Source: http://www.gobiernodecanarias.org/boc/2017/244/038.html
Timestamp: 2018-01-16 07:10:49+00:00

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BOC - 2017/244. Jueves 21 de Diciembre de 2017 - Anuncio 6094
BOC Nº 244. Jueves 21 de Diciembre de 2017 - 6094
V. ANUNCIOS - Cabildo Insular de El Hierro
BOC-A-2017-244-6094. Firma electrónica - Descargar
Primero.- Incoar, por parte del Consejo de Gobierno Insular, y posterior trámite del expediente para la declaración a favor del "Silbo Herreño" como Bien de Interés Cultural, con categoría de conocimiento y manifestación de la cultura popular de ámbito insular en peligro de extinción a tenor del artº. 18.3.b) de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias y conforme a la descripción que figura en el anexo del presente acuerdo.
Segundo.- Hacer saber a los Ayuntamientos de isla, que según lo dispuesto en el artículo 20.1 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias y en el artículo 6.1 del Decreto 111/2004, de 29 de julio, que aprueba el Reglamento sobre Procedimiento de Declaración y Régimen Jurídico de los Bienes de Interés Cultural, la incoación de expediente para la declaración de bien de interés cultural determinará la aplicación de forma inmediata y con carácter provisional del mismo régimen de protección previsto para los bienes declarados de interés cultural y su entorno, en su caso.
Tercero.- Publicar la resolución en el Boletín Oficial de Canarias, conforme a lo dispuesto en el artículo 5.3 del Decreto 111/2004, de 29 de julio.
Cuarto.- Dar traslado de la resolución al Registro Canario de Bienes de Interés Cultural, para su anotación preventiva, tal y como determina el artículo 5.3 del Decreto 111/2004, de 29 de julio.
Quinto.- Notifíquese el presente acuerdo a la Asociación Cultural y de Investigación Silbo Canario y comuníquese a D. José Gavilán López como instructor del expediente, conforme a la Resolución 1406 de Presidencia de este Cabildo, de 9 de agosto de 2012, relativa a la "Instrucción de los expedientes de declaración y delimitación de Bienes de Interés Cultural".
Valverde, a 13 de diciembre de 2017.- El Presidente accidental, Luciano Eutimio Armas Morales.
ANEXO AL ACUERDO DE CONSEJO DE GOBIERNO DEL EXCMO. CABILDO INSULAR DE EL HIERRO DE 11 DE DICIEMBRE DE 2017.
A FAVOR DE "EL SILBO HERREÑO."
CATEGORÍA: conocimiento y manifestación de la cultura popular de ámbito insular en peligro de extinción. [Artículo 18.3.b) Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias].
El silbo de la isla de El Hierro es un lenguaje sustitutivo del hablado, en este caso, del español hablado en la isla, del que posee su estructura básica. Tiene, como veremos, un sistema fonológico propio, independiente del que está sustituyendo. Está doblemente articulado, lo que quiere decir que existe una primera articulación en palabras (unidades con significado), y una segunda articulación en unidades indivisibles mínimas sonoras, los fonemas. O sea, posee vocales modificadas por consonantes que a su vez forman palabras dotadas de significado. El silbo herreño es un sistema tonal, ya que el significado de lo silbado varía en función de la altura o tono del sonido emitido.
El silbo no es una lengua, sino un lenguaje. Pero, todavía más que un lenguaje, puede definirse como una técnica de comunicación para grandes distancias. Eso quiere decir que serviría para silbarse en cualquier idioma, ya que puede sustituir todos los fonemas hablados, pero que cumple exclusivamente funciones prácticas.
El mensaje es emitido, de media, a una intensidad sonora algo superior a los 100 decibelios. Se puede escuchar y entender con relativa facilidad a distancias de uno o dos kilómetros, siendo posible, en circunstancias muy favorables, alcanzar los tres. Al tratarse de un sistema de comunicación a distancia, las personas que tradicionalmente lo han utilizado son pastores, agricultores, cazadores ..., personas que se ven frecuentemente aisladas, distanciadas entre sí, y en terrenos agrestes. Debido a eso, la utilización ha sido principalmente masculina, probablemente en torno al 80%, frente al 20% de mujeres, como han indicado nuestras investigaciones.
