Source: http://ec.europa.eu/environment/nature/natura2000/faq_es.htm
Timestamp: 2019-02-24 01:00:59+00:00

Document:
Preguntas frecuentes sobre la red Natura 2000
Establecimiento de objetivos de conservación para lugares Natura 2000
Gestión de lugares Natura 2000
Garantizar el no deterioro de un lugar Natura 2000
Nuevas actividades en Natura 2000
La protección de especies y hábitats de importancia para la UE en su área de distribución, fuera de lugares Natura 2000
Comunicación, cooperación y participación activa de las partes interesadas
Natura 2000 en un contexto de desarrollo sostenible más amplio
1. ¿Qué es Natura 2000? ¿Cuál es la diferencia entre un lugar de la red Natura 2000 y una reserva natural nacional o un parque nacional?
Los lugares Natura 2000 se han designado específicamente para proteger zonas fundamentales para un subconjunto de especies o tipos de hábitats recogidos en las Directivas de hábitats y de aves. Se consideran de importancia europea, porque están en peligro, son vulnerables, raras, endémicas o constituyen ejemplos representativos de características típicas de una o varias de las nueve regiones biogeográficas de Europa. En total, existen alrededor de 2 000 especies y 230 tipos de hábitats que pertenecen a lugares clave que han de designarse como lugares Natura 2000.
Por otro lado, las reservas naturales, los parques nacionales u otros lugares protegidos a nivel nacional o regional se establecen exclusivamente con arreglo a la legislación nacional o regional, que puede variar de un país a otro. Los lugares pueden designarse para diferentes fines y pueden afectar también a otros hábitats o especies distintos de los que se contemplan en la red Natura 2000.
No tienen el mismo estatus que los lugares Natura 2000. No obstante, puede que algunos lugares protegidos a nivel nacional o regional también estén designados como lugares Natura 2000, ya que se trata de áreas importantes para especies y hábitats también a nivel de la UE. En tales casos, se aplican las disposiciones de las directivas de la UE, salvo que se establezcan normas más estrictas con arreglo a la legislación nacional.
Base de datos Natura 2000 de EUNIS
2. ¿Cómo se seleccionan los lugares?
Los lugares Natura 2000 se seleccionan con el fin de asegurar la supervivencia a largo plazo de las especies y los hábitats protegidos en virtud de las Directivas de hábitats y de aves. La elección de los lugares se basa en criterios científicos.
De conformidad con la Directiva de aves, los Estados miembros de la UE deben designar los «territorios más adecuados», tanto en número como en superficie, para proteger las especies de aves enumeradas en el anexo I de la Directiva así como las especies migratorias.
De conformidad con la Directiva de hábitats, los Estados miembros deben designar los lugares necesarios para garantizar el mantenimiento o, en su caso, la restauración en un estado de conservación favorable en su área de distribución natural, de los tipos de hábitats naturales enumerados en el anexo I y de los hábitats de las especies enumeradas en su anexo II.
Los Estados miembros seleccionan y proponen los lugares. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), asiste a la Comisión Europea en el análisis de las propuestas de lugares y en la evaluación de la contribución de los lugares propuestos para el estado de conservación de cada especie y tipo de hábitat a escala biogeográfica. Una vez que los lugares propuestos de conformidad con la Directiva de hábitats se consideran suficientes, la Comisión adopta las listas de los lugares y los Estados miembros están obligados a designarlos como Zonas Especiales de Conservación (ZEC) lo antes posible y, como máximo, en un plazo de seis años.
Designación de lugares de la red Natura 2000
3. ¿Qué tipos de ecosistemas están incluidos en los lugares de la red Natura 2000?
Se incluyen diferentes tipos de ecosistemas en los lugares Natura 2000, entre ellos ecosistemas terrestres, marinos y de agua dulce. Un ecosistema puede incluir uno o varios hábitats diferentes y normalmente alberga un conjunto diverso de plantas y animales.
Sin embargo, en la red Natura 2000 algunos ecosistemas son más abundantes que otros. Por ejemplo, los ecosistemas forestales representan en torno al 50 % de la superficie de la red, mientras que los agroecosistemas (pastos y otras áreas agrícolas) cubren aproximadamente el 40 % de la red.
En la actualidad (2016), casi el 6 % del espacio marino de la UE está incluido en la red Natura 2000 y se está trabajando para completar la designación de espacios marinos que garantice la conservación de los tipos de hábitats y especies protegidos por las Directivas de hábitats y de aves en los ecosistemas marinos.
4. ¿Ha habido una consulta pública sobre la selección de lugares para la red Natura 2000?
Las Directivas no establecen en detalle el proceso de consulta que debe seguirse para la selección de los lugares. Como consecuencia de ello, los procedimientos han variado considerablemente entre los Estados miembros, de conformidad con sus sistemas administrativos. En algunos casos, la identificación de los lugares ha ido acompañada de un debate en profundidad con los propietarios y los usuarios, pero en otros, apenas se han producido consultas con las partes interesadas.
Esto ha suscitado controversias en algunos Estados miembros, lo que ha dado lugar a una serie de problemas administrativos y jurídicos que han provocado retrasos en la presentación de propuestas. La Comisión, sin embargo, no ha participado en esta fase y no tiene ninguna competencia para intervenir en los distintos procedimientos aplicados en los Estados miembros.
El análisis de las listas nacionales de LIC y su selección a nivel biogeográfico se han llevado a cabo de forma transparente a través de seminarios científicos convocados por la Comisión y apoyados por la Agencia Europea de Medio Ambiente. Los Estados Miembros y los expertos que representan los intereses pertinentes de las partes interesadas y de los propietarios, así como las ONG medioambientales tuvieron la oportunidad de participar en estos seminarios.
5. ¿Por qué no se tienen en cuenta las consideraciones socioeconómicas en la selección de lugares para la red Natura 2000?
La identificación y selección de lugares para su inclusión en la red Natura 2000 se realiza exclusivamente basándose en criterios científicos, de acuerdo con los criterios de selección establecidos en las dos Directivas. Utilizar una base científica para la selección de los lugares garantiza que:
solo se seleccionen los lugares más adecuados para formar parte de la red Natura 2000 (es decir, no todos los lugares que albergan determinadas especies o hábitats) y
se incluya un número suficiente de lugares en la red Natura 2000 con el fin de garantizar la conservación a largo plazo de cada una de las especies y hábitats en toda su área de distribución natural dentro de la UE.
Si los mejores lugares no están incluidos, o si hay un número insuficiente de lugares para una determinada especie o tipo de hábitat, la red no será coherente desde el punto de vista ecológico y no podrá cumplir sus objetivos de conformidad con las dos Directivas de protección de la naturaleza.
Por lo tanto, las consideraciones socioeconómicas no se tienen en cuenta durante el proceso de selección del lugar. Sin embargo, son un aspecto fundamental a la hora de decidir cómo se debe proteger y gestionar un lugar de la red Natura 2000. El artículo 2 de la Directiva de hábitats establece claramente que todas las medidas adoptadas en virtud de esa Directiva deben tener como finalidad mantener y restaurar, en un estado de conservación favorable, los hábitats naturales y las especies de importancia para la UE, teniendo en cuenta las exigencias económicas, sociales y culturales, así como las particularidades regionales y locales.
6. ¿Cuántos lugares hay y dónde están?
La red Natura 2000 incluye actualmente (2016) más de 27 000 lugares que cubren una superficie total de aproximadamente 1 150 000 km2 tanto en zonas terrestres como marinas de todos los Estados miembros de la UE. La superficie total cubierta por la red Natura 2000 representa en torno al 18 % del total de la superficie terrestre de la UE. La cobertura terrestre nacional de los lugares Natura 2000 varía entre aproximadamente el 9 % y prácticamente el 38 % en función de los países. Esta diferencia se debe, en parte, a la cantidad de hábitats naturales y seminaturales que alberga cada país. Por ejemplo, en las regiones mediterránea, continental y alpina hay una proporción mucho mayor de tipos de hábitats y especies protegidos por las Directivas que en la región atlántica. Además, algunos países han sido históricamente objeto de mayores niveles de explotación intensiva de la tierra y de fragmentación, lo que ha dado lugar a menores recursos naturales para la protección en virtud de las Directivas. Las especies y hábitats naturales y seminaturales como los grandes carnívoros son generalmente mucho más abundantes y están más ampliamente distribuidos en los Estados miembros de Europa Central y Oriental que entraron a formar parte de la UE a partir de 2004 que en algunos de los Estados miembros más antiguos. También es consecuencia de los diferentes enfoques que han tomado los Estados miembros en el establecimiento de los límites de los lugares seleccionados para la designación. Varios Estados miembros han propuesto lugares Natura 2000 grandes y ampliamente delimitados adoptando un enfoque de conjunto, que incluye zonas de hábitat que no reúnen los requisitos para ello. Otros han delimitado sus lugares de una forma más exacta, limitándolos más a la superficie de hábitats que sí reúnen los requisitos de inclusión.
El barómetro de Natura 2000 actualiza periódicamente la información sobre el número de lugares y la superficie cubiertos en cada país y a nivel de la UE.
El visualizador Natura 2000 es una herramienta en línea que permite al usuario localizar y explorar los lugares Natura 2000 en cualquier parte de la UE con solo pulsar un botón.
Listas de los lugares Natura 2000 aprobados por la Comisión en cada región biogeográfica.
Natura 2000 en todos los Estados miembros
7. ¿Cuál es la diferencia entre una Zona Especial de Conservación (ZEC), un Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), una Zona Especial de Protección para las Aves (ZEPA) y un lugar Natura 2000?
A todos ellos (ZEC, LIC y ZEPA) se les denomina conjuntamente lugares Natura 2000. Las ZEPA son lugares Natura 2000 que se han designado conforme a la Directiva de aves mientras que los LIC y las ZEC son lugares designados conforme a la Directiva de hábitats. Un LIC y una ZEC se refieren al mismo lugar. La única diferencia entre ambos es su nivel de protección.
Los LIC son lugares que la Comisión Europea ha declarado oficialmente y, por lo tanto, están sujetos a las disposiciones de protección o al artículo 6, apartado 2, apartado 3 y apartado 4. Las ZEC son LIC que han designado los Estados miembros mediante un acto jurídico y para las que se aplican las medidas de conservación necesarias para garantizar la conservación de las especies y los tipos de hábitats presentes de importancia para la UE.
Véase: la Nota de la Comisión sobre la declaración de Zonas Especiales de Conservación (ZEC)
8. ¿Está completa la red Natura 2000? ¿Se añadirán nuevos lugares en el futuro?
La red Natura 2000 incluye más de 27 000 lugares en los 28 Estados miembros de la UE (en 2016). En conjunto, cubren más de un millón de kilómetros cuadrados, lo que representa casi una quinta parte de la superficie terrestre de Europa (18,36 %), así como una parte importante de los mares circundantes. Ello la convierte en una de las mayores redes coordinadas de zonas de conservación en todo el mundo.
La Comisión Europea, con la asistencia del Centro Temático Europeo para la Biodiversidad, es responsable de evaluar, tanto a escala nacional como biogeográfica, si cada especie y tipo de hábitat están suficientemente cubiertos por los lugares existentes en la red. Se ha llegado a la conclusión de que la red Natura 2000 ya se ha completado en gran medida en tierra, pero se ha solicitado a algunos Estados miembros que propongan más lugares de protección para una serie de especies y hábitats a fin de completar la red en su territorio.
Sin embargo, los avances en la designación de lugares de la red Natura 2000 en el medio marino han sido mucho más lentos que en tierra. Hasta la fecha (junio de 2016), se han designado más de 3 000 lugares marinos de la red Natura 2000, que cubren aproximadamente el 6 % del área marina total de la UE (más de 360 000 km²). Uno de los principales motivos de la lentitud de los avances realizados en la designación de espacios marinos ha sido la falta de información científica sobre la distribución de las especies y los hábitats marinos protegidos de la UE, especialmente a un nivel de detalle que permita la identificación de lugares y la gestión adecuada que se debe introducir.
La Comisión Europea y los Estados miembros han intensificado sus esfuerzos para designar nuevos espacios marinos, especialmente en las zonas de jurisdicción marítima en alta mar fuera de las aguas territoriales de los Estados miembros.
: Natura 2000
Natura 2000 en el medio marino
9. ¿Se pueden modificar o excluir lugares y eliminarlos de Natura 2000?
Un lugar solo se puede excluir de la lista si ha perdido su valor de conservación debido a fenómenos naturales y no puede restablecerse con medidas de gestión. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la mera degradación del lugar debido, por ejemplo, a una gestión inadecuada, sería una infracción del artículo 6, apartado 2. Dichos lugares no pueden desclasificarse simplemente porque se ha permitido su deterioro y porque no se han gestionado correctamente de acuerdo con los requisitos de las dos Directivas de protección de la naturaleza. Los lugares que se hayan destruido y compensado debidamente en aplicación del artículo 6, apartado 4, de la Directiva de hábitats se pueden eliminar de la lista. También se pueden modificar o excluir los lugares cuya designación o delimitación inicial se haya basado en información científica errónea. La Comisión solo autorizará las propuestas de modificación de este tipo por parte de los Estados miembros si tienen un fundamento científico.
Más información: Sentencia del Tribunal de Justicia en el asunto C-301/12.
10. ¿Cómo puedo informarme sobre los lugares Natura 2000 en los Estados miembros? ¿Cómo puedo saber si mis tierras están incluidas en la Red Natura 2000?
La Comisión Europea, con la ayuda de la Agencia Europea de Medio Ambiente, ha creado un sistema de información geográfica (SIG) en línea, denominado el visualizador Natura 2000, que identifica la ubicación exacta de cada lugar Natura 2000 en la red de la UE. El usuario puede buscar y solicitar información sobre cualquier lugar de cualquier punto de la UE. Gracias a la alta resolución de los mapas resulta fácil ver los límites de los lugares y los elementos clave del paisaje.
El visualizador Natura 2000 permite también acceder al formulario normalizado de datos (FND) que acompaña a cada lugar. El FND registra las especies y los tipos de hábitats de importancia a escala de la UE que han motivado la designación del lugar, así como el tamaño de la población y el grado de conservación estimados de dicho lugar en el momento de la designación.
