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Timestamp: 2017-04-23 17:44:13+00:00

Document:
LA DENUNCIA PROFETICA: 2014-12-07
Con poca fanfarria y prácticamente
sin cobertura de noticias, la Cámara aprobó la semana pasada una resolución que
podría poner a los EE.UU. en pie de guerra fría
y que insta al Presidente Obama y a las naciones aliadas a tomar medidas
militares contra Rusia.
LaResolución 758 de la Cámara lleva el largo título “Strongly condemning the actions of the Russian Federation, under
President Vladimir Putin, which has carried out a policy of aggression against
neighboring countries aimed at political and economic domination” [Enérgica
condenación a las acciones de la Federación Rusa bajo el presidente Vladimir
Putin, que ha llevado a cabo una política de agresión contra los países vecinos
con el objetivo de una dominación política y económica]
Patrocinada por el Rep. Adam
Kinzinger, el proyecto fue aprobado por 411 a 10 en la sesión saliente del
La escasa cobertura de los medios
de noticias de EE.UU. que el proyecto de ley recibió describe gran parte de la
legislación que condena a Putin. Sin embargo, una revisión de WND
del texto del proyecto de ley considera que después de una serie de acusaciones
contra el gobierno de Putin, la legislación resuelve que los EE.UU. deben tomar
acciones en contra de Rusia con implicaciones militares.
El proyecto de ley insta a Obama a
realizar una revisión de la “postura de fuerza, la disposición y las
responsabilidades” de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos para asegurar que
sea suficiente para satisfacer la creciente amenaza de Rusia.
Es inquietante que la legislación
exija a Obama revisar las fuerzas de otros miembros de la OTAN para determinar “si
las contribuciones y las acciones de cada uno son suficientes para cumplir las
obligaciones de la legítima defensa colectiva en virtud del artículo 5 del
Tratado del Atlántico Norte y para especificar las medidas necesarias para
remediar las deficiencias”.
La referencia al artículo 5 del
tratado es instructiva. A principios de este año, el Comandante Supremo Aliado Philip Breedlove advirtió en una entrevista con el diario alemán Die Welt que la
infiltración encubierta por parte de Rusia
de los Estados miembros bálticos de Lituania,
Letonia y Estonia podría dibujar una respuesta militar en virtud del artículo
5 del tratado fundacional de la OTAN.
“Si estas acciones tienen lugar en
un país de la OTAN, y somos capaces de atribuirlos a una nación agresora, es el
artículo 5. Ahora, se trata de una respuesta militar”, señaló Breedlove.
La legislación de la Cámara, por
su parte, reafirma las obligaciones de las naciones aliadas en el marco del
Tratado del Atlántico Norte, que estableció la OTAN, a “ofrecer su
participación plena de los recursos necesarios para garantizar su defensa
colectiva”.
En otra sección que podría tener
implicaciones militares significativas, la legislación exige a Obama a “tomar
medidas para que la Federación de Rusia de nuevo entre en el cumplimiento del
Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio”, un acuerdo de 1987 entre
los EE.UU. y la Unión Soviética.
El tratado post-Guerra Fría
eliminó los misiles balísticos y de crucero nucleares y convencionales lanzados
desde tierra con rangos de 300 a 3.400 millas.
Esta sección de la legislación es
relevante para otro proyecto de ley de autorización de defensa nacional en
espera que llama a la acción de Estados Unidos si las acusaciones de que Rusia
ha violado el tratado INF mediante la implementación de un misil de crucero no
especificado resultan fundadas. Se cree que Rusia ha desplegado el misil R-500,
lo que violaría el tratado.
La legislación pide además que los
EE.UU. proporcione a Ucrania recursos de defensas “letales y no letales”.
Hace un llamamiento a los aliados
de la OTAN y los socios de Estados Unidos en Europa y otros países de todo el
mundo a suspender toda cooperación militar con Rusia, incluido el abandono de
la venta de material militar al gobierno de Putin.
Tomado de LaProximaGuerra
El Pentágono está considerando la
opción de volver a desplegar misiles nucleares de crucero en Europa en
respuesta a un nuevo misil de crucero ruso con capacidad nuclear, con un
alcance de entre los 500 kilómetros y 5000 kilometros, que según acusaciones de
Estados Unidos, viola el tratado nuclear de 1987.
Brian P. McKeon, subsecretario
adjunto de políticas de Defensa de EEUU, dijo al congreso que el despliegue de
misiles de crucero es una de las opciones que baraja el gobierno de EEUU si
Rusia incumple el tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF).
