Source: https://it.scribd.com/document/216515912/MJCH-MJJ24713-1
Timestamp: 2020-06-06 20:48:21+00:00

Document:
MJCH_MJJ24713[1] | Herencia | Posesión (Ley)
SalvaSalva MJCH_MJJ24713[1] per dopo
Voces: SUCESIONES - HERENCIA - BIENES INMUEBLES - INSCRIPCIÓN EN EL CONSERVADOR DE BIENES RAÍCES - ACCIÓN DE DOMINIO O REIVINDICACIÓN - PETICIÓN DE HERENCIA - HEREDEROS - RECURSO DE CASACIÓN EN EL FONDO - RECHAZO DEL RECURSO
Partes: Huanca Pacaje, Gregorio y otros c/ Morales Huanca Lorenzo y otros | Acción Reivindicatoria - Acción de Petición de Herencia
Cita: MJCH_MJJ24713 | ROL:7456-08, MJJ24713
Se interpuso demanda de reivindicación de los derechos hereditarios solicitando se restituyan bienes raíces que los demandados ocuparían de manera ilegal, la cual es rechazada por sentencia de primera instancia y confirmado posteriormente, en razón que los bienes raíces sobre las cuales los actores dicen ser propietarios pertenecen a los demandados, ostentando la calidad de comuneros y manteniendo la propiedad indivisa, existiendo en el caso que ambas partes tienen la calidad de heredero y el terreno cuya restitución se demanda es de propiedad de los demandados.
Doctrina: 1-Corresponde rechazar el recurso de casación en el fondo interpuesto por la parte demandante en contra de la sentencia de segunda instancia por la cual resolvieron confirmar el fallo de primera instancia que había rechazado la demanda, puesto que dada la naturaleza de la acción que se entabla, lo cual no obsta a su ejercicio el que los demandados se pretendan herederos de otro causante, distinto de aquél que les genera el derecho sobre el bien raíz sub lite, ya que el fundamento de la procedencia de la acción es simplemente que los demandados, sin desconocer la condición de heredero de quien verdaderamente lo es respecto de su causante, alegan ser dueños únicos y exclusivos del bien cuya reivindicación se persigue, impidiendo por consiguiente ocupar el bien hereditario, como en la especie ocurre, dado que los demandados se atribuyen dominio exclusivo, como se dijo, de un bien raíz en particular que les pertenece como herederos.
2.-Cabe destacar que los supuestos de hecho no guardan correspondencia con la acción interpuesta, puesto que es la misma actora quien expresa en la demanda y en el recurso, que las comunidades demandante y demandada provienen de un tronco común y ambas partes, sostienen derechos hereditarios que provienen de un mismo tronco, de forma tal, que la demandada no tiene la calidad jurídica de tercero, a quien un falso heredero le haya transferido derechos de la universalidad jurídica que constituye la herencia quedada al fallecimiento de la causante, prende que conforme a los propios dichos de la demandante, de lo que se desprende que se individualiza un poblado, el cual a su vez, integra el inventario de los bienes quedados al fallecimiento de la causante, bien hereditario que reclaman los actores, derivado de las relaciones de filiación con la causante, de tal forma, el recurso no puede ser acogido, puesto que el rechazo de la acción resulta adecuado a los hechos invocados por la
demandante y aquellos fijados por los sentenciadores.
3.-Si bien los actores, componentes de una comunidad hereditaria, han ejercido el derecho contemplado en el artículo 1268 del Código Civil, que corresponde precisamente a lo sostenido por los actores en su demanda, al expresar, en cuanto al Derecho aplicable, que la acción reivindicatoria del heredero es la que tiene éste, contra terceros sobre cosas hereditarias reivindicables que hayan pasado a aquel y que no haya adquirido por prescripción", agregando luego que en el caso concreto, los demandados, amparados en su supuesta condición de y utilizando los procedimientos contemplados en el Reglamento del Registro Conservatorio, se pretenden dueños exclusivos del poblado o pueblo de Parinacota, no reconociendo los derechos hereditarios de los comparecientes sobre los bienes quedados al fallecimiento de la causante, entre los que se cuenta el mencionado pueblo o poblado, lo que nos habilita para ejercer la acción reivindicatoria del heredero consagrada en el artículo 1268 del Código Civil, lo cierto es que, si bien el verdadero heredero tiene una doble acción: la acción que le es propia la de petición de herencia y se dirige en contra del falso heredero, y la acción reivindicatoria que el legislador le concede para obtener la restitución de los bienes que han salido de manos del falso heredero, por enajenaciones efectuadas por éste a terceros; puede elegir entre estas dos acciones para obtener el respeto de su derecho, pero la primera no podrá entablarla sino contra el que posea en calidad de heredero; y la segunda, contra el poseedor cualquiera sea su título.
4.-El verdadero heredero tiene dos acciones distintas de que puede hacer uso a voluntad: la petición de herencia y la reivindicación, pero si bien en uno y otro caso el fundamento de la acción entablada será la adquisición de los bienes a que la acción se refiera por sucesión por causa de muerte; si el que ha entrado en posesión de los bienes a título de heredero conserva esta posesión, lo natural es que el verdadero heredero entable su acción contra el poseedor, que es considerado heredero putativo o aparente; y que la acción reivindicatoria se entable contra aquel poseedor de cosas de la herencia que han pasado a él por actos realizados con el heredero aparente.
5.-En el caso de autos apreciando la prueba producida por ambas partes de conformidad a la ley, el juzgador no puede arribar a la convicción necesaria que le permita acoger la demanda de la forma en que esta ha sido propuesta, ya que a través de la copiosa documental aportada por ambas partes e informe pericial agregado en fojas 192 a 198, complementado en fojas 223, se evidencia que ambas partes cuentan con títulos de dominio sobre los predios materia de la acción deducida, proviniendo además ambas partes de un tronco común, de suerte tal que es el parecer del sentenciador que en el caso sub lite la acción elegida por los actores y esgrimida en contra de los demandados no es la apta o idónea para solucionar el conflicto de intereses existente entre las mismas, única razón por la que se procederá al rechazo de la demanda".
Santiago, 31 de agosto de 2010.-
En estos autos rol N° 1.188-2001 del Segundo Juzgado Civil de Arica, caratulados "Huanca Pacaje, Gregorio y otros con Morales Huanca, Lorenzo y otros", se sustancia procedimiento ordinario sobre acción reivindicatoria, interpuesta por Gregorio Huanca Pacaje, Nemesio Terán Huanca y Martín Huanca Mollo en contra de Lorenzo Morales Huanca, Matilde Morales Huanca, Ceferino Morales Huanca Justiniano Morales Huanca y Cipriano Morales Huanca.
La parte demandante sostiene que doña Jacinta Romero viuda de Blanco contrajo nupcias con don Vicente Blanco, de cuyo matrimonio nacieron tres hijas: Julia, Tiburcia (o Teodora) y Ruperta, apellidos Blanco Romero. Doña Jacinta Romero viuda Blanco falleció intestada con fecha 17 de
octubre de 1925. Sus hijas solicitaron y obtuvieron para sí la posesión efectiva de los bienes quedados al fallecimiento de su madre, la que se inscribió a fojas 205 N° 200 del Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Arica del año 1952.
