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Timestamp: 2020-07-05 03:51:34+00:00

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Juegos de matemáticas: las matematicas divertidas – Play&Explore
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6 y 7 años
De experimentos
Para inventar
¿Por qué juguetes diferentes?
Juegos de matemáticas: las mates divertidas
Juegos para aprender matemáticas
¿Juegos de matemáticas? ¿Matemáticas divertidas? Espero que al leer la palabra “matemáticas”, no hayan saltado en tu mente miles de recuerdos inundados por un sentimiento de frustración y aburrimiento.
¿Ejercicios donde únicamente había una respuesta válida? ¿Matemáticas descontextualizas y aisladas de situaciones de la vida diaria? ¿Horas y horas estudiando las tablas de multiplicar para aplicarlas a una gran cantidad de ejercicios prácticamente iguales sobre un folio de papel?
Las matemáticas son una de las áreas más fascinantes de aprender: nos permiten crear, manipular, aplicar, pensar y, sobre todo, jugar. Entonces, ¿a qué estamos esperando para aprenderlas de forma lúdica y divertida? Además, mediante las matemáticas se adquieren y mejoran habilidades esenciales para el desarrollo cognitivo de cualquier persona.
Espero, también, que leyendo estas líneas cambie tu concepción sobre las matemáticas y, aún más importante, ayudes a que tus hijos e hijas se adentren en su descubrimiento a través de buenas y divertidas experiencias.
El juego y las matemáticas
Diversidad de juegos
Juegos de cálculo mental
Juegos que trabajan la resolución de problemas
¿Quién dice que las matemáticas no pueden ser divertidas?
Tradicionalmente, se ha considerado que el sufrimiento que, en general, comportaba aprender matemáticas valía la pena porque era la única forma de aprender y dominar un conocimiento necesario para ser una persona autónoma y competente.
Yo soy profesora y he oído miles de veces comentarios negativos hacía esta área de conocimiento incluso antes de presentar una actividad o dinámica. Muchas personas odian las matemáticas por culpa de un profesor o profesora que no se preocupó por permitir que las descubrieran. Muchas otras no les tienen simpatía por el recuerdo de horas y horas haciendo deberes monótonos y repetitivos.
Sea cual sea el motivo, las malas experiencias hacen que los niños y niñas tengan muy poca motivación por aprender y que generen unas expectativas que van a condicionar su posterior aprendizaje. Al fin y al cabo, únicamente aprenderemos de verdad aquello por lo que sintamos curiosidad e interés. ¿Cuántas veces os han explicado alguna cosa que no conectaba con vuestros intereses y, en cuestión de minutos, ya no recordabais nada?
Pero, las matemáticas no son una tortura ni son tan complicadas como parecen; como muchos investigadores comentan, son simplemente la solución a problemas cotidianos.
A vosotros, ¿qué os viene a la mente cuando pensáis en matemáticas? Si ahora mismo los malos recuerdos que hemos comentado se han mezclado con una infinidad de números y fórmulas, os diré que las matemáticas no son solo eso. El pensamiento matemático permite la exploración, la creación, el descubrimiento y el juego.
Por lo tanto, dejemos a un lado el falso mito de que las matemáticas son aburridas, difíciles y reservadas únicamente para unos pocos. Porque si nosotros no nos creemos que las matemáticas pueden ser divertidas, nunca lo transmitiremos a los más pequeños.
¿Con qué ojos debemos mirar a las matemáticas?
Ahora que ya confiamos en las posibilidades lúdicas de las matemáticas, es importante creer en su importancia. Si estás pensando en qué necesitas comprar para tener una caja de herramientas completa, ¡el razonamiento matemático debe de ser una de tus prioridades! El principal motivo es que permite desarrollar la capacidad de reflexión, de pensamiento y de resolución de problemas.
