Source: http://www.libertadidioma.com/2006/20060411.htm
Timestamp: 2020-04-10 06:04:40+00:00

Document:
AGLI Recortes de Prensa Martes 11 Abril 2006
Mikel Buesa ABC 11 Abril 2006
EDITORIAL Libertad Digital 11 Abril 2006
ZP, con cuernos y rabo
José Javier Esparza elsemanaldigital 11 Abril 2006
Las musas andan sueltas
Cristina Losada Libertad Digital 11 Abril 2006
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 11 Abril 2006
ESPAÑA NECESITA UNA IZQUIERDA NACIONAL
Editorial minutodigital 11 Abril 2006
IGNACIO CAMACHO ABC 11 Abril 2006
¿Quién verifica qué?
Germán Yanke Estrella Digital 11 Abril 2006
Por la horrible pendiente de la lógica
Lorenzo Contreras Estrella Digital 11 Abril 2006
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 11 Abril 2006
El PP pagaría las "candidaturas alternativas" en Cataluña y País Vasco
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital 11 Abril 2006
Hasta luego trilero
FERNANDO G. BERLANGA minutodigital 11 Abril 2006
Miguel Torres Galera Periodista Digital 11 Abril 2006
El proceso de pazfka
Carmelo Jordá Periodista Digital 11 Abril 2006
Editorial HERALDO DE ARAGÓN 11 Abril 2006
El Gobierno foral cree que el PSN defiende más al nacionalismo vasco que a Navarra
BEGOÑA LÓPEZ La Razón 11 Abril 2006
Daniel Portero: «Desactivar el «macrojuicio» será la primera moneda de cambio»
B. TORQUEMADA ABC 11 Abril 2006
Aprender catalán como chinos
P. A. Ruiz La Razón 11 Abril 2006
Nota del Editor 11 Abril 200
España aplaza su petición de que la Eurocámara admita el gallego
Juan Oliver env. especial luxemburgo La Voz 11 Abril 2006
Claves históricas del independentismo catalán de César Alcalá
Minuto Digital 11 Abril 2006
Pastores y rebaños en el PSC (y 2)
Antonio Robles Libertad Digital 11 Abril 2006
Generación degeneración
Arcadi Espada, El Mundo 11 Abril 2006 Testigos del mal
Mikel Buesa. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid ABC 11 Abril 2006
El terrorismo es un modo de actuación política basado en el ejercicio sistemático de la violencia, por parte de las organizaciones que lo adoptan, contra las personas y los bienes, a fin de lograr la adhesión de la población a su causa, no mediante el convencimiento, sino por el miedo. Su objetivo es doblegar la voluntad de los ciudadanos y del Estado hasta que acaben desistiendo de mantener el sistema político y acepten las exigencias de poder de esas organizaciones. Por su apelación a la violencia armada, puede ser conceptuado como una forma singular de guerra que no se atiene a ninguna de las reglas que, partiendo de las prácticas consuetudinarias que forman parte de lo que Ignatieff llamó el «honor del guerrero», dieron lugar al derecho internacional humanitario. Y, por ello, ha de ser considerado como radicalmente ilegítimo.
Guerra sin reglas, el terrorismo es una expresión del mal en su sentido más absoluto. Es decir, de ese Mal que ha de ser escrito con mayúscula porque designa la voluntad de unos hombres para decidir acerca de la vida y la muerte de otros y, por tanto, para romper el vínculo esencial de solidaridad que nos une entre nosotros a los seres humanos y nos permite esperar, en cualquier circunstancia, el respeto, la ayuda y el amparo de los demás.
Quienes optan por el terror para desarrollar su actividad política, atacan a personas inocentes que son elegidas, a veces al azar y en otras ocasiones por su adscripción a un grupo, con independencia de cuáles puedan haber sido o no sus actos. Las víctimas del terrorismo son así testigos del Mal por su conciencia de no haber incurrido en culpabilidad alguna y no ser merecedoras del terrible castigo al que se les somete. Y de ahí que se vean envueltas en confusos sentimientos de vergüenza y desamparo. Vergüenza, porque la experiencia del Mal, el sufrimiento extremo, les da acceso al conocimiento íntimo de que el ser humano es también capaz de eso y les hace conscientes de que comparten con sus atacantes, con los asesinos de sus seres queridos, una misma condición humana. Y desamparo, porque ser objeto del crimen terrorista supone un desafío que reta todo lo esperado, que hace perder la confianza en todos los demás, que destruye la ingenua convicción de que, en la adversidad, otros velarán por nosotros, y que aniquila la ilusión de encontrar en ellos algún consuelo.
No sorprenderá, entonces, que las víctimas del terrorismo y quienes están cerca de ellas vivan anonadadas el acontecimiento que produce su victimación. La experiencia del Mal les deja sin saber qué decir; las palabras se escapan y, cuando se pronuncian, parecen insuficientes para expresar completamente ese conocimiento al que sólo se accede a través del sufrimiento; y uno se ve impelido a encontrar una explicación racional imposible que jamás se encuentra. Entonces se revela la soledad con la que se afronta la existencia humana; una soledad que se vive como abandono, sin alivio alguno, sin desahogo, en un desamparo desgarrador.
Ser testigo del Mal, ser víctima del terrorismo, produce daños psicológicos que muchas veces son difíciles de reparar. Los que directa o indirectamente han sufrido el impacto de los atentados experimentan un trauma, una «quiebra del sentimiento de seguridad… en sí mismos y en los demás; …una pérdida de la confianza básica, …de la integridad del propio yo», tal como ha descrito el profesor Echeburúa. La experiencia traumática es, en este caso, más intensa y duradera que la que pueden ocasionar otras conmociones como las catástrofes naturales, los accidentes o las enfermedades.
Algunos datos empíricos —referidos principalmente a las víctimas de ETA— pueden ayudar a comprender mejor todo esto. Así, la sensación de desamparo se expresa de una forma muy generalizada. Casi todas tienen la idea de que no se les ha hecho justicia (99,5 %) y una amplia mayoría, pese a los avances que han tenido lugar a este respecto en los años más recientes, consideran que las instituciones no les apoyan (70 %). Igualmente, tres de cada cuatro eluden cualquier tipo de noticias sobre el terrorismo y prefieren no saber nada de él; y, de la misma manera, casi cuatro de cada cinco ni siquiera se han informado acerca de los causantes de su tragedia. No sorprende, por ello, que en el 90 % de los casos no se haya atendido al proceso penal de los autores de los atentados y no se haya asistido al juicio correspondiente, así como que más de dos tercios de las víctimas jamás hayan vuelto a recorrer el lugar donde ocurrieron los hechos que les abruman (67,8 %).
Entre las víctimas del 11-M encontramos parecidos elementos: la mayoría (86,2 %) se consideran mal informadas sobre la investigación de los atentados y son aún más (89,6 %) las que expresan una profunda insatisfacción con los trabajos de la Comisión parlamentaria que se ocupó del asunto; y casi las tres cuartas partes valoran negativamente las ayudas que han recibido.
Por otra parte, la prevalencia del trauma resulta ser muy elevada, de manera que la probabilidad de que una víctima del terrorismo experimente un trastorno psiquiátrico puede llegar a ser hasta cinco veces mayor que para cualquier otro miembro de la sociedad. Así, esa probabilidad alcanza el 52 % entre las víctimas directas de ETA, con un recorrido temporal que se extiende desde el 70 %, antes de que hayan transcurrido dos años desde el atentado, hasta el 45 %, pasados veinte años de éste. Entre los familiares de las víctimas la prevalencia es algo más del 36 %, con un recorrido que se extiende desde el 40 hasta el 30 % en el mismo período. Para las víctimas del 11-M se han encontrado parecidos resultados, de modo que, actualmente, todavía la mitad de ellas reciben asistencia psicológica.
En definitiva, en lo que al trauma psicológico se refiere, el sufrimiento de las víctimas es del orden de tres a cuatro veces superior al que registra la población en general, aunque resulta similar al de otras víctimas de la maldad humana, como las que han sido objeto de agresiones sexuales o de malos tratos en el ámbito doméstico.
Todo esto debe ser evocado cuando hace un mes hemos conmemorado el 11-M. Y no sólo para expresar compasión o solidaridad con las víctimas, sino también para recordar que es la sociedad en su conjunto la que vive bajo su amenaza. Primo Levi dijo que «tenemos necesidad de monumentos, de celebraciones», e inmediatamente señaló que «monumento, en su etimología, quiere decir advertencia, amonestación». La memoria de las víctimas ha de servir, por tanto, de aviso a quienes todavía creen que frente al terrorismo, frente al Mal, caben soluciones de compromiso que eluden su condena radical y su definitiva derrota.
Un emotivo “¡Viva España!” ha cerrado el no menos fervoroso discurso en defensa de la bandera española con el que José Bono se ha despedido de su cargo al frente del Ministerio de Defensa. No sabemos si Bono será el ministro que más veces ha pronunciado “España”, tal y como le ha señalado el JEMAD en el acto de despedida. Lo que sí sabemos es que la alianza con una formación separatista no fue impedimento para que el político manchego aceptara en su día formar parte de este Gobierno. Quien tan fervorosa defensa hace de la bandera española no le importó el apoyo de quienes consideraban, y consideran, a esa enseña, “la bandera del enemigo”. La más elemental coherencia con sus supuestos principios políticos hubiera llevado a Bono a no aceptar un cargo en un gobierno que exigía tener como compañero de viaje a quienes, como Carod Rovira, pidieron a los etarras que, "antes de atentar contra España", se “situararan en el mapa, porque Cataluña no es España”.
Que Esquerra Republicana haya servido de Celestina a Zapatero para alcanzar, finalmente, un pacto todavía más repugnante con la propia ETA, no ha provocado en Bono el más mínimo reproche hacia el gobierno del que ha formado parte durante estos dos históricos años. Tan cierto como que José Bono expresaba el pasado 15 de marzo su “incomodidad” ante el hecho que “en España quepan varias naciones y varios himnos nacionales”, es el hecho de que el ministro no ha dejado su cargo sin antes votar a favor de esa delirante impostura inconstitucional.
Se supone que alguien que como Bono es consciente de que “nación significa soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria” –tal y como ha señalado el ministro en su acto de despedida- condicionara su continuidad en el cargo a que el Gobierno rechazara semejante pretensión del estatuto catalán. Lo cierto, sin embargo, es que el ministro ha dejado a Zapatero que administre su renuncia; renuncia que Zapatero no ha hecho efectiva hasta que el PSOE –con el voto favorable de Bono– ha respaldado semejante pretensión soberanista de los nacionalistas catalanes.
Si la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud, nosotros no vamos a denunciar las viciadas alianzas de Zapatero presentando como virtuosa la hipócrita actitud de Bono durante todo este tiempo. A otro perro con ese hueso. El discurso que ha mantenido durante todo este tiempo no ha sido más que el propio de una farsa españolista con la que encubrirse y encubrir a un gobierno dispuesto a pactar con ETA, aunque sea al precio de admitir varias naciones que, ciertamente, implican varias soberanías.