Doña Ruperta Blanco Romero contrajo matrimonio con don Buenaventura Huanca Yucra, matrimonio del que nacieron los hijos, actualmente fallecidos: Faustino y Aurelia Huanca Blanco. Además tuvieron los hijos naturales Eulojia y Justa Huanca Blanco, Juan Clímaco o Juan Chimaco Huanca Blanco.
Faustino Huanca Blanco se casó con doña Lucía Mollo Blanco, actualmente fallecida, de cuya unión nacieron Martín, Francisco, Marcelina, Eusebio, Braulio y Germán todos Huanca Mollo.
Doña Aurelia Huanca Blanco se casó con don Leandro Guillermo Arica, teniendo los siguientes hijos:
Vicente, Abdón, Victoria y Elvira, todos de apellidos Guillermo Huanca.
Doña Eulogia Huanca Blanco se casó con don Máximo Terán, ya fallecido, de cuyo matrimonio nacieron: Nemesio, Danislao y Genaro, todos Terán Huanca.
Doña Justa Huanca Blanco se casó con don Venancio Morales Choquehuanca, ya fallecido, de cuyo matrimonio nacieron: Lorenzo, Seferino, Sipriano, Matilde, Justiniano, Mercedes, Carmelo y Ramón, todos Morales Huanca.
Don Juan Clímaco o Chimaco Huanca Blanco convivió con doña Felipa Pacaje, actualmente fallecida, de quienes nacieron: Gregorio Y Fernando Huanca Pacaje.La posesión efectiva quedada al fallecimiento de doña Ruperta Blanco Romero viuda de Huanca fue concedida para sus herederos,
inscribiéndose a fojas 372 vta, N° 412 del Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Arica del año 1964, la que fue otorgada a sus hijos Faustino y Aurelia Huanca Blanco, como a Eulogia
y Justa Huanca Blanco. Se incluyó, además, como heredero a Juan Clímaco o Chimaco Huanca Blanco, quien se encontraba fallecido.
No obstante lo anterior, expresa la demanda, la posesión efectiva de los bienes quedados al fallecimiento de doña Ruperta Blanco Romero viuda de Humea (o Ruperto Blanco Romero), se concedió sin perjuicio de los derechos de terceros, y en este sentido no cabe ninguna duda que don Juan Clímaco (Chimaco) Huanca Blanco y sus descendientes, tienen derechos en la herencia quedada al fallecimiento de doña Ruperta Blanco Romero.
En el inventario de los bienes quedados al fallecimiento de doña Ruperta Blanco Romero viuda de Huanca, protocolizado ante el Notario Público de Arica don Gabriel Zapata Mella, con fecha 9 de abril de 1964, que se adjuntó a los autos sobre posesión efectiva de herencia tramitados ante el Primer Juzgado de Letras de Arica, causa Rol N 6.260, se consideró el siguiente bien raíz: Un pastal con bofedales llamado Charullo o Chillarullo, que comprende un pastal con bofedales llamado Unjataña; un pastal con bofedales y sus corralones denomin ado Chincacagua, ubicado en Marcapata; un pastal con bofedales y sus corralones llamado Utasjataña; un pastal con bofedales llamado Vilacollo; un pastal
llamado Huaylla ubicado al lado de Caquena; dos casas y dos sitios sin edificar en el pueblo Parinacota;
y un pastal denominado Chucullo en Parinacota, con cuatro casas pequeñas y corralones. Se aclara que el pastal denominado Charullo o Chillarullo comprende el pueblo o poblado de Parinacota.
Con fecha 26 de Mayo de 1997, los demandados, Sres.Lorenzo, Cipriano, Matilde, Ceferino y Justiniana, todos de apellido Morales Huanca, conforme a las disposiciones contenidas en el Reglamento del Registro Conservatorio de ames Raíces, específicamente los artículos 58 y 101 , procedió a inscribir un plano, bajo el N° 36 del año referido, señalando en el mismo como propietario a Marcelino Morales Choquehuanca y otros, en el que se individualizan como de su propiedad el inmueble indicado en el punto anterior, específicamente el denominado poblado o pueblo de
Parinacota, que como se dijo está comprendido dentro del pastal Charullo o Chillarullo, y que a su vez integra el inventario de los bienes quedados al fallecimiento de doña Ruperta Blanco Romero viuda de Huanca, bien hereditario al que afirman tienen derecho los comparecientes, por las descendencias y relaciones de parentesco con la causante. El plano comprendió los denominados "cuatro altares", por ende la totalidad del poblado que como se explicará, no estaban de modo alguno comprendidos en el título que dio origen y sustento al plano.
El plano indicado fue protocolizado teniendo como fundamento un título del año 1910, de fojas 47, N° 154 del Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Arica del mencionado, aunque hacemos presente que el Archivo Nacional certificó que no se ingresó en ese archivo los registros de propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Arica correspondiente al año 1910. El título aludido consiste en una copia de inscripción de propiedad de Paula Choquehuanca viuda de Morales, extendida según minuta de fecha 24 de Noviembre de 1909, que se archivó, en la que dice ser dueña de una casa y sitio ubicado en Parinacota, cuarta subdelegación de este Departamento, que deslinda al Norte calle sin nombre, al Sur, otra calle sin nombre; al Este, con herederos de Gregorio Blanco; y al Oeste con propiedad de Francisca Choquehuanca.El Título agrega que se fijaron carteles y se hicieron las publicaciones legales, de manera que la inscripción se realizó conforme al procedimiento establecido en el Reglamento del Conservador de Bienes Raíces.
Se manifiesta que el plano en mención incluye la propiedad que habrían heredado los actores y no guarda relación con el título de dominio que lo sustenta., al comprender un bien raíz de mayor cabida que el aludido en el título, lo cual se desprende de la comparación de los títulos respectivos.
Los demandantes expresan que siempre han ostentado la posesión pacifica y tranquila del bien raíz ahora comprendido dentro del plano inscrito en el Conservador de Bienes Raíces de Arica por los demandados, quienes luego de realizar esta variación en los títulos comenzaron a cercar algunos sectores del poblado de Parinacota, alegando dominio exclusivo e impidiendo su ingreso a ellos.
Respecto del Derecho sostiene que la acción reivindicatoria del heredero es la que tiene éste, contra terceros sobre cosas hereditarias reivindicables que hayan pasado a aquel y que no haya adquirido por prescripción.
En este caso, los demandados, amparados en su supuesta condición de herederos de doña Paula Choquehuanca viuda de Morales, y utilizando los procedimientos ya citados contemplados en el Reglamento del Registro Conservatorio, se pretenden dueños exclusivos del poblado o pueblo de Parinacota, no reconociendo los derechos hereditarios de los comparecientes sobre los bienes quedados al fallecimiento de doña Ruperta Blanco Romero viuda de Huanca, entre los que se cuenta el mencionado pueblo o poblado, afirmando que eso les habilita para ejercer la acción reivindicatoria del heredero consagrada en el artículo 1268 del Código Civil.Conforme a la naturaleza de la acción que se entabla, no obsta a su ejercicio el que los demandados se pretendan herederos de otro causante, distinto de aquél que les genera el derecho sobre el bien raíz sub lite y que, en el caso de los comparecientes, deviene del fallecimiento de doña Ruperta Blanco, ya que el fundamento de la procedencia de la acción es simplemente que los demandados, sin desconocer la condición de heredero de quien verdaderamente lo es respecto de su causante, alegan ser dueños únicos y exclusivos del bien cuya reivindicación se persigue, impidiendo por consiguiente o cupar el bien hereditario, como en la especie ocurre, dado que los demandados se atribuyen dominio exclusivo, como se dijo, de un bien raíz en particular que les pertenece como herederos de doña Ruperta Blanco.
