Source: https://volantexizquierda.wordpress.com/2014/05/
Timestamp: 2017-11-25 09:17:24+00:00

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mayo | 2014 | Volante x Izquierda
Richard Nixon y su indignación por la nacionalización del cobre: “Es hora de pegarle a Chile en el culo”
Se trata de 366 informes que suman más de mil páginas y que dan cuenta de varios diálogos del mandatario estadounidense con el ese entonces asesor de Seguridad, Henry Kissinger. En ellos quedan en evidencia los intentos de Washington de impedir la llegada de Salvador Allende al poder, como también las medidas contra su administración.
El ex presidente estadounidense Richard Nixon mantuvo a comienzos de la década de 1970 una constante preocupación por la situación política y económica de Chile, tanto por la llegada de Salvador Allende a la Presidencia, como después por la nacionalización del cobre, cuestión que terminó por irritarlo y lo llevó a señalar que había llegado la hora “de pegarle a Chile en el culo”.
Así dan cuenta varios documentos que forman parte de 366 informes que fueron desclasificados el viernes último por la oficina historiográfica del Departamento de Estado de los Estados Unidos, varios de los cuales destaca este sábado el diario La Tercera y que fueron ordenados cronológicamente en un trabajo que efectuaron durante una década los ex funcionarios de esa repartición norteamericana James Siekmeier y Janes McEvleen.
La información da cuenta que los esfuerzos de la CIA por impedir que Allende y la Unidad Popular llegaran al poder se remontan a la época del gobierno de Eduardo Frei Montalva, donde ya existía preocupación por la posibilidad de que dicha administración demócrata cristiana se alejara de su alianza con Washington, cuestión que el propio mandatario habría descartado, según reportó en ese entonces el ex embajador de Estados Unidos en Chile, Edward Korry, tras sostener ambos una conversación al respecto.
Pero donde sin duda queda en evidencia la intervención estadounidense en la política nacional, es en las conversaciones que Nixon sostuvo con el ese entonces asesor de seguridad del país norteamericano, Henry Kissinger, y las medidas que adoptó este último antes y después de la llegada de la UP al poder.
De hecho, un mes antes de que eso ocurriera, según consta en un archivo del 19 de agosto de 1970, Kissinger encabezó una reunión de coordinación entre distintas agencias que conformaron el denominado Grupo de Revisión Especial. Allí, solicitó al director de la CIA Richard Helms “un plan lo más preciso posible que incluya las órdenes que se darán el 5 de septiembre a quiénes y de qué manera”.
Asimismo señala que se debía presentar al presidente de EE.UU. “un plan de acción para prevenir una victoria de Allende (en el Congreso) y precisa que el Presidente (Nixon) puede decidir moverse incluso si nosotros no se lo recomendamos”.
Más adelante, los documentos dan cuenta de una conversación donde Nixon insta a Kissinger a tomar las medidas necesarias para impedir que el Congreso Nacional confirmara la victoria del fallecido mandatario socialista, manifestando que se debía “hacer gritar su economía”.
Un documento fechado un año después muestra la reacción de Nixon tras enterarse por el diario The New York Times sobre la nacionalización del cobre.
“Viste esto”, le pregunta el presidente a su asesor de seguridad. Este le responde “Sí, lo vi” y Nixon replica, de forma enérgica: “Y tienes preparado algo que decir (…) encárgaselo a (Alexander) Haig el más duro hijo de puta que tienes, que trabaje en algo. Es hora de pegarle a Chile en el culo”, frase que repite más adelante en el mismo diálogo.
En las más de mil páginas del texto, se halla también un documento del 10 de marzo de 1972 que da cuenta de las gestiones del general Alfredo Canales para organizar un golpe de Estado contra Salvador Allende. El militar detalló en una reunión en Santiago con un contacto de la CIA que tenía el respaldo del 80 por ciento de las Fuerzas Armadas y que su plan, que habría compartido el 4 de marzo con otro alto oficial, planteaba como “pretexto necesario para sacarlo del poder” el hecho de sobrepasar sus atribuciones en la reforma constitucional sobre la economía chilena.
Se informó que el National Security Archive dio a conocer los documentos ad portas de la publicación de un artículo en la revista Foreign Affairs firmado por el ex agente de la CIA Jack Devine, que asegura que la CIA advirtió a Nixon dos días antes del 11 de septiembre de 1973 que venía un golpe en Chile.
Letelier, Pinochet, Fidel y el golpe
La Tercera destacó en particular algunos archivos, como uno del 25 de noviembre, el que da cuenta de un diálogo de un diplomático chileno con el presidente cubano Fidel Castro. En esa conversación, este último le habría manifestado que supuestamente estaba arrepentido de haberse enfrentado tan rápidamente con Estados Unidos y que le recomendaba a Allende no cometer sus mismos errores para no llegar a un punto de no retorno con Washington.
Otro memorándum se refiere a una conversación de Kissinger con el canciller chileno Orlando Letelier, a quien el 23 de marzo de 1971 le planteó su preocupación por la nacionalización del cobre y manifestó el deseo de Estados Unidos de ver una solución constructiva entre el gobierno de Chile y las compañías cupríferas. Y también le hizo ver que el deseo de su gobierno era mantener las tradicionales buenas relaciones con Chile.
Poco más de dos años después, un mes antes del golpe militar, el 13 de agosto de 1973, un jefe de la división del Hemisferio Occidental de la CIA, de nombre David Phillips, reportó un diálogo donde el embajador de EE.UU. en Santiago planteó que no creía conveniente que Estados Unidos instigara a las FF.AA. para dar un golpe a Allende. Esto, porque, si bien el agregado de Defensa de EE.UU. creía que entre el 80 y 90 por ciento de las ramas castrenses estaban contra Allende, sus líderes –como los generales Carlos Prats, Augusto Pinochet, Sepúlveda, Urbina, Pickering y Brady– apoyaban con firmeza al régimen constitucional.
Entre los documentos más recientes de esta serie desclasificada el viernes último, aparecen dos memos enviados el 11 de septiembre por Kissinger a Nixon. En el segundo, despachado a las 17.00 horas , le informa que el golpe tuvo éxito y que Allende se suicidó. “Un desafiante (y, según se reporta, borracho) Allende finalmente aceptó la derrota”. Y en una reunión al día siguiente con miembros del Pentágono y la CIA, donde uno de los temas fue la posibilidad de que Allende se convirtiera en mártir, Kissinger dijo que no se apurarán por reconocer al nuevo gobierno. Y también insistió en saber si Allende se quitó la vida o lo mataron.
Publicado por pelao14 en 24 mayo, 2014 en Política
Etiquetas: Estados Unidos, Golpe de Estado, Nixon, Salvador Allende
Autocad 2015, ya está disponible y viene con bastantes novedades.
Particularmente, creo que se ha hecho un buen trabajo, especialmente con las nuevas funcionalidades relacionadas con los mapas de Microsoft (Bing Maps) y las posibilidades de Autocad 2015 con las Nubes de puntos. Como usuario GIS, estas dos novedades, justifican por sí solas la molestia de migrar a una versión superior.
Echémos un vistazo al conjunto de novedades de Autocad 2015 para que vosotros mismos podáis valorar la idoneidad de la nueva versión y así actualizar o por el contrario, permanecer en la versión actual.
Sistemas Operativo XP
Autodesk comunicó oficialmente que AutoCAD 2014 (y toda la familia de productos 2014) sería la última versión compatible con Windows XP. De este modo, Autocad 2015 sólo estará disponible para Windows 7, 8 y 8.1 (Windows Vista ya fue discontinuado en 2013).
Todos los requerimientos de sistema de Autocad 2015, aquí.
Cambios en la Interfaz de trabajo
El programa ofrece ahora una interfaz de usuario más oscura que afecta al área de dibujo, la cinta, la barra de estado y todas las paletas. La nueva interfaz minimiza el contraste entre entorno de herramientas y dibujo ayudando a reducir la tensión ocular.
