Source: https://psicolog.org/el-combate-al-machismo.html
Timestamp: 2020-04-03 04:15:41+00:00

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El combate al machismo
El 3º Congreso Nacional de CSP-Conlutas resuelve
UNIDAD DE LA CLASE EN LUCHA CONTRA LA OPRESIÓN Y LA EXPLOTACIÓN RESOLUCION 55. Mujeres Trabajadoras contra la violencia y el retiro de sus derechos Considerando que
RESOLUCIÓN 67. El combate a la opresión machista, racista, homofóbica y xenófoba. Considerando que
El 3º Congreso de CSP-Conlutas resuelve
VIOLENCIA CONTRA A LA MUJER RESOLUCIÓN 54. Unificar hombres y mujeres de la clase trabajadora en lucha contra la opresión y la explotación Considerando que
RESOLUCIÓN 58. Por una Central de Trabajadores Clasista: ¡Basta de violencia contra las mujeres! Considerando que
La CSP-Conlutas resuelve
LGBTs RESOLUCION 64. Sobrel el trabajo LGBT I Considerando que
RESOLUÇIÓN 109. Sobrel el trabajo LGBT II
RESOLUCIONES DE CSP-CONLUTAS – 20171
RESOLUCIÓN 56. Combatir el machismo para unificar a la clase y fortalecer la lucha de la clase trabajadora en conjunto.
Los sindicatos por formar parte de una sociedad que reproduce constantemente las opresiones acaban reflejando las desigualdades impuestas a los oprimidos en su medio. La importante presencia de las mujeres trabajadoras en las luchas de este año - como, por ejemplo, ocurrió el 8 de marzo o en las movilizaciones de la huelga general - no necesariamente se refleja en las direcciones de los sindicatos y movimentos o en la composición de mesas de debates políticos o en la participación activa en las tareas de elaboración del movimiento.
Raramente las pautas de reivindicaciones y de discusiones cuentan con puntos que afectan a las trabajadoras por el hecho de ser mujeres, muchas veces, el debate acaba siendo realizado solamente entre ellas mismas. Lo que es un error, las demandas de las mujeres trabajadoras tienen que ser parte del programa de la clase trabajadora de conjunto.
Otro desafío que las trabajadoras enfrentan es el riesgo permanente de la violencia, siendo una preocupación real el horario y cómo salen de los lugares. Por eso, es fundamental que los sindicatos se preocupen por esta logística y tengan una política de acceso y permanencia de las mujeres en las actividades, garantizando su seguridad.
Las trabajadoras a menudo se enfrentan a "chistes" y "bromas", que en realidad representan una forma enmascarada de acoso sexual y agresión. Las intervenciones de las mujeres son interrumpidas y ellas son silenciadas cuando exponen sus opiniones. Cuando apuntan los casos de machismo o proponen que el tema sea discutido en las reuniones de la dirección o en las asambleas son acusadas de "dramáticas" o "exageradas", esas posturas dificultan la inclusión de nuevas mujeres y alejan a las que se proponen a construir la entidad.
Otro error grave que puede suceder es tratar el tema del machismo como arma política, en disputas por el aparato o por posiciones. Tal postura es inaceptable y debe combatirse enérgicamente entre nosotros, pues la lucha contra la opresión de género y cualquier otra forma de opresión debe ser parte de nuestros principios y de los esfuerzos en unificar nuestra clase en la lucha contra los patrones y gobiernos.
En el caso de las madres la situación es aún más grave. Además de las limitaciones objetivas a las que están sujetas, debido a las múltiples jornadas de trabajo, sufren las presiones subjetivas de la sociedad. Cuando dividen su tiempo entre las tareas domésticas y la formación política o los compromisos sindicales, son cuestionadas y sufren con el sentimiento de culpa por dejar de dedicar la totalidad de su tiempo fuera del trabajo a la crianza de los hijos. Aquellas que logran superar esas barreras no encuentran sensibilidad y comprensión de sus necesidades especiales y sobre la particularidad de sus rutinas y horarios.
Las LBT’s están presentes entre las diversas categorías de trabajo, pero debido al miedo a la violencia y la discriminación, la mayoría de ellas no asumen su identidad de género o su orientación sexual. Por otro lado, las entidades no tienen iniciativas o mecanismos para aproximarlas o combatir la violencia LBTfóbica que sufren en su cotidiano de trabajo, eso cuando no reproducen fielmente todos los aspectos de esa opresión. Necesitamos cambiar esa práctica y hacer que las trabajadoras LBTs se sientan parte de la clase trabajadora y confíen en ella para luchar en defensa de todos sus derechos.
Las mujeres negras normalmente son la principal víctimas del acoso y de la sobreexplotación en los lugares de trabajo. Pero los propios trabajadores la mayoría de las veces ven con naturalidad el trato diferenciado, influenciados por el mito de la democracia racial. Al buscar el sindicato acaban enfrentando la misma reproducción del machismo y el racismo, sea al ser vistas como objeto sexual o no tener sus demandas consideradas a la luz de los años de resquicio de la esclavitud y de imposición de desigualdades.
Los espacios sindicales, que luchan por los derechos y la justicia, y tienen plena noción de los males del capitalismo, no pueden ser reproductores de ideologías que auxilian y fortalecen ese sistema. Para la tarea puesta a los trabajadores de derrotar a la burguesía y construir una sociedad igualitaria somos necesarios todos. Por eso, es responsabilidad de las entidades sindicales la creación de las condiciones para que las trabajadoras se involucren cada vez más en las luchas cotidianas, tanto en las bases de su sindicato y en cargos de dirección.
En este sentido, uno de los mayores patrimonios acumulados hasta aquí, es la concepción y forma organizativa de la CSP-Conlutas como una central sindical y popular, con la incorporación de los movimientos de lucha contra la opresión. Tal combinación es fundamental no sólo porque los sectores oprimidos son un amplio sector de la clase trabajadora y han sido bastante dinámicos en las movilizaciones del último período, sino también porque la central se constituye como un espacio de educación del conjunto de los trabajadores de que es necesario asumir la " lucha contra el machismo, el racismo, la LGBTfobia y toda forma de opresión, como parte de la lucha contra la explotación”.
