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Timestamp: 2019-07-18 20:09:29+00:00

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February 2, 2015 February 2, 2015 Acedi
Desde finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI, en el escenario internacional la democracia empezó a surgir como fin común y universal de las Naciones[1]. En este contexto, la Organización de Estados Americanos fue y continua siendo pionera en la promoción, consolidación e internacionalización de la democracia, reconociendo desde sus inicios esta forma de gobierno como única legítima en el hemisferio[2].
Con miras a afianzar la democracia en la región, el 11 de septiembre de 2001 los Estados Americanos aprobaron por unanimidad la Carta Democrática Interamericana[3], documento que hoy en día se constituye en el principal instrumento del Sistema Interamericano para el impulso, preservación y defensa de la democracia en el continente.
En el 2011, durante la conmemoración del décimo aniversario de la Carta en una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización, el Secretario General José Miguel Insulza afirmó: “la Carta Democrática Interamericana tiene un valor político y ético muy fundamental” ya que se trata de un documento que los mismos pueblos y países han elevado a un nivel superior, “colocándola como uno de los principales textos fundacionales de esta Organización”, hecho que resaltó como “muy significativo” dado que la Carta tiene sólo una década de existencia[4].
Pasada esta significativa fecha y vigente la voluntad de los Estados y de la sociedad en general de estabilizar, fortalecer e internacionalizar la democracia, a pesar de sus crisis en la Región, es importante analizar los mecanismos y procedimientos existentes que permiten el fortalecimiento de la democracia en el territorio Americano. Ello, con el fin de realizar un análisis crítico, pero a la vez propositivo del Sistema Interamericano.
Esta metodología tiene por objetivo identificar y reflexionar sobre los desafíos a los que se enfrenta el sistema y sus organismos al demandar a los Estados latinoamericanos y en general a los Estados Parte de la Organización regímenes democráticos. A través de dicho ejercicio, se espera contribuir al debate interamericano en la materia, al fortalecimiento de la Carta Democrática Interamericana y en general a la progresividad del derecho internacional.
Con este fin, inicialmente se hará mención al concepto democracia, para posteriormente inmiscuir el tema en el marco del Sistema Interamericano; se hará además referencia a la Carta de la OEA y sus cuatro modificaciones, así como también a los distintos instrumentos del Sistema Interamericano que hacen especial mención a la democracia[5].
Finalmente, se presentará una propuesta que permitirá considerar y evaluar la viabilidad de exigir la democracia como derecho en el Sistema Interamericano[6], la cual, si bien en un comienzo se limita por el principio de la libre determinación de los pueblos y no intervención, se fortalece y justifica mediante la aplicación del criterio de interpretación sistemática, el principio pro personae, y los principios del effect útil, pacta sunt servanada y buena fe.
La propuesta es manifestación del fundamento mutatis mutandi, que si bien a pesar de los fundamentos jurídicos expuestos puede resultar utópica para la comunidad internacional y academia, como decía el escritor francés y ganador del premio nobel de literatura Anatole France, “utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor”, de manera que: “bienvenidos al futuro” interamericano [7].
1. Un breve acercamiento a la democracia
Hablar sobre democracia es discutir de un tema clásico y siempre actual, es abrir la puerta al debate, a la disidencia y al progreso. Múltiples libros se han escrito al respecto e incontables teorías se han desarrollado sobre esta forma de gobierno, el denominado gobierno del pueblo[8]. Esperando enriquecer este continúo debate, después de realizar un recorrido por el Sistema Regional de la evolución de la democracia en los instrumentos interamericanos, se presentará la propuesta anunciada, esto es, la judicialización del derecho a la democracia.
Previo a ello, resulta indispensable mencionar que muchos son los modelos democráticos que se han ensayado en las distintas latitudes a lo largo del tiempo, estos responden en gran medida a la propia cultura, idiosincrasia y condicionamientos históricos de cada nación. Existen democracias directas e indirectas o representativas; presidencialistas y parlamentaristas; republicanas o bajo monarquías constitucionales; con elecciones cada cuatro, seis o siete años; con o sin reelección inmediata; con congresos unicamerales o de dos cámaras[9]. En el derecho interamericano la democracia representativa ha sido la forma reconocida y adoptada mayoritariamente por los gobiernos.
Ahora bien, consciente de los distintos matices de la democracia, Norberto Bobbio se refirió a lo que denominó definición mínima de la democracia, entendiendo por ello un conjunto de reglas procesales [escritas o consuetudinarias] para la toma de decisiones colectivas en el que se prevea y propicie la más amplia participación posible de los interesados, siendo ésta la principal pero no única regla de un sistema democrático[10].Así las cosas, la expresión democracia representativa hace alusión a que “las deliberaciones colectivas, es decir las deliberaciones que involucran a toda la colectividad, no son tomadas directamente por quienes forman parte de ella sino por personas elegidas para este fin”[11], mediante elecciones libres, periódicas, secretas y justas.