También se puede obtener información más detallada sobre los lugares Natura 2000 a través de las autoridades de conservación de la naturaleza competentes en cada Estado miembro.
Visualizador Natura 2000
Acceso a los datos sobre Natura 2000
11. ¿La designación Natura 2000 significa que tengo que poner fin a todas las actividades económicas en el lugar? ¿Afecta a mi propiedad?
Muchas veces las personas asocian la conservación de la naturaleza con reservas naturales rígidamente protegidas en las que se excluye sistemáticamente la actividad humana. Natura 2000 adopta un enfoque diferente. Reconoce plenamente que el hombre es una parte integrante de la naturaleza y defiende que ambos trabajan mejor en equipo.
La designación de lugares Natura 2000 no significa, por tanto, que deba ponerse fin a todas las actividades económicas. En algunos casos, pueden ser necesarias adaptaciones o modificaciones para preservar las especies y los hábitats que han motivado la designación del lugar, o para ayudar a restablecer su buen estado de conservación. Pero en muchos casos, las actividades existentes seguirán funcionando como antes.
De hecho, en muchos lugares, las especies y los hábitats presentes pueden ser totalmente dependientes de la continuación de dichas actividades para su supervivencia a largo plazo y, en tales casos, será importante encontrar formas de seguir apoyando y, en su caso, reforzar estas actividades regulares, por ejemplo, la siega, el pastoreo o el control de la maleza.
Por lo tanto no se puede generalizar. Gran parte depende de las circunstancias medioambientales, sociales y económicas específicas de cada lugar y de los requisitos ecológicos precisos de las especies y los tipos de hábitats presentes. Este aspecto solo puede evaluarse caso por caso.
12. ¿La designación de Natura 2000 pondrá fin a las actividades tradicionales, como la extracción de turba y la tala de árboles?
Se permitirá continuar con las actividades tradicionales como antes si no repercuten negativamente sobre las especies o tipos de hábitats que han motivado la designación del lugar. Una vez más, esto debe evaluarse caso por caso. Solo entonces resultará evidente si tienen repercusiones o no. Si se produce un impacto negativo, los estudios ayudarán a determinar su alcance y la mejor forma de reducirlo o eliminarlo (por ejemplo, la reubicación de las actividades en otra parte del lugar o la adaptación de las prácticas y su calendario), de modo que ya no causen el deterioro o la degradación de las especies y hábitats que han motivado la designación del lugar.
13. ¿Está permitida la caza en los lugares Natura 2000?
La caza es un ejemplo típico de las actividades en curso que pueden continuar en un lugar Natura 2000, siempre que no tenga repercusiones negativas sobre las especies o los tipos de hábitats que han motivado la designación del lugar. Las Directivas de aves y de hábitats reconocen la legitimidad de la caza como una forma de uso sostenible y no prohíben a priori su práctica dentro de la red Natura 2000. Por el contrario, las Directivas establecen un marco para controlar las actividades de caza a fin de garantizar el equilibrio entre esta actividad y los beneficios a largo plazo de mantener poblaciones sanas y viables de especies cinegéticas.
Más información: Iniciativas de caza sostenibles.
14. ¿Se permite seguir realizando actividades recreativas en los lugares Natura 2000?
Hay una gran variedad de motivos por los que las personas acuden a la naturaleza. Muchos buscan relajarse y disfrutar de la paz y la tranquilidad de entornos naturales, otros desean explorar nuevas zonas, mientras que otros están más interesados en actividades basadas en la naturaleza, como nadar, caminar, ir en bicicleta, cazar, pescar, etc. Sea cual sea el motivo, Natura 2000 ofrece una oportunidad única de disfrutar y descubrir el rico patrimonio natural de Europa.
Estas actividades son compatibles con las disposiciones de las Directivas de hábitats y de aves, siempre que no afecten negativamente a los hábitats y a las especies presentes en ellos. A menudo, la clave radica en una planificación concienzuda y el uso racional de los recursos, con el fin de garantizar que no se destruya aquello que sirve de fundamento a las mismas.
15. ¿Cuáles son los objetivos de conservación y cómo se establecen?
Los objetivos de conservación tienen como fin definir de la manera más precisa posible el estado deseado o el grado de conservación que debe alcanzarse en un lugar concreto. Deben establecerse los objetivos para cada uno de los tipos de hábitats y especies relevantes presentes en dicha zona.
A menudo se presentan como objetivos cuantitativos, por ejemplo, mantener la población de una especie particular en un número mínimo de individuos, o mejorar el grado de conservación de un tipo de hábitat de la categoría C a la B en un plazo de diez años.
Fijar unos objetivos de conservación claros para la red Natura 2000 resulta esencial para garantizar que cada lugar de la red contribuya de la manera más eficaz posible al objetivo global de las dos Directivas de protección de la naturaleza, que es alcanzar un estado de conservación favorable para todos los tipos de hábitats y las especies que protegen1 en toda su área de distribución dentro de la UE.
Los objetivos de conservación son específicos para cada lugar y deben basarse en un conocimiento adecuado del lugar y de las especies y los hábitats presentes en él, de sus requisitos ecológicos y de cualquier amenaza o presión que afecte a su presencia continuada en el lugar. Esto se debe a que cada lugar Natura 2000 presenta su propia serie específica de condiciones bióticas, abióticas y socioeconómicas, que pueden variar considerablemente de un lugar a otro incluso cuando albergan las mismas especies y hábitats.
Asimismo es aconsejable fijar unos objetivos de conservación más amplios para todo un conjunto de lugares, o para determinadas especies o hábitats dentro de una región o país concreto (objetivos de conservación nacionales o regionales). Esto no solamente ayudará a fijar los objetivos de conservación a escala del lugar individual, sino que también permitirá determinar las prioridades estratégicas en materia de conservación dentro de cada lugar y entre los diferentes lugares. De esta manera, es posible dar prioridad a las medidas que tienen el mayor potencial para mejorar o mantener el estado de conservación de una especie o un hábitat particular dentro de esa región o país.
La Comisión ha publicado una nota interpretativa para proporcionar orientación sobre la fijación de objetivos de conservación de la red Natura 2000, en la que se proporcionan explicaciones más detalladas.
1 El objetivo de la Directiva de aves se formula de manera ligeramente diferente, pero sus aspiraciones son las mismas.
16. ¿Quién es el responsable de fijar objetivos de conservación? ¿Se consulta a los propietarios/gestores de tierras?
Fijar los objetivos de conservación es responsabilidad de las autoridades competentes de cada Estado miembro. Las Directivas de protección de la naturaleza no indican cómo debe llevarse a cabo, sino que dejan en manos de cada Estado miembro la decisión sobre la forma y los métodos de aplicar sus disposiciones. Sin embargo, esas Directivas tienen como objetivo lograr un estado de conservación favorable para las especies y los hábitats de interés para la UE y utilizar la red Natura 2000 para alcanzar ese fin.
No obstante, la Comisión recomienda que, además de garantizar que los objetivos de conservación se basen en un conocimiento adecuado, todas las partes interesadas (ya sean propietarios o gestores de tierras, u ONG de conservación de la naturaleza) se involucren en el proceso de fijar tales objetivos. Esto ayudará a definir unos objetivos de conservación realistas y factibles.
No solo los propietarios y gestores de las tierras tienen, por lo general, una muy buena comprensión de la gestión del lugar a efectos de conservación, lo que ha conducido a éxitos o fracasos en el pasado, sino que también es importante posibilitar un debate entre las autoridades y las partes interesadas clave sobre cómo pueden definirse mejor los objetivos y las medidas de conservación del lugar específico. El hecho de debatir y comunicar con claridad la importancia de un lugar determinado, su función y sus objetivos de conservación ayudará asimismo a aumentar la sensibilización y la participación de todos los implicados.
17. ¿Dónde puedo encontrar más información sobre los objetivos de conservación de un lugar determinado?
Cada país cuenta con su propio mecanismo para publicar los objetivos de conservación de sus lugares. Pueden especificarse en las decisiones o actos jurídicos de designación, o en documentos adjuntos. Pueden publicarse en el sitio web de las autoridades de protección de la naturaleza competentes. También suelen incluirse, e incluso desarrollarse, en los planes de gestión del lugar Natura 2000 o en instrumentos similares, en caso de que existan tales instrumentos. La Comisión ha recomendado a los Estados miembros que proporcionen información fácilmente accesible acerca de los objetivos de conservación de la red Natura 2000 de una manera pertinente y comprensible para los propietarios y los gestores de tierras.
18. ¿Cómo puedo saber qué actividades son compatibles o no con la red Natura 2000 si no se han fijado objetivos de conservación?
Las autoridades deben fijar los objetivos de conservación para todos los lugares Natura 2000. Sin embargo, puede suceder que el proceso se haya demorado y que dichos objetivos de conservación todavía no se hayan fijado.
En tal caso, las autoridades competentes tienen la responsabilidad de informar a las partes interesadas acerca de las implicaciones de la designación de una zona como lugar Natura 2000. En particular, deben comunicar si deben adaptarse determinadas actividades o si es posible que queden excluidas con el fin de evitar el deterioro del lugar; o bien qué actividades deben promoverse para mejorar las condiciones de conservación del lugar. El formulario normalizado de datos (FND) es una fuente valiosa de información para comprender los motivos de la designación de un lugar particular. Siempre debe consultarse cuando se adoptan decisiones de gestión (por ejemplo, cuando se redactan documentos de gestión o cuando se planifican nuevas inversiones).
El requisito mínimo sería evitar el deterioro de todos los hábitats y las especies que se hallan de manera apreciable en el lugar, de conformidad con el FND. Cuando falte información científica, debe prevalecer un criterio de precaución.
También es posible encontrar información detallada sobre los requisitos del lugar en los planes de gestión Natura 2000, si existen, o en otros documentos pertinentes (es decir, documentos sobre objetivos de conservación, actas de designación de lugares, etc.).
Habitualmente los Estados miembros facilitan información detallada sobre sus lugares Natura 2000, entre la que se incluyen los motivos de su designación, los objetivos de conservación, los planes de gestión y las medidas de conservación, que se ponen a disposición del público en sitios web y otros medios. Algunos países también proporcionan información específica y detallada a los propietarios de tierras y a los usuarios clave de tierras en cada lugar Natura 2000 (por ejemplo, a través de notificaciones particulares, como en el Reino Unido, o mediante la creación de grupos o comités locales en los que las principales partes interesadas participan, desde el comienzo, en la gestión de los lugares, como sucede en Francia y en otros Estados miembros). Los propietarios y los usuarios de las tierras también pueden dirigirse a las autoridades locales de conservación para informarse sobre lugares Natura 2000 específicos.
Establecer medidas de conservación en los lugares Natura 2000 es responsabilidad de las autoridades competentes de cada Estado miembro. De conformidad con la Directiva de hábitats (artículo 6, apartado 1): «Con respecto a las zonas especiales de conservación, los Estados miembros fijarán las medidas de conservación necesarias que implicarán, en su caso, adecuados planes de gestión, específicos a los lugares o integrados en otros planes de desarrollo, y las apropiadas medidas reglamentarias, administrativas o contractuales, que respondan a las exigencias ecológicas de los tipos de hábitats naturales del Anexo I y de las especies del Anexo II presentes en los lugares».
Los Estados miembros deben establecer las medidas de conservación necesarias para todas las zonas especiales de conservación (ZEC) y este régimen de conservación general se aplica a todos los tipos de hábitats naturales del anexo I y de las especies del anexo II presentes en los lugares, excepto los identificados como no significativos en el formulario normalizado de datos de Natura 2000.
La Comisión ha facilitado directrices sobre el establecimiento de medidas de conservación de los lugares de la red Natura 2000 y ha publicado una revisión de las disposiciones del artículo 6, apartado 1 y su aplicación práctica en distintos Estados miembros.
Hay disponible una recopilación de las sentencias más importantes del Tribunal de Justicia Europeo relativas al artículo 6 de la Directiva de hábitats, incluida la obligación de adoptar las medidas de conservación necesarias en los lugares Natura 2000.
20. ¿Cómo se determinan y establecen las medidas de conservación para un lugar Natura 2000? ¿Cuándo deben estar en vigor?
Las medidas de conservación son las actuaciones prácticas que es necesario llevar a cabo con el fin de que el lugar alcance sus objetivos de conservación. Deben responder a los requisitos ecológicos de los tipos de hábitats y las especies presentes. Cuando se establezcan las medidas de conservación será necesario tener en cuenta los contextos económico, social y cultural, así como las características regionales y locales. Este principio está consagrado en la Directiva de hábitats (artículo 2).
Con el fin de determinar las medidas de conservación necesarias, resulta vital contar con una base de información adecuada acerca de las condiciones existentes en el lugar, así como sobre el estado de conservación, las amenazas, las presiones y las necesidades de las especies y de los tipos de hábitats presentes, y acerca del contexto socioeconómico global (usos de la tierra y titularidad existentes, intereses de las partes interesadas, actividades económicas en curso, etc.).
Las medidas de conservación, al igual que los objetivos de conservación, generalmente son específicas para cada lugar y deben fijarse lugar por lugar. Esto se debe a que cada lugar Natura 2000 presenta su propia serie específica de condiciones bióticas, abióticas y socioeconómicas, que pueden variar considerablemente de un lugar a otro incluso cuando albergan las mismas especies y hábitats.
Los Estados miembros disponen de un máximo de seis años desde el momento en que un lugar es declarado lugar de importancia comunitaria (LIC) para establecer las medidas de conservación necesarias y para designar el lugar como zona especial de conservación (ZEC). Esos seis años deben emplearse no solamente para reunir toda la información necesaria sobre el lugar, sino también para informar, debatir y negociar con todas las agrupaciones de interés acerca de qué medidas resultaría más apropiado aplicar con el fin de alcanzar los objetivos de conservación fijados para el lugar.
Las Directivas de protección de la naturaleza no indican cómo debe llevarse a cabo, sino que dejan en manos de cada Estado miembro la decisión sobre la forma y los métodos de aplicar sus disposiciones.
