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Timestamp: 2016-08-28 05:43:51+00:00

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BrowseUploadSign inJoinBooksAudiobooksComicsSheet MusicWelcome to Scribd! Start your free trial and access books, documents and more.Find out moreLa democracia como ideologíaGustavo Bueno
1. La democracia como sistema político y como ideología Damos por supuesto que la democracia es un sistema político con múltiples variantes «realmente existentes». Por ello podríamos afirmar (valiéndonos de una fórmula que el mismo Aristóteles utilizó en otros contextos) que la democracia «se dice de muchas maneras». Pero la democracia es también un «sistema de ideologías», es decir, de ideas confusas, por no decir erróneas, que figuran como contenidos de una falsa conciencia, vinculada a los intereses de determinados grupos o clases sociales, en tanto se enfrentan mutuamente de un modo más o menos explícito o encubierto. ¿Es posible según esto analizar las democracias «realmente existentes» al margen de las ideologías que las envuelven y que envuelven también al analista? No entraremos aquí en esta cuestión, puesto que nuestro objetivo es hablar más que de las democracias realmente existentes, de las ideologías que envuelven a estas democracias, sin necesidad de comenzar negando que las democracias puedan ser algo más que meras ideologías, y aun sin perjuicio de reconocer la necesidad de componentes ideológicos en la misma estructura de las democracias que existen realmente, por hipótesis. Comenzaremos presentando un par de consideraciones previas que sirvan de referencia de lo que entendemos por «realidad» en el momento de hablar de las democracias como nombre de realidades existentes en el mundo político efectivo. Nuestra primera consideración tiene que ver[12] con el tipo de realidad que, desde nuestras coordenadas, cabría reconocer a las democracias. Supondremos que la democracia, en cuanto término que se refiere a alguna entidad real, dice ante todo una forma (o un tipo de formas), entre otras (u otros), según las cuales (los cuales) puede estar organizada una sociedad política. Suponemos, por tanto, que «democracia», en cuanto realidad, no en cuanto mero contenido ideológico, es una forma (una categoría) política, a la manera como la circunferencia es una forma (una categoría) geométrica. Esta afirmación puede parecer trivial o tautológica, en sí misma considerada; pero no lo es de hecho en el momento en que advertimos, por ejemplo, el uso, muy frecuente en el lenguaje cotidiano, de la distinción entre una «democracia política» y una «democracia económica». Una distinción que revela una gran confusión de conceptos, como lo revelaría la distinción entre una «circunferencia geométrica» y una «circunferencia física». La confusión tiene, sin embargo, un fundamento: que las formas (políticas, geométricas) no «flotan» en sí mismas,
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. de uso tan frecuente. madera. en lugar de los intervalos de cuatro. por tanto. no permanecen siempre iguales entre sí. como pueda serlo. por la materia. Pero las formas. que es lo que probablemente pensó Aristóteles: «Hay dos causas de que las democracias sean varias. porque la forma pura no puede siquiera ser pensada como existente. sin que sea legítimo oponer la circunferencia geométrica a la circunferencia física. y el del radio infinito) entonces la forma misma de la circunferencia resultará también variada. que permita un tipo de democracia asamblearia o directa. y ello sin necesidad de considerar a la diversidad de los materiales como la fuente misma de las variedades formales específicas. La circunferencia es siempre geométrica. cuando se consideran conformando a sus materiales propios. Aun en el caso de las formas unívocas (como pueda serlo la forma «circunferencia») resultan diversificadas en la escala misma de su formalidad. sino porque deja de ser la misma)» (Política 1317a). podemos inferir profundas diferencias. porque [13] se hace mejor o peor.. en la circunferencia. por qué «decirse de la misma manera» la democracia referida a una sociedad de pequeño tamaño. que los pueblos son distintos (uno es un pueblo de agricultores. dentro de una gran diversidad. realizadas en determinada materia corpórea. Dicho de otro modo: la expresión. o el tercero a los otros dos. serán circunferencias geométricas.. pero cuando este tamaño o sus métricas correspondientes alcanzan sus límites internos (el del radio cero. sólo que está siempre «encarnada» o vinculada a un material corpóreo (a un «redondel»).como si estuviesen separadas o desprendidas de los materiales a los cuales con-forman. estos materiales primogenéricos. metal. o de jornaleros. el tamaño. en primer lugar. la forma genérica palanca. ni será lo mismo una democracia coronada que una democracia republicana. Es cierto que el concepto puro de circunferencia abstrae del tamaño o de la métrica del radio. en tanto que puedan conceptuarse como conformados circularmente. la democracia no sólo resulta diferente. Pero no tendrá por qué ser igual la forma democrática de una democracia con loterías multimillonarias (podríamos hablar aquí de «democracias calvinistas secularizadas») que la forma democrática de una democracia sin esa institución. cinco o siete años corrientes). Ni será igual una «democracia burguesa» (como la de Estados Unidos de Norteamérica) que una «democracia popular» (como la de la Cuba actual).. que por otra parte suele considerarse insuficiente cuando se la opone a una «democracia participativa») es sólo expresión de un pseudoconcepto.) o. o una «democracia cristiana» que una «democracia islámica». es sólo por su capacidad de «encarnarse» en materiales corpóreos (mármol. entre las democracias realmente existentes. que ya implica una unidad corporea. y si el primero se añade al segundo. con partidos políticos (al menos hasta que no esté dotada de tecnologías que hagan posible la intervención directa de los ciudadanos y la computación rápida de los votos). No tendrá. si la expresión «circunferencia geométrica» significa algo en la realidad existente. No
. y esta diversidad de materiales tendrá mucho que ver con la propia variabilidad de la «forma democrática» en su sentido genérico. A veces. genéricas o específicas (por ejemplo. por tanto. que obligue a una democracia representativa. las correspondencias de las variantes con los materiales diversos es todavía más obvia. En el caso de las formas variacionales. respecto de las tres especies en las que el género se divide inmediatamente). y la referida a una sociedad de gran tamaño. más propiamente. La forma democrática de una sociedad política está también siempre vinculada a «materiales sociales» (antrópicos) más o menos precisos. medido por la longitud de su radio. «democracia formal» (que sugiere la presencia de una «forma pura». como se opone la circunferencia de metal a la circunferencia de madera. otro es un pueblo de artesanos. transformándose respectivamente en punto o en recta (como se transformaría una democracia en cuya constitución se fijasen intervalos mínimos de cincuenta años entre dos elecciones parlamentarias consecutivas. en función de instituciones que muchos teóricos tenderán a interpretar como «accidentales»: instituciones tales como la lotería o como la monarquía dinástica.
