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Gestión empresarial del riesgo medioambiental en la Argentina: regulación y práctica
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José Francisco Espejo Ramírez
1 Gestión empresarial del riesgo medioambiental en la Argentina: regulación y práctica María Gabriela Rossi Javier García Fronti Introducción El aseguramiento de los riesgos ambientales en la Argentina es un tema que ha ido tomando cada vez más fuerza ya que se han cumplido los plazos para que entrara en vigencia la Ley General del Ambiente. La Ley del año 2006 y las siguientes resoluciones obligan a las empresas que realicen actividades riesgosas a contratar un seguro ambiental. Sin embargo, los cuestionamientos del sector privado se agudizan cada vez más, llegándose a plantear que el seguro ambiental obligatorio como está previsto en el artículo 22 de la ley es difícil de implementar para aseguradoras solventes, responsables y que quieran tener permanencia en el futuro. En el último tiempo las compañías aseguradoras han estado trabajando mucho para encontrarle una solución a este problema. Por un lado, se busca responder a una necesidad de las empresas asociadas que están cada día más expuestas a reclamos judiciales. Mientras que por el otro, buscan evitar que algún organismo oficial regule un seguro tipo que no satisfaga a las partes involucradas. En el presente trabajo se presentará al Seguro Ambiental y se estudiarán los requisitos que se deben cumplir para que funcione adecuadamente un seguro obligatorio analizando la consistencia del marco general de la teoría del seguro con la obligatoriedad de su contratación, es decir, se analizará si efectivamente este Seguro Ambiental cumple con dichos requisitos y cuáles son las distintas opiniones sobre la implementación de este seguro que tienen algunos expertos sobre el tema. 1. La experiencia internacional La conciencia ambiental ha ido evolucionando notablemente en el último tiempo, esto puede verse reflejado tanto en las políticas gubernamentales de pro- 87
2 Gestión empresarial del riesgo medioambiental en la Argentina: regulación y práctica tección ambiental como en las respuestas que han ido dando los agentes económicos como también en la amplia difusión que se les da en los medios de comunicación. Este proceso desarrolló una serie de herramientas preventivas, correctivas, de remediación y/o proactivas. Uno de estos instrumentos, cuyo fin es resguardar el medio ambiente y reparar los daños acaecidos sobre el mismo, son los seguros ambientales. Para entender mejor la situación ambiental del presente debemos hacer un poco de historia. Hay que empezar por remontarse a los Estados Unidos antes de la década del 40 donde cada póliza cubría un determinado riesgo. Por citar algunas, existían las pólizas de Responsabilidad Civil, la de incendio, la de daños patrimoniales, etc. A partir de dicha década comenzaron a aparecer en el mercado pólizas diseñadas para cubrir cualquier tipo de riesgo al que el asegurado pudiera estar expuesto, sin ninguna específica enumeración, como fueron las llamados pólizas de Todo Riesgo (All Risk) y las pólizas de Responsabilidad Comprensiva. Estas pólizas cubrían los daños ocasionados por la contaminación al medio ambiente. Los años 60 son un símbolo del progreso, en aquella época empezaba el desarrollo y primaba la producción. El medio natural estaba muy poco degradado, pero esto iba a cambiar a mediados de la década del 70 donde aparecen los primeros síntomas de afección a la salud de las personas y el medio natural comienza a degradarse. Hasta ese momento la normativa en el país del Norte era escasa y débil en materia ambiental pero esto se iba a revertir con una serie de normas que dictó el gobierno federal. Estas nuevas disposiciones obligaron al mercado de seguros a excluir y/o limitar explícitamente los riesgos derivados de contaminación ambiental. En la década del 80 se producen 2 grandes accidentes que fuerzan la exclusión absoluta de los siniestros derivados de cualquier contaminación debido a la cantidad de reclamos y a la alta exposición a la que se veían enfrentadas las aseguradoras. Estos accidentes fueron el de Seveso, en el norte de Italia, en la producción de Triclorofenol (TCP) donde las medidas de seguridad eran escasas y no estaban preparadas para prevenir el accidente. El otro fue el de Los Alfaques en España, que ha tomado dicho nombre ya que así se denominaba el camping en el que murieron 158 personas y fue el lugar donde un camión cargado con propileno licuado explotó. Ya en la década del 90 en el ámbito mundial se comienza a hablar de una Gestión Ambiental, iniciando el período de especialización de las coberturas para el medio ambiente. Luego de más de 40 años, y ante el vacío creado por las exclusiones mencionadas y la gran cantidad de normas ambientales dictadas por el gobierno federal, el mercado norteamericano de seguros se encontró en condiciones de ofrecer a los asegurados coberturas ambientales. En este contexto, la Insurance Service Office (que en nuestro país se podría identificar con la Superintendencia de Seguros de la Nación), procedió a aprobar las primeras pólizas ambientales: Environmental 88
