Source: http://prt.org.mx/node/160
Timestamp: 2020-01-23 17:39:47+00:00

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Caminos en la ruta hacia la reorganización de un partido revolucionario | Partido Revolucionario de los Trabajadores
1.- El contexto en que se plantean las posibilidades de construcción de un partido revolucionario, además de las reconocidas en el Congreso Extraordinario de julio del 2009 sobre las que nos apoyamos (análisis del que éste es una continuación), están marcadas por la profundización de la descomposición social y la crisis de las instituciones. Eso ocurre al mismo tiempo que se abre una polarización social aguda con la consolidación de un grupo burgués que se ha hecho del poder, excluyendo a otros sectores de la burguesía, por medios mafiosos y constituyendo una nueva oligarquía. Señalamos ya en la resolución sobre la situación nacional presentada a este Congreso Nacional el carácter político de la decisión del gobierno espurio de Felipe Calderón de declarar la “guerra al narcotráfico” y en consecuencia la militarización del país y fortalecimiento de un Estado policiaco como una maniobra que le permitiera dotarse de una legitimidad y respaldo político a nivel social con el que no ha contado por medios democráticos y de respeto al voto. La guerra al narcotráfico ha sido usada como chantaje para llamar a la “unidad nacional” contra un pretendido enemigo externo al país que debía traducirse en apoyo y reconocimiento del gobierno. La militarización ha abierto un terrible escenario de violación a derechos humanos y atropellos a la población civil, no solamente de militantes políticos y luchadores sociales, por parte del ejército y las policías federales. Sin respetar la Constitución, el ejército y la marina son utilizados como fuerzas policiacas y por medio de retenes, de violaciones a domicilios particulares y prácticos estados de sitio en ciudades y regiones del país colocarse por encima de los formales poderes civiles en diversas entidades de la República y utilizados también para maniobras y golpes políticos.. En Michoacán, por ejemplo, antes de las elecciones del 2009, metieron a la cárcel a infinidad de presidentes municipales de diversos partidos, así como funcionarios del gobierno estatal de Leonel Godoy, con el recurso del arraigo, una de las consecuencias de la aprobación de la reforma judicial, que ha permitido desconocer antiguos derechos constitucionales y la presunción de inocencia de los inculpados, al arraigar, hasta por 90 días, a sospechoso de algún crimen mientras se encuentran pruebas para entonces sí consignarlo formalmente. Pero al mismo tiempo, la respuesta del narcotráfico a la declaración de guerra de Calderón, ha evidenciado el fin del “monopolio de la violencia” por parte del Estado al constituirse fuerzas armadas paralelas a aquél y en ocasiones con mayor capacidad de fuego que fuerzas policiacas locales. Más allá de la fuerza armada de los carteles retando al poder del Estado, está el hecho más importante de la infiltración, colaboración y complicidad entre sectores del narcotráfico y sectores del gobierno y el ejército en diversos niveles, federal, estatal, municipal, regionalmente y en el seno de otras estructuras políticas. Durante la visita de Calderón a Estados Unidos, la prensa de Washington denunció que “la guerra al narcotráfico” es en realidad una guerra contra determinados carteles y en beneficio de otros. De esta manera se profundiza la descomposición social, aunado a que en una población crecientemente desempleada y sin alternativas en el futuro inmediato, especialmente entre la juventud, se generan nuevos valores (muy presentes en ciertas regiones del norte del país) y una atracción por el narcotráfico, el dinero rápido, el prestigio social basado en la ostentación de riqueza, y el recurso de la fuerza y la violencia. Pero el debilitamiento de las instituciones estatales también tiene que ver con zonas del país o instituciones de las cuales van perdiendo el control, como ciertos penales, regiones rurales, especialmente campos de cultivo, o la práctica ya expresada no en el campo, sino en ciudades como Monterrey o Cuernavaca, donde los carteles pueden establecer bloqueos y retenes en avenidas importantes de aquella ciudad o el estado de sitio que prácticamente declararon un viernes en Cuernavaca al advertir a la población que a partir de cierta hora no salieran de sus casas...y donde la orden fue obedecida. Así hasta llegar al uso de carros bombas en Ciudad Juárez, así como, antes, el ataque con granadas en la fiesta oficial del 15 de septiembre en Morelia, Michoacán. El punto de descomposición y su expresión en el propio aparato estatal ha llegado al asesinato de diversos candidatos a cargos de elección popular en estados del norte del país, pero notablemente con el asesinato del candidato del PRI a Gobernador de Tamaulipas, menos de una semana antes de las votaciones y el secuestro de Diego Fernández de Cevallos, jefe de una de las corrientes derechistas del PAN, alternativa a la de Felipe Calderón. Muchos de estos elementos relativos a la descomposición social y la crisis de las instituciones estatales, y su descrédito entre la población (la Suprema Corte de Justicia y sus resoluciones, entre otras, sobre la guardería ABC y sobre el SME; el IFE; la CNDH; el Congreso; los partidos políticos institucionales; la policía, las instituciones de procuración de justicia, etc) apuntan a lo que algunos han llamado un “Estado fallido”. Es cierto que el uso que se le dio a este concepto desde el Pentágono, en relación a México, responde a una visión intervencionista que es inaceptable. De hecho, muchos de los fenómenos de violencia existentes en el país, tienen que ver también con la aplicación de los planes imperialistas, que apuntan hacia un Plan Colombia en México, un Plan Mérida, el despliegue de las tropas yanquis en la frontera con México, la actuación de la policía colombiana en territorio mexicano, etc. Pero más allá de este uso por parte del imperialismo, hay en cierto sentido elementos de un gobierno fallido que tienen que ver con su origen fraudulento, que lo hace un gobierno políticamente débil -aunque se apoye frecuentemente en el uso de la fuerza- y que adicionalmente va profundizando en otros aspectos de debilitamiento institucional. Dice Noam Chomsky que el concepto es “frustrantemente impreciso” pero identifica algunas características primarias de estados fallidos, como las siguientes: “Una es la falta de capacidad o voluntad para proteger a sus ciudadanos de la violencia y tal vez de la destrucción. Otra es su tendencia a considerarse más allá del alcance del derecho nacional o internacional, y por tanto libres para perpetrar agresiones y violencia. Además, si tienen forma democrática, padecen de un grave 'déficit democrático' que priva a sus instituciones formales de auténtica sustancia”. Es este debilitamiento de las instituciones del Estado, reflejo de la descomposición de este gobierno fallido, lo que permite que pese a los golpes recibidos por el movimiento obrero y los diversos movimientos de resistencia al neoliberalismo, estos movimientos no haya sido derrotados, aplastados definitivamente o abierto un periodo de reflujo. En este sentido se mantiene la perspectiva de lucha afirmada por el Congreso de julio del 2009 pero en circunstancias más complicadas (ver “Una nueva oportunidad en la construcción de un partido revolucionario” en Desde los 4 Puntos 58, diciembre del 2009). Al mismo tiempo, hace que el curso de estas luchas de resistencia encuentren también un contexto más peligroso.
2.- La descomposición social en curso, así como la crisis, y debilitamiento de las instituciones en el marco de este gobierno ilegítimo y políticamente débil no impide reconocer, al mismo tiempo, la existencia de un poder burgués extremadamente centralizado, concentrador de la riqueza en forma insultante, generador de una gran polarización social y de una crudeza sin par de la lucha de clases. Al mismo tiempo que ocurre esta descomposición social y política y de las instituciones a cargo de este gobierno, hay una centralización del poder, por encima de las instituciones gubernamentales, de una nueva oligarquía que ha desplazado a anteriores grupos burgueses. Una nueva oligarquía en México pero subordinada y representando a los intereses imperialistas hegemónicos de la era neoliberal. Pero reflejando cambios en la composición del poder de la burguesía en nuestro país. Históricamente nuestra corriente reconoció que el proceso de la Revolución Mexicana, iniciada en 1910, se expresó como una revolución combinada que no pudo concluir en el triunfo de una revolución social de la época correspondiente al triunfo de la revolución socialista en Rusia por la debilidad del factor subjetivo, interrumpiéndose, por tanto, esa dinámica. Pero es por esa debilidad subjetiva y no por vitalidad de la propuesta burguesa que la dinámica popular, proletaria y campesina, se ve interrumpida, surgiendo un régimen que expresa esa contradicción. Es decir, un régimen bonapartista sui géneris que pretende presentarse por encima de las clases, utilizando la ideología del nacionalismo revolucionario, pero ubicado en el marco de un Estado capitalista. Ese bonapartismo puede oscilar a izquierda y derecha, dentro del marco del sistema capitalista, dependiendo de la relación de fuerzas e impulsos de las clases sociales, lo que eventualmente le lleva a ciertas medidas progresistas como la expropiación petrolera y otras medidas nacionalistas, populistas o la dinámica del llamado Estado benefactor. Pero en la medida que el bonapartismo tampoco rompe con la lógica capitalista, bajo su mando se va empollando y fortaleciendo nuevamente una fuerza burguesa que finalmente quita al personal político encargado de la administración gubernamental del Estado burgués para hacerse cargo directamente de esa función. Es lo que Fox llamaría un “gobierno de empresarios, para empresarios y por empresarios” al definir a su propio gobierno. Pero paralelamente, al dar fin al régimen bonapartista, con el asalto que hacen los neoliberales del PRI y de su gobierno, por medio de los “Chicago boys”, desde la administración de Miguel de la Madrid, se va configurando una nueva composición de la burguesía en el poder. Es la pandilla neoliberal, encabezada por Carlos Salinas de Gortari y su proyecto transexenal que incluye a su equipo donde destacan Manuel Camacho Solís, Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo, entre otros. La peculiaridad es que la política neoliberal impuesta, especialmente por medio de las privatizaciones y el desmantelamiento de la propiedad estatal, el “adelgazamiento del Estado” que claman los neoliberales en beneficio privado, sirvió como la vía para el engorde y enriquecimiento de la nueva oligarquía surgida de este atraco a la nación. Esta nueva y salvaje acumulación primitiva de capital , es cierto, se realiza en forma mafiosa, criminal, incluso, beneficiando a un círculo selecto empollado por el salinismo. La privatización de Teléfonos de México, el FOBAPROA, la salvación de los bancos, el apoyo a compañías privadas de generación eléctrica, los negocios con PEMEX van conformando una nueva oligarquía en el poder. Es un proceso privatizador corrupto, mafioso, ilegal, parecido al surgimiento de una nueva burguesía en Rusia al desmantelarse la Unión Soviética y privatizarse la propiedad social. Al utilizarse en beneficio privado, para la venta, incluso el armamento y la fuerza militar de la antigua Unión Soviética esa nueva fuerza burguesa se conforma como una Mafia dedicada también al tráfico de armas, de droga y del turismo sexual, la trata de blancas y la prostitución. En México esa nueva oligarquía es empollada por el salinismo y luego del giro dado por el PAN bajo la presidencia de Luis H. Alvarez y la guía de Fernández de Cevallos (lo que provocaría la escisión del PAN de las corrientes que vieron traicionados el ideario, la doctrina social cristiana, que decía enarbolar el PAN) por una alianza entre estos Jefes del PRI y del PAN. Es esta oligarquía, lo que López Obrador llama la Mafia, la que está en el poder en México y que él insistentemente denuncia con sus nombres y apellidos. Es clara y descarnadamente un poder de clase, por eso la agudeza actual de la lucha de clases. El poder de un estrecho sector de la burguesía, que ha desplazado y eliminado a otros sectores de la burguesía, y que ha construido esta fuerza por medios mafiosos. Se equivocan quienes inventan una nueva, mediática y superficial noción del poder al hablar de una supuesta “clase política”. Los políticos, los partidos del sistema, son instrumentos de esa fuerza burguesa que es realmente el poder. Para rehuir una definición de clase, marxista, del fenómeno otros observadores les llaman la “élite del poder”, o vergonzantemente los “poderes fácticos”. Preferimos llamar a las cosas por su nombre pues la conciencia de que existe ese poder burgués, representado por esa oligarquía, ayuda también a alimentar la conciencia anticapitalista en el seno de las luchas actuales. La lucha de los trabajadores, la clase obrera y los movimientos de resistencia no es simplemente contra algunos políticos o contra la corrupción, sino contra el capitalismo y su manifestación actual con la política neoliberal y el poder de una oligarquía. Una oligarquía en el poder que no necesita hacer campañas electorales, ni presumir de un copete, una novia actriz, ni un cinturón con hebilla grabada con su nombre, pero que desde la discreción de sus despachos (y la exhibición restringida en las revistas de “sociales” de sus fiestas, mansiones y familias) manejan como empresa a este país usando a sus operadores políticos. Por eso los nombres de este pequeño grupo y sus familiares no siempre son tan conocidos para el gran público, sino hasta que en la lucha, los trabajadores los van identificando como los propietarios de esas empresas, como Germán Larrea y el Grupo México. Políticos como Gómez Mont o Lozano se ubican ahí como los empleados, los abogados de esas compañías. Pero los grupos burgueses en el poder, la oligarquía, realmente están representados por gente como Carlos Slim Helú (el hombre más rico del mundo según Forbes, dueño de TelMex y Telcel, de Prodigy, América Móvil, Sears o Sanborns), Emilio Azcárraga Jean (Televisa), Roberto Hernández (Banamex y Citigroup), Ricardo Salinas Pliego (TV Azteca, Grupo Salinas), Alberto Bailleres (Industria Peñoles, el ITAM, Femsa), Germán Larrea Mota Velasco (Grupo México, es decir Cananea, Pasta de Conchos, etc), Gastón Azcárraga (Grupo Posada, Méxicana, Aeroméxico), Lorenzo Servitje (Grupo Bimbo), Jerónimo Arango (Aurrerá-Wall Mart), Roberto González (Banorte, Grupo Maseca), Claudio X. González (Kimberley Clark de México, también tiene empresas que venden electricidad a la CFE), Alfredo Harp Helú (Inbursa), Lorenzo Zambrano (Cemex), Carlos Peralta (Grupo IUSA), Dionisio Garza Medina (Grupo Alfa del Grupo Monterrey) y entre otros pocos más, José Antonio Fernández (Fomento Económico Mexicano, Femsa-Coca Cola). Esta oligarquía en el poder maneja en función de sus intereses a políticos y partidos como el PAN y el PRI. En esa lógica es que uno de sus abogados, el entonces Secretario de Gobernación Gómez Mont, puede apadrinar a fines del 2009 un pacto, como el que finalmente se descubrió, entre el PRI y el PAN para que a cambio de que el PRI apoyara en el Congreso la reforma fiscal de Calderón, el PAN no hiciera alianza de oposición al PRI en el Estado de México para los comicios del 2011. Cuidar la imagen de Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México y posible candidato presidencial del PRI en el 2012, se ubica en un cálculo de que habiéndose desgastado de tal manera el gobierno de Calderón y el PAN, la apuesta de la oligarquía para mantener la continuidad de su política y la defensa de sus intereses y privilegios, pasa por el regreso del PRI, sacrificando al PAN y encargándolo de todo el trabajo sucio, de golpeo y pérdida de derechos sociales del pueblo de México, especialmente en el fin del sexenio (Cananea, SME, etc) pues de todos modos a fines del 2009 se preveía ya derrotado en la presidencial del 2012.