El testimonio se produjo durante
una audiencia conjunta sobre violaciones de tratados por parte de Rusia ante
dos subcomités del congreso de EEUU. Recordemos que EEUU retiró sus misiles
nucleares de Europa en 1992, bajo los términos del tratado INF.
Además, Brian P. McKeon y Rose
Gottemoeller, subsecretaria de Estado para el Control de Armas y Seguridad
Internacional, afirmaron durante la audiencia que están preocupados por una
serie de informes según los cuales, Rusia planea desplegar armas nucleares y
sistemas de administración estratégica en Crimea.
Preguntada sobre si Rusia está
desplegando armas nucleares en Crimea, Gottemoeller dijo: “Señor, yo no lo sé. Pero estamos muy, muy alerta a las
declaraciones que se han hecho por parte de algunos expertos en el lado ruso
acerca de la implementación de aviones de doble capacidad y sistemas de misiles
que también serían de doble capacidad”
hablado con los rusos sobre esto y hemos expresado nuestra preocupación sobre
cualquier opción de que armas nucleares sean reintroducidas en Crimea”, dijo.
McKeon dijo que el Pentágono está
observando de cerca a las fuerzas rusas, basándose en los informes que
sostienen que se desplegarán armas nucleares en Crimea.
ha detectado el traslado de armas nucleares a Crimea”, afirmó durante la
Sea como sea, El Washington Free
Beacon reveló por primera vez el 10 de octubre, que miembros del Congreso de
EEUU han expresado su preocupación de que Rusia esté trasladando armas
nucleares tácticas a Crimea.
Medios de comunicación estatal
rusos han informado que en agosto, Putin aprobó el despliegue de Misiles
nucleares Iskander de corto alcance y de bombarderos Tu-22 con capacidad
nuclear en el enclave sur de Ucrania.
A Gottemoeller se le preguntó si
el gobierno de Obama tiene previsto realizar recortes unilaterales de armas
nucleares en los dos últimos años de mandato del presidente Obama en el cargo.
Dijo que debido a las preocupaciones acerca de la agresión rusa en Ucrania y la
violación del tratado INF “estoy feliz de poder decir
que tales reducciones unilaterales no están sobre la mesa”
Fuente: http://freebeacon.com/national-security/pentagon-considering-deployment-of-nuclear-missiles-in-europe/
La raíz de la militarización de la Policía en los EE.UU. (video en inglés)
Ben Swann echa un vistazo a la raíz de la militarización de la policía y por qué, incluso si el equipo militar se retira de los departamentos de policía en todo el país, la militarización no llegará a su fin.
en la enseñanza infalible de los papas católicos (el magisterio), en la Sagrada Escritura y en la Tradición
católica, este libro es una
defensa de la fe católica y de la Iglesia Católica. Con irrefutable
evidencia e innegable documentación (incluyendo más de 17000 referencias), este
libro demuestra lo que realmente le ocurrió a la Iglesia Católica después del
Concilio Vaticano II. Este libro
contiene la exposición más completa que se haya publicado hasta ahora de la
apostasía post-Concilio Vaticano II.
► Usted aprenderá que en la historia de la Iglesia Católica han
habido 260 papas y más de 40 antipapas (esto es, falsos papas que reclamaban
ser verdaderos papas pero que no lo eran, y algunos de ellos reinaron por un
tiempo incluso desde Roma).
► Usted aprenderá que está profetizado que habrá una apostasía
en Roma en los últimos tiempos.
► Usted aprenderá lo que enseña la Iglesia Católica sobre los
herejes: los herejes pierden cualquier jurisdicción u oficio que ellos tengan o
reclamen tener en la Iglesia Católica (incluyendo el oficio del papa), sin
necesidad de ninguna declaración, en el momento mismo en que ellos desertan de
► Usted aprenderá lo que enseña la Iglesia Católica acerca de
las otras religiones, y lo que se ha enseñado sobre las otras religiones desde
► Usted aprenderá que el aparecimiento de una falsa Iglesia en
los últimos días —una secta que quiere engañar y conducir a los católicos a la perdición
en los tiempos de la Gran Apostasía— fue predicho por Jesucristo, por la Madre
de Dios en su aparición de 1846 en La Salette (Francia), y en otras
profecías católicas, incluyendo la del papa León XIII.
► Usted aprenderá, sin que quede duda alguna, que la “Iglesia”
nacida del Concilio Vaticano II es una falsa Iglesia —con nuevas enseñanzas,
nuevas prácticas, antipapas manifiestamente herejes y una nueva misa que se
oponen a la enseñanza de la Iglesia Católica.
