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Timestamp: 2020-01-28 13:07:02+00:00

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MRNS - Sr. Ministro, ¡EL MRNS NO SE DISUELVE! (Carta, 1964)
Sr. Ministro, ¡EL MRNS NO SE DISUELVE! (Carta, 1964)
Esta es la transcripción de carta que envió Ramón Callís A., para entonces Jefe Nacional del M.R.N.S., el 12 de Mayo de 1964 al Ministro del Interior de la época, Dr. Sótero del Río, tras ordenar este último la disolución del Movimiento invocando la Ley de Seguridad Interior del Estado (Ley N° 12.927, de 1958). Tras la presentación de sendos recursos en contra de dicha resolución, un Ministro en Visita designado al efecto por la Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago, acogió los recursos del Movimiento, cuestión que la Corte Suprema confirmó posteriormente y ordenó dejar sin efecto la medida.
Santiago, 12 de Mayo de 1964
Con fecha 8 del presente, el Jefe de la Prefectura Confidencial y Política, Don Francisco Aceval Cid, ha notificado al Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista, organización que presido, "que debe procederse a la disolución de ese Movimiento y al cierre de sus locales, a más tardar el día 15 del presente mes". En la notificación, expresa la Policía Política, que este apercibimiento se efectúa en cumplimiento del Oficio Confidencial N° 68, del Ministerio del Interior, en el que se declara que el Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista "es una entidad que infringe abiertamente las disposiciones del artículo 4° Letra d) y f) de la Ley de Seguridad Interior del Estado y del artículo 292 y siguientes del Código Penal, relativas a la formación de Asociaciones Ilícitas". Finalmente se nos apercibe, para el caso de desobediencia, con hacer efectiva en nuestra contra las medidas consideradas en la Ley 12.927 y en el Código Penal.
En otros términos, Ud., Señor Ministro, nos ordena disolvernos porque considera (conforme a los textos que Ud. mismo cita) que nuestra Organización estaría alzándose contra el Gobierno constituido y provocando la guerra civil por estar (según Ud.) organizada en milicias o grupos de combate, y por propagar o fomentar "doctrinas que tienden a destruir o alterar por la violencia el orden social o la forma republicana democrática de gobierno".
Ambas imputaciones son absolutamente falsas.
No estamos organizados en milicias o en grupos de combate, ni lo deseamos ni lo pretendemos. Carecemos de armas y de los medios más elementales para tales objetivos, así como para organizar comidas y banquetes, medios usuales de la actividad partidista actual. Jamás hemos propiciado la violencia como método de acción política actual. Jamás hemos propiciado la violencia como método de acción política.
En nuestros puntos programáticos -que en folleto acompañamos al Sr. Ministro, aunque suponemos que él ha debido conocerlos antes de dictar la resolución que impugnamos- propiciamos la “revolución espiritual del hombre” que implica “vivir humildemente, valientemente, cristianamente, con una sola moral por guía”; “vivir responsablemente, vivir por algo y para algo, vivir históricamente”. Exigimos la instauración de un estado de derecho; que la Patria se inspire en la doctrina cristiana; el respeto y la exaltación de la familia; la redistribución de la riqueza; que las Fuerzas Armadas tengan un sitio de honor en la organización de la Patria y una nueva alianza entre los países de Iberoamérica y los Estados Unidos. Terminamos, si, afirmando, textualmente: “Seguros que la Justicia de nuestra causa, juramos morir antes de permitir que el Comunismo triunfe o la reacción siga negociando con la vida y el honor de Chile”.
En síntesis, en parte alguna propiciamos la Insurrección, ni jamás hemos ejercitado la violencia.
Por consiguiente, Sr. Ministro, su resolución que ordena nuestra disolución, se fundamenta en imputaciones intrínsecamente falsas.
No nos disolveremos, ni cerraremos nuestros locales salvo que los Tribunales de Justicia así lo ordenaran. Satisfechos y tranquilos comparecemos ante ellos. Confiamos plenamente en el Poder Judicial. Expondremos ahí, como ante aquellos parlamentarios que amen la Justicia antes que el cálculo personal, la verdad de nuestra causa y la persecución interesada de que somos víctimas.
Finalmente, Sr. Ministro del Interior, queremos expresarle:
Que su resolución persecutoria ha provocado indignación en amplios círculos que nos hacen llegar su adhesión y nos ofrecen su colaboración testimonial y profesional para nuestra defensa.
Que el país se sorprende de esta resolución emanada de Ud. Señor Ministro, cuando es sabido que nada hace Ud. para evitar la entrada en Chile de los agentes del Comunismo Internacional; cuando Ud. autoriza la celebración de congresos comunistas en los cuales se denigra e injuria a gobiernos amigos; cuando a aventureros y asesinos como Marcos Ana se les ordena abandonar el país, pero, calculando bien que antes alcancen a hablar en concentraciones públicas; cuando en cada acto público aparecen grupos socialistas uniformados, que incluso atacan nuestros locales; cuando los dirigentes máximos del Partido Socialista llaman periódica y públicamente a la violencia y anuncian la implantación de la dictadura del proletariado; cuando el marxismo -que propicia la lucha de clases y la dictadura del proletario- monopoliza los salones y aulas magnas de las universidades fiscales.
En todos estos casos, Sr. Ministro del Interior, ha mostrado una sonriente pasividad o sospechosa complacencia. Pero, ahora, quizás porque somos pocos o por otra causa más profunda, nos amenaza a nosotros, bajo imputaciones falsas.
Terminamos asegurándole que si la probabilidad del triunfo de la candidatura marxista en Septiembre próximo hace que muchos al fin, descubran su juego, nosotros no cambiaremos. Ni Ud. Señor Ministro (cuya permanencia fue causa principal del fracaso del Gobierno Alessandri) ni los parlamentarios comunistas que día a día concurren a Investigaciones exigiendo nuestra disolución antes de Septiembre (Ud. la ha pedido también después que Jorge Prat, a quien apoyábamos, retiró su candidatura) nos harán desistir de nuestra misión: llamando a la Juventud y al Pueblo de Chile lucharemos por implantar la justicia y la libertad, oponiéndonos al Comunismo y a sus amigos encubiertos -por altos que sean administrativamente hablando- con todos los medios que nos franquea la ley y, también, fuera de la ley, si el Comunismo desde el Gobierno la transgrede primero o desconoce nuestro destino de hombres libres.
Aprovechamos la oportunidad que Ud. nos brinda, Señor Ministro del Interior, para hacer saber a todos los hombres libres de Chile, que en nuestras filas hay un puesto de honor, de sacrificio y de lucha si el comunismo, por cálculo, por cobardía o por ceguera de muchos, se enseñorea en Chile después de las elecciones de Septiembre de 1964. Es cuanto puedo expresar al Sr. Ministro.
Ramón Callís Arrigorriaga.

References: artículo 4
 artículo 292
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