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Spondylus 36 | Economic Growth | Capitalism
Spondylus 36
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Modelo de Romer(1986)
Editorial	Una explicacin histrica a nuestra pobreza Guillermo Arosemena Arosemena	Los negocios de Guayaquil en las guerras de la Independencia. 1822. Pedro Reino Garcs	La muerte del hroe en la pintura colombo-venezolana durante el siglo XIX Roldn Esteva Grillet	De conchas spondylus y otras Jos Lorenzo Sa Bernstein	Gotas de mercurio: el mercado del cine y la acumulacin de capitales en Caracas (1914-1915) Yolanda Sueiro Villanueva
a Historia, como ciencia, revela conocimientos de actos, sucesos y procesos creados y determinados por el hombre. Esos actos nunca pueden ser frutos de coincidencias o azares, no; son de exclusiva responsabilidad de seres pensantes, con capacidades volitivas, quienes con sus intervenciones, activas o pasivas, han delineado la historia. El objetivo de los historiadores ha consistido en recopilar, registrar e intentar analizar todos los hechos del pasado del hombre y, en ocasiones, descubrir nuevos acontecimientos. Todos ellos coinciden en reconocer lo incompleta que es la informacin de que se dispone, a veces parcialmente incorrecta o sesgada. Por eso todos ellos tambin coinciden en aceptar que para escribir historia se requiere un cuidadoso tratamiento. Sin embargo, existen algunas tendencias que difieren de esta acepcin de historia. Una de ellas es el positivismo de Compte en cuyo sistema filosfico se admite nicamente el mtodo experimental y se rechaza toda nocin a priori y todo concepto universal y absoluto, lo que convierte a la historia en el relato de hechos concretos
y conocidos ocurridos antes de nosotros. Existe otra visin que le da a la historia un sentido simbolista, no de cualquier hecho, sino de los que han colaborado en el desarrollo del hombre como ser social. Esta tendencia es defendida por filsofos y socilogos modernos o neokantianos. Visto de esta forma, la Historia sera una ciencia clsica. Con esa visin para ambos tipos de Historia (positivista o simbolista), se necesita, en mayor o menor grado, la utilizacin de un mtodo cientfico histrico, con todo sus procedimientos, para la obtencin de detalles y datos testimoniales fidedignos de hechos y sucesos previos a nosotros. Sin embargo, debemos recordar que existen serias corrientes del conocimiento histrico, que sostienen que la Historia no es solo el anlisis del pasado humano, sino tambin del presente para predecir fenmenos futuros. Ah, entonces, la Historia adquiere una mayor connotacin cientfica, ah se acomoda a la idea de quienes pensamos que el conocimiento histrico bien elaborado tiene la capacidad de predecir. 3
A este concepto es a lo que se denomina como ciencia histrica. Una verdadera ciencia que comprende: un reconocimiento retrospectivo del pasado; una perspectiva del presente y una prospectiva del futuro, resultado, este ltimo, de la sntesis de los dos primeros. La Historia, como parte de las ciencias sociales en su conjunto, intenta interpretar los fenmenos generados a partir de la accin directa del hombre sobre su entorno y sus semejantes. Esta accin puede ocurrir tanto por omisin o accin, y repercute definitivamente en la manera en que se configura la realidad social. Esta ciencia social, que es la Historia, se encarga entonces de estudiar de manera general a las acciones del hombre y sus consecuencias, intentndoles dar una explicacin lgica y coherente,
alejada de interpretaciones mgicas o de carcter sobrenatural, ajenas de la propia accin humana. Por tanto, es una especie de verdad irrefutable eso de que la historia la hacen los pueblos y es innegable que en la historia del Ecuador, tanto en la etapa colonial como en la republicana, hay muchos ejemplos de ese aserto. Por eso la verdadera perspectiva del historiador es, tomando un ciclo de larga duracin de tiempo, analizar, estudiar y comprender la estructuracin, la configuracin y el despliegue de una sociedad en ese tiempo. As va a lograr una interpretacin feliz de lo pasado que va a iluminar nuestro presente y puede exigirnos que mejoremos el futuro. El mejor ejemplo de lo expresado es la colaboracin del historiador Arosemena en este nmero de Spondylus.
Una explicacin histrica a nuestra pobreza
Guillermo Arosemena Arosemena1
a poltica de exclusin colonial de los reyes espaoles, prohibiendo al Nuevo Mundo tener contacto con personas corrientes de pensamiento y comercio de otros reinos, dej indeleble huella en la mayora de los estamentos de la sociedad ecuatoriana, la cual 182 aos despus de pertenecer a una repblica, todava no puede superar su renuencia a seguir el camino correcto para alcanzar la prosperidad. Hemos hecho toda clase de intentos en lo poltico, social y econmico, hemos tenido gobiernos de diferentes ideologas y cada ao hay ms personas que reciben el bono de la pobreza. Numerosos estudiosos internacionales del desarrollo econmico mundial sostienen que el subdesarrollo est en la mente. Lamentablemente lo he podido comprobar en el caso de Ecuador, como lo demostrar en las prximas pginas. Cuando en 1820 Guayaquil se independiz de Espaa, seguida despus por el resto del pas, la ciencia de la economa sufra gran transformacin porque se estaba terminando de enunciar los principios para tener crecimiento sostenido. El feudalismo y mercantilismo no haban permi-
tido a las economas crecer ms de 0,3% anual, en el mejor de los casos transcurran 300 aos para duplicar la renta de las personas. Adoptando el modelo capitalista, se les presentaba a Guayaquil y luego Ecuador, la oportunidad histrica de salir de la pobreza y convertirse en nacin prspera, como lo estaba haciendo Estados Unidos desde 1789. Por primera vez en la historia de la humanidad la economa de mercado permita a los pases crecer a ms de 1% anual. El capitalismo no naci sorpresivamente, fue creado gradualmente desde el siglo XVI, cuando ingleses con mentes de gran talento y visin haban comenzado a construir los cimientos tericos para lograr elevados niveles de vida y progreso para los pueblos. Estos padres de las teoras del crecimiento econmico fueron comerciantes ingleses quienes en base a las observaciones del mundo econmico que los rodeaba, escribieron sobre el comercio exterior, medio circulante, tributacin, cambios internacionales, industrializacin, manejo fiscal, rol del Estado, etc. En Inglaterra el desarrollo del Estado tuvo lugar cogido de la mano con el desarrollo 5
del mercado, es decir, nacieron y crecieron en armona los sectores pblico y privado. Para el siglo XIX, Inglaterra tena inmenso poder poltico y econmico sin burocracia pblica. Los ingleses fueron los primeros en hacer la transicin del feudalismo al capitalismo y as como en industrializarse. Tambin fueron pioneros en reconocer que el estado de la economa era importante pues daba forma a la poltica y destino del pas. Vieron a las colonias como mercados y no como proveedoras de materias primas. Sus comerciantes no permitieron que la poltica interfiriera con los negocios por considerarla ineficiente e irracional. La exclusin de la poltica en el mercado fue reconocido como caracterstica importante. Ser apoltico sealaba madurez del mercado. En 1549, John Hales afirm que Inglaterra deba procesar las materias primas para exportar el producto terminado y que la posesin individual, es decir ser propietario, era muy importante para el ser humano, como tambin hacer ganancias; Edward Misseldem estuvo en favor de la abolicin de los monopolios; y, junto con Thomas Munn plantearon la urgente necesidad de que Inglaterra promoviera la marina mercante como fuente adicional para recibir ingresos, garantizar la venta de los productos ingleses en ultramar e incrementar la riqueza; en 1623, Gerald de Malynes, propuso que el exceso de las exportaciones sobre las importaciones, favoreca al reino ingls porque lo haca rico; en 1665, William Petty fue la primera persona en estimar el ingreso de un pas y con 6
su mtodo se comenz el control presupuestario; en 1693, Charles Davenant y James Wilson sostuvieron que los recursos de Inglaterra deban ser superiores a los de los estados rivales; Josiah Tucker propuso que el Estado deba ser parte inherente y necesaria del grandioso sistema econmico y que los bienes ingleses deban ser producidos y transportados en forma ms barata; en 1765, William Mildmay afirm que el poder poltico no se poda obtener sin la riqueza, ni sta sin el comercio.1 En 1776, Adam Smith public su magna obra Riqueza de las naciones, donde propuso el capitalismo, el ms poderoso motor del crecimiento creado por el ser humano, proclamando que la prosperidad en las naciones no se consegua acumulando oro ni plata, sino con la productividad de la agricultura e industria, a travs de la libertad econmica. El propio Marx admiti que en cien aos el capitalismo haba creado ms fuerzas productivas que en todos los siglos anteriores juntos. Smith tambin expuso que la competencia era sana porque obligaba a los empresarios a buscar la eficiencia. Para Smith, el mercado creaba el inters propio en el ser humano, haciendo que la ganancia sea el principal motivador de la economa. Fueron las fuerzas del mercado las que erosionaron las estructuras del feudalismo y mantuvieron la poltica fuera, sin perturbar la creacin de riqueza, y desafiando al viejo orden.
1	Henry William Spiegel, The growth of economic thought, Duke University Press, 1983.
Smith fue muy claro en advertir que sin los derechos de propiedad bien establecidos, no hay nada en qu transar, y sin intercambio no hay mercado y sin ste no hay crecimiento econmico. Para l, los derechos a la propiedad establecen las reglas de la produccin y facilitan las actividades del mercado. Otras herramientas del desarrollo ingls fueron la creacin de las instituciones de crdito y mercado de capitales. Este ltimo era el hogar del hombre econmico, santuario de la racionalidad econmica y eficiencia.2 La naturaleza dinmica del capitalismo crea nuevas opciones de inversiones e industrias, tambin genera desarrollo y crecimiento. Esta es la explicacin a que la Revolucin Industrial tuviera lugar en Inglaterra, donde la precisin, rigor y lgica, caractersticas del capitalismo, crearon nuevos patrones de anlisis y pensamiento, los que reforzaron el avance tecnolgico. En este transformador modelo econmico, la fuerza que impulsa la inversin es la iniciativa emprendedora basada en la habilidad para captar avances tecnolgicos y otras oportunidades, hacindolas econmicamente aplicables y exitosas. Lo que cuenta no es tanto el avance tecnolgico, como las aplicaciones en la economa a travs de la innovacin. Esta toma
2	3	Bruce Carruthers, City of capital. Politics and markets in the english financial revolution, New Jersey, Princeton University Press, 1996. Domingo Felipe Maza Zavala, Hispanoamrica-Angloamrica causas y factores de su diferente evolucin, Madrid, editorial Mapfre, 1992.
diversas formas, incluyendo nuevos mtodos de organizacin, produccin, comecializacin, etc. Estados Unidos habiendo sido fiel seguidor de las teoras de los economistas ingleses y de otros pases como Frederic Bastiat de Francia y Frederic List de Alemania, tena bien claro que los instrumentos del desarrollo no eran la espada ni la cruz, sino las actitudes ante el trabajo, la innovacin tecnolgica, el progreso en la agricultura, comercio e industria, etc., los instrumentos para ganarse la vida. Los resultados positivos obtenidos eran evidentes. En 1750, Estados Unidos tena el mismo ingreso por habitante que Amrica Latina, y para 1800 su renta se duplicaba.3 La primera evidencia histrica de resistir al cambio en Ecuador tiene lugar en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando los dueos de los talleres artesanales de textil, llamados obrajes en diversas ciudades de la Sierra, se resistieron a comprar la revolucionaria maquinaria inglesa que permita aumentar la productividad y mejorar la calidad. La causa no fue falta de recursos porque estos empresarios tenan fortunas que fluctuaban entre 200.000 y 400.000 pesos, montos equivalentes entre 10% y 20% de los ingresos de la Audiencia de Quito. A dlares actuales equivale a mnimo 500 millones de dlares. Simplemente les falt visin; y, el no haber hecho las transformaciones, que ese sector productivo demandaba, signific la muerte de los obrajes y el inicio de la depresin econmica secular, porque 7
dur ms de siglo y medio, de la Sierra ecuatoriana.4 Para 1820, ao de la independencia de la Provincia de Guayaquil, la Revolucin Industrial con ms de medio siglo de vigencia, demostraba que la tecnologa se converta en la principal herramienta del desarrollo. La tecnologa era la fuerza que empujaba el desarrollo econmico. El mundo era testigo de cmo cada ola innovadora iniciaba ciclos de crecimiento. El ferrocarril permiti mover carga en grandes cantidades y los barcos a vapor disminuir las distancias. Los lderes de la joven repblica ecuatoriana contaban con la teora econmica y aplicaciones del capitalismo para comenzar a construir una nacin poderosa. Nuestros lderes estaban en contacto con los grandes pensadores europeos, particularmente ingleses, como lo demuestra el epistolario de Jeremy Bentham entre 1822 y 1824. Para este extraordinario pensador ingls, reformador, estudioso de la ley, experto en legislacin y economista, era responsabilidad del gobierno producir una armona artificial de intereses a travs de la legislacin. Era funcin de la legislatura establecer un sistema de premios y castigos que induzcan al individuo a buscar acciones que lo lleve a la ms grande felicidad.5 En la citada obra hay cartas cruzadas con Jos de San Martn, Simn Bo4	5	Guillermo Arosemena Arosemena, La historia empresarial del Ecuador. Catherine Fuller, The correspondence of Jeremy Bentham, vol. II, January 1822 to June 1824, New York, Claredon Press, 2000.
lvar, Francis Hall (ingls que vivi en Quito) y otros destacados ciudadanos sudamericanos. Les escribe sobre legislacin y economa. Su magna obra Propuesta de Cdigo, ya traducida al espaol, haba sido leda por San Martn y Bolvar. En una carta Bolvar le escribe que espera que Bentham lo adopte como su discpulo. En carta a Hall, le comenta que Sudamrica debe ser un territorio de consumidores, donde llegar el da en que su comercio sea infinitamente ms importante que el de Estados Unidos. A la misma persona le explica sobre una mquina que puede fabricar 1.500 clavos por minuto. A Bolvar le comenta sobre la importancia de mantener el crdito, a propsito del desprestigio que tena Colombia en el mercado financiero de Londres. Con todos los antecedentes expuestos, Ecuador debi haberse enriquecido con las experiencias de otras naciones y beneficiado de los escritos de las mentes ms brillantes en poltica y economa, como las mencionadas en prrafos anteriores, adems de las grandes obras de Benjamn Franklin, Thomas Jefferson y Alexander Hamilton, todos ellos Padres de la Patria de Estados Unidos. Nuestros lderes debieron saber cmo manejar la agricultura, el comercio, la industria, las finanzas pblicas, particularmente la moneda y el presupuesto; ejercer control de la inflacin, evitando el alza de los precios; dar prioridad a la exportacin de bienes con valor agregado, promover la diversificacin de la economa, fomentar la libertad econmica, crear legislacin apoyando el desarrollo del sector privado, etc.
En Guayaquil se cre la Junta Superior de Gobierno en octubre de 1820, presidida por Jos Joaqun Olmedo y teniendo entre vocales a Francisco Roca, uno de los ms prestigiosos comerciantes; l y Olmedo haban viajado extensamente y si no visitaron Estados Unidos e Inglaterra, debieron haber mantenido correspondencia con grandes pensadores polticos y econmicos de la poca. El hecho que el Reglamento Provisorio se refiri al comercio libre entre la Provincia de Guayaquil y todos los pueblos, confirma estar informados. Por razones que he tratado de comprender, nuestros padres de la patria se limitaron a adoptar la mayora de la legislacin colonial cargada de tributos y viciada de penalidades al sector productivo. El cdigo de comercio continu estableciendo elevados aranceles al comercio exterior y el irrespeto a los derechos de la propiedad se generaliz. Se mantuvieron impuestos como la contribucin indgena, oneroso tributo a los desposedos; diezmo y alcabalas, terribles cargas a las actividades productivas, etc.6 En 1830, la primera constitucin redactada por Olmedo, supuestamente inspirada en la de Estados Unidos, curiosamente engendr una administracin frgil en el poder Ejecutivo, cuando apenas se crearon dos ministerios, el del Interior y Defensa. Con una estructura orgnica recargada era muy poco lo que Jos Flix Valdivieso, primer ministro del Interior, poda hacer. Por su insistencia, un ao despus se estableci el Ministerio de Ha-
cienda, habiendo sido nombrado para ocupar el cargo, Juan Garca del Ro.7 La aritmtica poltica creada por los ingleses William Petty y Gregory King tena 200 aos de vida, por lo que asombra el desorden de la contabilidad pblica y estadsticas durante la primera administracin de Flores. La administracin pblica era total caos. El propio ministro de Hacienda admita que los funcionarios de renta no presentaban cuentas, se despreocupaban de exigir fianzas en los casos que la ley ordenaba, no exista uniformidad, ni tampoco suficiente precisin en el modo de presentar las partidas contables. El Estado ecuatoriano desconoca el monto del endeudamiento pblico interno y externo. En palabras del ministro de Hacienda, en su secretara
no haba estados de los productos agrcolas, de movimientos de comercio no existan cuadros de terrenos baldos y dems propiedades nacionales se ignoraba la clase y nmero de contribuyentes8
Uno de los logros de Vicente Rocafuerte fue establecer una contabilidad pblica moderna, la cual lamentablemente tuvo corta duracin. El caos de las finanzas pblicas se inici con la primera administracin en la nueva repblica del Ecuador.
6	7	8	Guillermo Arosemena Arosemena, La revitalizacin de la economa ecuatoriana, Guayaquil, 1993. MarK J. Van Aken, King of the Night. Juan Jos Flores & Ecuador.1824-1864, Los ngeles, University of California Press, 1989. Informe Ministro de Hacienda, Quito, varios aos.
