Source: https://es.scribd.com/doc/83285905/Que-se-puede-hacer-para-mejorar-la-evaluacion
Timestamp: 2016-05-03 18:24:38+00:00

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Para citar esta obra: Rochera, Ma. J. y Naranjo, M. (2000).Finaliza la prueba escrita. ¿Qué se puede hacer para mejorar la evaluación? Comunicación presentada en el I Congreso Hispano-Portugués de psicología: Hacia una Psicología integradora. Organizado por la federación Española de Asociaciones de Psicología, la Sociedade Portuguesa de Psicologia y la Sociedade galega de Psicoloxia. San Santiago de Compostela, 20-23 de Septiembre de 2000.
Accesible (dd/mm/aa) en: http://www.psyed.edu.es/grintie
Finaliza la prueba escrita.¿Qué se puede hacer para mejorar la evaluación?1 Mª José Rochera y Mila Naranjo Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Universidad de Barcelona (España) INTRODUCCIÓN En las últimas décadas la investigación psicoeducativa realizada desde una perspectiva constructivista de las matemáticas (Grouws, 1992; Bishop, 1996; Clarke, 1996; de Corte, Greer y Verschaffel, 1996) ha contribuido a plantear una nueva conceptualización de las prácticas de evaluación de los aprendizajes de los alumnos. Los principios que subyacen a esta conceptualización abogan por la utilización de actividades y tareas de evaluación que proporcionen información útil para regular los procesos de enseñanza y aprendizaje, y que permitan a los alumnos participar de una manera más activa haciéndoles cada vez más responsables de su propio aprendizaje. Esta perspectiva concuerda con las propuestas sobre evaluación del nuevo sistema educativo español, fundamentadas en una visión constructivista e inclusiva de la misma presidida por el principio general de atención a la diversidad de los alumnos que participan en ella (Coll y Onrubia, 1999). Entre estas propuestas, cabe resaltar el
Esta comunicación recoge algunos resultados del proyecto Actividad conjunta y estrategias discursivas en la comprobación y control de significados compartidos: la evaluación del aprendizaje en las prácticas educativas escolares, subvencionado por la Dirección General de Investigación Científica y Técnica del Ministerio de Educación y Cultura de España. (PB95-1032). Investigador principal: César Coll. Miembros del equipo: Elena Barberà, Rosa Colomina, Teresa Mauri, Mariana Miras, Javier Onrubia, Mª José Rochera, Isabel Solé y Enric Valls. El contenido de la comunicación ha sido discutido además por José Ramón Lago y Ana Remesal.
fomento de la función pedagógica de la evaluación sumativa en la educación obligatoria, cualesquiera que sean los instrumentos utilizados para llevarla a cabo. En este contexto, estudios previos, realizados en el marco de un proyecto más amplio de investigación sobre las prácticas de evaluación en la educación obligatoria (6-16), han mostrado que las pruebas escritas son los instrumentos habitualmente utilizados por el profesorado para evaluar a los alumnos (Colomina, Onrubia y Naranjo, en prensa). Lejos de ser homogéneas, las pruebas escritas pueden ser muy variadas dependiendo tanto de las tareas que las conforman y del modo en que los alumnos deben resolverlas, como del desarrollo de diferentes actividades que el profesor y los alumnos realizan antes y después de la prueba. En función del tipo de tareas y del modo de resolución se puede hallar una amplia gama de pruebas escritas que abarcan desde las más tradicionales -conformadas por tareas breves, de respuesta cerrada, que requieren una única solución con un único procedimiento de resolución, y que se llevan a cabo de forma individual y en un tiempo limitado- hasta las más novedosas –conformadas por tareas abiertas y contextualizadas, que admiten más de un procedimiento de resolución con más de una solución correcta, que requieren de los alumnos la justificación de los procedimimientos de resolución, y que pueden resolverse con ayudas materiales o personales-; estas últimas son indicadas, en las propuestas sobre la evaluación constructivista anteriormente citadas, como más apropiadas para llevar a cabo una evaluación de calidad. Asimismo, las pruebas escritas pueden variar en función de las actividades dedicadas a prepararlas conjuntamente entre profesores y alumnos, a corregirlas y devolver los resultados o a repasar los posibles errores cometidos en su resolución. La realización de la prueba escrita junto con las actividades que se realizan antes y después de la misma configuran lo que podemos denominar situación de evaluación. En este trabajo nos centramos en las distintas actividades o momentos que profesor y alumnos desarrollan conjuntamente tras la realización de las pruebas escritas en matematicas2. Estas actividades pueden ser de diferente naturaleza y estar presididas por finalidades distintas. Así, podemos encontrar después de la prueba escrita actividades o momentos dirigidos a corregir y calificar las tareas, que hemos denominado segmentos de corrección. También podemos encontrar actividades o momentos dirigidos a transmitir a los alumnos los resultados obtenidos en la prueba, denominados segmentos de comunicación. Finalmente, podemos encontrar actividades o momentos dirigidos a resolver conjuntamente las tareas de la prueba y, en general, a explotar y aprovechar pedagógicamente los resultados de la evaluación, que hemos denominado segmentos de aprovechamiento. Los resultados que presentamos corresponden al análisis de cuatro situaciones de evaluación de matemáticas mediente pruebas escritas realizadas en el aula en diferentes
En esta misma Conferencia se presenta un trabajo sobre las actividades realizadas antes de las pruebas escritas en matemáticas por parte de otros miembros del equipo de investigación (cfr. Colomina y Remesal).
