Source: http://legal.legis.com.co/document.legis/sentencia-1999-00262-24334-de-junio-14-de-2012?documento=jurcol&contexto=jurcol_c7f5c0a38f6c0168e0430a0101510168&vista=STD-PC
Timestamp: 2018-11-18 23:06:43+00:00

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﻿ Sentencia 1999-00262 de junio 14 de 2012
SENTENCIA 1999-00262 DE 14 DE JUNIO DE 2012
CONTENIDO:RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL O PATRIMONIAL DEL ESTADO POR FALLA DEL SERVICIO MÉDICO. DEBE DECLARARSE LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO CUANDO UN PACIENTE NO FUE ATENDIDO ADECUADAMENTE POR EL PERSONAL MÉDICO Y COMO RESULTADO PERDIÓ EL 37.8% DE SU CAPACIDAD LABORAL, PORQUE: UN CIUDADANO QUE TENGA PROBLEMAS DE SALUD DEBE RECIBIR ATENCIÓN MÉDICA EN CONDICIONES DE DIGNIDAD. EL TRATAMIENTO MÉDICO RECIBIDO DEBE BRINDARSE CON INMEDIATEZ Y TOMANDO TODAS LAS MEDIDAS NECESARIAS PARA ATENDER LA EMERGENCIAEN EL PRESENTE CASO NO SE REALIZÓ ASÍ. DEBE INDEMNIZARSE POR EL DOLOR SUFRIDO POR EL CIUDADANO Y EL QUE SUFRIERON SUS FAMILIARES MÁS CERCANOS.
TEMAS ESPECÍFICOS:RESPONSABILIDAD DEL ESTADO, RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL DEL ESTADO, INCAPACIDAD LABORAL, INDEMNIZACIÓN POR INCAPACIDAD LABORAL, FALTAS DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, PROCEDIMIENTO DEL MÉDICO, DESATENCIÓN EN SALUD
Sentencia 1999-00262 de junio 14 de 2012
Proc.: 19001-23-31-000-1999-00262-01(24334)
Actor: John Jairo Montoya Ortega y otros
Demandado: Hospital Universitario San José de Popayán
Procede la Sala a resolver el recurso de apelación interpuesto por la parte actora contra la sentencia de 26 de septiembre de 2002, proferida por el Tribunal Administrativo del Cauca, mediante la cual se denegaron las pretensiones de la demanda.
El 3 de marzo de 1999, los señores John Jairo Montoya Ortega (víctima) y Maritza León Sarria (compañera permanente), quienes obran en su propio nombre y en representación de sus menores hijos John Steven, Carol Juliana y Johan Santiago Montoya León; Jaime Luis Montoya y Gloria Elia Ortega Bolaños (padres); Edgar Yonney, Jaime Ernesto y Milton Cesar Montoya Ortega (hermanos) presentaron demanda en ejercicio de la acción de reparación directa en contra del Hospital Universitario San José de Popayán, con el objeto de que se declare su responsabilidad por los perjuicios causados a raíz de una falla en la prestación del servicio médico.
La parte actora sostiene que el 15 de marzo de 1997 el señor John Jairo Montoya Ortega se encontraba “instalando una cocina integral (…) y al clavar una puntilla, esta se partió y la punta fue a dar dentro del ojo izquierdo”, por lo que sus familiares lo llevaron al Hospital Local de Piendamó y, por la gravedad de la lesión, fue remitido al Hospital Universitario San José de Popayán, donde ingresó el mismo día a las 20:00 horas y fue intervenido quirúrgicamente a las 7:15 a.m. del día siguiente. En su versión “(...) la lesión ameritaba cirugía extractiva urgentemente, la que debió practicarse sin pérdida de tiempo, sin embargo se realizó después de transcurridas 12 horas desde el momento del trauma, situación que sin duda interfirió para que la cirugía no tuviera éxito”. Alegó, además, deficiencias en el control post-operatorio, así —se destaca—:
Al paciente se le da salida del hospital el día 17 de marzo de 1997.
Posteriormente, al paciente se le hizo control el día jueves 20 de marzo de 1997 por el Dr. Carlos Mauricio de Rosa, en consulta externa del hospital USJ, el paciente le refirió que presentaba dolor agudo en el ojo y que no se sentía bien, sin embargo el médico no tuvo la precaución de ordenar una ecografía para investigar cuál era la causa del dolor agudo y de la falta de mejoría del paciente.
El señor John Jairo Montoya asistió de nuevo a consulta con el Dr. de Rosa, siendo atendido en el Centro Médico Quirúrgico Santillana, siguió insistiendo el paciente sobre el dolor agudo en el ojo y en la cabeza y la falta de mejoría. No se precisa la fecha de este control por ausencia de esta parte de la historia clínica, pero ello sucedió dentro de los 3 días siguientes al anterior control.
El día 28 de marzo de 1997 ante la persistencia del dolor y falta de mejoría el paciente buscó los servicios del Dr. Alberto Vejarano, siendo atendido por su hijo el Dr. Luis Felipe Verajano Restrepo, quien en el mismo consultorio le practicó una ecografía del ojo izquierdo.
El día 1º de abril se le entrega el resultado de la ecografía por parte del Dr. Luis Felipe, el que se acompaña con una solicitud de atención dirigida al Hospital Universitario del Valle.
El resultado de la ecografía evidencia que el joven John Jairo Montoya todavía tenía el objeto extraño dentro del ojo, luego la cirugía no había sido bien practicada por cuanto se le realizó “debridamiento y sutura de iris”, más no se sacó el objeto extraño (puntilla).
El 4 de abril de 1997 el señor John Jairo Montoya ingresó al Hospital Universitario del Valle, después de varios exámenes fue llevado a cirugía el 7 de abril del mismo año, encontrándose daño severo en el ojo izquierdo, cuerpo extraño e infección, razón por la cual debieron vaciar el ojo, tal como consta en la historia clínica firmada por el Dr. Hugo H. Ocampo (fls. 3-6 cuaderno 1).
“Primera.—El Hospital Universitario San José de Popayán es responsable administrativamente de todos los daños y perjuicios tanto morales, materiales como fisiológicos ocasionados al señor John Jairo Montoya Ortega, a su compañera permanente Maritza León Sarria, a sus hijos menores de edad John Steven, Carol Juliana y Johan Santiago Montoya León, a sus padres Jaime Luis Montoya y Gloria Elia Ortega de Montoya y a sus hermanos Edgar Yonney, Jaime Ernesto y Milton Cesar Montoya Ortega, por la pérdida del 100% de la visión del ojo izquierdo, que sobrevino como consecuencia de la negligencia en el servicio médico asistencial prestado por el Hospital Universitario San José de Popayán y por el tratamiento médico quirúrgico inadecuado al que fue sometido durante los días 15 de marzo al 4 de abril de 1997, cuando este fue atendido en dicho hospital, debido a un accidente sufrido al instalar una cocina integral, ya que al clavar una puntilla, parte de esta saltó y fue a parar dentro de su ojo izquierdo, razón por la cual fue llevado sin pérdida de tiempo al Hospital Local de Piendamó, siendo atendido por el Dr. Rafael Álvarez, quien en vista de la gravedad de la lesión lo remitió con carácter urgente al Hospital Universitario San José de Popayán, para efectos de recibir el tratamiento médico especializado, consistente en una cirugía extractiva, tal como aparece señalado en la historia clínica del paciente. Las lesiones han causado en John Jairo Montoya Ortega una pérdida de la visión del 100% en el ojo izquierdo, una pérdida de su capacidad laboral del 80% y un daño fisiológico en la misma proporción.
