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Movimiento al Socialismo Documentos del Congreso de Fundación 14 de septiembre 2008
DECLARACIÓN POLÍTICA ‐ Más allá de la coordinación: las bases para un proyecto de unidad socialista
Reglamento del Movimiento al Socialismo
Resolución para la organización de una Escuela de Formación Política
Resolución sobre las elecciones 2008
Resolución en Apoyo al Colectivo ‘El Cambio Va en la UIA’
Resolución en apoyo a la FMPR
Resolución sobre la construcción del Partido de Trabajadores y su relación con la organización socialista que hoy fundamos
Unidad Socialista (décima)
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Más allá de la coordinación: las bases para un proyecto de unidad socialista [1] Una contradicción salta a la vista cuando se mira el escenario polí7co puertorri‐ queño. Por un lado, crece el despres7gio de los dos grandes par7dos que durante décadas han gobernado en Puerto Rico, a la vez que la mayo‐ ría de la población no visualiza al PIP como alter‐ na7va viable. Por otro lado, las organizaciones socialistas que también durante décadas han planteado la necesidad de otro 7po de polí7ca y que se han mantenido ac7vas en las diversas lu‐ chas sociales no se presentan como opciones atrac7vas ante las grandes mayorías. Este escep‐ 7cismo alcanza a muchos luchadores sociales e incluso a muchos socialistas desaﬁliados en la actualidad. No hay duda de que la unidad efec7‐ va y democrá7ca de los socialistas atraería no solo a los integrantes de las organizaciones que par7cipen en tal proceso de unidad, sino a mu‐ chos ac7vistas que hoy no par7cipan en organi‐ zación alguna. Sin duda, una de nuestras tareas debe ser la discusión a fondo sobre los errores y las prác7cas que han contribuido a la debilidad actual de las organizaciones socialistas y su pobre inserción en la clase trabajadora. [2] En ese sen7do, puede observarse otra contradicción no menos importante. Por un lado, crece la convicción de que algo anda profunda‐ mente mal en la sociedad puertorriqueña; de que lo que a veces se llama “calidad de vida” se dete‐ riora cada vez más. Muchos en7enden que la so‐ lución a estos males exige profundos cambios sociales y polí7cos. Sin embargo, para muchos, el socialismo como alterna7va 7ene poca credibili‐ dad. En cuanto a esto, no podemos evadir el he‐ cho de que el movimiento socialista no parte de cero: carga con las consecuencias de experimen‐
tos y organizaciones que, en Puerto Rico y en todo el mundo, obraron y actuaron en nombre del socialismo y que, en nombre del socialismo, desplegaron polí7cas autoritarias y an7democrá‐ 7cas. Es tarea demostrar que otro mundo es po‐ sible y que otra izquierda también es posible. El socialismo del siglo XXI implica una lucha impla‐ cable contra el capitalismo y sus consecuencias, e implica igualmente una ruptura con no pocas prác7cas que, como costra autoritaria y burocrá‐ 7ca, se adhirieron al socialismo durante el siglo XX. [3] La unidad de los socialistas no es un mero ejercicio organiza7vo. Su base ha de ser un sólido acuerdo polí7co y programá7co. De otro modo, un ejercicio de unidad mecánica puede conducir a una acentuación de la fragmentación —en lugar de su superación. No 7ene sen7do mantener vivas varias organizaciones indepen‐ dientes si existe un acuerdo en los temas pro‐ gramá7cos, estratégicos y tác7cos que esas orga‐ nizaciones consideran fundamentales. De igual forma, no se puede hablar de unidad sin explorar concretamente cuáles serían esos acuerdos. El documento que sigue intenta formular una pers‐ pec7va polí7ca general sin evadir los temas que en el pasado han sido mo7vo de debates en la izquierda. La discusión demostrará los consensos y los acuerdos posibles en el momento actual. Por otro lado, pueden exis7r otros temas que aquí no se mencionan y que sería necesario abordar como parte de un proceso de unidad. El documento para nada pretende excluir esos te‐ mas del debate. Cada par7cipante podrá traerlos a estas discusiones según considere per7nente.
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Contra el capitalismo [4] Estamos convencidos de que la desi‐ gualdad, la explotación, el sobretrabajo para unos y el desempleo y la marginación para otros, el imperialismo y la guerra, la destrucción am‐ biental y el mal uso de los recursos naturales, el racismo, la xenofobia, el sexismo, la homofobia y la precariedad de toda conquista democrá7ca son inherentes a la sociedad capitalista, anclada en la propiedad privada de los medios de pro‐ ducción. Tan solo la superación de esa sociedad capitalista mediante la construcción de una so‐ ciedad socialista, basada en la propiedad pública y la administración par7cipa7va y democrá7ca de los grandes medios de producción, permi7rá abo‐ lir estos y otros males que agobian a la humani‐ dad. Tal transformación exige la creciente organi‐ zación y la movilización conciente de la gran ma‐ yoría desposeída y asalariada, es decir, de la clase trabajadora. [5] Sobre la base de los grandes logros tecnológicos y cien^ﬁcos, es posible reorganizar la sociedad entera con el obje7vo de garan7zar la sa7sfacción de las necesidades materiales de to‐ do ser humano. Es posible reducir progresiva‐ mente la jornada laboral y hacer disponible cada vez más 7empo libre para la incorporación de todos y todas a la ges7ón administra7va y polí7‐ ca, para ir aboliendo la oposición entre los que mandan y los que deben obedecer, entre el tra‐ bajo repe77vo que podrá rotarse, reducirse al mínimo, etc. y el trabajo crea7vo. Tal sociedad posible y cada vez más necesaria abolirá no solo la explotación y la subordinación de los trabaja‐ dores y las trabajadoras, sino todas las formas de discriminación y opresión: la opresión de la mu‐ jer, que agobia a la mayoría de la humanidad; el racismo; el discrimen por la orientación sexual y la xenofobia.
por el sistema, se ven movidos a defenderse, si es que no quieren ver empeorar cada vez más sus niveles de vida y deteriorarse sus derechos polí7‐ cos y conquistas culturales. Par7mos, en ﬁn, de la centralidad de la clase trabajadora asalariada, integrada por todos y todas los que se ven obli‐ gados a vender su fuerza de trabajo para sobrevi‐ vir, para implementar todo proyecto de transfor‐ mación an7capitalista. Por su condición de mayo‐ ría explotada, de agente colec7vo que maneja directamente todo el proceso de producción so‐ cial, la clase trabajadora 7ene una capacidad in‐ comparable a la de cualquier otro grupo social para detener el curso normal de la acumulación capitalista, expropiar colec7vamente al gran capi‐ tal y reorganizar la sociedad entera sobre nuevas bases. Por ello, alcanzar una plena y efec7va in‐ serción en la clase trabajadora es tarea irrenun‐ ciable de toda organización socialista. [6] Pero, en modo alguno se reduce el so‐ cialismo al que aspiramos a la lucha por la aboli‐ ción de la explotación del trabajo por el capital. Incluye igualmente las luchas contra todas las formas de opresión generadas por o que se mez‐ clan con y, en algunos casos, anteceden al capita‐ lismo. En ese proceso, la organización indepen‐ diente de los que sufren ciertos 7pos de opresión (de género, de raza, por su condición de inmi‐ grante, etc.) ha demostrado ser necesaria, incluso para exigir que las organizaciones de la clase tra‐ bajadora hagan suyas las exigencias concretas de las luchas contra estas formas de opresión (que, de hecho, afectan a buena parte de la clase tra‐ bajadora asalariada). Cuando hablamos de cen‐ tralidad de la clase trabajadora, nos referimos a su rol fundamental en la lucha an7capitalista, no a la idea de que las luchas de la mujer, por el am‐ biente, contra la opresión racial, etc., sean se‐ cundarias o deban esperar por o subordinarse a otras agendas.
