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Timestamp: 2018-01-22 21:55:24+00:00

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DEFENSORES - Profesionales de la Justicia! - TRIBUNAL ORAL DE SANTIAGO. ABSUELVE DEL CARGO DE HOMICIDIO CULPOSO:
Inicio Jurisprudencia Jurisprudencia Penal TRIBUNAL ORAL DE SANTIAGO. ABSUELVE DEL CARGO DE HOMICIDIO CULPOSO:
LA DEMOSTRACIÓN DE CULPA PRESUPONE LA PRUEBA DE LA RELACIÓN ENTRE CAUSA Y EFECTO. 16 DE ABRIL DE 2007, RIT 67-2007.
CONSIDERANDOS RELEVANTES. “Que, en efecto, la ley castiga en general la comisión culposa de aquellos hechos que, de mediar malicia, constituirían un crimen o simple delito contra las personas, debiendo entenderse hecha la referencia a los tipos contenidos en el Título VIII del Libro II del Código Penal, en sus artículos 390 y siguientes. En un caso (artículo 490) la ley exige ”imprudencia temeraria”, en otro (artículo 492), mera imprudencia o negligencia y además infracción de reglamento. A decir del profesor Enrique Cury (Derecho Penal, parte general, página 345) la IMPRUDENCIA TEMERARIA importa un alto grado de irreflexión o descuido y una actuación del agente, creadora del riesgo. De otro lado, el profesor Eduardo Novoa Monreal (Curso de Derecho Penal Chileno, tomo I, Parte General, 3ª Edición, páginas 501 y siguientes) manifiesta que antes de analizar el contenido de la culpa “es necesario señalar cuales son los elementos que integran el aspecto objetivo del hecho ilícito culposo en el cual queda inserta esa culpa, ya que ésta, como mero elemento interno que es, REQUIERE DE UN APOYO MATERIAL QUE LA HAGA RELEVANTE PARA EL DERECHO”. Agrega que esos presupuestos de la culpa son: “a) un movimiento corporal (o una inacción) humano; b) que ese movimiento (oinacción) produzca un resultado típico y antijurídico y c) que haya RELACIÓN DE CAUSA A EFECTO ENTRE EL MOVIMIENTO Y ESE RESULTADO” (considerando 10°). “Que el Ministerio Público, especialmente en sus alegatos de apertura y clausura, ha hecho consistir la imprudencia temeraria en que habría incurrido el acusado Hinojosa Pérez, en la circunstancia de haber bebido antes de acostarse, aunque “probablemente” no estaba ebrio, a raíz de lo cual también “probablemente” provocó el aplastamiento de su hija, manifestando que la muerte de ésta era un resultado previsible, advirtiendo que la cama en que dormían, de una plaza o plaza y media, era unipersonal” (considerando 11°). “Que, ninguno de los presupuestos fácticos reseñados en el razonamiento décimo que pudieran servir de apoyo a la existencia de culpa por parte del encausado en el resultado muerte de su hija lactante A.FH.B., fueron demostrados por el Ministerio Público. En efecto, no quedó acreditado que la noche de los hechos el acusado se hubiera acostado ebrio, admitiendo incluso el Fiscal la probabilidad de que no lo estuviera. No se alegó siquiera la posible existencia de otro lecho en el cual pudiera haberse acostado a la menor, habiendo declarado el funcionario de Investigaciones Iván Velásquez Medina que no había sino una colchoneta en la habitación. Es decir, dado el nivel de pobreza en que vivían el encausado, su mujer y su hija, lo que se pudo colegir de la observación de las fotografías de la habitación que ocupaban, puede concluirse que no tenían ninguna alternativa de dormir de manera diferente a como lo hicieron, no siendo exigible otra conducta al efecto, como lo parece pretender la Fiscalía. por último, lo que es más importante, ningún elemento de convicción presentado en la audiencia permite dar por establecido que el acusado aplastara con su cuerpo a la lactante A.FH.B., lo que descarta de manera irrefragable la existencia de una causa a efecto entre el hecho de haber dormido el acusado a un lado de la menor y la muerte de ésta” (considerando 21°).
Santiago, dieciséis de abril de dos mil siete.
PRIMERO: Que, el día once de abril en curso, ante este Sexto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago, constituido por el Juez Presidente de la Sala, don Manuel Bustos Meza y los magistrados don César Toledo Fuentes y doña María Alejandra Rojas Contreras, se llevó a efecto la audiencia del juicio oral de la causa Rit 67-2007, seguida contra P.A.H.P., cédula nacional de identidad N° 12.457.XXX-X- chileno, soltero, carpintero, 34 años de edad, nacido el 14 de abril de 1973, domiciliado en Alonso Rojas #
3.XXX Población Cinco Pinos, comuna de San Bernardo, representado por el Defensor Penal Público, Francisco Javier Zúñiga Narváez, con domicilio en Avenida Pedro Montt # 1.606, 4° piso, de esta ciudad.
