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Timestamp: 2020-04-02 17:50:35+00:00

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SOBRE CIRCOS Y DIPLOMAS - Necesitamos hombres y mujeres con
RESOLUCIÓN 001 (Abril 16 de 2002) "Por la cual se presenta una solicitud al consejo Académico" CONSIDERANDO
JOSÉ GABRIEL COLEY PÉREZ
UDEA: LA URGENCIA DE LAS REFORMAS. Octubre 31 de 2002
AYER COMO HOY: ¿LA HISTORIA SE REPITE Noviembre de 2002
EN DEFENSA DE LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA Noviembre 2002
MÁS ALLÁ DE LA ALDEA Diciembre 2002
MI TESTIMONIO MÁS ALLÁ DE LA ALDEA Diciembre 2002
SOBRE CIRCOS Y DIPLOMAS
"La claridad es la cortesía del filósofo"
He recibido del profesor José Gabriel Coley Pérez, Decano de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad del Atlántico y calificado lector de esta columna, unas notas aclaratorias y pertinentes acerca de la discusión que se ha generado en la ciudad sobre el supuesto tráfico de diplomas y títulos de pregrado y postgrado en la Universidad del Atlántico.
Es apenas natural que Página Universitaria abra sus espacios a todo lo que le interese a la vida educativa, cultural e investigativa de la ciudad y la región. Sobre todo si esos escritos tienen la cortesía del filósofo de la que hablara Ortega y Gasset: sencillez y claridad. Este es el texto del profesor Coley:
(Abril 16 de 2002)
"Por la cual se presenta una solicitud al consejo Académico"
1-Que el señor Alberto Blanco Carbonell fue escogido como docente de esta Facultad por el Instituto de Filosofía para regentar las cátedras de Filosofía Política.
2-Que el profesor Blanco se ha desempeñado en sus cátedras de manera excelente dadas las evaluaciones que de él han hecho los estudiantes y los directivos del Programa de Filosofía.
3-Que el mencionado profesor ha venido trabajando en el área de Filosofía Política como lo demuestra el haber sido finalista en 1999 en el concurso internacional de ensayo (Berlín) en donde participaron 2500 aspirante de 123 naciones siendo jurados personalidades internacionales como Adela Cortina y Victoria Camps.
4-Que el docente Blanco demostrando sus capacidades académicas acaba de culminar sus estudios de Maestría en Ética y Filosofía Política en la Universidad del Valle, siendo aprobada con elogios su tesis titulada "Subjetivación y Gubernamentalidad" dirigida por el filósofo Jean Paúl Margot, Ph. D de la Universidad de Ottawa.
5-Que el docente Blanco para optar su maestría necesita como requisito tener título de pre-grado.
6-Que la Facultad de Ciencias Humanas certifica la idoneidad del profesor Blanco en el campo de la Filosofía Política.
Artículo Único: Solicitar al Consejo Académico la autorización especial para examinar al profesor Blanco Carbonell en las otras áreas filosóficas diferentes a la Filosofía Política, para determinar su competencia o no para optar el título de pregrado en Filosofía.
Dada en Barranquilla, a los dieciséis (16) días del mes de abril del 2002.
ONASIS ORTEGA
Nota: se anexan los soportes del caso.
El Consejo Académico, máximo organismo de dirección académica de la Universidad, aprobó por unanimidad esta solicitud y se procedió en la Facultad conforme a la misma para los trámites pertinentes, como puede verificarse en cualquier investigación que se quiera abrir, a pesar de la sapiencia reconocida, hasta por sus detractores, del profesor Blanco. Ochocientos catorce (814) folios de producción académica que reposan en la Secretaría General de la Universidad a disposición de todos, lo demuestran. Pero se quiere pescar en río revuelto. Y ganancia para pescadores.
Nuestra tranquilidad de conciencia invoca, además la autonomía universitaria, autonomía esta que se sustenta en el poder del saber.
