Source: http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/soberana/1_12.html
Timestamp: 2018-01-19 21:11:56+00:00

Document:
Primera parte de la Sesion celebrada el dia 15 de octubre de 1914 en la ciudad de Aguascalientes, en, Cronicas y debates de las sesiones de la Soberana Convencion Revolucionaria, recopilacion de Florencio Barrera Fuentes. Captura y diseño, Chantal Lopez y Omar Cortes para la Biblioteca Virtual Antorcha
Lectura y aprobación del acta anterior, previas aclaraciones y discusión sobre la solicitud del C. González Garza, relativa a que constara en el acta su discurso.- La proposición fue desechada.- Aprobación de otras credenciales.- Protesta de ley de algunos nuevos delegados.- Se nombra la comisión para invitar al general Zapata. Se aprueba la proposición relativa a que no se trate ningún asunto que afecte los intereses de la División del Norte, de las tropas de Maytorena y del Ejército Libertador, ni la renuncia del Primer Jefe, antes del día 22 de octubre.- Lectura de telegramas sobre las hostilidades en varias partes de la República.- Informes del representante del gobernador Maytorena sobre la situación en Sonora.- Se aprueba que la Asamblea, por los conductos debidos, comunique a las fuerzas beligerantes la suspensión de hostilidades.- Se aprueba facultar a la Mesa Directiva para que de manera eficaz y por los conductos debidos solucione los conflictos armados.- Se acuerda nombrar Comisiones de Guerra, Relaciones, Gobernación y Hacienda.
A las 4 p.m., con asistencia del número competente de ciudadanos delegados, según consta en la lista que previamente pasó la Secretaría, se abrió la sesión.
El C. secretario M. González dio lectura al acta de la sesión anterior; y puesta al debate, el C. M. Espinosa expuso:
Para una aclaración. En el acta parece que oí el nombre de Miguel Pasuengo y es Matias Pasuengo.
Con las modificaciones pedidas, ¿se aprueba el acta?
Pido la palabra para rogar a la Mesa se sirva pedir a la Secretaría cambie la palabra Patria por la palabra Nación, en donde dice que el presidente, al protestar cada delegado, decía:
Que la Patria os lo demande, y debe decir: La Nación os lo demande, porque así fue ayer. (Voces: ¡No, no!)
La Nación dijo ayer el señor presidente, y por eso exijo eso.
Hágame el favor de leer.
(El C. secretario lee nuevamente)
Si no lo hiciere, la Patria os lo demande.
Si no lo hiciereis, la Nación os lo demande, así fue el escrito que el señor presidente me enseñó. (Voces: ¡No, no! Fue Patria)
Un momento, señor, tengo yo la palabra.
Los señores taquígrafos que toman todas las palabras al pie de la letra, pueden decir si es Patria.
El señor presidente hace constar que dijo:
Si no lo hiciereis, la Patria os lo demande.
Además pido al señor presidente que, si a bien lo tiene la Asamblea, se sirva incluir en el acta el discurso que leí en la sesión de ayer, por considerarlo altamente importante para los intereses que yo tengo obligación de defender en esta Asamblea.
Está a discusión la proposición del señor González Garza.
Se me pasó, al pedir eso, señor presidente, decir que en mi discurso no campea ninguna idea personalista; todos sus períodos se reducen a tratar de principios que, al que represento y a mí personalmente, parecen de trascendencia para la Nación.
Yo creo que no es de acceder a la petición del señor coronel González Garza, porque de acceder a ella se necesitarían también incluir los otros discursos. Conveniente sería que la Secretaria archivara el discurso del señor González Garza, pero sin ponerlo todo en el acta; en el acta sólo se menciona que el señor González Garza dijo un discurso, y la Secretaría puede archivarlo.
Precisamente en eso baso mi petición. Sepa mi preopinante, que los discursos, y no sólo los discursos, sino todas las palabras pronunciadas en esta Asamblea son archivadas por la Secretaría; pero no se trata de que la Secretaría las archive, sino de que conste en el acta lo que yo leí ayer. Repito, porque considero que es altamente interesante en estos momentos históricos que en esa acta estén los principios que yo vengo a sostener en esta Asamblea a nombre de una segunda persona. No pido una injusticia: es una cosa tan sencilla, tan fácil de realizar, que no veo yo por qué mi preopinante se opone. Además, en la sesión de ayer, alguien, que no recuerdo, precisamente refiriéndose al acta leída, manifestó que debía no sólo decirse, como lo dice la Secretaría. Fulano de Tal tomó la palabra, sino que debía decir el fondo de sus peroraciones, precisamente para que en el acta campearan los pensamientos expuestos por todos los señores delegados.
Se necesita tener un espíritu muy egoísta para que una cosa que se ha dicho aquí y que está en la conciencia de todos, no se haga constar en el acta. Las actas son precisamente para que conste todo lo que se dice, y se haga en una sesión cualquiera.
En consecuencia, repito y suplico a la Mesa que haga la pregunta en general a la Asamblea para ver si la aprueba o la réchaza. Si la rechaza, me reservo el derecho de hacer la moción respectiva para tratar de convencerla de que es enteramente justo lo que pido.
En general, las actas en todos los cuerpos colegiados no son otra cosa sino el extracto, por decirlo así, de lo más esencial de lo que dicen cada uno de los que han hecho uso de la palabra. Así es que yo creo y propongo a la Asamblea que se haga, que por una parte, la Secretaría modifique en algo la manera de hacer las actas, haciendo lo que dice el señor González Garza, es decir, dando una idea siquiera de lo que ha expuesto cada orador; pero por otra parte, me opongo a lo que pretende el señor González Garza, porque si cada orador quisiera que se hiciera constar en el acta lo que ha dicho, en leer las actas se pasaría todo el tiempo de que dispone la Asamblea para asuntos más urgentes.
Por lo tanto, propongo que se diga en extracto el discurso leído por el señor González Garza, pero no como él propone, que se incluya todo íntegro, porque sería ocupar por muy largo tiempo a la Asamblea sólo en leer el acta.
Habiendo asuntos sumamente urgentes, esta Presidencia ruega al señor González Garza que retire su solicitud para presentarla después de que hayamos discutido estos asuntos que son muy urgentes.
No sólo no retiro mi moción, sino que la voy a apoyar con nuevos argumentos.
Agradezco que el señor ... (Voces: Siurob), que el señor Siurob me haya dado base para argumentar mejor, precisamente porque en el discurso que leí, están reconcentradas todas las ideas que in extenso voy a tratar aquí durante la Convención, y porque dije que se trataba de principios, por eso quiero que consten en el acta.
Yo desafío al señor Siurob y a cualquiera de los delegados, a que, leyendo mi discurso, se me pruebe que hay palabras de sobra y que no se concrete exclusivamente a tratar principios que muy poco tiempo más tarde, van a ver que cada uno de esos principios, forzosa, inevitablemente, tienen que traer consigo discusiones, no de una hora, ni de una sesión, sino discusiones de semanas enteras: en consecuencia, los principios que yo sostengo ahí, deben ser estampados en el acta, porque un sentimiento de justicia, no para mí, sino para el que represento, exige que esas ideas, esos principios, que los ha sancionado con sus acciones, qUe los trae inscritos en su pendón y en sus preceptos, deben estar en un acta que, a no dudarlo, en el transcurso de los tiempos, tendrá que ser de un valor histórico incalculable.
