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Timestamp: 2020-08-09 08:07:29+00:00

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EL SAMUDARIPEN, EL HOLOCAUSTO GITANO – Ser Histórico
por Francesc Tur 12/07/2020 19/07/2020
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Samudaripen [leído samdaripén] y Porrajmos [leído porraymós] son los dos términos que se usan habitualmente para denominar al genocidio al que fue sometida la población gitana europea bajo el dominio nazi en Alemania que se extendió, además, como es bien sabido, por diversos países del Viejo Continente.
La mayoría de los romaníes del estado germano y de los territorios ocupados por Berlín durante la Segunda Guerra Mundial eran sintis y zíngaros. Ambos grupos hablaban dialectos procedentes del romaní, una lengua común derivada del sánscrito (la lengua clásica de la India) y el término zíngaro ha terminado por incluir tanto a grupos sintis como a zíngaros. En este artículo utilizaremos indistintamente los diversos términos par evitar una redundancia excesiva.
Durante siglos los zíngaros fueron despreciados en Europa y, de hecho, el término alemán para designarlos, Zigeuner, procede de un raíz griega que significa “intocable” o “paria.”
En la Europa central, tradicionalmente, numerosos gitanos eran artesanos y trabajaban como herreros, tratantes de caballos, zapateros, hojalateros… Otros eran artistas: músicos, domadores de animales de circo, bailarines, etc. En los años veinte, no pocos de ellos se dedicaron también al comercio. Otros, como los que estaban empleados en los servicios postales alemanes eran funcionarios. Al principio del siglo XX, el número de zíngaros verdaderamente nómadas estaba en declive en diversas regiones, pero buena parte de los considerados como sedentarizados efectuaban todavía desplazamientos estacionales a merced de sus actividades.
En 1939, alrededor de un millón de gitanos vivían en Europa. Cerca de la mitad residía en la zona oriental del continente, principalmente en la Unión Soviética y en Rumanía. Hungría, Yugoslavia y Bulgaria contaban también con importantes comunidades romaníes. En el Gran III Reich (después del anschluss[1] y de la ocupación de Bohemia y Moravia), la mayoría de los 30 000 gitanos eran ciudanos alemanes; en torno a 11 200 de ellos habitaban en Austria.[2]
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que las normas y reglamentaciones en contra de los zíngaros tanto en Alemania como en muchos otros países europeos (aunque aquí nos refereriremos básicamente a Francia) procedían de mucho tiempo atrás. En marzo de 1899, un servicio de información encargado de su vigilancia denominado “Central zíngara” fue creado en la Dirección de la Policía real de Múnich. Estaba encargado de censar y de controlar a los gitanos haciendo uso de todas las nuevas técnicas: telégrafo, fotografía, dactiloscopia, carnés de identidad, etc.
La “Central zigana”organizó el fichaje sistemático de todos los romaníes que vivían en Alemania y esto, tanto bajo el Imperio como durante la República de Weimar así como el Tercer Reich. En 1925 ya disponía de 14 000 expedientes. En octubre de 1938 cuando fue adscrita a la Policía Criminal del Reich y trasladada su sede a Berlín, contaba com más de 18 000 fichas que recogían los datos de 33 524 personas,es decir, del 80% al 90% de la población gitana germana.[3]
El 16 de julio de 1926 Baviera adoptó con procedimiento de urgencia la denominada ley por la lucha contra los gitanos
Se puede esperar que la gran mayoría de la población zíngara evite el territorio de Baviera a lo largo de sus peregrinaciones y que el resto del pueblo itinerante esté tan controlado que no haya lugar para temer por su parte una amenaza para la seguridad de los campos[4].
Fuente: US Holocaust Memorial Museum. https://encyclopedia.ushmm.org/content/it/article/genocide-of
-european-roma-gypsies-1939-1945
Esta ley se convirtió en un modelo a seguir en los otros Länder igual que para los estados limítrofes como Checoslovaquia.
Todos los gitanos fueron, poco a poco, fichados al igual que ya se hacía en Francia con la diferencia de que en Alemania el fichaje incluía también a los sedentarios. El gobierno de París, a través de la ley del 16 de julio de 1912 sobre el ejercicio de profesiones ambulantes y la reglamentación de la circulación de los nómadas, había instaurado un sistema de control discriminatorio que permanecería en vigor sesenta años. La ley clasificaba a los ambulantes en tres categorías: los mercaderes ambulantes, los feriantes y los nómadas.[5]
En el caso de estos últimos, se creaba una una nueva pieza de identidad: el carnet antropométrico de identidad. El documento era entregado por el prefecto o el subprefecto. Para obtener la autorización de establecese en un municipio, el nómada debía presentar al llegar o al salir del mismo su impreso en la comisaría o, en su defecto, en el ayuntamiento, para ser sellado.
En febrero de 1913, un reglamento de administración pública precisaba los datos que debían figurar en el carnet antropométrico. Eran los siguientes: la altura de la talla, la del busto, la corpulencia, la longitud y la anchura de la cabeza, el diámetro bizigomático, la longitud de la orja derecha, la longitud de los dedos medio y auricular de la mano izquierda, la del antebrazo izquierdo así como el color de los ojos; se reservaban, asimismo, casillas para las huellas digitales y para las dos fotografías (perfil y frente) del portador del carnet.
