Source: https://www.slideshare.net/ProBogota/paper-proyecto-de-ciudad-norte-2016
Timestamp: 2019-06-25 07:35:38+00:00

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Posición ProBogotá sobre el POZ Note, la Unidad de Planeamiento Rural -UPR- y la Reserva Van der Hammen
1. ProBogotá	Región	1	ANÁLISIS	DE	LA	PROPUESTA	DE	DESARROLLO	DE	LA	CIUDAD	AL	NORTE:	CIUDAD	NORTE	Septiembre	de	2016	INTRODUCCIÓN	:	LA	NECESIDAD	DE	UN	MODELO	DE	DESARROLLO	URBANO	EQUILIBRADO,	EFICIENTE	Y	SOLIDARIO	PARA	EL	CONJUNTO	TERRITORIAL	QUE	CONFORMA	LA	AGLOMERACION	URBANA	DE	BOGOTA	.............................................................................................................................................................	2	EL	MODELO	DE	ORDENAMIENTO	VIGENTE:	LIMITANTES	Y	OPORTUNIDADES	.....................................	4	El	POZ	NORTE,	una	oportunidad	no	realizada	de	expandir	y	consolidar	la	ciudad	hacia	el	norte,	a	corto	plazo	.....................................................................................................................	6	La	Unidad	de	Planeamiento	Rural	–UPR-­‐	de	la	pieza	rural	del	Norte	...................................	8	Reserva	Forestal	Regional	Productora	Van	der	Hammen	.........................................................	9	Antecedentes	y	Origen	..........................................................................................................................	9	Determinantes	y	plan	de	manejo	..................................................................................................	11	LA	PROPUESTA	ANUNCIADA	POR	LA	ADMINISTRACIÓN	PEÑALOSA:	494.000	VIVIENDAS	EN	EL	BORDE	NORTE	DE	BOGOTÁ	........................................................................................................................	15	Riesgos	asociados	al	ritmo	de	desarrollo	del	suelo:	del	Plan	de	Desarrollo	al	Plan	de	Ordenamiento	Territorial	.....................................................................................................................	16	Riesgo	de	contencioso	y	limbo	jurídico	prolongado	..................................................................	17	EL	MEJOR	CAMINO	HACIA	UNA	CIUDAD	NORTE	DE	TALLA	MUNDIAL:	UN	COMPROMISO	COLECTIVO	EN	FAVOR	DEL	POZ	NORTE,	LA	ALO	Y	LA	RESERVA	THOMAS	VAN	DER	HAMMEN	..............................	18
2. ProBogotá	Región	2	INTRODUCCIÓN	:	LA	NECESIDAD	DE	UN	MODELO	DE	DESARROLLO	URBANO	EQUILIBRADO,	EFICIENTE	Y	SOLIDARIO	PARA	EL	CONJUNTO	TERRITORIAL	QUE	CONFORMA	LA	AGLOMERACION	URBANA	DE	BOGOTA	No	es	desconocido	que	Bogotá	acusa	un	déficit	considerable	en	materia	de	vivienda,	áreas	verdes	por	habitante,	camas	hospitalarias,	infraestructura	escolar	para	satisfacer	las	necesidades	de	la	jornada	única,	etc…,	con	diferencias	notables	de	localidad	a	localidad.	Sin	duda	una	de	las	grandes	prioridades	del	ordenamiento	territorial	bogotano	es	asegurar	la	provisión	de	suelo	para	satisfacer	éstas	y	otras	necesidades	estructurales,	como	puede	ser	el	desarrollo	del	sistema	de	transporte	masivo.	La	discusión	sobre	cómo	y	en	dónde	es	deseable	producir	suelo	desarrollable	es	compleja	y	debe	obedecer	a	estrategias	de	largo	plazo.	En	vísperas	de	la	formulación	del	nuevo	POT	de	Bogotá,	vuelve	a	abrirse	un	debate	sobre	las	oportunidades	de	la	expansión	urbana	y	la	viabilidad	de	la	densificación	del	llamado	centro	ampliado.	A	todas	luces,	ambos	procesos	son	complementarios	y	en	cualquiera	de	los	dos	casos,	el	reto	es	el	mismo:	asegurar	la	correlación	entre	la	necesidad	de	producción	de	suelo	desarrollable	y	la	capacidad	de	la	ciudad	de	proveer	la	infraestructura	y	los	equipamientos	necesarios	para	su	desarrollo	equilibrado	y	sostenible.	Esta	correlación	se	estudia	a	través	de	la	formulación	del	POT	y	se	determina	a	través	de	este.	En	los	términos	en	que	ProBogotá	Región	lo	definió	en	su	documento	de	propuestas	“Para	Vivir	Bogotá”,	el	principal	objetivo	del	ordenamiento	del	territorio	de	Bogotá	y	su	área	de	influencia	metropolitana	debería	ser	el	de	asegurar	un	modelo	sostenible	de	desarrollo	de	la	ciudad-­‐región	basado	en:	-­‐ el	equilibrio,	entendido	como	la	posibilidad	de	satisfacer	las	necesidades	de	crecimiento	urbano	garantizando	la	protección	de	los	recursos	naturales,	agrícolas	y	forestales,	la	conservación	del	paisaje	y	la	mitigación	de	riesgos	naturales	y	tecnológicos,	-­‐ la	eficiencia,	que	supone	controlar	los	procesos	de	ocupación	de	suelos	para	optimizar	la	conectividad	territorial,	los	procesos	productivos,	la	logística	metropolitana	y	el	saneamiento	general	el	territorio	(alcantarillado,	desechos	y	otras	fuentes	de	contaminación),	-­‐ la	solidaridad,	que	nos	exige	privilegiar	el	interés	general	reduciendo	la	competencia	entre	municipios	por	capturar	rentas	fiscales,	realizando	proyectos	intermunicipales	con	presupuestos	y	financiaciones	cruzadas	y	reduciendo	las	desigualdades	económicas	entre	los	municipios	del	territorio.	Así,	un	crecimiento	urbano	equilibrado	implica:	-­‐ consolidar	los	cascos	urbanos	de	los	municipios	y	sus	centralidades,	-­‐ proteger	eficientemente	las	zonas	de	reserva	forestal,	las	cuencas	de	los	ríos	y	las	zonas	de	producción	agrícola	del	territorio,	-­‐ y	organizar	la	expansión,	limitada	y	condicionada	a	la	disponibilidad	de	servicios	públicos	(acueducto,	alcantarillado	y	manejo	de	desechos),	la	proximidad	de	líneas	de	transporte	masivo,	la	provisión	de	equipamientos	suficientes	de	salud,	educación	y	recreación,	entre	otros.	Por	otro	lado,	un	crecimiento	urbano	eficiente	es	aquel	que	ordena:
3. ProBogotá	Región	3	-­‐ las	entradas	vehiculares	de	aglomeración,	-­‐ los	corredores	férreos	y	otros	ejes	estructurantes	del	transporte	regional	y	metropolitano,	-­‐ los	alrededores	de	aeropuertos,	-­‐ las	zonas	industriales,	-­‐ las	centrales	de	abasto	y	demás	zonas	logísticas,	-­‐ las	zonas	de	explotación	minera,	-­‐ y	las	zonas	de	manejo	de	los	desechos.	Por	último,	un	crecimiento	urbano	solidario	busca	potenciar	las	ventajas	competitivas	del	conjunto	territorial,	organizar	las	condiciones	de	la	especialización	productiva	del	territorio	y	la	distribución	de	los	beneficios	de	su	desarrollo	en	el	conjunto	territorial.	Un	crecimiento	equilibrado,	eficiente	y	solidario	del	conjunto	territorial	no	es,	pues,	otra	cosa	que	la	condición	y	también	la	garantía	de	una	mejor	calidad	de	vida	para	todos	sus	habitantes	y	una	mayor	competitividad,	duradera	y	sostenible,	de	su	estructura	socio-­‐económica.	Solo	así	lograremos	que	la	Bogotá	Región	del	futuro	sea	un	mejor	lugar	para	vivir,	trabajar	e	invertir.	Asegurarlo	es	un	desafío	que	se	juega	a	distintos	niveles,	con	sus	respectivas	escalas:	-­‐ las	leyes	y	demás	actos	jurídicos	de	carácter	nacional,	-­‐ las	determinantes	ambientales	regionales,	-­‐ los	planes	de	ordenamiento	territorial,	que	son,	como	todos	los	siguientes,	prerrogativa	municipal,	aunque	su	implementación	tenga	impactos	positivos	y	negativos	para	el	conjunto	metropolitano,	-­‐ los	planes	parciales,	-­‐ los	proyectos	urbanísticos,	-­‐ las	diseños	y	las	inversiones	de	espacio	público,	-­‐ los	proyectos	arquitectónicos,	-­‐ entre	otros…	Cada	uno	de	estos	niveles	es	un	eslabón	esencial	para	el	desarrollo	armónico	del	espacio	urbano	y	su	integración	con	el	paisaje	y	el	conjunto	territorial,	y	es	indispensable	que	todos	concurran	a	la	realización	de	un	proyecto	de	largo	plazo,	que	debería	idealmente	ser	concertado	entre	los	municipios	que	conforman	la	aglomeración	urbana	de	Bogotá.	Un	plan	maestro	de	largo	plazo	sería	una	pieza	clave	del	desarrollo	sostenible	de	la	Región-­‐Capital	y	liderar	un	proceso	que	concurra	a	su	formulación	y	su	sostenimiento	en	el	tiempo	es	uno	de	los	mandatos	que	ProBogotá-­‐ Región	ha	recibido	de	sus	miembros	fundadores.	En	ausencia	de	este,	resulta	de	gran	importancia	que	los	planes	de	ordenamiento	territorial	municipales	-­‐muchos	de	los	cuales	requieren	su	pronta	revisión-­‐	fundamenten	rigurosamente	sus	estrategias	de	largo	plazo,	que	son	las	más	cruciales.	Dentro	del	marco	de	la	próxima	formulación	del	nuevo	POT	de	Bogotá,	será	necesario	entonces	producir	los	estudios	y	análisis	que	nos	permitan	tomar	las	mejores	decisiones	de	ordenamiento	para	la	ciudad,	considerando	sus	impactos	no	solo	sobre	el	desarrollo	del	territorio	bogotano,	sino	también	sobre	el	de	los	municipios	vecinos.
4. ProBogotá	Región	4	Por	fuera	del	marco	de	estos	estudios	y	análisis	propios	de	la	formulación	del	POT,	que	esperamos	rigurosos	y	para	cuya	elaboración	la	Administración	cuenta	con	tiempo	suficiente,	este	informe	busca	contribuir	a	la	discusión	poniendo	sobre	la	mesa	algunas	recomendaciones	prácticas	basadas	en	evidencia	objetiva,	que	ojalá	den	pie	a	algunos	consensos	de	partida.	EL	MODELO	DE	ORDENAMIENTO	VIGENTE:	LIMITANTES	Y	OPORTUNIDADES	En	su	artículo	1º,	referente	a	los	objetivos	de	largo	plazo,	el	POT	vigente	(Decreto	190	de	2004)	establece	la	necesidad	de	“controlar	los	procesos	de	expansión	urbana	en	Bogotá	y	su	periferia	como	soporte	al	proceso	de	desconcentración	urbana	y	desarrollo	sostenible	del	territorio	rural.”	En	ese	sentido,	dice	el	Decreto	190	de	2004:	-­‐ “El	Distrito	Capital	tendrá	como	objetivo	detener	los	procesos	de	conurbación	mediante	el	control	de	la	expansión	urbana,	un	manejo	concertado	de	los	usos	del	suelo	en	el	Distrito	y	la	Región	en	áreas	periféricas	a	los	nodos	urbanos,	a	las	zonas	de	influencia	del	sistema	movilidad,	y	mediante	la	articulación	de	las	políticas	y	proyectos	de	servicios	públicos	a	las	directrices	de	planificación	regional.	-­‐ Se	promoverá	el	uso	eficiente	del	suelo	disponible	tanto	en	el	área	de	expansión,	como	al	interior	del	suelo	urbano,	en	particular	en	el	centro	de	la	ciudad,	con	el	fin	de	contribuir	a	mitigar	las	presiones	por	suburbanización	en	la	Sabana	y	cerros	colindantes	en	aras	de	proteger	los	suelos	productivos	de	la	región	y	los	elementos	de	la	estructura	ecológica	regional	y	del	Distrito	Capital.	-­‐ Será	prioritario	detener	los	procesos	de	expansión	sobre	áreas	de	la	estructura	ecológica	principal,	especialmente	sobre	los	componentes	del	sistema	hídrico	y	el	sistema	orográfico,	así	como	sobre	las	zonas	rurales,	para	lo	cual	se	promoverá	prioritariamente	el	desarrollo	de	mecanismos	y	proyectos	de	prevención	y	control	de	la	urbanización.”	De	acuerdo	con	las	premisas	anteriores,	el	borde	norte	de	la	ciudad	quedó	conformado	por	dos	sectores	diferenciados	en	sus	posibilidades	de	desarrollo:	1. La	zona	de	expansión	urbana	(2.014	ha),	cuyo	ordenamiento	y	reglas	de	edificabilidad	se	determinan	dentro	del	marco	del	Plan	de	Ordenamiento	Zonal	– POZ-­‐	Norte,	2. La	zona	rural	(3.758,39	ha),	reglamentada	a	través	de	la	Unidad	de	Planeamiento	Rural	–UPR-­‐	del	norte,	de	la	cual	hace	parte	la	Reserva	Forestal	Regional	Productora1	del	Norte	“Thomas	Van	der	Hammen”	(1.395	ha).	Sin	embargo,	y	aunque	la	Reserva	Van	der	Hammen	está	geográficamente	incluida	dentro	de	la	UPR	(ver	mapa	a	continuación),	ésta	está	regida	por	su	plan	de	manejo	propio,	por	lo	cual	puede	ser	considerada	como	un	tercer	sector.	1	Según	el	Código	de	Recursos	Naturales	–CRN-­‐	en	su	artículo	203,	la	reserva	forestal	productora	es	aquella	que	debe	ser	conservada	permanentemente	con	bosques	naturales	o	artificiales	para	obtener	productos	forestales	para	comercialización	o	consumo.	El	área	es	de	producción	directa	cuando	la	obtención	de	productos	implique	la	desaparición	temporal	del	bosque	y	su	posterior	recuperación.	Es	área	de	producción	indirecta	aquella	en	que	se	obtienen	frutos	o	productos	secundarios,	sin	implicar	la	desaparición	del	bosque».
5. ProBogotá	Región	5	Mapa	1.	El	ordenamiento	vigente	del	borde	norte	de	la	ciudad:	3	sectores	diferenciados	El	proyecto	de	Ciudad	Norte	anunciado	por	la	administración	distrital,	que	espera	construir	494.000	viviendas2,	se	desarrolla	en	5.924	ha,	cubriendo	la	totalidad	de	la	2	Según	las	cifras	presentadas	en	el	Consejo	Colombiano	de	Construcción	Sostenible	por	la	Secretaría	de	Planeación	del	Distrito,	el	3	de	marzo	de	2016	en	su	documento	“Visión	de	Ciudad,	¿Dónde	y	cómo	debe	crecer	Bogotá?”