Segunda.—Condénase al Hospital Universitario San José de Popayán a pagar a los demandantes, por intermedio de su apoderado, la totalidad de los daños y perjuicios morales, materiales y fisiológicos que se les han ocasionado, conforme a la siguiente liquidación o a la que se demostrare en el proceso:
a) Perjuicios materiales en la modalidad de daño emergente: la suma de $ 10.000.000 que se han invertido en la atención inmediata de la tragedia, tales como gastos médicos quirúrgicos, hospitalarios, etc., tendientes a restablecer la visión del Sr. John Jairo Montoya Ortega.
b) Perjuicios materiales en la modalidad de lucro cesante: la suma de $ 100.000.000 por concepto de lucro cesante, que se liquidarán a favor de John Jairo Montoya Ortega, conforme a la jurisprudencia nacional vigente, correspondientes a las sumas que el lesionado dejará de producir en la actividad laboral que desarrollaba (carpintero y ebanista), en razón a la grave merma laboral que lo aqueja y le aquejará por el resto posible de vida probable, habida cuenta de su edad al momento de los hechos y a la esperanza de vida calculada conforme a las tablas de mortalidad vigentes aprobadas por la Superintendencia Bancaria.
c) Perjuicios por daño fisiológico: la suma de $ 30.000.000 que se liquidarán a favor del directamente afectado John Jairo Montoya Ortega, por la pérdida del goce fisiológico o “de la vida de relación”, debido a la disminución de la visión lo que ha limitado notablemente sus actividades normales y su capacidad de disfrutar la vida.
d) Perjuicios morales o “pretium doloris”: el equivalente en moneda nacional a dos mil (1.000) (sic) gramos de oro fino, según cotización expedida por el Banco de la República a la fecha de ejecutoria de la sentencia definitiva, para cada uno de los demandantes.
Así mismo, la parte accionante solicita el cumplimiento de lo dispuesto en los artículos 176, 177 y 178 del Código Contencioso Administrativo (fls. 1-3 cuaderno 1).
1.2. La defensa del demandado.
Notificada la demanda, la entidad pública dio contestación extemporáneamente (fls. 53, 55, 60-62 cuaderno 1).
De esta oportunidad hizo uso el agente del Ministerio Público(1), en el sentido de solicitar que se denieguen las súplicas de la demanda, como quiera que la atención y el tratamiento médico suministrados al actor cumplieron los parámetros que la situación del paciente requería, aunado a que el daño “lo causó el impacto y no la permanencia del objeto extraño en el ojo”, por lo que el nexo causal con el servicio no está debidamente acreditado (fls. 114-115 cuaderno 1).
Mediante sentencia de 26 de septiembre de 2002, el Tribunal Administrativo del Cauca denegó las pretensiones de la demanda. Consideró que el daño por el que los demandantes reclaman indemnización no guarda relación causal con la prestación del servicio médico suministrado en el Hospital Universitario San José de Popayán, en la medida en que las pruebas que reposan en el plenario permiten establecer que el tratamiento ofrecido al paciente “fue el adecuado” y que la causa de la pérdida de la visión tuvo origen en el “trauma ocular severo, sin que en ello hubiese podido incidir el hecho de haberse operado 12 horas después”. De la decisión se destacan los siguientes apartes:
Sobre este particular expresa el perito: “En el caso del paciente en mención lo que realmente afecta el pronóstico final es el daño ocasionado por el trauma inicial y por el cuerpo extraño intraocular, independientemente de las doce horas transcurridas entre la revisión del paciente y la realización de la cirugía”.
No puede, por lo demás, perderse de vista que el examen de ecografía ocular que pudo determinar finalmente la presencia y ubicación exacta del cuerpo extraño en el globo ocular fue ordenada por el médico especialista que atendió la urgencia en el Hospital San José, examen que sin duda resultaba indispensable para proceder a una correcta cirugía de extracción, como finalmente ocurrió aunque en otro hospital.
Establecidos los elementos que se dejan reseñados y que son puestos de presente por el perito médico y que corresponde a lo consignado en las correspondientes historias clínicas que corren entre folios 27 y 39 y 116 a 153 del cuaderno de pruebas, debe aceptarse que, como lo advierte el Ministerio Público, el daño recibido por el lesionado demandante es producto del accidente traumático que relata y no guarda relación causal con el actuar médico ofrecido por el Hospital Universitario San José de Popayán lo cual determina que deban despacharse negativamente los pedimentos de la demanda, como en efecto se hará (fls. 120-126 cuaderno principal).
Inconforme con la decisión de primera instancia, la parte actora interpone recurso de apelación para que se revoque y, en su lugar, se acceda a las pretensiones. Considera que en la actuación está plenamente acreditado el daño sufrido por el señor John Jairo Montoya Ortega, consistente en la pérdida de la visión de su ojo izquierdo, como consecuencia de una falta de atención médica adecuada y oportuna, atribuible al Hospital Universitario San José de Popayán.
Del escrito de apelación se destacan los siguientes apartes:
Lo cierto es que a pesar del procedimiento quirúrgico, el paciente quedó con el elemento metálico dentro del ojo, ya que este elemento no se le extrajo en la cirugía, lo que se comprobó posteriormente por el Dr. Felipe Vejarano, quien lo examinó el día 28 de marzo de 1997 y en el mismo consultorio le practicó una ecografía ocular, la que dio como resultado la presencia de “cuerpo extraño intraocular”.
Es así como el paciente es remitido por el Dr. Vejarano al Hospital Universitario del Valle, en donde se le practicó cirugía para extraerle dicho cuerpo extraño, por lo que se concluye que la cirugía inicial estuvo mal practicada.
Expresa el h. tribunal que la causa de la pérdida de la visión de John Jairo Montoya fue el trauma severo en el ojo con elemento punzante y que se exonera de responsabilidad a la entidad por haber puesto a disposición del paciente los medios de los cuales disponía para su atención, pero la ecografía ocular, único examen capaz de detectar la presencia y ubicación exacta del cuerpo extraño en el globo ocular, según lo acepta el a quo en el fallo, no fue practicada, siendo que resultaba indispensable para proceder a una correcta extracción, como finalmente ocurrió en el otro hospital.