Si la farsa de la paz ha venido ahora a sustituir como anestésico a la farsa patriótica de Bono, el ministro tiene poco más que ofrecer como hoja de servicios. Bono ha sido tan cicatero en las explicaciones del accidente de los helicópteros en Afganistán como pródigo en su populista verborrea contra su antecesor en el cargo a propósito del accidente del Yak-42. No menos demagógica y dañina para el espíritu castrense ha sido su empeño en presentar al Ejecito como una ONG pacifista hasta la muerte. Dejando al margen del consenso al PP, José Bono sacó adelante la ley de Defensa Nacional con el sectarismo propio de su gobierno. El sistemático uso de la mentira propio de este gobierno también se evidenció en Bono a la hora de ocultar el apoyo de fragatas españolas al ejercito americano en Irak, por no recordar su participación en la rubalcaniana ocultación del informe en el que la Guardia Civil alertaba de la muerte de 1.700 subsaharianos en aguas del Atlántico.
En definitiva, el historial de Bono ofrece poco de lo que sentirse orgulloso, por muchas veces que se le haya oído propunciar la palabra “España”.
Escandalizado reproche que una lectora crítica me inflige: "Usted cree que Zapatero es el demonio con rabo y cuernos, y que está desmantelando España". Sugestivo, ¿verdad? La demonología es una ciencia de alto abolengo y sus consideraciones siempre han fascinado a los espíritus inquietos. En los últimos tiempos se estila poco; quizá, simplemente, se ha convertido en una rama inadvertida de la sociología.
¿El Demonio, Zapatero? No, no: hacen falta más atributos para encarnar al Príncipe del Mal. Precisamente la prueba del nueve podría ser esa sugerencia de nuestra lectora: cójase un retrato de ZP, adórnese con cuernos y rabo y se constatará que, efectivamente, el resultado no es viable. La Historia nos muestra muchos ejemplos de grandes malvados; pero no tanto en el terreno del poder como en el de las letras y la inteligencia: Sade, Crowley, qué sé yo. Todos muy lejos de nuestro modelo. Porque para ser digno heredero de la potencia maligna no sólo hay que hacer daño, sino que se requiere, además, esa inteligencia letal que es capaz de arruinar el espíritu de generaciones enteras o de fabricar bombas atómicas. No es el caso de nuestro héroe, por fortuna.
Cosa distinta es esa otra observación: que ZP está desmantelando España. Eso sí que lo creo firmemente y, además, no veo cómo sería posible sostener lo contrario. El Estatuto de Cataluña (y los que vendrán) desmantela la coherencia interior del país. La mendicante negociación con ETA desmantela la fuerza moral y material del Estado. La absurda política exterior de ZP desmantela el lugar de España en el mundo. La oleada de políticas nihilistas sobre la educación, la ciencia o la familia desmantela la salud de la sociedad española, o lo poco que iba quedando de ella. Y así sucesivamente: desmantelando.
Todas esas cosas son objetivamente malas: dañan a la mayoría y sólo puede considerarlas positivas quien extraiga un beneficio personal. En ese sentido, no debería caber duda alguna sobre la naturaleza del zapaterismo: ZP está haciendo el mal. Pero, evidentemente, una cosa es hacer el mal y otra muy distinta ser el mal. El lugar de ZP es, más bien, el de un modesto pelotón auxiliar.
[A propósito: Jünger rescata en algún lado aquella iluminación de un viejo teólogo según el cual el Demonio, cuando aparece, lo hace primero como iluminación redentora (Lucifer), después como disgregador y generador de conflicto (Diablo), y sólo finalmente como aniquilador (Satanás). Es verdad que estos tres pasos suelen sucederse, con crueldad matemática, en todas las grandes calamidades que han afligido a los hombres.]
Sumario del 11-M
La inspiración es caprichosa. Puede venir en cualquier momento, pero como bien decía Picasso es mejor que te encuentre trabajando, de lo contrario, adiós, las musas regresan volando a su universo impenetrable. A mí me asaltaron esta mañana en la calle y apenas recuerdo qué me musitaron en la oreja. Sé que me indujeron a pensar en una escritora que se jactaba de haber iniciado la cadena de mensajes que circuló en la ceremonia del "pásalo" y en otros rituales paralelos. Ha habido, creo, cierta rivalidad por la autoría. Suele pasar. Las ideas flotan en un limbo y se les ocurren a la vez a más de uno. Pero nadie querrá ahora pelear por la patente. Aquello de "Confirmado. Ha sido Al Qaeda" se ha transformado en "Confirmado. No ha sido Al Qaeda". A lo sumo, pueden sentirse orgullosos de que el "pásalo" haya sido importado por Berlusconi para difundir una maldad sobre los tontos útiles. Que no se den por aludidos los de aquí. La coalición de izquierdas italiana ha presentado denuncia. Son gente pejiguera. En España no andamos con tantos legalismos. Vulnerar la jornada de reflexión sale gratis.
Pero los inspiradores del mensaje aquel, en busca de nuevos manantiales, han topado con uno recién aflorado en tierras británicas. Y así dice ahora El País que el 11-M como el 7-J fue "inspirado" que no ejecutado por Al Qaeda. Trazar paralelismos entre ambos atentados es deporte de riesgo, pero allá van, a copiarles los apuntes a los sabuesos de Scotland Yard sin consideración alguna hacia las diferencias. Que los cuatro autores de la masacre londinense se suicidaran cometiendo su crimen y los de Madrid, semanas después, tras esperar al desalojo del edificio y llevándose con ellos la vida de un solo "infiel"; que la matanza londinense se perpetrara con bombas de fabricación casera y la del 11-M con explosivos profesionales; que en Londres no hubiera implicados ni confidentes policiales ni delincuentes habituales, y que aquí haya de todo por todas partes; y que lo que no aparece en Madrid sea una autopsia, de modo que no se puede asegurar que los que volaron por los aires en Leganés no estaban muertos, son para la nueva versión oficial, detalles irrelevantes.
Todo, claro, a la luz de la prueba clave de la inspiración, que es un texto colgado en Internet de un "comité de sabios", aunque no como los que monta aquí el gobierno, sino de la mismísima red de Ben Laden. En los ordenadores de los terroristas se ha podido comprobar que lo habían leído. Espero que no rastreen mi ordenador, pues yo también lo leí en su versión anglosajona. Era un panfleto, con ínfulas de análisis, que instaba a provocar la retirada española de Irak lanzando varios ataques antes de las elecciones... contra las tropas allí destacadas. Eso se desprendía de aquel escrito y no otra cosa, pero unos puntos suspensivos aquí y una dosis de interpretación libre allá, hacen milagros.
Total, que no fue Al Qaeda pero como si lo fuera. Por si nos quedaran dudas, hete ahí una reivindicación que hizo el número dos de Al Qaeda del 11-S, el 11-M y el 7-J. Dice El País que ese vídeo fue enviado a Al Yazira unos días después del atentado en Londres. Debió perderse en las aguas qataríes, porque la cadena lo proyectó en septiembre. Los británicos no lo consideran una prueba sólida para el 7-J así que, ¿por qué debe de serlo para el 11-M? En fin, que las musas andan sueltas y por esa arbitrariedad suya también han ido cambiando los "cerebros" de la masacre. Eran nueve y quedan dos. Puro capricho. Y la nueva versión, un camelo.
El pasado fin de semana, Patxi López explicaba en estas páginas que «ojalá Batasuna esté en las elecciones, porque eso supondrá que todo va bien». Es muy importante, mi señor Zapatero, que afinen ustedes en el uso de los tiempos de los verbos y, a ser posible, también en el de los nombres propios. Podría pasar la frase (mal, pero podría) si hubiese dicho «que todo ha ido bien», es decir que ETA ha cumplido lo que usted califica de su «único destino»: abandonar la violencia y entregar las armas. Aún así, Batasuna ha sido disuelta por el Tribunal Supremo, con una sentencia que constituye su muerte civil, y no es que lo diga un servidor, sino el Tribunal Constitucional al denegar el recurso de amparo solicitado por la organización ilegal el 10 de diciembre de 2005. O sea que «el camino más lógico es que se proponga una nueva formación política», tal como sostenía usted en 'El País' el pasado 26 de marzo.
Un servidor creía, presidente, que la resolución parlamentaria del 17 de mayo de 2005 partía de una premisa básica: que ETA dejaba las armas. Uno ya supuso entonces que aquello no podía ser, que si ETA dejaba las armas, a ver a cuento de qué iba usted a negociar con ella. Es, mal comparado, como si usted se pusiera a negociar ahora con Pepe Bono el proyecto de Estatuto de Cataluña.
Siguen ustedes hablando del «proceso de paz» y de la «verificación», aunque ya no se trata de verificar que ETA da pasos significativos hacia el abandono de las armas, sino solamente de comprobar que el alto el fuego está vigente. Me permitirá que le diga que para eso no hace falta el CNI. Basta un municipal que lea el periódico.
Durante el alto el fuego general de 1998, ETA hizo saber que era un error llamar «proceso de paz» a lo que era en realidad «un proceso de construcción nacional». Zortzi urte, eta gero hau. Ahora que teníamos un alto el fuego permanente, dos escalones más alto en la escala de la paz que su antecedente, va el aparato político de ETA y nos agua la fiesta al explicarnos que el proceso «no es de pacificación» y «no puede acabar en el marco actual», que «no es la vía para integrar en la normalización política a la izquierda abertzale» y que ésta «mantendrá vigente su perspectiva de lucha». Y que quieren dos mesas: una de agentes vascos para negociar la autodeterminación y la territorialidad y otra de ETA y los Gobiernos de España y Francia para decir amén y ser garantes de lo que decidan los otros. Me he sentido como Polly, aquel personaje de Woody Allen que decía: «bueno, pues cuando finalmente tuve un orgasmo, mi médico me dijo que no era el adecuado».
Tareas para vacaciones: repasar las declaraciones de David Trimble: «El gobierno español debería exigir a ETA que primero entregue las armas». Investigar el significado de la locución «escarmentar en cabeza ajena». s.gonzalez@diario-elcorreo.com
El abandono de Bono, que como colofón a su paso por el Ministerio de Defensa hizo una fervorosa defensa de la bandera de España, defensa que cualquier español de bien suscribiría, no podría ser más significativo del sentido antiespañol que ha tomado, paradójicamente, el gobierno actual.
Un sentido antiespañol, que no es más que una manifestación del sentido en el que está imbuida la mayoría de la izquierda española. La vieja aspiración marxista de destruir la nación española como forma de derrotar al estado monárquico burgués y después al franquista, sigue por desgracia flotando como poso inspirador de muchas gentes de izquierda en este país, de tal manera que repudian cualquier valor patriótico, confundiéndolo con fascismo o simplemente con algo asociado a la derecha. "Nuestra bandera, no es el símbolo de partidos políticos" ni "de la derecha o izquierda porque ha de ondear en todo el espectro ideológico” recordó ayer Bono, en una postura muy difícil de encontrar entre la izquierda española.
