Source: http://historianovel.blogspot.com/2008_02_01_archive.html
Timestamp: 2017-02-28 16:41:43+00:00

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El 23 de febrero de 1937, es la fecha oficial de refundación de la Policía del Alzamiento, instalada su sede central en la ciudad de Valladolid, con la nomenclatura de Jefatura Superior de Policía del Estado Español, registrado ese hito en la Orden General número 1 firmando la misma su titular, Pedro Romeral, que es cesado a los pocos días, concretamente el seis de marzo, sustituyéndole, Emilio de Aspe Bahamonde, el Director General de Policía que menos tiempo ha permanecido al frente de la Policía Española, ocho días.La Policía del Alzamiento, en el transcurso del año 1937 felicita, en la Orden General a los policías por las siguientes conductas, entre otras, transferir sangre propia a heridos hospitalizados; adoptar niños huérfanos entre cuatro y ocho años; renunciar a dietas, también llamadas “mayores gastos”, con ocasión de comisión de servicios en otras plantillas o en el Frente; conductas patrióticas en situaciones de asedio y Frentes; alternar labores profesionales con presencia activa de combatientes en diversos Frentes contra el enemigo; mostrar entusiasmos por la Causa Nacional; detener a personas que escuchan radios rojas y que conspiran contra el Glorioso Movimiento Nacional; detener a responsables de partidos políticos marxistas, células comunistas, sindicalistas y chequistas; detener a masones; censurar la prensa y ejercer funciones colaboradoras en el servicio de propaganda; sostener tiroteos con fugitivos enemigos; no darse de baja en el servicio después de ser herido en los frentes contra el enemigo; realizar tareas de contraespionaje; y detener a enemigos que colocan artefactos explosivos en vías férreas.Entre éstos comportamientos, meritorios de felicitación, reconocimientos y premios por la Superioridad, la Orden General destaca expresamente al Agente de Policía Juan Blesa López, destinado en 1937 en Salamanca, por contribuir aquél funcionario a la consolidación de la paz pública, luego, en los años setenta destinado como Comisario Jefe de Policía en la Casa Militar del Jefe del Estado, Francisco Franco; a Eduardo Quintela Bóveda, Agente de Policía, destinado en Valladolid, responsable de la Sección de Servicios Especiales, motivada la felicitación por contribuir a consolidar la paz pública; al Comisario de primera clase Adolfo de la Calle Alonso, Inspector de Servicio; a P. Llamas García, adscrito a San Sebastián, por detener en Hernani a mujeres que habían participado en batallones de milicianos rojos en el Frente del norte, y obtener mediante interrogatorios la autoría del asesinato del General Fernando Berenguer; y muy singularmente al Agente de Policía de primera clase, Don Romualdo Romero Miguelez, destinado en San Sebastián, que entusiasmado por la Causa Nacional, cayó herido gravemente de dos balazos, al intentar fusilarle las ordas marxistas, y recibir el tiro de gracia, que milagrosamente no acabó con su vida, uniendo a ésta ejemplaridad de vida su laboriosidad y eficaz rendimiento en los deberes policiales encomendados.Las felicitaciones, reconocimientos a la Policía y singularmente a sus funcionarios más cualificados, provienen, aparte de su Órgano Central, la Jefatura Superior de Policía del Estado Español, de otras Instituciones y Organismos, entre ellas, Comandancias Generales de Marina, Comandancias de Plazas Militares con ocasión de asedios y ataques en diferentes frentes contra el enemigo, así como de Dependencias de Censura del Régimen y Propaganda.Las conductas consideradas tramposas, cometidas por policías y registradas en sucesivas Ordenes Generales, que provocan sanciones y amonestaciones, pérdidas de empleo y expulsiones de los mismos, son las que siguen: afiliarse a la secta masónica; frecuentar la ostentación del cargo, concurriendo a espectáculos públicos sin estar de servicio, exhibiendo al mismo tiempo atributos de manera indebida; no atender con celo y proceder a detenciones de individuos considerados perniciosos para el desenvolvimiento del Nuevo Estado Español, así como permitir situaciones de libertad a ciertos individuos manifiestamente contrarios al Glorioso Movimiento