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Timestamp: 2013-05-22 22:14:18+00:00

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Inicio -> Publicaciones -> Consulta de publicación -> Contenido Parque Nacional Cerro de la Estrella UBICACIÓN
Se encuentra ubicado este parque nacional en el Distrito Federal, en la Delegación de Iztapalapa.
SUPERFICIE 1,100 hectáreas.
UBICACIÓN GEOGRÁFICA (COORDENADAS GEOGRÁFICAS) Se localiza en las siguientes coordenadas geográficas 19°19'" y 19°21'20" de latitud norte y 99°04'25" y 99°06'30" de longitud oeste (Vargas, 1984: 197).
TENENCIA DE LA TIERRA Los terrenos que comprende el parque nacional se encuentra en posesión de sus dueños, no identificada (Ibid: 90).
FECHA DEL DECRETO DE CREACIÓN PUBLICADA EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN Y OTROS ASPECTOS IMPORTANTES DEL MISMO
14 de agosto de 1938.
Que es necesario conservar y mejorar aquellos lugares apropiados por su belleza para el recreo y fomento del turismo.
Que en el Cerro de la Estrella, situado al Sur de la Delegación de Ixtapalapa, a inmediaciones de la capital de la República, es uno de los lugares legendarios del cual existen tradiciones íntimamente relacionados con las costumbres aztecas (SAG.1970: 933).
Que el Cerro de la Estrella es un volcán extinguido de bastante interés geológico y de importancia para el estudio de la historia pre-hispánica, en cuanto a las tradiciones y ceremonias periódico-religiosas que los aztecas celebran, constituyendo por tal motivo un lugar de atractivo para el turismo, y de beneficio para los pueblos circunvecinos, he tenido a bien expedir el siguiente (Ibid: 933-934).
Artículo Primero: Se designa Parque Nacional con la denominación de "Cerro de la Estrella", los terrenos ubicados en Ixtapalapa, D.F., comprendidos dentro de los linderos siguientes: Por el Norte, la población de Ixtapalapa, por el Oeste, la carretera que partiendo de la población de Ixtapalapa rodea a dicho cerro por su parte Oeste y toca en su territorio los poblados de Culhuacán y Tomatán; por el Sur de Tomatán se sigue el camino de Zapetitlán, que cerca a dicho cerro hasta llegar al Puente de Garay y por el Este, el camino que parte del puente de Garay y que rodea al cerro por su parte Este, hasta llegar al camino Sur de la población de Ixtapalapa, quedando en este recorrido totalmente fuera dicha población.
Artículo Segundo: El Departamento Forestal y de Caza y Pesca tendrá bajo cuidado el mejoramiento y conservación del Parque Nacional a que se refiere el artículo primero de este Decreto. Artículo Tercero: El Departamento Forestal y de Caza y Pesca, con la cooperación del Departamento del Distrito Federal, de la Defensa Nacional, Secretaría de Educación Pública y vecinos de la región, procederá a mejorar las actuales condiciones del citado cerro, adaptándolo para el turismo y procediendo, además a terminar los trabajos de reforestación que se vienen llevando a cabo (SAG: 934).
Artículo Cuarto: Los terrenos comprendidos dentro de los linderos fijados en el artículo primero del presente decreto, quedarán en posesión de sus respectivos dueños en tanto cumplan con las disposiciones que sobre el particular dicte el Servicio Forestal en beneficio del Parque Nacional mencionado (Ibid: 935).
El 30 de mayo de 1991 se publicó en el Diario Oficial de la Federación, la declaración como Zona sujeta a Conservación Ecológica de 143.145 hectáreas del Cerro de la Estrella.
Que el crecimiento urbano que la Ciudad de México ha tenido en los últimos años, representa hoy uno de los retos más grandes para el gobierno y la sociedad capitalina... la urgencia de afrontar las consecuencias de los desequilibrios ecológicos que amenazan la calidad de la vida de la población y su supervivencia.
Que el crecimiento de la mancha urbana hacía los diferentes puntos cardinales del Distrito Federal, ha originado la disminución del cumplimiento de las funciones de las unidades ambientales de las áreas naturales que aún persisten, especialmente las relativas a la captación y purificación del agua, a la generación del aire puro y a la continuidad de los procesos evolutivos.
Que el Parque Nacional "Cerro de la Estrella", ubicado en la Delegación de Iztapalapa, D.F... presenta suelos tipo feozem, con una alta permeabilidad que permite la recarga de acuíferos vitales... el cual sirve, además, como fuente de desviación de tolvaneras.
Que la permeabilidad del suelo del "Cerro de la estrella" se demuestra con su coeficiente de escurrimiento, que oscila entre el 5% y el 10%, convirtiéndolo en una importante esponja de la Ciudad de México...
Que por las características morfológicas e hidrológicas que tiene el Cerro de la Estrella, constituye una reserva biótica del Valle de México, convirtiéndola en una importante área verde de la parte Oriente de la capital del país.
Que el Programa Parcial de Desarrollo Urbano, versión 1987, para la Delegación Iztapalapa, D.F., se establece que el mencionado Cerro forma parte de la zona de área de conservación ecológica de esa entidad y se clasifica como zona de Protección Especial Forestal Restringida en la parte más alta y Forestal Múltiple en su parte media.
Que los asentamientos humanos ubicados en las faldas y parte media del "Cerro de la Estrella" han ejercido una permanente presión para ocupar áreas verdes (Salinas, 1991: 18).
Que de permitirse asentamientos humanos en la zona prioritaria de preservación y conservación del equilibrio ecológico a que alude este Decreto, y de no tomarse las medidas que los eviten, se generarían nuevas fuentes de contaminación por desechos que obstruirían el suelo, con la consecuente perdida de sus características permeables... (Ibid: 19).
Que resulta necesario que el área natural protegida a que se refiere el artículo 1o. del presente Decreto, sea expropiada en favor del departamento del Distrito Federal, a fin de que éste, en coordinación con la Sedue, se haga cargo de la conservación y mantenimiento de dicha área (Ibid: 19-20).
Artículo Primero: Se establece como zona prioritaria de preservación y conservación del equilibrio ecológico y se declara zona sujeta a conservación ecológica, como área natural protegida, la superficie de 143-14-50 hectáreas... (Ibid: 20).
Artículo Segundo: Las medidas necesarias para evitar la destrucción de los elementos naturales... así como: construcción de bordos, taludes, zanjas y terrazas, para control de erosión hídrica y eólica; saneamiento forestal de las áreas arboladas existentes; mejoramiento de suelos erosionados mediante la introducción general de pastos, arbustos y especies rastreras, reforestación integral en las áreas mejoradas y mantenimiento permanente de las mismas; restricción de la circulación de visitantes al interior de las zonas atendidas; rescate de áreas ocupadas actualmente por asentamientos humanos irregulares y eliminación de tiraderos de basura clandestinos, por lo que se expropia a favor del Departamento del Distrito Federal, la fracción de terreno a que se refiere el mencionado artículo.
Artículo Tercero: La Sedue tomará posesión de la zona expropiada, y en el mismo acto la entregara al Departamento del Distrito Federal.
Artículo Cuarto: El Departamento del Distrito federal pagará, con cargo a su presupuesto, la indemnización conforme a la Ley. El plano de la poligonal descrita en el Artículo 1o. de este Decreto, podrá ser consultado por los presuntos afectados en la Dirección General de Reordenación Urbana y Protección Ecológica del Departamento del Distrito Federal.
Artículo Quinto: El programa de manejo de la zona sujeta a conservación ecológica a que se refiere este Decreto, se formulará dentro de los 180 días siguientes a la fecha en que entre en vigor, y contendrá los elementos que establece la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, así como las medidas que tiendan a:
a) Contener la erosión ocasionada por los elementos naturales. b) La generación ecológica del Cerro de la Estrella.
c) Fortalecer su función como fuente de recarga de los mantos acuíferos.
d) Incrementar el índice de áreas verdes por habitante.
e) Controlar la emisión de partículas suspendidas en la atmósfera. El programa a que se refiere este Artículo, será elaborado por el Departamento del Distrito Federal, en coordinación y bajo la normatividad de la SEDUE. La SARH tendrá la participación que conforme a la ley le corresponda. Las acciones que se prevean en el programa de referencia, serán realizadas por el D.D.F. en coordinación con la SEDUE y demás dependencias federales competentes.
Segundo. Notifíquese personalmente a los presuntos afectados la declaratoria de expropiación a que se refiere este Decreto. En caso de ignorarse su domicilio, hágase una segunda publicación en el Diario Oficial de la Federación, para que surta efectos de notificación personal, en los términos previstos en el artículo 4o. de la Ley de Expropiación (Ibid: 24).
Dado en la Residencia del Poder Ejecutivo Federal, Ciudad de México, Distrito Federal. 28 de mayo de 1991. Carlos Salinas de Gortari.- S.P.P.- Ernesto Zedillo Ponce de León. SARH.- Carlos Hank González. SEDUE.- Patricio Chirinos Calero. D.D.F.- Manuel Camacho Solis (Ibid: 25).
INSTITUCIÓN QUE LO ADMINISTRA
La administración de este parque en la actualidad está a cargo del Gobierno del Distrito Federal. Con fecha 30 de mayo de 1991 se decreto como Zona sujeta a Conservación Ecológica, con 143.145 hectáreas, del Departamento del Distrito Federal. Tres vigilantes.
Este parque cuenta con la infraestructura siguiente; museo arqueológico, mesabancos, juegos infantiles.
Considerando las condiciones actuales del parque, existen algunos puestos donde se expende la venta de alimentos, se desconoce si tienen permiso para realizar dicha venta dentro del área, el parque ofrece los servicios de transportación y alimentos.
Día de campo, observación de paisajes, visitas al sitio arqueológico. PROBLEMÁTICA
Uno de los principales problemas que presenta el parque es que existen son las invasiones, litigios, incendios, cultivos agrícolas, pastores, un panteón.
El 95.89% es de usos inadecuados: agricultura de temporal anual con una superficie de 425 hectáreas (38.8%), 360.5 hectáreas (32.9%) son de asentamientos; 125 hectáreas (11.4%) pastizal inducido; 96.7 hectáreas (8.8%) de un panteón; 29 hectáreas (2.6%) de una zona industrial de extracción; 14.5 hectáreas (1.3%) de pastizal inducido combinado con agricultura de temporal anual; una hectárea (.09%) de escoria (basurero) (Vargas, 1984: 79).
Dos cadáveres momificados fueron rescatados la madrugada de ayer por los elementos del H. Cuerpos de Bomberos, del interior de la cueva conocida como "La Niebla" (El Nacional, 1979).
700 toneladas diarias de basura se depositan en el nuevo basurero del Cerro de la Estrella (Universal, 1979).
Se dieron varios permisos para efectuar carreras de motocicletas: 8 de junio de 1957 y 21 de agosto de 1962 (Expediente).
Este cerro es un levantamiento motivado por la actividad de gases subterráneos, que no tuvieron suficiente fuerza para producir una erupción, dando lugar a una serie de cavernas dispuestas a través de las formaciones lávicas que lo constituyen (SARH: 1983).
El parque se encuentra a una altura de 2,381 metros sobre el nivel del mar, es un volcán extinguido. El tipo de clima es C (wo) templado subhúmedo (Vargas, 1984: 197).
En la actualidad no presenta ningún ecosistema natural. Con una superficie de 1,092.7 hectáreas, solamente 41 hectáreas (3.8%) son de bosque artificial (reforestación) consiste de Eucalyptus (Ibid: 79) y otras especies clásicas de reforestación, como Pinus patula o radiata.
Dentro del parque nacional se encuentran distintas colonias de la Delegación de Iztapalapa, para el 25 de noviembre de 1970 se reportaban 8,775 habitantes, 101 ocupantes, 578,235 m² construidos (Expediente).
Para 1990 se reportaba una población de 79,963 habitantes. En 20 años se dio un incremento poblacional del 911.25 %. En la zona aledaña también hay una serie de colonias de la Delegación de Iztapalapa con 182,587 habitantes (FVM con base en la carta de INEGI).
La nobleza de los culhua eran los toltecas -tolteca significa artífice- quienes heredaron las tradiciones culturales de loa gran civilización de Teotihuacan. Se conocen dos estirpes de los toltecas, de las cuales la de los toltecas chichimecas- chichimecas, en este caso significaba migrante- es la que se estableció en la región circundante del referido cerro (Estrella).
Los volcanes de la Sierra de Santa Catarina y el Cerro de la Estrella configuraban una península entre el Lago de Tezcoco,al norte, y los Lagos Chalco y Xochimilco, al sur, por lo que permitió al pueblo culhua establecer su vida económica independiente basada en la agricultura de chinampas.
Algunos miembros de la dinastía culhua se mezclaron, en contadas ocasiones, con otros toltecas, los toltecas nonohualca que gobernaron a Chalco desde el siglo XII, pero esto no interrumpió la continuidad dinástica culhua desde el siglo VII hasta el XIV, la más larga que pudo lograrse en la Altiplanicie. La presencia de los mexicas en el área culhua, después de la expulsión de los mexicas de Chapultepec en 1315, determinó en forma concreta el mestizaje de hombres mexicas con mujeres culhuas, es decir un mestizaje destinado a formar una nobleza mexica, en primer término (Hernández, 1977: 3).
Además de la entronización de un usurpador como monarca quién abolió el ancestral culto al dios Quetzalcoalt, la deidad del bien y la cultura, a fin de introducir la adoración de Huitzilopochtli, una deidad de militaristas y sacrificadores, lo cual tuvo lugar a fines del siglo XIV (Ibid: 3-4).
La región culhua, ya dividida en tres regiones políticas, había pasado a formar parte de la región central del Imperio culhua mexica, durante los 50 años de este imperio. Así estaban las cosas cuando los españoles, en el año de 1520, pasaron por Iztapalapa, admirándose de la villa, de su calzada, de sus chinampas, es decir también de su agricultura y de todo lo que encontraron en la comarca culhua. Iztapalapa fue brutalmente atacada por Hernán Cortés en enero de 1521, y, posteriormente, de mayo a agosto de 1521, fue asediada de nuevo por las tropas del conquistador con motivo del sitio de Tenochtitlán (Ibid: 4). La Ceremonia del Fuego Nuevo. El siglo de los pueblos de idioma nahua, entre ellos los mexica, era de 104 años; la mitad del siglo, de 52 años, le llamaban gavilla de años. El principio del ciclo de 52 años comenzaba en el año ome acatl, dos caña, entre los mexica (Ibid: 32).
Entre los pueblos de idioma nahua existía la creencia de que el mundo había de acabar en el fin de una de esas gavillas de años; según se pronosticaba por los sacerdotes, debía cesar el movimiento del cielo y se tomaba por señal para ello el movimiento de Las Cabrillas (Ibid).
Celebraban una fiesta que llamaban Toxiuh Molpilia, que media noche sacaban el fuego nuevo y las gentes de todas las provincias, pueblos y casas, de todo el centro del país participaban de este acontecimiento. Miles de personas iban al Cerro Uixactlan, después llamado Citlaltépetl o la Estrella, en los términos de las villas de Iztapalapan y Culhuacan. Tenían por costumbre arrojar al agua de las lagunas y a las acequias, las piedras o palos que consideraban sagrados en sus casas, y las piedras que servían en los hogares para cocer la comida, así como también con las que molían chiles; limpiaban las casas y al fin apagaban el fuego. El alo que utilizaban para obtener el fuego nuevo lo llamaban Tlacuahuitle, que era palo rojizo y delgado, entre hojas de palma torcida (Ibid). Lo colocaban sobre el pecho de un cautivo que había sido tomado en la guerra, que era más generoso; abrían las entrañas del cautivo y sacaban el corazón, arrojándolo en el fuego, atizando éste, el cuerpo se acababa con el fuego (Hernandez: 32-33).
Los que tenían que sacar el fuego nuevo eran solamente los sacerdotes, especialmente el que era del barrio de Copolco. Una vez que estaba sacado el fuego,luego se hacía una hoguera muy grande para que se pudiera ver desde lejos. Además, en el Cerro de Uixactlan o Citlaltépetl, esperaban gentes de Tenochtitlan que llevaban inmediatamente el fuego al centro ceremonial donde veneraban los dioses del panteón mexica. También esperaban gentes de numerosas villas y provincias que llevaban el fuego nuevo a sus respectivos lugares de procedencia. Todos vivían en suspenso con temor si surgía el fuego nuevo, en caso adverso, temían volverse animales y si el fuego surgía algunos se cortaban la oreja con navaja para que saliera sangre en señal de sacrificio, según refiere Bernardino de Sahagún. El lugar en que se celebraba esta ceremonia era la pirámide del Fuego Nuevo, que se localiza en la parte alta del Cerro de la Estrella. Esta pirámide ha sido descubierta y restaurada, inaugurándose este monumento arquelógico en noviembre de 1976 (Ibid: 33).
Las obras datan del año 300 a 500 después de Cristo (El Nacional, 1979: 12).
Se recomienda que no debe considerársele como parque nacional, su decreto debe ser derogado, manejándose como zona de conservación ecológica.
A su vez, el Departamento del Distrito Federal emitió el 30 de mayo de 1991 una declaratoria por la cual se expropiaron 143.1 ha y se designó al sitio como Zona de Conservación Ecológica, de acuerdo a la Ley General de Equilibrio Ecológico.
Dentro del parque, como ya se mencionó no tiene ninguna importancia ecológica para poder justificar su conservación, pero su atractivo turístico es le arqueológico por las ruinas y museo que existen, por ser en la práctica un mirador natural excelente para poder observar la ciudad de México en los días despejados.
Los días de campo familiares son frecuentes, al igual que las caminatas y carreras. Y de tipo religioso ya que cada viernes santo (en cada semana santa) se celebra la pasión de Cristo, a donde asiste gran cantidad de gente de Iztapalapa desde hace muchas décadas.
El 27 de octubre de 1992, en reunión con personal del DDF, se habló de que 42 hectáreas de régimen ejidal que serían expropiadas. Y que en el decreto del 30 de mayo de 1991, se establece que SEDESOL tomará posesión de la zona expropiada y la entregará al DDF. Según el decreto, el DDF pagará la indemnización de ley a los poseedores afectados en el predio. Unos días después (los primeros días de junio de 1991) el Director de Patrimonio Inmobiliario Federal de SEDUE se lo entregó al DDF. En octubre de 1992 se entregaron las instalaciones. El 14 de diciembre de 1992 se realizó la reunión final del convenio SARH-DDF.
- Vargas Márquez, Fernando. 1984. Parques Nacionales de México y Reservas Equivalentes. Pasado, presente y futuro. Colección: Grandes Problemas de Nacionales. Serie: Los Bosques de México. Instituto de Investigaciones Económicas. UNAM. México, D.F. 266 páginas, más 34 de fotografías y mapa.
- SAG. 1936-1968. Expedientes del archivo económico de los parques nacionales.
- Hernández Granados, Gracia. 1977. Estudio geográfico histórico de Iztapalapa. Colegio de Geografía. Facultad de Filosofía y Letras. UNAM. México, D.F. 44 páginas, más mapas.
- Salinas de Gortari, Carlos. 1991. "Decreto por el que se establece como zona prioritaria de preservación y conservación del equilibrio ecológico y se declara como zona sujeta a conservación ecológica, como área natural protegida, la superficie de 143-14-50 hectáreas, conformada por el polígono que se describe". Departamento del Distrito Federal. Diario Oficial de la Federación. 30 de mayo. Páginas 17 - 25.
- El Nacional. 1979. "Dos cadáveres rescatados del Cerro de la Estrella". México, D.F. 31 de julio.
- El Universal. 1979. "Depositan 700 toneladas diarias de basura en el Cerro de la Estrella". México, D.F. 26 de febrero.
El parque nacional se encuentra ubicado en el Distrito Federal, en la Delegación de Tlalpan.
920 hectáreas.
Se encuentra ubicado dentro de las siguientes coordenadas geográficas; 19°12' y 19°12'50" latitud Norte y 99°14'35" y 99°16'20" longitud Oeste (Vargas, 1984: 197). TENENCIA DE LA TIERRA
El régimen de la tenencia de la tierra que rige en este parque nacional es comunal (Ibid: 90).
23 de septiembre de 1936 (Modificación del 19 de mayo de 1947). Objetivos
..en aquellas como la del Ajusco que por su altura y extensión, así como por los múltiples y variados aspectos de su conformación, forman en el panorama nacional majestuosos relieves que se señalan esa serranía como monumento de excepcional belleza y grandiosidad dentro del sistema tarasco-nahua, con sus elevadas cumbres cubiertas de arbolados propios de climas fríos en prodigioso contraste con el territorio intertropical que se extiende en las partes bajas de sus vertientes, donde existe además una fauna integrada por animales silvestres especiales que imprimen a la propia serranía el carácter de un verdadero museo de la flora y la fauna comarcanas, llenando así los caracteres de los parques nacionales (SAG, 1970: 921).
Que entre las serranías del territorio nacional, la que se conoce con el nombre de la Serranía del Ajusco es sin duda una de las más portentosas y significativas por sus grandes constrastes orográficos y situación inmediata a los centros más poblados de la república, donde importa a todo trance proteger sus suelos contra la degradación, manteniendo sus bosques en buen estado y sus praderas de bello contraste para garantía del buen clima y para la provisión de aguas potables a las ciudades vecinas como son la capital de república y demás poblaciones del Distrito Federal, así como la capital del Estado de Morelos y otras poblaciones de menor importancia, para todas las cuales así como para sus ricos valles y cursos de agua importantes para la agricultura y la industria, es necesario asegurar la conservación forestal de dicha Serranía.
