Source: http://www.mamacoca.org/docs_de_base/Legislacion_tematica/mamacoca_ley_de_coca_Cauca.htm
Timestamp: 2018-11-19 12:32:30+00:00

Document:
PLAN DE VIDA PARA EL CAUCA
La HOJA DE Coca como opción de desarrollo
La coca en el Plan de Vida para el Cauca
En la búsqueda de alternativas para el Cauca, queremos proponer y defender el aprovechamiento alimenticio, industrial, medicinal y cultural de nuestras plantas milenarias como la Coca y otras que, como la amapola, han llegado a la región. Buscamos así ampliar las propuestas del documento “Plan de vida para el Cauca” que plantea el uso legal de la hoja de coca.
La Coca puede ser una solución para el Cauca y para el país. Esta planta posee enormes virtudes que en la tradición milenaria de los pueblos indígenas del Cauca y de otras regiones se vincula con su cultura, su alimentación y sus prácticas medicinales. Infortunadamente, estos usos benéficos de manera parcial se han perdido, como resultado de múltiples factores. Entre ellos, la guerra que se ha librado en contra de la Coca por la amalgama equivocada que de ella se ha hecho con la cocaína. A esto se suma el rechazo de los usos tradicionales que la “civilización occidental” señaló como sinónimo de atraso, lo cual constituye una real agresión contra la cultura de nuestros pueblos.
Uno de los usos tradicionales de la Coca es en aromática. En la actualidad, en el Cauca se ha iniciado la producción y comercialización para el país y el exterior de la aromática de hoja de coca, con base en el derecho de usos tradicionales lícitos de la planta que se encuentra consagrado en varias normas internacionales y nacionales vigentes en Colombia. Tal derecho se menciona asimismo en la “Exposición de motivos” de este proyecto de Ley de Coca.
Pero además se plantea la necesidad de que esta prerrogativa de aprovechamiento de las diversas virtudes de esta planta, que favorece a pueblos indígenas, incorpore los derechos de las poblaciones campesinas, mestizas y blancas. Esta es una alternativa más sensata que la declaratoria de guerra contra esta planta rica en nutrientes, guerra que conlleva violación de derechos humanos.
Esperamos de ustedes, hombres y mujeres comprometidos con la democracia, los derechos humanos y la paz, un aporte en esta discusión y en el impulso de los usos benéficos y de una legítima agroindustria de la hoja de coca, que contribuya a la paz y a los Planes de vida de nuestros pueblos.
Popayán, Septiembre de 2003
La Coca como opción de desarrollo
Es procedente elaborar una aproximación a la Coca no como problema sino como solución.[1] Se propone, por lo tanto, un proyecto de ley que, precisando la distinción entre un recurso natural renovable de origen vegetal —la Coca— y la sustancia química que de ella se procesa, legalice la tenencia y consumo de la Coca para usos otros que la extracción y procesamiento de su alcaloide para hacer cocaína.
Por medio de la cual se establece que:
La tenencia de arbustos de Coca y el consumo de hojas de Coca en su estado natural destinado a la práctica del mambeo y a un empleo alimenticio, industrial y medicinal es equiparable a la tenencia y consumo de otras plantas endémicas de país y no puede ser considerado como tenencia o consumo de los estupefacientes que de ella se extraen.
Artículo 1. Para los efectos de la presente ley, el siguiente será el sentido de los términos que en ella se utilizan:
Coca: Se entiende por coca la planta de cualesquiera especies del género Erythroxylum
Estupefaciente: Se entiende por estupefaciente la sustancia extraída de la Hoja de Coca y procesada químicamente.
Artículo 2. El cultivo, la tenencia, la comercialización y el consumo de hojas de coca en su estado natural destinado a la práctica del mambeo y a un empleo alimenticio, industrial y medicinal, es equiparable a la tenencia y consumo de otras plantas endémicas de país y no puede ser considerado como tenencia o consumo de los estupefacientes que de ella se extraen.
Artículo 3: El Gobierno Nacional promoverá alianzas andinas para entrar en el mercado de la coca como opción de desarrollo y estrategia común frente al narcotráfico.
Artículo 4. Deroganse, para efectos de la presente ley, todas las disposiciones que le resulten contrarias, en especial el artículo 32 de la ley 30 de 1.986 en lo relacionado con el cultivo de coca y la Ley 17 de 1973.
ARTICULO 5. La presente ley rige a partir de su promulgación y deroga las normas que le sean contrarias,
Otras consideraciones prácticas sobre el cultivo lícito de coca se encuentran en la iniciativa de la Senadora Viviane Morales Hoyos en su Proyecto de Ley “Cultivos de Coca” de agosto del 2001. [2] El presente Proyecto Ley de Coca hace eco asimismo a otras iniciativas legislativas por dar viabilidad a la Coca y caminos a la paz.
Las virtudes nutricionales y medicinales de la coca:
El arbusto de coca es un recurso renovable cuya existencia en lo que hoy es territorio nacional colombiano data, “según evidencia directa, los 50 años de nuestra era”. Ya desde los años cuarenta del siglo XVI, la coca era considerada el producto agrícola más importante de los Andes…”. Era cultivada igualmente por mestizos y colonos españoles y su hábito era ampliamente difundido en la zona del Cauca entre grupos diversos.[3] La coca es actualmente cultivada en diversas zonas del país para usos espirituales y mambeo, mate y tratamientos de salud.
