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Timestamp: 2020-04-04 10:43:32+00:00

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La crisis de Idlib | Descifrando la Guerra
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A las 00:00 del 1 de marzo de 2020 terminó el ultimátum lanzado por el gobierno de Turquía al ejército sirio para detener su avance en la fronteriza provincia de Idlib y regresar hasta la conocida como “Línea de Sochi”. Las exigencias de Ankara fueron desoídas por el gobierno de Damasco dando lugar al comienzo de la llamada Operación “Escudo de Primavera” por parte del ejército turco. Esta ofensiva militar llega tras la muerte de 54 soldados turcos durante el transcurso de la segunda etapa de la ofensiva del ejército sirio contra el último gran bastión rebelde.
Son muchos los factores que han llevado hasta el estallido de esta crisis, y en este artículo intentaremos desgranar los más importantes, pero sin duda el elemento más central de la misma sea la historia de dos acuerdos: el acuerdo de Astana de 2017 y el acuerdo de Sochi de 2018.
El acuerdo de Astana, firmado en septiembre de 2017, fue un acuerdo alcanzado entre Rusia, Turquía e Irán, los miembros del “Grupo de Astana”, en el transcurso de 7ª ronda de las negociaciones de paz celebradas en la capital de Kazajstán y tenía como objetivo el establecimiento de una “zona de pacificación” en la región de Idlib. Con el fin de supervisar el proceso de implantación de este acuerdo se decidió establecer veintinueve puestos de observación en la zona cuya gestión estaría repartida entre los países firmantes. Doce de estos puestos estarían ubicados en territorio rebelde, bajo el control de Turquía, y otros diecisiete en territorio gubernamental, con diez bajo el control de Rusia y siete bajo el control de Irán. Pero las continuas violaciones del alto el fuego en la región provocaron el colapso del acuerdo de Astana en poco más de un año.
El Memorándum de Sochi
El fracaso del Acuerdo de Astana trató de ser resuelto mediante la firma de un segundo acuerdo, el Acuerdo de Sochi, en septiembre de 2018. Este nuevo acuerdo, firmado tan solo entre Rusia y Turquía, incluía varios puntos adicionales como el establecimiento de una zona desmilitarizada de 25 km patrullada conjuntamente por Rusia y Turquía y de la cual se retiraría todo armamento pesado, la promesa de que los grupos rebeldes abrirían las carreteras M4 y M5 al tráfico o que todos los “grupos terroristas radicales” se retirarían completamente más allá de la zona desmilitarizada. Este último punto en particular jamás sería cumplido y poco después de la firma del acuerdo este sería violado por grupos islamistas bombardeando posiciones del ejército sirio y lanzando ataques con drones contra la base aérea rusa de Khmeimim.
Es por esto que, en mayo de 2019, el ejército sirio daría comienzo a la Operación “Amanecer de Idlib”. Sin embargo, no sería hasta el comienzo de la segunda etapa de la operación, en diciembre de 2019, que esta estaría centrada totalmente en el avance en la provincia de Idlib.
La ofensiva del ejército sirio sería algo lenta durante las primeras semanas de esta nueva etapa debido principalmente al mal tiempo y a la necesidad de debilitar las defensas rebeldes con un amplio uso de artillería y aviación. Pero desde mediados de enero la velocidad de los avances sirios se incrementaría notablemente y decenas de localidades serían capturadas cada día. En este periodo sería especialmente importante la captura, el 28 de enero, de Maarat al-Numan, la segunda ciudad más grande de la provincia y un importante nodo de carreteras.
Control territorial en el noreste de Siria – 10/02/2020
Via @Suriyakmaps
El papel de Idlib en la Guerra Civil Siria
La región de Idlib, como cualquier otra región de Siria, ha atravesado diferentes etapas durante el transcurso de la guerra. Pero si podemos destacar algo en concreto debería ser el papel que ha tenido Idlib en los acuerdos de reconciliación llevados a cabo en otras regiones del país. Retrocedamos unos años y pongamos el desarrollo de la guerra en perspectiva.