Finalmente, que la misma gran belleza natural de la Serranía del Ajusco y la de su flora y fauna forman un atractivo poderoso para el desarrollo del turismo, si para ello se acondicionan buenos caminos de acceso, partiendo de los puntos adecuados de la carretera México-Acapulco y de la México-Toluca-Morelia, y considerando además, que todo ello vendrá a dar mucho valor y estímulo al desarrollo económico y bienestar de los pueblos cercanos colindantes cuyos campesinos trabajadores encontrarán una nueva fuente de actividades obteniendo a su vez una gran mejoría en los cultivos agrícolas de las llanuras inmediatas (SAG: 921-922).
Artículo Primero: Con el nombre de Cumbres de Ajusco, se declara Parque Nacional, destinado a la conservación perpetua de su fauna y flora, la porción de los terrenos comprendidos en la Serranía del Ajusco, que a continuación se delimitan: Tomando como punto de partida la cumbre más alta del Cerro del Ajusco, el lindero sigue hacia el Oeste hasta llegar a la cumbre más elevada de Los Picachos; de este lugar hacia el Noroeste, pasando por el Cerro de la Media Luna, hasta tocar el Cerro de las Palmas, y posteriormente, con dirección Noreste, pasa por el Cerro de San Miguel y llega al punto más elevado del Cerro de Santa Rosa; de este lugar, el lindero sigue con dirección al Sureste, pasando por el Cerro del Xitle, Cerro de Tlamolo, hasta llegar a la cumbre del Cerro de Mayocalco; de este lugar sigue al Este, pasando por el Cerro de Cuautepec, hasta llegar al Cerro de Yoyocan; de este lugar, sigue el lindero por el Sureste hasta tocar la cumbre más elevada de la Serranía de Ozumba y posteriormente en dirección al Oeste, pasa el lindero por el Cerro de la mesa, torre de la Iglesia de San Nicolás del Monte, Estación de El Parque (FF.CC. México-Balsas), torre de la Iglesia de Coajomulco hasta llegar a la parte más elevada del Cerro de Cuautépetl, de cuyo lugar con dirección al Norte se sigue sobre el filo de la Serranía de Huitzilac, hasta el lugar conocido con el nombre de Agua de Lobos y en la misma dirección se llega a la cumbre del Cerro del Ajusco, lugar que se tomo como punto de partida (Ibid: 922-923).
Artículo Tercero: Dentro de los límites del Parque Nacional Cumbres del Ajusco, se excluyen de la expropiación a que se refiere el artículo, siguiente los lugares habitados y los terrenos en plena producción agrícola, siempre que estos últimos no se encuentren en pendientes mayores del 8% que a juicio del Servicio pongan en peligro la estabilidad de los suelos. Artículo Cuarto: La Secretaría de Hacienda y Crédito Público procederá conforme a la Ley, a la indemnización correspondiente a la expropiación de los terrenos comprendidos dentro del parque nacional a que se refiere el artículo primero del presente decreto (Ibid: 923).
Mediante el decreto por el cual se estableció la Unidad Industrial de Explotación Forestal en favor de las Fábricas de Papel de Loreto y Peña Pobre, S.A., publicado en el Diario Oficial de la Federación del 19 de mayo de 1947, se modificaron los linderos del parque. Objetivos.
Que con motivo del estado de guerra que sufrió el país, el gobierno se vio obligado, a fin de evitar la paralización de actividades de las Fábricas de Papel de Loreto y Peña Pobre, S.A., a autorizar, en forma provisional, aprovechamientos forestales en predios de la zona boscosa del Ajusco, y teniendo en cuenta que los factores que determinaron se diera tal autorización, lejos de haber desaparecido con la terminación del conflicto armado, se han acentuado, estabilizándose condiciones precarias, respecto a la posibilidad de importación, tanto de los mercados europeos como de los correspondientes a los Estados Unidos del Norte y del Canadá, de celulosas, pastas de madera y aún de papel ya elaborado, para satisfacer el consumo de la industria papelera nacional, o en general, las demandas en el mercado interior respecto al papel (Ibid: 553).
Que los bosques que forman parte de los Parques Nacionales "Cumbres del Ajusco" y "Lagunas de Zempoala, así como las inmediaciones colindantes, a pesar de los esfuerzos realizados por el Servicio Oficial Forestal, tienen condiciones de abandono que les son altamente perjudiciales, ya que las explotaciones clandestinas principalmente las realizadas por los campesinos indigentes en la elaboración de maderas labradas a hacha, los efectos de los frecuentes incendios, el pastoreo no controlado y las plagas y enfermedades de la vegetación forestal originan actualmente pérdidas de volúmenes maderables superiores a las cantidades de madera que normalmente requieren las Fábricas de Papel de Loreto y Peña Pobre, S.A., para su normal abastecimiento, estando indicado, por tanto, mediante el establecimiento de eficientes servicios forestales de protección, atender el suministro de materias primas a la industria de que se trata, de los volúmenes correspondientes a las perdidas que se eviten, sin disminuir las existencias de los bosques, y aún mejorándolas, como resultado de los trabajos culturales que se hagan (Ibid: 553-554).
Primero: Se modifican los linderos del Parque Nacional Cumbres del Ajusco fijados por decreto de 26 de agosto de 1936, publicado el 23 de septiembre del mismo año, los que quedarán en la forma siguiente: cota de 3,500 metros sobre el nivel del mar en el Cerro del Ajusco (Pico del Aguila), quedando con una superficie de 920 hectáreas con jurisdicción en la Delegación de Tlalpan, del Distrito Federal (SAG: 567).
El 16 de abril de 1999 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo de Coordinación celebrado entre la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca y el Gobierno del Distrito Federal, el cual tuvo por objeto otorgar la administración a este último, la administración del Parque Nacional Cumbres del Ajusco. La Cláusula Décima Novena menciona que “El presente Acuerdo de Coordinación tendrá una duración indefinida y surtirá y surtirá efectos legales a partir de su firma (5 de marzo de 1999), pudiéndose adicionar o modificar de común acuerdo entre las partes, de conformidad con los preceptos y lineamientos que lo originan” (DOF, 1999: 1, 9).
Día de campo, excursionismo, campismo, montañismo, observación de vida silvestre.
Litigios, incendios, plagas, sobrepastoreo, tala, erosión y cacería.
También tenemos que desde hace varias décadas ha estado abandonado. Se redujo su superficie en 68,830 hectáreas, equivalente al 98.7% del total original que era de 69,750 hectáreas, actualmente se reconoce una superficie de 920 hectáreas (Vargas: 94).
El Ajusco como parte integrante de la Sierra del Chichinautzin, posee un substrato de origen volcánico muy poroso, esto hace que las lluvias no formen ríos en la superficie, sino que el agua se percola a través de la roca formando ríos subterráneos (Espinosa, 1962).
El agua subterránea aparece en las partes bajas de la sierra formando manantiales (Xochimilco, Nativitas y Fuentes Brotantes en Tlalpan); en la época actual el caudal de esos manantiales ha ido disminuyendo e incluso algunos, como las Fuentes Brotantes de Tlalpan han desaparecido (Alvarez: 32-33).
Otro factor, que ha producido un fuerte deterioro en la localidad, es el exceso de contaminantes volátiles producidos por la fábricas de la Cuenca de México, así como los gases que despiden los autos y camiones. Los contaminantes volátiles, al no poder atravesar la serranía en los días sin viento, se acumulan en los bosques de las partes altas, provocando la muerte, tanto de la flora arbórea como de la fauna acompañante. El ejemplo más evidente es la parte desnuda de la cima del Macizo Central (3,600-3,937 m.s.n.m.); el bosque allí ha desaparecido y aparece como dominante un pastizal amacollado. También parte del bosque de Abies religiosa (3,100-3,600 m.s.n.m.) está muy deteriorado; un porcentaje muy elevado de árboles jóvenes del sotobosque están totalmente secos y, dentro de algunos años, cuando los adultos mueran, el bosque sucumbirá, ya que no habrá quien los substituya. Existe otra alteración del bosque de Abies religiosa o "abeto", provocada por la tala desenfrenada que hacen de él las empresas madereras de la zona, para vender madera como leña. (Ibid: 33).
Con respecto al bosque de Pinus hartwegii que se establece en el límite superior del cerro del Ajusco, es posible que sea la comunidad más deteriorada, ya que en la actualidad este bosque ha sido desplazado por el multicitado pastizal amacollado de Festuca, Calamagrostis y Muhlenbergia (Alvarez: 34).
Los bosques de Pinus hartwegii, a menudo son afectados por los incendios, pues es aquí donde las ovejas alcanzan su máximo, y los nuevos brotes de las gramíneas de que se alimentan son estimulados por el fuego en su crecimiento y desarrollo. Cuando el bosque de Pinus hartwegii ha sido atacado por el fuego son frecuentes y aún abundantes Alnus firmifolia, Pnestemon gentianoides y algunas gramíneas (Ibid: 34-35).
La comunidad de San Miguel y Santo Tomás Ajusco son celosos de su dotación, ya que nunca se les indemnizó y así lo manifiestan, mediante un oficio del 28 de noviembre de 1992, al profesor Carlos Hank González, refiriéndose que el Movimiento Ecologista Mexicano ha venido tramitando ante la Subsecretaría Forestal, la transferencia de la administración del parque.
El área se encuentra situada en la esquina suroeste del parteaguas de la cuenca de México (Alvarez, 1987:13).
Ortega (1979) define el Cerro del Ajusco como un conjunto de rocas volcánicas formado por derrames andesítico-dacíticos en su parte baja que se va modificando en composición hacia el Oriente, hasta llegar a alcanzar características dacíticas y, en algunos casos, hasta riodacitas en cuerpos lenticulares de tipo ignimbrítico.
Con respecto a la distribución, el Ajusco es un cerro aislado, de 1,700 metros de altura sobre el nivel de la Cuenca de México y de casi 4,000 m.s.n.m. El trazo de su base es casi circular y en su superficie alcanza unos 9 kilómetros de diámetro.
Parte de su litología es muy semejante a la de algunos picos de la Sierra de las Cruces, como el Cerro de las Palmas y el Cerro del Mirador. En general su parte alta se compone de andesitas; sin embargo se ha considerado al Cerro del Ajusco en su conjunto como una unidad con litología dividida (Alvarez: 24).
Con respecto a la edad y correlación del Cerro del Ajusco, se menciona que emerge de entre las rocas y sedimentos pleistocénicos y holocénicos del grupo del Chichinautzin que se acuñan superpuestos en casi toda su periferia. Con esta base se piensa que las rocas del Ajusco son anteriores al Plioceno; sin embargo su falda Sur-Oriental está en contacto indefinido con el conjunto de brechas andesíticas correspondientes al grupo de las rocas volcánicas de Terciario medio; por otra parte, tomando en cuenta su estado de erosión y sus límites estratigráficos se le atribuye una edad entre Mioceno tardío y Plioceno (Ibid).
Según White (1978) en el lado Norte del Ajusco se localizan tres valles glaciados.
En esos valles se han determinado tres eventos glaciales con sus correspondientes estadios: Glaciación Aguila (el más antiguo), Glaciación Santo Tomás, Glaciación Albergue (el más reciente).
Las tres glaciaciones arriba citadas pertenecen a una misma glaciación mayor, que pueden corresponder con los eventos finales de la glaciación Wisconsin (Ortega, Citado por Alvarez: 25).
Presenta un rango altitudinal que va de los 3 500 a los 3 930 metros sobre el nivel del mar (Vargas, 1984: 197).
Presenta un clima C (w2) semifrío, subhúmedo (Ibid).
La vegetación que se encuentra representada por las siguientes asociaciones: Bosque mixto de Pinus hartwegii y Abies religiosa (3 500 m.s.n.m.). Bosque de Pinus hartwegii y zacatonal de Muhlenbergia quadridentata (3,700 m.s.n.m.). Bosque de Pinus hartwegii bastante espaciado y zacatonal de Muhlenbergia quadridentata y Festuca hephaestophila (3,800 m.s.n.m.). Bosque abierto de Pinus hartwegii y zacatonal de Calmagrostis tolucensis y Festuca amplissima (3,900 m.s.n.m.) (Alvarez: 31).
Por lo que respecta a la fauna silvestre existen ardilla, conejos, halcones y pequeños roedores (Sedue, 1989: 41).
Y algunas especies endémicas o amenazadas son Neotomodon alstoni y Romerolagus diazi.
La población aledaña al parque nacional es de 11,267 habitantes (FVM, con base en INEGI).
El nombre de Ajusco proviene del nahuatl de la palabra "Axochco" que significa "Floresta de Agua".
Por las condiciones en que se encuentra el parque en la actualidad se sugiere derogar como parque nacional y se recategorice como Zona Sujeta a Conservación Ecológica.
En el artículo 3º del acuerdo de 15 de abril de 1938, que modifica los linderos del parque se especifica que...todos los vecinos de los pueblos colindantes y propietarios de terrenos comprendidos dentro del perímetro señalado en el punto primero, están obligados a cumplir con el artículo 3º de la Ley Forestal del 11 de febrero de 1926, y en caso de faltar a esta obligación, el Departamento Forestal y de Caza y Pesca (hoy Subsecretaría de Recursos Naturales) hará los trabajos necesarios de reforestación por cuenta de los mismos.
Una posibilidad de manejo de este parque sería la de celebrar un convenio con los comuneros para que ellos manejaran y administraran dicho parque, con asistencia técnica de la SEMARNAP, como ellos mismos lo manifiestan. Se llega a este parque nacional por el Periférico Sur hasta el Boulevard de la Luz tomando la desviación al Ajusco, también tiene acceso por el pueblo del Ajusco, entrando en la desviación del kilómetro 24 de la carretera Federal México-Cuernavaca (SARH, 1984).
- Vargas Márquez, Fernando. 1984. Parques Nacionales de México y Reservas Equivalentes. Pasado, presente y futuro. Colección: Grandes Problemas Nacionales. Serie: Los Bosques de México. Instituto de Investigaciones Económicas. UNAM. México, D.F. 266 páginas, más 34 de fotografías.
- Álvarez del Castillo, Carlos. 1989. La vegetación en la Sierra del Ajusco. Cuaderno de trabajo número 33. Departamento de Prehistoria. Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, D.F. 74 páginas.
- SEDUE. 1989. "Información básica sobre las áreas naturales protegidas de México". Subsecretaría de Ecología. Dirección General de Conservación Ecológica de los Recursos Naturales. México, D.F. 82 páginas.
- SARH. 1994. Diagnóstico del Parque Nacional Cumbres del Ajusco, Distrito Federal. Subsecretaría Forestal y de la Fauna. Pausa. 50 páginas, más anexos.
- Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca. 1999.“Acuerdo de Coordinación celebrado entre la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca y el Gobierno del Distrito Federal, el cual tiene por objeto en primera instancia el otorgar a este último, la administración de las siguientes áreas naturales protegidas de interés de la Federación: Parque Nacional Desierto de los Leones, Parque Nacional Insurgente Miguel Hidalgo y Costilla y Parque Nacional Cumbres del Ajusco... Diario Oficial de la Federación. 16 de abril. Páginas 1 a 9. Parque Nacional Desierto de Los Leones
El parque nacional se encuentra ubicado en el Distrito Federal, en la Delegación Política de Cuajimalpa de Morelos la mayor parte y en la Delegación Alvaro Obregón una pequeña parte de la porción sur oriental (FVM, con base en INEGI).
Tiene una superficie de 1,866 hectáreas. Aclarando que se reportan tres diferentes datos de la superficie del parque nacional. De acuerdo al Decreto de creación del parque, publicado en el Diario Oficial de la Federación del 27 de noviembre de 1917 y el decreto presidencial publicado en el diario oficial de la federación del 19 de diciembre de 1983 en donde se expropia e indemniza a la comunidad de San Mateo Tlaltenango para utilizarlo como parque cultural y recreativo, dan una superficie de 1,529 hectáreas.
De acuerdo a dos mapas del Departamento Forestal y de Caza y Pesca, uno de fecha de 24 de diciembre de 1935 y con fecha de levantamiento de 12 de enero de 1930, y otro de 1937, con SARH (1983) y Vargas (1984: 198) dan una superficie de 1,866.999 hectáreas.
González y Sánchez (1961:48) reportan una superficie de 1,900 hectáreas.
El parque se encuentra dentro de las siguientes coordenadas geográficas, latitud Norte 19°15'20" y 19°19'40"y de longitud Oeste 99°17'40" y 99°19'40" (Vargas, 1984: 198).
TENENCIA DE LA TIERRA Y OTROS ASPECTOS LEGALES
Con base en el Diario Oficial de la Federación del 19 de diciembre de 1983, en donde se publica el "Decreto que por causa de utilidad pública se expropia una superficie de 1,529 hectáreas a favor del Departamento del Distrito Federal, quien las destinará a la preservación, explotación y embellecimiento del, parque cultural y recreativo conocido con el nombre "Desierto de los Leones", son terrenos nacionales a cargo del Departamento del Distrito Federal, ya que se expropió e indemnizó con $ 450,000,000.00 a la comunidad de San Mateo Tlaltenango, las 1,529 hectáreas, a razón de $ 294,310.01 por hectárea. Lo que dio como resultado el 81.93% de terreno nacional y 18,1% de terreno no identificado.
27 de noviembre de 1917 (19 de diciembre de 1983 cambia de nombre por el de Parque Cultural y Recreativo).
Que es un deber del Ejecutivo Federal cuidar y fomentar los bienes Nacionales especialmente los cuya conservación es indiscutible interés Público y siendo propiedad de la Nación el Bosque ubicado en la Municipalidad de Cuajimalpa, Distrito Federal, conocido con el nombre de "Desierto de Los Leones", tanto por la belleza natural de unos paisajes, como por el alto interés histórico de las ruinas que en él se encuentran, debe ser objeto de una atención especial de parte del Ejecutivo, con tanta mayor razón que dada su proximidad a la Capital de la República, puede hacerse de él un centro de recreo al transformarlo en un Parque Nacional; con fundamento en lo que disponen los artículos 60 de la Ley de 18 de diciembre de 1909 y 44 de la de 21 del mismo mes y año, he tenido a bien expedir el siguiente
Artículo Primero: El terreno nacional ubicado en la Municipalidad de Cuajimalpa, conocido con el nombre de "Desierto de los Leones", cuya superficie es de 1,529 hectáreas, se declara parque nacional con el nombre de "Parque Nacional Desierto de los Leones", conservando los linderos que actualmente se le reconocen.
Artículo Segundo: La administración, conservación y embellecimiento del parque, quedarán a cargo de la Secretaría de Fomento, con excepción de las ruinas históricas que se encuentran cuya conservación y cuidado dependerá de la Secretaría de Comunicación y Obras Públicas.
Artículo Tercero: La Secretaría de Fomento queda autorizada para realizar los productos explotables, tales como maderas muertas, árboles enfermos, defectuosos o caducos, y los que alteren y perjudiquen al desarrollo de la vegetación principal; empleando el producto de ellos en el mejoramiento del mismo parque; pero por ningún motivo otorgará permisos o concesiones, o celebrará contratos con particulares, para que ellos directamente hagan el corte y explotación de los árboles y demás productos forestales. Igualmente queda prohibida la caza y apacentamiento del ganado dentro del expresado parque (Venustiano Carranza, 1917).
En la actualidad la administración del parque esta a cargo del Gobierno del Distrito Federal.
Albergue, mesabancos, kioscos, sanitarios, juegos infantiles. Dentro de este parque nacional se encuentran vestigios de un muro llamado "Barda de la Ex comunión" la cual medía tres leguas, es decir aproximadamente 16,716 metros, esto se debe a que en lo alto de la puerta contenía escrita la ex comunión que el Papa Clemente VIII había formulado contra toda mujer que se atreviera a franquear el recinto. Así mismo se encuentran las Ermitas de "San José", "Santa Bibiana", "Getsemani" construida en 1608, "La Virgen de la Soledad" del año de 1609, "San Alberto" de 1610, "Santa Teresa" de 1611, "San Juan" de 1611, "Santa María Magdalena" de 1612, "El Calvario" de 1613 y "San Elías"; dichas Ermitas se encuentran en condiciones malas. También se encuentra una cruz llamada "Cruz Blanca" situada al oeste del parque nacional (Sosa, 1952).
"A partir de hoy sábado, los niños podrán aprender, divertirse y conocer diferentes especies de la fauna mexicana, cuando el Centro de Educación Ecológica del Desierto de los Leones (CDEEDL) abra sus puertas al público.
Habrá visitas guiadas y se podrá conocer la fauna de México en un espacio que se localiza en citado centro. Los niños podrán conocer algunas especies en peligro de extinción como el pájaro carpintero mexicano, jabalíes americanos, gallinas silvestres, truchas de arroyo y al venado de cola blanca dijo Jaime Valor, director de CEDEEDL.
