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Timestamp: 2020-02-26 17:08:31+00:00

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Cap 6 EHE-08 | Cemento | Hormigón
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Efectos Mejoradores de Adherencia
En el ámbito de aplicación de esta Instrucción, podrán utilizarse productos de construcción que estén fabricados o comercializados legalmente en los Estados miembros de la Unión Europea y en los Estados ﬁrmantes del Acuer- do sobre el Espacio Económico Europeo, y siempre que dichos productos, cumpliendo la normativa de cualquiera de dichos Estados, aseguren en cuan- to a la seguridad y el uso al que están destinados un nivel equivalente al que exige esta Instrucción. Dicho nivel de equivalencia se acreditará conforme a lo establecido en el artículo 4.2 o, en su caso, en el artículo 16 de la Directiva 89/106/CEE del Consejo, de 21 de diciembre de 1988, relativa a la aproximación de las dispo- siciones legales, reglamentarias y administrativas de los Estados miembros sobre los productos de construcción. Lo dispuesto en los párrafos anteriores será también de aplicación a los productos de construcción fabricados o comercializados legalmente en un Es- tado que tenga un Acuerdo de asociación aduanera con la Unión Europea, cuan- do ese Acuerdo reconozca a esos productos el mismo tratamiento que a los fabricados o comercializados en un Estado miembro de la Unión Europea. En estos casos el nivel de equivalencia se constatará mediante la aplicación, a estos efectos, de los procedimientos establecidos en la mencionada Directiva.
El cemento deberá ser capaz de proporcionar al hormigón las característi- cas que se exigen al mismo en el Artículo 31°. En el ámbito de aplicación de la presente Instrucción, podrán utilizarse aquellos cementos que cumplan las siguientes condiciones:
Artículo 26. o Cementos
— ser conformes con la reglamentación especíﬁca vigente,
— cumplan las limitaciones de uso establecidas en la Tabla 26, y
— pertenezcan a la clase resistente 32,5 o superior.
En la tabla 26, las condiciones de utilización permitida para cada tipo de hormigón, se deben considerar extendidas a los cementos blancos y a los cementos con características adicionales (de resistencia a sulfatos y al agua de mar, de resistencia al agua de mar y de bajo calor de hidratación) corres- pondientes al mismo tipo y clase resistente que aquéllos. Cuando el cemento se utilice como componente de un producto de inyec- ción adherente se tendrá en cuenta lo prescrito en 35.4.2. El empleo del cemento de aluminato de calcio deberá ser objeto, en cada caso, de estudio especial, exponiendo las razones que aconsejan su uso y observándose las especiﬁcaciones contenidas en el Anejo n° 3.
Cementos comunes excepto los tipos CEM II/A-Q, CEM II/B-Q, CEM II/A-W, CEM II/B-W, CEM II/A-T, CEM II/B-T y CEM III/C
Cementos comunes excepto los tipos CEM II/A-Q, CEM II/B-Q, CEM II/A-W, CEM II/B-W, CEM II/A-T, CEM II/B-T, CEM III/C y CEM V/B
Cementos comunes de los tipos CEM I y CEM II/A-D, CEM II/A-V, CEM II/A-P y CEM II/A-M(V,P)
Se tendrá en cuenta lo expuesto en 31.1 en relación con el contenido total de ión cloruro para el caso de cualquier tipo de cemento, así como con el contenido de ﬁnos en el hormigón, para el caso de cementos con adición de ﬁller calizo. A los efectos de la presente Instrucción, se consideran cementos de en- durecimiento lento los de clase resistente 32,5N, de endurecimiento normal los de clases 32,5R y 42,5N y de endurecimiento rápido los de clases 42,5R, 52,5N y 52,5R.
El Anejo n° 4 incluye una serie de recomendaciones para la selección del tipo de cemento a emplear en hormigones con ﬁnalidad estructural. En el caso de hormigones de alta resistencia, suele ser necesario recurrir al empleo de cementos con categoría resistente 42,5 o superior. La inclusión de los cementos CEM II/A-V, CEM II/A-P y CEM II/A-M(V,P) como utilizables para la aplicación de hormigón pretensado, es coherente con la posibilidad, contemplada en el Artículo 31°, de utilización de adición al hor- migón pretensado de cenizas volantes, en una cantidad no mayor del 20% del peso de cemento. Los cementos para usos especiales están fundamentalmente indicados para grandes macizos de hormigón en masa, así como para otros usos entre los que destacan los relacionados con la construcción de ﬁrmes de carreteras. Este tipo de cementos no debe utilizarse para hormigones armados o pretensados. El empleo de los cementos tipo V/A, III/B y IV/B en elementos de hormigón armado sometidos a la clase general de exposición II requiere la aplicación de precauciones especiales. El párrafo del articulado relativo a cementos blancos y cementos con carac- terísticas adicionales signiﬁca que en hormigón pretensado se pueden utilizar únicamente, además de los cementos CEM I, CEM II/A-D, CEM II/A-V y CEM II/ A-P, los correspondientes a esos mismos tipos con alguna característica adicio- nal, como la resistencia a sulfatos (SR), al agua de mar (MR), bajo calor de hi- dratación (LH), y también los equivalentes cementos blancos (BL). En general, y de un modo especial en el caso de que vaya a utilizarse en la construcción de elementos prefabricados, resulta conveniente que el cemento posea las características adecuadas para que pueda ser sometido a tratamien- to higrotérmico, u otro análogo, con el ﬁn de conseguir un rápido fraguado y endurecimiento. Los cementos normalmente utilizados en hormigones de alta resistencia son de clase resistente 42,5 y 52,5. En los casos en que el hormigonado tenga que realizarse en época calurosa, o en grandes masas, se recomienda emplear cementos del menor calor de hidratación posible compatible con las resisten- cias mencionadas. El tipo de cemento debe elegirse teniendo en cuenta, entre otros factores, la aplicación del hormigón, las condiciones de agresividad a las que va a estar expuesto, y las dimensiones de la pieza, tratando siempre de seleccionar algu- no de los que, una vez considerados los factores anteriores, presenten el mejor comportamiento respecto a su contribución a la sostenibilidad. Por ello es con- veniente seguir las recomendaciones generales para la utilización de los ce- mentos que se incluyen en la vigente Instrucción para la recepción de cemen- tos y en el Anejo n° 4 de esta Instrucción.
Capítulo 6 • Materiales
El agua utilizada, tanto para el amasado como para el curado del hormigón en obra, no debe contener ningún ingrediente perjudicial en cantidades tales que afecten a las propiedades del hormigón o a la protección de las armaduras frente a la corrosión. En general, podrán emplearse todas las aguas sancionadas como acepta- bles por la práctica. Cuando no se posean antecedentes de su utilización, o en caso de duda, deberán analizarse las aguas, y salvo justificación especial de que no alteran perjudicialmente las propiedades exigibles al hormigón, deberán cumplir las siguientes condiciones:
— Exponente de hidrógeno pH (UNE 83952) > 5
— Sustancias disueltas (UNE 83957)
< 15 gramos por litro (15.000 p.p.m)
Artículo 27. o Agua
— Sulfatos, expresados en SO 4 = (UNE 83956), excepto para el cemento SR en que se eleva este límite a 5 gramos por litro (5.000 p.p.m)
(1.000 p.p.m)
— Ión cloruro, Cl – (UNE 7178):
Para hormigón armado u hormigón en
masa que contenga armaduras para
reducir la fisuración
< 3 gramos por litro (3.000 p.p.m)
— Hidratos de carbono (UNE 7132) 0
— Sustancias orgánicas solubles en éter (UNE 7235)
realizándose la toma de muestras según la UNE 83951 y los análisis por los métodos de las normas indicadas. Podrán emplearse aguas de mar o aguas salinas análogas para el amasado
o curado de hormigones que no tengan armadura alguna. Salvo estudios es-
peciales, se prohíbe expresamente el empleo de estas aguas para el amasado
o curado de hormigón armado o pretensado. Se permite el empleo de aguas recicladas procedentes del lavado de cubas en la propia central de hormigonado, siempre y cuando cumplan las especifi- caciones anteriormente definidas en este artículo. Además se deberá cumplir
que el valor de densidad del agua reciclada no supere el valor 1,3 g/cm 3 y que
la densidad del agua total no supere el calor de 1,1 g/cm 3 .
La densidad del agua reciclada está directamente relacionada con el conte- nido en finos que aportan al hormigón, de acuerdo con la siguiente expresión:
1 − d 1 − d
Masa de finos presente en el agua, en g/cm 3 . Densidad del agua en g/cm 3 . Densidad del fino, en g/cm 3 .
En relación con el contenido de finos aportado al hormigón, se tendrá en cuenta lo indicado en 31.1. Para el cálculo del contenido de finos que se apor- ta en el agua reciclada, se puede considerar un valor de d f igual a 2,1 g/cm 3 , salvo valor experimental obtenido mediante determinación en el volumenóme- tro de Le Chatelier, a partir de una muestra desecada en estufa y posterior- mente pulverizada hasta pasar por el tamiz 200 mm.
Con respecto al contenido de ión cloruro, se tendrá en cuenta lo previsto en 31.1.
La utilización del agua de mar reduce la resistencia del hormigón en un quince por ciento, aproximadamente. Por ello, su empleo, únicamente permiti- do en hormigón sin armaduras, debe condicionarse, no sólo a que sean o no admisibles las manchas y eﬂorescencias que habitualmente originan su uso, sino también a que el hormigón con ella fabricado cumpla las características resistentes exigidas. Se recomienda en estos casos la utilización de un cemen- to con características adicionales MR ó SR. En las plantas de fabricación de hormigón, existen actualmente dos técni- cas para reducir la generación del eﬂuente líquido y en su caso también del residuo sólido; se trata por un lado de la reutilización de aguas residuales cap- tadas en balsas de decantación y de otro, la reutilización de restos líquidos y sólidos mediante el reciclado completo de estos residuos. Al objeto de contribuir a la calidad ambiental con este tipo de técnicas se recomienda la utilización de los recicladores frente a las balsas de decantación ya que así se evita la generación de residuos sólidos. Estas técnicas de recicla- do y reutilización de hormigón son especialmente recomendables en instala- ciones industriales con los medios mínimos necesarios que garanticen la cali- dad de los materiales a utilizar, tales como centrales de hormigón preparado e instalaciones industriales de prefabricación. La utilización de estos sistemas de recuperación deben tener especial pre- caución en evitar contaminaciones de los lodos con aceites, grasas y otros componentes provenientes de los vehículos de transporte del hormigón, de- biendo cumplirse en cualquier caso las especiﬁcaciones del agua para amasa- do que deﬁne esta Instrucción. La limitación del contenido máximo de cloruros expresados en ión cloru- ro es una medida preventiva contra posibles acciones corrosivas sobre las armaduras. Esta limitación afecta al hormigón armado y al pretensado, así como al hormigón en masa cuando éste incluye armaduras para reducir la ﬁsuración. En las sustancias orgánicas solubles en éter quedan incluidos no sólo los aceites y las grasas de cualquier origen, sino también otras sustancias que pue- dan afectar desfavorablemente al fraguado y al endurecimiento hidráulico.
Artículo 28. o Áridos
Las características de los áridos deberán permitir alcanzar la adecuada re- sistencia y durabilidad del hormigón que con ellos se fabrica, así como cual- quier otra exigencia que se requieran a éste en el Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares del proyecto. Como áridos para la fabricación de hormigones pueden emplearse áridos gruesos (gravas) y áridos ﬁnos (arenas), según UNE-EN 12620, rodados o pro- cedentes de rocas machacadas, así como escorias siderúrgicas enfriadas por aire según UNE-EN 12620 y, en general, cualquier otro tipo de árido cuya evi- dencia de buen comportamiento haya sido sancionado por la práctica y se justiﬁque debidamente. En el caso de áridos reciclados, se seguirá lo establecido en el Anejo n° 15. En el caso de áridos ligeros, se deberá cumplir lo indicado en el Anejo n° 16 de esta Instrucción, y en particular, lo establecido en UNE-EN 13055-1. En el caso de utilizar áridos siderúrgicos (como, por ejemplo, escorias si- derúrgicas granuladas de alto horno), se comprobará previamente que son estables, es decir, que no contienen silicatos inestables ni compuestos ferro- sos inestables. Dada su peligrosidad, sólo se permite el empleo de áridos con una propor- ción muy baja de sulfuros oxidables.
