vista, son más dañinos que los beneficios que la misma otorga, y sobre un rango mucho mayor en cuanto a cantidad de personas se refiere. Unos pocos disfrutarán la Ley, muchos deberán sufrirla. Pero con “sufrirla” no me refiero solamente a una erogación económica, sino también a otros aspectos que parece que no se han tenido demasiado en cuenta (o no se han tenido en cuenta en lo absoluto).
Con un análisis profundo de la Ley de Identidad de Género, y la intersección realista sobre su impacto en el mundo real (sociedad, legislación, psicología, etc.), hay algunos casos que podrían producirse y que dejarían expuesta la evidente mal acción que ésta Ley puede producir sobre la mayoría de los habitantes. Voy a exponer sólo algunos que puedo dilucidar ahora, pero de seguro serán muchos más:
VENTAJAS DEPORTIVAS: Si un hombre hace el cambio de identidad para ser mujer, tendría ventajas deportivas al inscribirse en deportes femeninos. Es innegable que en una amplia variedad de deportes el hombre es superior físicamente a sus contendientes femeninas, y de allí la división sexual en las competencias (para evitar un monopolio sexual evidente). Pero imaginemos a un hombre que se anota como mujer en boxeo, ¿no sería eso una trampa deportiva por las ventajas físicas que conlleva? ¿No sería también un peligro para la mujer que participa en contra de ese hombre burocráticamente transformado? Y conste que el cambio puede ser realizado sin ánimo de mal (un hombre que realmente se sienta como mujer y desee competir, deberá hacerlo por el lado femenino, pero de todas formas tendrá ventaja al no ser biológicamente mujer), o con toda la intención del mundo de usar la Ley en su propio beneficio (recordemos que no se piden ni siquiera razones o pericias psicológicas para el cambio). También podría ser usado por deportistas mediocres en su sexo, pero que pidan el cambio para tener mayores chances de ganar en el polo femenino (puede ser un boxeador promedio entre el sexo masculino, pero quedaría entre el podio de las féminas). Y no olvidemos los justificados impactos morales y físicos para las mujeres biológicas (sin disforia) que ésto conlleva. Si lo que busca la Ley es eliminar la percepción del sexo, deberían también quitar la categorización sexual deportiva. Pero no se hará por los perjuicios visibles, ¿pero sí se aprueba una ley en ese sentido?
LEY DE CUPOS: La Ley de Cupos es otra controvertida ley en donde determinados sectores reciben puestos en ciertos lugares, basados en un porcentaje preestablecido para (dicen) asegurar la diversidad (sexual, racial, etc.). No voy a volver a entrar en un análisis detallado sobre esta indignante ley que premia pertenencias y no idoneidades, pero, ¿si no hay ya diferenciación sexual, debería haber Ley de Cupos? Es paradójico que, en una sociedad con sexualidad rasa (gracias a la Ley de Identidad), exista otra ley que tenga el espíritu contrario a lo que se pregona, y ponga mínimos y límites por sexo o etnia. Pero fuera de esta evidente contradicción jurídica y moral, queda otro caso en donde puede explotarse la Ley para beneficio propio. Supongamos que hay en el Congreso, 500 postulantes varones para el Senado, y 100 mujeres; ambos sexos luchando por (supongamos) 100 bancas. Pero de esas 100 bancas (gracias a la Ley de Cupos), 30 están reservadas exclusivamente para el sexo femenino, fuera de si son idóneas o no al cargo (aunque diputadas como Rucci o Lubertino quieran llevarlo al 50%). Entonces tenemos 70 asientos (máximos) entre 500 postulantes para los varones, y 30 asientos (mínimos asegurados, pueden ser más) para 100 mujeres postuladas. Es claro que las posibilidades de ingreso son mucho mayores del lado femenino (30% mínimos de chances para ellas, 14% máximos de posibilidades para ellos). Entonces, con la nueva Ley de Identidad, ¿quién asegura que un postulante masculino no haga el cambio de sexo para poder tener mayores probabilidades de ingresar? Recuerde que el cambio registral puede realizarse por cualquier capricho, con un simple formulario, sin más razones y sin evaluación alguna. No olvidemos tampoco que la Ley de Cupos no es sólo aplicable al Congreso, sino también a puestos de estudio en colegios y universidades, vacantes laborales, patrones de muestreo, etc. ¿Le parece lógico?
EN EL ÁMBITO CARCELARIO: Otra vez, se presenta una ventaja física y psíquica injusta. Aquí, un hombre podría cambiar su sexo (antes de ingresar al penal, y hasta en ese mismo lugar) y pasar a cumplir condenas en pabellones dedicados exclusivamente a mujeres. No sólo tendría un “mejor pasar”, sino que podría utilizar su ventaja para convertirse en un líder violento dentro del penal. Y no olvidemos el peligro que conlleva un malviviente varón suelto en un pabellón repleto de mujeres. ¿Y si el delincuente es un agresor sexual? ¿No tendría la posibilidad de serlo y ser derivado con su nuevo DNI a un lugar colmado de sus objetos de deseo? Recordemos que aunque algún juez intente impedírselo, el interesado puede ampararse en la ley que protege su deseo personal disfrazado como derecho a la identidad. Otra vez, la Ley deja más contradicciones y perjuicios, que los beneficios virtuales que dice aportar.
ANULACIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO: Si el sexo ya no es importante o preponderante para el trato social y judicial, ¿debería seguir existiendo la figura legal de “violencia de género”? Esta figura es claramente contraria a la Ley en estudio, porque ambas apuntan a sentidos muy contrarios. Asimismo, si pudiesen convivir entre ellas, de todas formas un golpeador (o asesino) podría cambiar su género sexual para, así, eliminar esa figura jurídica de su pena. Si nos atenemos a que la Ley de Identidad de Género pretende ser un “derecho inalienable” aunque no sea reconocido por el beneficiario en ese entonces, dicho cambio de sexo registral podría ser realizado en cualquier momento. Si un varón golpea a una mujer, puede pedir luego el cambio basándose en que “no sabía que yo también era mujer hasta ese momento” y el juez debería reconocerle ese derecho adquirido tardíamente, y, así, evitar que el agresor sea penado por violentar al género opuesto (recordemos que los cambios son retroactivos hasta la misma Partida de Nacimiento). Pero de todas formas, la justicia premia mejor al que actúa con premeditación y alevosía, porque una persona que planee un delito contra el otro sexo, puede pedir el cambio autopercibido en ese entonces, sin siquiera haber delinquido aún, y así tener los favores posteriores de penas reducidas o excarcelatorias.
MATRIMONIOS EN LOS QUE SE OCULTA EL SEXO REAL: Considero que hay dos tipos troncales de casamientos “entre sexos no convencionales”. En el primero, es donde parejas del mismo sexo contraen nupcias de forma legal, con el consentimiento informado de ambos (también llamado “matrimonio igualitario”); en lo personal, no me opongo, porque es consensuado, con pleno conocimiento entre las partes, y no producen perjuicio alguno a la sociedad ni a ninguna de sus instituciones. Pero en el segundo, es en donde uno de los integrantes de la pareja le oculta su sexo biológico al otro. Supongamos que un varón desee tener una vida tradicional (casarse, tener hijos en pareja, nietos, etc.) con su pareja; pero dicha compañera puede ser un hombre transformado en mujer, que decida esconderle su sexo biológico al varón (cosa que la Ley blanquea y avala). Entonces, tendrá problemas de base que serán incompatibles con sus deseos, y habrá ocultamiento de información muy relevante para la vida a nivel personal y de pareja. El deseo propio de una sola persona, termina perjudicando al del contrayente opuesto, y también a toda su familia. En la puja por dos deseos autopercibidos, la Ley le da el beneficio primario al que oculta la información adrede. Y para intentar un blanqueo, debe ser con un juez de por medio (con el amparo del Artículo 9) una vez que el daño (psicológico, institucional, y económico) ya se ha producido. Y resta saber (pues la Ley no lo aclara), si ese ocultamiento de sexo biológico es razón suficiente para ganar un divorcio; porque el juez podría decirle sólo el género de su pareja, pero sin otorgarle la posibilidad de desunión justificada. Según el Artículo 1, inciso c (“ser tratada de acuerdo con su identidad de género”), NO sería causal de divorcio (el blanqueo de sexo real no anularía el autopercibido).
ACCESO FACILITADO A LOS PERVERTIDOS: Un violador de mujeres, bien podría pedir el cambio de sexo para tener acceso fácil e irrestricto a baños femeninos (por ejemplo). Lo mismo sucedería, como otro ejemplo, en casos de pruebas de ropa y demás. Imagínese la incomodidad de la clienta que recibe en un vestidor a un hombre autopercibido como mujer, y que no tiene forma de saber si realmente se considera como tal o es un desquiciado dándole rienda suelta a sus perversiones sexuales (no olvidemos que no es necesario aval psicológico, por lo que el que pide el cambio puede ser, virtualmente, cualquier cosa).