Agregó que algunas de las especies como el venado cola blanca y el jabalí, fueron donados por el zoológico de Zacango y el Ocotal, del Estado de México y que una de las finalidades de este centro, es educar a las nuevas generaciones acerca de la ecología porque se están reproduciendo aquí y luego se soltarán en una área que esta cercada para que formen parte del ecosistema, por ejemplo, el pájaro carpintero se alimenta de larva barrenadora, pero con la mancha urbana se ha ido, y ha provocado que se pierdan muchos árboles.
El CEDEEDL fue inaugurado por el regente Oscar Espinosa Villarreal el pasado 21 de septiembre y forma parte del programa "SOS Operación Desierto", que lleva a cabo la delegación Cuajimalpa.
El programa incluye la restauración del convento del Desierto de los Leones, la habilitación del Sendero de San Borja y la creación de un centro de reproducción de truchas, que busca producir 20 toneladas al año.
Se busca que el proyecto ecoturístico sea autofinanciable dijo Sergio Téllez Moreno, Subdelegado de Desarrollo Social y Cultural de Cuajimalpa, por lo que se pagaran cinco pesos por entrar, que se destinaran al mantenimiento.
El CEDEEDL tendrá el mismo horario del Parque Nacional Desierto de los Leones de 10:00 a 17:00 horas, permaneciendo cerrado los lunes" (Vilchis, 1996: 4).
Los servicios que se ofrecen son el de transporte, alimentos, artesanías.
Día de campo, campamento, excursionismo, observación de paisajes, observación de vida silvestre y arquitectura colonial.
En el parque, no existe un control efectivo sobre los visitantes. En zonas cercanas a la principal área recreativa del exconvento existen árboles ocoteados. En áreas y veredas cercanas al mencionado lugar existen cantidades considerables de basura. No se respeta el horario del parque, que es de las 6 a las 17 horas, sobre todo el vespertino.
La reforestación no esta bien planeada. Se encontraron cantidad de montones de arbolitos tirados en diferentes veredas y echándose a perder. Se observaron arbolitos de cedro plantados a los 3,700 m.s.n.m., los cuales no han prosperado.
La comunidad de San Mateo Tlaltenango esta cobrando en las entradas del parque, $10°° por vehículo, sin ningún derecho, ya que fueron expropiados e indemnizados (de lo cual ellos estuvieron de acuerdo) por las 1,529 hectáreas con $450,000. Y ese dinero debería ser en beneficio del parque. La vigilancia se centra en la parte del Exconvento y zonas aledañas. En la parte centro y sur del parque no existe vigilancia. Por la entrada al Ex-Convento se cobran $2.00 por persona.
Existen numerosas obras ya construidas y otras en construcción para retornar el agua del parque. Lo cual puede ocasionar falta de la misma, para las necesidades básicas de los mismos árboles. Sobre todo en la época de estiaje.
Las plagas forestales han sido un problema que ha afectado el bosque, pero que se ha resuelto a través de saneamientos forestales. Existen cantidades considerables de muérdago. Se reporta una enfermedad forestal de hongo que causa amarillamiento en las hojas. La contaminación es otro factor que afecta el parque, Cantoral (1986) desarrollo un interesante trabajo sobre las comunidades liquénicas epífitas en Abies religiosa como indicadoras de contaminación atmosférica, en donde concluye que la contaminación atmosférica es un factor debilitante de los bosques. Por efecto de contaminación por lluvia ácida se detectó un gran deterioro en las principales especies forestales del parque, como lo demuestran Arce y García (1990).
Existe pastoreo dentro del parque, aunque es mínimo, no debería de existir, ya que son terrenos nacionales, que ya fueron indemnizados.
El crecimiento demográfico en la Delegación de Cuajimalpa de Morelos en 49 años ha sido de 1,236.76 % de incremento, es decir, en 1950 existían 9,676 habitantes, para 1990 eran 119,669 (INEGI, 1993: 13).
Dicho aumento tan grande, evidentemente tiene que influenciar negativamente al parque nacional.
Faltan planes de manejo y su aplicación para el parque.
No hay programas de capacitación para el personal del parque.
No existen programas de educación (senderos interpretativos, centro de visitantes, pláticas, etc.) para los visitantes. Ya que éstos últimos solamente utilizan el parque para días de campo, comer en las fondas o restaurantes y para visitar el Exconvento. Y existe una gran concentración de gente solamente en unos pocos lugares.
El nombre de "parque nacional" o "parque cultural y recreativo", debería quedar definido legalmente, ya que el decreto publicado en el Diario Oficial del 19 de diciembre de 1983, mediante el cual se "crea" el parque cultural y recreativo no aclara nada. Y en realidad no crea porque el lugar ya existía conociéndose desde muchas décadas antes como parque nacional, las funciones siguieron siendo las mismas.
La creación del "Parque Cultural y Recreativo" fue una medida de tipo político, para que el Parque Nacional Desierto de Los Leones no pasara administrativamente a la recién creada Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, pero en realidad no tiene un fundamento técnico, ni legal.
Por fuertes vientos del 13 y 14 de enero del 2002 se afecto arbolado del Parque Nacional Desierto de los Leones, de la siguiente manera: 730 hectáreas, 1,022 árboles, 1,943 m³ V.T.A. (SEMARNAT, 2002: 10).
El polígono del parque nacional se localiza en una entrante de las estribaciones septentrionales de la Sierra del Ajusco, hacia el Noroeste de esta montaña culminante, cerca ya del sistema escabroso conocida con el nombre de las Cruces (Sosa, 1951:31). El terreno ofrece el aspecto de una cuchara muy inclinada hacia el Norte, en cuyo centro corre el arroyo de San Borja, observándose que en cada lado de éste, el relieve de los plegamientos es muy asentuado (Ibid: 92).
Con base en la carta topográfica de la Comisión de Estudios del Territorio Nacional (1975), de sur a norte encontramos las siguientes elevaciones: La Palma, El Cochinito, San Miguel, Los Hongos, El Caballete, Cruz de Coloxitla (Cualuxipanco), Colorado. La topografía se vuelve más abrupta al Sur de parque, en los Cerros: El Caballete, Los Hongos, San Miguel, El Cochinito y La Palma. También en el sur encontramos las siguientes cañadas: Palomas, San Miguel, El Trozal, Corral de Atlalco, Agua Azul (FVM con base en INEGI).
En general, las rocas que dominan en la zona del desierto, pertenecen al grupo de las neovolcánicas mexicanas; rocas efusivas terciarias y posterciarias, andesitas, especialmente, que surgieron por confusos focos eruptivos que todavía se descubren allí, entre el Cerro de San Miguel (Sosa: 69).
Alcocer y colaboradores (1984) registraron texturas arcillosa-limosa, arenoso-arcillosa y arenoso-limosa con drenaje superficial bueno. Por debajo de los 3,600 m.s.n.m. particularmente en los sitios ocupados por bosque de oyamel (Abies religiosa) se presentan suelos profundos, ricos en materia orgánica y húmedos todo el año. Por encima de este nivel el suelo se torna pedregoso, poco profundo y menos húmedo, involucrando el establecimiento de otro tipo de comunidades como el pastizal y el bosque de Pinus hartwegii (Reyes, 1986: 49).
El parque queda enclavado en la cuenca de captación del Río San Borja y Arroyo Santo Desierto (Melo, 1979: 37).
La cabecera de la red fluvial se inicia con tres corrientes; la principal nace en el cerro de San Miguel a una altura aproximada de 3,700 metros, desciende por la cañada del mismo nombre y, en su trayecto recibe la alimentación permanente de una serie de manantiales que surgen en el alineamiento cerril del Caballete y los Hongos. Las dos corrientes restantes se originan en los Cerros Cruz de Cólica y Xometla a una elevación aproximada de 3,500 metros y respectivamente fluyen por las Cañadas de las Palomas y El Trozal. A diferencia de la corriente anterior, sus fuentes de aportación hídrica funcionan temporalmente (Melo: 38-39).
Estos tres ramales de segundo orden confluyen entre las cotas 3,150 y 3,175 metros formando el eje troncal (tercer orden) del Río San Borja que drena la parte céntrica del parque a través de un valle joven cuya longitud hasta el límite norte rebasa los nueve kilómetros. En su trayecto, este río de régimen permanente recibe el suministro acuífero de numerosos escurrimientos estacionales que provienen de la vertiente oriental y que en la época húmeda aumentan el caudal del río principal, mismo que también es alimentado por algunos afluentes de la vertiente occidental menos eficientes en el abastecimiento del acuífero a excepción de un arroyo perenne que por la cañada Agua Azul corre hasta el sector norte para establecer contacto con el arroyo principal.
Respecto a la angosta vertiente occidental, en principio señalada, su comportamiento se manifiesta de tres formas; la primera que se presenta en el sector meridional del parque es más significativa, dado que forma la cabecera del arroyo Agua de Leones y da origen a manantiales que son la principal fuente acuífera del arroyo cuyo recorrido es aproximadamente de 4.5 Kilómetros. El Desierto de los Leones contaba en 1922 con los siguientes manantiales: "Piletas", "Las Palomas Número 1", "La Llorona", "Achichaco", "Rincón de San Miguel", "El Pretorio o Portería", "San José", "El Monarca", "El Monarquita", "El Otate", "Los Lobos", "La Lomita de los Lobos", "Los Capulines", y "Las Palomas Número 2" (Sosa).
"Piletas.
Nace al pie de la Loma de Colica, corre por la Cañada de Piletas, Loma de Achicalco, y por la falda de la Loma de La Lagunilla, atravesando la misma Cañada de Piletas, el llanito del mismo nombre, la Cañadita de Las Palomas, el Llanito de la Majada, el camino del Potrero a Piletas y la vereda de Oyametenco, para caer el vertedero que está en el fondo de la cañada que viene de Piletas. El canal está formado, desde su nacimiento, de canoas chicas en una longitud de 1,820 metros y lo demás en terreno natural. Vierte sus aguas frente al Llanito de La Baraja y es afluente del acueducto del Desierto. En su origen son 25 manantiales y su longitud total, desde su nacimiento es de 3,249 metros.
"Las Palomas Núm 1.
Nace en el thalweg que está al pie de la Loma de Colica, donde comienza la Cañadita de las Palomas, formada por la Loma de las Piletas y la del Rincón de Achicaco; corre por la misma cañadita sin atravesar ningún lugar de nombre conocido. Su canal está formado de canoas chicas, desde su nacimiento, en una longitud de 98 metros, y lo demás de terreno natural. Vierte sus aguas en la "Y" griega formada por éste y el de las Piletas, y es afluente del mismo Piletas, frente al llanito de este nombre. En su origen son siete manantiales y su longitud total es de 650 metros.
"La Llorona.
Nace al pie del Cerro de San Miguel, frente a la Cueva de la Llorona; corre por la cañada del mismo nombre sin atravesar ningún lugar de nombre conocido; su canal está formado por terreno natural. Vierte sus aguas en el Llanito de Achicaco y es afluente del acueducto de este mismo nombre. En su origen son cuatro manantiales y su longitud total es de 395 metros (Oropeza, Gabriel M. 1912; citado por Sosa, 1952: 98).
"Achicalco. Nace en el Llano de Achicalco, corre por la cañada del mismo nombre y la que la forma la Loma de San Miguel, el Llano Largo y el Llanito de Chichitas, atravesando también el Llano de Achichaco y el camino que conduce del Potrero a Piletas. Su canal está formado en el terreno natural. Vierte sus aguas frente al llanito del Zorrillo que esta al pie de Tezuitepec, y es afluente del acueducto de Piletas. En su origen son 21 manantiales y su longitud es de 3,537 metros (Ibid: 98-99).
"Rincón de San Miguel.
Nace al pie del Cerro de San Miguel y corre por la cañada que forma la loma de San Miguel, la del Caballete y el Llanito de los Ailes, atravesando el Llanito de los Ailes, así como también el camino que conduce del Potrero a Piletas. Su canal está formado en terreno natural. Vierte sus aguas al Llanito de la Baraja y es afluente del Acueducto de Piletas. En su origen son 60 manantiales y su longitud es de 2,670 metros.
"El Pretorio o Portería.
Nace al pie del Cerro del Pretorio, forma dos canales, une que corre por la cañadita que pasa junto a la cerca que baja del Cerro del Pretorio (Champilatos) y el otro por la del Rincón del Monarca, junto a la Lomita de la Portería, atravesando la vereda que pasa por el Llanito de Los Ailes y que conduce del potrero a Piletas. Su canal esta formado en el terreno natural. Vierte sus aguas cerca del Arco y es afluente del acueducto de Piletas. En su origen son 27 manantiales y su longitud es de 1,637 metros (Ibid: 99).
"San José.
Nace en el Rincón del Monarca; corre por el zacatonal del mismo nombre, atravesando la vereda que conduce al Rincón de San Miguel, el camino del Potrero a Piletas y el bosque Sordo. Su canal está formado en terreno natural. Vierte sus aguas abajo del Arco y es afluente del acueducto del desierto. En su origen son 12 manantiales y su longitud es de 1,579 metros.
"El Monarca.
Nace al pie de la Loma de El Monarca; corre por la cañadita formada en la misma loma y atraviesa el camino del Potrero a Piletas y el bosque Sordo. Su canal esta formado en terreno natural. Vierte sus aguas frente al Llanito del repartidor y es afluente del Acueducto del Desierto. En su origen son 43 manantiales y su longitud es de 2,020 metros.
"El Monarquita.
Nace también al pie de la Loma del Monarca; corre por el llanito del mismo nombre, atravesando el camino del Potrero a Piletas. Su canal está formado en el terreno natural. Vierte sus aguas en el bosque Sordo y es afluente del Acueducto del Monarca. En su origen son tres manantiales y su longitud es de 907 metros.
"El Otate.
Nace al pie del Cerro Pretorio, corre por la Cañada de los Lobos y junto al Llanito de los Candeleros, atravesando el zacatonal del mismo nombre. Su canal está formado en el terreno natural y es afluente en el lugar donde termina el Llanito de los candeleros al cauce del Manantial de Los Lobos. En su origen son 58 manantiales y su longitud es de 1,024 metros.
"Los Lobos.
Nace frente a la Cueva de Los Lobos, que está al pie del Cerro del Pretorio; corre por la Cañada del Rincón de los Lobos, atravesando el camino del Potrero a Piletas y el bosque Sordo. Su canal está formado en el terreno natural. Vierte sus aguas en la taza repartidora y es afluente del Acueducto del Desierto. En su origen son nueve manantiales y su longitud es de 2,010 metros.
"La Lomita de los Lobos.
Nace en la lomita de ese nombre; corre por la falda de la misma, atravesando el Rincón de los Lobos y la vereda del mismo nombre. Su canal está formado por el terreno natural. Vierte sus aguas frente a un llanito sin nombre, que está arriba del potrero y es afluente del canal del agua del Rincón de Capulines. En su origen son 22 manantiales y su longitud es de 1,071 metros (Ibid: 100).
"Los Capulines.
Nace en el Rincón de Capulines al pie de la Loma de Ixtlahuatongo; corre por el mismo Rincón de Capulines y junto al llanito sin nombre que está un poco arriba del Potrero, atravesando la vereda del Rincón de Los Lobos, el camino del Potrero a Piletas y el bosque Sordo. Su canal está formado en el terreno natural. Vierte sus aguas en la taza repartidora y es afluente del Acueducto del Desierto. En su origen son 10 manantiales y su longitud es de 1,569 metros.
"Las Palomas Núm 2.
Nace en la falda de la Loma de Ixtlahuatonco; corre por un túnel de 25 metros de longitud, que se llama Túnel de las Palomas, y por abajo del camino de Cruz Blanca al Potrero, en sentido perpendicular, atravesando naturalmente este camino. Su canal está formado de tierra en los 25 metros que tiene el túnel y 145 metros de canoas chicas. Vierte sus aguas en el vertedero que también se conoce con el mismo nombre de Las Palomas, y es afluente del Acueducto del Desierto, bajo la taza repartidora. En su origen es un manantial y su longitud es de 170 metros.
"Reunida el agua de todos los manantiales que anteceden se forma el Acueducto del Desierto, que tiene una longitud de 4,409 metros desde la taza repartidora, hasta la reposadera de Tres Cruces. En el mes de noviembre del año de 1922, cuando faltó agua a la capital, se surtió en su mayor parte de los manantiales del Desierto de los Leones" (Ibid: 101).
En resumen, todos estos manantiales tienen su origen a lo largo de la cañada que baja de Sur a Norte, desde los elevados Cerros de San Miguel, los Hongos y Colica. Limitan por el poniente a dicha cañada los Cerros del Pretorio, Ixtlahuatonco y Santo Domingo, mientras que por el Oriente se levantan los Cerros de Temamatla, Atlapanco y Tezuitepec. Todos ellos son grandes eminencias enlazadas entre sí y revestidas por espesos bosques. El Acueducto del desierto capta todos esos manantiales uniéndose más abajo, ya fuera de los límites del parque, con el Acueducto de los Leones que viene desde el Suroeste, es una zona donde destacan los Cerros Ecazecapa y Tierras Prietas. Había otro acueducto, el de los Gavilanes que comenzaba en las cercanías del Cerro Central, bajando hacia el norte para llegar hasta el viejo monasterio (Sosa: 101-102).
De gran importancia han sido todos estos manantiales para la existencia de la Ciudad de México. Desde el punto de vista hidrológico es una zona privilegiada la del Desierto de los Leones, especialmente la cañada mencionada, profundo thalweg boscoso y húmedo que asciende rápidamente hasta llegar a la Cruz de Colica en los límites meridionales del parque (Ibid: 102).
La cuenca enclavada en el Desierto, por su forma alargada, la influencia del relieve, la interacción de la cubierta vegetal, y el desarrollo edáfico, regulan la dinámica fluvial, amortiguando la incidencia de fenómenos pluviales que en esta zona resultan especialmente activos. Así, el parque de hecho está exento de sufrir perjudiciales inundaciones por desbordamientos directos de sus cauces, según lo establece su índice de compacidad (Melo: 39).
Cuando loa aztecas se percataron de la necesidad de surtir con agua potable a su capital, acudieron a los manantiales de Chapultepec; y como 55 años más tarde después de fundada la metrópoli española, el Virrey Enríquez hizo llegar a México el caudal de los manantiales de Santa Fe, en el año del Señor de 1576. Para este fin, y en virtud de que el ojo de agua y los terrenos de Santa Fe pertenecían a la Ciudad de Valladolid, hoy Morelia, el Cabildo de la Ciudad de México compró a ésta sus derechos en la cantidad de $6,000, adquiriendo así el manantial que se encuentra a 166 metros de altura sobre el nivel del Zócalo y con él una buena provisión más del agua que requería la naciente urbe. Al correr de los siglos la capital siguió creciendo y fué preciso en el año de 1876 traer el agua del Desierto de los Leones utilizando para ello los manantiales que allí se encuentran a una altura de 1,280 y 1,332 metros sobre el nivel del atrio de la Catedral (Cossío, José Lorenzo; citado por Sosa: 102).
Con base en el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (1993: 8) tenemos dos tipos de clima: En la mayor parte del parque nacional, Norte y centro, se encuentra el clima semifrío subhúmedo c (E) (w), con lluvias en verano. En la porción Sur del parque se encuentra el clima semifrío húmedo C (E) (m) con abundantes lluvias en verano. Con base en INEGI (op. cit.: 9) pasan dos isotermas, una en la porción Norte de 10°C y otra en la porción centro-Sur de 8°C. Pasa una isoterma en la porción Sur del parque de 1,500 mm (FVM).
En el parque se establecen ocho ambientes climáticos que van desde el fresco subhúmedo hasta el muy frío subhúmedo.
El carácter benigno de estos ambientes decrece progresivamente de Norte a Sur conforme el relieve adquiere potencia y elevación, y los vientos dominantes fluyen por los valles desplazando masas de aire (Melo: 59).
El establecimiento del monasterio de los Carmelitas Descalzos en este monte, en los albores del siglo XVII, vino a determinar, originalmente, la protección de los arbolados existentes en este mismo predio; protección que mucho tiempo después, hacia las postrimerías del siglo XVIII, comenzó a preocupar al gobierno de la ciudad de México, cuando se presentó la necesidad de aprovechar los manantiales del Desierto. Gracias a tales circunstancias, logró salvarse este monte de una destrucción que hubiera resultado inevitable en otras condiciones. El 22 de enero de 1918, sopló sobre el bosque del Desierto un viento huracanado que abatió aproximadamente 200,000 árboles de todos tamaños, desnudando completamente las crestas de los montes Santa Rosa y Coloxtitla (Sosa: 33).
En el parque se presentan diferencias altitudinales de más de 1,000 metros, permitiéndose la aparición de distintas comunidades vegetales. Predominante es el bosque de coníferas representado por comunidades de Abies religiosa puras o mezcladas y de Pinus hartwegii. La primera comunidad se establece desde los 2,600 metros de altitud y se caracteriza por tener suelos profundos y húmedos. En los estratos medio y bajo están bien representadas las especies Garrya laurifolia, Alnus firmifolia, Salix spp., Senecio angulifolius y S. barba-johanis en el primero. En el segundo, principalmente: Acaena alongata, Siegesbeckia jorullensis, Alchemilla procumbens, Salvia spp. y Symphoricarpos microphyllus. La comunidad de Pinus hartwegii se establece a partir de los 3,600 m.s.n.m. sobre suelos menos húmedos y pedregosos caracteriza- dos por exhibir masas arbóreas prácticamente puras de esta especie y por presentar un estrato bajo muy bien representado: Muhlenbergia spp., Festuca spp., Calamagrostis toluncensis, Lupinus spp. y Penstemon gentianoides, frecuentemente se observan arbustos como Senecio cinerarioides y S. salignus. También en las partes altas, entre los 3,700 metros y el techo altitudinal son distinguibles pequeños manchones de pastizal, dominados por Muhlenbergia macorura y Festuca tolucensis, hacia la parte Sur del parque son distinguibles pequeños manchones de Quercus spp. (Fryermuth, Sosa, INIF-1983. Alcocer; citados por Reyes: 15).
