Source: http://www.libertadidioma.com/20170126.htm
Timestamp: 2019-02-23 12:49:26+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Jueves 26 Enero 2017
La renovación del TC y otras corrupciones
EDITORIAL Libertad Digital 26 Enero 2017
Si hay una reforma imprescindible para la 'regeneración democrática' es, precisamente, la que imponga una auténtica separación de poderes.
Parece ser que el PP y el PSOE ya han llegado a un principio de acuerdo para renovar durante el próximo mes de febrero a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional cuyo nombramiento corresponde al Senado. A nadie debería sorprender, en cualquier caso, el bochornoso reparto de cromos que destila esta renovación si se tiene presente el calamitoso estado de la separación de poderes en España, donde los miembros de las más altas instancias judiciales (Tribunal Supremo y Consejo General del Poder Judicial) y, sobre todo, un órgano como el Tribunal Constitucional son, todos ellos, designados por el Poder Legislativo.
Tampoco debería sorprender, por consiguiente, la noticia de que España registra la valoración de su historia en percepción de la corrupción: con independencia de que haya ahora más o menos que antes, y al margen también de que detrás de toda corrupción política haya, sin duda, una debilidad moral, personal e intransferible, no es menos cierto que hay marcos institucionales que hacen más fácil caer en la tentación y más difícil perseguir y castigar a los corruptos. Así, cuanto más extenso es el ámbito del intervencionismo público y cuanta más vinculación hay entre el poder político y el judicial, mayor abono encuentra la corrupción. Y no hay que olvidar que, según los indicadores de la Justicia de la Comisión Europea, España padece una de las judicaturas más influidas por la política de toda la UE.
Si hay una reforma estructural imprescindible para llevar a cabo la cacareada regeneración democrática es precisamente la que ha de tener por objeto el establecimiento de una auténtica separación de poderes, principio sin el cual el imperio de la ley queda en entredicho y bajo sospecha. Para que "el poder detenga al poder", en lúcida expresión de Montesquieu, es imprescindible que las altas instancias del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional no sean correas de transmisión del poder político.
De la misma forma que la libertad no es un mero valor moral, sino la condición necesaria para cualquier enjuiciamiento moral, el principio de la división de poderes no es un derecho político más, sino la salvaguarda de todo derecho. No por nada el artículo XVI de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano dice: "Toda sociedad en la que no se encuentre asegurada la garantía de los derechos ni establecida la separación de poderes carece de Constitución".
EDITORIAL El Mundo 26 Enero 2017
El Tribunal Constitucional tiene aún pendiente la renovación de cuatro de sus 12 miembros, incluido el propio presidente, Francisco Pérez de los Cobos; y la vicepresidenta, Adela Asúa. Ambos han cumplido el plazo máximo que pueden permanecer los magistrados en el Alto Tribunal. El procedimiento habitual es que el presidente sea elegido entre los magistrados que atraviesen el último tercio de su mandato. Actualmente, hay cuatro que se encuentran en esta situación: Andrés Ollero, Encarnación Roca y Juan José González Rivas -los tres de tendencia conservadora- y Fernando Valdés, de clara adscripción progresista.
El candidato que manejaba el PP para sustituir a Pérez de los Cobos era Andrés Ollero. Sin embargo, PP y PSOE están cerca de alcanzar un acuerdo -aunque ayer lo negó el portavoz de la Gestora- para el nombramiento en el Senado de cuatro magistrados del TC que pasa por el veto de los socialistas a Ollero. Primero por haber sido durante 17 años diputado del PP y, segundo, por sus posiciones alrededor del aborto. Es probable, siguiendo la regla no escrita de elegir al presidente entre los miembros más antiguos, que finalmente el escogido sea Juan José González Rivas, ex magistrado de la sala de lo Contencioso-administrativo del Supremo. Pero, en todo caso, la forzosa renovación del Constitucional vuelve a poner encima de la mesa la necesidad de despolitizar al máximo los nombramientos oficiales. Se trata de una asignatura pendiente en la política española y un obstáculo hasta ahora insalvable para proceder a una reforma integral de la Justicia.
Andrés Ollero es un excelente magistrado y un jurista cuya valía intelectual nadie pone en duda. Sin embargo, no parece el perfil idóneo para ser el máximo responsable del TC. No sólo por la exigencia de independencia, sino por una elemental cuestión de imagen. Teniendo en cuenta que el sistema permite a los partidos dirimir la composición del TC, parece lógico que éstos opten por perfiles afines, pero no por dirigentes con marcada trayectoria política. Es el caso de Ollero, durante muchos años portavoz del PP en materia de Justicia. Cabe tener en cuenta que el propio Pérez de los Cobos ya fue cuestionado en su momento por su antigua militancia en el PP.
A ello se suma que una de las tareas principales que afronta el TC es la de mantener la unidad jurídica ante el desafío separatista en Cataluña. De ahí que sea absolutamente imprescindible afinar con los perfiles de los miembros que accedan al tribunal, en aras de evitar las acusaciones de sesgo por parte del independentismo catalán.
Según la ley orgánica que lo regula, el TC es un órgano independiente. Pero lo cierto es que su composición depende de los poderes del Estado. De sus 12 miembros, cuatro son nombrados a propuesta del Congreso y otros cuatro a propuesta del Senado, tal como exige el artículo 159 de la Carta Magna. El Gobierno tiene la facultad de proponer dos miembros, igual que el Consejo General del Poder Judicial, un órgano cuya composición también depende de los partidos. Este es el sistema vigente. No es, desde luego, el más indicado porque abona la politización del tribunal. Pero, mientras esté en vigor, los distintos partidos deberían elegir para el TC a magistrados de acreditada trayectoria y prestigio profesionales. Y, en todo caso, sin una filiación partidista notoria.
Anti TC
Nota del Editor 26 Enero 2017
Los editorialistas de algunos medios están empeñados en hacernos tragar ruedas de molino. Como periodistas deberían por lo menos indagar en el fondo del problema y no pretender hacer más humo para que todo siga igual.
El tribunal anti constitucional es un ente que ha infligido un enorme daño a España, y que serán necesarios mucho sudor y lágrimas para volver a la senda de la razón. Es un tribunal totalmente desprestigiado e innecesario. Con este tipo de tribunales, el que en la universidad haya cátedras de derecho constitucional es un insulto a la inteligencia.
Si la aprobación de constitución es derecho de los ciudadanos, su interpretación también, que a falta de otros medios, está en la letra.
Desgraciadamente la constitución es un panfleto irracional sin sentido y su letra ha sido destrozada por los intereses bastardos de los profesionales de la politica y sus siervos judiciales.
La agonía del sistema
Vicente Baquero gaceta.es 26 Enero 2017
Empleo el término agonía en su sentido original griego, recogido en español por Don Miguel de Unamuno, en su acepción de lucha y esfuerzo por conseguir un objetivo, lo que nos obliga a formular una serie de preguntas elementales para intentar llegar, al menos a unas respuestas que expliquen lo que nos está sucediendo: ¿Por qué la sociedad actual en Occidente ha vuelto a un enfrentamiento atávico que parecía olvidado tan solo hace unos años? ¿Quién ha propiciado el renacimiento de viejas consignas y proclamas altisonantes para erosionar nuestra convivencia?
Toda sociedad tiene entre sus miembros, tanto a nivel local como a nivel internacional, personas que opinan de forma diferente sobre el significado y sentido de la vida, así como ideas dispares en cuanto a lo que se entiende por un orden justo y viable, tanto en su relación con el medio, el universo en el que vivimos, como entre nosotros mismos.
Muchas de estas diferencias de intereses en muchos casos se han exteriorizado en conflictos, algunos devastadores y otros en que se ha llegado a una solución de compromiso, tanto entre humanos de una misma comunidad como entre naciones.
Una de las primeras puntualizaciones que debemos hacer es que toda persona se ve condicionada por dos esferas: la individual con su problemática específica y su encaje en el sistema colectivo y la pública con sus instituciones representativas. Es muy frecuente que los problemas, carácter, insuficiencias o complejos personales, acaben encontrando su reflejo en la esfera colectiva, encarnando así una serie de posturas político sociales condicionadas por esos “egos” y circunstancias particulares, de modo que con frecuencia, la adscripción a uno u otro grupo político se materializa en función de esos instintos, filias y fobias básicas, es una adscripción que viene condicionada por nuestra particularidad y no por una convicción analítica racional.
Este es un hecho que todo gobernante de raza conoce y explota en su propio beneficio, unos en un sentido y otros en otro, encauzando esos sentimientos según sus intereses personales para alcanzar el poder, es lo que observamos y definimos en demasiados ocasiones como demagogia: prometer aquello que positivamente sabemos que es irrealizable, imposible, no solo por la promesa en sí, que incluso podría ser factible, sino por las circunstancias y condicionantes reales que rodean a toda sociedad en ese momento.
Tradicionalmente en la sociedad contemporánea hemos distinguido, según esas diversas adscripciones, simpatías, apoyos, intereses, convicciones, entre unas llamadas “derechas” e “izquierdas”, un puro convencionalismo, por pura simplificación, dos posturas que históricamente han tenido significados y contenidos diferentes, dependiendo de las circunstancias históricas y el nivel de desarrollo social en cada momento, así como de la preeminencia de las ideologías de moda, pero que a pesar de los matices que han ido adoptando a los largo de la historia, esencialmente han mantenido una uniformidad en cuanto a su calificación, preferencias, sentido de la sociedad y de la vida en general.
Dicha división de opiniones, unida a los intereses nacionales y políticos internos y externos, ha conducido a la humanidad a un sinfín de conflictos, guerras y revoluciones que nos han salpicado inmisericordemente durante siglos. En unas ocasiones ha prevalecido un bando y en otras el contrario, pero en todo caso, con consecuencias poco alentadoras para la evolución pacífica de la sociedad.