PELIGROS MÉDICOS: Lo que tampoco parece haber contemplado la Ley, son los peligros latentes que produce un aval total a un sexo subjetivo por sobre el biológico, en lugares en donde la biología es la que cuenta (como sucede con la salud). En un examen médico, siempre se tienen en cuenta no sólo los síntomas por los que la persona acude a consulta, sino también las probabilidades basadas en edad y sexo. Si un hombre es mayor de 60, tendrá probabilidades mayores de tener cáncer de próstata, cosa que ocurre a menores tasas en edades más tempranas, y directamente no sucede con la mujer. Pero como el médico no tiene acceso al sexo real, sino al autopercibido por el paciente (ni siquiera mirando su documento puede saberlo, gracias al encubrimiento legal), puede diagnosticar o buscar problemas que tengan pocas posibilidades de aparecer, o hasta que jamás aparezcan. Cáncer de colon, cáncer de mama, endometriosis, dismenorrea, embarazos, problemas nutricionales, osteoporosis, fibromialgia, bocio, adenopatías, cardiopatías y miles más, pueden ser mal diagnosticados y tratados en base a esos falsos datos de género. Aún peor sería en caso de urgencia extrema, en donde el paciente tal vez no pueda comunicar su “sexo real” (en caso de querer divulgarlo), y se diagnostiquen de forma inminente problemas erróneos o se medique de forma equivocada, inclusive con la posibilidad de matar por acelerado en vez de curar. Los juicios por mala praxis, también, se verían aumentados por éste tipo de factores. Y tampoco podemos obviar el hecho de que algunas personas quieran primar su sexualidad burocrática por sobre su salud: si a un hombre (que es mujer en los papeles) le diagnostican cáncer de próstata, él podría negarse a ser atendido porque “las mujeres no tenemos próstata”. En ese caso, debería darse curso legal al caso para (primero) pedir el sexo biológico y (luego) para intentar hacer primar la salud por sobre subjetividades personales. La Ley no se refiere a este punto, pero sí al largo camino legal que hay que realizar para, simplemente, curar.
INCONGRUENCIAS ESTADÍSTICAS: Las estadísticas basadas en el sexo, también tenderían a fallar, al tener que contemplar tanto el sexo real como al autopercibido como únicos. La Ley claramente apunta a ello, pero, otra vez, pareció no tener en cuenta una propagación estadística errónea. No me refiero sólo a encuestas de opinión o consumo (aunque tampoco pueden obviarse, ya que tendrían su impacto significativo en la malinformación del sector, traducida luego a toda la sociedad), sino también a otras más preponderantes. El caso de la medicina sería uno, ya que “hay 10% menos hombres con cáncer de próstata” no siempre puede indicar una baja real del mal, sino, tal vez, una mayor cantidad de mujeres que ahora son hombres, haciendo descender falsamente la tasa estadística (y todo lo que ello conlleva). Los datos de censos nacionales también arrojarían discrepancias, pudiendo cambiar enormemente cifras sobre sexo de una edición a la siguiente, y lograrían proyecciones falsas que impactarían en muchísimos sectores. Por ejemplo, si por censo hay 1 millón de mujeres en edad fértil, tal vez se prevean planes de maternidad para más personas cuando, biológicamente hablando, tal vez haya sólo 600.000 mujeres; y también puede darse al revés, en donde sólo haya 600.000 computadas, pero sean 1 millón de mujeres biológicas, haciendo que los planes no lleguen a cubrir a todas. Aquí se nota de forma patente el peligro de tomar como iguales al sexo subjetivo y al biológico, peligro cuyas ramificaciones pueden impactar en cualquier lugar de la sociedad y a su capacidad de funcionamiento y planificación a futuro.
CHOQUES SOCIALES JURÍDICO/PSICOLÓGICOS: Imagínese que su hijo de jardín tenga una maestra (autopercibida mujer), pero con barba, vozarrón de barítono dramático, y pelo en el pecho (por ser biológicamente varón). ¿Cómo le hace entender a ese nene que ahora, por ley, ese hombre en realidad es una mujer y debe ser tratada como tal, incluído el llamado de “Señorita maestra”? ¿Qué supone que pensará ese chico sobre la sexualidad, con semejante mensaje opuesto a lo que ve en realidad con sus propios ojos? ¿Qué tipo de sociedad podemos mostrarle, si nada de lo que se ve es lo que es, sino lo que la justicia dice que debemos ver que es? ¿Qué seguridad espera que los padres tengan al dejar a esa mujer por ley que acompañe a un baño a su hijo? ¿Qué tipo de modelo se le impone al niño a tan corta edad? Y no cuenta el decir “el modelo actual de la sociedad es también impuesto”, porque (primero) es un modelo de la naturaleza y (después) lo es de forma mayoritaria. Además, si dos padres quieren modelos sexuales habituales, serían dos subjetividades contra una, pero ganaría la minoritaria. La solución tampoco podría pasar por sacarlo del grado, porque jurídicamente estaría prohibido ponerlo como causal de cambio, siendo pasibles también los padres de ser acusados de “irrespetuosos al género y discriminadores”. Me pregunto si no es “irrespetuoso y discriminador” ir contra los deseos de dos padres, favoreciendo a una persona que con un simple formulario se declara diferente a la biología natural, sin siquiera ser avalados psicológicamente. Tampoco podemos olvidar que los chicos pueden copiar ese patrón (hasta como juego inconsciente) y pedir el “quiero ser del otro sexo”: uno no sólo debe lidiar con las explicaciones para el desenriede mental impuesto, sino que corre el riesgo de que alguna persona quiera elevar un pedido judicial para que realmente le cambien el sexo registral. Recuerde que está contemplado en la Ley, no hay mínimo de edad, y no importa lo que los padres quieran. Los peligros son muchos y en cualquier sector social, pero en donde más estragos generarían serían, justamente, en los niños, los más desprotegidos en lo físico y lo mental. La transfiguración social y sexual estaría a la orden del día, y ni los padres podrían intervenir para cuidarlos de esos mareos que hasta los jueces avalan con esta Ley.
SURGIMIENTO DE CASOS INSÓLITOS: La Ley, en vez de fijar reglamentos y conductas claras, está lo suficientemente mal redactada como para tener varias paradojas antagónicas dentro de su texto (como he demostrado al principio). Si a eso le sumamos que se introduce en una sociedad con grupos e integrantes muy contrarios (por un lado) y muy innovadores (por el otro), esas dualidades legales permiten que puedan sucederse casos insólitos o increíbles, como suele ocurrir con cualquier ley redactada sin mucho juicio de base y que reniegue de lo normal y aceptable de la sociedad. No encontraba un ejemplo ejemplificador que poner al respecto, pero durante la escritura de este post ya se sucedió el primero. En una universidad, quitaron los géneros sexuales de los baños, haciéndolos unisex. Sin pedir consenso, y sin aviso a los profesores y estudiantes. Entran hombres y mujeres por igual, y se quitaron grandes inventos que beneficiaban al hombre y ahorraban espacio (los mingitorios), para unificar todo en cubículos con inodoros. Hoy, el que quiera asistir a esa universidad, debe hacer sus necesidades con presencia ya no sólo de otras personas, sino también de integrantes del sexo opuesto. Fuera de todo lo perjudicial que ésto puede acarrear, no puedo dejar de pensar el lado humorístico de esta decisión populista inconsensuada, haciendo notar que aumentarían las quejas de tablas orinadas por el lado de ellas, y los pedidos para que suban la tabla cuando terminen por el lado de ellos. Hasta en la humorada notamos claramente la diferenciación de preferencias entre ambos sexos; sexos que, ahora, la justicia ha intentado borrar de un plumazo. Y esa diferencia que nos dicen que no existe, es la que catapultará otra medidas iguales o más insólitas que la descripta.
¿QUE SE PUEDE CAMBIAR PARA BIEN?
