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Timestamp: 2018-10-18 15:53:23+00:00

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Índice título I. Disposiciones generales
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Objeto de la caza
Competencia en materia de caza.
La propiedad de las piezas de caza.
TÍTULO II. CLASIFICACION DE TERRENOS
CAPÍTULO I. TERRENOS CINEGETICOS Y NO CINEGETICOS. DEFINICIÓN
Clasificación de terrenos
CAPÍTULO II. TERRENOS NO CINEGETICOS
La creación de refugios de fauna.
Zonas habitadas.
Otros terrenos no cinegéticos.
CAPÍTULO III. TERRENOS CINEGETICOS
Terrenos cinegéticos sometidos a régimen común. Zonas libres y zonas de exclusión.
Terrenos cinegéticos sometidos a régimen especial
Terreno cinegético ordenado (TECOR)
Procedimiento general de declaración de un TECOR
Obligaciones de los titulares de un TECOR
TECOR de carácter autonómico
TECOR de carácter local
TECOR de carácter societario
TECOR de carácter individual
Modificación de la base territorial de un TECOR
Extinción de los TECOR
La facultad de exclusión
Las reservas de caza
Vedados de caza
Los terrenos cinegéticos deportivos
Las explotaciones cinegéticas comerciales
Declaración de una explotación cinegética comercial
. Cercados
. Cercados cinegéticos
Zonas de Aclimatación.
CAPÍTULO IV. EL EJERCICIO DE LA CAZA EN LAS ZONAS DE SEGURIDAD
Artículo 38. Las zonas de seguridad
CAPÍTULO V. ZONAS DE ADIESTRAMIENTO Y DE CAZA PERMANENTE Y SEÑALIZACIÓN
Artículo 39. Las zonas de adestramiento de perros
Artículo 40. Zonas de Caza Permanente
Artículo 41. La señalización en los espacios cinegéticos sometidos a régimen especial.
TÍTULO III. LA ORDENACIÓN Y APROVECHAMIENTO CINEGÉTICOS
Artículo 42. La ordenación de la caza
Artículo 43. Plan de Ordenación Cinegético
Artículo 44. Plan Anual de Aprovechamiento Cinegético
Artículo 45. Desarrollo y ejecución de la ordenación
Artículo 46. Regulación de la temporada anual de caza
Artículo 47. La Jornada hábil de caza
TÍTULO IV. EL EJERCIO DE LA CAZA
CAPÍTULO I . EL CAZADOR, REQUISITOS , LICENCIAS Y RESPONSABILIDAD
Artículo. 48 Definición de cazador
Artículo 49 Requisitos para el ejercicio de la caza
Artículo 50 Licencias. Vigencia y clases
Artículo 51.De las personas inhabilitadas para obtener la licencia
Artículo 52.Retirada y suspensión de licencia
Artículo 53. Deberes del cazador
Artículo 54. La responsabilidad de los cazadores
Artículo 55.La responsabilidad patrimonial por los daños que causan las especies cinegéticas
Artículo 56. La seguridad en las cacerías
Artículo 57. Uso y tenencia de perros de caza
CAPÍTULO II. LAS ARMAS, MUNICIONES Y DISPOSITIVOS AUXILIARES
Artículo 58. Armas.
Artículo 59. Armas prohibidas para el ejercicio de la caza
Artículo 60. Municiones
Artículo 61.Dispositivos auxiliares
Artículo 62.Otros instrumentos, medios y procedimientos de caza prohibidos
CAPÍTULO III. PROTECCIÓN DE LAS PIEZAS DE CAZA Y AUTORIZACIONES ESPECIALES
Artículo 63. Protección y conservación de las especies de caza
Artículo 64. Autorizaciones especiales
CAPÍTULO IV. MODALIDADES
Artículo 65. Modalidades de Caza
Artículo 66. Competiciones cinegéticas
Artículo 67. La caza con fines científicos
CAPÍTULO V. LA VIGILANCIA Y EL CUIDADO DE LA CAZA
Artículo 68. La vigilancia de la actividad cinegética
Artículo 69. Guardas de campo de caza de caza
TÍTULO V. LAS ENTIDADES COLABORADORAS Y LOS ÓRGANOS CONSULTIVOS
Artículo 70. Las entidades colaboradoras
Artículo 71. Los órganos consultivos y asesores.
Artículo 72. La Junta de Homologación de Trofeos de Caza
TÍTULO VI. REGIMEN SANCIONADOR
CAPÍTULO I. ACTUACIONES PREVIAS
Artículo 73. Las denuncias de los agentes de la autoridad
Artículo 74. Medidas provisionales
Artículo 75. Decomisos.
Artículo 76. Retirada y devolución de armas
Artículo 77. Infracciones leves
Artículo 79. Infracciones muy graves
Artículo 80. Prescripción de las infracciones.
Artículo 81. Sanciones aplicables.
Artículo 82. Criterios para la graduación de las sanciones
Artículo 83. Reparación del daño e indemnizaciones
Artículo 84. La prescripción de las sanciones
CAPÍTULO V. DEL PROCEDIMIENTO Y DE LA COMPETENCIA
Artículo 85. El expediente sancionador y su caducidad.
Artículo 86. La presunción de existencia de delito o falta.
Artículo 87. La competencia para la imposición de sanciones.
CAPÍTULO VI. EJECUTIVIDAD DE LAS SANCIONES
Artículo 88. Ejecutividad de las resoluciones.
Artículo 89. Multas coercitivas
