Source: http://www.cje.org/eu/en-que-trabajamos/educacion-para-la-paz/que-proponemos/que-proponemos-sobre-la-educacion-para-la-paz/
Timestamp: 2018-06-20 02:04:01+00:00

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¿Qué proponemos sobre la educación para la paz?
CJE¿En qué trabajamos?Educación para la paz¿Qué proponemos?¿Qué proponemos sobre la educación para la paz?
La Nación española [...] proclama su voluntad de:
[...] Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.
Constitución Española, Preámbulo
Luchar contra las desigualdades entre los distintos países; generar relaciones socioeconómicas más equilibradas entre países: interdependencia simétrica; fomentar las relaciones de cooperación internacional excluyendo las variables económicas y militares.
Fomentar la educación para el desarrollo como herramienta para evitar desigualdades sociales entre países.
Fomentar el papel del Tribunal Penal Internacional.
Reformar los organismos e instituciones internacionales para garantizar el cumplimiento de los derechos humanos.
Denunciar el incumplimiento de los derechos humanos por parte de diferentes países, y que es tolerado y apoyado por la comunidad internacional, pese a ser conocido por toda la ciudadanía y reflejado en los propios medios de comunicación a nivel mundial haciendo de ellas un instrumento más democrático y efectivo, capaz de ser garante real de la paz, el multilateralismo como medio de resolución de conflictos y del ordenamiento jurídico internacional.
Reforzar el papel efectivo que las NN.UU. deben tener como mediadoras de conflictos emergentes.
Defender la aplicación del impuesto Lula y la tasa Tobin en diferentes países.
Contribuir a la visualización de conflictos armados que diariamente existen en diferentes puntos del planeta y que no son titulares en la prensa internacional.
Trabajar con el resto de movimientos sociales para favorecer el reconocimiento del papel que desempeñan organizaciones y ONGD en distintos países en conflicto, no sólo en la mediación fundamental en la resolución pacífica de los conflictos, sino también en la denuncia de situaciones generadoras de violencia.
Prohibir la exportación a los países que tengan un nivel de gastos militares superiores al 4% de su Producto Interior Bruto y/o aquellos que no hayan firmado los principales convenios y tratados sobre derechos humanos y desarme.
Prohibir la exportación dirigida a los países que no declaren sus transferencias al Registro de Transferencias de Armamento de NN.UU. y ampliar la información dada a dicho registro, incluyendo artillería, patrulleras, vehículos blindados, etc…
Prohibir la fabricación y exportación de minas antipersona.
Prohibir las transferencias de material, personal, formación, apoyo financiero y logístico, cuando se ha demostrado o existan motivos razonables para suponer que contribuyen a la comisión de «desapariciones», homicidios políticos, torturas o malos tratos.
Denunciar la utilización de la violencia contra las mujeres como recurso bélico e instrumento de guerra.
Participar y promover campañas, a los distintos niveles (internacional, nacional…) que fomenten una cultura de paz y una educación en valores que favorezcan el respeto, tolerancia hacia los demás y la resolución noviolenta de los conflictos. Favorecer la difusión de estas campañas en los ámbitos más desfavorecidos: mejorar las condiciones sociales, evitar la marginación y la exclusión social, son soluciones para la paz.
Concienciar de la responsabilidad educativa que los medios de comunicación, y en concreto la televisión, tienen en educar en la noviolencia y en la resolución pacífica de conflictos. Garantizar la existencia de controles y filtros para prevenir la violencia a través de los medios de comunicación por parte de la Administración pública.
Garantizar una educación mínima básica en materia de Educación para la Paz y el Desarrollo, dentro del sistema educativo, en el marco de la educación formal, que requiere también de formación del profesorado.
Apostar por un mayor desarrollo y valoración de la educación no formal como medio indiscutiblemente eficaz para trabajar una cultura de paz.
Exigir a la Administración un enfoque de cultura de pazy noviolencia en todas sus actuaciones, de modo transversal. Esto pasa por desarrollar un análisis crítico con respecto a los mecanismos y procesos de actuación internos en la propia Administración pública.
Dotar de medios al Defensor del Pueblo, reivindicando una actuación acorde con los procesos de resolución noviolenta de conflictos, legitimando su figura.
Instar a la realización de una apuesta efectiva de los gobiernos por la educación para la paz y la noviolencia, a través de comisiones interdepartamentales de trabajo, que garanticen el carácter transversal de la educación para la paz a través de la creación de las figuras de técnico y técnica especialistas en educación para la paz que garantice esta coherencia y su verdadero papel transversal.