¿Por qué negar ese derecho? Además, ¿qué trabajo implica a la Asamblea? ¿No basta tan sólo que el señor presidente ordene a la Secretaría adicione un discurso que taquigráficamente está tomado? Sería un sentimiento demasiado egoísta y hablaría muy poco en favor de los que han argumentado en contra de mi petición, que me siento satisfecho en hacer.
Ruego al señor presidente, por que también está en sus atribuciones, desde el momento en que está para tomar el pulso de las discusiones en la Asamblea, se sirva reformar la disposición anterior y ordenar a la Secretaría que adicione el acta en este sentido, porque no se le quita nada absolutamente y sí se le agrega una cosa que está en la conciencia de todos, que no es oculta, que debe no sólo estar aquí presente, sino que mañana, cuando esta Asamblea haya triunfado en el terreno de las ideas, debe ser conocida por todos.
Pido la palabra. Voy a hablar en contra de la proposición del señor González Garza. Todos tratamos aquí ideas y principios; todos tenemos grandes proyectos para el porvenir, todos podríamos hacer constar en las actas los principios que venimos persiguiendo, y quizá mañana serán de valor indispensable; si nuestros principios constan en las actas, no creo que el resto de los concurrentes a esta Asamblea estén sin ningún programa para el porvenir, y si no, que lo diga el discurso del señor presidente de la Mesa, que es otro programa de importancia, a mi juicio. (Aplausos)
El señor Hay pronunció otro discurso y es otro programa hermoso también, y me parece que cada uno de los que han hablado han hecho otros discursos, que si vamos a ponerlos en las actas, éstas se compondrán de no menos de 130 o 140 discursos más o menos; así es que debe desaprobarse la proposición del compañero González Garza.
Tiene la palabra el ciudadano Berlanga.
Para hablar en contra de la proposición del ciudadano González Garza. Me parece que no sólo por egoísmo, y no deben interpretarse así nuestros sentimientos, sino precisamente por justicia, no queremos que se hagan constar todas las palabras que dijo, en el acta; todos los discursos, todas las palabras están archivadas en la Secretaría, así es que cuando se trate de hacer una averiguación, cuando se trate de hacer una aclaración para que se rectifiquen conceptos y digan que por un espíritu de justicia, porque precisamente el discurso del señor González Garza, más que un programa de una Convención, nos trae el programa de un partido, y sobre ese programa de partido, que el discurso del señor presidente y el señor Hay pronunciaron, como programa de la Convención y no como programa de partido. Con toda seguridad, 'que cuando la Convención llegue a deliberar sobre los puntos expuestos aquí por el señor González Garza, aprobará algunos, rechazará otros y esté seguro que discutirá punto por punto; pero no es en este momento la ocasión de hacerlo y aun cuando yo mismo esté de acuerdo con algunos de ellos, no estoy de acuerdo en que desde ahora se discutan y no estoy de acuerdo en que se tomen como programa de la Convención. Por tanto, pido que solamente se archive en la Secretaría, que se dé cuenta con el concepto del discurso y a su debido tiempo lo discutiremos.
Creo que el señor coronel Roque González Garza está confundiendo el acta con el Diario de los Debates. El, que es un parlamentario excelente y de vastos conocimientos, debe recordar que en la Cámara de Diputados del Congreso Nacional había actas y había Diario de los Debates. En el acta solamente se mencionaba quiénes tomaban la palabra, en pro o en contra, en forma extractada, dando idea de la forma de ella, y en el Diario de los Debates se publicaba, palabra por palabra, todo lo que hablaban los oradores en forma de discurso o en cualquiera forma. Yo estoy seguro que todo lo que se ha dicho aquí constará en el Diario de los Debates, pero en el acta no es posible copiar íntegras, palabra por palabra, de cuanto aquí decimos; porque, como dice el señor Obregón, sería necesario un larguísimo cuaderno en forma de acta, el que se nos leería aquí cada día, lo que es enteramente inadmisible e ilógico.
Creo, señor presidente, que lo que ha dicho el señor González Garza, es nada más una súplica a la Asamblea y estamos perdiendo el tiempo en discutirla; que se consulte a la Asamblea y ella resolverá.
El señor Buelna, con el sano criterio que le caracteriza, es el único que me ha comprendido, en toda la Asamblea. Voy a contestar los argumentos de los señores Obregón y Hay, pues los del señor Berlanga carecen de valor absolutamente.
Al pedir yo que el acta se adicione, no quiere decir que yo desee que los demás discursos o principios que hayan sostenido aquí el resto de los convencionistas, no se agreguen, son muy libres en pedirlo a la hora que gusten, yo soy el primero en apoyarlos. Lo que quiero que se haga constar en el acta, es por lo que se refiere al general Obregón, y por lo que se refiere al general Hay. Debo decir que aquí se ha declarado una y mil veces, precisamente hablando en mi contra, que no se trata de un Congreso, que se ignoran las prácticas parlamentarias y en consecuencia no sé ahora cómo se nos dice que va a haber un periódico Diario de los Debates. El señor general Buelna ha estado en lo justo. Yo deseo que el señor presidente junte la opinión del señor general Buelna, la del señor Siurob y la mía y resuelva si ha de ir el discurso que yo leí ayer en esencia, al acta, o la retira, como guste; para mí es enteramente igual, lo que yo quiero es que los principios que yo sustenté ayer, consten en el acta, y esa es una petición justa.
Voy a demostrar al señor González Garza que no ha sido egoísmo de mi parte, para fundar el que no se insertara todo su discurso; como prueba fundamental, los señores que han tomado la palabra en contra, y como prueba de que no ha sido egoísmo de mi parte y sí egoísmo de él, que él pidió para sí el discurso y no pidió para todos los demás.
El señor ignora que yo hablo por otra persona, no habla Roque González Garza, habla el que lo representa y esas son las bases que por él vengo sosteniendo, por eSo aparezco como un poco egoísta no siéndolo, juzgue usted como guste, pero esos son los principios que tiene que sostener en esta Convención el señor general Villa, por mi conducto, por eso exijo para el general Villa; para mí, nada.
La Mesa pregunta por conducto de la Secretaría si está suficientemente discutido el punto. Los que estén por la afirmativa, sírvanse ponerse en pie.
Suficientemente discutido. Los que estén por que se inserte en el acta el discurso del ciudadano González Garza, sírvanse ponerse en pie.
Continúa a discusión el acta. ¿No hay quién pida la palabra? En votación económica se pregunta si se aprueba. Aprobada.
A continuación la Secretaría dio cuenta con el dictamen que dice así:
Los que suscriben, miembros de la Comisión Revisora de Credenciales, proponen a la deliberación y aprobación de esta H. Asamblea, se sirva aprobar las siguientes proposiciones:
Las credenciales expedidas a favor de los ciudadanos Manuel Serrano Tamez y Norberto Herrera, por los ciudadanos generales Alfredo Aburto Landero y Maclovio Herrera.
Puestas a discusión en lo particular las dos proposiciones que contiene el dictamen, sin debate fueron aprobadas sucesivamente en votaciones económicas.