Sostuvo la acusación el Ministerio Público, representado por el fiscal don Christian Rogel Toledo Álvarez, con domicilio en Gran Avenida José Miguel Carrera #3.814, comuna de San Miguel, de esta ciudad.
SEGUNDO: Que, la acusación del Ministerio Público tuvo por fundamento la siguiente relación de hechos:
“El día 09 de octubre de 2005, la imputada V.C.B.N., rebelde en esta causa, se encontraba acostada en el dormitorio del inmueble ubicado en Pasaje Uno Norte N° 1.727 de la comuna de Lo Espejo, junto a su hija A.F.H.B., de 23 días de vida, en una cama de una plaza y media, lugar en el cual se acostó también su pareja P.A.H.P., ya individualizado, padre de la menor e imputado en estos hechos, quien había ingerido alcohol en horas de la madrugada, los cuales durante la noche dormidos aplastaron a su hija asfixiándola, siendo alrededor de las 11 de la mañana se percataron que su hija no respiraba, trasladándola a la posta del sector constatando que la menor había fallecido.”
En concepto del Ministerio Público los hechos antes descritos son constitutivos de un CUASIDELITO DE HOMICIDIO, ilícito previsto y sancionado en el artículo 490 N° 1 del Código Penal en relación con el artículo 391 N° 2 del mismo cuerpo legal, en grado de consumado.
El Ministerio Público estima que no concurren circunstancias modificatorias de responsabilidad penal y que al acusado le cabe responsabilidad de autor en conformidad al artículo 15 N° 1 del Código Penal.
Solicita se condene al acusado P.A.H.P. una pena de TRES AÑOS DE PRESIDIO MENOR EN SU GRADO MEDIO, más la accesoria del artículo 30 del Código Penal, esto es, la suspensión de cargo u oficio público durante el tiempo de la condena con expresa condenación en costas de conformidad con lo dispuesto en el artículo 47 del Código Procesal Penal.
No se acordaron convenciones probatorias.
TERCERO: Que el Ministerio Público en su alegato de apertura ha expresado que ser padre es una de las experiencias más hermosas en el transcurso de la vida. Viene sin embargo aparejada de responsabilidades, como proporcionar felicidad y cuidar de sus hijos; dar las herramientas para que crezcan y se desarrollen. Agrega que el juicio no tiene por objeto juzgar al acusado sobre si junto a su conviviente eran buenos o malos padres, serán sus hijos los que establecerán esas condiciones. Se debe juzgar algo más allá, si los acusados actuaron negligentemente, con imprudencia temeraria, en su deber de cuidado como padres, es decir, si los padres en forma culposa al no tener el debido cuidado ocasionaron como consecuencia la muerte de su hija A.F.H.B.. Expresa que la menor falleció el 09 de octubre de 2005, a 23 días de haber nacido. En la mañana de ese día su padre se percató que ella no respiraba, trató de auxiliarla, la trasladó al consultorio más cercano, pero ya era tarde porque la menor había fallecido ocho horas antes, en la madrugada. P.H., V. B. y una tercera persona compartieron hasta la madrugada, él bebió manzanilla. Se acostaron en una cama de una plaza y media. Cerca de las 4 de la mañana lo hizo P., que se acuesta habiendo bebido, estaba su pareja y al medio su hija. Argumenta que aquí es donde ocurre la imprudencia temeraria y los hace responsables del delito por el que se les acusa. Habían ingerido alcohol y se acuestan en una cama de una plaza o plaza y media, que son para uso unipersonal. Complicado ya para dos personas adultas; al medio acuestan a una lactante y es una consecuencia previsible que en el transcurso de la noche ambos padres aplasten a la menor y a consecuencia de ello la menor muera. Murió aplastada por sus padres. Los especialistas explicarán la causa de la muerte; los funcionarios que investigaron señalarán lo que hicieron esa noche. A juicio del Ministerio Público hubo imprudencia temeraria por parte de los padres, fueron totalmente negligentes en el cuidado de su hija y a raíz de esa negligencia la menor murió.
