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Timestamp: 2019-09-21 03:43:55+00:00

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Estilos de resolución de conflictos en estudiantes universitarios. Styles of resolution of conflicts in university students. | Parra Cabrera | Revista Logos Ciencia & Tecnología
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Estilos de resolución de conflictos en estudiantes universitarios***
Styles of resolution of conflicts in university students
Estilos de resolução de conflito em estudantes universitários
Héctor Fabián Parra Cabrera*, Francisco Jiménez Bautista** Universidad de Granada, España
El artículo tiene como objetivo identificar los estilos de resolución de conflictos de los estudiantes universitarios; sigue un enfoque cuantitativo, diseño de campo con análisis factorial. Utilizó cuestionario de estilos de resolución de conflictos en una muestra por conglomerados de 1300 estudiantes universitarios. Como resultado se obtuvo que los estudiantes universitarios resuelven sus conflictos por evitación, compromiso y acomodación. Conclusión: estilos de solución de conflictos de jóvenes universitarios se dan por evitación, esto se explica por la competición.
Palabras clave: juventud, resolución de conflictos, universidad. (Thesaurus)
The article aims to identify conflict resolution styles of college students, follows a quantitative approach, field design with factorial analysis. He used the questionnaire Conflict Resolution Styles, in a cluster sample of 1300 college students. Results: college students resolve conflict avoidant, compromise and accommodation. Conclusion: conflict resolution styles of university students are given avoidant explained by the competition.
Keywords: conflict resolution, university, youth. (Thesaurus)
Los conflictos hacen parte de la naturaleza humana (Huertas, 2013), y hoy los gobiernos luchan por propiciar escenarios y espacios para la sana convivencia, la paz, el desarrollo social y cultural de sus pueblos; por ello se realizan planes estratégicos para capacitar y asesorar a la población a fin de mitigar la violencia, el bullying y los enfrentamientos o conflictos entre países.
Sin embargo, generar espacios de diálogo requiere conocer la situación que propició el conflicto (Campos et ál., 2012), sus soluciones, las visiones, vivencias y creencias de las personas que se involucran en él y los estilos de resolución de conflictos, en especial, en personas con edades comprendidas entre 16 y 24 años, es decir, en la juventud, puesto que son ellos los llamados a crear ejercicios de construcción colectiva de la paz en los siguientes años. De esta manera, el estudio del conflicto se ha realizado desde teorías que explican el origen de situaciones conflictivas (Carreño, 2014). Desde el ámbito biológico, al concebirlo como un fenómeno instintivo y natural que surge como un escudo para la supervivencia ante la lucha y la fuerza, además, en el cual un proceso de paz frena los impulsos destructivos (Silva, 2008). Desde esta posición, una posible respuesta al conflicto a través de una conducta violenta es el resultado de un proceso aprendido.
Asimismo, analizar el conflicto desde la escuela psicosociológica supone respuestas mediante conductas agresivas y violentas, fruto del aprendizaje propiciado por la frustración y explicado de acuerdo con la manera de manejar la información, a su interpretación o a sus sesgos perceptivos (Rego & Schlemenson, 2014). Para Greco & Ison(2011), toda persona utiliza procesos y mecanismos para conocer a los semejantes y a sí mismos, de tal modo que los procesos psicosociales de percepción y cognición social están presentes junto con los estereotipos o evaluaciones negativas que se realizan de una situación al permitir activar las emociones negativas.
Por esta razón, considerar las técnicas de simulación como elementos para ayudar a comprender situaciones y analizar comportamientos de las partes implicadas, y la teoría de la negociación desde la que el conflicto es negociable, son requisito indispensable para entender al otro, al joven, quien vive en un mundo creado por otros y cuyas experiencias y aprendizajes inciden en sus actos (Vivas, Pulido, Cubides, 2013).