Carnet antropométrico. Fuente: OpenEdition Journal. https://journals.openedition.org/
Volvamos, sin embargo, a la República de Weimar después de la promulgación de la ley bávara que sería imitada, como ya se ha comentado, por otros Länder y países europeos. En los años sucesivos, el control sobre los zíngaros se hizo cada vez más riguroso. Henriette Aséo lo comenta en estos térmi nos:
Se sustituía al control tradicional de los desplazamientos, el fichaje de los individuos. Las categorías delictuosas de vagabundeo y de mendicidad estaban, a partir de ese momento, incluidas en un vasto conjunto sociológico, el de los “asociales.” Se juzgaba menos severamente los actos tanto más cuanto que la crisis de 1930 había multiplicado el número de mendigos. Se pretendia, no obstante, localizar por anticipado a la población supuestamente criminógena. Esta evolución no era propia de Alemania pero allí tomó un sesgo particular. Mientras que en otros países, los zíganos o las”gentes que se hacían llamar como tales” eran localizados en múltiples categorías de itinerantes ellos mismos también vigilados, la persecución de los Zigeuner ocupaba en Alemania toda la atención. Las conferencias de policía debatían sobre la eficacia de los ficheros de indexación y, poco a poco, todas las policías del Reich disponían del sistema antropométrico de Bertillon.
Bastantes años antes de la llegada de los nazis al poder, pues, los gitanos ya no eran sancionados por los delitos que habían cometido sino por aquellos que eran susceptibles de cometer por el mero hecho de ser romaníes.
En 1935 son proclamadas las leyes de Núremberg “para la protección de la sangre y del honor alemán” y en ellas los romaníes fueron integrados en el debate sobre la ciudadanía alemana. Su origen indoeuropeo que les unía a la “raza de los señores” fue rechazado por el conjunto de los teóricos nazis. Ellos pensaban que habían perdido su pureza racial original mezclándose con otros pueblos.
Los gitanos han conservado, ciertamente, algunos elementos de su vida nórdica, pero descienden de las capas más bajas de la población de esta región. En el transcurso de sus migraciones han absorbido la sangre de los pueblos de los alrededores y se han convertido en una mezcla racial de orientales y de afro-asiáticos con añadidura de sangre india, medioriental y europea… Su modo de vida nómada es el resultado de esta mezcla. Los gitanos aparecen generalmente como extranjeros en Europa.[6]
En Italia, (donde el número de zíngaros era estimado en los años 20/30 en 25 000 individuos), a pesar de una retórica oficial de exclusión de los indeseables y de los mantras sobre el trabajo, la moralidad y el orden, de hecho, los procedimientos adoptados por el régimen contra ellos se limitaron solo al mantenimiento del orden público respetando la “tradicional“ aversión del Estado contra los individuos nómadas y vagabundos. El Ministerio del Interior ordenó un rastreamiento en la zona de la frontera con Yugoslavia y algunas familias gitanas fueron deportadas a Cerdeña donde después se les concedió libertad de movimiento.
En 1939 en la revista Difesa della razza, Guido Landra, uno de los signatarios del Manifesto della Razza del año anterior, denunciaba el peligro que representaban los romaníes subrayando su “natural tendencia al vagabundeo y al robo” y, sobre todo, reclamando “el ejemplar comportamiento del gobierno alemán.” Landra abogaba porque también en Italia se adoptasen , lo antes posible, los mismos procedimientos que en el III Reich en relación a los gitanos que, para él no eran más que “ eternos vagabundos privados de sentido moral.” En la práctica, sin embargo, habrá que esperar hasta 1942 para que se abran campos para los gitanos en el país transalpino y ya veremos, más adelante, en qué circunstancias.[7]
Volviendo a Alemania, el mismo año que se promulgaban las leyes de Núremberg, 1935, se abría el primer campo exclusivamente para romaníes. Fue en abril en la ciudad de Colonia. El solar, que se encontraba en la periferia de la capital renana, estaba cercado y poseía puntos de agua, sanitarios y puestos de guardia. Pronto, otras urbes germanas siguieron su ejemplo. Así, Berlín en julio o de 1936, cuando se celebraban los Juegos Olímpicos, expulsó a más de 600 zíngaros y los internó en un campo situado en las afueras. Unos campos que se multiplicaron por toda la geografía del país en los años 1937 y 1938. Uno de ellos fue el de Düsseldorf. El 2 de julio de 1937, la policía recibió la orden de censar a todos los gitanos de la ciudad fuera cual fuera el lugar donde vivieran y de internarlos en el campo de Höherweg. Las roulottes abandonadas por sus habitantes fueron quemadas por los SS.
Las condiciones de vida de los internos eran especialmente duras.
En los barracones, los aproximadamente 200 internos tenían que contentarse de media con tres metros cuadrados por persona. Estos barracones-alojamientos estaban provistos de ventanas cubiertas de barrotes y de puertas de hierro que se podían cerrar desde el exterior. El campo, además, no tenía más que una sola entrada situada justo enfrente del puesto de guardia donde se encontraban las habitaciones destinadas a la administración, a la policía y al almacenaje de diversas herramientas […]. Los ocupantes no estaban autorizados a efectuar sus compras más que un solo día por semana en un pequeño almacén cerca del campo […]. Aquel que, según la opinión del funcionario de policía, no había respetado el reglamento era encerrado en la célula del puesto de guardia donde permanecía, generalmente, varios días. Los zíngaros eran frecuentemente golpeados con brutalidad por el guardia que no se privaba de lanzar perros sobre ellos.[8]
El internamiento tenía, además, otras funciones aparte de la de vigilancia, censo y aislamiento de los gitanos y permitía, igualmente, imponerles el trabajo obligatorio. Al no poder ejercer su oficio y, en consecuencia, ganar para subvenir a sus necesidades, muchos de ellos dependían de la ayuda social la cual también estaba sujeta de la realización de un trabajo.