Este cambio de look, le otorga al programa un aire más sofisticado, en la línea de las aplicaciones en la nube que ha venido sacando Autodesk últimamente.
Espacio de Trabajo Clásico
El Espacio de trabajo Clásico ha sido eliminado en Autocad 2015. Esto no quiere decir que desaparezcan los menús y las barras de herramientas de siempre, Autocad sigue contando con la posibilidad de insertar estos componentes en pantalla, pero el usuario tendrá que incorporar estos elementos en la interfaz de usuario, de una forma más manual.
Autocad 2015, introduce el concepto de galerías. Desde la cinta de opciones, el usuario podrá ver galerías de objetos como bloques, cotas, directrices, textos… definidas en el proyecto, facilitándose mucho la visualización de las entidades existentes y automatizándose aún más la inserción de éstas en el dibujo. Simplemente, arrastrando y soltando se inserta el contenido.
Integración con BIM 360
Una nueva ficha de la cinta de opciones, llamada BIM 360, ofrece un acceso directo para compartir los modelos de Autocad en el visor BIM online de Autodesk (BIM Glue) permitiendo visualizar la información CAD con el resto del equipo del proyecto BIM, así como estudiar si hay conflictos o colisiones con otras entidades del diseño.
Mejoras en las Ventanas Gráficas del Espacio Modelo
Las Ventanas gráficas del espacio modelo han mejorado significativamente ofreciendo más flexibilidad y una mayor facilidad de uso. Después de crear varias ventanas gráficas en el espacio modelo, una línea azul gruesa identifica claramente la ventana activa. Además, ahora es posible cambiar el tamaño de cualquiera de las ventanas, simplemente arrastrando los límites de las ventanas (Igual que en 3D Studio).
Mapas de Microsoft (Bing Maps)
La versión 2014, incorporó la novedad de visualizar los mapas de Microsoft (Bing Maps) en el área de dibujo de Autocad. Autocad 2015, lleva mucho más allá esta funcionalidad, con la incorporación de varias opciones demandadas por los usuarios en el último año.
Una gran novedad sobre los mapas de Microsoft es la posibilidad de capturar e imprimir las imágenes de Bing. Una nueva herramienta en la ficha Geolocalización, permite capturar una ventana definida o la vista actual. De esta manera, es posible emplear los datos de Bing Maps en modo Offline así como utilizarlos en las presentaciones realizadas con Autocad.
La nueva herramienta Resolución de mapa permite obtener una imagen de mayor o menor resolución del servicio de mapas. Es importante, ya que hay que tener en cuenta que las imágenes con más alta resolución no son necesariamente las más recientes. De este modo, se puede jugar con las diferentes ráster que proporciona Bing Maps de una misma zona, y establecer el más oportuno, el más reciente, el de mayor precisión…
Por último, también resulta interesante la posibilidad de controlar el brillo, el contraste y la transparencia de las imágenes. Autocad 2015, dispone del control de estos parámetros, para las capturas descargadas.
Cuando nos llega una nube LIDAR (en formato .las, .asc. .xyz…), archivos que suelen contar con millones de puntos, estos no pueden ser insertados dentro de Autocad directamente, hay que indexarlos. Así, el sistema pueda gestionar semejante cantidad de información.
AutoCAD, desde la versión 2011, contaba con la posibilidad de crear ficheros indexados “PCG” o “ISD” a partir de nubes de puntos LIDAR, pero ya entonces surgieron 2 problemas:
El tiempo. Para indexar ficheros LIDAR (y generar el fichero PCG o ISD) de gran tamaño, el sistema puede estar horas, incluso días, lo que impide el empleo de la licencia de Autocad para otras operaciones.
Lentitud de Exploración. Autocad no está optimizado para la inspección de semejantes nubes de puntos. Muchos usuarios reclaman desde entonces un entorno más operativo.
Autodesk, por ello, en Autocad 2015 retira la herramienta Crear Nube de Puntos (con la que se generan desde Autocad los índices de puntos) y propone Autodesk Recap, que pasa a instalarse por defecto junto a Autocad, como el producto apropiado donde indexar y visualizar las nubes de puntos.
Se establece un nuevo workflow para el trabajo con Nubes de Puntos, que pasa por el paso previo de los ficheros por Autodesk Recap.
De este modo, la licencia de Autocad queda liberada de indexar o simplemente visualizar nubes de puntos, pudiendo emplearla en otros cometidos.
Autocad 2015, también trae novedades en relación a las nubes de puntos importadas en Autocad, como por ejemplo la posibilidad de usar la información geográfica que contengan, para insertarlas en coordenadas.
Por último, y muy importante, Autocad 2015 añade la posibilidad de hacer snap sobre la información de las nubes de puntos. Aparecen tres nuevos SNAPS (punto, perpendicular y cercano sobre plano) que permiten emplear las nubes como base para digitalizar.
Design Feed Offline
Design Feed, proporciona un interesante método para añadir mensajes o imágenes a un elemento del dibujo. Hasta ahora, esto sólo era posible sobre ficheros que habían sido subidos a la nube de Autodesk. Autocad 2015, permite emplear la fuente del diseño sobre archivos offline, guardados exclusivamente en local, ampliando el rango de acción de esta funcionalidad tan interesante. En el blog, ya comentamos cómo funcionaba esta característica en la noticia La red Social atrapa Autocad.
Grabación de la ejecución
Parece que Autodesk empieza a tomarse más en serio la experiencia de usuario. En Autocad 2015, aparece una nueva herramienta denominada Performance Recorder, que podemos traducir como grabación de la ejecución, que nos permite grabar un vídeo fácilmente de una acción o una serie de acciones (No confundir con las macros, esto graba un vídeo, no un script).
La finalidad de esta grabación es comunicar un error o el empeoramiento del rendimiento del producto. Al acabar la grabación, automáticamente aparece un formulario para complementar el vídeo con información que es enviado directamente a Autodesk y que previsiblemente responderá con una solución al problema planteado.
Con esta manera de proceder, la resolución del mismo apunta a que será mucho más efectiva que la actual. El único requisito necesario es estar registrado en la cuenta de Autodesk 360.
En Autocad 2015 puedes hacer clic en un área en blanco del dibujo y arrastrando, trazar una figura irregular alrededor de un conjunto de objetos para crear una selección de tipo lazo. También es posible crear una ventana rectangular haciendo clic en cada esquina del rectángulo.
Apariencia del Cursor.
El cursor ahora proporciona información contextual. Incluye iconos para reflejar muchas operaciones comunes. Además, el cuadrado que había en la intersección de la cruz es retirado, para que sea más fácil seleccionar los objetos.
Las Listas de capas ahora se muestran con un orden natural. Por ejemplo, los nombres de las capas 1,4,25,6,21,2,10 se ordenan como 1,2,4,6,10,21,25, en lugar de 1,10,2,25,21,4, 6. Este orden de las capas se aplica en todos los combos que incluyen las capas.
Puede restaurar el orden ASCII utilizado en versiones anteriores, al cambiar la nueva variable de sistema SORTORDER a 0.
Para acabar, una interesante funcionalidad nueva en 2015, la posibilidad de previsualizar los resultados de los modificadores de Autocad como recortar, alargar, igualar… antes de confirmar el cambio.
Autocad 2015, estará disponible en breve desde el portal de Autodesk (http://www.autodesk.com) así como a través del centros del suscriptor (http://subscription.autodesk.com) para aquellos que poseéis versiones comerciales de producto.
vía Blog GIS & Autodesk.
Publicado por pelao14 en 23 mayo, 2014 en Geociencias, Ingeniería y Construcción, SIG
Etiquetas: Autocad, Autodesk, Civil 3D
Castro se ha sacudido lentamente la espesa neblina que cubrió esta madrugada los fiordos, embarcaciones, palafitos y residencias de la ciudad. Aprovechando que salió el sol y la marea está baja, los turistas se van acercando tempranamente al puerto para tomar un tour en las lanchas que recorren el fiordo de Castro, uno de los tantos brazos de agua que desmigajan Chiloé hacia el este.
