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Timestamp: 2017-04-30 08:51:31+00:00

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EL ACUERDO SECRETO CON EL CLUB DE PARÍS- (NOTAS).docx | Government Debt
ScribdBrowseInterestsCareer & MoneyPersonal GrowthPolitics & Current AffairsScience & TechHealth & FitnessLifestyleEntertainmentBiographies & HistoryFictionBrowse byBooksAudiobooksNews & MagazinesSheet MusicBrowse allUploadSign inJoinEL ACUERDO SECRETO CON EL CLUB DE PARÍS- (NOTAS).docxUploaded by Ramón Rodolfo CopaGovernment DebtDebtTreatyGovernmentPolitics0.0 (0)DownloadEmbedDescription: (NOTAS) EL ACUERDO SECRETO CON EL CLUB DE PARÍS -Argentina: La deuda con el Club de París por Alejandro Olmos Gaona EL ACUERDO SECRETO CON EL CLUB DE PARÍS Por Héctor GIULIANO (7.6.2014). ...View More(NOTAS) EL ACUERDO SECRETO CON EL CLUB DE PARÍS -Argentina: La deuda con el Club de París por Alejandro Olmos Gaona EL ACUERDO SECRETO CON EL CLUB DE PARÍS Por Héctor GIULIANO (7.6.2014). En el marco de la nueva ola de endeudamiento dela Argentina el gobierno Kirchner acelera los pasos de la Hoja de Ruta Boudou: 1. Liquidación sí o sí del problema de las deudas en default (CIADI, Repsol, Holdouts) y 2. Arreglo de la Deuda Externacon el Club de París, para 3. Volver al Mercado de Capitales para tomar nueva deuda en gran escala. Al nuevo acuerdo con los países del Club de París ya nos hemos referido en otras dos notas recientes: “Deuda y nuevo arreglo con el Club de París” (del 31.5.2014) y “Congreso, Presupuesto y Club de París” (del 4.6.2014). Ambas son de lectura indispensable dentro del replanteo de la cuestión cuyo desarrollo se continúa en el presente trabajo.Copyright: © All Rights ReservedDownload as DOCX, PDF, TXT or read online from ScribdFlag for inappropriate content(NOTAS) EL ACUERDO SECRETO CON EL CLUB DE PARÍS -Argentina: La deuda con el Club de París por Alejandro Olmos Gaona EL ACUERDO SECRETO CON EL CLUB DE PARÍS Por Héctor GIULIANO (7.6.2014). En el marco de la nueva ola de endeudamiento dela Argentina el gobierno Kirchner acelera los pasos de la Hoja de Ruta Boudou: 1. Liquidación sí o sí del problema de las deudas en default (CIADI, Repsol, Holdouts) y 2. Arreglo de la Deuda Externacon el Club de París, para 3. Volver al Mercado de Capitales para tomar nueva deuda en gran escala. Al nuevo acuerdo con los países del Club de París ya nos hemos referido en otras dos notas recientes: “Deuda y nuevo arreglo con el Club de París” (del 31.5.2014) y “Congreso, Presupuesto y Club de París” (del 4.6.2014). Ambas son de lectura indispensable dentro del replanteo de la cuestión cuyo desarrollo se continúa en el presente trabajo. LAS FALENCIAS ESENCIALES DEL ACUERDO. El allanamiento del gobierno K a las exigencias del Club de París tiene tres características centrales: la naturaleza secreta del arreglo, la falta de capacidad de repago de las obligaciones y la no intervención del Congreso. 1. FALTA DE INFORMACIÓN: UN ACUERDO SECRETO. El acuerdo firmado es secreto. Ya lo hemos planteado: no se conoce qué obligaciones ha contraído el gobierno, no se tiene acceso a los documentos firmados, no se sabe cuál ha sido el origen y evolución de las acreencias reclamadas por los países acreedores, ni cómo y cuándo se incorporan otras deudas bilaterales, etcétera; y no se explica cómo se ha producido el aumento del stock de la deuda desde los 1.800 Millones de Dólares (MD) declarados oficialmente al 31.12.2001 a los 9.700 MD reconocidos ahora, con su correspondiente detalle desagregado por rubros (intereses acumulados, punitorios, incorporación de otras deudas, diferencias de cambio y otros conceptos). La administración Kirchner no tiene intención de mostrar los acuerdos firmados ni mucho menos los antecedentes que debieran acompañarlos, siendo que el ocultamiento de tales informaciones es a la vez parte de la complicidad con el endeudamiento irregular que viene de arrastre pero también de sus compromisos propios negociados en secreto. El gobierno debe dar a publicidad el convenio suscripto con el Club de París y debe desclasificar la documentación probatoria de las acreencias reconocidas, así como deslindar su cuota parte de responsabilidad por el reconocimiento y por la contracción de las nuevas deudas. 