Pero ese es el gran problema que sufre hoy nuestro país. Tenemos una izquierda que no es nacional, una izquierda a la que su patria le es indiferente cuando no antipática, y que por tanto carece de escrúpulo alguno de colaborar con los separatismos que quieren ver destruida España. La balcanización de España que ha emprendido Zapatero no sería entendible sin ese disgusto visceral hacía España como idea colectiva positiva y trascendental, que siente un Zapatero, que como muchos otros, ha crecido entre los fantasmas y el sectarismo más rancio de nuestra izquierda.
Sin embargo Bono, hijo de falangista, demuestra que se puede creer en la patria desde premisas doctrinales de izquierda más o menos firmes. Esa dimensión de una izquierda nacional no está presente, a diferencia de lo que ocurre en otros países, en España. Ni en los partidos tradicionales de nuestra izquierda ni en hasta ahora ninguna otra opción.
La socialista Gotzone Mora ha dado el paso de repudiar la deriva nacionalista de su partido, rechazando precisamente las consecuencias palpables de ese desafecto por la patria de la izquierda española y que ha llevado al PSOE, en palabras de la propia Gotzone Mora, a trabajar para los proetarras. Quizás estemos ante el primer paso de una reflexión que la izquierda española tiene pendiente desde hace 30 años, una reflexión que debería llevar a la reconciliación con la idea de patria y al conjuro definitivo de los oscuros fantasmas del pasado marxista antiespañol. Gotzone Mora, se plantea formar una coalición de electores, ójala sea el germen de esa izquierda nacional que hoy tanto echamos en falta.
Por IGNACIO CAMACHO ABC 11 Abril 2006
NADIE duda en estos momentos de que Arnaldo Otegi sea o vaya a ser un personaje relevante en las negociaciones entre el Gobierno y ETA -de momento lo ha sido en las conversaciones de Batasuna con el PSE/PSOE-, pero en ningún sitio está escrito que esa condición tan sui generis faculte a nadie para incumplir la ley. Tampoco está escrito en ninguna parte que en un diálogo entre un Gobierno democrático y una banda terrorista los delegados de esta última hayan de estar necesariamente en libertad. Es más, en otros casos similares, como el tan admirado ejemplo irlandés, los emisarios gubernamentales han tenido que ir a veces a la cárcel a despachar con interlocutores presos, lo que tiene la ventaja de dejar muy claro quién pone las condiciones. De modo que no se entiende bien esa exigencia de impunidad con que los batasunos quieren amparar a su dirigente. Por la misma regla de tres, si se trata de negociar de tú a tú, que venga Josu Ternera a Madrid con un pasaporte diplomático, y acabamos antes. Por lo menos Ternera parece que de verdad manda en la ETA.
Porque otra falacia derivada de la ya cargante similitud con el Ulster es la que trata de representar a Otegi como el Gerry Adams español. Dejando aparte la diferencia nada insustancial de que míster Adams posee mucha más envergadura política que don Arnaldo, lo cierto es que existe un factor de desemejanza esencial, y es que el líder del Sinn Fein controlaba al mismo tiempo al brazo armado del IRA, mientras el vasco parece más bien un títere sin capucha de la dirección etarra. Cuando Blair, o Trimble, o los que fueran, llegaban a un acuerdo con Gerry Adams, sabían que ese pacto se iba a convertir en una orden en cuanto el de las barbas descolgara un teléfono. Otegi, en cambio, viene a ser más bien una especie de recadero cuyo criterio carece de validez hasta que alguien le da el visto bueno al otro lado de la muga. Es un etarra en comisión de servicios.
De ahí que no resulte comprensible tanta deferencia con un tipo que interpreta el «alto el fuego» como un salvoconducto de inmunidad. Otegi está desafiando abiertamente la legalidad porque pretende hacer de su desafío una cuestión de fuerza, y fuerza por fuerza acaso sea menester que el Estado recuerde quién tiene la sartén por el mango. Entre otras cosas, porque si no lo hace los ciudadanos acabaremos por pensar que los que la tienen son ellos, o sea, la ETA. Y eso igual no le conviene a Zapatero.
Claro que toda esta confusión no se produciría si el Gobierno no estuviese dando la impresión de que ya conoce el final de la película. Si cada legítimo paso de prospección y acercamiento en busca del final de ETA fuese acompañado de una defensa sin ambigüedades del orden legal vigente. Si nadie estuviese abriendo desde las filas socialistas perspectivas mucho más abiertas de lo que aconseja la prudencia y marca la ley. Si el Estado, en fin, no ofreciera la sensación de haber puesto la carreta del pragmatismo político delante de los bueyes del Derecho Penal.
Estábamos pendientes de la "verificación" necesaria para que el presidente Rodríguez Zapatero, como anunció, compareciera de nuevo en el Congreso para iniciar "procesos de diálogo", que así los llama la resolución del 18 de mayo de 2005. Ahora no se sabe.
No se sabe, en primer lugar, porque da la impresión de que lo que se trata de verificar ahora es el "alto el fuego" anunciado por ETA. El pasado 5 de abril se supo que el ministerio de Interior había enviado al presidente, y sólo a él, un amplio informe redactado por la Policía, la Guardia Civil y la Secretaría de Estado de Seguridad sobre el "cese de la violencia". No se conocen más detalles pero se interpreta, ya que el presidente no ha dado muestras de modificar su postura y sus declaraciones, que el citado documento ratifica que el cese se mantiene. Sin embargo, lo que se lee en la resolución aprobada por el Congreso no es que verificado el cese de la violencia (la tregua, el alto el fuego, etc.) se apoyaría el diálogo, sino que este sólo se podría llevar a cabo entre "los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia". Abandonar la violencia no es lo mismo que el cese de la misma y la palabra "permanente" –se especula que en las negociaciones previas al comunicado esa palabra fue solicitada por los emisarios gubernamentales- no hace que una cosa sea la otra. Es más, la resolución se refiere, como paso previo y utilizando la terminología del Pacto de Ajuria Enea, a condiciones "fundamentadas en una clara voluntad para poner fin a la misma y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción".
Alguien debería explicar a los ciudadanos que es esto, el abandono definitivo de la violencia, lo que se trata de verificar y no que el "alto el fuego" no se haya roto disimuladamente. Porque, de otro modo, y ante el entusiasmo de la tregua, se diría que son ETA y Batasuna las que, en este momento, están verificando la actitud del Gobierno. Verificando si se va a modificar la política penitenciaria. Verificando si ha cambiado, en estas nuevas "circunstancias", la persecución judicial de la banda y sus organizaciones dependientes. Verificando cómo se responde cuando se reclama la autodeterminación. Verificando qué se dice sobre Navarra. Verificando si Batasuna puede o no actuar impunemente, a pesar de ser una organización ilegal, a la espera de algún tipo de legalización. Verificando si la propuestas de "mesas" va calando, aunque sea bajo el sucedáneo de distintas interpretaciones del "diálogo".
Ya sabe ETA, me parece, que la política penitenciara va a cambiar. Es consciente de que la doctrina de la interpretación de la ley en función de las circunstancias tiene cabida en muchos dirigentes socialistas y en la Fiscalía General del Estado. Se habrá dado cuenta de que la respuesta del presidente a la reivindicación de la autodeterminación no fue igual cuando contestaba al portavoz del PNV, Josu Erkoreka, antes del alto el fuego, que cuando respondía a la de EA, Begoña Lasagabaster, después del alto el fuego. Habrá tomado nota la actitud del PSOE cuando en el Parlamento de Navarra la coalición que allí gobierna quiso responder a la posibilidad de que la comunidad foral se convirtiera en materia de diálogo. Sabrá que, a un lado los jueces, no hay voluntad de prohibir administrativamente las apariciones y los actos de Batasuna. Y constatará que, sobre las "mesas", ahora se habla de procedimientos superados o cuestiones que no es el momento de tratar y no, como la tantas veces citada resolución del Congreso señala, como algo inaceptable porque "las cuestiones políticas deben resolverse únicamente a través de los representantes legítimos de la voluntad popular".
Ya tenemos otro término político en danza: Ahotsak. Designa una plataforma femenina fundada en Donosita (San Sebastián) y todavía caliente, como recién salida del horno de los inventos abertzales. Pero su pretensión va más allá del puro abertzalismo, ya que según sus promotoras, porque de mujeres se trata, queda abierta a todas las formaciones políticas de Euskal Herria "salvo las de la derecha española y francesa". También los sindicatos, dentro de esas mismas limitaciones ideológicas, tienen acogida en el citado invento. "Trabajaremos –avisan— para blindar el proceso". Ya se sabe. Cualquier ciudadano atento a lo que se cuece por aquellos parajes entiende perfectamente lo que significa "proceso" y lo que representa "blindar". El señor Zapatero, y nada digamos Rubalcaba, saben mejor que nadie lo que han puesto en marcha con su política concesiva. Ahora recabarán firmas de apoyo que añadir a las que ya acumulan dentro de la relatividad de su sentido. Las mujeres que se sientan solidarias con este proyecto ya tiene a su disposición una pagina web que se enuncia así: "ahotsak. biogspot.com”.
Las mujeres socialistas entran en el ámbito de esta convocatoria. Lo que la sociedad vasca decida debe ser respetado y materializado, y si fuera necesario, tendrá su reflejo en los ordenamientos jurídicos. ¿Se entiende bien? Las féminas vascas advierten: "Nosotras no buscamos el éxito electoral ni la defensa de nuestra opción política" ¿De veras? Algo aportarán, se supone. Y además con gran brío y tono desafiante, porque –dicen en su manifiesto— "no nos intimida la crítica feroz" y sólo piensan que "merece la pena trabajar por que las cosas no sigan igual". Eso es, que todo cambie para que todo siga igual o al menos por la senda que ahora llevan las cosas. Viva la reconciliación, con exclusión de todo aquello que no sea conciliable. De momento, en este suma y sigue que se abre, atención a las mujeres socialistas, que aseguran que no quieren mandar, pero asoman sus orejas de lisis tratas y retratan muy bien lo que implica y representa el zapaterismo.
En realidad, todo va encadenado, incluido el adiós de José Bono. UN adiós disfrazado de "hasta luego" o un hasta luego disfrazado de "adiós". El ministro de Defensa se va a su Aventino tratado de convencer de que sólo busca los placeres del hogar y el calor del regalo doméstico. ¿Pero cuándo ha sido Bono un hombre de ambiciones? ¡Nunca!
De todos modos, la marcha de Bono ha sido del agrado de los abertzales y filoetarras, que no le perdonan aquel juicio suyo que calificaba a Otegi de "cómplice de asesinato y secuestrador consumado". Los que integran el entorno de ETA recuerdan también que Bono y Zapatero no se parecen en nada, porque ZP resaltó recientemente el "importante papel de Arnaldo Otegi" en el proceso de pacificación de Euskadi.
