Source: http://eloptimismodelavoluntad.blogspot.com/2008_06_01_archive.html
Timestamp: 2013-05-24 18:22:52+00:00

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El optimismo de la voluntad: junio 2008
Soledad Gallego-Díaz publica hoy en El País la mejor respuesta posible a las infames descalificaciones de Zapatero a todo aquel que critique la Directiva de la vergüenza.Como hace la periodista, lo mejor es leer detenidamente los artículos de la norma para salir de dudas acerca de la dimensión de las medidas represivas que ZP, su gobierno y su partido apoyan fervientemente.Lean y juzguen dónde está la ignorancia y dónde la sinrazón.Razonada explicación SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ La llamada Directiva de retorno ha provocado una gran polémica en España, hasta el extremo de que el presidente del Gobierno aprovechó el debate parlamentario del miércoles para asegurar que "algunas críticas sólo pueden proceder de la ignorancia supina o la demagogia irresponsable". Para facilitar la comprensión de la polémica, lo más conveniente es la lectura directa de los artículos objeto de discusión. Por ejemplo, los relacionados con la expulsión de menores no acompañados. El artículo 8 bis.2 de la directiva, dice: "Las autoridades del Estado miembro de que se trate, antes de expulsar de su territorio a un menor no acompañado, deberán haber obtenido la garantía de que esa persona será entregada a un miembro de su familia, a un tutor previamente designado o a unos servicios de recepción adecuados en el Estado de retorno". (Cursivas propias). La crítica se centra en la entrega del menor "a unos servicios de recepción adecuados en el Estado de retorno". Fundamentalmente, porque "Estado de retorno" no significa necesariamente el país de origen del menor. Todo el mundo está de acuerdo con que se retorne al niño o al adolescente a su familia o a un tutor legal, por ejemplo, las autoridades de su país de origen. Pero en el artículo 3 de la misma directiva se afirma: "A efectos de esta directiva se entenderá también por "retorno" el proceso de vuelta a un país de tránsito, con arreglo a acuerdos de readmisión comunitarios o bilaterales o de otro tipo". El lenguaje de la UE puede ser muy árido, pero de lo que se trata es muy sencillo. Un menor no acompañado de Sierra Leona podrá ser "retornado" a los "servicios adecuados" (signifique eso lo que signifique) de, pongamos por ejemplo, un país como Mauritania, con el que la UE o España haya firmado acuerdos en ese sentido. Los críticos afirman que no se puede enviar a un menor a un lugar extranjero, ni confinarlo allí, por mucho que se pague una cantidad de dinero a las autoridades de ese tercer país por cada menor acogido. Los más enfadados hablan de deportación encubierta. (Deportar, según el diccionario, significa echar a alguien de un territorio, llevarlo a un lugar, por lo regular extranjero, y confinarlo allí por razones políticas o como castigo). En relación con los periodos de internamiento forzoso de inmigrantes "irregulares", las críticas se centran en el artículo 14.2: "El internamiento será decidido por las autoridades administrativas o judiciales (...) Cuando haya sido ordenado por una autoridad administrativa, los Estados miembros dispondrán el control judicial rápido de la legalidad del internamiento que deberá decidirse lo más rápidamente posible desde el comienzo del internamiento". Ningún ciudadano europeo querría ser detenido por las autoridades administrativas de Marruecos, por ejemplo, con la simple garantía de un control judicial "que se decida lo más rápidamente posible". Exigiríamos un tope de 72 horas, como máximo. Además, todo salta por los aires en el caso de situaciones de emergencia (número excepcionalmente alto de inmigrantes que deban ser expulsados), porque el artículo 15 ter. dice expresamente que, mientras persista esa situación, el Estado miembro "podrá conceder periodos más largos para el estudio judicial a que se refiere el artículo 14.2". ¿Qué significan en este contexto conceptos como control rápido y más largo? El punto tres de ese mismo artículo dice que se revisará la medida de internamiento a intervalos razonables (¿?) y que (sólo) en el caso de internamiento prolongado (¿?) las revisiones estarán sometidas a la supervisión de una autoridad judicial. Finalmente, está el problema del tiempo de internamiento forzoso, con las garantías ya criticadas. El mismo artículo 14.4 dice que "cada Estado miembro fijará un periodo limitado de tiempo, que no podrá superar los seis meses". El punto 5 añade: "Los Estados miembros podrán prorrogar el plazo previsto en el apartado 4 por un periodo limitado no superior a los doce meses de acuerdo con su derecho interno". (Total, 18 meses). El artículo 15 dice que como norma general el internamiento se llevará a cabo en centros especializados, pero que el Estado miembro podrá recurrir a centros penitenciarios, "vigilando que los inmigrantes estén separados de los presos ordinarios". El tope será, pues, 18 meses en una celda carcelaria. Éstas son las razones por las que la mayoría del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo votó en contra de la directiva y sólo 34 (16 de ellos españoles) a favor. Es de esperar que no sea al Grupo Socialista del PE, ni a sus razonadas quejas, a quienes el presidente del Gobierno calificó el miércoles de ignorantes o demagogos. Dicho todo esto, es cierto que el Gobierno podrá mantener en España disposiciones que sean más favorables a los inmigrantes irregulares. Así lo recoge la directiva europea. Pero también es cierto que cualquier Gobierno, español o de cualquier otro país europeo, con mayoría suficiente, podrá asumir la directiva en sus topes máximos, sin hacer nada que no haya sido ya autorizado, y alabado, por los socialistas españoles y por su presidente. Publicado por
Reconozco que no me he sobrepuesto todavía a la aprobación de la Directiva de la vergüenza con la participación de los eurodiputados del PSOE por orden de Zapatero. Más allá de las renuncias históricas, de la cobardía política, de la deriva ideológica y de la conversión al neoliberalismo, creía que aún restaba en el PSOE un pequeño poso de sensibilidad humanista. Ni tan sólo eso.Llevo muchos días exaltado de indignación, y cada rato me acuerdo de aquellos "artistas" -incluyendo antiguos compañeros de trinchera-, que durante la campaña electoral se pusieron al servicio de la maquinaria propagandística de ZP. Aún no he oído a ninguno de ellos abjurar de su "guiño" a quien aprueba dejar desprovistos de derechos a los más débiles. Sería impactante volver a ver a Víctor Manuel y Ana Belén, a Joaquín Sabina y a tantos otros cantando "Defender la alegría" mientras se suceden imágenes de campos de concentración y deportaciones de inmigrantes. Todo un sarcasmo, un doloroso sarcasmo.Por eso me he sentido acompañado al leer este artículo de Almudena Grandes, una magnífica escritora y sobre todo una persona de izquierdas consecuente, que siente lo mismo que yo: Asco. .
