Source: http://www.senado.gob.mx/64/gaceta_comision_permanente/documento/88537
Timestamp: 2019-09-22 00:10:08+00:00

Document:
Gaceta: LXIV/1PPR-1/88537
DE DECRETO, POR EL QUE SE CREA EL INSTITUTO CULTURAL FRIDA KAHLO, A CARGO DE LA SENADORA ALEJANDRA NOEMÍ REYNOSO SÁNCHEZ, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PAN
La que suscribe, Alejandra Noemí Reynoso Sánchez, senadora de la República, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional de la LXIV Legislatura del honorable Congreso de la Unión, con fundamento en el artículo 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 55, fracción II, del Reglamento Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, somete a consideración de esta soberanía, la presente iniciativa con proyecto de decreto por el que se crea el Instituto Cultural Frida Kahlo, al tenor de las siguientes
Desde finales del siglo XIX, México ha venido desarrollando actividades de diplomacia cultural de gran envergadura. Mediante la participación en ferias mundiales, una tradición que afortunadamente perdura hasta nuestros días, nuestro país difundió la historia, las costumbres, las artes y en suma los elementos identitarios que por décadas han sido parte de nuestra carta de presentación en el mundo. Nuestra diplomacia cultural, desde hace mucho tiempo, tiene un perfil reconocible y específico. Múltiples rasgos de nuestra personalidad como sociedad, de nuestras expresiones artísticas, de la historia de nuestra cultura están grabados de manera indeleble en el imaginario colectivo de las audiencias internacionales. Nuestra gastronomía, reconocida ya por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como patrimonio de la humanidad, los acordes de nuestra música, la riqueza de nuestra arquitectura colonial, los vestigios físicos e inmateriales de nuestro pasado prehispánico, el legado y la obra de nuestros intelectuales, y un sinnúmero de manifestaciones similares son ampliamente reconocidas en el mundo por ser grandes aportaciones de nuestro país a la cultura universal.
La diplomacia cultural, sin embargo, no siempre ha contado con una política pública, integral y formal, que coordine la presencia cultural nacional en el extranjero. Uno de los primeros antecedentes sobre el particular lo encontramos la estrategia de cultura y educación definida por el entonces secretario del ramo José Vasconcelos que se tradujo en algunos de los primeros intercambios académicos y misiones culturales en el exterior en las décadas de los años veinte y treinta del siglo pasado. Conforme el Estado mexicano consolidaba sus grandes instituciones culturales como el Fondo de Cultura Económica en los treinta, El Colegio Nacional en los cuarenta y eventualmente la Subsecretaría de Cultura en los años cincuenta, comenzaron a intentarse distintos mecanismos para la difusión en el extranjero del acervo cultural y el patrimonio histórico del país.
El primer intento serio por hacerlo, de acuerdo con especialistas en esta materia, tuvo lugar en la primera mitad de la década de los setenta bajo la administración de Luis Echeverría. El activismo mexicano en foros internacionales tuvo también una expresión importante en materia de diplomacia cultural con la creación de institutos y centros culturales de México en el exterior, especialmente en los Estados Unidos y en dos capitales europeas de gran importancia para la actividad cultural y artística: Madrid y París. Fue el periodo precisamente en que México construyó algunos de los museos más emblemáticos como el Museo Nacional de Antropología y el Museo de Arte Moderno y también el periodo en que se crea una dirección encargada de los asuntos culturales al interior de la Secretaría de Relaciones Exteriores. No obstante con la crisis de la deuda, la diplomacia cultural de México redujo considerablemente su actividad.
En consecuencia, el segundo intento no llegaría sino hasta la administración del presidente Zedillo donde se destaca la creación del Instituto Mexicano de Cooperación Internacional. Buena parte de la agenda de esta nueva agencia tenía que ver precisamente con el quehacer de los artistas mexicanos y con programas de cooperación educativa y cultural. Fue en ese sexenio también cuando se organizaron algunas de las exposiciones más importantes de cultura mexicana en el extranjero de las que se tenga memoria en el pasado reciente. Baste citar las exposiciones Teotihuacán: una ciudad cosmopolita del México antiguo en Portugal y Colombia, Grandes maestros del arte moderno mexicano , en Japón, Miradas cruzadas: Frida y Diego , en Francia y José Clemente Orozco , en Estados Unidos de América.
