Source: https://www.tuexperto.com/2020/05/22/samsung-galaxy-s20-mi-experiencia-tras-tres-semanas-de-uso/
Timestamp: 2020-06-02 09:21:44+00:00

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Hemos probado el Samsung Galaxy S20. En este análisis os contamos qué nos ha parecido el pequeño de la familia S20 tras probarlo durante tres semanas.
Publicado por Antonio Mira | 22 mayo 2020 | Análisis, Análisis de Móviles | 0
Este año Samsung ha decidido dividir la gama S20 en tres modelos: S20, S20+ y S20 Ultra. Hace poco menos de dos meses os trajimos el análisis del Samsung Galaxy S20 Ultra, el tope de gama de este año (al menos hasta que se presenten los nuevos Galaxy Note) que se ha llevado toda la atención. Sin embargo, no todo el mundo está dispuesto a desembolsar los 1.360 euros que cuesta. Y, por otro lado, no todo el mundo se encuentra cómodo con una gigantesca pantalla de 6.9 pulgadas. Así que hemos querido probar de primera mano el modelo más pequeño y económico, el Samsung Galaxy S20.
El Samsung Galaxy S20 es una de las mejores opciones que pueden encontrar en el mercado los usuarios que quieran un móvil con características de gama alta pero en un tamaño compacto. Es curioso que llamemos “móvil compacto” a un dispositivo con una pantalla de 6.2 pulgadas, pero es que la tendencia actual es la de incluir paneles mucho más grandes. Además, como iremos viendo, no solo es compacto por el tamaño de su pantalla, también por sus dimensiones y peso. Así que, sin más dilación, vamos a dar un repaso por lo que ofrece el Samsung Galaxy S20 así como a contaros cuál ha sido mi experiencia con el “pequeño” de la familia S20 de Samsung.
Ficha técnica Samsung Galaxy S20
Dynamic AMOLED de 6.2 pulgadas, Quad HD+ (3.200 x 1.440 píxeles), HDR10+, 120 Hz
· Sensor principal de 12 MP, f/1.8, 1.8 µm, 1/1.76″, Dual Pixel, PDAF, estabilizador óptico (OIS)
· Teleobjetivo de 64 MP, f/2.0, 1.72″, 0,8 µm, PDAF, OIS, zoom híbrido 3x y Digital 30x
· Ultra gran angular de 12 MP, f/2.2, 1.4 µm
Grabación de vídeo 8K a 24fps
Slow Motion hasta 960 fps en HD
Sensor único de 10 MP, f/2.2, Autoenfoque
Octa-core (2.73 GHz, 2.5 GHz, 2 GHz), 8 GB de RAM ( 12 GB modelo 5G)
4.000 mAh, carga rápida 25W, carga inalámbrica, carga inversa
USB 3.2 Gen 1 Tipo C, WiFi 6 de doble banda MIMO, Bluetooth v5.0, NFC, 5G
Metal y cristal, Certificación IP68, colores: Cosmic Gray, Cloud Blue, Cloud Pink
151.7 x 69.1 x 7.9 mm, 163 gramos
Galaxy S20 4G (8 GB + 128 GB): 910 euros
Galaxy S20 5G (12 GB + 128 GB): 1.010 euros
Sigo siendo un poco reticente a decir que el Samsung Galaxy S20 es un móvil compacto, ya que cuenta con una pantalla de 6.2 pulgadas. Pero es que cuando lo comparamos con el resto de dispositivos de gama alta la diferencia es clara.
Ahora hablaremos del diseño propiamente dicho, pero lo primero que llamó mi atención al sacar el móvil de la caja fue su peso. También es cierto que vengo de probar dos móviles que superan holgadamente los 200 gramos, así que los 163 gramos del S20 casi los notaba como peso pluma.
También me llamó la atención la diferencia de tamaño general con, por ejemplo, el Oppo Find X2 Pro, uno de los últimos dispositivos que he probado. El Samsung Galaxy S20 tiene una altura de 151.7 milímetros, así que es realmente manejable.