En los últimos dos siglos como mínimo, Europa ha sido una referencia para generaciones de españoles, un horizonte de convergencia tangible para quienes aspiraban a un país culto, democrático y avanzado en este lado de los Pirineos. El "sueño europeo" es un código compartido de nuestro imaginario colectivo, del que se han valido muchas veces poderes políticos, medios de comunicación y agencias de publicidad para "vender" sus productos. Un ejemplo cercano fue la campaña oficial y paraoficial del referéndum sobre el Tratado constitucional europeo, en la que participaron famosos de distinto pelaje -desde Gabilondo o Butragueño hasta los del Río- al servicio de una buena causa: la "Europa social".Muchos sabemos que esa etiqueta no se corresponde con la realidad de la construcción europea, como mínimo desde aquel Tratado de Maastricht que consagró las políticas de convergencia monetaria neoliberal y la independencia del Banco Central Europeo de cualquier poder democrático. Hace tres años, los militantes de izquierdas hicimos campaña contra el Tratado constitucional explicando que no era una verdadera Constitución y que adolecía de un marcado sesgo neoliberal y atlantista. Con gran esfuerzo pudimos conseguir que comprendieran y compartieran nuestros argumentos críticos y la propuesta de otra Europa más democrática y social ... ¿unas pocas decenas de miles de personas, quizás?Sin embargo, en las últimas semanas se han encadenado tres acontecimientos que pueden contribuir a cambiar la percepción de la gente, a romper el hechizo que ha mantenido a raya cualquier planteamiento discrepante sobre la Unión Europea real.El aldabonazo fue la aprobación por el Consejo de la UE de la Directiva de ampliación del tiempo de trabajo, que nos hace retroceder más de un siglo al permitir una jornada semanal de hasta 65 horas, y consagrar la individualización de las relaciones laborales. El gobierno español se manifestó en contra de boquilla, pero la mano del ministro Corbacho sólo se atrevió a señalar una abstención. Tendremos que decirle nosotros que ¡ni de coña!Después vino el no irlandés al Tratado de Lisboa. No es la primera vez que sucede, ya fue rechazado allí en referéndum el Tratado de Niza, y los gobiernos europeos no tuvieron empacho en forzar una segunda convocatoria. Ahora, arrepentidos de haber dado la voz al pueblo, siguen sin reconocer su veredicto -para Sarkozy, un simple "incidente". Igualmente escandaloso fue una vez más el tratamiento de los medios de comunicación, como bien señalaron Hugo Martínez Abarca y Juan Peña. Nos tratan como borregos.Y finalmente la aprobación, por amplia mayoría, de la Directiva sobre inmigración y retorno, que viola claramente la Declaración Universal de Derechos Humanos y varias de las Convenciones internacionales, al establecer para los inmigrantes sin papeles un régimen carcelario -hasta 18 meses en centros de internamiento- y expulsiones sin ninguna garantía -incluso los menores podrán ser deportados a terceros países. El rechazo que ha generado en asociaciones de juristas, movimientos sociales y sindicatos, y al que se han sumado artistas, no encontró mucho eco en el Parlamento Europeo. Tan sólo el grupo de Izquierda Unitaria Europea (del que forma parte Willy Meyer, de IU) votó en contra en su integridad. El Grupo Socialista se dividió, y fueron precisamente los eurodiputados del PSOE quienes más apoyaron la "Directiva de la vergüenza" (16 votos a favor, 2 en contra y una abstención). Y después nos hablarán de derechos humanos, de progresismo y de solidaridad. Evo Morales ya anticipó su respuesta en una carta abierta. Yo considero que lo más justo es calificar a los 367 eurodiputados y a los 27 gobiernos de la UE -incluido el de Rodríguez Zapatero- atendiendo al contenido de la Directiva que han aprobado: ¡Fascistas!Con la que está cayendo, ¿empezará la gente a darse cuenta de que Europa no es ahora mismo un día de sol radiante, sino de lluvia, viento y mucha bruma? Deberíamos ponernos a buen refugio para aguantar juntos el chaparrón. Y cuando los hechiceros de la tribu -políticos de talante y predicadores herzianos- vuelvan a recitarnos sus sermones europeístas, preguntarles sin miedo ni complejo alguno: ¿Qué europeísmo?, ¿QUÉ EUROPA?...Mañana sábado 21 de junio, a las 19 horas, CONCENTRACIÓN contra la "Directiva de la vergüenza" en varias ciudades españolas. En Valencia nos vemos en la Plaza de la Virgen.
