Source: http://rehunsa.com/revista0706.htm
Timestamp: 2018-11-21 20:34:02+00:00

Document:
REH, REVISTA 7, 6to Trabajo
(LEGISLATIVE ELECTIONS IN THE PROVINCE OF SALTA DURING THE FIRST PERONIST PRESIDENCE, 1946-1951)
El coronel Juan Domingo Perón fue el beneficiario directo del gobierno militar surgido del golpe de Estado de 1943. La concentración de poder que logró concitar en poco tiempo despertó recelos y críticas entre sectores del Ejército, sumándose a ello la presión de las fuerzas opositoras. Se le cuestionaban, entre otras cosas, el manejo de la política exterior, las reformas laborales, el uso de los cargos oficiales para promover su candidatura y su relación con la actriz Eva Duarte. El 9 de octubre de 1945 la poderosa guarnición de Campo de Mayo exigió a Perón la renuncia a todos sus cargos, siendo recluido, tres días después, en la isla Martín García. Este desplazamiento tuvo, sin embargo, corta duración ya que el 17 de octubre Perón recuperaba su poder político.[1] Dirigentes sindicales, fortalecidos por la exitosa culminación de estas jornadas, decidieron capitalizar su poder mediante un partido propio, fundando el Partido Laborista.
Perón había buscado, por su parte, el apoyo de los radicales, logrando que muchos de ellos aceptaran puestos políticos. Pretendía quitar el sesgo obrerista de su candidatura y captar segmentos más amplios del electorado.[2] Este radicalismo disidente unió fuerzas con el Partido Laborista para conformar la alianza electoral que patrocinó la fórmula presidencial Juan Domingo Perón-Hortensio Quijano de cara a las elecciones generales convocadas para el 24 de febrero de 1946 en todo el país.
El presente trabajo se propone analizar los comicios legislativos desarrollados en Salta entre los años 1946 y 1951, dando cuenta de la distribución de poder que benefició al partido peronista en ambas cámaras provinciales y de las prácticas aplicadas en pos del triunfo de dicha fuerza política. Consideramos que la definición de “partido predominante” propuesta por Giovanni Sartori se ajusta bastante bien al caso que nos ocupa.[3]
En la provincia de Salta, la candidatura Perón-Quijano fue patrocinada por el Partido Laborista, fundado el 23 de noviembre de 1945 sobre la base de la “Confederación Gremial Salteña”. El nuevo partido estaba integrado por trabajadores con escasa actividad gremial y sin experiencia política. La otra fuerza política que apoyó la aspiración presidencial de Perón fue la denominada Unión Cívica Radical Yrigoyenista, cuyos miembros eran conocedores de las prácticas del comité y del comicio sumando, además, el peso social de sus cuadros. Canalizaban sus ideas por medio del diario Norte. La voz radical.[4] Esta alianza sostuvo en el orden provincial la fórmula gubernamental de los radicales yrigoyenistas, Lucio Cornejo Linares-Roberto San Millán, candidatos que contaban con la “bendición” de Perón[5].
La confección de las listas para cargos legislativos fue fuente de conflicto entre los integrantes de la alianza electoral. Con la intención de equilibrar las fuerzas políticas y evitar nuevos problemas, desde Buenos Aires se dispuso el reparto por mitades de dichos cargos. La Legislatura provincial se componía de dos cámaras: de Diputados y de Senadores, quienes duraban cuatro años en sus funciones, renovándose por mitad cada dos años, siendo sus miembros reelegibles.[6] El número de legisladores a elegir en los comicios de febrero, por cada uno de los 22 departamentos existentes en la provincia, se había establecido siguiendo las prerrogativas de la Constitución provincial del año 1929 y la ley electoral Nº 122 de 1934.[7]
El partido radical se encontraba dividido; los que no aceptaron colaborar con Perón se presentaron a los comicios como Unión Cívica Radical-Comité Nacional y su órgano de expresión fue el diario El Intransigente.[8] Los conservadores se nuclearon en el Partido Demócrata Nacional, siendo su principal figura Robustiano Patrón Costas.[9] A través de las páginas de La Provincia, los conservadores salteños manifestaron sus críticas al régimen durante las intervenciones federales. También participó en las elecciones convocadas para el 24 de febrero de 1946 la Alianza Libertadora Nacionalista, llevando candidatos a legisladores provinciales sólo para el departamento Capital, no logrando, al cabo, ninguna banca en la Legislatura.
Para la acción proselitista, la Unión Cívica Radical Yrigoyenista dividió la provincia en tres zonas, siguiendo el criterio geográfico, cada una a cargo de un secretario y un delegado en cada departamento.[10]
Los comicios se efectuaron en la fecha prevista y sus resultados revelaron un triunfo arrollador para las nuevas fuerzas partidarias.[11] El cuadro Nº 1 consigna la composición partidaria de la Legislatura provincial después de la asunción de sus miembros.
ELECCIONES LEGISLATIVAS DE LA PROVINCIA DE SALTA. AÑO 1946.
