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Timestamp: 2018-10-15 14:51:27+00:00

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La operación militar en Líbano | La Gaceta
La operación militar en Líbano
Tribuna Militar / 08 octubre, 2017
La misión de UNIFIL (United Nations Interim Force in Lebanon) se crea en Marzo de 1978 como consecuencia de las resoluciones 425 y 426 del Consejo de Seguridad de NNUU (CSNU) que establecían como mandato tres misiones fundamentales: Confirmar la retirada de las fuerzas israelíes del sur del Líbano, restaurar la Paz y Seguridad internacionales y asistir al gobierno del Líbano para ejercer su autoridad en el área.
Desde entonces, acontecimientos y conflictos externos e internos han provocado que NNUU haya emitido nuevas resoluciones que, manteniendo las misiones originales, amplían el mandato inicial, llegando a la situación actual basada en la resolución 1701 del CSNU de Agosto de 2006, después de la guerra entre Hizbullah e Israel en verano de ese mismo año. Dicha resolución solicita a los gobiernos de Israel y Líbano su apoyo y compromiso para alcanzar un CESE EL FUEGO PERMANENTE Y UNA SOLUCIÓN A LARGO PLAZO PARA EL CONFLICTO, basado, entre otros, en los siguientes principios: Que las dos partes respeten la Blue Line (línea azul, que no es una frontera internacional sino una línea de retirada de las fuerzas armadas israelíes o línea de separación de fuerzas), y establecer acuerdos de seguridad entre las partes para evitar la vuelta a las hostilidades, incluyendo el establecimiento de un área libre de personal armado, medios y armas que no sean los del gobierno del Líbano y los de UNIFIL.
Esta resolución y las anteriores desde Marzo de 1978 suponen la retirada de todas las fuerzas extranjeras que todavía queden en el país (con excepción de las de UNIFIL), la disolución y el desarme de todas las milicias, tanto libanesas como extranjeras, y además, encarga a UNIFIL la colaboración con las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) para prevenir, asistir, impedir y en el caso de que se produzca, mitigar y volver a la normalidad cualquier acción hostil realizada desde su área de responsabilidad, así como asistirlas para que ejerzan el control de la seguridad en dicho área; esta asistencia conlleva no sólo el aspecto técnico sino el político, teniendo en cuenta que el gobierno del Líbano ya ha manifestado que la defensa estratégica del país está basada en la fórmula ¨Pueblo, Ejército y RESISTENCIA¨, siendo Hezbollah la base de esa resistencia.
En este complejo marco actúan UNIFIL, Líbano e Israel con el compromiso de conseguir la estabilidad en la zona, intentando mantener el CESE de HOSTILIDADES actual, dando tiempo a que se produzca el definitivo y deseado CESE EL FUEGO PERMANENTE como paso previo a la firma de unos acuerdos de PAZ que se materializarían sobre el terreno a través de un proceso de delineación de fronteras, convirtiendo la actual línea de separación de fuerzas (Blue Line) en una frontera internacional que separe Israel del Líbano.
En los cinco últimos años se han producido algunos cambios en la situación de la Región y en particular en el área de responsabilidad de UNIFIL como: El conflicto sirio con la implicación directa de Hizbullah en el mismo ocasionando un flujo de refugiados hacia El Líbano, el que alguno de los principales países contribuyentes haya reducido su número de efectivos y el que la Unión Europea haya declarado a la milicia (brazo armado) de Hizbullah como grupo terrorista.
Lo anterior puede complicar el cumplimiento de las actividades operativas de UNIFL y su relación con la población, toda vez que la misión despliega en un área donde ésta es mayoritariamente chiita y por lo tanto afín al partido de Dios (Hezbollah)
No obstante, el mandato de UNIFIL no ha variado y por lo tanto su misión y objetivos no han sufrido ningún cambio, por lo que se puede asegurar que, ahora más que nunca, la presencia de los Cascos Azules es absolutamente necesaria por desempeñar un papel muy importante para la estabilidad y seguridad en la zona.
