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Timestamp: 2018-08-18 13:25:37+00:00

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AUN MED 8 by capacitacionacis - Issuu
Auditoría Médica Módulo VIII
BIOETICA EN AUDITORIA Y SEGURIDAD DEL PACIENTE
INDICE INTRODUCCION ................................................................................................4 I.
ANTECEDENTES .....................................................................................6
LA ÉTICA COMO PARTE DE UNA ATENCIÓN MÉDICO-QUIRÚRGICA DE
CALIDAD ............................................................................................................8 PRINCIPIOS ÉTICOS......................................................................................9 CALIDAD DE LA ATENCIÓN MÉDICO-QUIRÚRGICA ................................. 10 III.
SEGURIDAD DEL PACIENTE ................................................................ 12
GLOSARIO DE TERMINOS ................................................................ 14
ANTECEDENTES DE LA SEGURIDAD DEL PACIENTE ....................... 16
POLITICA NACIONAL DE SEGURIDAD DEL PACIENTE .................. 18
RONDAS DE SEGURIDAD ........................................................................... 27 SESIONES BREVES DE SEGURIDAD DEL PACIENTE .............................. 29 VII.
IMPLEMENTACION DEL PROGRAMA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 30
BIBLIOGRAFIA ................................................................................................. 56 CUESTIONARIO N° VIII ................................................................................... 57
INTRODUCCION Con el advenimiento de los “tiempos modernos” en que se ha presentado un desarrollo vertiginoso de la ciencia y la tecnología, ha ocurrido también un deterioro progresivo de los principios morales, en diferentes grupos sociales. Resultado de ello son los incrementos observados en la criminalidad, en los conflictos sociales y en la corrupción, que afectan de manera muy significativa a numerosos países, entre ellos el nuestro.
Diversos intentos se han llevado a cabo a través de diferentes planes y programas, con el propósito de combatir a la corrupción, fundamentalmente de tipo coercitivo y motivacional, con pobres o nulos resultados. Durante el año 2001 las líneas de acción en el combate de la corrupción, se han modificado hacia un enfoque más preventivo y propositivo, en la búsqueda de la “transparencia” en los procesos administrativos, principalmente en el Sector Público y con especial atención en los servicios de salud. La lucha en busca de la transparencia como medio para combatir la corrupción, ha determinado que el elemento más importante es retomar los principios morales y éticos en la administración pública y en la práctica médica.
Tomando como ejemplo el éxito que los programas de integridad han tenido en diferentes instituciones a nivel mundial, como la Clínica Mayo y el American College of Physicians, en que el comportamiento de sus miembros desde el punto de vista ético y moral, ha contado con lineamientos claros que fomentan y conducen hacia un comportamiento dentro de la ética y la integridad, hacen evidente la necesidad de que cada institución cuente con sus propias normas, en congruencia con su misión, su filosofía y sus políticas, siempre dentro de los principios universales de la ética y la moral.
Como punto de partida indispensable para abordar el tema de la ética, es precisar los conceptos a los que nos vamos a referir: El Diccionario de la Lengua Española define a la ética como: “Parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre”, y a la moral como: “Ciencia que
trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia” y se refiere a la “cualidad de las acciones humanas que las hace buenas”.
Partiendo de estas definiciones podemos establecer el concepto de bioética como: “Rama de la filosofía que determina la práctica adecuada, de los actos relacionados con la vida de la persona, orientados hacia la preservación de la vida y su calidad, a la luz de los principios morales”.
Debe tenerse en cuenta, siempre procurar beneficencia y justicia, respetando la autonomía y dignidad de la persona, evitando la maleficencia, con los enfermos y con todas las personas, procurando siempre: fomentar la salud, combatir la enfermedad y procurar la vida, considerando que salud es la ausencia de enfermedad en un entorno de bienestar físico, mental y social.
Con base en los conceptos previos, la ética médica, se podría concebir como “Disciplina que fomenta la buena práctica médica, mediante la búsqueda del beneficio del paciente; dirigida a preservar su dignidad, su salud y su vida”. La ética es la conciencia de la práctica médica. Una buena práctica dentro de los preceptos de la ética, permite asegurar una atención médica con calidad.
I. ANTECEDENTES Si leemos con detalle el “Juramento Hipocrático”, identificaremos gran parte de los principios éticos vigentes en la actualidad, algunos que desafortunadamente se han abandonado y otros que se han actualizado, para adecuarlos a la cultura contemporánea, sin embargo, no cabe la menor duda de que todos ellos nos deben mover hacia la reflexión. En 1947 el Tribunal Internacional de Nuremberg, emitió el Código de Nuremberg, donde se precisan los lineamientos que debe cumplir la investigación con individuos humanos. Con base en este documento en 1964 la Asamblea Médica Mundial, reunida en Helsinki emitió la “Declaración de Helsinki”, con precisiones adicionales, mismas que han sido sujetas a revisión y enmiendas en Tokio en 1975, Venecia en 1983 y Hong Kong en 1989, por la misma Asamblea. Dentro de los documentos que pueden ser considerados como consulta necesaria sobre los principios de la ética en instituciones de salud, debe tenerse en cuenta el Programa de Integridad de la Mayo Clinic Foundation, cuya última revisión se presentó en el Hospital Médica Sur en México en 2001, que tiene como eje la honestidad en todos los aspectos del trabajo, aplicable a todo el personal. En 1910 el Dr. William J. Mayo decía: “Les exhorto, sobre todas las consideraciones a ser honestos. Y quiero decir que la honestidad está en cada noción de la palabra: permítanle entrar en todo lo relacionado con su trabajo”, considerando a la honestidad como elemento básico de la integridad en la dirección de la institución, en conjunto con la sinceridad, la ética, la moral y la ley. Concluye señalando que el Programa de Integridad, establece las políticas y procedimientos relacionados con la ética de la conducta. Propone una estructura denominada “oficina de cumplimiento”, como responsable de implementarlo y vigilar su aplicación, atender dudas, preguntas e investigación, y un departamento legal para asesorar en casos de discrepancia. El código de Ética de la “Mayo Clinic Foundation” incluye nueve áreas: ética, información confidencial y secretos propios de la organización, conflicto de intereses y actividades fuera de la institución, uso de los fondos y recursos de Mayo, relación con proveedores,
contribuciones, seguridad, salud y medio ambiente y relaciones entre el personal. En 1998 el Comité de Ética del American College of Physicians editó la cuarta edición de su Manual de Ética, en el cual se definen los conceptos que rigen el
comportamiento ético de la práctica médica. Este manual incorpora la mayor parte de preceptos de la ética que son vigentes en nuestro medio y se enriquece constantemente con nuevos preceptos, derivados del análisis de casos que se someten a la consideración del Comité, en busca de asesoría o lineamientos para resolver problemas reales. En 1998 la World Federation of Neurosurgical Societies y la European Association of Neurosurgical Societies publicaron las “Orientaciones Éticas para una Buena Práctica Neuroquirúrgica”, con la participación de numerosos comités de Europa, Estados Unidos, Asia, África, Australia y la Federación Latinoamericana y del Caribe de Instituciones de Bioética, en la cual participó la Comisión Nacional de Bioética a través de Dr. Manuel Velasco Suárez. En este documento se establecen precisiones muy importantes dirigidas a los pacientes neuroquirúrgicos en particular, aplicables a la atención médica en general y por supuesto en la práctica quirúrgica. La Comisión Nacional de Bioética en México en 2001 editó y difundió el código-guía “Bioética de Conducta Profesional”, para médicos, enfermeras, y otros trabajadores de la salud, en el cual se compilan los antecedentes en esta disciplina. En este documento se presenta una revisión de la bibliografía actual y abarca la mayoría de los conceptos vigentes de la ética en la práctica médica actual. Como elementos importantes a destacar se tiene: los compromisos de las enfermeras con los pacientes, con sus compañeros, con su persona y con la sociedad. La Comisión Nacional de Arbitraje Médico en México en el año 2001 presentó siete recomendaciones para mejorar la práctica de la medicina, todas ellas con un profundo sentido ético, mismas que podemos resumir en la siguiente relación: 1. Relación médico-paciente respetuosa, donde se indican elementos como la oportunidad de la atención, comunicación adecuada, confidencialidad e información sobre el pronóstico. 2. Consentimiento informado antes de una intervención con riesgo o para ser sujeto de un proyecto de investigación. 3. Contar con registros en su expediente clínico. 4. Actuar en congruencia con los conocimientos médicos vigentes, evitar la medicina defensiva. 5. Atender pacientes solamente cuando se esté facultado para ello, mediante el título o diploma de la especialidad que se trate; no participar en prácticas delictivas como: aborto, eutanasia y falsos certificados médicos. MODULO VIII
6. Referir al paciente cuando no cuente con los recursos para su atención. 7. Atender las urgencias; no abandonar al paciente, inclusive en casos de: huelga, catástrofe o epidemia, inclusive con riesgo para el médico. Posteriormente, en diciembre del mismo año 2001, la propia Comisión emitió y difundió la “Carta de los Derechos Generales de los Pacientes”, integrada mediante la coordinación de los trabajos para su elaboración, a través de la revisión y análisis de los antecedentes y bibliografía publicados a nivel mundial, con la participación de las principales instituciones de salud y organizaciones médicas, de enfermería y relacionadas con los derechos humanos del país. Se enuncian los 10 derechos de los pacientes contenidos en dicho documento:  Recibir atención médica adecuada.  Recibir trato digno y respetuoso.  Recibir información suficiente, clara, óptima y veraz.  Decidir libremente sobre su atención.  Otorgar o no su consentimiento válidamente informado.  Ser tratado con confidencialidad. II.
LA ÉTICA COMO PARTE DE UNA ATENCIÓN MÉDICO-QUIRÚRGICA DE CALIDAD “La ética es la esencia de una atención médico-quirúrgica de alta calidad”. Con el propósito de mejorar la calidad de la atención médica, se han desarrollado numerosos programas desde la revisión del expediente clínico y la auditoria médica, hasta el análisis estadístico de los procesos, la satisfacción del usuario y la evaluación integral de las unidades médicas. En 1997 en el trabajo: “Administración de la Calidad de la Atención Médica”, se propuso como definición de la atención médica de calidad: “Otorgar atención al usuario con oportunidad conforme a los conocimientos médicos y principios éticos vigentes, con el propósito de satisfacer sus necesidades de salud y sus expectativas, así como las de los prestadores de servicios y de la Institución”. En la definición previa se puede identificar un capítulo dedicado a los principios éticos vigentes, sin embargo en toda la definición se pueden apreciar elementos directamente relacionados con la ética, como la oportunidad en el proceso, la atención con base en los conocimientos médicos vigentes, la búsqueda comprometida de la solución de los problemas de salud del paciente y del logro de sus expectativas a
través del proceso de atención, todos ellos parten del compromiso ético que el médico adquiere cuando asume la responsabilidad de atender a un paciente. Desde el punto de vista ético, la aceptación de un médico para atender los problemas de salud de un paciente, lleva implícito el compromiso de promover el bien y actuar conforme más convenga al paciente y a la salud de la sociedad a través del diagnóstico, el tratamiento, la prevención de secuelas y discapacidades y al final, contribuir a que el paciente tenga una mejor calidad de vida y en su momento una muerte digna. La administración racional de los recursos de la Institución, de la aseguradora o del propio paciente y sus familiares, para la atención del paciente, es un precepto claramente identificado de la ética médica a través de evitar los gastos excesivos o innecesarios.