Uno de los grandes logros de los últimos años, ¡casi un milagro contemplando la historia pasada de la humanidad! tanto a nivel nacional como internacional, ha sido que tras unos tremendos traumas bélicos y sufrimiento infinito, se ha conseguido construir y pactar un equilibrio razonable entre ambas mentalidades o facciones, al menos en Occidente.
Volvamos entonces a la pregunta original ¿Por qué ahora parece renacer esta desgraciada y arcana polémica en Occidente, entre un sector y otro en el seno de sociedades, no perfectas por supuesto, pero evolucionadas y equilibradas, económica, social y culturalmente como nunca se ha visto en el pasado?
Como todo planteamiento que pretenda enmarcar una explicación aun superficial, debemos ver cuál ha sido la evolución ideológica de ambas posiciones durante estos últimos años en Occidente, y cómo se ha desarrollado el tira y afloja de esas ideologías a la hora de querer conformar al conjunto social, cada cual conforme a sus creencias o principios. En otra época estaríamos hablando de fe en distintos credos.
Tras el éxito de una sociedad liberal, que ha pactado con un socialismo atenuado, de instintos más colectivistas, casi podríamos definir el sistema, sin ánimo de polemizar, ni recurrir a demagogias, que estamos ante una fórmula de capitalismo social o liberalismo socialista templado por el humanismo y la compasión de amplia raíz tradicionalmente cristiana. Al fin parecía que se había llegado a un compromiso, en parte por puro mérito del sistema pero igualmente también por puro agotamiento ciudadano, a causa de unos conflictos desgarradores, que a nadie beneficiaban, entre los principios de libertad e igualdad.
Ese equilibrio, entre ambas facciones o formas de entender la sociedad y el mundo en general, típico de la evolución política y social en Occidente tras las dos guerras mundiales más aterradoras que ha conocido la humanidad y una estéril guerra fría, dentro y fuera de las naciones, da la impresión de que está tocando fondo.
¿La razón?, habrá muchas probablemente, una quizá la más evidente: Las nuevas generaciones al desconocer el pasado, no le tienen miedo a los viejos demonios de la naturaleza humana cuando esta se desboca, ya que ellos no la han sufrido y no se abstienen de intentar dejar su huella, repitiendo, uno tras otro, los mismos errores que sus abuelos. Otra causa sería, en mi opinión, que movimientos radicales de la izquierda tradicional, en ocasiones aliados, paradójicamente, a unos intereses económicos no confesados, apoyándose en el propio sistema, incrustándose en la sociedad contemporánea, para disgusto de otro sector incluso mayoritario de esa misma sociedad, utilizando casi monopolísticamente los medios a su alcance: de comunicación, docentes, de poder electoral, lobbies de opinión, cargos públicos sectarios, con intención de derribar nuestro sistema occidental, ante la indiferencia de una derecha tradicionalmente más pasiva, han roto ese pacto no escrito alcanzado tras tantos sufrimientos, al intentar forzar su modelo de sociedad sobre la mayoría.
La derecha tradicional se encuentra contra las cuerdas, habiéndosele privado de legitimidad e incluso de razón de ser, impera en el ambiente un dogmatismo de “progresía” que desprecia a sus contrarios y pretende ser el pensamiento universalmente válido, mientras todo aquello que se le oponga es anatema, lo que en otras edades se llamaba herético…
Pero ocurre que ese sentimiento primigenio, conservador y liberal en el sentido amplio del término, forma también parte de la naturaleza humana: la libertad de conciencia, el deseo de progresar económicamente, la libertad individual, el deseo de orden y seguridad para uno mismo y su entorno, la apetencia de la propiedad, el respeto al orden natural biológico, el valor de la familia, el derecho personal, la justa retribución de los crímenes, el respeto a las leyes, la nación y sus costumbres, en fin todos esos valores que encarnan dicha forma de pensar y sobre todo de sentir. Tales valores y criterios deben ser respetados si deseamos que prevalezca la paz social.
Ocurre que tales personas, tendencias o colectivos, por emplear terminología contaminada, no suelen hacer mucho ruido, normalmente, pero cuando se encabritan, cuando son llevados al extremo de su paciencia suelen dar lugar a reacciones violentas, y entonces es cuando esas minorías, que se creían encarnación divina de la voluntad popular, que ejercían esa enorme influencia y presión social, se sienten de pronto amenazados en su hegemonía y tiemblan por su continuidad al verse sobrepasados. No entro en aquello de si son buenos o malos, listos o estúpidos, genios o figuras, es un hecho que cuando a un grupo humano se le lleva a sus extremos y se le pretende manipular más allá de lo necesario y razonable para la convivencia pacífica, reacciona y que en la sociedad actual, por razones en ocasiones inexplicables, a las sociedades de cultura occidental sobre todo a la clase media, se las ha llevado al límite de las provocaciones, presiones e imposiciones ideológicas. Provocaciones y asaltos, no nuevos desde luego, desgraciadamente, ya se han padecido en el pasado y no hace tanto tiempo y ha costado mucho el purgarlas, de hecho todavía hay quienes las están padeciendo, cuestiones que creíamos superadas y enterradas pero que una nueva generación irresponsable ha vuelto a sacar al dragón de la caverna.
Estamos comenzando a ver los primeros síntomas de esa reacción y muchos todavía no creen lo que están viendo, se revuelven con sorpresa y rabia tras una larga hegemonía de años, y no lo aceptan, al tiempo, no va a ir a menos sino a más y lo peor que podrían hacer esas fuerzas, hasta ahora mediáticamente dominantes, es reconocer el hecho y volver a un cauce de aceptación y equilibrio. Si se dedican a poner zancadillas en contra de una manera irracional, como el niño que no acepta compartir el juguete, es entonces cuando podría surgir de nuevo el gran conflicto. Es pura historia, veamos si hemos aprendido la lección, a nuestros padres les costó mucha sangre y no hace tanto tiempo…
Camadas rojipardas del odio Hermann Tertsch
Lo que sucede hoy es que las camadas ideologizadas del revanchismo, los ultras de izquierda, se consideran impunes
Diez o doce jóvenes de una banda de esos autodenominados antifascistas, comunistas de nuevo/viejo cuño, propinan una bárbara paliza a una mujer en la puerta de una discoteca en Murcia. Otro par de individuos, dicen que los porteros de la discoteca, asisten impávidos a la escena. Según las primeras informaciones, los ultraizquierdistas sorprendieron a la joven cuando esta salió de la sala a fumar. La causa de la agresión que maneja la policía es la «ideológica». La chica es de derechas. Fuentes de twitter de esa izquierda que se ha hecho prolífica en los últimos diez años al amparo del mensaje revanchista de odio ideológico de Rodríguez Zapatero, confirmaron que la joven «es una fascista» que se merece todo lo que le hicieron y bastante más. Que en España, donde la gallardía tuvo cierto prestigio, diez jóvenes, la mayoría varones adultos, estén todos de acuerdo en pegar a una mujer postrada indefensa en el suelo, ya revela lo lejos que vamos llegando en el desmantelamiento del respeto a nosotros mismos. En la escena grabada todos se muestran de acuerdo en competir en pegar patadas y puñetazos a la mujer tendida. Sin que ni uno solo entre ellos muestre una duda ni intente disuadir de la atroz conducta. Solo paran cuando parecen creer que los porteros, hasta entonces meros espectadores, se disponen a intervenir. Entonces huyen como ratas y doblan veloces dos esquinas.
Menos mal que se ha grabado la escena. Porque si no, estaría ya en marcha el bombardeo de las versiones alternativas que van desde la provocación «fascista», una reyerta entre dos tipas de derechas o una caída de la pobre facha que estaba borracha. Nada saben hacer mejor que difamar a las víctimas como ya hacían con los muertos de ETA a los que se convertía en confidentes, traficantes o delincuentes. Pese a ello, ya en el trato de la noticia se ve que todos saben que se trata de una agresión de la izquierda, porque la maquillan. «Diez jóvenes agreden a una mujer», titulaban diversos medios. ¿Quién puede creer que si llegan a ser de otro signo el título hubiera sido el mismo y no el de «Diez ultraderechistas apalean a una mujer»? Algún iluso. España sufre más que ningún otro país europeo la toxicidad de la doble vara de medir agresiones, delitos e incluso crímenes de derecha e izquierda. Como si los comunistas tuvieran una eximente por alto ideal, cuando su proyecto y sus medios son tan criminales como los nazis y en España mucho más frecuentes. Así, los agresores de la sede de Blanquerna en Madrid, unos ultraderechistas, han sido condenados a penas drásticas con ingreso en la cárcel por exactamente lo mismo por lo que Rita Maestre fue absuelta en una sentencia surrealista. Pocas dudas hay de que si Maestre fuera ultraderechista estaría cumpliendo condena por lo que hizo. Y de que los de Blanquerna, de ser independentistas, okupas o de alguna camada rojiparda, estarían en su casita. Todo depende de la ideología de los autores y de las víctimas. Todavía estamos esperando la detención de los canallas separatistas que agredieron a dos chicas que hacían publicidad de la Selección Española de Fútbol en Barcelona. Si el baremo utilizado para encarcelar a los ultraderechistas de Blanquerna es el bueno, que no lo discutimos, hay centenares de separatistas y ultraizquierdistas que por asaltos en diversas universidades y manifestaciones en toda España deberían estar cumpliendo condena. Lo que sucede hoy es que las camadas ideologizadas del revanchismo, los ultras de izquierda, se consideran impunes. Y algunos están empeñados en que además se consideren orgullosa guerrilla de la ideología privilegiada.
