Source: http://lavidaderupeski.blogspot.com/
Timestamp: 2017-06-24 22:30:18+00:00

Document:
Andrés Caicedo y su muerte por desamor.
Andrés Caicedo, más muerto que vivo, lo cual lo hace más vivo que muerto, por lo menos en lo literario, llega a los 37 años de haber tomado la decisión de matarse, de haber tomado 60 pastillas de seconal – cifra y sustancia inolvidable, sonora, prosaica – tomarse el tiempo para ingerirlas, tomarse las pastillas en corto tiempo y, que ese tiempito permanezca en la atmósfera de su familia, de sus amigos, de sus lectores, de la literatura colombiana, no marcan precisamente una admiración ni un misterio, es sólo que los que seguimos acá de este lado, lo vemos como un acto el cual queremos encasillar según nuestras preferencias, nuestros anteojos y a eso se le llama tomar posición, mi posición. Dudo que se haya querido matar, dudo que se haya matado por seguir lo que un día había dicho : ‘vivir después de los veinticinco años es una vergüenza, es deshonesto, es una insensatez, después de los veinticinco se pierde toda capacidad de sorprenderse, se cae en el sin razón de la vida’. Siempre he descreido de los suicidas que se quitan la vida porque esta no tiene sentido, creo en el suicida que lo hace por una causa superior, por ejemplo: orgullo, amor, depresión, miedo, angustia, llamar la atención, etc, que convierten a esas sensaciones el único sentido de su vida, la única razón para vivir y al no poder eliminarlas, entonces, morir; tomar esa decisión, como toda decisión no es fácil, porque al final lo que se quiere eliminar es esa sensación que domina, esa emoción que arrastra y la única solución es eliminarse del todo, por completo. Para mi, Luis Andrés Caicedo Estela se mató por amor, o sea por desamor, por el desamor de Patricia Restrepo, porque la convirtió en la única razón de su vida – lo cual no es amor, porque uno ama de verdad a alguien sino lo convierte en el centro directo de su universo, si le hace saber que está dispuesto a abandonarlo por una causa superior – y ella tenía otras causas para vivir, para seguir.
Hasta el último día de su vida, el 4 de marzo de 1977, Andrés Caicedo escribió sobre cine, amor y música. Lo último que escribió estaba dirigido a su novia-esposa Patricia Restrepo; con el corazón en vilo, con la angustia de saber que su tiempo acababa mientras se tomaba una a una las 60 pastillas de seconal, redactó: Patricia, mi amor único, mi vida entera, mi redención y mi agonía. Desnudando su ser como lo hacen los que viven con la insuficiencia del mundo dentro de la cabeza y tratan de hacer lo imposible por cambiar, por solicitar ayuda pero nadie lo puede hacer porque para los demás cuando uno piensa sobre la existencia se es un raro, un loco, un tostado. Seguía escribiendo mientras seguía tomando pastillas de seconal: está bien, déjame, pero concédeme la tranquilidad de no volver a pensar en ti jamás, tú eres mi dulce, mi bella, mi placenteramente insoportable perdición. Ya sabía que no había nada que hacer, ya las pastillas hacían efecto, no había nada que hacer con Patricia ni con su vida.
La carta final en su último párrafo resume la metáfora de su vida, es una sentencia, es su despedida, es la respuesta de su muerte, la verdadera causa, el amor que creyó sentir: si no estoy contigo llevaré supongo una especie de anti-vida, de vida en reverso, del polo negativo de la felicidad. Pero sale el sol, ¿estarás por aquí cerca? Ahora salgo a buscarte amor mío.
Sigo siendo torpe y creyente.
