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Historia-del-feminismo-en-España
La conjetura del gesto: los ensayos de Juan José Saer
Dé la Tradición a la Participación Pública
'1bmado del Libro "Mujeres que Cambiaron Nuestra Historia "
Contó con el apoyó del Fondo Panamá-Canadá, el instituto de la Muje r de la üni,v'ersidad de Panamá y el Centro de Asistencia Legal Popular
De la Tradición a la Participación Pública
Tomado del Libro . Mujeres que Cambiaron Nuestra Histori a De : Angela Alvarado y Yolanda Marc o
Sintesis Elaborada por: Vielka iones Burkett
Enedina Yepes Rodrígue z Edición al Cuidado de : Nidia Martinez Torre s Diagramación : Clave 2, S.A.
Impresora Pacífico, S .A.
Tomado del Libro "Mujeres que Cambiaron Nuestra Historia "
Material didáctico preparado para Docentes que incorporen el estudi o de los Derechos de la Mujer en su labor educativa .
DE LA TRADICIÓN A LA PARTICIPACIÓN PUBLIC A
1. Condición de la Mujer en los Inicios de la República . 1 . Discriminación Social y Jurídica . a. La Mujer y la Educación b . La Mujer y la necesidad de reformar las leye s
II . Breves antecedentes de la situación electoral de la muje r en la Constitución de 1904 y la Constitución de 1941 . 1. La Constitución de 1904 y el derecho ciudadano de la muje r 2. La Constitución de 1941 y el derecho ciudadano de la mujer.
III . Las Primeras Demandas y Proposiciones del Movimiento Feminista . 1 . La Situación Nacional y el Movimiento Feminist a 2. Iniciadoras del movimiento feminista 3. Orientaciones del Movimiento Feminista a. Centro Feminista Renovación b . Sociedad Nacional para el Progreso de la Mujer .
IV. Sufragismo y Transformación Educativa .
1. Década del Treinta .
2. Década del Cuarenta .
V. El Movimiento Feminista y las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente . 1. Postuladas y Elegidas .
IMAGENES DE MUJERES PANAMEÑA S
El presente documento está basado en el libro "Mujere s que Cambiaron Nuestra Historia " el cual recoge en líneas gruesa s el inicio, proceso y florecimiento de una de las más arduas y controversiales luchas emprendidas por un sector de la socieda d panameña : las mujeres sufragistas ; no obstante y por ello mismo desconocido o tal vez olvidado en el devenir de lo s acontecimientos que han marcado nuestra historia como nación .
La participación alcanzada por las mujeres panameñas e n la construcción del Estado Nacional no ha sido suficientemente divulgada . Esta situación se puede atribuir a los valores culturale s y morales que han imperado a lo largo de buena parte de nuestra vida republicana ; que se caracterizaron por circunscribir e l talento, intelecto y capacidad de la mujer a ciertas esferas mu y limitadas ; considerándose que las actividades por ellas realizada s no hacían parte de nuestra historia común, por tanto pocas s e registraron como hechos de importancia .
Quiere ser este esfuerzo documental un tributo y merecid o reconocimiento a todas aquellas mujeres que con sus afanes , valentía e ideales forjaron un modelo de vida que permiti ó transformar el contexto social de su época allanando el camin o hacia la permanente búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres.
De la Tradición a la Participación Publica
I. CONDICIÓN DE LA MUJER EN LO S INICIOS DE LA REPÚBLIC A
Todo proceso de cambio tiene im- plícito un antes y un después . Es po r ello que para lograr valorar en su just a dimensión los cambios y a partir de ahí, los beneficios obtenidos debemos tene r conciencia del estado inicial del proce- so. De esta manera, es importante co- nocer cuál fue la situación de la muje r antes de que visualizara o exigiera su par - ticipación en la vida pública .
Para conocer la realidad antes ano- tada debemos referirnos a dos aspectos , el social y el jurídico los cuales está n íntimamente ligados . Cuando nos refe- rimos al aspecto social queremos deter- minar la participación pública de l a mujer en la sociedad .
En las dos primeras décadas de l a vida republicana, la participación de l a mujer no era notoria . Cabe destaca r que la escasa participación de la mujer, en la vida nacional, estaba condiciona- da a los roles tradicionales asignados a ella, los cuales, estaban reforzados po r la costumbre de aquella época limitan -
dola a la esfera doméstica u hogareña y oficios relacionados a tales roles .
Esta idea se refuerza con el hecho de que, si bien es cierto, la mujer d e aquella época afectada por los cambio s que se daban en el Estado, como era e l del desarrollo del comercio y la agri- cultura, la impulsaron a salir de la esfe- ra doméstica . Esto no significó que de- jara de asumir, fuera del hogar, funcio- nes distintas a las que tradicionalment e realizaba y realiza dentro de él, al lad o de otras que no le permitían transcen- der en la vida pública de forma activa.
De esta manera, los primeros traba- jos remunerados que la mujer decid e realizar fuera de su círculo hogareño , fueron los de lavandera, planchadora, educadora, telefonista, entre otros traba - jos; que si bien es cierto aportaban a l desarrollo nacional y al mejoramiento de su condición económica no le permitía n lograr cambios significativos a su favo r y romper la barrera de que la mujer, ade - más de poseer capacidad para ejerce r una profesión, también puede debatir y proponer soluciones sobre temas nacio- nales.
La escasa participación de la mujer en la vida pública no sólo obedecía a factore s sociales o a los roles tradicionalmente asig- nados a ella, sino que también las norma s jurídicas recogían y reforzaban la situación de subordinación social, lo cual, se tradu- cía en una subordinación jurídica.
1. Discriminación Social y Jurídica .
El primer paso para superar la situa- ción de discriminación fue el reconoce r dónde estaban los obstáculos para la ple - na participación de la mujer en la socie- dad ; por ello, estas mujeres deciden con- quistar los espacios de participación e n la vida pública, esencialmente el dere- cho a elegir y ser elegida a cargos de elec - ción popular. Hay que resaltar el hech o de que antes de que surja la idea de con- quistar la igualdad electoral, ya alguna s mujeres con el desarrollo de sus capaci- dades intelectuales habían trascendido e n la esfera pública . En este marco quere- mos referirnos a la poetisa AMELIA DE- NIS DE [CAZA, de la cual, se debe resca- tar los sentimientos que la inspiraron a escribir la poesía "Al Cerro Ancón ".
Consideramos que los textos escola- res no transmiten el real valor histórico que contiene esta poesía, que es el de ser un a verdadera manifestación política, surgid a del sentimiento de nacionalismo y amor a la Patria, al conocer Amelia Denis de (ca- za, el hecho de que en virtud del Tratad o Hay - Buneau Varilla, el Cerro Ancón , quedaría ubicado dentro de lo que en es e entonces se denominaba Zona del Cana l y bajo la jurisdicción del Gobierno de lo s Estados Unidos.
La historia debe reconocer a Ameli a Denis de Icaza no sólo como una de las grandes poetizas de nuestra patria, sin o como una mujer con un sentimiento y visión política .
En este sentido, para transcender en l a vida pública la mujer toma conciencia que debia educarse al igual que obtener la s reformas de las leyes discriminatorias qu e no le permitían actuar en la vida naciona l demostrando sus capacidades .
De esta manera se hace necesario resaltar dos aspectos :
1. La mujer y la educación ;
2. La mujer y la necesidad de reforma r las leyes .
a. Ea Mujer y la Educació n
En este contexto hay que señalar e l hecho de que para el siglo XIX no toda s las mujeres gozaban del acceso a la edu- cación, pues en esta época sólo se educa- ban unas pocas mujeres de la clase alta .
El poco acceso de la mayoría de la s mujeres a la educación fue uno de lo s primeros obstáculos que ellas debía n superar para lograr una participación e n la vida nacional .
La educación de la mujer fue reco- nocida como una necesidad, visualiza - da de esta manera por muchas mujere s de entre las cuales podemos menciona r a Juana 011er, quien tuvo conciencia d e que la nula participación de la mujer e n la política estaba determinada por s u carencia de educación .
Igualmente, hay que resaltar el pen- samiento de Esther Neira de Calvo quie n expresaba en la siguiente frase lo impor- tante que era para la mujer educarse, "E n una palabra, la educación es la qu e emancipa sin violencia a la mujer" .'
Ahora bien, hay que resaltar el he - cho de que la necesidad de promoció n de la educación de la mujer fue igual-
mente contemplada por los primero s gobiernos de la República . Y es por ello que estos gobiernos le otorgaron beca s a un grupo de panameñas para segui r estudios de pedagogía en Europa y Esta- dos Unidos.