U.C.R. Partido
Yrig. Laborista
Por cierto, los conflictos entre yrigoyenistas y laboristas no eran privativos de Salta. A lo largo del país, ambas fuerzas se vieron envueltas en pujas, en especial al dirimirse las elecciones de senadores nacionales en las distintas legislaturas provinciales. De hecho, en la mayoría de las provincias, las tensiones entre las fracciones de la alianza electoral se agravaron progresivamente, poniendo de manifiesto el mutuo rechazo existente. Los laboristas no sólo exigían la recompensa por su aporte electoral sino que desconfiaban de los representantes de la política tradicional; los radicales de la Junta Renovadora, por su parte, consideraban a sus “socios” como analfabetos políticos. Louise Doyon afirma que, a los efectos desestabilizadores de esta pugna, se agregó la aspiración de Perón de convertir su liderazgo en un principio de autoridad dentro de las fuerzas triunfantes.[12]
Por su parte, Moira Mackinnon sostiene que “el conflicto latente que ya se insinuaba en las filas peronistas entre hombres del laborismo y los de la U.C.R.-Junta Renovadora durante la campaña electoral, estalló una vez asegurado el triunfo, llevando a la coalición al borde de la disolución. Para conjurar el conflicto y evitar el desbande de sus fuerzas, Perón, acompañado por algunos colaboradores, debe tomar una serie de decisiones que buscan la unificación de la heterogéneas agrupaciones política en un solo partido”.[13] Así, antes de asumir como presidente -en acuerdo con la Unión Cívica Radical-Junta Renovadora- el mandatario electo resolvía la disolución de las dos fuerzas que le habían prestado apoyo y la creación de un solo partido bajo su conducción. En un discurso pronunciado el 23 de mayo de 1946, en su carácter de Jefe Supremo, ordenó la caducidad de todas las autoridades de las fuerzas revolucionarias y la constitución del Partido Único de la Revolución Nacional.
En Salta, como ocurrió en otras provincias –entre ellas Buenos Aires-, algunos laboristas defensores de la autonomía del partido no aceptaron esa unificación y decidieron reorganizar sus fuerzas. Sostenían que los obreros debían ir al comité para hacer política, porque “sin participación en la política no podrán salir del sindicato, ni superarse a sí mismos, ni ocupar los puestos públicos para defender los intereses de la clase trabajadora”.[14] Es así que se constituyó un nuevo Partido Laborista y participó con candidatos propios en elecciones, aunque con muy escasos votos.
La lucha por los espacios de poder provocó una división de los peronistas que se manifestó en un enfrentamiento entre el gobernador y el vicegobernador San Millán. La Legislatura provincial se constituyó en la caja de resonancia de esos conflictos. Félix Luna da cuenta de la forma en que los choques internos paralizaron en buena medida la acción del gobernador salteño.[15]
1) Los llamados “cornejistas”, liderados por el gobernador y su hermano -el diputado provincial Dr. Juan Carlos Cornejo Linares-, donde se alineaban los “durandistas” (el senador nacional Alberto Durand y sus hijos: el diputado provincial, Dr. Ricardo Durand, Carlos, Joaquín y Jorge). Contaban con el apoyo de la mayoría de los diputados.[16]
2) Los denominados “sanmillanistas”, presididos por el vicegobernador y su hermano, el diputado nacional Dr. Ricardo Antonio San Millán, quienes eran apoyados por la mayoría de los senadores.
En realidad, el conflicto entre “cornejistas” y “sanmillanistas” era la expresión, a pesar de la época, de un enfrentamiento entre “clanes” familiares y terratenientes que dirimían sus diferencias en el escenario político como verdaderas luchas facciosas y donde el límite entre lo público y lo privado era casi inexistente. Se disputaban, nada menos, el control del Estado provincial y todos los ámbitos de poder para ser utilizados en beneficio de sus propios intereses.
Las divisiones producidas no pudieron superarse. La lucha por el poder no admitía conciliaciones y el cisma político se puso de manifiesto en los comicios internos llevados a cabo el 21 de septiembre de 1947 para elegir representantes de esta provincia al Congreso Constituyente del Partido Peronista. Ambos grupos se presentaron con listas propias: la Lista Blanca, con el gobernador a la cabeza, y la Lista Roja (que más tarde tomó la denominación de “Frente Revolucionario 4 de junio”) dirigida por el vicegobernador. También se presentó una tercera: la Lista Amarilla, representando sólo al departamento de Metán y sostenida por el Dr. Alberto Caro. El resultado de las elecciones dio el triunfo a la Lista oficialista. Los dirigentes de la Lista Roja impugnaron el acto alegando fraude. De hecho, las dos facciones principales se acusaron mutuamente de fraude cometido en estas elecciones.[17]
De acuerdo al decreto, se elegían 16 diputados (titulares y suplentes) y 11 senadores (titulares y suplentes) en 11 departamentos.[18]
Los peronistas se presentaron divididos: la Lista oficial, con el nombre de Partido Peronista, y la Lista Roja, con el de “Frente Revolucionario 4 de junio”. También participaron la Unión Cívica Radical (Comité Central), el Partido Demócrata Nacional, el Partido Laborista y la Alianza Libertadora Nacionalista.
La Mesa Directiva del “Frente Revolucionario 4 de Junio” - Lista Roja solicitó al presidente de la Nación y al ministro del Interior la Intervención Federal a la provincia. Fundaban este pedido en las prácticas políticas ejercidas por el Poder Ejecutivo provincial para triunfar en las elecciones internas, tales como el avasallamiento a algunas municipalidades del interior, cuyos intendentes intimados procedían a renunciar a sus cargos, y en las presiones ejercidas por la Policía, que con “revólver en mano” atentaba contra los partidarios de la Lista Roja.[19] Días posteriores, el propio vicegobernador denunciaba una tentativa de homicidio contra su persona y su hermano, ocurrida en sus tierras del departamento de Guachipas, por parte de individuos que se hallaban al servicio de los Durand.[20]
El conflicto quedó saldado cuando el interventor Amelotti decidió cancelar a los dirigentes de la Lista Roja sus fichas de afiliación al Partido Peronista. Los comicios para la renovación parcial de la Legislatura estuvieron presididos por una serie de denuncias y agresiones entre peronistas. Se llevaron a cabo en la fecha señalada y, de acuerdo a los votos obtenidos, el Partido Peronista se impuso en los once departamentos que renovaban diputados y senadores provinciales.[21] Fue un triunfo rotundo de la lista que respondía al titular del Poder Ejecutivo y, en vista de esta situación, los legisladores de extracción laborista y opositores al gobernador se fueron integrando a la facción victoriosa.