Luego de ver el zafarrancho de ley que nuestros representantes congresistas han arrojado a la sociedad toda, uno se pregunta si está mal la totalidad de la misma y esa identidad autopercibida es errónea, o bien si se pueden cambiar algunos aspectos de la Ley para que pueda insertarse mejor en la sociedad, sin producir perjuicios (o minimizarlos), respetando los deseos tanto de los beneficiarios de la Ley como al resto que no harán uso de ella, y si se pueden eliminar esas incongruencias paradójicas que se repiten durante todo su texto. Según mi opinión personal y subjetiva, creo que la autopercepción contraria a la biología debe ser contemplada por ley, y hay puntos clave en los que se puede avanzar por el bien de esa legalidad. Debajo, detallo lo que creo que se puede cambiar (repito, de forma personal y subjetiva) para hacer la Ley más justa para todos:
El cambio registral de sexo no debería ser pedido a la ligera. Hay casos en donde uno nota que, realmente, hay una discordancia casi total entre el sexo biológico y el percibido de una persona, se ve el deseo perpetuo de no haber nacido naturalmente de esa forma, y se percibe el sufrimiento mental y la incapacidad de poder insertarse correctamente en la sociedad sólo por ese escollo físico. Si bien uno lo nota, no se exactamente de qué forma podría ser medible (de forma psicológica y/o física) para poder aprobarle un cambio de sexo, y en qué cantidades de cada medición se podría aprobar (porque, estimo, los autopercibidos diferentes tendrán discordancias tanto en la fisonomía como en la psicología a la vez). Tanto los médicos como los psicólogos seguramente tendrán algún lineamiento actual que se acerque a esa medición, pero lo desconozco. El cambio debería estar sujeto a esas mediciones, y no a un simple pedido sin más requisito que una lapicera. Asimismo, el cambio no debería ser otorgado a personas con alguna psicopatía escondida (o algún otro transtorno psicológico grave), ya que el cambio sexual podría ser parte de esa patología (o agravarla aún más). De la misma forma, considero que la autopercepción diferida debe mantenerse en el tiempo, para asegurarse que no sea un capricho momentáneo, una forma de utilización con otros fines, o una cuestión de modas. La demostración puede realizarse fácilmente a través de testigos (tal como ocurre para un pedido formal de Matrimonio, pero que para un cambio de sexo total ni siquiera se contempla) que atestiguen un cierto tiempo de convivencia con esa diferencia.
Hacer que el cambio de sexo registral sea semipúblico. En las documentaciones personales, debería consignarse tanto el sexo biológico como el autopercibido (si lo hubiese); bien podría ser a través de dos casilleros, o bien con una simple notación (un asterico sería suficiente) que indicara esa diferencia. Como casi nadie tiene acceso a (por ejemplo) el DNI, la identidad quedaría resguardada, y sería muy útil en casos de urgencia (por ejemplo, en emergencias médicas), ya que con un simple vistazo al documento, se sabría el sexo biológico para efectivizar el tratamiento. Los nombres y apellidos en dichas documentaciones, podrían seguir siendo los posteriores, ya que no hay necesidad lógica de conocer el anterior, lo que aumentaría la privacidad de la medida. Asimismo, las partidas de nacimiento deberían permanecer sin cambios, ya que biológicamente se nació de esa manera y no debería ser corregida por una decisión posterior (salvo, como dije antes, en situaciones duales, como los hermafroditas, andróginos, o quienes posean grandes grados de intersexualidad).
Salvaguardar a los menores. Un adulto (supuestamente) debería tener una decisión mejor fundada que un chico, y tendría que ser menos maleable a caprichos, modas, o copias fidedignas de modelos que consideren adecuados. Es por ello que las medidas de exigencia para otorgar el cambio de sexo a un menor, deben ser duplicadas y tratadas con mucho más cuidado. Más en el caso en donde haya falta de consenso con los padres. Si el cambio de sexo se otorga a un adulto que luego se arrepiente de haberlo hecho, en un menor ésto sería más grave, porque los perjuicios son más extendidos y pueden amenazar más cuestiones trascendentales. De la misma forma, debería indicarse un mínimo de edad para pedir el cambio registral, para así proteger a los niños más pequeños de malas elecciones que puedan perjudicar su futuro (la opción de pedido por vía judicial, de todas formas podría ser otorgada por debajo del mínimo en casos de discordancias visibles como las explicadas en el punto B). También, la justicia debería considerar el deseo de los padres como prioritario (aunque no contundentes). Salvo casos de discordancia inequívoca (física o mental), los jueces deberían darle siempre la derecha a los padres o tutores, y no a los deseos subjetivos de un menor.
Se debe imponer un límite claro para el re-recambio de sexo. Un sólo cambio puede ser viable; un cambio sobre ese cambio, es difícil, pero puede llegar a suceder; pero un tercer cambio, ya casi no tiene sustento. De allí en más, sólo serían aprovechadores de la ley o personas con la variabilidad psicológica suficiente como para no ser contempladas por estos artículos hasta un tratamiento adecuado. La Ley debería contemplar ésto, y no supeditar la cantidad de cambios al humor que tenga el juez de turno. Sino, tendríamos no sólo incongruencias con personas con 20 cambios de sexo en su vida, sino también una enorme generación de papeleos y erogaciones estatales que aumentaría la carga de un sistema ya saturado y en crisis económica. También le quitaría seriedad a la Ley y a su espíritu de reconocimiento y respeto.
Los cambios físicos no deberían ser subvencionados por el Estado. Un derecho, posibilita, pero no asegura. Que tengamos derecho a queja, no quiere decir que tenemos que quejarnos, sino que tenemos la posibilidad de hacerlo. Y si lo hacemos, el Estado no nos paga los utensilios o servicios necesarios para poder generar esa queja. Lo mismo es aplicable a esta Ley: el Estado garantiza la opción de utilización de la Ley, pero no debe asegurarla subvencionándolo. Sería injusto que personas que jamás ejercerán ese derecho, deban abonar las intervenciones de quienes sí lo hagan. También abriría las puertas para operaciones gratuitas (para ellos, pero que paguemos entre todos) de índole estético, que actualmente se liquidan de forma personal. Lo mismo ocurriría con las prepagas: los socios no deberían pagar para asegurar herramientas para quienes deseen utilizar este particular derecho basado en la subjetividad. Tampoco me parece realista ni útil obligar a todas las instituciones médicas a cumplir con esos cambios, ya que no todos los centros médicos se especializan en cirugías estéticas o en cambios de sexo. No haber contemplado ese punto puede hacer desfallecer al sistema médico, destinando recursos invaluables a lugares en donde tal vez se hagan pocos procedimientos anuales (o por el contrario, que todo su trabajo pase por la estética), desatendiendo así cuestiones más importantes (como la preservación de la vida), y haciendo trastabillar hasta a las entidades médicas económicamente mejor posicionadas. Dichas cirugías deberían ser realizadas sólo por centros especializados, por entidades que tengan la capacidad estructural y económica para poder satisfacer ese deseo. Obligar a un hospital del Chaco (provincia con altos índices de desnutrición) a derivar sus magros recursos y presupuestos para cambios de sexo, cae de lleno en lo inaudito.
Explicar cuáles son los límites de la autopercepción. Si bien la ley habla de cambio de sexo e identidad autopercibida, tampoco explica cuáles serían esas identidades sexuales aceptadas por la misma. Si el sexo ya no importa ni se tipifica, podría elegirse uno no convencional (por ejemplo, homosexual o andrógino). Y, virtualmente, podría serse… cualquier cosa. Pedidos de cambio de sexo sexo como “30% hombre, 50% mujer, y el resto no se” o “casi siempre varón, salvo los fines de semana”, serían aceptados por la Ley según los artículos que hoy vemos que conforman la misma, y le quitarían cualquier seriedad e imparcialidad que quiera impulsarse a través de ella. Tendrían que existir de forma clara, cuáles serían los límites de esa autopercepción para evitar casos disparatados que atenten hasta contra los verdaderos beneficiarios de esta Ley. La Enciclopedia Británica lo aclara en su definición de identidad de género; pero una ley aprobada por todo un Congreso, no…
Se deben seguir los patrones habituales burocráticos. Si un pedido de Matrimonio tiene una espera, requerimientos variados, y debe ser abonado por los interesados, ¿por qué un cambio de sexo debería ser distinto? El trámite tendría que ser con costo para el interesado (y no abonado por todos nosotros a través del Estado), debería seguir los tiempos regulares de los papeleos, y debería ser necesaria la presencia de testigos que avalen y aseguren la buena fe de dicho cambio. De esta forma, se imparte una justeza hacia la sociedad (todos abonan, todos esperan, todos presentan requerimientos similares), e inhibe a quienes quieran hacer el cambio para explotar maliciosamente la Ley, o tengan fluctuaciones psicológicas en el tiempo.