A partir de esa concepción la CSP-Conlutas ha incorporado cada vez más, en su calendario de actividades, las manifestaciones alusivas a los días de lucha de los sectores oprimidos como 8 de marzo - Día de lucha de la mujer trabajadora, 26 de junio - Día del orgullo LGBT ,25 de julio - Día de la mujer negra, latinoamericana y caribeña; 29 de agosto - Día de la visibilidad lésbica; 20 de noviembre - Día de la conciencia negra; 25 de noviembre - Día de combate a la violencia machista, por citar algunos.
Sobre estos temas siempre hay materiales en el sitio de la central, así como en los diversos materiales de amplia difusión presentamos el apartado de género y raza, principalmente para evidenciar que serán esos trabajadores los más afectados con los planes de la burguesía de ataque a nuestros derechos. Hay una preocupación en garantizar la presencia equilibrada en la composición de las mesas e invitados en las coordinaciones, seminarios y otros espacios de la central, aunque es necesario avanzar en la distribución de las tareas políticas y no sólo las organizativas. En las coordinaciones y reuniones de la Secretaría Ejecutiva Nacional se busca garantizar la demarcación de esos temas, ya sea a través de los sectores que dispensan gran contribución a la elaboración política de la entidad, ya sea a través de videos o presentaciones en los espacios generales de la reunión que apunten a sensibilizar y educar el conjunto de los trabajadores. Ciertamente es posible avanzar mucho más en estos aspectos, ya que son parte de una práctica cotidiana de combate al machismo que muchas veces genera desgastes.
Como parte de su actuación internacional, la CSP-Conlutas en asociación con el Movimiento Mujeres en Lucha, participó de los Encuentros de Mujeres de Argentina en los años 2015 y 2016, es referencia de organización para diversas entidades en otros países y viene cumpliendo un papel importante en la construcción del Encuentro Sindical Internacional, organizado por la Red Sindical Internacional, que tendrá lugar en enero de 2018 y tendrá un día entero dedicado al tema de la organización y lucha de las mujeres.
La central estuvo presente en diversas manifestaciones realizadas en el país como los actos contra el PL 5069/13 de Eduardo Cunha y por la legalización del aborto; contra la cultura de la violación, en los 8 de marzo en todo el país, siendo incluso la única central sindical que votó apoyo a la Huelga Internacional de Mujeres y tuvo iniciativa en sus bases, principalmente obreras, para realizar paralizaciones y debatir el tema con mujeres y hombres. Por haber puesto a disposición su estructura material y política al servicio de la construcción de las manifestaciones, fue reconocida nacionalmente por el movimiento 8M, colectivo que inició la organización de la huelga internacional en Brasil. Así como el 25 de noviembre de 2016, cuando ocurrió la paralización nacional de todas las centrales, impulsó que el tema del combate a la violencia contra la mujer entrara en la pauta de reivindicación, orientando que en los estados las mujeres estuvieran delante de la conducción de los actos, reforzando el protagonismo de las mismas.
Aprobó la construcción de la campaña educativa sobre la necesidad de la despenalización y legalización del aborto, hacia la base de la central. La cual viene siendo desarrollada, con la producción de video y cuestionario que servirá de base para la confección del folleto que debe ir a las directivas de los sindicatos y movimientos. Además, también construyó diversas iniciativas de combate a la violencia contra la mujer, propuestas por el MML y otras entidades, como la denuncia de las violaciones de las mujeres indígenas Guaraní-Kaiowá; la campaña por el 1% del PIB para las políticas de combate a la violencia machista; la denuncia de la persecución política de las diversas compañeras dirigentes sindicales que sufrieron procesos administrativos y judiciales. La CSP-Conlutas fue un punto de apoyo fundamental para la construcción del 1º Seminario Nacional de Mujeres Negras del MML, en el que se reunieron más de 400 mujeres. La central puede, a través de los estados, seguir dando soporte a la lucha y demandas de esas trabajadoras.
Todos estos procesos son de extrema importancia para el avance del conjunto de los trabajadores y para ampliar la base de la central. Sin embargo, los desafíos cotidianos son inmensos y la presión para seguir patrones que refuerzan la opresión son reales. Incluso el proceso de burocratización y la limitación de las entidades a los temas meramente económicos, hacen que las entidades no mantengan medidas para organizar y representar a los sectores oprimidos. Es fundamental que desde la secretaría ejecutiva nacional, secretarías estatales y de las coordinaciones nacionales se impulsen tales políticas.
El 3º Congreso Nacional de CSP-Conlutas resuelve:
Campañas de sindicalización especialmente dirigidas a las mujeres, trazando puntos que se refieran a la realidad femenina en la sociedad;
Elaboración de materiales específicos o de columnas orientadas al tema en los materiales generales de las entidades, sindicatos y movimientos;
Desarrollo y inclusión de pautas de reivindicaciones específicas de mujeres en la negociación colectiva;
Guardería o recreación para que las mujeres puedan participar en las actividades del movimiento;
Realización sistemática por parte del sindicato de cursos, charlas y actividades sobre el tema, que incluyan la participación de los hombres, con el objetivo de promover un proceso educativo al conjunto;
Cuotas para las mujeres en los cargos de dirección del movimiento, considerando el porcentaje de mujeres en la base como referencia mínima.
Fortalecimiento y creación (donde no existen) de secretarías de mujeres en las entidades y movimientos afiliados.
Realización del Encuentro de Mujeres de la Central, así como el incentivo para que las bases realicen con regularidad tales espacios.
UNIDAD DE LA CLASE EN LUCHA CONTRA LA OPRESIÓN Y LA EXPLOTACIÓN
RESOLUCION 55. Mujeres Trabajadoras contra la violencia y el retiro de sus derechos
La crisis económica mundial se ha profundizado en los últimos años. Esta situación intensificó las desigualdades de género y raza en el marco del capitalismo, imponiendo especialmente a las mujeres una condición de mayor violencia, mayor opresión, mayor vulnerabilidad social y mayor explotación de su fuerza de trabajo.