Entre finales de 2017 y comienzos de 2018 la fase principal de la guerra contra el Estado Islámico en Siria llegó a su fin. Esto ocurría tras las victorias del Ejército Árabe Sirio (SAA) en su ofensiva para recuperar el control de la frontera iraquí, al menos al sur del río Éufrates y descontando la bolsa rebelde de AlTanf que subsiste gracias la presencia de Estados Unidos, y de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) en sus campañas de Raqqa y Deir Ezzor.
Para expandir: Mapa de seguimiento de Siria
Esta victoria contra el Estado Islámico permitió al ejército sirio redesplegar sus fuerzas en otros frentes que hasta el momento habían resultado de menor relevancia como los de Daraa, Ghouta, Rif Dimashq o Qalamoun donde serían lanzadas ofensivas a lo largo de 2018. La mayor parte de estas batallas se resolverían mediante la firma de acuerdos de pacificación y una parte fundamental de dichos acuerdos era que el gobierno sirio permitiría que aquellos combatientes rebeldes que no estuvieran dispuestos a rendirse serían enviados, junto a sus familias, a la región de Idlib.
El transporte de combatientes y civiles a Idlib sería realizado en los famosos autobuses verdes, una de las imágenes más icónicas de la guerra en Siria.
Esto convertiría a Idlib en la región con mayor número de desplazados de otras regiones de Siria y en el mayor bastión rebelde de todo el país. La llegada de combatientes procedentes de diversas partes de Siria supondría la aparición y desaparición continua de nuevas organizaciones armadas que agruparían a estos de una u otra manera mientras las distintas facciones trataban de hacerse con el poder en la región. En este sentido son especialmente notables los enfrentamientos ocurridos en enero de 2019 entre el Frente Nacional para la Liberación (NFL), una organización que agrupa a varias milicias bajo la influencia de Turquía, y Hayat Tahrir al Sham (HTS), organización vinculada con AlQaeda, que llevaron a que esta última organización se hiciera con el control de la mayor parte del territorio de Idlib.
Comienza la crisis con Turquía
Turquía ya había expresado sus quejas sobre la ofensiva siria en Idlib en varias ocasiones durante los meses de diciembre y enero, pero no sería hasta el mes de febrero cuando podemos comenzar a hablar del estallido de la actual crisis.
Durante la tarde del 2 de febrero un bombardeo del ejército sirio en las cercanías de la estratégica ciudad de Saraqib provocó la muerte de 5 soldados turcos. Ankara respondió a este incidente bombardeando con artillería varias posiciones del ejército sirio y suspendiendo las patrullas conjuntas con Rusia en el noreste de Siria. El presidente turco, Recep Tayip Erdogan, advertiría dos días más tarde de la “llegada de una nueva fase” y de que “nada sería igual” después de los choques entre el SAA y las fuerzas turcas en Idlib. En ese mismo discurso, Erdogan lanzaría su ultimátum: el ejército sirio tendrá hasta finales de febrero para retirarse hasta la zona designada por los acuerdos de Sochi o Turquía lanzará una ofensiva militar en la región para obligarles a hacerlo. Y el 7 de febrero el Ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavuşoğlu, anunciaría la celebración de una reunión, infructuosa, entre delegaciones de Turquía y Rusia para tratar de rebajar las tensiones y alcanzar un acuerdo de alto el fuego para la región de Idlib.
Uno de los múltiples convoyes enviados por Turquía a Idlib durante el mes de febrero
Durante las siguientes semanas se producirían nuevos incidentes que provocarían una escalada de las tensiones en la región y un notable deterioro en la relación entre Ankara y Damasco. Entre estos incidentes podemos destacar la muerte de otros 10 soldados turcos en varios ataques ocurridos entre el 10 y el 26 de febrero y el derribo de dos helicópteros Mi-17 pertenecientes al ejército sirio . Además en este periodo Turquía comenzaría a enviar grandes convoyes de armamento, suministros y soldados a Idlib para reforzar sus puestos de observación, armar a los grupos rebeldes y realizar los preparativos necesarios para lanzar la ofensiva con la que había amenazado Erdogan.
Resulta necesario destacar que tanto Rusia como Turquía hicieron un notable esfuerzo diplomático por rebajar las tensiones celebrando a lo largo de febrero un total de 6 reuniones, tanto en Moscú como en Ankara, tratando de alcanzar un nuevo acuerdo en la región. Además, se mantuvo abierta la línea de comunicación entre los presidentes de ambos países que a lo largo del mes de febrero hablarían por teléfono en cuatro ocasiones.
