Source: http://doczz.es/doc/539638/atenci%C3%B3n-y-asistencia---justicia-juvenil-restaurativa
Timestamp: 2019-03-24 15:50:15+00:00

Document:
atención y asistencia - Justicia Juvenil Restaurativa - Gestión De Proyectos
atención y asistencia - Justicia Juvenil Restaurativa
Nº12 Octubre-Diciembre 2008 Lima-Perú
Foto: Melanie Roulliere
www.justiciaparacrecer.org
Importante Reconocimiento a la
Justicia Juvenil en El Agustino
El Padre Chiqui y las pandillas
Especial: Atención especializada de
adolescentes en comisaría
La etapa policial, momento crucial
por Óscar Vásquez
Nº 12 Octubre - Diciembre 2008
Revista sobre Justicia Juvenil Restaurativa
publicada por Tierra de hombres y Encuentros
El espacio transforma conductas
por Lisset Escudero y Javier Vera
Un mural en el patio de descanso
por Casa Cultural Martín Olivos
Seguridad y dignidad en la
por Atilio Álvarez
Avanzando en un nuevo paradigma de
por Eduardo Rezende Melo
Renate Winter, Rita Figueroa, Jean Zermatten, Alejandro
Cussianovich, Gilles Concordel, Gino Costa, Tony Peters, Janet Tello
Gilardi, John Orlando, Ronald Gamarra, Víctor Herrero, Liliana Galván
Fernando Rospigliosi, Óscar Vásquez, Lisset Escudero, Javier Vera,
Casa Cultural Martín Olivos, Atilio Álvarez, Eduardo Rezende Melo,
Aída Luz Santos de Escobar.
Christian Poveda, Sandro Mahler, Mélanie Rouiller, Daniel Silva,
Jean Schmitz, Andrés Luque, Cyril Alther.
Centroamérica debe unirse por
por Aída Luz Santos de Escobar
Romy Kanashiro, Omar Gavilano
Fulgencio Valdez 780 Breña, Lima
Pasaje Hernando de Lavalle 143 Barranco, Lima
“Las fotografias de adolescentes, salvo las que se encuentran veladas
por respeto a su intimidad y derecho a la propia imagen, pertenecen a
jóvenes ya mayores de 18 años que han brindado expresa conformidad
para su publicación”
Esta revista es una invitación al diálogo. La opinión de
nuestros lectores sobre los artículos publicados es valiosa.
Escríbanos al correo: [email protected]
Oscar Vásquez, Jean Schmitz, Atilio Álvarez, Carlos Landeo,
Teléfonos (51) (1) 433-8110 / (51) (1) 467-1735
Fax (51) (1) 424-9384
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Hecho el depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2005-8523.
Esta publicación es editada en el Perú
Esta publicación forma parte de las acciones del Proyecto Piloto de Justicia Juvenil
Restaurativa ejecutado por la Fundación Tierra de hombres Lausanne y la Asociación
Encuentros Casa de la Juventud, en convenio con el Poder Judicial, el Ministerio Público
(Fiscalía de la Nación), la Defensoría del Pueblo, la Academia de la Magistratura, el
Ministerio de Justicia, el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, el Ministerio del
Interior, la Municipalidad Distrital de El Agustino (Lima) y la Municipalidad Distrital de
José Leonardo Ortiz (Chiclayo)
Foto: Jean Schmitz
ecopilamos una historia típica de cualquier país que no ha
introducido aún las mínimas reformas democráticas en su
sistema de justicia de menores:
Roberto, de 16 años, y su primo José, de 12, roban la cartera a una mujer
que pasea tranquilamente; por suerte, sin lastimarla. Al intentar huir, dos
policías los detienen. Algunos vecinos quieren darles a los muchachos
una golpiza “para que aprendan”. Enojada, la víctima exige la cárcel para
“esos pandilleros sin remedio”, aunque, harta de esperar turno, abandona
la comisaría sin ejercer su derecho a una denuncia formal.
Desde la detención, los muchachos son maltratados: los arrastran de los
cabellos, les insultan, los humillan, les golpean, los esposan, los fotografían.
Antes de tomarles la declaración, los depositan en un calabozo minúsculo, oscuro, sucio, maloliente, a veces con adultos o a un paso de ellos. ¿Qué
pasará luego? La posibilidad de que los muchachos se sientan culpables
se ahoga rápidamente en una mezcla de miedo, rabia y rencor.
La anécdota permite evidenciar el callejón sin salida a que nos llevan los
sistemas basados en la sanción y el castigo. Es necesario romper la lógica
perversa de la arbitrariedad punitiva y el resentimiento a que da lugar,
que incesantemente se alimentan entre sí. Tal ruptura debe darse desde
el inicio, desde el trato policial al adolescente que viola la ley, y a lo largo
de todo el proceso judicial.
La revista aborda este serio problema en su tema central, proponiendo
una atención especializada al adolescente infractor en la comisaría policial. Porque el policía es el primer profesional que toma contacto con el
adolescente supuestamente infractor: lo detiene y traslada a la comisaría,
investiga su caso, informalmente le toma declaración; sólo después llama
al fiscal, no siempre dentro del plazo, y, con menos frecuencia, a la familia
del muchacho; además, rara vez se presenta en este nivel un abogado
defensor de oficio.
Nos proponemos persuadir sobre las ventajas de una atención especializada, digna y segura, que nos prevenga de caer en el círculo vicioso y
cerrado de la violencia. Sobre las ventajas de tratar al adolescente sin desconocer su condición de sujeto de derechos, precisamente para enseñarle
a vivir bajo reglas de derecho, distintas al abuso de la fuerza, única ley que
ha conocido. Sobre las ventajas de una justicia irreprochable y oportuna,
que recupere vidas en vez de graduar delincuentes.
La apertura del primer módulo especializado de atención policial al adolescente en la comisaría de referencia de Corporación, en el distrito de El
Agustino (Lima) –importante paso inicial, impulsado por el Proyecto de
Justicia Juvenil Restaurativa–, demuestra nuestro compromiso efectivo
de trabajar con la Policía Nacional para la reforma necesaria y urgente
del trato a los adolescentes en problemas con la ley.
Por cierto, hay mucho más que leer en esta edición y, como siempre,
esperamos sus comentarios para publicarlos en nuestra sección de cartas.
Nuestra próxima edición desarrollará como tema central la relación entre
la justicia juvenil y los medios de comunicación. Deseamos fervorosamente a nuestros lectores un feliz año nuevo.
Oscar Vásquez Bermejo
Delegado en el Perú
as Prácticas
l prestigioso premio Buen
), instituido
en Gestión Pública (BPG
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por la asociación Ciudad
el año 2008, en la
(CAD), fue entregado
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r una nueva justicia
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ios a todo el país.
para extender sus benefic
El autor analiza la
experiencia liderada en El
Agustino por el párroco
José Ignacio Mantecón,
más conocido bajo el
apelativo cariñoso de
padre Chiqui, para
recuperar a los chicos
involucrados en las
pandillas, tratando de
identificar su dinámica
y los motivos de sus
importantes logros.
Ex ministro del Interior. Sociólogo
y analista político
ecientemente, el comando policial ha empezado a sustraer
efectivos de diversas unidades
policiales para luchar contra
las pandillas juveniles, que se
han convertido en uno de los más graves problemas de seguridad ciudadana.
Es más, la lucha contra las pandillas no es
principalmente un asunto de represión.
Como suele suceder, se equivocan. Las
pandillas no se combaten acumulando
policías sin preparación para ese objetivo.
En lugar de aprender de algunas experiencias exitosas, apoyarlas y replicarlas, se insiste en políticas fracasadas.
A fines del gobierno de Alberto Fujimori se
dictaron leyes durísimas, sobrepenalizando las pandillas. No sirvieron para nada,
porque el fenómeno ha seguido creciendo.
Pandillas de El Agustino
Una de esas experiencias con logros visibles
es la que ha conducido en El Agustino José
Ignacio Mantecón, el padre‘Chiqui’, un zaragozano que vive en El Agustino desde hace
23 años. Él dirige la parroquia Virgen de Nazaret, en un ámbito de unas 150 mil personas.
‘Chiqui’ empezó a trabajar con las pandillas juveniles hace 12 años. En aqueJusticia Juvenil Restaurativa
baba de salir del penal de Lurigancho y quería
corregirse y ayudar a cambiar a los demás.
Foto: Christian Poveda
La relación con el líder pandillero vino por
el lado de Alianza Lima. Las pandillas están
imbricadas con las barras bravas y Los Picheiros integraban la barra de Alianza. ‘Chiqui’
era capellán de dicho club en esa época.
Reunieron en la parroquia a unos 200 pandilleros de varios grupos y Sully, el líder, les
“habló de Martin Luther King, premio de
la paz, y su lucha por sus hermanos negros
utilizando métodos no violentos y las expectativas de salir del mundo de la violencia, vivir
mejor, tener un trabajo honorable, cambiar
sus vidas, poder caminar por las calles sin temor” (Padre‘Chiqui’, Asociación Martin Luther King: una experiencia de trabajo con las
pandillas de El Agustino, Ciudad Nuestra).
lla época, 36 pandillas integradas por
cientos de jóvenes asolaban el distrito.
Al principio, conjugó esfuerzos con el
comisario, un comandante de la Policía
preocupado por el problema e interesado
en ayudar a los jóvenes. Sin embargo,
cambiaron de colocación al comisario y el
programa que habían emprendido se frustró.
‘Chiqui’ captó que tenía que aprovechar los
aspectos positivos de la pandilla y utilizarlos
para revertir los negativos. Las pandillas
tienen organización, solidaridad y liderazgo,
que empezaron a emplear con fines distintos.
‘Chiqui’ captó que tenía que aprovechar los aspectos
positivos de la pandilla y utilizarlos para revertir
los negativos. Las pandillas tienen organización,
solidaridad y liderazgo, que empezaron a emplear
con fines distintos.
Cuando no existe una política desde el
Ministerio del Interior para tratar con
las pandillas, el asunto queda librado a la
buena voluntad de cada jefe policial y a su
capacidad de comprender el problema. Eso
quita continuidad a cualquier intento de
aplicar sostenidamente una línea de trabajo.
El padre ‘Chiqui’ siguió adelante y se vinculó
con el líder de la pandilla más violenta y más
temida de El Agustino, Los Picheiros, que aca6
Foto: Cyril Alther
‘Chiqui’ empezó a trabajar con las pandillas
juveniles hace 12 años. En aquella época, 36
pandillas integradas por cientos de jóvenes
asolaban el distrito.
‘Chiqui’ y sus colaboradores se empeñaron
en cuatro líneas de trabajo:
La primera, formación y educación.
Con la ayuda de profesores voluntarios
e instituciones como Fe y Alegría incorporaron a los jóvenes, muchos de los
cuales habían abandonado los estudios,
a programas de primaria y secundaria.
La segunda, empleo. La Asociación
Martin Luther King (MLK) suscribió
un convenio con el municipio del El
Agustino para dar trabajo a algunos jóvenes. Se crearon algunas microempresas.
Y contaron con el invalorable apoyo de
un empresario –de los muy grandes– que
acudía con su esposa todos los sábados, durante seis horas, para preparar
a un grupo de jóvenes a insertarse en
el mundo laboral. También les abrió la
puerta en sus empresas a varios de ellos.
La tercera, el deporte, siempre importante
con los jóvenes. Constituyeron un club
deportivo con entrenadores que no sólo
se ocupan del aspecto físico y técnico, sino
de la formación de los jóvenes y niños.
Por último, se empeñaron en realizar
obras de reparación a la comunidad
por los daños que le habían causado. Es
importante que los ex pandilleros reconozcan y asuman su responsabilidad por
los estropicios que provocaron y, a la vez,
que la comunidad los acoja nuevamente.
Para esto realizan trabajos de limpieza pública, participan en celebraciones de Navidad
o Día de la Madre llevando regalos a personas que fueron afectadas por sus actos, etc.
Algunos jóvenes reinciden y vuelven a las calles
y a la violencia. Otros no pueden deshacerse
de su adicción a la droga.‘Chiqui’ calcula que
un 95% de los pandilleros se drogan y, lo peor,
con drogas duras, muy adictivas y tremendamente destructivas como la pasta básica de
cocaína, que ha sustituido a la marihuana.
Sin embargo, muchos han podido ser
recuperados (Ver entrevista a ‘Chiqui’
en la revista Justicia para Crecer, Nº 11,
“Lo más gratificante es ver a los muchachos encontrar un nuevo horizonte”).
El problema de los jóvenes pandilleros
se explica básicamente por familias desestructuradas en un medio de pobreza y
falta de oportunidades. La escuela, por lo
general, no ayuda al joven a integrarse y
adaptarse. Quien lo acoge es la pandilla.
La sociedad tiene que buscar formas de
integrar y brindarles reconocimiento a esos
jóvenes. Experiencias como la del padre‘Chiqui’ muestran que es posible hacerlo. Como
él dice, “una respuesta a tiempo y adecuada
significa el rescate de un inmenso contingente
de jóvenes para la vida productiva y social
el diario Perú 21; reproducido bajo
Especial: Atención especializada de adolescentes en comisaría
La etapa polici
Director de la asociación
Encuentros, Casa de la Juventud
La atención especializada de
adolescentes en conflicto con la ley en
la etapa policial, examinada desde un
enfoque restaurativo.
l proyecto de Justicia Juvenil Restaurativa, promovido por la
Fundación Tierra de hombres y Encuentros, Casa de la
Juventud, se inicia en el Perú en el año 2005 con la puesta en
marcha de una experiencia piloto en dos zonas estratégicas:
El Agustino, distrito ubicado en la ciudad de Lima, y el distrito de José
Leonardo Ortiz, en la ciudad de Chiclayo, Lambayeque.