De hecho, vivimos en una sociedad que está en cambio constante y, por lo tanto, requiere que estemos preparados para resolver problemas en todo momento. Pero estos problemas no requieren aplicar una “regla de tres” o un simple porcentaje aislado. Y, ¿entonces en qué consisten las matemáticas?
En primer lugar, son habilidades y procedimientos que podemos aplicar a cualquier situación de nuestras vidas. Y, en consecuencia, se debe dejar atrás la visión de las matemáticas como un conjunto de contenidos a dominar.
En segundo lugar, tiene que existir una relación entre las distintas ramas matemáticas, porque en el momento de ponerlo en práctica, no necesitamos habilidades aisladas. Y aún más importante, debe desaparecer la idea de unas matemáticas desvinculadas del alumno. Los niños y niñas tienen que ser el protagonista activo de su aprendizaje.
De esta manera, si tu hijo o hija ha adquirido la capacidad de razonar, seguro que ya puede formularse preguntas, hacer pruebas, contrastar, explorar, investigar… ¡Enhorabuena! ya ha recorrido la mitad del camino, y ya está preparado para enfrentarse a miles de retos nuevos.
¿Te atreves a resolver nuevos retos?
¿Quién no siente una gran adrenalina en el momento de enfrentarse a un reto? ¿A quién no le gusta la satisfacción que produce el hecho de superarlo? Todos nos sentimos atraídos frente a situaciones que nos suponen un desafío y, por lo tanto, todos los niños y niñas tienen en común las ganas y curiosidad de resolver retos.
Este tipo de retos se nos pueden presentar en el día a día y todos ellos requieren de capacidades y habilidades que comúnmente aprendemos en la escuela. Y en la cima de estas habilidades está el razonamiento y la lógica matemática. Por lo tanto, ¡las matemáticas son un desafío constante! Lo único que hace falta es plantearlo de forma lúdica, real y adecuada al nivel de cada persona para aumentar su curiosidad, interés y motivación frente a esta área de conocimiento.
De esta manera, vuestro hijo o hija será el protagonista y director de su propio aprendizaje y tendrá libertad para aplicar todos sus conocimientos matemáticos a la resolución de los retos que se le planteen y, consecuentemente, seguirá su propio ritmo de aprendizaje. Pero ¡esto no es todo! Además de poder ponerlos en práctica en un contexto y con un objetivo concreto, también mejorará sus habilidades matemáticas gracias al proceso de resolución de dichos retos y desafíos.
¿Matemáticas y juego? ¿Tienen algún parecido?
Tradicionalmente y aún hoy en día, las palabras “matemáticas” y “juego” se han concebido prácticamente como antónimas. Por lo tanto, nos sorprende leer y pensar que tienen más parecidos de los que nos parece.
Pongámonos en situación de empezar a jugar a un juego nuevo. Estamos todos inquietos intentando descubrir su funcionamiento. Investigamos los distintos elementos que encontramos al abrir la caja, hasta que alguien decide leer las instrucciones. Y entonces, todos los juegos siguen un procedimiento muy similar. Primero se introducen distintas reglas y, a continuación, se nos presenta la utilización correcta de los diferentes objetos y fichas, cuya función está totalmente vinculada y definida por las reglas del juego.
Ahora, traspasemos este ejemplo a las matemáticas. Cuando se nos presenta una teoría matemática, también se introduce mediante la explicación de un conjunto de reglas. Además, está compuesta por distintos elementos (generalmente números o datos) que deben seguir estas reglas. Por lo tanto, nuestra función es intentar familiarizarnos con todos estos elementos hasta dominarlos.
¿Quién de vosotros necesitaría leerse las reglas de juego del parchís antes de jugar? De forma inconsciente, incorporamos estas reglas hasta poder jugar o realizar una actividad matemática de forma mecánica e instintiva. El reto está en que este proceso de incorporación no sea tedioso ni carente de sentido para los niños y niñas.
