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Timestamp: 2018-03-20 06:13:15+00:00

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INTEGRACIÓN Nº 39
Págs. 7 – 20
D. Travieso García
M.J. García López
RESUMEN: La evaluación de la percepción táctil es un aspecto esencial en la rehabilitación de personas con discapacidad visual. El tacto se concibe como un sistema que integra dinámicamente la actividad natural de los subsistemas cutáneo y cinestésico. En este informe se presenta una batería de pruebas para la evaluación integral del tacto, recogidas y desarrolladas por los autores. El conjunto de pruebas que componen la batería permite, según los autores, el estudio de los diferentes subsistemas y la disociación de su papel en pruebas perceptivas complejas. Los especialistas en rehabilitación pueden así detectar problemas específicos del funcionamiento táctil, mediante el análisis de su implicación en diversas tareas.
PALABRAS CLAVE: Psicología. Percepción táctil. Percepción háptica. Pruebas. Rehabilitación
ABSTRACT: A series of tests for comprehensive evaluation of the haptic system. Evaluation of the sense of touch is essential for rehabilitation of people with visual impairment. Haptic sensitivity is generally considered to be the system that dinamically integrates the natural activity of the cutaneous and kinesthetic sub-systems. This paper discusses a series of tests for comprehensive evaluation of the sense of touch, compiled and developed by the authors. They sustain that the set of tests included in this series enables the instructor to study the various sub-systems and distinguish their respective roles in complex perceptive tests. Rehabilitation specialists can thereby identify tactile problems by analysing the involvement of the sense of touch in a number of different tasks.
KEY WORDS: Psychology. Tactile perception. Haptic perception. Tests. Rehabilitation.
Uno de los objetivos principales en los programas de rehabilitación/habilitación destinados a personas ciegas es el adiestramiento de un sistema perceptivo, el tacto, que adquiere una importancia central en las nuevas formas de adaptación en diferentes ámbitos de su vida: desplazamientos, vida diaria y acceso a la información a través de materiales en relieve (braille, representaciones gráficas de planos, maquetas, etc.).
Los profesionales que trabajan con personas ciegas (técnicos de rehabilitación, instructores de braille, terapeutas ocupacionales, etc.) necesitan disponer de pruebas para la evaluación del sistema perceptivo háptico que les permitan una visión integrada del funcionamiento del mismo.
En este sentido, en los últimos años hemos trabajado en la recogida y preparación de una serie de pruebas de evaluación que permiten una visión integrada del tacto que transita desde las formas de sensibilidad más básicas a las pruebas más complejas y ecológicas de reconocimiento de objetos comunes.
A continuación vamos a presentar una breve revisión de la organización y funcionamiento del tacto, para continuar mostrando las pruebas utilizadas por nosotros para la evaluación diferencial e integrada de los diversos componentes y las diversas funciones del tacto.
EL TACTO COMO SISTEMA PERCEPTIVO
Un artículo de presentación general de una estrategia para la evaluación del tacto como el que proponemos suele estructurarse bajo la consideración de que el mismo es un sistema complejo a la vez que unitario, cuya descripción pasa por la diferenciación de, al menos, dos subsistemas diferenciados: la exterocepción y la propiocepción. Estos dos subsistemas se interrelacionan en la descripción de la estructura anatomofisiológica que compone el sistema somatosensorial en sus diferentes apartados; esto es, la piel y los receptores cutáneos y cinestésicos, las vías de proyección al sistema nervioso central (SNC) y la estructura cerebral del sistema somatosensorial. Es importante mencionar, no obstante, que pese a esta organización tradicional del sistema táctil no se dispone de un modelo general y ampliamente aceptado sobre el tacto (Heller y Schiff, 1991), no habiendo, como señalamos anteriormente, un conjunto de pruebas de evaluación que permitan contemplar el funcionamiento integrado de este sistema perceptivo.
La definición del órgano perceptivo en el caso del tacto debe ser una definición dinámica, que varía desde un centímetro de la piel a todo el aparato corporal. Además diferentes sensaciones, como el esfuerzo muscular, requieren de la resistencia y el movimiento de los órganos corporales para su funcionamiento, haciendo difícil por ello concebir la energía estimular como producto de algún elemento externo.