ELECCIONES LEGISLATIVAS PARCIALES DE LA PROVINCIA DE SALTA.
Peter Waldmann denomina estrategias de control político a las medidas ejercidas por el régimen peronista en tal sentido, distinguiendo tres principales: de subordinación, depuración y ajuste. En este caso, interesa detenerse en la primera. El autor define la estrategia de subordinación como el “proceso de reducción e integración que tiene lugar entre 1944 y 1949, y en cuyo transcurso se reduce la compleja multiplicidad de agrupaciones e instituciones del país al esquema básico de organización política (…) esbozada en la ideología peronista: la relación entre el gobierno y los restantes factores de poder.[22]A la vez, distingue dos centros de gravedad en la política de subordinación: a) la dirigida hacia los órganos estatales como el Congreso, los Tribunales y los gobiernos provinciales y b) el control de las fuerzas sociales como las agrupaciones políticas no representadas en el Congreso, los medios de comunicación y los grupos socio-económicos claves.[23] En este caso, claramente se percibe el control político sobre la institución democrática de la Legislatura provincial, control que irá creciendo hasta dominar totalmente el Senado. La subordinación también abarcó los medios de comunicación, llegando a la clausura del diario opositor El Intransigente, en el año 1949. Con este acto se producía la anulación de una de las voces disidentes en Salta.
El “Frente Revolucionario 4 de junio” - Lista Roja calificó las elecciones de fraudulentas, denunciando que se habría practicado el vuelco de padrones, el voto en cadena, el secuestro de libretas y presiones de todo tipo, al mejor estilo de los “viejos” tiempos.
En vista de la derrota, con fecha 2 de julio de 1948, el vicegobernador elevó su renuncia indeclinable ante el presidente de la Asamblea Legislativa. En su extensa nota, San Millán hacía responsable al gobernador de la situación socio-económica de la provincia, lo acusaba de haberse apartado de los principios de la Revolución, denunciaba defraudaciones, malversación de fondos y el fraude cometido en las últimas elecciones.[24] Se producía, como ya se dijo, el triunfo de Cornejo y con ello la cooptación de los opositores, que poco a poco se fueron reintegrando a su grupo.
La gestión del gobernador Cornejo Linares tuvo otro frente de conflicto: los sindicatos. Al principio contó con el apoyo de los trabajadores pero pronto éstos mostraron su rechazo a la política social. Responsabilizaban a su gobierno de la fuerte inflación, de la carestía de la vida y del fracaso de la “Batalla de los 60 días”, implementada por el Poder Ejecutivo Nacional y que debía ejecutarse en todas las provincias. Los trabajadores salteños apoyaban a Perón y, sobre todo, a su política de “justicia social”, pero no estaban de acuerdo con Cornejo, a quien identificaban con los gobiernos conservadores que habían dominado la provincia.
Esta era la situación del peronismo salteño al momento de producirse la convocatoria a elecciones de gobernador, vicegobernador, senadores y diputados provinciales, intendentes y concejales para el 27 de noviembre de 1949, en cumplimiento de las disposiciones transitorias de la Constitución provincial reformada ese año. Cabe acotar que las autoridades surgidas de esta elección cumplirían mandatos de sólo dos años y no de seis como estipulaba la nueva Constitución para los cargos de gobernador, vicegobernador, senadores y diputados (la Constitución provincial de 1929 fijaba 4 años). [25]
A partir del llamado a elecciones se entabló una fuerte lucha entre los peronistas por la sucesión gubernativa. Por su parte, la agrupación peronista “Frente Revolucionario 4 de junio” - Lista Roja liderada por el ex vicegobernador Roberto San Millán decidió disolverse como entidad política,[26] sin que esto significara que los “sanmillanistas” se alejaran de las luchas partidarias.
Varios fueron los aspirantes al Ejecutivo provincial apoyados, a su vez, por las facciones peronistas. Se impusieron en definitiva los “sanmillanistas”, que buscaban la consagración del médico Oscar H. Costas, acompañado por el enfermero peronista, de origen laborista, Carlos Xamena.[27] Esta fórmula contaba en Buenos Aires con el apoyo y la influencia del Coronel Domingo Mercante y de Alberto Teisaire[28] y fue la aprobada por el Consejo Superior del Partido Peronista y por Perón.
Con respecto al Partido Laborista, éste atravesaba en la hora por un problema interno. Su secretario general, Simeón Lizárraga, había presentado la renuncia y, aunque el partido la rechazó, se alejó posteriormente al oponerse a la resolución del Tribunal Electoral de la provincia que reconoció como apoderado general del laborismo a Vicente Valdiviezo. Se habían producido disidencias entre Valdiviezo y Lizárraga, por lo que éste optó por colaborar con el candidato a gobernador por la U. C. R. El Partido Laborista decidió intervenir en las elecciones, solamente con candidatos a legisladores para los departamentos de Capital, Metán, Rosario de Lerma, Cerrillos y Rosario de la Frontera, llevando para este último también lista de concejales. La agrupación no presentó candidaturas para gobernador y vicegobernador.[29]
La Unión Cívica Radical, después de posesionar a sus autoridades consagradas en elecciones internas, procedió a elegir sus candidatos. Los radicales fueron los primeros en presentarse ante el Tribunal Electoral para solicitar la reactualización de la personería jurídica –según lo establecía la ley electoral provincial- y poder participar en las elecciones.