Esta Instrucción exige que los áridos, incluidos en su ámbito, satisfagan un conjunto de especiﬁcaciones técnicas en cuya elaboración se ha tenido en cuenta el contenido de la norma europea armonizada EN 12620 «Áridos para Hormigón». Los áridos no deben ser reactivos con el cemento, ni deben descomponer- se por los agentes exteriores a que estarán sometidos en obra. Por tanto, no deben emplearse tales como los procedentes de rocas blandas, friables, poro- sas, etc., ni los que contengan nódulos de yeso, compuestos ferrosos, sulfuros oxidables, etc. en proporciones superiores a lo que permite esta Instrucción. Los sulfuros oxidables (por ejemplo, pirrotina, marcasita y algunas formas de pirita), aún en pequeña cantidad, resultan muy peligrosos para el hormigón, pues reaccionan con algunos de los productos de hidratación del cemento, con gran aumento de volumen. Entre los ensayos que se realizan con los áridos, hay algunos de utilidad general; por ejemplo, el que sirve para determinar el contenido en materia orgánica, ya que ésta es siempre perjudicial para el fraguado y endurecimien- to del hormigón. En otros ensayos, el resultado es interesante sólo en un cierto número de casos, ya que su ﬁnalidad consiste en dar un índice de com- portamiento del material en circunstancias que, a pesar de ser relativamente frecuentes, no son comunes a todas las obras. Esto ocurre con la determina- ción de la pérdida de peso en solución de sulfato magnésico, cuyo principal objeto es conocer la resistencia frente a la helada del árido empleado en el hormigón. Para la fabricación de hormigones de alta resistencia se utilizarán áridos con propiedades mecánicas idóneas, ya sean rodados o procedentes de rocas ma- chacadas de altas prestaciones mecánicas. Los áridos más recomendables des- de el punto de vista mineralógico son los basaltos, cuarcitas, riolitas, sienitas, oﬁtas y calizas de buena calidad, con densidades superiores a 2.600 kg/m³. Si se mezclan áridos de densidad muy diferente, se deberá prestar atención para que no se produzca segregación. Cuando los áridos disponibles se vayan a emplear para otras aplicaciones distintas de las ya sancionadas por estudios previos, se recomienda la realiza- ción de identiﬁcación y caracterización, mediante análisis mineralógicos, petro- gráﬁcos, físicos o químicos, según convenga a cada caso.
A los efectos de esta Instrucción, los áridos se designarán, de acuerdo con
dD/ − I L
Fracción granulométrica, comprendida entre un tamaño mínimo, d, y
un tamaño máximo, D, en mm. IL Forma de presentación: R, rodado; T, triturado (de machaqueo); M, mezcla.
Preferentemente, se indicará también la naturaleza (N) del árido (C, calizo; S, silíceo; G, granito; O, oﬁta; B, basalto; D, dolomítico; Q, traquita; I, fonolita; V, varios; A, artiﬁ cial; R, reciclado), en cuyo caso, la designación sería:
d /D − IL − N
En la fase de proyecto, a efectos de la especiﬁcación del hormigón, es necesario únicamente establecer para el árido su tamaño máximo en mm, de acuerdo con 39.2 (donde se denomina TM) y, en su caso, especiﬁcar el em- pleo de árido reciclado y su porcentaje de utilización.
La designación del articulado es coherente con lo contemplado en la docu- mentación del marcado CE de los áridos para hormigón. Se recomienda que dicha designación se complete con la información contenida en UNE 146.901, mediante el empleo del código normalizado indicado en dicha norma:
GR-d/D-IL-N-L
donde GR es el grupo de árido (AG, árido grueso; AF, árido ﬁno; FN, ﬁnos) y L reﬂeja que se trata, en su caso, de un árido lavado. Al designar la naturaleza de los áridos, sólo se especiﬁcan los tipos de ro- cas más habituales. El resto (gneis, pórﬁdos, anﬁbolitas, etc) se designan como varios (V). Se utilizan los símbolos Q, I para traquita y fonolita, en lugar de los indicados en la UNE citada, para evitar la confusión con otros símbolos utiliza- dos en el formato de designación.
TAMAÑOS MÁXIMO Y MÍNIMO DE UN ÁRIDO
Se denomina tamaño máximo D de un árido grueso o ﬁno, la mínima aber- tura de tamiz UNE-EN 933-2 que cumple los requisitos generales recogidos en la tabla 28.3.a, en función del tamaño del árido.
Tabla 28.3.a Requisitos generales de los tamaños máximo D y mínimo d
Porcentaje que pasa (en masa)
1,4 D a )
/2 a )
> 11,2 y D/ d > 2
11,2 ó D /d 2
Árido ﬁno
4 y d = 0
a) Como tamices 1,4D y d/2 se tomarán de la serie elegida o el siguiente tamaño del tamiz más próximo de la serie.
b) El porcentaje en masa que pase por el tamiz D podrá ser superior al 99 %, pero en tales casos el suministrador deberá documentar y declarar la granulometría representativa, incluyendo los tamices D , d , d /2 y los tamices intermedios entre d y D de la serie básica más la serie 1, o de la serie básica más la serie 2. Se podrán excluir los tamices con una relación menor a 1,4 veces el siguiente tamiz más bajo.
Tabla 28.3.b Series de tamices para especiﬁcar los tamaños de los áridos
Serie Básica + Serie 1
Serie Básica + Serie 2
22,4 (22)
Por simpliﬁcación, se podrán emplear los tamaños redondeados entre paréntesis para describir el tamaño
de los áridos.
Se denomina tamaño mínimo d de un árido grueso o ﬁno, la máxima aber- tura de tamiz UNE-EN 933-2 que cumple los requisitos generales recogidos en la tabla 28.3.a, en función del tipo y del tamaño del árido. Los tamaños mínimo d y máximo D de los áridos deben especiﬁcarse por medio de un par de tamices de la serie básica, o la serie básica más la serie 1, o la serie básica más la serie 2 de la tabla 28.3.b. No se podrán combinar los tamices de la serie 1 con los de la serie 2. Los tamaños de los áridos no deben tener un D/ d menor que 1,4.
El tamaño máximo de un árido, D, se corresponde con la mínima abertura
del tamiz UNE-EN 933-2 que retiene menos que el 10% (para D > 11,2 y D / d > 2)
o que el 15% (para D 11,2 o D / d 2) en masa, cuando además no retiene
nada el tamiz de abertura el doble, 2 D. También se exige que el tamiz de abertura 1,4 D retenga en masa menos que el 2% (para D > 4) o el 5% (para D 4). El tamaño mínimo de un árido grueso, d, se corresponde con la máxima
abertura del tamiz que deja pasar como máximo el 15% (para D > 11,2 y D / d > 2)
el 20% (para D 11,2 o D / d 2) en masa, siempre que pase como máximo
5% por el tamiz d/2. Para el caso de D 4, se deberá considerar el valor 0
para d, cuando haya tamaños inferiores a 0,063 mm. El tamaño mínimo de un árido ﬁno, d, se corresponde con la mayor aber- tura del tamiz que deja pasar como máximo el 20 % de la masa de árido. Para ﬁjar los tamaños de los áridos, se recomienda utilizar la serie básica,
o la serie básica más la serie 2, que incluye los tamaños 10, 20, 40 de larga tradición en España.
A efectos de la fabricación del hormigón, se denomina grava o árido grue-
so total, a la mezcla de las distintas fracciones de árido grueso que se utili- cen; arena o árido ﬁno total a la mezcla de las distintas fracciones de árido ﬁno que se utilicen; y árido total (cuando no haya lugar a confusiones, sim- plemente árido), aquél que posee las proporciones de arena y grava adecua- das para fabricar el hormigón necesario en el caso particular que se consi- dere.
El tamaño máximo del árido grueso utilizado para la fabricación del hormi-
gón será menor que las dimensiones siguientes:
Limitaciones del árido grueso para la fabricación del hormigón
a) 0,8 veces la distancia horizontal libre entre vainas o armaduras que no formen grupo, o entre un borde de la pieza y una vaina o armadura que forme un ángulo mayor que 45° con la dirección de hormigonado.
b) 1,25 veces la distancia entre un borde de la pieza y una vaina o arma- dura que forme un ángulo no mayor que 45° con la dirección de hor- migonado.
c) 0,25 veces la dimensión mínima de la pieza, excepto en los casos si- guientes:
— Losa superior de los forjados, donde el tamaño máximo del árido será menor que 0,4 veces el espesor mínimo.
— Piezas de ejecución muy cuidada (caso de prefabricación en taller) y aquellos elementos en los que el efecto pared del encofrado sea reducido (forjados que se encofran por una sola cara), en cuyo caso será menor que 0,33 veces el espesor mínimo.
Cuando el hormigón deba pasar entre varias capas de armaduras, conven- drá emplear un tamaño de árido más pequeño que el que corresponde a los límites a) ó b) si fuese determinante.
Cuando la relación D/d sea igual o menor que 2 podrá considerarse que el árido constituye una única fracción granulométrica. Para conseguir hormigones de alta resistencia se recomienda que el árido grueso tenga un tamaño máximo no superior a 20 mm y que el árido ﬁno tenga un módulo de ﬁnura próximo a 3.
Condiciones granulométricas del árido ﬁno total
La granulometría de los áridos, determinada de conformidad con la norma UNE-EN 933-1, debe cumplir los requisitos correspondientes a su tamaño de árido d / D .
La Instrucción prescribe el empleo de la UNE-EN 933-2 relativa a la determi- nación de la granulometría de las partículas de los áridos, que establece como serie básica de tamices la formada por los siguientes: 0,063-0,125-0,250-0,500- 1-2-4-8-16-31,5-63-125 mm. Para el árido ﬁno, la Instrucción utiliza únicamente los tamices de dicha serie. Para el árido grueso, utiliza además los tamices 10- 20-40 mm, que están incluidos en la serie complementaria R 20 admitida por la indicada norma, y que tienen una larga tradición de empleo en España. En la tabla 28.3.b se recogen los tamices que constituyen la Serie Básica y la Serie Básica+Serie 2. En esta última están incluidos los tamices 10, 20, 40 mm. Es importante que la granulometría del árido utilizado permanezca constan- te durante la ejecución de la obra, ya que los cambios en dicha granulometría pueden obligar a realizar ajustes en la composición del hormigón por su reper- cusión sobre la cantidad de cemento y de agua.
La cantidad de ﬁnos que pasan por el tamiz 0,063 UNE-EN 933-1, expre- sada en porcentaje del peso de la muestra de árido grueso total o de árido ﬁno total, no excederá los valores de la tabla 28.4.1.a. En caso contrario, de- berá comprobarse que se cumple la especiﬁcación relativa a la limitación del contenido total de ﬁnos en el hormigón recogido en 31.1.
Tabla 28.4.1.a Contenido máximo de ﬁnos en los áridos
Porcentaje máximo que pasa por el tamiz 0,063 mm
— Áridos redondeados.
— Áridos de machaqueo no calizos para obras some- tidas a las clases generales de exposición IIIa, IIIb, IIIc, IV o bien a alguna de las clases especíﬁ- cas de exposición Qa, Qb, Qc, E, H y F (1) .
— Áridos de machaqueo calizos para obras someti- das a las clases generales de exposición IIIa, IIIb, IIIc, IV o bien a alguna de las clases especíﬁcas de
exposición Qa, Qb, Qc, E y
— Áridos de machaqueo no calizos para obras some- tidas a las clases generales de exposición I, IIa o IIb y no sometidas a ninguna de las clases especí- ﬁcas de exposición Qa, Qb, Qc, E, H y F (1) .
— Áridos de machaqueo calizos para obras someti- das a las clases generales de exposición I, IIa o IIb y no sometidas a ninguna de las clases especíﬁ- cas de exposición Qa, Qb, Qc, E, H y F (1) .
(1) Véanse las tablas 8.2.2 y 8.2.3.a.
Se recomienda que la curva granulométrica del árido ﬁno total esté com- prendida dentro del huso deﬁnido en la tabla 28.4.1.b. En el caso de arenas que no cumplan con las limitaciones establecidas en el referido huso, especialmen- te las recogidas para el material de tamaño inferior a 0,063mm, se recomienda que su empleo esté condicionado a que se cumpla lo indicado en 31.1 y exista un estudio experimental especíﬁco que justiﬁque que las propiedades relevan- tes de los hormigones con ellos fabricados son, al menos, iguales que las de los hormigones hechos con los mismos componentes, pero sustituyendo la arena por una que cumpla el huso.