3.- La ofensiva burguesa contra los derechos de los trabajadores, contra los derechos democráticos y la soberanía nacional sin embargo son de tal magnitud (ver el caso del SME o los mineros) que, en el marco de la descomposición social y crisis de las instituciones, bordan en un terreno muy peligroso. Correctamente el movimiento obrero y las resistencias se apoyan en derechos reconocidos constitucionalmente para defender conquistas previas o para fundamentar sus demandas -es parte de la politización que reconocimos en julio del 2009- pero la obcecación burguesa va llevando al agotamiento de las instancias legales cerrando caminos al movimiento. Con la crisis y debilitamiento de sus instituciones, esta obcecación va poniendo a la orden del día el cambio de régimen político, su crisis y descomposición. Aún en la perspectiva planteada por López Obrador (AMLO) de resolverlo en el marco de la elección presidencial del 2012, la posibilidad de que se responda nuevamente con un fraude electoral elevará el reto de la urgencia y necesidad del cambio de régimen político, del derrocamiento del actual . Es éste un elemento central que no debe obviarse en un proyecto de construcción partidaria que no puede abordarse como un esquema lineal y progresivo, sino que puede enfrentar bruscos giros en la situación política y por tanto en sus tácticas de construcción, pero que reafirman la absoluta necesidad de acelerar un proceso de organización que esté a tiempo para los cambios venideros, así como preparado para preservar su integridad y funcionamiento.
4.- Rechazamos la disolución y avanzamos en dos caminos no excluyentes.
Los movimientos, desarrollos políticos y acontecimientos recientes nos confirman la perspectiva señalada en el Congreso de julio del 2009 al decir que se ha abierto “una nueva oportunidad en la construcción de un partido revolucionario” y que en ese marco se profundiza la crisis de las diversas alternativas políticas y partidarias. En esos reacomodos, nuevas formaciones o partidos políticos pueden surgir y otros desaparecer -práctica o virtualmente- como en anteriores crisis y reacomodos. Las posibilidades para un proyecto del marxismo revolucionario como el que el PRT representa no son automáticas, sino que dependen también de su capacidad para proponer esta alternativa en el seno de los principales movimientos sociales, de masas, que pese a la represión y las reformas neoliberales impuestas, se mantienen y aumentan. Siguiendo con la orientación del Congreso de julio del 2009 se trata del impulso y reorganización del PRT como un instrumento autónomo de nuestra corriente, pero ligado, inmerso, en el seno de esos movimientos. Rechazamos la perspectiva de disolución, reafirmamos más en este momento la necesidad de esta organización propia y autónoma, pero presentes e identificados con la causa de estos principales movimientos como la vía de construcción, crecimiento y consolidación como alternativa propia del socialismo revolucionario. Dos posibles caminos en el seno del movimiento se abren ahora. No son necesariamente excluyentes y su posibilidad también está determinada por su evolución pues hoy mismo son proyectos que están en curso de definirse y en todo caso se requiere también luchar, empujar, convencer sobre la perspectiva que les vemos. Uno de estos dos caminos es el del movimiento de los trabajadores y la lucha de diversos movimientos sociales encabezados básicamente por el SME. La posibilidad de que avance hacia un movimiento político de los trabajadores, es decir una perspectiva política clasista, en la lógica de lo que llamamos un partido obrero, un partido de los trabajadores, que construye la independencia política de los trabajadores, no por medio de pequeñas organizaciones revolucionarias sino de una organización de masas, basada en los sindicatos prioritariamente, como alternativa al control corporativo de los sindicatos por parte del PRI . El otro camino es de la perspectiva democrática, nacionalista, antioligárquica y antimperialista que se está construyendo alrededor del movimiento dirigido por AMLO, en ruptura con el colaboracionismo del PRD, y organizando alternativamente un partido-movimiento que se prepara para una nueva confrontación con el PRI y PAN en el terreno electoral en el 2012. La confrontación puede conducir a una crisis mayor que la del 2006 y dependiendo del curso de la lucha y las alternativas de dirección del mismo, a una ruptura democrática con el régimen imperante, además de ser un terreno favorable en el curso de los siguientes años de aquí al 2012 para el crecimiento de la propuesta del PRT. El Congreso Nacional del PRT no necesita ahora asumir uno de estos dos caminos como excluyente, alternativos u opcionales, pues ninguna de las dos opciones están consolidadas en las perspectivas que les vemos. Hay que empujar en la dirección señalada en ambos casos, pero como su logro no depende exclusivamente de nosotros y hoy escapa a nuestras posibilidades de determinarlo categóricamente es que en ambos participamos. Pronto se verá si se consolida lo que hoy es un proyecto para entonces determinar prioridades y si ambos proyectos avanzaran paralelamente para igualmente buscar los caminos de unidad de acción, de frente unido, en las siguientes confrontaciones con el régimen de la derecha autoritaria y neoliberal del PRIAN.
5.- Un Movimiento Político de los Trabajadores.
Como hemos dicho antes, la obcecación burguesa de la derecha autoritaria y neoliberal está cerrando los caminos legales y laborales a movimientos como el del SME o los mineros. La declaración del SME es categórica en su conclusión de lo ocurrido cuando dice que “la sentencia aprobada 'fast track' por la 'suprema corte de justicia de la nación' el pasado 5 de julio del año presente, dando por válido el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro emitido por Felipe Calderón Hinojosa, expresa de manera contundente que el tan llevado y traído Estado de Derecho, ha sido roto por parte de quienes se autoerigen como el 'Máximo Tribunal Judicial' del país y confirma la total subordinación de los Ministros de la 'suprema' a los intereses de las multinacionales imperiales y a la oligarquía mexicana”. Decimos que el curso adoptado por la oligarquía, a través de sus instrumentos e instituciones, es peligroso porque al cerrar estas puertas parece querer empujar a movimientos como los del SME a una radicalización en las formas de lucha, sin contar ya con las vías legales o institucionales, de acción directa que frenara la actividad de las empresas implicadas que aunque tendrían legitimidad por las respuestas gubernamentales, sería el pretexto que han buscado desde el inicio del conflicto en octubre del 2009 para una represión masiva. Por el contrario, con gran inteligencia, la dirección del SME está optando por un salto adelante, pero en el terreno político para no quedarse atrapado en el callejón sin salida del procedimiento legal-laboral (aunque justamente insista ante la Junta de Conciliación en el reconocimiento del “patrón sustituto” como última carta). Ese es el sentido implícito en el llamamiento que hace el SME, al mismo tiempo que explica el significado de la resolución de la SCJ (el Estado de Derecho roto, dice) cuando convoca en el mismo texto a: “la construcción de un amplio, representativo y democrático Movimiento Nacional que de respuesta a este régimen dictatorial y autoritario, disputándole el poder y la nación en todos (los) espacios políticos, sociales y culturales de nuestra sociedad; para el ejercicio pleno de los derechos individuales y colectivos de los trabajadores y el pueblo; para la construcción de una nueva sociedad con Justicia, Democracia y Libertad”. (Declaración del 15 de julio de 2010 firmada por Fernando Amezcua Castillo, secretario del exterior del SME, a nombre de la dirección del mismo). Es decir, un Movimiento Nacional, no solamente sindical. Un Movimiento que dispute el poder y la nación, es decir no solamente ya una Asamblea de las Resistencias. Una nueva sociedad con Justicia, Democracia y Libertad, es decir que no reclama al poder la legítima satisfacción de demandas inmediatas de los movimientos en resistencia, sino que más allá busca crear una nueva sociedad, es decir que ya no pide al poder solamente que “mande obedeciendo” sino que disputa el poder. Y que propone organizar este Movimiento desde los trabajadores y el pueblo para la construcción de esta nueva sociedad, es decir con una perspectiva de clase, de los trabajadores, del proletariado. Se trata de una primera respuesta de la dirección del SME ante la difícil situación en que se coloca al movimiento (además con la prolongada huelga de hambre de los trabajadores del SME). Seguramente debe acordarse todavía con la dirección toda del SME y precisar la propuesta. En todo caso, es una propuesta en principio muy importante y positiva. Durante años hemos planteado la necesidad de una expresión política propia de los trabajadores que refleje la ruptura del control corporativo de un partido burgués como el PRI. Es parte de la lucha por la independencia política con respecto de la burguesía. Algunos grupos pensaban que la idea se realizaba llamando periódicamente en forma propagandística a la creación de un partido de los trabajadores, haciendo abstracción de las condiciones de lucha y el nivel de conciencia alcanzado, en esa lucha, por parte de los trabajadores. La situación hoy es diferente. La lucha del SME, con la experiencia acumulada de décadas pero con la impresionante resistencia contra el decreto de extinción y el despido de más de 40 mil trabajadores, ha provocado en unos cuantos meses una educación en el marco de lo que ellos mismos llaman una abierta lucha de clases, y una conciencia anticapitalista y la utilización de las instituciones al servicio de la oligarquía y contra los derechos de los trabajadores que, efectivamente, hacen que la idea de un movimiento político de los trabajadores ya no sea solamente un discurso propagandístico. Muchas cosas han dejado de ser meramente propagandísticas en estos meses de lucha del SME. Por eso insistimos en estar listos para posibles cambios bruscos de la situación. Hoy el camino parece estar despejado para la conformación de un Movimiento Político de los Trabajadores sobre la base de la convocatoria de los compañeros del SME, pero para una organización que ya no es sindical, sino política, pero que no excluye a la organización sindical, que asegura la permanencia del SME y de cualquier otro sindicato, cuyos miembros decidan participar. Porque, aunque haya el respaldo a la convocatoria de direcciones sindicales como la del SME la propuesta es para una incorporación individual de las y los trabajadores y no corporativamente por medio de las respectivas organizaciones gremiales. Es al mismo tiempo un llamado a los trabajadores, pero no exclusivamente a los electricistas, sino al conjunto de la clase trabajadora. Siendo una convocatoria clasista, de los trabajadores, de una perspectiva proletaria, está abierta a todas y todos los luchadores, activistas y militantes de los movimientos de resistencia, organizaciones sociales y políticas de la izquierda. Aunque se llame Movimiento Político de los Trabajadores es lo que en la tradición de lucha del proletariado internacional representa la conformación de un partido de los trabajadores, un partido propio de la clase trabajadora. Cuando el proletariado se convierte en clase al hacerse partido, como diría Marx. Pero es un partido por este sentido histórico del concepto y no porque esté preocupado por cumplir los requisitos legales de lo que en México se conoce hoy como partido político, es decir un partido electoral. No quiere decir que necesariamente este Movimiento Político de los Trabajadores será abstencionista en ese terreno. La política, la táctica, en ese terreno la definiría en el momento necesario pero no nace con esa marca. Históricamente, la experiencia del proletariado internacional en cuanto a la conformación de un partido de los trabajadores, de un partido obrero, ha significado frecuentemente la conformación de un partido muy amplio, del conjunto de la clase, especialmente de los sindicalizados y no necesariamente un partido revolucionario. Ese límite, es decir un partido obrero, representativo de la clase, y no todavía un partido revolucionario de la clase, no le quita importancia a una experiencia así por lo que significa en avance de la conciencia de clase y ruptura con la burguesía. En cualquier caso será un paso adelante en México. Sin embargo, es probable que por la experiencia de lucha en que podría surgir este Movimiento Político de los Trabajadores, la presencia e influencia de una conciencia anticapitalista no sería menor. No surgiría como otros partidos de los trabajadores en las fases iniciales de la organización proletaria y del auge del capitalismo, sino en una época de lucha y confrontaciones y la existencia de una conciencia anticapitalista, de izquierda y revolucionaria con influencia y en el marco de la crisis y descrédito de la izquierda institucionalizada. En todo caso, seguramente, que una experiencia nueva como ésta reconocería de entrada la pluralidad política del movimiento de resistencia actual y por tanto el respeto a la existencia de tendencias políticas distintas en su seno, incluidas las de la izquierda revolucionaria. El PRT, por tanto, apoya la posible dinámica en este sentido de un Movimiento Político de los Trabajadores como el que sugiere el llamado del SME. Lo apoyamos y nos comprometemos lealmente en su impulso.