Además, ya desde 1999, algunos investigadores como Alan J. Bishop expusieron que existían seis actividades culturales universales vinculadas a las matemáticas: contar, localizar, medir, diseñar, explicar y jugar. Por lo tanto, volvemos a observar la vinculación que existe entre las matemáticas y el juego, y como dicha actividad incide positivamente en el desarrollo del pensamiento matemático.
En resumen, ¿alguien pondría en duda la idea de que todos los niños y niñas pueden jugar? Lo mismo pasa con las matemáticas. En el momento en que saben entender las reglas de un juego e intentan resolver los problemas y retos que se les plantean, ya están haciendo matemáticas. Entonces, no cabe duda de que todos y todas somos capaces de hacerlo y de que las matemáticas no están reservadas para unos pocos genios.
¿Por qué a través de juegos?
No cabe duda de que cualquier persona disfruta a través del juego y uno de los principales motivos es que es una actividad voluntaria que se escoge libremente sin ninguna presión externa. Por lo tanto, la actitud en el momento de empezar es positiva y, aún más importante, no acostumbran a existir preconceptos o expectativas sobre las propias capacidades. Uno de los motivos es que no tenemos miedo a equivocarnos porque no hay nadie que nos vaya a evaluar o juzgar por lo que estamos haciendo. En cambio, las expectativas que existen son de diversión y placer. Por lo que podemos decir que el juego es un proceso en que nos sentimos totalmente libres, y ¡qué mejor si este va acompañado de aprendizaje!
Además, los juegos nos permiten situarnos en un contexto determinado con una finalidad clara que despierta nuestra curiosidad. Tal como dice Martín Gardner, divulgador científico popular por sus libros sobre matemática recreativa, en un prólogo titulado “Carnaval Matemático”, hay múltiples vías para activar dicha curiosidad e interés:
Finalmente, en la nueva visión que estamos intentado construir acerca del aprendizaje de las matemáticas y, de hecho, de cualquier otra área de conocimiento, el proceso gana valor frente al producto final. Lo mismo ocurre en el momento en que jugamos, cuando lo importante es el conjunto de sensaciones y aprendizajes que adquirimos en el proceso y no el resultado de ganar o perder.
¿Qué beneficios tiene practicar las habilidades matemáticas a través del juego?
¿Si el juego implica una actitud positiva, por qué no lo utilizamos para aprender matemáticas? En este apartado nos centraremos en los beneficios que tiene el juego, concretamente para el aprendizaje de las habilidades matemáticas. Una de las principales finalidades es cambiar los malos recuerdos por buenas experiencias, ya que vamos a necesitar de estas habilidades en nuestro día a día.
Recordad la última vez que estuvisteis inmersos en un juego, uno de aquellos en que nos pasamos horas y horas evadidos de nuestra realidad, y por el cual retrasamos todas las otras actividades que deberíamos hacer. ¿Cómo un simple juego puede captar nuestra atención de tal manera que nos olvidamos de todo lo que sucede alrededor? La respuesta es simple: gracias a los juegos estamos mentalmente activos y emocionalmente implicados. Incluso, según palabras del pensador y psicopedagogo italiano Francesco Tonucci:
De manera que lo mismo les ocurre a nuestros hijos e hijas, o incluso lo viven con más entusiasmo gracias a que no poseen barreras mentales que les hagan separar la ficción e imaginación de la realidad. Por lo tanto, hemos encontrado las condiciones perfectas para aprender: la emoción, la implicación y la actividad mental.
Otro de los beneficios del juego es que vuestros hijos e hijas interiorizaran conocimientos matemáticos y desarrollaran habilidades y procedimientos en contextos que no son exclusivamente matemáticos; por lo tanto, las malas expectativas no actuaran en contra de la motivación. También es importante remarcar que en estos nuevos contextos podrán aplicar conceptos abstractos que no toman sentido hasta que los ponemos en práctica.