Al son del vals chilote ‘El tornado’, el Tenten Vilu recibe pasajeros para la primera vuelta dominical. Las familias ya acomodadas se abrochan los chalecos salvavidas para recorrer el fiordo, contenido al este y norte por suaves y frondosas colinas verduscas. Para capear el frío, algunos portan gorros chilotes -un clásico de la industria local del souvenir- comprados en el mercado provisional de Yumbel o bien, en Angelmó, allá en el continente, en Puerto Montt.
– Hola a todos, soy Cristián. Pregúntenme de todo, y si no lo sé, sabré mentir –bromea el guía turístico al presentarse.
Una breve explicación mitológica sobre la geografía de la Isla Grande de Chiloé que justifica el nombre de la embarcación luego da paso a una memorizada reseña sobre Castro, mientras el Tenten Vilu ya surca el fiordo con tonadas chilotas de fondo. La ciudad se aleja y los turistas toman privilegiada posición para contemplarla: las casas coladas entre la vegetación sobre la colina, los palafitos a orillas del mar, el Unicornio Azul, y la Iglesia Católica de San Francisco, de firma italiana, maderas locales, influencia neogótica y vestida de amarillo vaticano y lila cúspide.
A este paisaje hay que sumarle el Mall Paseo Chiloé, rebautizado por los medios como el Mall de Castro. El primero de la isla y suficientemente polémico y desescalado como para llamar la atención del resto del país, especialmente Santiago, a 1.200 kilómetros hacia el norte.
Los turistas se incomodan ante la escena y algunos fruncen el ceño al contemplar al centro comercial quebrando el skyline de la ciudad. Cristián, el guía, explica rápidamente que “hubo 16 denuncias para parar la obra, porque hubo un decreto municipal durante años que prohibía que cualquier obra fuera más alta que la Iglesia. Incluso le hicieron rebajar unos pisos, revestirlo con madera, pero el mall va sí o sí porque acá con plata, baila hasta la gata” y un pasajero se aventura a realizar la misma pregunta que se repite en todos los tours: ¿y qué piensa la gente de Castro al respecto?
“Todos queremos mall. La mayoría de los que reclaman son los de afuera. Acá cuantas más tiendas grandes tengamos, mejor para nosotros: más competencia y las cosas son más baratas”, señala Cristián. Y ante el enmudecimiento de la tripulación, se perciben los clics de las cámaras capturando la nueva postal, mientras el acordeón de ‘Corazón de escarcha’ se escucha más nítido que nunca.
Y el guía cambia el tema.
CUANDO NOS ACORDAMOS DE CASTRO
Volvamos a 2012: el 29 de febrero se viralizó en Facebook una fotografía del nuevo skyline de Castro: una mole de hormigón en construcción y 29 mil metros cuadrados salvados por alzaprimas, cubierto por telas blancas y andamios, erigiéndose sobre la ciudad y dejando a la Iglesia en un vergonzoso segundo plano.
Fue repentino, nadie lo advirtió y ningún medio masivo había hablado de él antes. Por esas fechas, las sensibilidades sociales estaban a flor de piel, pues veníamos de finalizar un año de decisivas movilizaciones estudiantiles, reflejo de una ciudadanía más consciente y participativa.
Por lo mismo, ese marzo fue contundente en declaraciones públicas y denuncias judiciales: el arquitecto chilote Edward Rojas declaró que el mall atentaba “contra el patrimonio y la identidad de sus habitantes”; el Colegio de Arquitectos envió una carta exigiendo al Ministerio de Vivienda la paralización de las obras; declaración que repetirían estudiantes de once escuelas nacionales de arquitectura. A las tres semanas, la Unesco exigió un informe sobre el impacto del mall, considerando el estatus de Patrimonio de la Humanidad de la Iglesia de San Francisco.
Mientras tanto, la necesidad de buscar un culpable tomó la figura de Nelson Águila y Jacob Mosa, alcalde de Castro y controlador del holding familiar Grupo Pasmar, respectivamente. Para entender la relación entre municipio e inversionista, retrocedamos nuevamente para desnudar un historial de precisas modificaciones normativas, inversiones fallidas e incluso la intervención de la Contraloría.
Documentado prolijamente por ‘Ciudadanos por Castro’, en septiembre de 2007 el Municipio de Castro discute y aprueba en sesión extraordinaria una propuesta privada -de parte del Grupo Pasmar- de un nuevo terminal de buses de 2.500 m2, entregado en arriendo directo por 30 años. No obstante, el Plan Regulador vigente (PRC 2007) prohibía su construcción en el centro histórico, así que al año siguiente se aprueban las modificaciones al instrumento de planificación, permitiendo “equipamiento clase infraestructura de transporte y terminales de buses en predios cuya superficie sea igual o mayor a 1.500 m2”, según el documento oficial.
La Contraloría, informa ‘Ciudadanos por Castro’, dictamina que la entrega del Terminal de Buses a Pasmar debe ser mediante licitación pública abierta y no a través de un contrato directo. A pesar del fracaso, las modificaciones al Plan Regulador permiten aumentar el metraje original de una propuesta de mall del mismo holding -con permiso de edificación aprobado según el PRC original- e inician las construcciones en 2010 con un edificio distinto al aprobado en el permiso de edificación. ‘Ciudadanos por Castro’ documenta que la Dirección de Obras Municipales emite órdenes de paralización de obras en noviembre de 2011, pero la constructora las ignora hasta que en febrero de 2012 el Juzgado de Policía Local -a través de una denuncia municipal- aplica una multa a Grupo Pasmar, quien la rechaza automáticamente. Días después, la fotografía de la ciudad es de público conocimiento y el escenario se complica, pues los ojos del país están puestos en Castro.
Desde ese momento, y pronto a su anunciada inauguración en septiembre de 2014, los esfuerzos por contar con el beneplácito de la opinión pública pasaron desde revestir de madera la fachada principal hasta realizar una encuesta ad hoc entre los castrinos (94% a favor); pasando por la invitación a un medio de prensa nacional para conocer el proyecto en detalle, pero lo único rescatable de esa visita fue una frase de antología de parte del Gerente Comercial: “el proyecto buscó privilegiar la vista desde el patio de comidas. La idea es que los visitantes tengan acceso a esta postal, sin costo y bajo techo”.
UNA INCÓMODA CAJA DE PANDORA
En un intento por desmarcarse de las irregularidades administrativas y normativas del centro comercial, el alcalde se defendió señalando que la discusión era ‘centralista y elitista‘. Sin embargo, no deja de ser cierto que el mall -cual Caja de Pandora- liberó un rosario de problemáticas de larga data. La más obvia versa sobre la consolidación en Chile hace ya veinte años del mall como batería concentrada de servicios privados compensatorios ante la reducida oferta de equipamiento público y un urbanismo neoliberal que estimula la ausencia de una verdadera y concienzuda planificación urbana. Igualmente, el ejercicio del vitrineo como actividad de ocio es la simbiosis nacional entre entretenimiento y consumismo, concordante con el grado de penetración del mall en Chile: en 2013 registramos 15,03 m2 de centros comerciales per cápita, el índice más alto en Latinoamérica.
Por lo mismo, el arribo del mall a Chiloé reduce tanto las ansias por los equipamientos exigidos masivamente así como también matiza la alta dependencia con Puerto Montt, a cinco horas de Quellón y tres desde Castro, incluyendo el cruce en barcaza a través del Canal de Chacao. ”Fíjese que perdemos un día completo en ir y volver, y súmele el costo de los pasajes en bus ($12.000, 22 USD)”, señala Marcos, pescador de la Caleta Pedro Montt.
