Source: http://museodemiramar.com.ar/museodemiramar/historia/historia08.htm
Timestamp: 2020-02-18 21:37:56+00:00

Document:
Museo y Archivo Historico de Miramar. MIRAMAR, 100 años de Anecdotario Histórico.
MIRAMAR, 100 años de Anecdotario Histórico.
Por Segundo Acha. 1996. Fragmento de la publicación original. Imágenes ilustrativas de nuestro archivo histórico.
La fundación de Miramar
Nace por decisión de Don Fortunato de la Plaza, propietario de una extensión de tierras a orillas del océano y del arroyo Durazno, en el partido de General Pueyrredón, conocida como Campo del Saboyardo. Linderos eran otros campos de mayor extensión propiedad de la Sociedad de Fomento Territorial, después de Raggio, de Camet, y de Martínez de Hoz; hoy de numerosos propietarios y de los herederos de Carlos Otamendi, en lo que hoy es Parque Mar, Bristol, Copacabana, Golf, Dormi-House, etc. De la Plaza recomienda el proyecto del trazado del pueblo al ingeniero Rómulo Otamendi, quien realiza la mensura del plano correspondiente conforme a las normas del Departamento de Ingenieros. En la traza sencilla de la planta urbana se nota la influencia del ejemplo platense, sobre todo en las avenidas y las diagonales.
Objetivos y traza
Con fecha 22 de agosto de 1888, en mesa de entradas del Ministerio de Obras Públicas, se recibe el plano y una nota del señor De la Plaza, con los cuales se inicia el Expediente Urbano de Miramar: se le adjudica el número 90/1888 y se lo caratula "Plaza, Fortunato de la; sobre fundación de Miramar". La nota del pedido de autorización para fundar un pueblo denominado Mira Mar contiene en su brevedad elementos que podrían haber sido sólo un negocio de tierras, una unión de sentido urbanístico, a saber: 1ro. Objetivos: Crear un pueblo de agricultores y una estación balnearia, basados en la situación especial y condiciones agrícolas del terreno y en las atractivos baños del mar. 2do. Traza: Sujeta a las prescripciones que la ciencia aconseja en cuanto a orientación, etc., y a las normas del Departamento de Ingenieros que prescriben el trazado de la ciudad dentro de una planta urbana, con lotes para la edificación residencial y cívica rodeando a las zonas semi-rurales, granjas, viveros, establecimientos agrícolas, etc.
Además de aquellas normas son fijadas las medidas de los lotes urbanos y semi-rurales, de las calles y de los lotes destinados a futuros edificios municipales, cuyas tierras todas debían ser donadas al Estado como condición de aceptación.
El oficial mayor del Ministerio gira el expediente el 1ro. de septiembre al Departamento de Ingenieros para que informe. Diez días después, el 11 de septiembre, el organismo técnico se expide sin observar el plano ni la nota de presentación, aconsejando al Ministerio aceptarla.
Fundación de Mira Mar
El 20 de septiembre se dicta un decreto por el que se autoriza la creación de un pueblo denominado Mira Mar en el Partido de General Pueyrredón, en terrenos de propiedad de don Fortunato de la Plaza, aceptando la traza propuesta para la división de dichos terrenos en manzanas para poblar, haciendo pueblo, quintas y chacras, más la donación de solares para edificios públicos. El texto anterior tiene base en documentos provinciales, por tal razón se ha preferido mantener la redacción original de la época..
En ese momento el partido de Gral. Pueyrredón, creado en 1879, es decir 9 años atrás, veía surgir otra ciudad a sólo 50 kilómetros de Mar del Plata; esta ciudad tenía ya 14 años de vida y una población de 4000 habitantes, habiendo sido primero cabeza del partido de Balcarce y luego del partido actual. Como se ve, Mar del Plata no se ensancha suburbanizándose sino que se crea otro pueblo dentro del Partido, a la distancia más conveniente para constituirse en núcleo urbano con vida propia. Pero De la Plaza, que en ese momento era intendente de General Pueyrredón, no se resignaba con que Mira Mar fuera una villa "segundona", y tanto él como su cuñado José M. Dupuy realizaron múltiples gestiones para hacer de Mira Mar una ciudad importante.
Primera Escuela y primer templo
En 1889 se abrió la primera escuela en Mira Mar, que figuró como la Nro. 6 de General Pueyrredón, siendo sus directores don José Torres Julián y Dolores V. De Torres; dos años después se convirtió en la escuela Nro. 1 del flamante partido de Gral. Alvarado. Ese mismo años se inició la construcción de la primera iglesia parroquial católica de San Andrés, patrono del Pueblo, la que fue terminada y bendecida el 30 de noviembre de 1891 por el párroco de Mar del Plata, presbítero Luis Giachino.
Terreno y edificio fueron donados por Fortunato de la Plaza y su esposa doña Leonor Dupuy ; el primer capellán fue Eleuterio Díaz, quien asumió su puesto en 1898.
El Partido de General Alvarado
El 14 de abril de 1890, dos años después de fundada la ciudad, el gobierno dictó un decreto creando el Juzgado Administrativo; su titular fue el Dr. Dupuy. El 29 de septiembre de 1891 las gestiones de de la Plaza culminaron con una ley que segregaba la mitad del Partido de Gral. Pueyrredón para asignarlo como marco jurisdiccional de Mira Mar con el nombre de Gral. Alvarado. Por decreto del 9 de octubre siguiente se aprobaron los límites trazados por el Departamento de Ingenieros y se designó una comisión encargada de realizar un censo vecinal para hacer el padrón cívico, lo cual permitiría llamar a elecciones municipales. El 7 de enero de 1892 fue designado juez de paz titular del Partido a don Juan Acevedo Ramos, y suplente a don Luis J. Dupuy. La Municipalidad funcionó inicialmente en distintas sedes; quince años después tuvo su edificio propio. El fundador, como vemos, no sólo practicó una subdivisión de tierras sino que se preocupó por dar sentido cultural y social al pueblo que había creado, empezando por formar parte del vecindario él mismo y su familia.
Cómo se perfila Mira Mar
La ciudad, que en 1895 tenía 860 pobladores, -Mar del Plata tenía 5.187- Va creciendo lentamente hasta fin de siglo en torno a la gran plaza central, cuyos pinos crecen dificultosamente sobre las arenas que el viento arrastra desde los médanos vivos de la costa; los chacareros comienzan a plantar filas de eucaliptos para defenderse de las fuertes corrientes de aire salino que provienen del mar; así comienza a conformarse el paisaje de la campiña miramarense. La única comunicación con el resto del país era el camino de tierra a Mar del Plata, hasta 1930, cuando fue superado por el camino-parque costero, actualmente pavimentado.
En 1905 se escritura a favor de la Municipalidad, de la Curia y de la Dirección de Escuelas, los terrenos donados por de la Plaza y su esposa para ser los edificios de la municipalidad, de la iglesia y de la escuela. En 1906 se inicia la construcción de la primera rambla, atendiendo al objetivo de ser estación balnearia señalado en la nota fundacional. Un temporal la destruyó en 1911, pero fue reconstruida ese mismo año. En 1907 la Municipalidad resuelve edificar su sede en el lote asignado por el fundador, frente a la plaza, y por ley provincial del 4 de octubre de ese año obtiene un subsidio de $ 20.000 para esos fines; el edificio fue habilitado en 1909 y hasta 1972 albergó al gobierno de la comuna. En 1909 se destina a Cementerio Municipal la quinta 141, donada por el fundador de la ciudad.
El censo de 1914 acusa para el partido de General Alvarado 4.899 habitantes, señalándose para la población de Mira Mar 2.050 almas; entonces no existían las poblaciones de Dionisia y Mechongué en las respectivas estaciones ferroviarias; en esos momentos se desarrolla Mar del Sur, cercano a Mira Mar, lamentablemente desprovisto en los comienzos del planeamiento urbanístico necesario, por ser su origen un extenso loteo, situación que ha ido solucionándose paulatinamente. En 1902 Mira Mar tiene más de 30 años de vida y -contrariamente a Mar del Plata- es una villa veraniega desprovista de industrias, las que hubieran dado a su población una base socioeconómica más firme que la del turismo solamente, hacia el cual empezaban a consagrarse los esfuerzos de los habitantes.
Perfil turístico incompleto
Mar del Plata fue desde principio del siglo el balneario marítimo por excelencia, y Necochea se popularizó asimismo como lugar de veraneo familiar, pero ambas ciudades desarrollan otros medios de vida activa para todo el año. Mira Mar en cambio siempre estuvo aletargada en invierno y ello produjo efectos económicos y sociales contrarios al afincamiento, ya que la escasez de población impidió financiar servicios municipales, centros de recreación y educación, y aún hoy esta carencia desalienta a la inmigración y favorece la emigración de la juventud hacia otras ciudades mejor provistas. ¡Un verdadero círculo vicioso! Este problema se hace crónico en Mira Mar y subsiste hasta hoy; el pueblo de agricultores que imaginó de la Plaza fue desarrollándose como una villa turística. Quizás con buena voluntad pero sin apoyo crediticio de instituciones financieras oficiales o privadas, y sin adecuadas promociones a la luz de las modernas ciencias de la comunicación
El núcleo de Dionisia se convirtió en centro económico agrícola y su mayor vinculación con Mar del Plata hizo que Mira Mar perdiera importancia agropecuaria; el abandono del proyecto de prolongación del ferrocarril desde Mira Mar hacia Necochea contribuyó también a que la ciudad cabecera de General Alvarado fuese relegada, agropecuariamente hablando, a una población marginal de la cual aún no ha salido a pesar del desarrollo turístico de cada temporada.
Desarrollo 1920-1955
Un desastroso temporal arrasó la rambla de Mira Mar en 1921, pero el gobierno provincial la reconstruyó, ampliándola, utilizando la reciente técnica del hormigón armado para la base de sustentación. Esta rambla funcionó hasta la temporada de 1955, año en que fue demolida. Grandes hoteles -para esa época- fueron construidos luego, estimulada esta industria por la cada vez mayor afluencia mayor de turistas. El Ferrocarril del Sur había adquirido una amplia fracción de campo propiedad de los Otamendi y desarrolló allí el Dormi-House, minúscula villa turística privada para sus funcionarios, con un hotel, chalets, dependencias, agua corriente, teléfono, electricidad y un magnífico campo de golf casi al borde mismo del mar. Allí, bajo la dirección de hábiles paisajistas, se hace el primer ensayo exitoso de fijación y forestación de dunas en la zona.
No decae el interés geológico por las barrancas y las dunas, que sigue vigente después de la muerte de Ameghino por la acción de distinguidos geólogos como J. Franguelli y Félix Outes. Mientras tanto los turistas y aún los habitantes de Mira Mar ignoran esa actividad científica y cultural, que alcanzan proyecciones mundiales. El contenido ferruginoso de las arenas de Mira Mar -y en general de toda la costa bonaerense- provoca estudios para determinar su posible explotación, los que fueron por años seguidos con sumo interés por organismos del Estado.
En 1938 La ciudad y el Partido experimentan culturalmente cambios importantes. En 1938 hay 10 escuelas primarias dependientes de la Dirección Provincial de Escuelas; en 1953, o sea 25 años más tarde, sólo hay 11; y en 1955, 12, de las cuales una es privada. En ese período, por iniciativa privada, se incorpora a Mira Mar un establecimiento educativo que adquiriría repercusión internacional, por cuyas aulas y campos de instrucción pasarían alumnos becados por distintos países de América: la Escuela Mecánico-Agrícola "Irene Martínez de Hoz".
Aeródromo y Camino-Parque
En 1938, la Provincia asigna a Mira Mar un campo de aterrizaje para lo cual debió expropiarse un área adecuada en el límite del ejido, como reserva para el futuro aeródromo y dependencias. Hoy desarrolla allí sus actividades el Aero Club Miramar, que posee dos hangares, confitería y dependencias. En 1940 un hecho produce para Mira Mar un cambio de importancia: se construye el Camino-parque costero que une esta ciudad a Mar del Plata. El acertado criterio paisajístico con que se encara la obra y la reserva de una faja de tierras sobre la costa salvan a ésta de la depredación especulativa que en otros puntos del litoral marítimo ha llegado hasta el extremo de vender lotes "urbanos" que luego se comprobó estaban sobre las mismas arenas de la playa.
El problema de las dunas
El camino mencionado creó un problema en cuya solución Mira Mar debió desempeñar un papel importante: el de la invasión de la ruta por las arenas volantes de las dunas costeras. El mantenimiento del camino sólo era posible si se fijaban las dunas, y para ello el gobierno provincial dispuso un servicio de consolidación y forestación sobre una estrecha faja de terrenos adyacentes al límite del ejido, donados por sus propietarios. Antes de eso -en 1936- el mismo gobierno había dispuesto la expropiación de toda la zona de dunas vivas situadas dentro del ejido, comenzando su fijación. Sus resultados fueron el espléndido parque del cual hoy gozan vecinos y turistas. A la vera del camino la labor de fijación fue ardua pero exitosa, creando el paisaje que hoy puede admirarse viniendo desde Mar del Plata.