En consecuencia, el interés de la investigación se centró en la escuela psicosociológica y en las diversas respuestas que desde ella es posible otorgar al problema del conflicto en el ámbito universitario, considerando aspectos estructurales presentes en las diferentes escuelas tales como metas o fines a alcanzar, los objetivos incompatibles que afectarán a las consecuencias o resolución del conflicto de un modo más pacífico, desde la paz, bajo la premisa transformar para buscar la paz (Jiménez, 2011; Jiménez, 2009); el contexto o lugar en que se produce y las partes o individuos que intervienen en el conflicto.
En el ámbito universitario, instaurar el concepto de paz involucra alternativas de pacificación en una sociedad crítica, reflexiva, con esperanzas. Por ello se requiere saber el número de partes presentes en un conflicto presentado dentro de la institución; los componentes de cada una de ellas; las relaciones de poder de las que dependen; los recursos que se usen en el conflicto; el patrón o tipo al que pertenece el conflicto; las expectativas; los ejes del conflicto constituidos por inclusión, control y afectividad; la valoración de si el conflicto de desarrolla dentro o fuera del grupo, con qué nivel de control, poder y con qué grado de cercanía; la vivencia o percepciones que se ven afectadas por el conflicto y el sesgo; el desencadenante o hecho que provoca el conflicto; el ciclo o evolución; los métodos o estrategias utilizadas; normas o conductas, fruto de un consenso, que reguló el conflicto; los estilos de disputa; las consecuencias y la complejidad del mismo; tratar de eliminar la violencia cultural y/o simbólica inmersa en la vida cotidiana. De esta manera, afirma Jiménez (2011), que el contenido epistemológico se sustenta a sí mismo en características cognitivas, configuradas a partir de la educación, la cultura, los valores, las experiencias individuales de cada ser.
El conflicto es un proceso que contempla diferentes fases, pero que en su desarrollo también tiene presente el sentido cíclico; por eso, en todo conflicto se produce una dinámica de interacción de partes que progresa a medida que los grupos oprimidos tienen conciencia de los conflictos e intereses (Pérez, Amador & Vargas, 2011), así como actitudes o la predisposición que tiene el sujeto a la acción, de modo que entran en juego los componentes cognitivos y emotivos, es decir, las imágenes que evoca la persona ante una situación de conflicto, así como la evaluación que se realiza del mismo (Greco & Ison, 2011).
En Colombia, en relación con los conflictos físicos y verbales entre estudiantes universitarios, algunos docentes intervienen, en otros casos se aconseja o se acude a consejos estudiantiles, comités curriculares o de facultades, para buscar su solución. Estos espacios dialogan, incluso solicitan que el alumno reflexione. Por otro lado, una parte de los docentes dicta la solución del problema y, por consiguiente, no ofrecen herramientas para que los alumnos resuelvan el problema, puesto que la mediación es ínfimamente mencionada (Zafra, Martínez, Vergel, 2016). En el ámbito de la educación media, el castigo es utilizado por una parte del profesorado como recurso para solucionar el conflicto. Las competencias emocionales trabajadas, por una parte del profesorado, contemplan poco la comprensión y la expresión emocional.
De otra parte, algunas veces se sufren conflictos internos, sin interferencia externa, al estar rodeados de conflictos, ¿cómo adaptarse para que los mismos se desarrollen naturalmente y se obtengan resultados finales positivos? Las pruebas de solución de conflictos pueden ser utilizadas para aprender nuevas habilidades para la resolución de conflictos, mejorar la comunicación, comprender el accionar de las demás personas y su comportamiento durante momentos de tensión. Teniendo en cuenta que la educación se constituye en un acto colectivo en el cual la sociedad induce a valores integrantes para insertarse en la vida civilizada, es en la universidad el lugar en el cual desarrollan capacidades de liderazgo y competencias científicas que unidas buscan transformar a la sociedad, que busca caminos de diálogo, de paz.