Tabla 28.4.1.b Huso granulométrico del árido ﬁno
(1) Este valor será el que corresponda de acuerdo con la tabla 28.4.1.a:
— 94% para: – Áridos redondeados.
– Áridos de machaqueo no calizos para obras sometidas a la clase general de exposición IIIa, IIIb, IIIc, IV o bien que estén sometidas a alguna clase especíﬁca de exposición.
— 90% para: – Áridos de machaqueo calizos para obras sometidas a la clase general de expo- sición IIIa, IIIb, IIIc ó IV o bien que estén sometidas a alguna clase especíﬁca de exposición.
– Áridos de machaqueo no calizos para obras sometidas a la clase general de exposición I, IIa ó IIb y que no estén sometidas a ninguna clase especíﬁca de exposición.
— 84% para: – Áridos de machaqueo calizos para obras sometidas a la clase general de expo- sición I, IIa ó IIb y que no estén sometidas a ninguna clase especíﬁca de expo- sición.
Salvo en el caso indicado en el párrafo siguiente, no se utilizarán áridos ﬁnos cuyo equivalente de arena (SE 4 ), determinado sobre la fracción 0/4, de conformidad con el Anexo A de la norma UNE-EN 933-8 sea inferior a:
a) 70, para obras sometidas a la clase general de exposición I, Ila ó llb y que no estén sometidas a ninguna clase especíﬁca de exposición. Véanse las Tablas 8.2.2 y 8.2.3.a.
Calidad de los ﬁnos de los áridos
No obstante lo anterior, aquellas arenas procedentes del machaqueo de rocas calizas o dolomías (entendiendo como tales aquellas rocas sedimenta- rias carbonáticas que contienen al menos un 70% de calcita, dolomita o de ambas que no cumplan la especiﬁcación del equivalente de arena, podrán ser aceptadas como válidas cuando se cumplan las condiciones siguientes:
— Para obras sometidas a clases generales de exposición I, Ila ó llb, que no estén sometidas a ninguna clase especíﬁca de exposición,
AM 0 , 6 ⋅
donde AM es el valor de azul de metileno, según UNE-EN 933-9, ex- presado en gramos de azul por cada kilogramo de fracción granulomé- trica 0/2 mm y f es el contenido de ﬁnos de la fracción 0/2, expresado en g/kg y determinado de acuerdo con UNE-EN 933-1.
— Para los restantes casos,
AM 0 , 3 ⋅
Cuando para la clase de exposición de que se trate, el valor de azul de metileno sea superior al valor límite establecido en el párrafo anterior y se tenga duda sobre la existencia de arcilla en los ﬁnos, se podrá identiﬁcar y valorar cualitativamente su presencia en dichos ﬁnos mediante el ensayo de difracción de rayos X. Sólo se podrá utilizar el árido ﬁno si las arcillas son del tipo caolinita o illita y si las propiedades mecánicas y de penetración de agua a presión de los hormigones fabricados con esta arena son, al menos, iguales que las de un hormigón fabricado con los mismos componentes, pero utilizan- do la arena sin ﬁnos. El estudio correspondiente deberá ir acompañado de documentación fehaciente que contendrá en todos los casos el análisis mine- ralógico del árido, y en particular su contenido en arcilla.
La presencia de ﬁnos arcillosos en la arena puede afectar negativamente tanto a la resistencia del hormigón como a su durabilidad, lo que se pretende evitar con las limitaciones incluidas en el Articulado (equivalente de arena y azul de metileno).
La forma del árido grueso se expresará mediante su índice de lajas, enten- dido como el porcentaje en peso de áridos considerados como lajas según UNE-EN 933-3, y su valor debe ser inferior a 35.
El empleo de áridos gruesos con formas inadecuadas diﬁculta extraordina- riamente la obtención de buenas resistencias y exige una dosis excesiva de cemento. Para evitar la presencia de áridos laminares y aciculares en una pro- porción excesiva, se impone una limitación al índice de lajas.
FÍSICO-MECÁNICOS
— Resistencia a la fragmentación del árido grueso determinada con arreglo al método de ensayo indicado en la UNE-EN 1097-2 (ensayo de Los Ángeles)
— Absorción de agua por los áridos, determinada con arreglo al método de ensayo indicado en la UNE-EN 1097-6.
Para la fabricación de hormigón en masa o armado, de resistencia caracte- rística especiﬁcada no superior a 30 N/mm 2 , podrán utilizarse áridos gruesos con una resistencia a la fragmentación entre 40 y 50 en el ensayo de Los Ángeles (UNE-EN 1097-2) si existe experiencia previa en su empleo y hay estudios experimentales especíﬁcos que avalen su utilización sin perjuicio de las prestaciones del hormigón. Cuando el hormigón esté sometido a una clase de exposición H o F y los áridos tengan una absorción de agua superior al 1%, éstos deberán presentar una pérdida de peso al ser sometidos a cinco ciclos de tratamiento con solu- ciones de sulfato magnésico (método de ensayo UNE-EN 1367-2) que no será superior al 18% en el caso del árido grueso. Un resumen de las limitaciones de carácter cuantitativo se recoge en la tabla 28.6.
Tabla 28.6 Requisitos físico-mecánicos
Propiedades del árido
Absorción de agua % Determinada con arreglo al método de ensayo indicado en UNE EN 1097-6
Resistencia a la fragmentación del árido grueso, determinada con arreglo al método de ensayo indicado en UNE EN 1097-2
Pérdida de peso % con cinco ciclos de sulfato magnésico Determinada con arreglo al método de ensayo indicado en UNE EN 1367-2
(*) 50, en el caso indicado en el Articulado.
La norma UNE-EN 1097-2 para realizar el ensayo de Los Ángeles permite ensayar cinco fracciones granulométricas comprendidas entre los tamaños 4
y 16 mm. Cuando se utilicen otras fracciones granulométricas en la fabrica-
ción del hormigón, de tamaños superiores a 16 mm, deberán reducirse por machaqueo. Es necesario limitar el valor del coeﬁciente de Los Ángeles de los áridos gruesos utilizados en la fabricación del hormigón ya que, a medida que aumen-
ta este coeﬁciente, aumenta la deformación bajo carga del hormigón y puede
bajar la resistencia. Para hormigones de alta resistencia, se recomienda que el coeﬁciente de desgaste de Los Ángeles de los áridos no sea superior a 25. Asimismo, se recomienda, especialmente en el caso de hormigones de alta resistencia, que la friabilidad de la arena (FA), determinada de conformidad con UNE 83.115 EX, no sea superior a 40. En el caso de hormigones en masa o armado con resistencia característica especiﬁcada no superior a 30 N/mm 2 , el valor de la friabilidad de las arenas podría aumentarse hasta 50, si existe expe- riencia previa y estudios experimentales especíﬁcos. Se recomienda igualmente que los terrones de arcilla, determinados según UNE 7133 no sean superiores al 1% en el caso del árido ﬁno, ni al 0,25% en el caso del árido grueso. Cuando el hormigón esté sometido a una clase de exposición H o F y el árido ﬁno tenga una absorción de agua superior al 1%, se recomienda compro- bar que estos no presenten una pérdida de peso superior al 15% al ser some- tidos a cinco ciclos de tratamiento con soluciones de sulfato magnésico, según UNE-EN 1367-2.
En este apartado se deﬁnen los requisitos mínimos que deben cumplir los
áridos para hormigones. Un resumen de las limitaciones de carácter cuantita-
tivo se recogen en la tabla 28.7.
El contenido en ión cloruro (Cl – ) soluble en agua de los áridos grueso y ﬁno para hormigón, determinado de conformidad con el artículo 7 de la UNE-EN 1744-1, no podrá exceder del 0,05% en masa del árido, cuando se utilice en hormigón armado u hormigón en masa que contenga armaduras para reducir la ﬁsuración, y no podrá exceder del 0,03% en masa del árido, cuando se utilice en hormigón pretensado, de acuerdo con lo indicado en la Tabla 28.7.
Con respecto al contenido total en los hormigones del ión cloruro, Cl – , se tendrá en cuenta lo prescrito en 31.1.
Materia orgánica. Compuestos que alteran la velocidad de fraguado
y el endurecimiento del hormigón
El Articulado limita la cantidad máxima de cloruros en los áridos, al objeto de reducir el riesgo de corrosión de las armaduras, siendo más estricta la limi- tación en el caso del hormigón pretensado. En el caso del hormigón en masa,
el Articulado no exige ninguna limitación, si bien es recomendable limitar, tan-
to en el árido ﬁno como en el grueso, el contenido de cloruros expresados en
Cl - al 0,15 por 100 en peso cuando se quiera evitar la aparición de eﬂorescen-
cias en la superﬁcie del hormigón. Si se conoce el contenido en iones cloruro solubles en agua del árido com- binado y es igual o inferior a 0,01% (por ejemplo, en el caso de los áridos ex- traídos en la mayoría de las canteras interiores), se puede emplear este valor para el cálculo del contenido en cloruros del hormigón.
El contenido en sulfatos solubles en ácido, expresados en SO 3 de los ári- dos grueso y ﬁno, determinado de conformidad con el artículo 12 de la Norma UNE-EN 1744-1, no podrá exceder de 0,8% en masa del árido, tal y como in- dica la Tabla 28.7. En el caso de escorias de alto horno enfriadas por aire, la anterior especiﬁcación será del 1%.
Por coherencia con UNE-EN 12620, el articulado exige especiﬁcaciones di- ferentes para las escorias respecto del resto de los áridos. Se recomienda va- lorar, en su caso, la conveniencia de disponer especiﬁcaciones análogas a las de los áridos naturales.
Los compuestos totales de azufre de los áridos grueso y ﬁno, determina- dos de conformidad con el artículo 11 de la norma UNE-EN 1744-1, no podrá exceder del 1% en masa del peso total de la muestra. En el caso de escorias de alto horno enfriadas por aire, la anterior especiﬁcación será del 2%. En el caso de que se detecte la presencia de sulfuros de hierro oxidables en forma de pirrotina, el contenido de azufre aportado por estos, expresado en S, será inferior al 0,1%.
La presencia de compuestos totales de azufre y sulfatos solubles en ácidos en porcentajes superiores a las limitaciones del Articulado pone de maniﬁesto
la inestabilidad potencial del árido y, por consiguiente, el peligro de su empleo
para la fabricación de hormigón al poder afectar a su durabilidad. Se recomienda no utilizar aquellos áridos cuya diferencia entre compuestos totales de azufre expresados en SO 3 y sulfatos solubles, expresados igualmen- te en SO 3 , sea superior al 0,25%, ya que es una manera indirecta de limitar los sulfuros oxidables en los áridos, a cuya peligrosidad se reﬁere 28.1. En este caso, se recuerda que deberá transformarse estequiométricamente a SO 3 el resultado obtenido en el ensayo para la determinación de los compuestos to- tales de azufre, según el apartado 11 de UNE-EN 1744-1.
En el caso de detectarse la presencia de sustancias orgánicas, de acuerdo con el apartado 15.1 de la UNE-EN 1744-1, se determinará su efecto sobre el tiempo de fraguado y la resistencia a la compresión, de conformidad con el apartado 15.3 de la norma UNE-EN 1744-1. El mortero preparado con estos áridos deberá cumplir que:
a) El aumento del tiempo de fraguado de las muestras de ensayo de mortero será inferior a 120 minutos.
b) La disminución de la resistencia a la compresión de las muestras de ensayo de mortero a los 28 días será inferior al 20%.
No se emplearán aquellos áridos ﬁnos que presenten una proporción de materia orgánica tal que, ensayados con arreglo al método de ensayo indicado en el apartado 15.1 de la UNE-EN 1744-1, produzcan un color más oscuro que el de la sustancia patrón. Asimismo, el contenido de partículas orgánicas lige- ras que ﬂotan en un líquido de peso especíﬁco 2 determinadas según el apar- tado 14.2 de la norma UNE-EN 1744-1 no será superior al valor de 0,5% para áridos ﬁnos y 1% para áridos gruesos. En el caso de áridos gruesos, antes de proceder a su ensayo, se procederá a reducir su tamaño mediante machaqueo hasta tamaños inferiores a 4 mm.