La acción del Vivero
Más tarde se expropió otro grupo de manzanas para ampliar el Vivero y crear una masa de árboles que protegiera la ciudad; en menos de 15 años ésta se ha visto liberada de la invasión de arenas volantes gracias a la forestación dunícola realizada por el Vivero Ameghino -cuyo nombre es un justo recuerdo de la abnegada vida del sabio y de sus exploraciones en las barrancas de Mira Mar. Recientemente una donación de la familia Raggio amplió considerablemente el área al sur del Vivero, creando una reserva costera para el futuro Parque general Belgrano, nombre propuesto por el donante. En relación con esta tradición paisajista del Vivero Dunícola, en Mira Mar fue creado otro importante establecimiento educacional agrario, la Escuela de Capataces Viveristas; para ello se adquirió una extensión de tierras en zona de chacras linderas al campo de aviación y al arroyo El Durazno.
Las Escuelas Agrarias
Además del interés científico y práctico de las experiencias realizadas contra las dunas, Mira Mar atrajo el interés de las autoridades agrotécnicas provinciales por sus posibilidades ecológicas favorables al desarrollo de plantas medicinales e industriales, entre las que merecieron atención la remolacha azucarera, sobre la cual se hicieron estudios agroindustriales y económicos. Si bien Mira Mar no se convirtió en el pueblo de agricultores que Fortunato de la Plaza pretendía en 1888, es por lo menos sede de importantes instituciones de instrucción agrícola.
Contrastaba ello con la carencia de instituciones de enseñanza secundaria común, falta que sufría todo el Partido, cuyas familias sufrían la segregación de sus hijos de más de 14 años -quienes debían radicarse en otras ciudades para proseguir sus estudios secundarios-; recién en 1954, con la creación de un colegio secundario costeado por los vecinos, se dio un paso decisivo para solucionar este problema familiar y social. La enseñanza primaria estaba a cargo de cinco escuelas primarias; ellas eran: Urbanas provinciales, Esc. Nro. 1 (519 alumnos), Esc. Nro. 5 (66 alumnos); Privada, monjas (195 alumnos); total, 880 alumnos. Rurales provinciales, Esc. Nro. 4 (176 alumnos), Esc. Nro. 11 (86 alumnos); total 1142 alumnos. Considerando la población total de Miramar, la población escolar alcanza el 19%, porcentaje elevado con relación al del Partido (14%). Eso se explica porque la Esc. Nro. 1 y la privada Ntra. Sra. de Luján atraen alumnos de familias que viven fuera de Mira Mar. En 1947 se registra un total de 168 analfabetos sobre 2.654 habitantes de más de 14 años, o sea una tasa del 6,3%. En el resto del Partido la tasa era de 14,5%, o sea 963 analfabetos entre 6.575 habitantes, es decir algo más del doble.
En cuanto a otros aspectos culturales, la evolución ha sido lenta y no ha alcanzado el nivel necesario para crear un ambiente cultural; desde 1938 se fundaron sólo dos bibliotecas, la popular Domingo Faustino Sarmiento y la infantil de la Esc. Nro. 1.
Espectáculos y Casino
Al darse la concesión del Casino, en 1930, se agregó un motivo de atracción pública no muy laudable por cierto; en el caso de Mar del Plata se convirtió en un complemento turístico al que se le atribuye gran importancia, aunque la comuna no recibe nada en el reparto de utilidades.
Las playas de Mira Mar -las que le dan la importancia que goza como estación balnearia- han sufrido una evolución desde el primitivo paisaje agreste de las dunas y de las barrancas hasta el ciclópeo muro de defensa que hoy las protege; entre estos dos paisajes, tan contrastantes, está la Rambla, varias veces destruida y reconstruida; ella fue durante muchos años una atracción característica y típica de Mira Mar.
Las playas miramarenses han servido como seleccionadoras de un tipo de turista caracterizado por su preferencias: la tranquilidad y el paisaje agreste. Este tipo de turismo veranea en familia, casi siempre con hijos, no tolera la promiscuidad, y el hecho de que en Mira Mar pueda instalarse en la arena a conveniente distancia de otros bañistas es lo que constituye su mayor atracción. Si este hecho no existiera -en nombre de una equivocada idea de progreso basada en un desproporcionado aumento de la capacidad de recepción veraniega, sea mediante hoteles, departamentos y aún colonia de vacaciones- Mira Mar vería su playa congestionada y entonces eliminaría su principal factor de diferenciación: el que le permite competir favorablemente con ciudades vecinas de mayor potencial y capacidad. Este factor diferenciador ha hecho que Mira Mar continúe siendo una ciudad tranquila, preferida por esa razón. En la evolución de las playas se advierte que la explotación es cada vez más intensiva, en tanto que las playas no han aumentado su área. Aunque esta reflexión parezca algo exagerada, lo cierto es que no podemos agrandar las playas en la medida que aumentan los turistas. Por lo tanto, hay que prevenir el desarrollo edilicio de la ciudad hasta un límite razonable, que implique siempre la no saturación. No debe olvidarse que la congestión de las playas de Mar del Plata, en épocas de bonanza, han sido la razón del vuelco masivo de turistas hacia otras regiones del país, ya que se presumía además las mismas condiciones para el próximo año pero aún con mayores precios. Este es un proceso cíclico que los especialistas afirman que es común aún en centros veraniegos caracterizados de Europa.
BARRIO LAS FLORES -1929. Fuente: Recopilación de comentarios de los primeros vecinos de Miramar (1912) entre ellos mi padre, Julián Acha.
El pintoresco y progresista barrio Las Flores fue para Mira Mar algo así como la piedra fundamental de la ciudad. Recogiendo recuerdos de la gente, se dice que las familias se radicaban en lugares alejados del mar por temor a que sus viviendas fueran arrasadas por las mareas. Era creencia generalizada que las aguas habían tenido su cause normal hasta la avenida 26 y que, tarde o temprano, volverían a su lugar de origen.
Esta historia se fundamentaba en que, al hacer los cimientos para construir el edificio de Lucas Martínez, en avenida 23 y calle 20, no se encontraba terreno firme sino que todo era arena. Al principio pensaron que esta era transportada desde los médanos por los fuertes vientos del sur, pero esta hipótesis perdió asidero al comprobar que en el lugar había gran cantidad de caracoles, los que no podían haber sido llevados por el viento. Cuentan que cuando alguien tenía que construir su vivienda se le recomendaba comprar un terreno en el barrio Las Flores, denominado así por la enorme cantidad de flores que crecían en los sembrados, o simplemente en los potreros, adyacentes. En cambio, lo que hoy es el centro de la ciudad se hallaba cubierto por médanos y cardales -los nombres genéricos que vulgarmente se da a plantas espinosas de distintas especies, como por ejemplo el borriquero, el Mariano, el Santo, etc.-, tantos que ni siquiera dejaban ver el mar.
GENERAL ALVARADO, AÑO 1895 -1935. Fuente: Guía del Ferrocarril del Sud, año 1892.
En el año 1891 el Partido de General Alvarado tenía una población de 2.208 habitantes. Por una ley de setiembre de ese mismo año se había creado en las tierras de la parte sur del Partido de Gral. Pueyrredón.
Límites: Al Noreste linda con el Partido de Gral. Pueyrredón; al SE con el océano Atlántico; al SO con el Partido de Lobería, y al NO con el Partido de Balcarce.
Valor de la tierra: Término medio, la hectárea de tierra para quinta vale entre 120 y 200 pesos. Una chacra de 20 cuadras vale entre 1500 y 2000 pesos, y la legua cuadrada de terreno para estancia vale 100.000 pesos.
Ríos y arroyos: El partido está regado por once arroyos, cuyos nombres son: Las Brusquitas, El Durazno, La Totora, La Ballenera, La Carolina, La Tigra (también llamado El Potrerito), Bajo Hondo, Seco, Chocorí y Las Vacas. Además posee pequeñas lagunas. Existen cuatro puentes de propiedad y mantenimiento municipal sobre los arroyos La Totora, Las Brusquitas, La Ballenera y El Durazno
Ferrocarriles: En 1895 ninguna vía férrea cruza el Partido de General Alvarado.
Mensajerías: Miramar está ya en el año mencionado unido a Mar del Plata por medio del servicio de galeras "Mensajería del Sur", cuyos viajes se hacen con salidas en días pares.
Correos y Telégrafos: En la ciudad funciona la Oficina de Correos de General Alvarado. El Telégrafo de la Provincia de Buenos Aires opera diariamente hasta las 8 p.m. durante los meses de verano, y hasta las 7 p.m. durante el invierno.
Templos: Recientemente se ha construido la iglesia Parroquial de San Andrés. Sociedades: Existen dos sociedades, la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y la Sociedad Española de Socorros Mutuos, fundadas en este orden.
Comercio e Industria: En todo el partido de General Alvarado existen 34 casas de comercio, de las cuales 13 se dedican a la Industria.
Agricultura: La superficie sembrada durante el año 1895 fue de 628 Has., distribuidas en los siguientes cultivos: Maíz, 280 Has.; papas, 250; alfalfa, 66; legumbres, 32.
Ganadería: En el mismo año existían en el Partido la siguiente cantidad de animales: Vacunos, 53.918; caballar, 12.786; mular, 42; asnar, 11; lanar, 354.099; porcinos, 344; caprinos, 31; avestruces, 6.
Para ciclistas y motociclistas
CLUB SPORTIVO Y RECREATIVO MIRAMARENSE -1937. Fuente: Estatutos del Club, en poder del Autor.
Un paso adelante en la vida social, cultural y deportiva fue la creación del "Club Sportivo y Recreativo Miramarense", fundado el 3 de abril de 1919. Su nombre, surgido de una asamblea extraordinaria, remarcaba sus propósitos: fomentar por todos los medios a su alcance actividades y recreaciones sociales y deportivas, uniendo por vínculos de amistad a socios y simpatizantes en excursiones, pic-nics y festivales deportivos. Se proponía, además, ligar con lazos de amistad e interés deportivo a todos los ciclistas y motociclistas en general, entablando relaciones con asociaciones del país y del exterior. Aclaraban sus estatutos que era completamente independiente, y que en su seno no se permitirían las discusiones de carácter religioso, político o económico, pero que sí tomaría parte en todo acto patriótico.
Esta entidad fue la primera institución creada a esos fines, desarrollando una magnífica labor con la participación activa de muchos vecinos, entre ellos de los hermanos Enrique y Roberto Florenza, a quienes recordamos aquí.
FUNDACIÓN DEL HOTEL ATLANTIC -1938. Fuente: Nota del Autor sobre referencias del semanario El Mosquito, que se editaba en Cap. Federal en 1880.
En la década de 1880 operaba en la provincia de Buenos Aires el Banco Constructor, de La Plata, siendo su actividad principal estimular la industria de la construcción. Este Banco, que estaba dedicado a un ambicioso plan de expansión, proyectaba la creación de un balneario que debía competir con la ciudad de Mar del Plata, recientemente fundada.
Por iniciativa de su directorio, integrado por su presidente Carlos Mauricio Schweitzer, su vicepresidente Agustín Roca, y un grupo de personalidades como Carlos Saguier, Ricardo Lezica, Adolfo Descano y Rómulo Ayerza, fueron contratados dos técnicos para que viajaran desde La Plata hasta Bahía Blanca y eligieran el lugar donde, por sus condiciones, pudiera ser edificado un gran hotel destinado a albergar a los futuros turistas.
Nace el "Atlantic"
Fue elegido Mar del Sud y se edificó el hotel Atlantic en un lugar donde no corriera el riesgo de ser tapado por las arenas, lugar que resultó ser un sector protegido por las defensas naturales de los arroyos La Tigra y La Carolina. La construcción comenzó en 1882 y terminó en 1886; al mismo tiempo se realizó el trazado del pueblo, que fue realizado por el agrimensor Eugenio Moy.
Cuando se tenía proyectado hacer llegar el ferrocarril hasta Mar del Sud se produjo, durante la presidencia del Dr. Juárez Celman, la gran crisis nacional del año 1888; en la oportunidad sobrevino la baja de todos los valores y títulos públicos y privados.
Quiebra el Banco
En junio de ese año las acciones del Banco Constructor de La Plata -que eran de las más fuertes del mercado accionario y cuya cotización había alcanzado $235 por unidad- descienden bruscamente llegando a $168 por acción; como consecuencia se produce la quiebra del Banco. Por esta situación se frustró la idea de que Mar del Sud se convirtiera en un balneario similar al de Mar del Plata.
El Hotel Atlantic se vendió y lo adquirió el Dr. Viayo con la finalidad de convertirlo en un sanatorio, pero esto no llegó a concretarse. En 1914 adquirió el edificio el señor Gasco y recién entonces pudo ser habilitado como hotel, funcionando en tal condición durante muchos años.
ALMACÉN Y FERRETERÍA LA CHATA -1940. Fuente: Datos aportados por familiares del Autor.
Entre los factores que dieron impulso a la población naciente en 1888 existen algunas firmas comerciales que el tiempo fue dejando de lado. No obstante, su recuerdo ha quedado entre los viejos miramarenses y en quienes alcanzaron a tratarlos. Entre las firmas que en esa época gravitaron por su importancia merece destacarse la de Etchevest y Letamendía, y la de Claudio Allende y Cabeza, por estar ligadas entre sí.
El 15 de abril de 1888 Etchevest y Letamendía es inaugurada en la esquina de calles 9 de Julio y 38 (Ramón Franco) -donde actualmente funciona la Cooperativa de Consumo Ciudad y Campo Ltda.- un importante comercio de almacén, ferretería, tienda, y corralón de madera y hierro, que contó con una fuerte clientela del pueblo y del campo en aquella época tan poblada de agricultores.