Los principales autores en el estudio del tacto (Gibson, 1966; Gordon, 1978; Katz, 1925; Lederman y Klatzky, 1987; Lillo, 1993; Turvey, 1996), destacan que dicha complejidad sólo puede ser reducida por medio de una aproximación funcional capaz de contemplar el trabajo integrado del sistema. Así, una definición que podría servir a la concepción que guía esta aproximación es que el tacto es la sensibilidad del individuo del mundo adyacente a su cuerpo a través del uso de su cuerpo.
Por lo dicho, el principal giro en la investigación sobre el sistema háptico que incluimos en este trabajo es la introducción del sistema motor, de manera que el órgano para la sensación es anatómicamente el mismo que el de la acción. Existe un solapamiento completo entre el sistema perceptivo y el sistema ejecutivo.
El estudio de todo el sistema de relaciones articulares y motoras, y su papel en la percepción háptica ha sido ampliamente desarrollado por Bernstein (1967) y Turvey (1996). Estos autores han estudiado el sistema de jerarquías de los miembros y sus articulaciones. La idea básica del modelo de tacto dinámico de Turvey es que la estructura corporal consta de una serie de posturas organizadas jerárquicamente; a saber, la cabeza relativa al tronco, el tronco relativo a las piernas, y todo el cuerpo relativo al suelo, etc. [de tal manera que la posición de cada miembro individual es articulada respecto a todo este sistema jerárquico de posiciones, y conectado en último término, por medio del sistema vestibular, a la dirección de la gravedad]. Así, cada miembro mantiene una orientación respecto al eje del cuerpo, y el espacio puede ser considerado un vector resultante del conjunto de ángulos de todas las articulaciones relativas de ese miembro.
Sólo en este momento se considerará el papel de la sensibilidad cutánea en el funcionamiento háptico. En todo este universo de movilidad del cuerpo humano, llegará el contacto con superficies exteriores, cuya localización espacial estará determinada por el conjunto de posiciones y movimiento de los órganos en ese momento. Los receptores cutáneos, siguiendo el desarrollo anterior, se sitúan en diferentes órganos corporales, de tal manera que su funcionamiento debe principalmente informar del estado de dichos órganos.
Llegados a este punto es el momento de relatar brevemente los subsistemas resultantes de esta aproximación.
LA ORGANIZACIÓN DEL SISTEMA HÁPTICO: PERCEPCIÓN CUTÁNEA, CINESTÉSICA Y HÁPTICA
Como ya hemos señalado, en una definición funcional podríamos decir que el sentido cutáneo informa de la estimulación de la superficie externa del cuerpo a través de unos receptores situados en la piel y las fibras nerviosas asociadas a ellos. Por su parte, el sentido cinestésico informa sobre la posición, estática o dinámica, de las distintas partes del cuerpo.
El funcionamiento coordinado de estos dos subsistemas está sólo recogido en la idea de percepción háptica, la cual integra a ambos en una definición activa que considera la dimensión intencional. La figura 1 trata de mostrar esta organización del sistema táctil.
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La organización del tacto. (Tomada de Gibson, 1966)
La aproximación al estudio de la percepción cutánea es el de la sensibilidad a la deformación de la piel por agentes mecánicos. Un ejemplo de esta condición son los estudios de estimulación pasiva de distintas partes de la piel, como las pruebas de evaluación de la sensibilidad (Lederman, 1981, 1983; Taylor y Lederman, 1975; Weinstein, 1962, 1968), o los sistemas de sustitución visual en que se presentan patrones vibrátiles como el Optacon (Bliss, 1978), o el TVSS (Bach-y-Rita, 1972).
En cualquier caso, y siguiendo el modelo de transducción y procesamiento de la información, se suele considerar que la actividad de la sensación táctil consiste en un proceso de filtrado espacio-temporal del estímulo aplicado a la piel. Según este modelo, las fases iniciales del procesamiento táctil consisten en un filtrado dependiente de las capacidades sensoriales, tanto espaciales como temporales, del sistema. Este tipo de filtro y la respuesta del sistema a cierto estímulo pueden ser descritos por medio de sistemas matemáticos de análisis lineal, concretamente análisis de Fourier. (Para una revisión de estos modelos ver Loomis y Lederman, 1986). No obstante, como en la mayor parte de los ámbitos de la investigación sobre el tacto, no existe una caracterización completa de este filtrado espacial de la estimulación cutánea.
