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Título: TEMAS SELECTOS DE MEDIO AMBIENTE
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IMPACTOS DEL RUIDO INTRA-OCEÁNICO EN LA BIODIVERSIDAD
Dra. Yolanda Alaniz Pasini *
SUMARIO: Resumen. I. Descripción del problema. II. Lidiando con el
sonido. III.Clasificación de los sonidos marinos. IV. Impactos del ruido
sobre mamíferos marinos. V. Principales impactos de ruido a peces y
pesquerías. VI. Acciones Internacionales sobre la contaminación por ruido
intraoceánico. VII. Control y mitigación del ruido nocivo en los océanos.
VIII. Medidas de mitigación.
RESUMEN. Los niveles de ruido intra-oceánico de origen antropogénico han
aumentado en un promedio de 3 decibeles por década, al menos en los
últimos 40 años en que se tienen registros. Este aumento se debe
principalmente al sonido producido por el tráfico de embarcaciones, el cual
incrementa el ruido de fondo permanentemente, dando origen al fenómeno
conocido como “ensonificación” de los océanos.
Asimismo, los estudios de sonar y prospección sísmica representan
acciones que impactan negativamente sobre diversas especies,
particularmente sobre los mamíferos marinos y algunas especies de peces
e invertebrados de uso comercial.
Los impactos anunciados ya en foros internacionales, van desde el
enmascaramiento hasta la sordera temporal o definitiva, la muerte por
hemorragias internas, así como varamientos masivos antes desconocidos.
En ese contexto, es preciso que se regule este fenómeno incorporando en
nuestra legislación nacional medidas de control y de mitigación.
Muchas especies de peces y mamíferos marinos dependen del
sonido para navegar, encontrar alimento y parejas, protegerse de
predadores y comunicarse entre ellos. Sin embargo, al continuar la
industrialización de nuestros océanos, generamos más ruido subacuático,
el cuál recientemente se ha reconocido como una forma de contaminación
nociva y en gran parte, sin reglamentación.
Durante los últimos 50 años ha habido un dramático aumento en las
actividades antropogénicas que producen ruido intra-oceánico, de fuentes
tales como las embarcaciones comerciales, la investigación de
hidrocarburos, las prácticas de táctica militar con sonar y otras actividades
Los niveles de ruido de fondo ambiental han aumentado rápidamente, de
tal forma que los sonidos de muy baja frecuencia pueden viajar grandes
distancias en los océanos profundos.1
Un estudio llevado a cabo en el Océano Pacífico demostró que los niveles
de ruido de fondo por embarcaciones se han duplicado cada década
durante los últimos 40 años.2 Una combinación de fuentes de ruido,
incluyendo la navegación, exploración y producción de petróleo y gas
natural, acciones de dragado, experimentos oceanográficos, construcción y
actividades militares, han resultado en el aumento de los niveles de ruido
marino en algunas áreas.3
Lo anterior significa que aproximadamente el ruido en el mar está
aumentando 3 decibeles por decenio, al menos en los últimos 40 años
Asimismo, en los últimos diez años, se han incrementado las evidencias
que demuestran que el ruido en los océanos puede matar, herir y
ensordecer a una amplia gama de especies marinas, desde ballenas y
otros mamíferos marinos hasta invertebrados y peces.5
En particular, la exposición al sonar militar y potencialmente a estudios
sísmicos, ha sido repetidamente vinculada a una desalentadora serie de
varamientos y mortandad.6 También se ha demostrado que los ruidos
intensos tienen un efecto adverso sobre una gran variedad de especies de
peces, ocasionando abandono del hábitat, reducción del desempeño
reproductivo, así como pérdida de la audición.7
Tales efectos pueden tener importantes consecuencias para la salud de las
pesquerías. En los índices de pesca comercial se ha detectado una
disminución del 45-70%, al utilizar pistolas de aire en investigaciones de
gas y petróleo en el área.8 Las pistolas de aire generan uno de los ruidos
más intensos producidos por los humanos, sólo superados por la
Al igual que otras formas de contaminación marina, la contaminación
acústica subacuática es transfronteriza. Las fuentes de ruido intenso en los
océanos, como algunos sonares militares y cañones de aire para estudios
sísmicos, pueden propagarse a través de cientos o miles de kilómetros.9
II. LIDIANDO CON EL SONIDO
Resulta importante entender algunos de los términos más
empleados en bioacústica, que son elementales para el propósito de este
artículo y que a continuación se desarrollan brevemente.
El sonido es la energía de movimiento vibratorio, que se origina siempre en
una fuente vibrante, y que necesita de un medio para transmitirse. El medio
puede ser aéreo o acuático, pero el sonido no se puede transmitir en el
vacío, es decir, si el medio está ausente el sonido no se produce.10
Los sonidos se clasifican en tonos y ruidos, los tonos son vibraciones
periódicas regulares, que al oírse pueden desintegrarse en sus
componentes. Los ruidos son vibraciones irregulares que no pueden ser
separados en sus diversos componentes.
Al sonido le toma cierto tiempo viajar a través de un medio, y la velocidad
del sonido depende de la naturaleza del medio, pero también de la
En términos generales, la velocidad de transmisión del sonido aumenta a
temperaturas más altas, y disminuye a temperaturas más bajas. La
velocidad de transmisión en el aire es de 339 metros por segundo,
mientras que en el agua es de 1,410 metros/seg, a una temperatura
constante de15°C.11
La vibración de la onda acústica puede describirse desde la perspectiva de
su velocidad y dirección a través de la cual una fracción del medio vibra, a
lo que se llama velocidad de partícula, o por la presión correspondiente
asociada a la vibración.12
El sonido entonces no es una corriente continua de átomos, sino la
propagación de ondas generadas por una fuente emisora vibrante.13 Este
se expresa como una onda sinusoidal, en la que las crestas representan la
amplitud máxima desde su posición de equilibrio, y la energía de la onda
De tal forma que la amplitud es proporcional a la distancia máxima en que
una partícula vibrante se desplaza desde su posición de reposo. Las
variaciones pequeñas producen ruidos suaves, mientras que las
variaciones largas producen sonidos o ruidos altos.
La frecuencia es el grado de oscilación o vibración de las partículas. Es el
número de ondas que pasan por un punto dado en un segundo. Se mide
en ciclos por segundo, a los que se denomina Hertz (Hz). Para el oído
humano un aumento en la frecuencia se percibe como un sonido de tono
más alto, mientras que el aumento en la amplitud se percibe como un
sonido más intenso. (Ver Figura 1)
Figura 1. Diagrama de la onda sinusoidal del sonido
La longitud de onda es la distancia entre dos compresiones sucesivas, o la
distancia que las ondas viajan en un ciclo de vibración.
Un tono es un sonido a frecuencia constante que continúa igual por un
Un pulso es un sonido de corta duración, en el que se puede incluir un
amplio rango de frecuencias.14
De la misma forma que la escala de Richter mide la intensidad de los
temblores en orden creciente de magnitud, la intensidad del sonido se
mide en decibeles. El decibel (dB), es una razón potencial, que designa al
sonido apenas audible y es el valor de umbral.
