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Timestamp: 2018-06-21 23:26:43+00:00

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TUS CIENCIAS SOCIALES: 126 FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL REINADO DE ISABEL II
126 FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL REINADO DE ISABEL II
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL REINADO DE ISABEL II
“Si el período 1834-1844 fue el de la creación de las bases jurídicas de un nuevo Estado y
de una transformación social, de la aparición de una nueva clase dominante por agregación
de grupos, mientras se consolidaban sus instrumentos de acción política, esto es, los
partidos, el que transcurre entre 1844 y 1868 es el de verdadera institucionalización del
régimen liberal sobre una realidad socioeconómica no transformada suficientemente,
mediante la creación de un aparato político, administrativo, fiscal, al servicio de ese bloque
oligárquico, pactado, que abandona toda veleidad de liberalismo radical.
Los esfuerzos de los estratos burgueses bajos de las capas populares urbanas, como
ocurrió en 1854, o los movimientos rurales de sentido muy distinto, como los carlistas, en
connivencia, en ciertos momentos, con el radicalismo republicano, por cambiar las
coordenadas de un régimen cada vez más oligárquico, se verán condenadas al fracaso.
Pero la creciente esclerosis del liberalismo moderado va a concitar contra él el poderoso
movimiento que culmina en la revolución de 1868, dando fin al régimen, a una primera gran
etapa del liberalismo en España y momentáneamente al reinado de los Borbones.”.
Julio AROSTEGUI, Un nuevo sistema político, en VV.AA.., Crisis del Antiguo Régimen. De
Carlos IV a Isabel II, vol. IX de la Historia de España, Madrid, Historia 16, 1982, p. 60.
El reinado de Isabel II fue un continuo sobresalto. Un putiferio de dinero sucio y ruido de sables. Un disparate llevado a medias entre una reina casi analfabeta, caprichosa y aficionada a los sementales de palacio, unos generales ambiciosos y levantiscos, y unos políticos corruptos que, aunque a menudo se odiaban entre sí, generales incluidos, podían ponerse de acuerdo durante opíparas comidas en Lhardy para repartirse el negocio. Entre bomberos, decían, no vamos a pisarnos la manguera. Eso fue lo que más o menos ocurrió con un invento que aquellos pájaros se montaron, tras mucha ida y venida, pronunciamientos militares y revolucioncitas parciales (ninguna de verdad, con guillotina o Ekaterinburgo para los golfos, como Dios manda), dos espadones llamados Narváez y O’Donnell, con el acuerdo de un tercero llamado Espartero, para inventarse dos partidos, liberal y moderado, que se fueran alternando en el poder; y así todos disfrutaron, por turnos, más a gusto que un arbusto. Llegaba uno, despedía a los funcionarios que había puesto el otro -cesantes, era la palabra- y ponía a sus parientes, amigos y compadres. Al siguiente turno llegaba el otro, despedía a los de antes y volvían los suyos. Etcétera.
