Source: https://movimientofamiliarcristianozihuatanejo.wordpress.com/category/sin-categoria/
Timestamp: 2017-11-18 04:39:06+00:00

Document:
Sin categoría | Movimiento Familiar Cristiano Zihuatanejo
¿Padres laicos?
Posted by Daniel Reyes Guardia in Sin categoría.	Tagged: educación religiosa, Esteban Calderón, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.	Deja un comentario
“El Congreso Constituyente ha arrancado, por fin, el poder instruccional (la educación) del Clero; y si esta tendencia se lleva a efecto y persiste enérgicamente, el resultado será que ya no toque al Clero la formación del alma de la niñez, que es la esencia del alma del ciudadano. Niño laico, ciudadano laico, y cuando éste entre al ejercicio de sus derechos de tal, mejor orientación tendrá su voluntad y mejores frutos de ella”.
Libertad religiosa corresponde padres de familia
Estas fueron las palabras del diputado constituyente Gral. Esteban Calderón, en la discusión del artículo 3 de la Constitución Política de 1917.
Si bien la separación Iglesia y Estado se dio desde 1857 con las Leyes de Reforma, el tema de la educación laica fue vigente hasta la promulgación de la Constitución de 1917. Esto se materializó en la redacción del Artículo 3:
“Las escuelas primarias particulares sólo podrán establecerse sujetándose a la vigilancia oficial. En los establecimientos oficiales se impartirá gratuitamente la enseñanza primaria”.
Han pasado 97 años desde que se comenzó a vivir la laicidad en la educación que imparte el gobierno en México; sin embargo, los ideales de los constitucionalistas fueron un absurdo que incluso hoy algunos sectores de la sociedad insisten en que tengan vigencia.
Un argumento que es esgrimido desde el siglo XIX por los grupos liberales, es el relacionado al grado de influencia que puede llegar a tener el “clero”, al momento de impartir la educación en la población infantil. “La Iglesia es un enemigo del Estado, el quitarle funciones fortalece la soberanía y consolida a la nación”.
Para el grupo jacobino constitucionalista, el Estado es el educador nato, por lo que le corresponde elaborar los contenidos de los planes educativos; en otras palabras, definir lo que es bueno y malo para la juventud y la niñez. También afirman que enseñar educación religiosa provoca una deformación mental, pues los dogmas religiosos quedan en sentimientos que pueden desencadenar en fanatismo.
En ese modelo la autoridad tiene el control absoluto, la comunidad educativa (alumnos, profesores y principalmente padres de familia) están ausentes de cualquier toma de decisiones. Esta dinámica ha sido la constante durante ya casi un siglo.
Durante décadas se vivió una “doble moral”, pues incluso a pesar de la guerra cristera y la breve implementación de la “educación socialista”, el Estado mexicano permitía que planteles particulares impartieran clases de religión pero acosaba con inspecciones por parte de la autoridad educativa.
Para el abogado y doctor en historia Jorge Adame Goddard, fue hasta la reforma constitucional del artículo 130, en 1992, cuando el Estado reconoció que la educación religiosa no es un delito o una falta penada por las leyes, sino una actividad lícita que libremente pueden desarrollar las personas al amparo de la libertad de creencias que marca el artículo 24 constitucional.
El 19 de julio de 2013 se publicó una reforma al mencionado artículo 24 constitucional señalando acertadamente que “toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley”.
Pero queda pendiente un tema que no ha sido reivindicado por la clase política: el derecho de los padres de familia a decidir sobre el contenido de la educación de sus hijos, especialmente en los ámbitos moral y religioso.
México ha firmado y ratificado dos tratados internacionales de derechos humanos (Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, proclamado en la sede de la ONU en 1966, y la Convención Interamericana de Derechos Humanos conocida como el “Pacto de San José de Costa Rica), que reconocen el derecho de los padres a ser los primeros educadores, cuestión de sentido común.
Del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el artículo 18.4 dice textualmente que: “Los Estados partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.
Por su parte, el artículo 14.2 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos, dice: “Los padres, y en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos reciban educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.
El artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a partir del 2011 señala: “Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia, favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia”, por lo que México debe evaluar la pertinencia de hacer las modificaciones correspondientes para reconocer explícitamente el derecho primordial de los padres de familia en la educación de sus hijos.
Es esencial señalar que la responsabilidad de la educación religiosa sólo le corresponde a los padres de familia y no a las Iglesias o al Estado. La imposición de una agenda ya superada y anacrónica, siempre será una injusticia de consecuencias negativas. Por ello es urgente subsanar.