En sentido estricto, el decibel no es una unidad de medida, ya que no
representa nada del mundo real. Es un número logarítmico, de tal forma
que diez decibeles representan un sonido diez veces más intenso que un
decibel; veinte decibeles representan un aumento de 100 veces, mientras
que treinta decibeles es un sonido 1,000 veces más poderoso. De igual
forma, la diferencia acústica entre el sonido de un “pinger”15 y el sonido
producido por un sonar de media frecuencia es de 100 decibeles, lo que
significa un ruido de alrededor de 10 billones de veces más intenso.16
Debido a la diferencia de densidades de los medios aéreo o acuático, hay
disimilitud en la medición del sonido.
La presión del sonido se mide en Pascales (Pa), de acuerdo al Sistema
Internacional de Unidades. Se ha aceptado que para el medio acuático se
utilice el valor de 1 microPascal (µPa). El uso de esta referencia ha
permitido a los investigadores comparar los niveles de sonido grabados en
diferentes tiempos o lugares. A su vez, la referencia para los valores de
sonido en el aire es de 20 µPa.17
La diferencia de densidades entre agua y aire ofrece una barrera interface
entre estos dos medios, situación que provoca que los sonidos que se
producen en un medio, no se transmitan con la misma intensidad al otro
medio. En especial, y para los objetivos de este artículo, se debe
mencionar que la mayor parte del sonido generado intra-acuáticamente se
refleja de regreso hacia abajo al llegar a la barrera de interface.18 Este
hecho hace que el hombre no se percate de los sonidos que se producen
dentro del medio marino, tanto de los sonidos naturales, como del ruido de
origen antropogénico. Además, esto se fortalece cuando nos damos
cuenta que los oídos de los animales marinos se encuentran dentro del
mar en tanto que, el oído humano está por encima de esta barrera. Debido
a este hecho el oído humano no es muy eficiente dentro del medio
acuático.19
De esa forma tenemos la falsa impresión, como lo llegó a mencionar el
oceanólogo francés Jackes Costeau, de que el mar es un medio
silencioso,20 y de que no ocurren sonidos propios de la vida marina, lo cual
ha quedado superado por los hallazgos científicos de los últimos años.
Por ejemplo, para obtener el equivalente de la presión del sonido en agua
al aire, los especialistas adicionan 61 decibeles para igualar un estímulo
de la misma magnitud. Para tener una idea de cuan altos pueden ser los
sonidos, un sonido de 105 dB re 1 µPa en el agua, es similar a un sonido
de un salón de clases de 44 dB re 20 µPa. La diferencia de densidad de
presiones en aire y agua es de 20 µPa.21
De igual forma, cuando un sonido se propaga del agua hacia el aire hay
un decremento de intensidad de 30 dB, o sea de 1,000 veces. Esto
significa que hay sonidos (como el sonar) que no se transmiten del agua al
aire con la misma intensidad.22
III. CLASIFICACIÓN DE LOS SONIDOS MARINOS
Los sonidos marinos pueden clasificarse atendiendo a su
temporalidad en transitorios o continuos, o bien, por su origen en naturales
o artificiales (antropogénicos). Los sonidos transitorios son de corta
duración, y ocurren de forma única, esporádica e irregular; o como parte de
un patrón repetitivo, mientras que los continuos, cuando ocurren con
pausas son periódicos, o pueden ser aperiódicos, como el sonido de un
rompe hielos.
En cuanto a su origen, su clasificación es más detallada y pueden ser
1. Los sonidos naturales, que también se conocen como el ruido de
fondo o medioambiental, dependen de su fuente, a saber:
Viento, olas o hielo. El ruido marino se asocia principalmente con la
acción del viento sobre la superficie marina. A este nivel existen
sonidos de una banda de frecuencia de 10 Hz a 100 kHz. A
frecuencias de menos de 10 Hz serán las acciones de las olas
superficiales las que predominen. A su vez, el oleaje se encuentra en
relación con la fuerza de los vientos. Los niveles de ruido generado
por el viento dependerán de la velocidad, duración, topografía del
lecho marino y la cercanía a la costa.23
Las columnas oscilantes de las columnas de agua proporcionan sonidos en
la banda de 10 Hz a 100 KHz.
Las cubiertas de hielo pueden influir en la producción de ruido, ya sea por
su movimiento o por su rompimiento, generando sonidos intensos, hasta de
30 dB.24
Temblores y truenos. Los temblores y truenos son fuente de sonidos
transitorios naturales. La energía sísmica marina puede tener
frecuencias tan grandes como 100 Hz, e intensidad de hasta 30-40
dB por encima del ruido de fondo.25
Sonidos habituales de la fauna marina. Entre ellos encontramos los
sonidos que emiten peces, camarones o mamíferos marinos. Al vivir
en un ambiente eminentemente turbio y oscuro a medida que
Sonidos antropógenicos. La actividad humana impacta el medio
ambiente marino de diversas formas. Una de las formas más agresivas, es
el sonido generado por sus actividades en tierra o bien, sobre o dentro del
medio marino. Les llamamos fuentes primarias de contaminación marina
por ruido y las agruparemos en grandes rubros, como sigue:
Navegación. Es tal vez la fuente más importante de ruido intramarino. La fuente primaria de ruido antropogénico de baja frecuencia
que contribuye al aumento del ruido de fondo proviene de
embarcaciones comerciales.26
Lo anterior es así, en virtud de que el ruido producido por embarcaciones
alcanza grandes distancias. Además éstos pueden llegar a ser espacial y
temporalmente indistinguibles entre sí, si se monitorean a distancia por lo
que es posible que lleguen a formar parte del ruido de fondo o ruido
ambiental. En términos generales, las embarcaciones más antiguas
producen más ruido que los nuevos y las embarcaciones mayores, más
que las pequeñas.27
El ruido de embarcaciones es generado primordialmente por la acción de
las propelas, los motores de propulsión, y por la corriente hidráulica sobre
el casco.28
El ruido de las propelas se debe al efecto de cavitación. El efecto de
cavitación es producido por la creación de vacíos desde zonas de presión
por debajo de la presión del mar. El colapso de estos vacíos crea el sonido.
La cavitación genera sonidos de banda ancha al mismo tiempo que sonidos
tonales; ambos proporcionan alrededor del 85% del poder de radiación del
ruido de las embarcaciones.29 (Ver Figura 2)
Figura 2. Efecto de Cavitación de la propela
Diagrama: John Hildebrand
El ruido producido por cada embarcación dependerá del efecto de
cavitación, pero también de los efectos de rotación y reciprocado de los
motores, generadores, bombas, plantas hidráulicas, etcétera.
La corriente hidrodinámica que se ejerce sobre el casco aumentará con la
velocidad. La huella individual de cada embarcación sólo podrá detectarse
a corta distancia, ya que a gran distancia se mezcla con el ruido de fondo.
También se ha demostrado que, mientras el ruido de fondo producido por
los elementos naturales permanece constante en un nivel de 50-85 dB,
éste ha aumentado por el ruido a distancia de las embarcaciones,
especialmente, formando parte del ruido de fondo. (Ver figura 3)
Figura 3 Tendencia de sonidos biológicos y antropogénicos por embarcaciones
1900-2000. Adaptado de Frisk, George
La investigación ha demostrado que la contaminación acústica generada
por este tipo de fuente, puede producir una variedad de efectos dañinos en
especies marinas, ya que el ruido que se encuentra en el rango de audición
de muchas especies. (Ver Figura 4)
Figura 4. Rangos de Frecuencia de especies marinas y de ruido de embarcaciones
La mayoría de las embarcaciones producen ruidos de bajas frecuencias,
que coinciden con las frecuencias utilizadas en particular por las ballenas
barbadas (Misticetos) para actividades esenciales.