Sin duda Samsung ha hecho un gran trabajo de compactación. La ausencia prácticamente total de marcos ha hecho que el S20 sea solo 1.8 milímetros más grande que el Samsung Galaxy S10, que tenía una pantalla de 6.1 pulgadas.
En cuanto al diseño propiamente dicho, lo primero en lo que nos vamos a fijar es en el módulo de las cámaras traseras. Especialmente si escogemos un acabado en color claro, como el Cloud Blue que he probado yo. Este módulo para las cámaras es de gran tamaño y tiene un fondo negro, así que resalta bastante en el azul claro del resto de la trasera.
Es un módulo bastante grande, situado en la esquina superior izquierda. Además, sobresale bastante del terminal, así que, si no usamos funda, vamos a tener un pequeño escalón que hará que el móvil “baile” al tocarlo apoyado sobre la mesa.
Como buen móvil de gama alta, la trasera del Samsung Galaxy S20 es de cristal. Es un cristal que refleja completamente, así que atrae bastante las huellas. Sin embargo, el modelo que he probado al tener un acabado tan claro disimulaba mejor las huellas que si hubiéramos tenido una trasera oscura.
La trasera tiene un acabado curvado que se funde con los marcos metálicos, de un color azul algo más oscuro. Estos hacen de “enganche” con la pantalla, que también es ligeramente curvada. Además, sirven para colocar los botones físicos del terminal.
En el marco derecho (mirando el móvil de frente) tenemos los botones de encendido y volumen. Este año no hay un botón especial para Bixby, ya que el asistente está integrado en el botón de encendido. Si lo mantenemos pulsado se lanzará el asistente de Samsung. Entonces, ¿cómo apagamos el móvil? Pues tendremos que hacerlo desde el panel rápido que se despliega deslizando de arriba a abajo.
Así pues, el marco contrario está vacío, ya que la ranura de las tarjetas está ubicada en la parte superior del móvil. Y en la parte inferior lo habitual, con el puerto USB Tipo C y el altavoz.
Una pantalla más pequeña no significa peor
Cuando un fabricante lanza tres versiones de su móvil estrella, generalmente la pantalla suele ser una de las características que cambia entre ellas. Pero en ocasiones no solo cambia en tamaño, también en características. Así que muchas veces los que buscan un móvil más compacto deben renunciar a otras características que seguramente no querrían perder. Esto en el Samsung Galaxy S20 no pasa.
El Galaxy S20 está equipado con panel Dynamic AMOLED de 6.2 pulgadas con resolución Quad HD+ de 3.200 x 1.440 píxeles. Además, estamos ante una pantalla que cuenta con una frecuencia de refresco de 120 Hz y que además es capaz de reproducir imágenes HDR.
La subida de hercios está siendo una característica clave en todos los móviles top de este año. Sin embargo, en el S20 tiene una limitación que no me ha gustado demasiado. Desde los ajustes de pantalla podremos elegir si queremos utilizar la pantalla a 60 Hz o a 120 Hz. Lo malo es que si queremos usar los 120 Hz tendremos que conformarnos con la resolución FHD+.
Si queremos subir la resolución y utilizar toda la que nos ofrece el panel, QHD+, tendremos que poner la pantalla a 60 Hz. ¿Qué hacemos entonces? Pues mi recomendación es que pongáis la pantalla en resolución FHD+ y utilicéis los 120 Hz. El salto de tasa de refresco es más notable que el de resolución.
La sensación al tener una pantalla con una tasa de refresco tan alta es la de que todo vuela. Las aplicaciones, los menús del sistema, el cambio entre pantallas; todo se mueve mucho más fluido. Así que vale la pena sacrificar la resolución.
Por lo demás, la pantalla es sobresaliente, como suele ser habitual en los móviles de gama alta de Samsung. Cuenta con un buen nivel de brillo, buenos colores (aunque algo saturados como de costumbre), una muy buena definición y ángulos de visión más que correctos.