La coca es una fuente natural de energía que dispensa los nutrientes para satisfacer los requerimientos humanos en calcio, fósforo, vitamina A y riboflavina. Los pueblos indígenas y campesinos de la Región Andina Amazónica la han utilizada tradicionalmente en sus faenas y trabajos para equilibrar el hambre, la sed y el cansancio de manera natural y sana. Según un estudio de 1975 de la Universidad de Harvard[4], la Coca, rica en calcio y potasio, tiene un alto valor nutricional:
20.06 mg.
997.62 mg.
0.70 mg.
412.67 mg.
3.68 mg.
1.739.33 mg.
47.50 mg.
Magnesio .
299.30 mg.
9.40 mg.
39.41 mg.
2.76 mg.
17.39 mg.
Vitamina C ..
6.47 mg.
6.18 mg.
Vitamina E ..
40.17 mg.
136.64 mg.
Tiamina (vitamina B 1)
0.73 mg.
12.02 mg.
Riboflavina (Vitamina B 2)
0.88 mg.
6.75 mg.
Niacina (factor p.p)
8.37 mg.
1.22 mg.
2.21 mg.
9.15 mg.
Alcaloides naturales de la coca:
Inulina: Refresca y mejora el funcionamiento del hígado, la secreción de la bilis y su acumulación en la vesícula, es diurético, ayuda a eliminar las sustancias nocivas y tóxicas no fisiológicas. Es un polisacárido que produce aumento de las células de la sangre
Estos 14 alcaloides, los aminoácidos que contienen, los ácidos y las vitaminas A, B1, E y C, la tiramina, niacina y riboflavina, la convierten en la planta más completa del universo en NITROGENO NO PROTEINICO, que es el que elimina las toxinas y patologías del cuerpo humano y le proporciona dos propiedades de solubilidad e hidratación, obteniendo combinaciones óptimas con frutas medicinales.
Los usos prácticos de la coca:
· Ancestralmente la coca ha servido de complemento dietético en forma de mate y mambeo. Como medicina natural sirve para, entre otros, los dolores de cabeza, problemas estomacales, mal de altura y como analgésico y anestésico local. Quienes mambean regularmente dan fé de que protege las raíces de los dientes. Su uso tópico calma los dolores de dientes. De hecho de ella se producen dentífricos.
· Hay muchos usos tanto tradicionales, como no tradicionales de la coca que apuntan a innovadoras soluciones al impasse actual. Formas como el padú brasileño bien podrían servir para desintoxicar usuarios problemáticos de cocaína, mediante una absorción más lenta y equilibrada de los alcaloides. El padú o el mambeo, cuya forma pulverizada reúne todos los requisitos de un producto para las nuevas generaciones, es efectivo y de manejo fácil y tiene un perfil sano: selvático y ecológico, orgánico e integral[5].
· Además de la Coca Cola que compra hojas de coca, los laboratorios internacionales utilizan la pasta básica de cocaína y clorhidrato de cocaína para fines médicos y científicos. Es un excelente analgésico y ya, en Estados Unidos, se sentó una patente para utilizar las propiedades dietéticas de la hoja de coca.
· Esta lista no exhaustiva de alternativas para la coca, perfila soluciones: soluciones ambientales, soluciones para el desarrollo y la reinserción social, soluciones rituales y pragmáticas para el consumidor. Soluciones de paz.
Respeto de la biodiversidad y del medioambiente y opciones de desarrollo:
· La coca forma parte de la cadena alimenticia de la Región Andino Amazónica y, cultivada de manera tradicional, contribuye al equilibrio de los ecosistemas nativos. La Constitución de 1991 proclama que el Estado colombiano debe velar por la diversidad e integridad del medio ambiente[6], el uso racional de las especies cultivables en el territorio nacional; reconoce el derecho de las comunidades de explotar los recursos naturales; responsabiliza el ciudadano en cuanto a la preservación del patrimonio cultural y de los recursos naturales; reconoce los derechos de los pueblos indígenas sobre sus territorios comunitarios y establece los territorios indígenas como parte de las “entidades territoriales”, con autonomía para gestión de sus intereses[7].
· Los recursos naturales renovables no son sólo una forma de preservación del medio ambiente sino asimismo un instrumento de primera importancia para lograr el desarrollo socio-económico de un país. Así, se hace necesario buscar alternativas para que el Estado colombiano, en respeto de la Constitución de 1991, vele por la diversidad e integridad del medio ambiente.
Necesidad y beneficios de la ley:
· Los usos alternativos legítimos y lícitos de la coca, al reducir el número de hectáreas ilícitas, mitigarían los daños ambientales generados por el uso de pesticidas y vertimiento de precursores químicos en tierras y fuentes de agua en el cultivo de coca para fines ilícitos.
· Los cultivos lícitos de coca resuelven la contradicción entre medidas estatales como la fumigación y erradicación forzada y la obligación del Estado de velar por los Derechos Humanos y subsistencia de sus nacionales según Convenciones y Tratados Internacionales sobre estupefacientes.
· La coca lícita se vislumbra como salida al círculo vicioso “cultivos a uso ilícito —fumigación — cultivos a uso ilícito — fumigación = destrucción ambiental”. La consideración de una posible destrucción de las valiosas aguas y biodiversidad colombiana es crítica dentro de la visión de canje ambiental.