Es exactamente en este aspecto en el que radica la falla en el servicio, pues si dicha ecografía era indispensable para la correcta extracción del cuerpo extraño, ¿por qué no se practicó al paciente dicha ecografía, habiendo un centro médico como es la Fundación Oftalmológica Vejarano, en donde sí la podían practicar?
De conformidad con lo anterior, el recurrente insiste en la declaratoria de responsabilidad de la entidad pública demandada y en la procedencia del reconocimiento de perjuicios i) materiales, según los parámetros de la jurisprudencia de esta corporación; ii) morales, en el equivalente a 100 SMMLV a favor de la víctima y 50 SMMLV para el resto de los demandantes y iii) a vida de relación a favor de la víctima, en el equivalente a 100 SMMLV (fls. 131-135 cuaderno principal).
En atención al recurso de apelación interpuesto por la parte actora contra la sentencia de 26 de septiembre de 2002, proferida por el Tribunal Administrativo del Cauca, debe la Sala establecer si el daño, consistente en la pérdida de la visión que aqueja al señor John Jairo Montoya Ortega, resulta imputable a la acción u omisión de la entidad pública demandada, por falla en la prestación del servicio médico, pues, de ser ello así, las pretensiones de reparación deberán prosperar.
Serán tenidos en cuenta los documentos aportados en debida forma por las partes en las oportunidades legales, los remitidos por la entidad pública demandada —decretados en tiempo y allegados al plenario por disposición del a quo—, las respuestas de diversas autoridades a los requerimientos del tribunal y los testimonios recibidos en primera instancia con audiencia de la contraparte.
Aunado a lo anterior, la Sala debe anotar que el tribunal ofició al Hospital Universitario San José de Popayán para que remitiera copia auténtica “trascrita a máquina” de la historia clínica del señor John Jairo Montoya Ortega (fl. 8 cuaderno 2), sin obtener respuesta, empero la parte actora allegó —con la demanda y en el trascurso del proceso (fls. 23-43 cuaderno 1 y 26-39 cuaderno 2)— copia simple de la mencionada historia, además de las abiertas en el Hospital Local de Piendamó y Universitario del Valle del Cauca, por lo que serán tenidas en cuenta, en la medida en que la omisión en el cumplimiento de las órdenes emitidas en materia de remisión de los documentos que se encuentran en poder de alguna de las partes, no puede favorecer sus intereses, perjudicando a su contraparte, particularmente cuando el remiso está en el deber de custodiarlos.
Como lo ha señalado la Sala en otras oportunidades, es obligación de las entidades prestadoras del servicio de salud elaborar y conservar las historias clínicas de sus pacientes, como quiera que la ley así lo dispone, en los términos del artículo 34 de la Ley 23 de 1981(3). Siendo así, el hospital accionado, ante la solicitud judicial de que fue objeto, tenía el deber aportar al proceso el original o la copia auténtica de la historia clínica del señor John Jairo Montoya Ortega, pues no hacerlo implica vulnerar el derecho de los demandantes a la obtención de esta prueba documental. Se trata, entonces, de una situación que se traduce en una inequidad procesal, para cuya solución la Sección(4) ha considerado que, en casos como el presente, en el que la entidad pública demandada debe allegar en debida forma el documento y no lo hace, resulta procedente otorgar valor probatorio a la copia aportada con la demanda, en aplicación de los principios constitucionales de igualdad, debido proceso, derecho de defensa y buena fe (arts. 13, 29 y 83 C.P.), además de aquellos relativos a la lealtad procesal y colaboración de las partes en la actuación (art. 71 CPC).
2.2.2.1 El día 15 de marzo de 1997 el señor John Jairo Montoya Ortega sufrió una lesión en su ojo izquierdo, por incrustación de una esquirla de puntilla en momentos en que desarrollaba labores de carpintería en compañía de uno de sus hermanos, por lo que fue atendido inicialmente en el Hospital Local de Piendamó Cauca, luego en el Hospital Universitario San José de Popayán y por último en el Hospital Universitario del Valle. El daño devino en una lesión e incapacidad laboral permanente. De ello dan cuenta las declaraciones recibidas en primera instancia, las historias clínicas aportadas por la parte actora, así como las valoraciones médicas y los dictámenes periciales practicados a la víctima, así:
a) Los señores Belisario Villegas Sandoval y Miriam Molina afirmaron que la víctima y uno de sus hermanos estaban “terminando de realzar la parte inferior del lavamanos, al clavar una puntilla de acero (...) esta se quebró al recibir el martillazo y se le introdujo en el ojo del afectado”. Así mismo, los declarantes fueron contestes en sostener que, ocurridos los hechos, de manera inmediata el señor John Jairo fue trasladado por sus familiares al Hospital Local de Piendamó “donde lo atendieron de urgencias” y, debido a la gravedad de la lesión, fue remitido al Hospital de San José de Popayán (fls. 107-108 cuaderno 2).
b) Por requerimiento del a quo, el Hospital Local de Piendamó remitió al proceso reproducción mecanográfica del resumen de la historia clínica del señor Montoya Ortega, el cual registra textualmente las siguientes actuaciones médicas:
John Jairo Montoya Ortega
Residencia actual: Piendamó
Llegada del paciente: fecha 15-03-97, el paciente llega por sus propios medios.
Fecha de ocurrencia: 15-03-97, hora: 19:10, sitio: Piendamó.
Causa básica que origina la atención: objeto extraño que penetra a ojo izquierdo.
Anamnesis (sic), examen físico y evolución:
Paciente con cuadro clínico de más o menos 10 minutos con trauma en ojo izquierdo con objeto punzante el cual queda en el ojo con imposibilidad para ver e intenso dolor.
Examen físico. Se visualiza ojo izquierdo con objeto grande punzante que penetra la cámara anterior, con hemorragia de cámara anterior.
Diagnóstico: 1. Trauma abierto ojo izquierdo
Conducta: 1. Remisión al Hospital Universitario San José para cirugía.
2. Antibiótico, analgésico, manitol, acetazolamida.
Nota: A continuación se anexa copia de remisión al Hospital Universitario San José.
Nota: No se extrae objeto por riesgo de vaciamiento del contenido ocular.
Paraclínicos: hemoglobina 14 hematocrito 45 (negrillas fuera de texto, fls. 9, 23-24 cuaderno 2).
c) De la historia clínica manuscrita del Hospital Universitario San José de Popayán, se logran descifrar las siguientes anotaciones —se destaca— (fls. 23-43 cuaderno 1 y 26-39 cuaderno 2):
Marzo 15 de 1997 (urgencias)
20:25: O y P: Piendamó con IDx trauma abierto ojo izq.