tremendo boogaloo de la vida con su creciente imparable e inevitable
incertidumbre, no me queda más que seguir siendo creyente, creyente de que el
azar me arrojó aquí y no la voluntad divina, creyente en el diálogo entre todas
las personas, creyente en que nadie tiene la razón y que sólo a través de la
comunicación podemos llegar a una razón que pueda guiarnos, sin dueños, sin
ideas dominantes; soy creyente del cuento de que podemos entendernos, de que
todos podemos habitar cualquier lugar del mundo sin importar nuestro color de
piel, nuestra manera de ver la política, nuestra forma de pensar, nuestros
gustos, nuestra cotidiana manera de actuar; soy creyente en todo lo que cabe en
la palabra democracia, creo en el amor, en el de primera vista, en el eterno,
en el ocasional, creo en que hay que eliminar las fronteras, esas líneas que
sólo separan, creo en los indígenas, en sus tradiciones, en su cosmología, creo
que nos civilizaremos cuando logremos estar en armonía con la naturaleza como
lo hacen ellos, creo en el fin del conflicto armado colombiano por la vía de la
negociación, creo que si le dimos ocho años de oportunidad a la vía armada, hoy
debemos darle, por lo menos, el mismo tiempo a la salida negociada, creo en las
artes, en todas, en las que aun no han considerado como artes y en las que ya
consideraron pero no deberían estar en ese listado, creo en que siempre debemos
exponer nuestras ideas, creo en el Derecho como descriptor a través de
prescripciones de una sociedad, creo en la docencia, en la música popular, en
la autoregulación, creo en mis hermanos, creo en los animales, creo en la
filosofía, en la epistemología, en la fenomenología, creo en la libertad, creo
que la libertad consiste en ni siquiera ser presos de nosotros mismos, creo en
los niños, en sus sueños, en sus sonrisas, en su obligación de vivir, creo en
la determinación de las prostitutas, creo en Gregorio Samsa, creo que los días y los años son la medición
de los proyectos pero no de la vida, la vida no se mide, se vive, creo en la
paz de cada ser humano, en la tranquilidad de cada ser humano, creo en cada ser
humano, creo en toda esa miseria de la humanidad, pues no tengo más remedio. No
tengo a dónde más ir. Publicado por
203 años de pueril dependencia.
Con el respeto que siempre me caracteriza cuando opino sobre algún tema que para esa turba con exceso de patriotismo y ceguera que se ha atrevido a decir que “Colombia es el mejor vividero del mundo” no tiene discusión, aprovecho el día de hoy, 20 de julio de 2013, el cumpleaños de la patria, para decir unas cuantas cositas que me tienen en vilo y me han llevado hasta la hoja en blanco a escribir (vomitar) palabras de verdadero patriota.
¿Qué es la independencia? Si buscan en el diccionario de la real academia española encontrarán que Colombia no reúne ninguno de los tres significados. Entonces, ¿qué celebramos cada 20 de julio? Celebramos un acto abyecto de los habitantes placeros y verduleros de la ciudad de Santa Fe, un acto de tirar la piedra y esconder la mano, de cobardía rola, de patria estúpida que los historiadores por no llamar las cosas como son le pusieron la patria boba. La carga histórica de nuestra independencia se reduce a un acto de traición y a la ignorancia de los pobres de la época, que no son tan distintos a la de ahora, de vivir sólo asando y comiendo y no pensar en las generaciones futuras, de pensar como pobre, porque la diferencia entre un pobre y un rico no es la plata sino la forma de pensar, hasta el más rico de Colombia piensa como pobre, aunque en Colombia la diferencia entre pobres y ricos sí es la plata, y hay gente que es tan pobre que lo único que tiene es plata y esa clase de hijueputas son los que nos dominan son los que convencen a los celadores, a las muchachas de servicio, a los lustrabotas, a los camioneros, buseteros, recicladores, estudiantes de que existen enemigos que no nos dejan avanzar, si lo que existe es una mala educación, una mala adecuación, una divergencia entre medios y fines, y los que estudian son los más ignorantes porque son minoría y creen que van a cambiar el rumbo, si en (ese) este país el que estudia no aprende, sin embargo, para ser maleante hay que estudiar.
203 años de mariconadas, de parir haraganes, celebramos hoy, por eso el día está perfecto para tomar águila, porque a Colombia le ocurre lo que le ocurre al bebedor de “El principito” escrito por Saint Exupéry, si no saben que le ocurre al bebedor de ese texto pues léanlo y, a pesar de todo, en Colombia prevalece la cultura de no tragar entero junto con la de comer callao.
203 años de emociones ambiguas me gustaría sentir hoy con una mujer, hacerlo 203 veces para explotar con miles de balas asesinas llamadas espermatozoides en su cuartel vaginal y confirmar la estupidez de nuestra raza colombiana, o como dice Fernando Vallejo: “tenemos en las neuronas la podredumbre de la reproducción” y pedirle a Dios y a la Patria, en su cumpleaños, que mi hijo no salga vagabundo y me lo libren de todo mal y peligro; y dejemos de ignorar que no hay mal que padezca Colombia que no se remonte a la Iglesia o al gobierno. ¡Que viva Colombia!