No obstante, con el arribo de la alternancia política en la Presidencia de la República la diplomacia cultural cobró una nueva relevancia. La idea de proyectar al mundo una imagen distinta de México –democrático, con libertades y voluntad de transformación– encontró en la diplomacia cultural una herramienta sin precedentes. Luego de que la Dirección General de Asuntos Culturales de la Secretaría de Relaciones Exteriores pasó a depender directamente del canciller –lo cual demostraba su prioridad– se creó el Instituto de México como órgano desconcentrado de la Secretaría con el objetivo de promover y difundir a través de los institutos culturales de México en el exterior la cultura, la lengua, el arte, la educación y muchas otras manifestaciones culturales de nuestro país. Se procedió por tanto a la estructuración jurídica del nuevo Instituto con la adaptación de los centros culturales mexicanos en algunos países y se les transformó en instituciones que como las fundaciones, consejos e institutos de países europeos arrancaron programas amplios de promoción de la lengua.
La intención era unificar la promoción de las labores de los centros culturales mexicanos bajo un mismo marco jurídico y, al mismo tiempo, incorporar a artistas, intelectuales y gestores culturales en las tareas diplomáticas. Fueron en total 22 artistas e intelectuales quienes como representantes culturales de México se encargaron de, por ejemplo, entre diciembre de 2011 y noviembre de 2012, producir 1045 proyectos culturales de distinta naturaleza en el exterior. Durante este año, por ejemplo, se realizaron 121 exposiciones de arte mexicano en el mundo. Se llevó la obra de Frida Kahlo a Italia, una magna muestra de la Cultura Maya a China, así como la exposición más importante de la cultura azteca jamás realizada en el exterior al Reino Unido. De acuerdo con distintos testimonios, esta actividad cultural empezaba ya cosechar un cambio significativo en la percepción internacional de México.
Desafortunadamente, las administraciones siguientes abandonaron este importante proyecto. Faltó tiempo para que la estructura institucional se consolidara, recursos suficientes y capacidad de persuasión sobre la importancia que este rubro supone para la consecución de nuestros objetivos de política exterior. Durante la administración del presidente Calderón hubo un esfuerzo para reactivar actividades de promoción cultural que se desarrolló esencialmente mediante 47 programas bilaterales en materia de educación artística, radio, cinematografía, televisión y medios audiovisuales. Asimismo, se reforzó la participación activa de México en foros internacionales de índole cultural –como el Encuentro de Ministros de Cultura y responsables de las políticas culturales de América Latina y el Caribe, la Comisión Mexicana de Cooperación con América Central, el Grupo de Alto Nivel de la UNESCO, ente otros– así como el apoyo a los centros académicos de estudios sobre México en distintas universidades del mundo.
Luego de la creación de la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo y de la puesta en marcha de la Agencia Mexicana de Cooperación parece que se configura el contexto idóneo para recuperar un gran proyecto en esta materia. A través de nuestra historia hemos identificado la importancia que tiene la diplomacia cultural como instrumento privilegiado de nuestra política exterior. Somos testigos de la manera en que la cultura mexicana es bien recibida en el mundo sin que esto necesariamente se traduzca en una mejora sustancial de nuestra imagen en esos países ni tampoco sea un elemento que abone al cumplimiento de nuestros objetivos de política exterior.
La diplomacia cultural, como tema de cooperación, pero también como tema de opinión pública, influencia y poder blando (soft power ) necesita ser recuperado en el entendido de que nunca como ahora necesitamos de estrategias de promoción integral de México, su diversidad y su riqueza, su amplísima oferta cultural y su inagotable aportación al patrimonio mundial. A la manera de la Alianza Francesa y el Instituto Francés para América Latina de Francia, del Instituto Cervantes y la Fundación Carolina de España, del Instituto Goethe de Alemania, del British Council del Reino Unido y del Instituto Dante Alighieri de Italia, México necesita un instituto de la cultura mexicana en el extranjero que coordine los esfuerzos de múltiples entidades públicas y privadas en la búsqueda del mismo objetivo. No se trata, de