Nacional; dejar escapar sin enterarse a personas a quienes tenían órdenes de vigilar estrechamente; cometer faltas de cortesía o no mostrar exquisito trato social; no pagar las cuentas en fondas u hoteles donde residan los policías, desprestigiando al Cuerpo de Investigación y Vigilancia; contraer deudas o demorar maliciosamente los pagos debidos; y pretender conseguir resoluciones favorables usando de la recomendación, vicio éste incompatible con el espíritu de la nueva España que renace.En este orden de felicitaciones y amonestaciones, citadas en las Órdenes Generales, son reconocidas y enaltecidas, de un lado algunas plantillas, y también sus responsables, entre otras Pontevedra, Villagarcía de Arosa, Medina del Campo, San Sebastián, Huelva, Las Palmas, Zaragoza y Tenerife; y de otro, sancionada la Comisaría de Pamplona por no caer en la cuenta de que los censores de teléfonos de aquella capital tenían antecedentes políticos sociales, en consideración de enemigos del Movimiento Nacional.A principios de marzo de 1937, las necesidades de la Guerra obligan al Gobernador Civil del Estado Español a cumplir órdenes procedentes del General Jefe del Ejército del Norte, emitiendo una Orden, recogida de forma extraordinaria en la Orden General, número 11, por la que se movilizan a todos los individuos entre 21 y 27 años de edad, que se encuentren en plazas ocupadas por aquél ejército, y otras de las que están en poder del enemigo, en calidad de residentes habituales, conminando en dicha Orden a los movilizados para que se presenten en las Cajas de Reclutas en un plazo de 48 horas, mandando a la Policía a su cumplimiento, siendo los infractores incursos en delitos de deserción; y en este orden de consideración militar, a principios de 1939 se relacionan en la Orden General 164 funcionarios del Cuerpo de Investigación y Vigilancia, a los que se añaden 66 en febrero, que han sido militarizados a petición del Jefe del Servicio Nacional de Seguridad, figurando entre ellos José Yague Tapia, Miguel Sandoval Alonso, Guillermo Gelabert Fullane, Colomín Colomer, Angel León Gozalo, Francisco París Galán, José Lamas Quesada, y otros más que constituirán sucesivas cúpulas y clanes policiales del Régimen.La Policía del Alzamiento, en el transcurso del Movimiento Nacional, recibirá sucesivos nombres, así, en su refundación se denominará Jefatura Superior de Policía del Estado Español, cambiando en febrero, 1938, por el de Comisaría General de Seguridad Interior, Orden Público e Inspección de Fronteras, nomenclatura ésta sustituida por la de Jefatura del Servicio Nacional de Seguridad, Comisaría General de Seguridad y Vigilancia; y a principios de septiembre de 1939, con el nombre de Dirección General de Seguridad.Al frente del Centro directivo policial, aparte de los ya citados Pedro Romeral y Emilio de Aspe Bahamonde, ocupan responsabilidades directivas, por orden cronológico, José Derqui Derqui, nombrado el 21 de marzo de 1937, que en su toma de posesión y alocución, manifiesta cumplir dos misiones, señaladas por el Caudillo a la Policía, una, en la retaguardia, auxiliando y ayudando al ejército salvador, y otra, preparar a la nueva Policía creada por el Alzamiento para ingresar en un nuevo Estado que se está forjando, formando un Cuerpo de Investigación y Vigilancia, a la altura de su delicada misión, advirtiendo a todos los policías que no sientan amor profundo a su profesión y no posean espíritu de sacrificio que se aparten de sus compañeros y se dediquen a otras actividades. Derqui Derqui, sería cesado en noviembre de 1937, sustituyéndole José Medina Santamaría, Teniente Coronel de Estado Mayor, que a los pocos días de su toma de posesión lanzaría una alocución a la Policía, acorde con los tiempos, recogida ésta en la Orden General número 211, donde incidiría, con un peculiar matiz, a todos los policías, que él es esencialmente militar y que consecuentemente, aunque el Cuerpo de Investigación y Vigilancia es civil, el valor que él más aprecia en la Policía es la disciplina y que ésta es el objetivo fundamental que exigirá a todos y que consecuentemente fortalecerá las jerarquías haciendo presente a todos que castigará a aquellos que acostumbren a minar ese valor, advirtiendo sobre el obligado respeto