World War Z y el mesías siempre necesario.
El cuento de la película World war Z es el cuento del
cristianismo sin ficciones, sin tramas, sin parábolas, directo, eficaz, con el
mensaje de salvación a toda costa, el fin justifica los medios es la sentencia
de la película (y del cristianismo), la salvación desesperada como sea posible.
La historia es la siguiente: unos humanos se han vuelto zombies (muertos vivientes) y si algún humano llega
a ser mordido por un zombie entonces el humano se vuelve zombie. Más de la
mitad de la población mundial es zombie y la medicina mundial no halla la cura para
siquiera reducir lo voracidad de los zombies, no se sabe nada del por qué o a
causa de qué se han vuelto zombies. Sin embargo, los humanos que quedan no quieren dejarse convertir en zombies y como un apartheid: allá los zombies, acá
los que aun estamos ‘sanos’. Un mesías aparece (Brad Pitt) y da la solución: no
podemos salvar a los zombies, pero podemos camuflarnos para que ellos no nos
conviertan en zombies, es decir, podemos salvar a los pocos que quedemos, el
resto ya están perdidos. Entre balas, suspenso, sustos, surge la solución, los
zombies no atacan a quienes tienen enfermedades mortales, en otras palabras, no
convierten en zombie a quién está en un estado más crítico de salud que ellos. En general esa es la trama
pero cada quién podrá encontrar los elementos más detallados de la historia del
filme, sin embargo, me resulta tentador observar como está relacionada la
película con el cristianismo – desde su versión más escueta hasta la más compleja
–, Gerry (Brad Pitt) y Jesús (Jesús el de la Biblia) aparecen ya entrado el
mal, se sabe lo básico de ellos, datos relevantes para la misión que ahora
deben emprender; van siempre acompañados pero sólo ellos saben lo que se debe
hacer en los momentos críticos; la soledad en momentos en donde todo se da por
perdido, Jesús se siente solo y lanza la pregunta: Padre ¿por qué me has
abandonado?, Gerry en un momento cree que su familia ha sido abandonada a la
suerte y le pregunta al jefe supremo ¿dónde está mi familia?, a uno de sus
apóstoles le es cortada una oreja y Jesús hace el milagro y se la renueva, a
uno de los acompañantes de Gerry le es mordida una mano por un zombie y para
evitar que se convierta en zombie Gerry se la corta y la salva; Jesús se
sacrifica y así se entrega a las fuerzas de Poncio Pilatos, Gerry se sacrifica
y hace que los zombies lo persigan a él y no a sus acompañantes; para demostrar
sus convicciones firmes Jesús camina sobre el agua, Gerry camina entre los
zombies; una a una las acciones de cada uno se asemejan aunque con una
conclusión diferente y más poderosa la de la película de Gerry que la de la
película de Jesús, en esta última Jesús muere, resucita y se va al cielo, de
cualquier forma partir de este mundo es la solución; Gerry no, Gerry tiene una
más humana pero menos aterradora solución que la muerte o que partir, aunque
casi muere y en eso consistió su sacrificio Gerry se mantiene con vida y
transmite ese mensaje a todos los demás humanos, podemos vivir estando
enfermos, inyectándonos una enfermedad para que « el mal », los
zombies no nos ataquen, fabrica un escudo contra « el mal ». Aunque
el mundo esté destruido, Gerry nos enseña que aun podemos continuar aquí, que
no se trata de poner la otra mejilla sino de llegar a un estado peor que el de
nuestros enemigos para que no nos ataquen, se trata de evitar que el enemigo
ataque y no tener que soportar su ataque. De esta forma, Gerrycristo sigue
vivo, sigue en pie de lucha, no se espera su segunda llegada sino que está aquí
presente y, como Jesucristo, estará presente mientras existan los zombies (« el
mal »).
