Source: https://creacionheroica1928.blogspot.com/2014/06/documentos.html
Timestamp: 2017-09-20 00:07:53+00:00

Document:
A partir de la presente edición de Creación Heroica publicaremos en partes las Resoluciones del Congreso Provincial de Historia La Habana.
El CONGRESO PROVINCIAL DE HISTORIA de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC) en la provincia La Habana, con vistas al XXI CONGRESO NACIONAL DE HISTORIA, sesionó los días 16, 17 y 18 de enero del 2014 (1). En este Congreso se colocaron a debate 11 proyectos de Resoluciones, sobre los que se pronunciaron individual y colectivamente los 350 participantes durante los tres días del evento. Se aprobaron los documentos en la sesión final y con estos, el procedimiento de consultas de especialistas y trabajo colectivo, que hemos realizado en los últimos dos meses.
El 11 de abril pasado realizamos el Pleno del Comité Ejecutivo Provincial de la UNHIC, abierto a los colegas participantes en el debate y construcción colectiva, y a los delegados habaneros al XXI Congreso Nacional de Historia, evaluamos el trabajo realizado, y consideramos que las Resoluciones ya tenían un grado de elaboración que permitía publicarlas, y someterlas a la más amplia crítica, con vistas a continuar perfeccionando los sistemas de conocimientos propuestos, y lograr el mayor consenso académico y político posibles, tanto para aquellas que contenían propuestas de alcance provincial, como las que teníamos el propósito de someter a discusión en el XXI CONGRESO NACIONAL DE HISTORIA a realizarse los días 24 y 25 de abril, en la ciudad de Camagüey.
En la labor de validación y crítica de las concepciones epistemológicas y enfoques historiográficos a que hemos arribado, el sujeto colectivo formado por asociados, maestros de historia y público capitalino, ha sido decisivo. Se trata de presentaciones y debates públicos realizados entre el 2007 y enero del 2014, en dos Congresos Provinciales, cuatro eventos de historia provincial Emilio Roig de Leuchsenring, tres talleres de la Cátedra Bicentenario de la Primera Independencia de América Latina y el Caribe, seis Talleres de Historia de la Revolución Cubana, y once talleres y seminarios de temas específicos, que han tenido una participación total de más de 5 000 compañeros y compañeras. En este período 4 de cada cinco asociados, ha presentado una ponencia a debate al menos una vez, y 2 de cada cinco lo han hecho tres veces. Con el apoyo de la Dirección Provincial de Educación, nuestros materiales han estado al alcance de los docentes capitalinos y de sus 250 mil estudiantes. Estos materiales también se han debatido con los colectivos de Historia y puesto en circulación, en las universidades pedagógicas, de ciencias médicas, diseño y tecnología de la capital.
La autoría de los documentos de Resoluciones presentados a la construcción colectiva, fue de un equipo de compañeros coordinador por el Dr. Felipe de J. Pérez Cruz, presidente provincial de la UNHIC. Participaron como coautores: Dra. Marta María Valdés, Dr. Avelino Víctor Couceiro Rodríguez, Dr. Lucilo Battle Reyes, Dra. Juana Rosales García, Dr. Andrés Zaldívar Diéguez, Dra. Áurea Verónica Rodríguez Rodríguez, MSc. Raiza Fornaguera de la Peña, MSc. José Jiménez Santander, MSc. Lohania J. Aruca Alonso, MSc. Sofía Bolaños Rodríguez, MSc. Fernando Gastón Arias, Especialista Ernesto Limia Díaz, MSc. Inocencia del Carmen Rodríguez Rodríguez, MSc. José Durand Galano, Lic. Eddie Quiñones Díaz de Villegas, Lic. Daniel Felipe Fernández Pérez, Lic. Alberto Boloy Castellanos, Lic. Marcos Antonio Rodríguez Villamil, Lic. Mario J. González Martín, Lic. Fulgencio Ramos Callis, Lic. Víctor Joaquín Ortega, y Lic. Irene Esther Ruiz Narváez.
Junto con los autores de las Resoluciones, fue muy significativo en el ejercicio que realizamos, el aporte de los especialistas Dr.Cs. Luis Suárez Salazar, profesor César García del Pino, Dra. María del Carmen Ariet García, Dr. Arnaldo Silva León, Dr. Jesús Guanche Pérez, Dra. Adys Cupull, Dr. Froilán González, Dr. José Rodríguez Ben, Dra. Angelina Rojas Blaquier, Dra. Dolores Guerra López, Dr. Tomás Diez Acosta, Dr. Elvis Rodríguez Rodríguez, Dra. María Julia Peláez Groba, Dra. Carmen María Díaz García, Dra. Paula Ortiz Guilián, Dra. Alicia Barrio Maden, Dra. Sonia L. Almazán del Olmo, Dr. Néstor García Iturbe, Cor (r) Dr. Manuel Hevia Frasquieri, Dr. Jacinto Valdés-Dapena Vivanco, Dr. José Luis Méndez Méndez, Dra. Damaris Torres Elers, Cor (r) Hugo Crombet Bravo, MSc. Ludín B. Fonseca García, Lic. Jorge Luis Moscoso Chirino; Lic. Alfonso Córdova Medina, Lic. Juan Miguel Pantaleón, Lic. Heriberto Feraudy y Maikel Arista-Salgado. Hizo también una destacada contribución el Dr. Félix Julio Alfonso López, vicepresidente provincial de la UNHIC hasta la pasada asamblea provincial (marzo del 2013).