Artículo 90. Medios de ejecución forzosa.
CAPITULO VII. DEL REGISTRO DE INFRACTORES DE
Artículo 91. Creación del Registro de Infractores de Caza.
Disposición adicional primera. Procedimiento de ampliación y segregación.
Disposición adicional segunda. Exclusión del ámbito competencial de la ley.
Disposición adicional tercera. Actualización del importe de las multas pecuniarias.
Disposición adicional cuarta. Sentido del silencio
Disposición transitoria primera. Explotaciones cinegéticas comerciales.
Disposición transitoria segunda. Los tecores de titularidad compartida.
Disposición transitoria tercera. Los procedimientos en tramitación
Galicia ha experimentado una transformación acelerada en su paisaje agrario, en los últimos años. Cambios profundos en las estructuras familiares agrarias, tanto en el modo de producir como en los cultivos agrícolas y forestales, que han mudado de un modo sustancial los componentes del territorio y por lo tanto las condiciones de los hábitats, que han derivado en el incremento de las poblaciones de algunas especies, en detrimento de otras.
En estas circunstancias y dado que la superficie cinegética de Galicia comprende más del 80% del territorio gallego, la caza cobra un singular protagonismo, necesario en el control de determinadas poblaciones de especies silvestres para lograr un equilibrio ecológico fundamental en el normal desarrollo de los ecosistemas naturales. La actividad cinegética trasciende de su condición deportiva y lúdica y gana peso en su función social y ambiental.
Además de ello, la caza se muestra como un instrumento de gran interés para el desarrollo económico de amplias zonas de nuestro territorio, no sólo por la entidad de los recursos que promueve, que pueden ser muy elevados, sino porque lo hace en un medio social en el que resulta especialmente interesante crear riqueza, dadas las pocas alternativas productivas, y puede poner freno así al despoblamiento de la población rural.
En estos últimos años se ha hecho un considerable esfuerzo para incrementar la calidad de nuestra caza y para mejorar sus hábitats, se ha profundizado en el conocimiento y seguimiento de varias especies y se han identificado los patrones genéticos de las especies cinegéticas autóctonas, a fin de mejorar las poblaciones y con ella la oferta cinegética de nuestra comunidad.
Desde hace bastantes años, ha ido descendiendo el número de los cazadores gallegos y se registran pocas incorporaciones de jóvenes a esta actividad. La caza menor, mayoritaria hace unos pocos años ha cedido protagonismo a la caza mayor, que crece en la afición de los cazadores gallegos y atrae progresivamente el interés de los cazadores foráneos.
Es un hecho constatable que el medio ha cambiado y las circunstancias en las que se practica la caza también, por eso es necesario modificar la normativa que la organiza y ordena
La Ley 4/1997,de 25 de junio, de caza de Galicia, aunque modificada parcialmente por la Ley 6/2006, de 23 de octubre, no ha podido hacer frente al conjunto de problemas que plantea el ejercicio de la caza en la actualidad. En estos pocos años aquella ley ha envejecido, el medio ha experimentado un cambio sustancial y con el, la propia actividad cinegética. Actualmente se hace necesaria una ley nueva, que no solo mejore a la anterior sino que además sepa adaptarse a la realidad que ha de ordenar y que se ponga en sintonía con otras disposiciones autonómicas, que, salvando las peculiaridades que les son propias, utilizan instrumentos jurídicos, medios y procedimientos similares para atender exigencias que a todas son comunes.
La caza se constituye como un derecho originario que tienen todos los administrados, que puede practicarse en todos aquellos lugares en los que no se encuentre expresamente prohibido por disposiciones legales o por el ejercicio de derechos privados.
Cuando Galicia asumió las competencias en materia de caza, a través de su Estatuto de autonomía, lo hizo con el designio de orientarla no sólo por los derroteros de nuestra tradición cinegética sino también, como un instrumento importante para el desarrollo rural. Se proclamó la imperiosa necesidad de ordenar la actividad cinegética y de dimensionarla de manera adecuada para posibilitar su gestión. A lo largo de los años en que ha tenido vigencia la Ley 4/1997 se han cumplido esos objetivos y de su mano se ha operado un cambio sustancial en el mundo de la caza gallega.