PRINCIPIOS ÉTICOS Tomando como base el concepto de calidad antes mencionado, se hace referencia en primer término a los principios éticos vigentes:  Primero, no hacer daño (“primum, non nocere”).  Máximo beneficio con mínimo riesgo.  Equidad.  Relación médico paciente Trato individualizado y amable. Información  Respeto a la autonomía del paciente. Consentimiento informado.  Confidencialidad. Respeto al secreto profesional. Privacidad.  Respeto a la dignidad de la persona. Trato humanitario. Respeto al pudor. Muerte digna.  Respeto a los principios culturales, morales y religiosos.
CALIDAD DE LA ATENCIÓN MÉDICO-QUIRÚRGICA Desde el punto de vista de la práctica médico-quirúrgica el paciente tiene derecho a una atención conforme a los conceptos vigentes de la calidad, complementados por el respeto a los principios éticos vigentes. Como conceptos vigentes de calidad de la atención, debe considerarse:  Calidad de la atención médica.  Oportunidad.  Conocimientos médicos vigentes.  Satisfacción de las necesidades de salud.  Satisfacción de las expectativas.  Contar con expediente clínico.
Cada uno de los conceptos relativos a los principios éticos vigentes y a la calidad de la atención médica requiere una descripción y análisis profundos.
Como ejemplo a considerar, como guía para estructurar los propios de cada servicio o institución: 1. “Primero no hacer daño”, ofreciendo a nuestros pacientes el máximo beneficio con el mínimo riesgo y el costo más bajo posible. 2. Equidad en la atención a nuestros pacientes sin preferencias ni privilegios. 3. Respeto a la autonomía del paciente para tomar las decisiones inherentes a su persona y a la atención de su padecimiento, con base en el consentimiento informado para la realización de procedimientos diagnósticos o terapéuticos, participación en proyectos de investigación o donación de órganos. 4. Respeto a la dignidad del paciente, como persona, en sus valores y en sus derechos humanos; en sus principios culturales, morales y religiosos, con respeto a su pudor y garantía de una muerte digna. 5. Confidencialidad en el proceso de la atención médica, con privacidad y respeto al secreto profesional. 6. Otorgar atención médica con calidad al paciente en cuanto a oportunidad, especialmente en casos de urgencia; conforme a los conocimientos médicos vigentes, satisfacción de sus necesidades de salud y de sus expectativas, con
opción a una segunda opinión cuando el paciente lo solicite y con registros completos en el expediente clínico. 7. Relación médico paciente con comunicación efectiva en ambos sentidos, con trato individualizado y amable; información oportuna, comprensible, completa y veraz en relación a su padecimiento, con opción de quejarse por los servicios recibidos y a que su queja sea atendida. 8. Otorgar docencia a los alumnos médicos residentes y compañeros del equipo de salud los conocimientos, habilidades y actitudes, que les permita una mejor formación y una mejor calidad de atención a los pacientes. 9. Evitar la maledicencia con nuestros pacientes y compañeros de trabajo, especialmente a través de rumores o acusaciones no comprobadas, que dañen su prestigio o su vida personal. 10. Comportarse con integridad actuando honestamente, de buena fe, con sinceridad, lealtad y apego a la ética, la moral y las normas, reglamentos y leyes vigentes, dando buen uso al patrimonio institucional en cuanto a los recursos disponibles para la atención de los pacientes, incluyendo las instalaciones, mobiliario, equipo, material de trabajo y particularmente el tiempo laborable. En particular en práctica quirúrgica debe hacerse énfasis en algunos puntos:  Atender con equidad a los pacientes institucionales en relación a los pacientes de la práctica privada, en especial: •
Otorgarles atención personal y no encargarlos a los médicos residentes, sin su supervisión.
Otorgar consulta, pasar visita e informar a los pacientes personalmente.
institucionales.  Evitar la práctica de cirugías que no tengan una justificación sustentada en los conocimientos médicos vigentes.  Abstenerse de la realización de cirugías para las cuales no se tenga los conocimientos y habilidades necesarios, de una especialidad diferente a aquella para la cual se recibió una preparación formal y se cuenta con el diploma de especialidad y el aval del Consejo correspondiente.  No practicar cirugías que deterioren la calidad de vida.
 No practicar cirugías que puedan ser substituidas con ventajas con otros métodos como tratamiento médico, quimio o radioterapia.  No practicar cirugías con alto riesgo y beneficio discutible.  No criticar el trabajo de un compañero, desconociendo las circunstancias en que se dio. Tener en cuenta que todos estamos expuestos al error médico, no así a la falta de cumplimiento a los principios éticos y que la comunidad médica nos criticará.  No dejar de referir a un paciente para la realización de una cirugía menos agresiva o con mayor beneficio y practicar una agresiva con mayor riesgo o mutilante, cuando no se está preparado para realizar la primera.  No practicar procedimientos, diagnósticos o terapéuticos de escaso beneficio para el paciente, sobre todo, si su riesgo o su costo son elevados, con afectación severa de la calidad de vida del paciente o de su patrimonio III. SEGURIDAD DEL PACIENTE A pesar de que han pasado 15 años desde que el Instituto de Medicina de los Estados Unidos publicó el reporte “Errar es humano”, debido a la alta prevalencia de eventos adversos que aún se reporta en la literatura mundial, la seguridad del paciente sigue siendo en la actualidad una prioridad global. Este reporte escandalizó al mundo de la salud al calcular que, solo en los Estados Unidos de América, alrededor de 100.000 pacientes morían cada año, no como producto de sus enfermedades, sino como producto de errores en la atención médica. En cualquier escenario clínico donde haya un paciente se pueden presentar eventos adversos. Estos son un indicador significativo del resultado final de la atención y muestran, como ningún otro, cual es la calidad de atención en una institución de salud. Una explicación a que aún se presente un alto número de eventos adversos, a pesar de los esfuerzos realizados, está en la alta complejidad de la atención en salud. Durante la atención de un paciente, entre otros factores, sucede un cambio constante de las condiciones clínicas del paciente, de trabajadores de la salud a su alrededor, de la complejidad propia de cada procedimiento clínico o quirúrgico, de factores humanos relacionadas con la atención, de los equipos y tecnología a utilizar y de procesos de atención, etc, que en ultimas llevan a errores y eventos adversos secundarios. Por ello, es común en las organizaciones reguladoras estales, tanto a nivel nacional como internacional, la percepción de que es necesario implementar practicas seguras,
dentro de un contexto de una política de seguridad y un programa de seguridad del paciente, que lleven a reducir en el máximo posible el creciente número de eventos adversos que se presentan en la atención en salud de un paciente. El estudio e investigación de porqué se presentan nos permitirán identificar las acciones necesarias a implementar para evitar su recurrencia. Son muchas las acciones que se han realizado en los diferentes países alrededor del mundo para afrontar este problema social. En 2008 el Ministerio de Salud de nuestro país, con el objetivo de prevenir la ocurrencia de situaciones que afectarán la seguridad del paciente, y de ser posible eliminar la ocurrencia de eventos adversos, impulsó una Política de Seguridad del Paciente y una Guía técnica de buenas prácticas en seguridad. A estas les desarrolló unos paquetes instruccionales para que las instituciones tuvieran directrices técnicas para su implementación práctica. Hoy, dichos paquetes son actualizados con el propósito de ajustarlos a la mejor evidencia disponible en la actualidad y para cubrir las brechas que han impedido la ejecución efectiva de dichas prácticas al interior de las instituciones de salud. El presente paquete instruccional de la seguridad del paciente y la atención segura responde a ese propósito y actualiza al anterior, muestra los componentes fundamentales de todo programa institucional de seguridad del paciente y las actividades clínicas relacionadas; las cuales implementadas de manera sistémica rigurosa y constante, deben llevar a la disminución, al mínimo posible de eventos adversos. En su desarrollo se ha tenido en cuenta no solo los avances científicos publicados en la literatura internacional, sino también la referenciación nacional e internacional con hospitales de alto reconocimiento por su calidad y seguridad y la experiencia alcanzada por los líderes del sector en nuestras instituciones acreditadas. El modelo pedagógico en el que se han diseñado los paquetes instruccionales es el ABP, Aprendizaje basado en problemas. Este modelo está centrado en el aprendizaje que busca incluir a la reflexión distintos aportes para que se mire la realidad desde una dimensión más compleja e integral. Pretende llevar los temas de análisis a la formulación de grandes preguntas-problemas que enriquecen la discusión en función de resolver un problema. El problema es el punto de partida del estudio pero no con el objetivo de dar una respuesta y cerrar la discusión, sino de buscar nuevos problemas para que se eternicen las preguntas y así se incentive el permanente aprendizaje que promueve un conocimiento dinámico acorde a la cambiante realidad. Para profundizar
en este tema lo invitamos a leer el paquete del modelo pedagógico, será de gran ayuda para el desarrollo de su proceso de aprendizaje
GLOSARIO DE TERMINOS  SEGURIDAD DEL PACIENTE: es el conjunto de elementos estructurales, procesos,
científicamente probadas que propenden por minimizar el riesgo de sufrir un evento adverso en el proceso de atención de salud o de mitigar sus consecuencias.  ATENCIÓN EN SALUD: servicios recibidos por los individuos o las poblaciones para promover, mantener, monitorizar o restaurar la salud.  INDICIO DE ATENCIÓN INSEGURA: un acontecimiento o una circunstancia que pueden alertar acerca del incremento del riesgo de ocurrencia de un incidente o evento adverso.  FALLA DE LA ATENCIÓN EN SALUD: una deficiencia para realizar una acción prevista según lo programado o la utilización de un plan incorrecto, lo cual se puede manifestar mediante la ejecución de procesos incorrectos (falla de acción) o mediante la no ejecución de los procesos correctos (falla de omisión) en las fases de planeación o de ejecución. Las fallas son por, definición, no intencionales.  FALLAS ACTIVAS O ACCIONES INSEGURAS: son acciones u omisiones que tiene el potencial de generar daño o evento adverso. Es una conducta que ocurre durante el proceso de atención en salud por miembros del equipo misional de salud (enfermeras, médicos, regente de farmacia, fisioterapeuta, bacteriólogos, auxiliares de laboratorio, auxiliar de enfermería, odontólogos etc).  FALLAS LATENTES: son acciones u omisiones que se dan durante el proceso de atención en salud por miembros de los procesos de apoyo (Personal administrativo)  EVENTO ADVERSO: Es el resultado de una atención en salud que de manera no intencional produjo daño. Los eventos adversos pueden ser prevenibles y no prevenibles:
 EVENTO ADVERSO PREVENIBLE: Resultado no deseado, no intencional, que se habría evitado mediante el cumplimiento de los estándares del cuidado asistencial disponibles en un momento determinado.  EVENTO ADVERSO NO PREVENIBLE: Resultado no deseado, no intencional, que se presenta a pesar del cumplimiento de los estándares del cuidado asistencial  INCIDENTE: es un evento o circunstancia que sucede en la atención clínica de un paciente que no le genera daño, pero que en su ocurrencia se incorporan fallas en lo procesos de atención.  FACTORES CONTRIBUTIVOS: son las condiciones que predisponen una acción insegura (falla activa). Los factores contributivos considerados en el Protocolo de Londres son:  Paciente: un paciente que contribuyó al error. Ejemplo: paciente angustiado, complejidad, inconsciente.  Tarea y tecnología: toda la documentación ausente, poco clara, no socializada, que contribuye al error. La tecnología o insumos ausente, deteriorada, sin mantenimiento, sin capacitación al personal que la usa, contribuye al error. Ejemplo: ausencia de procedimientos documentados sobre actividades a realizar, tecnología con fallas.  Individuo: el equipo de salud (enfermeras, médicos, regente de farmacia, fisioterapeuta, bacteriólogos, auxiliares de laboratorio, auxiliar de enfermería, odontólogos etc) que contribuyen a la generación del error. Ejemplo: ausencia o deficiencia de habilidades y competencias, estado de salud (estrés, enfermedad), no adherencia y aplicación de los procedimientos y protocolos, no cumple con sus funciones como diligenciamiento adecuado de historia clínica.  Equipo de trabajo: todas las conductas de equipo de salud (enfermeras, médicos, regente de farmacia, fisioterapeuta, bacteriólogos, auxiliares de laboratorio, auxiliar de enfermería, odontólogos etc) que contribuyen al error. Ejemplo: comunicación ausente o deficiente entre el equipo de trabajo (por ejemplo en entrega de turno), falta de supervisión, disponibilidad de soporte (esto se refiere a interconsulta, entre otros).