Asimismo, par7mos de la convicción de que esa transformación social, de que la revolución an7‐ capitalista, tan solo pueden realizarla aquellos que viven en carne propia los efectos nega7vos de este sistema social: aquellos que, agredidos
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Contra el colonialismo [7] Como socialistas, nuestro obje7vo es‐ tratégico ﬁnal es la construcción de una sociedad socialista y democrá7ca, en la cual cese la explo‐ tación de los seres humanos. Como socialistas que vivimos en una colonia de Estados Unidos, tenemos como obje7vo estratégico parcial la li‐ beración nacional de Puerto Rico y la conquista de la independencia polí7ca de manos del impe‐ rialismo. En esta lucha, habremos de establecer alianzas con aquellas clases y aquellos sectores de clase que compartan nuestro obje7vo estraté‐ gico parcial. En Puerto Rico, el capitalismo que amenaza el futuro de la humanidad entera ha tenido un carácter no solo imperialista, sino es‐ pecíﬁcamente colonial: ha implicado la subordi‐ nación de la economía del país al movimiento del gran capital estadounidense. Se ha desarrollado bajo la protección de un estado colonial al que la clase capitalista puertorriqueña se ha adaptado plenamente. Resultados de ese desarrollo capita‐ lista colonial han sido: la secular incapacidad de la economía privada de emplear a un sector im‐ portante de los desposeídos y las desposeídas (con los consecuentes altos niveles de desem‐ pleo); la desar7culación entre la agricultura y la industria, entre el campo y la ciudad; las formas destruc7vas del manejo de los recursos naturales y los terrenos; la adopción de tecnologías no sus‐ tentables (por ejemplo, el automóvil), entre otros. Atender estos problemas requiere la con‐ quista no solo de la soberanía polí7ca ante el po‐ der colonial, sino de la soberanía pública sobre los procesos económicos fundamentales, es decir, la abolición del capitalismo y el inicio de la cons‐ trucción de una nueva sociedad. La experiencia demuestra que la clase trabajadora y los despo‐ seídos son los únicos que pueden derrotar no so‐ lo el dominio capitalista, sino el dominio imperia‐ lista en Puerto Rico. La clase obrera y los despo‐ seídos asumirán la defensa de la soberanía na‐ cional en la medida que avancen hacia la eman‐ cipación de su clase y que vean a esa soberanía como un elemento necesario de esa emancipa‐ ción de clase. Por lo tanto, en Puerto Rico, la lu‐ cha por la independencia y contra el capitalismo
son procesos interconectados. Nos oponemos a todo intento de limitar las luchas de los trabaja‐ dores con tal de buscar alianzas con algún sector patrió7co independen7sta o autonomista. Esto no implica descartar las alianzas. Buscaremos to‐ das las alianzas posibles en la lucha an7colonial, pero nunca sacriﬁcando los intereses de la clase obrera, sino convir7endo esas alianzas en el eje de nuestra polí7ca. Ese eje es la creciente auto‐ organización de los trabajadores y los desposeí‐ dos, de cuya autodeterminación como clase tam‐ bién surgirá nuestra autodeterminación nacional. [8] Pero tal proyecto, esa lucha de los es‐ clavos y las esclavas del salario por un nuevo mundo, rebasa las posibilidades y las fuerzas de cualquier país: es necesariamente parte de un proyecto internacional. Forma parte del gran con‐ junto de luchas an7capitalistas y an7imperialistas análogas en todas partes del mundo, incluso Es‐ tados Unidos, donde residen más de 4 millones de puertorriqueños. No puede construirse un mundo nuevo en un solo país. Nada de esto im‐ plica que haya que sentarse a esperar pasivamen‐ te por el surgimiento de un contexto internacio‐ nal más favorable: nadie puede avanzar si todos se ponen a esperar. Es mucho lo que se puede avanzar en cada país y de ese modo contribuir también a redeﬁnir la situación internacional a favor de las aspiraciones de los desposeídos. Pero esto sí implica que reconocemos la inevitable in‐ teracción entre el estado de las luchas obreras, an7capitalistas y an7imperialistas en otras paí‐ ses, con sus triunfos y derrotas, y el ritmo de esas luchas en Puerto Rico. Implica igualmente que concebimos la lucha por la independencia de Puerto Rico desde una perspec7va de clase y desde una perspec7va internacionalista. Esto im‐ plica: luchar por la soberanía de Puerto Rico y contra el imperialismo a par7r de los intereses, las necesidades y las exigencias de las grandes mayorías; ver esa lucha como hermana de las lu‐ chas an7capitalistas, democrá7cas y an7imperia‐ listas en otros países; promover la integración de Puerto Rico a su entorno caribeño, como parte de esa lucha an7capitalista, an7colonial y an7im‐ perialista; adelantar la plena unidad de todos los
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trabajadores y las trabajadoras en Puerto Rico, independientemente de su origen nacional, y de‐ fender destacadamente los derechos y las exi‐ gencias del creciente componente dominicano de la clase trabajadora en Puerto Rico. [9] Somos internacionalistas. Reconoce‐ mos que el nacionalismo, en diversos países y contextos, puede ser progresista y un vehículo de aspiraciones emancipadoras cuando se dirige contra la opresión y la discriminación nacional, contra el imperialismo, contra el colonialismo. Pero es reaccionario cuando fomenta la división de los trabajadores y jus7ﬁca el discrimen contra —y la opresión de— otras naciones, etc. Por eso, los internacionalistas podemos marchar junto al primero (aunque sin confundirnos), pero estamos obligados a denunciar el segundo. Cuando el na‐ cionalismo puertorriqueño denuncia el colonia‐ lismo, expresa una aspiración que compar7mos, pero cuando se vierte contra el obrero dominica‐ no, por ejemplo, lo rechazamos. En el primer ca‐ so, es una fuerza progresista; en el segundo, no lo es. [10] Comba7mos las men7ras patronales que culpan a los inmigrantes dominicanos del desempleo, la falta de servicios, la criminalidad y otros males, las mismas calumnias que han le‐ vantado los sectores racistas contra los puertorri‐ queños en Estados Unidos. Explicamos, al contra‐ rio, que los culpables de tales males son el capita‐ lismo, el colonialismo y el imperialismo, y que la lucha contra esas estructuras exige la más estre‐ cha unidad y el apoyo mutuo de los trabajadores puertorriqueños y los dominicanos. Es la única orientación coherente con la consigna clave de “El maniﬁesto comunista”: “¡Proletarios de todos los países, uníos!” [11] Asimismo, nuestra lucha contra el colonialismo no signiﬁca que nos sea indiferente el des7no o desenlace de las luchas sociales en Estados Unidos. Todo lo contrario, del desenlace de las luchas de clase en Estados Unidos, del sur‐ gimiento de un movimiento de la clase trabajado‐ ra renovado, del fortalecimiento de las resisten‐
cias de los oprimidos y los an7imperialistas en dicho país, dependerán en buena medida las op‐ ciones y las condiciones bajo las cuales los traba‐ jadores en Puerto Rico y en todo el Caribe podrán plantearse la construcción de una sociedad nue‐ va.
Por el frente unido y la democracia sindical [12] La clase trabajadora y todos los sec‐ tores explotados y oprimidos se encuentran hoy bajo un constante y sistemá7co ataque. Priva7za‐ ción, despidos y amenazas de despidos, elimina‐ ción de legislación protectora del trabajo, conge‐ lación de plazas, persecución de todo intento de organización sindical, cobro o encarecimiento de los servicios públicos esenciales, impuestos al consumo, empleo precario sin beneﬁcios de sa‐ lud y pensión: es larga la lista de las formas que toma la agresión del capital contra el trabajo (y sería fácil extenderla). La clase trabajadora, en toda su diversidad, necesita responder a esta agresión de manera efec7va y no fragmentada. Necesita responder ahora y no cuando ya sea tarde. Para eso es necesaria la acción unida: el frente unido de todas las organizaciones de los trabajadores y las trabajadoras y los sectores aﬁ‐ nes. [13] Los socialistas impulsamos la idea del frente unido como necesidad urgente para dar una respuesta a la ofensiva patronal: contra la aplanadora del capital, sus par7dos y sus gobier‐ nos, proponemos la acción unida de las organiza‐ ciones obreras, empezando, claro está, por las organizaciones sindicales. Tal frente unido 7ene como base los obje7vos compar7dos entre toda la clase trabajadora y comunes a esta. Tal frente unido es la única forma de responder adecuada‐ mente al intento del gobierno y los patronos de con7nuar redistribuyendo la riqueza del país en su dirección. Cualquiera que, por razones ideoló‐ gicas o de lealtades polí7cas a un par7do u otro, se rehúse a la acción unida contra la ofensiva pa‐ tronal debilita el frente unido de los trabajadores
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y las trabajadoras, alimenta la fuerza del gobier‐ no‐patrono y merece el repudio de todo el pue‐ blo trabajador. Esta ofensiva afecta a todos los trabajadores y trabajadoras tanto en el sector público como el sector privado. Por ello es indis‐ pensable la organización efec7va en ambos sec‐ tores y superar la casi reducción de la ac7vidad sindical en Puerto Rico, en años recientes, al sec‐ tor público. [14] Los socialistas, a la vez que insis7mos en la necesidad del frente unido con sectores del movimiento obrero y sindical que no necesaria‐ mente comparten nuestra perspec7va, a la vez que declaramos nuestra disposición para forjar un frente unido en la acción con dichos sectores, no dejaremos de denunciar a los que por apegos burocrá7cos (o razones sectarias) pongan obstá‐ culos a la acción unida que la clase obrera necesi‐ ta urgentemente. De la misma forma en que no pretendemos que tal frente unido asuma la tota‐ lidad de nuestras concepciones como socialistas y que estamos dispuestos, porque nuestra clase lo necesita, para la acción unida a par7r de los ob‐ je7vos inmediatos compar7dos y acordados por la diversidad de las organizaciones de los trabaja‐ dores, así también denunciaremos a los que pre‐ tendan que la resistencia se ajuste a sus concep‐ ciones par7culares o que planteen, como condi‐ ción para su par7cipación, la exclusión de los grupos o las ideas con las que no están de acuer‐ do. [15] Una experiencia de la cual debemos sacar lecciones posi7vas y nega7vas —y ejemplo de esta estrategia de frente unido— es la crea‐ ción del Comité Amplio de Organizaciones Socia‐ les y Sindicales (CAOSS) en el 1997, un verdadero frente unido contra la priva7zación cuyos esfuer‐ zos culminaron en la Huelga del Pueblo de junio‐ julio de 1998. Para pertenecer al CAOSS, bastaba con oponerse a la polí7ca de priva7zación: tal frente unido era indispensable para detener la polí7ca de priva7zación del gobierno. Los socia‐ listas fuimos los primeros en proponerlo y cons‐ truirlo. Impulsamos la creación de sus comités regionales, abiertos en cada rincón de Puerto Ri‐
co a todos y todas los que quisieran luchar contra la priva7zación. Impulsamos igualmente la movi‐ lización como eje de la lucha en la calle y los ta‐ lleres. Insis7mos en la necesidad de que, bajo un mismo programa de lucha, se movilizaran los so‐ cialistas y los sindicalistas de todo 7po, las unio‐ nes independientes y las aﬁliadas a los sindicatos estadounidenses, los ambientalistas, los cris7a‐ nos, las coopera7vas, las organizaciones gremia‐ les (los taxistas, por ejemplo) y los trabajadores populares, penepés e independen7stas. La con‐ solidación de tal organismo hubiese implicado un vuelco en la polí7ca del país, un gran paso al frente en la conquista de la independencia polí7‐ ca de la clase obrera. No fuimos nosotros eviden‐ temente quienes rompimos y saboteamos tal or‐ ganismo amplio: al contrario, fueron sectores de la burocracia sindical que desde el principio lo vieron con recelo, como una amenaza a su con‐ trol de las organizaciones sindicales. Pero este frente unido sigue siendo igualmente necesario hoy. No pocos dirigentes obreros que ayudaron a liquidarlo en el 1998 quisieran tenerlo hoy para responder a los más recientes ataques del go‐ bierno de Aníbal Acevedo Vilá. Por eso seguimos subrayando la necesidad del frente unido. [16] Este frente unido de las organizacio‐ nes sindicales incluye evidentemente tanto a los sindicatos independientes como a los aﬁliados a los sindicatos estadounidenses. Los sindicatos estadounidenses son organizaciones obreras; no pueden verse como agencias del imperialismo o del colonialismo estadounidense, aun cuando sectores de la burocracia sindical de la AFL y pos‐ teriormente de la AFL‐CIO han colaborado estre‐ chamente con las agendas imperiales del gobier‐ no norteamericano. La denuncia de lo segundo es parte de la lucha contra la burocracia sindical que controla dichos sindicatos. Por lo mismo, como organizaciones sindicales, forman parte del conjunto de fuerzas de la clase obrera de Puerto Rico y de las organizaciones de la clase obrera a nivel internacional. Tenemos, como acabamos de indicar, diferencias con los líderes y las prác7cas de algunos de estos sindicatos, como también las tenemos con los sindicatos independientes, pero
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ello no impide que con unos y otros promovamos construir el más amplio frente unido de los traba‐ jadores y las trabajadoras. [17] A la vez que luchamos por el frente unido de todas las organizaciones de los trabaja‐ dores y las trabajadoras en toda su diversidad a par7r de las exigencias compar7das y comunes, los y las socialistas nos oponemos a toda subor‐ dinación de la lucha de los trabajadores a la bús‐ queda de alianzas y acuerdos con los par7dos patronales o a la desmovilización y la limitación de las luchas con tal de no alejar a un alegado aliado de este 7po. Si bien rechazamos el esque‐ ma7smo estéril de las sectas que no están dis‐ puestas a la acción común con los sectores que no se ajustan a su visión de la revolución, tam‐ bién rechazamos la polí7ca que atraparía a la cla‐ se obrera en las redes de lo que sea tolerable o no al liderato o a un sector del Par7do Popular Democrá7co, por dar un ejemplo. [18] Por otro lado, insis7mos que todas las organizaciones obreras y sindicales, indepen‐ dientes o aﬁliadas a uniones estadounidenses, deben caracterizarse por la más amplia democra‐ cia interna. Luchamos por esa democracia interna en todos los sindicatos y las uniones del país. No solo denunciamos la falta de democracia en nuestras declaraciones, sino que luchamos ac7‐ vamente contra el estrangulamiento burocrá7co del movimiento obrero, apoyando las corrientes, las tendencias, los comités y demás organismos que luchan por la democracia sindical. Asumi‐ mos, en ese sen7do, la orientación general (sobre el funcionamiento interno de los sindicatos, la negociación de los convenios, etc.) preparada por la Comisión de Asuntos Obreros y Sindicales del Frente Socialista. La organización sindical debe ser escuela de democracia y movilización: debe ser medio para que los trabajadores y las traba‐ jadoras vayan aprendiendo a iden7ﬁcarse como compañeros y compañeras de clase, vayan des‐ cubriendo dónde reside su fuerza como trabaja‐ dores unidos y organizados, y vayan exigiendo par7cipación en las determinaciones que afectan sus vidas.