Algunos compuestos inorgánicos que colorean la capa superior de líquido en el ensayo del hidróxido sódico no inﬂuyen negativamente sobre el fraguado y endurecimiento del hormigón. Los azúcares no alteran el color de la capa superior de líquido en los ensa- yos de hidróxido sódico y de ácido fúlvico. Si se sospecha la presencia de azúcares o materiales de ese tipo, se debería analizar el árido con el ensayo en una muestra de mortero, según el apartado 15.3 de la UNE-EN 1744-1. Asimis- mo, se deberían aplicar los requisitos del tiempo de fraguado y de la resisten- cia a la compresión señalados anteriormente.
a) Frente a la transformación del silicato bicálcico inestable que entre en su composición, determinada según el ensayo descrito en el apartado 19.1 de UNE-EN 1744-1.
b) Frente a la hidrólisis de los sulfuros de hierro y de manganeso que entren en su composición, determinada según el ensayo descrito en el apartado 19.2 de UNE-EN 1744-1.
Tabla 28.7 Requisitos químicos
Material retenido por el tamiz 0,063 UNE-EN 933-2 y que ﬂota en un líquido de peso especíﬁco 2, determinado con arreglo al mé- todo de ensayo indicado en el apartado 14.2 de UNE-EN 1744-1
Compuestos totales de azufre expresados en S y referidos al árido seco, determinados con arreglo al método de ensayo indi- cado en el apartado 11 de UNE-EN 1744-1
Sulfatos solubles en ácidos, expresados en SO 3 y referidos al árido seco, determinados según el método de ensayo indicado en el apartado 12 de UNE-EN 1744-1
0,80 (**)
Cloruros expresados en Cl – y re- feridos al árido seco, determina- dos con arreglo al método de
Hormigón armado u hormi- gón en masa que contenga armaduras para reducir la ﬁsuración
ensayo indicado en el apartado 7 de UNE-EN 1744-1
*(*) Este valor será del 2% en el caso de escorias de alto horno enfriadas al aire. (**) Este valor será del 1% en el caso de escorias de alto horno enfriadas al aire.
Los áridos no presentarán reactividad potencial con los compuestos al- calinos del hormigón, ya sean procedentes del cemento o de otros compo- nentes.
Para su comprobación se realizará, en primer lugar, un estudio petrográﬁco, del cual se obtendrá información sobre el tipo de reactividad que, en su caso, puedan presentar. Si del estudio petrográﬁco del árido se deduce la posibilidad de que pre- sente reactividad álcali-sílice o álcali-silicato, se debe realizar el ensayo descri- to en la UNE 146508 EX (método acelerado en probetas de mortero). Si del estudio petrográﬁco del árido se deduce la posibilidad de que presen- te reactividad álcali-carbonato, se debe realizar el ensayo descrito en la UNE 146507-2 EX . En el caso de mezcla, natural o artiﬁcial, de áridos calizos y silí- ceos, este ensayo se realizará sobre la fracción calizo-dolomítica del árido. Si a partir de los resultados de algunos de los ensayos prescritos para determinar la reactividad se deduce que el material es potencialmente reacti- vo, el árido no se podrá utilizar en condiciones favorables al desarrollo de la reacción álcali-árido, de acuerdo con el apartado 37.3.8. En otros casos, se podrá emplear el árido caliﬁcado a priori como potencialmente reactivo sólo si son satisfactorios los resultados del ensayo de reactividad potencial a largo plazo sobre prismas de hormigón, según UNE 146509 EX, presentando una expansión al ﬁnalizar el ensayo menor o igual al 0,04%.
Ciertos tipos de rocas de naturaleza silícea (por ejemplo, ópalos y dacitas) así como otras que contienen sustancias carbonatadas magnesianas (por ejem- plo, dolomitas), pueden provocar fenómenos fuertemente expansivos en el hormigón en ciertas condiciones higrotérmicas y en presencia de los álcalis provenientes de los componentes del hormigón (reacción árido-álcali). Otros tipos de reacciones nocivas pueden presentarse entre el hidróxido cálcico libe- rado durante la hidratación del cemento y áridos que provienen de ciertas ro- cas magmáticas o metamórﬁcas, en función de su naturaleza y estado de alte- ración. Por ello, cuando no exista experiencia de uso, se prescribe la realización de ensayos de identiﬁcación en un laboratorio especializado. Dependiendo del tipo de componente reactivo del árido se pueden distinguir dos tipos de reacción: reacción álcali-sílice (o álcali-silicato), cuando los áridos contienen sílice amorfa, microcristalina, poco cristalizada o con extinción ondu- lante, y reacción álcali-carbonato, cuando los áridos contienen dolomita. La tabla 28.7.6 recoge las principales rocas que pueden presentar reactivi- dad álcali-árido y, dentro de cada una, los minerales sensibles a dicha reactivi- dad en un medio alcalino. La UNE 146.507-2 EX está diseñada para el estudio de un árido calizo-dolo- mítico con contaminación arcillosa en su red cristalina, al suponer que esta fracción arcillosa es la causante de desencadenar la reacción. Por ello, el con- tenido en aluminio, expresado como óxido de la muestra, corresponde al alu- minio de las arcillas. En el caso de mezcla de áridos graníticos y calizos, los aluminios procede- rán en gran parte de los feldespatos o feldespatoides del granito y la norma pierde su utilidad real al no estar pensada para este caso. Para usarla debería ensayarse el árido calizo-dolomítico por separado. Así, por un ejemplo, en el caso de utilizar áridos graníticos procedentes de una cantera en la que el ma- cizo tenga las juntas rellenas de dolomita, el contenido de óxido de aluminio, que puede ser del orden del 15%, se sale de los gráﬁcos de interpretación de la norma, que llegan al 6%. Los ensayos de evaluación de la reactividad álcali-áridos basados en me- didas de expansión, como los realizados sobre probetas de mortero, según UNE 146508 EX o sobre probetas de hormigón según UNE 146509 EX, pueden poner de maniﬁesto comportamientos expansivos de los áridos debidos a otras causas, como la presencia de sulfuros u otros compuestos de azufre, u óxidos de calcio, o de magnesio, entre otros. Para conocer el proceso que está causando las expansiones, puede realizarse un examen de las probetas des- pués del ensayo para identiﬁcar los productos de la reacción mediante mi- croscopia electrónica u otras técnicas, si bien, ya sean producidas las expan- siones por reactividad árido-álcali, o por otras causas, el comportamiento es nocivo en ambos casos, por lo que no podría emplearse el árido. En los casos en que se compruebe que los productos de reacción son ocasionados por
Tabla 28.7.6 Principales rocas y minerales constitutivos reactivos con los álcalis
Minerales sensibles en medio alcalino
Cuarzo con red deformada presentando
una extinción ondulante. Minerales feldespáticos alterados, unio- nes de partículas abiertas.
Presencia de vidrios silíceos o vidrios ba-
– Dacitas
sálticos más o menos desvitriﬁcados, pre-
sencia de tridimita, cristobalita y ópalo.
– Tracoandesitas
Vidrios ricos en sílice más o menos desvi-
– Tufos volcánicos
triﬁcados y frecuentemente ﬁgurados.
– Retinitas
Cuarzo con extinción ondulatoria. Micro-
– Mica-esquistos
cuarzo de segunda generación, uniones de partículas abiertas, minerales feldes- páticos y micáceos alterados.
– Cuarcitas
Cuarzos asociados a un cemento cuarzo-
Metamórﬁcas
– Corneanas
so y opalino. Presencia de microcuarzo de segunda generación. Presencia de ﬁlosilicatos. Presencia de cuarzo con extinción ondulatoria o de cuarzo microﬁsurado.
Cemento silíceo mal cristalizado, uniones
de partículas alargadas.
– Grauwacas
Minerales ﬁlíticos asociados.
– Siltitas
Presencia de ópalo de cuarzo microcris-
– Esquistos cuarzo-
talizado.
Presencia de calcedonia, ópalo.
Presencia de sílice de tipo ópalo en mi-
– Calizas dolomíticas
cronódulos o distribuidas en red, aso-
ciada o no con sulfuros sedimentarios y ﬁlitas.
reactividad álcali-árido y no sea viable utilizar otro tipo de árido, se tomarán en consideración las medidas de protección indicadas en el punto 37.3.7. Si bien la realización de los ensayos de reactividad prescritos en el artículo según las UNE 146507-2 EX, UNE 146508 EX y UNE 146509 EX, no presenta problemas especiales de ejecución, para realizar un examen de las probetas después del ensayo, según lo indicado en el párrafo anterior, se debe recurrir a laboratorios especializados en este tipo de estudios.
A los efectos de esta Instrucción, se entiende por aditivos aquellas sustan- cias o productos que, incorporados al hormigón antes del amasado (o durante el mismo o en el transcurso de un amasado suplementario) en una proporción
Artículo 29. o Aditivos
no superior al 5% del peso del cemento, producen la modiﬁcación deseada, en estado fresco o endurecido, de alguna de sus características, de sus pro- piedades habituales o de su comportamiento. En los hormigones armados o pretensados no podrán utilizarse como adi- tivos el cloruro cálcico, ni en general, productos en cuya composición inter- vengan cloruros, sulfuros, sulﬁtos u otros componentes químicos que puedan ocasionar o favorecer la corrosión de las armaduras. En los elementos pretensados mediante armaduras ancladas exclusiva- mente por adherencia, no podrán utilizarse aditivos que tengan carácter de aireantes. Sin embargo, en la prefabricación de elementos con armaduras pretesas elaborados con máquinas de fabricación continua, podrán usarse aditivos plasti- ﬁcantes que tengan un efecto secundario de inclusión de aire, siempre que se compruebe que no perjudica sensiblemente la adherencia entre el hormigón y la armadura, afectando al anclaje de ésta. En cualquier caso, la cantidad total de aire ocluido no excederá del 6% en volumen, medido según la UNE-EN 12350-7. Con respecto al contenido de ión cloruro, se tendrá en cuenta lo prescrito en 31.1.
Las modiﬁcaciones favorables que un aditivo produce en alguna característi- ca del hormigón, se denominan funciones. La que corresponde al efecto más importante, es la función principal: es la modiﬁcación producida por un aditivo de alguna, y solamente una, de las propiedades del hormigón (es la que identi- ﬁca o da nombre al aditivo). La función secundaria de un aditivo es la modiﬁca- ción que, accesoriamente puede producir un aditivo de alguna o algunas propie- dades del hormigón, independientemente de la que deﬁne la función principal. Por otro lado, se denomina efecto secundario de un aditivo a la modiﬁcación que, inevitablemente, puede producir un aditivo de alguna o algunas de las pro- piedades de un hormigón que no se requiere como función secundaria. La utilización de aditivos en la fabricación del hormigón tiene ya una dila- tada experiencia y ha permitido mejorar y ampliar el espectro de utilizaciones del hormigón como producto de construcción, lo que permite incluir en esta Instrucción un conjunto de tipos de aditivos que, debidamente utilizados, me- joran las prestaciones de los hormigones. El comportamiento de los aditivos puede variar con las condiciones particula- res de cada obra, tipo y dosiﬁcación de cemento, naturaleza de los áridos, etc. La prohibición de la utilización de aireantes para el caso indicado en el ar- ticulado (elementos pretensados mediante armaduras ancladas exclusivamen- te por adherencia) se basa en que estos productos pueden perjudicar la adhe- rencia entre el hormigón y la armadura. Los elementos prefabricados con armaduras pretesas elaborados con má- quinas de fabricación continua están fundamentalmente destinados a la ejecu- ción de forjados, que deben estar sometidos a ensayos periódicos para com- probar sus características resistentes frente a esfuerzos de ﬂexión y cortante. Puede considerarse que no se ha perjudicado la adherencia entre hormigón y acero si el resultado de los ensayos mencionados es satisfactorio soportando los esfuerzos previstos sin fallo del anclaje de la armadura. Los reductores de agua de alta actividad (superplastiﬁcantes) son necesa- rios para obtener asientos de cono superiores a 15 cm, permitiendo obtener hormigones muy ﬂuidos sin alterar la relación agua/cemento, facilitando enor- memente el hormigonado. La utilización de superplastiﬁcantes es muy reco- mendable o casi indispensable para hormigones con altas densidades de ar- mado, así como para hormigones de alta resistencia y durabilidad. La efectividad del aditivo superplastiﬁcante con el cemento debe ser objeto de estudio en laboratorio para seleccionar el binomio aditivo-cemento más con- veniente. Al producirse cambios en el tiempo de principio y ﬁn de fraguado por la incorporación de superplastiﬁcantes es necesario realizar ensayos previos en laboratorio con cada aditivo y cemento a utilizar. Es importante conocer la canti- dad de agua que lleva incorporado un aditivo para deducirla al agua de amasado. Se prohíbe la utilización del cloruro cálcico como acelerante en el hormigón armado o pretensado, ya que su presencia provoca a veces y favorece siempre,
fenómenos de corrosión de las armaduras. No obstante, puede emplearse en hormigón en masa utilizando el producto en las debidas proporciones, de acuerdo con las indicaciones del fabricante. Unas proporciones habituales pue- den ser entre el 1,5 y 2 por ciento del peso de cemento.