6. ProBogotá	Región	6	zona	de	expansión	urbana	del	borde	de	la	ciudad	y	de	la	zona	rural	(incluida	la	Reserva	Forestal	Regional	Productora	del	Norte	“Thomas	Van	der	Hammen”).	El	POZ	NORTE,	una	oportunidad	no	realizada	de	expandir	y	consolidar	la	ciudad	hacia	el	norte,	a	corto	plazo	Según	CAMACOL3,	de	las	2.014	hectáreas	brutas	que	conforman	la	zona	de	expansión	urbana	de	Bogotá	el	23%,	es	decir	466	hectáreas	brutas,	son	suelo	desarrollable4	con	capacidad	proyectada	de	más	de	70.000	viviendas	(de	las	cuales	25%	de	interés	social).	Según	los	últimos	ajustes	de	la	Secretaría	de	Planeación	del	Distrito5,	el	nuevo	ámbito	de	aplicación	del	POZ	Norte,	en	adelante	denominado	Ciudad	Lagos	de	Torca,	incluye	1801,6	ha,	sobre	las	cuales	se	prevé	desarrollar	110,000	viviendas	combinadas	con	usos	comerciales	y	de	oficinas,	además	de:	-­‐ Un	parque	metropolitano	de	76	hectáreas	aproximadamente,	-­‐ 5	franjas	de	conectividad	ambiental,	-­‐ Nuevos	parques	de	escala	zonal	y	local,	-­‐ Un	complejo	de	Intercambio	Modal	CIM,	-­‐ Una	moderna	terminal	de	transportes,	Entre	otros	programas.	El	desarrollo	del	POZ	Norte	está	previsto	a	través	de	varios	planes	parciales6,	con	el	fin	de	:	-­‐ promover	la	conformación	de	piezas	completas	de	ciudad,	asegurando	la	dotación	integral	de	los	servicios	públicos	domiciliarios,	equipamientos	y	espacios	públicos	suficientes	para	atender	la	demanda	de	los	usos	a	desarrollar	en	el	ámbito	POZ	Norte,	-­‐ garantizar	mediante	proyectos	de	gestión	asociada	a	la	consecución	de	los	suelos	y	los	recursos	financieros	para	la	construcción	de	infraestructuras	públicas	en	el	POZ	Norte.	3	En	documento	del	17	de	abril	del	2012,	relativo	a	la	contribución	por	valorización	del	POZ	Norte.	CAMACOL.	4	Dentro	de	las	2014	hectáreas	que	conforman	el	POZ	Norte	existen	hoy	urbanizaciones	como	San	José	de	Bavaria	y	San	Simón,	múltiples	equipamientos	(BIMA…)	y	colegios	y	otras	instituciones	educativas	(Colegio	San	Carlos,	Escuela	Colombiana	de	Ingenieros,	Universidad	del	Rosario	Sede	Norte),	Clubes	y	cementerios.	5	Proyecto	de	Decreto	“por	medio	del	cual	se	modifican	los	Decretos	Distritales	043	de	2010,	464	de	2011	y	se	dictan	otras	disposiciones”,	en	curso	de	socialización.	6	En	el	Proyecto	de	Decreto	“por	medio	del	cual	se	modifican	los	Decretos	Distritales	043	de	2010,	464	de	2011	y	se	dictan	otras	disposiciones”,	se	mencionan	más	de	30	planes	parciales.
7. ProBogotá	Región	7	Sin	embargo,	en	15	años	de	vigencia	del	POT,	ninguna	de	sus	fases	ha	sido	desarrollada:	-­‐ La	fase	1,	que	no	era	objeto	de	concertación	adicional	con	la	CAR,	únicamente	requería	para	su	urbanización	la	priorización	de	la	ejecución	del	anillo	vial	conformado	por	la	Avenida	Boyacá	entre	calles	170	y	200,	la	Avenida	9	entre	calles	170	y	200,	y	la	calle	200	entre	Avenida	Boyacá	y	Avenida	9.	Pero	en	cuatro	períodos	de	gobierno	–	Mockus;	Garzón;	Moreno,	Petro	-­‐,	solo	hubo	una	propuesta	de	financiación	de	ese	anillo	vial,	a	través	del	ACUERDO	451	DE	2010,	promovido	por	Samuel	Moreno	por	el	cual	se	estableció	“una	contribución	de	valorización	por	beneficio	local	en	el	Distrito	Capital	de	Bogotá,	con	la	destinación	específica	de	financiar	la	construcción	de	un	plan	de	obras	conformado	por	el	anillo	vial	1	del	Plan	de	Ordenamiento	Zonal	del	Norte	–POZ	Norte-­‐,	descrito	en	el	artículo	25	del	Decreto	Distrital	043	de	2010,	en	el	marco	de	reparto	equitativo	de	cargas	y	beneficios	previsto	en	el	mismo”.	La	zona	de	influencia	del	anillo	vial	1	se	definió	por	el	siguiente	trazado:	“desde	el	sur	por	la	AV	calle	72,	se	acota	por	occidente	por	el	trazado	de	la	AV	NQS	hasta	la	Av	calle	80,	sobre	ésta	llega	hasta	la	Av	Ciudad	de	Cali	por	donde	sube	hasta	encontrase	con	el	humedal	de	la	Conejera	y	posteriormente	con	el	borde	occidental	y	norte	del	distrito	capital;	por	su	parte	el	límite	oriental	en	la	parte	norte	lo	determina	el	límite	del	Distrito	incluyendo	así	el	suelo	rural	y	de	expansión	urbana,	y	sobre	la	parte	sur	oriental	el	límite	urbano	del	distrito”.	-­‐ Las	fases	2	y	3	requerían	procesos	adicionales	de	concertación	con	la	CAR,	que	según	documentos	disponibles	de	la	Secretaría	de	Planeación	del	Distrito	están	muy	avanzados.	La	administración	Peñalosa	ha	expresado	su	voluntad	de	llevar	a	cabo	un	proyecto	ejemplar	de	urbanización	de	este	sector	y,	en	el	desarrollo	de	este,	el	programa	antes	mencionado	podría	cambiar	marginalmente.	Sin	embargo,	en	cualquier	caso,	el	desarrollo	de	los	múltiples	planes	parciales	disponibles	para	este	sector	constituye	una	oportunidad	indiscutible	para	la	ciudad	de	consolidar	a	corto	plazo	su	área	de	expansión	en	el	norte,	con	un	proyecto	de	la	mejor	calidad	en	todo	sentido:	calidad	ambiental,	calidad	de	uso	del	espacio	público,	accesibilidad	vial	y	a	través	de	una	oferta	nueva	de	transporte	masivo	de	bajo	costo	y	alta	frecuencia,	acceso	a	los	servicios	de	la	ciudad	(equipamientos	de	salud,	educación,	oferta	recreacional,	etc…),	calidad	y	diversidad	de	la	oferta	de	vivienda,	tal	y	como	el	Alcalde	ha	soñado	la	Ciudad	Paz.	A	todas	luces	este	proyecto	cuenta	con	un	equipo	robusto	para	hacerlo	realidad	desde	las	distintas	entidades	distritales,	siempre	y	cuando	queden	financiadas	en	el	plan	de	inversiones	del	Plan	de	Desarrollo	“Bogotá	Mejor	para	todos”	las	distintas	obras	de	infraestructura	vial	y	de	servicios	públicos	necesarias	al	desarrollo	del	suelo.	Con	este	requisito	solventado,	es	de	esperar	que	el	ritmo	de	desarrollo	del	proyecto	se	dicte	por	las	reglas	propias	del	mercado	inmobiliario	-­‐oferta	y	capacidad	de	respuesta	de	la	demanda-­‐	teniendo	en	cuenta:	-­‐ el	estado	actual	de	la	oferta	de	vivienda	-­‐que	acusa	un	déficit	histórico	importante	por	lo	cual	es	probable	que	la	demanda	pueda	absorber	una	gran	cantidad	de	viviendas	ofrecidas	en	un	corto	plazo-­‐,	-­‐ y	las	variables	macro-­‐económicas	-­‐tasas	de	interés,	dinamismo	económico,	optimismo	ambiente,	etc…	-­‐	que	son	más	difíciles	de	predecir.