Ahora, son otros los objetivos que han de orientar la ordenación legal de la caza.
Los pilares básicos en los que se fundamenta esta reforma:
Propender hacia una caza mas ética y responsable
La sostenibilidad de la caza en armonía con el medio natural en el que se desenvuelve
La mejora de la calidad de los instrumentos de ordenación, como la mejor garantía de la sostenibilidad
Una distribución mas justa de la responsabilidad por los daños causados por las especies cinegéticas
La seguridad en la actividad cinegética no sólo para los cazadores sino también para los demás usuarios del monte
La dinamización económica del mundo rural a través de la explotación cinegética
La flexibilidad de las normas para la caza de especies de caza mayor, en el caso de generación de daños
Un régimen sancionador claro y preciso
Se aboga en esta ley por el ejercicio de una caza más responsable, más sostenible, más ética.
Especial empeño pone la ley en que la caza se realice en condiciones de máxima seguridad, para las personas y los bienes. La exigencia de buenas prácticas en la caza, que aseguren una caza sin sobresaltos, pasa de ser una simple recomendación a convertirse en una exigencia formal de la ley
Se reforma el régimen de aplicación a las zonas de seguridad y se hace un esfuerzo para hacerlo mas claro y riguroso para todos.
Se define y conforma la figura del cazador, como elemento básico en la regulación de la caza. y se establecen sus deberes, que ahondan en el designio del ejercicio responsable de la caza.
Se acogen en el derecho sancionador conductas antijurídicas nuevas y se cualifican como tales, otras que ya aparecían declaradas anteriormente
Adquiere una significación especial la problemática que provocan los daños que causan las especies silvestres no sólo en el ámbito agrario sino también en el de la circulación viaria Se crea una figura nueva, el Fondo de Corresponsabilidad, expresiva de la solidaridad en el reparto de las cargas que se derivan de la responsabilidad por los daños que causan las especies cinegéticas.
Se armoniza el régimen de la vigilancia privada, con las demás legislaciones autonómicas.
Se incide de una manera destacada en la regulación de la explotaciones cinegéticas comerciales, llamadas a ser un instrumento dinamizador de la economía rural, con el componente empresarial que busca en la rentabilización de los recursos de la caza un medio para el impulso económico del medio rural, junto a algunas modificaciones que se han hecho en la ordenación de los tecores, si bien, por entenderse adecuadas, se respetan las líneas esenciales en la ordenación territorial de la caza, que en su día supuso la transformación de los cotos de caza en tecores.
La ley se estructura en cinco títulos, 91 artículos, cuatro disposiciones adicionales, tres disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y una disposición final .
En el título I , se enuncian los objetivos y la orientación a la que se ordena la regulación de la caza en Galicia.
En el título II , se insiste en el dimensionamiento adecuado de los espacios cinegéticos como presupuesto básico para su gestión. Se mantienen la clasificación de los terrenos, con alguna modificación puntual, cual es la de incluir entre los terrenos no cinegéticos a los refugios de fauna, que son por su propia naturaleza, espacios incompatibles con la practica de la caza, sin que ello suponga convertirlos en santuarios para todas las especies.
El titulo III, recoge el interés de la ley en una ordenación técnicamente rigurosa para la protección y defensa de los valores naturales de la caza, profundizando en los valores de sostenibilidad de las poblaciones y del medio y de la puesta en valor de la caza como recurso económico.
