Source: https://www.hcdn.gob.ar/proyectos/proyectoTP.jsp?exp=6809-D-2016
Timestamp: 2018-12-11 14:37:38+00:00

Document:
Expediente 6809-D-2016
Sumario: SECTOR PORCINO, CITRICOLA Y AVICOLA DE LA PROVINCIA DE ENTRE RIOS. SE DECLARA LA EMERGENCIA ECONOMICA Y FINANCIERA POR EL TERMINO DE UN AÑO.
Artículo 1°.- Declárase la emergencia económica y financiera del sector porcino, citrícola y avícola en todo el territorio de la provincia de Entre Ríos, por el término de un (1) año.
Artículo 2º.- Quedan incluidos como beneficiarios directos, en el marco de la presente ley, todos los productores agropecuarios avícolas, citrícolas y de porcinos de la provincia de Entre Ríos, que deban reconstituir su producción o capacidad productiva y/o tengan excedentes de mercadería que no puedan colocar en el mercado.
Artículo 3º.- A los efectos de poder acogerse a los beneficios que establece la presente ley, los productores afectados deberán presentar certificado expedido por la autoridad competente de la provincia de Entre Ríos, en el que conste que sus predios o explotaciones se encuentran comprendidos en los casos previstos en el artículo anterior.
Artículo 4º.- Los beneficios paro los productores afectados consisten en las medidas impositivas especiales que seguidamente se indican:
a) Prórroga del vencimiento del pago de los impuestos existentes o a crearse, que graven el patrimonio, los capitales, o las ganancias de las explotaciones afectadas, cuyos vencimientos se operen durante el período de vigencia del estado de emergencia declarado en la presente ley;
b) Liberación del pago arancelario del Mercado Nacional de Hacienda, a las haciendas que ingresen en dicho mercado procedentes de la provincia de Entre Ríos;
c) La Administración Federal de Ingresos Públicos suspenderá hasta el próximo ciclo productivo, después de finalizado el período de emergencia contemplado en esta ley, la iniciación de los juicios de ejecución fiscal para el cobro de los impuestos adeudados por los contribuyentes comprendidos en la presente ley.
Artículo 5º.- La Administración Federal de Ingresos Públicos dictará las normas complementarias pertinentes para la aplicación y fiscalización de los beneficios acordados por la presente ley.
Artículo 6º.- Se faculta al Poder Ejecutivo para que pueda eximir total o parcialmente de los impuestos sobre los bienes personales y a la ganancia mínima presunta sobre aquellos bienes pertenecientes a explotaciones agropecuarias e inmuebles rurales arrendados respectivamente;
Artículo 7°.- La autoridad de aplicación tendrá a su cargo:
a) La elaboración de un programa de contingencia para los sectores afectados debiendo convocar para su creación a representantes de los productores, organizaciones no gubernamentales vinculadas a las actividades avícolas, citrícolas y de producción porcina, universidades nacionales y provinciales y/o cualquier otro organismo público de carácter nacional, provincial o municipal que estime pertinente;
b) La creación de un Registro Único de Productores Afectados, a fin de que se inscriban todas aquellas personas físicas o jurídicas que pretendan acogerse a los beneficios previstos en el marco de la emergencia económica-financiera declarada por la presente ley;
c) Otorgar subsidios directos e indirectos a los productores afectados para gastos de inversión y operación a los efectos de recomponer su capacidad productiva, con preferencia a los pequeños emprendimientos familiares;
d) Instrumentar una línea de crédito especial, a través del Banco de la Nación Argentina, para aquellos productores afectados, con tasas de interés bonificadas y un plazo de gracia de un año como mínimo.
La presente iniciativa está motivada por la fuerte preocupación del sector avícola, citrícola y de producción de porcinos de la provincia de Entre Ríos, ocasionada por la apertura indiscriminada de importaciones, sumada a la implementación de políticas económicas de carácter recesivo por parte del gobierno nacional. A ello debe agregarse el aumento de costos de producción lo que coloca a los productores en una situación crítica.
En este contexto, de manera silenciosa, ingresaron al país miles de toneladas de productos clave de la canasta básica generándoles a los productores serios problemas de competitividad y de subsistencia de sus empresas. La fuerte suba de costos y el ciclo recesivo que impulsa el Gobierno como único plan económico, no hizo más que agravar la situación por la que están atravesando los productores de la provincia de Entre Ríos.