absoluto a los Superiores. Es tal la obsesión de Medina Santamaría por la disciplina y el orden que le hacen manifestarse en otra alocución, en diciembre del 37, indicando que la rebeldía fue la causa en el quinquenio pasado para que el enemigo se infiltrara, por lo que la Policía debe establecerse como un dique para evitar el desorden, destacando una frase célebre suya, luego consagrada en la Policía del Régimen, referente a que los deberes del inferior son tan sencillos y fáciles que basta obedecer para cumplirlos exactamente. En enero de 1939 cesa en el cargo de Director General el Coronel Medina Santamaría, siendo relevado por otro Coronel, José Ungría Jiménez, quien a los pocos días militariza a los profesionales más cualificados de la Policía, exactamente a 232 funcionarios, permaneciendo en el cargo éste Coronel hasta septiembre del año en curso, fecha en la que sería sustituido por José Finat y Escriva de Romaní, Conde de Mayalde y de Finat.En el transcurso del Alzamiento, desde Valladolid los responsables policiales, ya citados, inician la nueva Policía del Estado, estructurando el departamento paso a paso, resolviendo en mayo de 1937 la creación de una Comisión policial que ayude y coopere con la reciente Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunista, adscrita al Gobierno General del Estado, al mismo tiempo que dispone la creación de la Sección Quinta que integra a los Servicios de Fronteras, Ferrocarriles, Puertos y Transportes. Un mes después se crean las Secciones Séptima y Octava, con las nomenclaturas de Asesoría Jurídica; y Administrativa, Caja y Colegio de Huérfanos, con las funciones de intervención y contabilidad centrales. En marzo de 1939 se crea el cargo de Segundo Jefe e Inspección del Servicio Nacional de Seguridad, dependiendo de éste Órgano un Negociado de Enlace y un Negociado Auxiliar de Mando, éste último con los especiales cometidos de calificación del personal, así como enlace con otros servicios de información militar y falangista, relaciones con policías extranjeras, normativa policial, registros y ficheros reservados, Cifra, etc.El Centro Directivo Policial elabora instrucciones en 1937, entre las que destaca una, a instancia del Comandante General del Departamento Marítimo de El Ferrol, mediante la cual se prohibe, en el territorio nacional, la proyección en los cinematógrafos de la película titulada “Ahí viene la escuadra”, a la que se añade otra Instrucción referente a una queja del ejército por ver incumplida en la Policía la Orden de control de movilización de jóvenes entre 21 y 27 años, motivada ésta porque los contingentes que se esperaban de reclutamientos no llegan suficientemente nutridos. A mediados de 1937, a instancia de Juzgados Militares, se dispone que los policías residentes en zonas liberadas, y que escaparon de ellas, se dirijan a los juzgados para expresar su filiación, cargos desempeñados y si fueron declarados cesantes por el Gobierno rojo. Coincidente en el tiempo, una disposición conmina a todas las dependencias policiales de la zona liberada para que hagan desaparecer totalmente de los archivos policiales todas aquellas fichas y expedientes referentes a personas que tomaron parte a favor del histórico Alzamiento, que tuvo lugar en Sevilla el 10 de agosto de 1932 (así lo cita textualmente la Orden General número 126).El problema de contingencia humana para la guerra, preocupa tanto a los ejércitos de Franco que el Centro Directivo policial, en octubre de 1937 ordena inmediatas y urgentes detenciones a dos o tres parientes, en primer o segundo grado, de cada uno de los individuos que deserten, preferentemente entre aquéllos con antecedentes de izquierdas.El enemigo, en agosto de 1938, es tildado en la policía mediante una Circular, la 29666, donde se expresa que éste está constituido por masones y la Internacional Comunista, añadiendo que una y otra son perniciosas ramas del judaísmo, advirtiendo que la masonería y el comunismo están prestos para infiltrarse en los nuevos cuerpos del nuevo Estado, especialmente entre sus cargos directivos y responsables, provocando conjuras, y alimentando toda clase de indisciplinas, al mismo tiempo que desacreditan a personas, cultivando pasiones en unos, y defectos en otros.