El objetivo de este proyecto es contribuir al mejoramiento de la
justicia juvenil en el Perú a través de la incorporación de enfoques
y mecanismos restaurativos que hagan posible el respeto de los derechos y la generación de procesos de integración social tanto de los
adolescentes que han infringido la ley, como de las víctimas que han
sufrido algún daño con ocasión de dicha infracción. A fin de cumplir
con dicho objetivo, además de implementar una experiencia localizada
en zonas con significativos índices de violencia juvenil, el proyecto
desarrolla otros tres ejes de trabajo a nivel nacional: capacitación y
especialización de operadores de justicia, difusión amplia de la justicia
juvenil restaurativa e incidencia en políticas públicas.
rucial
La puesta en práctica de un proyecto de justicia juvenil restaurativa ha
tenido varios propósitos. Por un lado, diseñar y validar un modelo adecuado a la realidad peruana; por otro lado, formar y capacitar equipos
especializados de trabajo interdisciplinario; y también, establecer un
punto de referencia para profesionales y funcionarios de instituciones
públicas y privadas, nacionales e internacionales, interesados en la
Si se tienen en cuenta las distintas etapas del sistema de administración de justicia juvenil: policial, fiscal, judicial y de cumplimiento
de la medida; el modelo de Justicia Juvenil Restaurativa que se viene
implementando opera en estos tres momentos a través de tres equipos
interdisciplinarios: Equipo de Defensa Inmediata (EDI), Equipo de
Atención y Asistencia a la Víctima (EAAVI) y Equipo de Acompañamiento Educativo (EACE).
La experiencia ganada en estos años nos ha hecho caer en cuenta de
la importancia de la primera etapa, y de las enormes posibilidades que
se presentan, si se considera una serie de condiciones para sostener
un trabajo efectivo y oportuno de recuperación de los adolescentes
que han infringido la ley.
En principio, debemos remarcar el importante rol que tienen tanto la
policía como el fiscal de familia en la etapa policial. No hay que olvidar
que la policía es la primera institución del Estado que interviene cuando se produce una infracción a la ley. Son, en primera instancia, los
encargados de controlar el orden, asegurar el cumplimiento de la ley
y el pleno respeto de los derechos ciudadanos. Aquellos adolescentes
que por diversas motivaciones han infringido la ley serán inicialmente
confrontados por los agentes policiales, en virtud que la ley y el orden
han sido quebrantados.
Este inicial “encuentro” entre el adolescente y la policía es de sumo
interés desde una perspectiva de prevención del delito. Si existe interés,
voluntad y visión del Estado de prevenir la criminalidad, uno de los
problemas a atender es la incriminación temprana de adolescentes
en la infracción a la ley. En ese sentido, la intervención policial no
sólo debe ser adecuada a la situación y condición del adolescente,
sino también debe ser un impulso para que el Estado en su conjunto
reaccione a través de sus diversos servicios y programas.
En ese sentido, las detenciones arbitrarias, el maltrato físico y psicológico, y la corrupción deberían de erradicarse de la práctica policial
porque son totalmente contraproducentes para educar y recuperar a
dichos adolescentes, sobre todo si se tiene en cuenta que el abandono
afectivo, el resentimiento, la violencia familiar y otras situaciones percibidas como injustas concurren en los impulsos y motivaciones que
favorecen el consumo de drogas y la infracción a la ley. La autoridad
debe situarse en una posición distinta a dichas situaciones y percibirse
como moralmente legítima, y por tanto con todo derecho de reprochar
la conducta inadecuada.
Cuando un policía pide una “coima” a un adolescente que ha infringido la ley para evadir su responsabilidad, se hace un enorme daño al
adolescente, a la institución policial y a la sociedad en general porque
el adolescente pierde confianza y respeto por la autoridad del Estado.
¿Con qué autoridad se le pide cuentas por su conducta cuando el funcionario encargado de hacer cumplir la ley es el primero en vulnerarla?
Es, pues, dar el mensaje de que la infracción a la ley no es mala, que
es tolerable y que uno puede actuar impunemente. Hay que tener
en cuenta que dichos adolescentes son personas en formación, que
no han tenido la oportunidad de ser confrontados y que les señalen
límites por una autoridad legítima en su entorno sociofamiliar.
La intervención del Fiscal en estas situaciones es sumamente importante. Por un lado, debe garantizar el estricto cumplimiento de la ley
durante la intervención policial, teniendo en cuenta el pleno respeto de
los derechos del adolescente investigado y/o detenido; por otro lado,
debe asegurar que la investigación en esta etapa reúna las condiciones
formales y materiales necesarias para hacer la denuncia penal ante el
juez de familia. El Fiscal tiene la potestad de denunciar o no al adolescente; esta potestad hoy en día es sumamente importante, porque
permite pensar que la respuesta penal no es la única. Hechos que no
revistan gravedad, la existencia de un soporte familiar adecuado o la
débil persistencia en actos infractores pueden ser motivos suficientes
para no proceder con la denuncia penal y preferir una acción educativa
El modelo de la justicia restaurativa nos ofrece una serie de ventajas
y desafíos. En principio, trata de recomponer aquellas relaciones
personales que se han quebrado con ocasión de la infracción a la ley;
ayudando a que el adolescente tome conciencia del daño ocasionado y
sus consecuencias, buscando que este repare el daño ocasionado tanto a
la víctima como a la comunidad. De acuerdo con este modelo, la víctima
recupera un protagonismo inusual en la justicia tradicional y se ubica en
una posición trascendente. En esta primera etapa de la justicia juvenil
es también sumamente importante atender a las víctimas, porque es
el momento donde se requiere una mayor atención para evitar que las
consecuencias sean de mayor gravedad. Es, por otro lado, una de las
pocas ocasiones donde agresor y víctima se encuentran.
Con esta perspectiva, el proyecto de Justicia Juvenil Restaurativa
trabaja desde esta etapa en coordinación con la Policía y el Ministerio
Público a través de dos equipos de trabajo: el Equipo de Defensa
Inmediata (EDI) y el Equipo de Atención y Asistencia a la Víctima
(EAAVI). Veamos a continuación cómo trabajan ambos equipos.
y social. Esta remisión a un programa de orientación está prevista en la
legislación nacional (art. 206, Código de los Niños y los Adolescentes)
e internacional, pero pocas veces se aplica.
El Equipo de Defensa Inmediata (EDI) es un equipo de trabajo interdisciplinario conformado
por un abogado, un psicólogo y una trabajadora social. El EDI tiene la misión de brindar una
defensa legal eficaz y oportuna a los supuestos adolescentes en conflicto con la ley, razón por la que acude en forma inmediata a la dependencia policial cuando la autoridad (fiscal o policía) les comunica de la detención en comisaría de un adolescente por haber supuestamente
infringido la ley penal, aún en horas de la noche o fines de semana.
El abogado brinda una asesoría legal al adolescente detenido, para lo cual verifica que la detención se haya realizado de acuerdo a ley (con
mandato judicial o en situación de flagrancia), se hayan respetado los procedimientos establecidos (uso indebido de los grilletes, ambiente
separado de adultos, etc.) y se hayan respetado sus derechos. De igual modo, indaga con él sobre los hechos ocurridos y las condiciones
en que se ha dado la infracción para diseñar una estrategia de defensa. En caso de sospechar de algún maltrato, pide un reconocimiento
médico legal, o si ve un problema con el procedimiento, lo advierte ante el fiscal. También asiste y orienta al adolescente en el momento de
la declaración policial, asegurando la presencia del Fiscal y de por lo menos un miembro de su familia, especialmente sus padres.
Por su parte, el trabajador social cumple una función de apoyo a la defensa, sobre todo para asegurar la presencia de la familia en el momento de la declaración y acopiar la información y documentación necesaria para solicitar que la investigación continúe sin necesidad de
una detención preventiva.
De igual modo, el psicólogo ofrece un espacio de contención a la situación emocional que conlleva la detención del adolescente y busca
aspectos y dimensiones positivas del adolescente que haga posible argumentar ante el Fiscal la posibilidad de entregar el menor de edad a
sus padres en calidad de citado y evaluar la posible aplicación de la remisión o de una medida socioeducativa alternativa a la privación de
la libertad (mediación, prestación de servicios a la comunidad, libertad restringida, etc.).
El EDI realiza un trabajo interdisciplinario para dar respuestas inmediatas y efectivas a favor de los adolescentes. Los informes psicosociales
que elabora y presenta sirven de orientación al Fiscal de Familia para tomar las decisiones más adecuadas a los problemas y necesidades de
los adolescentes. El EDI, en el momento de la detención policial, indaga sobre la situación personal y familiar del adolescente, y si existen
condiciones, propone al Fiscal la entrega del adolescente a sus padres o responsables, y continuar la investigación en medio abierto con el
compromiso de la intervención del proyecto.
Foto: Mélanie Roulliere
Posteriormente, el EDI cita al adolescente y a su familia, hace una evaluación de mayor profundidad y elabora un informe al Fiscal que
contiene una propuesta de intervención adecuada y propia a la realidad de cada adolescente. La propuesta puede formalizar la solicitud
de una remisión o, en todo caso, la aplicación de una medida socioeducativa no privativa de la libertad. Los casos que revisten gravedad y
no son susceptibles de reparación (homicidio o violación) son derivados al abogado de oficio, compartiendo con él toda la información
recopilada por el EDI al momento de la detención del adolescente.
La experiencia de los Equipos de Defensa Inmediata en estos años ha sido exitosa y se ha debido a varias condiciones positivas:
Se ha designado a una de las cinco comisarías del distrito de El Agustino como comisaría de referencia para centralizar en ella la detención
de adolescentes. Ello significa, por ejemplo, que si un adolescente es detenido en la comisaría de Santoyo, debe ser trasladado inmediatamente a la comisaría de La Corporación en El Agustino. Esta centralización permite brindar una mejor atención al adolescente, pues se
ha acondicionado un ambiente especial y además se cuenta con policías preparados.
En la comisaría de La Corporación, en El Agustino, se ha construido un módulo especializado de atención para adolescentes, con personal
capacitado (un policía varón y dos policías mujeres). El módulo está conformado por tres ambientes: uno donde los adolescentes están
retenidos y se entrevistan con el EDI, cuenta con tres camas y un baño; luego, un segundo ambiente donde se toma la declaración al adolescente; y finalmente un tercer ambiente para que los adolescentes detenidos se entrevisten con su familia. Este módulo es único en el país,
pues las dependencias policiales no cuentan con ambientes especiales para la detención de adolescentes separados de los adultos.
El compromiso, visión y liderazgo de los operadores de justicia (policías1 y fiscales2) para trabajar de manera conjunta con el EDI y el EAAVI.
Estos equipos, en cierta medida, dan una asistencia técnica a dichos operadores para tomar decisiones y la garantía de llevarlas a cabo.
Se ha establecido un sistema de trabajo donde intervienen las principales instituciones de la justicia juvenil (Poder Judicial, Ministerio
Público, Policía Nacional, Ministerio de Justicia) e instituciones de la sociedad civil (ONGs como Tierra de hombres y Encuentros, así
como la parroquia, colegios, asociaciones, clubes, etc.).
El equipo hace un trabajo interdisciplinario y toma decisiones conjuntas teniendo en cuenta las potencialidades y recursos del adolescente
y su familia para diseñar propuestas de intervención útiles y efectivas. Es importante que el EDI genere confianza y empatía con el adolescente. Su labor ha significado un apoyo técnico y especializado para que los operadores de justicia tomen decisiones informadas que
ayudan mejor a la recuperación del adolescente, velando siempre por su interés superior.
1 Hacemos particular referencia al Comandante Daniel Llaury Linares, Comisario de la comisaría policial de Corporación (El Agustino), quien es uno de los primeros convencidos de la justicia restaurativa y ha dado todas las facilidades y apoyo
para la intervención del EDI y el EAAVI.
2 La Fiscalía de Familia del Módulo Básico de Justicia del Distrito de El Agustino ha ganado el premio CAD 2008 (Ciudadanos al Día), en la categoría Seguridad Ciudadana, por haber impulsado la aplicación de la remisión, optando más por una
acción socioeducativa que penal.
EAAVI
El Equipo de Atención y Asistencia a la Víctima (EAAVI) es un equipo interdisciplinario conformado por un abogado, un psicólogo y
una trabajadora social. El EAAVI tiene la misión de brindar una atención especializada a la víctima a fin de promover el resarcimiento
y/o la mitigación del daño ocasionado por un agresor. Al igual que el EDI, acude inmediatamente a la dependencia policial cuando la
autoridad (fiscal o policíal) les comunica que ha ocurrido una agresión.
En su trabajo de atención a la víctima, el EAAVI ha delimitado dos funciones específicas en su intervención. Por un lado, atiende a toda
víctima de una infracción cuyo autor es un adolescente; y por otro, atiende a niños, niñas y adolescentes víctimas, especialmente de abuso
sexual. El EAAVI tiene una intervención de asistencia inmediata, es decir, cuando ha ocurrido la agresión, sobre todo para hacer una labor
de contención emocional y dar una ayuda y orientación legal; y luego hace un seguimiento a la víctima buscando que el daño sea resarcido
y las consecuencias del hecho sean mitigadas, a través de un proceso de mediación, cada vez que las condiciones lo permiten.
