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Sentencia T.S.J. Madrid 1274/2013 de 9 de octubre
Marcas mixtas: Denegación de registro de marca con gráfico para servicios de consultoría en organización y dirección de negocios y de consultoría profesional en negocios. Riesgo de confusión: Los signos confrontados son en conjunto similares, conceptual, fonética y aplicativamente.
NIG: 28.079.33.3-2010/0166139
RECURSO 480/2010
SENTENCIA NÚMERO 1274
En la Villa de Madrid, a 9 de octubre de dos mil trece.
Vistos por la Sala, constituida por los Señores del margen, de este Tribunal Superior de Justicia, los autos del recurso contencioso-administrativo número 480/2010, interpuesto por la mercantil Unidad Editorial, S.A, representada por la Procuradora D.ª María Luisa Montero Correal., contra la resolución, dictada, en 20 de octubre de 2010, por la Oficina Española de Patentes y Marcas, por la que, con estimación del recurso de alzada interpuesto por la solicitante codemandada Marca Cardinal, S.L.P., contra la resolución dictada en 18 de Mayo de 2010, denegando el registro de la marca mixta Marca Cardinal, con grafico, n.º 2.904.017, para la clase 35, concede la marca en cuestión a la mencionada codemandada, representada por la Procuradora D.ª Rosa Sorribes Calle.
Han sido partes demandadas la Oficina Española de Patentes y Marcas, representada por el Abogado del Estado, y como codemandada la indicada mercantil solicitante, en la indicada representación.
Primero.—Que previos los oportunos trámites, la mencionada parte actora recurrente, representada por la Procuradora D.ª María Luisa Montero Correal, formalizó su demanda mediante escrito presentado el 13 de abril de 2011, en que tras exponer los hechos y fundamentos de derecho que estimó pertinentes, terminó suplicando sentencia estimatoria del recurso interpuesto y las declaraciones correspondientes en relación con la actuación administrativa impugnada y solicito el recibimiento a prueba del recurso.
Segundo.—Que asimismo se confirió traslado a la representación de la parte demandada, para contestación a la demanda, presentando contestación en 16 de mayo de 2011, oponiéndose a la misma, tras exponer los hechos y fundamentos de derecho que estimo oportunos, y solicitando su desestimación.
Por su parte, la parte codemandada, en escrito de fecha 20 de junio de 2011, tras exponer los hechos y fundamentos de derecho que estimo aplicables, se opuso a la demanda e intereso su desestimación.
Tercero.—Por Auto de 29 de junio de 2011, se acordó recibir a prueba el proceso, uniéndose la documental aportada por la actora, y se llevo a efecto tramite de conclusiones, y se declararon conclusas las actuaciones, quedando las mismas pendientes de señalamiento, y en fecha 3 de octubre de 2013 se celebró el acto de votación y fallo de este recurso, quedando concluso para Sentencia.
Primero.—El presente recurso tiene por objeto la impugnación de la resolución, dictada en 20 de octubre de 2010, por la Oficina Española de Patentes y Marcas, en la que, con estimación del recurso de alzada interpuesto contra la resolución, dictada el 18 de mayo de 2010, que había denegado a la codemandada solicitante el registro de la marca mixta M arca Cardinal n.º 2.904.017, con grafico, para la clase clases 35 solicitada, por la oposición del signo Marca en la misma clase únicamente, y no por el resto de signos oponentes, se anula dicha resolución y se concede dicho registro.
La precitada resolución estima que no concurre la causa de prohibición de registro contenida en el artículo 6.1. b de la Ley de Marcas 17/2001, por existir, entre los signos enfrentados, Marca Cardinal, la solicitada, y Marca, la prioritaria, ambas en clase 35, suficientes disparidades fonéticas, graficas y conceptuales, como para garantizar su reciproca diferenciación, excluyéndose el riesgo de confusión en el publico.