Este año el fabricante ha querido suavizar un poco la curva del panel y, sinceramente, creo que ha sido todo un acierto. El tener una curva menos pronunciada hace que se reduzcan al mínimo los toques accidentales sin perder ese aspecto de móvil premium.
Para colocar la cámara frontal Samsung ha optado por un agujero en pantalla, situado en el centro. Lo cierto es que pasa bastante desapercibido y a los pocos minutos de estar utilizando el terminal no recordaremos que lo tenemos ahí.
Y para acabar con la pantalla comentar dos detalles más. El primero es que el S20 tiene un borde inferior ligeramente más grande que el superior. No es algo molesto para la mayoría de usuarios, pero si eres un maniático de la simetría debes saberlo.
El segundo es que, como ya es habitual en los tope de gama del fabricante coreano, tenemos la clásica pantalla Edge de Samsung. Deslizando una pequeña “pestaña” que tenemos en la parte derecha podremos ver los accesos directos de esta pantalla. Unos accesos directos que podremos modificar a nuestro gusto.
El Samsung Galaxy S20 está equipado con un procesador Exynos 990 de Samsung. Se trata de un chip que tiene cuatro núcleos a 2 GHz, dos núcleos a 2.5 GHz y otros dos núcleos a 2.73 GHz. Acompañando al procesador tenemos 8 o 12 GB de memoria RAM LPDDR5, según si escogemos la versión 4G o 5G del dispositivo. El modelo que hemos probado es el 5G, así que cuenta con 12 GB de memoria RAM.
En cuanto al almacenamiento, tenemos 128 GB internos con tecnología UFS 3.0. Una capacidad que vamos a poder ampliar mediante una tarjeta MicroSD de hasta 1 TB, algo que últimamente no vemos demasiado en la gama alta.
Este conjunto técnico no es el más potente del mercado, pero tampoco le hace falta. El móvil funciona a las mil maravillas con cualquier tipo de aplicación, con la multitarea y con todo tipo de juegos. No he detectado lag o ralentizaciones de ningún tipo durante el uso del dispositivo.
Para los que prefiráis números antes que palabras, sobre estas líneas tenéis el resultado de los test Geekbench y PC Mark. Queda claro que a nivel de benchmarks el procesador de Samsung queda por debajo de otras propuestas, pero es algo que el usuario no va a notar.
Lo que sí se nota es que el dispositivo se calienta en la parte superior cuando le exigimos mucho. No es nada molesto, pero se nota cuando llevas unos minutos jugando a juegos exigentes.
Autonomía ajustada a pesar de los 4.000 mAh
El Samsung Galaxy S20 cuenta con una batería de 4.000 mAh y carga rápida de 25W. A pesar de contar con una pantalla algo más pequeña que la de otros modelos de gama alta, esta capacidad se queda algo ajustada a nivel práctico.
He utilizado el móvil con la frecuencia de la pantalla configurada a 120 Hz y, por tanto, con la resolución FHD+. En un uso normal (entiendo por tal navegación por Internet, visualización de algún vídeo, realizar algunas fotografías y jugar a algún juego ligero) he conseguido llegar al final del día a duras penas.
Si realizamos un uso más intensivo, o simplemente utilizamos aplicaciones más exigentes, veremos como la batería desciende a un ritmo bastante acusado. Solo con jugar durante algunos minutos a un juego exigente como PUBG Mobile o Fortnite, o realizar un sesión de fotos algo más larga, ya no conseguiremos llegar con batería al final del día.
Teniendo una autonomía tan ajustada se hace indispensable un buen sistema de carga rápida. El Samsung Galaxy S20 incluye un cargador de 25W en la caja. No es la carga más rápida del mercado, pero no está nada mal. Podemos cargar el dispositivo de 0 a 100 en algo menos de hora y media.