6- La propuesta del PRT, en medio de la crisis.
Para participar en el desarrollo del movimiento de resistencias al neoliberalismo, de defensa de los derechos y conquistas del movimiento obrero y de defensa de las libertades democráticas sometidas a ataque en todos los frentes (desde el respeto al voto hasta el derecho de las mujeres a decidir) se requiere una fuerza política que ayude a unir estos movimientos en la perspectiva política del fin del régimen político actual, que lo haga además en la perspectiva clasista propia del socialismo revolucionario. Una perspectiva que objetivamente se impone con la crudeza de la lucha de clases actual, el odio de clase desatado por la oligarquía en el poder. Las condiciones para el reposicionamiento y crecimiento de la influencia política de una corriente del socialismo revolucionario como la que representa el PRT están enmarcadas en la crisis de todas las formaciones políticas, antesala o anuncio del cambio de régimen político que ocurrirá en todos los terrenos incluido en el reacomodo de todas las fuerzas políticas presentes, hasta con la desaparición o surgimiento de corrientes y partidos políticos, como analizamos en el Congreso de julio del 2009 (op cit). El fin del ciclo de hegemonía de la izquierda institucionalizada que señalamos en el Congreso Extraordinario de julio del 2009, es parte de estos cambios.
7.- La presencia de una corriente socialista en un Movimiento-Partido democrático, antimperialista y antioligárquico.
Lo anterior está relacionado con la crisis del PRD y las tareas presentadas por López Obrador (AMLO) de tipo organizativo para el Movimiento que él dirige en paralelo al PRD y los otros partidos con registro del antiguo Frente que hoy se llama DIA. En el balance del Congreso Extraordinario de julio 2009 realizado por el Comité Central, ya señalamos algunos elementos que siguen siendo válidos en relación al balance de la perspectiva que examinamos sobre “otra izquierda es necesaria”. Decíamos entonces:
“La iniciativa de un Congreso Extraordinario en diciembre de 2008, como se discutió en la sesión de debate de la Escuela Nacional de Cuadros "Sabino Estrada", presuponía que la ruptura entre el PRD y AMLO sería más rápida y categórica de lo que en realidad va ocurriendo. Es indudable que el proceso de ruptura va en curso, pero que se trata de eso, de un proceso con altibajos y términos poco claros y definitivos. Como señala la resolución respectiva, el que AMLO no haya convocado ya a la formación de un nuevo partido lo hace más confuso, pero al mismo tiempo es la circunstancia que permite las nuevas posibilidades para el desarrollo de un partido revolucionario. Posibilidades que no significan un vuelco masivo a una alternativa revolucionaria, como sí ocurrió con las crisis de los 70s y después del 88 en el surgimiento de nuevos partidos y la desaparición de otros. No era posible prever, dice la resolución del Congreso, después del reagrupamiento y realineamiento de fuerzas del 89, cómo resurgiría una alternativa de izquierda revolucionaria con presencia nacional y de masas, pero seguramente no será como producto de un paso único y definitorio, sino de un proceso acumulativo, entre el desgaste de la izquierda institucionalizada, el desarrollo del movimiento de masas, entre ellos el movimiento dirigido por AMLO y los reagrupamientos y reorganización de la izquierda revolucionaria. Pero no se trata de un proceso fatal, sino que requiere e implica la necesidad de iniciativas políticas por parte de la izquierda revolucionaria y especialmente del PRT”.
Efectivamente, el proceso de ruptura con el PRD ha sido muy desigual y con altibajos. Obviamente la dirección del PRD toma también iniciativas para conjurar el peligro de una ruptura y el surgimiento a su izquierda de una alternativa político partidaria fuerte. Su lógica es en todo caso circunscribir a AMLO a la acción de su Movimiento en un terreno en que no le dispute su presencia institucional con los privilegios y posiciones que les preocupan, por un lado y por el otro mantener una relación con AMLO que le obligue a depender de ellos para su expresión político-electoral si no logran eliminarlo o sustituirlo como el candidato presidencial mejor posicionado. Esta peculiar relación de conveniencias explica que no se de nunca un deslinde abierto y categórico por ambas partes. Las iniciativas de la dirección del PRD en ese sentido han ido en la lógica del congreso de “refundación” de diciembre pasado que acordara un nuevo modus vivendi entre las fracciones internas y segundo la vergonzosa táctica de alianza electoral con el PAN durante el 2010 con la promesa de mayores posiciones en la perspectiva del 2012.
De hecho, como dicen algunos camaradas, de todos modos la ruptura ha sucedido. De alguna manera es cierto. Lo muestra la iniciativa actual a nivel organizativo expresada básicamente por AMLO en su discurso del 21 de marzo que plantea tres ejes centrales para la actividad del Movimiento en los siguientes meses: continuar la campaña de afiliación (de “credencialización” del gobierno legítimo) para superar los dos millones registrados, continuar la instalación de casas del movimiento (locales de organización que son espacios de apoyo a la población en demandas sociales) y tercero ampliar la distribución, conocimiento y discusión de Regeneración, el periódico del Movimiento, dirigido por Jesús Ramírez Cuevas, y que sirva, como en conocida tradición partidaria, como difusor de ideas pero también como organizador. En la práctica es como ir organizando un partido-movimiento sin registro y sin participación político-electoral institucional. La separación no es categórica ni clara como expresión de una alternativa político partidaria, en la medida que AMLO plantea que los integrantes del Movimiento están en libertad de participar individualmente (aunque sí se pronuncia contra la alianza con el PAN o PRI), si así lo quieren, con el PRD y el DIA en las campañas electorales, y porque tomando la forma de una organización partidaria el proyecto parece calculado en un proceso que irá a conseguir en un futuro, posterior al 2012, un reconocimiento institucional y una definición de participación con respecto al PRD en el 2012.
De todos modos, el hecho es que en este nuevo paso de redefinición partidaria, por sus peculiaridades, en que no es abiertamente captado como una ruptura orgánica con el PRD el efecto y posibilidades de que compañeros concluyan en la necesidad de “otra izquierda es necesaria..” es decir una alternativa partidaria propia de la izquierda socialista, representada hoy por el PRT, aunque también sin registro legal, es una idea y propuesta que avanza lentamente. Desde la perspectiva acordada en el Congreso de julio del 2009 un paso importante en ese sentido ha sido la renuncia pública al PRD por parte de algunos compañeros que adicionalmente rechazaron la nueva línea de alianzas del PRD con el PAN. Hay que empujar ahora el siguiente paso, más complicado, consistente en el anuncio público de ingreso al PRT convocando a más compañeros, de diferentes ciudades. Lo necesitamos para que de alguna manera abiertamente se plantee en concreto que ésta es una alternativa de organización en medio de la crisis. Al hacerlo, podemos presentarlo como una ruptura de los compañeros críticamente hacia el PRD, pero sin descalificar las iniciativas orgánicas planteadas por AMLO. La definición por el PRT no se presenta como antagónica con el Movimiento de AMLO, pero sí con el PRD. De hecho, en este sentido ayuda el que el propio AMLO no presenta su proyecto como un proyecto político-partidario sino que sigue presentándose como organización de un Movimiento.
La imagen necesaria de legitimar es que en el seno del Movimiento se requiere y es válida una corriente de pensamiento y acción socialistas. Así como es posible que todavía haya en el Movimiento compañeros afiliados al PRD (y eventualmente al PT o Convergencia) también a una organización socialista como el PRT. Para ello necesitamos no solamente declararlo sino encontrar los caminos también para reforzar nuestra participación y compromiso de más camaradas en el seno del Movimiento y sus núcleos (porque ya hay muchos camaradas que lo hacen). Reforzarlo quiere decir también organizar nuestra participación ahí con células o comités que específicamente participan en sectores de ese Movimiento. Aunque nosotros leemos en las iniciativas de AMLO una lógica partidaria, nuestra táctica no implica que el PRT como proyecto partidario se disuelve en ese futuro e hipotético partido. Porque además hoy no es planteado como nuevo partido. Camaradas del PRT participan en el Movimiento, lo que ayuda a crear una corriente de opinión y organización propia de los socialistas ya que en las actuales circunstancias es posible y legítimo expresarse públicamente como PRT en el seno de ese Movimiento sin las pretensiones de tener derecho a cuotas o expresiones típicas del funcionamiento del PRD.
En esta lógica de construcción en relación al Movimiento de AMLO es necesario tomar en cuenta las iniciativas que nuevamente surgen de reagrupamiento de los socialistas. Dos iniciativas paralelas: las de los que están interesados en la V Internacional y los que vuelven a la idea de reagrupamiento socialista que manejamos en los años recientes. Las posibilidades de un efectivo reagrupamiento socialista como el que intentamos antes (y que tuvo su punto más alto en el Frente Socialista) no parecen muy optimistas. Es difícil el surgimiento de una nueva organización unificada de los socialistas y con pocos de ellos hay condiciones para que acepten su unificación orgánica con el PRT, preocupados más bien por dotarse de una identidad diferenciada, lo que en realidad dispersa las posibilidades de una alternativa creíble en medio de la crisis de la izquierda institucionalizada. Pero en este contexto pueden avanzar a hacer explícito la existencia de corrientes socialistas autónomas y que participan en el Movimiento, lo que le ofrecerá también cobertura a una expresión abiertamente PRT. Necesitamos, por tanto, participar en esos espacios a los que nos han invitado diversos grupos y apoyar la idea de un reagrupamiento socialista, aunque sea en términos nuevamente de un Frente Socialista pero que haga una ruptura explícita con el PRD (la mayoría de ellos están dentro del PRD) y al mismo tiempo exprese su solidaridad y compromiso con el Movimiento de AMLO. Veremos qué ocurre. Simultáneamente, con algunos, insistir en su unificación orgánica en el PRT.
8.- Otra izquierda es necesaria.
Participar en el seno del Movimiento dirigido por AMLO no implica disolverse en un hipotético nuevo partido que hoy no está planteado. Implica construirse como corriente socialista, como PRT, en el seno de ese movimiento. Participar, apoyar e impulsar las tareas democráticas y de lucha tomadas por este Movimiento en la medida que conforman una perspectiva independiente del electoralismo y derechismo del PRD. Es cierto que también en el Movimiento participan sectores arribistas, formados en el clientelismo perredista, pero también un amplio sector sin partido y crítico de los partidos registrados en primer lugar del PRD. No somos ingenuos de negar que la organización de este movimiento por parte de AMLO tiene puesta la vista en las presidenciales del 2012 como la nueva prueba de fuerzas. Nuestra participación ahí tiene hoy el interés en el proceso de realineamiento y recomposición política que está en curso. Aun en la perspectiva de las elecciones del 2012 continuará produciéndose un reacomodo entre todas las fuerzas políticas en el seno del cual el PRT debe estar presente para ofrecer también la opción de una izquierda socialista y revolucionaria, insistir que otra izquierda es necesaria ante la degeneración de la izquierda institucionalizada y la marginación de la izquierda “autonomista” y que ésa otra opción partidaria es la que representa la izquierda socialista.
9.- Una izquierda presente en el movimiento sindical y de los trabajadores.
La opción de la izquierda socialista y revolucionaria para ser creíble no puede quedar solamente a nivel de declaración y de propuesta. Requiere mostrarse como una fuerza organizada, aunque minoritaria hoy, pero presente en los movimientos de resistencia y de la clase trabajadora. Precisamente porque participar en el Movimiento de AMLO no implica disolverse es que nuestra tarea central sigue siendo la reorganización partidaria del PRT y su presencia y crecimiento en el movimiento, especialmente en el movimiento sindical y obrero. Lo que nos distinguirá serán nuestras definiciones socialistas y nuestra presencia en el movimiento de los trabajadores. En la polarización social existente destaca el hecho de que en esta fase de la lucha de clases hay una presencia y beligerancia cada vez mayor de sectores de la clase trabajadora como no había en muchos años. Ciertamente el grueso de los movimientos sindicales en ascenso lo hacen con las direcciones tradicionales heredadas del periodo anterior en que la burocracia sindical charra impedía cualquier movilización o lucha. Pero como parte de la crisis existente y la descomposición social y debilitamiento de muchas instituciones cada vez hay mayores fisuras en el movimiento obrero organizado y caminos y reacciones diferenciadas. Esto explica también la necesidad de mantener la orientación del frente único para fortalecer el movimiento y evitar las tentaciones sectarias de los que sueñan con los deslindes inmediatos que solamente les marginan de la lucha de clases real. Incluso la visión sectaria define su táctica de intervención y construcción en el movimiento obrero sobre la base del carácter de las direcciones sindicales burocráticas y charras especialmente de los históricos grandes sindicatos nacionales descartándolos para la lucha y priorizando los sectores marginales, sin organización sindical, ni tradición de lucha, empleados en el “outsourcing”, migrantes y jóvenes desempleados. En realidad, nuestra política apoya, se compromete y solidariza con todos los sectores oprimidos y marginados en la sociedad, tanto de la clase trabajadora como de los desempleados, pero no comete el error de hacerlo abandonando todo interés y descalificando las dinámicas de lucha existentes en los sectores históricos de la clase trabajadora mexicana y sus organizaciones sindicales. De hecho en este periodo, por lo que hemos señalado, ha sido un dato relevante, sobresaliente, la entrada en la lucha de este sector de la clase que inmediatamente ha servido como eje vertebrador y aglutinador de las luchas y resistencias de otros movimientos sociales. Ese fue el caso del papel del magisterio de la sección 22 del SNTE en la lucha de la APPO. Ese está siendo el papel del SME actualmente y en otra medida la lucha de los mineros. Esta prioridad social de construcción del partido es más necesaria en un momento de luchas decisivas de los trabajadores y su futuro como son las del SME y los mineros y la confrontación que seguramente se abrirá en el segundo semestre del 2010 con el intento de reforma laboral que querrá imponer la derecha en el Congreso.
