Source: http://tribunalsupremo.organojudicial.gob.bo/Autos%20Supremos/civil/civil-III/2012/as201221211L.htm
Timestamp: 2019-03-22 15:11:05+00:00

Document:
201209-Sala Civil liquidadora-1-211
Auto Supremo: Nº 211
Sucre: 14 de septiembre de 2012
Expediente: SC-29-11-S
Proceso:Nulidad de Orden Judicial.
Partes:Mery Duarte Vaca en representación del "Sindicato Agrario Villa Fátima" c/ Carmen Zabala de Baldelomar.
VISTOS: el recurso de casación en la forma y en el fondo interpuesto por Carmen Zabala de Baldelomar de fojas 243 a 245 vuelta, contra el Auto de Vista Nº 290 de 11 de diciembre de 2010 pronunciado por la Sala Civil Segunda de la Corte Superior del Distrito Judicial de Santa Cruz, dentro el proceso ordinario sobre nulidad de orden judicial seguido por Mery Duarte Vaca en representación del "Sindicato Agrario Villa Fátima" contra la recurrente, el auto concesorio de fojas 281, los antecedentes procesales; y,
CONSIDERANDO: que, el Juez de Partido Séptimo en lo Civil y Comercial, de la ciudad de Santa Cruz pronunció Auto Nº 45 de 20 de marzo de 2010 cursante a fojas 186 a 188 de obrados, declarando probadas las excepciones de cosa juzgada y de prescripción, opuesta por Carmen Zabala de Baldelomar y la excepción de prescripción opuesta por Ana Sinforiana Zabala Fernández; disponiéndose el archivo de obrados previa ejecutoria del fallo.
Deducida la apelación por la demandante, la Sala Civil Segunda de la Corte Superior del Distrito Judicial de Santa Cruz, mediante Auto de Vista Nº 290 de 11 de diciembre de 2010 de fojas 235 a 236, revocó el auto del 20 de marzo de 2010 y en el fondo declaró improbadas las excepciones de cosa juzgada y de prescripción, opuestas de fojas 109 a 115 y 150 a 151 vuelta, sin costas.
CONSIDERANDO: que, la demandada Carmen Zabala de Baldelomar en su recurso de casación y nulidad en la forma y en el fondo de 23 de diciembre de 2010 (fojas 243 a 245), acusó que el Auto recurrido carece en absoluto de asunto y fundamentación legal para concluir su parte resolutiva, constituyendo un auto de vista violatorio de normas adjetivas y sustantivas, por lo que solicitó al Tribunal Supremo casar el auto de vista o anular de oficio lo actuado hasta el auto de vista recurrido.
Que, la jurisprudencia sentada por este Tribunal, estableció que el recurso de casación constituye una demanda nueva de puro derecho utilizada para invalidar una sentencia o auto definitivo en los casos expresamente señalados por ley, ello en razón a que no constituye una controversia entre las partes, sino una "cuestión de responsabilidad entre la ley y sus infractores", pudiendo presentarse como recurso de casación en el fondo, recurso de casación en la forma o en ambos efectos de acuerdo a lo estatuido por el artículo 250 (procedencia) del Código de Procedimiento Civil, en tanto se cumplan los requisitos establecidos en el artículo 258-2) del mismo cuerpo legal, lo que implica citar en términos claros, concretos y precisos las leyes violadas o aplicadas falsa o erróneamente, especificando en qué consiste la violación, falsedad o error y proponiendo la solución jurídica pertinente, esto porque el recurso de casación es un acto procesal complejo, puesto que entre los elementos de forma esenciales a contener es no sólo expresar la voluntad de impugnar, sino principalmente fundamentar esa impugnación conforme al modo de la estructura del acto impugnativo contenido en el citado artículo 258-2). Así, el recurso de casación está sometido a estrictos requisitos formales, de riguroso e indispensable cumplimiento, que determinan la admisión del mismo, de lo contrario se lo rechaza por la improcedencia, dando cumplimiento a la previsión del artículo 272 numeral 2) del Código de Procedimiento Civil.