No habiendo podido asistir al Consejo Político Federal de IU, estaba pendiente de lo que me iban contando por teléfono. Así me he enterado de la jugarreta de los "fontaneros" de Olimpo: los llamazaristas y la "tercera vía" han unido sus fuerzas, no para apoyar una propuesta de documentos -lo que hubiera sido completamente legítimo-, sino para VOTAR QUE NO SE VOTARA. De esta manera, por primera vez en la historia de IU, no habrá un documento que sirva de guía para el debate asambleario. ¿Cómo va a producirse entonces la participación de las bases en la tan cacareada refundación? ¿Tendrán los militantes que enmendar los tres documentos políticos y las dos propuestas de estatutos? ¿Decidirá la Asamblea cuál de ellos se utiliza? Es realmente absurdo. El propio Nuet, hacedor del negocio, no tiene empacho en reconocer que "esto podría ser de Marx, pero de los hermanos Marx".Resulta todo un sarcasmo que llamazaristas y post-llamazaristas justifiquen la decisión de impedir la votación aludiendo a que "no había consenso", habiendo sido precisamente ellos quienes han dirigido la organización en los últimos años a través de una mayoría numérica bien exigua. Cuando en anteriores asambleas hubo varios documentos, nadie discutió que el mayoritario vertebraba el debate y el minoritario se reproducía para su conocimiento por la militancia. La diferencia, probablemente, es que ahora no iba a ganar el suyo.En fin, todo muy raro.Pero el día nos deparaba aún otra sorpresa: el compañero Toni Moya ha salido en todas las teles y radios de España con un gesto tan lógico y simbólico como mostrar una bandera republicana en el acto de homenaje a los presos políticos del franquismo. Bono ha enfurecido en su papel de cancerbero de LA LEGALIDAD, dejando claro cuáles son sus colores. Ni siquiera se permite esa complacencia nostálgica (y anestesiadora) que practica su partido con estas cosas de la República y la memoria histórica. Así mejor, cada uno en su sitio.Desde luego, no podía haber más digno portador de la tricolor republicana que "el Nene", cuya militancia -en el PCE y en IU- no es un recuerdo histórico sino un compromiso vital que demuestra cada día. Tengo el honor de compartir colectivo con él y los suyos -Encarna, Juan, Antonio, Rosana, Loli ...-, siempre dispuestos como el primer día a salir a la calle a pegar carteles, a hablar con los vecinos, a echar una mano en lo que sea, donde sea y a la hora que sea. Ellos son el mejor ejemplo de lucha para quienes les conocemos.¡Bravo Toni!
Texto definitivo de la propuesta alternativa de estatutos para Izquierda Unida
Después de incorporar la mayoría de las aportaciones recibidas, de procedencia diversa, ésta es la propuesta alternativa de estatutos para IU que el compañero Ricardo Sixto defenderá mañana en el Consejo Político Federal. Aparte de corregir errores ortográficos y de estilo, se han introducido pequeños cambios en los mecanismos para garantizar la paridad y la proporcionalidad en las listas y la limpieza en los procesos de consulta a la militancia, en la regulación de las corrientes y en las sanciones cautelares. El resultado es un magnífico documento como base para el debate asambleario sobre nuestra organización. Espero que así lo sepan apreciar los miembros del CPF. Publicado por
El sábado se reúne el Consejo Político Federal de IU que ha de aprobar los documentos que serán debatidos, enmendados y finalmente aprobados en la Asamblea.Las crónicas de Juan Peña sobre las reuniones de la Comisión Unitaria dicen que no hay acuerdo sobre las tesis políticas, pero sí sobre la propuesta de estatutos, a partir de un borrador elaborado por un asesor jurídico del grupo parlamentario. He tenido ocasión de leer ese texto, y la verdad es que me parece bastante inapropiado, porque mantiene la misma estructura orgánica que tan disfuncional se ha demostrado, y no resuelve la tensión entre el modelo federal (que en teoría caracteriza a IU) y el confederal (que de facto se ha impuesto en algunas federaciones). Parece claro que se trata de un trabajo técnico pero no político. Y lo que necesitamos en estos momentos, de cara a la refundación de IU, es precisamente tomar decisiones políticas.Además, me consta que no existe acuerdo unánime, porque el compañero Ricardo Sixto (secretario de organización de EUPV y miembro del CPF de IU) asistió a una reunión sobre este asunto en la sede federal y manifestó su discrepancia con la metodología utilizada para elaborar la propuesta, y posteriormente también con el contenido concreto de la misma, una vez conocida.Como Ricardo no es de los que habla mucho y hace poco, sino más bien al contrario, se ha encerrado a redactar una propuesta alternativa de estatutos para IU, recogiendo aportaciones y sugerencias de otros compañeros, entre los que me encuentro. El resultado es un texto, todavía provisional y que debe ser sometido a revisión, pero que se acerca mucho más a lo que necesitamos para encarar la nueva etapa de nuestra organización.Algunas de las mejoras que introduce son:Una clarificación de la relación de federalidad, que debe implicar iguales derechos y obligaciones para todas las partes.Una mayor agilidad por la reducción