Además, en este contexto diferente, pueden investigar sin presión y el error nunca está penalizado, sino que es una parte natural del proceso que, incluso, favorece el aprendizaje. De hecho, están tan inmersos en el juego que ni se dan cuenta de que han fallado gracias al ambiente relajado, distendido y lúdico que este proporciona.
Volvamos a la situación de juego que hemos intentado recordar al inicio de este apartado, ¿qué es lo que compartirías sobre esa vivencia? Lo más seguro es que lo primero que nos viene a la mente sean emociones causadas por las miles de anécdotas que vivimos en el transcurso de un juego. Aquel sentimiento de satisfacción al conseguir resolver el enigma, la sensación de superación cuando avanzamos de nivel, los nervios de saber qué ocurrirá después y el placer de superar un desafío que nos ha ocasionado frustración. ¿Y vosotros, qué sensaciones recordáis?
Son precisamente estas emociones las que quedan registradas después de un juego y, aunque pasemos por periodos de tensión y esfuerzo, la sensación global acaba siendo satisfactoria y enriquecedora. Esto muestra una clara diferencia con la resolución de problemas o actividades matemáticas a través de ejercicios escritos sin una contextualización ni un propósito claro.
Otro aspecto importante es la posibilidad de cooperación durante los juegos y de desarrollo de las relaciones sociales. Por eso es importante disfrutar del juego junto a nuestros hijos e hijas, combinándolo con momentos en que quieran experimentar libremente y autónomamente.
Por si aún no confiamos en los beneficios del juego para el aprendizaje de habilidades matemáticas, aquí os muestro otras de las muchas ventajas que puede aportar en el desarrollo de vuestros hijos e hijas:
Favorecen el desarrollo de la creatividad, competencia esencial para tener éxito en el siglo XXI, que permite valorar diferentes vías de resolución a situaciones del día a día.
Despierta la curiosidad y el interés, y actúa como motivador y motor para el aprendizaje
Permite que los aprendizajes queden grabados en nuestra memoria gracias a un aprendizaje significativo, promovido por una sensación de satisfacción. Es decir, que, gracias a haber sido personas activas, tiene sentido para nosotros y está integrado en nuestros esquemas de conocimiento.
Desarrolla la autonomía, ya que el niño o niña es el responsable de tomar elecciones durante el juego que determinaran su desarrollo y estrategias.
Posibilita un aprendizaje globalizado, a diferencia del trabajo aislado que se realiza en muchas escuelas.
Genera un cambio favorable de actitud ante las matemáticas
En definitiva, el juego es un contexto idóneo para aprender matemáticas, porque permite cooperar a la vez que desarrollar la autonomía, elementos esenciales para un desarrollo cognitivo, personal y social.
Por lo tanto, como familia debemos ser conscientes de la importancia que tiene el juego en el desarrollo de los más pequeños, puesto que no solo es un mero entretenimiento. El juego les permite conocer el mundo, conocerse a ellos mismos, aprender y descubrir sus potencialidades y posibilidades. De manera que nuestra misión es proporcionar las condiciones a través de juguetes y juegos adecuados a sus intereses.
Después de ver todos los beneficios que los juegos nos pueden aportar para el aprendizaje de las habilidades matemáticas, ahora la pregunta es: ¿qué tipo de juego nos permite desarrollar estas capacidades de forma divertida?
En este punto, hay que ser consciente de que existe una gran diversidad de juegos que permiten poner en práctica el razonamiento matemático y, en muchas ocasiones, a partir de situaciones y contextos totalmente alejados de lo que conocemos como el mundo matemático.
¡En las matemáticas no todo son números y operaciones! Muchos juegos nos permiten desarrollar habilidades como el pensamiento lógico, la resolución de problemas, la percepción visual y espacial… sin que ni siquiera seamos conscientes de ello.
Frente al amplio abanico de juegos, hay que saber seleccionar cuáles pueden ser enriquecedores para que promuevan algo más que el simple entretenimiento; por lo tanto, tenemos que mirar si los retos que plantean favorecen que nuestro hijo o hija ponga en práctica distintas habilidades. Además, es importante seleccionar aquellos juegos en qué el error forma parte del proceso y no está penalizado. Equivocarse debe motivar a seguir intentándolo y no a tener miedo a probar.