La campaña proselitista de este partido contó con la presencia de importantes figuras del radicalismo argentino, como la de los legisladores nacionales Arturo Frondizi y Alberto Candiotti; Luis Mac Kay y Silvano Santander, por Entre Ríos; M. A. Zavala Ortiz, Arturo Illía y Mauricio Yadarola, por Córdoba; Manuel J. Mantaras, por Santa Fe; el presidente del bloque radical de la Cámara de Diputados, Ricardo Balbín; el ex gobernador de Córdoba, Amadeo Sabattini, y el candidato a gobernador por el radicalismo jujeño, Horacio Guzmán.[30] Los radicales denunciaban la negativa del gobierno a concederles espacios publicitarios en la radio oficial L.V.9, como también la restricción del uso de la Plaza 9 de Julio del centro de la ciudad, reservados sólo para los peronistas. En igual sentido se manifestaban respecto del empleo de camiones de la Dirección de Vialidad Nacional y del personal dependiente del Estado. Asimismo, los radicales realizaron una permanente crítica contra aquellos funcionarios que, desde sus cargos públicos, ejercían una activa propaganda en favor de sus candidaturas a legisladores, hasta conseguir la renuncia de algunos. En esta situación se hallaban el gobernador, el ministro de Gobierno, el presidente del Consejo General de Educación, el jefe de Policía y el intendente del municipio capitalino, entre otros.
El Comité provincial del Partido Comunista había resuelto, por su parte, presentarse a elecciones sólo en el departamento Capital. Al solicitar la personería jurídica ante el Tribunal Electoral, ésta le fue rechazada por no tener los tres años de antigüedad como establecía el Estatuto de los Partidos Políticos.[31]
Como estaba previsto, las elecciones se sustanciaron el 27 de noviembre de 1949, realizándose los comicios complementarios el 11 de diciembre en 22 mesas correspondientes a ocho departamentos.[32] Ocho mesas no habían sido habilitadas por las fuertes lluvias y 14 fueron anuladas por distintos motivos como: ausencia de actas de apertura y cierre; tapabocas de urnas sueltas o faltantes; urnas sin lacrar; inexistencia de firmas de autoridades de mesa; actas incompletas y votos sobrantes.[33]
Sobre el comportamiento en las elecciones, el diario oficialista desestimó las acusaciones hechas por parte de los radicales de intentar el “voto cadena” en una mesa de la localidad de San Lorenzo (departamento de Rosario de la Frontera) y acusaron duramente al radical Michel Torino, propietario del diario El Intransigente y viñatero de los Valles Calchaquíes.[34] Las viejas prácticas seguían vigentes en la provincia. Efectuado el escrutinio de todas las mesas, los resultados dieron un amplio triunfo a los peronistas, quienes obtuvieron la mayoría de los sufragios para las categorías de gobernador, vicegobernador y legisladores, en 21 de los 23 departamentos existentes en la provincia. Con la creación del departamento de San Martín aumentó la representación en las cámaras.[35] El cuadro Nº 3 expresa la conformación partidaria de la Legislatura provincial después de las elecciones.
ELECCIONES LEGISLATIVAS DE LA PROVINCIA DE SALTA.
El diario oficialista comentaba su victoria de esta forma: “La Capital fue el lugar donde los radicales volcaron toda su propaganda y movilizaron toda su artillería pesada (...) Trajeron a la “flor y nata” de sus equipos parlamentarios nacionales y de sus figuras “prominentes”, para que les ayudaran en la campaña”.[36] Con estas expresiones se criticaba a los opositores, pero no se hacía referencia al eficaz uso del aparato estatal durante la campaña. Si bien ésta tuvo seguramente incidencia en la decisión del votante, los números obtenidos demostraban, de por sí, la preferencia de la mayor parte del electorado por el peronismo.
El grupo de los “sanmillanistas”, hacedores de la candidatura del Dr. Costas, recibieron su recompensa con el nombramiento del diputado nacional, Dr. Ricardo A. San Millán, como delegado del Gobierno de la Provincia ante el Consejo Coordinador Federal de Planes de Gobierno.
Los “sanmillanistas” ejercieron una fuerte influencia y prácticamente desplazaron a los “cornejistas” de la Lista Blanca, pero se habían incorporado los “durandistas”, el ya referido clan presidido por el senador nacional Alberto Durand. El vicegobernador Xamena permaneció al margen de las luchas facciosas y se dedicó a las tareas que le demandaba la presidencia del Senado.
Al producirse en Buenos Aires el distanciamiento de Mercante -cuando Perón comenzaba a verlo como un adversario y se hizo evidente la “purga antimercantista”- el gobernador salteño quedó sin apoyo. Por su parte, Teisaire no estaba dispuesto a asumir ningún costo político y no hizo esfuerzos por respaldarlo. En esta coyuntura, la situación de Costas se tornó insostenible y, como Perón no quería intervenir la Provincia, le solicitó la renuncia.[37] Esta fue aceptada por la Legislatura el 1 de marzo de 1951. Ese mismo día asumió el Ejecutivo provincial el vicegobernador Carlos Xamena. Era la primera vez que un trabajador enfermero llegaba a la jefatura del Estado provincial, lo que significaba la incorporación de un nuevo sector social a las más altas esferas de las decisiones políticas en la provincia. Es así que los trabajadores manifestaron su plena identificación con Xamena.