Flores, Valdivieso y Garca del Ro seguramente conocieron de los tratados de los economistas ingleses; sin embargo, no pusieron nfasis en el buen uso del dinero pblico y en lo inconveniente que es tener dficits, porque estimulan los procesos inflacionarios. Inglaterra haba sufrido en carne propia el alto costo del endeudamiento improductivo y manipuleo de la moneda durante el reinado de Enrique VIII. Al analizar las partidas en que se gastaron los recursos pblicos en el primer ao de nuestra repblica, el 73% fue canalizado para el mantenimiento de las Fuerzas Armadas y apenas 5% para educacin y 2% para obras pblicas. Esta falta de visin explica la tragedia vivida en Ecuador en palabras del ministro de Hacienda:
Con la eleccin del general Flores se haban satisfecho simplemente las exigencias polticas; pero no las necesidades existentes en la situacin de la Hacienda Pblica que era indispensable mejorar, pues de otro modo no poda subsistir el nuevo Gobierno sin exponerse a graves peligros. El general Flores no era el hombre ms a propsito para hacer frente a esa situacin con buen xito el pas atravesaba una crisis desastrosa. La agricultura y el comercio haban llegado a una completa ruina; las propiedades territoriales casi no tenan valor; se vendan por la tercera o cuarta parte de sus valores legtimos. La produccin apenas bastaba para cubrir sus gastos, por lo que los propietarios se vean muchas veces obligados a abandonar el trabajo de sus fincas, que de ese modo, cubiertas de malezas, se deterioraban diaria-
mente; y el inters del dinero lleg por consecuencia de la situacin a elevarse a un dos por ciento mensuales Las rentas fiscales tuvieron que disminuir en la misma proporcin que la riqueza pblica, siendo insuficientes para cubrir aun los gastos ordinarios, resultando un dficit notable en ellas que aumentaba da por da sucesivamente y, que unido a los impuestos extraordinarios, a los emprstitos gravosos y a las exacciones en especie de toda clase hechas a los propietarios, agricultores y ganaderos en el curso de las diferentes guerras y revoluciones; formaban una enorme deuda, sin que hubieran encontrado arbitrios para amortizarla, y sin que hubiera sido posible, en tales circunstancias, conocer siquiera su monto total.9
En el informe de 1832, nuevamente se evidencia el total desinters por modernizar las finanzas pblicas, a semejanza de lo indicado por los economistas ingleses y, por cierto, los espaoles. El proceso inflacionario ms devastador de fines de la Edad Media fue ocasionado por Felipe II y economistas espaoles como Francisco de Vitoria, Martn de Azpilcueta Navarrus, Diego de Covarrubias y Luis Molina. Se adelantaron a los ingleses, escribiendo varios tratados sobre cmo manejar correctamente la moneda. El mencionado informe del ministro de Hacienda de Ecuador es desalentador:
El inters de una srdida ganancia ha inundado este Departamento de monedas falsas, llegando la audacia de los operarios al inconcebible extre9	Ibd.
mo de fundir las legtimas y convertirlas todas en su criminal maniobra; de cuya manera la atrocidad misma de este crimen horrendo ha puesto, y aun al Gobierno en la dura y dolorosa precisin de servir de ellas para cubrir sus necesidades. Contener el curso de un mal que ofende a todos los principios, y que es incalculable en sus consecuencias, era un forzoso deber, y con este objeto pblica y privadamente se han tomado todas las medidas que se creyeron oportunas; pero nada ha sido suficiente10
se podr despreciar su cooperacin, sin exponer a la sociedad, sino a una marcha retrgrada, por lo menos a quedar retrasada relativamente a las dems; a degenerar en una especie de aislamiento con respecto al mundo industrial; negndose a las ventajas del progreso, fomentado por las artes e industrias11
El haber tenido sbditos ingleses peleando por nuestra independencia hizo que algunos de ellos se quedaran a vivir en Ecuador y casaron con ecuatorianas. Ellos debieron haber predicado la importancia de tener mentalidad abierta a sus amigos ecuatorianos. Ellos venan del Estado ms avanzado y poderoso del mundo; y, habiendo aprendido a querer nuestra joven repblica, debieron haber impulsado ideas renovadoras y actuado de puente con instituciones y empresas inglesas. Hay testimonio escrito confirmando el inters de Juan Illingworth por modernizar Ecuador. En un extenso comunicado al Gobierno Provisional nacido de la Revolucin de 1845 expuso:
En todos los puntos civilizados (la ltima palabra se usaba para identificar a los pases progresistas) del globo, se emplea en el da el auxilio de la maquinaria para facilitar las operaciones de la industria y de las artes; y, de consiguiente, en ninguna parte
10	Ibd.
Un grupo de ecuatorianos haba importado maquinaria inglesa para modernizar las actividades productivas como navegacin, aserro de maderas, molinos de azcar de los empresarios Camba y Gallegos y las desmotadoras de algodn en la hacienda Chonana de la esposa de Illingworth y administrada por l. En Quito se encontraba una fbrica de gneros de algodn y otra de tejidos de lana en la provincia de Imbabura; en Manab, mquinas para elaborar harina de Manuel Crdova, entre otros. Esos empresarios perdan mucho dinero cuando se daaban piezas de las mquinas, pues tenan que ordenarse al exterior y la construccin ms el envo tomaban mucho tiempo, no siempre llegando de acuerdo a las especificaciones. Illingworth recomendaba crear la infraestructura para poder dar soporte a las mquinas que se comenzaban a importar y tenan problemas de reparacin:
Todos estos inconvenientes, de suyo grave, y muchos otros, quedaran remediados mediante la instalacin de un taller mecnico y de fundicin.
11	Camilo Destruge, Biografa del Gral. Juan Illingworth, Guayaquil, Archivo Histrico del Guayas, 1986.
Adems este taller-factora dara gran impulso y estimulara las infinitas empresas industriales que reclaman la bella y rica provincia martima de Guayaquil, y aun para las dems del Ecuador; pues las grandes dificultades que se presentan al hombre emprendedor e industrioso para adquirir maquinarias o instrumentos que suplan o ahorren el trabajo manual y nos permitan competir con la industria de los dems pueblos; as como las que se presentan para el manejo de las instalaciones, desalientan al espritu de empresas y nos dejan atrs en la marcha de los progresos industriales12
Vicente Rocafuerte, quien haban vivido algunos aos en Inglaterra, comparta las ideas de Illingworth por lo que recomend la explotacin de las minas de carbn en la provincia del Azuay para poder tener la energa para desarrollar la industria del acero, comenzada con la fundidora de propiedad del estadounidense P. Khun en el estero de Saraguro, actual avenida Olmedo. Tambin propuso traer alemanes que con sus mtodos y tcnicas modernas estaran en condiciones de mejorar la productividad agrcola y diversificar los bienes exportables. Se debe tener presente que cuando nos independizamos de Espaa, la agricultura se encontraba en un estado precario por el uso de implementos y mtodos rudimentarios. Rocafuerte haba creado el Instituto Agrario para funcionar como escuela de agricultura y con el fin de levantar el arte de labrar la tierra.
12	Ibd.
Por medio del desarrollo agrcola, Rocafuerte pensaba llegar a un punto de honor y grandeza donde quiz ninguna otra, entre las naciones ms ilustradas y poderosas de Amrica y Europa, ha subido hasta ahora.13 Desde 1560, la economa ecuatoriana se haba caracterizado por depender de muy pocos bienes, el oro hasta 1610 y posteriormente los obrajes hasta fines del siglo XIX. Cuando terminaba la Colonia, al adoptar el cacao como la principal fuente generadora de mano de obra y riqueza, Ecuador retroceda en su bsqueda de progreso porque se reemplazaba un bien con valor agregado, como los productos de los obrajes (ponchos, pantalones, alpargatas, etc.) por uno agrcola, y adicionalmente no se planeaban otras explotaciones para disminuir el grado de vulnerabilidad. Rocafuerte tena muy clara la importancia de la diversificacin para eliminar la vulnerabilidad en la dependencia de pocas actividades productivas. Para 1830 se haca necesario aprender las lecciones del pasado. La economa de Quito viva un estado recesivo que se aproximaba a medio siglo por haber dependido exclusivamente de la industria textil, la cual termin quebrando por no haberse modernizado con la maquinaria nacida de la Revolucin Industrial. En lo econmico, el sector productivo privado lamentablemente no cambi de estrategia, entr a un programa masivo de siembra de cacao, en
13	Guillermo Arosemena Arosemena, La revitalizacin de la economa ecuatoriana.
lugar de iniciar la diversificacin agrcola e incursionar en otras actividades como la industrial. En pocos aos, ms del 50% de la generacin de divisas dependa de un solo bien, el cacao. Esta dependencia fue aumentando hasta llegar a 75%. La economa de la nueva repblica se estaba construyendo sobre cimientos muy vulnerables. He tratado de encontrar explicacin al comportamiento del empresario ecuatoriano del siglo XIX de desaprovechar los enormes beneficios que la Revolucin Industrial ofreca a quienes crean en ella. Pienso que los empresarios de las primeras dcadas de la repblica fueron capaces, diligentes, decididos y visionarios, pero lamentablemente como bien seala el historiador David Bushnell:
tuvieron que operar en un entorno altamente politizado, en el cual sus decisiones, aunque fuesen econmicamente racionales, tenan que estar necesariamente influenciadas por consideraciones ajenas a la lgica del mercado.14
Para que la modernizacin agrcola se hiciera realidad y no quedara en buenas intenciones, se necesitaban leyes que ofrecieran garantas a la tenencia de la tierra, construir caminos para sacar los frutos a las ciudades, reglamentar las relaciones de trabajo y encontrar solucin a la falta de jornaleros en la Costa ecuatoriana. Lamentablemente las leyes creadas no favorecan un entorno de negocios
14	David Bushnell y Neill Macaulay, El nacimiento de los pases latinoamericanos, Madrid, Editorial Nerea, 1989.
amigable a las actividades productivas. Algunos jefes de Estado confiscaron propiedades agrcolas y otros, con fusil en mano, obligaron a gerentes de bancos a entregar dinero. El derecho a la propiedad no se respet, condicin indispensable para el desarrollo econmico. La infraestructura no se construy porque como se seal en prrafo anterior, el porcentaje del presupuesto invertido en obras pblicas fue insignificante, se prefiri destinar la mayora de los recursos pblicos al sostenimiento de los ejrcitos. Rocafuerte tena muy claro la importancia del uso del motor a vapor. Trat de impulsar la navegacin a vapor estando fuera y dentro del Ecuador. Fue promotor de la empresa duea del Guayas, primer barco a vapor, pero esta nave construida en 1841 no fue usada para actividades mercantiles, se vendi al Gobierno para usarse como barco de guerra. La gran visin de Rocafuerte de cambiar el tipo de transporte martimo no se materializ entre ecuatorianos. El factor limitante no fue el capital porque el costo de cada barco a vapor era 50.000 pesos, y para la dcada de los cuarenta, algunos comerciantes tenan fortunas que se aproximaban a 300.000 pesos.15 El cambio provino de la empresa inglesa Pacific Steam Navigation Co. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el mundo vivi la segunda fase de la Revolucin Industrial, habiendo sido liderada por los Estados
15	Guillermo Arosemena Arosemena, 1992, Comercio exterior del Ecuador, vol. II, Guayaquil.
Unidos. Entre los inventos ms importantes se encuentran la comunicacin va cable, motor a combustin, desarrollo de la industria qumica, electricidad, telefona, cinematografa, etc. En este perodo que dur hasta 1914, cuando se inici la Primera Guerra Mundial, la humanidad presenci el crecimiento econmico ms grande en la historia hasta esa fecha. El ingreso por habitante se duplic en los pases que acogieron los cambios. El perodo 1850-1914 fue de autntica globalizacin por el crecimiento exponencial del comercio internacional y flujo de capitales. En ese perodo de bonaza, Ecuador fue beneficiario residual de las transformaciones por resistirse al cambio. La agricultura se mantuvo atrasada en la mayora de las provincias, as como la industria y los servicios. El comercio fue la nica actividad que mostr aumentos significativos. Los golpes de Estado y revoluciones no cesaron, adems de que se continu cambiando los ministros frecuentemente. Este obstculo al progreso fue sealado por Benigno Malo en 1863, al afirmar:
ya es tiempo de que dejemos la poltica para ocuparnos de las reformas que urgentemente demandan los dems ramos de la administracin pblica y convirtamos toda la energa de las inteligencias hacia las cuestiones del orden econmico.16
Al hablar de reformas, Malo se estaba refiriendo a la necesidad de modernizar el Estado y las actividades productivas. 14
La concentracin de la economa en muy pocos productos no favoreci el crecimiento, que continu con vaivenes donde cortos perodos de auges fueron acompaados por largos perodos recesivos. La tasa de quiebras empresariales no disminuy, las Fuerzas Armadas continuaron siendo las principales consumidoras de las rentas pblicas, la inversin en obras pblicas y educacin sigui siendo insuficiente. En este panorama de inmovilismo, se hicieron esfuerzos aislados de progreso. La creacin de la Bolsa Mercantil en Guayaquil busc crear el mercado de capitales, y el descubrimiento de la tagua por alemanes en Manab fue un golpe favorable del destino que permiti en algo diversificar las exportaciones. El la segunda mitad del siglo XIX, el pensamiento econmico tambin evolucion y nuevos economistas fueron haciendo contribuciones a las teoras del crecimiento econmico. Uno de ellos fue el alemn Frederic List, considerado como el Adam Smith en los pases del sudeste asitico. List sostena que el bienestar de la sociedad no se consegua a travs de la capacidad de compra, sino por la capacidad de produccin, y que la riqueza de la sociedad en el largo plazo se obtena si controlaba actividades ms complejas. El desarrollo del poder productivo era la recompensa ms importante. John Stuart Mill y Alfred Marshall se refirieron a la im16	Benigno Malo, Estudios econmicos y financieros, Biblioteca Ecuatoriana, No. 12, Universidad de Guayaquil, 1979.
portancia de moneda sana, comercio internacional, equilibrio, produccin, tecnologa, competencia y todas las dems actividades y polticas necesarias para incrementar la riqueza de los pueblos.17 Toda esos conocimientos y avances tecnolgicos a disposicin de Ecuador no fueron aprovechados a plenitud. La esclerosis poltica-econmica de Ecuador en la segunda mitad del siglo XIX se puede resumir con palabras de Jos Gmez Carbo, prestigioso periodista guayaquileo, que escriba en 1890, con el seudnimo de JECE:
la agricultura no pasa todava del estado embrionario bajo el aspecto tcnico y bajo el industrial, y los productos que da apenas bastan para el consumo interior y en muchas partes son insuficientes las industrias agrcola y fabril estn tambin en decadencia y amenazadas de desaparecer nos falta espritu de empresa la administracin pblica es una especie de sifn que absorbe mucho jugo de la nacin no solo en forma de impuesto, no solo para fomentar la ociosidad con el gran tren de empleados y por la falta de disciplina militar por la inmoralidad que cunde en todo orden de empleados y funcionarios, por la corrupcin que traen los negocios fiscales el crdito es escaso, el inters alto, el cambio es elevado tenemos impuestos antitcnicos improvisamos reformas la administracin de la Hacienda Pblica es desordenada, perjudicial e impura los fondos pblicos pueden
17	James Fallows, Looking at the sun, Pantheon Books, New York, 1994.
desaparecer fcilmente al contrabando solo le falta ser reconocido por la ley el presupuesto est mal distribuido, los servicios improductivos son los mejores atendidos no tenemos industrias nuevas la acumulacin de capital es difcil, lenta y llena de tropiezos la produccin de riquezas la falta de vas de comunicacin es una de las causas del estancamiento la administracin de justicia por ser morosa, dispendiosa y sujeta a procedimientos en que la triquiuelera y la inmoralidad pueden campar18
Ecuador sigui con la poltica de aislamiento. Tom algunas dcadas en llegar el cable a Ecuador. Su invencin fue en 1837 y recin se instal en Guayaquil en 1882, es decir, medio siglo ms tarde. El tendido de la red en el resto de las ciudades tom ms tiempo. El ferrocarril que funcionaba en Inglaterra desde 1830 se comenz a construir en 1862 y termin el siglo XIX, sin tener Ecuador una forma eficiente de unir las provincias de la Sierra y Costa. La telefona inventada en 1876 tom ms de una dcada para aprovecharse en Ecuador de forma embrionaria y tienen que pasar ms de 20 aos para comenzar a usarse en nmero importante. La lentitud en introducir la tecnologa a nuestro pas no se debi a falta de capital porque la segunda fase de la Revolucin Industrial coincide con el auge de las exportaciones de cacao. Entre 1879 y 1914, el saldo favorable de la balanza comercial sobrepas los 72 millones
18	Guillermo Arosemena Arosemena, Hacia un nuevo Ecuador. Por qu es necesario y cmo lograrlo, Guayaquil, 1998.
de dlares, valor equivalente al 50% de los ingresos del Estado en el mismo plazo. Para poner ese supervit en valor actual, el saldo favorable de la balanza comercial equivali a ms de 2.500 millones de dlares por ao, monto que fcilmente pudo haberse usado para modernizar al pas.19 Para 1918, Vctor Emilio Estrada, en su primera obra, El problema vital en Ecuador, la hacienda pbica, reproch a todos los gobiernos por haber tenido como secretarios de Hacienda a personas sin preparacin tcnica y no haberse preocupado de enviar a jvenes ecuatorianos a estudiar la ciencia de la economa a Europa. Tambin denunci el anacronismo de las leyes que, segn l, se manifestaba en
la denodada legislacin a la que inspiran todava las prcticas y usos histricos ese anacronismo es el que se manifiesta en disposiciones casi coloniales.20
El Ministro de Hacienda en 1924 confirma la posicin de Estrada, cuando afirma que los vicios causantes de la desorganizacin financiera se inician
de mucho tiempo atrs y, a travs de los aos, en vez de corregirse, han venido trasmitindose como fastidiosa herencia y produciendo siempre trastornos, en veces graves para la buena marcha del pas.21
Hay abrumadoras evidencias confirmando la desactualizacin de las leyes. En 1923, el presidente Jos Luis Tamayo modific por primera vez la Ley de Hipotecas que estaba en vigencia desde 1869; y, cuatro aos ms tarde, Luis Ayora, tambin moderniz diversas leyes promulgadas entre 50 y 70 aos atrs.22 Estos hechos histricos son claras evidencias de que histricamente nuestra sociedad hasta el primer cuarto del siglo XX, no fue con los tiempos, sino atrs de ellos. Con todas las terribles experiencias vividas hasta esa fecha, hubiera sido sensato reaccionar favorablemente e insertarse en las corrientes modernizadoras. Lamentablemente no sucedi as y el perodo entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, acompaado de la Gran Depresin Mundial, ocasionaron un terrible estancamiento de la economa ecuatoriana y desaceleracin del relativo progreso alcanzado con el auge cacaotero. Nuevamente Ecuador no aprendi las lecciones de su propio fracaso de ser monoproductor y las positivas que Japn comenzaba a dar al mundo; se concentr en crear un modelo econmico basado casi exclusivamente en el banano y se asegur de mantener el caos poltico e inestabilidad de gobierno. En la dcada de los treinta tuvimos ms de 14 jefes de Estado, y en la de los cuarenta, una cantidad ligera21	Vctor Emilio Estrada, El problema vital en Ecuador, la hacienda pblica, Guayaquil, 1919. 22	Thomas Mun, Englands Treasure by Forraign Trade, Fairfield N.J., Augustus Kelley, Publishers, 1986.