Segundo.—La mercantil recurrente muestra su disconformidad con la resolución impugnada, alegando que resulta aplicable la prohibición del art. 6.1. b de la Ley, dado que los signos confrontados son en conjunto similares, conceptual, fonética, y aplicativamente, añadiendo que Marca es el elemento esencial, además de la identidad aplicativa en clase 35 con claro riesgo de confusión, refiriendo dos sentencias de la Sección Cuarta en cuestiones análogas, e interesando la estimación de la demanda y la denegación de la marca solicitada.
Por su parte, el Abogado del Estado, en la representación en que actúa, se muestra conforme con el criterio recogido en la resolución impugnada, existiendo suficientes disparidades de conjunto entre los signos confrontados, que permite que puedan convivir en los mismos sectores o en sectores relacionados del mercado sin inducir a error o confusión, e interesando la desestimación de la demanda.
La codemandada, en su contestación, alega que la comparación global de los signos lleva a considerarlos diferentes, sin riesgo posible de confusión, existiendo diferencias fonéticas, denominativas, graficas, visuales y conceptuales, e interesando la desestimación de la demanda.
En el expediente administrativo consta la solicitud de la codemandada Marca Cardinal, S.L.P., en fecha 4 de Diciembre de 2009, de registro de marca mixta Marca Cardinal n.º 2.904.017, con grafico, para la clase 35, en concreto para servicios de consultoría en la organización y dirección de negocios, servicios de consultoría profesional en negocios; se opuso la mercantil Unidad Editorial, S.A. con cuatro marcas prioritarias MARCA, en clases 16, y 41, en concreto para publicaciones, un semanario grafico y servicios editoriales, y en clase 35, para servicios de ayuda en la explotación o dirección de una empresa industrial o comercial, servicios de exportación e importación, de registro, transcripción, composición compilación, transmisión y sistematización de comunicaciones escritas y de grabaciones, de explotación y compilación de datos matemáticos y estadísticos, así como servicios de publicidad; alega la oponente la existencia de similitud fonética, denominativa y conceptual entre los signos confrontados, concretamente en cuanto al vocablo esencial Marca, como elemento fundamental en ambos, además de la identidad aplicativa, en la misma clase 35, además del carácter notorio y renombrado de sus signos, refiriendo la aplicación del art. 6.1.b y del art. 8.1 de la Ley de Marcas, con claro riesgo de confusión; la Oficina suspendió el expediente, y la parte solicitante contesto a la suspensión, alegando que se trata de conjuntos distintos, fonética, conceptual, grafica, visual y denominativamente; y en resolución de fecha 18 de mayo de 2010 la OEPM denegó totalmente la marca mixta solicitada para la clase 35, por semejanza denominativa y aplicativa con una marca nacional de la oponente, rechazándola para las otras tres marcas oponentes por diferencias aplicativas, no interponiendo alzada la citada oponente, y haciéndolo la solicitante, la cual reitero sus alegaciones de falta de similitud denominativa y fonética, grafica y conceptual, entre los signos confrontados, con imposibilidad de confusión, oponiéndose la actora a la alzada; y en resolución, de fecha 20 de octubre de 2010, la OEPM estimo la alzada, y concedió la marca mixta solicitada, por existir, entre los signos confrontados, Marca Cardinal el solicitado, y el prioritario Marca, suficientes disparidades fonéticas, graficas y conceptuales como para garantizar su reciproca diferenciación, excluyéndose el riesgo de confusión en el publico, al percibirse como realidades diferentes e independientes, y pertenecientes a distintos empresarios, no siendo de aplicación el art. 6.1.b al ser los signos suficientemente dispares como para excluir todo riesgo de confusión.
Dicho precepto viene a posibilitar que el titular de una marca anterior pueda oponerse al registro de una marca solicitada con posterioridad cuando exista identidad entre los signos y los productos o servicios distinguidos por ellos. Cuando ello sucede, la marca no podrá cumplir la función distintiva que le es propia, dada la imposibilidad de que el público distinga el distinto origen de los productos o servicios a los que se le aplican las marcas idénticas; obviamente ello es de aplicación a los nombres comerciales, en aplicación del citado precepto en relación al art. 88.c.
