Source: http://carlosfuente.es/2015/04/el-puesto-del-anfitrion-en-el-premio-cervantes/
Timestamp: 2018-10-18 22:24:12+00:00

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El puesto del anfitrión en el Premio Cervantes - Protocolo y Eventos Carlos Fuente
El acto fue presidido por los Reyes de España, y su organización correspondió al Ministerio, anfitrión de este evento. Teníamos especial interés en esta edición, pues Felipe VI acudía por primera vez en calidad de Rey (lo hizo en otras ocasiones, pero representando a su padre el rey Juan Carlos I). Interés porque se trata del premio más relevante del mundo de las Letras hispanoamericanas y, por lo tanto, un acto de referencia desde el punto de vista de protocolo. No ha habido cambios sustanciales en el protocolo y ceremonial, y se ha mantenido acertadamente la tradición, porque es el típico acto que lo exige (por trayectoria, lugar, vocación, objetivos).
Vista general del Paraninfo, durante la intervención del galardonado (en la parte superior derecha).
El espléndido marco del Paraninfo tampoco permite, por otra parte, hacer muchas mejoras, ni falta, pero sí hemos notado en este año una mayor limpieza visual del espacio reservado a la presidencia y su más inmediato entorno (no nos encaja que el séquito de la Casa de S.M. se reserve parte de la primera fila de invitados, máximo en un espacio que permite un aforo muy reducido. Sin embargo, y ese es el objetivo de esta reflexión, nos ha llamado la atención la disposición de la mesa presidencial en relación a su precedencia (por cierto la ornamentación floral sigue siendo exagerada; es más, si se prescindiera de ella se mejoraría. También, debiera disimularse un poco más los cables de los micrófonos).
Seguimos asistiendo a decisiones difíciles de entender y muy discutibles en cualquier caso, como el orden protocolario entre el Ministro (anfitrión) y el Presidente de la Comunidad de Madrid (invitado). En esta ocasión, el problema surgió de la no asistencia del Presidente del Gobierno, personalidad que habitualmente concurre a la cita de las Letras españolas por excelencia.
Los criterios habituales
Era habitual que el protocolo respondiera a este criterio: presidencia par para los Reyes (o los Príncipes cuando representaban a los hoy Reyes honoríficos), puesto tres a la derecha para el Presidente del Gobierno, puesto cuatro (a la izquierda) para el Presidente de la Comunidad de Madrid y puesto cinco para el Ministro de Educación, Cultura y Deportes. En la mesa se dispone, igualmente, al Alcalde de Alcalá de Henares, al Rector de la Universidad (que aunque se celebra en su casa no ejerce como anfitrión, de ahí que ocupe un puesto especial en la mesa, pero sin que tome asientos centrales; es lo que se llama “lugar de cortesía para el dueño de la casa” que cede su sede para un acto que organizan otros), el Secretario de Estado de Cultura y el Director General del Libro en representación del jurado. Como es obligatorio, al organizarlo una institución oficial, se aplica el Real Decreto de Precedencias 2099/83, en concreto el artículo 12 al celebrarse fuera de la Villa de Madrid (no equivocar con Comunidad de Madrid).
Aquí vemos las presidencias de los últimos cuatro años:
Ceremonia de 2011. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero a la derecha de los Reyes y a la izquierda la Presidenta entonces de la Comunidad de Madrid. A la derecha del jefe del Ejecutivo, fuera de imagen, estaba la Ministra de Cultura. Ese año recibió el premio en silla de ruedas, Ana María Matute.
Ceremonia de 2012, presidida por los Príncipes de Asturias en representación del Rey como se deduce de la presencia de la bandera azul del rey Juan Carlos I (al fondo). De izquierda a derecha: Rector de la Universidad, Ministro de Educación, Cultura y Deportes, Presidente del Gobierno, Príncipes de Asturias (hoy Reyes), Presidenta de la Comunidad de Madrid, Ministro de Cultura de Chile (el galardonado era chileno) y Alcalde de Alcalá de Henares. El premiado en esta ocasión fue Nicanor Parra que por cuestiones de salud no puedo concurrir a recoger el galardón. Lo hizo en su lugar su nieto.
Ceremonia 2013. Parte central de la presdiencia. De izquierda a derecha en la imagen: Ministro, Presidente del Gobierno, Príncipes de Asturias y Presidente de la Comunidad de Madrid. El galardonado en esta edición fue José Manuel Caballero Bonald.