En julio de 1939, entre los 800 internos del campo de Berlín, todos aquellos capaces de trabajar estaban destinados a la ejecución de obras públicas o a fábricas. Tan solo 64 personas de avanzada edad y enfermas percibían una asignación a cambio de la realización de obras en el interior mismo del campo. La ambición de la dirección de los servicios sociales de Berlín era la de explotar plenamente la fuerza de trabajo de los zíngaros incluida la de mujeres, adolescentes y ancianos. Ello conllevó definitivamente a partir del inicio de la guerra la implantación de los trabajos forzados en una cantera de los alrededores y su asignación al transporte de bombas al lado de los detenidos del campo de concentración de Sachsenhausen.[9]
La gestión de la cuestión gitana estaba asignada desde 1937 a la RKPA (Reichkriminalpolizeiant, Oficina de Policía del Reich) cuyo deber era “proteger al Estado de todos los individuos antisociales”. Además, albergaba en su interior la Reichzentralr zuren Bekämpfung des Zigeunenrunwesens, Central para la lucha contra la nocividad de los zíngaros). El 8 de diciembre de 1938, Himmler, jefe de las SS, dicta un decreto que se convierte, de hecho, en la primera ley contra los romaníes como tales con un título muy explicito: Lucha contra la plaga zíngara.[10] Conectado con la RKPA, en el seno de la Oficina de Sanidad del Reich se creó el Instituto de Investigación sobre la Higiene Racial y la Biología de las Poblaciones dirigido por el médico Robert Ritter (Aachen, Renania del Norte-Westfalia, 1901-Oberrusel, Hesse, 1951). Su deber era la recogida de información sobre los alemanes no sedentarios, y particularmente, sobre los gitanos y Zigeurnermischlinge. Según este doctor, el número de nómadas que conservaba todavía las características de pureza originaria de la estirpe indoeuropea era prácticamente irrisorio. La mayor parte eran clasificados como Zigeunermishling, zíngaros de sangre mixta que, según los estudios de biología criminal, habían asimilado en su patrimonio genético las características “degeneradas” de las razas con las cuales se habían cruzado en el transcurso de los siglos. Eran, pues, criminales y asociales y, siempre según Ritter, tenían que ser tratados con medidas drásticas como la esterilización forzada, el confinamiento en colonias cerradas y los trabajos forzados. En 1939, el instituto había archivado información sobre más de 20 000 individuos.
Robert Ritter (derecha) junto a un policía alemán y una mujer gitana en 1936. Fuente: Bundesarchiv R 165 Bild
-244-71, Dr.Robert Ritter mit alter Frau und Polizist.jpg.
https://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Ritter#/media/Archivo:Bundesarchiv_R_165_Bild-244-
71,_Dr._Robert_Ritter_mit_alter_Frau_und_Polizist.jpg
Ya en junio de 1938, unos 700 hombres romaníes fueron enviados a los campos de concentración de Dachau, Buchenwald, Sachdenhausen y Lichtenburg dentro de la llamada Aktion Arbeitsscheu Reich (Acción contra los vagos) donde serían sometidos a trabajos forzados.[11]
El 1 de septiembre Alemania invade Polonia ante lo cual los gobiernos de París y Londres declaran la guerra al Reich. En Francia, los gitanos se convierten junto a los comunistas y a los extranjeros en las primeras víctimas de la de la nueva situación. Son poco a poco marginados de la sociedad para terminar, finalmente, excluidos de la nación. Trece días después de la movilización general, el prefecto d’Indre-et-Loire tomaba las primeras medidas en su contra.
La instalación en Indre-et-Loire de administraciones públicas hace indeseable la presencia de nómadas en el departamento, tengo el honor de rogarle que dé las órdenes necesarias para que los que se encuentran allí sean rechazados de brigada en brigada hacia otro departamento. Hasta nueva orden se podrá impedir la entrada de nómadas en Indre-et-Loire.[12]
Días más tarde, el 22 de octubre, el general Vary, comandante de la 9ª Región Militar prohíbe mediante un bando la circulación de nómadas en ocho departamentos del este de Francia y su instalación en Maine-et- Loire e Indre-et-Loire.
Pocos día antes, el 17 de octubre, en Alemania, la RSHA (Oficina Central para la Seguridad del Estado) en una carta urgente (Schnellbriefe) ordena, (subrayando el objetivo de una solución inminente de la “cuestión zíngara en todo el territorio del Reich”), que se fiche y, en consecuencia, que se confine a todos los gitanos en determinados lugares de los cuales se les prohíba alejarse. En la misma orden ya se hace referencia a campos de internamiento para romaníes, su preparación, transporte y avituallamiento y, en la práctica, suponía dar la luz verde a las deportaciones.
Que se estaban activando los mecanismos de la deportación en masa de los romaníes lo prueba la respuesta de Otto Adolf Eichman (Solingen, Prusia, 1906- Prisión de Ayalon, Israel, 1962) en respuesta a otra misiva que había recibido de parte de Arthur Nebe (Berlín, 1894- Prisión de Plötzensee, Alemania, 1945), jefe de la Kriminalpolizei en la que pedía aclaraciones sobre la organización del transporte de los gitanos: “Me parece que el método más simple es el de enganchar a cada tren militar (de hebreos) algunos vagones de gitanos.”
Aunque el programa no se puso inmediatamente en marcha, ello fue debido más a la escasez de convoyes que a la falta de voluntad. El 30 de enero de 1940, Heydrich reitera en una reunión en Berlín “que después de los dos movimientos de masas (judíos y polacos), el último se focalizará en la eliminación de aproximadamente 30 000 zíngaros del Reich.” Dos meses después, el 27 de abril Himmler, haciendo referencia a la Schnellbriefe del octubre precedente, promulga un ulterior decreto y ordena la deportación de 2 500 gitanos de los territorios lindantes con el Reich al Gobierno General de los territorios polacos, dirigido por Hans Frank (Karlshure, Baden-Württemberg, 1900- Nuremberg, 1945).[13]
Sobre la suerte de los deportados se sabe que algunos llegaron a Polonia y fueron puestos en libertad por las autoridades del lugar que no sabían qué hacer con ellos; otros fueron encarcelados en campos de recolección o en guetos, bajo el control de las SS como ocurrió en las localidades de Belzec, Radom, Kielce o Krykow y utilizados para trabajos forzados; muchos prosiguieron hacia los campos de exterminio; finalmente los que corrieron peor suerte serían asesinados en las masivas ejecuciones sumarias que llevaban a cabo las SS en todos los territorios ocupados.[14]
En esas mismas fechas, al otro lado del Rin, en Francia, el gobierno de unión nacional. (con la exclusión de los comunistas que habían sido ilegalizados en septiembre de 1939), de radicales, socialistas, AD, republicanos e independientes, presidido por Paul Reynaud (del partido Action Démocratique, de centro-derecha) toma nuevas medidas contra los romaníes. Su agrupamiento y asignación territorial aparecen en las instrucciones del Journal Officiel del 6 de abril de 1940. El decreto-ley extiende la prohibición de la circulación de nómadas al conjunto del territorio metropolitano. Constaba de tres artículos.