Garantizar un control parlamentario de las exportaciones, para avanzar hacia un sistema de seguridad transarmado en el que el control del comercio armamentístico es fundamental.
Garantizar el control parlamentario de las decisiones en política exterior referentes a conflictos internacionales urgentes, asegurando procesos de resolución noviolenta.
Defender que la necesidad de un ejército es transitoria (ejército transarmado) y la resolución de conflictos por la vía violenta no es la adecuada; excluir campañas de publicidad aparatosas, intervenciones en los colegios e institutos sobre la defensa nacional, exaltación de lo militar en desfiles y otros actos oficiales, etc.
Reivindicar una normativa reguladora sobre la eliminación de videojuegos sexistas y violentos, así como imágenes sexistas y pornográficas distribuidas a través de las nuevas tecnologías y ofrecer una visión más rica, plural y real de mujeres y varones.
AL MOVIMIENTO ASOCIATIVO
Generar la crítica de los modelos violentos en los medios de comunicación, y reivindicar su no reproducción así como la producción de programas educativos de calidad.
Fomentar la interculturalidad como modelo de convivencia social para prevención de la violencia, eliminando prejuicios y luchando en contra de la criminalización de determinados colectivos, como la población inmigrante, y que puede llevar a desencadenar diferentes situaciones de violencia.
Favorecer el desarrollo de un espíritu crítico que facilite el ejercicio de libertad personal que todos y todas poseemos.
Promover la creación de grupos de trabajo sobre cultura para la paz en los consejos de juventud de los distintos niveles territoriales, así como en las organizaciones juveniles, independientemente de sus fines.
Llevar a cabo propuestas imaginativas, por parte de las organizaciones juveniles, para la sensibilización social en la cultura de paz utilizando diversos medios; crear espacios de intercambio de experiencias entre las asociaciones juveniles para el aprovechamiento de los recursos e iniciativas ya implementadas; espacios de diálogo para resolver conflictos surgidos por diferencias, etc.
Incentivar y promover la participación democrática de las y los miembros de las entidades, como medio para incentivar una auténtica cultura de paz.
Instar a la revisión de las estructuras internas de las organizaciones juveniles para saber si se cumplen los criterios de educación para la paz y resolución de conflictos, así como aplicar las técnicas noviolentas en las reuniones ordinarias. Por otro lado, promover un análisis crítico de nuestras actuaciones educativas respecto a la educación para la paz.
Instar a un posicionamiento, por parte de las entidades juveniles, ante situaciones de injusticia social.
Realizar, por parte del movimiento asociativo y la propia Administración, campañas educativas y de sensibilización para favorecer la educación en valores, acercar los derechos fundamentales, prevenir conductas violentas, denunciar las desigualdades sociales, fomentar la autoestima, promover la resolución pacífica de los conflictos, crecer en el respeto a la diferencia y garantizar la coeducación.
Potenciar una educación para la paz como una educación en valores que fomente la solidaridad, la justicia, la cooperación, la igualdad, la convivencia, la diversidad, etc…, a través de la transversalidad.
Fomentar la integración de la educación para la paz dentro de las escuelas de tiempo libre (títulos de monitor y monitora y director y directora de ocio y tiempo libre).
Favorecer la formación a las y los miembros de las organizaciones juveniles en mediación, regulación noviolenta de conflictos, empoderamiento..., creando, asimismo, las figuras de técnico experto y técnica experta especialistas en educación para la paz.
Crear grupos de mediación en el ámbito juvenil, asociativo, social y comunitario.
Promover la coordinación interdepartamental en las instituciones para garantizar la coherencia en los proyectos de educación para la paz desarrollados, a través de la creación de las figuras de técnico y técnica especialista en educación para la paz que garantice esta coherencia y su verdadero papel transversal.
Rechazar el militarismo y el espíritu militar como modelos de desarrollo personal y colectivo.
Defender los derechos de sindicación como trabajadores y trabajadoras de libertad de expresión y asociación como ciudadanos y ciudadanas, dentro del modelo de ejército actual, y que afectan especialmente a los y las jóvenes.
Denunciar las campañas que exaltan lo militar de forma sobredimensionada como forma de vida y profesión, ya que chocan con el carácter noviolento que esperamos de una sociedad moderna. Así mismo, las campañas que se desarrollan en institutos y escuelas, suponen un alto intrusismo del militarismo en el ámbito educativo, entre cuyos fines deben primar la potenciación de valores como la convivencia, la educación para la paz, el compañerismo, la resolución noviolenta de conflictos y otros principios básicos de educación.

References: resolución 
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