La lista de productos que están ingresando a nuestro país es muy amplia e incluye alimentos que provienen de países de Asia, Europa o América. A diferencia de lo que ocurría en los años ´90, cuando el fenómeno de la importación estaba asociado principalmente a productos procesados y del segmento premium –como papas fritas de Estados Unidos, mostaza y quesos de Francia y hasta delicatessen de Suiza-, ahora en las góndolas ganan espacio –y de manera silenciosa- los alimentos frescos del exterior.
Es nuestro deber como legisladores acompañar la preocupación de los productores entrerrianos por la amenaza que reviste la entrada indiscriminada de productos avícolas provenientes de Brasil y otros países, que ingresan con precios bajos que neutralizan el esfuerzo de la exportación local.
De acuerdo a los datos que se desprenden del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), en los primeros seis meses del año se importaron del país vecino cuatro millones de kilos de pechugas deshuesadas de pollo, mientras que en todo 2015 ese número llegó a sólo 500.000 kilos.
Es decir, un crecimiento del 700% en el segmento, mientras que en el rubro de prefritos, durante este año entraron al país 1,8 millones de kilos, cuando el año pasado no se había realizado importaciones en este rubro.
La Cámara Argentina de Productores de la Industria Avícola (CAPIA) advierte que el ingreso de productos industrializados desde Brasil puede ocasionar el riesgo de la pérdida de fuentes de trabajo dentro de la actividad. Los productos avícolas industrializados de Brasil ya están en las góndolas de los supermercados y esto es una amenaza para la producción nacional. De acuerdo a sus cálculos, a causa del desequilibrio económico que registra Brasil están con precios un 40% menores a los de nuestro país.
Según CEPA, la industria avícola se encuentra en una situación donde todavía el precio no cubre el costo, y estimó ese margen en un faltante de un 10% a 12% en el valor de salida de fábrica, y puso como ejemplo una importante compañía que en lugar de fabricar localmente opta por sólo envasar en el país los prefritos, pechugas y supremas.
Es paradójico, pero en la Argentina -que ocupa un lugar destacado entre los países productores de alimentos- hacer una simple compra en el supermercado puede traer aparejadas algunas sorpresas que pocos consumidores realmente conocen. Es probable que terminen comprando pollo importado de Brasil, bondiola de Dinamarca, espinaca de Bélgica, zanahorias de Chile o cebolla fresca de Polonia. La lista de productos que están ingresando a la Argentina es muy amplia e incluye alimentos que pocos podrían imaginar que llegan importados desde países de Asia, Europa o América.
A diferencia de lo que ocurría en los ´90, cuando el fenómeno de la importación estaba asociado principalmente a productos procesados y del segmento premium –como papas fritas de Estados Unidos, mostaza y quesos de Francia y hasta delicatessen de Suiza-, ahora en las góndolas ganan espacio –y de manera silenciosa- los alimentos frescos del exterior.
Lo más paradójico y controversial es que estas operaciones de importación se han ido generalizando a partir del cambio de gobierno, en un contexto en el que las economías regionales no sólo siguen sufriendo por la fuerte suba de costos, sino que también están padeciendo el bajón generalizado del consumo, en un contexto recesivo e inflacionario impulsado por el gobierno nacional.
El caso más paradigmático es el de los cargamentos de pollo que están llegando desde Brasil, el principal productor de este tipo de carnes a nivel mundial. Según datos del SENASA, durante los cinco primeros meses del año ingresaron a la Argentina casi 1.000 toneladas de cortes aviares, un volumen 15 veces superior al registro de igual mes de 2015.
Otra cuestión paradójica es que este salto en el ingreso de pollo brasileño se da en un contexto en el que todavía está latente la crisis de Cresta Roja, que de manera cínica, fue presentada como un “símbolo de la recuperación" cuando en rigor de verdad, la fábrica que resurgió de la quiebra fue escenario de una dura protesta de empleados –violentamente reprimidos- que reclamaban por mejoras salariales, además de la reincorporación de 2.500 operarios que habían sido despedidos. Todo ello en un contexto de despidos masivos en el sector público y privado y de flexibilización laboral impulsado por el gobierno nacional, con la complicidad de algunos dirigentes que se dicen opositores.
Si bien el volumen importado es limitado frente a la producción nacional, llama la atención que el Gobierno esté dando luz verde a los embarques desde Brasil en un contexto en el que la producción avícola cayó 8% en lo que va del año, constituyéndose en la rama de actividad con peor desempeño de todo el complejo cárnico.