También esta Caja de Pandora visibiliza el persistente centralismo administrativo, económico y demográfico que ejerce Santiago y que históricamente ha alimentado los problemas que catalizaron protestas como en Aysén el 2012: limitada conectividad con el resto de la región y país, elevado costo de vida, bajos sueldos y escuálida reinversión de las ganancias privadas en las ciudades productivas, pues éstas regresan a la capital.
Esa carencia de servicios ha sido bien aprovechada por el Grupo Pasmar, fundado por la familia Mosa instalada en Frutillar en los años setenta y cuyo brazo inmobiliario actualmente maneja tres hoteles, dos centros comerciales en Puerto Montt y construye otro en Puerto Varas, el cual recibió críticas por tapar la vista de la Parroquia del Sagrado Corazón. Igualmente, que los proyectos del Grupo Pasmar estén en una misma región no es casualidad: en entrevista a La Tercera, el gerente general de Pasmar apeló a que “existen necesidades insatisfechas en ciudades como Puerto Montt y Castro” y el anuncio en 2012 de los US$ 119 millones de inversión en la región así lo confirman.
La construcción además evocó al desarrollo urbano devorador del patrimonio e identidad de ciudades completas. Por el mall, tanto arquitectos como urbanistas y estudiantes rasgamos vestiduras por los valores arquitectónicos que estaban (están) en peligro, y se enjuició despectivamente a los castrinos por querer pasar el fin de semana vitrineando como sucede lamentablemente en el resto del país, en vez de leer entre líneas y reconocer la ausencia de equipamientos y servicios que sufre Chiloé.
En el clímax del debate, vimos a especialistas enfrascados en sendas discusiones sobre el futuro de Castro, quedando totalmente rezagada la opinión de los ciudadanos sobre esa dicotomía entre la conservación del patrimonio y las legítimas aspiraciones de desarrollo tanto de sus ciudades como propias. También quedó en evidencia la descafeinada formación en las escuelas de arquitectura sobre las lógicas económicas en la ciudad contemporánea: negación del mall como fenómeno consolidado, demonización del mandante/victimización del arquitecto y una pobre estimulación de la crítica estudiantil basada en el sentido común.
Esta discusión de salón de té desde las tribunas de los periódicos santiaguinos fue bien aprovechada por el alcalde de Castro, para ridiculizar al gremio invocando el estereotipo del arquitecto mesiánico: respondiendo al presidente del Colegio de Arquitectos, Águila ironizó señalando que éste opinaba “desde el ‘barrio alto’ de Santiago y trata de impostar su visión a estos ‘pobres’ habitantes de esta ignota isla”.
A pesar de lo que uno puede imaginar, el centro comercial no se ve desde la Panamericana Sur que anuda Chiloé de extremo a extremo y tampoco se distingue desde la Plaza de Armas, pero basta una caminata de cinco minutos para encontrarlo (400 metros), pues el mall aprovecha una geografía que en ese punto de la ciudad se derrama hacia el fiordo, regalándole una vista privilegiada hacia el mar y las colinas circundantes, lo cual explica su grotesca aparición en las postales.
La mole de hormigón se acomoda con evidente sobrepeso entre viviendas familiares de madera de dos pisos, frente a una carnicería, una pequeña farmacia y un callejón de tierra que conecta casas generosas en ventanas que reciben el sol al amanecer. Mientras tanto, la salida posterior da a San Martín, avenida de pequeños locales comerciales enfrentados a una escuela, el Luis Uribe Díaz, en cuya esquina sureste unos taxistas matan el tiempo probando el milcao frito que venden tres mujeres en canastos arropados, evitando que el frío matutino las enfríe.
Ése es el vecindario del mall y los castrinos son claros: será muy bien recibido, aunque algunos reparen en el tema estético. No obstante, la postal del Castro eclipsado por el centro comercial resulta nítida desde la Costanera Pedro Montt; arriba de las lanchas turísticas surcando el mar, o bien, desde las barcazas que arriban con comerciantes de papas, provenientes de la Isla Quehui.
En definitiva, es una vista turística que el castrino promedio no ve en el trayecto desde la casa al trabajo. Ahí uno entiende que la jugada del Grupo Pasmar fue colarse como protagonista a la postal clásica, en desmedro de asentarse silencioso en la periferia residencial o en la Panamericana Sur, aprovechando los flujos vehiculares de todo Chiloé.
Félix Oyarzún, vocero de Ciudadanos por Castro, advirtió en su momento que esta experiencia dejó una lección: “las modificaciones al PRC que permitieron esta construcción, fueron abiertas y expuestas por la autoridad municipal […] Este plan, que no protege adecuadamente el casco histórico de la ciudad […] fue conocido en su momento. Y los habitantes de Castro no reaccionamos”.
Héctor Caripán, Jefe del Departamento de Turismo del Municipio de Castro, reconoce que los castrinos ven en el mall la posibilidad de generar empleos y tener un lugar de esparcimiento, pero también hay miedo a que se destruya al comercio local. Esta sensación -muy acertada considerando el reciente desarrollo de los centros históricos de las ciudades chilenas- se refleja ya en la Plaza de Armas de Castro: en la misma cuadra hay cuatro locales de las tres principales cadenas farmacéuticas nacionales.
Esta opinión también es refrendada en pueblos cercanos, como en Dalcahue, un tranquilo destino turístico a 23 kilómetros de Castro. Ahí, José Vidal, dueño de un almacén, reconoce que esto mejora la oferta de ocio de Chiloé. “Yo viví diez años en Punta Arenas y la gente no tenía en qué entretenerse. Acá también faltan entretenciones para el chilote, pero para hacer un tremendo proyecto como el mall, hay que ser precavido. Es muy positivo que llegue, pero me coloco a pensar en el centro de Castro, la Iglesia y pienso, ¡¿por qué me pongo ahí?!”
“¿Por qué cree que decidieron construirlo ahí?”, le pregunto. Don José piensa mientras bebe de su taza. “Fue ansiedad, quisieron hacerlo rápido y la cagaron”, responde y se encoje de hombros.
vía Plataforma Urbana.
Publicado por pelao14 en 23 mayo, 2014 en Ingeniería y Construcción
Etiquetas: Arquitectura, Chiloé, Mall de Castro
Como ya sabemos, la superficie de la Tierra es irregular, concretamente es un Geoide. Esto, supone un gran problema a la hora de la representación, de manera que se adopta una superficie regular que pueda expresarse mediante una fórmula matemática y donde se pueda trabajar con las coordenadas latitud y longitud.
Se utiliza, por tanto, el Elipsoide de revolución. El elipsoide será la superficie geométrica (posible expresar con una fórmula) que más se adapte a la superficie real de la Tierra, de manera que pueda ser utilizada como sistema de representación.
Este elipsoide, será adaptado al geoide teórico en un punto concreto, denominado Datum.
Existen diferentes modelos de elipsoides utilizados en geodesia, denominados elipsoides de referencia. Las diferencias entre éstos vienen dadas por los valores asignados a sus parámetros más importantes:
– Semieje ecuatorial (a) o Semieje mayor: Longitud del semieje correspondiente al ecuador, desde el centro de masas de la Tierra hasta la superficie terrestre.
– Semieje polar (b) o semieje menor: Longitud del semieje desde el centro de masas de la Tierra hasta uno de los polos. Alrededor de este eje se realiza la rotación de la elipse base.
– Achatamiento (1/f): Relaciona ambos semiejes, de manera que permite que las características del elipsoide sea expresada mediante este parámetros y uno de los semiejes (normalmente el semieje mayor).
La dificultad que suponía concretar un Elipsoide General, hizo que se realizaran multitud de observaciones nacionales, dando lugar a diversos elipsoides locales, adaptados a sus regiones y que tomaban valores arbitrarios.