Tan sólo en México existen 65,536 embarcaciones registradas.31 Se calcula
que del total de embarcaciones del mundo un 20% se encuentra
navegando, y es este ruido el que se funde con el ruido de fondo.
Por ejemplo, se demostró que las ballenas jorobadas en Hawai aumentan
la velocidad de su nado dos o tres veces más para alejarse de motores con
ruidos de 120 dB, mientras que las ballenas azules varían la intensidad de
sus vocalizaciones en respuesta al aumento de niveles de ruido ambiental.32
Los efectos de todos los ruidos oceánicos son sumatorios y sinérgicos, por
lo que el estudio por separado de cada uno de éstos, es tan sólo en
términos de exposición, cuando en realidad se producen simultáneamente.
Figura 5. Diversos sonidos intraoceánicos, sinérgicos sumatorios
Diagrama: S. Moore
2.2 Exploración sísmica. Los estudios sísmicos que emplean sonido de
alta intensidad proveniente de pistolas de aire dirigido al suelo oceánico, se
usan para encontrar nuevas fuentes de recursos de gas y petróleo en el
océano. La contaminación acústica producida por este proceso puede ser
intensa y continua.33
Durante las exploraciones sísmicas se dirigen sonidos de alta intensidad y
baja frecuencia al lecho marino para definir diversos estratos geológicos. El
sonido reflejado es procesado para encontrar fuentes y reservas
potenciales de hidrocarburos, gas y otros elementos valiosos. Para llevar a
cabo esos procedimientos sísmicos se utilizan cañones de aire comprimido
en arreglos de varios cañones que se introducen a unos 4-10 metros de
profundidad. Los disparos se hacen con intervalos de 6-20 segundos, por
rutas predeterminadas llamadas transectos. Cada línea de transecto puede
durar varias horas y un estudio completo, meses, ya que involucra cientos
de transectos.34
En términos generales, los cañones (o pistolas) de aire son dispositivos
neumáticos que producen una señal acústica liberando un gran volumen de
aire comprimido dentro de la columna de agua. A pesar de que la mayor
parte de la energía se genera a bajas frecuencias, la energía se produce a
frecuencias hasta de 22 kHz.35 En tanto que la intensidad del sonido llega
hasta los 230-255 dB re 1 µPa.36
No obstante que la dirección del sonido es vertical hacia abajo, se ha
demostrado la expansión de energía lateralmente de forma radial, hecho
que permite la transmisión del sonido a varios kilómetros de la fuente de
El registro del sonido que rebota hacia arriba se capta a través de
ecosondas, o hidrófonos (micrófonos submarinos), que regularmente se
colocan detrás de la embarcación y de esta forma se mapea el suelo y
subsuelo marino, así como sus componentes. (Ver Figura 6)
Figura 6. Embarcación con arreglo de cañones de aire para exploración sísmica
Fuente: Natural Resources Defense Council (NRDC)
Se han monitoreado ambientes de ruido de fondo de la Cordillera del
Atlántico Medio. Durante un verano, los hidrófonos registraron ruido
continuo cercano, proveniente de estudios sísmicos que estaban
ocurriendo a 3,000 kilómetros o más de distancia.37
Estudios en los que se colocaron dispositivos a Cachalotes, en el Golfo de
México, demostraron que los niveles de ruido recibido (a nivel de la
ballena) proveniente de los cañones de aire eran tan altos a una distancia
de 12 kilómetros como lo era a tan sólo 2 kilómetros. Esto tiene profundas
implicaciones en la mitigación, en las zonas de seguridad, dentro de las
cuales, las pistolas de aire deben ser apagadas si se localizan ballenas,
sólo incluye un área de 500 metros de la nave investigadora.38
2.3 Sonar militar. Los sistemas de sonar producen intencionalmente
energía acústica, con diversos objetivos, como son observar el fondo
marino, la columna de agua o el sedimento. Para fines prácticos, los
sistemas de sonar pueden clasificarse en sonares de frecuencia baja
(&lt;1kHz), frecuencia mediana (1-20 kHz) y alta frecuencia (&gt; 20 kHz).
Los sistemas tácticos de sonar activo emiten ondas de intenso sonido para
identificar submarinos, y objetivos enemigos, reales o potenciales. Debido
al tipo de actividad, se emplea más tiempo en acciones de entrenamiento
que en reales de combate. Estos tipos de sonar normalmente utilizan
pulsos cortos de sonido con la mayor energía posible en estrechos rangos
Los sonares de frecuencia activa baja (LFA) están diseñados para permitir
estudios amplios que van de cientos a miles de kilómetros. Los arreos de
sonar, generalmente con 18 proyectores que se introducen al agua, emiten
sonidos de forma horizontal, en una frecuencia de 100 a 500 Hz, con una
intensidad de 215 dB re 1 µPa, o más altos a nivel de la fuente emisora39.
La señal incluye componentes de frecuencia constante y de frecuencia
modulada. Una secuencia de emisiones o pings puede durar de 6 a 100
El sonar de frecuencia media está diseñado para detectar submarinos a
varios cientos de kilómetros. Genera pulsos de 1-2 segundos de duración
en una banda de 1-5 Hz y niveles de 235 dB re 1 µPa, o más altos.
Otros usos del sonar de media frecuencia son para comunicación entre
plataformas y para activación de maquinaria.
Los sonares comerciales están diseñados para encontrar bancos de peces
con eficiencia. Generan sonidos de 3-200 kHz, y en rangos de 150-235 dB
re 1 µPa, y se usan tanto en aguas someras como más profundas.
Se ha descrito que casi la totalidad de las 80,000 embarcaciones de las
flotas pesqueras en el mundo poseen algún tipo de sonar, y que tan sólo
en los Estados Unidos una gran cantidad de embarcaciones menores
también los utilizan.40
Los sonares de alta frecuencia se usan para detección de minas y
torpedos, y son altamente direccionales.
Además de los sonares militares la generación de ruido en los submarinos
es intensa. La comunicación entre dos submarinos produce sonidos de 511 kHz con una intensidad a nivel de fuente de 180-200 dB re 1 µPa.41
Los explosivos usados en las pruebas y ejercicios militares generan niveles
de sonidos tan intensos de hasta 267 dB a nivel de fuente en un rango de
0.45-7.0 kHz.42 (Ver Cuadros 1 y 4)
Cuadro 1. Cuadro comparativo de algunas fuentes de sonido submarino, de acuerdo a su tipo,
Picos de frecuencia, banda y direccionalidad
Sonar de Investigación
Dispositivo nuclear
30 kilotrones
10,000 lb TNT
Sonar Militar
multi haz
(12 mts,
7 nudos)
(Pingers)
Fuente: Hildebrand, 2005
IV. IMPACTOS DEL RUIDO SOBRE MAMÍFEROS MARINOS
Recientemente se ha prestado una atención significativa a los
impactos de los sonares activos sobre mamíferos marinos y peces. Las
evidencias que conectan a los sonares militares con los varamientos de
ballenas son ya innegables.
Los estudios hechos en mamíferos marinos han esclarecido que, en
términos generales, las ballenas mistecetas son las más sensibles a
sonidos de bajas frecuencias (0.01 KHz. a 5 KHz.), mientras los
odontocetos, o cetáceos dentados tienen un rango más amplio de audición
en medianas y altas frecuencias (4 KHz. a 100 KHz.).