En la clausura, reitera que lo que hubo por parte de los dos padres fue negligencia, imprudencia temeraria. La causa de muerte no fue natural, se debió a asfixia por aplastamiento torácico abdominal, la menor dormía en el medio de ambos padres en una cama de un metro de ancho, de una plaza; es un hecho que los padres no cuidaron a la menor que se acostaba en condiciones no aptas. Ellos se acostaron a altas horas de la madrugada; él había ingerido alcohol, no en gran cantidad pero no le permitió reaccionar cuando la menor fue aplastada. Imprudencia. Citando al profesor Mario Garrido Montt estima que hubo inobservancia de la diligencia más elemental. Durmiendo en una cama tan pequeña actúan tan mal sabiendo que la menor no era capaz de reaccionar. No cree que hubo intención de matar, por eso se acusó por cuasidelito y no por parricidio. Recuerda al profesor Cury y manifiesta que si al echarse a dormir quisieron aprovecharse de las condiciones del sueño para dar muerte, se está en presencia de un parricidio, en caso contrario, existe una conducta culpable. A los padres les corresponde el cuidado de sus hijos. La ley establece responsabilidad cuando hay dolo y cuando hay culpa. El hecho de haber sufrido dolor no lo exime de algún tipo de sanción por la culpa. Los padres retardaron la investigación. Hace presente que la madre fue detenida hace 10 días y está en prisión preventiva. Se acreditó que estuvieron compartiendo con quien dijeron era el dueño de la casa. Bebieron. Probablemente no estaba ebrio, un poco mareado porque no había comido durante todo el día. En esa situación de cansancio, el acusado probablemente provocó el aplastamiento de su hija. Agrega que los peritos descartaron que la muerte se debiera a un hecho natural sino que fue causada por asfixia por aplastamiento. Se acreditó que dormían en una cama de una plaza, que es para sólo una persona; debieron los padres tener el cuidado de tratar de proporcionar una cama, por existir el peligro de aplastamiento. Cree que hubo negligencia de los padres por lo que reitera su petición en el sentido que debe sancionarse al acusado como autor de cuasidelito de homicidio.
En la réplica dice que la Defensa habla de un hecho accidental; sólo debe entenderse en el sentido que no hubo dolo, pero no que es un hecho fortuito. No es lo mismo que el padre se hubiera tropezado y caído sobre la menor. Acá dormían en un colchón pequeño en condiciones no aptas; hubo accidente pero es un hecho culposo, no doloso, a eso se refirió el funcionario policial. Reitera que los padres debieron tener el cuidado máximo respecto de la menor, actuaron con imprudencia temeraria por lo que deben responder por el resultado de su accionar y debe ser condenado el acusado por su accionar imprudente.
La Defensa del acusado en su alegato de apertura dice que por fin se entera de lo quepretendía el Fiscal. Ese día muere la hija. NO SE SABE APLASTADA POR QUIÉN. Es un accidente lamentable. El fiscal lo prolongó por 2 años injustificadamente. Observa que en este 6° Tribunal Oral Penal se ven los delitos más complicados de Chile. En este caso, argumenta que el Fiscal pide que se retroceda dos siglos y se olvide el Derecho Penal moderno. La pena natural es la que siente el padre y jamás será superada por la que el fiscal pueda conseguir. No se consigue nada con aplicar una pena. Paolo relatará como sufrió y como vivió la muerte de su hija. El reproche se basa en la ingestión de alcohol. Si es esa la conducta se pregunta ¿porqué se quiere condenar a la esposa o pareja? ¿Cuál es el título de reproche para la pareja que se acostó sin beber alcohol? No se debe discutir la antijuricidad cuando se trata de actos causados durante el sueño. No hay acción. Se pregunta también si el Fiscal habla de dolo eventual, ¿por qué entonces acusa por cuasidelito de homicidio? En cuanto a la temeridad dada por el alcohol asegura que en esta audiencia no se probará de ninguna forma si el acusado ingirió alcohol. Se le olvidó al Fiscal, en la carpeta no existe nada al respecto. Se pretende sancionar a una persona sin prueba. Se retrocederá toda la reforma. Si la imprudencia era el alcohol, ¿porqué no hay prueba del alcohol? El acusado no tomó y si lo hizo no fue en la forma que el fiscal lo pretende. Hace una pregunta que estima básica, ¿que quiere el Ministerio Público? Es un exceso castigar sin prueba. El veredicto debe ser absolutorio. Hace presente que el luto de P.A.H.P.ha durado más de dos años.
En la clausura recuerda que al inicio dijo que se estaba en presencia de una tragedia, pero que fue consecuencia de un accidente según lo dijo un testigo de la Fiscalía. Entiende que hay un reproche moral y se pretende un castigo a la pobreza; repite que esto no es derecho penal. Cuando el Ministerio Público habla de la previsibilidad lo confunde. Habla de parricidio u homicidio por dolo eventual, o cuasidelito de homicidio por imprudencia temeraria. Señala que de acuerdo con el artículo 10 N° 13 del Código Penal, excepcionalmente se castigan los cuasidelitos; se cierran las opciones que más adelante el artículo 490 las abre respecto de lo que allí contempla. A vía de ejemplo, expresa que conducir un vehículo, aunque es peligroso, está permitido, pero si se hace hacia atrás es prohibido. Se pregunta ¿cuál es el riesgo que acá asume el imputado? No había otra cama, no había posibilidad de adoptar otra conducta, llevaban 15 días durmiendo así.
Concluye solicitando un veredicto de absolución por unanimidad; lo determinante es si se acreditó la imprudencia temeraria de ingesta de alcohol. Agrega que el Ministerio Público propone condena sin pruebas; arguye que en lo referente a la imprudencia temeraria, no se probó el elemento valorativo normativo en los términos contemplados en el artículo 340 Código Procesal Penal. Añade que sobre la base de la sola declaración del encausado no se puede condenar. El tribunal debe formar su convicción tomando en consideración la prueba rendida en el juicio. En lo que dice relación con el aplastamiento de la menor por el cuerpo de uno de los padres, no está claro por cual. Es una tragedia, pero no es delito. No se probó que se desarrolló una conducta temeraria.