A lo largo de los años, la tendencia, como en todos los aspectos, fue obtener una cartografía unánime, encontrando en Hayford y en su elipsoide para EEUU de 1910, el primero adoptado como elipsoide internacional de referencia.
Tenía un achatamiento de 1/297 y un semieje mayor de 6.378.288,00 metros.
Posteriormente se sucedieron muchos otros, como el de Veis o la misma mejor de Hayford, donde se fueron perfeccionando los parámetros.
Actualmente, se utiliza el Elipsoide WGS84 con parámetros:
vía De Topografía.
Publicado por pelao14 en 15 mayo, 2014 en Cartografía, Geociencias, Geodesia
Etiquetas: Elipsoide
Hace 20 años el Estado le donó a la Universidad de Chile 1.011 hectáreas en Pudahuel para levantar el que sería el principal Parque Científico y Tecnológico del país. Para su ejecución se creó la Fundación Valle Lo Aguirre, la que encabezó el ex ministro de Defensa de Aylwin, Patricio Rojas. Contraloría determinó en 2010 que se gastaron $4.017 millones –traspasados por la universidad en 15 años- en trabajos no acreditados. Lo concreto es que allí hay sólo una pequeña urbanización. Del proyecto original, nada. La oferta de la “U” para construir allí su estadio propio, abre esta caja negra.
La semilla de uno de los sueños más importantes de la Universidad de Chile se plantó el 28 de febrero de 1994. Sólo 11 días antes de que terminara el mandato del ex presidente Patricio Aylwin se hizo el anuncio. El Ministerio de Bienes Nacionales le hizo entrega gratuita a la Universidad de Chile de un vasto terreno de 1.011 hectáreas en la comuna de Pudahuel, camino a Valparaíso, para que allí se construyera un gran polo de desarrollo científico y tecnológico. Una plataforma desde la cual Chile pudiera finalmente dar el salto hacia lo más alto de la pirámide productiva. Estudiantes, investigadores, empresarios e inversionistas generando sinergias y valor agregado.
Muy pocos estaban al tanto del activo rol jugado por el entonces ministro de Defensa, Patricio Rojas (DC), en el traspaso. Y ello porque el extenso terreno entregado estaba bajo la administración de la Dirección General de Deportes (la extinta Digeder), entidad dependiente del Ministerio de Defensa.
Según el Decreto Nº 350 (ver decreto) firmado por el ex presidente Aylwin, el inmueble fiscal se transfirió bajo la condición expresa de que allí la principal universidad estatal del país iniciara la construcción de una “Ciudad Universitaria” y un “Parque Tecnológico” en un plazo no superior a cinco años. De lo contrario, el terreno retornaría a manos del Fisco.
Patricio Rojas Saavedra.
Para concretar este ambicioso proyecto la universidad -cuyo rector era entonces Jaime Lavados (DC)- creó un año más tarde la Fundación Valle Lo Aguirre. Y designó como su vicepresidente ejecutivo al médico-cirujano Patricio Rojas Saavedra, el mismo que un año antes, siendo ministro de Defensa, había gestionado el traspaso del terreno a la universidad.
Han transcurrido 20 años y lo que fuera calificado por algunos entusiastas como el “Silicon Valley chileno”, aún sigue en punto muerto. Pero en ese desierto que hoy domina el terreno, sí hay un historial de millones para ejecutar un proyecto que nunca se cumplió. En resumen, son $4.017 millones los que la Universidad de Chile le traspasó a la Fundación Valle Lo Aguirre entre 1996 y 2010 y cuyo destino se desconoce. A esa suma habría que agregar aproximadamente $778 millones que distintos privados le pagaron a la fundación entre 1997 y 2005 para proyectos propios, sin relación con el polo de desarrollo científico y tecnológico para el que fue destinado el terreno.
Fue la Contraloría General de la República la primera en alertar en 2010 sobre estas irregularidades cometidas con los millonarios traspasos desde la Universidad de Chile a la Fundación Valle Lo Aguirre. En el duro informe de la auditoría, fechado el 28 de diciembre de ese año, se ordenó abrir un sumario “con el fin de determinar las responsabilidades administrativas que puedan desprenderse de los hechos asociados con, entre otros, la fallida construcción de un Parque Científico y Tecnológico en el predio Laguna Carén”. El sumario no se realizó, pero la instrucción del organismo contralor dio inicio a una nueva auditoría para fiscalizar las transferencias de dinero realizadas en el 2012 desde la universidad a la fundación.
Pese a que nunca se cumplió la condición explicita impuesta por el decreto supremo que le transfirió los terrenos a la Universidad de Chile, el predio de Laguna Carén sigue estando hoy en manos del plantel educacional. Y es allí donde la sociedad anónima Azul Azul, concesionaria a cargo de administrar los activos del club de fútbol Universidad de Chile, pretende construir su estadio propio. Así lo anunció hace algunos días su nuevo presidente, el ingeniero agrónomo Carlos Heller Solari, quien es también presidente del directorio del holding Bethia (con inversiones accionarias en Falabella, Tottus, Sodimac, Clínica Las Condes, Mega y el Club Hípico, entre varias otras empresas).
De acuerdo a la información entregada por el nuevo mandamás de la sociedad anónima Azul Azul, el recinto tendría una capacidad para 35 mil personas en un terreno de 40 hectáreas y contemplaría una inversión de US$ 50 millones. El terreno será arrendado a la Fundación Valle Lo Aguirre, cuyo actual presidente es el rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez, quien ya entregó su beneplácito: “Hemos dado un paso muy importante para comenzar a materializar nuestro proyecto universitario en el predio Carén”, dijo el 24 de abril.
La frase del rector Pérez se escuchó con incredulidad. Había razones para ello.
Quedaban pocos días para el término del torneo de Clausura 2013-2014 y la suerte para la “U” ya estaba echada. El campeonato de fútbol terminaría con el equipo laico en el puesto Nº 12, sólo a cuatro puntos del colista y descendido Rangers de Talca y a 22 de su archirrival y campeón del certamen: Colo-Colo.
A pesar de ello, lo primero que dijo el empresario controlador de Bethia y nuevo presidente de Azul Azul, no fue nada sobre la necesidad de contratar nuevas figuras o un nuevo técnico luego de la mediocre campaña del equipo. El énfasis de Heller fue puesto en su deseo de concretar el añorado sueño de la hinchada estudiantil: “Dejaré la presidencia con un estadio para la U”, dijo a la prensa.
Maqueta estadio de la “U” (Fuente: quintopoder.cl)
José Yuraszeck, quien lo precedió a la cabeza de Azul Azul S.A., había anunciado en abril de 2011 que el estadio estaría listo a fines de 2013 o principios de 2014. Después modificó los plazos: habló de que quizá no sería tan descabellado comprar el Estadio Nacional, y finalmente, de que los municipios no querían a la “U” en sus comunas. Cuando dejó la presidencia en abril pasado, no pudo exhibir ningún avance concreto.
El anuncio de Carlos Heller puso nuevamente en el tapete el terreno de Laguna Carén en manos de la Universidad de Chile. Si se hubiese cumplido el mandato del Decreto presidencial del 28 de febrero de 1994, hoy el estadio de la “U” debería ubicarse al interior de un gran parque cultural y científico. Pero eso no existe. Lo único que encontraron allí los auditores de la Contraloría cuando hicieron su fiscalización en 2010, fue una urbanización de cerca de 80 hectáreas, cuya infraestructura sanitaria y de servicios no se encontraba operativa.
El decreto fue claro al mencionar que, dado que la Universidad de Chile desarrollaba sus actividades en recintos diseminados en la Región Metropolitana, el Estado le entregaría a “la entidad de educación superior más importante del país” el terreno de Laguna Carén para que desarrollara allí “un proyecto de ciudad universitaria”.
