Source: http://www.redcross.int/es/MAG/magazine2012_1/10-13.html
Timestamp: 2017-11-19 14:28:22+00:00

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Ibrahim Shafeeg, presidente de la recién reconocida Media Luna Roja de Maldivas.
Fotografía:©Federación Internacional
El Movimiento se da cita para las reuniones estatutarias de 2011 en Ginebra.
Cuand o en noviembr e de 2011 se dio inicio en Ginebra a las reuniones estatutarias del Movimiento, se necesitaron más de ocho minutos para pasar la lista de todos los representantes que respondieron presente en la Asamblea General de la Federación Internacional, desde Afganistán hasta Zimbabwe.
Los voluntarios y colaboradores de 131 Sociedades Nacionales procedentes de todo el mundo tomaron parte en estas reuniones, celebradas en un centro de conferencias situado en el corazón de la misma ciudad donde Dunant y Moynier fundaron lo que es ahora el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
“Nos sentimos muy bien, por fin lo logramos”, dijo Ibrahim Shafeeg, que asistía a su primera asamblea en calidad de presidente de la recién reconocida Media Luna Roja de Maldivas, que se acaba de convertir oficialmente en el 188 miembro de la Federación Internacional. Cinco días más tarde comenzaba la Conferencia Internacional, la reunión humanitaria más grande del mundo, a la que asistieron más de 2.000 personas, con el objetivo de hacer lo que los delegados del Movimiento han hecho durante más de un siglo: trazar el curso de la acción humanitaria y robustecer las políticas y protecciones jurídicas que hacen posible la labor de salvar vidas y proteger a las personas vulnerables.
Muchos de los participantes tenían ya experiencia, por haber estado en la Asamblea General y el Consejo de Delegados de Nairobi en 2009 o en reuniones estatutarias anteriores. Para los novatos, la manera formal de hablar, los numerosos discursos y el a veces obtuso lenguaje jurídico de las resoluciones parecían un tanto abstractos en comparación con la realidad diaria que encontrarían al volver a sus países o sobre el terreno.
Pero al mismo tiempo se palpaba el entusiasmo cuando los delegados se encontraban con colegas, hacían presión por sus causas, asistían a los talleres relacionados con su labor o expresaban apoyo u objeción a las cuestiones que se presentaban a la Asamblea, la Conferencia o el Consejo de Delegados.
Mientras los delegados escuchaban la traducción de cientos de discursos e “intervenciones” —término utilizado para los comentarios que formulan las Sociedades Nacionales y los Estados sobre las resoluciones y los informes presentados para su consideración— en otras salas el Comité de Redacción ponía todo el empeño para elaborar resoluciones que tuvieran un lenguaje aceptable para todas las partes.
Algunos de los momentos más memorables se produjeron cuando algunos oradores esgrimieron apasionados argumentos sobre temas en los que no había acuerdo o cuando presentaron una nueva perspectiva que estimulaba e inspiraba a los humanitarios reunidos en Ginebra para que lo hicieran mejor.
“Nosotros los voluntarios somos como los guerreros”, declaró a la Asamblea General João Brites, un bailarín portugués de hip-hop, oriundo de Lisboa, que utiliza sus talentos para sacar de la delincuencia y la violencia a los jóvenes de los barrios marginados. “Combatimos la delincuencia, la exclusión social, la drogradicción, la discriminación. Luchamos contra tantas cosas, pero lo hacemos sin armas”.
Brites pidió a los dirigentes del Movimiento que vieran a los jóvenes de manera diferente, sugiriendo que muchas organizaciones humanitarias huyen de los jóvenes debido a los estereotipos generacionales negativos. Colocándose la capucha de su jersey en la cabeza, preguntó si ese simple cambio en su aspecto causaba prejuicios contra él entre los asistentes.
“Con la capucha puesta, ¿ven a una persona que busca el cambio o que busca líos? Mi pregunta es: ¿cuántos de ustedes en su Sociedad Nacional eluden las soluciones pensando que la gente es parte del problema cuando, en realidad, es parte de la solución?”