Las dimensiones que van a caracterizar a los estímulos mecánicos están restringidas a posibles dimensiones físicas de un contacto con la piel. Así, éstos se pueden caracterizar por la dimensión espacial (la superficie de contacto), un patrón temporal (el tiempo o la frecuencia de contacto) y una intensidad (la cuantificación de la presión ejercida). A continuación vamos a repasar los resultados relativos a estas distintas dimensiones de la estimulación.
Resolución espacial o agudeza táctil
Una de las pruebas tradicionales para estimar la precisión o agudeza táctil, esto es, su capacidad de discriminación de la fuente de presión, es el llamado test del umbral de dos puntos (U2P). Este test consiste en presionar la piel en uno o dos puntos pidiendo a la persona estimulada que indique cuál de las dos posibilidades se da en cada ensayo. Conforme se reduce la distancia entre los dos puntos de estimulación, llega un momento en que son indistinguibles, siendo percibidos como un único estímulo. Esta distancia mínima o umbral fue estudiada sistemáticamente por Weinstein (loc. cit.), que encontró grandes variaciones en el umbral entre las distintas partes del cuerpo.
La psicofísica de la presión ejercida ha considerado, principalmente, el estudio del umbral absoluto del reconocimiento de la presión. El primer resultado importante de estos estudios es la gran variabilidad encontrada en distintas partes del cuerpo (Weinstein, 1968). Más aún, es importante señalar que los umbrales para los dedos de las manos, nuestro principal interés, son relativamente altos respecto a otras partes del cuerpo (Weinstein, 1962, 1968).
Esto resulta extraño si tenemos en cuenta que los dedos de las manos son una de las partes más precisas en su capacidad táctil. Sin embargo, existe una diferenciación entre precisión y sensibilidad en los sistemas perceptivos, de tal manera que la presencia de una gran sensibilidad no sólo no asegura buena precisión y capacidad de discriminación, sino también que ambas dimensiones aparecen en todo caso relacionadas de manera inversa.
Sensibilidad temporal
La sensibilidad temporal ha sido también estudiada con diversos métodos experimentales. La más directa de las formas de evaluación de la sensibilidad temporal es la investigación psicofísica de sensibilidad a la vibración como una función de la frecuencia temporal de estimulación. (Dado que este tema requiere un estudio específico y acotado, al que no entraremos en nuestro trabajo, remitimos al lector a la revisión de Cholewiak y Collins (1991)). Independientemente de los datos concretos de estos estudios, una conclusión importante es que fue en la práctica imposible establecer una única función de filtrado temporal, dado que las funciones estaban afectadas por variaciones experimentales, como el tamaño o diámetro del estimulador, temperatura o estados de adaptación de los sujetos experimentales, etc. Un punto importante a destacar, que mencionaremos posteriormente, es que las medidas de sensibilidad a la vibración constituyen unas de las pruebas de sensibilidad que muestran una correlación más baja con diferentes pruebas funcionales de estereognosis manual como el test de Pick-up (Moberg, 1962) y otras (Dellon, 1981).
Percepción cinestésica
La cinestesia es, como hemos visto, el sistema que proporciona información sobre la posición relativa y el movimiento de las distintas partes del cuerpo y el esfuerzo muscular. La investigación básica ha demostrado que el funcionamiento cinestésico está basado en las señales de los receptores sensoriales situados en músculos, articulaciones y en la piel. El papel de los receptores tendinosos ha dejado de considerarse como relevante para el funcionamiento cinestésico, dada su respuesta más relacionada con movimientos extremos y potencialmente dañinos para las articulaciones (Clark, Horch, y Bach, 1979; Clark y Horch, 1986).
Una determinada posición articular especifica la posición de un miembro respecto al cuerpo, y éste tiene también especificada su posición respecto a tierra y gravedad. De esta manera cada invariante de los sistemas anteriores está vinculado directamente al medio. En la actualidad (Loomis y Lederman, 1986; Turvey, 1996) se considera que su actividad es función de receptores sensoriales situados en la musculatura, cuya respuesta detecta los patrones de esfuerzo muscular elicitados por la actividad del sistema nervioso eferente.