En la réplica concluye que no se acreditó que la conducta que tenía el acusado iba en desprecio absoluto de las reglas aceptadas. Si se desarrolló intencionada y constantemente contra reglas generalmente aceptadas. Mantiene la petición de absolución basado en el artículo 340 del Código Procesal Penal que en su concepto es la salvaguarda y paraguas que permitirá declararlo inocente y absolverlo.
CUARTO: Que para acreditar sus proposiciones fácticas, el Ministerio Público presentó en la audiencia las declaraciones de los testigos:
1) JUAN ARTURO STEINBRUGGE CLAUSSEN, médico cirujano, anestesiólogo criminalista, nacido el 22 de enero de 1948, 59 años, casado, quien expresa que se desempeña desde hace 9 o 10 años en el Departamento de Medicina Criminalística de Investigaciones. Hizo un examen para esclarecer porqué se produjo la muerte, o el hecho causal que se investiga. En el caso específico se hizo las apreciaciones al llegar no al sitio del suceso sino a una Posta del Servicio Nacional de Salud. Vio un cadáver de una menor de 23 días, de sexo femenino, tendida sobre camilla. Se percata de la existencia de signos o síndrome asfíctico. Amnea de recién nacido fue la primera hipótesis; otra fue la compresión extrínseca de tipo homicida o accidental. En caso de haber sido homicida se ven signos externos que no tenía esta infanta. Determina una compresión involuntaria. El bebé demuestra una patología que indica que luchó para respirar. Cuando hay una falla central en el cerebro, el pulmón deja de funcionar. Se apaga la maquinaria cuando el cerebro deja de hacer funcionar. Cuando existe una lucha para poder respirar, se le sube la presión, se produce salida de adrenalina; el sistema está en situación de emergencia. Causa pequeñas petequias o hematomas a nivel del pulmón. Se mezcla con líquido en el pulmón y sale un líquido de color rosado. Se presentan en cualquier parte pequeños puntitos de hemorragia. Fue lo que apareció en la autopsia. La vio después y resultó que la muerte se debió a compresión extrínseca; eso lo supo después. Del SET de 22 fotografías incorporado en el Auto de Apertura se le EXHIBE la N° 5 manifestando que se muestra el cuerpo de la menor examinada. En la N° 9 se comprueba la indemnidad del tejido, no hay daño en la piel, se aprecia lividez, lo que se debe a que se desplaza la sangre. La lengua está desecada. Presenta una cicatriz de vacuna. La N° 11 muestra restos de pompón como clara de huevo batida con el color de la sangre. Hay una mancha rojiza que hace presumir una compresión extrínseca. No se puede descartar la muerte súbita. Se divisa pequeñas petequias, pero habría que verlo por dentro. No se puede meter las manos al fuego en un proceso de esta naturaleza. Ningún tipo de lesión externa. La fotografía N° 21 reproduce la cama donde dormían. Hay una mancha al medio de la cama, saliéndose del ámbito médico dice que significa que el bebé estaba al medio, los padres a ambos lados. Al dormir dos adultos en un lugar tan estrecho, pudieron aplastar al bebé y la mancha señala que hubo sangre; el bebé no tuvo fuerza para empujar a sus padres para hacerse un espacio. Tenía 23 días, hay una diferencia grande de peso. La condición del sueño puede cambiar conforme a las condiciones en que se acuestan. La ingesta etílica provoca menoscabo para sensibilizarlo respecto del bebé. Un adulto puede durar 5 minutos sin respirar y cae en la inconciencia. El bebé no dura menos. Tienen una hemoglobina especial que los hace sobrevivir hasta más tiempo que un adulto. Se habla de 4 o 5 minutos también por la hemoglobina que mejora su condición. Intenta llorar, patalear, moverse. Al no tener aire en el pulmón no tiene como emitir ruido. Ante consultas de la DEFENSA señala que nada de lo que dijo puso en su informe; no va al lugar en que se produjo la muerte. Habló con la madre que estaba muy angustiada, pensó que era posible que hubiera sido una amnea del sueño. No lo dijo al Fiscal. Se lo dijo a la madre porque podía tomar determinaciones impredecibles, trató de tranquilizarla, no fue al sitio del suceso porque concurrió el resto de la Unidad; sólo lo conoce por fotografías. En lo de la mancha se refiere a una lucubración criminalística no médica, porque debió hacerse un informe pericial que no conoce. En cuanto dijo que leyó la autopsia ahora último, dice que es perito, a pesar de que fue presentado como testigo.