EA: cuadro de aprox/ 1 hora de evol. consistente en trauma ojo izq. al caer sobre el ojo una “esquirla de puntilla de acero”. El pte refiere salida de material café x el ojo; agudeza visual y sensación de cuerpo extraño. En H.C. Piendamó se colocó clinda (sic), genta (sic) 1 dosis, manitol, acetazolamida, tetanol, antiroxina y remiten.
Ojos: O.I. laceración de córnea con herniación de iris, hemorragia en cámara anterior, visión de bulto, epifora marcada. O.D. Normal
IDx: 1 herida perforante ojo izq.
Plan: valorado x Dr. de Rosa (oftalmólogo), quien está de acuerdo con dx y decide llevar a cirugía de urgencia, para reconstrucción de segmento anterior OI. S.S. Hemograma. Se pasa turno a quirófano.
9 p.m. Paciente con perforación ocular OI a nivel corneal con herniación de iris.
Cx. Reparación segmento anterior. En el momento no hay paquetes de cirugía. Se tiene que programar 8 a.m. (negrillas fuera de texto).
Marzo 16 de 1997
09:17. Reconstrucción segmento anterior ojo izq. desbridamiento iris-sutura corneal. Tiempo cirugía: 0:50 min. Cirujano Dr. de Rosa (negrillas fuera de texto).
Paciente en postquirúrgico, perforación ocular OI.
EF: Cámara amplia
Suturas correctas
Se explica pronóstico de las lesiones. Cx: Salida maxitrol. Control post para valorar ecografía (negrillas fuera de texto).
Marzo 20 de 1997 (Consulta externa)
Procedencia Piendamó
Oftalmología Dr. de Rosa
Paciente con historia de perforación ocular OI
DAC: Gran opacificación corneal, hipopión en cámara anterior (inflamatoria?), difícil visualizar estructuras por hipopión, sutura correcta.
Cx: Maxitrol igual c/2 horas, lantazine x día, próxima visita solicitar eco. Se explica pronóstico. Control en 2 días (negrillas fuera de texto).
Las notas de enfermería del mencionado centro hospitalario, por su parte, evidencian los siguientes procedimientos:
Marzo 15 de 1997
20:00. Ingresa pte a sala de urgencias consiente y orientado, en compañía de su madre, con una canalizada. SSN, permeable y con ojo izq. cubierto con gasa, SV 102, TA 130/80, TO 37, manifiesta dolor en ojo. Muestra hemograma, 1 de tatanol, 1 gentamicina, 1 frasco de keflinyige, 1 de tramal y 50 mg EVC.
6. Keflin x 1 gr. 1 fco EVL.
6:30. Entrego pte en Camilla conciente (sic) orientado en TL y P con LEV de mantenimiento, pasando SSN para 6 horas con apósito en ojo izq. que en la noche es valorado x oftalmólogo Dr. de Rosa, presenta dolor, elimina espontáneo en 2 ocasiones, no hizo deposición. P/ llevar a cirugía cuando lo pidan.
7:15. Se traslada pte a cirugía x orden del Dr. de Rosa, con LEV permeables, TA 120/80, P:80.
8:00. Ingresa pte quirófano 6, despierto, orientado, con ojo izq. cubierto con oposito. Dr. Orozco coloca anestesia gnral, Fentanyl, Norcuron, Pentothol, tubo endotraqueal #80 y conecta máquina de anestesia. Se realiza limpieza área ojo izq. Dr. de Rosa inicia acto qco.
9:45. Termina acto qco., desbridamiento iris, sutura de córnea, se traslada pte R.L. bajo efectos anestesia gnral, con ojo izq. cubierto con apósito y esparadrapo.
12:30. Paciente que durante la mañana pasa bien, afebril sin complicación, sin cambio especial, recibe V.O. y tolera, elimina espontánea, TA: 120/80.
1:00. Recibimos pte en R.L. consciente y orientado en TL y P, pasando LEV x vena, permeable con SSSN 1000 CC y ojo cubierto con esparadrapo. Tiene dos fcos de keflin y una de lisalgil.
6:30. Paciente en camilla consciente, alerta, OI cubierto con vendaje, LEV de mantenimiento, eliminación urinaria espontánea.
7:00. Paciente en camilla orientado, continúa en sala RL, ojo izq. cubierto con con apósito y esparadrapo, LEV, pasando SSN + Natrol, TA 130/90.
Ante el cuadro clínico que presentaba el señor John Jairo Montoya, el 2 de abril de 1997 el oftalmólogo Carlos Mauricio de Rosa(5), médico del Hospital Universitario San José de Popayán, remitió al paciente al servicio de oftalmología-urgencias del Hospital Universitario del Valle. De ello da cuenta la hoja de remisión de pacientes, en la que dejó consignado:
Paciente con historia de trauma ocular ojo izquierdo con cuerpo metálico, se realiza sutura corneal. El 16 de marzo/97 se observa en el postquirúrgico gran reacción inflamatoria, la cual impedía valorar func. (sic) si ojo pue (sic) membrana pupilar y catarata total. Solicitar ecografía ocular en la que se observan (sic) cuerpo extraño metálico en vítreo anterior, en cuadrante supero temporal, con múltiples esquirlas a nivel prenetiniano (sic). Se remite para valorar vitrectomía (negrillas fuera de texto).
d) La historia clínica manuscrita del Hospital Universitario del Valle registra las siguientes anotaciones (fls. 37-43 cuaderno 1 y 144-150 cuaderno 2):
Abril 4 de 1997
IDx: Tx penetrante
Cx: Val. x oftalmol.
5:30 p.m. Oftalmología.
EA. El 15 de marzo/97 mientras miraba clavar una puntilla a 1.5 m+ de distancia, la puntilla se partió y saltó, causándole tx en OI. Refiere presentar pud. AV campo temporal, no refiere ninguna otra sintomatología. Refiere que la puntilla le quedó “clavada en el ojo”, consulta al Hospital de Piendamó y de allí a Popayán y se nota Qx a las 14 hras, realizando sutura corneal el 16 marzo/97. En el postQx observa Rx inflam. Que impedía valorar F de O x membrana pupilar, catarata. Decide consultar a otro médico, realizan ecografía el 1 de abril/97 encontrando OI= congestiones (sic) vítreas. CEIO posiblemente metálico en vítreo anterior, esquirlas más posteriores. Retina adherida 360 y remiten. El 2do médico encuentra el 28/III/97 AV OI= PPL sutura corneal con algunos puntos expuestos, catarata total con sedisión (sic) pupilar, memb. Inflam.
Ecografía. Globo tamaño normal. Cx. Se valora pte con fellow de retina y R3, quienes deciden hospitalización y pasar turno para Qx. (negrillas fuera de texto).
Plan: vitrectomía urgente, combinada. En este momento no hay disponibilidad de sala, pte no desea quedarse hospitalizado. Hda abierta explicando riesgos de estar en la calle, pedir SOP para sábado o domingo (negrillas fuera de texto).
