Source: https://electropelba.com/horario-de-descanso-en-comunidades-de-vecinos/
Timestamp: 2020-07-10 08:23:10+00:00

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Horario de descanso en comunidades de vecinos, decibelios permitidos por ley
Horario de descanso en comunidades de vecinos
Que el ruido no nos crispe: cómo enfrentarse a situaciones de ruido con nuestros vecinos
Las obras en las comunidades de vecinos
Horarios de las reformas
Conflictos en Comunidad: «Vecinos ruidosos – ¿Qué hacer como Administrador?
Pero ¿qué hacer cómo administrador ante los vecinos ruidosos?
¿Y qué se entiende por reincidencia?
¿Cómo poner la denuncia?
No olvidar las disposiciones de las municipalidades
¿Cuáles son las principales características de la Ordenanza Municipal contra la contaminación acústica?
Las comunidades de propietarios, fuera de la ley estatal
Decibelios máximos permitidos
Esto dice la ley sobre decibelios de noche para denunciar
Ejemplos de ruidos para denunciar
Cuándo y cómo denunciar ruidos molestos
Percepción judicial
No más de 80
07 SepDescubre cómo medir los decibelios en casa
¿Qué límite de decibelios tenemos a lo largo del día?
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El micrófono de nuestro móvil, el medidor de decíbeles más cómodo
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Llamar a la policía, el recurso final
¿Y si los ruidos no superan estos límites marcados?
Insonorizar tu hogar, la solución permanente ante vecinos ruidosos
El ruido es uno de los enemigos más insistentes de la salud de quienes viven en las ciudades. España es el segundo país más ruidoso del mundo y en las comunidades de vecinos se sabe bien. Según un estudio realizado por la Asociación Española para la Calidad Acústica (AECOR), el 60% de los españoles considera que el ruido «más molesto» es el de los vecinos.
Es un dato que confirma el Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMadrid), que asegura que el 35% de las quejas vecinales tienen su origen en los ruidos. Ya sea por vecinos que no respetan el descanso de los demás (20%), por el deficiente aislamiento acústico que tienen las viviendas (10%) o por el defectuoso estado de las instalaciones (5%).
Si toca enfrentarse a situaciones de conflicto con nuestros vecinos por culpa del ruido, el CAFMadrid recomienda seguir seis pasos para hacerlo con tino.
Cuando hay obras
Si se van a realizar obras en la vivienda hay que tener en cuenta que los niveles de ruido permitidos están regulados en las ordenanzas de protección del medio ambiente urbano del municipio donde se encuentre la finca. Por ejemplo, en Madrid capital rige la Ordenanza de Protección de la Atmósfera contra la Contaminación por Formas de Energía, que prohíbe las obras en el interior de las viviendas desde las 21h hasta las 8h, en días laborables, y desde las 21h hasta las 9.30h los sábados, domingos y festivos.
No se debe permitir que los animales a cargo de uno perturben el descanso de los demás vecinos. Dado que la Ley de Propiedad Horizontal no dice nada al respecto, es importante consultar la normativa de tenencia de animales existente en nuestro municipio. Esta norma generalmente establece los horarios de permanencia de animales en terrazas o patios y limita el número de animales por vivienda. Si el propietario incumple esta normativa, pueden denunciarse los hechos ante el Ayuntamiento.
Horas de descanso “habitual”
Hay que respetar las horas de descanso de los vecinos y evitar tocar instrumentos musicales, usar aparatos electrodomésticos ruidosos o subir el volumen de la radio o la televisión a horas intempestivas. Una vez más, la normativa existente a nivel municipal en materia de protección del medio ambiente urbano determina los índices de ruido permitidos en cada franja horaria y dependiendo de si es una vivienda o un local en el que se desarrolle una actividad.
Con inquilino también
No residir en el inmueble no exime de las obligaciones como propietario. Los vecinos pueden sentirse perjudicados por el ruido que provoquen los inquilinos. Si es así, se puede ejercer la acción de resolución de contrato de alquiler por actividades molestas, como así contempla el artículo 27.2 e) de la Ley de Arrendamientos Urbanos. Para ello, en el contrato de arrendamiento debe incluirse una cláusula que haga referencia a este tipo de situaciones.
Ruidos del edificio
Si se detectan ruidos o vibraciones inferidos por las instalaciones del edificio, como el ascensor, aparatos de aire acondicionado o puertas de garaje, se debe poner en contacto con el presidente o administrador de fincas para solventar el problema. La Ley de Propiedad Horizontal es clara: la comunidad está obligada a la realización de las obras necesarias para el adecuado sostenimiento y conservación del inmueble y de sus servicios. En consecuencia, el presidente o administrador deberá ponerse en contacto con la empresa mantenedora para arreglar los daños en las instalaciones, o con la constructora si los ruidos tienen su procedencia en patologías o defectos de la construcción y no ha finalizado el plazo de reclamación.
Apelar al sentido común para hacer frente a los ruidos molestos. La caída de objetos, pasos repetitivos con zapatos en suelo de tarima de madera o mover muebles provoca molestias al vecino del piso de abajo.
En la gestión de comunidades las obras pueden ser una fuente de conflictos entre los vecinos y es importante contar con un administrador de fincas que asesore convenientemente a la Junta a la hora de tomar decisiones. La Ley de Propiedad Horizontal explica los derechos y deberes de los propietarios a la hora de hacer obras en su casa.
