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Timestamp: 2020-08-13 03:13:06+00:00

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El derecho a la educación obligación legal que debe prevalecer equilibrada
por Veronica Cruz Tro de Audiolís | 14 Ene 2020 | 0 Comentarios
Relación laboral entre trabajador y empresa
Cambio de turno acordado con el encargado de tienda
Horario de trabajo del resto de trabajadores en plantilla
Estudios cursados por el trabajador
Presentación de escrito a la empresa solicitando turno fijo de tarde
Conclusiones alcanzadas por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia
Dimensión constitucional del derecho a la educación
El contrato de formación y el derecho a la educación
Horario de trabajo y de estudios
El derecho a la educación es una obligación legal que las empresas no pueden ignorar.
El Tribunal Superior de Justicia de Galicia determina que la accesibilidad del trabajador a la educación no se trata de una facultad discrecional de la empresa, sino que es una obligación legal a cumplir (Sentencia de 21 oct. 2019. Rec. 3303/2019).
En el caso que se nos plantea, el trabajador solicitaba elegir turno de trabajo (fijo de tarde) en base a los términos del artículo 23.1.a) del Estatuto de los Trabajadores, para poder asistir a un ciclo formativo de segundo grado en gestión de ventas y espacios comerciales en un instituto de educación secundaria de Pontevedra.
El trabajador con categoría profesional de dependiente tenía una antigüedad en la empresa desde febrero de 2015, con un contrato indefinido a tiempo parcial desde enero de 2016 (de 25 horas semanales).
El horario de trabajo siempre era determinado por cada turno según el planning establecido por la empresa y de acuerdo a su jornada semanal.
Los turnos alternativos comprendían diferentes franjas horarias y la asignación de cada turno se hacía de manera rotatoria: semana turno de mañana y tarde entre las 9:00 y las 16:00 horas, y/o entre las 16:00 y las 23:00 horas.
Los turnos rotativos de mañana y tarde siempre fueron prestados por el trabajador con respeto a los límites legales y con el descanso semanal de en algunas semanas de 1 día más domingo y en algunas semanas de sólo el domingo (meses de julio y agosto por campañas de rebajas).
Esta relación laboral era regida por el Convenio colectivo de comercio vario de la provincia de A Coruña.
En el mes de octubre de 2017 el trabajador solicita al encargado de la tienda concentrar su horario en menos días a la semana y poder librar 2 días a la semana más los domingos, para poder compatibilizar su prestación de servicios con los estudios que comenzaba a cursar.
El ajuste del horario del trabajador se hizo durante el curso escolar pero sin llegar a adquirir este derecho, puesto que el encargado fue ajustando los horarios para ayudarlo pero no elevó la petición a la Dirección de la empresa, que se mantuvo ajena a tal decisión.
El encargo le organizaba las libranzas en la forma interesada únicamente mientras la fuera posible, en función de las circunstancias y necesidades de la tienda, «era una forma de reconocer el derecho a la educación como una obligación legal» encubierta.
Llegado el mes de mayo de 2018 y como consecuencia de una serie de modificaciones en la tienda que comportaron la modificación en la carga de trabajo, el encargado comunica al trabajador que ya no podrá organizar los días de trabajo y libranza en la forma en la que no venía haciendo.
Tras finalizar el curso escolar y el período vacacional estival en junio de 2018, el trabajador volvió a prestar sus servicios en los turnos rotativos de mañana y tarde.
Un total de 19 trabajadores prestan servicios en la empresa demandada, de los cuales 11 son indefinidos y el resto son trabajadores temporales, que pueden variar en función de las diferentes necesidades empresariales.
Todos los trabajadores prestan servicios en turnos rotatorios de mañana y tarde, salvo dos de las trabajadoras indefinidas que tienen concedida una reducción de jornada con concreción horaria por guarda legal.
Los horarios de los turnos de trabajo son los siguientes: turno de mañana de 9:00 a 16:00, turno de tarde de 16:00 a 22:000 y un turno intermedio de 12:00 a 17:00 horas, para cubrir el servicio durante el tiempo que intermedia en los cambios de turno de mañana y tarde.
El trabajador estaba matriculado y cursaba estudios de ciclo formativo de segundo grado en gestión de ventas y espacios comerciales en un instituto de educación secundaria de Pontevedra.
Los horarios de dicho curso eran de lunes a viernes de 9:00 a 14:30 horas y los lunes y miércoles de 16:00 a 18:15 horas.
En diciembre de 2018 la Jefatura de Estudios del Centro comunica al trabajador que ha perdido su derecho a evaluación debido a la inasistencia reiterada y sin justificar en determinados módulos formativos, teniendo derecho únicamente a realizar una prueba extraordinaria de evaluación previa a la evaluación final de módulos correspondientes.
