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MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES - PDF
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Juan Manuel Henríquez Fernández
1 GOBIERNO DE ESPAÑA MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES SECRETARÍA DE ESTADO DE LA SEGURIDAD SOCIAL DIRECCIÓN GENERAL DE ORDENACIÓN DE LA SEGURIDAD SOCIAL LA PENSIÓN DE VIUDEDAD: MARCO JURÍDICO PARA UNA NUEVA REALIDAD SOCIAL. COMO REFORMULAR LA PENSIÓN DE VIUDEDAD DE FORMA QUE MEJOR CUMPLA EL CARÁCTER DE PRESTACIÓN SUSTITUTIVA DE LAS RENTAS PERDIDAS COMO CONSECUENCIA DEL FALLECIMIENTO DEL CAUSANTE. RESPONSABLE: ARANTZAZU VICENTE PALACIO UNIVERSIDAD JAUME I Investigación financiada mediante subvención recibida de acuerdo con lo previsto en la Orden TAS/1587/2006, de 17 de mayo (subvenciones para el Fomento de la Investigación de la Protección Social FIPROS-) La Seguridad Social no se identifica con el contenido y/o conclusiones de esta investigación, cuya total responsabilidad corresponde a sus autores.
2 La reforma de la pensión de viudedad: cómo reformular la pensión de viudedad para que recupere su carácter de renta sustitutiva del salario perdido con consecuencia del fallecimiento del causante (FIPROS 2006) Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Orden TAS/1587/2006, de 25 de mayo. Equipo Investigador: I. Ballester Pastor G. Gracia Alegría S. Ruano Albertos A. Vicente Palacio (I. Principal) 1
4 Sumario INTRODUCCIÓN PRIMERA PARTE: ANÁLISIS DEL RÉGIMEN JURÍDICO ACTUAL Capítulo Primero Un breve aporte estadístico: la realidad de la pensión de viudedad desde sus beneficiarios y sus cuantías: una breve presentación de la nueva sociedad española: algunos fenómenos relevantes a estos efectos 1. Un breve aporte estadístico. La realidad de la pensión de viudedad actual desde sus beneficiarios y sus cuantías. 2. Una breve presentación de la nueva sociedad española: algunos fenómenos relevantes que condicionan la reforma de la pensión de viudedad 3. Conclusiones. Capítulo Segundo La pensión de viudedad en su dimensión histórica. El progresivo camino en la mutación de la naturaleza jurídica de la prestación 1. Introducción. 2. La protección del accidente de trabajo. 3. La protección de la enfermedad profesional. 4. La protección de los riesgos comunes. 5. La Ley de Bases de Seguridad Social de 28 de diciembre de 1963 y su texto articulado de 21 de abril de Modificaciones introducidas por la Ley 24/1972, de 21 de junio, de Financiación y Perfeccionamiento de la Acción Protectora de la Seguridad Social. 6. El Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Social de La Constitución de 6 de diciembre de 1978 y sus consecuencias. La intervención del Tribunal Constitucional. 8. El Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Social. 9. Modificaciones Posteriores: la Ley 40/2007, de 4 de diciembre de Medidas en materia de Seguridad Social. Capítulo Tercero Sujetos causantes y beneficiarios: requisitos 1. Vínculo matrimonial: requisitos relativos al matrimonio Sobre la necesidad de inscripción en el Registro Civil. 3
5 1.2. Criterios judiciales y jurisprudenciales en torno a la problemática que suscita la necesidad de existencia de vínculo matrimonial. a) Uniones celebradas conforme a otros ritos. b) Vínculo matrimonial con transexual. c) La Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio. d) La poligamia y sus consecuencias en materia de viudedad. e) Los supuestos de separación, divorcio y nulidad matrimonial: efectos sobre los beneficiarios. 2. El periodo de carencia cuando el fallecimiento deriva de enfermedad común Periodo de carencia exigible cuando el trabajador se encuentra en alta o situación asimilada al alta Periodo de carencia cuando el trabajador no se encuentra en alta o situación asimilada en el momento del hecho causante Situación de alta o asimilada al alta sin obligación de cotizar. 3. La Ley 40/2007, de 4 de diciembre: modificaciones de requisitos relativos a los sujetos causantes y a los beneficiarios. Capítulo Cuarto Determinación de la cuantía de las prestaciones de viudedad 1. Presentación y breve panorámica histórica del régimen jurídico de la pensión de viudedad. Normativa aplicable y las reformas operadas sobre la misma. 2. Las prestaciones en materia de viudedad: determinación de su cuantía Pensión de viudedad Forma de determinación de la base reguladora a) Regla general: determinación de la base reguladora cuando el trabajador fuese trabajador en activo y tanto se hallase en alta o situación asimilada como no se hallase en alta o situación asimilada y el fallecimiento fuese debido contingencias comunes. b) Base reguladora cuando el causante fuera pensionista de jubilación o incapacidad permanente. c) Cálculo de la base reguladora en situaciones de pluriempleo y pluriactividad. d) Base reguladora cuando el causante fallece por riesgos profesionales. e) Base reguladora de los trabajadores a tiempo parcial f) Supuestos especiales o excepcionales de determinación de la base reguladora Porcentajes aplicables a) Régimen común o general. b) Régimen especial El incremento directo de la pensión cuando el fallecimiento fuera debido a accidentes de trabajo y enfermedad profesional por omisión de medidas de seguridad: el recargo de prestaciones (art. 123 LGSS) La cuantía de la pensión de viudedad en el supuesto de concurrencia de beneficiarios: el supuesto de separación, divorcio o nulidad matrimonial. 4
6 3. Elementos que matizan la contributividad del sistema: los complementos por mínimos y el tope máximo de pensión pública como suelo y techo, respectivamente, de la protección. 4. La cuantía de la pensión en el caso de concurrencia con la pensión SOVI. 5. La indemnización especial a tanto alzado en el supuesto de fallecimiento derivado de contingencias profesionales. Capítulo Quinto La extinción de la pensión de viudedad. Régimen de compatibilidades. Prestaciones de Derecho Transitorio: el régimen de viudedad SOVI I. LA EXTINCIÓN DE LA PENSIÓN DE VIUDEDAD. 1. Introducción. 2. Causas de extinción La extinción por contraer nuevo matrimonio Por declaración en sentencia firme de2.3 la culpabilidad en la muerte del causante Por fallecimiento Por reaparición Por violencia de género. 3. Convivencia marital y extinción de la pensión de viudedad. 4. Nuevas causas legales de extinción: la Ley 40/2007, de 4 de diciembre, de Medidas en Materia de Seguridad Social. II. RÉGIMEN DE COMPATIBILIDADES E INCOMPATIBILIDADES. 1. Notas introductorias: el punto de partida y el mecanismo de la fijación de incompatibilidades para lograr una mejora de la pensión de viudedad. 