Artículo 1º: La circulación de los nómadas está prohibida en la totalidad del territorio metropolitano.
Artículo 2º : Los nómadas, es decir, todas las personas consideradas como tales en las condiciones previstas en el artículo 3 de la ley del 16 de julio de 1912 están obligadas a presentarse en los quince días siguientes a la publicación del siguiente decreto en la brigada de la gendarmería o en la comisaría de policía más próximas del lugar en donde se encuentren. Se les ordenará que se desplacen a una localidad en la cual tendrán que residir bajo vigilancia policial. Esta localidad será determinada por cada departamento mediante bando del prefecto.
Artículo 3º : Las infracciones a estas disposiciones serán castigadas con penas de prisión de uno a cinco años.
Artículo 4º: Las disposiciones de la ley del 16 de julio de 1912 y del decreto del 7 de julio de 1926 que no sean contrarias a las disposiciones del presente texto permanecen en vigor.[15]
Campos de internamiento para gitanos en Francia
Fuente: Le Cartographe
https://le-cartographe.net/dossiers-carto-91/europe/160-linternement-des-tsiganes
-en- france-1940-19463
El decreto no preveía su internamiento en campos de concentración, si bien este se produciría semanas después de la ocupación nazi. Sin embargo, no eran precisamente motivos humanitarios los que guiaban la actuación del ministro del Interior como lo demuestran sus palabras en el artículo 3 del decreto.
Estimo que el reagrupamiento de los nómadas en una especie de campo de concentración presentaría, en general, este doble inconveniente muy serio de favorecer la reunificación de las bandas que mis Servicios [sic] han tenido, a veces, gran dificultad en disolver, de plantear delicados problemas de alojamiento, de abastecimiento, de guardia, que no podrían ser resueltos sin ocasionar gastos importantes y que precisarían del refuerzo de los servicios de vigilancia.[16]
El 22 de junio se firma el armisticio con el III Reich. Apenas un mes después, a finales de agosto, 26 campos importantes funcionan en la zona sur del país y 16 en el norte. Más de una centenar serán acondicionados en las semanas posteriores. El total de zíngaros internados en Francia alcanzaría la cifra de 30 000 con el paso del tiempo.
Christian Bernadac afirma en su libro L’Holocauste oublié. Le massacre des tsiganes (París: Éditions France-Empire, 1979) que la colaboración de las autoridades galas fue “abierta, (al menos en lo referente a los gitanos) sin la menor protesta o indignación.[17]”
Los años 1940 y 1941 son los de máxima expansión del III Reich. El dominio de la esvástica se extenderá en este segundo año victorioso desde la frontera francesa con España hasta las inmediaciones de Moscú.
El 7 de agosto de 1941 Himmler promulga una circular que establece las etiquetas biológicas de los zíngaros. Son subdivididos en Z (zíngaros puros), ZM+ (nacidos de matrimonios mixtos con más de un 50% de sangre gitana), ZM (con igual porcentaje de sangre zíngara y alemana) .
Los romaníes son definitivamente asimilados a los hebreos en lo referente a la anulación de los derechos personales con medidas que implican su expulsión de las escuelas alemanas, la prohibición de casarse con ciudadanos germanos, su exoneración de la carrera militar, la exclusión de la asistencia sanitaria y su despido de las fábricas de armas u otras instalaciones de interés estratégico.
La política de exterminio se había recrudecido con el ataque a la Unión Soviética dos meses antes. Haciendo de las ejecuciones en masa el método principal, las Eisatztruppen y las tropas de ocupación intensifican su campaña de muerte contra los gitanos también en Rusia, en los estados balcánicos y en todo el este de Europa.
Ya con anterioridad, al inicio de 1941, un transporte de 5 007 zíngaros había llegado al gueto de Lodz, en Polonia: casi todos los prisioneros murieron durante el invierno por una epidemia de tifus petequial[18] y los supervivientes en el invierno del año siguiente fueron trasladados a Chelmno, a 70 km de Lodz, donde les esperaban las cámaras de gas.
Los gitanos fueron, asimismo, perseguidos y encarcelados en los otros territorios conquistados y ocupados por los nazis. Ya hemos hablado de Francia, pero también en Bélgica, Holanda, Yugoslavia o Italia. Fueron deportados a campos de concentración, obligados a realizar trabajos forzados, perecieron víctimas del frío o de la inanición o asesinados por las SS. El 31 de julio de 1942 en una solicitud de las autoridades polacas relativa al comportamiento que se tenía que dispensar a los romaníes, el ministro para los Territorios Ocupados del Este, Alfred Rosenberg (Tallín, Estonia, 1893- Nüremberg, 1946) respondió que “por el momento valen las mismas normas dadas para los hebreos.”