3 Algunas innovaciones fi nancieras para la gestión del riesgo global Impairment Liability (EIL). Las mismas se ofrecen en distintas formas y con diferentes alcances: Pollution and Remediation Legal Liability (PARLL) y Contractor Pollution Legal Liability (CPL). A nivel Europeo, la Comisión Medioambiental de la Unión Europea presentó en enero de 2002 una Propuesta para una Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre responsabilidad medioambiental en relación con la prevención y reparación de daños medioambientales. Sobre la base de esta propuesta y considerando los distintos dictámenes al respecto, la Directiva entró en vigor el 21 de abril de La fecha límite para que los países miembros transpusieran las normas a su respectivo derecho interno fue el 30 de abril de La presente Directiva establece un marco de responsabilidad medioambiental fundado en el principio según el cual «quien contamina paga», con vistas a prevenir y reparar los daños medioambientales. Antes de fin de Abril de 2013, los Estados miembros comunicarán sobre el grado de aplicación a la Comisión europea, la cual presentará un informe al Parlamento Europeo. Asimismo la Comisión mostrará antes de fines de abril de 2010 un reporte sobre la eficacia de la Directiva en términos concretos, sobre su coste y sobre las condiciones de los seguros y otras formas de garantía financiera. Mientras que la Directiva Europea se concentra en los daños causados por una emisión, suceso o incidente que se hayan producido después de la fecha límite del 30 de abril de 2007, los EEUU se centran en la reparación de contaminaciones acaecidas en el pasado. La tarea de este último país consiste principalmente en determinar los lugares que necesitan ser descontaminados y hacer público el nombre de las personas potencialmente responsables. A continuación, la autoridad de protección ambiental ordena el saneamiento o ejecuta ella misma el trabajo, cargándoles los costos a los autores del daño. 2. Legislación argentina En la Argentina la primera vez que se introdujo la protección del medio ambiente en la ley fue con la reforma de la Constitución Nacional del año En ella se hacía referencia a la obligación de recomponer el daño por parte de la Nación/Provincia y dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección. A fines del 2006 se publica en el boletín oficial la Ley General del Ambiente (LGA) Número En ella se establecen las bases para el desarrollo de la política ambiental nacional sobre los presupuestos mínimos para el logro de una gestión sustentable y adecuada del ambiente, la preservación y protección de la diversidad biológica y la implementación del desarrollo sustentable. Entre los objetivos fundamentales de la ley se encuentran: El de asegurar la preservación, conservación, recuperación y mejoramiento de la calidad de los recursos ambienta- 89
4 Gestión empresarial del riesgo medioambiental en la Argentina: regulación y práctica les, tanto naturales como culturales, en la realización de las diferentes actividades antrópicas; promover el mejoramiento de la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras, en forma prioritaria; promover el uso racional y sustentable de los recursos naturales; mantener el equilibrio y dinámica de los sistemas ecológicos; y prevenir los efectos nocivos o peligrosos que las actividades antrópicas generan sobre el ambiente para posibilitar la sustentabilidad ecológica, económica y social del desarrollo. Previamente a esta ley, en julio del 2004, un grupo de vecinos encabezados por Beatriz Mendoza interpusieron una demanda judicial contra el Estado (Nación, la Provincia de Buenos Aires, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y 44 empresas por daños y perjuicios sufridos a raíz de la contaminación del Río Matanza-Riachuelo. Finalmente el 20 de junio de 2006, en un hito histórico para el derecho ambiental, la Corte Suprema de Justicia de la Nación se declaró competente para entender originariamente en los aspectos vinculados con la prevención, recomposición y el resarcimiento del daño ambiental colectivo (Malm Green 2009). En agosto de 2006 la Nación y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo sustentable fueron sorprendidas cuando la corte cuestionó a las empresas sobre los seguros ambientales que deberían tener y ellas adujeron que no tenían porque no existía en el mercado ninguna póliza. A partir de ese momento la Secretaría empieza a trabajar firmemente en el tema y en el año 2007 dicta las siguientes resoluciones: 177/07 y 303/07. Se crea la Unidad de Evaluación de Riesgo Ambiental (UERA) que estudiará los montos mínimos asegurables y evaluará la suficiencia de la cobertura. Se le procura dar un marco normativo a la contratación del seguro. Se determinan cuáles serán las actividades riesgosas para el medioambiente y a través de una fórmula polinómica se define el nivel de complejidad de las mismas. Incluye al autoseguro como una opción válida. La 303 se creó con posterioridad y modifica algunos artículos de la /07 y 12/07. Se crea la Comisión Asesora en Garantías Financieras Ambientales (CAGFA) con el fin de asesorar a la autoridad de aplicación de la ley ; analizar las propuestas referidas a las condiciones de las pólizas y del autoseguro y también evaluar el tema de los fondos de restauración al que se refiere el último párrafo del artículo /07. Modifica los anexos I y II de la resolución 177 en la que aclara qué es lo que se entiende por actividades riesgosas para el medio ambiente. Renueva el listado de estas actividades. 90
5 Algunas innovaciones fi nancieras para la gestión del riesgo global 98/07 y 1973/07. Se dan las pautas básicas para las condiciones contractuales de las pólizas de seguro de daño ambiental. Se interpreta el concepto de recomposición como: restablecer las condiciones del ambiente afectado, hasta alcanzar niveles de riesgo aceptables para la salud humana y para la auto regeneración de los recursos naturales, de modo que la alteración negativa deje de ser relevante. El artículo 22 de dicha ley ha sido muy cuestionado ya que se exigía el cumplimiento de una norma que resultaba de imposible cumplimiento en la práctica ya que no existía oferta de seguros. Durante todo el 2007 no se pudo lograr llegar a darle forma a la ley para que convenciera a las aseguradoras de brindar cobertura a los daños ambientales. Esto se lograría recién el año 2008, mediante la resolución 1398/08. En ésta se fijan los Montos Mínimos Asegurables de Entidad Suficiente, sus alcances y metodologías y con ella se logra destrabar un grave problema. En la ley se detallan cuales son las opciones que tienen las empresas que son consideradas como peligrosas para cumplir con la ley, son tres: El seguro de Responsabilidad