Esto permitió que muchas de las be- cadas, a su regreso al país, contribuye- ran con la promoción de la educació n femenina, al igual que, jugaron un pa- pel importante en la modernización y organización de la educación .
El sólo hecho de educarse no fue para la mujer un obstáculo por superar y po- der así acceder a la vida pública, sin o que, aún teniendo la capacidad para educarse y habiéndose educado encon- traba limitaciones .
Aquí podemos mencionar el caso d e una de las mujeres más ejemplares d e los años veinte, como fue Clara Gonzá- lez de Behringer, quien además de ha- ber sido la primera mujer universitaria, fue la primera panameña en graduars e como abogada en 1922 .
Ella logró no sólo educarse, sino que , incursionó en una profesión tradicional- mente ejercida por hombres .
A pesar de este logro, Clara Gonzále z de Behringer, se encuentra al final de su s estudios con el hecho de que no podía ejercer su profesión, pues la ley le impe- día a la mujer el ejercicio de la abogacía .
b. La Mujer y la necesidad d e reformar las leyes .
La situación de discriminación lega l a la cual estaba sujeta la mujer se consti- tuyó en otro de los aspectos que las mu- jeres debían modificar para poder parti- cipar de forma plena en la sociedad .
En este aspecto podemos menciona r el hecho de que aunque la Constitución de 1904 no excluía expresamente a l a mujer del derecho a elegir y ser elegid a para cargos públicos, sí lo determinaban las leyes electorales .
La subordinación jurídica de la mu- jer no sólo se daba en materia de parti- cipación ciudadana, sino también e n otras materias, como la comercial don - de a la mujer casada se le prohibía e l ejercicio del comercio . En materia civi l la mujer casada estaba obligada a segui r al marido donde éste estableciera su re- sidencia, con lo cual, no se le ofrecí a ninguna opción para acordar con s u marido el domicilio conyugal .
Lo expresado anteriormente nos d a una muestra de los factores que a la vez se constituían en barreras que la mujer, tanto con su aporte individual como co- lectivo, tenían que superar. Y esto, co n el propósito de lograr su participació n en la esfera nacional como ciudadana . Pero para ello se hacía necesario refor- mar las leyes que eran discriminatoria s para ella y obtener en esta vía la igual - dad legal, pero sobre todo la igualda d electoral o ciudadana.
Y a este último objetivo, el de ob- tener el derecho a elegir y ser elegi- da fue al que la mujer le dedicó ma- yores esfuerzos . Y es que obviamen- te fue el medio más visible que l a mujer encontró para lograr transcen- der a la vida pública y desde ahí pro - mover cambios adecuados a sus ne- cesidades . Pero para tener una vi- sión clara de los retos que enfrenta- ba la mujer y lograr sus objetivos, e s necesario tener una idea sobre cuá l era la condición jurídica de la muje r en materia del ejercicio del derech o ciudadano .
BREVES ANTECEDENTES DE LA SITUACIÓN ELECTORAL DE LA MUJER EN LA CONSTITUCIÓ N DE 1904 Y LA CONSTITUCIÓ N DE 1941 .
1. La Constitución de 1904 y el dere- cho ciudadano de la mujer.
El derecho de la mujer a elegir y se r elegida no fue restringido de forma ex - presa por la Constitución de 1904 cuan - do en su artículo 49 establecía que "To- dos los ciudadanos mayores de 21 años de edad tienen derecho al ejercicio de l "
sufragio. ..
Aunque la Constitución de 1904 no excluía de manera expresa a la mujer del ejercicio del derecho ciudadano, en es e mismo año a través de la promulgació n de la Ley No . 89 del 7 de julio, "sobre elecciones populares", se le vulnera s u derecho constitucional de ejercicio de l a ciudadanía, pues, esta ley le restringe a la mujer el hecho de participar en elec- ciones directas, como en las de conceja - les, municipales y de diputados . Esta dis- criminación que en materia electoral s e producía sobre la mujer fue reiterada po r la legislación en 1925 en virtud de la Ley No . 60 del 31 de marzo.
A pesar de que existía una tendenci a de negarle a la mujer la posibilidad d e elegir y ser elegida, ya en 1923, el Pri- mer Congreso Feminista que se realizó en Panamá había postulado a Clara Gon - zález como candidata a las elecciones de 1925 ; pero con la promulgación de la Ley No . 60, de este mismo año, se descartaron las aspiraciones de este Pri - mer Congreso Feminista .
Obviamente esta ley inconstitucio- nal y discriminatoria hacia la mujer re- flejaba la costumbre y la tradición de la
época, la cual, negaba toda posibilidad de participación de la mujer en la vid a pública .
A esta situación de discriminació n legal electoral podemos citar el pensa- miento de Clara González y Georgin a Jiménez de López .
Clara González expresaba :
tra Constitución no puede interpretarse en sentido restrictivo sino en un sentid o amplio que le permita aprovecharse de los derechos que pudiera creerse se ha- llan consignados en ella para el hombr e solamente" .'
Por su parte Georgina Jiménez d e López indicó :
'...De
haber estado listas las muje-
res a entrar en el ejercicio de esos dere- chos, y de no haberse dado al caso tam- bién de que las disposiciones reglamen- tarias de los comicios electorales, con-
trariando el mandato constitucional interpretando torcidamente que para el caso es lo mismo, hubiese limitado e l derecho del sufragio a los varones sola - mente . Panamá podría contarse hoy en la categoría de los estados precursore s
en la defensa de los derechos humano s en lo que se relaciona a la mujer ...
Queda claro que si bien la Constitu- ción de 1904 no sentaba los principio s discriminatorios hacia la mujer en ma- teria de elección, sí lo establecieron e n este sentido las leyes electorales .
2. La Constitución de 1941 y el Dere- cho ciudadano de la mujer.
La situación de querer excluir al a mujer de la vida política electoral de l país se reafirmó con la entrada en vigen- cia de la Constitución de 1941 . Y es qu e
la Constitución de 1941, contrario a l o que estipulaba la Constitución de 1904, sí consagró de forma expresa la limita- ción para que la mujer pudiera desem- peñarse como ciudadana . Esta discri- minación hacia la mujer estaba estable- cida en el artículo 61 de la Constitució n
el cual decía : "Son ciudadanos de la Re - pública todos los panameños varone s
mayores de veintiún años yado es nuestro) .
" (el subra-
Este mismo artículo indicaba que en virtud de la Ley, se le podía conceder a la mujer mayor de veintiún años el ejer- cicio del derecho ciudadano con las li- mitaciones y requisitos establecidos e n dicha norma. Yen virtud de esta norm a constitucional se emitió la Ley 98 de 5 de julio de 1941 "Sobre elecciones popu - lares", la cual, le concedió a la mujer e l ejercicio del derecho ciudadano de form a limitada y ello en base a lo siguiente :
* Sólo se le concedía el derecho a elegir y ser elegida para represen- tantes de los Ayuntamientos Muni- cipales . * Sólo podían aspirar a elegir y se r elegidas a ese cargo, las mujere s mayores de 21 años que poseía n diploma universitario, vocacional , normal o de segunda enseñanza .
Con esta ley se marcaba aún más l a discriminación hacia la mujer, pues, ade- más de limitarle el ejercer el derecho ciu- dadano se le concedía sólo a las mujere s con cierto nivel de educación quedand o excluidas las que no gozaban de la misma .
Como hemos podido apreciar, l a Constitución de 1941, le otorgó carác- ter constitucional a la discriminació n electoral, que bajo la vigencia de l a Constitución de 1904 se producía en vir- tud de las leyes .
Esta situación al parecer se quiso ha-
cer más evidente, pues, en base a la Ley
No. 83 del
cédula de identidad personal, a la muje r se le otorgaba la cédula de color azul y a l
hombre de color rojo . Esto se hacía para marcar la diferencia entre ambos sexo s en cuanto a los derechos políticos .
Igualmente pudimos analizar que a l mencionarse expresamente que eran con - siderados ciudadanos sólo los varones mayores de veintiún años se le negab a toda posibilidad a la mujer para aspira r al derecho de elegir y ser elegida .
III. LAS PRIMERAS DEMANDAS Y PROPOSICIONES DEL MOVI- MIENTO FEMINISTA.
Ya hemos establecido que en las pri- meras décadas de la República, la mu- jer panameña toma conciencia de los obstáculos que le impedían participa r como ciudadana dentro del Estado ; pero era evidente que el reto más importan - te, era lograr que esa participación n o fuese limitada por las leyes .
Así es que para los años veinte y como analizamos anteriormente, la mu- jer ya había empezado a trabajar para superar la fase de subordinación, por l o cual, esto contribuyó a que se constitu- yeran movimientos de una gran solide z y cuyas dirigentes eran capaces de res- ponder a las exigencias que enfrentab a el hecho de reclamar el derecho a elegi r y ser elegida .
1. La Situación Nacional y el Movimiento Feminista .
Es a partir de los años 20 cuando s e inicia el movimiento feminista paname- ño para su surgimiento contribuyeron otros movimientos, como lo son : el obre-
ro panameño, la presencia norteameri- cana en el país y la del movimiento fe- minista internacional . Y es que el clima político y social que se daba a nivel na- cional como internacional ofrecía l a oportunidad para que las mujeres recla - maran la igualdad legal ; pero sobre tod o el derecho a elegir y ser elegidas .
Asía nivel internacional sobreviene n la revolución rusa de 1917 y se produc e la terminación de la guerra en 1918 .
Podemos decir que este clima inter- nacional influyó en la movilización so- cial a nivel nacional y es más por el he - cho de que en 1914, al terminarse lo s trabajos de construcción del Canal d e Panamá, se produce todo un movimien - to huelguístico, debido a la situación d e desempleo .
En este marco surge la Federació n Obrera de la República de Panamá, crea - da en 1923 y que es producto precisa- mente del clima de agitación obrera, e l cual, se produce a partir de la revolu- ción rusa de 191 7 .
Hacemos referencia a la Federació n Obrera de la República de Panamá, pue s este grupo social contemplaba com o parte de sus luchas laborales la regla- mentación del trabajo de las mujeres y tiene el mérito de ser el primer movi- miento social que planteó el tema del sufragio femenino, pero el surgimient o del movimiento feminista panameño n o sólo fue apoyado por el movimient o obrero, sino que, también los intelectua - les y políticos liberales de finales de l a década, respaldaron las ideas transfor- madoras del papel de la mujer en la so- ciedad . Obviamente, que este apoyo s e brindó por parte de algunos de form a atemperada; pero por otros de manera más radical .
En este sentido, podemos mencionar a figuras como Belisario Porras, Octavi o Méndez Pereira, José Dolores Moscote, entre otros, los cuales, eran partícipes d e los planteamientos de las mujeres d e aquella época . Es más, el primer estu- dio de género que se produce en es e entonces fue realizado por e! Dr. Eduar- do Chiari, el cual, escribió sobre la "Si- tuación Jurídica de la Mujer Casada e n Panamá" .
Podemos establecer entonces que e l derecho de la mujer a cambiar la situa- ción de subordinación y sobre todo e l de obtener el derecho a elegir y ser ele- gida, no sólo fueron temas que le intere- saban a las mujeres de aquella época , sino que, los mismos se constituyero n en el centro de atención a finales de l a década de los años diez, tanto para hom - bres como para mujeres .
2. Iniciadoras del movimiento feminista.
Podemos decir, que la lucha po r obtener la plena igualdad de la muje r en la sociedad, es gestada en una pri- mera fase por el esfuerzo individual d e muchas mujeres que demostraron qu e poseían capacidades intelectuale s iguales o superiores a las del hombre .
Este esfuerzo individual fue la base que permitió que, el interés de cambia r la condición social y jurídica de la mu- jer, se planteara no sólo como una met a individual, sino que, se hacía necesari o unir esfuerzos para la consecución d e este objetivo .
Por ello se hace necesario destaca r que el movimiento feminista tiene entr e sus precursoras a Clara González d e Behringer y a Esther Neira de Calvo , quienes definieron, en un primer mo -
mento, los lineamentos del feminismo , los cuales pasaremos a detallar.
De esta manera, Clara González, e n una conferencia dictada el 20 de ener o de 1923 titulada "Orientaciones del fe- minismo en Panamá " decía que:
"El feminismo es la lucha de la mu- jer por alcanzar la plenitud de su vida, o el esfuerzo supremo de la misma por la adquisición de todos los derechos qu e por naturaleza le corresponden en igual - dad de condiciones al hombre" .4
Este pensamiento lo tradujo a la reali- dad, por lo cual, el movimiento feminist a estaba dirigido a trabajar en tres objetivos básicos para cambiar la situación social y jurídica de la mujer, los cuales, eran :
* Lograr la educación integral de la mujer; * Mejorar sus condiciones morale s que estaban afectadas por sus ma - las condiciones económicas ; * Lograr la igualdad ante la ley.
Este último objetivo fue para Clar a González la principal razón del feminis- mo . Y como punto básico de esa igual - dad ante la Ley, la mujer debía poseer e l derecho a elegir y ser elegida, pues, esto le permitiría actuar en igualdad de con- diciones a la par del hombre en el fun- cionamiento y dirección del Estado . Es por ello que Clara González se expresa- ba de la siguiente forma :
"El sufragio es la facultad concedid a al ciudadano para intervenir en la vid a del Estado; hay más, el sufragio viene a ser el medio por el cual los representan - tes del pueblo ejercen la soberanía e n nombre de la nación ...
Pero a la verdad, pensaréis, qué tien e que ver esto con las justas reivindicacio-
nes del feminismo? Es cierto, hasta ahora nada tiene que ver; pero si agrego que e l sugrafio es el timón que dirige la nave d e la república . Que el sufragio en sus do s formas correlativas, a saber : el derecho d e elegir y el de ser elegido, es el único me- dio de intervenir en el funcionamiento d e la maquinaria del Estado . Si continúo di- ciendo que todos los ciudadanos tienen parte en las cargas sociales y que el go- bierno ha sido instituido para hacer un a proporcional distribución de esas cargas ; que cada cual tiene derecho a defende r sus intereses, su libertad y que todo est o es realizable por medio del voto, compren- deréis las aspiraciones de la mujer a ser- virse de él cuanto antes" '
Por su parte, Esther Neira de Calvo
concebía al feminismo como :
trina que expone y sostiene la capaci- dad y derechos de la mujer para desple- gar en la vida todas sus energías y mos- trar su personalidad como lo hace e l hombre.
feminismo pretende que la mu-
jer sea algo más que la materia cread a para servir al hombre y obedecerle com o el esclavo a su amo, pues debe ser l a cooperadora y no la súbdita del hom- bre, su consejera, su asociada y no su esclava" .6
Para Esther Neira de Calvo la razó n principal del feminismo no era obtene r el derecho al sufragio, pues, a pesar d e ser un factor importante para lograr cam-
biar la condición de la mujer no se cons- tituía en una solución para todo .
3. Orientaciones del Movimient o Feminista.
Una vez surgido el pensamiento fe- minista en los años 20, podemos deci r que surgen dos orientaciones que tenían
como finalidad alcanzar los objetivos d e este movimiento .
Estas corrientes fueron gestadas po r los primeros grupos organizados de mu- jeres, los cuales surgen por iniciativa d e Clara González y el otro por Esther Neir a de Calvo.
En este contexto inicia sus activida- des la primera asociación feminista lla- mada "Centro Feminista Renovación", l a cual, fue creada en los primeros días de l mes de diciembre de 1922 por iniciati- va de Clara junto a un grupo de maes- tras . Por otro lado, Esther Neira de Cal - vo en el año de 1923 convoca a la s mujeres para fundar la "Sociedad Nacio - nal para el Progreso ".
La formación de estas dos agrupacio- nes feministas fue el inicio de la consti- tución de otras organizaciones de muje - res, e igualmente fue el comienzo de l a movilización de éstas para superar l a subordinación en todos los niveles y mejorar sus condiciones de vida . Par a ello cada una realiza sus esfuerzos e n diferentes espacios ; pero con el objeti- vo de lograr la plena igualdad de la mu - jer en la sociedad .
Para tener una visión clara del tra- bajo emprendido por ambas asociacio- nes creemos necesario hacer referenci a a cada una de ellas en forma separada .
a. Centro Feminista Renovación .
Junta Directiva del Centro Feminista Renovación :
Clara González 1 a. Vicepresidenta :
Elida L. Campodónico de Crespo . 2a . Vicepresidenta :
Sara María Barrer a Tesorera :
Enriqueta R . Morales
Constituido el Centro Feminista Re- novación, hace público sus objetivo s mediante su primera circular con fech a del 20 de enero de 1923 .
Los objetivos que perseguía est e movimiento fueron :
1. La intensificación y difusión de l a cultura en el elemento femenino ist- meño;
2. Su mejoramiento desde el punto d e vista social y moral ;
3. La independencia económica ;
4. La igualdad con el hombre ante lo s derechos y responsabilidades frent e a la ley.
Una vez definidos sus objetivos , el Centro Feminista Renovación em- prende sus actividades . De esta ma- nera, en los meses de abril a junio s e constituyeron otras organizacione s del Grupo Feminista Renovación e n los siguientes lugares : Chitré, Lo s Santos, Las Tablas, Santiago, Colón , Bocas del Toro, Chimán, Balboa y Garachiné .
Por otro lado, El ida Campodónico de Crespo, Sara Sotillo, Rosa Navas, entr e otras miembras del Grupo Feminist a Renovación se dieron a la tarea de dic- tar conferencias todos los domingos e n los locales de los Talleres Escuela par a Mujeres.
Las actividades realizadas previa - mente por el Centro Feminista Re - novación, fueron el marco para l a celebración del Primer Congreso Fe- minista que reunió en los días 20 y
21 de septiembre de 1923 a 43 mu- jeres delegadas de las diferentes pro- vincias, con exclusión de Chiriqu í y Coclé .
De este Congreso surgen importante s acuerdos que le permitieron al grupo d e mujeres allí convocadas, tanto definir s u línea de trabajo como los medios par a hacer efectiva sus aspiraciones . Esto s acuerdos fueron los siguientes :
Primero : Deciden fundar el Partid o Nacional Feminista, y cuyo s objetivos lo definió Elid a Campodónico de la siguien- te forma :
" Aspiramos a la total eman- cipación de la mujer : a s u emancipación de las garras d e la ignorancia por medio de l a educación ; a su emancipa- ción social, mediante la extir- pación de los prejuicios qu e la mantienen aherrojada al fu- nesto carro de la tradición ; a su emancipación económic a por medio de la nivelación de los salarios con los del hom- bre en las empresas comercia - les e industriales ; por último , y este es nuestro fin más im- portante, a su emanicipació n política, mediante el recono- cimiento de su igualdad ab- soluta con el hombre ante l a majestad de la ley" (El subra- yado es nuestro) ."
Segundo : Acordaron el plan de trabaj o del Partido Nacional Feminis- ta, el cual, estaba contenid o en 20 puntos y los mismo s estaban dirigidos a cambiar l a situación social, política y económica del país .
Tercero : Se decide postular a Ciar a González para las eleccione s legislativas del año 1925 .
Es así como surge en septiembre d e 1923 y por resolución del Primer Con- greso Feminista, el Partido Nacional Fe- minista, movimiento que empezó a lu- char por la igualdad civil y política de l a mujer.
De esta manera, desde su creación , el Partido Nacional Feminista le presen- tó de manera reiterada a la legislatura sus aspiraciones en cuanto a la necesi- dad de reformar las leyes civiles, judi- ciales y las relativas al derecho del su- fragio de la mujer .
Así que en virtud de la promulgació n
de las leyes No . 43 y No . 52
de 1925, se
le da, en parte, respuesta a las reclama- ciones presentadas por el Partido Nacio- nal Feminista . De esta manera, pode- mos mencionar que la mujer con esta s reformas obtiene el derecho :
- a ser apoderada judicial o compa- recer en juicio por sí sola ;
- a establecer de común acuerdo co n su marido el domicilio conyugal .
Decimos que en parte se le dio res - puesta a las peticiones solicitadas, pues , no se logró obtener con estas leyes, l a igualdad de la mujer en cuanto al ejer- cicio de la patria potestad, no se obtuv o la creación de cárceles especiales par a las mujeres entre otras aspiraciones n o atendidas y mucho menos se le conce- dió a la mujer la capacidad para elegir y ser elegida a cargos públicos .
Todo por el contrario, el hecho d e aspirar a la igualdad electoral produj o la reacción de los adversarios del femi- nismo, quienes lograron la promulgación
de la Ley No . 60 del
1925, la cual, determinó de forma ex -
presa que sólo eran ciudadanos los va - rones mayores de veintiún años .
A pesar de no haberse obtenido e n los años 20 la principal aspiración d e un sector del movimiento de muje- res, que era la de poder participa r como verdadera ciudadana dentro de l Estado, para el Partido Nacional Fe- minista sí se habían logrado alguno s cambios . Estos cambios fueron plas- mados en un artículo de su Revist a "Orientación Feminista" que sirvi ó como medio de difusión del partid o por casi siete años .
Así en el año 1926 publicaron :
"Han cambiado los tiempos en be- neficio de las mujeres panameñas qu e ya pueden empinarse ante los hombres y reclamar sus derechos, no con discur-
sos llenos de palabras altisonantes, sin o con el poder que dan las acciones y obras efectuadas por ellas en pro de l adelanto y mejoramiento del país tale s
los Talleres Escuelas para Muje-
... res, la Escuela de Cultura Femenina
Partido Feminista existente en Panamá , la Cruz Roja, y otras instituciones simi- lares, son oportunidades magníficas par a la mujer panameña ; ellas son las bases , con una bien encaminada y sostenid a propaganda interna y externa sobre cues- tiones políticas y civiles, del fin últim o a que deben dirigir sus esfuerzos toda s las mujeres panameñas de buena volun -
tad : el sufragio" .9
b. Sociedad Nacional para el Progres o de la Mujer.
La Sociedad Nacional para el Pro- greso surge en 1923 por iniciativa de Esther Neira de Calvo, quien explicó, en
la Conferencia dada por ella titulada "E l feminismo triunfante" que la creación d e esta sociedad tenía sus antecedentes e n dos Congresos a los cuales había asisti - do, al de Ginebra de 1920 y al Congre- so de Baltimore de 1922 . En este último Congreso se llegó al compromiso de l a creación de una Asociación Panameri- cana de la Mujer y que cada delegad a fundara en su país una asociación seme - jarte.
Integrantes de la Sociedad Nacional par a el Progreso de la Muje r
Junta Directiva del Comité de Educación :
Angélica Ch . de Patterson, Tomasita Ca- sis, Aminta de Osses .
Junta Directiva del Comité de Bienesta r del Niño : Hilda Ma . Vallarino, Lucil a Aguilar, Lastenia Lewis, Evelina A . d e Orillac, Rafaela D . de Ramírez, Julia Ju - lio de Mora, Juana R . de 011er.
Esta agrupación estaba orientada a realizar trabajos de carácter social y be- néfico. Es más, hay que destacar el pen- samiento de su fundadora Esther Neir a de Calvo cuando indicaba que el objeti- vo principal del feminismo debía diri- girse a :
" Formar una Sociedad Naciona l para el Progreso de la Mujer, entre cu- yos objetivos esté la educación de l a mujer, que la conduzca al disfrute de sus derechos, la aleje de la miseria y trans- forme su hogar en templo sagrado de l amor y del bien" .10
Esta asociación a diferencia del Par- tido Nacional Feminista no estableci ó como su principal objetivo el luchar po r el derecho al sufragio de la mujer, pues, sus integrantes consideraban que era u n objetivo que perderia importancia co n
el transcurso del tiempo . Más que esto , su principal tarea estaba orientada a promover la educación de la mujer.
La adopción de este objetivo, po r parle de la Sociedad Nacional para e l Progreso de la Mujer, estaba influencia - da por el pensamiento feminista inter-
nacional . Y ello lo podemos establece r por el hecho de que en el mes de marz o
1923 estuvo en Panamá la Sra . Ca-
rrie Chapman Carr, dirigente norteame- ricana, quien en su conferencia expus o que el impulsar la educación de la mu- jer era el objetivo principal del feminis- mo en América Latina .
1 . Década del Treinta .
El surgimiento del movimiento fe- minista en los años veinte y la realiza- ción de sus primeras acciones constitu- yeron la fase más importante del movi- miento de mujeres a nivel nacional, y a que, en estos años se pudo establece r las bases, para que la lucha por la igual - dad de la mujer en la sociedad, fues e un planteamiento de un mayor númer o de mujeres .
Igualmente en los años veinte e l Movimiento Feminista estuvo en la ca- pacidad, tanto de definir los objetivos a los cuales debían estar dirigidos sus es- fuerzos, como también las actividades a realizar para la consecución de los mis- mos.
De esta manera, habiéndose consti- tuido los años veinte en el preámbul o para la lucha del movimiento de muje- res, los años treinta fueron la continua- ción de esa movilización .
Pero los años treinta a diferencia d e los veinte se caracterizaron por produ- cir reacciones en contra de las aspira- ciones del movimiento feminista que s e traducían en represión en contra, tanto del propio movimiento como de sus in- tegrantes .
En esta época podemos destacar la s acciones del Partido Nacional Feminis- ta cuyo objetivo principal estuvo dirigi- do a la obtención del derecho al sufra- gio de la mujer.
1932, el partido le solicita a
la Asamblea el derecho al sufragio par a las mujeres y en 1936 se exige, por par- te de este mismo movimiento, el dere- cho de la mujer a poseer cédula de iden- tidad personal, que ya desde 1934 se le otorgaba sólo a los varones mayores de edad. Este último objetivo no fue alcan- zado, al igual que el primero ; pero sir- vió para que muchas otras mujeres s e unieran al partido .
El intento porque a la mujer se le otor- gara el derecho al sufragio fue nuevamen- te propuesto a la Asamblea en 1938, pero esta vez por el diputado Víctor Navas, de l Partido Liberal Renovador. Como vemo s el proyecto, esta vez, fue presentado a l a Asamblea por un movimiento distinto a l movimiento de mujeres y el mismo fu e apoyado igualmente por el Legislador Al- fredo Alemán, quien contribuyó a que e l proyecto se hiciera realidad tanto en lo s debates en la Asamblea como a través de sus programas de radio .
Pese a todos los esfuerzos realizados tanto por los diputados que defendía n el anteproyecto como por el Partid o Nacional Feminista, el derecho de l a mujer a elegir y ser elegida fue nueva- mente negado.
En el marco de la propuesta para l a obtención del voto femenino también se
inician los preparativos para el segund o Congreso Feminista que esta vez era pro - movido por el Partido Nacional Femi- nista . Estas dos situaciones hacen reac- cionar las fuerzas contrarias al movi- miento feminista .
Por un lado, se le impide al movi- miento de mujeres realizar los prepara- tivos del Congreso en las instalacione s del Municipio de Panamá y por otro lado, el Presidente Juan Demóstenes Aro- semena destituyó a un significativo nú- mero de maestras que formaban parte del Partido Nacional Feminista, ademá s de amenazar con vetar la ley si la Asam- blea aprobaba el derecho de la mujer a elegir y ser elegida .
Todas las luchas y sacrificios de l movimiento feminista en los años trein- ta, aunque no produjo los resultado s obtenidos, demostró que la mujer de est a época estaba dispuesta, a pesar de to- dos los obstáculos, a seguir luchando po r obtener la plena igualdad de la muje r en la sociedad .
La represión en contra de las exigen- cias de la mujer por obtener el derecho a elegir y ser elegida continuó en la époc a de los cuarenta . Esta situación se hiz o más evidente, a la llegada al poder d e Arnulfo Arias, pues, contrario a como s e piensa, bajo su gobierno las aspiracione s de la mujer a obtener la igualdad polític a fue negada a través de la promulgació n de la Constitución de 1941 .
Y es que como hemos analizado, con l a entrada en vigencia de la Constitución d e
1941 ya se establece de forma expresa e l
hecho de que sólo a los varones le corres -
ponde el derecho a elegir y ser elegidos .
La situación de descontento que sen- tía el movimiento feminista pudo ser
expresada a través del Partido Naciona l Feminista en un "Manifiesto a las muje- res del país", el día 1 de noviembre d e 1941, día en que fue derrocado el presi- dente Arnulfo Arias Madrid .
Dicho manifiesto indicaba :
"Silenciadas violentamente por las fuer- za gobernante desde 1938, año en que la s actividades del Partido Nacional Feminista al que hemos dedicado nuestras energías, cobraron inusitado vigor; año en que el pro- yecto del voto femenino y el plan de orga - nización de un Congreso Nacional de Mu - jeres despertaron el mayor interés entre e l elemento femenino del país, no habíamo s podido continuar nuestras labores pro-fe- minismo en forma organizada hasta en es- tos momentos cuando, en gesto de vitali- dad que no logró extinguir quien tuvier a en sus manos los destinos y las vidas de lo s ciudadanos panameños hasta hace poco s días, volvemos a la tribuna pública par a decir nuestra palabra llena de optimismo y de confianza en días mejores, para las ins - tituciones democráticas que hemos defen - dido y defenderemos siempre" . (el subra- yado es nuestro) »
El Comunicado emitido por el Parti- do Nacional Feminista a la caída de Ar- nulfo Arias Madrid dejó en evidencia qu e la represión ejercida en contra dei Mo- vimiento Feminista para el año de 193 8 y 1941 no se constituyó en un obstácu- lo para frenar la lucha tendiente a obte- ner el derecho al sufragio .
V. EL MOVIMIENTO FEMINISTA Y LAS ELECCIONES PARA LA ASAMBLEA NACIONA L
CONSTITUYENTE .
Para el 30 de diciembre de
fecha en que el Presidente Ricard o
Adolfo De La Guardia anuncia la con-
vocatoria para las
elecciones de l a
Asamblea Nacional Constituyente, e l Partido Nacional Feminista que consti- tuía uno de los grupos gestores del mo- vimiento feminista, ya quizás estaba en una fase de cansancio y desaliento, de- bido en parte, a tantos años de luch a infructuosa, por lo que, se hacía nece- sario reavivar las acciones y enfrenta r el reto de que la mujer participara e n estas elecciones con derecho a elegir y ser elegida .
De esta manera, tanto Clara Gon- zález como otras mujeres que forma - ron parte del Partido Nacional Feminist a deciden participar en las elecciones y por ello fundaron la Unión Nacional d e Mujeres el día 31 de diciembre de 1944 .
BASES DE LA UNION NACIONAL D E MUJERES
La UNION NACIONAL DE MUJERE S es una concentración democrática in- tegrada por el elemento femenino qu e habita en el territorio de Panamá, si n discriminación de raza, credo religioso , instrucción, posición social o económi- ca y estado civil, que tiene por objeto luchar :
Primero: Por que la mujer panameñ a tenga derecho a elegir y se r elegida en los próximos co- micios electorales para l a elección de una Asamble a Constituyente;
Segundo : Por que los propósitos nacio- nales de dotar a la Repúblic a de una constitución demo- crática no sean defraudados , sino antes bien se cumpla n dentro del mayor orden, pa- triotismo y libertad ;
Tercero : Por que en la nueva Consti- tución quede consignada la igualdad jurídica de la mujer
y del hombre y el activo ejer- cicio de derechos político s irrestrictos ;
Cuarto : Por la participación perma- nente de la mujer en la solu- ción de todos los problema s nacionales, y
Quinto : Por la mayor unión de la s mujeres del Continente y de l mundo en el afán de conso- lidar en una paz permanente el esfuerzo de guerra de la s Naciones Unidas . Panamá, 31 de diciembre de 1944 .
Al anuncio de las elecciones, igual - mente surge la Liga Patriótica Femenin a el 9 de enero de 1945 . Este grupo surge por iniciativa de Esther Neira de Calvo y de otras mujeres que habían perteneci- do a la Sociedad Nacional para el Pro- greso de la Mujer.
OBJETIVO INMEDIATO DE LA LIG A PATRIOTICA FEMENINA :
Trabajar por que el mayor númer o de mujeres panameñas participe en lo s próximos comicios electorales :
Porque su intervención en el torne o político en que actuará por primera ve z prestigie su causa ;
Porque su trabajo en la Asamble a Constituyente contribuya a darle a l a República una Constitución democráti- ca que consulte "los valores eternos d e la libertad y de honor, y el bienestar y progreso nacionales y que garantice l a soberanía de la República" .
Este y todos los esfuerzos realizados por el movimiento de mujeres, para ob- tener la plena igualdad electoral, obtu- vo los resultados esperados cuando me- diante el Decreto No . 12 del 2 de febre-
ro de 1945, se le reconoce a la mujer c i derecho para participar en las eleccio- nes de la Asamblea Nacional Constitu- yente. De esta manera, este Decreto, po r el cual, se organizaba y reglamentaba l a elección popular a la Asamblea Nacio- nal Constituyente indicaba lo siguiente :
Artículo 2 : " Puede votar toda perso- na varón o mujer en pleno goce de su s derechos y que haya cumplido 21 años " (el subrayado es nuestro) .
Artículo 3 :" Puede ser elegido Dele- gado principal o suplente todo paname- ño varón o mujer en pleno goce de su s derechos, mayor de 25 años, que no est é impedido por este Decreto " . (el subra- yado es nuestro) .
Es conveniente destacar que par a estas elecciones el movimiento de mu- jeres fue capaz no sólo de hacer valer s u reivindicación a la igualdad electoral organizándose para afrontar la contien- da electoral, sino que, además su ma- durez política le permitió en estas elec- ciones proponer y debatir temas de in- terés nacional . En este sentido, las pos- tuladas tanto de la Unión Nacional d e Mujeres como de la Liga Patriótica Fe - menina abordan temas tales como : l a formación de la conciencia ciudadan a como también las reivindicaciones de l sector obrero, campesino e indígena .
1. Postuladas y Elegidas .
Anunciadas formalmente las eleccio- nes empiezan las campañas de postula- ción tanto por la Unión Nacional de Mu- jeres como por la Liga Patriótica Femeni - na . La estrategia que visualizaron ambos grupos fue la de unir fuerzas con los par- tidos políticos existentes ala fecha .
De esta manera, la Unión Nacional de Mujeres lanza la candidatura de Cla- ra González de Behringer como princi-
pal y a Graciela Rojas Sucre y Magdale- na !caza de Briceño como suplentes, la s cuales fueron postuladas oficialmente po r el Partido Liberal Renovador, el mism o que en 1938 había presentado ala legis- latura el proyecto del sufragio femenino . Esta alianza entre la Unión Nacional d e Mujeres y el Partido Liberal Renovado r se logró en base a un acuerdo programá - tico , además de que anteriormente l a Unión Nacional de Mujeres había ofre- cido votar en bloque por el partido qu e apoyara tanto a sus candidatas como a su programa de trabajo .
Por su parte, la Liga Patriótica Feme- nina se avoca a las elecciones con un a estrategia política diferente . En este sen- tido, postulan a Esther Neira de Calvo y Gumercinda Páez . La primera fue apo- yada por diferentes partidos, como e l Partido Conservador, el Partido Libera l entre otros y la segunda por el Partid o Nacional Revolucionario .
Tanto Clara González como Gumer- cinda Páez no fueron las únicas postu- ladas, así que igualmente se puede n mencionar a : Marina Ucrós, Stella Sie- rra de Ruiz Vernacci, Emelina E . de Ro- mero, Ana de Calvo, Elvira Ayala y Feli- cia Santizo de García .
La campaña electoral de las postula- das fue intensa recorriendo toda la geo- grafía nacional y se llevó a cabo a tra- vés de mítines, conferencias, programa s de radio, la cual, se efectuó acompaña - da de una intensa campaña de concien- tización para que todas las mujeres ejer- cieran el derecho a elegir .
De las postuladas, para las eleccio- nes que se celebraron el 6 de mayo, fue - ron electas Esther Neira de Calvo com o diputada Nacional y Gumercinda Páe z como diputada por la provincia de Pa- namá . Ellas formaron parte de un tota l de 51 diputados electos . Pero debemo s
aclarar que igualmente salieron electa s otras mujeres, pero como suplentes.
Una vez elegidas como diputadas, a Gumercinda Páez se le escoge como se- gunda vicepresidenta de la mesa directiva de la Asamblea y a Esther Neira de Calvo se le designa para trabajar en la primera Comisión Legislativa que tenía como obje- tivo revisar el proyecto de Constitució n Nacional . Esther Neira de Calvo formaba parte de esta Comisión junto a : Harmodio Arosemena (presidente), José I . Fábrega, Di- dacio Silvera, Diógenes De La Rosa, Agus- tín Ferrari, Abilio Bellido, Felipe O. Pérez y Jacinto López y León .
La designación de Gumercinda Páe z como segunda vicepresidenta de l a Asamblea fue hasta noviembre de 1945, fecha en que la misma llegó a encargar- se de la Presidencia de dicha Asamblea .
Tanto Gumercinda Páez como Es- ther Neira de Calvo, al igual que Ra- quel Walker de Ducruet, quien era di - putada nacional suplente, tuvieron l a oportunidad de firmar la Constitució n de 1946 que se constituyó en la prime- ra Constitución en reconocerle a la
mujer su derecho a elegir y ser elegid a a puestos públicos de elección popu- lar. Esta Constitución fue aprobada e l 1 de marzo de 1946 y en su artículo 9 7 y 98 establecía :
Artículo 97 : "Son ciudadanos de l a República todos los panameños mayo - res de veintiún años sin distinción d e sexo" (el subrayado es nuestro) .
Artículo 98 :" La ciudadanía consist e en el hecho de elegir y de ser elegid o para puestos públicos de elección po- pular y en la capacidad para ejercer car- gos oficiales con mando y jurisdicción , excepto lo dispuesto para caso especia l en el artículo 192 ".
El lograr que la plena igualdad electo- ral fuese consagrada en la Constitució n Nacional significa el esfuerzo realizado por el movimiento de mujeres a lo largo de tre s décadas, a través de las cuales, se tuvieron que superar muchas barreras ; pero sobre todo, romper con los esquemas tradiciona - les de las funciones asignadas a mujeres y hombres en nuestra sociedad y lograr as í que esos cambios fuesen establecidos e n las normas jurídicas .
Imágenes de Mujeres Panameñas
Varias décadas han pasado, desd e cuando el derecho al voto y las transfor- maciones sociales, culturales y gremia- les movilizaron las acciones y pensa- mientos de mujeres con un alto espíritu de servicio y vocación ciudadana . Ellas nos han dejado como legado su obra im- perecedera.
Josefina Aldrete : Nació en la pro- vincia de Veraguas en el año de 1914 . Publicó su obra " Cartilla Istmeña " par a la enseñanza de la lectura en los prime- ros grados, convirtiéndose en la primera autora didáctica nacional .
Otilia Arosemena de Tejeira: Maestra y catedrática de la Universidad de Pana- má. Nació en 1905 . Sc activó en 193 0 en el movimiento feminista de la época . En 1948 ingresó al Partido Nacional Fe- minista del que fue Secretaria General . En 1954 se convirtió en la primera mujer de- cana del país ( Facultad de Filosofía) . Su activismo en el campo de los derecho s humanos motivó que fuera electa com o Mujer de las Américas, en 1967 .
Tomasita Casís : Puede ser cataloga- da como la pionera de la educación, na -
cida en 1878 . Tiene entre sus logros ha- ber gestado desde 1907 a 1926 la orga- nización y renovación de una de la s pocas escuelas para niñas que se con- virtió en uno de los Centros más presti- giosos del país . Fue co-fundadora de l Club Ariel, primera sociedad cutural fe - menina . También fue militante de l a Sociedad Nacional para el Progreso d e la Mujer y la Liga Patriótica Femenina .
Angélica Chávez de Patterson :
Maestra de profesión, nació en 1886 . Promovió la creación de la Escuela Ar- tes y Oficios para Mujeres, dirigida a adiestrar mano de obra femenina, de l a que fue su primera directora . De ell a surge la idea de la necesidad de crear e l escalafón de maestros, así como el au- mento de un diez por ciento del salari o cada cinco años para el gremio magis- terial .
Amelia Denis de {caza : Doña Ame- lia nació en la ciudad de Panamá e n 1836 . Era una ama de casa que en su s tiempos libres escribía poemas . Fue l a primera poetiza panameña conocida , que a través de sus versos, en su caso, el dedicado al "Cerro Ancon", traza u n
verdadero manifiesto político y social d e su época. En él expresa su rechazo a l tratado Hay Buneau-Varilla, que cedí a parte del territorio nacional a un gobier- no extranjero .
Zoraida Díaz de Schtronn : Nació en las Tablas en 1880 . Activista del Centro Feminista Renovación desde su fundació n y del Partido Nacional Feminista por do s décadas, en la que ocupó cargos de di- rección. Fue delegada magisterial al Con- greso Interamericano de Mujeres en 1926 . Se distinguió en ser la primera mujer pa- nameña que publicó un libro de versos :
" Nieblas del Alma" .
Nicole Garay : . Artista, poetiza y edu- cadora . Nació en 1874 . Asumió e n 1921 la dirección del Conservatorio Nacional de Música. Estrenó con éxito obras en el teatro Sarah Bernardt de Pa- namá . Ejerció el magisterio en la Escue- la Normal de Institutoras y participó co n Esther Neira de Calvo en el movimiento feminista . Su obra completa d e versos fue publicada con el nombre de " Versos y Prosas ".
Georgina Jiménez : Nació en 1910 . Logró su instrucción y profesionalización con grandes esfuerzos personales y ca- rencias económicas . En 1940 fue de - signada jefa de la oficina de Censo ; ase- soró en las tareas relacionadas con la or- ganización del primer censo de pobla- ción . Impartió clases en la Universida d de Panamá, destacándose como funda - dora de la Asociación de Mujeres Uni- versitarias en 1940 . También fue acti- vista y fundadora del Centro Feminista Renovación y de la Unión Nacional d e Mujeres .
Enriqueta Morales : Nace en 1891 . Participó en la fundación del Centro Fe- minista Renovación y del Partido Nacio- nal Feminista, de cuya directiva fue miembra en varias ocasiones . Hizo es-
tudios en Europa de profesorado y en- fermería; ocupó la superintendencia d e la Cruz Roja Nacional . Puede ser con- siderada la precursora de la acción so- cial antes de que en Panamá existier a una política social y una ley laboral . Entre sus logros tenemos los comedore s escolares, las clínicas prenatales popu- lar gratuita, casas cunas etc .
Matilde Obarrio de Mallett : Naci ó en el Ecuador en el año de 1872 . Por s u matrimonio con el embajador británico en Panamá residió muchos años en sue- lo patrio . En 1917 fundó la Cruz Roj a Nacional, pues desde joven le atrajo l a concepción humanística del servici o social, motivo por el cual creó clínica s que atendían libre de costos a los des - poseídos y gracias a ella se brindó ayu- da a las víctimas de desgracias .
Juana Olier : Nació en 1881 . Incur- sionó en el campo de la poesía, el perio- dismo, la crónica, el ensayo y la literatu- ra. En 1916, fundó junto a otras maes- tras el Club Ariel . Escribió el primer aná- lisis sobre el papel político de la muje r en Panamá, con el título "Influencia d e las Mujeres en el Sostenimiento de Nues - tra Independencia Nacional" . Public ó además las obras Tradiciones y Cuento s Panameños y Valores Femeninos Pana- meños, editado en 1978 .
Felicia Santizo : Maestra de enseñan- za primaria. El hecho de provenir de l a provincia de Colón, una de las zona s menos atendidas por los gobiernos de l a época, la impulsó a dedicar todo su tra- bajo a los sectores sociales menos favo- recidos . Organizó los primeros Clube s de Padres de Familia, los comedores es - colares, la Escuela del Menor Desajus- tado Social y Emocional, y participó de l Movimiento Inquilinario de Colón . Fu e fundadora del Partido Nacional Feminis- ta y la Unión Nacional de Mujeres e n 1944 .
Ella asumió la presidencia de la Co - misión de Prensa de la Junta Directiv a de Colón . Durante los últimos años de su vida recorrió Europa, Asia y Améric a Latina. Murió en Cuba, en 1963 .
Otras Mujeres Destacadas :
Clara González de Behringer : Na- ció el 11 de septiembre de 1900 en Re - medios, Provincia de Chiriquí y murió el 10 de febrero de 1990 . Asistió a la escuela en Natá, posteriormente de 190 7 a 1914 estudió como becaria del Cole- gio La Santa Familia en Panamá . E n 1918 se graduó como maestra de ense- ñanza. En 1919 ingresó a la Faculta d Nacional de Derecho y obtiene, en 192 2 a sus veintitrés años, el título de Licen- ciada en Derecho, convirtiéndose en l a primera mujer en obtener dicho título , además de haber sido la primera univer - sitaria .
Clara González elaboró su tesis d e graduación bajo el título :"La Mujer ante el Derecho Panameño" . Este trabajo s e constituyó en uno de los primeros do- cumentos que contiene un análisis d e discriminación legal a la cual estab a sujeta la mujer panameña . Quizás fu e a partir de la promulgación de la Le y No. 55 del 17 de diciembre de 1924 e n virtud de la cual se instituyó el ejerci- cio de la abogacía para las mujeres , cuando Clara empezó a ejercer su pro- fesión .
Publicó varios trabajos entre los qu e se pueden mencionar : La Reforma Peni - tenciaria en Panamá (1956) ; La Famili a y la Escuela en relación con la Delin- cuencia Juvenil (1952), y otras. Fue Vice Ministra del Ministerio de Trabajo y Pre- visión Social, Salud Pública . Particip ó en la creación de la Caja de Ahorros ; y en la estructuración del Sistema Peni- tenciario Panameño. También se distin- guió por ser la primera Jueza del Tribu -
nal Tutelar de Menores, el cual lleva s u
nombre por la Ley No . 26 de 4 de octu-
bre de 1991 .
Esther Neira de Calvo : Figura de gra n relevancia del Movimiento Feminista . Nació en la Provincia de Coclé en 1890 . Era hija del penonomeño Rafael Neir a Ayala, abogado y miembro principal de la primera Asamblea de Constituyente s de la República de Panamá y de Juli a Lafargue .
Miembra del Comité de Revisión d e los planes y programas de estudios d e educación primaria, secundaria, norma l y vocacional en 1925 . En marzo d e 1923, fundó la Sociedad Nacional para el Progreso de la Mujer. Fue delegada en 1925 a la Segunda Conferencia Pa- namericana de Mujeres organizada po r la Liga Nacional de Mujeres Votantes d e los Estados Unidos de América, en Was - hington . En 1926, fue nombrada presi- denta y organizadora del Congreso Inte- ramericano de Mujeres, único Congre- so Feminista Internacional realizado e n Panamá, el cual se celebró en form a paralela al Congreso Bolivariano .
En 1945, fundó la Liga Patriótic a Femenina, en cuyo nombre y con e l patrocinio de varios partidos político s fue proclamada candidata a Diputada Nacional . Esther Neira de Calvo y Gu- mercinda Páez se convirtieron, en es a oportunidad, en las dos primeras Di - putadas panameñas . Fue Secretari a Ejecutiva de la Comisión Interamerica- na de Mujeres (CIM) en 1949 . Tam- bién fue nombrada representante alter- na ante el Consejo de la Organizació n de Estados Americanos (OEA) de 196 6 a 1968 . Durante su actuación en l a Asamblea Constituyente introdujo dis- posiciones a la Constitución Nacional , sobre protección a la maternidad, a l a infancia y al trabajo de las mujeres y de los menores .
Elida Campodómico de Crespo : Na- ció en Macaracas, provincia de Los San - tos . Su padre , José Juan campodómico de origen italiano, comerciante y gana- dero . Su madre, Josefa María Moreno de Campodómico . Se casó con el ilustre educador y político fosé daniel Crespo , hombrede profundas convicciones libe- rales, con quien compartió esfuerzos en - caminados a mejorar la educación en e l país . Ellos fundaron e instalaron un a escuela para maestros de Kindergarten , en su propia casa, utilizando el métod o
1 Montessori . Elida Campodónico, para erradica r la desnutrición infantil, fundo" La got a de leche " que tenía como finalidad pro- porcionar un vaso deleche diario a to- dos los niños y niñas panameños/as . En 1935, se graduó con la tesis titulada " La Delincuencia de la Mujer en Pana- má ", constituyéndose en la segund a mujer abogada del país después de Cla - ra González. fundó una Asociación co n bastante éxito para educar y enseña r oficios decorosos a las mujeres que es- taban en la cárcel . fue fundadora de l grupo Feminista Renovador y redacto- ra de su primer manifiesto, en 1923, fun- gió como conferencista y primera vi- cepresidenta de la Junta Directiva del Partido Nacional Feminista . Varios de sus trabajos fueron producidos en el li- bro Recuerdo del Partido Nacional Fe- minista, en 1926 . También formó par- te de la Unión Nacional de Mujeres, en la cual ocupó la secretaría de relacio- nes. Elida Campodónico de Crespo fu e la primera mujer embajadora de Amé -
rica Latina. En
1952 fue designad a
como Embajadora de Panamá en Méxi- co . Murió en Panamá, el 6 de enero d e
Martha Matamoros : Modista d e profesión . En 1941 se incorporó al mun- do laboral en las fábricas textiles . Tra- bajó primero en El Corte Inglés, una fá -
brica de Confección en cadena ; después en La Moscota y más tarde en la Sastre- ría del Bazar Francés .
En ocho horas de trabajo intenso la s obreras procuraban multiplicar la canti- dad de piezas para mejorar el salario de cincuenta centavos diarios que se le s pagaba . No había derecho a vacacio- nes ni fuero de maternidad . Esas condi- ciones de trabajo y también la inseguri- dad laboral motivaron a un grupo d e sastres, así como a cinco u ocho muje- res, a fundar en 1943, el Sindicato de Sastres y Similares, en el cual se afili ó Martha, en 1945 . Participó activamen- te en la discusión y elaboración de la s reivindicaciones obreras que este sector social solicitaba que se incluyeran en el Código de Trabajo de 1946 . En ese mis- mo año organizó una huelga que duró 38 días, cuyo propósito era mejorar lo s salarios en el Bazar Francés . En 1947 era militante política en la movilizació n de rechazo al Convenio de Bases Mili - tares Filós-Hines y en la Marcha de l Hambre y la Desesperación de Colón . Para 1952, con un prestigio consolida - do . Fue electa Secretaria General de l a Federación Sindical de Trabajadores . Martha vive, humildemente, en un apar- tamento ubicado en la calle 17 del ba- rrio de Santa Ana .
Gumercinda Páez : Nació en Pana- má . Sus padres fueron D. Elías Páez , venezolano, descendiente del Genera l José Antonio Páez y Doña Mercedes Vi - llarreal de Páez, panameña . Tuvo dos hermanos . Su temprana afición artístic a la llevó a fundar la Agrupación Cultura l Juvenil (más tarde conocida como Fra- ternidad Intelectual Latinoamericana) . Nunca se casó ni tuvo hijos .
Fue candidata a la Asamblea Consti - tuyente de 1945 . Fundadora del Centro Feminista Renovación en Garachiné y del Partido Nacional Feminista del qu e
formó parte durante toda su existencia . Suscribió el Manifiesto de Fundación d e la Unión Nacional de Mujeres y despué s se sumó desde sus inicios a la Liga Pa- triótica Femenina, fundada en 1945 po r Esther Neira . Fue electa diputada por l a provincia de Panamá para el período d e 1945 a 1948 . Es probable que haya sid o la primera mujer del mundo escogid a Vicepresidenta de una Cámara Parla- mentaria . En la Asamblea Constituyen - te defendió la igualdad de derechos d e las mujeres, la Creación de guardería s infantiles, el reconocimiento de la pa- ternidad y el matrimonio de hecho . Desempeñó muchos cargos y recibió di - versas condecoraciones .
Miembra fundadora de la Unión d e Trabajadores de la Radio, Presidenta d e la Asociación de Filosofía y Letras de l a
Universidad Nacional, etc . Recibió
Orden de Vasco Núñez de Balboa. Gu-
mercinda Páez se retiró después de ter- minar su período en la Asamblea, y vi- vió sus últimos años en Veracruz . Mu-
rió en 1992 .
Durante su vida escribi ó
cerca de treinta y cuatro obras de teatro .
Lidia Gertrudis Sogandares : Naci ó
Se convirtió en la primer a
médica de Panamá, cuando en
alcanza su grado de Doctora en Medici- na en la Universidad de Arcansas . A su regreso a Panamá sólo se le ofreció tra- bajo como profesora en la Escuela Nor- mal de Señoritas, a pesar de que su hoj a de vida era intachable . Posteriorment e fue nombrada jefa de Sala de la Secció n de Maternidad del Hospital Santo Tomás .
Sara Sotillo : La dirigente magisteria l y Feminista Sara Sotillo nació el 19 de abril de 1900, en la Isla de San Miguel , archipiélago de Las Perlas . El hecho d e proceder de un hogar humilde y traba- jador, alejada de centros educativos y
culturales, y por ser de raza negra, e n una época en que ser mujer, pobre y negra no eran precisamente las mejore s credenciales para un brillante futuro, l e auguraba un fracaso en su vida profe- sional y política . La capacidad de Sar a Sotillo pese a las fuertes presiones gu- bernamentales en su contra, le permiti ó dirigir los movimientos reivindicativo s que movilizaron a los educadores en l a década de 1940 y que definieron, e n parte, los principios y conquistas labo- rales del panameño.
En 1944, junto con otras colegas , fundó el Magisterio Panameño Unido, institución fundamental en la aprobació n
de la Ley 47 de 24 de septiembre d e 1946 (Orgánica de Educación), y de l a
(Ley de escalafón) que se presentó a l a
Asamblea Legislativa en 1946. Para ju- bilarse tuvo que esperar hasta los 30 años de ejercicio profesional, como feminis- ta y como miembro del Partido Nacio-
nal Feminista, donde llegó a ocupar l a segunda vicepresidencia de la junta di- rectiva . Participó en la lucha por lo s derechos civiles y políticos de la mujer hasta el día de su muerte acaecida el 16
de diciembre de 1961 .
Se interesó po r
todos los asuntos educativos y los pro- blemas nacionales .
NOMBRES PARA RECORDAR :
Matilde y Rosa Rubiano : Educado-
María T. Recuero : (1868 - 1963) Fi- lántropa .
Judith Juliao, Norberta Tejada y Ju- lia Palau de Gómez : Activistas del Parti- do Nacional Feminista y el Grupo Femi- nista Renovación, respectivamente .
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La lucha por la igualdad electoral , emprendida por el movimiento de mu- jeres panameñas, más que ser una re- lación de acontecimientos y hecho s que se sucedieron en el tiempo, cons- tituye una enseñanza que deriva pri- meramente de la forma en que se con- cibió ese ideal de reivindicación d e forma individual y que en segund o lugar, se transformó en el objetivo pri- mordial del movimiento de mujere s que ve en él la forma de trascender a la vida pública .
Pero para la obtención de esa aspira- ción que fue "la igualdad electoral" er a necesario transformar y luchar en contra del pensamiento y costumbre de los pri- meros años de la república que condicio - naban a la mujer al espacio hogareño.
Por ello, para lograr ese cambio d e mentalidad, se hizo necesario que el mo - vimiento de mujeres avanzara en form a gradual . De esta manera, el movimien- to se plantea objetivos inmediatos com o los de participar activamente en la edu- cación, ya sea promoviendo la forma- ción profesional de la mujer, como tam- bién trabajando en la organización de l sistema educativo.
El camino recorrido para la realiza- ción de estos primeros objetivos permi- tió transformar no sólo la propia situa- ción educativa de la mujer, sino que, s e pudo lograr cambios en la esfera socia l y jurídica que permitieron mejorar s u condición en la sociedad .
La entrada en vigencia de la Constitu- ción de 1946 reconociendo, la plena igual - dad electoral de la mujer, tiene el mérit o de ser una conquista forjada por la luch a sistemática de un movimiento de mujeres que logró el que a la mujer se le tomara en cuenta en la vida nacional .
En el camino para obtener la plen a igualdad electoral se dejó en evidenci a la capacidad de las protagonistas d e plantearse estrategias de alianza y con- certación política partidista, tanto par a mejorar sus propias condiciones como para abordar temas de interés Nacional . Nos referimos a la cultura política e in- telectual que germina, se desarrolla y aflora en las mujeres que cambiaro n nuestro presente .
Ahora nos corresponde a las mujere s de esta época no sólo hacer valer el de- recho a elegir y ser elegidas, sino conver- tirnos en protagonistas activas de la reali - dad política y social de nuestro país . Pero un protagonismo crítico y de propuestas , que apunte hacia el mejoramiento de las condiciones sociales y económicas, no sólo de la mujer sino de la sociedad e n su conjunto. Este y todos los compromi- sos que se proponga la mujer y el movi- miento de mujeres tiene su base en lo s esfuerzos realizados por todas aquella s que nos antecedieron, quienes con s u aporte individual como colectivo pudie- ron lograr o superar aspectos sociales y jurídicos que le permitieron acceder a l a actividad pública del país .
1 Cit . por ALVARADO, Angela, MAR- CO, Yolanda. Mujeres que Cambia- ron nuestra Historia, Panamá : Im- prenta Universitaria : 1996. pág . 29 .
2 Cit. por ALVARADO, Angela, MAR- CO, Yolanda . op .cit., pág. 121 .
3 Cit . por ALVARADO, Angela, MAR- CO, Yolanda . Op .cit ., pág . 122 .
4 Cit . por ALVARADO, Angela, MAR - CO, Yolanda . Op .cit., Pág. 26.
5 ALVARADO, Angela, MARCO, Yo - landa . Op .cit., Pág . 27.
6 Cit . porALVARADO, Angela, MAR- CO, Yolanda. !bid, Pág. 28.
7 ALVARADO, Angela, MARCO, Yo- landa . Op .cit., Pág. 26 .
8 Cit . por ALVARADO, Angela, MAR- CO, Yolanda . Op.cit., Pág . 32 .
9 Cit . porALVARADO, Angela, MAR- CO, Yolanda . Op.cit., Págs . 35 y s.s.
10 Cit. por ALVARADO, Angela, MAR - CO, Yolanda . Op.cit., Pág . 29 .
11 Cit. por ALVARADO, Angela, MAR - CO, Yolanda . Op.cit., Pág. 40 .
12 ALVARADO, Angela, MARCO, Yo - landa . Op .cit., Pág. 41 .
13 ALVARADO, Angela, MARCO, Yo - landa . Op .cit., Pág. 43 .
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Artículo 3
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Artículo 98
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