Las demandas de transición: de la reforma a la revolución [19] Para nosotros y nosotras, como socia‐ listas, estas experiencias organiza7vas y de lucha son indispensables para dar una respuesta inme‐ diata a las agresiones que sufre la clase obrera. Pero son más que eso. Son, además, el medio que les permite a los trabajadores y las trabaja‐ doras ir avanzando, de experiencia en experien‐ cia, hacia un cues7onamiento no de una medida o un aspecto en par7cular del capitalismo, sino del capitalismo en conjunto. Es mediante esta acumulación de experiencias de organización democrá7ca y movilización militante que los tra‐ bajadores y las trabajadoras van desarrollando la conﬁanza de que pueden organizarse para defen‐ der sus intereses, de que pueden crear estructu‐ ras de organización y movilización obrera y co‐ munal con la capacidad de actuar y que gocen de respeto y poder de convocatoria. Asimismo, pue‐ den descubrir que hace falta un cambio radical y que no basta con reformas parciales, pueden cul‐ 7var la aspiración a gobernar (es decir, a organi‐ zar la sociedad, la producción y la distribución, la economía y la polí7ca de otro modo) y pueden desarrollar la conﬁanza de que pueden lograrlo. Nada de esto surge de un día para otro: surge de la experiencia de lucha, nacida de la resistencia necesaria ante los golpes recibidos a diario de manos de quien, como producto de repe7das luchas, cada vez más ha de percibirse como ene‐ migo de clase. Es tarea de los socialistas impulsar y consolidar esas experiencias de lucha y de cre‐ ciente autoorganización. De ahí, como indicamos, parten nuestras propuestas del frente unido y nuestra lucha por la democracia y la militancia en todas las organizaciones de los trabajadores y las trabajadoras. [20] En ese esfuerzo, proponemos las exi‐ gencias, las formas de organización y las campa‐ ñas que más ayuden a los trabajadores y las tra‐ bajadoras a defenderse de manera inmediata, es decir, las exigencias, las formas de organización y las campañas que sean atrac7vas y viables para los trabajadores y las trabajadoras, dados sus ni‐
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veles de conciencia actuales, y que a la vez les ayuden a ir alcanzando niveles más altos de con‐ ciencia y de capacidad y disposición organiza7va. Este 7po de exigencias que deben servir de puen‐ tes entre los niveles de conciencia y organización actuales y un cues7onamiento eventual del capi‐ talismo es lo que llamamos demandas de transi‐ ción. Nuestro programa concreto tendrá como centro un conjunto de demandas de transición ajustadas a cada momento, que deben ser actua‐ lizadas periódicamente de acuerdo con las expe‐ riencias prác7cas. La formulación de estas de‐ mandas debe conducir a una inserción más efec‐ 7va de la organización en la clase trabajadora y demás sectores oprimidos, lo cual a su vez debe permi7r una reelaboración más certera del pro‐ grama de lucha. El programa de transición debe completarse lo antes posible con propuestas con‐ cretas sobre como reorganizar polí7ca, social y económicamente al país, es decir con un proyec‐ to socialista contrapuesto al modelo capitalista colonial. [21] Hay que liberarse, entonces, de la perspec7va que ve la evolución de una concien‐ cia revolucionaria en Puerto Rico como el paso, primero, del apoyo al régimen colonial a posicio‐ nes independen7stas y, en segundo lugar, el paso de posiciones independen7stas a posiciones so‐ cialistas, a la cual corresponderían estructuras o frentes an7anexionistas, independen7stas y so‐ cialistas y, como círculo al centro de esta serie, el liderato revolucionario. En Puerto Rico, la con‐ ciencia revolucionaria surgirá de las luchas del pueblo trabajador y se encarnará en organismos de lucha, organismos que lo mismo levantarán exigencias económicas inmediatas que exigencias polí7cas y legisla7vas o planteamientos referen‐ tes al status: la gran mayoría avanzará a posicio‐ nes an7coloniales no antes, sino a la misma vez que avanza hacia un cues7onamiento del capita‐ lismo.
La democracia socialista [22] Como socialistas, aspiramos a que este complejo conjunto de luchas y experiencias con‐ duzcan (en un contexto nacional e internacional futuro que sería fantasioso intentar predecir) a la conquista del poder polí7co por los trabajadores y las trabajadoras. Sabemos que la noción de “toma del poder” levanta hoy suspicacias y sos‐ pechas en amplios sectores progresistas, entre luchadores contra el neoliberalismo y los abusos del gran capital. Algunas corrientes han levanta‐ do la consigna de “transformar el mundo sin to‐ mar el poder”. Entendemos las razones que abo‐ nan a este 7po de concepción: la toma o el ejer‐ cicio del poder o del gobierno por fuerzas iden7‐ ﬁcadas con el socialismo en diversos países y momentos ha desembocado en experiencias de dominio y control burocrá7co. Pero la perspec7‐ va que rechaza la toma del poder 7ene un límite igualmente dramá7co: no tomar el poder es de‐ jar en el ejercicio del poder al gran capital. Es conﬁnarse a luchar por reformas limitadas y siempre precarias al interior del capitalismo. So‐ mos los primeros en destacar la importancia de tales reformas, pero también subrayamos su ca‐ rácter insuﬁciente: mientras la economía siga ba‐ jo el control del gran capital, de la competencia y de los impera7vos de la ganancia privada, toda conquista democrá7ca y obrera será limitada y precaria, y estará siempre amenazada de ser ero‐ sionada y eventualmente rever7da. Lo mismo hay que decir de los llamados a fortalecer la so‐ ciedad civil, cuando esto se contrapone a la nece‐ sidad de una lucha por cambiar el 7po de estado existente: se trata de formas, en el mejor de los casos, de presionar a las clases gobernantes a cuyo dominio la sociedad, por otro lado, tendría que resignarse. Se trata de nuevas versiones de reformismo, en este caso, “desde abajo”. [23] A esos movimientos estamos dis‐ puestos a unirnos en la lucha inmediata por exi‐ gencias justas, pero insis7mos a la vez que tan solo la abolición del capitalismo, como indicamos anteriormente, puede asegurar la superación de‐ ﬁni7va de los males enumerados al principio de
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esta declaración. Tal superación implica desman‐ telar el poder polí7co de la clase capitalista y po‐ ner en su lugar un nuevo poder: el poder polí7co de los trabajadores y las trabajadoras. Esto impli‐ ca la creación no solo de un nuevo estado, sino de un nuevo 7po de estado: un estado radical‐ mente democrá7co y par7cipa7vo. Hay que re‐ cordar que el estado capitalista pretende enseñar y demostrar a diario a los desposeídos y las des‐ poseídas que el proceso de gobernar y de admi‐ nistrar debe dejarse en manos de una minoría experta, de polí7cos profesionales, de funciona‐ rios electos o nombrados. Pero el estado que ha de completar el desmantelamiento del capitalis‐ mo 7ene el obje7vo opuesto: incorporar a los trabajadores y las trabajadoras, a los desposeídos y las desposeídas, a la ges7ón económica y polí7‐ ca de la sociedad en que viven. [24] Decir que la clase obrera debe tomar el poder polí7co es decir que la clase obrera 7ene que destruir el aparato estatal capitalista, con su estructura burocrá7ca y jerárquica, y reemplazar‐ lo por otro 7po de estado: una democracia socia‐ lista, un nuevo 7po de estado capaz, por su es‐ tructura par7cipa7va y democrá7ca, de incorpo‐ rar como agentes ac7vos, y no solo recep7vos, a sectores cada vez más amplios de la población. [25] Sobre esto, la confusión sembrada por los enemigos del socialismo, e igualmente abonada por muchos movimientos y estados que han hablado en su nombre, obliga a subrayar que los y las socialistas revolucionarios hacemos una diferenciación cualita7va entre el estado capita‐ lista, el parlamentarismo burgués, las burocracias ejecu7vas y judiciales burguesas, los aparatos militares y policíacos burgueses, etc., por un lado, y los derechos democrá7cos adquiridos por los trabajadores y las trabajadoras a lo largo de más de dos siglos de lucha a escala mundial y que in‐ cluyen destacadamente la libertad de palabra y de prensa, el derecho a organizar par7dos polí7‐ cos dentro del marco cons7tucional existente y el derecho a compe7r por apoyo mayoritario (en los órganos de la democracia socialista, en este ca‐ so), por otro. Los socialistas revolucionarios es‐
tamos por la abolición del estado burgués y de la recortada democracia burguesa (reducida a la elección de funcionarios patronales cada cuatro años), y estamos a favor de la creación de una nueva democracia socialista, más amplia, más directa, más par7cipa7va, que permi7rá a los trabajadores y las trabajadoras gobernarse a sí mismos, algo que no pueden hacer sin libertad de prensa y reunión, sin libertad de expresión y debate abierto, sin libre circulación de informa‐ ción, sin derecho a escoger libremente entre di‐ versas propuestas polí7cas y económicas, y a or‐ ganizarse para proponerlas. Esta es la única pers‐ pec7va de la transición al socialismo coherente con la consigna de Marx que se convir7ó en el lema de la Primera Internacional y que separa a los marxistas revolucionarios de las sectas an7‐ capitalistas: “La emancipación de los trabajado‐ res debe ser obra de los trabajadores mismos”. La revolución socialista no será ni puede ser obra de una minoría o de una “vanguardia”, de un “esta‐ do mayor” revolucionario o un comité central, sino de la movilización y la autoorganización de las grandes mayorías. El socialismo no es algo que se hace en nombre de la clase obrera, en be‐ neﬁcio de la clase obrera o en aras de la clase obrera, sino algo que hace la clase obrera misma en la medida que se moviliza y organiza, y cobra conciencia de sus intereses y capacidades. [26] Por otro lado, es tarea inmediata subrayar cómo el capitalismo se convierte cada vez más en una amenaza a los derechos demo‐ crá7cos conquistados por luchas y revoluciones del pasado. Baste mencionar la aprobación en Estados Unidos de legislaciones como el Patriot Act, la creciente limitación del derecho de habeas corpus, la imposición de la pena de muerte y los intentos en el pasado de limitar el derecho a la ﬁanza. De igual forma, hay que explicar cómo in‐ cluso la abolición de la tortura, una de las con‐ quistas democrá7cas más elementales, se pone hoy abiertamente en entredicho con prác7cas como las ins7tuidas por el gobierno de Bush en la mal llamada “guerra contra el terrorismo”: la burguesía senil se vuelve hoy contra los princi‐ pios democrá7cos que enarboló cuando en su
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juventud se enfrentaba, como clase en ascenso, a la autoridad feudal y eclesiás7ca.