Esto se reflejó en el aumento de la prostitución y la persecución a los inmigrantes en los países de Europa y Estados Unidos; el aumento de los casos de feminicidios y todo tipo de violencia de género en un intento de eliminar los derechos democráticos tales como el acceso al aborto seguro y legal en países como Portugal y Francia, o incluso mayor penalización del aborto en los países donde la práctica no es legalizada, como en Bélgica y en Brasil. Las encuestas actuales en Estados Unidos apuntan a una alta tasa de suicidio entre las transexuales negras llegando al 49%, entre todas las tasas es del 41% y el 1,6% en la población en general. El estudio también evidenció que el 32% de las mujeres trans perdieron sus empleos debido a la identidad de género, el 48% les negaron empleo y el 50% son relegadas a la prostitución o al tráfico de drogas.
La crisis inmigratoria en Europa y África también afecta a las mujeres que pierden a sus maridos e hijos en las guerras y que por la miseria, tienen que transportarse con los hijos menores, enfrentando las humillaciones, los abusos y la arbitrariedad en las fronteras, llegando a pasar hambre o incluso perder la vida. Brasil ha recibido un gran número de estos inmigrantes, principalmente de África, pero también de Haití. Esta población ha sufrido el racismo y los resquicios de la esclavitud en el país.
El aumento del desempleo y la necesidad de la burguesía de aprobar reformas estructurales que retiran derechos históricos de la clase trabajadora como la reforma laboral, la reforma de las previsiones (seguridad social) y el proyecto de tercerización, están haciendo que las condiciones de vida se deterioren a gran velocidad en nuestro país . Esto significa para la proporción femenina de la clase, una tasa de desempleo del 13,8%, una reducción en el número de mujeres en el trabajo formal y una diferencia salarial de hasta 40% en relación a los hombres, en las mismas funciones.
Para justificar ataques como igualar la edad mínima para jubilación entre hombres y mujeres, aumento del tiempo de contribución o incluso el veto a la acumulación de beneficios, el gobierno se apoya en argumentos machistas y mentirosos de que las mujeres viven más que los hombres, que el aumento de su presencia en el mercado de trabajo ha gravado las cuentas de la seguridad y que los electrodomésticos disminuyeron el tiempo que se dedicó a tareas de cuidado de la casa y de los hijos.
Al observar los datos del INSS (Instituto Nacional de Seguridad y Pensiones), verificamos que incluso las mujeres siendo 44,3% de los contribuyentes a la jubilación, se benefician con apenas el 33% de las concesiones de jubilación por tiempo de contribución. Esto porque las diversas interrupciones en la vida productiva por tener que cuidar de los hijos recién nacidos, por ser las que más enfrentan la rotatividad en los puestos de trabajo o por tener que asumir jornadas parciales de trabajo impiden a las mujeres de acumular el tiempo necesario de contribución, y se obligan a trabajar hasta la edad mínima. Además, el valor medio de los beneficios pagados a las mujeres es un 20% menor que los recibidos por los hombres, debido a las diferencias salariales que perduran por toda la vida. Las mujeres tienen una jornada de trabajo mayor en 8 horas semanales, debido a las tareas domésticas y cuidados con los hijos. Con el aumento de las familias monoparentales, aquellas dirigidas solamente por las mujeres, esa sobrecarga se pone cada vez más intensa.
Con la aprobación de la reforma laboral y del proyecto de tercerización, lo acordado prevalecerá sobre la legislación y va a imponer para las mujeres no sólo una condición de mayor explotación, sino también de profundización del acoso. Pues, diversos temas considerados abusivos en la relación de trabajo por la CLT, como reducción de los intervalos para las comidas; la prohibición de pausas para merienda, el receso para el café o para ir al baño; no respetar la fecha de marcado de las vacaciones; presión para realizar entrenamiento en días de descanso; etc será parte de las cláusulas posibles de "negociación". Es importante recordar que las investigaciones apuntan que el 33% de la población económicamente activa ya ha sido objeto de acoso, siendo esta la principal causa de enfermedad mental en el lugar de trabajo. Las mujeres son mayoría entre esos números, ya que están ubicadas en los puestos de trabajo más precarizados, con las relaciones laborales más frágiles y la acumulación de la doble jornada impone mayores índices de enfermedad.
Además, las mujeres ya se encuentran en desventaja en los diversos aspectos de las relaciones de trabajo, teniendo como perspectiva el acceso a los puestos tercerizados con derechos reducidos y ninguna garantía de estabilidad; las jornadas a tiempo parcial que cuentan como menores remuneraciones y jornadas de trabajo más extenuantes, con las horas extras y exigencia de aumento de la productividad. Sin contar la fragilidad en las relaciones de representación sindical.
La población negra, hoy, suma el 54% de la población general del país, totalizando 97 millones de personas, siendo 50 millones de mujeres negras (IBGE, 2011), viviendo en extrema pobreza, con poco o ningún acceso a la educación y a los servicios básicos. Las mujeres negras ocupan muchos puestos de trabajo informal, principalmente en las funciones de empleadas domésticas y jornaleras, siendo desprestigiadas y catalogadas como "trabajos de mujer", y el resquicio de "trabajo de esclavo", recibiendo salarios bajísimos, sin respeto a los derechos laborales y con horarios irregulares, con una posibilidad casi inexistente de formación, de promoción y de carrera, con derechos sociales limitados o inexistentes. La combinación del machismo y del racismo impone sobre ellas un gran peso de las molestias sociales producidas por el capitalismo. Son responsables exclusivas por el 51% de las familias brasileñas y han sido penalizadas con el asesinato de sus hijos por la policía o con el encarcelamiento de ellos, a partir de la falta de política pública que garantice alguna perspectiva para la juventud pobre del país. Se siguen reproduciendo falsas ideas sobre la sexualidad de las mismas, colocándolas como fogosas y promiscuas, haciendo que las mujeres negras sean el principal blanco de la violencia sexual. El aumento de las manifestaciones racistas y de la violencia machista hace que sean también las mayores víctimas del feminicidio.