Aparte de la fe que profesa
el filme, evidentemente cristiano, considero que la pregunta importante del
filme es: ¿alguien verdaderamente puede salvarnos de nosotros mismos? Sea cual
sea la cosmovisión, en momentos de ataques verbales, militares, físicos, opresores,
injustos, terroristas ¿podemos salvarnos de nosotros mismos? Y un poco más allá:
no hay nada más de lo que tengamos la necesidad imperiosa de salvarnos, desde nuestra aparición como raza,
que de nosotros mismos, la invención de poderes divinos hasta los poderes
militares, se han convertido en herramientas con las que pretendemos mantener
al otro en su sitio, es decir, en el lugar donde pueda actuar sin molestarnos, « Dios
es omnipresente y lo ve y lo sabe todo » « No salgas a la calle que
hay zombies » « Estados Unidos te está espiando » « Duérmete!
si no viene el ‘coco’ y te comerá » son esas frases con las que queremos
mantener en cierto estado deseable a quién las dirigimos. Me gustaría ver en un
filme o en una escena cualquiera de la vida cotidiana, alguien que deseara convertirse
en zombie, o que el coco se lo coma, o que sea espiado por Estados Unidos o que
quisiera que Dios lo observara, porque creo que ese tipo de deseos podrían
ayudarnos mucho más, pues haría de este mundo lugares y personas que actuarían
de forma tal, en sus hogares salir a la calle sería un acto común así hubieran
zombies, actuarían de forma correcta los verdaderos creyentes porque Dios está ahí,
etc. Aunque quisiera más que no existieran ese tipo de entelequias y en cambio que
aceptaramos o rechazaramos los deseos del otro, las actuaciones del otro a partir
de nuestra propia razón y no desde nuestra imaginación o peor aun de la
imaginación de los otros, sin mesías, sin Gerry’s, sin dioses, porque quienes deben
aceptar al otro son quienes quieren imponer sus deseos, sus creencias, sus
experiencias, quien no quiere imponer o convencer a nadie de nada no tiene ese
inconveniente, así que quienes pretendan imponer o tratar de convencer al otro
de portarse de tal manera o tal otra son quienes deben aceptar la diferencia,
si quieres ser zombie ve sal a la calle, si no quieres dormir ve y conoces al
coco, etc, etc. No impongas nada y no dejes que te impongan nada es el único
mandamiento que me atrevo a lanzar.
World war Z es una
reproducción del cristianismo mucho más creíble que el mismo cristianismo
milenario, si hubieran contado con Hollywood hace dos mil años, el cuento hubiera
sido más pasable; la salvación de no ser zombie es seguir siendo humano cueste
lo que cueste, ser humano implica seguir teniendo enemigos, en el caso de
Gerry, los zombies, en el caso de Jesús, cualquiera que no piense como tu. Pero
Gerry al igual que Jesús comete el error que yo no puedo evitar de callar: se
trata del hecho de tener que poner escudos, barreras para no ser atacado, para no ser tentado, pero
en ningún caso se trata de que no hayan ataques o tentaciones, es decir, la
imaginación es tan corta en este sentido mesiánico, que no llega al punto de
encontrar al que ha generado los ataques y las tentaciones y evitar que lo siga
haciendo, en otras palabras, no hay mesías sin enemigos, no hay buenos si no
hay malos, no hay paz si no hay guerra, esa imposición como lógica humana está
errada – considero yo –. Publicado por
SOSTENIBILIDAD FISCAL: UN INSTRUMENTO QUE LIMITA EL CUMPLIMIENTO DE LAS DECISIONES JUDICIALES.
reforma constitucional del artículo 334 (incluye más pero me dedicaré sólo a
este artículo), que eleva una regla fiscal a rango constitucional, es lógica
para un Estado que es agente económico y pretende regular, intervenir y ser
parte del mercado. La lógica que predico consiste en aceptar que el criterio de
restricción de presupuesto existe en cualquier escala y lugar de la esfera
económica y, que toda decisión ejecutiva, legislativa o judicial en la que su
contenido implique disponibilidad presupuestal, no debe sobrepasar los niveles
presupuestales permitidos, es decir, por ningún motivo debe gastarse mas de lo
que se produce, o lo que se tiene.