19	Guillermo Arosemena Arosemena, La Gran Bretaa en el desarrollo econmico del Ecuador.1820-1930, Quito, editorial Ecuador. 20	Ministro de hacienda, Quito, varios aos.
mente inferior. En 1947, en menos de 4 meses, tuvimos 4 jefes de Estado: Jos Mara Velasco Ibarra, Carlos Mancheno Cajas, Mariano Surez Veintemilla y Carlos Julio Arosemena Tola. Entre 1950 y 1990, nuevas teoras econmicas dieron nuevas direcciones al crecimiento de los pases. Joseph Schumpeter y la mayora de los premios Nobel en Economa, como Jean Tinbergen, Frederick Hayek, George Stigler, James Buchanan, Rober Solow, Ronald Coase, Robert Lucas, Franco Modigliani, James Meade, Douglass North, Wassily Leontief y Rober Mundell, este ltimo asesor de algunos gobiernos, entre ellos el de China, hicieron importantes contribuciones al crecimiento econmico. La mayora de las naciones del este y sudeste asitico fueron fieles seguidoras de la sabidura de estas mentes geniales y aplicaron sus teoras. Comenzando con ingresos por habitantes entre 50 y 500 dlares anuales, para fines del siglo pasado haban salido de la pobreza y se ubicaban entre pases de industrializacin reciente, con ingresos entre 10.000 y 35.000 dlares, en algunos pases. Sus gobiernos se dieron cuenta de que el crecimiento econmico se encontraba en la diversificacin de la produccin y exportacin de bienes con alto valor agregado; tambin apreciaron la importancia de la libertad econmica, incluyendo eliminacin de trabas, marco jurdico estable, gran apoyo a la educacin y avance tecnolgico. Amrica Latina no escogi seguir este camino y la segunda mitad del siglo XX, para la mayora de
las naciones, fue la acumulacin de las llamadas dcadas perdidas. Ecuador sobresali entre los pases que menos inters tuvieron en cambiar, prefiriendo el mismo estatus mantenido desde el siglo XIX. En el campo de las ciencias y educacin, nos hemos mantenido muy rezagados histricamente. La facultad de economa se estableci en las universidades ecuatorianas a mediados de los aos treinta del siglo XX, cien aos ms tarde que en Europa. Lo mismo sucedi con las ingenieras industrial, mecnica y elctrica que recin nacieron en los sesenta, representando un atraso mayor a medio siglo. Finalmente la administracin de empresas, que a inicio del siglo XX comienza en Estados Unidos y dems naciones progresistas, se convirti en extraordinaria herramienta de crecimiento econmico sostenido, en Ecuador se empez a ensear en los sesenta. Thomas Mun, uno de los grandes empresarios y economistas de la historia, en el primer captulo de su obra, Los tesoros de Inglaterra a travs del comercio exterior, publicado en 1664, se refiere a las cualidades que debe tener el mercader perfecto. Es posible que este libro sea el primer tratado sobre gerencia. Entre las 13 caractersticas que debe tener, estn: saber escribir bien, manejar correctamente los nmeros, conocer de contabilidad, ser experto en idiomas y manejo de documentacin relacionada con el comercio exterior, saber de monedas de otros pases y conocimientos arancelarios, conocer los mercados, los pre17
cios, quines son los compradores, competidores y dnde estn cada uno de ellos, etc.23 El regreso a la democracia no signific cambio alguno en el nivel de prosperidad de Ecuador. A pesar de ello, el sector privado incursion en nuevas actividades como el camarn en cautiverio y las flores, ambos sectores permitieron cubrir parcialmente el desempleo que solamente acabar cuando anualmente la demanda de trabajo sea igual al nmero de miles de jvenes que cada ao tienen edad de trabajar. Los frecuentes cambios de presidentes desde los aos noventa crearon inestabilidad econmica. El ingreso por habitante de 2001 fue inferior al de 1980, es decir que durante ms de 20 aos no creci la riqueza colectiva. La dolarizacin fren la cada al abismo, gracias a ella fue posible financiar a largo plazo a viviendas y bienes como automviles, camiones, refrigeradoras y cocinas. Por primera vez la clase media baja pudo comprar carros. Desaparecieron el fantasma de la devaluacin y erosin del valor del ahorro. La economa logr crecer a tasas no vistas desde la dcada petrolera de los setenta, pero inestables. Durante la administracin del actual Gobierno los ingresos son colosales, nunca antes manejados en gobiernos anteriores. Se ha hecho gran obra pblica y atendido a la salud y educacin. En lo malo, la inversin extranjera es marginal y por falta de apoyo al sector privado de la media23	Ibd.
na y gran empresa, ellas no han hecho mayormente inversiones. El resultado es falta de crecimiento sostenido y tasas insuficientes del PIB, para terminar con la pobreza. Desde 1965, la divergencia econmica se ha ampliado entre la renta de los pases que tienen crecimiento sostenido y aquellos cuyas economas estn estancadas o con crecimiento errtico. Hasta la actualidad Ecuador no puede cerrar la brecha debido a las pugnas entre sectores de la sociedad, el populismo y gobiernos que creen que el Estado es el nico capaz de sacar a los pueblos de la pobreza. Alguien debe darnos una explicacin respecto a por qu naciones que tenan una renta inferior a la nuestra, ao a ao se han alejado y actualmente las diferencias llegan hasta 35,000 dlares ms por habitante, si tomamos a Singapur como referencia. Una de las caractersticas histricas de Ecuador es la falta de consistencia en el crecimiento de la economa. Se observa en todas las dcadas del siglo XX y lo que va del XXI. Las variaciones tan fluctuantes ao a ao hacen muy difcil salir de la pobreza en mediano plazo. Entre 2001 y 2011 las tasas de crecimiento tuvieron el rango de 0,4% como mnimo y 8,8% como mximo. Para 2012, el crecimiento se estima en alrededor de 4,8%. La falta de tendencia alcista es serio obstculo para lograr el bienestar nacional. Todos los pases que ingresaron al Primer Mundo o lo estn haciendo tienen elevadas tasas de crecimiento constantes.
Producto Interno Bruto Crecimiento anual (%) 2000-2011
Entre 1870 y 1913, Estados Unidos creci sostenidamente 2% ms que Inglaterra, la principal potencia econmica mundial en esos aos, logrando desplazarla a un segundo puesto, para inicios de la Primera Guerra Mundial. Japn creci a 9,3% anual desde 1950 hasta 1973, nunca antes se haba logrado tasas tan elevadas, convirtindose en la segunda potencia mundial. Chile se puso en la delantera de la regin
por haber tenido un crecimiento sostenido desde 1973 hasta la crisis del dlar a partir de 1982; a esa fecha toda Amrica Latina enfrent una severa crisis por el elevado endeudamiento en dlares. Posteriormente retom el crecimiento entre 1987 y 2000. En esos perodos, las tasas fluctuaron entre 6% y 7% anualmente. En los ltimos aos las economas de Per y Chile han crecido entre 7% y 9% anualmente. En Asia se encuentran China e India, con crecimientos entre 6% y 12% en los ltimos aos. El Banco Mundial sostiene que para salir de la pobreza, las economas deben crecer a no menos de 6% anual, ao tras ao. Cmo explicar no mantener elevadas las tasas de crecimiento de la economa ecuatoriana, cuando histricamente nunca antes, el Estado haba recibido las decenas de miles de millones de dlares de ahora? Algo no anda bien en Ecuador. Ciertamente hay fallas en los sectores pblico y privado.
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Los negocios de Guayaquil en las guerras de la Independencia. 1822.
l presente documento resulta desconcertante para quienes fuimos educados, esto quiere decir: adoctrinados por la historia. Nos hicieron creer que hubo un rompimiento radical con Espaa, luego de las acciones blicas con muertos y prisioneros de guerra. Pero resulta que este cuento ha estado tan mal contado, que hace que nos sintamos defraudados. Al acercarles a los documentos que son verdaderas primicias para realizar las interpretaciones, por favor, tratemos de desenredar lo sucedido. Al cantar el Himno Nacional repudiamos al Len Ibrico y nos sentimos triunfalistas con la mentada Independencia. Pero leyendo los datos de estos negociados, el desencanto hiere nuestras almas cvicas porque sentimos el pual de las incertidumbres. Me encuentro con un Tratado explicado en 10 artculosen el que toman parte comandantes de guerra de la marina espaola, capitanes de los ejrcitos de Guayaquil, que se dicen ejrcitos de la Patria, y coroneles y militares del Per, que actan desde Guayaquil en su beneficio. Este tratado lo aprueban y ratifican: Olmedo, Ximena y Roca un 16 de febrero de 1822, favoreciendo a un vnculo de Guayaquil con el Per. Recordemos que estamos tres meses previos a la
Batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822), lo que quiere decir que los independentistas haban firmado la negociacin con los espaoles y estaban en acuerdos. NEGOCIACIN entre el Gobierno de Guayaquil y el Jefe de la Escuadra Espaola que bloqueaba este puerto. 1822. Don Estevan Jos Amador, Alcalde Ordinario, Presidente del Tribunal de la Imprenta, y de las Juntas de Polica y contribucin, y D. Jos Hilario de Indaburo, Capitn de los Ejrcitos de la Patria, y Primer Edecn de la Suprema Junta de Gobierno de Guayaquil, comisionados por ella: D. Joaqun de Soroa, Capitn de Fragata y Comandante de la fragata de guerra espaola Venganza; y D. Baltazar Vallarino, Alfrez de Navo de la misma nacin, comisionados por el seor Capitn de Navo y Comandante de las fuerzas martimas de guerra espaolas, D. Jos Villegas; y el Coronel graduado del ejrcito libertador del Per D. Manuel Rojas, Benemrito de la Orden del Sol, comisionado por el General de Brigada y Agente Diplomtico del Estado del Per; reunidos en la Sala Consistorial con el objeto de poner fin y trmino a las calamidades de la guerra, por medios decorosos y conformes con las circunstancias que han tenido presentes las autoridades 21
respectivas, convinieron y ajustaron los siguientes artculos: El artculo 1 dice que El seor comandante de la escuadra espaola entregar al Superior Gobierno de Guayaquil las fragatas Prueba y Venganza, y corbeta Alejandro en el estado que actualmente se encuentran. Art. 2. En compensacin el gobierno del Per se obliga a pagar todos los sueldos y gratificaciones que adeuda la Espaa a los oficiales y tripulacin de los tres buques, desde la ltima salida del Callao en Octubre de 1820, segn los ajustes que presenten los Contadores de las dos fragatas, y por la corbeta Alejandro, lo devengado en estos mares desde la salida de Panam en la expedicin del General Cruz Mourgeon, en estos trminos: doce mil pesos de contado, y el resto a los treinta das de la llegada de la Prueba al Callao, a donde seguir mandada por los mismos seores oficiales, con un oficial de ejrcito por el Estado del Per, y a su entrada se pondr dicha fragata a disposicin de aquel gobierno. Art. 3. La corbeta Alejandro seguir los mismos trminos para el Callao, mandada por sus propios oficiales, con copias autorizadas del presente tratado, para que a su llegada se ponga a disposicin de aquel Gobierno. Art. 4. La fragata Venganza entrar a este puerto y se entregar a disposicin del seor General, Agente de Negocios del Per. Art. 5. El mismo Estado del Per se obliga a reconocer la deuda de cien mil pesos en favor de Espaa en el momento que sta declare la independencia de la Amrica, sin que esta condicin sea obligatoria. Art. 6. Los seores oficiales 22
que voluntariamente gusten quedarse, tendrn por aquel Estado un ascenso ms en los grados que hoy obtienen, y sern recomendados por este Gobierno y por el seorGeneral Encargado de Negocios, con la debida consideracin. Art. 7. Ser declarada una absoluta dispensacin de los sucesos anteriores a toda la tripulacin de la corbeta Alejandro tanto a los existentes como a los que puedan venir; y sern permitidos los que quisieren quedarse en estos o aquellos pueblos. Art. 8. Los costos y gastos de los tres buques sern de cuenta del Estado del Per, desde el momento de canjeadas estas negociaciones. Veamos el documento completo: NEGOCIACIN entre el Gobierno de Guayaquil y el Jefe de la Escuadra Espaola que bloqueaba este puerto. 1822. Don Estevan Jos Amador, Alcalde Ordinario, Presidente del Tribunal de la Imprenta, y de las Juntas de Polica y contribucin, y D. Jos Hilario de Indaburo, Capitn de los Ejrcitos de la Patria, y Primer Edecn de la Suprema Junta de Gobierno de Guayaquil, comisionados por ella: D. Joaqun de Soroa, Capitn de Fragata y Comandante de la fragata de guerra espaola Venganza; y D. Baltazar Vallarino, Alfrez de Navo de la misma nacin, comisionados por el seor Capitn de Navo y Comandante de las fuerzas martimas de guerra espaolas, D. Jos Villegas; y el Coronel graduado del ejrcito libertador del Per D. Manuel Rojas, Benemrito de la Orden del Sol, comisionado por el
General de Brigada y Agente Diplomtico del Estado del Per; reunidos en la Sala Consistorial con el objeto de poner fin y trmino a las calamidades de la guerra, por medios decorosos y conformes con las circunstancias que han tenido presentes las autoridades respectivas, convinieron y ajustaron los siguientes artculos: El artculo 1 dice que El seor comandante de la escuadra espaola entregar al Superior Gobierno de Guayaquil las fragatas Prueba y Venganza, y corbeta Alejandro en el estado que actualmente se encuentran. Art. 2. En compensacin, el gobierno del Per se obliga a pagar todos los sueldos y gratificaciones que adeuda la Espaa a los oficiales y tripulacin de los tres buques, desde la ltima salida del Callao en Octubre de 1820, segn los ajustes que presenten los Contadores de las dos fragatas, y por la corbeta Alejandro, lo devengado en estos mares desde la salida de Panam en la expedicin del General Cruz Mourgeon, en estos trminos: doce mil pesos de contado, y el resto a los treinta das de la llegada de la Prueba al Callao, a donde seguir mandada por los mismos seores oficiales, con un oficial de ejrcito por el Estado del Per, y a su entrada se pondr dicha fragata a disposicin de aquel gobierno. Art. 3. La corbeta Alejandro seguir los mismos trminos para el Callao, mandada por sus propios oficiales, con copias autorizadas del presente tratado, para que a su llegada se ponga a disposicin de aquel Gobierno. Art. 4. La fragata Venganza entrar a este puerto y se entregar a dispo-
sicin del seor General, Agente de Negocios del Per. Art. 5. El mismo Estado del Per se obliga a reconocer la deuda de cien mil pesos en favor de Espaa en el momento que esta declare la independencia de la Amrica, sin que esta condicin sea obligatoria. Art. 6. Los seores oficiales que voluntariamente gusten quedarse, tendrn por aquel Estado un ascenso ms en los grados que hoy obtienen, y sern recomendados por este Gobierno y por el seor General Encargado de Negocios, con la debida consideracin. Art. 7. Ser declarada una absoluta dispensacin de los sucesos anteriores a toda la tripulacin de la corbeta Alejandro tanto a los existentes como a los que puedan venir; y sern permitidos los que quisieren quedarse en estos o aquellos pueblos. Art. 8. Los costos y gastos de los tres buques sern de cuenta del Estado del Per, desde el momento de canjeadas estas negociaciones. Art. 9. Sern transportados los seores oficiales y tripulacin en los tres buques que quisiesen seguir a Espaa, conducidos de embarcaciones neutrales todo por cuenta del Estado del Per; y a los que quisiesen seguir por Panam se les entregar el mismo valor que habra de pagarse por la navegacin del Cabo de Hornos, disfrutando su haber solo los seores oficiales desde el da de su llegada al Callao hasta dos meses despus, si antes no se proporcionase su embarque. Art. 10. la propiedad de los individuos de los tres buques, sean de la clase que fuesen, les ser entregada sin pagar derechos a su desembarco, tenindose esta gracia en consideracin para el 23
tratado sobre presas, en que se interesa y debe negociar el Gobierno de Guayaquil en favor de los apresados. Los diez artculos ajustados y convenidos en el presente tratado, sern reformados o ratificados por las autoridades respectivas, de quienes proceden los poderes que han sido reconocidos y canjeados. Guayaquil, febrero 16 de 1822 Estevan Jos Amador, Jos Hilario Indaburo, Jos Joaqun Soroa, Baltazar Vallarino, Manuel Rojas.
