Source: http://www.bvsde.paho.org/eswww/repamar/gtzproye/tinto/cap03.html
Timestamp: 2018-01-22 06:02:19+00:00

Document:
CEPIS/OPS - Uso racional del agua en tintorerías industriales. Estudio de caso en una tintorería seleccionada en Buenos Aires, Argentina
EN TINTORERÍAS INDUSTRIALES
ESTUDIO DE CASO EN UNA TINTORERÍA
SELECCIONADA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA
3. ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN EN ARGENTINA
Composición y ubicación del Sector
Según datos recabados por la Federación de Industrias Textiles Argentina (FITA), 88% de la totalidad del sector textil (sin considerar el de la indumentaria) pertenece al grupo de pequeñas y medianas empresas (PYMES).
Distribución de PYMES y grandes empresas
La distribución por tamaño y ubicación de la totalidad del sector, se muestra en el gráfico No.1. Se desprende que en el área metropolitana existe una gran concentración industrial, donde se encuentran instaladas prácticamente 70% de las PYMES.
El principal rubro húmedo de la industria textil es la actividad de tintorerías y estamperías. Según encuesta realizada por el CIT a fines de 1994, se registraron 420 empresas inscritas; solo 9% se consideran grandes, mientras que el resto pertenece al grupo de PYMES.
Según la misma encuesta, en el caso de las tintorerías y estamperías, la concentración o ubicación de industrias en el área metropolitana, alcanza prácticamente 81%. En el gráfico No. 2 se muestra la distribución porcentual de las tintorerías y estamperías encuestadas, acorde con su ubicación geográfica, proceso e integración.
Perfil de la muestra (distribución porcentual)
Por ubicación Por proceso Por integración
En general la industria textil nacional consume principalmente fibra de algodón, (70 a 75% del total), en segundo término se encuentran las fibras artificiales (17 al 22%). El resto corresponde a la fibra de lana.
De acuerdo con la encuesta citada anteriormente, 83,3% de las tintorerías y estamperías encuestadas procesan conjuntamente fibras puras y sus mezclas. Solo 11,9% procesan fibras puras y 4,8% trabajan exclusivamente con mezclas.
La gran mayoría procesa fibra de algodón (85,7%) y ocupa el segundo lugar el poliéster (42,9%). En el cuadro No.1 se muestra la distribución de las tintorerías y estamperías en función de la fibra que procesan.
Distribución de empresas de acuerdo con las fibras procesadas
% Distribución de empresas
Fuente: Encuesta de tintorerías y estamperías  CIT  INTI 1995.
En cuanto a las mezclas, el cuadro No.2 indica la proporción de las empresas que las procesan; la de algodón/poliéster es la que se trabaja en mayor proporción y alcanza prácticamente 74%.
Distribución de las empresas (en%) según las mezclas procesadas
Poliéster/celulósicas
Celulósica/elastomérica
Celulósica/poliamida
Celulosa/acetato
Poliamida/elastomérica
Lana/elastomérica
Por último, se concluye que la gran mayoría de las empresas procesan tejidos planos y de punto, con la particularidad que las grandes firmas se orientan hacia los planos; las medianas, a ambos, mientras que las pequeñas hacen tejidos tubulares, material en borra, hilados, madejas y prendas (gráfico No. 3).
Distribución de las empresas (en %) según la forma del material que procesan
Evolución de la industria textil argentina en los últimos años: el mercado
Las empresas se hallan mayoritariamente volcadas al mercado interno. Desde su apertura (1991), la economía nacional se ha visto fuertemente presionada por la competencia de productos importados. En este marco, la industria textil se vio muy afectada principalmente por la importación de tejidos y prendas y no pudo neutralizar la competencia debido a que el sector, en años anteriores, había realizado poca inversión en tecnología.
Argentina sufrió una gran recesión económica en 1995, como consecuencia de la crisis mexicana. Esto produjo un aumento notable de las exportaciones de materias primas textiles e hilados y además se frenaron las importaciones de tejidos, prendas y confecciones. La situación se revirtió en 1996 con importaciones de manufacturas textiles por 550 millones de dólares, las que se incrementaron al año siguiente a 8.000 millones de dólares.
A inicios de 1998 se sienten los efectos de la crisis asiática, con una baja importante en los precios de los productos textiles, debido a las fuertes devaluaciones originadas en los países de esa región. Todo ello agravó aún más la situación de las empresas textiles argentinas, consecuentemente, la actividad textil decayó en un porcentaje considerable.
