Source: https://www.slideshare.net/MarcosProtzman/documento-4-evaluacin-2parte
Timestamp: 2017-07-20 18:06:42+00:00

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Documento 4 "Evaluación"! - 3° parte.
Resignificar la escuela secundaria ...
by Silvina Alvarez
Documento 2 "Curricular - epistemol...
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basica2014
Rosa Cristina Cucaita Farfan
Documento 4- "Evaluación" - 2° parte. 1.
En este proceso de producción, queremos hacer un agrade-
cimiento especial a la Prof. Nidia Landi y la Dra. Inés Dussel
quienes han acompañado y asesorado al equipo de la Comi-
sión Curricular durante la concreción del proyecto de la Re-
significación de la Escuela Secundaria.
Profesora Graciela BAR
MINISTRO DE GOBIERNO, JUSTICIA, EDU-
CACIÓN, OBRAS Y SERVICIOS PÚBLICOS
Cr. Adán Humberto Bahl
Prof. Soraya Flores
DIRECTORADEEDUCACIÓNSECUNDARIA
Prof. Mercedes Roude
DIRECTOR DE EDUCACIÓN TÉCNICO
DIRECTORA DE EDUCACIÓN DE GES-
TIÓN PRIVADA
COORDINADORA COMISIÓN PARA LA
ORGANIZACIÓN CURRICULAR DE LA
Prof. Marcela Mangeón
Prof. Bonfantino Irma
Prof. Bonín Graciela
Prof. Bretón Rosana
Prof. Centurión Silvia
Lic. Galeano Gabriela
Lic. Galeano Verónica
Prof. Galizzi Claudia
Prof. Gerlo Gloria
Lic. Kober Stella Maris
Prof. Ramírez Ana María
Lic. Richar Daniel
Prof. Rodríguez Mercedes
Prof. Siboldi Marcela
Prof. Schamle Ana María
Prof. Soto María Alejandra
Prof. Terenzio Alejandra
Lic. Varela José Emilio
Prof. Cabrera Patricia
Prof. Gauna Matías
Prof. Monzón Graciela
LA EVALUACIÓN EN LOS ENFOQUES POR ÁREAS Y / O DISCIPLINARES
Prólogo ...............................................................................................................................
Ciencias Naturales ..............................................................................................................
Ciencias Sociales ................................................................................................................
Educación Física .................................................................................................................
Educación Musical ..............................................................................................................
Educación Plástica y Visual .................................................................................................
Educación Tecnológica .......................................................................................................
Formación Ética y Ciudadana ..............................................................................................
Lenguas Extranjeras ............................................................................................................
Lengua y Literatura .............................................................................................................
Matemática .........................................................................................................................
Referencias de evaluación desde la vinculación con el mundo del trabajo y la producción,
(VMT y P) en el ciclo básico y en los espacios curriculares del ciclo superior de la modalidad
de educación técnico profesional ........................................................................................
BIBLIOGRAFIA GENERAL ...................................................................................................
Las recientes investigaciones nos demuestran que la evaluación es un factor clave para la
mejora de los aprendizajes de los alumnos. Por este motivo, constituye una acción relevante
el seguimiento del proceso y la aplicación de una diversidad de instrumentos.
La evaluación debe ser para los docentes una herramienta de trabajo que permita ver qué
aprenden, qué no aprenden y por qué no aprenden los alumnos, cuáles son las causas que
subyacen a los diferentes niveles de error e incorporar esta información para redireccionar
el proceso de enseñanza. Es también una información vital para los alumnos, para que
puedan ser conscientes de sus debilidades, no sentirlos como un fracaso sin solución, sino
como un momento en el proceso de aprender ya que al conocerlos y asumirlos construyen
una vía para la superación.
Desde esta perspectiva podemos considerar la evaluación como un proceso de recolección
sistemática de información y su interpretación, descripta cualitativa y cuantitativamente en
término de juicio de valor para seleccionar entre distintas alternativas de decisión y para su
La evaluación del alumno es un proceso complejo y para poder desarrollarlo adecuadamen-
te es necesario diseñar previamente diferentes estrategias. La lectura y análisis del Docu-
mento N° 4 que presentamos, permitirá usar la información que proporcionan los alumnos,
formales e informales, cotidianamente para redireccionar las prácticas docentes en el pro-
ceso de enseñanza de las diferentes disciplinas que integran el Diseño Curricular.
Pensar la evaluación en este campo del saber, conlleva a construir, de manera específica, vín-
culos con el objetivo de la educación científica y con las características actuales de la ciencia,
referentes teóricos trabajados en los tres documentos anteriores de la Re-significación de la
Escuela Secundaria Entrerriana.
Desde lo anterior es conveniente plantearnos como docentes, entre otras, las siguientes
¿Cuáles podrían ser las funciones y características de la evaluación en ciencias
atendiendo a los soportes epistemológicos, psicopedagógicos y socioculturales ac-
¿Cuáles serían las formas de evaluar que posibilitarían el aprendizaje de las ciencias
y el mejoramiento de su enseñanza?
El presente apartado no tiene como objetivo dar respuestas concluyentes a las preguntas
anteriores, sino realizar aportes para la discusión, análisis y construcción en torno a la pro-
blemática de la evaluación en ciencias, proponiendo un modelo evaluativo multidimensional
íntimamente relacionado con el modelo de enseñanza por construcción.
Si bien este modelo presenta a la evaluación desde las dimensiones: conceptual, metodoló-
gica, actitudinal, comunicativa e histórico-epistemológica, deja abierta la posibilidad de defi-
nición de otras, pues hay mucho todavía que hacer, cuestionar, revisar, etc. (Tovar, 2008)
La evaluación desde esta visión sistémica forma parte del proceso de enseñanza y apren-
dizaje, es instrumento que orienta e impulsa el trabajo de los estudiantes, contribuye a la
mejora de la enseñanza y por ende se convierte en “el motor de todo el proceso de cons-
trucción del conocimiento” (Sanmartí, 1994).
Las dimensiones mencionadas y que a continuación se desarrollan, son pensadas como
componentes de un todo, como un único sistema integrado:
Segunda Parte: La evaluación en los
enfoques por áreas y / o disciplinares
Dimensión conceptual:•	Si reconocemos las relaciones entre los campos del conoci-
miento científico, así como las relaciones entre los mismos y otras disciplinas, ten-
dremos que ampliar el espectro de estructuras conceptuales a evaluar. De esta for-
ma correspondería evaluar las concepciones de los estudiantes no sólo referentes a
la Biología, Física, Química y Ciencias de la Tierra (principios, leyes, teorías, lenguaje
macroscópico, microscópico y simbólico), sino también lo que se refiere a lo ambiental,
a lo social, etc.
Dimensión metodológica:•	Entender a las Ciencias Naturales también como procesos
de construcción científica, plantea una transformación de los instrumentos, estrategias
y sistema de evaluación que permitan al estudiante acercar el proceso de aprendizaje
de las ciencias en el aula al modo de producción del conocimiento científico. (Gellon,
2003). Por lo tanto se trata de evaluar no sólo aspectos prácticos como son los ejerci-
cios de lápiz y papel, los experimentos, etc.; sino otros aspectos generales y transfe-
ribles a otros escenarios como la organización de recursos, elementos, instrumentos,
planteamiento y ejecución de estrategias para la resolución de problemas.
En la evaluación de esta dimensión, es necesario tener en cuenta el conocimiento que
tienen los estudiantes acerca de: la formulación de preguntas y explicaciones provisorias,
diseño y realización de experimentos, normativas de seguridad e higiene en el laboratorio,
elaboración y análisis de modelos, capacidad para la búsqueda, recolección, organización
e interpretación y comunicación de la información.
Dimensión actitudinal:•	así como es necesario en el proceso de enseñanza de las cien-
cias reflexionar sobre la producción y el impacto en la sociedad del conocimiento cien-
tífico, como también su aplicación en lo cotidiano , es preciso en la evaluación pensar y
discutir un componente que contemple aspectos como actitudes y valores.
En consecuencia, si por ejemplo trabajamos con un problema ambiental, deberíamos incluir
la reflexión y análisis acerca del valor que dan los estudiantes al mismo, de los juicios que
emiten, así como también la posibilidad de plantear soluciones con los conocimientos de las
ciencias naturales desde el perfil ciudadano.
Dimensión comunicativa:•	al considerar que una de las características relevantes de las
ciencias es la divulgación científica y que el desarrollo de las habilidades cognitivas y
cognitivo-lingüísticas influyen en la construcción del conocimiento científico, desde la
evaluación tendríamos que dar importancia a las habilidades mencionadas, al lengua-
je preciso y específico de estas ciencias, a los flujos de información, la consecución,
acceso y calidad de las fuentes, la forma de procesar la información, la construcción y
presentación de informes, artículos, textos orales, diagramas, dibujos, modelos, gestos,
la discusión entre pares. También al considerar que son innegables las posibilidades que
brinda el uso de las tecnologías de la información y comunicación, tendríamos que valo-
rar el conocimiento que tienen los estudiantes sobre computación, el manejo de datos o
sitios especializados, el software para las presentaciones e informes, la construcción de
instrumentos para presentación de información, etc.
Consecuentemente si entendemos a la comunicación como base del proceso de construc-
ción del conocimiento, la evaluación de las formas de comunicación estará íntimamente rela-
cionada con la evaluación de las formas de pensamiento. Por esto, es imprescindible tener en
cuenta en la planificación del proceso de enseñanza un tiempo para que el estudiante aprenda
a generalizar, abstraer y precisar.
Dimensión histórico-epistemológica:•	es importante retomar para la evaluación en cien-
cias, los estudios históricos que propicien la comprensión de la construcción de los mo-
delos teóricos y su relación con el contexto socio-político y económico.
Atender esta dimensión, no significa evaluar conceptos epistemológicos, sino valorar las ac-
ciones y formas en que los estudiantes analizan y estudian las ciencias, en cuanto al cono-
cimiento científico, a la investigación científica y a su relación con el ambiente, desde una
postura ambiocéntrica.
A continuación, en el marco de este modelo de evaluación multidimensional, intentaremos
profundizar en los dos aspectos evaluativos sustentados por (Gil, 1994): la evaluación como
instrumento de aprendizaje que permita la retroalimentación adecuada para los estudiantes y
la evaluación como mejora de la enseñanza.