En la etapa post Congreso Provincial, 53 colegas y personalidades de la ciencia y la política nacional, nos hicieron llegar valiosas opiniones, objeciones y sugerencias de perfeccionamiento sobre una o varias Resoluciones. Llegue nuestro agradecimiento a todas y todos.
De manera particular deseamos reconocer la atención prestada por el Dr. Armando Hart Dávalos, Director de la Oficina del Programa Martiano; Jorge Risquet Valdés, Miembro del Comité Central del PCC, Profesor Pedro Ross Leal, dirigente partidista y líder histórico del movimiento obrero cubano, Dr. Eusebio Leal Splenger, Director de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, Dr. Eduardo Torres Cuevas, Presidente de la Academia de Historia de Cuba, MSc. Martha Ferriol Marchena, Directora General del Archivo Nacional de Cuba, Lic. María del Carmen Pérez Cernuda, Directora del Centro Provincial de Patrimonio y Lic. José Enrique Machado, responsable de la Comisión de Historia de la Dirección Provincial de Educación.
Las Resoluciones presentadas responden a las dos direcciones principales de la labor de la UNHIC. Tanto al trabajo académico, como al activismo sociopolítico de la asociación. Lo primero, nos califica en la defensa del partidismo científico, la labor de descolonización de la epistemología y de los enfoques historiográficos (2) y el logro de resultados calificados, en la promoción de métodos colectivos de trabajo eficiente, con solidaridad y fraternidad profesional. En tales propósitos las Resoluciones ahora elaboradas fijan un hacer en el que aún nos queda muchísimo por andar. Lo primero sin lo segundo no nos interesa. Nuestro activismo sociopolítico, en tanto asociación de la sociedad civil revolucionaria cubana, se realiza también junto al pueblo y al Partido, en la crítica social y en el hacer comprometido de sus asociados, en las tareas del perfeccionamiento político del socialismo, en la formación de valores patrióticos y la gestión educacional y cultural, en la defensa frente a la agresión imperialista y sus actuales directrices de subversión ideológico-cultural y mercenarismo intelectual (3).
Esperamos nuevas contribuciones.
Comité Ejecutivo Provincial de la UNHIC en La Habana.
(1) Para este Congreso Provincial las asociaciones de base capitalinas enviaron 185 ponencias. La Comisión Académica Provincial aprobó 174 ponencias. Se presentaros a la Comisión de Admisión del Congreso Nacional 85 ponencias. Fueron aprobadas 17 ponencias.
(2) Ver: Felipe de J. Pérez Cruz y Mildred de la Torre Molina: Los historiadores y la historiografía de la Revolución Cubana. En: Rolando Julio Rensoli Medina (Comp.): La historiografía de la Revolución Cubana. Reflexiones a 50 años, Editora Historia, 2010, p 19-35; Felipe de J. Pérez Cruz: Bicentenario Latinoamericano: Campo de nuevas batallas de ideas. En: Alfredo Jacobsen y otros: La Patria es América, Ediciones de Madres de la Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2009; Daniel Felipe Fernández Díaz: Descolonizar la enseñanza de la historia. Una necesidad insoslayable, Congreso Provincial de Historia, La Habana, 2014.
(3) Ver: Congreso Provincial de Historia. UNHIC: La Habana, 18 de enero del 2014. Mesa No. 34: Panel: Las historiadoras y los historiadores habaneros en la lucha ideológica y el enfrentamiento a la subversión imperialista: Coordina: Cor (r) Dr.C. Néstor García Iturbe. Profesor Titular Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García”, miembro del secretariado provincial de la UNHIC. Ponentes: Cor (r) René González Barrios, Presidente del Instituto de Historia de Cuba: Desmontaje de la historia; Dr. Elier Ramírez Cañedo, Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado: La polémica sobre el autonomismo; Dra. Angelina Rojas Blaquier. Investigadora Auxiliar, Instituto de Historia de Cuba: ¿Una “nueva” historia del primer Partido Comunista de Cuba? Criterios alrededor de un texto recientemente publicado; Dr. Felipe de J. Pérez Cruz: Profesor Titular. Investigador Titular. Presidente de la UNHIC en La Habana: Lucha ideológica y subversión ideológico-cultural en el campo de la Historia.
Ver: Lic. Daniel Felipe Fernández Díaz: Descolonizar la enseñanza de la historia. Una necesidad insoslayable. Congreso Provincial de Historia, La Habana, 18 de enero del 2014.
I. RESOLUCIÓN SOBRE LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA
Las historiadoras e historiadores participantes en el Congreso Provincial de Historia de La Habana, realizado los días 16, 17 y 18 de enero del 2014, consideramos que aún persisten problemas en la enseñanza de la Historia en nuestras escuelas, institutos de enseñanza media y universidades. Apreciamos que la prolongación en el tiempo de la situación de referencia, ha traído como consecuencia la formación de un estado de opinión que se caracteriza por una alta criticidad a la actuación de la escuela y los maestros, y en tanto se hace necesario proporcionar elementos de juicio que permitan apreciar la labor que actualmente se realiza y los cambios positivos que están en curso.