del aparato orgánico, que queda reducido a tres niveles: Asamblea, Consejo Político y Comisión Ejecutiva, con una coordinación colegiada pero operativa.Una mayor democratización a través de la celebración de Asambleas anuales, de la regulación de las primarias y los referéndums, y de la revocabilidad de todos los cargos.Una mayor transparencia en el funcionamiento de los órganos de dirección, cuyas actas serán distribuidas en distintos niveles, y en el censo de personal liberado o contratado, que será público para toda la militancia.Una mayor limpieza de los censos, a través de la afiliación individual, documentada y con pago personal de la correspondiente cuota a través de banco.Seguro que hay muchas cuestiones que se pueden mejorar en la propuesta, y el propio Ricardo se manifiesta dispuesto a introducir cambios antes de presentar el texto al Consejo Político Federal. Quien quiera hacer aportaciones, puede utilizar este mismo blog. Si no fuera posible incorporarlas, se pueden plantear enmiendas en el proceso asambleario, y seguro que finalmente tendremos un documento mucho mejor.Lo que tengo muy claro es que la propuesta que copio a continuación es una buena base para el debate colectivo, y por eso insto a los miembros del CPF a considerar positivamente su aprobación este sábado.Y, como siempre, gracias a Ricardo por su trabajo incansable.
Cuando puse en marcha mi blog, hace ahora mes y medio, una de las primeras cosas que hice fue pedir la inclusión en este agregador, que reúne bitácoras de más de un centenar de compañeras y compañeros de IU. Cada uno está físicamente en un punto del mapa -y por tanto vive la realidad política, institucional y orgánica propia de su federación-, pero todos y todas nos juntamos en "la blogosfera de Izquierda Unida y su entorno". Es una iniciativa no sólo interesante sino absolutamente necesaria en esta época en que las pantallas son la principal forma de comunicación, y más aún en estos tiempos de debate abierto sobre nuestro futuro como organización unitaria y plural de la izquierda.Desde el 28 de abril he escrito quince entradas, a una media de una cada tres días, lo que no está nada mal. He tratado un poco de todo, desde asuntos internos de Izquierda Unida (el CPF del 14 de abril, los diferentes manifiestos y artículos sobre la crisis de IU...) a temas de actualidad (el referéndum de Ibarretxe, las iniciativas parlamentarias de Llamazares, la citación judicial de la compañera Mª José Contreras...) y referencias históricas como el 40º aniversario del Mayo del 68.Cuando uno escribe, aunque sea deprisa y en tono informal, es para que le lean. Me consta que amigas y compañeros de EUPV, algún familiar y un par de asiduos del ForoIU han seguido mis reflexiones, e incluso alguno de ellos se ha lanzado a hacer comentarios. Ahora que soy parte de la blogosfera de IU, estoy seguro que aumentarán las visitas.Nos leemos en la red.
Si hemos sido capaces de todo eso ... ¿cómo no vamos a ser capaces de proteger lo que más nos importa? $$$$$$$(ver vídeo)
¡Hay que ver lo que son las obsesiones!Cuando esta mañana he leído que "Rosa Díez afirma que la Comunitat (Valenciana) discrimina el castellano" me he quedado "pasmao, pasmao".No sé quien informa sobre el tema a esta señora, otrora aspirante a la secretaría general del PSOE -y se supone que entonces concernida por asuntos más relevantes para el bienestar de sus conciudadanos-, pero desde luego no sabe muy bien en que País (perdón, Comunitat) vivimos las valencianas y los valencianos.Cuando 75.000 alumnos no pueden continuar sus estudios de secundaria en la línea de valenciano por falta de plazas, cuando en la administración autonómica la lengua propia apenas es un reducto folclórico (Fuster dixit), cuando persisten actitudes inquisitoriales por motivos lingüísticos contra las Universidades públicas valencianas, como las del actual conseller de Educación (!) y casi todos los que le precedieron desde 1995, cuando seguimos sufriendo los estragos de la "batalla de Valencia" que convirtió la lengua en un motivo de división y no de unión, una cuestión de políticos y no de filólogos ... lo que dice Rosa Díez es una provocación.Supongo que se trata de cultivar el espacio del nacionalespañolismo al que se han sumado en los últimos años hombres y mujeres públicos como Boadella, Savater o los del Foro de Ermua, en muchos casos en un giro vital ciertamente sorprendente. No sé si será la edad, los agravios personales o las ambiciones insatisfechas, lo que lleva a esta gente a obsesionarse con la bandera rojigualda, pero desde luego comienzan a ver fantasmas donde no hay ni castillo.Que sepan que en estas tierras el PP mantiene con firmeza el orden lingüístico patrio. Tampoco el PSOE en su etapa de gobierno hizo nada por subvertirlo. Por no cumplirse no se cumple ni la legislación estatal, que garantiza que "el procedimiento se tramitará en la lengua elegida por el interesado" (art. 36 LRJPAC 30/1992). El día en que un servidor, funcionario público, redactó una resolución en valenciano en respuesta a un escrito presentado en esa misma lengua, su superior jerárquico la leyó atónito y preguntó: "Pero tú, ¿de dónde eres?".