Concebida la educación superior con proyecciones sociales, transformadora de individuos, de sus estilos, en aras de que aumenten su asertividad y destrezas para trabajar bien con otras personas, diferenciando las estrategias usadas por estudiantes universitarios, teniendo en cuenta que el iniciar el estudio de una carrera profesional puede ser una fuente de estrés que afecte el bienestar psicológico y comprometa el aprovechamiento académico, físico o mental ocasionando diferencias de opinión, el artículo presenta la implementación de test para conocer las habilidades de los jóvenes para resolver conflictos, y las asociaciones y factores que inciden en la manera de solucionarlos, con el fin de que las instituciones implementen acciones en grupos de estudiantes con características similares.
Se da entonces respuesta a interrogantes cómo ¿cuáles son los estilos de resolución de conflictos prevalentes en los estudiantes universitarios?
La investigación sigue un enfoque cuantitativo, diseño de tipo campo, de nivel correlacional encaminada a lograr caracterización del objeto de estudio utilizando metodologías soportadas en análisis descriptivos de tendencia, análisis de asociación, correlación, análisis factorial y de componentes principales (Martínez, Vergel, Zafra, 2016). Los datos generados fueron analizados por el paquete estadístico SPSS versión 22.0, y N VIVO académico.
Se realizó un muestreo por conglomerados en diez universidades de la zona de frontera Cúcuta-Táchira. La muestra objeto de estudio está conformada por 1.300 estudiantes de primer semestre matriculados durante II-2014, en diferentes programas ofertados en la modalidad presencial.
Se analizaron los estilos de resolución de conflictos, de acuerdo con Valda (2010) (que varían en su grado de cooperativismo y asertividad), a través del instrumento Mode Conflict Instrument siguiendo el modelo de Thomas Kilmann (Iglesias, 2009); test de treinta ítems dicotómicos (A/B), cuyo análisis de fiabilidad para la región de frontera arrojó alfa de cronbach igual a 0.92, e índice de Kappa igual a 0.88. Se aplicó test de Kruskal Wallis para análisis de medias según estilo de solución de conflicto.
El instrumento evaluó a los jóvenes en los cinco estilos de solución de conflicto propuesto por el modelo de doble interés e interés en resultados de las otras partes (Nuzzo, 2013), a saber: el competitivo, caracterizado por ser jóvenes con posición firme, toma de decisiones en relación al poder, experiencia o la capacidad de persuasión; el de colaboración, en el que los jóvenes tratan de satisfacer las necesidades de las personas involucradas; el comprometedor, en el que esperan encontrar una solución que, al menos parcialmente, satisfaga a todos, y el acomodador, el cual indica una voluntad de satisfacer las necesidades de los demás a expensas de las propias y de variables asociadas al estilo evasivo en el cual los jóvenes tratan de evadir el conflicto, delegan decisiones polémicas, aceptan las decisiones por defecto y por no herir sentimientos (Valda, 2010).
Se observó que los estudiantes universitarios resolvieron sus conflictos por evitación, compromiso y acomodación, obteniendo puntajes superiores a 8 puntos en solución de conflictos por evitación (Figura 1). Ver PDF pag 6.
Aplicada prueba de hipótesis Ho: μM = μM+L L , Ha: No todos los μ son iguales; test de Kruskal Wallis para variables competición, colaboración, compromiso, evitación, acomodación; se observó que las medias no son iguales (p=0.0008, p< 0.05). Es decir, hay diferencia significativa en los procedimientos.
Se confirmaron valores más altos en solución de conflictos por evitación (p=0). No obstante, la probabilidad de encontrar un individuo que resuelve conflictos por acomodación es mayor que encontrar por evitación (p=0.0001), en especial en programas de Ciencias Agrarias (Tabla 1). Así mismo la probabilidad de encontrar dos individuos que resuelven conflictos de manera similar se da por acomodación (pSimpson=0.9936). Estudiantes de ingeniería industrial se caracterizan por solución de conflictos por confrontación (p<0.05).