Según estimaciones recientes (entre 1991 y 1995), ingresaron al país, en forma creciente, productos textiles en una cantidad que con relación al consumo representaba entre 20% (1991) y 50% (1995) (gráfico No. 4). Así, el volumen de importación de manufacturas textiles e indumentaria abruptamente incrementado, provocó una fuerte desestabilización en la industria textil argentina.
Sobre el consumo aparente total del sector (%)
Este hecho modificó notablemente el mercado interno, que se vio invadido por prendas e indumentarias provenientes del Asia, Brasil y de los Estados Unidos. En el gráfico No. 5 se refleja el incremento del volumen importado en relación con la producción argentina.
Relación de las importaciones con la producción (%)
Como se aprecia, los niveles de exportación fueron bajos y orientados principalmente a América Latina y en menor proporción a Estados Unidos y Europa. Tomando el año 1990 y como base 100, se produjo una fuerte caída de las exportaciones entre 1991 y 1993, revirtiéndose la tendencia a partir de ese año. Durante 1995 se incrementaron en 49% las exportaciones, debido a situaciones coyunturales favorables principalmente dentro del Mercosur (gráfico No. 6).
Año 1990: base 100
En los últimos seis años, la industria textil local ha invertido 1.100 millones de dólares en importación de equipos, para hacer frente a los productos textiles foráneos. Esta cifra es más del triple de lo invertido en la década de 1980 (gráfico No. 7).
Importación de maquinaria textil
La evolución de la inversión en equipamiento en los últimos años se refleja en los cuadros 3a y 3b.
Evolución de las importaciones de equipos para la industria
Fuente: Informe Federación de Industrias Textiles Argentinas, 1995.
Comercio exterior textil
Importaciones  Millones de dólares
Conf. y
Exportaciones Millones de dólares
Saldo Millones de dólares
No obstante el esfuerzo, a partir de 1990 comienza un estancamiento del sector con reducción de la producción debido, por una parte, a la falta de competitividad de la industria argentina ante el aumento de los volúmenes importados, a su insuficiente participación en el mercado externo y a una escasa política de protección interna hacia esta industria. Por otro lado, en el mismo período, la política económica argentina indujo a que se experimentara en 1995 una caída promedio en la demanda de 35% (hilados, tejidos prendas y confecciones), tomando como base 100 el consumo en 1991.
Por lo acontecido, se puede afirmar que la política económica argentina impuso una fuerte reconversión en el sector y concentró en gran parte la producción. Desde la convertibilidad y hasta 1995, hubo un total de prácticamente 4.700 pedidos de quiebras de empresas textiles, según datos recopilados por la FITA, y se reportaron 252 casos en 1991 y 1.896 casos durante 1995.
Fue así que la utilización de la capacidad instalada se redujo de 77% en 1991 a 52% durante el primer semestre de 1996 y pasó de un nivel de ocupación de 168.000 personas a 95.000 (44% menos).
3.2 Panorama general en relación con el medio ambiente
Durante los últimos años, en líneas generales, el tratamiento de los aspectos ambientales estuvo relegado. La falta de priorización, en parte, se debió a la crítica situación económica por la que atravesó la industria, en particular las pequeñas y medianas empresas.
En la década del ochenta, el CIT realizó una encuesta para la industria local argentina, a fin de determinar cuáles eran los problemas más comunes en materia ambiental y, particularmente, qué tipos de tratamientos realizaban sobre sus descargas. Para ese entonces, solo 9,3% de estas industrias realizaban un tratamiento correcto (gráfico No. 8).
Tratamiento de descargas en industrias textiles
Los principales contaminantes registrados en aquel momento eran el contenido de materia orgánica, color, sólidos sedimentables, detergentes y, en menor grado, sustancias fenólicas y desviaciones en el pH (gráfico No. 9).
De acuerdo con la encuesta nacional de tintorerías y estamperías, realizada 10 años después de la primera, se observa que en cuanto al tratamiento de descargas, el crecimiento ha sido pobre, solo el 17% de los encuestados considera que realiza un tratamiento satisfactorio y se adapta a la legislación vigente (gráfico No. 10). Este valor surge de considerar no sólo las empresas que no realizan tratamiento y las que no contestaron, sino también sobre las que, disponiendo de algún sistema de depuración de desagües, entienden que el tratamiento no es satisfactorio.