El S20 también cuenta con carga reversible y carga inalámbrica. Además, Samsung permite escoger entre varios tipos de carga más o menos rápida.
Menos cámaras que sus hermanos mayores, pero no necesariamente peores
El Samsung Galaxy S20 tiene “solo” tres cámaras en su parte posterior. Y digo solo porque tanto el Samsung Galaxy S20+ como el S20 Ultra cuentan con más sensores que el pequeño de la familia.
Liderando el sistema fotográfico tenemos un sensor principal con 12 megapíxeles de resolución y apertura f/1.8. Se trata de un sensor con estabilización óptica, píxeles de 1.8 μm y sistema de enfoque Dual Pixel AF.
Junto con el sensor principal tenemos también un ultra gran angular de 12 megapíxeles que nos ofrece un campo de visión de 120º. Este ofrece una apertura f/2.2 y utiliza píxeles de 1.4 μm.
Completa el trío un teleobjetivo con 64 megapíxeles de resolución, apertura f/2.0 y píxeles de 0.8 μm. O al menos eso dice la ficha técnica del dispositivo, ya que no es del todo cierto.
Os lo explico. El sensor principal del S20, conocido normalmente como gran angular, ofrece un campo de visión de 79º. Generalmente los teleobjetivos suelen ofrecer un campo de visión mucho más cerrado para centrarse en detalles de la imagen. Por ejemplo, el teleobjetivo del S20 Ultra tiene un campo de visión de 24º.
Pues bien, el teleobjetivo del Galaxy S20 ofrece un campo de visión de 76˚, es decir, solo tres grados menos del que ofrece el sensor principal. Lo que ha hecho Samsung en el S20 es aumentar la resolución del supuesto teleobjetivo (recordemos, 64 MP) para mediante distintos algoritmos realizar recortes de la imagen y obtener lo que Samsung denomina “zoom óptico híbrido”. El problema es que la parte óptica de ese zoom híbrido es de tan solo 1,06 aumentos, así que la mayor parte del zoom se realiza por software.
En cuanto a la cámara frontal, tenemos un sensor de 10 megapíxeles con apertura f/2.2. Este nos ofrece un campo de visión de 80º, píxeles de 1.22 μm y el sistema de autoenfoque Dual Pixel AF.
La aplicación Cámara de Samsung es una de las más completas que he probado. Tanto que puede llegar a abrumar de la cantidad de opciones que tenemos disponibles.
En la parte inferior tenemos el disparador, el acceso a la galería y el botón de cambio de cámara. Justo encima tenemos un pequeño carrusel de modos que llama la atención por tener muy pocos accesos directos. Pero tiene truco, porque podemos editarlo y poner los modos que más utilicemos.
Siguiendo hacia arriba tenemos el habitual control para cambiar entre sensores en la parte central y en la esquina derecha el botón que nos permitirá activar y desactivar el Optimizador de escenas.
Por último, en la parte superior de la pantalla tenemos el acceso a Ajustes, el flash, el temporizador, la relación de aspecto para las fotos o el vídeo (según el modo que tengamos seleccionado), el botón para activar la Foto animada y el acceso directo a los filtros. Al menos estos son los controles en el modo Foto, ya que al cambiar de modo pueden variar.
Dentro de ajustes tenemos algunas funcionalidades que pueden resultar bastante interesantes. Como por ejemplo las Sugerencias de composición, el Selfie panorámico inteligente, las opciones avanzadas de grabación, la posibilidad de activar el AF con seguimiento y la tan socorrida cuadrícula, entre otras.
Curiosamente con lo completa que es la interfaz no encontramos un botón para activar o desactivar el HDR. Dentro de los ajustes tendremos la opción de activar o desactivar el HDR Automático. Es decir, podemos decidir si queremos que funcione de forma automática, con lo que el móvil activará el HDR cuando le parezca necesario, o directamente desactivarlo por completo.
Lo cierto es que podría escribir páginas y páginas sobre las opciones que ofrece la aplicación Cámara de Samsung, pero prefiero contaros qué tal se comporta el S20 a la hora de hacer fotos.