 Ambiente: referente al ambiente físico que contribuye al error. Ejemplo: deficiente iluminación, hacinamiento, clima laboral (físico), deficiencias en infraestructura  Organización y gerencia: referente a las decisiones de la gerencia que contribuyen al error. Ejemplo: políticas, recursos, carga de trabajo.  Contexto institucional: referente a las situaciones externas a la institución que contribuyen a la generación del error. Ejemplo: decisiones de EPS, demora o ausencia de autorizaciones, leyes o normatividad etc. V. ANTECEDENTES DE LA SEGURIDAD DEL PACIENTE En el mundo entero el reporte “Errar es humano” del Instituto de Medicina de los Estados Unidos es reconocido hoy cómo el documento que dio vida al movimiento mundial por la seguridad de los pacientes. En respuesta a este problema mundial, considerado como una verdadera epidemia, en 2004 la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó la antigua Alianza Mundial por la Seguridad de los pacientes, hoy Programa de Seguridad del Paciente de la OMS y conminó a los países miembros a trabajar en el tema para evitar eventos adversos prevenibles. Desde entonces son gigantescos los esfuerzos que se realizan para mejorar la seguridad de la atención y numerosas las publicaciones internacionales evidenciando el problema y entregando soluciones. Cinco años después de publicado el reporte y de haberse iniciado las acciones tendientes a disminuir el problema, paradójicamente la percepción del consumidor de la salud en ese país parecía mostrar que en vez de mejorar, se había empeorado. Esto probablemente cómo un efecto del mismo, En el 2004 la encuesta nacional hecha por la Agencia para el mejoramiento de la calidad de la atención en salud (AHRQ), la misma que fue creada por el gobierno Clinton para que apoyara económicamente todo el trabajo relacionado, evidenció que el 55% de quienes respondieron se sentían insatisfechos con la calidad de atención en salud en su país (11% más que la encuesta 4 años atrás) y de hecho, 40% creían que la calidad de atención había empeorado. Cinco años más tarde (diez años después de la publicación) un nuevo reporte de la misma agencia continua con la misma percepción y evidencia en el 2009 que uno de cada 7 pacientes hospitalizados del Medicare experimenta 1 o más Eventos Adversos y que miles de pacientes desarrollan cada año infecciones asociadas al cuidado de la salud (IACC).
¿Cuál es la incidencia de daño como consecuencia de un evento adverso en Latinoamérica? El primer estudio que en Latinoamérica evidenció el problema de la seguridad fue el estudio IBEAS. Hecho en 5 países de la región (México, Costa rica, Colombia, Perú y Argentina) evidencio que en estos países, en promedio 1 de cada 10 pacientes hospitalizados (10%) sufren al menos un daño durante su atención.7 Posteriormente el estudio de prevalencia de eventos adversos en la atención ambulatoria, AMBEAS, fue hecho en 4 países de latinoamérica y se basó en la ya demostrada capacidad de los pacientes como informantes de eventos adversos graves. En 2080 pacientes entrevistados la prevalencia de eventos adversos fue del 5.6%, 73.3% de ellos relacionados con la medicación
En el estudio IBEAS, Colombia específicamente mostró una prevalencia de eventos adversos del 13,1%, el 27.3% de los eventos se presentaron en menores de 15 años y el 27.7% se presentaron durante la realización de un procedimiento. A este punto es importante advertir que, contario a los demás países, la mayoría de hospitales participantes en el nuestro fueron hospitales acreditados Durante todos estos años ha continuado la investigación respecto de la evidencia científica de las prácticas seguras y la implementación de las prácticas recomendadas, sin embargo, podemos decir que aún hoy cada año, decenas de millones de pacientes en todo el mundo sufren daño o mueren como resultado de un cuidado médico inseguro.
Un reciente reporte de Ashish muestra que los eventos adversos debidos a errores en el cuidado médico representan la mayor fuente de morbilidad y mortalidad global (42.7 millones de eventos adversos que representan 23 millones años vida perdidos por discapacidad Desde la publicación del reporte Errar es humano, millones de dólares se han invertido en todo el mundo en investigación, en educación alrededor del tema de la seguridad de los pacientes, y en la implementación de múltiples practicas seguras, buscando disminuir, cada vez más, la posibilidad de tener eventos adversos prevenibles durante la atención médica.
Perú no ha sido ajeno a este esfuerzo. Cómo muestra de ello, en el 2005 el Sistema Único de Acreditación en salud introdujo, como requisito de entrada a las instituciones que quisieran acreditarse, la exigencia de tener un sistema de reporte de eventos adversos, lo cual llevo voluntariamente a estas instituciones a diseñar, implementar y mejorar continuamente un programa de seguridad del paciente. Posteriormente el componente de Habilitación de nuestro Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad definió como requisito mínimo a cumplir por parte de los prestadores de servicios de salud la implementación de programas de seguridad del paciente así como de diez buenas prácticas para la seguridad del paciente definidas como prioritarias. Hoy nuestro país cuenta con una Política Nacional de Seguridad del Paciente y una Guía Técnica de Buenas Prácticas, o más bien, de prácticas seguras, las cuales se recomiendan porque tienen suficiente evidencia o son recomendaciones de expertos, acerca de que incrementan la seguridad de la atención y por ende del paciente. Para un mejor entendimiento de estas prácticas, por parte quienes conformamos el sector salud, a cada una de ellas se le elaboró un paquete educativo que instruye al lector sobre cómo implementar la práctica en su lugar de trabajo y evaluar su impacto. Continuando con el propósito de mejorar la seguridad del paciente en nuestras instituciones, más
instituciones pasamos de
recomendación estatal de trabajar en seguridad del paciente, a la obligatoriedad de tener una estructura exclusivamente dedicada a la seguridad del paciente, de tener una Política de Seguridad, un Programa de Seguridad del Paciente y de definir procesos institucionales asistenciales seguros, tal como lo dicta nuestra reciente resolución 2003 de 2014.
VI. POLITICA NACIONAL DE SEGURIDAD DEL PACIENTE Para la Organización: 1. La Alta Dirección en los Establecimientos de Salud debe mejorar la calidad, fortalecer la vigilancia la seguridad de las prestaciones y lograr el compromiso de los trabajadores de la institución con la gestión de riesgos. Objetivos:  Impulsar políticas de salud basadas en las mejores prácticas de atención.
 Promover la participación de los usuarios en la prevención de los eventos adversos.  Promover el desarrollo de la investigación en el campo de la seguridad del paciente.  Desarrollar una adecuada gestión de riesgos basado en el análisis de los procesos.
2. Los trabajadores de Salud deben brindar atención sanitaria con énfasis en el equilibrio riesgo-beneficio para el paciente y mejorar la seguridad de la atención percibida por el usuario. Objetivos:  Implementar mecanismos para la identificación, registro y reporte de la ocurrencia de eventos adversos.  Mejorar la seguridad de los pacientes atendidos en los establecimientos de salud y servicios médicos de apoyo.
3. Los Establecimientos de Salud y Servicios Médicos de Apoyo deben implementar
constituyéndose en Organizaciones Altamente Confiables. Objetivos:  Evaluar las tecnologías sanitarias como soporte a las decisiones clínicas y administrativas.  Mejorar la gestión clínica en los establecimientos de salud. 4. La Autoridad Sanitaria Nacional y Regional, debe garantizar las condiciones de calidad y seguridad del entorno donde se otorgan las prestaciones en el proceso de atención de salud. Objetivos:  Acreditar y auditar la calidad de atención en los establecimientos de salud y servicios médicos de apoyo.  Constituir una Alianzas Interinstitucionales.
5. Las Instituciones instituciones educativas dedicadas a la enseñanza superior y la investigación deben capacitar en seguridad del paciente Objetivos  Implementar programas de formación sanitaria de pre y post grado en Seguridad del Paciente.
COMPONENTES DE GESTION Gestión Operativa de la Estrategia Tiene como objetivo el fortalecer el liderazgo de las personas para lograr involucramiento y motivación con un compromiso visible de los líderes. Para el fortalecimiento del liderazgo se definen cinco pasos: Paso 1: Promover una cultura de seguridad del paciente Paso 2: Insertar la gestión de riesgos en la organización Paso 3: Promover la identificación, registro y reporte de eventos Adversos. Paso 4: Involucrar a pacientes y familiares para una atención Segura. Paso 5: Aprendizaje colectivo de los errores Gestión de Riesgos Tiene como objetivo la identificación, valoración, análisis y gestión de todo tipo de riesgos: clínicos y administrativos, en la organización. Las herramientas que se proponen para lograr este objetivo son:  Análisis Proactivo  Análisis de Modo de Fallos y sus Efectos (AMFE)  Análisis de Barreras  Matriz de Riesgos  Análisis Reactivo  .Análisis de Causa Raíz (ACR)  Gestión de la Información Tiene como objetivo conocer Qué? Como? A quién? y Cuando informar?, y poder hacerlo de forma clara y sencilla. Se recomienda el uso de: Portal Web sobre Seguridad del Paciente  Alertas en Seguridad del Paciente  Análisis de Casuística en eventos adversos MODULO VIII
 Resultados del sistema de registro y reporte de eventos adversos
ORGANIZACIÓN Cultura de Seguridad del Paciente Tiene como objetivo que una organización tome conciencia de la seguridad en salud; se registre y reporte los errores para de esta manera contribuir a la mejora. Se debe implementar Sistemas Abiertos en los cuales:
Participación Tiene como objetivo involucrar a los pacientes y al público en el desarrollo de servicios más seguros con una participación activa en el proceso de atención. La herramienta que se propone para lograr este objetivo es: el programa HABLE, que a continuación se cita:
PROGRAMA “HABLE” Ayude a prevenir errores en el cuidado recibido:
Hable si tiene preguntas o preocupaciones, y si no entiende vuelva a preguntar. Es su organismo y tiene derecho a saber.  Su salud es demasiado importante como para preocuparse y sentirse avergonzado de no entender algo que su médico, la enfermera u otro profesional de la salud le dice.