Desde el punto de vista esencial, la autonomía tiene que ver con la libertad que exige la producción del conocimiento humano, con el derecho que tiene el hombre para buscar la verdad sin restricción alguna, sin límites ni condiciones, tal y como surgió en las Universitas primigenias, convirtiéndose desde entonces en una nota constitutiva de la Universidad como institución que lleva más de mil años de existir.
Esta concepción de autonomía no es más que la facultad de producir acciones no contrarias a la obligación esencial de la institución, esto es, reconocer el poder del saber. La autonomía universitaria, así vista, es la capacidad de autodeterminación de la comunidad universitaria en el ejercicio de un quehacer fundamental para la sociedad y el Estado. Es lo que hemos hecho. La calidad es lo que cuenta.
No estafamos a nadie, reconocemos simplemente al que sabe y demuestra que sabe. «Nos ladran Sancho, luego cabalgamos»".
UDEA: LA URGENCIA DE LAS REFORMAS.
Octubre 31 de 2002
En varias oportunidades, por este mismo espacio, nos hemos referido a los cambios y transformaciones que deben implementarse en la Universidad del Atlántico y que a través de los años se han venido aplazando. No es nuestro interés hablar de las circunstancias que los han impedido. Más bien, lo que nos importa señalar es la urgencia de una convocatoria amplia, democrática y participativa para iniciar el camino y los derroteros que nos conduzcan a lograrlos.
Ya los profesores, trabajadores y estudiantes tuvimos la oportunidad de asistir a una reunión impulsada por la dirección de la universidad, dirigida por la Vicerrectoría Académica y la Secretaría General de la institución. En ella discutimos los términos de un Proyecto de Resolución elaborado por el Consejo Superior, en donde se establecía la metodología para abordar el estudio de los documentos-diagnósticos que surgieron como resultados de las investigaciones adelantadas por Fundesarrollo y la Universidad Nacional de Colombia.
Como consecuencia de ese diálogo abierto se nombró una comisión, integrada por los docentes Walberto Torres, Hernando Romero y este servidor, con el único objetivo de recoger las observaciones finales de la discusión y presentar una nueva propuesta. Efectivamente, hace ya más de tres meses entregamos el nuevo Proyecto de Resolución y estamos esperando que el consejo Superior Universitario se pronuncie al respecto, pues consideramos que las reformas en la institución no aguantan más.
La responsabilidad para hacer efectivas esas reformas es compartida, pero los niveles de su desarrollo y compromiso son diferentes: Quienes dirigen la institución deben asumir la conducción del proceso con voluntad, carácter y competencias, impidiendo que las interferencias de que es víctima la universidad continuamente distraigan la atención y, además, procurando que nos encaminemos hacia las grandes metas y objetivos de la reestructuración y las reformas.
A los profesores y trabajadores nos corresponde la insoslayable tarea de entregar nuestras energías físicas, intelectuales y emotivas al servicio del modelo de universidad con el cual hemos soñado: científico, democrático, participativo y anticlientelista. En esta noble misión nos va a corresponder deponer los particularísimos e individuales intereses, para poder avanzar sin mayores contratiempos y temores. La misma ley establece el carácter innegociable e inviolable de algunos de nuestros derechos y reivindicaciones.
Los estudiantes deben jugar el rol de catalizadores para que la dinámica del proceso sea constante y permanente, sin olvidar un solo instante que son ellos el eje del proceso y todo lo que se haga o se deje de hacer, redundará en su formación como ciudadanos capaces, responsables, críticos y democráticos.
Los gremios, organizaciones cívicas y comunitarias de la región y la localidad deben generar iniciativas y coadyuvar las que ya reposan en documentos escritos para que la Universidad establezca vínculos y correas de transmisión fuertes con la industria, el sector empresarial, la política y la cultura regional; pero, sobre todo, para avanzar en la construcción de la Universidad Regional del Caribe Colombiano.