Reunión ruso-turca del 8 de febrero en Ankara
Pero los esfuerzos por rebajar las tensiones resultarían infructuosos y el incidente de la noche del 27 de febrero, en el que 36 soldados turcos morirían en un ataque aéreo, daría comienzo a la operación militar turca en Idlib.
“Escudo de Primavera”, ¿por qué?
Turquía ha fundamentado el lanzamiento de su operación militar en Idlib en tres grandes pilares: Crisis humanitaria general, crisis política interna y crisis diplomática internacional. Ahondemos un poco en cada una de estas:
Crisis humanitaria: Más de un millón de personas se agolpan en los campamentos de refugiados de Idlib ubicados al otro lado de la frontera turca. Y a estos se les deberían sumar los más de 4 millones de refugiados sirios que se encuentran ubicados dentro de territorio turco. El avance de la guerra en Idlib supone para Turquía el riesgo de tener que tratar con la llegada de cientos de miles de refugiados que huyen de los combates y que tratarían de asaltar la valla fronteriza ya que esta permanece cerrada desde hace meses.
Crisis política interna: La presencia de refugiados sirios en Turquía está cada vez peor vista por la población autóctona que cree que son una carga excesiva para la economía del país. Es por esto que existen importantes presiones internas para que el gobierno turco se deshaga de los refugiados o al menos que impida que lleguen más. También existe una notable frustración con la Unión Europea a quien el gobierno turco acusa de hacer lo posible para retrasar la llegada de la ayuda prometida. Esta es una de las razones argumentadas por Erdogan, tras el ataque del 27 de febrero, para levantar el bloqueo al paso de los refugiados hacia territorio de la Unión Europea.
Crisis diplomática: Para Turquía la crisis de Idlib supone un doble perjuicio a nivel de diplomacia internacional. Por un lado, supone el colapso total de otro de los acuerdos alcanzados con terceras potencias sobre la resolución del conflicto sirio. Por otro la muerte de 54 soldados turcos en Idlib a lo largo de febrero de 2019 supone un duro golpe para la imagen de las fuerzas armadas tanto dentro como fuera del país.
Si bien las razones utilizadas públicamente por Turquía para justificar su intervención en Idlib no son en absoluto falsas, estas no dan una imagen completa que permita valorar cuan verdaderamente importante es la situación en Idlib para el gobierno de Ankara. A esta serie de “razones oficiales” deberíamos añadirle al menos otras tres que están muy relacionadas con otra importante y reciente decisión en la política exterior reciente de Ankara: intervenir en la Segunda Guerra Civil de Libia.
Para expandir: Mapa de seguimiento de Libia y Yemen
Un ejercito de bajo coste: Turquía necesita que la situación en Idlib, y en terminos generales el conflicto sirio, no llegue aún a su fin para poder seguir reclutando combatientes que enviar a otros frentes en los que Ankara está tratando de evitar que el ejército turco sufra muchas bajas. Un claro ejemplo de esto es el hecho de que el gobierno turco ha enviado varios miles de combatientes sirios para reforzar las filas del Gobierno de Acuerdo Nacional en su lucha contra el Ejército Nacional Libio (LNA).
Una partida que se libra en varios tableros: La reciente llegada de una delegación diplomática del gobierno de Tobruk (Libia) a Damasco es la prueba más reciente de que los distintos conflictos regionales están cada vez más interconectados. Para Turquía mantener el control sobre el ritmo en el cual se producen cambios en la situación en Idlib permite a Ankara tener más cartas en la mano a la hora de negociar con otras potencias como Rusia.
El riesgo de luchar en dos frentes: Turquía aprobó el pasado 14 de enero una resolución parlamentaria que permitía el envío de tropas a Libia. Esto implica que cada soldado, vehículo blindado y oficial dedicado al conflicto en Idlib es un recurso menos que Ankara puede destinar a su intervención en el país norteafricano.
Ataque contra un cargamento de armas turco en el puerto de Trípoli, Libia
Rusia y Turquía: ¿en riesgo de colisión?