 No tenga miedo de preguntar sobre la seguridad. Si va a someterse a una cirugía, por ejemplo, solicite al médico que le marque el área que se va a operar, de manera que no haya confusión en la sala de operaciones.  No tenga miedo de decirle a la enfermera o al médico si usted cree que va a recibir el medicamento inapropiado.  No dude informarle al profesional de la salud si usted cree que él o ella lo ha confundido con otro paciente.
de que está recibiendo los tratamientos y medicamentos apropiados de
parte del profesional de la salud adecuado. Ponga atención al servicio que está recibiendo no asuma nada.  Infórmele a su enfermera o a su médico si algo le parece que no está del todo bien.  Aspire a los trabajadores de la salud se presenten cuando entren a su habitación y observe sus chapas de identificación. Una nueva madre, por ejemplo debe saber a quién le está entregando su bebé. Si no está seguro pregunte.  Observe si quiénes lo atienden se han lavado las manos. Lavarse las manos es la manera más importante de prevenir la diseminación de infecciones. No tenga miedo de recordarle gentilmente a su médico o enfermera hacerlo.  Sepa a qué horas del día usted recibe normalmente sus medicamentos.
De no ser así, llame la atención de su enfermera o médico.  Asegúrese de que su enfermera o médico confirme su identidad, es decir, que revise su rótulo en la muñeca y le pregunte su nombre antes de que él o ella administre un medicamento o un tratamiento.
Busque la información y edúquese respecto a su diagnóstico, las pruebas médicas a las cuales se está sometiendo y su programa de tratamientos.  Pregunte a su médico sobre el entrenamiento especializado o la experiencia que lo califica a él o a ella para manejar su enfermedad (y asegúrese de hacer la misma pregunta a aquellos médicos a quiénes lo refieran).  Consiga información sobre su condición física. Buenas fuentes incluyen su médico, su biblioteca, portales de Internet autorizados y grupos de apoyo.
 Escriba aquellos datos importantes que su médico le mencione, de manera que posteriormente pueda buscar mayor información al respecto. Y pregúntele a su médico si él o ella tiene alguna información escrita que le pueda servir.  Lea a fondo todas las formas médicas y asegúrese de entenderlas antes de firmar cualquier cosa. Si no entiende, pida a su médico o a su enfermera que se los explique.  Asegúrese de familiarizarse con el manejo de cualquier equipo que se utilice para su cuidado. Si va a utilizar oxígeno en casa, no fume ni permita que nadie fume cerca de usted mientras se está utilizando el oxígeno.
Logre que un miembro de su familia o a un amigo de confianza que actúe como su representante suyo.  Su representante puede hacer preguntas que a usted no se le podrían ocurrir cuando usted se encuentra bajo estrés.  Pídale a esta persona que le acompañe, incluso toda la noche cuando le hospitalicen. Usted podrá descansar más cómodamente y su representante le podrá ayudar a asegurarse de que reciba los medicamentos y tratamientos apropiados.  Su representante también podrá ayudarle a recordar las respuestas a las preguntas que usted haya hecho y a pronunciarse por usted, en caso de que usted no pueda.  Asegúrese de que esta persona conozca sus preferencias respecto a cuidados médicos y su voluntad con respecto a técnicas de resucitación y de apoyo vital.  Revise la aceptación de tratamientos con su representante antes de firmarlos y asegúrese de que ustedes dos entiendan exactamente a que están conviniendo.  Haga que su representante entienda el tipo de cuidados que usted necesitará cuando llegue a su casa. Su representante debe saber qué buscar si su estado empeora y a quien llamar para pedir auxilio.
Edúquese respecto a los medicamentos que usted está tomando y porqué los toma. Los errores de medicación constituyen la equivocación más común en el ámbito de los cuidados de la salud.
 Pregunte sobre el propósito de los medicamentos y solicite información escrita al respecto, incluyendo la marca y los nombres genéricos. También pregunte sobre los efectos secundarios de los medicamentos.  Si usted no reconoce un medicamento, verifique que sea para usted. Pregunte sobre medicamentos orales antes de tomarlos y lea el contenido de las bolsas de fluídos intravenosos (IV). Si no está lo suficientemente bien para hacer esto, pida a su representante que lo haga.  Si se le suministra una solución intravenosa, pregunte a la enfermera cuanto tiempo tardará el líquido en “acabarse”. Menciónele a la enfermera si la solución no está goteando apropiadamente (si está fluyendo demasiado rápido o demasiado lento)  Siempre que vaya a recibir un nuevo medicamento, menciónele a los médicos y a las enfermeras sus alergias o las reacciones adversas que haya tenido en el pasado contra ciertos medicamentos.  Si está tomando múltiples medicamentos, pregúntele al médico o al farmaceuta si es seguro poder combinarlos. Eso también es válido para las vitaminas, los suplementos herbales y drogas que no requieren de prescripción.  Asegúrese de poder leer la letra a mano de cualquier prescripción escrita por su médico. Si no la puede leer, es posible que el farmaceuta tampoco pueda DE PRESTACION Aprendizaje Colectivo Tiene como objetivo el aprendizaje y el compartir lecciones de seguridad: Las técnicas y herramientas que se proponen para lograr estos objetivos son:  Análisis Causa – Raíz  Brainstorming: Lluvia de Ideas  Brainwriting: Lluvia de ideas escrita y anónima  Grupo Nominal  De los 5 Por qué?  Diagrama Causa – Efecto (Diagrama de Ishikawa o Espina de Pescado)
Prevención Tiene como objetivo lograr un Aprendizaje Activo, es decir trasladar las lecciones y cambios e incorporarlos en los procesos y sistemas de los servicios de salud.
Las pautas que se proponen para lograr estos objetivos son:  Rondas de Seguridad del Paciente (Anexo Nº 2)  Sesiones Breves de Seguridad (Anexo Nº 3)  Alertas en Seguridad del Paciente  Buenas Prácticas de Atención  Buenas Prácticas de Prescripcióna  Supervisión del Personal Asistencial
RESPONSABILIDADES Nivel Nacional: Dirección de Calidad en Salud a. Determinar los principios, normas, metodologías y procesos para la mejora de la Seguridad del Paciente en los ámbitos sectorial e institucional. b. Definir los indicadores y estándares para la evaluación de la seguridad de la atención de salud en los servicios y controlar su cumplimiento. c. Conocer los resultados de la evaluación periódica de la seguridad de la atención de salud a los usuarios. d. Establecer los mecanismos para la su difusión y cumplimiento de las normas de seguridad del paciente. e. Brindar asistencia técnica para el mejoramiento continuo de la seguridad en los procesos sanitarios, que se ejecutan en los servicios de salud a nivel sectorial. f. Establecer las disposiciones para el desarrollo de investigaciones operativas que permitan el mejoramiento de las intervenciones sanitarias. g. Participar en la evaluación de la aplicación de los fondos destinados al financiamiento de intervenciones sanitarias en el marco de la Seguridad del Paciente. Nivel Regional: Dirección Regional de Salud a. Difundir las políticas para la seguridad del paciente en los niveles gerenciales de la Dirección Regional de Salud y Direcciones de Red o Direcciones según subsectores. b. Brindar asistencia técnica a los equipos de gestión de calidad de las Direcciones de Red de Salud y Direcciones de los otros subsectores, en las diferentes estrategias, métodos e instrumentos para mejora de la Seguridad del Paciente.
c. Monitorear, supervisar y evaluar los planes de seguridad del paciente incluidos en el Plan Operativo Institucional de la Direcciones de Red y Direcciones de los otros subsectores. d. Fomentar la elaboración de proyectos de mejora continua de la calidad en seguridad del paciente. e. Fomentar estudios de investigación referidos a la seguridad de la atención de salud. f. Consolidar y evaluar la información sobre la implementación de las intervenciones sanitarias para la seguridad del paciente de su jurisdicción. g. Fomentar la implementación de propuestas de intervención en base a los resultados de la evaluación de la seguridad de los procesos en los servicios de salud.
Nivel Local según corresponda. Redes/ Microrredes de Salud MINSA a. Implementar la normativa vigente para la Seguridad del Paciente en el ámbito de su responsabilidad. b. Propiciar la conformación de equipos de mejora de la seguridad del paciente en el establecimiento según corresponda. c. Brindar asistencia técnica a los niveles locales según corresponda para la mejora de la seguridad del paciente. d. Brindar asesoría técnica para la elaboración e implementación de proyectos de mejora continua de la seguridad de la atención. e. Monitorear y evaluar los estándares e indicadores de seguridad del paciente. f. Difundir, supervisar y evaluar el cumplimiento de las normas para la seguridad del paciente en los servicios de salud. g. Informar de los resultados y avances en seguridad del paciente en el ámbito de su responsabilidad al nivel inmediato superior y otras autoridades. Establecimientos de Salud y Servicios Médicos de Apoyo a. Implementar la normativa vigente de Seguridad del Paciente en el establecimiento. b. Propiciar la conformación de equipos de mejora en el establecimiento según corresponda.
c. Monitorear y evaluar estándares e indicadores de seguridad del paciente en el establecimiento. d. Difundir, supervisar y evaluar el cumplimiento de la normativa en seguridad del paciente. e. Diseñar e implementar planes de mejoramiento continuo para mejorar la seguridad del paciente en la institución. f. Establecer y gestionar mecanismos de involucramiento del usuario. g. Informar los resultados y avances en seguridad del paciente en el ámbito de su responsabilidad al nivel inmediato superior y otras autoridades.
RONDAS DE SEGURIDAD Definición Practica recomendada para incrementar la seguridad de todos aquellos servicios clínicos y no clínicos relacionados con el cuidado de los pacientes. Consiste en una visita planificada del personal ejecutivo relacionado con el área, para establecer una interacción directa con el personal y los pacientes, cuidando en todo momento de guardar una actitud educativa.
Finalidad Movilizar la factibilidad política en la implementación de las prácticas seguras
Objetivo General Fortalecer la cultura por la seguridad del paciente
Objetivos Específicos  Identificar la ocurrencia de prácticas inseguras en servicio  Educar in situ al personal  Tomar contacto con los pacientes para identificar aspectos relacionados con la Seguridad de su atención  Crear compromisos para mejorar la seguridad del paciente
 Elaborar Plan y cronograma de Rondas de Seguridad (seleccionando las áreas según riesgos mayores identificados)  Aprobación del Plan por la Dirección General o Ejecutiva  Comunicación escrita de la Dirección a las Unidades involucradas sobre realización de las Rondas de seguridad, para conocimiento, involucramiento y elaboración de informe.  El equipo que realiza las Rondas de Seguridad debe estar conformado de la siguiente manera:  Director General o Director Ejecutivo  Jefe de la Unidad de Gestión de la Calidad  Jefe de la Unidad de Epidemiología  Jefa del Departamento de Enfermería  Personal designado por la Institución  Las Rondas de Seguridad deben realizarse en horario diferente a la visita médica, se sugiere que tengan una periodicidad de 15 días y deben tener un promedio de duración de una hora.  La evaluación será fundamentalmente de observación y entrevista.  Las observaciones de la Ronda de Seguridad deben estar centradas en:  La evaluación de prácticas inseguras en la atención del paciente o Identificación correcta de pacientes quirúrgicos así como exámenes auxiliares, diagnósticos por imágenes, etc. o historia clínica actualizada, ordenada y legible (revisar calidad de la prescripción)  Disposición de los medicamentos (almacenamiento, orden, rotulación, fecha de vencimiento, etc.)  Disposición de residuos hospitalarios  Medidas de Bioseguridad o Higiene de manos  Identificación de otros riesgos de daño sobre el paciente  Se entrevistara tanto personal de salud como a los pacientes y sus familiares.  Las observaciones se consignan en Acta.  Cada Ronda de seguridad debe informarse a la Dirección, adjuntando el Acta y enviando copia a las Unidades involucradas para cumplimiento de las recomendaciones.  Considerar la felicitación por escrito al personal que realiza prácticas seguras.