Cuál es entonces el principal reto en este empeño? Crear confianza, especialmente entre las partes, lo que presenta grandes dificultades teniendo en cuenta una historia de confrontaciones directas desde 1978 (sin contar con el establecimiento del Estado de Israel); además, la presencia de Hizbullah como núcleo de la Resistencia, supone un problema que es necesario manejar con mucho cuidado.
Este reto lo es también para UNIFL con cada una de las partes, porque todavía quedan malas interpretaciones de aquellas con respecto al papel de la misión; por un lado, hay que convencer a Israel de que Hezbollah no está anulando el trabajo de UNIFIL y por otro, asegurarse de que la población libanesa no considere a UNIFIL como espía de Israel o que está allí para combatir al lado de El Líbano contra Israel, ambas ideas (deliberadas o accidentalmente) todavía perduran en algunos (pocos ya) círculos del entorno de la Resistencia.
Otro hecho que hace difícil el implementar la resolución 1701 es que mientras los actores de la guerra del 2006 fueron Hezbollah e Israel, los signatarios del acuerdo de cese de hostilidades fueron los dos gobiernos respectivos y que tanto el gobierno libanés como la comunidad internacional no han sido capaces de desarmar a Hezbollah que, de acuerdo con la Política de Defensa del Líbano, considera que mantiene su derecho como RESISTENCIA a mantener su arsenal militar aparte del estado libanés.
La posesión de armas por parte de Hezbollah ha sido permanentemente denunciado por Israel pero, salvo en escasas circunstancias en las que se han descubierto algunos cohetes, munición y explosivos, los arsenales y la cantidad de armamento que Israel declara que posee Hezbollah no se han podido demostrar que existan en el área de responsabilidad de UNIFIL; tampoco se puede decir que no existan pues a UNIFIL no le está permitido entrar en las propiedades privadas y la tarea de desarmar a ese grupo armado corresponde en todo caso al gobierno del Líbano, mientras que a UNIFIL se le encomienda la misión de asistir a las LAF y al gobierno libanés cuando ellos lo soliciten a este respecto.
La existencia de Hezbollah como grupo armado es la justificación israelí para continuar violando casi a diario el espacio aéreo del Líbano al objeto de obtener la inteligencia necesaria que le permita, llegado el caso de un conflicto, destruir las instalaciones de todo tipo en poder del Partido de Dios. El propio partido, en sus manifestaciones, declara que posee armamento en cantidad y calidad suficiente para defender el territorio y los intereses del Líbano ante cualquier agresión proveniente de Israel quien, en la situación actual, sigue siendo su enemigo.
La misión a cumplir es compleja, teniendo en cuenta que se desarrolla en una región conflictiva, con dos países en guerra (por el momento mantienen sólo un cese de hostilidades), desplegando solamente en uno de ellos (El Líbano), actualmente compuesta por más de 10500 cascos azules de 40 países diferentes y unos 800 empleados de NNUU (de los cuales 254 internacionales), una fuerza naval de 7 barcos de guerra, 9 helicópteros, 15 Puestos de Socorro (role 1) y dos Hospitales (role 2) …, todo ello hace que posiblemente sea la misión de paz más importante que se desarrolla en el mundo en el seno de las NNUU.
La misión de UNIFIL se realiza en el Sur de El Líbano, país con una extensión parecida a la del Principado de Asturias, en un Área de Operaciones de 1026 Km cuadrados, entre el rio Litani y la Línea Azul (Blue Line); este dato es muy relevante, pues a los 10500 efectivos de UNIFIL (el 4% son mujeres) y los 6000 de las LAF y otras fuerzas de seguridad libanesas desplegados en esa zona, dan lugar a una densidad superior a 16 uniformados por Km cuadrado, lo cual es importante para el control de zona y una cierta garantía de evitar incidentes de Líbano hacia Israel.