El silbo imita el habla. Por esta razón, en el silbo herreño pueden percibirse los matices de la modalidad dialectal del habla herreña, con su "deje" (entonación), el léxico y sus otras características. Es fácil, por tanto, distinguir un silbador herreño del de otra isla.
En el silbo herreño se silban siempre las -s finales antes de pausa.
Su silbo presenta el levantamiento de la consonante en posición implosiva ante pausa, sobre todo si se está preguntando algo.
Existe un uso generalizado en el silbo herreño del "ustedes" para la segunda persona del plural, que es lo más empleado en su habla popular.
Las s- en posición explosiva o principio de sílaba son silbadas algo diferentes al resto de su grupo de consonantes agudas interruptas, resultando su ejecución en ocasiones un poco menos interrumpida, algo más cercana a la de las agudas continuas. No es una norma, pero sí que es apreciable.
Es menos frecuente en el silbo herreño el distinguir las consonantes líquidas agrupadas en sílabas trabadas.
En el silbo de El Hierro todas las vocales, pero sobre todo las vocales agudas (la i y la e), que quedan justo antes de una pausa suelen bajar un poco su tono tras realizarse y alcanzar su máxima altura correspondiente. Esto, en parte, está relacionado con la entonación del habla herreña.
Para iniciar la conversación silbada, lo habitual en El Hierro es llamar a la persona por su nombre tras haber silbado primero Oye.
En El Hierro no hay diferentes tipos de silbo, se percibe una tipología única para el todo territorio insular.
El silbo herreño es agudo y penetrante, pero también es pausado, y no del todo generoso en su precisión y elaboración.
El silbador herreño se caracteriza por que las vocales se silban modificando la altura o tono del silbo. Así, de agudo a grave, entre unas frecuencias de onda que van de los 4.000 a los 1.000 hertzios, tenemos las vocales I, E, A, U-O. Estas dos últimas se confunden, suenan comúnmente igual de graves. Esto es debido al hecho de que la altura de la vocal es inversamente proporcional a la apertura de la mandíbula al pronunciarla; es decir, cuanto menor sea la apertura de la mandíbula, más agudo se emitirá el silbo (caso de la I), y viceversa (caso de la O), simplemente por principio acústico.
Las vocales son las siguientes:
Ver anexo en la página 36497 del documento Descargar
Las consonantes se silban acercándolas lo más posible a su realización en el lenguaje hablado. Debemos tomar en cuenta que para silbar se utiliza únicamente la parte anterior de la boca. Un silbador meticuloso y experimentado sería capaz de articular gran cantidad de consonantes. No obstante, los movimientos que se ejecutan con labios y lengua sugieren cinco realizaciones consonánticas básicas, similares a las pronunciaciones de K, CH, Y, B y G. Los 17 fonemas consonánticos hablados en el español de Canarias se localizan en alguno de estos 5 grupos de consonantes silbadas, sin tener en cuenta las mentadas habilidades de algunos silbadores para matizar consonantes, aunque estas estén incluidas en el mismo grupo de realización.
Las consonantes son las siguientes:
Ver anexo en la página 36498 del documento Descargar
Las agudas interruptas, por una CH. Las agudas continuas podemos considerarlas el grupo de la Y. Las graves interruptas, que son tres letras pero un único fonema silbado, el grupo de la K. Las graves continuas, el grupo de la G. Por último, el grupo de las graves continuas articuladas, el grupo de la B (con pronunciación a caballo entre esta y una W, por no producirse una unión completa de los dos labios, como sí sucede en la lengua hablada).
