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Timestamp: 2019-08-22 13:37:37+00:00

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Cómo se utiliza correctamente el uniforme de protección en los equipos de protección NBQ
Especialista en Defensa NBQ. Academia de Ingenieros. Madrid. España.
¿Por qué hay que utilizar uniformes de protección?
En la introducción del artículo “Cómo se utiliza correctamente la máscara de protección en los equipos de protección nucleares-biológicos-químicos”, se podía constatar que, en los primeros momentos, en la mayoría de los incidentes nucleares-biológicos-químicos (NBQ), la protección que adoptaba el personal de intervención era ineficiente. Por el contrario, cuando ya se conocía el agente causal, tanto el personal de los servicios de emergencia –sanitarios o no–, como el público en general, adoptaban diferentes grados de protección respiratoria1.
Pero no sólo es importante adoptar el nivel adecuado de protección respiratoria en un incidente NBQ (o su sinónimo NRBQ), sino que también es fundamental acompañar a la protección respiratoria con el nivel apropiado de protección corporal, ya que muchos agentes NBQ son capaces de penetrar por vía cutánea, o contaminar la superficie corporal, y así provocar daños locales y/o sistémicos. Por ello, con el concepto de protección física individual (en adelante protección física), no se puede entender que en un incidente no convencional –como pueda ser un incidente NBQ– el personal se proteja la vía aérea, pero no se proteja la superficie corporal, no sólo por los efectos directos en el personal que realiza la intervención, sino también por los riesgos de transferencia de contaminación al conjunto de la cadena de rescate. De esta manera, la protección física determina la protección integral del individuo: la superficie corporal y la protección respiratoria asociada, mientras que el equipo de protección individual (EPI) incluye lo anterior más los medios relacionados de protección, ya se trate de antídotos o los medios individuales para la detección del agente diseminado, o para la descontaminación del individuo2-4.
Desde el punto de vista que nos ocupa –y en virtud de la prevención de riesgos laborales–, también en la emergencia, si el personal está sometido a un riesgo NBQ potencial por el cual pueda resultar afectado y no se puede eliminar mediante controles técnicos u organizativos (como pueda ser reducir el tiempo de exposición, aumentar la distancia o incrementar el blindaje), el gestor del incidente deberá asegurarse que el personal lleve la protección adecuada5-9.
La adopción del nivel adecuado de protección física individual, respiratoria y corporal, en incidentes donde se haya diseminado un agente NBQ –unido a buenas prácticas de intervención, en cualquiera de sus tipos y variedades, por parte del personal de intervención, en general, y el sanitario, en particular–, permitirá realizar la intervención sin exponer al personal a las consecuencias directas e indirectas de los agentes NBQ a los que pueden enfrentarse cuando están desarrollando su labor10,11.
Sirva de ejemplo que, en un incidente, tanto accidental como provocado, cuando se desconoce la concentración y el estado físico del agente diseminado –por ejemplo, cuando el agente está en forma de vapor–, es obligatorio extremar el nivel de protección física individual, tanto respiratoria como corporal, adoptando el máximo nivel de protección, sin que se pueda asignar un nivel de protección a la ropa o a los equipos de protección respiratoria (EPR) por separado12. Ya se trate de los equipos de protección utilizados por los servicios de extinción de incendios y salvamento, o del personal especializado de algunos servicios de emergencia médicos o de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. De hecho, así lo establece la legislación europea cuando se trata de los equipos de protección química de nivel 1a-ET (nivel A de intervención americano o nivel 3 de intervención de bomberos)13-15.
Por otro lado, cuando se haya realizado una evaluación adecuada del riesgo –y en función de la evolución del incidente–, se podrá adoptar un nivel de protección menor. Como podía leerse en el artículo al que se hacía referencia al principio, resulta necesario hacer un esfuerzo para conocer qué son, para qué sirven, qué tipos hay y, por supuesto, cuándo y cómo pueden o deben utilizarse.
¿Qué es la protección corporal en ambiente NBQ?