Para las LBTs esta exclusión del mundo del trabajo y del estudio es aún más profunda. Muchas de ellas dejan la escuela o la universidad debido a la inseguridad, a las agresiones ya las humillaciones. En el país, alrededor del 95% de las mujeres trans se encuentran en situación de prostitución, cuando logran entrar en el mercado de trabajo se quedan con los peores empleos y los más bajos salarios, lo que se agrava en el caso de las LBTs negras. Las trabajadoras LBTs representan gran parte de los millones de desempleados del país, siendo que la expectativa de volver a encontrar trabajo es extremadamente baja. Casi nada se ha hecho, a lo largo de los años, por los gobiernos para amenizar tal situación. Dilma/PT, antes de llegar a la presidencia, se comprometió con la bancada fundamentalista, a través de la "Carta al Pueblo de Dios", de que nada se haría en relación al aborto y a los derechos de los LGBT. En su gobierno, vetó el Kit anti-homofobia en las escuelas y no aprobó el PLC 122, que criminalizaba la LGBTfobia, incluso habiendo aumentado el número de muertes de LGBT, durante los años de su gobierno.
Con Temer en la presidencia ya se han registrado 345 asesinatos LGBT. En la actualidad, los profesionales de la educación deben lidiar con el Proyecto de Ley "Escuela sin Partido", llamado por los Movimientos Sociales de "Ley Mordaza", que prevé, entre otras medidas, la prohibición de la discusión de género y sexualidad en las escuelas, criminalizando a las profesoras/es que debatan el tema.
Incluso con todos estos ataques y con la combinación nefasta de la precarización de las condiciones de vida con el aumento del machismo y la violencia, las mujeres han demostrado gran disposición para enfrentarse a esta situación. En 2017 se produjo uno de los más importantes 8 de marzo, con características marcadas de un fuerte sentimiento internacionalista y con amplio cuestionamiento a las políticas de los gobiernos neoliberales. Impulsado por la marcha de las mujeres contra Trump al inicio del año y por la manifestación “Ni una menos” en Argentina, las mujeres realizaron más de 50 actos por el mundo, denunciando los feminicidios y los transfeminicidios, la violencia machista, la explotación e invisibilidad del trabajo femenino, la políticas de migración xenófobas y el genocidio y violación de las mujeres negras e indígenas, la falta de garantías de los derechos reproductivos y la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, y en el caso de Brasil fue la primer gran manifestación contra la Reforma de las jubilaciones.
Sin embargo, las mujeres vienen desde hace algún tiempo protagonizando grandes movilizaciones. En la India, la huelga de las obreras del sector textil; en Bélgica la huelga de mujeres contra el proyecto reaccionario de profundización de la criminalización del aborto; en Brasil las manifestaciones contra la cultura de la violación, las ocupaciones de escuelas secundarias y incluso las huelgas y paros laborales son expresiones del activismo femenino.
Las mujeres, así como los demás sectores oprimidos, son parte de la dinámica de resistencia de la clase trabajadora que viene dando muestra de su disposición de lucha tal cual ocurrió en los días 15 y 31 de marzo, en la huelga general del 28 de abril y en la manifestación en Brasilia el 24 de mayo, y que podría haber ido más allá en la segunda huelga general del 30 de junio si no fuera por el bloqueo de las direcciones burocráticas que actuaron en última instancia para sostener al gobierno Temer y sus proyectos nefastos. Lo mismo ocurre con las direcciones del movimiento de mujeres que insisten en defender a Dilma y su gobierno, cerrando los ojos para los sucesivos ataques hechos por esa presidenta a los derechos de las mujeres trabajadoras y pobres del país. Dilma, aún siendo mujer, se alió a Kátia Abreu, incluso actuando en connivencia con el asesinato de la población quilombola e indígena, en el campo; ha hecho acuerdos con Eduardo Cunha, callándose frente a la lucha de las mujeres por la despenalización y legalización del aborto; fue subsirviente a los empresarios y banqueros, aprobando medidas como las MP's 664 y 665 que restringieron acceso a beneficios del seguro de desempleo, auxilio-enfermedad y pensión por muerte, todos ellos siendo más utilizados por las mujeres.
El Gobierno Temer asumió realizando una serie de declaraciones machistas, ejemplo que fue seguido por el presidente de la cámara de diputados, el relator del proyecto de tercerización y algunos de los ministros de ese gobierno. Además de las declaraciones, los proyectos defendidos e implementados por el gobierno evidencian su total falta de compromiso con la vida de las mujeres trabajadoras, sólo en el presupuesto de combate a la violencia hizo un recorte del 60%, todos los recortes de las carpetas sociales como educación, salud, vivienda y la asistencia social que van a impactar directamente en la vida de las mujeres. Por eso, sigue el desafío de construir una alternativa independiente de organización y poder para los trabajadores, además de la batalla para unificar nuestras luchas, entendiendo el combate al machismo y todo tipo de opresión como tarea indisociable de la lucha de la clase por el fin del capitalismo, por lo tanto una tarea que no corresponde sólo a las mujeres.
¡Fuera Temer, fuera todos los que oprimen y explotan!
¡Contra la reforma de las previsiones (seguridad social) y por la no implementación de la reforma laboral y del proyecto de tercerización! ¡Basta de desigualdades en el mundo del trabajo!
¡Estabilidad en el empleo! ¡Por salario igual para trabajo igual entre hombres y mujeres!
¡Por la construcción de los comités de base contra la retirada de derechos! ¡Unidad de los trabajadores contra el machismo, la violencia, el gobierno y el patrón!
¡Contra la doble jornada! ¡Por la construcción de guarderías, comedores y lavanderías en los lugares de trabajo para desresponsabilizar a las mujeres de las tareas domésticas!