Es evidente que los componentes de la banda y de su mundo circundante están encantados con Zapatero. Han sido tan hábilmente agradecidos que le han regalado un tregua presentada como "alto el fuego de carácter permanente". ETA convertida nada menos que en agente electoral del actual inquilino de la Moncloa. Quieren por todos los medios que siga allí y continúe sirviéndoles.
Están, por tanto, de enhorabuena. Porque no sólo se va Bono, sino que se refuerza y se hace todavía más omnipresente Alfredo Pérez Rubalcaba. He aquí un titular de la prensa abertzale: "Zapatero coloca en Interior a uno de los tres conocedores directos del proceso". O sea, que han desnudado a Rubalcaba. Lo han dejado en bolas, por si tiene la ocurrencia de rescatar un terreno de moderación y de significado español.
La despedida tributada a Bono por la opinión abertzale ha sido de lo más agria. Todo lo que refleja bienvenida para Rubalcada es rechazo para el ya ex ministro de Defensa. "Representante del ala más derechista del PSOE y nacionalista español sin disimulos", es la descripción que "Gara" hace de él por medio de sus colaboradores habituales.
En estas situaciones siempre hay una renta por cobrar. Quién vaya a ganar esta batalla, quién vaya a capitalizar algún día los intereses de la sociedad, de su electorado, es algo que el destino guarda en sus arcanos. Bono es más calculador que Paco Vázquez y seguramente más consecuente que Alfonso Guerra, ese Guerra que ha definido el Estatuto catalán como una "desviación territorial" que le recuerda la desintegración de la URSS.
Bono se ha embellecido con su adiós. Bono se parece a ETA sólo en un aspecto: no regala nada gratis. Mientras tanto, Zapatero juega a ganador. Está enamorado de su buena suerte. Cree que no le abandonará nunca, que no le hará la faena de aquel famoso desodorante del anuncio publicitario.
El ex ministro de Defensa, José Bono, se ha despedido de la bandera y de las Fuerzas Armadas con un beso y una arenga llenándose la boca de España, después de haberse tragado el Estatuto de Cataluña. Lo suyo, además del folklorismo al que Bono nos tenía acostumbrados desde que tomó posesión en el Gobierno, ha sido el beso de Judas, o el beso de despedida a la España que encontró y que como dijo una vez Alfonso Guerra, otro traidor, cuando pase el gobierno de Zapatero no la reconocerá ni la madre que la parió. De momento, por ahí va la nación catalana y por allí viene la vasca, mientras el ex ministro de Defensa regresa a sus prados manchegos, algún día se sabrá por qué, pero en todo caso no por patriota español, porque en ese caso debió dejar el Gobierno hace ya unos meses.
El Evangelio de Judas, que fue descubierto hace decenas de años en una tumba egipcia, ha sido recuperado en fecha reciente por la prestigiosa revista National Geografic que lo ha presentado ante la opinión pública internacional como toda una revelación porque de su traducción del copto se deduce que Judas traicionó a Jesús por encargo de su Maestro para poder así, tras la dolorosa pasión que en estos días se conmemora, liberarse de su cuerpo y alcanzar la gloriosa resurrección de la que hablan las otras escrituras sagradas.
O sea que según los científicos que han estudiado el citado documento Judas no fue un traidor sino que cumplió las órdenes de Jesús, facilitando su entrega y posterior muerte como si de un macabro ejercicio de eutanasia se tratara. Desde Roma no se acepta esta última versión de Judas que hace años patrocinaba la secta de los llamados cainitas.
Algo parecido a lo que ocurre en Madrid con nuestro Judas manchego particular, que para unos hacía el papel de falso españolista por encargo de Zapatero hasta que no pudo seguir con la ficción después de todo lo dicho y de su permanente sobreactuación. Y, al final –vaya usted a saber–, a lo mejor lo cazan con 30 monedas de plata acuñadas en la localidad de Seseña, donde habita el monstruo del lago Ness español, condecorado que dicen fue por un ministro del PP por ser uno de los reyes del pelotazo ladrillero nacional y otras hierbas, aviones y yates de espectacular tamaño, una vez que el pocero del nuevo petróleo de la construcción fue divisado en compañía de políticos de diversa filiación. Los extremos se tocan.
Después de darse un baño de multitud mediática, Pepe Bono organizó un festejo militar a las puertas de su ex ministerio y allí lanzó una arenga con la perogrullada de que los españoles si estamos unidos somos más fuertes, declaró su amor a España como Bruto a Roma, y se dejó adular por sus generales de despacho con discurso del JEMAD, Felix Sanz, de puro peloteo al jefe y con citas de Mc Arthur, para decirle que se va como un soldado que ha cumplido con su deber
Lo que no se puede hacer ni en política, ni con la sopa es soplar y sorber a la vez. De ahí que oponerse al Estatuto catalán y al mismo tiempo declamar la lealtad al Presidente del Gobierno tal y como pretendía Bono es algo imposible, y al final se rompió el cántaro y el encanto de esta tormentosa relación que viene de lejos, de la lucha entre ambos por el control del PSOE. Y que veremos si acaba aquí porque Bono, que es creyente, apuesta por la resurrección de la carne y no descarta que esa España a la que dio simbólicamente el beso de Judas en la bandera lo reclame un día como salvador nacional. Difícil será lo de su regreso, sobre todo si tras esta espantada sobrevenida de improviso hay algo más. Ahora quien piensa que Bono se va a estar quieto y callado se va a equivocar. Ahí está Aznar que dijo que se retiraba y que no para de hablar.
A lo mejor Bono piensa, siguiendo la cita del JEMAD, volver a la política como el general Mc Arthur regresó a Filipinas donde también estuvo de visita el ex ministro. No lo va a tener fácil con su partido, con otro habría que ver. De momento pasó como un cohete por el Gobierno de la nación, apenas dos años en el cargo y en tan escaso tiempo demasiadas noticias y demasiado ruido a su alrededor. Trajo las tropas de Iraq por orden de Zapatero y subió el sueldo las Fuerzas Armadas. Ese es su legado, pero nos falta por saber la causa que aceleró esta despedida y que nunca explicó.
Arcadi Espada, Albert Boadella, Gotzone Mora… Divide y vencerás: si cuando las cosas vienen mal dadas el centroderecha comienza a experimentar, eternizará al PSOE en el poder.
11 de abril de 2006. Recordemos que la izquierda está en el poder. No sobra repetir esta obviedad, porque conviene que los políticos de centro y derecha la tengan bien presente. Y esto no siempre sucede: desde hace meses una parte de los "líderes de opinión" de diferentes ámbitos opuestos al proyecto de José Luis Rodríguez Zapatero han empezado a actuar en direcciones divergentes, como si el PSOE no estuviese en La Moncloa. Está allí, y no se va a ir de un día para otro.
La división del voto beneficia al PSOE
Ciudadanos de Cataluña es, por ejemplo, una plataforma de opinión opuesta a la deriva nacionalista impulsada por el socialismo catalán. Personalmente comparto muchas de las cosas que dicen Arcadi Espada o Albert Boadella. Una mayoría abrumadora del centroderecha español las comparte. Pero crear en torno a eso un nuevo partido, diferente del PP, no impedirá la aplicación del Estatut, y, sin embargo, alejará al PPC de ser alternativa a Pasqual Maragall en la Generalitat.
Ni más ni menos. La proliferación de alternativas políticas en el campo opositor a Zapatero sólo beneficia al socialismo. Y si el PP hace algo mal o que no a todos convence la única manera segura de no conseguir que mejore es crear vertederos alternativos de ilusiones, de militancia y de votos.
Desconozco realmente si Gotzone Mora va a seguir ese camino u otro parecido, si la plataforma electoral que se cree alrededor de la valiente concejala de Getxo va a ser un nuevo partido o si es sólo una iniciativa personal. Pero técnicamente -y Gotzone sabe mucho de teoría y práctica política- cada voto no nacionalista y no de izquierdas que salga del PP en el País Vasco y de UPN en Navarra será un voto que refuerce el acuerdo triangular que se prepara entre PSOE, PNV y Batasuna.
La izquierda y la derecha votan de modo distinto
¿Puede un partido de esta naturaleza, en Cataluña o en el País Vasco, recolectar el consenso de una izquierda que no quiera ser aliada del nacionalismo? En pura teoría sí; en la práctica, la izquierda es de naturaleza mucho más uniforme que el centroderecha, y sus cargos, militantes, simpatizantes y votantes son menos inquietos y cunado es necesario votan con la mano puesta en la nariz. Y si a esa lealtad visceral sumamos la perspectiva halagüeña del retorno al poder tendremos mucho más claro que los votos que vayan en esa dirección saldrán esencialmente del PP.
La verdad es, tal como ayer señaló en su artículo José Javier Esparza, que en términos históricos "con la izquierda en el poder, a la derecha siempre le ha costado muchísimo volver a gobernar". Siempre que ha ido a las urnas dividida, la derecha ha perdido, o ha sido incapaz de gobernar con solidez. Unidad, por lo tanto: las elecciones que se acercan, a partir de 2007, son todas una final para el PP de Mariano Rajoy, desafíos más que primarias. Y ante ese horizonte nada ni nadie sobra, todos deben encontrar su lugar en torno a unos principios firmes comunes y con un estilo moderado y moderno irrenunciable: muchas fuerzas diversas con principios comunes.
¿Qué hacer, entonces? Quienes se vean traicionados por la izquierda tienen que encontrar su hueco en el PP. Y éste lo tiene fácil, porque la derecha es, salvo que se autocensure mucho, de naturaleza social y plural, abierta; más difícil de gobernar, es verdad, pero también mucho más capaz de acoger una libre variedad democrática. Ésa será la tarea de San Gil, de Piqué y del mismo Rajoy. Hay que dejarles hacerlo.
Cómo estará el patio que algunos en los medios no dudan en ensalzar la figura del ministro saliente José Bono. Imagino que lo hacen en un vano intento de despertar a esos socialistas que se les supone socialdemócratas y no masones desorejados. Pero por muchas banderas que bese o muchos “vivas a España” que proclame, yo jamás pondré a este personaje como ejemplo de la izquierda cabal que debiera ser alternativa al PP en este país. Porque la vida política de Bono es puro teatro. Es un trilero. Un populista que no dudo tenga principios, pero que prefiere dejarlos para las cuatro paredes de su casa.
Para ejemplo el que acaba de dar Gotzone Mora. Asqueada de la deriva moral de su partido, simplemente se vá. Igual forma una plataforma de electores para presentarse en las próximas elecciones municipales, pero se vá. Porque tiene moral, principios y estos no le permiten ni pactar ni trabajar para una banda de asesinos como están haciendo obedientemente sus compañeros de partido. Probablemente, a Gotzone le sigan Rosa Díez y Nicolás Redondo Terreros. No es descabellado afirmar que decidan imitar la iniciativa de Ciudadanos de Cataluña.