Tal vez hayan más cuestiones que podrían cambiarse por el bien del espíritu de la Ley, pero éstas son las que he podido visualizar hasta el momento. La igualdad debería ser aplicada con igualdad. Parece una lógica de primer grado (de hecho, lo es), pero nuestros legisladores y jueces parecen no notarla. En nombre del progresismo, fuerzan una desigualdad atroz a través de pésimos textos, que predispone a la sociedad a rechazar todo cambio que intente realizarse. Las soluciones que proponen, así, son peores que la enfermedad misma. Deberían tener en cuenta que irrupciones de leyes así (como la de Identidad de Género o la Ley de Cupos, entre muchas otras), son perjudiciales para todos, incluyendo los que realmente desean leyes que los representen e incluyan.
Estos tipos de erorres no deberían existir en ningún borrador de ley; mucho menos, en una ya aprobada e insertada entre todos nosotros. Los ciudadanos deberíamos estar disfrutando de las leyes (gozando las que nos beneficien, y aplaudiendo las que no), y no analizándolas y señalando la generalizada incapacidad de nuestros jueces y gobernantes. Es nuestro derecho, pero no nuestra obligación. Esa es otra diferencia que tampoco parecen terminar de comprender, y de la que tampoco parecen querer hacerse cargo.
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26 respuestas a Análisis de la Ley de Identidad de Género en Argentina
Nis dijo:
Martes 10 julio, 2012 en 20:49
Empecé a leer el post con la seguridad de que en algún lugar me encontraría con lo que dijo uno de mis profesores de Doctrina Social de la Iglesia al hacer mención de esta ley:
“porque (primero) es un modelo de la naturaleza y (después) lo es de forma mayoritaria.”
Soy ateo y me tengo que tragar esa y otras materias que nada que ver a mi carrera, pero algunos profesores y los temas que tratan son muy interesantes.
Miércoles 11 julio, 2012 en 06:56
@Nis: Aunque soy totalmente antireligioso, en algunos puntos siempre habrá alguna intersección. Lo que nombrás es uno de ellos.
Parece mentira que un punto tan lógico que hasta un religioso reconoce, no pueden verlos los políticos y jueces de turno. Épocas muy raras estamos viviendo…
PD: Por favor, tratá de cambiar el mail que ponés en el comentario. No tengo problemas en que sea anónimo, pero parece que Akismet rechaza todo de algunas casillas (como no@mail.com), supongo que porque será usada por muchos spammers. Poné cualquier otra, o hacelo en castellano (creo que sin@email.com serviría), porque los últimos comentarios tuyos los rescaté de la bandeja de spam, y a veces se juntan muchos y pueden perderse (y a veces, también, Akismet los elimina por completo, sin colocarlos ahí).
Martes 10 julio, 2012 en 21:51
Yo estoy en contra de esta ley y tengo razones muy serias para estar en contra de esto y lo explicare por que.
Aunque a primera vista a muchos esta ley puede parecer como algo progresista y hasta liberal pero hay que saber el origen de esto. Todo lo que esta relacionado al “genero”8sexo social no relacionado al sexo biológico) en realidad fue un invento totalmente artificial y anti científico hecho por los sociólogos Marxistas y posteriormente fue adoptado por las Feministas Radicales( extremistas Feminazis que buscan crear un mundo sin diferencias entre el hombre y la mujer(un mundo sin sexos)). O sea la “Ideología de Genero” surgió del Marxismo y Feminismo Radical y es una teoría social que va en dirección contraria con la ciencia(científicamente el “genero” no existe). Y para no hacerla muy larga les recomiendo mucho leer este material que explica detalladamente que es la “Ideología de Genero”, como surgió y cuales son sus objetivos: http://www.conelpapa.com/ideologia/ideologia.htm
Y también recomiendo ver este vídeo sobre esta ideología sectaria y anti científica:
E incluso ya salio todo un libro llamado: “La Ideología de Género como herramienta de poder” escrito por el cordobés – Jorge Sclala que explica detalladamente sobre los gravisimos peligros para la sociedad que representa esta ideología:
http://esposiblelaesperanza.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1953:la-ideologia-de-genero-como-herramienta-de-poder-jorge-scala&catid=114:ideologia-de-genero-videos-mpp&Itemid=20
Por estos razones yo estoy totalmente en contra de cualquier cosa que tiene el termino de “genero”.
Y también este vídeo cortito habla claramente sobre que es la “Ideología de Genero” y la deja en ridículo:
Miércoles 11 julio, 2012 en 07:05
@Artyom: No creo en el primer punto, porque los nazis claramente buscan una supremacía de género, y ésto iría en contra de sus propios cánones. Sí creo que pudo haber sido impulsada por el socialismo, pero no como método planeado de control. Asimismo, hay una contradicción en tu planteo, porque decís que las “feminazis” tratan de ir contra la ciencia (para la cual no hay género) para imponer el no-género…
Tampoco creo en lo del control mundial y el nuevo orden. Sí creo en algo similar a lo que dice Scala, que fue un método impulsado por algún gobierno para sacar beneficios, y es un modelo que copian muchos otros gobiernos ahora para lo mismo. No se puede negar que el sumar a una minoría y aparecer como “progresistas de mente abierta” por gran parte de la mayoría, rinde sus réditos. Más si se quiere fidelizar a esa porción minoritaria, cautivándola con el voto o con el trabajo político para el partido impulsor.
@Torvic: Muchísimas gracias!
Martes 7 noviembre, 2017 en 16:21
que respuesta tan de mierda, encima utilizas terminos como “feminazi” AGARRA UN BUEN LIBRO FORRO Y ANTES DE ABRIR LA BOCA INFORMATE.
Martes 10 julio, 2012 en 22:10
Un análisis sublime.
Miércoles 11 julio, 2012 en 10:52
Veo un problema más grande todavía:
Primero, el estado se arroga el poder de llevar un registro de las personas desde el nacimiento, y a la vez, prohíbe la competencia de cualquier otra agencia que quisera ser garante de identidades (puede sonar ridículo hoy por hoy, pero en una sociedad realmente abierta, sería un excelente servicio a prestar).
Después, se presenta como el garante de la identidad de las personas, a través de distintos documentos, ya sea que los porte la persona (DNI, cédula, pasaporte, partida de nacimiento), o puedan ser requeridos, por ejemplo, certificado de antecedentes penales, historial de juicios, etc, etc.
Esta ley, al modificar por completo y eliminar todo registro anterior, está falsificando por completo los documentos que hasta ayer eran válidos. Si hace 20 pico de años cuando nací, el estado certificó “nació en X lugar, sexo masculino, los padres son pepita y josé”, no puede bajo ningún punto cambiar ese documento del pasado, porque estaría incurriendo en una mentira y un fraude falsificando los propios certificados emitidos. Esto provoca una herida mortal en todos los sistemas construídos a partir de asumir que el estado certifica las identidades.
Por otro lado, el estado, siendo el monopolio del uso de la fuerza, no debería reglamentarse de acuerdo a lo que las personas sienten o cómo se ven al espejo. Dado que hay un monopolio de la fuerza, hay que tratar de que sea lo más objetivo posible. Ya existían una cantidad de leyes y aberraciones jurídicas basadas en los sentimientos de la gente, por ejemplo las leyes anti-discriminación y el INADI. Imagínense esas leyes, sumadas a esta y el zafarrancho que los malintencionados pueden armar. Porque, por supuesto, los que usan a su favor las leyes positivas son siempre los malintencionados, buscando huecos o grises para conseguir una ventaja usando el aparato de la fuerza. Un par de ejemplos:
– Un tipo quiere que lo echen del laburo sin que puedan justificarlo y cobrar una flor de inflación. Hace el trámite de cambio de género, arma un par de quilombos en la oficina y, cuando lo echan, ALEGA QUE LO ESTÁN DISCRIMINANDO. Con los jueces de chiste que hay, ese tipo se arma una fiesta en tribunales.
– Masivas demandas orquestadas por cuervos y caranchos, sacándole guita a gente que de buena fé tiene un negocio o brinda un servicio. Hacen el cambio de género de algunos esclavitos cualquiera y los mandan a negocios, restaurant, teatros, cines, boliches, etc. Los flacos se mandan repetidas veces al baño de mujeres hasta que en algún lugar se arme una escena / quilombo / ser echado por los patovas / etc. Demanda tras demanda y a cobrar.
– Ligas de deportes femeninos: dado que podrían anotarse hombres con cambio de género hecho, se va a armar flor de quilombo. Podría solicitarse, por ejemplo, una muestra de sangre o de orina entregada voluntariamente (a fin de comprobar el sexo con un test). Esto llevaría sí o sí a cantidad de demandas, ya sea por el pedido, o por no dejar entrar a Juanita (ex Cacho) a la liga de boxeo. El INADI estaría más ocupado que nunca.