El abogado del EAAVI, de acuerdo a esta distribución del trabajo, tiene dos labores distintas. Cuando se da el caso de una infracción
por un adolescente, él actúa como mediador. El trabajo preparatorio de la mediación lo hacen tanto el EDI, con el adolescente, como la
trabajadora social y psicóloga del EAAVI, con la víctima. Cuando ocurre la agresión a un menor de edad, el abogado da asistencia legal a
él y a la familia a fin de darle la protección necesaria y que se denuncie al agresor. En ambos casos, la función del trabajador social es indagar
sobre la situación familiar de la víctima para brindar una orientación especializada al operador de justicia.
La labor del psicólogo es dar una contención emocional a la víctima lo más pronto posible después de la agresión, y luego brindarle información, orientación y acompañamiento necesario para aminorar los efectos traumáticos del hecho. En caso de ser un hecho grave,
derivará el caso a un centro médico especializado.
Como hemos podido apreciar, la intervención de los equipos especializados del proyecto de Justicia Juvenil Restaurativa, durante la etapa policial, está cubriendo no sólo vacíos que se dan en nuestras realidades latinoamericanas,
como es carecer de asesoría legal para los adolescentes que han infringido la ley, o de asistencia a la víctima; sino que se
está demostrando que es posible iniciar un trabajo efectivo en la relación agresor-víctima con la asistencia de equipos
especializados interdisciplinarios.
También es importante señalar que el enfoque
de la justicia restaurativa, en esta etapa, ha hecho
posible priorizar el trabajo educativo sobre la
intervención punitiva, así como llegar a mecanismos de compensación social del daño antes que
a procesos judiciales. El proyecto está haciendo
que el sistema de justicia juvenil se centre en los
casos más graves con un ahorro económico
significativo. Antes del proyecto, el Centro
Juvenil de Lima tenía un gran número de
adolescentes de El Agustino; hoy, son pocos
los casos porque se ha podido trabajar con ellos en
su medio sociofamiliar, muchas veces evitando su
ingreso al sistema judicial.
nte la pregunta: ¿castigar o educar?, la reflexión central de
la Justicia Juvenil Restaurativa es: “en vez de castigarte por
lo malo que hiciste ayer, vamos a trabajar juntos para que
mañana hagas las cosas bien”. Y afirma: seguridad sí, pero
con dignidad1. Para ello, las instituciones y personas involucradas han venido desarrollando un proyecto integral. Como parte de
ese proyecto, se planteó la construcción de un Módulo Especializado
de Atención a Adolescentes en la Comisaría La Corporación de El
Agustino2, barrio de la ciudad de Lima, capital del Perú.
1 Para el desarrollo de la idea, leer el “Informe del Proyecto Piloto” (pag. 1).
2 La Comisaría Corporación ha sido designada en el 2008 como la comisaría de referencia por las cinco comisarías que cubren
el distrito de El Agustino.
Cuando se nos dio este encargo, supimos de inmediato que teníamos
un reto profesional muy grande. Uno de los gestores del proyecto nos
explicó de qué se trataba, profundizando sobre el tema de la justicia
juvenil restaurativa y sobre cómo se venía realizando este proyecto en
el Perú. Un experto en estos temas nos dio los detalles conceptuales y
técnicos que nos ayudaron a tener la claridad necesaria (leer el artículo
del Dr. Atilio Álvarez de este mismo número de JpC) .
Este módulo debía materializar todas esas ideas, concretar esas reflexiones. No se trataba sólo de resolver aspectos técnicos, ni de seguir
un manual de cómo diseñar este tipo de módulos. (Es el primero en su
género que se construye en el Perú). Se trataba de contribuir. ¿Cómo
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en la UniEstudiantes de Arquitecturaeniería (UNI)
versidad Nacio
aportar desde nuestra profesión? ¿Puede la Arquitectura ayudar a
enriquecer este tema?
Claro que sí. Para entender cómo, es necesario aclarar algunas cosas
sobre la Arquitectura. Y es que, con frecuencia, las personas creen que
los arquitectos sólo se dedican a hacer casas bonitas para la gente que
tiene mucho dinero. Y no es así o, al menos, no debería serlo.
las cosas, y refleja a todas ellas”3. Lo que se ve es una construcción, pero
detrás de ello hay, siempre, ideas, búsquedas, apuestas.
Los encargados del proyecto consideramos que la Arquitectura no
sólo es el arte de trabajar el espacio y los volúmenes4, sino también el
arte de transformar las conductas a través de ese trabajo con el espacio
y los volúmenes. Es decir, el trabajo material, formal, estético, de la
arquitectura no es su fin, sino el medio para lograr transmitir ideas y
transformar conductas sociales.
“Hay muchas cosas que subyacen a la Arquitectura. (…) Su mayor
parte está oculta, como un iceberg, pero ahí debajo encontramos las
fuerzas que permiten aflorar su cúspide. (…) La Arquitectura mezcla
3 Renzo Piano (arquitecto italiano).
4 “La arquitectura es el juego sabio, correcto, magnífico, de volúmenes bajo la luz” (Le Corbusier, arquitecto suizo-francés,
maestro de la modernidad).
“Existir es habitar”5. Los espacios generan las conductas del hombre
en su entorno, repercuten en ellas, y es mediante la Arquitectura
que se puede llevar a cabo una regeneración social positiva con una
buena decisión de diseño. Para ello, hay que tener en cuenta que la
Arquitectura atraviesa la vida cotidiana (es nuestra casa, es la calle, es
el lugar a donde vamos6), y es en ella donde hay que incidir.
Todo esto es un gran peligro porque la Arquitectura se le impone
al usuario, dejándolo sin posibilidades. Uno no puede esquivar los
edificios. No puede dejar de andar por la ciudad. Esto es una gran
responsabilidad de los arquitectos. Por eso se considera la Arquitectura como un servicio a la sociedad: es la gente, sus esperanzas,
aspiraciones y pasiones.
“Por eso, escuchar a la gente es importante, y eso es difícil para un arquitecto porque siempre está tentado de imponer su manera subjetiva
de pensar… su propio estilo”7. Es fácil usar la obra para enaltecerse
y agrandar el ego. Reconocer la arquitectura como un servicio, implica
condicionar la libertad creativa (sin limitarla) a la interpretación de la
sociedad y sus necesidades, para hallar ahí su riqueza.
5 Martin Heiddegger, filósofo alemán: “ser-ahí”, “ser-en-el-mundo”, “estar-ahí”.
6 “El barrio es un delicado mecanismo urbano equipado para los encuentros y deseos humanos” (Kisto Kuroka).
7 Renzo Piano, entrevista en la revista Arkinka.
a no sólo , sino también el
s volúme nductas a
formar la
l espacio y lo
través de es
Es así que la Arquitectura se enfoca, hoy, como un instrumento transformador de sociedades y generador de desarrollo y progreso8. Un
progreso entendido ya no como un nuevo orden universal, sino como
una reactivación de la propia realidad que parte de una comprensión de la naturaleza de las cosas para poder incidir en ellas.
Entonces, está claro que la buena Arquitectura no solo genera placer
estético, sino, sobre todo, desarrollo. Y este módulo es obviamente un
proyecto de desarrollo. El reto era interesante. Para resolverlo, fue
muy importante el trabajo transversal con los demás participantes
del proyecto: los gestores, los psicólogos, el especialista en el tema,
los policías, etc. Cada uno aportó su perspectiva para que nosotros
pudiéramos enriquecer el proyecto.
“Un arquitecto debe ser un explorador que confronta la realidad
con curiosidad y coraje para poder comprenderla y cambiarla. Es
necesario nutrirse de todos los aspectos del conocimiento humano
para ser siempre innovadores”9. Ser capaces de tender puentes
desde la arquitectura, encontrando fusiones con otros temas, y así
enfocar el “problema real” desde diversos ámbitos del conocimiento
8 El título de la última Bienal Internacional de Arquitectura (Venecia, 2006) fue: “Ciudades, Arquitectura y Sociedad”.
9 Renzo Piano, entrevista en la revista Arkinka.
Como ejemplos, se puede mencionar que el crimen y la violencia urbana
han disminuido en barrios alrededor de Bogotá y México, donde se
han construido bibliotecas, gimnasios y talleres de arte. En São Paulo,
nuevos colegios (diseñados por los mejores arquitectos brasileños), que
permanecen abiertos hasta la noche en las comunidades, ofrecen a los
jóvenes alternativas a la violencia. La calidad de los edificios refuerza el
orgullo del lugar para promocionar actividades sociales.
Foto: Jean Sc
Visto desde un enfoque amplio, la problemática de violencia juvenil
se manifiesta por la exclusión, la marginación, estigmatización y la
miseria. Es un problema de la ciudad y los modos de vida urbanos. Y
está demostrado que la Arquitectura puede contribuir a solucionarlos:
la Arquitectura y la inclusión social, su papel frente a la violencia, los
edificios bien diseñados y los espacios urbanos responsables que pueden mejorar la cohesión social, el transporte público que contribuye
a la equidad social10, son temas recurrentes.
Y en el Perú, tenemos como ejemplo los skateparks. Estos espacios
son circuitos de rampas donde gran parte de la juventud está dedicando su tiempo libre a deportes relacionados al riesgo (BMX, skate
o patines, etc.)11, que sirven como espacios de descarga de energía,
donde se canaliza la agresividad propia de la edad a un logro propio.
Además, se constituyen como grandes lienzos efímeros de expresión
social, donde los jóvenes artistas urbanos se dirigen a la apropiación,
mas no a la dominación del espacio tiempo.
10 Estos puntos son parte de las conclusiones de la Bienal de Arquitectura de Venecia (2006).
11 “El riesgo no representa exactamente una pasión inútil, sino que cumple una función fisiológica esencial: canalizar la
necesidad de sentir el riesgo, de jugarse la vida, en una sociedad que no proporciona muchas ocasiones para ello” (3).
“El deportista (de riesgo) siente una real o simbólica presencia de la muerte. Entonces, toma y capta con mayor sentido la
grandeza de la vida”. En: Ian Borden: Skateboarding, Space and the City (Architecture and the Body).
12 Para los aspectos técnicos, leer el “Informe del Proyecto Piloto”.
Nos encontrábamos ante una paradoja. Construir un espacio de
encierro (privación de la libertad) para profundizar en el ideal de
libertad. Que quien esté allí, no solamente sienta que está cumpliendo
un castigo, sino que reflexione en torno a su libertad y la revalore. ¿Se
puede construir un espacio que resalte la idea de libertad, a pesar del
encierro de quien lo habita?
élanie R
Pero, además, con una idea arquitectónica, enfocando el proyecto
Foto: Jean S
Pero éste no es un espacio público, ni un proyecto grande como un
edificio, sino un módulo con cuatro ambientes. Luego de todas estas
reflexiones y ejemplos revisados, podíamos apostar a que sí se puede
aportar. Obviamente, con entrega y trabajo de calidad, una buena
solución funcional, escogiendo bien los materiales, etc.12
Este tipo de proyectos son una manera de evitar la violencia en la
ciudad, que vemos todos los días en el pandillaje, las barras bravas y
las manchas escolares, la delincuencia juvenil, las tentativas de suicidios
y los suicidios consumados, etc.
ulliere
Foto: Mélanie Ro
color, y se relaciona con el vacío. Es un vacío en el que sólo hay luz.
La nada de este proyecto es una nada luminosa. Una nada que
no entristece, sino que da esperanzas. La habitación principal está
totalmente bañada de la luz natural de “allá afuera”.
El blanco se desliga totalmente de cualquier referente que no sea
el ambiente mismo. Es lo absoluto, lo irreductible y la nada que no
guarda relación con ninguna realidad. Pero no es un blanco frío, está
bañado de luz natural, así que cambia de tonalidad durante el día y la
noche, cargándolo de poética.
El blanco y la superficie lisa, el acabado aséptico, las geometrías puras,
dan una neutralidad inexpugnable al ambiente. Ninguna concesión
a la vida externa: estás ahí y sólo ahí.
Sólo la sala de oficinas tiene una pared de color negro para generar
un contraste, un impacto, una diferencia, pues éste es el espacio de la
Lo que se buscó es que, tras estar en este espacio, la persona pueda
pasar por una reflexión del tipo: ¿por qué? –pregunta retrospectiva,
analítica, para ver que pasó, qué sucedió–, para llegar a preguntarse: ¿y
ahora, qué? –pregunta prospectiva, para pensar en el futuro, en qué
hacer en delante, en cómo afrontar su situación. ¿De qué modo puede
un espacio construido ayudar a generar este tipo de reflexiones?
El módulo construido es un juego entre volumen, luz y sombra,
pero es más que eso: es la creación de un “suceso arquitectónico / la
construcción de una situación”13: jóvenes enfrentados al vacío.
La idea, entonces, es construir un vacío14. El reto es que, quienes lo
habiten, confronten ese vacío: su propio silencio, su propia nada.
Habitar este vacío significa una oportunidad de estar enfrentado
a nada. Con esto no se pretende impartir miedo, sino generar un
espacio que los usuarios (los adolescentes recluidos) puedan hacer
propio, llenándolo con su imaginación. Para llenarlo, será necesario
inducirlos a reflexionar, pero generando preguntas, no dictando respuestas. De este modo, se les regala un poco de libertad. Porque en
este momento, el de la reclusión, no interesa darles un discurso con
una carga moral y ética (eso es lo que vendrá después, ya en la atención
legal y psicosocial que se plantea con los jóvenes), sino generar en ellos
reflexiones más abiertas,“en abstracto”, sin determinismos, como para
dejar la mente en blanco, con lo cual se podría lograr que salgan
dispuestos a llenar esos vacíos.
