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Timestamp: 2020-06-03 20:23:11+00:00

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NOTA: Por primera vez presento una review inacabada. El motivo es la pandemia del coronavirus. Desde www.pixel-depot.com quiero agradecer a todas las personas que nos protegen del Covid-19, pese a los recortes en sanidad pública e investigación.
¡La alternativa al formato medio ya está aquí! Ésta parece ser la razón de ser de la cámara Sony A7R IV, un modelo mirrorless que anuncia 61 Megapíxeles. A lo largo del análisis de la Sony A7R IV iré descubriendo otras razones de compra que convierten a la cámara de formato completo con mayor resolución del mercado en uno de los modelos que mejor resuelven muchas de las necesidades de los fotógrafos profesionales y de los aficionados más exigentes.
La comodidad en las manos y la facilidad de manejo son dos de los factores –junto a la calidad de imagen y el precio– que valoro de forma minuciosa a la hora de afrontar cualquier review y las cámaras Sony sin espejo ofrecen –en mi opinión personal– un manejo menos fotográfico y «amable» que otros modelos de la competencia, como Olympus o Fujifilm. Sí es cierto que la gama de cámaras A7/A9 es la más personalizable por los usuarios, ofreciendo a éstos una elevada satisfacción en el manejo, una vez customizan la cámara a su gusto y se familiarizan con la disposición de los controles y menús.
Los ingenieros de diseño de Sony han mejorado el agarre y la posición de la mano al disparar, logrando una mayor comodidad en la sujeción y disparo en una cámara de la gama A7. La empuñadura de la Sony A7R IV se ha ensanchado y tanto la posición del botón disparador, como del dial de control frontal, ofrecen la inclinación necesaria para conseguir una mayor naturalidad en la mano y el dedo índice, con el cual disparamos. Esto repercute en una sujeción más cómoda y en la sensación de tener una cámara más liviana en las manos, pese a ser un modelo ligeramente más pesado que su predecesor A7R III.
La Sony A7R IV incorpora novedades en el diseño, como el cambio de la posición del dial de control posterior y el rediseño del joystick de fijación del punto de enfoque. Sigo pensando que el lado izquierdo del visor merece una remodelación desde que nació la gama de cámaras A7, pues –en mi opinión– está desaprovechada, al no situar un solo control en esta parte de la cámara. En la tapa superior de la Sony A7R IV encontramos la leva de conexión, el disparador, los botones de función personalizada C1 y C2, el aro de modos de exposición y los diales de compensación de exposición y de control principal de funciones.
En la parte posterior de la Sony A7R IV encontramos la pantalla LCD de 3″ y 1,44 Megapíxeles de resolución, los botones de función personalizada C3 y C4, de acceso al menú general de la cámara, de acceso a menú rápido, modo vídeo, activación del foco automático, bloqueo de exposición, revisión y borrado de capturas, joystick de fijación del punto de enfoque y el dial de acceso al modo de disparo/temporizador, sensibilidad y visualización de pantalla. La Sony A7R IV ofrece el mejor sellado de cualquier cámara de la gama A7 fabricada hasta la fecha, mejorando de manera notable la resistencia a polvo, humedad y lluvia ligera.
La resolución es el «efecto llamada» de la cámara Sony A7R IV, la principal razón de compra. Sin embargo, parece que el departamento de matemáticas de Sony debe ir a recuperación en septiembre, pues la anunciada resolución de 61 Megapíxeles se queda en 60,2 millones de píxeles, si se realiza la sencilla multiplicación de 9.504 x 6.336 píxeles. En mi opinión, existen aspectos en la Sony A7R IV que –alejados de su resolución– deberían ser capaces de seducir a cualquier profesional, como el enfoque más preciso en retrato y seguimiento en enfoque continuo.
Las principales características técnicas de la Sony A7R IV son:
Resolución de 60,2 Megapíxeles
Sistema de enfoque automático híbrido: detección de fase + detección por contraste
567 puntos de detección de enfoque
Enfoque al ojo mejorado
Estabilizador de imagen de 5 pasos (Sony garantiza hasta 5,5 pasos de estabilización)
Visor electrónico de 5,76 millones de puntos
Pantalla LCD de 3″ y 1,44 millones de puntos de resolución, basculante y con tecnología táctil
Doble ranura para tarjetas SD (SDHC/SDXC)
Cadencia máxima de disparo de hasta 10 f.p.s.