Algunos odontocetos, como las marsopas o los delfines de río pueden
especializarse para escuchar a muy altas frecuencias (4 KHz. a 150 KHz.
re 1 µPa o más altas)43.
En términos generales, se puede decir que la banda de frecuencia de
producción de sonidos de los cetáceos está en correlación inversa con el
tamaño de su cuerpo. Es decir, que los mistecetos, que tienen cuerpos
más largos que los odontocetos, producen sonidos de más baja frecuencia,
mientras que las marsopas que son los odontocetos más pequeños
producen sonidos de más altas frecuencias.44
La exposición de mamíferos marinos al ruido tiene diversos impactos, tanto
en los sistemas auditivos como en otros órganos y sistemas.
Por otra parte, se debe hacer énfasis en que los animales marinos, a
diferencia de los seres humanos que dependemos más de nuestra visión,
dependen más de su sistema auditivo, debido a las condiciones propias de
su medio. Asimismo, es preciso señalar que la función del aparato auditivo
es de un mecanismo analizador, es decir que puede descomponer los
diversos elementos que integran un estímulo auditivo, mientras que el
aparato visual es un mecanismo sintetizador que da una sensación
unitaria, y que no puede resolver un estímulo en sus diversos
componentes.45
Esta diferencia resulta básica para entender la importancia de la
contaminación acústica, para seres que dependen del análisis de los
sonidos del medio marino para sobrevivir.
Los impactos más conocidos son:
Enmascaramiento con respecto a los sonidos significativos para las
especies, y /o pérdida temporal o definitiva de la capacidad auditiva.
Los mamíferos marinos, como otras especies marinas dependen del sonido
para sus principales funciones y actividades biológicas. Las señales
acústicas del medio ambiente, de sus presas, de sus predadores, o de sus
conspecíficos, especialmente del binomio madre-cría son esenciales para
su supervivencia. Cuando el ruido de fondo aumenta puede reducir la
capacidad de los animales para escuchar los sonidos que les son
El enmascaramiento sucede cuando los ruidos se producen en la banda
más importante de audición de las especies (banda crítica), lo cual impide
al animal escuchar los sonidos significativos. El enmascaramiento entonces
impide que los animales detecten sonidos como por ejemplo de sus presas,
o de sus predadores, generando que no puedan actuar atinadamente.
Asimismo, “oculta” en su banda los llamados de las crías a sus madres y
viceversa, pudiendo ocasionar la ruptura de la cercanía de ambos.
Una de las respuestas que se ha encontrado como estrategia para rebasar
el enmascaramiento producido por el ruido de las embarcaciones, es el
aumento del nivel de las vocalizaciones de las ballenas, como se describe
en la población de ballenas orcas (Urcinus orca) en Puget Sound,
Washington, en los Estados Unidos. Los investigadores encontraron que el
aumento del volumen en sus vocalizaciones se realizaba al acercarse las
embarcaciones, pero que también significaba un aumento en el gasto
energético. Al mismo tiempo, llegaba un punto en que el nivel de ruido de
fondo era tan alto que actuaba como una barrera e impedía las
vocalizaciones, medio efectivo de comunicación.46
Recientemente se ha relacionado este enmascaramiento con la
incapacidad de escuchar el sonido de las embarcaciones que se acercan y
por tanto, los mamíferos marinos no despliegan la capacidad de
alejamiento y son colisionados por las embarcaciones.47
El Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional reconoce que
las investigaciones sobre ruido intraoceánico revelan el aumento del
fenómeno de enmascaramiento sobre cetáceos. Al mismo tiempo reconoce
que el estrés producido por la exposición al ruido representa un motivo de
preocupación e investigación científica.48
Varamientos masivos, mortalidad y daños severos producidos por
hemorragias meníngeas cerebrales, y embolismos en cavidades
aéreas, pulmones y otros órganos.
Se ha logrado demostrar que uno de los principales impactos sobre
mamíferos marinos es el varamiento masivo, que durante varios años se
consideró un hecho “atípico”. Lo anterior es así en virtud de que las
ballenas se encuentran distribuidas a lo largo de una costa y no agrupadas.
Desde 1996 y hasta la fecha, se han logrado documentar y estudiar con
más exactitud los daños relacionados con estas actividades realizadas en
mar. Si bien, en un principio se hablaba en términos de probabilidad, hoy
existe un cuerpo de documentos científicos que evidencian claramente
estos procesos. A través del tiempo se ha encontrado que los mamíferos
marinos más sensibles al impacto negativo de ruido producido por los
estudios sísmicos y de sonar son los zifios (Orden cetácea, Suborden
odontoceti, Familia Ziphiidae) (Ver Cuadro 2).
Cuadro 2. Varamientos correlacionados con actividad conocida del sonar.
Lugar, fecha y especies afectadas
Cuadro: Mercedes Anzures Aguilar.
A mayor abundamiento se expondrán casos de estudio, aunque por límites
de especio sólo haremos mención a algunos representativos.
Uno de los casos documentados, fue el de Grecia en 1996 cuando durante
las actividades de prueba de la Organización del Tratado del Atlántico
Norte (OTAN), ocurrió un extraño varamiento de 12 ballenas picudas de
Cuvier, en el Golfo de Kyparissiakos. El ejercicio utilizó ambos tipos de
sonar (baja y media frecuencia) (LFA), diseñado para detectar tipos nuevos
y más silenciosos de submarinos. Basados en la cercana correspondencia
tanto de tiempo como de espacio entre las actividades del sonar y la ruta
del barco y las zonas de varamientos individuales, se determinó que las
pruebas de sonar eran la causa más plausible de los varamientos.49
En el año 2000, 17 cetáceos que involucraban ballenas Minke
(Balaenopetera acurostrata), ballenas picudas de Cuvier (Ziphius
cavirostris), y al menos un delfin manchado (Stenella frontalis) se vararon
en las Bahamas después del tránsito de barcos militares de los Estados
Unidos; todos utilizaban sonar de media frecuencia, a través de un canal
adyacente. Basados en las necropsias llevadas a cabo en los animales se
determinó que el trauma ocasionado por el impulso acústico provocó los
varamientos y muertes subsecuentes. Los investigadores encontraron
signos de hemorragia en oído interno en cerebro y en espacio aéreo.
El reporte de la fuerza naval concluyó que los sonares tácticos de media
frecuencia a bordo eran “la fuente más plausible por este trauma por
impulso o acústico”.50
Balcomb y Claridge reportaron que ninguna de las ballenas de Cuvier que
ellos habían identificado previamente por un lapso de nueve años regresó
al área después del varamiento masivo.51
Foto 1. Ballena picuda. Varamiento de Bahamas. 2000
En México, el 25 de septiembre del año 2002 ocurrió un extraño
varamiento de dos ballenas picudas en la Isla San José en el Golfo de
California. Algunos pescadores locales intentaron devolverlas al mar
inútilmente. Whitehead demostró que una embarcación de la Universidad
de Columbia se encontraba realizando estudios de prospección sísmica en
el sitio y se estaban practicando estudios justo en la mañana en que se
produjo el varamiento. (Ver Figura 7)
Este varamiento mereció informes de varios científicos que se encontraban
en la isla, mismos que se presentaron ante el Comité Científico de la
Comisión Ballenera Internacional en 2004.52
Figura 7. Sitio de varamiento de dos ballenas picudas en Isla San José
y ruta de exploración sísmica. (John HIldebrand, 2005)
La estrella indica el sitio de varamiento, mientras que las líneas muestran el
trayecto de la embarcación que utilizó prospección sísmica la mañana del
Varamientos “atípicos” similares (involucrando a múltiples especies de
ballenas esparcidas a lo largo de la zona costera) tuvieron lugar durante
ejercicios navales en las Islas Canarias durante los años de 1985, 1988,
1989, 1991, 2002 y 2004 (Ver cuadros 2 y 3). Cinco de ellos se produjeron
después de operaciones navales de la Organización de Tratado del
Atlántico Norte (OTAN), y otra con maniobras locales. En todos los
varamientos estuvieron involucradas ballenas picudas de Cuvier, y en
algunos casos, otras especies. (Ver foto 2)
Foto 2. Zifios de Cuvier varados en Canarias
Fue en estos varamientos que se llegó a estudiar más de cerca los efectos
sobre ballenas varadas y sobre todo, las causas de los daños encontrados.