La población en el área de responsabilidad de UNIFIL es de alrededor de 450.000 habitantes (aproximadamente el 10% de la población total de El Líbano) repartidos en 138 municipios a los que habría que añadir los 73.000 refugiados palestinos viviendo en tres campos y alrededor de 45.000 refugiados sirios; en los meses de verano la población local aumenta considerablemente por el retorno de libaneses que viven fuera del país, lo que complica un poco más las tareas relativas a la seguridad.
En resumen y de acuerdo con el mandato (UNSC Res. 1701 de Agosto de 2006), dos son las misiones fundamentales a cumplir para las tropas de UNIFIL y, por lo tanto, para las españolas: En colaboración con las LAF, evitar que reaparezcan las hostilidades y establecer las condiciones necesarias para entregar a aquellas las tareas relativas a la seguridad. Estas misiones implican una gran cantidad de tareas que van desde las puramente operativas y de carácter militar hasta aquellas orientadas a ganarse el corazón y la mente de los ciudadanos mediante acciones y proyectos tangibles que mejoren sus condiciones de vida, lo que conocemos como acciones cívico-militares (CIMIC).
Como mencionamos anteriormente, el reto para el éxito de la misión consiste en establecer confianza entre las partes y entre éstas con UNIFIL; a este respecto, mensualmente se celebra una reunión llamada Tripartito, entre una comisión de miembros de las fuerzas armadas libanesas (LAF) y otra de las fuerzas de defensa de Israel (IDF), presidida por el Jefe de Misión y Comandante de la Fuerza de UNIFIL. Esta reunión es el único foro en el mundo en el que miembros de Israel y Líbano, en este caso militares, tratan asuntos tácticos, operativos y de seguridad y es crítica como elemento de enlace y coordinación entre las partes al objeto de evitar incidentes. Estas reuniones representan una oportunidad única para resolver conflictos y problemas, lo que queda reflejado luego sobre el terreno; además de lo anterior, este mecanismo ayuda a construir confianza y les da la oportunidad de expresar, cara a cara y sin intermediarios, sus inquietudes y reclamaciones.
Es de destacar el alto nivel de colaboración entre las fuerzas de UNIFIL y las autoridades militares, religiosas y locales, lo cual facilita en gran medida el cumplimiento de las tareas encomendadas.
Las relaciones con la población civil son amistosas y valoran muy favorablemente los esfuerzos que UNIFIL realiza para mantener el cese de hostilidades y proporcionar un ambiente estable que les permita llevar, de forma cotidiana, una vida de normalidad en todas las áreas. Además de lo anterior, son muy valorados los proyectos de impacto rápido y las acciones CIMIC que proporcionan bienestar y mejoran de forma tangible la vida de la población.
El gobierno de El Líbano y el de Israel deberían implicarse más en la resolución del conflicto, de forma que la presencia de UNIFIL vaya perdiendo protagonismo al tiempo que ambos gobiernos progresen hacia un ALTO EL FUEGO definitivo como paso previo a unos acuerdos de PAZ. Por parte libanesa, esta implicación pasa también por dotar a sus Fuerzas Armadas de capacidades y entrenamiento necesarios para ir asumiendo gradualmente las tareas que en concepto de seguridad y control realiza UNIFIL, de forma que en un futuro la presencia de los cascos azules sea mínima y con funciones de meros observadores. En este sentido, se inició en 2010 un mecanismo denominado Diálogo Estratégico con siete fases, encontrándose en la actualidad en la fase I.
Una razón más por las cual tanto la sociedad internacional como los gobiernos de El Líbano e Israel deberían de implicarse más en una pronta resolución del conflicto es el presupuesto de UNIFIL, que ronda siempre los 500 millones de dólares y que para 2017-2018 es de 492.