Posted by Daniel Reyes Guardia in Sin categoría.	Tagged: Jesús, Simón Pedro.	1 comentario
En las comunidades cristianas los corruptos son así. Se dice: Ah, es buen cristiano, pertenece a tal cofradía; bueno, es uno de nosotros. Pero nada: existen para ellos mismos. Judas empezó siendo pecador avaro y acabó en la corrupción. La senda de la autonomía es un camino peligroso. Los corruptos son grandes desmemoriados, olvidaron este amor con el que el Señor hizo la viña y los hizo a ellos. Cortaron la relación con este amor y se convirtieron en adoradores de sí mismos. ¡Cuánto mal hacen los corruptos en las comunidades cristianas! El Señor nos libre de deslizarnos por el camino de la corrupción… (Cf. S.S. Francisco, 3 de junio de 2013, homilía en la capilla de Santa Marta).
Cristo se turba. Y no era para menos. La situación era desconcertante. Había amado excepcionalmente a Judas, le permitió ver milagros, le reveló los secretos del cielo y le ofrecía el camino hacia el mismo, pero…
Posted by Daniel Reyes Guardia in Sin categoría.	Tagged: Betania, Jesús, judas iscariote.	Deja un comentario
Si de verdad queremos seguir a Jesús, debemos vivir la vida como un don para dar a los demás, no como un tesoro que se debe preservar. Jesús nos dice hoy una palabra dura: “Nadie tiene un amor más fuerte que el que da su vida”. Pero la liturgia de hoy, añadió, también nos muestra a otra persona: Judas, que tenía en sí la actitud opuesta. Y esto porque Judas nunca se dio cuenta de lo que es un don. Pensamos en aquel momento de la Magdalena, que lava los pies de Jesús con el nardo, tan caro: es un momento religioso, un momento de gratitud, un momento de amor. Y él se aísla y hace una dura crítica: “¡Pero esto podría ser utilizado para los pobres!”. Esta es la primera referencia que he encontrado, en el evangelio, de la pobreza como ideología. El ideólogo no sabe qué es el amor, porque no sabe entregarse. Judas estaba aislado, en su soledad y esta actitud de egoísmo ha crecido hasta la traición de Jesús… (Cf. S.S. Francisco, 14 de mayo de 2013, homilía en la capilla de Santa Marta).
Posted by Daniel Reyes Guardia in Sin categoría.	Tagged: Jesús, La cruz de Cristo.	Deja un comentario
y les dijo: «¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré? Ellos le asignaron treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregarle. El primer día de los Azimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: ¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer el cordero de Pascua?» El les dijo: Id a la ciudad, a casa de fulano, y decidle: “El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos.” Los discípulos hicieron lo que Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua. Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce. Y mientras comían, dijo: «Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará.» Muy entristecidos, se pusieron a decirle uno por uno: ¿Acaso soy yo, Señor? El respondió: El que ha mojado conmigo la mano en el plato, ése me entregará. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido! Entonces preguntó Judas, el que iba a entregarle: ¿Soy yo acaso, Rabbí?» Dícele: Sí, tú lo has dicho.» Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: Tomad, comed, éste es mi cuerpo. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: Bebed de ella todos.
Porque Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, el de todos nosotros, y lo lava, lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios. Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero, que nadie puede llevárselo consigo, lo debe dejar. Mi abuela nos decía a los niños: El sudario no tiene bolsillos. Amor al dinero, al poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación. Y también -cada uno lo sabe y lo conoce- nuestros pecados personales: las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo y a toda la creación. Y Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección. Este es el bien que Jesús nos hace a todos en el trono de la cruz. La cruz de Cristo, abrazada con amor, nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría, a la alegría de ser salvados y de hacer un poquito eso que ha hecho él aquel día de su muerte. (S.S. Francisco, 24 de marzo de 2013).
Posted by Daniel Reyes Guardia in Sin categoría.	Tagged: Caifás, la nación, Sumo Sacerdote.	1 comentario
El hecho que en definitiva precipitó la situación y llevó a la decisión de dar muerte a Jesús fue la resurrección de Lázaro en Betania. El Evangelio de Juan nos hace saber que en la siguiente reunión del sanedrín se constató: “Este hombre realiza muchos signos. Si le dejamos que siga así todos creerán en Él y vendrán los romanos y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación”. Ante estas previsiones y temores Caifás, Sumo Sacerdote, se pronunció con esta sentencia: “Conviene que muera uno sólo por el pueblo y no perezca toda la nación”. El Evangelista añade: “Esto no lo dijo de su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación, y no sólo por la nación sino para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos”. Y concluye: “Desde este día, decidieron darle muerte”.

References: artículo 3
 Artículo 3
 artículo 130
 artículo 24
 artículo 24
 artículo 18
 artículo 14