La evaluación como instrumento de aprendizaje
Si concebimos a la evaluación, siguiendo a (Gil y Sanmartí1994) ,como un proceso formativo
al servicio de los aprendizajes y no como un fin en sí misma, ni como una tarea extra al que-
hacer educativo, ni al servicio de la selección, la misma debería:
ser percibida por los estudiantes como ayuda real, generadora de expectativas positivas,•	donde los resultados “negativos” sirvan para detectar carencias, aceptando el error como
inevitable en el proceso de construcción del conocimiento;
contemplar las diferentes dimensiones evaluativas, en correlato con los aspectos de la•	ciencia, para romper con su habitual reducción a la rememorización repetitiva de los co-
nocimientos teóricos, basándose en criterios de aprendizajes a lograr y no en la simple
comparación de ejercicios, sin perder de vista los objetivos de la educación científica;
integrarse a lo largo de todo el proceso de aprendizaje, con la retroalimentación adecuada,•	realizándose revisiones y/o profundizaciones de lo considerado relevante y significativo;
considerarse una tarea colectiva que contemple además de las diferentes actividades•	áulicas, el clima áulico, el desenvolvimiento de los equipos de trabajo, como también las
intervenciones pedagógicas del docente;
ser formativa, es decir debería lograr que los estudiantes sean capaces de construirse un•	sistema de aprendizaje o de autorregulación que les permita la mayor autonomía posible.
Para esto, necesitarían aprender a identificar los objetivos de las actividades, anticipar
y planificar las operaciones necesarias para llevarlas a cabo e identificar los criterios de
aplicarse en aulas donde impere un estilo de trabajo cooperativo, en el que cada integran-•	te sea capaz de respetar e intentar comprender los puntos de vista de los demás y adap-
tar su propia acción o construcción verbal. El trabajo en grupo favorece a los que tienen
dificultades, porque el pequeño grupo facilita la expresión de sus dudas y puntos de vista,
cosa difícil en el marco del gran grupo y de los que no las poseen porque la necesidad de
explicitar los propios razonamientos los obliga a concretarlos y desarrollarlos, escogiendo
los términos más adecuados;
revalorizar la función de la devolución como instancia en el proceso de autorregulación.•	Para esto, es importante devolver corregida la actividad a los estudiantes, lo antes posi-
ble, señalando las fortalezas, las debilidades y las ausencias; dar lugar a la discusión de
las respuestas con el examen o actividad en mano, lo cual favorece la auto y la coeva-
luación. Es conveniente, tal como lo sugieren especialistas en el tema, solicitarles rehacer
el examen en su casa o en el aula y volver a entregarlo, como también realizar nuevas
actividades con aquellos aspectos que plantearon mayores dificultades;
organizar las clases de revisión y ampliación en lo posible de forma simultánea al análisis•	de los resultados de la evaluación en proceso y no sólo de la sumativa. Consecuentemen-
te, es imprescindible, en el diseño didáctico, contemplar una diversidad de modalidades y
momentos para responder a las necesidades que vayan surgiendo, ofreciendo el docente
materiales didácticos complementarios áulicos y extra-áulicos como los informáticos, au-
diovisuales, lecturas, situaciones problemáticas, ejercicios, etc.
La evaluación como instrumento de mejora de la enseñanza de las ciencias
En esta reflexión del proceso evaluativo, queremos centrar nuestra mirada en la evaluación
como herramienta que ayuda a repensar las prácticas de la enseñanza de las ciencias, a fin de
procurar el logro de mejores aprendizajes a través del mejoramiento de las mismas.
Un proceso de evaluación orientado hacia el mejoramiento de la enseñanza está constituido
por tres componentes básicos: los criterios de evaluación, la situación de evaluación y las
estrategias para el aprovechamiento de la información que proporciona la evaluación (Farías,
1999). Seguidamente se caracteriza a cada uno de ellos, brindando algunas sugerencias para
Los criterios de evaluación deberían formularse a partir de los acuerdos realizados con•	los estudiantes respecto del para qué, a quiénes, qué, cómo y en qué momento se eva-
lúa. Tienen que ser claramente explicitados por escrito, a fin de que puedan no solo ser
interpretados por ellos, sus padres y equipos directivos, sino también continuamente
revisados en torno al análisis de los resultados de la evaluación.
Algunos de los criterios generales que podrían considerarse en la evaluación de Cien-
cias Naturales, son los que aparecen en la descripción de cada una de las dimensiones
La situación de evaluación nos permite recoger la información acerca de los aprendizajes•	logrados y de la intervención docente a través de diferentes formas de evaluación. Para
esto debemos recordar que cualquiera sea el instrumento que utilicemos, miraremos una
parte de lo que el estudiante pudo haber aprendido, pues muchos aprendizajes quedan
fuera del campo de lo inmediatamente constatable, ya sea porque no poseemos modos
apropiados para evaluarlos o porque son aprendizajes que se manifiestan a mediano y
Por lo tanto, los instrumentos deberían ser numerosos y variados para que atiendan diferentes
aspectos de los aprendizajes, disminuyan las dificultades que algunos estudiantes presentan
frente a determinado tipos de formatos y permitan diagnosticar el mayor número de variables
de conocimiento (Bulwik, 1998).
En la elaboración de los mismos convendría tener en cuenta, entre otros criterios: la validez,
la confiabilidad y la diferenciación cognitiva, los cuales han sido descriptos en la primera parte
Los instrumentos adecuados a cada objeto de estudio, tendrían que motivar a los estudian-
tes en su aprendizaje, proporcionándoles la información necesaria, mecanismos de control y
regulación de este proceso; fomentar un clima áulico donde esté presente la colaboración, el
intercambio de ideas y formas de trabajo, el respeto a los demás y la elaboración de propues-
tas consensuadas.
Si bien existen varias clasificaciones de las técnicas e instrumentos de evaluación, selecciona-
mos la propuesta realizada por (Bonvecchio 2006):
Observación sistemática o no siste-
las listas de control o tablas de cotejo, escala de seguimiento o
planillas de observación, anecdotarios y cuestionarios
actividades diarias, pruebas o exámenes orales y escritas, encuestas de
opinión, cuestionarios KPSI, portafolios, cuaderno de clase,
informes de laboratorio o de trabajos prácticos, monografías, afiches,
carteles, organizadores gráficos (redes, mapas conceptuales;
tramas pregunta-respuesta, problema-solución, causa-efecto,
árbol del problema, V de Gowin o V heurística, rúbricas o matrices de
entrevistas, coloquios, etc.
A continuación se explicitan de algunos de los instrumentos citados, las siguientes consi-
deraciones:
Actividades diarias:•	estas producciones son muy importantes porque se hacen en un
contexto de trabajo colectivo, en las que no entra en juego la ansiedad de una prueba
final. Dan información al docente y a los estudiantes sobre los progresos realizados y de
las dificultades planteadas, permiten comunicar seguridad en el propio esfuerzo y reunir
un número considerable de resultados que reducen sensiblemente la aleatoriedad de una
Pruebas orales:•	estos instrumentos se caracterizan por la exposición verbal, por ejemplo
de una información, de la resolución de problemas, de la interpretación de un artículo de
divulgación científica, de la presentación y defensa de un modelo (tridimensional, gráfica,
tabla, fórmula, etc.), de un diseño experimental son útiles al brindar una información que
algunas veces no se puede obtener con otros recorridos, como el pensamiento que el
expositor va elaborando en la exposición (memoria mecánica, hilación lógica, etc. (Bon-
vecchio, 2004). Estas pruebas pueden tener la forma de coloquios, diálogos, charlas,
Pruebas escritas:•	éstas son de gran utilidad práctica ya que se pueden evaluar muchos
estudiantes a la vez y acerca de múltiples contenidos. Permiten, al permanecer en el tiem-
po, volver a ellas para analizar las respuestas y poder diagnosticar de forma específica
sus problemas de aprendizaje y comprobar los avances (Olivares, 1995).
Es conveniente que las mismas incluyan ítems con planteamientos cualitativos, situacio-
nes problemáticas fronterizas en las que se vinculen la ciencia, la tecnología y la sociedad,
diseños experimentales, modelizaciones, etc. que permitan al estudiante generalizar sus
conocimientos (Bulwik, 1998).
Las pruebas de mayor extensión que incluyen actividades más globales, son también im-
portantes, pues permiten al estudiante revisar lo trabajado durante un determinado período
de tiempo, enfrentándolo a tareas complejas donde pone en tensión todos sus conocimien-
tos (Gil, 1994).
Las redes y los mapas conceptuales pueden ser usados como instrumentos de evalua-•	ción siempre que hayan sido enseñados. Al no existir un mapa o red correctos y únicos,
deberíamos mirar en ellos la organización jerárquica de los conceptos, las diferenciacio-
nes progresivas de los mismos y los vínculos proposicionales.
Se pueden utilizar tanto para la evaluación diagnóstica, como la procesual y la sumativa.
Nos brindan información no sólo sobre el contenido a evaluar, sino como lo tienen estruc-
turado los estudiantes.
Diagrama de árbol:•	este organizador gráfico puede denominarse Árbol del problema o Ár-
bol de soluciones, según la información que se organice. Ambos constituyen herramien-
tas metodológicas útiles para evaluar el planteamiento y la resolución de problemas.
El árbol del problema se puede utilizar para evaluar si el estudiante identifica, selecciona y
formula un problema central en forma clara, precisa y relevante. Además si identifica y es
capaz de priorizar las posibles causas y efectos, como también la revisión del esquema, en
términos tanto de su validez como de la consideración de la totalidad de aspectos relevan-
tes de la situación que se analiza.
El árbol de soluciones es un organizador que posibilita evaluar la identificación y priorización
de alternativas de solución a un problema estudiado, como también las estrategias que se
plantean para enfrentarlo.
La V de Gowin o V heurística:•	es considerada un instrumento de meta-conocimiento
muy valioso no sólo para el proceso de enseñanza y aprendizaje sino también para la
evaluación de investigaciones publicadas en textos, resolución de problemas, análisis
y elaboración de modelos y especialmente actividades experimentales acordes a los
modos de producción del conocimiento científico. Este instrumento elaborado sobre un
experimento realizado por el estudiante permite evaluar la interrelación entre los domi-
nios conceptual y metodológico realizada a lo largo de la actividad experimental.
Muchos especialistas en Didáctica de las Ciencias, como (Sastre 2003), entre otros, con-
sideran a este diagrama una herramienta rápida y sencilla para evaluar la construcción
significativa de conocimientos en grupos numerosos y especialmente de años superiores.
También permite valorar el vínculo entre lo que el estudiante sabe, piensa y hace y las estra-
tegias de enseñanza empleadas por los docentes en el desarrollo del trabajo experimental.
