Source: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-07392010000100002&lng=en&nrm=iso
Timestamp: 2020-05-25 15:04:54+00:00

Document:
Conservation and sustainable use of oak forests in the Conservation Corridor Guantiva - La Rusia - Iguaque, Santander and Boyacá, Colombia
CONSERVACIÓN Y USO SOSTENIBLE DE LOS BOSQUES DE ROBLE EN EL CORREDOR DE CONSERVACIÓN GUANTIVA – LA RUSIA – IGUAQUE, DEPARTAMENTOS DE SANTANDER Y BOYACÁ, COLOMBIA1
Conservation and sustainable use of oak forests in the Conservation Corridor Guantiva – La Rusia – Iguaque, Santander and Boyacá, Colombia
Conservação e uso sustentável dos bosques de roble no corredor da conservação Guantiva – a Rússia – Iguaque, estados de Santander e Boiacá, Colômbia
Andrés Avella Muñoz2 & Luis Mario Cárdenas Camacho3
1Desarrollado dentro del proyecto, “Corredor de conservación de robles, una estrategia para la conservación y manejo forestal en Colombia”. Fundación Natura – Colombia.
2Subdirección de conservación e investigación, Fundación Natura – Colombia, aavella@natura.org.co. Autor para correspondencia.
3Subdirección de conservación e investigación, Fundación Natura – Colombia, lcardenas@natura.org.co.
Recepción: Octubre 4 de 2009/Aprobación: Enero 21 de 2010
Los robledales dominados por Quercus humboldtii son uno de los ecosistemas más singulares de los bosques andinos de Colombia y se encuentran distribuidos en 18 departamentos entre los 750 y los 3200 m de altitud, lo cual les confiere alta importancia desde el punto de vista biológico y socioeconómico. Basados en la propuesta de criterios e indicadores para la ordenación forestal sostenible de la Organización Internacional de Maderas Tropicales ( OIMT), las directrices del Enfoque Ecosistémico del Convenio de Diversidad Biológica, los procesos sociales de la región y la investigación recopilada y generada en el marco del proyecto: “Corredor de conservación de robles, una estrategia para la conservación y manejo fores tal en Colombia” realizado por la Fundación Natura– Colombia, en el presente artículo se analizan los aspectos prioritarios que permitirían formular una estrategia para la conservación y uso sosteni ble de los bosques de roble en el Corredor de Conservación Guantiva – La Rusia – Iguaque. Como resultado del análisis se identificó la protección, restauración y el uso sostenible como componentes fundamentales de una estrategia de conservación integral de los bosques de roble del corredor; sin embargo, existen un conjunto de aspectos técnicos y sociopolíticos que orientan y condicionan el manejo forestal sostenible de estos bosques. Finalmente, se plantea la necesidad de implementar iniciativas de co-investigación y co-manejo de los bosques de robles a partir del dialogo entre disci plinas como la ingeniería forestal, biología de la conservación y el conocimiento de las comunida des locales para de esta manera aportar alternativas a la conservación y manejo convencional de los ecosistemas naturales.
Palabras clave: bosques andinos, Colombobalanus excelsa, manejo forestal sostenible, Quercus humboldtii.
Oak (Quercus humboldtii) dominated forests stands are some of the most peculiar ecosystems of the Colombian Andean forests. They are distributed in 18 departments of the country in the range of 750 and 3200 meters above sea level, which make them very important from a biological and socio-economic perspective. This article analyzes the most important factors that would facilitate the development of a strategy for the conservation and sustainable use of oak forests in the Guanti va – La Rusia – Iguaque Conservation Corridor. This analysis is based on: the criteria and indica tors proposed for the sustainable management of forests by the International Tropical Timber Orga nization (OIMT); directives of the Biological Diversity Agreement; social processes of the region; and data compiled and generated in the framework of the project “Oak forest conservation corridor, a strategy for forest conservation and management in Colombia,” executed by the Fundación Natura – Colombia. As a result of the analysis, the sustainable oak forest use was identified as a fundamental component of an integral conservation strategy for this oak forest corridor. However, there is a set of technical and socio-political aspects orienting and conditioning the sustainable management of these forests. Finally, this article proposes the need to implement oak forest research and management initiatives based on the dialogue among various disciplines (such as forest engineering, conserva tion biology, and the knowledge of the local communities) in order to develop the proper strategies for the conservation and conventional management of the natural ecosystems.
Key words: andean forests, Colombobalanus excelsa, sustainable forest management, Quercus humboldtii.
Os robledales dominados por Quercus humboldtii são um dos ecossistemas mais singulares dos bosques andinos de Colômbia e se encontram distribuídos em 18 Estados entre os 750 e os 3200 m de altitude, o qual lhes confere alta importância do ponto de vista biológico e socioeconômico. Baseados na proposta de critérios e indicadores para a ordenação florestal sustentável da Organização de Madeiras Tropicais (OIMT), as diretrizes do Enfoque Ecossistêmico do Convênio de Diversidade Biológica, os procesos sociais da região e a investigação recopilada e gerada no marco do projeto: “Corredor de conservação de robles, uma estratégia para a conservação e manipulação florestal na Colômbia” realizado pela Fundação Natura – no presente artigo se analizam os aspectos prioritários que permitiriam formular uma estratégia para a conservação e uso sustentável dos bosques de roble no Corredor de Conservação de Guantiva– a Rusia – Iguaque. Como resultado da análise se identificou a proteção, restauração e uso sustentável como componentes fundamentais de uma estratégia de conservação integral dos bosques de roble do corredor; entretanto, existem um conjunto de aspectos técnicos e sociopolíticos que orientam e condicionam a manipulação florestal sustentável dos bosques. Finalmente, se estabelece a necessidade de realizar iniciativas de co-investigação e co-manipulação dos bosques de robles a partir do diálogo entre disciplinas como a engenharia florestal, biología da conservação e o conhecimento das comunidades locais para desta maneira aportar alternativas à conservação e manipulação convencional dos ecossistemas naturais.
Palavras chave: Bosques andinos, Colombobalanus excelsa, manipulação florestal sustentável, Quercus humboldtii
Cerca del 45% del territorio colombiano ha sido transformado debido al cambio en el uso del suelo (Etter et al. 2006). Actualmente en los andes colombianos los bosques andinos ocupan el 10% y los bosques altoandinos el 2.9% (Rodríguez et al. 2004), los cuales de acuerdo con Etter et al. (2006) han sido severamente degradados al punto que en algunas zonas solamente permanecen en forma de pequeños relictos.
Entre los bosques andinos más singulares de Colombia se encuentran los robledales, los cuales son dominados por Quercus humboldtii, especie neotropical que se encuentra en las tres cordilleras, desde los 750 m hasta los 3450 m de altitud, en los departamentos de Antioquia, Bolívar, Boyacá, Caldas, Caquetá, Cauca, Chocó, Cundinamarca, Huila, Quindío, Risaralda, Nariño, Norte de San tander, Santander, Tolima, Valle del Cauca, Cesar y Córdoba. De acuerdo con la Resolución 096/2006 del Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT 2006) la amplia distribución del roble (Q. humboldtii) en la región andina la convierte en una especie muy importante a nivel biológico y socioeconómico, con posibilidades de restauración, manejo y uso sostenible de bienes y servicios ambientales.