Sensibilidad nominal: 100 – 32.000 ISO (ampliada: 50 – 102.400 ISO)
Vídeo 4K 30p XAVC S
Autonomía: hasta 670 disparos
Pocos modelos ofrecen mayor versatilidad que la Sony A7R IV; la respuesta del sistema AF y una cadencia de disparo de hasta 10 imágenes por segundo facilitan incluso un perfecto desempeño en la fotografía deportiva, todo esto en un modelo que supera la resolución de algunos modelos del segmento de cámaras de formato medio. Sin embargo, será en ámbitos como la fotografía de producto, arquitectura e interiorismo o moda donde la Sony A7R IV ofrezca resultados que la distingan de los demás modelos de la competencia.
Museos y galerías de arte tienen en la Sony A7R IV la cámara que les brindará la mejor relación calidad-precio del mercado en un modelo de alta resolución. La captura con Pixel Shift facilita hasta 16 disparos consecutivos, incrementando la resolución de cada toma hasta los 240,8 millones de píxeles, creando archivos superiores a los 780 MB. Como es lógico, esta prestación se orienta a motivos estáticos, como interiores, arquitectura y obras de arte.
Sony A7R IV: máxima resolución con Pixel Shift
Pese a ser una de las prestaciones estrella, éste es el punto que peor sabor de boca me ha dejado en la Sony A7R IV. Considero que el gigante nipón ha estirado más el brazo que la manga con la resolución nominal y –con el firmware actual de la cámara– el modo de disparo Pixel Shift de 16 disparos no aporta nada más que tamaño, pues las capturas de casi 800 MB muestran una calidad de imagen cuestionable. Otro aspecto mejorable (desde mi punto de vista) radica en la ausencia de una imagen final convertida ya en cámara, tras las dos opciones (4 ó 16 disparos) que ofrece el modo Pixel Shift. La Sony A7R IV sólo almacena en la tarjeta SD las 4 ó 16 imágenes RAW que –posteriormente– el usuario deberá fusionar en un archivo creado por el software Sony Imaging Edge.
Como he indicado en el apartado anterior, el modo de captura múltiple Pixel Shift facilita el acumular 4 ó 16 disparos y así incrementar la resolución máxima de las capturas hasta el equivalente a 240,8 Megapíxeles. El sensor de la Sony A7R IV se desplaza entre 1 y ½ píxel para incrementar la riqueza en el detalle. El uso del trípode se hace imprescindible para disfrutar de esta prestación y –como es lógico– sólo es aplicable con motivos estáticos, como la fotografía de producto, de interiorismo y arquitectura o el paisaje. Es importante destacar la posibilidad de disparar con flash en el modo Pixel Shift, ya que la separación entre cada disparo ofrece el tiempo suficiente para la recarga de un flash de estudio.
Como el resto de cámaras de la línea A7, la Sony A7R IV ofrece un número limitado de modos de exposición, pues más allá de los cuatro modos de exposición tradicionales sólo incorpora el modo Auto Inteligente de Sony. Se da por supuesto que el público objetivo de la Sony A7R IV (profesional o aficionado avanzado) sabe utilizar los modos de exposición más habituales, en especial, en una cámara que está también enfocada al trabajo en estudio, donde se trabaja en modo de exposición manual.
La Sony A7R IV incorpora los modos de exposición:
Basado en una matriz de 1.200 zonas, el sistema de medición de luz de la Sony A7R IV ofrece diversos modos de fotometría, adecuados a los distintos escenarios lumínicos que se presentan al usuario. Las condiciones de luz en un espectáculo con fondo negro es radicalmente distinto al que encontramos en la fotografía de un paisaje, con el sol a nuestra espalda. Incluso algo tan habitual como un contraluz moderado requiere un área de medición más reducida que el modo más amplio o generalista.