Abril 6 de 1997
Oftalmología. Control. Tx penetrante OI, POP sutura hda corneal OI, catarata post Qx. Vuelto severa. CEIO. Paciente refiere sentirse “peor”, mucho dolor tipo punzada en OI, irradiado a cabeza, además recibe luz con menor intensidad. Se hospitaliza.
Abril 7 de 1997
Nota operatoria. Pte en SOP previa asepsia, se realiza: 1. Pentomía, 2. Reparo 4 reclas con seda. 3. Se hace leusectomía. 4. Se limpia cámara anterior, tiene membrana fibrosoide, muestras para cultivo y irriga (sic) con ATB y Dalacun. 5. Se hace VPP encontrando cuerpo extraño intraocular (...) inicia un severo sangrado debido al daño severo, se comunica al Dr. Grill, quien considera que se ha de sacar CEIO con esclerostomía y debido a lo grave, cerrar el ojo (negrillas fuera de texto).
e) La parte actora aportó a la actuación la valoración médica realizada por el oftalmólogo Luis Felipe Verajano el 1º de abril de 1997, la que da cuenta del siguiente diagnóstico:
John Jairo Montoya.
Pte de 27 años quien el 15 de marzo sufrió trauma en O.I. al observar a su hermano martillar un clavo. El día siguiente se le realizó cgía de urgencia (sutura de córnea) por el Dr. De la Rosa y consulta a nuestro centro el día 28 marzo/97 por gran molestia. Al Ex. Le encontramos AV: SE: OI: PPL BM: OI: Sutura coeneana con algunos puntos exprastos (sic), catarata total con saclusión (sic) pupilar, seydall (-), memb. Inflamatoria sobre iris, ligera/ hipotono. Se realiza el día de hoy ecografía, se anexa resultado.
O.I. Condensaciones vítreas, se aprecia CEIO posiblemente metálico en vítreo anterior en cuadrante superotemporal, con aparentes múltiples esquirlas más posteriores, retina adherida 360º, N.O. dentro de límites normales.
I.D.X. Cuerpo extraño intraocular (negrillas fuera de texto, original aportado por la actora a fl. 44 cuaderno 1).
f) A petición de la parte actora, el tribunal dispuso la práctica de un dictamen pericial y, para ello, designó dos médicos especialistas en el área de oftalmología -auxiliares de justicia-(6), empero solo uno de ellos(7) —con fundamento en las historias clínicas que reposan en la actuación— dio respuesta al cuestionario planteado en la demanda, en los siguientes términos:
a) ¿Cuál es el tratamiento adecuado para la lesión que presentaba el paciente, consistente en trauma por objeto punzante intraocular?
Respuesta. Según el Dx de trauma ocular penetrante con herida de córnea y herniación de iris, el procedimiento a efectuar es una sutura de córnea con recolocación de iris en su sitio y limpieza de cámara anterior. Además antibióticos endovenosos. Tratamiento a seguir según la evolución en el postoperatorio.
b) ¿Si la cirugía extractiva debió practicarse en forma inmediata?
Respuesta. Una vez se sospeche el diagnóstico de un cuerpo extraño intraocular por la mala evolución del ojo del paciente evidenciado por inflamación persistente o mayor deterioro de la visión, debe confirmarse con una ecografía ocular. El tratamiento consiste en extracción del cuerpo extraño y reparación si es posible de las estructuras internas del ojo. Una vez preparado el paciente para cirugía debe efectuarse esta lo más pronto posible en un centro en donde existan todos los medios adecuados para hacerlo.
c) ¿Si el hecho de haberse practicado la cirugía 12 horas después de ocurrido el trauma, pudo influir negativamente en la recuperación del paciente?
Respuestas. En el caso del paciente en mención lo que realmente afecta el pronóstico final es el daño ocasionado por el trauma inicial y por el cuerpo extraño intraocular, independientemente de las 12 horas transcurridas entre la revisión del paciente y la realización de la cirugía.
d) ¿Cuál fue la razón de la pérdida de la visión del ojo izquierdo del paciente?
Respuesta. Trauma ocular severo con daño de las estructuras internas del globo.
e) ¿Por qué se presentó la infección detectada por los médicos del H.U. del Valle y por qué razón no fue detectada por los médicos del H.U. San José?
Respuesta. No hay evidencia reportada de infección del globo ocular en las copias de las historias clínicas tanto del H.U. San José como en la historia del H.U. del Valle.
f) ¿Si el tratamiento que recibió el Dr. John Jairo Montoya fue el adecuado.
Respuesta. Fue el adecuado.
g) En el caso del paciente que nos ocupa se servirán determinar ¿cuáles son las secuelas de las lesiones sufridas y si se puede recuperar la visión mediante qué tratamientos y cuál sería el costo de los mismos?
Respuesta. Con la información que tengo en mi poder es imposible contestar esta pregunta, pues se necesita una valoración actual del paciente (fls. 112-113 cuaderno 2).
Surtido el traslado del dictamen, la parte actora solicitó su aclaración, frente a lo cual el perito respondió:
1. El procedimiento efectuado por el Dr. de Rosa como está escrito en la nota operatoria claramente consiste en “debridamiento del iris y lavado de cámara anterior”, concluyendo con sutura de herida corneal”. No se efectúa extracción de cuerpo extraño intraocular.
2. El tratamiento quirúrgico que se le efectuó al paciente en el Hospital U. del Valle consistió en extracción del humor vítreo, con el procedimiento llamado vitrectomía y la extracción del cuerpo extraño intraocular que se encontraba en la retina.
3. La ecografía se le efectuó al paciente el día 1-04-97 en la ciudad de Popayán en la Fundación Oftalmológica y fue ordenada por el Dr. Carlos M. de Rosa B. (negrillas fuera de texto, fls. 83 cuaderno 1 y 156 cuaderno 2).
g) El 16 de febrero de 2001, la Junta de Calificación de Invalidez-Seccional Cauca determinó que el señor John Jairo Montoya Ortega padecía de una incapacidad permanente parcial del 37.8% (fls. 160-165 cuaderno 2).
2.2.2.2 Las reglas de la experiencia permiten inferir que la lesión padecida por una persona produce afectación moral entre sus parientes, por los vínculos de consanguinidad, familiaridad y convivencia que los une con la víctima.
En el presente asunto, los señores Edgar Yonney, Jaime Ernesto y Milton Cesar Montoya Ortega demostraron su condición de hermanos de la víctima, hijos de los señores Jaime Luis Montoya y Gloria Elia Ortega Bolaños, según los registros civiles de nacimiento que reposan en la actuación (fls. 16-19 cuaderno 1). Así mismo, en el proceso se acreditó que los menores John Steven, Carol Juliana y Johan Santiago Montoya León son hijos de John Jairo Montoya Ortega y Maritza León Sarria (fls. 20-22 cuaderno 1).
