Source: http://rock.com.ar/notas/historia-1975
Timestamp: 2017-10-22 19:11:36+00:00

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1975 - Rock.com.ar
Mientras se separaba Sui Generis, había otro grupo que perdía miembros: Gustavo Santaolalla dejaba Arco Iris, y al poco tiempo también partía Horacio Gianello. Sin Gustavo, el grupo edita un trabajo más (“Los elementales”) y luego emigra a Estados Unidos, donde cantaron con el apoyo del percusionista Mayuto Correa y -tras un tiempo de adaptación al nuevo medio- editaron discos en forma independiente, llegando a tocar en un circuito de pub de jazz junto a Herbie Hancock, Lalo Shiffrin, Alex Acuña y Chester Thompson, entre otros. En 1985 y ’86 volverán a Argentina para un par de shows y la edición de sus discos. El 8 de septiembre parte a España el grupo Aquelarre, quienes actuarán en Barcelona, Ibiza y Madrid, mostrando algo bastante nuevo para los españoles: rock en castellano. En Rosario, Juan Carlos Baglietto forma parte de AMI -Asociación Músicos Independientes-. A fin de año hace su primer show el grupo Mogoo, que luego será Dulces 16. Mientras tanto Charlie (quien empieza a escribir su nombre Charly de aquí en más) se junta con Oscar Moro (quién le comentó que quería tocar con él) y José Luis Fernández en la sala de ensayos de Crucis. Un año después debuta con Cutaia y Gustavo Bazterrica como La Máquina de Hacer Pájaros, un nombre basado en una historieta de Crist que por entonces se publicaba en Hortensia. Relata Charly: “Yo no tenía una idea muy definida de lo que quería hacer cuando formamos el grupo. Empecé con Moro y José Luis a formar la base rítmica y ésta se fue desarrollando hasta convertirse en la base que precisaba el conjunto. Más tarde se agregó Gustavo, y después hicimos La Bola Loca -un café concert de apenas 250 butacas- que más que nada fue un experimento Entonces fue que empezamos a charlar con Carlos, porque no tenía intenciones de formar un grupo para que interprete mis temas, sino para ser yo uno más que aporte al desarrollo de la música del conjunto. Estoy un poco cansado de ser el líder y considero que ha llegado el momento de cambiar”. La encuesta de la revista Pelo sobre 1975 confirma lo que era “cantado”: bajo el rubro Grupo del Año aparece Sui Generis. El Grupo Revelación es Polifemo, que está pasando su mejor etapa (incluso su tema “Suéltate Rock’n'roll” figura como Tema del Año). Y el disco más votado es el de Sui, “Pequeñas anécdotas sobre las instituciones” (editado a fines del ’74).
En mayo, Sui Generis actúa en una función trasnoche del Gran Rex, con el predecible lleno absoluto. Pero Nito y Charlie no estaban muy entusiasmados con la banda, a pesar de gozar de una popularidad inimaginable un año atrás. Empieza a rondar la idea de separarse, cosa que ya había predicho Jorge Alvarez cuando ingresaron en forma estable Rinaldo Rafanelli y Juan Rodríguez. Surge un nuevo proyecto, según Nito, “para hacer algo distinto a los shows que nos aburrían”: hacer una serie de recitales los domingos a la mañana en el teatro Astral. Nuevamente, a pesar del entusiasmo del público, ellos notan que la primer función “fue un bochorno”, así que se baraja la idea de la despedida.
“Adiós Sui Generis” fue la mayor convocatoria del rock, ya que los recitales del 5 de septiembre llevaron a 25.600 personas. En realidad no esperaban hacer dos funciones, pero las 11 mil localidades de la función de las 20:30 se agotaron a fines de agosto. La primer reacción de los organizadores fue agregar 3 mil entradas más, y así llenar el Luna Park como nadie hizo jamás (no lo volvió a hacer) con la impresionante cifra de casi 15 mil almas. Nuevamente contra las expectativas, éstas también se agotaron, por lo que se decidió hacer otra función. Ya existían dos ideas para aprovechar al máximo este recital de despedida: filmar una película y editar un disco doble en vivo.