La firma funcionó hasta 1893 bajo la denominación de La Chata, nombre de aquellos pesados carruajes que transportaban el producto agropecuario de la zona. Entonces pasó a ser propiedad de don Claudio Allende y Cabeza, quien anexó la corresponsalía del Banco de la Nación Argentina, siendo secundado por sus hijos Lorenzo, Francisco y Ramón. Posteriormente don Claudio adquirió la Usina Eléctrica que abastecía de energía a Mira Mar.
La importancia comercial de La Chata está demostrada por el hecho de que, en la esquina de Bartolomé Mitre -antes llamada Mar del Plata- y calle 38 (Ramón Franco), poseía grandes galpones para el acopio de cereales cosechados en la zona y transportados por chatas y carretas. Se recuerda también que a este centro comercial se le anexa una panadería llamada La Esperanza, ubicada donde ahora funciona la central de la Panadería La Unión. Don Claudio Allende y Cabezas falleció el 30 de junio de 1938. Simbolizó a toda la raza española, y como ella contribuyó el crecimiento del Mira Mar que tanto quería y por el cual luchó.
HOMENAJE A BARTOLOMÉ MITRE -1940. Fuente: Recuerdos del Autor y referencias extraídas del libro del R.P. Massanet.
Al cumplirse el centenario del nacimiento del general Bartolomé Mitre, fueron programados una serie de festejos, entre ellos un pedido a la Municipalidad para poner su nombre al boulevard Mar del Plata. La nota que fuera enviada estaba redactada en los siguientes términos:
"Gral. Alvarado, Mira Mar, mayo 20 de 1921. Al señor Intendente Municipal, senador Francisco C. Camet. Presente. En nombre de la Comisión pro Homenaje al Gral. Bartolomé Mitre en el próximo aniversario de su natalicio, tengo el honor de dirigirme a usted y por su intermedio al Honorable Concejo Deliberante, a fin de solicitarle se digne otorgar la denominación de "General Bartolomé Mitre", y a partir del 26 de junio corriente, al actual boulevard que figura en el plano oficial de este pueblo con el nombre de "Mar del Plata". Además, conceder la autorización correspondiente para colocar el día mencionado una placa conmemorativa, lo cual constituye uno de los actos a llevarse a cabo en el programa de festejos a realizarse ese día.
Saluda a usted y por su intermedio al H.C.D. con la consideración más distinguida. -Firmas: Máximo L. Dalponte (secretario), A. Arlía (presidente).
-Se cursó al mismo destinatario casi un mes después (el 25 de junio), otra nota donde se pedía una ayuda pecuniaria, la autorización para usar la plaza principal como punto de congregación, la plaza frente a la Sociedad Italiana para realizar una misa de campaña, el salón municipal para celebrar una velada literario-musical, y la reiteración del pedido para cambiar el nombre del boulevard Mar del Plata. -Esta nota estaba firmada por el mismo secretario y por el vicepresidente de la Comisión de Homenaje, señor L. Guégnolle.
La Municipalidad -firmada por el intendente Francisco C. Camet y su secretario José L. Graham- contestó una nota con fecha 20 de junio de 1921 que, en su parte dispositiva, decía lo siguiente: 1ro. Acordar una ayuda de pesos 50. 2do. Conceder la plaza frente a la Sociedad Italiana para celebrar la misa. 3ro. Conceder la plaza principal para punto de congregación del público, autoridades y colegios. 4to. Conceder el salón municipal para la celebración de la velada literario-musical la noche del 25 del corriente. 5to. Comunicar que la Intendencia ve con agrado la designación del boulevard Mar del Plata con el nombre de "Teniente General Bartolomé Mitre" y aunque supone no encontrará inconveniente para resolverlo así el Concejo Deliberante, no puede resolver nada en particular hasta tanto lo autorice ese grupo, a quien transfirió en oportunidad el pedido hecho en nota anterior por el señor presidente A. Arlía.
Día 25 de junio de 1921: 8.30 p.m.: Velada literario-musical en el cine Central. Día 26: A la salida del sol: salva de bombas; ejecución del Himno a Mitre y del Himno Nacional. -9.30 a.m.: Concentración de autoridades, escuelas y público en la plaza principal del pueblo. -10 a.m.: Misa de campaña oficiada por el R.P. Pascual Massanet, con discurso alusivo al acto. Los niños entonarán el Himno a Mitre. -2 p.m.: Nueva concentración de autoridades, escuelas y público en la plaza principal, desde donde partirán hasta el sitio donde colocarán la placa conmemorativa que, con el nombre del ilustre patricio designará al boulevard principal del pueblo. El presidente de esta comisión, Atilio Arlía, hará uso de la palabra. Se entonará el Himno Nacional y el Himno a Mitre. -3 p.m.: Reparto de bombones a los ni&nntilde;os y diversos juegos infantiles en la plaza de ejercicios físicos. -4 p.m.: Carreras de caballos, con premios; salva de bombas. -8 p.m.: Función cinematográfica en el cine Central. -9 p.m.: El Club Sportivo y Recreativo Miramarense, adhiriéndose al homenaje, celebrará una tertulia familiar.
El primer plano oficial
PLANO DEL PARTIDO DE GRAL. ALVARADO -1942.Fuente: Información extraída del libro del R.P. Massanet.
Rodolfo Forcella fue un caracterizado vecino de origen italiano que participó en las Comisiones de Exploración y Mensuras, en la Patagonia en 1902 y también en el Chaco austral y patagónico en 1906. En nuestra naciente Mira Mar se destacó también en su actividad dentro del ámbito municipal y especialmente como ingeniero al frente de la repartición, dejando como trabajo muy recordado lo que fue el primer plano oficial correspondiente al Partido de General Alvarado, publicado en 1912.
Su actuación en nuestro medio fue apreciada por todo el vecindario y hoy, después de tantos años, el ingeniero Forcella ocupa un lugar de reconocimiento público dentro de la historia de Mira Mar.
General Alvarado, 1921
SIETE ESCUELAS PÚBLICAS DEL PARTIDO -1945. Fuente: Recopilación de semanarios miramarenses de la época.
Escuela número 1, ubicada en el centro urbano (hasta sexto grado); directora Emilse L. R. De Maldonado; maestras Angela Y. Pessolani, Mariana Ardanaz, María del R. Segura y Laura M. Elicetche.
Escuela 2 (Mar del Sud, en la estancia El Carmen, de Claudio Allende y Cabezas); directora María Luisa Pereyra.
Escuela 3 (estancia La Ballenera, sucesión de Leonor Ayos de Dupuy); directora Clara N. De Henrik.
Escuela 4 (Mira Mar, barrio Las Flores); directora Guadalupe C. De Revuelta; maestra Carmen Castro Ruiloba.
Escuela 5 (Mira Mar, barrio Las Flores); directora Benita Olivera; maestras Ana C. Raccioppi, G. Hilda Rodríguez Espada y Mercedes Oyhamburo.
Escuela 6 (estancia Las Piedritas); directora Angeles P. De Merino.
Escuela 7 (Cte. N. Otamendi, estación Dionisia); directora Luisa J. Castro; maestras Lucía B. Castro, María del Carmen Curiuni, Pascuala Saizar, Elisa Braggio y Celina B. De Sposito.
ESTANCIA "LA BALLENERA" -1950. Fuente: Antigua recopilación de los datos realizada por el autor.
Es este un paraje que dista sólo 18 Km. de Mira Mar, cerca de la ruta 88 y el cruce de la ruta 77. Allí se pueden observar aún las viejas construcciones que fueron testigos de las asambleas en el año 1868 por el entonces juez de paz de Balcarce don Luis J. Dupuy, las cuales con la presencia de Florisbelo Acosta, Juan Camet, Guillermo Udaondo, Roque María Pérez, José Otamendi, Emiliano Pereyra y otros, consideraban y resolvían los problemas de la zona.
Uno de los primeros propietarios de La Ballenera fue don Pedro Luro, después pasó a ser propiedad de Juan Dupuy, más tarde fue adquirida por don Fortunato de la Plaza y finalmente pasó a ser propiedad de la familia Garros.
Posta final de galeras
En 1856, en un documento firmado y fechado en La Ballenera por los señores Luis U. Dupuy, su hermano Julián, y Cornelio Viera, se pedía la formación de un pueblo en la boca del Quequén Grande; en ese entonces La Ballenera era jurisdicción de Lobería.
Esta recopilación de datos evidencia la importancia histórica de esta estancia, que está asociada a los valores históricos de Mira Mar.
Comercio, industria y vecinos
LA PRIMERA GUÍA DE LA CIUDAD -1952. Fuente: Guía de Información del Ferrocarril del Sur de la Pcia. de Buenos Aires.
Estos datos corresponden a Mira Mar. Son la nómina general de autoridades, comerciantes, industriales, y de vecinos del pueblo y de la campaña; fueron extraídos de la guía del ferrocarril que se menciona en las fuentes, ubicada entonces en calle Cuyo 451 de la Capital Federal.
Acevedo Ramos Juan N., fábrica de cerámica La Adelina, cuartel 1o. Aguirre Florencio, carnicería, c. 1o. Airaldi Felipe, carpintería, c. 1o. Allende y Cabezas, mercería y ferretería, c. 1o. Aronna Francisco, café y carnicería, c. 1o. Ceraldi y Beltrami, tienda, almacén y ferretería, c. 5o. Cobo Ojea Hnos., farmacia, c. 1o. Cabotti Daniel, peluquería, c. 1o. Cendoya Manuel, confitería, c. 1o. Dupuy José María, tienda y mercería, c. 1o. Escobar Pedro, almacén La Estrella del Sur, c. 1o. Ferrari Luis, almacén La Primitiva, c. 1o. Ferrari y Belligoti (?). Gallegos Gregorio, herrería, c. 1o. Gorriarán Manuel, fonda y café, c. 1o. Gufanti Aníbal, panadería, c. 1o. Yráyzoz Hnos., tienda y almacén, San Vicente. Yráizoz Hnos., tienda y almacén, c. 1o. Lavagno Luis, tienda y almacén, c. 1o. Manzano Higinio, panadería, c. 1o. Lucchini Félix, horno de ladrillos, c. 1o. Mele José, zapatería Del Pueblo, c. 1o. Minotti Cayetano, horno de ladrillos, c. 1o. Najurieta José, café Los Tiroleses, c. 1o. Pecotche Juan, Hotel Miramar, c. 1o. Stemetti Antonio, carpintería, c. 1o. Ugalde Miguel, carpintería, c. 1o.
Aguirre Florentino, propietario. Anzó Julio, propietario. Bombelli Bautista, propietario. Carli Emilio, propietario, agricultor. Cedimónico Daniel, agricultor. De la Plaza Fortunato, agricultor. Delor Carlos, agricultor. Del Puente Luis, agricultor. Dungey Pedro, agricultor, Agte. Seguros. Fernández Bonifacio, propietario. Ferrari Luis, agricultor. Garat Pedro, propietario. Gómara Pascual, maestro. Iparraguirre Martín, agricultor. Lavagno Luis, propietario. Lima Benito, agricultor. Mujica Juan F., propietario. Musati Cayetano, agricultor. Najuriele José, propietario. Otamendi Federico, rentista. Petcoche Juan, propietario. Radrizzani José, propietario. Righatti Luis, agricultor. Rodríguez Manuel, propietario. Russo Vicente, propietario. Urién Carlos, rematador.
Vecinos de la campaña
Acevedo Ramos, propietario, cuartel 2o. Aizpún Simón, hacendado, c. 6o. Altalaguirre Manuel, hacendado, c. 4o. Allende y Cabezas Claudio, hacendado, c. 6o. Almada Francisco, hacendado, 2o. Aquino Tomás, hacendado, c. 2o. Balcabao Felipe, hacendado, c. 2o. Beltrán Juan, hacendado, c. 4o. Berardi Juan, propietario, c. 5o. Berterreche Salvador, hacendado, c. 2o. Bostirri Juan, hacendado, c. 2o. Camino Manuel, hacendado, c. 2o. Carmona Rafael, hacendado, 2o. Carrizo Toribio, hacendado, c. 2o. Castillo Fortunato, hacendado, c. 6o. Dorao Estanislao, hacendado, c. 5o. Dupuy Julián, hacendado, c. 5o. Dupuy Luis J., hacendado, c. 5o. Eggli Alberto, hacendado, c. 2o. Errandonea Francisco, hacendado, c. 5o. Espelosín José, hacendado, c. 5o. Fariña Felipe, hacendado, 5o. Ferraro Rosario, hacendado, c. 2o. Garibudo Joaquín, hacendado, c. 6o. Giménez Andrés, hacendado, c. 2o. Gómez Victorino, hacendado, c. 2o. González Justo, hacendado, c. 5o. Guzmán Francisco, hacendado, 2o. Guzmán Eleuterio, hacendado, c. 2o. Inzas José, maestro, c. 5o. Irvis Fernando, hacendado, c. 2o. Laborde Bautista, hacendado, c. 2o. Lalanne Julio, hacendado, c. 2o. Lanede Salvador, hacendado, c. 2o. Latrilla Vicente, hacendado, c. 2o. Ledesma Andrés, hacendado, c. 2o. López Demetrio, hacendado, c. 2o. López Domiciano, hacendado, c. 2o. López Lucio, hacendado, c. 2o. López Pedro, hacendado, c. 2o. Losiego Francisco, hacendado, c. 2o. Maceriz Pedro, hacendado, c. 4o. Menéndez Marcelino, hacendado, c. 2o. Monke Augusto, hacendado, c. 2o. Monke Fernando, propietario, c. 2o. Monke Guillermo, propietario, c. 2o. Ojea José María, hacendado, c. 2o. Orellano Ángel, hacendado, c. 2o. Orellano Juan, hacendado, c. 2o. Orofino Juan, hacendado, c. 2o. Otamendi Federico, hacendado, c. 2o. Peralta Ignacio, hacendado, c. 2o. Pérez Teófilo, hacendado, c. 2o. Pérez Andrés y José, hacendados, c. 4o. Podazza Julio, hacendado, c. 5o. Pueblas Benedicto, hacendado, c. 2o. Ruiz y Hurton, estancia La Carolina, c. 6o. Sánchez Baldomero, hacendado, c. 2o. Secinte Alejo, hacendado, c. 2o. Sempé Daniel, hacendado, c. 5o. Ugarte Pedro, hacendado, c. 5o. Ulloque Hilario, hacendado, c. 2o. Vidart Domingo, hacendado, c. 2o. Viera Gregorio, hacendado, c. 2o. Vizcarra Inocencio, hacendado, c. 2o.