2) IVÁN IGNACIO VELÁSQUEZ MEDINA, Inspector de la Policía de Investigaciones de Chile, 28 años, quien señala que hace un año que está en la Brigada de Homicidios de Puerto Montt; anteriormente se desempeñaba en la Brigada de Homicidios de Santiago por 5 años. Respecto de las diligencias, contesta que el 09 de octubre de 2005 se le solicitó concurrir al SAPU de Lo Espejo, por una lactante fallecida; se trasladaron como a las 12,40 horas del día. Fueron en compañía del médico del Departamento y de peritos. Se encontró en una sala sobre una camilla a una lactante fallecida; se efectuó la fijación del lugar. Presentaba simbología asfíctica; el médico entregó como causa de la muerte un síndrome asfíctico. Se entrevistó a los padres, a P.A.H.P.y Violeta Beiza. Ambos coincidieron que al despertar el 09 de octubre alrededor de las 11 de la mañana se percataron que la menor que dormía al medio de ellos no reaccionaba. El papá empezó a hacer maniobras de reanimación, respiración boca a boca. No lo logró y se trasladaron en forma rápida al servicio de urgencia. Estaban en el domicilio donde arrendaban una pieza. La madre dijo que a las 2 de la mañana le dio pecho y luego se quedaron dormidas. El papá dijo que a las 4 de la mañana, después de beber una botella de menta con otra persona que estaba en el lugar se fue a acostar y estaban acostadas la mamá al rincón, el bebé en el medio y él se ubicó en la otra orilla. Agrega que dormían en una colchoneta sobre el piso. Al despertar no le encontraron signos vitales. Las declaraciones fueron coincidentes. Repite que concurrieron al lugar, era una habitación de 3 por 2 metros que ellos arrendaban; allí se observó la colchoneta sobre el piso, de un metro 90 por un metro seis; lugar que usaban para dormir. En el centro una mancha de color pardo rojizo, donde se encontraba el bebé al momento de ellos despertar. El Ministerio Público le pregunta y reitera que fueron contestes, ella se acostó antes, a las 2 de la mañana; él se quedó compartiendo con otra persona una botella de menta. No quedó consignado el nombre de la persona con la que estuvieron bebiendo. Revisó la pieza donde vivían. En el Consultorio manifestaron como era el lugar; uno de ellos, le parece que P.A.H.P.los acompañó y les mostró la pieza que ocupaban, señaló la posición en que cada uno dormía; la mamá hacia la pared, la bebé al medio y él a la otra orilla. La DEFENSA le pregunta si en su informe le dio al hecho el carácter de accidente como causa de la muerte. Contesta que después de los antecedentes criminales y ver el sitio del suceso se da a conocer que la causa de muerte de la lactante se trata de una forma accidental por no haberse detectado dolo. Se afirma que duermen de a tres porque arrendaban el lugar y era el espacio que tenían para vivir, no apreció otra cama en ese lugar.
3) RAÚL ESTEBAN RIVAS LEYTON, Sub Inspector de la Policía de Investigaciones, 23 años, quien declara que trabaja en la Brigada de Homicidios Metropolitana. Sobre los hechos manifiesta que se le ordenó realizar una descripción escrita del sitio del suceso, medidas, detalles y características del sitio, más lo que les dicta el médico legista. Se consignó que la construcción era de material ligero destinada a la habitación, donde tuvo lugar la muerte de la lactante. En el SAPU vieron a la lactante muerta, presentaba características de síndrome asfíctico según el médico. En cuanto al lugar donde vivían, reitera que era una dependencia de material ligero ubicada en la parte posterior del inmueble. Su dimensión era de 3 por 2 metros, había una colchoneta sobre el piso de una plaza, ropa de cama en desorden, una mancha al centro de la cama de color pardo rojizo; lo fijaron. Sólo había ventilación por la puerta, la ventana estaba bloqueada; no había ningún tipo de calefacción; gran cantidad de ropa en desorden. SE LE EXHIBE EL SET de 22 fotografías CONSIGNADO EN EL Auto De Apertura: La N° 1) Foto de la entrada del SAPU; la N° 2) el box 3 de toma de muestras donde estaba la menor: la N° 3) es la camilla donde estaba la menor cubierta con un chal; la 4) descubren a la menor que tenía puesto un pañal desechable con fecas; la 5) una aproximación al cuerpo que estaba de cubito dorsal; la 6 muestra detalles de líquido sanguinolento en la boca; la N° 7, livideces; la 8) el pañal con restos de feca; explica que el cadáver no tenía signos de fuerza, sólo de vacuna; la N° 9 es una foto general del cuerpo; la 10 una aproximación que muestra las livideces; la N° 11, detalle del escurrimiento en la boca, además un líquido espumoso en la nariz; la 12 detalles de las piernas; la 13 muestra la parte posterior del cadáver; la 14) la región anal sin alteraciones; la foto15 ) es el frontis del inmueble ; la 16 señala el N° de la casa; la 17 es la casa de adelante, no donde habitaban los padres; la N° 18 es la parte posterior del inmueble y el acceso a la habitación por su parte posterior; la foto N° 19 es una toma general al acceso de la habitación, se ve el colchón con ropa; la 20 es una foto tomada al revés de la misma habitación; la N° 21, el colchón sobre el piso donde se aprecia la mancha en el centro de color pardo rojizo; la 22 el detalle de la mancha con un testigo métrico para la fijación; la mancha es de 25 centímetros. Había otra dependencia en el inmueble principal. La pareja utilizaba solamente la dependencia posterior. En cuanto a las medidas del colchón responde que eran de 1,90 metros de largo y 1,06 de ancho. Fue medido por el perito planimetrista.