Si hay un asunto en el que no se pueden cometer errores, ése es la lucha antiterrorista. Por desgracia, en toda la etapa democrática, nuestro país no ha vivido nunca ajeno a esta terrible lacra. Durante décadas, la actividad criminal de ETA fue el mayor desafío. Y, en los últimos años, el zarpazo yihadista se ha convertido en la peor amenaza global, que exige un titánico esfuerzo de prevención, investigación y de alerta por parte de los cuerpos de Seguridad y servicios de Inteligencia. España puede sacar pecho de estar a la vanguardia europea en ese combate contra el terrorismo islámico, entre otras razones porque dramáticos atentados como el del 11-M han obligado a una gran especialización de las distintas policías.
Por todo lo dicho, resulta especialmente lamentable el episodio de la reciente detención de dos falsos islamistas que preparaban un ataque en la madrileña Puerta del Sol. El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz decretó ayer la puesta en libertad sin medidas cautelares de los dos musulmanes detenidos a finales de diciembre. "No hay dato alguno que avale" que estemos ante dos yihadistas, y menos que fueran a atentar, concluye el auto. El magistrado confirma así las informaciones de nuestro periódico. En los últimos días hemos revelado que la operación fue magnificada por la Brigada Provincial de Información de Madrid. Este organismo habría desoído las advertencias tanto del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) como de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional en el sentido de que era un burdo montaje.
La sensación que queda es que la Brigada Provincial de Información de Madrid quiso apuntarse un tanto, colgarse una medalla, con una actuación muy publicitada. El foco mediático estaba garantizado por la suma de elementos: desarticulación en plenas Navidades de una célula yihadista a punto de atentar en un lugar tan emblemático como la Puerta del Sol, con Europa bajo la psicosis que había producido días antes la matanza en un mercadillo navideño en Alemania.
En el mejor de los casos, no ha habido mala fe, sino un error garrafal. Aunque no es la primera ocasión en que se producen fallos de este tipo, cosa que exige una inmediata revisión de los protocolos y los controles por parte de Interior, así como la mejora de la colaboración con el CNI. Más allá de que quepa una investigación interna y la eventual depuración de responsabilidades, la Brigada Provincial en el pecado lleva la penitencia; éste es un lamentable borrón que no se puede repetir. Y, en todo caso, nunca insistiremos lo suficiente en que la lucha antiterrorista exige trabajo discreto, a largo plazo, minucioso y muchas veces infructuoso. Incompatible, siempre, con cierto afán por ponerse medallas u obtener laureles mediáticos, a lo que tan aficionados son algunos cargos políticos y algunos mandos policiales.
Como adelantó EL MUNDO, los dos detenidos puestos en libertad ayer declararon que fueron engañados por un confidente policial, apodado Lolo, quien también reconoció que la operación fue "un montaje". Lolo ha reconocido en los últimos días que la Policía manipuló hechos y aceleró las detenciones después de que uno de sus agentes infiltrados proporcionara las armas incautadas en los registros. Lo que sabemos es que este confidente ya intentó timar al CNI el pasado julio, cuando, a cambio de dinero, ofreció a los servicios de Inteligencia la misma información que habría vendido con posterioridad a la Brigada de Madrid sobre la existencia de un comando yihadista en la capital. Este personaje nos sitúa perfectamente ante las dificultades que tiene la lucha policial antiterrorista, que pasa inexorablemente por contar con una red de confidentes que muchas veces practican un doble juego. E insistimos en que ello exige absoluta diligencia, buen hacer y ponderación de los cuerpos policiales.
Que un caso así salga a la luz inevitablemente afecta a la credibilidad del combate antiyihadista. Pero, por fortuna, la realidad es que ésta es una materia en la que cabe cierto orgullo. España ha batido récords en Europa en desarticulación de células islámicas, y es el segundo país de la UE, sólo por detrás del Reino Unido, que más presuntos terroristas detuvo en 2015, último año del que hay datos oficiales. Más de 1.200 agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil se dedican en exclusiva a luchar contra esta lacra, y se ha conseguido evitar atentados, a los que estamos tan expuestos como todo el continente. Todo eso no lo puede emborronar una chapuza como ésta.
Antonio Martín Beaumont esdiario 26 Enero 2017
En poco más de dos semanas, Pablo Iglesias y Albert Rivera afrontan sus respectivos congresos nacionales. Y casi nada es como nos lo contaron. Resulta que la nueva política era esto.
Cuando el 25 de mayo de 2015 en las elecciones europeas la "nueva política" irrumpió en el tablero nacional, justo en el epicentro de la peor crisis económica e institucional de nuestra historia reciente, Ciudadanos y Podemos se presentaron ante la sociedad española como la vacuna, el antídoto contra los peores males de los viejos partidos, fundamentalmente PP y PSOE, pero también los antiquísimos nacionalismos catalán y vasco.
Con los cinco flamantes eurodiputados del partido morado y los dos de la formación naranja, Pablo Iglesias y Albert Rivera se erigieron en apóstoles de la buena nueva: una forma distinta de hacer política hasta entonces nunca vista, de abajo arriba, sin liderazgos incontestables, con la transparencia jamás vista y con un mantra que se repitió hasta la saciedad: el poder de decisión será de las "bases"; la gente para Podemos, la ciudadanía para Rivera.
Pero ahora, casi tres años después -tras su crecimiento espectacular en los sucesivos comicios del 20D y 26J-, Podemos y Ciudadanos llegan a las puertas de sus respectivos congresos nacionales afectados de todos los vicios, y alguno nuevo, que decían iban a combatir. "La nueva política era esto, quítate tú para ponerme yo", ironiza un diputado del PP con muchos años de política a sus espaldas.
La "odisea" y la "purga": todo bajo control del aparato
En Ciudadanos, este jueves y viernes, los militantes del partido están llamados a elegir a su nuevo líder: semanas antes de su IV Asamblea Nacional. Todo con un censo poco claro y rectificado, un voto telemático con graves acusaciones sobre su irregular funcionamiento, el aparato volcado con la lista de Rivera y la falta de debate entre éste y sus dos rivales, una vez que la gran candidata con posibilidades, la eurodiputada Carolina Punset, arrojó la toalla la pasada semana con gravísimas denuncias contra Rivera y su equipo.
Con este escenario, los dos outsiders que concurren a estas particulares primarias -Juan Carlos Bermejo y Diego de los Santos- han expresado su protesta por la falta de equidad, de acceso a las bases y por la negativa de Rivera a debatir con ellos.
Por si fuera poco, el debate ideológico ha sido teledirigido al máximo. La Ejecutiva tan sólo permitirá que en la Asamblea del 4 y 5 de febrero se debatan 25 enmiendas para cada una de las tres ponencias oficiales. Baste un dato, al Congreso del PP han llegado para su debate y negociación más de 4.000 enmiendas de militantes y afiliados.
En Podemos el panorama es aún menos alentador. En la primera votación nacional que el partido morado ha afrontado -la del reglamento para su Asamblea Ciudadana de Vistalegre, en febrero- el secretario de Organización, Pablo Echenique, decretó por sorpresa dos prórrogas del escrutinio, desatando todo tipo de especulaciones entre los errejonistas.
Para su cónclave, las bases -muy difícil conocer su número exacto- habrán de optar por tres documentos elaborados de forma personalísima por los líderes de sus tres corrientes: Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Miguel Urbán. A los círculos las tres propuestas han llegado cerradas y bloqueadas y sólo los tres dirigentes negocian ahora transacciones entre ellos mismos. Además, Errejón ha hecho de la más que opaca Comisión de Garantías uno de sus principales caballos de batalla.
Tras el primer minicongreso del partido morado, el de Madrid, se pudo comprobar cómo entiende Podemos la "integración" y la "transversalidad" de la que tanto presume: en la noche del 23 de diciembre, en vísperas de Nochebuena, el pablista Ramón Espinar fulminó al errejonista José Manuel López, como portavoz en la Asamblea de Madrid. Algo tan viejo como aquellos motoristas que hace décadas salían del Palacio del Pardo con los ceses de los ministros en su cartera.
Iglesias y Rivera, a la búsqueda de su madurez, han podido comprobar en estos tres años que es muy fácil predicar pero mucho más complicado dar trigo. Y que, como dicen algunos desencantados de ambos partidos, más vale viejo conocido que nuevo por conocer.
El progresismo internacional de estos adalides del nuevo paradigma lo ha vuelto a hacer; esta vez en Estados Unidos.
Jorge Vilches vozpopuli.com 26 Enero 2017
La decadencia de Occidente está definida por tres evidencias: el descrédito del paradigma político que sustenta los regímenes democráticos actuales, el cuestionamiento del sistema de creencias, y la mediocridad de las manifestaciones culturales. El diagnóstico es parecido al que describió Oswald Spengler en su conocida obra, publicada entre 1918 y 1923, aunque la solución organicista y racial que propuso el filósofo es repudiable. El resultado de aquella decadencia fue una espiral de violencia.
Las democracias viven hoy una fase de descrédito no conocida desde las décadas de 1920 y 1930. No es solo que la palabra “democrático” se bastardea, sino que fallan sus dos pilares fundamentales: el consentimiento y la legitimidad. Los ciudadanos no se sienten representados por la brecha que se ha abierto entre ellos y la clase política –ahora sí nos vale este concepto de Gaetano Mosca-. La soberanía se delega en representantes de partidos que han tomado las riendas políticas, económicas, sociales y culturales del país. Son Estados de Partidos; sí, como ya vislumbraron Carl Schmitt y Trieper también en la Europa de entreguerras. Ahí una indudable respuesta a esta dominación.
El sistema político y de creencias de principios del XX se asentaba en la hegemonía cultural del liberalismo. La rebelión de las masas contra ese paradigma liberal, con aquel nihilismo que lo invadió todo, la canalizaron los populismos, tanto el fascista como el comunista. Ambos quisieron reconstruir la comunidad, ya fuera nacional o proletaria, sobre principios nuevos. Eran reaccionarios aunque se revistieran de progresistas porque su intención era sacrificar la libertad de todos para aumentar el confort de una parte.
