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Timestamp: 2019-09-23 13:09:22+00:00

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Resolución de 5 de abril de 2016, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, en el recurso interpuesto contra la calificación de la registradora de la propiedad interina de Ribadavia, por la que se suspende la inscripción de una escritura de adjudicación de herencia. - Doctrina Administrativa - VLEX 636283765
Publicado en: BOE, 27 de Abril de 2016
PARTICION POR TESTADOR Y SIMPLES NORMAS DE PARTICIPACION: Es preciso diferenciar la partición propiamente dicha de las llamadas normas de la partición. Si no se trata de verdadera partición, La intervención de todos los legitimarios en la partición, es inexcusable.
La referida escritura se presentó en el Registro de la Propiedad de Ribadavia el día 11 de diciembre de 2015, y fue objeto de calificación negativa de fecha 28 de diciembre de 2015 que, a continuación, se transcribe: «Registro de la Propiedad de Ribadavia Datos del documento: Asiento: 347 Diario: 40 Número de entrada: 1.640 Fecha de presentación: 11 de diciembre de 2015. Notario autorizante: Álvaro Lorenzo-Fariña Domínguez, con residencia en Puenteareas-ponteareas Fecha del documento: 04/12/2015 Número de protocolo: 2647/2015 Presentante: Álvaro Lorenzo-Fariña Domínguez El Registrador de la Propiedad que suscribe, previo examen y calificación del documento que precede, ha resuelto no practicar los asientos solicitados en base a los siguientes hechos y fundamentos de Derecho: Hechos: En la referida escritura doña D. B. C. al amparo del artículo 1056 del Código Civil acepta pura y simplemente la herencia de sus padres fallecidos en 1969 y 1976, "y dando a este acto el carácter de adjudicación parcial de herencia, se adjudicaˮ la finca 7.138 de Ribadavia. Se acompaña documentación sucesoria de ambos causantes de cuyos testamentos de idéntico contenido, resulta que instituyen herederos a sus ocho hijos, y en su defecto a sus respectivos descendientes ratifican una partición otorgada junto con sus hijos en ocho hijuelas y legan a D., como mejora "la casa y molinera, con el resío a viña unido, sito en (…)ˮ. Fundamentos de Derecho: Artículos 398, 440, 657, 882, 885, 1056, 1058 del Código Civi1, 3, 20 de la Ley Hipotecaria, 80, 81 del Reglamento Hipotecario, reiterada jurisprudencia registral (así, Resolución de la DGRyN de 4/7/2015 y 20/07/2015, entre otras muchas). En la escritura calificada comparece únicamente uno de los ocho herederos instituidos e invocando el artículo 1056 del Código Civil procede a adjudicarse la finca inscrita a nombre de los causante. El referido artículo, sin embargo, se refiere a un supuesto totalmente distinto cual es el testamento particional, que supone una partición hecha por el propio testador con inclusión de las operaciones de inventario, avalúo, liquidación y formación de lotes (así, resolución DGRyN 8/1/2014). En el presente caso, los testamentos de ambos causantes se limitan a ratificar una parición que parece haberse formalizado en documento privado ("ocho hijuelasˮ) y que carece totalmente de transcendencia registral, dada el la exigencia de titulación auténtica que impone con carácter general el artículo 3 de la Ley Hipotecaria y con carácter específico en materia de herencia los artículos 80 y 81 del Reglamento Hipotecario. De los testamentos de los causantes resulta asimismo un legado de una determinada finca a favor de la hija y heredera D., finca que no se describe adecuadamente. Y aún cuando pudiera identificarse con la finca descrita en la escritura, nos encontraríamos ante un legado de cosa cierta y determinada que para su inscripción en el Registro de la Propiedad exige la entrega por todos los herederos, que en el presente caso son además herederos forzosos, realizada en escritura pública de conformidad con el artículo 885 del Código Civil, 3 de la Ley Hipotecaria y 81 del Reglamento Hipotecario pues si bien el legatario adquiere la propiedad de la cosa legada específica y determinada, propia del testador, desde que éste fallece -artículo 882 del Código Civil-, no puede ocupar por su propia autoridad la cosa legada, sino que debe pedir su entrega y posesión al heredero o albacea, cuando éste se halle autorizado para darla –artículo 885 del Código Civil–. Por su parte, el artículo 81.letra c) del Reglamento Hipotecario, establece como uno de los medios para practicar la inscripción a favor del legatario de inmuebles, específicamente legados, la escritura de entrega otorgada por el legatario y contador-partidor o albacea facultado para hacer la entrega o, en su defecto, por el heredero o herederos. En consecuencia, y no compareciendo en la escritura todos los herederos, se acuerda suspender la inscripción de la misma. Contra esta nota de calificación (…) Ribadavia a 28 de diciembre de 2015 El Registrador de la Propiedad interino (firma ilegible y sello del Registro)».