¡Luchar por la garantía de licencia de maternidad de 6 meses para todas las trabajadoras, con rumbo hacia un año! ¡Licencia de paternidad de 1 mes!
¡Por el derecho a la vida de las mujeres! Educación sexual y anticonceptivos para prevenir. ¡Aborto legal, seguro y gratuito para no morir!
¡No al pago de la deuda pública! ¡Por más inversión en las políticas para las mujeres!
¡No a la xenofobia! ¡Ningún ser humano es ilegal! ¡Toda solidaridad a los refugiados!
¡Luchar no es crimen! ¡Por el fin de la policía militar!
¡Titulación de las tierras de quilombolas y indígenas! ¡Expropiación de todas las tierras que han sido o aún son granjas de trabajo esclavo!
¡Por políticas de trabajo y empleo para la población LGBT!
¡Por el inmediato desarme y aprobación del PLC 122/06 que criminaliza la LGBTfobia!
¡Contra el acoso moral y sexual! ¡Abajo el racismo! ¡Basta de feminicídios!
¡Por una sociedad socialista, sin opresión y sin explotación!
RESOLUCIÓN 67. El combate a la opresión machista, racista, homofóbica y xenófoba.
"¡No hay Capitalismo sin Racismo", sin Machismo, sin Homofobia, sin la división de la clase trabajadora, por parte de la burguesía!
La lucha por la igualdad de derechos, por el fin de la opresión, se amplía, toma cuerpo y arranca algunas victorias bien parciales en medio de los enfrentamientos cada vez más intensos contra la opresión (unión civil de personas del mismo sexo, cuotas para negras y negros en universidades y la propia Ley Maria da Penha, con todos sus límites).
Los ataques de la clase dominante ponen abajo cualquiera de estas conquistas cuando las mujeres, negros, inmigrantes reciben salarios cada vez más bajos y en trabajos cada vez más precarios.
Los Estados Unidos protagonizaron recientemente un episodio digno de tiempos que juzgábamos superados. Antorchas encendidas, discursos y actitudes de odio racial y enfrentamiento en las calles. El imperialismo estadounidense dirigido por Donald Trump rehace el odio racial.
Los pueblos palestinos, sirios, haitianos, africanos, enfrentan y luchan cotidianamente contra el racismo alimentado mundialmente por el imperialismo en crisis.
En Brasil, jóvenes “bolsonaristas” destilan su odio por la comunidad LGBTT y protagonizan ofensas machistas y racistas de las más variadas, en las redes sociales, en las escuelas, en las calles, además de atacar los derechos básicos, con proyectos como "Escuela sin partido". En Brasil, el ataque a la población indígena y sus derechos para favorecer los proyectos imperialistas, en medio de las más variadas denuncias de agresiones xenófobas, que ocurren cotidianamente. Son haitianos, africanos, bolivianos, paraguayos, venezolanos, tratados en Brasil como ciudadanos y ciudadanas de tercera categoría, sujetos al abandono, desempleo, peores salarios, peores condiciones de trabajo, ofensas y ataques.
La burguesía intensifica la explotación económica de nuestra clase, ataca derechos laborales en el nombre del lucro y, ideológicamente, para justificarla, destila el odio contra pobres y los más oprimidos: negros, mujeres, LGBTs, indígenas, inmigrantes.
Sólo una acción consciente para unificar nuestra clase podrá garantizar la unidad necesaria para enfrentar y derrotar al capitalismo. Por eso la máxima, a lo interno de nuestra clase, debe ser "paz entre nosotros, guerra a los señores y señoras del capital". Ninguna actitud machista, racista, homofóbica, xenófoba, puede ser tolerada dentro de nuestra clase. Son actitudes burguesas y estimuladas por la burguesía para dividirnos.
El 3º Congreso de CSP-Conlutas resuelve:
Promover amplias campañas educativas en los sindicatos, movimientos, lugares de trabajo, estudio y vivienda, con folletos y acciones de combate al machismo, racismo, homofobia, xenofobia, con el objetivo de combatir e inhibir el prejuicio y la opresión dentro de nuestra propia clase.
¡Ninguna agresión machista a las mujeres trabajadoras! ¡Ninguna agresión racista a los negros y negras de nuestra clase! ¡Ninguna agresión homofóbica! ¡Ninguna agresión a los pueblos indígenas! ¡Ninguna agresión a las y los inmigrantes! Unidad con estas y estos en nuestra clase, unidad con todas y todos nosotros.
Organizar la solidaridad activa y la autodefensa de las y de los oprimidos, en los lugares de trabajo, transporte, estudio y vivienda.
Salario igual para trabajo igual, hombres, mujeres, negros, LGBTTs, indígenas e inmigrantes! ¡Fin de la tercerización y precarización! ¡Revocación inmediata de la Reforma Laboral! ¡No a la Reforma de las previsiones (seguridad social)! ¡Fin de la retirada de territorios indígenas y quilombolas, demarcación inmediata de tierras y devolución de las tierras confiscadas! ¡Abajo las bromas, comportamientos y ataques machistas, racistas, homofóbicos y xenófobos!
VIOLENCIA CONTRA A LA MUJER
RESOLUCIÓN 54. Unificar hombres y mujeres de la clase trabajadora en lucha contra la opresión y la explotación
La violencia es una de las peores caras del machismo, habiéndose profundizado con la actual crisis económica capitalista. Miles de mujeres siguen siendo víctimas de violencia doméstica, y siendo las mujeres negras las mayores víctimas, son las que tienen menos acceso a la protección penal del Estado.
Según la OMS, el 60% de las mujeres agredidas en Brasil nunca abandonaron su hogar ni siquiera por una noche, en función de las agresiones sufridas, siendo que menos del 10% buscaron servicios especializados de salud o seguridad. La media es que una mujer tarde 10 años para pedir ayuda por primera vez.