En próximo escrito nos referimos a este tema con toda la responsabilidad que ello implica pues el debate debe establecer claramente las diferencias entre los conceptos: Universidad Regional del Caribe, Universidad Nacional del Caribe y Ente Coordinador Regional de Universidades. Es una polémica que no se puede soslayar y debe, mas bien, profundizar la discusión sobro la propuesta de Revolución Educativa del Presidente Uribe Vélez.
El Gobierno Nacional, por su parte, debe respetar la autonomía establecida claramente por la Constitución Nacional y la Ley 30/1992, sin olvidar sus responsabilidades de inspección y vigilancia no sólo para que loa cambios se establezcan de conformidad con las leyes vigentes, igualmente, para evitar tropiezos, caídas y retrocesos una vez superados los males endémicos que hoy nos agobian.
La primera y más urgente tarea del Gobierno Nacional es nombrar, como Representantes del Presidente y del Ministro de Educación Nacional, a académicos altamente calificados de la región, conocedores profundos de la vida universitaria y con un alto sentido de la responsabilidad; dotados, además, de sensibilidad y vocación universitarias. El compromiso gubernamental no puede diluirse en el clientelismo y la politiquería rampante que tanto daño ha hecho a la vida académica y universitaria. Necesitamos hombres probos y universitarios en el Consejo Superior de la Universidad del Atlántico para redireccionar su rumbo.
AYER COMO HOY: ¿LA HISTORIA SE REPITE?
Mediante Acuerdo N° 001 de Febrero 25 de 1994, el Consejo Superior expidió el Estatuto General de la Universidad del Atlántico, con fundamento en el artículo 69 de la Constitución Política Nacional sobre Autonomía universitaria y la Ley 30 de diciembre 28 de 1992. Ese acuerdo establecía en su artículo 18, numeral 1, dentro de las funciones del Consejo Superior: "designar en calidad de Rector, de entre los aspirantes propuestos a su consideración, a una de las personas que cumplan con las calidades exigidas para el cargo".
En su artículo 26, señalaba las calidades y requerimientos para ser Rector de la Universidad del Atlántico, y en el parágrafo 1, decía: "La comunidad académica universitaria podrá presentar candidatos a Rector al Consejo Superior, mediante consultas que realicen profesores y estudiantes, de conformidad con la autonomía universitaria consagrada en el artículo 69 de la Constitución Política de Colombia y en el artículo 28 de la Ley 30 de 1992".
En su artículo 44, sobre la designación de Decanos, decía: "El Decano de la Facultad será elegido mediante el voto universal por los profesores y estudiantes adscritos a la Facultad, para un período de tres años. El Consejo Superior ratificará como Decano a quien logre la mayoría de votos".
En virtud de esas normas, se realizó la consulta para escoger candidatos a Rectoría el 26 de mayo de 1994 y el Consejo Superior designó como Rector a Pedro Falco González, el día 28 de junio, porque había ganado en franca lid a los aspirantes Cristóbal Arteta y Jairo Parada, segundo y tercero en su orden.
En agosto 23 del mismo año, Pedro Falco González debió renunciar a la Rectoría como consecuencia de la» dificultades para manejar la situación interna de la institución. Previamente, el Consejo Superior había decidido expedir el Acuerdo 010 de agosto 16 de 1995, el cual en sus artículos 11,14 y 22 introducía modificaciones al Acuerdo 01 de febrero 25 de 1994. Entre esas modificaciones, la más sustancial estaba contenida en el artículo 22 que decía:
"Mientras se adecuan las condiciones de estabilidad académica y administrativa en la universidad y sin que este período sea superior a veinticuatro meses, el Consejo Superior designará Rector y Decanos de las facultades, sin utilizar el mecanismo de consultas externas independientes para escoger los candidatos de los profesores y estudiantes, de manera que los designados adelanten e implementen las directrices y políticas que permitan lograr una normalidad en el interior de la institución y su total adecuación a las leyes vigentes sobre la materia".
