Source: http://blogdelcnelbellorin.blogspot.com/2016/
Timestamp: 2017-07-21 08:51:12+00:00

Document:
El Blog del Coronel Bellorín: 2016
escrito fue originalmente publicado en Junio de 1997 en la Revista del Ejército
tal como puede apreciarse en foto anexa. Por su pertinencia en pleno Siglo
XXI, aqui me permito publicarlo nuevamente. Debajo de la imagen podrá leer la transcripción del documento original. “Las cosas que importan lo más nunca deben estar a la
merced de las cosas que importan lo menos”
visión prospectiva de evolución mundial a partir de la “tercera ola”, planteada en la obra de Alvin Toffler, y la creciente interdependencia económica, cultural,
social, tecnológica y política que se desprende del concepto de “Aldea Global”, introducido por Marshall MC Luhan, describen el
revolucionario fenómeno que significa el vertiginoso avance de la información a
través del mundo. Este fenómeno ha acelerado los anteriormente lentos procesos
de cambios sociales, abriendo grandes brechas en los rígidos conceptos morales
y éticos, dando paso a una excesiva permisividad que ha destruido los diques de
lo que tradicionalmente se considera bueno o malo. Esto, entre otras consecuencias,
ha originado que las nuevas generaciones se estén formando con visión en la
percepción de la cosas, cada vez más diferente a las generaciones que las preceden;
diferencias estas que antes surgían de una manera lenta, dando la impresión que
varias generaciones eran muy parecidas y que ahora lo hacen de una forma casi
violenta, marcando diferencias abismales entre ellas. A
estas nuevas generaciones pertenecen jóvenes grupos que según el historiador
norteamericano Cristopher Lash en su
obra “The Revolt of the Elites and the Betrayal of Democracy” (La Revuelta
de las Élites y la Traición a la Democracia, 1995), “Se trata de una elite volcada sobre sí misma, que vive en un mundo
totalmente abstracto, dentro del cual no hay contacto efectivo en la sociedad
que los rodea”. Bajo estas condiciones, muchas de las concepciones
tradicionales están siendo acorraladas y son atacadas desde todos los ángulos,
incluyendo el concepto que interesa para el enfoque de este artículo, el de autoridad.
una época muy difícil para la autoridad. Las nuevas costumbres la atacan con
furia, el amplio contexto de leyes que buscan la armonía y el bienestar entre
los seres humanos, tienden a debilitarla, hay problemas con la autoridad tanto
en el hogar como en la industria, a nivel del Estado, e la Iglesia, en la
calle, etc. En fin, la corriente ideológica que pregona y enseña sobre libertad
e igualdad, en contrapartida, ha debilitado a la autoridad ya que el concepto
de esta última pareciera ser contrario al de los anteriores. Se deberá dedicar
tanto tiempo y entusiasmo a educar a las jóvenes generaciones en la autoridad,
como se dedica a educar en la libertad, y sobre todo, a no oponer jamás ambos
conceptos. Jefe
y autoridad son conceptos inseparables, ni la autoridad se concibe sin jefe, ni
se concibe un jefe sin autoridad. Al respecto expresa el Coronel Juan Arancibia De Torres en su obra “El Jefe y sus Cualidades”. (Editorial: San Martin, 1989)
“La autoridad es inherente al jefe y
encuentra su razón de ser así como sus límites, en la búsqueda del bien común.
La obediencia del jefe se justifica precisamente por el hecho de quien está
revestido oficialmente de autoridad, sirve realmente al bien común”
hablamos de jefes, no nos estamos limitando solamente a aquellos que ocupan el
vértice de la pirámide de las distintas organizaciones; hay que referirse a todo
el que de alguna u otra manera tiene subalternos. En las Fuerzas Armadas, el
esquema jerárquico nos presenta la dicotomía de ser a la vez jefe y subalterno.
Los grados y las jerarquías nos posibilitan paran obtener cargos que nos
permiten de una manera legal ejercer una jefatura, ser jefe, pero también los
grados y jerarquías nos permiten ser “superiores”
a otros, superioridad esta que genera una autoridad distinta a la del cargo
pero con igual influencia en relación al subalterno. En Venezuela, las Fuerzas
Armadas, y en especial el Ejército, se nutren del pueblo en cualquiera de sus
clases sociales y son parte integral de él, a diferencia de otros ejércitos
donde es notorio el ingreso de ciertos grupos de la sociedad. Esta condición de
renovar constantemente sus cuadros con personal de todos los estratos en un
panorama social como el ya planteado, nos enfrenta a una ineludible realidad: nuevos cuadros del personal militar (en
especial profesional) formados con una capacidad crítica y con una base educativa
inestable donde el concepto de libertad ha enfrentado al de autoridad,
encuadrado en una organización con nuevos elementos legales de formas, cada vez
más numerosos que han reducido el “Fuero
Militar”. A pesar de todo esto, sin proponérselo, los esquemas de
formación militar en lo referente a la relación de autoridad Superior-Subalterno,
siguen atados a dogmas y atavismos que por no ser revisados y adaptados a
la realidad de los nuevos escenarios, no han permitido sincerar el proceso
formativo. Estos
esquemas educativos se han dirigido a formar los profesionales únicamente como
subalternos, todo el esfuerzo va dirigido hacia la subordinación, la obediencia
y una disciplina condicionada a las anteriores (pilares fundamentales de la institución), descuidando progresiva y
peligrosamente la preparación intelectual y física, capacidad de análisis, sentido del criterio y visión del ejemplo como
mejor argumento, empleado por el jefe militar. Este creciente énfasis en
los primeros aspectos y ausencia casi total de los segundos ha originado una
serie de fallas y errores dentro de la organización, siendo uno de los más
palpables, la percepción calificadora que en algunos casos permite que los conceptos
de Obediencia y Disciplina se tergiversen por los de Sumisión y Servilismo, respectivamente, y que estos sustituyan los
valores tangibles que deben marcar la diferencia entre los profesionales. Este
juicio puede sustentarse observando como cada vez más los parámetros de
exigencias intelectuales y físicas son disminuidos a fin de que se perciba que
los grupos cumplen con ellos, lo cual afecta directamente el justo sentido de
la verdadera diferenciación en la evaluación.