· Un adecuado manejo agronómico del cultivo de coca frenaría la tala de bosques en zonas inapropiadas, y la coca, en vez de ser una amenaza al ecosistema, como es vislumbrada actualmente, volvería a ser la base del desarrollo campesino en determinadas áreas que son particularmente adecuadas para su cultivo[8].
· Es perfectamente factible combinar la coca con cultivos de pancoger, y asociarla a otras plantas perennes que frenan la erosión. Lo único que se requiere es, como en el caso de cualquier planta cultivada, saber evitar grandes extensiones de monocultivo que atraen plagas y destruyen las complejas relaciones entre las especies. El conservar y usar sosteniblemente la biodiversidad permitirá al país mantener sus opciones de desarrollo sin deteriorar su base natural[9].
· El marco legal para usos de la coca acordes con costumbres locales, cabría dentro de programas de cooperación previstos por la Convención de 1988 de Naciones Unidas (3. a), “…las Partes podrán cooperar para aumentar la eficacia de los esfuerzos de erradicación. Tal cooperación podrá comprender, entre otras cosas, el apoyo, cuando proceda, al desarrollo rural integrado tendiente a ofrecer soluciones sustitutivas del cultivo ilícito que sean económicamente viables”.
· La utilización sostenible de la coca es una opcion de desarrollo de la biodiversidad y potencial humano, científico y tecnológico de la nación. Esto se podría proponer, por ejemplo, a través de su participación en proyectos de investigación y capacitación en relación con las virtudes naturales de la coca; su conservación y uso sostenible; y el adecuado aprovechamiento de este recurso natural de la nación.
· La legitimidad de un Estado se origina en el cumplimiento de su papel de garante y tutor de las riquezas de la nación y de su repartición equitativa. La coca —riqueza natural de los pueblos andino amazónicos— tiene un enorme potencial para el intercambio comercial legal. Dado el costo social y ambiental de la guerra en su contra, su uso originario y alternativo es una reivindicación que promete encontrar eco en la Comunidad Europea y otros de la Comunidad Internacional como salida digna, y respetuosa de la nación.
· El artículo 7 de la Constitución Política de 1991 obliga al Gobierno a velar por los derechos culturales de sus comunidades y el Estado colombiano reconoce el derecho de aquellos pueblos que construyen su tejido social (religioso y político) alrededor de la coca, su cultivo y su consumo. Reconoce así la distinción entre la coca y el alcaloide que de ella se extra para procesar en cocaína.
· Asimismo, la Convención de Viena de 1961 y la Ley 30 de 1986 (Estatuto Nacional de Estupefacientes)[10] reconocen la distinción entre el arbusto de coca y la sustancia que de ella se extrae y procesa.[11] La Sentencia C-221 de 1994 de la Corte Constitucional sobre la dosis mínima ignora la coca por no ser ésta una droga.
· Según Sentencia No. C-176/94 de la Corte Constitucional (Tratado internacional reservas/tratado internacional declaraciones Convención de Viena 1988),
“No se puede colocar en el mismo plano la planta coca y los usos lícitos y legítimos que de ella se han hecho y se pueden hacer, y la utilización de la misma como materia prima para la producción de cocaína. Esta diferenciación entre la hoja de coca y la cocaína es necesaria puesto que numerosos estudios han demostrado no sólo que la hoja de coca podría tener formas de comercio alternativo legal que precisamente podrían evitar la extensión del narcotráfico, sino además que el ancestral consumo de coca en nuestras comunidades indígenas no tiene efectos negativos”.[12]
· Este derecho a los usos tradicionales lícitos de la planta de coca se encuentra consagrado en varias normas internacionales y nacionales vigentes en Colombia.[13] El aprovechamiento de las diversas virtudes de esta planta para la alimentación humana, usos medicinales e industriales no se limita exclusivamente a los Pueblos Indígenas. Estos usos de la hoja de coca también son habituales entre los habitantes campesinos que conviven en territorios de cultivos de coca y habitantes de las ciudades.
Alternativas de Derechos Humanos y paz:
El derecho a usar los recursos naturales renovables puede ser adquirido por ministerio de Ley, permiso, concesión y asociación. Los particulares pueden solicitar el otorgamiento del uso de cualquier recurso natural renovable de dominio público (D.L. N°2.811 Código Nacional de los Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Ambiente).
La Ley 30 de 1986 en su artículo 7 reconoce usos legítimos y tradicionales de la coca que pueden abarcar asimismo al campesinado. [14] El cultivo del arbusto de coca es actualmente el único medio de subsistencia básica de miles de familias campesinas colombianas. La posibilidad reglamentada de aprovechar los cultivos de coca para usos otros que la cocaína permite promover la inscripción de los cultivadores, ejercer una fiscalización y prevenir el monocultivo. El establecimiento de precios justos y superiores a los pagados por el narcotráfico (que son ínfimos) permite hacer una competencia legal y así cerrar, con medidas económicas, espacios al narcotráfico. La descriminalización de la Coca es, al igual que la meta de la política Plante, la búsqueda de dar “una alternativa de vida dentro de la ley”[15].
