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Timestamp: 2016-12-08 05:52:00+00:00

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Problemas escolares-académicos: Estrés, ansiedad, Miedos, Bullying, Desmotivación, Conflictos… Servicios de psicología en Vic, Barcelona, Manresa y Girona	Català / Castellano	¿Cómo estás?
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Muchas veces niños y adolescentes rechazan ir a la escuela, expresando los más pequeños dificultades en separarse de los padres y los de mayor edad actitudes de rebelión y agresividad, además de otros signos y síntomas como la hipersensibilidad, nerviosismo, llantos, tristeza, ansiedad, irritabilidad, dolor de cabeza constante, diarrea o estreñimiento, falta de apetito, palpitaciones, alergias, dificultades de adaptación a los cambios de rutina, etc. Las causas de este rechaza pueden ser múltiples, como por ejemplo las dificultades de integración en el grupo de iguales o conflictos con algún/os alumno/s, la presión percibida por los profesores y familia por los buenos resultados académicos, la falta de recursos personales y estrategias de afrontamiento, baja autoestima, falta de motivación, desorientación, y un largo etcétera. Todas estas situaciones pueden hacer que la asistencia a la escuela se convierta en una experiencia solitaria y amenazadora para los niños y que por tanto, puedan ser susceptibles de acabar desarrollando problemas asociados a estados depresivos y ansiosos si no se interviene a tiempo. Es evidente pues, que esta inestabilidad emocional afecta al rendimiento escolar, ya que resulta una tarea casi imposible poder concentrarse cuando se está preocupado por uno mismo, por los problemas familiares o por las amistades.
Metodología de Psigma (problemas escolares-académicos)
En Psigma seguimos diferentes orientaciones psicológicas (cognitivo-conductual, constructivista y sistémica), y por tanto, utilizamos múltiples terapias con los pacientes que vienen a consulta. Evidentemente, el tipo de terapia o estrategia a seguir se valorará en función de la problemática específica que se presente y de las características y necesidades particulares de los propios pacientes. Lo más importante a tener en cuenta para la prevención y manejo de problemáticas como el estrés escolar, miedos, bullying, desmotivación/burnout, insatisfacción/tristeza, fatiga/bajo rendimiento, problemas de relación y comunicación, etc., es la necesidad de proporcionar al niño un equilibrio integral en su vida emocional y afectiva, un ambiente saludable en el hogar familiar, buena organización del tiempo con la correspondiente actividad intelectual, espacios de descanso y ocio, actividad física regular y una nutrición adecuada a su edad y desarrollo. En Psigma trabajamos esta problemática no sólo con el propio niño sino también con los padres, proporcionándoles asesoramiento continuado, pues entendemos que su contribución resulta imprescindible para la recuperación del mismo. Para intervenir eficazmente en las problemáticas generadas en el ámbito escolar y académico, utilizamos mayoritariamente técnicas motivacionales, entrenamiento en resolución de problemas, gestión del tiempo y programación de la agenda, potenciación de la autoestima y de la autoconfianza, autocontrol, orientación vocacional-profesional, afrontamiento del estrés, entrenamiento y potenciación de las habilidades sociales, asertividad y técnicas de comunicación, técnicas de control de la activación (entrenamiento en respiración diafragmática y relajación muscular progresiva), reestructuración cognitiva, ensayo conductual, autorregistros , etc.
El exceso de actividades y obligaciones escolares, la falta de estrategias de afrontamiento y la presión de los profesores y padres por los buenos resultados académicos de sus hijos, pueden desembocar sobre estos el denominado estrés escolar. Durante el sufrimiento de esta situación, el alumno/a reducirá su capacidad de aprendizaje, sintiéndose desestabilizado emocionalmente y en último término podrá incluso generar ciertos tipos de fobias que son mucho más complejas de tratar. Los niños empiezan a sentir estrés con mucha más facilidad que los adultos, pues son más vulnerables y todavía no han aprendido maneras efectivas de tratar ciertas situaciones.