Amal Emam de la Media Luna Roja Egipcia haciendo una intervención en la Asamblea General.
La promesa de los jóvenes
Los recient es acont ecimi ent os mundiales son una prueba palpable de la poderosa influencia que tienen los jóvenes para producir un cambio social. Pero nosotros como Movimiento ¿hacemos lo suficiente para dar a los jóvenes no sólo la posibilidad de expresarse sino también un papel para participar en la toma de decisiones y determinar el curso de sus Sociedades Nacionales?
Algunos jóvenes que asistieron a la Conferencia respondieron que no. “Las Sociedades Nacionales y la Federación Internacional han hecho bastante para alentar a los dirigentes de la juventud y fomentar la creación de redes juveniles regionales desde que los jóvenes voluntarios firmaron la Declaración de Solferino hace tres años”.
Pero es necesario hacer más, aseguró Ashanta Osborne-Moses, presidenta de la Comisión de la Juventud de la Federación Internacional y responsable del programa de VIH/SIDA para la Cruz Roja de Guyana.
Entre otras cosas, la Comisión de la Juventud se ha dedicado a crear redes regionales de la juventud y a elaborar una política de la juventud para toda la Federación Internacional, que la Asamblea General aprobó el pasado mes de noviembre.
Asimismo, la Comisión presentó un informe a la Asamblea General, en el que se pedía que los jóvenes como trabajadores humanitarios tuvieran un mayor liderazgo. Osborne-Moses alentó a más Sociedades Nacionales a firmar la promesa de aumentar la participación de los jóvenes e instó a las que la habían suscrito a que la cumplieran. En el Medio Oriente y África del Norte, donde el poder de la juventud se mostró en todo su esplendor durante el año pasado, Amal Emam, médico y joven voluntaria de la Media Luna Roja Egipcia, dijo que su Sociedad Nacional ha incluido a un miembro joven en la Junta de Gobierno.
“Y en todas las filiales de nuestra Sociedad Nacional, tenemos a un representante de la juventud que tiene los mismos derechos a la hora de votar, tomar decisiones y expresar las ideas y opiniones de los jóvenes”, explicó la voluntaria.
“Sin embargo, como jóvenes nunca decimos ‘eso es suficiente’”, prosiguió. “Como pedimos más, tenemos la gran responsabilidad de probar que nos merecemos ese papel. Debemos tener la capacidad de retirarnos en el momento oportuno y dejar que los demás dirigentes jóvenes den un paso adelante y así nos damos participación unos a otros”.
Jóvenes bailarines de la famosa Escuela Rudra Béjart inauguraron la XXXI Conferencia Internacional con una interpretación de los siete Principios Fundamentales.
Una ley modelo
Ala hora de moviliz ar una respuesta internacional de emergencia –el terremoto de 2010 en Haití, las inundaciones masivas en Pakistán– o bien una respuesta a crisis nacionales de menor escala, las normas y reglamentos que rigen las importaciones, la salud y la tenencia de la tierra pueden entorpecer o facilitar la intervención ante los desastres y la recuperación.
El esfuerzo global para mejorar estos sistemas registró un gran avance en la XXXI Conferencia Internacional cuando los delegados adoptaron una resolución que insta a los Estados a fortalecer la preparación jurídica para la respuesta nacional e internacional en casos de desastre. Las Sociedades Nacionales y los Estados deseosos de aplicar esta resolución ahora disponen de una nueva herramienta: la “ley modelo” que les ayuda a utilizar las Directrices IDRL a fin de elaborar o mejorar la legislación nacional para casos de desastre antes de cualquier posible intervención internacional.
La ley modelo fue presentada por la Federación Internacional, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OC HA) y la Unión Interparlamentaria (UIP), después de unos dos años de consultas con expertos jurídicos y de gestión de desastres.
“Sabemos bien que ningún modelo puede adaptarse a todas las necesidades”, señaló David Fisher, coordinador del programa de normas aplicables a desastres de la Federación Internacional. “Pero este modelo puede servir como punto de partida cuando los gobiernos emprenden la complicada tarea de elaborar nuevas leyes”.