El título IV acoge cuantos elementos congrega la actividad cinegética, al cazador, los perros, las armas y sus municiones, la vigilancia en la caza y la responsabilidad derivada de la caza o de las especies objeto de la acción venatoria. Este título presenta novedades que convienen reseñar, al definir al cazador de una manera pormenorizada y precisa; establecer la prohibición de usos de armas y municiones inapropiadas para un ejercicio deportivo y cabal de la caza; pone especial empeño en la seguridad en la caza, para que su ejercicio no sea causa de problemas para los propios cazadores, así como para otras personas o para sus bienes. Las normas de seguridad en la caza pasan de ser recomendaciones a convertirse en obligaciones legales. Se establece la responsabilidad personal del cazador por los daños que pudiera causar durante el desarrollo de la acción de caza. Los tecores, como titulares de los derechos cinegéticos, mantienen la responsabilidad por los daños que causan las especies cinegéticas, pero, en el marco de las competencias propias de la comunidad autónoma gallega, la ley reclama un reparto más equilibrado y equitativo de esta responsabilidad patrimonial y anuncia la creación de un fondo de corresponsabilidad para ese fin. Se da un cambio importante en lo que respecta a la vigilancia privada en la caza, a la que se incentiva desde los poderes públicos y se le reconoce su trascendental importancia para la gestión técnica de la caza y que habrán de asumir responsablemente los titulares cinegéticos según sus propias necesidades.
En el Título V recoge y estructura la necesaria participación de los sectores sociales en todo cuanto concierne al mundo de la caza de nuestra comunidad,
En el Título VI se regula el régimen sancionador, señalándose como principal novedad un aumento en el cómputo de los plazos de prescripción, el establecimiento de un completo catálogo de mediadas cautelares, el incremento de tipos infractores y la posibilidad de graduar la sanción por tramos.
Esta Ley tiene por objeto regular el ejercicio de la caza en la Comunidad Autónoma de Galicia con la finalidad de proteger, conservar, fomentar y aprovechar ordenadamente sus recursos cinegéticos de manera compatible con el equilibrio natural y con los distintos intereses afectados.
A los efectos de esta ley se considera acción de cazar la ejercida para buscar, perseguir o aguardar la llegada de las piezas de caza cuya finalidad sea capturar o abatir las mismas, o facilitar su captura por un tercero.
También se considera acción de cazar el adiestramiento de perros sin captura de piezas.
No se considera acción de cazar las acciones preparatorias de las cacerías, realizadas sin armas, en las modalidades colectivas de caza mayor, y el vuelo libre de las aves en cetrería.
Objeto de la caza.
Son objeto de la caza los ejemplares pertenecientes a las especies que se declaren como cinegéticas, que desde ese momento tendrán la condición de piezas de caza.
Los animales domésticos, en tanto se mantengan en esa condición, no podrán ser objeto de la caza.
La planificación, ordenación, fomento, vigilancia y control de la caza le corresponderá a la Consellería competente en materia de caza, la cual realizará cuantas actuaciones considere precisas para alcanzar los objetivos de esta Ley.
1. Son especies cinegéticas las declaradas objeto de caza mediante Orden del titular de la consellería competente en materia de caza.
2. A efectos de planificación, ordenación y aprovechamiento cinegéticos, las especies de caza se clasificarán en dos grandes grupos:
b) Especies de caza menor.
2. El cazador que hiera a una pieza de caza dentro de un terreno donde le esté permitido cazar, tiene derecho a cobrarla aunque entre en terrenos de titularidad ajena, siempre que fuera visible desde la linde, debiendo entrar a cobrarla con el arma descargada, y con los perros atados.
3. En terrenos cinegéticos acotados abiertos, y para piezas de caza mayor, no será necesario consentimiento del titular del derecho real sobre el terreno, siempre que aquélla dé rastro de sangre, y el cazador entre a cobrar la pieza con los perros atados y con el arma descargada. Cuando el terreno ajeno estuviese cercado o en el caso de que la pieza no fuera visible desde la linde, el cazador necesitará autorización del titular del derecho real sobre el terreno para entrar a cobrarla. El que se negara a conceder su consentimiento para el acceso estará obligado a entregar la pieza herida o muerta, siempre que fuera hallada y pudiere ser aprehendida.
4. Cuando uno o varios cazadores levantasen y persiguiesen una pieza de caza, cualquier otro cazador deberá abstenerse, en tanto dure la persecución, de abatir o intentar abatir dicha pieza.
6. En la acción de cazar, cuando haya dudas respecto de la propiedad de las piezas de caza, se aplicarán los usos y costumbres del lugar. En su defecto, el derecho de propiedad sobre la pieza cobrada corresponderá al cazador que le hubiera dado muerte, si se trata de piezas de caza menor, y al autor de la primera sangre, cuando se trate de piezas de caza mayor.