No es muy habitual que Izquierda Unida salga en los medios con propuestas claras, coherentes, comprensibles y didácticas. Es lo que sucede hoy con la petición de gravar fiscalmente los "supersueldos" de los ejecutivos (El País, Público). Ayer fue la exigencia de regulación de la eutanasia (Público), y hace unos días la retirada del crucifijo del ceremonial civil (El País, Público).Será que, una vez truncados sus sueños de gran estadista, Llamazares empieza a encontrarse en el papel de diputado de oposición. Que siga la racha.
Dice George Lakoff, en su célebre librito No pienses en un elefante, que los votantes no se decantan mayoritariamente por un partido político en función del programa, ni siquiera porque defienda objetivamente sus intereses económicos, sino por identidad, esto es, sobre la base de valores y estereotipos culturales. Y que quienes mejor lo entienden son los conservadores, que han dedicado durante los últimos treinta años ingentes cantidades de dinero a promover, a través de think tanks, una revolución en el pensamiento y en el lenguaje cotidianos, de manera que a través del enmarcado han conseguido darle la vuelta al sentido de las palabras.Representan los intereses de una élite económica y política, pero captan los votos de los trabajadores de las clases media y baja. Han conseguido presentarse a sí mismos como populistas, y asociar las ideas progresistas al elitismo, cuando no a una amenaza al estilo de vida y a las identidades de los americanos. Lakoff lo califica de "guerra civil cultural".¿A que nos suena? Cualquiera que viva en mi ciudad conoce el fenómeno Rita Barberá, que no es sino uno de tantos ejemplos de populismo zafio pero infalible. En general, en todo el ámbito europeo occidental estamos viendo como la derecha -cuando no la derecha extrema- consigue ganar apoyos entre las clases populares, mientras la mal llamada "socialdemocracia" va a rebufo, y quienes nos autodenominamos de izquierda transformadora vemos como se desvanece nuestra base social y electoral, y por tanto nuestra capacidad de transformación."Los nuestros" nos abandonan, pero ¿somos nosotros de verdad "los suyos"? Tenemos claro que defendemos políticas sociales, económicas y fiscales que, de aplicarse, beneficiarían a la población trabajadora más vulnerable a los dictados del capitalismo financiero en la era de la globalización, pero ¿lo creen ellos, los parados y pensionistas, las mujeres trabajadoras, los inmigrantes?Quizás eso es lo que más debería preocuparnos. Hay un problema previo y superior al poder político, y es la hegemonía cultural. Lo decía hace ochenta años un comunista italiano llamado Antonio Gramsci.¿Qué estamos haciendo al respecto, salvo (unos) repetir salmódicamente las mismas formulaciones doctrinarias de siempre y (otros) apuntarnos a la última modernidad subyugante de buscadores de oro político, sin atender ni entender (unos y otros) a quienes decimos representar? Nos hace falta más modestia, para aceptar que no sólo hemos fracasado electoralmente, sino que intelectualmente vivimos de las rentas y culturalmente hemos sido barridos.A partir de asumir la realidad, pongámonos a trabajar en la construcción de un nuevo movimiento político, social ... y cultural. Esto no es un encargo para publicistas o consultores de imagen, sino un proyecto histórico para personas conscientes de su responsabilidad en la consecución de un mundo más justo. Y como el camino será largo, intentemos pasarlo lo mejor posible.¿Por dónde empezamos? Ahí va una interesante y simpática propuesta.....Algunas ideas para recuperar la capacidad de soñar de la izquierda Gemma Galdón(Sin Permiso, 01/06/08) El título de este artículo no refleja, evidentemente, una realidad. Es un sueño. Una ilusión. Una esperanza. Pero de las absolutamente necesarias, porque para conseguir algo primero hay que desearlo. ¿A alguien se le cumplió alguna vez un sueño que no hubiera tenido?Pero entonces, ¿por qué parece tan inverosímil una afirmación como "la alegría de ser de izquierdas"? Lo que planteo en estas líneas es que lo peor que le ha pasado a la izquierda en estos últimos tiempos es que se ha olvidado de soñar y de hacer soñar. Mientras nos indignábamos ante el devenir del mundo, nos atrincheramos en la agria denuncia y reprimimos la ilusión y la imaginación; nos refugiamos en las grises rutinas y los análisis coyunturales. Nos olvidamos, en definitiva, del deseo. De aquello que nos llevó a nosotros, en su día, a optar por la disidencia. Si ser de izquierdas no es la adhesión a un programa político, ni el galardón concedido a quienes asisten infatigables a reuniones interminables, ni consiste en pagar la cuota de alguna organización política o social progresista o dar la vara desde las eruditas cumbres de la verdad y la razón, entonces quizás ser de izquierdas sea, sobre todo, una sensibilidad. Nadie da forma a su escala de valores ni a sus opciones políticas a través del análisis racional de la realidad, los datos y los discursos. Lo que nos lleva a situarnos políticamente es fruto de nuestra forma de ver y de experimentar el mundo, y en el caso de la izquierda, que pocas veces encarna el discurso mayoritario, esta posición ante el mundo viene marcada por la voluntad, la ilusión y el deseo de cambiarlo. Entonces, si la capacidad de