querer profundizar en aspectos psicológicos que puedan afectar a cualquier
persona en el ejercicio de la autoridad, puede inferirse que un Jefe a falta de
competencia física, intelectual o profesional, se impondrá a sus subalternos
con el inobjetable argumento del cargo, grado o jerarquía, ya sea de manera
directa, como habitualmente es utilizado el poder bajo estas circunstancias, o
mediante la influencia indirecta que Carl
J. Friedrichc denominó “Reglas de
las Reacciones Anticipadas”.(Hacer lo que agrade al jefe)
más casos como estos se presenten, más oscuro es el futuro institucional si
entendemos que en la mayoría de los casos, en las Fuerzas Armadas el
aprendizaje para ser “Jefe” se
realiza mediante el modelaje.
profesionales desde el inicio de la vida militar, son exigidos como subalternos
y aprenden a ser superiores o jefes con los jefes que van teniendo, bajo una
visión profesional que generalmente le ha dado poder absoluto al superior sobre
la vida oficial y privada del subalterno, permitiéndole un control total de esa
persona, amparado en la universalidad del concepto “Asuntos de Servicio”, lo cual puede generar o hacer norma un
derecho ilegitimo de dar órdenes en cualquier dirección, protegiendo la
magnanimidad de su superioridad con un esquema de evaluación unipersonal,
(formatos, conceptos, recomendaciones, sanciones, etc.) cerrado, que en su
totalidad está orientado (así aparezcan parámetros con otros nombres) en la disciplina, obediencia y
subordinación para con el jefe de turno y no para con la institución,
aspecto este que en sí, no constituye la esencia de los valores que inculca la
filosofía de las F.A.N.
este gran poder otorgado a un superior
militar con fallas en el ejercicio de
esa autoridad, por supuesto que
estaríamos en una situación de riesgo
enorme que pudiera
ocasionar paulatinamente daños considerables a los principios institucionales,
ya que en la vida militar la verdadera base de la institución la debe
constituir el ejercicio racional de la
autoridad por parte de los jefes a fin de evitar que la misma, como institución
necesaria, se debilite. Aprender a ser jefe sin la garantía del modelo común
puede seguir desencadenando vicios que conformen Estándares de Grupo por encima de Estándares Institucionales en una profesión donde la capacidad del
superior debe ser la base que brinde la seguridad a todo subalterno. Recuperar
la credibilidad en la autoridad es un reto para las generaciones de Oficiales
que enfrentan la venida del siglo XXI, no basta con ser superiores o con ser
Jefes, hay que entender que hoy más que nunca no existen inferiores, que el
subalterno no debe ser subestimado y que en los cuadros profesionales el
Sub-Teniente de hoy, debe ser preparado para que esté en condición de competir
legalmente para ser el General del mañana; esa preparación debe comenzar por
estimularle desde sus inicios la capacidad de análisis crítico, lógico y
razonado que les permitirá discernir hacia las soluciones más expeditas. Los
jefes actuales y por mayores y más complejas razones los del futuro, han de
caracterizarse por la posesión de una cultura general profunda y viva, cuyo
grado ascendente deberá estar en relación directa con el número y calidad de
los hombres que están llamados a obedecer sus directrices. La
vida militar exige en el Oficial condiciones profesionales, intelectuales,
morales y físicas, los jefes deberán bajo cualquier circunstancia, no dejar ninguna
duda ante los subalternos de su capacidad en cada uno de los parámetros
establecidos. Los ascensos y los cargos deben otorgarse a los que en la suma
total de todos estos aspectos obtengan las más altas puntuaciones, pero bajo
parámetros de evaluación que dependan del propio esfuerzo físico, profesional o
intelectual del Oficial que en confrontación directa con los demás
profesionales en su misma condición, demuestre superioridad, sin que quede
ninguna duda al respecto.
internalización del verdadero significado del vocablo “liderazgo”, debe ser el norte que oriente al Oficial del Siglo XXI.