En el marco de esta Instrucción, se consideran fundamentalmente los cin- co tipos de aditivos que se recogen en la tabla 29.2.
Reductores de agua / Plastiﬁcantes
Disminuir el contenido de agua de un hormigón para una misma trabajabilidad o aumentar la trabajabilidad sin mo- diﬁcar el contenido de agua.
Reductores de agua de alta activi- dad / Superplastiﬁcantes
Disminuir signiﬁcativamente el contenido de agua de un hormigón sin modiﬁcar la trabajabilidad o aumentar signi- ﬁcativamente la trabajabilidad sin modiﬁcar el contenido de agua.
Modiﬁcadores de fraguado / Acele- radores, retardadores
Modiﬁcar el tiempo de fraguado de un hormigón.
Producir en el hormigón un volumen controlado de ﬁnas burbujas de aire, uniformemente repartidas, para mejorar su comportamiento frente a las heladas.
Modiﬁcar más de una de las funciones principales deﬁni- das con anterioridad.
Los aditivos de cualquiera de los cinco tipos descritos anteriormente debe- rán cumplir la UNE-EN 934-2. En los documentos de origen, ﬁgurará la designación del aditivo de acuer- do con lo indicado en la UNE-EN 934-2, así como el certiﬁcado del fabricante que garantice que el producto satisface los requisitos prescritos en la citada norma, el intervalo de eﬁcacia (proporción a emplear) y su función principal de entre las indicadas en la tabla anterior. Salvo indicación previa en contra de la Dirección Facultativa, el Suministra- dor podrá emplear cualquiera de los aditivos incluidos en la Tabla 29.2. La utilización de otros aditivos distintos a los contemplados en este artículo, re- quiere la aprobación previa de la Dirección Facultativa. La utilización de aditivos en el hormigón, una vez en la obra y antes de su colocación en la misma, requiere de la autorización de la Dirección Facultativa y el conocimiento del Suministrador del hormigón.
La utilización de los aditivos durante el proceso de fabricación del hormi- gón, es una técnica que requiere de un buen conocimiento por parte del fabri- cante del hormigón del comportamiento conjunto de los aditivos con el resto de los componentes del hormigón. En sentido estricto, el contenido de agua de los aditivos que se suministran en forma líquida, debería ser tenido en cuenta para la dosiﬁcación del hormi- gón y el cálculo de la relación agua/cemento del mismo. Por otro lado, la fabri- cación del hormigón debe realizarse con un control adecuado de la cantidad de aditivo incorporado al mismo, ya que un exceso importante de aditivo puede tener consecuencias negativas para el hormigón. A igualdad de comportamiento resistente y frente a durabilidad deben pro- curarse las dosiﬁcaciones y utilización de materiales componentes del hormigón que sean más eﬁcaces en relación con su contribución a la sostenibilidad.
Artículo 30. o Adiciones
A los efectos de esta Instrucción, se entiende por adiciones aquellos ma- teriales inorgánicos, puzolánicos o con hidraulicidad latente que, ﬁnamente divididos, pueden ser añadidos al hormigón con el ﬁn de mejorar alguna de
sus propiedades o conferirle características especiales. La presente Instruc- ción recoge únicamente la utilización de las cenizas volantes y el humo de sílice como adiciones al hormigón en el momento de su fabricación. Las cenizas volantes son los residuos sólidos que se recogen por precipi- tación electrostática o por captación mecánica de los polvos que acompañan
a los gases de combustión de los quemadores de centrales termoeléctricas
alimentadas por carbones pulverizados. El humo de sílice es un subproducto que se origina en la reducción de cuarzo de elevada pureza con carbón en hornos eléctricos de arco para la producción de silicio y ferrosilicio. Las adiciones pueden utilizarse como componentes del hormigón siem- pre que se justiﬁque su idoneidad para su uso, produciendo el efecto desea- do sin modiﬁcar negativamente las características del hormigón, ni represen- tar peligro para la durabilidad del hormigón, ni para la corrosión de las armaduras. Para utilizar cenizas volantes o humo de sílice como adición al hormigón, deberá emplearse un cemento tipo CEM I. Además, en el caso de la adición de cenizas volantes, el hormigón deberá presentar un nivel de garantía con-
forme a lo indicado en el artículo 81° de esta Instrucción, por ejemplo, me- diante la posesión de un distintivo de calidad oﬁcialmente reconocido. En hormigón pretensado podrá emplearse adición de cenizas volantes cuya cantidad no podrá exceder del 20% del peso de cemento, o humo de sílice cuyo porcentaje no podrá exceder del 10% del peso del cemento. En aplicaciones concretas de hormigón de alta resistencia, fabricado con cemento tipo CEM I, se permite la adición simultánea de cenizas volantes y humo de sílice, siempre que el porcentaje de humo de sílice no sea superior al 10% y que el porcentaje total de adiciones (cenizas volantes y humo de sílice) no sea superior al 20%, en ambos casos respecto al peso de cemento. En este caso la ceniza volante sólo se contempla a efecto de mejorar la com- pacidad y reología del hormigón, sin que se contabilice como parte del con- glomerante mediante su coeﬁciente de eﬁcacia K . En elementos no pretensados, según 37.3.2, la cantidad máxima de cenizas volantes adicionadas no excederá del 35% del peso de cemento, mientras que
la cantidad máxima de humo de sílice adicionado no excederá del 10% del peso
de cemento. La cantidad mínima de cemento se especiﬁca en 37.3.2. Con respecto al contenido de ión cloruro, se tendrá en cuenta lo prescrito en 31.1.
El humo de sílice (también denominado microsílice), dada su extremada ﬁnura y riqueza en óxido de silicio, y en consecuencia su elevada actividad
resistente, tiene aplicación fundamentalmente en la fabricación de hormigones de alta resistencia. Esta adición conﬁere al hormigón una elevada compacidad
y resistencia mecánica; puede producir una reducción en el pH del hormigón,
lo que debe tenerse en cuenta en el caso de ambientes que induzcan una im-
portante carbonatación del hormigón.
El empleo de estas adiciones tiene, por un lado, ventajas medioambientales
al ser residuos (o productos secundarios) de otros procesos previos y, por otro
lado, un cierto riesgo de aumento de la heterogeneidad. Por ello debe tenerse cuidado especial en comprobar, por parte de la central de hormigonado, la regularidad de los diferentes suministros, con el ﬁn de comprobar que las po- sibles variaciones de su composición no afectan al hormigón fabricado con las mismas. La utilización de cenizas volantes en el hormigón pretensado puede ser de interés al objeto de mejorar la compacidad del hormigón.
Las cenizas volantes no podrán contener elementos perjudiciales en canti- dades tales que puedan afectar a la durabilidad del hormigón o causar fenó- menos de corrosión de las armaduras. Además deberán cumplir las siguientes especiﬁcaciones de acuerdo con la UNE-EN 450-1:
Y ENSAYOS DE LAS
— Anhídrido sulfúrico (SO 3 ), según UNE-EN 196-2
— Cloruros (Cl – ), según UNE-EN 196-2
— Óxido de calcio libre, según UNE-EN 451-1
— Pérdida al fuego, según UNE-EN 196-2
5,0% (catego-
— Finura, según UNE-EN 451-2
ría A de la norma UNE-EN 450-1)
— Cantidad retenida por el tamiz 45 m m
— Índice de actividad, según UNE-EN 196-1 y de acuerdo con UNE-EN 450-1:
— Expansión por el método de las agujas, según UNE-EN 196-3
La especiﬁcación relativa a la expansión sólo debe tenerse en cuenta si el contenido en óxido de calcio libre supera el 1% sin sobrepasar el 2,5%. Los resultados de los análisis y de los ensayos previos estarán a disposi- ción de la Dirección Facultativa.
Las cenizas con alto contenido de óxido de calcio pueden dar origen a problemas de expansión en el hormigón, por lo que se recomienda extremar en este caso las precauciones y controles comprobando con frecuencia la ﬁnu- ra de las cenizas y la expansión por el método de las agujas. Las prescripciones del articulado coinciden con las de la norma UNE-EN 450-1. Además, en la UNE 83414-EX se dan recomendaciones para la adición de cenizas volantes a los hormigones fabricados con cementos tipo CEM I.
El humo de sílice no podrá contener elementos perjudiciales en cantidades tales que puedan afectar a la durabilidad del hormigón o causar fenómenos de corrosión de las armaduras. Además, deberá cumplir las siguientes especiﬁ- caciones:
Y ENSAYOS DEL HUMO DE
— Óxido de silicio (SiO 2 ), según UNE-EN 196-2
— Cloruros (Cl – ) según UNE-EN 196-2
— Índice de actividad, según UNE-EN 13263-1
Los resultados de los análisis y de los ensayos previos estarán a disposi- ción de la Dirección Facultativa.
En la UNE 83460-2 se dan recomendaciones para la utilización del humo de sílice como adición en la fabricación del hormigón.
Artículo 31. o Hormigones
La composición elegida para la preparación de las mezclas destinadas a la
construcción de estructuras o elementos estructurales deberá estudiarse pre- viamente, con el ﬁn de asegurarse de que es capaz de proporcionar hormigo- nes cuyas características mecánicas, reológicas y de durabilidad satisfagan las exigencias del proyecto. Estos estudios se realizarán teniendo en cuenta, en todo lo posible, las condiciones de la obra real (diámetros, características su- perﬁciales y distribución de armaduras, modo de compactación, dimensiones de las piezas, etc.). Los componentes del hormigón deberán cumplir las prescripciones inclui- das en los Artículos 26°, 27°, 28°, 29° y 30°. Además, el ión cloruro total aportado por los componentes no excederá de los siguientes límites:
— Obras de hormigón pretensado
— Obras de hormigón armado u obras de hormigón en masa que contenga armaduras para reducir la ﬁsuración
0,2% del peso del cemento
La cantidad total de ﬁnos en el hormigón, resultante de sumar el contenido de partículas del árido grueso y del árido ﬁno que pasan por el tamiz UNE 0,063 y la componente caliza, en su caso, del cemento, deberá ser inferior a 175 kg/m 3 . En el caso de emplearse agua reciclada, de acuerdo con el Artícu- lo 27°, dicho límite podrá incrementarse hasta 185 kg/m 3 .
Los límites establecidos al contenido de ión cloruro, aunque son válidos para la mayoría de las condiciones ambientales que puedan presentarse, deben ser manejados con prudencia. Téngase presente que si bien en ciertas condiciones, tales como humedades relativas permanentemente muy bajas o muy altas, pue- den resultar conservadores, en otras, como humedades relativas intermedias y, sobre todo, regímenes higrométricos no estacionarios y con un hormigón carbo- natado, puede ser conveniente proceder a la reducción de esos mismos límites. A igualdad de comportamiento resistente y frente a durabilidad deben pro- curarse las dosiﬁcaciones y utilización de materiales componentes que presen- ten una mayor contribución a la sostenibilidad.
Las condiciones o características de calidad exigidas al hormigón se espe-
ciﬁcarán en el Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares, siendo siempre
necesario indicar las referentes a su resistencia a compresión, su consisten- cia, tamaño máximo del árido, el tipo de ambiente a que va a estar expuesto, y, cuando sea preciso, las referentes a prescripciones relativas a aditivos y adiciones, resistencia a tracción del hormigón, absorción, peso especíﬁco, compacidad, desgaste, permeabilidad, aspecto externo, etc. Tales condiciones deberán ser satisfechas por todas las unidades de produc- to componentes del total, entendiéndose por unidad de producto la cantidad de hormigón fabricada de una sola vez. Normalmente se asociará el concepto de unidad de producto a la amasada, si bien, en algún caso y a efectos de control, se podrá tomar en su lugar la cantidad de hormigón fabricado en un intervalo de tiempo determinado y en las mismas condiciones esenciales. En esta Instruc- ción se emplea la palabra «amasada» como equivalente a unidad de producto. A los efectos de esta Instrucción, cualquier característica de calidad medi- ble de una amasada, vendrá expresada por el valor medio de un número de determinaciones (igual o superior a dos) de la característica de calidad en cuestión, realizadas sobre partes o porciones de la amasada.