8. ProBogotá	Región	8	La	Unidad	de	Planeamiento	Rural	–UPR-­‐	de	la	pieza	rural	del	Norte	Conforme	a	su	documento	técnico	de	soporte7,	la	Unidad	de	Planeamiento	Rural	de	la	pieza	rural	del	Norte,	representa	un	total	de	3.758,39	ha,	de	las	cuales:	-­‐ 1.395	ha	corresponden	a	la	Reserva	Forestal	Regional	Productora	Van	der	Hammen,	-­‐ poco	más	de	600	hectáreas,	corresponden	a	la	Zona	de	Manejo	y	Preservación	Ambiental	–ZMPA-­‐	del	Río	Bogotá,	-­‐ 24.73	ha	corresponden	a	la	parte	alta	del	cerro	de	la	Conejera,	que	hace	parte	de	la	Reserva	Forestal	Protectora	Productora	Cuenca	Alta	del	Río	Bogotá,	-­‐ 194.55	ha	corresponden	a	áreas	protegidas	del	nivel	distrital,	en	particular	los	humedales	de	Torca	Guaymaral	y	La	Conejera,	y	el	resto	del	cerro	de	la	Conejera,	-­‐ 229	ha	se	encuentran	ocupadas	por	actividades	socio-­‐económicas,	así:	o 18.28	ha	del	asentamiento	humano	de	Chorrillos;	o 123.68	ha	del	sector	de	vivienda	campestre	Guaymaral;	o 47.06	ha	del	aeropuerto	Guaymaral;	o 39.43	ha	del	área	complementaria	del	aeropuerto;	o 1.08	ha	de	un	centro	de	equipamientos	y	servicios;	o 115	ha	corresponden	a	clubes,	colegios	y	otros	equipamientos:	§ Club	Campestre	Arrayanes,	§ Club	La	Montaña,	§ Gimnasio	Colombo	Británico,	§ Colegio	Bilingüe	San	Juan	de	Avila,	§ Princeton	School,	§ Colegio	Unidad	Pedagógica,	§ Nuevo	Gimnasio	La	Cuspide,	§ Colegio	Gimnasio	El	Portillo,	§ Gimnasio	Campestre	Nueva	Orleans,	§ Academia	de	Tenis	Laverdieri,	§ Liceo	Montecarmelo,	§ Gimnasio	Especializado	del	Norte,	§ Colegio	Distrital	Rural	Chorrillos,	§ Colegio	Maria	Montessori	–	Preescolar,	§ Gimnasio	la	Khumbre,	§ Parroquia	Santa	Inés	de	Guaymaral,	§ CAI	Guaymaral,	§ Colegio	Colombo	Gales.	-­‐ las	1.500	hectáreas	restantes	están	destinadas	a	la	producción	agrícola	y	ganadera,	de	las	cuales	511.16	ha	tienen	vocación	de	producción	sostenible	de	alta	capacidad	y	988.33	ha	tienen	vocación	de	producción	sostenible	de	manejo	especial.	Esto	significa	que	estas	1.500	hectáreas	podrían	ser	objeto	de	un	proceso	de	urbanización,	una	vez	agotadas	las	posibilidades	del	POZ	Norte,	si	un	futuro	POT	así	lo	definiera.	7	DOCUMENTO	TÉCNICO	DE	SOPORTE	REGLAMENTACIÓN	PIEZA	RURAL	NORTE.	DIRECCIÓN	DE	AMBIENTE	Y	RURALIDAD,	Secretaría	de	Planeación	del	Distrito,	Septiembre	2014
9. ProBogotá	Región	9	Reserva	Forestal	Regional	Productora	Van	der	Hammen	Antecedentes	y	Origen	Durante	su	primer	gobierno,	Enrique	Peñalosa	sometió	el	primer	Plan	de	Ordenamiento	Territorial	de	Bogotá	a	consideración	de	la	CAR.	En	éste,	el	Alcalde	proponía	ya	la	urbanización	del	norte	de	Bogotá.	De	ahí	en	adelante,	lo	que	sucedió	con	la	propuesta	de	POT	para	el	territorio	de	la	zona	rural	del	norte,	se	encuentra	relatado	en	los	documentos	del	Plan	de	Manejo	Ambiental8	de	la	Reserva	Forestal	Regional	Productora	del	Norte	de	Bogotá	D.C.	“Thomas	van	der	Hammen”	y	puede	resumirse	de	la	siguiente	manera:	A	través	de	su	Resolución	305	del	8	de	marzo	de	1999,	la	CAR	objetó	el	POT,	porque	este	“permitía	la	conurbación	de	Bogotá	con	los	municipios	de	Chía	y	Cota	y	vulneraba	la	conservación	de	los	ecosistemas	estratégicos	que	son	los	cerros	orientales,	los	bosques	relictuales,	humedales,	quebradas	y	el	río	Bogotá”.	La	misma	resolución	estableció	“la	necesidad	de	mantener	y	restaurar	los	corredores	ecológicos	y	ecosistémicos	entre	el	bosque	de	Torca,	el	cerro	de	la	Conejera,	el	Humedal	de	la	Conejera	hasta	el	río	Bogotá,	según	el	Plan	Ambiental	de	la	Cuenca	alta	del	Río	Bogotá9	que	identifica	este	sector	como	un	territorio	potencial	para	recuperar	los	procesos	de	conectividad	ecológica	entre	los	ecosistemas	de	los	Cerros	Orientales	y	el	Valle	aluvial	del	río	Bogotá”.	Por	resolución	1869	del	2	de	noviembre	de	1999,	la	CAR	declaró	concluido	el	proceso	de	concertación	del	POT	de	Bogotá	y	señaló	la	expansión	urbana,	el	perímetro	urbano	y	la	clasificación	del	suelo	de	protección	del	borde	norte	de	la	ciudad	como	aspectos	no	concertados	del	POT	de	Bogotá.	Conforme	a	lo	previsto	en	la	Ley	507	de	1999,	correspondió	al	Ministerio	del	Medio	Ambiente	decidir	sobre	los	temas	no	concertados	y,	a	través	de	la	Resolución	1153	del	15	de	diciembre	de	1999,	que	ordena	al	Distrito	tener	en	cuenta	las	observaciones	de	la	CAR,	definió	la	necesidad	de	crear	un	panel	de	expertos	para	poder	adoptar	una	posición	definitiva	sobre	la	expansión	de	la	Zona	Norte.	El	Panel	de	Expertos10	emitió	concepto	sobre	los	posibles	impactos	de	la	expansión	del	norte	de	Bogotá	en	marzo	de	2000,	definiendo	lineamientos	de	manejo	para	distintas	subzonas	del	perímetro	disponible	y	concluyendo	que	existía	una	riqueza	ecológica	y	paisajística	en	la	Zona	Norte	de	Bogotá	para	la	dinámica	ecológica	regional,	en	virtud	de	lo	cual	la	recuperación	y	conservación	de	la	zona	3	“Franja	de	conexión,	restauración	y	protección”	debía	ser	un	objetivo	prioritario	de	las	intervenciones	del	Estado,	para	lo	cual	recomendó	la	creación	de	un	corredor	de	por	lo	menos	1	km	de	ancho	cuya	continuidad	este-­‐oeste	debía	ser	asegurada	y	para	cuyo	manejo	se	sugirió	la	categoría	8	Plan	de	Manejo	Ambiental	de	la	Reserva	Forestal	Regional	Productora	del	Norte	de	Bogotá	D.C.	“Thomas	van	der	Hammen”.	CAR.	Componente	Jurídico.	9	Plan	Ambiental	de	la	Cuenca	alta	del	Río	Bogotá	(Van	der	Hammen,	1998)	10	El	Panel	de	expertos:	Jorge	Acevedo,	Eduardo	Aldana,	Julio	Carrizosa,	Mauricio	Correal,	Luís	Mauricio	Cuervo,	Raúl	Jaramillo,	Manuel	Rodríguez,	Rogelio	Salmona,	Germán	Samper,	Thomas	van	der	Hammen	y	Gerardo	Ardila	(secretario	técnico).