El módulo es blanco. Es como una cápsula blanca donde no hay
nada. El blanco es un color neutro porque es la ausencia total de
13 Bernard Tschumi (arquitecto francés), teoría del espacio-suceso.
14 “Una realidad del espacio, una zona de luz (…) superar la gestualidad subjetiva, para objetivar, para crear una situación
de libertad” (Gunter Vecker).
seriedad y el respeto. El lugar donde todas las reflexiones anteriores
deben aterrizar a cosas concretas.
Decidimos no utilizar ningún color más porque eso sería limitante:
nosotros, como arquitectos, estaríamos tomando una decisión, y se
supone que lo que queremos es que las decisiones las tomen sólo ellos
(nadie más): que imaginen los colores que ellos quieran (eso no lo
vamos a determinar nosotros).
Este proyecto ha pretendido construir un espacio para la
pausa. Construir la interfaz entre una realidad que ES y
otra que PUEDE SER, que puede empezar.
Proyectos como éste, otorgan oportunidades de reintegración a la sociedad no sólo a los jóvenes en problemas con la ley, los excluidos, sino
también a los autoexcluidos, aquellos profesionales que deberían ser
los encargados de enfrentar estos problemas en su labor cotidiana.
Por eso había que afrontar este reto con la profundidad requerida.
Porque no hacerlo también es violencia. La indiferencia atenta contra
todas estas posibilidades. Y esto no es servicio social ni caridad, es
un trabajo remunerado como cualquier otro. De modo que deberían
haber muchas mas experiencias como ésta en el Perú.
Arquitectura: trabajo con el espacio para un hábitat digno, en toda la
complejidad que esto significa.
Conclusión: la Arquitectura no es solamente esa labor “cosmética”
que la gente supone por lo que ve en las revistas y en la televisión,
sino que es capaz de aportar positivamente a proyectos de desarrollo
como éste, tal como se ha tratado de demostrar en el artículo. Quienes
estamos ligados a este tema debemos hacer una autocrítica: la Arqui-
tectura es un servicio, no un lujo. Se debe salir de esa burbuja. De lo
contrario, ¿quién enfrentará el triste panorama de nuestras ciudades?:
tugurización, malas condiciones de vida, ausencia de espacio público,
contaminación, tráfico…
cio que r ien lo habita?
constru del encierro de qu
libertad, a p
El patio de descanso del Módulo de Atención Especializada en Adolescentes en
Comisaría está iluminado por el arte. Esta intervención estuvo a cargo de la Casa
Cultural Martín Olivos (http://casaculturalmartinolivos.blogspot.com), colectivo de
artistas del distrito de Los Olivos, situado en Lima Norte, quienes comparten con
los lectores la breve reFlexión que sigue.
l mural se planteó con la intención
de dar un toque artístico de color
al momento de descanso del adolescente. Siguiendo la idea del proyecto, no
era su fin presentar imágenes subjetivas que
puedan significar algún tipo de discurso para
quien lo observa. Por tanto, no debía ser figurativo ni estar cargado de iconografía alguna.
Un paisaje semiabstracto, una composición
de formas y colores libres, entre otros, eran los
posibles temas a trabajar. Este fue el encargo
llevó a reflexionar sobre el problema de la
delincuencia juvenil en nuestra sociedad y
qué alternativas reales venimos proponiendo para que los adolescentes que incurran
en actos delictivos puedan cambiar sus
vidas. Así comenzamos a comprender que
este mural tendría un contacto directo con
personas en formación que llevan consigo
una carga muy fuerte, y que sus conductas
reflejan crudamente la violencia social que
absorben diariamente de la sociedad donde
Participar en este proyecto piloto, desarrollado por primera vez en el Perú, fue para el Colectivo Martín Olivos una experiencia muy
enriquecedora, sobre todo a nivel humano.
Así, decidimos plantear un mural cuyo contenido sea simplemente un paisaje natural
lleno de flores y color, con un sol radiante que
ilumina e invita a la imaginación, a la fantasía,
y a reflexionar lúdicamente sobre el valor de
la vida y las oportunidades que esto significa
cada día para todos nosotros. Apostamos
por crear un mural que proyecte creatividad
y naturaleza para la vida, ya que sentimos
que es un camino personal y colectivo que nos
puede llevar a reconocernos y encontrarnos
con nosotros mismos y como sociedad.
Crear un mural para el Módulo de Atención
Especializada en Adolescentes en la Comisaría de Corporación en El Agustino1 significó
para nosotros un gran reto. El proceso nos
1 La Comisaría de Corporación es la comisaría de referencia de las cinco
comisarías de la PNP que cubren el distrito de El Agustino.
REJAS, CADENAS Y GRILLETES FUERON LA
IMAGEN DE LA SEGURIDAD A LO LARGO
DE SIGLOS: NADA MÁS EQUIVOCADO.
SEGURIDAD Y DIGNIDAD
EN LA DETENCIÓN
Defensor Público de Menores de la
La detención policial de un adolescente es un hecho muy grave, que debería ser
excepcional, y las condiciones de esta reclusión adquieren extraordinaria importancia
en tanto significan el primer contacto del adolescente con el sistema de justicia.
¿Cómo evitar que ese primer contacto genere consecuencias aún más graves?
uando resulta estrictamente necesario privar de
libertad en dependencias policiales a un adolescente imputado por la comisión de hechos que la
ley califica como delitos, por el breve tiempo que
requieren las investigaciones iniciales, advertimos
a menudo en Latinoamérica que aquellas no están
preparadas para diferenciar la detención de los
adultos de la de los adolescentes. Con mucho esfuerzo se destina en la
mayoría de los lugares una celda o carceleta distinta de la de los adultos,
recaudo mínimo de separación, pero comúnmente en el mismo sector o
muy cerca de ellos. Las características de alojamiento, verdaderamente
deprimentes, suelen ser las mismas en todas partes.
La detención policial debe ser brevísima, no solamente por su excepcionalidad en Justicia Juvenil sino porque no es la Policía la fuerza encargada
de custodiar a menores de edad privados de libertad, sino la que tiene el
deber de aprehenderlos y de iniciar las investigaciones. Colocar la función de custodia y cuidado en cabeza del mismo personal que tiene la
obligación de detener –a veces con el uso de la fuerza pública y sufriendo
agresiones por parte del joven infractor–, es un grave error que acarrea
nefastas consecuencias. Uno debe ser el funcionario que se enfrenta a
quien cometió un delito, lo desarma y lo reduce, y otro totalmente ajeno
a tal función el que lo cuida y custodia.
Por eso, la detención en sedes policiales es desaconsejable y debe ser
reducida al mínimo indispensable de tiempo. Pero aun en ese breve
tiempo no pueden descuidarse las condiciones de alojamiento, puesto
que esa detención policial es el primer contacto del joven con el sistema
de Justicia Juvenil, y marca habitualmente toda su actitud frente al
Descuento que de ninguna manera nos encontraremos ante actos
delictivos cometidos por personal policial contra los niños detenidos
(apremios ilegales, sevicias, torturas, trato humillante o degradante,
agravamiento innecesario de condiciones de detención, etc.), y que esto
rige tanto para niños como para adultos. Pero no resulta tan obvia la
reflexión sobre las condiciones de seguridad y su relación con la dignidad
de la persona humana, en este caso del niño, y con la finalidad de toda
intervención de Justicia Juvenil, claramente consagrada por el artículo
5, inciso 5, del Pacto de San José de Costa Rica.
Por lo general, se entiende la función de seguridad como solamente
vinculada a impedir la evasión del detenido. Rejas, cadenas, puertas,
candados y grilletes fueron la imagen de esa“seguridad” a lo largo de los
siglos. Nada más equivocado. La verdadera seguridad, que por ello no
está reñida con la dignidad y los derechos humanos, es la protección de
la vida y la integridad física y psicológica del joven presunto infractor y
de todas las personas involucradas en el hecho que se investiga. Si, por
hipótesis, el joven presunto infractor ha agraviado o puesto en riesgo
la vida y la integridad de la víctima y la suya propia en el hecho que
se investiga, la repuesta de una justicia juvenil que no se agota en la
retribución no puede a la vez ser de idéntica naturaleza dañina. No se
puede responder al mal con otro mal, a la agresión con otra agresión y
al desprecio a la vida con similar desprecio.
Una verdadera respuesta implica la superación del daño causado. Una
falsa respuesta es la mera repetición de ese daño, pretendiendo una
equiparación que no es sino venganza. Por lo demás, en las visiones
clásicas de la seguridad carcelaria, la situación de la víctima y de los
testigos se encuentra totalmente ausente de las preocupaciones del
sistema. La justicia restaurativa, que pivota sobre el interés de la víctima,
no solamente tiene en cuenta la seguridad de ésta en concreto, sino que,
al intentar disminuir o no aumentar la agresividad del joven infractor,
protege la seguridad de futuros y potenciales perjudicados, cuestión
que nada interesa al modelo retribucionista.
Una mentalidad acorde con una función de seguridad integral, en el marco de una justicia juvenil restaurativa, tiene los siguientes objetivos:
Prevenir y evitar autoagresiones del adolescente detenido.
Ponerlo a resguardo de presiones y agresiones por parte de otros
adolescentes o adultos detenidos.
Brindar seguridad a todo el personal técnico y profesional encargado
de la custodia y atención de los adolescentes.
Prevenir y evitar evasiones.
Brindar seguridad a las víctimas y a los testigos del caso.
Es, por lo tanto, una preocupación mucho más amplia que la mera
custodia y requiere de medios físicos aptos, pero por sobre todo de la
capacitación adecuada y permanente de todo el personal que ejerce
Todo lo aquí mencionado es aplicable en general, también, a la detención
de adultos, pero tiene particular importancia respetar estos temas en
materia de niños y adolescentes, de mujeres, y en todas las situaciones
¿Cuáles son las condiciones de seguridad digna?
Haremos un esquema de aspectos básicos que deben ser tenidos en
cuenta, de una u otra manera, cuando se prepara un módulo para
mantener en detención a adolescentes imputados por hechos delictivos.
Esto no agota la problemática, pues en cada lugar surgen aspectos particulares, pero ayuda a sistematizar un pensamiento que puede resumirse
en esta conclusión: la seguridad no está reñida con la dignidad del joven
detenido. Por lo contrario, una detención inicial en marco digno permite
que el adolescente asuma una postura distinta a la de confrontación y
resentimiento, y sienta las bases para una verdadera justicia restaurativa
o reparadora.
Las cuestiones fundamentales a resolver en esta materia son:
1. La ubicación del módulo juvenil
Lo aconsejable es que no se encuentre en el mismo sector que el de
detención de adultos. Aunque no sean las mismas celdas y no haya
contacto físico, el contacto visual y auditivo permite la influencia de los
mayores sobre los adolescentes, las amenazas, indicaciones y toda otra
forma de incidencia.
La especificidad del trabajo con jóvenes infractores obliga a que el mismo
personal de custodia sea distinto y se encuentre especialmente capacitado para la tarea, con mentalidad, técnicas de intervención diferentes
de las que se utilizan con los adultos y distinta reglamentación sobre el
uso de fuerza pública.
Además, los adolescentes deben poder ser evacuados por salidas
distintas de las que usan los mayores para el caso de problemas de
amotinamientos, ataques o violencias en general por parte de aquéllos,
sin correr nunca el riesgo de que los jóvenes puedan quedar bajo control
de los detenidos adultos.
Todos estos aspectos deben ser especialmente cuidados en caso de adolescentes mujeres, y en particular la selección y formación del personal
encargado de esa tarea.
SE ENTIENDE LA FUNCIÓN DE SEGURIDAD COMO SOLAMENTE VINCULADA A IMPEDIR LA
EVASIÓN DEL DETENIDO. NADA MÁS EQUIVOCADO. LA VERDADERA SEGURIDAD ES LA
PROTECCIÓN DE LA VIDA Y LA INTEGRIDAD FÍSICA Y PSICOLÓGICA DEL JOVEN PRESUNTO
INFRACTOR Y DE TODAS LAS PERSONAS INVOLUCRADAS EN EL HECHO QUE SE INVESTIGA.
NO AL HACINAMIENTO
2. Sus dimensiones
El lugar debe tener dimensiones adecuadas para la función que cumple
dentro del sistema de Justicia Juvenil, y siempre debe ser pensado como
un sitio de permanencia muy breve, por horas o escasamente un día.
Si se lo construye muy grande, la tendencia a llenarlo será constante. Si
es muy pequeño, el hacinamiento será problema cotidiano. Lo mejor es
estudiar cuál es el número de detenciones promedio durante un periodo
y dimensionar el módulo en algo más de plazas que ese promedio, sin
pretender hacer una unidad mayor.
Proteger la vida y la
psicológica del joven
presunto infractor,
previniendo y evitando
3. La ventilación
Un aspecto fundamental es la ventilación o aireación del lugar. De ello
depende en buena medida evitar la sensación de opresión que produce el
encierro y que es inmediatamente percibida por los olores característicos
de celdas o calabozos.
Si se quiere distinguir el trato a los adolescentes es necesario eliminar
todo aspecto de mazmorra, pues esto es definitorio de la llamada respuesta especular, es decir “hiciste un mal, te devuelvo otro mal”, propia
del retribucionismo penal. En las políticas de castigo y represión anticipada, la sensación de ahogo –contraria de la característica que se señala
como esencial– es buscada de modo consciente o no. Es el tomar por el
cuello, asfixiar, sumergir, quitar el aire, como forma no sólo de tortura
física, sino también como signo de privación de la libertad y de la vida
misma, y de sometimiento o dependencia respecto de aquel que quita
o da el oxígeno vital. Es por ello que un lugar aireado es lo contrario al
temido calabozo.