2. La compatibilidad de la pensión de viudedad con la realización de trabajos y con la percepción de rentas derivadas del mismo Régimen jurídico actual aplicable a todos los trabajadores del Sistema de la Seguridad Social Las carencias del régimen jurídico actual y el benévolo tratamiento del viudo/a: posibles actuaciones Sobre la elaboración del concepto de la dependencia económica por parte del legislador: fases. 3. Compatibilidad de la pensión de viudedad con las prestaciones periódicas, temporales o de pago único derivadas de la realización de trabajos del viudo/a beneficiario Estudio de compatibilidad entre las distintas prestaciones económicas: estudio singular de cada prestación. a) Prestaciones económicas de Incapacidad Temporal, Maternidad y Paternidad. b) Prestaciones a tanto alzado vinculadas a la situación de Incapacidad Permanente. c) Protección por desempleo contributivo y asistencial. d) Las prestaciones o asignaciones familiares de la Seguridad Social, en su modalidad contributiva y en su modalidad no contributiva. e) Las prestaciones por muerte y supervivencia. f) La indemnización a tanto alzado derivada de las lesiones permanentes no invalidantes. 5
7 g) Las prestaciones de servicios sociales que puedan establecerse en materia de reeducación y rehabilitación de inválidos y de asistencia a la tercera edad, así como aquéllas otras materias en que se considere conveniente. h) Los beneficios de la asistencia social cuando correspondan. i) Las ayudas que las Comunidades Autónomas puedan establecer o fijar en beneficio de los pensionistas de viudedad residentes en su Comunidad Autónoma, creadas en el ejercicio de sus competencias. j) Otras ayudas. k) Otras prestaciones 3.2. Unas reflexiones y una toma de postura acerca del régimen jurídico de la compatibilidad de la pensión de viudedad, respecto del resto de los subsidios o prestaciones. 4. Compatibilidad de la pensión con otras pensiones Con la percepción de otra pensión de viudedad del mismo o diferente causante Con la pensión por jubilación y/o incapacidad permanente del beneficiario Con la percepción de las pensiones del Seguro Obrero de Vejez e Invalidez (SOVI) 4. Con las pensiones de viudedad generadas en diferentes Regímenes de la Seguridad Social: el supuesto de la pluriactividad del causante y sus límites. III. PRESTACIONES DE DERECHO TRANSITORIO: EL RÉGIMEN DE VIUDEDAD SOVI. 1. Introducción 1.1. Antecedentes normativos y creación del SOVI Pervivencia del SOVI. 2. Viudedad SOVI Beneficiarios y requisitos Importe, compatibilidad y efectos económicos Extinción. SEGUNDA PARTE: PROPUESTAS DE REFORMA DE LA PENSIÓN DE VIUDEDAD 1. Cuestiones generales a) Sobre la posibilidad -constitucional- de mantener un doble sistema de protección del estado de viudez. b) Delimitación de la situación protegida. c) Necesidad de coherencia con el Sistema de Seguridad Social. 2. El nuevo modelo de protección de la viudedad aplicable a los beneficiarios nacidos con posterioridad a 1 de enero de Beneficiarios. Extensión a las parejas de hecho en igualdad de condiciones Determinación de la dependencia económica en el supuesto de separación, divorcio o nulidad matrimonial La cuestión de la bigamia. 6
8 2.4. Ampliación del periodo de carencia La delimitación del umbral de dependencia económica Rentas computables Dinámica de la prestación Cuantía de la prestación Régimen de compatibilidad de la pensión de viudedad Régime extintivo. 7
10 INTRODUCCIÓN El proyecto de investigación para el que se solicitó la subvención en el marco de la convocatoria FIPROS 2006, tiene por finalidad, tal y como indica su propia denominación 1 concluir en la formulación de unas propuestas dirigidas a la reformulación de la pensión de viudedad de forma que mejor cumpla el carácter de prestación sustitutiva de las rentas perdidas como consecuencia del fallecimiento del causante, y todo ello en razón a la existencia de una nueva realidad social, muy distinta de la que existía en el momento de la configuración de su régimen jurídico esencial. A esta misma necesidad, y en el mismo sentido de recuperación del carácter de renta sustitutiva de las rentas perdidas, se refería la D.A.54ª Ley 30/2005, de 30 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año además de a otros aspectos de reforma de la pensión de viudedad. En todo caso, al igual que prácticamente todas las últimas reformas del Sistema de Seguridad Social la citada Disposición Adicional invoca al Diálogo Social para la realización de la reforma, diálogo social que no se hizo esperar -Acuerdo para la reforma de la Pensiones de 13 de julio de recogiendo un importante elenco de futuras reformas a acometer sobre el régimen jurídico de la pensión de viudedad, reformas que, lógicamente, debían articularse a través de los correspondientes instrumentos normativo. El citado Acuerdo, a modo de orientación, señalaba un conjunto de cuestiones que cabe resumir en lo que a la recuperación del carácter de renta sustitutiva se refiere en dos extremos: por un lado, predica con carácter general esta necesidad de modo abstracto, cifrando o definiendo dicho carácter en la necesidad de que dicha pensión se reserve para aquellos supuestos en los que efectivamente existiera dependencia económica o hijos en común con derecho a pensión de orfandad y, por otro lado, se prevé una futura reformulación de la pensión de viudedad para los nacidos con posterioridad a Estas previsiones se completan con la necesidad de extender la protección a las parejas de hecho siempre que exista, entre otros requisitos, dependencia económica, así como la nueva exigencia de un periodo mínimo de matrimonio para causar derecho a la pensión de viudedad en el caso de fallecimiento por enfermedad común. 1 La pensión de viudedad: marco jurídico para una nueva realidad social. Como reformular la pensión de viudedad de forma que mejor cumpla el carácter de prestación sustitutiva de las rentas perdidas como consecuencia del fallecimiento del causante. 2 Disposición adicional quincuagésima cuarta. Pensión de viudedad. El Gobierno presentará ante el Congreso de los Diputados, previa su valoración y análisis con los agentes sociales en el marco del diálogo social, un proyecto de Ley que, dentro de un contexto de reformulación global de la pensión de viudedad, dirigido a que la misma recupere su objetivo de prestación sustitutiva de las rentas perdidas como consecuencia del fallecimiento del causante y posibilite, igualmente, el acceso a la cobertura a las personas que, sin la existencia de vínculo matrimonial, conformen un núcleo familiar en el que se produzca una situación de dependencia económica y/o existan hijos menores comunes, en el momento de fallecimiento del causante. 9