Las historiadoras e historiadores participantes en el Congreso Provincial de Historia de La Habana, consideran que resulta en justicia reconocer los avances que en la solución de la referida problemática comienza a acumular el sistema de la educación capitalina. En particular subrayamos:
· La superación y actualización paulatina del personal docente, y la reincorporación de maestros graduados de Historia, que estaban en otras tareas y sectores de la economía y los servicios.
· La significación de la incorporación de los jóvenes docentes, que sin haberse graduado como especialistas en Historia, se han sumado a distintas modalidades de superación postgraduada para alcanzar esta especialización.
· La obtención de mejores resultados en los índices académicos en general, y en las pruebas de ingreso a la educación superior, así como en la más eficiente utilización de la base material de estudio por alumnos y docentes.
· El papel de los maestros y profesores de Historia en los avances obtenidos como parte del trabajo político-ideológico, en la preparación política de los docentes en general, en las conmemoraciones históricas y en la introducción y sistematización de las historias locales.
A tenor de los resultados observados, acordamos felicitar a los maestros, profesores, metodólogos de historia, a la Comisión Provincial de Historia y a los directivos que trabajan directamente en esta área.
Felicitamos también el aporte que realizan los Departamentos de Historia y Marxismo de la Universidad de Ciencias Pedagógicas “Enrique José Varona” y la Universidad de Ciencias Pedagógicas “Héctor Alfredo Pineda Zaldívar”, así mismo reconocemos el alto valor patriótico de la acción de postgrado a favor de los maestros y metodólogos de historia que realiza el Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado.
Destacamos el acompañamiento y apoyo de la Dirección Provincial de Educación a las propuestas realizadas desde la UNHIC en la capital, en el interés de salvar las brechas existentes entre los contenidos que se imparten y los nuevos conocimientos que aporta la más actual historiografía nacional e internacional.
La UNHIC en la capital luego de crear una comisión de análisis de la situación de la enseñanza de la historia en la capital y el país, acordó en el 2010 reforzar su labor de acompañamiento al trabajo de los docentes. Consideramos entonces y hoy, que sin renunciar a un ejercicio crítico sobre el estado de la educación y la enseñanza, sus causas y vías de superación; la mejor crítica a realizar es la de la búsqueda de soluciones concretas en cada municipio y escuela, y en precisión de nuestra misión y objeto como asociación profesional de historiadores, dirigimos el aporte a la capacitación del personal pedagógico, de los maestros, metodólogos y directivos en el conocimiento histórico propiamente dicho. Argumentamos que la mejor didáctica de la enseñanza de la Historia, es el conocimiento profundo, extenso, argumentado y actualizado de la Historia.
Sustentamos frente a la dogmatización de una enseñanza que se perdió en esquemas de “causas” y “consecuencias”, el valor de la narración de los hechos históricos, de las biografías de los héroes y del rescate de la historia real, masiva y fascinante de los «sin historia», o con otra historia, de quienes viven en los recuerdos de mambisado y combates centenarios de las familias cubanas, de los que están en las leyendas y se expresaron y perviven en el arte, la arquitectura y la ciencia; de los héroes que nos acompañan cada día hoy abuelos, ayer jóvenes de la Generación del Centenario, de las generaciones de Girón, la Campaña Nacional de Alfabetización, la defensa orgánica de la Patria, la construcción socialista y las misiones internacionalistas.
Subrayamos en particular la introducción de nuevos y fundamentados conocimientos en el proceso de enseñanza, al calor de la conmemoración del Bicentenario de la conspiración abolicionista e independentista de José Antonio Aponte, el 250 aniversario de la invasión británica a La Habana y la resistencia habanera ante los invasores, la historia del movimiento abolicionista y antirracista cubano, así como de los contenidos sistematizados en el taller Historia de la Revolución Cubana sobre el proceso histórico después del triunfo de la Revolución.
La Historia y su enseñanza no es solo un asunto escolar, es un contenido esencial de la formación e identidad familiar y ciudadana, de la labor de todos, de nuestras asociaciones y organizaciones. Las historiadoras e historiadores participantes en el Congreso Provincial de Historia de La Habana, invitan y reclaman junto con la crítica, el servicio y la participación. En tal tarea de amor y conciencia nos reconocemos.
En interés de que se conozca esta Resolución, se mandata al Secretariado Provincial de la UNHIC para que la haga llegar: A la Primera Secretaria del Comité Provincia del PCC y a su Oficina de Asuntos históricos, a la Presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular y su Dirección de Educación, al Sindicato Provincial de Trabajadores de la Educación y a todos los directivos, maestras y maestros de historia de la capital, con la exhortación de continuar trabajando en la capacitación pedagógica y el dominio de los contenidos de la historia patria, latinoamericana y mundial, en cumplimiento del Objetivo No. 64 de la Primera Conferencia Nacional de Partido Comunista de Cuba.
También dar a conocer la presente Resolución a los historiadores, museólogos y trabajadores de la capital, a las familias y las comunidades, de las organizaciones e instituciones habaneras. Asimismo, se mandata al Secretariado Provincial para dar a conocer esta Resolución en el XXI Congreso Nacional de Historia.
II. RESOLUCIÓN SOBRE EL PATRIMONIO EN LA CAPITAL
Las historiadoras e historiadores participantes en el Congreso Provincial de Historia de La Habana, realizado los días 16, 17 y 18 de enero del 2014, acordamos felicitar la maravilla de la restauración, el cuidado, la conservación, la educación, investigación y promoción histórica que realiza la Oficina del Historiador de la Ciudad y su sistema de museos e instituciones culturales, realidad que se multiplica con el espíritu revolucionario y la profesionalidad de sus especialistas y trabajadores.