El venado salvaje es el soberano indiscutido de estos bosques (Erskine, 1840, citado por Valdés, 1983: 116).
Fueron detectados por rastros u observaciones tres especies de mamíferos: Sciurus aureogaster, Odocoiles virginianus y Bassariscus astutus, también se han reportado ; tlacuache (Dideplphis marsupialis), conejo (Sylvilagus floridans), tuza (Papogeomis merriami), mapache (Procyon lotor), coyote (Canis latrans), zorra gris (Urocyon cineroargenteus). En relación a las aves: Cyanocitta stellari y Tardus migratirtus constituyeron las especies mayormente representadas.
Por las características particulares que ofrece el Parque Desierto de los Leones, como una cubierta de sotobosque muy densa la cual, proporciona alimento, resguardo y protección, cuerpos de agua disponibles durante todo el año, u relativo amparo contra la caza furtiva, por mencionar algunos factores, ha sido uno de los últimos recintos naturales donde se conserva una población importante del venado cola blanca en el Valle de México. De hecho, Ceballos y Galindo (1984) escriben que es la población más numerosa que resta en la Sierra del Ajusco. En el Desierto de los Leones se han hecho estimaciones sobre la densidad de esta especie, para 1980, en otoño, se calcularon 30.2 venados/km² (Arrechea et. al. 1980), en la primavera de 1981 se obtuvo 12.0 venados/km² (Alatorre et. al. 1981), y para verano del mismo año se estimaron 12.8 venados/km² (Dorantes et. al. 1981) Mandujano y Hernández (1990: 351).
Un depredador que consideramos el más importante en este parque, es el perro feral Canis familiaris. Se tienen evidencias en otros lados (Hosley, 1969; Owen, 1977; De Anda, 1986), que esta especie puede causar bajas considerables en las poblaciones de venados, principalmente, de aquellas que están cerca de asentamientos humanos. El número de perros ha ido en aumento en el parque (Hernández et.al., en prensa), incluso se han observado perros persiguiendo venados (Ibid: 356).
Un factor que consideramos más importante al respecto es la caza furtiva, pese a la constante vigilancia, esta actividad ilegal se realiza durante todo el año, principalmente, en las zonas del parque inaccesibles a la vigilancia, como son las partes más altas y los límites administrativos del mismo; es presumible que sean cazados animales de ambos sexos y de todas las edades, sin embargo, se desconoce la magnitud de dicha actividad sobre la población (Ibid: 357).
Otra causa que pensamos tuvo un impacto muy grande fue el efecto negativo sobre la población producido por el estres a la que fue sometida, debido al gran movimiento de gente y maquinaria (motosierras, camiones de carga, buldozer) usados durante el saneamiento forestal realizado de octubre a diciembre de 1985; este período coincidió con la época de crianza del venado, pues los cervatillos nacen entre los meses de junio a agosto en la Sierra del Ajusco (Aranda et. al. 1980), por lo que la vulnerabilidad de los jóvenes es alta, disminuyendo aún más sus posibilidades de éxito debido a todas las acciones humanas hechas en dicho lapso (Ibid: 357-358).
De verano a primavera, después de un abrupto crecimiento y decremento durante el otoño e invierno, la población tiende a estabilizarse entre un rango de 12 a 15 venados/km² (a excepción de la estimación de primavera de 1986 posterior a la perturbación) (Ibid: 359).
Dentro del parque nacional no se encuentran asentamientos humanos. En la zona aledaña se encuentran cinco poblaciones con 16881 habitantes: Santa Rosa Xochiac 5,307, San Mateo Tlaltenango 1,708, Cuajimalpa 3,245, San Lorenzo Acopilco 6,621 y El Contadero (FVM con base en INEGI). El crecimiento demográfico en la Delegación de Cuajimalpa de Morelos en 49 años ha sido de 1,236.76 % de incremento, es decir, en 1950 existían 9,676 habitantes, para 1990 eran 119,669 (INEGI,1993: 13). Dicho aumento tan grande, evidentemente tiene que influenciar al parque nacional.
Ermitaño o eremita viene de eremo, desierto, el que vive en el desierto.
La Orden religiosa de los carmelitas descalzos, empeñada en remontar su fundación más allá de la de cualquier otra Orden mendicante, precediéndolas en tiempo y por consecuencia en fueros, decía descender del profeta Elías, quien al pasar 40 días en el Monte Horeb, perseguido por Jezabel, había enseñado esta manera de vida solitaria en medio del desierto.
En el siglo III d. C. el mundo antiguo o clásico era ya viejo y enfermo, y sus achaques se manifestaban en la descomposición social, la pobreza de grandes capas de población y las persecuciones políticas y religiosas. Un joven egipcio llamado Pablo, cristiano de religión, huyendo de la persecución del emperador Decio se refugio en el desierto. Pronto lo imitaron otros y la miseria y la injusticia hicieron lo demás. El desierto, medio hostil a la vida de grupos y sociedades era, por el contrario, el mejor abrigo para los solitarios (Báez, 1981: 11).
Después de los camadulensis llegamos a los Yermos o Desiertos carmelitas. Dice la crónica que desde 1209 San Alberto dio las primeras reglas a los ermitaños que habitaban en el Monte Carmelo y que les hizo convento común donde estaba el oratorio, las oficinas y, alrededor y en competente distancia, las celdas apartadas.
En el siglo XVI, finalmente, maduró esta idea de fomentar la vida eremítica dentro de los conventos, correspondiendo a Fray Tomás de Jesús, lector de teología en Sevilla, promover todo lo necesario para obtener las reales autorizaciones y así poder fundar los primeros Desiertos. Entre las reglas que propuso para regirlos estaban la oración de día y de noche, el silencio riguroso dentro y fuera de la casa, la frugalidad en la comida, la abstracción de seglares y que la casa del yermo se ajustase con el espíritu de la regla, fabricando en medio del sitio que se escogiese un monasterio para vida cenobítica y alrededor, en sitios competentes, ermitas para los anacoretas de mayor oración, silencio, retiro y penitencia (Báez: 12).
El primer convento-yermo que los carmelitas erigieron fue el de Bolarque, en Castilla la Nueva, entre Pastrana y Buendía, a orillas del tajo. La primera iglesia se concluyó en 1592, pero era muy pobre y se rehízo en 1619. Esparcidas en el monte tenía 15 ermitas. La segunda casa de esta clase se fundó en 1598, en Andalucia, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Nieves, en la serranía rondeña. Existían en este lugar una ermita con la imagen de la Virgen con la sierra nevada sirviéndole de fondo y varios ermitaños que al fundarse la casa tomaron el hábito de legos.
Y en 1599 fundaron la tercera casa, en Castilla la Vieja, junto a un estanque que llenaban las aguas del río Batuecas, trece leguas distantes de Salamanca y ocho de ciudad Rodrigo. Este es particularmente interesante para nosotros, pues dicen las crónicas que sirvió como modelo al de Cuajimalpa de Nueva España, que fue el siguiente que fundaron.
El padre Antonio de Yepes, historiador benedictino, dejó una descripción interesantísima de Batuecas, al comparar los Desiertos carmelitas con los camaldulenses. Habla de un muro exterior cuya puerta daba acceso a un gran espacio que terminaba en un segundo muro que era a la vez el lienzo del claustro principal, en cuyos cuatro lados se ubicaban las 24 celdas separadas entre si por los jardincillos (Ibid: 12-13).
El refectorio quedaba separado, lo mismo que otras oficinas a las que había que llegar por una calzada flanqueda por árboles. En el monte entre peñas y quiebres de la montaña, tenía 16 ermitas (Ibid: 13).
Se fue así definiendo una nueva planta de convento capaz de combinar las dos formas de vida del monacato: la eremítica que se practica en apartada soledad y la cenobítica que implica la participación y obediencia en una comunidad. Y si de algo podían ufanarse los carmelitas en México era el haber tenido en sus claustros al arquitecto y tratadista más notable del siglo XVII en la colonia, fray Andrés de San Miguel (Ibid: 13-14).
Los carmelitas descalzos llegaron a la Nueva España en el año de 1585.. y principiaron a fundar sus primeros conventos en el orden siguiente: San Sebastián de México (1586), Nuestra Señora de los Remedios en Puebla (1586), Nuestra Señora de Atlixco (1589), Nuestra Señora de la Soledad en Valladolid (1593), Nuestra Señora de la Concepción en Guadalajara (1593) y Nuestra Señora del Carmen en Celaya (1597). Durante los primeros años dependieron de la provincia de Andalucia, pero en 1590 se constituyeron como provincia independiente con el nombre de San Alberto, siendo su primer provincial fray Eliseo de los Mártires, quien arribó a la colonia en 1595 (Ibid: 15).
El marqués de Montesclaros, virrey de la Nueva España, les hizo merced de todo el monte mandando al oidor Juan de Quesada les diera formal posesión el 16 de diciembre de 1604. La primera misa se dijo el 25 de enero de 1605, a pleno frío y en una modesta choza habilitada para capilla (Báez: 18).
Dieron principio a la fábrica el 23 de enero de 1606, poniendo el marqués de Montesclaros la primera piedra en medio del testero de la capilla mayor, con una caja de plomo que contenía monedas de oro y plata y un pergamino escrito con los nombres de Clemente VIII, Felipe III, el arzobispo fray García de Mendoza, el provincial fray Martín de la Madre de Dios y los del virrey y el general de la Orden. Fray Andrés de San Miguel trazó la planta, labró la fábrica y las ermitas y sendereó los bosques.
El 12 de julio de 1612 dieron principio los ejercicios conventuales, lo que indica que el conjunto estaría totalmente terminado con todas sus ermitas. El monasterio quedo encerrado, como un hortus conclusus, dentro de una barda de nueve mil varas de perímetro que en gran parte subsiste y que no se interrumpía sino en aquellos tramos en que peñascos y barrancos por si mismos comstituían pasos infranqueables a los extraños. Solamente este muro y las ermitas quedan actualmente de la primera construcción, porque la parte del convento se rehízo a principios del siglo XVIII. Componíase el primer convento de claustro, portería e iglesia cubierta de tijera y emplomado (Ibid: 19).
Con el tiempo se fue averiando la fábrica, sobre todo por los incendios y los temblores. Ya en 1685 hay noticias de un maestro Diego de la Sierra que declaraba haber hechado la media tijera y para 1711 los daños eran tan serios que los religiosos decidieron consultar con un arquitecto sobre el estado del edificio. Toda una parte estaba desplomada y cuando menos la mitad restante en condiciones no mucho mejores (Ibid: 19-20).
Considerando que repararlo por partes costaría tanto como hacer otro nuevo optaron por llamar a Miguel de Rivera, que ya había trabajado para ellos en los conventos de Toluca y San Joaquín de México. Siguiendo sus consejos, los frailes acordaron demolerlo y tras algunas vacilaciones sobre si convenía o no mudarlo de sitio decidieron fabricarlo nuevo pero en los mismos montes. El 27 de enero de 1722 abrieron los cimientos para la nueva fábrica bendiciéndolos con un Santo Cristo que llevaron en procesión desde el oratorio antiguo hasta el cimiento del sagrario del nuevo altar mayor, diciéndose a continuación una misa que ofició el prior ataviado con capa pluvial el día 9 de febrero.. La traza y el principio de la construcción se hicieron bajo la dirección de Rivera, el arquitecto del colegio de las Vizcaínas, pero siendo muy ocupado -llegó a ser administrador del Estado del Marquesado del Valle- la dejó pronto viniendo a continuarla por poco tiempo Manuel de Herrera, que la dejó "poco más que en mantillas", y a concluirla José Antonio de Roa, quien había trabajado como sobrestante de los anteriores. Este es el monasterio que ha llegado hasta nosotros, sobreponiéndose al abandono (Ibid: 20).
En la huerta, bastante grande, está la cámara del secreto, curiosa construcción que tiene la particularidad de trasmitir el sonido de un ángulo a otro, siguiendo la elipse de la bóveda (Báez: 21).
Las ermitas constituyeron la mejor supervivencia de la vida eremítica de los primeros padres del desierto; superan las celdas en cuanto a que son autosuficientes al disponer de servicios propios como la huertecilla, la cocinilla y el oratorio (Ibid: 22).
Las crónicas mencionan diez ermitas: El Calvario, San Juan Bautista, Oración del Huerto o Getsemaní, San Alberto, Santa Teresa de Jesús, Santa María Magdalena, Santa Bibiana, la Soledad, San José y San Juan de la Cruz. Ahora se localizan solamente nueve, pues creo que la de Santa Bibiana desapareció para hacer lugar a la segunda iglesia y sus dependencias en 1772. Otra que es la de San Juan de la Cruz, está destruida y su masa de mampostería yace a un lado de la carretera. De las ocho restantes, las cinco siguientes conservan en clave del dintel sus nombres, el año de fundación y el nombre de los benefactores: De esta Hermita/ nuestro padre San Alberto / es Patrón y Fundador Francisco Hernández / de la Higuera / año de 1610.
De esta Hermita / de la Soledad son los / Patrones y Fundadores / los señores Oidor Juan de Quesada de Figueroa / y doña Isabel de Bañellos su mujer. Año 1609.
De esta Hermita de / Santa María Magdalena / es patrón y Fundador / el tesorero Luis Núñez / Pérez. Año de...
De esta Hermita de San Juan / Bautista es patrón / y Fundador / Juan de Saldivar / Año de 16..
De esta Hermita / de Getsemani / es patrón y Fundador el capitán García de Quadros / Año 1608.
A las de Santa Teresa y del Calvario les han cambiado de nombre, no se por que razón, y ahora les llaman de San Elías y de la Trinidad (Ibid: 22-23).
Fuera del muro, hacia el Suroeste, alejada unos dos kilómetros y en el monte más alto, emprendieron los carmelitas una capilla, allá por el año de 1722, que terminaron en 1728 y dedicaron al señor San Miguel. Quien guste de los simbolismos puede ver en ella una atalaya desde la que el guerrero arcángel protegía la comunidad. Para los pueblos vecinos significaría la molesta señal del límite de las extensas propiedades de los frailes. Era una capilla de planta octagonal y cubierta de tejamanil, con su altar de mampostería que en parte subsiste. Adquiere verdadero sentido aquí la interpretación de las plantas en octágono como un enlace entre lo terrenal y lo celeste, pues a la altura en que está la ermita y por la naturaleza del arcángel parece un punto en que se tocan la tierra y el cielo. Aducían los religiosos otro motivo para su ermita, que era el haberla hecho para santificar el lugar que llamaban cerro de los ídolos, por haber encontrado en él laja y tezontle de un templo prehispánico con cuchillas de pedernal e idolillos (Ibid: 23-24).
Cuando se rehízo el monasterio en 1722 se puso bajo la protección del señor San Miguel, por voluntad del provincial fray Pedro del Espíritu Santo, que llegaba impresionado de una visita al santuario de San Miguel del Milagro en Tlaxcala. La razón por la que se hizo costumbre llamarle Desierto de los Leones puede decirse a cualquiera de estas dos causas: la existencia de tigrillos que paulatinamente se han ido extinguiendo, o por el apellido León que ostentaran algunos ensayadores de la Casa de Moneda (Báez: 24).
Después de habitar por casi dos siglos el Desierto de Cuajimalpa los carmelitas se cansaron del sitio y quisieron trasladarse a otro lugar más alejado, construyendo un edificio nuevo. En el capítulo provincial de 1780 se decidió el traslado, escogiéndose para nuevo asiento los montes de Nixcongo. Entre las razones expuestas por los frailes para justificar el traslado, decían que el de Cuajimalpa no servía ya para los fines eremíticos, porque a despecho de la barda y de las excomuniones, los indios de los pueblos vecinos lo allanaban tranquilamente, perturbando a sus moradores. Los carmelitas ofrecían al Real Gobierno hacerle cesión de todo el Yermo de Cuajimalpa, con todo y construcción, a cambio de la licencia y de alguna ayuda económica. Y ciertamente no era poco lo que ofrecían, porque de acuerdo con un avalúo practicado por el ingeniero militar Miguel Costansó, tan sólo el terreno y la cerca pasaban de $47,200, sin entrar en esta cuenta la madera del bosque ni el monasterio. Los religiosos hacían notar lo ventajoso que sería para el gobierno tener una reserva tan grande de madera cerca de la fábrica de pólvora que se construía en Santa Fe.
Pero el fiscal de Real Hacienda, que algo sabía de los pleitos originados en 1605 con motivo de la fundación, exigió como un requisito que los frailes exhibieran sus títulos para acreditar su capacidad de enajenar el inmueble (Ibid: 25).
Y entonces volvieron a suscitarse pleitos. Los marqueses del Valle intervinieron argumentando que el sitio debía reintegrarse al marquesado, porque habiéndose verificado la primera cesión en contraversión del mayorazgo constituido sobre los bienes del Estado, al dejar el lugar los religiosos tenía que operar el derecho de reversión y por ende volver los bienes al patrimonio de los herederos de Cortés. El litigio retrasó la expedición de la Cédula Real esperada por los carmelitas, pero si los marqueses del Valle no lo habían ganado la primera vez menos lo ganarían la segunda, y la dicha revisión operó pero en favor del Real Gobierno, que se quedo con el Yermo.
Basándose en las medidas proporcionadas por Costansó, el desierto de Cuajimalpa había alcanzado una área de una y media leguas cuadradas (Ibid: 26).
En la visión de los Yermos se transparentan los conceptos de naturaleza y jardín, y en cuanto que son espacios cerrados por un muro evocan la idea del hortus conclusus y el jardín edénico. En efecto, los Santos Desiertos parecen situarse al final de la larga evolución del mito sostenido en varias religiones sobre un Edén o supuesto paraíso. Para el cristianismo ese recuerdo comporta el remordimiento de haberlo perdido por el pecado, de donde el hombre habrá de intentar constantemente una reconciliación con la naturaleza, imagen de ese jardín, como una fórmula homeopática para recuperar el paraíso, bien sea santificándola con el tema de Cristo que se aparece en un vergel a la Magdalena, o bien reduciéndola a la arquitectura de un monasterio, como los yermos, que al fin y al cabo todos los conventos son imágenes del cielo.. El paraíso o jardín edénico es representado como un espacio cerrado y circular (Báez: 31).
El muro que rodea esta clase de conventos - cuando menos los de la Nueva España- cumple con la función de impedir a los seglares el entrar en ese espacio reservado a los carmelitas, que son orden contemplativa; pero bajo esta razón más bien formal subsiste el símbolo del muro que separa la naturaleza ideal y edénica, reservada solamente a ciertas clases, del mundo exterior de los hombres. En otros idiomas, como en garden o garten, el jardín permanece relacionado con clausura o guarda (Ibid: 32).
El jardín cuidadosamente cultivado, con sus árboles frutales, sus avecillas, su tapete de flores y la fuentecilla que simboliza la vida, como se ve en las pinturas relativas al jardín de la Virgen, tiene su eco en los jardines tan esmeradamente cuidados como el de Cuajimalpa, con sus anagramas de tomillo y florecillas, y no es casualidad que este ejercicio de la jardinería y por añadidura el de la horticultura fueran los carmelitas la Orden más acreditada y que su gran tratadista Andrés de San Miguel hubiera dedicado el último capítulo de su obra al cultivo de los duraznos priscos y melocotones (Ibid: 33).
El solitario que recorre los senderos del bosque para extasiarse en las cumbres elevadas, aspirando el aire húmedo mientras contempla el sol brillante que cambia los tonos en el interminable alfombrado de pinos, o el que entiende el lenguaje del agua en el correr de los arroyos y en el ruido de las gotas que caen de las tejas de barro en los días de la lluvia, llegan a confundirse con la naturaleza en una especie de arrobamiento que los hermana con aquel Sidartha de tierras indostánicas que escuchando un río comprendió el misterio insondable de la inexistencia del tiempo (Ibid: 36).
Un débil eco de estas alabanzas a la naturaleza queda en los libros sobre la fundación del Santo Desierto de Cuajimalpa, como este párrafo que se encuentra en una dedicatoria a la Virgen del Carmen:
Y no es extraño que este Santo Desierto... haya logrado tan felices incrementos teniendoos por particular patrona, pues paseáis con tanto gusto y alegría las breñas y quebradas de los desiertos, que aún vuestro dulcísimo hijo y amantísimo dueño parece que se admira de ver los resplandores de hermosura que vais derramando por su dilatadas soledades.