La acción de los políticos, su sistema partitocrático y la legalidad del establishment de aquella época no les confería legitimidad. Los populistas tenían otro concepto de legitimidad; el de la voluntad de la nación o del proletariado para cumplir su proyecto político. No importaban los resultados electorales, ni siquiera el imperio de la ley, sino avanzar en la destrucción de lo existente y conducir al “pueblo elegido” hacia el paraíso.
El liberalismo era señalado como el culpable -actitud que aún perdura–, y servía para crear monstruos políticos a los que responsabilizar de los problemas y contra quien combatir. Lo burgués, el deseo de progresar y enriquecerse individualmente, la iniciativa propia sin comulgar con el “bien común”, levantar la bandera de los derechos individuales y pedir el retroceso del Estado, eran despreciables. Incluso el término “burgués” cambió, y “aburguesarse” adquirió una connotación peyorativa, de enemigo del pueblo.
Hoy, en esa decadencia, estamos en la reacción ante la dictadura de lo políticamente correcto, ese catálogo de tabúes y correcciones ridículas que llaman continuamente a la censura y que limitan la libertad de expresión. El problema se agrava cuando esa dictadura del lenguaje en la educación y en los medios se acompaña de políticas públicas: la reducción efectiva de las libertades, de la individualidad, es mucho mayor.
¿Para qué hablar de la mediocridad de las artes? Todo aquello que toca el Estado acaba siendo encarrilado para no molestar al político que subvenciona o que da la concesión administrativa. Incluso la protesta callejera está encabezada por artistas o cantantes de carrera declinante que buscan hacer negocio o relanzarse, como hemos visto en la Women's March contra Trump, o con los “actores de la ceja” en España.
La violencia se está instalando poco a poco, al igual que en la Europa de entreguerras, aunque de otra forma. Utilizando el lenguaje izquierdista, se trata de una violencia estructural, adaptada a la sociedad del espectáculo y a la eficacia de la estrategia de los movimientos sociales. La toma de las calles y de los “espacios públicos”, las performances, los linchamientos en las redes y en las televisiones, las persecuciones personalizadas con escraches, la demonización del adversario, la adopción de un lenguaje belicista, de odio calculado, el silenciamiento de los que piensan diferente, la vuelta a la simbología y a la fraseología comunitaristas, el encumbramiento de los “activistas”, o la comprensión del terrorismo, son algunas de sus manifestaciones.
Wright Mills, sociólogo norteamericano, afirmaba en “La élite del poder” (1965) que su país estaba gobernado por una red de jerarquías que controlaba la política, las universidades y los medios de comunicación. La consecuencia, decía, era que el voto cambiaba pocas cosas. Mills creía que los intelectuales habían sustituido a la clase obrera como agente de cambio –algo en lo que coincidía Herbert Marcuse, gurú de la New Left–. Aquella generación tomó el poder, creó su paradigma, se llamó progresista, y lo impuso como pensamiento único.
Esto tiene su plasmación en la vida política. El día de la investidura de Rajoy las izquierdas prepararon un asalto al Congreso. No es la primera vez en la Historia, ni será la última. No fracasaron porque consiguieron su objetivo: inocular en el imaginario que la legitimidad popular contradecía la legalidad, y que había otro camino para cumplir el sueño, el de las demostraciones callejeras de fuerza.
El progresismo internacional de estos adalides del nuevo paradigma lo ha vuelto a hacer; esta vez en Estados Unidos. El día de toma de posesión de Trump desató esa violencia posmoderna de medios y redes, que provocó y organizó (y quizá, financió) el desfile hippie de protesta, como señaló aquí Paul Craig Roberts. Era un toque de atención a todo aquel que, en ejercicio de su libertad y dentro de la legalidad, ose cuestionar su dominio absoluto y exclusivo, su negocio.
Javier Caraballo El Confidencial 26 Enero 2017
Como los niños andaluces van a saber chino, un proverbio para empezar: “La mentira produce flores, pero nunca frutos”. ¿Y qué es más importante en política, las flores o los frutos? Pues esa es la cuestión, que el proverbio chino dirá lo que quiera, pero lo que está demostrado en política es que las flores son mucho más rentables electoralmente que los frutos, o por lo menos igual de rentables. Un buen aparato de propaganda en un Gobierno o en un partido político es tan efectivo como una buena gestión, y esto lo sabe muy bien la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, propietaria de una frase que debe repetirse siempre que se hable de ella como gobernante: “Con la gestión no se ganan elecciones”. Esa es su filosofía y su Gobierno en Andalucía la pone en práctica a diario con un despliegue que siempre sorprende. La última demostración ha sido la del informe PISA: en tan solo un mes y medio, el Gobierno andaluz ha conseguido darle la vuelta a la imagen de la educación en esta comunidad con un ejercicio de malabarismo político pocas veces visto. Así que vayamos por partes, para que se pueda paladear esta maravilla de la tergiversación política.
En el último informe PISA, la comunidad de Andalucía salió mal parada, como casi siempre en este tipo de estadísticas. De las tres materias analizadas, ciencias, matemáticas y comprensión lectora, los alumnos andaluces empeoraron sus notas en las dos primeras y mejoraron levemente en la tercera. Es decir, que como en valoraciones anteriores, Andalucía volvió a situarse a la cola de la media española, europea y de la propia OCDE, solo que un poco más hundida que anteriormente. ¿Podría sorprenderse alguien de que Andalucía estuviera a la cola de ese informe? Pues no, porque, como queda dicho, viene siendo lo habitual desde que en España se realiza el informe PISA. Sin embargo, la primera reacción del Gobierno andaluz —y aquí es donde comienza la maniobra política— fue justamente esa: de extrañeza. “Los resultados del informe PISA causan sorpresa, porque rompen la tendencia de los últimos años”, fue lo primero que dijeron en la Consejería de Educación andaluza.
La última fase de la respuesta política se ha producido esta misma semana. Una vez desbaratada la credibilidad del informe PISA, se trataba solo de volver a la propaganda habitual que sitúa a la educación andaluza en la vanguardia de España y, acaso, de Europa. Por eso, lo que se ha presentado ha sido un Plan Estratégico para el Desarrollo de las Lenguas en Andalucía. Esa ha sido la reacción tras el informe PISA. Se trata, según la Junta andaluza, de consolidar una realidad que ya existe: “Andalucía es, actualmente, la comunidad donde se enseñan más lenguas, hasta 11: alemán, árabe, chino, francés, griego moderno, inglés, italiano, japonés, portugués, ruso y español para extranjeros”. Niños bilingües, pero no en inglés o en francés, también en árabe o en chino. ¿Tiene algo que ver con las deficiencias del sistema educativo andaluz? ¿Responde a las carencias detectadas por el informe PISA? ¿Satisface las demandas de los profesionales de la educación en Andalucía? Pues no, pero tampoco era ese el objetivo, como ha quedado patente, sino desmontar políticamente un informe internacional que colocaba a Andalucía a la cola en el sistema educativo público. Con una fácil maniobra política, Andalucía está otra vez en vanguardia de la educación pública y de calidad. Los niños andaluces saben hasta chino…
Antes de que Donald Trump hubiera tenido el tiempo de llegar al Despacho Oval, ya se le había mandado a la hoguera.
Rafael L. Bardají gaceta.es 26 Enero 2017
Según el calendario maya, el fin de mundo tendría que haber ocurrido el 21 de diciembre de 2012, pero salva unas pocas y malas películas catastrofistas, ese día no produjo el apocalipsis. Ahora, según el calendario progre, ya sabemos por qué los mayas se equivocaron: el fin del mundo llegó el pasado 20 de enero de 2017, con la inauguración de Donald J. Trump como el 45 Presidente de los Estados Unidos de América. Y, sin embargo, me asomo por la ventana y puedo comprobar que luce un espléndido sol invernal, que los aviones despegan, que el teléfono funciona y que, afortunadamente, el Día del Juicio Final todavía está por llegar.
Lo que sí ha llegado es esta nueva creación de izquierdistas y de los dichos “auténticos conservadores”: el Día del Juicio Inicial. Antes de que Donald Trump hubiera tenido el tiempo de llegar al Despacho Oval, ya se le había mandado a la hoguera. Bajo el pretexto de que es chabacano, machista, agresivo, incluso inculto, los izquierdistas le quieren muerto porque temen que su fala de corrección política les destroce, que su capacidad de aguante acabe con la revolución social y socialista comenzada por Obama, que ponga fin a su dominio cultural; por su parte los conservadores, también bajo el paraguas de adjetivos descalificadores de su persona, ven en Trump a un líder desestabilizador de su cómoda forma de hacer política, de su falta de ambición para traer cambios reales, de su base electoral. ¿Cómo podrían aceptar que alguien sin ideología hace más que todas sus ideas juntas? Por ejemplo, para no ser un conservador tradicional, ha bajado los impuestos a las sociedades en su primer día hábil, como también ha prohibió financiar con dinero público abortos en el extranjero. Ya me gustaría a mí que nuestro gobierno, teóricamente conservador, dejara mi dinero en mi bolsillo rebajando los agobiantes niveles de impuestos que pagamos los españoles.
Tuve la oportunidad de estar en Nueva York el día antes de la inauguración, hablando en un desayuno organizado por el grupo Ergo ante unos doscientos responsables de fondos de inversión. Aparte del senador Chambliss y yo, no creo que hubiera nadie más en la sala que viera con buenos ojos la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump. Pero tampoco había allí nadie que no creyera que en materia doméstica, incluida la economía, no le fuera a ir bien al nuevo presidente. Incluso a pesar de los temores sobre posibles medidas proteccionistas y arancelarias. Al menos nadie pensaba que China no estuviera aprovechándose del mercado financiero y comercial global y nadie se oponía a la idea de forzar un comercio justo. Porque Trump, no nos engañemos, no es anti libre comercio (free trade). Él defiende el “fair trade”. Esto es, que no engañen o manipulen a América mediante trucos y violaciones de los acuerdos de comercio internacional, patentes y manipulación del valor de las monedas. Creo que no es una demanda ni radical ni exagerada.