Pido la palabra. Deseo que antes de que se tome en cuenta una proposición, se me permita suplicar a la Mesa y honorable Asamblea, que tanto al señor general Angeles como a mí, se nos dé la autorización y el permiso necesarios para incorporarnos a la Comisión que va a invitar al general Zapata, para hacer las gestiones que estén en nuestro alcance, a fin de lograr que el señor general Zapata venga a reunirse con nosotros en esta Asamblea.
La misma súplica hago yo.
Yo tengo antiguas relaciones con el general Zapata y algunas ligas que creo tal vez serían productivas para el resultado de nuestra comisión.
Se suplica a los señores delegados, cuyas credenciales hayan sido aprobadas, y que no hayan protestado, pasen a la Mesa Directiva a protestar.
Mayor Norberto Olvera. (El ciudadano presidente le tomó la protesta)
Coronel José Rodríguez Cabo. (Protestó)
Teniente coronel Manuel Serrano Tamez. (Protestó)
Coronel Benjamín G. Silva. (Protestó)
La Comisión Revisora de Credenciales rinde este dictamen:
Es de aceptarse la credencial que el ciudadano A. Cuevas expide a favor del ciudadano Jesús Garza, delegando la representación que le otorgó el general Luis Berrera.
Pido la palabra. Ayer se tomó una determinación a fin de que la aprobación de estas credenciales no se hiciera en esta forma; y si se aprobara esta credencial, que se acompañe a ella lo que se ha estipulado.
Probablemente el señor que acaba de hablar está en un error; no se ha tomado ninguna resolución por esta Asamblea, prohibiendo que se substituya un poder por aquel que tiene facultades para hacerlo, y que no se ha presentado a esta Convención; ahora que el nombrado está presente y después quisiera aceptar otro poder, entonces sí no podría hacerlo, porque hay una resolución que se lo prohíbe, porque ayer se acordó que no se pudieran delegar las representaciones; pero eso no quiere decir que a los generales que no estén representados, se les prohíba comparecer por medio de la persona que mejor les parezca.
Continúa a discusión. En votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa del dictamen, sírvanse poner en pie. Aprobado.
Como se encuentra en el salón el ciudadano Cipriano Taimes, desearía que se le tomara la protesta ante la bandera y que pasara a firmar.
La Mesa pide tengan la bondad de ponerse en pie aquellos generales cuya personalidad no se haya discutido en esta Asamblea.
(El C. Cipriano Jaimes se pone de pie)
El C. Jaimes:
De la División del Sur.
Está a discusión su personalidad. ¿Nadie pide la palabra?
En votación económica se pregunta si se aprueba. Aprobada.
(El ciudadano presidente toma la protesta a los ciudadanos general Cipriano Taimes y coronel Jesús Garza)
La Mesa dispone se suspenda la sesión pública, para entrar en secreta.
Señores, yo creo que ...
Se equivocó el señor secretario, debió haber dicho: se reanuda la sesión privada, no secreta.
-El C. Paniagua:
Precisamente sobre eso, señor presidente.
Continúa a discusión la comisión que ha de ir a Cuernavaca a invitar al general Zapata.
No se ha dado cuenta con lo que tuvo lugar en la última sesión privada; quisiera preguntarle a la Mesa si no se levantó una acta de la sesión y que debe precisamente ser aprobada por la Asamblea.
La Secretaría informa que hay una acta de la sesión secreta y ésta no es secreta, es privada nada más.
Entonces, señor presidente, ¿todos estos asuntos que tratamos aquí son incluidos en el acta de la sesión pública?
Perfectamente. Otra pregunta, señor: ¿entonces los asuntos tratados ayer privadamente fueron incluidos en el acta que se leyó hoy?
Deben haberlo sido. (Voces: ¡No están!)
Ayer fue secreta, señor presidente.
Esta es privada, está la prensa; ayer se echó fuera a la prensa.
¿Entonces es la primera vez que va a haber junta privada?
Muy bien, perfectamente.
Está a discusión la proposición relativa al nombramiento de una comisión que vaya a Cuernavaca a invitar al general Zapata. ¿No hay quién haga uso de la palabra?
Para manifestar a la Asamblea que el señor Benjamín S. Silva, que se encuentra entre los delegados, es amigo personal del señor general Zapata.
El C. Galván:
Aquí se encuentra el señor general Galván.
No se le ha dado a usted la palabra.
Aquí se encuentra el general Galván.
No le he dado la palabra. Yo no tengo derecho a darla.
Aquí se encuentra el general Galván, que podrá servir de mucho a esas comisiones, y creo muy oportuno que el general Galván vaya con ellos, porque él les servirá para darlos a conocer a los generales, pues dijimos en la sesión de ayer que era necesario se conociera a los generales efectivos.
Reitero la proposición que hice ayer de que forme parte de la comisión el señor general Angeles, y fundo mi petición en el hecho de que él es uno de los más deseosos de que concurran los generales que están a las órdenes del general Zapata. Todos nosotros estamos deseosos de ir, pero él será una garantía, estamos seguros de que él no dirá que no quieren venir, supuesto que él nos lo ha garantizado. La personalidad del señor general Angeles es bien conocida, porque él hizo la campaña hace tres años contra los zapatistas y en aquella ocasión dijo que había mucha justificación en la labor de ellos; por tanto, es una persona bastante idónea; por otra parte, como se van a aplazar estas sesiones para tratarse de los asuntos cuando lleguen los señores zapatistas, es necesario que estemos garantizando nuestra conducta a esos señores.
Además, el señor general Angeles puede cerciorarse alli de la conducta del señor Santaella y Santibáñez, de si realmente era general o si ha sido un impostor, porque hasta este momento no se ha dilucidado el punto.
Además, nosotros tenemos que esperar el retorno de la comisión, y esta comisión es esencialmente diplomática, es necesario que sepamos que las personas que van a ver al general Zapata y sus generales sean del agrado de ellos, serán quienes mejor puedan tratar estos asuntos. De otro modo, si van personas que no tienen antigua amistad, antiguas relaciones, que no están en perfecta inteligencia con ellos, la comisión puede probablemente dar sus efectos, puede obtener éxito, pero más probablemente puede no tenerlo, mientras que mandando al señor general Angeles a la cabeza de esta Comisión, el señor Angeles que se ha empeñado en que vengan aquí los zapatistas, nos lo garantizará.
Sigue a discusión. ¿Nadie pide la palabra?
Para apoyar lo que acaba de decir el señor teniente coronel García Vigil. Es conveniente que el señor general Angeles vaya a la cabeza de la comisión ésa, por muchas circunstancias, y además de las que acaba de enumerar el señor teniente coronel García Vigil, hay una de mucha más importancia, de mucha más trascendencia: el señor Angeles, cuando estuvo operando en el Sur contra el zapatismo hizo un estudio sobre las circunstancias de aquel Estado y comprendió que no eran la bala ni el cañón los que habían de solucionar el caso y así lo manifestó y fue aceptada unánimemente la resolución del señor Angeles. Creo, por lo tanto, que esta Asamblea debe aprobar el nombramiento del señor general Angeles en la comisión que va a ver a Zapata.
Quiero que se agregue en el nombramiento al señor general Angeles en virtud de las razones expuestas.
El señor general Gutiérrez, que firma esta proposición, pide que se agregue al señor general Angeles. Con el nombramiento del señor Angeles agregado a esta proposición, ¿se aprueba la elección de los comisionados para ir a ver al general Zapata?
¿ Cuántas son las personas que figuran en la lista?