Bobbio consideró además que, “el sistema ideal de una paz estable puede ser expresado con ésta fórmula sintética: un orden universal democrático de Estados democráticos”. Aclaró: “No tengo necesidad de agregar que, como ninguna fórmula ideal, tampoco ésta pertenece a la esfera del ser, sino a la del deber ser”[12] (énfasis fuera de texto).
En este complejo panorama, y no existiendo una definición exacta y universal de la democracia, cuando se use el término democracia en este texto, se estará haciendo referencia al conjunto de elementos, cualidades, procedimientos, instituciones, derechos individuales y colectivos que pueden atribuirse al modelo de democracia representativa dentro de la teoría política liberal[13].
2. La democracia en la OEA
El presente título contiene una breve reseña sobre el desarrollo de la democracia en los distintos instrumentos de la Organización de Estados Americanos, ya sean tratados, convenios, resoluciones y/o declaraciones, haciendo especial énfasis en la Carta de la OEA y a la Carta Democrática Interamericana.
Realizado este análisis, se hará mención a los mecanismos de la Organización que permiten la consolidación de la democracia en el continente. No obstante, previo a ello es importante recordar y reafirmar que la OEA es una organización internacional de carácter regional de acuerdo a lo establecido en el artículo 52 de la Carta de las Naciones Unidas[14] , creada por los Estados Americanos a fin de lograr un orden de paz y justicia, fomentar su solidaridad y defender su soberanía, integridad territorial e independencia[15].
Asimismo, es importante subrayar que la OEA nace a partir de la aprobación de la Carta de 1948, suscrita durante la Novena Conferencia Internacional Americana celebrada el 30 de Abril en Bogotá-Colombia, la cual fue posteriormente sometida a cuatro reformas. La primera de ellas en la Tercera Conferencia Interamericana celebrada en Buenos Aires -Argentina en 1967, la segunda mediante el Protocolo de Cartagena de Indias en 1985, la tercera en 1992 mediante el Protocolo de Washington y la cuarta y última vez mediante el Protocolo de Managua en 1993, modificaciones que progresivamente han velado por fortalecer la democracia representativa como forma de gobierno en la región; punto que será retomado más adelante.
Antecedentes de la Carta Democrática Interamericana
La OEA ha adoptado múltiples esfuerzos con el fin de fomentar, promover y consolidar la democracia representativa en el hemisferio, entre estos la Carta Democrática Interamericana, que si bien es cierto es el instrumento más importante y especializado en la materia, es también cierto que tiene un elevado número de precedentes en el Sistema que nos permite referirnos a un corpus iuris interamericano en materia promoción y consolidación de la democracia.
Dando alcance a lo manifestado, se hace preciso destacar que incluso con anterioridad a la conformación oficial de la OEA los Estados Americanos manifestaron interés común en reconocer la democracia como único régimen legitimo, tanto así que en 1826 el Congreso de Panamá convocado por Simón Bolívar, tuvo como requisito indispensable para la participación en este espacio que los Estados tuvieran un régimen republicano en oposición a las monarquías de la época[16].
Manteniendo coherencia con este ideal, el Tratado General de Paz y Amistad (1923) dispuso que: “los Gobiernos de las Partes Contratantes no reconocerán [ningún gobierno] que surja en cualquiera de las cinco Repúblicas por un golpe de estado o de una revolución contra un gobierno reconocido, mientras la representación del pueblo, libremente electa, no haya reorganizado el país en forma constitucional”[17]. La Declaración de Principios de la Solidaridad y Cooperación Interamericana (1936)[18], la Declaración de México (1945)[19] y la Resolución XXXII, denominada “Preservación y Defensa de la Democracia en América” (1948)[20], reafirman estos principios democráticos.
Sin embargo, fue hasta 1985 que mediante el Protocolo de Cartagena de Indias se estableció la democracia como propósito esencial de la Organización. Así las cosas, el artículo 2 dispuso: La Organización de los Estados Americanos, para realizar los principios en que se funda y cumplir sus obligaciones regionales de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, establece los siguientes propósitos esenciales […].b) Promover y consolidar la democracia representativa dentro del respeto al principio de no intervención.
Posteriormente, la Organización adoptó además entre otros, los siguientes instrumentos: El Compromiso de Santiago[21] y la resolución 1080 que incluyó la denominada cláusula democrática[22], ambas de 1991, la Declaración de Nassau[23] y la Declaración de Managua para la Promoción de la Democracia y el Desarrollo[24], reafirmándose así la democracia como gobierno no solo idóneo, sino único legitimo en las Américas.