Apreciamos que los historiadores e historiadoras capitalinos tenemos el privilegio de contar con el aporte de un grupo de instituciones nacionales donde existen organizaciones de base de la UNHIC, cuya gestión es de justicia distinguir, y en tanto, acordamos felicitar la reparación, modernización y reapertura de la Biblioteca Nacional José Martí. Así mismo, reconocer la labor de investigación y promoción histórico-patrimonial del Memorial José Martí y la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado; destacar el aporte que realiza el Archivo Nacional de Cuba en la preservación y puesta en servicio de importantes colecciones documentales, y en esta dirección la digitalización que ha comenzado a realizar de sus fondos; y reconocer la voluntad de mantener el servicio de archivo del Instituto de Historia de Cuba, en medio de la situación constructiva y la restauración de su actual sede.
Por definición, el patrimonio es el legado que con algún significado especial, recibimos de nuestros ancestros; por lo que tanto natural como cultural, tangible o intangible, constituye un tesoro invaluable sobre el que descansan los más altos valores de nuestra identidad y tradiciones, sentido y sentimiento de pertenencia. En el patrimonio se fortalece la razón de quiénes somos, y hacia dónde necesitamos encaminarnos. Y como todo tesoro social, es en cada comunidad donde se definen los valores patrimoniales. De los patrimonios comunitarios, surgen aquellos que tienen significación especial para toda la región; de estos, los que trascienden para todo el país, y los que pueden devenir Patrimonio de la Humanidad. Desde esta consideración expresamos nuestra seria preocupación por el estado de la conservación y protección del patrimonio en la mayoría de los municipios capitalinos.
Alertamos sobre el deterioro y desprotección que impactan contra nuestra riqueza patrimonial; y los no menos deplorables hechos de robos, desatención y vandalismos que sufren estas instituciones, las tarjas y monumentos. Nos preocupa el cierre de museos y la falta de recursos económicos suficientes, que en general caracteriza la gestión a cargo de los gobiernos municipales y provincial.
Existen criterios de que La Habana cuenta con un conjunto de museos como los que atiende la Oficina del Historiador, con capacidad para satisfacer los intereses de la cultura y la educación en la provincia. Quienes así piensan, no tienen en cuenta que los citados museos si bien realizan un destacado trabajo comunitario, no tienen como objeto el universo patrimonial de la provincia y sus municipios. No se comprende que precisamente este patrimonio de base, es el más vulnerable, y el que resulta a su vez punto de partida para todo el trabajo de valoración patrimonial a escala nacional.
A las escuelas, la familia, la comunidad y los medios de difusión, y a mucho más, tributan los museos municipales, que por tanto constituyen parte sustantiva del sistema de formación ciudadana. El museo de la localidad es el centro simbólico de la cultura local, su existencia y labor resultan fundamentales para el rescate y conocimiento de la herencia histórica, la educación patriótica, y la promoción del arte y la literatura en las jóvenes generaciones y en toda la población. Las familias encuentran en los programas y actividades de los museos, una prolongación imprescindible de la escuela, un ámbito de recreación y culto disfrute para sus hijos e hijas, y el espacio para múltiples actividades comunitarias. Para las maestras y maestros de historia, el museo constituye un aliado inapreciable en el desarrollo de una enseñanza patriótica que privilegie el conocimiento de los valores locales y la investigación escolar.
Los museos municipales son las instituciones capaces de estudiar y preservar el patrimonio local, y desde este, propiciar planes de educación científica al respecto en cada comunidad. Los museos locales junto con las escuelas, constituyen el corazón de la historia de las localidades y los historiadores e historiadoras tenemos en ellos nuestro más inmediato y fascinante laboratorio.
Los cuatro municipios metropolitanos, nunca han tenido museos municipales, carencia que se extiende a otros municipios del centro y la periferia, otros se han deteriorado y están cerrados, y los que quedan trabajan en condiciones muy precarias, con partidas presupuestarias insuficientes. Consideramos desacertada la decisión en curso de cerrar museos. Camino de dar respuesta a la necesidad social y cultural de que cada municipio tenga su museo, los centros de gestión patrimonial pueden ayudar a frenar el deterioro de las colecciones existentes y garantizar un mínimo de posibilidades para la acción cultural y la investigación.
En tanto municipales, hay monumentos y áreas capitalinas de importancia histórico-patrimonial provincial y nacional, que precisan de una atención urgente. Manifestamos nuestra preocupación por el estado actual del conjunto monumental de la Colina Lenin, declarado desde 1984 Monumento Nacional de la República de Cuba, por el deterioro del parque y monumento a Juan Delgado González patriota insigne del municipio de Boyeros, y por la depredación y la indisciplina social, que se concita en el parque Carlos Marx, en el municipio Centro Habana.
Si los problemas materiales gravitan contra el patrimonio tangible, podemos avanzar en el amplio campo de la defensa y enriquecimiento del patrimonio cultural intangible, educando y previendo la toma de decisiones que impacten negativamente sobre los legados histórico-culturales y naturales comunitarios y territoriales.
En general se evidencia la falta de jerarquía de gobierno sobre una política provincial y casuística en cada municipio y barrio, que potencie sus propios valores patrimoniales, el mantenimiento y manejo de estos, y su más eficiente utilización, tanto cultural y educacional, como turística y/o económica.