2. Silbo en el Archipiélago Canario:
No se puede entender el silbo herreño sin una visión global de esta manifestación, sin un breve análisis de la distribución pasada y presente por el Archipiélago que, a fecha de hoy, es la siguiente:
LA GOMERA: lo conservó hasta nuestros días, por diferentes motivos. Con fuerza, hasta los años 60 del siglo XX, siendo la única isla donde el lenguaje silbado es actualmente aprendido en la enseñanza pública. Es conocido y practicado por gran parte de su población. Es la isla del silbo por antonomasia, y la que le ha puesto el aceptado y merecido nombre al fenómeno: silbo gomero. En 2009 el silbo gomero fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
EL HIERRO: lo conservó con vigor hasta los años 60 del siglo XX, siendo escaso su uso posteriormente. Aún quedan numerosos silbadores vivos, aunque de avanzada edad. Existe buena documentación gráfica y etnográfica de su utilización, y su recuperación es sencilla, pero urgente.
TENERIFE: lo conservó, al menos, hasta los años 40 del siglo XX. Está ampliamente documentado, y aún hoy viven algunos silbadores de tradición. En la actualidad cientos de personas lo usan gracias a un aprendizaje reciente.
GRAN CANARIA: lo conservó, al menos, hasta los años 40 del siglo XX. Su uso ha sido documentado, y hemos encontrado algunos buenos silbadores, todos de avanzada edad. Actualmente, decenas de personas lo usan tras un aprendizaje reciente.
LANZAROTE: su uso no ha sido confirmado. No obstante, existe una leyenda relacionada con el lenguaje silbado que gira en torno a la Peña del Silbo, zona montañosa entre Teguise y Haría, además de pistas sobre su uso pasado en los Ajaches.
FUERTEVENTURA: su uso no ha sido confirmado. También existe un topónimo, la Montaña del Silbo, en La Oliva, y la constancia de pastores silbadores llegados a la isla desde El Hierro.
LA PALMA: su uso no ha sido confirmado. Sin embargo, en entrevistas de trabajo de campo hemos sido informados de un uso pretérito, ya residual, entre pastores de La Caldera y el noroeste de la isla.
Creemos que el silbo en Canarias, es un legado que vale la pena utilizar, conservar y revalorizar. Existen numerosos motivos para su protección, no solamente por su valor histórico y etnográfico, sino por sus posibilidades y utilidades, presentes y futuras.
El silbo es el sonido más intenso que una persona puede producir sin utilizar elementos ajenos a su propio cuerpo. Por esta razón, algunas culturas humanas han sabido convertir las modulaciones del silbo en palabras inteligibles, con el fin de emitir y recibir mensajes a larga distancia. Esto es especialmente útil en sociedades que habitan espacios montañosos, por la dificultad que supone cubrir las distancias. El Archipiélago Canario es uno de esos lugares del mundo que tuvo y tiene el privilegio de conservar el uso de esta particular técnica de comunicación.
Los primeros pobladores de este archipiélago, bereberes procedentes del noroeste de África, fueron los que trajeron a las islas el lenguaje silbado. Existe constancia histórica y actual de su uso en zonas montañosas de Marruecos. Está perfectamente documentado que esa población indígena de las islas practicaba el lenguaje silbado, y no es de extrañar que la población canaria resultante tras el mestizaje que provocó la conquista y colonización siguiera haciendo uso del mismo, simplemente porque seguía siendo útil. La lengua que se sustituyó al silbar ya no fue aquella o aquellas de origen bereber, sino una de origen románico: el español o castellano.
Durante sus cinco años de estancia en las Islas Canarias en la década de 1880, René Verneau menciona la comunicación con el silbo en El Hierro. Sin embargo, la primera ocasión en la que se escribe algo explícito sobre este fenómeno en la isla del Meridiano sucede en 1891, cuando el francés Joseph Lajard habla de un lenguaje silbado usado en La Gomera y El Hierro en un artículo llamado "Le langage sifflé des Canaries", el lenguaje silbado de Canarias, en el Bulletin de la Société d`Anthropologie de Paris, II. Este investigador hizo una simple descripción del fenómeno, sin establecer las diferencias entre ambas islas y sin profundizar en sus características. No obstante, sus conclusiones no van nada desencaminadas, ya que establece su origen en los primeros pobladores del Archipiélago, comenta que se trata de un lenguaje construido sobre la base de una lengua natural, y que en definitiva consiste en lengua española silbada con una técnica con posibilidades comunicativas muy limitadas. Fue Joseph Lajard el primero en acuñar la correcta denominación del fenómeno como el lenguaje silbado de Canarias.