Con el precedente de la veda sobre el roble (Q. humboldtii) establecida por el INDERENA en 1974, el Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT), estableció en todo el territorio nacional la veda para su aprovechamiento forestal (Resolución 096 de 2006). Al mismo tiempo, se considera el uso sostenible como un mecanismo para su conservación, para lo cual designó a las autoridades ambientales regionales, realizar estu dios técnicos que evalúen las posibilidades de su uso sostenible. Para el caso del Corredor de Con servación Guantiva – La Rusia – Iguaque, en los departamentos de Santander y Boyacá, donde se Encuentran los bosques de roble más extensos del país (Solano et al. 2005; Armenteras et al. 2003), y debido a las posibilidades de uso planteadas en dicha resolución, se presentan propuestas de uso que van desde la conservación estricta de estos ecosistemas, como la que se lograría con la ampliación del Santuario de Fauna y Flora Guanentá–Alto Río Fonce, hasta proyectos de aprovechamiento fores tal a escala industrial impulsados por empresas madereras en el municipio de Onzaga.
Enmarcados en la propuesta de criterios e indicadores para la ordenación forestal sostenible de la Organización Internacional de Maderas Tropicales (OIMT 1993, 2005), las directrices del Enfoque Ecosistémico ( SCDB 2004), en los procesos sociales de la región y en la investigación recopilada y generada en el marco del proyecto: “Corredor de conservación de robles, una estrategia para la con servación y manejo forestal en Colombia” realizado por la Fundación Natura–Colombia, el presente documento hace un análisis reflexivo, crítico y propositivo, sobre el estado actual de los bosques de roble, el contexto social en el que están inmersos y las posibilidades de adelantar un proceso de orde nación forestal sostenible. De esta manera buscamos aportar al fortalecimiento de las capacidades institucionales locales y regionales para la conservación y uso del recurso forestal roble en el Corredor de Conservación Guantiva – La Rusia –Iguaque.
El análisis para la definición de una estrategia de conservación en los bosques de roble se realizó a partir del desarrollo de tres fases. La primera fue la recopilación y organización de la información se cundaria y de los resultados de investigaciones realizadas por varios autores y diferentes instituciones En el corredor de conservación. En la segunda fase se identificaron los aspectos relativos a cada uno de los criterios e indicadores de la ordenación forestal sostenible según la propuesta de la OIMT (1993, 2005); cada criterio fue alimentado con las directrices señaladas por el enfoque ecosistémico ( SCDB 2004, Shepherd 2006, Andrade 2007) y la propuesta de criterios e indicadores para la ordenación fo restal sostenible del Ministerio de Medio Ambiente de Colombia (Orozco 1996, Ministerio del Medio Ambiente et al. 2002). En la tercera y última fase, se realizó el análisis propiamente dicho de los cri terios e indicadores para la ordenación forestal sostenible de los bosques de roble teniendo en cuenta además del marco analítico, los determinantes de tipo jurídico y algunas visiones y deseos que las comunidades locales habitantes de la región han expresado sobre el uso y la conservación de los bosques de roble (Ocaña 2005, Bello 2006, Díaz 2008, Moncada 2008).
La propuesta se presenta para los bosques de roble del Corredor de Conservación Guantiva– La Rusia – Iguaque, este es un territorio definido bajo un proceso de planificación regional en la vertiente occidental de la cordillera oriental. Sus límites se establecieron a partir de las vertientes occidental y oriental de las cuencas de los ríos Chicamocha y Suarez, respectivamente y su eje principal lo cons tituyen los páramos y bosques de la cordillera La Rusia. De acuerdo al contexto, metas y objetivos del mismo, se ha definido como “una iniciativa que maximiza los beneficios de la conservación y mejora las oportunidades económicas y sociales de las poblaciones rurales mediante un enfoque bio–regional a través del ordenamiento territorial y el manejo del usos del suelo” (Miller et al. 2001, citado por Solano et al. 2005).
Los bosques de roble del corredor ocupan una superficie de 141 293 ha, de las cuales 12 375 se Encuentran bajo figura de protección por las siguientes áreas naturales protegidas: Santuario de Fauna y Flora Guanentá–Alto Río Fonce, Santuario de Fauna y Flora de Iguaque, Parque Natural Municipal “Robledales de Tipacoque”, Parque Natural Municipal “La Ranchería”, Reserva Forestal “El Peligro” y la Reserva Biológica Cachalú, entre otras.
BOSQUES DE ROBLE
De acuerdo con los planteamientos teóricos de Devia & Arenas (2000) y Kapelle (1996, 2006), los bosques de roble de Colombia se definen como aquellas formaciones vegetales dominadas por indi viduos de la especie Quercus humboldtii; los cuales tienen una alta importancia para la conservación de la diversidad biológica, ya que ofrecen una variedad de hábitats esenciales para muchas especies de flora y fauna. Las condiciones de humedad y sombra generadas por las densas copas de estos bosques per miten la presencia de un gran número de especies de briófitos, líquenes, bromelias, orquídeas y helechos. De acuerdo con Pulido et al. (2006) al interior de los robledales existe una rica biodiversidad de flora que supera las 550 especies de plantas vasculares, Entre las cuales sobresalen familias como Melasto mataceae, Rubiaceae, Clusiaceae, Lauraceae, Orchidaceae; además esta gran diversidad de plantas que se encuentran en los bosques de roble mantiene una abundante oferta alimenticia de frutos y semi llas para aves y mamíferos.
Los estudios ecológicos de robledales en Colombia realizados por Rangel & Lozano (1989), Rangel et al. (2005), Rangel et al. (2008), Rangel et al. (2009) y Van der Hammen (2008) y los realizados en el co rredor de conservación por Barrera & Díaz (2006), Galindo et al. (2006), Devia & Arenas (1997), Van der Hammen et al. (2008), Avella et al. (2009) y Ángel & Avila (2009), han podido identificar varios tipos de robledales los cuales tienen considerables diferencias en términos de estructura y composi ción florística. Los robledales se consideran hábitat de varias especies amenazadas y endémicas a nivel nacional entre las que se destacan, además del roble común, el roble negro ( Colombobalanus excelsa), el punte (Aniba perutilis), el pino colombiano ( Podocarpus oleifolius), y algunas palmas como la palma San Pablo (Geonoma orbygniana) y las palmas de cera (Ceroxylum quinduense, C. vogelianum), Entre otras. Así mismo, dentro de los bosques del Corredor Guantiva – La Rusia – Iguaque, aún se Encuentran poblaciones de especies, que regional mente han sido fuertemente reducidas debido a la intervención antrópica como lauráceas ( Nectandra spp., Ocotea spp., Persea spp.), encenillos (Weinmannia spp.), quinas ( Cinchona spp.), cedros (Cedrela montana), entre otras.
Por otra parte, existe una amplia variedad de flujo de bienes y servicios que benefician a la sociedad y le agregan valor al bosque. Según Barrantes (2001), para el caso de Costa Rica, solo recientemente se ha prestado mayor atención a los bienes y servicios ambientales del bosque como la belleza escénica; el recurso hídrico, del cual se benefician muchos sectores de la economía y el sector doméstico en general; la regulación de gases de efecto invernadero, que beneficia a la comunidad nacional e inter nacional; la conservación de suelos, que mantiene su productividad y reduce riesgos; la disponibilidad de material genético (germoplasma) para la investigación científica; la provisión de productos ali menticios y medicinales, entre otros. Dentro de los anteriores servicios sobresalen los de regulación y oferta hídrica, protección de suelos, prevención de desastres naturales y refugio de especies (Hamilton 2001, Kappelle 2006, Galindo et al. 2006).
En el corredor de conservación se ha encontrado que los bosques de roble del corredor regulan la ma yor parte de la oferta hídrica de las cuencas de los ríos Suárez y Chicamocha, de las cuales se abastece gran parte de la población de los departamentos de Santander y Boyacá, principalmente ciudades como Duitama, San Gil, Charalá (Solano et al. 2005) Igualmente es necesario resaltar que a lo largo de la historia se ha presentado una demanda de madera de roble para suplir tanto los requerimientos de al gunas empresas, proceso que se dio hasta antes del establecimiento de la veda 1974, como para la satis facción de necesidades de las comunidades locales (Devia & Arenas 2000, Cárdenas & Salinas 2007). Estos procesos de intervención, junto con otras variables como el establecimiento de áreas de conser vación, vedas, entre otros, determinan el estado de conservación de estos ecosistemas.