Aprobado y ratificado. Sala de Gobierno de Guayaquil, a 16 de febrero de 1822. Olmedo, Ximena, Roca Aprobado y ratificado Guayaquil y febrero 16 de 1822 Francisco Salazar. (*) (*).- Segn La Gaceta de Colombia, facsmiles, publicaciones del Banco de la Repblica de Colombia, 6 volmenes.
La muerte del hroe en la pintura colombo-venezolana durante el siglo xix*
Roldn Esteva Grillet1
El tema de la muerte es uno de los temas universales del arte. A lo largo de los siglos medievales, la encarnacin de la idea del hroe estaba en los santos y en particular en los mrtires, cuyo sacrificio a veces se presentaba con sumo realismo a fin de conmover a los devotos. Nuestra pintura colonial, en buena parte extensin de la pintura europea, aadi otras muertes heroicas, ya propias, como las de monjas de clausura, en homenaje a su santidad, y excepcionalmente a algn personaje importante del gobierno eclesistico o cvico-militar, como muestra de reconocimiento y de admiracin a sus actos. En el siglo XIX los hroes sern fundamentalmente los hroes militares, muriesen naturalmente en sus camas (Bolvar, Santander), en batalla (Ricaurte, Girardot), sentenciados (Policarpa Salavatierra) o asesinados (Sucre). Algunos de estos hroes los compartimos Colombia, Venezuela y Ecuador, en razn de la federacin bolivariana
*	Presentado como ponencia en el I Congreso Internacional Arte del Caribe, Cartagena de Indias, entre el 19 y 21 de noviembre de 2009. Facultad de Artes, Universidad de Antioquia e Institucin Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolvar.
hoy identificada como Gran Colombia. El culto a los hroes patrios se instala desde entonces en el imaginario nacional y unos ms que otros simbolizarn el sacrificio de toda una generacin para el logro de un pas libre e independiente. La ponencia tratar la muerte de Bolvar por un venezolano (Antonio Herrera Toro) y un colombiano (Quijano Montero), igualmente la muerte de Ricaurte por los ya citados; y, especficamente, de la muerte de Sucre vista por dos pintores colombianos (Pedro Jos de Figueroa y Jos Mara Espinosa) y dos venezolanos (Arturo Michelena y Leoncio Martnez). Palabras clave: Historia del Arte Latinoamericano, Pintura decimonnica, Venezuela, Colombia, Hroes de la Independencia Desgraciado el pueblo que necesita de hroes. Bertold Brecht, La vida de Galileo, 1938
1	Roldn Esteva Grillet, nacido en Caracas (1946), se form en letras hispanoamericanas en la Universidad de los Andes (Mrida, Venezuela), se especializ en Arte Medieval y Moderno en la Universidad de los Estudios de Bolonia (Italia) y sigui cursos doctorales en Historia del Arte en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Ha trabajado
En 1808, con la invasin de los ejrcitos franceses a la pennsula Ibrica, se desencadenan varios acontecimientos imprevisibles para el mismo Napolen. La huida hacia el continente americano, concretamente al Brasil, del rey Joao IV de Portugal junto a una comitiva integrada por diez mil personas; la organizacin de juntas en representacin de los derechos de Fernando VII de Espaa y la consecuente aparicin de guerrillas populares que combatieron fieramente al invasor; ms la tarda reaccin de las municipalidades en las colonias hispanoamericanas que pronto derivar en un enfrentamiento blico entre patriotas y realistas. El destino de Brasil quedar marcado por la instauracin de esa corte portuguesa en Ro de Janeiro, tanto que se librar de las guerras fratricidas que signarn el destino de todas las excolonias espaolas hasta bien entrado el siglo XX. La misma Espaa sufrir a lo largo del siglo XIX los pronunciamientos militares, tanto liberales como conservadores y hasta el intento frustrado de acabar con la monarqua para establecer una repblica. Algo logrado en casi todas las excolonias americanas, no sin esfuerzo, y con ensayos monarquistas solo en
como curador de exposiciones para la Galera de Arte Nacional y otras instituciones musesticas, asimismo ha sido jurado de salones de arte. Participa con frecuencia en congresos internacionales sobre su especialidad y tiene publicado varios libros sobre historia del arte latinoamericano y venezolano,
Mxico y Hait. El Brasil, que pas de virreinato a cabeza del reino, luego a imperio parlamentario independiente de Portugal, y, en 1888, a repblica sin haber acudido a ninguna guerra civil, representa un caso aislado y singular en la Amrica Latina. Por tal motivo, Brasil puede jactarse de carecer de hroes mrtires, salvo el famoso Tiradentes, Joaquim Jos da Silva Xavier, del movimiento inconfidncia de Minas Gerais, cuyo cuerpo fue descuartizado el 21 de abril de 1792 en Ro de Janeiro. Espaa, ya liberada del dominio francs en 1814, podr enaltecer su recin nacido nacionalismo mediante el reconocimiento de antiguos y nuevos hroes. No es casual que dos artistas, representativos cada uno de importantes corrientes del arte, una neoclsica y otra romntica, asumirn en sus representaciones pictricas la exaltacin del prcer cado en la defensa de los ideales patrios. En el caso de Jos de Madrazo, su cuadro Muerte de Viriato (Museo de El Prado, Madrid) rememora el asesinato del jefe guerrero lusitano-hispano mientras dorma en su carpa, en un descanso de su lucha contra los romanos en 139 a. C. Por su lado, el romntico Francisco de Goya y Lucientes, a partir de sus apuntes tomados in situ, culmina su dramtico lienzo sobre Los fusilamientos del 3
siendo el ltimo Las artes plsticas venezolanas en el Centenario de la Independencia 1910-1911 (Academia Nacional de la Historia, 2010). Ha sido docente de Historia del Arte Latinoamericano en la Universidad Central de Venezuela, donde actualmente es profesor titular, en la condicin de jubilado activo.
de mayo (Museo de El Prado, Madrid), acontecimiento que captara a travs de un catalejo desde una ventana de su vivienda, y luego de ocurrido se acercara, trabuco en mano, a tomar los apuntes de los cuerpos ajusticiados.
Tradicin iconogrfica
En estos ejemplos vemos ya dos maneras de representar la muerte del hroe: la del hombre asesinado, pero conocido por sus valores individuales; y el ajusticiamiento de un grupo civil, indiscriminado y annimo, de hombres de distintas edades enfrentados a los invasores. Ninguna de estas obras sirvi de modelo a los artistas latinoamericanos cuando hubo que exaltar la memoria de sus hroes. Fueron los antiguos modelos sacados de la iconografa religiosa. Adems, salvo el caso de Mxico, ninguno de los pases nacientes contaba con academias de bellas artes que adiestraran en la copia de modelos naturales o en la representacin naturalista de los personajes. Privaba la produccin de cuadros devotos y en muy menor nmero retratos de personajes de las jerarquas eclesistica, civil o militar, apegados a una pose hiertica, ulica, con elementos simblicos del poder. La iconografa cristiana cultivaba de antiguo la representacin de la muerte de sus hroes, no otros que los santos, fuesen estos fundadores de rdenes religiosas como San Francisco o San Agustn que murieron en sus respectivas camas rodeados de discpulos, fuesen los santos que llegaron a los altares mediante el martirio de sus vidas, en la difusin y defensa de
su fe. En estos ltimos, haba dos opciones: la representacin simblica de esa muerte a travs de algn objeto alusivo, por lo regular el instrumento de tortura (una sierra, un hacha, unas tenazas, una parrilla), o la representacin cruda y directa del hecho, por lo regular en un segundo plano, como visto a travs de una ventanilla hacia el pasado, mientras el mrtir, en un primer plano, apareca en su gloria. Aunque no dejaba de realizarse una sntesis narrativa con el santo con su cabeza bien puesta, pero con un hilillo de sangre circundndole el cuello, como referencia a su decapitacin. Infaltable, como atributo del suplicio, la palma del martirio. Por su parte, las comunidades religiosas femeninas cultivaron el homenaje pstumo de aquellas monjas hubiesen o no llegado a la condicin de priora del convento cuyas virtudes podan considerarse que haban sido practicadas en grado sumo, como para que sus vidas sirvieran de modelo para las dems. Junto a esos retratos, encomendados por acuerdos internos, estaban otros que permanecan en las casas de familia pero que representaban a las jvenes novicias en el momento de hacer sus votos de clausura. En Colombia este tipo de retrato no se conserva o no se practic como en Mxico (Monjas coronadas), en cambio s hay muestras del primero, en el Museo de la Repblica, en Bogot, originalmente pintados por Pablo Antonio Garca del Campo (de la Escuela de Pedro Celestino Mutis) en el ltimo tercio del siglo XVIII y rehechos por el hijo Victorino Garca Romero a princi27
pios de siglo XIX. En Venezuela sucedi igual, solo que los cuatro conservados corresponden todos a prioras ya difuntas, si bien representadas como si estuviesen vivas y de cuerpo entero (Museo de Arte Colonial Quinta de Arauco, de Caracas). Durante los dos primeros siglos coloniales, y en el caso mexicano incluso en el siglo XVIII cuando se emprende la evangelizacin del norte, en manos de tribus nmadas- fue frecuente la muerte violenta de algunos misioneros de parte de indgenas rebeldes al adoctrinamiento. Se pueden mencionar dos ejemplos: don Pedro Ortiz de Zrate, cura de Jujuy, Tucumn, en Chaco (Per), quien fue molido con pesadas porras y atravesado con dardos y cortada la cabeza se la comieron a 21 de octubre de 1689, tal como reza la inscripcin del leo sobre lienzo conservado en el Museo de Arte Colonial de Bogot. En el cuadro, un indgena le ha clavado un largo cuchillo al cura; ste lleva en el cuello un filo de sangre, muestra de haber sido decapitado, y gotas que le caen desde la frente, como consecuencias de los porrazos; un angelito lo corona con olivos y trae una palma del martirio. El personaje est representado con los ojos abiertos, como si estuviera vivo. Otro ejemplo, ms antiguo pero cercano geogrficamente, ocurre en 1633, cuando un agustino del convento de la Santa Cruz de la Popa (Cartagena), fray Alfonso Garca Paredes, a sus sesenta y seis aos, acus a un cacique ya bautizado, de incestuoso y bgamo; dos amigos del cacique vengan el deshonor del cacique, flechan28
do y lanceando al fraile. Eran indgenas de Urab. Las reliquias del mrtir se conservan en un arca de cristal, y en el templo se exhibe una estatua de bulto, de factura moderna y escala menor de la natural, con el fraile atravesado por una lanza.
Al guerrero Viriato, representado por Madrazo, no lo vemos en el momento en que es muerto, sino cuando es velado por sus compaeros. Es decir, la muerte del hroe puede aparecer como algo ya sucedido o por suceder, como cuando se le hace caminar hacia el cadalso. Ese mismo ao de 1814, cuando la monarqua espaola se siente recuperada y puede reprimir la rebelda de las colonias con el envo de un gran ejrcito, bajo la jefatura del general Morillo, son condenados al fusilamiento muchos patriotas neogranadinos. Uno de ellos se proyectar en el arte, si bien con mucha posterioridad, el sabio Francisco Caldas. En 1880, el pintor acadmico Alberto Urdaneta acometer su representacin, Francisco Caldas marcha al suplicio (Museo Nacional de Colombia, Bogot). Sin embargo, es ms comn su efigie en la escultura, de ndole menos narrativa que la pintura o el dibujo a menos que se asuma como relieve. En efecto, en su monumento de Popayn (por Raoul Charles Verlet) aparece con un largo abrigo, la mano derecha al mentn, la izquierda portando una bandera, y al pie dos atributos ms: un mapamundi y un fusil. Ninguna alusin a su trgico fin.
En cambio, ha corrido con mejor destino en la pintura la patriota Policarpa Salavarrieta, la Pola, fusilada en Bogot en 1817 y ya por primera vez representada en 1825, con uno de los ms tempranos cuadros latinoamericanos referidos a la muerte de hroes de la Independencia. No fue por supuesto la nica mujer durante la lucha de la independencia en Amrica, vctima de su patriotismo. De muy pocas quedan testimonios y menos registros pictricos. Habra que sealar en Ecuador a Rosa Zrate, degollada junto a su marido Nicols y otros familiares en Tumaco, el 17 de julio de 1813, aunque el cuadrito annimo que representa a la pareja sentada al centro de una plaza pareciera que fuesen a ser fusilados (Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito). Ha jugado a favor de Policarpa el querer destacar su condicin femenina, su belleza criolla, su ardor y atrevimiento patritico (logr que su novio Alejo Sabaran, integrante de las fuerzas realistas, llevara mensajes patriticos: por supuesto, atrapado, tambin ser condenado al fusilamiento). El pintor, cuyo nombre se ignora, parece derivar de la tradicin devota popular, por lo escueto de sus figuras, aunque logra dar cierto relieve a los rostros mediante el juego de luces y sombras; los dos personajes que la acompaan hacia el patbulo, los caracteriza no con rasgos individuales sino tpicos: el sacerdote con un crucifijo y el soldado de perfil con su fusil al hombro. El pauelo de ella y la cuerda que ata sus brazos parecieran representar la feminidad ultrajada. En
la franja izquierda del cuadro, hacia donde se dirigen los tres personajes, de cuerpo entero, se ubica un desproporcionado banquillo con respaldar, al que sera atada y fusilada la patriota, en el centro de la Plaza Mayor. El pintor ha identificado al personaje, el momento y la accin a rememorar: Policarpa Salavarrieta Sacrificada pr. los espaoles en esta plaza el 11 de nov. de 1817. Su memoria eternice entre nozotros y que su fama resuene de polo polo!!! (Museo Nacional, Bogot).
Policarpa Salavarrieta Annimo, 1825
Tanto el pintor autodidacta Jos Mara Espinosa, en 1857, con su obra Policarpa Salavarrieta en capilla (Municipalidad de Guaduas), como la versin del acadmico Epifanio Garay Caicedo, en 1888 (Museo del 20 de Julio, Bogot), han concentrado su inters en el momento anterior, cuando la patriota se recoge ante un altar, mientras su vigilante, con cara de pocos amigos, observa desde una ventanilla hacia el mismo punto de la herona. Con una leve sonrisa cmplice, parece agradecer al visitante que no vemos, el envoltijo de donde ha 29
extrado un papel con un mensaje que intenta esconder en su seno. Aqu la maestra de los pintores se recrea en la belleza de esta madona criolla que, an presa, revela compostura, entereza y picarda. Dos pinturas ms se realizarn sobre el mismo tema, la del centenario de su fusilamiento, de Ricardo Acevedo Bernal, Policarpa Salavarrieta en el cadalso, 1917 (Museo del 20 de Julio, Bogot), en la que la herona est de pie, de manos atadas a la espalda, delante de un silln frailero y sobre una extraa tarima; a su lado un fraile que lee alguna oracin, ante la vista incmoda de un soldado impaciente por la ejecucin; y la de Pedro Alcntara Quijano Montero, La Pola conducida al suplicio, de 1944, que corresponde al momentos antes, a la salida del convento donde ha estado prisionera, en compaa de una monja y un fraile, los soldados y gente que la sigue para ver el espectculo (Museo del 20 de Julio, Bogot). Un conjunto de cinco obras que mereceran un estudio especial, ms pormenorizado y hasta una exposicin, en el bicentenario, 2017? Ni Caldas ni Salavarrieta fueron los primeros mrtires histricamente, sino Atanasio Girardot, muerto en la hacienda de Brbula el 30 de septiembre de 1813, en la Campaa Admirable con la que Bolvar, con ayuda del ejrcito neogranadino, recupera la repblica venezolana. Sus restos fueron enterrados en la iglesia matriz de Valencia (hoy catedral) pero su corazn fue trado en procesin triunfal hasta Caracas y aqu, luego de los honores 30
Muerte de Girardot en Brbula, Cristbal Rojas, 1883
fnebres correspondientes, fue depositado en la catedral. Por cierto, la aceptacin por parte del arzobispo Narciso Coll y Prat, de este enterramiento de una vscera, le implic ser llamado a Espaa a rendir cuentas. El segundo hroe neogranadino sera Antonio Ricaurte, autoinmolado el 25 de marzo de 1814 en la hacienda de San Mateo, perteneciente a Bolvar, antes que entregar el parque patriota a los realistas que se aproximaban. Sin embargo, la representacin de ambas acciones heroicas en la pintura debi esperar mucho tiempo. Solo fue con motivo de la Exposicin Nacional del Centenario del Libertador, en 1883, cuando los pintores acadmicos Cristbal Rojas y su maestro Antonio Herrera Toro exhibieron sendas obras.