Foto con sensor principal y mucha luz
Con el sensor principal vamos a obtener muy buenas fotografías aunque, como suele ser habitual en los terminales de Samsung, algo saturadas de más. El fabricante coreano no acaba de conseguir una buena representación del color, no siendo estos tan fieles a la realidad como los que vemos en otros móviles de gama alta.
Por otro lado, el nivel de detalle es muy bueno y el rango dinámico y el balance de blancos son más que correctos. La función HDR realiza un gran trabajo también, consiguiendo casi siempre una muy buena exposición con unas sombras bastante detalladas. Quizás falla un poco en los cielos, que los exagera en exceso y cuyo color azul no es todo lo natural que debería.
Foto con sensor principal oscureciendo
Cuando la luz baja o si estamos en interior, el S20 también realiza un buen trabajo. Perdemos algo de detalle, como suele ser habitual, pero las fotografías mantienen un buen nivel gracias a la buena luminosidad del sensor.
Modo normal arriba vs Modo noche abajo
La fotografía nocturna tampoco está nada mal, siendo el modo noche realmente interesante. Este realiza un muy buen trabajo, consiguiendo imágenes más detalladas y luminosas sin parecer artificiales. Si tenemos activado el Optimizador de escenas de Bixby el móvil nos sugerirá cuando pasar a modo noche según las condiciones lumínicas de la escena.
En cuanto al sensor ultra gran angular, si tenemos buena luz obtendremos resultados muy interesantes. Como suele ser habitual, nos ofrece un punto de vista diferente de la escena y con un nivel de detalle bastante aceptable. Eso sí, cuando cae la noche, la falta de luminosidad de este sensor se nota y perdemos bastante calidad.
¿Y qué pasa con el teleobjetivo? Bien, como he explicado antes, no estamos ante un teleobjetivo “normal”. Generalmente los teleobjetivos se utilizan para el zoom o como mucho para el modo retrato. Sin embargo, el teleobjetivo del S20 tiene una resolución de 64 megapíxeles y un campo de visión prácticamente idéntico al del sensor principal.
Entonces, ¿para que lo vamos a utilizar? Pues su primera función es la de permitirnos tomar fotos con mayor resolución. Y su segundo función será la de proporcionarnos un zoom híbrido de hasta 30x.
Teleobjetivo arriba vs sensor principal abajo
Como objetivo de alta resolución podemos decir que, en condiciones de buena luz, nos ofrece unos resultados similares a los del objetivo principal pero con algo más de detalle gracias a esos 64 megapíxeles que comentaba. Eso sí, cuando la luz comience a ser más escasa vamos a perder bastante calidad, ya que el sensor de 64 MP no es tan luminoso como el sensor principal.
Desde ultra gran angular hasta zoom 30x
Respecto al zoom, el S20 ofrece distintos niveles que van entre el 3x y el 30x. Cuando pulsamos el botón de zoom en la aplicación Cámara nos aparece en la parte de abajo una serie de tramos de zoom con los que podemos movernos rápidamente. Tenemos 2x, 3x, 4x, 10,x, 20x y 30x.
Hasta los 10 aumentos podríamos decir que obtendremos un resultado correcto, siempre teniendo en cuenta las limitaciones de un zoom digital. En los 30 aumentos tendremos una imagen muy pixelada, prácticamente inservible.
En cuanto al modo Retrato, tenemos un buen nivel de detalle y un recorte muy fino, incluso en condiciones complicadas. El nivel de desenfoque, como ya es habitual en los últimos años, podemos regularlo incluso después de disparar la foto desde la galería. Pero ojo, porque si abusamos el efecto queda bastante falso.
Lo que no puedo entender es por qué Samsung ha decidido utilizar el sensor de 64 MP para el modo Retrato, ya que este sensor es mucho menos luminoso que el principal. Esto hace que los retratos en zonas algo menos luminosas pierdan calidad. Además, este sensor no cuenta con el sistema de enfoque Dual Pixel, así que le cuesta más enfocar.