niveles de la educación obligatoria. La estrategia de investigación utilizada se apoya en una lógica cualitativa de an·lisis de casos, dirigida al estudio de cada una de las situaciones de evaluación como un caso particular -sin finalidad alguna de contraste experimental entre los resultados de las mismas-, a partir de los principios sobre la evaluación de la concepción constructivista de la enseñanza y el aprendizaje escolar (Coll y Martín, 1993, 1996; Coll y Onrubia, 1999; Coll, Barberà y Onrubia, 2000). Desde estos principios se entiende que la mejor manera de aproximarse al estudio de las situaciones de evaluación consiste en adoptar una perspectiva dinámica que expanda el foco de análisis desde el momento puntual de la realización de la prueba escrita hasta la consideración de la situación de evaluación en su globalidad, incluyendo los momentos de actividad conjunta que profesor y alumnos construyen antes y después de la prueba escrita.
MÉTODO Situaciones de evaluación3 La primera de las cuatro situaciones analizadas, corresponde a una clase de 6º curso de educación primaria (edad media de los alumnos: 12 años) y versa sobre el tema “múltiplos y divisores”; se desarrolló durante 6 sesiones de clase y en ella participaron el profesor y los 17 alumnos del grupo-clase. La segunda situación corresponde a una clase de 6º curso de educación primaria (edad media de los alumnos: 12 años) y versa sobre el tema “tiempo y sistema sexagesimal”; se desarrolló durante 2 sesiones de clase y en ella participaron el profesor y los 23 alumnos del grupo-clase. La situación 3 corresponde a una clase de 2º curso de educación secundaria obligatoria (edad media de los alumnos: 14 años) y versa sobre el tema “la circunferencia y el círculo”; se desarrolló durante 4 sesiones de clase y en ella participaron el profesor y los 20 alumnos del grupo-clase. La situación 4 corresponde a una clase de 2º curso de educación secundaria obligatoria (edad media de los alumnos: 14 años) y versa sobre el tema “números enteros”; se desarrolló durante 3 sesiones de clase y en ella participaron el profesor y los 24 alumnos del grupo-clase. En las cuatro situaciones, la realización de la prueba escrita por parte de los alumnos ocupó una de las sesiones, correspondiendo las restantes sesiones observadas a actividades previas o posteriores relacionadas directamente con dicha realización. Las situaciones se recogieron en cuatro centros escolares diferentes, de titularidad pública, ubicados, tres de ellos, en la ciudad de Barcelona y en poblaciones de su cinturón industrial, y uno de ellos en la provincia de Tarragona. Los centros y los profesores implicados participaron voluntariamente en la investigación. Procedimiento Las situaciones de evaluación a observar se seleccionaron de común acuerdo entre los profesores y el equipo de investigación, con el único requisito de que fueran identificadas por los docentes como ejemplos de situaciones típicas y representativas de sus prácticas habituales de evaluación. Las cuatro situaciones registradas fueron realizadas de la forma habitual, sin participación de los investigadores en su diseño o en su desarrollo. Los profesores decidieron tanto el número de sesiones que conformaron la situación como las características de las mismas y el momento de su realización. En cada caso, el procedimiento de recogida de datos fue similar, con cuatro fases principales: a) entrevista con el profesor previa al inicio de la situación de evaluación, centrada en su planificación y previsiones para el conjunto de la misma; b) registro vídeo de las distintas sesiones de la situación de evaluación, complementado, en cada caso, con notas narrativas tomadas por un segundo observador presente en el aula; c) recogida de materiales empleados o producidos durante el desarrollo de la situación de
Las diferentes situaciones se nombraran por orden numérico (1,2,3,4) para conservar la privacidad de los centros donde se recogieron los datos.