Dentro del marco de la Convención de Viena de 1988 y la Ley 67 de 2993 (Artículo 14), las medidas que adopten las Partes para aquellas plantas que cultiven ilícitamente en su territorio no solamente tendrán debidamente en cuenta el respeto de los derechos humanos fundamentales −como es el derecho a la subsistencia− sino asimismo los usos tradicionales lícitos, donde al respecto exista la evidencia histórica, y la protección del medio ambiente.
La Ley de Coca busca velar por el respeto de derechos naturales y la no aniquilación cultural de saberes de convivencia con la coca y con los semejantes. Existe la necesidad de aprovechar los conocimientos y recursos de los pueblos originarios de la Región Andino Amazónica; de entrar a competir en el mercado de la coca, como estrategia común de los países cultivadores de coca contra el narcotráfico.
Al Proyecto de Ley
- La "Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas", suscrita en Viena el 20 de diciembre de 1988, además de establecer la obligación de las Partes de prevenir y tomar medidas para la erradicación de “plantas que contengan sustancias estupefacientes o psicotrópicas, como la amapola, el arbusto de coca y el cannabis, que se cultiven ilícitamente”, también contiene una precaución: “Las medidas adoptadas deberán respetar los derechos humanos fundamentales, y deberán tener en cuenta las costumbres tradicionales lícitas, donde exista evidencia histórica de esta, así como la protección del medio ambiente”.
- Ley 67 de 1993 de Colombia (agosto 23), por medio de la cual se aprueba la Convención antes citada, establece en lo mismo en su Artículo 14: “2. Cada una de las Partes adoptará medidas adecuadas para evitar el cultivo ilícito de las plantas que contengan estupefacientes o sustancias psicotrópicas, tales como las plantas de adormidera, los arbustos de coca y las plantas de cannabis, así como para erradicar aquellas que se cultiven ilícitamente en su territorio. Las medidas que se adopten deberán respetar los derechos humanos fundamentales y tendrán debidamente en cuenta los usos tradicionales lícitos, donde al respecto exista la evidencia histórica, así como la protección del medio ambiente”.
- La Jurisprudencia de la Corte Constitucional sobre la hoja de Coca, en el estudio de la ley 67 por ser convenio internacional, retoma esta misma idea en relación con los usos tradicionales.
- Ley 30 de 1986, “Estatuto antinarcóticos”, también reconoce [Artículo 7o] el uso legal y tradicional de la hoja de coca por los pueblos indígenas y el derecho a cultivar la planta, aunque habla de una reglamentación: “ARTICULO 7o. El Consejo Nacional de Estupefacientes reglamentará los cultivos de plantas de las cuales se produzcan sustancias estupefacientes y el consumo de éstas, por parte de las poblaciones indígenas, de acuerdo con los usos y prácticas derivadas de su tradición y cultura”.
- La Resolución No. 001 de 2002 [junio 29], de la Asociación de Cabildos “Juan Tama” Municipio de Inzá, Cauca, publicada en el DIARIO OFICIAL 45.029 [BOGOTÁ, D. C., MIÉRCOLES 11 DE DICIEMBRE DE 2002], “RESUELVE: 1. Otorgar al Resguardo de Calderas en la zona de Tierradentro, Cauca, el permiso para la utilización de la hoja de coca producida en los territorios indígenas, para la producción de aromáticas de acuerdo con la solicitud presentada por el Gobernador del Resguardo”. [Esta Resolución es de gran importancia. Resoluciones similares podrían expedir otras autoridades indígenas de acuerdo con las atribuciones que les concede la Constitución de 1991 y las Leyes a los territorios indígenas como entidades territoriales de la República].
ANEXO # 2
Sentencia No. C-176/94 Convención de Viena de 1988:
2. Las declaraciones
b. Declaración sobre desarrollo alternativo, derechos de las comunidades indígenas, protección del medio ambiente y defensa de nuestro desarrollo
2. Colombia entiende que el tratamiento que la Convención da al cultivo de la hoja de coca como infracción penal debe armonizarse con una política de desarrollo alternativo, tomando en cuenta los derechos de las comunidades indígenas involucradas y la protección del medio ambiente. En el mismo sentido, Colombia entiende que el trato discriminatorio, inequitativo y restrictivo que se le da en los mercados internacionales a sus productos agrícolas de exportación, en nada contribuye al control de los cultivos ilícitos pues, por el contrario, es causa del deterioro social y ecológico de las zonas afectadas.
Esta declaración se funda en una distinción que esta Corte comparte. No se puede colocar en el mismo plano la planta coca y los usos lícitos y legítimos que de ella se han hecho y se pueden hacer, y la utilización de la misma como materia prima para la producción de cocaína. Esta diferenciación entre la hoja de coca y la cocaína es necesaria puesto que numerosos estudios han demostrado no sólo que la hoja de coca podría tener formas de comercio alternativo legal que precisamente podrían evitar la extensión del narcotráfico, sino además que el ancestral consumo de coca en nuestras comunidades indígenas no tiene efectos negativos. Así, señala el Instituto Indigenista Interamericano., organismo especializado del sistema interamericano:
"...podemos concluir que, aunque las sustancias activas de la coca (principalmente la cocaína) tienen ante todo una acción antifatigante y productiva de placer, el hábito de consumo en su forma tradicional no corresponde a la satisfacción de una necesidad biológica, sino que está enraizada en ancestrales y profundas consideraciones culturales, por lo que esta costumbre, como el consumo del tabaco y del alcohol en otras culturas, debe ser enfocada no como un problema biológico sino como un complejo cultural que forma parte del núcleo social indígena y que asume el carácter de un símbolo de identidad étnica".