En medio del panorama material descrito, destacamos los resultados alcanzados por los directivos, especialistas y trabajadores del Centro Provincial de Patrimonio, quienes a pesar de las dificultades materiales, realizan con notable esfuerzo y dedicación, una destacada labor cultural y pedagógica en la defensa de la identidad, la historia y la cultura locales. Resaltamos los resultados de los Museos de Regla, Guanabacoa, Marianao y Playa, así como la excelente iniciativa de crear la Sala Museo Ramón Fernández Quintana en el Consejo Popular Ceiba, del municipio Playa, donde ha sido destacada la labor de la asociación de base de la UNHIC en ese territorio.
En interés de que se conozca esta resolución, se mandata al Secretariado Provincial de la UNHIC para que la haga llegar la presente Resolución: A) A la Primera Secretaria del Comité Provincial del PCC y la Oficina de Asuntos Históricos de este Comité, la Presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular y su Dirección de Cultura, al Centro Provincial de Patrimonio y al Sindicato Provincial de Trabajadores de la Cultura. A la Oficina del Historiador de la Ciudad, Biblioteca Nacional José Martí, Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, al Archivo Nacional de Cuba y el Instituto de Historia de Cuba, a los directivos, museólogos y trabajadores del patrimonio de la capital, con la exhortación de continuar laborando con el mismo entusiasmo y dedicación, con plena conciencia de la importancia de su labor patriótica y cultural, en cumplimiento del Objetivo No. 64 de la Primera Conferencia Nacional de Partido Comunista de Cuba. Asimismo, se mandata al Secretariado Provincial para dar a conocer esta Resolución en el XXI Congreso Nacional de Historia.
III. RESOLUCIÓN QUE PROPONE CONMEMORAR LOS DÍAS
12 DE OCTUBRE: DE LA RESISTENCIA INDÍGENA Y
27 DE NOVIEMBRE: DE LA CULTURA ABORIGEN EN CUBA
Las historiadoras e historiadores participantes en el Congreso Provincial de Historia de La Habana, realizado los días 16, 17 y 18 de enero del 2014, proponemos que el XXI Congreso Nacional de Historia a realizarse los días 24 y 25 de abril en la ciudad de Camagüey, se pronuncie y sustente: 1) el acto de justicia histórica -como ya lo hacen todos los gobiernos revolucionarios y progresistas de América Latina -, de incorporar en las conmemoraciones oficiales el 12 de Octubre, día que marca la llegada de la expedición militar de conquista del Almirante Cristóbal Colón (1446-1506) al Caribe y a América, como Día de la Resistencia Indígena, en recordación a los pueblos aborígenes que se enfrentaron al genocidio y etnocidio del colonialismo europeo, resistieron el embate de la explotación capitalista, se hicieron simiente de la forja de la nación cubana, y nos legaron sus culturas y cosmovisiones.
2) Recomendar que se conmemore el 27 de noviembre, como el Día de la Cultura Aborigen en Cuba, en recuerdo al primer acto de rechazo de la población aborigen que habitaba Cuba, al desembarco de las tropas mandadas por el Almirante Cristóbal Colón durante su primera expedición militar de conquista en 1492. 3) Solicitar a los Ministerios de Educación (MINED), Educación Superior (MES), Cultura (MINCULT), Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), del Interior (MININT) y Turismo (MINTUR), así como al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), instituir las conmemoraciones del Día de la Resistencia Indígena y Día de la Cultura Aborigen en Cuba, como efemérides institucionales, en particular promover que ambas se celebren en todos los centros de la educación general, universidades e instituciones culturales y turísticas.
El nervio emancipador que vindica los Día de la Resistencia Indígena y Día de la Cultura Aborigen en Cuba, nos compulsa a repensar y precisar nuestra común historia. 4) Proponemos que el XXI Congreso Nacional de Historia se pronuncie por recomendar que las referidas conmemoraciones también se conciban para promover nuestro dialogo, aprendizaje y reafirmación cultural solidaria con el actual movimiento indígena de Nuestra América.
La decodificación en clave de emancipación y dignificación humana, nos califica y cualifica el hacer y lo por hacer de la historiografía revolucionaria. De la mano de José Martí (1853-1995) procuremos privilegiar la historia real. Sobre estos particulares proponemos:
5) Que el XXI Congreso Nacional de Historia acuerde sustentar en la historiografía cubana el concepto expedición militar de conquista en lugar del ambiguo, apacible e inexacto concepto de viaje de descubrimiento, o el aún insuficiente término de expedición, para el acontecimiento que se desató a partir de la salida del puerto ibérico de Palos de las naves comandadas por Colón, el 3 de agosto de 1492. Esta expedición militar de conquista fue de hecho el primer acto de guerra y de dominación del colonialismo europeo, contra el territorio y los pueblos que vivían en nuestra región, en tanto su trascendencia histórica lo es también político-filosófica, ética y cultural.
6) Incorporar el término invasión militar, a la tradicional denominación de II Viaje o Expedición realizada por el Almirante Cristóbal Colón (1451-1506), en tanto tal denominación cualifica el carácter de la operación militar de conquista, que se desarrolló a partir de esa expedición militar, que bajo el mando del Almirante Colón, partió del territorio ibérico el 25 de septiembre de 1493, con el definido objetivo de invadir, conquistar, ocupar y apoderarse del oro y las riquezas de la isla caribeña de Haití y sus pobladores, y extender la exploración y conocimiento de la región con similares fines de dominación y expropiación económica.