MANEJO FORESTAL SOSTENIBLE (MFS)
Según FAO (2004) la historia de América Latina está llena de graves acontecimientos y malas ex periencias por la explotación de recursos forestales, debido a que por lo general ha predominado la utilización excesiva del bosque y los principios de manejo y ordenación forestal sostenible del bos que han sido incorporados hasta hace poco tiempo. FAO (2004) señala que actualmente los principales objetivos de manejo de bosques en América Latina son: la conservación de la biodiversidad, las cuencas hidrográficas y la producción maderera; las tendencias se orientan hacia el establecimiento de normas de protección cada vez más estrictas, a fin de preservar los bosques, la fauna silvestre, las aguas y los suelos forestales.
De acuerdo con Sheil et al. (2004), son muchos los conceptos que se tienen sobre manejo forestal, los cuales han evolucionado desde prácticas enfocadas únicamente a la extracción de madera, hacia prácti cas más sostenibles que incluyen los diferentes bienes y servicios que los bosques ofrecen. Castañeda (2000) sostiene que actualmente el concepto de ordenación forestal sostenible se utiliza para com prender las dimensiones económicas, ambientales, sociales y culturales, de conformidad con los prin cipios forestales acordados en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), celebrada en Rio de Janeiro (Brasil) en 1992. De esta manera para garantizar la disponibilidad de los bienes y servicios ambientales que proporcionan los bosques y los ecosistemas forestales, los países han tomado conciencia de la necesidad de establecer una definición común de la ordenación forestal sostenible y de adoptar ins trumentos que permitan evaluar y vigilar la sostenibilidad de la ordenación forestal en sentido amplio.
De acuerdo con Castañeda (2000) la importancia que han atribuido los países a la formulación y apli cación de criterios e indicadores – c&i– para la ordenación forestal sostenible se ha traducido, en la reciente aparición de nueve diferentes iniciativas EN las cuales se estima que participan al menos 140 países; Colombia hace parte de dos procesos de c&i: el liderado por la OIMT y el denominado pro ceso de Tarapoto. En todos esos procesos, la sostenibilidad se define prácticamente en los mismos términos, ya que de acuerdo con la Secretaria del Convenio de Diversidad Biológica ( SCDB) (2004), existen siete áreas temáticas generales en dichos procesos de criterios e indicadores – c&i– para la ordenación sostenible de los bosques: 1) extensión de los recursos forestales; 2) diversidad biológica; 3) salud y vitalidad forestal; 4) funciones socioeco nómicas; 5) funciones protectoras de los recursos naturales; 6) marco jurídico, político e institucio nal; 7) aspectos económicos, sociales y culturales.
En Colombia el desarrollo de la ordenación forestal sostenible ha estado ligado a aspectos legales y bajo una concepción de instrumento de planificación del bosque como recurso, es así como se introduce el concepto desde la ley 2 de 1959 y actualmente permanece vigente por medio del decreto 1791 de 1996, como una responsabilidad de las autoridades ambientales para que, con base en aspectos bióticos, abióticos, sociales y económicos se pueda: “asegurar que el interesado en utilizar el recurso en un área forestal productora, desarrolle su actividad en forma planificada para así garantizar el manejo ade cuado y el aprovechamiento sostenible del recurso”. No obstante, en los últimos años se ha venido utilizando principalmente para este fin la propuesta de criterios e indicadores de la Organización Inter nacional de Maderas Tropicales (OIMT) (1993, 2005)la cual surge a partir del trabajo: “Criterios para la medición de la ordenación forestal sostenible” presentado por la OIMT, en la CNUMAD. Con dicha propuesta se llamó la atención mundial por primera vez en la ordenación forestal sostenible como com ponente fundamental del desarrollo sostenible y se reconoció que los bosques son fundamentales para el bienestar a largo plazo de las poblaciones locales, las economías nacionales y la biosfera terrestre En su conjunto. La OIMT (2005) define el manejo u ordenación forestal sostenible como “el proceso de manejar tierras forestales permanentes para lograr uno o más objetivos de ordenación claramente defi nidos con respecto a la producción de un flujo continuo de productos y servicios forestales deseados, sin reducir indebidamente sus valores inherentes ni su productividad futura y sin causar indebidamente ningún efecto indeseable en el entorno físico y social”. La propuesta de la OIMT se constituye a partir de siete (7) criterios y cincuenta y siete indicadores (57), los cuales pueden ser evaluados a diferentes escalas (nacional, regional o de unidad de manejo forestal) (Figura 1 y Anexo 1).
Adicionalmente, existen experiencias como las desarrolladas por Van der Hammen & Rodríguez (1996), en la Amazonia colombiana y Restrepo & del Valle (1996) en el Pacífico colombiano, que han demostrado la importancia de incluir en los procesos de ordenación forestal sostenible algu nos modelos locales creados por comunidades de base (comunidades indígenas, afrocolombianas, movimientos sociales y campesinos), debido a que aportan enfoques, elementos, prácticas y reflexio nes para pensar nuevas formas de manejo sostenible de bosques naturales.
Según el Convenio de Diversidad Biológica formulado en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Desarrollo en 1992, y ratificado por Colombia mediante la ley 165 de 1994, el enfoque ecosistémico es una estrategia para el manejo de la tierra, el agua y los recursos vivos que promueve la conservación y el uso sostenible de una manera justa y equitativa. El enfoque ecosistémico sitúa a la gente y el uso de los ecosistemas como el punto de partida de la toma de deci siones, por esta razón el enfoque puede ser utilizado para buscar un balance apropiado entre la conser vación y el uso de la diversidad biológica en áreas En donde hay múltiples usuarios de los recursos y valores naturales de especial importancia (Shepherd 2004). Según Andrade (2007), este marco conceptual establece 12 principios para la acción, que se centran en las premisas del desarrollo sos tenible, el manejo ecosistémico y la conservación, los cuales deben aplicarse de manera flexible para abordar el manejo en diferentes contextos sociales, económicos, ambientales y culturales.
De acuerdo con SCDB (2004) la ordenación sostenible de los bosques puede considerarse como un medio de aplicar el enfoque ecosistémico a los bosques, puesto que a pesar que éste y la ordenación forestal sostenible no son conceptos idénticos, los dos son semejantes en muchos aspectos. Los dos necesitan aplicarse como un todo integrado, ambos han evolucionado desde sus propuestas inicia les, dando la debida consideración a las cuestiones sociales, ecológicas y de gobernabilidad. Sin em bargo, a pesar de los aspectos compartidos entre estos enfoques la misma SCDB (2004), reconoce que aún es necesario continuar con su articulación, principalmente en los aspectos de integración intersectorial la cual se encuentra poco desarrollada en las propuestas de criterios e indicadores y donde el enfoque por ecosistemas tiene mucho que aportar. Igualmente es posible hacer un ma yor énfasis en la ordenación sostenible de los bosques dentro de un contexto espacial más amplio, el cual podría estar gestionado bajo los principios del enfoque ecosistémico e incluir la planificación y manejo de áreas protegidas, y otros enfoques complementarios como extracción de recursos fo restales no maderables, agricultura, ordenación de cuencas hidrográficas y restauración ecológica.