por daño ambiental, el seguro de Caución y el Autoseguro. Mediante el Seguro de Responsabilidad por daño el asegurador mantiene indemne al asegurado respecto del costo de reparación de un daño atribuible a su responsabilidad, y de los gastos legales en que incurra en la investigación, evaluación o defensa de un reclamo basado en dicha responsabilidad. En éste se abona una prima a cambio de la transferencia de riesgo, el asegurado habitualmente contribuye con un deducible o retención a su cargo. Se operan distintas modalidades en base a fecha de ocurrencia, fecha de reclamo o fecha de primera manifestación. El Seguro de Caución es una garantía de cumplimiento de una obligación (estipulada en un contrato principal), instrumentado por medio de una póliza de seguro (estipulado en un contrato accesorio) por la cual el asegurador se obliga a pagar al asegurado o beneficiario en caso de incumplimiento del tomador de la póliza. La obligación la asume el proponente y se abona una prima de servicio. Por último el autoseguro consiste en una previsión de dinero que deberá efectuar el creador del riesgo, para cubrir posibles daños o inconvenientes que pueda sufrir en el futuro, acepta la incertidumbre y las posibles consecuencias antieconómicas que de ello se deriven por su propia cuenta. Para determinar cuál será el monto de la reserva que cubra adecuadamente la previsión, se deberá realizar una evaluación del riesgo, del mismo modo que lo hacen las compañías de seguros antes de fijar las condiciones de contratación. El fondo de dicha reserva deberá ser 91
6 Gestión empresarial del riesgo medioambiental en la Argentina: regulación y práctica administrado por un tercero y fiscalizado por el asegurado. La ventaja comparativa del autoseguro radica en que el aporte que efectúa el autoasegurado tiene vocación de volver, de no producirse ningún siniestro. Lo cual llevará, seguramente, a una conducta más cuidadosa del ambiente por conveniencia económica (Valls & Bril 1998). Además, puede generar menores costos y mejorar el cash flow, flexibiliza el control sobre acuerdos de pagos de siniestros. Si se lo usa como un complemento al seguro puede mejorar el posicionamiento si se opta por un seguro de exceso de pérdida. Por otro lado presenta ciertas desventajas como son el impacto impositivo en comparación con la prima de reaseguro la cual sí puede ser descontada, requiere una estructura de administración de pérdidas, puede generar variación de costos entre anualidades por la posible inexactitud en el cálculo de la frecuencia e intensidad Nivel de Complejidad Ambiental (NCA) La mayor inquietud hoy en día de las empresas es saber si las actividades que ellas desarrollan son consideradas como peligrosas para el medioambiente, según define la ley y las siguientes resoluciones, y por ende están obligadas a contratar un seguro. Para determinar esto se debe aplicar una fórmula polinómica. Si de la misma se obtiene un valor menor a 12 entonces no se las considera peligrosas y no están obligadas a hacer nada, si quieren protegerse obviamente que pueden hacerlo. El Nivel de Complejidad Ambiental (NCA) se determina a partir del NCA inicial y se le hacen dos ajustes. NCA= NCAinicial + AjSP - AjSGA Donde, AjSP= Es el ajuste por manejo de sustancias particularmente riesgosas en determinadas cantidades. Su valor es de 2. AjSGA= Este ajuste resta y su valor es de 4. Esta disminución se logra conseguir cuando se demuestra que se cuenta con una certificación vigente de sistema de gestión ambiental, otorgado por un organismo independiente, debidamente acreditado y autorizado para ello. NCAinicial= Ru + ER + Ri + Di + Lo 92
7 Algunas innovaciones fi nancieras para la gestión del riesgo global Cuadro 1. Nivel de Complejidad Ambiental (NCA) Nomenclatura Definición Valores posibles Rubro (Ru) Agrupamiento por complejidad ambiental. 1; 5 y 10 Efluentes y Residuos (ER) Calidad y cantidad de efluentes y residuos gaseosos, líquidos, semisólidos y sólidos. 0; 1; 3; 4 y 6 NCA inicial Riesgo (Ri) Riesgo que pueden afectar a la población o al medio circundante. Del 0 al 5 Dimensionamiento (Di) Cantidad de personal; potencia instalada (HP); relación superficie cubierta/total. Del 0 al 10 Localización (Lo) Zonificación e infraestructura de servicios urbanos. Del 0 al 4 El mínimo NCAinicial que se puede obtener es de 2 y el máximo de 35, o sea que el NCA podría obtener valores desde -2 hasta 37. Como era de esperar, esta fórmula ha tenido muchos cuestionamientos sobre la manera en que es aplicada y el criterio que se usa para atribuir un número a cada una de las variables. Se ha cuestionado que en el rubro no se tenga en cuenta la producción que las empresas tengan y por ende la cantidad de sustancias peligrosas que manipulen. No explica cuáles son los motivos por los cuales corresponde un 1 o un 10 y la diferencia entre los valores es muy grande. En la determinación del valor otorgado a los efluentes y residuos no suena demasiado lógico que se castigue con el valor máximo a aquellas empresas en las que exista algún efluente gaseoso cuando esto no está incluido en la ley, es solo agua y suelo. En cuanto al riesgo, puede llegar a pensarse que no se ha utilizado la palabra correcta, quizás sería mejor haber puesto peligro. La diferencia entre estas dos puede verse con un simple ejemplo, si tengo buenos sistemas contra incendio se puede decir que no existe riesgo de incendio, pero peligro de incendio existe siempre, no importa qué mecanismos de control tenga, el riesgo involucra tanto el peligro como la probabilidad de ocurrencia. La dimensión en cuanto a la relación superficie cubierta/total parece estar valorada en forma inversa, parece lógico pensar que a mayor superficie cubierta menores posibilidades de contaminar se tengan. Según la resolución los mayores valores se los adjudica a las empresas cuya ecuación resulte en el 100%. Asimismo con respecto a la localización no hay mayores cuestionamientos. 93