Conviene tener presente que la resistencia a compresión no es, por sí sola, un índice suﬁciente de las demás cualidades propias del hormigón. Por ello no basta con exigir un cierto valor de esta resistencia para tener garantizada la existencia, en grado suﬁciente, de otras características que puedan interesar en el caso particular de que se trate. Existen casos en los que convendrá exigir especíﬁcamente un mínimo rela- tivo a una determinada cualidad del hormigón: resistencia al desgaste en un pavimento, resistencia al hielo-deshielo en una obra de alta montaña, imper- meabilidad en un depósito de agua, etc. Sin embargo, no es posible dar en una Instrucción indicaciones especíﬁcas a este respecto. Por eso, en el Articulado se remite al Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares de cada obra, el cual deberá precisar, en cada caso, el método de ensayo normalizado que debe emplearse para la comprobación de la cualidad correspondiente, así como las cifras límite admisibles en los resultados. Todas las cualidades exigidas al hormigón deben quedar claramente espe- ciﬁcadas en el Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares, mediante los oportunos límites y criterios de aceptación. Cualquier amasada que no cumpla los referidos criterios, se dirá que presenta una no conformidad. Para que el cuadro de especiﬁcaciones contenidas en el Pliego de Prescrip- ciones Técnicas Particulares sea completo, es preciso asociar a cada condición o cualidad exigida un criterio de aceptación o rechazo. La ﬁjación de tal porcen- taje debe establecerse tras un estudio que considere todas las circunstancias de la obra, especialmente su repercusión en el riesgo del consumidor, en el coste, en la ﬁabilidad y en su seguridad. En esta Instrucción se ha adoptado para la resistencia a compresión un valor característico inferior de modo que el porcentaje de amasadas subnomi- nales, con menor resistencia que la especiﬁcada, es del 5%. En el nivel actual de la tecnología del hormigón, fracciones subnominales del 5% para la mayoría de las características de calidad y casos son perfectamente aceptables.
Las características mecánicas de los hormigones empleados en las estruc- turas, deberán cumplir las condiciones establecidas en el Artículo 39°.
A los efectos de esta Instrucción, la resistencia del hormigón a compresión
se reﬁere a los resultados obtenidos en ensayos de rotura a compresión a 28 días, realizados sobre probetas cilíndricas de 15 cm de diámetro y 30 cm de altura, fabricadas, conservadas y ensayadas conforme a lo establecido en esta Instrucción. En el caso de que el control de calidad se efectúe mediante pro- betas cúbicas, se seguirá el procedimiento establecido en 86.3.2. Las fórmulas contenidas en esta Instrucción corresponden a experimenta- ción realizada con probeta cilíndrica, y del mismo modo, los requisitos y pres- cripciones que ﬁguran en la Instrucción se reﬁeren, salvo que expresamente se indique otra cosa, a probeta cilíndrica. En algunas obras en las que el hormigón no vaya a estar sometido a soli- citaciones en los tres primeros meses a partir de su puesta en obra, podrá referirse la resistencia a compresión a la edad de 90 días. En ciertas obras o en alguna de sus partes, el Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares puede exigir la determinación de las resistencias a trac- ción o a ﬂexotracción del hormigón, mediante ensayos normalizados.
En esta Instrucción, se denominan hormigones de alta resistencia a los hormigones con resistencia característica de proyecto f ck superior a 50 N/mm 2 .
A efectos de la presente Instrucción, se consideran hormigones de endu-
recimiento rápido los fabricados con cemento de clase resistente 42,5R, 52,5 ó 52,5R siempre que su relación agua/cemento sea menor o igual que 0,60, los fabricados con cemento de clase resistente 32,5R ó 42,5 siempre que su relación agua/cemento sea menor o igual que 0,50 o bien aquellos en los que se utilice acelerante de fraguado. El resto de los casos se consideran hormi- gones de endurecimiento normal.
La definición dada para la resistencia del hormigón a compresión no es
más que un convenio que permite asociar, a cada unidad de producto o ama-
sada de hormigón, un valor relacionado con el concepto físico de resistencia
del material que, aún distinto de aquél, es lo suficientemente representativo
para el fin práctico de esta Instrucción.
En la UNE-EN 12390-6 se especifican los medios y procedimientos a em-
plear para determinar la resistencia a rotura por tracción indirecta f ci (ensayo
brasileño) de probetas cilíndricas de hormigón. La determinación de la resis-
tencia a flexotracción f ct,fl está normalizada en la UNE-EN 12390-5.
La resistencia a tracción f ct, se puede obtener a partir de f ci mediante la si-
La resistencia a flexotracción puede obtenerse a partir de la resistencia a
tracción según lo dispuesto a continuación:
 0
 100
ct ,fl
h Canto del elemento en mm.
Si no se dispone más que de resultados de ensayos a 28 días de edad, se
podrá, a falta de datos experimentales correspondientes al hormigón de que se
trate, admitir como valores de la resistencia a j días de edad los dados a título
indicativo por las siguientes fórmulas:
 
 
Resistencia media a compresión a 28 días que puede calcularse como
f c,m = f ck + 8 si las condiciones de ejecución son buenas.
Resistencia media a tracción a los 28 días según 39.1.
f ct,m
Coeficiente que depende de la edad del hormigón.
Edad del hormigón en días.
Coeficiente que depende de la velocidad de endurecimiento del ce-
mento, de acuerdo con lo indicado en el artículo 26. o :
= 0,2, para cementos de endurecimiento rápido
= 0,25, para cementos de endurecimiento normal, y
= 0,38, para cementos de endurecimiento lento.
Coeficiente que depende de la edad del hormigón y de su resistencia
característica a los 28 días:
= 1 si t , 28 días
= 2/3 si t > 28 días y f ck < 50 N/mm 2 a los 28 días
= 1/2 si t > 28 días y f ck . 50 N/mm 2 a los 28 días.
En los hormigones estructurales, la resistencia de proyecto f ck (véase 39.1) no será inferior a 20 N/mm 2 en hormigones en masa, ni a 25 N/mm 2 en hor- migones armados o pretensados. Cuando el proyecto establezca, de acuerdo con 86.5.6, un control indirecto de la resistencia en estructuras de hormigón en masa o armado para obras de ingeniería de pequeña importancia, en ediﬁcios de viviendas de una o dos plantas con luces inferiores a 6,0 metros, o en elementos que trabajen a ﬂexión de ediﬁcios de viviendas de hasta cuatro plantas también con luces inferiores a 6,0 metros, deberá adoptarse un valor de la resistencia de cálculo a compresión f cd no superior a 10 N/mm 2 (véase 39.4). En estos casos de nivel de control indirecto de la resistencia del hormigón, la cantidad mínima de cemento en la dosiﬁcación del hormigón también deberá cumplir los requisi- tos de la tabla 37.3.2.a. Los hormigones no estructurales (hormigones de limpieza, hormigones de relleno, bordillos y aceras), no tienen que cumplir este valor mínimo de resis- tencia ni deben identiﬁcarse con el formato de tipiﬁcación del hormigón es- tructural (deﬁnido en 39.2) ni les es de aplicación el articulado, ya que se rigen por lo indicado en el Anejo n° 18 de esta Instrucción.
La especiﬁcación, en proyecto, de hormigones de resistencia inferior a 20 N/mm 2 , no contemplados en esta Instrucción, estará limitada exclusivamente a unidades de obra no estructurales. Los hormigones de nivelación o limpieza de excavaciones no se consideran de naturaleza estructural y, por lo tanto, no están afectados por el valor de resistencia mínima establecido en el articulado. Se excluye explícitamente los hormigones para armar con resistencia de pro- yecto inferior a 25 N/mm 2 . En el caso particular de que el proyecto establezca un nivel de control indirecto para el hormigón (nivel de control que en el con- texto de esta Instrucción debe considerarse claramente residual), la resistencia de proyecto del hormigón deberá cumplir la anterior prescripción, si bien la resistencia de cálculo f cd no deberá rebasar los 10 N/mm 2 .
La docilidad del hormigón será la necesaria para que, con los métodos
previstos de puesta en obra y compactación, el hormigón rodee las armaduras
sin solución de continuidad con los recubrimientos exigibles y rellene comple- tamente los encofrados sin que se produzcan coqueras. La docilidad del hormigón se valorará determinando su consistencia por medio del ensayo de asentamiento, según UNE-EN 12350-2. Las distintas consistencias y los valores límite del asentamiento del cono, serán los siguientes:
Salvo en aplicaciones especíﬁcas que así lo requieran, se evitará el empleo de las consistencias seca y plástica. No podrá emplearse la consistencia líqui- da, salvo que se consiga mediante el empleo de aditivos superplastiﬁcantes.
En todo caso, la consistencia del hormigón que se utilice será la especiﬁ- cada en el Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares, deﬁniendo aquella por su tipo o por el valor numérico de su asentamiento en cm. En el caso de hormigones autocompactantes, se estará a lo dispuesto en el Anejo 17.
Respecto a la determinación de la consistencia, el procedimiento que se prescribe es simple y de muy fácil realización. Sin embargo, en el caso de hormigones de consistencia seca, el ensayo de cono de Abrams es menos adecuado, pudiendo emplearse en su lugar el ensayo Vebe, de acuerdo con UNE-EN 12350-3. El Articulado prescribe, salvo para aplicaciones especíﬁcas, un asenta- miento no inferior a 6 cm. Sin embargo, en el caso de hormigones vistos pueden ser convenientes hormigones con consistencias ﬂuidas obtenidas me- diante el empleo de aditivos superplastiﬁcantes que favorezcan además su puesta en obra y su compactación. En el caso de hormigones para bombeo, las consistencias con asentamientos inferiores a 10 cm pueden diﬁcultar no- tablemente dicha operación, por lo que se recomienda el empleo de consis- tencias ﬂuidas, especialmente en el caso de hormigones fabricados con áridos de machaqueo. El empleo de áridos procedentes de residuos de construcción y demolición puede afectar a la docilidad del hormigón, lo que puede requerir de estudios previos para analizar su inﬂuencia.
Artículo 32. o Aceros para armaduras pasivas
A los efectos de esta Instrucción, los productos de acero que pueden em- plearse para la elaboración de armaduras pasivas pueden ser:
— Barras rectas o rollos de acero corrugado soldable.
— Alambres de acero corrugado o graﬁlado soldable.
— Alambres lisos de acero soldable.
Los alambres lisos sólo pueden emplearse como elementos de conexión de armaduras básicas electrosoldadas en celosía. Los productos de acero para armaduras pasivas no presentarán defectos superﬁciales ni grietas. Las secciones nominales y las masas nominales por metro serán las esta- blecidas en la tabla 6 de la UNE-EN 10080. La sección equivalente no será inferior al 95,5 por 100 de la sección nominal. Se entiende por diámetro nominal de un producto de acero el número convencional que deﬁne el círculo respecto al cual se establecen las toleran- cias. El área del mencionado círculo es la sección nominal. Se entiende por sección equivalente de un producto de acero, expresa- da en centímetros cuadrados, el cociente de su peso en Newtons por 0,077 (7,85 si el peso se expresa en gramos) veces su longitud en centímetros. El diámetro del círculo cuya área es igual a la sección equivalente se deno- mina diámetro equivalente. La determinación de la sección equivalente debe realizarse después de limpiar cuidadosamente el producto de acero para eliminar las posibles escamas de laminación y el óxido no adherido ﬁrmemente.
A los efectos de esta Instrucción, se considerará como límite elástico del
acero para armaduras pasivas, f y , el valor de la tensión que produce una de-
formación remanente del 0,2 por 100.
El proceso de fabricación del acero será una elección del fabricante.
De un modo general, se recomienda utilizar en obra el menor número po- sible de suministradores y de diámetros distintos, así como que estos diáme- tros se diferencien al máximo entre sí.
A los efectos de esta Instrucción, sólo podrán emplearse barras o rollos de
acero corrugado soldable que sean conformes con UNE-EN 10080. Los posibles diámetros nominales de las barras corrugadas serán los deﬁ- nidos en la serie siguiente, de acuerdo con la tabla 6 de la UNE-EN 10080:
6 – 8 – 10 – 12 – 14 – 16 – 20 – 25 – 32 y 40 mm
Salvo en el caso de mallas electrosoldadas o armaduras básicas electrosol- dadas en celosía, se procurará evitar el empleo del diámetro de 6 mm cuando
se aplique cualquier proceso de soldadura, resistente o no resistente, en la elaboración o montaje de la armadura pasiva.