Así, tan ricamente, con vaselina, aquella pandilla de sinvergüenzas se fue repartiendo España durante cierto tiempo, incluidos jefes de gobierno sobornados por banqueros extranjeros, y farsas electorales con votos comprados y garrotazo al que no. De vez en cuando, los que no mojaban suficiente, e incluso gente honrada, que -aunque menos- siempre hubo, cantaban espadas o bastos con revueltas, pronunciamientos y cosas así, que se zanjaban con represión, destierros al norte de África, Canarias o Filipinas -todavía quedaban colonias-, cuerdas de presos y otros bonitos sucesos (todo eso lo contaron muy bien Galdós, en sus Episodios Nacionales, y Valle Inclán, en su serie El ruedo ibérico; así que si los leen me ahorran entrar en detalles). Mientras tanto, con aquello de que Europa iba hacia el progreso y España, pintoresco apéndice de esa Europa, no podía quedarse atrás, lo cierto es que la economía en general, por lo menos la de quienes mandaban y trincaban, fue muy a mejor por esos años. La oligarquía catalana se forró el riñón de oro con la industria textil; y en cuanto a sublevaciones e incidentes, cuando había agitación social en Barcelona la bombardeaban un poco y hasta luego, Lucas, para gran alivio de la alta burguesía local -en ese momento, ser español era buen negocio-, que todavía no tenía cuentas en Andorra y Liechtenstein y, claro, se ponía nerviosa con los sudorosos obreros (Espartero disparó sobre la ciudad 1.000 bombas; pero Prim, que era catalán, 5.000). Por su parte, los vascos -entonces se llamaba aquello Provincias Vascongadas-, salvo los conatos carlistas, estaban tranquilos; y como aún no deliraba el imbécil de Sabino Arana con su murga de vascos buenos y españoles malvados, y la industrialización, sobre todo metalúrgica, daba trabajo y riqueza, a nadie se le ocurría hablar de independencia ni pegarles tiros en la nuca a españolistas, guardias civiles y demás txakurras. Quiero decir, resumiendo, que la burguesía y la oligarquía vasca y catalana, igual que las de Murcia o de Cuenca, estaban integradas en la parte rentable de aquella España que, aunque renqueante, iba hacia la modernidad. Surgían ferrocarriles, minas y bancos, la clase alta terrateniente, financiera y especuladora cortaba el bacalao, la burguesía creciente daba el punto a las clases medias, y por debajo de todo -ése era el punto negro de la cosa-, las masas obreras y campesinas analfabetas, explotadas y manipuladas por los patronos y los caciques locales, iban quedándose fuera de toda aquella desigual fiesta nacional, descolgadas del futuro, entregando para guerras coloniales a los hijos que necesitaban para arar el campo o llevar un pobre sueldo a casa. Eso generaba una intensa mala leche que, frenada por la represión policial y los jueces corruptos, era aprovechada por los políticos para hacer demagogia y jugar sus cochinas cartas sin importarles que se acumularan asuntos no resueltos, injusticias y negros nubarrones. Como ejemplo de elocuencia frívola y casi criminal, valga esta cita de aquel periodista y ministro de Gobernación que se llamó Luis González Brabo, notorio chaquetero político, represor de libertades, enterrador de la monarquía y carlista in artículo mortis. La lucha pequeña y de policía me fastidia. Venga algo gordo que haga latir la bilis. Entonces tiraremos resueltamente del puñal y nos agarraremos de cerca y a muerte . Eso lo dijo en un discurso, sin despeinarse. Tal cual. El muy cabrón irresponsable.
Pérez Reverte, A. Revista XL semanal (20/09/2015)
Art. 1. […] Su Majestad la Reina Gobernadora, en nombre de su excelsa hija Doña Isabel
II, ha resuelto convocar las Cortes generales del Reino.
servicios en las varias carreras, y que sean o hayan sido secretarios del Despacho, Procuradores
del Reino, consejeros de Estado, embajadores o ministros plenipotenciarios, generales de mar o de
tierra o ministros de los tribunales supremos.
mercantiles que reúnan a su mérito personal y a sus circunstancias relevantes, el poseer una renta
anual de sesenta mil reales, y el haber sido anteriormente Procuradores del Reino.
adquirido gran renombre y celebridad, con tal que disfruten una renta anual de sesenta mil reales, ya
últimos años, o poseer en ella algún predio rústico o urbano, o capital de censo que reditúen la
mitad de la renta necesaria para ser Procurador del Reino.
En el caso de que un mismo indiv iduo haya sido elegido Procurador a Cortes por más de
expedido al tiempo de su nombramiento, en los términos que prefije la Real Convocatoria.
Art. 33. Para la formación de las leyes se requiere la aprobación de uno y otro
Estamento y la sanción del Rey.
Presidente del Consejo de Ministros; y en cuanto se lea aquél, se separarán uno y otro Estamento,
sin poder volver a reunirse ni tomar ninguna deliberación ni acuerdo.