8 Gestión empresarial del riesgo medioambiental en la Argentina: regulación y práctica 2.2. La póliza de Seguro Ambiental El 26 de agosto de 2008 se aprobó la primera póliza de seguro por daño ambiental de incidencia colectiva. Esta póliza que existe hoy en día es brindada por Prudencia Compañía Argentina de Seguros Generales y es denominada Seguro de Caución - Daño Ambiental de Incidencia Colectiva Garantía de Remediación Ambiental. Es una cobertura del ramo de caución en donde el asegurado es el Estado (Nacional, Provincial o Municipal); el titular de la actividad riesgosa es quien contrata la cobertura y paga la prima (se lo denomina proponente); y el asegurador es la compañía que emite la póliza. La compañía Prudencia, sujeto a las condiciones generales y particulares, asegura la ejecución de las tareas de recomposición de daño ambiental de incidencia colectiva, ante el incumplimiento de esa obligación por parte del tomador de la póliza. En otras palabras, la póliza cubre la garantía exigida al tomador de reparar la incidencia colectiva. Asimismo, ante la imposibilidad de reparar el daño, se garantiza el cumplimiento del pago pertinente (cuyo monto se deberá establecer en sede Judicial) al fondo de Compensación Ambiental, hasta la concurrencia del monto del capital asegurado. Asimismo, cabe destacar que esta póliza garantiza que el proponente remediará el daño ambiental producido, en caso contrario el asegurador se hará cargo pero luego subrogará dichos derechos y repetirá contra el tomador obligado. En los seguros de caución no existe una real traslación del riesgo, es apenas una garantía financiera. A esta póliza se le cuestionó la insuficiencia de retención propia de la compañía que es de $ , también se dijo que no contaban con coaseguro ni reaseguro. Esto no es correcto, sino que cuando la Superintendencia aprobó dicha póliza, Prudencia no había terminado de cerrar los contratos de reaseguro y prefirió no hacer comentarios al respecto. Este es un punto importante, ya que si bien los reaseguradores se muestran demasiados cautos ante este nuevo seguro ya han empezado a brindar esta cobertura. También se ha planteado el problema de que si bien esta póliza es válida porque ha sido aprobada, es acotada y los empresarios temen que la ley les exija por sobre lo que ésta les cubre, por ejemplo, en sus condiciones particulares dice que limpiará el terreno del tomador, pero la ley indica que será responsable por el daño generado en el terreno del tomador y en los terrenos lindantes (Furlan 2008-a ). Otra cuestión a tener en cuenta es que se consideran cubiertos por el seguro los daños cuya primera manifestación o descubrimiento se produzca durante el período de cobertura definido en la póliza y hasta el monto del capital asegurado (Furlan 2008-b). Por lo que surge una dificultad con la contaminación gradual, ya que debe determinarse desde qué momento comienza a producirse definitivamente el daño y esa será la fecha que el asegurador tomará como referencia para determinar si tiene o no responsabilidad. En la mayoría de los casos, la contaminación se desarrolla de 94
9 Algunas innovaciones fi nancieras para la gestión del riesgo global forma inadvertida e insidiosa durante un período considerable de tiempo y resulta muy difícil precisar cuándo empezó (Mapfre 2008). Es por eso que la correcta identificación y evaluación de pasivos ambientales constituye un aspecto central en la contratación de este seguro. En la resolución conjunta 98/07 y 1973/07, se requiere que las empresas verifiquen su Nivel de complejidad ambiental y su Situación Ambiental Inicial (SAI), por este término se entiende al diagnóstico realizado en forma previa a la contratación de la cobertura a fin de establecer la existencia de sustancias y concentraciones de las mismas, en condiciones que impliquen una contaminación del suelo, subsuelo, aguas superficiales o aguas subterráneas, determinando, en su caso, la naturaleza, el grado, la extensión y la distribución de los contaminantes. Hoy por hoy es la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable la que establecerá las metodologías para la determinación del mismo. Esto es muy cuestionado por las distintas provincias ya que no consideran que la Secretaría pueda determinar la mejor metodología para los distintos lugares. La doctrina ha manifestado que la posibilidad de asegurar un riesgo dependerá, en última instancia y en la práctica, de que una entidad aseguradora pueda crear un producto ambientalmente específico, calcular y determinar una prima que identifique el riesgo, financiando la prestación del servicio (Dopazo Fraguio 2002). Por lo anterior, el siguiente capítulo desarrolla las características necesarias que tiene que cumplir un seguro de esta naturaleza analizando la particular situación argentina. 3. Obligatoriedad del seguro medioambiental Muchos sistemas jurídicos de distintos países de todo el mundo imponen la obligación de contratar un seguro para realizar ciertas actividades. El ejemplo más conocido y difundido de esta imposición es sin lugar a dudas la conducción de automóviles que se puede observar en sociedades y economías muy diferentes entre sí. Pero hay requisitos que deben ser cumplidos para que esta obligatoriedad funcione eficientemente socialmente Modalidades del Seguro obligatorio Un sistema de seguros obligatorios puede ser de 2 modalidades, bilateral o unilateral. En el caso de la cobertura obligatoria bilateral, las empresas están obligadas a contratar un seguro y las compañías de seguro están obligadas a brindar esa cobertura para 95