Miércoles 11 julio, 2012 en 20:14
@San: No concuerdo con tu primer punto sobre el Estado como garante de identidades en competencia con otros. No sabría decirte si puede ser un punto bueno o no (a simple vista, no lo sería), pero estamos sobre ésta Ley y no sobre un cambio en la forma de operar de un gobierno completo.
Concuerdo con tu punto sobre la falsificación de documentación. Aunque la identidad es llevada por el Estado, muchas otras organizaciones (públicas y privadas) cuentan con esos datos expedidos, que pueden ser cambiados de un día para el otro con un simple formulario. Eso generaría gastos también para las empresas u organizaciones que dependan de esos datos, y podría acarrear problemas graves en muchos casos (por ejemplo, si se le suma una Ley de Cupos no cumplida por un cambio registral). Muy buen punto, se me había pasado por alto.
Concuerdo también con la no reglamentación de leyes por pedidos subjetivos, todo debería estar debidamente chequeado y aprobado, y no utilizarse en base a un simple formulario y, como máximo, un juez. La base de la sociedad y de su Constitución, es la lógica y el bien común, cosa que no aplica con esta nueva Ley.
También me parecen válidos tus ejemplos del final, y agrego otro que se me acaba de ocurrir, como por ejemplo el cambio de sexo para poder jubilarse antes (65 años hombres, 60 mujeres). La Ley tiene tantos agujeros, que a diario ves uno nuevo…
Jueves 12 julio, 2012 en 01:18
PiensoLuegoPiensoLuegoExisto,
Las Feminazis no buscan igualdad entre los sexos, sino directamente una supremacía(a través de los múltiples privilegios para las mujeres solo por ser mujeres) femenina ante los hombres y en muchos países del Occidente ya la han conseguido por esto las llaman en todo el mundo – Feminazis(es un nombre ya prácticamente oficial que hasta en Wikipedia tiene un articulo sobre ellas).
(Por favor no mezcles el feminismo de la primera ola de los principio del siglo XX que luchaba por la verdadera igualdad ante la ley para las mujeres con el Feminazismo de la segunda ola que exploto en los 60′ cuando las mujeres ya tenían los mimos derechos que los hombres y su único objetivo era buscar privilegios ante los hombres o sea supremacía fémina)
Pero las Feminazis tienen diferentes ramas y no todas son iguales y sus objetivos son bastante diferentes(aunque igualmente malignos para los hombres y en muchos casos hasta para las mismas mujeres comunes)
El Feminismo Radical o Feminismo de Genero es la rama mas perversas y destructiva del Feminazismo. Fue artificialmente creada entre los años 1940 y 1960 por teoreticos marxistas y oficialmente se fundo en 1968. Esta rama se basa en los principios marxistas que sustituyen el objetivo de crear un mundo sin clases sociales por la creación de un mundo sin sexos(sin deferencias notorias entre el hombre y la mujer). Y ellas no reconocen la existencia de profundas diferencias biológicas(comprobadas científicamente) que existe entre el hombre y la mujer(a causa de diferencias hormonales y también genéticas). Para ellas los hombres y mujeres son seres neutrales que solo tienen el “genero”(un invento suyo no comprobado por la ciencia) que marca su rol social(masculino, femenino o algún intermedio). Y su plan para lograr a este “mundo feliz” es destruir todo lo masculino en un hombre, hacerlo afeminado, sumiso, pasivo(o sea destruir su hombría) y en cambio hacer todo lo contrario con las mujeres, que deben actuar como hombres, ser mas hombrunas, competir ferozmente con los hombres y adaptar sus conductas(como ves en parte ya es así, aunque parezca increíble). O sea estas extremistas creen que si los hombres serán mas afeminados y las mujeres mas hombrunas así desaparecerán las diferencias entre los sexos. Y esta “Ideología de Genero” la cual ya esta incorporada en nuestra legislación es funcional al proyecto utopista de estas locas. Por esto estoy totalmente en contra de esta ley. Creo que mis fundamentos son suficientemente serios para estar en contra de esto.
Después otras ramas del Feminismo(mas moderadas) ya no buscan destruir a los hombres y mujeres y convertirlos en una mezcla gris, sino solo quieren supremacía femenina ante los hombres(o sea crear un Matriarcado institucional). Obviamente no lo dicen directamente, sino se hacen parecer victimas(como con el delirio sobre la “violencia de genero”) y piden preferencia especiales por ser de sexo débil. Y el estado termina poco a poco otorgando a las mujeres preferencias únicas, al mismo tiempo quitando le derechos básicos a los hombres(ya que los derechos de las mujeres terminan donde empiezan los derechos de los hombres). Y así de apoco las mujeres se convierten en ciudadanas de primera y los hombres en los de segunda y en algunos países(como Suecia) diría que ya son casi de cuarta categoría y no exagero.
Según las Constituciones liberales que existen en muchos países del Occidente todas las personas son iguales ante la ley y nadie puede tener preferencias ante otros grupos sociales bajo ninguna razón. Pero Feminazis no respetan este principio de igualdad ante la ley y través de la táctica de George Orwell “Problema, Reacción, Solución” crean falsas alarmas sociales como por ejemplo con el tema de “violencia de genero” según cual todos los hombres son agresores de mujeres en potencia y todas las mujeres son sus potenciales y victimas y por esto mujeres necesitan privilegios especiales para ser protegidas de estos potenciales agresores.
Doy un ejemplo: en España hace 10 años artificialmente crearon una campaña de terrible “violencia de Genero(cunado sus tasas reales eran las mas bajas de Europa) y con tácticas de propaganda goebbeliana mostraban todos los días sin parar por sus medios de manipulación(“comunicación”) Los casos donde las mujeres eran mal tratadas o asesinadas por los hombres. Mientras los casos donde las mujeres mal trataban y mataban a los hombres y niños se ocultaban y no se mostraban. Así lograron convencer a la sociedad de que las mujeres sufren una tremenda “violencia machista”(de crímenes hembristas ni sospechaban, ya que se ocultaban) y que hay que aprobar leyes especiales para proteger a las mujeres de los hombres. Así con la llegada del Marxista – Rodríguez Zapatero(PSOE) que tenia una alianza política e ideológica(como dije los marxistas y feminazis van juntos, agarrados de la mano) con las Feminazis(que en España son de terror) y asi en junio de 2004 salio una ley directamente fascista y anti-hombre que se llamo “Ley Integral de Violencia de Genero”. Que convirtió a España en un estado con un verdadero Apartheid sexista contra el hombre. Porque gracias a esta ley las mujeres obtenían derecho hacer denuncias falsas(supestamente no deberian ser falsas, pero casi todas lo eran) sin ningunas pruebas por malos tratos o violación a sus novios/esposos y estos de inmediato son llevados a la cárcel. A los hombre denunciados por sus mujeres por malos tratos o violación les cuesta probar su inocencia aunque no hay ningunas pruebas contra ellos. Y si en caso de ser casado y recibir denuncia falsa(el 90% de este tipo de denuncias eran falsas) los esposos de inmediato perdían derecho de ver a sus hijos y también se les quitaba el derecho de la propiedad que ellos compartían con su esposas(por mas que sea totalmente suya) que pasaba directamente a la mujer.
Como resultado en los últimos 8 años gracias a esta ley fascista casi un millón de hombres fue denunciado falsamente por sus novias/esposas. Decenas de miles pasaron un tiempo en la cárcel injustamente. Cientos de miles perdieron su propiedad y el derecho de ver a sus hijos. Mas de 10.000 hombres inocentes al sufrir esta injusticia que los dejo sin nada – se SUICIDARON.
Por esto al las Feministas con toda la razón les dicen Feminazis porque su ideología de odia hacia el hombre ya ha quitado vidas a miles de hombres inocentes. Y esto directamente es una forma de nazismo.
Y acá pongo un vídeo de lo que esta pasando en España con este fascismo de genero(que es tan extremo que hasta hay mujeres que salieron a defender los derechos del hombre). Esto obviamente no sale en los medios de comunicación(ni en Argentina, ni mucho menos en España) ya que mostrar la cara real del feminismo y defender los derechos del hombre en nuestro mundo dominado por el FASCISMO “PROGRESISTA” no es políticamente correcto(“políticamente correcto” no es mas que una forma de censura fascista, para acallar a los que piensan distinto y son disidentes del pensamiento único impuesto por los fascistas del “progresismo”)
Y dígame por favor si todo esto no es nazismo contra el hombre?