4. La luminosidad
Una consideración similar merece el tema de la luz natural. La oscuridad del encierro es un elemento de castigo anticipado que tiende a
provocar la depresión y el temor. Por eso las mazmorras se hacían en
subsuelos, aislando absolutamente a los presos de la luz del sol. En el
viejo y anónimo“romance del prisionero”, la queja del encarcelado es“que
no sé cuando es de día ni cuando las noches son”.
custodia y atención de
Ponerlo a resguardo de
presiones y agresiones
adolescentes o adultos
a las víctimas y
a los testigos del
En cuanto a medidas, altura y cubaje de aire, los códigos de edificación
las establecen en cada país, y debe tenerse en cuenta que más de tres
personas por habitación constituye hacinamiento. Cierto es que los
adolescentes, en general, provienen de sectores donde el hacinamiento
es común y socialmente aceptado, pero la intervención del Estado en sus
vidas debe significar un elemento de superación y no un hundimiento en
las mismas condiciones de miseria en las que vivía y que forman parte
de las causas del delito.
La pérdida de la noción del tiempo –objetivo de muchas formas de
tortura psicológica lamentablemente subsistentes y reaparecidas en
TONOS OSCUROS Y LÚGUBRES
PROVOCAN SIMILARES EFECTOS QUE
LA PRIVACIÓN DE AIRE O DE LUZ.
nuestro mundo– debe ser contrarrestada con la nítida percepción de
la luminosidad diurna. De lo contrario, la detención preventiva no
solamente se convierte en un elemento de castigo, sino que coadyuva
a desestructurar más al adolescente en conflicto con la ley, que ya tiene
por lo general problemas en tal sentido.
La iluminación nocturna debe ser adecuada, pero regulada para permitir el descanso y el sueño.
5. Los colores de pisos y paredes
Cuando se habla del colorido de los lugares destinados a los adolescentes
infractores, no se trata de un tema estético, aunque esto no es despreciable en las cuestiones humanas. Los colores influyen en el estado de
ánimo, y sin dudas que tonos oscuros y lúgubres provocarán similares
efectos que la privación de aire o de luz.
Lo aconsejable es utilizar, según las costumbres de cada lugar, colores que
permitan sensaciones de limpieza y de serenidad, y alejen al joven de los
aspectos carcelarios o de cuartel. Esto no significa mayores costos, sino
solamente la actitud de llevar al extremo el principio de diferenciación
de trato entre adultos y niños en el sistema de justicia.
Por lo general, los tonos claros, inclusive el blanco, ayudan a brindar
sensación de espaciosidad y no de encierro. Por el contrario, los tonos
oscuros acrecientan la percepción de opresión y por lo tanto deprimen
al joven privado de libertad.
En la utilización de pinturas y revestimientos hay que tener especialmente en cuenta la necesidad de mantener los ambientes limpios de
inscripciones y que sean fácilmente lavables.
6. Higiene y salubridad
Todo el ámbito de detención debe ser limpio y saludable. Las condiciones generales de salud de los adolescentes de sectores populares
decaen día a día, no sólo por el recrudecimiento de enfermedades
sociales clásicas (TBC, por ejemplo) sino por la extensión de las ETS,
incluyendo el HIV y las hepatitis, que provocan inmunodeficiencias.
De allí que la higiene no es ya un tema de buenas costumbres, sino una
La posibilidad de frecuente utilización de compuestos de cloro en el aseo
del módulo, la pronta eliminación de residuos, y sobre todo de manchas
de sangre, excrementos y semen, son temas de crucial importancia en
la actualidad. A falta de exámenes médicos profundos en esta etapa del
sistema, puesto que hacerlos mas allá de la revisación inicial llevaría a
prolongar la detención, se debe actuar con los resguardos de salubridad
máximos ante la eventualidad de contagios.
El propio joven, en la medida de lo posible, debe ser encargado de mantener la higiene del sector que utiliza, pues esto coadyuva a que conozca
hábitos positivos de los cuales puede carecer, y propende a que comience
a tomar responsabilidades a favor de sí mismo y de terceros.
7. La provisión de agua
La provisión amplia de agua potable, es decir en perfectas condiciones,
es esencial a la detención policial, y así lo marcan los instrumentos
internacionales, pues el racionamiento o suministro mezquino de este
elemento constituye una forma de agravamiento intolerable de las
LA DETENCIÓN EN SEDES POLICIALES ES DESACONSEJABLE Y DEBE SER REDUCIDA AL
MÍNIMO INDISPENSABLE DE TIEMPO. PERO AUN EN ESE BREVE TIEMPO NO PUEDEN
DESCUIDARSE LAS CONDICIONES DE ALOJAMIENTO, PUESTO QUE ESA DETENCIÓN
POLICIAL ES EL PRIMER CONTACTO DEL JOVEN CON EL SISTEMA DE JUSTICIA Y MARCA
HABITUALMENTE SU ACTITUD FRENTE AL MISMO.
No basta con el agua para beber, puesto que en correlato con el punto anterior, resulta necesario proveer agua para la higiene. Llama la atención,
a veces, que se pida la provisión de agua caliente para la ducha, cuando
buena parte de los detenidos carecen de ella en sus propias casas. Pero
se reitera que, cuando el Estado interviene en la vida del adolescente –ya
que éste, con su conducta, “reclamó” esa intervención–, no solamente
debe ofrecer un escalón de superación en las condiciones ambientales,
sino que esa intervención implica una novedad, un momento distinto
en la vida del adolescente, que se traduce en cuestiones concretas como
la señalada.
la alimentación adecuada según las costumbres locales. No corresponde
que la alimentación del detenido sea proporcionada por la familia, no
solamente por razones de seguridad, que obligan a desagradables inspecciones sobre los alimentos introducidos, sino porque no puede –a
tenor de principios básicos de no discriminación– permitirse que uno
u otros adolescentes tengan menor o mayor provisión de comida según
las posibilidades económicas de sus familias o la carencia de ella.
Si el Estado incumplió su obligación general de protección y de garante
de los derechos económicos, sociales y culturales de la población antes
del hecho infractor, no tiene justificación para seguir incumpliéndolas
El costo de una alimentación normal por poco tiempo es insignificante
frente al costo total de un proceso penal, y por lo tanto no puede negarse
la alimentación adecuada a un detenido. En cuanto a las características
de dicha alimentación, variarán según los lugares, pero siempre deberán
tener en cuenta valores nutricionales adecuados y ciertas características
–por ejemplo, que no sea necesario usar cuchillo– propias de las condiciones de seguridad.
10. Material antiinflamable
Debe brindarse a los jóvenes detenidos equipamiento y elementos
para el aseo personal desde el primer momento de alojamiento en el
módulo. Ninguna circunstancia procesal, como la necesidad de efectuar
reconocimientos, puede postergar una cuestión que afecta de tal modo
la dignidad humana. Si en casos excepcionalísimos se requiriese toma
de muestras de material biológico de una víctima depositados sobre el
cuerpo del presunto victimario (sangre, por ejemplo), ello deberá ser
hecho en las dependencias de medicina legal, en forma urgente, para
permitir a posteriori el aseo del adolescente en el módulo.
La mayoría de las muertes ocurridas durante detenciones policiales o
en centros juveniles, lo han sido a raíz de incendios, no solamente por
quemaduras, sino por la asfixia que provoca la liberación de gases tóxicos
a raíz de la combustión del material con el que se fabrican habitualmente
los colchones de baja calidad.
La quema de colchones y otros elementos inflamables, a modo de
protesta o para provocar condiciones propicias de evasión, no es ya
una circunstancia imprevisible en los sistemas de privación de libertad
latinoamericanos. La reciente tragedia de octubre de 2007 en el incendio
Los elementos de higiene deben ser acordes a las costumbres generales,
pero no sometidos a reglas de nivelación por lo bajo como venimos
señalando en los puntos anteriores. Sin lujos ni artificialidades, debe
proveerse al adolescente de todo aquello que es común en la media de la
población, tanto en materia de higiene corporal, bucal, del cabello, etc.,
aunque el mismo joven no tenga hábito en tal sentido.
Foto: Andrés Luque
El cuidado del propio cuerpo implica notas de dignidad y de autoestima
que especialmente van a tener importancia en los momentos de
entrevista con los fiscales y los jueces. Estar limpio y prolijo en
dichas circunstancias ayuda a la seguridad y confianza
del joven en esas delicadas etapas procesales.
9. La provisión de comida
Aunque la detención sea por muy breve lapso, el sistema estatal debe proveer a las personas bajo su control de
del Centro Tiempo del Crecer del SENAME, en Puerto Montt, Chile1,
es un eslabón más en esta dramática cadena. Por lo tanto, es obligación
y responsabilidad esencial de las autoridades reducir al máximo las
posibilidades de siniestros de esa naturaleza.
Una exigencia básica es la provisión de colchones antiflama, algo más
costosos que los otros, pero esenciales en materia de seguridad. La
sustitución de elementos de madera u otros materiales combustibles y
las limitaciones en materia del uso de fuego, instalaciones eléctricas que
permitan corto circuitos, etc., completan los resguardos contra el gran
elemento de riesgo que es siempre el fuego y el humo de la combustión.
En este sentido, ningún costo económico es superior a una vida confiada
a la seguridad que debe brindar el Estado.
11. Eliminación de elementos de posible uso agresivo
La autoagresión y la agresión por otros detenidos es un riego permanente. Por eso es necesario eliminar todo elemento que permita colgarse,
para evitar ahorcamientos, estrangularse, cortarse o lastimarse de
cualquier manera. La eliminación de materiales punzantes o cortantes, de metales que puedan servir para improvisar púas, o de objetos
contundentes que potencien agresiones, es tarea básica en un módulo
destinado a jóvenes infractores.
También deben evitarse los muebles o elementos que puedan servir
de arietes contra puertas y ventanas o, por el contrario, para trabarlas e
impedir el acceso del personal. En tal sentido, la sustitución de mobiliario
convencional por elementos amurados o fijados al piso, o construidos
en material de concreto es lo más aconsejable. El personal debe estar
entrenado para no dejar abandonados ni al alcance de los jóvenes elementos de posible uso dañino, como herramientas, líquidos corrosivos
u otros objetos de uso cotidiano.
12. Electricidad
Es imposible tener hoy un módulo de detención sin algún tipo de
elemento eléctrico, ya sea en la iluminación, ya en otros artefactos. Lo
1 Ver nota : http://www.radio.uchile.cl/notas.aspx?idNota=41628
Condiciones de Seguridad Digna
1 Ambiente especializado fuera del sector de detención de
2 Reglamentación específica sobre el uso de fuerza pública
3 Dimensiones adecuadas, para permanencia muy breve
11 Descartar todo elemento que permita colgarse, ahorcarse,
estrangularse, cortarse o lastimarse de cualquier manera.
Eliminar materiales punzantes o cortantes
4 Más de tres personas por ambiente es hacinamiento
12 Mobiliario amurado o fijados al piso, o construido en
material de concreto,
5 Luz natural e iluminación nocturna, adecuada ventilación,
sin los olores típicos de calabozos
13 Impedir cualquier riesgo de electrocución, y controlar
los interruptores desde fuera del ambiente; no usar
artefactos a pilas o baterías,
6 Limpio y saludable (utilización de compuestos de cloro en
el aseo, eliminación de residuos, de manchas de sangre,
excrementos y semen),
7 Provisión amplia de agua adecuada para beber y la
8 Condiciones para una adecuada higiene corporal, bucal
y del cabello y espacio básico para tener sus elementos
de higiene y su ropa
9 Alimentación adecuada según las costumbres locales y
los valores nutricionales apropiados
10 Reducir al máximo las posibilidades de incendio
14 Una cama empotrada para cada adolescente con colchón
y ropa adecuada según la estación, lavada y desinfectada
antes de su nuevo uso
15 Piezas sanitarias de plástico, y reparables desde fuera
del módulo. Los revestimientos del sector sanitario no
deben ser porosos y deben ser firmes, para que no sean
16 El adolescente debe conservar su propia ropa, salvo
excepciones. Los accesorios se retienen y resguardan
bajo inventario,como el dinero, para reintegrarlos en el
momento de traslado o salida en libertad
19 Presencia activa de personal atento a las situaciones que
puedan darse en el módulo de detención, previniendo toda
actitud negativa para la seguridad de los adolescentes
detenidos. Buscar el equilibrio entre esta presencia y el
derecho a la intimidad de los jóvenes
20 Espacio diferenciado para que la familia,tutores y guardadores visite al adolescente detenido. Revisar al joven
de regreso al lugar de alojamiento en vez de una requisa
21 Ámbito propio, correctamente dotado, para la actuación
del Ministerio Público Fiscal en su función investigadora
y las entrevistas profesionales
22 Especial cuidado en garantizar la entrevista con el
abogado defensor en lugar apropiado que asegure la
intimidad y la reserva de la conversación, previa a toda
declaración ante el Ministerio Público
23 Dispositivo seguro para los reconocimientos, ya sean
mirillas o vidrio espejado unidireccional, que permita a
las víctimas y testigos ver al presunto autor. La presencia
del Defensor en la diligencia de reconocimiento garantiza
17 Los adolescentes tienen consigo sus lentes para el sol,
las prótesis, audífonos y muletas.