El día 25 de octubre de 1995, en ejercicio de la Acción de Nulidad, consagrada en los artículos 84 y 136 del Código Contencioso Administrativo y subrogados por los artículos 14 y 23 del Decreto 2304 de 1989, formulé, ante el Honorable Tribunal Contencioso Administrativo del Atlántico, demanda contra el Consejo Superior de la Universidad del Atlántico por considerar que ese nuevo acuerdo del Consejo Superior era una afrenta contra la autonomía universitaria y violatorio de los artículos 1,2, 40 y 41 de la Constitución Política Nacional y del artículo 128 de la Ley 30 de diciembre 28 de 1992. Aunque estoy convencido que sobre el particular se debió adoptar una Resolución, nunca fui notificado de la misma.
Pero la historia se repite nuevamente. El Consejo Superior universitario, mediante Acuerdo N° 008 del 24 de julio de 2002, violó la autonomía universitaria y todas las normas sobre participación democráticas contenidas en la Constitución Política Nacional, al considerar, entre otras cosas, las siguientes:
"... el organismo tiene la capacidad de evaluar las condiciones de estabilidad académica, administrativa y financiera que justifiquen la suspensión temporal de las consultas dentro de los estamentos estudiantil y profesoral, y, por consiguiente, modificar cualquiera de sus normas estatutarias, incluso de forma transitoria, conforme lo considera la Sala de lo Contencioso Administrativo, sección primera, del Honorable Consejo de Estado, mediante fallo proferido el 14 de junio de 2001, con respecto a la demanda contenciosa interpuesta contra el Acuerdo Superior N° 010 del 16 de agosto de 1995 ".
¿Será que se refiere a la misma demanda impetrada por este servidor el día 25 de octubre de 1995? Si es así, ¿podríamos hablar de agilidad, eficiencia y transparencia en la administración de justicia en Colombia?
De cualquier manera, nadie puede negar que hoy están ocurriendo cambios importantes en el país y la administración de justicia no puede ser la excepción.
Tal vez por ello, el día 30 de septiembre del presente año, en ejercicio de la Acción Pública de Cumplimiento, consagrada en el artículo 87 de la C.N. y la Ley 392 de 1997, formulé nueva demanda, esta vez, contra el señor Presidente del Consejo Superior de la Universidad del Atlántico, doctor Ventura Díaz Mejía y demás miembros del Consejo, a fin de que "cesen en sus omisiones y le den cumplimiento a la moral administrativa, a sus deberes y obligaciones legales, pues con el Acuerdo N° 008 del 24 de julio del años 2002, nuevamente se violan los más elementales principios sobre participación democrática contenidas en el texto constitucional, en la Ley 30 de 1992 y en el Estado General de la Universidad del Atlántico (Acuerdo 001 de 1994)".
La demanda fue admitida por el Honorable Tribunal el día 22 de octubre del presente año y en una de SUS disposiciones establece que "... la decisión será proferida dentro de los veinte días siguientes a la admisión de la presentí-acción de cumplimiento...".
Esta vez la situación es mucho más grave que la anterior, porque todos los representantes tienen el período vencido y quien representaba al estamento profesor.)I falleció lamentablemente.
Para bien de las reformas de la UDE A, ojalá y la historia no se repita ni en forma de tragedia ni en forma de comedia.
El día 30 de Septiembre del presente año, en ejercicio de la Acción Pública de Cumplimiento, consagrada en el artículo 87 de la C.N. y la ley 393 de 1997, tal como lo había informado oportunamente a la comunidad, formulé demanda contra el señor Presidente del Consejo Superior de la Universidad del Atlántico, Doctor Ventura Emilio Díaz Mejía y demás miembros del Consejo, a fin de que el honorable Tribunal Administrativo del Atlántico los obligara a convocar a elecciones para todos aquellos representantes del mencionado organismo que tienen el período vencido desde hace mucho tiempo. Con el agravante de que los profesores no tenemos representación debido al fallecimiento del profesor Rafael Ruiz (q.e.p.d.).