Art. 44. Si hubiesen sido disueltas las Cortes, habrán de reunirse otras antes del término de un
“Art. 2º. Todos los españoles pueden imprimir y publicar libremente sus ideas sin previa
censura, con sujeción a las leyes. La calificación de los delitos de imprenta corresponde
exclusivamente a los jurados.
Art. 4º. Unos mismos Códigos regirán en toda la Monarquía, y en ellos no se establecerá más
que un solo fuero para todos los españoles en los juicios comunes, civiles y criminales.
Art. 5º. Todos los españoles son admisibles a los empleos y cargos públicos, según su mérito
Art. 6º. Todo español está obligado a defender la patria con las armas cuando sea
llamado por la ley, y a combatir en proporción de sus haberes para los gastos del Estado.
Art. 7º. No puede ser detenido, ni preso, ni separado de su domicilio ningún español, ni
allanada su cada, sino en los casos y en la forma que las leyes prescriban.
Art. 9º. Ningún español puede ser procesado ni sentenciado sino por el juez o tribunal
el Senado y el Congreso de Diputados.
Art. 17. Para ser Senador se requiere ser español, mayor de cuarenta años y tener
Art. 23. Para ser Diputado se requiere ser español del estado seglar, haber cumplido
Art. 44. La persona del Rey es sagrada e inviolable, y no está sujeta a la
responsabilidad. Son responsables los Ministros.
extiende a todo cuanto conduce a la conservación del orden público en lo interior y a la seguridad del
Estado con lo exterior, conforme a la Constitución y a las leyes.
vecinos, a quienes la ley conceda este derecho.”
“DOÑA ISABEL II, por la gracia de Dios y de la Constitución de la Monarquía española,
Reina de las Españas; a todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: Que siendo nuestra
voluntad y la de las Cortes del Reino regularizar y poner en consonancia con las necesidades actuales
del Estado los antiguos fueros y libertades de estos Reinos, y la intervención que sus Cortes han tenido
en todos tiempos en los negocios graves de la Monarquía, modificando al efecto la Constitución
promulgada en 18 de junio de 1837, hemos venido, en unión y de acuerdo con las Cortes actualmente
reunidas, en decretar y sancionar la siguiente:CONSTITUCIÓN DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA
Art. 3. Todo español tiene derecho de dirigir peticiones por escrito a las Cortes y al Rey, como
la ley, y a contribuir en proporción de sus haberes para los gastos del Estado.
allanada su casa, sino en los casos y en la forma en que las leyes prescriban.
competente, en virtud de leyes anteriores al delito y en la forma que éstas prescriban (…).
Art. 11. La Religión de la Nación española es la Católica, Apostólica, Romana. El Estado se
Art. 20. El Congreso de los Diputados se compondrá de los que nombren las Juntas Electorales
en la forma que determine la ley. Se nombrará un diputado al menos por cada cincuenta mil almas de
población. (…).
veinticinco años, disfrutar la renta procedente de bienes raíces o pagar por contribuciones directas la
cantidad que la ley electoral exija. (…).
Art. 45. Además de las prerrogativas que la Constitución otorga al Rey, le corresponde (…)
Expedir los decretos, reglamentos e instrucciones que sean conducentes para la ejecución de las leyes
(…) Decretar la inversión de los fondos destinados a cada uno de los ramos de la Administración
pública (…) Nombrar y separar libremente los ministros.
El manifiesto del Manzanares
Españoles: La entusiasta acogida que va encontrando en los pueblos el ejércit o liberal; el
esfuerzo de los soldados (…) tan heroicamente mostrado en los campos de Vicálvaro (…) aseguran
desde ahora el triunfo de la libertad y de las leyes, que hemos jurado defender.