embargo, surgen varias preguntas acerca de la constitucionalidad de una regla
fiscal de este tipo, cuya “última palabra” la tendrá el Tribunal encargado de
defender, ajustar y salvaguardar la integridad de la Constitución, pero que de
forma de vaticinio, considero que en materia de derechos fundamentales, el
debate es arduo, en derechos económicos, sociales y culturales necesario y, en
derechos colectivos, lejano. La teoría de los derechos establece que los
primeros, son obligaciones del Estado de "no hacer", dicho de otra forma,
respetar decisiones individuales; los
segundos, son obligaciones de "dar" y "hacer", en el entendido de mientras pueda y,
los últimos, son deberes de solidaridad entre las personas y los mismos
Estados. Con este panorama, entonces no resulta extraño que en la teoría de los
derechos ya esté implícita una regla fiscal, llamada de distintos nombres, pero
con una misma funcionalidad y finalidad, no gastarse más de lo asignado,
dichos nombres pueden ser: progresividad, sostenibilidad fiscal, carácter
prestacional, gradualidad presupuestal, restricción presupuestal y todos los
derechos están relacionados con su realización efectiva al presupuesto. Consecuentemente, todos
los jueces están limitados en sus decisiones al presupuesto, el legislador está
limitado en ciertos temas económicos porque la iniciativa legislativa es exclusiva del
Gobierno Nacional, este a su vez está limitado al gasto público social
consagrado en la Constitución, entonces no es nuevo que se pretenda limitar la
producción y aplicación del Derecho en aras de mantener "estable" la economía.
Así, la sostenibilidad fiscal se convierte en una herramienta económica pero no jurídica, un referente de
planificación económica pero no un punto de referencia para conceder o negar un
derecho. Por ejemplo: la Ley 393 de 1997 mediante la cual se desarrolla el
artículo 87 (acción de cumplimiento) de la Constitución política en el parágrafo de su artículo 9
establece: “la Acción regulada en la presente Ley no podrá perseguir el
cumplimiento de normas que establezcan gastos”, en lo cual entran a jugar un papel
trascendental los derechos de aplicación inmediata, que no requieren de normas
intermedias para su aplicación pero que sí pueden implicar gastos, como los
derechos fundamentales, pero no con la misma suerte los derechos económicos, sociales y culturales que sí requieren para su realización efectiva de las leyes, pero
que por conexidad algunos como la salud, la propiedad privada, entre otros,
lograron concederse por vía de tutela ordenando gastos. Otro ejemplo: las
sentencias condenatorias cuya pena debe cumplirse en establecimientos de
reclusión son sentencias que ordenan gastos, ¿cuánto cuesta el sostenimiento
diario de un presidiario? Así
que, con todo y la polémica que puede elevar una norma de este talante, hay que
decir que es una de más que establecen límites económicos a las normas de
contenido económico pero no a las normas que consagran derechos, límites
económicos a las decisiones administrativas de contenido económico y límites
económicos a las decisiones judiciales de contenido económico. En esto último
quiero detenerme, porque limitar no es prohibir, no se está prohibiendo que los
jueces decidan, ni que el Congreso legisle, se está estableciendo una regla
fiscal que permite planificar los gastos, cumplir las sentencias judiciales a
crédito – más sensatez que no cumplirlas – y hacer leyes con conocimiento de lo
que se debe conseguir y no de lo que hay, dicho de otra forma, que el punto de
partida tenga claro su punto de llegada. Para
precisar sobre lo aprobado y lo señalado en el párrafo anterior cito parte de
la novedad que presenta el artículo 334 constitucional: “en desarrollo de la
sostenibilidad fiscal, y en los casos a que se refieren los numerales 1, 4, 5,
7, 8, 9 y 10 del artículo 241, el Procurador General de la nación o el Gobierno
Nacional, una vez proferida la sentencia y dentro de un término de tres días,
podrán solicitar la apertura de un incidente de Impacto Fiscal, cuyo trámite
será obligatorio. Durante el incidente mencionado, la Corte oirá las
explicaciones de los proponentes sobre las consecuencias de la sentencia en las
finanzas públicas, así como el plan concreto que proponga el Gobierno Nacional
para su cumplimiento y decidirá si procede a modular o diferir los efectos de
la misma, con el objeto de evitar alteraciones serías de la sostenibilidad
fiscal”, así como está redactado no se trata de límites para decidir sino de
acuerdos para cumplir lo decidido. Con
lo anterior, cabe preguntar si es Colombia un país sostenible fiscalmente y,
sin necesidad de estudiar tanto ni entrar en vacilaciones teóricas ni estudios
econométricos resulta claro decir que si, Colombia es sostenible fiscalmente,
que el Estado colombiano no aproveche esa sostenibilidad es otra cosa, tanta es
la disipación que son los jueces los que han provocado esta reforma
constitucional, son los fallos en contra del Estado los que han generado que se
incluya en la Constitución la regla fiscal en la cual el primer limitado es el mismos Estado.