Una primera reflexión sobre los nombres de la Policía en el período de tres siglos, concluiría en la diversidad y cuantía de nomenclaturas que ha tenido ese término en el transcurso del tiempo, determinadas unas veces en copias de otras Cortes y países, y otras, en función de cambios de régimen y de gobierno. Estos cambios de nombres en la Policía, algunas veces en muy poco tiempo, unido a la jurisdicción territorial competencial y presencia de otras fuerzas con tareas policiales similares, han provocado imprecisiones históricas referentes a su origen, discutiéndose hoy la fecha exacta de constitución según el modelo que se escoja. En definitiva el concepto de policía es confuso en sí mismo, desde una visión histórica, sociológica, y lo más importante, desde la percepción del ciudadano que no distingue o no diferencia lo esencial de las diferentes Policías surgidas en España. A estas consideraciones previas se suma el hecho evidente que desde el siglo XVIII la persecución de malhechores y malentretenidos así como de bandoleros fue tarea de cuerpos de Ejército especializados, entre otros, el de Carabineros, luego el de Inválidos, y más acá las Milicias Nacionales. La Policía como tal, aparece acorde con el modelo Bonapartista, con intención política dependiendo exclusivamente del Gobierno. No extraña que José Bonaparte creara el primer Ministerio de la Policía y luego Fernando VII organizara una Policía Secreta para perseguir a afrancesados y enemigos de su régimen.En cualquier caso y sin entrar en la discusión de fecha origen de la Policía española vamos a pasar al análisis de los diversos nombres que ha tenido la Policía en el correr del tiempo, y que cada lector saque sus conclusiones.En el siglo XVIII, reinando Felipe V, el Gobierno Regional correspondía a las Audiencias, que tenían funciones de justicia y gobierno, siendo presididas éstas por Capitanes Generales de los Ejércitos. Los Corregidores seguían en importancia a los titulares de las Audiencias, asumiendo funciones políticas y judiciales. Felipe V introdujo una figura esencial en el mundo policial, la INTENDENCIA, a cuyo frente se coloca a un funcionario que representa el centralismo en la provincia, con el fin de administrar la vida local. Fernando VI reorganizó la Institución de la Intendencia, confiriendo a los titulares Intendentes el cargo de Corregidores de la capital de cada provincia y encomendándoles los asuntos de justicia, hacienda, guerra y POLICIA (1749).En este orden la primera estructura policial conocida en España fue creada por Su Majestad El Rey Carlos III, mediante Real Cédula de 30 de marzo de 1782, con la nominación de SUPERINTENDENCIA GENERAL DE POLICÍA DE MADRID, SU JURISDICCIÓN Y RASTRO, motivada aquélla por el aumento y extensión que tuvo la población de Madrid además de terrenos y edificios, y las muchas providencias y reglas policiales, que exigían de una suprema autoridad, al igual que ocurre en las demás Cortes. La principal competencia de esta Superintendencia es velar por la ejecución de bandos, autos acordados y leyes, con el fin de corregir a los contraventores. El primer Superintendente nombrado fue Bernardo Cantero de la Cueva, que era Teniente Corregidor de Madrid, por Decreto de 17 de marzo de 1782. El Superintendente General Policial que se crea debería reunir para el desarrollo de sus tareas las cualidades de autoridad, celo, experiencia y rectitud, y que no se distraiga de otras cosas. Entre sus obligaciones destacan velar por las leyes, corregir y multar a los contraventores; promover legislación nueva en materia policial en la sala de gobierno del Consejo o ante Su Majestad El Rey, a través de la primera Secretaría de Estado, de la que depende; recibir información de los Alcaldes de Cuartel y de Barrio, de la Comisión de Vagos, del Corregidor en Madrid y de sus Tenientes. La Real Cédula considera que la estructura de la Superintendencia se forme