La combinación de machismo y racismo se expresa en los datos de la mujer negra, mientras que la tasa de homicidio de las mujeres blancas cayó 9.8% en los últimos 10 años, la de las mujeres negras aumentó 54.2%. La mayoría de las víctimas son jóvenes de 15 a 29 años, siendo que la tasa de muertes violentas entre las mujeres negras es de 11.5 por cada 100 mil habitantes, y entre las mujeres blancas es de 4.6.
Las estadísticas revelan también una masacre de las LGBTs trabajadoras. Entre 2013 y 2016 ocurrieron 1303 asesinatos LGBTfóbicos en Brasil. Eso significa un 40% del total mundial. En el 2016, una LGBT murió cada 25 horas en el país. A lo largo de los años estos índices sólo incrementan. En el gobierno FHC fueron 1023 muertes, en el de Lula 1306, en el de Dilma 1674 muertes y con Temer, 345 en un año. Ningún gobierno burgués, sea de derecha clásica o de frente popular, fue capaz de presentar ninguna política que garantice la vida de las mujeres LBTs.
A pesar de una importante conquista de los movimientos de mujeres, la ley Maria da Penha, aprobada hace 11 años, no efectuó o amplió la red de asistencia a las víctimas de violencia. Lo que hubo fue el recorte paulatino del presupuesto del área. La inversión en el combate a la violencia hacia las mujeres durante los gobiernos petistas fue de míserons R$0.26 centavos por mujer y apenas 2 de las 27 casas de la mujer brasileña prometidas por Dilma salieron del papel. En el gobierno de Temer (PMDB) el recorte fue mayor (60%). Cayó de R$42.9 millones a 16.7 millones. Los gobiernos estatales y municipales siguen la misma línea, el alcalde Dória (PSDB) de Sao Paulo, recortó R$3 millones de políticas para mujeres, a pesar del aumento de 31% de casos de violencia atendidos.
El machismo se reproduce en todas las esferas de la vida, inclusive en el trabajo. Además de la opresión común de todos los trabajadores, las mujeres además son víctimas de acoso sexual y de hostigamiento como la inspección de los absorbentes comprobando la menstruación, pruebas de embarazo en las entrevistas de trabajo y de manera periódica, y las famosas revisiones en las salidas de las fabricas, prácticas comunes que sirven para el control de la reproducción. Esa presión sufrida en los centros de trabajo sumada al miedo de perder el empleo, contribuye para que muchas mujeres que sufren violencia doméstica lo ocultan para no generar cuestionamientos sobre su salud emocional y las consecuencias en su producción.
También es común la violencia fuera de casa, debido alos horarios de turnos que hacen que la mujer tenga que enfrentar madrugadas y noches en la calle, sin ninguna protección. Muchas violaciones ocurren en el recorrido que hace la mujer de casa al autobús o al transporte que la lleva al trabajo. En 2015, se registraron un promedio de 5 violaciones por hora en el país.
No basta con todo ese cuadro de violencia, las mujeres están enfrentando ataques a sus derechos, varios proyectos de ley buscan restringir aún más el derecho al aborto, que ya se considera crimen, siendo que las mujeres que deciden abortar pueden ser castigadas con detención de 1 a 3 años.
Sólo en los casos de anencefalia, violación o riesgo para la vida de la madre el aborto es permitido hasta el tercer mes de gestación, sin embargo, dificultades y obstáculos burocráticos son impuestos muchas veces, con el objetivo de retrasar el procedimiento hasta que no pueda ser realizado.
Desde el 2017, en el Congreso el PL478 – “Estatuto de Nascituro”, de autoría de los diputados federales Luiz Bassuma (PT/BA) y Miguel Martini (PHS/MG), que hace ilegal y transforma en un crimen hediondo, el aborto en casos de estupro, castigando también al profesional de la salud que ayude a la mujer en el procedimiento. Como contrapartida, el proyecto prevé la concesión de un auxilio por el valor de un salario mínimo hasta que el niño cumpla los 18 años o hasta la identificación del estuprador, que será obligado a registrar y pagar una pensión para el niño.
Tal medida impone la continuidad de la violencia contra la mujer al obligarla a seguir con un embarazo indeseado, a criminizarla cuando ella es la víctima, a imponer una convivencia con su estuprador y a colocar los intereses del feto por encima de sus intereses. En el último mes de junio el diputado Marcos Rogério (DEM/RO) dio un dictamen favorable al proyecto en la Comisión de Constitución y Justicia, de la cámara de diputados.
En el 2013, el entonces Diputado Federal Eduardo Cunha/PMDB presentó el Proyecto de Ley 5069, que proponía realizar la prevención de un embarazo no deseado, en caso de violación, sólo mediante presentación de boletín de ocurrencia y examen de cuerpo del delito. De esa forma, cualquier profesional que garantizara atención a una mujer en esas condiciones también sería penalizado con detención de 1 a 3 años.
En Brasil, menos del 10% de los casos de violación son notificados, porque las mujeres tienen miedo de buscar a la policía o creen que no harán nada. Además, el proyecto prioriza las cuestiones burocráticas a la salud y bienestar de la mujer, o sea, impone que el primer espacio que la víctima deba buscar sea la comisaría y no el hospital.
Mientras tramitan tales proyectos, las mujeres pobres y trabajadoras continúan muriendo. Un millón de abortos se realizan cada año en el país. Las mujeres negras y pobres son las mayores víctimas de la criminalización del aborto, pues, mientras las mujeres ricas tienen acceso a las clínicas especializadas en las que realizan el procedimiento de manera segura, discreta y sin juicio moral, pagando entre 3 a 5 mil reales, valor que ninguna mujer de la clase trabajadora puede disponer, acaban recurriendo a clínicas clandestinas sin las menores condiciones de higiene o utilizando los más variados métodos para deshacerse del embarazo no deseado, de agujas de tejer a medicamentos, sin ninguna orientación. Son las mujeres negras las que más mueren como consecuencia de complicaciones, pues son las que menos tienen acceso a los servicios de salud, y cuando llegan allí, enfrentan también el racismo y la falta de información.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), las tasas de abortos realizados por año en los países donde el procedimiento es legalizado son menores si se compara con los países donde el aborto es un delito. En América Latina, sólo Cuba, Guyana, Guyana Francesa y Uruguay legalizaron el aborto hasta los tres meses de gestación. En el continente, el 11% de las víctimas mortales de complicaciones en el embarazo mueren debido a abortos realizados de forma insegura y clandestina. En Uruguay, donde el aborto es permitido, antes de la realización del procedimiento, las mujeres que buscan el servicio público de salud pasan por un equipo compuesto por médicos, psicólogos y asistentes sociales. La medida de descriminalización y legalización del aborto adoptada por Uruguay redujo la tasa de mortalidad materna por el procedimiento al 0% en 2014.