y, no quiero caer en lo que Kafka a través de José K en "El proceso" nos enseña: que en Derecho uno comete errores por ingenuidad pero muchas veces por
ignorancia, que la sostenibilidad fiscal en nada restringe la discrecionalidad
de los jueces a la hora de decidir, sí restringe y es sano, el cumplimiento de
la decisión judicial, lo cual es acorde con la
tradición de cumplimiento de normas y sentencias judiciales de este país, con
la persecución de los objetivos del Estado Social de Derecho, en la medida en
que se pueda y no en la medida en que sea necesario. Para
finalizar, he intentado analizar o mostrar rado una visión de la sostenibilidad fiscal
positiva, objetiva, sin extremos, pero sí de forma ontológica (como es) y no
deontológica (como debería ser) o como considero que debería ser en el marco
del Estado Social de Derecho, en el que la Economía y el Derecho encuentren sus
límites entre sí. Sin
embargo, ¿varias cosas superan sus dudas con esta iniciativa de reformar el
artículo 334 constitucional?: ¿los jueces toman decisiones de carácter o con
contenido económico, los jueces van a seguir tomando decisiones de carácter o
con contenido económico, los jueces antes de esta reforma ya tenían límites
para tomar decisiones, el legislador tiene sus límites y los seguirá teniendo
en el proceso de producción normativa de materia económica y, el Estado
mantiene la dirección general de la Economía con el fin de racionalizarla, y
eso, a los ojos de la Constitución es permitido?.
Actitud « verde » como efecto placebo.
¿Y si la protección al
ambiente, a la naturaleza, es otra estrategia del sistema político-económico
capitalista, para su prolongación? La respuesta podemos encontrarla en la
actitud de los activistas ambientales que vendrían a ser los primeros culpables
de la política económica, ya que inducen a consumir otra clase de productos de
la naturaleza y no a detener el consumo que sería lo que cualquier verdadero
activista buscaría, entonces los activistas son empresarios que quieren vender
sus productos, entrar al mercado con ventajas, con productos que únicamente
tienen un efecto placebo sobre el consumidor, pero ninguno bueno sobre el
planeta. No encuentro activistas con un esquema diferente trascendente del modo
de vida, sus luchas son solo contra ciertas medidas que los Estados toman, en
ciertos lugares, es decir, a pedacitos. Detener el consumo, es detener la
producción, ésta detiene la consecución de materias primas que en su mayoría
están en la naturaleza o tienen efectos nocivos contra ella, y sería la
consigna de todo defensor de la vida de la naturaleza. Una amiga orgullosa de que
su modo de vida es el adecuado para una actitud « verde » y anticapitalista,
me ha dicho que ella todo lo que tiene en su casa es recogido de la calle,
regalado por alguna de sus amistades, y cosas así, me dice que eso es
verdaderamente reciclar, reutilizar, que la gente no sabe reciclar, que
reciclar no es separar las basuras y ya desentenderse de la basura, que ella
encontraba en la basura de las calles cosas que todavía se podían usar y, que
eso es una actitud en la que no gastaba dinero y no contaminaba. Este modo de vida, es el
extremo del consumismo, porque consumir no significa gastar dinero, consumir es
adquirir productos, preferiblemente con dinero para el sistema económico, pero
al fin de cuentas consumir, y recoger lo que hay en la calle es consumir, es el
consumismo al extremo, el que compra se abstiene de comprar ciertas cosas, por
el gasto que implica sobretodo en época de crisis, pero el que recoge o recibe
regalado no tiene límites, vive consumiendo al extremo, o bueno su límite es el
espacio de habitación que posea. Sin embargo, hay un hecho aún más profundo de
esta supuesta actitud « verde » como modelo de vida: recoger cosas
que todavía se pueden usar es aceptar que tiene una vida útil y entonces cuando