Expuso en la audiencia don JOSÉ LUIS VÁSQUEZ FERNÁNDEZ, médico legista tanatólogo, 71 años, quien expresa que el 10 de octubre de 2005, hizo una pericia tanatológica en el cuerpo de una lactante de 24 días, de nombre A.F.H.B.. Recibieron el cuerpo desnudo de 52 centímetros de largo con un peso de 3.180 gramos. Al examen externo detectó la presencia de livideces cadavéricas. No había huellas de violencia atribuibles a terceros. Llamaba la atención una intensa cianosis labial. Al examen interno observó una gran congestión y cianosis visceral, hemorragias, líquido rojizo en la vía aérea superior. El resto sin mayor trascendencia. Se hizo reserva de muestras para practicar exámenes toxicológicos, alcoholemia e histológicos. La causa de la muerte fue un cuadro asfíctico por compresión tóraco abdominal. Alcoholemia negativa. Ante preguntas del Ministerio Público explica que las livideces aparecen porque el cuerpo estuvo boca abajo inicialmente y posteriormente de cúbito dorsal. Sobre posibilidades que conducen a una asfixia mecánica señala la obstrucción de orificios, oclusión intrínseca o extrínseca. No encontraron elementos en el sentido de oclusión; manos o paño en la cara, aplicada directamente, en ese caso quedan erosiones que son detectables. No era el caso. Se le EXHIBE el set de 2 fotografías introducido en el Auto de Apertura y tomadas en el Servicio Médico Legal. La primera muestra el cuerpo de la menor de cúbito ventral con una mancha violácea en la parte alta del tórax, excepto en aquella parte de apoyo que indica el primer cúbito ventral. La foto 2 muestra una extensa congestión y signos violáceos acentuados. Hay ausencia de lesiones compatibles con actividad de terceros. Muestra en la parte posterior livideces en la espalda, compatibles con el cuadro asfíctico; ausencia de lesiones. En cuanto al contenido estomacal, es un líquido lechoso blanquecino que demuestra que fue alimentada pocas horas antes de fallecer. La tráquea y bronquios con líquido rojizo, edema pulmonar que se genera en estados asfícticos. En el momento del procedimiento no había evidencia externa de este líquido. Se le EXHIBE del set de 22, fotografías la N° 11 que muestra cara de la bebé. Dice que presenta un aspecto cianótico violáceo, con presencia de escurrimiento desecado en la comisura derecha. Puede deberse a un edema que encontró internamente. Se produce por el cuadro asfíctico, según lo señaló antes. Hay ruptura de tabiques alveolares que lleva a la presencia de este líquido espumoso. La conclusión es que la muerte se produjo por asfixia por compresión tóraco abdominal, se puede deber a una situación de aplastamiento que impidió la respiración de la menor.
Se incorporó como tal un certificado de defunción de la víctima A.F.H.B., producida el 09 de octubre de 2005, a las 11,45 horas, extendido por el Servicio de Registro Civil e Identificación en que se indica que la causa de la muerte es “asfixia por compresión toraco abdominal” y un certificado de nacimiento de la misma A.F.H.B., nacida el 16 de septiembre de 2005 extendido también por el Servicio de Registro Civil e Identificación.
OTROS MEDIOS DE PRUEBA Y EVIDENCIA MATERIAL:
Se incorporaron y fueron exhibidas en la audiencia en los términos que se señala precedentemente, los siguientes:
A) Un set de dos fotografías correspondientes al procedimiento de autopsia N° 1181¬2005, tomadas por funcionarios del Servicio Médico Legal; y
B) Un set de 22 fotografías correspondientes al sitio del suceso, a la víctima y a las evidencias encontradas en dicho lugar tomadas por funcionarios del Laboratorio de Criminalística de Investigaciones.
QUINTO: Que la defensa no presentó prueba en la audiencia, procediendo a contrainterrogar a los testigos y perito presentados por el Ministerio Público.