10.- Tomar partido.
Tenemos que representar una corriente organizada, presente en el movimiento obrero y las resistencias, pero que a diferencia de la izquierda institucionalizada sí sostiene posiciones políticas definidas, no eclécticas y oportunistas, como es hoy lo común. Tener posiciones definidas, que no ocultamos y de las que no nos avergonzamos y que defendemos, no quiere decir caer en el extremo de la izquierda dogmática que insulta y desprecia a los “ignorantes” y que se deslinda de los movimientos por sus planteamientos confusos en tránsito hacia posiciones más radicales, pero que les lleva a marginarse y sectarizarse. Tener posiciones definidas, no ambiguas y oportunistas, acomodaticias a las modas, tiene que ver con nuestros procesos de formación y organización militantes. Nuestro proyecto partidario es efectivamente de lucha por el poder, para una transformación revolucionaria, que es parte de los movimientos en lucha, pero que propone un proyecto más allá de lo inmediato por contar con un programa socialista, revolucionario, internacionalista, democrático, feminista, ecosocialista y que se opone a toda forma de opresión, además de nuestro compromiso clasista histórico. Estas concepciones deben poder traducirse prácticamente como propuestas y posiciones en los movimientos y no quedar como meras proclamas generales.
Pero si se confirman las posibilidades abiertas para la construcción de un partido revolucionario, nuestras filas habrán de crecer con nuevos miembros no solamente con el regreso de antiguos. Y la llegada de más compañeros desde el movimiento implica frecuentemente la llegada nuevamente de prejuicios políticos y sociales que muestran la importancia de un trabajo de lucha ideológica y de formación permanente que requerimos realizar.
Prejuicios sobre la existencia misma del partido, donde el desprestigio y descrédito de los partidos electorales frecuentemente refuerzan concepciones anti partido y anti política. Tomar posición es tomar partido. Es volver al campo de la política, mostrando que hay otra política posible, de principios y compromisos y para ello otro tipo de partido.
Prejuicios hacia el marxismo y las posiciones clasistas de quienes siguen alimentados con las ideas de que el socialismo supuestamente fracasó identificándolo con la experiencia estalinista. Prejuicios en relación al supuesto dogmatismo de la izquierda (de nuevo frecuentemente relacionándolo con el dogmatismo estalinista) para justificar políticas “flexibles, abierta y frescas” que abren la puerta al oportunismo, al pragmatismo, al abandono de principios y a los saltimbaquis de la política brincando de uno a otro partido sin vergüenza y como ejemplos de “flexibilidad”. Eso es el significado del llamado frecuente a una “nueva izquierda” que en realidad no es nueva, sino que es la vieja izquierda colaboracionista.
Prejuicios contra el feminismo y “las feministas” que supuestamente dividen al movimiento al denunciar y oponerse a la opresión y el patriarcado sin darse cuenta que es esta descalificación la que mantiene preso, incluso a luchadores sociales, de la ideología burguesa que busca impedir la incorporación de las mujeres a la lucha.
Prejuicios con respecto a la lucha ambiental pretendiendo que también divide y que como el tema de la opresión de las mujeres pueden esperar a ser resueltos en “el socialismo” y sin cuestionar la noción misma de progreso. En los documentos básicos del partido que paralelamente discute el XII Congreso Nacional, debemos inscribir, explícitamente en los principios del mismo, nuestra definición como feministas y como ecosocialistas al mismo nivel que socialistas revolucionarios.
Prejuicios en definitiva que piensan nuestra utopía como ilusoria, como “utópica” en el sentido peyorativo, y que plantean que es mejor un poquito que sostener la lucha por el programa, que el programa estorba, que hay que saber negociar, dialogar dicen, la política es diálogo, es negociación, hay que ser realistas espetan los que creen que el fin justifica los medios, pero que en realidad han abandonando hace mucho el fin porque han quedado atrapados en medios, en prácticas, que no llevan a ese fin. Y en la época actual el extremo de este reino de prejuicios y abandono de principios se consolida en el terreno electoral y la práctica de la izquierda institucionalizada. Aun sin posibilidades de expresión electoral propia sabemos que es posible actuar en ese terreno conduciéndose con principios y que a la larga rinden frutos políticos.
Por ello la importancia de la defensa y la formación de nuestra militancia en el programa. “Un programa es una brújula, es saber a dónde se quiere ir, es ya no navegar a simple vista, poco a poco, de elección en elección. Los compromisos son necesarios; son necesarios más aún los criterios que permiten distinguir los compromisos que acercan al objetivo y los que lo alejan” dice Daniel Bensaid en su texto titulado precisamente Tomar partido. Y agrega, contra los que piensan que la causa de todos los problemas es el “modelo partido” que es este colectivo agrupado en trono a un programa, lo que nos permite “pensar históricamente para actuar políticamente”, lo que le da razón de ser a un partido. “Que se desea llamar a tal colectivo democrático -que se esfuerza en pensar globalmente sintetizando las experiencias múltiples de sus militantes y en inscribir su acción en el tiempo alrededor de un proyecto común-, organización, movimiento, frente o partido, poco importa. ¿Pero por qué no llamar a un gato, gato, y partido a eso en lo que se toma colectivamente partido en el desacuerdo?”
11.- La ausencia de una política de izquierda en las elecciones de 2010.
Las elecciones de julio del 2010 llevaron a su extremo la noción que se viene imponiendo desde hace años del “voto útil”, acompañada de la vieja concepción del “enemigo principal y el enemigo secundario” versión maoísta de la noción jesuita del “fin justifica los medios”. Si en el 2009 el PT (Partido del Trabajo) sostenía en Nuevo León que había que aliarse con el PRI para derrotar al “enemigo principal” que era el PAN, en el 2010 la idea del PRD es que había que aliarse con el PAN para impedir el regreso del PRI a la Presidencia en el 2012. En ambos casos la táctica implica desdibujar y colocar a quien pretende representar a la izquierda a la cola de uno de los dos partidos de la derecha. En realidad, la táctica de alianza con el PAN que supuestamente permitiría colocar al PRD (y al DIA) posicionado frente a la confrontación del 2012 refuerza la concepción burguesa que tiene como modelo el bipartidismo yanqui ( que está en la propuesta de reforma electoral de Felipe Calderón y que está pendiente de ser aprobada). El resultado de las elecciones de julio coloca nuevamente la disputa, cuando la debilidad del gobierno de Calderón es mayor, entre las coaliciones encabezadas por el PRI y el PAN respectivamente, es decir entre PRI y PAN. Además de que la táctica de la izquierda institucionalizada corre en un carril totalmente distinto a la de la realidad de los movimientos en lucha y resistencia hoy en día que pelean contra el PAN y el PRI como se ve en la lucha obrera representada por el SME y los mineros, como se ve en la lucha contra la represión y militarización y por la libertad de los presos y desaparecidos, como se ve en la lucha contra la derecha (unidos todos Iglesia Católica, PAN, PRI y frecuentemente legisladores del PRD cuyo oportunista cálculo electoral les dice que no les conviene aparecer comprometidos con las mujeres y el feminismo) por la despenalización del aborto, el derecho a decidir, los matrimonios homosexuales y en general los derechos de la diversidad , sino que además electoralmente lo único que han logrado es desdibujarse más, a cambio de algunas migajas y apuntalar la dicotomía PRI-PAN. El resultado es tan sorprendente que el PAN ha declarado que nuevamente está en la pelea para el 2012 y empiezan a poner en duda el acuerdo para no hacer alianza electoral en el Estado de México el año próximo, suscrito cuando tomaron conciencia de que habían perdido la presidencial con mucha anticipación al día de los comicios.
Nos dicen la supuesta verdad de perogrullo de que en las elecciones se trata de ganar votos y ganar. Por eso, supuestamente, todo lo que lleve a ese objetivo -a ese fin- se vale. En el extremo se está llegando ahora a un narco perogrullo si es que todo se vale. Eso permitió incorporar al narcotráfico, la otra delincuencia organizada, como otro actor del proceso electoral. Para la izquierda la supuesta verdad de que en la elección se trata de ganar votos debe ser completada afirmando que efectivamente pero a favor de un programa, el programa , la propuesta que defiende y representa la izquierda. Si en las elecciones se trata de proponer a la ciudadanía las propuestas, el programa, es decir, el partido por el que deben elegir para gobernar, la izquierda no puede ocultar su perfil. Ciertamente depende de la coyuntura, del momento, la síntesis de propuestas que en esa circunstancia propone la izquierda. Pero la propuesta coyuntural, que recoja la contradicción principal del momento, debe tener relación con el programa general de la izquierda. No puede estar divorciado. No nos interesa tener simplemente más votos a costa de lo que sea pues genera una ilusión de avance que no está sostenida realmente en nuestro perfil y propuesta, sino tomada de prestado a otro. La independencia política como partido, que es una independencia de clase también, tiene que ver con que ciertamente queremos ganar a la mayoría porque sabemos que los cambios que proponemos son imposibles sin la mayoría, pero para que eso sea cierto tiene que conseguirse el apoyo de la mayoría a nuestro proyecto no a otro que simplemente nos da la ilusión de contar con prerrogativas electorales pero fortalece otro proyecto. Incluso en momentos que la izquierda revolucionaria tiene que tomar una opción puntual, coyuntural, inmediata como es el caso de la segunda vuelta existente en algunos países no renunciamos a la presentación de nuestro programa ni a nuestra independencia. De nuevo, como dice Bensaid, “es que para resistir a las sirenas del mal menor, que atraen hacia los peores, es preciso más que un rechazo o una suma de humores; son necesarias convicciones afianzadas sobre un proyecto, una visión histórica, una fuerza colectiva, o para decirlo sencillamente, un partido” (op cit)
12.- Hacia una nueva confrontación política y social en el 2012.
Decimos que no somos ingenuos en cuanto al proyecto del propio AMLO hacia el 2012. Nuestra participación hoy en el Movimiento por causas que resisten a la política antipopular y privatizadora de la derecha se encontrará en la disyuntiva de continuar o no en el momento que ese Movimiento tome la forma de campaña electoral. Pese al desprestigio actual de los procesos electorales y los partidos electorales, no será raro que se viva un nuevo ímpetu de participación con una candidatura como la de AMLO. Incluso por el golpeo constante a diversos movimientos de resistencia que pueden ver esa salida como una oportunidad para recomponerse y cobrar las facturas pendientes a la derecha del PRI-PAN.
En ese contexto, habrá que comprobar que se mantienen ciertas definiciones que hoy ha planteado AMLO o si se modifican. Por ejemplo, es inadmisible una campaña que haga alianza con alguno de los dos “enemigos, el principal o el secundario” sea cual sea el secundario, ni PRI ni PAN. Las complicaciones serán múltiples por la dependencia que quieren imponerle a AMLO al registro de los partidos del DIA y la imposibilidad de obtener el reconocimiento de un nuevo partido antes del 2012. Habrá que ver lo que eso significa en cuanto a la posibilidad de expresión propia del Movimiento y de otras fuerzas de la izquierda no institucionalizada. Sin ser nuestra prioridad en términos del diseño de una campaña electoral donde no podemos estar representados directamente sí nos oponemos a una coalición electoral presidencial en el 2012 con el PRI o el PAN, como aprobó el DIA para el 2010, y asumiendo que no hay otra posibilidad de participación legal en ese terreno que los partidos del DIA no apoyaríamos una campaña con candidatos del PRD, diferentes a AMLO, que se caracterizan por impulsar el colaboracionismo con PRI o PAN. Si se genera una nueva confrontación electoral en el 2012 contra el PRI y el PAN, la necesidad de acompañar y ser parte de un movimiento de masas en una nueva experiencia de lucha democrática tiene el límite que no deberíamos contribuir a reposicionar y dar mejor imagen a la izquierda institucionalizada en su ciclo final con candidaturas presidenciales representativas del colaboracionismo, sino en todo caso con una propuesta como la de AMLO de lucha contra la oligarquía dominante que él llama la Mafia. En una lógica así y tomando en cuenta la fuerza e inercia antidemocrática, autoritaria y excluyente de la oligarquía se abriría un escenario de lucha y confrontación superior contra este régimen político al tratar de imponer un nuevo fraude electoral lo que hace necesario que la izquierda socialista y revolucionaria sea parte de ese movimiento en un contexto de crisis, rupturas y reacomodos con la oportunidad abierta de una caída del régimen político de esta oligarquía. En general, no solo en el terreno electoral, sino también en el movimiento social y obrero que se le orilla al extremo al cerrarse opciones de lucha legal y política, un partido de la izquierda socialista debe estar listo -y de nuevo la importancia de una eficiente organización- para saber actuar rápidamente y con iniciativa en un contexto muy volátil y de una crisis y descomposición aceleradas donde puede haber cambios bruscos. En este sentido y no meramente por el proceso electoral es que nos preparamos para el 2012 como nuevo escenario de confrontación político y social.