La valentía de Gotzone Mora si es digna de destacar. Pero no la de Bono, miembro de honor de ese grupo de socialistas al que no se le cae la cara de vergüenza por andar diciendo una cosa en privado y otra en público. Vale más un escaño, el coche oficial o el cargo que les haya tocado en gracia que sus principios, su país y en definitiva el futuro de sus hijos. Ande pues yo bien caliente y ríase la gente.
¿Qué Bono se ha ido o le han echado? Me entra la risa. Es más, me cuentan que Simancas desde el viernes no pega ojo. ¿Por qué será? Hasta luego trilero. ¿Los Cougar bien, no? ¿Nuestra participación de tapadillo en Iraq también bien, no? A ver donde se quedan los “Vivas a España” y los besos a la bandera si para quitarle el Gobierno de la Comunidad de Madrid a Esperanza Aguirre tienes que pactar con IU - los amigos de la tricolor y de la ETA en Euskadi -. Yo te lo digo. Como siempre, entre las cuatro paredes de tu casa. Hasta luego trilero.
El optimismo antropológico del presidente Rodríguez Zapatero obrará el milagro de desatascar de la ciénaga jurídica el mundo etarra de Batasuna y demás organizaciones ilegalizadas hace poco más de tres años. En este caso el “puente de plata” que se está tendiendo al enemigo no es para que huya sino, por el contrario, para que regrese al hogar patrio. En cualquier caso, la operación más difícil y complicada es la de justificar que ETA abandone la violencia definitivamente. Todo señala a que el “aliado” para afrontar este proceso está ya casi listo. Se llama José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, alias Josu Ternera.
Acabamos de enterarnos de que José Antonio Urrutikoetxea ha conseguido imponerse como máximo dirigente de la banda terrorista ETA gracias a la diosa Fortuna. La detención en un piso de la localidad francesa de Aurillac de tres etarras, ha permitido a Josu Ternera tomar definitivamente las riendas de ETA. La información pretende hacernos creer que estos detenidos, entre ellos el jefe de los comandos, Harriet Aguirre García, Harri, e Idoia Mendizábal Mujika, Ilardi, novia del máximo responsable del aparato militar de la banda, Garikoitz Aspiazu Rubina, Txeroki, ha debilitado en extremo al sector duro de ETA.
Y como Fortuna y Destino son dioses caprichosos, parece ser que les divierte la idea de transformar a un implacable asesino en un prócer de la libertad. Si nada lo remedia, José Antonio Urrutikoetxea está llamado a ser uno de los padres libertadores de la gran patria vasca. Todo concluirá en la exaltación y encomio de las cualidades y virtudes derrochadas por este “gudari” inquebrantable. Su sagacidad y fino entendimiento habrán sido -con el paso del tiempo- determinantes en la transmutación de la sanguinaria ETA en una organización política sustentada sobre los principios del diálogo y de arraigadas convicciones democráticas.
Conviene recordar quién es Josu Ternera. Nacido en la localidad vizcaína de Miravalles hace 55 años. Ingresó en ETA en 1970. Diez años después ya formaba parte de la dirección en la banda terrorista, y en julio de 1984 se convirtió en el número dos, tras la detención en Francia de Eugenio Etxebeste, Antxon. Apenas dos años y medio más tarde ya era el máximo responsable, según demostró la valiosa documentación incautada a ETA en la cooperativa Sokoa. En ese tiempo Ternera libraba una dura pugna contra los históricos de la banda, liderados por Antxon, al rechazar la línea negociadora llevada a cabo por Domingo Iturbe Abasolo, Txomin, y, luego, por el propio Antxon entre 1986 y 1987, en Argelia.
En noviembre de 1988 la Audiencia Nacional le procesó, junto con otros 54 presuntos miembros de ETA, por las pruebas obtenidas en Sokoa. En enero siguiente Josu Ternera es detenido en Bayona junto con su compañera y miembro del comité ejecutivo de la banda, Elena Beloki, e ingresa en la cárcel de Fresnes (París). El 26 octubre de 1990 es condenado a diez años de prisión por asociación de malhechores, uso de documentación falsa y tenencia ilícita de armas.
En España, la Fiscalía de la Audiencia Nacional solicita en julio de 1993 doce años de prisión para José Antonio Urrutikoetxea como responsable del aparato internacional de ETA desde 1984 hasta su detención. Tras su puesta en libertad es entregado a España el 4 de mayo de 1996. El juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez de Liaño decreta su ingreso en prisión y le procesa por pertenencia a banda armada y depósito de armas. Un mes después declara como imputado por el atentado en la plaza de la República Argentina de Madrid en 1986, en el que fallecieron doce guardias civiles.
El “arrepentido” Juan Manuel Suárez Gamboa reconoce entonces que Josu Ternera era uno de los máximos dirigentes de ETA. También lo hace el terrorista José Rego en octubre de 1996, por lo que el magistrado Gómez de Liaño reabre cuatro sumarios en su contra.
Y ahora viene lo más irónico de este perverso y atroz currículo, capaz de enmudecer al más pintado: el 25 de octubre 1998 José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea consigue desde la cárcel el acta de diputado al ser elegido en las elecciones autonómicas a las que concurría en la lista por Vizcaya de Euskal Herritarrok (EH). Al año siguiente ingresa parte en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco.
El Tribunal Supremo acuerda el 14 de enero de 2000 su puesta en libertad en relación con el proceso de Sokoa, al estimar que ya había sido juzgado y condenado en Francia por los mismos hechos. En abril de 2001, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón aprecia en el auto en el que confirmó la ilegalización de la supuesta estructura política de ETA, EKIN, que Josu Ternera es su “máximo responsable”. Tres meses después, el magistrado procesa a 31 miembros de EKIN y pide al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que investigue a Ternera y Jon Salaberria, otro parlamentario de EH, en relación con estos hechos.
En enero de 2002, la Fiscalía de la Audiencia Nacional pide que sea imputado por el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en 1987. La decisión corresponde al Supremo, por su condición de parlamentario -ahora por la formación Sozialista Abertzaleak-, quien le cita por primera vez el 6 de noviembre. Ternera no comparece, por lo que se ordena su detención para ponerlo a disposición de este tribunal y permitir así que el 13 de noviembre declarara ante el juez José Ramón Soriano. Al no presentarse el juez dicta una orden internacional de arresto. Y nunca más se supo...
Un año después se conoce la noticia de que el 3 y el 4 de enero de 2004 se reunieron cerca de Perpiñán los máximos responsables del aparato político de ETA, José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, Josu Ternera, y Mikel Albizu, Mikel Antza (detenido poco después), con el consejero jefe de la Generalitat de Cataluña y líder de Esquerra Republicana, Josep Lluís Carod-Rovira. Negociaron, entre otras cosas, un alto el fuego indefinido en Cataluña.
Y ahora, cuando apenas han trascurrido poco más de tres semanas desde que ETA declarara el “alto el fuego permanente”, conocemos el dato de que Josu Ternera se ha impuesto a los “duros” de ETA, capitaneados por Txeroki. Es el mandamás de la banda terrorista en la clandestinidad. Josu Ternera está dirigiendo -con la Mesa Nacional de Batasuna- la política abertzale y controla el arsenal y los comandos de la banda. Pronto le veremos negociar a cara descubierta, primero en Francia y luego en España. Urrutikoetxea y Otegui de nuevo juntos en la foto.
Dice el diccionario que una situación kafkiana es “absurda y angustiosa”, como la que reflejan magistralmente las que son probablemente sus obras más conocidas: “La metamorfosis” y “El proceso”. Ahora por España también estamos en una situación absurda y metidos en un “proceso” al que algunos llaman “de paz” (ya hasta el Papa lo hace demostrando que en algunos temas no está tan bien informado como en la cosa teológica) pero al que yo llamaría “proceso de pazfka” en homenaje al insigne escritor.
Además, me parece mucho más apropiado para definir la situación actual, en primer lugar porque veo complicado que se abra un “proceso de paz” en una sociedad que, hasta donde mi pobre entender alcanza, no estaba en guerra: al fin y al cabo eso parece indicar el hecho de que ni se veían tanques por las calles, ni bombardeos, ni reclutamientos forzosos, ni nada de lo que habitualmente se ve en una guerra.
De hecho, no había dos enemigos irreconciliables que bregasen en el campo de batalla y llorasen luego compungidos sus muertos, los únicos bandos que había eran el de los que mataban y el de los que morían, lo único que se enfrentaba a las pistolas y las bombas lapa no eran otras armas sino las nucas, desigual combate por tanto.
No sólo eso: las guerras, que uno sepa, las libran los ejércitos y el Ejército de España no ha pegado ni un solo tiro en esta presunta guerra, del otro lado ni con la máxima laxitud de criterios podríamos considerar a los asesinos de ETA como el del nacionalismo vasco: un ejercito se distingue porque sus miembros, los soldados, se identifican como tales y son fácilmente reconocibles, el que mata amparado en el secreto y la clandestinidad de pasamontañas no es un soldado sino, qué casualidad, un terrorista.
Pero la cosa es aún más kafkiana, sigamos viendo detalles: el gobierno del País Vasco convoca una ronde de conversaciones con los partidos a la que cita a una “cosa” prohibida por ser parte de una organización terrorista, pero curiosamente deja fuera a quienes, con una ideología similar por no decir idéntica, son legales y están en las instituciones.
El gobierno central, por su parte, defiende que no ha habido ningún contacto previo ni negociación con los terroristas, pero semanas antes de la tregua el presidente aparecía ante los medios anunciando muy rimbombante que se acercaba “el principio del fin”; del mismo modo se advierte de que no se va a “pagar un precio político”, pero al mismo tiempo se proclaman ideas para cambiar la política penitenciaria, unos cambios que suponen medidas legales, es decir, decisiones que deberán tomar los políticos, decisiones políticas, precios políticos. Eso por no hablar de la inmunidad con la que se mueven los partidos ilegales (recordemos una y mil veces: ilegales no por sus ideas sino por pertenecer a una banda terrorista) y con la que convocan semana sí semana también actos, manifestaciones, ruedas de prensa…
Y por último y lo más kafkiano de todo (si no es poco con lo anterior): denominar paz a someterse al imperio de las pistolas, a entregar la libertad de los vascos y de los españoles para que la gestione un grupo de tarados que ha demostrado su “talante” asesinando, extorsionando y amenazando durante 40 años.
Lo dicho: puesto en un libro no nos lo creemos, aunque fuese de Kafka.