En este sentido, cabe recordar que, conforme es doctrina de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, expuesta en las sentencias de 18 de noviembre de 2005 (RC 2084/2003) y de 25 de enero de 2006 (RC 3857/2003), que a los efectos de valorar el riesgo de confusión entre marcas, los órganos jurisdiccionales, en el ejercicio de su función constitucional de controlar la legalidad de las resoluciones registrales, deben ponderar globalmente y de forma interdependiente todos los factores del supuesto concreto que resulten pertinentes y, en particular, tener en cuenta los elementos distintivos y dominantes de los signos enfrentados, atendiendo a la identidad o similitud de las marcas opuestas y a la identidad o similitud de los productos o servicios reivindicados, al grado de conocimiento de la marca en el mercado, y a la asociación que puede hacerse con el signo registrado; en el presente caso entre Marca Cardinal y Marca, el grado de similitud no se patentiza más que en Marca, que no es el pretendido elemento esencial de ambos conjuntos, ya que Cardinal es asimismo esencial, como el grafico acompañado al conjunto.
Cuarto.—Debemos significar asimismo que es doctrina jurisprudencial reiterada del Tribunal Supremo, como nos recuerda la Sentencia de dicho Alto Tribunal de 6 de julio de 2011, que " en los casos de marcas combinadas o mixtas, integradas por fonemas con la adición de formas especiales de representación gráfica, la confundibilidad habrá de ser dilucidada tomando todos los elementos en su conjunto, y atendiendo a las figuras, los dibujos, el color, etc, tanto como a las denominaciones; y determinando de este modo la posible existencia del error en los consumidores, después de una apreciación en la que se pueda destacar los elementos más llamativos; pues cuando alguno o algunos de los elementos que, utilizados por las marcas, tienen especial eficacia individualizadora, es este particular elemento el que, por la peculiaridad singularizante del elemento común, ha de ser preferentemente contemplado, para decidir si la marca impugnada puede provocar confusión en el tráfico mercantil, a costa de la marca prioritaria ". Resulta evidente que los signos confrontados, Marca Cardinal y el oponente Marca, no guardan parecido suficiente como para aplicar la citada prohibición relativa, dado que los respectivos conjuntos son denominativa, fonética, grafica, conceptual, y visualmente diferentes, y el hecho de que compartan el vocablo Marca, tampoco especifico, no supone que el mismo pueda conllevar riesgo de error o confusión alguno y menos en el especifico mundo de las publicaciones deportivas, en el que es notoria la publicación Marca, diario deportivo y no de información general, con lo que la Sala comparte los acertados fundamentos de la resolución combatida, siendo por ende que no se cumple el primero de los requisitos exigidos, de similitud fonética y conceptual, alegada por la actora, cuando resulta obvia la diferencia denominativa, fonética, grafica, visual y conceptual entre los signos, como se desprende de los conjuntos que constan en el expediente y en autos, con disimilitudes tan evidentes que no requieren de mas disquisiciones, y sin que sean aplicables las sentencias de la Sección Cuarta mencionadas.
Por ello, y con el examen fonético y denominativo, conceptual y visual, de los signos confrontados, la Sala entiende que resultan conjuntos diferentes, como se ha dicho, con lo que del examen conjunto de los signos confrontados no se infiere la alegada similitud y hay por ello diferencias suficientes como para desestimar la demanda, dado que no cabe efectuar otro examen que el global de ambos signos, sin descomponerlos.