11 El hecho de que los agentes sociales limitaran la futura reformulación de la pensión de viudedad a los nacidos con posterioridad a , aún obedeciendo posiblemente a razones de carácter político, no resulta tampoco extraño desde las perspectivas sociológica y jurídicas. Desde la segunda, es una fecha de gran trascendencia en nuestro sistema de Seguridad Social, al ser la del inicio de su propia existencia 3. Desde la primera, supone aceptar que las personas nacidas a partir de dicha fecha ya se enmarcan de forma efectiva en el tantas veces citado cambio de la realidad social y especialmente en la dimensión mas relevante de ésta a estos efectos: la incorporación de la mujer al mercado de trabajo con las consecuencias de que es perceptora de sus propias rentas derivadas del trabajo así como generadora de sus propios derechos de protección social. Tampoco hay que olvidar que en esa fecha se cifra -año arriba, año abajo- el inicio de la generación del baby-boom con las importantes consecuencias que sobre el sistema de pensiones va a tener el acceso a las distintas prestaciones por parte de estas generaciones. Limitando así el colectivo afectado por la reforma global es evidente que resulta mas sencillo -políticamente sobre todo- afrontar la reforma. Estas previsiones fueron recogidas en el Proyecto de Ley de Reforma del Sistema de Seguridad Social que en Gobierno presentó a las Cortes para su tramitación. Hay que anticipar ya que dicho Proyecto, aun cuando recoge algunas de las previsiones contenidas en el citado Acuerdo, quedó francamente mermado limitándose recoger sus aspecto mas sencillos, en términos políticos y sindicales, pues si bien recoge algunas de los recortes previstos en el Acuerdo -la exigencia de dos años de matrimonio cuando el fallecimiento deriva de enfermedad común- y muchas de las extensiones previstas -la ampliación del concepto de beneficiario a los integrantes de parejas de hecho- deja sin embargo fuera del mismo la cuestión esencial de la reformulación de la pensión de viudedad para que recupere su carácter de renta sustitutiva de las rentas dejadas de percibir por el fallecimiento del causante. Es cierto que introduce la dependencia económica en algunos supuestos puntuales (parejas de hecho y ex-cónyuges) pero deja incólume, en esencia, con algunas reformas mínimas, el régimen jurídico de la pensión de viudedad tal y como existe en la actualidad. Ninguna referencia hay en el Proyecto de Ley tampoco -quizá no es el lugar pero también era peculiar el contenido de la citada D.A.54ª LPGE/2006- al futuro establecimiento de un régimen diferente para los nacidos con posterioridad a : ello no lo excluye, pero es una lástima que no se haya abordado de una vez por todas -aunque el resultado hubiera podido ser el mismo estableciendo como régimen transitorio el vigente con las modificaciones puntuales que hubieran sido precisas para los nacidos con anterioridad a dicha fecha- una reforma completa que evite la legislación desbordada y desbordante que, en todo el campo de la Seguridad Social pero especialmente en materia de viudedad, estamos padeciendo. 3 Como es sobradamente conocido, la Ley de Seguridad Social de 1966 por la que se aprobó el Texto Articulado de la Ley de Bases de 1966 entró en vigor el significando la total defunción del anterior sistema de seguros sociales. 10
12 El citado Proyecto de Ley ha sido finalmente aprobado como Ley 40/2007, de 4 de diciembre y recoge un nuevo recordatorio de una futura reforma de la pensión de viudedad, integral la denomina la Disposición Adicional Vigésima Quinta de la citada Ley, para lo que el Gobierno elaborará un estudio siguiendo las recomendaciones del Pacto de Toledo. Pese a que la Ley 40/2007 no contiene ninguna referencia a la limitación de la reforma a un colectivo concreto -pues dicha limitación procede del Acuerdo Social del año no parece que la reforma vaya a caminar por otro sendero distinto. Las reformas de Seguridad Social, en el marco de la Recomendaciones del Pacto de Toledo, deben contar con el máximo respaldo social y político y no parece que ningún Gobierno pueda afrontar una reforma sin ese apoyo que claramente circunscribió la reforma a los nacidos con posterioridad a No son razones jurídicas sino sociales y políticas lo que van a determinar que la reforma se limite a los beneficiarios futuros (y aún previsiblemente lejanos). En definitiva, que el encargo que asumió este equipo de investigación continúa siendo necesario no obstante la aprobación de la Ley 40/2007, de 4 de diciembre, pues, en definitiva, la reforma global de la prestación no ha sido acometida. De hecho, la Ley 40/2007, de 4 de diciembre prevé de nuevo la elaboración de un estudio por el Gobierno que aborde la reforma integral de la pensión de viudedad, sin que en este caso dicha reforma se restrinja a los nacidos con posterioridad a El esquema con el que hemos abordado este trabajo ha partido del análisis jurídico de la pensión de viudedad en los aspectos mas relevantes del mismo, tanto en sus distintos textos normativos como en su aplicación jurisprudencial: no en balde buena parte de la desfiguración de la naturaleza de la pensión de viudedad tiene su origen en los pronunciamientos del Tribunal Constitucional adecuando una regulación discriminatoria a los mandatos constitucionales, amén de los importantes problemas que la jurisprudencia ordinaria ha tenido que afrontar en la aplicación de unas normas no siempre claras e incluso en algunos casos claramente farragosas. Con este primer análisis jurídico -precedido de un breve aporte estadístico- pretendemos -aún conscientes de que existen muchos otros trabajos sobre la materia de excelente calidad- detectar las posibles disfuncionalidades que pudiera haber en el régimen vigente de cara a su subsanación, para concluir en la propuesta de un nuevo sistema de protección de la viudedad mas acorde a los nuevos tiempos y que, partiendo de la una previa definición de la situación de necesidad, resulte coherente con el sistema de Seguridad Social. Este nuevo sistema parte de la premisa de su limitación a los nacidos con posterioridad a en la idea de que ese es el propósito de los agentes sociales y dado que ninguna reforma en materia de Seguridad social parece viable sin el previo acuerdo de aquéllos. El hecho de que la Ley 40/2007, de 4 de diciembre no haga referencia a esta limitación cuando se refiere a la futura reforma integral no contradice lo anterior pues nada impide que el legislador pueda limitar la reforma al colectivo que estime conveniente si, como así ocurre en el presente caso, existen razones objetivas y razonables, ajenas a todo móvil discriminatorio, que justifican esta limitación y alejan cualquier tacha de discriminación que pudiera imputarse. 11