Este diagrama demanda, para su utilización, una enseñanza previa en las clases de ciencias
porque requiere por parte del estudiante la comprensión de los elementos que lo integran,
como lo son los esquemas conceptuales, elaboración y modificación, juicios de valor, etc.
Rúbricas o matrices de valoración; al explicitarse en las mismas los criterios de evalua-•	ción, permite al estudiante evaluar sus producciones y la de sus compañeros, posibili-
tando la autorregulación y la retroalimentación. También le posibilita al docente, con la
información recabada, valorar por un lado el proceso de aprendizaje de los diferentes
saberes científicos y por otro su propia práctica.
Estos instrumentos de fácil aplicación y explicación, son muy útiles porque permiten evaluar
trabajos de campo, resolución de problemas, actividades de comprensión lectora, realiza-
ción de experimentos, de trabajos escritos y orales, modelos, etc. También se caracterizan
por ser facilitadoras de la evaluación formativa debido a que posibilita tanto a los docentes
como a los estudiantes involucrarse en el diseño, realización, y análisis de las mismas.
Portafolio o carpeta de trabajo:•	es un instrumento alternativo de evaluación que tiene
la finalidad de documentar lo que se ha aprendido. Contiene una serie de materiales
representativos, seleccionados y elaborados por los alumnos como por ejemplo: dise-
ños experimentales, informes de laboratorio, actividades áulicas grupales e individua-
les, borradores o elaboraciones parciales, maquetas, videos, trabajos de indagación
bibliográfica, tratamiento de problemas fronterizos vinculados con Ciencia, Tecnología y
Sociedad, artículos científicos provenientes de distintas fuentes, etc.
Permite al docente atender: a la diversidad de los estudiantes realizándoles diferentes pro-
puestas, evaluar los sistemas de comunicación, las ideas que expresan por medio de textos
escritos, esquemas, dibujos, e incluso la forma de presentación de los trabajos. Este instru-
mento resulta muy valioso, para la autoevaluación y coevaluación de los docentes y de los
estudiantes, al propiciar la reflexión sobre los trabajos elaborados por ambos y el progreso
de los aprendizajes. Por esto, no sólo debe evaluarse su última versión, sino también su
proceso de construcción para que se constituya en un recurso valioso para el proceso de
Otra cualidad de los portafolios es que son de gran valor para los estudiantes con necesi-
dades especiales, pues pueden incluir tareas con adaptaciones que resulten accesibles y
significativas para ellos, y de esta manera partícipes de su evolución a lo largo tiempo.
Si los profesores introducen los portafolios en una clase tradicional y los estudiantes los llenan
de actividades y ejercicios, estos no cumplirán con la función antes mencionada. “En cambio,
los portafolios están en su propio terreno cuando se los emplea como estímulo para que los
estudiantes produzcan un trabajo imaginativo y creativo, cuando se alienta a éstos a analizar su
propio progreso y cuando ellos elaboran respuestas a desafíos abiertos” (Danielson, 2004)
Eportafolio o portafolio electrónico•	(ver: www.eduportfolio.org ) para el mundo de la
educación. Es un instrumento de estructura flexible que permite almacenar documen-
tos escaneados, ficheros de audio o video, imágenes y gráficos; donde los docentes y
estudiantes pueden crear el propio y, cuando se los visita, se pueden formular comenta-
rios en diferentes formatos. Es tele-transportable mediante el uso de CD o de pendrive
(Luchetti, 2008).
Informe de investigación:•	permite evaluar los diferentes tipos de conocimientos como
también las estrategias de razonamiento y las formas de comunicación, no sólo en la
producción final sino también en el proceso de construcción del mismo. Propicia la
confrontación de lo realizado con lo previamente establecido y la toma de decisiones a
partir de la valoración, tanto cualitativa como cuantitativa de los resultados obtenidos.
Este instrumento puede exceder el ámbito institucional si es presentado en feria de
ciencias, seminarios, jornadas, etc.
Cuestionarios KPSI (Knowledge and Prior Study Inventory- Listado de conocimientos y•	estudios previos). Estos cuestionarios, facilitadores de la autoevaluación, permiten eva-
luar diferentes conocimientos y se caracterizan por ser cortos y muy fáciles de utilizar.
La información que brinda este instrumento es relevante tanto para el docente como
para el estudiante, pues pone en tensión lo que realmente se sabe, lo que se supone
saber y lo que no se sabe. Al aplicarse al inicio y al final del tratamiento de un tema,
evidencia los avances producidos al comparar las respuestas (Bulwik, 1998).
Luego de haber realizado un recorrido por algunos de los instrumentos de evaluación, qui-
siéramos resaltar la importancia que tiene para el proceso evaluativo el registro y la sistema-
tización de la información obtenida de una situación de prueba. La lectura de las diferentes
producciones e intervenciones nos permite construir un mapa de logros y dificultades tanto
del aprendizaje como de la enseñanza.
Desde esta perspectiva, además debemos evaluar a la evaluación, es decir mirar analítica-
mente el proceso propio que hemos proyectado, utilizando como posibles instrumentos: los
proyectos curriculares áulicos y areales, las producciones de los estudiantes, el diario del
profesor, el portafolio docente, las devoluciones de las observaciones de clases realizadas
por el equipo directivo, las matrices de valoración etc.
Esta tarea que forma parte de la meta-evaluación y de la para-evaluación nos permite orien-
tarnos sobre las estrategias a seguir para mejorar ese proceso y la toma de decisiones que
es necesario encarar para superar las dificultades y enriquecer los logros encontrados.
Las estrategias para el aprovechamiento de la información que proporciona la evalua-•	ción es una fase del proceso evaluativo sumamente necesaria y compleja debido a que
el objeto de las decisiones es múltiple, como por ejemplo: la revisión y modificación
en cuanto a la selección, secuenciación y alcances de los contenidos; las estrategias
de enseñanza y de evaluación que vamos a seleccionar y/o modificar, como también
el material didáctico que vamos a utilizar y las actividades que permitirían fortalecer el
aprendizaje. Para esto, es muy importante analizar entre otros aspectos, el correlato
entre lo que evaluamos y enseñamos, entre lo que evaluamos y el perfil del estudiante
planteado en el PEI, la coherencia de las estrategias de enseñanza y evaluativas con las
metodologías y los objetos de conocimiento disciplinares, por una parte, y el modelo de
aprendizaje que sustentamos por otra (Bertoni, 1995).
Por último y como punto de partida, quisiéramos reflexionar con ustedes siguiendo a (San-
martí, 1994), lo siguiente:
Si concebimos al proceso de enseñar y aprender como un acto de comunicación social con
todas sus exigencias y posibilidades, la evaluación se revela como un elemento primordial
en el proceso auto-socio-construcción del conocimiento y en un potencial de resignificación
Bulwik, Marta (1998): “Evaluación en las clases de Química”. En: Beltrán, F: “Reflexio-•	nes sobre la enseñanza de la Química en distintos niveles” Capítulo IV: Buenos Aires:
Edit. Magisterio del Río de la Plata.
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Editorial. Graó.
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Zabalza, M. (1991): Diseño y desarrollo curricular. España: Editorial. Narcea.•	CIENCIAS SOCIALES
Las ciencias sociales, considerando un planteo interdisciplinario, explicitado en el Docu-
mento N°2, (pp.16-17), apuntan a lograr un pensamiento holístico y no fragmentado de la
realidad, lo cual permitirá construir conceptos y plantear alternativas desde la complejidad.
Esto no implica la pérdida del objeto disciplinar sino que en algunas instancias sería posible
tratar ciertos ejes o contenidos de éstos, interdisciplinariamente permitiendo la comprensión
de lo complejo, significando lo aprendido desde las múltiples relaciones y no desde la frag-
mentación que empobrece el conocimiento.
“...el pensamiento complejo es ante todo un pensamiento que relaciona. Es el significado
más cercano al término “complexus” (lo que está tejido en conjunto). Esto quiere decir que
en oposición al modo de pensar tradicional, que divide el campo de los conocimientos en
disciplinas atrincheradas y clasificadas, el pensamiento complejo es un modo de ´religa-
zón´.” “….de una gran religazón de los conocimientos resultantes de las ciencias humanas
para aclarar las multidimensionalidades y complejidades humanas y la necesidad de integrar
el aporte inestimable de las humanidades, no solamente la filosofía y la historia, sino también
la literatura, la poesía, las artes……” (Morin, 2001: 48)
De este modo los contenidos no vienen dados a priori siguiendo el orden del programa, sino
que serán aquellos necesarios para explicar la situación seleccionada. Es decir aprender,
enseñar, evaluar en forma integrada los conceptos, los procedimientos y los valores que
permiten pensar la realidad social. Y esto implica necesariamente considerar a un sujeto
constructor del conocimiento que – a su vez – sea actor de la realidad que intenta conocer.
Los temas centrales de la geografía actual según Haggett (1989) son el desafío del medio
ambiente, la respuesta ecológica humana y los mosaicos, las jerarquías y las tensiones re-
gionales. Y para estudiarlos, comprenderlos, analizarlos y evaluarlos, la reconstrucción de
la noción de lugar en la educación geográfica es medular. El compromiso axiológico actual
de la geografía como disciplina escolar es reconstruir la noción de lugar y asumir una pos-
tura ética y “de convicción que nos avale en la práctica de la enseñanza” (Sisti, En Duran,
1993:24). Será necesario revalorizar todo aquello que forje la identidad. Lo contrario a los
no lugares. Postura ética que en evaluación se traduce en juicios valorativos que siempre
buscarán que sean justos y equitativos o que cuestionen el orden establecido, o potencial-
mente transformador de la realidad y de la vida de los sujetos.
Debemos incorporar en nuestras prácticas el estudio del espacio cotidiano, pues él constru-
ye la identidad: el barrio, la calle, las ciudades, las comarcas, las regiones, los países y con
ellos el desarrollo local y el desarrollo sustentable a escala nacional.
“…Hay una geografía que enseñará a nuestro vecinos y estudiantes y a nuestros hijos, a
comprender y respetar nuestra variada herencia terrestre” (Sttodart, 1997: 333)
La identidad del sujeto se construye en el entramado de lo social en la relación con su tiempo
y su espacio; el cambio hacia sociedades más justas y equitativas, se dará desde lo propio,
lo local y lo regional, sin excluir lo global, por lo tanto proponemos que sean rescatadas las
Ciencias Sociales como espacios curriculares que fortalezcan la formación de la identidad
y el sentimiento de pertenencia de los sujetos y contribuya a la construcción de ciudadanía,
que implique el mutuo enriquecimiento desde la diversidad y universalidad. Se requiere para
ello una sólida fundamentación epistemológica y didáctica que tenga como consecuencia
un replanteamiento de la situación actual. En este sentido el compromiso por conocer y
comprender lo propio será un aspecto a motivar y un factor en el proceso de aprendizaje
que deberá ser considerado en las instancias de evaluación formadora y formativa.