El par:do revolucionario: medio necesario para la autoemancipación [27] Los sectores amplios de la clase obre‐ ra llegarán a sen7r la necesidad del cambio revo‐ lucionario, llegarán a cues7onar las estructuras fundamentales del capitalismo, tan solo a través de la experiencia directa y la prác7ca en las diver‐ sas luchas. La conciencia de clase de amplios sec‐ tores, de miles o cientos de miles de trabajadores y trabajadoras, solo se logra mediante el sedi‐ mento de experiencia, conciencia y organización que van dejando las luchas diarias y constantes, que tan solo pueden par7r de situaciones inme‐ diatas y de la conciencia actual. Pero los socialis‐ tas no pueden impulsar la creación de frentes unidos de lucha, no pueden luchar por la demo‐ cracia sindical, no pueden asumir la defensa de los derechos democrá7cos de toda la sociedad, no pueden difundir demandas de transición que ayuden a la clase trabajadora a moverse hacia posturas revolucionarias, en ﬁn, no pueden hacer todo lo que como socialistas les toca hacer si no están sólida y efec7vamente organizados. Por tanto, a la vez que se lucha por organizaciones de la clase obrera amplias y democrá7cas o, más bien, precisamente para luchar más efec7vamen‐ te por la creación de tales organizaciones am‐ plias, es necesario que los socialistas se organicen paralelamente como socialistas para impulsar sus ideas y perspec7vas. [28] Ese trabajo de los socialistas toma en cuenta que las luchas pasadas y presentes de la clase obrera van generando una serie de trabaja‐ dores y trabajadoras, una capa, un sector de la clase obrera compuesto de grupos o individuos, de gente más militante, más persistente, que ya se acerca a posiciones an7capitalistas. Es tarea decisiva atraer ese sector hacia posiciones socia‐ listas e integrarlo, en la medida de lo posible, a la organización socialista, lo cual, a la vez, aumenta‐
rá el potencial de inﬂuencia de esa organización sobre el resto de la clase obrera y los demás sec‐ tores oprimidos. En la medida que tal organiza‐ ción socialista incorpora a una parte importante de los sectores más ac7vos de la clase obrera (los sectores más avanzados indicados arriba), puede hablarse de que ese grupo se ha conver7do en un par7do no solo de nombre, sino en la realidad. Crear tales par7dos revolucionarios debe ser un obje7vo central de los socialistas. Aspiramos a la unidad de las organizaciones socialistas existen‐ tes como paso hacia la creación de una nueva estructura que con mayores recursos pueda avanzar en esta dirección. [29] A la vez que insis7mos en la creación de una estructura de 7po par7daria, sabemos y entendemos las re7cencias con que muchos lu‐ chadores sociales y ac7vistas de diverso 7po ven esta clase de estructura. Entendemos las razones que llevan a este 7po de sospechas: muchas han sido las experiencias amargas con los par7dos que se han conver7do en aparatos electoreros y/ o autoritarios, en estructuras poco democrá7cas y caudillistas, culpables de polí7cas o acciones truculentas o manipuladoras, o en sectas rígidas y puristas. En ese sen7do, insis7mos que no ve‐ mos al par7do o a la organización socialista como agente único del proceso revolucionario: como indicamos, es tarea del par7do hacer posible la autoorganización de la clase obrera, proceso que surge de un conjunto de experiencias y organiza‐ ciones que van más allá de un par7do. El par7do no pretende sus7tuir a esas organizaciones am‐ plias (como fue el CAOSS o serán futuros orga‐ nismos de semejante 7po). Tampoco puede au‐ toadjudicarse el papel dirigente en esos organis‐ mos. Exige, por un lado, que esos organismos se‐ an par7cipa7vos y democrá7cos, y lucha, por otro lado, por ganarse el apoyo de la mayoría en esos organismos y en todas las luchas del pueblo trabajador mediante la justedad de sus posicio‐ nes y la calidad de sus integrantes. Tal par7do, lejos de intentar manipular las luchas para ele‐ varse sobre estas, se concibe como un medio pa‐ ra la creciente movilización y autoorganización de la clase trabajadora y los sectores oprimidos. Pe‐
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ro, de igual forma, insis7mos que, para que esa tendencia y ese potencial an7capitalista presen‐ tes en las luchas de la clase trabajadora cobren fuerza y se consoliden, tal par7do, tal organiza‐ ción abierta y ac7vamente socialista, resulta in‐ dispensable. En 1997, por ejemplo, sin las inicia‐ 7vas de una organización revolucionaria como el Frente Socialista, el CAOSS, como amplio frente unido de lucha, no hubiese nacido, aunque el CAOSS que las inicia7vas del FS hicieron posible debía estar y estaba abierto a todos los sectores opuestos a la priva7zación. [30] Hay que enfa7zar, entonces, que este 7po de par7do revolucionario no se proclama de un día para otro, ni siquiera de un año para otro. Se va formando a través de la experiencia prác7‐ ca y la acción en el contexto de las diversas lu‐ chas. [31] Esa organización, para ser efec7va, 7ene que tener una estructura centralizada, pero para poder cumplir la función de vanguardia con creciente apoyo, 7ene que ser democrá7ca. Mientras más democrá7ca sea, más podrá nutrir‐ se de la experiencia de los diversos sectores, más mul7lateral y efec7va será su comprensión de la situación polí7ca y social del país, y más efec7va será en su trabajo polí7co. Democracia quiere decir que la mayoría manda, que las decisiones se toman por votación, que las líneas de trabajo se determinan en convenciones o asambleas re‐ gulares, que los líderes son electos por las bases, que los miembros 7enen derecho a impulsar sus posiciones individualmente o como tendencias organizadas, que las minorías 7enen derecho a representación en los cuerpos direc7vos de acuerdo con su grado de apoyo. [32] Tal par7do está abierto a todos y to‐ das los que se sientan atraídos a su programa y prác7ca, a todos los que estén dispuestos a de‐ fender las ideas expresadas en sus documentos y resoluciones, y a respetar su reglamento. No es requisito haberse educado en la teoría marxista o revolucionaria: tal educación se hace en la orga‐ nización misma, que de manera efec7va y con7‐
nua debe mantener los órganos necesarios para garan7zarla, vinculada a la prác7ca polí7ca. Es lógico pensar, sin embargo, que los cuerpos di‐ rec7vos de la organización exigen un grado ma‐ yor de experiencia y preparación, que sin duda la militancia tomará en cuenta a la hora de elegir a sus integrantes. [33] Dicho par7do no abandona la lucha por reformas por el hecho de ser revolucionario. Al contrario: es, como indicamos, mediante una larga serie de luchas inmediatas que la clase obrera avanza a posiciones revolucionarias. La creación de un par7do de los trabajadores am‐ plio, cuyo programa sea an7neoliberal y tenden‐ cialmente an7capitalista, pero no necesariamen‐ te explícitamente socialista, puede ser una de las formas de implementar la polí7ca del frente uni‐ do delineada anteriormente, algo que tendrá que determinarse sobre la marcha, tomando en cuen‐ ta los muchos factores que inciden en un proyec‐ to de ese 7po. (La tendencia del CAOSS, al ﬁnal de su existencia, a entrar en el terreno legisla7vo y la posibilidad lógica, como paso próximo, de presentar candidatos propios es también una ex‐ periencia interesante, así como las campañas del MAP en las elecciones de 1992 y 1996.) La crea‐ ción de tal par7do amplio, vinculado a las luchas de los trabajadores y trabajadoras, aún cuando inicialmente no se deﬁna explícitamente como socialista o revolucionario supondría un avance considerable en la conquista de la independencia polí7ca de la clase trabajadora y el desarrollo de formas de coordinación superiores a las existen‐ tes. [34] Como medio de organización, deba‐ te, orientación y difusión de sus ideas, inicia7vas y propuestas, el par7do debe dotarse de un pe‐ riódico y otros mecanismos efec7vos de divulga‐ ción. En su acercamiento a los diversos sectores del pueblo trabajador, tal par7do debe ser exacto en el contenido de las posiciones que adopta, pero ﬂexible y hábil en el discurso, en los térmi‐ nos con que intenta comunicarlo: hay que llevar el mensaje revolucionario, pero hay que apartar‐ se del lenguaje inaccesible de las sectas, que solo
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atrae a sus iniciados. Como parte de la creación de las bases más sólidas para un proyecto de unidad socialista, resulta indispensable que sus proponentes deﬁnan claramente cuál es su posi‐ ción ante una serie de asuntos (y temas relacio‐ nados) que en el pasado han generado fuertes debates en la izquierda puertorriqueña. Los si‐ guientes párrafos abordan algunos de estos te‐ mas.
gencias democrá7cas, la estricta separación de Iglesia y Estado. Se opone a cualquier intento de imponer ideas religiosas, así como a la persecu‐ ción por razones religiosas. Está abierta tanto a creyentes como a no creyentes que estén dis‐ puestos a defender y promover su programa po‐ lí7co, económico y social.