EXTENSIÓN Y ESTADO DE LOS RECURSOS FORESTALES EN LOS BOSQUES DE ROBLE DEL CORREDOR DE CONSERVACIÓN
La ordenación forestal sostenible es un objetivo de largo plazo y depende de forma crítica de la estabi lidad y seguridad de la cobertura boscosa, en este Criterio se analizan los cambios en la superficie forestal, la extensión y el porcentaje de bosques bajo planes integrales de uso del suelo, o dedicados a producción y protección. El área total de bosques de roble en el corredor de conservación es aproxi madamente de 14 1293 ha. Respecto al proceso de deforestación en la región se tienen dos datos: el primero lo presenta la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS 2006) en el cual se asegura que en los últimos 30 años se han perdido aproximadamente 28550 ha de bosques de roble; el segundo lo realizó el IAvH (Rodríguez et al. 2003) donde señala que en el corredor nororiental de ro bles, entre los años 1987 y 2002, “cerca de 10.500 ha de ecosistemas naturales han sido remplazadas generalmente por misceláneas de bosques y rastrojos y en menor proporción por áreas destinadas a actividades agropecuarios”. A pesar que hay una diferencia significativa entre los dos estudios, es laro que en los bosques de roble del corredor existe un proceso de deforestación y fragmentación del cual deben caracterizarse sus principales causas.
Con respecto a los procesos de zonificación para los bosques de roble del corredor de conservación, En la misma zona existen propuestas por parte de diferentes actores institucionales, entre las que se Encuentran: 1) Gobernación de Santander (CONIF 2007), 2) CAS, en su estudio de zonificación de bos ques de robles (CAS 2006), 3) la que corresponde con la declaratoria del DMI en el corredor de conser vación realizada por CAS (CAS 2008) y 4) la que está adelantando la Fundación Natura (Melo & Avella 2009). Un caso de especial análisis es el proceso de zonificación de áreas susceptibles al aprovecha miento de Q. humboldtii que ordena la Resolución 096 de 2006. A la fecha, en el área de estudio la Corporación Autónoma de Boyacá corpoboyacá, no se ha adelantado ninguna gestión al respecto. Mientras que la CAS realizó un estudio (CAS 2006) En el que, luego de determinar áreas con aptitud biofísica para el aprovechamiento forestal y dinámicas socioeconómicas favorables al mismo, se realizó un proceso de concertación cuyo objetivo era “buscar y sustentar la preservación estricta de los bosques naturales remanentes continuos y fragmentados de la especie roble (Q. humboldtii) en el corredor de conservación”. Este objetivo es diferente al que establece la resolución para el proceso de zonificación y a los enfoques integrales de conservación. Queda una gran inquietud sobre el por qué de esta actitud; pareciera que con la simple declaración de preservación las presiones actuales que tienen los robledales en Santander van a desaparecer y la conservación de éstos será un hecho.
USO Y DEGRADACIÓN DE LOS BOSQUES DE ROBLES DEL CORREDOR
De acuerdo con el Informe Mundial de Bosques (FAO 2007), Colombia es el tercer país en Sura- mérica que consume más cantidad de leña y según la Política Nacional de Bosques (1996), en los de partamentos de Santander y Boyacá el consumo de leña para el año 2000 era aproximadamente de 633 180 y 792 636 t/año respectivamente, cantidades que suponen una fuerte presión en términos de degradación de los ecosistemas forestales.
De acuerdo con Devia & Arenas (1997) y con las entrevistas y testimonios recogidos a las comuni dades campesinas de la región (Bello 2006, Díaz 2008, Moncada 2008) las actividades que históri camente han afectado en mayor grado el estado de los ecosistemas forestales de roble en el corredor de conservación han sido: la explotación de madera por parte de las empresas Ferrocarriles de Colom bia y Acerías Paz del Río, para la construcción de polines y palancas de mina; la extracción selectiva de madera rolliza y en bloque que fue comercializada en las ciudades de Tunja, Duitama y Bogotá principalmente; la fabricación de carbón la cual modificó considerablemente el paisaje en los mu nicipios de Boyacá principalmente en Paipa, Ráquira y Arcabuco; y aunque se cuenta con escasas fuentes bibliográficas, es posible que la ampliación de la frontera agropecuaria haya jugado un papel importante en los procesos de transformación de los robledales. Otras actividades que afectaron la salud de los ecosistemas fueron la realización de cabos para herramientas, la apertura de nuevas áreas para producción agropecuaria, y la demanda de leña y madera para consumo doméstico.
Para el caso específico del corredor de conservación de robles, actualmente los factores que están causando una mayor alteración y degradación de los bosques de roble son la apertura de la frontera agropecuaria, en especial para el establecimiento de nuevos potreros, y para cubrir la demanda de madera y leña que consumen las comunidades locales. Hasta la fecha, solo se han logrado deter minar como factor de degradación de los bosques, los requerimientos energéticos (leña) y maderables de las fincas que una familia campesina requiere, los cuales oscilan entre 5 y 8 t/año. Ahora bien, la explotación maderera de tipo comercial, la cual es posible dentro de los planteamientos de la resolu ción 096 de 2006, también se podría convertir en un factor de degradación para dichos bosques si no se realiza con criterios de sostenibilidad, como lo indica la misma resolución.
EXISTENCIAS MADERABLES DE LOS BOSQUES DE ROBLE
Tomando en cuenta los aspectos que establece la Resolución 096 de 2006 para establecer áreas suscep tibles de aprovechamiento, se realizó una revisión exhaustiva de los estudios que existen para bosques de roble en el corredor (Sáenz 2009a). Se identificó que no existía la información necesaria para valo rar el bosque desde su riqueza maderable, debido a que en dichos estudios hay poca información de existencias volumétricas por individuos, lo cual no permite tener una idea de la cantidad, tipo y calidad del recurso. Baptiste (2006) señala también, que las investigaciones presentadas en el primer simposio internacional de bosques de roble y ecosistemas asociados, “(…) no contribuyen a aclarar el poten cial de uso forestal del robledal (…)”.
Para la región los datos de los estudios de Becerra (1989) y Devia & Arenas (1997), tienen un carác ter puntual y por tal razón es difícil establecer la cantidad de recurso maderable para todos los ti pos de bosque. De la misma forma como parte del proceso de zonificación ecológica realizado por la Fundación Natura (Melo & Avella 2009), se realizaron inventarios forestales, siguiendo la meto dología propuesta por Rangel & Velazquez (1997), En 5.7 ha a través de levantamientos de 1000 m 2para individuos con DAP ≥10cm, y de 100 m2 para individuos con 2.5≤ DAP ≤10 cm. Igualmente, la Fundación estableció dos parcelas permanentes de crecimiento de 1 ha cada una en dos unidades de paisaje diferentes, bajo la metodología propuesta por Vallejo et al. (2005), las cuales en un mediano plazo aportaran información de dinámica forestal, determinante para el manejo de estos bosques.
Algunos de los resultados obtenidos en las caracterizaciones mencionadas de la Fundación Natura permiten establecer que en los bosques de roble del corredor el área basal promedio oscila entre los 25 y 46 m2/ha, y que hay volúmenes totales de madera entre 127 y 295 m3/ha, los cuales se encuentran entre los rangos reportados para bosques tropicales montanos (Lamprecht 1990; Cantillo et al. 2005). Sin embargo, los valores encontrados son mayores a los presentados por González (1978) y Flores et al. (1968) para bosques primarios de roble de Santander y Boyacá, respectivamente, donde el área basal promedio por hectárea oscila entre 12,5 - 18,6 m2 y los volúmenes de madera entre 55 - 118,5 m 3/ha. Las diferencias en volumen de los anteriores es tudios pueden obedecer a que, en los valores del estudio realizado por Melo & Avella (2009), se ubi CARon las existencias maderables de todas las especies, mientras que en los otros estudios se reportan valores correspondientes únicamente a los volúmenes de roble o especies maderables con alto valor comercial en el mercado. Sin embargo, la determinación de áreas basales totales por Melo & Avella (2009) supera considerablemente los valores reportados por González (1978) y Flores et al. (1968).