Para el año 1894
AUTORIDADES DE GENERAL ALVARADO -1952. Fuente: Guía de Información del Ferrocarril del Sud de la Pcia. de Buenos Aires.
Las autoridades del partido de General Alvarado en aquellos lejanos años, con la denominación que entonces se daba a esos cargos, son las siguientes: Presidente, Julio Podaza; secretario, Manuel P. Ferreyra; presidente del C. Deliberante -la abreviatura "C" es original del texto-, Luis J. Dupuy; secretario, Julio Cornell (h); consejeros: Eustaquio Arauz, José C. Riego, Miguel Monke y Camilo Roldán. El resto de las autoridades eran: Juez de paz, José María Dupuy (padre); suplente, Carlos Delor; secretario, Paulino Minaberrigaray; comandante militar, Zóisimo de la Rosa; valuador, Nicolás Roballos; presidente del consejo escolar, Dr. Emilio Gallina; secretario, Fabián C. Olmos; consejeros: Fermín Horquín, Accusio Quinteros y Juan Berardi; comisario, Julio Cornell; subcomisario, oficial Alfredo V. Lecourt; jefe de Registro Civil, Rogelio A. Villanueva; jefe de Correos, Luis Lavagno; telégrafo, Juan Carámbula; cura, no hay.
LAS PRIMERAS ELECCIONES MUNICIPALES -1952. Fuente: Sr. Adolfo Delor y Guía de la Información del F.C. del Sud.
Habiéndose formado el Registro Cívico y Padrón de Extranjeros correspondiente al Partido de General Alvarado de acuerdo con el Decreto del P.E. de fecha 9 de octubre de 1894, y siendo necesario proveer a la elección de las autoridades municipales correspondientes, de acuerdo con el artículo 211 de la Constitución y 40 de la Ley Orgánica de las Municipalidades, para la cual es menester proveer a la formación de las mesas escrutadoras, el P. E. DECRETA:
Art. 1o. - Convócase al vecindario del Partido de General Alvarado a elecciones municipales para el domingo 29 del corriente, procediendo de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 40 de la Ley Orgánica Municipal.
Art. 2o. - Corresponde al Distrito General Alvarado, de acuerdo con el artículo 16 de la Ley Orgánica Municipal, elegir cuatro titulares y dos suplentes. Nómbrase a los señores Fortunato de la Plaza, Juan Acevedo Ramos, Federico Otamendi, Ramón Luna y Bernardo Yráizoz, para que constituidos en Comisión procedan a la formación de las mesas escrutadoras antes del 20 del corriente dando cuenta al Ministerio de Gobierno y ajustando su procedimiento a los artículos 24, 25 y 26 de la Ley Orgánica Municipal.
Art. 3o. - El Presidente de la Comisión nombrada cumplirá las obligaciones impuestas al Presidente de la Municipalidad por el artículo 40 de la Ley de Elecciones Provinciales.
Art. 4o. - Uno de los ejemplares del acta de sufragio y del resumen de todos los registros, se entregará al presidente de la Comisión en el mismo día de la elección, antes de las 8 p.m., y otra al Presidente de la Suprema Corte de Justicia, dentro de un término proporcional a diez leguas por día, excluyendo el de la elección.
Art. 5o. - Comuníquese, etc. "
Firmado: Julio Costa - Juan N. Acuña.
General Alvarado, 1920
LA SUBDIVISIÓN DE LAS TIERRAS -1952. Fuente: Guía de Información del F.C. del Sud.[ Estado de subdivisión de las tierras del Partido de Gral. Alvarado en diciembre de 1920 ]
Ejido de los pueblos y propiedades rurales de los seis cuarteles, nombres de sus dueños y de las estancias existentes, siguiendo el orden en que están ubicadas en dirección de SE a NO. Sacado principalmente del mapa del ingeniero municipal don Adolfo Forcella.
Cuartel 1o. Es el trazado de Mira Mar, que tendrá unas 1.325 hectáreas.
Cuartel 2o. Ventura Chapar de Chapar y María Erramouspe, 2.620 Has.; Balbina Josefina Otamendi de Inurrigarro, 100; María E. de Acevedo Ramos de Lanteri, 179; Juan Carlos de Acevedo Ramos, 179; Andrés Zavala. 565; Felipe Lahite, 447; Héctor de Acevedo Ramos, 179; María A. de Acevedo Ramos, 179; Blanca de Acevedo Ramos. 179; Dionisia Adelina Otamendi de Acevedo Ramos, 179; Guillermo Monke, 127; Fermín Monke, 168; Juan Monke, 168; Miguel Monke, 168; Dionisia Adelina O. de Abelardo Ramos, La Adelina, 2.700; Balbina Josefina O. De Inurrigarro, 1.762; el trazado del pueblo Cte. Nicanor Otamendi, Est. Dionisia, 958. ¾ Suma del Cuartel 2o en sus 17 propiedades, 10.914 Has.
Cuartel 3o. Cornelio V. Viera, La Carolina, 671 Has.; Luis Copes, 675; Adolfo G. Luro, 617; P. Villalba de Gómez, (más o menos) 685; Adolfo G. Luro, San Vicente, 6.130; Zóisimo De la Rosa, Los Patos, 816; Dupuy y Podasa, San Gervasio, 340; Cecilio Sáenz, 1350; Yráizoz Hermanos, 793; Vicente Varela, La Reforma, 2789; Eustaquio Eulloque, 600; Luisa Yráizoz de Facio, 1.875; Bernardo Yráizoz, Las Piedritas, 6.853; Bernardo Yráizoz, 1.479; Mezquitos Hnos., 2.102. ¾ Suma de las quince propiedades del Cuartel 3o, 27.775 Has.
Cuartel 4o. Dupuy Hermanos, 168 Has.; Yráizoz Hermanos, La Carolina, 3.913; Norberto R. Fresco. 2051; Pedro C. López, Loma Negra, 675; Victoria Iriarte de Mona, 225; Pedro Iriarte, La Tigra, 225; Celestina Iriarte de Mona, 225; Francisco Iriarte, 225; María Iriarte de Garat, El Recuerdo, 225; Alejo Iriarte, La Marta, 225; Torres Agüero de Bosch, Fraiguen, 2.700; Eusebio García, 3.119; Yráizoz Hermanos, 1.973; Valentina P. de Bisso, 785; Alfredo Fernández, 1.900; Juana Agüero de Torres, 2.975; Martín Álzaga, La Sara, 4.200; Marcelino Peláez, 190; Gibson Hnos., 2.941; Manuel R. Verde, 420. -Suma de las veinte propiedades del Cuaartel 4o, 29.260 Has.
Cuartel 5o. Félix U. Camet, La Julia, 1.424; Félix U. Camet, 543; Félix U. Camet, 72; Francisco C. Camet, Santa Clara, 600; Joaquín Amoedo, La Ballenera Vieja, 8.100; Irene G. De Martínez de Hoz, 4.264; José María Sahores, La Totora, 1.662; Luisa Seeber de Sahores, San Arturo, 1.263; Alejo Cecinte, 319; Eustaquio Martínez de Hoz, Los Paraísos y otras estancias, 4.029; Pedro P. Lizaur, El Chambery, 607; Garroz Hermanos, 150; José María Dupuy, 27; Adela Dupuy de Arecha, 27; Rodolfo D. Dupuy, 27; Julia S. Dupuy, 27; María C. Dupuy, 27; Herederos de Amadeo Otamendi, 135; Luisa E. Otamendi, 135; Federico J. Otamendi, 135; Federico J. Otamendi, 539; Juana B. López e Hijos, 90; José María Dupuy, 90; Adela S. Dupuy de Arecha, 90; Rodolfo D. Dupuy, 90; María C. Dupuy, 90; Julia S. Dupuy, 90; Juan B. Bidart, 539; Luisa E. Otamendi, 539. -Suma de las 29 propiedades del Cuartel 5o, 25.730 Has.
Cuartel 6o. El ejido de Mar del Sud, juntamente con el de Boulevard Atlántico, tendrá más o menos 1500 Has.; Fernando J. Otamendi, La Eufemia, 6.426; Ana Otamendi de Smith, Las Dos Anitas, 8.976; Patricio Smith, La Mariana, 1.201. -Total de las tres propiedades y de los dos ejidos del Cuartel 6o, 18.103 Has.
Había que construir
LA CALERÍA, CAMINO A OTAMENDI -1954. Fuente: Nota del Autor en el Semanario Actualidad.
Muchos de nuestros convecinos desconocen el origen del nombre del camino que nos une con Comandante Nicanor Otamendi, llamado La Calería.
Remontémonos al año 1911: cuando Mira Mar comenzaba a crecer ediliciamente el vecino don Lorenzo Carli vio la posibilidad de extraer cal de una "calera" a flor de tierra que se hallaba a la vera del camino, en el campo de don Acevedo Ramos. Y así lo hizo durante largo tiempo. De esta manera contribuyó en forma notoria a la construcción de muchos edificios en el incipiente Mira Mar de entonces.
En el mencionado camino aún pueden verse las excavaciones, en sus orillas, que mostraban los vestigios de aquellas duras luchas del hombre, dispuesto siempre a vencer obstáculos en beneficio de la comunidad.
EL NACIMIENTO DE UNA CIUDAD -1956. Fuente: Recuerdos y datos de Bernardo Darthayet y Rodolfo P. Franceschi.
La ciudad nueva aparentemente no tiene historias porque han quedado pocos datos del pasado. Sin embargo, sólo para ir descubriendo secretos y misterios no tenemos más que recurrir a quienes han vivido a la par de su progreso, caminando junto a las nuevas edificaciones, viendo con dolor que todo desaparece para siempre dando paso al progreso necesario para sobrevivir.
Bernardo Darthayet y Rodolfo Pedro Franceschi tienen memoria prodigiosa y con ellos imaginamos parte de la historia de Miramar, para poder componer otra ciudad, aquella que en sus comienzos era mínima y precaria, que no era ciudad ni algo que se le pareciera, sino sólo estancias, como la de don Fortunato de la Plaza en 1888 -ubicada en las calles 44 y 1, hoy quinta Los Abuelos- y como otra población anterior a la fundación, la del monte Los Tiroleses, de Emilio Carli y Luis Dalponte.
Ya había cuadreras
Franceschi nos comenta que en aquellos días eran muy pocos los vecinos que se animaban a establecer comercios en el pueblo cerca del mar. Recuerda a Antonio Ferrari, con almacén en las calles 36 y 23; también al hermano, Luis Ferrari, que se había establecido en 34 y 23, relatándonos con lujo de detalles cómo en ese lugar se corrían carreras cuadreras
Los viajes en galera
Darthayet, presuroso, recurre a su memoria para contar los viajes de La Galera. Como no existían Bancos los vecinos debían llevar sus dineros a Mar del Plata utilizando las galeras, de las que era propietario el padre de Franceschi. El viaje a Mar del Plata exigía dos postas; la primera en Las Brusquitas, de Acevedo Ramos, y la segunda en la estancia Chapadmalal, de Martínez de Hoz. Lo interesante del caso es que nunca fueron asaltadas. La Galera subsistió hasta la llegada del ferrocarril de 1911; de aquí en más, el tren la desplazó, pero durante largo tiempo fue medio de comunicación en distancias más cortas.
Franceschi recuerda con cariño a algunos de los más antiguos maestros que tuvo Miramar -los que no son los primeros, como siempre se ha creído, y que descubriremos casi veinte años después en una nota basada en datos estadístico de la provincia-, José Gómara y Rosa Collantes, ambos de la escuela No. 1. Las primeras familias que comenzaban a radicarse en Miramar provenían de Santiago del Estero y de Córdoba, y trabajaban de jornaleros; venían hacia la costa del mar, en busca de nuevos horizontes.