Esta distinción entre la coca y la cocaína tiene además en Colombia una sólida base constitucional puesto que "el Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana" (Art 7 CP), por lo cual la persecución del narcotráfico no puede traducirse en un desconocimiento de la identidad cultural de las comunidades indígenas, protegida por la Constitución.
De otro lado, considera la Corte que las políticas de erradicación de los cultivos ilícitos tampoco pueden traducirse en operaciones que puedan atentar contra el medio ambiente, pues "es deber del Estado proteger la diversidad e integridad del ambiente" (Art 79 CP) y "prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental" (Art 80 CP). En efecto, como ya lo ha señalado esta Corporación en diversas decisiones, la protección del medio ambiente ocupa un lugar tan trascendental en el ordenamiento jurídico colombiano que la Constitución contiene una "constitución ecológica", conformada por todas aquellas disposiciones que regulan la relación de la sociedad con la naturaleza y que buscan proteger el medio ambiente. De ello se desprenden consecuencias jurídicas importantes, ya que, como esta Corporación lo señaló en reciente jurisprudencia:
"..es indudable que la dimensión ecológica de la Constitución, como norma de normas que es (CP art 4), confiere un sentido totalmente diverso a todo un conjunto de conceptos jurídicos y económicos. Estos ya no pueden ser entendidos de manera reduccionista o economicista, o con criterios cortoplacistas, como se hacía antaño, sino que deben ser interpretados conforme a los principios, derechos y obligaciones estatales que en materia ecológica ha establecido la Constitución, y en particular conforme a los principios del desarrollo sostenible.
Por todo lo anterior, considera la Corte que hoy no tienen ningún respaldo constitucional ciertos procesos y conceptos que anteriormente pudieron ser considerados legítimos, cuando los valores ecológicos no habían adquirido el reconocimiento nacional e internacional que se les ha conferido en la actualidad."
Esto significa entonces que el Estado colombiano debe evaluar siempre el eventual perjuicio al medio ambiente que derive de las políticas contra el narcotráfico, puesto que no se adecúan a la Constitución estrategias de erradicación de cultivos ilícitos susceptibles de afectar negativamente los sistemas ecológicos. Conforme a lo anterior, y de acuerdo al principio de soberanía establecido por la Constitución (CP art 9), es obvio que el Estado colombiano se reserva el derecho de evaluar de manera autónoma si las políticas para enfrentar el narcotráfico se adecúan o no a sus obligaciones constitucionales de proteger el medio ambiente. Por consiguiente, esta segunda declaración será declarada constitucional en la parte resolutiva de esta sentencia pero de manera condicionada, porque a juicio de la Corte Constitucional ella no señala de manera específica la autonomía que, conforme a la Constitución, el Estado colombiano debe reservarse para evaluar el impacto ecológico de las políticas contra el narcotráfico ya que, reitera la Corte, la persecución del narcotráfico no puede traducirse en un desconocimiento de la obligación que tiene el Estado colombiano de proteger el medio ambiente, no sólo para las generaciones presentes sino también para las generaciones futuras.
c. Declaración relativa a las restricciones a la libertad de los acusados y políticas de sometimiento y colaboración de presuntos delincuentes a la justicia.
La tercera declaración señala que "Colombia entiende que la aplicación del párrafo 7º del artículo 3º de la Convención se hará de conformidad con su sistema penal y teniendo en cuenta los beneficios de sus políticas de sometimiento y colaboración de presuntos delincuentes a la justicia".
ANEXO # 3
“Coma coca”
Por Antonio Montaña
EL TIEMPO, 13 de julio de 2003, Lecturas Dominicales
[Apartes]
Panes, caramelos, bizcochos, pasta y otros comestibles elaborados con harina de la planta ganan el prestigioso premio culinario ‘Slow Food’[16].
Tanto en Perú y Bolivia como en Colombia, durante muchos siglos la hoja de coca fue utilizada como alimento. Los indígenas precolombinos y sus herederos la utilizaron tostándola para masticarla. El mambeo servía para recuperar energías.... La resistencia para el trabajo fuerte parecía multiplicarse. El indígena se alimentaba de las hojas y apenas con un puñado de maíz o de yuca, que pasaba con agua, mientras que el español necesitaba llenarse la panza... Hoy sabemos que las hojas de coca contienen alcaloides; que, masticada y debido a la acción de la saliva, sus elementos alcalinos se combinan y, unidos, se descomponen, y que, gracias a la presencia del carbonato de las cenizas o el calcio del caracol, se precipita y se transforma en egonina, sustancia que contribuye a quemar las grasas acumuladas y genera glucosa y, por lo tanto, energía. Pero no es solamente la presencia de los alcaloides la que hacía de la hoja de coca un buen alimento. La hoja es rica en vitamina A y C y el mambeo proporcionaba calcio, hierro, fibras y proteínas. Y las calorías que significan para el organismo una fuente de nutrición.