[37] La clase obrera debe tener un pro‐ grama para atraerse a los sectores del pequeño comercio y la pequeña producción, tanto en la ciudad como en la agricultura, que se ven gol‐ peados por el gran capital na7vo e imperialista, y que, en ausencia de una propuesta atrac7va, gra‐ vitarán a los par7dos burgueses y patronales.
[39] No descartamos ningún método de lucha cuya agenda esté plenamente dirigida al fortalecimiento y que tenga el efecto de es7mu‐ lar la autoorganización y la creciente moviliza‐ ción, conciencia y unidad de los trabajadores y las trabajadoras y otros sectores oprimidos. La u7li‐ zación de cualquier método de lucha, incluso la lucha armada, depende del desarrollo de la lucha de clases, así como del análisis de la realidad concreta. Repe7das y dolorosas experiencias demuestran cabalmente que las clases poseedo‐ ras de un país y sus aliados internacionales no entregarán o cederán sus privilegios y prerroga7‐ vas sin interponer una feroz resistencia, la cual incluye el ejercicio de la violencia contra la volun‐ tad expresa de las grandes mayorías. No recono‐ cer este hecho sería poco realista e irresponsa‐ ble. Reconocemos el derecho y la necesidad de la autodefensa de las organizaciones de trabajado‐ res y de otros sectores oprimidos ante la repre‐ sión de las clases poseedoras, su estado y los grupos y los par7dos a su servicio. Hay que sub‐ rayar, sin embargo, contra cualquier tentación a sus7tuir la organización de la clase por la organi‐ zación armada, que tan solo la fuerza organizada del pueblo trabajador puede servir de contrapeso en Puerto Rico a la fuerza polí7ca, económica y militar concentrada del imperialismo. No contar con esta fuerza y no conver7r la construcción de esa fuerza colec7va y de masas en prioridad es el error que cometen paralelamente los que pro‐ mueven una lucha armada aislada o, al contrario, soluciones ins7tucionales, como la Asamblea Cons7tucional de Status.
[38] La organización a la que aspiramos se empeña en la lucha contra el capitalismo y todas las formas de opresión. Deﬁende, entre otras exi‐
[40] Dada su centralidad en la polí7ca mundial, es necesario establecer que rechazamos todos los intentos de limitar los derechos demo‐
[35] Dicho par7do no puede limitarse a los temas inmediatos que afectan a los trabaja‐ dores en el taller o en la relación directa con el patrono. Lo que diferencia al par7do revoluciona‐ rio (y a la clase obrera en conjunto, en la medida que se hace revolucionaria y se plantea la posibi‐ lidad de transformar la sociedad entera) es su toma de posición ante todos los problemas fun‐ damentales de la sociedad, empezando por su oposición a todas las formas de opresión (racial, nacional, ambiental, migratoria, de género, por la orientación sexual, etc.). En Puerto Rico, esto im‐ plica tomar una posición ante problemas como la relación colonial con Estados Unidos, el status de Puerto Rico, el derecho al aborto, la homofobia, los inmigrantes, etc. [36] La unidad que aquí proponemos se hace sobre la base, entre otros puntos: del apoyo pleno del derecho de la mujer a terminar los em‐ barazos no deseados, entre otros derechos re‐ produc7vos; de la lucha por la abolición de la pe‐ na de muerte; del internacionalismo consecuente y la unidad y la solidaridad de los trabajadores y las trabajadoras del mundo.
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crá7cos bajo el manto de la lucha contra el terroris‐ mo. Por otro lado, reconocemos que el terrorismo y los atentados terroristas dirigidos contra la población civil existen. Rechazamos y condenamos las acciones que, incluso en nombre de un mal entendido an7im‐ perialismo, golpean a sectores del pueblo estadouni‐ dense o de cualquier otro pueblo, que no es respon‐ sable ni determina la polí7ca de sus gobernantes. Tales acciones tan solo diﬁcultan desprender a esas mayorías trabajadoras de la inﬂuencia de sus gober‐ nantes.
Aprobado por el Congreso Fundacional del MAS 14 de sep7embre de 2008
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Reglamento del Movimiento al Socialismo (MAS) PREAMBULO El MOVIMIENTO AL SOCIALISMO (MAS) se or‐ ganiza a par7r de las concepciones y obje7vos recogidas en su documento de fundación “Más allá de la coordinación: las bases para un pro‐ yecto de unidad socialista”, aprobado en su Congreso de Fundación el 14 de sep7embre de 2008. ARTICULO 1 SOBRE LOS MIEMBROS 1. El MAS está abierto a toda persona que se sienta atraída a su programa y prác7ca, que estén dispuestas a defender las ideas ex‐ presadas en sus documentos y resolucio‐ nes, y a respetar su reglamento. No es re‐ quisito haberse educado en la teoría mar‐ xista o revolucionaria: tal educación se hará en la organización misma, que de manera efec7va y con7nua debe mantener los ór‐ ganos necesarios para garan7zarla, vincu‐ lada a la prác7ca polí7ca. 2. El MAS habrá de proveer una amplia varie‐ dad de opciones organiza7vas para que to‐ do miembro pueda vincularse al trabajo par7dario ya sea a través de instancias geográﬁcas, en centros de trabajo o estudio (comités), por áreas de interés (grupos de análisis y estudio, campañas par7culares, comisiones especiales) o de funcionamien‐ to par7dario (comisiones de trabajo). 3. El MAS reconoce dos niveles de membre‐ sía: militantes y aﬁliados. 4. Los y las militantes del MAS: a. Aceptan y deﬁenden sus principios y su programa. b. Están ac7vos y ac7vas en alguna de las estructuras de la organización.
c. Debaten y deciden en conjunto la polí7ca de la organización. d. Pagan una cuota mensual. e. Tienen derecho a elegir y ser electos a posiciones internas del MAS. 5. Los aﬁliados y aﬁliadas del MAS: a. Aceptan y deﬁenden sus principios y su programa. b. Realizan tareas vinculadas a la organi‐ zación, canalizando su aportación de manera individual. c. Pagan una cuota mensual. d. Tienen derecho a expresar sus posicio‐ nes y recomendaciones polí7cas a tra‐ vés del comité, militante u organismo designado para tal propósito. 6. Además de lo miembros, según deﬁnidos en este Reglamento, el MAS reconoce la necesi‐ dad e importancia de desarrollar una amplia red de simpa7zantes y colaboradores los cua‐ les: a. Simpa7cen en todo o en parte con los principios y programa del MAS. b. Apoyen de alguna manera los trabajos de la organización. 7. Una persona será considerado miembro del MAS una vez se registre y es admi7do o admi‐ 7da como tal por la Comisión de Organización. La Comisión de Organización podrá consultar cualquier organismo del MAS que considere per7nente al considerar la solicitud de ingre‐ so. ARTICULO 2 SOBRE EL CONGRESO 1. El órgano supremo del MAS es su Congreso: a. El Congreso, por medio de la apro‐ bación de documentos, tesis, ma‐ niﬁestos, declaraciones, etc. esta‐
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blecerá la orientación polí7ca de la dentro del marco de las orienta‐ organización y las prioridades que ciones polí7cas y prioridades adop‐ regirán a la organización hasta el tadas por éstos. próximo Congreso. g. Luego de la elección de la Dirección El Congreso tendrá lugar cada dos Nacional, el Congreso elegirá para años. La convocatoria del Congre‐ dicho cuerpo una can7dad de su‐ so se emi7rá dos meses antes de plentes equivalente a una tercera su celebración. parte del mismo. Podrán convocarse Congresos ex‐ traordinarios por voto de 2/3 de la Dirección Nacional o pe7ción de ARTICULO 3 más de la mitad de los comités. La SOBRE LA DIRECCIÓN NACIONAL convocatoria de los Congresos ex‐ traordinarios se emi7rá al menos 1. El órgano de dirección del MAS entre Congre‐ un mes antes de su celebración. so y Congreso es la Dirección Nacional: Todos los y las miembros de la or‐ a. La Dirección Nacional estará com‐ ganización como individuos o en puesta por 25 personas y 8 suplen‐ grupo podrán someter documen‐ tes. tos a consideración del Congreso b. La Dirección Nacional se reunirá que serán circulados a toda la or‐ regularmente cada tres (3) meses. ganización. A tales efectos se pu‐ Podrá reunirse más a menudo en la blicará un Bole^n de Congreso con medida que lo considere necesario. las diversas intervenciones some‐ c. La Dirección Nacional dirigirá la 7das. El Bole^n podrá tener tantos organización dentro del marco de números como sean necesarios. La las orientaciones polí7cas y las extensión de las intervenciones prioridades acordadas en el Con‐ podrá limitarse para asegurar la greso. par7cipación de todos los intere‐ d. La Dirección emi7rá la convocato‐ sados e interesadas. ria para los Congresos regulares y En el Congreso podrán par7cipar extraordinarios y asegura la circu‐ todos los y las militantes (con voz y lación de todos los documentos voto) y los y las aﬁliados (con voz) preparatorios para los Congresos. de la organización. Cuando el nú‐ e. La Dirección Nacional y su Comi‐ mero de par7cipantes exceda lo sión Polí7ca rendirán un informe que se considere manejable el de sus labores al Congreso. Congreso pasará a estar formado f. La Dirección Nacional administrará por delegados electos por los comi‐ y dispondrá de las ﬁnanzas y las tés y organismos del MAS en pro‐ propiedades del MAS. porción a su tamaño y según la g. La Dirección Nacional circulará los fórmula que determine la Dirección acuerdos de sus reuniones a todos Nacional. Los y las integrantes de la los comités de la organización. Dirección Nacional en funciones h. La Dirección Nacional 7ene la res‐ serán delegados al Congreso. ponsabilidad de recibir, aprobar y El Congreso elegirá una Dirección establecer las prioridades polí7‐ Nacional que dirigirá la organiza‐ cas, planes de trabajo y determi‐ ción entre Congreso y Congreso
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nar su instrumentación de acuerdo con los mandatos del Congreso. i. En su primera reunión luego del Congreso, y salvo situaciones ex‐ cepcionales, será responsabilidad de todo miembro de la Dirección Nacional integrarse a, por lo me‐ nos, una comisión de trabajo y/o comité. Todos los miembros de la Dirección Nacional se integrarán a una de las comisiones de trabajo. j. En caso de que surja alguna vacan‐ te en la Dirección Nacional, este cuerpo seleccionará su suplente del grupo de suplentes electos por el Congreso. 2. Para con7nuidad de sus labores la Dirección Nacional elegirá de su seno una Comisión Po‐ lí7ca: a. En su primera reunión posterior al Congreso, la Dirección Nacional elegirá a 9 personas para integrar la Comisión Polí7ca. b. La Comisión Polí7ca se reunirá al menos dos veces al mes. c. La Comisión Polí7ca dirigirá la or‐ ganización entre reuniones de la Dirección Nacional y de acuerdo a sus decisiones y en el marco de las orientaciones polí7cas y las priori‐ dades acordadas en el Congreso. d. La Comisión Polí7ca será respon‐ sable de desarrollar las estructu‐ ras, métodos y es7los de trabajo que garan7cen la seguridad del MAS. e. La Comisión Polí7ca podrá convo‐ car a una reunión de la Dirección Nacional con el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, o por pe7ción de la mitad de los inte‐ grantes de la Dirección Nacional. f. La Comisión Polí7ca rendirá in‐ formes de sus labores a la Direc‐ ción Nacional.