De acuerdo con las disposiciones transitorias de la Constitución provincial reformada en 1949, el gobernador en ejercicio debía cesar en sus funciones el 4 de junio de 1952, en coincidencia con la finalización del mandato presidencial, mientras que los legisladores provinciales, intendentes y concejales municipales lo harían el 30 de abril del mismo año. A su vez, la Constitución nacional de 1949 establecía la reelección presidencial y fijaba la votación directa para elegir presidente, vicepresidente y senadores nacionales, es decir, se eliminaba la instancia de doble grado prevista en la Constitución de 1853: Colegio Electoral para presidente y vice y Legislaturas provinciales para senadores nacionales. Las elecciones nacionales y provinciales fueron fijadas para el 11 de noviembre de 1951, en todo el país. La nueva ley electoral nacional Nº 14.032 reemplazó el sistema de la lista incompleta de la ley Sáenz Peña por el de circunscripciones uninominales para diputados nacionales.[38]
Los peronistas salteños se movilizaron en Buenos Aires para conseguir que el sucesor de Xamena fuera un amigo. El Consejo Superior del Partido se inclinó por el legislador provincial Dr. Ricardo Joaquín Durand (facción “durandista”), elección que fue aprobada por Perón. Como compañero de fórmula se nombró a Jesús Méndez, un enfermero del departamento de General Güemes, sindicalista, legislador provincial y jefe de Policía. Esta última nominación fue muy bien recibida por el sector sindical y los trabajadores en general. Como ya se había formado el Partido Peronista rama femenina y se había otorgado a las mujeres el derecho al voto, por primera vez las mujeres salteñas fueron candidatas a cargos electivos.
El mayor problema se presentó con la U.C.R. Al respecto, la prensa local dejó trascender que había presentado sus boletas fuera de término, por lo que legalmente estaba impedida de participar en los comicios. Pero el Tribunal Electoral de la provincia dictaminó que la presentación de las listas de la U.C.R. fue “hecha a tiempo y forma”. Los fundamentos esgrimidos por la prensa versaban sobre cuestiones legales relacionadas con la negligencia e ignorancia de las leyes en que había incurrido el apoderado legal.[39]
La reacción por esta medida no tardó en manifestarse. El Partido Laborista pidió un recurso de nulidad contra la resolución del Tribunal, pero éste rechazó la solicitud por considerarla “irrespetuosa” y un “alzamiento contra la decisión” del cuerpo[40] y haciendo uso de las “facultades disciplinarias” impuso el arresto de su apoderado. Finalmente, el Partido Laborista no registró candidatos a presidente y vice de la Nación por lo que el juez electoral de Salta canceló su personería jurídica en el orden nacional.
El Partido Demócrata Nacional, que no había presentado los ejemplares de sus boletas en la fecha establecida, no fue autorizado a participar en las elecciones. La Junta Electoral denegó su pedido de prórroga aduciendo “la premura de los plazos”.[41]
El Tribunal tampoco autorizó la participación del Partido Comunista, por no poseer esta agrupación los tres años fijados por el estatuto de los partidos políticos vigente.[42] En la Secretaría Electoral, en cambio, se admitió la presentación de sus candidatos a legisladores nacionales, hasta tanto se resolvieran las gestiones relacionadas con la personería jurídica que caducara como consecuencia de haber sido declarada ilegal la existencia de la misma.[43]
Con quienes el peronismo no “negoció” fue con los “resabios del régimen oligárquico”. El Partido Demócrata Nacional de Salta constituyó el blanco preferido de los ataques del régimen, a tal punto que, como se dijo, no le permitió participar en las elecciones.
El interventor del Partido Peronista salteño, Dr. Santiago Dussaut, contando con el asesoramiento del Buró de Difusión, planificó la campaña electoral. Para el éxito de la misma, se agruparon los departamentos de la provincia en cuatro circunscripciones. Cada una de éstas trabajaba bajo la dirección de una Junta Regional de Propaganda que, a su vez, actuaba como agente de coordinación y enlace entre las Organizaciones Partidarias Departamentales y la intervención del Partido. De éste dependían las Juntas Auxiliares que las organizaciones partidarias locales estimaban conveniente conformar.[44]
Se aconsejaba reforzar la campaña en los departamentos de La Candelaria y Molinos, cuyos resultados fueron negativos en las últimas elecciones; como también en Metán y Rosario de la Frontera en donde se triunfó por escaso margen de votos.[45] Con esta planificación se quería asegurar la reelección de Perón y el triunfo de los candidatos peronistas de las distintas categorías.
Tal como estaba determinado, las elecciones generales se efectuaron el 27 de noviembre de 1951 y nuevamente los peronistas obtuvieron un amplio triunfo. En esta ocasión el voto femenino tuvo una gran incidencia ya que su número superó al voto masculino. Lograron consagrar la fórmula para presidente y vicepresidente: Gral. Juan Domingo Perón-Hortensio Quijano y para gobernador y vicegobernador: Dr. Ricardo Joaquín Durand-Jesús Méndez.[46] Nuevamente administraba la provincia un hombre perteneciente al sector terrateniente, al “clan” de los Durand, que de antaño se dedicaban a las tareas agropecuarias y de exportación de ganado vacuno hacia el norte de Chile. Teniendo en cuenta los resultados de los comicios, la Legislatura provincial quedó constituida de acuerdo al cuadro Nº 4.
De acuerdo a los guarismos la representación se redujo sólo a dos partidos, contando el peronismo con mayoría absoluta en Diputados y con el 100 % de la representación en Senadores.[47] Este crecimiento partidario habría sido mérito de la propia agrupación si bien, en parte, se produjo a expensas de los radicales, que sólo lograron mantener una pequeña minoría en la Cámara de Diputados, mientras que en la Cámara de Senadores no lograron ninguna banca.