24 Derivar directamente el joven al hospital u otro centro de
atención médica cuando se encuentra herido o enfermo,
con custodia permanente policial
18 Garantizar el derecho a la intimidad; el margen de
intimidad debe mantenerse siempre en el aseo, el uso
de sanitarios, el descanso, las visitas y entrevistas
25 Limitar los traslados y organizar el sistema de Justicia
Juvenil de modo tal que la mayor cantidad de tareas se
cumpla en el módulo policial especializado
importante es la instalación de disyuntores que impidan cualquier riesgo
de electrocución, y además minimicen la posibilidad de incendios por
Los artefactos de iluminación deberán ser diseñados para evitar en lo
posible el acceso de los jóvenes a la corriente eléctrica y a las lámparas
de vidrio –material cortante utilizado para autolesionarse–, empotrándolos en techo y paredes de ser necesario y resguardándolos con mallas
adecuadas. Los controles e interruptores deben ser externos, al alcance
del personal y no de los detenidos. No es aconsejable el uso de artefactos
a pilas o baterías, pues la ingesta de las mismas crea situaciones de gravedad que han llevado a necesidad de intervenciones quirúrgicas.
13. Las camas
Cada joven debe tener a disposición su cama, con colchón y ropa adecuada según la estación y las condiciones climáticas. No es admisible
que se comparta una cama, ni que se duerma en el suelo. Pasarse a la
cama de otro debe ser rigurosamente vedado, por las agresiones sexuales
que implica, y del mismo modo cubrir el espacio con frazadas a modo
de cortinas que impidan la visión, cuando se encuentren varios adolescentes en el módulo. La modalidad de camas empotradas es adecuada
a la función de seguridad, en la medida que la presencia de colchones
antiinflamables las torne confortables.
La ropa de cama debe ser retirada tras la utilización por cada detenido,
lavada y desinfectada antes de su nuevo uso, y del mismo modo debe
ser higienizada minuciosamente la cama misma.
14. El mobiliario elemental
A más de la cama, el adolescente debe contar con espacio básico para
tener sus elementos de higiene y su ropa. A diferencia de un centro
juvenil, previsto para estadías más prolongadas, un lugar de detención
policial no requiere en la práctica mayor mobiliario individual. La
imagen despojada que brindan estos lugares se justifica por el escaso
tiempo de permanencia en ellos, dado que el joven no debe personalizar
su ambiente, de mero tránsito, como lo haría en un centro juvenil. Los
lugares de entrevistas, que sí necesitan de mesas, sillas y otro mobiliario,
tendrán que guardar los recaudos básicos antedichos.
15. Las instalaciones sanitarias
Son, por la existencia de objetos metálicos de fácil extracción, uno de los
elementos de riesgo más comunes. Conviene sustituir por plástico todas
las piezas que sea posible, aunque la vida útil sea menor. Las instalaciones
serán construidas de tal modo que puedan ser reparadas desde fuera
del módulo. Sobre todo las llaves de paso de agua deben ser externas
para evitar que su rotura genere anegamientos. Los revestimientos del
sector sanitario deben ser firmes, para que no sean arrancados y a la vez
no porosos, sin juntas anchas, y aptos para una rápida y efectiva higiene
LA SEGURIDAD NO ESTÁ REÑIDA CON
LA DIGNIDAD DEL JOVEN DETENIDO.
POR LO CONTRARIO, UNA DETENCIÓN
INICIAL EN MARCO DIGNO PERMITE QUE
EL ADOLESCENTE ASUMA UNA POSTURA
DISTINTA A LA DE CONFRONTACIÓN Y
RESENTIMIENTO, Y SIENTA LAS BASES
PARA UNA VERDADERA JUSTICIA
RESTAURATIVA O REPARADORA.
y desinfección. Este sector debe ser revisado con asiduidad porque es
uno de los puntos vulnerables de la seguridad.
16. La ropa personal
En principio, el adolescente debe permanecer con la propia ropa con
que ingresó. A diferencia de los centros juveniles, donde ésta puede ser
guardada para el egreso, previo lavado, y se le da nueva ropa, en la detención policial no es previsible, salvo excepciones, la necesidad de sustituir
la vestimenta. Basta con contar con ropa interior de reemplazo.
Los escasos supuestos excepcionales (desnudez, estado calamitoso,
reserva de ropa como prueba, travestismo) podrán ser atendidos por
el apoyo comunitario, solidario u ocasional de distintos programas
públicos o privados. No es necesario, entonces, contar con ropería u
organización similar, y menos aún uniformar a los jóvenes detenidos,
resultado previsible de toda provisión de ropa estatal.
17. Los elementos personales
El joven ingresa al ámbito de detención policial con efectos personales de
distinta naturaleza. Algunos son accesorios de vestimenta, que pueden
ser conservados o que deben ser retenidos y resguardados para reintegrarlos en el momento de traslado o salida en libertad, por razones de
seguridad. Entre estos últimos se encuentran los cinturones, cadenas y
todo otro elemento cortante o pasible de uso hetero o auto agresivo.
internacionales. Las medidas de seguridad siempre afectan esta intimidad, pero deben hacerlo en un marco de razonabilidad que permita su
justificación. De lo contrario, pasan a ser arbitrarias o abusivas como
bien dice el artículo 11.2 del Pacto de San José de Costa Rica.
En segundo término, los adolescentes pueden tener consigo elementos
o artefactos de uso recreativo, comúnmente los de música, relojes y
teléfonos celulares. Estos deben ser puestos a resguardo, junto con el
dinero, y siempre bajo debido inventario.
La diferencia entre la razonabilidad y el abuso en la ingerencia en la intimidad estará dada por el sentido de la intervención del personal policial
de custodia y de los profesionales que atienden al adolescente. El margen
de intimidad debe mantenerse siempre en el aseo, el uso de sanitarios, el
descanso, las visitas y entrevistas, aunque pueda ser restringido en otras
actividades, incluyendo las revisaciones o requisas de ingreso.
Lo que no puede ser retirado son los lentes (salvo los lentes para sol o
de uso por mera apariencia) y, en general, todas las ortesis, audífonos
y muletas, por ejemplo, aunque debiliten la seguridad. En esos casos,
la presencia de elementos contundentes debe ser compensada por una
mayor vigilancia, pero nunca se debe privar al joven discapacitado de
un elemento que ha incorporado a su vida cotidiana.
18. El derecho a la intimidad
Ni la detención policial en la investigación, ni el internamiento preventivo o las medidas privativas de libertad impuestas en juicio, excluyen a
los adolescentes del derecho a la intimidad que consagran los tratados
19. Presencia permanente de personal
La seguridad del propio joven, frente al riesgo de autoagresiones o
agresiones de terceros, impone que siempre deba haber personal
atento a las situaciones que puedan darse en el módulo de detención.
No basta, como se suele ver en caso de mayores, que alguien tenga las
llaves del sector y acuda solamente ante los llamados. Es necesaria una
presencia activa que prevenga toda actitud negativa para la seguridad
de los adolescentes detenidos.
El equilibrio entre esta presencia y el derecho a la intimidad de los jóvenes
–violentado en algunos lugares por técnicas modernas de filmación
permanente– requiere un esfuerzo de prudencia y oportunidad en la
intervención que se logra con la práctica y sobre todo con el sentido
integral de la seguridad.
20. Las visitas
Aunque el tiempo de detención sea breve, el ámbito debe tener en cuenta
la necesidad de tener un espacio, por simple que sea, para que la familia
visite al adolescente detenido. No existen, en materia de menores de
edad, reglas procesales de incomunicación, de modo tal que los encuentros no deben ser impedidos, salvo casos muy particulares que pasan por
la actividad delictiva de los mayores y no por el adolescente mismo.
LA QUEMA DE COLCHONES Y OTROS ELEMENTOS
INFLAMABLES, A MODO DE PROTESTA O PARA
PROVOCAR CONDICIONES PROPICIAS DE EVASIÓN, NO ES
YA UNA CIRCUNSTANCIA IMPREVISIBLE EN LOS SISTEMAS
DE PRIVACIÓN DE LIBERTAD LATINOAMERICANOS. ES
OBLIGACIÓN Y RESPONSABILIDAD DE LAS AUTORIDADES
REDUCIR AL MÁXIMO LAS POSIBILIDADES DE SINIESTROS
DE ESA NATURALEZA.
El derecho a las visitas de los parientes cercanos se extiende a los tutores
y guardadores y, en general, a toda figura adulta que cumpla funciones de
protección hacia ese adolescente.Asimismo comprende a profesionales de
programas de defensa o de protección, ya sea gubernamentales o no gubernamentales, en la medida de su acreditación y reconocimiento estatal.
No pueden realizarse las visitas en el mismo lugar de alojamiento, y por
lo tanto debe habilitarse un lugar, habitualmente un patio, si el clima lo
permite, donde por el tiempo reglamentario pueda encontrarse libremente el joven con sus padres, hermanos, u otros afectos.
Un problema especial lo presenta la revisación o requisa de los visitantes,
que puede ser evitada, en general, mediante la revisación del joven al
regreso al lugar de alojamiento.
21. Las entrevistas
Además de las visitas de parientes, durante la detención policial se
realizan entrevistas profesionales, muy particularmente con el abogado
defensor y con psicólogos o trabajadores sociales. Para todas ellas debe
contarse con un lugar apropiado, con suficiente discreción para que
pueda resguardarse la reserva de la conversación que se mantiene con
el adolescente imputado.
La intimidad de la conversación del joven con su defensor, previa a
toda declaración ante el Ministerio Público, es esencial a la garantía de
defensa en juicio y no puede ser coartada en modo alguno, ni limitada
en extensión, ni escuchada por terceras personas. Conviene asimismo
que exista un ámbito propio, correctamente dotado, para la actuación
del Ministerio Público Fiscal en su función investigadora. La seguridad
de los profesionales en esos actos es también responsabilidad de la
fuerza policial.
22. Los reconocimientos por parte de víctimas y testigos
LA SEGURIDAD NO DEBERÍA ESTAR
REÑIDA CON LA DIGNIDAD DEL
Así como la presencia del Defensor en la diligencia de reconocimiento
garantiza derechos del imputado, la imposibilidad de ser vistos por el
presunto autor del hecho garantiza derechos de las víctimas.
23. Atención médica
Un módulo de detención policial no puede contar con servicios médicos
propios, más allá de los primeros auxilios en caso de extrema necesidad.
Si el joven se encuentra herido o enfermo, su destino es el hospital, con
custodia permanente policial, y no la comisaría. La consigna o custodia
hospitalaria debe respetar las necesidades de salud y tratamiento del
enfermo o herido, que ante todo es un paciente y secundariamente un detenido. Por eso no es admisible la sujeción del enfermo a la cama, método
agraviante que crea condiciones que hacen imposible el acto médico.
Recién una vez recuperado el herido o enfermo, podrán continuar las
diligencias procesales, no siendo aconsejable la derivación al módulo
policial en postoperatorios o convalecencias.
24. Los traslados
Una visión de Justicia Juvenil Restaurativa tiene siempre en cuenta a
las víctimas, verdaderas olvidadas en los modelos penales retribucionistas.
Durante la detención inicial, las víctimas y los testigos del hecho participan en un acto fundamental para el proceso, que es el reconocimiento
físico del presunto autor del delito. Un módulo de detención de adolescentes en conflicto con la ley debe contar con un dispositivo seguro para
estos reconocimientos, ya sean mirillas o vidrio espejado unidireccional,
que con sencillez permita a las víctimas y testigos ver al presunto autor,
en rueda de personas de similar edad y contextura, y distinguirlo o no
sin presiones ni temores.
Sabido es que el momento de traslados es el que debilita en mayor
medida la seguridad, y aquel en que existe mayor tendencia a utilizar
elementos de sujeción. Por eso es conveniente limitarlos y organizar las
tareas del sistema de Justicia Juvenil de modo tal que la mayor cantidad
de pasos, en la medida de lo posible, se cumpla en el módulo policial de
Con esta enumeración de aspectos a tener en cuenta, que no pretende
ser taxativa, puede en forma positiva, comenzarse la tarea de mejorar
las instalaciones existentes para que cumplan en concreto con las condiciones que emanan de las normas nacionales e internacionales vigentes
en materia de protección de adolescentes privados de libertad.
La experiencia de la justicia restaurativa en Brasil
Con casi la mitad del territorio y la población de
América del Sur, Brasil es uno de los países más
extensos y poblados del mundo. También uno de
los más desiguales, inequitativos y conflictivos.
A partir de la reseña de experiencias puntuales,
el autor resalta lo mucho que ofrece la justicia
restaurativa a esta sociedad en ebullición.
e los tres proyectos piloto de justicia restaurativa financiados por la Secretaría de Reforma del Poder Judicial
del Ministerio de Justicia, y por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dos tienen
como escenario jurisdicciones de Infancia y Juventud: el
3ª Juzgado de Infancia y Juventud de Porto Alegre (Río Grande
do Sul) y el Juzgado de Infancia y Juventud de la Comarca de São
Caetano do Sul (São Paulo).
No se trata de una mera coincidencia.
La justicia restaurativa adquirió relevancia mundial a raíz de la
decisión del gobierno neocelandés de convertirla en el modelo
oficial de resolución de conflictos originados por las infracciones
cometidas por adolescentes. Atendiendo las demandas de su población aborigen, que rechazaba la forma en que las infracciones
cometidas por sus hijos eran abordadas según la tradición británica,
en 1989 Nueva Zelanda promulga la Children, Young Persons
And Their Families Act en la que, partiendo del principio general
de participación de la familia en la toma de cualquier decisión que
afecte a sus niños y adolescentes, estipula que su voluntad debe ser
debidamente considerada en las decisiones oficiales1:
Salvo contravención del interés público, no deberán iniciarse procedimientos judiciales cuando existan medios alternativos de afrontar
la situación. Los procedimientos judiciales no deben ser iniciados
para proporcionar cualquier tipo de asistencia o servicio destinado
al bienestar del adolescente.