imaginar realidades alternativas, de soñar con que las cosas sean diferentes, es lo que informa esta sensibilidad, ¿porqué no incorporar emoción, juego y espectáculo a todo lo que hacemos? ¿Por qué no practicar la alegría de formar parte de un proyecto por una sociedad más justa, más igualitaria, más sostenible y más feliz? Ellos sí sueñan Las razones de la renuncia a la imaginación y el sueño pueden ser muchas: desde la decepción ante la ilusión pasada, a las altas dosis de realidad y concesiones que impone la práctica política y las dinámicas internas de las organizaciones. Estos factores nos afectan a nivel individual y, con el tiempo, pueden desgastarnos hasta límites insospechados. Como colectivo, sin embargo, como izquierdas, esta renuncia creo que tiene un origen diferente: la apropiación del juego y del deseo por parte de los otros. Quienes mejor han aprendido a jugar con los deseos y las emociones, para manipularlos, son los publicistas al servicio de los grandes grupos empresariales y los grandes partidos políticos. Los medios de comunicación y las calles están llenos de mensajes que buscan movernos algo por dentro que nos lleve a consumir y/o a no pensar. Los partidos mayoritarios buscan movilizar continuamente nuestras emociones para buscar adherencias a su programa político (sólo hay que recordar la "niña" de la campaña de Rajoy, o el "si tu no vas, ellos vuelven" del PSOE). Este recurso constante a lo irracional, a la emoción y el deseo despierta muchos recelos entre la izquierda -es, de hecho, uno de sus campos de batalla. Y con razón. La utilización de la manipulación emocional para conseguir votantes o consumidores es detestable (y ha llevado ya en varias ocasiones al encumbramiento de proyectos políticos genocidas). Sabemos que nosotros no somos como ellos, y por eso insistimos en la razón, en la verdad, en poner en evidencia emperadores desnudos. El problema es que nadie nos escucha. Los límites de la verdad ¿Qué ocurriría si mañana salieran a la luz documentos oficiales que evidenciaran la participación de la administración Bush en los atentados del 11-s? Probablemente lo mismo que ocurre cada vez que la historia nos da la razón: nosotros asentimos con sentimientos mezclados de condescendencia y rabia, y soltamos algún "ya lo decíamos nosotros", "eso ya lo predije yo en 1814". Ellos miran hacia otro lado. Y el mundo sigue igual... Los nada de hoy siguen siendo nada. La verdad, por sí sola, no moviliza. Para que sea efectiva debe generar emoción, empoderar, suscitar deseo y capacidad de soñar. ¿Por qué son ya más numerosas las manifestaciones del May Day a las de los sindicatos oficiales? ¿Cómo consiguió sacar de sus casas a tantos jóvenes el movimiento antiglobalización? ¿Por qué en las camisetas sale el Che Guevara y no Llamazares? La clave está en la combinación de verdad y sueño. Los otros utilizan las emociones para manipular el deseo y alejarnos de nosotros mismos, la verdad no les interesa para nada. Nosotros, en cambio, somos expertos en verdades; ser rectos y racionales, íntegros, es lo que mejor sabemos hacer... pero no sabemos nada de las emociones. Sin embargo, las sentimos: ¿a quién no le tentó volver a soñar que quizás otro mundo sí era posible cuando escuchó por primera vez al Subcomandante Marcos? Evidentemente, el equilibrio es tenso, pero no imposible: debemos conseguir movilizar emociones sin caer en la manipulación; abrir ventanas de esperanza renunciando a vender un producto prefabricado; debemos atrevernos a soñar para generar sueños. La clave, creo, está en la imaginación y en sumergirnos en el mundo de los estímulos, para conseguir transmitir aquello en lo que creemos y, por el camino, desvelar las trampas del discurso de los vendedores de pan y circo. McIzquierda Algunos ya lo están haciendo: las últimas campañas del PSOE han jugado precisamente a eso. La promesa de Zapatero de retirar las tropas de Irak, realizada incluso en contra de los barones de su partido, nos llegó a todos por la valentía y convicción que transmitía. Racionalmente, siempre supimos que era el PSOE de siempre, pero ¿a quién no le vinieron ganas de creer por unos segundos? Lo mismo ocurre con el "si tú no vas, ellos vuelven" mencionado anteriormente: es un mensaje diseñado para entrar por las emociones, no por la cabeza. Y funciona. Sin embargo, el truco no está en imitar las tácticas publicitarias de las empresas para crear una especie de McIzquierda capaz de convencer al mundo de que el futuro será maravilloso con sólo depositar la papeleta correcta en la urna electoral, o firmar el giro bancario para pagar una cuota de apoyo, poniéndonos así al nivel de los desodorantes que prometen éxito con las mujeres o la bollería industrial que promete amigos por todas partes. Tenemos la suerte de que muchos de nuestros valores forman parte del imaginario colectivo (¡por eso la derecha hace tantos esfuerzos por apropiárselos!), por lo que no tenemos que hacer promesas absurdas ni engañar a nadie -en realidad, quizás baste con que consigamos despertar algo que ya está latente; con que, sin dar recetas, provoquemos la reflexión crítica e inteligente. Quizás baste con deformar. Espejos cóncavos No hay duda de que algo tenemos que hacer, y pronto, para ir desmontando la imagen de la izquierda como un