Dentro de poco días la mayor parte de las provincias habrá sacudido el yugo de los tiranos; la
nación disfrutará los beneficios del régimen representativo (…) Nosotros queremos la conservación
del Trono, pero sin camarilla que lo deshonre, queremos la práctica rigurosa de las leyes
fundamentales, mejorándolas, sobre todo la ley electoral y la de imprenta; queremos la rebaja de los
impuestos, fundada en una estricta economía (…); queremos arrancar a los pueblos de la centralización
que los devora, dándoles la independencia local necesaria para que conserven y aumenten sus intereses
propios; y como garantía de todo esto queremos y plantearemos bajo sólidas bases la Milicia Nacional
Las Juntas de Gobierno que deben irse constituyendo en las provincias libres; las Cortes
generales, que luego se reúnan; la misma Nación, en fin, fijará las bases definitivas de la regeneración
liberal a la que aspiramos.
Cuartel General de Manzanares, a 7 de julio de 1854. El General en Jefe del
Ejército Constitucional, Leopoldo O¨Donnell, Conde de Lucena.
El alzamiento de la Unión Liberal
Lo que hubo en 1854 cuando no existía la Unión Liberal, cuando la frase Unión liberal no se
había pronunciado siquiera; lo que hubo; digo; fue que la inmensa mayoría del partido moderado se
puso en la más formidable de las oposiciones que se ha conocido delante del gobierno que ha
defendido esta tarde el Sr. Esteban Collantes; lo que hubo fue que una parte de aquel propio partido
inició, dirigió y ejecutó al cabo, desesperando de los medios legales, la revolución de 1854. Una vez
triunfante la revolución fue cuando surgieron, entre los que la habían preparado, diferencias de
opiniones y de miras. [...] Hubo, en verdad, antes y después del alzamiento dos bien distintas
tendencias entre sus autores.
Hubo una tendencia puramente moderada y conservadora que quería llevar a una solución
moderada el resultado de la insurrección militar; hubo otra tendencia que quería llevar a un mayor desarrollo
de las libertades públicas los resultados de aquella insurrección misma...
CÁNOVAS, A.: Discurso en la sesión del Congreso del 5 de junio de 1867.
Art.1: La Religión Católica, Apostólica, Romana, que, con exclusión de cualquier otro culto,
continúa siendo la única de la nación española, se conservará siempre en los dominios de
S.M. Católica, con todos los derechos y prerrogativas de que debe gozar según la Ley de Dios y lo
dispuesto por los sagrados Cánones.
Art. 2º En su consecuencia, la instrucción en las Universidades, colegios, seminarios y
escuelas públicas o privadas de cualquier clase será en todo conforme a la doctrina de la misma
religión católica; y a este fin, no se pondrá impedimento alguno a los Obispos y demás prelados
diocesanos encargados por su ministerio de velar sobre la pureza de la doctrina de la fe y de las
costumbres y sobre la educación religiosa de la juventud en el ejercicio de este cargo, aun en las
Art. 3º Tampoco se pondrá impedimento alguno a dichos prelados ni a los demás
sagrados ministros en el ejercicio de sus funciones, ni los molestarán nada, bajo ningún pretexto, en
cuanto se refiera a los deberes de su cargo; antes bien, cuidarán todas las autoridades del reino de
guardarles y de que se les guarde respeto y consideración debidos, según los divinos
preceptos, y de que no se haga cosa alguna que pueda causarles desdoro o menosprecio. S. M.
y su real gobierno dispensarán asimismo en los casos que les pidan, principalmente cuando haya que
oponerse a la malignidad de los hombres que intenten pervertir los ánimos de los fieles y corromper
sus costumbres, o cuando hubiere de impedirse la publicación, introducción o circulación de libros
malos o nocivos.
4º.Una imposición sobre las propiedades rústicas y urbanas, y riqueza pecuaria en la
cuota que sea necesaria no para completar la dotación [...] Además, se devolverán a la Iglesia, desde
luego, y sin demora, todos los bienes eclesiásticos no comprendidos en la expresada ley de 1845 y
que todavía no hayan sido enajenados. Art. 41. Además la Iglesia tendrá derecho a adquirir por
cualquier título legítimo, y su propiedad y todo lo que posee ahora o adquiera en adelante será
solemnemente respetada.