Son escasos los estudios que abordan el tema del crecimiento de los bosques de roble colombianos. León & Giraldo (2000) modelaron el crecimiento diamétrico de dos bosques de roble en Antioquia a través del modelo matemático de Von Bertalanffy, encontrando que el incremento diamétrico anual estaba entre 0.21 – 0.12 cm. Becerra (1989) a través de una investigación silvicultural realizada en los bosques de roble del sector denominado como La Sierra, en el municipio de Duitama (Boyacá) durante cuatro años, encontró que el incremento diamétrico anual para un bosque secundario de 16,5 años es de 0,58 cm, un valor mucho mayor al encontrado por León & Giraldo (2000), a través de una modelación matemática. Lo anterior nos indica un alto grado de incertidumbre acerca del crecimiento de la especie y nos plantea la urgencia de abordar este aspecto a través de estudios ecoló gicos de largo plazo.
Para la determinación del nivel de extracción, un referente puede ser el determinado por Herrera & Chaverri (2006), para bosques de roble de Centroamérica donde se propone que sea menor al 25% del área basal total del bosque. Sin embargo, el establecimiento de la tasa de extracción de los bos ques de roble del corredor de conservación debe considerar al menos las siguientes variables: cre cimientos de las especies a aprovechar, estructura y composición del ecosistema, los requerimientos lumínicos de las especies del dosel y de la regeneración natural, al igual que algunas variables de tipo social y económico como los requerimientos de madera para la satisfacción de necesidades domésticas.
PROCEDIMIENTOS DE PLANIFICACIÓN Y CONTROL PARA EL APROVECHAMIENTO FORESTAL DE LOS BOSQUES DE ROBLE
En la zona de estudio los procedimientos de planificación y control para el aprovechamiento forestal del roble, al igual que otras especies forestales, están regulados por los términos de referencia que tienen las corporaciones autónomas regionales (CAS y Corpoboyacá), los cuales incorporan los re querimientos esenciales señalados por Ministerio del Medio Ambiente et al. (2002) para la realiza ción de un plan de manejo y aprovechamiento forestal con criterios de sostenibilidad. Actualmente no se han otorgado permisos de aprovechamiento forestal en bosques de roble a pesar de que se han presentado varias solicitudes a las corporaciones.
Sin embargo, al realizar una evaluación de los requerimientos generales que tienen las corporacio nes para la elaboración de los planes de manejo y aprovechamiento forestal, se identifica que: la des cripción y zonificación de la unidad de manejo, la clasificación ecológica de las especies, la determi nación de la corta anual permisible y la capacidad dinámica del bosque, los tratamientos silvicultu rales a aplicar, la identificación de los impactos sobre los recursos bióticos y abióticos generados por el aprovechamiento y las medidas para prevenir y mitigarlos, son aspectos que para el caso de los bosques de roble del corredor presentan un nivel de información bajo y en algunos casos nulo. Esta carencia de información dificulta que se realicen debidamente los estudios necesarios para el aprove chamiento forestal y que por lo tanto se realicen sin ninguna viabilidad técnica. Adicionalmente, según las conclusiones del diagnóstico de los sistemas de aprovechamiento en Colombia realizado por Oroz co (1996), en la mayoría de los casos, los planes de aprovechamiento forestal son documentos que se elaboran por dar cumplimiento a un trámite y no con el propósito de ponerlos efectivamente en ac ción; por el contrario, lo que comúnmente se realiza es una explotación forestal a manera de minería del bosque, y no un aprovechamiento como lo persigue el plan de manejo respectivo.
LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA EN LOS BOSQUES DE ROBLE DEL CORREDOR
En cuanto a especies de flora y según las categorías y criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UINC) para especies amenazadas, en el libro rojo de especies madera bles amenazadas (Cárdenas & Salinas 2007) las dos especies de roble, Quercus humboldtii y Colombobalanus excelsa, se encuentran clasificadas como vulnerables. Los autores plantean que cuando un taxon se encuentra en la categoría de “vul nerable” a pesar de no estar ni “en peligro crítico” ni “en peligro”, enfrenta de todas formas un mode rado riesgo de extinción o deterioro poblacional a mediano plazo, según queda definido por los sub criterios, umbrales y calificadores apropiados. La categorización de Q. humboldtii (VU A2cd) como Vulnerable se debe a que ha presentado una rápida reducción de su tamaño poblacional, una disminu ción en extensión de presencia y unos niveles de explotación reales y potenciales. C. excelsa (VU B1ab(iii)) fue catalogado como vulnerable porque presenta un área pequeña, su extensión de pre sencia es menor a 20000 km2, y está severamente fragmentado (menor a 10 localidades) afectando su extensión y la calidad del hábitat.
Además los bosques de roble deben ser considerados como hábitats de especies de flora y fauna amenazadas a nivel nacional, regional y local. Según las mismas categorías de la UINC se encuentran amenazadas especies como: Aniba perutilis (en peligro crítico CR), Podocarpus oleifolius (en peligro EN), Magnolia caricifragans (en peligro EN), Magnolia viroliniensis (en peligro crítico CR), Magnolia arcabucoana (en peligro EN), Cedrela montana (casi amenazada NT), Aiphanes graminifolia (en peligro crítico CR), Geonoma santanderensis (vulnerable VU), Ceroxylum quinduense (en peligro EN), entre otras.
Es importante resaltar que en las recientes caracterizaciones florísticas que se han realizado en los bosques de robles del corredor (Angel & Ávila 2009; Medina 2009; Avella 2010) se han registrado 56 especies de plantas que no habían sido reportadas con anterioridad para estos bosques, entre las cuales se encuentran Sterigmapetalum tachiriense , Dacryodes sp., Alfaroa williamsii , Virola macrocarpa , Compsoneura rigidifolia , Matudaea colombiana , entres otras, y por lo menos cuatro especies nuevas para la ciencia pertenecientes a los géneros Erythroxylum , Malpighia , Huilaea y Centronia. Estos aspectos deben considerarse como valores de conservación dentro de las propuestas de zonificación y las practicas de conservación y uso sosteni ble que se proponen para estos ecosistemas.
Respecto de las especies de fauna y de acuerdo con Sáenz (2009b), más de 200 especies de aves viven En los robledales, es decir, por lo menos el 11% de las aves registradas para el país y el 20% de las re gistradas para la ecorregión de los Andes Tropicales, usan como hábitat preferencial los ecosistemas que tienen asociado al roble por lo menos en alguna etapa de su desarrollo. Adicionalmente, 16 de estas aves son migratorias, provenientes principalmente de Norteamérica. Dentro de las especies de aves presentes en estos bosques se destacan 9 por estar en alguna categoría de amenaza y de estas 3 son endémicas del corredor: el colibrí “inca negro” (Coeligena prunellei ), la perdiz santandereana (Odontophorus strophium ) y la oropéndola negra (Macroagelaius subalaris). Estos argumentos per mitirían catalogar a los robledales de Santander como una de las áreas más importantes para las aves en el país; por consiguiente, la asociación Bird Life International, Conservación Internacional y el Instituto Alexander von Humboldt, han designado dentro del corredor de robles dos Áreas Importan tes para la Conservación de las Aves (AICA): la Reserva Biológica Cachalú y la vereda Minas, ambas en el municipio de Encino, Santander (Franco & Bravo 2005).