La coca es una planta alcaloide (lo son también te, café, amapola, tabaco). Contiene más de un alcaloide, pero uno solo de ellos es el que se ha convertido en nuestra desgracia: la cocaína. Hasta hace 150 años, la coca se utilizó sólo como alimento o fuente energética mambeándola o convertida en infusiones. En 1856, un químico alemán, Albert Meiman, consiguió aislar el clorhidrato de cocaína, un eficaz anestésico, del cual se derivaron algunos aminoterciarios que ingresaron al comercio sin oposición: xilocaína, por ejemplo, que se utilizó para el dolor de garganta. El clorhidrato de cocaína comenzó a usarse como estupefaciente, además de como anestésico...
Quienes comen bizcochos, dulces y chocolates utilizan los beneficios energéticos de la coca sin necesidad de recurrir al mambeo, la masticación tradicional que una sociedad desacreditó dándole el título de “cosas de indios”...
Slow Food dio el premio a la fundación K'uychiwasi [Cusco, Perú] “por el compromiso y energía dedicados a revitalizar el consumo alimentario de la hoja de la coca, elemento ancestral de la cultura y la simbología de las poblaciones andinas. Por hallar una moderna forma de consumo de esta planta y comprometer en su actividad productiva a los elementos más débiles de la comunidad ofreciéndoles así ingresos económicos y una vía de integración cultural a un tiempo. Por haber sentado las bases de una actividad comercial alternativa al narcotráfico: pequeño ejemplo para imitar en aras de la cultura y la salud”.
ANEXO No. 4
Cultivos de coca. Proyecto de ley y exposición de motivos.
Este documento incluye el proyecto de ley y su exposición de motivos que fueron presentados por la senadora Viviane Morales Hoyos al Congreso de la República. La iniciativa pretende atender el problema de los llamados "cultivos ilícitos".
POR MEDIO DEL CUAL SE EXPIDEN NORMAS RELACIONADAS CON EL TRATAMIENTO DEBIDO A LOS CULTIVADORES DE COCA
ARTICULO 1. A partir de la vigencia de la presente ley, cultivar coca no constituye delito ni contravención. Sin embargo para ejecutar dicha actividad se deberá cumplir con las exigencias de la presente ley y las normas que la reglamenten.
ARTICULO 2. Se permite a los particulares cultivar coca siempre y cuando cumplan con los siguientes requisitos:
a) Estar inscrito en el registro de cultivadores de coca que para el efecto deberán llevar los alcaldes municipales.
b) Comercializar dichos cultivos con personas o agroindustrias campesinas que se dediquen a la producción lícita de derivados de estas plantas.
ARTICULO 3. El Gobierno Nacional promoverá la organización de cooperativas veredales de campesinos, en aquellos lugares en donde existan cultivos de coca y contratará con aquellas la erradicación manual de las plantaciones que no cumplan los requisitos señalados en esta ley.
PARÁGRAFO. De ninguna manera se podrá efectuar aspersión aérea de cualquier sustancia en la erradicación de los cultivos de coca.
ARTICULO 4. El Gobierno Nacional deberá apoyar con créditos blandos, la creación de agroindustrias campesinas dedicadas al procesamiento legal de la coca con el propósito de obtener derivados lícitos para el consumo humano.
ARTICULO 5. Las agroindustrias que se instalen en los términos del artículo anterior, están en la obligación de adquirir los cultivos de coca a los cultivadores que cumplan con lo establecido en la presente ley.
ARTICULO 6. El Ministerio de Salud, previa solicitud de los particulares o de las agroindustrias campesinas, concederá las licencias para la producción de derivados de la coca y verificará el cumplimiento de un estricto control de calidad.
ARTICULO 7. A partir de la vigencia de la presente ley, el gobierno nacional de manera prioritaria, implementará programas de sustitución gradual de cultivos de coca, estableciendo una política de sustentación de precios para los nuevos productos, que les permita un margen de utilidades similar al que obtenían por los cultivos que sustituyen.
ARTICULO 8. El servidor público que incumpla lo establecido en esta ley incurrirá en causal de mala conducta, sin perjuicio de las sanciones penales y/o disciplinarias a que haya lugar.
ARTICULO 9. El Presidente de la República dentro de los seis meses siguientes a la vigencia de la presente ley, notificará al secretario General de las Naciones Unidas, la Denuncia de la Convención contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, en los términos establecidos en el artículo 30 de dicha convención, Lo mismo que notificará los ajustes a que haya lugar, de la responsabilidad del estado Colombiano frente a los demás Instrumentos Internacionales, vigentes sobre la materia.
ARTICULO 10. La presente ley rige a partir de su promulgación y deroga las normas que le sean contrarias, en especial el artículo 32 de la ley 30 de 1.986 en lo relacionado con el cultivo de coca.
La humanidad se aproxima cada vez con menos falsos moralismos al tema de la legalización del cultivo, sobre todo en los escenarios académicos en los que ya no se admite duda, de que la prosperidad del negocio se debe a su prohibición. Esta certeza sin embargo no ha logrado sensibilizar a los Gobiernos, para que seria y honestamente aborden el asunto. No, más bien existe una manifiesta doble moral en todos ellos, que asoma su intromisión militarista por entre los discursos prohibicionistas.
