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Timestamp: 2018-04-24 16:31:49+00:00

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• 24-04-2018 18:31 pm •
EL PACTO DE DEFINICIÓN
Paula Llompart Ruitort. Notario
A modo de introducción podemos decir que la definición es un pacto de no suceder que otorga un descendiente en relación a la herencia de un ascendiente en contemplación de una donación, atribución o compensación recibida de éste último.
El pacto de definición se regula en la Compilación de Derecho Civil de les Illes Balears. Concretamente se refieren a él los artículos 50 y 51 comprendidos en el Libro I relativo a las disposiciones aplicables en la Isla de Mallorca, el artículo 65 que excluye expresamente la aplicación de dicha institución en la isla de Menorca y el artículo 77.3 que establece su aplicación a Eivissa y Formentera en lo no convenido por las partes. Por lo tanto, la definición es una institución aplicable únicamente a Mallorca, Eivissa y Formentera.
Pues bien, unos meses más tarde, y gracias al empeño del notario de Palma de Mallorca
"Artículo 50. Por el pacto sucesorio conocido por definición, los descendientes, legitimarios y emancipados, pueden renunciar a todos los derechos sucesorios, o únicamente a la legítima que, en su día, pudieran corresponderles en la sucesión de sus ascendientes, de vecindad mallorquina, en contemplación de alguna donación, atribución o compensación que de éstos reciban o hubieren recibido con anterioridad.
Artículo 51. La definición deja sin efecto cualquier disposición relativa a la legítima del descendiente, sea cual fuere la fecha del testamento.
Falleciendo intestado el causante, si la definición se hubiere limitado a la legítima, el descendiente será llamado como heredero; siendo no limitada, el que la hubiera otorgado no será llamado nunca; sí lo serán sus descendientes, salvo que del pacto resulte expresamente lo contrario o existan otros descendientes no renunciantes o estirpes de ellos"
Según la catedrática de derecho civil de la Universitat de les Illes Balears María Pilar Ferrer los antecedentes históricos de la definición se remontan al Privilegi otorgado por el Rei Jaume I en 1274. En este privilegio la definición se otorgaba por la hija casada, de edad legítima y con el consentimiento del marido; dicha hija al haber sido dotada imputándose la dote a sus derechos legitimarios no podía reclamar el suplemento de legítima ni el complemento de dote obligatoria.
Posteriormente, dos Privilegios otorgados por el Rei Sanç en 1319 interpretaron el anterior privilegio y ampliaron el ámbito subjetivo de la definición que se extendió a las hijas y los hijos que entraban en una orden religiosa.
Esta institución de hondas raíces históricas fue recogida en la Compilación de 1961 aunque la redacción de la misma fue muy sucinta ya que se limitaba a decir que "por la definición, los hijos e hijas emancipadas pueden renunciar y dar finiquito a las legítimas y demás derechos en la sucesión de sus padres, en contemplación a alguna donación o ventaja que éstos les hicieren en vida".
La regulación de la definición fue modificada con la reforma de la compilación de 1990 y tal como se precisa en la propia exposición de motivos se pretende delimitar su concepto, naturaleza y requisitos (personales, reales y formales) y muy especialmente sus efectos. Pasamos a analizar sucintamente estas cuestiones.
El tenor literal del artículo 50 establece que la definición es un pacto sucesorio. De ahí se deduce su carácter consensual y voluntario.
El Tribunal Superior de Justicia de les Illes Balears en algunas sentencias considera que es esencial a la definición la existencia de una renuncia (sentencia 28 de septiembre de 2001 -FJ 3-). En este sentido, las sentencias de 28 de mayo de 1992 (FJ 6) y de 20 de diciembre de 2001 (FJ 5) lo consideran "como un negocio jurídico complejo compuesto de dos elementos condicionados: el acto de liberalidad y la renuncia y se verifican uno en función del otro ya que se dona porque se renuncia y se renuncia porque se dona lo que hace que tal negocio complejo devenga oneroso".
En este punto debemos diferenciar entre los descendientes y los ascendientes.
La compilación de 1960 se refería exclusivamente a los hijos e hijas emancipadas en relación a la herencia de los padres. El actual tenor del artículo 50 se refiere a descendientes que sean legitimarios y estén emancipados en relación a la sucesión de los ascendientes.
En relación a "los descendientes este artículo señala que los descendientes legitimarios y emancipados pueden renunciar a los derechos sucesorios, o únicamente a la legítima que, en su día pudieran corresponderles en la sucesión de sus ascendientes de vecindad civil mallorquina (...) el cambio de vecindad civil no afectará a la validez de la definición". Así pues, los descendientes tienen que ser legitimarios al tiempo de otorgarse la definición y estar emancipados.