espacio aburrido, gris, masculino, quejica, y, en definitiva, muerto. En este sentido, el cambio interno, la apertura y la apuesta por la participación son imprescindibles (como abordaremos más adelante). Pero quizás para conseguir que alguien nos escuche cuando contamos esas verdades que tantas horas de estudio y reflexión erudita nos han costado, debamos despojarnos por un momento de nuestro traje de seriedad y trascendencia para conseguir hacer reír. Sí, sí, hacer reír. Provocar carcajadas inteligentes a través de la deformación hasta lo grotesco de las asociaciones emocionales que nos provocan muchos mensajes mediáticos y políticos. Interrumpir con ironía la rutina idiotizante. ¿Qué la Iglesia católica vuelve a cargar contra el aborto? Pues nos erigimos en "Ciudadanos Alarmados por el Genocidio de Espermatozoides" para exigir que no sólo se reconozca vida en el momento de la fecundación del óvulo, sino ya antes, en el escroto, iniciando así una campaña contra la masturbación masculina y evidenciando lo absurda y aleatoria que es la doctrina de la curia vaticana. ¿Que otro político del PP se presenta en una universidad pública en pleno proceso de implementación de Bolonia? Pues el lugar de abuchearle, le montamos un grupo de apoyo integrado por jóvenes de estética "Amo a Laura" y con pancartas del tipo "Universidad de élite ya", "Basta de becas a la purria", "Botín rector", etc., impidiendo la conferencia con un aplauso continuo. Así, al día siguiente, en lugar de la condena unánime de la comunidad bienpensante a la negación de la libertad de expresión, conseguimos un mayor impacto mediático, invitamos a la gente a pensar y, lo más increíble, ¡nos lo pasamos bien! Y quizás a la próxima reunión se atreverá a entrar alguien nuevo a quien no provocará asfixia el aire cargado de mala leche y falta de imaginación que a veces inunda nuestros locales. Lo mismo es aplicable a algunas campañas: si queremos sacarlas de la trampa del corporativismo, o rescatarlas de la irrelevancia, podemos intentar imaginar formas de involucrar a colectivos sociales más amplios en las reivindicaciones. Podríamos iniciar campañas para adoptar a miembros de colectivos en lucha: "Adopte a un médico", "Adopte a un conductor de autobús" en las que el adoptante se comprometería a llevarle la comida al trabajo para que pudiera alimentarse a pesar de la excesiva carga laboral, o a sacar a sus hijos al parque y enseñarles fotos de su madre/padre para que no se olvidara de ellos. De esta forma conseguiríamos no sólo poner un espejo cóncavo ante el conflicto, sino también generar sinergias más amplias y espacios de participación. Colocar espejos cóncavos ante la realidad para deformarla e incitar al espectador a la reflexión inteligente es una forma de trabajar con la imaginación y con la ironía que no requiere manipulación ni engaño. Escenificar sueños para cambiar realidades Una imagen vale más que mil palabras. Una emoción vale más que mil programas políticos. Lo sabemos, y por eso nos gustan la literatura, la poesía, el arte... Vemos el Guernica y nos invade la emoción, la rabia, la convicción nos retumba en las entrañas; pero cuando tenemos que explicar porqué somos antifascistas nos perdemos en discursos interminables que jamás movilizan pasiones. En nuestra vida cotidiana somos defensores acérrimos de la metáfora, de la complejidad, de la interpretación; pero en política nos aferramos a la literalidad, a la linealidad, a la doctrina. ¿Y si nos atreviéramos no sólo a imaginar, a soñar, sino también a escenificar estos sueños? ¿Y si fuéramos capaces de encontrar formas de transmitir lo que en realidad nos moviliza por dentro y nos lleva a pasar tardes en manifestaciones y noches en reuniones? ¿Y si consiguiéramos recuperar y contagiar la alegría de creer que las cosas se pueden cambiar? Hace unos años, cuando el Ayuntamiento de Barcelona decidió cambiar la prometida zona verde por un parking cubierto y una plaza dura en un espacio de la parte vieja de Barcelona que los vecinos bautizaron como "Forat de la Vergonya" (Agujero de la Vergüenza), en lugar de resignarse u optar por los canales típicos de protesta, los vecinos decidieron prefigurar su sueño y plantaron un abeto en el solar abandonado. Siguieron meses de lucha vecinal durante los que la policía destrozó una y otra vez el jardín colectivo. Y, cada vez, los vecinos volvían a construir su parque. El conflicto del "Forat" generó un alud de solidaridad, y muchos colectivos sociales de otros barrios hicieron suya su lucha. No creo que fuera casualidad: su protesta derrochaba idealismo y determinación. Y eso moviliza.Para prefigurar sueños es imprescindible tenerlos, y ahí está el reto. La prefiguración de la que hablo no es la que pretende crear sociedades socialistas, libertarias o alternativas como islas de pureza dentro del sistema actual. Esto no funciona por razones evidentes. Hablo de transmitir ideas políticas a través de la prefiguración de aquello que defendemos. Si defendemos la universidad pública, ¿por qué no sacar las clases a la calle? Si defendemos una ciudad abierta e inclusiva, ¿por qué no convertir los asépticos espacios públicos tan desgraciadamente de moda en salas de estar con sillas, mesas, juegos y gente socializándose? Mientras escribo estas lineas, diferentes