La historiografía de matriz colonialista que hemos heredado en el interés de negar y menospreciar la resistencia indígena, y desdibujar la violencia genocida de tan dramático acontecimiento de dominación, ha silenciado que la conquista y colonización se llevó a cabo mediante una guerra de rapiña colonialista que el Estado español desató contra los pueblos aborígenes que vivían en las islas del Caribe y en el territorio continental que llamamos hoy América. Sobre esta guerra iniciada por Colón contra los cacicatos de Haití, a principios de 1594, proponemos:
7) Que el XXI Congreso Nacional de Historia precise la conceptualización de la categoría histórica de guerra para el acontecimiento que tratamos.
8) Que el XXI Congreso subraye que la guerra iniciada por Colón contra los caciques de Haití, fue una guerra de rapiña: la primera guerra colonialista del proceso mundial de internacionalización y acumulación originaria del capital, y la primera guerra colonial contra los pueblos indígenas de Nuestra América.
La guerra colonial del Estado español contra los pueblos caribeños y americanos, tuvo su episodio cubano a partir de 1510, con la expedición militar y la invasión que la historiografía nacional ha denominado conquista y colonización (1492-1553). 9) Proponemos que el XXI Congreso Nacional de Historia, reconozca el enfoque del episodio cubano de la guerra colonial iniciada en Haití. Esta sería por tanto la primera guerra colonialista de la historia de Cuba.
Los indígenas que habitaban Haití, Borinquen, Jamaica, Cuba, no fueron mansos ni se dejaron victimizar impunemente. 10) Proponemos que el XXI Congreso Nacional de Historia, reconozca el conjunto de las resistencias aborígenes en Haití, Borinquen, Cuba y Jamaica, como genuinos episodios de guerra justa, que cualifican a aquellos hombres y mujeres, quienes a pesar de la abrumadora superioridad militar de los invasores, bajo el liderazgo de caciques-jefes militares, defendieron su libertad y espacio vital.
11) Proponemos que el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y la Comisión Nacional de Monumentos, promueva en municipios y provincias la colocación de tarjas y monumentos en aquellos lugares donde se efectuaron acciones armadas de la resistencia aborigen durante la primera guerra colonialista de la historia de Cuba.
Estamos al tanto sobre qué ocurría en el siglo XV en las cortes de España y Europa, pero no hemos fertilizado estos saberes con la sistematización y el análisis de la historia propiamente aborigen-caribeña. 12) Proponemos que el XXI Congreso Nacional de Historia se pronuncie por una relectura que incorpore al sujeto histórico aborigen, que estudie como parte indisoluble de la historia nacional, la historia de los pueblos caribeños, y si de la irrupción europea se trata, que se profundice en el momento histórico particular -en el orden social, cultural y político- en que se encontraban estos pueblos a finales del siglo XV.
13) Proponemos que el XXI Congreso Nacional de Historia exprese al MINED y el MES, la necesidad de revisar los programas con el objetivo de enriquecer los contenidos sobre las culturas aborígenes y los hechos de su resistencia frente a la guerra de rapiña colonialista del Estado español, acción opresora a la que se incorporarían con similares objetivos y criminalidad las principales monarquías europeas de la época.
Hay propuestas muy serias del Instituto Cubano de Antropología (ICAN), incluso premiadas como resultados de ciencia por la Academia de Ciencias de Cuba, que aún no se introducen en la escuela cubana. 14) Proponemos que el XXI Congreso Nacional de Historia insista en la necesidad de que se editen y pongan al alcance de nuestros estudiantes las obras: Las Comunidades Aborígenes en la Historia de Cuba, y Cuaderno de Historia Aborigen de Cuba. Un enfoque dirigido a la enseñanza básica.
15) En la oportunidad de contar con el Censo Arqueológico Aborigen de Cuba, importante aporte de ciencia del ICAN, proponemos que el XXI Congreso Nacional de Historia recomiende la introducción de sus resultados en los temas de historia local que se imparten en nuestras escuelas, así como solicitar al Consejo Nacional de Patrimonio Cultural del MINCULT, la generalización de estos resultados en la red de museos e instituciones culturales del país.
16) Proponemos que el XXI Congreso Nacional de Historia se pronuncie a favor de rescatar y divulgar los vocablos de origen indígena que han pasado al idioma Español, y los que aún se mantienen como localismos, en pos de salvar esta herencia de alto valor identitario.
Las dos conmemoraciones que proponemos y la plataforma ideológica e histórico cultural que defendemos, adquieren una connotación sumamente actual, cuando hemos comenzado a celebrar en Cuba los 500 años de fundación de las primeras siete villas hispanas. Alrededor del tema de los primeros asentamientos hispánicos, realizados en los espacios de la ocupación aborigen, la mayoría en las inmediaciones de sus cacicatos y pueblos, se nota con frecuencia la existencia de silencios, sobre la presencia y el acontecer del sujeto indígena. No se puede olvidar que estas poblaciones nacieron en medio de la guerra de conquista, fueron pensadas y fundadas como parte de la estrategia militar del mando español, y que a la explotación y esclavización de los aborígenes en las encomiendas, deben sus más ilustres vecinos fundadores las riquezas que acumularon.