Toda medida relativa a los adolescentes debe tener por objetivo el
fortalecimiento de la familia más próxima y de su grupo familiar,
1 Art. 5º
promoviendo el desarrollo de habilidades en dicho grupo, para que
éste pueda identificar mecanismos propios que le permitan lidiar
con las infracciones cometidas por sus adolescentes.
Toda medida deberá tomar en consideración los intereses de las víctimas2. En este contexto, la toma de decisiones relativas a infracciones
en las que el menor reconoce su responsabilidad, es realizada con
la participación activa de este y de la víctima, junto con la presencia
de los respectivos grupos familiares (o de las personas que les dan
apoyo efectivo).
A partir de ésta y otras experiencias, el Consejo Económico y Social
de la ONU aprobó la resolución 2002/12, que invita a los Estados
Miembros a apoyar el desarrollo y la implementación de investigaciones, capacitaciones y actividades para la puesta en marcha de
proyectos con una óptica restaurativa. El documento es resultado
2 Art. 208
de la percepción de que dicho abordaje es un instrumento para que
las víctimas obtengan reparación, se sientan más seguras y puedan
superar el problema, garantizando, además, a los adolescentes la
oportunidad de comprender las causas y las consecuencias de su
comportamiento, de forma que les permita asumir su responsabilidad de manera efectiva y, finalmente, posibilita que la comunidad
pueda comprender las causas subyacentes al delito, con miras a
promover su bienestar y prevenir la criminalidad.
Es éste el contexto en el que surgieron las acciones de los dos Juzgados de Infancia mencionadas: Porto Alegre (Río Grande do Sul) y
São Caetano do Sul (São Paulo).
Las iniciativas implementadas partieron del presupuesto reconocido
por la resolución 2002/12, que afirma que proceso restaurativo
es todo aquél en el que la víctima y el victimario, junto con otros
Presidente de la Asociación Brasileña de Magistrados, Promotores de
Justicia y Defensores Públicos de Infancia y Juventud (ABMP); Juez
de Derecho del Juzgado de Infancia y Juventud de la Comarca de São Caetano do
Sul, donde está siendo implementado uno de los proyectos piloto de la justicia
restaurativa del país; coordinador del curso de Justicia Restaurativa de la Escuela
Paulista de Magistratura y asesor de la Coordinación de la Infancia y la Juventud del
Tribunal de Justicia del Estado de São Paulo.
miembros de la comunidad afectados por un delito (cuando esto
es apropiado), participan activamente para su resolución, generalmente con la ayuda de un mediador, pudiendo usarse en cualquier
etapa del proceso penal. Dichas acciones fueron considerablemente
inclusivas, abarcando acciones preventivas y pasando por todas
las fases del proceso, desde el análisis de las infracciones3 hasta la
ejecución de medidas socioeducativas.
En São Caetano do Sul, se llevó a cabo un proyecto consistente en
la creación de espacios comunitarios para la resolución de conflictos,
evitando que dichas conductas fueran caracterizadas como infracciones e inclusive su entrada en el propio Sistema de Justicia.
Basado en las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil (Directrices de Riad), el proyecto
de justicia restaurativa pretendió la creación de políticas y medidas
progresistas en materia de prevención de la delincuencia. Con ello, se
buscó evitar la estigmatización y permitir una mayor comprensión
sobre la naturaleza de los conflictos que forman parte de la vida en
sociedad; cómo el comportamiento de los jóvenes que no se ajusta a
los valores y normas generales del grupo, forma parte con frecuencia
de su proceso de madurez, debiéndose por esto dar mayor protagonismo a acciones comunitarias (art. 4 de las Directrices).
En este contexto, en el que se pretende enfrentar también los desafíos de la reinserción social de los adolescentes en conflicto con la
ley, principalmente en lo relativo a las dificultades de acogida en el
ámbito escolar, el proyecto capacitó a profesores, padres, alumnos,
consejeros tutelares4 y asistentes sociales del judiciario para que
fueran mediadores de encuentros restaurativos5, en los que se reúnen
todos los involucrados en las situaciones de conflicto y sus familias.
El objetivo es posibilitar otra manera de resolver dichos conflictos
desde una lógica pautada por el diálogo, el respeto, la autonomía
y la horizontalidad, evitándose las expulsiones de la escuela o el
traslado obligatorio del menor a otro centro educativo y garantizando la movilización comunitaria para enfrentar las dificultades
experimentadas por los adolescentes.
De esta forma, el proyecto supone una transformación institucional
tanto en la escuela como en la justicia. En cuanto a las escuelas, se
les invita a un cambio de visión respecto a su política disciplinaria,
capacitando a directores y coordinadores pedagógicos no sólo para
promover una cultura menos punitiva y excluyente, sino también
para adoptar técnicas restaurativas que apunten a la comprensión
por parte de los alumnos tanto del sentido de las reglas para la
construcción colectiva de las normas escolares, como de las consecuencias de su incumplimiento para sí y para la comunidad escolar;
3 Según el Estatuto del Niño y el Adolescente (Ley Nº 8.069, de 13 de julio de 1990), arts. 103 y 104, se considera infracción
(“ato infracional”) la conducta descrita como crimen o contravención penal realizada por menores de 18 años, considerados
penalmente inimputables y sujetos a las medidas socioeducativas y de protección descritas en dicho texto.
4 Miembros del Consejo Tutelar. Véase nota 6.
5 Denominados en Brasil “círculos restaurativos”.
lo que lleva hacia un mayor desarrollo de su responsabilidad cívica.
Además de esto, se busca una mayor participación de los propios
adolescentes en la resolución de los conflictos, empoderándoles y
legitimándoles como actores sociales. Para ello, el proyecto cuenta
con una gran participación del Consejo Tutelar6, que contribuye en
la elaboración de planes restaurativos en los que incluye los servicios
eventualmente necesarios para los adolescentes.
cosechar un gran éxito también en estas localidades, recientemente
se ha extendido a la tercera mayor ciudad del Estado, Campinas, y
está proyectada su réplica en otras diez antes de fin de año.
Por otra parte, cuando los conflictos llegan al ámbito judicial, la justicia restaurativa no sólo dialoga con principios garantistas, haciendo
que las derivaciones a los encuentros restaurativos se produzcan
tanto en audiencia informal como en la audiencia preliminar del
Juzgado Especial Criminal -con la presencia del juez, el promotor
del Ministerio Público, el abogado y el asistente social-, sino que
implica además un cambio de paradigma en la forma de resolución
de los conflictos, valorando la participación de los involucrados en
éste para su solución, buscando con ello evitar la estigmatización.
De este modo, siempre que haya reconocimiento de responsabilidad
y disposición efectiva para el encuentro por parte del adolescente
infractor, la víctima y sus respectivos grupos familiares, el proceso es
suspendido para decidir sobre la mejor manera de reparar el daño y
el atendimiento de las necesidades de todos los afectados (principalmente del adolescente y de la víctima) en el encuentro restaurativo.
Con participación del Consejo Tutelar y del asistente social del
juzgado, se busca realizar los encuentros en el ámbito comunitario
del adolescente, su escuela, precisamente para que el plan de acción
adoptado contemple los medios locales más adecuados para su
atención y seguimiento. Para los casos más graves, principalmente
aquellos en los que no existe una relación continua de convivencia,
la resolución de los conflictos se realiza en el propio juzgado, con la
participación de técnicos especialmente capacitados.
La experiencia de Porto Alegre, dirigida inicialmente a la ejecución
de medidas socioeducativas, pretende incorporar los principios
restaurativos no solamente en la elaboración del plan de atención
socioeducativo, buscando contar en este momento con la participación de la víctima y de la familia del adolescente, sino también en
los momentos de evaluación de la progresión de la medida. Desde
este punto de partida, la reflexión sobre un modelo restaurativo
pasó a las unidades de internación y, posteriormente, al ámbito de la
reinserción social de los adolescentes en la comunidad, involucrando
a las escuelas. Más tarde, la atención inicial de los adolescentes en
conflicto con la ley pasa a incorporar dicho modelo, derivado los
casos hacia encuentros restaurativos apenas llegan a los tribunales.
Las escuelas también comenzaron a involucrarse como espacios
comunitarios de resolución preventiva de conflictos, evitándose la
criminalización de conductas que pueden ser abordadas de otra
Como apoyo a esta iniciativa, se viene realizando todo un conjunto
de acciones para la articulación de una red de atención secundaria en
torno a la escuela, siempre con la intención de promover una mayor
participación de la propia comunidad que favorezca el paso de una
visión individualista de las relaciones a otra de cuño más colectivo,
que permita, a su vez, una creciente autonomía de las comunidades,
en relación incluso con los servicios públicos. A este respecto, el
Consejo Municipal de Derechos del Niño y del Adolescente7 y, de
nuevo, el Consejo Tutelar, desarrollan un rol fundamental.
Así, esta intervención en São Caetano do Sul se convirtió en referencia dentro del Estado de São Paulo, siendo replicado en 2006 en
dos otras ciudades: la capital (en un barrio cercano a São Caetano
do Sul) y en la segunda mayor ciudad del Estado, Guarulhos. Tras
6 El Consejo Tutelar es el órgano permanente y autónomo, no jurisdiccional, compuesto por miembros de la sociedad civil
y elegido por la propia comunidad, que vela por el cumplimiento de los derechos garantizados en el Estatuto del Niño
y el Adolescente (art.131). Al menos está previsto un Consejo Tutelar por municipio, según el Estatuto (art.132).
7 Órgano municipal autónomo y paritario, compuesto por representantes del poder púbico y de la sociedad civil
organizada, que tiene la función de deliberar y monitorear las políticas públicas a favor de la infancia en cada
municipio (art. 88.II. del Estatuto del Niño y del Adolescente).
Durante los tres años de ejecución del proyecto, más de mil personas
fueron atendidas, con índices de concertación de acuerdos del 88%,
de entre los cuales el 96% fueron cumplidos.
Estas dos experiencias, que vienen dialogando intensamente entre
sí para el perfeccionamiento de sus prácticas, son reflejo de características bien propias de la actuación del Sistema de Justicia en el
Como sabemos, la interdisciplinariedad es una característica de
nuestra actuación. El de Infancia y Juventud fue el primer sector
del Derecho en abrirse a la participación de profesionales de otros
ámbitos, con la incorporación en sus cuadros de asistentes sociales
y posteriormente psicólogos. A ello se suma el nuevo rumbo introducido por el Estatuto del Niño y del Adolescente (Ley Nº 8.069,
de 13 de julio de 1990), con avances de gran relevancia en relación
con el antiguo Código de Menores, ya que garantiza por medio de
políticas públicas universales, la protección integral de los derechos
de niños y adolescentes, señalando que cualquier acción en esta
materia depende de la articulación de toda una red de asistencia.
De esta forma se estableció una cultura de diálogo, de definición
compartida del sentido de las acciones y de búsqueda de mejores
resultados. Pero no se trataba sólo de eso; con espíritu democrático,
posteriormente, se comprendió que la participación comunitaria no
se iba a dar sólo a través de los Consejos. La propia concepción del
servicio público se transformó, pasando a preocuparse de la satisfacción de los usuarios a quiénes efectivamente se destina, buscando
cada vez más la participación de la comunidad en acciones a favor
de los niños y adolescentes.
Esto es lo que viene sucediendo en la nueva intervención en la Comarca de São Caetano do Sul. El proyecto “Restaurando justicia
en la familia y en la vecindad: una colaboración entre justicia y
comunidad” busca enfrentar la violencia doméstica y los conflictos
entre vecinos, adolescentes y también adultos, con la participación
de la comunidad como mediadora en materia de justicia. El objetivo no es solamente la resolución individual de conflictos, sino la
identificación de las raíces de los problemas para llegar a un plan de
acción colectivo que permita el desarrollo de acciones preventivas
comunitarias. El proyecto cuenta con la cooperación de la policía,
la guardia civil municipal y la Orden de los Abogados de Brasil,
además de con la alianza clave de la Secretaria Municipal de Salud,
la cual, a través de las visitas domiciliarias que realizan sus agentes
comunitarios de salud, identifica los casos y los deriva hacia los
encuentros restaurativos comunitarios.
Con ello se pretende enfrentar por igual un problema interinstitucional y otro comunitario: dichos conflictos son en su mayoría
consecuencia de los fracasos, cuando éstos se dan, de la Bolsa Familia
(programa nacional de complementación de ingresos), y provocan
alteraciones en el comportamiento de niños y adolescentes, son
responsables del entorno al 60% de la atención en calles de la policía movilizando efectivos para enfrentar los crímenes más graves,
además de afectar aproximadamente al 30% de las familias, según
informaciones de la Organización Mundial de Salud.