Ceremonia 2014. De izquierda a derecha: Alcalde, Ministro, Presidente del Gobierno, Reyes de España, Presidente de la Comunidad, Rector y Secretario de Estado de Cultura. En esta edición el galardobado fue Elena Poniatowska
El puesto del Presidente de la Comunidad
Sin embargo, el pasado 23 de abril no asistió el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y eso generó algunas cuestiones que queremos someter a la reflexión. La presencia del Presidente desplaza al Ministro anfitrión, que al perder tal condición (por asistir su “jefe” como decimos en protocolo,) debía ubicarse en el lugar que por su propio rango le tocaba. Pero en esta ocasión las circunstancias no eran las mismas. Al no concurrir el jefe del Ejecutivo, el anfitrión es el Ministro y éste debería situarse al lado de los Reyes. Aunque en este acto quizá no deba hablarse que los Monarcas sean invitados de honor (aunque en nuestra jerga protocolaria apliquemos esos términos), su presencia no significa que sean los anfitriones (en concepto protocolario), papel éste que queda reservado al titular del ministerio convocante y otorgador del Premio). Al margen de la normativa, solo por lógica, el Ministro, como tal anfitrión, tendría que estar al lado del Jefe del Estado (no de su esposa, la Reina), y a partir de ahí aplicar el Real Decreto para el resto de las autoridades, buscando eso sí el puesto especial para el Rector (evitando que por cortesía hacia el “casero” quede en un extremo de la mesa, como le hubiera correspondido).
Cuando hay una presidencia par (como la del Rey y la Reina), el anfitrión solo tiene una opción razonable y coherente: situarse al lado del Rey, entre otras cosas para asistirle en su presidencia del evento. De eso tenemos antecedentes claros y de mayor nivel, como por ejemplo la solemne apertura de la Legislatura en el Congreso de los Diputados (la última celebrada en 2012 bajo la presidencia de los reyes Juan Carlos y Sofía), en cuya presidencia a la derecha de los monarcas se situaron (como siempre) los presidentes del Congreso y Senado y a la izquierda los Príncipes de Asturias (y antes de casarse éste el sucesor y sus dos hermanas, las infantas Elena y Cristina). Nadie entendería que fuera al revés, y además rompería uno de los principios esenciales de la democracia: la independencia de los poderes (algo que Rajoy dejó en entredicho al anteceder a los presidentes de las Cámaras en la Proclamación por las Cortes Generales de Felipe VI el 19 de junio pasado). Pues en este acto del Cervantes debería haber ocurrido lo mismo. No es comprensible –ni a este nivel, ni a otros inferiores- que el anfitrión no esté al lado de la persona que preside un acto. Debiera por lo tanto haberse intercambiado los puestos de Presidente de la Comunidad y Ministro.
Está claro que no es un error fruto del desconocimiento del Real Decreto o de la costumbre inveterada. No. Estoy convencido que es el resultado de una incoherente reflexión hecha por los servicios de Protocolo implicados en la organización. Respetando, por supuesto, esa decisión, desde el punto de vista técnico y legal, el anfitrión es el Ministro y como tal le corresponde presidir y de no hacerlo (porque acuden los Reyes) debe ocupar el puesto derecho inmediato de los mismos (no cabe la cesión clásica en estos casos, situarse a la izquierda, cuestión que sería menos trascendente si la presidencia fuera impar).Hay quien dice un poco frívolamente que se permitió mejor puesto al Presidente de la Comunidad al no presentarse a las elecciones (no es cierto, pero algunos pueden pensarlo).
No es baladí la cuestión, ni anecdótica desgraciadamente. A falta de referentes en el Protocolo de Estado de nuestro país y sus servicios centrales, los actos en los que participa la Familia Real (y más ahora que cuenta con un magnífico cartel de expertos en protocolo, empezando por su jefe, Alfredo Martínez Serrano, persona acreditada en la cuestión por sus muchos años en este servicio en La Zarzuela, antes como segundo jefe y ahora como jefe, con rango de director general-, son muy importantes para la aplicación de un adecuado y correcto protocolo en los actos oficiales, pues constituyen el único espejo fiable al que podemos mirarnos los que nos dedicamos a estos menesteres. ¿Qué puede argumentar ahora un alcalde para sentarse a la derecha de los Reyes en su Ayuntamiento si asiste un ministro o el presidente de la Comunidad? ¿O un empresario si está presente otra autoridad?