A los efectos de esta Instrucción, en la tabla 32.2.a se deﬁnen los tipos de
Acero soldable con características especiales de ductilidad
Límite elástico, f y (N/mm 2 ) (1)
Carga unitaria de rotura, f s (N/mm 2 ) (1)
Alargamiento de rotura, e u,5 (%)
Alargamiento to-
Acero suminis- trado en barra
máxima, e máx (%)
Acero suminis- trado en rollo (3)
1,20 f s /f y 1,35
1,15 f s /f y 1,35
Relación f y real /f y nominal
(1) Para el cálculo de los valores unitarios se utilizará la sección nominal. (2) Relación admisible entre la carga unitaria de rotura y el límite elástico obtenidos en cada ensayo. (3) En el caso de aceros corrugados procedentes de suministros en rollo, los resultados pueden verse afectados por el método de preparación de la muestra para su ensayo, que deberá hacerse conforme a lo indicado en el Anejo 23. Considerando la incertidumbre que puede conllevar dicho procedimiento, pueden aceptarse aceros que presenten valores característicos de e máx que sean inferiores en un 0,5% a los que recoge la tabla para estos casos.
Las características mecánicas mínimas garantizadas por el Suministrador serán conformes con las prescripciones de la tabla 32.2.a. Además, las barras deberán tener aptitud al doblado-desdoblado, manifestada por la ausencia de grietas apreciables a simple vista al efectuar el ensayo según UNE-EN ISO 15630-1, empleando los mandriles de la Tabla 32.2.b.
Tabla 32.2.b Diámetro de los mandriles
d Diámetro nominal de barra, en mm.
a Ángulo de doblado.
b Ángulo de desdoblado.
Alternativamente al ensayo de aptitud al doblado-desdoblado, se podrá rea- lizar el ensayo de doblado simple, según UNE-EN ISO 15630-1, para lo que deberán emplearse los mandriles especiﬁcados en la tabla 32.2.c.
Tabla 32.2.c Diámetro de los mandriles
Doblado simple a = 180°
Los aceros soldables con características especiales de ductilidad (B400SD y B500SD) deberán cumplir los requisitos de la tabla 32.2.d en relación con el ensayo de fatiga según UNE-EN ISO 15630-1, así como los de la tabla 32.2.e, relativos al ensayo de deformación alternativa, según UNE 36065 EX.
Tabla 32.2.d Especiﬁcación del ensayo de fatiga
Número de ciclos que debe soportar la probeta sin romperse
Tensión máxima, s máx = 0,6 f y nominal (N/mm 2 )
Amplitud, 2 s a = s máx - s mín (N/mm 2 )
Tabla 32.2.e Especiﬁcación del ensayo de deformación alternativa
Deformaciones máximas de tracción y compresión (%)
Número de ciclos completos simétricos de histéresis
entre mordazas
Las características de adherencia del acero podrán comprobarse mediante el método general del Anejo C de la UNE-EN 10080 o, alternativamente, me- diante la geometría de corrugas conforme a lo establecido en el método ge- neral definido en el apartado 7.4 de la UNE-EN 10080. En el caso de que la comprobación se efectúe mediante el ensayo de la viga, deberán cumplirse simultáneamente las siguientes condiciones:
— Diámetros inferiores a 8 mm:
 6,88
112, 2
— Diámetros de 8 mm a 32 mm, ambos inclusive:
 7,84 − 0,12
 12,74 − 0,19
— Diámetros superiores a 32 mm:
 4,00
 6,66
donde t bm y t bu se expresan en N/mm 2 y f en mm.
Hasta la entrada en vigor del marcado CE, en el caso de comprobarse las características de adherencia mediante el ensayo de la viga, los aceros serán objeto de certificación específica elaborada por un laboratorio oficial o acredi- tado conforme a la UNE-EN ISO/IEC 17025 para el referido ensayo. En el certificado se consignarán obligatoriamente, además de la marca comercial, los límites admisibles de variación de las características geométricas de los resaltos para el caso de suministro en forma de barra recta, con indicación expresa de que en el caso de suministros en rollo la altura de corruga debe- rá ser superior a la indicada en el certificado más 0,1 mm en el caso de diá- metros superiores a 20 mm ó más 0,05 mm en el resto de los casos. Ade- más, se incluirá la información restante a la que se refiere el anejo C de la UNE-EN 10080. Por su parte, en el caso de comprobarse la adherencia por el método ge- neral, el área proyectada de las corrugas ( f R ) o, en su caso, de las grafilas ( f P ) determinadas según UNE-EN ISO 15630-1, deberá cumplir las condiciones de la tabla 32.2.f.
Tabla 32.2.f Área proyectada de corrugas o de grafilas
f R o f P (mm), caso de barras
> 0,039
> 0,052
> 0,056
f R o f P (mm), caso de rollos
> 0,051
> 0,058
> 0,062
La composición química, en porcentaje en masa, del acero deberá cumplir los límites establecidos en la tabla 32.2.g, por razones de soldabilidad y dura- bilidad.
Tabla 32.2.g Composición química (porcentajes máximos, en masa)
(1) Se admite elevar el valor límite de C en 0,03%, si C
(2) Se admiten porcentajes mayores de N si existe una cantidad suficiente de elementos fijadores de N.
se reduce en 0,02%.
En la anterior tabla, el valor de carbono equivalente, C eq , se calculará me- diante:
donde los símbolos de los elementos químicos indican su contenido, en tanto por ciento en masa.
Cuando este artículo hace referencia al acero suministrado en forma de barra recta, incluye también el acero enderezado por el propio fabricante side- rúrgico y suministrado como barra enderezada para su posterior transforma- ción en la ferralla. Los diámetros que componen la serie preferente establecida en el Articula- do tienen la ventaja de que pueden diferenciarse unos de otros a simple vista. Además (con la excepción del diámetro 14 mm), la sección de cada uno de esos redondos equivale aproximadamente a la suma de las secciones de los dos redondos inmediatamente precedentes, lo que facilita las distintas combi- naciones de empleo. Por otra parte, la utilización de esta misma serie está re- comendada actualmente en toda Europa. Se recomienda que el fabricante garantice un diagrama tensión-deforma- ción del acero, hasta la deformación 10 por 1.000, basado en una amplia expe- rimentación. Los diámetros de los mandriles del ensayo de doblado-desdoblado de la tabla 32.2.b, se considerarán como máximos, pudiendo utilizarse por decisión propia del fabricante, del constructor o del fabricante de armaduras elabora- das, mandriles inferiores a los especificados en cada caso, siempre y cuando los resultados del ensayo sean satisfactorios. En caso de resultado negativo, habría que repetir y referir el ensayo al mandril indicado en la tabla. La Norma UNE-EN ISO 15630-1 indica varias fórmulas simplificadas para la obtención de f R o f P , mediante aproximaciones trapecial, parabólica, de la regla de Simpson o empírica, debiendo reflejarse en todo caso la fórmula empleada en el informe de ensayo. A los efectos de interpretar la nota (2) de la tabla 32.2.h, puede admitirse un contenido de nitrógeno superior a 0,014%, cuando por cada 0,001% de nitró- geno que se incremente respecto a la especificación de la citada tabla, se re- duzca en 0,005% la especificación de la misma en relación con el contenido máximo de fósforo admitido.
Se entiende por alambres corrugados o grafilados aquéllos que cumplen los requisitos establecidos para la fabricación de mallas electrosoldadas o ar- maduras básicas electrosoldadas en celosía, de acuerdo con lo establecido en UNE-EN 10080. Se entiende por alambres lisos aquéllos que cumplen los requisitos esta- blecidos para la fabricación de elementos de conexión en armaduras básicas electrosoldadas en celosía, de acuerdo con lo establecido en UNE-EN 10080. Los diámetros nominales de los alambres serán los definidos en la tabla 6 de la UNE-EN 10080 y, por lo tanto, se ajustarán a la serie siguiente:
4 - 4,5 - 5 - 5,5 - 6 - 6,5 - 7 - 7,5 - 8 - 8,5 - 9 - 9,5 - 10 - 11 - 12 - 14
Los diámetros 4 y 4,5 mm sólo pueden utilizarse en los casos indicados en 59.2.2, así como en el caso de armaduras básicas electrosoldadas en celosía empleadas para forjados unidireccionales de hormigón, en cuyo caso, se podrán utilizar únicamente en los elementos transversales de conexión de la celosía. A los efectos de esta Instrucción, se define el siguiente tipo de acero para alambres, tanto corrugados como lisos:
Tabla 32.3 Tipo de acero para alambres
Ensayo de doblado- desdoblado, según UNE-EN ISO 15630-1
Alargamiento de rotura sobre base de 5 diámetros A (%)
Límite elástico f y (N/mm 2 ) (2)
Carga unitaria de rotura f s (N/m 2 ) (2)
Relación f s / f y
a = 90° (5)
b = 20° (6)
Diámetro de mandril D ’
(1) Valores característicos inferiores garantizados. (2) Para la determinación del límite elástico y la carga unitaria se utilizará como divisor de las cargas el valor nomi- nal del área de la sección transversal. (3) Además, deberá cumplirse:
Alargamiento de rotura. Límite elástico medido en cada ensayo.
(4) Además, deberá cumplirse:
Límite elástico medido en cada ensayo. Carga unitaria obtenida en cada ensayo. Límite elástico garantizado.
Ángulo de doblado. Ángulo de desdoblado. Diámetro nominal del alambre.
A % 20 − 0,02
− 01,
Alternativamente al ensayo de aptitud al doblado-desdoblado, se podrá em- plear el ensayo de doblado simple, según UNE-EN ISO 15630-1, para lo que deberá emplearse el mandril de diámetro 3d, siendo d el diámetro del alam- bre, en mm. Además, todos los alambres deberán cumplir las mismas características de composición química que las deﬁnidas en el apartado 32.2 para las barras rectas o rollos de acero corrugado soldable. Los alambres corrugados o graﬁ- lados deberán cumplir también las características de adherencia establecidas en el citado apartado.
Se entiende por armadura pasiva el resultado de montar, en el correspon- diente molde o encofrado, el conjunto de armaduras normalizadas, armaduras elaboradas o ferrallas armadas que, convenientemente solapadas y con los recubrimientos adecuados, tienen una función estructural Las características mecánicas, químicas y de adherencia de las armaduras pasivas serán las de las armaduras normalizadas o, en su caso, las de la ferra- lla armada que las componen. Los diámetros nominales y geometrías de las armaduras serán las deﬁni- das en el correspondiente proyecto. A los efectos de esta Instrucción, se deﬁnen los tipos de armaduras de acuerdo con las especiﬁcaciones incluidas en la tabla 33. En el caso de estructuras sometidas a acciones sísmicas, de acuerdo con lo establecido en la reglamentación sismorresistente en vigor, se deberán emplear armaduras pasivas fabricadas a partir de acero corrugado soldable con características especiales de ductilidad (SD).
Artículo 33. o Armaduras pasivas
Tabla 33 Tipos de acero y armaduras normalizadas a emplear para las armaduras pasivas
Armadura con acero soldable y características especiales de ductilidad
Alargamiento total bajo carga máxima, e máx (%)(**)
B 400SD(*)
B 500SD(*)
Tipo de malla electrosol- dada, en su caso, según
Tipo de armadura básicas electrosoldada en celo- sía, en su caso, según
*(*) En el caso de ferralla armada AP400S ó AP500S elaborada a partir de acero soldable con características espe- ciales de ductilidad, el margen de transformación del acero producido en la instalación de ferralla, conforme al apartado 69.3.2, se referirá a las especiﬁcaciones establecidas para dicho acero en la Tabla 32.2.a. (**) Las especiﬁcaciones de e máx de la tabla se corresponden con las clases de armadura B y C deﬁnidas en la EN 1992-1-1. Considerando lo expuesto en 32.2 para aceros suministrados en rollo, pueden aceptarse valores de e máx que sean inferiores en un 0,5%.
Se entiende por armaduras normalizadas las mallas electrosoldadas o las armaduras básicas electrosoldadas en celosía, conformes con la UNE-EN 10080 y que cumplen las especiﬁcaciones de 33.2.1 y 33.2.2, respectivamente.