La Comisión ha proporcionado orientación sobre el establecimiento de medidas de conservación para los lugares Natura 2000.
21. ¿Qué tipos de medidas de conservación podrían introducirse?
Como se ha indicado anteriormente, esto debe determinarse caso por caso en función de las circunstancias ecológicas y socioeconómicas del lugar. Las medidas de conservación podrían consistir en:
«no hacer nada», ya que no es necesario adoptar medidas adicionales, salvo continuar con la gestión del lugar, en la forma en que se ha gestionado hasta el momento;
medidas «simples», tales como evitar toda perturbación durante la temporada de cría o mantener las siegas o los cortes de heno de forma regular, o aumentar la cantidad de madera muerta en los bosques; o
actividades de restauración «importantes», que implican la retirada masiva de especies no autóctonas o la restauración hidrológica de un humedal, por ejemplo.
En algunos casos, la no intervención y la protección estricta también pueden considerarse medidas de conservación, especialmente en el caso de hábitats y especies que son muy vulnerables a cualquier tipo de intervención humana y por lo tanto requieren zonas de refugio estrictas para garantizar la continuidad de su supervivencia.
La Comisión ha publicado un estudio de enfoques para establecer medidas de conservación en diferentes Estados miembros y un gran número de ejemplos de diferentes medidas de conservación que se han aplicado en una serie de circunstancias socioeconómicas en toda la UE.
En los lugares de la red Natura 2000 pueden ser necesario adoptar distintos tipos de medidas, incluidas las actividades de restauración que requieren que se realicen obras en determinados momentos, como por ejemplo obras para restaurar la hidrología de un humedal, replantar algunas especies, reintroducir o reforzar poblaciones, instalaciones o infraestructuras necesarias, etc. También es posible que se necesiten implementar periódicamente acciones periódicas en el lugar a fin de mantener o mejorar el estado de conservación de determinados hábitats o la población de determinadas especies. Este tipo de acciones pueden incluir, por ejemplo, la siega o el pastoreo de los pastizales, el desbroce periódico de la maleza, la gestión de regímenes hidrológicos de los humedales, etc. También pueden ser necesarias actividades de vigilancia, protección y control para garantizar una protección adecuada de algunas zonas.
La elaboración de las medidas necesarias requiere una cuidadosa planificación y la elaboración de planes de acción detallados y especificaciones técnicas con el fin de asegurar su correcta ejecución. El seguimiento suele ser también parte de las medidas de conservación previstas, ya que es necesario realizar un seguimiento y evaluar los resultados logrados para valorar la eficacia de las medidas e introducir los ajustes necesarios en su caso.
Por último, la aplicación de las medidas de conservación en los lugares Natura 2000 a menudo se consigue mejor si va acompañada de la información adecuada y la sensibilización de la población que vive en la zona y, en especial, de las principales partes interesadas y grupos de interés afectados por las acciones o implicados en su aplicación. La sensibilización también es especialmente útil cuando los lugares están abiertos al acceso y el uso por parte de terceros, es decir, personas que no son propietarios, inquilinos ni autoridades públicas. Aumentar la sensibilización y la comprensión entre quienes utilizan estas zonas puede ser uno de los planteamientos de gestión más importantes.
22. ¿Qué son los planes de gestión Natura 2000? ¿Son obligatorios?
Para ayudar a garantizar que los lugares se gestionan de manera eficiente y transparente, la Comisión Europea insta encarecidamente a los Estados miembros a elaborar planes de gestión Natura 2000 en cooperación con las partes interesadas locales. El establecimiento de planes de gestión Natura 2000 es responsabilidad de las autoridades competentes en relación con dicha red. Un plan de gestión constituye un marco sólido y eficiente para la aplicación y el seguimiento de las medidas de conservación.
Aunque no son obligatorios en el marco de la Directiva de hábitats, los planes de gestión Natura 2000 son herramientas muy útiles, puesto que:
Proporcionan una relación completa de los objetivos de conservación y de la condición y los requisitos ecológicos de los hábitats y las especies presentes en el lugar, de manera que resulta claro qué se está conservando y por qué.
Analizan el contexto socioeconómico y cultural de la zona y las interacciones entre los diferentes usos del suelo y las especies y los hábitats presentes.
Proporcionan un marco para un debate abierto entre todas las agrupaciones de interés y ayudan a generar una opinión de consenso sobre la gestión a largo plazo del lugar, así como a crear un sentimiento de propiedad compartida del resultado final.
Ayudan a encontrar soluciones de gestión prácticas, que son sostenibles y que se integran mejor en otras prácticas de uso del suelo.
Proporcionan un medio para establecer las respectivas responsabilidades de los diferentes interesados socioeconómicos, las autoridades y las ONG en lo tocante a la aplicación de las medidas de conservación necesarias determinadas.
Los planes de gestión Natura 2000 pueden diseñarse específicamente para el lugar en cuestión o integrarse en otros planes de desarrollo, siempre que en dichos planes se incluyan claramente los objetivos de conservación Natura 2000.
23. ¿Existen herramientas disponibles para ayudar a elaborar planes de gestión Natura 2000?
La orientación para la elaboración de planes de gestión de la red Natura 2000, para la formulación de medidas de conservación así como para llevar a cabo el proceso de planificación de la gestión en lugares de la red Natura 2000 está disponible en el sitio web de la Comisión Europea2, así como en muchos países.
La ayuda financiera también puede proceder de los Fondos Estructurales de la UE (Fondo Europeo de Desarrollo Regional, Fondo de Cohesión), del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader) y del programa LIFE, para la elaboración, actualización y aplicación de planes de gestión para los lugares Natura 2000.
En el pasado se hizo un uso considerable de estos fondos europeos para la elaboración de planes de gestión Natura 2000; por ejemplo, el Feader en Francia, Italia, España, Portugal, en algunos länder alemanes; el FEDER en Grecia, Polonia, Hungría, Italia; el Fondo de Cohesión en Lituania; y la financiación de LIFE en Chipre, Hungría, Lituania y en muchos otros países. Estos fondos seguirán usándose en el futuro para la revisión y actualización de los planes de gestión, en función de los programas nacionales de aplicación.
2 Véanse: http://ec.europa.eu/environment/nature/natura2000/management/guidance_en.htm y http://ec.europa.eu/environment/nature/natura2000/management/best_practice_en.htm
24. ¿Cómo se determinan los requisitos ecológicos de los tipos de hábitats y las especies? ¿La mera presencia de una especie o un tipo de hábitat de importancia para la UE implica cambios de gestión en un lugar?
Los requisitos ecológicos de los tipos de hábitats y las especies son todas las necesidades ecológicas, incluidos los factores abióticos y bióticos, que se consideran indispensables para garantizar la conservación de los tipos de hábitats (es decir, la estructura específica del hábitat y las funciones necesarias para su mantenimiento a largo plazo, sus especies típicas, etc.) y las especies presentes en el lugar, en particular las relaciones con el entorno físico (aire, agua, suelo, vegetación, etc.).
Esas necesidades se basan en conocimientos científicos y deben determinarse individualmente, lo cual significa que pueden variar de una especie o tipo de hábitat a otro dentro de un lugar, pero también en una misma especie o tipo de hábitat de un lugar a otro. Dichas necesidades son independientes de cualquier consideración socioeconómica.
Es posible consultar las fuentes regionales y nacionales disponibles para reunir información pertinente y detallada acerca de los requisitos ecológicos de los tipos de hábitats y las especies de importancia para la UE para apoyar su gestión. La Comisión también ha publicado directrices de gestión para algunos hábitats y especies, que facilitan información relevante a este respecto.
25. Los lugares Natura 2000 a menudo incluyen especies y hábitats que no están abarcados por las Directivas de aves y de hábitats. ¿Es necesario establecer también unas medidas de conservación específicas para dichos hábitats y especies?
En general no. En lo tocante al cumplimiento de las Directivas de aves y de hábitats, solamente las especies y los tipos de hábitats protegidos en virtud de esas dos Directivas y presentes en el lugar Natura 2000 requieren el establecimiento de medidas de conservación. Sin embargo, las especies que no están protegidas como tales en el marco de la Directiva de hábitats pero que son típicas de un tipo de hábitat del anexo I o necesarias para la conservación de una especie de importancia para la UE (por ejemplo, la protección de hormigueros para aves) también pueden precisar atención. Las autoridades competentes deben estar en disposición de proporcionar información pertinente.
Por otra parte, la gestión de los lugares también puede tener en cuenta otras especies y hábitats que no están protegidos en el marco de las Directivas de protección de la naturaleza de la UE. Los Estados miembros y los gestores y propietarios tienen total libertad para redactar objetivos o medidas de conservación también para especies y hábitats no abarcados por estas dos Directivas; por ejemplo, para hábitats y especies que están protegidos o amenazados a escala nacional o regional.
26. ¿Son obligatorias las medidas de conservación en los lugares Natura 2000?
El proceso de establecer las medidas de conservación necesarias para cada lugar Natura 2000 no es una disposición de carácter facultativo, sino que es obligatoria para todos los Estados miembros. Esto significa que para cada lugar Natura 2000 se deben establecer y aplicar las medidas de conservación consideradas necesarias (asunto C-508/04 del Tribunal de Justicia).
No obstante, resulta útil distinguir entre las medidas consideradas necesarias para la conservación y el restablecimiento de las especies y los tipos de hábitats presentes en el lugar, y las que se consideran deseables y que sería bueno aplicar si existieran los medios y surgiera la oportunidad de hacerlo. Lo ideal sería identificar estas últimas como tales en el plan de gestión Natura 2000 y considerarlas al mismo tiempo mejores prácticas dirigidas a mejorar el nivel global de biodiversidad en el lugar, yendo más allá de los requisitos obligatorios para el lugar.
Aplicar medidas de conservación no siempre implica una gestión activa o medidas de restauración, como la eliminación de especies exóticas invasoras o la diversificación de la estructura de edades de los rodales. También se pueden incluir medidas de protección, por ejemplo para evitar alteraciones a una especie durante la temporada de cría.
27. ¿Cómo se formulan las medidas de conservación?
Las medidas de conservación deben describirse con suficiente detalle para garantizar su aplicación eficaz. Debe proporcionarse su ubicación y una descripción de los medios y las herramientas necesarios para su aplicación, así como información sobre las funciones y las responsabilidades de los diferentes agentes implicados. El lenguaje utilizado para describir las medidas de conservación debe ser claro y ampliamente comprensible.
Las medidas de conservación deben revisarse y adaptarse cuando sea necesario, por ejemplo sobre la base de los resultados reales de las medidas ya aplicadas. Asimismo es importante indicar los costes estimados y la financiación disponible, así como establecer un calendario de revisión de las medidas de conservación adoptadas, en términos de su aplicación efectiva y de su idoneidad para lograr los objetivos de conservación.
28. ¿Quién decide qué medidas de conservación son necesarias? ¿Se consulta a las partes interesadas?
Decidir cuáles son las medidas de conservación necesarias es responsabilidad de las autoridades competentes de cada país. Las Directivas sobre protección de la naturaleza no prescriben el tipo de medidas de conservación que se deben aplicar, solamente especifican que deben responder a los requisitos ecológicos de las especies y los tipos de hábitats presentes en un lugar. Esas Directivas dejan en manos de cada Estado miembro el diseño y la aplicación del tipo de medidas que considere más apropiadas y eficaces para sus lugares Natura 2000.
Sin embargo, la Comisión recomienda encarecidamente que, además de asegurarse de que las medidas de conservación estén basadas en un conocimiento adecuado, los gestores o propietarios de tierras así como otras partes interesadas pertinentes (sean representantes de las comunidades locales o de ONG de conservación de la naturaleza) participen activamente en el proceso de determinación de las medidas de conservación necesarias y en la elaboración de los planes de gestión Natura 2000.
En particular, los propietarios y gestores de tierras deben participar desde una fase temprana en el desarrollo de medidas de conservación específicas del lugar. Su participación en la planificación y preparación de las medidas de conservación para un lugar Natura 2000 permite beneficiarse de sus conocimientos especializados y ofrece una oportunidad excelente para involucrarles activamente también en la aplicación de esas medidas de conservación. Las buenas prácticas actuales implican garantizar la contribución activa de todas las partes interesadas pertinentes, por ejemplo mediante la creación de grupos directores o de comités.
Una buena comunicación desde el comienzo también ayudará a establecer compromisos y sinergias entre lo que ya se ha logrado y lo que puede mejorarse. Es probable que el resultado sea un proceso más rentable y menos prolongado. Asimismo aumentará considerablemente la probabilidad de éxito, ya que esto alentará y dará poder a los diferentes interesados para que participen de manera más activa en, y se comprometan con, la gestión del lugar Natura 2000.
Una vez establecidas, las medidas de conservación también deben comunicarse al público en general (por ejemplo, a través de sitios web, en la prensa local o en registros oficiales de las autoridades locales, etc.).
29. ¿Cómo se decide entre medidas de conservación que probablemente tendrán efectos positivos en un hábitat o una especie particular, y que al mismo tiempo pueden contribuir al deterioro de otro tipo de hábitat o de otra especie?
Puede suceder que una medida de conservación concreta beneficie a una especie o un hábitat y que tenga algún efecto negativo en otros. Por ejemplo, la decisión de eliminar una especie invasora podría suponer la eliminación de un hábitat para algunas aves. Los compromisos menores son frecuentes, pero unos objetivos de conservación bien pensados ayudarán a tomar la decisión correcta. Es importante consultarlos y comprobar cuáles son las prioridades específicas del lugar en relación con las medidas de conservación, y evaluar cuáles serán las probables repercusiones positivas y negativas de las medidas previstas sobre esas prioridades.
Los compromisos pueden evitarse o minimizarse con un calendario inteligente para las medidas y dirigiéndolas a determinadas zonas del lugar, o incluso compensando una repercusión en una zona del lugar con medidas de conservación dirigidas al mismo hábitat o especie en otra zona.
30. ¿Pueden existir medidas de conservación semejantes para lugares Natura 2000 diferentes?