Yo pediría que fueran dos personas, siendo naturalmente las más apropiadas, porque así podríamos continuar nuestras sesiones sin que hicieran falta.
Mandar dos personas nada más, entiendo que no seria cuerdo, toda vez que las comisiones para asuntos tan trascendentales, creo que deben ser de más de tres. Creo que la Asamblea no se perjudicaría en nada con que se desprendieran de ella, por unos cuantos días, tres personas más, supuesto que no se van a tratar asuntos de mayor importancia en ella, si no es cuando esté integrada por la parte que falta, que es la parte zapatista. De manera que los asuntos triviales, que podemos llamar así, que se van a tratar en la Asamblea, creo que pueden solucionarse, tratarse y consumarse con las personalidades que integran la Asamblea por este momento, y sí es de importancia que vayan mayores personalidades, para que así todo prejuicio de parte del general Zapata quede perfectamente solucionado, para que vean los zapatistas que todos los trámites, que todas las prácticas se han llenado, que se ha consumado la obra y que no queda por la Asamblea, sino que quedará por ellos.
El C. Bandera Mata:
Yo propongo, señores, que sea nada más de tres personas y que la integre el ciudadano general Angeles, el ciudadano general Galván y el ciudadano general Blanco, que se encuentra en México. Yo creo que el general Galván va a ser de mucha importancia, de mucha utilidad, por conocer el terreno y las personas; seguramente que debe inspirar más confianza, él, en compañía de los demás delegados.
A mi modo de ver, no es conveniente que vaya el general Blanco en esta comisión, por la sencilla razón de que las fuerzas del general Blanco son las que han estado frente al cuerpo zapatista en el Distrito Federal, en los alrededores de México, y esto podría ser un motivo discordante, un motivo de disgusto para el general Zapata. No debemos, de ninguna manera, disgustarlo, por el contrario, obrar en todo de acuerdo.
El general Blanco ha puesto todos los medios posibles para que las hostilidades no se reanuden; él es una persona que hace mucho tiempo, desde que llegó a México, tiene la mayor amistad con los zapatistas, goza de prestigio y de todo su cariño, pero hay una circunstancia: el general Blanco tiene muchísimo que hacer y esa sería la única circunstancia; pero goza de prestigio entre los generales y aun con los soldados zapatistas; pero tiene excesivo que hacer, que sería la única circunstancia que lo privara para ir a la comisión; tiene muchos asuntos de gran importancia en México. En estos momentos se están tratando algunas formas, como es la integración efectiva, en los asuntos actuales. Creo que al general Blanco no debía nombrársele; pero como lo acaba de manifestar el señor, no debe nombrársele en la comisión por los grandes trabajos que está efectuando en México en pro de esta Convención; es uno de los elementos que más trabaja por la cordialidad y la unidad revolucionarias, y entiendo que cualquier tiempo que se le quite al general Blanco sería de consecuencias malas para esta Convención, así como lo que acaba de manifestar el señor delegado, que solamente tres personas vayan. Vuelvo a manifestar que es conveniente que vaya una mayoría, para darle mayor importancia a la Convención y mayor solemnidad a la comisión, para que se vea por los zapatistas que todos los medios se han usado: corrección, diplomacia y atención para llegar a un acuerdo enteramente agradable para todos.
Por otra parte, este quórum queda completo, no se disgrega suprimiendo al general Blanco, y todos los asuntos pueden tratarse. Conviene que vaya el general Blanco por conveniencia general. Creo que podría unirse una persona más a la comisión para que quedara integrada por cinco.
Yo creo que podemos poner punto final a la discusión, poniendo la siguiente lista, que está de acuerdo con el señor general Eulalio Gutiérrez, que fue el firmante de la proposición. La comisión estará compuesta de cinco miembros: general Blanco, general Buelna, general Contreras; en vez del señor Chao, al general Angeles, y el señor Castillo Tapia.
Como ven los señores delegados, están representadas todas las fuerzas de la República, a excepción de las maytorenistas. Está el general Angeles del Norte, Blanco del Noreste, Buelna del Noroeste y el ciudadano Castillo Tapia. Esta lista está de acuerdo con la del señor general Gutiérrez y la propongo a la Asamblea para que la apruebe.
Señores, yo propongo lo siguiente: ahí hay dos personas representando al Cuerpo de Ejército del Noreste. Podrían nombrarse dos personas de la División del Norte, para que en lugar del general Blanco vaya el general Benavides, porque el general Blanco tiene ocupaciones de muchísima importancia. (Siseos) Los que siseen deben expresar argumentos; no silbidos; hay dos animales que silban: el ganso y la víbora; el ganso por imbécil y la víbora por malvada. (Risas)
Yo le suplico a usted que sea más correcto, porque eso no está a discusión.
¡Cómo no ha de estar a discusión esto!
Pido al señor general Gutiérrez que sostenga, para que forme parte de la comisión, al señor general Blanco.
La comisión quedará integrada por tres personas: los señores generales Angeles, Buelna y Galván.
La Mesa acuerda que se dé lectura a la siguiente proposición, suscrita por el señor general Natera, que dice así:
Atentamente suplico a la H. Asamblea, que se agregue a la Comisión que se mandará, a un representante por la División del Centro, y que éste sea el teniente coronel Leovigildo Bolaños
Pánfilo Natera (Firmado).
Para ordenar la discusión, vamos a discutir primero el número de personas que deben formar la comisión; que se determine, primero, si deben ir dos, tres o cinco personas, y después discutiremos quiénes son las que van.
Creo. que lo más conveniente en este caso, ciudadanos delegados, sería que esa comisión que va a invitar al ciudadano general Zapata, estuviese integrada por representantes de uno por cada una de las Divisiones y de los Cuerpos de Ejército.
Señores, núnca se había dirigido oficialmente el Ejército Constitucionalista al señor general Zapata, y hasta ahora dicho general no ha prestado suficiente atención a las invitaciones que se le han hecho y quizá de esto dependa, de que de una manera oficial no se le había invitado, por los miembros del Ejército Constitucionalista. Por tanto, yo creo que no es de mucha importancia que formen la comisión un gran número de miembros. Aquí vamos a resolver los destinos de la Nación y esto tiene que considerarlo el general Zapata, y le dará la importancia que él sabe dar a las cosas que realmente la tienen. Por tanto, yo creo que bastará que vayan cuatro miembros de esta Asamblea y que se unan al general Blanco, que también va a integrar la Comisión. De manera que yo propongo que sean cinco miembros, de los cuales serán cuatro de esta Asamblea.
¿Propone usted que sean cinco miembros?