Por lo que se refiere a los ascendientes se exige que ostenten la vecindad civil mallorquina (o ibicenca o formenterense en base al artículo 77.3) pero únicamente se exige ese requisito en relación a los ascendientes. Este requisito de la vecindad civil se exige en relación a los ascendientes y no en relación a los descendientes.
De acuerdo con el artículo 9.8 del código civil el pacto sucesorio ordenado conforme a la ley nacional del disponente en el momento de su otorgamiento conservará su validez aunque sea otra la ley que rija la sucesión. Ahora bien, Jaime Ferrer considera que el pacto no sería válido si se hubiese otorgado por quien no tenía vecindad civil mallorquina en el momento del otorgamiento y la hubiese adquirido con posterioridad.
Finalmente, debemos destacar que en el actual anteproyecto de Ley por el cual se modifica la Compilación se contempla la reforma del pacto de definición. Según el Anteproyecto se extenderá su ámbito subjetivo a los cónyuges y, en consecuencia, cualquiera de ellos o ambos podrán renunciar a los derechos sucesorios o únicamente a la legítima que en su día les pueda corresponder en la sucesión de su consorte de vecindad civil mallorquina.
Frente a la regulación de 1960 que se refería a la definición como renuncia de derechos en contemplación de alguna donación o ventaja la actual regulación se refiere a "donación, atribución o compensación".
En todo caso lo importante es que la definición está condicionada a la existencia de esta contraprestación que se recibe o ha recibido con anterioridad. En este sentido, Jaime Ferrer señala que la definición responde a una donación o ventaja previa de forma que una renuncia gratuita que no responde a una atribución patrimonial no se podría considerar como definición.
En este punto debemos diferenciar entre la forma de la donación, atribución o compensación y la forma de la definición.
En cuanto a la donación o atribución se estará a las reglas generales que regulan las donaciones en el código civil (Arts.632 y 633).
En cuanto a la definición el artículo 50 de la Compilación exige que la definición sea pura y simple y se formalice en escritura pública.
La definición pueden ser simultánea o puede otorgarse con posterioridad a una atribución o donación ya realizada.
El notario ante el que se otorgue la escritura de definición deberá comunicar su otorgamiento al Registro General de Actos de Última Voluntad en base a las disposiciones del artículo 3 del Anexo II del Reglamento Notarial.
Clases de definición según su extensión objetiva:
Definición limitada es la que se circunscribe únicamente a la legítima. Si en la escritura no se dice otra cosa se entiende que la definición es limitada ex art.50.
Ilimitada o amplia: la definición abarca la renuncia de todos los derechos hereditarios, incluidos los legitimarios.
Los efectos del pacto de definición se regulan en el artículo 51 que diferencia según que el ascendiente haya fallecido testado o intestado.
a. Concurrencia de definición con la sucesión testada:
Si el ascendiente fallece habiendo otorgado testamento válido la definición deja sin efecto cualquier disposición relativa a la legítima que se hubiese realizado en el testamento con independencia de la fecha de éste.
Si la definición es limitada serán válidos la institución de heredero y los legados que se hubiesen efectuado con cargo a la parte libre de la herencia.
Si la definición no se limita a la legítima quedan sin efecto las disposiciones patrimoniales otorgadas con anterioridad con la excepción que contempla el propio artículo 51 (descendiente del renunciante que fuere hijo único) y son válidas las ordenadas en testamento posterior a la definición.
b. Concurrencia de la definición con la sucesión intestada:
Si la definición es limitada el descendiente será llamado como heredero. Por el contrario, si se extiende a todos los bienes sucesorios no será llamado a la herencia aunque sí los serían sus descendientes salvo que del pacto resulte expresamente lo contrario o existan otros descendientes no renunciantes o estirpes de ellos.
El decreto legislativo 1/2014, de 6 de junio, por el que se aprueba el Texto Refundido de las Disposiciones Legales de la Comunidad Autónoma de les Illes Balears en materia de tributos cedidos, establece en su artículo 56 que "la definición tendrá el carácter de título sucesorio a los efectos del artículo 11 b del reglamento del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y, en consecuencia, gozarán de todos los beneficios fiscales inherentes a las adquisiciones sucesorias en la medida que le sean aplicables”.

References: artículo 65
 artículo 77

Artículo 51
 artículo 50
 artículo 50
 artículo 77
 artículo 9
 artículo 50
 artículo 3
 artículo 51
 artículo 51
 artículo 56
 artículo 11