7. La propiedad de los trofeos de caza mayor procedentes de ejemplares encontrados muertos corresponde al titular de los derechos cinegéticos donde se hallaren.
CLASIFICACION DE TERRENOS
TERRENOS CINEGETICOS Y NO CINEGETICOS. DEFINICION
Clasificación de Terrenos.
A los efectos de la presente Ley, los terrenos se clasifican en terrenos cinegéticos y terrenos no cinegéticos.
1. El derecho de caza sólo podrá ejercerse en los terrenos que tengan la consideración de terrenos cinegéticos, entendiéndose por tales, aquellos terrenos en los que está autorizado el ejercicio de la caza.
2. La declaración de terrenos cinegéticos tiene como finalidad la protección, fomento y aprovechamiento ordenado y sostenible de las especies cinegéticas.
Terrenos no Cinegéticos.
1. Son terrenos no cinegéticos aquellos en los que por expresa declaración de esta ley o por resolución administrativa, se establezca la prohibición de cazar.
2. En dichos terrenos, la Administración competente en materia de caza podrá ejecutar controles de población o autorizar el ejercicio excepcional de la caza por razones técnicas, de seguridad, científicas, sanitarias o sociales.
TERRENOS NO CINEGETICOS
A los efectos de la presente ley, los terrenos no cinegéticos se clasifican en:
Los refugios de fauna.
Vías públicas y aeropuertos
Otros terrenos no cinegéticos, que sean declarados como tales.
1. Son refugios de fauna los terrenos que queden sustraídos al aprovechamiento cinegético por razones de carácter biológico, científico o educativo, con el fin de asegurar la conservación de determinadas especies de la fauna silvestre.
2. En estas áreas, la caza estará permanentemente prohibida, sin perjuicio de que por circunstancias especiales, suficientemente justificadas, el titular de la dirección general competente en materia de caza acuerde su autorización para especies y en circunstancias determinadas.
1. La creación de refugios de fauna se podrá promover de oficio por la Administración Pública Gallega. El expediente se iniciará a instancia del Servicio de Conservación de la Naturaleza de la Jefatura Territorial correspondiente de la Consellería competente en materia de caza en la que se justifique la conveniencia de su creación, atendiendo a las necesidades de conservar y fomentar las poblaciones de especies de fauna silvestre sujetas a un especial régimen de protección.
2. La creación de refugios de fauna silvestre también se podrá promover a instancia de entidades públicas y privadas cuyos fines sean culturales, deportivos o científicos, acompañando a la solicitud una memoria justificativa de su conveniencia y finalidad.
3. Corresponde a la Consellería competente en materia de caza, la tramitación del procedimiento para la creación de los refugios de fauna. Sin perjuicio de su ulterior desarrollo reglamentario, en el procedimiento de creación habrá de figurar en todo caso, un trámite de información pública. La creación de un refugio de fauna se efectuará mediante Orden del titular de la consellería competente en materia caza.
4. La modificación de los límites y cualesquiera otras determinaciones propias de la creación del refugio de fauna silvestre, o su supresión, se tramitará por el procedimiento establecido para su creación.
5. Los Terrenos Cinegéticamente Ordenados (TECORES) afectados por la declaración de una parte de su territorio como refugio de fauna, no perderán tal condición si por causa de la misma, vieran reducido su territorio por debajo de la superficie mínima exigida para su declaración como Terreno Cinegéticamente Ordenado, en los términos establecidos en el art. 20.3 de la presente Ley.

References: Artículo 38

Artículo 39

Artículo 40

Artículo 41

Artículo 42

Artículo 43

Artículo 44

Artículo 45

Artículo 46

Artículo 47

Artículo 49

Artículo 50

Artículo 51

Artículo 52

Artículo 53

Artículo 54

Artículo 55

Artículo 56

Artículo 57

Artículo 58

Artículo 59

Artículo 60

Artículo 61

Artículo 62

Artículo 63

Artículo 64

Artículo 65

Artículo 66

Artículo 67

Artículo 68

Artículo 69

Artículo 70

Artículo 71

Artículo 72

Artículo 73

Artículo 74

Artículo 75

Artículo 76

Artículo 77

Artículo 79

Artículo 80

Artículo 81

Artículo 82

Artículo 83

Artículo 84

Artículo 85

Artículo 86

Artículo 87

Artículo 88

Artículo 89

Artículo 90

Artículo 91
 resolución