“Asistencia de salud en peligro”, la tienda de campaña instalada durante la XXXI Conferencia Internacional. Fotografía: ©CICR
Por una asistencia de salud
Al apr obar la resolu ción “La asistencia de salud en peligro: respetar y proteger la asistencia de salud”, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja propició las condiciones para hacer frente a lo que algunos han llamado “uno de los problemas humanitarios actuales más grandes y sin embargo más desatendidos”: la actual amenaza que se cierne sobre los trabajadores de salud y los que buscan atención médica en tiempo de conflicto.
En la resolución se exhorta a las partes en conflicto a cumplir con “la obligación de respetar y de proteger a los heridos y a los enfermos, así como al personal sanitario, las instalaciones y los vehículos sanitarios, y de tomar todas las medidas viables para garantizar que los heridos y los enfermos tengan acceso a la asistencia médica rápidamente y en condiciones de seguridad, en tiempo de conflicto armado o de otras emergencias”.
La tarea ahora es asegurarse de que los gobiernos y los grupos armados respeten esos conceptos fundamentales. Gran parte de ese seguimiento se describe en la misma resolución, que sirve de plan de acción, recomendando a los Estados que redoblen sus esfuerzos para “aprobar las necesarias medidas nacionales de aplicación, basándose en las pertinentes obligaciones jurídicas internacionales”.
En la resolución se les pide además que respeten los emblemas de la cruz roja y de la media luna roja adoptando, si procede, las “medidas jurídicas, incluidas las medidas coercitivas, sobre el uso y la protección de los emblemas distintivos reconocidos en los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales”.
Investigar y enjuiciar
En la resolución se exhorta igualmente a los Estados a “que garanticen investigaciones eficaces y el enjuiciamiento de los delitos cometidos contra el personal sanitario...y a que cooperen con esa finalidad, de conformidad con sus obligaciones internacionales, a nivel interestatal y con los tribunales y cortes penales internacionales”.
El Movimiento también tiene responsabilidades en virtud de la resolución. Las Sociedades Nacionales, el CICR y la Federación Internacional deben seguir “apoyando y fortaleciendo, en todo el mundo, la capacidad del personal y las instalaciones de atención de salud locales” y “prestando capacitación y formación para los profesionales de la salud y los voluntarios”.
La resolución tuvo un fuerte apoyo y muchos delegados hicieron apasionadas declaraciones respecto de las graves amenazas que pesan sobre la salud en sus países. Sin embargo, hubo un gran debate ya que algunos Estados expresaron su preocupación por algunos aspectos de la resolución durante el proceso de redacción.
Las Sociedades Nacionales han querido dejar claro que tienen un papel que desempeñar en otras situaciones de violencia, y también hubo un pequeño grupo de países para el cual el Movimiento debe ser más preciso acerca de lo que se entiende por “otras situaciones de violencia”, un término utilizado para referirse a situaciones como la violencia urbana o comunal intensa, u otras hostilidades que no corresponden con la definición de conflicto armado establecida en el derecho internacional humanitario (DIH).
Algunos países también consideraron que el Movimiento podía estar pensando en algún tipo de “extensión de la misión” o estar tratando de ampliar el ámbito de aplicabilidad del DIH a situaciones fuera de los conflictos armados. Pero no es la intención, dijo el presidente del CICR, Jakob Kellenberger.
“No está en nuestros intereses humanitarios”, señaló. “De hecho, para nosotros, está perfecto si el derecho internacional de los derechos humanos es aplicable, como la legislación nacional, porque el derecho internacional de los derechos humanos a menudo protege mejor a las personas que el derecho internacional humanitario”.
Los migrantes marginados
Amedid a qu e aum ent a el número de personas que se desplaza hoy en el mundo, también va creciendo la dificultad para acceder y asistir a los migrantes.