Después si te interesa mas este tema, pone en Youtube o en Google “Denuncias Falsas” y va a salir toneladas de material detallado sobre estas barbaridades contra el hombre que están sucediendo en España con total impunidad(el PP es igual de cómplice de estos crimines inhumanos ya que no han hecho nada para derogar a esta ley feminazi aprobada por el PSOE)
Y ahora en todo el mundo Occidental hay muchas organizaciones y movimientos anti-feministas que ya tienen mas miembros que las propias feministas(sobre todo en USA y Gran Bretaña, donde los “Movimientos de Hombres” anti-feministas son muy fuertes)
Pero si te interesa este, esta es la principal organización anti-feminista de España. Tienen material muy interesante sobre el tema:
http://www.ministeriodeequilibrio.com/
Y disculpa por ser tan largo. Solo quería dejar mi punto bien claro sobre que es en realidad el Feminismo.
Jueves 12 julio, 2012 en 07:02
@Artyom: Pero antes habías puesto “posteriormente fue adoptado por las Feministas Radicales( extremistas Feminazis que buscan crear un mundo sin diferencias entre el hombre y la mujer(un mundo sin sexos))“. Es distinto a lo que decís luego. Si se busca una sexualidad rasa, la mujer quedaría en falsa igualdad completa de condiciones (no por encima), por lo que no entiendo por qué querrían hacer algo así de forma organizada.
No conocía el término, pero analizando al vuelo, parece que fue de fines del siglo pasado (y no de tan atrás): http://en.wikipedia.org/wiki/Feminazi (enlace en inglés). Sigo creyendo que es algo sin mucha organización, sino pedidos que, al aceptarse, generan otros pedidos en el nombre de la igualdad (y así van ganando posiciones, pero sin consenso internacional en materia organizativa).
Aunque creo que puede ser interesante el tema, no creo que aporte nada al post, porque nos estaríamos yendo por las ramas. La ley nacional es clara y debe ser debatida desmenuzándola lógicamente, más allá de las ideologías que puedan presentarse por detrás. Imaginemos que ésto sí haya sido promulgado por feminazis: poco importaría si no sabemos si está bien o mal. Por eso, prefiero el análisis de los hechos y no entrar en ideologías que “podrían” estar tras ellos.
Viernes 13 julio, 2012 en 01:17
La estrategia de las Feministas Radicales/Feministas del Genero para lograr su soñado “mundo sin sexos” es destruir la masculinidad en un hombre a través de múltiples proyectos de ingeniera social y esto también incluye quitarle parte de sus derechos básicos para que no pudiera desarrollar al máximo sus habilidades naturales y esto ya lo están haciendo. Y con mujeres es todo lo contrario. Buscan que actúen como hombres(social mente, laboral mente y hasta sexualmente), por esto luchan tanto por las cuotas femeninas(de 30-50%) para puestos laborales en política, administración y hasta en puestos ejecutivos en las empresas privadas a las cuales a las mujeres les costaba mucho ascender en estado de libre competencia con los hombres. Y cuando dicen que buscan “equidad de genero”(termino que creo que escuchaste muchas veces) en realidad no buscan la igualdad para hombres y mujeres sino la desaparición de diferencias entre el hombre y la mujer. Y para lograrlo están dispuesto a cometer experimentos sociales atroces que causaran daños irreversibles en la sociedad. Por ejemplo en Suecia y Noruega(a estos países los llaman “laboratorios humanos” para este tipo de experimentos sociales) este Feminismo de Genero ya se esta aplicando en gran escala y según lo que me cuentan algunos conocidos míos que viven aya los cambios ya se notan en la sociedad.
Pero este proyecto de Genero se esta aplicando en la sociedad en total silencio, porque si dirán la verdad sobre sus objetivos finales no los apoyara nadie. Y yo cuando lo digo a las mujeres cual es el objetivo de las Feminazis de Genero, se quedan espantadas de este movimiento porque lo que menos quieren es dejar de ser mujeres.
Al respecto de otros movimientos Feminazis que son mas moderados, estos ya no buscan destruir diferencias entre los sexos y solo piden privilegios( o sea supremacía femenina ante los hombres) a las mujeres haciendo loby político para que aprueban sus proyectos de ley como femicidio, leyes contra la “violencia de genero” y cosas así.
Y al respecto de las organizaciones anti-feministas(que a las feministas denominan – Feminazis) estas en realidad en Norteamérica y toda Europa son muy numerosas y tienen mucho mas miembros que las propias feministas, simplemente nunca sus acciones salen en los medios, ya que su activismo no es “políticamente correcto” y están totalmente acallados y silenciados por el establishment político(que apoya a las Feminazis) y por los medios de comunicación afines a ellos.
Estos organizaciones y movimientos anti-feministas y pro derechos del hombre se fundaron en los 80′ y 90′, pero solo en la ultima década lograron fortalecerse y empezar a ser mas visibles. Y su logro mas importante es que ya esta saliendo a la luz la verdadera imagen del feminismo, criticar al cual hace poco se consideraba como no políticamente correcto, pero esto se esta cambiando.
Pero tenes razón, que con esto nos hemos desviado demasiado del tema original y seria mucho mejor para tratar el tema de estas Feminazis (que últimamente también están muy activas y hasta diría agresivas en Argentina) crear un tema a parte.
C. C. dijo:
Jueves 19 julio, 2012 en 12:01
El solo hecho de que salga esta ley en la Argentina, que tiene problemas gravísimos y urgentísimos como la inflación, la pobreza, la falta de inversiones, la escasez de combustibles, una distribución demográfica terriblemente despareja que atenta contra el desarrollo armónico, trabas al comercio y al uso de la propiedad, un gasto político fuera de control, una producción que no da abasto, bolsones de indigencia donde sociabilizar a los jóvenes es casi imposible, etc., es una clara muestra de que la prioridad de la mayoría de nuestra dirigencia no es solucionar lo males del país, sino fomentar sus vacas sagradas ideológicas y arrogarse el derecho de practicar cualquier ingeniería social que le plazca. Definitivamente no creo que la política tenga que ocuparse de estas cosas, mucho menos poner al Estado al servicio de ellas como si fuera su obligación. Para mí, la solución para la gente que tiene este problema de ser de un sexo y quiere ser del otro es esta (y la considero infalible): que vivan con eso, como vivimos todos con nuestros problemas personales. Es lo más común que hay: le pasa al pelado que no quiere ser pelado, al petiso que no quiere ser petiso, al que tiene que trabajar de algo que detesta, al que reside en un paraje rural y está lejos de las comodidades de la ciudad, etc. Son cosas de la (propia) vida, no de la política, que casi siempre es la expresión ideológica de una minoría enquistada en el poder y en el discurso público (salvo que creamos que todas estas cosas son establecidas como temas de discusión a nivel nacional y decididas por cajeros de supermercado, albañiles, empleados de comercio, empresarios de la construcción, taxistas, agrimensores, banqueros, modistas, deportistas, etc.).
Viernes 20 julio, 2012 en 15:20
@C.C.: Concuerdo con casi todo lo que exponés. En lo único que no disiento (pero sí creo aplicable) es una modificación de la ley para hacerla más igualitaria. Pero como bien decís, hay otras prioridades, y parecen no darse cuenta que todo ésto suena a movida del estilo “el kirchnerismo fue el que lo hizo” que de aplicar racionalidad e igualdad a la sociedad. Y por eso es que terminó saliendo este borrador digno de un caballo…
Viernes 20 julio, 2012 en 17:43
FELIZ CUMPLEAÑOS PIENSO & FAMILIA!! SIEMPRE EN NUESTROS CORAZONES
Viernes 20 julio, 2012 en 19:17
@Marcial: No es mi cumpleaños, pero entendí 😉 Feliz día para vos también y para Marce! Saludos y espero que lo puedan disfrutar como se debe!!
Sábado 21 julio, 2012 en 21:14
QUISE ESCRIBIR: FELIZ DIA DEL AMIGO!!! PARA VOS Y TU FLIA. YA SE QUE LO ENTENDISTE, PUES JUSTAMENTE TE LLAMAS PIENSO, INCLUYENDO EN UN CASO TERMINAL COMO EL MIO DE NEURONAS 😉
Sábado 21 julio, 2012 en 23:43
@Marcial: Jajaja, mejor no hagamos competencias de fallas neuronales, porque tengo grandes posibilidades de ganar! 🙂
Martes 24 julio, 2012 en 17:07
POR SUPUESTO PIENSO, CLARO QUE VAS A GANAR, YO YA PERDÍ, ADEMAS SOS INTELIGENTE EN SERIO. EL GANADOR SOS VOS, CON TODO MI CARIÑO. YO FUI.