10. ProBogotá	Región	10	de	área	forestal	protectora.	Con	estas	características,	dicha	franja	constituiría	“un	elemento	fundamental	para	equilibrar	las	demandas	pasadas,	presentes	y	futuras	de	desarrollo	de	Bogotá	frente	a	la	oferta	natural	en	su	territorio,	la	cual	resulta	una	necesidad	inaplazable	considerando	la	relación	existente	a	la	fecha	entre	áreas	libres	y	ocupadas	de	la	ciudad,	lo	que	evidencia	el	déficit	de	las	primeras	con	respecto	a	las	segundas”11.	Con	base	en	estas	recomendaciones	y	a	través	de	la	resolución	475	de	2000,	el	Ministerio	de	Ambiente	ordenó	a	la	CAR	declarar	el	Área	de	Reserva	Forestal	Regional	del	Norte,	disponiendo	sin	embargo	que	la	franja	fuera	de	mínimo	800	metros	de	ancho,	ya	que	no	era	ya	posible	lograr	el	kilómetro	y	determinando	que	su	delimitación,	la	definición	de	sus	usos	y	el	plan	de	manejo	para	ésta	fueran	concertadas	con	la	autoridad	ambiental	distrital.	Contra	esta	resolución	tanto	la	CAR	como	el	Distrito	interpusieron	recursos	de	reposición,	frente	a	los	cuales	el	Ministerio	de	Ambiente	expidió	la	resolución	621	del	2000,	que	ratificó	su	decisión	de	crear	la	reserva,	aclarando	que	ésta	hacía	parte	del	componente	rural	del	Distrito	y	determinando	que	se	mantuvieran	los	usos	residenciales	e	institucionales	existentes	en	la	zona	de	conformidad	con	las	normas	específicas	mediante	las	cuales	sus	desarrollos	habían	sido	aprobados	y	garantizándose	la	función	ecológica	de	la	propiedad	de	modo	que	se	priorizara	la	preservación	del	suelo,	la	vegetación	protectora	y	la	continuidad	de	los	sistemas	hídricos	y	los	corredores	biológicos.	Por	medio	de	dicha	resolución,	la	suerte	de	los	demás	usos	existentes	quedó	condicionada	a	la	determinación	de	su	compatibilidad	a	través	del	plan	de	manejo	de	la	reserva.	Once	años	después,	a	través	del	Acuerdo	11	del	19	de	julio	de	2011,	la	CAR	declaró	la	Reserva	Forestal	Regional	Productora	del	Norte	de	Bogotá	D.C.	“Thomas	Van	der	Hammen”,	y	tres	años	después,	a	través	del	Acuerdo	21	del	23	de	septiembre	de	2014,	adoptó	el	Plan	de	Manejo	Ambiental	del	Área	de	Reserva	Forestal.	A	través	de	su	resolución	0835	de	2015,	el	Distrito	declaró	de	utilidad	pública	e	interés	social	un	área	de	1.168,76	ha	al	interior	del	área	de	la	reserva	(1395,16	ha),	excluyendo	160	ha	destinadas	a	dotacionales	y	comercial	y	de	servicios	y	un	área	de	60	hectáreas	que	la	empresa	de	acueducto	ya	había	declarado	de	utilidad	pública.	Además,	fueron	removidas	60	hectáreas	adicionales	correspondientes	a	los	polígonos	aledaños	al	parque	Torca	Guaymaral.	Esto	hace	hoy	posible	la	compra	de	los	predios	por	el	Distrito,	e	incluso	su	expropiación.	11	Ardila,	Gerardo	et	al.,	Territorio	y	Sociedad:	el	caso	del	Plan	de	Ordenamiento	Territorial	de	la	ciudad	de	Bogotá,	Red	de	Estudios	de	Espacio	y	Territorio,	Universidad	Nacional	de	Colombia,	2003.
11. ProBogotá	Región	11	Determinantes	y	plan	de	manejo	La	Reserva	Forestal	Regional	Productora	Van	der	Hammen	representa	1.395	hectáreas	que	en	el	2013,	según	su	plan	de	manejo,	estaban	ocupadas	así:	-­‐ 69.91%	del	suelo,	es	decir	975.38	ha,	por	usos	agropecuarios,	dentro	de	las	cuales	158.65	ha	(11,37%	del	total	de	la	reserva)	corresponden	a	cultivos	de	flores;	-­‐ 11.93%	del	suelo,	es	decir	166.39	ha,	por	usos	dotacionales;	-­‐ 7,78%	del	suelo,	es	decir	108.54	ha,	por	bosques,	canales,	cercas	vivas,	humedales,	matorrales,	plantaciones	forestales,	quebrada	y	vegetación	de	ronda,	que	se	consideran	de	conservación;	-­‐ 3.72%	del	suelo,	es	decir	52ha,	por	usos	varios	relacionados	con	instrucción	aeronáutica,	antenas	de	telecomunicaciones,	torres	de	alta	tensión	y	rellenos	de	escombros;	-­‐ 2.63%	de	suelo,	es	decir	36.74ha,	por	el	sistema	vial;	-­‐ 1.56%	del	suelo,	es	decir	21.82	ha,	por	usos	residenciales;	-­‐ 1.06%	del	suelo,	es	decir	14.81	ha,	por	usos	industriales.	Con	excepción	de	los	usos	industriales	(14.81	ha),	que	deben	desmontarse	en	3	años,	y	de	los	cultivos	de	flores	en	invernadero	(158.65	ha)	que	deben	remplazarse	en	7	años	por	usos	compatibles	con	la	reserva,	el	plan	de	manejo	prevé	que	todos	los	usos	anteriores	permanezcan	en	la	reserva	adaptándose	progresivamente	a	las	vocaciones	que	éste	confiere	a	la	reserva,	diferenciadas	en	4	subzonas:	-­‐ zona	de	preservación,	correspondiente	a	82	hectáreas	de	bosque	primario	existente,	humedales,	cuerpos	de	agua	y	canales.	Como	su	nombre	lo	indica,	esta	zona	excluye	cualquier	manejo	que	no	tienda	a	la	estricta	preservación	del	territorio	cubierto	por	esta;	-­‐ zona	de	restauración,	correspondiente	a	552	hectáreas	de	potreros	y	áreas	con	coberturas	vegetales	que	deben,	progresivamente,	restaurarse	en	bosque	con	posibilidad	de	recreación	pasiva;	-­‐ zona	de	protección	del	paisaje,	correspondiente	a	las	138	hectáreas	de	la	Hacienda	la	Conejera,	declarada	Bien	de	Interés	Cultural	Nacional	y	cobijada	por	un	Plan	Especial	de	Manejo	y	Protección	–PEMP-­‐	expedido	por	el	Ministerio	de	Cultura,	que	prevé	directrices	para	la	conservación	de	la	casa	de	hacienda,	pero	también	para	la	preservación	de	sus	potreros	aledaños	que	constituyen	con	la	casa	un	conjunto	paisajístico	y	arquitectónico	indisoluble.	En	otras	palabras,	hoy	las	138	hectáreas	de	la	Conejera	excluyen	cualquier	posibilidad	de	urbanización	o	de	extensión	de	la	Avenida	Ciudad	de	Cali	dentro	de	su	perímetro,	no	solo	por	la	declaratoria	de	la	reserva	sino	por	la	declaratoria	de	bien	de	interés	cultural	de	la	Nación;	-­‐ zona	de	uso	sostenible,	correspondiente	a	623	hectáreas	hoy	ocupadas	por	construcciones	y	usos	que	se	han	considerado	compatibles	con	la	reserva	y	que	deben,	progresivamente,	mejorar	sus	condiciones	de	integración	dentro	de	la	reserva,	conforme	a	la	función	ecológica	de	la	propiedad	prevista	en	la	ley.