El aborto es un problema de salud pública, hay que garantizar a la mujer el derecho a decidir sobre su cuerpo, pero principalmente garantizar información sobre el mismo, sobre su sexualidad y el acceso a un procedimiento seguro y legal.
Otros proyectos como la reducción de la mayoría de edad penal, el estatuto de la familia, que reconoce solamente a las familias compuestas por parejas heterosexuales, y lo que tiene por objeto es castigar la discriminación de los heterosexuales, apunta a que la burguesía y sus representantes no tienen ningún compromiso con nuestras pautas. Por el contrario, los sectores que se dicen más progresivos, como el PT, se aliaron a los sectores más reaccionarios para aprobar proyectos que retiran los mínimos derechos conquistados en la búsqueda de disminuir desigualdades. El objetivo es profundizar la opresión para que se profundice también la explotación de mujeres negras y no negras, además de las LGBTs y, consecuentemente, de la clase trabajadora como un todo, atacando a los sectores que están demostrando gran disposición de lucha, haciendo que se desmoralicen.
Por eso, sólo la unidad de los trabajadores y la organización de las luchas puede garantizar victorias. Cada pauta de reivindicación, en esta actual coyuntura, sólo se fortalece si es parte del objetivo común de derrotar el proyecto de la burguesía que actualmente está siendo puesta en práctica por Temer y por el congreso corrupto que no tienen ninguna moral para moverse en nuestros derechos o decidir sobre nuestras vidas.
Actuar implacablemente por el fin de la violencia contra la mujer, construyendo campañas e iniciativas junto a las bases;
¡Por la aplicación y ampliación de la Ley Maria da Penha! ¡No al pago de la deuda, por más inversión en la red de asistencia a las víctimas de violencia machista! ¡Que esa red, incluyendo las comisarías de mujeres, funcionen las 24 horas, los 7 días de la semana en lugares de fácil acceso en todos los barrios o regiones y con equipos preparados para brindar atención!
¡Castigo a los agresores! ¡Construcción de casas de abrigo! ¡Basta de feminicídios!
¡Castigar la violación, no a la mujer! ¡No al Estatuto del Nacimiento y cualquier proyecto reaccionario que criminalice a la víctima de violencia sexual! ¡No la cultura de la violación!
¡Criminalización de la LGBTfobia! ¡Por campañas que combatan el prejuicio y la discriminación! ¡Por el derecho al nombre social! ¡Profesionales capacitados para atender a víctimas de LGBTfobia!
¡Educación sexual y anticonceptivos para prevenir! ¡Aborto legal y seguro para no morir!
El tema de la violencia debe ser parte de nuestras discusiones y materiales de las entidades de base, así como de los materiales de discusión con la clase trabajadora, enfatizando siempre que es deber de hombres y mujeres combatir la violencia machista en cualquier circunstancia. Que las entidades afiliadas a la central incorporen en las cláusulas de acuerdo colectivo medidas concretas de combate al acoso moral y sexual.
RESOLUCIÓN 58. Por una Central de Trabajadores Clasista: ¡Basta de violencia contra las mujeres!
La violencia contra las mujeres es una realidad cotidiana, que no da señales de enfriarse. Por el contrario, los datos son alarmantes: cada 12 segundos una mujer sufre violencia en Brasil. Nuestro país ocupa la quinta posición en el ranking mundial de violencia contra las mujeres. Vivimos en una sociedad patriarcal y machista, donde la mujer ocupa un lugar de segunda categoría, por eso las violaciones, el acoso y los abusos sexuales, todavía se ven bajo los ojos de la permisividad y de la naturalidad;
No podemos hacer un discurso sobre las luchas de las mujeres centrado en las luchas coyunturales, y genéricas en relación a la violencia ejercida contra las mujeres;
Las mujeres no deben abandonar la lucha en defensa de sus derechos y regresar a los guetos, evitando los espacios comunes de convivencia para verse libre del acoso y la violencia machista. Las mujeres deben luchar por la igualdad y ocupar los espacios públicos. No podemos retroceder. No podemos aceptar la rendición ante la violencia machista;
La ausencia del aborto legal es otra forma de violencia contra las mujeres, porque les impide decidir sobre su propio cuerpo.
Son las mujeres de la clase trabajadora que comprometen su salud o incluso mueren cuando recurren a métodos arriesgados o abortan en las peores condiciones, porque no tienen dinero para acceder a las clínicas clandestinas seguras existentes, exclusivas para quienes tienen dinero. ¡No a la hipocresía de la prohibición del aborto en Brasil!
El debate sobre el aborto no puede ser hecho por el sesgo religioso o moral, porque, ante todo, es un problema de salud pública. En Brasil, se realizan más de un millón de abortos al año, con 250 mil internaciones por complicación de salud, con la mujer susceptible de criminalización. Según la OMS, una mujer pobre muere cada dos días víctima de un aborto clandestino.
Que la CSP-Conlutas aprobó en su último congreso la realización de una amplia campaña por el derecho al aborto, incluso con la edición de un folleto, propuesta que no fue ejecutada, en esos dos últimos años;
La CSP-Conlutas resuelve:
La CSP-Conlutas promueva un amplio debate sobre el aborto, a través de una campaña pública de esclarecimiento, que alcance la base de los sindicatos y movimientos con el objetivo de masificar una comprensión científica sobre la necesidad del aborto legal.