10 Gestión empresarial del riesgo medioambiental en la Argentina: regulación y práctica cada una de las empresas que lo solicite, bajo condiciones preestablecidas y aprobadas por las autoridades. En el otro caso, la obligación recae únicamente en las empresas, es decir, las empresas están obligadas a contratar un seguro para poder operar pero las aseguradoras pueden negarse según su propia discreción. En este caso el mecanismo de incentivos ofrecidos por los seguros ambientales modernos podría funcionar correctamente pero las compañías aseguradoras se encontrarían en el difícil rol de decidir qué empresa sigue con su actividad y qué empresa ya no puede hacerlo, se les estaría otorgando el rol de policía ambiental (Acciari, Castellano & Barbero 2004). La posibilidad de obligar a los agentes a contratar un seguro comienza a discutirse a principios de la década del 20, esto fue cuando el uso del automóvil comienza a incrementarse y se multiplican los accidentes de tránsito. El objetivo prioritario era darle protección a las víctimas asegurándoles asistencia médica y una compensación justa. Con el correr de los años distintos tipos de seguros se fueron convirtiendo en seguros obligatorios, llegando a ser una cantidad considerable hoy en día. En este capítulo se analizará si en la Argentina de hoy día están dadas las condiciones para que la ley y sus siguientes resoluciones puedan ser llevadas a la práctica y exigidas legalmente. Para esto se presentarán las características y requisitos del seguro obligatorio, luego se analizará cómo están planteadas las 3 opciones que tiene una empresa que según la fórmula polinómica realice actividades peligrosas y cómo juegan las preferencias de cada una de estas empresas. Se terminará presentando el marco legal actual Requisitos para la asegurabilidad Las compañías de seguro son organizaciones comerciales que venden seguros y buscan obtener un beneficio. Asimismo, no existe una línea objetiva que divide lo asegurable de lo no asegurable, cada una decide si ofrece o no una determinada cobertura. Ahora bien, estos productos deben cumplir ciertos requisitos para que puedan funcionar correctamente. Es muy importante para el asegurador ser capaz de calcular la prima correcta. Por principio general todas las primas que se cobren deben alcanzar para pagar los siniestros que ocurran y dejar un margen de ganancias. Para eso, se debe poder estimar de manera realista y confiable cuál será el monto a pagar por los reclamos que aparecerán durante un período considerado de tiempo. Es requisito necesario poder determinar el riesgo, es decir, poder identificarlo como bueno, malo o clasificarlo como uno que esté entre estas dos opciones. Se sabe que ningún riesgo es igual a otro, cada uno tendrá características particulares y el asegura- 96
11 Algunas innovaciones fi nancieras para la gestión del riesgo global dor debe poder analizarlas para decidir si toma el riesgo o no, si lo hace saber bajo qué términos lo hace y bajo qué condiciones. Pero incluso cuando ese riesgo pueda ser identificado y cuantificado hay otras cuestiones a tener en cuenta, como son el tamaño de la cartera propia en relación con el riesgo que se está por asumir, la prima que se está cobrando en el mercado para dicho riesgo, un marco legal y sin ambigüedades es esencial para que no haya dudas de bajo qué circunstancias se debe pagar por un siniestro y cuál es el monto de dicha indemnización. Tampoco se puede dejar de mencionar el Moral Hazard o riesgo moral. Este puede ser visto como la diferencia entre el costo de precaución adoptado por el agente de no haber contratado el seguro y el costo que deja de asumir por haberlo hecho. Si la compañía de seguros puede hacer depender la prima del nivel de precaución del dañador, el problema, en teoría, desaparece. Cuando no se pueden asociar los términos del contrato de seguro al nivel de precaución del agente entonces pueden surgir incentivos a no adoptar el nivel de precaución óptimo, por eso la cobertura óptima en este caso debería ser sólo parcial. Ahora bien, todos estos requisitos son esenciales para que un seguro funcione eficientemente, pero en el caso de los obligatorios hay otras características que deben ser tenidas en cuenta. (CEA 2007). En primer lugar debe existir un mercado asegurador establecido basado en muchos años de experiencia, requiriendo contar con un grupo grande de riesgo que sea homogéneo y en donde la intensidad y la frecuencia sea predecible con cierto grado de confianza y varias aseguradoras que garanticen la competencia y la libertad de elección por parte de los asegurados. Por otro lado deben existir reaseguradores que estén dispuestos a participar en caso de que se exceda la capacidad propia. Por último se requiere que el producto que las empresas puedan adquirir sea a un precio razonable y produzca beneficios acordes a la inversión de capital realizado. Además de los mencionados anteriormente, el legislador debería tener en cuenta que los asegurados tienen que tener capacidad para pagar primas altas y la necesidad de organismos de control (Oesterreicher 2007). Sin esto, cualquier intento de introducir un seguro obligatorio no va a funcionar eficientemente en el largo plazo. Sin ningún lugar a duda, el nivel de compromiso que tenga cada empresa para prevenir riesgos es extremadamente importante para el asegurador y eso influirá en si le ofrece o no cobertura. Una empresa que muestre poco interés en proteger el medio ambiente se verá en dificultades a la hora de obtener un seguro, y de hacerlo seguramente que la prima que le cobren sea muy elevada. La ley obliga en todos los seguros a las compañías aseguradoras a cobrar primas técnicamente correctas y adecuadas al riesgo. Actualmente los métodos utilizados para la evaluación de riesgos se basan en la experiencia siniestral. Puesto que antes no se aseguraba este riesgo, el sector de seguros no cuenta con los valores empíricos correspondientes. El cálculo de la probabilidad de 97