La señora Maritza León Sarria, por su parte, probó su condición de compañera permanente. De ello dio cuenta el señor Sigifredo Ríos Núñez, quien, interrogado por la relación que aquélla sostenía con la víctima, afirmó que “vivían bajo un mismo techo en esta población de Piendamó, de cuya unión procrearon tres hijos” (fls. 87-88 cuaderno 2). Así mismo, los señores Yimmy Fernández, Ángel Alberto Valencia Vera y José Roger Campo Aranda afirmaron que la señora León Sarria era la compañera de John Jairo, quienes tenían tres hijos a saber: Esteven, Juliana y Santiago, a quienes conocía desde hacía cinco años, “me consta porque yo permanezco en su casa” (fls. 89-96 cuaderno 2).
Aunado a lo anterior, la prueba testimonial recaudada en primera instancia permite establecer la ocurrencia del accidente, la lesión y la afectación moral sufrida por la víctima y su familia.
En efecto, el señor Sigifredo Ríos Núñez afirmó conocer al señor John Jairo Montoya Ortega y a su familia, desde hacía aproximadamente quince años. Dio cuenta sobre el apoyo y colaboración mutua y del dolor que les causó la lesión sufrida por el primero de los nombrados, a raíz de que “su hermano estaba clavando una puntilla, a la puntilla se le quebró la cabeza cayéndole en la vista, fue donde perdió el ojo”. Así mismo, refirió que el señor Montoya fue atendido inicialmente en el Hospital Local de Piendamó Cauca, luego en el Hospital Universitario San José de Popayán y por último en el Hospital Universitario del Valle. Agregó que a la fecha de los hechos, la víctima se desempeñaba como carpintero, actividad en la que devengaba aproximadamente $ 1 000 000 mensuales “(...) esto me consta porque él trabajo para mí, o sea me hizo unos trabajitos. Con sus ingresos sostenía su familia y compraba los materiales para elaborar los trabajos”. Por último, señaló que la lesión afectó al señor Montoya Ortega en el trabajo, “porque no lo buscan, no puede trabajar, se siente muy preocupado”.
Lo anterior fue reiterado por los señores Yimmy Fernández, Ángel Alberto Valencia Vera y José Roger Campo Aranda. Estos dos últimos refirieron que los ingresos del señor Montoya Ortega oscilaban entre $ 800 000 y $ 1 000 000 mensuales (fls. 89-96 cuaderno 2).
2.2.2.3 Además de la prueba antes relacionada, el acervo probatorio da cuenta de que, a raíz de los hechos, la señora Gloria Elia Ortega denunció penalmente al médico oftalmólogo del Hospital Universitario San José de Popayán Carlos Mauricio de Rosa por el delito de lesiones personales de que fue víctima su hijo John Jairo Montoya Ortega. De ello da cuenta el dictamen pericial Nº S-3857-98 de 28 de junio de 1998, emitido por el Instituto de Medicina Legal-Seccional Cauca, atrás referido y la resolución inhibitoria de 5 de abril de 1999, proferida por la Fiscalía Sexta del municipio de Popayán a favor del sindicado, fundada en que la conducta estuvo ajustada a la lex artis y no se violó norma alguna del Código Penal (documento aportado por la entidad pública demandada, visible a fls. 98-100 cuaderno 1).
En el presente caso, los demandantes alegan y acreditan que, el día 15 de marzo de 1997, el señor John Jairo Montoya sufrió una lesión en su ojo izquierdo; que fue remitido por sus familiares al Hospital Local de Piendamó y posteriormente al Hospital San José de Popayán; que requería de una intervención quirúrgica urgente, previa la toma de una ecografía y que el examen no se practicó, al punto que el señor Montoya Ortega debió asistir a un servicio particular y así, quince días más tarde, conseguir que el Hospital de Popayán lo remitiera al Hospital Universitario del Valle, donde finalmente fue intervenido.
En efecto, según la historia clínica del Hospital Local de Piendamó, el señor Montoya Ortega ingresó al servicio de urgencias aproximadamente a las 19:10 del 15 de marzo de 1997, por presentar “objeto extraño que penetra a ojo izquierdo (...) con imposibilidad para ver e intenso dolor”. Al examen físico, los médicos de turno encontraron “ojo izquierdo con objeto grande punzante que penetra la cámara anterior, con hemorragia de cámara anterior” y previa orden de suministro de antibióticos y analgésicos, ordenaron la remisión del paciente al Hospital Universitario San José “para cirugía”, con diagnóstico de “trauma abierto ojo izquierdo” y con la anotación expresa de que “no se extrae objeto por riesgo de vaciamiento del contenido ocular”.
En la historia clínica manuscrita elaborada por el Hospital Universitario San José de Popayán consta que, a las 20:25 horas del día en mención, el señor John Jairo Montoya Ortega ingresó a la sala de urgencias de la institución con un cuadro de evolución de una hora, consistente “en trauma ojo izq. al caer sobre el ojo una esquirla de puntilla de acero” y que el paciente “refiere salida de material café x el ojo; agudeza visual y sensación de cuerpo extraño”.
La atención inicial fue realizada por un médico de urgencias, quien diagnosticó “O.I. laceración de córnea con herniación de iris, hemorragia en cámara anterior, visión de bulto, epifora marcada. O.D. Normal. IDx: 1 herida perforante ojo izq” y lo remitió al oftalmólogo Mauricio de Rosa, “(...) quien está de acuerdo con dx y decide llevar a cirugía de urgencia, para reconstrucción de segmento anterior OI. S.S. Hemograma (...) con perforación ocular OI a nivel corneal con herniación de iris. Se pasa turno a quirófano, Cx. Reparación segmento anterior.” Sin embargo, la historia clínica registra que la intervención quirúrgica no pudo realizarse, pues “en el momento no hay paquetes (sic) de cirugía”, por lo que se programó para las 8:00 a.m. del día siguiente.
A las 09:17 del 16 de marzo del año en mención, el Dr. de Rosa llevó a cabo “reconstrucción segmento anterior ojo izquierdo desbridamiento iris-sutura corneal” —sin que la historia clínica evidencie la extracción de elemento extraño— y en el control postoperatorio del día 17, el referido galeno estableció la necesidad de valorar nuevamente al paciente con ecografía, sin que se hubiera anotado urgencia en su realización. Se conoce sí que el paciente fue dado de alta, previa explicación de un pronóstico que no se conoce, porque no figura en la historia.
Pasados cuatro días, es decir, el 20 del mismo mes y año, el paciente acudió al Hospital San José de Popayán por consulta externa. En la valoración el médico i) encontró “gran opacificación corneal, hipopión en cámara anterior (inflamatoria?), difícil visualizar estructuras por hipopión, sutura correcta”; ii) ordenó el suministro de más antibióticos y analgésicos y iii) dispuso control en dos días, con la anotación de que en la próxima visita se solicitaría una ecografía.