Cuando un Jefe o Superior, ante los ojos del subalterno reúna elevadas
condiciones intelectuales, físicas y profesionales acreditadas para su grado o
cargo, mantenga una actuación pública y privada ajustada a la lógica y a la
razón (llámese “Condiciones Morales”),
posea una cultura general apropiada que le permita armonizar y equilibrar
conductas en sus subordinados y mantenga el estricto sentido de la equidad en
sus acciones y órdenes, estaremos ante la presencia de un profesional preparado
para cumplir con su rol en la institución, soportando su grado y su cargo en
sus propias condiciones y no en factores externos. El
subalterno que perciba la situación descrita anteriormente, va a premiar a este
jefe; con el reconocimiento más valioso que puede hacérsele a un superior, sentirlo
su líder. Esta debe ser la cosecha que todo oficial busque recoger con
su actuación profesional. La percepción
del liderazgo es intangible, el titulo de líder lo da el subalterno, los
grados y los cargos actualmente son otorgados por los superiores que en un
momento determinado, representan a la institución. Tenemos
muchos jefes que se aceptan y obedecen en favor de la disciplina, obediencia y
subordinación, necesitamos más líderes
que den prestigio a la autoridad del militar y permitan que nuestra profesión
se inserte realmente en la nueva concepción social del actual mundo globalizado,
donde los regímenes totalitarios no tienen cabida y donde debe entenderse que
los derechos de los subordinados en especial los que se refiere al honor, a la
reputación y a la vida privada, deben ser respetados ya que la indefensión
a la que están sometidos en beneficio de la disciplina, obediencia y
subordinación, debe estar compensada y respaldada por la capacidad del jefe
para impartir ordenes ajustadas al criterio y a la razón, en búsqueda del fin
último que persigue el ejercicio de la autoridad como lo afirmase el ya citado Coronel Juan Arancibia; el bien común de la trilogía individuo,
misión e institución. “Las personas temibles no son las que no están de acuerdo
con nosotros, sino, las que están en desacuerdo y son demasiado serviles,
sumisos o cobardes para decirlo” El autor.
Colombia, me voy pero puedo volver. El
escrito anterior que titulé “LA DOBLE NACIONALIDAD DE NUEVO EN AGENDA” generó gran cantidad de comentarios ya que, aun sin las
correcciones necesarias a los siempre presentes gazapos ortográficos,
corregidos inmediatamente en el blog, fue apresuradamente publicado en varias
páginas digitales; y algunas como “Aporrea” y “Noticiero Digital”, sin
consultar al autor, lo hicieron sin esas necesarias correcciones y modificando arbitrariamente
el título original.
todos esos comentarios tomé uno de Facebook, que realizado como interrogante
por un compañero de armas simpatizante del gobierno, encierra una de las dudas
más válidas para poder entender el problema de la doble nacionalidad, hoy en el
tapete mediático, y que me permite continuar analizando otras variables del
tema. Esta es la interrogante: “Buen día. Disculpe las preguntas, ¿Es
posible que una persona pueda no aceptar la nacionalidad colombiana o es
obligatoria? ¿Es posible renunciar a ese derecho?”
esas interrogantes implica un análisis de todas las variables involucradas en
un espinoso tema sobre el que poco o nada se ha legislado o escrito. En principio, y por mandato Constitucional
los derechos humanos son irrenunciables, y las contadas excepciones a este
mandato deben surgir expresamente del propio texto
constitucional y no por leyes, reglamentos, directivas o sentencias judiciales
amañadas.
Partiendo del principio universal de progresividad e intangibilidad de
los derechos humanos previstos en nuestra Constitución (Artículo 19 y siguientes),
y siendo la nacionalidad el primer derecho humano que desarrolla, efectuaré el presente análisis interpretando las normas constitucionales
que lo regula en forma progresiva y extensiva como debe hacerse en todo estudio que
involucra un derecho humano.
al caso del Sr. Nicolás Maduro, y a pesar del hermetismo oficial sobre el tema, partiremos
de un supuesto que pareciera cierto,y es el relativo a que su señora madre era nacida
en Colombia. De ser así, se trata sencilla y llanamente que, al ser hijo de una
nacional colombiana,(sin importar el padre) al momento de nacer y de forma "automática", lo hace como
ciudadano colombiano por nacimiento, y para ello no importa que haya nacido en
Venezuela, Colombia u otro pais. Al ser hijo de una ciudadana colombiana, por la Constitución
política de Colombia, (Artículo 96) él es colombiano y de haber nacido en
Venezuela, el único requisito exigido en el mismo Artículo 96, es domiciliarse
en Colombia,(ojo, no residenciarse que es cosa diferente) o haberse registrado en una oficina consular de Colombia en
Venezuela. Trámites simples que no pueden entrabarse con burocracias innecesarias.ya que es protegida constitucionalmente.