La norma fundamental es que la reforma no debe afectar la seguridad del edificio ni elementos fundamentales como la fachada o la configuración original. Por otro lado, los trabajos de las obras deben provocar las mínimas molestias a los demás propietarios en la medida de la posible.
Por supuesto, los elementos comunes de la finca deben respetarse y solo se verán modificados en el caso de que algún propietario discapacitado o mayor de setenta años necesite un acceso especial a su vivienda como la instalación de un ascensor, rampa o cualquier otro dispositivo. En estos casos, será el propietario afectado el que plantee en la Junta de Propietarios su necesidad para poner en marcha todos los trámites para llevar a cabo las obras.
Es otro de los aspectos que más inciden en las obras ya que suponen muchas molestias para los vecinos. Los administradores de fincas de Madrid suelen explicar a los propietarios los horarios estipulados para llevar a cabo los trabajos de las obras. Son los municipios los que marcan la normativa a seguir en este sentido pero, en general, todos los ayuntamientos optan por horarios que intenten preservar el descanso de los vecinos en lo que duren las obras.
En días laborables, los trabajos se pueden realizar entre las ocho de la mañana y las nueve de la noche y el fin de semana entre las nueve y media de la mañana y las nueve de la noche con uso de maquinaria entre las ocho de la mañana y las ocho de la tarde.
En cuanto al ruido tolerado en las obras también está legislado y no se pueden superar los 30 decibelios por la noche (entre las diez de la noche y las ocho de la mañana) y los 35 decibelios en horario diurno de ocho a diez de la noche.
Si nos ceñimos a estos horarios, tanto el propietario que hace la obra como los demás vecinos deberían tener una convivencia pacífica, de tal forma que los vecinos soportarán los ruidos de las obras dentro del horario estipulado y, en caso de que no se respete ese horario, entonces podrán plantear sus quejas al presidente de la Comunidad para que hable con el propietario que está ejecutando las obras.
En caso de obras de la Comunidad en elementos comunes, los propietarios están obligados a permitir la entrada en su vivienda de los operarios si es necesario por el bien de la finca. La Comunidad deberá asumir los gastos del propietario afectado en el supuesto de tener que abandonar la vivienda para acometer obras en elementos comunitarios, así como la reposición a su estado inicial. Un gestor de comunidades competente explicará perfectamente este aspecto al propietario afectado.
En inmho somos expertos en administración de fincas con una larga experiencia en todo tipo de asuntos como el de las obras. No dudes en contactar con nosotros para resolver cualquier duda o consulta.
Vivir en un condominio o edificio tiene ventajas valiosas, como mayor seguridad, buena ubicación y acceso a zonas comunes difíciles de tener en una casa: piscina, gimnasio, etc. Sin embargo, es muy común encontrarse con la problemática de los vecinos ruidosos; fiestas, peleas, gritos, electrodomésticos a todo volumen y reparaciones locativas suelen ser las mayores fuentes de ruidos molestos en las comunidades. Lo peor es cuando los ruidos son a altas horas de la noche, muy temprano en la mañana o los domingos, supuestos días destinados a descansar.
En ese contexto, el administrador se erige como la figura a solucionar este tipo de problemas, ya que entre sus funciones se encuentra hacer cumplir la Ley Sobre Copropiedad Inmobiliaria. Esta habla, en el número 14 del artículo 26 del Reglamento de la Ley de Copropiedad inmobiliaria, sobre “Fiscalizar que se respeten las horas de descanso nocturno establecidas en el reglamento de copropiedad”.
Sumado a esto, el número 7 del artículo 26 del Reglamento de la Ley también faculta al administrador para velar por el cumplimiento del reglamento de la copropiedad, es decir, el conjunto de normas establecidas por la comunidad para procurar la sana convivencia. En éste debe haber especificaciones claras sobre los ruidos permitidos y los horarios y días en que se pueden adelantar reparaciones locativas, así como las sanciones que se aplicarán a quienes incumplan la norma.
Lo primero que debe hacer el administrador ante dicha problemática es citar a los infractores para hablar con ellos y explicarles qué ruidos están prohibidos y cuáles están permitidos y durante qué días y horarios.
Si éstos no colaboran al respecto, el administrador puede aplicar las multas previstas en el reglamento del condominio y hacerla valer junto a los gastos comunes. Cabe señalar que en algunas comunidades se estipula como sanción la prohibición de usar los espacios compartidos del edificio, como la piscina o el gimnasio. En dado caso, éste tendrá que implementar los mecanismos necesarios para hacer cumplir la norma.
También puede denunciar ante la autoridad judicial dicho comportamiento con base en los términos del artículo 32 de la Ley Sobre Copropiedad Inmobiliaria. Entre sus especificaciones, esta norma prohíbe “ejecutar acto alguno que perturbe la tranquilidad de los copropietarios…” o “provocar ruidos en las horas que ordinariamente se destinan al descanso”. Así mismo, castiga a los copropietarios infractores de este mandato con multas que pueden oscilar entre 1 a 3 UTM, que serán impuestas por Carabineros y deberán ser canceladas en el Juzgado de Policía Local correspondiente.
Cabe señalar que en los casos de reincidencia, la multa podría llegar al doble y se puede acusar tanto a los vecinos ruidosos como al dueño de la copropiedad, quien será responsable subsidiario de la sanción.