El mecanismo que ocasiona que ballenas y delfines se varen después de
estar expuestos a fuentes acústicas intensas de sonar o estudios sísmicos,
no se encuentra bien comprendido aún. Sin embargo, en años recientes,
los investigadores han encontrado que las ballenas varadas, expuestas a
sonidos de alta intensidad exhiben síntomas similares a la enfermedad
provocada en humanos por descompresión, llamada “bends”
(aeroembolismo), que ocurre , por ejemplo, cuando buzos emergen a la
superficie desde aguas muy profundas de forma rápida.
De catorce ballenas picudas varadas en septiembre del 2002, se encontró
que no presentaban datos de enfermedad previa. Los varamientos
ocurrieron por la mañana y algunas ballenas estaban aún vivas y parecían
desorientadas. Las que se encontraron muertas revelaron en la necropsia
que se habían alimentado recientemente y no existían signos visibles de
lesiones traumáticas. Sin embargo, presentaban congestión vascular difusa
y micro hemorragias diseminadas, asociadas con embolia grasosa en
órganos vitales. También se detectaron burbujas de aire intravascular.
Los datos eran consistentes con el trauma que produjo formación de
burbujas in vivo, como resultado de una rápida descompresión;
presumiblemente a consecuencia de cambios rápidos de descompresión
ante la presencia de estudios de sonar, la cual provoca super-saturación de
hidrógeno en los tejidos, de la misma forma en que sucede en los buzos que
suben a la superficie de forma rápida (Ver fotos 3 y 4).53
De acuerdo al Dr. Antonio Fernández, este “síndrome de embolia de grasa
y gas”, fue observado en ballenas picudas en las Islas Canarias. Cuatro
horas después de que inició el ejercicio se encontró el primer animal
Las necropsias practicadas en diez de las ballenas, demostraron que
habían sufrido daños severos antes del varamiento y que la embolia
gaseosa y de grasa estaba relacionada al daño acústico y, no con el
varamiento por sí mismo.54
Foto 3. Hemorragia de bulbo raquídeo y medula en zifio
de Cuvier Islas Canarias Foto: Dr. Antonio Fernández
Foto 4. Hemorragia subaracnoidea en cerebro de zifio de Cuvier. Islas
Canarias. (Nótese las burbujas de aire marcadas con flechas en recuadro
inferior) Foto: Dr. Antonio Fernández
Otros impactos. Otros de los impactos detectados a consecuencia del
ruido intra-oceánico son el comportamiento de evitación que puede
conducir al abandono del hábitat, o de los patrones de migración.
Comportamiento agonístico, o agresivo. Depleción o agotamiento de
Los impactos del ruido de origen antropogénico han logrado demostrarse
en diversas especies. Por ejemplo, se encontró que las ballenas grises
orientales del noreste de la isla Sakhalin en Rusia modificaron su
velocidad, tuvieron menos cambios en su dirección, y permanecieron más
tiempo debajo del agua entre respiraciones, además de que se alejaron
más de la costa, cuando estuvieron expuestas al ruido de estudios de
prospección sísmica, aún cuando su exposición fue menor a 163 dB re 1
µPa.55
Por otra parte, las ballenas jorobadas de la Bahía Glacier en Alaska
mostraron un aumento en la tasa y repetición de vocalizaciones de
alimentación, pero con un descenso en la transmisión de información de
dichas vocalizaciones ante el aumento de ruido de embarcaciones, en
comparación con un ruido de fondo menor.56
Otro de los efectos sobre mamíferos marinos es la ruptura social, en
especial entre madres y crías, con lo que las crías quedarían expuestas a
los predadores, con las serias consecuencias a mediano plazo para las
poblaciones.57 58
En un largo o mediano plazo, el ruido crónico y persistente o ensonificación
de ciertas áreas, puede provocar el abandono del hábitat, aún siendo estos
lugares de alimentación, reproducción y crianza. En tanto que, las
consecuencias de este impacto no podrán ser visibles en un corto plazo.59
Cuadro 3. Escala Comparativa de Ruidos Oceánicos Conocidos
y sus Niveles de Ruido
&lt; 279 20 Kg de Dinamita
Nivel de Sonido Oceánico e Intensidad (dB re; 1µPa)
&lt; 230-255 Pistolas de aire comprimido
&lt; 235+ Sonar de rango-medio 53C
&lt; 230+ Nivel efectivo de la fuente del sonar de LFA
&lt;190 Súper Tanque Cisterna (340 m)
&lt; 169 Tanque Cisterna (135 m)
&lt; 158 Barco para pesca de arrastre
&lt; 146 Exposición máxima permitida a buzos civiles al sonar de LFA
&lt; 136 Comportamiento de evitación en el 80% de las ballenas grises en
&lt; 125 Máximo del ruido de una moto de agua
&lt; 116 Comportamiento de evitación en Ballena de Groenlandia
&lt; 55-85 Nivel del ruido ambiental oceánico
Elaboró: Mercedes Anzures Aguilar
V. PRINCIPALES IMPACTOS DE RUIDO A PECES Y PESQUERÍAS
La audición no es una función exclusiva de los mamíferos
acuáticos. Muchos peces dependen del sonido para sobrevivir. La
evolución de la audición es igual a la de los vertebrados, y los peces
pueden realizar tareas auditivas básicas, como discriminación entre
sonidos, determinación de los sonidos, determinación de la dirección de un
sonido, así como detectar los sonidos relevantes en presencia de ruido, al
igual que lo hacen los vertebrados terrestres.60
Más aún, se ha demostrado que todos los peces estudiados, ya sea con
esqueleto o cartilaginosos tienen la capacidad de oír. Algunas especies de
peces, llamados “especialistas auditivos”, como el bagre, pueden detectar
sonidos de hasta 3,000 Hz, mientras que otros, como el arenque (A.