Solicitan se les restituya el bien raíz consistente en un pastal con bofedales llamado Charullo o Chillarullo, que comprende un pastal con bofedales llamado Unjataña, un pastal con bofedales y sus corralones denominado Chicacagua, ubicado en Marcapata; un pastal con bofedales y sus corralones llamado Utasjataña; un pastal con bofedales llamado Volacollo; un pastal llamado Huaylla ubicado al
lado de Caquena; dos casas y dos sitios sin edificar en el pueblo de Parinacota; y un pastal denominado Chucullo en Parinacota, con cuatro casas pequeñas y corralones. Aclarando que en pastal denominado Charullo o Chillarullo se incluye el pueblo o poblado de Parinacota. Solicita de ordene a los demandados a restituir el señalado bien raíz hereditario, el que están ocupando de manera ilegítima, con costas.Contestado la demanda, se solicita su rechazo, con costas, expresando que la familia Morales Huanca, deduce demanda reivindicatoria de heredero bajo el supuesto de que los demandados se pretenden dueños del pueblo de Parinacota, desconociendo de paso los derechos hereditarios de los actores sobre el mencionado pueblo, basando su acción en la inscripción de un plano de una casa - habitación de propiedad de mis representados en el Registro Conservatorio de Arica, el cual abarcaría
el pueblo de Parinacota incluido en el título de propiedad del pastal Charullo o Chillarullo. A l respecto
solicitó el pleno rechazo de la demanda por no tener fundamento legal alguno, amparada en los siguientes antecedentes de hecho y derecho que expresa.
Como lo señala el actor en su libelo, doña Ruperta Blanco Romero casada con Buenaventura Huanca Yucra, tuvo entre sus hijos a Justa -Justiniana- Huanca Blanco, la que contrajo matrimonio con Benancio Morales Choquehuanca, matrimonio del cual nacieron sus hijos: Lorenzo, Ceferino, Cipriano, Matilde, Justiniano, Mercedes, Carmelo y Ramón, todos de apellido Morales Huanca, es decir, los actores provienen del mismo tronco común - Jacinta Romero y Vicente Blanco- que el de mis representados.
Al respecto cabe señalar que en el año 1934 se concede la posesión efectiva de herencia de los bienes quedados al fallecimiento de Buenaventura Huanca Yucra a sus cónyuge y viuda Ruperta Blanco Romero y a sus hijos Faustino y Aurelia Huanca Blanco, Juan Chimaco y Víctor Blanco, inscrita a fojas 69 vta., con el N°122 del Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Arica del año 1934. La posesión efectiva singularizada anteriormente fue ampliada en el año 1964, incorporándose como hijas en su calidad de sucesoras y herederas del causante -Buenaventura Huanca Yucra- a Justa y Eulogia Huanca Blanco, ampliación inscrita a fojas 597 vta., con el N° 637 del Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Arica, del año 1964.Los actores señalan en
el número tercero de la petición principal de la demanda, que en el año 1964 se otorgó la posesión
efectiva fallecimiento de Ruperta Blanco Romero Viuda de Huanca, a sus hijos Faustino, Aurelia, Eulojia y Justa, todas de apellidos Huanca Blanco, inscrita a fojas 372 vta., N° 412 del Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Arica.
De lo relacionado anteriormente puede apreciar que los bienes heredados del causante Buenaventura Huanca Yucra y de Ruperta Blanco Romero, singularizados en el numeral cuarto del libelo de demanda, son de propiedad de la comunidad hereditaria conformada por los actores y los demandados, debido a que Eulogia Huanca Blanco es la madre de los actores y Justiniana Huanca Blanco es la madre de mis representados, ambas descienden en u calidad de hijas legítimas, del matrimonio compuesto por Buenaventura Huanca Yucra y Ruperta Blanco Romero, esta última desciende como hija legítima de Jacinta Romero casada con Vicente Blanco que para estos efectos marcan el tronco común parental de toda la familia.
A lo anterior agrega que Jacinta Romero viuda de Blanco, adquirió por compraventa celebrada en el
año 1909, un conjunto de propiedades a doña Julia Blanco viuda de Villegas, cuyo título se encuentra inscrito a fojas 5120 N° 2536 del año 2000. Entre las propiedades objeto de la venta se encuentra un terreno denominado Chillarullo con sus respectivos deslindes que aparecen en el título de propiedad que se acompaña en un otrosí del escrito.
Por posesión efectiva de herencia quedada al fallecimiento de doña Justa Huanca Blanco, inscrita a fojas 3331 N°2223, del Registro de Propiedad del Conservador de Arica, del año 1998, los demandados adquirieron por sucesión por causa de muerte las propiedades singularizadas en el inventario protocolizado ante Notario -Público de Anca, don Armando Sánchez Risi, del año 1998, incluyéndose
los bienes singularizados en el numeral cuarto de la petición principal del libelo de demanda.En consecuencia y de lo relacionado anteriormente se puede colegir una primera conclusión determinante e incontrovertible, a saber, que las propiedades sobre las cuales dicen ser dueños los actores también pertenecen a mis representados, teniendo todos la calidad de comuneros y manteniéndose proindiviso.
Que los actores demandan la reivindicación en contra de los demandados por una parte que estaría comprendida dentro de la propiedad denominada pastal Charullo o Chillarullo. Esto desnaturaliza la acción reivindicatoria, toda vez, que esta es la que tiene el dueño de una cosa singular, de que no ésta en posesión, para que el poseedor de ella sea condenado a restituírsela, según reza el artículo 889° del Código Civil.
En el ámbito de la acción procesal, la causa de pedir es el fundamento inmediato del derecho deducido en el juicio, definida en el artículo 177 del Código Orgánico de Tribunales, se reconoce la causa con la pregunta: ¿por qué se pide la declaración o reconocimiento del derecho", en el caso de autos es la reivindicación del heredero de parte de un terreno de su propiedad en contra de quién la tiene sin ser heredero, pero resulta que ambas partes son herederos y dueños de la misma parte del terreno, entonces sería inconducente la acción procesal entablada de esta forma.
Tampoco la acción procesal cumple con el objeto de pedir, que es el efecto que se persigue con su ejercicio o del derecho cuyo reconocimiento o declaración se pretende, se reconoce el objeto con la pregunta ¿qué se pide por medio de la acción" en el caso de autos, será el reconocimiento o declaración del derecho de dominio de heredero sobre el terreno singularizado. Pero resulta que el terreno singularizado comp. Predio Charullo o Chillarullo es de propiedad también de los demandados.