Aunque no hay cifras exactas, se calcula que unas 100 000 personas gitanas fueron asesinadas por estos comandos de la muerte tanto en la URSS como en Polonia y otros territorios ocupados de Europa del Este y los Balcanes , especialmente en Ucrania, Bielorrusia y Yugoslavia. Tan solo en Polonia se conocen unos 180 lugares donde hubo ejecuciones en masa de zíngaros.[19]
El 16 de diciembre de 1942, Himmler firmó la orden para la deportación de los gitanos a Auschwitz. Dos días antes, el jefe de las SS había solicitado al RSHA (Reichssicherheitshauptamt, Oficina de Seguridad del Reich) un suministro de al menos 35 000 hombres hábiles para trabajar con el fin de destinarlos al lager. La RSHA le respondió que solo disponía de 10 000 a 15 000 hebreos lo cual hizo que Himmler pensara entonces en los romaníes. Poco después, el 29 de enero de 1943 la RSHA dicta las instrucciones para la ejecución del decreto: los gitanos tendrán que ser “seleccionados y, en el transcurso de una operación de una semana de duración, trasladados al campo de concentración […] hacia el lager de Auschwitz. Se establece, asimismo, que, en la medida de los posible se produzca el internamiento sin dividir a las familias. La operación deberá iniciarse el 1º de marzo y tendrá que estar terminada al final del mes”.
Las redadas se iniciaron en el mes de febrero de 1943. Incluso los hospitales y los orfanatos fueron registrados. Las SS rodearon los acampamentos o los campos de recolección e inspeccionaron a todos los presentes diciéndoles a menudo que serían transportados a una colonia en territorio polaco. He aquí testimonio sobre el particular recogido por Donald Kenrick y Grattan Puxon en su libro The destiny of Europe’s gypsies (Londres: Heinemann, 1972).
El 9 de marzo de 1943, 134 zíngaros, hombres, mujeres y niños son despertados en el campamento de Berlerburg [Renania del Norte-Westfalia] […] Fueron concentrados en el patio de una fábrica y privados de todos sus haberes. Se les hizo subir a remolques para el ganado y conducidos Auschwitz. Sobrevivieron 9 […]. Los zíngaros eran capturados hasta en los puestos de trabajo y deportados inmediatamente […].[20]
En los campos de concentración, probablemente,- según Giovanna Boursier-, precisamente por ser considerados de raza degenarada, los gitanos eran a menudo utilizados como cobayas en los experimentos médicos y de esterilización. Hay muchos testimonios en este sentido. En Auschwitz el doctor Mengele llevaba a cabo sus espeluznantes experimentos sobre niños zíngaros, particularmente con gemelos. Una de las cobayas fue Barbara Richter que describía con estas palabras su experiencia.
El doctor Mengele me cogió para hacer experimentos. Tres veces me extrajeron sangre para los soldados. Entonces recibía un poco de leche y un trocito de pan con salami. Después, el doctor Mengele me inyectó la malaria. Durante ocho semanas estuve entre la vida y la muerte ya que me sobrevino también una infección en la cara.[21]
Eran marcados con el triángulo negro de los “asociales”, a menudo acompañado de la letra “Z” de Zigeuner. Su presencia está documentada en Dahau, Lachenback, Madjaneck, Mathausen , Buchenwald, Ravensbru&umlck, Treblinka y también en Sobibor, Belzec. Gross-Rosen, Gusen, Nattzweiler, Theresienstadt…
La mayor parte de la documentación se refiere a Auschwitz donde, por un cierto periodo de tiempo existió una sección explícitamente reservada a los zíngaros: el campo BII para familias gitanas. El Zigeunerlager, como era llamado, empezó a funcionar en febrero de 1943 y cesó su actividad a inicios de agosto de 1944, cuando todos aquellos que habían sobrevivido fueron conducidos a las cámaras de gas. El primer transporte se produjo el 26 de febrero de 1943. Desde el 7 de marzo se registraron regularmente traslados de zíngaros de los territorios ocupados, tanto es así que, en poco tiempo, es superado el límite de capacidad que era de 10 0000 personas. Se sabe que incluso antes de la cosntrucción del campo para familias romaníes, los gitanos eran internados en Auschwitz y que algunos permanecieron allí después de la construccción del lager BII. El 20 de enero de 1944 había 479 personas internadas.
En el Zigeunerlager los prisioneros vivían en condiciones particulares, separados de los otros. Aunque los zíngaros no eran sometidos a la selección inicial, se sabe de algunos convoyes que no eran ni siquiera registrados e inmediatamente enviados a las cámaras de gas. Otros eran tatuados, rapados a cero y destinados a barracas donde permanecían con sus familias. Posteriormente, nadie se preocupaba de ellos; no tenían la llamada matinal, no formaban parte de los grupos de trabajo y las mujeres podían incluso parir. Unas condiciones que podrían parecer un privilegio si no fuese que el abandono y el desinterés hacia estos internos por parte de las autoridades de Auschwitz presagiaba, en realidad, su destino de muerte. Por eso, los zíngaros eran abandonados en condiciones espeluznantes. La falta de comida, el frío, las enfermedades hacían dificilísima la supervivencia. Herman Langbein, entonces médico en la enfermería del lager recuerda haber registrado que el índice de mortalidad de los Zigerneulager resultaba mucho más alto que en el resto de Auschwitz. Por eso se desplazó hasta allí y se encontró con unas condiciones horrendas: niños golpeados por una terrible enfermedad de la piel causada por la desnutrición, el noma; hombres y mujeres moribundos, totalmente abandonados a su suerte, hacinados en barracas gélidas y sin espacio para moverse. Langbein recuerda también al centinela polaco que lo condujo al bloque donde estaban las mujeres a punto de parir.