En el artículo 2 del Real Decreto 773/1997, se define a un EPI como: “Cualquier dispositivo, medio o equipo que vaya a llevar o del que vaya a disponer una persona para que le proteja de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud, así como cualquier complemento o accesorio destinado a tal fin”16.
El problema que esta definición plantea, desde el punto de vista de la intervención en incidentes NBQ, es que en el concepto de EPI se incluyen diferentes equipos de protección: la protección respiratoria y la protección corporal17. Esta última se refiere a un traje o a un conjunto de prendas que tienen como fin aislar distintas partes del cuerpo, para que la piel no entre en contacto con los agentes NBQ, y que vienen marcados por la legislación y normas reguladoras, ya se trate de monos con o sin capucha, mandiles, delantales, polainas o cualquier prenda, como guantes, botas o cubrebotas, etc., que cubran el cuerpo o partes del cuerpo con el propósito de proporcionar protección frente a un peligro específico. Así, se habla entonces de ropa de protección, reutilizable o desechable, cuando se refiere a la ropa que sustituye o cubre la ropa personal, y que está diseñada para proporcionar protección contra uno o más peligros (los equipos vienen etiquetados con una serie de pictogramas y leyendas que muestran frente a qué y en qué medida protegen) (fig. 1)18,19.
Figura 1. Pictogramas de equipos de protección. (Clic sobre la imagen para ampliar)
¿Cuál es el beneficio y la finalidad de utilizar protección corporal?
La protección corporal aumenta la posibilidad de supervivencia del individuo sometido a un ambiente tóxico o contaminado, y, al disminuir el riesgo para su salud, le permite continuar con su actividad20. Pero no hay que olvidar que aunque podemos disponer del mejor equipo de protección (respiratoria o corporal), si no se sabe utilizar, la consecuencia razonable es que se produzcan accidentes, lo cual complica más la intervención en una emergencia. Por ello, resulta fundamental introducir programas formativos y de reciclado en el personal, así como detectar/identificar el agente diseminado y disponer de procedimientos de actuación específicos21-24.
El problema al que se enfrenta el personal de emergencias es que no existe el EPI ideal, ya que no hay un único escenario de intervención, con lo que en una situación de emergencia uno puede encontrarse desde un derrame, hasta una emisión de un agente químico, de un agente biológico, o de una sustancia radiactiva (fig. 2). Así, la protección que se deba utilizar depende no sólo del tipo de escenario (lugar, hora, estado físico, concentración, etc.), sino también de la misión y el puesto operativo asignado del personal de intervención. De esta manera, cuanto mayor sea el peligro, mayor deberá ser el nivel de protección individual, ya se trate de protección corporal o de protección respiratoria, por lo que se establecen diferentes niveles graduados de protección en un momento y lugar concretos.
Figura 2. Diferentes modelos de equipos de protección individual.
¿Qué tipos de equipos de protección individual hay?
El artículo 7 del Real Decreto 773/1997 clasifica a los EPI en tres categorías, siendo los de categoría III los únicos que pueden y deben utilizarse en un incidente NBQ, ya que son “modelos de EPI, de diseño complejo, destinados a proteger al usuario de todo peligro mortal o que puede dañar gravemente y de forma irreversible la salud, sin que se pueda descubrir a tiempo su efecto inmediato”.
De acuerdo con la definición, se establece que el EPI es un dispositivo de uso individual, y desde el punto de vista de la intervención en emergencias NBQ hay que tener en cuenta para qué está diseñado el EPI o, lo que es lo mismo, contra qué protege y en qué medida protege, ya que no es lo mismo un incidente químico, que uno biológico; si éste está en forma de vapor o si se trata de un líquido presurizado; o si por el contrario se trata de partículas, con lo que todos estos factores determinan la elección del EPI. Entonces hay que plantear que en un incidente NBQ sólo se podrán utilizar equipos de categoría III, ya que protegen de forma temporal, más o menos limitada –en función del tipo de traje–, frente a aerosoles sólidos/líquidos o contra gases irritantes, peligrosos, tóxicos o radiotóxicos.