Recomendaciones  La asistencia en masa de varios ejecutivos a un servicio genera temor en el personal que allí labora y esto evidentemente se aleja del objetivo de la ronda. El temor en el personal dificulta la comunicación e impide un ambiente educativo, de mejoramiento y sinceridad.  Cuando muchas personas llegan a un servicio al mismo tiempo usualmente ocupan a múltiples personas a la vez y se puede decir que “se para” la atención de los pacientes por atender a los ejecutivos. Con esto se aleja a los trabajadores del cuidado de los pacientes que es realmente lo que más se debe preservar.  Los pacientes y sus familias pueden pensar que la razón para que tantos directivos vayan en masa a un servicio es porque allí algo malo está sucediendo y se puede generar desconfianza entre los pacientes y sus familiares.  La verificación del cumplimiento de las condiciones de calidad de un servicio no puede ser algo coyuntural y esporádico en el tiempo. Por el contrario, debe ser algo, deliberado, programado y continuo.
SESIONES BREVES DE SEGURIDAD DEL PACIENTE Finalidad Las Sesiones Breves de Seguridad constituyen una herramienta que ha probado ser útil para generar conciencia acerca de asuntos de seguridad, fomentar ambientes en los que se comparte información sin represalias e integrar información teórica con respecto a asuntos de seguridad con el día a día de la institución. ¿Quienes participan? Contrario a lo que ocurre con las rondas de seguridad, los líderes senior no participan directamente en éstas, pero lo hacen de manera indirecta delegando su autoridad en otros miembros del personal asistencial. ¿Donde se realizan? Se llevan a cabo en las unidades asistenciales: pisos, unidades de cuidado intensivo, farmacia, laboratorio, radiología, etc. ¿En qué consisten? Consisten en reunir al personal del servicio durante cinco minutos, entre tres veces por semana y dos veces diarias (principio y final de turno), para discutir cualquier
tema relacionado con seguridad, entre ellos las condiciones inseguras en cuanto al uso de medicamentos, caídas, equipos e instrumentos. También pueden utilizarse antes de comenzar procedimientos menores, como punción lumbar, artrocentesis, transfusión de sangre o una venoclisis, para garantizar que el protocolo es claro y conocido por todos y que están todos los elementos necesarios en el momento y lugar que se requiere. El personal debe entender que el propósito de esta actividad es generar conciencia acerca de asuntos de seguridad, nunca criticar el desempeño de los individuos, ni mucho menos detectar fallas para imponer sanciones. Debe garantizarse que la información que se está compartiendo no se grabará ni se usará de manera punitiva. Debe igualmente estimularse la participación de todos los asistentes mediante preguntas abiertas, si no hay contribuciones espontáneas.
VII. IMPLEMENTACION DEL PROGRAMA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE Ejes conductores del programa de Seguridad del Paciente  Apoyo de la alta dirección Es fundamental porque implica el involucramiento en la seguridad de la Junta directiva y la Gerencia. Sin este apoyo, no se pueden iniciar las acciones que redundarán en el rediseño e implementación de los procesos y procedimientos institucionales. Como resultado de este apoyo, la seguridad es una prioridad gerencial, se convierte en un pre-requisito en el diseño de los procesos y se materializa en una política de seguridad del paciente, la Gerencia asigna un presupuesto económico para las actividades de seguridad, se conforma un equipo líder de seguridad, se da entrenamiento a los líderes en los aspectos de seguridad del paciente, se capacita continuamente a los colaboradores en las prácticas seguras recomendadas y se implementan las acciones de mejora. Análisis y gestión de riesgos; a. Análisis de modo y efecto de falla- AMEF La gestión del riesgo identifica y aprovecha oportunidades para mejorar el desempeño y emprender acciones para evitar o reducir las oportunidades de que algo salga mal. La alta dirección de una institución expresa su compromiso permanente de trabajo con la seguridad de sus prácticas clínicas a través de unas
actividades de gestión de riesgos. Tendientes a analizar los riesgos inherentes a la eficiencia de las operaciones en las actividades de sus procesos y de sus puestos de trabajo para prevenir eventos adversos. Una potencial falla de un proceso se define como la manera en que el proceso pudiera fallar en cubrir sus requerimientos. Se describe en términos de lo que los clientes internos y externos pueden notar o experimentar. El AMEF es una metodología que se utiliza para gestionar el riesgo de una potencial falla. Describe un grupo sistematizado de actividades que pretende reconocer y evaluar la falla potencial del proceso y sus efectos, e identificar las acciones que puedan eliminar o reducir la posibilidad de su ocurrencia. Por lo tanto, el AMEF completo y bien hecho, debe ser una acción antes del evento y no un ejercicio posterior a los hechos Para elaborar un AMEF Se hace una lista de todas las posibles causas de falla asignables a cada modo de falla potencial y se tiene en cuenta:  Su ocurrencia: Qué tan frecuentemente se proyecta que ocurra la causa o el mecanismo de falla específico. Se estima la posibilidad de ocurrencia en una escala de 1 a 10.  Su Severidad: Es una evaluación de la seriedad del efecto del modo de falla potencial en el cliente.  Controles actuales del proceso: Se describen los controles que previenen que en cierto grado ocurra el modo de falla o que detectan el modo de falla que se presentará.  Detección: Evalúan la probabilidad de que los controles de proceso que se proponen detecten una causa potencial o el modo de falla subsecuente. Se usa una escala de 1 a 10. Si bien un AMEF debe tener un responsable de la preparación, debe también basarse en el esfuerzo de un equipo de expertos; en diseño, manufactura, en materiales, en servicio, en calidad, los proveedores y líderes del área responsable. Para efectos de un mejor entendimiento se ilustra el AMEF del proceso de toma de muestras dentro de un laboratorio clínico.
Definición de privilegios o credenciales La definición por parte de la Gerencia de la organización de los privilegios de los profesionales de la salud, en especial de los quirúrgicos, es componente fundamental de la seguridad del paciente. Parte del principio de que los procedimientos deben ser hechos por aquellos que tienen las competencias, habilidades y experticia para hacerlo bien a la primera vez, con lo cual se disminuye la probabilidad de que aparezcan eventos adversos. En este sentido, es importante anotar que la sola certificación o diploma universitario no es sinónimo de tener los privilegios. Aquí cobra importancia fundamental aquel dicho que reza que “la práctica hace al maestro”. Por lo tanto, la gerencia o en su defecto, un comité de privilegios, debe asignarlos a cada uno de los profesionales quirúrgicos en los procedimientos relacionados, basado en su entrenamiento, su actualización constante, y especialmente, a través de la verificación de que dicho profesional ha realizado un número determinado del procedimiento específico que lo vuelven idóneo para su realización. Adherencia a guías de práctica clínica Es sabido que la práctica médica excesivamente basada en decisiones individuales y en la improvisación, reduce la calidad asistencial y es peligrosa para los pacientes. La guía de práctica clínica es la estandarización en forma cronológica y sistemática del proceso de atención del paciente, durante su estadía en la organización. Tiene el objetivo de proporcionar información para la toma de decisiones en intervenciones de salud. Su elaboración reduce la variabilidad de la práctica médica con lo cual mejora la calidad de la atención asistencial y se disminuye la probabilidad de aparición de eventos adversos. La guía considera no solo el estado del arte científico para el diagnóstico y tratamiento correctos de las patologías, sino que además incluye las guías de procedimientos de enfermería y de instrumentación quirúrgica. Para el diseño y desarrollo de las guías de práctica clínica la organización debe tener en cuenta las patologías más frecuentes en cada servicio Las guías de práctica clínica deben estar disponibles en los servicios para fácil consulta por los profesionales. Por ello, una actividad clínica tan importante como lo es el diseño de la guía, es la verificación de su adherencia en la
implementación. En ese propósito, debido a que frecuentemente las guías de práctica clínica son documentos voluminosos que pocos consultan, una estrategia que ha demostrado efectividad es convertirlas en listas de chequeo. De esta manera, una guía de manejo de decenas de páginas, se convierte en solo una, con algunos ítems, que es fácilmente verificable. En esta lista de chequeo se deben incluir aquellos ítems que los profesionales catalogan como infaltables en la guía.
Educación en Seguridad del paciente La educación continua en todos los aspectos relacionados con la seguridad del paciente es fundamental en la creación de cultura. Entre las actividades educativas que se pueden realizar diariamente están:  Las sesiones breves de seguridad. Se presentan cuando el líder del equipo o cualquier otro integrante aprovecha que el equipo se encuentra reunido, por ejemplo, en una entrega de turno, en un comité, en una revista diaria, etc para suministrar información relacionada con una práctica segura. Ejemplo, se recuerdan los cinco momentos del lavado de manos, o la manera correcta de identificar un paciente, o la manera correcta de comunicarse con otro profesional de la salud alrededor de las órdenes médicas, etc.  Folletos. Son documentos ilustrados que se entregan a los colaboradores y a los servicios con alguna periodicidad, y que tienen como fin recordar el carácter prioritario que en la institución se le da a la seguridad de los pacientes. Recuerda al lector sobre las prácticas seguras, los tips de seguridad, y los actos inseguros.