Decíamos en nuestra argumentación que el Consejo Superior había violado la Autonomía Universitaria y demás normas reglamentarias (especialmente las contenidas en la Ley 30 de 1.992 y el Estatuto General de la universidad) cuando promulgó el Acuerdo 008 de julio 24 del 2.002, al considerar entre otras cosas las siguientes:
"..el organismo tiene la capacidad de evaluar las condiciones de estabilidad académica, administrativa y financiera que justifiquen la suspensión temporal de las consultas dentro de los estamentos estudiantil y profesoral, y por consiguiente, modificar cualquiera de sus normas estatutarias, incluso de forma transitoria, conforme lo considera la Sala de lo Contencioso Administrativo, sección primera, del Honorable Consejo de Estado, mediante fallo proferido el 14 de Junio de 2.001, con respecto a la demanda contenciosa interpuesta contra el Acuerdo Superior N° 010 del 16 de Agosto de 1.995.” Basados en esta interpretación jurídica nuestros representantes tomaron la decisión de no realizar consultas por el término de 18 meses.
La demanda fue admitida por el Honorable Tribunal el día 22 de Octubre y la decisión se profirió negando la acción de cumplimiento. Ella está fechada 21 de Noviembre del año 2.002, pero debí esperar hasta el día 4 de Diciembre para conocer del pronunciamiento, muy a pesar de que casi todos los días iba al Tribunal a averiguar sobre el resultado de la demanda. A mi modo de ver, esto quiere decir que el honorable Tribunal no cumplió con los términos establecidos por la Ley.
Yo tenía mis reservas sobre la decisión del Tribunal pero confieso que quienes habían leído el contenido de la demanda, publicada por este servidor en la entrada de la universidad, no esperaban ese resultado. No escuche .i un solo miembro de la Facultad de Derecho que apostara a lo contrario. El argumento central para estos era simple: como los honorables magistrados deben conocer en profundidad el contenido de la sentencia de la Corte Constitucional C-220 del 29 de Abril de 1.997, sobre la Autonomía Universitaria, no les queda camino distinto al de fallar a favor de la acción de cumplimiento. Sin embargo nos equivocamos en las predicciones jurídicas. ¿Impugnar?. No vale la pena. Ahora tienen nuestros representantes ante el Consejo Superior más argumentos jurídicos para permanecer allí, indefinidamente. Porque según el honorable tribunal, lo cito textualmente:
"los artículos transcritos (los de la Ley 30) no contienen un mandato imperativo e inobjetable, mucho menos, se refieren a que el Gobernador del Departamento, como Presidente del Consejo Directivo de la Universidad del Atlántico, tenga la obligación expresa de convocar a elecciones de los nuevos miembros de dicho Consejo."
¿Que tal esa perla jurídica?
Señores magistrados, la demanda se formuló contra el Presidente y demás miembros del Consejo. Además, no es Consejo Directivo es Consejo Superior. Si Ustedes se apegan tanto a la expresión fría de la norma, utilicen, entonces, las categorías y conceptos precisos para la designación de hechos o realidades. Es extraña y lamentable esta confusión, sobre todo, porque el magistrado ponente, Doctor Cristóbal Christiansen Martelo, fue hasta hace poco Vicerrector de Extensión de la Universidad del Atlántico y, en consecuencia, debe conocer muy bien su estructura orgánica y administrativa.
Si el Doctor Luis Eduardo Cerra se declaró impedido para conocer de la demanda, por ser amigo del demandante, aquella era una razón de mayor peso para que el Doctor Christiansen hiciera lo mismo; sobre todo, teniendo en cuenta que ejercitó sus funciones en la etapa más aguda y crítica de las confrontaciones políticas e ideológicas al interior de la institución; etapa durante la cual, este servidor más de una vez tuvo que hacer pronunciamientos fuertes sobre la administración a la cual sirvió.