Pero el secreto más importante para seleccionar un juego lo guardáis vosotros mismos. Nadie conoce mejor a vuestro hijo o hija que vosotros; por lo tanto, pensad en sus gustos, sus aficiones, sus intereses y seguro que podréis encontrar su juego ideal. La única forma de favorecer un aprendizaje significativo es partir de los propios intereses.
Yo de pequeña odiaba las princesas y os aseguro que, aunque me gustara resolver retos, no hubiera mostrado un gran interés por un juego en que tuviera que salvar a una princesa. En cambio, adoraba los puzzles y me pasaba horas y horas resolviendo retos que requerían encontrar la combinación exacta de piezas para conseguir completar el objetivo. En ese momento estaba desarrollando el razonamiento y la lógica matemática, ¡y yo sin darme cuenta!
Teniendo en cuenta las diversas habilidades matemáticas, ¿qué tipos de juegos podemos encontrar?
Juegos para aprender a resolver problemas
Si con la palabra “matemáticas” del inicio de este artículo, han venido a vuestras mentes miles de malos recuerdos; imagino que con “cálculo mental” quizá os ha entrado dolor de cabeza.
Días y días resolviendo mares de operaciones sin cesar, repitiendo una y otra vez el mismo patrón. Nervios antes de que nos preguntaran las tablas de multiplicar oralmente y en frente de nuestros amigos y compañeros. Aburrimiento ante la resolución de operaciones abstractas sin ninguna aparente finalidad.
Desde las escuelas, una de las prioridades es conseguir una alfabetización numérica eficaz, la cual se entiende como la capacidad de enfrentarse con éxito a situaciones en las que intervienen los números y sus relaciones. Pero, muy a menudo se lleva a cabo en situaciones descontextualizadas que, en lugar de fomentar la motivación de los alumnos, incrementan el desprecio hacia las matemáticas.
Con esto no quiero decir que no sea importante practicar el cálculo mental, sino que se puede trabajar de forma lúdica y divertida; puesto que esta habilidad es esencial en nuestro día a día.
¿Te imaginas ir a comprar y tener que contar con los dedos para pagar? ¿Te imaginas que cada vez que quieres saber cuánto tardas en llegar a tu destino en coche necesites sacar papel y boli para calcular? ¿Te imaginas no saber cuánto tiempo falta para tu cita? Hay múltiples situaciones en nuestro día a día en que recurrimos a la habilidad de hacer operaciones mentalmente con rapidez; por ello, es importante desarrollar esta habilidad y estrategias para realizarla con éxito y en poco tiempo. Ahora imagina que esta competencia la puedes trabajar a partir de juegos con la motivación de ser más rápido que tus amigos o familiares, ¡seguro que así es mucho más divertido!
El cálculo mental también favorece la mejora de la concentración y la memoria. Además, contribuye a la autonomía, ya que es un proceso individual en que cada persona escoge el camino o estrategia que le sea más cómodo para conseguir el objetivo. ¡Os sorprenderías de ver la variedad de caminos que los niños y niñas diseñan para resolver un mismo ejercicio!
Asimismo, mediante el desarrollo de esta habilidad, las personas aprenden a ser rigurosas, ya que no se pueden saltar ningún paso del proceso. Para ello, también entra en práctica el razonamiento y el pensamiento lógico, puesto que es necesario reflexionar sobre cada uno de los pasos que hay que seguir.
En definitiva, el dominio del cálculo mental nos aporta seguridad y autoestima porque nos sentimos capaces de resolver problemas cotidianos y confiamos en nosotros mismos para hacerlo. En un mundo lleno de números, operaciones, porcentajes y estadísticas, el cálculo mental resulta sumamente útil.