g. La Dirección Nacional podrá alterar la composición de la Comisión Polí7ca en cualquier momento. h. La Dirección Nacional llenará cual‐ quier vacante que surja en la Comi‐ sión Polí7ca. 3. La Dirección Nacional elegirá al/la Coordina‐ dor(a) de la Comisión Polí7ca, quien será res‐ ponsable de dirigir las reuniones de la Comi‐ sión Polí7ca y preparar la agenda de las mis‐ mas. 4. Al momento de elegir la Comisión Polí7ca, la Dirección Nacional asignará la responsabilidad de dirigir los trabajos de las siguientes comi‐ siones permanentes: a. Comisión de Organización. Man‐ tendrá censo de miembros y comi‐ tés. Promoverá la creación de nue‐ vos comités y coordinará ac7vida‐ des de la organización. Designará responsables para el desarrollo del MAS en diversas zonas con el obje‐ 7vo de lograr y mantener su im‐ plantación en todo el país. Los miembros de la Comisión de Orga‐ nización serán escogidos por la Di‐ rección Nacional. Presentará un Borrador de Plan de Trabajo a la Comisión Polí7ca acorde con los lineamientos polí7cos establecidos por la Dirección Nacional para su integración en el Plan de Trabajo General a presentarse y aprobarse por la Dirección Nacional. b. Comisión de Prensa y Publicacio‐ nes. Coordinará el trabajo de publi‐ caciones y medios de divulgación del MAS como periódicos, revistas, folletos, libros, listas de correo electrónico y páginas web. Presen‐ tará un Borrador de Plan de Traba‐ jo a la Comisión Polí7ca acorde con los lineamientos polí7cos estable‐ cidos por la Dirección Nacional pa‐ ra su integración en el Plan de Tra‐
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bajo General a presentarse y apro‐ barse por la Dirección Nacional. c. Comisión de Finanzas. Recibirá co‐ 7zaciones. Manejara cuentas de banco, desembolsos, etc. en coor‐ dinación con la Comisión Polí7ca. Establecerá la proyección de re‐ caudación de fondos e informará de los fondos disponibles para que la Comisión Polí7ca pueda reco‐ mendar un presupuesto en el Plan de Trabajo a presentarse a la Direc‐ ción Nacional. Presentará un Bo‐ rrador de Plan de Trabajo a la Co‐ misión Polí7ca acorde con los li‐ neamientos polí7cos establecidos por la Dirección Nacional para su integración en el Plan de Trabajo General a presentarse y aprobarse por la Dirección Nacional. d. Comisión de Formación Polí7ca. Velará por la con7nua formación de los integrantes del MAS, por medio de la organización de una escuela permanente así como de charlas, conferencias, foros, gru‐ pos de estudio, seminarios, etc. Presentará un Borrador de Plan de Trabajo a la Comisión Polí7ca acorde con los lineamientos po‐ lí7cos establecidos por la Direc‐ ción Nacional para su integración en el Plan de Trabajo General a presentarse y aprobarse por la Dirección Nacional. e. Comisión Obrera y Sindical. Coor‐ dinará el trabajo obrero y sindical del MAS, organizará el Foro Sindical y mantendrá informado a la Direc‐ ción Nacional sobre lo que aconte‐ ce en el movimiento sindical. Pre‐ sentará un Borrador de Plan de Trabajo a la Comisión Polí7ca acor‐ de con los lineamientos polí7cos establecidos por la Dirección Na‐ cional para su integración en el
Plan de Trabajo General a presen‐ tarse y aprobarse por la Dirección Nacional. f. Comisión de Relaciones Interna‐ cionales. Promoverá los intereses vínculos y relaciones del MAS a ni‐ vel internacional y fomentará la solidaridad con los trabajadores/as y pueblos en lucha del mundo en‐ tero siempre de acuerdo a las orientaciones ﬁjadas en el docu‐ mento de fundación del MAS. Pre‐ sentará un Borrador de Plan de Trabajo a la Comisión Polí7ca acor‐ de con los lineamientos polí7cos establecidos por la Dirección Na‐ cional para su integración en el Plan de Trabajo General a presen‐ tarse y aprobarse por la Dirección Nacional. g. Comisión Ambiental y Comunitaria. Presentará un Borrador de Plan de Trabajo a la Comisión Polí7ca acor‐ de con los lineamientos polí7cos establecidos por la Dirección Na‐ cional para su integración en el Plan de Trabajo General a presen‐ tarse y aprobarse por la Dirección Nacional. h. Comisión de Estudios de la Reali‐ dad Nacional. Desarrollará inves7‐ gaciones sobre el sistema econó‐ mico‐polí7co de Puerto Rico, espe‐ cialmente sobre las condiciones socio‐económicas e ideológico‐po‐ lí7cas actuales de la clase trabaja‐ dora. También indagará sobre otras relaciones sociales opresivas (género y sexualidad, étnico‐racia‐ les, coloniales y medioambienta‐ les) Presentará un Borrador de Plan de Trabajo a la Comisión Polí‐ 7ca acorde con los lineamientos polí7cos establecidos por la Direc‐ ción Nacional para su integración en el Plan de Trabajo General a
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presentarse y aprobarse por la Di‐ rección Nacional. Cada comisión permanente reclutará miem‐ bros adicionales de la organización para desa‐ rrollar su trabajo. Las Comisiones Permanentes podrán presen‐ tar cualesquiera resoluciones sobre su área de trabajo al Congreso. Según los recursos y el crecimiento de la or‐ ganización lo permitan, la Dirección Nacional podrá nombrar otras comisiones de trabajo (por ejemplo: ambiental, mujer, juventud, de‐ rechos democrá7cos, inmigrantes, etc.). La Dirección Nacional nombrará a los porta‐ voces oﬁciales del MAS. En casos excepciona‐ les, la Comisión Polí7ca podrá nombrar un portavoz para alguna ac7vidad en par7cular. ARTICULO 4 SOBRE LOS COMITÉS Y LA JUVENTUD
1. El organismo básico del MAS es el comité. a. Los comités tendrán al menos tres militantes. b. Los comités pueden corresponder a: i. Una comunidad geográﬁ‐ ca o territorio ii. Centro de trabajo o estu‐ dio iii. Organización sindical o lucha social c. Los comités se reunirán al menos una vez al mes. d. Los comités coordinarán y desa‐ rrollarán la intervención polí7ca y las inicia7vas del MAS en su lugar, centro de trabajo u organi‐ zación en la que han sido cons7‐ tuidos. e. Los comités difundirán ac7va‐ mente la prensa del MAS. f. Los comités recibirán las cuotas de los miembros y aﬁliados del MAS, así como de los simpa7zantes. El
75% de esas co7zaciones pasarán a la Comisión de Finanzas del MAS, el restante permanecerá en el co‐ mité. g. Los comités deberán desarrollar ac7vidades de formación de sus integrantes propias y en coordina‐ ción con la Comisión de Formación del MAS. h. Para facilitar sus trabajos organiza‐ 7vos los comités elegirán un coor‐ dinador o coordinadora que tendrá entre otras la tarea de mantener comunicación con la Comisión de Organización del MAS. i. Los comités podrán desarrollar ini‐ cia7vas conjuntas con otros comi‐ tés acorde con los planes de traba‐ jos y las prioridades establecidas por los cuerpos de dirección. j. Todo el funcionamiento e inicia7‐ vas de los comités se rige por las orientaciones decididas por el Congreso y sus cuerpos de direc‐ ción. 2. Los jóvenes que deseen integrarse al MAS ten‐ drán la opción de hacerlo a través de la Juventud 23 de sep7embre (J23‐MAS). 3. J23‐MAS será un espacio autónomo adscrito al MAS. a. Seguirá el programa y la disciplina organiza7va del MAS. b. Contará con una agenda propia, establecida por su Comisión Polí7‐ ca, de acuerdo a la polí7ca general dictaminada por su Asamblea Na‐ cional. c. Estará organizado de acuerdo al reglamento y los principios apro‐ bados en su Congreso Fundacional. d. Recibirá la cuota de sus miembros a través de su coordinador de Fi‐ nanzas. El 25% de esas co7zacio‐ nes pasarán a la Comisión de Fi‐ nanzas del MAS mientras que el restante permanecerá en J23‐MAS.