En todo este marco la evaluación debe ser entendida, no sólo como un proceso para obte-
ner información sobre el aprendizaje, formular juicios y/o tomar decisiones, sino que debe
ser el medio para conseguir aprendizajes, para traspasar y reelaborar conocimientos y lo-
grar nuevas miradas. Desde este punto de vista, las actividades de aprendizajes están uni-
das a la de evaluación en las distintas fases de la secuencia didáctica: en la etapa inicial, de
desarrollo y síntesis, donde las actividades de comunicación de objetivos, de planificación
de tareas, elaboración de criterios, y de identificación y autogestión de los errores deben ser
una constante a tener en cuenta.
La acción pedagógica ‘debe tender permanentemente a la autoevaluación’ para que la
regulación de los aprendizajes se convierta progresivamente en responsabilidad del propio
alumnado y responsabilidad de la enseñanza en la revisión de sus propias prácticas. La
visión que cada adolescente tiene de sí condiciona su progreso en el aprendizaje pudiendo
influir en el proceso si son capaces de regularlo y dirigirlo, reconociendo las propias estrate-
gias de aprendizaje. Esto también implica a los docentes en su responsabilidad adulta, que
hace al proceso, desde la asimetría necesaria.
La regulación pasa por un conjunto de acciones que tienen por objeto sostener y retroa-
limentar el proceso de enseñanza y de aprendizaje. O bien puede ser el propio alumno
quien logre la autorregulación, cuando logra referenciar su proceso en vista a una trayectoria
óptima, cuándo conoce hacia qué objetivos se orientan sus aprendizajes, cuando recono-
ce lo que sabe o necesita saber. Los que lo consiguen (los que son conscientes de cómo
aprenden) obtienen mejores resultados escolares y refuerzan su autoestima.
César Coll (1993) plantea la necesidad de una evaluación inicial, que comúnmente llamamos
diagnóstica por la cual el docente puede conocer los recorridos del alumno, los contenidos
ya aprendidos, las habilidades con las que cuenta, tanto como las apreciaciones, actitudes,
opiniones puestas en juego para la construcción de nuevos conocimientos significativos,
incluso puede ser motivadora al permitirle al alumno que tome conciencia de sus errores,
“lagunas” o imprecisiones. Lo que hay que atender es a la necesidad de no tomar los resul-
tados como información para clasificar y encasillar a nuestros alumnos. De esta manera,
la evaluación formadora (en la que el alumno es protagonista a partir de la autorregulación)
utiliza el diagnóstico no como penalización de los errores de aprendizajes sino para crear los
mecanismos para corregirlos.
La diagnosis consiste en determinar las situaciones de cada alumno en particular y del
grupo en general, antes de iniciar un determinado proceso de enseñanza y de aprendizaje,
para adecuar la propuesta didáctica a sus necesidades. No es una tarea fácil realizar el
diagnóstico de los saberse previos. Se puede lograr mediante la guía del profesor para que
el alumno pueda identificar en el punto en que se encuentra respecto del trayecto hecho y
del que le falta por recorrer en este proceso. Las expectativas de logro (como propósitos
expuestos y re-significados con los alumnos) creemos que estarán íntimamente relaciona-
das con la significación que puedan ir construyendo acerca de la relevancia del contenido a
aprender. La evaluación de los logros en sus tareas, más que señalar los errores convierten
el ambiente áulico en un espacio comunicativo y motivador. Se pueden elaborar planillas
donde los alumnos vayan registrando sus progresos, dificultades, errores y la explicación
de las causas, lo cual implica elaborar un “contrato didáctico” para identificar y gestionar
En cuanto a la instancia de evaluación formadora que implica una observación permanente
del proceso, donde el docente alienta la apropiación paulatina de las habilidades propias de
las Ciencias Sociales, como por ejemplo lectura e interpretación de material cartográfico,
realización de líneas temporales o de periodizaciones, identificación de campos de análisis,
reconocimiento de distintas posturas historiográficas, entre otras, es el objeto a evaluar que
puede ser autoevaluado por los alumnos a través de actividades-indicadores.
A partir de un contenido, selección del tema o problema, sobre la base epistemológica de la
disciplina o por los elementos comunes que ofrecen la Cs Sociales, se ofrece la posibilidad
de construir una serie de criterios. Cuando hablamos de cuestiones comunes tenemos por
ejemplo la observación de fenómenos sociales sobre los que se formulan hipótesis, la bús-
queda de datos o evidencias que se analizan y contrastan para ver su validez y la obtención
de sus conclusiones. Para lograrlo hay que pensar en estrategias, que como un variado
repertorio, deben facilitar al alumnado la comprensión de la naturaleza y del conjunto de la
investigación de los fenómenos sociales. Son ejemplo de ellas el trabajo de campo, los es-
tudios de casos, el análisis de documentos, las encuestas, la observación en sus diferentes
modalidades, a partir de los cuales los alumnos deberían poder concretar determinadas
actividades, las que nos van a ofrecer datos para la evaluación. Estas podrían ser:
Fundamentación: que equivale a dar las razones de algo, a responder acerca del por qué.•	Ejemplificación: implica proporcionar ejemplos concretos de un contenido.•	Reconstrucción: consiste en poder usar ese conocimiento en nuevas situaciones.•	Justificación: implica proporcionar pruebas.•	Segunda Parte: La evaluación en los
•	Comparación: establecer semejanzas y diferencias.
•	Contextualización: relacionar el conocimiento con un contenido más amplio.
•	Generalización: descubrir constantes entre distintos hechos, fenómenos o sucesos.
En el proceso de construcción del aprendizaje (o una fase del aprendizaje), se plantea la
necesidad de la valorar los mismos comparando los criterios de evaluación y los aprendi-
zajes logrados, siendo ésta la instancia de cierres/conclusiones parciales, que incluso en
otro momento sirvan para abrir y continuar el mismo proceso. Esta etapa evaluativa llamada
sumativa no referencia la operación matemática de suma y división, es decir no se refiere a
la acreditación-calificación sino a aquella en la que el alumno debe poder sistematizar los
conocimientos; recapitularlos; relacionar los contenidos; orientar nuevas secuencias.
Podemos hacer la diferenciación entre una evaluación sumativa de acreditación y una eva-
luación sumativa con función pedagógica. La función social acreditativa supone valorar el
resultado del aprendizaje y no el proceso. No puede indicar logros de manera pormenoriza-
da del alumno sino que debe dar cuenta ante la sociedad del logro académico del mismo,
función que conlleva criterios de homologación y de selección que hace el docente y que
no resulta fácilmente compatible con los objetivos netamente pedagógicos, si bien son los
que acreditan el paso al ciclo siguiente o a la conclusión de los estudios.
La evaluación sumativa de función pedagógica tiene que servir para reajustar el proceso,
es imprescindible que los procedimientos e instrumentos de evaluación permitan identificar
aquellos aspectos que puedan explicar los logros en el aprendizaje, yendo más allá de la
constatación de si este se produjo. Esto supone llevar a cabo una evaluación continua
valorando la evolución del alumno tomando como referente principal su situación anterior,
y hacer un juicio de valor que describa de la manera más cualitativa y reflexiva posible, el
momento de aprendizaje en el que se encuentra. Para lograr esto hay algunas condiciones
esenciales: determinar prioridades a evaluar, qué evaluar, anticipar metodológicamente
cómo, criterios e indicadores; establecer estrategias coherentes con las anteriores decisio-
nes y transparentar todo este proceso con el alumnado en un contrato que va unido con
el de enseñanza y de aprendizaje. Por último, convertir en objeto de evaluación los propios
“… No se puede desconocer que los modelos
docentes han dado respuestas a requerimientos de la
práctica que hoy no son suficientes; es por eso que una
revisión nos obliga a mejorar la capacidad de “escucha” tanto
en el “reconocimiento” de nuestras prácticas como en el
comprender al “otro” desde sus marcos interpretativos, para
desde allí generar cambios” (Palou, 1998: 129)
Algunos criterios a modo de proposición…
Qué evaluar, depende de qué se enseña y cómo se aprende, en este sentido hemos habla-
do de proceso, de complejidad e inter-disciplina, de problematización y de construcción y
de una necesaria actualización en relación con la reflexión epistemológica, las perspectivas
y enfoques. Esto permitirá hacer explícitas en las prácticas profesionales concretas las op-
ciones que subyacen y hacer también identificables las posturas en la enseñanza y en el
tratamiento de los contenidos, por eso nos parece pertinente aportar algunos ejemplos de
Tal vez la problematización no sea posible en todo el contenido curricular, pero el proceso
de construcción de conceptos se puede propiciar a partir de actividades que permitan re-
solver situaciones problemáticas, por ejemplo: la construcción de un espacio geográfico, te-
niendo en cuenta las relaciones e interrelación de elementos que posibilite entender que las
áreas de fronteras y la delimitación del territorio, son construcciones sociales en que están
involucrados las vías de comunicación, conexiones entre países, los elementos naturales,
área de contacto de fronteras de distintos países límites y fronteras.
¿Qué evaluar? Interpretación de mapas; búsqueda bibliográfica de información; elaboración de
alternativas o posibles respuestas al planteo de problema; fundamentación de lo elaborado.
En relación a la inter-disciplina y problematización se puede plantear por ejemplo, de qué
manera la implementación desde el estado de un modelo económico, el agroexportador,
implicó la construcción de un espacio social diferente a partir de procesos inmigratorios, del
tendido de líneas férreas, de la exclusión de grupos sociales (aborígenes desarraigados por
la conquista del desierto), justificada por el pensamiento positivista dominante, de la valori-
zación de los recursos naturales de la región pampeana desde una mirada que privilegia las
actividades agropecuarias, ya que estos productos debían ser exportados a Europa permi-
tiendo la inserción de Argentina en la división internacional de trabajo como proveedora de
materias primas. Todo esto se puede relacionar con la actualidad y la globalización como
nueva forma de división internacional del trabajo y la organización del espacio geográfico
con las influencias de variables o categorías del modelo global, tales como la concentración
del capital y extranjerización de las tierras, y las problemáticas ambientales suscitadas por
este proceso, entre otros.