En relación con lo anterior, un aspecto importante es que, debido a la variabilidad técnica y de diseño, e incluso conceptual de los diferentes equipos de protección corporal, se han establecido criterios normalizados de requisitos y ensayos que deben superarse para incluirlos en una u otra categoría y tipo de protección, tanto a nivel nacional (Agencia Española de Normalización, con las Normas UNE), como internacional (Comité Europeo de Normalización, con las Normas EN y la Organización Internacional de Normalización con las Normas ISO) (fig. 1 y tabla 1).
La ropa de protección se clasifica en función del riesgo específico para cuya protección está destinada (norma UNE-EN 340). Los más importantes desde el punto de vista que nos ocupa son la ropa de protección frente al riesgo químico y/o biológico y frente a la contaminación radiactiva.
A la hora de elegir la ropa de protección, hay que categorizar el riesgo, no sólo en función del diseño, sino en función de la composición y del “índice de protección” (en función del “tiempo de paso”), dependiendo del material, de su estado físico y del compuesto a evaluar25.
Para los trajes de protección química y biológica, se establece la clasificación incluida en la tabla 1. Para ello, el tipo 1 es el más hermético y el tipo 6, el menos hermético.
En un escenario biológico sólo se utilizaran equipos de categoría III, tipos 3B a 6B, en función del escenario, de acuerdo con los criterios marcados en la norma EN 14126:2003 de trajes de protección frente a sustancias biológicas (la “B” indica que estos equipos están certificados frente a riesgo biológico) (tabla 1 y fig. 3)26-28. Mientras que en un escenario radiológico, donde haya riesgo de irradiación, se utilizarán equipos de protección frente a la radiación dotados de blindaje.
Tabla 1. Clasificación de trajes de protección química y biológica. (Clic sobre la tabla para ampliar)
Figura 3. Equipos de protección individual frente a riesgo biológico.
Para alcanzar un grado de protección mayor y con la finalidad de obtener una “estanqueidad” mayor en las uniones del traje, en caso de no estar integrados de fábrica, con los guantes, las botas o la máscara, se utiliza una cinta, normalmente adhesiva, que mejora esa “unión”. Pero hay que tener en cuenta que esas cintas adhesivas deben haber superado los ensayos de protección, ya que, en caso contrario, puede suceder que no cumplan con el objetivo para el que se utilizan.
En cuanto al diseño de los trajes de intervención en incidentes NBQ, un aspecto relevante es que sean lo más confortables posible, ya que presentan el problema de que, al ser más o menos impermeables a la penetración del contaminante, también lo son frente a la transpiración, con lo que su uso, incluso en períodos cortos, puede contribuir a la aparición del golpe de calor. Por este motivo el entrenamiento resulta fundamental para reducir la probabilidad de aparición de esta afección.
El calzado resistente a productos químicos, como botas o cubrebotas, puede ser de dos tipos29:
Calzado resistente a productos químicos fabricado con cuero, caucho o materiales poliméricos (clasificación I de calzado30).
Calzado con alta resistencia a productos químicos, que no deben estar fabricados con cuero (clasificación II).
Cada uno de estos dos tipos se pueden incluir en las tres categorías del calzado: seguridad, protección y trabajo, cuya protección es creciente en función de la incorporación o no de elementos para proteger al usuario de riesgos que puedan dar lugar a accidentes (protección contra impactos o compresión).
A la hora de utilizar calzado de protección, hay que realizar una evaluación adecuada de riesgos para decantarse por la opción más favorable, sin utilizar bajo ningún concepto un modelo de calzado cuando no proteja frente a un determinado riesgo y siempre siguiendo las instrucciones de uso. No es obligatorio que esté marcado con el pictograma que indica protección frente a productos químicos, pero en caso de que así fuera, debe ser el normalizado (figura 1).