que nació en Colombia, y se vino antes de los 7 años a vivir permanentemente en
Venezuela, es considerado venezolano por nacimiento, pero obviamente sería
colombo-venezolano (doble nacionalidad) ya que los dos países lo permiten. Si
se diera el caso que nació en Caracas, bien en Valle Abajo y bautizado en la
Iglesia San Pedro como el mismo lo ha manifestado, o en la Candelaria como dijo
públicamente la Presidenta del CNE y avaló ahora la Sala Constitucional,
entonces es venezolano por nacimiento, pero igual es colombiano de nacimiento,
por ser hijo de una colombiana y haber estado ,aunque sea por breve tiempo, en Cúcuta,Bogota u otra poblaciñon Colombiana. De este supuesto se desprende que
igual sería colombo-venezolano, a menos que haya renunciado
formalmente a la ciudadanía colombiana, haciendo repudio de ella ante las
legítimas autoridades de ese país. De no ser así y ser ciertas las hipótesis planteadas, estaba impedido constitucionalmente para
postularse al cargo de Presidente de la República, y de haberlo hecho por desconocimiento,
el CNE no debía inscribirlo. Para
aclarar mejor la afirmación anterior, es necesario revisar las normas
constitucionales involucradas:
A.-CONSTITUCIÓN
DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA DE 20 DE DICIEMBRE DE 1999.
II De la nacionalidad y de la ciudadanía. Sección primera: de la nacionalidad
1,-EXPOSICION
mantienen los criterios atributivos de la nacionalidad originaria propios de la
tendencia constitucional venezolana, marcada por la presencia del ius soli
absoluto y del ius sanguinis. En esta materia destaca que siendo la nacionalidad
venezolana por nacimiento un derecho inherente a la persona humana, no podrá
privarse de ella a quienes, conforme a la Constitución, cumplieren los
requisitos para obtenerla.”
2.-“Artículo
34. La nacionalidad venezolana no se pierde al optar o adquirir otra
3.-“Artículo
35. Los venezolanos y venezolanas por nacimiento no podrán ser privados o privadas
de su nacionalidad. La nacionalidad venezolana por naturalización sólo podrá
ser revocada mediante sentencia judicial, de acuerdo con la ley”.
36. Se puede renunciar a la nacionalidad venezolana. Quien renuncie a la
renuncien a la nacionalidad venezolana podrán recuperarla cumpliendo nuevamente
con los requisitos exigidos en el artículo 33 de esta Constitución”.
1: DE LA NACIONALIDAD
96. Son nacionales colombianos:
Por nacimiento: a) Los naturales de Colombia, que con una de dos condiciones:
que el padre o la madre hayan sido naturales o nacionales colombianos o que,
siendo hijos de extranjeros, alguno de sus padres estuviere domiciliado en la
República en el momento del nacimiento y;b) Los hijos de padre o madre
colombianos que hubieren nacido en tierra extranjera y luego se domiciliaren en
territorio colombiano o registraren en una oficina consular de la República.
colombiano por nacimiento podrá ser privado de su nacionalidad. La calidad de
nacional colombiano no se pierde por el hecho de adquirir otra nacionalidad.
Los nacionales por adopción no estarán obligados a renunciar a su nacionalidad
de origen o adopción.
hayan renunciado a la nacionalidad colombiana podrán recobrarla con arreglo a
se puede observar las constituciones de Colombia y Venezuela son muy parecidas
en sus normas relativas a la Nacionalidad, ambas permiten la doble nacionalidad
y garantizan la protección del Estado a los nacionales por nacimiento al
prohibir que puedan ser despojados de ella. Por supuesto que en ambas existe
también la posibilidad de la renuncia a la misma, como una excepción al
principio de goce y ejercicio irrenunciable de los derechos humanos, previsto
en el Artículo 19 Constitucional. Renuncia que implica un consentimiento
personal, como una manifestación de voluntad consciente, libre de apremio, del
ciudadano que posee ese derecho. Cuando
la norma Constitucional señala, en el caso de Venezuela, “Los venezolanos y venezolanas por nacimiento no podrán ser privados o
privadas de su nacionalidad”, o en el caso de Colombia, “Ningún colombiano por nacimiento podrá ser
privado de su nacionalidad”, estamos en presencia de un mandato expreso e
inequívoco de protección Constitucional y de primacía de este derecho, que no puede ser evadido u obstaculizado con leyes, reglamentos u otras formalidades burocráticas que pretendan evitar o retardar su ejercicio efectivo por los ciudadanos amparados.
problema existe al no legislarse sobre las condiciones de la renuncia a la nacionalidad y, en el caso de Venezuela a tenor del Artículo 41 Constitucional, es mi opinión que debería ser materia de la Ley Orgánica de
Seguridad y Defensa, ya que una renuncia de esa naturaleza, no puede manejarse
como se hizo con los requisitos para ser Magistrado del TSJ, en su vigente Ley
Orgánica hecha por una incompetente Asamblea Legislativa mayoritariamente
Chavista a la medida de intereses políticos-partidistas y no a los Intereses
Nacionales, cuando en su Artículo 37, numeral 5 transformó en norma la siguiente
locura: “renunciar a cualquier militancia política”.
con semejante redacción no se toma en cuenta que los vínculos de dependencia,
compromisos, y/o acuerdos previos con factores exógenos al interés protegido,
en este caso factores partidistas, no se deshacen de un día para otro. Como
consecuencia de ese “chiste legal “extendido a otras leyes, tenemos
Magistrados, rectores del CNE, Fiscal, defensor y Procurador que deberían ser
autónomos e imparciales, vinculados desde siempre y hasta los tuétanos con el
partido de gobierno, ocupando dichos cargos porque un día antes de asumirlo en
“estricto cumplimiento de la norma” renunciaron a ese partido, obviando el principio
constitucional de “no estar vinculado a partido político alguno”.