Más recientemente, en 1991, el profesor Maximiano Trapero comentó (en un breve artículo en el diario La Provincia) que al menos hasta ese entonces la costumbre de silbar pervivía de manera muy residual entre algunos viejos pastores de La Dehesa, zona pastoril comunal en El Hierro. Igual que ya había hecho el citado Joseph Lajard un siglo antes, Trapero observó similitudes entre el silbo en La Gomera y en El Hierro. La existencia de este fenómeno también en la Isla del Meridiano fue registrada igualmente por Robert Ricard en 1932 ("A propos du langage sifflé des Canaries"), por Buenaventura Bonnet y Luis Álvarez Cruz en 1953 (El lenguaje silbado en La Gomera, pp. 19-24 y 35-40), y por la profesora María de la Cruz Jiménez en 1993 (El Hierro y los Bimbaches, pág. 109). Mención especial merece el trabajo El pastoreo en El Hierro. La manada de ovejas (2002. págs. 106, 107), del Dr. Manuel J. Lorenzo Perera, donde habla escuetamente del lenguaje silbado antiguamente usado en El Hierro como instrumento de utilidad de los pastores de la isla, tanto para comunicarse entre ellos como con los animales.
El hablar con silbos empezó a caer en desuso en El Hierro hace unos 50 años, alrededor de 1965. Desde entonces, siguió perviviendo algo más de tiempo de manera cada vez más residual. Todavía en noviembre de 2006 escuchamos silbar en El Hierro, sin que tuviese que ver con nuestra investigación, al tristemente fallecido en abril de 2007 Antonio Gutiérrez Padilla. No obstante, todavía son muchos los que lo recuerdan, y unos pocos aún son capaces de silbar con claridad.
El silbo en la isla de El Hierro no puede ni debe desvincularse nunca de su contexto cultural, puesto que es ahí donde adquiere su verdadero sentido. Existe toda una "cultura del silbo". Como muestra, citamos lo comentado por algunos entrevistados en El Hierro, sobre el uso del silbo también para comunicarse con los animales. Según ellos, estos reconocen el silbo del dueño e incluso llegan a hacer lo que se les pide, principalmente en el caso de los perros pastores. Algunos informantes no hicieron diferencia entre el silbido como señal convencional para llamar la atención, que no se trata de un lenguaje articulado y el silbo como lenguaje, que expresa un mensaje no previamente pactado. Para ellos, todo es comunicación por medio del silbo.
En El Hierro existe un problema serio con la dentición. Estamos seguros de que se deteriora en sus habitantes a menor edad media que en las otras islas. Esto nos perjudica a la hora de encontrar actualmente personas que puedan silbar, ya que muchos no siguieron utilizando el silbo después de perder sus dientes o de que se les pusiera dentadura postiza, y no eran capaces de emitir el sonido tal y como estuvieron acostumbrados.
A lo largo de 2017 hemos estado realizando un trabajo de investigación, donde, a través de entrevistas orales se hace una media de unas 100 personas aproximadamente que hicieron uso del silbo en sus vidas cotidianas así como en el pastoreo, localizándose en diversas zonas de la isla con actividad agrícola y ganadera, destacando El Pinar y El Mocanal, siendo esta última población cede de un curso de silbo herreño cofinanciado por El Cabildo Insular de El Hierro en el cual las emisiones de los alumnos eran respondidas por los vecinos de la zona en múltiples ocasiones surgiendo así una nueva promoción de silbadores.

References: artículo 20
 artículo 6
 resolución 
 artículo 5
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