Así, desde los comienzos de la OEA dicho propósito ha sido reconocido y reiterado, el cual si bien durante algunos años se vio rezagado ante la presencia de dictaduras políticas y militares en Latinoamérica[25], resurgió de estas y se vio fortalecido como interés común de los Estados. Este renacer vino acompañado de la expedición de nuevos instrumentos que tenían como fin frenar y evitar nuevas dictaduras en la región como los mencionados supra.
Ahora bien, conviene hacer hincapié que, una vez creada la OEA y previo a la adopción de la Carta Democrática Interamericana, la Organización asumió la labor de promoción e internacionalización de la democracia y abrió espacios con el fin de fortalecer su ejercicio efectivo en la región; especial mención merece la Quinta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores realizada del 12 al 18 de agosto de 1959[26], la cual asumió los siguientes objetivos: 1) Mantener la paz en América y asegurar la observancia por parte de los Estados del principio de no intervención y no agresión y 2) Garantizar el ejercicio efectivo de la democracia representativa, el respeto de los derechos humanos, así como también analizar las medidas que deben tomarse en caso de incumplimiento de estos principios[27].
Dicha reunión resulta significativa en tanto es precisamente allí donde mediante Resolución se crea la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, organismo encargado prioritariamente de la promoción de derechos humanos en el SIDH[28] Adicionalmente, en este espacio los Estados declararon algunos elementos característicos de las democracias con el fin de prevenir el resurgimiento de regímenes antidemocráticos[29]. Entre estos:
El imperio de la ley debe ser asegurado mediante la independencia de los Poderes y la fiscalización de la legalidad de los actos del gobierno por órganos jurisdiccionales del Estado. […]
La perpetuación en el poder o el ejercicio de éste sin plazo determinado y con manifiesto propósito de perpetuación, son incompatibles con el ejercicio efectivo de la democracia.
Final y recientemente, en el 2001 se resolvió aprobar la Carta Democrática Interamericana, la cual reiteró que la democracia representativa es indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región y que uno de los propósitos de la OEA es promoverla y consolidarla. Reafirmó además: “la promoción y protección de los derechos humanos es condición fundamental para la existencia de una sociedad democrática, […] reconociendo la importancia que tiene el continuo desarrollo y fortalecimiento del Sistema Interamericano de derechos humanos para la consolidación de la democracia”[30].
Lo anterior nos permite observar que la expedición de la CDI es resultado del avance progresivo y gradual que se reflejaba en los instrumentos adoptados por la OEA respecto de la promoción de la democracia, el cual, se ve esfuerza por fortalecer y preservar la institucionalidad democrática (Artículos 17 y ss) dando un avance histórico sin precedentes al reconocer la democracia como derecho (Artículo 1).
Democracia y Derechos Humanos. Instrumentos en el marco del SIDH
En la línea de lo dispuesto en la Quinta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, los instrumentos relativos a la protección y garantía de derechos humanos del SIDH reafirmaron la interrelación existente entre democracia y derechos humanos. Por su parte, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del hombre, aprobada dos días después de la expedición de la Carta de la OEA (2 de mayo),[31] establece en el artículo XXVIII. Alcance de los derechos del hombre: Los derechos de cada hombre están limitados por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bienestar general y del desenvolvimiento democrático[32] (Énfasis fuera de texto).
En el mismo sentido, distintos instrumentos del Sistema Interamericano de derechos humanos reafirman la importancia de consolidar el régimen democrático en los Estados Americanos con el fin de respetar y garantizar los derechos humanos, lo enuncian así la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH)[33], el Protocolo de San Salvador[34] y la Convención Interamericana Sobre Desaparición de personas[35], en sus preámbulos[36].
Conviene subrayar que los dos primeros instrumentos, -tratados base del sistema-, integran el término democracia en el contenido de algunos de sus artículos. En el caso de la CADH, lo incluye como “criterio de interpretación” y limitante de los siguientes derechos: Derecho a la Reunión (artículo 15), Libertad de Asociación (artículo 16.2) y Derecho de Circulación y Residencia (Artículo 22.3), mientras que el Protocolo de San Salvador indica en el artículo 5 – Alcance de las Restricciones y limitaciones, que los derechos podrán ser limitados siempre que dichas restricciones sean propias de una sociedad democrática en los siguientes artículos: Derechos sindicales (artículo 8.2) y Derecho a la educación (artículo 13.2), ambos derechos justiciables ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en los términos del artículo 19.6 de dicho Protocolo[37].