En las relaciones de la fundación del yermo se pueden leer estos otros párrafos de religiosa admiración por la naturaleza:
...estaba cercado de montes muy altos y lleno de árboles muy encumbrados, guayameles, pinos, ayacotes, madroños, encimas, alizos, laureles y de otros muchos árboles y flores... Bañábale el sol y los aires... El canto de los pájaros, las quebradas, la arboleda, los montes y la soledad, todo ello parece que convidaba a alabar a Dios a devoción y a oración...
Fray Agustín de la Madre de Dios, en su crónica, fija su atención en los animalillos, como cuando habla de los venados y los tímidos conejuelos:
...concurren a las tardes y mañanas de todos aquellos montes donde parece que los junta Dios para la alegría de los ermitaños... están tan domesticados estos animalillos que se vienen a la mano cuando les dan de comer, porque parece conocen el hábito de la Virgen... (Báez:41).
Se diría que todo monasterio es casa de meditación, pero en ninguno como en los Santos Desiertos puede el alma, dentro de su vallado huerto, recogerse en sí misma y en trance de contemplación abrasarse de amor con el divino Esposo (Ibid: 42).
El nombre de "Desierto" se debe a la Orden de los Carmelitas Descalzos, dado que eran verdaderos ascetas, enemigos del mundo y de la carne, que trataban de encontrar la felicidad terrenal lejos de sus semejantes, en contacto solamente con la naturaleza. El nombre de "Los Leones" proviene acaso por la gran cantidad de fieras que habitaban en él, o bien a causa de un largo y enojoso litigio sostenido por dos hermanos de apellido Léon en contra del antiguo cacique de Coyoacán, Patiño de Ixtolinque que disputaba la posesión de este bosque (Sosa).
En 1604, Fray Juan de Jesús María y el provincial Fray Martín, acompañados por un indígena de la región; un adolescente del pueblo de San Mateo Tlaltenango, llamado Juan bautista, apareció milagrosamente ante aquellos santos varones para indicarles la presencia de un manantial cercano, a cuyo amparo podrían edificar su morada.
El 1 de enero de 1605, tomaron posesión los Carmelitas de este monte, por merced que hizo a su favor el Excelentísimo señor don Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montes Claros, décimo Virrey de la Nueva España. El Oidor de la Real Audiencia, don Juan de Quesada fue el encargado de ponerlos en posesión del Desierto. Fray Juan de Jesús María, Fray José de la Anunciación, Fray Antonio de la Ascensión y Fray Andrés de San Miguel, representaron a la Orden Carmelitana para recibir el monte (Ibid).
La primera misa que celebraron los Carmelitas en ese lugar fue el 25 de enero de 1605. Hermosísimo sitio escogieron los frailes carmelitas para levantar su monasterio y dedicarse a la contemplación espiritual y al ejercicio de sus creencias. El 22 de enero de 1606 puso la primera piedra de este monasterio el excelentísimo señor Virrey don Juan de Mendoza, Marqués de Montesclaros, y la construcción se hizo a las expensas del mercader de la plata don Melchor de Cuellar, quien profesó singular afecto a los frailes de esta Orden. La edificación la dirigió el eminente alarife Fray Andrés de San Miguel. En 1611 se termino medianamente. El primer prior del convento fue Fray Pedro de Hilarión. El cronista de la Orden fue Fray Agustín de la Madre de Dios. El Latinista fue Fray Rodrigo de San Bernando. Además erigieron 10 Capillas o Ermitas: Santa Teresa, San Juan, La Magdalena, San Alberto, Jesús, El Calvario, La Soledad, San José, Santa Bibiana y San Miguel (Ibid).
Por Cédula Real de 18 de noviembre de 1803 se había declarado que los manantiales que existen en el Desierto, se consideraran, a partir de esa fecha, de la exclusiva propiedad del vecindario de la Ciudad de México; manantiales que se encontraban destinados a este uso, para la sedienta población de la capital mexicana desde el año de 1786.
En 1814 los carmelitas posiblemente temerosos ante los acontecimientos de la guerra de Independencia, abandonaron el convento; entonces la Provincia de San Alberto de Carmelitas Descalzos cedió al gobierno de la Ciudad de México todo lo que sus hermanos dejaban en el Desierto de los Leones. De esta época datan la ruina, el saqueo y la destrucción de tan notable joya. Cuando los carmelitas cedieron el Desierto a la Ciudad de México, el gobierno Provincial de México (hoy Estado de México) en cuya jurisdicción se encontraba el primer recinto de los carmelitas, protestó por la cesión; la causa de que no procediera se debe a que por Cédula Real del 18 de noviembre de 1803 se había declarado que los manantiales que existen en el monte del Desierto, se considerarían, a partir de esa fecha de la exclusiva propiedad de la Ciudad de México (Ibid). En 1828 el gobierno de la República repartió entre los pueblos de Santa Rosa Xochiac, San Bernabé Ocotepec y San Bartolomé Ameyalco, la tercera parte de los montes del monasterio. En 1845 so pretexto de instalar una fábrica de vidrio, que más tarde resulto ser una fábrica de monedas falsas; fue destruida parcialmente la capilla principal, posteriormente fue destinada por el gobierno de la república como campo de maniobras y lugar de acuartelamiento del Cuerpo Nacional de Artillería. En 1847 el Desierto fue testigo de los enfrentamientos contra los invasores norteamericanos, quedando abandonado el convento (Ibid). En 1853 al restituirse el bosque al dominio de la república, Juan Burnand, de nacionalidad inglesa, ganó en subasta pública el monte del desierto, como postor al contrato de arrendamiento y perdió la completa adjudicación de las ruinas del convento y de la totalidad del monte. En 1856 al ponerse en vigor la Ley de Desamortización de Bienes Eclesiásticos, Burnand intentó adjudicarse el predio, a lo que acabó por oponerse el Ayuntamiento. Burnand valiéndose de influencias, consiguió que el gobierno federal dictara una orden suprema que le adjudicó el monte del Desierto, las ruinas del monasterio y dos "fajas de agua delgada" todo ello por la cantidad de $5,000 pesos. El ayuntamiento consiguió que en las escrituras de adjudicación, se estipulase terminantemente que con el fin de garantizar la existencia de los manantiales, quedaba prohibida la tala de árboles en toda la superficie del bosque, así como la introducción de ganado; Burnand también burló esto (Ibid). En 1857 se volvió a reavivar el pleito por la posesión del Desierto ante los tribunales mexicanos, en nombre de los descendientes de José Patiño de Ixtolinque; tanta importancia llegó a adquirir este asunto que más tarde fue impreso bajo el nombre de "Causa Célebre del Desierto Nuevo de los Carmelitas", 1857, México, Imprenta de Vicente Segura. Los licenciados Ponciano Arriaga y Juan M. Caraveo, representando a la señora Cecilia Carriozola y a sus hijos Juan, Pedro, Tránsito y José Patiño Ixtolinque. Pero volvieron a fracasar estas últimas gestiones. En 1859 el General Miguel Miramón, como Presidente de México, dictó la Ley del 12 de febrero de 1859, por la cual declaró nula la venta del monte del Desierto. Burnand volvió a mover influencias en contra de la mencionada ley, consiguiendo que esta nunca llegara a aplicarse.
En 1867 Burnand vendió indebidamente la mitad del monte del Desierto a uno de los muchos acreedores que tenía, el señor Juan Rondero; en el Archivo General se conserva todavía, integro el expediente que habla de las trapacerías de Burnand (Sosa).
En el año de 1876 el Presidente Sebastían Lerdo de Tejada procedió a la expropiación del Desierto de los Leones por causas de utilidad pública.
En el mes de febrero de 1913, al estallar la "Decena Trágica" y ser derrocado Madero, usurpando el poder Victoriano Huerta, el ingeniero Miguel Angel de Quevedo, fue aprendido en esta capital al ir acompañado de varios alumnos de la escuela forestal de Santa Fe, se le hizo, entre otros cargos el de haber entregado a los maderistas las armas con que contaban los alumnos militarizados de la Escuela Forestal. Días después hubiera sido fusilado por órdenes personales de Huerta, por oponerse a que favorecidos de éste explotaran el Bosque del Desierto de los Leones y cortaran con fines comerciales los árboles de los "Viveros de Coyoacán"; pero no llegó a cometerse tal atentado por que el señor Ernesto Pugibet, propietario de la fábrica de cigarros "El Buen Tono", lo puso al tanto, entonces ambos decidieron salir para Francia con sus respectivas familias (Ibid).
En 1914 el entonces Presidente General Victoriano Huerta, autorizó la apertura de un restaurante en el recinto del convento. Poco más tarde llegó a pensarse en instalar hoteles y garitos. Durante la revolución se convirtió en madriguera de rebeldes, en escondite de zapatistas. Un revolucionario famoso por su arrojo y crueldad Valentín Reyes, escogió esta zona como centro de fechorías.
Hombres de estudio, notables por su conocimiento, por sus trabajos, por su amor a la Patria, como los Ingenieros Pastor Rouaix, Miguel A. de Quevedo, Salvador Toscano, Gilberto Serrato, Tereso Reyes y otros más, que se encontraban por aquellos tiempos al frente del Servicio Forestal Federal, pugnaron activamente ante don Venustiano Carranza para que el monte del Desierto de los Leones pasara a la categoría de parque nacional. Como resultado de estas gestiones dignas de todo encomio, con fecha de 15 de noviembre de 1917, el C. Presidente de la República promulgó su Decreto creando el Parque Nacional Desierto de los Leones (Ibid).
En épocas recientes durante el período del Presidente Luis Echeverría Alvarez se hizo el intento de dar en dotación de tierras a una comunidad. Más tarde por una resolución agraria el entonces Presidente José López Portillo reconoció derechos, tituló y adjudicó el parque nacional a una comunidad que se llamó San Mateo Tlaltenango. A pesar de existir un acuerdo que declara inafectables, en materia de dotaciones y restituciones ejidales los parques nacionales; este fue expedido por Lázaro Cárdenas el 28 de abril de 1937 y publicado el 7 de junio del mismo año. La Ley de la Reforma Agraria, también en su artículo 249 declara inafectables por concepto de dotación o creación de nuevos centros de población. Y por fin el 16 de diciembre de 1983, por decreto expedido por el Presidente Miguel de la Madrid Hurtado, se expropió y reivindicó la superficie del Parque Nacional Desierto de los Leones en favor del Departamento del Distrito Federal, fue publicado el 19 de diciembre de 1983.
Continuar con la misma categoría de parque nacional.
COMENTARIOS El Parque Nacional Desierto de los Leones tiene una gran importancia ecológica, por los siguientes aspectos: protege el bosque, conserva el suelo, recarga los acuíferos, amortigua el clima, amortigua la contaminación, alberga la fauna silvestre. Por lo que es necesario que se le cambie la denominación de "Cultural y Recreativo".
Es necesario cumplir con una serie de necesidades y requerimientos, que son básicos para el funcionamiento adecuado, entre las más importantes a corto y mediano plazo estarían:
El deslinde y amojonamiento del parque.
La definición legal con la comunidad de San Mateo Tlaltenango.
Es necesario se diseñen y coloquen señalamientos adecuados y senderos interpretativos, para prevenir y evitar el impacto por parte de los visitantes.
Se requiere se diseñen e intensifiquen los programas de educación ambiental.
Se requiere ampliar el sistema de vigilancia.
Se requiere revisar la cuota de cobro por concepto de entrada al parque, ya que se considera que $10°° pesos es poco. Y el dinero debería ser para el mantenimiento del mismo.
- González, Ambrosio y Victor Manuel Sánchez L. 1961. Los Parques Nacionales de México. Situación actual y problemas. Instituto Mexicano de Recursos naturales renovables. México, D.F. 149 páginas, más fotografías y mapa.
- Carranza, Venustiano. 1917. "Parque Nacional Desierto de los Leones". Diario Oficial. 27 de noviembre.
- de la Madrid Hurtado, Miguel. 1983. "Decreto que por causa de utilidad pública se expropia una superficie de 1,529-00-00 hectárea a favor del Departamento del Distrito Federal, quien la destinará a la preservación, explotación y embellecimiento del parque cultural y recreativo conocido con el nombre de Desierto de los Leones. Diario Oficial. 19 de diciembre. Páginas 46 a 47.
- Sosa, Antonio H. 1952. Parque Nacional Desierto de los Leones. SAG. Dirección General Forestal y de Caza. Colección: Los Parques Nacionales de México. México, D.F. 137 páginas, más mapa
- Vilchis, Carlos G. 1996. "Se abre un centro ecológico en el Desierto de los Leones". El Universal. Nuestra Ciudad. 19 de octubre. Página 4.
- Cantoral Herrera, María Teresa. 1986. Comunidades liquénica epífitas en Abies religiosa (H.B.K.) Cham & Schl. como indicadores de contaminación atmosférica en el parque Cultural y Recreativo Desierto de los Leones. Tesis de Biólogo. Escuela de Estudios Profesionales Iztacala. UNAM. México, D.F. 58 páginas.
- Arce Alarcón, Nora Licila y Yolanda García Hernández. 1990. Estudio de la corteza del árbol como indicador de contaminación por la lluvia ácida en el parque Cultural y Recretaivo Desierto de los Leones. Informe de Servicio Social del 2 de marzo de 1987 al 23 de agosto de 1988. Carrera de Biología. Departamento del Hombre y su Ambiente. Universidad Autónoma Metropolitana. Plantel Xochimilco. 21 de febrero. 50 páginas.
- Instituto Nacional de Estadística, Geografía Informática. 1993. Cuajimalpa de Morelos, Distrito Federal. Cuaderno Estadístico Delegacional. Aguascalientes, Ags. 102 páginas.
- Melo Gallegos, Carlos. 1979. Ensayo metodológico para la planificación del Parque Nacional Desierto de los Leones, D.F. Tesis de Maestría en geografía. Facultad de Filosofía y Letras. UNAM. 163 páginas.
- Valdes Inchausti, Alberto. 1977. Cuajimalpa. Departanmento del Distrito FEderal. Colección: Delegaciones Políticas. México, D.F. 200 páginas.
- Mandujano Rodríguez, Salvador y Hernández Arellano, Guadalupe. 1990. "Análisis de los factores ambientales que influyen sobre el nivel poblacional del venado cola blanca Odocoileus virginianus, en el Parque "Desierto de los Leones". UAM-Xochimilco. En: Areas naturales protegidas de México y especies en peligro. UNAM. Escuela Nacional de Estudios Profesionales Iztacala. Páginas 351 a 364.
- Báez Macías, Eduardo. 1981. El Santo Desierto. Jardín de contemplación de los carmelitas descalzos en la Nueva España. Universidad Nacional Autónoma de México. 55 páginas, más ilustraciones.
- Departamento Forestal y de Caza y Pesca. 1935. Carta topográfica del Parque Nacional Desierto de los Leones. Aprobada por el Jefe del Departamento Ing. Miguel Angel de Quevedo. Escala 1: 20,000.
- Departamento Forestal y de Caza y Pesca. 1937. Carta topográfica del Parque Nacional Desierto de los Leones. Sección de Topografía y Dibujo. Reviso: Ing. Tereso Reyes. Escala 1: 10,000.
- Secretaría de Medio Amabiente y Recursos Naturales. 2000. NORMA Oficial Mexicana de Emergencia NOM-EM-003-RECNAT-2002, Que establece las especificaciones para llevar a cabo la remoción de arbolado muerto o derribado, su aprovechamiento, y las medidas de restauración en terrenos forestales o de aptitud preferentemente forestal dañados por el fenómeno meteorológico de los días 13 y 14 de enero de 2002. Diario Oficial de la Federación. 5 de abril. Páginas 2-10.
UBICACIÓN POLÍTICA El parque nacional se encuentra ubicado la mayor parte en el Distrito Federal, en la Delegación Política Gustavo A.Madero (un 95 %), y en la porción noroeste del parque se encuentra en el Municipio de Tlalnepantla (un 5 % aproximadamente) (FVM con base en INEGI).
La superficie del parque nacional es de 294-19-16 hectáreas (302-85-39). Aclarando que existen otros diferentes datos, que reportan otros autores, sobre la superficie de este parque nacional:
1,500 hectáreas aproximadamente, de acuerdo a lo que especifica el decreto presidencial del mismo parque en su artículo segundo.
420 hectáreas de acuerdo a: González y Sánchez (1961: 58) y a la Relación de parques nacionales hasta la fecha, con indicación de las superficies comprendidas en ellos por clases de propiedad y valor aproximado) (SAG, 1970: 1094).
Con fecha noviembre de 1965 la extinta Secretaría de Agricultura y Ganadería ordenó se realizará el levantamiento topográfico de los límites del parque nacional, según el decreto, siendo ejecutados estos trabajos por el Departamento de Parques Nacionales, resultando una superficie de 294-19-16 hectáreas. En mayo de 1985 la Dirección General de Conservación Ecológica, de la SEDUE, realizó un levantamiento topográfico de los límites del parque nacional dando una superficie de 302-85-39 hectáreas, con 203-23-30 áreas verdes remanentes del decreto y con 99-62-09 hectáreas invadidas por la zona urbana.
La superficie real del parque nacional es de 294-19-16 y no las 1,500 hectáreas que menciona el decreto (Expediente). UBICACIÓN GEOGRÁFICA (COORDENADAS)
El parque se encuentra dentro de las siguientes coordenadas geográficas, latitud Norte 19°30'y 19°31'de longitud Oeste 99°06' y 99°07' (Vargas, 1984: 199).
El 56% es ejidal (165 hectáreas) y el 44% es particular (100 hectáreas) (Ibid: 229).
De acuerdo a un oficio de la Dirección de Catastro Rural, de la Dirección General del Registro Agrario Nacional, de la Secretaría de la Reforma Agraria, con fecha de 5 de noviembre de 1987, firmada por el Director de Catastro Rural Mtro. Gerardo González Ramírez, esta información fue recabada en la Coordinadora de Catastro Rural y Regularización de la Tenencia de la Tierra, en el Distrito Federal, se presenta la relación de predios localizados en el Parque Nacional Tepeyac:
Poblado Clave Propietario Exp. S.R.A.Supericie Superf. en conflicto(De que es la tabla?)
Parque Nacional Tepeyac B001 D.D.F. & 115-80 64-20
Santa Isabel Tola B002 Comunidad 16-1 26-31 26-31
Asentamiento Irregulares
P.N. Vicente Guerrero B003 D.D.F. & 74-61 6-49
San Pedro Zacatenco H020 6/D Ejido 17-1 3-36 2-67
Parque Nacional Tepeyac H021 D.D.F. & 15-45 15-45
Santa Isabel Tola H022 2/D Ejido 17-1 3-36 12-72
San Pedro Zacatenco H023 7/D Ejido 17-1 22-82 20-82
Santa Isabel Tola H024 3/D Ejido 16-1 39-47 39-47
&: No existe información
Fuente: Expediente
El Acuerdo del Ejecutivo Federal del 7 de marzo de 1972, por el que se declara el Tepeyac zona sujeta al programa de forestación y reforestación para ampliar las áreas verdes del Distrito Federal.
Existe el decreto del 14 de febrero de 1986, que ordena la coordinación entre las dependencias gubernamentales para la protección de los ecosistemas que por su ubicación estratégica y características naturales así lo requieran (Expediente).
18 de febrero 1937.
Que los terrenos que forman la vertiente Occidental de los Cerros de El Tepeyac y Guerrero y la vertiente del Cerro de Santa Isabel hacia el Oriente, en la Serranía de Guadalupe al Norte de la Ciudad de México, forman un gran hemiciclo de peculiar belleza que en anteriores años había estado desnudo de vegetación y hoy en virtud de los trabajos de repoblación forestal que se han llevado a cabo, se encuentran esas vertientes y una parte de la planicie cubiertas de bosques que son un valioso exponente de trabajos de reforestación llevados a cabo con señalado éxito, transformando la perspectiva desolada en un verdadero oasis (SAG, 1970: 928).
Que esos mismos trabajos emprendidos en las faldas de la Serranía de Guadalupe, constituyen una enseñanza objetiva, que es conveniente presentar a los habitantes de la capital de la República y al turismo en general, como una demostración de los resultados de las obras de forestación por las cuales ha pugnado el actual Gobierno en cumplimiento del desarrollo del programa fijado por el Plan Sexenal, y para lo cual, al mismo tiempo que un lugar de estudio puede integrarse con los mismos terrenos un parque nacional, donde los vecinos de la villa y turistas en general disfruten de sitios higiénicos y de solaz que permitan admirar las bellas perspectivas que se observan hacia la Ciudad de México y hacia la gran planicie del antiguo lago de Texcoco, las cuales se dominan desde las vertientes de esos cerros, principalmente desde el lugar conocido con el nombre de El Puerto, comprendido entre los Cerros de Santa Isabel y Guerrero (SAG: 928-929).
Artículo Primero: Con el nombre de El Tepeyac se establece un Parque Nacional destinado a la protección de las obras de reforestación artificial emprendidas en la zona a que se refiere el artículo siguiente.
Artículo Segundo: El Parque Nacional El Tepeyac queda limitado por la línea de las cumbres culminantes de la Serranía de Guadalupe en sus Cerros El Tepeyac, Guerrero y Santa Isabel bajando la línea de la extremidad meridional de éste cerro hacia la orilla del Pueblo de Santa cruz y de allí por el camino de Tlalnepantla a lo largo del antiguo acueducto colonial que ha surtido de agua a la población de la Villa, hasta su término en las orillas de esta misma población, siendo la superficie aproximada de 1 500 (mil quinientas hectáreas).