Este análisis posibilita el abordaje desde la complejidad, con lo controversial, desde el planteo
de la pluriperspectividad, y la comprensión de las continuidades y los cambios históricos.
Una estrategia metodológica posible, que permite una mirada holística, será la salida de cam-
po haciendo un recorrido histórico por las aldeas de Entre Ríos. Las actividades posibles:
entrevistas: relatos de familia, elaboración del árbol genealógico familiar, (actividades que for-
talecen la identidad y enriquecen los vínculos familiares), videos; búsqueda bibliográfica; etc.
¿Qué evaluar? localización geográfica del espacio y de los elementos que componen ese
espacio; selección significativa de textos referidos al tema; informes parciales; establecer la
conexión causal entre ideología, contexto internacional y espacio geográfico resultante; ver
como se presentan en el desarrollo cognitivo y estrategias de pensamiento, para avanzar
desde los análisis descriptivos a los explicativos, clave en Ciencias Sociales, además, la
comprensión compleja del tiempo histórico, la resolución de problemas sociales y las habi-
lidades necesarias para su estudio, la posibilidad de fundamentación; determinar la validez
de los elementos o indicadores con los que construye el concepto de exclusión; elaboración
de conclusiones, etc.
Respecto de la posibilidad de problematizar se puede plantear en Historia, en cualquier pro-
ceso, un relato categorizado y significativo de la información con los siguientes conceptos
estructurantes: ideología de base o justificación del modelo; sectores sociales beneficiados
y perjudicados; movimiento o acciones de resistencia; factores históricos condicionantes o
contexto; acciones desde el poder para sostener el modelo.
¿Qué evaluar? Información de la que se va apropiando; qué información selecciona como
significativa; cómo lo fundamenta; se podrá dar cuenta del aprendizaje requerido cuando
esta búsqueda y categorización (continuidades) se pueda aplicar a otra realidad (cambio).
La recurrencia que permite “armar” las distintas etapas de un proceso más largo de este
modo facilita la autoevaluación a partir de la comprensión paulatina de los distintos elemen-
tos para su estructuración.
Es posible ir complejizando los conceptos más concretos o incluidos en éstos con otros
más abarcadores, según la edad, el curso o el ciclo, por ejemplo, para la identificación de
beneficiados y perjudicados, establecer goce o no del derecho a educación e igualdad ante
la ley; en otro año agregar condiciones de trabajo; en otro el reparto de lo obtenido en el
P.B.I. o la “torta”; en el siguiente, establecer cuántos de los que trabajan y estudian terminan
sus estudios y cuántos de los que sólo estudian lo hacen y a qué sectores sociales perte-
necen respectivamente; etc.
Todos estos ejemplos aportados desde la especificidad de las Ciencias Sociales pueden ser
evaluados con las siguientes estrategias:
Socialización de las tareas áulicas y extra áulicas: habrá que tener en cuenta además•	de la calidad de lo realizado y de su presentación, si sabe o no explicarlo, aunque haya
recibido ayuda externa, es decir que dé cuenta si lo ha comprendido o no. Es conve-
niente dar pautas para la confección y valoración de los trabajos.
Contrato didáctico: es un acuerdo negociado para conseguir un objetivo, al que se•	llega después de un diálogo entre el alumno y el docente. En éstos es imprescindible
preservar la libertad de decisión del estudiante, ya que si hay coacción pierde su funcio-
nalidad. Otro aspecto importante es la negociación de los elementos del contrato: pue-
de ser negociable la duración, los medios, la producción final, las ayudas, etc. Como
hemos dicho anteriormente son motivadores para los estudiantes porque pueden ex-
presar sus opiniones, escoger entre diversas opciones y tomar iniciativas, por lo tanto
son instrumentos especialmente útiles para aquellos alumnos que tienen dificultades de
aprendizaje, a la vez que facilitan la autorregulación.
Elaboración de mapas conceptuales: son instrumentos eficaces tanto en el proceso de•	aprendizaje como para la evaluación. Hay que dedicar un tiempo a enseñar a confec-
cionarlos. Permiten la relación de conceptos, su jerarquización, selección de conceptos
obtenidos por otros métodos o completando un mapa confeccionado por el profesor.
Lo consideramos estrategia de evaluación pues implica varios pasos en el proceso de
Recursión de las actividades de producción de los alumnos: ya sean pruebas escri-•	tas o trabajos realizados, marcando en ellos errores y logros, proponiendo que sean
rehechos en la casa o en el aula a fin de posibilitar la autoevaluación, y de utilizar las
dificultades o errores no como motivo de sanción sino como posibilitadoras de nuevos
Metodología investigativa: propicia el aprendizaje por descubrimiento autónomo del•	alumno. Consistiría en una especia de “simulacro de investigación científica en el aula”
mediante el cual el alumno iría descubriendo, a su manera, los conocimientos que los
científicos han ido elaborando a lo largo del tiempo. Esta metodología intenta poner en
relación los objetos de enseñanza y aprendizaje con las construcciones conceptuales
que los alumnos puedan tener sobre dichas temáticas. Posibilita concretar los aprendi-
zajes de los alumnos en conclusiones en torno a las cuestiones o problemáticas plan-
teadas, conclusiones que han de abrir nuevas expectativas de conocimiento y han de
poder servir de enlace con procesos de trabajo posteriores.
Producciones parciales pautadas: acordando con los alumnos tiempos, contenidos,•	procedimientos o habilidades dentro de las cuales se pueden incluir: interpretación tex-
tual o contextualización de un proceso histórico, formas de utilizar la información dis-
ponible para obtener conclusiones, lectura e interpretación de imágenes y de material
cartográfico, confección de planos o mapas, claridad en la expresión y uso de termino-
logía específica, etc.; modalidad (oral, escrito, individual, grupal); escala de evaluación;
forma: (a libro abierto o no)
A modo de cierre provisorio…
Es importante partir de una aproximación cierta a la situación que afronta hoy la enseñanza y
la juventud pero teniendo presente siempre que la educación es esperanza y confianza en las
Todo lo dicho es lo deseable, planteado desde un compromiso de transformación, pero es claro
que se deben ir buscando alternativas en una realidad que plantea grandes dificultades:
La desvalorización del saber y de la escuela secundaria como espacio propicio para el•	aprendizaje
La falta de correspondencia entre esfuerzo y “éxito” social•	La intolerancia al fracaso o debilidades que llevan a la renuncia o escapismo•	La relativización que borra marcos referenciales•	Segunda Parte: La evaluación en los
La pérdida de la noción del límite o norma que dificulta a la escuela el rol de transmisor•	de conocimientos socialmente válidos
La delegación que la familia le hace al estado del cumplimiento de roles tradicionalmen-•	te propios
La transformación de los modos y códigos de comunicación que le quitan a la lecto-•	escritura accesibilidad y significatividad y dificultan la formación del pensamiento
La marginación, subestima y resistencia•	El bastante frecuente tratamiento de temas transversales que debería adoptar el marco•	epistemológico del área.
La superación de estas dificultades requiere entre otras de las siguientes acciones:
Fortalecer los aprendizajes por descubrimiento, reconstructivo y significativo frente a•	los aprendizajes memorísticos reproductivos, a través de diferentes estrategias que lo
Propiciar la necesaria conexión entre estrategias, técnicas y contenidos con el fin de•	ofrecer pautas más convenientes para el trabajo con hechos, conceptos, principios,
actitudes, valores, etc.
Ofrecer la necesaria variedad de materiales y recursos de diferente soporte, que se tra-•	duzcan en actividades en el aula y en el entorno como experiencias innovadoras.
Por esto, la motivación por aprender y la actitud de auto-superación en el protagonismo
del proceso evaluativo del alumno es la gran apuesta a futuro, y por esto seguramente irá
acompañada en el presente de prácticas más tradicionales sin que esto deba hacernos
sentir culpa. Posiblemente también al momento de definir el ciclo lectivo es probable que lo
deseado no sea exactamente lo logrado en tanto el cambio actitudinal-cultural se dará de a
poco y no sin nuestro acompañamiento.
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Sabemos y somos partícipes de los cambios y avances que se vienen dando en la Edu-
cación Física escolar (ya desde lo epistemológico, pedagógico, metodológico, etc.), pero
vemos en las prácticas evaluativas de los docentes de la disciplina fuertemente arraigado el
modelo tradicional de evaluación.
La evaluación tradicional llegó incluso a deformar el sistema de enseñanza e invertir su
finalidad. Por ejemplo, en Educación Física se hicieron muy conocidas las ejercitaciones
correctivas para arribar a un patrón de ejecución totalmente preestablecido.
Cuando hablamos del “modelo tradicional de evaluación en Educación Física” nos estamos
refiriendo a la utilización sistemática de test de condición física y/o habilidad motriz para ca-
lificar al alumnado al final de un trimestre o curso en el área de Educación Física. La crítica a
este modelo tradicional se funda en el reduccionismo respecto a la finalidad de la Educación
Física, ya que de esta manera se están obviando tanto las fases más ricas del gesto motor:
que implican la percepción y decisión, así como las características personales, afectivas,
sociales y contextuales.
La finalidad formativa y educativa de la Educación Física, así como las características más
valiosas y complejas del movimiento humano, no pueden medirse solamente con los test
físicos y motrices.
¿Qué pasa entonces cuando la predominancia de un modelo de evaluación en Educación
Física se reproduce curso tras curso y generación tras generación? Pues que gran parte del
profesorado de Educación Física suele optar por una de las siguientes dos soluciones:
o se limita a enseñar (entrenar) lo fácilmente medible y registrable,•	o se lleva a cabo un diseño curricular más complejo y educativo que no evalúa, pues cuan-•	do llega la hora de la calificación se ajusta al modelo dominante de test de rendimiento
físico, concuerde o no con el currículum desarrollado en ese período de tiempo.
Si la evaluación se considera como “un elemento y un proceso fundamental en la práctica
educativa que permite en cada momento recoger la información y realizar los juicios de valor
necesarios para la orientación y para la toma de decisiones sobre el proceso de enseñanza-
aprendizaje” según Viciana (1995), deberíamos reflexionar entonces sobre los procesos de
enseñanza y de aprendizaje para comprobar la coherencia entre lo que enseñamos y pre-
tendemos que se aprenda en este proceso.