Esta situación refleja la conciencia y reconocimiento de los Estados Americanos respecto de la estrecha relación entre democracia y derechos humanos, en la medida que los instrumentos que desarrollan y promueven la consolidación de la democracia, reiteran el compromiso por el respeto y garantía de los derechos humanos y viceversa, los instrumentos relativos a derechos humanos reafirman la importancia de la existencia de gobiernos e instituciones democráticas en los Estados. Esto demuestra que a consideración de la organización, la democracia es condición sine quan non para el respeto de los derechos humanos y en consecuencia la promueve, aspirando poder responder la coyuntura actual de cada época y cada Estado.
Como observa, los instrumentos de la OEA y del Sistema Interamericano reflejan, reafirman y fortalecen la existencia de una obligación regional (erga omnes parte) de tener regímenes democráticos[38]; no obstante, el instrumento fundamental del acervo jurídico del Derecho Americano que se constituye en uno de los instrumentos más completos producidos por la OEA, si no el más completo referente a la democracia, es la Carta Democrática Interamericana, la cual, desarrolla de manera especializada el compromiso colectivo de mantener y fortalecer el sistema democrático en la región[39], teniendo por objetivo reforzar los instrumentos de la OEA para la defensa activa de la democracia representativa[40].
Ahora bien, como fue previamente indicado, la Carta Democrática tiene una variedad de antecedentes, no obstante fue durante la Cumbre de Quebec de (2001)[41] que los jefes de Estado ordenaron a los Ministros de Relaciones Exteriores redactar la Carta Democrática interamericana; la cual fue suscrita el 11 de septiembre del mismo año. Esta carta es por una parte interpretación de la Carta de la OEA y por otra desarrollo normativo de sus valores y principios[42]. En este sentido en primera medida reitera y aclara lo establecido en la Carta de la OEA respecto al propósito esencial de promover y consolidar la democracia representativa, y adicionalmente, se refiere a la posibilidad de suspender a un Estado de la participación de algunos órganos de la OEA, cuando quiera que habiendo sido democráticamente constituido sea derrocado por la fuerza (artículo 9 de la Carta de la OEA).
Ahora, de otro lado se advierte que la Carta Democrática no se limita a repetir lo inicialmente establecido en la Carta de la OEA, va más allá, desarrollando mecanismos de fortalecimiento y preservación de la democracia en dos hipótesis adicionales: i) Cuando un gobierno considera que está en riesgo su proceso político y pide asistencia (Artículo 17)[43] y ii) Cuando el Secretario General o el Consejo Permanente consideren que existen situaciones que pudieran afectar el desarrollo del proceso político de un Estado (Artículo 18). Adicionalmente, la Carta Democrática amplia la hipótesis contenida en la Carta de la OEA referida al supuesto en que un gobierno sea derrocado por la fuerza, situación que queda comprendida en la hipótesis de una ruptura del orden democrático o una alteración del orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático[44].
De otra parte, en lo que respecta al valor jurídico de la CDI, existen dos posiciones, una que sostiene que por tratarse de una resolución no es vinculante y una segunda, a la cual me adhiero, afirma que tiene efectos jurídicos innegables. Sobre el particular, el Comité Jurídico Interamericano ha manifestado que “las disposiciones de resoluciones de esta naturaleza tienen generalmente por objetivo interpretar disposiciones convencionales, constituir prueba de la existencia de normas consuetudinarias, dar debida cuenta de principios generales de derecho, o proclamar aspiraciones comunes, y pueden contribuir al desarrollo progresivo del derecho internacional. Las disposiciones de algunas resoluciones de un órgano de una Organización Internacional pueden tener efecto obligatorio dentro de la Organización cuando así lo dispone el instrumento constitutivo de la misma[45].
En sentido similar la Corte Internacional de Justicia se pronunció sobre el efecto de la Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1970 titulada, “Declaración sobre principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de Naciones Unidas”; al respecto, la CIJ manifestó es vinculante y que su obligatoriedad deriva de la voluntad y uso que los mismos Estados han hecho de ella, pues la han invocado en distintas ocasiones para referirse al principio de la prohibición del uso de la fuerza. Al tenor literal, la CIJ declaró lo siguiente:
“La Corte debe sin embargo asegurarse de la existencia, en el Derecho Internacional consuetudinario, de una opinio juris relativa al valor obligatorio de dicha norma de abstención. Esta opinio juris puede deducirse entre otras maneras, aunque con la prudencia necesaria, por la actitud de las partes y de los Estados con respecto a ciertas resoluciones de la Asamblea General, en particular, la Resolución 2625 […]. El efecto de un consentimiento al texto de tal resolución, no puede ser entendido como un simple recordatorio o una simple especificación del compromiso convencional adoptado en la Carta. Por el contrario, puede interpretarse como una adhesión al valor de la regla o del conjunto de reglas declaradas por la Resolución e incorporadas en ella misma”[46].