evaluación, incluyendo una muestra de las pruebas escritas realizadas por los alumnos y corregidas por el profesor; d) entrevista con el profesor al término de la situación de evaluación, centrada en su valoración e impresiones sobre el desarrollo de la misma y los resultados obtenidos por los alumnos. Análisis de los datos El análisis de los datos ha seguido una orientación esencialmente cualitativa, centrada en la comprensión de las diferentes situaciones observadas, coherente con la estrategia metodológica global adoptada en el estudio. El procedimiento de análisis incluye dos grandes fases. La primera supone la caracterización global de la situación de evaluación en su conjunto: consigna global de la situación, identificación de los segmentos que conforman la situación de evaluación, responsabilidad de los participantes en la configuración de la situación, posibles variaciones o adaptaciones en la situación en función de las características de determinados alumnos. La segunda fase supone el análisis de los diferentes segmentos que conforman la situación de evaluación4. En el caso de los segmentos de evaluación propiamente dichos o de realización de las tareas de evaluación5, las dimensiones consideradas son las siguientes: contenidos evaluados por cada una de las tareas a realizar por los alumnos; exigencia cognitiva que supone cada una de las tareas6; soporte comunicativo utilizado en la presentación y resolución de cada tarea; contextualización (intramatemática, ficticia, real); modalidad de ejecución de cada una de las tareas; relaciones e interconexiones entre las distintas tareas, tanto a nivel formal como semántico; y formas de organización de la actividad conjunta7. En el caso de los segmentos posteriores, las dimensiones consideradas son, a) para los segmentos de corrección: lugar (fuera o dentro del aula), consigna y agentes; criterios (si son o no comunicados a los alumnos y en qué momento); y formas de organización de la actividad conjunta; b) para los segmentos de comunicación: consigna y foco (si es el resultado de la aplicación de criterios de corrección, cuantitativos o cualitativos, o de calificación, valor cuantitativo o cualitativo otorgado a los resultados); destinatarios (grupo-clase, alumno individual, un grupo de alumnos), modalidad (oral, escrita) y publicidad (comunicación privada o pública); y formas de
En el caso de los segmentos preparatorios a la realización por parte de los alumnos de las tareas de evaluación, las dimensiones de análisis se recogen en la comunicación en esta misma Conferencia presentada por nuestros colegas Colomina y Remesal. 5 Las tareas de evaluación son las diferentes preguntas, ítems o problemas que responden, abordan o resuelven los alumnos en el transcurso de una determinada situación de evaluación (Coll, Barberà, Onrubia, Lago, Naranjo y Remesal, 1999; Coll, Barberà y Onrubia, 2000). 6 La exigencia cognitiva es la demanda que se realiza a los alumnos respecto de sus conocimientos y destrezas. Así, y desde un punto de vista operacional, se pueden distinguir tres categorías: nivel de exigencia cognitiva bajo (tareas que se pueden realizar simplemente recordando o aplicando un conocimiento de forma literal o mecánica); medio (tareas que requieren algún tipo de relación, ya sea simple o compleja, de los conocimientos evaluados); y alto (tareas que exigen para su realización un uso estratégico y metacognitivo de los conocimientos evaluados y su reelaboración y reorganización). 7 Las formas de organización de la actividad conjunta son las maneras regulares y reconocibles de articular temporalmente las actuaciones entre profesor y alumnos entorno a un contenido o tarea (Coll, Colomina, Onrubia y Rochera, 1995).