Ricaurte en San Mateo, Antonio Herrera Toro, 1883
El del ms joven, Muerte de Atanasio Girardot en Brbula, capta al hroe de manera monumental, al recibir un balazo en el pecho en lo alto de una colina, herida mortal que lo obliga a soltar el sable y a aferrarse con la izquierda a la bandera. Es un cuadro de gran formato y dramatismo, como si fuera una instantnea de poca. En tanto que la obra del maestro, Incendio puesto por Antonio Ricaurte en San Mateo, lo representa justo antes de la explosin del parque. El hroe aparece casi en silueta, a contraluz, de espaldas, dando el frente a los realistas que acechan sin atreverse a entrar al recinto. Adems del contraste de luz y
sombra, del dentro y el afuera, el pintor presenta un reto de banderas, la realista y la patriota. Al contrario del cuadro anterior, ste revela un momento de tensin, en un mediano formato. Ambos pinturas se conservan en el Museo Bolivariano de Caracas. En Colombia, solo el segundo hroe, Ricaurte ha recibido el homenaje de la pintura, adems de la escultura, gracias a su gesto suicida y patritico. Lo asumi Pedro Alcntara Quijano Montero, en su Ricaurte en San Mateo, 1920 (Museo Nacional, Bogot). Es un gran cuadro de gran formato, apaisado, de recursos ms retricos que pictricos, por cuanto enfrenta a dos personajes: al patriota (a la izquierda) y al realista (a la derecha), cada uno con su propia bandera y uniforme militar; Ricaurte, con un tizn encendido en su mano derecha, amenaza con estallar la plvora a su alrededor. Los gestos y posturas de ambos personajes remedan los de la actuacin dramtica ms artificiosa, la opertica, y todo el escenario revela la habilidad del pintor en el campo del teatro, donde intervino como escengrafo. Incluso resulta extraa la expresin de terror
Incendio puesto por Antonio Ricaurte en San Mateo, Pedro Alcntara Quintero, 1920
del mismo Ricaurte ante la conminacin del jefe realista.
No estando Colombia privilegiada por el establecimiento de los estudios acadmicos, que tardarn hasta la dcada del 1880 en formalizarse, contaba sin embargo con una ms rica tradicin de talleres coloniales que Venezuela. De esa tradicin, muchas veces familiar, proviene el pintor Pedro Jos Figueroa, a quien en 1819 la municipalidad de Bogot encomend un primer retrato de Bolvar a raz de su entrada triunfal a la ciudad. Tomar un lienzo ya iniciado con el retrato del pacificador Morillo, raspa la pintura, la coloca apaisada y emprende el nuevo retrato del hroe a quien apenas ha alcanzado a ver de lejos para copiar sus rasgos ms resaltantes. Le mandaron a sacar muchas copias luego de la misma imagen, pues la guerra necesitaba que sus hroes fueran conocidos e identificados. En 1830, antes de la muerte de Bolvar en Santa Marta, es asesinado el eventual sucesor de Bolvar, el mariscal Antonio Jos de Sucre, en la montaa de Berruecos. Fue el resultado de un complot muy bien tramado, teniendo en cuenta las posibles vas que tomara para acudir a Quito donde se reunira una asamblea que decidira la separacin de Colombia, algo que tanto en Bogot como en Caracas se tramaba y que Bolvar se haba resignado a aceptar. La presencia viva de Sucre pona en peligro esos planes.
Muerte del Mariscal Sucre en Berruecos, Pedro Jos Figueroa, 1835
Cinco aos despus, Pedro Jos Figueroa emprende una reconstruccin imaginaria del crimen, basada en parte como qued registrado en las actas del proceso. Con sus limitados recursos, en Muerte del Mariscal Sucre en Berruecos, 1835 (Museo de la Repblica, desde 1987; exhibido en 1995) represent lo fundamental, justo el momento despus de haber sido baleado por dos tiradores, Juan Gregorio Sarra y Jos Erazo, escondidos en la espesura del bosque. Jos Erazo, autor del disparo mortal, en la tetilla izquierda, le ha gritado al mariscal: General Sucre. ste voltea hacia donde sale el grito y solo atina a exclamar: Ay, balazo y cae al suelo. Su asistente, ltimo en la caravana, se devuelve y de inmediato se regresa a la fonda de donde haban salido esa maana temprano a buscar ayuda. Antes de enterrarlo en las proximidades, despojan al infortunado militar de sus vestimentas militares (pantaln, chaqueta, poncho, botas), luego van a dar parte a las autoridades.
Al pintor le interesa retener la escena de Sucre tendido en el suelo, el caballo de reducidas proporciones en estampida hacia el espectador, detrs el asistente negro en caballo blanco, y los cuatro malhechores en plan de retirarse. Todo en un paisaje esquemtico baado por un claror de media maana. La accin transcurre de derecha a izquierda. La escuela tradicional se revela en el detallismo de los estribos, la espada y las espuelas, hasta la botonadura de la casaca. Pero la obra est cifrada, encierra una acusacin y no se conforma con la reconstruccin de un crimen. El pintor aade dentro de la espesura la figura de un tigre que juega con su pata delantera con unas flores: esta figura ha sido interpretada como una metfora satrica alusiva a quienes habran sido los ms directos interesados en la muerte de Sucre: el general Jos Mara Obando, que antes de pasar a las filas patriotas milit en las guerrillas realistas en Pasto, y el general Juan Jos Flores, jefe civil y militar del Dpto. de Ecuador, de origen venezolano. La figura del tigre como representacin de Obando obedece a que este militar se haca llamar el tigre de Berruecos y as, en dos ocasiones posteriores, fue representado por el dibujante Jos Manuel Groot (La vctima inmaculada, 1851 y El tigre enjaulado, 1855, segn atribuciones de Beatriz Gonzlez). Una segunda representacin, partiendo de esta primera, la har el ya citado pintor Jos Mara Espinosa en Muerte de Sucre, 1845 (col. Eduardo Jaramillo Cuervo): el paisaje se oscurece
hacia tonos marrones, se hace ms tupido, el caballo sale en estampida por la izquierda, pero voltea la cabeza hacia su jinete cado; la bestia sigue siendo diminuta al lado del gigante sacrificado y tendido en el suelo, ahora con poncho rojo en vez del negro con revs en celeste de Figueroa, y el caballo del asistente es marrn. La composicin es prcticamente la misma, la direccin de la accin de la derecha hacia la izquierda. Se aleja del primitivismo del anterior pero no calza por entero en los cartabones de una pintura acadmica que respete las proporciones y la sensacin naturalista.
Muerte de Sucre, Jos Mara Espinoza, 1845
Dos imgenes ms retoman el tema, pero esta vez desde Venezuela: en 1895 se decreta la Apoteosis del Mariscal Sucre, se inaugura una exposicin de artes plsticas y decorativas, una industrial y se realizan concursos ad hoc. El lienzo del pintor acadmico Arturo Michelena, discpulo del francs Jean Paul Laurens, vence la justa plstica con La muerte de Sucre en Berruecos, 1895 (Galera de Arte Nacional, Caracas), de mediano formato, apaisado como los ya vistos. Lo cu33
rioso es que si bien se ha alcanzado la perfeccin del dibujo acadmico que respeta las proporciones y el colorido que produce las sensaciones naturales, y el paisaje frondoso se reverdece y aclara, la composicin sigue siendo la misma, salvo que el drama se reduce a Sucre muerto con los brazos en cruz, ahora tendido con su cabeza hacia el espectador, y a un tirador que apenas se descubre entre la humareda del disparo.
La muerte de Sucre en Berruecos, Arturo Michelena, 1895
La sorpresa estar reservada a una obra menor, siendo un simple dibujo de calidades acadmicas, que por primera vez cambiar el punto de vista de la escena. Corresponde a Leoncio Martnez, un dibujante y cronista de arte que en 1911, con motivo del Centenario de la Independencia, cambia el tema de sus colaboraciones para la revista El cojo ilustrado (por lo regular, vietas ilustrativas al estilo de Julio Ruelas en Mxico). Su incursin ser nica y no se volver a repetir, en conflicto como est su generacin desde 1909 con la educacin acartonada recibida en la Academia de Bellas Artes de Caracas; en efecto, el grupo de sus compaeros, liderizados por l, en 1912 se integrarn en el Crculo de Bellas Artes para dedicarse a la pintura al aire libre, principalmente de paisajes, a la caza de un mercado artstico que les permita vivir libres de encargos oficiales.
Ya no hay poncho, ni asistente que venga en auxilio, y la vestimenta se ha vuelto ms civil: sin armas, pantaln blanco y palt levita, y un fuete cerca de la mano izquierda. Es el hroe en su trgica soledad. El Abel de Colombia, como expres Bolvar. La mirada aterrada del caballo, recurso antiguo de la pintura de guerra se adecua con rboles retorcidos. La frente, en su sien izquierda revela una herida con un hilo de sangre, aunque la mortal se descubre en la tetilla izquierda. En efecto, la autopsia revelar que en la cabeza recibi heridas leves causadas por esquirlas, a travs del sombrero, y otra en la mejilla hasta la oreja. 34
Muerte de Sucre, Leoncio Martnez, 1911
Martnez nos presenta al hroe justo en el momento de recibir el disparo en el pecho, adelanta su brazo derecho mientras que sostiene todava la rienda con la mano izquierda, pero su pierna
derecha se ha zafado del estribo que salta hacia delante como expresin de la violenta acometida. El caballo, esta vez visto de grupas, con su jinete todava en la montura, se encabrita aunque su mirada ladeada hacia el espectador no parece consciente de la tragedia. El paisaje, reducido al cuadrante derecho, permite ver con claridad al tirador con su rifle cuando dispara, en tanto que no podemos mirar la cara de su vctima. El artista ha aproximado la escena al espectador y, as, la ha monumentalizado en un formato cuadrado, aunque pequeo, propio del dibujo ilustrativo. Le ha puesto a Sucre su traje militar. Se ignora el paradero de este dibujo o si acaso exista todava, pues ni siquiera ha sido antes reproducido ni mencionado.
Hasta ahora hemos revisado la muerte de hroes de forma trgica, violenta, sea por ajusticiamiento sea en acciones de guerra o asesinado. Pero los hroes, igual que muchos santos, pueden morir sin necesidad de llegar al martirio, por simples causas naturales. Y as murieron los dos principales prceres de ambas naciones: el caraqueo Bolvar, en Santa Marta en 1830; y el neogranadino Santander, en Bogot, en 1840. Al surgir Venezuela como pas independiente de la hoy llamada Gran Colombia en rechazo a la figura de Bolvar, hubo que esperar hasta la repatriacin de sus restos en 1842 para que un artista como Carmelo Fernndez recibiera la encomienda de resear visualmente
todos los actos (Museo Bolivariano, Caracas), que ilustraran la crnica de las honras fnebres redactada por el tribuno Fermn Toro. Sin embargo, por desavenencias polticas, esas litografas ilustraron otras publicaciones no oficiales. Como veremos, al igual que con Girardot y Ricaurte, habr que esperar a 1883, cuando la generacin del centenario del Libertador, producto de mecenazgo del presidente Antonio Guzmn Blanco, se manifieste en todo su vigor. La muerte de Bolvar tuvo una primera representacin pictrica en Per, debido a un pintor residente de origen quiteo, que haba firmado en 1821 una miniatura de Bolvar como realizada en Guayaquil. Su nombre Jos Anselmo Ynez y su pintura de gran formato, La Tragedia de San Pedro Alejandrino o Muerte del Libertador, 1834 (Museo de Historia, Quinta La Magdalena, Lima). Es un pintor de tradicin colonial, sin duda, que se esmera por hace pintura republicana. As representa al Libertador muerto sobre una chaise longue, todo vestido de negro con sus charreteras doradas, de una estatura mayor que
Los ltimos momentos del Libertador, Antonio Herrera Toro, 1883
la natural, en una sala embargada de nubes y rayos solares, siendo velado por tres mujeres de torsos desnudos que consuelan a otra, en actitud desfalleciente, vestida de plumas con su carcaj de flechas a los pies, alegora de Amrica. En 1883, Antonio Herrera Toro presenta junto al cuadro ya reseado de Ricaurte en San Mateo, Los ltimos momentos del Libertador (Museo Bolivariano, Caracas). Al contrario de la versin alegrica de Ynez, el pintor venezolano se ha documentado en las anotaciones del diario del Dr. Prspero Rverend, quien sigui da a da la gravedad de Bolvar. Ya ha llamado al obispo de Santa Marta, Jos Mara Estvez, para la imposicin de los santos leos y, al notar que en cualquier momento puede expirar el hroe, avisa a los acompaantes que esperan fuera y que vienen con Bolvar desde Bogot. Ellos son su sobrino Fernando Bolvar, los generales Jos Laurencio Silva, Jos de la Cruz Paredes, Mariano Montilla, el edecn Belford Wilson y el mayordomo Jos Palacios. Incluso, anota Rverend que al avisar que era pronta la muerte, el general Montilla se golpe la frente con una mano y solt un taco, y por este gesto, con el que aparece en la escena, se le puede reconocer. As pues, rene en una escena, alrededor de la cama donde est por expirar Bolvar, varios momentos en uno. El ambiente, aunque luce espacioso en relacin al original de la Quinta, es tratado con austeridad republica36
na, adems de recurrir a los retratos conocidos de los diversos personajes. Solo el del mdico no se corresponde con su edad de entonces, pues lo avejenta, segn el nico retrato conocido. Otros artistas, de menor fortuna acadmica (Manuel Puchi Fonseca, E. Ypez D.Z.) han recreado la escena o momentos anteriores, pero no nos detendremos en estas obras. Ms bien, nos interesa la nica versin que se ha realizado en Colombia, en 1913, por el ya citado acadmico tardo Pedro Alcntara Quijano. El pintor realiza dos telas con ligeras variantes, una para el Museo de la Quinta de Bolvar en Bogot, y otra para el Museo Bolivariano de Caracas. En ambas Bolvar est cubierto por una bandera colombiana, vestido ya con sus ropas militares, sobre una cama alta al pie de la cual estn los amigos compungidos, junto a varios soldados inexistentes en el relato original y que aqu mantienen sus fusiles con el can bajo, en seal de luto.
Bolvar en capilla ardiente, Pedro Alcntara Quijano, 1913
Dos altos velones encendidos, para indicar la capilla ardiente, de donde proviene el ttulo con que se conoce
el cuadro de gran formato. El pintor, adems de cumplir con el cuadro religioso que tambin Herrera Toro ha colocado en su escena, ubica al fondo a la izquierda una biblioteca. En la versin caraquea los rboles que se ven al fondo a travs de una puerta representaran el nico elemento simblico del cuadro, pues aparecen secos, indicativos de muerte. En el caso de Francisco de Paula Santander, fallecido apenas una dcada luego de Bolvar, en 1840, va a contar con una casi inmediata pintura de mediano formato que recoger sus ltimos momentos, debida a Luis Garca Hevia, un pintor que competa con Jos Mara Espinosa en los retratos, y que nunca antes haba enfrentado un trabajo de grupo en su Muerte de Santander, 1841 (Museo Nacional, Bogot). Este cuadro es exhibido por primera vez en la Exposicin del Centenario de 1910. La tarea fue una encomienda de la familia y es posible que haya tenido acceso a la escena, con Santander agonizando y catorce amigos en torno; se sabe que la hermana y la esposa haban desalojado el cuarto a peticin del mdico. El espacio es reducido a la cama con el moribundo, cuyas sbanas concentran la nica nota luminosa junto a las pecheras de los personajes. Santander lleva una paoleta en la cabeza, a su lado derecho el arzobispo Manuel Jos Mosquera y a su izquierda el Dr. Jos Flix Merizalde; detrs, el resto de los amigos, todos en riguroso luto (casacas negras, camisas blancas y corbatines negros, salvo el del mdico que
es blanco). Al pie, de rodillas, estn el ama de llaves y un criado. Llama la atencin que ningn militar acompaa a Santander, como para resaltar su condicin de Hombre de las Leyes. Tanto el arzobispo como uno de los amigos miran al espectador, un recurso tradicional para reafirmar el carcter de cuadro posado ante la presencia del pintor, aunque sea una ficcin.
La muerte del general Santander, Luis Garca Hevia,1841
De este tema, Jos Mara Espinosa realiza una versin ms acadmica y ambiciosa, por la naturalidad de los personajes y por la mejor ambientacin de la escena, al enmarcarla en un baldaqun, al centro del cuarto, con cuadros en las paredes y los personajes en actitud menos posada. En La agona del general Santander (Quinta de Bolvar, Bogot), el artista aade un toque de lujo en los cortinajes del baldaqun y en la robe de chambre de uno de los personajes cercanos al mdico. Hizo tambin una versin litogrfica del mismo.
Llegamos as al fin de este cotejo de obras colombianas y venezolanas sobre la muerte de hroes de nuestras luchas por la independencia, fuese por ajusticiamiento (Caldas, Salavarrieta), por accin en batalla (Girardot, Ricaurte), por asesinato (Sucre) o por causas naturales (Bolvar, Santander). De cada una de ellas hemos constatado versiones a veces repetidas, otras con ligeras, variantes, pero siempre atenidas a la documentacin histrica, aunque no con estricta fidelidad. Las calidades plsticas han ido desde la visin primitiva, todava anclada en el planismo del arte colonial, hasta los acabados acadmicos, producto del aprendizaje del dibujo anatmico y del dominio de las proporciones y la composicin. Esta comparacin no es caprichosa, dado que hubo relaciones entre los artistas de uno y otro pas durante el siglo XIX: Garca Hevia trabaj en Maracaibo, as como Carmelo Fernndez en la Comisin Corogrfica; y los hermanos Martnez, Jernimo y Celestino, promotores de la litografa y de la fotografa en Bogot, vendieron no solo materiales artsticos a Jos Mara Espinosa sino que llevaron a la estampa varias de sus imgenes; incluso el bogotano realiza un retrato de Celestino pintando ante un lienzo en su bastidor (Biblioteca Nacional de Colombia). Tanto Espinosa como Fernndez escribieron sus memorias respectivas (1876, 1940). Una relacin mltiple todava no suficientemente investigada. 38
Boulton, Alfredo, 1968	Historia de la pintura en Venezuela, t. II, Caracas, Edit. Arte.