Los modos de medición de luz incluidos en la Sony A7R son:
¿Qué sentido tiene disponer de la máxima resolución del mercado, si la respuesta del balance de blancos no es perfecta? La Sony A7R IV mantiene el desempeño elevado del modo automático de balance de blancos tradicional en la serie A7, si bien en interiores iluminados con luz de tungsteno o en situaciones de iluminación mixta (mezcla de luz natural y luz artificial) presenta unos colores que tienden de manera visible hacia los tonos cálidos.
La Sony A7R IV incorpora los modos de balance de blancos:
Incandescente (tungsteno)
Fluorescente (Blanco cálido/Blanco fresco/Blanco diurno/Luz diurna)
Temperatura de color (de 2.500 a 9.900 K) y Filtro de color (G7 a M7 [57 pasos], A7 a B7 [29 pasos])
Conseguir la máxima fidelidad a los tonos originales se ha convertido para los usuarios más exigentes en la búsqueda del Santo Grial. De nada sirve disponer del mejor sistema de balance de blancos, si la respuesta del color que ofrece la cámara muestra un excesivo contraste o una saturación exagerada. Los estilos creativos (estilos de imagen o simulación de película en otras marcas) nos facilitan adecuar la saturación y el contraste al ámbito que fotografiamos, pues –por ejemplo– no deseamos la misma viveza del color en un paisaje que en un retrato. En áreas profesionales, como la reproducción de cuadros y obras de arte, la fidelidad del color debe ser lo más cercana a lo plasmado por el artista.
Los estilos creativos disponibles en la Sony A7R IV son:
Nunca comprenderé porqué las cámaras de prestaciones profesionales todavía mantienen los filtros creativos, una prestación mucho más utilizada por los aficionados, que buscan efectos similares a los que se consiguen con los filtros de ciertas redes sociales. Dicho esto, los filtros artísticos incluidos en la Sony A7R IV son –junto a los de Fujifilm y Olympus– los que ofrecen unos efectos más intensos y variados.
La Sony A7R IV incluye los filtros:
Estabilizador de 5,5 pasos
El sistema de estabilización de 5 ejes de la Sony A7R IV facilita disparar hasta 5,5 pasos E.V. más lentos, obteniendo imágenes libres de trepidación. No es difícil conseguir fotografías perfectas disparando con velocidades de obturación tan lentas como 1/4seg, algo imposible sin disponer de un estabilizador solvente. Esto facilitará al usuario de la Sony A7R IV disparar en interiores con sensibilidades medias o bajas, logrando así una mayor calidad de imagen. Asimismo, es posible crear realidades alteradas al disparar a pleno sol con exposiciones largas, mostrando siluetas que se desvanecen en el entorno.
La resolución del visor electrónico OLED UXGA de la Sony A7R IV ofrece 5,76 millones de puntos de resolución y una tasa de refresco de hasta 120 frames por segundo, siendo el mejor visor electrónico que he probado hasta hoy. La calidad de visualización es impecable, tanto en disparo foto a foto como en ráfaga. La respuesta en interiores con condiciones de luz adversas garantiza visualizar de manera muy natural la iluminación disponible. La tasa de 120 frames por segundo asegura el seguimiento del enfoque automático y el disparo en ráfaga evita el desagradable efecto «black out», instantes en que el visor pasa a negro, al disponer de un buffer insuficiente.
Recuerdo el revuelo que se armó cuando Nikon presentó su cámara profesional F4E, un modelo que alcanzaba los 6 f.p.s. sin bloquear el espejo del pentaprisma. Muchos profesionales se preguntaban si eran necesarias cifras tan elevadas: «¿Qué será lo siguente? ¿Filmar en cine?». Los 10 fotogramas por segundo de la Sony A7R IV son aptos incluso para trabajar de manera profesional en ámbitos que a priori parecerían ser antagónicos de una cámara con una resolución tan elevada, como es la fotografía deportiva o de naturaleza. Recomiendo el uso de tarjetas SD de alta velocidad para conseguir el máximo rendimiento de las elevadas prestaciones de la Sony A7R IV.