Jueves 3 octubre, 2013 en 18:05
Solo por las reivindicaciones que el colectivo trans viene levantando desde fines del s. XIX y que, recién logra con la expedición de esta ley me veo en el DEBER social de decirles que no son ignorantes… sino mucho peor… son lo parasitario del discurso conservador, heterosexual, blanco, propietario.. No deja de sorprenderme el nivel de egoísmo que se lee.. No hay el más minimo conocimiento de la condición de invisibilización y, por ende, sufrimiento a la que ha sido sometida esta franja de NUESTRA población.. No adecuarse a los roles de “hombre” o “mujer” impuestos por los discursos del poder como lo “natural” ha provocado que durante siglos lxs TTTI no hayan sido reconocidos como sujetos de derecho, esto es.. SE LES HA NEGADO LA CIUDADANIA, esto significa que se les ha cuestionado su HUMANIDAD… Y disculpen si sueno agresiva pero me parece que este fallo del gobierno es uno de los mejores de la historia, sienta precedentes mundiales en el ámbito jurídico. Es una ley INCLUSIVA..
Argentina ha levantado su voz frente al mundo con esta Ley, tendrían que saber que hay países que aún hoy condenan el travestismo, la trans/intersexualidad y la homosexualidad con pena de muerte, flagelación impuesta, trabajos forzados en campos para desvíados, penas económicas y prisión… si hay gente a la que aún le parece retrogrado que el Estado se haga cargo de las minorías piensen de donde vienen señores… que no hay raíz en este país pseudo-cosmopólita que no haya sido reducido aminoría en algún momento de la historia.. piensen q sería de ustedes si este país no hubiese activado politicas publicas de asistencia a inmigrantes (de donde venimos casi todos).
No hay que tolerarse.. hay que ACEPTARSE, y ha sido trabajo de las doctrinas estadounidenses desarmar las lógicas de aceptación, desarticular la capacidad sociocultural de aceptación, instalar la competencia y el prejuicio en circuitos tan pequeños como la autopercepción de género de cada ser humano.. Liberen esas mentes, por favor!
Jueves 3 octubre, 2013 en 23:38
@Leticia: Es bueno que hayas comentado, pero deberías haber discutido algún punto (al menos) de mi lógica, y no levantar dedos señalando como “propietario/blanco/hetero/retrógrado/prejuicioso” y demás, porque con eso estás demostrando exactamente lo contrario por lo que supuestamente estás luchando. Leéte y analizá las “críticas” (que son ataques ideológicos en realidad, pero sin mucho contenido) y fijate.
También noto que estás generalizando cualquier discurso contrario a tu postura como único. Si mirás bien este post, en ningún lado digo que hay que negar ciudadanía, ni de pena de muerte, ni de campos, ni de prisiones, ni de los varios demases que descargaste acá. Si tu idea es levantar el brazo sólo para gritar cosas al viento, hacelo en el viento, no en un escrito que (estés de acuerdo o no) está bastante justificado.
Y los géneros no son “discursos”, son realidades naturales y genéticas. Creo que hasta que no aceptes eso, tampoco puede haber mucho de lo que podamos dialogar. Podemos discutir con esa base, pero negar esa realidad sería entrar en un terreno de ficción, terreno en el que este post no ha entrado.
JAA dijo:
Miércoles 2 julio, 2014 en 21:40
No me parece Que los padres dejen, a sus hijos, el libre albedrío de hacer lo que ellos quieran como vos marcás. Si creo que la ley en interés del derecho del menor reconoce su padecimiento, otorga una salida a un caso extremo no contemplado. Los derechos siempre estuvieron del lado de los adultos por considerar incapaces a los menores, y eso sigue así en esta Ley. Lo que cambia es el derecho del menor a dejar su padecimiento y ¿quienes mejor que sus padres saben de ello? la responsabilidad de los padres no puede ser puesta en duda como no se ponía en duda antes de esta Ley. Aún cuando todos sabemos que hubo padres que entregaron a sus hijos a morir en manos de un “Estado terrorista” no por eso los padres perdieron su autoridad para la Ley. Tampoco creo que hay peligro social ni de orden, y sí; es bastante jocoso lo que escribís de maestros con barba y demás, pero no lo creo serio, hay demasiadas normas de orden público como para evitar el supuesto caos social que decís que abre paso la ley. Me parece que tu articulo es demasiado conservador y trasluce un sentimiento de ultradefensa del status quo del sistema de derecho que impera en Occidente. Para mi sería muy complejo refutar cada cosa que decís por razon de tiempo. Sin embargo sólo aclarar que el sistema está en crisis una crisis que no es de las personas sino del sistema en el que viven, querer podar esta Ley es también volver sobre el imperio de normas que ya no representan la realidad. Dice el derecho Natural que Dios dotó al hombre de razón, pero el mundo ya perdió la razón, y se apoya en Dios para imponer la razón del Poder Economico; Blanco y propietario como te dijo alguien. La razón que defendes es la misma que esta llevando al planeta a la muerte. Por ultimo me parece un camino el de esta Ley. Buscar nuevos derechos para los olvidados y postergados, volviendo al cometido de Jesus quien abrió el camino a los derechos de los esclavos para que ellos también sean hombres iguales que los demás. Aquello también sucitó oposición.
Jueves 3 julio, 2014 en 14:19
JAA: Es que en realidad, ya pasaron cosas como las que preveía. No se si recordás el caso del nene de 6 años que pedía cambio de sexo, pese al deseo de sus padres (y la Justicia falló a favor del nene, y ahora están con tires y aflojes). Te recuerdo que esta ley no contempla autoridades, sino derechos inalienables que arrancan desde la infancia, equiparables al de libertad o prohibición del trabajo (por ejemplo).
La responsabilidad de los padres va quedando cada vez más atrás, casi a la par de sus derechos sobre sus hijos. Es algo que no voy a debatir aquí (por cuestiones de espacio y porque pretendo escribir algo en el futuro), pero sí considero que esto se va dando por lo laxa que se viene dando la Justicia en algunos costados. Hay derechos más urgentes que nunca han sido tratados, pero nos seguimos preocupando de marcos grises o populistas antes de apuntar a lo verdaderamente necesario.
Concuerdo en que tal vez sea un artículo conservador, pero no del status quo legal (de hecho, soy uno de los que propone más cambios), sino de la racionalidad y la humanidad (como un todo biológico, no como forma de seguir perpetuando los deslices legales que se vienen otorgando). Concuerdo a medias sobre las taras del sistema, pero se dan no sólo por el sistema, sino también por las personas. Acordate que los sistemas son creados, aceptados, y hasta perpetuados (hasta por voto) por gente. “Sistema” no es una regla impuesta por otro planeta.
No voy a discutir sobre el “poder económico” (por las mismas razones que antes), pero no considero que esté llevando al planeta a la muerte. El consumismo excesivo lo está haciendo, el mismo que es apoyado concientemente (o no) por la gente común que suele quejarse del poder económico y de las leyes duras (no creo poder incuírte en ese grupo, aclaro por adelantado).
Sobre las “demasiadas normas” que servirían de filtro para que no pasaran cosas locas, bueno, no se cómo habrán empezado las zonas rojas, pero aquí están, o no?…
Sábado 30 abril, 2016 en 19:34
Coincido con Leticia. Aunque creo que podría haber ahondado en las legitimaciones y reivindicaciones impulsadas por los colectivos transgéneres, como para clarificar su punto.
De todos modos, tiene que quedar en claro que nadie cambia de sexo para salir a violar o golpear mujeres con mayor facilidad en un baño público, o evitar la calificación de un tipo penal por abstracción de las causas, porque la ley no procede de esa manera.
Nadie cambia de sexo “caprichosamente”, como he leído más de una vez. La racionalidad aquí no es la del criminal o evasor de la ley, por más que eventualmente los haya, como existen fraudes a cualquier otra ley, y que tambien soportamos todos como Nación. Entrar en un debate de esa índole es peligroso porque las conclusiones a las que se arriba son siempre de tinte nacionalista, racista y xenófobo.
Hay que entender que la mentalidad en la que hemos sido criados en nuestra mayoría, es la de las hegemonías, es decir, hemos sido educados con los valores de los “vencedores”. Hemos asumido el discurso de la dominación, incluso cuando tampoco estamos en situación de ejercer ese dominio, sin prestar demasiada atención a las historias inconclusas que quedan del otro lado; del lado de las minorías. Así como corresponde al estado regular y arbitrar los medios para generar consensos en TODA la población, entiéndase: derechos originarios, posibilitar el acceso a minorías raciales y a grupos protegidos -y sépase tambien que esa es una erogación de la que participamos todos- los colectivos transgéneres son también considerados grupos de protección y por lo tanto, sujetos de derechos “desiguales”. Esto es teoría de los fundamentos de la ley. Cuando existen grupos minoritarios sobre los cuales pesan las omisiones y la falta de presencia estatal, se hace necesaria una diferencia de signo contrario, que equipare la calidad del derecho al que puede aspirar una persona perteneciente a una minoría. Eso se llama Justicia Distributiva. Se llama Acceso Igualitario. Y es claro que genere todo tipo de respuestas, incluídas las del calibre que leí en este post.