Tabla 1- ver PDF pag 6
El análisis factorial y el de los componentes principales permitieron explicar la variabilidad definida por el factor compromiso (35.2%); en el segundo, programa académico, explica el 22.19% de la varianza; el tercero, lo define la solución por evitación explicando el 20.16% y el cuarto, competición, explica un 8.57% (Figura 2). Ver PDF pag 7
El análisis de asociaciones permitió determinar que el género no está asociado a la solución de conflictos de los estudiantes universitarios. De otra parte, existe alta asociación en solución de conflictos por evitación y acomodación. (Figura 3). Asimismo, el programa que cursan los estudiantes se asoció al compromiso y al tipo de solución de conflicto.
En torno a la implementación de programas que permitan capacitar estudiantes con características similares de solución de conflictos, se identificaron ocho clases. Por otra parte, el análisis de cluster por programa muestra asociaciones entre Ingeniería Agronómica e Ingeniería Biotecnológica (r=1, p=0), Ingeniería Ambiental, Contaduría e Ingeniería Civil (r=1, p=0), Ingeniería de Sistemas e Ingeniería Electrónica (r=1, p=0), Ingeniería Ambiental e Ingeniería Civil (r=0.96, p=0), Ingeniería Mecánica, Ingeniería Electromecánica y Licenciaturas (r=0.9, p=0), Administración de Empresas, Comunicación Social, Ingeniería Industrial, Trabajo Social y Derecho (0.88, p<0.005), mientras que Ingeniería de Minas y Enfermería no se asocian a otros programas.
Determinando la correlación entre variables, la variable competición tiene alta relación positiva con la variable acomodación (r Tau de Kendall`s =0.88) y relación negativa con la variable compromiso (r Tau de Kendall`s =-0.637). De manera que la solución por acomodación explicó en un 64% la tendencia a solucionar conflictos por competición, y la solución de conflictos por competición explica de manera negativa en un 34% el estilo de solución de conflictos comprometedor.
Organizando las taxas, se observan cuatro características, cuyo escalograma resalta el bajo conflicto por programa entre estudiantes, quince subáreas de diversidad resaltadas por el programa académico que cursan. El análisis cualitativo muestra que categorías de deseo, expectativa de afecto como elemento dentro del proceso educativo, ligado a profesores preocupados por el joven y su aprendizaje para la vida, subcategorías relacionadas con autoestima, bienestar social, proyecto de vida, se muestran relevantes. De otra parte, los perfiles con más capacidad de solución de conflicto son Ingeniería Mecánica, Ingeniería de Sistemas, Biotecnología, Enfermería.
Al igual que Muñoz y Molina (2009), se plantea que la formación académica debe reorientarse con el fin de entender los conflictos como instrumentos de oportunidades de aprendizaje y como parte del fomento de la cultura de paz en las regiones de frontera, concebida como acciones que promuevan el mejor equilibrio posible.
Contrario a lo manifiesto por Rojas y Alemany (2016), los datos muestran que el índice de conflicto entre estudiantes universitarios en zona de frontera es bajo; las percepciones de conflicto de estudiantes participantes no tienen tendencia hacia lo negativo o hacia lo positivo. No obstante, la presencia de conflictos se asocia con problemas o contratiempos (Muñoz, 2015; Greco & Ison, 2011), generados por rumores, más que por el desarrollo y el progreso.
La información muestra subcategorías como deseo y expectativa de afecto, al igual que lo manifiesta Vergel (2015), como elemento dentro del proceso educativo ligado a profesores preocupados por el joven y su aprendizaje para la vida, subcategorías relacionadas con autoestima, bienestar social, son parte de ser, estar y hacer. De igual manera, calidad de vida como educación integral: relaciones de respeto, convivencia y ambiente. Una tercera subcategoría, asociada al proyecto de vida relacionado con un plan de desarrollo, es el valor agregado que da confianza visualizando aspectos futuros de mejora (Zafra, Martínez &Vergel, 2015).