Para el grupo de mamíferos se han registrado 55 especies para la zona (12% del total de mamíferos registrados para el país), de los cuales se destacan 5 especies por encontrarse amenazadas: oso andino (Tremarctos ornatus), tigrillo (Leopardus tigrinus), micos nocturnos (Aotus lemurinus), guagua (Dinomys branikii) y ocelote (Leopardus pardalis). En cuanto a especies endémicas, se registraron para el corredor Guantiva – La Rusia – Iguaque, 2 especies pertenecientes al orden Rodentia: Thomasomys niveipes y CRosciurus santanderensis. Es relevante destacar que los bosques de roble cons tituyen uno de los refugios de mayor importancia En la vertiente occidental de la Cordillera Oriental para los mamíferos de gran tamaño como el oso andino, el cual ha sido avistado con relativa fre cuencia en varios puntos del corredor.
El grupo de los anfibios es el que presenta la mayor dependencia con el estado de conservación de los bosques de roble del departamento de Santander. Se han registrado para los bosques de roble del co rredor 30 especies de anfibios que equivalen a más del 8% de las especies registradas para la región andina colombiana. Es relevante destacar que de estas 30 especies, 8 se encuentran amenazados de extinción y 18 (más del 50%) son endémicas del corredor, muchas solamente conocidas de su loca lidad típica de colección, es decir hasta la fecha no se sabe de su existencia en otras regiones del país, aspecto que los convierte en especies altamente vulnerables a desaparecer frente a cualquier cam bio ambiental de su entorno.
Con relación a la diversidad genética de Quercus humboldtii, Fernández (2002) encontró que esta especie presenta altos niveles de diversidad genética similares a los encontrados en otras especies de roble de zonas templadas. Sin embargo, estos mismos autores en un paisaje fragmentado observaron una perdida moderada de esta diversidad en los individuos adultos, una tendencia a la polinización por pocos árboles en fragmentos pequeños, y una alta estructura genética que necesita grandes áreas para ser mantenida.
Según Palacios (2006), Quercus humboldtii y Colombobalanus excelsa parecen tener bastante variabilidad genética a pesar de sus reducidas poblaciones actuales, pero se deben procurar las con diciones para que estos altos valores de diversidad genética se conserven; por ejemplo, cuando se ade lanten programas de reforestación, debe hacerse de manera independiente para cada población, sin mezclar o trasladar individuos de una población a otra, ya que es posible que las dos especies de roble (Q. humboldtii y C. excelsa) sean igualmente susceptibles de perder posibles adaptaciones locales por un manejo indiscriminado de semillas.
FUNCIONES PROTECTORAS DE LOS BOSQUES DE ROBLE DEL CORREDOR
De acuerdo con FAO (2004), los objetivos del manejo forestal en América Latina varían de país a país, pero generalmente en los bosques naturales los principales objetivos de manejo y ordenación son la conservación de la biodiversidad, de las cuencas hidrográficas y la producción de madera. Así mismo es evidente la existencia de una clara tendencia a favor del establecimiento de normas de protección cada vez más estrictas, a fin de preservar los bosques, la fauna silvestre, las aguas y los suelos forestales. El recurso hídrico constituye un factor muy importante para la sociedad ya que es el motor que permite casi todas las relaciones del medio con las diferentes actividades humanas. Ha milton (2001) establece que son los bosques de alta montaña o aquellos que tienen la presencia perma nente o frecuente de nubes en movimiento, los que “extraen” o capturan de la nube (o niebla) en mo vimiento la humedad atmosférica que se suma a las precipitaciones normales. El volumen del agua capturado por el fenómeno de la lluvia horizontal puede oscilar entre 5% y 20% del volumen nor mal de lluvias, aunque este valor puede ser todavía mucho mayor en periodos de lluvias relativamen te escasos en los cuales todavía hay nubes que se mueven entre la vegetación (Hamilton 2001). Herrera & Chaverri (2006) sostienen que las condiciones bajo las cuales crecen los bosques de ro bles neotropicales determinan aspectos específicos que deben ser tenidos en cuenta en los procesos de planificación forestal para asegurar un manejo sostenible. Entre los principales factores que se de ben considerar están la regulación hídrica, la protección de suelos y biodiversidad, las condiciones fisiográficas bajo las cuales crecen los bosques, generalmente en pendientes mayores al 100% y con altos valores de precipitación.
En el corredor de conservación una de las principales funciones de los bosques de roble es la regulación y protección hídrica, toda vez que es el recurso hídrico, en términos de su calidad y cantidad, el elemen to fundamental para el desarrollo de los individuos y de la sociedad. En el área de estudio los bosques del corredor mantienen la mayor parte de la oferta hídrica de las cuencas de los Ríos Suarez, Fonce y Chicamocha de las cuales se abastece gran parte de la población de los departamentos de Santander y Boyacá. Estos bosques tienen influencia directa en 28 cuencas hidrográficas con áreas que oscilan en tre 2000 y 30000 ha, conformadas por cerca de 350 drenajes naturales para el departamento de San tander y 150 para el departamento de Boyacá. Se destacan las cuencas de los ríos La Rusia, Virolín, Pómeca, Arcabuco, Tolota, Ture y Oibita.
ASPECTOS JURÍDICOS, NORMATIVOS E INSTITUCIONALES
Bajo este criterio se describen los factores normativos e institucionales generales que determinan los procesos de ordenación forestal sostenible de los bosques de roble. El MAVDT por medio de la resolución 0096 de 2006, estableció en todo el territo rio nacional y por tiempo indefinido la veda para el aprovechamiento forestal de la especie Roble (Quercus humboldtii); sin embargo, dentro de la misma resolución se considera el uso sostenible de la especie como un mecanismo fundamental para su conservación. En esta resolución se le asigna a las Autoridades Ambientales Regionales (CAR) la responsabilidad de realizar estudios técnicos que evalúen las posibilidades de uso sostenible de dicha especie tomando en consideración su amplia distribución, los servicios ambientales que prestan, las potencialidades de restauración y manejo, y la apropiación social de los beneficios del uso sostenible del bosque a nivel local. Es necesario mencionar que luego de la promulgación de la misma, se publicó el libro rojo de especies maderables (Cárdenas & Salinas 2007) donde Q. humboldtii está catalogada como especie amenazada en la categoría VU A2cd debido a que presentaba una rápida reducción de su tamaño poblacional, una disminución en extensión de presencia y unos ni veles de explotación reales y potenciales.
ASPECTOS SOCIALES, ECONÓMICOS Y CULTURALES ASOCIADOS CON LOS BOSQUES DE ROBLE DEL CORREDOR
Uno de los temas que propone reflexionar la propuesta de criterios e indicadores de la OIMT es el relativo al tamaño y tenencia de la tierra, que en el caso de los bosques de roble del Corredor de Conservación Guantiva – La Rusia – Iguaque corresponden a propiedad privada, sus dueños gene ralmente son ganaderos pequeños y medianos, y en su mayoría se ubican en las zonas más escarpadas y empinadas; por el contrario, solo 12375 ha. Se encuentran legalmente bajo alguna categoría de área protegida (Solano 2008). El tamaño predial es de tipo minifundista y microfundista, con áreas menores de 5 ha. Este panorama debe considerarse con mucha atención frente a las iniciativas de con servación y manejo sostenible que se establezcan en la región puesto que todas ellas deben tener en cuenta la situación socioeconómica, los intereses y sobre todo las necesidades que tienen los propieta rios de la tierra en esta región.
La resolución 096 de 2006, plantea que los beneficios del aprovechamiento sostenible del roble deben ser apropiados por las comunidades locales. en este orden de ideas, el análisis del valor econó mico de los bosques de robles debe incluir además de su capacidad para generar bienes maderables y no maderables, todos aquellos beneficios sociales y ambientales que en el caso particular del corredor de conservación podrían ser incluso mayores a los estimados para productos maderables.