12. ProBogotá	Región	12	Esto	quiere	decir	que	la	ejecución	del	plan	de	manejo	de	la	reserva	de	ninguna	manera	requiere	la	compra	de	todos	los	predios	que	la	componen	sino,	principalmente,	de	552	hectáreas	que	constituyen	la	zona	de	restauración.	Mapa	2.	Vías	proyectadas	para	el	desarrollo	vial	de	la	pieza	norte	de	la	ciudad.	En	cuanto	al	desarrollo	vial,	y	como	lo	indicó	en	su	momento	el	panel	de	expertos12,	se	entiende	que	la	reserva	no	es	de	plano	incompatible	con	la	realización	de	la	12	El	Pánel	de	Expertos,	en	su	documento	dirigido	al	Ministro	Juan	Mayr,	el	14	de	diciembre	de	1999,	expresó:	“la	en	la	medida	en	que	la	ALO	se	mantenga	como	una	vía	sellada	con	muy	pocas	entradas,	no	jugaría	un	papel	importante	como	condición	para	la	urbanización	de	la	zona	norte,	y	su	función	como	límite	y	obstáculo	a	la	expansión	y
13. ProBogotá	Región	13	Avenida	Longitudinal	de	Occidente,	siempre	y	cuando	ésta	se	diseñe	como	una	vía	interurbana	sin	demasiadas	salidas	al	área	rural	y	de	reserva	y	con	todas	las	características	técnicas	para	asegurar	la	no	interrupción	de	las	continuidades	ecológicas,	hidrológicas	e	hidráulicas.	La	ampliación	de	la	vía	Cota-­‐Suba,	para	adecuarla	a	un	perfil	de	tipo	V2,	se	encuentra	contemplada	en	el	manejo	de	la	Reserva.	La	prolongación	de	la	Avenida	Boyacá	al	norte	de	la	calle	200	atraviesa	la	reserva	en	un	tramo	muy	corto,	para	el	cual	debería	ser	posible	encontrar	una	solución	técnica	que	permita	llevarla	hasta	la	futura	ALO	(ver	mapa	2).	En	cambio,	resulta	indiscutible	que	la	prolongación	de	la	Avenida	Ciudad	de	Cali,	al	norte	de	la	Calle	170,	con	su	trazado	actual,	no	es	compatible	con	la	reserva	ni	con	el	Plan	Especial	de	Manejo	y	Protección	de	la	Hacienda	La	Conejera,	ya	que	los	parte	en	dos	en	su	sentido	longitudinal.	Sin	embargo,	sería	posible	desviar	su	trazado	al	límite	occidental	de	la	reserva,	de	modo	que	la	vía	no	compita	ni	con	la	reserva	ni	con	la	hacienda,	al	mismo	tiempo	que	las	da	a	ver	(ver	mapa	3).	Modelos	de	origen	destino	deberían	poder	determinar	si	dichas	vías	son,	o	no,	absolutamente	necesarias	al	desarrollo	del	POZ	Norte.	Pero	sin	duda,	y	en	la	medida	en	que	se	construya	la	ALO,	resulta	más	urgente	prolongar	la	170	hacia	el	occidente,	al	sur	del	humedal	de	la	Conejera.	conurbación	tendría	sentido.	Sin	embargo,	las	observaciones	de	la	CAR	sobre	la	protección	ambiental	deben	ser	acogidas	en	caso	de	que	se	adoptara	la	construcción	de	la	vía”.
14. ProBogotá	Región	14	Mapa	3.	Desvío	posible	del	trazado	de	la	Avenida	Ciudad	de	Cali
15. ProBogotá	Región	15	LA	PROPUESTA	ANUNCIADA	POR	LA	ADMINISTRACIÓN	PEÑALOSA:	494.000	VIVIENDAS	EN	EL	BORDE	NORTE	DE	BOGOTÁ	El	POT	vigente	tenía	pues	como	objetivo	prioritario	“detener	los	procesos	de	expansión	sobre	áreas	de	la	estructura	ecológica	principal,	especialmente	sobre	los	componentes	del	sistema	hídrico	y	el	sistema	orográfico,	así	como	sobre	las	zonas	rurales”13.	Hoy,	la	propuesta	del	Alcalde	Peñalosa	nos	invita	a	un	cambio	radical	de	dirección,	en	el	sentido	de	propiciar	los	procesos	de	expansión	sobre	la	totalidad	de	las	zonas	rurales	planas	del	Distrito	Capital	y	más	allá,	en	Mosquera	y	Soacha,	para	desarrollar	la	Ciudad	Paz,	que	comprende14:	-­‐ Ciudad	Norte:	5.924	ha	para	494.000	viviendas,	-­‐ Ciudad	Mosquera:	5.000	ha	para	417.000	viviendas,	-­‐ Ciudad	del	Río:	4.500	ha	para	350.000	viviendas,	-­‐ Ciudad	Bosa-­‐Soacha:	3.200	ha	para	291.000	viviendas.	En	lo	que	se	refiere	a	la	política	de	expansión	hacia	el	norte,	parece	previsible	que	la	revisión	del	POT	que	la	administración	Peñalosa	planea	proponer	al	Concejo	Distrital	sume	a	la	zona	de	expansión	urbana	de	Bogotá	(2014	hectáreas),	las	3758.39	hectáreas	de	la	pieza	rural	del	norte	(incluida	la	Reserva	Forestal	Regional	Productora	Thomas	Van	der	Hammen	que	hace	parte	de	la	estructura	ecológica	principal	de	la	Sabana	de	Bogotá).	Para	justificar	esta	propuesta,	será	necesario	que	el	documento	técnico	de	soporte	del	próximo	POT	incluya	escenarios	de	proyección	de	la	demanda	de	suelo	urbano,	puestos	en	perspectiva	con	:	-­‐ la	demanda	de	vivienda,	para	Bogotá	y	los	municipios	de	su	aglomeración	urbana,	no	solo	en	términos	cuantitativos	sino	distinguiendo	cualitativamente	el	tipo	de	producto	demandado:	unifamiliar	vs	multifamiliar,	urbano	o	rural,	grande,	mediano	o	pequeño,	VIS,	VIP	o	vivienda	no	subsidiada,	y	demanda	por	estratos;	-­‐ las	posibilidades	abiertas	por	la	norma	urbana	en	los	POTs	vigentes	o	proyectados	de	los	demás	municipios	de	la	aglomeración	urbana	de	Bogotá;	-­‐ las	apuestas	que	el	nuevo	POT	de	Bogotá	haga	en	materia	de	renovación	urbana,	asociada	a	los	proyectos	de	nuevas	troncales	de	transporte	masivo:	Transmilenio,	Metro	y	trenes	de	cercanías,	dentro	de	una	perspectiva	de	proyectos	urbanos	integrales	que	aprovechen	las	inversiones	en	infraestructura	vial	y	de	transporte	para	capturar	valor	del	uso	del	suelo;	-­‐ las	características	de	las	redes	de	servicios	públicos	en	los	distintos	sectores	de	la	ciudad,	evaluando	en	particular	su	capacidad	residual/su	saturación	en	aras	de	ponderar	la	capacidad	de	densificación	de	los	distintos	sectores	de	la	ciudad,	tal	y	como	lo	ha	sugerido	el	decreto	derogatorio	del	562;	13	Decreto	190	de	2004.	POT	vigente	de	Bogotá.	Artículo	1.	14	Según	las	cifras	presentadas	en	el	Consejo	Colombiano	de	Construcción	Sostenible	por	la	Secretaría	de	Planeación	del	Distrito,	el	3	de	marzo	de	2016	en	su	documento	“Visión	de	Ciudad,	¿Dónde	y	cómo	debe	crecer	Bogotá?”