LA consejera de Cultura de la Generalitat de Cataluña, Caterina Mieras, se pronunció ayer de nuevo sobre la devolución de las obras de arte de las parroquias de Barbastro-Monzón retenidas en Lérida, su antigua diócesis. Por primera vez, Mieras se refirió expresamente al retorno de los bienes a Aragón. Pero la cuestión principal es la atribución de la propiedad legítima de esos bienes, que no reconoció Mieras y sobre la que los tribunales competentes vaticanos se han pronunciado de modo firme y reiterado a favor de Barbastro-Monzón. La plenitud de la propiedad requiere el uso y disfrute de los bienes. Que, además, siguen en manos de la Iglesia. No le corresponde, pues, a la consejera Mieras imponer condiciones. Por lo dicho, y porque las obras de arte, que no salen de suelo español, no son propiedad ni de la Administración autonómica catalana, ni del obispado leridano. Una vez que las 113 piezas que el Vaticano ha ordenado al obispo de Lérida devolver al de Barbastro-Monzón estén donde sus propietarios desean serán posibles acuerdos de colaboración, muy deseables, pero inaceptables como imposición.
El convenio firmado entre el Gobierno de Aragón y el Obispado de Barbastro-Monzón se refiere a una colaboración entre diócesis cuyos términos se fijarían sólo en el caso de que las obras estén en su lugar. Es comprensible, hasta cierto punto, la dificultad de la consejera de Cultura para explicar, en Cataluña y en Aragón, la postura de la Generalitat, que hasta ahora ha prestado a Ciuraneta explícito apoyo en su rebeldía ante Roma. Pero hay que decir también claramente que los términos del uso y disfrute de esos bienes corresponden a sus legítimos propietarios. Es necesario, por eso, que Generalitat y DGA despejen el temor y la impresión de estamos ante una nueva táctica dilatoria; actitud indeseable, porque contrasta con la diligencia aplicada al retorno a Cataluña de los documentos del Archivo de Salamanca y porque erosionaría las relaciones entre Cataluña y Aragón, que desde esta Comunidad se quieren fraternas y entre iguales. El Vaticano ha dictaminado, en sentencias sucesivas, que las obras de arte pertenecen al obispado de Barbastro-Monzón. Y a él, como dijo ayer el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña en un pronunciamiento nítido, han de volver, "quiera o no quiera el obispo de Lérida".
Ésta es la condición previa a los acuerdos posteriores que, sin duda, podrán alcanzarse a plena satisfacción de las dos diócesis.
El portavoz del Ejecutivo señaló que ni UPN ni CDN apoyarían un referéndum sobre el Amejoramiento del Fuero y calificó de «ambigua» la postura socialista
PAMPLONA. El portavoz del ejecutivo foral, Alberto Catalán, señaló ayer que ni Unión del Pueblo Navarro (UPN) ni Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN) -los dos socios en el Gobierno foral- están por la labor de un referéndum sobre el Amejoramiento del Fuero y calificó de «ambigua» la postura socialista. Catalán, en la conferencia de prensa posterior a la reunión semanal del Consejo de Gobierno, respondía así a la propuesta realizada la pasada semana por el secretario general del PSN-PSOE, Carlos Chivite, y dijo que este partido se aproxima en los últimos tiempos al nacionalismo vasco.
Así, Catalán recordó que hace tiempo, los socialistas se mostraron contrarios a ese tipo de referéndum y luego hicieron una propuesta en ese sentido que posteriormente negaron, y ahora, Chivite vuelve a plantearlo.
Por ello, Catalán señaló que el PSN se encuentra ahora más próximo a la defensa de los intereses nacionalistas de la Comunidad Autónoma Vasca que a la defensa de los intereses de Navarra. En ese sentido, el portavoz del Ejecutivo foral señaló que su afirmación se manifiesta en aspectos como la presencia el sábado pasado en San Sebastián, de líderes socialistas en una iniciativa del nacionalismo vasco en el que participaron miembros de lailegalizada Batasuna. Entre estos se encontraba la abogada Jone Goirizelaia, que defendía ayer a Arnaldo Otegi en la Audiencia Nacional.
«Hay que recordar esa foto en la que mujeres del PSN, con grandes responsabilidades en la propia Ejecutiva socialista, o de representación -la vicepresidenta del Parlamento de Navarra o una edil del Ayuntamiento de Pamplona- asistían junto con otros cargos públicos del nacionalismo vasco a la puesta en escena de un pronunciamiento sobre la nueva situación». «En ese documento se hablaba de Euskal Herria y no de Navarra», recordó el portavoz.
Precisamente, el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, ofreció ayer una rueda de prensa en la capital navarra, donde sostuvo que «la prioridad en estos momentos es afianzar el proceso de paz», al tiempo que defendió la «vigencia y actualidad» del documento que hace seis meses elaboró su partido «ante el final dialogado de la violencia y la normalización política».
La «hoja de ruta» del PNV
En su comparecencia en Pamplona, recordó las reflexiones recogidas en ese documento que, según dijo, es su «hoja de ruta ante un proceso que va a ser complejo, no exento de dificultades, en el que nos jugamos la paz y la convivencia». Así resaltó la necesidad de «una paz justa en un marco de dignidad y libertad» que tiene que ser una ocasión para «reparar, reconciliar y cohesionar» a la sociedad.
El documento recoge también que «la paz es una responsabilidad de todos» y «"debe ser una victoria de todos» y apunta la necesidad de impulsar «un plan integral en favor de la paz y la convivencia». En él se indicaba además que «la llave del proceso debía de ser el cese de la violencia», según Imaz, quien añadió que esta condición ya se ha producido, por lo que ahora se debe «trabajar en otras reflexiones, como la renuncia a tutelar el proceso político».
Para el hijo del fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía asesinado por ETA, todas las piezas encajan: la pasividad de Pumpido, los informes policiales recogen ahora muchas menos pruebas que antes y Alonso y Rubalcaba están en los puestos clave
Al frente de la asociación «Dignidad y Justicia» viene haciendo un seguimiento exhaustivo del macrojuicio contra el entramado social y económico de ETA que se está celebrando (a trompicones y con frecuentes suspensiones) en la Audiencia Nacional. Daniel Portero, hijo de Luis Portero, fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía asesinado por la banda etarra, ha estado coleccionando concienzudamente piezas de un «puzzle» en el que, asegura, «todo empieza a encajar a la perfección». Incluso la crisis de Gobierno.
-¿Cuáles fueron los primeros síntomas que empezaron a preocuparle en el curso del «macrojuicio»?
-Cómo se han ido dilatando las sesiones, desde el pasado mes de diciembre, por la estrategia de las defensas de plantear defectos procesales que han ocasionado sucesivas suspensiones. Quizá estaban esperando acontecimientos.
-O sea, el «alto el fuego»...
-Claro. Después de que se dio a conocer, los procesados se plantaron unas camisetas con un lema en el que se decía que el juicio no tenía ningún sentido y todo ese tipo de cosas, otra vez con el objetivo de presionar e intentar la suspensión. La Justicia no se pliega a ese tipo de cosas, como es lógico, pero el fiscal Molina está más solo que la una, aunque la AVT haga esfuerzos complementarios como acusación particular. La actitud de la Fiscalía es la que se le ordena desde arriba, y si el fiscal Santos pasó de pedir prisión incondicional contra Otegi al criterio de que era suficiente bajo fianza, parece evidente que existen directrices de que la cosa no vaya para adelante.
-Pero a la Justicia se le supone su independencia...
-Y es independiente, no lo vamos a poner en cuestión. Pero existen mecanismos sutiles que el Gobierno está utilizando de una forma muy inteligente, como por ejemplo, los informes de las fuerzas de seguridad. Porque el juez pide informes a la Policía y a la Guardia Civil y en esos informes se basan sus decisiones. Últimamente esos informes tienen un nivel de fuerza o de ofrecer pruebas mucho menor que antes. Se ha venido observando que los de la Guardia Civil estaban siendo muy exhaustivos y extensos y los de la Policía no tanto. Hablo de casos como la reunión de Batasuna en el BEC de Baracaldo o lo de Alsasua.
-¿Quiere decir que los unos, dependientes de Defensa, tenían unas directrices, y los otros, pertenecientes a Interior, otras?
-Bono se ha mostrado muy beligerante en su posición antiterrorista y ahora, con el nombramiento de Alonso en Defensa, el presidente del Gobierno estará más cómodo. Con Rubalcaba en Interior, Zapatero ha dado el paso de poner a alguien con experiencia en los contactos que ha puesto en marcha.
-¿Desactivar el «macrojuicio» puede ser la primera moneda de pago a ETA?
-Todo apunta en esa dirección, porque es una moneda de cambio que no es tan costosa. Hay que tener en cuenta que las amnistías y excarcelaciones son impensables, la sociedad no lo aceptaría y, sin embargo, que este juicio se salde de una manera muy suave para los procesados resultaría asumible y supondría una «contraprestación» de poco desgaste para el Gobierno. Todas las piezas encajan: la primera, la actitud pasiva de Conde-Pumpido como fiscal general del Estado. Después, que las fuerzas de seguridad están mermadas no por su capacidad, sino por quién tienen al frente, en Defensa e Interior. Los informes se elaboran en el País Vasco, pero de oficio pasan por el «filtro» de Madrid. Que ahora la Guardia Civil pase a ese «perfil bajo» obstaculizará sin duda la investigación judicial, que no tendrá a qué agarrarse. No se puede negar que es una estrategia astuta. Por eso lo único que queda fuera de control son las acusaciones particulares.
- La Generalitat emprende una campaña para que los comerciantes extranjeros atiendan en esta lengua
- Editará una guía en siete idiomas
Barcelona- Fomentar el uso del catalán en todos los comercios catalanes, aún cuando la lengua de quienes lo regenten sean el mandarín, el urdu (idioma de Paquistán), el árabe o el inglés. Éste es uno de los objetivos de la nueva campaña lingüística de la Confederación de Comercio de Cataluña (CCC), que junto a la participación del departamento de Comercio, Turismo y Consumo, y la Secretaría de Política Lingüística de la Generalitat de Cataluña, fue presentada ayer en un conocido establecimiento de uno de los principales ejes comerciales de Barcelona.
La iniciativa «Oberts al català» (Abiertos al catalán) persigue que «la lengua sea el código de identificación» del comercio ya que éste es «la ventana para impulsar la normativa lingüística», según explicó en la presentación el presidente de la CCC, Pere Llorens.
Para ello, en una primera fase del proyecto se ha editado un tríptico que adjunta un adhesivo rojo con el logotipo de la campaña para pegar en el escaparate del comercio correspondiente y mostrar así la adhesión voluntaria a ésta.
«Buenas prácticas». La aceptación de la campaña comporta seguir el «Código de buenas prácticas sobre el uso del catalán en el comercio, los servicios y el turismo de Cataluña», que también viene brevemente indicado en el tríptico. Entre los ejemplos que señala como «buenas prácticas», se encuentra el atender a los clientes en catalán, tener todos los rótulos, tanto externos como internos, en esta lengua, así como los carteles informativos, la publicidad, los anuncios, la página web, las ofertas de servicios o las listas de servicios y precio. Del mismo modo, también recomiendan que todo el sistema administrativo (facturas, albaranes, recibos y tíquets de caja) estén escritos en catalán si se quiere ser ejemplo.