El día 13 de enero de 2016, doña D. B. C. interpuso recurso contra la calificación en el que, en síntesis, alega lo siguiente: «Motivos Primero.–(…) 1.–En virtud de lo dispuesto en el Art. 882 del C.Civil, cuando el legado es de cosa específica y determinada propiedad del testador, (como es el caso), el legatario adquiere la propiedad desde que aquel muere, por tanto, desde el fallecimiento de los causantes, Dª D. B. C. es propietaria del bien legado, esto es, la finca que se adjudica en la meritada escritura. Que, tal y como dispone el Código Civil, el legatario, al hacerse propietario del bien sin más restricciones desde el fallecimiento del testador, puede, por tanto, realizar cualquier acto de disposición inter vivos o mortis causa con el mismo, como es, en este caso, con objeto de sus disposiciones testamentarias. Siendo por tanto, efectivamente válidas dichas disposiciones testamentarias a favor de Dª D. B. C. (TS. 6/11/1934: "La transmisión directa del legado de cosa específica (vía 882 CC) está subordinada a la circunstancia de que el legado quepa en la parte de bienes de que el testador puede libremente disponerˮ). «La adquisición de la propiedad del legado opera desde la muerte»; TS. 1ª 20/11/1964, 19/06/1984 y 28/09/1990. Así mismo, la Sentencia del TS de fecha 27/06/2000 establece que no hay que olvidar que el legatario deviene titular ipso iure del legado en el momento de la muerte del causante, y si el legado es de cosa propia del testador deviene propietario de la cosa legada desde la muerte del mismo, tal y como han destaca también las Sentencias de 07/07/1987, 30/11/1990 y 25/10/1992. 2.–Que, a mayores, cabe señalar cómo la exigencia de la entrega del bien como requisito para hacer efectivo el legado, (que se niega expresamente de conformidad con lo expuesto anteriormente), se encuentra en el presente caso exceptuada, resultando inútil a efectos jurídicos, pues no cabrá la entrega por parte del heredero cuando: a) Cuando se trate de un prelegado, (STS, Sala 1ª de 14/02/1989). - en el presente caso es lo que nos encontramos, pues recaen en la misma persona simultáneamente la condición de heredero y legatario. b) Cuando el heredero es instituido como legatario de cosa cierta y determinada, (Art. 882 CC). - al igual que en el supuesto anterior, el propio heredero es a la vez legatario, resultando paradójico e irrisorio que tenga que entregarse un bien él mismo. c) Cuando el legado es en pago de legítima. d) No será necesaria la entrega de la cosa legada cuando el legatario ya esté en posesión de la cosa legada..–pues bien, en cuanto al presente caso, hay que señalar que la vivienda legada por los causantes, ha sido la vivienda habitual de Dª D. B. C. durante más de 15 años, incluso en vida del causante, ya residía en dicha vivienda. 3.–Que, por todo ello, resulta obvio cómo la condición de la entrega efectiva del bien, (que seguimos manifestando que no es necesaria vía art. 882 CC), que se está exigiendo a fin de poder inscribir la adjudicación efectuada en fecha de 4 de diciembre, se encuentra clara y legalmente exceptuada y exenta, no siendo necesaria y ni mucho menos imprescindible para proceder a la inscripción».
Debe decidirse en este expediente si es o no inscribible una escritura de adjudicación de herencia en la que concurren las circunstancias siguientes: comparece una sola hija de los ocho, que son herederos, y se adjudica una finca en pago de su prelegado sin estar autorizada para tomar posesión por sí sola de la misma; manifiesta otorgar la escritura en virtud de la partición de los testadores conforme el artículo 1056 del Código Civil, ya que en los testamentos se menciona una partición en documento privado hecha por acuerdo entre causantes y herederos un año antes y en consecuencia se adjudica una finca en pago de sus derechos.
En cuanto a la primera argumentación, en principio, el artículo 1056 del Código Civil contempla dos supuestos distintos de partición según se haga en testamento o por acto «inter vivos». Pero en este último caso, la jurisprudencia ha determinado que la partición «inter vivos» ha exigido siempre la existencia de un testamento, y aunque la partición pueda formalizarse en un documento independiente, siempre precisará de la fuerza de un testamento –anterior o posterior a aquélla– que a ella se refiera para confirmarla. En el supuesto de este expediente, aun produciéndose esto, esa partición en documento privado que se menciona en los testamentos, no cumple el principio de exigencia de título auténtico impuesto por el artículo 3 de la Ley Hipotecaria, lo que determina que dicha partición no tenga trascendencia a efectos registrales.