En el diario “La Opinión”, Roberto García escribió un comentario titulado Un grupo de rock convoca en el Luna Park a treinta mil jóvenes: “¿Qué figura en Buenos Aires puede convocar a 30 mil personas? (y que además paguen seis mil pesos viejos por cada localidad). Fue lo que ocurrió en el Luna Park, la noche del viernes, al ofrecer el conjunto de rock Sui Generis un recital en dos funciones para despediste de su público. El primer acto empezó a las 20 y 30. Las entradas estaban agotadas desde quince días antes, pero hubo gente que se instaló en los alrededores desde las siete de la mañana. Con el fila de la tarde creció la multitud (había colas por Leandro Alem y por Madero). Los rutinarios de la zona, ignorantes del festival, nada entendían; mucho menos los noctámbulos tangueros que, a las tres de la mañana del sábado, vieron desfilar a ese río de muchachos por una fría avenida Corrientes, cada vez más triste, cada vez más decadente. ¿Quiénes son?, preguntó un porteño veterano. ¿Gardel?, se contestó bromeando.”... “La fiesta estaba en la gente, en la ropa: allí se mezclaba la extravagancia y el pelo largo con el atildamiento y la pulcritud de aquellos que recién había dejado la oficina. Los vendedores de café y gaseosas -también había de whisky- liquidaron sus stocks, otros mercaderes empezaron ofreciendo posters de Sui Generis a tres mil pesos viejos y los agotarían en cinco mil. Había clima de histeria en los controles. No menos Nerviosa estaba la guardia de corpus del conjunto (y uno se acordaba de un festival de los Rolling Stones que culminó con un crimen y varios heridos). Los asistentes de la primera función no quisieron abandonar el estadio; casi se llegó al desalojo. Hasta la policía pareció algo intranquila. Todo se filmó con cuatro cámaras dirigidas por Bebe Kamín y supervisadas por Leopoldo Torre Nilsson. La recaudación también tuvo su interés: 180 millones de pesos viejos”... “Sui Generis es un conjunto de cuatro miembros en el que dos predominan. Uno, Charlie García, compositor de todos los temas, toca simultáneamente dos órganos electrónicos, a veces ala guitarra, el piano se lo reserva para el jazz. Se viste con frac y galera de lamé blanco, lleva una orquídea en el pecho y zapatillas de básquet. El otro, la melancólica voz que caracteriza a Sui Generis, se llama Nito Mestre, tiene apariencia andrógica, se especializa en la guitarra y la flauta. Se pueden haber parecido a Simon & Garfunkel”... “pero más parece importar lo que logran con la gente, ese público fiel que oscila entre los 14 y los 20 años, del que son genuinos representantes. ‘Porque eso es lo que no se puede negar -puntualizó un porteño escéptico-, sobre todo en este país de tan extraña democracia en el que seguramente ningún partido político de hoy pueda juntar diez mil personas en el Parque Lezica’”.
Las razones más aparentes de la separación de Sui Generis son las presiones a las que estaban sujetos Charlie y Nito, ya sea musicalmente por Rinaldo y Juan, o por el productor Jorge Alvarez. También está el desgastante antecedente de la grabación de “Instituciones”. El cuarto LP iba a ser un trabajo eminentemente instrumental con aires a psocodelia, llamado “Ha sido”, pero nunca llegó a concretarse. Años después circuló el rumor que “Ha sido” sería un disco con remas en estudio y otros grabados en vivo en los shows del Astral. Con ese pretexto circuló subterráneamente un cassette con versiones en vivo de “Nena” y “Botas locas”.
Después de los espectaculares “Adiós Sui Generis”, siguió una gira por el interior que no llegó a terminarse a raíz de un accidente en que volcó el camión con los instrumentos de Charlie. El último recital de Sui Generis fue en Caleta Olivia, ante menos de 100 personas.
Posuigieco empieza a grabar muy lentamente su disco, tratando de lograr que coincidan los horarios de Nito y Charlie, con los de León y los de Raúl. Según recuerda Nito, hubo poquísimos momentos en que todos estaban juntos en el estudio. Todo se fue grabando por partes. Además, la placa sufrió una visita de la censura: originalmente traía “El fantasma de Canterville” en el lugar que en las demás ediciones ocupó “Tu alma te mira hoy”, una canción de Carlos Piegari. En julio hicieron una gira por la provincia de Buenos Aires, actuando el 4 en el estadio Olimpo de Bahía Blanca, el 5 en el teatro Estrada de Tandil, y el 6 en el teatro Diagonal de Mar del Plata. Esa gira (absolutamente informal) y los recitales del año anterior fueron los únicos conciertos planeados que hizo Posuigieco. Años más tarde, León comentó que recibieron ofrecimientos de hacer otro disco, con amplio presupuesto y mucho apoyo de una grabadora, pero ninguno se sintió a gusto para forzar lo que nació como una experiencia informal de un grupo de amigos.
A fin de año, León empieza a grabar “El fantasma de Canterville”, su tercer disco, pero inmediatamente se enfrenta a problemas de censura y debe modificar la letra de tres temas (“El fantasma...”, “Los Chacareros de Dragones” y “Señora de los llanos”), eliminar otros (como “La historia esta”, “Tema de los mosquitos” y “Las dulces promesas”), agregando a último momento “Desde tu corazón” y “A la luz del día”, además de incluir las canciones que estaban en un simple (“Adiós hombre viejo” y “Benjamín el pastor”). Y como si todo eso fuera poco, incluyó una canción en vivo (“Todos los caballos blancos”) sacada del cassette de un fan.
El grupo que se quiere imponer desde los medios periodísticos es Espíritu, cuya edición de “Crisálida” cuenta con todo el apoyo de Jorge Alvarez. Cada show trae escenografía y vestuario especial, según pautas de Juan Gatti.
La reciente banda de Raúl Porchetto, Reino de Munt, realiza en Buenos Aires el segundo show de su corta vida. Con un lleno total (500 personas), el recital tuvo una famosa escena: desde el fondo de la sala se acercó al escenario un efusivo brasilero quien -hablando en voz alta consigo mismo- se acostó a un costado del tablado. En un momento, Raúl anunció un tema, y mientras le hablaba al público, el “firestone” se paró y empezó a imitarlo. Finalmente, Porchetto aptó por sacarlo de un empujón, y un palmo le dio una certera trompada.
En Mar del Plata actúa Miguel Cantilo, haciendo los últimos conciertos en el país. En marzo vuelve a Buenos Aires y ofrece un extraño show junto a Jorge Pinchevsky y el grupo Energía Total. Fue en el teatro IFT, y entre los experimentos sonoros estuvo el uso e una licuadora como instrumento musical variando las velocidades del aparato. Ya en mayo, Cantilo se va de Argentina.

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