a otra nacionalidad en los términos de protección a sagrados y olvidados intereses nacionales y en especial a la soberanía nacional territorial como se
desprende del contenido del Artículo 41, (que hace énfasis en el cargo del
Presidente de la República, al repetirla en el 227), requiere determinar con
precisión mediante ley el espíritu, propósito y razón de esa importante
limitante y considerar si una renuncia, (por ejemplo con lapsos temporales
posteriores a la misma, 10 años de haber renunciado mediante documento
protocolizado y apostillado a la o las otras nacionalidades a la que tiene
derecho), desaparece, borra y elimina del potencial candidato a los cargos
protegidos, los vínculos o compromiso que pudiera tener con otra nación, más podemos
observar que,al privar su derecho a ser nacional por nacimiento, tal renuncia se puede deshacer fácilmente, es decir, “ME VOY PERO PUEDO VOLVER”
necesario y pertinente recordar que detrás de todo pedazo de territorio patrio
que, sin disparar un tiro, hemos cedido a países vecinos, (Especialmente Colombia),
encontramos tratados y convenios firmados o ejecutados por altas autoridades
con dudas sobre vinculaciones de afinidad,consanguinidad y de otras índole con dichas naciones. A los fines didácticos, tambíén es pertinente tener presente que según nuestro Código Civil
el parentesco de afinidad no cesa con el divorcio; aunque cesa el vínculo matrimonial con la ex-esposa los demás vínculos extra legales con ella pudieran estar presentes. Sin embargo, los vínculos legales de afinidad con sus familiares continuan intactos y juridicamente en venezuela aun no está permitido
que puedas renunciar a tu suegra ni a tus cuñados. En ese orden de ideas también
se debe asegurar que los vínculos políticos, económicos y familiares, con
países extranjeros, no pueden ser desaparecidos alegremente con una simple
renuncia, deben considerarse legalmente otras variables para honrar el bien
jurídico protegido, en este caso los más altos intereses nacionales.
La Doble Nacionalidad De Nuevo En Agenda
Sentencia de Sala Constitucional de hoy 28 de Octubre del 2016, número 907,
expediente 16-1017, el Presidente de la República, Nicolás Maduro, es
venezolano por nacimiento y no tiene doble nacionalidad.
“Esta sala debe
indicar, en primer lugar, que consta en autos copia debidamente certificada de
documento oficial contentivo del acta de nacimiento del ciudadano Nicolás
Maduro Moros, remitida por el Consejo Nacional Electoral (CNE), signada al
dorso con el número 2823, en la que se deja constancia que el ciudadano Nicolás
Maduro Moros, nació en la ciudad de Caracas, para entonces, Departamento
Libertador del Distrito Federal, parroquia la Candelaria, el 23 de noviembre de
1962”
de esta sentencia emanada de un TSJ que actúa como una sucursal del PSUV, el
problema de la doble nacionalidad como limitante de restricción absoluta para
algunos cargos públicos según lo previsto en el Artículo 41 Constitucional, ha
sido una de los tantos mandatos constitucionales violentados impunemente por el
CNE en su responsabilidad elemental de verificación de la partida de nacimiento
de los candidatos cuando esos cargos precedan un sufragio. En esos casos abarca
no solo al Presidente de La República, a quien se lo repite el Art 227, sino
también, entre otros, al Presidente de la Asamblea Nacional (Ya Maduro estuvo
en el cargo).
ejemplo didáctico del asunto, hace algunos días, una persona simpatizante del
disparate que nos desgobierna, al opinar sobre el tema de la presunta
doble-nacionalidad del presidente Maduro, comentó alegremente que “Carlos
Andrés Pérez era Colombiano, había sido presidente dos veces y no hubo tanto
problema de la nacionalidad de CAP fue en su momento llevado al debate público
por sus opositores, y el entonces presidente, a diferencia del actual que se
esconde detrás de los juristas del horror del TSJ, presentó públicamente y
frente a las cámaras y la prensa su partida de nacimiento, demostrando que
nació en Rubio y por tal razón era venezolano por nacimiento, aunque por ser
hijo de Antonio Pérez Lemus, comerciante de origen Colombiano, tendría también
en forma automática la nacionalidad Colombiana, como muchas familias de esa
zona fronteriza. Allí acabó la bulla de los opositores de Pérez, se acabó el
diferencia de "las bolas de Pérez" con el asunto de Maduro que hoy el
TSJ intenta maquillar, radica en que la Constitución de 1961, en su Artículo
182 solo exigía para ser Presidente de la República “ser venezolano por
nacimiento, mayor de 30 años y de estado seglar”, a lo cual se le sumaba la
restricción aprobada en la enmienda nro. 1 del 09-05-1973.
situación, por criterio de Seguridad y Defensa Nacional, cambió a partir de
1999 cuando la actual Constitución venezolana le exige al Presidente de la
República y a otras máximas autoridades no tener doble nacionalidad (Le
recomiendo leer los Artículos 41 y 227).