Art. 42. A este supuesto, atendida la utilidad que ha de resultar a la religión de este
convenio, el Santo Padre, a instancia de S.M. católica y para proveer a la tranquilidad pública,
decreta y declara que los que durante las pasadas circunstancias hubiesen comprado en los
dominios de España bienes eclesiásticos, al tenor de las disposiciones antes a la sazón vigentes, y
estén en posesión de ellos, y los que hayan sucedido o sucedan en sus derechos a dichos
compradores, no serán molestados en ningún tiempo ni manera por Su ,Santidad ni por los Sumos
Pontífices sus sucesores, antes bien, así ellos como sus causahabientes, disfrutaran segura y
pacíficamente la propiedad de dichos bienes y sus emolumentos y productos.
El sistema liberal conservador durante el reinado de Isabel II
Artículo 24: Al rey toca, exclusivamente, convocar, suspender y disolver las Cortes.
Artículo 31: Las Cortes no podrán deliberar sobre ningún asunto que no se haya sometido a su examen en virtud de un real decreto.
Artículo 32: Queda, sin embargo, expedito el derecho que siempre han ejercitado las Cortes de elevar peticiones al Rey(…)
Es un texto de naturaleza jurídico-política y se corresponde a la selección de tres artículos pertenecientes al llamado Estatuto del 34, carta otorgada que fue promulgada por la regente Maria Cristina en nombre de Isabel II. Estos artículos hacen referencia a las relaciones entre el Rey las Cortes.
…contexto: En 1833, con la muerte de Fernando VII llega al poder Maria Cristina como Regente hasta la mayoría de edad de la que sería Isabel II. La regente no tenía ninguna capacidad en especial pero estaba decidida a conservar el poder a favor de su hija. Para conseguir este objetivo, debía eliminar la resistencia de los sectores más reaccionarios del país agrupados en torno al infante don Carlos, por lo que decidió inclinarse hacia un liberalismo moderado en un primer momento y a un liberalismo pleno posteriormente.
En gobierno se hallaba en principio bajo la jefatura de Cea Bermúdez, moderado partidario de algunas reformas aunque alejado del liberalismo, pero al estallar la guerra civil, la Regente se inclina por los liberales, con lo que el jefe de gobierno es sustituido por Martínez de la Rosa en 1834, un liberal doceañista que tendría la labor de elaborar un régimen constitucional adecuado a la situación del país y aceptable para la corona. Este hecho es importante ya que por primera vez en bastante tiempo, la monarquía renuncia a la exclusividad de su poder y admite la ampliación del sistema político.
ANALISIS Y COMENTARIO:
El artículo veinticuatro capacita al monarca como la única persona con capacidad para "convocar, suspender y disolver las cortes".
En el artículo treinta y uno se establece un principio muy importante de esta carta otorgada: las cortes sólo pueden deliberar sobre aquello que se les ordene mediante decreto, con lo cual se recortaba su libertad y se aseguraba el control de la corona sobre éstas, y en el siguiente deja una puerta abierta a las Cortes e la participación( como siempre habían tenido) por medio de elevar peticiones al rey.
El Estatuto Real no es una Constitución sino una carta otorgada (conjunto de principios a modo de constitución elaborada y concedida por el monarca a sus súbditos). Esta carta otorgada es de marcado carácter moderado y establece entre otros: Un sistema bicameral que consta de dos estamentos: Próceres (grandes personalidades, jerarcas eclesiásticos y funcionarios designados por la corona) y Procuradores elegidos mediante un sistema de sufragio muy restringido: unos dieciséis mil individuos que aproximadamente son el 0,15% de la población del país.
El parlamento tenía una función exclusivamente consultiva y sólo podía tratar y debatir temas propuestos por la corona mediante decreto. La corona se reservaba, efectivamente, el control casi absoluto de las resoluciones y deliberaciones de las Cortes, que podían modificar las decisiones mediante la designación de elementos afines a ésta en el estamento de los Próceres y en cualquier caso y en último término, vetarlas.