Puede operar la prescripción entre comuneros que lo son inicialmente, según cita al autor Daniel Peñailillo.Que, y siguiendo en esta parte al profesor Victorio Pescio Vargas en su "Manual de Derecho Civil", Editorial Jurídica, 1978, Tomo IV, página 3 49 y siguientes- lo señalado en el motivo que precede se funda en numerosas normas del citado Código Civil, a saber:
a.- El artículo 724 , que señala que si la cosa es de aquellas cuya tradición debe hacerse por inscripción en el registro Conservatorio, nadie podrá adquirir la posesión de ella sino por este medio y, justamente, el artículo 686 establece que se efectuará la tradición del dominio de los bienes raíces por la inscripción en el Registro de Propiedad.
b.- El artículo 696 que declara perentoriamente que los títulos cuya inscripción se preceptúa en los artículos que le preceden - el artículo 686 entre ellos-, no darán o transferirán la posesión efectiva del respectivo derecho, mientras la inscripción no se efectúe de la manera que en dichos artículos se ordena.
c.- El inciso segundo del artículo 728 conforme el cual el apoderamiento de una cosa, con ánimo de señor, no basta para constituir posesión si la cosa está inscrita.
d.- El inciso segundo del artículo 730 , que previene que no hay adquisición ni pérdida de la posesión sin la competente inscripción.
e.- El artículo 924 que establece una presunción de derecho al declarar que la posesión de los derechos inscritos se prueba por la inscripción y mientras esta subsista y con tal que haya durado un año completo, no es admisible ninguna prueba de posesión con que se pretenda impugnarla.
f.- El artículo 2505 conforme al cual no hay prescripción que valga contra bien raíz inscrito.Que, consta en posesión efectiva de herencia quedada al fallecimiento de doña Pabla Choquehuanca viuda de Morales, inscrita a fojas 226 N°277 del registro de propiedad del Conservador de Arica, de 1945, que
mis representados son dueños de una casa y sitio ubicado en Parinacota, cuyos deslindes son: al Norte, calle sin nombre; al Este, con herederos de Gregorio Blanco; al Sur, otra calle sin nombre, y al Oeste, propiedad de Francisco Choquehuanca. Esta propiedad se encuentra inscrita a nombre de la causante a fojas 46 vta. (30) N°154 del Registro de Propiedad del Conservador de Anca del año 1910 y a nombre de mis representados, según consta en posesión efectiva de herencia quedada al fallecimiento de doña Justa Huanca Blanco, inscrita a fojas 3331 N°2223, del Registro de Propiedad del Conservador de Anca, del añ o 1998, y en inventario protocolizado ante Notario Público de Anca, don Armando Sánchez Risi, del año 1998.
Sobre la base a los deslindes del título original que data del año 1910, mis representados levantaron un plano de la propiedad rural en marzo del año 1997, el que se encuentra protocolizado en Repertorio N°1153 de 22 de mayo de 1997, agregado con el N°243 al final del Registro de Instrumentos Públicos del mismo año, en el Conservador de Bienes raíces de esta ciudad.Resulta incomprensible la acción entablada por los actores, toda vez, que el plano singularizado en el motivo anterior concuerda con los deslindes originarios que datan del año 1910, fecha anterior a los títulos de propiedad que exhiben los actores que también son de propiedad de mis representados
A mayor abundamiento "agregan los demandados", en el título de propiedad denominada Chillarullo,
en donde se establecen los deslindes del mismo, en ningún momento se hace mención l pueblo de Parinacota, es más, los actores no exhiben ningún plano de la propiedad que así lo establezca, sólo se hace mención en el inventario de bienes señalado en él numero cuarto del libelo de la demanda, dos
casa y sitios sin edificar en el pueblo de Parinacota, que también pertenecen a mis representados, según
se ha señalado anteriormente.
Al parecer los actores equivocan el camino de la acción entablada en auto, basada en el artículo 1268 del Código Civil. Al respecto la legislación civil:
Respecto a la primera, la acción de petición de herencia "el efecto primario que se produce es dar cumplimiento al objeto mismo de la acción. El falso heredero vencido en el pleito debe restituir al verdadero heredero el haz hereditario. La ley no señaló en este caso, como lo hizo en la acción reivindicatoria, el plazo en el cual el poseedor vencido deberá restituir la herencia. En efecto, en la acción reivindicatoria el juez debe señalar vencido el plazo que tiene para restituir (artículo 904 . Nada ha dicho la ley en este caso.
Mientras el falso heredero que debe res tituir tuvo en su poder el haz hereditario puede haber ocurrido, respeto de las cosas que lo componen, diversas transformaciones, a saber: 1° Los bienes hereditarios pueden haber producido frutos; 2° El falso heredero puede haber producido frutos; 3° Las cosas comprendidas en la herencia pueden haber experimentado deterioro; 4° Finalmente, el falso heredero puede haber enajenado algún bien hereditario.Respecto a la segunda acción - acción reivindicatoria del heredero- cabe señalar que el artículo 1268 del Código Civil trata sobre la situación de las enajenaciones realizadas por el falso heredero. Puede suceder que el heredero falso o aparente haya enajenado algunos bienes comprendidos en la herencia. En esta situación, ¿qué ocurre con dichas enajenaciones?, ¿Serán nulas o válidas?, ¿en qué situación quedan el heredero verdadero y el tercero adquirente?
La respuesta la consigna el artículo 1268, en cuya conformidad "el heredero podrá hacer uso de la acción reivindicatoria sobre las cosas hereditarias reivindicable que hayan pasado a terceros, y no hayan sido prescritas por ellos".
De modo que, en principio, la enajenación hecha por el falso heredero es válida, con una aplicación de que en nuestra legislación la venta de cosa ajena es válida, pero inoponible al verdadero dueño. Es decir, la enajenación no es nula, pero deja a salvo el derecho del verdadero dueño. Y como el verdadero
dueño es el heredero peticionario, el legislador le concede la facultad de reivindicar en contra de estos terceros a quienes el falso heredero enajenó bienes de la herencia.
Resulta, pues, que el verdadero heredero tiene una doble acción: la acción que le es propia "la petición de herencia- y se dirige en contra del falso heredero, y la acción reivindicatoria que el legislador le concede para obtener la restitución de los bienes que han sido de manos del falso heredero, por enajenaciones por éste a terceros.
Cada una de estas acciones se rige por las reglas que le son propias; la de petición de herencia por las normas que hemos estudiado, y la reivindicatoria por las contempladas en el Título XII del Libro II.
Por ello la Corte Suprema ha declarado que es muy posible que el falso heredero le haya prescrito su acción de petición de herencia, pero, en cambio, puede ejercer la acción reivindicatoria en contra de los terceros adquirentes.Por lo demás, la ley dice esto último claramente en la parte final del inciso primero del artículo 1268, ya que, en conformidad a este precepto, el heredero puede reivindicar las cosas hereditarias enajenadas que hayan pasado a terceros "y no hayan sido prescritas por ellos". Es decir, que el heredero puede reivindicar siempre que los terceros adquirentes no se hayan hecho dueños de las cosas enajenadas por prescripción adquisitiva ordinaria o extraordinaria.
La parte demandante equivoca el camino al plantear en su demanda un problema que debe ser tratado en una acción de lato conocimiento que sirva para fijar los deslindes entre la propiedad denominada Chillarullo y el terreno y casa habitación perteneciente a mis representados. No se trata de reivindicar terrenos que se han perdido, sino que se trata de delimitar terrenos conforme a los deslindes e sus títulos originarios.
El sentenciador de primer grado rechazó la demanda.
Apelado el fallo por la demandante, la Corte de Apelaciones de Arica lo confirmó, agregando nuevas argumentaciones.
En contra de la referida decisión se interpuso recurso de casación en el fondo por la actora, el que se ordenó traer en relación.