La diferencia entre ambos supuestos es muy importante. La simple norma de la partición vincula a los herederos, o en su caso, al contador-partidor designado para hacerla, en el sentido de que al hacerse la partición habrán de tenerse en cuenta las normas dictadas por el testador y adjudicar, siempre que sea posible, al heredero o herederos de que se trate los bienes a que la disposición testamentaria se refiere. Por el contrario, la verdadera partición testamentaria, determina, una vez muerto el testador, la adquisición directa «iure hereditario» de los bienes adjudicados a cada heredero, es decir, y como ha declarado la Sentencia del Tribunal Supremo de 21 de julio de 1986, es de aplicar a estas particiones el artículo 1068 del Código Civil, según el cual, «la partición legalmente hecha confiere a cada heredero la propiedad exclusiva de los bienes que le hayan sido adjudicados». El Alto Tribunal, en Sentencia de 7 de septiembre de 1998, ha establecido que para la distinción entre partición y operaciones particionales –normas para la partición– «existe una regla de oro consistente en que si el testador ha distribuido sus bienes practicando todas las operaciones (inventario, avalúo...) hay una verdadera partición hecha por el testador, pero cuando no ocurre así, surge la figura de las "normas particionalesˮ, a través de las cuales el testador se limita a manifestar su voluntad para que en el momento de la partición se adjudiquen los bienes en pago de su haber a los herederos que mencione». También en este sentido, la Sentencia del Tribunal Supremo de 15 de julio de 2006.
Este Centro Directivo también se ha pronunciado, en Resolución de 1 de agosto de 2012, en los siguientes términos: «Resumidos los antecedentes, procede analizar las distintas cuestiones que se plantean en este recurso. La primera cuestión es la de determinar si las asignaciones del testador constituyen una partición realizada por el mismo o si, por el contrario, éste se limita a establecer normas particionales en el testamento para que luego sean tenidas en cuenta en la partición que habrían de realizar los herederos una vez fallecido el causante. La cuestión es fundamental a efectos de determinar el título de adjudicación, pues mientras en el primer caso, se trata de una partición que no sólo se pasará por ella, conforme a lo dispuesto en el artículo 1056 del Código Civil, sino que confiere la propiedad de los bienes adjudicados como cualquier otra partición, conforme a lo dispuesto en el artículo 1068 del propio Código, mientras que si se tratase de meras normas particionales, el título de adjudicación haría tránsito de una pretendida partición del testador a una partición que habrían de realizar todos los herederos y no un solo grupo de ellos, teniendo en cuenta, eso sí, las normas particionales del testador».
En cuanto a la segunda de las argumentaciones, esto es la que consta en el escrito de recurso, que sostiene que nos encontramos ante la entrega de un prelegado por parte de uno de los herederos, que es de cosa determinada y que la legataria ostenta la posesión de la cosa legada, este Centro Directivo ha dicho de forma reiterada que tratándose de un legado de cosa específica y determinada y propia del testador, conforme el artículo 882 del Código Civil, el legatario adquiere su propiedad desde la apertura de la sucesión y tiene derecho a la cosa legada y a los frutos y rentas pendientes desde el fallecimiento del testador, pero no las rentas devengadas y no satisfechas antes de su muerte. Pero para ostentar la posesión de la cosa legada, la ley exige la entrega de la misma en el artículo 885: «El legatario no puede ocupar por su propia autoridad la cosa legada, sino que debe pedir su entrega y posesión al heredero o albacea, cuando este se halle autorizado para darla». La combinación de ambos preceptos hace que se produzca la adquisición con sus derechos desde la apertura de la sucesión, pero sometida al requisito de la entrega que se recoge en el artículo 885. Esto marca diferencia entre herederos y legatarios, de forma que para los primeros es de aplicación el artículo 440 del Código Civil, que dispone para la posesión de los bienes hereditarios por parte de los herederos lo siguiente: «La posesión de los bienes hereditarios se entiende transmitida al heredero sin interrupción y desde el momento de la muerte del causante, en el caso de que llegue a adirse la herencia».
En la misma línea recoge este principio el Reglamento Hipotecario, en su artículo 81, letra c: «Escritura de entrega otorgada por el legatario y contador-partidor o albacea facultado para hacer la entrega o, en su defecto, por el heredero o herederos».
En cuanto a la falta de descripción de la finca legada, ciertamente el consentimiento de la totalidad de los herederos supliría este defecto así como la falta de autorización por parte del legatario para ocupar por su propia autoridad la cosa legada, lo que exige la entrega por parte del heredero o herederos si son varios, al no existir albacea facultado para darla. El artículo 885 del Código Civil establece que el legatario no puede ocupar por sí la cosa legada, debiendo exigir tal entrega al albacea facultado para la misma o a los herederos.

References: artículo 1056
 Resolución 
 artículo 1056
 resolución 
 artículo 3
 artículo 885
 artículo 81
 artículo 1056
 artículo 1056
 artículo 3
 artículo 1068
 Resolución 
 artículo 1056
 artículo 1068
 artículo 882
 artículo 885
 artículo 885
 artículo 440
 artículo 81
 artículo 885