El mero reconocimiento de la conveniencia de tribunales de garantías constitucionales prueba la posibilidad de que una mayoría parlamentaria adopte acuerdos contradictorios con el sistema democrático de referencia. «agricultura democrática». «espectáculo atómico». Es cierto que tampoco un tribunal constitucional puede garantizar de modo incontrovertible el contenido democrático de lo que él haya aceptado o rechazado. o incluso porque conculcan. «éxitos atómicos». en un principio. Ni siquiera podremos aplicar internamente el adjetivo «democrático» a instituciones o construcciones de cualquier tipo que. en principio. los principios mismos de la democracia (como ocurre con las «dictaduras comisariales» que no hayan fijado plazos breves y precisos al dictador). en la época de la bomba de Hiroshima. vacuas. En general.). «cristianismo democrático». dice Euclides a Tolomeo). la «coherencia» del sistema en sus desarrollos con sus principios [15] (sin que
. del Parlamento que por mayoría absoluta aprobase una Constitución según la cual las elecciones consecutivas de representantes deban estar distanciadas en cincuenta años) o bien porque implican la incorporación a la sociedad democrática de instituciones formalmente aristocráticas (el caso de la monarquía hereditaria incrustada en una constitución democrática). según lo dicho.. y otras similares.) están constituidas por un material social mucho más preciso de lo que. llevada a cabo por una administración democrática. El abuso que en nuestros días se hace del adjetivo democrático es del mismo género que el abuso propagandístico que. y suponen una extensión oblicua o meramente metonímica. a no ser que esta expresión sea pensada por oposición a una supuesta matemática aristocrática («No hay caminos reales para aprender Geometría». o las democracias con desarrollo científico significativo y las democracias ágrafas. democracias formales. Pero no hay fútbol democrático. estos modos de utilización del adjetivo «democrático». como no hay matemáticas democráticas. en cuanto forma que por sí misma. se hacía del adjetivo «atómico» («ventas atómicas». que propiamente sólo puede aplicarse a un sustantivo incluido en la categoría política («parlamento democrático». intencional o genético (el plano del finis operantis) y un plano objetivo o estructural (el plano del finis operis).existen. &c. abstención rondando el cincuenta por ciento. entre las democracias con fútbol y las democracias con golf. Así ocurre en expresiones tales como «ciencia democrática».. del adjetivo «democrático». y separada de la materia política. está sirviendo como justificación de la exaltación o ponderación de referencia. las democracias cristianas y las agnósticas. ni hay cristianismo democrático. a partir de un cierto límite. son. por denominación extrínseca. como calificativo intencional de determinadas realidades sociales o culturales. antes considerado. «fútbol (o golf) democráticos». a veces. porque esta intención puede arrastrar una idea formal de democracia. [14] Nuestra segunda consideración previa quiere llamar la atención sobre un modo de usar el adjetivo «democrático» como calificativo de sujetos no políticos. ni música democrática. bien sea porque alteran las proporciones materiales exigidas para el funcionamiento del régimen democrático cualquiera (como sería el caso. aunque en cambio tenga sentido distinguir. con intención exaltativa o ponderativa. porque se trata de instituciones sospechosamente democráticas (como es el caso de la lotería nacional antes mencionada) y a veces porque sus resultados son antidemocráticos. sino a lo sumo. aun cuando genéticamente hayan sido originadas en una sociedad democrática. no puede ser considerada democrática salvo por denominación extrínseca). «ejército democrático» o incluso «presupuestos democráticos»). Estas expresiones. carezcan de estructura política: a veces porque se trata de instituciones políticamente neutras (la cloración del agua de los ríos. por tanto. arrastra la confusión permanente entre un plano subjetivo. y las realidades que con esa expresión se denotan (elecciones cada cuatro años entre listas cerradas y bloqueadas. y estos planos no siempre son convergentes. algunos quisieran reconocer.
de los tres axiomas newtonianos (inercia. constituyen el «triple fundamento» de la propia sociedad democrática organizada como Estado de Derecho: el poder legislativo. no convierte tal resolución en una resolución democrática. oligarquía y demagogia. o bien de normas jurídicas o administrativas por el método de las votaciones de un «cuerpo electoral» constituido al efecto. en otras ocasiones. o la medieval de las tres virtudes teologales (fe. antecediéndose o sucediéndose mutuamente. llega hasta nosotros. en el caso límite. fuerza. Más aún. No es accidental. podría considerarse acuñada en torno a la técnica de selección de magistrados y representantes. fundada en principios metafísicos. sino por sus contenidos o por sus resultados (por sus efectos) por lo que una resolución puede ser considerada democrática. Quirino) o de la propia trinidad cristiana (Padre. 2. por tanto. libertad. animal. como parece que lo olvidan tantos políticos de nuestros días: también una oligarquía puede ser coherente). tales como las que constituyen la ideología oriental y antigua de las tres clases sociales. las «democracias realmente existentes». aristocracia y democracia. Y no sólo porque incida en resultados formalmente políticos. por sus contenidos. el poder ejecutivo y el poder judicial.podamos olvidar que la coherencia no es una cualidad democrática. Espíritu Santo). También en torno al número tres se han condensado espesas nebulosas ideológicas o mitológicas del calibre de las «trinidades indoeuropeas» (Júpiter. al mismo tiempo. el significado filosófico político de esta técnica. Marte. con fuertes componentes ideológicos. están siempre acompañadas de nebulosas ideológicas. acción recíproca) o la de los tres principios revolucionarios (igualdad. en la propia sociedad política (como sería el caso de una decisión. esperanza. no prosopopéyicas. Una resolución democrática por el origen puede conducir. que la democracia no es sólo una ideología. la aprobación de un «acto de suicidio» democrático. pero. fraternidad). hemos denominado «nematológicos». desde las cuales suelen ser pensadas según modos que. cuya exposición crítica constituirá en adelante el núcleo mismo de la doctrina política: monarquía. pero también trinidades más abstractas. podrían sustituirse. hominal) o la doctrina. caridad) o la de los tres reinos de la naturaleza viviente (vegetal. En efecto. para la definición de democracia. de un modo u otro. Cuando decimos. la definición de democracia mediante el concepto del «gobierno de todos» (tous pollous) sólo alcanza un significado «positivo» (dado que el «todos» no puede
. queremos subrayar la circunstancia de que las realidades democráticas. sino simplemente porque incide. por ejemplo caso de la dictadura comisarial (aprobada por una gran mayoría parlamentaria). con sus tres correlatos patológicos: tiranía. a situaciones difíciles para la democracia (por ejemplo. habría sido establecido por Aristóteles precisamente mediante la comparación con otras técnicas alternativas. sino una entidad dotada de realidad aritmética (terciogenérica). en resolución. porque no es tanto por su origen (por sus causas). por la materia. que se supone que. Sin hablar de los tres poderes políticos bien diferenciados que. queremos decirlo en un sentido análogo a cuando afirmamos que el número tres no es tampoco una ideología. El hecho de que una resolución haya sido adoptada por mayoría absoluta de la asamblea o por un referéndum acreditado. el formar parte de un sistema conceptual ternario de estructuras políticas alternativas. Hijo. según un consenso casi unánime. Oscuridad de las definiciones de democracia de estirpe aristotélica La definición aristotélica de democracia que. que han sido concebidas en el ámbito de un [16] sistema también ternario de regímenes políticos. o simplemente la aprobación de unos presupuestos que influyan selectivamente en un sector determinado del cuerpo electoral). relativa a la esterilización de todas las mujeres en nombre de un «principio feminista» que buscase la eliminación de las diferencias de sexo). atravesando toda la historia del pensamiento filosófico político.
hasta el punto de que una totalidad estricta de sufragios. propio de la monarquía. en la medida en que estos se estructuran en torno a unos términos. Lo que sí nos parece evidente es que la clasificación ternaria de Aristóteles (y. reservando el término democracia (demokratia) para designar a la perversión de la república que otras veces es nombrada como demagogia (demagogia). son rectángulos»). de la lógica de clases. la fórmula «todos mandan» es ideológica. como cuantificador lógico. «menor» y «medio»). la encontramos en el hecho [18] de que ni siquiera suele constituir asunto propio para una «cuestión previa» la de determinar qué categoría de unidades (de partes) son las que hayan de entrar en el juego de un proceso democrático. que tiene sentido preguntarse si cuando Aristóteles definió la democracia por «todos mandan» no habría querido decir también que la democracia tiene que ver con la necesidad (en el contexto. habría que considerar contingente su asociación con otras clases (de representantes. tal como fue tratada por Aristóteles. difícilmente podría interpretarse como una clasificación empírica: ¿cuántos son «todos»? ¿cuántos son «algunos»? ¿y acaso existe siquiera «uno» al margen del grupo del que forma parte? Más plausible es interpretar la clasificación ternaria como derivada de la aplicación de un criterio lógico y. La mejor prueba del escaso rigor conceptual con el que trabajan políticos y aún politólogos. Por cierto. por lo que no admite excepciones («todos los triángulos inscritos diametralmente en la circunferencia. en tanto implica redefinir quiénes o cuantos forman el todo y. relaciones y operaciones que tienen precisamente la forma de clases (términos «mayor». antes bien. Porque la triada «todos». en sus Primeros analíticos. o al «gobierno de uno» (ena). «todos» es la expresión en extensión (por su universalidad) de una conexión entre clases (correlativamente: entre sujetos y predicados) que se supone. de la sociedad política). Parece. a un todo que. Ahora bien: en el silogismo aristotélico. que sería característico de la oligarquía. según esto. como si es sólo aproximativo. muy poco empírico. en primer lugar. de las ideologías. sería muy sospechosa. que tiene que ver con lo que hoy llamamos cuantificadores. sino concretas o prácticas). con ella. podrá interpretarse como la expresión intensional de que no existe incompatibilidad de principio en la conexión de referencia («uno» equivaldría a la exclusión de «ninguno»). o de la aristocracia. Desde la perspectiva de una «clase de electores» dada. dice relación a los silogismos. si no habría querido decir que la democracia es. Aristóteles utiliza a veces (por ejemplo 1289a) el término república (politeia) para designar a ese gobierno de todos. En cualquier caso. mientras que «algunos» es la expresión extensional de una conexión contingente. sino la estructura misma de la república. la forma en la que todas las sociedades políticas habrían de terminar por desembocar (lo que autorizaría a llamar «república» a las «democracias»). de programas) propuestas. o los más altos –como en Etiopía [diríamos hoy: entre las monarquías europeas]– o los más hermosos. al «todos» (como cuantificador político). se habla
. «uno». por su improbabilidad estadística.entenderse en sentido literal) por oposición al gobierno de algunos (oligous). en cambio. como necesaria. vinculadas entre sí por las relaciones de inclusión (en el límite: pertenencia) y por las operaciones de intersección o reunión. por supuesto. el concepto mismo de democracia). sin excepción. no tanto una forma alternativa. tiene que ver con el paso de un todo en materia necesaria. más concretamente. si los pocos son los ricos. si los pocos son los mejores. cual es la escala de las unidades que han de figurar en el computo como partes de ese todo. [17] tanto si tiene lugar en una resolución por aclamación. «uno». Esta pregunta nos pone ya en el terreno. intencionalmente al menos. tiene que ver con una materia contingente. «algunos». El paso del «todo» (pan). al exponer su doctrina del silogismo. analistas y comentaristas en este terreno de las definiciones de la democracia (y no hablamos tanto de definiciones académicas o especulativas. Pero no es este el lugar oportuno para entrar en el análisis de este proceder y de su alcance.