ninguna manera, de una aspiración exclusivamente reservada a países plenamente desarrollados. Países como Brasil, Turquía o la India han venido haciendo esfuerzos similares y con resultados muy significativos. Lo han hecho mediante un esfuerzo de coordinación y cooperación que les ha permitido, por ejemplo, centralizar estrategias de difusión cultural para sus distintos centros e institutos culturales en el exterior, cooperar estrechamente con sus comunidades en el exterior para el desarrollo y puesta en marcha de proyectos culturales así como negociar convenios y programas bilaterales y multilaterales de cooperación educativa, artística y cultural. Esto es precisamente lo que México tiene como tarea pendiente y como asignación de la mayor importancia para diseminar una imagen del país mucho más convergente con la realidad que vivimos. Los vínculos culturales entre pueblos y naciones, conviene recordar, permiten y condicionan el tono y la profundidad de muchos otros acercamientos de distinta índole. México tiene todo para volver a desplegar una estrategia de diplomacia cultural que contribuya a ubicarle en el lugar que le corresponde en el mundo y que fomente espacios para compartir nuestra creación artística y nuestra idiosincrasia más allá de las fronteras.
En la LXII Legislatura del Congreso de la Unión fue presentada una iniciativa en este sentido, por la diputada Adriana González Carrillo; y las senadoras Gabriela Cuevas Barron y Laura Angélica Rojas Hernández, pero fue desechada por haber precluido el plazo para que la comisión a la que fue turnada la iniciativa dictaminara, sin haberse manifestado a favor o en contra.
Con el cambio en el gobierno de la República se esperaría que la cultura tenga una política de mayor difusión, pues así lo dejó de manifiesto el hoy Presidente de la República durante su campaña. Aunque el enfoque de su propuesta fue más interno, también es cierto que más de once millones de mexicanos viven fuera de territorio nacional1 y ellos son los promotores permanentes de nuestra cultura, pero que terminan siendo únicamente esfuerzos ciudadanos aislados y de alguna manera hasta naturales al vivir fuera del país, pero se requiere de una política de Estado que permita la difusión permanente de la cultura mexicana en el mundo y un mayor posicionamiento de México en el mundo.
Por otra parte, recuperar el proyecto original de los “Instituto de México” cambiando su nombre por el de “Instituto Cultural Frida Kahlo” no es ninguna manera una ocurrencia. Esta idea fue planteada originalmente por Gabriel Quadri, ex candidato presidencial de Nueva Alianza durante el pasado proceso electoral de 2012. Desde esta perspectiva, sería un gran acierto proponer el nombre de tan reconocida exponente de la cultura mexicana, no sólo porque evoca a una de las artistas mexicanas de proyección universal, con mayor reconocimiento en el mundo y desde luego a una mexicana. Frida Kahlo gozó en vida del reconocimiento de destacados artistas como Picasso y Marcel Duchamp, su popularidad en el mundo nace a partir de los años 70 cuando se inaugura una exposición que viaja por Europa con obras de ella y Tina Modotti; a partir de ahí la figura de la artista comienza a tomar fuerza y a ser utilizada como símbolo para el feminismo.
Es una de las mujeres más queridas de México. Tardó en entrar en el Olimpo del arte porque al principio su obra no se consideraba suficientemente original. Sin embargo Frida Kahlo ha encontrado su sitio en la primera plana de cultura mundial y hoy sería imposible entender la cultura mexicana sin su figura. Su vida se ha convertido en novela y no hay librería que no tenga una biografía suya. Las exposiciones de sus pinturas se han multiplicado a lo largo de los últimos años como las películas.
A ciento once años de su natalicio, estamos ante la oportunidad de hacer un justo y merecido reconocimiento internacional a una figura icónica de la cultura mexicana.
Por lo anteriormente expuesto y fundado someto a la consideración de esta honorable soberanía la siguiente iniciativa con proyecto de
Decreto por el que se crea el Instituto Cultural Frida Kahlo
Artículo Único. Se expide el decreto de ley por el que se crea el Instituto Cultural Frida Kahlo, quedando de la siguiente manera:
Ley del Instituto Cultural Frida Kahlo
Esta Ley tiene por objeto otorgar un instrumento jurídico al Poder Ejecutivo federal que permita instrumentar y coordinar la política de diplomacia cultural.