Todas las armas apuntan contra los países productores, en los que se cultiva por necesidad, pero nada se dice respecto a quienes usufructúan sus ganancias. Un estudio reciente de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCED), "...organización de los países ricos, estima las ganancias del tráfico internacional en cerca de medio trillón de dólares al año, de los cuales más de la mitad circula a través del sistema financiero de Estados Unidos. Esto insinúa una manera de tratar el problema de las drogas: el país que maneja más de la mitad de sus ganancias, las trata como el amigable banco de la esquina. ¿Y acerca de Colombia qué?. De acuerdo con el reporte de la OCED, Colombia recibe cerca de seis billones de dólares, lo cual es entre el 2 y el 3 % de lo que se queda en USA. Por lo tanto el negocio está es en ese país, los Estados Unidos. Allí es donde realmente funciona en grande el negocio de las drogas". (El Colombiano, abril 7 de 1996. pág. 7A).
El Estado Colombiano dedica a la guerra contra el narcotráfico enormes recursos, es decir que a un problema eminentemente social, económico y cultural se le da un tratamiento exclusivamente militar. Frente a este panorama, lo más preocupante en nuestro lúgubre destino es la falta de lucidez con la que hasta ahora hemos enfrentado tan importante problema, las posturas frente a los cultivos de coca son esquemáticas y maniqueas. O nos declaramos simpatizantes de los cultivadores, o aliados de una política de represión que pone cada vez más en peligro el futuro civilista y democrático de la Nación. Para quienes hemos optado por la paz y consideramos absurdo e ilegítimo que un problema social y cultural como el cultivo de coca se tome como pretexto para buscar reivindicaciones con los Estados Unidos, existen otras alternativas sustentadas en la dignidad y soberanía de la Patria.
Para quienes aceptan sin beneficio de inventario el prohibicionismo a ultranza de los Estados Unidos, no importa que las medidas de represión adoptadas terminen generando muerte, dolor, desplazamientos masivos y la más pavorosa miseria social. Toda guerra tiene un costo social y humano que políticos y generales deciden asumir después de ponderar sus ventajas y desventajas. Pero en este caso sobre todo para el futuro político y cultural de nuestro pueblo, el remedio resulta más desastroso que la enfermedad. Poco o nada se ha dicho sobre el funesto impacto que las fumigaciones indiscriminadas ha tenido y puede seguir teniendo sobre la salud de los campesinos, culturas indígenas, lo mismo que para la flora y fauna, tan diversa y rica, que aunque menguada, aún tenemos.
Se acuñó el término "narcocampesinos ", por eso sin importar que los intolerantes nos llamen ahora "narcociudadanos", levantamos la voz para decir en alto a Colombia y al mundo que esta política de represión contra los campesinos cultivadores de coca es injusta, que existen maneras más civilizadas y edificantes de enfrentar el problema, que no estamos dispuestos a seguir pagando el envilecimiento político y cultural de nuestra nación, la ceguera de quienes nos obligan a continuar en la vorágine sin ser capaces de controlar ni la producción, ni el tráfico, ni el consumo dentro de sus propias fronteras.
Podemos destruir dos, tres, cinco mil hectáreas de coca, arrasar con miles de hectáreas cultivadas de otros productos, afectar la salud de centenares de miles campesinos, sin que logremos detener el cultivo de coca. Si el Guaviare o el Putumayo no existiera, en otras regiones se cultivaría. Miles de desarrapados anhelantes de fortuna, se trasladarán a otros lugares y reconstruirán un negocio que sólo respeta las leyes de la oferta y la demanda.
La condición de ser una nación sometida en gran parte a los dictados del imperio, no tiene que ser excusa para renunciar a nuestra dignidad, a la posibilidad de incidir en el manejo de los problemas que tan a fondo nos atañen. No pretendemos caer en un nacionalismo ingenuo. Pensemos en nosotros y en nuestros campesinos, porque esta forma perversa de enfrentar el problema solo sirve a intereses mezquinos.
El fortalecimiento de la democracia, la paz y la civilidad, pasan por dar al problema de los cultivos ilícitos un tratamiento diferente al enfoque de represión .
Tomemos con lucidez tan infausto destino y para que no se diga que fuimos inferiores a las circunstancias, convirtámoslo en una oportunidad de afirmación política y cultural. Sólo Colombia tiene la posibilidad y necesidad de pasar de los simples análisis eruditos a la acción política. Si en la definición de una estrategia frente a los cultivadores de coca se decide nuestro destino de nación, es preciso que asumamos posturas capaces de incidir en el orden social y legal, pues sólo ostentando convicción y fuerza política es posible modificar las condiciones de interlocución con el mundo que por inercia nos condena.
De allí nuestra decisión y nuestro llamado. Sin reclamar condición diferente a la de ciudadanos que creemos en la posibilidad de modificar mediante la persuasión y el ejercicio democrático una realidad que consideramos injusta.
Proponemos la despenalización del cultivo de la coca Confiamos en la verdad y transparencia que nos animan. No albergamos ningún interés distinto al de enfrentar los conflictos sin caer en excesos guerreros, ni violar el derecho y el deber de la paz.
Esta convicción nos impulsa a presentar este proyecto de ley para implementar el tratamiento que se les dará a los cultivadores de coca, en la que se excluye de la órbita del derecho penal la participación en dicha actividad siempre y cuando se realice dentro de los parámetros y exigencias de la misma ley. Es decir se despenaliza y se establecen mecanismos para quienes cultiven, más no se liberaliza.