Las barreras legales, sociales y culturales se suman a la dificultad de acceder y ayudar a estas personas tan marginadas, que suelen tener poco acceso a la atención de salud, la educación y el empleo. A menudo, aquellos que les ayudan chocan con las leyes de inmigración.
En la XXXI Conferencia Internacional, los Estados y las Sociedades Nacionales acordaron mejorar el acceso humanitario a estas comunidades y reconocieron “la importancia del respeto por la dignidad humana y la protección de todos los migrantes”.
Las Sociedades Nacionales, atendiendo a los principios de humanidad e imparcialidad, tienen la función “en consulta con los poderes públicos, de prestar asistencia humanitaria a los migrantes vulnerables, independientemente de su condición jurídica”.
La igualdad equivale a una mejor salud
La pobr eza, los desequilibrios de poder entre hombres y mujeres y la discriminación son tan sólo algunos de los factores que pueden impedir que las personas obtengan la atención que necesitan.
Los Estados, las Sociedades Nacionales y otros actores deben hacer más para romper estas barreras, de acuerdo con otra resolución fundamental aprobada en la Conferencia Internacional.
En la resolución se alienta firmemente a los Estados y las Sociedades Nacionales a que trabajen juntos para prestar servicios de salud, promover el conocimiento de la salud y garantizar la igualdad de género y la no discriminación en el acceso a esos servicios.
Los voluntarios en las emergencias
“El volunt ari ado no es sólo una cuestión de dinero, competencia o experiencia”, dijo Olivier Haringanji, voluntario y coordinador nacional de la juventud de la Cruz Roja de Burundi. “También es una cuestión de fe y espíritu de humanidad”.
Sin embargo, durante su discurso como orador principal, que abrió la XXXI Conferencia Internacional, Haringanji se hizo eco del llamamiento en favor de una mejor protección, apoyo y desarrollo para los voluntarios, muchos de los cuales arriesgan su vida diariamente para ayudar a los demás.
Ese llamamiento fue plasmado en una resolución aprobada por la Conferencia en la que se pidió a las Sociedades Nacionales y los gobiernos que fortalecieran la acción humanitaria a través del desarrollo del voluntariado, una mejor protección jurídica y garantizando el acceso seguro para los voluntarios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja a todos los grupos vulnerables.
“Este reconocimiento por parte del gobierno es fundamental para que la pasión de los voluntarios se contagie y para que la sociedad esté mejor preparada para las emergencias”, dijo Haringanji.
Se dijo durante
estatutarias de 2011
“Hemos pasado más tiempo viendo por qué no debemos hablar a los demás, que estudiando cómo hacerlo. Pero ahora, cuando nos preparamos para hablar, nos damos cuenta de lo poco que sabemos”.
Jonas Gahr Store, ministro de Relaciones Exteriores de Noruega (también ex secretario general de la Cruz Roja Noruega), durante el evento Tedx/RC2 sobre por qué las naciones deben iniciar un diálogo con sus adversarios en situaciones de conflicto.
“La rehabilitación física es una prioridad. La dignidad no puede esperar tiempos mejores”.
Alberto Cairo, jefe del departamento de atención ortopédica del CICR en Afganistán, durante el evento Tedx/RC2.
“La transformación de nuestra sociedad plantea no pocas dificultades, pero con el apoyodel Movimiento lograremos superarlas”.
Mark Akio, presidente interino de la Cruz Roja de Sudán del Sur.
“Lo que me sorprende del Movimiento es que una Sociedad Nacional puede ser grande o pequeña, pero todas tienen los mismos derechos y responsabilidades para tomar parte en las decisiones y ayudar a los más vulnerables”.
Niki Rattle, enfermera voluntaria y secretaria general de la Cruz Roja de las Islas Cook, que ofició como presidenta de la XXXI Conferencia Internacional.
¿Qué planes tienen para poner en práctica las promesas y las resoluciones de las reuniones estatutarias de 2011? ¿Cuáles son los mayores obstáculos? Escriban contándonos a: rcrc@ifrc.org
Para más información sobre las resoluciones aprobadas y los pasos siguientes, consulte en: www.redcross.int

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