esa vida termine, ¿qué se hace con el producto? Y, aun más aterrador, si todos
tuvieramos esa actitud « verde » no habría suficiente oferta de productos
regalados o arrojados, así que, no podría aspirarse a un comportamiento
colectivo sino solo a nivel excepcionalmente individual que, requiere de la
persona que regale (antes compre y utilice) o arroje a la calle (antes compre y
utilice) y de la persona que reciba el regalo o recoja de la calle (para que utilice
y arroje, o en algunos casos regale), en otras palabras, se es parásito del
sistema capitalista, interviniendo en su cadena de oferta y demanda, sin
realizar esfuerzos, pensando que contribuye a la protección de la naturaleza
sin evitar el consumo y sin reducirlo siquiera. Otra forma de ser parte de la
cadena productiva, esta vez no de forma parásita, sino ingenua, es la actitud
de utilizar los frascos, los envases, las cajas de cartón, el papel, los
plásticos, etc ., en los que vienen los productos adquiridos para otros
usos, por ejemplo: el frasco de la mermelada se vuelve un vaso para servir bebidas
o en un porta bolígrafos, pero ¿cuántos frascos de mermelada compramos y
cuantos vasos o porta bolígrafos tenemos? Supongamos que el hecho de no arrojar
tan solo un frasco ya es reciclar, - llevado en masa lo que ocurría con los
envases retornables -, pero ¿contribuye
eso a disminuir la contaminación generada por la producción de frascos de
mermelada? El ejemplo puede utilizarse con muchos otros objetos, la ropa que se
vuelve trapo de limpiar, la que se regala como causa benéfica (causas benéficas
que ya solicitan productos nuevos y no usados), pero que ingenuamente creen evitar que algo sea
basura, cuando solo logran prolongar su vida útil antes de que lo sea. Digo que
esto es ingenuo y siguiendo con el ejemplo de los frascos de mermelada, compro
tres mermeladas, reciclo dos, arrojo uno, o en el caso que no arroje ninguno,
vuelvo a comprar tres de mermelada pero como ya no necesito los frascos, arrojo
los tres, estos vuelven a la empresa que fabrica las mermeladas, tienen un
proceso de lavado exigente, vuelven a introducirseles la mermelada, y al
productor le cuesta menos la puesta en el mercado de esos ‘nuevos’ frascos pero
los cobra a lo mismo, o por lo menos yo no he visto que haya rebaja de precios en
todos los productos que requieren de envases
no retornables que se retornan los cuales son reciclados, algo así como : « este
envase fue reciclado, por lo tanto solo se va cobrar su lavado y su contenido »
no, se cobra a lo mismo e incluso, por tener el agregado de proteger el ambiente,
es mas costoso, y muchos por el contrario tienen avisos como este: « no me lave, arrójeme
a la basura que yo seré reciclado ». Creo que si bien tendremos argumentos
para decir que esta actitud « verde » tiene consecuencias benéficas
para la protección ambiental, considero firmemente que para defender
individualmente el ambiente, hay que vivir como se vivía en la época en que no
existía la preocupación de su deterioro, es decir, vivir como se vivía antes de
los años 70’s[1].
Lo que significa una renuncia a muchos hábitos de hoy y adquirir otros que los
nacidos de los años 80’s para acá no tenemos en nuestro chip. Y tomar hábitos desde
dentro de un sistema y los propios de una misma época hacen que el sistema adquiera
la facultad, la gigante capacidad de llevar sus excesos (en este caso de consumo)
hasta convertirlos en sus propias virtudes, y como lo ha anotado Slavoj Zizek :
« los excesos chocantes son parte
del sistema mismo, el sistema se alimenta de ellos para reproducirse a sí
mismo ».
este año en donde se ubica seriamente la preocupación del agotamiento de los
recursos que provee la naturaleza, con el estudio que encomendó el Club de Roma
al MIT (Massachusetts Institute of Technology) en cabeza del profesor Dennis L.
Meadows el cual arrojó el informe denominado, ‘Los límites del crecimiento’.
Imposible pensarte.