El ciudadano aludido:
De acuerdo con la proposición escrita que hice ante la Mesa, de que la discusión se encarrilara en el sentido de discutir primero si deben ser cinco o tres los miembros, propongo que solamente sean tres, por las siguientes razones:
Ha habido quien ha propuesto que vaya un miembro de cada una de las Divisiones y yo creo que no debemos de considerar esta Convención como ya formada, que todavía podemos traer el espíritu de división; las Divisiones, señores, han terminado, ya aquí no existen prácticamente Divisiones, aquí somos todos soldados de la Revolución, no creo que debemos estar considerando los votos de una División y los de otra, sería tanto como decir que las diferentes Divisiones traen diferentes anhelos, y no es eso, traemos exactamente los mismos anhelos todos; el hecho de que vayan tres personas es generalmente el número de personas que se decide para comisiones de esta índole. Además, si se ponen cinco o más, se quitaría el contingente, no de los votos de las personas que se ausentaran de aquí, puesto que en cada caso podrían dejar sus representantes, sino del contingente valioso de su intelecto; el hecho de que vayan tres personas indica que esas tres personas llevan la confianza de todos nosotros para que vayan a hablar, no por determinadas Divisiones, no por determinada persona, sino única y puramente para llevarle al general Zapata la idea general, el sentimiento que reina aquí entre todos nosotros. Desde luego las personas que fueran allá, o los comisionados, por honor, por respeto propio, por respeto y consideración, deberán eximirse en lo absoluto de tratar de ningún asunto personal o de conveniencia para ninguna División, solamente llevar al general Zapata el sentir general de todos estos elementos revolucionarios aquí reunidos, porque es claro parece que aquí hay una determinada tendencia de que vayan elementos de determinada División, o por simpatía de los principios que esa División pudiera albergar, aunque comprendo que es necesario que vayan elementos que conozcan al general Zapata o que tengan simpatías con él, creo yo que nosotros debemos de prescindir de marcar más la división entre las Divisiones aquí representadas.
Propongo que sean tres personas y que esas tres personas se comprometan por su honor a no hablar nada de los intereses de la División, sino a llevar ]a invitación sincera de que estén representados los elementos revolucionarios, para que vengan los elementos de las fuerzas del general Zapata.
La Presidencia, por conducto de la Secretaría, pregunta si está suficientemente discutido el número de delegados. Los que estén por la afirmativa de que está suficientemente discutido, sírvanse poner en pie. Suficientemente discutido. Los que aprueben sean tres los miembros de la comisión que va a invitar al señor general Zapata, deberán ponerse de pie; los que estén por que sean cinco, deberán quedarse sentados. (Voces: ¡No, no!)
En esa forma indica la Presidencia.
Pido se repita la pregunta.
Los que estén por que sean tres, que se pongan en pie.
Pido la palabra para una moción de orden. Protesto contra esa determinación anterior; son dos preguntas en una votación.
Inmediatamente después de la proposición anterior, pedí que se me diera la palabra; por ese motivo hubo confusión aquí en lo que se refiere a la primera proposición; pido, por lo tanto, que se repita la pregunta perfectamente bien explicada.
La Secretaría pregunta cuál es la primera proposición a que se refiere el ciudadano delegado Hay.
A que deben ser tres.
Se preguntaba si estaba suficientemente discutido el punto y no tuvo mayoría. (Voces: ¡Sí tuvo!)
Está discutiéndose aquí la proposición del ciudadano Eulalio Gutiérrez, y no podemos tomar la votación de otro asunto, antes de votar esta proposición.
E] licenciado tiene razón; por eso interpuse mi proposición en lo que se refiere al punto, solamente como cuestión de orden; retiro mi proposición; así quedará la proposición del ciudadano Eulalio Gutiérrez para que sea aprobada o rechazada, después de que se acepte el número de personas que van a ir a esta comisión. Entonces podría volver a presentar su proposición en lo que se refiere a los nombres de las personas. Creo yo que de ese modo se simplificaría mucho el tiempo.
Entiendo yo que el señor Eulalio Gutiérrez retiró su proposición.
Está ya aprobado que vayan cinco. Ahora vamos a discutir quiénes son esas personas.
Está aprobado que sean cinco.
Para una moción de orden. Inmediatamente después de la votación anterior pedí la palabra para una moción de orden, para suplicar que se repitiera la votación, puesto que muchos de nosotros no habíamos entendido si se trataba de tres o cinco personas. Yo suplicaría respetuosamente a esta honorable Asamblea que se repitiera esa votación, en vista de que hay algunas personas que están dudosas en cuanto a esa votación y no se perderá ningún tiempo.
La Secretaría informa a la honorable Asamblea que el ciudadano presidente ha dispuesto que se pongan de pie los ciudadanos delegados que tengan duda acerca de la votación anterior.
Vamos a preguntar si está suficientemente discutido el punto en cuanto al número de delegados que debe integrar la comisión.
La Mesa pregunta por conducto de la Secretaría si se considera suficientemente discutido el número de personas que deben ir a invitar al general Zapata. Los que estén por la afirmativa, sírvanse ponerse en pie. Los que opinen que deben ser solamente tres los miembros que deben integrar la comisión, sírvanse ponerse en pie. Desechado. Los que opinen que deben ser cinco los miembros de la comisión, sírvanse ponerse en pie. Aprobado.
La Mesa informa por conducto de la Secretaría que deben hacerse proposiciones por escrito acerca de los nombres de las personas que deben integrar la comisión, teniendo cinco minutos para que cambien ideas y puedan ponerse de acuerdo.
Que se sujete a votación una por una.
La Mesa dispone que esta elección se haga en escrutinio secreto.
¿Tuviera la bondad de informarme si la elección va a ser una por una?
No, las cinco.
Se procedió al escrutinio.
Resultaron electos por mayoría de votos los señores generales Angeles, Buelna, Galván y Calixto Contreras y teniente coronel Castillo Tapia.
Para hacer una aclaración. He sido mal interpretado probablemente, en todas las mociones que he hecho para que vengan los señores zapatistas aquí. Yo tengo la profunda convicción de que soy un indio nacido en las últimas capas sociales y que debido a mi carácter y a mi independencia me he hecho amar a mi alrededor y tal vez odiar un poco lejos de mí. Si he hecho esta moción, si he tomado con empeño que vengan aquí los señores zapatistas, es porque amo a los indios, porque amo a los míos, porque los he visto de cerca en Morelos; sé perfectamente que el general Zapata está renuente a venir a esta Asamblea, lo sé porque he leído sus cartas; pero precisamente por eso hago todos los esfuerzos posibles, porque si llegáramos a traerlo aquí, habríamos hecho una obra grande, porque sería la paz de la República.
Yo sé que soy el menos bien elegido para ir allá, porque he sido jefe de las fuerzas que han operado en esa región, pero hago el esfuerzo con gusto, y si allá he de sacrificarme, con gusto diría: he muerto por hacer un esfuerzo por mi Patria. (Aplausos)
No es que crea yo que tengo gran probabilidad de ser sacrificado; yo sé perfectamente que estando allá haciendo la campaña en Morelos, yo me paseaba solo con mi asistente y tal vez los zapatistas me veían pasar y decían: déjenlo pasar, éste no nos hace daño. De modo que no creo que tenga probabilidades de ser sacrificado; pero sí quiero manifestar a esta Asamblea que me ha movido una intención sana, a mí nunca me guían bajas pasiones. He visto la renuencia del general Zapata a venir; aprovecho la oportunidad de que el señor general Zapata y la División del Norte tienen buenas relaciones; sé que los que vienen aquí comisionados para ver al señor general Villa, se expresan bien de mí, y sé que quieren que yo vaya para ver si puedo atraerlos, y lo hago, porque sé que hago aunque sea un pequeño servicio. (Aplausos)
Son verdaderamente dignas de elogio las palabras del señor general Angeles, pues se ve que está inspirado en los mejores deseos para llevar a cabo esta grande obra.