► Las enseñanzas heréticas y falsas de esta falsa Iglesia y sus
antipapas son expuestas y refutadas en este libro en tremendos detalles
objetivos. Este libro contiene:
· La más devastadora denuncia hasta ahora producida de las
herejías contenidas en los documentos del Segundo Concilio Vaticano (1962-1965)…
· La más devastadora denuncia que se haya hecho de las herejías
de Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco,
incluyendo las chocantes acciones del “ecumenismo” interreligioso…
· Un examen detallado de la revolución litúrgica (los
cambios a la misa y a los sacramentos después del Vaticano II) y el por qué
muchos de los nuevos sacramentos (incluyendo la Nueva misa) son inválidos según
la enseñanza sacramental de la Iglesia Católica…
· Una respuesta a las principales objeciones colocadas por
quienes dicen que las conclusiones presentadas en este libro no están conformes
a la enseñanza católica sobre el papado o la indefectibilidad de la Iglesia
Católica…
· Una vigorosa
exposición de los frutos podridos que se han derivado del Concilio Vaticano II,
que son tan reveladores acerca de la verdad de lo que ha ocurrido desde el
Concilio Vaticano II, incluyendo el abominable escándalo sexual sacerdotal (y
por qué ocurrió), el escándalo de la comunión dada a los políticos
proabortistas, el estado abominable de los seminarios post-Vaticano II y las
órdenes religiosas, el fiasco de la anulación matrimonial, la unión de la
Iglesia post-Vaticano II con la cultura pagana, la apostasía de la jerarquía
post-Vaticano II, y mucho más…
· Este libro cubre en
detalle muchas de las cuestiones planteadas por los diferentes grupos católicos
tradicionales que han concluido correctamente que el Concilio Vaticano II
inició una apostasía, pero difieren en lo que concluyen al respecto
Este libro se basa en años de la más intensa investigación,
incluyendo: un estudio de todas las encíclicas papales desde 1740 (año en que
se introdujo la forma moderna de la encíclica), un estudio de los decretos de
los concilios ecuménicos de la historia de la Iglesia y otras bulas papales, la
investigación de cada número publicado del periódico del Vaticano por semana
desde el 4 de abril 1968 hasta el presente, un estudio intenso de la historia
católica, y mucho más. Ningún católico puede darse el lujo de no leer esta obra
gratis el libro en el sitio LaGranApostasia.com
o escribiendo a info@lagranapostasia.com
Apostasía del Vaticano,
Nuestra Señora fue concebida sin
pecado original. Ella tuvo una pureza perfecta, sin malas inclinaciones. Por lo
tanto, ella tuvo una gran facilidad para corresponder enteramente a la gracia
de Dios en todo momento. La grandeza natural y sobrenatural se fusionaban en su
alma en una profunda y extraordinaria armonía. Por encima de todas las demás
criaturas, ella tuvo el más alto noción de la santidad de Dios y de su
correspondiente gloria. Ella conocía y conoce cómo todos los seres creados
deben glorificar a Dios.
Como consecuencia, ella también
tenía un profundo horror de lo que es opuesto al bien, de lo que es malo. Ella
tenía una gran intransigencia contra esos males, un completo rechazo a sus
formas más mínimas y una fuerte combatividad en contra de ellos. Es por eso que
la Sagrada Escritura se refiere a Nuestra Señora como “terribilis ut castrorum acies ordinata”, un terrible ejército en
orden de batalla. La Iglesia también dice que ella sola venció todas las
herejías. Para celebrar este hecho, en las estatuas de la Inmaculada
Concepción, la Virgen aparece aplastando la cabeza de la serpiente.
Concepción es, por tanto, en muchos sentidos, la conmemoración de su pureza, su
intransigencia y combatividad.
Veamos más de cerca lo que es la
intransigencia. Cuando una persona tiene una muy clara noción de lo que es
bueno y una comprensión de las más altas expresiones del bien, esa persona sabe
que lo opuesto es malo. No es un conocimiento teórico, como el de un científico
que analiza un espécimen en un laboratorio, sino un conocimiento que viene de
la mano con un gran amor por el bien. La persona reconoce naturalmente lo que
es opuesto a ese bien, que es el mal, y odia el mal con una intensidad proporcionada a la magnitud de su amor por el
Dado que ama los más altos ideales
que representa el bien, no puede tolerar lo puesto al bien, porque ve
claramente el mal existe en ello. Rechaza el mal no solo en su conjunto, sino
en cada una de sus partes. Rechaza el mal no sólo cuando es muy intenso, sino
cuando apenas aparece. En esto consiste la intolerancia y la intransigencia.