En 1906 se construyó la primer rambla, cuando era comisionado municipal Manuel Podazza. Algunos recuerdan aún cuando en 1911 la casi reciente construcción fue devorada por un incendio. Este desastre no causó mella en la población, y el mismo año fue reconstruida. El 23 de febrero de 1923 un nuevo incendio consumió la construcción de madera y, a pesar de este nuevo contraste, la rambla volvió a rehacerse y duró hasta 1954. Durante ese año fue demolida definitivamente para ser sustituida por el actual camino costanero.
Luz eléctrica y teléfono
Lentamente, paso a paso, conoció Miramar tiempos de progreso; vino la luz eléctrica para apagar los faroles que alimentara el "vasco Irún"; vino el pavimento, el teléfono y, sucesivamente, todo lo que tenemos en la actualidad. Vino todo, pero el tiempo inexorable hace años que ya nos ha llevado a Darthayet y también a Franceschi; nos ha llevado a quienes debemos todas las memorias que escribimos, y nos ha dejado el pesar que causan estas pérdidas, pero también la convicción de que los hemos recuperado para el recuerdo. El progreso de los hombres necesita, mucha veces, borrar algo del pasado; pero no a ciertos hombres.
Bernardo Darthayet y Rodolfo Pedro Franceschi siempre estarán en nuestro recuerdo, gratificados por dejarnos estas huellas del pasado.
El antaño heroico
LA HAZAÑA INCREÍBLE DE RAMÓN FRANCO -1960. Fuente: Recopilación del Autor hecha sobre datos de semanarios de Miramar.
El día 1o de febrero de 1926 los miramarenses sentimos como propia la hazaña cumplida por el Plus Ultra, el primer avión que unió Europa con América del Sur en un vuelo de 10.270 kilómetros, partiendo desde Puerto de Palos de Moguer, en la provincia de Huelva, España, lugar desde donde había partido Cristóbal colón 434 años antes.
El Plus Ultra era tripulado por el comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Halda, el teniente de navío Juan Manuel Duran y el mecánico Pablo Rada, y había logrado cubrir las siete etapas del viaje -Las Palmas, Porto Praia, Fernando de Noronha, o, Pernanbuco, Recife, Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires- en 61 horas y 44 minutos de vuelo, a un promedio de 164 kilómetro en la hora.
La máquina era un hidroavión Dornier-Wal, de fabricación alemana pero armado en Italia en 1925, fabricado totalmente en aluminio. Estaba impulsado por dos motores ingleses Naper-Lyon de 500 HP cada uno, accionados por una mezcla de gasolina y benzol. Los artesanos de Carabanchel, España, habían sido quienes tuvieron la tarea de tornear las hélices de roble americano.
Miramar -que era poblado en su mayoría por españoles- recibió la hazaña con clima de fiesta. Fácil es recordar los actos, las bombas de estruendo y la algarabía de toda la población el día que el Plus Ultra, pintado con su color brillante, se posó sobre las aguas del Río de la Plata. La calle 38 de nuestra ciudad recuerda con el nombre de Ramón Franco la hazaña de la travesía.
Una belleza creada por el hombre
VIVERO DUNÍCOLA "FLORENTINO AMEGHINO" -1960. Fuente: Ingenieros agrónomos Eduardo Domingo Azaro y César Yuen Canosa, de Asuntos Agrarios de la Pcia. de Buenos Aires.
Obligado paseo para turistas y lugareños, el Vivero Dunícola "Florentino Ameghino" ofrece un agreste encanto a la vez que brinda a quien sepa apartarse de los caminos internos, casi siempre muy concurridos, un marco de plácida soledad alejado del bullicio de la ciudad.
Al vivero se puede acceder por la avenida 26, Pueyrredón, donde está su entrada principal, o -por estar recostado contra la costa atlántica al sur de la ciudad- por el camino trazado sobre la tosca a continuación del Boulevard Marítimo, camino que se inicia a escasas cinco cuadras del muelle de pescadores.
Un pasado de desierto
Tal vez la mayoría de quienes ahora lo recorren solazándose con el siempre verde del paisaje, no podrían imaginar que hace algo más de cuarenta años el lugar era sólo médano vivo, sin que fuera posible advertir en el ni la más pequeña mata de pasto.
Esas dunas, montañas de arena desplazadas en poco tiempo a largas distancias por el efecto de los fuertes vientos de la zona, representaban entonces una permanente incomodidad a la población, El fino grano de las arenas volaba a considerable distancias, sobre todo a comienzos de las temporadas veraniegas, tanto que espesas capas de arena de hasta más de un metro de altura cubrían los frentes de las casas y chalets más cercanos, obstruyendo puertas y ventanas a la vez que perjudicaban sementeras y campos de pastoreo.
La creación del Vivero
Fue entonces que, por ley de la legislatura bonaerense dictada en el año 1926, se resolvió la creación de un vivero dunícola destinado a fijar y forestar las dunas.
El Vivero "Florentino Ameghino"-mejor nombre no podía tener-, que en un primer momento contó sólo con una decena de hectáreas para desarrollar su cometido, abarca hoy una superficie de 501 hectáreas, de las cuales 400 están íntegramente pra-derizadas o forestadas.
Según relato de los ingenieros agrónomos Eduardo Domingo Azaro [ cuando este libro está a punto de entrar en impresión, está frente al Vivero el mismo ingeniero Eduardo Domingo Azaro ], jefe de la división Vivero "Florentino Ameghino", y César Yuen Canosa, subjefe del respectivo departamento del Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia, a quienes recurrimos entonces para la información; fue ésta la primera experiencia de este tipo realizada en el país y, como surge de las cifras citadas más arriba, fue altamente fructífera. Debido a su éxito se desarrollaron técnicas concretas para evitar el desplazamiento de los médanos vivos, es decir de los que no estaban fijados mediante una cobertura vegetal.
Así como a las primeras hectáreas del vivero se le fueron anexando muchas otras, por expropiaciones o por donaciones, al primitivo sistema para fijar las dunas se fueron sucediendo también otras técnicas más perfeccionadas, fruto de las experiencias realizadas en estos años.
Ello fue así tanto en los dameros primitivos formados por "quinchados" de ramas o "tablestacados", usados para lograr la fijación de las arenas en una primera etapa, como en cuanto e las variedades vegetales utilizadas para tal propósito. Para la formación de praderas se usaba preferentemente el Mesembryantenum Cristallinum (yerba escarchada, yerba de plata), denominado en la zona Garra de León. Posteriormente se procedió a la forestación con pinos marítimos en los lugares más expuestos y con pinos insignis y otras variedades a mayor distancia de la costa.
Actualmente también se utiliza en la praderización el Arundo Arenaria, así como la siembra de tréboles Melilotus y algunas especies arbustivas, en tanto que para la forestación se plantó Acacia longifolia y pino Thumbergis.
El ciprés de la fundación
Podemos consignar que el 12 de octubre de 1927, en las inmediaciones de la administración el joven Martín Zabala -que entonces tenía 15 años-, en medio de la algarabía de la concurrencia al acto de la inauguración del Vivero, procedió a cavar un pozo e introdujo una pequeña planta que, con el correr del tiempo, se descubrió era un frondoso ciprés Rizónica. Como marco de estos festejos, la banda de música de Miramar rubricó el acontecimiento creando un clima de verdadera fiesta popular.
Un almacén monumental
SE LLAMABA "LA HONRADEZ" -1960. Fuente: Datos recopilados entre gente de la época (1908) y legados al Autor por familiares y amigos.
Don Juan Romaniega figura entre los inmigrantes españoles que se afincaron en Miramar atraídos por el progreso que se advertía en todos los aspectos de su desenvolvimiento. En 1908 fue inaugurada, en la esquina de 9 de Julio y 30, una importantísima casa de ramos generales que, aún hoy, pese a todo el tiempo transcurrido, ha sido difícil de superar.
Para que se tenga una idea de la magnitud del establecimiento debemos decir que abarcaba los siguientes ramos: Tienda, ropería, mercería, almacén, ferretería, zapatería, talabartería, bazar, menaje, corralón de maderas, hierros, artículos para la construcción, alambrados en general, carbón de piedra y leña, molinos, bombas, caños y accesorios, arados y máquinas agrícolas, armas, neumáticos para automóviles y bicicletas, etc. Además, durante la temporada estival la casa contaba con una sucursal de bazar sobre la rambla de madera del balneario.
El detalle de la variedad de ramos que abarcaba este comercio, que había sido denominado La Honradez, da una acabada idea de su importancia. Era atendido personalmente por don Juan y sus hijos, quienes supieron darle tal importancia que ha pasado a ser ya parte de la historia de Miramar.
REAGRUPAMIENTO TERRITORIAL DEL SUDESTE -1955. Fuente: Recopilación del Autor: historia documentos oficiales emitidos entre los años 1839 y 1888.
La zona de Miramar pertenece hasta 1939 al Distrito de Monsalvo, que abarcaba una gran extensión desde la altura de Mar de Ajó hasta el río Quequén Grande. Ya en esa fecha había sido dividida en cuatro distritos menores. Hasta 1865 la zona en torno de Miramar se divide entre los distritos de Mar Chiquita, Tandil y Lobería. El 19 de julio de ese año una ley declara creado el nuevo partido, denominándolo Partido de Balcarce, el cual debería ser integrado con tierras segregadas de los tres distritos antes citados.
De acuerdo con la ley provincial del 11 de enero de 1876, el gobierno dicta un decreto fechado el 21 del mismo mes señalando cuatro leguas cuadradas dentro de las cuales deberá estar la cabeza del partido con el nombre de San José de Balcarce, concretándose por decreto del 22 de julio del mismo año el lugar exacto que hoy ocupa la ciudad.
Fundación de Maipú
La ley del 31 de agosto de 1865 creó el Partido de Maipú en tierras pertenecientes al Distrito de Monsalvo hasta 1839. Por decreto del 17 de abril de 1866 se decide crear la cabecera del Partido, y el 1 de abril de 1875 el gobierno aprueba los planos del actual pueblo de Maipú en terrenos de don Francisco V. Madero.
La ley provincial del 18 de julio de 1865 crea el Partido de Necochea sobre tierras segregadas del Distrito de Lobería; la ciudad se Necochea es fundada el 12 de octubre de 1881 por iniciativa de Dardo Rocha, en ese momento gobernador de la provincia.
Cnel. Vidal y Mar Chiquita
En 1939, al dividirse el Distrito de Monsalvo, se forma el Partido de Mar Chiquita y por decreto del 25 de noviembre de 1864 se decide dar a este último una cabecera, señalándose un lugar cercano a la Laguna de los Padres; sin embargo, en 1884 se aprueba el trazado en otras tierras privadas; esto no es concretado. En 1888 se aprueba una nueva traza en el lugar donde, desde 1866, funcionaba la Estación Arbolito: allí se funda Coronel Vidal. Por decreto del 27 de abril de 1866 se señalan las tierras del Partido de Mar Chiquita como el lugar donde debía levantarse la cabecera del partido. En enero de 1867 el gobierno resuelve que el pueblo fuera trazado sobre terrenos tomados a don Nicolás Dass, pero en el texto de la resolución se anota por error la fracción 70, cuando la intención era señalar la fracción 7. La primera corresponde a la desembocadura del río Quequén Grande y la segunda a la actual ubicación de Lobería, cuyo trazado se aprueba finalmente por decreto del 21 de mayo de 1887; en diciembre de 1890 se dan a remate público los lotes urbanos, chacras y quintas, creando así la ciudad de Mar Chiquita. En este mismo período son creados los pueblos de Tres Arroyos, Coronel Suárez, Coronel Pringles y Pilar.
En 1864 Juan A. Peña pide autorización al gobierno para fundar un pueblo con el nombre de Mar del Plata, obteniéndola en 1867. Luego de reiterados intentos de Peña y los vecinos para reunir fondos, fracasa la idea. En noviembre de 1873, Patricio Peralta Ramos solicita permiso para fundar el pueblo de Mar del Plata sobre el puerto de la Laguna de los Padres, aprovechando la traza del 10 de febrero de 1874, y se declara a Mar del Plata cabecera del Partido de Balcarce. El 27 de agosto de 1879 una ley segrega toda la parte marítima de dicho partido para crear el de General Pueyrredón -usando el vocablo argentino de la época: "Puyrredón"-, del cual se hace cabecera a Mar del Plata.
En 1881 un decreto del 7 de mayo dispone que el Departamento de Ingenieros formule el anteproyecto para el Plan Regulador de la futura capital de la Provincia, designando una comisión para elegir el lugar; esta se expide el 1 de octubre proponiendo varios sitios, entre ellos Campana, Ensenada o Zárate, y como alternativas Quilmes, Olivos o San Fernando; y, por otro lado, los pueblos de la vía férrea que va desde Moreno hasta Mercedes. Dardo Rocha aconseja Ensenada y, luego de una serie de leyes y decretos, se inaugura La Plata el 19 de noviembre de 1882, un año después de decidida la creación de la nueva capital de la provincia. Llegamos así al final del período en que el desarrollo urbano, planificado desde la pampa bonaerense, llega a su culminación. En este período se produce, como veremos, la creación de Miramar.
Las vacas, asustadas
LA LLEGADA DEL FERROCARRIL -1956. Fuente: Datos suministrados por la señora Julia M. De Noddin.