aestivalis) puede detectar sonidos ultrasónicos de hasta 200 kHz.61 La
mayoría de los peces que no son especializados detectan sonidos hasta
500 o 1,000 Hz, con una mejor audición en el rango de 100 a 400 Hz.62
Los científicos de peces han expuesto que, de forma similar a los
mamíferos marinos, si éstos tan sólo se valieran de su vista en un medio
turbio su información sobre potenciales predadores, presas y en general,
sobre su medio ambiente sería muy limitada. Esta circunstancia
prevalecería aún para aquellos peces que no producen sonidos, ya que los
peces viven en un medio naturalmente ruidoso, y han logrado discernir la
variedad de sonidos y detectar los sonidos significativos para su
supervivencia. El ruido antropogénico tiene un potencial de impactar
negativamente sobre la supervivencia de peces y la salud de las
poblaciones.63
En el Mar Mediterráneo varios especímenes de atún aleta azul (Thunnus
thynnus) se confinaron en trampas y fueron expuestos a ruido proveniente
de tráfico de embarcaciones para investigar cambios inducidos en el
comportamiento. El estudio demostró que los atunes expuestos mostraron
desviaciones en sus patrones de agrupación, lo cual podría reducir la
exactitud de su migración.64
También se demostró comportamiento más agresivo en los atunes
expuestos a ciertos tipos de ruido de embarcaciones. Durante un estudio
en agua dulce, las carpas cabezonas (Pimephales promelas) expuestas a
ruido blanco y de maquinaria de bote, demostraron daño y dificultad para
escuchar con persistencia de largo plazo.65
En un estudio llevado a cabo en el Mar del Norte dos especies comerciales
de peces, como son el bacalao (Melanogrammus aeglefinus) y el abadejo
(Melanogrammus aeglefinus), fueron expuestos al ruido de pistolas de aire
de estudios sísmicos. Se documentó una rápida e inmediata reducción de
captura hasta a 18 millas náuticas del sitio de disparos. En el área núcleo
de disparos, se produjo una reducción de un 70% de captura de ambas
especies, y cinco días después, las capturas no se habían recuperado
totalmente.66
En un estudio similar realizado a lo largo de la costa central de California,
peces rayados (Sebastes spp.) fueron expuestos al ruido de una pistola de
aire, y se encontró una disminución del 52% en las tasas de captura. Los
peces expuestos mostraron cambios dramáticos de comportamiento.67
Los cañones sísmicos produjeron daños auditivos extensos al pez llamado
“dorada” Chrysophrys auratus (= Pagrus auratus), a distancias que van de
500 metros a varios kilómetros del lugar de los estudios sísmicos. Aún 58
días después de la exposición, no se detectó recuperación auditiva. Los
peces con daño auditivo sufrieron una reducción, debido a que eran
incapaces de localizar predadores o presas, de comunicarse, e incluso de
tener sensaciones acústicas de su ambiente.68
En septiembre del 2003 se encontraron varados 4 ejemplares de Calamar
Gigante (Architeuthis dux), a lo largo de la costa sureste de la Bahía de
Vizcaya, en España. Siendo una de las más misteriosas creaturas del mar,
representó un hecho extraordinario, ya que habitualmente sólo se logra ver
un calamar gigante al año en las costas de ese país.
Las investigaciones demostraron que el varamiento coincidió con estudios
de prospección sísmica en las costas de Bilbao. Todos los calamares
mostraron daño en oídos, y los científicos suponen que murieron de
sofocación después de la exposición al ruido de prospección sísmica.69
VI. ACCIONES INTERNACIONALES SOBRE LA CONTAMINACIÓN POR RUIDO
INTRAOCEÁNICO
En respuesta a este problema creciente, recientemente muchos
grupos intergubernamentales importantes han reconocido la contaminación
acústica antropogénica subacuática como una amenaza para el ambiente
marino y en consecuencia, han exigido actuar para controlar las
actividades que producen este ruido en los océanos del mundo. Este
creciente consenso internacional ha sido incorporado en inter alia, con las
siguientes conclusiones y resoluciones:
1. La opinión de cuerpos de científicos
En el 2004, la Unión Mundial para la Naturaleza (a.ka. IUCN) adoptó
una resolución reconociendo el ruido como una forma de contaminación e
hizo un llamado a los gobiernos de países miembros para que adopten el
principio precautorio al evaluar los impactos del ruido generado por
actividades comerciales, militares e industriales. Esta resolución también
solicita a los gobiernos que eviten el uso de fuentes de ruido potentes en el
hábitat de especies vulnerables y en áreas donde mamíferos marinos o
especies en peligro de extinción se concentran. Asimismo, los exhortó a
que trabajen junto a las Naciones Unidas con el propósito de “desarrollar
un mecanismo para controlar el ruido antropogénico subacuático.”70
En el 2004, el Comité Científico de la Comisión Ballenera
Internacional (CBI) concluyó que existen evidencias indiscutibles que
involucran al ruido en los océanos como una amenaza potencial para los
mamíferos marinos y sus poblaciones a nivel regional y oceánico. Su
reporte hace un llamado a la colaboración multinacional para monitorear la
contaminación acústica antropogénica subacuática y para desarrollar
presupuestos de monitoreo regionales de ruido y a escala de cuenca, así
como para incluir las evaluaciones del ruido antropogénico subacuático y
estándares de exposición al ruido en los océanos dentro de los planes de
conservación oceánicos, ya sea nacionales como internacionales.”71
En el 2009 el Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional
en su reporte, manifestó su preocupación por el aumento de ruido
oceánico, en especial el enmascaramiento que afecta la capacidad de
comunicación con los conspecíficos. Enfatiza la importancia del ruido como
estresor que puede producir que los cetáceos eviten o abandonen ciertas
áreas, y los efectos sinérgicos de diversos impactos. Al mismo tiempo y por
primera vez, hace notar la necesidad de estudiar el ruido producido así
como sus efectos generados por el uso de las nuevas tecnologías de
desarrollos marinos de energías renovables, en especial los generadores
de energía renovable a partir de mareas y corrientes marinas que pueden
representar un problema potencial, recomendando estudios sobre este
nuevo tipo de tecnologías y el impacto en la vida marina.72
En el 2008 un estudio, sin precedentes, realizado por 129 científicos
de reconocimiento internacional recopiló y evaluó 5,487 especies de
mamíferos conocidos, incluyendo a los marinos. La evaluación concluyó
que comparado con las especies terrestres los mamíferos marinos están
más amenazados, pues se exponen a diversos procesos (mortalidad
accidental y contaminación, más que pérdida de hábitat) y espacialmente
son distintos. Asimismo, señaló que el conocimiento sobre ellos es todavía
escaso y que esta combinación de grandes amenazas y escases de datos,
hacen que la política internacional de conservación se deba enfatizar en los
mamíferos marinos, incluidos los cetáceos.73
2. La Organización de las Naciones Unidas (ONU)
En julio del 2005, el Secretario General de las Naciones Unidas
incluyó el problema del ruido en los océanos en su reporte presentado a la
Asamblea General, en relación con la conservación y el uso sostenible de
la biodiversidad marina más allá de la jurisdicción nacional.
El reporte enumera a la contaminación acústica antropogénica subacuática
como una de las cinco “amenazas principales en este momento contra
algunas poblaciones de ballenas y otros cetáceos,” y también incluye al
ruido subacuático como uno de los diez “ impactos principales y previsibles
actualmente sobre la biodiversidad marina” en los océanos.74 El reporte
concluye que, una mejor evaluación de los impactos del ruido subacuático,
sobre las especies oceánicas acústicamente sensitivas, incluyendo peces y
cetáceos, al igual que la consideración sobre una estrategia para abatir el
ruido intra-oceánico son necesarios” y subraya que, a pesar de que en
diversos marcos se ha expresado la preocupación por el ruido marino “no
hay ningún instrumento internacional que esté directamente dirigido a controlar
el ruido subacuático”75.