Donde sí había un gran desacuerdo era en materia de política internacional. Por ejemplo, la relación con Rusia preocupaba. Y es verdad que las diversas manifestaciones de Trump durante la campaña acerca de la figura de Putin dan que pensar. Su defensa de querer entablar una buena y fructífera relación con Rusia, sin embargo, me parecen necesaria. Todos los presidentes así se han expresado desde la época de la distensión. Incluso Reagan que comenzó su mandato con la broma de bombardear Moscú, acabó sellando pactos estratégicos con Mijail Gorbachov. Si Donald Trump es fiel a su eslogan “América Primero”, acabará por encontrar donde están los límites de la cooperación genuina con Putin. Es cuestión de tiempo. Pero todo lo que consiga de positivo mientras tanto, bienvenido sea. Además, tanto el secretario de estado Rex Tillerson como el de defensa, Jim Mattis han expresado en sus testimonios de confirmación en el Congreso, que consideran a Rusia un potencial adversario.
Trump es proteccionista pero no aislacionista. Sabe por su biografía y negocios que para prosperar hay que salir al mundo y que de éste emanan amenazas existenciales contra los intereses americanos y América. La prueba es que ha corrido para proclamar que quiere llegar a un acuerdo comercial preferencial con el Reino Unido del Brexit. Algo a lo que se han opuesto inmediatamente las autoridades de la UE tan ridícula como patéticamente y que sólo puede agravar la visión negativa que el presidente americano tiene de la superestructura burocrática de Bruselas. Es verdad, se ha retirado del Acuerdo Transpacífico, pero porque Trump cree en las relaciones directas con otros países y actores, no en instituciones multilaterales. Es un bilateralista. ¿Es eso malo o condenable? Desde el punto de vista de los globalistas y europeístas que están dispuestos a ceder continuamente soberanía, sin duda. Desde el punto de vista nacional, es más que aceptable. De hecho, es bueno que el mundo se desprenda de la maraña de instituciones y pactos que o bien auguraban la desaparición del estado nación o nos llevaban inexorablemente a rivalidades entre bloques regionales.
Trump saca de quicio a sus críticos porque se atreve a llamar a las cosas por su nombre. Como solíamos decir en una España ya desaparecida, “al pan, pan y al vino, vino.” Y en su alocución en la ceremonia de inauguración dijo algo sumamente importante: nombró a lo que considera el principal enemigo de América, el terrorismo islámico. Para Obama mencionar el adjetivo islámico era un anatema que le podía llegar a costar la carrera a un oficial de inteligencia (como el actual Asesor de Seguridad Nacional, Mike Flynnt) y, como sabemos, oficialmente el terrorismo pasó a ser considerado “catástrofe de origen humano”. En Europa, Francia ha declarado la guerra contra el Estado Islámico, pero no contra el jihadismo o el terrorismo islámico, prisionera de la categoría política del apaciguamiento hacia su población musulmana. Para el resto, ni siquiera estamos en guerra. Bien al contrario, seguimos cantando hacia el degüello que el islam es una religión de paz. Eso, en América, se ha acabado.
Trump tendrá todas las lacras personales que se quiera, pero un presidente no está solo, tiene un equipo. Y el equipo designado por él es de primera categoría. Claro, en nuestro país donde los políticos se han profesionalizado y donde uno se puede instalar en el Congreso sin haber acabado los estudios o trabajado nunca antes, que muchos de los ministros vengan de una exitosa carrera en la empresa privada o que hayan amasado fortunas personales con sus negocios, es más un pecado mortal, que un valor positivo.
No, el problema no es Donald Trump. Es el mundo en el que estamos. Occidente empezó a sufrir en 2003 y fue debidamente rematado por Barak Hussein Obama, seguramente el primer presidente post-americano y anti occidental. También los europeos hemos puesto nuestro granito de arena, al rechazar nuestra historia, raíces y valores para sumergirnos en un magma de multiculturalismo. Con Angela Merkel a la cabeza de este camino suicida gracias a su irresponsable política inmigratoria que ha impuesto a toda la Europa que depende de ella y se rinde a sus pies, incluido el gobierno de Mariano Rajoy.
Trump no nos ha traído el fin del mundo ni ha acabado con Occidente. Nuestro mundo, nacio tras la Segunda Guerra Mundial ya estaba desecho tras la demolición de Obama y el asalto de dictadores, islamistas y terroristas. Trump tiene ante sí el reto no de reconstruirlo como quisieran los republicanos y conservadores tradicionales de todo el mundo, porque eso es imposible, sino de avanzar hacia un nuevo orden internacional. Al igual que tras 1945, sólo América hoy puede hacerlo. Por eso necesitamos una América fuerte en todos los terrenos y por eso el presidente Trump hace bien en querer poner en orden su casa. Porque lo necesitan los americanos y el resto del planeta que no quiere ser dominado ni por Putin, chinos, Assads, ayatollahs iraníes, o jihadistas.
La tarea no es fácil. El mundo hoy es un cubo de Rubik. Desgraciadamente, tras años de corrección política, concesiones a la izquierda, rendiciones antes nuestros enemigos, nuestros líderes levan una ven da negra en sus ojos. Así no hay quien recoloque acertadamente las piezas. Trump se ha quitado la venda. Pero nosotros no podemos verlo. Eso es lo que fastidia.
El Aguijón gaceta.es 26 Enero 2017
Las imágenes hablan solas, una chica indefensa recibe una brutal paliza de un grupo de cobardes pertenecientes a colectivos organizados de extrema izquierda.
Cuando Pablo Iglesias proponía “cazar fachas y pedía público perdón por no romperles la cara” en un campus universitario de verano en Segovia, sabía perfectamente que su discurso calaría hondo entre la feroz turba que lo sigue y proclama como líder espiritual del comunismo patrio del siglo XXI.
Las imágenes hablan solas, una chica indefensa recibe una brutal paliza de un grupo de cobardes pertenecientes a colectivos organizados de extrema izquierda. Los agresores conocían perfectamente que la chica se encontraba en ese preciso momento en solitario en el pub indicado. Fue una caza programada. La chavala, con una pulsera de España, era presa fácil para la jauría hambrienta que buscaba sangre una vez abierta la veda ideológica. En unos días, los detenidos pasarán al martirologio progre junto a los venerados delincuentes Alfón y Bódalo, ídolos de multitudes leninistas.
Según los trolls morados, justificadores oficiales de las miserias de extrema izquierda en las RRSS, la chica había organizado y protagonizado con anterioridad tundas y persecuciones a inmigrantes y colectivos LGTB.
Aunque fuera cierto, tomar la justicia por la mano queda muy lejos del ideal de democracia de aquellos que pretenden defender los principios democráticos luchando contra los “nazis” del nuevo milenio. A diferencia de lo que ocurre en los regímenes idolatrados por los agresores de Murcia, en España, con luces y sombras, son los jueces quienes condenan y ordenan la ejecución de las penas a aquellos que son declarados culpables mediante sentencia firme.
No, no es un superhéroe aquel que disfruta pateando y golpeando a una mujer tumbada en el suelo a las puertas de un garito de moda. No, no es un ídolo de masas aquel que se jacta de haber atentado contra una mujer inerme en plena calle. No, no es un justiciero contemporáneo el que amenaza con arremeter contra todos aquellos que denuncian una salvaje agresión.
Exculpar una brutal paliza a una chica puede desembocar en la justificación del terrible asesinato de Carlos Palomino en el Metro de Madrid a manos de un grupo neonazi en 2007.
Los grupos feministas han guardado silencio cómplice con la agresión. No es la primera vez que esto ocurre, ya sucedió con el ataque a Inma Sequí a manos de tres radicales de izquierdas en Cuenca y la misma postura adoptaron estos colectivos con la paliza que recibieron de un grupo de nacionalistas catalanes dos chicas en un stand de apoyo a la presencia de la Selección Española en Barcelona.
Justificar la violencia, sea cual sea el extremismo radical del que proceda, es un juego muy peligroso. Un iluminado decidirá que eres una ficha más del tablero y un día te puede tocar a ti.
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 26 Enero 2017
De la misma manera que el camino que conduce a Auschwitz comienza en las leyes raciales de Núremberg (1935), que establecían quién era judío y que el judío no podía mezclarse con el alemán, los genocidios que perpetran los comunistas en todo el mundo (ningún partido comunista ha alcanzado el gobierno por medios pacíficos) se encuentran en la doctrina y el lenguaje empleado por Lenin y sus seguidores. Aparecen conceptos como "enemigo del pueblo", "enemigo de clase", "contrarrevolucionario", "hombre nuevo", "reeducación", "terror socialista", "voluntad de hierro bolchevique", "patria del proletariado", "opresores", o "gulag", a los se añaden otros ajustados a circunstancias históricas y los diferentes países, como "kulak", "gusano", "quintacolumnista", "monarcofascista", o "espía trotskista (o japonés, o inglés, o…)", que ampararon el exterminio de millones.
La máquina montada por Lenin y Dzerzhinski siguió reclamando sangre en los años siguientes. Stalin la llevó a su punto culminante de terror en la URSS y otros camaradas, como Pol Pot en Camboya y Mao en China, la difundieron por el mundo, para "alumbrar la revolución"; también llegó a España, traída por los consejeros soviéticos del Frente Popular durante la guerra civil.
Como escribió Nicolás Gómez Dávila: "Para detestar las revoluciones el hombre inteligente no espera que comiencen las matanzas".