Artículo Tercero: El Departamento Forestal y de Caza y Pesca, con la cooperación del Departamento del Distrito Federal, procederá a la terminación de los trabajos de reforestación y acondicionamiento, mediante el plan general que se formule entre dichas dependencias de estado, teniendo como objetivo la formación de un parque nacional para el fomento del turismo y la conservación de las arboledas, haciendo la expropiación en caso necesario de las propiedades particulares que se encuentran dentro de los límites señalados (Ibid: 929).
SEMARNAT. Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (nueve guardas).
Casa-administración, construida de tabique ligero, con techo de lámina de asbesto, que ocupa una superficie de 144 m² y que comprende: oficina, cocina-comedor, dormitorio, baño y bodega, en condiciones regulares.
Albergue abierto construido de concreto recubierto de piedra y techado con teja de barro, que ocupa una superficie de 249.7 m² con piso de cemento, sin paredes ni servicios.
Caseta de control de acceso construida de tabicón y techo de concreto con dimensiones de 2.83 x 1.80 metros y 2 metros de altura.
Sanitarios para el servicio público, construidos de tabicón y techados de lámina galvanizada, que ocupa una superficie de 7.8 m², en malas condiciones (Expediente).
Capilla en la cima del cerro de Gachupines, construida de tabique rojo y cimentada de piedra, techada con lámina de asbesto, de 5.2 metros de largo por 5.1 de ancho y 12.4 de altura, regularmente conservada.
Camino asfaltado que va desde la entrada del parque hasta la explanada del Cerro de Gachupines, con una longitud de 1,350 metros.
Pequeño estanque de tabique revestido de cemento, de 10 metros de largo por 6 metros de ancho y 80 centímetros de profundidad.
Bodega de 4 por 4 metros, inoperante.
50 mesabancos de concreto distribuidos en el área en que se ubica la administración a lo largo del camino asfaltado y en el Cerro de Gachupines, la mayoría destruidos, solo se conservan en estado regular nueve mesabancos, algunos de los cuales cuentan con hornillos.
Juegos infantiles: sube y baja de metal(siete unidades en mal estado) pasamanos metálico (dos piezas en estado regular), tómbola metálica, columpios (dos unidades completas y dos deterioradas). Canchas de basquetbol y futbol.
Vivero (no funciona, solamente están las instalaciones) (Expediente).
Con fecha de expedición del 15 de Octubre de 1965, se otorga la concesión del restaurante al Sr. Edmundo Montiel Aburto, con vigencia indefinida (Vargas, 1984: 225).
Con fecha de expedición: 30 de abril de 1969, con vigencia indefinida, se concesiona una superficie de 20,000 m², las instalaciones para beneficio social de la niñez, el permisionario en este caso fue; Aldeas Infantiles S.O.S. de México, A.C.
Los servicios que se ofrecen son el de transporte, alimentos (Ibid: 222).
Con fecha de expedición 1º de abril de 1971, con vigencia indefinida se otorga el permiso a la Sra. Guadalupe Gutiérrez Rodríguez, concesionándose una superficie de 1,338 m². Comprometiéndose a no vender bebidas embriagantes, mantener limpia el área circunvecina, el sueldo y demás prestaciones de ley para un vigilante (pagado directamente por el permisionario), plantar 20 árboles por cada uno que se derribe (Ibid: 223).
Deportes, principalmente corredores. Día de campo.
En el parque se presentan las invasiones, vandalismo, acumulación de desechos, litigios, incendios forestales. Asaltantes que penetran en la extensa zona, han hecho huir a sus visitantes, al grado de que apenas 70 personas aproximadamente acuden los domingos, observan, dan la vuelta y se van, pero no vuelven... cuatro peones asumen la categoría de policías, pero son insuficientes para evitar los continuos asaltos que cometen drogadictos, mariguanos y cementeros que desde la cima del cerro observan a sus presuntas víctimas para luego atacarlas y hasta golpearlas.. los últimos 15 días comentaron los guardas, se han realizado seis asaltos (La Prensa, 1977: 45).
La gran cantidad de incendios que han surgido y la imprudencia de los habitantes de las colonias cercanas, lo habían hecho ya un gigantesco basurero (El Heraldo, 1979). El Parque Nacional del Tepeyac, último pulmón de la zona norte de la ciudad, ha servido en años recientes como tiradero de cascajo de las obras del metro. Ahora se ha autorizado descargar ahí 60,000 metros cúbicos provenientes del desazolve de los ríos Remedios y Tlanepantla y de la Laguna de Carretas. El administrador del parque, Antonio Orozco, informó que ya se han tirado ahí 20,000 metros cúbicos de azolve -que no produce mal olor- y afirmó que si se destruyen algunos arbolitos siempre se pueden sembrar otros...sirve también de basurero para las familias de las colonias que se han asentado en una parte del mismo. Teóricamente, informo Orozco, debería tener 1,500 hectáreas, pero en la práctica ya sólo quedan 650. En el resto, hay unas seis mil casas habitación en terrenos que los ejidatarios de San Andrés Acatenco vendieron en forma ilegal... No tenemos presupuesto para operación, solo una nómina de 200,000 pesos mensuales para diez guardabosques (Uno más Uno 1983: 26).
El director del Instituto Mexicano de Recursos Naturales Renovables, Enrique Beltrán, expresó que los desechos depositados en el Parque del Tepeyac constituyen un foco de infección para los habitantes del área, ya que escurren aguas negras, lo que se agrava porque con las lluvias se precipita la diseminación de esas aguas por toda la zona. Afirmó además que al haberse invadido el derecho de vía de las torres de alta tensión que cruzan el parque -quedando los cables a escasos metros de la montaña de desechos que se han formado ahí- se corre el peligro de un percance que podría ocasionar un incendio en el parque o en las casas cercanas (Rojas, 1983: 22).
Es frecuente la presencia de individuos, normalmente jóvenes que llevan a cabo en el parque actividades de carácter delictivo, debido a la falta vigilancia efectiva, contribuye a desalentar aún más su uso potencial. Con frecuencia se presentan focos de contaminación por residuos sólidos (basura) en diversas áreas del parque. La extracción y destrucción de los recursos naturales, recolección de caracoles, insectos, caza de aves, extracción de piedra, tierra, forraje, raíces y daño a la vegetación es un hecho común. Acceso incontrolado de los visitantes. Falta de una señalización adecuada, tanto externa como dentro del área del parque. Las instalaciones resultan insuficientes para el servicio al público y se encuentran en mal estado de conservación. Pastoreo incontrolado de ganado menor y destrucción considerable de la vegetación. Las afectaciones previstas de creación del parque nacional nunca fueron ejecutadas, por lo que el parque se compone de terrenos de propiedad particular y ejidal, pertenecientes estos últimos a los Ejidos de San Pedro Zacatenco y Santa Isabel Tola. Tala inmoderada en las partes altas de los Cerros Zacatenco y Guerrero (Expediente).
El Parque Nacional El Tepeyac abarca el Cerro los Gachupines (2,330 msnm) y parte de los Cerros de Santa Isabel Tola o Zacatenco (2,500 msnm), Guerrero (2,440 msnm) y Tepeyac (2,270 msnm) (FVM con base en INEGI).
El rango altitudinal es 2,250 a 2,440 m.s.n.m. (Vargas, 1984: 199). Se ubica en la unidad geomórfica de la Sierra de Guadalupe, perteneciente a la región fisiográfica denominada Faja Volcánica Transversal o Zona de Fosas Tectónicas y Vulcanismo. En el Cerro de Zacatenco, en la porción Norte y Este se encuentran pendientes con un grado de erosión vertical potencial que va de fuerte a muy fuerte, provocando con ello que las tobas volcánicas se deslicen por gravedad, o provocando derrumbes que se registran principalmente a través de la carretera de cuota México-Pachuca (Expediente).
Se formo en el Cenozoico y uno de los rasgos característicos de la región es su sistema básicamente ortogonal de fracturas que controlan el ascenso de los magmas, por ello la Sierra de Guadalupe se formó como una unidad volcánica que afloró dentro de la Cuenca de México, siendo una de las más antiguas (con relación a los cuerpos adjuntos) y a su vez más erosionadas, ya que apenas permitió reconocer entre sus masas los rasgos volcánicos originales. A fines del Mioceno y principios del Plioceno se registraron dos volcanes del tipo basáltico brechoide, que alternan con corrientes de andesita, éstos volcanes formaron los Cerros de Guerrero y Santa Isabel Tola. Dentro del parque se localizan cuatro diferentes contactos geológicos: a) En los Cerros de Zacatenco, Guerrero y Tepeyac, afloran rocas extrusivas basálticas y lavas andesíticas intercaladas con espesores muy variables pertenecientes al Plioceno. b) Al Norte del Cerro de Zacatenco se caracteriza por las areniscas y fragmentos de tobas, producto del intemperismo y erosión de las rocas del Terciario Medio y Superior, alternando con depósitos de piedra pómez y cenizas volcánicas contemporáneas a la formación Tarango. c) En las faldas del mismo cerro, en la porción Este, se localizan tobas volcánicas, correspondientes a la formación Tarango desarrollada en el Cuaternario, encontrándose también dos fracturas paralelas con una dirección SW-NE y una longitud aproximada de un kilómetro cada una. d) En las llanuras circundantes a los cerros, se localizan depósitos aluviales del Cuaternario (Expediente).
La geología está compuesta por rocas ígneas extrusivas, de tobas, basaltos y andesitas (Ibid).
El suelo del parque está constituido fundamentalmente por regosoles eútricos sin horizonte de diagnóstico, formado a partir de material suelto no aluvial, de poca profundidad y pedregoso, fácilmente erosionable, con baja retención de humedad y poco fértiles. Algunas zonas del parque están constituidas por litosoles y faeozems háplicos (Ibid).
En el parque sólo existen escurrimientos torrenciales temporales en la época de lluvias y algunas emanaciones acuíferas en las rocas volcánicas formando pequeños pozos (Ibid).
El parque presenta clima BSikw templado, semiseco con lluvias en verano (Vargas: 199).
De acuerdo con la información obtenida de la Estación Meteorológica más cercana al parque (Col. Industrial) la temperatura media anual es de 17.1°C, la del mes más frío se presenta en enero con 13.1°C y la del mes más caliente en junio con 19.4°C. La precipitación media anual es de 540.4 mm, la del mes más seco ocurre en marzo con 0.7 mm, la del mes más lluvioso en julio con 115.0 mm. (Expediente).
La vegetación arbórea dominante a base de plantaciones introducidas esta formada por las siguientes especies: Eucalipto Eucalyptus camaldulensis, casuarina Casuarina equisetifolia, pirul Schinus molle, cedro blanco Cupressus lindleyi, ciprés panteonero Cupressus sempervirens, piñonero Pinus cembroides (Expediente).
La vegetación nativa del parque es muy escasa, casi ha desaparecido y esta representada por palo dulce o palo cuate Eysenhardtia polystachya, cuajilote amarillo Bursera sp., casahuate Ipomoea sp., mezquite Prosopis juliflora, huizache Acacia farnesiana, sangregado o torote Jatropha spathulata, tepozán Buddleia americana, cholla Opuntia cholla, biznaga Mammilaria sp. y membrillo cimarrón Cotoneaster. La alteración de la vegetación original es causada principalmente por la repoblación con especies vegetales introducidas por el hombre, el segundo factor ha sido la ausencia de atención para la flora y fauna nativas, y el tercero es el desordenado crecimiento de la población. La vegetación que existía en el parque antes de la intervención del hombre era propia de una zona semiárida, esto es, algunas cactáceas y matorrales xerófitos, sin embrago SAG (1957) menciona que ya desde 1910 se comenzó a reforestar con especies capaces de adaptarse y en muchos casos superiores como son el eucalipto y el pirúl. Es a partir de entonces que ésta área se convirtió en una zona de esparcimiento y saneamiento ambiental,ya que mediante reforestaciones sucesivas se ha conformado un bosque artificial (Expediente).
Se han hecho numerosas reforestaciones con especies introducidas. Se estableció un vivero forestal, que funcionó de 1990 a 1993; el problema que se presenta es la falta de agua (Ibid).
De acuerdo con las observaciones realizadas en el área y contando con las cartas y fotografías aéreas (INEGI, 1971) se encuentran cinco tipos de uso del suelo: a) Zona de bosque artificial, con dominancia de Eucalipto como producto de una intensa reforestación, distribuido en las laderas Noreste, Este y Sureste del Cerro de Zacatenco y las faldas Este y Oeste de los Cerros Guerrero y Gachupines. b) Zona de Pirules semi asilados con vegetación secundaria, matorral y pastos, encontrándose principalmente en la cima de los Cerros Zactenco y Gachupines y las laderas Norte, Noreste y Sureste del Cerro Guerrero. c) Zona poco alterada por el hombre, caracterizada por vegetación secundaria (matorral), algunas cactáceas y pastos, comprendiendo la ladera Norte y Noreste del Cerro de Zacatenco, siendo de gran importancia debido a su poca modificación. d) Zona de Agricultura anual y permanente, localizados éstos cultivos en la cima y ladera Norte y Este del Cerro del Guerrero. e) Zona urbana que ha invadido las faldas de los cerros (Ibid).
En cuanto a la fauna silvestre existen algunas familias de insectos, de hormigas; unas cuantas aves. En cuanto a la fauna nociva, se observa en la zona gran cantidad de ratas (Ibid).
Dentro del parque nacional se encuentran seis colonias de la Delegación Gustavo A. Madero con 33,263 habitantes: 8,695, 6,429, 5,495, 1,123, 4,632, 6,889. En la zona aledaña se encuentran en varias colonias de la misma Delegación 87,604 habitantes (FVM con base en INEGI).
Desde el período prehispánico la zona de referencia constituye un centro ceremonial de gran importancia para la cultura azteca en la adoración de la diosa Tonatzin y desde la Colonia en la veneración de la Virgen de Guadalupe (Expediente).
La etimología de los cerros es nahuatl, y así Zacatenco de Zacahuitzco significa lugar de pasto y espinos; Vicente Guerrero, también llamado Atzacualtépetl: en la compuerta del Cerro; Gachupines, conocido como Quezahuatitlan: árbol estéril.
Los primeros pobladores prehispánicos de ésta área se asentaron en las faldas de la Serranía de Guadalupe, en los sitios hoy conocidos como Ticoman, Tlatilco y Zacatenco, fuera de estos sitios no se han encontrado vestigios que indiquen la presencia de otros pobladores, debido tal vez a que las aguas del lago llegaban a las laderas de los Cerros del Tepeyac y Guerrero. En una serie de excavaciones realizadas en esta región del Norte de la Ciudad de México, se encontraron restos humanos en tumbas contiguas a las construcciones que habitaban; hallándose también cerámica, figurillas de barro, herramientas de obsidiana y piedra, objetos de ornato; de formas sencillas y con clara influencia Olmeca. No se sabe con precisión cuando comenzó este horizonte Clásico, pero se estima que fue a principios de la era Cristiana y termina en el siglo IX de la misma. Durante este período el Valle de México recibe la influencia de múltiples culturas, entre las que se evidencian con mayor significación: La Olmeca, la Teotihuacana, la Cholulteca, la Tolteca y la Chichimeca; siendo esta última la que predominó en la Serranía de Guadalupe. Para el siglo XIII el Valle de México se encontraba bajo el control del Imperio Azteca. En el esplendor de la Cultura Tolteca se explotaron los salitreros en el lugar llamado Atzacualixtapan (hoy Cerro Vicente Guerrero); después los mexicas fundan el Barrio de Atzacoalco en las faldas del mismo cerro. La Sierra de Guadalupe y especialmente las elevaciones de la zona del Tepeyac tienen una gran significancia histórica para el país. En la inauguración del Teocalli en la época del Rey Tizoc, el Cerro de Atzacualtepec fue posada de un gran número de peregrinos que acudieron a la ceremonia. En la cosmovisión Azteca había Dioses Celestes, del Agua y de la Vegetación, de la Tierra y de la Muerte. En el Cerro del Tepeyac se erigió el gran Teocalli dedicado a la Diosa Tonatzin (madre de los Dioses y de los Hombres), durante el reinado de Izcoatl en 1427-1440, dicha pirámide fue destruida por el conquistador español, Gonzalo de Sandoval en 1521 y posteriormente se construyó en 1533 el gran adoratorio de los españoles a la Virgen de Guadalupe. Uno de los monumentos más importantes del período de la colonización española lo constituye el Acueducto de Guadalupe (que originalmente servía de límite en gran parte de la superficie decretada de este parque nacional, el cual traía agua desde Santa María Tlalnepantla para su utilización en los pueblos de Ticomán, Santa Isabel y Zacatenco. Tiene 2,310 arcos y 12 kilómetros de extensión, de los cuales 3.5 kilómetros están dentro del parque, la obra se comenzó el 22 de junio de 1743 y se terminó el 30 de marzo de 1751. (Expediente).
Este parque desde su creación no cumplía con los requerimientos idóneos para considerarlo dentro de la categoría de parque nacional, debería ser derogado y convertirse en parque urbano o zona de conservación ecológica a cargo del Gobierno del Distrito Federal.
Tiene importancia para la conservación, por estar cercano a la Ciudad de México, aunque sea una reforestación artificial con especies botánicas inadecuadas, tiene una importancia ambiental para evitar la erosión, proporcionar oxígeno y estabilizador del clima. BIBLIOGRAFÍA
- SARH. 1969-1983. Expedientes del archivo económico de los parques nacionales.
- La Prensa. 1977. "Parque nacional en el completo olvido. Asaltantes y basura en Cerro del Guerrero". México, D.F. 13 de junio. Página 45.
- El Heraldo. 1979. "Cuarenta y dos años de abandono del Parque Nacional del Tepeyac". México, D.F. 8 de octubre.
- Uno más Uno. 1983. "El azolve de dos ríos ahoga el parque del Tepeyac, último pulmón al Norte del DF". México, D.F. 7 de noviembre. Página 26.
- Rojas, Rosa. 1983. "Demandan se dicte la suspensión del depósito de desechos en el Parque Nacional del Tepeyac". México, D.F. Uno más Uno. 10 de noviembre. Página 22.
UBICACIÓN POLÍTICA El parque nacional se encuentra ubicado en el Distrito Federal, en la Delegación Política de Tlalpan.
Tiene una superficie de 129 hectáreas.
UBICACIÓN GEOGRÁFICA (COORDENADAS GEOGRÁFICAS)
El parque se encuentra dentro de las siguientes coordenadas geográficas, latitud Norte 19°16'42" y 19°17'20" y de longitud Oeste 99°10' y 99°11'. (Vargas, 1984: 199).
Se llega por la Avenida Insurgentes Sur.
El 100% es ejidal (Ibid: 90).
28 de septiembre de 1936 (31 de julio de 1942). Acuerdo de la entrega del Parque de las "Fuentes Brotantes" de Tlalpan al Departamento del D.F., publicado en la Gaceta Oficial del Departamento del D.F., SAG. 1970: 919).
Que dentro de los sitios de mayor belleza natural que rodean a la Ciudad de México, las Fuentes Brotantes de Tlalpan, constituyen un lugar excepcional, ya que rodeadas por terrenos abruptos, pedregosos y sin ninguna perspectiva de un aprovechamiento económico agrícola, emergen a la superficie las aguas de los manantiales al fondo de profunda barranca cubierta de arbolado que establece un contraste marcado, haciendo resaltar la belleza y la utilidad de los bosques y las consecuencias funestas y peligrosas de los suelos desprovistos de vegetación: reuniendo las características de los Parques Nacionales donde no solo las bellezas naturales son dignas de admirarse, sino que sirven de ejemplo vivo para comprender y aquilatar en su verdadero valor y consecuencias funestas la labor destructora que el hombre y los pueblos en general llevan a efecto en sus bosques sin prevenir los resultados que conducen a la miseria a las masas rurales de las naciones (SAG. 1970: 916-917).
Que dentro del espíritu de protección forestal que el Gobierno de la República habrá de crear en el cuerpo de policía forestal cuya preparación se hace en la Escuela de Guardería Forestal y de Caza y Pesca de Tlalpan, D.F., la observación de los contrastes a que den lugar los terrenos cubiertos de arbolado en zonas semi-desérticas, constituye un medio de enseñanza objetiva de gran utilidad, y los esfuerzos que se desarrollen con la ayuda de los futuros Guardas Forestales reforestando los terrenos ahora desprovistos de arbolado dentro de los límites del Parque Nacional a que se refiere el presente Decreto, constituirá una demostración práctica de la necesidad que se ha reconocido para contar con un cuerpo de policía forestal ampliamente preparada que garantice la conservación de los bosques, benéficos a los pueblos y las ciudades en toda la extensión del Territorio Nacional (Ibid: 917).
Que las condiciones naturales de los terrenos que ahora se comprenden bajo la denominación de Parque Nacional "Fuentes Brotantes de Tlalpan", permiten la ampliación de los trabajos de pisicultura que desarrollen en las aguas interiores del país y para cuyo efecto el Ejército Federal lleva a cabo grandes esfuerzos con el fin de mejorar las condiciones económicas de los pueblos que viven de la pesca, estableciendo ahí mismo un vivero piscícola para la procreación de especies finas de pescado y constituir un centro distribuidor de primera orden, todo ello, el Ejecutivo de mi cargo ha tenido a bien expedir el siguiente (Ibid: 917-918).