En el marco teórico de la Evaluación, se tienen en cuenta todos los elementos de este
proceso, y todos ellos reciben un tratamiento evaluativo, de manera que todos en conjunto
forman parte integrante del denominado proceso de enseñanza-aprendizaje. La intención
por tanto es optimizar este proceso, pero a través del seguimiento y la mejora de todos y
Características y Premisas Básicas de la Evaluación en Educación Física.
Para que la evaluación sea lo más eficaz posible debe poseer una serie de características,
sin las cuales el proceso quedaría incompleto. Éstas son:
•	Cientificidad: el carácter científico de la evaluación implica el seguimiento de una serie
de pasos tales como: seleccionar y recabar la información, previa selección de los ins-
trumentos y técnicas a emplear, extraer y analizar los datos, exponer los resultados y
Continuidad:•	el proceso de evaluación se ha de realizar de forma continua y nunca de
Cooperativa:•	que el proceso implique la posibilidad de autoevaluarse, así como poder
evaluar a sus compañeros y a sus profesores.
Además de estas características, el proceso de evaluación educativa debe cumplir una serie
de premisas, que harán que éste sea mucho más significativo y valioso:
Factible:•	que sea posible de realizar realmente, de ahí que convenga que no sea excesi-
vamente compleja.
Formativa:•	que sirva de retroalimentación de los logros conseguidos.
Integral y significativa:•	que recoja lo esencial y abarque todos los aspectos de la persona
y evalúe elementos que tengan repercusión directa con la vida de los alumnos/as.
Objetividad•	: la evaluación debe ser objetiva. Este tipo de evaluación es más susceptible
de llevar a cabo cuando evaluamos elementos con un marcado carácter cuantitativo.
Utilidad:•	que responda a los objetivos previstos en nuestro planteamiento previo.
Validez:•	hace referencia a la intención de evaluación en el proceso y la coherencia de este.
Premisas (Viciana, 1995):
La evaluación educativa debe ser1.	iluminativa, es decir, debe de proporcionar sentido al
La evaluación educativa1.	debe informar, a través de los informes de evaluación, las
entrevistas personales, etc., a los padres, a los alumnos/as, al resto de profesores que
asistan al alumno y al profesor que vaya a dar clase al alumno en el curso siguiente.
La evaluación debe realizarse de1.	forma integral y en todo momento, es decir, de forma
continua. Para ello debe prever los instrumentos de evaluación que se van a emplear
en cada fase.
La evaluación debe estar1.	presente en la programación anual que se realiza para el curso
escolar. Tenemos que pensar que la evaluación no consiste sólo en evaluar, sino que
conlleva todo un proceso, de ahí que no puede estar descontextualizada, ni aislada.
En esta labor de programar el proceso de evaluación, los docentes tienen que construir los
criterios de evaluación (Rodríguez, 1992), ya que en función de éstos debe ir encaminado
su trabajo y hacerlo significativo. En los criterios de evaluación deben estar contemplados
los aprendizajes fundamentales de los alumnos, de ahí que para construirlos se tendrán que
seleccionar los objetivos y contenidos más relevantes, los cuáles, a su vez, va a determinar
de manera directa nuestra forma de proceder y actuar como docentes, así como la manera
Los criterios deben aplicarse según el principio de adaptabilidad, ya que estos no deben
ser considerados una medida homogénea a partir de la cual valorar a los alumnos, sino que
estos deben adaptarse en función de características psíquicas, físicas, personales, sociales,
etc., de ellos.
Etapas de la Evaluación en Educación Física
Dentro de las etapas que conforman el proceso de evaluación, vamos a centrarnos en de-
sarrollar las denominadas: evaluación inicial, evaluación continua o formativa, y evaluación
Conocer el•	punto de partida en el cual se encuentran, tanto nuestros alumnos como
nosotros mismos y, en función de esto, realizar los ajustes necesarios en nuestra pro-
gramación para ir adaptándonos a las demandas que nos son requeridas.
Siguiendo los principios psicopedagógicos, la evaluación inicial parte de las teorías
constructivistas (constructivismo, Coll, 1993; Carretero, 1993; etc.), que promueven
un aprendizaje significativo a través de una enseñanza comprensiva y participa-
tiva, de la que forme parte integrante el alumno. Y queden claros los roles del profesor
y del alumno.
La evaluación•	del proceso implica un análisis continuo, sistemático e intencionado de
la acción didáctica durante todo el proceso educativo de enseñanza-aprendizajes.
Se basa en atender a las necesidades que surjan durante el proceso educativo, pero en
el mismo momento en que éstas se sucedan, de ahí que debamos estar sometidos a
una implicación constante.
La evaluación Sumativa o Final, el fin último de esta fase evaluativa es determinar el gra-•	do de consecución de los objetivos programados y el grado de dominio del alumno/a
al final del proceso de enseñanza y aprendizajes. Se trata de realizar un balance de los
aprendizajes del alumno en contraste con los objetivos didácticos prefijados, en base a
A la evaluación sumativa o final podemos realizarla de dos formas:
Emitiendo un•	juicio en forma de calificación (escrita, numérica o ambas).
Emitiendo un•	juicio acompañado de una alternativa de acción, siempre que el
alumno la requiera. En este caso, estaríamos preparando al alumnado para una futura
y próxima evaluación inicial.
Nuestra historia en Educación Física da cuenta que varias generaciones de profesores de
Educación Física evaluaron cuantitativa y objetivamente una destreza o habilidad, y centra-
ron su accionar en valorar resultados finales, en la medición y comparación de datos, con
una marcada ausencia de criterios.
Pero la evaluación como la miramos hoy, no puede quedar abandonada a criterios arbitrarios
o improvisados, y si bien la unificación de los criterios es por el momento de difícil alcance, la
revisión y el fruto de nuevas estrategias de evaluación es de una imperiosa necesidad.
Hoy estamos ante un alumno que además de tener una edad, una capacidad y una prepa-
ración, tiene una singularidad y diferenciación respecto a los demás. Por ello, la evaluación
tiene múltiples funciones que incumben tanto en el plano pedagógico como en el social, no
tiene sentido por sí misma, no solo controla un producto sino que interviene positivamente
con el conocimiento y las relaciones interpersonales, no es neutra.
Blázquez Sánchez (1994:17), nos da la dimensión real de la importancia de la evaluación en
el sistema educativo, “Si aprender es importante, si el aprendizaje es un proceso acumula-
tivo, si solo aprendemos lo que podemos en función de nuestra capacidad y de nuestras
aptitudes, entonces medir lo aprendido es uno de los aspectos esenciales del proceso
Los criterios, recursos e instrumentos de evaluación elegidos deben ser realistas, de fácil
aplicación, claridad en la organización y calidad de datos recogidos y dependerán de las
condiciones en las que se desarrollan las clases de educación física en cuanto a situaciones
geográficas, sociales y económicas, etc.
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La evaluación de la educación musical en el marco de la Re-significación de la Escuela Se-
cundaria Entrerriana debe llevar a replantear el rol de la educación musical en las escuelas,
lo que lleva implícito la definición del perfil de individuo educado musicalmente.
Las expectativas que en la comunidad educativa en general se tiene sobre los resultados
de nuestros estudiantes, se relacionan con la importancia y los tiempos asignados a la ma-
teria, esto es afín directamente no solo con lo educativo y cultural, también con lo político
En Educación Musical se puede observar de manera más evidente los resultados en la for-
mación de un profesional de la música ya sea de instrumentistas, compositores, cantantes
o en cualquiera de las especializaciones que hoy se brindan; distinto es el panorama en el
tramo de obligatoriedad de la secundaria hay finalidades formativas diferentes a las que se
deben alcanzar en el nivel de formación profesional. Pero esto no debe conducir a resignar
la formación en el leguaje musical, por ello reviste gran importancia qué y cómo evaluar.
En la fundamentación de Educación Artística del Documento Nº 2: Curricular-Epistemológi-
co se señalaba que ése es un campo de conocimiento que posee conceptos adquiribles,
que pueden y deben ser enseñados, algo que por el sesgo extracurricular que el arte en la
escuela acarrea no está demás reafirmar la idea; la educación artística posee conocimientos
que hacen al desarrollo estético, a la trasmisión cultural, análisis crítico y también al desarro-
llo cognitivo complejo, para enseñar, y que deben ser evaluados.
Los procesos de aprendizaje y evaluación en Educación Musical, por las características
inherentes al hecho artístico, van desde lo obvio a lo sutil, cuando el estudiante internaliza
ejemplos de audición o apreciación la transferencia del aprendizaje le permite acceder a una
mayor cantidad de experiencias desde lo cognoscitivo, psicomotriz, o afectivo, lo que hace
ir “afinando” sus capacidades de relaciones y el disfrute de una obra musical.
Proporcionar desde la clase criterios de valoración ayuda a modelar sus gustos musicales de-
purándolos y enriqueciéndolos, ayudando a que cada alumno elabore juicios en base a actitu-
des abiertas y respetuosas sobre las distintas manifestaciones musicales, fundamentadas en
un conocimiento propio, y en relación a su experiencia y acercamiento a la cultura musical.
Lo prioritario es aprender a evaluar los logros y los niveles de capacitación de los estudian-
tes, no como sujetos reproductores de ciertos contenidos, sino “valorando los procesos de
producción y de recreación social de los conocimientos, considerando los conflictos, las
tensiones y los dilemas que se generan en los mismos” (Camilloni, 1985: 35) Examinar la
posesión de saberes o contenidos por parte del estudiante midiendo de manera retrospec-
tiva, qué y cuánto se ha aprendido a partir de los requerimientos preestablecidos solamente
por el profesor, pone la mirada y el peso sobre el estudiante, quien se ve afectado por los
resultados de su evaluación, lo que influirá positiva o negativamente sobre sus oportunida-
des y decisiones a futuro.
Por esto es importante que el alumno conozca tanto como el docente aquellos parámetros
que se juegan en el proceso evaluativo.
Algo que no ha ayudado a clarificar el valor de la intencionalidad de la enseñanza en la edu-
cación musical es el preconcepto/prejuicio sobre el “talento”, muchas personas han salido
de las instituciones convencidas que su aprendizaje o falta de él en materia musical se debe
a que, finalmente, tenía o no dotes especiales para la música; no lo relaciona con el hecho
de haber tenido o no un aprendizaje y evaluación sistemática en base a un curriculum ade-
cuado. Si bien los conocimientos de lo musical están constituidos, además de lo específico,
por lo conceptual, sensorial, emocional y social, se debe desterrar la mal entendida idea
del artista como un estereotipo de ser misterioso o extravagante que puede hacer música
porque fue mágicamente dotado. La actividad musical requiere, un proceso de enseñanza
aprendizaje pautado y reflexivo, con etapas evaluativas diseñadas en referencia a los con-
tenidos desarrollados.