movimientos sociales de Nueva York están organizando una manifestación sorpresa en las próximas semanas para celebrar el fin de la guerra en Irak. La idea es convocar a miles de personas y movimientos sociales sin un fin específico anunciado para escenificar un desfile como los que en 1945 celebraron el fin de la Segunda Guerra Mundial, y acompañarlo de una campaña mediática a base de comunicados de prensa anunciando el esperado fin del conflicto y el retorno de las tropas. En eso consiste escenificar los sueños: en darle un contenido real a algo que anhelamos y transmitir de forma clara y concreta lo que sentiríamos si ese deseo fuera realidad. Estos actos consiguen hacer lo que no hace ninguna lógica racional: transportarnos a otros lugares, nos hacen sentir nuevas posibilidades. Y lo más importante: nos hacen desear aquello que estamos experimentando. En lugar de cortarnos las venas por todo lo que no conseguimos, nos llenamos de ilusión ante la perspectiva de conseguir lo que queremos. Estamos en el mismo lugar, no nos hemos movido, pero ya nada es lo mismo. Ahora lo que nos lleva a las reuniones no es la disciplina interna ni el sentido de responsabilidad: es la ilusión de trabajar colectivamente por algo que nos hace soñar. ¿Es posible la WikiIzquierda? Existe una imagen bastante utilizada, que es la de cómo cinco dedos por sí solos no tienen ninguna fuerza, pero unidos forman un puño. La unión hace la fuerza. Muy bien. Pero para que el puño pueda golpear con fuerza necesita que todos los dedos participen en el mamporro. Si un dedo le dice a los otros que le deleguen su agencia, o les asegura que él ya se encargará de dar el golpe, que los demás sólo tienen que contribuir económicamente a su esfuerzo, votarle cada cuatro años o sacar a pasear la pancarta con sus siglas por la manifestación, es evidente que los cinco dedos no serán enemigo para nadie. Si dos brazos tienen más fuerza que uno, si cuatro ojos ven más que dos, se deduce que cincuenta militantes de base piensan más que un secretario general. Antes de hundirnos del todo quizás no seria mala idea abrir las puertas y dejar que entre aire. Si faltan ideas para refundar la izquierda, ¿por qué no iniciar procesos participativos abiertos a la ciudadanía para recoger propuestas y discutirlas colectivamente? ¿Por qué no convertir la militancia política en una escuela de democracia y de ejercicio de agencia? ¿Por qué no crear espacios construidos colectivamente, abiertos, la suma de millones de puntitos de colores? Es posible, además, crear diferentes niveles de participación. Es innegable que habrá gente que sólo querrá o podrá participar a niveles muy bajos, y otros que con que se les pida que manden un correo electrónico al mes tendrán suficiente; pero algunos querrán involucrarse, ilusionarse, sentir que forman parte de algo vivo que no es ciego, sordo y mudo a su llegada... Que los seres humanos valoramos la posibilidad de elegir y adaptar las cosas a nuestras necesidades es algo que nos demuestran cada día las estanterías de los supermercados, los videojuegos y fenómenos como el tunning. Quizás podamos aprender algo, por fin, de la realidad realmente existente y de los conciudadanos a los que queremos llevar hasta la victoria final. En lugar de condenar las emociones a los márgenes o de pretender ignorarlas mediante la ceguera auto impuesta, podemos intentar aprender a relacionarnos con ellas: con la ilusión pero también con el individualismo, con la esperanza y también con el miedo, con el altruismo y con el consumismo. Si seguimos reprimiéndolas, despreciándolas como desviaciones irracionales, una tarde de compras siempre conseguirá imponerse a una manifestación; las soluciones basadas en la represión y el control seguirán proporcionando más sensación de seguridad que una sociedad más justa e igualitaria; y nosotros seguiremos predicando en un desierto lleno de gente, retransmitiendo nuestras ideas en la frecuencia equivocada. Si Rosa Luxemburgo no quería una revolución sin baile, y los estudiantes de mayo del 68 imaginaban la playa bajo los adoquines, ¿por qué no podemos nosotros imaginar nuevas tácticas y soñar con el día en que ser de izquierdas sea una alegría? Verdad y sueño. Pan y rosas. P.S.: Este artículo esta pensado como una lluvia de ideas, una reflexión en voz alta que pueda contribuir a repensar la izquierda, por eso no hay notas ni referencias. Pero eso no quiere decir que todo lo planteado sea original, ni mucho menos. Estas páginas mezclan mi experiencia personal en proyectos como Malababa i l'Observatori de Resistències i Subcultures con las obras y acciones imprescindibles de Stephen Duncombe, Billionaires for Bush, Michael Moore, The Yes Men y muchas y muchos más que llevan años buscando vida en la izquierda y los movimientos alternativos. He optado por el uso del masculino genérico de muy mala gana, para no añadir pesadez al relato, pero sin que eso suponga en ningún caso que acato esta negación cotidiana de la presencia de las mujeres en el devenir del mundo.Gemma Galdon Clavell es coordinadora del Observatorio de Resistencias y Subculturas (RiSc), investigadora y comisaria independiente.

References: artículo 8
 artículo 3
 artículo 14
 artículo 15
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 resolución