De esta manera, es necesario valorar los bosques de roble con un enfoque amplio, que tome en cuenta además del recurso maderable, los demás bienes y servicios que éstos ofrecen, y a partir de allí establecer las prioridades o los objetivos del manejo forestal de estos bosques. Como se men cionó anteriormente, debido a su ubicación y características estructurales, cumplen una función de alta importancia dentro del proceso de regulación y oferta hídrica, además que ofrecen al mismo tiem po recursos maderables y no maderables, protección de suelos y prevención de desastres naturales, regulación del clima, escenario paisajístico para la recreación e investigación, entre otros.
De acuerdo con Izko & Burneo (2003) la protección de las cuencas fluviales y la prevención de la erosión que la presencia de bosques supone, representan en el territorio una serie de beneficios indi rectos que tienen un innegable valor económico, como por ejemplo: 1) la prolongación de la vida útil de infraestructura vial, residencial, industrial, etc. 2) el mantenimiento de la productividad del suelo agrícola, y la defensa de los cultivos existentes ante el viento y la erosión; así mismo, el mante nimiento de la productividad de las explotaciones piscícolas. 3) el suministro de agua de una determi nada calidad, tanto como para consumo humano, como susceptible de otro tipo de aprovechamientos para la población local.
Con respecto a la valoración económica de los servicios ambientales en Colombia, Carriazo et al. (2003), realizaron una valoración de los beneficios económicos provistos por el sistema de parques na cionales naturales, en el cual se encontró que los beneficios económicos del consumo doméstico de agua potable son de aproximadamente $32 mil millones de pesos mensuales. La regulación hídrica y el aumento de caudales significan disponibilidades a pagar equivalentes a $708 mil millones y $91 mil millones respectivamente. La disponibilidad a pagar por hectárea por cosecha para los cultivos de arroz, papa y arveja ascienden respectivamente a $1 millón, $5 millones y $858 600. Los beneficios totales anuales por ecoturismo oscilan en un rango entre $2.3 y $6.9 mil millones de pesos. La venta de carbono por la conservación de sumideros de carbono significaría para Colombia beneficios por hectárea protegida entre $556 449 y $1 669 406, es decir US$297 y US$891 respectivamente.
De acuerdo con la valoración económica realizada por Sánchez (2008) para los bosques de robles el volumen comercial de madera en pie en una hectárea de bosques de roble oscila entre US$1600 y US$1800. Igualmente a partir de la valoración económica realizada por Bastidas (2008) se determi no que el servicio ambiental de regulación hídrica provisto por el bosque de roble en la cuenca del Río Guacha (Encino, Santander) es de $849.91/m3. Estos dos datos nos podrían iniciar en la búsqueda de un valor para los bosques en una determinada localidad. Sin embargo, al igual que lo recomendado por Bastidas (2008), se debe tener en cuenta que un ecosistema como el bosque de roble provee diversos bienes y servicios (regulación de gases, regulación de clima, regulación hídrica, recreación, belleza escénica, servicios farmacéuticos, recursos genéticos entre otros), y por consiguiente, el valor obtenido en estos estudios representan tan solo dos servicios ambientales y no el valor económico total de este ecosistema.
Algunos avances en la caracterización de la importancia que tienen los bosques de roble para las comunidades locales han sido los estudios desarrollados por Ocaña & Linares (2005), Díaz (2008) y Moncada (2008). En ellos se ha definido que los robledales son un elemento con alta importancia cultural y social, y que sus usos directos tienen que ver con el suministro de leña y madera para pos tes y construcción, donde una familia campesina aproximadamente utiliza entre 5 a 8 t/año para el abastecimiento de leña como combustible, y entre 3-10m3 para el cercado de la finca. Lo anterior se podría ratificar con los planteamientos de Leff (1992, 1995), quien sostiene que: como la susten tabilidad debe basarse en las propiedades estructurales y funcionales de los distintos ecosistemas, cualquier paradigma de producción alternativa con ducente a ello, debe incorporar las actuales condiciones culturales y tecnológicas específicas bajo las cuales los actores locales se apropian de la naturaleza. Por tal razón, es necesario seguir avanzando en conocer el valor de importancia que tienen los bosques de roble para las comunidades locales, prin cipalmente en lo relacionado con los valores de usos directo, indirectos y el valor de existencia (valor de no uso).
ELEMENTOS A CONSIDERAR PARA LA INCORPORACIÓN DEL USO SOSTENIBLE EN LAS ESTRATEGIAS DE CONSERVACIÓN DE LOS BOSQUES DE ROBLE DEL CORREDOR DE CONSERVACIÓN
De acuerdo con el análisis de los criterios de ordenación forestal sostenible para los bosques de roble del corredor de conservación, se evidencia que históricamente y hasta el día de hoy, en los sistemas de producción rural existen actividades que demandan madera, como son: el combustible energético, ela boración de cercas, postes y tutores de los cultivos. Por lo anterior, dentro del diseño de estrategias de conservación para la especie, es necesario incluir los requerimientos domésticos de los habitantes lo cales, con el fin de plantear alternativas de manejo que no deterioren los ecosistemas forestales y tam poco vayan en detrimento de la calidad de vida de las comunidades campesinas.
Por otra parte, no debe desconocerse que las comunidades locales han desarrollado un importante co nocimiento tradicional con respecto al manejo de los bosques de roble, al identificar especies aptas para diferentes usos, y desarrollar métodos de propagación, establecimiento, manejo y aprovechamiento de éstas. Estos conocimientos y prácticas pueden aportar de una manera significativa al diseño de los modelos alternativos de manejo y conservación.
La inclusión del uso sostenible dentro de una estrategia de conservación ya ha sido propuesta por va rios autores con el ánimo de consolidar procesos de protección de la diversidad biológica; en estas ex periencias además de las actividades de protección y rehabilitación, el uso sostenible fue considerado como una elemento fundamental para evitar la pérdida de biodiversidad (Grumbine 1994, 1997, Primack et al. 2001, Fisher et al. 2005).
De acuerdo con las propuestas actuales de ordenación forestal, es necesario enfatizar que los bosques manejados tienen un importante papel que desempeñar en la preservación del hábitat, las especies y la diversidad genética (OIMT 1993, 2005, Dykstra & Heinrich 1996, OIMT & UINC 2009). A partir de lo anterior, es posible identificar una serie de prácti cas que se pueden llevar a cabo en los bosques de producción con el fin de minimizar los impactos negativos de la cosecha de productos forestales a la diversidad biológica, como son: formular siste mas prácticos de evaluación de la biodiversidad, conectar las áreas de bosques y reservas mediante corredores, proteger las especies claves del ecosistema, fomentar el establecimiento de especies nativas, dejar algunos árboles huecos o muertos para desempeñar funciones ecológicas de hábitats y aporte de nutrientes, considerar los efectos de las prácticas silvícolas sobre la biodiversidad, mante ner un mosaico de bosques recientemente talados y bosques de antiguo crecimiento, definir dentro de los bosques de producción áreas de especial importancia para la conservación de la diversidad bioló gica, y reducir al máximo el tamaño de los claros.
Del mismo modo, para la prevención, corrección y mitigación de los impactos que el aprovecha miento forestal y las técnicas de manejo silvicultural puedan causar sobre los recursos hídricos y de suelos, se recomienda la construcción de sistemas de drenaje, la conservación de zonas amortigua doras a lo largo de ríos y cauces, la protección de suelos contra la compactación y erosión causada por la maquinaria de extracción y la protección de áreas en los bosques de producción que han sido definidas como ecológicamente vulnerables por la presencia de terrenos con pendiente pronunciada o suelos erosionables.