Las medidas de conservación deben responder a los objetivos de conservación establecidos para cada lugar y normalmente se referirán a un lugar específico. Sin embargo, en diferentes lugares Natura 2000 pueden ser necesarias medidas semejantes que tengan unas características y unos objetivos similares. En tales casos, las medidas de conservación también pueden aplicarse de manera conjunta (por ejemplo, un plan de gestión Natura 2000 puede abarcar varios lugares que precisen de medidas semejantes).
31. ¿Cómo deben aplicarse las medidas de conservación necesarias?
Corresponde a las autoridades competentes determinar la mejor forma de aplicar las medidas de conservación necesarias que hayan sido identificadas para sus lugares Natura 2000. La Directiva simplemente indica que dichas acciones pueden implicar medidas reglamentarias, administrativas o contractuales apropiadas. La elección entre esas medidas se deja en manos de los Estados miembros, de acuerdo con el principio de subsidiariedad.
No obstante, los Estados miembros deben elegir por lo menos una de las tres categorías y garantizar que pueden alcanzar sus objetivos de conservación con las siguientes medidas:
Medidas reglamentarias: habitualmente siguen una pauta establecida en el derecho procesal y pueden establecer requisitos específicos en relación con las actividades que pueden estar autorizadas, restringidas o prohibidas en el lugar.
Medidas administrativas: pueden establecer disposiciones pertinentes en relación con la aplicación de medidas de conservación o con la autorización de otras actividades en el lugar.
Medidas contractuales: implican celebrar contratos o acuerdos, normalmente entre autoridades gestoras y propietarios o usuarios del lugar.
No existe una jerarquía entre esas tres categorías. Así, los Estados miembros tienen la opción de usar en un lugar Natura 2000 solamente una categoría de medidas (por ejemplo, solamente medidas contractuales) o bien una combinación de medidas (por ejemplo, de medidas reglamentarias y contractuales). Las únicas condiciones vinculantes son que las medidas sean apropiadas para evitar cualquier deterioro de los hábitats o una alteración apreciable de las especies que han motivado la designación del lugar (de conformidad con el artículo 6, apartado 2, de la Directiva de hábitats) y que respondan a los requisitos ecológicos de los hábitats y las especies presentes en el lugar (de conformidad con el artículo 6, apartado 1 de la Directiva de hábitats). Esos requisitos ecológicos pueden ir desde la mera protección contra el deterioro hasta la restauración activa de estructuras y funciones ecosistémicas favorables, dependiendo del grado de conservación presente de las especies y los hábitats afectados.
Las medidas proactivas de conservación o restauración pueden ser aplicadas por medio de acuerdos con propietarios y gestores de tierras, incluidos los acuerdos sobre cómo se cubrirán los costes de las medidas que vayan más allá de las obligaciones jurídicas. Los costes adicionales deben cubrirse con fondos adecuados siempre que resulte posible, y deben indemnizarse las rentas no percibidas debido a las restricciones de uso impuestas. El grado de indemnización dependerá de la naturaleza de las restricciones de uso y de la pérdida real, así como de las circunstancias locales.
Los pagos Natura 2000, así como medidas agroambientales y silvoambientales en el marco de su política de desarrollo rural constituyen un buen ejemplo de cómo establecer contratos y acuerdos con propietarios de tierras sobre la gestión de los terrenos para garantizar la conservación de los hábitats y las especies. Mientras que las medidas Natura 2000 pueden pagar los costes adicionales y las rentas no percibidas derivados de las obligaciones Natura 2000, las medidas agroambientales y silvoambientales pueden pagar los compromisos adicionales que van más allá de esta base de referencia.
32. ¿Cómo pueden involucrarse o contribuir los propietarios o gestores de tierras?
Los propietarios y los gestores de tierras locales desempeñan una función clave en la implantación de Natura 2000. Conocen sus tierras y acumulan una amplia experiencia en la aplicación práctica de medidas sobre el terreno. Por tanto, son socios vitales en el desarrollo y la implantación exitosa de Natura 2000.
La red Natura 2000 reconoce que las personas son parte integrante de la Naturaleza y que las asociaciones son esenciales para lograr los objetivos de conservación. Todos tienen un papel que desempeñar para garantizar el éxito de Natura 2000: las autoridades públicas, los propietarios privados o los usuarios de las tierras, los promotores, las ONG de conservación de la naturaleza, los expertos científicos, las comunidades locales o los ciudadanos en general.
Forjar asociaciones y unir a las personas también tiene sentido en la práctica. Muchos lugares Natura 2000 ya han experimentado alguna forma de uso activo del suelo durante mucho tiempo, que forma parte integrante del medio rural en sentido amplio. Muchas zonas son de gran valor para la naturaleza precisamente por la gestión que se ha realizado en ellas hasta el momento, y será fundamental garantizar la continuidad de esas actividades de cara al futuro.
De esta forma, la Directiva de hábitats respalda los principios del desarrollo sostenible y de una gestión integrada. Su objetivo no es excluir las actividades socioeconómicas de los lugares Natura 2000, sino garantizar que se llevan a cabo de tal forma que protejan y amparen los valiosos hábitats y especies presentes y mantengan la salud global de los ecosistemas naturales.
Sin embargo, también hay que señalar que algunos bosques incluidos en Natura 2000 han sido formados por procesos naturales, con escasa o ninguna intervención humana, y que su gestión debe tener como objetivo conservar su alto grado de naturalidad.
La Directiva de hábitats establece el marco de acción y los objetivos generales que deben alcanzarse, pero da libertad a cada Estado miembro para decidir sobre la mejor manera de gestionar los distintos lugares Natura 2000, en consulta con las partes interesadas locales. Se hace hincapié principalmente en encontrar soluciones locales a problemas locales de gestión, al tiempo que se trabaja hacia el objetivo general compartido de mantener o restaurar los tipos de hábitats y las especies de interés para la UE en un estado de conservación favorable.
33. ¿Hay herramientas disponibles para apoyar la aplicación de medidas de conservación, informar o desarrollar capacidades entre las partes interesadas?
La aplicación de Natura 2000 debe incluir los procesos para desarrollar las capacidades locales para la gestión de las zonas Natura 2000. Se recomienda encarecidamente que las autoridades nacionales o regionales competentes ofrezcan servicios de asesoría a todas las partes involucradas en la aplicación de planes de gestión o de medidas de conservación para la red Natura 2000. Algunos Estados miembros ya prestan estos servicios.
La planificación participativa requiere facilitar información pertinente a todas las partes interesadas y hacer posibles acciones interdisciplinarias fundamentadas técnicamente. La percepción se basa en la cantidad y la calidad de la información disponible. Aquí se requiere la identificación de grupos destinatarios y una planificación específica de la información con diferentes herramientas y materiales adecuados para cada grupo. Es importante tomar en consideración su comprensión y corregir cualquier posible malentendido sobre los objetivos y medidas de conservación de la red Natura 2000.
El proceso biogeográfico de Natura 2000 se ha creado con el objetivo de facilitar el intercambio de información y de buenas prácticas sobre la gestión de Natura 2000 y para reforzar la cooperación en los distintos Estados miembros y regiones. Los recursos financieros de los fondos de la UE están disponibles para incrementar la capacidad de aplicación de medidas de conservación adecuadas que involucren a las principales partes interesadas locales, como agricultores y propietarios de bosques, en concreto en el marco del Feader pero también de LIFE y otros programas de financiación.
34. ¿Qué significa en la práctica que no se debe permitir el deterioro de un lugar?
La Directiva de hábitats (artículo 6, apartado 2) obliga a los Estados miembros a adoptar las medidas apropiadas para evitar el deterioro de los hábitats naturales y las alteraciones graves de las especies que han motivado la designación del lugar. La Directiva de aves (artículo 4, apartado 4) pide que se evite de manera general el deterioro de los hábitats de las especies de aves.
En este contexto, «tomar medidas adecuadas» supone para el Estado miembro la adopción de medidas legales y/o contractuales necesarias, que eviten el deterioro de los hábitats naturales y las alteraciones apreciables en las especies que han motivado la designación de un lugar.
Por descontado, los propietarios, gestores y usuarios de tierras deberán respetar cualquier disposición jurídicamente vinculante adoptada a este respecto a escala nacional, regional o local (por ejemplo, los procedimientos de autorización). Si un Estado miembro solo adopta medidas contractuales, es la responsabilidad de este garantizar no solo que tales medidas sean «adecuadas» en el sentido del artículo 6, párrafo 2, sino también que se apliquen realmente de forma que se evite cualquier deterioro de los hábitats naturales y alteraciones apreciables en las especies.
Las «medidas apropiadas» que deben adoptar los Estados miembros no se limitarán a los actos deliberados, sino que deberán también abordar cualquier suceso que pueda acaecer de manera accidental (incendios, inundaciones, etc.), siempre que dicho suceso sea predecible y que puedan adoptarse unas medidas cautelares que minimicen los riesgos para el lugar. Las alteraciones naturales imprevisibles que formen parte de la dinámica de los ecosistemas no deben interpretarse como deterioro (tormentas, incendios, inundaciones, etc.).
El requisito para los Estados miembros de adoptar «medidas apropiadas» tampoco se limita a tratar actividades humanas, sino que asimismo abarca determinados acontecimientos naturales que pueden ocasionar un deterioro del estado de conservación de las especies y de los hábitats en el lugar. Por ejemplo, en el caso de la sucesión natural que se produce en los tipos de hábitats seminaturales, será necesario adoptar medidas para detener ese proceso si existen probabilidades de que afecte negativamente a especies o tipos de hábitats que han motivado la designación del lugar (sentencia C-06/04 del TJUE). La disposición no es de aplicación cuando la gestión activa no puede influir en el proceso (por ejemplo, un deterioro provocado por el cambio climático).
Este requisito también se aplica a las actividades que ya existían en el lugar antes de su inclusión en la red Natura 2000. Esto significa que puede ser necesario prohibir o modificar actividades en curso si afectan de manera adversa al lugar (sentencia C-404/09 del TJUE).
En caso necesario, los Estados miembros deben asegurarse de que también se aplican medidas apropiadas para evitar el deterioro fuera de los lugares, si existe un riesgo de efecto adverso sobre los hábitats o las especies presentes en los lugares.
Las medidas necesarias para evitar el deterioro de un lugar se aplicarán antes de la aparición de síntomas evidentes de deterioro (sentencias C-355/90 y C-117/00 del TJUE).
En la práctica, eso significa que los propietarios, gestores y usuarios de tierras en lugares Natura 2000 deben evitar cualquier acción que tenga una repercusión negativa en la estructura y funciones ecológicas de los hábitats protegidos o en la idoneidad de los hábitats para especies protegidas (por ejemplo, áreas de alimentación, descanso o reproducción). Así como evitar cualquier acción que pueda provocar una alteración apreciable de especies protegidas, especialmente durante sus períodos de reproducción, descanso o alimentación.
El que una actividad concreta lleve o no realmente al deterioro de un lugar también dependerá de las condiciones ecológicas globales del lugar y del grado de conservación de las especies y los tipos de hábitats presentes en él. Si existen probabilidades de que se vean afectados negativamente, será necesario adoptar medidas de prevención. En caso de duda sobre los efectos de una medida particular, se deberá aplicar un enfoque cautelar.
Así pues, siempre se recomienda un análisis caso por caso. En la elaboración de los planes de gestión se pueden incluir, por ejemplo, medidas apropiadas, reglamentos o condiciones, para garantizar así que las actividades en curso se desarrollan de una manera que impida alteraciones para las especies o un deterioro de los hábitats de importancia para la UE.
Los efectos indirectos deben también considerarse. Pueden ser necesarias algunas medidas de prevención para evitar el deterioro causado por factores o riesgos externos, como incendios forestales, contaminación aguas arriba, etc., que pueden producirse fuera del lugar Natura 2000, pero repercutir en él.
Hay disponible una recopilación de las sentencias más importantes del Tribunal de Justicia relativas al artículo 6 de la Directiva de hábitats, incluida la obligación de adoptar las medidas apropiadas para evitar el deterioro de los hábitats naturales y las alteraciones que repercutan en las especies que han motivado la designación de un lugar.
35. ¿Debe la gestión existente estar en consonancia con los objetivos de conservación del lugar Natura 2000?
Así es. De conformidad con el artículo 6, apartado 2, de la Directiva de hábitats, debe evitarse cualquier deterioro de hábitats y cualquier alteración apreciable de especies que hayan motivado la designación del lugar. Este requisito también se aplica a las actividades que ya existían en el lugar antes de su inclusión en la red Natura 2000. Si una actividad existente en un lugar Natura 2000 causa deterioro de hábitats naturales o alteración de especies que han motivado la designación del lugar, debe abordarse con medidas apropiadas para detener el deterioro de conformidad con el artículo 6, apartado 2, o por medio de medidas de conservación proactivas aplicadas de conformidad con el artículo 6, apartado 1, de la Directiva de hábitats. Esto puede exigir, en su caso, poner fin a la repercusión negativa, sea deteniendo la actividad o adoptando medidas de mitigación. Cuando las medidas impuestas a los propietarios de bosques van más allá de las prácticas normales de gestión forestal sostenible, se pueden contemplar algunas indemnizaciones o incentivos económicos.
Por ejemplo, puede ocurrir que alguna especie de ave que anida en la zona necesite que se adapte el calendario o se restrinjan ciertas actividades para evitar alteraciones para la especie durante períodos sensibles, o en zonas especialmente delicadas para evitar el deterioro de hábitats o de rasgos naturales específicos presentes en el lugar.
Por otra parte, en caso de que exista una contribución positiva de las actividades existentes, estas deben mejorarse u optimizarse para maximizar la aportación potencial de dicha gestión a la consecución de los objetivos de conservación.
36. ¿Quién es el responsable de hacer cumplir y de verificar esta obligación de no deterioro?
Los Estados miembros son responsables de adoptar medidas apropiadas para evitar el deterioro de tipos de hábitats y la alteración apreciable de especies en lugares Natura 2000, de conformidad con el artículo 6, apartado 2, de la Directiva de hábitats. Según las últimas resoluciones del Tribunal de Justicia Europeo, los Estados miembros deben instaurar un régimen jurídico coherente y completo, capaz de asegurar la protección efectiva de los lugares afectados. Por tanto, es posible que las medidas puramente administrativas o las medidas voluntarias no sean suficientes para este fin.
