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Timestamp: 2018-03-23 06:57:37+00:00

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Accionar del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (enero-febrero 2015) | Observatorio de la Política Internacional
Accionar del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (enero-febrero 2015)
En el contexto de un cambio estructural en el sistema internacional y de un debate en el que se discute si el multilateralismo se encuentra en crisis o, por el contrario, si es el único medio posible para hacer frente a los desafíos de la agenda internacional (Badie, 2007), la Organización de Naciones Unidas (ONU) –cercana a cumplir setenta años de fundada- sigue ocupando un lugar central –aunque menos preponderante- en la coordinación institucional de las relaciones entre Estados.
Lo anterior se evidencia no solamente en la magnitud de sus capacidades materiales e interacciones, sino que además sigue siendo esta organización el principal referente para la práctica multilateral. Esto no significa que en el transcurso de los años no se hayan experimentado, en la ONU, cambios en cuanto a las relaciones políticas y los grados de influencia. Sin embargo, es en este foro y más concretamente en el Consejo de Seguridad que recae “la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales” (ONU, 1945) y al cual los Estados miembros reconocieron para actuar en su nombre “al desempeñar las funciones que le impone dicha responsabilidad” (ONU, 1945).
Es en este marco en el que se atienden, por parte de la comunidad internacional, las diversas y múltiples amenazas a la paz y seguridad internacionales. Desde los conflictos de larga data, hasta las llamadas nuevas amenazas. De este modo, durante los dos primeros meses del 2015 el Consejo realizó cuarenta sesiones en las cuales, entre otros temas, atendió y se informó sobre los acontecimientos que se presentaron en Oriente Medio, Ucrania, República Democrática del Congo y Sudán y Sudán del Sur (gráfico 1). En conjunto para estos cuatro tópicos se celebraron 16 sesiones (40% del total) y se aprobaron cinco resoluciones.
Temas más sesionados por el Consejo de Seguridad, enero-febrero 2015.
Fuente: elaboración propia con datos del Consejo de Seguridad, 2015.
En lo que concierne a la situación en el Oriente Medio (incluida Palestina) se aprobaron en el período bajo estudio las resoluciones S/RES/2201 (2015) y S/RES/2204 (2015). En el primer caso se instó a todas las partes en el Yemen a buscar el diálogo, intensificar sus esfuerzos por resolver la crisis política y esforzarse por aplicar los acuerdos alcanzados en el contexto de la Iniciativa del Consejo de Cooperación del Golfo y el Mecanismo de Aplicación, así como los resultados de la Conferencia de Diálogo Nacional y el Acuerdo de Paz y Asociación Nacional. Además, se solicitó a las partes acordar una fecha para completar el proceso de consultas constitucionales, celebrar un referendo sobre la Constitución y organizar elecciones en un ambiente seguro de conformidad con la nueva ley electoral. Al mismo tiempo, el Consejo de Seguridad, actuando en virtud del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas y habiendo determinado que la situación imperante en el Yemen sigue constituyendo una amenaza para la paz y la seguridad internacionales, a través de la resolución 2204 reafirmó la necesidad de que se lleve a cabo de manera plena y oportuna la transición política.
En cuanto a la crisis en Ucrania, a inicios de enero el Consejo celebró la vigesimoctava sesión sobre este tema en once meses. De este modo se informó a la comunidad internacional sobre los más recientes hechos que se han desatado en torno a esta tensión. Los Estados externaron su preocupación por la escalada en conflicto. Al tiempo que reprocharon las actuaciones por parte de la Federación Rusa, las cuales consideran resultan contrarias a los compromisos contraídos por este país en el seno del Consejo y mediante el Acuerdo de Minsk. Además, señalaron que “Rusia continúa entrenando, equipando y luchando junto a los separatistas en el este de Ucrania” y recalcaron que no hay solución militar para ese conflicto, por lo que resulta “necesario lograr que se reduzcan las tensiones a fin de encauzar de nuevo el diálogo político”. En contraposición a estas declaraciones, Rusia acusó a Estados Unidos de “desempeñar un papel destructivo, provocador y desestabilizador no solo en Kiev sino también en otros países como Irak, Libia y Siria.
En el continente africano la República Democrática del Congo sigue estando en la agenda del Consejo. En esta ocasión se aprobó, mediante la resolución S/RES/2198 (2015), una prórroga –hasta el 1 de julio de 2016- a las medidas relativas a las armas (impuestas por el párrafo 1 de la resolución 1807 (2008)) y hasta el 1 de agosto de 2016 el mandato del Grupo de Expertos establecido en virtud de la resolución 1533 (2004). Además, se exigió que el Gobierno de la República Democrática del Congo, de conformidad con los compromisos contraídos en las declaraciones de Nairobi de 12 de diciembre de 2013, acelere la aplicación de su programa de desarme, desmovilización y reintegración, en coordinación con los países vecinos en los que los excombatientes del M23 han encontrado refugio y con las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales. Por último, a través de la declaración de la Presidencia S/PRST/2015/1 se señaló que “se ha cumplido el plazo del 2 de enero fijado por la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos (CIRGL) y la Comunidad de África Meridional para el Desarrollo (SADC), y que las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) no solo no se han rendido y desmovilizado de forma incondicional y total, sino que han seguido reclutando a nuevos combatientes en sus filas”. Además, se reiteró la necesidad de poner en marcha de manera sostenida los planes de las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC) y la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO por su siglas en inglés) mediante su Brigada de Intervención de la Fuerza en colaboración con toda la MONUSCO, tal como se dispone en el párrafo 4 b) de su resolución 2147 (2014), para neutralizar a las FDLR iniciando de inmediato las operaciones militares.