Fernando José Vaquero Oroquieta latribunadelpaisvasco.com 26 Enero 2017
Giulio Meotti latribunadelpaisvasco.com 26 Enero 2017
El presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Peter Thomson, lució el famoso pañuelo a cuadros, la kefia, símbolo de la "resistencia palestina" (léase terrorismo) Imagen: Gatestone Institute
2016 fue un año maravilloso para los antisemitas en Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad (CS) acaba de apuntar contra la única democracia de Oriente Medio: el Estado de Israel. Se ha sabido que la saliente Administración Obama orquestó lo que incluso Haaretz denominó una campaña de "atropello y fuga" para denigrar al Estado judío y abandonarlo a un destino sobre el que sólo se cierne el conflicto y el odio. Esto es un genocidio cultural, y no es menos peligroso que los ataques terroristas. Se basa en mentiras antisemitas y no crea una atmósfera para alcanzar la "paz", como se ha dicho taimadamente, sino para perpetuar la guerra.
La Resolución 2334 del CS es la culminación de un vertiginoso y fructífero año para los antisemitas. El pasado noviembre, los comités de la Asamblea General de la ONU adoptaron en un solo día diez resoluciones contra Israel, la única sociedad abierta de Oriente Medio. ¿Cuántas resoluciones se han aprobado contra Siria? Una. ¿Cuántas contra el Estado canalla de Corea del Norte? Una. ¿Cuántas se aprobaron contra Rusia cuando se anexionó Crimea? Una.
Hillel Neuer, de UN Watch, observó:
Ahora que el presidente sirio, Bashar Asad, se está preparando para la masacre final de su propio pueblo en Alepo, la ONU ha adoptado una resolución –bosquejada y copatrocinada por Siria– que condena falsamente a Israel por tomar "medidas represivas" contra los ciudadanos sirios en los Altos del Golán. Es obsceno.
No se aprobó una sola resolución contra aquellos Estados que realmente vulneran los derechos humanos, como Arabia Saudí, Turquía, Venezuela, China o Cuba, por no hablar de las numerosas tiranías africanas. Se aprobó una resolución sobre las "propiedades de los refugiados palestinos", pero ni se hizo una sola mención a las propiedades de los cristianos iraquíes de Mosul.
Otra resolución en este festín racista de Naciones Unidas concernía a la "aplicación de la Convención de Ginebra en los territorios ocupados". Hay cientos de disputas territoriales en el mundo, desde el Tíbet a Chipre, ¿pero sólo se interpela a Israel?
Según los embusteros de Naciones Unidas, el país más malvado del mundo es Israel. El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad, y el príncipe jordano Zeid al Husein están patrocinando incluso una lista negra de compañías internacionales que tienen vínculos con empresas israelíes en Judea, Samaria, Jerusalén Este y los Altos del Golán, para facilitar el boicot contra Israel, con la evidente esperanza de exterminar económicamente al único país democrático y pluralista de la región: el Estado judío.
La enviada de la ONU para la Infancia y el Conflicto Armado, Leila Zerrugui, de Argelia, sugirió también incluir al Ejército israelí en la lista negra de países y organizaciones que causan regularmente daños a los niños, junto con Al Qaeda, Boko Haram, el Estado Islámico, los talibanes y países como el Congo y la República Centroafricana, tristemente conocida por sus niños soldados; pero no por supuesto a los palestinos, que siguen promoviendo el empleo de niños como combatientes y mártires. ¿Cómo es que esa jurisprudencia occidental creada tras la Segunda Guerra Mundial para la prevención de nuevos crímenes contra la humanidad está siendo ahora utilizada para perpetuar más crímenes y contra las democracias?
La comisión de la ONU sobre los derechos de las mujeres condenó a Israel como el único violador de los derechos de las mujeres. No a Siria, donde las fuerzas de Asad utilizan la violación como arma de guerra, o al Estado Islámico, que esclaviza a las mujeres de las minorías religiosas. No a Arabia Saudí, donde se castiga a las mujeres si no llevan el velo integral islámico bajo temperaturas abrasadoras, o por conducir un coche o siquiera salir de casa. No a Irán, donde el adulterio (que puede incluir el ser violada) es castigable con la muerte por lapidación. Y si los palestinos pegan a sus mujeres es culpa de Israel, adujo una experta de la ONU, Dubravka Simonovic, sin pestañear.
La Organización Mundial de la Salud de la ONU también señaló a Israel como el único agresor en el mundo contra la "salud mental, física y ambiental", a pesar de que es el único Estado del mundo que da asistencia médica a sus enemigos (que pregunten a los hijos de los líderes de Hamás).
El profesor de Derecho canadiense Michael Lynk fue designado investigador imparcial de la ONU de las presuntas violaciones contra derechos humanos de Israel, a pesar de su largo historial de campañas antisemitas y de su militancia en numerosas organizaciones propalestinas, como Amigos de Sabil y el Consejo Nacional para las Relaciones Canadiense-Árabes.
El pasado octubre, la agencia cultural de la ONU, la Unesco, al declarar por arte de magia "islámicos" ancestrales lugares judíos bíblicos –a pesar de que el islam no existió históricamente hasta el siglo VII, cientos de años después–, pretendió, con la villana complicidad de Occidente, borrar las raíces judeocristianas de Jerusalén.
Es una atroz manipulación para tratar de borrar toda la historia judía y cristiana, para hacer creer que todo el mundo fue original y eternamente islámico, solamente. Es una yihad. Así es una yihad. No son sólo monos naranjas, decapitaciones y esclavitud. Si uno puede borrar y reescribir la historia, puede redirigir el futuro. Si no sabes de dónde vienes, ¿qué valores defenderás, por cuáles lucharás?
Los nombres importan. Si es judío, entonces se le denomina "Judea y Samaria"; si es "Palestina", entonces puedes decir que "los judíos lo robaron" y que Israel es un "constructo colonialista" basado en la "injusticia". ¿Por qué, entonces, nadie está señalando a todo el continente de América del Sur, conquistado a los indígenas por Cortés, Pizarro y los europeos por la fuerza de las armas?
La última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra Israel no tiene que ver únicamente con los "asentamientos", sino con la Ciudad Vieja de Jerusalén. Sus miembros quieren reiniciar la historia no en 1967, sino en 1948, cuando nació Israel.
Cuando Marcel Breuer y Bernard Zerfuss diseñaron el edificio de la Unesco, de cemento y cristal, de la Plaza Fontenoy de París, y Pablo Picasso donó frescos para él, lo más seguro es que concibieran el renacimiento de la cultura occidental tras las tragedias de la guerra, el Holocausto y la pesadilla nazi. Nunca en ningún otro lugar del mundo palabras como educación, ciencia, cultura, libertad, paz y fraternidad se repitieron tantas veces. Había esperanza y empeño en que el futuro fuera mejor, no peor. Pero el sueño no duró más que los pocos minutos del anuncio.
La Unión Soviética ya había manchado los programas culturales de la Unesco con el rojo del comunismo; por ejemplo, cuando se promovió un "nuevo orden mundial de la información" al objeto de poner fin al predominio de la prensa occidental, presentada como una "amenaza" a la "identidad cultural" de los países del "Tercer Mundo". Bajo la Torre Eiffel, el autoritario y antioccidental Tercer Mundo se hizo con el control del centro cultural de la ONU, que se volvió, según el Washington Post, "excesivamente burocrático, costoso, despilfarrador e imbuido de prejuicios antioccidentales y anticapitalistas".
Desde entonces, Israel sigue siendo tratado como un paria por estos criminales en lo ideológico y en lo material. El organismo de la ONU incluso dejó ver sus cartas propagando el libelo de sangre antisemita de que el "sionismo es racismo".
En noviembre, el presidente de la Asamblea General de la ONU, Peter Thomson, lució el pañuelo de cuadros, la kefia, símbolo de la "resistencia palestina" (léase terrorismo). Esto es simplemente la continuación de la obliteración cultural de Israel, que supuestamente justificará después su obliteración física.
El destino de la civilización judeocristiana –del cristianismo y del judaísmo–, en la que se basan todos nuestros valores, está unido al del Estado de Israel. Si Israel deja de existir, también lo hará la Cristiandad. El mundo está presenciando cómo los pocos cristianos y otros no musulmanes que permanecen en el resto de Oriente Medio –en el en tiempos glorioso Bizancio cristiano– están siendo masacrados, ahora que han desaparecido los judíos y los griegos.
La guerra de Naciones Unidas contra los judíos de Israel es, en el fondo, una guerra contra Occidente. La ONU y quienes la defienden están allanando enérgicamente el camino al Califato europeo.
La importancia de preguntar a Sánchez-Mato por la Revolución Rusa
Percival Manglano Libertad Digital 26 Enero 2017
Esta es la estrategia de fondo de la extrema izquierda que gobierna el Ayuntamiento de Madrid: 'normalizar' lo criminal. Banalizarlo.
No fue fácil pedir al delegado de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez-Mato, que justificase su tuit de exaltación de la Revolución Rusa. Primero intentó que la pregunta no fuese incluida en el orden del día de la Comisión de Economía y Hacienda del pasado día 23. Luego, ya durante la Comisión, se negó a contestar a mi primera intervención y adujo que se había "retorcido el reglamento" para incluirla. Solo quiso intervenir en su segundo turno (cuando ya no había posibilidad de responderle) y, a la vista de su estrafalaria aserción de que en la Revolución Rusa solo murieron cinco personas, seguramente hubiese sido mejor para él quedarse callado.