El sistema establecido en este estatuto agradó a los nobles más liberales y a la alta burguesía, pero a no a las clases medias que eran muy numerosos y que lograron una representación importante en la cámara de procuradores. Las presiones contra el jefe de gobiernos fueron continuas y en ocasiones acompañadas de violencia hasta su sustitución en 1834 por el conde de Toreno.
La introducción del bicameralismo, que ha perdurado hasta hoy (a excepción del régimen franquista), fue sin duda la novedad más importante que aportó el Estatuto Real. La cámara alta, llamada Estamento de Próceres, estaba formada por todos los grandes de España y por aquellas personas, designadas por la corona, que ostentasen una preeminencia eclesiástica, nobiliaria, administrativa o profesional. Sin embargo la naturaleza de estas Cortes estaba a mitad de camino entre las cámaras consultivas y las legislativas. El Estatuto establece como principal función contestar a las consultas del rey sobre temas importantes, prohíbe que deliberen sobre problemas que no les haya planteado la Corona. Las reuniones de las Cortes eran, en cambio, públicas y esto concedió a sus debates una importancia que el texto no había previsto.
Quizás el principal mérito del Estatuto fue el de provocar una cierta liberalización de la vida política española a través de las sesiones públicas de las Cortes, la prensa y el desarrollo de las tendencias moderada y progresista. El gobierno de Martinez de la Rosa se enfrentó a continuas alteraciones del orden público y a las críticas que de él se hicieron desde el estamento de Procuradores, por lo que dimitió en junio del 35. Durante ese verano, y sobre todo durante el siguiente las alteraciones crecieron , con lo que el Estatuto Real tuvo que ser sustituído por la Constitución de 1812 hasta que en 1837 se promulgara la Constitución progresista.
Señora: vender la masa de bienes que han venido a ser propiedad de la nación no es tan sólo una promesa solemne y dar una garantía positiva a la Deuda Nacional por medio de una amortización exactamente igual al producto de las rentas; es abrir una fuente abundantísima de felicidad publica; vivificar una riqueza muerta; desobstruir los canales de la industria y de la circulaci6n; apegar al país por el amor natural y vehementemente a todo lo propio; ensanchar la patria, crear nuevos y firmes vínculos que liguen a ella; es, en fin, identificar con el trono excelso de Isabel II, símbolo del orden y de la libertad. No es, Señora, ni una tría especulación mercantil, ni una mera operación de crédito ( ) es un elemento de animación, de vida y de ventura para España . Es si puedo explicarme así, el complemento de su resurrección política.
El decreto que voy a tenerla honra de someter a la augusta aprobación de V M. sobre la venta de esos bienes adquiridos ya por la nación, así como en su resultado material, ha de producir el beneficio de minórar la fuerte suma de la Deuda Pública, es menester que en su tendencia, en su objeto y aun en los medios por donde aspire a aquel resultado, se enlace, se encadene, se funde en la alta Idea de crear una copiosa familia de propietarios cuyos goces y cuya existencia se apoye principalmente en el triunfo completo de nuestras actuales instituciones.
Artículo 1.' Ouedan declarados en venta desde ahora todos los bienes raíces de cualquier clase que hubiesen pertenacido a las comunidades y corporaciones religiasas extinguidas, y los de los que hayan sido adjudicados a la nación por cualquier título o motivo, y también todos los que en adelante lo fueren desde el acto de su adjudícación.
ArtIculo 2.' Se exceptúan de esta medida general los edificios que el gobierno desrine para el servicio público o para conservar monumentos de las artes o para honrar la memoria de hazañas nacionales (--)
a) Clasifique el texto, explicando: tipo de texto, circunstancias concretas en las que fue escrito, destino y propósitos por los que se escribió.
B) lndique y explique la idea fundamental y las ideas secundarias.
c) Encuadre el texto en su marco histórico, explicando la relación entre el contenido del texto y la situación de España (e internacional) en esos momentos.
Idea principal. El documento se refiere a la necesidad de poner en el mercado libre las tierras, en este caso, de la Iglesia. El proceso desamortizador se inscribe dentro del tránsito del Antiguo Régimen al liberalismo (conseguir la liquidación del sistema señorial en favor de una economía liberal).