De manera paralela a su definición en percepción visual, el espacio creado a través del funcionamiento cinestésico ha sido definido como organizado respecto a un origen situado en el cuerpo de la persona que explora. En el caso del tacto dicho punto debería establecerse por medio de “líneas táctiles” construidas por los sujetos. Según esta definición, en lugar de un único punto de convergencia, se producen diversos puntos, todos ellos en referencia a la parte del cuerpo usada en la estimación y apuntando a la articulación sobre la que ocurre la rotación del miembro.
Como ya señalamos en la introducción, llamamos percepción háptica al funcionamiento integrado de los subsistemas del tacto revisados hasta el momento; funcionamiento que contempla una dimensión intencional consistente esencialmente en la dimensión activa, exploratoria, del tacto en su funcionamiento natural.
De manera formal podemos definir la percepción háptica como la búsqueda activa de información relevante, realizada principalmente con las manos (estereognosis manual) y por medio de ciertos movimientos exploratorios (Lederman y Klatzky, 1987).
El estudio de la percepción háptica toma en la investigación dos formas principales: son el estudio del llamado tacto dinámico y de la estereognosis manual. Vamos a revisar, a continuación, estas áreas de estudio.
El tacto dinámico
El tacto dinámico es una modalidad específica de tacto que se concibe como un sistema de funcionamiento sincrónico de la información de la deformación de la piel, de la posición articular y, al tiempo, del esfuerzo y situación muscular.
El caso prototípico de funcionamiento del tacto dinámico es la estimación de peso. Parece que la sensibilidad cutánea tiene un papel accesorio en esta actividad. El papel de la posición articular da el marco de referencia a la estimación. Sin embargo, la estimación, al sujetar un objeto en la mano, es la inercia al movimiento que la gravedad produce en él y que nosotros reconocemos por el esfuerzo muscular realizado al mantenerlo en la mano (Amazeen y Turvey, 1996). Un funcionamiento similar valdría para las acciones de estimación de la dureza. Aquí, de nuevo, la fuerza ejercida sobre una superficie para obtener una determinada deformación de la piel, será el determinante principal de su detección.
La teoría principal para el análisis del funcionamiento del tacto dinámico es la propuesta por Turvey (1996). Esta teoría va a tratar de describir las propiedades físicas a que son sensibles el conjunto de receptores que forman parte del sistema cinestésico. La idea básica que desarrolla la concepción ecológica de Gibson es que los invariantes que el sistema debe detectar para hacer posible la conducta adaptada han de ser relaciones físicas, concretamente los tensores de inercia, que rigen en los encuentros del propio cuerpo con los objetos del entorno (Turvey y Carello, 1986; Turvey, 1992).
Estereognosis manual
La estereognosis manual, la forma más habitual de la percepción háptica, Es la búsqueda activa de la información relevante que se realiza principalmente con las manos (estereognosis manual) y por medio de ciertos movimientos estereotipados (Lederman y Klatzky, 1987). Los movimientos de exploración son movimientos intencionales encaminados a producir las perturbaciones o modificaciones en sus mecanismos receptores (vistos anteriormente) que se producen en relación más directa con la dimensión del objeto que se trata de discriminar (Ananiev, Lomov, Larmolenko y Vekker, 1967; Davidson, 1972; Gibson, 1962; Lederman y Klatzky, 1987).
Evidentemente, la detección de los distintos tipos de cualidades de los objetos requiere una distinta implicación de los subsistemas mencionados anteriormente. En el caso de las cualidades geométricas, el papel de la percepción articular va a ser central, siendo la percepción cutánea un mero informante del contacto con una superficie. Para las propiedades de las superficies, y en concreto para la textura, se hace, en cambio, énfasis en el papel de la sensibilidad cutánea, si bien, teniendo en cuenta la situación de movimiento relativo. En el caso de las dimensiones materiales, y en concreto del peso, el reconocimiento de la deformación de la piel por la masa de los objetos, pese a permitir ciertas discriminaciones es bastante pobre. Estas discriminaciones son claramente mejoradas cuando los objetos son sostenidos en la mano.
En la actualidad, el grupo de investigación que ha continuado y avanzado en gran medida este análisis de los movimientos de exploración manual es el grupo de investigación dirigido por S. Lederman y R. Klatzky. Estas autoras han analizado en una serie de investigaciones (Klatzky, Lederman y Reed, 1989; Lederman y Klatzky, 1987, 1990, 1992) los llamados procedimientos de exploración (PEs.), análisis que hemos recogido dentro del conjunto de pruebas que presentaremos a continuación.