SEXTO: Que el acusado P.A.H.P. presta declaración en la audiencia expresando que lo que pasó esa noche fue que estaba con su pareja y el dueño de la casa, compartieron una botella de ¾ de manzanilla. Se fue a acostar primero Violeta. Él se quedó conversando y se bebió un trago más. Cuando él se acostó, Violeta estaba amamantando a la niña. Al despertar a las 7 y media se percata que la niña estaba media moradita. Le hizo respiración artificial, no sacaba la respiración. La llevó corriendo al consultorio más cercano, la entregó a un paramédico, a los minutos le dijeron que la niña había fallecido. Ante preguntas del Ministerio Público responde que por 2 años convivió con Violeta Beiza, ahora último Violeta se mejoró de una guagua que la tienen los papás de ella. No sabe de ella desde que falleció la niña. Estaba detenido cuando la nueva hija nació. Se embarazó después que murió Angelinne. Es hombre, no sabe como se llama. No sabe que pasó con Violeta. Cuando se acostó, no estaba ebrio, estaba un poco mareado porque no había comido durante el día. Se acostó como a las 2 o 2 y media de la madrugada; quedaba trago en la botella. La cama en la que dormían era de plaza y media. Era un colchón que le habían regalado de plaza y media lo pusieron sobre un somier. Se le EXHIBE una fotografía del set de 22 del auto de apertura. La foto N° 19 explica que muestra la cama de plaza y media con la ropa encima. Dice que en esa cama dormía con su pareja y su hija; ésta no tenía cuna o cama especial. Ellos arrendaban la pieza. Ante preguntas de la DEFENSA sobre el sentimiento que tuvo cuando nace Angelinne responde que una gran felicidad después de esperar 9 meses. Era su cuarta hija, tercera mujer. Tenía hijos vivos. El día 09 de octubre se acostó como a las 2 y media o 3 de la mañana. Celebraban el nacimiento de la niña; el dueño de la casa compró la botella y decidieron compartir. Conversó como media hora después de llegar a la pieza en que su señora la estaba amamantando. Repite que él despertó primero y vio a la niña morada. El Consultorio estaba como a 5 cuadras; la llevó él en sus brazos corriendo. La atención médica dura como una hora; le comunicaron, una paramédico, que la niña había muerto por “ahogamiento”. Había una cama porque no estaban las condiciones para tener algo más; eran pobres. Todo lo que ha dicho lo contó al Defensor, al Fiscal cuando lo citó y a su hijo mayor; no recuerda si le contó a Investigaciones o a los médicos. Muestra cómo estaban en la cama acostados, ella en la orilla izquierda la menor al medio y él se acostó en la otra orilla.
SÉPTIMO: Que de acuerdo a lo que se dejara sentado al emitir el veredicto, con la prueba testimonial, pericial, documental y de evidencias fotográficas contenida en el fundamento cuarto, más lo expuesto por el acusado Hinojosa Pérez, que se transcribe en el considerando sexto, todo lo cual se valora sin contradecir las reglas de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicamente afianzados, ha quedado acreditado que el día 09 de octubre de 2005, en circunstancias que V.C.B.N. se encontraba acostada en el dormitorio del inmueble de Pasaje Uno Norte # 1.727, comuna de Lo Espejo, con su conviviente P.A.H.P., sobre un colchón que a decir de los funcionarios de Investigaciones que concurrieron al lugar medía un metro noventa centímetros de largo por un metro y seis centímetros de ancho, junto con la hija en común A.F.H.B., de 23 días de edad, ubicada al medio de ambos. Al despertar en horas de la mañana se percataron que la lactante no respiraba, trasladándola al Servicio de Atención Pública de Urgencia de la comuna de Lo Espejo, donde se constató posteriormente que había fallecido por asfixia por compresión tóraco abdominal.
OCTAVO: Que, los elementos de prueba a que se ha hecho referencia en la motivación que antecede, convencen al Tribunal porque constituyen testimonios y una pericia veraces, claros, coherentes, contestes entre sí y son coincidentes en lo pertinente con la documentación y evidencias acompañadas y reconocidas en la audiencia.
NOVENO: Que el hecho antes descrito no puede enmarcarse dentro del tipo penal del cuasidelito de homicidio contemplado en el artículo 490 N° 1 en relación con el artículo 391 N° 2, ambos del Código Penal, toda vez que no se logró probar que el hecho de la muerte de la menor A. F. se haya originado en un actuar imprudente y temerario del encausado P.A.H.P. como lo sostiene el Ministerio Público.
DÉCIMO: Que, en efecto, la ley castiga en general la comisión culposa de aquellos hechos que, de mediar malicia, constituirían un crimen o simple delito contra las personas, debiendo entenderse hecha la referencia a los tipos contenidos en el Título VIII del Libro II del Código Penal, en sus artículos 390 y siguientes. En un caso (artículo 490) la ley exige ”imprudencia temeraria”, en otro (artículo 492), mera imprudencia o negligencia y además infracción de reglamento. A decir del profesor Enrique Cury (Derecho Penal, parte general, página 345) la IMPRUDENCIA TEMERARIA importa un alto grado de irreflexión o descuido y una actuación del agente, creadora del riesgo. De otro lado, el profesor Eduardo Novoa Monreal (Curso de Derecho Penal Chileno, tomo I, Parte General, 3ª Edición, páginas 501 y siguientes) manifiesta que antes de analizar el contenido de la culpa “es necesario señalar cuales son los elementos que integran el aspecto objetivo del hecho ilícito culposo en el cual queda inserta esa culpa, ya que ésta, como mero elemento interno que es, REQUIERE DE UN APOYO MATERIAL QUE LA HAGA RELEVANTE PARA EL DERECHO”. Agrega que esos presupuestos de la culpa son: “a) un movimiento corporal (o una inacción) humano; b) que ese movimiento (oinacción) produzca un resultado típico y antijurídico y c) que haya RELACIÓN DE CAUSA A EFECTO ENTRE EL MOVIMIENTO Y ESE RESULTADO.”