El sistema de enfoque automático de las cámaras Sony ha estado siempre un paso por delante del resto del fabricantes y ni los buques insignia de Canon y Nikon se acercan a la respuesta extremadamente rápida y precisa de modelos como la Sony A9. El sistema AF híbrido rápido combina los enfoques por detección de fase y por contraste, aunando velocidad y precisión. Quiero señalar la importancia de disponer de una respuesta rápida en una cámara de resolución elevada, pues la convierte en un modelo más versátil que los del formato medio, siendo una cámara capaz de desempeñarse con absoluta validez en ámbitos fotográficos que van más allá de la fotografía de paisajes, de producto en estudio o el retrato.
La Sony A7R IV dispone de 567 puntos de enfoque automático por detección de fases y 425, por detección de contraste. Esto equivale a la práctica totalidad de área de la imagen. El joystick de fijación del punto de enfoque se ha rediseñado, ahora más grande y con una respuesta más rápida al tacto. Es muy remarcable la respuesta del sistema AF en el modo Eye AF, capaz de realizar un seguimiento perfecto al ojo que seleccione el usuario, incluso si la persona fotografiada está en movimiento. El enfoque al ojo se aplica ahora también a animales.
La resolución efectiva de 60,2 Megapíxeles de la Sony A7R IV proporciona el mayor tamaño de imagen en una cámara con sensor de formato completo e incrementa casi en un 50% la resolución de la versión anterior A7R III, pero realmente se gana en calidad de imagen? ¿La riqueza en detalle de la Sony A7R IV es superior a la de sus predecesoras o simplemente genera archivos más grandes?
La calidad de imagen es –junto al precio– el factor que determina la compra de una cámara. Ya nadie relaciona cantidad de imagen (resolución) con calidad de imagen, donde el usuario debe valorar desde la riqueza en el detalle y el contraste a la fidelidad del color. Las pruebas me indican que la calidad de imagen de la Sony A7R IV no es mejor que la que ofrecen los modelos A7R II y A7R III.
Realicé la misma fotografía con los modelos Sony A7R II y Sony A7R IV e hice un reescalado de la resolución de la fotografía capturada con la Sony A7R II hasta la resolución original de la Sony A7R IV. La imagen superior muestra la diferencia entre ambos modelos, prácticamente inexistente, y que demuestra una vez más que cantidad no es sinónimo de calidad.
La sensibilidad nominal de la Sony A7R IV está comprendida entre 100 y 32.000 ISO, si bien es ampliable desde 50 en ISO bajos hasta 102.400 ISO en su valor más alto. Como sucede en el resto de cámaras del mercado, la respuesta en ISO altos de la Sony A7R IV es muy inferior a su oferta de sensibilidades.
He utilizado la gama de valores ISO comprendidos entre 1.600 y 51.200 para realizar la prueba dedicada a la sensibilidad, disparando en formato RAW y recortando la imagen al 100%. La Sony A7R IV ofrece una excelente respuesta hasta 6.400 ISO. A 12.800 ISO la pérdida de detalle es evidente y se acentúa de manera muy acusada a partir de esta sensibilidad. En mi opinión, las sensibilidades superiores son más un argumento de márqueting que una opción real de trabajo, si se desea mantener un mínimo de calidad de imagen.
Sony es el fabricante que mejor se desenvuelve en el apartado vídeo y sus diferentes modelos de la gama A7 han sustituido a las cámaras réflex con sensor de formato completo que –hasta la irrupción de Sony– copaban el mercado profesional. La grabación de vídeos 4K admite fotograma completo y Super 35. El modo Super 35mm condensa unas 2,4 veces los datos necesarios de los vídeos 4K (QFHD: 3840 x 2160) para ofrecer un gran nivel de detalle con niveles mínimos de moiré y bordes cortados. En ambos modos, el procesador de imagen avanzado reproduce tonos de piel más precisos y gradaciones de luz más fluidas.