Actividades institucionales del Programa de Seguridad del Paciente  Prevención y control de infecciones asociadas al cuidado de la salud. Es hoy aceptado en la literatura médica mundial que las infecciones adquiridas en el hospital, antiguamente denominadas “nosocomiales”, han sido y son, de lejos, la complicación más común que afecta a los pacientes hospitalizados; estando en mayor riesgo aquellos internados en las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI)14-19. Con el advenimiento del movimiento global por la seguridad de los pacientes, en la última década a MODULO VIII
estas infecciones se les denomina ahora como “asociadas al cuidado de la salud”, término el cual sugiere de alguna manera, que no son en sí mismas complicaciones de la enfermedad del paciente, sino inducidas por el cuidado inseguro que reciben los pacientes. La literatura internacional considera mayormente que infecciones como la del torrente sanguíneo, asociada a la colocación de catéter central, (bacteriemia asociada a catéter), la neumonía asociada a la ventilación mecánica y la infección urinaria asociada a sonda vesical, son eventos adversos; susceptibles de ser
relacionadas con el cuidado del paciente mismo y de los dispositivos insertados en él. Por esta razón, en algunos países desarrollados, una vez se presenta alguno de ellas, sola o en combinación con otra, su tratamiento específico no es cubierto por el organismo asegurador, práctica que dicho sea de paso, se ha ido diseminando peligrosamente a los países en transición como el nuestro. Evitar por lo tanto la aparición de estas infecciones en los pacientes representa en un reto mayor para los directores de clínicas y hospitales, no solo por la gestión clínica en sí, sino también, por la salud financiera de la organización. En el propósito de prevención, un factor fundamental es preguntarse si realmente el paciente necesita el dispositivo (catéter sanguíneo, sonda vesical o tubo oro traqueal). Por ser de importancia manifiesta, para este tema se desarrolla un paquete instruccional específico, por lo cual, no se profundizará al respecto en este.  Gestión segura del uso de medicamentos. Los errores en el uso de medicamentos son uno de los de mayor ocurrencia en la atención en salud. Ellos pueden suceder en cualquier paso de la cadena logística; bien sea desde la selección del medicamento hasta su administración al paciente. Aunque afortunadamente no todos ellos terminan en eventos adversos (solo en 6% al 10% de todos los pacientes hospitalizados), preocupan grandemente al sistema de atención en salud, pues atenderlos tiene muy alto costo. Recientes publicaciones provenientes de los Estados Unidos reportan que al menos 3.5 billones de dólares, como costo médico extra por año, se gastan en ese país para atender estos eventos adverso. Algunas prácticas como la orden médica hecha por MODULO VIII
computador y la identificación y gestión adicional de aquellos de alto riesgo (medicamentos de control y LASA (que se parecen a.o suenan como) han disminuido su frecuencia. El uso de medicamentos en los pacientes conlleva diferentes riesgos entre los cuales se puede presentar su incorrecta administración, bien sea porque hay error en la dosis o en el medicamento mismo, el uso de soluciones concentradas directamente en los pacientes, contaminación de mezclas intravenosas, técnica no aséptica al administrar un medicamento a un paciente y la ausencia de conciliación medicamentosa. Implementar barreras para evitar estos eventos es de vital importancia, más si tenemos en cuenta que a futuro seguramente el riesgo de que estos eventos se presenten aumentará como producto del desarrollo de nuevos medicamentos, del descubrimiento de nuevos usos de los medicamentos ya existentes, del envejecimiento de la población, del incremento en el uso de medicamentos para la prevención de enfermedades y del incremento en el cubrimiento por los aseguradores de los medicamentos prescritos. Esta perspectiva obliga a las instituciones a fortalecer estas actividades. Que al igual que en lo relacionado con la prevención y el control de las infecciones, es motivo de un paquete instruccional específico. Conciliación medicamentosa. Frecuentemente cuando los pacientes son admitidos en un hospital reciben nuevas medicaciones o les cambian las que previamente venían recibiendo, de tal manera que se les instaura un nuevo tratamiento. En este proceso, en cualquier momento pueden suceder errores, entre los cuales se incluyen omisiones,
duplicaciones,
medicamentosas entre los medicamentos previos y los nuevos. Para evitar estos
medicamentosa. Esta consiste en comparar los medicamentos previos que recibía el paciente con los actuales y definir cuales va a seguir recibiendo a futuro. En teoría este proceso debe hacerse al ingreso del paciente, en su traslado de un servicio a otro, o al momento de su egreso. Gestión segura de la tecnología biomédica
En la atención en salud, en todo momento utilizamos dispositivos médicos y con alguna frecuencia se presentan incidentes o eventos adversos asociados a su uso (EAUDM). Una adecuada gestión tecnológica inicia con la creación del Comité de gestión de tecnología, el cual se encarga de asesorar y recomendar a la Gerencia, la mejor, entre múltiples opciones, de la tecnología que se busca. Es recomendable que de comité hagan parte activa quien compra en la institución, el ingeniero biomédico y el director del Programa de Seguridad del paciente. Una vez definido el tipo de equipo que se requiere el ingeniero biomédico debe realizar la investigación; para por lo menos 3 proveedores potenciales; sobre: alertas previas del equipo emitidas por ECRI, FDA, etc. por eventos adversos publicados con ese equipo, al igual que la conectividad de esa tecnología con la existente, la experiencia de otras instituciones con ese equipo, la experiencia del proveedor, experiencia de la institución con el proveedor (si se tiene), la experiencia con los mantenimientos correctivos y preventivos del potencial proveedor, servicio post venta, precio, y condiciones de pago. La decisión se tomará después de una amplia discusión donde se escuche a todos los asistentes, se respondan las preguntas a que haya lugar y se haga consenso sobre la mejor opción. En esta decisión, no siempre el dispositivo seleccionado será el más barato. Una vez el equipo esté en el sitio definido y antes de ponerlo en funcionamiento regular se debe proceder a la capacitación de los usadores finales en su adecuado funcionamiento asegurando que ningún futuro usador se quede sin la misma. Implementación de las metas globales de seguridad del paciente La institución debe trabajar en el día a día hacia la obtención de las metas de seguridad; mejorar la identificación del paciente, mejorar la efectividad de la comunicación entre las personas que atienden y cuidan a los pacientes, mejorar la seguridad al utilizar medicamentos de alta alerta o riesgo, asegurar la cirugía correcta, al paciente correcto y en el sitio (órgano o lado) correcto, reducir el riesgo de infecciones asociadas a la atención y reducir el riesgo de daños al paciente por caídas. Cada una de ellas es motivo de un paquete instruccional específico. La identificación del paciente debe considerar los adultos con y sin documento de identidad, los recién nacidos y menores de edad sin número de identificación. Los errores en la comunicación interpersonal MODULO VIII
y con el paciente son el factor contribuyente más frecuentemente observado cuando se analizan los eventos adversos sucedidos. Para disminuir esta frecuencia en la institución se deben implementar diferentes estrategias entre las cuales estandarizar las abreviaturas. Las acciones que la institución debe realizar para disminuir al mínimo posible y ojalá evitar los eventos adversos asociados al uso de medicamentos, incluyen estrategias desde la selección, la compra, la recepción, el almacenamiento, la dispensación, la prescripción y la administración del medicamento, así como la identificación extra de los medicamentos de alto riesgo. El aseguramiento de la cirugía correcta, en el paciente correcto y en el sitio correcto, debe iniciar desde el momento mismo en que se programa el procedimiento y el médico lo consigna en la historia clínica, siguiendo los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la alianza mundial para la seguridad de los pacientes expuestos en la lista de chequeo de cirugía segura. Para prevenir, detectar y controlar adecuadamente las infecciones, la institución debe desarrollar diferentes estrategias que incluyen el desarrollo e implementación de una guía de profilaxis quirúrgica antibiótica a la cual se le vigile su cumplimiento, realizar campañas institucionales de lavado de manos en los cinco momentos sugeridos por la OMS, hacer vigilancia activa del lavado higiénico de las manos, centralizar en el profesional más competente el uso de antibióticos de máxima potencia, definir las recomendaciones de precaución para el manejo de pacientes aislados y hacer vigilancia a su cumplimiento. La institución debe implementar en su interior un programa institucional para prevenir que se presenten caídas de pacientes. Para ello debe identificar al paciente con riesgo de caída con un adhesivo de color en manilla de identificación, educar a pacientes, familiares y acompañantes sobre el riesgo y la necesidad de informar al personal del servicio cuando el paciente se va a quedar solo o desea levantarse al baño, realizar una adecuada señalización de toda la infraestructura física sobre los posibles riesgos de caída, en las escaleras, en los desniveles, en los espacios vacíos, etc., adecuar la instalación física (baños, pasillos, piso de las habitaciones) con los requerimientos necesarios: soportes en los baños, tanto en el área de sanitario como en la ducha, colocación de bandas antideslizantes en todos los baños, MODULO VIII
colocación de piso totalmente antideslizante, adecuar las camas de los pacientes manteniéndolas en el nivel de altura más bajo posible, colocándole barreras de espuma que bloqueen los espacios de las barandas, retirando las escalerillas que supuestamente facilitan la subida del paciente a la cama, pero que en ocasiones son las causantes de las caídas, adecuando las sillas de rueda y camillas para el transporte de pacientes colocándoles un cinturón de seguridad manteniendo arriba las barandas de las camillas. Involucramiento del paciente y la familia en su seguridad Conscientes de que un paciente más comprometido con su salud es un paciente que ayuda a prevenir eventos adversos, la organización debe estimularlos, a sus familiares y sus acompañantes para que comuniquenl o pregunten sobre cualquier inquietud o preocupación que tengan con respecto a la seguridad del cuidado que reciben o que van a recibir. Para tal efecto, se pueden desarrollar unos folletos ilustrativos sobre el papel activo que cada paciente en la consulta externa, en que va a ser hospitalizado, o en la que va a ser intervenido quirúrgicamente, debe desempeñar buscando ayudar al personal de salud a que le entregue un cuidado más seguro. En el caso de pacientes intervenidos quirúrgicamente de manera ambulatoria, la institución le puede hacer entrega de un folleto recordatorio de las preguntas sobre los aspectos más importantes que el paciente y su familia deben conocer para tener un adecuado manejo post-quirúrgico en casa. De igual manera, para una gran cantidad de procedimientos quirúrgicos es recomendable entregar al paciente, por escrito, las recomendaciones sobre los cuidados que debe tener con las actividades del quehacer diario: bañarse, caminar, alimentación, actividad física, actividad sexual, manejo de drenes, prótesis, cita de control, etc. Los pacientes y su familia acompañante son también involucrados en su autocuidado y seguridad al momento de las rondas de seguridad. Cuando la misma se realiza, se indaga al paciente sobre cómo le ha parecido la seguridad de su atención y qué aspectos concernientes a la seguridad han notado ellos que se pueden implementar o que ya lo están pero se pueden mejorar. Mecanismos de reporte de eventos adversos El reporte institucional de incidentes y eventos adversos es una herramienta fundamental para el aprendizaje institucional y la prevención futura de nuevos MODULO VIII
eventos. Saber qué pasó, permitirá conocer las fallas institucionales y los errores humanos ocurridos para establecer acciones de mejora. Sin embargo, a pesar de este claro beneficio, múltiples publicaciones muestran que aproximadamente solo se reporta el 6% de los eventos adversos que en realidad suceden. El miedo a las represalias de orden laboral o jurídico que puedan tener, o a quedar en evidencia en público como aquellos que cometen los