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e. Su Comisión Polí7ca y/o sus orga‐ nismos mantendrán comunicación con los organismos direc7vos del MAS con el propósito de desarro‐ llar inicia7vas conjuntas y coordi‐ nadas. 3. Los miembros de J23‐MAS serán miembros del MAS, en la misma calidad en la cual lo son en la estructura juvenil. a. Los militantes de J23‐MAS tendrán derechos iguales a los de militan‐ tes del MAS. b. Los aﬁliados de J23‐MAS tendrán derechos iguales a los de aﬁliados del MAS. c. Los colaboradores de J23‐MAS tendrán derechos iguales a los de colaboradores del MAS. d. Una persona será considerada miembro de J23‐MAS una vez se haya registrado y haya sido admi7‐ da como tal por la Comisión Polí7‐ ca de J23‐MAS, la cual podrá con‐ sultar cualquier organismo de J23‐ MAS que considere per7nente al considerar la solicitud de ingreso. e. La Comisión Polí7ca de J23‐MAS informará la admisión de nuevos miembros a la Comisión de Organi‐ zación del MAS. f. Una persona miembro podrá ser separada, de manera temporera o permanente de su posición en J23‐ MAS, o de la organización misma, por razón de incumplimiento de sus deberes enunciados en este reglamento, por voto de dos ter‐ cios de los integrantes de la Comi‐ sión Polí7ca de J23‐MAS. En caso de tal acción la persona debe reci‐ bir no7ﬁcación con un mes de an‐ telación y debe poder asis7r a al menos una reunión y poder expli‐ car por qué no debe tomarse tal acción. La persona afectada podrá
apelar la decisión a la Dirección Nacional del MAS. ARTICULO 5 SOBRE EL FUNCIONAMIENTO ORGANIZATIVO 1. Sostenemos la necesidad de una organización que deﬁenda y prac7que la más amplia demo‐ cracia interna. 2. El funcionamiento del MAS se deﬁnirá sobre la discusión democrá7ca de los asuntos, la elec‐ ción de los dirigentes, el acatar los acuerdos de la mayoría, la rendición periódica de infor‐ mes, la evaluación con7nua de los militantes y organismos, así como el respeto a los acuer‐ dos tomados por los organismos correspon‐ dientes. 3. Las decisiones en los diversos organismos del MAS se toman por mayoría de los presentes en reuniones debidamente citadas y cons7‐ tuidas. Sin menoscabo de la disposición ante‐ rior se es7mula a que las decisiones en los di‐ versos organismos del MAS se tomen por con‐ senso. 4. El MAS respetará el derecho de todo miembro en su carácter individual y/o de cada caucus o tendencia a expresar libremente y defender sus posiciones en los foros internos del MAS. Luego de tomado un acuerdo los mismos se‐ rán obligatorios para todos los y las militantes, aunque la minoría siempre tendrá el derecho a replantear posteriormente la discusión so‐ bre cualquier asunto. 5. El MAS reconoce la existencia de otras organi‐ zaciones, corrientes y tendencias revoluciona‐ rias e intenta mantener las mejores relaciones posibles con éstas, pero su agenda de trabajo y orientación será la que determinan sus inte‐ grantes. Todo miembro debe ofrecer lo mejor de sí para el desarrollo de la organización y deberá cumplir y hacer cumplir, de manera honesta y disciplinada, los acuerdos tomados colec7vamente. Por tal razón rechazamos la “doble militancia” de aquellas personas que,
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con ﬁdelidad primara a una organización polí7ca ajena a las concepciones tác7cas y estratégicas y principios polí7cos esbozados en nuestros do‐ cumentos y determinaciones, pretendan inﬁltrar al MAS para inﬂuenciar indebidamente sus or‐ ganismos y/o reclutar su miembros, ya sea de manera abierta o solapada. El quórum de las reuniones de los organismos del MAS es más de la mitad de sus integrantes. De no haber "quorum" en una primera citación en una segunda citación el quorum lo cons7tui‐ rán los asistentes. Las votaciones se realizarán levantando la mano. Todo candidato electo a un puesto elec7vo ejer‐ cerá su puesto dentro de los parámetros ﬁjados por la orientación polí7ca del MAS y en consulta con sus órganos de dirección. El MAS favorecerá de forma ac7va el logro del obje7vo de paridad entre hombres y mujeres en sus cuerpos direc7vos. El MAS orientará y educará a sus miembros y luchará contra cualquier comportamiento, in‐ cluyendo expresiones verbales, que fomenten alguna de las formas de opresión y explotación que la organización combate, como prác7cas racistas, sexistas, xenofóbicas, homofóbicas, hos7gamiento sexual. En aquellos casos en que, a pesar de la intervención oportuna de los orga‐ nismos del MAS, el miembro insista en su com‐ portamiento, se le podrán aplicar las medidas que dispone el procedimiento disciplinario es‐ tablecido en el Ar^culo 7 de este Reglamento. ARTICULO 6 SOBRE LAS TENDENCIAS Y LOS CAUCUS
(1) se iden7ﬁcará y no7ﬁcará por escrito a la Dirección Nacional su creación como tendencia o caucus interno del MAS; (2) deberán fundamentarse en algún docu‐ mento escrito y sus reuniones y ac7vi‐ dades serán abiertas a cualquier miem‐ bro que tenga interés en par7cipar; (3) tendrá derecho a publicar y circular al interior de la organización documentos sobre debates polí7cos e ideológicos, así como someter a discusión propuestas de acción ante los organismos del MAS; (4) tendrán derecho a organizar foros de dis‐ cusión polí7ca al interior de la organiza‐ ción; (5) no podrán circular posiciones o docu‐ mentos fuera de la organización, salvo acuerdo expreso de la Dirección Nacio‐ nal; (6) no podrán tener ﬁnanzas propias, a ex‐ cepción de lo necesario para cubrir los gastos de reproducción y circulación de documentos, según garan7zado en el inciso (3) o de algún otro gasto o gastos avalados por el MAS. (7) no podrán tener locales propios; (8) no actuarán en contra de los acuerdos del MAS; (9) las relaciones internacionales del MAS serán potestad exclusiva del MAS a tra‐ vés de su dirección, pero las tendencias o caucus podrán mantener comunica‐ ción con otras organizaciones revolucio‐ narias a través del mundo, en tanto y en cuanto no usen o comprometan el nom‐ bre de la organización sin autorización previa.
1. El MAS reconoce el derecho a que grupos de militantes se organicen en caucus o tendencias, para defender y promover determinadas posi‐ ARTICULO 7 ciones polí7cas al interior de la organización. SOBRE LAS MEDIDAS DISCIPLINARIAS 2. Para mantener su legalidad, cualquier caucus o tendencia se habrá de regir por los siguientes 1. Una persona miembro podrá ser separada, de principios: manera temporera o permanente de su posición en la organización, o de la organización misma, por razón de incumplimiento de sus deberes
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enunciados en este reglamento, por reco‐ mendación a la Dirección Nacional de dos ter‐ ceras partes de los integrantes de la Comisión de Organización. Cualquier acción disciplinaria alterna deberá ser recomendada por la mayo‐ ría absoluta de la Comisión. En caso de tal ac‐ ción la persona debe recibir no7ﬁcación con un mes de antelación y debe poder asis7r a al menos una reunión y poder explicar por qué no debe tomarse tal acción. La persona afec‐ tada podrá apelar la decisión a la Dirección Nacional del MAS. ARTICULO 8 SOBRE LAS ENMIENDAS AL REGLAMENTO 1. Este reglamento podrá enmendarse en un Congreso Extraordinario convocado para esos ﬁnes o por el Congreso Ordinario del MAS por voto de 2/3 de los par7cipantes. Cualquier propuesta de enmienda deberá circular con‐ juntamente con la convocatoria.
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Resolución para la organización de una Escuela de Formación Política POR CUANTO: Nuestra organización debe tener como prioridad la formación ideológica de nuestros militantes. La formación ideológica debe ser considerada de fundamental importancia si queremos establecer un nuevo paradigma de lucha en nuestro país. Al propiciar una nueva cultura polí7ca de compromiso y acción nuestros militantes 7enen que poseer los instrumentos ideológicos para el análisis de la coyuntura polí7ca y de la situación gene‐ ral de nuestra sociedad. Solo así podemos acercarnos a realizar un trabajo de enverga‐ dura con el movimiento obrero y en las comunidades. Para esta tarea, debemos tener claro los obje7vos pedagógicos y metodológicos para obtener resultados enmarcados en los obje7vos estratégicos y especíﬁcos de nuestra organización. POR CUANTO: La formación polí7ca es fundamental para nuestro proyecto revolucionario. POR CUANTO: La educación polí7ca socialista debe estar orientada por unos obje7vos pedagógicos y metodológicos con el ﬁn de obtener resultados. Se debe orientar la misma por medio de seminarios y círculos de estudios que además de la lectura y discusión de los materia‐ les se provean medidas de aprovechamiento. POR CUANTO: La educación polí7ca debe estar enmarcada en los obje7vos estratégicos y especíﬁcos de nuestra organización. POR TANTO: El Congreso de esta organización reunido el 14 de sep7embre decide ordenar a la Direc‐ ción Nacional de nuestra organización la inmediata organización de una Escuela de For‐ mación Polí7ca y deberá rendir un informe en los próximos noventa (90) días. Aprobado por el Congreso de Fundación del Movimiento al Socialismo (MAS) En San Juan, Puerto Rico a 14 de sep7embre de 2008.
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Resolución sobre las elecciones 2008 Por cuanto: El PIP ha sido una voz consecuente en oposición a la guerra imperialista en Irak y a la po‐ lí7ca de intervención del gobierno de Estados Unidos contra diversos procesos de lucha y resistencia an7imperialista, como Venezuela. Por cuanto: El PIP apoyó el proceso de la huelga magisterial, así como diversas luchas comunales y ambientales, y se ha opuesto a la polí7ca de priva7zación, la imposición del IVU, la nue‐ va ley de incen7vos industriales echa a la medida del gran capital y otras inicia7vas y po‐ lí7cas neo‐liberales. Por cuanto: Un apoyo electoral al PIP en la coyuntura actual fortalece la oposición a las polí7cas an‐ 7obreras de los par7dos patronales, el PPD y el PNP, y fortalece la denuncia de la guerra en Irak. Por cuanto: Los socialistas deben usar el proceso electoral para difundir del modo más efec7vo su programa y propuestas an7capitalistas.