PRIMERO: Que la parte demandante interpuso recurso de casación en el fondo en contra de la sentencia de segunda instancia, pronunciada por la Corte de Apelaciones de Arica, de fecha 4 de septiembre de 2008, por la cual resolvieron confirmar el fallo de primera instancia que rechazó la demanda.
Denuncia como infringidos los artículos 892 y 1268 del Código Civil, y para sustentar su impugnación expone lo resuelto por los magistrados de la instancia y lo que fueron sus argumentaciones al apelar.
Expresa que se dio por establecido:1.- Que, ambas partes cuentan con títulos de dominio sobre los predios materia de la acción deducida en autos, proviniendo ambas de un tronco común; 2.- Que, la demandante, esto es la parte que este compareciente representa, constituye una comunidad hereditaria que detenta títulos respecto de la propiedad denominada Charullo o Chillarullo, que a su vez "entre otros " comprende el denominado pastal Chucullo en Parinacota, con cuatro casas y corralones; y dos casas y dos sitios en el pueblo de Parinacota; 3.- Que, el inmueble que ocupa la demandada abarca una cabida superior a los deslindes que comprende su título de dominio, y que la demandante no es dueña de todo el pueblo o poblado de Parinacota, y 4.- Que, la acción deducida está referida a una parte del predio denominado Charullo o Chillarullo, sin que se haya singularizado, que además fue deducida sólo
por algunos de los componentes de la comunidad hereditaria demandante.
Respecto de tales hechos se produjo una errónea aplicación de la ley, pues, en concepto del recurrente, se infringieron los artículos 1268 y 892 del Código Civil, dado que la actora ciertamente citó como disposición sustantiva fundante de la acción deducida en autos, la primera de ellas, que corresponde a la que permite el ordenamiento jurídico al heredero para deducir acción reivindicatoria sobre cosas hereditarias reivindicables, que hayan pasado a terceros y no hayan sido prescritas por ellos. Se suma a lo anterior que la segunda noma, referida a la acción reivindicatoria, determina qué cosa puede ser objeto de esa acción, la que es procedente respecto de una cuota determinada proindiviso de una cosa singular.Sostiene que la acción interpuesta es la idónea para resolver la cuestión suscitada entre las partes, pues está circunscrito a la posesión por lo demandados de una parte " o cuota " de un bien hereditario perfectamente individualizado según sus títulos e inscripciones conservatorias, sin que aquellos sean dueños de aquella cuota, que contrasta con los derechos de sus representados respecto del mismo bien, el que adquirieron por herencia, según se estableció como hecho de la causa.
La acción reivindicatoria del heredero es la que le correspondía al causante, respecto de bienes heredados que están siendo poseídos por un no heredero, acción que debe relacionarse con la expresa posibilidad de reivindicar una cuota de un bien singular.
Resalta la relevancia de lo expuesto, porque, unido el derecho a los hechos asentados por los jueces del fondo, queda claro que los actores son dueños del denominado predio Charullo o Chillarullo, que comprende casas y sitios y corralones en el pueblo de Parinacota, el que no es de dominio de los demandados, a pesar de haber logrado inscribir en el Conservador de Bienes Raíces de Arica un plano que sí daría cuenta de aquello, por cuanto el área comprendida por dicho plano excede con mucho la superficie que abarca el título que dio origen al mencionado plano.
El punto anterior descarta que se esté en presencia de un asunto que deba ser resuelto por otra vía "aunque no se dice expresamente en el fallo de primera instancia, claramente se alude a la acción particional, lo que con mayor sutileza se sugiere por la Corte de Apelaciones, puesto que los demandantes reclaman un predio que ampara sus títulos, circunstancia que no acontece con los demandados. En consecuencia los derechos de los demandantes y demandados difieren en cuanto al objeto de los mismos, sostiene el recurrente:sus representados son dueños, por haber adquirido por herencia, del predio llamado Charullo o Chillarullo, que comprende el bien reivindicado, consistente en una parte o cuota de aquel, dado por las casas, sitios y corralones que se ubican en el pueblo de Parinacota, en tanto que el derecho de los demandados no está referido al bien tantas veces citado
El punto que se viene aludiendo también incide en la procedencia de la acción en cuanto se trata de la reivindicación de una cuota, y la interpretación y aplicación que de la norma del artículo 892 del Código Civil hace la sentencia de segundo grado, puesto que, en primer término, la expresión cuota utilizada por el legislador en precitada disposición no sólo comprende un tercio o un cuarto, de un cuota determinada proindiviso de una cosa singular, sino que también se refiere a una parte de un bien singular, adquirido por sucesión por causa de muerte. Esta es, le parece a esta defensa, la interpretación correcta y armónica de las normas de los artículos 892 y 1268 del Código Civil. En segundo término, la correcta interpretación aplicación de ambas normas descarta que el ejercicio de la acción reivindicatoria que la ley concede al heredero, deba ser forzosamente conjunta, es decir, intentada por todos aquellos que invistan la calidad de tales.
Unido a lo anterior, sin embargo, se comprende e requisito de la singularización del bien reivindicado, requisito que en el caso de autos esta defensa entiende ha sido satisfecho, como claramente se infiere del texto de la demanda, al aludirse al predio Charullo o Chillarullo, a lo que éste comprende, y al reseñarse que los demandados procedieron a inscribir a su nombre un bien raíz n comprendido en sus títulos, particularmente "y en ello radica singularización- lo referido al pueblo o poblado de Parinacota,
respecte del cual mis defendidos sí tienen derechos, materializados en lo que expresan sus títulos, esto es, casas, sitios, corralones y pastales.En otras palabras, los demandados carecen de todo d erecho sobre bienes raíces comprendidos dentro del pueblo o poblado de Parinacota.
Sin embargo " afirma el recurrente ", el error expresamente radica en haber dado una errónea interpretación y aplicación de una norma sustantiva, porque no cabe desestimar la demanda por una supuesta deficiencia en cuanto a la singularización del bien reivindicado, en circunstancias que dicho requisito fue satisfecho.
La correcta interpretación y aplicación de lo dispuesto en los artículos 1268 y 892 del Código Civil debió conducir a que la sentencia de la Corte de Apelaciones a revocar la de primer grado, acogiendo la demanda en todas sus partes.
El error de derecho en referencia ha influido substancialmente en lo dispositivo del fallo. En efecto, conforme a que se está ante un cuasicontrato de comunidad, bien pudieron algunos de sus integrantes interponer la acción, particularmente por existir mandato tácito y recíproco entre todos ellos.
Por todo lo anterior la acción debió ser acogida y no, como ocurrió en autos, que se la desechó, determinación en la que se produjo la infracción de ley denunciada.
Así las cosas " concluye ", la sentencia acordada por los Señores Ministros y abogado integrante infringió las disposiciones contenidas en los artículos 1268 y 892 del Código Civil, por cuanto se ha aplicado el derecho en forma errónea, originándose una grave infracción de ley, toda vez que los predicamentos de la sentencia de segunda instancia, a la luz de la errónea aplicación de las disposiciones legales citadas, influyeron substancialmente en lo dispositivo del fallo al extremo de llegar a confirmar el fallo del Tribunal a quo, rechazándose la demanda, no obstante existir disposiciones de derecho que conducían a la revocación del mismo y a que se acogiera en todas sus partes la demanda.