No voy a insistir en la profundidad de su ignorancia histórica. Ya lo ha hecho Federico Jiménez Losantos con sobrada contundencia. Quizá lo más destacado de lo dicho por Losantos sea, además de los millones de muertos directamente atribuibles a la Revolución Rusa, recordar que, contrariamente a lo dicho por Sánchez-Mato, los bolcheviques no se alzaron contra el zarismo y su nobleza. El zarismo ya había terminado en marzo de 1917. El Golpe Bolchevique de Octubre (porque fue un golpe de Estado antes que una Revolución) fue contra la legalidad rusa post-zarista. La toma del Palacio de Invierno se produjo en el contexto de las elecciones a la Asamblea Constituyente, celebradas escasas tres semanas más tarde. En estas elecciones libres, Lenin y sus bolcheviques fueron ampliamente derrotados por el Partido Socialista Revolucionario. De hecho, el PSR prácticamente dobló en votos a los bolcheviques: 40,4% contra 24%. Al rechazar la Asamblea Constituyente brindar su apoyo a una república soviética, fue disuelta y Rusia cayó en la guerra civil. Para finales de 1918, todos los partidos habían sido ilegalizados salvo el comunista. El éxito de la Revolución de Octubre fue impedir que hubiese una tercera Revolución Rusa contra los bolcheviques.
La cuestión que quisiera subrayar ahora es la gravedad que supone que Sánchez-Mato hiciese todo lo posible por impedir que la oposición realizase la pregunta. Su argumento fue que ésta no se atenía a las competencias de la Delegación de Economía y Hacienda que dirige. Veamos por qué su argumento no se sostiene y, más aún, esconde una estrategia política muy peligrosa.
La pregunta se suscita, recordemos, porque Sánchez-Mato escribió un tuit el 31 de diciembre para desear un Feliz 2017 en el que describió la Rusa como "la más hermosa revolución de la historia". ¿Alguien se imagina a un concejal de Madrid describiendo la toma de poder de los nazis en Alemania en 1933 como "hermosa"? Porque, a todos los efectos, la toma comunista del poder en Rusia fue tan calamitosa como la de los nazis en Alemania. ¿Cómo puede ser que se pretenda dar normalidad a la exaltación pública de la criminal Revolución Rusa, hasta el punto de que ni siquiera merezca ser controlada por la oposición política?
Esta es la estrategia de fondo de la extrema izquierda que gobierna el Ayuntamiento de Madrid: normalizar lo criminal. Banalizarlo. Y, cuando no, exaltarlo. Lo vemos también en sus apoyos a criminales como Andrés Bódalo o Alfon. Y cuando la oposición denuncia esta exaltación de lo que debería ser repudiado, la reacción del Gobierno municipal es intentar silenciarla.
Pues no, señores. No, no y no. No se puede admitir que una declaración pública de exaltación de unos hechos históricos criminales se asuma con normalidad o que se considere, como mucho, una excentricidad sin mayores consecuencias. La labor de la oposición debe incluir traer al debate público la barbaridad que supone que el Gobierno del Ayuntamiento de Madrid se identifique con un proyecto político causante directo de millones de muertos. Gobierno que, por cierto, al mismo tiempo se precia de estar recuperando la memoria histórica en la ciudad.
No se debe asumir con normalidad lo criminal. No lo vamos a hacer.
José Manuel López García diariosigloxxi.com 26 Enero 2017
Más de 20.000 refugiados viven ya en Viena de las ayudas sociales ante la alarma social austríaca
Yolanda Morín lagaceta.eu 26 Enero 2017
Más de 20.000 inmigrantes llegados del Tercer Mundo con la pretensión de ser acogidos con estatuto de refugiados están alojados en Viena, donde son alimentados y reciben una paga del Estado.
Un informe del periódico Kurier ha revelado que más de 20.000 "solicitantes de asilo" están registrados oficialmente en Viena y reciben ayudas del estado. De ellos sólo dos tercios tienen concedido el estatus oficial de refugiados.
Según el diario Kurier, Viena tiene un "efecto imán" para los inmigrantes porque los subsidios y prestaciones sociales que se pagan en la ciudad son más altos que en otros lugares de Austria.
Además, Viena tiene otros 6.165 inmigrantes con permiso de «estancia", lo que significa que su expulsión es "imposible", ya sea por razones prácticas (como la falta de documentos o la negativa del país de origen a aceptarlos) o porque su expulsión puede contravenir la Convención sobre los Refugiados.
Todos estos inmigrantes no tienen ningún documento de identidad o permiso de residencia, ya sea de sus países de origen o de Austria.
Además, Viena tiene otros 3.491 solicitantes de asilo con documentación falsa.
El yerno de Blas Piñar lanza Radio Ya en defensa de la unidad de España
La emisora de Rafael López-Diéguez defiende la familia, el derecho a la vida y los valores cristianos
Jorge de LorenzoCronica Global 26 Enero 2017
El abogado Rafael López-Diéguez, yerno de Blas Piñar, fundador de la extrema derecha española encarnada en Fuerza Nueva y los Guerrilleros de Cristo Rey, ha lanzado Radio Ya en defensa de la unidad de España. La ultraderecha se rearma en internet ante la posible victoria de Marine Le Pen en Francia.
Así, con un capital de 100.000 euros, se ha constituido La Radio del Ya SL, cuya presidencia ocupa el secretario general de Alternativa Española, Rafael López-Diéguez. La emisora ha empezado a emitir esta semana online. “Nacemos con vocación de emisora generalista centrada en el entretenimiento y en la defensa de la unidad de España, la familia, la vida y los valores cristianos”, declara a Crónica Global su director, Javier García Isac.
Tertulias con falangistas
Radio Ya cuenta con una parrilla de programas entre los que destaca una tertulia en la que participan, entre otros, el falangista Martín Ynestrillas y el general Monzón. “Somos complementarios de Intereconomía, la radio de Jiménez Losantos y otras parecidas. No sus competidores. Vamos a hacernos un hueco”, señala García Isac, que celebra el eco que ha tenido su petición de disolución de Izquierda Unida. Radio Ya emite online y se arropa en sus contenidos con el diario Ya, cuya cabecera ha recuperado Santiago de Antelo, uno de sus consejeros.
El yerno de Blas Piñar, que ha participado en tertulias en Intereconomía y como secretario en 13TV, ha estado vinculado a los negocios inmobiliarios del empresario Emiliano Revilla, secuestrado por ETA.
Protestó por una obra "blasfema"
Según el libro Tu Salud, nuestro negocio, escrito por la periodista de la Cadena SER Mariela Rubio, el secretario general de Alternativa Española gestionaba en 2014, junto a otros miembros de la familia de Blas Piñar, la empresa Viamed, subvencionada por el Gobierno riojano del popular Pedro Sanz. En 2004, López-Diéguez instigó las protestas contra la representación en Madrid de la obra Me cago en Dios, de Íñigo Ramírez de Haro, por considerarla blasfema. Dos de sus sobrinos --nietos de Blas Piñar-- fueron detenidos tras agredir al autor y provocar destrozos en el teatro Bellas Artes.
JOSEBA ARREGI El Mundo 26 Enero 2017
José Mari Alonso. Pamplona El Confidencial 26 Enero 2017
El Gobierno de Navarra va a presionar a los padres que tienen hijos de hasta 12 años para que “eduquen y socialicen” a sus menores en euskera, con sesiones informativas de “sensibilización” y “concienciación” encaminadas a que la utilización de la lengua vasca se extienda entre la población infantil. Con este objetivo, contempla la creación de “espacios” para las familias que contribuyan a “estimularlas” para que el euskera “comience a utilizarse con normalidad” en el hogar y en la calle.
Apremiar a los padres para que el euskera sea la lengua de sus hijos es una de las medidas que se recogen en el Primer Plan Estratégico del Euskera (2016-2019) aprobado por el Gobierno de Navarra, que nace con la vocación de promover esta lengua como “valor de convivencia”. Entre las propuestas que contiene, se apuesta por incidir en los padres, tanto los que saben euskera como quienes lo desconocen, como elemento “motivador” para el uso de este idioma. Para ello, al margen de los encuentros directos, el Ejecutivo de Uxue Barkos (Nafarroa Bai) incrementará la oferta de “materiales comunicativos que propicien el uso del euskera en las familias” y que serán ofrecidos a los padres de “manera eficaz” para reforzar el peso de la lengua vasca entre los menores.
El plan, aprobado este miércoles por el Ejecutivo navarro integrado por Nafarroa Bai (la marca del PNV en Navarra), EH Bildu, Podemos e IU, sostiene que la transmisión del euskera a través de la familia es la principal vía para “ganar nuevos hablantes” en esta lengua junto a su adquisición a través de la enseñanza en los colegios. En materia educativa, el plan contempla garantizar la enseñanza en el modelo D, íntegramente en euskera, en toda la Comunidad Foral, tanto en la zona vascófona como en la no vascófona, desde la Educación Infantil hasta los niveles superiores de enseñanza. De este modo, se reforzará la “formación permanente” del profesorado en euskera para su uso en el aula y se asegurará la “creación o adaptación” de recursos didácticos en lengua vasca para todas las etapas educativas, “garantizándose su puesta a disposición de manera práctica”. Igualmente, se establecerán ayudas para el transporte y comedor para “todo el alumnado” que se matricule en euskera en las zonas mixta y no vascófona cuando el modelo D no esté ofertado en su localidad, así como para aquellos estudiantes que “tengan que desplazarse forzosamente de su zona por falta de oferta pública en euskera”.
La pretensión de fortalecer la escolarización en euskera desde el primer ciclo, de cero a tres años, se llevará a cabo a través de una “estrategia duradera de comunicación” que implicará a los agentes sociales, tanto públicos como “de iniciativa social”. Fuera de la enseñanza obligatoria, el Gobierno de Navarra se compromete a ampliar la oferta de ciclos formativos de Formación Profesional en euskera y a aumentar el número de créditos que se puedan cursar en lengua vasca en las universidades de la Comunidad Foral.