La identidad no es un “capricho”, es una forma de percibirse, de relacionarse, de entender al mundo y de ser parte del mundo. Decir que el cambio de género tiene que ser pecuniariamente soportado por quienes lo sufran, equivale a decir que los afroamericanos esclavizados en EEUU deberían haberle pagado al estado para obtener sus derechos ciudadanos.
Sin embargo, considero que ciertos aspectos de la ley podrían ser revisados, particularmente los referidos a documentos registrales, y eso en tanto atenta contra principios generales del derecho como la irretroactividad de la ley. De todos modos, hablamos de la asunción de una nueva identidad, por lo tanto, es necesario que los documentos registrales de esa persona asuman el cambio de identidad tambien. Creo que este punto es el más jurídicamente atacable. Lo demás es especulación pura y sobre todo, mucha desinformación.
Lo mismo pasó luego del caso Sejean sobre divorcio vincular. Se hicieron oir los gritos de las clases tradicionalistas vaticinando el fin de la sociedad civil tal como se conocía… Y no la oleada de divorcios en masa jamás sucedió. De la misma manera que no salieron hordas de personas a pedir la reasignación sexual.. El mundo no se acabó, pero sumamos un derecho, un derecho a elegir con quien sostener un vinculo legal. El derecho a elegir quien queremos ser.
Los heterosexuales tenemos ese derecho garantizado y naturalizado, nosotros somos quienes queremos ser. Jamás vamos a entender ni transitar un mundo donde nuestra percepción propia no sea la hegemónica, por lo tanto, no estamos calificados para decidir la suerte de los que si sufren esa injusticia, ese desalojo de derechos. Un poco de respeto.
Esta ley es eso: es otorgar una posibilidad de elección a personas históricamente negadas de sus derechos, sometida a vivir en los espacios marginales que la sociedad hetero, blanca y propietaria de los medios materiales para movilizar las estructuras jurídicas, administrativas y mediáticas, consideraba suficientes para ellos. Por lo tanto, la población transgénere jamás fue aceptada en empleos o cargos públicos, no transitan las universidades ni son vistos en las escuelas. Desde alquilar un departamento a querer formar una familia, deben transitar su vida de amparo en amparo. Los que no quieren cargar con el estigma, viven una vida de anonimato identitario, de falta de ciudadanía porque “no son iguales a nosotros”. Este paradigma biologicista sobre la concepción de los cuerpos, sobre las disciplinas y el poder coactivo ejercido sobre los cuerpos no es ninguna novedad. De nuevo, creo que hace falta mucha lectura, mayor apertura a la alteridad, a la posibilidad de generar una sociedad más representativa de sus facciones multiculturales. Es aceptar la diferencia y el derecho a ser diferente, nada mas.
Y esta ley tampoco arregla mucho, no garantiza acceso a ningún lado, pero es un paso más.
La situación de los colectivos transgéneres es una locura, pero sobre todo, una injusticia que empuja a miles de jovenes a desertar las escuelas, los ámbitos de integración quedando como casi única oportunidad laboral el ejercicio de la prostitución y lo que conlleva. La invisibilización de su situacion fomenta la violencia en todos sus aspectos en tanto el resto de la sociedad no sea conscientizada de la diversidad. Viejo, estamos en el siglo XXI, es hora de un poco de tolerancia.
Martes 3 mayo, 2016 en 16:45
Mischa: Nadie ha cambiado de sexo “caprichosamente”, porque todavía no se le ha dado tiempo a la ley. Recordemos que hubo muchos casos de hombres entrando a competencias de mujeres “maquillados” para poder ganar. Imaginate ahora si eso se puede hacer de forma legal. Y lo mismo con los delincuentes sexuales. Leé bien los casos que expongo y decime que es completamente imposible que ocurra. Ni siquiera una sola vez.
La llamada “discriminación positiva” a la que hacés referencia, me parece lisa y llanamente una abominación, cosa que ya dejé plasmada acá, y luego en la Ley de Cupo (también en una respuesta a la Diputada Claudia Rucci a una intervención realizada por uno de sus secretarios), que no es otra cosa que el mismo espíritu pero en distinto ámbito. Básicamente, es como decir que porque hubo una zona con mucha sequía por mucho tiempo, ahora hay que inundarla por completo para equilibrar la historia (!!!). Uno puede entender una reversión momentánea hasta que gradualmente se acomode la igualdad, pero generar una desigualdad sobre otra desigualdad, siguen siendo dos desigualdades que jamás terminarán en un balance. Es curioso cómo notás que se hace “una diferencia de signo contrario” y, apenas letras después digas que se llama “Acceso igualitario”. Hay una paradoja patente en sólo un par de líneas.
Lo de la identidad no lo considero como un capricho. Las salvedades sobre las que trabajé para demostrar los lados oscuros de la ley, son eso, particularidades, posibilidades, y, seguramente, futuras acciones que estaremos viendo. Lo de la comparación con los esclavos que deberían pagar su libertad, me suena muy forzada. En ningún momento se habló de que se deba pagar algo, salvo los documentos necesarios que ya todos estamos pagando de todas formas. Y, en caso de cambio de sexo, que cada uno se haga cargo de esa decisión privada, al igual que considero que debería ocurrir con la fertilización asistida (por cualquier pareja). Rozando tu ejemplo, sería como si todos los blancos y negros bien tratados, tuviesen que pagar todos los documentos de los (ex)esclavos que fuesen sólo negros (también había esclavos blancos, de los que parece que nadie parece haberse percatado), y permitirles realizarse cualquier operación sin cargo alguno. Se entiende el punto?
Lo de Sejean, bueno, no se qué habrá pasado en ese entonces, pero convengamos en que hay muchas irregularidades en divorcios/casamientos que existen desde que existe el divorcio, simplemente porque hay una nueva figura. Y con ésto no estoy diciendo que el divorcio esté mal, como así tampoco (si volvés a releer el post) que la reasignación sexual o el sentirse diferente lo sea. De hecho aclaro que estoy a favor del hecho, mas no de la Ley y la discriminación reversa que eso genera. Tal vez con una ley más justa y homogénea, las minorías habrían sido aceptadas más rápido. Creo que la solución a los que no les gusta el alfajor, no es hacérselos comer y pagar aunque no lo quieran. O gradualismo o diversidad. Lo tercero es una especie de venganza que no favorece ni a unos ni a otros.
Con respecto a tu anteúltimo párrafo, estoy en líneas generales de acuerdo (con las salvedades que ya expuse en el post o más arriba en esta respuesta). Salvo, por ejemplo, con que la Ley no asegura mucho ni arregla demasiado. Creo que se podría haber encarado de una forma más justa para ambos lados. Como ejemplo práctico y basándome en un ítem que nombraste, supongamos que un homosexual quiere ir a trabajar y no es aceptado. La Ley no contempla mucho al respecto, y considero que ese es uno de los puntos por los cuales la Ley fue creada (al igual que, por ejemplo, la falta de admisión en lugares privados de gran asistencia o públicos directamente). No podría, por ejemplo, haberse previsto que en caso de rechazarse la postulación o negar el puesto a alguien con identidad diferente, el empleador debería aclarar el por qué de esa decisión? Que el afectado pueda iniciar una mediación inmediata sin pasar por juicios enormes? Que en caso de no haber razones técnicas o de capacidad, se lo multe o se lo aprese al negador?
Si esto se me ocurrió a mí en un simple blog y sin conocimientos técnicos, imaginate que debe haber más neuronas que puedan formular una ley que no sólo sea justa, sino también que se sienta justa y que permita una mayor penetración de los cambios en el público común.
Dicho esto, es obvio que concuerdo con tu último párrafo. Con todo salvo el “tolerancia” final. Tolerar es aguantarnos algo aunque no nos guste. La idea no es esa, sino la de “concientizar”. No estamos hablando de “tolerar” delincuentes o nazis, sino personas que se consideran diferente a su concepción biológica. No hay pecado ni delito en eso, y precisamente por eso, todo lo que se haga en el sentido de “aguantate aunque no te guste” siempre será mal tomado. Recordá que en el caso de los esclavos, no vino la ley de una, sino una concientización gradual que fue germinando el espíritu de igualdad entre los seres humanos. Y creo que este caso no está muy lejano de eso.
Saludos, me alegro de tu calidad de discusión que no se limita a levantar el dedo acusando generalidades o insultando a los 4 vientos, y gracias por tan extenso intercambio!
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