España respondió a la llamada del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (Res.1701) enviando un contingente de tropas de Infantería de Marina en Septiembre de 2006, desembarcando en la playa de Tiro y dando lugar en poco tiempo, a lo que sería un importante contingente de más de 1100 efectivos españoles al mando de un general de Brigada y con responsabilidad sobre uno de los dos Sectores (el Este) de UNIFIL al que pertenecen en la actualidad y bajo su mando contingentes de India, Indonesia, Nepal, Serbia, El Salvador y Polonia.
Como es habitual, los comienzos no fueron fáciles, pasando el invierno de ese mismo año bajo tiendas de campaña, sufriendo las inclemencias del tiempo en los alrededores de Marjayoun (Ebel es Saqi), en la falda de los Altos del Golán, donde se estableció el Cuartel General del Sector, el del Grupo Táctico y algunas unidades tácticas y logísticas españolas.
El mando español asumió la jefatura del Sector al tiempo que fue construyéndose lo que hoy se conoce como Base Miguel de Cervantes, la cual se ha convertido en referencia para la vida, apoyo, servicio y centro de operaciones de todos los contingentes. Al soldado español de hoy se le exige esfuerzo, dedicación, profesionalidad y compromiso para dar lo mejor de sí y representar dignamente a su país cuando cumple sus tareas en misiones en el exterior, pero como contrapartida España se ocupa de su bienestar cuando después de cumplir con sus tareas cotidianas vuelve a base para reponerse del esfuerzo y poder así estar en condiciones de empezar de nuevo; en este sentido, tanto la Base Miguel de Cervantes como las posiciones que ocupan las tropas españolas disponen de todo lo necesario para ese propósito.
A la dificultad de la misión en sí misma, la diversidad cultural de los contingentes y al empleo del idioma inglés como lengua de trabajo, en el Sector Este se unen dos características que le hacen singular y que complica un poco más los cometidos a realizar; la primera es la multi-confesionalidad de la población local y la segunda, lo accidentado del terreno. Respecto a la confesionalidad, en el Sector español se encuentran sunitas, chiitas, cristianos maronitas y drusos constituyéndose, la mayoría de las veces, en poblaciones completas de cada una de esas confesiones; así se da el caso que junto a Marjayoun, población cristiana se encuentre al otro lado del valle El Khiam que es otra población completamente chiita. En cuanto a la orografía, el sector español se encuentra en su mayor parte a las faldas de los altos del Golán donde el terreno es más abrupto y donde la Línea Azul es difícilmente visible en algunos tramos, lo que unido a las inclemencias meteorológicas en invierno hace que se compliquen las misiones en esta estación.
Lo anterior ha influido en gran medida en las “relaciones” de El Líbano con Israel habiendo sido foco de conflictos entre ambos, principalmente por la propiedad de terrenos que los libaneses reclaman como suyos o por cruzar la Línea Azul premeditada o accidentalmente por parte, casi siempre, de ganaderos y agricultores libaneses.
Desde hace algún tiempo, gracias a la colaboración de las partes y al trabajo de UNIFIL en colaboración con las LAF, la situación en la zona es tranquila pero volátil, debiendo permanecer siempre muy alertas para tratar de evitar cualquier pequeño incidente que pueda desencadenar un conflicto mayor. En este sentido, la mayoría de los incidentes se producen en el Sector español por ser donde se encuentran la mayor parte de los puntos calientes a lo largo de la Línea Azul, el área de las granjas de Cheba y la población de Gadhjar; ésta última, dividida por dicha Línea, mantiene a dos terceras partes de su población (sirios alauitas) en territorio libanés pero bajo ciudadanía y autoridad israelí, lo que constituye una violación permanente por parte de Israel y un continuo foco de incidentes y denuncias. El asunto Gadhjar merece por sí sólo un artículo aparte por constituir el paradigma de la complicación a la hora de mediar entre las partes sin encontrar una solución que satisfaga a ambas (particularmente a Israel) ni, sobre todo, a los habitantes de dicha población.