Así, corresponde señalar que cuando se plantea el recurso de casación en el fondo se deben circunscribir los hechos denunciados a las causales de procedencia establecidas por el artículo 253 del citado procedimiento. Los casos en que procede el recurso de casación en el fondo están expresamente previstos en la ley; por consiguiente, los mismos no están sujetos a capricho de las partes; y menos, del juzgador. De acuerdo a lo establecido por el artículo 253 en sus incisos 1), 2) y 3) del Código de Procedimiento Civil, procederá el recurso de casación en el fondo: 1) cuando la sentencia recurrida contuviere violación, interpretación errónea o aplicación indebida de la ley, figuras jurídicas que son diferentes, pues, la primera implica que se incurrió en una infracción directa de la ley por no haberse aplicado correctamente sus preceptos, es decir, es el error en que incurre el juzgador sobre la existencia y aplicación de una norma jurídica en un caso concreto, la segunda, consiste en el error en que incurre el juzgador sobre la ratio legis de una determinada ley, mientras que la última, consiste en la infracción de la ley sustantiva por haberse aplicado sus preceptos a hechos no regulados por aquella, imponiéndose la obligación de especificar en que consiste la violación, cuál debía ser la norma jurídica aplicable correctamente o cuál la interpretación debida, 2) cuando contuviere disposiciones contradictorias, y 3) cuando en la apreciación de las pruebas se hubiere incurrido en error de derecho o error de hecho, errores también diferentes, en el primer caso se debe especificar los medios probatorios, que aportados a obrados, el juzgador no le dio la tasa legal que la ley le otorga, y en el segundo caso, se debe demostrar objetivamente el error manifiesto en el que hubiera incurrido el juzgador, habida cuenta que la apreciación y valoración de la prueba es incensurable en casación, además este último debe de evidenciarse por documentos o actos auténticos; debiendo todo recurrente fundar su impugnación en lo sustancial, en cualquiera de las causales establecidas en el citado artículo 253 en sus tres ordinales. En tanto que, si se plantea en la forma, debe adecuarse la acción a las previsiones del artículo 254 (recurso de casación en la forma) del Adjetivo Civil citado.
Técnicamente no existe recurso de casación cuando se plantea uno en el que no se concreta correctamente el reclamo como casación de fondo o casación en la forma, implicando ello el incumplimiento de la norma contenida en el artículo 258-2) del Procedimiento Civil, que no puede ser subsanada por el Tribunal Supremo por cuanto no abre su competencia. En este marco y dada la naturaleza jurídica de cada acción extraordinaria, los fundamentos que se expongan respecto de cada uno de ellos, deben estar adecuadamente diferenciados, de modo tal, que el Tribunal Supremo lo considere en el efecto correspondiente.
En la especie, la recurrente no ha cumplido con las obligaciones procesales anteriormente descritas. En efecto, si bien es cierto que anunció la interposición del recurso de casación y/o nulidad, es decir, que alternativamente planteó tanto el recurso de casación en la forma, como el recurso de casación en el fondo; no citó los incisos respectivos de los artículos 253 y 254 del Código de Procedimiento Civil, es más, ni siquiera hace alusión a dichos articulados, tampoco cumplió con la carga procesal de hacer una exposición separada de cada uno de los motivos que sustentan uno u otro recurso, menos precisó en qué consistió la vulneración de sus derechos.
Por lo expuesto siendo el Tribunal Supremo de puro derecho como lo es también la impugnación extraordinaria, en ese entendido no puede suplirse de oficio las omisiones, imprecisiones o impericias en que incurre un recurrente; en consecuencia, al no haber cumplido la recurrente con la carga legal prevista este tribunal se encuentra impedido de abrir su competencia para conocer el recurso intentado, al que se castiga conforme los artículos 271 numeral 1) y 272 numeral 2) del Código de Procedimiento Civil.
POR TANTO: la Sala Civil Liquidadora del Tribunal Supremo de Justicia, con la facultad conferida por el artículo 42 numeral 1) y disposición transitoria octava de la Ley del Órgano Judicial, conforme los artículos 271-1) y 272-2) del Código de Procedimiento Civil, declara IMPROCEDENTE el recurso de casación en el fondo y en la forma interpuesto por Carmen Zabala de Baldelomar; de fojas 243 a 246, con costas.
Libro Tomas de Razón 211/2012

References: artículo 250
 artículo 258
 artículo 258
 artículo 272
 artículo 253
 artículo 253
 artículo 253
 artículo 254
 artículo 258
 artículo 42