En consecuencia esto implica que, a pesar de que la Carta Democrática interamericana es una resolución, no por eso carece de efectos vinculantes, pues, los Estados han reconocido que es un instrumento fundamental que recolecta y fortalece la aspiración común de los Estados Americanos, el ejercicio efectivo de la democracia y por tanto es entonces imperativo del Derecho Interamericano.
En virtud de lo anterior, existe la tendencia de invocar autónomamente esta resolución para evaluar la situación de la democracia en distintos Estados, este es el caso de las Resoluciones CP/RES. 811 (1315/02), CP/RES.821 (1329/02) y CP/RES. 833 (1348/02), todas tres del Consejo Permanente de la OEA sobre la situación de la democracia en Venezuela, en las cuales se cita la Carta Democrática como instrumento principal para emitir cada una de las resoluciones y resolver la situación venezolana.
Sin embargo, si bien la Carta Democrática Interamericana es un avance en el fortalecimiento de la democracia, sus mecanismos -contemplados en el título IV de la Carta: Fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática (Artículo 17 y ss)-, resultan insuficientes para su consolidación, pues además de tener carácter político-diplomático y no meramente jurídico, no atienten todas las posibles circunstancias que por la alteración de la democracia pueden confluir.
Así las cosas, conviene hacer alusión a algunos de puntos problemáticos de la CDI, entre estos que dentro las hipótesis plateadas en la Carta no se incluye la posibilidad de que sea el Poder Ejecutivo quién altere el orden constitucional del Estado y que en esta medida representantes distintos del gobierno puedan solicitar asistencia a la organización. Sin duda existe la posibilidad -y ha sucedido- que una vez el gobierno sea elegido democráticamente, estando en el poder decida alterar el orden democrático y prolongarse indefinidamente en interés de un grupo de personas.
Asimismo, resulta también confuso o poco claro qué debe entenderse por “ruptura del orden democrático o una alteración del orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático en un Estado Miembro constituye” [47], pues, si bien se dispone que mientras éste persista será un obstáculo insuperable para la participación de su gobierno ante los órganos de la OEA, no se definen situaciones a manera de ejemplo y/o criterios que permitan identificar dichas esta clase alteraciones sin mayor inconveniente, lo que implica un desafío en la aplicación teórica y práctica de la Carta y sus remedios[48].
En razón de lo anterior, es posible deducir que si bien lo prescrito en los artículos 17, 18 y 20 de la Carta Democrática Interamericana puede ser ubicado entre las disposiciones con efecto obligatorio dentro de la Organización[49], resultan insuficientes ante el número de situaciones que pueden alterar el orden democrático en un Estado, razón por cual, se hace necesario estudiar la necesidad de contar con mecanismos alternos que permitan superar entre otros los obstáculos y desafíos señalados y dar fiel cumplimiento a la consolidación de la democracia en la Región.
En resumen, lo novedoso de este instrumento es que más allá de limitarse a reiterar que la democracia es la forma de gobierno reconocida por los Estados parte de la OEA, desarrolla progresivamente la cuestión y crea remedios cuando ésta se vea alterada. Adicionalmente, como seguidamente se procede a indicar declara que la democracia es un derecho (artículo 1)[50]; avance que a todas luces además de progresivo per se, permite –a mi consideración- garantizar la democracia con mayor efectividad en la Región. A continuación presento la propuesta.
(La continuación de esté artículo será publicada el próximo domingo 8 de febrero).
[1] En el plano internacional se han creado espacios que tienen por fin promover y consolidar la Democracia, uno de ellos es la Comunidad de Democracias, un foro internacional de coordinación de más de 100 países democráticos del mundo, creado en el 2000 a partir de la “Declaración de Varsovia”, donde los Estados signatarios se comprometieron, a trabajar con instituciones y organizaciones internacionales con el fin de apoyar a nuevas y emergentes sociedades democráticas. Ver. La Declaración de Varsovia. Varsovia, Polonia, 26 y 27 de junio de 2000
[2] A diferencia del la Carta de la OEA, la Carta constitutiva de las Naciones Unidas no hace mención alguna a la democracia debido a la diversidad de regímenes políticos existentes en 1948 cuanto fue adoptada, sin embargo, posteriormente con la expedición de los dos Pactos Internacionales de Derechos Humanos (Derechos Civiles y Políticos y Derechos Económicos, Sociales y Culturales en 1966), comenzaron a realizarse ciertos pronunciamientos y desarrollos teóricos contemplando los principios democráticos. Más recientemente, en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, se incluye expresamente la defensa de la libertad, la democracia y el gobierno participativo basado en la voluntad popular para asegurar los derechos humanos, como valores fundamentales para las relaciones internacionales en el Siglo XXI. Cfr. RAMACCIOTTI Beatriz M. Revista Journal. Georgetown University. La Internacionalización de la democracia en el Sistema Interamericano. Publicado en la página web: http://gcg.universia.net/pdfs_revistas/articulo_82_1206609729216.pdf. Pág. 2 En este sentido la ONU. Declaración del milenio de 13 de septiembre del 2000 señala: “Consideramos que determinados valores fundamentales son esenciales par a las relaciones internacionales en e l siglo XXI: La libertad. Los hombres y las mujeres tienen derecho a vivir su vida y a criar a sus hijos con dignidad y libres del hambre y del temor a la violencia, la opresión o la injusticia. La mejor forma de garantizar esos derechos es contar con gobiernos democráticos y participativos basados en la voluntad popular
[3] OEA. Carta Democrática Interamericana. Aprobada en la Asamblea General Extraordinaria llevada a cabo el 11 de Septiembre en Lima, Perú.