Según Gainza “músico se hace; una persona musical es aquélla que, por estar consciente
o inconscientemente interesada por los sonidos, los ha observado, se ha rodeado y alimen-
tado de ellos, los ha internalizado”. (Gainza, 2002: 119). A partir entonces del interés del
alumno, evaluar servirá para poner en marcha un sistema que basándose los logros obte-
nidos en el proceso de enseñanza, encauce lo que cada alumno ha interpretado, lo que se
sumará a sus características o conocimientos previos.
No es la finalidad abarcar la totalidad del proceso de evaluación, sino compartir propuestas
sujetas a prueba y debate. En este marco elaborar criterios de evaluación posibilitará esta-
blecer indicadores e instrumentos que permitirán relevar y valorar los resultados obtenidos
en referencia a expresión corporal actuación, técnica vocal, instrumental y lo alcanzado en
referencia a lo rítmico melódico, comprensión armónica junto con las relaciones entre géne-
ro y estilo asociadas a los sucesos históricos, políticos, y sociales.
Sugiriendo un enfoque, la evaluación cualitativa sería adecuada a la educación artística y
a la musical en particular, ya que permite analizar procesos dimensionados en todo el año
escolar. Como alternativa, se podrían combinar diversos instrumentos de evaluación que
permitan abordar procesos educativos complejos en el aula.
Estrategia Sugerida
Se propone el uso del Portafolio como una posibilidad de abarcar distintas estrategias bajo
un mismo sistema capaz de brindar interesantes márgenes de observación y registro para la
evaluación del aula de música. Este programa incluirá dos formas, el Portafolio del Alumno
y el Portafolio del Docente.
Dos ejemplos de evaluación alternativa, donde los alumnos son evaluados en función de
su actuación activa al utilizar sus conocimientos de manera creativa son los portfolios y las
Los primeros, son una colección de documentos que reflejan el rendimiento (resultados de
rendimiento, premios, calificaciones) y los trabajos (composiciones, exposiciones, audio)
producidos por el estudiante durante el proceso de aprendizaje, dentro o fuera de la escue-
la. El alumno tiene libertad para elegir los documentos a incluir en su portfolio, pero tiene que
especificar los tipos de documentos a incluir. Los profesores u otros profesionales revisan
el portfolio y lo utilizan para evaluar al alumno, pero éste es parte importante del proceso.
Puede decidir qué va a incluir en el portfolio. Se le puede incluso invitar a comentar los do-
cumentos incluidos, discutir su importancia con el profesor etc. y así influir el modo en que
serán evaluados (Nevo, 1997)
Se incluirán producciones y proyectos, de diferente índole, a través de las cuales se podrán
juzgar sus capacidades y avances, en relación con el proceso personal seguido por el estu-
diante, lo que permitirá ver sus esfuerzos y logros en concordancia a los objetivos de apren-
dizaje y criterios de evaluación establecidos previamente, para revisar la práctica docente
así como permitir un seguimiento de los aprendizajes que los alumnos/as van obteniendo.
El portafolio como estrategia de enseñanza, se fundamenta en que brinda información acer-
ca de cómo un estudiante se plantea su aprendizaje.
Portafolio del Docente.
Recopila hojas “sueltas” de evidencias de su actuación docente al llevar a cabo su respon-
sabilidad docente, como profesor. Un buen portfolio se basará en los deberes del profesor,
las responsabilidades definidas de supuestos de trabajo y las responsabilidades estable-
cidas al comienzo del año del trabajo. Además de la documentación impresa, el portfolio
puede incluir ejemplos de materiales de instrucción preparados por el profesor, datos de los
logros de los alumnos, videos, audio que recojan las clases reales, evaluación que le han
hecho los alumnos, cartas de los alumnos, planificaciones de sus clases, etc. Es un método
de evaluación, que el docente elige, dándole autoridad en proceso evaluador, para elegir la
evidencia/as (Nevo, 1997)
En él se irán anexando las propuestas y recursos didácticos que se irán poniendo en mar-
cha, servirá también como material histórico en donde el docente podrá revisar y adecuar
con posterioridad su tarea.
La siguiente red, sugiere la posible incorporación del portafolio como estrategia de evalua-
ción en la Educación Musical:
PROPUESTA TRANVERSAL DE
RED DE CONTENIDOS O
MÁPAS
EXÁMENES LISTAS DE CONTROL
Qué evaluar y cómo hacerlo nos lleva directamente a qué y cómo enseñamos música, no
se puede señalar ningún camino como único ni tampoco las mismas estrategias para las
disímiles situaciones a las que estudiantes y docentes se enfrentan; lo que no debería estar
en discusión es que como docentes debemos trabajar en la musicalidad de cada uno de
nuestros estudiantes – eso que en todos está presente, en forma más o menos cultivada
– que es la condición de oír y hacer música. Según Simmel (2003) el acto de escuchar o el
de ejecutar es parte de la condición originaria de los seres humanos, que además está a
Alentar a resolver, descubrir y plantear nuevas situaciones, desarrollando su autonomía y
juicio crítico frente al hecho musical, mediante medios tales como la interpretación musical,
la audición e indagación.
Disfrutar y aprender al comprometerse en producciones y puestas en escena lo que acerca-
ra al mundo con sensibilidad valorando con criterios y argumentos propios.
Además de desarrollar lo propio en educación musical tenemos a nuestra disposición la
oportunidad de trabajar como eje transversal y/o áreas diferenciadas desarrollando labora-
torios sonoros con búsqueda de sonidos, construcción de instrumentos, con creación de
estructuras e interpretación, acercando otro nivel de comprensión para contenidos propios
de la Física, Matemática o Psicología, solo por nombrar algunas.
Agra, M.J. (2003): “El portafolios como herramienta de análisis en experiencias de for-•	mación on line y presenciales”, en: Enseñanza: Anuario Interuniversitario de didáctica,
nº 21, pp. 101-114. España: Universidad de Santiago de Compostela.
Camilloni A. (1985): Las funciones de la evaluación. Buenos Aires: Mimeo UBA, Frega•	A. L. y Cash I S de T. (1975): Planeamiento de la educación musical escolar y su evalua-
ción. Buenos Aires: Ed. División de Desarrollo Musica 1º Ed.
Gainza V. H. de (ed.) (1993): La Educación Musical Frente al Futuro. Enfoques interdis-•	ciplinarios desde la Filosofía, la Sociología, la Antropología, la Psicología, la Pedagogía
y la Terapia. Buenos Aires: Ed. Guadalupe.
(1997): La transformación de la Educación Musical a las puertas del Siglo XXI. Buenos•	Aires: Ed. Guadalupe.
Giradez A. (2005): Internet y Educación Musical. Barcelona: Ed. Grao.•	Nevo, D. (1997): Evaluación basada en el centro. Un diálogo para la mejora educativa. •	Bilbao: Mensajero.
Pep Alsina, (2007): El Área de Educación Musical. Propuestas para aplicar en el aula.•	Barcelona: Ed. Graó 6º Edición.
Simmel, G. (2003): Estudios psicológicos y etnológicos sobre música. Buenos Aires:•	Ed. Gorla.
“…Es preciso ver la escuela como un todo. Lo que tenemos
entre manos es la creación de una cultura” (Eisner, 1998:28)
“El valioso aporte que la educación artística puede realizar a los
proyectos educativos en la contemporaneidad hace que ésta
merezca ocupar un lugar fundamental, como campo de
conocimientos, para la constitución de un sujeto capaz de
interpretar sus realidades, elegir, hacer respetar sus derechos y
sentirse parte vital de una fuerza social transformadora”
(Mardones, 2008:2)
Si consideramos que estamos trabajando en un proceso de aprendizaje de conocimientos
de un lenguaje es imposible separar evaluación de enseñanza: permanentemente las esta-
mos relacionando.
La evaluación es un proceso integral, continuo y acumulativo, donde tenemos en cuenta
tanto el proceso como el producto final.
En el proceso se va observando como el joven construye su proyecto radicado en la sensi-
bilidad y cuáles son los elementos del pensamiento divergente que incorpora para resolver
En el producto final se observa el resultado de una serie de experiencias y conclusiones que
se van manifestando en la evolución de ese proyecto que dará lugar al producto final, que
puede o no completarse.
“…Creo que los métodos de evaluación se deben basar en la idea de que su principal fun-
ción es pedagógica o sea que las actividades evaluativas se deben entender como recursos
pedagógicos destinados a mejorar las condiciones en las que se desenvuelven el quehacer
educativo” (Eisner, 1998:29)
Generalmente la evaluación de los trabajos de los alumnos se realiza de acuerdo a los con-
tenidos enseñados. Si bien están presentes otros logros interesantes aportados por los es-
tudiantes, lo cual debe valorarse, no se debe descuidar el contenido que se quiere evaluar.
Partiendo de los ejes planteados en los Lineamientos Preliminares -sintaxis del lenguaje
plástico visual y manifestaciones artísticas y sus contextos- es conveniente no descuidar
ninguno de ellos. La evaluación apunta a todos los aspectos: productivos, de apreciación
y de contextualización, teniendo en cuenta que toda forma se inicia en un proceso inte-
ractuando en este desarrollo para saber comprender, saber ver, saber expresarse y saber
En el aspecto productivo, entendiéndose como acto de realizar, se podrá evaluar el co-
nocimiento de materiales, técnicas y procedimientos utilizados como así también las habi-
lidades adquiridas y las aptitudes propias del estudiante, y que además pueda reconocer y
apreciar lo que ha producido. Aquí se tienen en cuenta los elementos del código visual y sus
leyes organizativas por ejemplo, o la capacidad de dar solución a problemas espaciales. De-
penderá de cuál sea el trabajo a realizar si en bi o tridimensión, la estrategia adecuada para
evaluar. Ante todo la observación permanente en el proceso, estará siempre referenciada
con sus explicaciones, con sus respuestas acerca de que está realizando el alumno, qué
materiales emplea, qué técnicas, en definitiva, qué pretende lograr. Hay intencionalidad que
alcanza el desarrollo de potencialidades, creativas y la sensibilidad perceptiva.