Por último, en materia de Sudán y Sudán del Sur el Consejo tras informarse sobre los últimos acontecimientos en estos países aprobó, unánimemente, las resoluciones S/RES/2200 (2015) y S/RES/2205 (2015) mediante las cuales reiteró su apoyo a las iniciativas de la Operación Híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (UNAMID), el Secretario General de las Naciones Unidas, el Grupo de Alto Nivel de la Unión Africana Encargado de la Aplicación de las Recomendaciones para el Sudán, el Representante Especial Conjunto y los dirigentes de la región para promover la paz y la estabilidad en Darfur y prorrogó, hasta el 15 de julio de 2015, el mandato de la Fuerza Provisional de Seguridad de las Naciones Unidas para Abyei (UNISFA). En cuanto al embargo de armas –fijado en anteriores resoluciones- se exhortó al Gobierno del Sudán a que aborde el tráfico ilícito, la acumulación desestabilizadora y el uso indebido de armas pequeñas y armas ligeras en Darfur, que también contribuyen a la inestabilidad en la región, y, además, a que vele por la seguridad y la eficacia en la gestión, el almacenamiento y la protección de sus arsenales de armas pequeñas y armas ligeras y por la recogida o destrucción de las armas y municiones excedentarias, confiscadas, no marcadas o poseídas ilícitamente.
En resumen, el Consejo de Seguridad aprobó un total de diez resoluciones, tres en enero y siete en el mes de febrero, las cuales fueron:
S/RES/2196 (2015): La situación en la República Centroafricana
S/RES/2197 (2015): Chipre
S/RES/2198 (2015): República Democrática del Congo
S/RES/2199 (2015): Amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas
S/RES/2200 (2015): Informe del Secretario General — Sudán y Sudán del Sur
S/RES/2201 (2015): La situación en el Oriente Medio
S/RES/2202 (2015): Carta de fecha 13 de abril de 2014 dirigida a la Presidente del Consejo de Seguridad por el Representante Permanente de Federación de Rusia ante las Naciones Unidas (S/2014/264)
S/RES/2203 (2015): La situación en Guinea-Bissau
S/RES/2204 (2015): La situación en el Oriente Medio
S/RES/2205 (2015): Informe del Secretario General - Sudán y Sudán del Sur
S/PRST/2015/1: La República Democrática del Congo
S/PRST/2015/2: Consolidación de la paz después de los conflictos
S/PRST/2015/3: Mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales
S/PRST/2015/4: Amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas
S/PRST/2015/5: Malí
S/PRST/2015/6: Burundi
En cuanto al tipo de sesión, el 50% fue de tipo informativo, un 32,5% de adopción, un 15% de debate y un 2,5% privadas. En relación a lo adopción de medidas, en el 57,5% de las reuniones no se tomaron acciones de ningún tipo. Es decir, no se presentaron proyectos de resolución ni declaraciones por parte de la presidencia.
Tipo de sesión y productos, enero-febrero, 2015
Durante los meses de enero y febrero el Consejo de Seguridad llevó a cabo seis sesiones de debate, en las cuales se informó a los miembros de este órgano sobre los hechos más recientes que se suscitaron en Oriente Medio (incluida Palestina) y Kosovo. Además se amplió, con la participación de otros Estados de la organización, la discusión sobre temáticas relacionadas con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y la protección de los civiles en los conflictos armados. A continuación se presenta un resumen de las principales ideas desarrolladas en torno a estos debates.
Las sesiones de debate abierto que realizó el Consejo durante este período para tratar las cuestiones relativas al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, se centraron en tres aspectos: a) la evolución de las amenazas a la paz y la seguridad internacionales; b) el vinculo entre el desarrollo y la paz y la seguridad y c) los avances en la concepción del Consejo de Seguridad ante los nuevos escenarios de crisis. En el primer caso, se reconoció por parte de los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, Francia, Rusia, China y Reino Unido) que situaciones como la epidemia del Ébola y el extremismo violento (terrorismo), que amenazan la estabilidad y prosperidad del mundo, evidencian como desde el final de la Guerra Fría emergieron nuevas amenazas a la paz, nuevos tipos de conflictos y nuevos desafíos.