16. ProBogotá	Región	16	-­‐ la	capacidad	del	mercado	para	desarrollar	y	luego	para	absorber	la	oferta	en	materia	de	vivienda,	año	por	año;	-­‐ el	plan	de	inversiones	del	Plan	de	Desarrollo,	que	haga	posible	el	desarrollo	de	las	obras	de	infraestructura	y	de	equipamientos	y	servicios	complementarios	a	la	vivienda,	durante	el	período	de	vigencia	del	próximo	POT.	A	la	espera	de	este	documento,	el	presente	informe	ha	excluido	comentar	el	alcance	de	las	proyecciones	presentadas	por	la	Secretaría	de	Planeación	del	Distrito,	que	son	apenas	aproximaciones	iniciales	de	este	ejercicio	complejo	y	sofisticado	del	que	el	POT,	en	los	tiempos	de	su	elaboración,	no	podrá	prescindir.	En	cambio,	desde	ya	es	oportuno	mencionar	algunos	puntos	que	esperamos	útiles	a	la	discusión	del	futuro	POT,	a	continuación.	Riesgos	asociados	al	ritmo	de	desarrollo	del	suelo:	del	Plan	de	Desarrollo	al	Plan	de	Ordenamiento	Territorial	La	ley	388	es	explícita	en	determinar,	en	su	artículo	32º	que	se	refiere	al	Suelo	de	expansión	urbana,	que	éste	estará	constituido	por	“la	porción	del	territorio	municipal	-­‐destinada	a	la	expansión	urbana-­‐	que	se	habilitará	para	el	uso	urbano	durante	la	vigencia	del	plan	de	ordenamiento,	según	lo	determinen	los	Programas	de	Ejecución”.	En	otras	palabras,	sería	improcedente	declarar	nuevas	áreas	de	expansión	cuyas	posibilidades	de	habilitación	para	el	uso	urbano	durante	la	vigencia	del	plan	de	ordenamiento	no	hayan	sido	demostradas,	su	financiación	programada	y	la	oportunidad	de	mercado	absolutamente	confirmada.	Más	aún	si	las	obras	de	infraestructura	que	habilitarán	el	suelo	para	su	uso	urbano	van	a	ser	financiadas	a	través	de	desarrollos	concesionados	de	dichas	obras,	a	través	de	Alianzas	Público-­‐ Privadas,	como	son	en	principio	la	ampliación	de	la	Autopista	Norte,	la	Avenida	Longitudinal	de	Occidente,	la	Avenida	Boyacá,	la	autopista	Cota-­‐Suba	y	probablemente	otras.	En	ese	sentido,	¿cuál	sería	el	ritmo	de	desarrollo	de	la	Ciudad	Norte?	Hay	que	recordar	que,	en	lo	que	se	refiere	al	POZ	Norte	-­‐área	de	expansión	urbana	prevista	por	el	POT	vigente	(decreto	190	de	2004)-­‐,	no	pasó	nada	en	los	15	años	de	vigencia	del	POT.	Si	bien	es	evidente	que	la	administración	Peñalosa	ha	priorizado	el	desarrollo	de	las	obras	necesarias	a	la	habilitación	del	suelo	para	su	uso	urbano	y	que	tiene	el	mejor	equipo	para	gestionarlo,	es	prudente	considerar	que	difícilmente	podrá	el	Alcalde	Peñalosa	consolidar	en	cuatro	años	el	equivalente	de	dos	veces	Ciudad	Salitre,	que	lleva	más	de	30	años	desarrollándose.	Más	aún	cuando	estamos	hablando	de	más	de	30	planes	parciales.	Más	realista	es	considerar	que	el	tiempo	del	desarrollo	del	POZ	Norte,	será	el	de	la	vigencia	del	próximo	POT	-­‐12	años-­‐,	sobre	todo	considerando	que	habrá	otros	frentes	adicionales	de	desarrollo	priorizados	tanto	el	Plan	de	Desarrollo	“Bogotá	Mejor	para	todos”	como	en	el	nuevo	Plan	de	Ordenamiento	Territorial	a	formular.
17. ProBogotá	Región	17	Sea	este	el	momento	para	repetir	que	el	reto	fundamental	del	Plan	de	Ordenamiento	Territorial	es	el	de	asegurar	la	correlación	entre	la	necesidad	de	producción	de	suelo	desarrollable	y	la	capacidad	de	la	ciudad	de	proveer	la	infraestructura	y	los	equipamientos	necesarios	para	su	desarrollo	equilibrado	y	sostenible.	Sólo	así	se	garantiza	la	consolidación	progresiva	de	sectores	de	ciudad	cualitativos,	compactos,	con	usos	mixtos,	bien	conectados,	con	acceso	a	sistemas	de	transporte	de	alta	frecuencia	y	bajo	costo,	tal	y	como	los	defiende	el	Alcalde	Peñalosa.	Salvo	que	el	documento	técnico	de	soporte	del	POT	nos	demuestre	lo	contrario,	abrir	simultáneamente	a	la	urbanización,	en	la	sola	Ciudad	Norte,	más	de	5000	hectáreas	parece	un	camino	riesgoso:	• disiparía	los	esfuerzos	de	gestión	de	la	habilitación	del	suelo	para	su	uso	urbano,	a	la	vez	que	multiplicaría	los	esfuerzos	fiscales	necesarios	para	la	habilitación	del	suelo	en	un	plazo	demasiado	corto,	• dispersaría	además	los	puntos	de	construcción	de	los	proyectos	inmobiliarios	diluyendo	las	posibilidades	de	captura	de	valor	del	proceso	de	urbanización	y	haciendo	imposible,	antes	de	un	plazo	demasiado	largo,	la	consolidación	de	barrios	activos,	mixtos	y	de	alta	densidad.	Por	la	misma	razón,	la	posibilidad	de	generar	1600	hectáreas	de	zonas	verdes	públicas	para	restituir	–realinderada-­‐	la	Reserva	Forestal	Regional	Productora	Van	der	Hammen,	se	diluiría	en	un	plazo	probablemente	mucho	más	largo	que	el	que	razonablemente	requiere	su	restauración	con	el	trazado	que	hoy	tiene.	Estamos	hablando	de	un	riesgo	técnico,	fiscal,	financiero	y	operativo	demasiado	alto	en	la	consecución	del	objetivo	inicial	que	es	el	de	crear	en	el	menor	tiempo	posible	una	ciudad	de	talla	mundial	que,	además,	preserve	y	financie	1600	hectáreas	de	áreas	verdes	públicas	para	reconstruir	las	continuidades	ecológicas	que	la	Reserva	Van	der	Hammen	-­‐que	hoy	tenemos-­‐	intenta	restablecer.	Riesgo	de	contencioso	y	limbo	jurídico	prolongado	El	principio	de	precaución	sugiere,	según	las	hipótesis	aquí	planteadas,	que	los	esfuerzos	por	gestionar	y	financiar	la	expansión	al	norte	de	la	ciudad	se	circunscriban	al	desarrollo	exitoso	de	un	proyecto	ambicioso	y	ejemplar	del	POZ	Norte.	Y	más	aún	considerando	el	riesgo	de	contencioso	que	cualquier	otra	alternativa	plantea,	en	por	lo	menos	dos	niveles:	-­‐ riesgo	de	ilegalidad,	por	lo	menos	en	relación	con	:	o el	artículo	10	de	la	ley	388	de	1999,	que	se	refiere	a	las	determinantes	de	los	planes	de	ordenamiento	territorial	y	que	obliga	a	los	municipios	y	distritos,	en	la	elaboración	y	adopción	de	sus	planes	de	ordenamiento	territorial,	a	tener	en	cuenta	las	determinantes	que	constituyen	normas	de	superior	jerarquía	que	son	las	relacionadas	con	la	conservación	y	protección	del	medio	ambiente,	los	recursos	naturales	la	prevención	de	amenazas	y	riesgos	naturales,	y	en	particular	las	disposiciones	producidas	por	la	Corporación	Autónoma	Regional	o	la	autoridad	ambiental	de	la	respectiva	jurisdicción,	en	cuanto	a	la	reserva,