administrativas, figuran entre otras como las probables causas del no reporte de los profesionales de la salud, en especial de los médicos. Estudiando las causas de no reporte, en 2002 Shekelle encontró que los médicos son más renuentes que las enfermeras a reportar eventos, incluso en casos de violación de protocolos claramente establecidos, y que una de las razones para el no reporte, es que los médicos no están de acuerdo con los criterios con los cuales la calidad es medida. Otras barreras de los médicos para el reporte encontradas en el estudio fueron la falta de retroalimentación sobre la acción tomada (57.7%), las limitaciones de la forma de reporte (muy larga 54.2%), que no consideran necesario reportar cosas triviales (51.2%), que se olvidan de reportar por estar muy ocupados (47.3%) o simplemente, no creen que reportar sea su responsabilidad (37.9%). Por todo lo anterior, generar una cultura de reporte que favorezca la disminución de los eventos adversos, es reto importante para los Directores de Programas de Seguridad del paciente. Las siguientes características son aquellas que debe tener todo reporte efectivo de incidentes, complicaciones y eventos adversos.  Que promueva el auto-reporte voluntario: La recomendación de autoreporte voluntario tiene como fundamento la premisa de que es primariamente quien hace las cosas, quien en algún momento de su labor detecta sus errores y por lo tanto debe reportar lo sucedido. Aunque parece una acción obvia, no sucede así en la realidad por razón del miedo al castigo, aún en instituciones con una conocida cultura de seguridad. No es infrecuente en la práctica diaria saber de instituciones que iniciaron sus programas de reporte de eventos adversos aferrados a la recomendación de la literatura de “auto-reporte voluntario” y meses después, aún no tienen el primer evento reportado. El auto-reporte voluntario toma su verdadero MODULO VIII
lugar cuando los colaboradores sienten que en la institución el equivocarse no da lugar a un castigo, sino por el contrario, a una acción educativa que facilite la prevención de la recurrencia del mismo evento en el futuro. Esto toma un tiempo considerable y sucede cuando la institución ha desarrollado una cultura de seguridad importante, por lo tanto, solo el trabajo continuo en la creación de una cultura educativa no punitiva llevará a que el personal auto-reporte sus errores y eventos en los cuales se ha visto involucrado  Que sea anónimo: Esperar que solo haya auto-reportes voluntarios priva a la organización de una oportunidad importante para aprender y mejorar. Por ello, se debe permitir el re porte por cualquier otra persona que conozca del incidente o evento. Pasar a esta modalidad tiene tanto aspectos positivos como negativos. Es positivo porque se incrementan las posibilidades de que la organización se entere de la realidad de lo que pasa y por ende se puedan establecer las acciones de mejora, pero es también negativo porque el reporte por otros, puede incrementar conflictos entre los colaboradores con la afectación secundaria del clima laboral. Por esta razón, es muy importante implementar las estrategias necesarias para evitar que tome lugar la “delación vengativa” entre colaboradores y resulte siendo peor el remedio que la enfermedad. Entre las estrategias para favorecer el reporte anónimo por cualquier persona están:  La destinación de una línea telefónica exclusiva a la cual cualquier persona, de manera anónima, pueda reportar un evento  El establecimiento de direcciones de internet para que se pueda reportar desde sitios diferentes al trabajo,  La colocación de buzones de reporte en diferentes sitios de la institución, donde también de manera anónima, las personas dejan el reporte escrito.  Que sea confidencial: Se refiere a que en el reporte, bajo ningún motivo, se revele la identidad de las personas involucradas en el evento. Lograr esto no es fácil ni siquiera para organizaciones con una cultura de seguridad conocida, en donde se supone que “alguien se equivoque” sea visto con naturalidad. Por lo tanto, buscar como sea la confidencialidad es de efectividad discutible, pues al analizar el evento, invariablemente se identificará MODULO VIII
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confidencialidad no como guardar la identidad de las personas en el servicio, sino como evitar al máximo posible, la divulgación del evento más allá del servicio mismo (otro servicio o el hospital o incluso los medios de difusión).  Que se reporten también incidentes: En la realidad de los servicios asistenciales, los incidentes son aproximadamente 300 veces más frecuentes que los eventos adversos y por lo tanto, saber qué pasó en su ocurrencia, ofrece en teoría una mejor oportunidad de conocer los errores que están sucediendo en los puestos de trabajo27. Sin embargo, frecuentemente cuando ocurre un incidente, como no pasó nada, (no se le causó daño al paciente) las personas no le ven la utilidad de reportarlo y no lo hacen, con lo cual la oportunidad de aprender y mejorar se pierde. La obligatoriedad para reportar incidentes puede llevar erróneamente a hacer reportes mundanos de fallas, incluso administrativas, con lo cual se corre el riesgo de que las personas dediquen un tiempo valioso a analizar y a discutir situaciones que no lo requieren, cuando podrían destinarlo a ocuparse de los pacientes. Se debe tener en cuenta además que sí es grande el volumen de reporte de incidentes, los líderes pueden entrar en una situación de incapacidad y frustración, al no tener cómo ocuparse del análisis de tal volumen. El resultado final es que pierden el estímulo, por lo cual, definir qué es lo que se va a reportar, o dicho de otra manera, cuáles son los incidentes que son susceptibles de ser reportados es de vital importancia. La recomendación es que se reporten aquellos en los cuales se identifique que hubiera sido probable que ocurriera un evento adverso grave.  Que conlleve a análisis: El reporte de un incidente o evento adverso que se detecta, por sí solo no mejora la calidad. Es la respuesta al reporte con el análisis respectivo y la implementación de acciones de mejora, la que lleva al cambio. Se sustenta la práctica del análisis del evento en la necesidad de saber exactamente qué pasó, para tomar los correctivos que lleven a la prevención de eventos similares en el futuro. En teoría este análisis permite el aprendizaje organizacional, objetivo fundamental de una organización que quiere ser mejor cada día. Una reunión de análisis no es nada diferente a hacer una auditoria donde se compara lo esperado con lo MODULO VIII
observado. En ella es importante que se discuta la atención por quienes participaron en el evento, pues solo ellos, pueden determinar a conciencia qué pasó y sus causas. En algunos casos, se hace necesario invitar a la reunión a pares médicos para que se discutan sus decisiones en un ambiente de respeto mutuo y profesionalismo. Las reuniones de análisis que no llevan a implementación efectiva de acciones de mejora, son una pérdida de tiempo para las personas y de recursos para la organización.  Que los colaboradores le perciban un enfoque educativo, no punitivo Frecuentemente los errores que llevan a incidentes y/o eventos ocurren porque los procesos institucionales no han sido diseñados considerando el probable error, o porque son ambiguos y se prestan para ambigua interpretación, cuando las personas deben recurrir a su propio criterio y el mismo no es el adecuado. De esta manera es de esperarse que ocurran errores y por lo tanto, castigar a las personas involucradas en el error es una conducta injusta. Otorgar inmunidad inicial no significa generar impunidad. El análisis del evento reportado debe traducirse en actividades tendientes a evitar que el mismo evento se repita. Una de dichas actividades debe ser la de revisar el proceso con enfoque sistémico, identificar los estándares, enunciarlos de manera clara, y dejarlos disponibles para consulta, de tal manera que cada persona no tenga duda de lo que debe hacer. A partir de ese momento la repetición del error previo debe ser considerada un acto irresponsable e injustificable
Implementación de equipos de respuesta rápida Un equipo de respuesta rápida no es un equipo de código azul. Este último es un sistema de alarma que se activa para el manejo de los pacientes en paro cardiorespiratorio por parte de un grupo entrenado de profesionales, con funciones asignadas previamente, con lo cual el procedimiento se efectúa en el menor tiempo y con coordinación entre todos ellos. La implementación de “EQUIPOS DE RESPUESTA RÁPIDA (ERR)” las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana en la atención hospitalaria ha demostrado ser una estrategia efectiva para mejorar los resultados clínicos, disminuir la mortalidad intrahospitalaria y prevenir las
muertes evitables28. Su activación fue promovida en 2004 por el IHI (Institute for Healthcare Improvement) de los Estados Unidos a través de la campaña “salvemos 100.000 vidas”, la cual fue acogida por más de 3000 hospitales de ese país. Ante los buenos resultados, es ahora es una estrategia recomendada para
multidisciplinario; un médico, una enfermera y el terapista respiratorio, los cuales asisten prontamente al llamado para la evaluación y manejo de pacientes hospitalizados en la Unidad de Hospitalización General y que presentan signos o síntomas de deterioro clínico. El llamado se hace antes de que el deterioro progrese hasta un paro cardio-respiratorio, del cual alrededor del 15% al 20% de los pacientes no salen, a pesar de la atención por el equipo de código azul. El equipo es independiente del médico tratante y, en el manejo de la situación crítica del paciente, puede ordenarle bien sea, medicación, estudios de laboratorio o de imágenes, e incluso su traslado a la Unidad de Cuidado Intensivo. Además de la disminución de la mortalidad hospitalaria, entre otros beneficios de los ERR están el mejoramiento de la calidad de atención, la disminución de los eventos adversos, la disminución de la estancia hospitalaria secundaria a eventos adversos, la optimización de la capacidad de camas, el incremento de la satisfacción del usuario y la disminución de la posibilidad de reclamaciones de orden médico-legal. Aunque el paciente a quien se le activa un ERR no está en paro cardiorespiratorio, no todos los médicos tienen el entrenamiento para atender a los pacientes con deterioro clínico. Por lo tanto, se recomienda que el llamado al ERR active un equipo en el cual el médico varíe de acuerdo con la especialidad de manejo directo del paciente, es decir, el médico del ERR, activado a un paciente con patología médica exclusivamente, será un internista, el del paciente en un postquirúrgico será un cirujano general, el de un niño será un pediatra y el de una paciente obstétrica será un obstétrica. Los demás componentes del equipo serán siempre el médico general del piso de hospitalización (si existe), la enfermera jefe y la terapista respiratoria asignadas al servicio. Esto quiere decir que los ERR son dinámicos y cambiarán de acuerdo con el profesional de turno. Un listado visible en los servicios hará claridad sobre a quién se debe llamar. MODULO VIII
Una vez definido el equipo, los integrantes del equipo tienen un tiempo máximo (1 hora) para responder al llamado. Cuando la situación clínica del paciente ha sido definida, el médico del equipo debe establecer comunicación con el médico tratante y acordar entre ambos la conducta clínica de mayor beneficio para el paciente. El llamado al ERR se debe activar ante la aparición de cualquiera de los siguientes signos o síntomas:  Frecuencia respiratoria menor a 10 x minuto o mayor de 24 x minuto  Fiebre mayor o igual a 40°C.  Saturación de oxígeno menor de 90% a pesar de la administración de oxígeno por cánula o máscara  Disminución brusca de la presión arterial sistólica a menos de 90 mm Hg o un incremento sostenido de la presión arterial diastólica a mayor de 110 mm Hg;  Cambio súbito de la frecuencia cardiaca a menos de 50 latidos x minuto o a más de 120 latidos x minuto  Inicio súbito de dolor en el pecho  Una extremidad fría, sin pulso, o cianótica  Paciente confundido o agitado  Paciente aletargado o con estupor sin explicación evidente  Aparición súbita de dificultad para hablar bien  Respuesta pupilar inadecuada  Convulsiones en un paciente sin historia previa de convulsiones  Temperatura mayor de 38 grados centígrados  Dolor incontrolable  Diuresis menor de 0.5 cc por kilo por hora en las últimas 4 horas  Hemorragia por heridas, orificios naturales o melenas importantes  Hematoma importante sobre el cuello  Herramientas para la construcción de cultura de seguridad La creación de cultura de seguridad debe ser el objetivo primordial de cualquier Programa de Seguridad del Paciente, por ese motivo, fue la primera práctica recomendada a implementar por el National Quality Forum en el año 200329.