En noviembre del 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas
reconoció el problema de la contaminación acústica antropogénica
subacuática en la resolución de los Océanos y el Derecho del Mar,
requiriendo “más estudios y consideración al impacto que el ruido en los
océanos tiene en los recursos marinos vivos.”76
En febrero del 2006, el Grupo Informal de las Naciones Unidas, fue
establecido para estudiar el uso sostenible de la biodiversidad marina más
allá de las áreas de jurisdicción nacional, convocó a su primera reunión,
donde reconoció el ruido en los océanos como una “presión humana que
va en aumento” y que, “requiere urgente intervención por medio de la
cooperación y coordinación internacional.”77
En junio del 2006, la séptima reunión de UNICPOLOS78 recomendó que la
Asamblea General propusiera la implementación del enfoque ecosistémico
al manejo oceánico, y que pudiera realizarse, inter alia, “por la comprensión
a través de más investigación sobre los impactos que el ruido submarino
ejerce sobre los ecosistemas marinos, y tomar en cuenta esos impactos.”79
En noviembre del 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas
adoptó una resolución sobre los Océanos y el Derecho del Mar, que
“alienta a realizar más estudios y a considerar los impactos que el ruido
marino pueda provocar en los recursos marinos vivos, y solicita a la
División hacer una compilación de los estudios científicos revisados por
pares, que sean recibidos de los estados Miembros, y tenerlos disponibles en su
página web”.80
En marzo del 2007, el reporte del Secretario General de las Naciones
Unidas, sobre los Océanos y el Derecho del Mar, relacionó el ruido
subacuático antropogénico, con los impactos sobre la biodiversidad marina,
y por tanto, con la diversidad genética.81 El Reporte también reconoce que
“la preocupación sobre la amenaza que el ruido submarino pueda
representar sobre el ambiente marino está en aumento, lo mismo que los
continuos llamados de organizaciones internacionales para llevar a cabo
ulterior investigación, monitoreo, así como la minimización del riesgo de los
efectos adversos sobre el ruido oceánico.82
4. Convención para la Protección del Ambiente Marino del
Atlántico Norte este (Convención OSPAR)83
En noviembre del 2006, el Grupo de Trabajo sobre Impactos
Ambientales por Actividades Humanas, establecido dentro del marco de la
Convención para la Protección del Ambiente Marino del Atlántico Norte
Este (Convención OSPAR), en su borrador concluyó que, inter alia, el
conocimiento actual, tanto de los impactos directos como de los indirectos
de los sonidos subacuáticos sobre la vida marina es aún incompleto, y que,
la exposición a niveles intensos de sonido pueden inducir a un rango de
efectos adversos en la vida marina, lo que incluye muerte, lesiones y
varamiento de animales marinos. Proponiendo en consecuencia, la
elaboración de un trabajo conjunto para la designación de nuevas áreas
marinas protegidas.
En octubre del 2005, la Comisión Europea publicó la Estrategia
Temática sobre la Protección y Conservación del Ambiente Marino y
propuso las Directrices para una Estrategia Temática con el objetivo de
establecer un adecuado estatus ambiental del ambiente marino europeo
para el año 202184. Las directrices publicadas incluyen al ruido submarino
dentro de la definición de contaminante, y como una de las presiones que
necesitan ser controladas para lograr un buen estatus ambiental.85
En el 2004, el Parlamento Europeo adoptó una resolución en la cual llama
a sus veinticinco estados miembros a restringir inmediatamente el uso de
sonares activos de alta intensidad en aguas bajo su jurisdicción. La
resolución también hace un llamado a sus estados miembros a organizar
una Fuerza Operacional Multinacional para desarrollar acuerdos
internacionales con el propósito de controlar los niveles de ruido en los
océanos del mundo.86
En el 2004, los 16 estados miembros del Acuerdo para la Conservación de
Cetáceos del Mar Negro, Mar Mediterráneo y Área Atlántica Contigua
(ACCOBAMS) reconoció al ruido artificial en los océanos como un
contaminante que puede tener impactos adversos a la vida marina que van
desde perturbaciones hasta heridas o muerte. Asimismo, hizo un llamado a
los estados miembros para que eviten el uso de ruidos artificiales en los
hábitats de especies vulnerables y en áreas donde mamíferos marinos o
especies en peligro de extinción puedan concentrase, y para que,
intensifiquen las investigaciones nacionales e internacionales sobre este
tema, con el objeto de desarrollar tecnologías alternativas y para que
implementen el uso de las mejores tecnologías de control que estén
disponibles.87
En el 2004, la Reunión Consultiva del Tratado Antártico discutió el
problema de la contaminación acústica antropogénica subacuática en
respuesta a la recomendación de la Coalición del Antártico y el Océano
Sur, señalando que “la mejor estrategia de mitigación será prevenir la
introducción del ruido al ambiente marino en el Antártico en el mayor grado
posible, y que esas aguas antárticas donde actividades biológicas de gran
importancia ocurren deben ser completamente protegidas de los efectos de
sonidos subacuáticos de alta intensidad por medio de una ley u otra forma
reglamentaria conveniente.”88
En agosto del 2003, los participantes del Acuerdo para la Conservación
de Pequeños Cetáceos del Báltico y Mar del Norte (ASCOBANS)
aprobaron una resolución exigiendo medidas para reducir el impacto que
tiene en los cetáceos el ruido que proviene de las investigaciones
sísmicas, actividades militares, embarcaciones, dispositivos pesqueros de
antipredación, y otros perturbadores acústicos.89
VII. CONTROL Y MITIGACIÓN DEL RUIDO NOCIVO EN LOS OCÉANOS
Existen diversas formas de prevenir o reducir los impactos nocivos
del ruido subacuático en el ambiente marino, incluyendo el uso de medidas
operacionales y de tecnológicas que aminoran el ruido desde su fuente, es
decir, que existen tecnologías silenciosas que se han desarrollado en
diversas partes del mundo. Asimismo, se pueden implementar restricciones
temporo-espaciales sobre actividades que producen ruido, cuando existan
Dado el rápido crecimiento de la contaminación acústica y subacuática, así
como su potencial para producir impactos negativos en la vida marina, es
necesario tener un enfoque preventivo para controlar el ruido en los
océanos. En este sentido, resulta relevante implementar en las decisiones
el Principio Precautorio, tal y como se define en la Declaración de Río:90
“Con el fin de proteger el medio ambiente, los estados deberán
aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus
capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la
falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como
razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función
de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”.
De forma adicional se deben incluir la eliminación y la mitigación de las
fuentes de ruido en el manejo de las especies marinas utilizando un
enfoque eco sistémico, en el que se dé prioridad a las especies y los
hábitats más susceptibles.