mucha gente metida en política que para 1999, así como Pérez, ya tenían la
doble nacionalidad y no podían o no les interesó echarse para atrás y, en el
caso del vecino país, es conveniente recordar que la Constitución Colombiana,
al igual que la Venezolana, otorga en forma automática el derecho a la
nacionalidad "por nacimiento" de acuerdo al "ius sole" (el
que nace en su territorio) y también por "ius sanguini" (el que nace
fuera del territorio hijos de sus nacionales) con las observaciones que para el
efecto establece el artículo 96 de la constitución colombiana, la cual en su
penúltimo párrafo ordena: "la calidad de nacional colombiano no se pierde
por el hecho de adquirir otra nacionalidad".
lo explicado, es indiscutible que Carlos Andrés Pérez, a pesar de nacer en
Rubio, Estado Táchira, y ser venezolano por nacimiento, al mostrar la partida de
Nacimiento donde se señalaba que era hijo de un natural de Colombia, confirmaba
su doble nacionalidad, y por tal razón, con la nueva Carta Magna, no hubiera
podido ser Presidente, a menos que como el actual presidente Venezolano, el Organismo
Electoral oculte información sobre una partida de nacimiento que nunca ha sido
mostrada, y ahora el TSJ, sin nombrar la fulana partida de nacimiento, determina
que "Maduro es venezolano y no tiene doble nacionalidad" En las líneas
que no se ven se puede leer "y nadie, ni revocatorio, ni elecciones lo
saca de Miraflores".
vulnerabilidad republicana sobre la doble nacionalidad ocurrida con Pérez, y
quien sabe con cuantos presidentes más, trató de corregirse con la nueva
Constitución al redactarse la expresa prohibición referida a la doble
nacionalidad para los altos cargos, que partidos políticos desdeñan al postular,
que el CNE no verifica al aceptar la inscripción, y que hoy los juristas del
horror entierran en el pantanal de la indignidad en el que han convertido el
importar lo que pueda escribir un TSJ ilegitimo e inconstitucional, puedo
inferir en el análisis que Maduro pudiera haber nacido en Cúcuta, pero si en un
supuesto el padre es venezolano (parece demostrado que la madre si es colombiana),
así no le guste a opositores radicales, sería venezolano por nacimiento si
acaso se cumplieran los requisitos del Artículo 32-3, y con eso validaría el
requisito constitucional exigido en cuanto a la nacionalidad originaria, pero
no el de tenencia o no de doble nacionalidad, así sus juristas militantes digan
lo que les dé la gana.
que es conjetura, pero nadie puede negar que el tema hasta ser colocado en la
agenda legislativa de esta semana hubiera sido tratado con cierto desdén,
inclusive hace años Teodoro Petkoff (otro con doble nacionalidad) y algunos
personeros de la MUD extrañamente le restaron importancia al asunto señalándolo
como intrascendente. Pero ahora, con los ánimos caldeados, y el tema en la
agenda de debates de la Asamblea opositora, esta “oportuna sentencia previa al
debate golpista”, surgida de una desprestigiada Sala Constitucional presidida
por la ex procuradora de Chávez y conformado por dos ex diputados y otras
fichas del PSUV, en vez de ayudar a Maduro, AL DEFENDERLO, le grita al mundo
que lo que hasta ahora eran rumores de las redes y declaraciones aisladas de
opositores radicales y endemoniados, era verdad: ¡MADURO TIENE DOBLE
NACIONALIDAD Y NO DEBIÓ SER PRESIDENTE ! Actualmente,
como consecuencia que los tres poderes públicos no surgidos del sufragio, están
descarada e impunemente conformados y dirigidos por funcionarios vinculados
pública y abiertamente al partido de gobierno, el mandato de autonomía,
equilibrio y separación de poderes no existe, y ha sido sustituida por una
dictadura del partido PSUV, quedando negada cualquier posibilidad institucional
de restablecer el orden Constitucional siendo el caso de la doble nacionalidad
y esta deplorable sentencia, uno de los muchísimos ejemplos de la trágica ruptura
de ese orden y de la desconfianza que existe en una inmensa mayoría de ciudadanos
en los Poderes Electoral, Judicial y Ciudadano que nada tiene de "MORAL.. ¡SI
NO HAY CONFIANZA EN LOS PODERES PÚBLICOS, SE DESBORDAN LAS DUDAS! LA
LEGITIMIDAD TAN CACAREADA SE SUSTENTA INDISCUTIBLEMENTE EN ESA CONFIANZA.