13 El esquema es el siguiente:.- Capítulo Primero: Un breve aporte estadístico: La realidad de la pensión de viudedad desde sus beneficiarios y sus cuantías..- Capítulo Segundo: La pensión de viudedad en su dimensión histórica. El progresivo camino en la mutación de la naturaleza jurídica de la prestación. De las primeras sentencias del Tribunal Constitucional a la modificación del régimen jurídico extintivo..- Capítulo Tercero: Sujetos causante y beneficiarios: requisitos..- Capítulo Cuarto: La cuantía de la pensión de viudedad: los sistemas de determinación de la cuantía de la pensión..- Capítulo Quinto: La extinción de la pensión de viudedad. Régimen de compatibilidades..- Conclusiones/Propuestas Castellón, a 6 de diciembre de
14 PRIMERA PARTE ANÁLISIS DEL RÉGIMEN JURÍDICO ACTUAL 13
16 Capítulo Primero Un breve aporte estadístico: La realidad de la pensión de viudedad desde sus beneficiarios y sus cuantías. Una breve presentación de la nueva sociedad española: algunos fenómenos relevantes a estos efectos 1. Un breve aporte estadístico. La realidad de la pensión de viudedad actual desde sus beneficiarios y sus cuantías. Los datos que se presentan a continuación pretenden únicamente situar la pensión de viudedad en la realidad actual (en general, los datos disponibles lo son a Agosto/septiembre de 2007, aunque en algunos casos son anteriores). Tienen, por tanto, una finalidad muy limitada desde la perspectiva de este trabajo que pretende presentar una propuesta de reforma global de la pensión de viudedad y además, y por las razones antes expuestas, circunscrita al colectivo de nacidos con posterioridad a pues el equipo investigador carece de datos estadísticos fiables sobre dicho colectivo, mas allá de la percepción inmediata, al igual que cualquier observador de la sociedad, de algunos fenómenos sociales que han determinado un cambio profundo de la sociedad española y que demanda, por tanto, una actualización de las instituciones jurídicas previstas para una realidad social inexistente. Como se desprende de la tabla nº 1, existe un elevado número de pensionistas de viudedad en nuestro sistema, pues el total de pensiones de viudedad ( ) equivale, en términos porcentuales, a un 26,87% (el total de pensiones del sistema a es de ), es decir, constituye un porcentaje considerable. Si atendemos a cuestiones de género (Tabla nº 2) un 93,26% de dichas pensiones son percibidas por mujeres y sólo un 6,74% las perciben varones lo que puede ser debido, bien que las mujeres no han llegado a realizar actividad profesional (teniendo en cuenta que la carencia exigida cuando el causante se encuentra en situación de alta o asimilada es muy escasa: 500 días dentro de un periodo de 5 años cuando deriva de enfermedad común) o bien que los viudos incurren en alguna causa de extinción de la pensión de viudedad una vez causada dado su carácter vitalicio, singularmente a que contraen nuevo matrimonio. Carecemos de datos estadísticos relativos a los supuestos de extinción de la pensión de viudedad por nuevo matrimonio sin perjuicio de lo que con posterioridad se señalará (vid. infra). En términos macroeconómicos, las pensiones de viudedad suponen para el año 2007 el 19% del gasto en pensiones del sistema según se desprende de la tabla nº 3, lo que significa un total de millones de euros. 15
17 Tabla nº 1: Nº pensiones de viudedad y pensión media por Regímenes ( ) 4 Regímenes Número Pensión Media General ,31 Trabajadores Autónomos ,15 Agrario cuenta ajena ,63 Agrario cuenta propia ,32 Trabajadores del Mar ,80 Minería del Carbón ,17 Empleados de Hogar ,71 Accidentes de Trabajo ,73 Enfermedades profesionales ,04 SOVI ,78 TOTAL SISTEMA ,95 Tabla nº 2: Número y cuantía de pensiones de viudedad por género y régimen Regímenes Hombres Mujeres No Consta Número P. media Número P. Media Nº P. Media General , , ,31 Autónomos , , ,51 Agrario ajena , , ,53 Agrario propia , , ,19 T. Mar , , ,23 M. Carbón , , ,53 E. Hogar , , Accidentes de Trabajo E. Profesionales , , , , , SOVI , , ,84 TOTAL , , , 11 En este sentido pueden ser interesantes los datos relativos al número de mujeres pensionistas de jubilación o incapacidad permanente, puesto que, como 4 Todos las tablas, salvo que se indique lo contrario son de elaboración propia a partir de los datos y tablas disponibles en el servidor Web de la Seguridad Social ( 16
18 se señalará a continuación, la mayoría de pensionistas de viudedad son mayores de 65 años por lo que, presuponiendo que los causantes son de edad similar o cercana a los beneficiarios, el dato del porcentaje de posibles causantes pensionistas mujeres pueda dar una idea aproximada, si bien con dos matizaciones: la posibilidad de la extinción de la pensión por nuevo matrimonio y la mayor esperanza de vida de las mujeres. Es decir, las pensionistas de jubilación e incapacidad permanente, si están casadas (no solteras ni viudas) serán causantes de futuras pensiones de viudedad en favor de sus cónyuges. Tabla nº 3. Presupuesto de gastos de la Seguridad Social para el año Por tramos de edad (Tabla nº 4), sólo corresponden a viudos/as menores de 45 años, lo que equivale a un 2,01% del total de pensiones de viudedad; a menores de 65 años (16,91%); son pensionistas entre 65 y 74 años (23,42%) situándose el mayor colectivo de viudos/as en los mayores de 75 años con de pensiones (72,31%) lo que da idea, 5 Tabla extraída de los Presupuestos de la Seguridad Social para el año 2007 que se puede descargar de la página web en la sección de Estadísticas. 17