17) Proponemos que el XXI Congreso Nacional de Historia exprese su preocupación de que en las conmemoraciones en curso, se tenga en cuenta y exprese de manera significativa, el aporte de la cultura aborigen, y los hechos de guerra justa y resistencia de nuestros aborígenes.
18) Debemos definitivamente abandonar las lecturas complacientes y decodificar el mito fundador, y ratificar que no existió un “encuentro de civilizaciones y culturas”, sino un hecho de guerra de rapiña, de apropiación forzada y depredatoria del territorio y sus recursos naturales y humanos, que devino en genocidio y etnocidio. Precisamente la afirmación sobre la extinción y/o desaparición de los aborígenes cubanos, y los debates que sobre esta problemática se pueden sostener, tienen como incuestionable realidad histórica, el exterminio en masa de la población aborigen que se ejecutó por los conquistadores europeos.
Se ha confundido la práctica criminal de guerra del exterminio masivo, con el error de la desaparición de nuestros aborígenes. El genocidio y etnocidio colonialista, redujo de manera significativa la presencia de los indígenas cubanos, pero no lograron aniquilarlos ni física ni culturalmente. Sus huellas están en la historia de nuestro archipiélago a lo largo de toda la época colonial y republicana, en el indómito cimarronaje, en las primeras villas y familias hispano-aborígenes, en la formación del campesinado cubano. Constituyen parte fundante de la raíz múltiple que hoy nos identifica genética y culturalmente. Somos herederos directos de la resistencia armada y la resistencia cultural de nuestros aborígenes, muy pronto fertilizada con el indomable espíritu de combate de los africanos y otros grupos humanos que poblaron la isla, especialmente de sus descendientes.
Continuar el apoyo que realiza la UNHIC a la Dirección Provincial de Educación, y a los departamentos de Historia de las universidades capitalinas, para el debate, la introducción y generalizar en la práctica docente, de los nuevos criterios y enfoques epistemológicos e historiográficos.
En interés de que se conozca esta resolución, se mandata al Secretariado Provincial de la UNHIC para que haga llegar la presente Resolución: A la Primera Secretaria del Comité Provincia del PCC y a su Oficina de Asuntos Históricos, a la Presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular a todos los historiadores, maestros, museólogos y trabajadores de la capital, a las organizaciones e instituciones habaneras. Que se envíe al Instituto Cubano de Antropología, la Sección de Historia y Literatura Político Social de la UNEAC, la Sección Cubana de la Asociación de Historiadores de América Latina y el Caribe (ADHILAC), la Academia de la Historia de Cuba, la Sección de Ciencias Sociales de la Academia de Ciencias de Cuba, el Instituto de Historia de Cuba, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, el Centro de Estudios Martianos, la Casa de la Nacionalidad Cubana, las universidades, y demás instituciones culturales, académicas y de educación superior en el país. Así mismo que se realicen las coordinaciones pertinentes para someter la presente Resolución a debate y aprobación del XXI Congreso Nacional de Historia.
IV.RESOLUCIÓN SOBRE LA INVASIÓN BRITÁNICA (O INGLESA) A LA HABANA DE 1762, Y LA RESISTENCIA DE LOS HABANEROS FRENTE A LOS INVASORES
Las historiadoras e historiadores participantes en el Congreso Provincial de Historia de La Habana, realizado los días 16, 17 y 18 de enero del 2014, proponemos que el XXI Congreso Nacional de Historia a realizarse en abril próximo en la ciudad de Camagüey, se pronuncie por evaluar y sustentar la pertinencia de sustituir en la historiografía, la enseñanza y la divulgación de la Historia Patria la denominación Toma de la Habana por los ingleses, por Invasión británica (o inglesa) a la Habana de 1762, con la propuesta de incorporar a esta denominación el homenaje a los habaneros y milicianos procedentes de otras regiones del occidente y centro de la Isla, que protagonizaron la RESISTENCIA frente a los invasores durante la batalla por la toma de la ciudad y posteriormente en los once meses de ocupación.
La batalla militar tal como se presenta, coloca como sujeto principal a la fuerza invasora organizada por Gran Bretaña. Por demás los acontecimientos posbélicos, de ocupación física, gobierno y política económico-comercial, fueron de mucho mayor calado que la propia operación militar.
La categoría invasión precisa el hecho como realmente sucedió en la Historia, y nos permite el más amplio miraje a lo que realmente representó el ataque a La Habana, dentro de la geopolítica del momento. La participación de la Corona española en la llamada Guerra de los Siete Años (1756-1763) entre Inglaterra y Francia, brindó a la Armada Británica la oportunidad de atacar e intentar cambiar el reparto colonial. Y para ello el año 1762 registra sus operaciones militares contra Manila en el Pacífico, Río de la Plata en Suramérica, Granada en Nicaragua y La Habana en Cuba, este último un viejo sueño imperial. En cada caso las historiografías nacionales correspondientes afirman el hecho como invasión.
El concepto toma impone el punto de mira del interlocutor del acontecimiento. El sujeto en tal perspectiva es el que realiza la labor de “tomar” la plaza habanera, por lo que se trata del punto de vista del militar británico. A diferencia los defensores de la ciudad resisten la toma. Y las evidencias históricas demuestran que tal resistencia fue efectiva en tanto las tropas británicas tuvieron que sacrificar un gran número de hombres y recursos para poder ocupar la capital colonial.