A fecha 16 de octubre de 2018 el trabajador decide presentar un escrito a la empresa en el que con alegación del artículo 23 del E.T solicita que sus turnos de trabajo sean de lunes a viernes a partir de las 16:00 horas y los sábados a disposición de la empresa.
El trabajador quiere que se le reconozca el derecho a la educación como una obligación legal que respete promoción y formación profesional.
La mercantil demandada contesta a la solicitud indicando la imposibilidad de acceder a lo solicitado, ya que en la empresa se encuentra instaurado un sistema de turnos rotatorios de mañana y tarde, conforme al cual el sistema de concreción horaria que el trabajador peticiona no respeta, y todo ello al margen de los problemas organizativos que esto implicaría.
Se declara la existencia de vulneración por parte de la mercantil demandada del derecho fundamental del demandante a la educación consagrado en el artículo 27 de la Constitución española, en relación con el artículo 23.1.a) del Estatuto de los Trabajadores.
Es declarada la nulidad radical de la actuación de la mercantil demandada.
El reconocimiento al trabajador del derecho a la elección de turno de trabajo en los términos del artículo 23.1.a) del Estatuto de los Trabajadores, para poder asistir a las clases del curso formativo que desempeña.
La indemnización al trabajador en la suma de 3.000 euros en concepto de daños y perjuicios por vulneración del derecho fundamental a la educación.
La empresa demandada no argumenta las causas organizativas que impedían o dificultaban la aceptación del turno fijo de tarde solicitado por el trabajador.
No resulta acreditado que las modificaciones de la carga de trabajo en la tienda incidieran en la opción del trabajador por el turno fijo de tarde, que le permitiera acceder a su educación y promoción.
La Jurisprudencia argumenta al respecto que:
“Las normas fundamentales (artículos 27.1, 35.1 y 40 CE) y las de rango de legalidad ordinaria (artículos 4.2.b) y 23.1.a) del ET) hacen prevalecer sobre cualquier otra circunstancia, salvo prueba en contrario, el ejercicio por los trabajadores de su derecho a la promoción profesional, y en tal sentido no es aceptable limitar el alcance y el efecto de las normas que reconocen tal derecho más allá de lo razonable, mediante una interpretación restrictiva que no encuentra justificación alguna” (STS de 25 de octubre de 2002 – Rec. 4005/2001 y de 6 de julio de 2006 – Rec. 1861/2005)».
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La promoción profesional de los jóvenes depende en gran medida de la formación del trabajador.
Durante años los legisladores han buscado un equilibrio entre los intereses del trabajador y la empresa, estableciendo un régimen obligacional entre ambas partes que garantice el derecho a la formación y educación del trabajador con el derecho a la libertad de empresa.
Bajo esta misma línea ha actuado siempre el contrato de formación dentro del mercado laboral, garantizando la formación y capacitación de jóvenes con bajo nivel de cualificación en el puesto de trabajo para el que son contratados.
El objeto con el que nace este contrato es la cualificación profesional en un régimen de alternancia de actividad laboral retribuida en una empresa con actividad formativa recibida en el marco del sistema de formación profesional para el empleo o el sistema educativo.
El contrato de formación garantiza el derecho fundamental a la educación consagrado en el artículo 27 de la Constitución, las acciones que lo desarrollan conducen a la formación del trabajador y al respeto de la empresa a la promoción profesional.
La duración mínima del contrato de formación es 1 año y la máxima de 3, en los que deberán ser combinadas las horas dedicadas a trabajo efectivo con las horas dedicadas a la actividad formativa.
Significa que, durante el primer año, el trabajador ocupará el tiempo de trabajo efectivo en un 75% de la jornada (30 horas semanales) y en un 85% (34 horas semanales) en el segundo y tercer año.
El resto del tiempo deberá dedicarlo a la actividad formativa, es decir, el primer año un 25% de la jornada (10 horas semanales) y un 15% (6 horas semanales) en el segundo y tercer año.
En la práctica, se pueden agrupar las horas de formación en los días de menor carga de trabajo, lo que permite al empresario disponer de su trabajador a jornada completa en aquellos días que más lo necesite y mayor carga de trabajo registre la empresa.
Se garantiza el derecho a la educación como una obligación legal para el alumno- trabajador.
Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia núm. 5511/2019 (Rec. 3303/2019).
Sentencia del Tribunal Supremo de 25 de octubre de 2002 (Rec. 4005/2001).
Sentencia del Tribunal Supremo de 6 de julio de 2006 (Rec. 1861/2005).
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¿Se puede trabajar a turnos con un contrato de formación?

References: artículo 23
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 artículo 27
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