Encuadre del texto en su marco histórico. La situación española en 1 836 era bastante delicada, ya que se mantenía el conflicto carlista iniciado a la muerte de Fernando VII. El carlismo pretendía mantener el sistema del Antiguo Régimen; por ello, la reina gobernadora, María Cristina, tuvo que aliarse a los sectores liberales en busca de apoyo para su hija, la futura Isabel II. Los sectores liberales, por su parte, aprovecharon esta coyuntura para presionar en uno de los temas más destacados, el cambio en la estructura de propiedad y la liberalización de la economía.
Moderados y progresistas serán las dos opciones del liberalismo español surgidas en los años treinta a partir de las tendencias más radicales de los liberales doceañistas, durante la minoría de edad de Isabel II. Estos grupos políticos se van consolidando frente a la tendencia absolutista, cada vez más débil (se manifestará en el carlismo). Por contra, ambas tendencias presentarán posturas tan opuestas en sus principios que marcarán unos años de tensiones y enfrentamientos durante el siglo XIX.
Se trata de un documento de carácter informativo, de tipo jurídico-legal y de contenido político, ya que plantea un avance en el proceso desamortizador de las tierras en 1836. El documento es una fuente histórica cuya titularidad corresponde a uno de los políticos más representativos del liberalismo progresista, Juan Álvarez Mendizábal.
ARTICULO l.."La religion católica apostólica romana, que con exclusión de cualquier otro culto continúa siendo la única de la nación española, se conservará siempre en los dominios de S.M.C., con todos los derechos y prerrogativas de que debe gozar segun la ley de Dios y lo dispuesto por los Sagrados Cánones"
ARTICULO 2 "(...) la instruccion en las universidades, colegios, seminarios y escuelas públicas ó privadas de cualquier clase, será en todo conforme á la doctrina de la misma religion católica; y á este fin no se pondrá impedimento alguno á los Obispos y demas Prelados diocesanos encargados por su ministerio de velar sobre la pureza de la doctrina de la fe y de las costumbres, y sobre la educacion religiosa de la juventud en el ejercicio de este cargo, aún en las escuelas públicas"
Nos encontramos ante un texto de carácter político religioso que está en la base de la normalización de las relaciones entre Iglesia y Estado tan deterioradas tras el proceso desamortizador iniciado por Mendizábal en 1836.
Si observamos el articulo 1 vemos que el Concordato recoge una declaración de confesionalidad mucho más contundente que la utilizada por el artículo 11 del texto constitucional de 1845. En este sentido, basta con detener la atención en la expresa declaración de exclusividad con la que se afirma que la católica, apostólica y romana es la única religión de la Nación española1.
En cuanto al artículo 2 vemos como se establece, de forma notable, la intervención de la Iglesia en la Enseñanza. En primer lugar, porque se exige que la instrucción -sea cual sea el tramo de la misma e independientemente de si se imparte en un centro público o privado- esté de acuerdo con la doctrina católica y, en segundo lugar, porque se facilita el control de toda la Instrucción a los Obispos y Prelados diocesanos a los que se considera guardianes de la fe y de la educación de la juventud.
Los Planes de estudios del liberalismo se habían propuesto-sin demasiado éxito- instaurar una educación secular controlada por el Gobierno. Sin embargo, en 1851 los liberales moderados aprueban este acuerdo con la Santa Sede que devuelve a la Iglesia la capacidad de control y supervisión de la que había disúutado en otras épocas, una capacidad que realmente no había perdido nunca pero que los liberales habían intentado aminorar Esta capacidad de control comprende no sólo la educación religiosa, respecto de la cual podría parecer lógica su intervención, sino toda la Instrucción. Por consiguiente, todas las. materias deben respetar la doctrina de la religión católica.
Este control religioso se va a extender además a todos los centros de instrucción, ya sean éstos públicos o privados. En este sentido, tanto las iniciativas privadas de creación de centros docentes que pudieran surgir al margen de las convicciones católicas como la libertad de expresión de los maestros en centros privados e incluso en centros públicos, a los que se extiende la vigilancia religiosa, se ven notablemente coartadas.