Retomemos aquí la definición propuesta por Giovanni Sartori de “sistema de partido predominante”, en la medida en que arroja luz sobre los procesos que nos han ocupado. Así, las sucesivas elecciones legislativas analizadas: 1946, 1948, 1949 y 1951 revelaron la abrumadora victoria del Partido Peronista salteño, agrupación que logró mantener la mayoría absoluta de las bancas en disputa hasta anular totalmente a la oposición, como ocurrió en el caso del Senado. Como vimos, esta situación no iba a resultar beneficiosa para el gobierno republicano. En los primeros años la Legislatura se convirtió en el lugar de luchas intestinas. Cuando éstas se superaron, las escasas voces opositoras se vieron acalladas.
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[1] Robert A. Potash, “Las Fuerzas Armadas y la era de Perón”, en Juan Carlos Torre (Director), Los años peronistas (1943-1955) (Buenos Aires: Sudamericana, 2002).
[2] Este proceso llevó a una división dentro del radicalismo; el sector que sostuvo a Perón tomó el nombre de Unión Cívica Radical-Junta Renovadora (UCR-JR).
[3] Teniendo en cuenta el criterio numérico, G. Sartori distingue siete clases de sistemas de partidos. Un sistema de partido predominante es aquél que contiene más de un partido sin que exista en la práctica una rotación en el acceso de estas fuerzas al poder. Así, un mismo partido logra conquistar y mantener mayoría absoluta en el parlamento durante un largo tiempo (al menos cuatro victorias consecutivas en elecciones legislativas). Una cuestión clave que se suscita en relación a este sistema tiene que ver con la autenticidad de las victorias, si bien la permanencia monopolística de un partido en el poder no se puede imputar, sin más, a un juego sucio, conspicuo o fraudulento. Giovanni Sartori, Partidos y sistemas de partidos, (Madrid: Alianza, 1992).
[4] El diario era propiedad de la sociedad conformada en 1945 por el Dr. Lucio Alfredo Cornejo Linares, su hermano, Dr. Juan Carlos Cornejo Linares, Francisco Javier Arias, José Solá Torino, Pablo Alberto Baccaro y Tomás Ryan.
[5] El abogado Lucio Alfredo Cornejo Linares era hijo del ex gobernador radical Julio Cornejo Fernández Cornejo (1928-1930, depuesto por el golpe de Estado). Militó en la U.C.R., fue abogado del Banco Provincial de Salta, asesor y apoderado del Consejo General de Educación de la Provincia y diputado provincial por el departamento Capital entre 1938 y 1943. Adhirió al gobierno de facto surgido en 1943, desempeñándose como Fiscal de Estado. Fue uno de los propietarios del Ingenio “San Isidro” situado en el actual departamento de General Güemes. Roberto San Millán, por su parte, era un abogado perteneciente a familias terratenientes del Valle de Lerma. Militó en la U.C.R., fue diputado provincial por el departamento de Campo Santo. Durante la intervención federal del Dr. Arturo Fassio se desempeñó como Juez en lo Civil de la provincia (1944-1945). Diario Norte. La voz radical, 5 de marzo de 1946, Salta.
[6] Para ambos cargos se requería tener ciudadanía argentina natural en ejercicio, o legal después de cuatro años de obtenida y ser nativo de la provincia o tener residencia inmediata de dos años, no causándola el ejercicio de un empleo público. Los candidatos a diputados debían contar como mínimo con veintidós años y a senadores, treinta años de edad.
[7] El artículo 59 de la Constitución provincial de 1929 establecía elección directa, a pluralidad de sufragios y a razón de un diputado por cada departamento cuya población no excediera de cinco mil habitantes. En caso de superar esta cantidad, correspondía un diputado más por cada cinco mil habitantes o fracción de tres mil, de acuerdo al último censo nacional o provincial. El artículo 67 consignaba la elección de un senador por cada departamento. La ley electoral provincial de 1934 disponía en su artículo 70 que cada elector debía votar por la mitad más uno del número de candidatos a elegir, pero si el número no fuera divisible por dos, debía hacerse por el entero inmediato superior, el cual debía ser siempre superior en uno, por lo menos, a la otra fracción. La mitad más uno, o fracción mayor, en la forma expresada correspondía al partido que obtuviese la mayoría. La otra mitad menos uno, o la fracción menor, correspondía a las minorías en forma proporcional. En definitiva, el número de legisladores a elegir quedó fijado de la siguiente manera: diputados: 7 para el departamento Capital; 2 para Rosario de Lerma, Rosario de la Frontera, Metán, Anta y Orán; 1 para La Caldera, Campo Santo, Rivadavia, Iruya, Santa Victoria, Cerrillos, Chicoana, La Viña, Guachipas, La Candelaria, Cafayate, San Carlos, Molinos, Cachi, La Poma y Los Andes. Senadores: 1 para cada departamento. En ambas categorías debían elegirse titulares y suplentes.
[8] Su propietario era David Michel Torino, principal referente del radicalismo salteño y tenaz opositor a la política peronista. Era propietario de tierras en los Valles Calchaquíes, dedicándose a la industria vitivinícola.
[9] El abogado Robustiano Patrón Costas desempeñó numerosos cargos electivos y políticos, entre ellos el de Ministro de Hacienda del gobernador Angel Zerda Medina (1901-1904); Senador Provincial (1909 y 1925-1929); Ministro de Gobierno de Avelino Figueroa Ovejero (1010-1913); Gobernador de la provincia (1913-1916); Senador Nacional (1916-1925 y 1932-1943); candidato a Presidente de la Nación en 1943. Fue fundador de partidos políticos provinciales que nuclearon a conservadores salteños y que le posibilitaron su acceso a la gobernación: “Unión Popular” (1906), luego “Unión Provincial” (1912). Fue partícipe en la formación del Partido Demócrata Nacional (1931) y de la Concordancia. Era uno de los propietarios del Ingenio “San Martín del Tabacal”, en el departamento de Orán.