Los guantes de protección son cualquier elemento de protección que cubra la mano, así como el brazo, de un modo total o parcial, contra los posibles daños que pueden existir como consecuencia de la absorción dérmica de sustancias peligrosas, químicas, radiactivas o no, infecciosas, así como contra las quemaduras químicas31. Desde el punto de vista que nos ocupa, se excluyen los mitones y los guantes parciales, porque no cumplen el objetivo último de la protección individual en incidentes NBQ.
Los guantes pueden ser monocapa o multicapa, estériles o no, con uno o varios materiales, en función de su diseño y composición frente a un único riesgo, o ser polivalentes, incluido el riesgo mecánico, el frío, calor o corte, en función de los ensayos superados. De hecho, los guantes de protección química también lo pueden ser frente a microorganismos, o frente a contaminación radiactiva y/o radiación ionizante, o combinaciones de ellos.
Así, hay guantes de protección contra la contaminación radiactiva y la radiación ionizante (excluida la radiación X). Frente a la radiación ionizante, el guante puede contener plomo u otros elementos pesados para actuar como atenuante32.
En relación con la protección frente a microorganismos, a nivel europeo, los guantes de protección se consideran como productos de uso dual, ya que están destinados a usarse como EPI y como producto sanitario. Por otro lado, fruto de los criterios de armonización, se establece que los guantes de protección incluyen, aunque no tiene porque ser a la vez, tanto la protección contra microorganismos, como la protección contra productos químicos. Esto tiene una importancia capital, ya que si el guante protege únicamente contra microorganismos, se considerará de categoría II e irán marcados con el pictograma de protección contra el riesgo por microorganismos. Mientras que, si además es de protección química, se considerará de categoría III y llevará el marcado CE preceptivo (fig. 1)33,34.
Deben estar marcados con el pictograma específico, en función de su comportamiento en los test de resistencia a la permeación35. En la NTP 748 se explica que “…los códigos «A», «D» y «F» designan los compuestos químicos para los cuales se ha obtenido al menos clase 2 en el ensayo de resistencia a la permeación. La norma UNE-EN 3741:2004 incluye una lista de 12 sustancias químicas ba las que se ha asignado una letra desde la «A» a la «L» (fig. 4, 1a y 1b). Para que un guante sea considerado de protección química, ha de pasar el ensayo de resistencia a la permeación, con clase mínima 2, para al menos tres de los compuestos de la lista, al margen de todos los demás compuestos para los que el fabricante desee ensayar sus guantes….”36.
Figura 4. Caracterización de guantes de protección. (Clic sobre la imagen para ampliar)
En la tabla 2 se puede ver una comparativa de alguno de los diferentes compuestos utilizados en la confección de los guantes de protección. Es importante resaltar que la protección conseguida está en función de su composición, ya que se puede conseguir mayor protección uniendo dos materiales. Para alcanzar el objetivo deseado hay que realizar una elección adecuada, lo más polivalente y completa posible, de los guantes. A la hora de elegir el modelo adecuado de guante, es fundamental observar las leyendas impresas (categoría y marcado CE), los pictogramas, así como las claves impresas en los guantes.
Tabla 2. Tabla comparativa de guantes de protección en función de su composición.
(Clic sobre la tabla para ampliar)
Por otro lado, para aumentar la confortabilidad del usuario en algunos equipos de protección individual (EPI militar o el EPI tipo A americano), se incluye un doble guante, uno interno de algodón y otro externo de un polímero específico, como puede ser el butilo37.
Cuando en un incidente NBQ no se considere necesario la utilización de máscaras completas como equipo de protección respiratoria, se debe considerar la necesidad de proteger los ojos frente a salpicaduras o gotas38.
En incidentes NBQ, se utilizarán protectores oculares de dos tipos: a) gafas integrales frente a gotas (campo de uso 3), o b) pantallas faciales frente a salpicaduras (campo de uso 3), en función del objetivo buscado de hermeticidad o de cobertura39.