12 Gestión empresarial del riesgo medioambiental en la Argentina: regulación y práctica ocurrencia y de la magnitud del siniestro es un criterio decisivo para su asegurabilidad y al no contar con ellos es muy difícil estimar mediante métodos convencionales el importe y la frecuencia de los daños (Oesterreicher 2007). Los problemas que se deben afrontar para una plena operatividad de los seguros ambientales son la dificultad que encierra el tipo de siniestro para dimensionar los daños, las probabilidades y las frecuencias de que este ocurra, así como para estimar el costo de la reparación. También se debe tener en cuenta la naturaleza del riesgo catastrófico, las características que implica ser un siniestro long tail y las dificultades que pueden existir a la hora de determinar el grado de participación de cada uno de los agentes causantes del daño. Estas particularidades complican seriamente el cálculo de la tasa de siniestralidad, generan un alto grado de incertidumbre que lleva a las compañías aseguradoras a retirarse del mercado o bien permanecer en él pero fijando primas muy elevadas. Esta excesiva incertidumbre que traen los daños ecológicos es uno de los aspectos más importantes del seguro ambiental y que lo distingue de los demás seguros (Ramirez 2009). Por lo anterior, el sector de seguros tendrá que recurrir a técnicas especiales no sólo para poder determinar la prima sino también para manejar los siniestros. Cuando la empresa sufre un siniestro necesita que la aseguradora responda con profesionalismo, rapidez y eficacia. Para los riesgos tradicionales, como pueden ser lesiones a las personas, daños a la propiedad o pérdidas económicas, el asegurador conoce muy bien cómo hacer eso, pero cuando se trata del medioambiente en donde hay muy poca experiencia nuevas técnicas deben ser implementadas. Es difícil encontrar consistencia entre el marco teórico y la imposición de seguros obligatorios. Si la actitud frente al riesgo de los agentes involucrados deja de ser un supuesto y pasa a ser una preferencia más, una consideración simplista del problema podría indicar que quienes se aseguran son agentes adversos al riesgo y que quienes no lo hacen son indiferentes o amantes al peligro. De ser así, forzar a tomar un seguro a quienes no decidieron hacerlo voluntariamente, implicaría una inconsistencia con cualquier objetivo de eficiencia que tomara en cuenta la utilidad de los agentes implicados. La definición estándar de aversión al riesgo asegura solamente que el agente prefiere la certeza de un seguro justo a verse sometido al riesgo de disminuir su riqueza a causa de pagar una indemnización, pero no que prefiera asegurarse a cualquier precio. Su utilidad es una función del precio a pagar por ese seguro y por lo tanto, no es indiferente el monto de esa prima, en su decisión de aceptar o rechazar el contrato de seguro. El argumento más visible a favor de la imposición coactiva de los seguros suele ser la limitación en la solvencia de los agentes. No parece razonable evaluar el seguro obligatorio sin considerar el contexto real y las particulares condiciones de imperfección del mismo. Esto es, en un ámbito en el cual la solvencia de los dañadores supere el valor de las indemnizaciones que deberían pagar y se trate de agentes 98
13 Algunas innovaciones fi nancieras para la gestión del riesgo global previsiblemente neutrales al riesgo, probablemente carezca de sentido imponer la obligatoriedad de contratar un seguro. No parece lo mismo, si se trata de un campo en el cual se presenta una amplia proporción de agentes de solvencia insuficiente (con relación al valor esperado de los daños asociados a sus actividades) y, conjuntamente, con escaso acceso a la información sobre sus riesgos (Acciari, Castellano & Barbero 2004). Por otro lado, el seguro obligatorio traerá mayores costos para las empresas ya que deberán comprar una cobertura, ya sea que la necesiten o no. Esto afecta mayormente a las pequeñas y medianas empresas. Estas, deberán gastar dinero en coberturas, que seguramente serán caras, que podrían haber destinado a prevenir riesgos. En definitiva, este costo será absorbido por el cliente final que pagará un precio más alto por los productos de dichas empresas. Sin embargo, hay que hacer una observación con respecto a las PYMES, porque usualmente estas empresas son responsables de un buen porcentaje de la contaminación ambiental. Se ha afirmado en ocasiones que un pequeño matadero produce mayor nivel de contaminación que una enorme granja avícola o que un taller de pinturas de heladeras en un patio puede producir mayor contaminación que una planta nuclear. Esto se debe, en parte, a que las grandes empresas cuentan con personal y recursos económicos adecuados y suficientes para acceder a tecnologías de producción que les permita contaminar lo menos posible y monitorear constantemente sus emisiones. Las pequeñas y medianas empresas, en general, toman menos conciencia con respecto al tema y se excusan en que su producción no es tan grande (Vargas 2009) Gestión empresarial del riesgo medioambiental La cobertura de los riesgos ambientales requiere grandiosos volúmenes de primas, no parece ser razonable que un solo mecanismo permita enfrentar el daño, es necesaria una combinación de ellos para hacerse de los recursos necesarios (Llistosella 2008). La ley y sus siguientes resoluciones establecen 3 opciones que las empresas involucradas deben cumplir, como ya se ha mencionado. La primera es el Seguro de Responsabilidad por Daño. Hoy en día ninguna compañía aseguradora brinda esta cobertura porque no estarían definidos los sistemas, las metodologías y los procedimientos a utilizar para la remediación del medio ambiente dañado y porque hay un posible conflicto entre la ley y las resoluciones dando la sensación de que un asegurador puede verse obligado a amparar lo que no está amparado o a indemnizar por sobre el límite de indemnización de la póliza (Lattes 2009). La segunda posibilidad es el seguro de caución, en este caso hay que destacar que no transfiere riesgo, sino que el asegurador se hará cargo pero finalmente será el proponente el que termine pagando por el siniestro, para avalar este pago se le 99