La mayoría sería algo así como la sombra de la esencia del todo en el mundo empírico de los fenómenos. se dirá sencillamente que ese organismo «todavía no ha alcanzado una estructura plenamente democrática»). ¿Y cómo podría no serlo si comenzamos por advertir que el
. como totalidad. la debilidad (ideológica) de la definición de la democracia por la mayoría es muy notable. pero este supuesto. o de «democracia de una sociedad anónima» (y aquí las partes-unidades son las acciones) o incluso de la «democracia de una federación de Estados» (con un voto por Estado) o de las «Naciones Unidas» (ante el hecho de que en la ONU algunos Estados mantengan privilegios en las deliberaciones o en las votaciones. porque de este principio no se infiere. no escogió Aristóteles el cuantificador «algunos»? Porque «algunos». como cuantificador. salvo que «algunos» se entienda como «cualquiera». La sociedad política. Ahora bien: sin duda. por otro lado. de la concatenación de las partes constitutivas. en el límite. uno sólo) como «muchos» (mayorías). ¿por qué razón? ¿Por qué no podría ser una minoría la «expresión del todo». mejor que las minorías. el bien común. hay diversos tipos de totalidad y. ¿por qué este objetivo habrían de poderlo llevar a cabo mejor las minorías que las mayorías? Las razones por las cuales cabría justificar el criterio de las mayorías son muy débiles. por las reflexividades que arrastra. a lo sumo. no es suficiente. ¿Por qué entonces. «gracias a la democracia la sociedad se da a sí misma su constitución»). aunque parece necesario. según el cual «el todo es mayor que la parte». Habrá que eliminar a los niños. &c. Hesiodo pudo decir con razón: «¡Insensatos quienes creen que el todo vale mas que una parte suya!» Es cierto que hablar de «autoorganización del todo». a los menores. Por eso. de su «vanguardia»? Dicho de otro modo: no son nada evidentes las razones por las cuales se interpretan a las mayorías como «expresión del todo». o de «democracia de una comunidad de vecinos» (en donde las partes-unidades son los pisos). dado que. como expresión (la «inmensa mayoría») de «prácticamente la integridad» del todo. tan sólo sus partes pueden proponerse como objetivo la «organización del todo». hay muchos tipos de «mayor que». en lugar de «todos mandan». a los dementes –¿y cuales son las fronteras?–. se consideró como expresión auténtica de la inmensa mayoría de los proletarios del mundo. Y entonces. seleccionado por sorteo entre un cuerpo de ciudadanos que se suponen iguales. es un modo muy confuso de hablar. Todo esto sugiere que las mayorías habrían de interpretarse como «aproximaciones al todo». partes suyas las que podrán proponerse como objetivo esa organización total. recíprocamente. ¿por qué ese objetivo podían proponérselo mejor las mayorías que las minorías? No estamos diciendo. constituida por el partido de Lenin. dice tanto «pocos» (minorías y. puesto que toda autoorganización es un resultado. que todo lo que es mayor que otra cosa tenga con ella la razón de todo.indistintamente de «democracia municipal» (en la que las partes-unidades con derecho a voto son los vecinos). a los analfabetos.. a la manera como la «minoría». [19] no es un sujeto capaz de tener una conciencia global autoorganizativa. no son las totalidades las que se autoorganizan. acaso habrá que excluir a las mujeres. Sería ridículo invocar el llamado «principio de desigualdad». los «animales racionales» que constituyen la República. como ocurre con frecuencia en el lenguaje de los políticos («la democracia es la autoorganización política de la sociedad». son. con espíritu elitista. a los esclavos. o en el derecho de veto. Estamos diciendo que no son nada evidentes las razones por las cuales las mayorías habrían de representar al «todo» mejor que las minorías. a lo sumo. Como hemos dicho. Pero. siendo así que el todo no es una entidad capaz de «autoorganizarse». a los metecos (en nuestros días: los emigrantes «ilegales»). o a los que no contribuyen con una renta establecida. que no puedan las mayorías proponerse como objetivo el todo. Pero. por un lado. en la definición de democracia de Aristóteles se sobrentiende que las partes unidades de la sociedad política democrática son los individuos.