SEGUNDO: Que para resolver adecuadamente el recurso resulta indispensable hacer relación a algunos antecedentes del proceso:a.- Gregorio Huanca Pacaje, Nemesio Terán Huanca y Martín Huanca Mollo interpusieron demanda de reivindicación de sus derechos hereditarios en contra de Lorenzo Morales Huanca, Matilde Morales Huanca, Ceferino Morales Huanca Justiniano Morales Huanca y Cipriano Morales Huanca, solicitando se les restituya el bien raíz que ocupan de manera ilegal, consistente en un pastal con bofedales llamado Charullo o Chillarullo, que comprende el pueblo o poblado de Parinacota y que está constituido por: un pastal con bofedales llamado Unjataña; un pastal con bofedales y sus corralones denominado Chicacagua, ubicado en Marcapata; un pastal con bofedales y sus corralones llamado Utasjataña; un pastal con bofedales llamado Volacollo; un pastal llamado Huaylla ubicado al lado de Caquena; dos casas y dos sitios sin edificar en el pueblo de Parinacota; y un pastal denominado Chucullo en Parinacota, con cuatro casas pequeñas y corralones.
b.- La parte demandada solicitó el rechazo de la demanda, puesto que los bienes raíces sobre las cuales los actores dicen ser propietarios pertenecen a los demandados, ostentando la calidad de comuneros y manteniendo la propiedad indivisa, de manera que la acción procesal entablada resulta inconducente, puesto que presupone que la entable un heredero en contra de un no heredero, pero en este caso ambas partes tienen la calidad de heredero y el terreno cuya restitución se demanda es de propiedad de los demandados. La propiedad denominada Chillarullo no comprende, de acuerdo a sus títulos, el pueblo de Parinacota. El acto entabla la acción reivindicatoria del heredero prevista el artículo 1268 del Código Civil y no la de petición de herencia, la primera de las cuales tiene aplicación al enajenar bienes el falso heredero, pero en el caso de autos correspondería fijar los deslindes entre la propiedad Chillarullo y el terreno y casa habitación que pertenece a los demandados. No se trata de reivindicar terrenos que ha perdido, sino que se trata de delimitar terrenos conforme a los deslindes de sus títulos
originarios.c.- El juez de primera instancia rechazó la demanda, razonando que el artículo 1268, inciso primero del Código Civil dispone que el heredero podrá interponer acción reivindicatoria respecto de cosas hereditarias reivindicables, que hayan pasado a terceros, y no hayan sido prescritas por ellos. Luego sostiene que, conforme a lo dispuesto en el artículo 889 del mismo cuerpo legal, la acción reivindicatoria o de dominio es la que tiene el dueño de una cosa singular, de que no está en posesión, para que el poseedor de ella sea condenado a restituírsela. Por ende, supuestos para la procedencia de
esta acción es que el actor tenga el derecho de propiedad de la cosa que se reivindica; qu e esté privado
o destituido de la posesión de esta y, por último, que se trata de una cosa singular.
Luego el sentenciador de primer grado sostiene, en el motivo décimo cuarto, que en el caso de autos
"apreciando la prueba producida por ambas partes de conformidad a la ley, el juzgador no puede arribar
a la convicción necesaria que le permita acoger la demanda de la forma en que esta ha sido propuesta,
ya que a través de la copiosa documental aportada por ambas partes e informe pericial agregado en fojas 192 a 198, complementado en fojas 223, se evidencia que ambas partes cuentan con títulos de dominio sobre los predios materia de la acción deducida, proviniendo además ambas partes de un tronco común, de suerte tal que es el parecer del sentenciador que en el caso sub lite la acción elegida por los actores y esgrimida en contra de los demandados no es la apta o idónea para solucionar el conflicto de intereses existente entre las mismas, única razón por la que se procederá al rechazo de la demanda".
d.- Al conocer del recurso de apelación interpuesto por la parte demandante, la Corte de Apelaciones de Arica confirmó la decisión recurrida y al efecto razonó, previa eliminación del fundamento décimo cuarto del juez de primer grado, que "según de desprende de la prueba rendida por los litigantes, tanto la parte demandante como la demandada, constituyen comunidades hereditarias que sustentan títulos de dominio, la primera sobre un pastal o bofedal llamado "Chorullo o Chillarullo", que corresponde a un pastal con bofedales llamado "Unjataña"; un pastal con bofedales y sus corrales denominado "Chincacagua", ubicado en Marcapata; un pastal con bofedales y sus corrales llamado "Utasjataña"; un pastal con bofedales llamado "Vilacollo"; un pastal llamado "Huaylla", ubicado al lado de Caquena; dos casas y dos sitios sin edificar en el pueblo de Parinacota; y un pastal denominado "Chucullo" en Parinacota, con cuatro casas pequeñas y corralones".
"A su vez, que la comunidad demandada es propietaria de una casa y sitio en la localidad de Parinacota".
Añade luego, al referirse al informe pericial de fojas 191, complementado por el de fojas 223, que de éste "se desprende que el inmueble que actualmente ocupa la comunidad demandada abarca una cabida superior a los deslindes ind icados en su título inscrito de fojas 47 N° 154 del año 1910 del Conservador de Bienes Raíces de Arica, agregado a fojas 28; y del mismo informe se colige que la comunidad demandante no es propietaria de todo el poblado de Parinacota, conforme al título de propiedad inscrito a fojas 5120, N° 2536 del año 2000, del mismo Conservador".
Sostiene los magistrados de segunda instancia, que los actores, componentes de una comunidad hereditaria, han ejercido el derecho contemplado en el artículo 1268 del Código Civil, respecto de lo cual la jurisprudencia ha señalado que corresponde interponerse por todos los herederos de consuno, porque es una acción común y no individual de los herederos, al pretender reivindicar el total de una cosa.Concluye la Corte de Apelaciones que en caso de autos la acción se ha deducido "por algunos de los componentes de una comunidad hereditaria demandante y no por todos ellos; y, además, la acción reivindicatoria está referida a una parte de uno de los predios de propiedad de dicha comunidad, sin que se haya singularizado en la demanda la misma, que es requisito formal para que pueda prosperar dicha acción conforme con el artículo 889 del Código Civil, toda vez que de la demanda se infiere que se impetra la restitución de "un pastal o bofedales llamado "Chorullo o Chillarullo", que corresponde a un pastal con bofedales llamado "Unjataña"; un pastal con bofedales y sus corralones denominado
"Chincacagua", ubicado en Marcapata; un pastal con bofedales y sus corrales llamado "Utasjataña"; un pastal con bofedales llamado "Vilacollo"; un pastal llamado "Huaylla", ubicado al lado de Caquena; dos casas y dos sitios sin edificar en el Pueblo de Parinacota; y un pastal denominado "Chucullo" en Parinacota, con cuatro casas pequeñas y corralones.".
TERCERO: Que el recurrente de casación insiste en que la acción interpuesta es la adecuada al reclamo de sus intereses, puesto que el litigio se circunscribe a la posesión por los demandados de una parte o cuota de un bien hereditario perfectamente individualizado de propiedad de los actores, adquirido por herencia, el que se encuentra perfectamente individualizado en sus títulos, sin que éstos sean sus dueños, reflejando el plano que inscribieron en el Conservador de Bienes Raíces de Arica una mayor superficie que la explicitada en su títulos.
b CUARTO: Que corresponde insistir que en autos se interpuso la acción prevista en el inciso primero
del artículo 1268 del Código Civil, norma que dispone:"El heredero podrá también hacer uso de la acción reivindicatoria sobre cosas hereditarias reivindicables, que hayan pasado a terceros, y no hayan
sido prescritas por ellos".