Por otra parte, no creo que desconozcan los honorables magistrados los alcances y la proyección del mandato superior legislativo al crear para las universidades del Estado, (mediante el desarrollo del artículo 69 de la Constitución Política, contenido especialmente en la Ley 30 de 1.992), una nueva categoría jurídica, la de entes universitarios autónomos. Por este hecho, la Corte Constitucional en la sentencia aludida (C-220/97) dice, entre otras cosas, las siguientes:
...el principio de autonomía universitaria, en las sociedades modernas y postmodernas, se considera como uno de los pilares del Estado democrático, pues solo a través de ella las universidades pueden cumplir la misión y objetivos que les son propios y contribuir al avance y apropiación del conocimiento.."
"...en ejercicio de su autonomía las universidades gozan de libertad para determinar cuáles habrán de ser sus estatutos; definir su régimen interno; estatuir los mecanismos referentes a la elección, designación y períodos de sus directivos y administradores...En síntesis, el concepto de autonomía universitaria implica la consagración de una regla general que consiste en la libertad de acción de los centros educativos superiores, de tal modo que las restricciones son excepcionales y deben estar previstas en la ley."
La sentencia de la Corte es importante conocerla en profundidad, porque ella encierra los fundamentos filosóficos del por qué y para qué la autonomía universitaria y de la responsabilidad que este privilegio implica y comporta ante la sociedad.
En la universidad, confluyen, con su individual saber y razón, todos los individuos que la conforman. Estos coinciden en un objetivo: la producción y adecuación de conocimientos como insumo esencial hacia la formación de seres potencialmente capaces para desarrollar sus múltiples dimensiones y proyectarlas socialmente. Foresta razón, " quienes la integran están legitimados, y así lo reconocen el Estado y la sociedad, para darse sus propias leyes y directivas, leyes que paralelamente permitan su conservación y crecimiento".
Pero esa autonomía, no es ilimitada. El Estado a efectos de que las universidades no se constituyan en islas dentro del sistema jurídico y, por el contrario, cumplan la función social que corresponde a la educación, ha establecido normas en donde se encuentran los límites del contenido autónomo. Por esa razón, reglamentó el artículo 69 de la C.P, a través de la Ley 30/92. Allí honorables magistrados, es al Consejo Superior, como máximo organismo de dirección de la universidad, a quien le corresponde, "en forma imperativa e inobjetable" la convocatoria para elegir a los representantes que ante ese organismo tengan el período vencido. A nadie más, Señores magistrados.
Si ante hechos tan simples como el que hemos analizado no se privilegia el interés y la participación comunitaria, entonces, ¿qué esperamos del honorable Tribunal cuando tenga que decidir sobre cuestiones más complejas y sustanciales de la vida político-administrativa de la región?
Es que no se necesita ser abogado para entender que la decisión, a todas luces, es absurda y carente de la ética de la participación que subyace en nuestra Carta Magna.
Así se llama el libro que acaba de publicar Editorial Antillas de la autoría del docente-escritor Carlos Aurelio Higgins Echeverría. El lanzamiento de la obra se realizará mediante un acto solemne en el municipio de Juan de Acosta, en un sitio de la localidad conocido como El Pueblito Paisa, el próximo domingo 22 de Diciembre, a las 10 a.m.
El libro es un inmerecido honor a este servidor. En el narra los aspectos más importantes de mi trayectoria académica y política, sobre todo, hace un estudio de mis actuaciones como concejal del municipio de Juan de Acosta. Tal vez, el interés del escritor por realizar este trabajo se despertó cuando, como el mismo lo afirma:
..." Empecé a auscultar el mamotreto de papeles sobre las actas del concejo (más de 500 folios) que el profesor Arteta me había entregado para escribir un balance de su labor como concejal y presentárselo a la comunidad costera. No era nada fácil, pues en todas había largas disquisiciones. De sus lecturas fui tejiendo una madeja de conceptos y exposiciones que lentamente iba ordenando, al tiempo que empezaba a leer artículos, ensayos y libros de este docente, hasta producir en los albores de Abril de 1.999 las primeras cuartillas del trabajo. Después, con los días, vinieron más, más y más y, por fin, el escrutinio detallado de las actas del Concejo arrojó sus frutos, tras la lectura, relectura y corrección de los textos.