Asimismo es responsabilidad de las autoridades competentes nacionales o regionales verificar que las medidas para evitar el deterioro y alteraciones apreciables se ejecutan de manera adecuada. La base de referencia para evaluar un deterioro o una alteración es el grado de conservación de los hábitats y especies en el momento en que un lugar es propuesto como lugar de importancia comunitaria. Debe analizarse conforme a las condiciones iniciales descritas en el formulario normalizado de datos Natura 2000. Cuando resulte necesario, los Estados miembros pueden informar a la Comisión Europea sobre la necesidad de actualizar el formulario normalizado de datos de un lugar debido a algún motivo (por ejemplo, un conocimiento científico mejorado o sucesos naturales). Si la Comisión acepta, la situación tal y como se refleja en el formulario normalizado de datos actualizado se convierte en la nueva base de referencia para evaluar cualquier posible deterioro o alteración. En caso de producirse un deterioro, será necesario un restablecimiento.
37. ¿Qué tipo de actividades requieren un procedimiento al amparo del artículo 6, apartado 3? ¿Qué se considera un plan o proyecto en el contexto de las Directivas de hábitats y de aves?
La Directiva de hábitats no define «plan» o «proyecto», pero la jurisprudencia ha demostrado que esos términos requieren una interpretación amplia, ya que el único factor que desencadena la aplicación del artículo 6, apartado 33, de la Directiva de hábitats es si es probable que las actividades tengan un efecto apreciable sobre el lugar. En el caso de un proyecto, la definición empleada en la Directiva de evaluación de impacto ambiental se aplica ahora también a la Directiva de hábitats, en la que un proyecto significa la ejecución de obras de construcción o de otras instalaciones o planes, y cualquier otra intervención en el medio natural o el paisaje.
El caso Waddensea (C-127/02) aclaró que las actividades desarrolladas periódicamente durante varios años en el lugar, pero para las que se concede una licencia anual por un período limitado, cuya expedición conlleva una nueva evaluación tanto de la posibilidad de ejercer esta actividad como del lugar en el que puede realizarse, deben considerarse, en el momento de cada solicitud, un plan o un proyecto distinto a los efectos de la Directiva de hábitats.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea también ha fallado que los proyectos incluyen:
las actividades recurrentes y a pequeña escala (asuntos C-127/02 y C-226/08),
la intensificación de una actividad (asunto C-127/02),
las modificaciones de actividades (asunto C-72/95),
las actividades que se desarrollan fuera del lugar, pero que probablemente tienen un efecto apreciable en ese lugar (asuntos C-98/03 y C-418/04).
la posibilidad de dispensar en términos generales a algunas actividades no cumple las disposiciones del artículo 6, apartado 3 (asuntos C-256/98, C-6/04, C-241/08, C-418/04 y C-538/09)
la dimensión del proyecto no es importante, ya que en sí mismo no excluye la posibilidad de que tenga un efecto apreciable sobre un lugar protegido (asuntos C-98/03 y C-418/04).
A efectos del artículo 6, apartado 3, la palabra «plan» también tiene un significado potencialmente muy amplio. Remitiéndonos por analogía a la Directiva 2001/42/CE, el artículo 2, letra a) de esa Directiva define los planes y programas como sigue:
«Los planes y programas, incluidos los cofinanciados por la Comunidad Europea, así como cualquier modificación de los mismos:
que sean exigidos por disposiciones legales, reglamentarias o administrativas.»
Por tanto, la necesidad de una evaluación adecuada de un plan debe considerarse en función de la naturaleza, el propósito y el contenido del plan, y no simplemente por el hecho de que sea denominado «plan». Ejemplos de planes que pueden tener una repercusión apreciable sobre un lugar son: planes de uso del suelo y planes de gestión forestal que afectan a lugares Natura 2000, etc.
Se recomienda que dichos planes consideren e integren plenamente los objetivos de conservación de Natura 2000 para evitar cualquier posible efecto apreciable en los lugares. En cualquier caso, la improbabilidad de un efecto negativo apreciable debe verificarse con arreglo a argumentos objetivos (análisis del plan) y debidamente documentados. Si se cumple esta condición, no es necesario que el plan sea objeto de una evaluación adecuada completa en el sentido del artículo 6, apartado 3, de la Directiva de hábitats.
Conviene recordar que los planes o proyectos directamente conectados con la gestión de la conservación de un lugar Natura 2000 o necesarios a tal fin (es decir, los planes de gestión Natura 2000) no deben ser objeto del proceso de autorización de la Directiva de hábitats. Generalmente se asume que los efectos de dichas medidas para el lugar Natura 2000 han sido tenidos en cuenta en el proceso de planificación de la gestión Natura 2000 y que, por tanto, no debe repetirse la evaluación. No obstante, si el plan o proyecto también contiene un componente de no conservación, puede que exija una evaluación adecuada (asunto C-241/08) si no se pueden descartar probables efectos apreciables sobre el sitio.
Hay disponible una recopilación de las sentencias más importantes del Tribunal de Justicia Europeo relativas al artículo 6 de la Directiva de hábitats, incluido el cumplimiento del procedimiento según el artículo 6 apartado 3.
3 Véase la orientación sobre las disposiciones del artículo 6, apartado 3, de la Directiva de hábitats: http://ec.europa.eu/environment/nature/natura2000/management/docs/art6/natura_2000_assess_en.pdf
38. En el caso de un plan o proyecto que pueda tener una repercusión apreciable en un lugar Natura 2000, ¿se rechaza dicho plan de manera automática? De no ser así, ¿qué procedimientos deben seguirse? ¿Cómo funciona el procedimiento de autorización de nuevos planes y proyectos?
Los planes o proyectos que puedan tener una repercusión apreciable sobre un lugar Natura 2000 no se rechazan de manera automática. No obstante, deben someterse a una evaluación paso por paso de sus implicaciones para el lugar a la vista de los objetivos de conservación del lugar.
Etapa 1: verificación preliminar - esta fase inicial sirve para determinar si un plan o proyecto debe ser objeto de una evaluación adecuada o no. Si es probable que tenga un efecto negativo apreciable sobre un lugar Natura 2000, o si no puede descartarse la probabilidad de repercusiones importantes, entonces es necesaria una evaluación adecuada. Se recomienda documentar por escrito los elementos principales de la etapa de análisis en caso de que se soliciten más adelante.
Etapa 2: evaluación adecuada. Una vez se ha decidido que se requiere la evaluación adecuada, se debe realizar un análisis detallado de las repercusiones potenciales del plan o proyecto, solo o en combinación con otros planes o proyectos, sobre la integridad de los lugares Natura 2000 con arreglo a sus objetivos de conservación.
Etapa 3: adopción de decisiones. Si la evaluación adecuada llega a la conclusión de que existe un efecto adverso para la integridad del lugar, será necesario examinar si es posible introducir medidas preventivas o de mitigación para eliminar esos efectos.
Esas medidas de mitigación deben estar directamente vinculadas a las repercusiones probables detectadas en la evaluación adecuada y solamente pueden definirse una vez evaluadas y descritas dichas repercusiones en la evaluación adecuada. La determinación de medidas de mitigación, como la propia evaluación de impacto, debe basarse en una comprensión adecuada de las especies y los hábitats afectados. Las medidas de mitigación pueden implicar, por ejemplo, un cambio o restricción de las fechas y el calendario de ejecución de algunas actividades (por ejemplo, evitar ciertos trabajos durante la época de reproducción de una determinada especie). Si esas medidas de mitigación pueden eliminar o prevenir con éxito los efectos adversos detectados, entonces el proyecto puede ser aprobado. De no ser así, deberá ser rechazado.
Etapa 4: excepciones — el artículo 6, apartado 4 contempla determinadas excepciones a esta norma general. Así, aunque se llegue a la conclusión de que el plan o proyecto va a tener un efecto adverso apreciable sobre un lugar Natura 2000, aún puede ser aprobado en circunstancias excepcionales si no existen soluciones alternativas, si el plan o el proyecto se considera necesario por razones imperiosas de interés público de primer orden y si se adoptan las medidas compensatorias necesarias para proteger la coherencia de la red Natura 2000. En esos casos, también debe informarse a la Comisión Europea y, si en el lugar estuvieran afectadas especies o tipos de hábitat prioritarios, resulta necesario un dictamen de la Comisión.
Véase el diagrama de flujo sobre el procedimiento del artículo 6, apartado 3.
39. ¿Cuál es la relación entre la obligación de evitar el deterioro en aplicación del artículo 6, apartado 2, y el procedimiento del artículo 6, apartado 3?
Estas dos disposiciones son, de hecho, «dos caras de la misma moneda». Los apartados 2 y 3 del artículo 6 aspiran a evitar cualquier efecto negativo apreciable sobre lugares Natura 2000. En el caso del artículo 6, apartado 2, la obligación es adoptar medidas apropiadas para evitar «el deterioro... o una alteración apreciable». El artículo 6, apartado 3, se dirige más en concreto a los planes o proyectos nuevos que puedan «causar perjuicio a la integridad de un lugar». Contrariamente al artículo 6, apartado 2, que no prevé ninguna excepción, el artículo 6, apartado 4, contempla un régimen de excepciones que hace posibles los planes y proyectos con efectos negativos, pero en condiciones estrictamente limitadas (no hay una solución alternativa disponible, razones imperiosas de interés público de primer orden, medidas compensatorias, etc.). Así pues, los objetivos del artículo 6, apartado 2, y del artículo 6, apartado 3, son bastante similares.
Por tanto, si un plan o proyecto ha sido autorizado sin ajustarse al artículo 6, apartado 3, también puede considerarse que incumple el artículo 6, apartado 2. Esto sucede cuando se registra el deterioro de un hábitat o la alteración de una especie que ha motivado la designación de la zona en cuestión (asuntos C-304/05, C-388/05 y C-404/09) ). Todos los planes y proyectos autorizados de conformidad con el artículo 6, apartados 3 y 4, deberán atenerse también al artículo 6, apartado 2.
Hay disponible una recopilación de las sentencias más importantes del Tribunal de Justicia Europeo relativas al artículo 6 de la Directiva de hábitats, incluido el cumplimiento del artículo 6, apartado 2 y apartado 3.
40. ¿Qué se entiende por «razones imperiosas de interés público de primer orden»?
El término «razones imperiosas de interés público de primer orden» se refiere a situaciones en las que se demuestra que el plan o el proyecto previsto son indispensables. El término «imperioso» significa que el plan o el proyecto es esencial, y no meramente deseable. Asimismo, transmite una sensación de urgencia: en interés del público, el plan o proyecto debe ponerse en práctica lo antes posible.
Por lo que respecta al término «interés público de primer orden», solamente los intereses públicos, al margen de que estén promovidos por organismos públicos o privados, pueden contraponerse a los objetivos de conservación de la Directiva. El interés público debe ser de primer orden: es decir, el plan o proyecto debe ser lo suficientemente importante como para poder sopesar el objetivo general de conservación de las Directivas de hábitats y de aves.
En el caso de un plan o proyecto que perjudique la integridad de un lugar Natura 2000 que alberga los tipos de hábitats o especies «prioritarios» de importancia para la UE, las condiciones de interés público de primer orden son más estrictas. Solo pueden justificarse si las razones imperiosas de interés público de primer orden se refieren a la salud humana y la seguridad pública, tienen consecuencias beneficiosas de primer orden para el medio ambiente, o por otras razones imperiosas si, antes de conceder la aprobación al plan o el proyecto, la Comisión ha emitido un dictamen positivo.
41. ¿Es también necesario un procedimiento recogido al amparo del artículo 6, apartado 3, para los planes o proyectos fuera de lugares Natura 2000?
De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 6, apartado 3, no solo es necesaria una evaluación adecuada para las actividades realizadas dentro de un lugar Natura 2000, sino para «Cualquier plan o proyecto que, [...] pueda afectar de forma apreciable a los citados lugares».
El procedimiento del artículo 6, apartado 3, se aplica, por tanto, a todos los planes o proyectos, con independencia de si se ubican dentro o fuera de un lugar Natura 2000 (por ejemplo, un drenaje aguas arriba).
42. ¿Cuál es la diferencia entre una evaluación adecuada (EA) y una evaluación de impacto ambiental (EIA) o a una evaluación ambiental estratégica (EAE)?
Existen varias similitudes entre la evaluación adecuada realizada conforme al artículo 6, apartado 3, de la Directiva de hábitats y las demás evaluaciones de impacto ambiental realizadas en virtud de las Directivas EIA o EAE. Ambas suelen realizarse conjuntamente como parte de un procedimiento integrado e implican trámites análogos (detección, evaluación, consulta pública, toma de decisiones). Sin embargo, existen también una serie de diferencias importantes.
Cada una de ellas tiene una finalidad distinta y evalúa los impactos con un enfoque distinto. En el caso de la EAE/EIA, la evaluación analiza las repercusiones en la fauna y la flora en general mientras que, en el caso de la EA, se centra explícitamente en las especies y los tipos de hábitats protegidos de importancia para la UE dentro de Natura 2000. Por tanto, ni la EAE ni la EIA pueden sustituir a una evaluación adecuada y ninguno de los procedimientos debe prevalecer sobre otro.
El resultado de cada procedimiento de evaluación también es diferente. En el caso de la EIA o la EAE, las autoridades y los proponentes deben limitarse a tomar en cuenta las repercusiones. En cuanto a la EA, sin embargo, el resultado de la evaluación es legalmente vinculante para la autoridad competente. Por lo tanto, si la EA ha determinado que se producirá un efecto adverso, o si no puede descartar la posibilidad de tal efecto sobre la integridad del lugar Natura 2000, la autoridad competente no puede autorizar el plan o proyecto tal como está.
El procedimiento de autorización de la Red Natura 2000 tampoco se limita a determinados tipos de planes o proyectos. Es aplicable a cualquier plan o proyecto que pueda tener un efecto significativo sobre un lugar Natura 2000.
43. ¿Conllevan siempre costes las medidas de conservación de Natura 2000?