Un análisis preliminar de esta norma permite determinar que se trata de una norma que permite o faculta interponer la acción reivindicatoria, puesto que el artículo 891 del citado Código Civil entregan, al respecto, el marco regulatorio general de la acción reivindicatoria, conforme al cual, si bien los derechos reales, al igual que el dominio, pueden reivindicarse, hace excepción el de herencia, el que debe reclamarse conforme lo prevé el mismo cuerpo de leyes al reglar la acción de petición de herencia. Por su parte, el legislador se detuvo en regular de manera especial la acción de petición de herencia y otras acciones del heredero en los artículos 1264 a 1269 del mismo Código Civil. La acción de petición de herencia es aquella que corresponde al verdadero heredero para reclamar la universalidad de la herencia o la cuota que le corresponde en ella y se le restituyan las cosas singularmente consideradas que integran la herencia, de quien también se dice heredero y en tal calidad las posee. Se advierte así, que es la acción del verdadero heredero que no está en posesión de su derecho real de herencia, en contra del falso heredero poseedor de ese derecho real. El objeto de la acción de petición de herencia es el derecho real de herencia, esto es "la facultad o aptitud de una persona para suceder en el patrimonio del causante o en una cuota de él" y el objeto material de ese derecho es la herencia o masa hereditaria, el patrimonio del causante, el conjunto de bienes y derechos transmisibles, el caudal o haz hereditario. Detalladamente los artículos 1264 y 1265 del Código Civil se refieren a este aspecto.La diferencia entre la acción de petición de herencia y la acción reivindicatoria es el derecho real que ampara cada una de ellas y que corresponde al que, precisamente, se pretende obtener se declare su titularidad en favor de quien demanda. Lo determinante para interponer la acción de petición de herencia es que se reclame de otra persona el reconocimiento del derecho real de
herencia, pretensión extraprocesal resistida, real o presuntamente, sobre la base de invocar que le asiste,
a cualquier titulo, la calidad de heredero. En su caso, la acción reivindicatoria es la que ejerce el dueño, titular del derecho de dominio sobre una cosa singular, en contra de quien se sostiene no le asiste derecho de dominio sobre ella, si se quiere es un falso dueño o un simple poseedor.
En la acción petición de herencia la controversia gira en torno al derecho real de herencia y en la acción reivindicatoria se litigará respecto del derecho real de dominio. En ambas acciones las partes alegan ser titulares de un derecho real, la diferencia la determina su naturaleza.
La acción prevista en el artículo 1268 del Código Civil tiene su antecedente en la mantención de la coherencia del sistema adoptado por el estatuto legal en su integridad, puesto que, aceptada la distinción entre título y modo, ambos actos cobran independencia, circunstancia que impide privar de eficacia a la disposición de cosa ajena, que corresponde precisamente al título y luego la tradición se ajusta a los efectos jurídicos de ese acto, de manera tal que no se podrán transferir más derechos de los que se encuentran incorporados en el patrimonio del tradente.En el caso de la acción indicada, como
quien efectuó la tradición carecía de derechos sobre la especie, no ha podido transferirlos, de lo cual se deduce que los conserva el verdadero heredero en su patrimonio, de manera que podrá reivindicarlos del tercer adquirente, en atención al hecho que se trata de actos sobre cosa ajena, jurídicamente inoponibles al dueño por ese tercero, quien verdaderamente no los ha adquirido por tradición. Se le reserva, conforma el sistema general del Código Civil, la posibilidad de oponerse a la acción del verdadero heredero, invocando un modo de adquirir diverso, por lo que resulta adecuado esgrima como excepción la usucapión o prescripción adquisitiva, modo por el que ciertamente puede incorporar los derechos a su patrimonio.
QUINTO: Que en este estudio preliminar se advierte que el inciso primero del artículo 1268 del Código Civil reconoce el derecho de acción al heredero, con el objeto que en tal calidad, esto es, diciéndose que ostenta la calidad jurídica heredero, titular de un derecho real de herencia, pueda interponer la acción reivindicatoria, respecto de cosas singulares que integran la herencia y que sean reivindicables, pero "que hayan pasado a terceros", esto es, que fueron enajenadas por un falso heredero a estos terceros y que no hayan adquirido el derecho de dominio, respecto de ellas, por prescripción. "De modo que, en principio, la enajenación hecha por el falso heredero es válida, como una aplicación de que en nuestra legislación la venta de cosa ajena es válida, pero inoponible al verdadero dueño. Es decir, la enajenación no es nula, pero deja a salvo el derecho del verdadero dueño. Y como el verdadero dueño es el heredero peticionario, el legislador le concede la facultad de reivindicar en contra de estos terceros a quienes el falso heredero enajenó bienes de la herencia".
"Resulta, pues, que el verdadero heredero tiene una doble acción:la acción que le es propia "la de petición de herencia " y se dirige en contra del falso heredero, y la acción reivindicatoria que el legislador le concede para obtener la restitución de los bienes que han salido de manos del falso heredero, por enajenaciones efectuadas por éste a terceros" (Manuel Somarriva Undurraga, versión de René Abeliuk, Derecho Sucesorio, Editorial Jurídica, 1981, página 404). Repite las enseñanzas de Claro Solar, quien al comentar la misma disposición indica: "Según esto el verdadero heredero tiene dos acciones distintas de que puede hacer uso a voluntad: la petición de herencia y la reivindicación. Dueño del patrimonio del difunto por el modo de adquirir llamado sucesión por causa de muerte, puede elegir entre estas dos acciones para obtener el respeto de su derecho; pero la primera no podrá entablarla sino contra el que posea en calidad de heredero; y la segunda, contra el poseedor cualquiera sea su título, si bien en uno y otro caso el fundamento de la acción entablada será la adquisición de los bienes a que la acción se refiera por sucesión por causa de muerte". "Pero si el que ha entrado en posesión de los bienes a título de heredero conserva esta posesión, lo natural es que el verdadero heredero entable su acción contra el poseedor, que es considerado heredero putativo o aparente; y que la acción reivindicatoria se entable contra aquel poseedor de cosas de la herencia que han pasado a él por actos realizados con el heredero aparente" (Derecho Civil Chileno y Comparado, Editorial Jurídica, página 275).