A partir de la vigencia de la presente ley, el cultivo de coca deja de ser un hecho punible, simple reconocimiento de una actividad de sobrevivencia de millares de campesinos abandonados por el Estado y por los beneficios de la sociedad colombiana. No podemos seguir en un escenario que pone reglas de juego para la competencia, pero que encarcela a los que menos responsabilidad tienen en el problema. Una población campesina vilipendiada y perseguida como narco-cultivadores, que habita en el limbo histórico y social abierto entre la ostentosa ciudad y la narco-hacienda-paramilitar.
Se establece por ello, la posibilidad de que se siembre coca, pero con el lleno de ciertos requisitos, como el estar inscrito en el registro que para el efecto lleven los alcaldes y de comercializarla solamente con aquellas personas o agroindustrias campesinas dedicadas al procesamiento con fines de producción industrial de derivados lícitos para el consumo humano.
Se prevee la conformación de cooperativas veredales de campesinos en aquellas zonas donde existen dichos cultivos, a fin de contratar con ellos la erradicación manual, lo mismo que se prohibe tajantemente cualquier tipo de aspersión aérea de sustancias, por los desastres ecológicos que implica.
Se establece la obligación en cabeza del Gobierno Nacional de abrir líneas de crédito con bajos intereses y a largo plazo para apoyar la creación de agroindustrias campesinas que se dediquen a producir derivados lícitos de la coca, las cuales solo podrán adquirir las plantaciones a quienes cultiven con el lleno de los requisitos aquí exigidos.
Por su parte el Ministerio de Salud, deberá expedir las licencias para que funcionen las empresas agroindustriales dedicadas al procesamiento lícito de la coca, al igual que existen en otros países y de donde se obtienen un sin número de derivados, que se comercializan en todo el mundo.
Es obligación también del Gobierno Nacional, iniciar de manera prioritaria programas de sustitución de cultivos, estableciendo una política de sustentación de precios que permita a quienes se alisten en ellos obtener rendimientos similares a los que les proporcionan los cultivos que sustituyen.
Finalmente el incumplimiento de esta ley por parte de los servidores públicos, será causal de mala conducta, sin perjuicio de las sanciones penales y/o disciplinarias a que haya lugar.
La presente ley, deroga expresamente el artículo 32 de la ley 30 de 1.986, en lo relacionado con el cultivo de coca y las demás normas que le sean contrarias.
En fin, con esta ley, ligamos el problema histórico de campesinos desposeídos, con los de la sociedad toda y los conflictos locales con los conflictos latinoamericanos, para lo cual es necesario derribar esos castillos feudales de la verdad que se impone a sangre y fuego, que no respeta vidas ni derechos humanos y que impide el autoconocimiento, la conciencia no prestada, la toma del pulso de nuestros propios ritmos y esperanzas.
Bogotá, agosto de 2001
[1] Documento preparado por: Maria Mercedes Moreno y Darío González Posso. Mama Coca www.mamacoca.org Agosto de 2003.
[2] Anexo No. 4.
[3] Anthony Henman, “Mama Coca”, Oveja Negra, 1978.
[4] Universidad de Harvard, Valor nutricional de la hoja de coca, l.975
[5] A. Henman, 2003.
[6] El art. 79° de la Constitución de 1991 establece los siguientes preceptos: “Todas la personas tienen el derecho de vivir en un medio ambiente sano. La Ley garantizará la participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlo. Es deber del Estado proteger la diversidad e integridad del medio ambiente, conservar las áreas de especial importancia ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines”.
[7] La Constitución de 1991 establece: “Son entidades territoriales los departamentos, los distritos, los municipios y los territorios indígenas” [Artículo 286]; “Las entidades territoriales gozan de autonomía para la gestión de sus intereses, y dentro vde la Constitución y la Ley...” [Artículo 287].
[8] Anthony Henman. Op Cit.
[10] Ley 30: El Consejo Nacional de Estupefacientes reglamentará los cultivos de plantas de las cuales se produzcan sustancias estupefacientes y el consumo de éstas, por parte de las poblaciones indígenas, de acuerdo con los usos y prácticas derivadas de su tradición y cultura.
[11] Convención de Viena 1961, Artículo 1, num. 1, literal f) Por "hoja de coca" se entiende la hoja del arbusto de coca, salvo las hojas de las que se haya extraído toda la ecgonina”. Ley 30: El Consejo Nacional de Estupefacientes reglamentará los cultivos de plantas de las cuales se produzcan sustancias estupefacientes y el consumo de éstas, por parte de las poblaciones indígenas, de acuerdo con los usos y prácticas derivadas de su tradición y cultura.
[12] Véase Sentencia No. C-176/94.
[13] Véase Anexo #1
[14] ARTICULO 7o. El Consejo Nacional de Estupefacientes reglamentará los cultivos de plantas de las cuales se produzcan sustancias estupefacientes y el consumo de éstas, por parte de las poblaciones indígenas, de acuerdo con los usos y prácticas derivadas de su tradición y cultura.
[15] Plante (Decreto 472 de 1996.
[16] Slow Food dio el premio a la fundación K'uychiwasi [Cusco, Perú].
CUBRIMIENTO LEY DE COCA

References: Artículo 1

Artículo 2

Artículo 3

Artículo 4
 artículo 32
 artículo 7
 artículo 7
 Artículo 14
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 3
 artículo 30
 artículo 32
 artículo 32
 Artículo 1