No siempre. Depende en gran medida del tipo de medidas y de la zona concreta de ejecución. Existen determinadas medidas de conservación que no implican ningún coste o reducción de los ingresos, o pueden aplicarse fácilmente sin costes adicionales o pérdidas de ingresos en las actividades corrientes (por ejemplo, cambiando la composición de las especies de los rodales donde dicha composición resulta económica y ecológicamente insostenible por medio de la introducción de especies de árboles productivos que se corresponden con la vegetación natural, o sencillamente asegurándose de que se mantienen las prácticas de gestión forestal existentes cuando han demostrado ser beneficiosas para el establecimiento o el mantenimiento de un buen grado de conservación de las especies y los tipos de hábitats presentes en el lugar).
Algunas medidas de conservación pueden incluso dar lugar a determinados beneficios económicos a corto o largo plazo (por ejemplo, creación de mejores condiciones de caza para las especies cinegéticas, reducción de los daños provocados por la caza, mejores posibilidades de pesca con caña debido a una silvicultura más respetuosa con los ríos, mayor interés turístico, métodos de silvicultura más respetuosos con la naturaleza y menos costosos, mejora de las condiciones del suelo, etc.).
Sin embargo, será inevitable que una serie de medidas de conservación acarreen costes, ya que exigen mano de obra adicional, requieren nuevas inversiones en infraestructuras o equipos, o porque reducen las posibilidades comerciales disponibles para el propietario. Estas medidas deberán ser analizadas caso por caso.
La Comisión recomienda encarecidamente que los planes de gestión Natura 2000 incluyan un cálculo de los costes de ejecución de cada una de las medidas de conservación determinadas para el lugar en cuestión, y también que examinen todas las posibles fuentes de financiación públicas y privadas a nivel local, nacional y de la UE. También debería investigarse la posibilidad de utilizar planes de autofinanciación innovadores (por ejemplo, a través de la venta de productos Natura 2000, el turismo ecológico, las ayudas para preservar la calidad del agua, etc.; véanse ejemplos en la pregunta nº 45).
44. ¿Cuál es el coste total de la gestión de la red Natura 2000?
La gestión y restauración efectivas de los lugares de la red Natura 2000 en el conjunto de la UE-28 exigen importantes inversiones financieras. En 2007 la Comisión estimó que serían necesarios aproximadamente 5 800 millones EUR al año para que la UE-27 gestionase y recuperase los lugares de la red. Sin embargo, la utilización de distintos instrumentos de la UE hasta la fecha ha sido muy inferior a las necesidades de financiación de Natura 2000, tal como han definido los Estados miembros, y ha cubierto solo el 20 % de estas necesidades4.
Sin embargo, estos costes se han compensado ampliamente por las múltiples ventajas socioeconómicas proporcionadas por las zonas incluidas en la red. Además de desempeñar un papel fundamental en la protección de la biodiversidad de Europa, los lugares Natura 2000 proporcionan una amplia gama de otros servicios y beneficios ecosistémicos para la sociedad. Según estudios recientes de la Comisión, se estima que los beneficios de las zonas designadas como lugares Natura 2000 pueden cuantificarse entre 200 000 y 300 000 millones EUR anuales.
A pesar de que estas cifras solo representan una primera estimación, los resultados preliminares muestran ya que las ventajas económicas para la sociedad derivadas de la Red Natura 2000 son muy favorables si se comparan con los costes asociados de gestionar y proteger este importante recurso, que representan solo una fracción de sus beneficios potenciales.
Su relación coste-beneficio exacta dependerá, por supuesto, de una serie de factores, incluida la situación de los lugares y su uso del suelo, pero todos los datos disponibles hasta la fecha indican que una Red Natura 2000 bien gestionada compensará con creces los costes que genere su mantenimiento.
Ejemplos de beneficios económicos de la red Natura 2000:
Natura 2000 está demostrando ya ser un importante motor de muchas economías locales atrayendo a turistas, cuyos gastos contribuyen a alimentar estas economías. Se calcula que los gastos de los visitantes de lugares Natura 2000 ascienden a entre 50 000 y 85 000 millones EUR al año (en 2006). Si solo se consideran los gastos de los visitantes que muestran un interés específico por la designación Natura 2000 (frente a espacios naturales en general), esta cifra se situaría entre 9 000 y 20 000 millones EUR al año en 2006, generados por alrededor de 350 millones de visitas.
Los gastos totales proporcionados por las actividades turísticas y recreativas generan entre 4,5 millones y 8 millones de empleos a tiempo completo. Los beneficios proporcionados por los visitantes con interés específico por Natura 2000 generarían entre 800 000 y 2 millones de empleos a tiempo completo. Esta cifra debe situarse en el marco de un total aproximado de 13 millones de empleos a tiempo completo en el sector del turismo dentro de la EU-27 (en 2008). Por otra parte, las zonas protegidas pueden generar beneficios adicionales a la economía local y regional, atrayendo la inversión interior y mejorando la imagen local y la calidad de vida.
Se puede ahorrar dinero trabajando con capital natural, ahorrando costes en el abastecimiento y la purificación del agua. El abastecimiento y la purificación del agua son servicios ecosistémicos importantes proporcionados por los ecosistemas naturales, incluidos espacios protegidos como la Red Natura 2000. Una serie de ciudades europeas importantes, entre las que se incluye Múnich, Berlín, Viena, Oslo, Madrid, Sofía, Roma y Barcelona se benefician de la filtración natural de diferentes formas. Estos municipios ahorran dinero en el tratamiento del agua gracias al tratamiento natural de los ecosistemas. El ahorro puede trasladarse a los consumidores, ya que se pueden reducir los costes de los servicios para los residentes de la UE.
La información disponible de las cuatro ciudades europeas de Berlín, Viena, Oslo y Múnich permite ilustrar los beneficios que generan los espacios protegidos en el abastecimiento y la purificación del agua. Utilizando la transferencia de beneficios, se puede calcular que las ventajas económicas anuales de la purificación del agua oscilan entre 7 y 16 millones EUR, y del abastecimiento de agua entre 12 y 91 millones EUR por ciudad. Los beneficios medios per cápita ascienden a entre 15 y 45 EUR al año para ambos servicios de purificación y abastecimiento de agua en las cuatro ciudades europeas analizadas. Estos datos contrastan con el promedio de una factura del agua de una vivienda de Alemania, donde el importe asciende a 200 EUR al año.
4 Documento de trabajo de los servicios de la Comisión. Financiación de Natura 2000
45. ¿Quién es el responsable de garantizar la financiación de la red? ¿Hay disponible algún fondo de la UE para apoyar la gestión de la conservación de los lugares Natura 2000?
Como red para toda la UE, Natura 2000 se basa en el principio de solidaridad entre los Estados miembros. Representa un importante recurso compartido capaz de generar múltiples beneficios para la sociedad y para la economía europea. Pero también es una responsabilidad compartida que necesita inversiones financieras suficientes para ser plenamente operativa.
Aunque la responsabilidad principal de financiar la red Natura 2000 corresponde a los Estados miembros, el artículo 8 de la Directiva de hábitats reconoce la necesidad de un apoyo a nivel de la UE para la gestión de dicha red y relaciona explícitamente la aplicación de las medidas de conservación necesarias con la cofinanciación de la UE.
Los requisitos de gestión de Natura 2000 se han integrado en diferentes cauces de financiación, como los Fondos Estructurales (FEDER), los Fondos de desarrollo rural (Feader), el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP), el programa LIFE, etc.
El enfoque de integración se escogió por varios motivos:
Garantiza que la gestión de los lugares Natura 2000 forme parte de políticas más amplias de ordenación del territorio de la UE.
Permite a los Estados miembros fijar prioridades y desarrollar políticas y medidas que reflejen sus características específicas nacionales y regionales.
Evita la duplicación y el solapamiento de diferentes instrumentos de financiación de la UE y las consiguientes complicaciones administrativas.
Existen varias posibilidades de financiación disponibles en el marco de los nuevos fondos de la UE para el período 2014-2020, pero son las autoridades de los Estados miembros las que deben determinar si esas oportunidades se ponen a disposición del país o región de que se trate y de qué forma.
Con el fin de hacer un mejor uso de los fondos de la UE disponibles, la Comisión ha alentado a los Estados miembros a adoptar un enfoque de planificación plurianual más estratégico de la financiación de la red Natura 2000. Ese enfoque adopta la forma de Marcos de acción prioritaria (MAP), que definen las necesidades de financiación y las prioridades estratégicas para la red Natura 2000 a nivel nacional o regional para el período 2014-2020. Esos MAP se han diseñado específicamente para facilitar la integración de medidas de conservación idóneas, como las de los bosques, en los nuevos programas operativos para los diferentes instrumentos de financiación de la UE (SEC(2011) 1573 final).
46. ¿Existen medidas específicas en virtud del Reglamento sobre desarrollo rural de la UE para apoyar a la red Natura 2000?
Existe una medida específica relativa a los pagos al amparo de Natura 2000 y de la Directiva Marco del Agua. De conformidad con el nuevo Reglamento del Feader [Reglamento (UE) nº 1305/2013], los pagos Natura 2000 deben concederse anualmente por hectárea de superficie para compensar a los beneficiarios por los costes adicionales y las pérdidas de ingresos que hayan experimentado como consecuencia de las dificultades derivadas de la aplicación de las Directivas de hábitats y de aves. La ayuda se concederá a los agricultores, titulares forestales y asociaciones de titulares forestales. En casos debidamente justificados también se podrá conceder a otros gestores de tierras (artículo 30).
Las ayudas Natura 2000 están disponibles para actividades relacionadas con desventajas y restricciones impuestas en las zonas designadas como Natura 2000 y definidas en planes de gestión u otros instrumentos equivalentes. Esas restricciones deben tener carácter obligatorio; es decir, deben cumplirlas todos los gestores de tierras en las zonas afectadas, y están relacionadas con las disposiciones para mantener o restablecer los hábitats y especies, y evitar su deterioro y alteración.
Esta medida también estará disponible para los propietarios de bosques siempre que los Estados miembros la incluyan en sus programas de desarrollo rural.
47. ¿Existen otras medidas en el marco del desarrollo rural de la UE que también podrían contribuir a la financiación de la red Natura 2000? ¿Quién puede beneficiarse de esa financiación?
Existen otras medidas en el marco del nuevo Reglamento Feader que también podrían contribuir a la financiación de la red Natura 2000. Las más destacadas son las siguientes:
Artículo 21: Inversiones en el desarrollo de zonas forestales y mejora de la viabilidad de los bosques, como:
reforestación y creación de superficies forestales (art. 22)
implantación de sistemas agroforestales (art. 23)
prevención y reparación de los daños causados a los bosques por los incendios forestales y los desastres naturales, incluidas las plagas y enfermedades, las catástrofes y las amenazas relacionadas con el clima (art. 24)
inversiones que aumenten la capacidad de adaptación, el valor medioambiental y el potencial de mitigación de los ecosistemas forestales (art. 25)
inversiones en tecnologías forestales y de transformación, movilización y comercialización de productos forestales (art. 26).
Artículo 34: Servicios silvoambientales y climáticos y conservación de los bosques.
Artículo 35: Cooperación.
El nuevo reglamento exige que al menos un 30 % de la contribución total del Feader al programa de desarrollo rural se reserve para cuestiones ambientales y de mitigación y adaptación al cambio climático, mediante el apoyo a inversiones relacionadas con el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, inversiones en bosques (artículos 21 y 34), medidas agroambientales y de lucha contra el cambio climático, agricultura orgánica, zonas que se enfrentan a restricciones naturales o de otro tipo, y ayudas Natura 2000.
48. ¿Deben ser los propietarios/gestores de tierras los únicos en sufragar los costes adicionales incurridos o las pérdidas de ingresos?
Considerando que los beneficios de aplicar unas medidas de conservación concretas repercuten en la sociedad en su conjunto, sería injusto que los costes de aplicar dichas medidas, sean costes directos o unas rentas legítimas no percibidas, fuesen asumidos por los propietarios o gestores de tierras.
Los Estados miembros pueden tener sus propias normas para solucionar esta cuestión y, en muchos casos, apoyan a los propietarios y gestores de tierras cuando quieren promocionar algún tipo de gestión que implica costes adicionales o una pérdida de ingresos. Existen recursos financieros para cubrir esos costes; por ejemplo, con fondos de la UE, en especial el Feader.
49. ¿Debe compensarse siempre financieramente el coste de las medidas de gestión de Natura 2000?
Es necesario examinar si pueden compensarse financieramente algunas medidas de conservación, en especial las que privan al propietario de los ingresos previstos en el contexto de una gestión forestal sostenible o que exigen inversiones adicionales sin rendimiento productivo. Subvenciones, acuerdos contractuales, reducciones de impuestos, asistencia técnica, etc. son posibles opciones para compensar a los propietarios por las rentas no percibidas, por los servicios prestados al conjunto de la sociedad y, si procede, por la depreciación del capital.
Evitar el deterioro es una obligación jurídica derivada de la Directiva de hábitats que, en principio, no exige una compensación. Sin embargo, las decisiones sobre la concesión de incentivos económicos o de ayudas compensatorias deben adoptarse a nivel del Estado miembro, dependiendo del contexto nacional. Por ejemplo, si se imponen restricciones u obligaciones a algún tipo de gestión que ha sido tradicional en una zona, causando una pérdida de rentas o costes adicionales, puede ser recomendable prever una compensación apropiada para los propietarios de tierras afectados. Esto también puede darse cuando la obligación de no deterioro va más allá de la vigilancia diaria para evitar el deterioro y exige importantes medidas proactivas de gestión (por ejemplo, eliminar una especies invasora que se ha propagado en el lugar).
50. ¿Qué medidas ofrece el instrumento LIFE de la UE para apoyar la financiación de medidas de conservación en lugares Natura 2000?
LIFE ha financiado un gran número de proyectos de conservación de la naturaleza en el pasado y continuará financiando medidas de conservación en los lugares Natura 2000, esencialmente a través de sus proyectos Naturaleza y Biodiversidad.
Hay una convocatoria de propuestas, cada año, con alrededor de 100 millones EUR disponibles para proyectos de apoyo a la conservación de la naturaleza y la biodiversidad en general. El programa LIFE cofinancia hasta el 60 % de los costes de los proyectos Naturaleza y Biodiversidad de LIFE seleccionados.