19 además, de la importante esperanza de vida de los nuestros mayores. Es por ello que realmente el dato de la edad media de nuestros pensionistas que refleja la tabla 4 se encuentra desvirtuado por el hecho de que existan pensionistas, aunque en cuantía escasa, muy jóvenes. Los pensionistas de viudedad son, en su mayor parte, mayores de 75 años e incluso podríamos decir, que un colectivo muy importante son mayores de 80 años ( ; en términos porcentuales, el 38,65%). Tabla nº 4: Número y cuantía de pensiones de viudedad en vigor por edad y género (Septiembre 2007) Grupos de edad Hombres Mujeres No consta TOTAL Número P. Media Número P. Media Número P. Media Número P. Media , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,91 > , , , ,84 No consta , , , ,23 TOTAL , , , ,31 EDAD MEDIA 72 años 75 años 77 años 75 años Desde la perspectiva de la cuantía, en general, la pensión cobrada por la mujeres es superior a la cobrada por los varones (vid. Tabla nº 5, columna M-H) acentuándose esta tendencia respecto de los beneficiarios a partir de 65 años. Este fenómeno puede ser debido al hecho sobradamente conocido de la menor retribución del trabajo femenino, ya porque se refiera a trabajos con menor categoría profesional, ya porque se trate de trabajo a tiempo parcial. El hecho de que la diferencia se incremente a mayor edad de los beneficiarios podría ser debido, aunque carecemos de datos sobre el particular, a la circunstancia de que la causante sea ya pensionista de jubilación por lo que, al utilizarse como base reguladora de la pensión de viudedad la base reguladora de la pensión de jubilación y tomarse para el cálculo de ésta un periodo de referencia muy elevado (15 años), esta es muy inferior a la base reguladora de los pensionistas de jubilación varones dada la incidencia que la atención de la familia tiene sobre 18
20 la carrera del seguro de las mujeres existiendo en mayor medida que en los varones lagunas de cotización que se integran con la base mínima de cotización para mayores de 18 años. Como se ve, en general, las pensiones son inferiores, tanto para hombres como para mujeres a mayor edad, lo que puede ser debido, además de al fenómeno señalado de que a tal edad del beneficiario también el causante es ya mayor y por tanto la pensión se causa desde la situación de pensionista -con el efecto señalado respecto de la base regulada-, como a la menor cuantía de la cotización en su momento, del quien es luego pensionista. Tabla nº 5: Número y cuantía de pensiones de viudedad en vigor por edad y género (Septiembre 2007) Grupos de edad Hombres Mujeres M-H No consta TOTAL Número P. Media Número P. Media Total 6 Número P. Media Número P. Media , ,30 299, , , ,84 69, , , ,34 77, , , ,02 63, , , ,84 36, , , ,25 58, , , , ,39 57, , , ,97 49, , , , ,73 57, , , ,18 84, , , , ,18 124, , , , ,08 146, , , , ,45 152, , , , ,54 148, , ,91 > , ,18 131, , ,84 No consta , ,55 42, , ,23 TOTAL , ,71 109, , ,31 EDAD MEDIA 72 años 75 años 77 años 75 años Los complementos por mínimos cumplen una importante función de mejora de las pensiones del Sistema y concretamente, juegan un papel fundamental en las pensiones de viudedad, como se desprende de las tablas nº 6 y 7. El 33,23 % de la pensiones de viudedad del sistema cuenta, a 1 de agosto de 2007, con la garantía del complemento por mínimos. Este dato, además, ha de matizarse porque, como se explica con posterioridad, la reforma (parcial) operada a partir del año 2001 y completada en el año 2003 sobre el porcentaje aplicable para la determinación de la cuantía de la pensión de viudedad elevando, 6 Recoge la diferencia de pensión entre los hombres y las mujeres, donde M es mujeres y H es hombres. La cantidad refleja en euros la cantidad en que es superior la pensión de las mujeres. 19
21 progresivamente, del anterior 46% al actual 52%, ampliable hasta un excepcional 70% en determinados supuestos, pudo determinar un trasvase de cuantías, es decir, que el pensionista pasara a percibir la misma cuantía de la pensión pero con diferente naturaleza jurídica. Aunque no existen datos explícitos sobre cuales fueran realmente esas consecuencias, la tabla que se reproduce a continuación 7 pone de manifiesto el importante incremento cuantitativo operado en las pensiones de viudedad en el periodo afectado por la reforma. Hay que tener en cuenta que aunque la ampliación progresiva del porcentaje ordinario se realizó en varias fases, el porcentaje extraordinario del 70% fue ya introducido por el Real Decreto 1465/2001, de 27 de diciembre, iniciando sus efectos por tanto, a partir del Esta misma norma es la que inicia la fase de ampliación ordinaria que se cifra en el 46% (efectos de ); 48% (efectos ); 52% (efectos ). La tabla siguiente 10 recoge el importe de las pensiones de viudedad, según clase y concepto, por regímenes, desglosado por conceptos, lo que da idea de la importancia del peso de los complementos por mínimos (los datos corresponden a la media anual 2004). 7 Tabla extraída del Anuario de Estadísticas Laborales y de Asuntos Sociales 2004, que se puede consultar y descargar de 8 RD 1425/2002, de 27 de diciembre, de Revalorización de Pensiones para el ejercicio Real Decreto 1795/2003, de 26 de diciembre, de Mejora de las pensiones de viudedad. 10 Tabla extraída del Anuario de Estadísticas Laborales y de Asuntos Sociales 2004, que se puede consultar y descargar de 20
23 Tabla nº 6: Pensiones de viudedad en vigor complementadas por mínimos (porcentajes). (Datos a ) Regímenes Número % total clase General Trabajadores Autónomos ,72 Agrario cuenta ajena ,54 Agrario cuenta propia ,45 Trabajadores del Mar ,97 Minería del Carbón ,31 Empleados de Hogar 859 8,94 Accidentes de Trabajo ,94 Enfermedades profesionales ,87 TOTAL SISTEMA ,23 Atendiendo por regímenes, en tres de ellos el papel de los complementos por mínimos se incrementa. Los dos regímenes especiales principales por razón de actividad (trabajadores agrarios y trabajadores del mar) encuentra su explicación en la asistencialidad del régimen que se traduce sobre todo en el mantenimiento de una baja cotización, con la lógica repercusión en materia de acción protectora. Este carácter asistencializado es menor en el régimen del mar que si bien si cuenta con un sistema de cotización al que se aplican coeficientes reductores, estos coeficientes no se trasladan luego a efectos de la determinación de la base reguladora de las prestaciones. Además, la base de cotización de estos, sin perjuicio de la aplicación de los citados coeficientes, se acerca mas a la establecida en el Régimen General al establecerse administrativamente sobre los valores medios de retribución del año anterior. Con todo, hay grandes diferencias según los grupos de cotización y en general, la actividad marítimo-pesquera atraviesa un periodo de grandes dificultades económicas. Una valoración muy diferente debe merecer el dato de que el 37,72% de las pensiones de viudedad del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos estén complementadas por mínimos. Dado que es un régimen en el que es el propio trabajador el que selecciona su base de cotización entre un mínimo y un máximo, y por tanto, por lo menos, los trabajadores están cotizando por la mínima, esa base mínima no está asegurando que los beneficiarios perciban en función de sus ingresos, lo que exige elevar las bases mínimas de cotización de autónomos o prever mecanismos alternativos que permitan corregir esta grave disfuncionalidad. 22
