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Timestamp: 2020-07-06 22:38:07+00:00

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Fujifilm X-T10 – Formentera | Albedo Media
Fujifilm X-T10 – Formentera
Finalizado el agitado verano en Formentera , recorremos la isla, Fujifilm X-T10 en mano, a través de algunos de sus lugares más emblemáticos. Lejanas quedan ya las hordas de turistas que los abarrotan durante la estación más calurosa, y dejan paso al encanto de su atractiva naturaleza.
La menor de las Islas Pitiusas –»islas de pinos»– habitadas, es también la más «inaccesible», pues no dispone de aeropuerto; treinta minutos en ferry separan el puerto de La Savina –única vía de comunicación con el exterior– de la isla de Formentera de la concurrida Ibiza.
Ya sea en ferry o en embarcación privada, los visitantes de la isla se sorprenderán de sus aguas cristalinas [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Apenas veinte kilómetros separan sus extremos más distantes, pero esta pequeña isla fue visitada ya en la época de los griegos allá por el sigloVIII adC, que la bautizaron con el nombre de Ophiussa –isla de serpientes–. No obstante, el actual nombre de la isla es aún un misterio, y no se sabe exactamente de donde proviene. Algunas opciones que se barajan son las latines promontoria –isla de cabos– o frumentaria –isla de trigo–.
A pesar del creciente interés turístico de la isla, Formentera sigue guardando su apacible atmósfera [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Ahora, se ha convertido en uno de los reclamos turísticos más visitados de las islas Baleares. A pesar de ello, la isla mantiene una identidad propia y única que bien merece una visita, sobre todo lejos del bullicio veraniego.
Para tal cometido, utilizamos la Fujfilm X-T10 con el objetivo de kit estabilizado Fujinon XF 18-55 mm f/2,8-4 R LM OIS, una combinación imbatible en cuanto a calidad/tamaño se refiere. Gracias a su sensor APS-C con tecnología propia X-Trans , no tiene nada que envidiar a cámaras normalmente mucho más voluminosas.
El equipo usado durante el recorrido por la isla de Formentera (Fujifilm X-T10 + Fujinon XF 18-55 mm f/2,8-4 R LM OIS)
Empezamos nuestro recorrido dejando atrás el puerto de La Savina y adentrándonos en el Parque natural de Ses Salines de Formentera, donde avistamos el conocido como Estany Pudent , debido a su característico mal olor con el que se reconocía antaño.
El Parque de Ses Salines de Formentera al amanecer [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
El amanecer es uno de los mejores momentos para disfrutar del sosiego que reina en la isla; así lo reafirman pequeños grupos de flamencos que suelen avistarse con facilidad desde la carretera que bordea el estanque. De hecho, esta laguna era también conocida con el nombre de lago de los Flamencos .
El lago de los flamencos [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
El reflejo de La Savina desde las salinas [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
El reflejo de La Savina desde las salinas [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.[/caption]Originariamente, se trataba de una laguna de agua dulce, pero en el siglo XIX se construyó el Canal de sa Sèquia , para comunicarlo con el mar y evitar su encharcamiento –y las consiguientes enfermedades–. Asimismo, se obtenía agua salada para la explotación de sus famosas salinas. Y es que la sal es uno de los símbolos de la isla, pues junto con su hermana Ibiza eran comúnmente conocidas como «islas de la sal». De hecho, hasta principios del siglo pasado, «La Salinera» era la única industria y empresa de Formentera.
El Canal de sa Sèquia, única salida hacia el mar que comunica con las salinas [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
El sol se eleva rápidamente en el horizonte, y la luz diurna que ilumina las salinas deja entrever su característico color rojizo. La salinidad insular es de hecho excepcional; exceptuando el Mar Rojo, hablamos seguramente de las aguas más saladas del planeta, gracias a unas condiciones particularmente favorables: la escasa precipitación de la isla, una temperatura idónea, y unas aguas particularmente limpias.
Salinas de Formentera, con su característico color rojizo [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
En los cristalizadores se forma la sal roja –especialmente indicada para salazones y conservación– y la sal blanca –para consumo doméstico–. Si nos acercamos, podremos apreciar la espuma salada que se forma en los bordes.
El sol empieza pronto a calentar el ambiente, buen momento para poner rumbo a las playas del Parque natural de Ses Illetes , seguramente las más codiciadas de la isla. De hecho, durante el verano es necesario abonar un pequeño peaje para poder acceder a ellas –a excepción de los residentes, por supuesto, y de aquellos que se desplazan en vehículos eléctricos–.
Vistas panorámicas desde Ses Illetes, con Ibiza asomando al fondo [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Gracias a las funcionalidades automáticas de la X-T10, podemos obtener tomas panorámicas directamente creadas de la propia cámara, mediante superposición de capturas en ráfaga.
Justo después del peaje de Ses Illetes, un pequeño desvío a la derecha nos lleva a la playa de Tanga [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
La paleta de colores se llena de los intensos azules y turquesas de sus cielos y aguas, así como de los verdes de su característica vegetación de arbustos y pinos. Y, por supuesto, todo ello envuelto de su fina arena omnipresente que tanto desgaste provoca, lamentablemente, en los vehículos de la isla.
Playas del Parque natural de Ses Illetes [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
La claridad de las aguas que bañan la isla de Formentera es debida a las inmensas praderas de posidonia –del griego Posidón, dios del Mar Mediterráneo– que habitan en el mar. Conocida por sus propiedades curativas, la posidonia es una fuente de oxigenación del ecosistema marino, que sirve además de sustento y refugio de muchas especies locales.