El departamento de Comercio, Turismo y Consumo invertirá 28.300 euros en la iniciativa, centrada tanto en sensibilizar a trabajadores como a los empresarios sobre la importancia del uso del este idioma. No obstante, la campaña está dirigida al colectivo inmigrante en especial, ya que con mayor frecuencia esta población regenta pequeños comercios.
Por esta razón, entre las medidas que adoptará la campaña en una segunda fase está la de lanzar una guía, en formato digital y en papel, para dar a conocer la normativa lingüística. Esta guía está previsto que se edite en siete lenguas: catalán, castellano, inglés, francés, urdu, chino y árabe.
Lengua de «ascensión social».
De hecho, el consejero de Comercio, Turismo y Consumo de la Generalitat, Josep Huguet, explicó que la campaña «quiere incorporar el catalán en positivo» y uno de los principales objetivos es concienciar a los extranjeros de que el catalán sirve para «arraigar a la población a una ciudad» y ayuda en la «ascensión social» y en la «incorporación al país».
Vaya, hoy tengo algunos problemas de acceso a Internet y no puedo comprobar que la CCC es realmente la Confederación de Comercio de Cataluña, pues me extraña que no utilicen la versión catalana que será algo así como la CBC, dejando las siglas CCC para Convivencia Cívica de Cataluña, entidad que ayuda contra la imposición del catalán al comercio de Cataluña y a los padres que quieren que sus hijos reciban la enseñanza en castellano
¿Quiere que sus hijos reciban enseñanza en castellano?
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!No a las multas lingüísticas!
¿Quiere utilizar el castellano en su tienda o comercio sin ningún problema?
Asesórese gratuitamente en comercioencastellano-yahoo.es (sustituya - por @)
Lo más "gracioso" es eso de que con el catalán consiguen ayuda en la ascensión social: me pregunto que ocurrirá cuando todos estén arriba, para poder seguir viviendo del cuento y mantener varias clases de ciudadanos sin derechos como en la actualidad (¿ apellidos?, ¿estirpe?, ¿RH?, vaya Vd. a saber).
Reconoce que la iniciativa no cuenta con los apoyos necesarios
La polémica suscitada obliga al Gobierno a suspender la solicitud hasta el año que viene
El Gobierno español aplazará hasta el año 2007 su petición para que los eurodiputados gallegos puedan expresarse en su lengua en las reuniones plenarias y en las comisiones del Parlamento Europeo, según confirmó ayer en Luxemburgo el secretario de Estado para Asuntos Europeos, Alberto Navarro, tras la reunión del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la UE.
La Mesa del Parlamento rechazó el mes pasado la propuesta española de dotar al catalán, el vasco y el gallego de cierto estatus de cooficialidad, inferior al de las 20 lenguas de trabajo comunitarias, pero similar al que las tres lenguas autonómicas disfrutan ya en otros organismos comunitarios como el Consejo de Europa y el Comité de las Regiones. En ellos, el Gobierno español financia los costes de interpretación de las intervenciones oficiales en catalán, vasco y gallego, así como la traducción de los documentos oficiales y las cartas que se reciben y se envían a los ciudadanos que desean expresarse en esas lenguas en sus comunicaciones con las instituciones europeas.
Precisamente, la Mesa del Parlamento recomendó a España el mes pasado que divida en dos su petición, dando a entender que, si bien está dispuesta a admitir el uso de las lenguas cooficiales en sus comunicaciones con los ciudadanos, no piensa lo mismo sobre la posibilidad de que los eurodiputados puedan emplearlas en plenos y comisiones.
Esa propuesta no gusta nada a los servicios administrativos ni a algunos grupos parlamentarios, que consideran que puede sentar un serio precedente para otra docena de lenguas minoritarias europeas, que se encuentran en una situación constitucional similar a la de los tres idiomas autonómicos de España.
«El acuerdo máximo al que podemos llegar es conseguir una cita para tratar el tema el año que viene», reconoció Navarro, quien aseguró que en la actualidad este debate se ha convertido en la polémica «más complicada en el mundo comunitario»; en su opinión, sin razón alguna, dado que la propuesta española no afectaba al funcionamiento interno de la Eurocámara.
Pese a todo, el aplazamiento hasta el 2007 pone en serio peligro las posibilidades de éxito de la solicitud española, teniendo en cuenta, precisamente, que a principios del año que viene el Parlamento Europeo dejará de tener un presidente favorable a los planes del Gobierno español: el socialista Josep Borrell será sustituido por el alemán Hans-Gert Pöttering, líder del Partido Popular Europeo y firme opositor al proyecto.
Aun así, Navarro adelantó ayer que el próximo día 26, fecha en la que está previsto que se reúna de nuevo la Mesa del Parlamento, acudirá a Bruselas para tratar de convencer a los líderes de los grupos parlamentarios más reticentes para que, al menos, acepten que los españoles puedan comunicarse con la Eurocámara en las lenguas cooficiales.
El Gobierno había ofrecido sus servicios para traducir las cartas de los ciudadanos, una intermediación que el Parlamento no vio con buenos ojos. Ahora, está dispuesto a abonar las facturas por ese concepto que le gire la Eurocámara.
Titulo: Claves históricas del independentismo catalán.
Autor: César Alcalá. Editorial: Grafite Ediciones S.L., 2006
Paginas:246. ISBN: 84-96281-34-5. P.V.P.: 17,00 €.
César Alcalá vuelve a escribir sobre la historia de Cataluña (ya lo haría en obras anteriores como Claves históricas del Independentismo Catalán, Las Checas en Barcelona, Represión en la retaguardia. Cataluña 1936-1939...). Ahora, y dada la triste vigencia en España de los nacionalismos, sentimientos nacionales, nacionalidades, regiones históricas, estados nacionales y demás terminología que en la mayor parte de los casos sólo trata de ocultar la defensa de intereses de grupos minoritarios, desarrolla la evolución del nacionalismo catalán desde sus inicios hasta el proyecto del nuevo Estatuto. Para iniciar esta historia del nacionalismo, el autor, como no podía ser de otra forma, sitúa temporalmente su nacimiento en la centuria decimonónica, pues muy lejos de la realidad están las pretensiones de los pseudos historiadores independentistas de encontrar orígenes de su interpretación de la historia en acontecimientos enmarcados en otras perspectivas sociotemporales (ni compromisos de Caspe, ni revueltas de los Segadors).
Es, precisamente, el romanticismo el que provoca un renacimiento cultural catalán. Renacimiento que en un principio no estuvo asociado a ideas políticas concretas y sólo buscada una identidad perdida por las tendencias centralizadoras (de claro origen francés). Es con el paso del tiempo como este catalanismo cultural se transforma en un catalanismo político que nace como reacción al centralismo e impersonalismo liberal. En un primer momento histórico, la burguesía catalana pretende la creación de un Estado (español) moderno y eficiente, pero ante el fracaso de este ideal manifestado en la crisis del 98, el catalanismo ve la necesidad de radicalizarse y tratar de conseguir sus pretensiones en otro ámbito (el catalán).
Es aquí cuando nos encontramos ante un nacionalismo esquizofrénico que trata de luchar por una autonomía en clara contradicción con la ordenación de la vida catalana, pues la industria catalana estaba (y está) íntimamente ligada al mercado español. Esta esquizofrenia catalanista provoca los reiterados intentos de los políticos catalanes en participar e incluso dirigir la política española, a través de instrumentos como la Lliga Regionalistas. Esta doble dependencia (justificar el autogobierno en Cataluña - convertirse en pieza clave para la política española) no se encuentra presente sólo en los inicios del siglo XX, sino que sigue vigente en la España del siglo XXI. En realidad, en la actualidad estamos asistiendo a la repetición de las poses, actitudes y conductas de las que los políticos catalanes nos dejaron triste recuerdo, pues son estas ansias de autodeterminación - autonomía las que facilitaron en la España de los años 30 el enfrentamiento que desembocó en una sangrienta guerra civil.
Del mismo modo nos encontramos hoy, como antes, con un Partido Socialista Obrero Español que desnortado no sabe a donde encaminar sus pasos. En la década de los 30 su esquizofrenia consistía en las dudas de identidad entre un partido colaboracionista con el régimen establecido (colaboración del PSOE con la dictadura de Primo de Rivera) o un partido revolucionario (Largo Caballero como la imagen del Lenin Español). Hoy esa falta de identidad del PSOE viene determinada por aquellos sectores que aceptan el régimen salido de la transición como un régimen en el que todos podemos vivir, o aquellos sectores que consideran que la guerra civil no terminó en el feliz día del 1 de abril de 1939. Entonces como ahora el PSOE juega a dos cartas y cambia las reglas del juego según la conveniencia propia.
Para profundizar en todos estos hechos y constatar todas las similitudes entre la situación actual y la situación de la España de los 30 es muy recomendable la lectura de la obra hoy comentada. Ahora bien, que no se engañe el lector, pues esta obra es fruto de las circunstancias presentes y tiene como destinatario un público amplio. Estas dos circunstancias motivan, sin duda alguna, las características de esta obra, pues se echa de menos un apoyo bibliográfico. Del mismo modo, e imaginamos que fruto del momento editorial, se aprecia en algunos pasajes falta de revisión y purga, pues varias citas aparecen repetidas y reproducidas textualmente más de una vez a lo largo de la obra.
Mérito de esta obra, no obstante lo dicho anteriormente, es su claridad para todos aquellos que se acercan por primera vez al tema. Merito también es el seguimiento que el autor hace de la ideología carlista- tradicionalista, pues esta corriente política e ideológica llevaba en sus entrañas una concepción del Estado que habría ayudado al pueblo español a evitar un triste pasado marcado por el enfrentamiento y que todavía en el presente, puede ser inspiración para políticas que no acaban de entender que es posible la diversidad en la unidad, que la autonomía no es sinónimo de independencia, y que el regionalismo no es sólo folklore. Ahora bien, creo que el lector estará con nosotros al discrepar del autor en que la reflexión apropiada no es Quo Vadis, Catalonia, sino más bien Quo Vadis, España.
Carlos Mª Pérez- Roldán y Suanzes- Carpegna
Por Antonio Robles Libertad Digital 11 Abril 2006
Como les decía en la primera parte de este artículo, dos agrupaciones, la Fecac y Crisol, la primera controlada por CiU y PSC y la segunda íntegramente por el PSC, han sido los instrumentos para tener controlados a los siempre mal llamados inmigrantes andaluces, tan decisivos en los resultados electorales de Cataluña.