El mismo artículo 32 define como reincidencia la comisión de “la misma infracción, aun si ésta afectare a personas diversas, dentro de los seis meses siguientes a la fecha de la de la resolución del juez de policía local que condene al pago de la primera multa”.
El artículo 32 faculta tanto al afectado como al Comité Administrativo y al Administrador para poner la denuncia ante Carabineros o directamente en el Juzgado Local. Para ello, cuenta con un plazo de hasta tres meses después de generados los ruidos molestos.
Con respecto a la precitada prohibición de “provocar ruidos en las horas que ordinariamente se destinan al descanso”, vale la pena señalar que el Decreto N° 38 del Ministerio del Medio Ambiente establece que en el caso de que un vecino ruidoso supere los 55 decibeles desde las 7:00 de la mañana hasta las 9:00 de la noche, o los 45 decibeles desde las 9:00 de la noche hasta las 7:00 de la mañana, puede ser denunciado ante la autoridad correspondiente.
No obstante, en el número 13 de su artículo 6, el precitado decreto define la Fuente Emisora de Ruido como “toda actividad productiva, comercial, de esparcimiento y de servicios, faenas constructivas y elementos de infraestructura que generen emisiones de ruido hacia la comunidad”. Pero en la letra C de su artículo 5 excluye de dicha definición “La actividad propia del uso de viviendas y edificaciones habitacionales, tales como voces, circulación y reunión de personas, mascotas, electrodomésticos, arreglos, reparaciones domésticas y similares realizadas en este tipo de viviendas”.
En todo caso, la norma tiene un margen de interpretación bastante amplio y es, de acuerdo con el abogado Ignacio Allendes de la firma Legal Chile, el mecanismo más eficaz para proteger a la comunidad de los vecinos ruidosos en horas inapropiadas. Como ya se señaló, basta con interponer la demanda ante el Juzgado de Policía Local.
La Ley también faculta a los municipios para regular, por medio de ordenanzas, los ruidos molestos generados en el territorio de su jurisdicción. A finales del 2018 se determinó que durante el año hubo aproximadamente 1.611 denuncias provenientes de las comunas de Antofagasta, Viña del Mar, Coquimbo y Punta Arenas, lo que ha definitivo que puedan levantar ordenanzas como en el caso de la municipalidad de Santiago en el 2016.
Por lo tanto, es importante que el administrador revise bien la normativa al respecto en su comuna para encontrar un arma más para enfrentar a los vecinos ruidosos dentro del condominio.
Para finalizar, cabe señalar que un buen software de administración, como Comunidad Feliz, puede ayudar al administrador en la gestión de la copropiedad e, incluso, en el tratamiento de los vecinos ruidosos al facilitar un muro en el que todos los residentes y copropietarios puedan opinar y hacer sus quejas y reclamos. Entra a nuestra demo para obtener beneficios únicos.
Se puede definir la contaminación acústica o contaminación sonora al exceso de sonido (o ruido) que altera las condiciones normales del ambiente en una determinada zona. Sabemos que el ruido no se acumula, traslada o mantiene en el tiempo como otro tipo de contaminaciones, puede causar grandes daños en la calidad de vida de las personas si no se controla bien.
Para la medición de la intensidad del ruido se utiliza un sonómetro, algunas personas los conocen como “medidor de decibelios”, aunque este no es el nombre técnico.
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En la actualidad, los Ayuntamientos tienen competencias a la hora de de velar por la calidad ambiental; y más en concreto, por la contaminación acústica. Cada ayuntamiento tiene su correspondiente reglamento u ordenanza municipal en el que se detalla todo lo relativo al ruido.
Por ejemplo, el Concello de A Coruña, aprobó en el año 2014 la Ordenanza Municipal de Protección contra la Contaminación Acústica.
Vamos a analizar los puntos fundamentales sobre la ordenanza municipal de La Coruña, en el resto de ayuntamientos los requisitos suelen ser similares, pero en caso de interés lo mejor es que revises la información correspondiente a tu municipio.
En el artículo 6, se divide el día en tres períodos: Diurno, de 7h a 19h; vespertino, de 19h a 23 h y nocturno, de 23h a 7h respectivamente.
En el artículo 8 se definen áreas acústicas en función del uso predominante existente en cada área.
En los artículos 22, 23 y 24 se definen las condiciones exigibles a la edificación y sus instalaciones. Esto se suele medir para conseguir trámites como la cédula de habitabilidad o licencia de primera ocupación.
En los artículos del 25 al 40 se definen las condiciones exigibles a actividades comerciales, industriales y de servicio. Esto se define también en la licencia de actividad.
En los artículos del 65 al 76 se define el régimen sancionador, en el que se detallan las multas por ruidos.
La siguiente tabla muestra el límite de decibelios establecido por la Ordenanza Municipal en sectores de territorio con uso predominante residencial.
En un piso o vivienda
Los decibelios permitidos en la calle estarán comprendidos entre los 50dB y 65dB por el día y por la tarde, y de 40dB a 55 dB por la noche, en función del uso predominante existente en la zona.
Las sanciones por ruidos acarrearán multas entre 600 euros y 300.000 euros, en función de si son infracciones leves, graves o muy graves.
Si tienes algún problema por ruidos puedes consultar con nuestros expertos que podrán ayudarte tanto en la medición o estudios de sonido, como en el aislamiento y la insonorización.
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¿Quién autoriza las antenas de telefonía móvil?
¿Por qué tarda tanto el Ayuntamiento en solucionar las denuncias de ruido procedentes de actividades e industrias?