Sufrir estrés escolar implica consecuencias negativas tanto para el alumno/a como por los padres y profesores. El alumno/a muestra hipersensibilidad, bloqueos mentales, nerviosismo, llantos, agresividad, tristeza, ansiedad, irritabilidad, insomnio, dolor de cabeza constante, diarrea o estreñimiento, falta de apetito, palpitaciones rápidas, alergias, dificultades de adaptación a los cambios de rutina, afección exagerada hacia determinadas personas, bajo rendimiento académico y en algunos casos también se llega al fracaso escolar. Por su parte, los padres también se encuentran en una situación de conflicto que les genera preocupación constante, incertidumbre, ansiedad, tensión familiar, frustración, etc., Pues no saben cómo actuar y abordar la problemática existente. El estrés escolar puede desencadenar en trastornos emocionales como por ejemplo ansiedad, tristeza, depresión, problemas de conducta, déficit de atención, psicosis, etc. Si no se atiende adecuadamente, en los casos más extremos podría terminar en suicidio.
Con el niño trabajamos esta problemática con técnicas de estudio, planificación y gestión del tiempo, motivación escolar, entrenamiento en resolución de problemas, incremento de la autoestima, entrenamiento en habilidades sociales, control de la activación y técnicas de relajación, reestructuración cognitiva , autorregistros, etc. A los padres se les proporciona asesoramiento, orientación, estrategias de afrontamiento, herramientas para la gestión de la situación de conflicto, pautas de mejora en la comunicación con los hijos, etc.
El miedo o temor escolar es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento, habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Los miedos de los niños pequeños en las guarderías y los colegios de educación infantil son bastante comunes. Todas las maestras conocen las dificultades que entrañan los primeros días de escuela después de las vacaciones y el miedo que manifiestan los alumnos a la separación de sus padres. Por su parte, los niños preadolescentes también experimentan temores en el ámbito escolar relacionados especialmente con la crítica, el fracaso, el rechazo por parte de sus iguales (compañeros de clase) o amenazas por parte de otros niños de su edad y que ahora son valoradas con mayor preocupación. Al final de esta etapa suelen surgir también miedos derivadas del cambio de la propia imagen. Del mismo modo y en el caso de los adolescentes, pueden aparecer actitudes de este tipo cuando tienen relaciones interpersonales conflictivas, estrés escolar pronunciado, bajo rendimiento personal, inseguridad, falta de autoestima, confusión hacia el futuro profesional, presión por los logros académicos, necesidad de reconocimiento por parte de los demás, etc. En cualquier caso y con independencia de la edad, los alumnos que experimenten sentimientos pronunciados de miedo, pueden vivir un deterioro importante en el ámbito escolar y desarrollar patologías de relevancia si no se detectan y tratan a tiempo.
El miedo vivido en el ámbito escolar puede producir efectos muy adversos para las personas que la padecen. Así pues, cuando un alumno/a experimenta sentimientos de miedo hacia la escuela, pueden aparecer comportamientos como la negación a la hora de levantarse y vestirse, falta de apetito, vómitos, dolores abdominales, diarrea, palpitaciones , respiración rápida, temblor, negación extrema a ir a la escuela, llantos, nerviosismo, irritabilidad, ansiedad, depresión, etc. En los casos más extremos, pueden producirse pensamientos de autolisis, muerte y suicidio.
Con el niño aplicamos reestructuración cognitiva, control de la activación (entrenamiento en respiración diafragmática y relajación muscular progresiva con focalización atencional y visualización), entrenamiento en relajación y exposición, desensibilización sistemática, terapia racional emotiva, ensayo conductual, aumento de la autoestima, autorregistros, etc. A los padres se les proporciona asesoramiento, orientación, estrategias de afrontamiento, herramientas para la correcta gestión de la situación, pautas de mejora en la comunicación con los hijos, etc.
El acoso escolar o "bullying" se refiere a cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-14 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas. El acoso escolar pues, podría ser entendido como una forma característica y extrema de violencia escolar. Este tipo de violencia se caracteriza por una reiteración de comportamientos dirigidos a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente). El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas. Es común pues, que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana.