Esta recomendación se fundamenta en el hecho de que siempre que sean los seres humanos quienes provean la atención en salud, ocurrirán fallas y errores. Sin embargo, los proveedores de la atención en salud pueden reducir la probabilidad de tales fallas y errores, y limitar su impacto a través de la implementación de una cultura de seguridad. De la misma manera, en el 2008 la Joint Commission de los Estados Unidos publicó en su sitio web una alerta de seguridad relacionada con aquellos comportamientos que disminuyen la cultura de seguridad en las organizaciones. Se refiere específicamente a que comportamientos intimidantes pueden facilitar los errores médicos, contribuir a una pobre satisfacción del paciente y a eventos adversos prevenibles. Se conoce como cultura al conjunto de conocimiento, experiencias, valores, creencias y actitudes que comparten los miembros de una organización, rigen su comportamiento y afectan los resultados. Por lo tanto, si las personas de una organización alinean estas características de comportamiento en torno a la seguridad de los pacientes, el resultado final no será distinto al de tener una organización que entrega seguridad a sus pacientes. La Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos de América, institución de la cual se nutre mucho el sector salud en términos de seguridad a través de la adopción de muchos de sus procesos, definió en el año 2002 la cultura como “el grado en el cual las personas se comprometen individualmente y como grupo, con la seguridad. Adicionalmente esta organización considera que cultura es el acto de conservar, realzar y comunicar las preocupaciones de seguridad y esforzarse por aprender activamente de los errores, además de adaptarse y modificar un comportamiento personal o grupal, para prevenirlos”. Crear cultura organizacional es algo difícil de lograr en el corto y mediano plazo debido fundamentalmente a que, como lo dice su definición, se trata de alinear comportamientos individuales en torno a unos pocos objetivos, en este caso, el de la seguridad. La cultura de seguridad tiene cuatro componentes fundamentales, sobre los cuales se debe trabajar al interior de cada organización para lograrla. Estos componentes son:
 Seguridad psicológica: El término hace referencia a la convicción que tiene el colaborador de un servicio de que no será castigado o humillado por exponer sus ideas, hacer preguntas, manifestar sus preocupaciones sobre la seguridad de la atención e incluso cometer errores. Por el contrario, sabe que sus preocupaciones acerca de la seguridad serán recibidas de manera abierta y tratadas con respeto. En presencia de seguridad psicológica, las personas no evalúan sus inquietudes en términos de lo que es correcto o incorrecto, sino que simplemente ven esto como una oportunidad para verificar que el equipo, en realidad, está haciendo lo correcto para el paciente sin tener que estar absolutamente en lo cierto para hablar. En esta situación, esperar a estar en lo cierto puede ser demasiado tarde. No es fácil lograr seguridad psicológica en los servicios asistenciales. Una estrategia recomendada es tratar de des jerarquizar la práctica médica, lograr grupos de trabajo llenos de camaradería y apoyo mutuo donde cada profesional de la salud valora el aporte al equipo del otro. Un ejemplo de la seguridad psicológica se manifiesta cuando durante una revista académica que está pasando el docente con residentes, internos y estudiantes en el servicio de hospitalización, llegan donde una paciente a la cual en ese momento le están conectando una venoclisis para transfundirle glóbulos rojos y una estudiante de medicina alerta en voz alta sobre que el hemo componente que le van a transfundir no es del mismo grupo sanguíneo de la paciente. Al verificar encuentran que efectivamente los grupos sanguíneos sí corresponden al mismo grupo. El docente agradece a la estudiante por expresar su preocupación de seguridad antes de la transfusión. En resumen, la seguridad psicológica es un elemento clave para reducir la probabilidad de que un paciente sufra daño durante la atención porque se alerta sobre el probable error antes de que suceda.  Liderazgo efectivo: Se refiere a que en cada servicio el líder o los líderes del mismo creen un ambiente de trabajo que favorezca la seguridad psicológica para que así todas las personas se sientan tranquilas expresando sus preocupaciones de seguridad. Un ejemplo de liderazgo efectivo ocurre cuando un cirujano de muchos años de experiencia, haciendo una colecistectomía laparoscópica de una vesícula muy inflamada y emplastronada le pide a su instrumentadora quirúrgica, una MODULO VIII
señora de muchos años de experiencia también, que no lo deje cometer errores y que si lo ve disecando por donde no debe, le diga. El liderazgo efectivo requiere humildad. El líder efectivo es aquel que se hace accesible a sus colaboradores, comparte información con ellos, los invita a contribuir con su experticia y preocupaciones y evidencia en su comportamiento preocupación por la falla, en el sentido de que si un colaborador cree que existe un problema, el problema es real hasta que se demuestre lo contrario.  Transparencia: Hace referencia a que la organización hace visible a sus colaboradores los eventos adversos presentados. Se basa en el concepto de que una organización transparente investiga los errores y comparte los hallazgos internamente para que otros aprendan y eviten cometer errores similares. Significa también que en la reunión de análisis, todos los participantes hablan con sinceridad sobre lo ocurrido. Dicho de otra manera, una organización transparente utiliza no oculta los eventos adversos, en vez de esto, los utiliza para mejorar.  Cultura justa: Tiene como principio el hecho cierto de que cualquier profesional competente involuntariamente comete errores. Se refiere a que al momento de tomar decisiones sobre un evento adverso sucedido, se distingue entre los eventos adversos que son producto de errores de las personas, de aquellos que son producto de fallas en el sistema. Si bien las personas son responsables por sus comportamientos, la justicia está en que se reconoce que las personas individualmente no pueden ser responsables por fallas en el sistema sobre las cuales ellos no tienen control. La cultura justa se relaciona con actos involuntarios y de ninguna manera,
irresponsables, que colocan en claro riesgo a los pacientes (ejemplo, violar frecuentemente una guía de atención, falsificar un registro, trabajar bajo efectos de alcohol o alguna otra sustancia psicoactiva, etc.). En estos casos, el castigo se hace necesario. Búsqueda activa de eventos adversos Conociendo que la gran mayoría de los eventos adversos que suceden realmente se reportan, claramente los hospitales necesitan una manera más
efectiva de identificar eventos que causan daño a los pacientes para determinar la severidad del daño e iniciar las acciones para minimizar sus consecuencias. En 2009 el Institute for HealthCare improvement publicó una herramienta para medir eventos adversos, la cual provee un método fácil para identificar efectivamente eventos de este tipo, cuantificar el daño y medir la tasa de eventos adversos sobre el tiempo. Consiste en una revisión retrospectiva de una muestra de historias clínicas de pacientes hospitalizados en busca de pistas de posibles eventos adversos Existen en el día a día de la atención hospitalaria situaciones clínicas detrás de las cuales podría estar un evento adverso. Una buena recomendación para quienes lideran un programa de seguridad del paciente es que una vez ocurra una de estas situaciones, se revise la historia clínica. Estas situaciones son: Reingreso al servicio por la misma causa en menos de 72 horas Daño a un paciente ocurrido en el hospital (caídas, quemaduras, ulcera de presión) Sepsís Paro cardio-respiratorio Apagar score bajo Reacciones adversas a medicamentos Traslado no planeado a la UCI Traslado no planeado a otra unidad de cuidado agudo del hospital Reingreso no planeado a cirugía Déficit neurológico no presente al ingreso Procedimientos adicionales no planeados en cirugía Muerte no esperada Existen otras alternativas para monitorear la calidad y la seguridad de la atención no muy acudidas por los auditores, en las cuales se pueden identificar eventos adversos a los esperados. Ellas son: el contacto confidencial con los clínicos, los registros de auditoría, conferencias de morbi-mortalidad, el resumen de egresos, las quejas de pacientes y familiares, las rondas de seguridad, la observación discreta, las autopsias
BIBLIOGRAFIA a. Department of Health. An organisation with a memory: Report of an expert group on learning from adverse events in the NHS chaired by the Chief Medical Officer, 2000. b. Institute of Medicine. To err is Human: Building a Safer Health System, 2000. c. Joint Commission on Accreditation of Healthcare Organizations. Standars for Ambulatory Care, 2002. d. National Steering Committee on Patient Safety. The Canadian Patient Safety Dictionary, 2003. e. National Health System, United Kingdom. Seven Steps to Patient Safety, 2005. f. Manual de Buenas Prácticas de Prescripción. Dirección General de Medicamentos Insumos y Drogas – DIGEMID, Ministerio de Salud – MINSA Perú, 2005. g. Resolución Ministerial 676- 2006/MINSA, que aprueba el Documento técnico “plan Nacional para la seguridad del paciente 2006 – 2008” h. Manual de Mejora Continua de la Calidad aprobado por Resolución Ministerial Nº 460-2006/MINSA
BIOETICA EN AUDITORIA Y SEGURIDAD DEL PACIENTE PROGRAMA DE ACTUALIZACIÓN PROFESIONAL Desarrolle el siguiente cuestionario y entréguelo a nuestras coordinadoras académicas, envíelo a nuestras oficinas de enlace académico a nivel nacional o enviar al siguiente correo: administración.hyo@capacitacionacis.org.pe
CUESTIONARIO N° VIII PREPARACIÓN Y RESOLUCIÓN DE UN TRABAJO INDIVIDUAL La resolución de un Trabajo Individual permite la adquisición de una serie de habilidades concretas relacionadas con la Unidad de Competencia en cuestión. Cada participante, deberá analizar e interrelacionar la información facilitada en el Trabajo Individual –TI con el Material de la Unidad de Competencia relacionada, buscando y ampliando información a través de otras fuentes externas como pueden ser Internet, con el fin de tomar decisiones y proponer soluciones adecuadas en relación con la situación planteada. Una vez resuelto, el participante deberá enviar la solución al Tutor. Se valorarán los conocimientos y la consistencia argumentativa y no la extensión de las respuestas.
FORMATO DE ENTREGA Los documentos de respuesta a los Trabajos Individuales, deberán cumplir los siguientes requisitos formales: 1. Devolver el documento en este mismo archivo Word.
TI_Fruterios_Apellido1_Apellido2.doc Así por ejemplo el Alumno Julio Díaz García, nombraría el fichero como: TI_Fruterios_Díaz_García.doc 3. Utilizar fuente Arial de 11 puntos. Las páginas del documento tienen que estar numeradas. 4. En la parte superior del documento se deberá cumplimentar el campo Nombre y Apellidos del Participante.
CASO 01 Una EPS ha iniciado la implementación del programa de seguridad del paciente para dar cumplimiento a las exigencias de la resolución 2003 del 2014. Para esto, han designado al jefe de hospitalización asignándole 2 mañanas a la semana para trabajar en el tema. El jefe tiene formación en seguridad del paciente mas no ha tenido la experiencia en implementación de programas de seguridad, e inicia la implementación del programa invitando a el director científico, a la dirección administrativa y a un representante del equipo de asistencia a formar parte del equipo de seguridad encabezado por ella, según lo define la lista de chequeo para las buenas prácticas de seguridad del paciente obligatorias en el sistema único de habilitación publicado por el Ministerio de Salud en el observatorio de calidad. Una vez reunido el equipo se disponen a diseñar la propuesta de política de seguridad para presentar a la alta dirección. La organización ya cuenta con una política de Calidad y Salud ocupacional, el grupo decide organizar otra política aparte de seguridad, y es aprobada por la alta dirección. MODULO VIII
Una vez construida la política, el grupo decide armar un cronograma de trabajo para la implementación del programa definiendo las siguientes actividades:  Campaña de socialización política de seguridad del paciente.  Definición de alcance de autoridad y responsabilidad en la atención en salud de los profesionales y personal en práctica desde el manual de funciones y desde el convenio docente asistencial  Análisis a Modo de Fallo (AMFE o AMEF) para indentificación de riesgos y definición de barreras o prácticas seguras.  Construcción de los mecanismos de reporte, investigación y análisis de eventos adversos e incidentes.  Programa de formación en seguridad del paciente
PREGUNTAS DEL TUTOR 1. Seleccione cuál de las siguientes afirmaciones son verdaderas o falsas: -
La política de seguridad del paciente debe ser independiente y no integrarse con otras políticas de la organización (
La política de seguridad del paciente debe estar alineada con el direccionamiento estratégico, lo que quiere decir que debe ser una prioridad para la organización trabajar en la seguridad del paciente. ( )
La política de seguridad del paciente debe contener propósitos claros como fortalecer la adopción de prácticas seguras, fomentar el reporte, investigación y análisis de eventos adversos e incidentes y fomentar el autocuidado en los pacientes ( )
La política de seguridad debe estar integrada en una sola con otras políticas de la institución ( )
2. Basado en este paquete instruccional y según lo descrito en el caso, qué actividades se omitieron en el montaje del programa de seguridad del paciente. a. Poner en práctica la educación en seguridad del paciente y la implementación de prácticas seguras. b. Realizar formación de todas las metodologías, investigacion y análisis a todo el personal de la clínica. c. Implementar mecanismos de monitoreo y seguimiento. d. a y c son correctas MODULO VIII
AUN MED 8

References: resolución 
 Resolución 
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 RESOLUCIÓN 
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