Artículo Primero: Se establece el Parque Nacional "Fuentes Brotantes de Tlalpan", dentro de los terrenos del antiguo rancho de Teochihuilt comprendiendo la barranca donde nacen los manantiales en la Delegación de Tlalpan, D.F., con una extensión total de 129 ciento veintinueve hectáreas, que se destinarán para el recreo popular y como sitio de enseñanza forestal y de pesca, bajo la administración y gobierno del Departamento Forestal y de Caza y Pesca.
Artículo Segundo: Los linderos del Parque Nacional ha que se refiere el artículo anterior, serán demarcados por el Departamento Forestal y de Caza y Pesca mediante mojoneras bien visibles, tomando como base el plano de dotación ejidal formado por la Comisión Agraria Mixta del Distrito Federal.
Artículo Tercero: Las Dotaciones ejidales que resulten afectadas, serán ampliadas con terrenos situados fuera de los linderos del Parque Nacional y los propietarios de terrenos particulares que queden incluidos dentro de la presente declaración, previa la comprobación de sus derechos ante el Departamento Forestal y de Caza y Pesca serán indemnizados en la forma y términos que fije la Secretaría de Hacienda y Crédito Público sujetándose a las leyes y disposiciones vigentes de la materia (Ibid: 918).
En un principio la administración estuvo a cargo del Departamento Forestal y de Caza y Pesca, posteriormente por Acuerdo Presidencial publicado en la Gaceta Oficial del Departamento del Distrito Federal del 31 de julio de 1942, la administración se le asignó al Departamento del Distrito Federal (Expediente).
“A LA SECRETARIA DE AGRICULTURA Y FOMENTO CONSIDERANDO PRIMERO. Que el Departamento del Distrito Federal ha venido llevando a cabo diversas obras materiales en el Parque Nacional “Fuentes Brotantes”, ubicado en la Delegación de Tlalpan, D.F., con el objeto de crear un centro de recreo para los habitantes de la población de Tlalpam, de la ciudad de México y turismo en general.
Procede la Secretaría de Agricultura y Fomento a hacer la entrega al Departamento del Distrito Federal del Parque Nacional “Fuentes Brotantes”, Delegación de Tlalpan, D.F., quedando la administración del citado Parque a cargo del mencionado Departamento, siendo los linderos de este Parque los que establece el Decreto Presidencial de fecha 9 de septiembre de 1936.
Dado en la residencia del Poder Ejecutivo Federal, en la ciudad de México, Distrito Federal, a los trece días del mes de mayo de mil novecientos cuarenta y dos.- EL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, Manual Ávila Camacho (Firmado).- EL SECRETARIO DE ACGRICULTURA Y FOMENTO, Ing. Marte R. Gómez.- EL JEFE DEL DEPARTAMENTO DEL DISTRITO FEDERAL, Lic. Javier Rojo Gómez (firmado).”
Día de campo, observación de paisajes.
Ha sufrido invasiones de asentamientos irregulares. Nunca se indemnizó. Funciona como parque urbano. ASPECTOS FÍSICOS
El rango altitudinal es 2,280 - 2,340 m.s.n.m (Vargas, 1984: 199).
El parque presenta un clima C(wl) templado, subhúmedo (Ibid).
Se estableció en los terrenos del antiguo Rancho de Teochihuitl, comprendiendo la barranca donde nacen algunos manantiales (Expediente). Son terrenos pedregosos, cubiertos de un arbolado producto de una reforestación principalmente de eucaliptos y cedros.
Dentro del parque nacional se encuentran una colonia 5,583 habitantes y en la zona aledaña se encuentran en varias colonias con 13,400 habitantes (FVM con base en INEGI).
Este parque desde su creación no cumplía con los requerimientos idóneos para considerarlo dentro de la categoría de parque nacional, debería ser abrogado y convertirse en Parque Urbano a cargo del Gobirno del Distrito Federal.
Tiene importancia para la conservación, por estar cercano a la Ciudad de México, aunque sea una reforestación artificial con especies botánicas inadecuadas, tiene una importancia ambiental para evitar la erosión, proporcionar oxígeno y estabilizar el clima. Existe un acuerdo a la promulgación del 13 de mayo de 1942, en donde se establece el "Acuerdo para la entrega del parque de las Fuentes Brotantes de Tlalpan al Departamento del Distrito Federal" (Expediente).
- SARH. 1936-1968. Expedientes del archivo económico de los parques nacionales.
- Departamento del Distrito Federal. 1942. “Acuerdo para la entrega del Parque de las “Fuentes Brotantes” de Tlálpam al Depto. del D.F.” 31 de julio. Gaceta Oficial del Departamento del Distrito Federal.
Parque Nacional Histórico de Coyoacán
UBICACIÓN POLÍTICA El parque nacional se encuentra ubicado en el Distrito Federal, en la Delegación Política de Coyoacán.
Tiene una superficie de 584 hectáreas.
El parque se encuentra dentro de las siguientes coordenadas geográficas, latitud Norte 19°20' y 19°21'20" y de longitud Oeste 99°10'05" y 99°10' 40" (Vargas, 1984: 199).
Posesión de los dueños, no identificada el 92.81% y nacional el 7.19% (Expediente).
Considerando Segundo: El Gobierno Federal, de acuerdo con los datos que a continuación se insertan, es propietario del Vivero Central de Coyoacán con superficie aproximada de 42-09-42.97 hectçareas.
I. Rancho "Panzacola", cuyo propietario, el Ing. Miguel Angel de Quevedo, lo puso a disposición de la extinta Junta Central de Bosques y Árboles, e inició las gestiones para cederlo gratuitamente al Gobierno Federal, a fin de que se destinara al ensayo de la aclimatación de árboles; la dotación que se hizo de este terreno, el cual se denominaba "La Saquera" o "Solar del Río" y contaba con una superficie de una hectárea, no se regularizó; posteriormente, el 30 de enero de 1923, la familia de Quevedo, mediante la escritura número 929 otorgada ante la fe del Notario Público, Lic. José de Jesús Arce, formalizó el derecho de propiedad a favor del Gobierno Federal, respecto (Secretaría de Patrimonio Nacional, 1976: 9) al terreno citado y donó también, una superficie de 8,845.30 metros cuadrados.
II. Asimismo, adquirió de la señora María Refugio S. de Aguayo, otro terreno denominado "Potrero del Altillo", mediante la escritura número 552 del 12 de mayo de 1911, otorgada ante la fe del Notario Público Lic. Manuel Borja Soriano, siendo el importe de la venta la cantidad de $45,000.00 y amparando una superficie de 301,400 metros cuadrados.
III. El día 30 de diciembre de 1912, el Gobierno Federal, adquirió mediante escritura número 648 otorgada ante la fe del Notario Público. Lic. Manuel Borja Soriano, del señor Juan Rondero, un terreno denominado "Ramirezco", con una superficie, según plano, de 5,530 metros cuadrados y según la escritura respectiva de 5,137 metros cuadrados.
IV. El 28 de junio de 1918, el Gobierno Federal, adquirió también mediante escritura número 809, otorgada ante la fe del Notario Público Lic. José de Jesús Arce, de la señora Angela Ramírez Vda. de Landecho, en la suma de $2,503.5, el terreno denominado "Los Sanciprianes", con una superficie de 5,007 metros cuadrados.
V. El 13 de junio de 1919 el Gobierno Federal adquirió del señor Julián Carrillo en la cantidad de $2,048.00 y con la escritura número 831, otorgada ante la fe del Notario Público Lic. José de Jesús Arce, el predio denominado "El Nozquite", con una superficie de 2,408 metros cuadrados.
VI. Con fecha 23 de diciembre de 1921, y con escritura número 895 otorgada ante la fe del Notario Público, Lic. José de Jesús Arce, el Gobierno federal, compró en la cantidad de $3,916.5, el terreno ubicado entre la Escuela Nacional Forestal y el Vivero central Forestal, con una área de 2,611 metros cuadrados.
VII. El 5 de diciembre de 1922, el Gobierno Federal celebró contrato de compraventa con el señor Julián Carrillo, que consta en la escritura número 6,549, otorgada ante la fe del Notario Público Lic. Agustín Ruiz Olloqui, encargado de la Notaría número 35, el inmueble denominado "El Mezquite", con una superficie de 7,542.26 metros cuadrados.
VIII. Mediante la escritura número 926, de 30 de diciembre de 1922, el Gobierno Federal adquirió del Lic. Aníbal Ocava Rayón, como apoderado de los herederos del señor Esteban Eslava, ante la fe del Notario Público, Lic. José de Jesús Arce, los predios denominados "El Mezquite" y "Fernández" con una superficie total de 34,705.91 metros cuadrados (en conjunto).
IX. De acuerdo con la escritura número 929, de 30 de enero de 1923, otorgada ante la fe del Notario Público Lic. José de Jesús Arce, el propio Gobierno Federal adquirió de la señora María de Jesús Landecho Vda. de Mejia, el terreno ubicado entre el Vivero y la Escuela Nacional Forestal, en la cantidad de $1,458.00, amparando el contrato una superficie de 972 metros cuadrados.
X. En términos de la escritura número 1,014 de 30 de abril de 1925, otorgada ante la fe del Notario Público Lic. José de Jesús Arce, el Gobierno Federal adquirió de la señora Angela Ramírez Vda. de Landecho, un lote de terreno ubicado cerca de la Escuela Nacional Forestal
XI. Con escritura número 1,354, de fecha 31 de enero de 1934 el Gobierno Federal compró a la señora Ofelia Pérez Escobar de Ruiz, como albacea de la sucesión de la señora Ofelia Escobar de Pérez Valenzuela, el terreno denominado "El Robles" en la cantidad de $2,225.26, con una superficie de 2,225.26 metros cuadrados.
XII. Por permuta celebrada entre el Gobierno Federal y la beneficencia Pública, el primero adquirió un terreno denominado "Torresco", ubicado en la fracción del Vivero Central con una superficie de 9,876 metros cuadrados.
XIII. Por acuerdo presidencial del 12 de agosto de 1921, se ordenó la adquisición con cargo a la partida 5,432 de 4 lotes y una casa para la ampliación de los Viveros y de la Escuela Nacional Forestal, entre los que se encuentra un terreno propiedad de la señora Refugio Zamora con superficie de 902 metros cuadrados (Secretaría de Patrimonio Nacional: 10).
XIV. Con fundamento en el propio Acuerdo se adquirió también, del señor Amado o Abraham Martínez.
XVI. Terreno llamado "Fernández", ubicado en Coyoacán, D.F., adyacente al Vivero Central de Árboles, con una superficie de 21,534.8 metros cuadrados, de forma irregular.. el que compró el Gobierno Federal en $52,060.37, junto con el predio que sigue: terreno llamado "El Mezquital, con la misma ubicación que el anterior y con una superficie de 13,172.11 metros cuadrados.
Artículo 1o: Se incorpora a los bienes del dominio público de la Federación el inmueble denominado Vivero Central de Coyoacán.
Artículo 2o: .. el destino del inmueble será únicamente para la producción y propagación de las plantas que sean necesarias para los trabajos de reforestación que hayan de ejecutarse en el Valle de México (Ibid: 11).
26 de septiembre de 1938.
Que la población de Coyoacán, del Distrito Federal, tiene interesante historia nacional por haber sido la primera población del interior en la que estuvieron establecidos los poderes del Gobierno Colonial de la Nueva España, constituidos ahí por Hernán Cortés, antes de fundarse la Ciudad de México, en la antigua Tenochtitlán, y ser también lugar histórico precolonial, pues fue asiento de población indígena, sepultada siglos antes por lavas basálticas de erupciones del volcán del Ajusco.
Que es de sumo interés nacional conservar todos aquellos lugares que encierren tradiciones históricas, como es la población de Coyoacán, las cuales se revelan a través de los viejos edificios allí existentes de aquella época, siendo además interesante dicha población por su excelente clima y belleza natural, atractivos que han hecho que este lugar sea muy concurrido por nacionales y extranjeros (SAG. 1970: 936).
Que debido a aquellas ventajas en esta población se estableció el primer gran vivero de árboles de la República, cuyas plantas se propagaron por todo el país: siendo por lo tanto la cuna de la obra de reforestación que ha venido haciendo el Servicio Forestal para asegurar las buenas condiciones de higiene y bienestar de las poblaciones; el cual constituye verdadera Escuela práctica de Arboricultura, contribuyendo por lo tanto poderosamente dicho vivero a la restauración forestal y propagación de árboles útiles, he tenido a bien expedir el siguiente
Artículo Primero: Se declara Parque Nacional con el nombre "El Histórico de Coyoacán", esa población, quedando incluido el vivero establecido en la misma y demás terrenos del contorno e aquella, que fijará el Departamento Forestal y de Caza y Pesca (Ibid: 936-937).
Artículo Segundo: El Departamento Forestal y de Caza y Pesca, en cooperación con el Departamento del Distrito Federal, Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas y Secretaría de Educación Pública, por conducto de su Dirección General de Monumentos Históricos, procederán a llevar a cabo todos aquellos trabajos relacionados con el embellecimiento de la población de Coyoacán, abriendo al efecto nuevas avenidas, campos deportivos, pavimentando las avenidas ya existentes para descongestionar el tráfico, que ha aumentado considerablemente, circunscrito hoy a la Avenida Juárez; además, dictarán todas las medidas necesarias a efecto de conservar los monumentos históricos coloniales y además obras de arte.
Artículo Tercero: Las propiedades particulares comprendidas dentro de los linderos que fija el artículo primero de este Decreto quedarán en poder de sus propietarios, no afectándose por lo tanto en forma alguna el régimen de la propiedad, sino es en lo indispensable para crear las dichas avenidas y campos deportivos (SAG: 937).
Las 42 hectáreas del Parque Vivero, en la actualidad es administrado por la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos y Naturales.
Día de campo, deportes, sitio histórico, arquitectura colonial, observación de paisajes.
Este parque está urbanizado casi en su totalidad, protegiéndose solamente el área de los viveros de Coyoacán.
El rango altitudinal es 2,500 m.s.n.m. (Vargas, 1984: 199).
Vegetación: Dentro del Vivero de Coyoacán existen 32 familias, 50 géneros y 96 especies. A continuación se enumeran las especies, poniendo el nombre científico, el nombre vulgar y el origen (SARH, 1985).
- Abies religiosa (H.B.K.) Schl. et Cham. Abeto, oyamel. Es originario de México.
- Acer negundo (= Acer mexicana) A. Gray. Arce. Europa y Norteamérica.
- Acacia Willd sp. Quizache, uña de gato, palo liso. Amplia distribución en los trópicos y Australia.
- Acacia balectiana, - A. balseriana, - A. cyanophylla,
- A. gledicha, - A. lophanta, - A. melanoxylon,
- A. retinoides.
- Alnus cordifolia Ten. Aile. E.U. México, Perú.
- Araucaria bidwilli. Australia.
- Buddleia cordata H.B.K. Tepozán. México.
- Castanea vesca. Cataño. Asia.
- Casuarina equisetifolia L. Amoen.
- Celtis australis. Uña de gato, palo blanco. Región mediterránea. - Citrus auranticum L. Naranjo. Europa.
- Crataegus mexicana Moc. and Sessé. Tecojote. América del Norte.
- Cryptomeria japonica. Criptomeria, Gugi. Japón y China Sudoriental.
- Cupressus spp. Cipres, cedro. Asia, Europa, América.
- Cupressus arizonica Greene. - C. benthamii Endl.
- C. lindleyi Klotzch. - C. sempervirens L.
- C. thurifera H.B.K.
- Erythrina americana Mill. Colorín. México y Centroamérica.
- Eucaliptus L´ Herit spp. Eucalipto. Australia, Tasmania.
- Eucalyptus camaldulensis Denhnh. - E. globulus Labill.
- E. robusta Smith. - E. tereticornis Smith.
- Fraxinus uhdei (Wenzig) Lingelsheim. Fresno. Méxio, Estados Unidos y de la Región del Mediterráneo.
- Ficus L. spp. Higo, higuera. Asia, Europa y América.
- Ficus carica L.
- Ginkgo biloba. Repúblia de China.
- Grevillea robusta. Roble australiano. Australia.
- Jacaranda acutifolia Humb and Bonpl. Brasil.
- Juglans regia L. Nogal, nuez grande, nuez de castilla. Europa.
- Ligustrum japonicum Thumb. Trueno. China y Japón.
- Liquidambar styraciflua L. México, Estados Unidos y América Central. - Musa paradisiaca L. Plátano. Arabia.
- Persea americana (Schlecht et Cham) Blake. Aguacate. América. - Phoenix L. Palma, dátil. Asia. - P. canariensis.
- Phoenix dactylifera L. - Phitolaca sp. Árbol de la bella sombra. Sudamérica.
- Phitolaca dioica.
- Pinus L. sp. México. - P. cembroides Zucc.
- Pinus chihuahuana Engelm. - P. maximartinezii Rzedowski.
- P. michoacana Martínez. - P. montezumae Lamb.
- P. patula Schl. et Cham. - P. radiata Don.
- Pyrus communis. Pera, peral. Europa, Asia menor.
- Populus L. sp. Alamo, chopo. Europa, Asia, América.
- Populus alba L. - P. balsamica L. - P. canadensis.
- Prunus L. sp. Capulín, ciruelo, durazno. Europa, México.
- Prunus capulli Cav. - P. domestica L. - P. pisartis.
- Quercus L. sp. Alcomoque, encinilla. México, Estados Unidos, Europa. - Salix babilonica L. Sauce llorón. Asia.
- Schinus molle L. Pirú, pirul. Perú.
- Taxodium mucronatum L. Sabino, ahuehuete. México.
- Ulmus L. sp. Olmo. Centro y Sur de Europa.
- Ulmus campestris. - U. parviflora.
- Nashintonia filifera (Lindu) Wendl. Palma castilla. México.
- Yucca elegans. Palmita, palmilla. México. (SARH, 1985).
En lo que respecta a la fauna, diversas aves, entre las que destacan halcones. Abundan las ardillas, se les puede considerar como una plaga. Entre la fauna nociva podemos contar a la rata.
Dentro del parque nacional se encuentra la Colonia El Carmen Coyoacán, con 333,935 habitantes. En la zona aledaña se encuentran en distintas colonias de la Delegación Coyoacán con 13,410 habitantes (FVM, con base en INEGI).
Abarca lo que fuera la población de Coyoacán (Villa de Coyoacán San Juan Bautista); sitio de interés histórico, gran centro de población indígena precortesiana; posteriormente residencia de Hernán Cortés; Sede del Primer Ayuntamiento hasta 1524 y Capital de la Nueva España. Así mismo sitio donde se estableció el primer gran vivero de árboles de la República Mexicana en 1907 en el Rancho de Panzacola, por la Junta Central de Bosques y Arboledas (institución privada) cuyos directivos fundadores fueron los Ingenieros Miguel Angel de Quevedo, Roberto Gayol, Lorenzo Pérez Castro y Juan Balme. Los objetivos podrían considerarse: Conservar los lugares que encierran tradiciones históricas, como la población de Coyoacán, asegurar las buenas condiciones de higiene y bienestar de las poblaciones, la restauración forestal y la propagación de árboles útiles.
La importancia histórica del sitio se resume a continuación: Entre sus edificios coloniales destacan: la Casa de Cortés, edificada en el siglo XVI, reformada en 1715 a costa de los Duques de Terranova y posteriormente reparada en el siglo XIX, su fachada conserva el carácter de las construcciones del siglo XVIII.
La Casa de Ordaz u Olid sin conexión con éstos, pero una de las casa antiguas de Coyoacán más hermosas que muestran características de los edificios del siglo XVI.
La Casa de Alvarado que perteneció a la arqueóloga Zelia Nuttal, que aunque virreinal, no existe base histórica para que hubiera pertenecido al famoso conquistador.
La Iglesia de la Concepción del siglo XVIII, con una bella fachada y la portada revestida de tezontle rojo.
La Capilla del Niño Jesús, edificada en el siglo XVI y de sencilla pero atrayente arquitectura. Su portada está subrayada por pilastras y cornisas, y los arcos de la fachada muestran que originalmente fue una capilla abierta.
La Capilla de Santa Catarina, construida en el siglo XVI y modificada en los siglos XVII y XVIII. En su fachada existen vestigios de unos arcos de la capilla abierta.
La Capilla de San Francisco, construida a mediados del siglo XVI y reformada en el siglo XVIII, que también fue capilla abierta y de tipo popular.
La Parroquia que fue el primer templo que los franciscanos tuvieron en Coyoacán, aunque el templo actual que se reformó data de 1585; tiene una sobria fachada barroca, edificada en el siglo XVIII; la antigua portada del siglo XVI, de piedra labrada en uno de los costados de la cerca del atrio, es muy interesante, así como la crujía del coro; son dignos de admirarse los plafones artesonados en el antiguo claustro.