También es posible, centrarse en la conservación de la naturaleza por medio de proyectos que implican esencialmente comunicación, en cuyo caso los solicitantes deben consultar el expediente de solicitud relativo a la prioridad «Gobernanza e Información Medioambientales» del programa LIFE.
Finalmente, la conservación de lugares Natura 2000 también puede abordarse en el marco de un proyecto mucho más amplio dirigido a la red Natura 2000 en su conjunto a nivel regional o nacional. Si desean obtener más información, los solicitantes (generalmente, administraciones nacionales o regionales) deben consultar el expediente de solicitud de los proyectos integrados del programa LIFE.
51. ¿Existen otros incentivos y posibilidades de financiación para la red Natura 2000 a nivel nacional o regional?
Sí, también existe un alto potencial para contribuir a la conservación de la naturaleza por medio de programas nacionales y regionales, dado que la principal responsabilidad de financiar los lugares Natura 2000 corresponde a cada Estado miembro. En algunos Estados miembros existen acuerdos voluntarios para gestionar los lugares Natura 2000 de una manera que sea favorable a la conservación del lugar y/o contratos de gestión para la preservación de especies y hábitats que se financian a través de fondos nacionales.
En algunos países, como Bélgica, los propietarios de tierras pueden beneficiarse también de incentivos como exenciones fiscales sobre sus propiedades y otras ventajas fiscales.
Por otra parte, en algunos Estados miembros, los propietarios de tierras tienen derecho a una compensación íntegra por los costes adicionales y por las rentas no percibidas en zonas Natura 2000, por ejemplo en Suecia, cuando la designación de los hábitats forestales conlleva determinadas restricciones de la producción maderera.
De conformidad con el artículo 11 de la Directiva de hábitats, los Estados miembros se encargarán de la vigilancia del estado de conservación de los hábitats naturales y de las especies de interés para la UE. El estado de conservación de todas las especies y hábitats de importancia para la UE se evalúa periódicamente en el marco de los informes que los Estados miembros deben presentar cada seis años a la Comisión de conformidad con el artículo 17 de la Directiva de hábitats y con el artículo 12 de la Directiva de aves. El objetivo es determinar el estado de conservación de cada especie o tipo de hábitat en toda su área de distribución natural dentro de la UE. Se han adoptado cuatro clases de estado de conservación: Favorable, Desfavorable-Inadecuado y Desfavorable-Malo, Desconocido.
En varios Estados miembros (por ejemplo, Austria, Alemania, Francia o Reino Unido) se ha desarrollado un programa de vigilancia sistemático para controlar el grado de conservación en diferentes lugares.
El objetivo final es, por supuesto, que todos los tipos de hábitats y especies alcancen un estado de conservación favorable, tal como se define en la Directiva de hábitats. Pero esto tardará en conseguirse. Los tipos de hábitats y las especies se seleccionaron porque estaban amenazados o eran raros, lo que significa que, en su mayoría, ya presentaban un mal estado de conservación. Por tanto, se registrará un determinado desfase temporal antes de que las medidas de conservación aplicadas den su fruto en términos de mejora del estado de conservación global de las especies o los hábitats en toda la UE.
Se está haciendo todo lo posible para lograr este objetivo, y en 2015 se publicaron las evaluaciones de estado de conservación más recientes.
53. ¿Cuáles son las obligaciones de vigilancia en cada lugar Natura 2000? ¿Quien se encarga de llevarlas a cabo? ¿Cómo puedo averiguar el estado de conservación más reciente de una especie o de un tipo de hábitat concreto en mi zona?
Corresponde a cada Estado miembro decidir la mejor manera de vigilar el estado de los tipos de hábitats y las especies de importancia para la UE a nivel de cada lugar Natura 2000 dentro de su país. La responsabilidad corresponde a las autoridades competentes en cada país. Los últimos resultados del seguimiento a escala nacional o regional deben ponerse a disposición del público, por ejemplo, en el sitio web de las autoridades.
Sin embargo, no existe la obligación de que los propietarios o gestores de tierras vigilen el estado de las especies y los tipos de hábitats presentes en sus tierras. Por supuesto, siempre se les anima a hacerlo, ya que es información muy valiosa; por ejemplo como medio para enviar señales de alarma cuando se produce un deterioro.
El grado de conservación de una especie o tipo de hábitat determinado en un lugar Natura 2000 se registra y actualiza en el formulario normalizado de datos que está a disposición del público en relación con cada lugar Natura 2000. Las autoridades competentes y los gestores de lugares también pueden ofrecer información detallada a este respecto.
54. ¿Cuáles son las obligaciones relativas a la vigilancia de las medidas de conservación en lugares Natura 2000?
El artículo 11 de la Directiva de hábitats obliga a los Estados miembros a proceder a la vigilancia del estado de conservación de los hábitats naturales y de las especies de interés para la UE. El artículo 17, apartado 1, exige a los Estados miembros que presenten información sobre las medidas de conservación aplicadas en lugares Natura 2000, así como una evaluación del impacto de esas medidas.
El nuevo formato de notificación en aplicación del artículo 17 (adoptado para informar sobre el período 2007-2012) requiere información que permita evaluar la contribución de la red Natura 2000 al estado de conservación de los hábitats y las especies, y la eficacia global de la red.
Este nuevo formato de notificación incluye el requisito de informar sobre la ejecución de los planes de gestión u otros instrumentos utilizados por los Estados miembros para gestionar su red, los lugares afectados por proyectos o planes que han hecho necesarias medidas compensatorias y las principales medidas adoptadas para garantizar la coherencia de la red Natura 2000 de conformidad con el 10.
Teniendo en cuenta la obligación de los Estados miembros de informar sobre la aplicación de las medidas de conservación y sobre la repercusión de las medidas en el estado de conservación, se recomienda un mecanismo de vigilancia a escala del lugar para las medidas de conservación. Este mecanismo incluye habitualmente criterios e indicadores mensurables y claramente verificables para facilitar el seguimiento y la evaluación de los resultados.
Normalmente, la vigilancia de la red Natura 2000 es responsabilidad de las autoridades competentes. Es aconsejable una estrecha cooperación entre las autoridades de conservación de la naturaleza, los propietarios y los gestores de tierras.
La vigilancia y evaluación de los resultados son esenciales para poder adaptar los objetivos y las medidas de conservación a cualquier suceso natural (o de otro tipo) que pueda afectar a la conservación de los hábitats y las especies de interés para la UE presentes en el lugar.
55. ¿Desempeñan las tierras que están fuera de Natura 2000 alguna función en la conservación de especies y de hábitats de importancia para la UE?
Sí. Las tierras fuera de la red Natura 2000 pueden desempeñar un papel importante en la conservación de los hábitats y las especies de interés para la UE, especialmente aquellas que son vulnerables a la fragmentación o el aislamiento. Estas tierras pueden ayudar a mejorar sustancialmente la coherencia ecológica de la red y la conectividad funcional entre lugares Natura 2000.
Las zonas fuera de la red Natura 2000 también pueden ofrecer refugio a especies y tipos de hábitats al margen de los lugares designados. Esto resulta especialmente valioso en el caso de especies y hábitats que están muy extendidos (por ejemplo, osos y linces) o que tienen una amplia distribución (por ejemplo, bosques ribereños), ya que únicamente una parte de sus recursos totales está incluida en la red Natura 2000 (en ocasiones, menos del 50 %). Esas zonas fuera de la red Natura 2000 son necesarias para lograr un estado de conservación favorable.
El artículo 10 de la Directiva de hábitats anima a los Estados miembros a gestionar elementos del paisaje que revistan primordial importancia para la migración, la distribución geográfica y el intercambio genético de especies de fauna y flora silvestres. Estas medidas también pueden afectar a tierras que no designadas como lugares Natura 2000. El artículo 10 tiene implicaciones prácticas para los propietarios y gestores de tierras solamente si los Estados miembros han adoptado medidas específicas relacionadas con esta cuestión. Algunos países abordan esta cuestión en estrategias nacionales o regionales (por ejemplo, el «National Nature Nework» en los Países Bajos, «Ecoforests» en Letonia, «Schémas régionaux de Cohérence Ecologique» en Francia y la Estrategia de conectividad ecológica en España). La iniciativa Infraestructura Verde de la Comisión Europea seguirá alentando a los Estados miembros a adoptar esas medidas.
La importancia de las zonas situadas fuera de la red Natura 2000 para las aves se refleja en el artículo 3, letra b), y en el artículo 4 de la Directiva de aves, que exigen a los Estados miembros que se esfuercen en conservar y gestionar hábitats situados dentro y fuera de las zonas protegidas, de conformidad con los requisitos ecológicos, y en evitar la contaminación o el deterioro de los hábitats.
56. ¿Están las especies amenazadas también protegidas fuera de los lugares Natura 2000?
Las dos Directivas de la UE sobre protección de la naturaleza también exigen la protección de determinadas especies en toda la UE, tanto dentro como fuera de lugares Natura 2000, para garantizar su conservación en su área de distribución natural dentro de la UE. Esas disposiciones afectan a todas las especies de aves que viven normalmente en estado silvestre en la UE, así como a otras especies enumeradas en los anexos IV y V de la Directiva de hábitats.
Por otra parte, también se exige a los Estados miembros que preserven, mantengan o restablezcan en el territorio europeo una diversidad y una superficie suficiente de hábitats para todas las especies de aves silvestres (artículo 3 de la Directiva de aves). Este requisito puede implicar medidas de protección de hábitats fuera de la red Natura 2000.
Por lo que respecta a las disposiciones sobre protección de especies en toda su área de distribución, las dos Directivas requieren a los Estados miembros que prohíban:
la captura o el sacrificio deliberados de especies protegidas por cualquier método;
la destrucción o la recogida intencionales de huevos o nidos, o la recogida, recolección, corte, desarraigo o destrucción de plantas protegidas;
la perturbación deliberada, especialmente durante los períodos de reproducción, cría, hibernación y migración;
la posesión, venta y transporte de especímenes capturados en estado silvestre.
Estas prohibiciones, trasladadas a la legislación nacional, deben respetarse por parte de todos los propietarios, usuarios y gestores de tierras.
Hay disponibles más orientaciones acerca de las disposiciones sobre protección de especies en virtud de la Directiva de hábitats.
57. ¿Se permiten excepciones a las disposiciones de protección de especies y, de ser así, en qué circunstancias?
Se permiten excepciones a estas disposiciones de protección de las especies en toda su área de distribución (véase la pregunta 46) en algunas circunstancias (por ejemplo, con el fin de evitar graves daños en los cultivos, el ganado, los bosques, las pesquerías y los recursos hídricos), siempre que no haya ninguna otra solución satisfactoria y que las consecuencias de tales excepciones no sean incompatibles con los fines generales de las Directivas.
Las condiciones para las excepciones se recogen en el artículo 9 de la Directiva de aves y en el artículo 16 de la Directiva de hábitats.
58. ¿Cuál puede ser la función de los propietarios y gestores de tierras en la aplicación de Natura 2000?
Aplicar la red Natura 2000 es una responsabilidad de los Estados miembros, pero tiene implicaciones muy importantes para los propietarios y los gestores de tierras, y su participación es de vital importancia. La implicación de estos colectivos en la fase inicial es necesaria y tiene un valor real. Los propietarios de tierras conocen su propiedad, tienen sus propios objetivos de gestión y desempeñan un papel clave en el establecimiento y la aplicación de las medidas de gestión en sus tierras. Por tanto, son socios clave en el desarrollo y la ejecución correcta de Natura 2000.
Se recomienda encarecidamente la preparación y el desarrollo de planes de gestión que aborden los objetivos de conservación específicos del lugar y que incluyan medidas de conservación en lugares Natura 2000. Es importante contar con la participación de todas las partes interesadas pertinentes con el fin de explorar de la manera más exhaustiva posible las opciones que cumplen distintas expectativas, abordar y evitar posibles conflictos y encontrar soluciones para compensar las pérdidas económicas (costes adicionales y rentas no percibidas) que pueden deberse a medidas de conservación concretas que van más allá de la práctica normal en el marco de la gestión de tierras sostenible.
59. ¿Por qué es importante que los diferentes grupos interesados participen en el establecimiento de objetivos de conservación de la naturaleza y de planes de gestión Natura 2000?
Considerando que la red Natura 2000 pretende contribuir a garantizar la biodiversidad al tiempo que tiene en cuenta los requisitos socioeconómicos y culturales, se recomienda encarecidamente identificar previamente a todas las partes interesadas pertinentes e implicarlas en la preparación y el desarrollo de medidas que aborden la conservación de hábitats y especies en lugares Natura 2000.
Los diferentes tipos de partes interesadas pueden estar más o menos directamente interesados en la gestión de lugares Natura 2000. Las autoridades, los propietarios y los gestores de tierras son los más relevantes en los procesos de toma de decisión, pero también es necesario tener en cuenta las opiniones de otras partes interesadas, en especial comunidades locales y otros usuarios de las tierras, ONG, cazadores, pescadores, etc., que pueden contribuir al proceso con sus conocimientos y su experiencia.
La participación pública en la planificación y la preparación de objetivos y medidas de conservación específicos del lugar para espacios incluidos en Natura 2000 permite tener en cuenta las opiniones de las personas que residen y trabajan en el lugar o que lo utilizan. Constituye una oportunidad excelente para generar una atmósfera social más favorable a la conservación medioambiental. Las posibilidades de éxito aumentarán considerablemente si se informa y consulta a las partes interesadas y, cuando sea posible, se les involucre en la gestión del lugar. También puede ser una oportunidad para desarrollar un enfoque multidisciplinar y profesional, así como una cooperación y posibles sinergias entre diferentes agentes.
La participación de todos los agentes relevantes constituye una oportunidad para evitar o resolver posibles conflictos y para beneficiarse de los conocimientos y la experiencia ajenos. Teniendo en cuenta que el estado de conservación de los tipos de hábitats y especies protegidos a menudo está influenciado por las actividades de diferentes partes interesadas (agricultores, silvicultores, cazadores, el sector turístico, etc.), la comunicación con y entre ellas resulta esencial para lograr una gestión integrada y para alcanzar los objetivos de conservación y de otro tipo de una manera equilibrada.