un mejor entendimiento de tanta torpeza, considero que cualquier persona con
algo de criterio que observe este video,de hace varios años, no puede más que sentir dudas y
vergüenza ajena al escuchar las respuestas de Tibisay Lucena ante las preguntas
complacientes de un entrevistador que militó en el PSUV. Allí se puede deducir
que hoy, 28 de Octubre del 2016, el TSJ está tratando de “remendarle el capote”
al CNE. Más
allá de las contradicciones sobre el lugar de nacimiento del Señor Presidente
de la República que en este video se evidencian, lo que llama más la atención
es la afirmación expresada por la MÁXIMA AUTORIDAD DEL PODER ELECTORAL en el
minuto 2:23, donde mostró una fotocopia de un supuesto libro de registro escrito
a mano, en letra inelegible, que me imagino, es el documento fundamental que
utilizó el TSJ para decir que Maduro es Venezolano. Luego leyó de otro papel,
donde según sus propias palabras "está traducido” que el presidente nació
en La Candelaria. Para más descrédito, dijo esta perla: "NO VOY A SEGUIR DANDO DETALLES PORQUE REALMENTE ESE NO ES UN TEMA
DEL CONSEJO NACIONAL ELECTORAL"
entérense mis amigos simpatizantes del partido de gobierno y contrarios que se
atreven a leerme, verificar que un candidato AL SER POSTULADO a un cargo de
elección popular cumpla los requisitos previstos, MAS QUE UNA COMPETENCIA, ES
UNA OBLIGACIÓN INEXCUSABLE DE ESE ORGANO EL CONSTATAR MEDIANTE COPIA
CERTIFICADA DE LA PARTIDA DE NACIMIENTO LA NACIONALIDAD DE ESE CANDIDATO (Más aún
si es para Presidente de la República).
LA PRIMERA VERIFICACION QUE DEBE HACER EL CNE, no debe inscribirlo con una
copia de un libro con jeroglíficos "traducidos". Es un mandato de ese librito a
quien nadie le para, la CONSTITUCIÒN (Ver artículos constitucionales 7, 132,
137 41,67, 227, 229, 293).
vez leídos lo artículos referidos, consulten la ley y a alguien conocedor y
confiable que le explique. SI EN VERDAD ESTÁN INTERESADOS EN CONOCER PORQUE LA
PRESIDENTA DE UN PODER QUE SE SUPONE AUTÓNOMO NO DEBIÓ DECIR ESO. AHORA ESE TEMA
FUE "REMENDADO" POR UN DESVERGONZADO TSJ.
venezolano sabe que en este país, para alguna actividad medio formal se exige
con vehemencia, original o copia certificada de la partida de nacimiento… y
muchos funcionarios la requieren actualizada. Para
finalizar les puedo asegurar:
LA SALA CONSTITUCIONAL NO OTORGA PARTIDA
termino exégesis se define como “extraer el significado de un texto dado”
pero en Venezuela, muchas “nulidades
engreídas y reputaciones consagradas” (Manuel Vicente Romerogarcía dixit),
pretenden que sus manipuladas observaciones del texto Constitucional incluyendo
erradas legislaciones, sean catalogadas como producto de "sesudas exégesis",
cuando generalmente, al leerlas, se evidencia al instante estar en presencia de la grotesca
eiségesis, que consiste en “insertar interpretaciones
personales al texto Constitucional”. En líneas generales, la exégesis
presupone un intento racional y científico de ver objetivamente el texto que se
analiza, mientras que eiségesis implica una visión más subjetiva, aplicando un proceso
inverso de la exégesis en el cual se introducen palabras que no están en el
texto y que desvían la coherencia racional de texto manipulado, en este caso de
entrar en materia y razonar en forma correcta el tema planteado, es necesario
recordar que el Título Primero de la Constitución
está compuesto por 9 artículos y ellos son los principios fundamentales de la
carta magna, no lo digo yo, así lo establece el nombre del titulo.
Conociendo que un Principio es “el primer momento de la existencia de una cosa” y un Fundamento es “el principio básico de cualquier
conocimiento”, debemos inferir que no puede interpretarse la Constitución
sin tomar en cuenta las premisas que de esos Artículos surgen como afirmaciones
categóricas, que no tienen discusión, En tal sentido, centrando el tema a
tratar, el Artículo 5 Constitucional establece lo siguiente:
Artículo 5. La soberanía reside
intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma
prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el
sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. Los órganos del
Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos. (Subrayado
Del texto gramatical de este artículo se pueden
evidenciar las siguientes premisas
1.-“Los órganos del Estado
emanan de la soberanía popular”
2.-“La soberanía
reside intransferiblemente en el Pueblo” 3.-“La soberanía se
puede ejercer solo de dos formas, una directa y otra indirecta”
4.-“El pueblo ejerce
la soberanía directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la
5.-“El pueblo ejerce
la soberanía indirectamente mediante el sufragio”
6.-“Los órganos del Estado están sometidos a la soberanía
¡Si estas seis premisas son sin discusión principios fundamentales! ¿Por qué no
hacer el siguiente cuestionario como un ejercicio básico de exégesis
¿Cuáles son los más importantes órganos del Estado? (Solo
los del Poder Público nivel Nacional) Respuesta: Son los que ejercen y representan las ramas del Poder
Público Nacional (Art 136)
Vice-Presidente, Ministros, etc.