Los objetivos de promover y difundir en el exterior la cultura, la lengua, el arte, la educación, la ciencia y la tecnología, así como otros rasgos de la idiosincrasia, la historia y el presente de la sociedad mexicana estarán a cargo de un órgano desconcentrado de la Administración Pública Federal que dependerá de la Secretaría y colaborará para ello con las representaciones diplomáticas que tienen los Estados Unidos Mexicanos en el exterior.
Artículo 2. La conducción de la diplomacia cultural estará a cargo de un organismo desconcentrado de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en términos de su reglamento.
I. El Instituto: El Instituto Cultural Frida Kahlo
II. Diplomacia Cultural: Las acciones de política exterior instrumentadas con el objetivo de proyectar y promover el patrimonio artístico, los activos culturales y los elementos de identidad, idiosincrasia, tradición, costumbres y estilos de vida de México en el mundo.
III. Consejo Técnico: Consejo Técnico del Instituto Cultural Frida Kahlo
IV. Director General: Director General del Instituto Frida Kahlo
V. Secretaría: Secretaría de Relaciones Exteriores
VI. Programa: El programa anual de diplomacia cultural emitido por el Instituto Cultural Frida Kahlo.
Del Instituto Cultural Frida Kahlo
Artículo 4. Se crea el Instituto Cultural Frida Kahlo como órgano desconcentrado de la administración pública federal y encargado de la diplomacia cultural. Contará con autonomía técnica y de gestión, en términos de esta Ley y de lo dispuesto en el Reglamento Interior de la Secretaría, y dispondrá de los recursos materiales y humanos aprobados en términos de las disposiciones aplicables, así como de recursos financieros conforme al Presupuesto de Egresos de la Federación.
Artículo 5. El Instituto Cultural Frida Kahlo será el encargado, a través de las sedes del mismo en el exterior, de promover y difundir en el mundo la cultura, la lengua, el arte, la ciencia y la tecnología y en general la producción artística y el patrimonio cultural, tangible e intangible, así como los elementos de identidad, idiosincrasia, tradición, costumbres y estilos de vida de nuestro país.
Artículo 6. El Instituto contará con un director general que será nombrado por el Presidente de la Republica.
A su vez, cada sede del Instituto en el exterior contará con un representante que se encargará de encabezar las funciones operativas y dar cumplimiento al programa de trabajo que, en cada caso, y previamente a su designación, apruebe el Consejo Consultivo del Instituto.
Artículo 7. El director general del Instituto deberá ser una persona vinculada a la cultura mexicana y sus distintas expresiones, con sólidos conocimientos y experiencia en el campo de las relaciones internacionales, la diplomacia cultural o la diplomacia pública e idealmente con capacidad probada en la administración de las industrias culturales desde el ámbito público o privado.
Artículo 8. El director general del Instituto, durante el ejercicio de su encargo, no podrá ocupar ningún otro empleo, cargo o comisión que sean remunerados, con excepción de los de carácter docente o científico.
Artículo 9. El director general tendrá las siguientes atribuciones:
I. Establecer políticas, lineamientos y procedimientos técnico-administrativos, que deban regir las actividades del Instituto.
II. Acordar y suscribir convenios y contratos respecto del Instituto, de conformidad con esta Ley, disposiciones y lineamientos que fijen las Secretaría.
III. Administrar los recursos humanos, financieros y materiales con los que cuente el Instituto.
IV. Coordinar las actividades de las respectivas sedes en el exterior del Instituto Cultural Frida Kahlo.
V. Coordinar la elaboración del programa anual y su ejecución con el apoyo de las embajadas y representaciones diplomáticas de México en el exterior.
VI. Celebrar convenios de participación con instituciones culturales, artísticas y educativas, ya sean nacionales o internacionales, para la consecución de proyectos educativos, de difusión y de promoción de la cultura mexicana en las distintas sedes en el exterior del Instituto Cultural Frida Kahlo.
VII. Presidir el Consejo Consultivo del Instituto.
VIII. Proponer al Consejo Consultivo a los representantes del Instituto que encabezarán las representaciones del Instituto en el exterior.
IX. Las demás que le correspondan, conforme a las disposiciones legales aplicables.
Artículo 10. El Instituto contará con un Consejo Consultivo que tendrá como objeto contribuir en la formulación del Programa Anual de Diplomacia Cultural, así como de las políticas públicas en esta materia.