Este tipo de juegos son un auténtico reto para cualquier persona y pueden captar tu atención durante horas y horas. ¿Te gustaría convertirte en un auténtico arquitecto colocando piezas para construir tu propio castillo? ¿Te atreverías a hacer un sudoku diferente, en que los números se han convertido en colores? ¿Serías capaz de encajar piezas de Tetris en tres dimensiones?
Estos juegos de lógica permiten desarrollar la capacidad de abstracción e imaginación para probar múltiples posibilidades hasta conseguir tu objetivo, aprendiendo de los errores para no volver a cometerlos. Además, en el momento de probar las distintas opciones que nos vienen a la mente sin rendirnos, estamos desarrollando la tolerancia a la frustración y la resiliencia.
Por lo tanto, en el momento de enfrentarse a situaciones muy diversas, aprenderán a través de formular hipótesis y predecir los resultados; del mismo modo que ocurre en la vida cotidiana donde también hay que escoger los pasos a seguir para llegar a nuestras metas.
Muchos de los juegos que requieren un pensamiento lógico también permiten desarrollar la percepción visual y espacial. Al mismo tiempo, esta forma de pensar proporciona un orden y un sentido a las acciones y a las decisiones que los niños y niñas toman. Para concluir, el desarrollo del pensamiento lógico es de vital importancia para nuestro día a día, ya que nos permite expresar nuestros pensamientos de forma clara, descubrir falsedades y realizar interpretaciones o deducciones.
Seguro que has oído miles de veces la importancia de trabajar la resolución de problemas. De hecho, las matemáticas aparecieron como una ciencia aplicada a la realidad, aunque generalmente han perdido su carácter instrumental y funcional para convertirse en una materia desvinculada del mundo real.
¿Por qué es importante la resolución de problemas? Frente a las nuevas situaciones que la vida cotidiana nos plantea, es necesaria la aparición de nuevos procedimientos para resolverlas. Por lo tanto, si las matemáticas fueran un vehículo, sin duda alguna su motor sería la resolución de problemas. De hecho, se ha definido como una de las competencias esenciales para tener éxito en el siglo XXI.
Con esta habilidad lo importante no es el resultado, sino el camino que se recorre. En su transcurso, es necesario tomar elecciones para escoger el procedimiento necesario para resolver una situación concreta. Para ello, también se trabaja la comprensión, ya que sin ella es imposible hacerse una representación mental de problema que hay que resolver.
¿Cuántas veces nos hemos encontrado frente a situaciones nuevas y no sabemos qué camino escoger? La resolución de problemas nos entrena frente a este tipo de situaciones en qué tenemos un propósito concreto y nos enfrentamos a contextos desconocidos. Los juegos también nos pueden poner frente a nuevas y diversas situaciones, proponiéndonos así retos que incrementen la motivación de nuestros hijos e hijas para. Por ejemplo, encontrar la manera de conquistar el mundo con sus ovejas antes de que lo haga su adversario o de colocar de forma adecuada las murallas para proteger su castillo.
¿Cuántas veces nuestras ideas no se han tenido en cuenta porque existía una única solución correcta? Los juegos, a menudo, rompen con esta idea y gracias a su gran riqueza imaginativa, permiten que los niños y niñas piensen numerosas alternativas de solución a un problema. De esta manera, se fomentan distintos modos y estilos de pensamiento, sin que uno sea mejor que otro.
Es el momento de ayudar a tus hijos e hijas a descubrir el fascinante mundo de las matemáticas ¿Jugamos?
¡Hola! Soy Andrea, una persona soñadora e inquieta que desde muy pequeña quería ser maestra.
Confío plenamente en las capacidades de las niñas y niños, y por eso, estoy trabajando en el mundo de la educación no formal.
Apunto de cumplir mis sueños: estoy finalizando el último año del doble grado de Educación Infantil y Primaria con la especialización de en Atención a la Diversidad.
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Los juegos de matemáticas
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