En el expediente se observa que el señor John Jairo Montoya Ortega se sometió a una valoración médica particular, esta vez a cargo del oftalmólogo Luis Felipe Verajano el 1º de abril de 1997, en la que se da cuenta de la realización de la ecografía pendiente, cuyo resultado fue: “O.I. Condensaciones vítreas, se aprecia CEIO posiblemente metálico en vítreo anterior en cuadrante superotemporal, con aparentes múltiples esquirlas más posteriores, retina adherida 360º, N.O. dentro de límites normales. I.D.X. Cuerpo extraño intraocular” (original aportado por la actora a fl. 44 cuaderno 1).
El 2 de abril de 1997, es decir ya contando con la ecografía y ante el cuadro clínico presentado, el oftalmólogo Carlos Mauricio de Rosa del Hospital Universitario San José de Popayán remitió al paciente al servicio de oftalmología-urgencias del Hospital Universitario del Valle, según la hoja de remisión de pacientes, en la que consta el trauma ocular con cuerpo metálico, la realización de la intervención quirúrgica y el hallazgo del control postoperatorio de “gran reacción inflamatoria” que impedía realizar una valoración en detalle de otras lesiones.
Es de anotar que en la hoja de remisión el médico hizo referencia a una ecografía ocular, sin especificar la fecha y el lugar de su práctica, empero se puede concluir que se trata de la realizada el 1º de abril de 1997 por el médico Vejarano, como quiera que no hay evidencia sobre la realización de otra, aunque en la historia si figura el requerimiento de la misma para la intervención.
El 4 de abril del mismo año, el señor John Jairo Montoya Ortega ingresó al Hospital Universitario del Valle y a las 5:30 p.m. fue valorado por el servicio de oftalmología, en el que, también, se hace mención a la ecografía en mención “(...) encontrando OI= congestiones (sic) vítreas. CEIO posiblemente metálico en vítreo anterior, esquirlas más posteriores”. Se ordena la práctica de otra ecografía y se decide hospitalizar para intervenir quirúrgicamente —“vitrectomía urgente, combinada”—, empero la historia clínica registra que la cirugía no pudo practicarse por falta de disponibilidad de salas. A los dos días, el paciente es hospitalizado y el 7 de abril “(...) se hace VPP encontrando cuerpo extraño intraocular (...) inicia un severo sangrado debido al daño severo, se comunica al Dr. Grill, quien considera que se ha de sacar CEIO con esclerostomía y debido a lo grave, cerrar el ojo”.
En relación con el dictamen pericial practicado en el sub lite, la Sala observa que si bien el perito concluyó que el tratamiento que recibió el señor John Jairo Montoya fue el adecuado, también deja entrever que existieron irregularidades en la atención médica, como pasa a explicarse:
En efecto, frente a la pregunta de “¿Si la cirugía extractiva debió practicarse en forma inmediata?” el perito respondió que “(...) una vez se sospeche el diagnóstico de un cuerpo extraño intraocular (...) debe confirmarse con una ecografía ocular” y el tratamiento a seguir “consiste en extracción del cuerpo extraño y la reparación de las estructuras internas del ojo”, con la anotación de que la “cirugía debe efectuarse lo más pronto posible”.
Interrogado sobre “¿Si el hecho de haberse practicado la cirugía 12 horas después de ocurrido el trauma, pudo influir negativamente en la recuperación del paciente?”, el perito afirmó que “lo que realmente afecta el pronóstico final es el daño ocasionado por el trauma inicial y por el cuerpo extraño intraocular, independientemente de las 12 horas transcurridas entre la revisión del paciente y la realización de la cirugía”, lo que permite concluir que la causa del daño deviene del trauma principalmente, esto es de la presencia del elemento punzante en el ojo izquierdo.
Por último, preguntado por “la razón de la pérdida de la visión”, el oftalmólogo contestó que lo fue el “trauma ocular severo con daño de las estructuras internas del globo”, con la anotación —al aclarar el dictamen— que en “(...) el procedimiento efectuado por el Dr. de Rosa, como esta escrito en la nota operatoria, [n]o se efectúa extracción de cuerpo extraño intraocular”.
No obstante, el derecho del señor Montoya Ortega a ser tratado en condiciones de dignidad, acorde con la naturaleza humana, exigía, ante la evidencia de la presencia en su ojo izquierdo de una esquirla de puntilla, situación puesta en conocimiento de los médicos tratantes —tal y como lo registran las historias clínicas que reposan en la actuación— la práctica de la ecografía ordenada y la extracción del objeto extraño. Empero lo deseable y debido no ocurrió, al punto que el paciente debió acudir, quince días más tarde, donde un médico particular quien el 1º de abril del mismo año, con apoyo en el examen pudo constatar lo que ya se conocía, pero se requería para adelantar la intervención.
Ahora, no obstante haberse acreditado la atención médica y sin perjuicio de que la pérdida de la visión no puede ser atribuida a la demandada, porque las pruebas indican que obedeció al daño ocasionado por el impacto de la puntilla sobre la humanidad del actor, el análisis en conjunto de los medios de pruebas que obran en el proceso permite concluir que al señor John Jairo Montoya Ortega le fue vulnerado su derecho fundamental a la salud y que el Hospital Universitario San José de Popayán deberá responder por dicha afectación, pues, conociendo los antecedentes del accidente sufrido, no se actuó con la inmediatez que la situación exigía, ni se tomaron las medidas necesarias para atender al paciente, como el mismo lo merecía.
Los actores sostienen que la falla del servicio en que incurrió la entidad demandada causó al señor John Jairo Montoya Ortega la pérdida de la visión; empero las pruebas no lo demuestran, pues si bien la pérdida ocurrió, se produjo por el impacto de la puntilla y nada permite establecer que, de haber recibido una mejor atención, lo sucedido no hubiera acontecido, pues el accidente fue de tal gravedad que la limitación permanente sobrevendría de todas maneras.
De manera que la entidad demandada es responsable, no de la pérdida de la visión, pero si del dolor causado a la víctima y a sus parientes más cercanos por las deficiencias en la prestación del servicio. Razón por la cual se revocará la sentencia impugnada.
En este orden de ideas, la Sala concluye que la parte demandada, con cargo a su patrimonio, tendrá que asumir la reparación por el daño moral causado a los demandantes, según los parámetros que a continuación se señalan:
Establecidos como se encuentran los vínculos de consanguinidad, familiaridad y convivencia entre la víctima, su compañera permanente, hijos y hermanos, plenamente acreditados con las pruebas a las que se ha hecho referencia, hacen presumir la afectación moral que el daño padecido por el señor John Jairo Montoya Ortega les causó.