El 24 de febrero de 1911 los miramarenses festejaron la llegada del tren con un asado de... ¡ 24 vaquillonas ! La comitiva provincial, que llegaba en el tren, estaba integrada por las siguientes personas: Ing. Juan Rivera, ministro de Obras Públicas; señor Luis Monteverde (h), secretario del gobernador; señores José Díaz, Ramón Pierres, Francisco O. Camet, Federico Celarrayán, el gerente de la sucursal del Bco. Hipotecario Nacional de La Plata, Pablo C. Sosa; el prosecretario de ese banco en Buenos Aires, A. Liliedad; el oficial mayor del ministro de Hacienda, Dr. Gallina Benítez; el subdirector de Rentas de la Pcia. De Buenos Aires; el cónsul de Bélgica, Mariano Martín; y reporteros varios, así como periodistas de los diarios La Razón, El Día, El Argentino, y otros.
Los vítores se expandían por los aires y alegraban las almas de todos quienes cifraban las esperanzas de progreso en la llegada del ferrocarril. La banda de música hacía oír sus sones marciales, al tiempo que repicaban las campanas de la iglesia, que celebraba con júbilo el acontecimiento. La llegada del ferrocarril era como una bendición del cielo. Todos aquellos que habían ido con sus coches, sulkis o volantas, ofrecían sus asientos a los viajeros con entera liberalidad, la que era aprovechada para recorrer el pueblo, casi escondido entre cardales. El tren había llegado desde Mar del Plata mediante el ramal que pasaba por Dionisia. Al año siguiente se inauguraba el ramal Dionisia-San Agustín, comunicando de esta forma a Miramar con los partidos circunvecinos.
Un curioso origen marinero
ACCIDENTE GEOGRÁFICO PUNTA HERMENGO -1960. Fuente: Información básica extraída del Servicio de Hidrografía Naval.
El accidente geográfico Punta Hermengo, de Miramar, ubicado a los 38o17’ Sur y 57o50’ Oeste, aproximadamente, fue incluido en cartas de navegación argentinas por coincidir con una carta de los archivos españoles, la No. 75, donde figuraba como Punta de S. Hermengo.
El error proviene de la abreviatura, que no es caso único en la materia. Los marinos españoles observaron la mencionada punta de nuestra costa desde el mar y la llamaron Punta de San Hermenegildo, en honor al santo de su advocación, muy querido por los navegantes. San Hermenegildo (564-586) era un mártir español, hijo del rey visigodo Leovigildo, quien siendo arriano abrazó el cristianismo y se hizo muy popular en toda España, representando espiritualmente a la constancia.
Tanto es así que el rey español Fernando VII creó la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, instituyéndola para premiar la constancia de los oficiales de los ejércitos de España y las "Indias", y sobre todo a los de su Real Armada, tal como lo declaró en el Art. 1o. del reglamento de la Orden, el 10 de julio de 1815.
Se estima que el topónimo se impuso hacia 1780, aunque no figura en las principales cartas de la época (Espinosa y Bauzá, Rosas y Arenales, etc.). La Carta Esférica de las costas meridionales, desde el paralelo de 36o 30’ de latitud Sur hasta el Cabo de Hornos, lavantada por orden del Rey en 1789, 1790, 1794 y 1795 por varios oficiales de su Real Armada, presentada a S.M. por mano del Exmo. Sr. Dn. Juan de Bángara, Secretario de Estado y Despacho Universal de Marina, año 1810, dice claramente: Punta de S. Hermengo (sic), siendo la o final muy pequeña dada la intención del cartógrafo de abreviar el largo topónimo Punta de San Hermenegildo, lo que devino posteriormente en Punta de San Hermengo al copiar la carta.
Se sabía cuando se salía, pero...
EL VIAJE A MIRAMAR EN LA DÉCADA DEL ’20 -1961. Fuente: Julio Acha, hermano del Autor (ya fallecido).
Llegar a Miramar desde Buenos Aires significaba, en la década ya mencionada, toda una aventura convertida casi siempre en una verdadera odisea, ya que no se sabía a ciencia cierta cuándo ni cómo se iba a llegar. Partiendo desde la Capital Federal se llagaba a Florencio Varela por caminos más o menos transitables, pero de ahí en más la cosa no era nada fácil... Venían luego Chascomús, y Samborombón, el puente de los tablones de madera, y a continuación "los cuarteadores", que seguían la evolución del paso de cada vehículo para ver si tenían que recurrir a sus servicios y aprovechar entonces la oportunidad para hacerse de unos pesos. Y no crean que eran baratos esos "servicios".
Los autos de entonces
Los automóviles accionaban con cadenas en las ruedas traseras, las que se usaban en los pasos difíciles o caminos barrosos cuando llovía. Había que reaprovisionarse antes para iniciar la marcha hasta Dolores, y luego hasta Maipú, para llegar luego a Mar del Plata y finalmente a Miramar. La mayoría de los autos eran faeton, es decir con capotas de lona, y predominaban los coches grandes. Las marcas eran Buick, Hudson, Studebaker, y otras; en el barro y con cadenas nada los paraba. Pero rivalizaban con sus hazañas los Ford T y los Chevrolet, con aquel rodado 30 ´ 31/2. En menor medida solían verse los automóviles alemanes e italianos, como Mercedes Benz, Porsche, Fiat, Alfa Romeo, y los ingleses como Wolseley, Morris, Aston Martin, y algún francés como el Peugeot-Renault de la época.
Los veraneantes se jactaban después de sus llegadas haciendo ver los coches cubiertos de fango, para iniciar los elocuentes comentarios y resaltar las bondades de cada marca tanto en los hoteles como en los talleres mecánicos de Granzotto, de Picallo, de "Chocho" Dupuy, y en otros que ya ni se recuerda. Los miramarenses conocían ya a los veraneantes y entre unos y otros se acrecentaba la amistad, aunque imperaba en ese trato un mutuo respeto sin llegar al trato familiar que existe hoy cuando hay confianza.
LO BAUTIZARON "LA MOSCA MUERTA" -1970. Fuente: Datos básicos recopilados de los semanarios locales en los 1940.
Durante muchísimos años estuvo en circulación un típico carruaje destinado al transporte de granos con destino a puertos y estaciones ferroviarias. Un vehículo cuya construcción pertenece a fines del siglo pasado, con capacidad de carga de 2.000 kilos.
Hoy reposa entre tupidos árboles del vivero "La Arboleda" del señor Tilbert E. Sothan; al contemplarlo desfilan ante nosotros todas las tareas que se relacionan con el transporte, cuando pertenecía a Emilio Ortiz, un valeroso chacarero de Dionisia; se recuerda que este vehículo también viajó al puerto de Mar del Plata cargado de cereales. ¡Cuántas noches los carreros dormían bajo el carromato! Comiendo charqui -carne salada y secada al sol- y torta al rescoldo, hecha con harina, sal y agua, sobre las brasas que se conservaban entre las cenizas. Todos dormían alrededor, cubriéndose con bolsas.
Ortiz vendió más tarde su carro al estanciero Miguel Lahite, quien a su vez lo vendió a Pedro Celestino Guerricagoitía; éste fue, precisamente, quien lo bautizó con el nombre de La Mosca Muerta. Después de mucho andar, Guerricagoitía vendió su carro a Tilbert Sothan, pero con la condición de que jamás debería cambiar el color rojo de su pintura, para mantener así el color de su partido político. La Mosca Muerta necesitaba ser tirado por dieciséis caballos, lo que nos demuestra cuánto tenía que trabajar la gente que lo guiaba antes de ponerlo en marcha.
La hazaña de Virgilio Mira
EL PRIMER AEROPLANO LLEGA A MIRAMAR -1975. Fuente: Datos recopilados entre quienes presenciaron el acontecimiento.
Corría el año 1918 cuando Virgilio Mira, piloto aviador civil, oriundo de Macquena, inicia un raid aéreo desde Villa Lugano con un aparato de su concepción, Mira Segundo, un monoplano de ala alta con motor radial rotativo. El raíd comprendía las ciudades de Mercedes, Azul, Olavarría, Tandil, González Chávez y Bahía Blanca, retornando por Coronel Pringles, Dorrego, Tres Arroyos, Necochea, Miramar y Villa Lugano.
Era domingo y en Miramar se realizaban Romerías Españolas en el predio de la Avenida Mitre y San Martín; había muchísima gente. Allá lejos, en el inmenso y azulado cielo, como un ave plateada, el aeroplano de Mira fue avistado por el público. Ante el asombro de todos comienza a realizar una serie de acrobacias y difíciles pruebas, para dirigirse después hasta el campo ubicado en las inmediaciones del chalet de don Claudio Allende y Cabezas.
Allí aterriza. El público asistente a las romerías abandona el lugar corriendo, saltando alambradas, cruzando campos entre espinillos y cardos, ¡y llega al lugar para contemplar el reluciente y plateado aeroplano de semejante héroe!
El aviador conversa con el público y explica que el raíd lo realiza solventando los gastos con "vuelos de bautismo", cobrando la suma de $ 1.20. La señorita María Elena Bombelli fue la primera en volar con Mira, quien se constituyó en un verdadero héroe. Luego de pasar la noche en nuestra ciudad voló hacia Mar del Plata, dejando el grato recuerdo de ser el primer aviador que con su pequeño aeroplano había aterrizado en suelo miramarense.
Operó desde el año 1918
EL "OCEAN HOTEL", UN ORGULLO DE AYER -1975. Fuente: Recopilación de recuerdos entre testigos de la época.
El historial hotelero de Miramar se nutre con la presencia de nombres prestigiosos, algunos de los cuales viven aún pese al tiempo transcurrido conservando vivas las características originales, a veces sin el correspondiente comportamiento de una ciudad moderna y pujante como pretende ser la nuestra, cuyas realizaciones arquitectónicas muestran su fisonomía admirada por quienes son nuestros huéspedes en las temporadas de verano.
Uno de estos hoteles del Miramar de ayer -que se mantiene en pie y esperamos que lo sea por mucho tiempo más- es el Ocean Hotel, ubicado en la esquina de 9 de Julio y calle 20, en pleno centro del balneario. Antes de ser hotel, el edificio era de propiedad de don Claudio Allende y Cabezas y se denominaba La Porteña. En él, allá por el año 1904, el diputado provincial don Alberto Rosendo Mitre instaló las oficinas municipales, luego de que desfilaron por el edificio los más variados comercios.
Nace el Ocean Hotel
Habían transcurrido 14 años cuando don Félix Micheli -que durante el año 1917 se deseempeñara como gerente del Gran Boulevard Atlantic Hotel, en Mar del Sur, lo adquirió para fundar allí el Ocean Hotel.
Michelli, hombre capaz y emprendedor, inauguró el establecimiento en 1918 y, como no podía ser de otra manera, el negocio alcanzó notoriedad muy pronto, convirtiéndose en centro de reuniones y de todas las fiestas que se realizaban en la pequeña población de ese entonces. Lamentablemente, la intensa actividad desplegada durante tantos años por don Félix Micheli fueron minando su salud, hasta que tiempo después se asoció con el señor José A. Setién, como consecuencia de lo cual el hotel resultó dinamizado y ampliado para satisfacer las exigencias de sus clientes. Cuando la salud de Micheli se quebrantó aún más Setién se hizo cargo de la sociedad; él pudo llevar adelante la empresa y colocarla entre las más acreditadas de la época.
Posteriormente el establecimiento fue vendido a la firma Karis Hnos., que lo supo manejar con la dinámica del caso manteniendo el mismo rubro. El Ocean Hotel terminó su vida empresarial sin que el edificio experimentara transformación alguna, para dar hoy dar paso a otro gran edificio de departamentos. [ Hoy, cuando este libro está a punto de editarse (1996), en el lugar ya existe... ¡ un shopping-center ! ]
PANADERÍA "LA NUEVA SAN CARLOS" -1975. Fuente: Información suministrada por sus dueños, Ángel y Carlos Guffanti.
En 1888 los hermanos Amabile, Angel y Carlos Guffanti inauguraron una panadería que con el tiempo habría de ser factor de progreso para Miramar, hasta nuestros días. El establecimiento fue instalado en el local de la calle 28 No. 853, y la producción se vendía entre el vecindario del pueblo y la campaña. El comercio creció notoriamente, a medida que lo hacía la comunidad, sumando trabajo y esperanzas al desarrollo del lugar.
Diez años después, don Carlos, añorando su patria, regresó a Italia, motivo por el cual la sociedad se disgregó, quedando al frente del negocio Amabile Guffanti, mientras que su hermano Ángel fundaba otra panadería, La Nueva San Carlos, en la calle Legarra, muy cerca de la Avda. 40 (Avda. San Martín).
Don Ángel falleció durante 1940, siguiendo el frente de la panadería sus hermanos Juan y Emilio, elaborando un pan de calidad reconocida tradicionalmente. Remontándonos a épocas no muy lejanas, podemos ver aquellos típicos carros de panadería, tan bien pintados, haciendo el reparto diario tanto en el centro poblado como en el barrio cercano de Las Flores. Desaparecido don Juan quedó al frente del negocio su hermano Emilio, hasta 1970. Desde esa fecha La Nueva San Carlos pasó a ser historia de Miramar. Este comercio fue adquirido por Avelino Rivarola, desarrollando ahora su actividad bajo el nombre de La Espiga de Oro.
Lo que dijo un vasco
MARÍA SALOMÉ LOREDO, ‘LA MADRE MARÍA’ -1978. Fuente: Datos básicos recopilados de los diarios de la época.