Las amenazas que actualmente enfrentan los mamíferos marinos a nivel
mundial, como son la captura incidental en redes de pesca, la degradación
del hábitat, la contaminación química, la cacería de ballenas grandes y la
de pequeños cetáceos que aún se realiza en diversas partes del mundo
como Japón, o las Islas Faraoe; la captura para fines comerciales, las
colisiones con embarcaciones que por sí mismas son motivo ya de una
gran preocupación por parte de los científicos, además de los efectos del
cambio climático91, no deben verse como hechos aislados sino como un
conjunto de factores que pueden actuar de forma simultánea, acumulativa
y sinérgica.92
Además el ruido de origen antropogénico se puede relacionar con
colisiones con embarcaciones o algunas capturas incidentales, ya que el
ruido evita que los animales puedan discernir la amenaza de dichas
embarcaciones.93
Se ha sugerido que, cuando dos o más estresores se encuentran de forma
permanente las sinergias actúan de forma común.94
Las Áreas Protegidas Marinas (APMs) son una de las formas más efectivas
para proteger a los cetáceos y su ambiente natural, de los impactos del
ruido, especialmente, los impactos acumulativos y sinérgicos. En el
contexto de este artículo el término de Área Marina Protegida se refiere a
un área marina que puede denominarse parque, reserva, santuario o
refugio, según sea el caso95, pero que se refiera a la protección y
conservación de todo un ecosistema y no sólo de una o varias especies
que se encuentren en ésta. Es decir, debe adoptarse un enfoque
ecosistémico. Este se define como un manejo integral y comprehensivo de
las actividades humanas, basado en el mejor conocimiento disponible
sobre los ecosistemas y su dinámica, con el objeto de identificar y tomar
acción sobre las influencias que son críticas para la salud de los
ecosistemas marinos, y por tanto, lograr un uso sustentable y mantener la
integridad de los ecosistemas.96
Se deben controlar los niveles de ruidos dentro de las Áreas Protegidas
Marinas, y otros hábitats sensibles. Los impactos del ruido también deben
ser considerados en el establecimiento de nuevas Áreas Protegidas
Marinas, así como de hábitats críticos.97
Los hábitats críticos abarcan áreas con alto valor de biodiversidad,
incluyendo los hábitats requeridos para la supervivencia de especies
amenazadas o críticamente amenazadas; áreas con importancia especial
para especies endémicas o de áreas restringidas; sitios que sean vitales
para la supervivencia de las especies migratorias, áreas que apoyan
concentraciones significativas a nivel mundial o números de individuos de
especies de congregaciones; áreas con agrupaciones de especies o que
estén asociadas a procesos evolutivos claves o que brinden servicios de
ecosistemas importantes.98 99
Las mismas deben ser lo suficientemente grandes para salvaguardar
hábitats esenciales y los corredores de las especies migratorias. Las
alternativas a las AMPs, tales como la desviación de algunas rutas de
navegación y los cierres (temporales/espaciales) a las fuentes de ruido,
podrían ser adecuadas, e implementadas fácilmente, pero no son
suficientes para salvaguardar el ecosistema.
Las áreas protegidas marinas son herramientas muy valiosas para la
conservación de los cetáceos, si contribuyen a abordar y gestionar las
amenazas de los cetáceos. Su valor aumenta si las áreas protegidas
contribuyen a reducir la ensonificación de las especies de cetáceos
derivada de diversos sonidos de impulso alto, además del creciente ruido
ambiental debido a las actividades humanas en el océano.
De acuerdo a los expertos, se lograría cierta protección si los sonidos
intensos de frecuencia media, que superen los 200 dB fueran excluidos de
las áreas a varias decenas de kilómetros de distancia de los hábitats
críticos (implicando áreas de la menos 1,000 km2), mientras que, la
protección de los sonidos intensos de baja frecuencia de más de 200 dB,
podrían requerir cientos o miles de kilómetros de distancia de las fuentes
emisoras de sonido.100
La gestión espacio-temporal tiene el potencial de contribuir de forma
importante a la conservación de la vida marina, en especial de cetáceos.
En el mundo existen decretadas 350 Áreas Protegidas Marinas, pero sólo
2% de ellas con hábitats de cetáceos ocupan un mínimo de 10,000 km2 y
pueden ofrecer una mitigación efectiva de ciertas fuentes de ruido.
Una zona tapón, o de transición espacio-temporal es una zona establecida
alrededor de un área protegida marina, que ofrece una distancia adecuada
preventiva entre las fuentes de ruido y los hábitats de cetáceos conocidos o
Un santuario internacional es un área situada en aguas internacionales
(alta mar) establecida por un organismo internacional, o grupo de países
habitualmente para proteger ballenas y delfines, al prohibir su caza o
captura, tal es el caso de los establecidos por la Comisión Ballenera
Internacional.101
Un santuario nacional es un área marina que ocupa la totalidad de la Zona
Económica Exclusiva, o la mayor parte. Hasta el momento unos veinte
países han establecido este tipo de santuarios, incluyendo a México.102
Los Estados y grupos intergubernamentales deben evaluar y controlar el
ruido eficientemente y esforzarse para eliminar las fuentes de ruido de los
ambientes naturales de poblaciones sensibles. Considerando ambos
impactos de ruido y medidas de mitigación en Evaluaciones de Impacto
Ambiental, que sean transparentes y obligatorias para todas las actividades
potencialmente peligrosas. También resulta conveniente trabajar unidos
para monitorear el ruido en los océanos desarrollando escalas de cuenca y
presupuestos regionales de ruido.
En aquellos casos donde existe la concurrencia de actividades que
producen ruidos nocivos y hábitats, se han identificado especies sensibles
donde las opciones para eliminar o reducir adecuadamente los impactos no
son prácticas, por lo que éstas deben ser prohibidas.
VIII. MEDIDAS DE MITIGACIÓN
Cada vez se hace más necesaria la investigación en tecnologías
silenciosas. Si bien la producción e intensidad de ruido dependerá en gran
parte del tamaño y cantidad de embarcaciones es posible desarrollar
tecnologías que reduzcan el impacto sobre las diversas especies
marinas.103
Mientras que por cuestiones tácticas, las embarcaciones militares han
desarrollado tecnologías silenciosas para evitar ser detectados, éstas no
han sido aplicadas a las embarcaciones comerciales.104
Para cualquier embarcación, ya sea comercial o militar es posible realizar
mitigaciones y reducciones de ruidos en las diversas partes que lo
producen, es decir, en las hélices, las máquinas a bordo, y transmisiones
resultan en fuentes directas e indirectas de ruido que aumentan los niveles
de manera sumatoria y radiada.
Para las propelas se han propuesto medidas de mitigación como reducción
de peso en las puntas, disminución de caballaje, bulbos sobre las puntas,
y/o filos refinados.
Para minimizar la radicación acústica de origen mecánico, además de un
equipo más silencioso, existen un número de elementos aislantes entre las
piezas mecánicas que absorben el sonido, impidiendo su radiación.
También pueden usarse mangueras flexibles, ganchos para ajustar los
ductos, así como filtros, y control de flujos de válvulas, con lo que se logra
la disminución de los ruidos producidos por los fluidos circulantes de los
Asimismo resulta económicamente accesible el uso de motores eléctricos.
La propulsión eléctrica se ha usado en submarinos y actualmente se está
utilizando en naves de cruceros y en barcos contenedores de alta
velocidad. A pesar de que representa un alto costo inicial en comparación
con los motores habituales, el ahorro se manifiesta en el mediano plazo.
Muchas de las tecnologías alternas ya existen en el mercado mundial. Sin
embargo, las tecnologías silenciosas deben incorporarse desde el diseño
para un manejo óptimo.105
Al mismo tiempo, y para implementar políticas de reducción y mitigación de
ruido antropogénico por embarcaciones es preciso realizar estudios de
densidades de embarcaciones en océanos, como un prerrequisito para
emitir medidas adecuadas en regiones marinas donde existan especies
sensibles. Para esto, se han propuesto una técnica avanzada y
desarrollada por el Centro de Análisis Naval, que incrementa la resolución
de la densidad que se obtiene por las técnicas estándares (Método
HITS).106
* Secretaría Técnica de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la H. Cámara de
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