[10] Diario Norte. La voz radical, 31 de enero de 1946, Salta.
[11] Se registraron las siguientes impugnaciones: Unión Cívica Radical Yrigoyenista por secuestro de sus boletas constatadas en mesas del departamento Molinos y por votos no aprobados pertenecientes a la Unión Cívica Radical-Comité Nacional observados en mesas del departamento Capital. A su vez este último partido impugnó las elecciones llevadas a cabo en mesas de los departamentos de Santa Victoria y Rosario de la Frontera. En este caso se denunciaba la propaganda política efectuada por un empleado municipal utilizando un camión de dicha institución. En todas las presentaciones se solicitaba la nulidad de las elecciones, pero la Junta Electoral resolvió no dar lugar a ninguna de ellas. Junta Escrutadora Nacional del Distrito Electoral de Salta, Acta General de las Elecciones realizadas el día 24 de febrero de 1946, (Salta: Talleres gráficos San Martín, 1946).
[12] Louise Doyon, “La formación del sindicalismo peronista”. En Torre, Juan Carlos, Los años peronistas (1943-1955), Nueva Historia Argentina, (Buenos Aires: Sudamericana, 2002), 365. T. VIII.
[13] Moira Mackinnon, Los años formativos del partido peronista, (Buenos Aires: Siglo Veintiuno, 2002), 38.
[14] Diario El Intransigente, 15 de enero de 1947, Salta.
[15] Félix Luna, Perón y su tiempo, La Argentina era una fiesta, 1946-1949, (Buenos Aires: Sudamericana, 1984) ,74. T. I.
[16] Alberto Durand desempeñó múltiples actividades económicas y políticas. Fue invernador de ganado asnal y mular destinado a Bolivia, y exportador de vacuno al norte de Chile. Se dedicó a la plantación de tabaco en sus tierras del departamento de Rosario de Lerma, fue accionista de la salitrera chilena “Anglo Lautaro” y en 1963 creó en Salta, en colaboración con el grupo Rockefeller, el “Supermercado Mínimax”. Militó en la Unión Cívica Radical, por la cual fue varias veces legislador, y fue director del Banco de la Provincia de Salta. Producido el golpe de Estado de 1943 apoyó a Perón. Su hijo, el Dr. Ricardo Joaquín Durand, sería dos veces gobernador de Salta. Ver Familia y tradición en el norte argentino. Salta-Jujuy (Buenos Aires: Provincias Argentinas, 1964).
[17] Ver Azucena del Valle Michel, “Conflictos políticos en la provincia de Salta después del triunfo electoral de Perón en 1946”, en Revista Escuela de Historia, (Salta: Universidad Nacional de Salta, 2004), Nº 3.
[18] Se elegían: 2 diputados para los departamentos de: Metán, Anta, Rosario de Lerma, Orán y Rosario de la Frontera. 1 diputado para La Viña, Cerrillos, Santa Victoria, Iruya, Rivadavia y Guachipas.1 senador para cada uno de los departamentos mencionados. Boletín Oficial, 1 de febrero de 1948, (Salta: Talleres Gráficos Rómulo D’ Uva, 1948).
[19] Diario El Intransigente, 19 de febrero de 1948, Salta.
[20] Diario El Intransigente, 3 de marzo de 1948, Salta.
[21] Los resultados de las elecciones del 7 de marzo de 1948 se extrajeron del mensaje del gobernador Cornejo al iniciar las sesiones ordinarias de las cámaras legislativas de mayo de 1948, ya que no se encontraron las actas correspondientes. Sin considerar los sufragios en blanco y los nulos, los partidos políticos obtuvieron los siguientes porcentajes: Partido Peronista: 60 %; “Frente Revolucionario 4 de junio” - Lista Roja: 17 %; U.C.R.-Comité Nacional: 19 %; Partido Laborista: 2 %; Partido Demócrata Nacional: 2 %.
[22] Peter Waldmann, El peronismo, 1943-1955, (Buenos Aires: Hyspamérica, 1986), 61-62.
[23] La estrategia de “depuración” se relaciona con las medidas para asegurar un control político de toda la maquinaria burocrática. Este concepto se refiere al proceso de transformación del sistema político en una organización partidaria, conducida por Perón, que tiene lugar durante los últimos cinco años de su gobierno. El estilo de gobierno estatizante cedió lugar a los intentos de “peronización” del sistema político. La estrategia de “ajuste” corresponde a las acciones para jerarquizar y centralizar el Poder Ejecutivo. El Congreso fue perdiendo una de sus funciones, como la de controlar la labor de los ministros; a su vez, las secretarías fueron cobrando importancia en la medida que los ministerios mermaban su peso político. Peter Waldmann…, ob.cit., pág. 68-75.
[24] Diario El Intransigente, 3 de julio de 1948, Salta.
[25] El decreto firmado por el gobernador Espelta establecía el número de legisladores provinciales (titulares y suplentes) que debían elegirse, aplicándose nuevamente en esta oportunidad la ley electoral de 1934: 7 diputados para el departamento Capital; 2 para: Rosario de la Frontera, Rosario de Lerma, Metán, Anta, Orán y General San Martín; 1 para Rivadavia, La Candelaria, Iruya, Santa Victoria, La Caldera, Campo Santo, Chicoana, Cerrillos, La Viña, Guachipas, Cafayate, Molinos, San Carlos, Cachi, La Poma y Los Andes. 1 senador por cada uno de los 23 departamentos (se había agregado en 1948, el de San Martín por desdoblamiento de Orán). Decreto Nº 17.056 de Convocatoria a elecciones de fecha 22 de septiembre de 1949. Boletín Oficial de la provincia de Salta, (Salta: Talleres Gráficos Cárcel Penitenciaria, 1949), 1 de octubre de 1949.