En este mismo sentido Fernando Rozas Vial, expresa contestado la interrogante: ¿Cuándo debe hacerse uso de la acción reivindicatoria" "El heredero, necesariamente, deberá hacer uso de la acción reivindicatoria cuando el que posee objetos hereditarios no lo hace en calidad de heredero" (Sucesión por causa de muerte:Historia, textos, jurisprudencia y comentarios, Editorial Jurídica de Chile, página
La jurisprudencia agrega que cada una de estas acciones tiene características propias y se rige por las reglas particulares que en cada caso entrega el legislador. Específicamente se ha indicado: "Que, por su parte, Pothier, precisando el objeto de la acción de petición de herencia sostiene que `tiene lugar en las sucesiones: el heredero a quien la sucesión pertenece, sea en su totalidad, sea en una parte, tiene esta acción contra aquellos que se la disputan y que rehúsan, con este pretexto, entregar las cosas que tiene en su poder, dependientes de dicha sucesión o que provienen de ella; o de pagarle lo que deben a dicha sucesión. La cuestión que hay que fallar es saber si el demandante ha establecido bien su calidad de
heredero, y si, en consecuencia, la sucesión le pertenece" " (Pothier, "Traité du drei de domain de propiété, parte 2ª, capítulo II, N° 365) (consd. 19, sent.27 agosto de 1971, Rev. t. 68, sec. 2ª, página
"En relación a la reivindicatoria, `es necesario, para que prospere esta acción, que ella verse sobre cosas singulares, previamente determinadas, y que sea la misma del dueño" (sent. 9 diciembre 1939, Rev., t. 37, sec 1ª, pág. 427) citadas por Ramón Domínguez Benavente y Ramón Domínguez Aguila, Derecho Sucesorio, Tomo II, Editorial Jurídica de Chile, páginas 486 y 487.
SEXTO: Que precisado que el título invocado por el actor es su calidad de heredero y determinado el marco jurídico de la acción interpuesta en autos, dejando consignada, especialmente, la diferencia entre la acción reivindicatoria del heredero y la acción de petición de herencia del verdadero heredero en contra del falso heredero, es necesario reiterar que los magistrados de la instancia establecieron que:a.- La parte demandante y la demandada constituyen comunidades hereditarias que sustentan títulos de dominio;
b.- La comunidad demandante tiene título sobre un pastal o bofedal llamado "Chorullo o Chillarullo", que corresponde a un pastal con bofedales llamado "Unjataña"; un pastal con bofedales y sus corrales denominado "Chincacagua", ubicado en Marcapata; un pastal con bofedales y sus corrales llamado "Utasjataña"; un pastal con bofedales llamado "Vilacollo"; un pastal llamado "Huaylla", ubicado al lado de Caquena; dos casas y dos sitios sin edificar en el pueblo de Parinacota; y un pastal denominado "Chucullo" en Parinacota, con cuatro casas pequeñas y corralones".
c.- La comunidad hereditaria demandada es propietaria de una casa y sitio en la localidad de Parinacota".
d.- El inmueble que actualmente ocupa la comunidad hereditaria demandada abarca una cabida superior a los deslindes indicados en su título inscrito de fojas 47 N° 154 del año 1910 del Conservador de Bienes Raíces de Arica,
e.- La comunidad demandante no es propietaria de todo el poblado de Parinacota, conforme al título de propiedad inscrito a fojas 5120, N° 2536 del año 2000, del mismo Conservador".
SEPTIMO:Que en el orden jurídico los magistrados dejan establecido que los actores, componentes de una comunidad hereditaria, han ejercido el derecho contemplado en el artículo 1268 del Código Civil, que corresponde precisamente a lo sostenido por los actores en su demanda, al expresar, en cuanto al Derecho aplicable, que la "acción reivindicatoria del heredero es la que tiene éste, contra terceros sobre cosas hereditarias reivindicables que hayan pasado a aquel y que no haya adquirido por prescripción", agregando luego que en el caso concreto, "los demandados, amparados en su supuesta condición de herederos de doña Paula Choquehuanca viuda de Morales, y utilizando los procedimientos ya citados contemplados en el Reglamento del Registro Conservatorio, se pretenden dueños exclusivos del poblado o pueblo de Parinacota, no reconociendo los derechos hereditarios de los comparecientes sobre los bienes quedados al fallecimiento de doña Ruperta Blanco Romero viuda de Huanca, entre los que se cuenta el mencionado pueblo o pob lado, lo que nos habilita para ejercer la acción reivindicatoria del heredero consagrada en el artículo 1268 del Código Civil".
Reiteran sus conceptos al expresar que "dada la naturaleza de la acción que se entabla, no obsta a su ejercicio el que los demandados se pretendan herederos de otro causante, distinto de aquél que les genera el derecho sobre el bien raíz sub lite y que, en el caso de los comparecientes, deviene del fallecimiento de doña Ruperta Blanco, ya que el fundamento de la procedencia de la acción es simplemente que los demandados, sin desconocer la condición de heredero de quien verdaderamente lo es respecto de su causante, alegan ser dueños únicos y exclusivos del bien cuya reivindicación se
persigue, impidiendo por consiguiente ocupar el bien hereditario, como en la especie ocurre, dado que los demandados se atribuyen dominio exclusivo, como se dijo, de un bien raíz en particular que les pertenece como herederos de doña Ruperta Blanco".
OCTAVO:Que, sin embargo, según se ha tenido la oportunidad de dejar establecido, los supuestos de hecho no guardan correspondencia con la acción interpuesta, puesto que es la misma actora quien expresa en la demanda y en el recurso, que las comunidades demandante y demandada provienen de un tronco común y ambas partes, sostienen derechos hereditarios que provienen de un mismo tronco, de forma tal, que la demandada no tiene la calidad jurídica de tercero, a quien un falso heredero le haya transferido derechos de la universalidad jurídica que constituye la herencia quedada al fallecimiento de Ruperta Blanco Romero, pues, conforme a los propios dichos de la demandante, su hija Justa Huanca Blanco, se casó con Venancio Morales Choquehuanca, de cuyo matrimonio nacieron Lorenzo, Ceferino, Cipriano, Matilde, Justiniano, Mercedes, Carmelo y Ramón, todos Morales Huanca, de los cuales Lorenzo, Cipriano, Matilde, Ceferino y Justiniana procedieron a inscribir un plano en el Conservador de Bienes Raíces de Arica, en el que señalan como propietario a Marcelino Morales Choquehuanca y otros, en el que se individualiza el poblado de Parinacota, que está comprendido en el pastal Charullo o Chillarullo, el cual a su vez, integra el inventario de los bienes quedados al fallecimiento de doña Ruperta Blanco Romero, bien hereditario que reclaman los actores, derivado de las relaciones de fi liación con la causante.
De esta forma el recurso no podrá ser acogido, puesto que el rechazo de la acción resulta adecuado a los hechos invocados por la demandante y aquellos fijados por los sentenciadores.
NOVENO: Que los posibles errores de derecho que, en concepto de la recurrente, incurrieron los magistrados de la instancia, por contravención formal del artículo 892 del Código Civil no se han producido, puesto que esta norma no fue la invocada por el actor al interponer la demanda, la que adquiere relevancia en el marco de una litis en que se ejerciera una acción reivindicatoria de una cosa determinada proindiviso, de una cosa singular, que no es el caso de autos.
DECIMO:Que al no haberse producido las infracciones de ley denunciadas por el recurso, se impone el rechazo del mismo.
De conformidad a lo expuesto y lo normado en los artículos 766 , 767 , 772 , 785 y 805 del Código de Procedimiento Civil, se rechaza el recurso de casación en el fondo interpuesto por la parte demandada, representada por el abogado José Ignacio Palma Sotomayor, en contra de la sentencia dictada por la Corte de Apelaciones de Arica, de fecha cuatro de noviembre de dos mil ocho, escrita a fojas 278.
Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema, por los Ministros Sres. Adalis Oyarzún M., Sergio Muñoz G., M., Juan Araya E., Guillermo Silva G. y Abogado Integrante Sr. Jorge Medina C.
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