El perro de mi vecino/a se pasa el día ladrando, ¿qué puedo hacer?
¿Cómo puedo solicitar una medición de ruidos?
Si mi vecino/a organiza fiestas habitualmente en su casa, ¿hasta cuándo tengo que aguantar el ruido?
¿Por qué tengo que soportar el nivel de ruido que ha decidido el Ayuntamiento?
¿Hasta qué hora pueden hacer ruido los bares?
¿Cuántos decibelios están legalmente permitidos?
¿Qué horarios están permitidos para los trabajos realizados en la vía pública o edificación?
1. ¿Quién autoriza las antenas de telefonía móvil? El Gobierno Central adjudica los derechos de ocupación del espacio radioeléctrico y corresponde a los ayuntamientos tramitar las licencias de obras, los controles urbanísticos correspondientes y la licencia municipal de apertura, con los controles ambientales que se establezcan en cada municipio.
En este sentido, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz controla a través del procedimiento de licencias que los proyectos se ajusten a la normativa en vigor y sólo puede denegar una licencia si detecta deficiencias técnicas en los proyectos presentados. Y aunque es habitual que las personas afectadas por una nueva instalación de telefonía móvil acudan al Ayuntamiento solicitando la denegación del proyecto presentado, esto no es posible si no se presentan argumentos técnicos que amparen la denegación. 2. ¿Por qué tarda tanto el Ayuntamiento en solucionar las denuncias de ruido procedentes de actividades e industrias? Los problemas derivados de las denuncias de ruido son complejos, difíciles de solucionar y costosos. En la mayor parte de los casos son necesarias las sanciones y, llegados a este punto, el proceso se alarga porque la legislación es muy garantista de los derechos civiles y su cumplimiento demanda una tramitación sancionadora lenta. 3. El perro de mi vecino/a se pasa el día ladrando, ¿qué puedo hacer? Esta situación es similar a otras muchas que se dan en la convivencia vecinal. Ocurre con los juegos infantiles, el bricolaje a todas horas, la música o la televisión con un volumen alto, el aprendizaje de instrumentos musicales, el arrastre de muebles, puertas sin topes, andar con calzado de calle, etc. Después de intentar agotar todas las vías previas como la cordialidad, el amparo del resto de la vecindad o un intento de avenencia en la Cámara de la Propiedad, no hay otra solución que la vía civil.
En general, la respuesta es similar a la que resulta necesaria con un/a vecino/a que no limpia o no paga los recibos de la comunidad. 4. ¿Cómo puedo solicitar una medición de ruidos? En situaciones ordinarias, puede solicitar la comprobación rellenando una instancia y registrándola en cualquier oficina de atención ciudadana, a través del Buzón ciudadano o en las Oficinas de San Martín. Le recomendamos que acredite su identidad, dirección y rápida localización (teléfono). Si la situación es urgente por tratarse de un ruido intempestivo y nocturno, puede llamar directamente a la Policía Local.
Trámite de solicitud 5. Si mi vecino/a organiza fiestas habitualmente en su casa, ¿hasta cuándo tengo que aguantar el ruido? No hay una legislación aplicable que regule el ruido vecinal. En caso de conflictos permanentes entre vecinos/as, se puede recurrir al amparo de la Ley de propiedad horizontal en los tribunales de justicia. A estos efectos, se puede solicitar la comprobación de las circunstancias a la Policía Local. 6. ¿Por qué tengo que soportar el nivel de ruido que ha decidido el Ayuntamiento? El ruido es un caso especial. En los demás parámetros de contaminación ambiental los límites de permisividad vienen determinados por leyes o decretos/leyes. En el caso del ruido, no se ha dispuesto de norma legal hasta el Real Decreto 1367/2007 de octubre. Por ello, los ayuntamientos han suplido la falta de legislación mediante ordenanzas amparadas en el obsoleto Reglamento de Actividades Molestas del año 1961. Como este reglamento no determina los valores admisibles, los ayuntamientos tomaron la iniciativa y regularon por su cuenta.
En cualquier caso, como con cualquier otro contaminante, la autoridad competente señala unos valores y límites admisibles. Sin embargo, en el ruido se concitan una serie de matices de carácter jurídico y sanitario que históricamente han sustentado sentencias judiciales de todo tipo.
A una persona que no admite el ruido legalmente transmitido a su vivienda por una actividad reglamentariamente establecida, le queda el recurso de la demanda civil en la Administración de Justicia, ya que estos tribunales tienen mayor capacidad de discrecionalidad, adaptada a cada situación particular. 7. ¿Hasta qué hora pueden hacer ruido los bares? Entre las ocho de la mañana y las diez de la noche resulta admisible una transmisión máxima de 32 dB-A a los/as vecinos/as colindantes y de 45 dB-A a la vía pública. A partir de las diez de la noche y hasta las ocho de la mañana y en función de la categoría del establecimiento, la posible transmisión de ruido queda limitada a 25 dB-A si afecta a los/as vecinos/as y 40 dB-A si afecta a la vía pública. Ordenanza Municipal contra el Ruido y las Vibraciones 8. ¿Cuántos decibelios están legalmente permitidos? Actualmente y con carácter general, la Ordenanza Municipal contra el Ruido y las Vibraciones
establece un máximo de 25 dB-A para la noche (desde las 22:00 hasta las 07:00 horas) y 32 dB-A para el periodo diurno (desde las 07:00 hasta las 22:00 horas). Pero existen ponderaciones que pueden modificar estos valores según el tipo de ruido, la hora y las circunstancias en las que se produce. 9. ¿Qué horarios están permitidos para los trabajos realizados en la vía pública o edificación? Los trabajos realizados tanto en la vía pública como en la edificación no podrán desarrollarse entre las 20 horas y las 8 horas del día siguiente si producen niveles sonoros superiores a los establecidos con carácter general en el Título II de la Ordenanza Municipal contra el Ruido y las Vibraciones. Cuando sea domingo o día festivo, los referidos trabajos podrán realizarse exclusivamente en el horario comprendido entre las 10 y 18 horas.