Algunos indicadores que evidencian que nuestro hijo podría estar siendo víctima de una situación de acoso escolar son el absentismo escolar frecuente, el descenso en el rendimiento escolar, actitudes de apatía, abatimiento y tristeza, exclusión del grupo-clase, presencia de heridas o lesiones, nerviosismo, y un largo etcétera. Para las víctimas de bullying, evidentemente se produce un deterioro importante de la autoestima, ansiedad, depresión e incluso fobia escolar, con repercusiones negativas en el desarrollo de su personalidad, la socialización y la salud mental en general. Teniendo en cuenta que sus víctimas se sienten en desventaja y se consideran las culpables de la situación, en algunos casos, la dureza de la situación puede conllevar pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin limitación de edad.
El objetivo del tratamiento en Psigma es la recuperación de la asertividad, autoestima, autoconfianza y de la salud psicológica perdida. Se trabaja el pensamiento positivo, habilidades sociales, control del estrés, el recuerdo y el duelo y en definitiva, la reconexión con la vida normal. Así, en el transcurso de una recuperación con éxito debería ser posible reconocer un cambio gradual desde una sensación de peligro impredecible a una seguridad firme, del trauma disociado al recuerdo reconocido y del aislamiento estigmatizado a la restauración de la conexión social. A los padres se les proporciona asesoramiento, orientación, estrategias de afrontamiento, herramientas para la correcta gestión de la situación, pautas en la mejora de la comunicación con los hijos, etc.
Podríamos definir la desmotivación educacional como la falta de interés que presentan los alumnos para obtener los estímulos que el medio educativo presenta, considerando que estos estímulos no se adecuan a sus necesidades. Así pues, aparecen sentimientos negativos provenientes de la ausencia de satisfacción de sus necesidades y se genera en los sujetos apatía y ausencia de participación emocional en relación a sus estudios. Por su parte, el "Burnout" es un estado de agotamiento emocional, mental y físico causado por el estrés excesivo y prolongado en la escuela. Así pues, se trata de un daño de carácter psicosocial que se produce cuando el niño se siente incapaz de satisfacer las demandas constantes relacionadas con su labor como alumno / a. A medida que el estrés continúa, se empieza a perder el interés o la motivación hacia la escuela, experimentando sentimientos de impotencia, desesperación y resentimiento, entre otros, hacia la misma institución y miembros que forman parte de la misma .
Algunas de las características de la falta de motivación escolar y el "burnout" (en los casos más extremos y prolongados en el tiempo) hacen referencia a que los alumnos dejan de percibir la presencia de estímulos atractivos, considerando que el medio presenta unas exigencias insuperables y que les falta la capacidad para controlar la situación, ya que están convencidos de que el medio está tan rígidamente estructurado que su voluntad no podrá cambiar nada. Por este motivo, dejan de intentar hacer ningún intercambio con el medio, sintiéndose saturados por estímulos que no pueden metabolizar el ritmo necesario y empiezan a presentar algunos signos y síntomas psíquicos y / o físicos desadaptativos: cansancio o agotamiento emocional, falta de entusiasmo e interés, pérdida progresiva de energía, dificultad para concentrarse, estado de alerta permanente, irritabilidad, impaciencia, depresión, negativismo, frustración, desesperanza, impotencia, despersonalización, desasosiego, cefaleas sensoriales, fatiga, agotamiento, insomnio o hipersomnia, etc. En relación a la escuela, se pueden apreciar relaciones interpersonales de mala calidad, absentismo escolar, bajo-nulo rendimiento académico, etc., Y en relación a la familia, incrementan las discusiones, la presión familiar, las tensiones, el deterioro en la calidad de la comunicación, etc.