13.- Contra la militarización, la represión y el Estado policiaco.
Del análisis del texto central presentado al XII Congreso Nacional sobre la situación nacional, especialmente en lo relativo a la militarización y el Estado policiaco se desprenden necesariamente tareas en la lucha contra la represión en la defensa de los derechos humanos y las libertades democráticas, gravemente amenazadas en la actualidad. Como dijimos desde el Congreso pasado no compartimos la equivocada idea de que a mayor represión, aplastamiento del movimiento, mayor radicalización y posibilidades para la lucha. La lucha contra la represión, por la defensa de los derechos humanos y las libertades democráticas constituye una premisa necesaria para el éxito de las lucbas populares en general.
En el lapso del Congreso Extraordinario al XII Congreso Nacional del PRT se ha logrado tener éxito en la lucha por la libertad de los presos políticos. Se han logrado liberar a los presos más conocidos y con los casos más relevantes. La mayoría de los presos de la APPO están libres, entre ellos el propio Flavio Sosa. Se logró la libertad también de los Hermanos Cerezo, de Gloria Arenas y Jacobo Silva, de las mujeres indígenas de Querétaro, de nuestros compañeros Sara, Joaquín y Guadalupe en Campeche y recientemente de Nacho del Valle y los otros compañeros de Atenco presos desde 2006. Muchos de estos presos, sin embargo, están libres bajo fianza, es decir continúan bajo proceso, lo que significa una amenaza latente contra su libertad. Se resolvió también la situación de América del Valle, quien había solicitado asilo en la embajada de Venezuela, lo cual agregó una presión de consecuencias internacionales para lograr finalmente que la resolución de la SCJN en relación a su padre y demás presos de Atenco de rebote le beneficiara a ella también. pero sigue pendiente el caso de Lucía Morett bajo la amenaza de la aprehensión y extradición a Colombia desde la solicitud de intervención que hizo el gobierno de Uribe a la Interpol para que la ubique y detenga. Es decir, la lucha en estos terrenos continúa. Sin embargo, algunas voces pretendieron desacreditar el éxito que representa la libertad de presos como los de Atenco atribuyéndolo a cálculos y propósitos maquiavélicos de las autoridades correspondientes. Independientemente de los cálculos que desde el poder tienen que hacer frente a cada movimiento político como éste, la realidad es que la liberación de los compañeros y compañeras es producto de la persistente lucha por su libertad y su defensa como presos políticos. Sin esa lucha, independientemente de maniobras y cálculos del poder, no habrían sido liberados. Dar otra explicación tiene como resultado desprestigiar y desautorizar el valor e importancia y necesidad de la lucha, desanimar y desmoralizar para los nuevos casos de represión a los que hay que enfrentar. La situación abierta con la liberación de estos presos debe llevar, sin embargo, a reflexionar sobre las siguientes tareas. El gobierno define una estrategia donde la mayor parte de los presos no están el cárcel, sino bajo proceso y amenaza permanente. En cambio lo que se eleva exponencialmente es el número de desaparecidos y de personas asesinadas, ejecutadas, en el marco de la supuesta guerra al narcotráfico. Más de mil desparecidos (más que los documentados por Rosario Ibarra durante los años 70s y 80s) y cerca de 25 mil asesinatos (casos terribles como los de Copala, pero también de población civil sin práctica y experiencia políticas). Es en este nivel que ahora requerimos también poner el énfasis en la lucha. Y también replantear, después de las dificultades promovidas por el sectarismo y divisionismo en el FNCR, el problema de la necesaria unidad en la lucha contra la represión y por la defensa de los derechos humanos. Nuevamente el caso de Atenco y la liberación de los presos, demuestra la validez de la lucha de amplia unidad contra la represión y no la exclusiva por nuestros particulares casos de presos y compañeros reprimidos por separado. Volver a dar un salto de este terreno es necesario.
Como hemos señalado en el texto de análisis de la situación nacional, la militarización del país, los atropellos y violaciones a derechos humanos y políticos que trae aparejada, las reformas legales y constitucionales, como la llamada reforma judicial, que limitan o desconocen derechos previamente reconocidos, la criminalización de la protesta social, los compromisos y cesiones de soberanía nacional que la derecha gobernante hace al imperialismo también en el terreno de la seguridad apuntalan una peligrosa dinámica hacia un Estado policial. Es una dinámica para la que necesitamos levantar un gran movimiento frentista que se oponga y lo frene. Mientras tanto, sin embargo, nuestra actuación debe tomar las medidas necesarias para evitar caer en las provocaciones represivas que se despliegan desde el poder para encontrar pretextos que criminalicen nuestra lucha política. De ahí también la necesidad y urgencia de avanzar en la organicidad y funcionamiento regular del partido, sus estructuras militantes y aparato partidario. No para ser obligados a la clandestinidad, sino más organizados para que se respeten nuestros derechos políticos.Un necesario elemento de protección a la militancia es asegurar su organización y funcionamiento coordinado. En el examen de las necesarias reformas estatutarias debe tomarse en cuenta el contexto político en que se desarrollará nuestra trabajo y posibles cambios repentinos para tomar las medidas de seguridad necesarias, como la reafirmación de la prevención militante de abstenerse del consumo y comercialización de drogas y cualquier otra actividad que ponga en riesgo, por causas no políticas, la vida y libertad de militantes y la organización.
14.- Abiertos a discutir la posibilidad de una V internacional, fortaleciendo hoy la IV internacional y su sección mexicana.
Otro eje político a considerar es el de la iniciativa presentada por Hugo Chávez en torno a una V Internacional. Ha surgido ya en México un grupo de personas y organizaciones interesadas en la convocatoria para una V Internacional y que han realizado en estos meses un par de reuniones pensando que en abril era la asamblea constitutiva de la V en Caracas. En alguna de estas reuniones se ha abierto de algún modo un balance sobre las Internacionales previas. Algún documento ha circulado incluso opinando sobre la IV Internacional. Independientemente del destino que en Caracas tenga la iniciativa de Chávez, podemos aprovechar el interés despertado en México para participar en el grupo motivado por la iniciativa de Chávez, plantear nuestra posición al respecto (en la revista Desde los 4 Puntos 58 hemos publicado sobre el planteamiento de Chávez, el artículo de Guillermo Almeyra y en Bandera Socialista 34 publicamos el de Francois Sabado) y al mismo tiempo explicar los alcances y balance que hacemos sobre los aportes y el papel de la IV Internacional. Por supuesto al nivel internacional tenemos que seguir la evolución de la iniciativa de Chávez, la información y propuestas de otros camaradas de la IV al respecto y eventualmente participar en Caracas en el momento en que se reúna el equivalente a un comité de iniciativa de la propuesta de Chávez. Alguna información nos dice que la reunión propuesta por Chávez será en septiembre aunque no sabemos si será ya de constitución o de una necesaria discusión particular para definir con mayor precisión su contenido. En México participar y presentar nuestro balance sobre lo que debe ser una nueva Internacional y en particular el balance de la IV Internacional nos servirá para además de precisar ante más compañeros y organizaciones interesadas en la iniciativa, hacer propaganda y crecimiento a favor de la IV Internacional y su sección mexicana. Después de la resolución del Congreso Mundial, es necesario reafirmar en nuestra propaganda nuestra identidad como la sección mexicana de la IV Internacional, firma que nuevamente se incluye, por ejemplo, en Bandera Socialista. Quizá es necesario realizar pronto, una especie de seminario sobre las Internacionales y de balance de la IV Internacional, básicamente para militantes del PRT que prepare a la organización para este debate en México y a nivel internacional. O abrir esta discusión en el marco del 70 aniversario de la muerte de Trotsky.
En este sentido reafirmamos las posiciones que la delegación del PRT votó en el XVI Congreso Mundial de la IV Internacional en febrero del 2010 reflejado en la resolución sobre el “Rol y tareas de la IV internacional” y que a la letra dice:
“...Este es el marco en el que debemos acercarnos a la pregunta de la relación entre la construcción de la Cuarta Internacional y la política del encuentro anti-capitalista a nivel nacional, continental e internacional.
“Debemos discutir cómo fortalecer y transformar la Cuarta Internacional para convertirla en una herramienta en la perspectiva de un nuevo agrupamiento internacional. Ya hemos iniciado, aunque hay que admitir que con resultados limitados, conferencias de la izquierda anti-capitalista y otras conferencias internacionales. A nivel internacional, hemos iniciado, sobre esta base política, muchas conferencias e iniciativas de convergencia y coincidencia internacionales: la constitución de la Izquierda Anti-Capitalista Europea (IACE), junto al Bloque de Izquierda portugués, la Alianza Roja-Verde danesa y el Partido Socialista de Escocia (Scottish Socialist Party). Trabajamos junto a organizaciones como el SWP inglés. Otros partidos –incluso reformistas de izquierda que en algún momento se movieron a la "izquierda", como Refundación Comunista en Italia, o Synaspismos, también participaron en estas conferencias.
“También realizamos conferencias internacionales de organizaciones revolucionarias y anti- capitalistas en ocasión del Foro Social Mundial en Mumbai, India y en Porto Alegre en Brasil. A este nivel creamos lazos de solidaridad con el PSOL brasileño en su rompimiento con el PT de Lula. Hemos apoyado los esfuerzos de nuestros camaradas italianos para construir una alternativa anti-capitalista a las políticas de Refundación Comunista en Italia. Estos elementos indican el tipo de orientación que deseamos implementar. Las conferencias realizadas este año en París y Belem demuestran la necesidad y la posibilidad de acción y discusión conjunta de un gran número de organizaciones y corrientes de la izquierda anti-capitalista en Europa. Ahora es necesario continuar en Europa esta política de reuniones y conferencias abiertas sobre temas estratégicos y programáticos y las acciones conjuntas a través de campañas e iniciativas de movilización internacional.
“..La Cuarta Internacional y sus secciones han jugado y siguen jugando un rol vital en la defensa, promoción e implementación de un programa de demandas inmediatas que busca la movilización masiva de los trabajadores y las trabajadores y sus organizaciones; una política de unidad e independencia de la clase trabajadora contra cualquier tipo de alianza estratégica con la burguesía internacional; oposición a cualquier participación en gobiernos en los países capitalistas avanzados que meramente administran el Estado y la economía capitalista al haber abandonado todo internacionalismo o lucha por un fin a la desigualdad y a la discriminación en base al género, raza, etnia, religión u orientación sexual.
“La Cuarta Internacional ha jugado y sigue jugando un rol, dando continuidad a la historia de la corriente marxista revolucionaria, en "entender el mundo", en poner en contacto los análisis y las experiencias de militantes, corrientes y organizaciones revolucionarias y en juntar organizaciones, corrientes y militantes que comparten la misma visión estratégica y la misma opción de convergencias amplias sobre bases revolucionarias. La existencia de un marco internacional que hace posible "pensar sobre la política" es un recurso indispensable para la intervención de los revolucionarios y revolucionarias. El internacionalismo consecuente tiene que plantearse el problema del marco internacional.
“Pero por razones históricas que ella misma ha analizado, la Cuarta Internacional no tiene la legitimidad para representar por su cuenta a la nueva internacional de masas que necesitamos. Así que cuando se trata de dar un paso al frente y reunir a fuerzas anti-capitalistas, estas nuevas organizaciones, en particular en Europa y América Latina, no pueden relacionarse o unirse a ésta u otra corriente identificada con la Cuarta Internacional, y esto es cierto independientemente del punto de referencia –los diversos morenismos, los lambertistas, el SWP y otras variantes del trotskismo. Hay que destacar, sin embargo, que una diferencia mayor entre la Cuarta Internacional y todas estas tendencias, más allá y por encima de las posiciones políticas, es que está basada, y esto es un mérito de la Internacional, en la coordinación democrática de secciones y militantes, mientras que las otras tendencias internacionales son "fracciones-internacionales" o coordinaciones basadas en "partidos-fracciones" que no respetan las reglas del funcionamiento democrático, en particular el derecho de tendencia. Los límites históricos de estas corrientes "trotskistas", como de otras corrientes ex maoistas o ex comunistas, nos impiden avanzar hoy en la cristalización de nuevas convergencias internacionales.
“El llamado de Chávez a la fundación de una V Internacional plantea otras cuestiones sobre su origen, su marco, es decir, sobre su viabilidad. La IV Internacional afirma que esta dispuesta a participar en los debates, y los encuentros preparatorios que puedan ser organizados. Nosotros aportaremos nuestras conquistas históricas y nuestra visión de lo que podría ser una nueva Internacional y sus bases programáticas. Una verdadera nueva Internacional sólo podría nacer si sus integrantes comparten un programa, una capacidad de intervención, un funcionamiento democrático y pluralista, así como una clara independencia de los gobiernos en el objetivo de romper con el capitalismo.