En segundo lugar, los Estados hicieron énfasis en la relación de causalidad entre el desarrollo y la paz y la seguridad, al señalar que no solamente “la salud económica y social de los países está intrínsecamente ligada a su capacidad para garantizar y mantener la paz”, sino que en el contexto actual los conflictos y la violencia sustancial retrasan “a un país en desarrollo de tamaño mediano, en términos de crecimiento económico más de 30 años”. Por lo que “la prevención de conflictos supone, naturalmente, respetar los derechos de todos los ciudadanos, incluidos los derechos económicos, sociales y culturales”. Solo las instituciones que representan las aspiraciones legítimas de los pueblos, la gestión transparente de los fondos públicos, un sistema independiente judicial y de aplicación de la ley, y unas fuerzas de seguridad que respeten la ley pueden garantizar el desarrollo sostenible.
En cuanto al tercer punto, los avances en la concepción del Consejo de Seguridad, las características de las nuevas amenazas a la paz y la seguridad internacionales condujeron a un rediseño –no en todas las esferas ni en el mismo nivel- de los fundamentos y las bases conceptuales con que se plantearon las estrategias para hacer frente a las amenazas tradicionales (como la guerra entre Estados). En ese contexto, se reafirmó la importancia de fortalecer “los mecanismos para el diálogo y la prevención de conflictos, así como el mejoramiento de las Naciones Unidas y, en particular, de los instrumentos del Consejo de Seguridad en las esferas de la diplomacia preventiva, el mantenimiento y la consolidación de la paz después de los conflictos”.
Por su parte, Chile y Venezuela –en representación de los países que integran el GRULAC- se sumaron al debate y coincidieron con los demás miembros al reconocer que para “comprender y enfrentar estos nuevos desafíos, se debe adoptar un enfoque multidimensional, que permita dar cuenta de las causas que subyacen tras aquellas amenazas” y recalcaron que “la paz es un requisito para la promoción y protección de los derechos fundamentales, y que, a su vez, la inclusión social y el desarrollo inclusivo son condiciones para la paz”, por lo que “la comunidad internacional debe poner mayor énfasis en la promoción de la agenda del desarrollo sustentable” de cara a la consolidación de la paz, la construcción de instituciones democráticas y el desarrollo.
Junto al desafío de hacer frente a las nuevas amenazas a la paz y la seguridad internacionales, la comunidad internacional –así lo reconocieron los miembros permanentes del Consejo- debe garantizar la protección de los civiles (principalmente de las mujeres y los niños) en los conflictos armados. Pese a las múltiples acciones adoptadas, desde el seno de este órgano, en muchas sociedades las mujeres y las niñas siguen siendo marginadas, vulnerables y oprimidas. Aún más, las amenazas que enfrentan las mujeres y los niños en los conflictos están empeorando, no mejorando, en muchos lugares del mundo. Frente a estas circunstancias, el Consejo ha encomendado a las misiones de mantenimiento de la paz desplegadas en lugares como la República Democrática del Congo la tarea de proteger a los civiles. El 98% de las tropas de las Naciones Unidas ahora prestan servicios en misiones dotadas del mandato de proteger a los civiles.
En este escenario, Chile propuso (en su calidad de presidencia del Consejo) este debate abierto, focalizado en los desafíos de protección que enfrentan las mujeres y las niñas en los conflictos armados y en el período posterior a los conflictos, por cuanto la protección de civiles en los conflictos armados es uno de los temas más apremiantes que aborda el Consejo. La promoción del respeto de los principios humanitarios es parte de la acción colectiva y de la responsabilidad de proteger a la población civil, obligaciones que las Naciones Unidas asumen ante la falta o la incapacidad de los Estados de aplicar estos principios. Los desafíos de protección que enfrentan las mujeres y las niñas en los conflictos armados y en el período posterior a los conflictos implican contribuir a promover y garantizar la igualdad de las mujeres ante la ley y la justicia. Se deben derogar todas aquellas normas discriminatorias que afectan a las mujeres y las hacen más vulnerables en situaciones de conflicto, tales como las relativas a la nacionalidad y el acceso a la tierra. Es fundamental enfrentar las amenazas a la seguridad de las mujeres a través de la promoción y la protección de sus derechos y de su empoderamiento para que puedan reivindicarlos, considerando sus necesidades especiales. Asimismo, deben erradicarse prácticas inaceptables en cualquier contexto sociocultural y religioso, tales como el uso de la violencia sexual como arma de guerra. En esta línea, Venezuela señaló que “la participación de las mujeres en las misiones que adelantan las Naciones Unidas es crucial para prevenir la discriminación, la marginación, la exclusión y la violencia en contra de las mujeres y niñas, y para proteger y atender las necesidades de toda la población local”.
Badie, B. y Devin, G. (dirs.). 2007. Le multilatéral isme. Nouvelles formes de l’action internationale, Paris, Éditions La Decouverte.

References: resolución 
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