Suplicaría al señor general Angeles, y no lo tome a mal, sino muy al contrario, que nos diga si él cree que el hecho de haber sido jefe de las fuerzas que operaron entonces contra Zapata, pudiera influir en contra y que los delegados del señor general Zapata no vinieran. Yo me inclino a creer que el general Zapata recibirá muy bien la invitación del señor general Angeles; pero creo que no debemos exponer al señor general Angeles a una represalia. Yo, lo único que deseo, es que sin exponerse usted cumpla con su deber, cumpla usted con la obra de patriotismo que está expresando ahora.
Señores, yo declaro que soy miedoso, pero me gusta tener miedo, yendo allá, exponiéndome a un ligero peligro, tendría yo mucho gusto; yo desearía estar constantemente en peligro. (Aplausos)
Pido que se discuta el número de delegados que puede venir a representar al Ejército Libertador, para que lo comunique la comisión al señor general Zapata. Está a discusión.
El C. Gabino Bandera y Mata:
Esta Mesa pone en conocimiento de los honorables delegados que ha mandado suspender que se repiquen las campanas. ¿La asamblea aprueba el proceder de la Mesa? Aprobado.
Se pone a discusión la proposición del señor Obregón.
Yo creo, señores, que la proposición del señor Obregón es inconveniente, por la sencilla razón de que nosotros no sabemos cuáles son los generales que tengan derecho a venir, pues no tenemos datos exactos para saber el número de delegados que debe venir a representar al Ejército del Sur; yo creo que lo único que se podría hacer, es pedir al general Zapata que diera una lista de los generales que han operado bajo sus órdenes, y que, por consiguiente, tienen derecho a venir a esta Asamblea.
El objeto de mi proposición no es coartar derechos al señor general Zapata ni a sus generales, es evitarle designar al señor general Zapata a esos generales, y quizá un rompimiento con esta honorable Asamblea. Hemos visto que el señor general Zapata, por haber sido sorprendida su buena fe, o por cualquier otro motivo, ha extendido nombramientos como el de antier, el del señor Santaella y Santibáñez; si vienen esos generales de allá, que tantos trabajos ha costado hacerlos convenir y convencerlos de que deben venir a esta Asamblea, y en seguida empezamos a expulsar a uno o dos, porque éste no era nada, o porque el otro no tiene méritos, vamos a llegar a un conflicto con el general Zapata. Todos tenemos conocimientos más o menos de los elementos con que cuenta el señor general Zapata, y podemos de una manera amplia y franca decirle:
Señor, usted podrá mandar a la Convención hasta tal número; que se discuta eso, y de esa manera no vamos a discutir al general Zapata ni a la personalidad de nadie, sino que se pasan a la Asamblea todos los que se aprueben y entran en sesión desde luego.
Para suplicar al general Obregón que retire su moción, porque es lastimosa para la División del general Zapata. Nosotros no tenemos derecho para fijarle el número de sus representados en esta Asamblea; solamente podemos encarecer a los miembros de la comisión que se van a acercar a él, que le signifiquen quiénes son los que tienen derecho de estar representados en esta Asamblea; si cinco generales de su División tienen derecho, que ésos vengan; si son cincuenta, o más, también que vengan. Yo creo, pues, con todo respeto que el señor general Obregón debe retirar su moción.
Señores: Yo creo que sí tenemos derecho para declarar al señor general Zapata los individuos que deben venir acá. Estamos en esta Convención, cien, poco más o menos; muy poco más de cien personas, y representamos a cien mil hombres, y creo que, más o menos, serán los que estén en armas; no sería justo que si el general Zapata tiene diez mil hombres, estuviera representado por cincuenta generales. Además, hemos tomado la base, como alguna vez se ha dicho, que para cada mil hombres vendrá un representante, y esto no se ha llevado a efecto; y no es, desde ningún punto de vista, conveniente que el señor general Zapata nos resultara con 80, 100 o 160 generales, como alguna persona decía allí. Creo que se debe hacer el cálculo de los miles de hombres que tiene el general Zapata y el número de generales que los representan.
Si queremos evitar un choque o un disgusto con el general Zapata, no debemos sujetarlo a determinado número de representantes; si buscamos eso, seguramente que debemos dejarlo obrar en completa libertad. Si, por ejemplo, el señor Santaella Santibáñez, que nosotros llamamos impostor, y que está en nuestra conciencia hasta en estos momentos; si el general Zapata, después de que sepa esto y la comisión lo ponga en su conocimiento, aprueba que venga, desde ese momento desaparece el cargo que le hemos hecho de impostor, porque desde ese momento vendrá con la comisión del general Zapata.
Si vamos a nombrar representantes por el número de fuerzas que tenga, sería, como digo, lastimar al mismo general Zapata. Lo único que se puede hacer es que la comisión le suplique dé una lista de los generales que están a su lado, y que, por consiguiente, pueden tener derecho a venir a esta Convención; por lo tanto, suplico al señor general Obregón que tenga la bondad de retirar su proposición.
Pido la palabra para apoyar la proposición del señor general Obregón, porque como ya se ha propuesto aquí que esté representado el Ejército por un grupo revolucionario y que viniera aquí cada delegado trayendo la voz de un grupo determinado, pregunto si esto no se tuvo en consideración con respecto a los delegados que forman la Convención; sí creemos de justicia, debe tenerse en cuenta, por lo que respecta al Ejército Libertador, sencillamente porque hemos visto que se expiden nombramientos de generales a personas que no han estado nunca en el campamento zapatista, y que si se expiden ha sido por favoritismo entre ellos; nosotros hemos de pensar en un peligro: el peligro de que con el número de generales que mande Zapata, vengan a hacer triunfar lo que ellos se propongan. Así, pues, creo debemos poner un límite diciendo que mande un representante por cada mil hombres de los que tenga en armas, peleando por el Plan de Ayala.
Yo propongo que la Comisión que hemos nombrado para que vaya a ver al general Zapata pueda, en virtud de estar ya interiorizada de la formación de esta Asamblea, llevando ya presentes los delegados que ha mandado la División del Norte, y todas las Divisiones, yo creo que sería justo que la autorizáramos y tener confianza, para que, en vista de las circunstancias en que esté ahí, trate ese asunto y vea qué número de delegados sería prudente que vinieran aquí. Esto lo digo, porque ya van enterados del número de representantes que hay aquí. Yo propongo que la Asamblea le diera facultades a esa Comisión para que ella tratara ese asunto, en virtud de que nosotros, desde aquí, no sería posible que lo hiciéramos.
Creo yo que se está prejuzgando un caso. Todavía no sabemos si Zapata va a mandar cinco, cien o doscientos. La Asamblea es Soberana; el general Zapata puede mandar cuantos guste, nosotros tenemos nuestro criterio bastante amplio y bien intencionado para juzgar del número de generales y de los méritos que cada uno tenga; cuando ellos lleguen aquí, nosotros sabremos depurar la conducta de cada uno de ellos, entonces se verá; y estamos seguros de que entre los mismos generales zapatistas debe haber un criterio que debe normar sus actos, y ése debe ser el criterio de la justicia, y no vendrán a solapar los que tengan méritos a los que no los tengan.