Esto, además, en un contexto en el que las exportaciones de pollo se desplomaron casi 35% por las menores compras de Chile, Sudáfrica, Emiratos Árabes y Venezuela, según datos de Abeceb. A esto se adiciona la brusca caída de la demanda interna y la suba de costos del maíz, principal insumo de esa industria.
La recuperación de la avicultura en Argentina está estrictamente ligada a la reactivación en el plano económico del país, sobre todo en lo que se refiere a la producción de carne aviar. Lamentablemente el panorama es desolador, por lo que de no adoptarse las medidas necesarias de manera urgente, las empresas irán directamente a la quiebra contribuyendo así al desastre económico y social impulsado por la alianza gobernante.
Claramente, el fuerte incremento de los costos de producción, sumado a la falta de competitividad para poder colocar la producción en mercados externos y la contracción del consumo interno, han afectado notablemente a la industria.
Como contrapartida, si la verdadera oposición pone un freno razonable a la mala praxis gubernamental y defiende al segmento productor, se estaría en condiciones de incrementar rápidamente la oferta para responder adecuadamente frente a un repunte de la demanda, que hasta ahora se ve postergado por las nefastas medidas económicas que venimos mencionando. Así también se podrá volcar un porcentaje de la producción al exterior en el caso de que el tipo de cambio lo permita y el Gobierno decidiera incentivar o promocionar las exportaciones de carne aviar o de ovoproductos.
Lo cierto es que la industria avícola argentina genera un número importante de puestos de trabajo y ese no es un dato menor para un Gobierno que necesita conservar e incrementar el empleo en la población y no hacer lo contrario a través de políticas regresivas de aumento del desempleo y de flexibilización laboral.
Con relación al sector citrícola de la provincia de Entre Ríos, cobra especial relevancia destacar que la alianza gobernante hizo su campaña haciendo hincapié en la "apertura al mundo". Pero lo cierto, es que la mentada apertura no implicó cosas positivas de cara a la economía de la Argentina. Ejemplo de ello fue la apertura indiscriminada de las importaciones, medida por la cual el sector del citrus se vio afectado de manera significativa, sumiéndolo en una profunda crisis que debemos revertir, a pesar de la obstinación del gobierno nacional.
El estado de crisis catastrófica que azota la economía regional del citrus, agravada por la falta de resolución de los problemas como la suba del costo de los insumos, la adversidad climática, la falta de mercados de exportación, la descomunal presión impositiva, la aplicación de políticas recesivas que solo benefician a los grupos concentrados de la economía, a lo que se agrega la caída de las ventas en el mercado interno y la inoperancia del gobierno nacional para llevar a cabo la reactivación prometida, está generando el marco propicio para que las bases tomen medidas de acción directa como las que se vieron con los productores de manzanas y verduras en la plaza de mayo.
Como ejemplo de lo expuesto cabe destacar la entrada de por lo menos unas tres mil quinientas toneladas de naranjas que vinieron de Valencia, eventualmente han entrado desde México y Chile.
Por otro lado, es preciso señalar que a la falta de mercados para exportar cítricos dulces, se suman las caídas de las ventas minoristas y las distorsiones de precio dentro de la cadena de distribución comercial, lo que genera una brecha de precio entre lo que recibe el productor y paga el consumidor. Por ejemplo, el productor recibe entre 0,30 y 0,50 centavos por el kilo de naranjas o mandarinas, mientras que en las góndolas, el cliente lo paga a 10 pesos o más.
Consideramos que la alianza conservadora gobernante está deteriorando un adecuado ingreso para el trabajo nacional e incrementando la desocupación de manera dramática; está destruyendo las actividades productivas nacionales de bienes y servicios, está ocasionando una desestabilización de los precios internos y finalmente está desatendiendo las necesidades de las finanzas públicas en claro perjuicio de las PYMES y los consumidores.
Por tales motivos, a falta de medidas urgentes por parte del gobierno nacional, es que promovemos esta iniciativa tendiente a mejorar de alguna manera la grave crisis que atraviesa también el sector citrícola de la provincia de Entre Ríos.
Por todo lo expuesto solicito a mis pares que me acompañen en el presente proyecto de Ley.

References: Artículo 1

Artículo 2

Artículo 3

Artículo 4

Artículo 5

Artículo 6

Artículo 7
 resolución