que se ven obligadas. por lo que la cuestión podría aquí quedar desplazada del terreno de la confrontación del criterio mayoría/minoría al terreno de la confrontación de diferentes mayorías entre sí. muchas veces minorías bien organizadas disponen de un poder de control indiscutible sobre las mayorías. no suele quedar determinado a qué mayorías se refieren los argumentos. más que en la razón en la fuerza: las mayorías («el pueblo unido») tiene un poder mayor que las minorías («jamás será vencido»). o de una minoría mayoritaria [20] (una minoría que sea la mayor entre todas las restantes minorías)? ¿Y por qué. en Journal of Symbolic Logic. Por ejemplo. siguiendo las huellas de W. &c. como expresión de la voluntad general. Pero. esto no es cierto. no son propiamente determinaciones lógicas. ha de privilegiarse la mayoría «un medio más uno» y no otras mayorías aritméticas. De hecho. de su fracaso. conviene advertir que la interpretación de la mayoría como expresión del todo (o de la voluntad general) suele darse como axiomática. como Rensch («Plurality Quantification». por lo que diez o cien millones de ojos verían mejor que diez o cien ojos: sólo que este principio es totalmente gratuito. y no hace falta decir más. cuando se explicitan. de cuatro quintos. entre las mayorías aritméticas. la mayoría de dos tercios.concepto mismo de mayoría es oscuro y confuso.? Todas estas interpretaciones constituyen. parece como si los ideólogos de la democracia asumieran el criterio de las mayorías. sin duda. la cuestión estriba en que cuando se discute si las mayorías representan al todo mejor o peor que las minorías. a plegarse a las directrices que le son impuestas. mientras que si la mayoría fue la que marcó el rumbo. En el cuantificador «algunos» («por lo menos uno») no cabe distinguir minorías y
. 27. expresiones aritméticas del cuantificador lógico «algunos». tanto las que parecen tener una intencionalidad «racional». como puedan serlo las mayorías absolutas de tres cuartos. pero estas. como expresión del todo. y significa. a nadie puede hacer responsable. Tan sólo en el terreno prudencial o pragmático puede cobrar algún valor el criterio de la mayor fuerza de las mayorías. según los parámetros que se tomen. por decirlo así. sin perjuicio de que algunos autores. salvo que se de por supuesto (incurriendo en círculo vicioso) que él actúa ligado al principio: «la voz del pueblo (de la mayoría) es la voz de Dios». Sin embargo. cosas distintas y contrapuestas? Ante todo. cuando se contempla la necesidad de rectificar el rumbo. Pero otras veces. encontrará su fundamento. una mayoría descontenta o desesperada puede tener más fuerza en su protesta o en su resistencia pasiva. pero tan «algunos» son la minoría mayoritaria como la mayoría simple. no tomamos como mayoría la moda o el modo? ¿Y por qué. que la minoría responsable obligada a rectificar. teóricamente al menos. desde luego. lo que significa que estas determinaciones aritméticas del cuantificador lógico «algunos» que utilizó Aristóteles. sobre todo. «un medio más tres». y a veces incluso con aquiescencia de su voluntad. solamente lo que «vean» esas mayorías en su propia voluntad podrá tomarse como expresión de la voluntad general. sin perjuicio de la institución del jurado). como la de tres cuartos. en las democracias realmente existentes se concede muchas veces a las minorías de expertos la capacidad de juzgar mejor que a las mayorías (como ocurre ordinariamente en el terreno del poder judicial. Hamilton. el criterio de las mayorías. pretendan hacer pasar estas determinaciones aritméticas o estadísticas como si fueran cuantificadores lógicos. resultan ser muy débiles. como lo es un cuerpo electoral con distribución normal. 1962). que puesto que «no hay nada objetivo que ver» fuera de las voluntades mayoritarias. A veces. también circular y agnósticamente. o las mayorías aritméticas cuantificadas. como las que tienen una intencionalidad «física». actúan implícitamente razones. en efecto. en una clase estadística. En efecto: ¿se trata de una mayoría aritmética simple. aplicando el principio «dos ojos ven mejor que uno». o salvo que se presuponga. tales como «un medio más dos».
El acuerdo es una relación de los contenidos k y los electores. las mayorías están supliendo por «todos» más que por «algunos». De este modo nos veremos obligados a construir una distinción entre dos tipos de mayorías (o de relaciones mayoritarias) que denominaremos respectivamente consenso y acuerdo (aunque estaríamos dispuestos a permutar la terminología). y cuando nos referimos a totalidades atributivas. o bien la intensión o acervo connotativo en cuanto totalidad o sistema de notas. Llamemos acuerdo democrático a la condición de la resolución sobre los contenidos k en la que la mayoría (según el mismo criterio anterior) de los electores estén conformes entre sí. comprobaremos que hay mayorías y minorías. en la línea del consenso. referido al cuerpo electoral. por acumulación de elementos. el consenso y el acuerdo de todos (consensus omnium. Supuesta la distinción lógica entre consenso y acuerdo. La suplencia se reconoce de hecho en el momento en el que se interpretan las decisiones de la mayoría como decisiones «asumidas por el todo». puede ir unido a un consenso (positivo o negativo). según esto. El consenso. Un tribunal de cinco miembros (E) puede considerarse. o bien a totalidades distributivas (con las cuales podremos formar ulteriormente. El criterio de la mayoría implica. en los antiguos tribunales de oposiciones a cátedras. y en esta línea de relación definimos el consenso. ya sea unánime.mayorías. El primer tipo. respecto de determinadas opciones k. un contenido k del acervo connotativo. según esto. por lo que si se las distingue. como ocurre con los alelos de la Genética. Evitando la prolijidad nos limitaremos a decir que cuando hablamos de todos (o de mayorías que los representan). Llamemos consenso democrático a la aceptación de la resolución tomada por una mayoría (según criterios aritméticos oportunos. desde un punto de vista lógico. o bien tenemos en cuenta la extensión del conjunto de sus partes. en esta línea de relaciones definiremos el acuerdo. relacionadas no sólo por alternativas libres. como vocales o jueces. Ahora bien: lo que ocurre es que el consenso y el acuerdo de la mayoría no se identifican siempre. debe entenderse como una relación de los electores a contenidos k. y que hay mayorías y minorías en la línea del acuerdo. en efecto. voluntad general). Pero –y cabría llamar a esta situación «paradoja democrática»– el consenso puede disociarse del acuerdo: puede haber consenso en medio de una profunda dis-cordia. y. unanimidad. es porque. en ocasiones. sino ligadas. ya sea mayoritario. dia-fonia o des-acuerdo. se constituye a partir de una línea de relaciones entre los elementos extensionales del cuerpo electoral (considerado como totalidad distributiva) y un conjunto de componentes a título de alternativas opcionales dadas en un «acervo connotativo». como un cuerpo electoral en miniatura que tiene que elegir o seleccionar un «contenido k» de entre un
. ocurre que las mayorías en desacuerdo mantienen consenso en los resultados. y esta paradoja no resultará desconocida a quienes hayan participado. El segundo tipo de mayorías se constituye a partir de una línea de relaciones entre las opciones elegidas (del «acervo connotativo») y los elementos del [22] cuerpo electoral que las seleccionaron. desde el momento en que las minorías derrotadas están dispuestas a acatar el resultado mayoritario (aun cuando tuvieran fuerza para resistirlo). en general. el acuerdo es imposible sin consenso. Dicho de otro modo: las mayorías que soportan un consenso no implican necesariamente a las mayorías necesarias para un acuerdo. Y esto es lo que nos obliga a analizar las «mayorías democráticas» de un modo menos grosero que aquel que se atiene a las distinciones meramente aritméticas. precisamente en las operaciones de elección o selección. Ahora bien: el acuerdo democrático. conjuntos atributivos con un determinado cardinal). con el cual aquél ha de intersectar. en el límite) de electores conformes con un candidato u opción. porque las mayorías no son unívocas. o bien nos referimos a totalidades (mayorías) atributivas.
&c.b. por los símbolos + y – (las abstenciones por 0). Los acuerdos de primer orden. las cabeceras de columna representan la extensión de la clase. si ella es mayoritaria (cuando nos referimos a cada columna por separado habrá que hablar de conformidad en diversos grados. por el criterio de la mayoría simple (en el límite. (2/5). 5}. de cada fila con todas las demás. y las cabecersa de fila su connotación. un tribunal compuesto de cinco jueces o electores {1. los electores {1. c.4.d. comisionados para seleccionar a cinco candidatos-doctrinas {a. según el mismo criterio. por el grado de las homologías de cuadros marcados de cada columna y. aunque computados a través de las homologías de los electores. (2/3). (3/4). por tanto.) vinculado con los candidatos que lo soportan o «encarnan». que forman parte. pero se supone que la generalización es posible) son aquellos que se mantienen en la perspectiva global de la tabla. en cambio.3.e}. dado que descartamos (o no consideramos) la situación de «acuerdo de una fila consigo misma». 4.d. Pero el cómputo de acuerdos es más difícil. según el principio: «en democracia los votos no se pesan. d. respectivamente. es la distinción entre acuerdos (y por tanto. entre el significado de las mayorías que les corresponden) de primer orden y acuerdos de segundo orden. (1/4). el consenso aparecerá como mayoría simple de las columnas).e} en cabeceras de columna. se cuentan»).