Con el niño trabajamos esta problemática con técnicas motivacionales, técnicas de estudio, planificación y gestión del tiempo, entrenamiento en resolución de problemas, incremento de la autoestima, entrenamiento en habilidades sociales, control de la activación, reestructuración cognitiva, autorregistros, etc . En estos casos también resulta útil plantear un procedimiento de orientación vocacional-profesional a fin de que la persona sea capaz de motivarse y detectar salidas profesionales susceptibles de proporcionarle mayor gratificación personal. A los padres se les proporciona asesoramiento, orientación, estrategias de afrontamiento, herramientas para la gestión de la situación de conflicto, pautas de mejora en la comunicación con los hijos, etc.
La insatisfacción escolar puede definirse como el grado de malestar que experimenta el alumno / a en relación a su propio rol de estudiante y también hacia la institución y funcionamiento de la misma. Generalmente, ciertas características y factores del funcionamiento de la escuela y de los actores implicados en el proceso educativo (exigencia y presión por los buenos resultados académicos, falta de estrategias de afrontamiento percibidas, falta de estímulos gratificantes, relaciones interpersonales de mala calidad, falta de adaptación a las rutinas escolares, etc) pueden favorecer su aparición, aunque las características individuales también tienen una gran influencia, porque no todos los alumnos reaccionan de la misma manera ante la misma situación y experiencias.
Las consecuencias negativas para la salud de la insatisfacción escolar tienen dimensiones psicológicas, físicas y conductuales, así como ocurre en los casos de estrés escolar, del bullying, desmotivación / burnout, etc. Algunas de las consecuencias de la insatisfacción escolar son la desmotivación o falta de interés por la asistencia a la escuela y el estudio, apatía, incumplimiento de las propias obligaciones de forma habitual, ansiedad o estrés, y en caso extremo, la El alumno / a puede llegar a desarrollar una depresión.
Con el niño trabajamos esta problemática con el uso de técnicas para la potenciación de la autoestima, técnicas de estudio, planificación y gestión del tiempo, motivación escolar, entrenamiento en resolución de problemas, entrenamiento en habilidades sociales, control del activación (entrenamiento en respiración diafragmática y relajación muscular progresiva con focalización atencional y visualización), reestructuración cognitiva, autorregistros, etc. En estos casos también resulta útil plantear un procedimiento de orientación vocacional-profesional a fin de que la persona sea capaz de motivarse y detectar salidas profesionales susceptibles de proporcionarle nuevas ilusiones y objetivos, y por tanto, obtener mayor gratificación personal. A los padres se les proporciona asesoramiento, orientación, estrategias de afrontamiento, herramientas para la gestión de la situación de conflicto, pautas de mejora en la comunicación con los hijos, etc.
El exceso de actividades y obligaciones escolares, la falta de estrategias de afrontamiento, la presión de los profesores y padres por los buenos resultados académicos de sus hijos, una planificación metodológica inadecuada por parte de los docentes a la hora de transmitir los conocimientos, etc. pueden provocar en los alumnos una sensación de fatiga importante y consecuentemente, una disminución de su rendimiento escolar y académico. La fatiga y el bajo rendimiento escolares se manifiestan como una sensación de debilidad y agotamiento acompañada de molestias, incluso dolor e incapacidad para relajarse. Generalmente se traduce en una disminución de la capacidad de respuesta o de acción del alumno / a que afecta al organismo como un todo (físico y psíquico) y en grado diverso, ya que se percibe de manera personal.
Cuando este estado de debilidad y agotamiento presenta dificultades en cuanto a su capacidad reparadora y su tendencia deviene persistente, entonces hablamos de fatiga crónica. La fatiga se manifiesta en función de factores situacionales y características personales y tienen siempre, además de unos efectos funcionales, un sustrato corporal subjetivo: dolores de cabeza o musculares, picor de ojos, embotamiento, descoordinación de los movimientos, etc. Es decir, cada persona lo experimenta de su propia manera, en su propio cuerpo y según la situación. Este es el motivo de que aparezcan diferencias entre unas personas y otras y en diferentes momentos de la misma persona en cuanto a las formas y la intensidad de la fatiga que experimenta. Así pues, se produce una disminución del estado de alerta y vigilancia, reducción de la capacidad de atención sostenida, reducción de discriminación visual y auditiva, incremento de los errores de memoria, estrés, desmotivación, bajo rendimiento académico, conductos de evasión, problemas de adaptación y comportamiento, desorden en todas sus actividades, desarrollo de diferentes patologías, absentismo escolar, dificultad en el manejo de las relaciones interpersonales y conflictos con los compañeros, etc.