“En la actual relación de fuerzas, la política de avanzar hacia una internacional de masas debe tomar mas bien el camino de conferencias abiertas y periódicas alrededor de cuestiones políticas centrales -actividades, temas o discusiones especificas- que hacen posible el surgimiento y convergencia de nuevos polos anti-capitalistas y revolucionarios. En este sentido la IV Internacional responde favorablemente a las propuestas que emanan de las corrientes marxistas revolucionarias y/o de grupos que comparten con nosotros una comprensión común de la situación internacional y la aspiración a la construcción de nuevos marcos internacionales.
“..En este movimiento nos enfrentamos a la desincronización entre la construcción de partidos a nivel nacional y la construcción de nuevos agrupamientos internacionales.
“Puede que haya, en la situación presente o en años futuros, nuevos partidos anti-capitalistas en una serie de países, pero el surgimiento de una nueva fuerza internacional, y más aún, de una nueva Internacional, no es previsible en esta etapa. Una nueva Internacional tan sólo será el resultado de un periodo prolongado de acción conjunta y de comprensión compartida de hechos y tareas para el derrocamiento del capitalismo. A la vez que afirmamos una política de convergencia internacional, ello confirma las responsabilidades particulares de la Cuarta Internacional, y, por tanto, la necesidad de su fortalecimiento. Podemos y queremos representar un marco organizativo que sea atractivo, y democrático para organizaciones revolucionarias que compartan los mismos proyectos políticos que nosotros y nosotras. Es en esta dinámica que se ubican los camaradas filipinos y también los camaradas de Pakistán y Rusia, y ese puede ser el caso mañana, por ejemplo, para camaradas polacos y de Mali.
“..Tenemos, de hecho, un rol que es reconocido por una serie de corrientes políticas.
“Es posible que seamos los únicos que podemos lograr que converjan fuerzas políticas con orígenes distintos. Esto es lo que, por ejemplo, nos dicen compañeros de corrientes de izquierda del proceso bolivariano en Venezuela. Esto también es cierto en Europa, en el marco de las relacionas de la IACE con otras corrientes. Así que el próximo congreso mundial debe ser un paso importante para el encuentro de todas estas fuerzas. Este Congreso será un congreso de la Cuarta Internacional y no habrá un transcrecimiento organizativo en esta etapa. Pero queremos que la Cuarta Internacional juegue el rol de "facilitador" de convergencias en la perspectiva de nuevos agrupamientos internacionales” (Rol y Tareas de la IV Internacional, resolución del XVI Congreso Mundial de la IV Internacional, febrero del 2010).
Este XII Congreso Nacional, podemos parafrasear al Mundial, será un Congreso del PRT porque no existen las condiciones en México para un nuevo partido anticapitalista (ver resoluciones del Congreso Extraordinario de julio del 2009) que represente la convergencia de nuevas y diferentes corrientes históricas de la izquierda con una nueva identidad o un desplazamiento masivo hacia la izquierda anticapitalista partidaria. La oportunidad abierta en medio de la crisis es potenciando y fortaleciendo la referencia histórica que el PRT representa. Abierta a la necesaria incorporación, respetada y bienvenida, de más militantes y activistas, pero en la lógica del fortalecimiento del PRT y no de disolverlo en un hipotético nuevo partido . “No se trata de retomar las viejas fórmulas de reagrupamiento de los revolucionarios” dice la resolución de la IV Internacional y como ya respondimos, en el Congreso del PRT de julio del 2009, a los que nos insistían en la disolución -el salto al vacío que significa la obsesión de acabar con la identidad PRT- que históricamente ha sido ya reconocido como veneno para la izquierda revolucionaria mexicana. En el Congreso del 2009 hicimos el amplio balance del largo periodo en que pusimos el énfasis en la política del “reagrupamiento de los socialistas” y los limitados alcances que obtuvimos y no por nuestra falta de disposición. Ahora estamos en una nueva circunstancia donde no debemos retrasarnos en aprovechar para el reposicionamiento, crecimiento y relanzamiento del PRT.
El Congreso Mundial de la IV internacional insistió en que “no hay un modelo, ya que cada proceso de encuentro toma en cuenta especificidades y relaciones de fuerzas nacionales..” ya que, por ejemplo, “en los países del sur de América Latina la construcción de partidos anticapitalistas amplios debe tener en cuenta la importancia que, en el marco actual del continente, tiene la referencia al sacialismo”.
El Congreso Mundial de la IV internacional reconoció al PRT como su sección mexicana, pero también llamó a la unidad orgánica de las corrientes que se identifican con la Internacional en México. El XII Congreso Nacional del PRT llama a todos los partidarios de la IV internacional en México a ocupar ya su lugar en la sección mexicana, a incorporarse orgánicamente -incluso como tendencias si así lo deciden- y ayudar al crecimiento y fortalecimiento del PRT en estos momentos decisivos de la lucha de clases en nuestro país.
15.- Las tareas de reorganización partidaria.
Resulta ya un lugar común decir que el problema de organización, básicamente la falta de organicidad, es nuestro talón de Aquiles. El Congreso Extraordinario de julio del 2009 planteó justamente que además de actuar decididamente en el terreno político para aprovechar “una nueva oportunidad en la construcción del partido revolucionario”, el otro eje fundamental de nuestra actividad tenía que ser precisamente avanzar en un proceso firme de reorganización partidaria. El acuerdo, tomado desde el Congreso Extraordinario de julio del 2009, de convocar al XII Congreso Nacional Ordinario respondía también a esta idea. Impulsar el proceso de reorganización durante el periodo de ambos congresos, dar pasos concretos que apuntalaran la creación de nuevos organismos de base, el funcionamiento de comisiones centrales del Comité Central (CC) y llegar al Congreso Nacional con un balance que demostrara reales avances en este sentido. El análisis crítico sobre la situación del partido en este terreno llevó a retratarlo, en la sesión del Comité Central donde se acordó el texto sobre el "Proceso de reorganización...", de la siguiente manera, al proponer realizar múltiples reuniones de presentación del PRT o de sus publicaciones: "El hecho es que sirva como presentación del PRT y se traduzca en la conformación de organizaciones del PRT, células o comités. El resto es pasar de lo que hoy es básicamente el PRT, una corriente de pensamiento político e ideológico a una corriente organizada. En algunos lugares los camaradas participan en movimientos sociales locales. Sin organización partidaria aunque sus compañeros los identifican como trotskistas o perretistas. En otros lugares participan también en algún grupo político local con el mismo perfil. En otros lugares con un perfil propio pero dentro del ámbito o espacios creados por el PRD. En otros aparecen como PRT pero también sin organización partidaria actuando en lo individual o escribiendo en la prensa o en el medio académico. Como se mostró en los balances sobre las acciones en apoyo al SME posteriores al Congreso de julio, esa corriente perretista se orienta y actúa bajo un mismo criterio cuando el tema es claro políticamente, aunque no tenga organicidad. El reto de aquí al Congreso de agosto es pasar de esa corriente de pensamiento a una corriente organizada partidariamente. La definición orgánica con el PRT incluye en los casos que corresponda la ruptura explícita con el PRD y la oposición a sus alianzas con el PAN (o el PRI)" Una minoría de este corriente de pensamiento político e ideológico es la que tiene un funcionamiento orgánico, además de los órganos de dirección, se reconocía en el CC y es la brecha que hay que cerrar.
Pasos importantes se han dado en este periodo. Por lo menos tres plenos del Comité Central, la realización otra vez de la Escuela Nacional de Cuadros “Sabino Estrada” en diciembre del 2009, la publicación nuevamente, como en el 2009, del Boletín Interno para la preparación del Congreso de agosto del 2010, la publicación de Desde los 4 Puntos 58, de Bandera Socialista 34, de dos nuevos folletos formativos Feminismo y Socialismo: la política del PRT, por un lado y por otro el de Introducción al Ecosocialismo. Cambiar la vida, transformar el mundo, cuidar la naturaleza, realizar, por primera vez en muchos años, un nuevo Encuentro Nacional de Mujeres del PRT en el pasado mes de junio, asegurar la participación de cuatro delegados y dos integrantes del Comité Internacional saliente en el XVI Congreso Mundial de la IV Internacional.
La debilidad principal seguirá marcada por el insuficiente número de asambleas o reuniones regionales del PRT en los diversos estados de la república donde tenemos influencia o presencia pero que se requiere darle organicidad y que queríamos realizar antes del inicio del XII Congreso Nacional. Ciertamente a partir de este Congreso una tarea central será completar la celebración de las asambleas o reuniones regionales del PRT para constituir o reconstituir las células o comités de base necesarios y donde ya sea posible, Comités Estatales de dirección del partido. Las asambleas celebradas y la asistencia misma al Congreso nos ofrecerá, ahora sí, una imagen más precisa sobre el nivel de organización del partido. El Congreso, el registro de delegados y asistentes, el censo mismo que levantará, con sus datos sobre la composición social y de género, nos permitirá evaluar si logramos las metas establecidas en organización y crecimiento establecidas en el importante pleno del Comité Central del 24 y 25 de abril en su resolución titulada “Un proceso de reorganización en la preparación del XII Congreso Nacional del PRT”, que arriba mencionamos.
Al importante paso de mantener o reiniciar nuestras publicaciones como Bandera Socialista, Cuadernos Feministas, Desde los 4 Puntos y los folletos se impone el reto de continuarlas con regularidad, así como iniciar la página web del partido que deberá estar en marcha para los días del propio Congreso.
De las comisiones centrales del CC del PRT, la Comisión de Trabajo Feminista presentó un plan de trabajo publicado en el Boletín Interno 1 del 2010 en febrero de este año que fue ratificado en el CC del 24 y 25 de abril y que incluía en forma relevante la realización del Encuentro de Mujeres del PRT del 25, 26 y 27 de junio. El balance presentado en el Comité Político del 6 de julio destaca el logro de haber reunido 26 compañeras de cinco entidades de la República y de 13 instancias partidarias con el objetivo básico de formación y cohesión política en torno a la política del partido (recogida en el folleto que lleva este nombre) que no se proponía una reunión masiva ni abierta a todo tipo de simpatizantes sino básicamente hacia cuadros del partido. “Consideramos que cumplió con las expectativas planteadas tanto por esta Comisión como por las compañeras asistentes, por lo que consideramos que se han dado pasos hacia la consolidación de una política feminista dentro del PRT. Haber realizado este encuentro nos abre una enorme ventana de oportunidad para continuar en el desarrollo del trabajo; permitió por primera ocasión en muchos años revitalizar y visibilizarnos las mujeres del PRT. Así como poder darnos la oportunidad de contribuir al proceso de organización del partido en esta fase. Las compañeras han tenido la oportunidad de visibilizar cuáles son los elementos que están siendo ubicados como obstáculos para el ejercicio de su militancia”. Resalta la importancia de continuar con la formación feminista en el partido en todos sus niveles, entre nuevos y no nuevos integrantes del mismo, de educar y examinar las formas de transversalizar la política feminista y de llevar al conjunto de movimientos donde participamos, hombres y mujeres, esta concepción y política. Si bien es la primera vez en muchos años que realizamos un encuentro de estas características, su realización es también resultado del trabajo persistente de la Comisión y de haber logrado todos estos años mantener una continuidad en esta definición del partido expresada en diversos niveles, desde la existencia de Cuadernos Feministas, la incorporación del tema en las escuelas de cuadros anuales, así como en la participación en diversos espacios del movimiento feminista y del movimiento amplio de mujeres. La celebración de este Encuentro, además de contribuir concretamente al proceso de reorganización partidaria, incluso a su radiografía actual, es una base de cohesión política necesaria para continuar la lucha contra la ofensiva reaccionaria de la derecha contra las mujeres, especialmente en el marco del derecho al aborto, así como contra otros derechos producto de la diversidad sexual. Apuntala también la continuación necesaria de la conformación de una corriente feminista socialista en el seno del movimiento y alimenta ideológicamente las definiciones necesarias en un rearme político del movimiento LGTB.
En relación a la comisión de trabajo sindical no pudimos antes del Congreso lograr la celebración de un encuentro similar al del trabajo feminista, pero para el trabajo sindical que permitiera abordar en un espacio más amplio el análisis de la pretendida reforma laboral calderonista y las perspectivas de lucha contra la misma así como la necesaria reorganización del trabajo partidario en este terreno. Inmediatamente después del Congreso la reorganización de este trabajo será prioritario precisamente por la segura pelea en relación a la reforma laboral que ocurrirá en el segundo semestre del 2010 y la continuidad de las luchas de resistencia del movimiento obrero mexicano anunciadas ya con las del SME y mineros que, como dijimos antes, establecen una prioridad en las peleas de estos años y también de la construcción partidaria.