Hubo otros beneficios para la Universidad de Chile incluidos en la cesión: el terreno quedó exento del pago de contribuciones. Pero el decreto fue también taxativo en las condiciones: si en un plazo de cinco años la universidad no empleaba el bien raíz “para la construcción, habilitación y mantención de una Ciudad Universitaria, así como del Parque Tecnológico, lugares de recreación y deportes, el Fisco recuperará el dominio”. Por lugar de recreación y deportes, Bienes Nacionales se refería a la creación de un parque público de 200 hectáreas que la universidad debía ejecutar para ponerlo a disposición de todos los habitantes de la Región Metropolitana.
Fue con ese fin que nació la entidad de derecho privado sin fines de lucro Fundación Valle Lo Aguirre. Según consta en su acta fundacional del 27 de enero de 1995 (ver documento), se constituyó con un directorio de 13 miembros, presidido por el rector de la universidad, en ese entonces Jaime Lavados Montes. Para llevar a cabo su tarea, la Universidad de Chile le traspasó a la fundación el usufructo del predio en Laguna Carén por 30 años.
En la primera sesión del directorio, que tuvo lugar en la Casa Central de la Universidad de Chile el 21 de junio de 1995, el rector Lavados hizo explícito el propósito de Valle Lo Aguirre: “La idea es generar en un solo campus un proyecto que implemente en un lugar de Santiago una gran capacidad tecnológica que vaya unida a una rigurosa formación universitaria, todo lo cual permitiría desarrollar las innovaciones necesarias, como asimismo mejorar la inversión en laboratorios e infraestructura”.
En esa misma sesión, y para despejar dudas respecto de su factibilidad, Lavados señaló que el proyecto no sólo era plausible económicamente, sino que también lo era en términos políticos. El optimismo inundó la sala. Algo similar al clima que por entonces se enquistaba en el empresariado y parte de la sociedad chilena, y que cristalizó en la imagen del “jaguar de Latinoamérica” a mediados de los ’90. Tal como estaba planteado, el proyecto serviría de plataforma para que el felino diera el salto hacia el desarrollo.
ENTRA PATRICIO ROJAS EN ESCENA
El escogido por el rector de la Universidad de Chile para liderar el proyecto fue el ex ministro de Defensa Patricio Rojas Saavedra. Cuando Rojas asumió la vicepresidencia ejecutiva de la Fundación Valle Lo Aguirre, llevaba ya un tiempo impulsando silenciosamente otro proyecto: La Corporación de Estudios Estratégicos (CEE), otra corporación privada sin fines de lucro, creada en 1994 mientras aún era ministro de Defensa. Su reserva obedeció a que el principal objetivo de la CEE fue elaborar estudios y proyectos en Seguridad y Defensa para terceros. Su primer cliente sería el propio Ministerio de Defensa y también el Ministerio del Interior.
Un reportaje de CIPER publicado en abril de 2009, dio cuenta de las irregularidades de la corporación creada por Rojas. No sólo había un abierto conflicto de intereses al haber sido creada siendo Rojas aún ministro de Defensa, sino que su principal financiamiento provenía precisamente de ese ministerio. En sus balances y memorias tampoco había respuestas sobre la calidad de sus estudios (ver reportaje). La investigación de CIPER también reveló el estrecho nexo que mantenía Rojas –a través de la CEE- con dos personas que serían procesadas por haber recibido millonarias coimas por la compra que hizo el Ministerio de Defensa en 1994 de los cazabombarderos Mirage Elkan a Bélgica: el ex comandante en jefe de la FACH, general (r) Ramón Vega y el ex gerente de TVN, Bartolomé Dezerega.
Bartolomé Dezerega.
Ramón Vega, quien falleció el miércoles 7 de mayo, fue procesado a principios de 2009. Bartolomé Dezerega, amigo íntimo y vecino de Patricio Rojas, también resultó involucrado en el mismo juicio al recibir US$ 3 millones en una cuenta desde la cual se distribuyeron los dineros de las coimas. Tanto Vega como el hijo de Dezerega, Alejandro, participaron activamente de la Corporación de Estudios Estratégicos creada por Rojas.
Tan estrecho era el vínculo de Patricio Rojas con Bartolomé Dezerega, que el ex ministro lo llevó también a la Fundación Valle Lo Aguirre como asesor. Así lo revela un acta de la fundación en la que Dezerega aparece formando parte de un “comité asesor”, constituido el 24 de junio de 1996, para desarrollar planes promocionales, políticas de incentivo y estrategias para captar “empresas ancla” que aterrizaran en el terreno. Una labor de la que no quedaría rastro.
LOS VIAJES DE ROJAS
Una vez constituida la Fundación Valle Lo Aguirre, se instaló en el quinto piso de un edificio de calle Asturias 271 (Las Condes), el mismo inmueble donde ya operaba la Corporación de Estudios Estratégicos. Las oficinas 51 y 52 donde comenzaron a funcionar ambos organismos, eran de propiedad de Carlos Rojas Saavedra, hermano de Patricio y tesorero de la CEE, quien adquirió el inmueble en noviembre de 1994. Fue él quien recibió (hasta febrero de 2008, fecha en la que falleció) el dinero de la fundación por el arriendo de ambos departamentos. Desde entonces, aparece como propietaria Antonieta Olmedo Quero, esposa de Patricio Rojas. Según el balance de la Fundación Valle Lo Aguirre del año 2000, se pagaba un arriendo mensual a Rojas de $1.080.552.
Una de las primeras actividades de Patricio Rojas a la cabeza de la fundación fue visitar ciudades universitarias referentes a nivel mundial que sirvieran como ejemplo para el levantamiento del Parque Científico y Tecnológico (PCT) de la Universidad de Chile. El mismo año de creada la fundación (1995), Rojas viajó a Bélgica para visitar las instalaciones de la Universidad Lovaina la Nueva, en Bruselas. Este campus universitario y parque tecnológico, financiado por el Estado belga, ocupa un terreno de 900 hectáreas y su construcción tardó diez años (aunque sigue en expansión).
Rojas también aprovechó ese viaje para desplazarse a España donde, según relató a su regreso, se informó sobre el Fondo V Centenario del BID, por ser una de las posibilidades de financiamiento externo del nuevo proyecto estrella de la Universidad de Chile.
En 1996, la fundación contaba con un presupuesto de algo más de $108 millones anuales, que servían para el pago de oficinas, sueldos y viáticos. De ese total, $73 millones le fueron transferidos por la Universidad de Chile. El saldo -$35 millones- provino de contratos que firmó la fundación con la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), siendo su vicepresidente, Felipe Sandoval. Al año siguiente, el presupuesto subió a $121 millones, de los cuales la Universidad de Chile aportó poco más de $80 millones. Según las memorias, el sueldo anual de Rojas en Valle Lo Aguirre rondaba los $20 millones.
Lo que dicen las memorias es difícil de constatar dado lo vago de sus desgloses y aportes. Lo que sí queda claro es que poco después de haber sido creada, la fundación comenzó a recibir fondos internacionales gestionados por el Estado de Chile. En 1996, por ejemplo, recibió un fondo del MIDEPLAN-BID para el desarrollo del “Estudio de factibilidad construcción de un Polo de Desarrollo Científico-Tecnológico”; y otro de la Comisión Europea para el desarrollo de un “Plan Maestro”.
La transparencia en torno al origen y uso de los distintos aportes que recibía la Fundación Valle Lo Aguirre se tornó más confusa aún a medida que Patricio Rojas comenzó a gestionar negocios paralelos que fueron discutidos en el directorio de la fundación. Así ocurrió con la oferta de la empresa Paradise Nam Moon U.S.A., de capitales coreanos, la que se interesó en arrendar por 99 años cerca de 40 hectáreas, para construir un “centro recreacional” con un teatro, un museo, una cancha de golf, un anfiteatro, un hotel, un casino de juegos y un mall. Ese proyecto no se concretó. En cambio Shell Chile, empresa que ofertó por el arriendo de una hectárea, sí pudo instalar frente a la Ruta 68 una estación de servicios.