Artículo 11. El Consejo Consultivo estará integrado por un representante de las Secretarías, dependencias públicas e instituciones que se mencionan a continuación quienes tendrán derecho a voz y voto:
b) Secretaría de Gobernación;
e) Secretaría de Cultura;
f) Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología;
g) Universidad Nacional Autónoma de México;
h) Diez vocales vinculados a la cultura y las artes, que serán nombrados por la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Cultura, cuidando la paridad de género; así como
i) Tres funcionarios de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, designados por su Director General.
Artículo 12. El Consejo Consultivo tendrá las siguientes atribuciones:
I. Conocer del Programa y contribuir en su debida integración;
II. Formular propuestas sobre proyectos y programas específicos de Diplomacia Cultural;
III. Gestionar la apertura y puesta en marcha de las sedes del Instituto Cultural Frida Kahlo en el exterior, así como la adecuación de centros culturales preexistentes bajo la nueva estructura del Instituto.
IV. Sesionar con la mayoría de sus integrantes, por lo menos dos veces al año, y en forma extraordinaria cuando existan asuntos de especial interés en la materia de su competencia.
V. Aprobar los nombramientos de los representantes del Instituto en el exterior a partir de lo dispuesto en el numeral VIII del artículo 9 de este ordenamiento.
VI. Ocuparse de los asuntos que le corresponda examinar de acuerdo con las disposiciones legales aplicables.
Artículo 13. Las convocatorias ordinarias o extraordinarias a sesiones se harán a través del director general del Instituto, que a su vez lo será también del Consejo Consultivo.
De la Diplomacia Cultural
Artículo 13. La diplomacia cultural es un importante eslabón de la política exterior de México y especialmente de la política de cooperación internacional para el desarrollo. De ahí que nuestro país requiera contar con políticas públicas en esta materia mismas que, mediante la coordinación con todas las instancias del Estado mexicano implicadas en su desarrollo, promuevan en el exterior los valores históricos, culturales y artísticos que nutren la identidad mexicana, la obra de intelectuales y creadores, así como todas las manifestaciones actuales de nuestras tradiciones y vanguardias.
Artículo 14. Para la elaboración de una Diplomacia Cultural que permita alcanzar los objetivos planteados en esta Ley, deberán contemplarse los siguientes aspectos:
I. La política de difusión cultural del país en el exterior deberá ser parte integral de la política cultural definida en el Plan Nacional de Desarrollo y deberá orientarse igualmente tanto por los principios constitucionales de política exterior establecidos en el artículo 89 fracción X de nuestra Carta Magna como por los principios de protección de los bienes culturales y el patrimonio cultural avalados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
II. La política de diplomacia cultural deberá también ser coincidente, complementaria y coadyuvante de la orientación que adopte y las prioridades que formule la política de cooperación internacional para el desarrollo.
III. Entre otros contenidos, el Programa anual del Instituto deberá contemplar programas académicos para la enseñanza del idioma español, de las distintas lenguas indígenas, así como del arte y la cultura mexicana en el exterior.
IV. La difusión en el exterior de la producción artística y el patrimonio cultural, tangible e intangible, así como los elementos de identidad, idiosincrasia, tradición, costumbres y estilos de vida de nuestro país serán parte central de la agenda de diplomacia cultural.
Del Financiamiento de la Diplomacia Cultural
Artículo 15. La Diplomacia Cultural se financiará con asignaciones presupuestales federales, y por aportaciones financieras y en especie de los gobiernos de las entidades federativas, de los municipios y de particulares.
Del Fondo Nacional para la Diplomacia Cultural
Artículo 16. El Fondo Nacional para la Diplomacia Cultural se integrará con las asignaciones presupuestales federales para programas de Cooperación Educativa y Cultural y por las aportaciones enunciadas en el artículo 15 de este ordenamiento.
Artículo 17. Los recursos del Fondo tendrán como destino la consecución de los objetivos a que se refiere el artículo 1 de esta Ley, para sufragar entre otros, los siguientes costos:
I. Capacitación de funcionarios para el ejercicio de las acciones de Diplomacia Cultural;
II. Movilización a terceros países de las personas a las que se refiere la fracción anterior; y