En un jergón de paja yacen seis niños que tienen pocos días de vida. !Qué aspecto tienen¡ Los miembros están secos y el vientre, hinchado. En las literas de al lado se encuentran las madres; ojos exhaustos y ardientes de fiebre. Una canta suavemente una nana: “ A aquella le va mejor que a las demás, ha perdido la razón” […] El enfermero polaco que he conocido en su momento en el lager principal me lleva fuera de la barraca. Detrás del muro hay anexa una barraquita de madera que él abre después: es la habitación de los cadáveres. Ya he visto muchos cadáveres en el campo de concentración. Sin embargo aquí me echo para atrás, espantado. Una montaña de cuerpos de más de dos metros de altura. Casi todos niños, recién nacidos, adolescentes. En la cumbre corretean los ratones.[22]
La historia del Ziguernerlager termina la noche del 31 de julio al 1º de agosto de 1944 cuando todos los gitanos que aún quedaban vivos fueron asesinados en las cámaras de gas y después quemados en hornos crematorios. Eran más de 3000 personas, quizás 4000. Se desconocen los motivos aducidos para aniquilarlos. Giovanna Boursier plantea, sin embargo, algunas hipótesis. El final del lager BII se produce al registrarse la llegada de un gran convoy de hebreos húngaros hábiles; el frente ruso se acerca y el aparato de exterminio es potenciado al máximo; los convoyes arriban, sobre todo, a Auschwitz, pero al mismo tiempo avanzan los aliados. En resumen, el final del Zigerneulager se decide probablemente,-siempre según Boursier-, cuando a la teoría racial se superpone la praxis inclemente de la guerra y los nazis necesitan el máximo posible de mano de obra aunque quieran simultáneamente llegar a la “solución final” en el lapso de tiempo más breve.
Entre el 26 de febrero de 1943 y el 21 de julio de 1 944, un total de 23 000 personas romaníes estuvieron prisioneras en Auschwitz y 20 967 de ellas murieron a consecuencia del cautiverio.[23]
Es particularmente ilustrativo de la situación que tuvieron que vivir decenas de miles de personas en condiciones espantosas el testimonio de Manö Hollenreiner, recogido por el periodista Andrea Grunar (de la Deutsche Welle, DW, la televisión pública alemana), un superviviente del Holocausto del cual reproducimos una parte.
Mano nació en 1933. El padre, Johan Höllenreiner, como sus hermanos, tenía una compañía de transporte con caballos Los insultaban como “gitanos.”
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, el genitor sirvió en la Wermacht. La familia se mudó al campo. Mano jugaba con niños campesinos. ”No sabía que soy gitano”, recuerda.
Su abuela fue golpeada por un granjero mientras caminaba con un cesto a la espalda para vender, hilo, encaje y otros artículos de mercería. Su padre y sus tíos fueron despedidos como soldados por “razones de política racial.” Una informe del Centro de Investigación de Política Racial , registró a la familia, a finales de 1941 como “mestizos gitanos.”
De regreso a Múnich, el padre y sus hermanos tuvieron que hacer trabajos forzados y pavimentar las calles bajo supervisión policial .
En marzo de 1943, las policía llamó a la casa temprano por la mañana. La familia tuvo que irse de inmediato . sin poder llevar casi nada consigo. El perrito de Mano quedó atrás. Encerrados por los agentes, se encontraron con familiares y otros sinti.”! Eramos alemanes¡,” insiste Mano Höllenreiner, todavía hoy, atónito por la persecución gratuita: “Mi abuelo y mi bisabuelo, todos habían estado ya en el Ejército. !Somos sinti alemanes¡.” La familia Höllenreinera había vivido durante siglos en Baviera.
Nada de esto contaba para la Alemania nazi. Todos fueron encerrados en vagones de ganado en la estación sur de Múnich, sin comida, sin baño, una pesadilla para el pudor de las mujeres, recuerda Mano. De su padre escuchó que les habían prometido una granja en Polonia. Al niño de nueve años , el viaje de varios días le pareció interminable. De vez en cuando, el vagón era rociado con una manguera de agua. Murieron las primeras personas.
Al llegar a Auschwitz-Birkenau, le quedó claro que la historia de la granja era mentira. A cada uno le tatuaron un número, le raparon el pelo. Las familias fueron forzadas a vivir en un “campamento gitano,” en barracas con literas de tres pisos […] La madre de Mano advirtió a sus hijos que no bebieran el agua contaminada con tifus del lager, pero tenían sed y bebían igual. La comida era un pequeño trozo de pan y colinabos podridos. Una vez que Mano volvía de trabajar, pasó junto a una casa de los SS donde un perro tenía su tazón. Se acercó, se tragó la comida y el can solo le gruñó, pero un oficial de las SS le ahuyentó.
También se tropezó con el doctor Mengele. Mano tuvo que llevarle recipientes de cristal con preparados: órganos de niños que aquel había asesinado en el “campamento gitano.” La crueldad del médico nacionalsocialista era conocida : “Hizo saltar a pequeños gemelos desde el tercer piso, luego los remendó.” El primo de Mano, Hugo y su hermano fueron operados por Mengele y sufrieron graves lesiones abdominales. En el “campamento gitano” todos conocían los crematorios cercanos, el fuego de las chimeneas, el olor a carne quemada. En 1944, cuando se iba a disolver el campamento, la familia Höllenreiner estuvo entre quienes debían ser transferidos a otros campamentos. Cuando se sentaron en el vagón, el tren rodó marcha atrás, hacia los crematorios. Gritaron horrorizados:”Pensamos que seríamos gaseados”, explica Mano.
Pero, finalmente, el tren se movió en la dirección correcta . El superviviente respira profundamente […].[24]
Fuera de Alemania y de las zonas de ocupación nazi, como en la Italia fascista (hasta el año 1943) , también los zíngaros eran perseguidos. Así, el 11 de septiembre de 1940, el jefe de la policía del país transalpino, Arturo Bocchini, impulsó las primera medidas de internamiento enviadas a los prefectos del reino y al comisario de Roma.
Tuvieron lugar los primeros arrestos. Los gitanos registrados en el Ferrarese fueron concentrados en el municipio de Berra, mientras que los que vivían en la provincia de Bolzano terminarían encarcelados. Para aquellos presentes en los territorios del Campo basso, el prefecto local planteó la oportunidad de internarlos en el campo de concentración de Bojano (Boiano en italiano). Se trataba de un campo formado por cuatro grandes construcciones de una antigua fábrica para la elaboración de tabaco, al frente de la línea ferroviaria, rodeado de una alambrada de dos metros de altura. Según los datos oficiales, el campo de concentración de Bojano podía albergar a “250 internos normales” o a “300 zíngaros.” Allí fueron encarcelados 58 romaníes, trasladados después del 15 de agosto de 1941 al campo de Agnone, en el sur, a 120 km de Nápoles, que ya tenía a su cargo a otros 57 desde julio de 1940. En septiembre de 1941, en un documento del ayuntamiento resultaban ser 76 los romaníes internados en este campo de nacionalidad francesa, italiana, española y croata.