En consecuencia, la entidad demandada pagará a favor de los demandantes las siguientes sumas de dinero, liquidadas en salarios mínimos legales mensuales vigentes, como lo viene sosteniendo la corporación desde la sentencia de 6 de septiembre de 2001, proferida dentro del proceso acumulado Nº 13 232–15646(8) la demostración del padecimiento de un perjuicio moral en su mayor grado debe ser indemnizada con una suma equivalente a 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes. En este sentido, es procedente que la Sala fije en salarios mínimos la indemnización de perjuicios de orden moral, con aplicación de la facultad discrecional que le asiste frente a estos casos(9), de conformidad con los siguientes parámetros(10): (i) la indemnización se hace a título de compensación, más no de restitución ni de reparación(11); (ii) el perjuicio se tasa con fundamento en el principio de equidad previsto en el artículo 16 de la Ley 446 de 1998; (iii) la determinación del monto se sustenta en los medios probatorios que obran en el proceso y que están relacionados con las características del perjuicio; y (iv) se tiene en cuenta, cuando sea del caso, lo ordenado en otras providencias para garantizar el principio de igualdad.
Los actores solicitaron el reconocimiento de perjuicios morales por el equivalente a 1.000 gramos oro. Para el efecto tendrá en cuenta la Sala que, según la jurisprudencia sentada y reiterada por la Sección, a partir de la sentencia proferida dentro del proceso Nº 13.232-15646 de 6 de septiembre del 2001, los perjuicios morales se tasan en salarios mínimos legales y no en gramos oro.
Siendo así y demostrado que el Hospital Universitario de Popayán le negó injustificadamente la atención, con la calidad que el señor John Jairo Montoya Ortega en razón del accidente sufrido demandaba, es dable concluir, conforme a las reglas de la experiencia, que lo ocurrido produjo indignación, dolor y sentimientos de impotencia y frustración en la víctima y en sus parientes más cercanos, razón por la que se les reconocerán perjuicios morales así(12): a favor de los señores John Jairo Montoya Ortega cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales vigentes; de Maritza León Sarria (compañera), Jaime Luis Montoya y Gloria Elia Ortega Bolaños (padres) y John Steven, Carol Juliana y Johan Santiago Montoya León (hijos), el equivalente a veinticinco (25) salarios mínimos legales mensuales vigentes, para cada uno de ellos, liquidados a la fecha de ejecutoria de esta sentencia.
Para los señores Edgar Yonney, Jaime Ernesto y Milton Cesar Montoya Ortega –hermanos-, el equivalente a doce punto cinco (12.5) salarios mínimos legales mensuales vigentes, para cada uno, liquidados a la fecha de ejecutoria de esta sentencia.
REVOCAR la sentencia de 26 de septiembre de 2002, proferida por el Tribunal Administrativo del Cauca y, en su lugar se dispone:
1. DECLARAR al Hospital Universitario San José de Popayán administrativamente responsable por el daño sufrido por el señor John Jairo Montoya Ortega, por falla del servicio por omisión atribuible a la entidad pública demandada.
2. Como consecuencia de lo anterior, CONDENAR al Hospital Universitario San José de Popayán a pagar —por concepto de perjuicios morales— las siguientes sumas de dinero:
A favor de los señores John Jairo Montoya Ortega (víctima) cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes; Maritza León Sarria (compañera), Jaime Luis Montoya y Gloria Elia Ortega Bolaños (padres) y John Steven, Carol Juliana y Johan Santiago Montoya León (hijos), el equivalente a cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales vigentes, para cada uno de ellos, liquidados a la fecha de ejecutoria de esta sentencia.
Para los señores Edgar Yonney, Jaime Ernesto y Milton Cesar Montoya Ortega —hermanos—, el equivalente a veinticinco (25) salarios mínimos legales mensuales vigentes, para cada uno de ellos, liquidados a la fecha de ejecutoria de esta sentencia.
4. Dese cumplimiento a lo dispuesto en los artículos 176, 177 y 178 del Código Contencioso Administrativo y 115 del Código de Procedimiento Civil. Para el cumplimiento de esta sentencia expídanse copias con destino a las partes, con las precisiones del artículo 115 del Código de Procedimiento Civil y con observancia de lo preceptuado en el artículo 37 del Decreto 359 de 22 de febrero de 1995.
Consejeros: Danilo Rojas Betancourth—Stella Conto Diaz Del Castillo—Ruth Stella Correa Palacio.
1 Alberto Ospina Cardona, Procurador Judicial 40 ante el Tribunal Administrativo del Cauca.
2 El 3 de marzo de 1999, la cuantía para que un proceso iniciado en ejercicio de la acción de reparación directa tuviera vocación de doble instancia era de $ 18 850 000 —artículos 129 y 132 del Código Contencioso Administrativo subrogados por el Decreto 597/88— y la mayor de las pretensiones de la demanda fue estimada por el actor en $ 100 000 000, por concepto de perjuicios materiales en la modalidad de lucro cesante.
3 “La historia clínica es el registro obligatorio de las condiciones de salud del paciente. Es un documento privado, sometido a reserva, que únicamente puede ser conocido por terceros previa autorización del paciente o en los casos previstos por la ley”.
4 Sentencia de 16 de abril de 2007, M.P. Ruth Stella Correa Palacio, Exp. AG-2002-00025-02.
5 La parte actora solicitó oficiar para que la Fiscalía allegue al proceso la investigación adelantada contra el médico Carlos Mauricio de Rosa empero, en los términos de la respuesta de la Unidad de Fiscalías del municipio de Piendamó Cauca “no se encontró proceso alguno en el que figure como denunciante la señora Gloria Ortega” fl. 41 cuaderno 2), no obstante, en el proceso reposa un dictamen pericial y la resolución inhibitoria de 5 de abril de 1999, proferida por la Fiscalía Sexta del municipio de Popayán a favor del médico, fundada en que la conducta estuvo ajustada a la lex artis y no se violó norma alguna del Código Penal. Aportados por la entidad pública demandada, por fuera de las oportunidades probatorias (fls. 98-100 cuaderno 1).
6 Mediante auto de 31 de enero de 2000, fls. 70-71 cuaderno 1.
7 Médico Rafael Coronel Hernández.
8 M.P. Alier E. Hernández Enríquez.
9 Sobre el particular se pueden consultar la sentencia del 16 de junio de 1994, C.P. Juan de Dios Montes Hernández, Exp. 7445; y del 11 de febrero de 2009, C.P. Myriam Guerrero de Bermúdez, Exp. 14726, entre otras.
10 Los parámetros descritos se encuentran señalados en sentencia de 19 de septiembre de 2011, radicación 21350, C.P. Danilo Rojas Betancourt.
11 En la sentencia del 6 de septiembre de 2001, C.P. Alier Eduardo Hernández Enríquez, radicación 13232, se indicó que esto es así, porque “la suma establecida no se ajustará nunca al monto exacto del perjuicio, pero buscará, de alguna manera, restablecer el equilibrio roto con su ocurrencia (…)”.
12 Expediente 35656 - Magistrado Ponente: Mauricio Fajardo Gómez.

References: artículo 34
 resolución 
 artículo 16
 artículo 115
 artículo 37
 resolución