Teniendo en cuenta planteamientos de Peña (2012), se pone de relieve el hecho de que los procedimientos universitarios no han cambiado del siglo pasado, probablemente porque la existencia de conflictos es ignorada como argumenta Zabalza (2002), o se les trata como situaciones por evitarse, a pesar de que representan una parte intrínseca de los procedimientos de la institución (Vargas, 2010). Esto demuestra que es necesario trabajar más en el análisis conceptual de la solución de conflictos y en ambientes que fomenten la cooperación y no la competición (Vinyamata, 2013).
Similar a planteamientos de Jiménez (2011) y Martínez, Vergel & Zafra (2016), es vital entender el conflicto como una construcción social y como una oportunidad de aprendizaje positivo, de conciliación inicial, pacificación transformadora o reconciliación, y no como algo violento en línea con la transformación de conflictos. Al igual que Casassas (2010) destacó la relación entre la percepción del conflicto, el comportamiento y la actitud ante su resolución; cuanto mayor sea el conocimiento conceptual del mismo, se tendrán mayores destrezas para un manejo adecuado (Avelluto, 2012).
Aunque los resultados muestran que los jóvenes universitarios resuelven conflictos por evitación y acomodación, se resalta el hecho de que son explicados por la competición asociada a la necesidad de poder y reconocimiento. Por tanto, criterios como lo manifestados por (Contreras & Martínez & Vergel, 2016) referentes a la calidad de vida, donde la planificación, respeto por las normas fundamentales y el ambiente de cultura, son factores asociados a la mejora.
La juventud de las universidades de la zona de frontera Cúcuta-Táchira resuelven conflictos por evitación, compromiso y acomodación.
Variables como deseo, expectativa de afecto, profesores, autoestima, bienestar social, calidad de vida manifiesta en relaciones de respeto, convivencia, ambiente y proyecto de vida relacionado con el plan de desarrollo, se asocian a la solución de conflictos. El género no está asociado a la solución de conflictos.
Los conflictos en los jóvenes universitarios se asocian a problemas de malentendidos o contratiempos generados por rumores.
El programa que cursan los estudiantes explica el compromiso y tipo de solución de conflicto: los perfiles con más capacidad de solución de conflicto se encuentran en los programas Ingeniería Mecánica, Ingeniería de Sistemas, Biotecnología y Enfermería.
La probabilidad de encontrar estudiantes que resuelven conflictos por acomodación (dependiente de solución por competición), es mayor que la de hallar estudiantes que resuelven conflictos por evitación, en especial, en programas de Ciencias Agrarias.
Los estudiantes de Ingeniería Industrial se caracterizan por dar solución a los conflictos, por confrontación.
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Fecha de recepción del artículo: 23 de noviembre de 2015
Fecha de aceptación del artículo: 17 de Junio de 2016
DOI: http://dx.doi.org/10.22335/rlct.v8i1.275
*Candidato a Doctor, Universidad de Granada, España. Magíster Derecho Público, Universidad Carlos III, España. Abogado, Universidad Externado de Colombia. Especialista en Derecho Público, Universidad Externado de Colombia. Especialista en Derecho Electoral, Universidad del Rosario. Filiación: Universidad de Granada, España. Correo electrónico: anovaufps@gmail.com. http://orcid.org/0000-0003-0516-6651
**Doctor en Humanidades, Departamento de Historia, Geografía e Historia del Arte, Facultad de Humanidades, Universidad de Almería. Magíster en Gestión medioambiental, Instituto de Investigaciones Ecológica/The Open Internacional University. Licenciado en Filosofía y letras, Universidad de Granada. Filiación: Universidad de Granada, España. www.jimenezbautista.es. Correo electrónico: fjbautis@ugr.es. http://orcid.org/0000-0001-8827-2913
***El artículo es resultado de la investigación “Los conflictos y la conflictología política: una propuesta para crear paz en la cultura democrática de Norte de Santander - Colombia”.

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