En Tossicia , en Abruzzo, fueron deportados zíngaros, familias enteras procedentes de Eslovenia. En condiciones espeluznantes vivieron allí hombres, mujeres y niños. Nueve nacieron durante su cautividad, condición que duró hasta el 26 de septiembre de 1943, cuando los gitanos, a pesar de que ninguno había sido liberado, ante el avance aliado, abandonaron el campo y se refugiaron en la la zona del bosque de Matese.
Hubo también romaníes encarcelados en Vinchiaturo (Campobasso), Ferramenti (Cosenza), Poggio Mirteto (Rieti) y Perdasdefogu (Cerdeña).
Durante la contienda, en los países balcánicos ocupados militarmente, las jerarquías militares entregaban a los fascistas croatas (Ustacha) y a los nazis a los gitanos que caían en manos de ejército italiano.
Después del armisticio del 8 de septiembre de 1943, huidos de los campos mussolinianos se unieron a las formaciones partisanas y participaron en la resistencia contra la República de Saló. Entre ellos Walter Carter, fusilado el 11 de noviembre de 1944, su primo Giuseppe Carter, ejecutado en Colle San Bartolomeo, Rubino Bonora, el istriano Giuseppe Levakovich o Amilcare Debar, mensajero y después combatiente en la 48ª brigada Garibaldi y, finalizada la guerra, representante de su pueblo en las Naciones Unidas.[25]
Llegados a este punto, podríamos preguntarnos cuántos romaníes fueron víctimas del Samudaripen. No hay coincidencia entre los historiadores en las cifras si bien las estimaciones académicas oscilan entre los 300 000 y los 500 000. Además, el genocidio fue excluido de la historia de la Segunda Guerra Mundial durante décadas después del fin de la misma. No hubo testigos romaníes en el juicio de Núremberg e incluso el Ministerio del Interior del land de Baden- Wurtemberg comunicó a los jueces alemanes que recibían las reclamaciones de restitución que “los gitanos eran perseguidos bajo el régimen nacionalsocialista, no por motivos raciales, sino por un registro asocial y criminal.”
Inauguración del monumento dedicada a las víctimas gitanas del Holocausto en Berlín.
Fuente: Deutsche Welle https://www.dw.com/es/merkel-inaugura-monumento-en-memoria-de-gitanos-
v%C3%ADctimas-del-nazismo/a-16328869
Durante la década de los setenta, los activistas y los investigadores lucharon para que el genocidio fuese reconocido como parte de un movimiento más amplio de combate por los derechos de los romaníes. Sin embargo los atropellos y crímenes contra ellos cometidos entre 1939 y 1945 no obtuvieron reconocimiento oficial por parte de las autoridades germanas hasta 1982. Treinta años después, el 24 de octubre del 2012, la canciller Angela Merkel inauguró un monumento dedicado a su memoria en Berlín.
Hoy Hungría, Polonia, Eslovaquia y Ucrania observan el 2 de agosto como el Día de Recuerdo del Genocidio Romaní y Sinti. El 8 de abril del 2015, el Parlamento Europeo aprobó una resolución similar pidiendo que el 2 de agosto fuera reconocido como Memorial Europeo del Holocausto.
En Europa oriental e Italia, sin embargo, el auge de movimientos nacionalistas y xenófobos ha supuesto una marcha atrás en el camino hacia la inclusión de las víctimas romaníes en el recuerdo en igualdad de condiciones. El 9 de julio del 2019, por ejemplo, el monumento al Holocausto Gitano de Budapest fue profanado y no es el único caso. Queda muchísimo por hacer y la coyuntura actual, por desgracia, no es favorable con el auge un poco en todas partes de la ultraderecha y del racismo.
Agüero Fernández, Silvia; Jiménez González, Nicolás “ 75 años del samudaripen , el genocidio antigitano enEuropa”. En: AraInfo. Diario Libre d’Aragón. 4 de junio de 2020. Disponible en:
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[1] La fusión de Austria y Alemania en un solo estado el 12 de marzo de 1938.
[2] Les tsiganes dans l’Europe d’avant-guerre. En: Encyclopédie multimédia de la Shoah. Disponible en:
[3] Marie-Christine Hubert “Les réglementations anti-tsiganes en France et en Allemagne, avant et pendant l’occupation” En: Revue d’Histoire de la Shoah, 1999. En: http://www.memorialdelashoah.org/wp-content/uploads/2016/05/texte-reference-memorial-shoah-hubert.pdf
[4] Herbert Heuss “La politique de persécution des Tsiganes en Allemagne.” En: De la “science raciale” aux camps. Les Tsiganes dans la Seconde Guerre Mondiale. Tomo I, col. Interface. Centre de Recherches Tsiganes , CDRP Midi-Pyrénées. 1997, p19. Citado por: Marie-Christine Hubert “Les réglementations anti-tsiganes en France et en Allemagne, avant et pendant l’occupation” En: Revue d’Histoire de la Shoah, 1999. p,35. En: http://www.memorialdelashoah.org/wp-content/uploads/2016/05/texte-reference-memorial-shoah-hubert.pdf
[5] Henriette Aséo, Les Tsiganes, une destinée européenne. Paris: Gallimard découvertes, 1994, p.85.Citada por: Marie-Christine Hubert “Les réglementations anti-tsiganes en France et en Allemagne, avant et pendant l’occupation” En: Revue d’Histoire de la Shoah, 1999. En: http://www.memorialdelashoah.org/wp-content/uploads/2016/05/texte-reference-memorial-shoah-hubert.pdf
[6] Donald Kenrick, Grattan Puxon, Destins Gitans. Des origines à la “Solution Finale.” Paris: Calmann- Lévy , 1974, p.70. Citado por: : Marie-Christine Hubert “Les réglementations anti-tsiganes en France et en Allemagne, avant et pendant l’occupation” En: Revue d’Histoire de la Shoah, 1999. p,39. En: http://www.memorialdelashoah.org/wp-content/uploads/2016/05/texte-reference-memorial-shoah-hubert.pdf
[7] Giovanna Boursier “ Lo sterminio degli zingari durante la seconda guerra mondiale” En: Studi storici: rivista trimestrale dell’Istituto Gramsci , abril-junio 1995, año 36. Disponible en: http://www.storiaxxisecolo.it/deportazione/deportazionezingari2.htm
[8] Frank Sparing “ Les camps tsiganes. Genèse, caractère et importance d’un instrument de persécution des Tsiganes sous le nazisme.” En: De la “science raciale” aux camps . Les Tsiganes dans la Seconde Guerre Mondiale, tome I, coll. Interface. Centre de Recherches Tsiganes, CDRP, Midi-Pyrénées, 1997, p.44. Citado por: Marie-Christine Hubert “Les réglementations anti-tsiganes en France et en Allemagne, avant et pendant l’occupation” En: Revue d’Histoire de la Shoah, 1999. pp,43-44. En: http://www.memorialdelashoah.org/wp-content/uploads/2016/05/texte-reference-memorial-shoah-hubert.pdf
[9] Ibidem, p.58.