entre los Alguaciles y Subalternos que tiene el Ayuntamiento de Madrid. La Superintendencia tiene asistencia al Consejo Real y votará como uno más de los demás Ministros en todo lo que ocurriere y representará a la Policía.El 15 de diciembre de 1807 por una Real Cédula se restablece la SUPERINTENDENCIA GENERAL DE POLICÍA PARA MADRID, SU JURISDICCIÓN Y RASTRO, dada en San Lorenzo (Madrid). Esta Superintendencia se integraría en la Secretaría de Estado y del Despacho de Gracia y Justicia.La Constitución hecha por el Emperador Napoleón Bonaparte en Bayona, y aceptada por la Diputación General de España el 7 de julio de 1808, en su artículo 52 crea la SECCIÓN DE POLICÍA GENERAL, y con el título de MINISTERIO DE POLICÍA GENERAL DEL REINO, definido en el artículo 27 de la citada carta otorgada de Bayona. El Real Decreto de 1809 que reglamenta la Real Cédula dice que serán competencias de la Policía, entre otras, la Seguridad del Estado, custodiar las prisiones y censurar la prensa. Dependían de este Ministerio el Batallón de Policías y las Milicias Cívicas, y también la Gendarmería Nacional distinguiéndose unas de otras por atender el orden público en las ciudades o en las poblaciones rurales.Fernando VII, en sus períodos absolutistas, y siguiendo el modelo Bonapartista creará un MINISTERIO DE SEGURIDAD, con la función esencial de perseguir afrancesados y enemigos de su régimen, promoviendo una POLICÍA SECRETA O POLÍTICA. Dependiente de ese Ministerio de Seguridad y por Real Orden de 26 de noviembre de 1823 se crea la SUPERINTENDENCIA GENERAL DE VIGILANCIA PÚBLICA, diseñada por José Manuel Arjona, que fuera presidente del Tribunal de Vagos de Madrid, con el objetivo de perseguir a los realistas exaltados.En 1824 por Real Cédula de 13 de enero se crea la SUPERINTENDENCIA GENERAL DE LA POLICÍA, declarada oficialmente como fecha fundacional de la Policía en 1999, siendo Director General de la Policía, el Sr. Juan Gabriel Cotino Ferrer. Esta Real Cédula contiene 29 artículos, y a través de ellos define las competencias policiales, su organización y uniformes. La motivación de esta Cédula viene dada por diferentes razones, entre otras, reprimir el espíritu de sedición, extirpar los elementos de discordia y desobstruir todos los manantiales de prosperidad. La Policía General que se crea será dirigida por un Magistrado Superior, integrándose la Superintendencia en la Secretaría de Estado, de Gracia y Justicia. Se crea una Policía para el territorio de Madrid, bajo la supervisión del Superintendente, organizada en Comisarías de Cuartel, que tendrá a sus órdenes a Celadores de Barrio; y la Policía de provincias que serán dirigidas por Intendentes, que nombrará Subdelegados en localidades que no sean capitales de provincias. Entre las atribuciones privativas de esta Policía figuran formar padrones de vecindario, expedir y visar pasaportes de viajeros nacionales; venta ambulante en la calle; hospederías; armas; caza; y registro de vehículos. Otras atribuciones que comparte esta Policía con otras Policías similares serían el registro de establecimientos; casas de prendas y cambios; vagos, mendigos, menores abandonados, y gitanos sin domicilio; imprenta; documentación ilegal y entradas no procedentes; moral pública; persecución de ladrones y de cuadrillas; reuniones tumultuarias y asociaciones secretas; contrabando; lavadores públicos; salud pública e higiene en establecimientos y empresas; prevención de incendios; control de serenos y celadores nocturnos; y los abastos de los pueblos.En 1835 se suprimió esta Superintendencia General derivada de las concesiones que hubo que hacerse al Ejército, con ocasión de la primera guerra Carlista y los innumerables roces que se producían con los Gobernadores Militares de las plazas y poblaciones aparte de que en fecha anterior, en 1827 los agraviados de Cataluña se sublevaron con el grito “Muera la Policía”. No obstante, la Gaceta de