Con motivo de la Cumbre sobre cambio climático de Cancún tenemos un reto para impulsar una importante participación ahí del movimiento, contar con una presencia del partido, propagandizar y difundir nuestra concepción sobre ecosocialismo y fortalecer la coordinación y relación con el resto del movimiento altermundista, así como con los militantes y activistas de la IV Internacional en su seno. Un paso organizativo necesario será mantener un local del PRT y de la IV internacional en Cancún para esas fechas
En la mayoría de los eventos realizados en este periodo por el partido se confirma la práctica del autofinanciamiento de los camaradas participantes en los mismos, así como del apoyo y solidaridad con cuotas extraordinarias de otros militantes y simpatizantes del partido. Escuelas de cuadros, encuentros, reuniones, publicaciones e incluso la asistencia de delegados al Congreso Mundial han sido realizados de esta manera. Es una señal, aunque sea lenta (lo que hace lenta también la realización de algunos proyectos) de las posibilidades de sostenimiento militante de todas las actividades del PRT, incluso las regulares. Ahí sigue estando el problema. Contamos con apoyos y cuotas extraordinarias en función de metas y objetivos concretos, pero no con cuotas y apoyos regulares y cotidianos que permitan financiar también así las actividades cotidianas y regulares del partido. Al reunirse el Congreso, además del balance de organización y crecimiento habrá que ubicar la posibilidad de acordar, simultáneamente, un sistema permanente de autofinanciamiento, básicamente por medio de cuotas, como de hecho también tendrá que realizarse para la celebración del propio XII Congreso. Lo mismo tiene que ver con el reglamento aprobado por el Comité Político para el funcionamiento y uso del nuevo local del PRT en la Ciudad de México, en relación al cuidado, mantenimiento desarrollo del patrimonio y el aparato del partido, incluido ahora el ambicioso proyecto de un archivo histórico, centro de documentación y biblioteca del PRT. Por aparte explicamos las condiciones en que, después de múltiples problemas, logramos resolver el tema relativo a la nueva sede del partido, de su oficina nacional.
Muchos de los problemas, dudas, tensiones y debates que tenemos en relación a la organización y los criterios de organización, seguramente se desprenden del corte ocurrido históricamente al respecto en la continuidad orgánica. Aunque logramos pese a la situación generada en estos 20 años, con los cambios ocurridos especialmente a partir de 1989, sortear esos problemas en el terreno político (ver el balance de los 20 años recogido en el texto del Congreso del 2009 “Una nueva oportunidad en la construcción de un partido revolucionario” en Desde los 4 Puntos 58) en el terreno de la continuidad organizativa las dificultades y saldos son más complicados. Por ello en este Congreso pensamos necesario recapitular nuestras concepciones al respecto de las organización pues en realidad para nuevos o viejos, el tema puede estar o desconocido como un lenguaje común o sujeto a balance y revisión. Por esta razón es que proponemos ratificar algunos criterios básicos establecidos en una resolución del Comité Político de noviembre-diciembre del 2006, llamada así pero que también fue conocida como “La organización: El talón de Aquiles del PRT”. Las partes que proponemos o conservan su validez en cuanto a concepción, aunque hagan referencia, a veces, a situaciones pretéritas, serían las siguientes que textualmente citamos:
ALGUNOS CRITERIOS BÁSICOS DE ORGANIZACIÓN DEL PRT.
1.- En un momento político marcado por una profunda crisis política pero también por un incremento de las luchas y un ascenso en la participación masiva en estas luchas, las posibilidades de crecimiento partidario también aumentan. En nuestro caso esto ocurre también porque la radicalización política de la lucha actual frecuentemente cuestiona la institucionalidad vigente y está abierta a propuestas radicales que antes parecían utópicas o anacrónicas y hoy aparecen como parte legítima de las opciones creíbles como son las de la izquierda socialista y revolucionaria. Por eso el reencuentro con militantes formados en esta perspectiva, pero también el que una nueva generación activista y militante busque nuevamente en la izquierda no institucionalizada explicaciones y opciones ideológicas, programáticas y políticas, es decir en la izquierda socialista y revolucionaria.
2.- El que la tendencia en la lucha favorezca el crecimiento y fortalecimiento de la izquierda socialista, sin embargo, no es un proceso asegurado. Es solamente una posibilidad. Depende también de la suerte del movimiento, de las posiciones políticas que adopte la izquierda frente a estos movimientos, pero también de la organización y capacidad organizativa de la propia izquierda. Esta capacidad organizativa se convierte en parte de lo atractivo o no de una alternativa política. Mostrarse como un proyecto confiable, serio, con capacidad para llevar a la práctica las ideas y propuestas políticas y no quedarse simplemente como agudos e ingeniosos comentaristas de la realidad social y política. Tener y contar con un aparato partidario eficiente, una organización funcionando y recursos propios que aunque sean modestos sean seguros y regulares y producto del esfuerzo y contribución militante son parte de la fuerza de una alternativa política.
3.- Sin embargo, es precisamente la organización lo que se ha convertido en nuestro talón de Aquiles. Incluso con el debilitamiento político y organizativo que produjo la crisis y los cambios políticos de los años 90s, en el nuevo ascenso de las luchas podemos tener cierta influencia política e ideológica, pero que no es suficiente pues tal influencia en términos de ideas debe poder traducirse en fuerza organizada y militante para que nuestras ideas no solamente sean una referencia sino una propuesta práctica. Esto se dificulta con la debilidad orgánica actual. La influencia ideológica y política en un ámbito mayor que el propio partido siempre es necesario, debe mantenerse y desarrollarse. Pero incluso para hacerlo, el núcleo organizado tiene que ser más fuerte. Producto de la crisis de los 90s, además del aislamiento político de la propuesta socialista, el crecimiento del peso hasta hacerse hegemónico del pensamiento y actuar de la izquierda institucionalizada y la frustración de intentos de "nuevas teorías" y paradigmas, se debilitó también la concepción política que sustenta la necesidad de la organización partidaria. Si poco a poco la propuesta socialista recupera terreno, la embestida ideológica del neoliberalismo contra las alternativas colectivas y de clase, a favor del individualismo y el impacto de esta ofensiva ideológica en la propia izquierda con discursos de "superar" a la "vieja izquierda" y sus supuestos modelos verticales, autoritarios, han tenido un impacto más profundo y duradero en el terreno de la organización. Se hizo un cliché la diatriba contra el "modelo partido", favorecido por las prácticas clientelares, corruptas y oportunistas de los partidos de la izquierda institucionalizada. Sin que nosotros hubiéramos renunciado a las concepciones leninistas del partido, nuestro funcionamiento se vio afectado por la crisis de paradigmas de los 90s y el golpeteo contra la "vieja izquierda". Por convicción política en el programa socialista, porque el neoliberalismo no podía superar las contradicciones del capitalismo y en consecuencia eliminar la vigencia de la propuesta socialista y por una importante cuota de voluntarismo político hemos logrado mantener viva y actuante una alternativa política socialista y revolucionaria. Pero en el esfuerzo hemos pagado una cuota en debilitamiento del modelo organizativo, en pérdida de organicidad y debilitamiento de criterios militantes aunque hayamos logrado mantenernos como referencia política e ideológica. Recuperar la organicidad y los criterios militantes es parte de la lucha política actual frente a la ideología burguesa neoliberal y también frente al reflejo del pensamiento neoliberal en la izquierda institucionalizada. Es parte de una lucha política necesaria y urgente pero que no emprendemos en forma dogmática, inquisitoria y condenatoria, sino ubicando su necesidad en el marco de la crisis de paradigmas militantes de los últimos tiempos y el proceso complejo, desigual y contradictorio de recuperación que vivimos actualmente. No como profesores rojos, sino como pacientes militantes bolcheviques. Es parte de un debate contra mitos deformados que supuestamente denuncian el militantismo, pero comprendiendo también que para una nueva generación de militantes, los que han entrado a la política en el siglo XXI, de hecho esa práctica y concepción militante es desconocida, no la han vivido y quizá solamente conocen de oídas los mitos imperantes en los últimos años y las quejas de los que explican sus frustraciones de vida con el aplastamiento y aniquilación que supuestamente les representó el "modelo partido". Requerimos por tanto redefinir esa forma organizativa incluyendo por supuesto la revisión autocrítica de lo que no ha funcionado o no funciona hoy sosteniendo sin embargo, la necesidad de la concepción leninista de una organización revolucionaria.
4.- Militancia y organismo de base. Sostenemos que en vez de un partido exclusivamente para las elecciones constituido por afiliados y electores, optamos por un partido militante para las luchas y para el objetivo histórico de la revolución socialista. Es por eso que el partido está constituido por militantes convencidos del programa que, de acuerdo a sus posibilidades, contribuyen a desarrollarlo realizando alguna forma de actividad organizada. Es decir, no como el afiliado que básicamente se presenta a votar en cada elección por su partido, sino que en acuerdo con su partido realiza alguna forma de actividad militante que contribuya a la lucha y consecución del programa, desde el inicio de las luchas, es decir aun cuando empiecen por las demandas más inmediatas. Alguna actividad militante quiere decir una actividad que es pensada y organizada colectivamente, aunque se desarrolle en un ámbito socialmente más amplio que el que influye directamente el partido y no limitándose a la labor activista inmediata. Por esta razón es que decimos que es necesario que cada militante del partido debería contar con un organismo de base. Pronto, si continúa la fase de crecimiento y organización, podremos distinguir más claramente entre los militantes con todos los derechos y obligaciones y la participación de adherentes y/o simpatizantes. No es que rechazamos a los simpatizantes que no están dispuestos a organizarse en el partido; esa área de influencia hay que mantenerla y desarrollarla, pero ahora requerimos en lo inmediato también organizar a la base militante. Y la organización militante no es necesariamente la imagen de un mito que supone actividad permanente las 24 horas del día, reuniones largas y disciplina dictada por órdenes militares desde un secretario general o Comité Político. No es el "modelo partido" lo que aplastó la vida de muchos militantes, sino la crisis, frustración y desesperanza de los cambios ocurridos a fines de los 80s y principios de los 90s con el desfondamiento de la URSS y su imagen difundida por la derecha como el "fracaso del socialismo" (y el fin de la historia), la hegemonía durante años del neoliberalismo (también en el terreno ideológico con el énfasis en el individualismo), la ruptura del PRI para dar lugar a una aparente nueva corriente política -el cardenismo- y su partido el PRD donde buena parte de la izquierda socialista abandonó el programa para asumir el de la revolución democrática que llevaría, junto con los fenómenos anteriores, a la hegemonía del pragmatismo, del mercantilismo de la política, al oportunismo electoral. Para no hablar del fracaso del stalinismo, en vez de hablar del fracaso del socialismo, para no hablar de la necesaria vigencia del marxismo revolucionario, quienes quisieron explicar lo sucedido desde una posición rebelde, recurrieron a deslindarse de "la vieja izquierda", a denostar el partido autoritario, obsesionados con el problema del mando y la disciplina y ejerciéndolo en la práctica aunque se hablara de la horizontalidad, pero exigiendo que el que mande, mande obedeciendo y manteniendo una estructura vertical y autoritaria como solo un ejército puede ser y que ningún partido de "la vieja izquierda" soñó tener. La militancia es en consecuencia un compromiso voluntario, no impuesto. Y si hay democracia interna en el partido, si hay centralismo democrático leninista, es un compromiso que frente a cada tarea o responsabilidad se trata de un compromiso democrática y voluntariamente adquirido. Producto de una convicción y de conciencia política y no de una disciplina militar y autoritaria. Que es en todo caso una militancia en un partido con raíces sociales y populares que asume, entonces, las posibilidades de compromisos y tareas de sus miembros no como profesionales pagados de tiempo completo, sino de militantes con compromisos sociales y familiares. En todo caso, es al nivel de la responsabilidad y conciencia de los dirigentes en que esta entrega militante es mayor precisamente porque las responsabilidades de ser dirigentes no implican un privilegio o ventaja, sino una exigencia mayor producto de convicción, conciencia y experiencia ofrecida por el propio partido como inversión militante. La disciplina, voluntaria y concientemente asumida, es parte de la convicción de la necesidad de contar con un partido, es decir con un colectivo militante organizado en torno a un programa de lucha, porque si no los esfuerzos individuales de liberación social son infructuosos. Pero si es necesario ese colectivo militante para lograr los objetivos históricos del proletariado, su eficacia es mayor si el colectivo actúa organizadamente como una sola fuerza social y política. Es decir requiere disciplina, orden, puntualidad, cumplimiento de tareas voluntaria y democráticamente aceptadas. La puntualidad, el cumplimiento de tareas no responde a criterios empresariales de la disciplina capitalista de que "el tiempo es oro" y por tanto a una imposición de disciplina de trabajo en aras de las ganancias, pero sí responde a un criterio de eficacia en nuestras tareas revolucionarias que requieren del concurso de todos los comprometidos. Es decir de la solidaridad necesaria entre lo que compartimos un compromiso político revolucionario.
5.- Dos formas para los organismos de base. No tiene caso reeditar debates sobre zonales o seccionales y la relación con el trabajo de campañas electorales; aprendiendo de aquellas experiencias podemos decir que lo importante es lograr que cada militante cuente con un organismo de base. Este organismo de base puede tener dos formas: un comité de base o territorial o una célula por sector de intervención. No se trata de votar entre una u otra forma pues no puede voluntaristamente generalizarse una forma u otra. Dependerá de las condiciones de participación que tengamos en cada caso. Si hay el mínimo de camaradas en determinado sector donde se pueda tener una participación organizada, podremos agrupar en una célula. Si el trabajo político es más bien en un barrio, zona de la ciudad o en los estados de la República en comunidades, pueblos o ciudades donde no hay condiciones para células por sector, nos organizamos en comités de base que tienen una referencia territorial, zonal o geográfica. Es probable incluso que en casos como la Ciudad de México donde tenemos camaradas sueltos, es decir sin una referencia directa a algún sector de intervención o zona geográfica con actividad política tengamos que organizar células partidarias como estructura de organización ad hoc para estos militantes. No necesitamos forzosamente, como sucede en los partidos institucionalizados, contar con un "comité ejecutivo" con todas su carteras en cada organismo de base. Nuestro modelo de dirección es de dirección colectiva pero sí es conveniente para mayor eficiencia contar con responsables de algunas tareas como puede ser la de las finanzas y lo que en general llamaríamos un organizador en cada célula. Es decir, alguien responsable del contacto con la dirección del PRT, para trasmitir información de un lado a otro y de convocar y organizar el funcionamiento del comité del partido. Asegurar que el comité partidario tiene una reunión regular, es decir con periodicidad fija, sea semanal, quincenal o la que el organismo decida y una orden del día que por lo menos incluya el informe o conocimiento del acta de acuerdos o debates de la dirección del PRT para introducir elementos de discusión y balance políticos y no solamente administrativos. Si esto no resulta de los informes de la dirección del PRT en cada ocasión, promover el estudio o discusión de los materiales políticos de la prensa partidaria o directamente la discusión sobre la situación política, los movimientos donde estamos participando o las tareas que se desprenden de los mismos.