Laguna Carén (Fuente:B. Doñas R.)
Cuando Rojas presentó ambas alternativas al directorio, el 27 de marzo de 1997, señaló: “El desarrollo del proyecto hará necesario que exista un área de servicios conexa al proyecto del Parque Científico y Tecnológico y para ello se encontrarán la estación de servicios y un hotel, especialmente si se piensa en la instalación de un parque moderno y de negocios”.
EL PARQUE TIENE PLAZOS
Con dinero fresco en mano, el vicepresidente ejecutivo de la fundación se atrevió a aventurar los primeros plazos del proyecto: “El segundo semestre del próximo año (1998) se iniciará la urbanización en aproximadamente 85 hectáreas, distribuidas en 45 hectáreas para el Parque Tecnológico; 35 hectáreas para el Parque Universitario y cinco hectáreas para el Parque Público. Finalizada la urbanización se podría iniciar la construcción de 20.000 metros cuadrados para dependencias universitarias y seis mil para los edificios centrales del Parque Tecnológico. El costo total de esta etapa, que cubriría el periodo 1998-2004, alcanzaría más o menos a US$ 45 millones”.
En 1998 el presupuesto –según la memoria de la fundación- aumentó a $181 millones, de los cuales la Universidad de Chile le transfirió $80 millones. Parte del aumento se originó por la firma del contrato con Shell Chile, la que comenzó a pagar 400 UF ($5,6 millones) mensuales por el arriendo del terreno sobre el cual construyó la estación de servicios. La Fundación Valle Lo Aguirre también suscribió un contrato de promesa de arriendo con la empresa United Aviation Exchange, que pretendía 15 hectáreas del predio (con fines similares a los de Paradise Nam Moon U.S.A.) y que pagó a la fundación $41 millones. Entre 2002 y 2003 la misma empresa le pagó otros US$200.000 para mantener la reserva de ese paño de tierra. En el año 2000 apareció otro contrato de arriendo con CTC Startel, por la instalación de una antena de telefonía móvil a cambio de un pago anual de 300 UF ($4,7 millones).
En 1998, cuando faltaban meses para el cumplimiento de las condiciones impuestas para el traspaso a la Universidad de Chile del terreno de Laguna Carén, el rector Jaime Lavados se movilizó para conseguir el dominio pleno del predio. Su interlocutora fue la entonces ministra de Bienes Nacionales, Adriana Delpiano. Lavados argumentó que en esos cuatro años, desde que fuera entregado el terreno en comodato, la universidad había cumplido a cabalidad la condición fijada por el decreto, utilizando el terreno exclusivamente para la construcción y mantención de una Ciudad Universitaria, un Parque Tecnológico y lugares de recreación y deportes.
Pese a la convicción desplegada por el rector Lavados, lo cierto es que en ese momento sólo existían estudios preliminares de preinversión y un cronograma. Más grave aún era que, en contra de todo lo anunciado, ni una facultad de la Universidad de Chile había trasladado a la fecha siquiera una de sus dependencias al terreno.
Pese a ello, el Ministerio de Bienes Nacionales formalizó a través del Decreto Supremo Nº 235 la entrega gratuita del inmueble fiscal. El 22 de octubre de 1999 el predio quedó inscrito a nombre de la Universidad de Chile en el registro de propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Santiago. Para entonces, el rector de la universidad ya no era Jaime Lavados, sino Luis Riveros.
La entrega en propiedad del terreno y sin condiciones no modificó sustantivamente el aporte anual que la Universidad de Chile le siguió haciendo a la Fundación Valle Lo Aguirre. El año 2000 el traspaso alcanzó a $90 millones y al año siguiente a $101 millones.
El ex rector Jaime Lavados.
Pese a las inyecciones de dinero realizadas por la Universidad de Chile a la fundación, el financiamiento del proyecto era aún una incógnita. En 2002 la misma fundación reconocía que, de no prosperar las gestiones para la obtención de un crédito a largo plazo, el proyecto no era viable. Por entonces se gestionaba un crédito de US$ 20 millones con el Ministerio de Hacienda, el que requería ser visado por el Congreso.
La situación se tornó aún más grave debido a que a esas alturas (2002) y producto de la demora en la materialización del proyecto, gran parte de los estudios para su ejecución, elaborados hacía ya más de seis años –y en los que se habían invertido cuantiosas sumas de dinero– habían quedado obsoletos. Así lo reconoció el directorio de la fundación el 29 de noviembre de ese año. El proyecto “Parque Tecnológico y Científico” tuvo que ser reformulado.
EL PRÉSTAMO DE US$ 20 MILLONES
Esa reformulación, que contó con la aprobación del rector de la Universidad de Chile, Luis Riveros, requirió de nuevos fondos. Y dineros fue lo que se obtuvo. La partida presupuestaria de 2003 consigna gastos por $490 millones sólo para financiar el ítem “consultorías, estudios y proyectos”. Ese año, la universidad le transfirió $96,5 millones a Valle Lo Aguirre. Además de los aportes por convenios, otros dineros llegaron ese año por el arriendo del terreno, lo que abrió una interesante línea de negocios. En 2002, los ingresos por este ítem alcanzaron a cerca de $200 millones. Un año en que, además, la fundación recibió $326 millones del Ministerio de Obras Públicas por la expropiación de 30 metros cuadrados para construir el “enlace Pudahuel” de la Ruta 68.
El gran salto financiero se daría en abril de 2004, cuando la Universidad de Chile logró por fin cerrar un acuerdo con el Banco de Chile para un préstamo a largo plazo por US$ 20 millones. Con ese dinero la Universidad de Chile podría echar a andar la primera fase del gran proyecto del Parque Científico y Tecnológico, cuya ejecución quedó a cargo de la Fundación Valle Lo Aguirre. Así lo registra un mandato que le hizo la universidad a la fundación por el cual se le encargó la ejecución del proyecto, debiendo la universidad “transferir los recursos (del préstamo) que ello involucre” (ver mandato).
Hasta esa fecha, la suma de pasajes y viáticos -pagados principalmente a Patricio Rojas y a otros miembros de la fundación- para viajes de negociación, visitas a planteles educacionales o a seminarios y cursos en el extranjero, rondaba los $140 millones. Una cantidad que subió progresivamente a partir de 2004. Los aportes anuales de dinero –independientes de los traspasos por el préstamo del Banco de Chile- desde la universidad a la fundación, continuaron realizándose hasta totalizar un monto cercano a los $1.665 millones entre 1996 y 2010.
Tras aprobarse el crédito del Banco de Chile, el rector de la universidad, Luis Riveros (hoy gran maestro de la Masonería), pronunció un discurso en la casa central haciendo hincapié en la importancia del proyecto para el país: “Este es un proyecto que vemos con mucho entusiasmo y es muy satisfactorio ver que está ahora partiendo (…). Yo me siento muy agradecido de haber sido quien tenga la responsabilidad a cargo de la institución de darle inicio a esto. Espero que en 30 años más se recuerde como una decisión visionaria”.
Había otras razones para estar optimista. El terreno que había sido entregado gratuitamente a la Universidad de Chile a fines de febrero de 1994, alcanzaba diez años más tarde un valor en el mercado de US$ 435 millones, algo así como 33 veces más de lo que valía cuando fue entregado. El cambio del Plano Regulador Metropolitano de Santiago le permitía a la fundación construir ya no sobre el 1% de la superficie del predio, sino sobre el 20%. Con ello, el valor del terreno subió vertiginosamente.
Un dato interesante es el intenso lobby que hicieron Rojas y otros personeros de la fundación para cambiar la calificación del terreno, hasta entonces Área de Preservación Ecológica, en el nuevo Plano Regulador de la Región Metropolitana. “Para revertir esa situación y valorizar el patrimonio de nuestra universidad, la Fundación Valle Lo Aguirre lideró gestiones en distintos niveles de la administración…”, se afirma en la memoria de la entidad de 2004.