24 Tabla nº 7. Pensiones de viudedad complementadas por mínimos por regímenes y sexos (datos a ) Regímenes Hombres Mujeres No consta General Trabajadores Autónomos Agrario cuenta ajena Agrario cuenta propia Trabajadores del Mar Minería del Carbón Empleados de Hogar Accidentes de Trabajo Enfermedades profesionales TOTAL SISTEMA También resulta interesante conocer los datos sobre altas iniciales y las bajas definitivas. La tabla nº 8 recoge estos datos predicados del mes de agosto de 2007, señalando lo que ya conocemos: la clara femenización de la pensión, la mayor cuantía de la pensión cuando el causante es varón y un dato adicional, el hecho de que existe un mayor número de altas que de bajas definitivas. Esta variable se mantiene en términos similares en todo el periodo estudiado lo que implica que el alta de pensionistas de viudedad no se ve compensado con la baja definitiva de pensionistas por este mismo concepto, fenómeno que además se ve agravado por el hecho lógico de que las altas lo son en pensiones cuantitativamente superiores. Tabla nº 8. Altas iniciales y bajas definitivas de pensiones de viudedad por sexos y clases (agosto 2007) Altas iniciales Bajas definitivas Núme ro Hombres Mujeres No consta TOTAL P. Media Número P. Media Número P. Media Número P. Media , , , , , , ,27 Tabla nº 9. Altas iniciales por regímenes: número y pensión media. 23
25 Altas iniciales Número Pensión Media Régimen General ,66 Régimen T. Autónomos ,55 Agrario cuenta ajena ,02 Agrario cuenta propia ,68 Trabajadores Mar ,15 Mineria del Carbón ,60 Empleados de hogar ,77 Accidentes de Trabajo ,41 Enfermedad Profesional ,27 SOVI ,99 Total Sistema ,82 Igual horizonte se desprende si la valoración se realiza de un periodo mas largo. El gráfico 11 que se recoge a continuación muestra la relación de altas y bajas de pensiones de viudedad desde 1995 hasta el año 2004, y las siguientes muestran iguales variables pero no sólo de las pensiones de viudedad sino también de las pensiones de incapacidad permanente y de jubilación pues hay que tener siempre en cuenta que el fallecimiento (baja definitiva) de un pensionista de incapacidad permanente o de jubilación puede determinar el alta de un pensionista de viudedad, como de hecho así ocurre en la mayor parte de veces. No obstante, no es posible de los datos globales que recogen los gráficos abajo reproducidos valorar ese efecto de sustitución. 11 Los gráficos proceden del Anuario de Estadísticas Laborales y de Asuntos Sociales 2004, que se puede consultar y descargar de 24
26 La gráfica que se reproduce a continuación muestra, aunque correspondientes al año 2006 (junio) la presencia del tipo de pensiones según clase y edad. Resulta muy significativo el reparto de las pensiones según tipo y clase, siendo muy inferiores el número de pensiones de jubilación en las mujeres quienes son prácticamente el total de beneficiarias de las pensiones de viudedad. En todo caso, y por lo que al efecto sustitución se refiere, la tabla no nos aporta datos sobre la eventual percepción simultánea de pensiones de jubilación y/o incapacidad permanente y viudedad, ni nos permite valorar adecuadamente el efecto sustitución señalado. 25
27 Respecto de la extinción de la pensión de viudedad, no contamos con datos que indiquen cuando la extinción se produce por el hecho de contraer nuevo matrimonio. El único dato con los que contamos es el número de matrimonios contraídos según el estado civil de los contrayentes pero tales datos no indican si dichos viudos eran o no titulares de la pensión de viudedad. Tampoco indican, respecto de los divorciados, si alguno estaba percibiendo la pensión de viudedad. Se reproducen a continuación esos datos procedentes del Instituto de la Mujer Los datos se limitan a recoger los matrimonios heterosexuales porque, como señala el Instituto de la Mujer, aunque el INE (fuente utilizada por el Instituto de la Mujer para la realización de sus tablas) proporciona también datos desde 2005 sobre los matrimonios homosexuales, no se incluyen en la tabla para mantener su continuidad. 26
28 Como se desprende de lo anterior, sólo en el 0.88% de los matrimonios contraídos el año 2005, el varón era viudo. Este porcentaje es aún mas reducido en el caso de las mujeres, un escaso 0.51%. Con todo, este dato nos proporciona una información muy relativa pues esos porcentajes lo son respecto del número de matrimonios contraídos ( ) pero no están proyectados respecto del número de pensionistas de viudedad pues, como ya se hemos señalado, el dato no señala si esos viudos son titulares de pensión de viudedad. En la hipótesis mas verosímil de que las mujeres sí fueran pensionistas de viudedad, y teniendo en cuenta que, para el año 2004 había un total de pensionistas de viudedad mujeres 13, el porcentaje sería 0.05%. 13 Tabla PEN-1 (Pensiones, según clase por sexo) extraída del Anuario Estadísticas Laborales y de asuntos Sociales 2004 que se puede descargar en: 27
29 Desde la perspectiva de la estructura del hogar (Fuente: Imserso), se confirma el dato de que las mujeres viudas en general, no contraen nuevo matrimonio pues en un número muy elevado (en términos relativos, un 15,35%) son mujeres mayores de 65 años que viven solas y sin embargo, ese porcentaje escasamente llega a un 4,64% en el caso de hombres mayores de 65 años. La tabla no informa sobre las causas de esa soledad (solteros, viudos, divorciados) y tampoco implica que todos los viudos/as vivan solos pues en cualquiera de las otras formas de convivencia podrían incardinarse viudos, pero da una idea aproximada. 28
30 2. Una breve presentación de la nueva sociedad española: algunos fenómenos relevantes que condicionan la reforma de la pensión de viudedad. Dijo Guasp que el Derecho mata a la sociología porque desde el momento en que toma una realidad social para regularla, necesita definirla y en esa definición, la petrifica porque necesita operar con categorías jurídicas cerradas en aras de la necesaria seguridad jurídica. Esta afirmación es especialmente válida para la pensión de viudedad. La sociedad para la que se definió este instrumento de protección social está afortunadamente muerta en muchos de sus aspectos pero, en lo que ahora interesa, y en primer lugar, en la propia definición o conformación de la unidad familiar sobre la que se proyecta la situación de viudez. La familia de naturaleza matrimonial integrada por un progenitor varón, aportante de los ingresos para el mantenimiento de la unidad familiar, y una progenitora mujer, relegada al papel de procreadora y madre de familia, con una prole