Espinosa, Jos Mara, 1971	Memorias de un abanderado: Recuerdos de la Patria Boba 1810-1819, vol. 18, Bogot, Biblioteca Banco Popular.
Fernndez, Carmelo, 1940	Memorias, Caracas, Cooperativa de Artes Grficas.
Londoo Vlez, Santiago, 2005	Breve historia de la pintura en Colombia, Mxico, F.C.E. (Col. Tierra Firme).
Ortega Ricaurte, Carmen, 1965	Diccionario de artistas en Colombia, Bogot, Tercer Mundo.
De conchas spondylus y otras*
Jos Lorenzo Sa Bernstein**
os moluscos son seres de cuerpo amorfo y blando a los que poco tendra que admirrseles desde el punto de vista esttico, si no se alojaran en el interior de sus conchas, las que construyen derrochando arte en la forma y el colorido con que las ornamentan, para alcanzar una rara y extraordinaria belleza. Los ms bellos efectos los muestran en la parte externa, decorada de tal modo que representa verdaderas obras de arte que la naturaleza brinda al naturalista, quien encuentra en ella el estmulo para su paciente trabajo de recolecta, clasificacin y estudio y, al coleccionista, un reto para descubrir a las ms hermosas y raras.
Despus de los insectos, el grupo de seres ms extendido sobre el planeta es el de los moluscos, los mismos que se pueden localizar en la copa de los rboles, cuanto en las profundidades abisales marinas. A pesar de la belleza y diversidad de las conchas de algunas especies terrestres, las aguas ocenicas son el principal hbitat de los moluscos, siendo all donde se encuentran los ms notables ejemplares. Actualmente constituyen uno de los grupos de seres vivientes ms ampliamente colectados, estudiados, intercambiados, comprados y vendidos en todo el mundo. Este grupo est formado por seis grandes clases, de las cuales tres son las ms abundantes y conocidas: los gasterpodos, que comprenden a los caracoles (quechua/ketchwa: churos/ churus), caracterizados por desplazarse sobre un pie musculoso, portando la concha sobre su blando cuerpo. Los bivalvos, entre los que se hallan todas las conchas de dos piezas, desde las ostras, almejas y pctenes, hasta los esde los moluscos para coleccionistas, escrito por Da. J. L. Cifuentes L, Da. P. Torres G. y Da. M. Fras M.; publicado por: <bibliotecadigital.ilce.edi.mx>. **	Escritor e historiador nacido en la ciudad de Ambato.
Pecten maximus Linnaeus, 1758. Foto tomada de: www.eumed.net
Ha servido de base para este artculo, el denominado: El ocano y sus recursos; Conchas
pectaculares organismos pertenecientes al gnero spondylus; y, la tercera clase, los cefalpodos, donde se encuentran los pulpos y los calamares, que eventualmente construyen una concha para reproducirse, y que despus abandonan; aunque existen otros con concha permanente, como los del gnero Nautilus.
Antiguas balsas ecuatorianas dedicadas al comercio de Spondylus
Las conchas, probablemente como ningn otro producto de la naturaleza, han desempeado un importante papel en la historia de la humanidad, unas veces como poderoso smbolo en el que se encarnaban creencias mticas y religiosas, otras como valioso objeto de comercio o como material para fabricar toda clase de adornos, instrumentos musicales o simples enseres domsticos; y, la mayora de las veces, como fuente de inspiracin esttica para crear obras artsticas y arquitectnicas de singular hermosura,
hasta llegar a la tendencia de coleccionarlas metdicamente por su belleza. El relatar la historia de las conchas, se ha convertido en una de las expresiones ms elocuentes de todos los tiempos. En dnde comienza, es difcil precisarlo pero, hasta donde los hallazgos arqueolgicos y antropolgicos permiten saber, desde la poca prehistrica las conchas constituyeron un smbolo sexual como encarnacin de lo femenino, formaban la parte central de las ceremonias religiosas y su poder se prolongaba ms all de la muerte. Los hallazgos en tumbas prehistricas lo confirman: los arquelogos encontraron en las excavaciones que realizaron al sur de Babilonia, en la tumba de Shub-ad, una soberana que rein en Ur por los aos 2.500 a.C., un conjunto de conchas del gnero Cardium, que posiblemente fue una ofrenda. El significado de las conchas, como smbolo mitolgico y religioso de las pocas prehistricas del hombre, pas a incorporarse, aunque con otras caractersticas, a civilizaciones desarrolladas posteriormente, como la griega y la romana. Cabe anotar que ambas mitologas cuentan cmo el mar y una concha1 dieron origen a Afrodita o Venus, diosa del amor y la belleza.
Las conchas de moluscos han sido empleadas como moneda
An en la actualidad ciertos pueblos se sirven de ellas, as algunos afri1
Foto tomada de: www.eumed.net
De la clase Spondylus Princeps. Obispo Martnez de Compa, Trujillo del Per en el siglo XVIII.
canos y australianos utilizan el caur (Cypraea moneta).
catl, la deidad mexicana, emergi de la concha de un gasterpodo. La mayora de los templos dedicados a esta deidad estaban ricamente decorados con conchas, tambin se le muestra sentado en un pedestal con forma de ellas, como sucede en el templo dedicado a este dios en Teotihuacan, Mxico.
Pariente de este bivalvo es la almeja peregrina (Pecten Maximus) que habita en las costas de Galicia, Espaa y que recibe este nombre porque con ella adornaban sus hbitos los peregrinos que acudan por el Camino Santiago de Compostela a visitar el sepulcro del Apstol, patrn de la ciudad. La especie Spondylus Americanus, al parecer originaria de los litorales del Golfo de Mxico que vive tambin en las Antillas y el Caribe, as como en el ocano Pacfico, desde Mxico hasta las costas ecuatoriales, era muy usada por Aztecas, Mayas, Incas y otros pueblos ecuatoriales, como objeto de valor comercial que se entregaba en tributo a los emperado-
Alegoria del juego y apuestas con conchas
Se relata que en frica Occidental existi una poca en la que el hombre poda comprar una esposa joven y saludable ofreciendo 60 mil de estas conchas, y por 20 mil a una considerada comn y corriente. Los nativos de Sudn tambin utilizan a los caures como dinero o como ornamento, colocando en todo su cuerpo cadenas de estas conchas. Con la almeja Venus Mercenaria, abundante en las costas de Amrica del Norte, los indgenas fabricaban el wampum que utilizaban en sus transacciones comerciales. Las civilizaciones precortesianas (antes de Cortez) de Iberoamrica emplearon tambin con profusin cierto tipo de conchas en sus ceremonias religiosas; se afirma que Quetzal-
res y/o como smbolo de algn culto en los funerales de personajes muy importantes.
Esta concha tan codiciada por los coleccionistas ha sido tomada como logo (el smbolo) para representar la famosa compaa petrolera Shell Oil Co., empresa constituida originalmente para comprar conchas en todo el mundo, mientras que el petrleo les representaba un negocio secundario. Esta compaa public en 1957 The Seas callop Studies of Shell and Influences on Human Kind, editado por In Cox London Shell Transport and Freeman Co., e ilustrado con las conchas de estos bivalvos, as como los artsticos usos que se les ha dado en la manufactura, la arquitectura, y en un sinfn de otros menesteres. En casi todas las pocas y pueblos se les dio a las conchas un uso prctico y, ms que nada, artstico, aunque esta ltima tendencia fue muchas veces resultado y producto de la mgica relacin concha-mito, cuya manifestacin en las religiones estimul poderosamente la mente creadora del hombre. Las primeras colecciones consideradas importantes pertenecen a esa 42
poca; y, entre sus dueos se contaban personajes tan famosos como Leonardo da Vinci, Erasmo de Rotterdam y Alberto Durero. Posteriormente, con el descubrimiento de Amrica por Coln a fines del siglo XV, se abren nuevos horizontes a la coleccin de conchas, pues los numerosos viajes exploratorios que se realizaron llevaron a Europa incontables tesoros y objetos hasta entonces desconocidos, entre los que constaban especies de conchas cuyas formas y colores fascinaron a la comunidad que comenz a coleccionarlas.
Nucella crassilabrum
Se utilizaron con profusin como instrumentos musicales que servan para llamar a los creyentes a la oracin y para prevenir a las comunidades de los peligros que los acechaban; o, para reunir a los guerreros durante la batalla, para anunciar una victoria o la presencia de reyes y hroes; adems, como seala la arqueloga Pilar Luna,
caracoles del gnero Oliva, sirvieron como cascabeles y su utilizacin en collares, pulseras y cinturones, fue comn entre los pueblos de Mesoamrica. En las plataformas alto-cordilleranas andinas, su extendida permanente utilizacin, en la forma entre otras de instrumento musical (Putu, pututu, churu (o), cuerno, QUIPA (Kipa?)), y la permenente escasez en estos lugares de estas conchas, permiti el desarrollo de un intercambio comercial Costa-Sierra-Costa, a la vez sera el inicio de lo que podra reputarce como una industria, pues elaboraron en cermica (barro/ caoln), a su imagen y semejanza, las llamadas ocarinas, verdaderos instrumentos musicales de los pueblos originarios de estos lares. Ejemplo prctico de esta afirmacin la tenemos hasta los actuales das, cuando en los sectores rurales el campesinado es
citado a reunirce con el llamado del churo (u), el que no es otra cosa que una concha convertida en un instrumento musical de viento.* *(aerefono globular).
El uso artstico y decorativo de las conchas persisti hasta el siglo XVIII, poca en la que alcanz todo su esplendor. Se relata que reyes y nobles de Europa, amantes en extremo del lujo, usaron mucho las conchas y se inspiraron en sus formas para construir sus palacios, mansiones, iglesias y jardines, como parte del estilo rococo, tambien llamado Churigeresco. En tiempos recientes, en varios entierros (sepulcros) mayas de la pennsula de Yucatn en Mxico, se han encontrado conchas en tal cantidad y variedad que los arquelogos creen que podran formar parte de verdaderas colecciones formadas por conchlogos o conquililogos de la antigedad; siendo que en Pllaro, 43
Indio sopla churu (la quipa)
cantn perteneciente a la provincia de Tungurahua, en el altiplano andino de la Repblica del Ecuador, en los sectores denominados Montuctuza y en Tilituza (3.000/3.800 msnm), en el sector Waynacury (Uainacuri?), igual que en el cantn Mocha (3.500/4.000 msnm), han aparecido conchas spondylus acondicionadas como instrumentos musicales de viento; mientras que las de factura casera, esto es las llamdas ocarinas, al norte el sector llamado del ngel, en la provincia del Carchi.
Los nombres de muchas conchas se deben a la forma que stas presentan; por ejemplo, entre los bivalvos estn las navajas de mar (Tagelus californicus), los mangos de cuchillo (Ensis siliqua), las alas de ngel del gnero Pholas o del gnero Barnea; dentro de los gasterpodos, los conos del gnero Conus, bocina (Charonia), las conchas de porcelana elefante, del gnero Dentalium. 44
En los siglos XVIII y XIX se abre un nuevo captulo en la historia de las conchas; el poder sobrenatural que se les concedi y su papel como instrumento de creacin artstica termina en esta poca; y, las ricas y variadas existencias descubiertas por esos naturalistas aventureros en las costas de Amrica, pero sobre todo de Polinesia y Filipinas, abren un horizonte insospechado, inicindose el comercio y la coleccin de conchas. Se forman incluso compaas que operan exclusivamente como proveedoras de las numerosas personas que se inician en el arte de coleccionarlas. Pero esta tendencia de guardar no es nueva y se remonta al menos hacia el siglo II a.C. Cicern relata que el pasatiempo favorito de los cnsules romanos era coleccionar conchas, porque esto les ayudaba a olvidarse de los problemas inherentes al trabajo de gobernar. A fines del siglo XVIII dan inicio en Inglaterra las subastas de los ms bellos y raros ejemplares, es entonces cuando se desarrolla notablemente el inters cientfico por las conchas marinas. Estos remates e inters alcanza-
ron su auge en el siglo XIX, cuando en realidad se inicia la apertura hacia la verdadera ciencia de la conchologa o conquiliologa.
tidades al intensificarse, en esa poca, las exploraciones del mundo marino.
En algunos casos, se ahorraban trabajo traduciendo los nombres populares al latn. Ya fuesen adecuados o no los trminos aplicados por los cientficos, sus esfuerzos para organizar y sistematizar la informacin disponible propiciaron el surgimiento de la conchologa, que se ocupa exclusivamente del estudio y clasificacin de las conchas. Muchas conchas consideradas como raras y excepcionales dejaron de serlo al descubrirse nuevas poblaciones de ellas en otras playas; esto contribuy en gran medida a que, a finales del siglo XIX y principios del XX, decayera el inters en ellas por parte de muchos fervientes coleccionistas que llegaban a pagar verdaderas fortunas por las ms bellas y desconocidas descubiertas por los exploradores. Con todo, el desinters de nobles y millonarios no merm de ninguna manera la peculiar atraccin ejercida por las conchas.
Pecten maximus Linnaeus
Acuciosos cientficos comienzan a publicar libros sobre ellas, prolficos en datos y con ilustraciones hechas con tal precisin y arte que, hasta la fecha, son considerados nicos en su especialidad, como es el caso de la conchologa extica de Swainson, y la conchologa icnica de Reeve. Los libros eran adquiridos por museos de historia natural en cuanto se editaban, al igual que las colecciones en las que se basaban los autores para preparar estas obras. Actualmente, muchas de esas colecciones estn todava en museos de Europa, como la trada a bordo de los barcos Coquille y Bonite, famosos por los numerosos mares que cruzaron y que se encuentran en el Museo de Historia Natural de Pars; en el de Londres estn las de los barcos Beagle2 y Samarang. Si bien ya en el siglo XVIII, el cientfico sueco Lnneo y otros naturalistas se haban ocupado de clasificar buena parte de los miles de especmenes encontrados, sus colegas del siglo XIX se enfrentaron a serios problemas para identificar los nuevos ejemplares que eran descubiertos en grandes can2	El beagle es la embarcacin en donde Charles Darwin, en su periplo alrededor del globo terrqueo, lleg a las islas actualmente pertenecientes a la Repblica del Ecuador, llamadas Galpagos.
De todos los mares, el ms interesante para los coleccionistas es el ocano Pacfico. Los lugares donde se considera que se encuentran los mejores y ms variados ejemplares, son la Gran Barrera de Arrecifes de Australia, las costas de las islas de Japn y de las Filipinas as como dos pequeas islas de la Florida llamadas Sanible y Captiva. En esos privilegiados lugares de las costas americanas, las conchas marinas que un temporal deja en la playa forman capas de ms de medio metro de espesor. Los coleccionistas de todo el mundo aguardan con impaciencia al mal tiempo del verano tropical para lanzarse en busca del tesoro que el mar arroja a la playa, compuesto por decenas o cientos de miles de esas pequeas joyas naturales que despiertan su inters. Entre los ejemplares que alcanzan ms valor figuran la Oliva Dorada, la Junonia y la Garra de Len, que pueden llegar a tener un precio unitario de varios cientos de dlares cuando se les encuentra en perfectas condiciones. Pero la concha marina ms cotizada es la del gnero Conus, llamado comnmente gloria de mar, que segn su color y tamao puede alcanzar en el mercado hasta los U.S.$5,000.00 (cinco mil dlares) Con ella compiten en precio y rareza otras tres especies: la Pleurotomaria de las Antillas, la Cauri Prncipe y la Cauri gigante moteada. La mayora de los grandes coleccionistas, si bien cuentan en su haber con conchas de muchas clases, 46
regularmente tienden a adquirir solo ejemplares de 10 o 12 familias. Casi todas las obtienen en tiendas y, en ciertos casos, en subastas que se realizan en centros especializados, sobre todo en Florida, que es actualmente el centro mundial de la aficin de las colecciones de conchas.
Nota muy importante Para que los organismos mantengan su valor como piezas de coleccin, deben conservar ciertas estructuras: los bivalvos tienen que presentar completas las dos valvas, as como la charnela (bisagra) que las articula; en el caso de los gasterpodos, el extremo distal del caracol y el oprculo, pieza que sirve para cerrar la entrada de la concha, tambin deben estar completos.
El valor de la concha puede variar de acuerdo con los datos que sobre ella se tenga, ya que para que una
coleccin se cotice cientfica y econmicamente en el mercado, es esencial llevar un catastro de sus piezas, esto es registrar el lugar donde se encontr la concha, la fecha, el nombre cientfico, la profundidad y tipo de fondo en que fue encontrada. Actualmente se cuenta con gran cantidad de catlogos y libros que tratan sobre conchas de diversas partes del mundo. Cuando el coleccionista consigue ejemplares vivos, acostumbra colocarlos en agua y calentarla a fuego lento hasta hervir para extraer al animal entero; la concha la limpia generalmente con un cepillo metlico de cerdas finas; nunca se utilizan cidos, ya que alteran la calidad y los colores del molusco. Dentro de la conquiliologa tambin se ha llegado a la especializacin, por lo que existen coleccionistas que solamente buscan conchas de una especie determinada; o, bien limitan la bsqueda a una regin particular. Muchos de los estudios ms conocidos en el campo de la conquiliologa comenzaron como simples colecciones de conchas. A estas colecciones que representan para los bilogos una herramienta de trabajo y un medio para realizar la difusin de la cultura, se les conoce con el nombre de colecciones malacolgicas; mientras que las que renen los coleccionistas no profesionales son llamadas conquiliolgicas y pueden estar integradas por pocos especmenes colectados sin ningn orden, conocidas como colecciones de principiantes o bien contar con ms ejem-
plares y seguir un orden sistemtico, formando entonces las colecciones privadas.