Las relaciones Iglesia-Estado y las facultades de vigilancia y control de la Iglesia Católica en la
Instrucción, quedan así modeladas y definidas en el Concordato de 1851, Y así se van a encontrar cuando en 1857 los liberales moderados abordan la que constituye el punto álgido de la construcción educativa del moderantismo, esto es, la Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857, conocida como la Ley Moyano. Normativa ésta de la que nos ocuparemos en las páginas siguientes, en especial, de la regulación que la misma establece en relación con la libertad de enseñanza y con el principio de gratuidad en la instrucción.
El Concordato, en sus restantes artículos también suponía que la Iglesia recuperaba, después del "desastre económico de la Desamortización de Mendizábal, su presencia en la vida española. Y así el artículo tercero del concordato especifica que el gobierno actuará contra aquellos libros considerados inadecuados por la Iglesia impidiendo su publicación, introducción o circulación según proceda, o el artículo 38 establece la devolución al clero de los territorios desamortizados en 1845 y la interrupción de la desamortización. El artículo 41 especifica que la Iglesia podrá adquirir las propiedades que considere y que esta propiedad será respetada en adelante.
El último artículo, el 42, constituye la declaración de la Iglesia según la cual renuncia a "molestar" a aquellos
que estén en propiedad de bienes desamortizados.
.SIGNIFICACION:
Con la llegada de Narváez al poder, uno de los propósitos del gobierno moderado es lograr un entendimiento con la Iglesia. Ya con el gobierno de Bravo Murillo, se firma el Concordato de 1851 según el que se suspende la venta de bienes desamortizados al tiempo que el Estado asume el mantenimiento del culto el clero católico y la iglesia asegura su control sobre la enseñanza
Con el gobierno progresista, bajo el mandato de Madoz, se continuará el proceso desamortizador, que supone además la nacionalización de los llamados "bienes de propios y baldíos". Esta decisión viola el concordato y supondrá la ruptura de relaciones con Roma
El Pacto de Ostende. 1866
democratizo; pero si importa consignar un hecho que pone de manifiesto el rumbo trazado a la revolución. Con ellas asistí a
la reunión que se celebró en Bruselas el día 5 de julio de este ano, habiendo declarado previamente que, si no concurrían unas y otras, yo tampoco concurría. Además de abrigar en mi conciencia todos los principios democráticos, en todo lo que tienen de practicables, recordaba lo que en diferentes circunstancias había dicho el iniciador de la idea antidin~stica: que en ningún país había bastado un solo partido para derribar una dinastía y establecer otra nueva, y ansiaba con toda mi alma la inteligencia sincera y complete de los dos partidos.
2. Que siendo pera los demócratas un principio esencial de su dogma político el sufragio universal, y admitiendo los progresistas el derecho moderno constituyente del plebiscito, la base pera la inteligencia de los dos partidos fuera que por un plebiscito, si las circunstancias no se oponían a ello, o por unas Cortes Constituyentes elegidas por el sufragio universal, se decidiría la forma de gobierno que se había de establecer en España, y siendo la monarquía, la dinastía que debía reemplazar a la actual; en la inteligencia de que, hasta que así se decidiese, había de ser absoluta la libertad de imprentas y ¡sin ninguna limitación el derecho de reunión, pera que la opinión nacional pudiese ilustrarse y organizar-se convenientemente; sin que el gobierno provisional que saliera de la revolución, pudiera influir como tal en la resolución de la cuestión fundamental; sin perjuicio de que la personas que lo compusieran pudieran sostener privada y públicamente sus opiniones individuales.
3. Que se reconocía como jefe y director militar del movimiento al general Prim, que podría emplear en lo que juzgare conveniente, a los presentes y sus amigos;

References: Artículo 24

Artículo 31

Artículo 32

Artículo 1
 artículo 11
 artículo 2
 artículo 38
 artículo 41
 resolución