Trabajaremos con el niño múltiples técnicas de relajación y control de la activación, afrontamiento del estrés, potenciación de la autoestima, técnicas de estudio, planificación y gestión del tiempo, motivación escolar, entrenamiento en resolución de problemas, entrenamiento en habilidades sociales, reestructuración cognitiva, ensayo conductual, etc. Por tanto, el tratamiento psicológico de la fatiga y bajo rendimiento laborales persiguen la modificación del estado emocional, de la conducta y de las atribuciones y creencias, con el fin de aumentar la funcionalidad del alumno / a, promoviendo la utilización de estrategias de afrontamiento adaptativas y manteniendo sus interacciones sociales. A los padres se les proporciona asesoramiento, orientación, estrategias de afrontamiento, herramientas para la gestión de la situación de conflicto, pautas de mejora en la comunicación con los hijos, etc.
Las malas relaciones y los problemas continuos con compañeros de clase pueden hacer que el ambiente escolar sea desagradable y acabar convirtiendo esta situación cotidiana en una fuente de estrés, malestar y deseos de abandonar el proceso formativo.
Las consecuencias negativas para la salud de las malas relaciones con los compañeros abarcan la dimensión psicológica, física y conductual, así como ocurre en los casos de estrés escolar, del bullying, desmotivación / burnout, etc. Algunas de las consecuencias de la mala calidad de estas relaciones son la desmotivación o falta de interés por el estudio, apatía, bajo rendimiento, incumplimiento de las propias funciones de forma habitual, ansiedad o estrés, y en caso extremo, la alumno / a puede llegar a desarrollar una depresión. Estas consecuencias pueden aumentar la agresividad verbal y / o física, el absentismo y conllevar un deterioro profundo las relaciones, etc.
Se incidirá especialmente en la potenciación de la autoestima del alumno / a, en el autoconocimiento, seguridad personal, entrenamiento en habilidades sociales, comunicación y asertividad, empatía, autocontrol, etc., A fin de mejorar la calidad de las sus interacciones sociales. También se trabajará el afrontamiento del estrés, técnicas de resolución de conflictos, reestructuración cognitiva, terapia racional emotiva, ensayo conductual, etc. A los padres se les proporciona asesoramiento, orientación, estrategias de afrontamiento, herramientas para la gestión de la situación de conflicto, pautas de mejora en la comunicación con los hijos, etc.
La comunicación es indispensable para procurar y mantener las buenas relaciones en todos los ámbitos de nuestra vida, particularmente en la familia, escuela, trabajo y con las personas más cercanas a nosotros. Entender y hacerse comprender, es un arte que facilita la convivencia y la armonía en todos los lugares. Las malas relaciones y los problemas continuos con compañeros de clase pueden hacer que el ambiente escolar sea desagradable y acabarlo convirtiendo en una fuente de estrés y malestar considerables, repercutiendo de forma negativa en el propio rendimiento académico y en último término, deseando abandonar el proceso formativo.
Los problemas con los compañeros de clase, la incomunicación, la desorganización, etc., Pueden convertirse en un problema importante si no saben gestionarse de forma eficaz y desembocar en conflictos de relación importantes. Podríamos entender el conflicto entre compañeros de clase como un enfrentamiento de posiciones que surge porque los intereses individuales de cada uno, se ven interferidos por las necesidades, deseos o valores ajenos, y por tanto, se produce una discrepancia de objetivos. Para que estos conflictos sean reconducidos, minimizados y / o resueltos, hay que utilizar las estrategias adecuadas.

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