Al objeto de evitar incidentes en este área de Gadhjar y alrededores, España mantiene permanentemente la posición 4-28 con soldados españoles y salvadoreños y 5 Check points, dos de ellos en colaboración y coordinación con las LAF. Es en esta posición donde, lamentablemente, el 28 de Enero de 2015 perdió la vida el Cabo español Francisco Javier Soria Toledo por disparos de artillería de la parte israelí.
La participación española en UNIFIL cumplirá pronto 11 años y su contribución ha sido clave en el desarrollo y logros de la misión durante este tiempo.
En cuanto a efectivos, la participación española durante este tiempo ha sido de alrededor de 25000 soldados desplegados en 27 contingentes; hasta 2012 nuestra contribución era de aproximadamente 1100 militares por contingente pero a partir de esa fecha se redujo, manteniéndose en la actualidad en torno a los 600 efectivos.
La situación en el Sector Este permanece estable y en relativa calma a pesar de los pequeños incidentes que se producen a causa de cazadores, personal que toma fotografías de la parte israelí y por la actividad de los pastores libaneses con sus rebaños, siendo estos últimos los causantes de la mayoría de los que se producen a lo largo de la Blue Line, los cuales la cruzan, unas veces intencionalmente y otras por descuido, principalmente en el área de Chebaa; la mayor parte de los incidentes se producen a lo largo de la Blue Line, razón por la cual el esfuerzo principal del Sector se realiza a lo largo de dicha línea.
Operacionalmente, el grado de cooperación y coordinación del Sector con la Fuerzas Armadas Libanesas es muy alto, realizando en común una media de 130 actividades semanales. Este tipo de actividades cumplen la triple función: evitar que se produzcan incidentes, entrenar a aquellas y proporcionar seguridad a las propias por desarrollarse preferentemente en áreas donde la población es más reacia a la presencia de tropas de UNIFIL.
Por lo que respecta a la actitud y comportamiento de los soldados españoles en el cumplimiento de esta misión, hay que destacar su profesionalidad y empatía con el pueblo libanés, lo que unido a una conducta ejemplar ha hecho que sean muy considerados y queridos por la población, que valora su esfuerzo y entrega en aras de ayudar y tratar de conseguir una vida mejor para aquella. Como responsable de UNIFIL (Ene 2010-Ene 2012), me siento orgulloso de nuestros soldados españoles y de su forma ejemplar de cumplir la misión.
Entre las acciones CIMIC realizadas en el sector español son muy apreciadas las de Asistencia Sanitaria, Veterinaria, Informática y el aprendizaje de la Lengua Española en colaboración con el Instituto Cervantes.
Entre las actividades para mejorar la calidad de vida y la seguridad de la población, figura en lugar destacado el desminado por parte de nuestros especialistas en zonas a lo largo de la Blue Line o en localidades y lugares donde quedan restos de municiones de conflictos pasados que aun están sin explosionar.
Es necesario remarcar también que la coordinación de todas las actividades operativas con el otro Sector (Oeste) y con las fuerzas de Reserva de UNIFIL es muy buena, lo que facilita en gran manera el cumplimiento de las misiones y tareas operativas.
En la actualidad, en el Sector Este, bajo mando español, despliegan 3922 efectivos: España (629), Serbia (177), El Salvador (52), India (899), Indonesia (1296), Nepal (869).
El cumplimiento de esta misión ha proporcionado a nuestros soldados grandes satisfacciones, tanto personales como a nivel de la Institución, sin embargo, los riesgos físicos y para la vida en este tipo de operaciones siempre están presentes y, desgraciadamente, UNIFIL no ha sido una excepción; nuestra contribución en vidas humanas ha sido de 14 militares fallecidos en estos once años de participación, comenzando con los 6 soldados muertos en atentado el 24 de Junio de 2007 y finalizando con el citado cabo Francisco Javier Soria el 28 de Enero de 2015. Quiero, a través de estas líneas rendir un homenaje y mi reconocimiento a todos ellos pues dieron sus vidas durante el cumplimiento de su misión por una causa noble.
Fdo. GD. (Ret.) Alberto Asarta Cuevas
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