Sin embargo, existe otro conjunto de aspectos que van más allá de lo eminentemente técnico, que condicionan de manera sustancial la posibilidad del uso sostenible de los bosques de roble en el corredor de conservación: el marco jurídico, la tenencia de la tierra, la capacidad de las institu ciones, la prevención de desastres naturales, y la importancia social, cultural y económica de estos ecosistemas tanto para las comunidades locales como para la sociedad en general, conclusión a la que también han llegado, en Colombia, varios trabajos de investigación en el tema de manejo fores tal sostenible (Del Valle & Restrepo 1993, 1996, Orozco 1996, Sánchez et al. 1997a, 1997b, Ulloa et al. 1998, Sánchez et al. 2004, Monje & Soler 2005).
Los estudios de vegetación en el corredor de conservación han permitido identificar varios tipos de bosques de roble, los cuales tienen considerables diferencias en aspectos de estructura y composi ción florística (Angel & Avíla 2009, Medina 2009, Avella et al . 2009, Avella 2010). Por lo anterior, es necesario tomar en cuenta las condiciones am bientales y ecológicas de cada tipo y a partir de éstas, formular planes de manejo y estrategias de protección, restauración y uso, que consideren la heterogeneidad ecológica de los robledales, la im portancia de Q. humboldtii en cada bosque y la influencia que podría tener cualquier cambio en sus poblaciones y sobre el estado y salud del ecosistema forestal.
Se identificó la necesidad del uso sostenible como parte fundamental de una estrategia de conservación de los bosques de robles del corredor, retomando de esta manera el enfoque amplio de conservación se ñalado por varios autores (Leff 1992, 1995, Primack et al. 2001, Fisher et al. 2005). Al mismo tiempo, el trabajo realizado demostró la complejidad que demanda el tema del uso y conservación de un recurso forestal y confirmó los planteamientos expuestos en estudios anteriores (Del Valle & Restrepo 1993, 1996, Orozco 1996, Ulloa et al. 1998, Sánchez et al. 1997a, 1997b, Sánchez et al. 2004, Monje & Soler 2005).
La evolución del concepto de Manejo Forestal Sostenible hacia visiones más integrales, las importan tes reformas al marco jurídico e institucional que se han realizado en Colombia y la región con respecto al uso sostenible del roble y los avances en recopilación y desarrollo de investigaciones que aportan al manejo, se consideran como grandes avances. Sin embargo, se debe realizar un esfuerzo especial en el fortalecimiento de las comunidades locales y las organizaciones sociales de base, puesto que son ellas las que están en continua interacción con estos ecosistemas forestales y determinan en parte sus condiciones actuales y futuras.
El manejo forestal de los bosques de roble del Corredor de Conservación debe partir de procesos de zonificación y ordenación forestal cuyos resultados orienten el desarrollo de las experiencias de manejo silvicultural sostenible, el aprovechamiento de productos maderables y no maderables y los procesos de restauración ecológica. A pesar de las diferentes propuestas de zonificación que existen para estos bosques, solamente aquellas que consideren las principales variables biofísicas y socioeconómicas, y que principalmente lleven a cabo un efectivo proceso de concertación con los actores institucionales y las comunidades locales, son las que verdaderamente aportarán al ordenamiento y uso sostenible de estos bosques y sus recursos asociados.
En las áreas que se determinen como susceptibles de aprovechamiento forestal de los bosques de ro bles, el uso integral y diversificado del bosque es uno de los principios de la silvicultura moderna que deben considerarse, debido a que busca hacer más eficiente el aprovechamiento y no sobrepre sionar las poblaciones de Quercus humboldtii. A partir de los resultados de los estudios de vegeta ción, la caracterización de productos forestales no maderables y la identificación de usos tradiciona les, se ha logrado consolidar un grupo de especies de estos bosques que tienen alto potencial made rable y no maderable el cual debe ser tenido en cuenta dentro del proceso de planificación forestal. Algunas de ellos son: Carapa guianensis, Cedrela montana, Juglans neotropica, Alfaroa williamsii, Virola macrocarpa, Compsonuera cf. rigidifolia, Alzatea verticilata, Alchornea grandiflora, Tabeuia chrysantha, Sterigmapetalum tachirense, Billia rosea, Geonoma orbygniana, Wettinia praemorsa, Ceroxylum quiduensis, Ceroxylum ventricosum, Euterpe precatoria, Prestoea acuminata y Trichanthera gigantea.
Como principio fundamental para el manejo sostenible de los bosques de roble del corredor se debe tener en cuenta que la tasa de extracción del recurso debe ser inferior a los crecimientos del bos que; de lo contrario, el recurso forestal con que se cuenta actualmente irá en detrimento constante hasta agotarse. Para los bosques de roble del corredor es recomendable trabajar con los crecimientos determinados por Becerra (1989) (0.91 m3/ha/año) debido a su cercanía geográfica, sin embargo es necesario adelantar investigaciones que permitan corroborar sus resultados.
Tomando en cuenta el contexto socio-económico y político en el que se lleva a cabo el aprovecha miento y uso de los robledales en el corredor de conservación, la veda nacional establecida por la resolución 096 de 2006 y los tipos de aprovechamiento forestal estipulados en la normatividad, es necesario enfocarse en los aprovechamientos domésticos con el fin de mejorar las prácticas de manejo empleadas por las comunidades locales y reducir los impactos causados a los bosques de ro bles por la utilización inadecuada.
De acuerdo con Orozco (1996), puede afirmarse que los temas técnicos, y más aún los científicos, no son relevantes para la mayoría de los permisionarios y administradores del recurso forestal; pare ciera que no existe plena conciencia de su utilidad e importancia, ni de los efectos adversos de interve nir el ecosistema sin ningún principio de sostenibilidad. Es el caso de los territorios cuyos bosques de roble han sido aprovechados en el pasado sin tener en cuenta aspectos como: composición, estructura y dinámica del bosque, crecimiento de las especies a manejar, aplicación de sistemas impacto reduci do, lo cual ha generado sistemas de baja productividad y rentabilidad, y de alto impacto ambiental.
Los conceptos de ilegalidad y prohibición restringen considerablemente la participación de las comuni dades locales en el tema de uso del roble. Según Folke et al. (2002), la integración de conocimientos técnicos y locales ofrecen una ayuda para enfrentar algunas de las crisis relacionadas con el manejo y la conservación convencional de los ecosistemas. Mediante los procesos generados en el corredor de conservación, ha sido posible identificar a algunas comunidades que tienen enormes intereses de participación en estos temas, y con quienes se han comenzado a implementar iniciativas de co-inves tigación que integran los conocimientos técnicos y locales con el fin de construir alternativas de uso sostenible de los bosques de la región.
Los autores expresan el agradecimiento a las comunidades locales del Corredor de Conservación Guantiva – La Rusia – Iguaque y al equipo técnico del proyecto “Corredor de conservación de robles, una estrategia para la conservación y manejo forestal en Colombia” de la Fundación Natura y a MacArthur Foundation por el apoyo financiero a este proceso.
Igualmente a los investigadores de la Red de Investigación en Bosques de Roble (Red INBOR), que dirigieron y realizaron trabajos de grado en el marco de este proyecto y en las siguientes universidades: Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Pontificia Universidad Javeriana, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Universidad El Bosque, Universidad de Cordoba, Universidad Autónoma de Occidente, Universidad Nacional, sede Medellín, Universi dad del Cauca, Universidad Nacional de Asunción, Universidad de los Andes y Universiteit van Ámsterdam. Finalmente agradecemos las observaciones realizadas por el evaluador del presente artículo, las cuales sin duda alguna ayudaron a mejorar la estructura y redacción del mismo.
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