Pensar todo el tiempo en
tí es un asunto en el que pienso todos los días y quisiera no pensar sobre eso,
pensarte es insoportable, es inútil, estás lejos, a tan solo una erección de
distancia, un preservativo, un condón, un cacucho, unos centímetros no más. Esta
lejanía es insostenible, inmutable, nunca los años luz han alcanzado a recorrer
esta cercanía de nosotros, este pequeño espacio que dejamos, que no nos
permitimos atravesar, un espacio vacío que quiere decir que en él puede caber
un universo completo sin tener que incomodarse, un universo en el que quepa la
vía láctea, las galaxias, lo conocido y lo desconocido, un universo en el que
dos personas dejen un espacio para que en él se cree un universo y él la piense
a ella y quisiera pensar en no pensar sobre eso, en el que ninguno se dé nada,
en el que estén siempre juntos y juntos sepan que han creado un infinito, una
repetición, un espejo frente a otro espejo. ¿Crear un infinito? El infinito es
algo que no tiene principio ni fin; pero para usted, el infinito se puede crear
hermano ¿no escucha lo que estoy diciendo? Entre ella y yo lo hicimos,
cualquiera puede. No es imposible, lo imposible es la vida y acá estamos, cada
vez más lo imposible se hace posible, solo es cuestión de tiempo, elemental mi
querido Watson dirá el personaje de Arthur Conan Doyle. Solo caminando se va
llegando. Usted y ese uso indiscriminado de los gerundios, sí yo, este sudaca
alzado, venido de menos, levantado, yo no digo: estoy listo para cuando la necesidad llegue, sino estando listo cuando la necesidad llegando,
que mal hablado soy, yo no hablo como hablan la mayoría de ese paisito donde
nací, o bueno no todo el paisito, los lugares que frecuento sobre todo su
capital, yo no hablo como hablan allá, yo no hablo como nadie, por eso al no
encajar para los demás es mejor decir que se está haciendo mal, cuando no
encajas eres una mala influencia, no se meta con ese muchacho de ideas raras le
dijeron a una exnovia en Villavicencio y la influenciable me terminó y me
dolió, porque a pesar que yo en esa época solo conocía el placer por los besos
en la boca y no conocía otro cuerpo desnudo distinto al mío y la relación no
duró mas que algunos fines de semana porque entre semana no nos veíamos porque
no nos dejaban salir, pues a uno siempre le duele que le terminen por cosas tan
insustanciales como los papás. Entonces mi forma de hablar no encaja, no
cuadra, no está definida, eso de pensar que lo imposible ya está aquí, y solo
hay que caminar hacia eso, es algo de marihuano, de chirrete, que incomoda. A
mí no me importa que usted hable feo o bonito ¿por qué a usted sí le importa
como hablo, como pienso yo? A mí me importa es esa mujer que pienso a diario,
con la que no puedo estar, la que es un imposible, una imposibilidad, la que me
esfuerzo por no pensar, por detenerme cuando la veo y no besarla, por la que me
esfuerzo a diario por vernos. Esa imposibilidad a la que le escribo cosas como
esta : « ¿Dedicar una película? Salvo que la producción y el director
mencionen en la película que va dedicada, ‘en homenaje’ a alguien o a algunos,
de resto no. Mmm pero yo quiero dedicarle a usted una película, así como cuando
uno dedica una canción, una película que siempre que vea se acuerde de mi, que
escuche la banda sonora y piense en mi, que vea los actores en otra película y
tenga que recordar la película que yo le dediqué, que la podamos ver juntos y
creamos que somos los protagonistas, que vivamos una escena y hagamos
referencia a ella, que nos encontremos en una situación y nos miremos y
nuestros ojos digan «como en la película»,
dedicarle una película de una hora, máximo dos, una película que se asemeje a
nuestra vida, que sea la película de nuestra vida, que sea nuestra vida que
quisieramos plasmar en una película, hacerla sentir a usted como si estuviera
en una película. ¿y qué película me dedicaría? Por ahora «Bon appétit». ». Ella es quien importa, la imposibilidad que
hace posible mis días. Que yo hable o no, es lo de menos, pero no te dejes influenciar por esto que digo. Publicado por
El día en que ví tu corazón. Dirigida por Jennifer Devoldère. 2012.
Vagabunda Bogotá. Escrito por Luis Carlos Barragán Castro. 2011.

References: artículo 334

artículo 87
 artículo 9
 artículo 334
 artículo 241

artículo 334