Áreas de actuación medioambiental – Aire
Áreas de actuación medioambiental – Contaminación electromagnética
Áreas de actuación medioambiental – Ruido / Contaminación acústica
Áreas de actuación medioambiental – Radiaciones ionizantes
Nov 1, 2019 at 7:40 pm
Hola buenas tengo un problema y espero que me pudas ayudar, tengo un bar abajo de casa que bailan sevillanas cuatro veces a la semana y como tres o cuatro horas al día,. El problema es que se escucha como en mi casa y el ruido y el tacones es insoportable. Me pregunto que tengo que hacer, si debo denunciar o que puedo hacer
Hola Elena, bienvenida a nuestra página y blog jurídico, como sabes, aquí compartimos noticias y artículos sobre diferentes temas relacionados con nuestra profesión. Te doy las gracias por escribirnos y dejarnos tu caso para poder analizarlo y darte una respuesta respecto a los problemas de ruido que tienes con el local de abajo. Te recordamos que tenemos un canal de Youtube donde tenemos vídeos relacionados con esta cuestión, puedes suscribirte de forma totalmente gratuita, así estarás informada en cada momento que subamos un vídeo de este y otros temas relacionados. En cuanto a tu pregunta, lo primero que debes hacer es acreditar el excesivo nivel sonoro, por lo que deberá bien poner una denuncia ante el Ayuntamiento o Policía Local y ellos irán a medir con un sonómetro los decibelios, bien contratar a una empresa especializada para que hagan un informe. Una vez que obtenga los resultados, si efectivamente se superan los permitidos por la normativa de aplicación, deberá enviar un burofax al propietario del local y advertirle de que adopte las medidas oportunas para cumplir la norma y en caso de que no lo haga, ya solo le quedará contratar a un Abogado y acudir a la vía judicial. Esperando haberla ayudado, puede valorar nuestro artículo con 5 estrellas, esto nos ayuda a ser más accesibles, más visibles, y así poder ayudar a otras personas como tu. Gracias de nuevo por escribirnos, esperamos haberla ayudado. Un saludo.
Nov 27, 2019 at 10:50 pm
La propietaria del piso de arriba vive en otra comunidad. Tiene el piso alquilado a un chico pero el no vive en el piso y se dedica a alquilar las habitaciones del piso. Los chicos a los que alquila por las noches se dedican a dar voces, cantar, mover muebles constantemente, saltar . etc
Hemos llamado a la dueña para quejarnos pero pasa de todo.
Es legal que el inquilino no viva en el piso y subarrende?
Qué podemos hacer? Es denunciable?
Dic 3, 2019 at 12:55 pm
Hola María, muchas gracias por escribirnos y comentar tu problema de ruido con los vecinos. Recuerda que tenemos un canal en Youtube donde puedes ver diferentes vídeos relacionados con este y otros temas, si te suscribes, de forma automática Youtube te avisará cada vez que subamos un vídeo y estarás informada al instante. En cuanto a lo que nos comentas, el subarriendo por parte de un inquilino es una práctica completamente legal, siempre y cuando así expresamente se autorice en el contrato de arrendamiento. Como imagino que usted no puede conocer el contenido de dicho contrato, no le podemos dar la respuesta definitiva. No obstante, en la mayoría de los contratos no se prevé tal posibilidad por lo que lo más normal es que el inquilino esté haciendo un uso ilegal de su arrendamiento. Ante esto, mi primer consejo es que se lo comunique de forma fehaciente e inmediata al propietario pues casi con seguridad desconoce este extremo el cual es causa de rescisión del contrato. En caso de que estuviera autorizado al subarriendo (lo cual, insisto, pongo en serias dudas), o que el propietario no tomare las medidas oportunas, lo único que puede hacer es ponerlo en conocimiento del Presidente de la Comunidad para que advierta y requiera directamente al propietario del inadecuado uso que se está haciendo de la vivienda. Posteriormente, si hay un problema reiterado de exceso de ruido, se debe denunciar ante la Policía Local y posteriormente en el Juzgado, pero tenga en cuenta que el argumento del subarriendo ilegal es algo que debe resolver entre el propietario y el inquilino en el que la Comunidad nada puede hacer. Otra cosa es que, bien el inquilino o los subarrendatarios, realicen actividades molestas, en cuyo caso, habría que realizar los pasos que le indicaba anteriormente. Si necesita ampliar la información, no dude en escribirnos de forma privada desde la página web, podemos vernos en el despacho y concretar una vía de actuación para su caso concreto. Quedo a su disposición para lo que necesite. Un saludo.