III. Adquisición de materiales didácticos para respaldar las acciones de Diplomacia Cultural.
IV. Adquisición de espacios físicos adecuados, material de trabajo y personal para las oficinas del Instituto en el exterior.
V. Participaciones en Ferias Mundiales, muestras nacionales y exposiciones.
Artículo 18. El Fondo Nacional para la Diplomacia Cultural podrá ser receptor de recursos externos destinados a proyectos específicos de Diplomacia Cultural y, en su caso, efectuará la transferencia de estos a las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal responsables de su ejecución, con apego a lo dispuesto en los ordenamientos jurídicos en la materia.
Artículo 19. El Fondo Nacional para la Diplomacia Cultural se administrará mediante un fideicomiso constituido conforme a lo dispuesto en la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, considerando que la materia constituye una prioridad estratégica tanto para la difusión cultural como para la política exterior de México.
Artículo 20. El Comité Técnico y de Administración del fideicomiso estará integrado por representantes de la Secretaría, del Instituto y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Artículo 21. El Instituto, por conducto de la Secretaría, presentara a las Secretarías de Hacienda y Crédito Público y de la Función Pública un informe anual sobre los recursos financieros recibidos y aplicados directamente por el propio Instituto.
Artículo 22. Las Secretarías de Hacienda y Crédito Público y de la Función Pública intervendrán, en el marco de sus respectivas competencias, para evaluar y fiscalizar la gestión de los flujos financieros realizados directamente por el Instituto.
Artículo Primero. El presente decreto entrará en vigor a los diez días siguientes a su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Artículo Segundo. El Instituto Frida Kahlo a que se refiere la presente ley, deberá constituirse dentro de los 120 días siguientes a su entrada en vigor, mediante la reasignación de los recursos de todo tipo que se destinan actualmente a las tareas de cooperación cultural en la estructura y presupuesto de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Artículo Tercero. El programa a que se refiere esta ley deberá ser integrado y publicado dentro de los 120 días que sigan a la constitución del Instituto Cultural Frida Kahlo.
Artículo Cuarto. El Fondo Nacional para la Diplomacia Cultural a que se refiere la presente ley, deberá constituirse dentro de los 120 días siguientes a la constitución del Instituto, integrando como recursos semilla aquellos que ya forman parte del presupuesto, como los que se destinan actualmente a las tareas de cooperación cultural en la estructura y presupuesto de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Artículo Quinto. La Secretaría de Relaciones Exteriores dentro de los 100 días siguientes a la aprobación de la ley en la materia, propondrá al Ejecutivo federal la adecuación del reglamento interior que la rige, a fin de incluir el Instituto para la Diplomacia Cultural como órgano desconcentrado y señalar las atribuciones que esta ley le confiere.
Artículo Sexto. La Secretaría de Relaciones Exteriores, una vez promulgada la presente ley en el Diario Oficial de la Federación, le destinará al Instituto los recursos presupuestales que le hayan sido asignados en el ejercicio fiscal en curso, a fin de iniciar sus trabajos en el tiempo señalado en este capítulo.
Artículo Séptimo. El personal de la Secretaría de Relaciones Exteriores que, en aplicación de esta ley pase a formar parte del Instituto, incluido el perteneciente al Servicio Exterior Mexicano, en ninguna forma resultará afectado en los derechos que haya adquirido en virtud de su relación laboral con la administración pública federal.
Artículo Octavo. Si alguna unidad administrativa de la Secretaría de Relaciones Exteriores pasa a formar parte del Instituto, el traspaso se hará incluyendo al personal a su servicio, mobiliario, archivo y, en general, el equipo que la dependencia haya utilizado para la atención de los asuntos a su cargo.
1 https://www.gob.mx/sre/articulos/sabes-cuantos-mexicanos-viven-en-el-ex tranjero
Senadora Alejandra Noemí Reynoso Sánchez (rúbrica)

References: artículo 71

Artículo 2

Artículo 4

Artículo 5

Artículo 6

Artículo 7

Artículo 8

Artículo 9

Artículo 10

Artículo 11

Artículo 12
 artículo 9

Artículo 13

Artículo 13

Artículo 14
 artículo 89

Artículo 15

Artículo 16
 artículo 15

Artículo 17
 artículo 1

Artículo 18

Artículo 19

Artículo 20

Artículo 21

Artículo 22