Esta cuestión no la podemos dilucidar aquí; estamos partiendo sobre bases ignoradas; no podemos decidir sobre la clase de generales que tiene el señor Zapata, o los que él mandará. Tenemos casos como éste en nuestro Ejército; Roberto V. Pesqueira es un hombre que ha trabajado desde el principio de la Revolución, y que, según el criterio o costumbre del general Zapata, le correspondería a él un nombramiento de general. Pesqueira no está aquí. Podríamos también tener muchos propagandistas que hubieran hecho trabajos activos y verdaderamente útiles, y, según su criterio, pudieran tener nombramientos de generales. Ahora bien, desde el momento en que nosotros no podemos dilucidar esta cuestión aquí, y hemos nombrado una comisión, yo propondría lo siguiente: que confiemos por completo en el buen criterio y en la honorabilidad de los comisionados que van allá, puesto que después de que han hecho un juramento solemnísimo de trabajar en pro de la pacificación dé la Patria, no se atreverá ninguno de ellos, y estoy seguro de que ninguno soñaría en hacer nada que estuviera contra la salvación de la Patria. Como estaría indudablemente contra la salvación de la Patria traer gentes que no tuvieran méritos, ellos serían los primeros en cubrir su honor, en no traer aquí ni a generales que fueran discutidos; ellos se cuidarán de no traer aquí a generales que no estén identificados con el movimiento del Sur; démosles un voto de confianza, que su honor será responsable de su comisión.
Mi proposición no entraña ningún ataque contra la comisión, ni entraña un ataque para el señor general Zapata, puesto que yo propongo que sean cinco los comisionados; ahora, que sean cinco o cien, la Asamblea lo dirá, y si opina que no se discuta, pues entonces que no se discuta; pero yo no ataco ni a la comisión ni al señor general Zapata.
Yo quiero simplemente apoyar que no deberemos aceptar esta cosa, porque no tenemos derecho de hacerlo, ni noción siquiera de la gente que tenga Zapata, ni del número de generales que quieran venir a la Convención.
Si mal no recuerdo, el señor general Obregón manifestó que cuando llegara la comisión de los señores generales zapatistas, no se juzgará su personalidad, sino que pasaran desde luego a formar parte de la Convención.
Entiendo que muchas consideraciones se han guardado al señor general Zapata, teniendo en cuenta que hasta este momento se ha obrado con cordura y diplomacia, y no entiendo, no sé por qué a la División del Norte, sus miembros, sus generales, han sido juzgados en su personalidad; y lo mismo se ha hecho con los del Noreste y Noroeste, y no me explico por qué no se pueda hacer lo mismo con el general Zapata y con los demás jefes, cuyas personalidades deben juzgarse; que vengan aquí mil generales, que vengan dos mil o tres mil, que ya verán aquí nuestros sentimientos de patriotismo, y la Asamblea dirá quiénes tienen derecho para estar aquí y quiénes no lo tienen; ella tiene facultad para aceptarlos o para rechazarlos.
Para una aclaración. Para apoyar lo que acaba de decir el ciudadano Castillo y Tapia; pero lo que yo propuse hace un momento, fue que nosotros confiáramos en el honor de la comisión; no quiere decir que nos eximamos del derecho de discutirla aquí. Podemos confiar en que la comisión honorablemente trabajará en el sentido de evitar que vengan generales que no deben venir, sin perjuicio de que aquí se discutan como han sido discutidos todos los presentes.
Reproduzco todos los argumentos del contra de la proposición que está al debate, y para condensar el argumento supremo, debo decir que en esta Asamblea debe de dominar un criterio uniforme, no podemos tener dos pesas y dos medidas.
Me permito suplicar muy atentamente que seamos democráticos, señores, si la democracia implica que a todos se nos juzgue de una manera igual. He visto que aquí la División del Norte ha traído todos los generales que ha querido y que ha podido; la del Noreste, exactamente igual; la del Noroeste, lo mismo; las del Centro lo hicieron igual; a nadie se le han establecido restricciones de ninguna clase; a nadie se le ha dicho: Trae uno o dos, cinco o diez; todos han traído los que han querido, y esta Asamblea ha tenido el derecho de poner a discusión su personalidad y de exigir les también sus méritos, si es preciso.
Cuando se discutieron aquí dos o tres personalidades de generales de la División del Noroeste, no se admitieron aquí por considerarlos indignos; el mismo derecho tiene la Asamblea para juzgar a los generales de Zapata. Aquí se ha dicho en esta Asamblea que Zapata reparte sus nombramientos sin ton ni son; que se aclare eso; pero, según el procedimiento que dicen que usa el general Zapata, yo creo que ní él mismo sabe quién daría esos nombramientos; por consiguiente, él debe mandar el número de delegados que guste, lo mismo que han hecho las demás Divisiones; eso sería justo y yo felicitaría a la Asamblea por ello. (Aplausos)
¿Ya está suficientemente discutido el punto?
El señor general Almanza acaba de manifestar que de la División del Noroeste fueron expulsados algunos generales, y me permito manifestarle que fueron de la División del Noreste.
Se pone a discusión la proposición del general Obregón.
Se pregunta si se aprueba la proposición. Reprobada.
Tengo el honor de rendir a la honorable Asamblea el siguiente informe:
Habiendo sido nombrada una comisión para redactar la comunicación dirigida al general Zapata, y que llevará la comisión que acaba de ser nombrada después de larga discusión, la comisión, por mi conducto, somete a la discusión y aprobación la siguiente nota:
Con satisfacción comunicamos a usted que el día 14 del mes en curso, fue proclamada en esta ciudad la Soberanía de la Convención Militar Revolucionaria, como consecuencia de las gestiones llevadas a feliz término por los miembros de la Junta Pacificadora de la ciudad de México, los jefes de los Cuerpos de Ejército del Noreste y Noroeste, y por todos los de la División del Norte.
Y teniendo en cuenta que en ella se han reunido, además de los ya enumerados, los representantes del señor gobernador Constitucional del Estado de Sonora, ciudadano José María Maytorena, y los de las Divisiones del Centro, Sur y Oriente de la República, constituyendo, por lo tanto, mayoría de los elementos revolucionarios en armas, para dar firme y enérgica resolución a los grandes problemas que urge resolver para bien de la Patria; que los principios de honradez, justicia y mejoramiento popular por los que usted y sus compañeros vienen luchando hace tanto tiempo, son los mismos que defienden y por los que luchan todos los en ella reunidos, y que la labor de esta Convención resultaría incompleta si no se emplearan todos los medios para conseguir la representación de ustedes, que son los únicos que faltan en nuestro seno, ha acordado, haciendo un llamamiento a su reconocido patriotismo y al de los señores generales del Ejército Libertador que usted comanda, invitarlos fraternalmente a que concurran por sí, o por medio de sus representantes, a estudiar, discutir y resolver las amargas dificultades que nos han dividido, y que, seguramente, dado el espíritu de cordialidad que nos anima y el buen deseo que campea en nuestra Asamblea, habrán de ser resueltos en breve plazo, en la forma que las necesidades imperiosas del país y el prestigio de nuestra Patria lo requieran.
A este fin, ciudadano general Zapata, la Comisión que pondrá esta nota en sus manos, y que está integrada por jefes del Ejército, de méritos y honorabilidad indiscutibles, confirmará y ampliará de viva voz nuestra invitación, a fin de lograr que la paz orgánica de nuestra República sea un hecho, sellándose con un abrazo fraternal de todos sus hijos.