. de un conjunto más amplio. considerada por separado.acervo connotativo C (doctrinas. el número máximo de acuerdos posibles sobre los contenidos {a. las decisiones. los acuerdos se representarán en dirección horizontal. para una matriz cuadrada de cinco líneas {1. nos remiten a unas relaciones objetivas que tienen que ver con la consistencia del acervo connotativo (el grado máximo de consistencia sería el de diez). el grado de homogeneidad de las columnas tiene significado cuando al consenso/disenso de los electores (respecto del término correspondiente). por vía de producto lógico. dotado de la regla de la mayoría simple (de donde su numero impar. como representación de una totalidad única. en el caso más sencillo.2. sin duda.4. Por ejemplo.3. de la suma de estas mayorías. positivas o negativas.c. a efectos del cómputo. en cuanto portadores de un «acervo genético» que se corresponde con el «conjunto de las cabeceras de columna» de las tablas. y de un repertorio más o menos definido en el acervo connotativo de la especialidad de que se trate. Acuerdos de primer orden (en relación con la tabla de referencia. Supongamos. Podemos representar en tablas de doble entrada los contenidos {a. no porque se dé un acuerdo extensional por mayoría simple tendremos que concluir un acuerdo connotativo: el acuerdo mayoritario de un cuerpo electoral sobre la institución monárquica no la hace a esta compatible con el principio de igualdad de oportunidades que se supone figura también en el sistema. unanimidad) es sencillo. Tomando las tablas como referencias podemos definir el consenso en la dirección vertical. como la resultante de la comparación directa o inmediata.b. (4/5)}.c. por las relaciones de homología entre filas distintas (no por las homologías [23] entre los cuadros marcados de cada fila). (1/3). ellos pueden tener alcances muy diversos. Y tiene también acaso sentido la correspondencia analógica que pudiera establecerse entre el «conjunto de las cabeceras de fila» y el «conjunto de los somas individuales de una especie» de Weissman. a efectos de su cómputo. 2. En cierto modo. b. La mayoría (expresión del consenso total) resultará a partir de las mayorías de cada columna. por la relación entre las diversas columnas. técnicas. El cómputo del consenso. La propiedad más importante de esta tabla es no ser simétrica. La distinción más importante. y que consideramos a los acuerdos dos a dos como simétricos. 3. En este contexto de primer orden. a efectos de obtener mayoría aritmética. (3/5). e} será el de diez: {(1/2).5}. lo que equivale a decir que tal totalidad habrá de ser considerada.2.5} en cabeceras de fila. (1/5). porque aquí. pero este significado no puede ser atribuído a cualquiera de los grados de homogeneidad que podamos apreciar en cada fila. (2/4). sin necesidad de apelar a «voto de calidad».
(2/3). sólo que de signo positivo la primera y negativo la segunda. (2. (1/4). la consistencia de la matriz deducible de esos acuerdos vendrá dada. si se prefiere. dejando de lado la estructura misma del sistema de relaciones entre las filas. Acuerdo mayoritario de segundo orden. Y ahora puede ocurrir que una matriz haya quedado partida o fracturada en dos submatrices de tres y dos filas. (3/4). que arroja una mayoría de seis desacuerdos {(1/4). Acuerdo pleno positivo. Acuerdo pleno negativo («enmienda a la totalidad»). acuerdo mayoritario de primer orden: seis acuerdos {(1/2). y de forma tal que lo que ahora se compara es el cardinal de acuerdos de una región con el de otra.Los acuerdos de segundo orden. (1/5). son aquellos cuyo cómputo comienza «reorganizando» prácticamente la tabla o matriz en dos submatrices o regiones matriciales dadas precisamente en función de la estructura de sus homologías. sistema que tiene que ver precisamente con la consistencia o inconsistencia de la matriz. (1/3). no inmediatamente (por la comparación de partes-filas dos a dos). (2/4). o. de suerte que los acuerdos sean plenos (totales) en cada una de ellas. (2/4). (4/5)}.
Situación II: Ni consenso ni acuerdo E\C a 1 2 – – b – – c – – d – e – E\C a 1 2 – – b + + c – – d + + e – – E\C a 1 2 – + b + – c – – d + + e – +
.5). Diremos ahora que la matriz total tiene mayoría de acuerdos positivos (tres filas contra dos). a la extensionalidad del conjunto de los electores.
Modelo I-3 Consenso mayoritario positivo. dicho de otro modo.
Modelo I-2 Consenso unánime negativo. (2/5). o. en cambio. (3/5). La apariencia. de que la mayoría más significativa es la de segundo orden («tres contra dos») se debe a que en este cómputo hemos reducido la matriz a sus cabeceras de fila. pero un tal acuerdo mayoritario de segundo orden estará en contradicción total con el desacuerdo mayoritario de primer orden. sino mediatamente. (3/5)} contra una minoría de un único acuerdo {(4/5)}. Ilustramos con las siguientes tablas las cuatro situaciones posibles: [24] Situación I: Consenso con acuerdo E\C a 1 2 3 4 5 + + + + + b + + + + + c + + + + + d + + + + + e + + + + + E\C a 1 2 3 4 5 – – – – – b – – – – – c – – – – – d – – – – – e – – – – – E\C a 1 2 3 4 5 + + + + – b + + + + – c + + + + – d + + + + – e + + + + –
Modelo I-1 Consenso unánime (de todos los electores) y pleno (en todos los casos) positivo. a través de las regiones previamente establecidas. (3/4)} frente a cuatro desacuerdos {(1/5). en este caso.
Modelo II-2 No hay consenso (no hay conformidad en cada columna). (1/4). (3/5). (1/4). (3/4). (1/5). (2/4). De este modo.
Modelo III-2 Hay consenso mayoritario y positivo.5}. {3} {4. (2/3). (3/5)} frente a un acuerdo mínimo y no unánime (4/5). No hay acuerdo (el cuerpo electoral está fracturado en tres subconjuntos disyuntos): {1.
Situación III: Consenso sin acuerdo («paradoja democrática») E\C a 1 2 3 4 5 – – + + + b – – + + + c – – + + + d – – + + + e – – + + + E\C a 1 2 3 4 5 – – + + + b – + – + + c – + – + + d + – – + + e + – + – + E\C a 1 2 3 4 5 + – + – – b + – – + – c + – – – + d – + + – – e – + – – +
Modelo III-1 Hay consenso mayoritario y positivo (todos los candidatosdoctrinas han sido elegidos por tres votos frente a dos). no hay acuerdo. (4. Sólo hay acuerdo mayoritario de segundo orden (con fractura de la matriz en dos regiones disyuntas). que ya no expresan directamente
Modelo III-3 Hay consenso mayoritario y pleno de tipo negativo. (2/5). ahora por separado. pero hay desacuerdo mayoritario de primer orden: nueve desacuerdos (con más de tres discrepancias): {(1/2). (1/5).3 4 5
Modelo II-1 No hay consenso (empate en cada una y todas las columnas). Hay también desacuerdo de segundo orden. Hay desacuerdo mayoritario de primer orden: seis desacuerdos {(1/3).
Modelo II-3 No hay consenso.
. una vez terminado el escrutinio. podremos comparar los votos emitidos por cada elector (las filas.5)}. (2/3). no hay acuerdo.2}. (1/3). no hay acuerdo de primer orden ni de segundo orden. (2/5)} frente a tres acuerdos {(3/4). (2/4).
y el acervo connotativo a lo que en esta misma biología se llamó el germen.2. Situación IV: Acuerdo sin consenso =∅
Concluimos: la definición aristotélica de democracia como «gobierno de todos» es ideológica. concepto que sólo puede sostenerse doctrinalmente (en cuanto expresión del todo) mediante una serie de convenciones que. y cuando se intentan traducir al terreno. Un consenso democrático. a lo largo de todo un proceso histórico o. porque este «todo» debe ser traducido a una mayoría. en sus múltiples variantes. según hemos sugerido. que expresan el consenso). que de vez en cuando se niegan mutuamente el derecho a utilizar tal denominación (como vemos en el caso de Cuba y Estados Unidos). 3. no siempre son compatibles (mayoría de consenso. claramente ideológica. en la técnica de las asambleas antiguas. es. que es.3} ha votado con quienes han quedado en minoría ante el consenso. o bien son meramente metafísicas. exigiendo que únicamente sean considerados democráticos los sistemas homologables con la variante más poderosa en el terreno productivo. dicho de otro modo. estrictamente técnico. la mayoría de los electores {1. sólo podría determinarse. en realidad. resultando la paradoja de que en la mayoría de las decisiones. incluso si es sostenible en múltiples ciclos. en un contexto de profunda discordia política. o bien piden el principio. porque el consenso puede reproducirse. mayoría de acuerdo). Una clasificación sumaria de las ideologías democráticas La definición etimológica que Aristóteles dio de la democracia. En nuestro presente político (que algunos politólogos hacen arrancar de la revolución inglesa de 1688. muy genérica y abstracta y. en la confrontación con otros sistemas políticos alternativos. no implica acuerdos o armonía entre las partes de una sociedad política. comercial o militar. Otra vez cabría comparar el cuerpo de electores a lo que en la biología de Weissman se llamó el soma.acuerdos o desacuerdos) con los votos obtenidos por cada opción (las columnas. a su vez. por motivos meramente pragmáticos. es la de considerar el concepto de democracia como unívoco o monotípico. como él mismo advirtió insistentemente. fundada. que induce a sospechar la precariedad de un sistema que estaría fundado más en su dependencia de condiciones [26] coyunturales de entorno que en su propia coherencia o fortaleza interna. como sistema político. la democracia. otros de la revolución de Virginia de 1776. sin perjuicio de lo cual la tendencia dominante y. a nuestro juicio. los más de la Gran Revolución de 1789. y los menos de la constitución de Weimar de 1919) la democracia sigue realizada en muy diversas variantes. Con esto no queremos dar a entender que un concepto de democracia que renuncie a la univocidad dejará por ello de
y no. e inspira el modo de entender a las sociedades políticas no democráticas como situaciones inestables. entre sí. no se excluyen. estas ideologías democráticas encuentran su principal punto de divisoria en el momento de enfrentarse con la efectividad de los Estados «realmente existentes». globalmente considerada Nos referiremos. Por lo demás. a saber. por otra parte. Esta concepción de la sociedad política como «democracia prístina» alienta sin duda en las teorías del contrato social (en nuestros días resucitadas por Rawls o Fukuyama). Ideologías o visiones ideológicas de la democracia vinculadas a cada uno de sus «principios». en general. El carácter ideológico de esta concepción de la democracia podría denunciarse a partir del análisis de esa «asamblea prístina» o cotidiana de individuos contratantes. o acaso como reliquias de sociedades de primates o simplemente como perversiones que nos ponen delante de una sociedad política degenerada (en un sentido análogo a aquel en el que San Agustín decía que el Imperio romano o. Por nuestra parte. que sólo encontrarían su estado de equilibrio definitivo al adoptar la forma democrática. a saber: que las constituciones no democráticas puedan considerarse siquiera como sociedades políticas no espúreas. transitorias y forzadas. 4. porque. como autoorganización del pueblo soberano y sus tres principios consabidos: Libertad. en cierto modo. (1) «La democracia es la esencia misma de la sociedad política. y a fin de mantenernos en el propio terreno de la ideología y aun de la filosofía democrática. más bien. criterios que obligadamente implican algún punto de referencia. la propia idea «secular» de sociedad política.ser ideológico. una tal asamblea presupone ya la existencia de esos individuos. que postulan una suerte de «asamblea democrática original constituyente» de la propia sociedad política. y se decanta hacia posiciones no anarquistas cuando contempla la posibilidad de una plena democratización del Estado en la forma de un Estado de derecho. cuando está dispuesta a considerar (al modo agustiniano) cualquier indicio estatista como reliquia prehistórica (incluyendo aquí la «prehistoria de la humanidad» de Marx). Ideologías o visiones ideológicas de la democracia vinculadas a la idea misma de sociedad política globalmente considerada. En función de esta realidad. tomaremos como referencia ciertas ideas asociadas a la Gran Revolución. de unos electores surgidos del «estado de naturaleza». como sistemas efímeros o inconsistentes. Igualdad y Fraternidad.» [27] El alcance y significado de esta concepción sólo puede establecerse cuando se tiene en cuenta lo que ella niega. Según esto podríamos clasificar las ideologías democráticas en dos grandes apartados: A. a las dos concepciones de la democracia que probablemente dominan en la «filosofía mundana» del presente. que impide la plena organización democrática de la sociedad. dos concepciones que. no eran propiamente sociedades políticas porque en ellas no reinaba la justicia). cada variante de la democracia tiene su ideología y aun su nematología propias. Visiones ideológicas de la democracia vinculadas a la idea misma de sociedad política. muy esquemáticamente. B. cuando la realidad antropológica es que esos individuos capaces de llevar a cabo un «contrato social democrático» son producto ellos mismos de una sociedad
. en modo alguno. Disponemos obviamente de muchos criterios para clasificar estas ideologías democráticas. los imperios paganos –Babilonia–. la ideología democrática se decanta hacia el anarquismo. la forma más característica de su constitución: la democracia es la misma autoconstitución de la sociedad política.
aparece in medias res en una dialéctica turbulenta de reorganización de instituciones políticas previas (por ejemplo. Galicia. por cierto muy poco democrática ( salus populi suprema
. porque la democracia es siempre democracia material. y aún la opongan al fascismo o al terrorismo. creemos que puede advertirse en las reivindicaciones que constituyen el núcleo de los programas de «autodeterminación» proclamados por cantidad de partidos nacionalistas asiáticos. Recusación que también podrían suscribirla los grupos más aristocráticos. Aragón. que es la materia de la «declaración de los pueblos» [28] de Argel de 4 de julio de 1976 y que está en muchos puntos en contradicción con la declaración de 1948.» Difícilmente podríamos encontrar un concepto más metafísico que el concepto de «pueblo». está calculada para alcanzar la separación política y no la unidad. pidiendo el principio. por nacionalidades (País Vasco. Cataluña. &c. la democracia de 1978 es la democracia española. los derechos históricos de los españoles no vascos. se inspira en una concepción claramente ideológica (por no decir metafísica) de la democracia. Algunos llegan a considerar esta Constitución como viciada en su origen precisamente porque la consulta pública que la refrendó no se hizo por individuos clasificados en «nacionalidades». por ejemplo. europeos. la democracia no puede «autoconstituirse» como sociedad política. las del «Antiguo Régimen») a las cuales ha de enfrentarse violentamente.. y esa unidad se refiere a otros aspectos de la vida social. (2) «La democracia es el gobierno del pueblo. cuyo objetivo ideológico es crear nuevas democracias frente a la supuesta opresora democracia española de 1978. su proyectada democracia no significa unión con la democracia real española. a formar parte del cuerpo electoral en proceso de «autodeterminación». y la prueba es que la proclamada. en nombre de la democracia. de unas democracias reales con otras proyectadas o realmente existentes. no significan que estén manteniendo algún acuerdo con la democracia española realmente existente. Por ello.). Lo que no tiene sentido es invocar a la democracia en general (formal) como a un principio de unidad. muchas veces sangriento. que olvida. Paradójicamente. &c. por ello una tal reivindicación. el Bierzo. por ejemplo. en términos formales. por lo que la expresión «unidad necesaria entre todos los demócratas» es ideológica. africanos. la idea de una «autodeterminación democrática» constituye el principio del enfrentamiento. tal como lo contempla la Declaración de los Derechos Humanos de 10 de noviembre de 1948 (como si entre estos derechos humanos figurase el de autodeterminarse en una nacionalidad más que en otra. Dicho de otro modo. en ejercicio. y confunde la autodeterminación con la secesión pura y simple. utilizado en el contexto político de la gran revolución. por ejemplo. sino por individuos considerados de entrada como españoles. «unidad democrática». democracia de los españoles. la única salida teórica sería regresar al «individuo humano» en general. el hecho de que los partidos separatistas invoquen a la democracia. sino precisamente separación de ella. Los partidos o coaliciones nacionalistas (tanto el PNV como HB y otros) reivindican en rigor su «derecho a la autodeterminación» como si fuese un derecho democrático prístino. Esta unidad no se proclama tanto en el plano político como en el plano ético o moral. de esta concepción ideológica de la democracia. Y como el mismo argumento habrá de aplicarse al caso en el que el referéndum se hubiera hecho. algunos de los cuales actúan en la España posterior a la Constitución de 1978. por los separatistas. Expresiones tales como «unidad de todos los demócratas en la no violencia» tienen un alcance análogo al que alcanzaría una «unidad de todos los demócratas y aristócratas ante la no violencia». no catalanes. La actualidad. Era un concepto procedente de la antigua Roma.política previamente establecida sobre supuestos no democráticos. a la recusación de los métodos terroristas.
suele decirse que sólo en este régimen se participa de libertad. alcanza un radio de acción mucho más amplio que el que conviene a cualquier otro régimen. que incorporó el cristianismo (el «pueblo de Dios») y de ahí pasó al romanticismo (Volkstum. con toda claridad. o algunos. y política al de gobernar a los animales bípedos que se prestan voluntariamente a ello»). el pueblo será una nación concreta. Visiones ideológicas de la democracia vinculadas a los principios de la Gran Revolución (3) «La democracia es la realización misma de la libertad política. Una característica de la libertad es el ser gobernado y gobernar por sí mismo. procede del latín vulgus) mezclado con el concepto moderno de nación (como sustitutivo. jueces o ejecutivos. que considera a la expresión «democracia como soberanía del pueblo» como meramente ideológica. Sobre todo.» Esta tesis está ya expuesta. y aun a constituirse en un molde de esa misma libertad. construido a partir del término Volk (que. en general. a los sistemas democráticos. Pero la ficción ideológica que acompaña. tiranía –dice Platón en El Político– al arte de gobernar por la violencia. por ser voluntaria. pues. 5. como si la elección. así definida. como si la elección popular de los representantes de cada uno de los tres poderes (incluida la elección directa del ejecutivo) fuese el principio de la libertad humana en general. tiende a ser identificada con la libertad humana en general. por Aristóteles: «el fundamento del régimen democrático es la libertad. en la batalla de Valmy. por cierto. Y desde luego. o todos. incluso en el supuesto de que estas elecciones fuesen llevadas a cabo de acuerdo con su propia voluntad («llamamos. Pues ello equivaldría a dar por supuesto que las decisiones por las cuales los ciudadanos eligen a sus representantes. en plena ideología esclavista. el régimen democrático encarna la libertad mucho mejor que el monárquico o que el aristocrático. en lugar de decir «¡Viva el Rey!» gritaron «¡Viva la Nación!»). a la que se le supondrá dotada de una cultura propia. según afirman. en el momento en el cual la libertad política. estriba en sobrentender que un acto de elección voluntaria es libre para (por el hecho de estar libre de una coacción violenta). entendida precisamente como libertad de elección o libre arbitrio. fueran elecciones llevadas a cabo con pleno conocimiento de sus consecuencias. 1317ab).lex esto). de Jahn). En efecto. entendida como libertad de (respecto de la monarquía o respecto de la oligarquía) implicase inmediatamente una libertad para definible en el propio terreno político. pues esta es. Es evidente que si definimos ad hoc la libertad política de este modo. ¿Cuando comienza la visión ideológica de la libertad democrática? En dos momentos distintos principalmente: Ante todo. bien sea por el cálculo subjetivo (no
. entendida como libertad de elección.» (Política. En la Constitución española de 1978 la expresión «los pueblos» se carga a veces con ecos krausistas (la Europa de los pueblos) en una tendencia a trazar con línea continua las fronteras de los pueblos y a redibujar con línea punteada (hasta tanto se logre borrarla) las fronteras entre los «Estados canónicos». debiese dejar de estar determinada. el fin al que tiende toda la democracia. parece innegable que la «libertad democrática». En fórmula de Hegel: o bien uno es libre. del «rey» del Antiguo Régimen: los soldados. otras veces el pueblo será el conjunto de los trabajadores. incluso de los proletarios de todo el mundo) se [30] comprenderá el fundamento de nuestra conclusión. en tanto implica una libertad de (respecto del régimen aristocrático o del monárquico). en el momento en el cual la libertad política. Si el concepto de pueblo adquiere valores muy distintos y opuestos entre sí. en función de los parámetros que se utilicen (unas veces.
por lo menos. como el procedimiento más idóneo). el matrimonio «morganático» de una infanta). La igualdad no es propiamente una relación. de ahí no se seguiría nada respecto de la composición de las voluntades libres. puesto que ella es compatible con una sociedad dividida en profundas diferencias económicas. puede no ser socialista. la igualdad implica la sustituibilidad de los iguales en sus funciones políticas. a lo sumo. diputados. sin embargo. además. se concibe como un régimen en el cual la igualdad política de los ciudadanos (que incluye la igualdad ante la ley o isonomía) alcanza un grado indiscutiblemente superior al que puede lograr en regímenes monárquicos o aristocráticos. en esta alternativa.político). fija. es perfectamente posible que en una sociedad política organizada como un Estado de derecho y funcionando de acuerdo con las más escrupulosas reglas democráticas la mayoría de sus ciudadanos esté dispuesta a participar simbólicamente en las ceremonias que una clase ociosa o una clase aristocrática les ofrece en espectáculo como parte de su propia vida (por ejemplo. puede resultar un cerebro (aunque se le llame «cerebro colectivo»). o religiosa. La democracia no garantiza la igualdad política. porque la composición de voluntades no da lugar a una voluntad (aunque se la llame «voluntad general»). sino un conjunto de propiedades (simetría. por tanto. ejecutivos o representantes. culturales o sociales. sino. y no digamos jefes de Estado. por la televisión). la igualdad política no es una condición originaria. transitividad. al menos en su fase de «dictadura del proletariado») y la democracia política. como por la posibilidad de ser elegido (en el límite. sin perjuicio de ser entendida. en nuestros días. en nuestro caso. o económica. atribuible a las relaciones que se establecen entre los elementos de un conjunto de ciudadanos. Siendo. [31] (4) «La democracia es la realización de la igualdad política. como es evidente. Y no hablamos de la igualdad social. En virtud de su definición lógica. con élites aristocráticas. o. o el comunismo. los grados de la igualdad democrática habrán de medirse tanto por la posibilidad de elegir representantes para ser gobernado equitativamente por ellos. una democracia de iguales podría reconocer al sorteo de los magistrados. la democracia. reflexividad) que puedan atribuirse conjuntamente a relaciones materiales-k dadas. bien sea simplemente por la propaganda (eminentemente. que la igualdad de los ciudadanos en el momento de ser elegidos (como representantes.» Por definición. sino una condición que se adquiere o se pierde según grados no fijados de antemano en un origen mítico ideal («todos los hombres nacen iguales»).
. o psicológica. quedará garantizada por la democracia misma. lleve a cabo una elección personal libre. a los criterios de la democracia política. Pero hay más: aun concediendo que cada uno de los electores. con una clase ociosa reconocida. en cuanto tal. Pero ocurre aquí como ocurre con la libertad: la visión ideológica de la democracia comienza cuando se sobrentiende que esa igualdad alcanzada. como tampoco de la «composición de cerebros». no ha sido siempre democrático (el leninismo no pretendió ser democrático. por mucho que se denomine a esta «democracia social». las condiciones del terreno en el cual esta igualdad puede ser reivindicada en cada momento. en la lucha individual y social. sometidas. El socialismo. sobre todo en monarquías de sucesión hereditaria) es sólo una ficción (como lo es el llamado «principio de igualdad de oportunidades» que se reduce casi siempre a la creación de unas condiciones abstractas de igualdad que servirán para demostrar las desigualdades reales entre los candidatos) podremos medir hasta qué punto es ideológico hablar del régimen democrático (en abstracto) como realización de la «igualdad política». como igualdad plena y omnímoda. que muchas veces es presentada como un simple complemento que debiera deducirse de una constitución democrática. su gran mayoría.
de compatriotas). ya no puede universalizarse. Pero este axioma. es un gobierno idealista que acaso pretende aliviar la conciencia de su fracaso con la coartada de la «formación ética» de los ciudadanos. en la medida en que ellas no buscan tanto o solamente la igualdad política.» Cabría afirmar que el concepto de fraternidad constitutivo de la triada revolucionaria ha ido paulatinamente sustituyéndose por el concepto de solidaridad. la fraternidad. la solidaridad. la solidaridad. sea democrática. restituye de hecho este concepto a su alvéolo originario. habría de restringirse. a su vez. curiosamente. como es costumbre (olvidándonos de Caín o de Rómulo. (5) «La democracia es la realización de la fraternidad (o de la solidaridad). Lo que no quita oscuridad y confusión al concepto de solidaridad. en España. Es cierto que esta desigualdad. cuanto la igualdad económica o social. así obtenida. al menos si por fraternidad se entiende. con la tolerancia («reprensión fraterna») y. en efecto. En efecto. pero
. se sobrentiende este concepto como virtud ética (y entonces. compatible con las desigualdades personales más acusadas. en cuanto tal. Ahora bien. de Estados) la virtud que tiene que ver con el amor («abrazo fraternal»). que se refiere a las reivindicaciones de un grupo de personas dado (un grupo de herederos. de asalariados. Una sociedad democrática. pero también es cierto que una sociedad que admite y promueve estas instituciones no podría ser llamada «democracia social» o «socialdemocracia». Como lo excede. en cuyo caso. es el separatismo o el secesionismo. tiene un radio universal que transciende el de las sociedades políticas). no puede interpretarse como una virtud propia de la democracia. como concepto político. por ejemplo. en sentido político: oligarcas. constituyan un «bloque histórico» contra terceros. que podría entenderse como una aplicación concreta del principio de la fraternidad. sea aristocrática. no tendría sentido hablar de «solidaridad de trabajadores y patronos». en nuestros días. de Comte o de Durkheim) de arrinconar un concepto («fraternidad») ligado a la sociedad patriarcal y recuperado por algunas sociedades secretas. Acaso esta sustitución tenga que ver con la voluntad (que se percibe en las teorías del positivismo clásico. como virtud ética. por tanto. con la no violencia. salvo que. como «solidaridad de los demócratas contra terceros».Dicho de otro modo: las reivindicaciones de orientación socialista o comunista que puedan ser formuladas no tendrán por qué ser propuestas en nombre de la democracia. grupos de presión política. sino en nombre del [32] socialismo o del comunismo. lisa y llanamente. Todo lo que exceda este territorio habrá de ser tenido por ideológico. para reemplazarlo por un concepto más abstracto y más acorde con las sociedades industriales más complejas. Unas veces. al terreno político. porque si bien cabe hablar. no tiene por qué extirpar de su seno la institución de las loterías millonarias que son. La solidaridad democrática. un entendimiento ético de la solidaridad que. contra terceros. el delito político fundamental contra una sociedad política constituida. y el gobierno que encomienda a la ética –y a los profesores de ética– la misión de hacer posible la democracia real. la contraposición entre demócratas y violentos llega a convertirse casi en un axioma. mecanismos de amplia aceptación popular puestos en marcha precisamente para conseguir aleatoriamente la desigualdad económica de algunos ciudadanos respecto del promedio. los grandes «fundadores de ciudades». sobre todo. De este modo. como un concepto moral. &c. es puramente ideológico y está movido principalmente (si no nos equivocamos) por los intereses separatistas de los partidos nacionalistas vascos (principalmente) que no quieren utilizar los [33] métodos propios del terrorismo. de la «solidaridad de los trabajadores frente a sus patronos explotadores». otras veces. la solidaridad. no viola formalmente la igualdad política democrática.
puestos que ambas formaciones son separatistas (y sus dirigentes hacen constar públicamente que «no se sienten españoles»). Kojève y Fukuyama se han atrevido a decirlo públicamente. los jueces que condenan a ciertos de años de prisión a los terroristas? Acudir a la regla: «La intolerancia contra la intolerancia es la tolerancia». parezcan sentirse «salvadas». en una auténtica metafísica antropológica que transciende los límites de cualquier terreno político. entre ellos los terroristas. a la «autoconciencia» como fin y objetivo de la evolución humana (tantae molis erat se ipsam cognoscere mentem) se desplazará hacia la democracia: la «autodeterminación» democrática de la humanidad será el fin de la historia. o incluso militar si llegase el caso (¿por qué si no mantener un ejército?) contra sus enemigos. controlados. la ertzainza. ¿O es que se pretende sobrentender que sólo practican la violencia los terroristas. esa «regla» no es sino una de las combinaciones algebraicas dadas en un sistema que contiene estas otras tres: «la intolerancia de la tolerancia es la intolerancia». Se hablará de la democracia como si desde ella pudieran ser comprendidos. Metafísica de la democracia Las ideologías democráticas de las que hemos hablado podrían pretender mantenerse (es cierto que a duras penas) en un terreno estrictamente político o. cualquier otro género de impulsos. y. envolviéndolos con una concepción tal del hombre y de la historia que. intereses. para poner entre paréntesis esta circunstancia. también sería asumida de inmediato por los terroristas (que se consideran violentados por las «tropas de ocupación españolas»). ritmos. Y en lugar de hablar de demócratas (españoles. que actúan en las sociedades y en la historia humanas. la democracia puede comenzar a aparecer como la verdadera clave del destino del hombre y de su historia. los de la Constitución de 1978) y de antidemócratas (respecto de esa democracia constituida) se comenzará a hablar de no violentos y de violentos. por otra parte.como habría que declarar incursos en este delito político tanto al PNV como a HB. Como si la democracia no tuviese que utilizar continuamente la violencia policial o judicial. de la moral. de la verdad humana. ante todo. Con lo cual se transforma ideológicamente la democracia en una suerte de virtud intemporal. pero no la policía. a su través. de modo más o menos soterrado. la tolerancia omnímoda y la no violencia. [34] Desde una metafísica semejante se comprende bien que muchas personas. y como la garantía de su «salvación». desde ella. «elegidas» –y no sólo en unas elecciones parlamentarias–. Y. al criterio de la violencia. semejante regla. en todo caso. pongamos por caso. La visión secular que Hegel atribuyó. de la sabiduría práctica. se acudirá. estar tocados de la gracia santificante (algo similar a lo que les ocurre a muchos de los que confiesan «ser de izquierdas de toda la vida». como la fuente de la ética. como la fuente de todos sus valores. «justificadas». e incluso justificarlas en la medida en que colaboran a extirpar cualquier brote orientado hacia la restauración de cualquier tipo de «Estado dual» (como alguno llama a un Estado en el que existen las SS fascistas o la NKVD soviéticas). La democracia metafísica será entendida. podría intentarse entenderlas siempre en el ámbito de las categorías políticas. del sentido de la vida y del fin de la historia humana. «la tolerancia de la intolerancia es la intolerancia» y «la tolerancia de la tolerancia es la tolerancia». porque consiste en practicar el diálogo. una virtud mas estratosférica que política. Es cierto que ningún demócrata (ni aún el más metafísico)
. Ser demócrata significará para esas personas algo similar a lo que significa para los miembros de algunas sectas religiosas formar parte de su grupo. Pero. no suprime la intolerancia como método (aun cuando la tolerancia sea su objetivo). 6. al proclamarse «demócratas». superados. al menos. en su Fenomenología del espíritu. de hecho. sobrentendiéndose salvados antes por su fe que por sus obras). suelen desembocar.
podrá considerarse sectario. aunque experimente sentimientos de exaltación plena similares a los del sectario. pública. en cualquier caso. Y. número 12/13. Proyecto filosofía en español Bibliografía de Gustavo © 2001 www. por esencia. ¿puede asegurarse que la fortaleza de una nación organizada como democracia coronada se asiente antes en su condición democrática (adornada «accidentalmente» por un revestimiento monárquico) que en la propia corona y en la historia que ella representa? [10 de octubre de 1997] Publicado en la revista Ábaco. 11-34.org Textos de Gustavo Bueno Bueno Autores
. págs. Revista de Cultura y Ciencias Sociales. Gijón 1997. porque acaso la fortaleza del sistema deriva de estructuras materiales que tienen que ver muy poco con la democracia formal. Pero también hay religiones públicas (como el cristianismo) o movimientos políticos públicos (como el fascismo o el comunismo) cuyos miembros han podido llegar a creer mayoritariamente que estaban colaborando a traer al mundo al «hombre nuevo» (si es que no creían haberlo traído ya).filosofia. 2ª época. porque una democracia es todo lo contrario de una secta: es. habrá siempre que analiza hasta qué punto una sociedad política que basa la «autoconciencia» de su fortaleza en la estructura democrática de sus instituciones. no está siendo víctima de un espejismo ideológico. Por ejemplo.
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