El Samsung Galaxy S20 nos ofrece algunos detalles muy interesantes en vídeo. El primero es que permite grabar con resolución 8K. Quizás actualmente sean muy pocos los usuarios que tienen un televisor con esta resolución, pero es bueno saber que estaremos preparados para el futuro. Además, también podemos grabar con resolución 4K a 60fps.
El segundo es que cuenta con un modo de Super Estabilización que realiza un gran trabajo. A pesar de que el sensor principal cuenta con OIS, la estabilización que consigue en vídeo el S20 es bastante alucinante. Eso sí, si grabamos en este modo tendremos que conformarnos con grabar en resolución FHD.
Estos dos modos son los más llamativos, pero no los únicos. Con el S20 podemos pintar sobre la imagen utilizando la realidad aumentada, grabar vídeo con HDR10+ (solo disponible hasta 4K 30p) y grabar en cámara súper lenta a 920fps. También cuenta con un modo llamado Vídeo Profesional para que podamos ajustar los parámetros de forma manual e incluso con un sistema de AF con seguimiento en vídeo (solo disponible en 1080p @ 30fps).
Acabo el apartado fotográfico contándoos qué tal se ha comportado la cámara frontal. Como hemos comentado antes, tenemos un sensor de 10 megapíxeles. No es un datos demasiado impresionante sobre el papel, pero lo cierto es que este sensor ofrece muy buenos resultados.
Cuando la luz acompaña las fotos tienen bastante detalle, con colores correctos y tonos de piel bastante similares a los reales. Con esta cámara también funciona el HDR y lo cierto es que consigue muy buenos resultados.
El modo Retrato se comporta de forma correcta, aunque los resultados no alcanzan el nivel que consiguen las cámaras traseras (especialmente en el recorte). Por otro lado, teniendo un solo sensor la aplicación nos permite utilizar la cámara en un formato más recortado y en otro un poco más angular. La diferencia no es excesiva, pero puede ser útil a la hora de realizar un selfie de grupo.
Foto Modo Retrato frontal
Por último vale la pena dedicarle unas líneas al modo Captura Única. Es una función con la que el móvil realiza varias fotografías durante unos segundos para posteriormente aplicarles distintos efectos, filtros e incluso composiciones. Una vez finalizado podremos ver el resultado en la galería y escoger las fotos que más nos gusten. Es una función curiosa, pero que, sinceramente, solo he utilizado para ver qué hacía.
Me refiero a que el Galaxy S20 es bueno en todo, pero destaca en muy pocas cosas. La pantalla sigue siendo de las mejores y los 120 Hz le han sentado fenomenal a este panel. Sin embargo, he visto algunas limitaciones que no me han gustado demasiado. Como por ejemplo no poder utilizar los 120 Hz con la máxima resolución. O como por ejemplo ver como con los 120 Hz activados la autonomía es realmente ajustada.
Respecto a la cámara, tenemos un sistema fotográfico bastante bueno, pero que sigue fallando en los mismos puntos que fallaban las generaciones anteriores. El modo retrato no es el mejor, la colorimetría sigue siendo un punto a mejorar, el trabajo del HDR no siempre es correcto y el zoom híbrido no acaba de convencer.
A pesar de todo lo comentado, el Samsung Galaxy S20 ofrece una gran experiencia de usuario y cumple en todos los aspectos que debemos valorar en un móvil. Sin embargo, a ciertos fabricantes siempre vamos a exigirles ese algo más.
El Samsung Galaxy S20 se vende actualmente en dos versiones. Por un lado tenemos la versión 4G, con 8 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento con un precio oficial de 910 euros. Por otro lado podemos optar por la versión 5G, la que he probado yo, que tiene 12 GB de memoria RAM, 128 GB de almacenamiento interno y un precio oficial de 1.010 euros.
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