Criterios de elección de equipos de protección
Uno de los aspectos más importantes para el personal de emergencias que se plantea ante la intervención en un incidente NBQ es si hay riesgo en ella, un potencial de riesgo que determina la necesidad o no de intervenir con el EPI, en función de los resultados de los sistemas detectores/identificadores o de las claves epidemiológicas o sintomatológicas para poder ayudar en la decisión del uso y tipo de protección.
En la figura 5 se puede ver el árbol de decisiones de los EPI40. De esta manera, cuando el agente está en forma de gas o vapor, el personal de intervención deberá utilizar un equipo tipo 1a o 2 (diseño encapsulado impermeable o no a fugas) con equipo de respiración autónoma (ERA), interno o externo, respectivamente. Si el agente se encuentra en forma de partículas (biológicas o radiactivas), se utilizarán trajes de tipo 5. Por el contrario, si se trata de un agente líquido a chorro a presión, se utilizará un traje de tipo 3; pero si está pulverizado, se utilizará uno de tipo 4; mientras que si hay riesgo de salpicaduras en la intervención, se deberá utilizar un traje de tipo 6.
Figura 5. Criterios de elección de los equipos de protección. (Clic sobre la imagen para ampliar)
Estos criterios determinan que, antes de realizar una intervención, es obligatorio realizar una evaluación adecuada del escenario operativo para no poner en peligro al personal de intervención, así como primar el principio de precaución.
Excepto en los trajes de tipo 1, que precisan ERA como EPR, en el resto de trajes se pueden utilizar tanto ERA, como máscaras, semimáscaras o cualquier EPR dotado con un filtro específico al riesgo.
La gran mayoría de los servicios de emergencia médica se decantan por trajes de categoría III de tipo 3 o 5, que pueden tener integrados o no el EPR, con trajes reutilizables o desechables, incluidos en mochilas o estando en dotación en unidades específicas de intervención (fig. 6). Aunque hay que tener en cuenta que –en función de un criterio de economía de costes– parece razonable incluir como dotación los trajes tipos 3, ya que al proteger frente a líquidos a presión, por definición protegen contra líquidos pulverizados, salpicaduras y partículas. Un aspecto relacionado es la “necesidad” de tratar de conseguir la compatibilidad de los diferentes equipos de protección individual, ya que, en caso contrario, sucedería que no se podría realizar una adecuada gestión logística interservicios en un incidente NBQ (figura 6 B1 y B2).
Figura 6. Equipos de protección individual reutilizables y desechables con equipos de protección respiratoria integrados o no.
¿Qué modelos de equipo de protección individual (EPI) deben utilizarse en un incidente nuclear-biológico-químico (NBQ)? y ¿en qué categoría están incluidos?
Los modelos de EPI, de diseño complejo, destinados a proteger al usuario de todo peligro mortal o que puede dañar gravemente y de forma irreversible la salud –sin que se pueda descubrir a tiempo su efecto inmediato– están incluidos en la categoría III.
¿Cuándo deben utilizarse los trajes encapsulados?
Cuando se desconoce la concentración y el estado físico del agente/la sustancia diseminado/a y se tiene que trabajar con la máxima protección.
¿Por qué es fundamental caracterizar el riesgo o los riesgos en un incidente NBQ?
Porque permite adoptar el nivel de protección individual más adecuado en función del riesgo.
La protección corporal aumenta la posibilidad de supervivencia del individuo sometido a un ambiente tóxico o contaminado, y le permite continuar con su actividad al disminuir el riesgo para su salud. Pero no hay que olvidar que podemos disponer del mejor equipo de protección (respiratoria o corporal) que, si no se sabe utilizar, la consecuencia razonable es que se produzcan accidentes, lo cual complica más la intervención en una emergencia.
¿Cuál es el tipo de protección corporal más utilizado por los servicios de emergencia médica?
Los trajes tipo 3, ya que al proteger frente a líquidos a presión, protegen por definición contra líquidos pulverizados, salpicaduras y partículas.
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References: artículo 2
 Real Decreto 
 artículo 7
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