Dos años después de que la Universidad de Chile obtuviera el millonario crédito para concretar su proyecto más importante, la fundación contrató el primer trabajo de envergadura. En marzo de 2006, la constructora ICAFAL Ingeniería y Construcción S.A. se comprometió a la ejecución de las “Obras de Urbanización Fase 1-A” del Parque Científico y Tecnológico por una suma total de $5.750 millones.
LA CAÍDA DE PATRICIO ROJAS
Un año después de que se terminaran las obras de urbanización en 2008, que fueron entregadas incompletas, el panorama que presentaba el proyecto era desolador. Transcurridos 15 años desde que se iniciara la ejecución del Parque Científico y Tecnológico, los avances eran prácticamente inexistentes. Y lo más grave era que no había explicación para los cuantiosos recursos que se habían destinado a ello, en su mayor parte entregados por la Universidad de Chile.
A pesar del evidente fracaso de su gestión, Patricio Rojas no fue cuestionado. Hasta que su caída fue catapultada por otro hecho que lo golpeó en su faceta más íntima: su identidad democratacristiana. En marzo de 2009, CIPER reveló las pruebas que lo vinculaban con la secreta autopsia que se le hizo al ex presidente Eduardo Frei Montalva, en enero de 1982 (ver reportaje). Una pieza clave que lo convertiría en uno de los hombres interrogados por el ministro en visita Alejandro Madrid como sospechoso de estar vinculado al crimen del líder de la oposición a Pinochet en ese momento. En pocos meses Rojas se convertiría en un paria para los miembros del partido en el que militó desde muy joven, perdiendo todo su poder.
Maqueta Parque Científico y Tecnológico Universidad de Chile.
El 21 de agosto de 2009, el ex ministro de Defensa de Aylwin abandonó la vicepresidencia ejecutiva de la Fundación Valle Lo Aguirre, cargo que ocupó por 14 años. Detrás de sí dejaba un balance tan desolador como el paisaje que exhibían las 1.011 hectáreas donde se prometió construir la nueva Ciudad Universitaria de la Universidad de Chile. Cientos de millones invertidos en viajes, estudios y consultorías para nada.
Seis meses antes de su partida, la Contraloría General de la República había iniciado una profunda auditoría a la Universidad de Chile. Rojas se fue antes que ésta concluyera y revelara nuevos e insospechados antecedentes sobre su extensa gestión al frente de la Fundación Valle Lo Aguirre.
En su reemplazo asumió el vicerrector de Asuntos Económicos y Gestión Institucional de la Universidad de Chile, Luis Ayala Riquelme.
$4.017 MILLONES SIN RESPALDO
El 28 de diciembre de 2010 la Contraloría General de la República presentó los resultados de su auditoría integral a la Universidad de Chile, realizada entre enero y diciembre de 2009. El informe Nº 181/10 (ver informe) también incluyó una evaluación sobre la Fundación Valle lo Aguirre, entidad que, entre todas las fundaciones administradas por la Universidad de Chile, recibió por lejos los mayores traspasos de dinero.
En ese acápite, la auditoría entregó nuevas luces respecto de la pésima gestión de Patricio Rojas al mando de la fundación. Los severos desórdenes contables y administrativos detectados apuntaron a las dos vías a través de las cuales la Universidad de Chile le entregó fondos a la Fundación Valle Lo Aguirre durante 15 años (1994-2009). El monto más importante impugnado por la Contraloría alcanza a los $2.300 millones y corresponde a dineros del préstamo por US$20 millones que obtuvo la universidad del Banco de Chile para la ejecución de su proyecto estrella (en 2004).
De esos $2.300 millones, la Contraloría concluyó que $1.762 millones fueron entregados a través de simples solicitudes de reembolsos sujetas a rendición de cuentas: “No existe evidencia alguna que permita establecer si efectivamente los servicios contratados fueron realizados y si además tuvieron el impacto esperado por las autoridades universitarias”, se afirma en el lapidario informe. Otros $589 millones, entregados por la universidad a la fundación en 2004, nunca fueron rendidos. No existe documentación financiera ni contable que acredite el buen uso de esos dineros. “La fundación utilizó estos fondos exclusivamente para gastarlos en los propósitos que ella determinara, sin que la universidad tuviese participación en su aprobación, ni tuviese conocimiento de ellos”, se lee en el informe.
El préstamo otorgado a la Universidad de Chile para la ejecución de su Parque Científico y Tecnológico trajo nuevos coletazos. Y ello porque en la auditoría se constató que, a mediados de 2009, la Fundación Valle Lo Aguirre fue incapaz de pagar la primera cuota al Banco de Chile, según lo estipulado en el compromiso firmado con la universidad al contraer el crédito. Fue la propia universidad la que tuvo que hacerse cargo del pago de $1.400 millones.
La segunda vía de entrega de dineros por parte de la Universidad de Chile a la fundación que encabezó Patricio Rojas, también fue impugnada por la Contraloría. En total, fueron $1.665 millones que la universidad le traspasó entre 1996 y 2010 y que provenían del patrimonio de la propia casa de estudios. Son los aportes anuales que Valle Lo Aguirre recibió desde su creación y que fluctuaron entre $80 y $100 millones. “Cabe indicar que la Universidad de Chile no proporcionó antecedente alguno que diera cuenta del destino de ese dinero”, se afirma en el informe de la auditoría.
En su fiscalización, la Contraloría aprovechó de supervisar el progreso de la primera etapa de urbanización del que sería el Parque Científico y Tecnológico de la universidad, la que fue adjudicada a la empresa constructora ICAFAL S.A. Pese a que los trabajos fueron recepcionados y pagados, el organismo contralor constató que ninguna de las obras de infraestructura sanitaria y de servicios contratadas estaban operativas (deficiencias en el sistema de abastecimiento de agua potable y alumbrado).
Luego de esta auditoría, se ordenó un sumario para determinar responsabilidades respecto de la fallida construcción del Parque Científico y Tecnológico. Sin embargo, no se individualizaron los responsables porque éste finalmente no se realizó. Según informaron a CIPER en Contraloría, en vez de un sumario se decidió hacer una nueva auditoría enfocada en analizar las transferencias de fondos hechas desde la Universidad de Chile a la Fundación Valle Lo Aguirre en el 2012. Este nuevo informe fue publicado en diciembre de 2013 y en él la Contraloría le pide a ambas entidades “adoptar una serie de medidas para dar estricto cumplimiento a las normas legales y reglamentarias que las rigen” (ver informe). A partir de junio próximo, la Contraloría iniciará un proceso de seguimiento para velar por que estas medidas se cumplan.
El informe de Contraloría menciona también una oferta de la empresa estadounidense Laguna Carén Investment LLC., domiciliada en el estado de Nevada, la que solicitó la concesión de 400 hectáreas por 99 años. Las tratativas no se han cerrado e involucran un monto inicial de 1 millón de UF ($24 mil millones) más un canon variable de 1% de los ingresos a partir del año 11, con un piso de 25 mil UF ($600 millones).
La última jugada fue la oferta del empresario Carlos Heller, presidente de Azul Azul S.A. El arriendo de 40 hectáreas para la construcción del añorado estadio del club de fútbol de la Universidad de Chile, será una decisión que deberá asumir el nuevo rector que resulte electo en estos días en dicho plantel. Porque el beneplácito otorgado por el rector Víctor Pérez no pasó de ser un mero anuncio. No deja de resultar paradójico que el gran anhelo de los hinchas de la “U” de tener un estadio propio se haya incubado en un terreno en el que se dilapidaron millones para otro sueño de la Universidad de Chile del que sólo quedó una maqueta.
Publicado por pelao14 en 14 mayo, 2014 en Deportes, Futbol, Política
Etiquetas: Estadio, Parque Laguna Caren, Universidad de Chile
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