El espíritu humano está
constituido de tal manera que cuando un hombre odia el mal, él aumenta y
perfecciona su amor por el bien. En cierto modo, la presencia de algo que él
rechaza refuerza su convicción y su amor por el bien. La psicología humana está
tan establecida que tal contraste hace que la persona sea más consciente de
cómo el bien es bueno. Por ejemplo, nosotros amamos más nuestra vocación contrarrevolucionaria
cuando podemos ver concretamente cómo los revolucionarios la odian. Al ver
esto, recibimos una confirmación de que estamos tomando la posición correcta.
¿Qué es la combatividad? La combatividad
es una consecuencia de la intransigencia. Es tomar una decisión deliberada para
destruir el mal que se opone a la gloria de Dios. Es una deliberación tranquila
seguida de la utilización de todos los medios que uno tiene a su disposición
para lograr ese objetivo. No es una resolución pasajera para luchar durante un
solo episodio cuando el mal está atacando al bien, sino que es una determinación
permanente aplicada a todos los aspectos del mal y a través de toda la vida de
una persona. La persona no descansa hasta que el mal sea destruido.
La verdadera combatividad no
descansa hasta que el mal sea reducido a cenizas. En Portugal había una
expresión con respecto a la maldad que se aplicaba de diferentes maneras en la
antigua Ley portuguesa: El mal debe ser reducido a cenizas por el fuego. Si un
hombre cometía un crimen terrible, recibía la sentencia de castigo capital: su
cuerpo era quemado y sus cenizas dispersadas en el aire o en el agua. Esa era
una aplicación de aquel axioma.
Aquí no estoy abogando a que este
castigo sea aplicado a tal o cual persona en tal o cual Estado en la actualidad.
Lo estoy tomando como un principio general para ser aplicado a la lucha de las
ideas e instituciones. Un hombre malo puede ser muerto, y él desaparece. Pero,
¿quién puede matar una mala idea o destruir una conspiración revolucionaria que
se empeña en impedir que Dios reciba la gloria que Él se merece y que la Santa
Madre Iglesia realice su misión sobre la tierra? Para esta lucha necesitamos
una verdadera combatividad que reduzca la Revolución y a sus cohortes a las
cenizas por el fuego. Este tipo de intransigencia y combatividad eran dos
atributos de Nuestra Señora que son consecuencias del privilegio de su
¿Qué debemos pedirle a la Virgen
en este día de fiesta? Debemos pedirle un gran amor a Dios y una alta comprensión
de su gloria, que como consecuencia natural nos dará una gran intransigencia y
Recuerdo que Santa Teresa de
Lisieux se lamentaba de que no podía ser un guerrero y luchar con una espada
contra los enemigos de Dios. Esta es el alma de un santo. Ella deseaba luchar
por Dios en todos los lugares y en todos los tiempos. Así es como debemos ser. Pidámosle
a Nuestra Señora la pureza y combatividad propia a la santidad para que podamos
ser sus verdaderos hijos e hijas.
Catolicismo, Nº 45 - septiembre
Cuadro conmemorativo de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción
En la vida de la Iglesia, la
piedad es el asunto clave. Piedad bien entendida, que no sea la repetición
rutinaria y estéril de fórmulas y actos de culto, sino la verdadera piedad, que
es un don bajado del Cielo, capaz de, por la correspondencia del hombre,
regenerar y llevar a Dios las almas, las familias, los pueblos y las
Ahora bien, en la piedad católica
el asunto clave es, a su vez, la devoción a Nuestra Señora. Pues si es Ella el
canal por medio del cual nos vienen todas las gracias, y es por Ella que
nuestras oraciones llegan hasta Dios, el gran secreto del triunfo en la vida
espiritual consiste en estar íntimamente unido a María.
La humanidad, antes de Jesucristo,
se componía de dos categorías nítidamente diversas, los judíos y los gentiles.
Aquellos, constituyendo el Pueblo Elegido, tenían la Sinagoga, la Ley, el
Templo y la Promesa del Mesías. Estos últimos, dados a la idolatría, ignorantes
de la Ley, con falta de conocimiento de la Religión verdadera, yacían a la
sombra de la muerte, esperando sin saberlo, o movidos a veces por un secreto
impulso, al Salvador que debería venir. Entre los gentiles, aún se podrían
distinguir dos categorías: los romanos, dominadores del universo, y los pueblos
que vivían bajo la autoridad del Imperio. Un análisis de la época en que
ocurrió la venida del Mesías implica hacer el examen de la situación en que se
encontraba cada una de estas fracciones de la humanidad.
Poder, gloria y decadencia
Se habla mucho del valor militar
de los romanos y del brillo de las conquistas que hicieron. Es obvio que hay
mucho que admirar en ellos bajo este punto de vista. Pero una exacta
ponderación de todas las circunstancias históricas nos obliga a reconocer que,
si los romanos hicieron grandes conquistas, los pueblos que dominaron estaban
en su mayor parte viejos y gastados, dominados por sus propios vicios, y por
esto propensos a caer bajo el guante del primer adversario que se les opusiese.
Afirmación ésta válida tanto para Grecia cuanto para las naciones de Asia y de África,
excepción hecha tal vez de Cartago.
¿Qué es lo que había reducido a
ese estado de debilidad a tantos pueblos, otrora dominadores y llenos de
gloria? La corrupción moral. La trayectoria histórica de todos ellos es la
misma. Al inicio, se encontraban en un estado semi-primitivo, llevando una vida
simple, dignificada por una cierta rectitud natural. De ella les viene la
fuerza que les permite dominar a los vecinos y constituir un imperio. Pero con
la gloria viene la riqueza, con la riqueza los placeres, y con éstos la
disolución de costumbres. La disolución de costumbres trae a su vez la muerte
de todas las virtudes, la decadencia social y política y la ruina del imperio.
Y así, uno después de otro, fueron
apareciendo en el escenario histórico, creciendo hasta su pináculo y menguando,
los grandes pueblos del Oriente. Todas las naciones civilizadas que Roma venció
habían recorrido las diversas etapas de este ciclo. Ella misma las recorrió a
su vez. Las virtudes familiares de la Roma de la Realeza y de la República
aristocrática le dieron la grandeza. Al final de la República, el lujo comenzó
a depravar los caracteres y tuvo comienzo la decadencia. El Imperio, que es en
su comienzo una magnífica puesta de sol, se transforma gradualmente en pardo
crepúsculo sin gloria.
La humanidad en la noche
Fue en el momento en que Roma
entraba en la fase aún áurea de esa ruta descendente, que Jesús nació. La
historia de los futuribles es peligrosa. En todo caso, es permitido indagar qué
habría ocurrido en el mundo mediterráneo, cuando Roma terminase su involución,
si el Verbo de Dios no se hubiese encarnado.
Hasta entonces, cada nación
civilizada pasaba el legado de su cultura al vencedor. Los persas, por ejemplo,
se nutrieron de la cultura asiro-babilónica y egipcia. Los griegos se nutrieron
de la cultura egipcia y persa, los romanos de la cultura griega. Y así,
caminando del Oriente hacia el Occidente, vino siendo transmitida la
civilización. Extinta Roma, ¿en qué manos quedaría el legado? En la de los
bárbaros. Pero la Historia prueba que, sin la participación de la Iglesia,
ellos no se habrían civilizado por ocasión de las invasiones, y así, sin
Jesucristo la caída de Roma habría sido el colapso de Occidente. Con el ocaso
de Roma, iniciado ya antes de Cristo, era todo Occidente que amenazaba con
desplomarse. Era el fin de una cultura, de una civilización, de un ciclo histórico.
Era un fin de mundo...
Ahora bien, el pueblo elegido
también estaba en su fin. Dos tendencias siempre se habían sobresalido en él.
Una quería permanecer fiel a la Ley, a la Promesa, a su vocación histórica,
confiando enteramente en Dios. Otra, empero, de poca fe, de poca esperanza, se
amedrentaba considerando la nula valía militar y política de los judíos en el
Diferentes de todos los pueblos
por su raza, su lengua, su Religión, exiguos como población y territorio,
estaban los israelitas a punto de ser sumergidos ya antes de Cristo. La mejor
estrategia que los partidarios de la politique de la main tendue [política de
mano extendida] tenían en la Antigua Ley no consistía en resistir, sino en
ceder. De ahí una adaptación del pueblo elegido al mundo gentílico, la
penetración subrepticia de doctrinas exóticas en la Sinagoga, la formación de
un sacerdocio sin fibra, sin espíritu de sacrificio, dispuesto a todo para
vegetar indolentemente a la sombra del Templo, y la propensión de una inmensa
mayoría de judíos a seguir esta política.
Los líderes de esta tendencia
ocupaban todo, invadían todo, dominaban todo. Con la epopeya de los Macabeos,
había terminado la influencia de los partidarios de la integridad israelita.
Éstos eran en el tiempo de Cristo apenas unos raros hombres de elección, que
aquí y allá suspiraban y lloraban en la sombra, a la espera del Día del Señor.
Los otros abrieron los brazos al enemigo dominador. El pueblo elegido había
caído también bajo el yugo romano. Era también un fin. La noche, la noche moral
del obscurecimiento de todas las verdades, de todas las virtudes, había caído
sobre el mundo entero, gentilidad y Sinagoga...
Fue en ese colmo de males, en ese
ambiente opuesto a todo bien, que nació la más santa de las criaturas, la Llena de Gracias, que todas las naciones
habrían de llamar Bienaventurada. Pues ya era ésta, en líneas generales, la
situación en la época en que vino al mundo la Santísima Virgen.
Las proporciones de un artículo
como éste no permiten una descripción pormenorizada del cuadro moral del mundo
romano. Lo que además no sería muy necesario, pues ese cuadro es generalmente
conocido. En toda la extensión del Imperio, aristocracias nacionales en el
último estado de descomposición moral se mezclaban con aventureros enriquecidos
en los negocios, en la política o en la guerra, con libertos llevados a la
cumbre de la influencia por el favoritismo, con actores y atletas famosos, en
una vida de continuos placeres, en que los decadentes traían toda la languidez
de su spleen, los aventureros todas las disoluciones de sus apetitos aún mal
cebados, los favoritos, los actores y los atletas todo el ambiente de
adulación, de insolencia, de intriga, de falsedad, de politiquería gracias al
cual se mantenían.
Augusto, en cuyo reinado nació
Jesucristo, intentó en vano detener el paso a todos esos abusos, que en su
tempo iban tendiendo a afirmarse de modo alarmante. Nada consiguió de duradero.
En contraposición con esta élite
—si es que así se la puede llamar— estaba un mundo incontable de esclavos de
todas las naciones, de trabajadores manuales miserables, corrompidos al peso de
sus propios vicios y de los ejemplos venidos de lo alto. Hambrientos,
maltratados, codiciosos, ociosos, querían deponer a sus amos, menos por la
indignación que les causaban sus excesos que por el pesar de no poder llevar la
misma vida que ellos. Todo un cuadro, en fin, que no es preciso tener gran
cultura para conocer, ni mucha finura para sentir en su realidad vital, pues no
difiere sensiblemente de los días tenebrosos en que vivimos...
...la Obra Maestra de la
Pues bien, mientras esto era el
mundo antiguo, ¿quién era la Santísima Virgen, que Dios creó en aquella época
de omnímoda decadencia? — La más completa, intransigente, categórica,
incontestable y radical antítesis del tiempo. El vocabulario humano no es
suficiente para expresar la santidad de Nuestra Señora. En el orden natural,
los santos, los Doctores de la Iglesia la comparan al sol. Pero si hubiese
algún astro inconcebiblemente más brillante y más glorioso que el sol, es a ese
astro que la compararían. Y acabarían por decir que ese astro daría de Ella una
imagen pálida, defectuosa, insuficiente.
En el orden moral, afirman que
Ella transcendió ampliamente todas las virtudes, no sólo de todos los varones y
matronas insignes de la Antigüedad, sino —lo que es inmensamente más— de todos
los santos de la Iglesia Católica. Imagínese una criatura que tenga todo el
amor de San Francisco de Asís, todo el celo de Santo Domingo de Guzmán, toda la
piedad de San Benito, todo el recogimiento de Santa Teresa, toda la sabiduría
de Santo Tomás, toda la intrepidez de San Ignacio, toda la pureza de San Luis
Gonzaga, la paciencia de un San Lorenzo, el espíritu de mortificación de todos
los anacoretas del desierto: no llegaría a los pies de Nuestra Señora.
Más aún. La gloria de los ángeles
tiene algo de incomprensible al intelecto humano. Cierta vez, se le apareció a
un santo su Ángel de la Guarda. Tal era su gloria, que el santo pensó que se
trataba del propio Dios, y se disponía a adorarlo, cuando el ángel le reveló
quién era. Pues bien, los Ángeles de la Guarda no pertenecen habitualmente a
las más altas jerarquías celestiales. Y la gloria de Nuestra Señora está
inconmensurablemente por encima de todos los coros angélicos.
¿Podría haber contraste mayor
entre esta Obra Maestra de la naturaleza y de la gracia, no sólo indescriptible
sino hasta inconcebible, y el charco de vicios y miserias que era el mundo
A esta criatura dilecta entre
todas, superior a todo cuanto fue creado, e inferior solamente a la Humanidad
Santísima de Nuestro Señor Jesucristo, Dios le confirió un privilegio incomparable,
que es la Inmaculada Concepción.
En virtud del pecado original, la
inteligencia humana se volvió sujeta a errar, la voluntad quedó expuesta a
desfallecimientos, la sensibilidad quedó presa de las pasiones desarregladas,
el cuerpo por así decirlo fue puesto en estado de rebeldía contra el alma.
Ahora bien, por el privilegio de
su Concepción Inmaculada, Nuestra Señora fue preservada de la mancha del pecado
original desde el primer instante de su ser. Y, así, en Ella todo era armonía
profunda, perfecta, imperturbable. El intelecto jamás expuesto a error, dotado
de un entendimiento, una claridad, una agilidad inexpresable, iluminado por las
gracias más altas, tenía un conocimiento admirable de las cosas del Cielo y de
la Tierra. La voluntad, dócil en todo al intelecto, estaba enteramente vuelta
hacia el bien y gobernaba plenamente la sensibilidad, que jamás sentía en sí ni
pedía a la voluntad algo que no fuese plenamente justo y conforme a la razón.
Imagínese una voluntad
naturalmente tan perfecta, una sensibilidad naturalmente tan irreprensible,
ésta y aquélla enriquecidas y super-enriquecidas de gracias inefables,
perfectamente correspondidas en todo momento, y se puede tener una idea de lo
que era la Santísima Virgen. O, mejor dicho, se puede comprender por qué motivo
ni siquiera se es capaz de formar se una idea de lo que la Virgen era.
Dotada de tantas luces naturales y
sobrenaturales, Nuestra Señora conoció por cierto la infamia del mundo en sus
días. Y con ello sufrió amargamente. Pues cuanto mayor es el amor a la virtud,
tanto mayor es el odio al mal.
Ahora bien, María Santísima tenía
en sí abismos de amor a la virtud, y, por lo tanto, sentía forzosamente en sí
abismos de odio al mal. María era pues enemiga del mundo, al cual vivió ajena,
segregada, sin ninguna mezcla ni alianza, vuelta únicamente hacia las cosas de
El mundo, a su vez, parece no
haber comprendido ni amado a María. Pues no consta que le hubiese tributado
admiración proporcionada a su hermosura castísima, a su gracia nobilísima, a su
trato dulcísimo, a su caridad siempre compasiva, accesible, más abundante que
las aguas del mar y más suave que la miel.
¿Y cómo no habría de ser así? ¿Qué
comprensión podría haber entre Aquella que era toda del Cielo y aquellos que
vivían sólo para la tierra? ¿Aquella que era toda fe, pureza, humildad,
nobleza, y aquellos que eran todos idolatría, escepticismo, herejía,
concupiscencia, orgullo, vulgaridad? ¿Aquella que era toda sabiduría, razón,
equilibrio, sentido perfecto de todas las cosas, templanza absoluta y sin
mancha ni sombra, y aquellos que eran todos exceso, extravagancia,
desequilibrio, sentido equivocado, cacofónico, contradictorio, hiriente a
respecto de todo, e intemperancia crónica, sistemática, vertiginosamente
creciente en todo? ¿Aquella que era la fe llevada por una lógica diamantina e
inflexible a todas sus consecuencias, y aquellos que eran el error llevado por
una lógica infernalmente inexorable, también a sus últimas consecuencias? ¿O
aquellos que, renunciando a cualquier lógica, vivían voluntariamente en un
pantano de contradicciones, en que todas las verdades se mezclaban y se
corrompían en la monstruosa interpenetración con todos los errores que les son
contrarios?
Inmaculada es una palabra
negativa. Significa etimológicamente la ausencia de mácula, y pues de todo y
cualquier error por menor que sea, de todo y cualquier pecado por más leve e
insignificante que parezca. Es la integridad absoluta en la fe y en la virtud.
Es por lo tanto la intransigencia absoluta, sistemática, irreductible, la
aversión completa, profunda, diametral a toda especie de error o de mal. La
santa intransigencia en la verdad y en el bien es la ortodoxia, la pureza, al
estar en oposición a la heterodoxia y al mal. Por amar a Dios sin medida,
Nuestra Señora correspondientemente amó de todo corazón todo cuanto era de
Dios. Y porque odió sin medida al mal, odió sin medida a Satanás, a sus pompas
y sus obras, al demonio, al mundo y a la carne.
Nuestra Señora de la Concepción es
Nuestra Señora de la santa intransigencia.
Verdadero odio y amor
Por esto, Nuestra Señora rezaba
sin cesar. Y según tan razonablemente se cree, Ella pedía el advenimiento del
Mesías y la gracia de ser una sierva de aquella que fuese escogida para ser
Pedía al Mesías, para que viniese
Aquel que podría hacer brillar nuevamente la justicia sobre la faz de la
Tierra, para que se levantase el Sol divino de todas las virtudes, golpeando
por todo el mundo a las tinieblas de la impiedad y del vicio.
Nuestra Señora deseaba, es cierto,
que los justos que vivían en la Tierra encontrasen en la venida del Mesías la
realización de sus deseos y de sus esperanzas, que los vacilantes se
reanimasen, y que de todos los países, de todos los abismos, almas tocadas por
la luz de la gracia levantasen vuelo a las más altas cumbres de la santidad.
Pues éstas son por excelencia las victorias de Dios, que es la Verdad y el
Bien, y las derrotas del demonio, que es el jefe de todo error y de todo mal.
La Virgen quería la gloria de Dios
por esa justicia, que es la realización en la Tierra del Orden deseado por el
Creador. Pero, pidiendo la venida del Mesías, Ella no ignoraba que Él sería la
piedra de escándalo, por la que muchos se salvarían y muchos recibirían también
el castigo de su pecado. Este castigo del pecador empedernido, este
aniquilamiento del impío obcecado y endurecido, Nuestra Señora también lo deseó
de todo corazón, y fue una de las consecuencias de la Redención y de la
fundación de la Iglesia, que Ella deseó y pidió como nadie. “Ut inimicus Sanctae Ecclesiae humiliare
digneris; te rogamus, audi nos” [Para que os dignéis humillar a los
enemigos de la Santa Iglesia; te rogamos, óyenos], canta la Liturgia. Y antes
que la Liturgia, por cierto el Corazón Inmaculado de María ya elevó a Dios
súplica análoga, por la derrota de los impíos irreductibles.
Admirable ejemplo de verdadero
amor, de verdadero odio.
Virgen del Apocalipsis, Monasterio de la Concepción, Ñaña
Dios quiere las obras. Él fundó la
Iglesia para el apostolado. Pero por encima de todo quiere la oración. Pues la
oración es la condición de fecundidad de todas las obras. Y quiere como fruto
de la oración, la virtud.
Reina de todos los apóstoles,
Nuestra Señora es sin embargo principalmente modelo de las almas que rezan y se
santifican, la estrella polar de toda meditación y vida interior. Pues, dotada
de una virtud inmaculada, Ella hizo siempre lo que era más razonable, y si
nunca sintió en sí las agitaciones y los desórdenes de las almas que sólo aman
la acción y la agitación, nunca experimentó en sí, tampoco, las apatías y las
negligencias de las almas flojas que hacen de la vida interior un cortaviento a
fin de disfrazar su indiferencia por la causa de la Iglesia. Su alejamiento del
mundo no significó un desinterés por el mundo. ¿Quién hizo más por los impíos y
por los pecadores que Aquella que, para salvarlos, voluntariamente consintió en
la inmolación crudelísima de su Hijo infinitamente inocente y santo? ¿Quién
hizo más por los hombres que Aquella que consiguió que se realizase en sus días
la promesa del Salvador?
Pero, confiante sobre todo en la
oración y en la vida interior, ¿no nos dio la Reina de los Apóstoles una gran
lección de apostolado, haciendo de una y otra su principal instrumento de
Aplicación a nuestros días
Tanto valen a los ojos de Dios las
almas que, como Nuestra Señora, poseen el secreto del verdadero amor y del
verdadero odio, de la intransigencia perfecta, del celo incesante, del espíritu
de renuncia completo, que propiamente son ellas las que pueden atraer al mundo
las gracias divinas.
Estamos en una época parecida con
la de la venida de Jesucristo a la Tierra. En 1928 escribió el Santo Padre Pío
XI que el espectáculo de las desgracias contemporáneas “es tan triste que por estos acontecimientos parecen manifestarse los
principios de aquellos dolores que habían de preceder al hombre de pecado que
se levanta contra todo lo que se llama Dios o que se adora” (Encíclica Miserentissimus Redemptor, del 8 de mayo
de 1928).
Y a nosotros, ¿qué nos compete
hacer? — Luchar en todos los terrenos permitidos, con todas las armas lícitas.
Pero antes que nada, por encima de todo, confiar en la vida interior y en la
oración. Es el gran ejemplo de Nuestra Señora.
El ejemplo de Nuestra Señora, sólo
se puede imitar con el auxilio de Ella. Y el auxilio de Nuestra Señora, sólo se
puede conseguir con la devoción a Ella. Pues bien, ¿qué mejor forma de devoción
a María Santísima puede haber que pedirle, no sólo el amor de Dios y el odio al
demonio, sino aquella santa entereza en el amor al bien y en el odio al mal, en
una palabra, aquella santa intransigencia que tanto resplandece en su
Inmaculada Concepción? Publicado por

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 artículo 5
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