-Vamos quedando pocos... - así se expresaba hace bastante tiempo don Santiago Courreges, al referirse a gente que, como él, pertenecía al grupo poblacional de Miramar desde 1910. Su memoria, prodigiosa para sus bien llevados 84 años, le permitían contar pasajes de su vida y extender a otros aquel amplio panorama de Miramar, que crecía sin detenerse. Pero lo que queríamos, en realidad, era que nos contara algo sobre la Madre María, a quien había conocido. Comenzó diciendo que recordaba muy bien los pasajes de la vida de esta santa persona.
Nos contó que ella reunía en Miramar a muchísima gente que llegaba desde apartados rincones; que en la casa de don Pedro Juárez era impresionante ver la gran cantidad de sulkis, charrets, carros de cuatro ruedas y caballos, todos los cuales transportaban a la gente para que tuvieran contacto con ella. Venía desde Temperley, y lo hacía por lo menos dos veces al mes.
Discípula de Pancho Sierra
Aclarando conceptos don Santiago nos contó que la Madre María no era una curandera. Al ser acusada de ejercicio ilegal de la medicina, ella afirmaba: -Yo no curo; eso lo hacen los curanderos. Es la fe de ustedes la que los cura.- Antes de esto la Madre María había conocido a Pancho Sierra, y cuando éste murió ella prosiguió su obra. Pero para que la dejaran actuar, debió simplificar la doctrina en la cual apoyaba sus curaciones "el paisano milagroso de Salto, imprimiéndole una característica personal. La Madre María predicaba la valorización del espíritu a través de la fe en Dios, sosteniendo que ésta permite al hombre superar dolores y angustias, y que lo prepara para comparecer ante Él.
El 2 de octubre de 1978 se cumplió el cincuentenario de la muerte de la Madre María, María Salomé Loredo, una mujer que logró un milagro de fe en millones de personas aquejadas por dolencias, quienes acudieron a ella buscando ayuda y muchísimas creyeron recibir la salud con una oración, o el consuelo y la cristiana aceptación del destino que le tocara en suerte.
María Salomé Loredo, que naciera el 22 de octubre de 1855 en un lugar de Castilla la Vieja, España, era hija de padres labradores. Su sepulcro, en la Chacarita, Capital Federal, permanece siempre con ofrendas florales y allí se renueva el fervor de quienes creen aún en ella. Otra pequeña historia de Miramar, contada por palabra de vasco, de Santiago Courreges.
A propuesta de Laborde
CALLE GOBERNADOR MONTEVERDE -1980. Fuente: Información extraída de un libro del R.P. Massanet.
Las fiestas patronales del 30 de noviembre de 1921 dieron origen a una fiesta popular en Miramar; a tal fin se designó una comisión que preparó un extenso programa de actos, contando con la presencia del gobernador de la provincia de Buenos Aires, don Luis Monteverde.
En el transcurso del almuerzo Sadi E. Laborde propuso, y fue aprobada, la moción para que se diera el nombre de Gobernador Monteverde a una calle de Miramar. El R.P. Pascual Massanet solicitó que esa calle fuera la que corre paralela a la iglesia. Algunos meses después, el 12 de marzo de 1922, se colocó la placa que se conserva en el lugar y recuerda la resolución tomada por el Honorable Concejo Deliberante, el 31 de diciembre de 1921.
Un escocés de 1927
EL GOLF CLUB DE MIRAMAR -1988. Fuente: Datos básicos de semanarios miramarenses de esa época.
Los golfistas tienen en esta ciudad un lugar de privilegio: los links del Golf Club Miramar, ubicados a sólo cuatro kilómetros del centro, sobre la ruta 11 que nos une a Mar del Plata. Y decimos que es un privilegio porque se trata del único campo de golf típicamente escocés en Sudamérica. Los campos escoceses se caracterizan por ser relativamente llanos, carentes de arboleda, de piso duro y permeable, y con muchos bunkers para proteger a los greens.
El campo de golf, de unas 90 hectáreas de superficie, se encuentra perimetrado por una añeja y espesa arboleda. Y si a ello le sumamos la vista al mar desde todos sus puntos, ya que se encuentra entre 10 y 15 metros sobre el nivel del mar, el aficionado a este deporte puede imaginarse lo placentero que resulta una jornada pasada en tal lugar.
Construido por los ingleses
El predio pertenece a La Fraternidad, quien lo cede al Golf Club Miramar para el desarrollo de sus actividades. El campo de golf fue en 1927 por los ingleses del Ferrocarril del Sur, que eligieron la ubicación actual por ser Miramar punta de riel. Ellos construyeron el hermoso campo de 18 hoyos, Par 72, y un bello edificio estilo normando que hoy se mantiene en condiciones muy similares a las que tenía cuando fue construido. En él se encuentra emplazada la confitería del club.
Fue en abril de 1889
SOCIEDAD ITALIANA DE SOCORROS MUTUOS -1988. Fuente: Primer acta abreviada de la asamblea general ordinaria.
Primera asamblea ordinaria, celebrada el 28 de abril de 1889. ¾ Siendo las 4 horas de la tarde del día 28 de abril de 1889, la comisión provisoria compuesta por Emilio Giovannini. Félix Lucchini, César Cavalloti, Luis Ferrari, Amabile Guffanti y José Mele, y con la presencia de quienes firman al margen, se abre la sesión bajo la presidencia de Emilio Giovannini, con la siguiente orden del día:
1o. - Lectura de una nota de Emilio Giovannini, sobre la constitución de la sociedad. 2o. - Lectura y aprobación del Estatuto Social. 3o. - Elección de la comisión directiva. 4o. - Lectura de una nota del señor Fortunato de la Plaza, por la cual hace donación de un terreno a la sociedad. 5o. - Suscripción en beneficio de la sociedad.
Leída la nota del señor Giovannini se pasa a tratar el Estatuto, el cual es aprobado por unanimidad. Verificada la elección de la comisión directiva, resultaron electos: Presidente honorario, Emilio Giovannini; presidente, Félix Lucchini; vicepresidente, César Cavallotti; tesorero, Luis Ferrari; secretario, Amabile Guffanti; prosecretario, Luis Lavagno; vocales: José Mele, Emilio Carli, Giovanni Camozzi y Nicolás Faviano; suplentes: Emilio Merlo, Giovanni Boeri y Luis Torti.
Se lee la nota de Fortunato de la Plaza en la cual se hace donación de un terreno a la sociedad; el presidente honorario propone a de la Plaza como socio honorario, propuesta que es aprobada por unanimidad. Se resuelve cursarle una nota comunicándole lo resuelto y agradecerle el gesto, a la vez que enviarle un diploma especial que lo acredite en su condición; otro diploma se otorgará al presidente honorario. La suscripción en favor de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos arrojó la suma de $ 136.
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE SOCORROS MUTUOS -1988. Fuente: Primer acta abreviada de la institución del título.
Reproducimos el acta abreviada de la fundación de la Sociedad Española de Socorros Mutuos.
Habiéndose reunido en el pueblo de Mira Mar, cabeza del Partido de General Alvarado, previa citación anterior, varios españoles residentes en el Partido, se sometió a votación para elegir los socios que deben componer la dirección de la sociedad, resultando electos por mayoría de votos los siguientes compatriotas: Presidente, Pascual Gómara; vicepresidente, Pablo Echeveste; Tesorero, Manuel Gorriarán; secretario, Manuel Cendoya; vocales: Crisóstomo Cascallares, Miguel Ugarte, José Longinus, Cecilio Fernán dez y Florencio B. Aguirre. -
Estando conforme los presentes. - General Alvarado, Mira Mar. En el domicilio de Manuel Gorriarán, a 3 de febrero de 1895. ¾ La nota lleva la firma de Florencio B. Aguirre, habiendo un sello que dice: Sociedad Española de Socorros Mutuos, General Alvarado, Mira Mar.
El 20 de diciembre de 1896 -diez meses después de formada la sociedad- se constituyó la comisión de festejos para organizar las primeras Romerías Españolas en Mira Mar, siendo presidida por Crisóstomo Cascallares, secundado por los Pedro Escobal, Manuel Gorriarán, Pedro Beltrán, Pedro Antón, Joaquín Cascallares, Bernardo Hipola, Florencio Aguirre y Andrés Pérez.
Inauguran el salón social
El 7 de abril de 1907 se inaugura el salón social de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, siendo padrinos en esta ceremonia Leonor D. de la Plaza y Fortunato de la Plaza.
Cinco trazados del ’12 al ’30
MECHONGUÉ, PUEBLO CON LARGA HISTORIA - 1988. Fuente: Revista Dana, no. 23, Inst. de Inv. de Arq. y Urb.; trabajos de instituciones oficiales, privadas, y todos los trabajos de mensura hechos en General Alvarado, consultados oportunamente por la rev. especializada.
La creación del pueblo de Mechongué, que forma parte del Partido de General Alvarado, estuvo rodeada de circunstancias poco comunes a consecuencia de las cuales fueron realizados y presentados ante las autoridades cinco trazados diferentes vinculados con dos emplazamientos distintos, linderos entre sí.
Pese a nuestro propósito de no utilizar extensos espacios describiendo lugares o hechos, nos saldremos de la norma por dos razones: la primera, en reconocimiento a la seriedad de las fuentes; la segunda, porque Mechongué nos ha legado hombres que han trascendido fuera de su ámbito, como el Dr. Carmelo Pepi, el folklorista Tito Ramos, el automovilista Lalo Ramos y el ciclista Mario Viera, por nombrar tan sólo a cuatro vecinos.
Mechongué está situada junto a la estación ferroviaria de su nombre en la línea del F.C. Sud (hoy Gral. Roca), que une la estación Dionisia, en la ciudad de Otamendi, con San Agustín, en el partido de Balcarce. Este ramal fue habilitado en 1912 y la estación se halla en tierras donadas a la empresa por Ernestina Pérez de Álzaga, mediante escritura del 26 de julio de ese año. Por ley 6.482 fue concesionada esta estación al ferrocarril, que la libró al servicio el 18 de mayo de 1912. La primera solicitud para crear el pueblo fue efectuada en 1912 por Hope Gibson, en representación de los sucesores de Tomás Gibson, propietario de la estancia lindera denominada Los Inglesitos. En la presentación se proponía el nombre de la estación y se adjuntaba un trazado, proyectado por el agrimensor José Arnaudo.
En su descripción el informante Gómez Crespo dice que este primer diseño estaba orientado a medio rumbo y consistía en una cuadrícula de 7´7 manzanas de 120´120 m. cada una, separadas por calles de 20 m. Sobre la plaza, que ocupaba la manzana central del trazado, se cruzaban dos diagonales que tenían 25 m. de ancho. Las vías del ferrocarril seccionaban oblicuamente las dos primeras filas de manzanas, en tanto que una de las diagonales desembocaba por un lado en el edificio de la estación y por el otro en una plaza secundaria. El Dpto. de Ingenieros indicó la necesidad de algunos cambios en la reserva de los edificios públicos; estas modificaciones fueron aceptadas por el peticionante y los planos fueron aprobados con fecha 26 de setiembre de 1912. No obstante, la solicitud de Gibson fue desistida.
2o. y 3er. proyecto
En el período comprendido entre 1924 y 1930 se realizaron dos gestiones simultáneas y coincidentes para la creación de Mechongué. Por un lado, Marcelino Peláez, que había adquirido a Hope Gibson su fracción de campo al SO de la estación, promovió en 1924 la fundación del pueblo en sus tierras presentando ante las autoridades un segundo trazado efectuado por el Ing. Aquiles Gianoli. Por otra parte, Martín de Álzaga, en 1927, solicita la creación del centro urbano al NE de la estación, en un campo de su propiedad vecino del anterior; para ello presentó un tercer proyecto efectuado por Manuel J. Arce.
El proyecto presentado por Peláez no fue aceptado por el Dpto. de Ingenieros, entre otras causas por no seguir la dirección de las vías del ferrocarril. En octubre de 1926 Peláez presentó un nuevo plano, el 4o. proyecto para Raúl Arnaldo Gómez Crespo, con las correcciones requeridas, que habían sido efectuadas por el mismo profesional. Este trazado consistía en una cuadrícula a medio rumbo con perímetro trapezoidal, con bases de seis y de ocho manzanas de 92´92 m. cada una, separadas por calles de 16 m. Dos cortas diagonales de dos cuadras de longitud y 20 m. de ancho se cruzaban en una plaza principal excéntrica llamada Independencia. Una de las diagonales, llamada San Martín, vinculaba la plaza con la estación y constituía el principal eje de crecimiento. A una cuadra del extremo sur del amanzanado se había previsto otra plaza, denominada 12 de Octubre, que en los últimos años ha sido desnaturalizada al ser usada para construir monobloques para vivienda.
El proyecto del Ing. Manuel Arce, presentado por Álzaga en 1927, era una cuadrícula a medio rumbo de 6´6 manzanas de 100´100 m. cada una, separadas entre sí por calles de 16 m. Una sola avenida de 20 m. y otra igual de circunvalación en el perímetro completaban este diseño, mucho menos interesante que el de Gianoli.
El Dpto. de Ingenieros consideró compatibles ambas iniciativas, por lo que estudió sus respectivas aprobaciones, que se hicieron efectivas los días 22 de enero y 27 de julio de 1927. Gianoli efectuó el replanteo el mismo año y fue aprobado el 28 de diciembre. Su colega Arce, en cambio, siguiendo instrucciones de su cliente demoró el suyo realizándolo recién en 1930, con varias modificaciones de poco interés desde el punto de vista del diseño -que siguió siendo meramente cuadricular- pero con diferencias suficientes como para considerarlo como un quinto trazado; el principal cambio introducido fue el amanzanamiento de un triángulo ubicado al sur de las vías, que pertenecía a Álzaga.