[10] Giovanna Boursier “ Lo sterminio degli zingari durante la seconda guerra mondiale” En: Studi storici: rivista trimestrale dell’Istituto Gramsci , abril-junio 1995, año 36. Disponible en: http://www.storiaxxisecolo.it/deportazione/deportazionezingari2.htm
[11] Silvia Agüero Fernández; Nicolás Jiménez González “ 75 años del samudaripen , el genocidio antigitano en Europa”. En: AraInfo. Diario Libre d’Aragón. 4 de junio de 2020. Disponible en:
[12] AD Correpondencia entre el prefecto y el jefe del escuadrón de gendarmería, 16 de septiembre de 1939 .
Citada por: Marie-Christine Hubert “Les réglementations anti-tsiganes en France et en Allemagne, avant et pendant l’occupation” En: Revue d’Histoire de la Shoah, 1999. pp,43-44. En: http://www.memorialdelashoah.org/wp-content/uploads/2016/05/texte-reference-memorial-shoah-hubert.pdf
[13] Entre esos 2 500 deportados los había que habían estado internados varios años en diversos campos. 1000 procedían de Colonia, de Düsseldorf y de Hannover; otros 1000 de Bremen y de Hamburgo y 500 de Fráncfort y de Stuttgart. Giovanna Boursier “ Lo sterminio degli zingari durante la seconda guerra mondiale” En: Studi storici: rivista trimestrale dell’Istituto Gramsci , abril-junio 1995, año 36. Disponible en: http://www.storiaxxisecolo.it/deportazione/deportazionezingari2.htm
[15] Journal Officiel de la République Française, nº 83, 6 de abril de 1939. Disponible en:
[16] Marie-Christine Hubert “Les réglementations anti-tsiganes en France et en Allemagne, avant et pendant l’occupation” En: Revue d’Histoire de la Shoah, 1999. p.32. En: http://www.memorialdelashoah.org/wp
-content/uploads/2016/05/texte-reference-memorial-shoah-hubert.pdf
[17]Christian Bernadac “Les antichambres françaises d’Auschwitz.” En: L’Holocauste oublié. Le massacre des tsiganes. Paris: Éditions France-Empire, 1979, pp. 60-61.
[18] Caracterizado por la aparición de manchas pequeñas en la piel debido a la efusión de sangre.
[19]Silvia Agüero Fernández; Nicolás Jiménez González “ 75 años del samudaripen , el genocidio antigitano en Europa”. En: AraInfo. Diario Libre d’Aragón. 4 de junio de 2020. Disponible en:
[20] Donald Kenrick; Grattan Puxon The destiny of Europe’s gypsies (Londres: Heinemann, 1972), p.105. Citados por: Giovanna Boursier “ Lo sterminio degli zingari durante la seconda guerra mondiale” En: Studi storici: rivista trimestrale dell’Istituto Gramsci, abril-junio 1995, año 36. Disponible en: http://www.storiaxxisecolo.it/deportazione/deportazionezingari2.htm
[21]“Lacio Drom.” Centro Studi zingari, Roma, nº 5/6, 1974. Citado por: Giovanna Boursier “Lo sterminio degli zingari durante la seconda guerra mondiale” En: Studi storici: rivista trimestrale dell’Istituto Gramsci, abril-junio 1995, año 36.
Disponible en: http://www.storiaxxisecolo.it/deportazione/deportazionezingari2.htm
[22] Testimonio de Herman Langbein. Citado por: Giovanna Boursier “ Lo sterminio degli zingaridurante la seconda guerra mondiale” En: Studi storici: rivista trimestrale dell’Istituto Gramsci, abril-junio 1995, año 36.
[23]Silvia Agüero Fernández; Nicolás Jiménez González “ 75 años del samudaripen , el genocidio antigitano en Europa”. En: AraInfo. Diario Libre d’Aragón. 4 de junio de 2020. Disponible en:
[24] Andrea Grunau “Sobreviviente gitano de Auschwitz: !Eramos alemanes!.” En: Deutsche Welle DW, 08/04/20.
Disponible en: https://www.dw.com/es/ sino por sobreviviente-gitano-de-auschwitz-%C3%A9ramos-alemanes/a
-48252069
[25]Mariella Karpati “La persecuzione degli zingari.” En: Deportazione. En:
http://www.museodiffusotorino.it/files/immagini_pagine/434_LA%20PERSECUZIONE%20DEGLI%20ZINGARI.pdf ás
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