Para agilizar el proyecto me facilitó sus libros, muchas revistas Amauta y copia de sus artículos y ensayos publicados en los diarios El Heraldo, La Libertad y Diario del Caribe en las décadas de los año» ochenta y noventa. También, en su momento, respondió mas de ciento cincuenta interrogantes tendientes a reconstruir desde los albores de su agitada y controvertida vida..."
El autor de Más allá de la Aldea ha escrito otras obras inéditas como La noche de los Faroles, una compilación de cuentos y relatos; La matrona Elena, una narración novelada; Sonetos y Versos de la Tierra, un libro de poemas bucólicos, costumbristas y románticos.
Refiriéndose a la obra, el gran sociólogo, investigador y escritor Abel Ávila dice:
"Si cada hombre dejase que se autografiara su acontecer vivencial, se haría una historia real y pragmática de la sociedad, pues él, en estrecha interacción y relación social con su gleba, cauda o parientes consanguíneos y afines, envuelve toda la institucionalidad del verdadero sistema social. En cada biografía está retratado el tiempo y espacio y todo el devenir del líder, sea cual sea su caracterización con su masa. Esto ocurre con el trabajo de Carlos Higgins Echeverría sobre la vida y obra de Cristóbal Arteta Ripoll de quien disecciona, palmo a palmo, todos los intríngulis de este guerrero de la pluma y la palabra.
... Conocí a Cristóbal Arteta cuando debí conocerlo. Por allá en los comienzos de la década de los 70 del siglo XX. Veía en él a un muchacho fogoso y atrevido que, como gato montes, ronroneaba al lado de los adolescentes José Gabriel Coley, Manuel Torres, Ricardo Manzur y otros jóvenes universitarios buscando componer el mundo.
... Pero Cristóbal Arteta Ripoll no sólo es profesor de cátedra abierta y libre, sino que es dirigente magistral por excelencia. En esta materia parece tener el don de la ubicuidad, y siempre, para dirimir conflictos, plantear soluciones, viabilizar salidas urgentes y obligadas en toda ocasión y momento.
... Alguna vez quiso hacer política al estilo universitario en la arena política colombiana y logró una curul de concejal en su querida Juan De Acosta. Allí, en ese recinto, deja una huella imperecedera a través de sus propuestas, de sus acuerdos municipales y sus consejos de maestro que aquí, en esta obra, testimonian el esfuerzo y la maestría del político avezado.
... Esta obra merece todo tipo de aplausos; primero, por atreverse a biografiar a un coterráneo, y segundo, por someterse al juicio de la historia, pues, quien escribe una obra de semejante envergadura siempre está expuesto el escarnio público: unas veces por dejar algo en el tintero, y otras, por excederse en forma ditirámbica a loar al héroe de la historia. Y, esto último, si no se logra, falta la sazón del sentimiento que es la que le da sabor al personaje. En ello, nadie le discute a Stefan Zweig, y Carlos Higgins Echeverría parece haberse contagiado del sabio maestro austríaco".
Como lo señalé al comienzo de estas líneas, este homenaje es, tal vez, inmerecido. Pero ello no impide sentirme orgulloso y complacido por este esfuerzo literario del profesor Carlos Higgins que compromete, a un más, mi existencia con la vida, la democracia y la academia.
MI TESTIMONIO MÁS ALLÁ DE LA ALDEA
Ya es normal que el Profesor y Decano de la Facultad de Ciencias Humanas de la universidad del Atlántico. José Gabriel Coley, escriba en esta columna. Hoy llena el espacio con un escrito que justamente tituló con el nombre que lo identifica y que leyó, en un acto solemne y concurrido, en el municipio de Juan de Acosta, el día 22 de Diciembre, a las 12 m. Ese día, ardiente y soleado, ante la presencia de las autoridades municipales y, destacadas figuras de las letras, encabezadas por el alcalde Juan Ramos Coronel y el polifacético escritor Abel Ávila, el pueblo demostró que es permeable al desarrollo de actos culturales de esta naturaleza. He aquí el escrito del profesor José Gabriel: Deseo comenzar estas cortas pero sentidas palabras rememorando un epígrafe de moda en estos días y tal vez para siempre: "La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla".