Littorina peruviana
Entre todos los bienes que colecciona el ser humano, las conchas tienen la ventaja de ponerlo en contacto con la naturaleza; adems, esta aficin representa una actividad educativa muy grande, eventualmente un muy lucrativo emprendimiento comercial, por lo que es muy bueno desarrollarla en los nios. Sin embargo, es importante recomendar que cuando se colectan estos seres vivos, no se capturen en grandes cantidades, porque se corre el peligro de sobreexplotarlos y producir un dao que puede ser irreparable, ya que a ms de la cabalgante contaminacn que sufre el planeta, por simple egosmo, se pondran en peligro de extincin algunas especies, privando a las generaciones del futuro de una importante fuente de alimentos, y el eventual goce de esta aficin.
QUIPA (K)* QUIPA
Ocarinas Quillacingas
Las grficas y fotogtrafas han sido tomadas de varios diferentes sitios de la web. Ocarinas (churos) de cermica (arcillabarro/ caoln). Fotografa tomada de Da. Gilda Mora www.eldoradocolombia.com
el mercado del cine y la acumulacin de capitales en Caracas (1914-1915)
Yolanda Sueiro Villanueva Escuela de Artes / Universidad Central de Venezuela
Gotas de mercurio:
... Garfios arrojan, sacrificios cojen, y antes de tiempo lo mejor escogen. La Cristada, Diego de Hojeda
partir de 1910, el mercado internacional del cine muestra una clara tendencia hacia la aplicacin de prcticas comerciales monopolsticas. Los parmetros aplicados en la poca inicial son sustituidos por nuevas praxis, acordes a la industrializacin del eje productivo y la consolidacin de un mercado cada vez ms sofisticado. En el circuito de espectculos caraqueo, estos cambios quedan reflejados en la trayectoria de tres exhibidoras sucesivas: la Compaa General Cinematogrfica (1914), la Compaa Annima Cinematogrfica y de Espectculos (19141915) y la Sociedad de Cines y Espectculos (1915 -1923). Las tres firmas configuran en el mbito comercial un modelo acumulativo semejante al que configuran las matrioskas rusas, que aumentan en tamao y capacidad a medida que van engullndose una a la otra. Palabras clave: cine, historia, comercio, exhibicin, Caracas.
Hacia 1910, la exhibicin de pelculas se ha convertido en una de las diversiones pblicas de mayor convocatoria en los circuitos urbanos de espectculos. Desplazado el sistema de exhibicin itinerante por una lnea comercial especializada y nuevas modalidades de circulacin para los filmes, la oferta de bienes y servicios para atender a las salas de proyeccin adquiere cada vez mayor definicin y alcance. El comercio del cine enfila entonces hacia prcticas y corporaciones monopolsticas, evidenciando su insercin en el sistema mercantil caracterstico del capitalismo industrial.
The improvements of the film products made it possible to operate permanent movie theaters, which gradually supplanted the mobile cinemas wich had dominated exhibition in the earlier years (). At first exhibitor bought film copies directly from the film producer, but then the cinema owners began to exchange films, with the result that film distribution gradually emerged as a separate line of
trade. The establishment of film rental resulted in a boom in all sectors of the film business. Between 1909 and 1914 business relations underwent radical changes when Path Frres attempted to monopolize the film business. Power struggles to control the international film trade emerged in the United States and Europe. In the United States the rivalry led to the establishment to the Edison trust, the MPPC, in January 1909 (). European film producers tried to crate a trust similar to MPCC at a conference wich Sadoul has called the congrs de dupes.1 () The congress decided that exhibitors should be obliged to return films after four months, without exception. Films were not to be sold but rented at 1,75 francs per meter for the four months, of wich 50 centimes would be refunded.2
Esta encrucijada comercial reviste gran inters para la historia econmica del medio cinematogrfico: los parmetros de compra-venta aplicados en la poca inicial son sustituidos por nuevas praxis, acordes a la industrializacin del eje productivo y la consolidacin de un mercado de consumo perenne y mucho ms sofisticado. Este viraje, si bien se define desde los grandes centros de produccin EE.UU. y Francia, sobre todo-, afecta a cualquier pas o ciudad donde la exhibicin de pelculas haya tomado asiento. En Venezuela, el mercado del cine deja de ser un micro-sistema de
funcionamiento espasmdico nutrido por pequeas empresas, para erigirse como una modalidad mercantil que concentra importantes cantidades de capital, y extiende su radio de accin desde el mbito unipersonal y microurbano hacia redes comerciales que cuentan con sucursales en varios estados. Ya a partir de 1910, las exhibidoras nacionales dejan de lado el sistema de giras para trabajar con frecuencia diaria en una sala. La repercusin social del cine es evidente para quienes manejan el mercado de los espectculos, as que las inversiones en esta lnea comercial aumentan de forma notoria. O talvez sea a la inversa: la importante inversin dedicada a la comercializacin del cine desde sectores clave de la economa industrial internacional conduce al cine-espectculo por un camino de popularidad ascendente.
Los aos 1873-1896 haban sido sealados por una fuerte disminucin de la actividad econmica, por una regresin de los precios, de los intereses, de los rditos, y por un marasmo comercial. La reactivacin comenz en 1896, estimulada por las industrias elctricas, portadoras de un ciclo de incremento que dur hasta 1913 (). Para el cine funcion el mecanismo clsico de la influencia recproca endelegados representando a las siete principales naciones productoras de cine en Europa. Jens Ulff-Mller, Hollywoods film wars with France, pp. 8 y 14.
En febrero de 1909 se lleva a cabo el Congreso Internacional de Fabricantes de Filmes (denominado por el historiador George Sadoul Congrs des dupes) presidido por Georges Mlis; participan unos cincuenta
tre tcnica y mercado: en la espera de ganancias importantes los constructores de cmaras y los productores de pelculas pidieron prstamos para financiar nuevas actividades (). Dos casos emblemticos son los de Filoteo Alberini y Ole Olsen, exhibidores y fabricantes de pelcula, quienes, con un sostn bancario, inauguraron en Roma y Copenhague dos estudios famosos, Cines y Nordisk Film Kompagni. Tuvieron xito, pero () este crecimiento no cubra una fuerte demanda, era puramente especulativo ().3
porte industrial, mientras las lneas comerciales que apuntan hacia la importacin/consumo de bienes y servicios producidos en el extranjero exhibicin de pelculas y venta de equipos se desarrollan con fluidez: aunque an no ramos modernos, por sobre todas las cosas desebamos (parec)serlo.
lo que convierte al capitalismo en un aliado esencial del industrialismo es su capacidad para adaptarse a los mercados emergentes, que surgen de la distribucin de productos novedosos del industrialismo primitivo. La capacidad del capitalismo para convertir cualquier valor en dinero y reinvertir una parte de los beneficios obtenidos en la mejora de la produccin incluso a travs de la importacin dota al industrialismo de los mecanismos de adecuacin necesarios para enfrentarse a los retos de mercados en constante crecimiento. Adems de esta cualidad del capitalismo para acumular valor susceptible de mejorar el sistema de produccin invirtiendo entre otros factores en renovar y promover la ciencia y la tcnica, es un modelo muy adecuado para implantar instituciones de funcionamiento organizado de los mercados all donde el industrialismo est desembarcando, fomentando la extensin de nuevos mercados.6
Para los aos que nos ocupan (1910-1915), la implementacin del capitalismo industrial en Venezuela es an simblica.4 A diferencia de Estados Unidos y algunos pases europeos, donde los imaginarios de la forma-mercanca se basan en procesos de racionalizacin previamente consolidados, el ingreso del imaginario capitalista en nuestro pas antecede a la implementacin de este sistema econmico en el aparato estatal, que no se moderniza hasta bien entrada la dcada de 1920. La emergencia del capitalismo industrial criollo corresponde a un orden imaginario y deseable antes que a uno efectivamente accesible.5 Esta es una de las razones por las que la produccin de cine en el pas avanza de forma inestable, en ausencia de so-
Pierre Sorlin, Un enigma histrico: el cine, en Historia & Cinema: 25 aniversario del Centre dInvestigacions Film-Histria, pp. 223-231. Aplicamos aqu la misma perspectiva que emplea Santiago Castro-Gmez para analizar la modernidad en Colombia, en su texto Seales en el cielo, espejos en la tierra: la
exhibicin del Centenario y los laberintos de la interpelacin, en S. Castro-Gmez y Eduardo Restrepo, edits., Genealogas de la colombianidad: formaciones discursivas y tecnologas de gobierno en los siglos XIX y XX, pp. 222-253. Ibd, p. 225. Emilio Jurado Gmez, Produccin artstica e innovacin industrial, p. 41.
Evolucin local del mercado del cine
En la poca inicial del cine, la prensa estila identificar a los exhibidores de pelculas de forma individualizada: Manuel Trujillo Durn, Gabriel Veyre, Carlos Ruiz Chapelln, Vargas y Montval7 A partir de 1905, en cambio, las pginas de espectculos comienzan a utilizar nombres corporativos para citar a la instancia exhibidora: los nombres propios comienzan a ser sustituidos por el trmino empresa o compaa, al que se suma el apellido del empresario o la marca del proyector empleado, segn sea el caso. A continuacin, una relacin de las empresas que proyectaron pelculas en Caracas, entre 1905 y 1910, ratificar las caractersticas reseadas.
Empresa Baralt Empresa del Fono-cinema Empresa Cronofnica de Suramrica
1908	Carlos A. Badaracco / Empresa Badaracco & Roquetti Empresa del Cinematgrafo Path Empresa Baralt y Delhom Cinematgrafo Excelsior Seor Roza Francisco Ortega Gillmayr y Compaa Padilla y Compaa The Cuban Metropolitan Films C Empresa Arak y Lewis Ruiseco y Compaa Compaa Oriental del Camaratgrafo Salim Barbour Empresa del Sincronotgrafo Ideal Empresa del Cinematgrafo Diamante Gernimo A. Pea Empresa Cinematogrfica Temporada del Centenario Empresa Cinematogrfica reorganizada Luis Lpez Mndez The Cuban Metropolitan Films C / The United Metropolitan Film C Empresa Cosmopolita Cinematgrafo Ambos Mundos American Movie Picture C Compaa de variedades y cinematgrafo Wall-Heda
Elaboracin propia, en base a informacin consignada en las pginas de espectculos de El Universal y El nuevo diario. No se trata de una relacin exhaustiva; quedan fuera de ella las empresas cuyo nombre no fue identificado en la prensa.
1909	Empresa Badaracco
Exhibidoras activas en Caracas entre 1905 y 19108
1905	Empresa del cinematgrafo Path Hermanos Ireland Cinematgrafo norteamericano Empresa Nacional Otazo y Compaa Cinematgrafo Forwood Compaa Americana de Cinematgrafos
1910	Gillmayr y Compaa
1906	Carlos Badaracco
1907	Carlos A. Badaracco / Empresa Badaracco & Roquetti
Baez y Lange
Cfr. Yolanda Sueiro, Inicios de la exhibicin cinematogrfica en Caracas, Caracas, Fondo editorial de Humanidades y Educacin, UCV, 1997.
Ms all del incremento de empresas dedicadas al cine que se registra a lo largo del lustro, destaca en la lista el cambio de estilo a la hora de identificar a las exhibidoras. En casi todos los casos, los nombres remiten a un trabajo conjunto entre dos o ms empresarios: firmas que se identifican utilizando varios apellidos conectados (Badaracco & Roquetti, Arak y Lewis) o bien un apellido sucedido por la frmula mercantil y compaa (Gillmayr y C, Ruiseco y C). Vale decir que ninguna de las empresas referidas cuenta con registro en los tribunales de comercio caraqueos, al menos no bajo estos nombres ni como exhibidoras de pelculas. En muchos casos, inferimos, se trata de acuerdos verbales que no cuentan con documentacin legal o bien importadoras de mercancas secas, que deciden incluir a las pelculas entre sus variantes de importacin y comercio, sin que sus objetivos mercantiles remitan especficamente al cine.9
Esta hiptesis parte de varios casos identificados en aos posteriores, donde importadoras de mercancas secas incluyen al cine entre sus haceres, sin que el registro refiera ningn vnculo especfico con la exhibicin de pelculas. Los nombres que estas exhibidoras emplean en cartelera no tienen relacin alguna con el que la importadora registra. 10	Exhibidor caraqueo, activo desde 1905 hasta 1915. A lo largo de su trayectoria, trabaja asociado a otros empresarios como Pedro A. Salas (dueo del Circo Metropolitano de Caracas), Arturo Guardia (empresario de espectculos valenciano), ? Roquetti (exhibidor caraqueo), Manuel Trujillo Durn y Rgulo March (exhibidores zulianos) y Luis Garca (empresario de la exhibidora 9
El primer documento legal conocido de una empresa dedicada al comercio cinematogrfico en Venezuela, corresponde a Pistolezzi, Virz y Badaracco, firma registrada en Valencia, estado Carabobo, a mediados de noviembre de 1910. El documento respalda a la sociedad establecida entre Carlos Badaracco10 y Carlos Virz11 representante de la empresa Pistolezzi y Virz, para ocuparse exclusivamente de la explotacin de la industria de las exhibiciones cinematogrficas y el ramo de pelculas a l inherente.12 Los inversores declaran quedar a cargo de la liquidacin de la otra extinguida sociedad que con domicilio en Caracas gir bajo la misma denominacin de Pistolezzi, Virz & Badaracco...,13 pero no se ha localizado el registro de la misma en los tribunales caraqueos, ni reportes de su funcionamiento en la prensa de la capital.
Segn el documento de fecha 10 de noviembre de 1910, No. 37, los seores Carlos Badaracco y Carlos Virz presentaron para su registro un escrito de un
caraquea Empresa Polar). Cfr. Yolanda Sueiro, Rutas del cine en Venezuela. 11	Exhibidor activo en diversas regiones del pas entre 1907 y 1914. Desde 1907 y hasta 1910 trabaja asociado a la exhibidora Pistolezzi y Virz, presentando temporadas de cine en los estados Sucre, Bolvar, Gurico, Aragua, Lara, Apure. En 1911 exhibe de forma independiente, y a partir de 1912 se asocia a Flix Germino, con quien exhibe hasta 1914 en Sucre, Bolvar, Anzotegui, Lara. Cfr. Yolanda Sueiro, Rutas del cine en Venezuela. 12	Gaceta Municipal del Distrito Valencia, Valencia, 10 de noviembre de 1910. 13	Ibd., subrayado nuestro.
contrato previo, siendo los dos nicos otorgantes de los suscritos, el primero como representante de sus propios derechos y el segundo en el carcter de socio debidamente autorizado de la firma Pistolesi & Virz domiciliada en Caracas, en virtud de cuyo contrato se constituye en esta fecha una Compaa de Comercio en nombre colectivo, que bajo la razn social Pistolesi & Virz & Badaracco, y casa domicilio en esta ciudad y en Caracas, se ocupa exclusivamente de la explotacin de la industria de exhibiciones cinematogrficas y el ramo de pelculas a l inherentes, teniendo como duracin el lapso comprendido desde el da 10 de noviembre de 1910 hasta el treinta y uno de diciembre prximo venidero, siendo divisible entre los dos socios por mitad las utilidades y prdida.14
En los tribunales de Caracas, el registro ms antiguo de una comercializadora de cine corresponde a Sa y C, firma inscrita en febrero de 1915 con la intencin de dedicarse a
la explotacin del negocio de los espectculos pblicos en toda su extensin y muy especialmente el de cinematgrafo en todos sus ramos, tanto en esta ciudad como en el interior de la Repblica.15
Sus socios son los empresarios Miguel ngel Landez y Antonio Sa. El primero est a cargo de la Empresa de Cine y Variedades Unin Graph,16
14	Ibd. 15	Gaceta Municipal del Distrito Federal [GMDF], Caracas, No. 1.655, 27 de febrero de 1915, p. 7.828. 16	El nuevo diario, Caracas, 9 de agosto de 1914, p. 6.
exhibidora activa en el Circo Metropolitano de Caracas desde mediados de 1911. Y Antonio Sa tiene vnculos con el rea de las diversiones pblicas al menos desde 1914, cuando se le identifica a cargo de una temporada de toros en el Circo Metropolitano.17 Entre el registro de Pistolezzi, Virz y Badaracco en 1910 y la constitucin legal de Sa y C en 1915, subsisten diversas variantes de acuerdos comerciales entre exhibidoras. Ideal Cine, por ejemplo, comienza a trabajar en el Teatro Nacional de Caracas en 1912. En julio de 1914 se fusiona a otra empresa, Cinema Gaumont Palace, pero su registro data de agosto de 1914, cuando los socios la inscriben como Jos Villar y C, aunque detallan que emplearn la denominacin de Ideal Cine y Cinema Gaumont Palace.18 Ser absorbida por la Compaa Annima Cinematogrfica y de espectculos en noviembre del mismo ao. A partir de 1912 y hasta 1915, las asociaciones entre exhibidoras ser una prctica an ms recurrente en el circuito de espectculos caraqueo. Inicialmente, la frmula ms asidua consiste en dos empresas que asumen en conjunto la muestra de pelculas en una o varias salas por un lapso determinado y luego sigan funcionando individualmente.19 Pero a medida que avanza el lapso, estas combinaciones
17	El nuevo diario, Caracas, 5 de abril de 1914, p. 7. 18	GMDF., No. 1641, 26 de enero de 1915, p. 7.772. 19	Yolanda Sueiro, Ideal Cine, inicios del comercio cinematogrfico en Caracas, Venezuela, mimeo.
comerciales van siendo ms complejas y sofisticadas, pues de los carteles se pasa a fusiones comerciales entre varias firmas, con la intencin de acumular capitales y conformar una compaa ms grande y poderosa. Para comprender este proceso de transformacin comercial y acumulacin de capitales que venimos describiendo, resulta ilustrativa la trayectoria de tres exhibidoras caraqueas: la Compaa General Cinematogrfica, activa entre octubre y diciembre de 1914; la Compaa Annima Cinematogrfica y de Espectculos, entre noviembre de 1914 y diciembre de 1915, y la Sociedad de Cines y Espectculos, en funcionamiento desde diciembre de 1915 hasta marzo de 1923. Las tres se suceden en virtud de la absorcin que hacen una de la otra, configurando un modelo cercano al de las matrioskas rusas que aumentan en tamao y capacidad a medida que se engullen de forma sucesiva. En pos de una revisin escrupulosa de tales eventos, se expondr a continuacin la primera de estas asociaciones con sus detalles. En entregas posteriores se hablar de las otras dos.