Secretario de formación de la ejecutiva socialista, ha amamantado a los pastores más eficaces del cinturón industrial de Barcelona: Manuela de Madre, José Montilla, Mayor Zaragoza, Miguel Iceta, Celestino Corbacho y todos aquellos que proviniendo de ese mundo pudieran servir para reducirlo a rebaño. Aunque su obra de arte más preciada ha debido compartirla con CiU: Francisco García Prieto, presidente de la Fecac y organizador de la Feria de Abril en Cataluña, el mayor pastor y traficante de sentimientos andaluces para provecho de su bolsillo y tranquilidad nacionalista. Pudiendo ayudar a sus paisanos, ha preferido sacrificarlos al catalanismo por un suculento plato de lentejas.
Creador y muñidor de la Feria de Abril de Cataluña, durante años se ha dejado mimar a través de subvenciones millonarias. Con las trazas de un cacique andaluz, apoyó la ley de política lingüística de la Generalitat de 1983 y la inmersión, mientras él llevaba a sus hijos a un colegio del Opus de Sant Cugat en castellano. No le tembló el pulso a principios de los 90 para simular un acercamiento a las tesis críticas contra el monolingüismo escolar de las asociaciones en defensa de la libertad lingüística que por aquellos años amenazaban la estabilidad del oasis catalán. Puesto el señuelo, PSC y CIU subieron la oferta… y el presidente extraparlamentario andaluz se desdijo.
Repitió la jugada a propósito de la segunda Ley de Política Lingüística, de 1998, al exteriorizar su desacuerdo con la inclusión de sanciones a establecimientos que no utilizaran el catalán. Su teatralidad le llevó a prohibir la entrada a Josep Maria Pujals, por entonces Concejal de Cultura de la Generalitat, al recinto de la Feria de Abril (ahora ya "Fira d'Abril") y a amenazar con recoger un millón de firmas contra la ley. Pura bravata: su amigo Xavier Trías, conseller de Presidencia, hubo de tragarse el marrón de transmitir al conseller Joan Maria Pujals el malestar del cacique de Can Fam, ahora Forum. Con el honor restaurado y una suculenta subida de las subvenciones a la Feria (ahora "Fira"), el presidente de la Fecac se desdijo. Y aquí no pasó nada. Una legislatura más de silencio para el mundo castellanohablante.
Hombres como Xavier Trías o Josep Maria Sala saben que pastores como Francisco García Prieto no tienen precio, por eso el primero no dudó un instante en enviarle una avioneta particular a cargo del presupuesto de la Generalitat para traerlo y hospitalizarlo en Barcelona desde Huelva, después de que sufriera un infarto estando de vacaciones.
Si reparamos en la personalidad de este tipo de representantes del mundo inmigrante, enseguida se comprende por qué los castellanohablantes no están representados en el Parlament. Los ceban, como a los patos, a fino y a pescaíto, los cercan en reservas indias, aquí llamadas ferias de abril o encuentros interculturales, pero su lengua y su cultura españolas han desaparecido de las instituciones donde pagan impuestos, pegan el callo y serán enterrados.
A Justo Molinero, señor de Radio Tele Taxi y creador de macroconciertos, le siguen cientos de miles de personas tras los acordes de la música andaluza. En 1992 Jordi Pujol le concedió la licencia de Radio Tele Taxi que el Gobierno central le había cerrado en el 86 por ilegal. Aunque parezca un contrasentido regalar una licencia a quien cultiva música mayoritariamente en castellano, no lo es en absoluto. Lo que no se puede evitar se compra, y Pujol pactó con Justo Molinero franjas horarias de catalán para envolver sus sevillanas con el tufillo nacionalista.
Esto ya lo ha hecho en otras muchas ocasiones. Quizás la más indecente fue la operación de El Periódico de Catalunya. A finales de los 80, viendo que el Cinturón Rojo seguía de espaldas al nacionalismo, crea a través de su mano derecha, Prenafeta, El Observador, periódico en castellano para introducir las ideas nacionalistas entre la inmigración. No tuvo éxito y se hundió. Los 2.000 millones de pesetas de pérdidas los pagamos todos. Fracasada esa operación, centró su fuerza en el diario más vendido entre la inmigración: El Periódico de Catalunya. Desembarcó con publicidad institucional, créditos a fondo perdido para subvencionar "el periódico en la escuela" (diarios gratis que se reparten en escuelas e institutos de toda Cataluña con temáticas cercanas a la juventud), créditos blandos para modernizar la empresa y publicar el periódico en bilingüe, etcétera. El resultado salta a la vista: de un periódico legible ha pasado a un periódico nacionalista. ¡Y con el mismo director! Un nuevo caballo de Troya.
Vuelvo a las concesiones de emisoras de radio. El regalo de Pujol a Justo Molinero pretendía introducir el virus nacionalista entre cientos de miles de oyentes aislados en burbujas castellanohablantes que de otro modo le resultaría casi imposible infectar. Y como los favores siempre se pagan, Justo fue justo y se hizo de Convergencia. Y como los favores se renuevan, con ocasión de las elecciones autonómicas de 1999 Justo monta un festival en Nou Barris con los Changuitos para sacrificar su gente a los discursos electorales de su partido. Allí estaban, como el que no quiere la cosa, Durán i Lleida, Pujol, etcétera. El escándalo fue mayúsculo, la gente se rebotó y sacó a gritos de "¡Fuera!, ¡fuera!" a los intrusos. Gafes del oficio.
Al fin y al cabo, ¿quién le puede pedir cuentas a alguien que el pasado 2 de abril reúne a 600.000 personas en Can Fam en un macroconcierto? "El que importa de debò, Justo Molinero, és que continues cuinant país". ¡Con qué cariño y qué bien lo describe Alfred Bosch en el Avui del día 5, a propósito de su éxito de convocatoria! Hasta el mismísimo Pascual Maragall estuvo allí para dejarse ver. Hay que cuidar las formas en territorio comanche, hay que colaborar con quienes entretienen a quienes se podrían revelar contra el nacionalcatalanismo.
Quizás lo más triste de todo es que Justo Molinero no es nacionalista, y es perfectamente consciente del atropello lingüístico. Ahora sólo hace falta que encuentre una conexión entre su fuerza mediática y la ética de la responsabilidad.
Con la ciudadanía inmigrante de extracción española bien tabulada, Josep Maria Sala y las Manuelas de Madre de turno andan atareadísimos con la inmigración del resto del mundo. Estos no tienen problemas para crear sus propias asociaciones, se las abonan directamente para convertirlos en rebaño desde el principio. Los años enseñan. Todo es muy sutil, promocionan eventos culturales y subvencionan a aquellas personas u organizaciones que se avienen a su juego. Todos los partidos tienen su reserva india. Y cuando algún grupo tiene la personalidad de hacer su propia asociación sin interferencias, entonces las compran o las combaten.
Es el caso de la mayor de todas ellas, Fasamcat (Federación de Asociaciones Americanas en Catalunya). Nació en 2001, y su evento más conocido fue la organización del I Simposio de Migraciones Interiores Españolas y Latinoamericanas, conjuntamente con Fecarecat (Federación de Casas Regionales y Entidades Culturales en Cataluña). Allí estaba Josep Maria Sala, controlando todas las ponencias y sus conclusiones. Al fin y al cabo, pagaban el Ayuntamiento de Barcelona, la Diputación de Barcelona, la Generalitat de Cataluña y el Forum. Una reserva india más para tratar sobre la asimilación, que por estos lares llaman integración.
Pero además de Sala estaban numerosos miembros de asociaciones en defensa de la libertad lingüística. El choque fue inevitable, y a pesar de intentar por todos los medios que en las conclusiones no saliera mención alguna a las denuncias sobre la exclusión del castellano de las instituciones, la ponencia que presidía la presidenta, Laura Rojas, contempló el descontento.
No se lo han perdonado. Desde entonces la han querido suplantar promocionando de la noche a la mañana a un hombre de paja, Javier García Bonomi, y a una asociación minúscula, Fedelatina, afín al PSC, para controlar la inmigración latinoamericana. Enseguida le concedieron una sede social de 260 m2 en el centro de Barcelona, 50.000 euros y publicidad institucional en sus publicaciones. Mientras tanto, a la más grande federación de entidades latinoamericanas, ni agua. Así son las cosas aquí.
Arcadi Espada, El Mundo 11 Abril 2006
La entrevista con Juan Pablo Fusi que publicó la edición vasca de este diario el domingo tenía un momento de interés casi lacerante cuando el historiador admitía su derrota y anunciaba con triste solemnidad su decisión de abandonar el espacio público. Es inevitable ver en su actitud algo más que una circunstancia estrictamente personal. A punto de cumplirse tres décadas de la aprobación de la Constitución y el Estado de las Autonomías, la intelligentsia española que diseñó y apoyó este pacto histórico, tiene sobradas razones para considerarse fracasada. De la Constitución y del reparto territorial del poder que suponía no ha surgido una nueva y moderna conciencia española. Todo lo contrario: unas elites locales cada vez más anacrónicas y fanatizadas han copado el espacio público y han impuesto sus criterios en asuntos sustanciales de la convivencia. Si durante los Gobiernos de González y Aznar su avance se produjo a pesar de las instituciones del Estado, ahora cuentan con él: la complicidad del Gobierno Zapatero ante el proyecto nacionalista es, probablemente, la causa última de la desesperanza de Fusi, un hombre de la izquierda moderada, buen conocedor de las derivas nacionalistas de la Historia y, como el mismo dice, un intelectual orgánico de lo que hasta ahora ha sido el establishment español.
El rasgo más inquietante de la situación que denuncia Fusi es la imposibilidad de atribuirla a los dolorosos, aunque inexorables, recambios generacionales. La erosión del Pacto del 78 es evidente. Pero ¿qué pacto colectivo está dispuesto a sustituirlo? No, desde luego, el que podría hipotéticamente derivarse del Estatuto catalán, un engendro jurídico, gramatical y político que sólo conducirá al caos interpretativo. Tampoco la propia voluntad política de sus promotores: ninguno de ellos ha dicho que el Estatuto vaya a cerrar el modelo autonómico. Ni los socialistas lo han dicho; y en cuanto a los nacionalistas con solera lo que han dicho es justamente lo contrario: que sólo se trata de un escalón más.Por último: ¿qué pacto, además, que deja fuera del consenso a la mitad política de los ciudadanos españoles podría proponerse como alternativa convincente? No hay nada de eso. Y lo que menos una intelligentsia: piénsese que la teoría la lleva Suso de Toro y la práctica Alfredo Pérez Rubalcaba, sostenidos por el ya célebre pensamiento catalán contemporáneo. Generación degeneración, ése es su nombre.
(Coda: «Cada vez me encuentro más distanciado de la política, pero he sido, con otros historiadores y politólogos, casi intelectual orgánico del Estado de las Autonomías. Y ahora encontrarnos que parece que hay que liquidarlo, o darle un sesgo distinto, pues evidentemente me siento defraudado y derrotado. Paso a mi vida particular y a hacer erudición en la Historia». Juan Pablo Fusi, EL MUNDO, 9 de abril de 2006.)

References: resolución 
sui generis
 resolución 
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