La CSP-Conlutas combata los ataques reaccionarios de las bancadas religiosas y derechistas del Congreso Nacional y las organizaciones de la extrema derecha, levantando la voz en defensa de los derechos de las mujeres, así como de los negros y la población LGBT;
La CSP-Conlutas debe organizar una Campaña Nacional Contra la Violencia a las Mujeres, en la vivienda, en las calles y en el transporte público;
La CSP-Conlutas debe publicar um folleto de amplia divulgación sobre la lucha de las mujeres, con énfasis en el combate a la violencia machista y la defensa del aborto legal, seguro y gratuito.
RESOLUCION 64. Sobrel el trabajo LGBT I
La lucha contra todas las formas de opresión forma parte de la lucha contra la explotación y, por lo tanto, es una tarea de hombres y mujeres de la clase trabajadora.
Brasil es el país que más mata LGBTs, es líder mundial de asesinatos entre la población trans. En 2016, de las 295 muertes registradas hasta septiembre, 123 ocurrieron aquí y, en los últimos ocho años se registraron 2264 asesinatos de personas trans en 33 países, 900 de ellos en Brasil.
El 95% de las trans se prostituye para sobrevivir, no consiguen terminar los estudios debido a la discriminación y no es raro son expulsadas ​​de casa desde muy jóvenes; el nombre social es negado y hay burocracia para la conquista de ese derecho. La salud pública no atiende las especificidades de la población LGBT, la transexualidad sigue patologizada por la OMS.
El fin de la opresión en definitiva sólo puede ser realizado con el fin de la sociedad de clase, pero la lucha para ello debe ser hecha desde ahora. El capitalismo utiliza las diferentes formas de opresión para sobreexplotar y dividir a la clase trabajadora, jugando contra la unidad de la clase.
La CSP-Conlutas debe seguir presentándose como alternativa de organización para los LGBTs de la clase trabajadora frente a la lucha por sus derechos.
¡Criminalización de la LGBTfobia! Por campañas que combatan el prejuicio y la discriminación y por la amplia atención a las víctimas de violencia, con atención a la salud física y psicológica, a la construcción de viviendas refugio, investigación y castigo a los agresores;
¡Abajo la exclusión, la discriminación en el mercado de trabajo y el desempleo impuestos por LGBTfobia!
¡Cuotas para personas transexuales en las universidades y en los concursos públicos!
Respeto a la identidad de género en la salud, en las instituciones de enseñanza y en todos los espacios sociales.
Derecho al nombre social, de transexuales, transgéneros y travestis, sin burocracia;
¡Despatologización de la transexualidad! Acceso amplio a la salud de las personas transexuales, incluyendo el derecho a la cirugía de reasignación sexual y tratamientos hormonales por el SUS;
Acceso público, gratuito y sin discriminación a la salud de las LGBT, respetando y atendiendo a las especificidades y necesidades relacionadas con el sexo, incluidos los portadores de VIH y la garantía al acceso del tratamiento a los antirretrovirales, a la identidad de género ya la orientación sexual;
Fin de las reglas que prohíben gays, travestis y transexuales de donar sangre;
Por educación pública que respete la diversidad de identidad de género y orientación sexual y garantice el libre y seguro desarrollo y ejercicio de la sexualidad.
Fin de la mercantilización de los espacios de lucha de las LGBT, como las Marchas del Orgullo LGBT, que son patrocinadas por los gobiernos y el mercado rosa, restringiendo la participación del movimiento y vaciándolos de contenido político;
¡Por un Estado laico de hecho! ¡Abajo la intervención religiosa sobre nuestros derechos!
Por una sociedad socialista sin opresión y sin explotación.
Fortalecer el sectorial LGBT de la CSP-Conlutas
Realizar un amplio trabajo de base con el folleto LGBT de la CSP- Conlutas.
Realizar el 2 ° Encuentro Nacional LGBT de la CSP-Conlutas. Hacer una campaña contra la "cura gay" en los sindicatos, entidades y movimientos populares.
Organizar en reunión de la Sectorial LGBT de la CSP-Conlutas los días nacionales de lucha contra la cura gay y la despatologización de las personas trans y travestis, por el Estado laico y contra la intolerancia religiosa y por cuotas para la población de personas trans y travestis.
Cursos de formación sobre el combate a la LGBTfobia de la CSP-Conlutas para que su base, movimientos y direcciones sindicales realicen el mismo curso.
Garantizar en mesas, paneles y otros espacios de temas diversos de los Congresos de la CSP-Conlutas la presencia de la LGBT's superando los estigmas que esta población discute sólo temas de su sectorial.
Profundizar el debate sobre la criminalización de la LGBTfobia, pues, necesitamos reflejar qué parte de la población es encarcelada.
Combate al genocidio trans: Derecho a los servicios de salud, de las hormonas; asistencia jurídica en el proceso de cambio de nombre; defensa de la creación de políticas afirmativas para las personas trans en la educación y en el mundo del trabajo; contra la persecución y patologización de personas LGBT; denunciar la normativa del Ministerio de Salud que prohíbe LGBT's de donar sangre.
Política de cuotas con políticas de permanencia para población transexual y travesti en el ámbito de la educación, en todos los niveles, con fines a eliminar la deserción escolar de estos segmentos, posibilitando el acceso a la educación y calificación profesional.
Que la CSP-Conlutas estimule la creación de la secretaría LGBT en los sindicatos.
Politización de las marchas LGBT. ¡Revive Stonewall!
A partir de la resolución de la Central contra la regulación de la prostitución como profesión, así como la batalla por la retirada de esa situación de quien se encuentra en esa condición, abrir el debate sobre la creación de una legislación que garantice los derechos laborales y previsionales de las personas en situación de prostitución.
1 aprobadas en la reunión de la Coordinação Nacional – 08.12.2017

References: RESOLUCIÓN 
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