POR TANTO RESUELVASE POR EL CONGRESO DE FUNDACIÓN DEL MOVIMIENTO AL SOCIALISMO (MAS): 1.
Expresar públicamente el rechazo de los socialistas al voto por el PPD y el PNP por representar los intereses del gran capital en contra del pueblo trabajador.
Expresar públicamente que el PPR no representa los intereses del pueblo trabajador, razón por la cual no merece nuestro voto.
Apoyar electoralmente al PIP en las elecciones de 2008. Este apoyo implica promover de forma ac7va, entre los socialistas e independen7stas y todo el pueblo, el voto por este par7do. Este apoyo se realiza desde una perspec7va independiente a la del PIP, señalando los puntos de coincidencia con éste, a la vez que se difunden las perspec7vas del socialismo revolucionario. El respaldo electoral se puede materializar en publicaciones, conferencias de prensa y otras for‐ mas de difusión.
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Resolución en Apoyo al Colectivo ‘El Cambio Va en la UIA’ Por cuanto: Todas las organizaciones obreras y sindicales, independientes o aﬁliadas a uniones esta‐ dounidenses, deben caracterizarse por la más amplia democracia interna. Por cuanto: Nuestra organización lucha por la democracia interna en todos los sindicatos y las unio‐ nes del país, como parte de nuestra lucha contra el estrangulamiento burocrá7co del movimiento obrero, apoyando las corrientes, las tendencias, los comités y demás orga‐ nismos que luchan por la democracia sindical. Por cuanto: La Unión Independiente Autén7ca de la Autoridad de Acueductos‐UIA ha sido agredida por el patrono gobierno y se debilitó debido a la dirección corrupta y burocrá7ca que dirigía este importante sindicato, hoy convictos por corrupción. Por cuanto: Para rescatar su Unión como instrumento de lucha luego de una intensa huelga, un gru‐ po de compañeros y compañeras de la UIA se ha organizado internamente con el obje7‐ vo de rescatar su sindicato impulsando la democracia a su interior: El Cambio Va en la UIA. Por tanto:
El Congreso de Fundación de esta organización resuelve apoyar a los compañeros y compañeras de El Cambio Va en su esfuerzo por democra7zar la UIA como parte de su lucha por la democracia sindical.
Aprobado por el Congreso de Fundación del Movimiento al Socialismo (MAS) En San Juan, Puerto Rico a 14 de sep7embre de 2008.
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Resolución en apoyo a la FMPR Por cuanto:
La FMPR ha sido históricamente el instrumento de lucha de los maestros y las maestras de Puerto Rico;
Por cuanto: La FMPR ha estado bajo fuego incesante de las fuerzas patronales durante los úl7mos años; Por cuanto: El más reciente ataque ha sido la decisión totalmente injus7ﬁcada de la Comisión de Re‐ laciones del Trabajo del Servicio Público de descaliﬁcar a la FMPR de par7cipar en las elecciones convocadas para que los maestros y maestras decidan por la representación exclusiva del magisterio; Por cuanto: La FMPR ha defendido consistentemente los intereses del pueblo trabajador; Por cuanto: La FMPR libró recientemente una importante lucha en defensa de la educación pública y en defensa de los intereses del magisterio; Por cuanto: La FMPR es un sindicato comba7vo, militante y democrá7co, que ha tenido la oportuni‐ dad de renovar su liderato en diversas ocasiones y cuyos dirigentes no gozan de privile‐ gios burocrá7cos al es7lo de las uniones como la SEIU; Por cuanto: Entendemos que existen los espacios de democracia interna para atender las diferencias que pudieran exis7r con el liderato actual de la FMPR y que no se jus7ﬁca la construc‐ ción de una nueva organización magisterial; Por cuanto: La Asociación de Maestros (AM) ha sido históricamente una organización patronal; Por cuanto: La AM se aﬁlió a la SEIU con el obje7vo de arrebatarle a la FMPR la representación exclu‐ siva del magisterio; POR TANTO, el Movimiento al Socialismo (MAS) decide en su Congreso fundacional: 1.
Censurar a la Comisión de Relaciones del Trabajo del Servicio Público (CRTSP) por desca‐ liﬁcar a la FMPR como alterna7va para que los maestros y maestras la escojan como su representante exclusivo;
En caso de que prevalezca la determinación de la CRTSP de descaliﬁcar a la FMPR de las elecciones sindicales en el Departamento de Educación, y como parte de nuestra polí7ca de frente unido, apoyar la acción unida de todos los sectores del magisterio para derro‐ tar al patronal Sindicato Puertorriqueño de Maestros aﬁliado a la Asociación de Maes‐ tros.
Apoyar a la FMPR en la lucha por la representación exclusiva del magisterio.
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Resolución sobre la construcción del Partido de Trabajadores y su relación con la organización socialista que hoy fundamos POR CUANTO: A los ﬁnes de desarrollar de manera efec7va nuestra lucha por la conquista de la inde‐ pendencia polí7ca y la construcción del socialismo, hemos cons7tuido una nueva or‐ ganización socialista revolucionaria cuyos obje7vos polí7cos y organiza7vos requieren de la más estrecha vinculación con la clase obrera para la construcción de un autén7co par7do revolucionario. POR CUANTO: Para lograr dicha vinculación polí7ca y orgánica, y dado el bajo nivel organiza7vo de la clase obrera, no basta con que los socialistas desarrollemos un consecuente y efec7vo trabajo sindical. POR CUANTO: Estamos concientes de que sólo la lucha unida de la clase obrera ofrece posibilidades reales de triunfo, no sólo en las luchas sindicales sino también en las luchas polí7cas. POR CUANTO: Por tal razón los socialistas promovemos en todo momento una polí7ca de frente uni‐ do de los trabajadores en la lucha contra los patronos y su gobierno. POR CUANTO: Entendemos que la creación de un par7do amplio de trabajadores, cuyo programa sea an7neoliberal y tendencialmente an7capitalista, pero no necesariamente socialista ni independen7sta, es una de las formas de implementar la polí7ca del frente unido deli‐ neada anteriormente. POR CUANTO: Consideramos que la creación de tal par7do amplio, vinculado a las luchas de los tra‐ bajadores y trabajadores, aún cuando inicialmente no se deﬁna explícitamente como socialista o revolucionario supondría un avance considerable en la conquista de la in‐ dependencia polí7ca de la clase trabajadora y el desarrollo de su conciencia de clase. POR CUANTO: En la medida en que los socialistas nos lancemos a inscribir dicho par7do de trabaja‐ dores amplio habremos de entrar en contacto con miles de trabajadores, lo cual ten‐ drá el efecto de fortalecer la nueva organización socialista y su posterior desarrollo en un autén7co par7do revolucionario. POR CUANTO: La inscripción de un par7do de trabajadores amplio no está reñido con la construcción de un par7do revolucionario, sino que son dos esfuerzos necesariamente complemen‐ tarios. POR CUANTO: Se han presentado preocupaciones válidas sobre la capacidad de la nueva organización de desarrollar y fortalecer su trabajo a la vez que se lanza a la inscripción de un par7do de trabajadores en el año 2009.
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POR TANTO RESUELVASE POR ESTE CONGRESO: 1.
Mandatar a la Dirección Nacional electa a que, en su primera reunión, nombre un Comité Especial que evalúe si existen las condiciones polí7cas y organiza7vas necesarias para lograr la inscripción de un par7do de trabajadores comenzando en el año 2009. Dicho Comité deberá rendir sus recomendaciones (y plan de trabajo de ser necesario) ante la Dirección Nacional en un período no mayor de sesenta (60) días.
Cualquier determinación de inscribir un par7do de trabajadores a par7r del año 2009 deberá contar con el apoyo de dos terceras partes de la Dirección Nacional presente en la reunión. Una votación favo‐ rable que no cuente con dicha mayoría extraordinaria requerirá que la Dirección Nacional convoque a la celebración de un Congreso Extraordinario para dilucidar el asunto.
Direc7va Nacional del MAS electa por el Congreso
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Arriba los pobres del mundo De pie los esclavos sin pan y gritemos todos unidos: ¡Viva la Internacional! Removamos todas las trabas que oprimen al proletario, cambiemos al mundo de base hundiendo al imperio burgués. Agrupémonos todos, en la lucha ﬁnal, y se alcen los pueblos por la Internacional. Agrupémonos todos en la lucha ﬁnal. Y se alcen los pueblos ¡con valor! por la Internacional.
Agrupémonos todos, en la lucha ﬁnal, y se alcen los pueblos por la Internacional. Agrupémonos todos en la lucha ﬁnal. Y se alcen los pueblos ¡con valor! por la Internacional.
El día que el triunfo alcancemos Ni esclavos ni dueños habrán Los odios que al mundo envenenan Al punto se ex7nguirán El hombre del hombre es hermano Cese la desigualdad La Tierra será un paraíso Imperio de la Humanidad Documentos del Congreso Fundacional del MAS • Página 28
Unidad Socialista El patrono explotador sea boricua o extranjero, Su único ﬁn el dinero y vive de tu sudor Comba7rlo con ardor debe ser nuestra conquista. No es un sueño idealista el crear un instrumento. Es ahora el momento del encuentro socialista. Somos todos proletarios no importa nuestro color, La respuesta con honor es ser siempre solidarios, Aunque haya mercenarios del lobo capitalista No le perdemos la pista en su vil maquinación Esta será la misión del encuentro socialista. La lucha es felicidad dijo aquel gran alemán Los ricos lo ignorarán pero esa es la gran verdad Exhortamos con bondad a nunca perder de vista Que en tanto el déspota exista robando nuestro salario Será el esfuerzo unitario del encuentro socialista. Comba7r el sectarismo es tarea importante Sigamos siempre adelante comencemos ahora mismo Es muy grande el cinismo del monstruo imperialista Con su afán oportunista al pueblo quiere engañar Por eso hay que hablar del encuentro socialista.
Paco Ferrer 14 de sep7embre de 2008
Documentos del Congreso Fundacional del MAS • Página 29
Documentos del Congreso de Fundación
Declaración Política y Reglamento del Movimiento al Socialismo (MAS). 14 de septiembre de 2008

References: Resolución 

Resolución 

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