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El TSJ Madrid en sentencia 704/2018, de 22 de noviembre (Rec. 201/2018) rechaza eliminar la indemnización reconocida en la instancia a unos vecinos por la ubicación y desarrollo de las fiestas patronales en la puerta de su vivienda, y aunque también rechaza la petición de que las sucesivas fiestas patronales u otras organizadas por el Ayuntamiento, tengan lugar en una ubicación adecuada, distinta a la de su domicilio, insta al Ayuntamiento a adoptar las medidas necesarias para asegurar que los niveles de ruido, en tales eventos, no superan, en momento alguno, los límites legalmente establecidos.
La cantidad, prudentemente fijada en 500 euros por día, por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 22 de Madrid, resulta razonable y ajustada a la intensidad del ruido padecido porque las mediciones arrojaron resultados de casi el doble de los valores normativamente permitidos, ello aun cuando los afectados no estuvieran en sus domicilios durante todos los festejos, porque ante un nivel de ruido intolerable es lógico que decidieran abandonar sus viviendas.
El Tribunal da en parte la razón al Ayuntamiento y rebaja la cuantía de la indemnización reconocida a uno de los vecinos porque el solo hecho de padecer epilepsia no permite presumir que sus padecimientos fueran mayores.
Sobre la pretensión de que se reconozca del derecho a que la celebración de próximas y sucesivas fiestas tenga lugar en ubicación adecuada, y a que se prohíba la instalación de casetas, carpas, escenarios u otras estructuras o instalaciones similares, explica la sentencia que no se puede acceder a tal pretensión porque no pueden los Tribunales inmiscuirse en el ámbito de la actuación administrativa, so pena de invadir la discrecionalidad reconocida a la Administración Local.
No obstante instan al Ayuntamiento a instaurar las medidas necesarias para asegurar que los vecinos no sufran inmisiones sonoras que superen los niveles de ruido permitidos, porque la Administración no puede menoscabar el derecho de los ciudadanos a no ser sometidos a unos niveles de contaminación acústica superiores a los límites legalmente establecidos.
La contaminación acústica, junto a las denuncias por malos olores, son la principales actividades molestas dentro de una comunidad de propietarios que, una vez no ha habido acuerdo entre las partes implicadas, más comúnmente acaban en los tribunales. La mayoría de la ciudadanía desconoce el límite de decibelios de noche para denunciar, lo cual no es extraño ya que cada municipio hace uso de su propia normativa del ruido.
La Ley 37/2003 del Ruido sólo se aplica a determinadas emisiones acústicas, tales como por ejemplo actividades comerciales, de servicio o instalaciones como carreteras o aeropuertos. Por tanto, los asuntos de propiedad horizontal quedan fuera del alcance de la ley estatal.
Los ayuntamientos son, por consiguiente, los que determinan la normativa por la que se mide y regulan los ruidos en las comunidades de propietarios, entre otros lugares.
Hablando de complejos con diversas viviendas y vecinos, hay que discernir primero entre horario de día y horario de noche. Toda medición se ha de llevar a cabo dentro de la casa en cuestión y, muy importante, con las ventanas cerradas. Además, cada consistorio, según circunstancias, podría modificar las siguientes medidas.
35db.
25db (en dormitorio a partir de las 11 de la noche).
30db (salón del hogar).
Suelen hacer referencia estos niveles al horario nocturno más protegido, y que oscila entre las 23.00 y las 7.00 horas.
No sólo los niveles de decibelios permitidos pueden oscilar entre diferentes municipios, las normativas también recogen actividades específicas prohibidas en determinados horarios, especialmente nocturnos (mudanzas, obras…), de la misma manera que las repercusiones en forma de multas también difieren según la ciudad donde se produzca.
Artículo 7 del código civil:
“7.1. Los derechos deberán ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe.
7.2. La Ley no ampara el abuso del derecho o el ejercicio antisocial del mismo. Todo acto u omisión que por la intención de su autor, por su objeto o por las circunstancias en que se realice sobrepase manifiestamente los límites normales del ejercicio de un derecho, con daño para tercero, dará lugar a la correspondiente indemnización y a la adopción de las medidas judiciales o administrativas que impidan la persistencia en el abuso.”
Queda claro por tanto que cualquier ruido desmedido en forma de uso de la televisión, desplazamiento de muebles, gritos continuados, negligencia en el cuidado animal, etc, se considera “antisocial” y, realizados de manera continuada, son hechos denunciables. Eso sí, requerirán de testigos y pruebas para aspirar a una resolución positiva en favor del denunciante.
En la mayoría de estos casos, no será necesario que superen los decibelios máximos de noche para denunciar para poder hacer uso de nuestros derechos constitucionales en torno al descanso en el hogar.
Es común infravalorar los efectos negativos que unos constantes ruidos molestos pueden ocasionar en la salud de las personas y su calidad de vida. Desde problemas auditivos a hipertensión o graves anomalías en la conciliación del sueño por las noches.
Si este es su caso y está pensando en cómo demostrar que los decibelios generados por sus vecinos superan los máximos permitido por la normativa, es necesario un sonómetro.
Este instrumento de medida de decibelios recoge el sonido a través de un micrófono en su extremo. A continuación procesa las ondas por medio de un circuito interno que expone los datos de las mediciones en la pantalla de la unidad de lectura.
Una vez avisadas las fuerzas del orden, los agentes que se personen dispondrán de uno, pero si se quiere estar 100% seguro antes de realizar la llamada para denunciar, existen también aplicaciones móviles para determinar los niveles de ruido de su casa.