20	Compaa de variedades dirigida por el actor-empresario espaol Ceferino G. Barrajn y su esposa, la tiple mexicana Dolores Prado. Sobre la trayectoria profesional de esta empresa ofrece una detallada exposicin la revista El arte del Teatro, No. 59, Madrid, 1 de septiembre de 1908, pp. 1011. Disponible en lnea en <http://www. bibliotecavirtualmadrid.org/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=1029606>. 21	Actor de comedia espaol que dirige una empresa itinerante de opereta y zarzuela. Con ella visita varios pases de Amrica: Puerto
Compaa General Cinematogrfica: mpetu fugaz
A lo largo de 1914, una serie de eventos consecutivos van a trastocar el funcionamiento regular del circuito caraqueo de espectculos pblicos. Desde septiembre de 1912, la municipalidad vena arrendando el Teatro Nacional a Ideal Cine, exhibidoradistribuidora que suspende su programacin en la sala solo en dos oportunidades: entre febrero y junio de 1913, cuando ingresa a la sala la compaa espaola de zarzuela Prado-Barrajn20 y en julio de 1914, para dar paso a la compaa de opereta y zarzuela de Manolo Purtolas.21 Al culminar la temporada de Purtolas en agosto de 1914, todo comienza a trastocarse: el Concejo Municipal alquila el inmueble a International Film C, una exhibidora que acaba de crearse en la capital.22 Tras publicar un comunicado donde declara haber sido desplazada del local sin argumentos,23 Ideal Cine se instala en el Teatro Caracas asocindose a otra empresa que debuta: Cinema Gaumont Palace. Entretanto, la veterana Unin Graph (activa desde 1911 en el Circo Metropolitano), tras finiquitar una sociedad de seis meses con Ideal
Rico, Mxico, Panam, Venezuela, Colombia. A mediados de la dcada de 1910 se establece en Caracas, donde instala una tienda de disfraces que funcionar por dcadas. 22	No contamos con referencias documentales sobre el registro de International Film C. Toda informacin, que se suministre sobre la misma, procede nicamente de la prensa. 23	El nuevo diario, Caracas, 4 de agosto de 1914, p. 6.
Cine, comienza a trabajar en combinacin con la Compaa General Cinematogrfica en adelante CGC, tambin de reciente constitucin. Desde que comienza a laborar, la CGC parece incorporarse al mercado del cine como distribuidora, suministrando a Unin Graph los filmes que nutren la cartelera del Metropolitano los martes, jueves, sbados y domingos. Lo mismo har, a partir de octubre, con British Cine & Attractions,24 otra firma nueva que se instala en el Teatro Calcao.
Circo Metropolitano. Anoche se verific en este cmodo local preferido del pblico de Caracas, la esperada inauguracin de la nueva temporada cinematogrfica de la Empresa Unin Graph, en combinacin con la Compaa General Cinematogrfica (). (El nuevo diario, Caracas, 17 de julio de 1914, p. 8).
Notas de Vargas. La Guaira, setiembre 14. () La funcin de anoche result magnfica. Eva es una de esas pelculas donde el arte, la moral y la tragedia se hermanan admirablemente y obtienen los aplausos del pblico ms exigente y refinado. Henny Porten es una artista de primo cartello que puede rivalizar con la imponderable mademoiselle Robinne, y la empresa Universal Cine demostr una vez ms su reconocida competencia escogiendo a Eva para presentarnos a la Porten. () (El nuevo diario, Caracas, 15 de septiembre de 1914, p. 7).
El nuevo diario. Caracas, 24 de julio de 1914, p. 5
Pero la especificidad comercial de la CGC como distribuidora es solo aparente. A finales de octubre de 1914, los diarios capitalinos anuncian que el Teatro Nacional ser administrado en lo sucesivo por la Compaa General de Cinematgrafos [sic], la cual ha trado un interesante lote de cintas que sern del agrado de los espectadores.25 International Film C, arrendataria del inmueble entre agosto y septiembre,
El nuevo diario, Caracas, 6 de octubre de 1914, p. 7.
La labor distribuidora de la CGC no se limita al mbito caraqueo. Tal cual lo hizo Ideal Cine desde 1913, la empresa comienza a enviar representantes al interior de la repblica. Valencia y La Guaira son los primeros destinos identificados. 56
24	No contamos con referencias documentales sobre el registro mercantil de British Cine & Attractions. Toda informacin, que se suministre sobre la misma, procede nicamente de la prensa 25	El nuevo diario, Caracas, 6 de noviembre 1914, p. 8. Hasta ese momento, el local haba funcionado bajo la administracin de International Film C.
parte hacia el estado Carabobo para trabajar desde all asociada a la CGC. En noviembre comienza la nueva temporada en el Nacional, con filmes franceses de la casa Path y la presentacin del Kinetfono, moderno equipo de cine parlante comercializado por el emporio estadounidense Edison.26
Montero Durand, quien figura en la gacetilla de El Universal como encargado de recoger al equipo en el puerto, es el gerente de J. M. Montero Durand & C, una agencia de embarco y desembarco ubicada en La Guaira, que ofrece a los importadores efectuar sus diligencias (...) con prontitud, esmero y equidad.27 Los activos empresarios y gerentes de la Compaa General Cinematogrfica,28 son los socios de la agencia de representacin Coll Pardo & C.
El nuevo diario, Caracas, 12 de noviembre de 1914, p. 8.
El nuevo diario, Caracas, 18 de marzo de 1914, p. 4.
El Kinetfono llega al puerto de La Guaira a comienzos de noviembre, desde donde se remite por va frrea hacia la capital.
El Kinetfono. (...) Sabemos que la Compaa General Cinematogrfica ha contratado con su inventor este prodigioso aparato, y que muy pronto lo presentarn este pblico en su lujoso local, el Teatro Nacional (...). El Kinotfono (sic). La Guaira, 7. Compaa General Cinematogrfica. Por tren carga remitir Kinotfono con repertorio 4 bultos. Reciba estacin. Montero Durand. (El Universal, Caracas, 9 de noviembre de 1914, p. 7).
26	El kinetfono fue diseado alrededor de 1899 por Thomas A. Edison, pero es promocionado comercialmente en nueva versin mejorada a partir de 1912. 27	El nuevo diario, Caracas, 4 de enero 1914, p. 6.
Segn consta en la Gaceta Municipal del Distrito Federal, Coll Pardo & C se crea en mayo de 1914 para la explotacin de representaciones de casas de comercio, manufacturas, industriales y comisionistas, y la importacin y exportacin de efectos, frutos y productos.29 La sociedad seala su domicilio en Caracas, pero tambin en Pars (Francia) y Bogot (Colombia), siendo sus titulares Luis Coll Pardo, Jos Antonio Guerrero hijo y Manuel Vicente Madriz. Jos Antonio Guerrero, hijo, consta en la primera directiva de la Com28	La misma referencia aparece en los carteles del Circo Metropolitano, aquellos das en que la CGC est a cargo de la programacin del local. 29	GMDF, Caracas, No. 1.532, 16 de mayo 1914, p. 7.328.
paa de Seguros La Previsora, fundada en marzo de 1914, junto a Carlos Zuloaga, Aquiles Pecchio, Edgard A. Wallis y Pedro Pal.30 Un mes despus figura como socio de Coll Pardo & C hasta febrero de 1916, cuando se disuelve la empresa.31 Sobre Luis Coll Pardo poco se puede decir, a excepcin de que se trata de una persona socialmente destacada en la capital al menos desde 1910. De Manuel Vicente Madriz nada ha podido precisarse. Aunque demuestra gran mpetu comercial en las pginas de espectculos, la Compaa General Cinematogrfica tiene una existencia fugaz. Solo trabaja como exhibidora por algo ms de un mes. El Kinetfono se presenta en el Teatro Nacional entre el 11 y el 18 de noviembre, sin que se registren nuevas menciones de la CGC en la cartelera de la sala al terminar la temporada. Aun as, nada permite suponer que existan planes de eliminar la compaa. El 19 de noviembre, la prensa caraquea refiere una exitosa temporada cinematogrfica en el Circo Teatro de Valencia, donde la CGC trabaja asociada a International Film C, arrendataria del Teatro Nacional de Caracas entre agosto y septiembre de 1914. El Teatro Calcao, donde la empresa trabaja junto a British Cine & Attractions, pasa a identificarse en las carteleras como Cine-Saln Calcao
30	M Elena Gonzlez Deluca, Los comerciantes de Caracas, p. 37. 31	Registro de Comercio No. 262, en GMDF, Caracas, No. 1.800, 1 de febrero 1916, p. 8.416.
desde noviembre. Tambin ser a mediados de noviembre de 1914 cuando Coll Pardo & C edite el primer nmero de Teatro y cine, revista quincenal diseada para servir como rgano de publicidad de la CGC.
El nuevo diario, Caracas, 9 de noviembre de 1914, p. 8.
La contratacin de un equipo experimental, el lanzamiento de una revista especializada y la realizacin de un noticiero local para cine, son actividades que sugieren expansin y solidez comercial para la CGC. Pero en este caso coinciden con la creacin de la Compaa Annima Cinematogrfica y de Espectculos, empresa que a finales de noviembre de 1914 engulle a la CGC junto a la sociedad Ideal Cine/Cinema Gaumont Palace, instalndose en los teatros Nacional y Caracas, quedando el Teatro Calcao fuera del nuevo circuito. La revista Teatro y cine seguir imprimindose, pero desde el nmero 4, que sale a la venta en diciembre de 1914, la Compaa Annima Cinematogrfica aparece como nueva responsable editorial. El cargo de director y redactor recae sobre el periodista Antonio J.
Vanegas Martnez, antiguo encargado de propaganda de la sociedad Ideal Cine-Unin Graph.32
Teatro y cine, No. 6, 20 de enero de 1915, p. 13.
La desaparicin de la CGC es sorpresiva, visto que inicia sus actividades con inversiones importantes e innovaciones operativas que consiguen despertar inters por sus salas. Todo indica que la firma no fue pensada como un ente comercial efmero, pero
dejarse absorber por una empresa ms grande y poderosa result una opcin comercial ms atractiva para los socios. Entre 1912 y 1914 se instaura en el mercado cinematogrfico local una versin diferente de convenio mercantil, donde las rutinas asociativas del comercio exhibidor asumen una tendencia fagocitaria, que remite a gotas de mercurio oscilando sobre una superficie: varias esferas pequeas se fusionan para formar algunas ms grandes, stas vuelven a unirse y crean cmulos mayores que se desplazan y asimilan toda partcula de mercurio a su paso. Al final, hay una enorme pompa y aquellas gotas que no llegaron a unirse resultan tan diminutas, que su presencia llega a ser ms que nfima, intil. A menos, claro, que logre juntar su masa al volumen de la gran gota y desaparecer...
32	El nuevo diario, Caracas, 11 de mayo de 1914, p. 7.
Referencias biblio-hemerogrficas
Castro-Gmez S., y Eduardo Restrepo, edits., 2008 Genealogas de la colombianidad: formaciones discursivas y tecnologas de gobierno en los siglos XIX y XX, Bogot, Pontificia Universidad Javeriana.
Gonzlez Deluca Ma Elena, 1994 Los comerciantes de Caracas: cien aos de accin y testimonio de la Cmara de Comercio de Caracas, Caracas, Cmara de Comercio.
Jurado Gmez, Emilio, 2008 Produccin artstica e innovacin industrial, Madrid, Ediciones Daz de Santos.
Lera, J. M. Caparrs, coord., 2009	Historia & Cinema: 25 aniversario del Centre dInvestigacions Film-Histria, Serie Homenatges, No. 32, Barcelona, Edicions de la Universitat de Barcelona.
Sueiro, Yolanda, 1997 Inicios de la exhibicin cinematogrfica en Caracas, Caracas, Fondo editorial de Humanidades y Educacin, UCV. Rutas del cine en Venezuela,. Caracas, investigacin en curso, mimeo. Ideal Cine, inicios del comercio cinematogrfico en Caracas, Venezuela, Caracas, investigacin en curso, mimeo.
Ulff-Mller, Jens, 2001 Hollywoods film wars with France: film-trade diplomacy and the emergence of the French film quota polic., Rochester, University Rochester Press.
Portoviejo, marzo de 2013
Ramiro Molina Cedeo Alfredo Cedeo Delgado ngel Loor Giler Ramiro Molina Cedeo Alfredo Cedeo Delgado Fernando Jurado Noboa Marigloria Cornejo Cousn Humberto E. Robles - USA Sergio Grez Toso - Chile Roldn Esteva - Venezuela Constanza Carvajal - Colombia Pablo A. Prez - Argentina Guillermo Arosemena Arosemena - Guayaquil Ezio Garay Arellano - Guayaquil lvaro Meja Salazar - Quito Fernando Jurado Noboa - Quito Pedro Reino Garcs - Ambato Bing Nevrez Mendoza - Esmeraldas Rodrigo Murillo Carrin - Machala Tonio Iturralde - Portoviejo Guillermo Arosemena Arosemena Pedro Reino Roldn Esteva Grillet Jos Lorenzo Sa Bernstein Yolanda Sueiro Villanueva Estela Guin Palumbo Retrato al leo de Oswaldo Guayasamn Cortesa de Archivo Martnez Meriguet Vicky Molina revistaspondylus.com La Isla N27-96 y Cuba (593 2) 256 6036 edicioneslatierra@andinanet.net Quito-Ecuador
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La Ceniza de tu Cuerpo Alfaro
La ceniza de tu cuerpo revive en el hombre y vuelve a marchar endurecida por el aliento de los que an te esperan. La sal no sube de tu mar de corales y Jaramij para darte fortaleza. Viene de la lgrima petrificada en silencio, en clamor ahogado, ese brillo que en tu pupila enciende el fuego otra vez atizando el vivac de la batalla. Que otros te canten muerto. Nosotros te queremos vivo. Por eso te rescatamos de las nubes, de las pginas gelatinosas empantanada leyenda manca. Te limpiamos de los oropeles y de la cscara sagrada para encontrarte como eres. Slo un hombre, y en el hombre un pueblo. Te buscamos en cada hijo que llega dicindonos ser ste el que te regresa aguas arriba en la historia. O aquel el que renazca tu espada hecha de arado o machete, o sol reencontrado. O este otro, el ms pequeo y moreno, terrn dormido en espiga de viejas unas y sangre nueva. Nos preguntamos de qu madre india, de qu humilde calma carcomida por la vigilia reventar el volcn. De qu voz apagada partir el grito. En qu pecho abierto en ternura o desierto crecer tu coraje, tu huracn montubio, tu sueo mutilado. En qu brazo campesino multiplicada cruz humana anclarn tus manos que anudaron la geografa de la sombra para levantar en tempestad de libres la aurora de la patria? Te encontramos a cada paso multiplicado en esqueleto que camina desnudo o vestido llevando a cuestas la vida. Esqueleto sin nombre conocido o mejor con todos los nombres de la muchedumbre de ponchos que naufragan da a da sobre su antigua tierra dormida. Gente con ala de toquilla y cintura dolorida tiene tu nombre. O talvez te llamas como la desnuda frente que siembre tu huella, que vas a tras de t buscndote triste de no hallar tu pulso de varn verdadero, de no or tu coraje de plvora, tu arremolinada impaciencia hincando espuelas en tanto lomo encorvado, en tanta doblada rodilla, en tanta disimulada cobarda. Nuestra historia tambin cuenta Alfaro de las rebeliones. Ah estn tus banderas. Camisas sudorosas con vaho de cacao y corozo alzndose en dimensin de hombre junto a la arpillera de velln y piojo. Una vez la montaa, nuestro Ande transido de pramos y nieblas con sus piedras milenarias inamovibles y sus minerales espectros iracundos se abri en madre de soldados para parir un nuevo da que te robaron, que a todos nos robaron. El hielo y la manigua se fundieron en acero a tu paso campesino. Como quien no hace nada lanzaste la honda. Diste firmeza a la voluntad, valor al desnudo pecho, humana razn al combate. Te claman libertad desde oscuros siglos los que te abrazaron en su sueo y su desvelo. Te dan an el sitio del padre en la tertulia familiar de los pobres esperando tu piedad de uva en simple racimo de amor o en fermentada llama exigindote la hora primera y postrera. Te contar que hay un temblor como de escondida ala de lucirnaga en el barro. Un brillo como de estrella asomando a los ojos de los ciegos. Algo como un clamor de simientes reventando en la mitad de la noche. Tu ceniza ilumina los caminos. Tu ejemplo se mete en las chozas. Tu mano toca el hombro del combatiente. Todo t con tus guerrillas te disuelves y te recuperas y creces en el polvo, en el aire, en la entraa, en el desnudo pie y en la llaga. No ests lejos. En el corazn ya no cabes. Saldrs pronto en fusil y cartuchera, en hoz y machete, en montonera. Esta vez para siempre rescatado.
Nela Martnez Espinosa Quito, junio 3, 1962 Publicado en un peridico: LA PROVINCIA Portoviejo, junio 24 de 1962
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