Encarecemos a usted se sirva acusarnos recibo de la presente a la mayor brevedad posible, teniendo en cuenta que los trabajos de esta Convención están pendientes de su resolución inmediata.
Al ciudadano general en jefe del Ejército Libertador, don Emiliano Zapata.
Además, la comisión informa que, considerando de una trascendencia inmensa este paso que va a dar la Convención, oficialmente se dirigió al señor general Villa, haciéndole la súplica de que se dignara enviar una carta autógrafa al propio señor general Zapata, recomendando ampliamente a la comisión. De un momento a otro es esperada la carta a que me refiero, y yo creo, señores delegados, que ese documento, adicionado al que acabo de leer, harán desaparecer cualquier desconfianza, cualquiera duda que pueda tener el señor general Zapata.
Suplico a la honorable Asamblea se sirva discutir, para que sea aprobada o rechazada la comunicación.
Yo desearia que, además, se le agregara lo que acordamos: que antes del dia 20 no trataremos asuntos que fueren de trascendencia para el pais, porque podria creerse que nosotros ya nos hemos declarado soberanos en la Convención (risas) sin su consentimiento; por eso creo que podria agregarse esto: que los estamos esperando para resolver los grandes problemas.
La comisión tiene la palabra y tiene que contestar todas las observaciones una por una, La comisión va a contestar al señor que acaba de hacer uso de la palabra.
Inmediatamente después, porque entonces la comisión por mi conducto, no podrá refutar los argumentos de usted. Después puede usted hacer las observaciones que guste, y yo contestaré.
Tiene la palabra el ciudadano general Espinosa, para una aclaración.
El compañero González Garza dice en esta nota, que en caso de que no concurrieran los delegados del señor Zapata, se consideraria la Convención incompleta. Yo creo que no. (Aplausos)
Los hechos han demostrado que son dos cuestiones distintas. El que habla no se considera con la capacidad necesaria para responder a un mismo tiempo a varias argumentaciones de los que quieren objetar la nota. En consecuencia, voy a proceder con orden: contesto primero al señor. ¿Qué es lo que usted desea que se componga?
Yo decía: -quizá no haya interpretado bien el texto de esa nota-, pero decía que nosotros estábamos en espera de los representantes del Ejército Libertador para tratar todos los asuntos de suma importancia para el pais.
Eso es lo que desearia que le agregaran.
Ya es distinto de lo que dijo usted hace un momento, ya es otra cosa. Vuelvo a suplicar a Su Señoria que se sirva concretar el punto. Que, ¿usted no está de acuerdo con esa nota?
No puedo concretarlo más que en esa forma en que lo dije.
Sirvase repetirlo para poderle contestar.
Decia, señor, que le agregara, no recuerdo si ya lo especifiqué, que le dijera: que esta Soberana Asamblea está en espera de los representantes del Ejército del Sur para poder resolver los problemas de trascendencia para el pais.
Eso es lo que deseo, que mientras no se sepa la resolución de él, de si manda o no, estemos pendientes.
Lamento que Su Señoria no se haya enterado, porque al final dice esto la nota: Encarecemos a usted nos acuse recibo de la presente a la mayor brevedad posible, teniendo en cuenta que los trabajos de la Convención están pendientes de su resolución inmediata.
La comisión tiene que ser discreta.
¿No puede decir lo que acordamos aquí en una junta, no puede decir lo que hemos precisado aquí? (Risas)
Paso a contestar. Suplico a Su Señoría se sirva concretar el punto para contestar.
Suplico al compañero González Garza que no me vaya a regañar, como al compañero Bandera. (Risas)
¡Qué me va a regañar a mí; miente usted! A mí no me regaña nadie.
No lo he regañado. Yo suplico al general Espinosa que no tome a regaño lo que he dicho, porque el señor no lo ha tomado como regaño.
Lo ha dicho con tanta gravedad, que me pareció que lo estaba regañando.
Dice usted en su nota, compañero, que si no viene la comisión zapatista por alguna circunstancia, se consideraría incompleta la Convención. Ahora me permito preguntar a los compañeros si, en caso de que no vinieran los delegados zapatistas, no se llevará a efecto la Convención.
Ahora la comisíón va a contestar.
El criterio unánime de la Convención, al tomar en consideración este punto tan importante que usted acaba de tocar, ha creído prudente tratado en los términos que está la nota, en la inteligencia de que en el concepto de los miembros de la comisión, precisamente en las frases en que está escrita esta nota, ponen en un dilema al general Zapata; porque tenemos la convicción de que, si después de esta nota tan cordial y tan sincera, en donde se hace un llamamiento franco y honrado al general Zapata, no accede a la petición de esta honorable Asamblea, tenemos la convicción, repito, de que el general Zapata incurriría no solamente en un error grave, sino en una responsabilidad mayor, y en este caso no es la comisión encargada la que tiene que resolver, sino esta honorable Asamblea. Yo creo que entonces debemos ponernos de acuerdo sobre lo que debemos hacer; pero mientras el general Zapata no tenga en sus manos esta nota, nadie puede prejuzgar mal; creemos firmemente que acudirá a nuestro llamamiento; pero si no lo acepta, será motivo de otra discusión.
Me permito sugerir a la comisión ...
Yo ruego a la Presidencia ...
No me ha contestado categóricamente mi pregunta la comisión. La pregunta es muy sencilla: ¿sigue la Convención adelante con sus trabajos, en caso de que no vengan lós delegados zapatistas?
La Secretaría pregunta si considera suficientemente discutido el punto.
Tiene mucha razón el compañero Espinosa. Nos dice el compañero González Garza que si la comisión surlana no viene, esta Convención se declarará incompleta; no estoy enteramente de acuerdo con sus frases, porque si ...
Pido la palabra para una aclaración. No dice la nota lo que dice el señor Hay; suplico al señor comisionado dé lectura a esa frase.
Toda la nota se complementa.
Pido la lectura de ella.
Precisamente; pero para que pueda tomar en su valor la frase, es necesario que se fije en la anterior.
Pido la lectura del punto en cuestión.
Voy a leerla:
Y teniendo en cuenta ...
Pido la lectura sin observaciones.
Por eso, la estoy leyendo ya:
Y teniendo en cuenta que los trabajos de esta Convención están pendientes de su resolución inmediata, etc.
A pesar de que en el fondo está perfectamente, yo creo que si se cambiara esa frase se quedaria incompleta, no sufriría cambio. Labor quiere decir resultado en este caso. En este caso podría tomarse como resultado, y no creo yo haya ningún inconveniente en cambiar esta frase, porque quitaría toda duda que pudiera tener el general Zapata.
Para una aclaración tiene la palabra el señor González Garza.
Yo quiero que el señor Hay se fije en que no dice que la Convención, que no dice eso, sino que quedarán incompletas las labores de la Convención; pero no quiero decir que la Convención quedaría incompleta.
¿Va usted a interpelar al señor Hay, o a hacer una aclaración?
Sírvase leerla el señor Hay a solas, y verá que está bien.
La Mesa suplica a la Asamblea se sirva decir sí está suficientemente discutido el dictamen. Los que estén por la afirmativa, es decir, porque está suficientemente discutido, que se pongan de pie. Aprobado que está suficientemente discutido.
¿Aprueba la honorable Asamblea la forma en que está redactado el dictamen?
Sírvanse poner en pie los que la aprueben. Aprobado.

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución