Source: http://patiodesociales.cei.org.pe/2013/11/
Timestamp: 2018-04-22 04:41:29+00:00

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noviembre 2013 - Patio de Sociales
Tal vez en la academia politológica no exista concepto más problemático que el de democracia. Varios autores, de diversas líneas teóricas y políticas, han tratado de abordarla de la mejor manera posible. El argentino Guillermo O’Donnell (1936-2011), es uno de ellos.
A pesar de los rescatables esfuerzos del autor, en el desarrollo y argumentación de su concepto de democracia deja sin precisar términos y aspectos bastante problemáticos. Estas imprecisiones dificultan la operacionalización, no solo del concepto matriz de democracia, sino también de derivados suyos como el de democracia delegativa. Dar cuenta de lo que O’Donnell entiende por democracia, así como de algunas de sus limitaciones metodológicas, es el cometido de este breve ensayo.
Partiendo de la conceptualización general de la democracia como régimen político, O’Donnell recurre a la definición de poliarquía elaborada por Robert Dahl. Como recuerda O’Donnell (2010b), Dahl señala que la poliarquía –lo que para el autor es lo mismo que democracia política o régimen democrático–, supone la existencia de siete instituciones:
1. Funcionarios electos.
2. Elecciones libres e imparciales.
3. Sufragio inclusivo.
4. Derecho a ocupar cargos públicos.
6. Variedad de fuentes de información.
7. Autonomía asociativa (Dahl, 1991).
Sin embargo, el empleo que hace O’Donnell de esta particular definición del régimen democrático no está libre de polémica. Para comenzar, O’Donnell critica a Dahl por no precisar si los atributos que brinda a la poliarquía son necesarios y suficientes en su conjunto, o solo bastan algunos rasgos por separado. Y lo más importante, a partir de la experiencia latinoamericana, también argumenta la insuficiencia de los criterios apuntados por Dahl, por lo que añade cuatro rasgos más a su concepción de régimen democrático. Estos atributos agregados son: 1) los que “ocupan las posiciones más altas en el gobierno no deben sufrir la terminación de sus mandatos antes de los plazos legalmente establecidos”; 2) “que las autoridades electas no deben estar sujetas a restricciones severas o vetos, ni ser excluidas de ciertos ámbitos de decisión política por actores no electos” (como las fuerzas armadas); además, 3) “debe existir un territorio indisputado que defina claramente el demos votante”; y, finalmente, 4) debe darse “la expectativa generalizada de que el proceso electoral y las libertades contextuales se mantendrán en un futuro indefinido” (O’Donnell, 1996:7-8).
¿Precisando el concepto?
A esto se debe sumar algunos ajustes adicionales que O’Donnell hace al concepto de poliarquía de Dahl. Una de las ventajas que el autor asigna a esta definición es que pone en primer plano los elementos más importantes que definirían a un régimen democrático. Uno de estos elementos son las elecciones.
Para O’Donnell, la principal cualidad de las elecciones es que deben ser limpias. En Democracia, agencia y Estado, O’Donnell precisa que por “elecciones limpias” hace referencia a las elecciones que son “razonablemente competitivas, libres, igualitarias, decisivas e inclusivas”; añadiendo que también deben ser institucionalizadas (2010b: 30-32). Es suficiente revisar el cuadro Nº 1 para entender el significado que posee cada uno de estos calificativos. Lo importante en este punto es entender las implicancias que tiene el término “razonablemente”, que siempre acompaña a la definición de “elecciones limpias”, tal como figura en la cita anterior.
Los atributos de las elecciones según O’Donnell
Los votantes tienen por lo menos seis opciones.
Los ciudadanos no sufren coacción al votar.
3. Igualitaria
Los votos deben ser igualmente computados y sin fraude.
Los funcionarios electos pueden asumir sus cargos, tomar decisiones vinculantes y concluir su mandato.
Todos los ciudadanos tiene el derecho a votar y a ser elegidos.
6. Institucionalizada
Las elecciones son el "único juego existente".
Fuente: O’Donnell (2010b). Elaboración propia.
Mediante esta terminología (razonablemente), O’Donnell proporcionaría una aureola de realismo a su definición de democracia, ya que le permitiría admitir que “en ningún país se cumplen las condiciones para la realización de elecciones completamentelimpias” (2010b: 33; subrayado propio). Solo habría que apuntar a lo “razonable”. Esta precisión es sustancial ya que además le ayuda a visualizar la conexión entre el régimen político y las condiciones socio-económicas que le sirven de contexto, pues como dice O’Donnell, es “la desigualdad social y las consiguientes desigualdades en el acceso a los recursos económicos y a medios de comunicación” las que generan la imposibilidadde unas elecciones totalmente limpias (2010b: 33).
Este realismo puede ser considerado una ventaja en O’Donnell; sin embargo, también podría ser –para utilizar una analogía que el autor emplea para evaluar la definición de democracia de Joseph Schumpeter– su propia Caja de Pandora. Este término (“razonablemente”) puede traer consigo consecuencias metodológicas funestas a la hora de operacionalizar el concepto de democracia, ya que erosiona los criterios para definir lo que es y lo que no es una elección limpia. Sino solo pregúntense: ¿hasta qué grado el incumplimiento de una condición escapa de la dimensión de lo “razonable” y hasta qué grado no?, ¿hasta qué grado una elección es “razonablemente” limpia, o “razonablemente” libre, y hasta qué grado es todo lo contrario? La línea demarcatoria no está nada clara en la propuesta de O’Donnell.
Situación similar ocurre cuando trabaja el otro componente clave del régimen democrático: las libertades y derechos políticos. O’Donnell comienza mencionando que las libertades políticas anotadas por Dahl –como libertad de expresión, asociación y acceso a información– no son suficientes para garantizar que las elecciones sean limpias. A lo más, según O’Donnell, las libertades anotadas por Dahl pueden plantear escenarios probabilísticos para que sucedan elecciones limpias; pero jamás la garantizarían per se. El politólogo argentino argumenta que no existen “límites externos” claros para demarcar, a priori, el conjunto de libertades que aseguren este propósito, por lo que considera este asunto como “indecidible”:
“[…] no puede haber propiamente una teoría que establezca a priori una clara y sólida línea demarcatoria entre las condiciones incluidas (necesarias e idealmente en conjunto suficientes), por un lado, y las excluidas, por el otro lado; estas cuestiones son en este sentido indecidibles. Este es uno de los motivos por el que no existe, y no creo que alguna vez exista, un acuerdo a priori y/o general acerca de cuáles serían esas libertades políticas ni cuál debería su alcance.” (O’Donnell, 2010b:34).
A esto añade los “límites internos” que presentan las libertades políticas. Por límites internos se refiere a una “cláusula de razonabilidad” que supone, por ejemplo, que la libertad de asociación “no incluye crear organizaciones con fines terroristas; la libertad de expresión está limitada, entre otras cosas, por la legislación sobre calumnias e injurias; la libertad de información no impide que la propiedad de los medios de comunicación esté oligopolizada, etc.” (O’Donnell, 2010b: 35). Entonces, O’Donnell nuevamente se pregunta sobre la manera de determinar las libertades efectivas que supongan unas elecciones limpias; es ahí que da como respuesta que si bien la inclusión de algunas libertades son evidentes debido a su relevancia para dicho fin, hay otras que se encuentran en una “zona gris” que dificulta su reconocimiento y agregación. Debido a esto, argumenta que la solución depende –otra vez– de criterios inductivos, pero “ahora sobre el grado en que la débil o parcial efectividad de ciertas libertades sustenta, o no, la probabilidad de que haya elecciones limpias” (O’Donnell, 2010b: 35). Es decir, también estamos hablando de cuestiones indecidibles.
Esta dificultad para precisar las libertades políticas que aseguren unas elecciones limpias, es vista por O’Donnell como una “gran virtud” del régimen democrático, ya que reflejaría su “carácter permanentemente abierto” a una discusión política (2010b: 37). Puede que O’Donnell tenga razón en esto último. Sin embargo, es evidente que esta “indecibilidad” acarrea, nuevamente, negativas consecuencias metodológicas que se evidencian a la hora de intentar aterrizar al plano empírico el concepto de democracia. Pues, primero, el autor no proporciona los criterios para delimitar el grado en que el cumplimiento (o incumplimiento) de una libertad política hace probable (o improbable) la existencia de una elección limpia. Esto origina que dicha decisión quede prácticamente el arbitrio de cada investigador; y, lo que es peor, que esto pueda redundar en el establecimiento de una innumerable lista de libertades que en realidad pueden no ser tan determinantes. Segundo, el establecimiento de dichas libertades políticas según cada caso, puede poner en riesgo las posibilidades de una adecuada comparación, ya que podríamos caer en el error de comparar fenómenos que son medidos con criterios e indicadores completamente distintos.
Para concluir quisiera evidenciar el significado que el concepto de democracia (y de democracia delegativa[1]) tiene como parte de las estrategias metodológicas empleadas por O’Donnell. Collier y Levitsky (1998) señalan tres estrategias metodológicas utilizadas por distintos autores al momento de precisar sus conceptos de democracia: 1) precisión de la definición de democracia, 2) cambio del concepto abarcante, y 3) construcción de subtipos disminuidos. Estas 3 estrategias son desarrolladas por O’Donnell.
Como se ha anotado, O’Donnell hace denodados esfuerzos para precisar el concepto de democracia planteado por Dahl (estrategia 1). En principio esta innovación le permite añadir nuevos criterios al concepto inicial de poliarquía, ocasionando –a pesar de las limitaciones que se han señalado– una mayor diferenciación conceptual entre democracia y no-democracia, así como evitar el estiramiento conceptual. Por otra parte, también realiza un cambio del concepto abarcante (estrategia 2), que los mismos Collier y Levitsky reconocen. Esto se evidencia cuando O’Donnell diferencia el régimen democrático del Estado democrático; ello le faculta “realizar una descripción más diferenciada de lo que se considera un ejemplo incompleto de democracia, estableciendo un criterio más bajo de democracia y afirmando que ese tipo de países cumplen sólo el criterio más bajo” (Collier y Levitsky 1998: 155). Por ejemplo, como señalan ambos autores, O’Donnell reconoce a Brasil como un “régimen democrático”, aunque afirma que este mismo país no posee un “Estado democrático”.
Y finalmente, como tercera estrategia, propone la democracia delegativa como subtipo disminuido de régimen democrático. De partida, este recurso metodológico le permite desarrollar “una proposición más modesta sobre el alcance de la democratización” y lo hace “menos vulnerable al estiramiento conceptual” (Collier y Levitsky 1998: 145). Además, al detallar la presencia y ausencia de los atributos definitorios de la democracia, incrementaría la diferenciación con otros subtipos disminuidos de democracia y autoritarismo.
Sin embargo, las imprecisiones presentes en la definición de democracia de O’Donnell –como los surgidos por el término “razonablemente” y por el problema de la indecibilidad– ocasionan que el tratamiento metodológico de las democracias y de las democracias delegativas experimenté más de una dificultad. Este es un problema que O’Donnell no enfrentó por completo, ya que son pocos sus intentos (O’Donnell, 2004) por operacionalizar, mediante un conjunto de indicadores, las dimensiones que asigna a la democracia. Producto de esta imprecisión tal vez sean las dudas constantes que expresa el autor al momento de clasificar a los distintos países latinoamericanos como poliarquías o democracias delegativas. Los términos “probablemente” y “es un caso dudoso” acompañan por inercia este intento de clasificación (ver por ejemplo O’Donnell, 1996:8).
Dahl, Robert (2002). La poliarquía. Participación y oposición. Madrid: Tecnos.
Collier, David y Steven Levitsky (1998). “Democracia con adjetivos. Innovación conceptual en la investigación comparativa”. En: Revista La Política, Nº 4, Buenos Aires, pp. 137-160.
O’Donnell, Guillermo (1993). “Acerca del Estado, la democratización y algunos problemas conceptuales. Una perspectiva latinoamericana con referencias a países comunistas”. Disponible en: http://www.catedras.fsoc.uba.ar/deluca/odonnell.pdf (visitado el 28 de febrero de 2013).
O’Donnell, Guillermo (1996). “Otra institucionalización”. En: Revista La Política, Nº 2, Buenos Aires, pp. 5-27.
O’Donnell, Guillermo (1997a). Contrapuntos. Ensayos escogidos sobre autoritarismo y democratización. Buenos Aires. Paidós.
O’Donnell, Guillermo (1997b). “Rendición de cuentas horizontal y nuevas poliarquías”. Disponible en: http://nuso.org/upload/articulos/2645_1.pdf (visitado el 02 de marzo de 2013).
O’Donnell, Guillermo (2004). “Notas sobre la democracia en América Latina”. En: La democracia en América Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos, PNUD. Buenos Aires: PNUD.
O’Donnell, Guillermo (2010a). “Revisando la democracia delegativa”. Disponible en: http://es.scribd.com/doc/52879343/Revisando-la-Democracia-Delegativa-O-Donnel (visitado el 03 de marzo de 2013).
O’Donnell, Guillermo (2010b). Democracia, agencia y Estado. Buenos Aires: Prometeo.
[1] Por este “nuevo animal”, que es tal como la denomina, O’Donnell hace referencia a una forma determinada de ejercicio político por parte de la autoridad electa, “según la cual por medio del sufragio se le delega el derecho de hacer todo lo que le parezca adecuado para el país” (O’Donnell, 1993: 3).
A pocos días de una nueva elección en la que elegiremos a 22 regidores metropolitanos, son siete partidos políticos los que vuelven al ruedo electoral para acceder, en el peor de los casos, a uno o dos escaños del Concejo Metropolitano de Lima.
En este pequeño artículo se revisarán la participación juvenil, la cuota de género y cómo quedaría conformado el nuevo concejo municipal, utilizando el ya conocido método de la cifra repartidora.
Panorama actual de las nuevas elecciones
Luego de la victoria pírrica del 17 de marzo, la actual gestión quedó sin la mayoría de ley para seguir gobernando cómodamente en el Concejo Metropolitano. De los veintidós escaños que le correspondían a Fuerza Social, veinte regidores fueron vacados de sus cargos, mientras que la oposición solo sufrió dos bajas (entre ellos, el hijo del ex Alcalde, Luis Castañeda Lossio, líder de Solidaridad Nacional). Ante tal situación, Fuerza Social quedó con 1 regidor, el PPC con 11 y el resto sumaban 5 regidores. Los escaños vacantes fueron asumidos por 17 regidores accesitarios que sumaron 18 para el oficialismo y 5 regidores del Partido Popular Cristiano completaron los escaños restantes, de los cuales dos de ellos pertenecen a las filas de Perú Posible.
Sin embargo, tras varios meses del proceso de revocatoria y a pesar que siete partidos políticos participarán en estas justas electorales programadas para este domingo 24 de noviembre, la agenda política está marcada por otras pautas que no están vinculadas con este proceso electoral. Con un escenario político movido por denuncias de poder paralelo, un gabinete afectado por la renuncia del Ministro del Interior y las tensiones actuales entre el Ejecutivo, la Policía y el Congreso, y con una sesión en el Parlamento para la renovación de la confianza del gabinete Villanueva, así parece que terminará una semana llena de altibajos en la política nacional, pero con unas elecciones totalmente desapercibidas e indiferentes para muchos limeños que votarán a pesar de desconocer a los candidatos y propuestas.
De este modo, la importancia de estas elecciones está en el laboratorio pre electoral municipal que se vivirá el próximo año. Aunque no está el partido del favorito de las encuestas (Castañeda-SN), al parecer servirá a los partidos para medir que tan posicionados se hallan en la memoria colectiva limeña y si es que sus cuadros o invitados políticos tendrían alguna chance de obtener siquiera un escaño en el Consejo Edil.
Participación electoral, participación juvenil y de género
Según el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC), el electorado de Lima para estas nuevas elecciones municipales será de 6 millones 491 mil 015 ciudadanos, unos 132 mil 698 electores más que en marzo pasado, y que tendrán que elegir entre siete listas, con un total de 151 regidores en disputa (61 mujeres y 90 varones), 48 jóvenes y 14 adultos mayores que buscarán acceder a uno de los 22 escaños a disputar.
Además, recordemos que los distritos con la mayor cantidad de electores registrados (y en todo el Perú) están en San Juan de Lurigancho, San Martín de Porres, Comas, Ate Vitarte y Cercado de Lima (650163, 453831, 383234, 364461 y 304509 electores respectivamente).
Otro detalle importante que debemos tener en cuenta es la participación política de mujeres y jóvenes en estas elecciones. Conforme lo establece la Ley de Elecciones Municipales y su modificatoria, esta señala que “los candidatos a regidores en la lista, debe estar conformada por no menos de un treinta por cierto (30%) de hombres y mujeres, no menos de un veinte por ciento (20%) de ciudadanos o ciudadanas jóvenes menores de veintinueve (29) años de edad […] conforme lo determine el Jurado Nacional de Elecciones”.
Con esta observación a la ley de Cuotas, las precisiones hechas por el Jurado Nacional de Elecciones en mayo de este año, y tras revisar las listas al sillón municipal, resulta sorpresivo que no todos los partidos políticos han superado el mínimo de concejales jóvenes para la elección (05). De los siente partidos, Acción Popular presentó menos candidatos jóvenes (04), mientras que Somos Perú es el partido con mayor participación juvenil en la lista de regidores, con trece (13) candidatos; el resto de partidos como el Partido Humanista tiene cinco (05); Perú Posible, Siempre Unidos y el Partido Popular Cristianos con seis (06) y Tierra y Dignidad con ocho (08) candidatos juveniles.
Respecto a la cuota de género, la misma resolución del JNE señala que, como mínimo, se deben presentar siete mujeres o varones en la lista para concejal. En esto, Tierra y Dignidad presentó una lista de paridad (11-11), mientras que Somos Perú cuenta con una lista donde mayoritariamente son varones (7-15). El resto de partidos políticos tienen listas con promedio de 8-14, donde hay mayoría de varones respecto a las damas.
Otro aspecto interesante es la participación de los adultos mayores en estas elecciones (consideramos adultos mayores a partir de los 60 años). Del total de 14 que participan en esta elección, Acción Popular y Siempre Unidos presentan la mayor cantidad de personas de la tercera edad (03), el PPC y el Partido Humanista con dos (02), Perú Posible con uno (01) mientras que Tierra y Dignidad no presentó candidatos en este grupo de edad.
Finalmente, cruzando la variable joven con la de género, notamos que en casi todos los partidos (3 de 7) existe alguna predominancia de género, ya sea de los varones o de las damas. Solo en los casos de Tierra y Dignidad (4-4), Perú Posible (3-3) y Acción Popular (2-2) presentaron una cantidad igual para concejal joven más el de género.
Cifra repartidora: ¿Cómo quedaría conformado el Concejo Metropolitano de Lima?
Para estas elecciones la utilización de la cifra repartidora será vital para determinar qué fuerzas políticas acompañarán a Susana Villarán en lo que queda de su mandato al frente de la Municipalidad de Lima, y quienes tendrán la responsabilidad de continuar (o bloquear) las reformas ya emprendidas. Para dejarlo en claro, la cifra repartidora es un método matemático que consiste en dividir el total de votos logrados entre una constante (o cifra repartidora) y obtener la cantidad de vacantes proporcional a los votos obtenidos.
Como vemos en la ley de elecciones municipales, el sistema electoral municipal es híbrido pues utiliza el “premio a la mayoría” para el ganador que obtiene la victoria por mayoría (absoluta o simple) y la cifra repartidora, para el resto de los partidos políticos, conforme el porcentaje de votos obtenidos en la elección. Sin embargo, para estas elecciones se utiliza el artículo 7 de la Resolución Nº 630-2009-JNE, en el cual el Jurado Nacional de Elecciones precisa que “En los casos de elecciones parciales en las que solo se elige regidores, se aplicará directamente el método de la cifra repartidora para distribuir dichos cargos”. Conforme a esto, los escaños para el Concejo Metropolitano se distribuirían de acuerdo a la cantidad de votos obtenidos por cada partido político en la contienda electoral del domingo.
Por ello y haciendo un pequeño ejercicio de la cifra repartidora, utilizando las encuestas de IPSOS Apoyo, DATUM e IMA como referencia, el escenario electoral del Concejo Edil quedaría distribuido de la siguiente forma: a) el juego por la mayoría de escaños lo disputarían Somos Perú y el Partido Popular Cristiano, quienes obtendrían 9 u 8 escaños; b) los partidos medios, que lo disputan Perú Posible, Acción Popular, Siempre Unidos y el Partido Humanista con la formula de escaños 2-1-1-1 y finalmente c) los perdedores, que serían el Partido Humanista y el oficialista Tierra y Dignidad; aunque los resultados podrían ser vistos de manera diferente por cada agrupación pues el humanismo todavía mantiene chances de obtener un escaño, mientras que el grupo oficialista sólo se quedaría con un escaño (luego de haber tenido la mayoría en el Consejo Edil), que es ocupado por el actual Teniente Alcalde de Lima. Sin embargo, estas cifras no son las definitivas, sino que variarán de acuerdo a la cantidad de votos que obtengan en las elecciones del domingo.
Si estos pronósticos llegaran a suceder, a partir del 25 de noviembre tendríamos un Concejo Municipal dominado por el PPC pues con 18 escaños, sería la nueva fuerza mayoritaria en lo que queda de la gestión edil, y la alcaldesa no tendrá más remedio que negociar las reformas que hasta el momento ha emprendido. Asimismo, Somos Perú sería la segunda fuerza política con 10 escaños; Perú Posible (3), Siempre Unidos (2), Acción Popular (2), Restauración Nacional (2) Cambio Radical (1) y Fuerza Social (1) serían las minorías que se conformarían tras los comicios del domingo. El Partido Humanista estaría en suspenso si logra pasar la valla de electores necesarios para obtener un escaño.
Asimismo, esta elección marcaría el regreso al ruedo municipal limeño de Acción Popular que desde hacía mucho no contaba con representación propia en el Consejo Metropolitano.
Otro punto importante es que los resultados nos ayudarán a sondear las preferencias electorales de cara a las siguientes elecciones municipales en Lima. A pesar que el partido del candidato favorito -según las encuestas- no se ha presentado, los resultados del domingo permitirán medir el nivel de impacto que tienen en la población los partidos políticos que se presentan, y cómo pueden revertir los resultados para enfrentar mejor las elecciones municipales del 2014.
Recordemos que las encuestas reflejan hasta el momento una gran brecha entre los votos válidos hacia los partidos que actualmente compiten, frente con el gran porcentaje de votos blancos y viciados. Además, es de conocimiento que el electorado aún no ha decidido por quien votar en su mayoría y puede todavía volver sorpresivos los resultados del próximo domingo. Solamente queda esperar con buen ánimo la decisión que tomen los ciudadanos de Lima de respaldar a algún partido, ya sea por la simpatía, por la inercia de marcar el símbolo más llamativo o por querer castigar con su voto a alguna agrupación política en particular.
Jurado Nacional de Elecciones (2005). La cifra repartidora en los procesos electorales del Perú. Obtenido de: http://eseg.edu.pe/docmartes/2005/cifraRepartidora.pdf
Jurado Nacional de Elecciones (2013). Resolución Nº 463-2013-JNE. Obtenido de: http://www.votoinformado.pe/documentos/archivos3/1377533038.pdf
Jurado Nacional de Elecciones (2009). Resolución Nº 630-2009-JNE, que aprueba el Reglamento para la aplicación de la cifra repartidora y el premio a la mayoría en el proceso de nuevas elecciones municipales 2009. Obtenido de: http://portal.jne.gob.pe/procesoselectorales/Documentos%20%20Procesos%20electorales/NEM-MML2013/RES-630-2009-JNE-cifra-repartidora-NEM.pdf
Ley de Elecciones Municipales, Ley Nº 26864. Obtenido de: http://pdba.georgetown.edu/electoral/peru/municipales.pdf
Ley que promueve la participación de la juventud en las listas de regidores provinciales y municipales, Ley Nº 28869. Obtenido de: http://www.congreso.gob.pe/ntley/imagenes/Leyes/28869.pdf
Diario El Comercio, revisado el 18 de noviembre de 2013: http://elcomercio.pe/actualidad/1559527/noticia-veinticuatro-regidores-revocados-al-contarse-casi-99-votos_1
Diario El Comercio, revisado el 18 de noviembre de 2013: http://elcomercio.pe/actualidad/1650531/noticia-concejo-lima-siete-partidos-postulan-22-escanos
Diario El Comercio, revisado el 19 de noviembre de 2013: http://elcomercio.pe/actualidad/1650536/noticia-que-como-funciona-concejo-municipal-tu-distrito-infografia
Semana Económica, revisado el 19 de noviembre de 2013: http://semanaeconomica.com/article/economia/128004-la-eleccion-desairada/
La República, revisado el 20 de noviembre de 2013: http://www.larepublica.pe/27-08-2013/casi-65-millones-de-ciudadanos-votaran-en-nuevas-elecciones-municipales
Diario 16, revisado el 20 de noviembre de 2013: http://diario16.pe/noticia/40975-segun-encuesta-datum-somos-peru-lidera-intencion-voto-para-eleccion-regidores
La Primera, revisado el 20 de noviembre de 2013: http://www.laprimeraperu.pe/online/politica/somos-per-sigue adelante_155158.html
Diario El Comercio, revisado el 20 de noviembre de 2013: http://elcomercio.pe/actualidad/1660170/noticia-solo-12-limenos-sabe-quien-votara-elecciones-proximo-domingo
(1) La Resolución Nº 630-2009-JNE, está como jurisprudencia de las Nuevas Elecciones Municipales para Lima Metropolitana. Ver en: http://portal.jne.gob.pe/procesoselectorales/Informacion%20Electoral/Nuevas%20Elecciones%20Municipales%20%20Municipalidad%20Metropolitana%20de%20Lima%20Resoluciones.aspx
(2) Los datos utilizados, fueron extraídos de las páginas web: Voto Informado e Infogob.
http://www.infogob.com.pe
La izquierda “realmente existente” y el APRA auroral / Alonso Burgos
La historia de la izquierda peruana no puede desvincularse del APRA, hasta el día de hoy. Este ensayo busca reflexionar acerca del vínculo que se mantiene entre lo que optamos por denominar “la izquierda realmente existente” y las tesis del APRA de los primeros años.
Consideramos que la “izquierda realmente existente” son todas aquellas fuerzas políticas y personalidades influyentes que han sobrevivido a lo que fue la caída del socialismo real, el auge del neoliberalismo, la crisis del movimiento sindical (principal base social de la izquierda clásica), y que aún mantienen cierta influencia en la política nacional y tienen representación en algunos cargos políticos del país. En la actualidad algunas de ellas están agrupadas en el Frente Amplio de Izquierda, el cual piensa disputar las elecciones municipales y la presidencia de la república en los próximos comicios electorales, levantando el programa de la “Gran Transformación”, que su antiguo aliado -el hoy presidente de la república Ollanta Humala Tasso- “traicionó” (Diez Canseco, 2012).
Por otro lado, las tesis del APRA de los primeros años son las consideradas -por muchos de sus adeptos- como la columna vertebral del actual Partido Aprista Peruano (PAP), y muy diferentes a las tesis de Alan García, el sucesor de Víctor Raúl Haya de la Torre (Bueno, 2011).
La polémica Haya-Mariátegui y el devenir del APRA y la izquierda peruana
Para entender, el proceso que vincula al APRA con la izquierda peruana contemporánea, tendríamos que situarnos en el contexto de la ruptura de los comunistas con la II Internacional.
Con el triunfo de la Revolución Rusa de 1917, los comunistas rompieron con la II Internacional por considerarla “reformista” y ajena al “marxismo”. Es por ello, que crearon la III Internacional para agrupar a todos los partidos comunistas del mundo con el objetivo de expandir la revolución socialista. De esta ruptura se consolidan dos tendencias de la izquierda: los socialdemócratas, que no creía en la vía de la revolución violenta para hacer los cambios; y los comunistas, que optaban por la vía de la “violencia revolucionaria” (Lenin, 1968).
En esa coyuntura, en el Perú se desarrolló el debate entre dos figuras importantes del pensamiento político latinoamericano: Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui. El primero fue el fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), la cual fue fundada en México como un frente continental antimperialista, que sería la inspiración del Partido Aprista Peruano (PAP); y el segundo fue el fundador del Partido Socialista Peruano.
En un primer momento, ambos colaboraron en la edificación de la Universidad Popular Manuel Gonzáles Prada, cátedras libres dirigidas a los obreros para ampliar su conocimiento de la realidad nacional, internacional y del rol del movimiento sindical. Pero, luego, ambos pensadores entraron en una polémica epistolar que se centró principalmente en:
1. El carácter del imperialismo en el Perú: Haya planteaba que el imperialismo en América Latina y el Perú no era la fase superior del capitalismo como lo afirmaba el marxismo, sino la primera fase, porque respondían a un “espacio-tiempo-histórico” distinto al de Europa, ya que el imperialismo no había nacido producto de un desarrollo interno, sino por el influjo del capital extranjero. Por lo tanto, la tarea de los pueblos era luchar por una sociedad antimperialista basada en un capitalismo de Estado. Por el contrario, Mariátegui seguía las tesis marxistas esbozadas por Lenin sobre el imperialismo, afirmando que este tenía un carácter mundial y era la fase monopólica del capitalismo, implicando una evolución del mismo. Esta evolución llevaba al nuevo capitalismo a generar una dependencia económico-política de las naciones y pueblos del mundo oprimidos hacia él. De esto se desprendía que la clase obrera y los pueblos oprimidos debían acabar con el imperialismo para edificar una sociedad socialista.
2. La clase obrera y las clases medias : Para Haya la clase obrera no estaba lo suficientemente preparada para dirigir la “revolución social” , porque –en ese momento- era numéricamente reducida, no educada y se encontraba dispersa, además de ser una clase que no tenía interés en enfrentarse con el imperialismo porque este le daba mejores condiciones laborales que el capital nacional. En cambio, las clases medias no dependían del imperialismo, eran más educadas y más progresistas, pudiendo convertirse en una futura vanguardia de la revolución y en una burguesía nacional. En cambio, Mariátegui afirmaba que la clase media no podría ser consecuentemente antimperialista porque no aspiraba a una revolución que lleve a acabar con el capitalismo imperialista, sino a mantenerlo. Por ello, la clase obrera-como base de la economía-política- del capitalismo imperialista era quien podía llevar la tarea de dirigir la revolución y en alianza con las demás clases explotadas construir el socialismo.
3. El partido y el frente: En consecuencia de lo anterior, Haya proponía la construcción de un partido pluriclasista, que además sería un frente único antimperialista dirigido por las clases medias. Mariátegui tenía pensado la construcción de un partido de clase dirigido por los obreros, que sea el instrumento político para derrocar al imperialismo. También cuestionaba la idea de Haya aduciendo que el partido no podía ser a la vez un frente porque perdía su identidad, diferenciando al partido de vanguardia del frente único antimperialista en el cual el partido podría participar pero no disolverse en él (Germaná, 1977).
A raíz de esta polémica Mariátegui decidió fundar en 1928 el Partido Socialista Peruano (PSP), cuya ideología política y método de lucha -según sus principios programáticos- era el “marxismo-leninismo” (Mariátegui, 2000). Dos años después, en 1930, Haya fundó el Partido Aprista Peruano, cuya base ideológica es el aprismo como “doctrina que parte de la realidad peruana” (Haya de La Torre, 2002), convirtiéndose el APRA en el primer partido socialdemócrata del Perú[i]. Ese mismo año fallece Mariátegui, y poco después el PSP cambia de nombre a Partido Comunista Peruano (PCP). De ahí en adelante, el PCP se diversificó en dos grandes tendencias (china y soviética), y a su vez estas se seguirían dividiendo en el PC Mayoría, el PC Unidad (ambos soviéticos), el PC Bandera Roja, El PC del P Patria Roja, PCP Pukallaqta, PCP-Sendero Luminoso (todos de la tendencia china maoísta). Poco después, surgió la llamada Nueva Izquierda (partidos como el MIR, Vanguardia Revolucionaria, el Partido Comunista Revolucionario, el Partido Socialista Revolucionario, entre otros). Por el contrario, el PAP se mantuvo intacto como partido, pese a sufrir algunas disidencias, como las de El APRA Rebelde, que luego se transformaría en el MIR.
Tanto el PAP como los partidos de izquierda se enfrentarían por el control de las organizaciones del movimiento popular, principalmente los sindicatos, estableciéndose una tensa relación entre los dos.
Respecto, al desarrollo de las tesis programáticas de ambas tendencias, los diversos partidos de izquierda que salieron del PC y del APRA, reivindicaban a Mariátegui, al marxismo en sus diversos ismos (leninismo, maoísmo, trotskismo) y la necesidad de la violencia revolucionaria para la construcción del socialismo (Gonzales, 2011: 19-26). A diferencia de la izquierda marxista de ese entonces, el PAP y su líder Haya, apostaron por la democracia como sistema político capaz de viabilizar la “justicia social” (Haya de la Torre, 1945: 13). Desde esa perspectiva, Haya contribuyó a fortalecer el proyecto político democrático liberal republicano (Salinas, 2013).
Poco después, la izquierda también incursionaría en el campo de la democracia (liberal) con las elecciones de la Asamblea Constituyente de 1978 (presidida por Haya), la conformación de los frentes ARI e Izquierda Unida (IU). Este último, con su candidato Alfonso Barrantes, disputaría las elecciones municipales en Lima ganando la alcaldía, y también las presidenciales de 1985, llegando a un segundo lugar, pero metiendo a varios parlamentarios de izquierda al Congreso. A pesar de ello, el discurso de los partidos agrupados en IU seguía cuestionando la democracia representativa liberal y viendo el parlamento como un espacio táctico para “agitar” las reivindicaciones populares y generar conciencia para un futuro proceso revolucionario.
La IU logró convertirse en la fuerza política más importante de América Latina. Sin embargo, los años 90 traerían un nuevo contexto.
La Izquierda “realmente existente” asume las tesis hayistas
En los 90 suceden varias cosas que harán que los partidos de izquierda den un viraje a nivel mundial y en el plano nacional. Uno de estos hechos es la caída del llamado “socialismo real” y la Unión Soviética como superpotencia, lo cual hace que los regímenes que estaban bajo esta influencia se desmoronen, junto con los partidos comunistas de esos países. La implementación de las medidas aprobadas en el Consenso de Washington que implicaban un cambio de modelo económico para todos aquellos países que dependían del mundo capitalista. Entre esas medidas se encontraban una mayor liberalización de las economías nacionales, restringiendo el rol regulador de los Estados en la política económica, la flexibilización laboral y la privatización de las empresas estratégicas. La hegemonía de las ideas fue también ganada en el plano internacional por el mundo capitalista. Es así, que se proclamó el “fin de las ideologías, el “fin de la historia” y el “nacimiento de un nuevo mundo globalizado de libertad y democracia”. En el Perú, la izquierda entra en crisis junto a la mayoría de partidos políticos tradicionales. También, estaba culminando la etapa de violencia política con la caída de Abimael Guzmán, caudillo del Partido Comunista Peruano (Sendero Luminoso); fracasaba el primer gobierno de Alan García y sus medidas estatistas; y se implantaba el autoritarismo de Alberto Fujimori con el autogolpe de Estado y el cierre del Congreso de la República con el apoyo de la mayoría de la población. El gobierno de Fujimori utilizó el miedo que había generado el periodo de violencia política y Sendero Luminoso para consolidarse como la alternativa que salvaría al país del caos, y además para sindicar al resto de la izquierda como terroristas, eliminando así todo vestigio de oposición.
Frente a este panorama, la mayoría de las izquierdas peruanas decidieron seguir el rumbo de las izquierdas internacionales, y junto al desconcierto que significó la caída del socialismo real y la coyuntura adversa a las ideas socialistas que vivía el Perú, abandonaron paulatinamente el marxismo y la idea de la “violencia revolucionaria” de su programa. Es así, que nació la “izquierda realmente existente”.
Lo paradójico, es que esta izquierda está conformada por muchos de los militantes que estuvieron en la IU, pero que ahora asumen tesis opuestas a su antigua filiación marxista. Es más, afirman -sin reflexionar en ello- las tesis aurorales de quien fue uno de los principales rivales de la izquierda marxista: el PAP y su líder Víctor Raúl Haya de la Torre. Como se vio en líneas anteriores, una de las tesis primigenias de Haya era el desarrollar un Estado democrático antimperialista y un capitalismo de Estado. La izquierda “realmente existente” ya no cree que el socialismo sea la alternativa, sino la formación de un “Estado democrático” que mantenga una “economía de mercado que respete la soberanía”.
El Partido Descentralista Fuerza Social propone un nuevo contrato social para articular una nueva vinculación entre el Estado, las empresas privadas, los trabajadores, las organizaciones sociales y la ciudadanía. El mercado ha demostrado ser un mecanismo eficiente para asignar recursos y promover el crecimiento, por lo que debe jugar el papel central en la vida económica de nuestro país. Sin embargo, éste no puede funcionar adecuadamente sin una infraestructura jurídica y de regulación clara e imparcial que garantice la libre iniciativa y corrija las fallas del mercado. Para esto es necesaria la participación organizada de la ciudadanía, laexistencia de instituciones respetadas por todos los actores económicos y sociales, y la garantía de que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades de acceder a los beneficios potenciales del libre mercado -condiciones que sólo puede promover un Estado eficiente y legítimo, con el apoyo de una sociedad civil vigorosa y activa (Partido Descentralista Fuerza Social, 2009).
“Recurriremos al mercado, a la inversión privada, nacional y extranjera y a un buen manejo de las cuentas del Estado como medios necesarios pero democráticamente regulados para su desempeño coherente con el desarrollo del país” (Tierra y Libertad, 2011).
Otra de las tesis hayistas iniciales asumidas por la “izquierda realmente existente” es la concepción del partido. Para Haya el partido era a la vez un frente que agrupaba a obreros, campesinos e intelectuales, es decir un partido pluriclasista dirigido por la clase media. Los partidos de la “izquierda realmente existente” siguen ese modelo, constituyéndose como partidos de masas de composición social diversa, en contraposición al modelo leninista de partido de la clase obrera de estructura celular que era común en la izquierda marxista.
“Cualquier ciudadano o ciudadana con derecho a sufragio puede afiliarse libre y voluntariamente al PD Fuerza Social, debiendo cumplir con los requisitos establecidos en la Ley y el presente Estatuto” (Partido Descentralista Fuerza Social, 2009).
La aceptación de la democracia (liberal) como el único camino posible para lograr la “justicia social” es otras de las tesis de Haya que la izquierda “realmente existente” afirma:
El Partido Descentralista Fuerza Social postula que la democracia es el único sistema adecuado para avanzar hacia el bienestar y la prosperidad para todos y todas (…) La democracia es, en esencia, una cultura de respeto al otro, de búsqueda y apertura al diálogo a pesar de las diferencias. Bajo esta premisa, la democracia implica el respeto a la ley por parte de la ciudadanía y responsabilidad en el ejercicio del poder por parte de las autoridades legítimamente elegidas (…)(Partido Descentralista Fuerza Social, 2009).
Al respecto el intelectual de izquierda Sinesio López manifiesta:
“Ahora, esa vieja idea de que la izquierda nació para reemplazar al capitalismo ya fracasó. Ahora, hay otras formas de luchar contra el capitalismo desde la izquierda. Por ejemplo, fomentando acuerdos y permitir la acción del mercado. Eso lo vemos en Brasil, Uruguay y posiblemente en Chile con la elección de Michelle Bachelet. El matiz es tener un espectro más social demócrata (…) La izquierda tendrá que modernizarse aprendiendo a valorar al mercado, dejar el estatismo tonto y valorar las libertades. Hay algunos elementos del liberalismo que debemos recoger” (La República, 2013).
La izquierda “realmente existente” ha abandonado las tesis marxista-mariateguistas que asumió en su época de apogeo en los 70 y 80 y ha tomado-sin reconocerlo- algunas de las tesis apristas iniciales de Haya de la Torre, ubicándose como una opción de centro que busca la equidad entre el mercado y la justicia social en “democracia”. Por su parte, el PAP, pese a mantener un discurso socialdemócrata, se fue a la derecha con el último gobierno de Alan García[ii], y en la actualidad tiene bastante cercanía en el parlamento con el fujimorismo y las fuerzas más conservadoras de la política peruana. Queda vacío el espacio que dejó la izquierda marxista después de la ruptura de IU.
Bueno, E. (2011). Por la salud de la república Alan Garcia debe ser enjuiciado... Obtenido de http://www.vanguardiaaprista.com/1102alanvinofinogarcia.html (Consultado el 19 de octubre de 2013).
Diez Canseco, J. (23 de enero de 2012). Caminos a tomar. Obtenido de La República: http://www.larepublica.pe/columnistas/contracorriente/caminos-tomar-23-01-2012 (Consultado el 20 de octubre de 2013)
Germaná, C. (1977). La polémica Haya de la Torre-Mariátegui : reforma o revolución en el Perú. Lima: Cuadernos de Sociedad y Política .
Gonzales, O. (2011). La izquierda peruana.Una estructura ausente. En A. Alberto, Apogeo y crisis de la izquierda peruana. Hablan sus protagonistas. Lima: IDEA Internacional-Universidad Antonio Ruiz de Montoya.
Haya de la Torre, V. R. (1945). El gran desafío de la democracia. En Pensadores de la República. Ideas y propuestas vigentes para el Perú del siglo XXI. Lima: CEPLAN.
Haya de La Torre, V. R. (2002). Aprismo y comunismo. Obtenido de http://www.marxists.org/espanol/haya/1930s/1932comu.htm (Consultado el 19 de octubre de 2013).
La República. (30 de setiembre de 2013). Entrevista. Sinecio López: La izquierda debe modernizarse y aprender a valorar el mercado. Obtenido de La República : http://www.larepublica.pe/30-09-2013/sinesio-lopez-la-izquierda-debe-modernizarse-y-aprender-a-valorar-al-mercado (Consultado el 20 de octubre de 2013).
Lenin, V. I. (1968). La Tercera Internacional y su lugar en la historia. En V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXIX. Moscú: Progreso.
Mariátegui, J. C. (2000). Principios programáticos del Partido Socialista. En J. C. Mariátegui, Ideología y política . Santiago de Chile: Centro de Estudios Miguel Enriquez .
Partido Descentralista Fuerza Social. (2009). Estatutos del Partido Descentralista Fuerza Social. Lima: Partido Descentralista Fuerza Social.
Partido Descentralista Fuerza Social. (2009). Ideario del Partido Derscentralista Fuerza Social. Lima: Partido Descentralista Fuerza Social.
Salinas, A. (2013). Haya Republicano. Obtenido de Noticias SER: http://www.noticiasser.pe/02/10/2013/haya-republicano (Consultado el 20 de octubre de 2013).
Tierra y Libertad. (2011). Ideario y principios de Tierra y Libertad. Obtenido de http://tierraylibertad.pe/ (Consultado el 20 de octubre de 2013).
[i] Esta idea si bien es compartida por vastos sectores del aprismo, al comienzo no fue del todo aceptada por Haya, quien reivindicaba al aprismo como una doctrina original alejada de otras. Posteriormente, el APRA se afiliaría a la Internacional Socialista (antes II Internacional), donde se encuentran la mayoría de partidos socialdemócratas del mundo.
[ii] La derechización del PAP y Alan García se mostró principalmente en su política de privatización de los recursos estratégicos, la firma de un TLC con Estados Unidos que perjudicaba a muchos sectores sociales, los decretos legislativos que permitieron la criminalización de la protesta social, así como la masacre de nativos y policías en Bagua.

References: resolución 
 artículo 7
 Resolución 
 Resolución 
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