Para los profesionales de la edición de vídeo, la Sony A7R IV dispone de la curva gama S-Log3, que mejora la gradación entre sombras y tonos medios y amplía el rango dinámico a hasta 14 pasos. Admite el amplio espacio de color de las gamas S-Gamut3/S-Gamut3.Cine y S-Log2, mientras que el estándar de imagen Hybrid Log-Gamma (HLG) optimiza el HDR instantáneo. Los vídeos quedan realistas sin sombras bloqueadas ni luces quemadas
La calidad del enfoque automático es una de las prestaciones mejoradas en la nueva Sony A7R IV, gracias al sistema AF híbrido rápido, mostrando una alta velocidad, precisión del enfoque y rendimiento fluido y estable. El usuario de la Sony A7R IV puede ajustar la sensibilidad del seguimiento para que el enfoque sea constante y muy suave. Basta tocar al sujeto en la pantalla LCD y la Sony A7R IV lo enfocará y seguirá mediante el seguimiento táctil y –si detecta un ojo humano– el sistema de enfoque Eye AF mantendrá la máxima precisión en el enfoque.
El estado de alarma y el consecuente confinamiento se decretó a los pocos días de iniciar las pruebas de la Sony A7R IV. Pido disculpas por no ofrecer una review completa, en la que faltan las pruebas dedicadas al modo vídeo. Todas las fotografías se han realizado con los objetivos Sony FE 24-70/2.8 GM y Sigma 35mm ƒ/1.2 DG DN ART utilizando los modos de exposición manual y prioridad de abertura.
He empezado este artículo afirmando que la Sony A7R IV es la alternativa al formato medio. En cuanto resolución, sí, pues supera a la mayoría de modelos mirrorless de Hasselblad y de la serie GFX de Fujifilm. Sin embargo, el detalle que ofrecen los sensores de mayores dimensiones aún es superior y ni siquiera utilizando el modo Pixel Shift (sólo aplicable con trípode y a motivos estáticos) es posible acercarse al detalle que ofrecen las fotografías capturadas por una cámara de formato medio.
La precisión y rapidez del sistema de enfoque automático (con el modo Eye AF mejorado, ahora también en vídeo), una reproducción mejorada del color, la cadencia de 10 f.p.s. y el mejor visor electrónico del mercado configuran las armas de seducción de uno de los modelos más interesantes del mercado. Sin embargo, es suficiente para «jubilar» a la Sony A7R III? En mi opinión, la Sony A7R III sigue siendo un modelo perfectamente válido (incluso la A7R II), en la que aprecio una calidad de imagen superior, pues siento que la Sony A7R IV ofrece una menor riqueza en el detalle.
En el otro lado de la balanza encontramos aspectos que –en mi opinión– quedan por pulir en la Sony A7R IV y su precio elevado. Los casi 4.000€ sitúan a la Sony A7R IV en el mismo segmento de precio que la cámara de formato medio más asequible: la GFX-50R de Fujifilm. Tampoco el precio de las ópticas Sony GM está al alcance de cualquier bolsillo y considero un disparate montar objetivos mediocres en la cámara de formato completo que requiere una mayor exigencia en la calidad óptica, aspecto en que la Serie ART de Sigma puede ser una excelente alternativa a los soberbios (pero muy caros) objetivos GM de Sony.
La Sony A7R IV nos regala el mayor tamaño de imagen del segmento de cámaras con sensor de formato completo (full frame). La versatilidad, el peso y tamaño, la respuesta del mejor sistema de enfoque automático del mercado, la variedad de ópticas disponibles para la montura FE y un precio inferior al formato medio decantan la balanza del lado de la cámara sin espejo de mayor resolución del formato full frame, pese a ofrecer una calidad de imagen que no supera el detalle de la versión anterior A7R III.
Construcción sólida y estanca
Fiabilidad de la fotometría y el modo automático de balance de blancos
Sistema AF híbrido inteligente: máxima precisión y rapidez del enfoque
567 puntos de enfoque
Rango de sensibilidad nominal de 100–32.000 ISO
Buena respuesta en ISO altos
Calidad del modo vídeo 4K
Respuesta del modo automático de blancos al disparar con luz de tungsteno
El modo Pixel Shift no ofrece el incremento en calidad de imagen anunciado, además de no mostrar una imagen final en cámara
La calidad de imagen no supera la ofrecida por la Sony A7R III
Menús farragosos y muy extensos
La cámara requiere unos días para personalizarla y familiarizarse con ella
Precio elevado: 3.949 euros (Sólo cuerpo)

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