[4]Comunicado. Consejo Permanente de la OEA recibe comentarios finales sobre la eficacia y aplicación de la Carta Democrática Interamericana. 21 de noviembre. Documento Publicado en la página oficial de la OEA.
http://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=C-968/11
[5] Distintos instrumentos del Sistema Interamericano de Derechos Humanos declaran que la democracia es condición fundamental para la promoción y protección de los derechos humanos. En este sentido ver. Declaración Americana de Derechos y Deberes del hombre, Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Protocolo Adicional de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
[6] Carta Democrática Interamericana. Artículo 1. Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla
[7] Esta frase fue utilizada por el ex Presidente Colombiano (1990 -1994) y también exsecretario de la OEA (1994 – 2004) César Gaviria al terminar la presentación de la Constitución Colombiana de 1991, la cual restablece que el Estado es una República unitaria, democrática y participativa. Ver. Artículo 1 de la Constitución.
[8] El término democracia tiene su origen griego a partir del vocablo demos “pueblo” y kratós “poder”, “autoridad” o gobierno”, el gobierno del pueblo.
[9] Cfr. Ramacciotti Beatriz M. Revista Journal. Georgetown University. La Internacionalización de la democracia en el Sistema Interamericano.
[10]Cfr. BOBBIO Norberto. El futuro de la democracia. Fondo de Cultura económica. Tercera edición en español 2010. Pág 18.
[11] Ibíd.Pág 52. En este sentido ver página 49 y siguientes ibíd..
[12] Ibíd. Página13
[13] En este sentido es usado el término democracia por Beatriz M. Ramacciotti Ver. La Internacionalización de la democracia en el Sistema Interamericano. También usado en esta línea por BOBBIO Norberto. Ver. El futuro de la democracia.
[14] 1. Ninguna disposición de esta Carta se opone a la existencia de acuerdos u organismos regionales cuyo fin sea entender en los asuntos relativos al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y susceptibles de acción regional, siempre que dichos acuerdos u organismos, y sus actividades, sean compatibles con los Propósitos y Principios de las Naciones Unidas. 2 Los Miembros de las Naciones Unidas que sean partes en dichos acuerdos o que constituyan dichos organismos, harán todos los esfuerzos posibles para lograr el arreglo pacífico de las controversias de carácter local por medio de tales acuerdos u organismos regionales antes de someterlas al Consejo de Seguridad. 3. El Consejo de Seguridad promoverá el desarrollo del arreglo pacífico de las controversias de carácter local por medio de dichos acuerdos u organismos regionales, procediendo, bien a iniciativa de los Estados interesados, bien a instancia del Consejo de Seguridad. […]
[15] Cfr. Artículo 1 de la Carta de la OEA.
[16]Se celebró del 22 de junio al 15 de junio de 1826.Cfr. Ramacciotti Beatriz M. Revista Journal. Georgetown University. La Internacionalización de la democracia en el Sistema Interamericano. Op cit. Citando a (ver) MONROY Cabra, Marco G. El Sistema Interamericano. San José de Costa Rica: Editorial Juriscentro de 1993, Págs 57-67
[17] Con anterioridad a la aprobación de la Carta de la OEA, se expidieron entre otros lo siguientes instrumentos relacionados con la promoción de la democracia: La Resolución titulada “La preservación y la defensa de la democracia en América (1945) y el Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (09/02/1947), en los que se reconoce los ideales democráticos.
[18] La Declaración de Principios de la Solidaridad y Cooperación Interamericana, adoptada mediante Resolución XXVII, por la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz, celebrada en Buenos Aires, en 1936.
[19] La Declaración de México, aprobada en la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, en 1945.
[20] Resolución XXXII, denominada “Preservación y Defensa de la Democracia en América, celebrada en Bogotá Colombia en 1948.