14 Gestión empresarial del riesgo medioambiental en la Argentina: regulación y práctica exige una garantía. Aquél que no tenga la posibilidad de obtener dicha garantía no podrá obtener el seguro, es decir, sólo podrán obtener la cobertura aquellas empresas que demuestren que en caso de sufrir un siniestro podrán responder por el mismo. De esto se derivan dos incógnitas, la primera es si una empresa puede pagar el siniestro y en caso de que el mismo ocurra es ella la que lo terminará haciendo entonces para qué pagar una prima de servicio y la segunda sería qué pasa con las empresas que no pueden obtener esta garantía. Sólo queda hablar de la tercera opción, el autoseguro. Esto puede ser visto como una alternativa que puede ser utilizada por aquellas empresas que no hayan conseguido una cobertura de seguro o como un complemento a la misma. Pero la realidad es que hoy en día, aún no es una opción viable. A su vez, es posible que se exijan determinados requisitos o ratios de solvencia para poder acceder a él, así como la exigencia de reservas o previsiones en los balances, todo lo cual tornaría muy compleja su reglamentación (Iprofesional. Com 2008). Aun falta que se detallen los requerimientos para las empresas que opten por este sistema 1. No sería conveniente para las empresas que optaran por este sistema que trajera aparejado la afectación de activos o la obligación de invertir en determinados instrumentos predeterminados (Barbeito 2008). Si bien es cierto que las empresas necesitan una cobertura, esto podría ser una bomba de tiempo para las aseguradoras si no se acuerdan los términos de las pólizas o no se establecen límites a la responsabilidad (Raffo 2004). Este último punto es uno de los más cuestionados ya que se teme la actuación de los jueces, es lo que se suele denominar Nivel de incertidumbre jurídica que depende no sólo de la forma en que las normas jurídicas son diseñadas por las autoridades legislativas, sino también de la forma en que dichas normas son interpretadas y aplicadas por los jueces en un determinado marco institucional (OCDE 2007) Con la resolución 1398, la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales y la Secretaría de Finanzas, junto con la Superintendencia de Seguros dieron por finalizada la reglamentación de los seguros ambientales. Sin embargo las contradicciones y confusiones que dichas resoluciones han presentado siguen sin resolverse, lo cual llevará a innumerables planteos judiciales en un futuro. Por ejemplo, se puede señalar que el financiamiento de la recomposición del daño ambiental de incidencia colectiva que exige la LGA en su artículo 28 (restablecer la situación anterior a la generación del daño ambiental) no se plasmó correctamente con la resolución del poder ejecutivo al momento de reglamentar dicho artículo, ya que sólo contempla restablecer las condiciones del ambiente afectado hasta alcanzar niveles ambientales de riesgo aceptables para la salud humana y para la autogeneración de los recursos naturales, de modo que la alteración deje de ser relevante. 1 Ver nota completa en el diario Mendoza Económico del 27 de Octubre de
15 Algunas innovaciones fi nancieras para la gestión del riesgo global En ese sentido, la resolución no ha respetado fielmente el espíritu que tuvo el legislador respecto al alcance del daño ambiental de incidencia colectiva al reglamentar el artículo 22, lo cual genera claramente inseguridad jurídica, tanto para las compañías de seguros como para los asegurados y para la comunidad en general (Bril 2008). De esta manera podríamos encontrarnos dentro del mismo territorio nacional, con jueces que fallen ante posibles demandas por daños ambientales, de distinta manera o utilizando distintos criterios doctrinales para la misma ley. Sólo se subsanaría esta incertidumbre jurídica, si al ocurrir esa disparidad en la jurisprudencia, la Corte Suprema de Justicia, a través de un fallo plenario, la unifique. A su vez, establece que de no ser posible restablecer el ambiente al estado anterior a la producción del daño, entonces se deberá abonar al fondo de compensación ambiental una indemnización que será determinada por la justicia. Es ahí donde el papel del juez es más activo que en los daños y perjuicios comunes. En nuestro país todavía hay una gran desprotección contra el daño ambiental, pero no hay que dejar de señalar el peligro que implicaría que la reacción de los tribunales sea excesiva. En este sentido al riesgo de una legislación rígida se le suma la posibilidad de jueces embanderados en un deseo de protección hacia los más débiles. Sin el equilibrio necesario y sin razonabilidad se puede llegar a situaciones perjudiciales para la comunidad al entorpecerse la actividad industrial y generarse la industria de los juicios. La responsabilidad civil en contexto ambiental es objetiva, no es necesario culpa, sino solamente que la acción u omisión ha causado un daño (Vargas, 2009). Además la ley le otorga facultades muy amplias, y en ciertos casos, habilitaría para aplicar el principio precautorio, una potestad que muchos empresarios critican. El principio precautorio se origina en los años 90 (Raffo 2004). Este establece que cuando exista peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del ambiente. De esta forma se rompe con uno de los elementos característicos del derecho de daños, por el cual el mismo debe ser siempre cierto y no puramente eventual o hipotético. Es decir que, aun cuando no haya certeza científica acerca de la existencia de peligro de degradación del ambiente, las autoridades podrán tomar medidas para que la misma no se produzca. En el ámbito internacional existe un principio ambiental, Quien contamina paga, actualmente este principio es muy cuestionado debido a su baja efectividad y a la confusa interpretación que da lugar. Se incentiva a los contaminadores pues todo aquel que pueda pagar, puede contaminar. A la vez sienta un privilegio, al permitir sólo contaminar a aquellas personas que gozan de un sólida estatus económico. Se busca que las empresas internalicen los costos de contaminación, y no necesiten pagar la descontaminación (Vargas, 2009). Sin embargo, el precio que las empresas deben cubrir por internalizar los costos de contaminación, suelen ser superiores a los costos 101