Por último, si no tenemos ninguno de estos recursos, existe un baremo más o menos fiable para tener una idea meridiana de qué cantidad de decibelios estamos recibiendo: si se entiende perfectamente la conversación de los vecinos o lo que se está diciendo a través de su televisión, entonces estaremos legitimados para actuar. Se estará superando los límites de decibelios de noche para denunciar.
No es difícil pensar en aquellos ruidos molestos que nuestros vecinos, o las propias instalaciones del edificio, puedan ocasionar y que superen el límite de decibelios de noche para denunciar. O también de día. Algunos de estos ruidos denunciables pueden ser:
Volumen desmesurado de televisiones, radios, aparatos musicales, consolas, etc.
Mudanzas que impliquen movimiento y arrastre de muebles sin sistemas de protección y control de ruido.
Mal estado de elementos comunes de la comunidad que generen ruidos continuos y estridentes (tuberías, ascensores, suelo, puertas, ventanas…).
Mal aislamiento de las viviendas de los vecinos más próximos.
El tiempo juega en nuestra contra a la hora de denunciar ruidos molestos en la comunidad de propietarios donde vivimos. La premisa está entonces clara: cuanto antes se reclame, mejor. Tanto para nuestra salud como para la resolución del caso.
El objetivo es demostrar al juez que la acción de cesación es completamente justificada ante el no cese del ruido y la imposibilidad de llevar una vida normal, con sus correspondientes horas de descanso. Si se demuestra ante el tribunal que la acción es evitable (es decir, que haya posibilidad de encontrar una solución a esa molesta emisión de sonido), el denunciante tiene las de ganar.
Pero siempre entra en juego la percepción judicial ante los hechos. ¿Cómo los valorará un juez y su tribunal? Dependerá de la normalidad o anormalidad a sus ojos de la perturbación acústica y de una serie de factores ya mencionadas como la frecuencia del ruido, si es evitable o en qué momento del día se producen.
De la menos compleja a la más traumática, existirían varias:
Convocada de carácter informal ante el desarrollo de los hechos que superan el límite de decibelios de noche para denunciar. El objetivo es conciliar una solución entre los afectados gracias a la intermediación de todos los vecinos de la comunidad.
Si no se llega a un acuerdo vecinal, la Junta se convocaría tratando el tema como prioritario en el orden del día.
Alternativa a los juzgados en forma de servicio comunitario que ponen a disposición de los ciudadanos las administraciones públicas para solventar el conflicto en curso.
Cuando las alternativas conciliadoras no dan resultado, pasamos a la opción administrativa. Se interpone una denuncia de este tipo ante el Ayuntamiento para obligar a que se comprueben los hechos. Si efectivamente se ha sobrepasado el límite de decibelios permitido, se iniciará un expediente sancionador al acusado, con su pertinente periodo de alegaciones.
Por último, proceso judicial. Sin duda el marco menos alentador para ambas partes, no sólo por la incertidumbre del proceso, sino por la duración y carestía de su ejecución. Y que a buen seguro empeorará aún más la convivencia entre los vecinos.
Se multará a los infractores; el máximo será de 80 decibeles en la vía pública Ángeles Castro SEGUIR Comentar (0) Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Guardar 1 de junio de 2007
Martillos neumáticos que resuenan desde temprano en la mañana por el boom inmobiliario y lo sacan de las casillas. Camiones recolectores de basura que, a última hora del día, hacen temblar su casa. Aceleraciones de vehículos y sirenas de móviles de emergencia que le ponen los pelos de punta. Alarmas que estallan en plena madrugada y no lo dejan dormir en paz. Los ruidos estridentes coparon la ciudad, que hoy registra el triple de nivel acústico que hace 30 años.
Pero a no perder la compostura. En el mediano plazo, el oído de los vecinos tendrá un sosiego: a dos años y medio de sancionada la llamada ley de ruido (1540), que pretende mitigar la contaminación sonora en la ciudad, finalmente entraron en vigor los niveles máximos de emisión de decibeles que deberán ser respetados en cada una de los cinco zonas establecidas en la Capital, desde la más silenciosa -la Reserva Ecológica- hasta la menos, que coincide con el trazado de las autopistas y las avenidas de tránsito rápido.
Paralelamente, podrán ser aplicadas a partir de ahora las multas previstas por otra ley -la 2195- para quienes excedan los topes, de hasta 50.000 pesos para las casas y de hasta 100.000 pesos para los establecimientos industriales, con el posible accesorio de clausura, entre otras.
Después de la beneficiada reserva natural, en cuyo territorio queda ahora definitivamente descartado el posible funcionamiento de un helipuerto, porque el rango de decibeles permitidos oscila entre los 60 durante el día y los 50 durante la noche, los porteños más favorecidos por los nuevos límites sonoros serán los que habiten en distritos catalogados como residenciales (R: destinados preferentemente a la localización de viviendas) en el Código de Planeamiento Urbano (CPU).
En ellos, no podrán ser emitidos valores por encima de los 65 decibeles en horario diurno (de 7 a 22) y los 50 en horario nocturno (de 22 a 7). Para tener una idea de qué nivel de ruido se trata, sirva como referencia que una conversación en tono normal transcurre a 60 decibeles.
Como, en sus múltiples subcategorías, los distritos R ocupan en total más del 80% del territorio porteño, buena parte de la ciudad tendrá un ambiente exterior amigable desde el punto de vista de la acústica.