En el aspecto de la apreciación o crítico la evaluación apunta a que el alumno observe y
analice, realizando un juicio crítico de sus propios trabajos y de sus pares. El joven adquiere
conocimientos específicos que se ven reflejados en sus producciones. Aquí se evaluará el
pensamiento divergente expresado mediante el uso de diferentes materiales y técnicas,
tanto como la progresiva sensibilización ante un hecho estético y artístico. Una estrategia
interesante es la observación, análisis y valoración de sus propios trabajos ya sean en bidi-
mensión o en tridimensión. Ofreciendo posibilidades de diálogo y estimulando la expresión
verbal en los alumnos, no con la intención de comparar unos con otros, si no de rescatar
los avances que han tenido con respecto a sus propios trabajos anteriores, para interactuar
con sus pares y así pueda dar cuenta de sus puntos de vista favoreciendo espacios a la
autoevaluación y la coevaluación.
En el aspecto de la contextualización o cultural se pretende valorar las características,
influencias y efectos que figuran en una obra de arte, reconociendo al autor y a su obra
ubicados en el tiempo y en el espacio, teniendo en cuenta que las manifestaciones artísti-
cas de los hombres forman parte de una cultura y la reflejan a través de sus obras. Aquí es
importante la observación y análisis de obras de diferentes artistas plásticos por ejemplo, o
el compromiso en la preservación del patrimonio artístico artesanal. Si la intención es saber
qué conoce el alumno con respecto a una obra o un estilo determinado, se mostrarán obras
de diferentes artistas de distintos movimientos o escuelas en la historia del arte, con un
cuestionario guía que le facilitará el análisis interpretativo y compositivo de una obra ubicada
en un tiempo y espacio que forma parte de un contexto histórico y social.
En la educación artística es importante que la evaluación pueda hacerse respetando la
individualidad creativa del alumno, es por ello que resulta de mucha significación la imple-
mentación de la observación permanente del proceso de trabajo del alumno, considerando
las opiniones, los diálogos, análisis de obras, pensamiento crítico, pensamiento inteligente
manifestado durante la lectura visual donde el docente recopila datos sumamente impor-
tantes para su evaluación. “Cuando se piensa en evaluación formativa, se debe romper
con ese esquema igualitarista. No hay ninguna razón para dar a todos la misma dosis de
evaluación formativa. La diferenciación comienza con una inversión en la observación y la
interpretación de los procesos y adquisiciones, proporcionados a las necesidades de cada
alumno.” (Perrenoud, 2008: 162)
En evaluación es importante contar con el espacio físico adecuado, “aula – taller” para de-
sarrollar las actividades, equipado con piletas, mesas amplias para desplegar materiales, ar-
marios donde se puedan guardar trabajos que necesiten secados, atendiendo la conserva-
ción de los trabajos para favorecer la evaluación procesual. El joven al compartir un espacio
aprende a cuidar los materiales, a mantener el orden y la limpieza, aspectos muy importante
que tenemos en cuenta en la evaluación integral. Se deberá encontrar el espacio del arte en
nuestras instituciones, pensando formas de crear, compartir y resignificar espacios físicos
que son necesarios para los desarrollos disciplinares.
Es importante lograr un ámbito para desarrollar actividades en tridimensión, en las que el
docente seleccione convenientemente los materiales con los cuales será oportuno trabajar
con cada curso. No se puede limitar solo a la bidimensión las experiencias del alumno en
clase. Será necesario brindarle la oportunidad de conocer imágenes desde otro espacio
compositivo como lo es el de la tridimensión, y otros tantos recursos y procedimientos pro-
pios del lenguaje visual que favorecen los procesos creativos, otorgándole un abanico de
posibilidades para que pueda experimentar, conocer y tomar una posición que le permita
desarrollar su juicio crítico ante la cantidad, variedad e intencionalidad de las imágenes que
cotidianamente lo rodean.
Es muy importante incorporar el trabajo con materiales técnicos como video, fotografía,
computadora, filmación, impresión, entre otros. Sustenta esta incorporación la idea que
el joven se vale de todos los medios expresivos que tiene a su alrededor para resolver los
problemas planteados. La evaluación se enfocará, en el caso de la fotografía por ejemplo
en las cuestiones vinculadas a la problemática del encuadre, como concepto directamente
relacionado con el espacio, fuera de cuadro, imagen secuenciada, incidencia de la luz y
otros tantos contenidos que se están enseñando, esenciales en la elaboración de imágenes
visuales estéticas.
La observación y análisis de videos de artista plásticos o de obras en galerías de arte virtual
por ejemplo, son muy enriquecedores como estrategia evaluativa y todo lo que surja como
idea del docente o de los alumnos priorizando el conocimiento de técnicas y procedimientos.
Pero principalmente, saber aprender, a buscar, a elegir, a ver y por sobre todo adquirir un juicio
crítico en la decodificación de los mensajes a través de sus propias opiniones reflexivas.
Se deben considerar metodologías que logren un clima de interés, basado en el diálogo,
enriqueciendo las experiencias de los jóvenes.
“Formar competencias interpretativas supone favorecer la producción de sentidos. Es sa-
bido que el discurso artístico nunca es totalmente agotado desde una interpretación literal.
Por el contrario, es propio del arte eludir, ocultar, sugerir, metaforizar. La actitud interpretativa
atraviesa la totalidad del proceso artístico: desde el momento de la producción de la obra
hasta que ésta, una vez concretada, inicia el diálogo con el público. En este sentido, el rea-
lizador también es un intérprete en tanto elige, selecciona, decide los recursos y los criterios
con los que cuenta para producir la obra.
Si bien la función de la educación artística en el sistema educativo no ha sido centralmente
procurar la formación de artistas, el conocimiento de las técnicas, los recursos y elementos
formales y su organización, la posibilidad de expresarse, la voluntad comunicativa, cobran
especial interés en tanto se orienten a la producción de sentido y a la comprensión, más allá
de lo literal, de los diferentes discursos propios del hombre” (Mardones, 2006:7)
Posibles criterios de evaluación válidos para orientar el proceso de evaluación en
Es importante consensuar con el alumno los criterios por el cual será evaluado.
Códigos visuales y sus leyes organizativas.1.	Integración de conocimientos en producciones artísticas.2.	Interpretación y representación de los temas desarrollados en trabajos prácticos.3.	Realización de trabajos en bi y tridimensión organizados en tiempo y forma.4.	Pensamiento creativo, expresado mediante el uso de diferentes técnicas y materiales.5.	Participación e interés en el ámbito de trabajo.6.	Presentación de trabajos de investigaciones de acuerdo a los conocimientos desarrollados.7.	Progresiva sensibilización ante las diversas manifestaciones visuales y ante cualquier8.	hecho estético y artístico.
Capacidad de percibir, diferenciar y distinguir los aspectos sutiles de las formas.9.	Solución a problemas espaciales.10.	Teoría del color. Importancia en la vida del hombre.11.	Utilizar el color con libertad y armar composiciones equilibradas.12.	Observación y análisis de obras de artistas plásticos.13.	Apertura ante distintas posturas estéticas.14.	Compromiso demostrado en la preservación del patrimonio artístico artesanal.15.	Autoevaluar y coevaluar las producciones en función del logro de calidades estéticas.16.	Integración y solidaridad en el contexto grupal.17.	Creatividad en la resolución de proyectos artísticos.18.	BIBLIOGRAFÍA
Eisner, E. W. (1998): Cognición y currículum. Una visión nueva. Barcelona: Amorrortu•	Eisner, E. W. (1995): Educar la visión artística. Buenos Aires: Paidós Educador•	Nun de Negro, B. (2008): Los proyectos de arte. Respuestas educativas. Buenos Aires•	Lumen.
Hernández, F. (2000): Educación y cultura visual. Barcelona: Octaedro.•	Mardones, M. (2008): Documentos de la 1ª Mesa Federal de la Educación Artística.•	Buenos Aires. Aportes para el debate.
Terigi, F. (1996) Sobre conceptos, procedimientos y actitudes, en: Novedades Educa-•	tivas, Nº 64
Zátonyi, M. (2007): Arte y creación. Los caminos de la estética. Buenos Aires: Editorial•	Capital Intelectual.
Tal como se ha planteado en el comienzo de este documento, existen diferentes dimensio-
nes y ámbitos de evaluación; en este capítulo desarrollaremos sólo algunos tópicos sobre
los cuales es preciso ajustar la mirada en función de aspectos epistemológicos y metodoló-
gicos que caracterizan las prácticas en la Educación Tecnológica.
La evaluación considerada desde la perspectiva tradicional es una acción, que se sitúa al
final del proceso de enseñanza y sus objetivos son la calificación y la acreditación. Pero
también la evaluación puede ser pensada como un componente central de la propuesta
didáctica, como tal está integrada en los diferentes momentos que la constituyen ya que
permite obtener y utilizar información para regular la enseñanza y el aprendizaje.
La evaluación como parte de la actividad tecnológica
“Comprender la Tecnología implica concebir que lo artificial se constituye a partir de la
reflexión sobre la acción y es a partir de este punto donde pueden comprenderse las con-
secuencias de las acciones tecnológicas, generadas a partir de la existencia de problemas
que dan lugar a la posibilidad de prever, crear y modificar productos tecnológicos. Es tam-
bién la génesis de lo que denominamos conocimiento tecnológico y consecuentemente
deberían constituir los ejes de la propuesta pedagógica para el espacio”. (Documento Nº 2
“Curricular – Epistemológico. 2008)
En la referencia a la relación dialéctica en la “reflexión sobre la acción”, se incluyen en ella
una serie de actos directamente vinculados con la evaluación: analizar, juzgar, representar,
modelizar, optar, medir, regular, controlar, ponderar, tomar decisiones, diseñar una solución;
en todas estas acciones y procesos se imbrica la evaluación ya que es inherente a la cons-
trucción del conocimiento tecnológico, por lo tanto, forma parte del corpus epistemológico
del área y, por ende, se constituye en objeto de enseñanza y aprendizaje.
Re-significar el aprendizaje
La evaluación debe estar integrada en la planificación lo que implica proyectar los modos en
que se obtendrá información sobre el aprendizaje y la enseñanza con el propósito de utili-
zarla para mejorar la calidad de estos procesos. La obtención de la información adecuada
estará directamente vinculada a que los instrumentos reúnan los requisitos de validez y de
confiabilidad. El tipo de información que se necesita y, por lo tanto, el tipo de instrumentos
Resignificar la escuela secundaria doc 1
Documento 2 "Curricular - epistemológico" Septiembre de 2008
Documento 1 "Sensibilización y compromiso" - Junio de 2008
Cómo me inscribo en un curso de educ.ar
Modelo de evaluación tyler
Luis Fernando Urriago Solano

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