18. ProBogotá	Región	18	alinderamiento,	administración	o	sustracción	de	los	distritos	de	manejo	integrado,	los	distritos	de	conservación	de	suelos,	las	reservas	forestales	y	parques	naturales	de	carácter	regional;	las	normas	y	directrices	para	el	manejo	de	las	cuencas	hidrográficas	expedidas	por	la	Corporación	Autónoma	Regional	o	la	autoridad	ambiental	de	la	respectiva	jurisdicción;	y	las	directrices	y	normas	expedidas	por	las	autoridades	ambientales	para	la	conservación	de	las	áreas	de	especial	importancia	ecosistémica;	o el	artículo	32	de	la	ley	388	de	1999,	que	se	refiere	a	los	suelos	de	expansión,	por	razones	ya	mencionadas;	-­‐ riesgo	de	inconstitucionalidad,	por	lo	menos	en	relación	con	el	principio	de	progresividad	de	la	protección	del	medio	ambiente.	En	efecto,	a	través	de	la	sentencia	constitucional	número	a	C-­‐443/09	del	08	de	julio	2009,	la	Sala	Plena	Corte	Constitucional	reconoce	de	manera	expresa	la	obligación	estatal	de	no	regresividad	ambiental,	derivándola	del	principio	progresividad	contenido	en	el	artículo	2.1.	del	Pacto	Internacional	de	Derechos	Económicos,	Sociales	y	Culturales,	el	numeral	1.1.	Protocolo	Adicional	de	la	Convención	Americana	de	Derechos	Humanos	(Protocolo	de	San	Salvador)	y	del	artículo	26	de	la	propia	Convención	Americana.	Sin	ninguna	duda,	sustraer	1395	hectáreas	de	Reserva	Forestal	Regional	Protectora	del	sistema	que	compone	la	Estructura	Ecológica	Principal	de	la	Sabana	de	Bogotá	podría	ser	interpretado	como	una	regresión	en	la	protección	del	medio	ambiente;	-­‐ además	del	mal	precedente	que	sentaría,	jurisprudencialmente,	la	no	atención	a	las	disposiciones	de	mayor	jerarquía	en	la	formulación	de	los	planes	de	ordenamiento	territorial	en	una	coyuntura	en	que	más	del	80%	de	los	municipios	del	país	deben	reformular	sus	documentos	de	urbanismo.	En	cualquiera	de	estos	escenarios,	es	esperable	que	el	trámite	de	cualquiera	de	las	múltiples	demandas	que	se	presentarían	produzca	medidas	cautelares	que	condenen	el	conjunto	del	territorio	en	cuestión	al	status	quo	y	a	un	limbo	jurídico	prolongado.	Perdería	la	ciudad	y	el	conjunto	de	los	ciudadanos,	por	razones	que	no	hay	que	volver	a	explicar.	EL	MEJOR	CAMINO	HACIA	UNA	CIUDAD	NORTE	DE	TALLA	MUNDIAL:	UN	COMPROMISO	COLECTIVO	EN	FAVOR	DEL	POZ	NORTE,	LA	ALO	Y	LA	RESERVA	THOMAS	VAN	DER	HAMMEN	Por	todas	estas	razones,	parece	claro	que	el	camino	más	eficiente	para	lograr	la	creación	de	una	ciudad	de	talla	mundial	al	norte	de	Bogotá	consiste	en	concentrar	esfuerzos	para	asegurar,	simultánea	y	ejemplarmente:	-­‐ la	urbanización	del	POZ	Norte	:	gestión	de	sus	planes	parciales,	financiación	y	construcción	de	las	obras	de	infraestructura	necesarias	para	la	habilitación	del	suelo	para	su	uso	urbano:	prolongación	de	la	Avenida	Boyacá	y	de	la	Avenida	Novena	y	construcción	de	la	Calle	200;
19. ProBogotá	Región	19	-­‐ la	concreción	de	la	Reserva	Van	der	Hammen,	que	en	adelante	debería	verse	no	como	un	freno	a	la	expansión	de	la	ciudad,	sino	como	un	eslabón	fundamental	para	mitigar	los	impactos	del	crecimiento	actual	y	futuro	de	la	aglomeración	urbana	de	Bogotá,	es	decir,	la	condición	misma	de	que	la	expansión	futura	de	la	aglomeración	se	de	en	mejores	condiciones	para	la	preservación	del	equilibrio	ecosistémico	de	la	Sabana.	Si	la	Reserva	requiere	ajustes	de	alinderación	y	proyectos	complementarios	como	el	mejoramiento	de	la	conectividad	del	humedal	Torca-­‐Guaymaral	de	lado	y	lado	de	la	Autopista	Norte,	éstos	deben	ponerse	sobre	la	mesa;	-­‐ la	creación	de	la	Avenida	Longitudinal	de	Occidente	-­‐de	cuya	puesta	en	marcha	dependen	las	condiciones	de	movilidad,	no	solo	de	Bogotá,	sino	de	sus	municipios	de	borde:	Chía,	Cota,	Funza,	Mosquera	y	Soacha-­‐;	-­‐ y	por	extensión,	la	prolongación	de	la	calle	170	hasta	la	ALO,	que	se	encuentra	priorizada	en	el	Programa	de	Gobierno	de	Enrique	Peñalosa.	Si	así	lo	asumiéramos,	la	discusión	útil	durante	los	meses	venideros	debería	intentar	resolver:	-­‐ ¿cuál	sería	una	forma	equitativa	de	considerar	el	valor	del	suelo	de	reserva?,	en	el	entendido	que	de	éste	suelo	depende	que	otros	sectores	del	norte	de	Bogotá	puedan	urbanizarse	con	altas	densidades	en	el	corto,	mediano	y	largo	plazo.	En	ese	sentido,	no	es	absurdo	considerar	que	la	Reserva	Van	der	Hammen	sea	considerada	como	:	o una	carga	urbanística	repartida	en	todo	el	perímetro	del	norte	de	Bogotá,	incluido	el	POZ	Norte;	o una	inversión	que	genere	valorización	del	suelo	en	todo	el	perímetro	de	la	ciudad	o,	por	lo	menos,	en	el	mismo	perímetro	en	que	se	ha	distribuido	el	cobro	por	valorización	de	las	obras	del	anillo	vial	Boyacá,	Calle	200,	Avenida	Novena.	-­‐ ¿cuáles	de	las	obras	de	infraestructura	vial	que	atraviesan	la	reserva	son	necesarias	en	el	periodo	de	vigencia	del	próximo	POT?	y	¿cuáles	serían	las	condiciones	técnicas	de	su	compatibilidad	con	la	reserva?	Ojalá	pudiéramos	acordar	respuestas	sobre	todos	estos	temas	en	los	próximos	meses,	demostrando	así	que	la	expansión	urbana	y	la	preservación	del	medio	ambiente	pueden	conciliarse	y	organizarse.	Este	es	un	desafío	lo	suficientemente	importante,	no	solo	para	la	administración	Peñalosa,	sino	para	las	próximas	administraciones	de	la	ciudad,	que	deberán	mantener	el	impulso	que	en	los	próximos	meses	se	inicie	con	el	nuevo	POT.	Desde	ya,	es	un	compromiso	firme	de	ProBogotá	Región:	-­‐ acompañar	a	la	administración	en	los	esfuerzos	que	sean	necesarios	para	sacar	adelante	el	POZ	Norte	y	así	sembrar	con	éxito	la	primera	etapa	de	ese	sueño	que	es	La	Ciudad	Paz	;
20. ProBogotá	Región	20	-­‐ influir	durablemente	para	mantener	el	impulso	más	allá	de	los	próximos	cuatro	años	de	la	administración	Peñalosa	y	así	asegurar	que	la	ciudad	se	desarrollo	conforme	lo	haya	definido	el	próximo	POT.

References: artículo	1
	artículo	203
	artículo	25
	Resolución	
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	artículo	10
	artículo	32
	artículo	2
	artículo	26