Tratamiento de descargas
Si bien el análisis que pueda realizarse sobre los datos consignados en la encuesta no debe considerarse como exhaustivo, ya que el objetivo central de la misma no apuntaba a profundizar el tema ambiental, los resultados obtenidos reflejan la crítica situación de esta industria en relación con el medio ambiente.
Las empresas encuestadas que tratan sus efluentes (satisfactoriamente o no), representan el 33% del total y se encuentran ubicadas en el Gran Buenos Aires e interior del país (57% y 43% respectivamente). Cabe resaltar que dentro de las empresas que realizan tratamiento, una amplia proporción corresponde a industrias verticales (79%).
El hecho de que ninguna de las tintorerías y estamperías radicadas en la Ciudad de Buenos Aires manifestara en la encuesta la práctica del tratamiento de sus efluentes, no puede inducir a que se extrapole este dato para 100% de los establecimientos instalados en la capital, ya que nos consta la existencia de ellos. En cambio, se puede concluir que se practica en un grado mínimo.
Para analizar más a fondo la situación de las empresas radicadas en la Ciudad de Buenos Aires, debemos considerar dos aspectos centrales:
En primer lugar, por la ubicación de las industrias, resulta altamente probable que la mayoría de ellas descargue a las redes colectoras de alcantarillado. Por la legislación vigente, esto hace que el vertido en muchos de sus parámetros sea más tolerable respecto a una descarga superficial o conducto pluvial, disposición que en la práctica se emplea más frecuentemente en el Gran Buenos Aires y el interior, dada la menor disponibilidad de colectoras cloacales.
Si bien el desagüe sin tratamiento de una tintorería industrial difícilmente alcanza los valores definidos como límites permisibles (LP) para una descarga a colectora de alcantarillado, es factible que en muchos casos se encuadren por debajo de los llamados límites transitoriamente tolerados (LTT). Bajo esta situación y mientras no se superen los LTT, ni el límite de carga ponderada total o el límite de carga ponderada correspondiente a sustancias ecotóxicas; la empresa puede descargar sus líquidos sin tratamiento alguno. Sólo deberá abonar una tasa proporcional a la carga contaminante, representativa de aquellos parámetros que exceden los límites permisibles.
En otras palabras, la empresa sólo está obligada a corregir sus descargas cuando supera los LTT o bien el límite de carga ponderada total y/o el correspondiente a los ecotóxicos.
Esta situación no es definitiva para la empresa, ya que estos límites periódicamente se van modificando.
Por lo general, las industrias radicadas en la capital no disponen de espacio físico suficiente para efectuar un tratamiento que adecue sus descargas a los límites permisibles de vertido. En su mayoría, también se trata de pequeñas y medianas empresas. Ello conlleva a suponer que podrían existir razones económicas más desfavorables y acentuadas para construir una planta depuradora, si hacemos un análisis comparativo con las empresas radicadas en el Gran Buenos Aires y el interior (mayor espacio disponible, grandes empresas).
La limitación de superficie permite pocas posibilidades de elección en cuanto al tipo de tratamiento a practicar. Por lo general, cuanto más compacto sea, implica un grado de tecnificación mayor y costos de explotación más elevados, no siempre asequibles para este tamaño de empresa.
Al considerar que la Argentina dispone de una importante y dinámica legislación ambiental, el resultado observado para el sector textil, nos indica que aún queda mucho por hacer. Si existe la decisión de encarar en forma racional el problema, sin duda gran parte de la solución pasará por la minimización de las descargas, el reúso y reciclaje de insumos y la sustitución de productos contaminantes.
La legislación argentina más reciente surge como consecuencia del grave deterioro que han experimentado un buen número de cuencas hídricas, principalmente en la Ciudad de Buenos Aires y alrededores, donde existe una fuerte concentración poblacional e industrial. Durante los últimos años las normas se han ido actualizando, adaptándose a las corrientes regionales e internacionales.
Marco nacional - Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires (parcial)