La mayoría de los expertos –por no decir casi todos- pensamos que en este país la figura del anfitrión es víctima de un abusador protocolo cuando concurren altas autoridades y se ven desplazados sin sentido por cargos que normalmente son meros invitados y que obligan a retrasar al “dueño de la casa”. Lo extraño es que haya ocurrido esto con el Ministro, porque habitualmente el Gobierno es muy celoso de sus “sitios” y poco dado a ceder más allá de lo imprescindible. Incluso el propio Gobierno aplica este “abuso” al que nos referimos cuando asisten a actos no organizados por aquél. Algo se “descuadró” en esta mesa del Cervantes de 2015. Confiemos que no sea un antecedente, sino una mala interpretación de la norma.
Video de la ceremonia completa del Premio Cervantes 2014, entregado en 2015 (la numeración del galardón va siempre un año por detrás de cuando se entrega, haciendolo coincidir con el aniversario de la fecha de entierro de Miguel de Cervantes, el 23 de abril, su muerte fue el 22).
A propósito de este evento, el orden del mismo fue el siguiente:
Llegada de los Reyes. Honores Militares (no terminamos de verlos en un acto cultural de este tipo).
Saludo oficial por las autoridades y el Rector.
Saludo al premiado en la puerta del Paraninfo (creo que saludarle en una puerta no es el lugar más digno para un galardonado tan preciado; podría hacerse en un lugar más digno, en un salón previo, para luego concurrir juntos si es el deseo de los organizadores al salón histórico).
Himno Nacional, versión completa.
Lectura del acta por la Directora General de Políticas Culturales y del Libro.
Entrega de la medalla al galardonado.
Discurso de agradecimiento del mismo.
Palabras del Ministro de Educación, Cultura y Deportes.
Intervención del Rey.
Gaudeamus Igitur (pieza propia de los actos solemnes que se celebran en la Universidad).
Fotos de Familia (en la primera los Reyes ceden el centro al galardonado, un buen gesto).
A mi modesto entender, pienso que el acto debería abrirlo como anfitrión el Ministro, para a continuación darse lectura al acta del jurado, entrega del premio, palabras del galardonado y cierre por el Rey. Este orden le daría mejor ritmo, equilibraría las intervenciones y no haría tan tediosa la ceremonia a partir de la imposición de la medalla (tres densos discursos seguidos, todos ellos de mucho interés, pero imposible de seguir para quienes están presentes o lo siguen por los medios de comunicación).
La comida en Palacio Real
Sin embargo, quisiera felicitar una vez más a la Casa de S.M. por el idóneo protocolo seguido en el almuerzo en Palacio Real celebrado el día anterior, donde se hizo una interpretación moderna, actual y con sentido común de la ordenación de la mesa. Ojalá cunda el ejemplo. Así hemos visto la mesa Real bien mezclada entre autoridades y representantes del mundo de la cultura -afortunadamente con nuevas caras y nuevos valores, a los que el Rey actual quiere incorporar cada día con más peso en sus actos-. El Rey entre estos representantes, sin autoridades a su lado, y la Reina entre el premiado, Juan Goytisolo, y el Ministro (que en la comida antecedió al Presidente de la Comunidad porque en Palacio debe aplicarse el artículo 10 del Real Decreto antes aludido por celebrarse en la sede de la Jefatura del Estado, en la Villa de Madrid), cuestión muy acertada.
Lado de la primera presidencia durante el brindis del Rey.
Lado de la segunda presidencia. La Reina entre el galardonado -a su derecha- y el Ministro de Educación, Culura y Deportes, en puesto más relevante al tener mayor precedencia que el Presidente de la Comunidad de Madrid. en los actos en Palacio Real, sede de la Jefatura del Estado.
Buen protocolo mixto como decimos en nuestro lenguaje profesional. La parte central de la mesa queda equilibrada entre autoridades y representantes de la cultura. Algunos pueden opinar que debería haberse situado a Goytisolo a la derecha del Rey (es viudo) por ser puesto más relevante, y no están equivocados, pero también resulta deferente a la derecha de la Reina, mirando de frente al Rey quien le va a dedicar el brindis. Estos cambios, cuando están razonados, aportan frescura, sencillez y naturalidad al protocolo que como puede comprobarse es más flexible de lo que parece.
A la comida asistieron más de cien invitados, entre escritores, académicos, editores, libreros y periodistas culturales, pero la novedad ha sido la incorporación de escritores noveles, como Carlos del Amor, que ha publicado su primera novela «El año sin verano», y el poeta Marwan Abu-Tahoun, autor de «La triste historia de tu cuerpo sobre el mío». También asistieron otros creadores, como Maria Dueñas, Lorenzo Silva, Boris Izaguirre o Luz Gabás, alcaldesa de Benasque y autora de «Palmeras en la nieve», según la nota oficial emitida desde La Zarzuela.
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