Los valores autorizados resultan algo más elevados en los sectores que el CPU cataloga como centrales (C: centros administrativos, financieros, comerciales y de servicios), o de equipamiento (E), donde la escala permitida de sonidos parte de 60 decibeles y cierra en los 70.
Según parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por encima de los 70 decibeles las emisiones son molestas, y arriba de los 90 se vuelven dañinos. Precisamente, según un estudio de la UBA, hoy en la vía pública de la Capital los valores superan los 70 decibeles y las horas consideradas «de descanso» disminuyeron de seis a dos.
Por cierto, sobrevivirán en la ciudad algunas áreas ruidosas, a diferencia de las de ya mencionadas, consideradas entre «silenciosas» y «tolerablemente ruidosas». Sucede que seguirán autorizadas emisiones sonoras por encima de los 70 decibeles en los distritos industriales (I: con actividades manufactureras y de servicios) y en la red vial primaria.
En los distritos I el tope máximo será de 75 decibeles de día, y en el sistema vial, de 80. Precisamente, los 80 decibeles constituyen el más alto nivel de ruido permitido en toda la Capital en el ambiente externo.
Las autoridades aseguran que todo deberá adecuarse a las flamantes barreras: los estruendos provenientes de las obras de construcción, las alarmas, las sirenas y el transporte.
Los límites también alcanzan a la producción de ruido dentro de los inmuebles (ver aparte).
Con todos estos nuevos parámetros, además de lograr tranquilidad, los vecinos podrán dirimir con mayor claridad los conflictos por ruidos molestos, un terreno no siempre tan exacto hasta ahora.
Cuadro comparativo sobre algunos casos de la vida cotidiana:
El campo, en silencio: 30 dB
Decreto reglamentario completo http://www.buenosaires.gov.ar/areas/leg_tecnica/boletines/20070530.htm#34
Más sobre ruido http://www.buenosaires.gov.ar/areas/med_ambiente/pol_ambiental/ruido.php Por: Ángeles Castro DocumentoADEMÁS ¿Te gustó esta nota?
Vecinos ruidosos, locales que abren hasta el amanecer, mascotas que no paran de ladrar,…son algunas de las situaciones que provocan que en nuestra vivienda se genere más ruido de lo habitual. Estos ruidos se miden en decibelios. Esta medida nos informará de si quejarnos por los ruidos es cosa nuestra o si realmente el ruido está perturbando el entorno.
El limite de estos decibelios varía bastante durante el día:
En el momento de descanso este nivel máximo de decibelios baja para favorecer el buen descanso de los vecinos.
Exactamente durante el día el limite de decibelios es de 35db
En cambio, a la noche el nivel máximo de decibelios se fija en 30 db.
Para una medición exitosa de estos ruidos nos tendremos que encontrar en casa con las ventanas cerradas.
Pero ¿cómo puedo medir este ruido? Una de las primeras formas de medir decibelios es utilizando los propios sentidos. Está claro que, si podemos escuchar el ruido que se está generando de manera clara y sin hacer esfuerzo, entonces el sonido está siendo lo suficientemente alto para llegar a estos niveles máximos de decibelios.
Si no nos fiamos de nuestros sentidos, tenemos una alternativa. Una opción es utilizar la tecnología para comprobar si el ruido está siendo ilegalmente alto. Hoy en día todos tenemos esa quinta articulación llamada móvil en nuestro día a día. Un aparato que nos puede facilitar este trabajo con su micrófono y ofrecernos una funcionalidad más a parte de recibir llamadas y enviar audios de voz a través de la plataforma de Whatsapp. El micrófono del móvil puede ser utilizado por profesionales para detectar si el sonido del entorno está llegando al nivel máximo permitido de decibelios. Este proceso se realiza a través de aplicaciones móviles que te puedes descargar tanto desde la PlayStore o desde la App Store.
También cabe la posibilidad de que un profesional realice este trabajo. Estos profesionales accederán a tu vivienda y con un sonómetro medirán el ruido molesto en decibelios. Ellos nos informarán si el ruido ha superado los limites marcados de decibelios o no.
Como último recurso, podemos llamar a la policía municipal informándoles del espantoso ruido de nuestro edificio. Ellos se presentarán en tu casa con uno de estos aparatos y medirán los decibelios del ambiente.
Una televisión a todo volumen, un vecino marchoso que es DJ, una pareja que ha comenzado a remodelar su piso para la bienvenida del tercer integrante,…son algunos sonidos que pueden llegar a no superar los niveles máximos de decibelios pero que aun así son ruidosos. Cuando estos ruidos son continuos y molestos puede pedirse el cese de la actividad que lo está provocando. Para dar el paso a esta petición de cese se necesitan varias cosas, entre ellas: testigos, denuncias, llamadas o hasta grabaciones.
Tanto si tú eres quien hace ruido como si se trata de tus vecinos, una buena solución puede ser hacer los cambios en tu hogar pertinentes para insonorizar las estancias y dejar de preocuparte por medir los decibelios. Desde las ventanas con climalit, los suelos de madera o las paredes, son muchos los elementos que puedes reformar para mejorar la eficiencia energética de tu hogar y reducir los ruidos. En Housfy reformas puedes solicitar presupuestos sin compromiso.

References: resolución 
 artículo 27
 artículo 26
 artículo 26
 artículo 32
 artículo 32
 resolución 
 artículo 32
 artículo 6
 artículo 5
 artículo 6
 artículo 8
 Real Decreto 

Artículo 7
 resolución 
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