Vemos así en estos proyectos la confluencia de dos grandes hitos. El
primero se observa en el área de infancia y juventud, con la consagración del niño y adolescente como sujeto de derechos, tal y como
indican la norma constitucional y otras leyes. Dicho reconocimiento
del menor como actor fundamental en la toma de decisiones en el
caso del proceso de adopción y, por consiguiente, de acogimiento
en familia sustituta, sirvió de base y principio fundamental para
reclamar una mayor participación también en el caso del adolescente
en conflicto con la ley, en el proceso decisorio dirigido a la resolución
de esta situación. Si la percepción de la necesidad de involucrar a la
familia en el proceso socioeducativo es recurrente, su participación
en el proceso decisorio es el camino para que éste se dé con mayor
autonomía, responsabilidad y consideración hacia todos los involucrados en la situación de conflicto.
en una perspectiva articulada con las actuaciones de otros sectores
La implementación de los proyectos de justicia restaurativa en
Brasil abre, por tanto, un nuevo horizonte en el ámbito de la infancia y juventud y de las relaciones comunitarias. Un horizonte de
participación y autonomía, volcado hacia un mayor desarrollo de
las potencialidades, no solamente del adolescente, sino también de
su familia y comunidad para la solución de los problemas que les
afectan, con mayor responsabilidad y coherencia. Un horizonte
de mayor inclusión social que depende para su concreción, de la
participación proactiva y democrática que los actores del Sistema
de Justicia y todos sus socios del Sistema de Garantías, tal y como
éstos comprendieron hace tiempo. Es hacia este horizonte de mayor justicia para la infancia, la juventud y la comunidad en general,
hacia donde tenemos siempre que dirigir nuestra mirada y nuestros
Traducción al español: Marta Portugal, profesora de Lengua y Literatura Española
del Departamento de Letras de la Universidade Federal de Maranhão (UFMA).
Corrección de estilo: Miriam Rogero Jorge, abogado y Responsable para América
Latina y Caribe de la Fundación Tierra de Hombres España.
o: C
El segundo es el pensar la acción del Sistema de Justicia en una línea
de promoción de responsabilidades compartidas de protección
social y de responsabilidades formativas, en que las microsolidaridades familiares y comunitarias puedan ser estimuladas para
buscar conjuntamente soluciones a los conflictos en que se ven
envueltos sus miembros, en la línea de lo que se viene dando con los
diversos servicios públicos cuya atención es prestada en la familia
y la comunidad (Programa de Salud de la Familia, Bolsa Familia,
entre otros). Aún más, cabe resaltar el hecho de que esta acción se dé
comprensivo del problema de violencia,
donde los principios rectores sean el desarrollo humano sostenible y la equidad.
Lic. Aída Luz Santos de Escobar
Jueza Primero de Ejecución de Medidas al
Menor, de El Salvador
El censo poblacional del 2007
en El Salvador, evidenció la
alarmante crisis en seguridad
pública que nuestro país enfrenta: el índice de 68.3 homicidios por
cada 100.000 habitantes, nos convierte sin
lugar a duda en la nación más violenta de
Centroamérica, superando a Guatemala
que reporta el 45.2, Honduras con 42.9
y Nicaragua con el 12.4. Valdría la pena
preguntarnos: ¿por qué en Centroamérica,
donde los países presentan un perfil similar, los incidentes de violencia varían tanto
con relación a uno de ellos?
Nicaragua… un país con mucha pobreza y
que también ha sufrido los embates de una
guerra. La respuesta es simple. Mientras
los gobiernos de El Salvador, Guatemala y
Honduras decidieron priorizar las políticas
represivas, el gobierno nicaragüense y el
Desarrollo cooperaron en la elaboración
de un plan para la Prevención Comunitaria en Violencia Juvenil. Una manera de
pensar muy distinta, donde hubo consenso
político. Cabe anotar, además, la apertura
de las autoridades del Poder Judicial nicaragüense y en especial de la Corte Suprema
de Justicia, que desde el año pasado viene
desarrollando una colaboración cercana
con la Fundación Terre des hommes - Lausanne para la promoción e implementación
del enfoque restaurativo en todo el sistema
de administración de Justicia Juvenil.
La inseguridad conmueve directamente
la vida en sociedad, de tal manera que
sin seguridad no hay ejercicio posible e
igualitario de los derechos de las personas.
Por lo tanto, esta compleja problemática no
puede abordarse simplemente con recursos
toscos y acciones represivas, ni tampoco con
penas más duras y más policías en las calles.
Necesitamos un concepto más amplio y
Sin embargo, en esta compleja problemática surgen más dudas que certezas.
Lo principal es que deben promoverse
políticas más efectivas e integralas frente al
delito, y para ello se necesita una decisión
política con visión de nación. El problema
de violencia e inseguridad ciudadana debe
ser integrado a las políticas de estado, y
éstas deben enfrentar el problema desde
un punto de vista multidisciplinario. De allí
la urgente necesidad de convertir la cultura
represiva en una cultura de paz, donde la
violencia quede minimizada.
Centroamérica debe aliarse y fomentar
una cultura de paz. Hay que luchar contra
la impunidad. Deben crearse programas
fructíferos en todos los países. Dejemos
que los jóvenes, como sujetos de derechos
y obligaciones, construyan su propia vida,
que participen en el proceso humanizador,
documentando sus propias experiencias.
Los adultos sólo debemos guiarlos. De allí
la importancia de la Cumbre Iberoamericana de Mandatarios que se celebró en El
Salvador, que estuvo dedicada a los jóvenes.
Promovamos la participación ciudadana
a través de los gobiernos locales, pues el
trabajo a nivel comunitario es invaluable.
En América Central las políticas represivas han
demostrado su fracaso ante la violencia urbana,
contribuyendo a incrementarla, por lo que urge
un cambio radical de paradigma.
en el problema y que varían mucho según
las diversas localidades, ciudades y países,
por lo que las respuestas no pueden ser
Además se necesita una campaña masiva
de desarme. Es necesario desarmar a la
población civil. El 73% de las muertes en
el país provienen de armas de fuego. Es
también necesario reformar ampliamente
los planes de seguridad en toda la región
centroamericana, fortaleciendo la capacidad investigadora de la fiscalía y la policía
para evitar la impunidad. Hay que ir hacia
un modelo de policía comunitaria con
mayor capacitación de sus agentes.
Estoy convencida que en el tema de seguridad no existen recetas aplicables a todas
y cada una de las realidades. Sin embargo,
existen principios generales que siempre
se deben tener en cuenta, como el respeto
a los derechos humanos, que deben ser
adoptados como directriz moral y legal
del proceso entero de construcción de la
cultura de paz. Además, profundizar en
la confianza que debe generarse con la
ciudadanía y la necesidad de crear un sistema integral de seguridad ciudadana, que
contemple todos los factores que inciden
Hay que tener siempre presente que la
seguridad ciudadana y la justicia son
dos pilares fundamentales del Estado
de Derecho, que están estrechamente
relacionadas y dependen una de la otra,
donde los servicios de la justicia son más
necesarios y demandados cuando la inseguridad aumenta, y la seguridad mejora
cuando la justicia es ágil y efectiva. La falta
de seguridad es una severa limitación para
la inversión y un detonante que contribuye
a la fuga de los ciudadanos y los capitales,
obstaculizando no sólo el desarrollo económico en general sino también el desarrollo
humano de los países.
Algunas personas consideran que la democracia, por sí sola, disminuye los problemas
de seguridad; otras, por el contrario, creen
que hay que tener mano dura y penalizarlo
todo. Sin embargo, ninguna de las dos
propuestas es cierta, la fórmula para ser
exitosos en el tema de seguridad ciudadana
surge de los consensos logrados entre los
partidos políticos, las organizaciones de la
sociedad civil, las universidades, los empresarios, las instituciones gubernamentales, y
también de la experiencia de los gobiernos
locales, que son los que pueden ofrecer
respuestas más directas a los problemas de
la localidad que gobiernan.
La política de seguridad que se genere
a través de una cultura de paz debe ser
prioritaria en la agenda pública, y para
que sea efectiva se requiere de la participación de toda la ciudadanía organizada.
Debemos buscar e implementar acciones
adecuadas a la normativa legal, respetuosas de las garantías constitucionales
y los derechos humanos, estrategias de
prevención y rehabilitación que tiendan
a abordar más directamente las causas
sociales de la violencia, de allí que la
prioridad de las actuaciones de intervención deben estar dirigidas a fortalecer los
mecanismos y acciones de prevención
Estudio y Análisis sobre Costo/Beneficio Económico y
Social de los Modelos de Justicia Juvenil en el Perú
Investigación de Nexos Voluntarios.
Ed. Terre des hommes y Encuentros Casa de la Juventud, 135 páginas, Lima, 2007.
El estudio hace un análisis comparativo de los dos modelos de justicia juvenil aplicados en el Perú: el modelo estatal vigente y el modelo alternativo de Justicia Juvenil
Restaurativa, promovido por la Fundación Terre des hommes y la Asociación Encuentros Casa de la Juventud en convenio con el Estado.
Las comparaciones realizadas muestran las diferencias y similitudes en cuanto a niveles de costo y eficacia de cada
modelo. Para medir la eficacia, se preparó una muestra representativa de adolescentes que
fueron encuestados y entrevistados, lo que permitió evaluar el impacto de cada modelo en
adolescentes que cumplieron una medida socioeducativa en alguno de los dos programas.
La evaluación de costos comprendió un análisis comparativo de los gastos indispensables
para atender a un adolescente en conflicto con la ley en cada uno de los modelos estudiados.
Se incluyó la medición de dos tipos de costos: los de atención al adolescente y los gastos
irrogados a las familias.
No obstante las limitaciones del estudio, pues se trata de un primer intento de comparar los
modelos de justicia juvenil en el Perú, consideramos que las conclusiones obtenidas significan
un aporte a la mejora de los servicios de justicia para adolescentes.
Se ha podido determinar que los modelos de medio abierto (tanto el de la Justicia Juvenil
Restaurativa como el del estatal Servicio de Orientación al Adolescente) cumplen un papel de
resocialización más efectivo que los de medio cerrado, observándose menor consumo de drogas,
menor inclinación a la violencia, mayores niveles de reinserción escolar y mejores perspectivas
laborales. Sin embargo, para ciertas infracciones aún es necesario considerar la aplicación de una
medida socioeducativa en medio cerrado, siempre que no quede otro recurso y procurando que sea
por el plazo más breve posible. Asimismo se puede afirmar que los modelos de medio abierto son
más eficientes que los de medio cerrado porque tienen menor costo de ejecución por adolescente y
demandan una infraestructura más sencilla y menor costo de instalación.
Los modelos de medio abierto propician una reinserción social más fluida de los adolescentes, con mejor
potencial de desarrollo. La creatividad y la independencia conllevan una significativa disminución de
la violencia. Las medidas en medio abierto abren espacio a la ilusión y propician que los adolescentes
desarrollen la perspectiva de un futuro personal promisorio.
Puede obtener una copia en pdf de este estudio en nuestro sitio web:
http://www.justiciaparacrecer.org
(Anónimo del siglo XV)
Alex, un adolescente apasionado por el skateboard, causa sin querer la muerte de un guardia
de seguridad. Un detective, que sospecha de él,
lo interroga sin resultado. Alex debe enfrentar
simultáneamente el remordimiento por la muerte
causada, la tensión de una investigación que le
ronda, el proceso de separación de sus padres y
el asedio de una enamorada que desea perder la
virginidad. Todo ello lo procesa mediante la escritura, tratando de aliviar un creciente sentimiento de culpabilidad
y angustia. Elegida por la acreditada revista francesa Cahiers du
Cinéma como una de las diez mejores películas del año 2007, esta
película fue galardonada con un premio especial en el Festival de
Cannes del mismo año.
El Cadete Vargas Llosa:
La historia oculta tras
Título original: Paranoid Park. Director: Gus Van Sant. Género:
Drama. Actores: Gabe Nevins, Daniel Lu, Taylor Momsen, Jake Miller.
Duración: 85 minutos. Idioma: Inglés. País: Francia / Estados Unidos.
Sergio Vilela ha escrito un reportaje
apasionante en el intento de indagar
por esa realidad de referencia que se
oculta tras la ficción novelesca: la
vida particularmente violenta de
los cadetes de un colegio militar
de Lima, en el cual estudió Vargas
Llosa a principios de los años
cincuenta. El resultado es una
indagación por la experiencia
de la educación militarizada de
los adolescentes, a través de los recuerdos
de los cadetes de la promoción de Vargas Llosa, varias décadas
después de haber abandonado las aulas y haber vivido toda
una vida. Precisamente, uno de los momentos culminantes del
estupendo reportaje de Vilela es el hallazgo del antiguo cadete
en el cual supuestamente se inspira el dramático personaje de El
Esclavo, la víctima mayor de la novela, sobreviviente en la vida real
en base a la abolición de sus recuerdos. Una lectura aleccionadora
y al mismo tiempo amena.
Autor: Sergio Vilela Galván. Prólogo: Alberto Fuguet. Editorial:
Planeta. Extensión: 229 páginas.
Mientras la mayoría de las chicas de su
pueblo, en Minnesota, están dedicadas a
actualizar su página de MySpace o van
de compras al centro comercial, Juno es
una adolescente que vive de acuerdo con
sus propias reglas. Una tarde típicamente
aburrida se transforma en lo opuesto
cuando Juno decide hacer el amor con
su chico. Enfrentándose a un embarazo
imprevisto, Juno experimenta la necesidad
impostergable de crecer sin por ello renunciar a lo que tiene derecho
a vivir de acuerdo a su edad. Historia de embarazo adolescente,
narrada con sensibilidad y sin un ápice de tragedia ni moralina,
Juno es una afirmación sin demagogia del derecho a ser mujer sin
limitaciones ni cortapisas.
Título original: Juno. Director: Jason Reitman. Guión: Diablo Cody.
Género: Comedia. Actores: Ellen Page, J. K. Simmons, Michael Cera,
Jennifer Garner. Duración: 96 minutos. Idioma: Inglés. País: Canadá /
Estados Unidos. Año: 2007. Premios: Oscar al Mejor Guión; nominada
a un Oscar a la Mejor Actriz, Mejor Director y Mejor Película (2008).
Formación CUYJU 2015 || 2016 Infórmate: www.cuyju.es

References: artículo
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 artículo 11
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