16 Gestión empresarial del riesgo medioambiental en la Argentina: regulación y práctica en los que incurren por la descontaminación. Es decir, es más barato pagar la multa que reestructurar todo el proceso productivo. Son tantas las cuestiones que parecen no tener respuesta que parece muy difícil la creación de una cobertura de seguros que sea conveniente tanto para las compañías aseguradoras como para las empresas de plaza. Y a su vez está latente la pregunta de qué pasa si no se hace nada, es decir si no se contrata la cobertura. 4. Conclusiones La Argentina es el primer país del mundo donde un seguro medio ambiental es obligatorio A pesar de contar hoy en día con una póliza en el mercado, es evidente que nuestro mercado de seguro ambiental necesitará algunos años más a fin de poder brindar coberturas eficientes, ubicándonos en la misma situación que vivió los Estados Unidos 20 años atrás (Arganaraz Luque 2007). Por otro lado, es fácil entender cómo los propietarios y operadores de las instalaciones de alto riesgo podrían entender el seguro como una especie de licencia perpetua para contaminar, que adquieren a cambio del pago de una prima de seguro anual o bien que tomen dicho pago de la prima como un impuesto más que debe ser abonado para poder cumplir con la ley y así desentenderse del tema. Sin lugar a dudas, las aseguradoras desarrollarán un papel fundamental en torno a la prevención de riesgos ya que, en primer lugar, ninguna de ellas dará cobertura sin antes cerciorarse de que el asegurado haya tomado determinadas medidas para evitar la realización del siniestro. En segundo lugar, el monto de la prima se reduce si se realiza una adecuada gestión ambiental por parte de la empresa asegurada (Soto Salazar, 2009). Analizando desde una perspectiva de políticas públicas, el derecho ambiental debería poner más énfasis en la prevención, ya que la vía sanadora o coactiva se encuentra muy limitada en cuanto a su eficacia a posteriori. Las normas jurídicas por sí solas son ineficaces sino están precedidas por un real estado de conciencia social. Puesto que una vez que sucedió el incidente de contaminación, ya sea accidental o no, el daño está hecho, se lesiona tanto a las personas como a las cosas que integran el ambiente. No se puede hablar de pagar la contaminación porque es un costo que nunca podrá ser cubierto en su totalidad. Sin lugar a duda este trabajo deberá ser revisado una vez que se haya puesto en marcha todo el sistema, es decir, que se vendan pólizas y que, desafortunadamente, ocurran siniestros. Habrá que ver cómo actúa la ley en cada uno de los casos, como afecta esto a las compañías de seguros y por ende de reaseguros, y cuál es la reacción de las mismas ante los distintos fallos. 102
17 Referencias Bibliográficas Algunas innovaciones fi nancieras para la gestión del riesgo global Acciari, A.; Castellano, A. y Barbero, A. (2004): El seguro obligatorio de responsabilidad civil: Un ensayo sobre instituciones en mercados altamente imperfectos, Universidad Nacional del Sur. Arganaraz Luque, M. (2007): Los seguros y la Ley General del Ambiente, Universidad de Buenos Aires. Diciembre 2008, Barbeito, G. (2008): Riesgo Ambiental, entretelones de una compleja reglamentación, en Revista Estrategas. Diciembre Riesgo_Ambiental.pdf Bril, R. (2008): No podrán evitarse planteos judiciales, en Revista Estrategas, diciembre CEA, Insurers of Europe (2007): White paper on Insurability of environmental liability. Furlan, J. (2008-a): Es exigible el seguro ambiental, en Pool económico. Diciembre 2008, Furlan, J. (2008-b): Póliza ambiental, en Todo Riesgo, diciembre Iprofesional.com (2008): Sin excusas: las empresas ya cuentan con una póliza que cubre el daño ambiental. Abril 2009, com/secciones/imprimir.php?idx= Lattes, M. (2009): Aspectos vinculados al Seguro, en Foro Seguro Ambiental en la Argentina: aspectos técnicos de su implementación. Llistosella, A. R. (2008): Daños ambientales, instrumentos para su adecuada cobertura, en Revista Estrategas, abril Malm Grenn, G. (2009): Seguros Ambientales: Donde estamos hoy, en Foro Seguro Ambiental en la Argentina: aspectos técnicos de su implementación. Mapfre Re (2008): Soluciones técnicas para la protección, control y recuperación del medio ambiente. 103
18 Gestión empresarial del riesgo medioambiental en la Argentina: regulación y práctica OCDE (2007): Riesgos Ambientales y Seguros Nº 6, Un análisis comparativo del papel de los seguros en la gestión de riesgos relacionados con el medio ambiente. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Madrid. Oesterreicher, M. (2007): El seguro de los daños medio ambientales en la Unión Europea, Swiss Re. Raffo, Silvia (2004), Catástrofe ambiental, riesgo judicial, en Revista Estrategas, edición N 72. Ramirez, L. (2009): Desarrollo sustentable en América del Sur: Políticas ambientales e instrumentos tendientes a la restauración ambiental dentro del Mercosur y de los estados miembros que lo componen, Colegio de abogados de San Isidro. Valls, M. y Bril, R. (1998): Prevención y compensación frente al daño ambiental, Argentina. Vargas, C. (2009): Derecho Ambiental-Principios Rectores del Derecho Ambiental, en Gaceta Judicial, edición 269, marzo Soto Salazar, R. (2009): El seguro ante el daño ambiental, Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Federico Villarreal, Perú. 104
19 Impreso en IMS NET, Viamonte 1141, P.B. Ciudad Autónoma de Bs. As. - Mayo de 2010
IMPACTO ECONÓMICO-FINANCIERO Y ACTUARIAL DEL RIESGO CLIMÁTICO EN ARGENTINA
Instituto de Investigaciones en Administración, Contabilidad y Métodos Cuantitativos para la Gestión (IADCOM) Centro de Investigación en Métodos Cuantitativos Aplicados a la Economía y la Gestión (CMA)

References: artículo 22
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 artículo 28
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 artículo 22