UNDÉCIMO: Que el Ministerio Público, especialmente en sus alegatos de apertura y clausura, ha hecho consistir la imprudencia temeraria en que habría incurrido el acusado H.P., en la circunstancia de haber bebido antes de acostarse, aunque “probablemente” no estaba ebrio, a raíz de lo cual también “probablemente” provocó el aplastamiento de su hija, manifestando que la muerte de ésta era un resultado previsible, advirtiendo que la cama en que dormían, de una plaza o plaza y media, era unipersonal.
DUODÉCIMO: Que, tal como argumentara la Defensa, para dictar una sentencia condenatoria el Tribunal debe adquirir convicción en los términos que se consigna en el artículo 340 del Código Procesal Penal, tanto en cuanto a la comisión del hecho punible, como en lo atinente a la participación culpable y penada por la ley del acusado, todo ello, SOBRE LA BASE DE LA PRUEBA PRODUCIDA DURANTE EL JUICIO ORAL.
DECIMOTERCERO: Que, ninguno de los presupuestos fácticos reseñados en el razonamiento décimo que pudieran servir de apoyo a la existencia de culpa por parte del encausado en el resultado muerte de su hija lactante A.F.H.B., fueron demostrados por el Ministerio Público.
En efecto, no quedó acreditado que la noche de los hechos el acusado se hubiera acostado ebrio, admitiendo incluso el Fiscal la probabilidad de que no lo estuviera. No se alegó siquiera la posible existencia de otro lecho en el cual pudiera haberse acostado a la menor, habiendo declarado el funcionario de Investigaciones Iván Velásquez Medina que no había sino una colchoneta en la habitación. Es decir, dado el nivel de pobreza en que vivían el encausado, su mujer y su hija, lo que se pudo colegir de la observación de las fotografías de la habitación que ocupaban, puede concluirse que no tenían ninguna alternativa de dormir de manera diferente a como lo hicieron, no siendo exigible otra conducta al efecto, como lo parece pretender la Fiscalía. por último, lo que es más importante, ningún elemento de convicción presentado en la audiencia permite dar por establecido que el acusado aplastara con su cuerpo a la lactante A.F.H.B., lo que descarta de manera irrefragable la existencia de una causa a efecto entre el hecho de haber dormido el acusado a un lado de la menor y la muerte de ésta.
DECIMOCUARTO: Que, la sola declaración del acusado, cuando reconoce haber bebido algunos tragos de manzanilla en compañía del dueño de la casa cuya habitación arrendaban, en nada altera lo razonado anteriormente, tanto porque no se puede condenar a una persona con el solo mérito de su propia declaración, como porque se ignora el nivel de alcohol de lo bebido, el efecto que pudo producir en el acusado o si ello condujo al aplastamiento de la lactante.
Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 1 y 47 del Código Penal; 45, 46, 48, 295, 296, 297, 340, 342, 344, 346 y 347 del Código Procesal Penal, se declara que:
A. SE ABSUELVE A P.A.H.P. de los cargos que como autor del cuasidelito de homicidio en la persona de la menor A.F.H.B. formulara en su contra el Ministerio Público.
B. Se condena al Ministerio Público al pago de las costas de la causa.
C. Álcense las medidas cautelares personales que se hubiere decretado en contra de
P.A.H.P. y tómese nota de este alzamiento en todo índice o registro público y policial en que figuraren. Cancélese las garantías de comparecencia que se hubiere otorgado.
Ejecutoriado este fallo, ofíciese a los organismos que corresponda para hacer cumplir lo resuelto y remítase los antecedentes necesarios al Juez de Garantía de la causa.
Devuélvase a quien corresponda el set de fotografías, documentos y especies incorporadas como medios de prueba en la audiencia por el Ministerio Público.
Redacción del Juez don CESAR TOLEDO FUENTES.
Regístrese y notifíquese. RIT 67- 2007
RUC 0500494715-2
SENTENCIA PRONUNCIADA POR LA SALA DEL SEXTO TRIBUNAL DE JUICIO ORAL EN LO PENAL DE SANTIAGO, INTEGRADO POR LOS JUECES, DON MANUEL BUSTOS MEZA, COMO PRESIDENTE Y POR LOS MAGISTRADOS DON CÉSARTOLEDO FUENTES Y DOÑA MARÍA ALEJANDRA ROJAS CONTRERAS.
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References: artículo 490
 artículo 391
 artículo 15
 artículo 30
 artículo 47
 artículo 10
 artículo 490
 artículo 340
 artículo 340
 artículo 490
 artículo 391
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