c.- Contraloría General de la República. Segunda
¿Qué establece la Constitución para cumplir la primera
premisa “los órganos del
Estado emanan de la Soberanía Popular”? Respuesta: Al emanar de la soberanía popular, la respuesta la
encontramos en la 3ra premisa señalada: “La
soberanía se puede ejercer solo de dos formas, una directa y otra indirecta”. Por
tal razón, al referirnos a los órganos del poder nacional el texto Constitucional
establece taxatívamente esas dos formas para que sus representantes emanen de esa soberanía
1- Los órganos del Poder
Legislativo (Artículo 186) y del Poder
Ejecutivo (Artículos 225, 226 y 228) son elegidos mediante el sufragio
(Artículo 63), es decir, el Pueblo ejercerá indirectamente su soberanía,
eligiendo mediante el sufragio a sus representantes en la Asamblea Legislativa
y en la Presidencia de la República. Estos representantes permiten también
cumplir la 2da forma de ejercicio del Derecho Político de participación previsto en el Artículo
62 de la Constitución. Artículo 62. Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el
derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente1 o por medio de sus representantes elegidos o elegidas2.
(Subrayado y numeración del autor)
En el artículo citado, en plena concordancia con las
premisas citadas del Artículo 5, evidenciamos las dos formas del ejercicio de
la Soberanía: Directamente (Sin intermediarios) o indirectamente mediante “sus representantes elegidos o elegidas”, estos últimos, por
supuesto mediante el sufragio. 2-
En ese mismo orden, los órganos que
ejercen los Poderes Judicial, Electoral y Ciudadano no son elegidos mediante el
Sufragio, por lo tanto, para cumplir la premisa
fundamental “los órganos del Estado
emanan de la Soberanía Popular”, es evidente que al no pertenecer a la 2da
forma, es decir, el ejercicio indirecto
de la Soberanía, la correcta exegesis nos permite ubicarla en la primera
forma de ese ejercicio de la soberanía, “el
directo” ya que no hay terminos medios. Así también lo determina el Artículo
70, donde se señalan los “medios de
participación y protagonismo del Pueblo en ejercicio (directo) de su soberanía.
En lo político: La elección de cargos
públicos”. Por la redacción del Artículo 70, en concordancia con el
62, dentro de las premisas señaladas, y en perfecta exégesis Constitucional, es lógico inferir que esa “elección de cargos públicos” prevista
en el Artículo 70, como medio de participación protagónica, es la que
corresponde al pueblo en ejercicio directo de su soberanía, es decir, cargos públicos cuya designación no amerite
Es por ello que la Constitución estableció en los Artículos
270,279 y 295, diferentes “Comité de
Postulaciones” para la elección directa de los funcionarios a ocupar los
cargos públicos de los órganos de las tres ramas del poder nacional que no son
elegidos mediante el sufragio popular. Esta es la única forma posible de acatar
el mandato previsto en el último párrafo del citado Artículo 5, señalado como
premisa indiscutible: “Los órganos del
Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos” Estos comité de postulaciones, como su nombre lo indica, en
"ejercicio directo de la soberanía
popular”, son los encargados de postular dichos candidatos ante el poder
constituido, en este caso la Asamblea Nacional (Poder público máximo
representante del ejercicio indirecto de la soberanía popular).Siendo así, es
este Poder quien debería finalmente, luego de un proceso transparente y
público, designar los funcionarios que
conformarán los tres poderes restantes, seleccionado de un limitado número de
candidatos preseleccionados previamente por dichas Juntas, (que a mi criterio, no debería
exceder de una terna por cargo) Evidentemente que los políticos mediante aberrantes eiségesis del texto Constitucional como la de confundir "sociedad civil" con "sociedad política" y la confección de leyes que van por el lado
contrario de la carta magna, al designar diputados para constituir y presidir dichos comités de postulaciones,
los subordinaron a la Asamblea Nacional y por ende, a los deprestigiados partidos políticos,
materializando un vulgar secuestro de la soberanía popular acabando con la cacareada participacion protagónica y con la
división de poderes y su autonomía funcional.
Para finalizar es preciso recordar la premisa numero 2
soberanía reside intransferiblemente en el Pueblo” ¡Si el pueblo en
el ejercicio indirecto de su soberanía eligió funcionarios como diputados para
representarlos única y exclusivamente en la Asamblea nacional, como órgano del
Poder Legislativo!, preguntamos: ¿Qué carajo hacen
esos diputados en los comités de postulaciones para dirigir la selección de los
funcionarios de los órganos de los Poderes Judicial, Electoral y Ciudadano? ¿Con que autoridad constitucional se
transfirieron la soberanía del pueblo? “El Poder Judicial que
propongo goza de una independencia absoluta: en ninguna parte tiene tanta. El
pueblo presenta los candidatos, y el Legislativo escoge los individuos que han
de componer los Tribunales. Si el Poder Judicial no emana de este origen, es
imposible que conserve en toda su pureza, la salvaguardia de los derechos
Simón Bolívar, Constituyente
de Bolivia el 25 de Mayo de 1826

References: Artículo 96
 artículo 33
 Artículo 19
 Artículo 41
 Artículo 37
 Artículo 41
 Artículo 41
 Artículo
182
 artículo 96
 Artículo 32
 Artículo 5

Artículo 5
 Artículo
62
 Artículo 62
 Artículo 5
 Artículo
70
 Artículo 70
 Artículo 70
 Artículo 5