Éste resultó ser el lado próspero del pueblo, probablemente a causa del emplazamiento del edificio de la estación que, para aprovechar la mejor orientación, se había construido de espaldas a las tierras de la familia donante. En este mismo replanteo de 1930 se puede observar el desarrollo edilicio de los primeros años del pueblo; una docena de edificios alineados frente a la estación, de ellos nueve se encuentran en el triángulo de Álzaga y los tres restantes en un par de manzanas periféricas del sector de Peláez. Por otro lado, el ejido actual de Mechongué, según consta en el catastro de la municipalidad de General Alvarado, sólo comprende el sector sur de las vías. La iniciativa de Peláez debe ser considerada como una continuación de la gestión de Gipson para fundar Los Inglesitos, ya que Mechongué se emplazaría en el mismo terre no e incluso conservaría las líneas generales de aquel primitivo diseño: una cuadrícula a medio rumbo con diagonales.
En síntesis, Mechongué debe su nombre a la presencia fundadora del ferrocarril, a Martín de Álzaga y a Ernestina Pérez de Álzaga; el mérito de haber tenido la primera iniciativa fundacional concreta fue de los sucesores de Tomás Gibson, en tanto que la concreción definitiva corresponde tanto a Marcelino Peláez -en cuyas tierras tuvo desarrollo la mayor parte del ejido que llegó a concretarse definitivamente y de cuyo proyecto derivó la conformación actual de su trazado urbano- como a Martín Álzaga, a cuya población pertenecen varias de las principales manzanas del centro urbano.
En 1970 había en Mechongué 1.064 habitantes; diez años más tarde se registraban 1.173 y 380 viviendas. En la actualidad este centro urbano cuenta con sucursales del Banco de la Provincia de Buenos Aires y del Banco Cooperativo Ltdo. de Balcarce. Posee una delegación municipal y un destacamento policial. La energía eléctrica está a cargo de una cooperativa local. Para el desarrollo de las actividades sociales y de esparcimiento la población cuenta con el Club Social y Deportivo Mechongué. Los establecimientos de enseñanza que funcionan en Mechongué son: la Escuela No. 9, Juan Bautista Alberdi, fundada en 1924; el Jardín de Infantes oficial No. 903, y el Instituto Juan XXIII, primario y jardín de infantes privado, creado en 1967. En este instituto funciona también un oratorio público. En Mechongué se realiza anualmente la Fiesta de los Camioneros.
Memorias de un Notario [01-02-1900]
MODELO DE CONTRATO DE LOCACIÓN -1988. Fuente: Información de un Minutario de la época, que nos facilitara el señor Pedro Clemente (h).
En un minutario de esa época -cuaderno que usaban los Notarios (escribanos) como borradores para asentar las escrituras-, refrendado por la firma del escribano Rogelio A. Villanueva, leemos contratos de locaciones, venta de fracciones de chacras, poderes especiales otorgados, protestas de pagarés, ventas de casas, etc., y nos llama poderosamente la atención la cuidada redacción de los mismos y la prolijidad de la escritura manuscrita. Entre los 51 trabajos asentados encontramos nombres muy conocidos en la época, como José Mele, Emilio San Martín, Lorenzo Berterreche, Francisco Echeverría, Manuel Gorriarán, Amalia de Gorgue de Gómara, Paulino Minaberrigaray, Luis Ferrari, Benjamín Martínez de Hoz, Crisóstomo Cascallares, José Inza, Esteban Castillo, Pedro Escobal, Pascual Finamor, Noel Loyato, Pedro Alchourrón, Claudio Allende y Cabeza, Juan Luro, Manuel Santos, Catalina Casenave, Andrés Zavala, José María Urretavizcaya, y muchos más que se haría largo enumerar. Para que el lector tenga una idea de cómo era un escrito de este tipo allá por el 1900, transcribimos al azar un contrato de locación:
"Contrato de Locación: de Campo. -Comparecen, por una parte, doña Balbina Josefina Otamendi, soltera y vecina de la Capital Federal, calle Bolívar número mil doscientos veinte y seis; y por la otra parte don José María Ojeda, casado y vecino del cuartel segundo de este partido, ambos mayores y de mi conocimiento, y convienen en celebrar el siguiente CONTRATO DE LOCACIÓN, con sujeción a las cláusulas siguientes: PRIMERA: La señorita de Otamendi dá y cede en arrendamiento al señor Ojeda un campo de su propiedad denominado "La Modesta" situado en el referido cuartel segundo de este partido, el cual tiene la figura de un trapecio y una superficie total de dos mil setecientas tres hectáreas, o sea una legua cuadrada, lindando al Nordeste con el arroyo "Brusquitas"; por el Sudeste con campo de su otra hermana doña Adelina Otamendi de Acevedo Ramos, por el Sudoeste con el arroyo "Durazno" y por el Nordoeste con campo de don Aparicio Villalba. SEGUNDA; Este contrato, que para todos los efectos legales empezará a regir desde el día de la fecha, se formaliza por el término de cuatro años, o lo que es lo mismo hasta el treinta y uno de enero del año mil novecientos cuatro, y mediante el precio o arrendamiento anual de doce mil quinientos pesos moneda nacional, que el locatario deberá abonar en el domicilio de la locadora en la Capital Federal por semestre adelantado y dentro de los primeros quince días de cada semestre; quedando satisfecho en este acto el importe correspondiente al primer semestre, o sea la suma de seis mil doscientos cincuenta pesos moneda nacional. TERCERA: El campo de que se trata está alambrado por todos sus costados, quedando obligado el locatario señor Ojeda a conservar y entregar dicho alambrado al vencimiento de este contrato o, en caso de rescisión del mismo, en el mejor estado posible, salvo el deterioro ocasionado por el tiempo o fuerza mayor. CUARTA: Todo plantío o mejora, así como las poblaciones, alambradas, etc. que el arrendatario construya en el campo, con excepción de la población principal, que es de su propiedad, quedarán al finalizar este contrato o, en caso de rescisión, a beneficio de la loadora, sin que por ello tenga ésta que abonar al señor Ojeada suma ni remuneración de ninguna especie. QUINTA: El locatario no podrá transferir este contrato a un tercero ni su arrendar el campo loado sin consentimiento expreso de la propietaria dado por escrito; ni tampoco destinarlo a otra cosa que no sea la ganadería exclusivamente. SEXTA: La propietaria abonará de su peculio el impuesto de Contribución Directa, siendo a cargo del locatario cualquier otro impuesto creado o a crear que grave la propiedad, así como también todo gasto que se origine por apertura de calles, en caso que fuera esto ordenado por autoridad competente o conviniera a los intereses de la loadora. ESTIMA: La falta de cumplimiento por parte del arrendatario a lo estipulado en las cláusulas que anteceden y especialmente si dejara de satisfacer a la propietaria el alquiler en el tiempo y forma de pago establecido en la cláusula segunda, facultará a ésta para exigir el cumplimiento de este contrato o darlo por rescindido en todas sus partes; quedando obligado el locatario en este último caso a desalojar el campo en el improrrogable término de seis meses, contados desde el día en que se le intime el desalojo, sin trámite ni forma de juicio, y sin perjuicio de abonar a la loadora el arrendamiento que adeude hasta entonces. OCTAVA: Es conocido que para toda cuestión que llegara a suscitarse entre las partes por la ejecución o falta de cumplimiento a cualquiera de las cláusulas o disposiciones contenidas en este contrato, establecen desde ahora la jurisdicción de la Capital Federal, ante cuyos jueces y tribunales serán sometidas y deprimidas". (Firman los nombrados, y Rogelio A. Villanueva - Escribano).
Protesta de un votante -1988. Fuente: Igual año de origen e idéntica fuente.
" A las 12 y 30 minutos de la tarde del día 25 de marzo de 1900, comparece don Benjamín Martínez de Hoz, vecino, casado, mayor y de mi conocimiento, y dice: "Que habiendo concurrido a este pueblo juntamente con otros correligionarios políticos a depositar sus votos por la lista de su partido la Unión Cívica Nacional, en las elecciones para Senadores y Diputados a la Honorable Legislatura de la Provincia, que deberían verificarse en esta fecha, no han podido hacerlo, por cuanto las mesas no habían sido constituidas ni funcionaban en ninguno de los parajes que designa la Ley de la materia, por lo que se ha visto defraudado en sus derechos políticos, tanto él como sus demás correligionarios. Que en tal virtud, como miembro y delegado del partido UNIÓN CÍVICA NACIONAL" viene a protestar públicamente por medio de la presente, en cuya virtud declara y otorga: que protesta en cuanto haya lugar por derecho contra todos y cada uno de los responsables en que no se haya verificado la elección en esta localidad, pidiéndome a mí el autorizante notifique este acto jurídico a quien corresponda para que surta los efectos legales. Firma. -A las tres de la tarde del mismo día, mes y año del otorgamiento de la presente escritura yo, el escribano autorizante, me trasladé al atrio de la iglesia parroquial de este pueblo y apersonándome al señor don Julián A. Dupuy, que dijo ser el presidente del comicio le notifiqué el contenido de la citada escritura de la que le dí lectura íntegra, y requiriendo para que firmara esta notificación se negó a firmarla; en presencia de los testigos don José Inza y don Julio Ybarguengoitía, que son vecinos hábiles, quienes la firman." Rogelio A. Villanueva (Escribano).
1892, epidemia en Mar del Sud
EL CEMENTERIO DE LOS NIÑOS JUDÍOS -1988. Fuente: Tierra soñada, de José Lieberman, y de Semblanzas de M.del Sur, O.Aramendi.
Venían de lejos... y antes de comenzar una nueva vida de esperanzas y trabajo, tuvieron que llorar la muerte de muchos de sus niños en Mar del Sud...
Se trata de un hecho histórico, comprobado, verdadero. Con respecto al Cementerio de Judíos de Mar del Sud quiero expresar cabalmente lo que sé por haberlo leído y documentado, para que de alguna manera sea recordado.
La información fue extraída de Semblanzas de Mar del Sur, escrito por Osvaldo Aramendi, y del libro Tierra soñada, de José Lieberman. "Allí, frente al Boulevard Atlantic -dice Aramendi- instalamos dos carpas donde pernoctábamos los varones, mientras que las mujeres lo hacían en el hotel, donde además comíamos juntos..."
El hotel contaba con una usina propia . Llegó a ser Clínica de Descanso y, en 1892, albergó a los pasajeros del buque "Pampa", que debió quedar detenido frente a estas costas, en cuarentena por un brote epidémico. A causa de esta epidemia murieron varios de los inmigrantes entre los que se encontraban también niños. Estos fueron sepultados cruzando el arroyo "La Tigra", a una dos cuadras de la playa. Estos inmigrantes judíos proveían su sustento mediante la pesca con red y la caza.
En Tierra soñada Lieberman cuenta que, saliendo desde Constitución, llegaron a Mar del Plata en tren una gran cantidad de personas judías; esa noche durmieron en los vagones del tren y al otro día, en sesenta carretas de dos ruedas, formando una caravana, luego de dos días durante los cuales recorrieron 75 Km., llegaron a Mar del Sur para alojarse en el Hotel Boulevard Atlántico. Fueron meses de tranquilidad para los futuros colonos, trayendo ánimo para afrontar las tareas del campo, que luego desarrollaron con éxito constituyendo un valioso factor de progreso.
Existen también recuerdos tristes de aquella permanencia en Mar del Sur. La tranquilidad se vio turbada por una epidemia desconocida que se ensañó con los niños, víctimas de aquella inmigración hacia ambientes desconocidos. Decían algunos sobrevivientes que en esa zona, en sus nidos abiertos en las barrancas, había muchos loros que los vecinos cazaban y regalaban a los niños, que jugaban con ellos. Pensamos ahora que aquella tragedia podía haber sido una epidemia de psitacosis, que costó decenas de vida. Con sus restos quedó inaugurado, en un clima de profundo dolor y con los cantos litúrgicos tradicionales, el primer cementerio judío sobre la costa lejana, entre el hotel y las barrancas.
A los tres meses llegó la orden, el momento de la partida: se iniciaba la colonización en tierras adquiridas en Entre Ríos y en Buenos Aires. Hubo escenas de dolor en el cementerio infantil, y promesas de volver...
Llegaron las mismas carretas guiadas por los mismos carreros y pronto partieron de regreso a Mar del Plata, y de ahí, después de algunos días en un barco, siguieron directamente a Concepción del Uruguay.
Así podemos reconstruir parte de esta historia del Cementerio de los Judíos, de aquellos inmigrantes del barco "Pampa" que en el año 1892 trajo el barón Mauricio Hirch. Lo mismo había hecho con miles de inmigrantes, a los que ofreció la esperanza de una nueva vida en la Argentina, país al que tanto aportaron estos hombres y mujeres con su trabajo. Lamentablemente, en el caso del grupo venido en el "Pampa", en los primeros meses de su aventura les tocó llorar sobre el recuerdo de sus niños.

References: artículo 211
 artículo 40
 artículo 16
 artículo 40
 resolución 
 resolución