Es claro, por tanto, que si los signos confrontados no son conjuntos idénticos ni semejantes y por ello no resultan confundibles, procede la desestimación del recurso planteado y confirmar la concesión de registro de la marca interesada, dado que tampoco se acredita el riesgo de que el mercado o los consumidores de los específicos productos y servicios de ambas, solo parcialmente semejantes en clase 35, puedan confundir los signos y sus respectivos orígenes empresariales, y más si cabe cuando la notoriedad de la actora loes en el mundo editorial y de publicaciones deportivas, lo que nada tiene que ver con lo reivindicado en la solicitada, en cuanto que no cabe negar las diferencias denominativas, conceptuales, visuales, y fonéticas entre los conjuntos, lo que supone, como se ha dicho, que no se cumple el primero de los requisitos exigidos en múltiple jurisprudencia del T.S., y por ello no se provoca riesgo de confusión ni de asociación; es claro, por tanto, que los conjuntos son suficientemente diferentes, y que no guardan entre si la exigible similitud o semejanza para la aplicación de la prohibición, debiendo añadirse que no toda coincidencia es suficiente para declarar la incompatibilidad sino únicamente aquella que sea susceptible de producir realmente error o confusión, ya que la comparación de los signos debe hacerse desde una visión de conjunto sintética, desde los elementos integrantes de la denominación confrontada, sin descomponer su unidad fonética y grafica, y desde la perspectiva de conjunto denominativo, es lo cierto que entre la marca solicitada y la marca prioritaria oponente no se acredita la semejanza, fonética, conceptual y grafica exigible, como establece la resolución impugnada, cuyos fundamentos se comparten, al tener los signos una diferente composición denominativa, fonética, grafica, visual y conceptual, lo que dota a los conjuntos de diferencias cuando menos ciertas, con la evidente posibilidad de convivencia entre los signos, (sentencias del T.S. de 27 de abril de 2004, de 28 de julio de 2006 y de 21 de diciembre de 2006 referidas a marcas Capricho- Capricho Cuétara, Pepe Jeans- Pepe Moya, Pepe Catala-Don Pepe, Pepe Pardo-Don Pepe), e incluso en casos de signos combinados o mixtos, integrados por fonemas con la adición de formas especiales de representación grafica, la confundibilidad debe ser dilucidada tomando todos los elementos en su conjunto y atendiendo a las figuras, los dibujos, el color, etc, tanto como a las denominaciones, como establece la sentencia del T.S. de fecha 6 de julio de 2011, además de la de fecha 27 de noviembre de 2003.
Pues bien, en el supuesto que nos ocupa, y como se ha hecho constar, la existencia de una cierta relación aplicativa, en cuanto a la clase 35 interesada, lo es únicamente en servicios de ayuda o consultoría en negocios o empresas, pero en nada mas, con lo que pese a esa cierta relación aplicativa, ello no conlleva sin más el cumplimiento del segundo de los requisitos exigidos, pero al no cumplirse el primero de ellos, no procede aplicar la prohibición, como establece la resolución combatida, por lo que debe desestimarse el recurso origen de las presentes actuaciones, confirmando la resolución impugnada, al ser conforme a derecho.
Que debemos desestimar y desestimamos el recurso contencioso-administrativo interpuesto por la Procuradora D.ª María Luisa Montero Correal, en nombre y representación de la mercantil Unidad Editorial, S.A, contra la resolución, de 20 de octubre de 2010, de la Oficina Española de Patentes y Marcas, que estimó el recurso de alzada interpuesto por la solicitante codemandada Marca Cardinal, S.L.P., contra la resolución, de 18 de mayo de 2010, que había denegado el registro de la marca mixta MARCA CARDINAL, con grafico, solicitada, n.º 2.904.017 para proteger productos y servicios de la clase 35, servicios de consultoría en organización y dirección de negocios y de consultoría profesional en negocios, anulando dicha resolución y concediendo el registro de dicha marca a la referida solicitante codemandada, representada por la Procuradora D.ª Rosa Sorribes Calle; y Confirmamos la resolución impugnada, de 20 de octubre de 2010, por ser conforme a derecho; todo ello sin efectuar imposición a la actora de las costas procesales.

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 artículo 6
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