Me refiero por supuesto al epígrafe de la obra "Vivir para contarla " de Gabriel García Márquez que abre el tomo número uno de los tres prometidos y que albergarán sus "memorias".
Se me antoja decir acaso, que en los libros "Más allá de la aldea", "Memorias de Adrianao" o "Vivir para contarlo", sucede prácticamente igual, aunque en este último, autor y protagonista, sean uno solo y el mismo. Más la ficción, evidentemente.
Las civilizaciones de "veinte casas de barro y cañabrava", como las de San José de Saco y Aracataca, o como el Imperio Romano, han sabido valorar y reafirmar la importancia de la memoria como parte esencial de su cultura, legando a la posteridad, la idea de esparcir figuras y prototipos que cuida ran de transmitir sus verdades primigenias. Y esas verdades de cada cultura específica son dignas de los más grandes propósitos, consecuentes con las metas de pujar siempre por un mundo mejor.
El progreso es un eslabón que se cierne en el pasado para construir el presente, esto es, el conocimiento de la historia, para comprender nuestra realidad y prepararnos para el futuro.
Ese es el intento del libro "Más allá de la Aldea " del escritor Carlos Aurelio Higgins Echeverría, sobre la vida y trayectoria de Cristóbal Arteta Ripoll, oriundo de estos terruños pero que los ha transcendido, afirmándolos. Porque la parte no niega al todo sino que lo expresa. "Si quieres ser universal pinta bien tu isla ", nos diría Tolstoi.
Este libro fue escrito por la pluma magistral del autor alimentado por la memoria intacta del protagonista. Esa es la diferencia de estilo con las obras precitadas que nos sirvieron de pares con "Más allá de la Aldea".
Pero para que el escritor, investigador o autor, capturara de cuerpo presente a Cristóbal y éste le concediera sus intermitentes entrevistas de viva voz, para completar la historia, se necesitó Dios y ayuda. Todos los que bien lo conocemos sabemos lo jabonoso del personaje del libro.
Por algo Dios bendijo a Job. Sin embargo y por fin, el libro del profesor Higgins Echeverría es hoy ónticamente mesurable, es decir, existe.
No obstante, sólo un impulso me trajo aquí frente a ustedes: dar un testimonio, que proviene de testigo, luego testes; con perdón de igualitarismos de géneros
Lo que se logró plasmar en el libro "Más allá de la Aldea", es todo cierto. Todo es verdad. No veo sino objetividad histórica en lo escrito sobre la vida pública de Cristóbal Elpidio Arteta Ripoll. Lo digo por que yo José Gabriel Coley la conozco toda; y estoy aquí, repito, para testificar.
Desde febrero de 1969, hace casi 34 años, más de la mitad de nuestras vidas, la hemos compartido juntos: estudios, militancia política, persecución, hermanas, hijos, amigos, malos sabores, parrandas, distanciamientos, solidaridades y un montón de etcéteras.
O sea bastará decir que en el libro "Más allá de la Aldea " está escrito el 50% de su vida, la pública; el otro 50% la conozco yo. Igual claro está, él puede decir de mi vida, pero en el 100% porque yo no tengo biografía. Sólo él podría hacerla. Completa.
Únicamente falta que se cumpla una apuesta que tenemos ambos contra el destino: o yo completo el 50% que le hace falta al libro que estamos presentando, o Cristóbal escribe el 100% de mi biografía que toda completa me hace falta.
Es un pacto de amigos, porque tenemos bien en claro que lo único libre que en la vida uno escoge es a sus amigos. Por eso, "un hermano a veces es tu amigo, pero un amigo siempre es tu hermano".

References: RESOLUCIÓN 
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 69
 artículo 18
 artículo 26
 artículo 69
 artículo 28
 artículo 44
 artículo 22
 artículo 128
 artículo 87
 artículo 87
 artículo 69
 artículo 69