Una de las preocupaciones que han surgido de manera recurrente durante la escalada de tensiones en Idlib ha sido si este enfrentamiento local podría provocar un conflicto mayor entre Rusia y Turquía. Es una preocupación lógica ya que ambas partes aparentan tener mucho en juego sobre el terreno. Pero pese a que esto no resulte un hecho evidente, podemos afirmar con tranquilidad que no se producirá ningún tipo de conflicto abierto entre Turquía y Rusia a raíz de los acontecimientos de Idlib. Las razones para realizar esta afirmación son muchas, pero trataremos de resumirlas brevemente en tres puntos:
Idlib no es un interés vital para Turquía: A pesar de las razones oficiales y no oficiales para que Turquía haya lanzado la operación “Escudo de Primavera”, y a pesar de la retórica nacionalista utilizada por Erdogan en sus discursos, la resolución del conflicto en Idlib no es vital para la supervivencia de Turquía y los riesgos asociados a “perder” no suponen un problema tan grande como para que merezca la pena arriesgarse a un conflicto con Rusia.
…Y tampoco lo es para Rusia: Aunque para Damasco la resolución pronta del conflicto sirio, para lo cual la victoria en Idlib es fundamental, es de una prioridad innegable no podría decirse lo mismo sobre Moscú. El Kremlim tiene una agenda muy apretada y muchos intereses entrecruzados con Turquía, destacando entre estos que el gobierno de Erdogan no vuelva a dar un giro drástico que le re-alinee con Washington en la región, y está más que dispuesto a hacer concesiones y alcanzar un nuevo acuerdo. Eso sí, la disposición de Moscú es mera disposición y no desesperación, si Erdogan no propone un buen acuerdo en la reunión con Putin del próximo 5 de marzo el gobierno ruso no tendrá mayor problema en permitir que el conflicto continúe para así poder arrancarle más concesiones a su contraparte.
Otra pieza del puzzle: A pesar de lo que pueda parecer, la disputa por Idlib es tan solo una “pequeña parte” dentro del conjunto de los acuerdos entre Turquía y Rusia en lo que al conflicto sirio se refiere. Una clara prueba de esto es que, a pesar de su suspensión inicial como herramienta de presión de Turquía a Rusia, las patrullas conjuntas en el noreste de Siria continúan realizándose de manera habitual. A esto hay que sumarle que la resolución del conflicto sirio es tan solo una parte dentro del conjunto de las relaciones bilaterales entre ambos países que hoy en día incluyen también las negociaciones para la resolución de otros conflictos de la región como es el caso del conflicto libio.
¿Qué podemos esperar de ahora en adelante?
Ataques del ejército turco y sus aliados sirios contra posiciones del ejército sirio en Idlib
Intercambios de artillería. Durante todo el mes de febrero hemos visto un creciente intercambio de fuego de artillería entre los ejércitos turco y sirio en la región de Idlib. Pero este apenas se puede comparar al sucedido durante los días posteriores al incidente del 27 de febrero cuando Turquía, además de incrementar la cadencia de los ataques, incorporó nuevos medios como los misiles tierra – tierra TRG-300 TIGER.
Guerra aérea. Turquía ha utilizado sus drones para realizar la que probablemente sea la primera campaña de bombardeos intensivos llevada a cabo con este tipo de aparatos. Además de esto, dos cazabombarderos Su-24 de la Fuerza Aérea Árabe Siria han sido derribados por un F-16 turco. La guerra aérea supone para Turquía un riesgo aceptable mientras espera a la resolución de las nuevas negociaciones con Moscú.
La clave está en el 5 de marzo. Lo que ocurra durante la reunión entre Vladimir Putin y Recep Tayip Erdogan que se celebrará en Moscú el próximo jueves marcará el desarrollo del conflicto en Idlib que podría terminar en seco (temporalmente) pocas horas más tarde o que podría pasar a una fase aún más intensa hasta que finalmente se alcanzara un acuerdo en otra reunión posterior.
La fuerza está en el equilibrio. Turquía continuará intentando utilizar la situación para arrancar concesiones a su otro socio fundamental en materia de política exterior (OTAN/Estados Unidos) para ello utilizará la amenaza de una nueva crisis migratoria para presionar a la Unión Europea mientras sacudirá el fantasma de la amenaza rusa frente a Washington tratando de sacar algún beneficio.
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Un nuevo acuerdo para Idlib | Descifrando la Guerra 8 marzo, 2020 at 18:27

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