6.- Partido de campañas políticas. Esta definición no se refiere o limita a las tradicionales campañas electorales. Somos partido de campañas en el sentido de que realizamos nuestra actividad política no limitándola exclusivamente a la lucha acotada por ciertas demandas inmediatas del movimiento en donde participamos. Hay una orientación general del partido que periódicamente se traduce en campañas con objetivos y demandas particulares, pero que representan una lucha política que va más allá de las demandas inmediatas y que debe permitirnos ligar nuestra participación en luchas particulares con estas demandas más generales o en general politizar nuestra intervención. Permite cohesionar la actividad de todo el partido independientemente de las desigualdades o desniveles de participación social por región o sector con actividades y campañas propiamente políticas. Ejemplos de estas campañas políticas que buscamos sean generales o den esta cohesión que al mismo tiempo nos potencian como alternativa, son campañas como las de la solidaridad con la APPO, por la libertad de las presas y presos de Atenco, por un salario constitucional y digno, por la solidaridad con Cuba con determinado objetivo o por la construcción de la CND. Es tarea central de la dirección partidaria ir definiendo en cada fase de la lucha de clases estas tareas y campañas políticas.
7.- Fracciones de trabajo y comisiones centrales. Además de los organismos de base (comités o células) para cierto tipo de trabajos partidarios se requiere una coordinación que va más allá de este organismo o con la dirección partidaria. Se requiere, por así decirlo, una coordinación horizontal entre células o comités que realizan trabajo partidario en un mismo sector de intervención pero que va más allá de la región o ciudad donde se ubican cada una de estas células. Llamamos a esta coordinación fracciones de trabajo. No hay que confundir con las fracciones políticas o tendencias para el debate interno de eventuales diferencias políticas. La fracción de trabajo es para coordinar a militantes y organismos de base de un mismo sector. Por ejemplo, tenemos fracción de trabajo magisterial para los militantes del PRT que estén dentro del SNTE independientemente de que sean del DF, Campeche, Chiapas o Guerrero. En la medida que son parte de un mismo sindicato nacional se requiere una coordinación y orientación política comunes a nivel nacional. Otro caso es el de la fracción de trabajo estudiantil. Además de las fracciones de trabajo, contamos con comisiones centrales que no se refieren a un mismo sector social, pero sí a un trabajo político partidario central y común en diversas zonas del país u organismos de base. Contamos con una comisión de trabajo para la solidaridad con Cuba (quizá en un futuro recuperemos una comisión de trabajo internacional en general, distinta a la responsabilidad de la dirección de la relación con la IV Internacional). También contamos con una comisión de trabajo feminista del partido y probablemente reorganicemos pronto una comisión para el trabajo gay.
8.- La relación entre partido y movimiento. No queremos referirnos aquí a las cuestiones centrales de la visión leninista en general sobre la relación partido-movimiento en cuanto a "llevar la conciencia", el izquierdismo o el seguidismo, etc., sino más concretamente en las distinciones organizativas del problema. La discusión mas general que es teóricamente la más importante por lo pronto la damos por obviada. Lo que hay que decir es que, normalmente, el partido no interviene en el movimiento de masas como tal, excepto cuando hacemos propaganda de nuestras ideas (por ejemplo con la distribución de nuestra prensa o con conferencias públicas) o por medio de campañas políticas. Pero, normalmente, nuestra participación en el movimiento de masas es en el marco de las organizaciones del propio movimiento o ayudando a crear esa organicidad del movimiento en virtud de la importancia que damos a la independencia y autonomía del movimiento en la lucha por sus reivindicaciones inmediatas que por serlo así son generalmente en organizaciones de frente único, es decir no alineadas exclusivamente con un partido o posición política. Defendemos por eso el carácter de organismos de frente único para las organizaciones sociales o de masas como los sindicatos, organizaciones campesinas o populares que se crean en la lucha por esas reivindicaciones inmediatas o sectoriales. Al interior de esas organizaciones pugnamos porque sean independientes políticamente de la burguesía y sus partidos por la perspectiva de desarrollar conciencia de clase entre sus integrantes. Igualmente tratamos de elevar el nivel de la lucha reivindicativa de las masas a la necesidad de una lucha política y de clase, convencidos de que la solución de fondo a los problemas y necesidades planteados por el movimiento se obtiene en la lucha por un cambio de sistema, en una perspectiva anticapitalista. Pero politizar el movimiento y luchar por su independencia política no quiere decir convertir a esas organizaciones en estructuras partidarias. Es lograr que las demandas, objetivos y métodos de lucha se ubiquen en una perspectiva política, anticapitalista, revolucionaria. Finalmente ganar la dirección del movimiento en la perspectiva propuesta como socialistas, al tiempo que el movimiento continúa siendo amplio, plural, de frente único. Por eso en las organizaciones formales del movimiento, como los sindicatos, peleamos por nuestras ideas y propuestas, pero si habiendo condiciones democráticas de resolución de las controversias no convencemos, respetamos las decisiones mayoritarias y no hablamos a nombre de la organización social, sino solamente como propuesta de militantes políticos. El movimiento feminista en las décadas pasadas puso mucho de relieve la importancia de respetar la autonomía del propio movimiento. En realidad es una perspectiva general para el movimiento sea sindical, campesino, indígena o feminista. Lo que pasa es que incluso en sectores de la izquierda no se reconocía en particular para el movimiento de las mujeres y del feminismo. En el movimiento feminista o amplio de mujeres se desarrollan antes que un movimiento de masas, grupos autónomos de acción, reflexión y autoconciencia. También ocurre en el movimiento estudiantil que antes del surgimiento de un movimiento de masas estudiantil con sus organismos de frente único (tipo el CNH del 68) u organizaciones formales representativas, generalmente burocráticas, como las Federaciones estudiantiles, se desarrollan grupos político-estudiantiles con definición de izquierda. En la perspectiva de convertir a estos grupos en grupos autónomos, frecuentemente ha ocurrido que hay un paso intermedio cuando surgen por iniciativa del partido y son más bien grupos parapartidarios, es decir identificados o surgidos bajo la iniciativa de militantes del PRT. A veces producto de su éxito en el crecimiento y presencia se convierten ya en grupos autónomos, con presencia importante del partido. Es importante distinguir estos momentos para respetar características distintas. En cualquier caso habrá generalmente una célula partidaria que valora y organiza nuestra participación en esos grupos o movimientos.
9.- Las comisiones y responsabilidades de la dirección. Además de la distribución de tareas, comisiones o fracciones a nivel nacional o de todo el partido, requerimos también definir estas tareas a nivel central por parte de la dirección, precisamente para coordinar todos estos trabajos partidarios. Conviene por tanto que para cada comisión o fracción de trabajo haya un responsable de la dirección partidaria, ya sea del Comité Político o del Comité Central. Adicionalmente se requiere un responsable de finanzas centrales del partido. Como el concepto que sostenemos de dirección partidaria es de una dirección colectiva es que no necesitamos, como tienen los partidos institucionalizados, un presidente o secretario general. Eventualmente convendría un(a) responsable de organización (especialmente para atender el desarrollo del PRT nacionalmente) y también para la escuela de cuadros o la formación en general, así como tenemos para la prensa partidaria. En este último caso es que tenemos a los directores de nuestras publicaciones:........
Indudablemente que en los periodos más difíciles, el que se mantuviera el funcionamiento de una dirección partidaria ha sido garantía de continuidad. Es normal que entre Congreso y Congreso una dirección partidaria se desgaste y requiera, por tanto, periódicamente su renovación garantizando la continuidad en la experiencia de dirección como la renovación con nuevos cuadros que se van formando en el periodo previo.
10.- Finanzas y aparato partidario, como patrimonio militante y como un partido que vive y depende de los propios militantes. Si no tenemos una visión idealista de la militancia y el papel del partido es que debe entenderse que no se requieren solamente buenas ideas, análisis y propuestas, sino la fuerza material para impulsarlas. Por ello el partido requiere de un aparato propio. Para que esto funcione también requiere de recursos económicos. No tenemos recursos provenientes del financiamiento público. Es por eso que básicamente contamos con el apoyo solidario y militante de nuestros camaradas, tanto de los militantes, como de simpatizantes y amigos. En uno de los periodos más difíciles que hemos tenido, ha empezado a haber una recuperación de esta forma solidaria de financiar las actividades del partido. Esto se ha limitado, sin embargo, a la contribución concreta para alguna actividad o necesidad particular: financiar un viaje internacional, pagar entre todos un viaje a Chiapas o Oaxaca, la asistencia a una escuela de cuadros, una manta, una cuenta telefónica crítica, etc. El problema es ahora recuperar la tradición de contribuir entre todos a financiar la actividad y funcionamiento del partido cotidianamente, no solo excepcionalmente. Si nuestro compromiso individual de ser parte del PRT se entiende, se debe entender que ser parte voluntariamente del partido no es como unirse a algo externo: nosotros somos el partido y nosotros construimos el partido. No hay algo o alguien externo que lo sostiene, financia, adquiere y cuida de un patrimonio necesario para la vida y funcionamiento del PRT. Debe ser entre nosotros mismos. Por eso se habla de una obligación militante, pero en realidad es producto de una convicción y un compromiso militante de construcción. Si me comprometo con el PRT no es simplemente para hablar como PRT, sino para construirlo. Y por eso se requiere regularizar un sistema de financiamiento del PRT sobre la base de cuotas individuales y voluntarias en forma regular. Que cada quien aporte lo que pueda, según sus ingresos, pero que todos aportemos. Además, así los que pagan el funcionamiento y la vida del partido son los que tienen el control del partido, no un financiamiento externo. No estamos opuestos a conseguir otras formas de financiamiento, tipo negocios, pero aunque eventualmente eso pueda significar una cantidad mayor que la que muchos militantes puedan dar individualmente no debe omitir el criterio de que entre todos contribuimos a sostener el funcionamiento del PRT. Porque contar con un aparato partidario es necesario para demostrar también prácticamente la seriedad de la alternativa que representamos. Contar con locales partidarios, con locales que son funcionales, no cuevas sucias, malolientes que fomenten una visión de víctimas, incapaces de realizar cualquier acción, ya no digas de transformar el mundo y tomar el poder. Oficinas partidarias con salas de reunión que son nuestras, una organización proletaria (por tanto que son cuidadas por nosotros y no en la actitud vandálica de que no importa su cuidado y preservación porque representan un mundo pequeño burgués que odio) y donde se puede trabajar políticamente, es decir con luz, agua, teléfono, etc. Contar también con compañeros y/o compañeras pagados por la organización para tener militantes de tiempo completo dedicados a la organización, es decir que no tienen que dividir su tiempo entre un trabajo asalariado y las tareas del partido. Obviamente la absoluta mayoría de los militantes lo son en sus centros de trabajo, vivienda o estudio, es absurdo pretender un partido solo de militantes profesionales de tiempo completo pagados por la organización. Pero sí necesitamos contar con algunos para mínimamente estar en condiciones de combatir y pelear contra otras alternativas políticas, especialmente las de la burguesía y sus partidos que cuentan siempre con personal dedicado de tiempo completo a la lucha política para mantener su dominio. En este terreno hemos llegado al nivel más bajo pues cada año hemos venido reduciendo el número de profesionales del partido de tiempo completo .........
. .................Finanzas propias también para sostener la prensa partidaria. ...Por eso es que la venta de las publicaciones no debe ser vista exclusivamente como vía de financiamiento de la actividad de los camaradas o las células que las venden, sino que tiene que ser concentrada centralmente para ayudar al funcionamiento general de la organización. En cada lugar, cada célula o comité, efectivamente debe también encontrar las formas de financiar su actividad militante, pero no a costa de dejar de contribuir al funcionamiento general del partido.
La escuela de cuadros y la formación política cotidiana. La necesidad de un balance de lo realizado hasta ahora y un plan de formación general por niveles y objetivos así como métodos didácticos particulares.
Hasta aquí los fragmentos que proponemos ratificar del texto mencionado del Comité Político de noviembre-diciembre del 2006. Sobre esa base podemos programar nuevos planes de trabajo, después del Congreso, del nuevo Comité Central y de sus comisiones.
Al aprobar por separado también un Reglamento para el XII Congreso incluiremos ahí las explicaciones y definiciones necesarias sobre otro tema no tratado en el texto de criterios básicos de organización antes expuesto y que es el relativo a derechos de tendencia y fracción pero de carácter político para también orientar y definir nuestras tareas al respecto. Estos criterios aprobados en el Congreso deben reflejarse, en lo que corresponda, en el contenido de los documentos básicos del partido, que se discuten por separado, especialmente los estatutos.

References: resolución 
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