La Habana la entregaron los jefes militares españoles. Las fuerzas militares profesionales salvo excepciones, dejaron una estela de severa crítica, de cuestionamiento y hasta de burla popular. En la defensa, en la negativa a aceptar una rendición, y en la continuidad de las acciones durante la ocupación, brillaron la valentía y la astucia guerrillera de los jefes criollos, y el valor de más de 14 mil milicianos blancos, negros y mulatos, libertos y esclavos habaneros, a los que se unieron voluntarios llegados desde las villas y territorios occidentales y centrales. Esta es una historia donde precisamente la resistencia unió y proyectó a miles de hombres y mujeres, en la defensa de su territorio frente a un poder extranjero.
La historia de la batalla, contada por primera vez en la Carta de las señoras de La Habana a Carlos III -fechada en La Habana el 29 de agosto de 1762-, donde indignadas criticaban la débil actuación del mando y las tropas españolas, funda y recrea la estirpe primigenia de habaneros y habaneras con sentido de pertenencia, donde avanzará en las décadas posteriores, la creciente conciencia de su condición criolla, y de su estado dependiente y colonial. No será casual que entre los primeros conspiradores independentistas en 1810 y definitivamente independentistas y abolicionistas en 1812, estuvieran jefes y milicianos criollos, blancos, negros y mulatos, que se preciaban de ser hijos y nietos de los defensores de La Habana en 1762.
En atención a los elementos aportados en investigaciones y estudios realizados, sustentamos:
A) La propuesta de que el XXI Congreso Nacional de Historia, se pronuncie por recomendar a las instituciones académicas, culturales, sociales y políticas del país, la asunción de la denominación propuesta de invasión británica (o inglesa) de La Habana de 1762, así como subrayar la resistencia de los habaneros y de los milicianos procedentes de otros territorios del occidente y centro de la Isla.
B) Propuesta a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y en particular a la dirección del Complejo Histórico Militar Morro-Cabaña, de perpetuar con una placa y monumento, el reconocimiento a los heroicos esclavos defensores de la Fortaleza del Morro, que traicionados por los militares españoles tras el acto de capitulación, fueron pasados a cuchillo por los invasores británicos.
C) Propuesta a la Asamblea del Poder Popular en La Habana, de perpetuar la memoria del capitán de milicias negras Joaquín Aponte, héroe y símbolo del valeroso aporte de los esclavos y libertos frente a la invasión inglesa en la capital, con una placa y monumento en el entorno del Torreón de la Chorrera, en el actual municipio Plaza de la Revolución.
D) Propuesta a la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), de reproducir en tarja de bronce, los nombres de las firmantes de la Carta de las señoras de La Habana a Carlos III, y, destacar esta acto de protesta y denuncia, como uno de los primeros que expresa el valor del protagonismo femenino en la historia de Cuba, y de La Habana
C) Propuesta de conmemorar el 310 aniversario del nacimiento de Don José Antonio Gómez de Bullones, Pepe Antonio, el valiente alcalde de Guanabacoa que organizó con eficacia la defensa popular de su territorio.
E) Propuesta a la Asamblea del Poder Popular en La Habana, de perpetuar en el municipio La Habana del Este y en Cojimar, con una placa y monumento, el reconocimiento al valor de Pepe Antonio y los milicianos que defendieron esa región de los invasores británicos.
F) Propuesta a la Asamblea del Poder Popular en La Habana, de perpetuar en el municipio Cotorro, con una placa y monumento, la resistencia del pueblo y de los milicianos de Santa María del Rosario, frente a las incursiones y el vandalismo de las tropas británicas en su territorio.
G) Propuesta a las Asambleas del Poder Popular en La Habana, Villa Clara y Santi Spíritus, de perpetuar en el municipio Marianao, en las ciudades de Santa Clara y Trinidad, con una placa y monumento, la solidaridad y apoyo que recibieron los habaneros de las regiones del interior de la Isla. En particular homenajear al jefe de milicias trinitario Juan Benito Luján, quien al mando de un millar “de guajiros de tierra adentro, blancos, negros y mulatos, sin más armas que sus machetes, defendieron la región habanera dejando una leyenda de coraje.
En interés de que se conozca esta resolución, se mandata al Secretariado Provincial de la UNHIC para que haga llegar: A la Primera Secretaria del Comité Provincia del PCC y a su Oficina de Asuntos Históricos, a la Presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular a los historiadores, maestros, museólogos y trabajadores de la capital, a las organizaciones e instituciones habaneras. Que se envíe a la Sección de Historia y Literatura Político Social de la UNEAC, la Sección Cubana de la Asociación de Historiadores de América Latina y el Caribe (ADHILAC), la Academia de la Historia de Cuba, la Sección de Ciencias Sociales de la Academia de Ciencias de Cuba, el Instituto de Historia de Cuba, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, el Centro de Estudios Martianos, la Casa de la Nacionalidad Cubana, las universidades, y demás instituciones culturales, académicas y de educación superior en el país. Así mismo que se realicen las coordinaciones pertinentes para someter la presente Resolución a debate y aprobación del XXI Congreso Nacional de Historia.
Publicado por José Carlos Mariátegui en 15:05

References: RESOLUCIÓN 
 Resolución 
 Resolución 
 RESOLUCIÓN 
 Resolución 
 RESOLUCIÓN 
 Resolución 
 Resolución