de entre 3 y 5 hijos, como media, ha dado paso a múltiples variantes familiares: familias monoparentales; matrimonios heterosexuales pero también homosexuales; uniones de hecho -heterosexuales o no- y todas ellas, con una baja tasa de natalidad; divorciados; la presencia de un importante colectivo de extranjeros, con culturas distintas y regímenes matrimoniales específicos, y sobre todo, y común en prácticamente cualesquiera de esas uniones familiares, la incorporación de la mujer al trabajo, con abandono del tradicional reducto de actividad familiar en términos de exclusividad. La mujer relegada al estricto ámbito doméstico ya no existe, por lo menos, por lo que se refiere al sector mas joven de la sociedad española que se va incorporando con plena normalidad al mercado laboral, y en términos mas o menos igualitarios en términos cuantitativos respecto de los varones lo que elimina el presupuesto básico sobre el que se configuró la prestación de viudedad y que sólo por cuestiones técnico-jurídicas de orden constitucional quedó anulado tanto respecto de las mujeres como respecto de los varones: la dependencia económica de la mujer respecto del marido. Las unidades familiares bilaterales (por oposición a las monoparentales) normalmente se nutren de los ingresos producidos por ambos progenitores -con independencia de su sexo- por lo que el fallecimiento de uno de ellos no priva al otro de sus propios ingresos y si bien sí se produce una lógica pérdida de ingresos en el total de la unidad familiar, no deja al supérstite sin medios de subsistencia al contar con las rentas de su propio trabajo. Es verdad que sobre las mujeres aún recaen las principales obligaciones en lo relativo a la crianza de los hijos y no sólo en el aspecto obvio de la maternidad biológica sino que sus obligaciones se prolongan mas allá, con las obvias consecuencias negativas que para la generación de derechos propios de seguridad social conllevan: lagunas de cotización, cotización a tiempo parcial, menores carreras de cotización; pero las diferencias respecto de los varones se van atenuando y es de esperar que conforme transcurra el tiempo aún sea mas equitativo el reparto de las obligaciones en el ámbito doméstico siendo igualmente interesante la previsión de mecanismos dentro del ámbito de la seguridad social dirigidos a soslayar o atenuar estas consecuencias negativas, tales como el establecimiento de ficciones de cotización respecto de esos 29
31 periodos de suspensión de las carreras de cotización, y la deseable modificación de las reglas para el cómputo del periodo de carencia en los supuestos de trabajo a tiempo parcial. Como se desprende de las tablas abajo reproducidas 14, en la actualidad la tasa de actividad en las mujeres está siempre por debajo de la tasa de actividad de los varones, y en un porcentaje muy elevado lo es a tiempo parcial, salvo en los periodos últimos de la vida profesional, en la que la tasa de las mujeres es bastante superior a la de los varones. De hecho, hay una constante mas o menos permanente, lo que quiere decir que no se acrecienta, salvo en un porcentaje muy limitado, durante la edad de procreación de la mujer. En el año 2004, los nacidos en el año 1967 contaban con 37 años de edad: según el gráfico anterior, la tasa de actividad de las mujeres supera por muy escaso margen el 60%, un 30% menos que los varones para el mismo tramo de edad. Las más jóvenes presentan tasas de actividad mas elevadas -especialmente en el tramo (casi el 60%) y (sobre el 65%), manteniéndose en ambos grupos la tasa de actividad de los varones también sobre el 90%. 14 El gráfico está extraído del IMSERSO (Portal Mayores) y la tabla sobre el tipo de jornada del Instituto de la Mujer. 30
32 En todo caso, que esta incorporación haya sido importante no quiere decir que no existan supuestos en los que en el reparto de tareas domésticas, y no necesariamente por la atención y crianza de los hijos, no exista aún incluso entre las personas jóvenes la opción porque uno de los miembros de la unidad familiar no realice actividad profesional. En algunos casos, es una opción explícita; en otros, deriva de circunstancias de muy variada índole que determinan que, aún deseando incorporarse al mercado de trabajo, esa posibilidad no se materialice, surgiendo nuevamente las situaciones de dependencia económica de un cónyuge o pareja respecto del otro. En otros casos, son circunstancias meramente coyunturales, especialmente situaciones de desempleo no subsidiado, bien por agotamiento de prestación económica anterior, bien por no haber reunido el periodo de carencia. Abajo se reproducen los datos actuales que recogen las distintas tasas de actividad, ocupación y paro, desglosadas por sexo Fuente: Instituto de la Mujer. Se pueden descargar en 31
33 En definitiva, que el hecho cierto de que la mujer se haya incorporado al mercado de trabajo de forma masiva, y que esta incorporación vaya en aumento en las generaciones más jóvenes, no significa que dicha incorporación sea total o que se hayan eliminado de forma total las eventuales situaciones de dependencia económica de un cónyuge respecto de otro, tanto estructurales como coyunturales. Aún existirán supuestos en los que el fallecimiento del causante puede implicar la pérdida para esa unidad familiar de los ingresos de los que dependía y esa necesidad debe ser atendida, si bien lógicamente con independencia del sexo del eventual beneficiario de la pensión. Otra cuestión será la definición de la situación de dependencia económica cuestión que se 32
34 aborda en las Conclusiones y Propuestas finales. Pero la sociedad actual ha cambiado en otros muchos aspectos, además del señalado, respecto de la sociedad para la que se diseñó la pensión de viudedad, lo que enlaza con la cuestión de la definición de la dependencia económica. La estructura del gasto de las unidades familiares o, mejor dicho, la función entre la proporción de la renta familiar dedicada al ahorro y al gasto se ha modificado profundamente. La renta de las unidades familiares ya no está formada exclusivamente, como antaño, y según la clásica fórmula económica, por la suma del consumo y el ahorro (Y=D + S), sino que a dichas variables hay que unir el endeudamiento o deuda de la unidad familiar por lo que en la actualidad mas que la capacidad de ahorro, es la capacidad de endeudamiento lo que mide el nivel de consumo -presente pero especialmente futuro-, de la unidad familiar, capacidad de endeudamiento cuyo nivel se mide por los ingresos de la unidad familiar y la esperanza de vida de los integrantes de esa unidad familiar-. En