Las cristalinas aguas de Formentera, “culpa” de las praderas de posidonia [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Antes de abandonar el parque natural y sus playas, encontramos uno de los numerosos molinos que pueblan la isla –los vientos suelen soplar con regularidad en Formentera–. Se trata del Molino de Sal , símbolo de la antigua industria salinera de la isla.
Molino de Sal [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Los fuertes contrastes son perfectamente recogidos por el sensor X-Trans de la Fujifilm X-T10, que mantiene la viveza e intensidad de las tonalidades.
Detalles del Molino de Sal [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
El Molino de Sal se trata de un antiguo molino reformado perteneciente a la vieja industria salinera de Formentera que hoy alberga un restaurante [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Abandonamos Ses Illetes y nos dirigimos a otro parque natural, el de Can Marroig . Un parking indica la entrada del mismo y nos invita a dejar nuestro vehículo y continuar el camino a pie, que se recorre en poco más de una hora. En él, es fácil encontrarse con las típicas lagartijas que pueblan la isla; para ello nos son de gran ayuda los nuevos algoritmos de autofoco que lleva la Fujfilm X-T10, que permite un enfoque rápido y preciso .
Lagartijas en el Parque natural de Can Marroig [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Al final de nuestro camino nos encontramos con una de las torres de vigilancia más conocidas de Formentera; torres que antiguamente eran necesarias para avistar a los enemigos con suficiente antelación y evitar que estos desembarcaran en la isla.
Torre de vigilancia de La Punta de la Gavina, en el Parque natural de Can Marroig [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
De nuevo en la carretera, pasamos por Sant Francesc Xavier –capital de la isla–, donde a sus afueras encontramos los molinos de Sa Miranda , esta vez molinos harineros.
El Molino de Jeroni, uno de los dos molinos harineros de Sa Miranda, situados a las afueras de Sant Francesc [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Desde Sant Francesc, optamos por coger la carretera que nos lleva al punto más meridional de la isla, donde se aloja uno de las edificaciones más emblemáticas, el faro del Cap de Barbaria , al que se llega por una estrecha carretera que nos obliga a estar atentos a los vehículos que nos encontramos de frente.
El faro de Barbaria, es uno de los reclamos más turísticos de la isla; las bellas puestas de sol en este lugar suelen atraer a multitud de gente [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Famoso por su aparición en la película de «Lucía y el sexo» de Julio Medem, es unos de los lugares más emblemáticos y turísticos de la isla. Se trata de un faro automatizado con una óptica giratoria catadióptrica y mezcladores Dalen de gas acetileno, que fue construido durante los años setenta. Hoy en día está telecontrolado desde Ibiza, al igual que el faro de La Mola, otro punto emblemático de la isla.
Puesta de sol desde el Caló des Mort, con el faro de Barbaria a lo lejos [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Este segundo faro está situado en otra de las puntas de la isla, en este caso la más oriental. Volvemos pues sobre nuestros pasos para coger la carretera de la Mola, y hacemos una parada en otro hermoso rincón de la isla, el Caló des Mort , de donde también se pueden apreciar los colores de la puesta de sol.
Embarcadero del Caló des Mort [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
También de camino a La Mola, en el km. 9 exactamente, encontramos otro de las paradas obligadas. Cien años de edad y más de 350 metros cuadrados de superfície –es decir, casi 20×20 m–: así es la higuera más antigua de Formentera, la majestuosa higuera de «Na Blanca d’en Mestre». Estas gigantescas dimensiones se consiguen gracias a los característicos «estalons» y «perxes» utilizados por los formenterenses para sostener las ramas. Los higos de la isla eran de hecho muy apreciados ya desde la época de los romanos, que los exportaban a la capital del Imperio.
La higuera de “Na Blanca d’en Mestre”, la más antigua de la isla [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Llegamos al pueblo del Pilar de la Mola, donde encontramos la iglesia del siglo XVIII en torno a la cual se formó el poblado.
Iglesia del Pilar de la Mola [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Antes de llegar al faro, cogemos un pequeño desvío a la derecha que nos acerca al Molino «Vell de la Mola», que data de 1778. Tal como nos recuerda Joan des Moliner en su biografía, el conocido músico Bob Dylan pasó allí dos meses en los años setenta.
Molino Viejo de La Mola [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Por fin, avistamos el Faro de la Mola , rodeado de impresionantes acantilados. Gracias a la óptica Fujinon estabilizada y la ausencia de espejo réflex, podemos disparar a bajas velocidades sin preocuparnos de las trepidaciones indeseables.
Faro de La Mola y sus impresionante acantilados [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Esperamos una vez más a que se ponga el sol, y exprimimos la X-T10 haciendo uso de su función de rango dinámico automático , que amplia la latitud de la toma haciendo uso de diferentes niveles de ISO.
Faro de La Mola durante la puesta de sol [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Ya entrada la noche, acabamos nuestro recorrido en la plaza de Sant Francesc, donde aún podemos encontrar algunos bares y restaurantes abiertos. Aprovechamos para poner a prueba la X-T10 en condiciones de escasa luz . El sensor X-Trans conserva un rico nivel de detalle aun usando ISOs relativamente altos.
Plaza de Sant Francesc Xavier, uno de los centros neurálgicos de la isla [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.
Ya sea para escaparse un fin de semana o para pasar una semana entera de vacaciones, cualquier excusa es buena para acercarse a esta isla singularmente fotogénica, Formentera.
La icónica forma de la isla de Formentera [clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.

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