[21] Compromiso de Santiago con la Democracia y la Renovación del Sistema Interamericano (Santiago, 1991)
Aprobado en la tercera sesión plenaria, celebrada el 4 de junio de 1991 )
[22] AG/RES. 1080 (XXI-O/91). Democracia Representativa. Resolución aprobada en la quinta sesión plenaria, celebrada el 5 de junio de 199. A diferencia de la Carta Democrática, esta Resolución permite la posibilidad de tomar medidas conforme a la Carta y el derecho internacional sin limitarla a su participación ante los órganos de la OEA.
[23] AG/DEC. 1 (XXII-O/92). Declaración de Nassau, 1992. Aprobada en la tercera sesión plenaria, celebrada el 19 de mayo de 1992.
[24] AG/DEC.4 (XXIII-0/93). Declaración de Managua para la Promoción de la Democracia y el Desarrollo(Aprobada en la Cuarta Sesión Plenaria, el 8 de junio de 1993)
[25] En este sentido ver. BOBBIO Norberto. El futuro de la democracia. Fondo de Cultura económica. Tercera edición en español 2010. Página 9
[26] Realizada en Chile con los veintiún Estados que hasta la fecha hacían parte de la Organización Brasil, Guatemala, México, Cuba, Bolivia, Haití, Republica Dominicana, Nicaragua, Colombia, Panamá, Costa Rica, Perú, Venezuela, Honduras, El Salvador, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Estados Unidos, Argentina y Chile. Entre los 70’s y 90’s entraron 14 nuevos Estados Parte al Sistema Interamericano, el Caribe AnglosajonG y Canadá.
[27] Cfr. Acta final de la reunión. Publicada en la página web oficial de la OEA. http://www.oas.org/consejo/sp/rc/Actas/Acta%205.pdf
[28] Previamente el artículo 106 de la Carta de la OEA había estableció: “Habrá una Comisión Interamericana de Derechos Humanos que tendrá, como función principal, la de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos y de servir como órgano consultivo de la Organización en esta materia.
Una convención interamericana sobre derechos humanos determinará la estructura, competencia y procedimiento de dicha Comisión, así como los de los otros órganos encargados de esa materia. La Corte Interamericana fue creada mediante el Capítulo VII de la II constituida como la única instancia judicial en el marco del Sistema Interamericano de Derechos Humanos
[29]Adicionalmente Durante la Quinta Reunión de Ministros de Relaciones exteriores, se delegó la tarea al Consejo Interamericano de Jurisconsultos el estudio de la relación jurídica entre el respeto de los derechos humanos y el efectivo ejercicio de la democracia representativa. Se delegó además expresamente al Consejo de la Organización de los Estados Americanos la labor de preparar un proyecto de Convención sobre el ejercicio efectivo de la democracia representativa, en el que se debía establecer el procedimiento y las medidas aplicables al respecto Ibíd Título IX. Pág 12
[30] Ver. Carta Democrática Interamericana
[31]OEA. Declaración Americana de los Derechos y Deberes del hombre Aprobada en el marco de la Novena Conferencia Internacional Americana en Bogotá–Colombia., 2 de mayo de 1948.
[32] Posteriormente, en sentido similar se redacta el artículo 32 de la CADH. Ahora bien, es preciso destacar que si bien “La circunstancia de que la Declaración no sea un tratado no lleva, entonces, a la conclusión de que carezca de efectos jurídicos”. Corte IDH. Interpretación de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre en el Marco del Artículo 64 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Opinión Consultiva OC-10/89 del 14 de julio de 1989. Serie A No. 10 Párr. 47
[33] OEA. Convención Americana sobre Derechos Humanos. Suscrita en San José de Costa Rica el 22 de noviembre de 1969, en la Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos. Convención Interamericana Sobre Desaparición Forzada De Personas (Adoptada en Belém do Pará, Brasil, el 9 de junio de 1994,en el vigésimo cuarto período ordinario de sesiones de la Asamblea General)
[34] OEA. Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador), de 1988.