Madrid número 102, de 12 de abril de 1835, crea una SECCIÓN DE POLICÍA GENERAL, a la que incumbe los negocios de Policía General, Persecución de Vagos y Malhechores; Cárceles; Casas de corrección y presidios; y Policía Urbana y Rural.A partir de 1835 hasta la primera República la Policía General española se diluye, tomando iniciativas las Policías municipales, locales, muy especialmente en tiempos de la Regencia de María Cristina. Luego, Su Majestad Isabel II con Narváez sustituirá el papel policial por la Milicia Nacional y la Guardia Civil, Cuerpo que él crea como expresión de su asertividad, dirigismo y militarismo a ultranza, que caracterizó al citado General.Hay que esperar a la primera República en 1873, que mediante un Decreto de 22 de octubre crea la POLICÍA GUBERNATIVA Y JUDICIAL, que no fue llevada a la práctica por el escaso tiempo republicano en el poder pero que influiría en la legislación y reglamentos futuros, haciéndola depender exclusivamente del Ministerio de la Gobernación, al objeto de eliminar la politización y la penuria de recursos que hasta ese momento trabajaba la Policía. El 11 de enero de 1874 se denegó esta organización y estructura.En 1888 se creó la DIRECCIÓN GENERAL DE SEGURIDAD, y transcurrido un año se suprimió por problemas de competencias con los Gobernadores Civiles, que serían los verdaderos jefes de las Policías en provincias, y muy vinculados al Ministerio de la Gobernación donde se instrumentaban las elecciones, favoreciendo la turnicidad de los partidos.En 1905 por Real Decreto de 23 de marzo se crea la DIRECCIÓN GENERAL DE VIGILANCIA. Dependía esta Dirección del Subsecretario del Ministerio de la Gobernación. Por primera vez se liberaba la policía de la excesiva competencia de los Gobernadores Civiles y también por primera vez se creaba una Academia o Escuela de Policía, en Madrid, para formar a los agentes de Seguridad, Vigilancia y Servicios especiales, en base a una Real Orden de 18 de enero de 1906.En 1908 la denominación de la institución policial es COMISARÍA GENERAL DE POLICÍA, que ordena emitir por primera vez en la historia policial la Orden General, editada el 25 de febrero, y firmada en Madrid, por su titular, José Millán Astray. En este año por Ley Orgánica se crea la POLICÍA GUBERNATIVA, constituida por los Cuerpos de Vigilancia y Seguridad, a las órdenes del Gobernador Civil en cada provincia.En 1912, mediante Real Decreto de 27 de noviembre se crea en el Ministerio de la Gobernación la DIRECCIÓN GENERAL DE SEGURIDAD, disponiendo que su competencia se extienda a todo el territorio nacional y la atribución exclusiva en Madrid, arrebatando la competencia al Gobernador Civil en temas de orden público, reuniones, manifestaciones, espectáculos, armas, pasaportes, extranjeros, hoteles, casas de viajeros, porteros, casas de préstamos, establecimientos públicos, asociaciones, vagos y mendigos, y prostitución.En 1921 de nuevo, otra denominación. Por Real Decreto Ley de 14 de junio se sustituye la Dirección General de Seguridad por el de DIRECCIÓN GENERAL DE ORDEN PÚBLICO, que en fecha 7 de noviembre de 1923 será sustituida de nuevo por el de DIRECCIÓN GENERAL DE SEGURIDAD. El directorio de Primo de Rivera establecerá que la Dirección que se crea será el único mando de los Cuerpos de Vigilancia y Seguridad, y será el Centro donde se remitan antecedentes y noticias relacionados con el orden público, y con la prevención y persecución de delitos. Esta Dirección tendrá las competencias de disponer destinos y traslados de funcionarios; fijar las plantillas policiales; determinar la insignia que identifique y acredite a los funcionarios policiales; y determina que los Inspectores Generales de Orden Público en Madrid y Barcelona se denominarán Jefes Superiores de Policía, con facultades delegadas del Director

References: e contrario
 artículo 52
 artículo 27
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto