Source: http://vivirenfamilia.feyrazon.org/VivirenFamilia1203.htm
Timestamp: 2017-06-25 19:00:16+00:00

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"¿No existen en muchas naciones decretos perniciosos, pestíferos, que no merecen mejor el nombre de leyes que los pactos de una banda de ladrones? Si no pueden llamarse prescripción de médico las recetas mortales que ignorantes e imperitos den como saludables, tampoco es ley para un pueblo lo que le es perjudicial, sea la que quiera su forma y aunque él mismo lo haya aceptado."
Marco Tulio Cicerón CONTENIDO Editorial
Abortivos de emergencia
James Bond da paso a un padre irlandés y católico que lucha por sus hijos
Consideraciones sobre el matrimonio, la familia y los hijos
Argumentos científicos para desenmascarar la "anticoncepción" de emergencia
Accidentes tromboembólicos en mujeres que reciben un nuevo anticonceptivo Comentarios al Proyecto de Ley de Reproducción Humana Asistida
Mujer que logró legalización del aborto en EEUU pide que Corte Suprema revierta fallo Para Reflexionar El corazón Verdad y caridad
Para Sonreír Soledad
Correo del Lector Publicación N° 12/03
El 11 de junio próximo pasado el diario El País -que publicó numerosos editoriales, artículos y notas contrarias al aborto cuando se debatió el "Proyecto de Ley de Salud Reproductiva en la Cámara de Diputados, publicó un desconcertante artículo titulado de la siguiente manera:
"IGNORANCIA | Mayoría de mujeres desconoce que hay métodos para luego de la relación sexual - Médicos no informan sobre anticoncepción de emergencia - ESTUDIOS INTERNACIONALES REVELAN QUE ESTOS MÉTODOS EVITARÍAN EL 50% DE LOS ABORTOS" Pese al respeto que nos merece este diario, decano del periodismo uruguayo, debemos señalar que estas afirmaciones son falsas: la "anticoncepción de emergencia", lejos de evitar los abortos, los produce y los multiplica a una escala jamás vista. Lo que antes se "solucionaba" con una intervención quirúrjica riesgosa para la mujer, hoy se "resuelve" por métodos químicos. Lo único que ha variado es la técnica. La "solución final" sigue siendo la misma: la muerte procurada del embrión en el seno materno. Menor riesgo para la madre, mayor riesgo para el hijo
Lo que se evita, insistimos, no es el aborto, sino el aborto quirúrjico en el cual podía correr riesgo la vida la madre. Pero, como es costumbre cuando los mass media hablan de aborto, se olvida al hijo, que sigue muriendo en las primeras etapas de su gestación. Por eso el título: "anticoncepción de emergencia" es un eufemísmo: cuando se habla de estos fármacos, lo lógico es hablar, de "antigestación de emergencia". No estamos hablando de anticonceptivos -que actúan evitando la fecundación-, sino de ABORTIVOS -que actúan después de la concepción de un nuevo ser humano-.Por otra parte, los riesgos de los hijos de ser abortados, aumentan con estos métodos: es lógico suponer, que cualquier mujer, aunque esté de acuerdo con el aborto, se lo piensa bastante antes de tomar la decisión, porque su propia vida puede correr peligro. En el caso del aborto encubierto bajo el eufemismo "anticoncepción de emergencia", si bien se puede deteriorar la salud de la madre como consecuencia del consumo de estos fármacos, difícilmente correrá riesgo su vida. Con lo cual, es de esperar que hayan más niños abortados químicamente que por medios quirúrjicos.
¿Ignorancia vs. capacitación...
Según el artículo de marras, "las estadísticas internacionales establecen que la anticoncepción de emergencia permitiría evitar más del 50% de los abortos, sin embargo en Uruguay ese método —que actúa luego de consumado el acto sexual—, no es conocido por la mayoría de las mujeres, y sólo en algunas clínicas de salud pública se está comenzando a brindar información al respecto, según revelan los estudios realizados por el Consorcio Latinoamericano de Anticoncepción de Emergencia (CLAE) y confirman las autoridades sanitarias del Ministerio de Salud Pública y la Intendencia Municipal de Montevideo." Esto es como decir que los estudios sobre la calidad del pan, los hace la panadería que lo vende. El Consorcio Latinoamericano de Anticoncepción de Emergencia, sin duda va a dar información que beneficie al producto que intenta imponer en el mercado; y las autoridades sanitarias del Ministerio de Salud Pública y de la Intendencia Municipal de Montevideo, tienen una posición favorable al aborto. Esta postura oficial es aún más firme, desde que estos métodos de aborto encubierto evitan el riesgo para la madre del aborto quirúrjico y alcanzan el mismo objetivo: la destrucción de la vida recién concebida. "Desde la perspectiva del encargado del Area Mujer y Niñez del MSP, Bremen De Mucio -dice el artículo-, el problema radica directamente en el cuerpo médico, que no conoce lo suficiente de la temática y por lo tanto no le brinda información a sus pacientes para que puedan recurrir a los métodos de anticoncepción de emergencia en caso de que resulten necesarios. "Los médicos no siempre conocen del tema y al final la información que tendría que surgir de ellos, del cuerpo académico, de la Universidad de la República, se reduce a lo que llega de los laboratorios o de los visitadores médicos o lo que se publica en los medios", se lamentó. Advirtió que hasta que los médicos "no lean más, (y) no se informen, va a haber una barrera". Es increible que el funcionario del MSP acuse a los médicos de que no saben, de que no estudian, de que ignoran las "nuevas tecnologías". Lo que en ralidad sucede -desde nuestro punto de vista- es que muchos médicos conocen tan perfectamente estas drogas abortivas y sus efectos, que raramente las recomiendan.
...o ideología vs. ciencia?
Otros, como el responsable del Programa de Salud Integral de la Mujer del MSP, Wilson Benia, sostienen que es necesario capacitar a los médicos "para superar mitos" que puedan existir sobre la anticoncepción de emergencia. Suponemos que cuando ese jerarca habla de "mitos", se refiere a la realidad de los efectos abortivos de los presuntos "anticonceptivos de emergencia". Pero esa realidad -que no mito- es difícilmente superable para científicos de la categoría de los médicos uruguayos.
A renglón seguido, la representante del CLAE, Angeles Cabria, insiste -por tercera vez- con que los médicos no conocen estos fármacos, y por eso no los recomiendan. Con lo cual uno empieza a preguntarse si lo que se busca con este artículo, es provocar un sentimiento de culpa, de inferioridad, de pseudoignorancia, entre los médicos que no recomiendan estos abortivos. Esta "especialista", opina que entre los profesionales de la salud existe "una tendencia paternalista" que los lleva a no ofrecerle muchas veces la opción de este método a la mujer y por lo tanto a tomar la decisión por ella. "No es posible que esto continúe ocurriendo, que las mujeres no accedan a estos métodos porque no tengan la información y que los médicos tomen la decisión de no dársela en base a sus propios valores morales, porque así se les impide que ejerzan su derecho a decidir sobre su salud reproductiva", sentenció. Con lo cual, queda claro lo que suponíamos arriba: los médicos uruguayos, altamente capacitados, no ignoran en absoluto estos métodos, sino que conocen perfectamente bien sus efectos y consecuencias: por eso no los recomiendan. No es extraño que los propulsores de estas drogas abortivas, le terminen echando la culpa a los valores morales de los médicos: no es la primera vez que cuando se dan pruebas científicas a favor de la vida y en contra del aborto, sus promotores terminen recurriendo a que en definitiva, todo se reduce a un problema "religioso"... Pero actuar en base a convicciones morales y religiosas es atrasado, anacrónico, oscurantista y fundamentalista. Para ser moderno, para estar "en onda" -como si la moda tuviera sostén científico- hay que recomendar la anticoncepción de emergencia: cualquier otro consejo que se de a las mujeres "les impiede que ejerzan su derecho a decidir sobre su salud reproductiva". ¿Acaso no es este el mismo fin que persigue el ideologizado "Proyecto de Ley de Defensa de la Salud Reproductiva", mejor conocido como el proyecto de ley de aborto? Abortivos a las niñas
Sigue la nota: Para evaluar el alcance de esa falta de información sobre el tema se realizó un estudio en dos centros de atención pública, en el Hospital Pereira Rossell y en la policlínica de Medicina Familiar de la ciudad de Las Piedras. El estudio reveló que sólo el 12% de las mujeres adolescentes (menores de 19 años) que concurren a esos centros conocen de la existencia de los anticonceptivos de emergencia y un 6,4% los ha empleado alguna vez. Mientras que en la población de mujeres adultas (mayores de 20 años) un 20% los conoce y un 5,4% los ha empleado. Entre las conclusiones del estudio se señala que "este método es desconocido por la mayoría de las mujeres en edad fértil" y que "dicho método anticonceptivo debería incluirse en los programas de Educación Sexual y Reproductiva, capacitando a prestadores de salud". O sea que, tanto a las mujeres adultas como a las niñas o adolescentes, los médicos "modernos" y "actualizados", deberían suministrárles fármacos abortivos. Lo que dijimos en diciembre, sigue en pie: existe una embestida baguala contra la vida y la familia, promovida por el Ministerio de Salud Pública y financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo a través de un préstamo de 45 millones de dólares. Cabe preguntarse quien va a pagar la Seguridad Social cuando nos quedemos sin población activa; seguramente, no serán los laboratorios que lucran vendiendo abortivos...
En el fondo, la ideología de género
En sus sección final, el artículo de El País alude a la educación: "para educar a la población, y lograr que las propias mujeres que asistan a los centros de atención a la salud reclamen este tipo de método, Perla Vivas, de la División Salud de la IMM, reclamó intervención del Estado en materia de educación sexual y preventiva". A la vista de lo que se propone en el "Proyecto de Ley de Defensa de la Salud Reproductiva", de los programas actuales de educación sexual de la Intendencia Municipal de Montevideo, y de la orientación ideológica de quienes los llevan adelante, no cabe la menor duda que lo que se propone es educar a los adolescentes uruguayos en la "ideología de género", según la cual la naturaleza humana no existe y la sexualidad es una mera opición cultural; con lo cual, en teoría da lo mismo elegir ser varón o mujer, que lesbiana u homosexual: "todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor..." Si el pobre Discépolo despertara, no saldría de su asombro... y se vería obligado a reescribir "Cambalache"... Promoción del aborto... en los sectores populares
A pesar de la presunta falta de información por parte de los médicos, "actualmente las pastillas anticonceptivas de emergencia se reparten gratuitamente en 90 centros de Salud Reproductiva del MSP en todo el país y en 12 farmacias del Servicio de Salud de Asistencia Externa, también del MSP, a los que se suman el Hospital Saint Bois, el Filtro y la policlínica de Piedras Blancas".
Quiere decir que se hecho realidad el sueño de los fanáticos del control poblacional: para reducir la pobreza, nada mejor que reducir -por los medios que sea- la natalidad de los pobres. En efecto, a través del Ministerio de Salud Pública, administrado en la actualidad con el proabortista Dr. Conrado Bonilla, el gobierno uruguayo está repartiendo ABORTIVOS en 90 centros de Salud Reproductiva a lo largo y ancho del país. ¡Qué inocentes resultan ser a veces los Presidentes de la República! En efecto, al Dr. Jorge Batlle, que ha prometido con la mejor buena voluntad vetar la Ley de Defensa de la Salud Reproductiva si es aprobada por ambas ramas parlamentarias, se le ha colado por la puerta trasera el aborto masivo de los pobres, que son los únicos que se antienden a través del MSP. Y aquel Presidente que prometió establecer políticas para la familia y a "defender la vida del ser que existe", es traicionado en sus propósitos más nobles por uno de sus ministros, que no sólo se manifesta a favor del aborto, sino que lo promueve en toda la República con fondos del propio Estado y del BID. En definitiva, con el dinero de todos los uruguayos, incluso el de quienes nos manifestamos abiertamente contra la cultura de la muerte que parece promover el MSP.
A continuación, la nota de El País explica como funcionan estos abortivos: en primer lugar, se afirma que tienen mayor eficacia en las primeras horas después del acto sexual (cuando el embrión es más débil); esa eficacia se va va perdiendo después de las 48 hs. siguientes al acto sexual. Por otra parte, dice el artículo que "la efectividad en la prevención del embarazo de estos métodos varía entre un 89% y un 75%", y que "los DIUs -de conocido efecto abortivo- también puede ser empleada como un método de anticoncepción de emergencia". La OMS y los "anticonceptivos" de emergencia: manipulación del lenguaje con efectos abortivos
La nota de El País remata: "Según establece la Organización Mundial de la Salud los métodos de anticoncepción de emergencia no son abortivos ya que asegura que actúan solo en los primeros 5 días después de la relación sexual, mientras que la concepción, o sea el embarazo, no se establece clínicamente hasta luego de los 6 o 7 días de la fertilización del óvulo".
Es comprensible que el periodista crea a pies juntillas lo que dice la OMS. Después de todo, lo más probable es que su ignorancia sobre los efectos de los "anticonceptivos" de emergencia, supere con mucho la de los médicos uruguayos. Pero la culpa no es del chancho sin del que le rasca el lomo; y en este caso, es la propia OMS la principal responsable de la desinformación de la prensa. ¿Acaso la OMS no sabe que la concepción no se produce 6 o 7 días después de la fertilización del óvulo, sino a las pocas horas de este evento? ¿No es un error demasiado grave para que caiga en el la principal autoridad mundial en materia de salud?
En realidad, la OMS sabe cuando perfectamente que la concepción sigue a la fecundación; lo que sucede, es que por motivos ideológicos, se ha hecho a la ciencia de lado y se ha manipulado el lenguaje de maner de hacer calzar, mediante el uso de eufemismos, los abortivos de emergencia de modo que parezcan "simples" anticonceptivos...
Analicemos la frase: según la OMS, estos presuntos "anticonceptivos" de emergencia "actúan sólo en los primeros 5 días después de la relación sexual" Esto es cierto, aún cuando empiezan a perder eficacia a partir de las 48 hs. A continuación, se identifica concepción con embarazo, y esto también es cierto, pues el embarazo de la madre comienza en el momento de la concepción. La premisa falsa, es la que afirma que "el embarazo no se establece clínicamente hasta luego de los 6 o 7 días de la fertilización del óvulo". ¿Donde está el truco? Muy sencillo: aquí se da marcha atrás y se separa el momento de la concepción -pocas horas después de la fecundación del óvulo- del momento de la implantación. Según la OMS, el embarazo no comienza con la concepción, sino con la implantación del embrión en el útero de la madre, 6 o 7 días después de la concepción; y esta implantación es la que sólo se puede establecer clinicamente, hasta luego de 6 o 7 días después de la fecundación. Lo que la OMS omite decir, es que la dificultad para dectar la existencia de un embrión antes de su implantación, no determina su inexistencia, del mismo modo que la imposibilidad de descubrir al autor de un crimen no implica que el delincuente no exista. El "preembrión": un concepto "fantasma"
Para afirmar esto, la OMS se basa necesariamente, en el falso concepto de preembrión, desechado por la ciencia(1), e incluso en la última versión del "Proyecto de Ley de Reproducción Humana Asistida". En efecto, según este proyecto de ley, para nada sospechoso de responder a intereses confesionales, "son equivalentes las formaciones vitales denominadas conceptus, embrión, cigoto, mórula, blastula, blastocito y cualesquiera similares de orden científico, y los son aplicables todas sus disposiciones". Este proyecto pena además, con 20 meses a 5 años de penitenciaría, "la utilización de cualquier forma del desarrollo de la vida humana, desde la fecundación del óvulo al nacimiento, con fines farmacéuticos, terapéuticos o de experimentación". En buen romance, este proyecto reconoce -a pesar de sus contradicciones e incoherencias- que existe vida humana a partir de la fecundación del óvulo -el "preembrión" no existe-, y por ello impide utilizarla con fines farmacéuticos, terapéuticos o de experimentación. Y si existe vida humana desde ese momento, los presuntos "anticonceptivos" de emergencia, no son tales, sino que son verderos ABORTIVOS.
(1) Es ingente la bibliografía que documenta la existencia de vida humana desde el mommento de la concepción. Como ejemplo, incluimos en la sección "Defensa de la Vida", un extracto del veredicto que determinó la prohibición de la venta de "anticonceptivos" de emergencia en la hermana Nación argentina. MATRIMONIO Y FAMILIA JAMES BOND DA PASO A UN PADRE IRLANDÉS Y CATÓLICO QUE LUCHA POR SUS HIJOS
Pierce Brosnan (Navan, Irlanda, 1953) se dio a conocer en la serie televisiva Remington Steele, y alcanzó el estrellato al encarnar a James Bond en las últimas cuatro películas de la saga. Evelyn es un biopic sobre la lucha de Desmond Doyle –un pintor dublinés abandonado por su esposa– para recuperar la custodia de sus hijos. Se trata de una historia hasta cierto punto cercana al actor, que en su infancia sufrió el abandono de su padre. Años más tarde, Brosnan perdió a su primera esposa, que murió de cáncer. Con ella tuvo dos hijos, uno de los cuales, Sean, de 19 años, sigue los pasos actorales de su padre. Después, Brosnan se casó con una estadounidense, con la que tiene otros tres hijos. Viven en Malibú, California. Hemos conversado con Brosnan, que pasó por Madrid para promocionar Evelyn, la película dirigida por Bruce Beresford. — Evelyn muestra las dramáticas consecuencias de las rupturas familiares, un tema que a usted le resulta cercano por la separación de sus propios padres. Supongo que este aspecto también le habrá interesado. — Claro. Para mí la familia es lo más importante; es mi refugio y mi santuario. Desgraciadamente, cuando comencé a ser famoso, declaré demasiado sobre mi propia familia, así que mi historia está muy documentada. Como es lógico, comprendía perfectamente el drama de Desmond Doyle y sus hijos, que me parece muy bien dibujado en el guión de Paul Pender. De todos modos, lo que más me atrajo del guión no fue ese retrato, sino el toque luminoso, optimista y hasta humorístico con que afronta unos hechos tan dramáticos. — En los últimos años, películas como Las cenizas de Ángela, de Alan Parker, o Las hermanas de la Magdalena, de Peter Mullan, han ofrecido una visión muy sórdida y tenebrosa del catolicismo irlandés, como si estuviera dominado por la represión y la hipocresía. El retrato que aparece en Evelyn es más positivo. ¿Cuál de esas dos visiones está más cerca de la realidad? — No he visto Las hermanas de la Magdalena, y no puedo juzgarla. Me han dicho que afronta una historia parecida a la de Evelyn, pero desde una perspectiva muy diferente. Sí que intenté leer la novela Las cenizas de Ángela, de Frank McCourt, pero lo dejé porque me pareció demasiado deprimente. Y, desde luego, el filme de Alan Parker me pareció muy poco creíble. Nuestra película quizá sea más ligera, pero me parece más real y auténtica, más equilibrada, más luminosa. Como pasa en todos lados, en la Iglesia católica hay gente que no lo hace bien. Pero, cuando funciona bien, la Iglesia católica es una gran fuente de alegría y de ayuda para muchas personas. Yo soy católico practicante, de modo que para mí es muy importante tener fe. Y puedo decir que el pueblo irlandés vive con mucha fe. — Es llamativo el contenido del emotivo alegato de su personaje durante el juicio, que incluye una manifestación de fe muy explícita. ¿No teme que los espectadores no católicos no entiendan el valor dramático y moral de esa declaración? — En absoluto. Desde que leí el guión por primera vez, esa declaración siempre ha sido para mí el momento cumbre de la película. Es el discurso final del héroe, y tiene una enorme elocuencia dramática. Además, no creo que sea difícil de comprender, pues la declaración de mi personaje sobre la Santísima Trinidad sólo tiene un sentido: subrayar la grandeza del amor de Dios. Nunca he tenido dudas de esa secuencia, y tenía tanta pasión por ella que la rodamos en una sola toma. — ¿Prefiere los personajes como James Bond, que le permiten desplegar su capacidad de seducción, o personajes como Desmond Doyle, que le ha obligado a aparecer mal vestido, desharrapado, alcohólico? — Bueno, para dar vida a Desmond Doyle también tienes que desplegar cierta capacidad de seducción... Tienes que creer en el carácter de tu personaje y seducir con él al espectador. En cualquier caso, estoy cómodo en ambos tipos de personajes. Además, interpretar a James Bond me permite hacer luego películas como Evelyn. Pero James Bond es pura fantasía, mientras que la historia de Desmond Doyle es una historia real y que me resulta mucho más cercana, pues, como él, yo también soy irlandés, católico y padre que tiene que sacar adelante a su familia. Además, Doyle me permite como actor un elenco mucho más amplio de registros dramáticos. Pienso que hace falta este tipo de cine sobre seres humanos y hecho con inteligencia y respeto al espectador. — ¿Por qué cree que Irlanda, pequeña nación con pocos habitantes, está dando al cine tan buenas historias? — Irlanda siempre ha sido un país con grandes narradores de historias, quizá porque durante siglos los irlandeses han estado oprimidos por los ingleses. De modo que han tenido como la necesidad de convertir en relatos su resistencia, su fortaleza, su sufrimiento. http://www.unav.es/capellaniauniversitaria/testimonios/evelyn.htm
Entrevista realizada al Prof. Tomás Melendo por José Pedro González Alcón y María Mercedes Álvarez Pérez en el programa radial "Con las zapatillas puestas". — Hay parejas que se quieren, pero que dudan si casarse o iniciar una convivencia juntos. ¿Hay alguna diferencia?
— Pienso que la diferencia es abismal. Aunque entiendo que a veces no sea fácil captarla porque, culturalmente, el matrimonio se encuentra hoy vaciado de contenido. Lo han conseguidos las leyes y los usos sociales. No me refiero sólo a que se encuentre fiscalmente desprotegido en tantos países o a las consecuencias económicas legales del divorcio, sin duda más gravosas que las de la simple convivencia. Aludo, sobre todo, a que la admisión legal del divorcio elimina la seguridad de que se luchará por mantener el vínculo; la aceptación social y legal de «aventuras» extramatrimoniales, que incluso se llegan a considerar como algo «simpático», suprimen la exigencia de fidelidad; y la difusión de contraceptivos quitan importancia a los hijos.
Entonces, ¿qué queda de la grandeza y belleza del matrimonio?, ¿para qué casarse? Muchos sostienen, a la vista de todo ello, que lo importante es que nos queramos… y es verdad. Pero precisamente aquí es donde hay que profundizar. Porque para poderse querer bien, a fondo, hay que estar casados.
Esto puede asombrar, pero no es tan extraño. En todos los ámbitos de la vida humana hay que aprender y capacitarse. ¿Por qué no en el del amor? Jacinto Benavente afirmaba que «el amor tiene que ir a la escuela». Y es cierto. Para poder amar hay que ejercitarse, hacer actos notables de amor, igual que, por ejemplo, hay que templar los músculos para ser un buen atleta. Pues bien, la boda capacita para amar de una manera real, efectiva, muy superior, única. El matrimonio no se acaba de entender bien: se lo contempla como una ceremonia, un contrato, un compromiso… Y no es que todo ello sea falso, pero sí un tanto pobre. La boda es, en su esencia, un acto libérrimo de amor. El sí es un acto profundísimo, inigualable, único, por el que me entrego plenamente a otra persona y nos decidimos a amarnos de por vida. Es amor de amores: amor sublime que permite amar. Ese acto tan impresionante me pone en condiciones de amar bien: fortalece mi voluntad y la capacita para amar a otro nivel, me sitúa en otra esfera. Si no me caso, sin ese acto radical de amor, estoy incapacitado para amar a mi cónyuge, como quien no se entrena o no aprende un idioma.
No puedo detenerme más, pero vale la pena pensar sobre todo ello. — ¿Existen implicaciones psicológicas que aconsejen el matrimonio sobre la simple convivencia?
— También, y muy claras. El ser humano sólo es feliz cuando hace algo grande, algo que valga la pena. Y lo más impresionante que un hombre o una mujer pueden hacer es amar. Vale la pena dedicar toda la vida a amar y a amar cada vez mejor y más intensamente. En realidad, es lo único que vale la pena: todo lo demás, todo, debería ser tan sólo un medio para amar mejor.
Cuando me caso, establezco las condiciones adecuadas para dedicarme a la tarea de amar. Si simplemente vivimos juntos, todo el esfuerzo tendré que dirigirlo, aunque no sea consciente de ello, a «defender las posiciones» alcanzadas, a no «perder lo ganado». El problema más grave es, entonces, la inseguridad: la relación puede romperse en cualquier momento; no tengo certeza de que el otro se va a empeñar seriamente en quererme y superar las dificultades: ¿por qué habría de hacerlo yo?; no puedo bajar la guardia, mostrarme de verdad como soy… no sea que mi pareja advierta defectos que no le gustan y considere que es preferible no seguir adelante; ante las dificultades que necesariamente surgirán, la tentación de abandonar el empeño está muy cerca, puesto que nada lo impide…
En resumen, la simple convivencia sin entrega definitiva crea un clima en el que la finalidad fundamental y entusiasmante del matrimonio —hacer crecer y madurar el amor y, con él, la felicidad— resulta muy comprometida. — “El amor es lo importante, no los papeles”. ¿Qué hay de verdad en esta aseveración?
— Mucho, muchísimo, incluso me atrevería a decir que todo. El amor es efectivamente lo importante. No hay que tener miedo a esta idea. Pero ya he explicado que no puede haber amor cabal sin mutua entrega, sin casarse. Los papeles, el reconocimiento social, no son de ningún modo lo importante… pero resultan imprescindibles. ¿Por qué?
Desde el punto de vista social, porque mi matrimonio tiene repercusiones civiles claras: la familia es —¡debería ser!— la clave del ordenamiento jurídico y el fundamento de la salud de una sociedad: resulta imprescindible, por tanto, que se sepa que otra persona y yo hemos decidido cambiar de estado y constituir una familia. No somos versos sueltos, seres aislados, mónadas, que dirían los filósofos.
Pero, sobre todo, la dimensión pública del matrimonio —ceremonia religiosa y civil, fiesta con familiares y amigos, participaciones del acontecimiento, anuncio en los medios si es el caso, etc.— deriva de la enorme relevancia que lo que están llevando a cabo tiene para los cónyuges: si eso va a cambiar radicalmente mi vida para mejor, si me va a permitir algo que es una auténtica y maravillosa aventura… me gustará que quede constancia: igual que anuncio con bombo y platillo las restantes buenas noticias. Igual, no. Mucho más, porque no hay nada comparable a casarse: me pone en una situación inmejorable para crecer personalmente, para ser mejor persona y alcanzar así la felicidad. — Muchos quieren vivir juntos antes de casarse para conocerse, para saber si congenian, etc. ¿Esta forma de plantearse el inicio de la vida en común da resultados buenos? — Supongo que en ese vivir juntos está incluido también dormir juntos, tener relaciones sexuales.
Pues bien, está estadísticamente comprobado que esa convivencia prácticamente nunca produce efectos beneficiosos. Aporto sólo un par de datos. El primero, que los divorcios son mucho más frecuentes entre quienes han convivido antes de contraer matrimonio. Después, que entre los jóvenes, cuando empiezan a tener relaciones, la actitudes cambian notablemente, empeoran: se tornan más posesivos, más celosos, más irritables…. Pero se puede ir más al fondo: no es serio ni honrado «probar» a las personas, como si se tratara de caballos, de coches o de instrumentos de música; a las personas se las respeta, se las venera, se las ama; por ellas arriesga uno la vida, «se juega —como decía Marañón— a cara o cruz, el porvenir del propio corazón»; Y todavía cabe aportar otro motivo: no se puede (es materialmente imposible, aunque parezca lo contrario) hacer esa prueba, porque la boda cambia muy profundamente a los novios; no sólo desde el punto de vista psicológico, al que ya me he referido, sino en su mismo ser: los modifica hondamente, los transforma en esposos, les permite amar de veras: ¡antes no es posible hacerlo!, como ya dije.
Es un tema apasionante, que me encantaría desarrollar, pero no es éste el momento: la clave es entender de veras en qué consiste la libertad como capacidad de autoconstruirse. — Da la impresión que lo del amor sin papeles o sin ataduras cuadra más con la visión masculina del amor, ¿es así? Si es afirmativo ¿resultaría la mujer más perjudicada en una relación libre?
— Quizás esa afirmación sea aplicable a lo peor del estereotipo de «macho» que reina en nuestra cultura. Gracias a Dios, muchísimos hombres no son así: personalmente, no me reconozco en esa imagen. Pero no deja de ser cierto que el varón que no quiere amar en serio se encuentra «más a gusto» en una relación sin compromisos. La mujer, a veces, también, o al menos así lo aparenta; pero de hecho, y hasta cierto punto, se halla efectivamente más indefensa ante la posibilidad de una ruptura; además, sobre todo si ha habido hijos, queda mucho más marcada y con más responsabilidades.
De todos modos, me gustaría insistir en que los perjudicados son los dos, que no pueden amar de veras ni perfeccionarse ni ser felices. Perdonad que insista en este punto, pero es capital para enfocar bien las cosas.
La relación entre amor y felicidad es otro de los grandes temas… que parece que ahora también hay que dejar en barbecho. — ¿Por qué aquellos que no quieren un amor “con papeles” ahora los están pidiendo, e incluso que se regule su situación como pareja de hecho?
— Kierkegaard decía que lo que más aterra al ser humano, más que ninguna otra cosa, es la soledad. Y se refería principalmente a ese ser distinto a los demás, a quedarse aislado, por ejemplo, defendiendo una opinión que no es lo que hoy llamaríamos políticamente correcta. A eso tenemos auténtico pavor.
Pero, mal que bien, el matrimonio sigue gozando en la actualidad de cierto prestigio como situación normal. No extraña, por eso, aunque pueda parecer contradictorio que una pareja de hecho reclame el amparo del derecho, que quiera igualar su situación con los casados: ser «como los otros», según la también conocida expresión de Kierkegaard. — Dentro del matrimonio ¿existen diferencias entre contraer un matrimonio civil o un matrimonio religioso?
— Primero insistiría en que todo matrimonio válido es ya algo sagrado. De hecho, en prácticamente todas las culturas se ha acentuado esa dimensión sacra. Y es que es muy serio que dos personas decidan amarse de por vida y pongan en juego su capacidad de traer al mundo adecuadamente —como consecuencia de su amor— nuevas personas humanas.
Pero eso, vale la pena aclararlo, es pertinente para todo matrimonio válido, real. Y, para los católicos, que es el caso más frecuente en España hoy por hoy, un matrimonio sólo civil sencillamente no es matrimonio. Es cuestión de coherencia con los propios principios. No es lógico llamarse católico y no actuar como tal. Ni la fe ni la gracia son «complementos» de quita y pon.
Además, el matrimonio-sacramento lleva consigo unas gracias especiales que facilitan enormemente el amor mutuo y ayudan a superar los momentos malos que existen incluso en las parejas mejor avenidas. — Ante el matrimonio, ¿cómo yo me puedo comprometer a algo para toda la vida, si no sé qué cosas pueden pasarme, o si elijo bien a la pareja?
— Antes que nada, diría que para eso esta el noviazgo, una «institución» —por llamarla de algún modo— muy desprestigiada en nuestros días. Es un período imprescindible, que ofrece la oportunidad de conocer al otro y darme a conocer, seriamente, de modo que sí puedo empezar a vislumbrar cómo será la vida en común.
Después, y esto no es en absoluto una salida de tono, si soy como debo ya sé bastante de lo que va a pasar cuando me case: sé, en concreto, que voy a poner toda la carne en el asador para amar a la otra persona y procurar que sea muy feliz. Y si ese propósito es serio y conozco mínimamente al otro, será compartido por él o ella: el amor llama al amor. Podemos, por tanto, tener la certeza de que vamos a intentarlo por todos los medios. Y entonces no es nada fácil que el matrimonio fracase.
— Ante estos interrogantes, ¿cuánto hay que pensárselo?
— No creo que la pregunta clave sea el «cuánto». Eso depende de muchas circunstancias. No es lo mismo un noviazgo a los 16 años que a los 25: hay más madurez en el segundo caso y más capacidad para conocer con mayor celeridad al otro.
Pero lo importante son más bien los rasgos que tengo que tener en cuenta. Por ejemplo, si «me veo» viviendo durante el resto de mis días con esa persona; también, y antes, cómo actúa en su trabajo, en sus relaciones con su familia, con los amigos; si sabe controlar sus impulsos sexuales (porque nadie me asegura que sea capaz de hacerlo, si no, cuando estemos casados y se encapriche con otro u otra); si me gustaría que mis hijos se parecieran a él o a ella… porque de hecho se van a parecer, lo quiera o no; si lo «veo» como el padre o madre adecuado para mis hijos; si sabe estar más pendiente de mi bien (y del suyo) que de sus caprichos…
En definitiva, atender más a lo que es; después, a lo que efectivamente hace, a cómo se comporta; y en tercer lugar, a lo que dice o promete, que sólo tendrá valor cuando concuerde con lo que es y con su conducta.
— ¿De qué cosas conviene estar bien seguro antes de dar el paso? ¿Estas cosas cruciales cómo se pueden conocer? (Da la impresión de que hablando solamente es un método muy débil, pues pueden engañar)
— Buena parte de esta pregunta la he contestado ya. Resumo, pues: de lo que debo estar seguro es de que se trata de una buena persona o de que puede llegar a serlo y está dispuesta a luchar para conseguirlo. Y, también, de que efectivamente me ama: que va a colocar mi bien real y el bien real de nuestros hijos por encima de sus intereses y sus antojos. Y, obviamente, que yo estoy dispuesto o dispuesta a hacer otro tanto.
— La longitud de los noviazgos hoy, sin prisa alguna para casarse. ¿A qué es debido? — Estimo que las razones son múltiples y que en cada caso influyen unas u otras, por lo que es difícil generalizar. No habría que descartar la simple costumbre: el hombre y la mujer tienden a imitar lo que los demás hacen y hoy es bastante común ese retraso al que te refieres. Si queremos ir más al fondo de la cuestión, cabría embocar una vía optimista. Algunos jóvenes son conscientes de que, por muy diversos motivos, no están todavía preparados para asumir las cargas —gozosas pero costosas— del matrimonio y los hijos. Y prefieren madurar antes de dar un paso tan decisivo.
Pero también hay, por lo común sin plena conciencia, motivos menos positivos: un cierto miedo al compromiso, el afán de seguridad tan caracterizador de nuestra época y tan «neurotizante», incluso la pretensión un tanto ingenua —porque acaba por convertirse en lo contrario de lo que buscan— de «aprovechar» lo mejor del amor sin cargar con sus consecuencias desagradables (y esto suele acrecentarse cuando los novios hacen ya la mal llamada «vida de pareja»)…
— Otras cuestiones que se plantean las parejas es el de tener o no hijos. Estos primeros años de vida en común: “vamos a esperar para tener niños, queremos conocernos disfrutar un poco”. ¿Son los hijos un inconveniente para el mutuo conocimiento y la felicidad de la pareja?
— Todo lo contrario: los hijos son uno de los medios más impresionantes para mejorar la relación entre los esposos. Aquí acudiría a mi experiencia y a la de muchos matrimonios en circunstancias similares. Puedo decir con plena sinceridad que el efecto más grandioso de la llegada a casa de cada nuevo hijo ha sido el de incrementar palpablemente el amor —y también la atracción, incluida la sexual— entre mi mujer y yo. Todo esto tiene fundamentos filosóficos muy profundos que no puedo desarrollar, como que el hijo es la encarnación vital del amor de mi mujer y míos, como una síntesis de ambos y que, por tanto, al quererlo a él estoy queriendo «dos veces» a mi mujer y a mí mismo…
Pero sería entrar en honduras impropias de una entrevista. Acudo, por tanto, de nuevo, a mi testimonio personal. Incluso, venciendo un natural pudor y para que vean que no es una respuesta inventada ahora para salir del paso, me atrevería a brindarles un soneto que compuse para mi mujer —para ella sola— después del nacimiento de nuestro séptimo y último hijo. Pido perdón por la temeridad y también a los que la poesía no sea de su agrado:
— Otras personas esperan a resolver su situación económica, laboral, de vivienda, etc. ¿Cuándo es el momento idóneo para empezar a tener hijos?
— En cuanto uno se ha casado. El amor, todo amor, es naturalmente fecundo. Platón lo definió como un «afán de engendrar en la belleza». El amor conyugal tiene una especial fecundidad, que es dar la vida a nuevas personas. Limitar o impedir la fecundidad de cualquier amor, también del conyugal, es cortarle las alas y, con ello, poner claros obstáculos para la propia felicidad. Vale la pena el esfuerzo innegable que lleva aparejado cada hijo, entre otros motivos, porque eso supone una mejora del amor recíproco. La clave de todo el asunto, como vengo repitiendo, es el amor.
Y si efectivamente las circunstancias no permitieran tenerlos, mi consejo es que retrasen la boda hasta que la coyuntura mejore. Pero con una advertencia: las pretensiones de comodidad actuales para llegar al matrimonio son desmesuradas. Un hijo vale infinitamente más que el coche, la televisión, la vivienda bien amueblada…: es una fuente radicalmente mayor de felicidad y dicha.
— Una pareja “va a por el hijo” cuando ya ha conseguido un nivel de bienestar, por ejemplo, y a los pocos meses se produce un revés económico o se quedan sin trabajo, y con el niño recién nacido o de camino. ¿Con qué actitud hay que esperar a los hijos para que no nos afecten los cambios que suceden en la vida y que no podemos prever?
— Esos cambios tienen que afectarnos: no somos de piedra. Pienso que tu pregunta se refiere más bien a que no produzcan en nosotros unos efectos desproporcionados o nos lleven a actuar de forma que más tarde nos tengamos que arrepentir.
Aquí entraría otro tema de capital importancia en la cultura de hoy: entendemos la felicidad como total ausencia de dificultades, de esfuerzo, de dolor… Pero no es así. Como ya apuntaba, la felicidad es proporcional —exclusivamente proporcional, me atrevería a añadir— al amor. Y el amor se templa y mejora, se pule, crece… precisamente mediante el sacrificio.
El que hoy no lo entendamos es una de las causas de tanta infelicidad… y de tantas neurosis.
— ¿Es la “parejita” el número ideal de hijos?
— Estimo que, así, en abstracto, no hay un número ideal de hijos. Lo determinante es la actitud de los padres entre sí y para con la posible descendencia. Y la alternativa es, ya desde antes de la llegada de los hijos, o amor real al otro… o egoísmo. Si mi mujer o mi marido es más importante que yo, y él o ella me corresponde de la misma forma, estamos poniendo las bases para que nuestro matrimonio sea dichosísimo. Nos queremos de veras y querremos, también de veras, el fruto natural de ese amor. Sean uno, dos, muchos o ninguno, los hijos constituirán siempre una prueba de amor mutuo, al mismo tiempo que el término de ese amor conjunto. Propiamente, el hijo ni se busca ni se evita. De lo que se trata es de amar muy de veras al cónyuge, con todas las consecuencias que de ahí se deriven. Si, como resultado de ese amor, vienen muchos hijos, pues magnífico: también ellos serán amados. Si vienen sólo uno o dos, también estupendo. E igual, exactamente igual, si no llega ninguno.
De todos modos, por mi experiencia y la comparación con la de amigos míos que tienen menos, puedo afirmar con toda el alma que educar siete hijos, como es mi caso, plantea muchísimos menos problemas que educar uno o dos. El hijo único está normalmente en inferioridad de condiciones; y la parejita equivale tantas veces a dos hijos únicos. Una persona es lo más grande que existe en el mundo y que podemos ofrecer a otra (en realidad, lo único digno de serle ofrecida). El trato con los hermanos presenta muchas más ventajas que todas las comodidades, atenciones y mimos que podamos los padres brindar a nuestros hijos a cambio de esos hermanos.
— Muchos padres no tienen más hijos porque piensan que van a perjudicar a los que ya tienen, ¿dónde está el equilibrio entre el número de hijos, el bienestar y la atención de los padres?
— Me vais a permitir que vuelva a lo mismo: el equilibrio está en el amor y en su consecuencia natural: el sacrificio. Freud decía, aunque no acabara de encuadrar bien esa afirmación, que el amor torna vulnerables. Cuando amo, tengo que estar dispuesto a sufrir… aunque con la conciencia clara de que ese dolor no sólo no es incompatible con la felicidad, sino más bien uno de sus componentes aquí en la tierra. Si esto se acepta —y la mentalidad contemporánea tiende a rechazarlo casi visceralmente—, el equilibrio ya está conseguido. Ahora se trata sólo de aplicarlo a mi situación concreta. (Contribución del Prof. Tomás Melendo)
DEFENSA DE LA VIDA IN DUBIO PRO VITA Pedro Montano
Cuando se legisla sobre técnicas como fecundación in vitro, clonación, experimentación con células estaminales, una de las discusiones que se plantea es si es lícito someter a tratamientos riesgosos el material biológico que se manipula. El resultado podría ser la destrucción o su alteración.
Si ese material biológico es un ser humano, una persona, o -simplemente vida humana- evidentemente no debería ser destruido. Pero la duda sobre su naturaleza habilita conductas permisivas, y textos de derecho positivo liberales.
Por eso, en los primeros textos legales sobre fecundación in vitro, como el español (1988) y el inglés (1989), se utilizó el término pre-embrión. Creando una categoría distinta, también podría tratársele de manera diferente. El poder de las palabras es grande, cuando el análisis es superficial. Y la superficialidad del análisis se justifica por la necesidad de no descubrir la verdad, para poder actuar. El pragmatismo no se formula preguntas sobre el ser de las cosas sino sobre su utilidad.
El galimatías continúa con expresiones como células madre o células estaminales. También se habla de clonación terapéutica y clonación reproductiva. Hay quienes se esfuerzan por privar de humanidad al material que utilizan, reduciéndolo a mera cosa. Otros defienden su naturaleza humana, calificándolo de vida humana, e incluso, de persona. Se discute si la vida humana comienza con la concepción o con la anidación, u otras etapas. Se discute también cuándo se produce la concepción y cuál es el concepto de fecundación.
Toda la discusión se explica por la necesidad de utilizar material humano para fines más o menos loables: curar enfermedades, tener un hijo… Los fines loables también justifican análisis superficiales. Importa más el resultado, el fin, que el medio empleado. Pero, ¿el fin justifica los medios? Se sabe que la respuesta debe ser no, pero no se sabe por qué. Parece que fuera sólo un recuerdo: ese argumento fue utilizado en épocas infelices de nuestra historia, caracterizadas por el autoritarismo, por el transpersonalismo.
Pero la discusión existe, y la necesidad de obtener material para hacer experimentos o para curar enfermedades ha provocado desconocer su naturaleza humana. Por eso, es hora de ser sinceros y de poner límites acordes con el grado de nuestra civilización, a la manipulación de la vida humana.
Un "principio vital"
Una conducta no puede ser ética si no se funda en criterios de justicia, y ésta en la realidad. Para saber cómo hay que tratar a alguna cosa, es necesario primero saber lo que la cosa -en realidad- es. Luego habrá que tratarla como se merece: tratar a cada cosa como le corresponde, según su ser.
No se puede tratar a la vida humana como a la vida animal o vegetal. La vida humana es superior, porque es manifestación de una vitalidad que -aunque esté en potencia- es de riqueza incomparable. La capacidad de querer y de entender le otorgan una nobleza exclusiva. Por lo tanto, habrá de ser tratada acorde a su dignidad.
Para que un tratamiento sea digno debe impedir primeramente la destrucción de su objeto. Se impone el principio de conservación. Una vez preservada su realidad, su ser, habrá que respetar su integridad. La violación de la integridad es un menoscabo, es quitar parte del ser. Luego habrá que respetar su naturaleza, que supone la idea de fin según las operaciones que le son propias. Si sostenemos que la vida humana es un fin en sí mismo, no podrá ser instrumentalizada, no podrá ser utilizada como medio. Esta regla está universalmente admitida en el mundo occidental desde el punto de vista ético, y es aplicación de la regla de oro de la ética kantiana: "tratar a los demás como me gusta que me traten a mí".
El concepto de persona no es fundamental para asignar especial dignidad a la vida humana. Es su consecuencia. La persona es un atributo esencial de la vida humana. Es el atributo que mejor le corresponde. Sin embargo, los ordenamientos jurídicos recientes no han otorgado a la vida por nacer el estatuto personal porque son normas antiguas. Provienen de épocas en que la ciencia no era capaz de demostrar su existencia. Su evolución se ve dificultada por las vacilaciones científicas creadas por la disputa entre criterios pragmáticos (importa su utilización) y criterios realistas u ontológicos (importa su ser). Pero esta discusión no tiene sentido, no debe existir. Si existe duda, cualquiera sea, hay que pronunciarse a favor de la vida. Este debe ser un principio esencial de la bioética actual -derivado del primum non nocere- y por consiguiente, del Derecho que se basa en ella.
Este principio precautorio ha sido acogido en el ámbito de la protección del medio ambiente. Supone no intervenir en él sin asegurarse su preservación. ¿Acaso el medio ambiente es superior al sujeto para el cual está destinado? El medio ambiente no debe ser cuidado como un fin en sí mismo, sino en función de la vida humana que en él se desarrolla hasta alcanzar su máxima plenitud.
Por lo tanto, recordamos la vigencia de un principio utilizado en el procedimiento penal en materia probatorio: en la duda, a favor de la vida. El actuar a favor de ella significará abstenerse de prácticas que puedan suponer su destrucción -directa o indirecta- o su menoscabo, tanto desde el punto de vista físico como espiritual. En la duda, abstención; es propio de un grado superior de civilización saber limitar el propio poder, dominarlo y saber decir que no. No se trata de una limitación de la libertad, sino de un ejercicio sublime de la misma.
La vida humana no debe dar pruebas de su naturaleza frente a los reclamos del progreso científico o médico, como no las debe dar la naturaleza misma expresada en el medio ambiente frente a los reclamos de sus explotadores. La vida humana está por encima de los ordenamientos jurídicos, y les sirve de límite, pero también de fuente. Por eso, el Derecho Penal deberá cumplir su misión de protección de la vida humana, como fundamental valor para no perder coherencia interna, ni credibilidad, ni respeto, al exterior.
El Dr. Euro-PhD. Pedro Montano es Doctor en Leyes y Profesor Agregado de Derecho Penal de la Universidad de la República (Montevideo - Uruguay)
El miércoles 11/06/2003 el programa televisivo "Zona Urbana" trató fugazmente el tema del aborto. En los pocos segundos dedicados al tema los jóvenes periodistas de este nuevo programa cometieron al menos tres gruesos errores:
1) En el contexto de una sección del programa en la que se mostró que todo un conjunto de delitos (contrabando, evasión fiscal, venta de CD's "piratas", tráfico de drogas, aborto) se lleva a cabo impunemente todos los días en nuestro país, uno de los periodistas dijo que quienes están en contra de la despenalización del aborto se conforman con la situación actual. Ésta es una afirmación totalmente gratuita. La inmensa mayoría de los que defendemos el derecho a la vida de los seres humanos no nacidos no estamos en absoluto conformes con esta situación. Es verdad que nuestro primer objetivo es que la situación no empeore (lo cual ocurriría si el aborto fuese legalizado). Pero eso no nos basta. Nuestro segundo objetivo es que la situación mejore. Y esto, básicamente, se podría lograr de dos maneras: Con más educación moral (para que la gente comprenda la inmoralidad del aborto) y con más represión (para que la ley vigente, que penaliza el aborto, se aplique como es debido).
2) El contexto antes citado y el hecho de que todos estos asuntos fueron presentados como muestras de la hipocresía de nuestra sociedad llevan a pensar que los periodistas pretendieron insinuar que quienes se oponen a la despenalización del aborto son hipócritas. He aquí otra afirmación gratuita, y bastante ofensiva por cierto. Dicho en forma breve y sencilla, "hipócrita" es quien predica el bien y practica el mal. Pues bien, la gran mayoría de los "pro-vida" no sólo nos oponemos al aborto de palabra, sino también de hecho. Ni practicamos abortos, ni nos sometemos a abortos, ni aconsejamos a nadie que aborte, ni contribuimos con ningún aborto. ¿De dónde proviene pues esta absurda acusación de hipocresía?
Además, aunque casi inevitablemente haya una pequeña minoría de defensores de la vida hipócritas y se deba admitir que esta hipocresía, como todas las hipocresías, es verdaderamente deplorable, es necesario subrayar con fuerza que hay sólo dos formas de librarse de la hipocresía y que los partidarios de la despenalización del aborto nos recomiendan la forma equivocada. En efecto, si la hipocresía es la incoherencia de predicar el bien y practicar el mal, las únicas dos formas posibles de suprimirla son: O bien dejar de practicar el mal o bien dejar de predicar el bien. La primera alternativa es la única éticamente aceptable. La segunda alternativa es capaz de generar algo mucho peor que un hipócrita: Un ser egoísta que se jacta públicamente de su egoísmo y desprecia visiblemente la virtud. 3) Uno de los periodistas dijo que conversó sobre el tema del aborto con el Jefe de Policía de Montevideo y que éste declaró que la Policía podría clausurar fácilmente la mayoría de las clínicas de aborto de nuestra ciudad, pero que no lo hace porque eso no es para ella un asunto prioritario. Esta declaración genera un cúmulo de graves interrogantes: ¿Quién determinó que la represión del aborto no es un asunto prioritario para la Policía de Montevideo? ¿El propio Jefe de Policía? ¿El Ministro del Interior? ¿El Presidente de la República? ¿El Consejo de Ministros? ¿Hay una resolución escrita al respecto? ¿En qué se fundamenta tamaña resolución? Algo debe estar funcionando muy mal en la jerarquía de valores de quienes detentan el Poder Ejecutivo si piensan que es más importante defender el derecho de propiedad que el derecho a la vida. Una vez declarada esta extraña política, otro periodista pretendió explicarla diciendo que la sociedad uruguaya había decidido "hacer la vista gorda" en relación con el crimen del aborto. No nos consta que así sea. Lo que sí nos consta es que el pueblo uruguayo, a través de sus legítimos representantes, votó una ley que penaliza el aborto y eligió luego a otros mandatarios suyos para, entre otras cosas importantes, hacer que todas las leyes se cumplan.
1) El comienzo de la vida humana tiene lugar con la unión de los dos gametos, es decir con la fecundación; en ese momento, existe un ser humano en estado embrionario. En este sentido, la disciplina que estudia la realidad biológica humana sostiene que "tan pronto como los veintitrés cromosomas paternos se encuentran con los veintitrés cromosomas maternos está reunida toda la información genética necesaria y suficiente para determinar cada una de las cualidades innatas del nuevo individuo...Que el niño deba después desarrollarse durante nueve meses en el vientre de la madre no cambia estos hechos, la fecundación extracorpórea demuestra que el ser humano comienza con la fecundación" (confr. Basso, Domingo M. "Nacer y Morir con Dignidad" Estudios de Bioética Contemporánea. C.M.C, Bs. As. 1989, págs. 83, 84 y sus citas). 2) Jean Rostand, premio Nobel de biología señaló: "existe un ser humano desde la fecundación del óvulo. El hombre todo entero ya está en el óvulo fecundado. Está todo entero con sus potencialidades..." (confr. Revista Palabra n° 173, Madrid, enero 1980).
3) En el mismo orden de ideas W. J. Larson, profesor de Biología Celular, Neurobiología y Anatomía de la Universidad de Cincinatti sostiene: "En este contexto comenzaremos la descripción del desarrollo humano con la formación y diferenciación de los gametos femenino y masculino, los cuales se unirán en la fertilización para iniciar el desarrollo embriológico de un nuevo individuo" (Human Embriology; pág. 1: Churchill Livingstone Inc. 1977).
4) Asimismo, "es un hecho científico que la ‘construcción genética' de la persona está allí preparada y lista para ser dirigida biológicamente pues ‘El ADN del huevo contiene la descripción anticipada de toda la ontogénesis en sus más pequeños detalles'" (conf. Salet Georges, biólogo y matemático, en su obra "Azar y certeza" publicada por Editorial Alhambra S.A., 1975, ver págs. 71, 73 y 481; la cual fue escrita en respuesta al libro "El azar y la necesidad" del premio Nobel de medicina Jacques Monod.
5) Según surge del prospecto (...), el fármaco "Imediat" tiene los siguientes modos de acción: "a) retrasando o inhibiendo la ovulación (observado en diferentes estudios con mediciones hormonales pico de LH/RH, progesterona plasmática y urinaria); b) alterando el transporte tubal en las trompas de Falopio de la mujer del espermatozoide y/o del óvulo (estudiado específicamente en animales de experimentación -conejos- se ha observado que el tránsito tubal se modifica acelerándose o haciéndose más lento). Esto podría inhibir la fertilización; c) modificando el tejido endometrial produciéndose una asincronía en la maduración del endometrio que lleva a inhibir la implantación".
6) Es posible concluir que, de acuerdo con los conocimientos científicos actuales, la vida comienza con la fecundación. Por tanto, todo método que impida la anidación debería ser considerada abortivo, y violatorio del derecho fundamental de todo ser humano: el derecho a la vida. Extractado del Veredicto de la Corte Suprema Argentina sobre la Prohibición de la así llamada Anticoncepción de Emergencia. ("Portal de Belén - Asociación Civil sin Fines de Lucro c/ Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación s/ amparo").
ACCIDENTES TROMBOEMBÓLICOS EN MUJERES QUE RECIBEN UN NUEVO ANTICONCEPTIVO. “Que los anticonceptivos orales, especialmente los de tercera generación, favorecen el desarrollo de accidentes trombembólicos en las mujeres que los utilizan está ampliamente demostrado.
Finalmente, otra mujer de 35 años tuvo un tromboembolismo pulmonar 17 días después de haber iniciado la ingesta de Yasmin. En estos cinco casos los accidentes trombóticos han sido venosos, pero nosotros hemos tenido ocasión de detectar (datos todavía sin publicar) un accidente isquémico arterial cerebral en una joven de 22 años, así mismo tras la ingesta de Yasmin, lo que extiende el riesgo no sólo a los problemas venosos, sino también a los arteriales, como es nuestro caso, en el que la joven padeció un importante problema cerebral. Son nuevos datos sobre el peligro de los anticonceptivos orales para favorecer el desarrollo de procesos trombóticos”. (Se refiere a datos de la Asociación Valenciana para la Defensa de la Vida, C/ Joaquín Costa, 24 bajo dcha. 46005 Valencia, España; Teléfono: 96 333 11 31/Fax: 96 320 12 58).
Fuente original: PROVIDA PRESS nº 129
Extraído de NOTICIAS GLOBALES, Año VI. Número 464; 35/03. Gacetilla n° 587, Buenos Aires, 05 Junio 2003
COMENTARIOS AL PROYECTO DE LEY DE REPRODUCCIÓN HUMANA ASISTIDA
El proyecto de ley de Reproducción Asistida fue reformulado luego de recibir duras críticas por parte de distintos sectores de la sociedad. Sin embargo, la nueva versión sigue sin convencer, por las razones que expondremos a continuación:
Artículo 1°. En el 2° párrafo de este artículo se argumenta que “la utilización de estas técnicas tendrá como fin favorecer la solución de los problemas reproductivos derivados de la esterilidad o de la infertilidad humana de la pareja, y cuando no se disponga de otros medios terapéuticos eficaces o cuando los mismos hubieren fracasado”.
Esto es falso: la reproducción asistida no tiene un fin terapéutico, ni soluciona los problemas reproductivos derivados esterilidad o de la infertilidad humana. Estas técnicas no curan la esterilidad ni la infertilidad, simplemente la eluden utilizando medios artificiales para lograr el fin: la fecundación de óvulos, la obtención de embriones y la implantación de algunos de ellos en el útero materno. En síntesis, la ley propone como terapéutico algo que no lo es: decir que esta ley favorece la solución de problemas reproductivos derivados de la esterilidad y la infertilidad humanas, es lo mismo que decir que el cáncer se cura con analgésicos porque estos eliminan momentáneamente los dolores.
En el último párrafo de este artículo, se afirma que “a los efectos de esta ley, son equivalentes las formaciones vitales denominadas conceptus, embrión, cigoto, mórula, blástula, blastocito y cualesquiera similares de orden científico, y les son aplicables todas sus disposiciones”. Esto equivale a decir que desde la concepción hay vida humana, la cual se reconoce como tal en todos sus estadios iniciales.
Artículo 2°. En el artículo 2°, se afirma que “las Técnicas de Reproducción Humana Asistida se realizarán solamente cuando se cumplan todas las prescripciones establecidas en el presente artículo y en el artículo 6°, y: a) cuando haya posibilidades razonables de éxito y no supongan riesgo grave para la salud de la mujer o la posible descendencia.”
Este artículo invalida la práctica de la fecundación “in vitro”, puesto que toda fabricación artificial de embriones, pone su vida en gravísimo riesgo. Los riesgos que existen a partir de la fecundación son:
a) Manipulación de embriones;
b) Crioconservación de embriones;
c) Abandono de embriones crioconservados;
d) Muerte de embriones crioconservados en el proceso de congelación / descongelación.
e) Muerte de embriones en todo el proceso, desde la fecundación hasta el nacimiento. Si existe vida humana desde el momento de la concepción, entonces no es lícito ponerla en grave riesgo para obtener un fin. Es un grave desorden manipular y poner en riesgo la vida humana incipiente y débil, ya sea como fin o como medio. Estos razonamientos pueden ser defendidos desde ciertas teorías proporcionalistas o consecuencialistas, pero nunca desde el iusnaturalismo que fundamenta nuestro orden jurídico. De los riesgos que corre el embrión nos hablan más precisamente otros párrafos de este artículo, por ejemplo, cuando se dice que “la pareja deber autorizar la entrega en custodia y a los solos fines de la presente ley, al Centro actuante en el procedimiento de los embriones excedentarios, y no utilizados por imposibilidad”. ¿Acaso se puede hablar de vidas humanas excedentarias?
“Similar entrega, y con estos alcances, se entenderá realizada igualmente cuando el centro actuante constate fehacientemente el desinterés de la pareja, durante el plazo de veinticuatro meses, contados desde la fecundación”. ¿Acaso tienen derecho los padres a no interesarse por sus hijos? Se desconoce en este artículo el Artículo 116 del Código Civil, según el cual los cónyuges contraen la obligación de mantener y educar a sus hijos... El abandono de la prole está penado por la ley, de acuerdo con la Constitución de la República que en su Artículo 41 establece: "La ley dispondrá las medidas necesarias para que la infancia y juventud sean protegidas contra el abandono corporal, intelectual o moral de sus padres o tutores, así como contra la explotación y el abuso."
A esto se podrá argumentar que la ley prevé la autorización de la fecundación in vitro a parejas de hecho –concubinos-, para las cuales no sería de aplicación lo que estipula el Artículo 116 del Código Civil. Pero esto constituye una nueva aberración de la ley, que no considera el derecho de los hijos a nacer dentro de una familia constituida formalmente por padre y madre legales, sino que sólo tiene en cuenta el presunto “derecho” de los padres a encargar la producción artificial de sus hijos –algunos de los cuales serán “desechados” (olvidados o muertos) si sus padres pierden su interés en ellos-.
Es bastante incoherente, por otra parte, el cúmulo de restricciones que ponen a los matrimonios que quieren adoptar menores huérfanos, con las facilidades que se dan a las parejas de hecho para que conciban artificialmente a sus hijos. Los menores huérfanos que necesitan ser adoptados, parecen ser menos importantes que la concepción de otros menores que no necesitan ser concebidos –la prueba de ello es el alto número de abandono que luego sufren los embriones por parte de sus padres biológicos.
Artículo 4°. Se sigue manteniendo en este proyecto de ley la afirmación de que “se inseminarán sólo los óvulos necesarios para transferir al útero exclusivamente el número de los mismos considerado científicamente más adecuado, para asegurar razonablemente el embarazo y evitar la multigestación”. En consecuencia, no se fija un número mínimo de embriones a “producir”, sino que se deja a libre criterio de los “científicos” decidir cuántos embriones deben fabricarse. Si bien se procura evitar la multigestación, no se especifica cuantos embriones hay que implantar para “asegurar razonablemente el embarazo”. A continuación, se afirma que los embriones a obtenerse lo serán siempre con el límite de tres por ciclo de tratamiento. Lo cual se contradice con lo anterior, y no se sabe en definitiva, si se pueden fabricar más de 3 embriones por tratamiento, o el número científicamente más adecuado. Si bien se afirma que “todos los óvulos fertilizados deberán ser transferidos a la cavidad uterina de la paciente, quedando prohibido desechar o eliminar embriones o preservarlos para transferencia en ciclos subsecuentes de la misma paciente, o de otras mujeres”, el párrafo termina diciendo “excepto en los casos precisamente previstos en esta ley”. O sea que se prevén excepciones a la ley, por las cuales se admite la producción de embriones excedentes y su crioconservación.
En este sentido, el proyecto afirma que “si la transferencia a la paciente no fuera posible por circunstancias supervivientes, se procederá necesariamente a la criopreservación de esos embriones, por el mínimo plazo posible”. No se especifica sin embargo, cuales pueden ser esas circunstancias, cuál deberá ser el mínimo plazo, ni se hace referencia alguna en el sentido de que la madre biológica es quien debe implantarse dichos embriones (sus hijos). Artículo 5°. En este artículo se prevé la entrega en custodia del semen del padre y los óvulos de la madre. Ello da pie a la posterior manipulación de un material genético que no debería salir nunca –salvo con fines de estudio sobre la salud de los padres- del ámbito privado de los cónyuges. Si bien los gametos masculino y femenino no son “vida humana”, sí son células vivas responsables de la transmisión de la vida. Manipularlas fuera de la intimidad de la pareja, es algo que no conviene a la dignidad de estas células, y menos aún a la dignidad de quienes realizan la manipulación. Es un grave desorden manipular el material genético de otras personas como medio para “producir” un nuevo ser.
Por otra parte, se impone el secreto en todo lo relacionado con la donación de material genético y de embriones. Esto es muy grave, pues siempre existe la posibilidad de que dos hermanos biológicos que no se conocen se puedan unir o casar, con los consiguientes perjuicios físicos, psíquicos y morales que el incesto puede causar tanto en los padres como en la posible descendencia. El desconocimiento de los hijos en relación al modo en que fueron concebidos, es un grave error, similar al que cometen muchos padres que deciden guardar secreto sobre el origen de los hijos adoptados. Las repercusiones a largo plazo de este ocultamiento, suelen ser funestas.
En este artículo se siguen manteniendo cierta actitud eugenésica, al requerir que el donante de material genético esté libre de enfermedades genéticas, hereditarias o infecciosas.
Artículo 6°. En este artículo se trata sobre los usuarios. Se admiten tanto los cónyuges legalmente casados como las parejas de hecho como usuarios de las técnicas de fecundación asistida; y a los mayores de 18 años como donantes de material genético, sea cual sea su estado civil. Ello implica un grave desorden, puesto que de no correr riesgo de vida los embriones durante la manipulación, crioconservación e implantación, sólo sería tolerable la aplicación de estas técnicas dentro del matrimonio formalmente constituido. Con lo cual, al menos quedarían fuera las parejas de hecho y los donantes “extramatrimoniales”. Se insiste en que las parejas de hecho están incapacitadas para adoptar hijos; sin embargo, según esta ley, si están capacitadas para encargar la fabricación artificial de hijos propio, lo cual es absurdo.
Por otra parte, se afirma que “se procurará que –el dador de material genético- tenga la máxima similitud fenotípica e inmunológica y las mayores posibilidades e compatibilidad con la mujer receptora”. Cabe preguntarse –siguiendo la lógica de la ley en el sentido de que los padres tienen derecho a encargar la producción de hijos de laboratorio- si un padre de raza negra, casado con una mujer caucásica, no tiene derecho a tener un hijo con características raciales similares a las suyas, y en qué criterios se basa la ley para decir que la descendencia debe ser fenotípicamente similar a la madre.
Artículo 9°. En este artículo se considera nulo todo contrato o convención, onerosa o gratuita, por el cual una de las partes provee un embrión humano para su gestación en el útero de una mujer; cuyo gameto no fue utilizado para darle origen, obligándose esta a entregar el nacido a la otra parte o a un tercero”. Si la ley fuera coherente consigo misma, esto debería permitirse, de la misma forma que se permite la donación de gametos masculinos para la fecundación de óvulos maternos que son gestados por una mujer que nada tiene que ver con el donante de semen. Más adelante, la ley agrega que “si se llevare a cabo igualmente lo prohibido, la madre del nacido será, a todos los efectos, quien le gestare, sin perjuicio de las acciones correspondientes de investigación de la paternidad del padre biológico y de desconocimiento de paternidad legítima, en su caso”. No se sabe con qué criterio se elige este criterio –arbitrario- de determinación de la paternidad. Pues si a la descendencia se le hace una prueba de ADN, nada tendrá que ver con su madre gestante, sino más bien con su madre biológica. En tales casos, el secreto que tanto se intenta guardar, quedaría revelado ante una simple prueba de ADN, que al parecer, será con el tiempo, cada vez más sencillas, baratas y rutinarias.
Es curioso que se castigue con cárcel la maternidad subrogada o “falsa maternidad”, y en la misma ley, se admita la donación de material genético para la fabricación de embriones con “falsa paternidad”. ¿Acaso es más importante la maternidad que la paternidad? ¿Acaso esta última no vale nada? ¿Qué filosofía o ideología existe detrás de la exaltación del presunto derecho a la mujer a tener hijos por medios artificiales, con semen de su marido o de donantes anónimos y secretos?
Artículo 10. Este artículo prevé la crioconservación de embriones y gametos. En el segundo párrafo se admite “la conservación de óvulos cuando existan garantías científicas razonables de viabilidad y de la ausencia de riesgos para el embrión”. Cuando se habla de riesgos vitales para el embrión, es absurdo hablar de “garantías razonables”: o las garantías son absolutas –lo cual es imposible-, o hay que abstenerse de manipular vidas humanas como medio para obtener un fin. Máxime cuando se corre el riesgo de dejar esas vidas humanas latentes y detenidas en su desarrollo dentro de un tanque de frío. Aparte de la aberrante violación a los derechos humanos que supone el secuestro de embriones contra su voluntad, y la detención temporal o permanente de su desarrollo por terceros, el riesgo que la crioconservación supone para la supervivencia de los embriones es tan alto, que difícilmente pueda existir alguna situación en la que el mismo pueda considerarse razonable. Artículo 12°. Se afirma que “las técnicas no deberían influir sobre los caracteres hereditarios no patológicos”; sería importante en este punto, enumerar que se considera cuando se habla de caracteres hereditarios “patológicos” y “no patológicos”: así, la ictiosis, es una afección a la piel ligada al sexo que, fuera del aspecto de la misma, no causa ningún perjuicio a la salud de quien la padece...
Artículo 14°. En este artículo se afirma que “los embriones abortados serán considerados no viables y en ningún caso podrán ser transferidos nuevamente al útero”. En definitiva, se admite que lejos de existir garantías razonables para la vida del embrión, existen riesgos demasiado altos según los cuales, lo razonable es desaconsejar el uso de todas estas técnicas. El punto clave está en considerar que los abortos que se producen no son espontáneos, puesto que no provienen de la unión natural entre un hombre y una mujer, sino de la producción intencional de un embrión humano por manos humanas, mediante la aplicación de modernas tecnologías de manipulación biológica. El embrión, si bien puede ser querido por la pareja que lo encarga como fin, es querido como medio por los especialistas en técnicas de reproducción artificial para la obtención de pingües dividendos que cobran a los padres por la aplicación de estas técnicas. Por tanto, si bien es comprensible la preocupación de los esposos que quieren vencer su esterilidad, no es admisible en modo que se pongan en alto riesgo decenas de miles de vidas humanas inocentes y débiles, para lucro y beneficio de unos pocos.
Artículo 16°. Es absurdo establecer la objeción de conciencia para los empleados de clínicas de reproducción asistida, cuando se sabe desde un comienzo cuál es el fin de los mismos. Tampoco parece lógico que alguien pueda plantear la objeción de conciencia en relación a actos médicos inocuos o buenos, como por ejemplo, una operación de apendicitis: si se plantea la objeción de conciencia, es porque se tiene la percepción –aunque de modo imperfecto- de que estas técnicas, lejos de ser son inocuas, son intrínsecamente malas –por riesgosas- para la vida humana. Artículo 17°. Es absurdo que se considere una infracción “la vulneración de lo establecido en la presente ley y sus normas reglamentarias por los equipos de trabajo, en el tratamiento de los usuarios de estas técnicas”, y que al mismo tiempo, no se planteen con claridad cuales son y cuales no son las excepciones a lo establecido como norma general en la ley. Una infracción parece demasiado poco para la completa violación de una ley.
También se considera como simple infracción la importación y exportación de embriones. ¿Qué diferencia hay con el delito de trata de blancas o tráfico de esclavos, si de lo que se trata es del comercio de seres humanos? ¿En base a qué criterios se considera infracción y no delito al tráfico de embriones? La mezcla de semen de diverso origen humano, también debe considerarse delito, en la medida en que quien lo hace, está “jugando” de algún modo con la personalidad de otros seres humanos, amén de “jugar” con la paternidad de los progenitores. Este es un hecho demasiado grave como para considerarlo simple infracción. Artículos 19°, 20°, 21° y 22°. En estos artículos se prevén las sanciones correspondientes a quienes infrinjan la presente ley por diversos motivos: clonación, alteración de la especie humana, violación del secreto, etc. Lo que no queda claro es la liviandad con que se pena la clonación y las alteraciones de la especie humana, en comparación con la dureza que se impone a quien viola los secretos que impone la ley sobre la filiación, etc.
Por otra parte, sorprende como se pena “la utilización de cualquier forma del desarrollo de la vida humana desde la fecundación del óvulo hasta el nacimiento con fines farmacéuticos, terapéuticos o de experimentación”, y no se procede del mismo modo cuando el fin es reproductivo: por más que la intención sea comprensible y hasta saludable, el medio de que se vale –la manipulación del embrión con grave riesgo para su vida- hace que sea la legalización de la fecundación in vitro sea tan desaconsejable como cualquiera de los otros hechos que en este artículo se consideran delitos.
Para terminar, no deja de sorprendernos que la Senadora Julia Pou, haya firmado este proyecto de ley -incoherente y contradictorio- "sin salvedades".
MUJER QUE LOGRÓ LEGALIZACIÓN DEL ABORTO EN EEUU PIDE QUE CORTE SUPREMA REVIERTA FALLO WASHINGTON, 18 Jun. 03 (ACI).- Norma McCorvey, cuyo caso permitió que en 1973 la Corte Suprema aprobara el aborto a pedido en el país, presentó ayer en Dallas una demanda para que se revierta este fallo alegando los terribles daños que el aborto causa a las mujeres. McCorvey fue “Jane Roe” en el caso Roe vs. Wade, célebre litigio judicial que sentó el precedente para legalizar el aborto por cualquier motivo en el país. La mujer, embarazada entonces de su tercer hijo, alegó -asesorada por dos abogadas feministas- que fue violada. La decisión de la Corte fue permitir el aborto, pero el fallo se produjo después que diera a luz a su bebé y lo entregara en adopción.
Hace diez años, McCorvey se convirtió primero al Cristianismo y luego al Catolicismo, adhiriéndose a la causa pro-vida. La mujer reveló que en realidad nunca fue violada y se prestó al juego de las feministas que vieron en su caso el pretexto perfecto para abrir la puerta a la legalización del aborto en Texas y luego en el país.
Hoy, McCorvey sostiene que la decisión de la Corte no es válida porque, además de basarse en una farsa, hay abundante evidencia científica y testimonios que comprueban que el aborto solo daña a las mujeres.
McCorvey presentó la moción en la corte federal de Dallas, que decidió la legalización del aborto en Texas antes del fallo final de la Corte Suprema. Las oficinas de los fiscales generales de Texas y Dallas tienen 20 días cada una para responder al pedido.
La moción de McCorvey está acompañada por 5,400 páginas de evidencias, incluyendo mil affidavits (NDR - cartas notariales) de mujeres que aseguran arrepentirse de haber abortado.
“Vamos a recuperar a nuestros bebés”, aseguró McCorvey en una conferencia de prensa acompañada por 60 mujeres, algunas con carteles con frases contra sus propios abortos.
Según McCorvey, hoy de 55 años, “siento como si el peso del mundo estuviera sobre mis hombros”.
Allen Parker Jr., abogado de McCorvey, aseguró no poder recordar ningún caso de estas dimensiones en el que el demandante pida que se revierta un fallo a su favor.
“Creo que la nueva evidencia va a demostrar a la corte que lo que alguna vez consideraron como bueno se ha convertido en un instrumento para hacer daño”, señaló Parker, que pertenece a la Texas Justice Foundation.
Puede leer algunos extractos de los testimonios presentados ante la corte en nuestro especial sobre El Aborto en http://www.aciprensa.com/aborto/testimonios.htm y para más información sobre esta campaña (en inglés) visite http://www.operationoutcry.org www.aciprensa.com
“Mañana de mañana" comenzó a decir el cirujano, "Yo te voy a operar tu corazón"
"Allí encontrarás a Jesús" le interrumpió el niño. El cirujano levantó sus ojos, y medio molesto le dijo: "Yo te operare a corazón abierto” el continuo diciendo y veré cuanto daño interior se ha causado..."
“Pero cuando Ud. me opere encontrará a Jesús adentro de mi corazón” dijo el niño.
El cirujano mirando a los padres, quienes estaban sentados muy quietos dijo “cuando yo vea cuanto daño hay allí, trataré de coser nuevamente tu corazón, y luego veremos lo que haremos después”
“Pero tu vas a encontrar a Jesús allí en mi corazón. La Biblia dice que Él vive allí, y todos los himnos dicen que Él vive allí. Así que tu vas a encontrar a Jesús en mi corazón."
El cirujano ya cansado de esto le dijo “Te voy a decir lo que voy a encontrar en tu corazón, un músculo dañado, poca cantidad de flujo de sangre, venas debilitadas, y entonces veré si puedo de alguna forma ayudarte a sanar”
"Pero tu vas a encontrar a Jesús allí también porque Él vive allí." El cirujano luego de esto se fue.
--- --- --- --- El cirujano sentado en su oficina, comenzó a grabar el plan de su cirugía y poco a poco leía sus notas, "...aorta dañada, vena pulmonar dañada, músculo del corazón dañado y deformado". No había ninguna opción de transplante, ni tampoco de cura. "Terapia: calmantes de dolor y cama de continuo". ”Pre-diagnóstico", y entonces, luego de una pausa, “muerte a lo sumo en un año".
El Cirujano detuvo el grabador, y tenía algo más para decir. "Porqué?" y nuevamente en voz alta dijo “¿Porqué hiciste esto? ¿Porqué dejaste que él sufra tanto aquí en la tierra? ¿Y porque le condenaste a que muera tan jovencito? ¿Porque?”
El Señor le respondió y le dijo: “El muchacho, Mi cordero no fue creado para tu rebaño, pues el es parte de Mi rebaño, y siempre así será para siempre. Aquí en Mi rebaño, el no sentirá ningún dolor, y será confortado de tal manera que tu no podrás imaginarte. Un día sus padres se reunirán con él aquí, y ellos también conocerán la Paz y Mi rebaño continuará creciendo"
Al cirujano se le cayeron lagrimas calientes, y aún su enojo era mas grande. "Pero tu creaste a ese muchacho, y también creaste su corazón. Y el estará muerto en unos meses... ¿Porque?"
El muchacho, Mi cordero, volverá a Mi rebaño, pues él ha cumplido su cometido en su vida; pues yo no puse Mi cordero en tu rebaño para perderlo, sino para poder recuperar a otra oveja perdida”.
El cirujano lloró amargamente, y fue y se sentó en la cama del muchacho, con los padres sentados en frente a el también. El muchacho se despertó luego y con una voz casi inaudible le pregunto, “¿Me abriste el corazón?"
”Si”, le contesto el cirujano.
”Que encontraste le pregunto el muchacho” Encontré a Jesús allí adentro” le contesto el Cirujano.
(Enviado por Carlos Álvarez Cozzi)
Cuando en 1973 el lobby homosexual consiguió eliminar del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders –el famoso DSM– la homosexualidad, comenzó un proceso de legitimación social, y por ende personal, construído, como demuestran los autores de este libro, sobre las falsedades de unos intereses nada respetuosos con los auténticos procesos de construcción y socialización de la persona. ¿Para qué engañarnos? Hoy no es frecuente, ni probablemente fácil, hablar ni escribir con claridad sobre la homosexualidad, sobre sus causas y sobre sus consecuencias, a no ser que se quiera asumir el riesgo de una espiral del silencio o de la conjura de los argumentos falaces de una campaña en la opinión pública y publicada. La novel editorial LaCaja se ha lanzado al mercado con un libro valiente, que cuenta lo que hay que saber sobre la homosexualidad, llamando a las cosas por su nombre. Es decir, con claridad expositiva –sin tecnicismos perturbadores–, con inteligencia, y con el espíritu sereno, analiza los procesos, tanto biológicos como sociológicos, con abundantes informaciones estadísticas, cuantitativa y cualitativamente contrastadas, de las desviaciones de personalidad más comunes. Y, no olvida, sobre todo, que detrás de la homosexualidad –mal que le pese al imaginario social– está el rostro del sufrimeinto y del dolor. Los autores señalan, con acierto, que «la conducta homosexual no puede pasar, como vamos a ver en este libro, a concebirse como normal, por mucho que algunos se empeñen en afirmarlo, amparados en poderosos medios de comunicación, ni porque haya cada vez más gente que se declare homosexual, o lesbiana. En efecto, si llevamos a cabo un tratamiento riguroso de la homosexualidad que beba de las fuentes de la Medicina, de la Psicología y de la Antropología, y que se halle libre de prejuicios, nos encontramos con que la homosexualidad no pasa de ser un estado adquirido que acontece tras no haberse superado en el individuo una fase del desarrollo psicosexual». Más información: www.revistalacaja.com
PARA SONREIR SOLEDAD
Se despierta Fidel Castro después de una tremenda borrachera y llama a sus sirvientes, pero nadie aparece. Sale al balcón y no ve a nadie en las calles.
En eso suena el teléfono y Fidel contesta: -"Aló".
- Hola Fidel, te habla tu hermano Raúl.
- Hermano, pero dime, ¿qué pasa que no hay nadie por ningún lado?
- ¿No te acuerdas? Anoche estabas tan borracho que dijiste por televisión que todo el que quisiera irse de Cuba podía hacerlo.
- ¿En serio Raúl? ¿Entonces estamos tú y yo solos en Cuba?
- No Fidel, te estoy hablando de Miami.
www.jrn.com.uy
CORREO DEL LECTOR ----- Original Message ----- From: Tomás Moro To: familias@adinet.com.uy Sent: Thursday, June 19, 2003 9:06 AM Subject: Re: Vivir en Familia - N° 11/03
Apreciados amigos de la Asociación Vivir en Familia del Uruguay, les agradezco por el envìo de su interesante revista virtual. Les escribo para felicitarle, pero también para comunicarle el cambio de nuestra dirección. Muchas gracias. En Comunión fraterna.
Esteban Kriskovich (Instituto Tomás Moro, Asunción, Paraguay)
En él Ud. tendrá la oportunidad de informarse y dialogar acerca de la relación entre la fe cristiana y católica y la razón humana. Artículos recientemente publicados:

References: IN DUBIO
 resolución 
in Fine

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Artículo 2
 artículo 2
 artículo 6
 Artículo 116
 Artículo 41
 Artículo 116

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