[26] Diario El Intransigente, 21 de octubre de 1949, Salta.
[27] El médico Oscar H. Costas fue director del Dispensario General en el Departamento de Minas, en la provincia de Córdoba. En Salta ocupó diferentes cargos: en el Cuerpo Médico Escolar, Servicio de Campaña, Guardia y luego director de la Asistencia Pública; médico regional en el departamento de Anta. En el orden político adhirió al gobierno surgido del golpe de Estado de 1943. En 1944 fue nombrado interventor de la comuna de Joaquín V. González; en 1946 fue elegido senador provincial por el departamento de Anta, función a la que renunció al ser designado presidente del Consejo General de Educación, cargo que ejerció por poco tiempo. En 1947 fue nombrado comisionado municipal en Joaquín V. González y nuevamente médico regional en el departamento de Anta, cargos a los que renunció en 1948 para aceptar la candidatura a senador por el mismo departamento, proclamado por el “Frente Revolucionario 4 de junio” - Lista Roja, liderado por el ex vicegobernador San Millán. Por su parte, Carlos Xamena pertenecía al gremio de los enfermeros y fue uno de los fundadores del Partido Laborista de la provincia. Fue diputado (1946-1948) por el Partido Laborista y senador (1948-1950) por el Partido Peronista en representación del departamento de La Viña.
[28] Diario Norte, 18 de noviembre de 1970, Salta.
[29] Diario El Intransigente, 26 de octubre de 1949, Salta.
[30] Diario El Intransigente, 22 de noviembre de 1949, Salta.
[31] El Estatuto de los Partidos Políticos del año 1949 establecía en su artículo 1º “será reconocido como partido político a los tres años del registro del nombre, doctrina política, plataforma electoral, carta orgánica y autoridades constituidas.” Boletín Oficial, 28 de octubre de 1949, (Salta: Talleres Gráficos Cárcel Penitenciaria, 1949).
[32] Departamentos de: Capital, Campo Santo, Metán, Anta, General San Martín, Rosario de la Frontera, Santa Victoria y San Carlos.
[33] Diario El Tribuno, 3 de diciembre de 1949, Salta.
[34] Diario El Tribuno, 14 de diciembre de 1949, Salta.
[35] En el año 1948 se había creado un nuevo departamento, General San Martín, por división del de Orán. Sobre un total de 72.409 varones inscriptos, votó solamente el 51 % del padrón, lo que representaba un porcentaje muy bajo. Esta diferencia quizás tenga su explicación en la propaganda implementada por el oficialismo que no logró convencer a la mayoría de los ciudadanos de la importancia de su participación. De allí que los próximos comicios (1951) fueron cuidadosamente planificados.
[36] Diario El Tribuno, 15 de diciembre de 1949, Salta.
[37] Diario Norte, 18 y 19 de noviembre de 1970, Salta.
[38] En la provincia de Salta el decreto de convocatoria Nº 8.219 fue emitido el 10 de septiembre de 1951 y disponía las siguientes elecciones: de presidente y vicepresidente de la Nación; un diputado nacional por cada una de las tres circunscripciones electorales en que se agruparon los departamentos de la provincia, en cumplimiento de la ley nacional de elecciones Nº 14.032; dos senadores nacionales; gobernador y vicegobernador. Respecto de los legisladores provinciales, establecía la cantidad para cada uno de los departamentos y consignaba que serían electos para el período constitucional 1952-1958. Diputados: 10 por Capital, 2 por cada uno de los siguientes departamentos: Rosario de la Frontera, Rosario de Lerma, Metán, Anta, Orán, General San Martín y General Güemes; 1 por cada uno de los departamentos: Rivadavia, La Candelaria, Yruya, Santa Victoria, La Caldera; Chicoana, Cerrillos, La Viña, Guachipas, Cafayate, Molinos, San Carlos, Cachi, La Poma y Los Andes. Senadores: 1 por cada uno de los 23 departamentos.
[39] Diario El Tribuno, 19 de octubre de 1951, Salta.
[40] Diario El Tribuno, 27 de octubre de 1951, Salta.
[41] Acta General de las Elecciones..., op. cit.
[42] Estatuto de los Partidos Políticos…, op., cit. El Partido Comunista había sido reconocido en 1949.
[43] En realidad, los comunistas no presentaban ningún peligro y, como dijera Félix Luna, Perón no podía permitir su desaparición, pues le servía de justificación y de “cuco”, en un contexto internacional tenso por el conflicto de Corea. Félix Luna, “Perón y su tiempo”, (Buenos Aires: Sudamericana, 1984), 259.
[44] El plan era integral y estaba dirigido a cubrir todos los sectores de la opinión. Se estableció un detallado cronograma de actividades a cumplirse en las diferentes localidades y ciudades de cada circunscripción. Las acciones debían ser implementadas en forma gradual: a) Preparatorias: actos menores en las Unidades Básicas, b) Intensificación: concentraciones parciales a cargo de las Juntas Regionales de Propaganda, c) Culminación: grandes actos para la proclamación de candidatos y clausura de la campaña.
[45] Diario El Tribuno, 5 de septiembre de 1951, Salta.
[46] El padrón contenía un total de 145.601 electores hábiles: 77.591 varones y 68.910 mujeres. Se registró una amplia concurrencia, ya que votó el 79 % de los electores habilitados.
[47] Los legisladores electos en 1949 asumieron el 9 de enero de 1950 y los electos en 1951, fueron posesionados el 26 de abril de 1952.

References: resolución 
 resolución 
 artículo 59
 artículo 67
 artículo 70
 artículo 1