definitiva, que la unidad familiar -sobre todo en los supuestos de fallecimiento temprano - puede tener un compromiso de gasto futuro -deuda- muy elevado en el momento del fallecimiento del causante, deuda que posiblemente será mas elevada cuanto mas tempranamente se produzca dicho fallecimiento. Esta realidad incide directamente sobre la cuestión de la dependencia económica pues es perfectamente posible que el supérstite realice actividad profesional de la obtenga ingresos propios -lo que según la óptica tradicional excluiría la dependencia económica presupuesto básico para el nacimiento del derecho a la prestación- pero que la deuda -a medio y corto plazo- asumida conjuntamente con el cónyuge o pareja sea totalmente inasumible con solitario. En este sentido, es de sobre conocido que uno de los mas importantes gastos a los que se enfrentan los jóvenes actuales, eventuales futuros pensionistas de viudedad, es al acceso a la vivienda, tanto en alquiler, como sobre todo, en propiedad dado que la sociedad española muestra una clara inclinación hacia la adquisición de la vivienda en régimen de propiedad, frente a otros sistemas alternativos como el alquiler. 33
35 El salvaje encarecimiento de la vivienda en los últimos años parejo al-y consecuencia de- bajo precio del dinero y la generosa concesión de créditos hipotecarios que han pasado de ser de amortización a medio plazo (10-15 años) a largo (20-25) o larguísimo plazo (30 y 40 años), determina que los jóvenes actuales que han accedido o accedan a una vivienda en la actualidad todavía estarán pagándola cuando acaben su vida activa por lo que el fallecimiento de cualquiera de los miembros de la pareja, no dependiente económicamente del otro respecto de los ingresos pero sí respecto de los gastos, tiene una gran incidencia sobre su economía. A estas deudas a largo plazo hay que añadir la deuda contraída para un consumo a medio plazo, especialmente mediante prestamos de carácter personal: coche y vacaciones fundamentalmente. El sistema de Seguridad Social no puede permanecer indiferente a esta situación que afecta, si no a la definición de la situación de necesidad protegida, sí a la definición del propio requisito de la dependencia económica y debe prever mecanismos que permitan atender en alguna medida a dicha situación pero también compaginándolo con un fomento de la autorresponsabilidad tanto en la reconducción del endeudamiento, sobre todo, el relativo al consumo, como a la previsión por el propio interesado de mecanismos aseguradores ante la eventualidad del fallecimiento pues de la misma manera que nadie cuestiona que la Seguridad Social no tiene porque atender el pago de las deudas asumidas cuando el trabajador pierde su empleo, mas allá del pago de la prestación temporal de desempleo, (recuérdese que el máximo son 720 días y el porcentaje es del 60 y 70%), no parece que la situación deba ser diferente en el supuesto de fallecimiento del cónyuge o pareja. A continuación se reproducen algunos datos relativos al número de hipotecas constituidas sobre fincas urbanas, su importe y número, así como la evolución de los distintos tipos de interés. 34
37 La elevación de la esperanza de vida también afecta, lógicamente, a la conformación del régimen jurídico de la pensión de viudedad. Los datos disponibles (INE) 16 ponen de manifiesto el archianunciado envejecimiento de la población, fenómeno especialmente relevante desde la perspectiva que ahora nos interesa de la prolongación en el mantenimiento del derecho a una pensión que, como la de viudedad, en la actualidad es vitalicia, carácter que, en principio, se propone mantener cuando concurra la situación de dependencia económica. Las tablas que se reproducen a continuación recoge, para ambos sexos dado que el sexo no incide sobre el derecho al acceso de la pensión, las proyecciones de población hasta el año Instituto Nacional de Estadística: Proyecciones de Población. Base Censo 2001, que puede consultarse en 36
39 Hay que tener en cuenta que los nacidos el año 1967 (la generación del babyboom)- la reforma propuesta se limita a los nacidos a partir de dicha fechacontarán con 45 años en el año A partir de esta edad es cuando, si atendemos a los datos actuales (vid. Gráfico abajo), empiezan a causarse en un número significativo pensiones de viudedad, aunque es a partir de los 60 años cuando el número de pensionistas de viudedad (se insiste que si atendemos a los datos actuales) empieza a ser significativo, edad que los nacidos en el año 1967 tendrán en el año
40 Los gráficos que se reproducen a continuación constituyen las pirámides de población de los años 2004, 2020 y 2040 en las que claramente se aprecia el impacto que sobre la pirámide de población tiene la generación del baby-boom 17. Dos fenómenos son claros:primero, la elevación de la esperanza de vida, especialmente en las mujeres, al engrosarse la pirámide en su vértice especialmente en la zona de las mujeres. En segundo lugar, el gran incremento de población de mas de 70 años, fenómeno que es mas acusado en la parte de la pirámide que representa a las mujeres. Es la llegada de la generación del baby boom a la edad de 70 años, lo que implica un mayor gasto para el sistema de pensiones no sólo de las pensiones propias sino también en su caso, de las derivadas, siendo éstas mas numerosas en las mujeres. Portal Mayores 100 y ( Población según sexo y edad, 2004, 2020 Y 2050 Varones 2004 Mujeres y La zona sombreada indica la posición de la generación del baby-boom. Fuente: INE: INEBASE: Proyecciones de la población de España a partir del Censo de Población de INE INE: INEBASE: Revisión del Padrón Municipal de Habitantes a 1 de enero de INE
41 100 y Desde otra perspectiva, se reproducen los datos disponibles, si bien limitados al periodo , referidos a las tasas de mortalidad y conexas a partir de los 45 años. 40
42 3. Conclusiones La pensión de viudedad es una prestación muy numerosa cuantitativamente pues mas del 26% del total de pensiones contributivas del sistema son de esta clase. El gasto total del sistema la pensión de viudedad representa, en el año 2007, un 19% del gasto total en pensiones para este año, lo que signifca un gasto total de millones de euros. Hay una clara femenización de la pensión: en muy escaso número los beneficiarios son varones. El mayor número de beneficiarios se sitúa en una edad superior a los 65 años, siendo un porcentaje pequeño el número de pensionistas en edades susceptibles de encontrar empleo -es decir, por debajo de los 45 años- si no lo tenían con anterioridad. 41
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