[35] Convención Interamericana Sobre Desaparición Forzada De Personas (Adoptada en Belém do Pará, Brasil, el 9 de junio de 1994,en el vigésimo cuarto período ordinario de sesiones de la Asamblea General)
[36]La CADH señala: REAFIRMANDO que el sentido genuino de la solidaridad americana y de la buena vecindad no puede ser otro que el de consolidar en este Hemisferio, dentro del marco de las instituciones democráticas, un régimen de libertad individual y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre. El Protocolo de San Salvador, establece: Inciso 2. Reafirmando su propósito de consolidar en este Continente, dentro del cuadro de las instituciones democráticas, un régimen de libertad personal y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos humanos esenciales del hombre. […] e Inciso 7. Teniendo presente que si bien los derechos económicos, sociales y culturales fundamentales han sido reconocidos en anteriores instrumentos internacionales, tanto de ámbito universal como regional, resulta de gran importancia que éstos sean reafirmados, desarrollados, perfeccionados y protegidos en función de consolidar en América, sobre la base del respeto integral a los derechos de la persona, el régimen democrático representativo de gobierno, así como el derecho de sus pueblos al desarrollo, a la libre determinación y a disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, y considerando que la Convención Americana sobre Derechos Humanos establece que pueden someterse a la consideración de los Estados partes reunidos con ocasión de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos proyectos de protocolos adicionales a esa. (énfasis fuera de texto)
[37] Artículo 19.6 En el caso de que los derechos establecidos en el párrafo a) del artículo 8 y en el artículo 13 fuesen violados por una acción imputable directamente a un Estado parte del presente Protocolo, tal situación podría dar lugar, mediante la participación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y cuando proceda de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a la aplicación del sistema de peticiones individuales regulado por los artículos 44 a 51 y 61 a 69 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
[38] El Comité Jurídico Interamericano declaró en la Resolución CJI/RES.I-3/95, de 23 de marzo de 1995 que “Todo Estado del sistema interamericano tiene la obligación de ejercer efectivamente la democracia representativa en su sistema y organización política. Esta obligación existe frente a la Organización de los Estados Americanos y para su cumplimiento, todo Estado del sistema interamericano tiene el derecho a escoger los medios y formas que estime adecuados” Reiterado en su Resolución CJI/RES.23 (LVIII-O/01) denominada la Democracia en el Sistema Interamericano.
[39] Cfr. VIZCARRA Villalta Ana Elizabeth. La Carta Democrática Interamericana y el Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica. Material del XXXVIII Curso de Derecho Internacional: Derecho Internacional y Democracia / XXXVIII Course of International Law: International Law and Democracy. Rio de Janeiro de 1 al 19 de Agosto de 2011.
[40]Ver. (AG/RES. 1838 (XXXI-O/01). Resolución de San José de Costa Rica: Carta Democrática Interamericana
[41] Celebrada en la Ciudad de Quebec, Canadá, del 20 al 22 de abril de 2001. Antecedida por la Cumbre de Miami de 1994 y la Cumbre de Bolivia.
[42] Cfr. HERDOCIA. Sacasa Mauricio. Artículo. El aporte del Comité Jurídico Interamericano y del Sistema Interamericano a la Democracia Representativa. Pág. 254
[43] Vale la pena señalar que la Carta únicamente se refiere a cuando el gobierno considera que esta en riesgo y no respecto de la rama judicial o legislativa del Estado, circunstancia que aunque no es objeto de análisis del presente artículo resulta oportuna observar.
[44] El Artículo 9 de la Carta de la OEA estableció previamente: Un miembro de la Organización cuyo gobierno democráticamente constituido sea derrocado por la fuerza podrá ser suspendido. De manera que la CDI amplió el concepto de Golpe de Estado establecido en la Carta de la OEA a “alteración del orden constitucional” En este mismo sentido ver el artículo 20 y ss de la Carta Democrática Interamericana.
[45] OEA. Observaciones y Comentarios del Comité Jurídico Interamericano sobre el Proyecto de Carta Democrática Interamericana (CJI/doc.76/01, del 16 de agosto de 2001), numeral 5.
[46] Cfr. HERDOCIA. Sacasa Mauricio. Artículo. El aporte del Comité Jurídico Interamericano y del Sistema Interamericano a la Democracia Representativa. Op cit. Pág.258
[47] Artículo 19 de la CDI
[48]La Carta Democrática incluye también un mecanismo previo, esto es la solicitud de asesoramiento para fortalecer el desarrollo de sus instituciones y procesos electorales a través de misiones preliminares, entre estas las misiones electorales de la OEA. Durante el 2011 se llevaron a cabo misiones elector en Santa Lucía, Perú, Haití, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Colombia y Guatemala, sin mayores efectos. Estas misiones operan las cuales se realizan por solicitud del Estado Miembro interesado para observar la calidad del proceso electoral Ver. Artículos 23 y 24 de la CDI.
[49] VÍO Grossi. Eduardo CJI/doc.127/03. La democracia en el sistema interamericano informe de seguimiento sobre la aplicación de la carta democrática interamericana. Párr. 18 a 20. Publicado en la Página Web de la OEA. http://www.oas.org/cji/CJI-doc-127-03.pdf
[50] Artículo 1: Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla. En adelante la OEA se ha referido a la democracia como derecho, incluso en resoluciones sobre la situación de la democracia de algunos Estados. Ej. Ver CP/RES. 811 (1315/02). SIT
La democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de las Américas. (subrayado fuera de texto).
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