En el año de 1521, aquel aventurero, soñador, soldado y conquistador, Hernán Cortés, vino a México. Después de vicisitudes y victorias fundó su primer gobierno en Cuyuacán o lugar del Coyote, por ser este paraje un lugar un poco más alto que la Ciudad de México. Ahí él y sus principales capitanes y compañeros de aventuras, como Alvarado, Ordaz y otros, construyeron sus casas, y ahí aun florecen y dan fruto los naranjos amargos traídos por el mismo conquistador. La principal calle de Coyoacán aún conserva las mismas banquetas de piedra labrada a mano. Los árboles seculares en su mayoría hermosos fresnos, forman un inmenso arco de un lado a otro de la principal avenida, y con la fuerza de sus raíces (Hill, 1939: 211) han hecho saltar de su lugar en las banquetas a estas rocas labradas a mano. Cuando uno pasea por esas calles antiguas y por esas callecitas que serpentean constantemente, que terminan abruptamente contra una barda, y por las cuales difícilmente puede pasar un automóvil, parece uno habitar un mundo distinto, y casi se percibe el rumor de las sandalias de los monjes franciscanos y dominicos y el chocar de las espadas en los tiempos lejanos. Es una atmósfera enteramente distinta, se transporta uno a aquellas épocas y a través de los gruesos muros de las casas no llega a oírse el mundanal ruido. Las casas antiguas que todavía existen son tan severas en el exterior, que uno no se imagina la belleza ni la majestad de los jardines que encierran dentro de sus altas paredes. La mayoría de ellas están construidas sobre la calle, con el jardín dentro, y casi siempre tienen uno o más patios con naranjos en enormes arriales forrados de antiguos azulejos de Talavera. Todas las piezas dan a ese patio. las puertas y ventanas tienen enormes conchas o capialzados en su parte superior. Las piezas no son cuadradas, sino con un lado mucho más ancho que el otro, y las paredes en algunos lugares, tienen un espesor de cincuenta pulgadas. Estos muros se han conservado intactos después de cuatro siglos de temblores, de viento, de lluvia y de incuria, y aún lucen con tanto orgullo y belleza como cuando fueron construidos. Hay vastas piezas de cuarenta o más pies de largo, con vigas de cedro, pisos de azulejos o de anchas duelas de cedro, y debajo de todo esto, misteriosos subterráneos. Los patios tienen bardas bajas que dan al jardín, los dividen bugambilias rojas y púrpuras o solferinas que cubren las tapias, wisterias blancas y púrpuras se mezclan y una gloriosa combinación de aromas: de heliotropos blancos, de rosas, de violetas blancas, de claveles e innumerables flores invaden todo. Por supuesto, las casas no habrían estado completas sin su iglesia y en el mismo solar construyeron una y ahora el monasterio queda construido alrededor del patio más hermosos, los corredores tienen arcos y hay restos de un artesonado pintado y dorado a mano. Se siente una inmensa paz y tranquilidad en este lugar (Hill: 212).
Las casas construidas por Cortés y sus compañeros están alrededor de la plaza principal que está limitada por la oficinas del Gobierno y la antigua iglesia. De la casa de Diego de Ordaz a la de la Malintzin, hay un túnel construido con magnífico ladrillo antiguo, por el que pasa en caso de necesidad. Este túnel se extiende por varias calles y muestra el ingenio de aquellos hombres intrépidos. Algunas partes de la casa de Cortés aún subsisten; la casa en la que Cuauhtémoc fué torturado; la casa en que vivió Malintzin o Malinche, aquella muchacha india que fué novia de Cortés; la casa de don Diego de Ordaz, aquel valeroso español que fué el primero en escalar el Popocatépetl para hacer creer a los indios que los españoles eran superhombres. La "Casa de Alvarado" es una de dos pisos que perteneció a la señora Nutall, aquella notable escritora sobre jardines aztecas, y cuyo antiguo jardín aun conserva trazas de la experta mano de la propia señora. En la casa de Cortés se encuentran las oficinas de Gobierno, y en su salón principal se admira el Real Decreto Original, expedido por Felipe Segundo, en la cual dota a Coyoacán de Escudo de Armas. La casa de la Malinche, aquella joven india nacida en Tabasco, que fué de Cortés y que ayudó tanto al mismo como guía e intérprete y se casó más tarde con Juan de Jaramillo, un español de alto rango, aún existe ruinosa, tiene un parque y una capilla que parece una filigrana por la talla admirable que luce en la fachada entera.
La casa de don Diego de Ordaz también da a la plaza principal. A esta casa, con su patio central, sus antiguos naranjos que aún florecen, fué adonde según la historia, la esposa de Cortés, Catalina Juárez, vino a quejarse amargamente con don Diego de Ordaz por el abandono de Cortés y el creciente afecto de éste, para la joven india (Ibid: 213).
Existe también el Convento de los Camilos, construido a principios del siglo XVIII, con un precioso patio.
Coyoacán aún guarda gran parte de su tradición - la tradición que en este mundo moderno se pierde tan fácilmente-. Una calle llamada "Tres Cruces", todavía conserva rastros de por qué se llamaba así. A un lado de una casa queda una antigua cruz a cuyos pies los indios vienen desde lejos, depositan flores y hierbas fragantes.
Coyoacán también tiene sus leyendas de espantos, y hay mucha gente que dice haber sentido y oído cosas en medio de la noche. La "Llorona" se oye gemir. Es esa mujer que la leyenda cuenta que mató a sus hijos hace siglos aquí en México, y que constantemente, por las noches, gime y llora por ellos. Hay muchos que aseguran haberla visto flotar y oído llorar, e inmediatamente cierran sus casas, permaneciendo ellos y sus amigos con los pelos de punta. La Casa de Ordaz también tiene su leyenda. Esta casa se conoce también por la "Casa de la Mujer de Blanco". Hay una puertecita en la alta tapia y mucha gente dice haber oído abrir estrepitosamente esta reja y haber visto salir a una mujer vestida de blanco. Cuando algunos jóvenes iban a correr gallo, perdían su afición por él después de haber visto a aquella preciosa mujer que llevaba una mantilla española, y la seguían por las sinuosas y angostas callecillas de Coyoacán. De repente se oía una risilla y la dama desaparecía en la pared. Otros la han seguido en la noche a través del parque que fué un antiguo cementerio y hasta el templo en donde la figura desvanece en la pared. En algunas casas dicen que la han visto, siempre con su (Ibid: 214) mantilla blanca, joven y hermosa, sentada en un sofá, y cuando se le acercan desaparece. Muchos afirman haber visto un monje llamado Padre Francisco, ir por las calles en la noche, como buscando a alguien. Hay otra casa que tiene un jardín que ocupa una calle entera. Los vecinos de la calle de atrás se quejan de oír constantemente llorar a un niño, aunque no le hay en dicha casa; y otros aseguran que han sido atacados con arena, y cuando por ser nuevos, van enojados a ver al dueño, éste les explica que él no tiene la menor culpa (Hill: 215)
Este parque desde su creación no cumplía con los requerimientos idóneos para considerarlo dentro de la categoría de parque nacional, debería ser derogado y convertirse en parque urbano a cargo del Departamento del Distrito Federal.
- Secretaría de Patrimonio Nacional. 1975. "Decreto por el que se incorpora a los bienes del dominio público de la Federación al inmueble denominado Vivero de Coyoacán destinándose al servicio de la Secretaría de Agricultura y Ganadería". Diario Oficial de la Federación. 5 de noviembre. Páginas 9 a 11.
- SARH. 1985. Vivero de Coyoacán. Inventario Forestal. Instituto Nacional de Investigaciones Forestales. Subdirección del Inventario Forestal. Departamento de Cartografía. Octubre.
- Hill de Romero, Ellen. 1939. "Parque Nacional Histórico de Coyoacán". Boletín del Departamento Forestal y de Caza y Pesca. 4(14): 212-215.
Parque Nacional Lomas de Padierna.
Se encuentra en el Distrito Federal. En las Delegaciones Magdalena Contreras y Alvaro Obregón.
670 hectáreas. González y Sánchez (1961: 66) menciona que tiene 610 hectáreas.
Se localiza geográficamente entre los meridianos de coordenadas 99°13'30'' y 99°15'30'' de longitud Oeste y entre los paralelos de 19°18'45'' y 19°19'46'' de latitud Norte (Vargas, 1984: 201).
Cartográficamente, el parque se sitúa en la carta topográfica a escala 1:50,000, denominada Ciudad de México, con clave E14-A39, editada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
Los terrenos comprendidos por el parque nacional, se encuentra en posesión de sus dueños y no identificados (Vargas: 90).
8 de septiembre de 1938.
Que las Lomas de Padierna de la región vecina a la Cañada de Contreras, D.F., a inmediaciones de la Capital de la República, fueron el campo en que se desarrolló la gloriosa batalla del 20 de agosto de 1847 durante la guerra de la intervención norteamericana, que nuestra historia señala como uno de los episodios notables de la misma campaña que cubrieron de gloria a un grupo de héroes, en la cual defendieron la integridad nacional, por cuyo motivo fue levantado allí un monumento sencillo, pero de gran significado (SAG, 1970: 930-931).
Que es de interés nacional mejorar esta zona, tanto por el valor histórico que en si representa para nuestra patria como por constituir un poderoso atractivo para el turismo, muy benéfico para los pueblos de San Jerónimo, Contreras, La Magdalena, Santa Teresa y demás poblados de la región, comprendiendo el Cerro del Judío, que como los demás terrenos hoy develados por su denudación forestal, serán reforestados.
Que estos lugares no se conservarán de manera conveniente ni se podrán acondicionar para el mismo turismo si se abandonan a los interés privado (Ibid: 931).
Artículo Primero: Se declara Parque Nacional, con la denominación de Lomas de Padierna, los terrenos comprendidos dentro de los siguientes linderos: Partiendo de la llamada Colonia Padierna, se camina con dirección Este hasta encontrar el cauce del Río Eslava; de aquí se continúa por el cauce del mencionado río hasta la Presa de Anzaldoña, salvando esta presa el lindero sigue con dirección N N O hasta llegar al extremo Oeste de la población de San Jerónimo; de aquí se continúa hacia el Norte hasta encontrar la Barranca de San Jerónimo para continuar con dirección Oeste sobre la propia barranca hasta encontrar la Barranca de San Bernabé; de este lugar el lindero se continúa hacia el SE y siguiendo la propia barranca hasta donde termina; del final de la Barranca de San Bernabé y habiendo dejado comprendido dentro al Cerro del Judío el lindero sigue con dirección N S N hasta llegar a la Colonia de Padierna, que fue el punto de partida (SAG: 931-932).
Artículo Tercero: El Departamento Forestal y de Caza y Pesca, en cooperación con el Departamento del Distrito Federal, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Educación Pública y demás de la región, procederán:
I.- A instalar los viveros fijos que se estimen necesarios para llevar a cabo la reforestación del parque nacional de referencia. II.- A efectuar las obras necesarias para el acondicionamiento y embellecimiento del mismo, procediendo al efecto a reparar el monumento construido en memoria de los Héroes de Padierna, así como al arreglo de los caminos que conducen al citado monumento. Artículo Cuarto: Los terrenos comprendidos dentro de los linderos fijados en el artículo primero del presente decreto, quedarán en posesión de sus dueños, en tanto cumplan con las disposiciones que sobre el particular dicte el Servicio Forestal en beneficio del parque nacional mencionado (Ibid: 932).
Actualmente se encuentra abandonado. PROBLEMÁTICA
Invasiones, litigios, asentamientos humanos irregulares, incendios, plagas, sin administración. Hoy en día, la superficie del parque se ha reducido considerablemente por el crecimiento de la mancha urbana, reduciéndose día a día el área verde.
Actualmente solo queda cubierta de vegetación, la parte superior del Cerro del Judío, rodeada por diferentes colonias.
Solamente presenta 53.5 hectáreas de ecosistemas semiperturbados, el resto es de usos inadecuados: asentamientos humanos, agricultura de temporal anual, zona industrial de extracción, pastizal inducido (Vargas: 80).
EL 19 de septiembre de 1996, los Biólogos Fernando Vargas Márquez (UCANP-INE), Juan Manuel García Maldonado y Claudia Miriam Ramírez (CORENA-DDF) y el Ing. Eduardo Borbolla Muñoz (Subdelegación de Recursos Naturales del DF-SEMARNAP) determinaron la superficie de área verde que queda, siendo de 34.35 hectáreas (Vargas, et. al. 1996).
Este parque pertenece a una de las más grande provincias fisiográficas denominada Sistema Neovolcánico Transversal, comprendiendo el pie de monte de la Sierra de las Cruces, en este conjunto montañoso se presenta uno de los sistemas fluviales más activos de la cuenca de México. Consiste en una fuerte concentración de valles montañosos (cañadas) profundos, en promedio del orden de 80-120 m; en casos aislados superan los 300 m, algunas de esta barrancas son: La Malinche y El Rosal. Una de las cañadas mayores nace en las faldas del Cerro de San Miguel y posee un circo de erosión de gran amplitud: 3.5 por 2 km, con un corte vertical de 400-500 m. En la misma zona nacen las cañadas de las Ventanas y Los Pericos, cuyos arroyos son afluentes del Río La Magdalena, que escurre por el contacto de las rocas del terciarias de la Sierra de las Cruces y las lavas recientes de la Sierra Chichinautzin. La principal elevación es el Cerro del Judío con 2,770 m.s.n.m. (Expediente).
Tiene un rango altitudinal de 2,380 a 2,770 m.s.n.m. (Vargas: 201).
En el área del parque se localizan tres formaciones: Las Rocas Volcánicas del Terciario Medio, Las Cruces y Tarango, las cuales consisten; la primera de capas volcanoclásticas formadas predominantemente de lagares; la segunda, comprende los productos volcánicos derivados de centros extrusivos relacionados y alineados a lo largo del eje de la sierra, su parte inferior constituida por brechas volcánicas con interestratificación de lavas andesitas, la parte superior, discordante, formada por potentes derrames sobrepuestos de lavas dacíticas y la tercera, de depósitos de aluvión derivados de las sierra volcánica oriental y occidental, asociados con piroclástos, así mismo horizontes de ceniza y pómez (Expediente).
Presenta un tipo de clima Templado Subhúmedo con régimen de lluvias en verano, con poca oscilación térmica y la marcha anual de la temperatura tipo ganges; con una temperatura media anual de 15.4°C, el mes más frío se presenta en diciembre con un valor de 2.7°C y el más cálido en marzo con 17.7°C; la precipitación anual es de 875.6 mm, el mes menos lluvioso se presenta en febrero con 2.2 mm y el más lluvioso en julio con 188.4 mm (INEGI).
Comprende el Cerro del Judío, solamente presenta 53.5 hectáreas de ecosistemas semiperturbados, 46.5 hectáreas de matorral inerme y siete hectáreas de bosque de encino, y otras especies producto de recientes reforestaciones, que se extiende entre las Barrancas de San Jerónimo rumbo a San Bernabé (Vargas: 80).
Datos más recientes, del 19 de septiembre de 1996, Vargas, et. al. reportan 34.35 hectáreas de área verde.
De los datos anteriores, se puede apreciar que en 16 años desaparecieron 19.15 hectáreas de área verde.
Dentro del parque nacional se encuentran tres asentamientos humanos, con 14,889 habitantes: Colonia Lomas de Padierna 5,216, Fraccionamiento Pedregal del Ajusco 2,884, Colonia Cerro del Judío 6,789 (FVM, con base en INEGI).
"Sitio de importancia histórica, ya que fue escenario de la gloriosa Batalla del 20 de agosto de 1847, durante la guerra de intervención norteamericana. Se erigió un monumento a los Héroes de Padierna para conmemorar la batalla.
Actualmente gran parte del parque está urbanizado" (SARH, 1983, parque 32).
"La fundación española del pueblo de San Bernabé Ocotepec data de 1524, antes fue un asentamiento indígena dependiente de Coyoacán. Se han encontrado en la zona restos arqueológicos del período azteca: basamentos de pirámides, piedras labradas, cerámicas, etcétera.
Desde 1750 hasta 1924 lindaba por los cuatro vientos con la hacienda "La Cañada"; tenía como vecinos a los pueblos de la Magdalena, San Jerónimo y San Bartolo.
El pueblo poseía 373 hectáreas de monte comunal y 87 hectáreas como fundo legal, de los cuales 29 hectáreas eran cultivables de segunda y de temporal. Su población aproximada era de 130 familias.
En 1924 (5 de marzo), con la Reforma Agraria, el pueblo recibió 383 hectáreas de terrenos ejidales expropiados a la hacienda "La Cañada" (Durand, 1983: 41).
"A los 17 días de la dotación, las autoridades ejidales solicitaron a la Reforma Agraria les proporcionase un tubo para introducir el agua de un manantial al pueblo.
Con la dotación de tierras, el pueblo entró en una etapa de trabajo y actividad. Las tierras tuvieron que ser desmontadas para poder sembrar (Ibid: 51).
"En realidad la mayor parte de las tierras dotadas a San Bernabé eran dos cerros bastante pronunciados: el Cerro del Judío y el Papeloteca. Sólo la parte de las faldas eran propiamente cultivables.
En un censo agrario realizado en 1937 se especifica la cantidad de ganado mayor y menor que poseían los ejidatarios. En total habían: 55 cabezas de bovino, 150 cabezas de equino, 46 cabezas de porcino, 159 cabezas de cabrío, 27 cabezas de lanar. Total 437 (Ibid: 52).
"El Cerro del Judío era boscoso hasta 1940-1945: había encinos, madroños, ocotes, cedros, etcétera. En 1923 los hacendados, al oponerse a la dotación de ejidos, aducían que peligraba la población forestal, aunque aceptaban que una parte del Cerro del Judío ya se encontraba despoblada. Los ejidatarios consideran que el bosque fue el que mantuvo al pueblo por mucho tiempo. Este recurso natural del ejido proporcionó trabajo adicional a muchos ejidatarios. Pero el bosque se agotó hacia el año 1947; lo depredaron los mismos ejidatarios que utilizaron este recurso para su consumo personal y, sobre todo, para venderlo y compensar de esta manera el poco fruto que podían sacar de la tierra cultivable. En el caso de San Bernabé la madera, la leña y carbón que sacaban del monte era vendida en el mercado de La Merced; luego, hacia 1940, se vendía en Coyoacán y, finalmente, en San Angel y Tizapán; ambos pueblos carecían de bosque y necesitaban leña y carbón para cocinar (Durand: 55).
"La depredación del bosque por su ingreso en el mercado dejó sin trabajo a una parte de la población y sin bosque a la comunidad. El caso del tejamanil es claro. En la actualidad en el pueblo de San Bernabé sólo existe una casa con tejamanil, el cual sirve únicamente de base para la lámina industrial. En pocos años los pobladores de San Bernabé tuvieron que empezar a comprar lámina industrial para renovar sus techos. Lo mismo podríamos decir de la leña y el carbón que han sido sustituidos por el petróleo y el gas. Los ejidatarios en lo sucesivo, serían compradores permanentes de lámina, petróleo, gas (Ibid: 56).
"La explotación intensiva de los bosques comunales y ejidales provocó cambios ecológicos que a su vez generaron nuevos valores de uso de los terrenos. Las laderas sin bosque no eran buenas para el cultivo pero eran adecuadas para la construcción de viviendas (Ibid: 66).
"Otro factor muy importante para desencadenar la avalancha de gente al ejido fue la apertura de la carretera a San Bernabé hasta los límites del ejido en 1960, y hasta el pueblo en 1963 (Ibid: 69-70).
"Hasta 1974 el total de hectáreas vendidas era de 163. Mientras que en 1966 una investigación proporcionaba datos sobre 500 jefes de familia poseedores de lotes en el Cerro del Judío, en 1975 un censo realizado por la Comisión de Avalúos y Bienes Nacionales arrojaba un total de 5,346 lotes (Ibid: 75).
"En 1970 había un promedio de 4,000 familias (Ibid: 80).
Derogarlo como parque nacional. Podría funcionar como zona de conservación ecológica, a cargo del Departamento del Distrito Federal.
Cuando se constituyó lo cruzaba el Río de la Magdalena, actualmente este se encuentra entubado; así mismo uno de sus límites era la Presa de Anzaldo. El DDF se encuentra interesado en promover la conservación de la parte superior del Cerro del Judío. En reuniones del DDF con la SARH, se convino en promover la abrogación de este parque nacional y transferir la operación al DDF.
González, Ambrosio y Victor Manuel Sánchez L. 1961. Los Parques Nacionales de México. Situación actual y problemas. Instituto Mexicano de Recursos Naturales Renovables. México, D.F. 149 páginas., más fotografías y mapas.
- Vargas Márquez, Fernando; Ramírez, Claudia Miriam; García Maldonado, Juan Manuel y Eduardo Borbolla Muñoz. 1996. “Comisión al Parque Nacional Lomas de Padierna, para determinar la superficie de área verde”. 19 de septiembre. INE – CORENA.
- SARH. 1983. Parques Nacionales de México. Folleto-mapa. Subsecretaría Forestal y de la Fauna. Dirección General de Reservas y Areas de Recreación. México, D.F.
- Durand, Jorge. 1983. La ciudad invade al ejido. Proletarización, urbanización y lucha política en el Cerro del Judío, D.F. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. Ediciones de la Casa Chata. México, D.F. 145 páginas.

References: artículo 1
 Artículo 1
 artículo 4
 artículo 3
 artículo 3
 resolución 
 artículo 249

Artículo 1

Artículo 2
 Real Decreto