En 1978, se decreta una norma conocida como Cuotas de Resarcimiento por Contaminación (Decreto 2125/78), la que estableció nuevos límites para las descargas líquidas. Las industrias que superaban los límites debían abonar una tasa determinada, calculada en función de la contaminación que producían. Este fue un primer paso.
Con los altos niveles de inflación registrados por esas décadas aconteció, contra el espíritu de la normativa, que resultaba más económico pagar esas cuotas que construir una planta depuradora. El decreto se transformó así en aliciente para contaminar.
Once años más tarde, esta norma fue reemplazada por otro decreto que estableció límites permisibles (LP) y límites transitoriamente tolerados (LTT). Aquellas industrias con descargas entre ambos límites pagan un derecho especial, mientras que aquellas que superan los LTT se ven penalizadas. Es válido aclarar que los LTT se modifican cada dos años y disminuyen los valores hasta llegar a los LP. Esta nueva reglamentación tiende a dar plazos más aceptables a las industrias, de manera que puedan corregir y adecuar sus vertidos paulatinamente y no repentinamente.
El organismo de control para la Ciudad de Buenos Aires y parte del Gran Buenos Aires es la Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable (SRNyDS). En el resto de la Argentina pueden adoptarse criterios similares, siendo los municipios y organismos específicos los encargados de ejercer dicho control.
A estas reglamentaciones se suma la llamada "Ley de Residuos Peligrosos", (Ley 24.051) de 1992 que regula la generación, manipulación, transporte, tratamiento y disposición de los residuos categorizados como peligrosos (líquidos, sólidos o gaseosos). La ambigua definición de residuo peligroso, hace que prácticamente la totalidad de las industrias sean consideradas como generadoras. En particular, la industria textil se ve alcanzada por el uso y manipulación de colorantes, incluso cuando no emplea colorantes internacionalmente reconocidos como tóxicos.
Las empresas categorizadas como generadoras deberán estar registradas para obtener el correspondiente certificado ambiental.
Marco de la Provincia de Buenos Aires
En el ámbito de la Provincia de Buenos Aires, que no está controlada por la SRNyDS, se aplica la Ley 5965/58 y sus decretos reglamentarios, los que establecen los límites admisibles de descarga. El organismo de control es la Administración General de Obras Sanitarias de la Provincia de Buenos Aires (AGOSBA).
Recientemente se ha reglamentado la Ley 11459/93 para la ubicación de industrias, con marcadas características ambientalistas. Incluye la obligación de presentar un estudio de impacto ambiental para aquellas industrias instaladas o que deseen instalarse en la Provincia.
Su objeto es conformar un inventario de emisiones y descargas y, si correspondiese, comprometer a las industrias mediante cronograma, a desarrollar las medidas correctivas. La autoridad de aplicación es la Secretaría de Política Ambiental, quien es la encargada de otorgar el correspondiente certificado de funcionamiento ambiental.
También la Provincia dispone de la Ley 11720, de residuos especiales, norma que regula la generación, manipulación, transporte, tratamiento y disposición de los residuos así categorizados. La misma adopta la definición acordada en el Convenio de Basilea.
Con este marco legal y no con pocas dificultades, un bajo porcentaje de la industria textil ha venido adecuándose a la legislación. Las condiciones económicas expuestas hacen que este sector pueda orientar escasos recursos para solucionar su problemática.
Encuesta de tintorerías y estamperías. CIT- INTI 1995. República Argentina
Informe anual de la Federación de Industrias Textiles Argentinas  (FITA)  1995
Leyes Nacionales de la Argentina:
Decreto Nacional 2125/78
Decreto 674/89 - Boletín Oficial (06/06/89)
Resolución 32/89 de la Secretaría de Recursos Hídricos (19/12/89)
Resolución 79.179/90 de O.S.N. - Reglamentario del 674/89 (B.O. del 07/08/90)
Decreto 776/92 - Boletín Oficial No. 27.389 (15/05/92)
Resolución 314/92 y 455/92 de la Sec. de Rec. Nat. y Amb. Humano (SRNAH)
Resolución 231/93 de la S.R.N.A.H.
Resolución 242/93 de la S.R.N.A.H. (Carga Tóxica Ponderada Total)
Ley 24051/92 (Boletín Oficial No. 27307 del 17-01-92)
Resolucón 280/90
Resolución 288/90
Ley 11459/93 (Radicación Industrial) (BO PBA 10/12/93)
Decreto Reglamentario 1741/96 (BO PBA 19/06/96)
Ley 11720/95 (Residuos Especiales)
Decreto Reglamentario 803/96

References: Resolución 

Resolución 

Resolución 

Resolución 

Resolución 

Resolución