organización de la actividad conjunta; c) para los segmentos de aprovechamiento: consigna y presentación del segmento, foco y participantes; formas de organización de la actividad conjunta; productos o resultados generados por los participantes; y cierre de la situación de evaluación. Este procedimiento, y el conjunto de dimensiones señaladas, se han elaborado mediante sucesivos movimientos “de ida y vuelta” entre las nociones teóricas que constituyen nuestra visión de las prácticas evaluativas y los propios datos recogidos. RESULTADOS La presentación de los resultados se organiza en tres bloques: el primero se refiere a las características y estructura generales de las cuatro situaciones de evaluación; el segundo a los segmentos de evaluación propiamente dichos de las cuatro situaciones; y el tercero a los segmentos posteriores de las cuatro situaciones de evaluación. Características y estructura de las cuatro situaciones de evaluación Situación 1 La primera situación observada se desarrolla a lo largo de seis sesiones de clase de un grupo de 6º de educación primaria (edad media de los alumnos: 12 años) y se vertebra en torno a la realización de una prueba escrita sobre el tema “múltiplos y divisores”; se ubica en el primer trimestre del curso escolar (noviembre-diciembre) y se lleva a cabo al final del tema. Todos los alumnos realizan la prueba escrita excepto uno que presenta necesidades educativas especiales no realiza la prueba escrita. En esta situación, representada gráficamente en el mapa de la Figura 1, se identifican dos segmentos preparatorios. La realización de la prueba escrita ocupa 63 minutos de una sesión que dura 80 minutos en total. Con posterioridad a la realización por parte de los alumnos de la prueba escrita, se identifican un segmento de corrección, realizado por el profesor fuera del aula; dos segmentos de comunicación de los resultados a los alumnos, el primero de una duración de 26 minutos y el segundo de 46, ambos en sesiones diferenciadas; y tres segmentos de aprovechamiento, el primero en la sesión inmediatamente posterior al segundo segmento de comunicación, con una duración de 46 minutos, el segundo se realiza fuera del aula, y el tercero, en la sesión posterior al primer segmento de aprovechamiento, se realiza en el aula con una duración de 22 minutos del total de 42 que ocupa la sesión. Situación 2 La segunda situación observada se desarrolla a lo largo de dos sesiones de clase de un grupo de 6º de educación primaria (edad media de los alumnos: 12 años) y se vertebra en torno a la realización de una prueba escrita sobre el tema “tiempo y sistema sexagesimal”; se ubica en el segundo trimestre del curso escolar y se realiza al final del tema. En esta situación, como se aprecia en la Figura 2, no se identifican segmentos
preparatorios. La realización de la prueba ocupa toda una sesión de clase (45 minutos). Con posterioridad a la realización por parte de los alumnos de la prueba escrita se identifica un segmento de corrección que el profesor lleva a cabo fuera del aula; un segmento de comunicación y uno de aprovechamiento que se realizan en la misma sesión con unas duraciones de 10 y 45 minutos, respectivamente. Situación 3 La tercera situación observada se desarrolla a lo largo de cuatro sesiones de clase de un grupo de 2º curso de educación secundaria obligatoria (edad media de los alumnos: 14 años) y se vertebra en torno a la realización de una prueba escrita sobre el tema “la circunferencia y el círculo”; se ubica en el primer trimestre del curso escolar y se realiza al final del tema. Los alumnos tienen responsabilidad en la definición del segundo segmento preparatorio identificado, ya que se lleva a cabo a raíz de las dudas que plantean los alumnos. En esta situación, como se aprecia en la Figura 3, se identifican dos segmentos preparatorios. La realización de la prueba ocupa una sesión de clase de 54 minutos de duración. Con posterioridad a la realización se identifica un segmento de corrección que el profesor realiza fuera del aula, y un segmento de devolución y uno de aprovechamiento que se llevan a cabo en la misma sesión con una duración de 5 y 21 minutos, respectivamente, del total de 55 que dura la sesión. Situación 4 La cuarta situación observada se desarrolla a lo largo de tres sesiones de clase de un grupo de 2º curso de educación secundaria obligatoria (edad media de los alumnos: 14 años) y se vertebra en torno a la realización de una prueba escrita sobre el tema “números enteros”; se ubica en el primer trimestre del curso escolar y se realiza al final del tema. En esta situación, como se observa en la Figura 4, se identifica un segmento preparatorio. La realización de la prueba escrita por parte de los alumnos ocupa una sesión de clase completa, de 67 minutos de duración. Con posterioridad a ésta se identifica un segmento de corrección que el profesor lleva a cabo fuera del aula, un segmento de devolución y uno de aprovechamiento que se realizan en el aula en la misma sesión con una duración de 1 y 47 minutos, respectivamente. Se identifica, además, un segundo segmento de aprovechamiento que los alumnos deben llevar a cabo fuera del aula.
Segmentos de evaluación propiamente dichos: las tareas de evaluación de las pruebas escritas A continuación se presenta un cuadro descriptivo con la caracterización de las tareas que componen las pruebas escritas de las cuatro situaciones analizadas.
Situación 1 Múltiplos y divisores 27 Conceptual: 9 Procedimental: 23 Actitudinal: 1 Baja: 28 Media-alta: 4 Alta: 1 Pres. y Realiz. verbal: 6 verbalnumÈrica: 27
Nº tareas Tipo contenido
Situación 2 Tiempo y sistema sexagesimal 33 Conceptual: 1 Procedimental: 26 Baja: 3 Media-baja: 23 Media-alta: 1 Pres. y Realiz. verbalnumérica: 27
Situación 3 Circunferencia y círculo 11 Conceptual: 6 Procedimental: 5 Baja: 8 Media-baja: 3
Situación 4 Números enteros 122 Conceptual: 9 Procedimental: 113 Baja: 80 Media-baja: 29 Media: 13 Pres. verbalnumérica: 122; Realiz. numérica: 110; gráficanumérica: 12
Exigencia cognitiva Soporte comunicativo (presentación/ realización)
Pres. verbalnumérica: 8; verbal: 3; Realiz. gr·fica: 3; numérica: 4; verbalnumérica: 3; verbal-gráfica: 1 Intramatemático Intramatemático Intramatemático Intramatemático Contexto : 32 : 16 : 11 : 118 Real: 1 Ficticio: 11 Ficticio: 4 Alumno Alumno Alumno Alumno Modalidad de individual: individual: 27 individual: 11 individual: 122 realización 33 30 8 9 115 Nº tareas independientes El profesor El profesor El alumno El alumno Formas de reparte la reparte la realiza realiza organización prueba/los prueba/los individualmente individualmente de la actividad alumnos alumnos la prueba/el la prueba/el conjunta responden de responden de profesor profesor manera manera vigila/el alumno vigila/el alumno
individual/el individual/el profesor hace profesor hace comentarios a comentarios a los alumnos por los alumnos por iniciativa propia iniciativa propia
pide ayuda/el profesor responde
Figura 5. Características de las tareas que conforman las pruebas escritas.
Como muestra la Figura 5, las tareas de evaluación que conforman las pruebas escritas responden a un tipo de evaluación de corte tradicional, que se caracterizan por: un elevado número de tareas por prueba; un tipo de contenido más marcadamente procedimental y algorítmico que conceptual o actitudinal; un nivel de exigencia cognitiva bajo; un soporte comunicativo de presentación y resolución verbal-numérico en la mayoría de los casos; un contexto mayoritariamente intramatemático; una modalidad de realización individual y un elevado número de tareas independientes entre sí del total de tareas de la prueba8. Los segmentos posteriores a la realización de la prueba escrita: segmentos de corrección, segmentos de comunicación y segmentos de aprovechamiento. Situación 1 El segmento de corrección identificado en esta situación se realiza en dos momentos diferentes. En el primero, el profesor corrige fuera del aula las pruebas escritas realizadas por los alumnos de forma cuantitativa. En el segundo momento, también fuera del aula, y una vez realizado el primer segmento de comunicación, que se describirá a continuación, el profesor lleva a cabo una corrección cualitativa de las pruebas donde valora, mediante un comentario escrito, el esfuerzo realizado por cada alumno en la resolución y preparación de la prueba, la atención prestada a las explicaciones de clase, etc. Así, mientras que en el primer momento el foco de la corrección son los contenidos conceptuales y procedimentales de las tareas de la prueba, en el segundo momento el foco versa sobre aspectos como el esfuerzo, las estrategias de estudio, etc. Tanto los criterios cuantitativos como los cualitativos son transmitidos a los alumnos antes de la comunicación de los resultados de la prueba. Como se ha apuntado anteriormente, después del primer momento de corrección, se identifica un segmento de comunicación donde el profesor informa oralmente a los alumnos, de forma grupal, cómo han ido, en general, los resultados de las pruebas. A continuación, dentro de esta sesión de clase, se identifican unas actuaciones, propias de
Se entiende por tareas independientes aquéllas que no establecen ningún tipo de relación semántica con las restantes es decir, que no se requiere de la realización previa ni posterior de ninguna tarea para su realización.
los segmentos de aprovechamiento, que consisten en la resolución conjunta entre profesor y alumnos en la pizarra de algunas de las tareas que conforman la prueba; para ello, el profesor pregunta a un alumno, éste responde oralmente y el profesor explica y escribe en la pizarra su respuesta, dando paso a posibles preguntas por parte del resto de los alumnos. En el segundo segmento de comunicación identificado, que se realiza en la siguiente sesión, el profesor, en un primer momento, proporciona indicaciones a sus alumnos sobre cómo mirar los resultados de su prueba: primero los comentarios cualitativos, luego la calificación cuantitativa; en un segundo momento el profesor reparte las pruebas a los alumnos, éstos las revisan y preguntan al profesor aspectos sobre la puntuación y corrección de la prueba, a continuación el profesor les responde. A diferencia del segmento anterior, en éste la comunicación de los resultados es escrita y privada para cada alumno. Finalmente, se identifican tres segmentos de aprovechamiento. En el primero, el profesor recuerda a los alumnos que debían revisar los comentarios de las pruebas escritas; después reparte una hoja en la que los alumnos tienen que valorar los procedimientos de estudio que han seguido para preparar la prueba, las estrategias para llevarla a cabo y los objetivos que se proponen para el futuro. Estos tres aspectos constituirían el foco del aprovechamiento pedagógico de los resultados de las pruebas. Los alumnos cumplimentan esta hoja gracias a una guía donde se remarcan los aspectos más importantes para reflexionar sobre los diferentes apartados, y gracias también a las indicaciones del profesor. En el segundo segmento de aprovechamiento identificado los alumnos, en casa, han de corregir en el plazo de una semana las tareas que han resuelto de forma incorrecta. Si no saben resolverlas, deben escribirlas para que el profesor les ayude en la siguiente sesión de clase. En el tercer segmento de aprovechamiento, el profesor resume el procedimiento de calificación cuantitativa y cualitativa de los resultados de la prueba, y a continuación, mediante preguntas y respuestas entre el profesor y los alumnos, se solucionan las dudas que plantean éstos sobre las tareas que no sabían resolver; después el profesor pregunta a los alumnos sobre la importancia de la reflexión realizada en el primer segmento de aprovechamiento y sobre la repetición de los ejercicios incorrectos que los alumnos han llevado a cabo en el segundo segmento de aprovechamiento, a lo que los alumnos le contestan que les ha servido para reflexionar y repasar los errores, respectivamente. El profesor cierra la situación de evaluación remarcando la importancia que tiene reflexionar sobre los diferentes tipos de contenidos que los alumnos han aprendido.
Situación 2 En el segmento de corrección identificado el profesor corrige las pruebas fuera del aula aplicando criterios cuantitativos, que no se comunican ni se comparten con los alumnos. El segmento de comunicación lo lleva a cabo el profesor repartiendo a cada alumno su prueba corregida. Posteriormente, y en esta misma sesión, se identifica un segmento de aprovechamiento donde el profesor indica la tarea a resolver, un alumno la lee y la
resuelve de forma individual en la pizarra; mientras, el resto de alumnos comprueba el procedimiento de resolución y el resultado; finalmente, el profesor cierra la situación de evaluación comentando a todo el grupo los errores que él ha identificado en la corrección y les pregunta a cada uno de los alumnos cuáles han sido sus errores. En este segmento, por lo tanto, el foco del aprovechamiento pedagógico de los resultados son todas las tareas que conforman la prueba. Situación 3 En el segmento de corrección identificado el profesor corrige la prueba escrita fuera del aula aplicando criterios cuantitativos éstos se comentan y comparten con los alumnos antes de la realización de la prueba, aunque también se los encuentran escritos en la misma. En el segmento de comunicación identificado, el profesor reparte las hojas de la prueba corregida a cada alumno, y éstos la revisan. Después, y en la misma sesión de clase, se identifica un segmento de aprovechamiento, que consiste en la resolución, explicación y comentario en la pizarra de las diferentes tareas de la prueba escrita y de las respuestas de los alumnos. El profesor explica la resolución de las tareas y la anota en la pizarra; mientras, los alumnos siguen la explicación, preguntando en algunos momentos sobre el contenido de las tareas, a lo que el profesor responde. Como consecuencia de estas actuaciones, algunos alumnos reclaman una revisión de la nota (en relación con la aplicación de criterios), el profesor les atiende individualmente y modifica o no la nota. El foco del segmento son las tareas que conforman la prueba escrita. El cierre de la situación de evaluación se realiza cuando el profesor contesta al último alumno. Situación 4 En el segmento de corrección identificado el profesor corrige la prueba escrita fuera del aula aplicando criterios cuantitativos. En el segmento de comunicación de los resultados de las pruebas escritas, el profesor las reparte corregidas a cada alumno, y éstos la revisan. En esta misma sesión de clase se encuentra el primero de los dos segmentos de aprovechamiento identificados éste consiste en la resolución, explicación y comentario en la pizarra de las diferentes tareas de la prueba escrita y de las respuestas de los alumnos. La actividad se organiza de tres maneras y en tres momentos diferentes. En un primer momento, el profesor explica la resolución de las tareas y las escribe en la pizarra, a veces solicita la resolución de la tarea a algún alumno, y en algunos casos aprovecha para comentar errores o para repasar algunos contenidos; mientras, los alumnos siguen la explicación y preguntan sobre el contenido, a lo que el profesor responde. En un segundo momento, en este mismo segmento, y como consecuencia de las actuaciones anteriores, algunos alumnos reclaman una revisión de la nota (en lo que respecta a la aplicación de criterios); el profesor les atiende individualmente y modifica o no la nota de la prueba. En un tercer momento, el profesor va nombrando a los alumnos, éstos le dicen la nota que tienen, y el profesor la apunta en su libreta. El foco del aprovechamiento son las tareas que conforman la
prueba escrita. El segundo segmento de aprovechamiento se realiza fuera del aula, y consiste en que los alumnos que no han aprobado la prueba escrita, deben repetirla individualmente y entregarla al profesor. La situación de evaluación finaliza en el momento en que los alumnos entregan la repetición de la prueba al profesor.
DISCUSIÓN Los resultados presentados permiten mostrar, si atendemos exclusivamente a las pruebas escritas, que todas ellas incluyen tareas muy similares dirigidas a evaluar de manera prioritaria el dominio de contenidos matemáticos de naturaleza conceptual o procedimientos de bajo nivel cognitivo que proporcionan una visión cuantitativa de la evaluación de las matemáticas; ésta se centra preferentemente en la evaluación de aspectos como la eficacia en la resolución de las tareas y en los resultados alcanzados. En cambio, esta panorámica sobre la evaluación se modifica sustancialmente cuando se tiene en cuenta el conjunto de actuaciones que profesor y alumnos llevan a cabo tras la realización de las tareas de la prueba escrita en lo que hemos denominado los segmentos de corrección, de comunicación y de aprovechamiento de los resultados de los alumnos. En conjunto, los resultados del análisis indican diferentes maneras de optimizar la evaluación de los aprendizajes que dependen del foco o contenido prioritario de tales segmentos, por una parte, y de las formas de organización de la actividad conjunta construidas entre profesor y alumnos en el seno de los mismos, por otra. En relación con el foco de los segmentos, los resultados apuntan globalmente a diferentes actuaciones que promueven el valor pedagógico de la evaluación entre las que destacan: valorar las estrategias de estudio utilizadas, hacer reflexionar a los alumnos sobre dichas estrategias y procedimientos, planificar el estudio y aprendizajes futuros, compartir con ellos la adecuación de los procesos de resolución y no únicamente de las soluciones aportadas, y aprovechar tales resultados para resolver las posibles dudas e incomprensiones que aún puedan persistir. Y en relación con las formas de organización de la actividad conjunta, los resultados muestran que mediante la articulación de diferentes tipos de actuaciones entre profesor y alumnos –el alumno pregunta dudas y el profesor las aclara, el profesor pide a los alumnos que vuelvan a resolver las tareas en la pizarra y los alumnos las resuelven, etc.- se establece una nueva posibilidad de reconstruir los significados sobre los contenidos evaluados. Por supuesto, no todas las situaciones de evaluación impulsan de igual manera su función pedagógica, poniéndola al servicio de la regulación de la enseñanza y del aprendizaje, como parece desprenderse de los resultados que acabamos de señalar. Por el contrario, el valor pedagógico de una situación de evaluación depende de cómo acaban materializ·ndose las distintas dimensiones que caracterizan los segmentos que se construyen con posterioridad a la realización de la prueba escrita.
En primer lugar, y en relación con los segmentos de corrección de las situaciones de evaluación analizadas se promueve el uso pedagógico de la evaluación cuando, además de aplicar criterios de corrección sobre las tareas y contenidos de la prueba escrita, se aprovecha para valorar aspectos tan fundamentales para la regulación del aprendizaje como el esfuerzo dedicado y los procedimientos de estudio utilizados por los alumnos en la preparación de la prueba. Asimismo, se potencia dicho uso si durante la corrección se aplican criterios flexibles que permiten tener en cuenta las diversas capacidades y esfuerzo realizado por los alumnos. En segundo lugar, y respecto a los segmentos de comunicación, se impulsa el valor pedagógico de la evaluación en tanto se comunican los criterios utilizados para corregir las tareas de la prueba con anterioridad a la devolución de los resultados; y en la medida en que se procede a una devolución no sólo individual y privada, sino también grupal y pública de los resultados globales de la prueba escrita. En conjunto, todo ello permite al alumno conocer los contenidos o aspectos a los cuáles el profesor concede mayor importancia (conceptos y procedimientos matemáticos; estrategias de estudio; esfuerzo realizado; atención prestada en las explicaciones de clase, etc.), y proporciona pistas e informaciones al alumno que le permiten conocer y compartir con el profesor sus aciertos y errores sobre las tareas de la prueba escrita. En cambio, se frena el uso pedagógico de la evaluación cuando los criterios de corrección y los resultados de la evaluación no son conocidos ni compartidos entre profesor y alumnos. Finalmente, y en relación con los segmentos de aprovechamiento, se fomenta el uso pedagógico de la evaluación en la medida en que éstos se dirigen fundamentalmente a la resolución conjunta de las tareas erróneas, asegurando la adecuación de los significados construidos sobre todos los contenidos de evaluación. Y también se fomenta dicho uso cuando se promueve la reflexión conjunta sobre las estrategias de estudio utilizadas durante el proceso de preparación de la prueba escrita, sobre las estrategias de resolución utilizadas en su realización, y sobre cómo mejorar el estudio y el aprendizaje futuros. En cambio, se potencia en menor medida la función pedagógica cuando el aprovechamiento consiste exclusivamente en la repetición individual de las tareas erróneas, con ausencia de reflexión conjunta sobre las causas de los errores cometidos, de manera que no se asegura que se compartan los significados entre profesor y alumnos. Junto a esta contribución de los segmentos posteriores en la mejora de la competencia matemática de los alumnos y de las capacidades de regulación de sus aprendizajes, cabe señalar asimismo el papel fundamental que juegan dichos segmentos en el desarrollo de patrones atribucionales que favorecen la realización de aprendizajes significativos; éstos basan la explicación tanto de los éxitos como de los fracasos del aprendizaje en causas internas, variables y controlables, como el esfuerzo realizado o las estrategias de estudio utilizadas. Además, permiten atribuir un mayor sentido a esos mismos contenidos al posibilitar que los alumnos se representen lo antes posible los criterios de
evaluación, los compartan y desarrollen un sentimiento de competencia en la resolución de las tareas que conforman las pruebas escritas. En definitiva, la construcción de segmentos posteriores a la realización de la prueba escrita constituye una de las posibles vías para mejorar pedagógicamente el uso de la evaluación pasando de una perspectiva puntual, cuantitativa y estética a otra más amplia, dinámica y cualitativamente distinta sobre las prácticas de evaluación dirigida a regular y mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje.
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