60. ¿Qué medidas debe incluir un proceso participativo?
Existen varios métodos de acometer procesos participativos. Un proceso participativo en la gestión de los lugares forestales Natura 2000 puede incluir lo siguiente:
Identificación de todas las partes interesadas pertinentes.
Creación de un comité directivo o grupo de trabajo con múltiples interesados, según proceda.
Cartografía de valores, derechos, recursos, tierras y territorios, y evaluación de impactos.
Evaluación participativa de los impactos: definición de impactos positivos y negativos.
Información detallada y pública sobre los objetivos de conservación y debate de las medidas previstas. Información específica para todos las partes directamente interesadas.
Análisis e identificación de los mejores medios y mecanismos para ejecutar las medidas necesarias, teniendo en cuenta los recursos financieros, las compensaciones y el reparto de beneficios.
Facilitación en caso de conflictos, mediante procedimientos de resolución adecuados.
Elaboración de un modelo de vigilancia participativa en la que participen todas las partes interesadas desde el inicio: qué supervisar, cómo, cuándo, dónde y por parte de quién.
Implantación de servicios de asesoramiento.
61. ¿Qué tipo de información debe hacerse pública?
Un acceso abierto y público a la información resulta extremadamente importante, en especial en el caso de la información sobre objetivos y medidas de conservación, obligaciones, recomendaciones y acuerdos, tanto a nivel del lugar como a nivel nacional y regional. Tras las consultas necesarias, los propietarios y los gestores de tierras deben contar con información adecuada sobre las razones subyacentes y la importancia de los objetivos y medidas de conservación específicos en los lugares Natura 2000. Por tanto, se recomienda hacer pública una descripción detallada de los objetivos y las medidas de conservación, así como la información apropiada sobre la localización de las características naturales clave y las respectivas medidas de conservación. Contrariamente a algunos otros planes (que pueden contener información privada y confidencial), un plan de gestión Natura 2000 habitualmente es un documento a disposición del público (véase también la pregunta nº 23).
La comunicación de información pertinente y comprensible es de importancia crucial para mejorar el entendimiento mutuo y para fomentar el diálogo entre las partes interesadas. Asimismo es un requisito previo para debates fructíferos sobre objetivos y medidas de conservación. Un buen plan de comunicación requiere desarrollar unas estrategias de comunicación y de información apropiadas sobre los objetivos generales de la red Natura 2000, los objetivos y medidas de conservación de los lugares, etc. Esto puede implicar la creación de un comité o un grupo de trabajo con múltiples partes interesadas, si es posible, y el desarrollo de un proceso transparente para reuniones y consultas (mesas redondas, boletines, etc.). Es importante que las partes interesadas dispongan de información adecuada no solo sobre las restricciones sino también sobre las posibilidades que ofrece Natura 2000.
62. Los propietarios de tierras suelen experimentar dificultades para entender la red Natura 2000. ¿Cómo se puede mejorar esta situación?
Aunque la Directiva de hábitats no incluye unas obligaciones de comunicación explícitas, la Comisión ha subrayado la importancia y la necesidad de comunicar y explicar los objetivos de Natura 2000 al gran público y en especial a las partes interesadas directamente vinculadas al lugar en lo que se refiere a la gestión de los espacios. La Comisión ha elaborado orientaciones útiles sobre las disposiciones generales de las Directivas de aves y de hábitats, así como orientación más específicamente dirigidas a determinados sectores económicos específicos (véase el artículo 6 — «Sector Specific Guidance» - Orientaciones específicas del sector)
Hay varias herramientas disponibles para sensibilizar, asesorar y desarrollar capacidades locales para la gestión de un lugar Natura 2000, así como para establecer un proceso participativo (véase también la pregunta nº 34).
63. ¿Cómo se tienen en cuenta los requisitos de conservación de Natura 2000 en planes de ordenación y en políticas y planes de desarrollo más amplios?
Los requisitos de conservación de Natura 2000 deben tenerse en cuenta en la elaboración y aplicación de planes de ordenación y en políticas y planes de desarrollo más amplios. Esto suele hacerse durante la elaboración de dichos planes, mediante consulta con las autoridades pertinentes que pueden proporcionar información útil para permitir anticipar y prevenir cualquier posible efecto sobre las exigencias de conservación. Este objetivo podrá conseguirse, por ejemplo, mediante la ubicación adecuada de las actividades previstas, como evitar las zonas más sensibles, etc.
Cualquier plan que pueda tener un efecto significativo sobre un lugar Natura deberá someterse a una evaluación adecuada de sus posibles efectos sobre la integridad del lugar a la vista de sus objetivos de conservación.
La evaluación ambiental estratégica constituye una herramienta para evaluar, prevenir y mitigar las posibles repercusiones en las necesidades de conservación de los lugares Natura 2000, si integra la consideración adecuada de los posibles impactos sobre los lugares y las disposiciones del artículo 6, apartado 3, de la Directiva de hábitats en relación con la evaluación adecuada. (Véanse también las preguntas 39 y 43)
64. ¿Cómo interactúan las Directivas de hábitats y de aves con otra legislación medioambiental de la UE (DMA, EIA, EAE, DMEM)?
Las Directivas de aves y de hábitats interactúan con otra legislación medioambiental de la UE que también está orientada a lograr un buen estado ecológico de los ecosistemas de agua dulce y marina, como la Directiva Marco del Agua (DMA) y la Directiva marco sobre la estrategia marina (DMEM).
Tanto la Directiva marco del Agua como las Directivas de protección de la naturaleza tienen como objetivo garantizar ecosistemas acuáticos saludables y, al mismo tiempo, asegurar un equilibrio entre protección del agua y la naturaleza y el uso sostenible de los recursos naturales. Existen muchas sinergias entre ellas ya que la aplicación de medidas en el marco de la DMA generalmente beneficiará a los objetivos de las Directivas de protección de la naturaleza. Se han elaborado una serie de documentos orientativos para facilitar y armonizar la aplicación de las Directivas de aves y de hábitats y la DMA en toda la Unión Europea. Hay disponible una recopilación de preguntas clave sobre los vínculos entre la Directiva Marco del Agua y las Directivas de protección de la naturaleza de la UE.
Las Directivas de protección de la naturaleza también están claramente relacionadas con la Directiva marco sobre la estrategia marina, ya que todas se refieren a aspectos de la conservación de la biodiversidad en el medio marino, incluida la obligación de lograr el buen estado de los elementos de la biodiversidad cubiertos por cada Directiva. Aunque los conceptos de buen estado medioambiental (BEM, en la DMEM) y estado de conservación favorable (ECF, en la Directiva de hábitats) o estado de la población (Directiva de aves) no son necesariamente equivalentes pueden ser mutuamente beneficiosos. Las medidas aplicadas en el marco de las Directivas de protección de la naturaleza pueden aportar una importante contribución a la consecución de los objetivos más amplios de la Directiva marco sobre la estrategia marina y viceversa. Hay disponibles preguntas frecuentes sobre los vínculos entre la Directiva marco sobre la estrategia marina y las directivas de protección de la naturaleza.
Por lo que se refiere a la evaluación de las repercusiones de planes y proyectos sobre lugares Natura 2000, existen similitudes y sinergias entre la evaluación adecuada (EA), realizada en virtud del artículo 6, apartado 3 de la Directiva de hábitats y las evaluaciones realizadas en el marco de la Directiva de Evaluación de Impacto Ambiental o la Directiva de Evaluación Ambiental Estratégica. Estas evaluaciones a menudo se llevan a cabo de forma conjunta como parte de un procedimiento integrado.
No obstante, la EA debe centrarse explícitamente en las especies y los tipos de hábitats protegidos de importancia para la UE dentro de la red Natura 2000. Cuando los proyectos o planes están sujetos a las directivas EIA o EAE, la evaluación del artículo 6 puede formar parte de estas evaluaciones, aunque debe distinguirse e identificarse claramente dentro de una declaración ambiental o informarse por separado (véase también la pregunta 43).
Estudios de casos sobre las sinergias entre la DMA, la DMEM y las Directivas de protección de la naturaleza, y la Guía de introducción o «Starter’s guide».
65. ¿Cómo interactúan las Directivas de hábitats y de aves con otras políticas de la UE (Regional, PAC, PPC, Transporte, Energía, etc.)
Las Directivas de protección de la naturaleza interactúan con otras políticas de la UE de diferentes maneras. Estas políticas tienen en cuenta las disposiciones en materia de protección de la naturaleza que se aplican en la Unión Europea y respaldan su aplicación.
En particular, los principales fondos de la UE que respaldan las principales políticas de la UE (desarrollo regional, cohesión social, agricultura y desarrollo rural, políticas marítimas y de pesca) integran objetivos y medidas pertinentes de apoyo a la aplicación y el desarrollo de las Directivas de hábitats y de aves y la red Natura 2000.
En el marco financiero actual, los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos (EIE) apoyan una serie de objetivos temáticos, que incluyen: proteger el medio ambiente y promover la eficiencia de los recursos. Los objetivos temáticos se traducen en prioridades específicas a cada uno de los Fondos EIE.
El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Fondo de Cohesión (FC) incluyen entre sus prioridades de inversión: la protección y el restablecimiento de la biodiversidad y del suelo y el fomento de los servicios de los ecosistemas, inclusive a través de Natura 2000 y de infraestructuras ecológicas.
El Fondo Europeo Marítimo y de Pesca apoya la protección y restauración de la biodiversidad y los ecosistemas acuáticos e incluye varias medidas destinadas a contribuir a la conservación de las especies y hábitats protegidos por las Directivas de protección de la naturaleza y a la gestión, recuperación y seguimiento de los lugares de la red Natura 2000.
El Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) incluye entre sus prioridades: restaurar, preservar y mejorar los ecosistemas relacionados con la agricultura y la silvicultura, con especial atención a restaurar, preservar y mejorar la biodiversidad, inclusive en las zonas Natura 2000.
La Política Agrícola Común (PAC) ha incluido una serie de disposiciones para proteger y mejorar la biodiversidad y los ecosistemas naturales, conocidas como «Greening», que incluyen el mantenimiento de los pastos permanentes y elementos ecológicamente beneficiosos en «áreas de enfoque ecológico», entre otras medidas pertinentes.
La Política Pesquera Común (PPC) incluye también una serie de medidas para la conservación de los ecosistemas marinos, incluidas disposiciones específicas para el establecimiento de medidas de gestión de la pesca para los lugares Natura 2000 y otras zonas marinas protegidas.
Por lo que se refiere a las políticas de transporte y energía, las disposiciones de protección de la naturaleza se toman en consideración en la fase de planificación y especialmente en las evaluaciones ambientales de planes y programas. La Comisión también ha publicado unas orientaciones específicas sobre el transporte por vías navegables interiores y la red Natura 2000, y sobre la energía eólica y la red Natura 2000.
También se ofrecen orientaciones sobre la agricultura, la silvicultura y la acuicultura en la red Natura 2000, y sobre infraestructuras de transporte de energía y la red Natura 2000 (véase el artículo 6 — «Sector Specific Guidance» - Orientaciones específicas del sector: http://ec.europa.eu/environment/nature/natura2000/management/guidance_en.htm)
66. ¿Qué tipo de servicios ecosistémicos ofrecen los lugares Natura 2000 a la sociedad?
La red Natura 2000 ofrece beneficios para la sociedad y la economía mediante la prestación de diversos servicios ecosistémicos. Estos incluyen el suministro de recursos tangibles como el agua y los cultivos y la madera producidos de forma sostenible (servicios de aprovisionamiento) y procesos que regulan la calidad del agua y del aire, previenen riesgos naturales como las inundaciones y la erosión del suelo y mitigan el cambio climático mediante la captación y el almacenamiento de carbono (servicios de regulación). Las zonas Natura 2000 también proporcionan servicios culturales, mediante el apoyo, por ejemplo, al ocio y al turismo, y el mantenimiento de la identidad cultural y el sentimiento de pertenencia. Se calcula que los lugares Natura 2000 reciben entre 1 200 y 2 200 millones de visitas cada año, lo que genera unos beneficios relacionados con las actividades recreativas que ascienden a entre 5 000 y 9 000 millones EUR al año.
Estudios recientes promovidos por la Comisión Europea han evaluado y estimado los beneficios económicos globales proporcionados por Natura 2000. El valor de los beneficios de la red Natura 2000 (terrestre), en base a la ampliación de los estudios existentes basados en los lugares y en el valor de los servicios prestados por diferentes hábitats, sugiere que podrían ser de entre 200 000 y 300 000 millones de euros anuales en la actualidad (es decir, entre el 2% y el 3% del PIB de la UE). Este valor debe verse como una primera estimación indicativa de la magnitud de los beneficios anuales, y no como un resultado preciso.
En Europa, alrededor de 4,4 millones de puestos de trabajo y un volumen de negocios anual de 405 000 millones EUR dependen directamente del mantenimiento de ecosistemas sanos, de los cuales una proporción significativa se encuentra dentro de Natura 2000. A pesar de que estas cifras solo representan una primera estimación, los resultados preliminares muestran ya que las ventajas económicas derivadas de la Red Natura 2000 son muy favorables si se comparan con los costes asociados de gestionar y proteger este importante recurso. Se calcula que estos costes ascienden a alrededor de 5 800 millones EUR al año, que es una fracción de su potencial valor para la sociedad.
Mediante la protección de lugares Natura 2000 y la exigencia de medidas de conservación, la red mejora el funcionamiento de los ecosistemas, que a su vez genera beneficios para la sociedad y la economía.
Costes y beneficios de Natura 2000
Beneficios económicos de la red Natura 2000 marina

References: artículo 2
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 resolución 
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 2
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 8

Artículo 21

Artículo 34

Artículo 35
 artículo 11
 artículo 17
 artículo 12
 artículo 11
 artículo 17
 artículo 17
 artículo 10
 artículo 10
 artículo 3
 artículo 4
 artículo 9
 artículo 16
 resolución 
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 6