Las medidas recogidas para fortalecer el peso del euskera en la comunidad se producen justo en un momento en el que ha caído el porcentaje de población que se muestra favorable al fomento público de la lengua vasca, según se refleja en el propio plan, que aborda la situación actual del euskera en Navarra. Si en 2011 los ciudadanos que respaldaban que se favoreciera al euskera superaban a quienes se oponían (un 37,7% frente a un 34,5%), ahora la situación se ha revertido y son mayoría las personas que rechazan el impulso de este idioma desde las instituciones, con un 39,1% frente a un 33,3% (el 27,6% no está “a favor ni en contra”). En cualquier caso, la actitud favorable al euskera ha aumentado casi 12 puntos en los últimos 25 años, ya que en 1991 era del 21,6%.
Según los datos recogidos en la 'Encuesta sociolingüística' de 2016, tres de cada cuatro ciudadanos de Navarra mayores de 16 años (el 76,7%) no saben euskera. Quienes dominan el idioma representan el 12,9% mientras que los vascoparlantes pasivos, considerados aquellos que “saben algo de euskera pero no llegan a hablarlo con soltura", suponen el 10,3%. La encuesta refleja que, si bien el conocimiento del euskera ha aumentado en todas las zonas de la Comunidad Foral en los últimos 25 años, especialmente entre los más jóvenes,“el uso general del euskera apenas ha variado” durante este tiempo, al pasar del 6 al 6,6%. A este respecto, ha sido en el último quinquenio cuando se ha registrado el crecimiento más significativo.
Ante este estancamiento en cuanto al uso del euskera, el Primer Plan Estratégico del Euskera propone “un nuevo paradigma” sobre este idioma para llevarlo a “otra situación cualitativa” con un conjunto de medidas que este año conllevarán un gasto público de 3,16 millones de euros. En total, el documento de actuaciones para el presente ejercicio contempla 173 acciones agrupadas en seis ejes estratégicos: uso social, nuevos hablantes, servicios públicos, prestigio y atractivo, motor económico y marco lingüístico. Las tres primeras áreas reciben la mayoría del desembolso económico, con 800.000, 700.000 y 763.000 euros respectivamente.
Para potenciar el “uso social” del euskera, el plan aboga por incorporar en los pliegos de condiciones medidas para “asegurar la presencia suficiente” de la lengua vasca en las actividades subvencionadas en el ámbito del ocio, el tiempo libre, la cultura y el deporte, así como implantar criterios lingüísticos en las contrataciones del personal monitor, educador, entrenador o dinamizador. Asimismo, contempla “mejorar” el dinero público a dar a los medios de comunicación en euskera. En este apartado, el Gobierno de Navarra analizará “fórmulas para garantizar una oferta adecuada y de calidad” de los medios que trabajan en euskera, “regulará” que los medios que reciben financiación pública “realicen parte de su producción” en la lengua vasca, e impulsará la captación en Navarra del canal ETB-3, que emite una oferta temática para la población infantil y juvenil en euskera, si bien sus audiencias son irrisorias.
Dentro de los servicios públicos, el Ejecutivo navarro acometerá una “planificación lingüística” en la Administración con “criterios que permitan definir un puesto de trabajo como bilingüe” dentro de la pretensión de incrementar el número de empleos que dominen el euskera y el castellano, para ofrecer “la mayor atención posible” a la ciudadanía en el idioma vasco. Para impulsar la capacitación del personal, se "elaborarán criterios para la formación en euskera" de la plantilla.
Todas las medidas recogidas en el plan tienen el objetivo estratégico de “vincular el euskera con valores positivos de la sociedad de forma irreversible y para siempre”. Con esta vocación de “fortalecer una imagen positiva” de la lengua vasca, se buscará el apoyo de “personalidades de prestigio” en los diferentes ámbitos, se ofrecerán “instrumentos para empoderar a los vascoparlantes navarros” y se elaborará una estrategia de comunicación “innovadora e integradora” que prestigie el uso de este idioma y su sensibilización social.
www.latribunadelpaisvasco.com 26 Enero 2017
[Img #10630]La asociación HazteOir.org ha enviado #ElLibroQueNoQuierenQueLeas a las AMPAS de 386 colegios vascos, entre los que hay 164 públicos y 222 concertados y privados. La difusión del libro titulado "¿Sabes lo que quieren enseñarle a tu hijo en el colegio? Las leyes de adoctrinamiento sexual" ha sido prohibida por la Junta de Andalucía y también por los gobiernos de Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura, y Comunidad Valenciana.
En el libro se propone a los padres que escriban a la Consejería de Educación. Para ello se les facilita un modelo de escrito en el que solicitan a la Administración educativa “que se abstenga de imponer a los centros escolares (y por tanto, a mis hijos) la visión ideológica controvertida que establecen, con distintas denominaciones, las leyes autonómicas destinadas a promocionar 'diversidad sexual' y 'modelos LGTBI' en las aulas a través de cualquier materia escolar o actividad en horario lectivo2.
La portavoz de HazteOir.org, Teresa García-Noblejas, ha declarado que, con este envío, “pretendemos que todos los padres conozcan el libro y estén informados a pesar de la censura que han decretado algunos gobiernos autonómicos y las amenazas lanzadas por algunas asociaciones. Es la libertad de educación y el desarrollo integral de los menores lo que está en juego”.
NOTA. Los suscriptores de La Tribuna del País Vasco recibirán un ejemplar del libro con los envíos de este mes
El libro se envía acompañado de una carta en la que HazteOir.org declara que se opone a cualquier tipo de discriminación pero también rechaza la imposición de las ‘leyes de adoctrinamiento sexual’ que obligan a enseñar comportamiento lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero e intersexual y dan entrada en las aulas a los colectivos LGTBI.
Para la portavoz de HazteOir.org, “el capítulo educativo de las ‘leyes de adoctrinamiento sexual’ aprobadas en diferentes comunidades autónomas es preocupante porque vulnera el derecho fundamental de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones tal y como reconoce la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Constitución Española. El Tribunal Supremo, por su parte, afirmó en el año 2010 que la Administración educativa no podía imponer ‘valores controvertidos’ a los alumnos”.
Por otra parte, en la publicación se afirma con toda claridad que “los derechos de las personas LGTBI, como los de cualquier otro ciudadano, están reconocidos por la Constitución Española y la Declaración Universal de Derechos Humanos”.
Las críticas al libro
El pasado mes de noviembre, HazteOir.org envío un ejemplar de #ElLibroQueNoQuierenQueLeas a los directores de 16.500 centros educativos. La difusión suscitó críticas por parte de colectivos LGTBI como la Asociación 'Arco Iris' de Córdoba, que ha pedido a la Fiscalía que actúe contra HazteOir.org por la supuesta comisión de un delito de odio.
En contra de la publicación se han pronunciado también la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), la Plataforma por los Derechos Trans, la Fundación Triángulo, Extremadura Entiende, la asociación
valenciana Diversitat, la asociación murciana Galactyco, el Movimiento LGTB gallego y 25 colectivos LGTBI en La Rioja. Varios de ellos han anunciado acciones legales contra HazteOir.org por la edición y distribución del libro. En el caso de La Rioja, estos colectivos han presentado un escrito de denuncia ante la Fiscalía contra HazteOir.org por “fomentar la homofobia y la discriminación”.
Algunos sindicatos, como STE, UGT y CCOO han emitido duras acusaciones contra el libro. Este último ha llegado a presentar denuncia formal ante la Fiscalía de la Comunidad de Madrid, especializada en delitos de odio y discriminación.
En el ámbito político, el pasado 30 de noviembre el diputado de Unidos Podemos por En Común Podem, Joan Mena Arca, presentó en el Congreso de los Diputados una serie de preguntas al Gobierno sobre el libro.
El Área Federal de Educación de IU también ha reaccionado contra la publicación, al igual que la responsable del Área de Igualdad y Movimientos Sociales del PSOE Soraya Vega, que ha pedido a los directores de centros escolares de "cualquier titularidad" que rechacen la publicación y ha anunciado iniciativas en los parlamentos autonómicos contra el libro.
En Navarra, la Junta de Portavoces del Parlamento ha aprobado una declaración institucional en la que muestra su "más rotundo rechazo" al libro.
En Pamplona, la Comisión de Asuntos Ciudadanos del Ayuntamiento gobernado por Bildu, condenó la publicación.
En La Rioja, la diputada socialista Ana Santos planteó al consejero de educación, Alberto Galiana, una pregunta en el pleno del Parlamento acerca del libro editado por HazteOir.org. Por su parte, Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat ha abierto un expediente de oficio a HazteOir.org por “el envío masivo a centros de enseñanza de Cataluña de una carta acompañada de un folleto con contenidos homófobos y de negación de los derechos a la diversidad sexual y de género”. En la Región de Murcia, UPyD ha calificado los argumentos contenidos en el libro de “vejatorios” y “discriminatorios”.
El #ElLibroQueNoQuierenQueLeas, en cifras
HazteOir.org ha impreso 100.000 ejemplares del libro. El pasado mes de noviembre remitió 16.500 a directores de centros educativos de toda España y 19 a los consejeros de Educación de las comunidades y ciudades autónomas. En los últimos días ha realizado un nuevo envío masivo a los presidentes de AMPAS de 16.000 colegios e institutos. Además, cerca de 13.000 personas han solicitado la publicación impresa.
Hasta la fecha, según informa HazteOir.org, la asociación no ha recibido ningún escrito formal de denuncia relativo al libro ‘¿Sabes lo que quieren enseñarle a tu hijo en el colegio? Las leyes de adoctrinamiento sexual’.
“Entendemos que a algunas personas les moleste el contenido de la publicación de HazteOir.org pero, en una sociedad democrática, no se puede censurar la difusión de información por medios legales”.
latribunadelpaisvasco.com 26 Enero 2017

References: artículo 159
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