UN SISTEMA INTEGRADO DE EVALUACIÓN DEL TACTO
El gran problema que encontramos en la evaluación del sistema háptico es que se mantengan como compartimentos estancos el rendimiento sensorial y motor, y las pruebas perceptivas complejas. De este modo, la evaluación de la sensibilidad sigue en la actualidad sometida a diseños experimentales en los que está implicado básicamente el tacto pasivo, al contrario de lo que sucede en las pruebas de motricidad o perceptivas complejas, en las que su análisis no contempla las capacidades sensoriales necesarias, de tal manera que resultan dificultosos -y en la práctica nulos- los intentos de transitar entre un universo de problemas y otro.
La resolución de esta problemática requiere, por tanto, el diseño de nuevas formas de evaluación que consideren los estadios intermedios de funcionamiento restringido del tacto, el control experimental de fenómenos perceptivos complejos, como el reconocimiento de objetos comunes, etc. El diseño de estas pruebas de evaluación de los distintos subsistemas del sistema háptico requiere la utilización de diferentes metodologías y materiales experimentales. Estos últimos deben permitir la variación diferencial de las cualidades específicas y las operaciones relevantes que asignamos a estos diferentes subsistemas en las diferentes tareas.
Por ello, a continuación dedicaremos un apartado a cada uno de los diseños específicos planteados y que aparecen resumidos en el anexo 1. Consideraremos, en primer lugar, las pruebas de sensibilidad pasiva, que tradicionalmente han sido utilizadas para la evaluación de las diferentes formas de la sensibilidad simple. En segundo lugar, presentaremos las pruebas de funcionamiento articular y esfuerzo muscular. A continuación, se presentan el diseño y selección de los objetos y pruebas de evaluación de las capacidades de discriminación del tacto activo para algunas cualidades hápticas que son relevantes para la estereognosis manual. Posteriormente, presentaremos la selección y características de dos pruebas, con sus subpruebas correspondientes, utilizadas para la evaluación de las capacidades manipulativas. Por último, se mostrará el diseño de las pruebas perceptivas complejas de reconocimiento categorial de objetos tridimensionales.
Pruebas de estimación de la sensibilidad cutánea
La evaluación de la sensibilidad táctil se realiza por medio de la elicitación de sensaciones somáticas con la aplicación de distintos estímulos sobre la piel, que son recibidos de forma pasiva. Estos estudios son ampliamente utilizados y existen para ellos procedimientos estandarizados de aplicación, puntuaciones normativas, etc.
La selección de las formas de sensibilidad pasiva incluidas en esta batería de pruebas se ha realizado teniendo en cuenta las formas simples consideradas más importantes para la realización de tareas de manipulación y perceptivas de estereognosis manual. Éstas son las capacidades de resolución y de intensidad. Las pruebas utilizadas por Weinstein (1968) responden a esta diferenciación. Este autor consideró tres tipos de medidas: el umbral de dos puntos (U2P) y la localización, como medidas de resolución espacial, y el umbral de presión, como medida de intensidad.
En nuestro caso hemos decidido utilizar estas mismas medidas y poner en juego los mismos procedimientos que este autor, añadiendo una nueva medida, propuesta por Dellon (1981), que es una variación del U2P, que implica añadir movilidad a su presentación. De esta manera, a la evaluación de la resolución espacial se le añade la posibilidad de evaluar también la resolución temporal.
Es importante mencionar que dada la baja relación entre los umbrales de vibración y las capacidades funcionales de la mano (Dellon, o.c.), no hemos incluido éstos en el conjunto de pruebas, centrado en las alteraciones funcionales del tacto, más que en la detección de disfunciones psicofisiológicas.
A continuación mostramos las pruebas (tabla 1) y los métodos y procedimientos para su aplicación.
Pruebas de sensibilidad pasiva
Pruebas de resolución espacial
- Umbral de dos puntos (U2P)
- Umbral de Localización (Lo)
Prueba de resolución espacio- temporal
- Umbral de dos puntos móvil (U2Pm)
- Umbral de presión (Pr)

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