En el ámbito de esta Instrucción, se entiende por malla electrosoldada la armadura formada por la disposición de barras corrugadas o alambres corru- gados, longitudinales y transversales, de diámetro nominal igual o diferente, que se cruzan entre sí perpendicularmente y cuyos puntos de contacto están unidos mediante soldadura eléctrica, realizada en un proceso de producción en serie en instalación industrial ajena a la obra, que sea conforme con lo establecido en UNE-EN 10080. Las mallas electrosoldadas serán fabricadas a partir de barras corrugadas o alambres corrugados, que no se mezclarán entre sí y deberán cumplir las exi- gencias establecidas para los mismos en el Artículo 32° de esta Instrucción. La designación de las mallas electrosoldadas será conforme con lo indica- do en el apartado 5.2 de la UNE-EN 10080. A los efectos de esta Instrucción, se deﬁnen los tipos de mallas electro- soldadas incluidos en la tabla 33.1.1, en función del acero con el que están fabricadas.
Tabla 33.1.1 Tipos de mallas electrosoldadas
B500SD,
B400SD,
B500S,
B400S,
B500T,
según 32.2
según 32.3
En función del tipo de malla electrosoldada, sus elementos deberán cum- plir las especificaciones que les sean de aplicación, de acuerdo con lo especi- ficado en UNE-EN 10080 y en los correspondientes apartados del Artículo 32°. Además, las mallas electrosoldadas deberán cumplir que la carga de despe- gue (F s ) de las uniones soldadas,
donde f y es el valor del límite elástico especificado y A n es la sección trans- versal nominal del mayor de los elementos de la unión o de uno de los ele- mentos pareados, según se trate de mallas electrosoldadas simples o dobles, respectivamente.
Las mallas electrosoldadas pueden ser fabricadas en serie o según un pedido específico. En el primero de los casos, una vez fabricadas, son al­ macenadas hasta su venta y suministro a la obra. Las dimensiones de las mallas habitualmente empleadas en España son de 6.000 mm × 2.200 mm o de 3.000 mm × 2.200 mm. La designación conforme con UNE­EN 10080 de las mallas electrosoldadas se puede realizar de la siguiente forma:
a) Forma del producto (malla electrosoldada o su forma abreviada ME).
b) Dimensiones nominales del producto:
b.1) Separaciones, expresadas en milímetros y separadas por el signo x, de los elementos longitudinales y transversales, b.2) Distintivo S, en el caso de que posea zona de solapo, b.3) Diámetros de las armaduras longitudinal y transversal, expresa­ dos en milímetros, precedidos por el símbolo ∆ y separados por un guión. En las mallas dobles, el correspondiente diámetro irá seguido de la letra D, b.4) Las longitudes de los elementos longitudinales y transversales, res­ pectivamente, expresadas en milímetros y unidas por el signo ×, b.5) Sobrelargos, expresados en milímetros, en el caso de mallas es­ peciales.
c) Designación del tipo de acero.
d) Referencia a la norma europea EN 10080.
e) Clase técnica incluida en el marcado CE, conforme a la Directiva 89/106/ CE, cuando éste entre en vigor.
Así, por ejemplo, una malla electrosoldada de acero con características es­ peciales de ductilidad, formada por barras corrugadas B500SD, separación en­ tre los ejes de las barras, tanto longitudinales como transversales, igual a 30 cm; diámetros nominales de las barras longitudinales y transversales de 8 mm; longitud el panel 6 m; anchura 2,20 m, con zona de solapo estándar, se desig­ nará como
ME 300 × 300 S ∆ 8 × 8 6000 × 2200 B500SD EN 10080 – clase técnica
En el ámbito de esta Instrucción, se entiende por armadura básica electro- soldada en celosía a la estructura espacial formada por un cordón superior y uno o varios cordones inferiores, todos ellos de acero corrugado, y una serie de elementos transversales, lisos o corrugados, continuos o discontinuos y unidos a los cordones longitudinales mediante soldadura eléctrica, producida en serie en instalación industrial ajena a la obra, que sean conforme con lo establecido en UNE-EN 10080. Los cordones longitudinales serán fabricados a partir de barras corrugadas conformes con 32.2 o alambres corrugados, de acuerdo con 32.3, mientras que los elementos transversales de conexión se elaborarán a partir de alam- bres lisos o corrugados, conformes con 32.3.
La designación de las armaduras básicas electrosoldadas en celosía será conforme con lo indicado en el apartado 5.3 de la UNE-EN 10080. A los efectos de esta Instrucción, se definen los tipos de armaduras bási- cas electrosoldadas en celosía incluidas en la tabla 33.1.2.
Tabla 33.1.2 Tipos de armaduras básicas electrosoldadas en celosía
Tipos de armaduras básicas electrosoldadas en celosía
cordones longitudinales
Además, se cumplirá que la carga de despegue (F w ) de las uniones solda- das, ensayadas según UNE-EN ISO 15630-2, sea superior a
Valor del límite elástico especificado para los cordones longitudinales.
A nL Sección transversal nominal del cordón longitudinal.
Valor del límite elástico especificado para las diagonales.
A nD Sección transversal nominal de las diagonales.
La designación conforme a UNE-EN 10080 de las armaduras básicas elec- trosoldadas puede realizarse de la siguiente forma:
a) Forma del producto (armadura básica o su forma abreviada AB).
b) Referencia a la norma europea EN 10080.
c) Dimensiones nominales del producto:
c.1) Altura y anchura de la armadura, expresadas en milímetros y se- paradas por el signo ×, c.2) Paso de la celosía, expresado en milímetros, precedido del signo /, c.3) Diámetros del cordón longitudinal, de la diagonal y de los cordones inferiores, expresados en milímetros, separados por el signo ×, c.4) Longitud de la armadura básica, expresada en milímetros.
d) Designaciones de los tipos de acero del cordón superior, de las diago- nales y de los cordones inferiores, respectivamente y separados por guiones.
e) Clase técnica, incluida en el marcado CE, según la Directiva 89/106/CE, cuando ésta entre en vigor.
Así, por ejemplo, una armadura básica electrosoldada en celosía de 12 m de longitud, 90 mm de anchura y 170 mm de altura, constituida por alambres corrugados B500T, con cordones superior e inferiores de 6 mm de diámetro y una diagonal 5 mm de diámetro y 200 mm de paso, se designará como
AB EN 10080 170 × 90/200 6 × 5 × 6 12000 B500T-B500T-B500T – clase técnica
En el ámbito de esta Instrucción, se define como:
— Armadura elaborada, cada una de las formas o disposiciones de ele- mentos que resultan de aplicar, en su caso, los procesos de endereza- do, de corte y de doblado a partir de acero corrugado conforme con el
apartado 32.2 o, en su caso, a partir de mallas electrosoldadas confor- mes con 33.1.1.
— Ferralla armada, el resultado de aplicar a las armaduras elaboradas los correspondientes procesos de armado, bien mediante atado por alam- bre o mediante soldadura no resistente.
Las especificaciones relativas a los procesos de elaboración, armado y montaje de las armaduras se recogen en el Artículo 69° de esta Instrucción.
Esta Instrucción entiende como «armadura elaborada», cada una de las for- mas o disposiciones de elementos que resultan de aplicar, en su caso, los procesos de enderezado, de corte y de doblado a partir de acero corrugado o de mallas electrosoldadas. El conjunto de estos procesos también se conoce como «ferralla». La «ferralla armada» es el resultado de aplicar a las armaduras elaboradas los correspondientes procesos de armado (por atado con alambre o mediante soldadura no resistente) para proporcionarle la disposición geomé- trica definitiva. Este proceso se conoce por «armado».Y por último, se entiende por «armadura pasiva» al resultado de montar en el molde o encofrado, las armaduras normalizadas, armaduras elaboradas o ferrallas armadas, que tie- nen una función estructural. Al proceso de colocación de la armadura pasiva en el encofrado se conoce como «montaje». La operación de montaje configura la armadura pasiva definitiva antes de hormigonar, para lo que deberá prestarse especial atención a la disposición de separadores y al cumplimiento de las exigencias de recubrimientos del proyec- to, así como a lo establecido al efecto en el Artículo 69° de esta Instrucción. Algunos de los procesos de ferralla como el enderezado, o en algunos ca- sos la soldadura, provocan una modificación de las características mecánicas del acero como, por ejemplo, sobre la deformación bajo carga máxima.
A los efectos de esta Instrucción, se definen los siguientes productos de acero para armaduras activas:
— Alambre: producto de sección maciza, liso o grafilado, que normalmen- te se suministra en rollo. En la tabla 34.1.a se indican las dimensiones nominales de las grafilas de los alambres (Figura 34.1) según la norma UNE 36094.
— Barra: producto de sección maciza que se suministra solamente en forma de elementos rectilíneos.
— Cordón: producto formado por un número de alambres arrollados helicoi- dalmente, con el mismo paso y el mismo sentido de torsión, sobre un eje ideal común (véase UNE 36094). Los cordones se diferencian por el número de alambres, del mismo diámetro nominal y arrollados helicoidal- mente sobre un eje ideal común y que pueden ser 2, 3 ó 7 cordones.
Los cordones pueden ser lisos o grafilados. Los cordones lisos se fabrican con alambres lisos. Los cordones grafilados se fabrican con alambres grafila- dos. En este último caso, el alambre central puede ser liso. Los alambres grafilados proporcionan mayor adherencia con el hormigón. En la tabla 34.1.b se indican las dimensiones nominales de las grafilas de los alambres para cordones según la norma UNE 36094. Se denomina «tendón» al conjunto de las armaduras paralelas de preten- sado que, alojadas dentro de un mismo conducto, se consideran en los cálcu- los como una sola armadura. En el caso de armaduras pretesas, recibe el nombre de tendón, cada una de las armaduras individuales.
Artículo 34. o Aceros para armaduras activas
El producto de acero para armaduras activas deberá estar libre de defectos
superﬁciales producidos en cualquier etapa de su fabricación que impidan su adecuada utilización. Salvo una ligera capa de óxido superﬁcial no adherente, no son admisibles alambres o cordones oxidados.
Tabla 34.1.a Dimensiones nominales de las graﬁlas de los alambres
Dimensiones nominales de las graﬁlas
Diámetro nominal del alambre mm
Profundidad (a ) centésimas de mm
Longitud ( l ) mm
Separación (p ) mm
Tabla 34.1.b Dimensiones nominales de las graﬁlas de los alambres para cordones
Figura 34.1.
Graﬁlas
Profundidad (a) centésimas de mm
Longitud (l ) mm
Separación (p) mm
El tendón también recibe el nombre de unidad de tensión. Además de los materiales y elementos citados en el Articulado, que son los normales, existen otros (por ejemplo, plástico reforzado con ﬁbras) que pueden utilizarse para constituir las armaduras activas, cuyo empleo deberá, en su caso, justiﬁcarse convenientemente, de acuerdo con lo previsto en el Capítulo I.
A los efectos de esta Instrucción, las características fundamentales que se
utilizan para deﬁnir el comportamiento de los aceros para armaduras activas son las siguientes:
a) Carga unitaria máxima a tracción (f máx ).
b) Límite elástico (f y ).
c) Alargamiento bajo carga máxima ( e máx ).
d) Módulo de elasticidad (E s ).
e) Estricción (h ), expresada en porcentaje.
f) Aptitud al doblado alternativo (sólo para alambres).
g) Relajación.
i) Susceptibilidad a la corrosión bajo tensión.
j) Resistencia a la tracción desviada (sólo para cordones de diámetro nominal igual o superior a 13 mm).
Los fabricantes deberán garantizar, como mínimo, las características indi- cadas en a), b), c), d), g), h) e i).
Se recomienda que el contenido porcentual de cada uno de los elementos químicos constituyentes de los aceros utilizados en las armaduras activas que- de comprendido entre los valores indicados en la tabla 34.2 con el ﬁn de con- seguir que resulten aceptables sus características mecánicas. En todo caso, en el momento de efectuar el pedido, el comprador y el fabricante pueden acordar la edición de elementos microaleados.
Tabla 34.2 Contenido porcentual de los elementos químicos constituyentes de los aceros utilizados en las armaduras activas
Se utiliza como más propia la nomenclatura de «carga unitaria» en vez de «tensión» para tener en cuenta que los valores que se registran en el gráﬁco están referidos a la sección inicial (carga unitaria) y no a la real (tensión). El límite elástico f y

References: artículo 4
 artículo 16
 Artículo 31

Artículo 26
 Artículo 31

Artículo 27

Artículo 28
 artículo 7
 artículo 12
 artículo 11

Artículo 29

Artículo 30
 artículo 81

Artículo 31
 Artículo 39
 artículo 26

Artículo 32

Artículo 33
 Artículo 32
 Artículo 32
 Artículo 69
 Artículo 69

Artículo 34