2. INCAPACIDAD DE REPAGO. El gobierno Kirchner no ha demostrado la capacidad de repago del país sobre las nuevas obligaciones que está contrayendo – refinanciación de deudas “heredadas” y agregado de nuevas deudas – como no sea asumiendo deudas nuevas para cancelar los vencimientos que se vayan produciendo. Lo mismo que en el caso de los pagos acordados por los laudos perdidos ante el CIADI y por las indemnizaciones a Repsol, la nueva política K es el pago de los juicios que se pierden con títulos públicos (bonos que no tienen capacidad genuina de pago) y esta política es aplicada ahora a la deuda externa con los países del Club de París, mientras se avanza paralelamente bajo este mismo criterio para el pago a los holdouts (los tenedores de bonos que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010) por sus demandas ante los tribunales de Nueva York. Esta situación de asunción de nuevas deudas sin capacidad de repago conlleva una doble responsabilidad concurrente: a) la administración Kirchner, en las postrimerías de su gestión, encara una nueva ola de endeudamiento. Y lo hace después de haber casi duplicado el stock de la Deuda Pública desde el 2005: 150.000 MD entonces contra unos 250.000 MD actuales, sin contar la deuda no registrada por intereses a pagar e indexaciones. Y b) la mayoría de la oposición política con representación parlamentaria no sólo no objeta el procedimiento de traspaso que se le está haciendo a la futura administración de estas obligaciones sin capacidad de pago sino que incluso elogia los acuerdos de nuevo endeudamiento que está concertando el gobierno K, que formalmente no conoce y que los van a tener que pagar ellos, los miembros de la clase política que se prepara para la alternancia en el 2015. Y todo esto se hace para cumplir con la falacia central del sistema de deuda perpetua impuesto por el establishment financiero, que se formula diciendo que “no hay problema en tomar deudas sin capacidad de repago mientras se puedan pagar los intereses, para refinanciar entonces las obligaciones de capital o principal de la deuda que van cayendo con nuevas y mayores deudas”. Se trata del mismo exacto criterio que se viene aplicando desde el endeudamiento del Proceso Militar hasta nuestros días y que ha sido – y sigue siendo – la clave del crecimiento constante y sistemático de la deuda del Estado. 3. NO INTERVENCIÓN DEL CONGRESO. Así como la administración Kirchner no muestra la menor intención de dar a publicidad las informaciones que se supone motivan el nuevo acuerdo de pagos con el Club de París, mucho menos piensa en someter dicho acuerdo al Congreso de la Nación, tal como le compete a éste según sus atribuciones constitucionales debido a que se trata de un acuerdo a suscribir entre Estados y los contratos entre Estados son Tratados que deben tener aprobación parlamentaria. Notablemente – como en el punto anterior – la gran partidocracia con representación legislativa es cómplice de esta maniobra del Ejecutivo y, consecuentemente partícipe del ocultamiento de los antecedentes en la cuestión de la deuda con el Club de París, lo mismo que en todos los puntos clave inherentes al problema de la Deuda. Cosa que se explica porque su clase política está siendo, a la vez, extorsionada por un gobierno que le recuerda a cada rato sus responsabilidades precedentes y que sabe de los sucios antecedentes en las igualmente oscuras refinanciaciones anteriores; como para que “nadie pueda tirar la primera piedra”. Y ésta es una cuestión que también tiene que ser debidamente analizada. CAPITANICH EN EL CONGRESO. El Jefe de Gabinete Capitanich, durante su reciente informe ante la Cámara de Diputados del 4.6.2014, ha declarado – entre otras cosas - lo siguiente: a) PRIMERA AFIRMACIÓN DE CAPITANICH: “La deuda ha sido consolidada por el Congreso dela Nación en el año 1986, en forma previa a la actuación que en 1985 tuviera el gobierno del doctor Alfonsín, y un último acuerdo se llevó a cabo en 1992. En definitiva, lo que nosotros hicimos fue reestructurar una deuda reconocida, disponiendo la reducción de intereses y la mejora de las condiciones de pago; así, tendemos hacia un proceso racional que tenga en cuenta la capacidad de pago de la Argentina. Nosotrosentendemos que esa es una estrategia adecuada.” Comentarios: i) La Ley 23.270 de Presupuesto 1985 (promulgada el 17.10.1985!) en sus artículos 10 y 13 autoriza al Poder Ejecutivo para realizar reestructuraciones de deuda en general – no se refiere taxativamente al caso del Club de París – pero el contenido de los acuerdos resultantes de tal delegación no se conoce todavía puesto que tales acuerdos, como todos los subsiguientes, no han sido dados a publicidad; es decir, se mantienen en secreto. ii) Desde el último acuerdo citado, el de 1992, hasta la fecha la deuda con los países del Club de París ha tenido cambios en las condiciones pactadas – aunque el contenido de los mismos, como hemos dicho, se ignora – y los importes de las obligaciones han aumentado, sin que se sepa si contaban o no con el conocimiento y las autorizaciones parlamentarias pertinentes. iii) Probadamente, el stock de deuda oficial con el Club de París al momento de la asunción de la actual administración Kirchner – que era entonces menor de 2.000 MD – tuvo un incremento sustancial hasta hoy, que tampoco se conoce por información de respaldo alguna y que tiene que ser explicado por este gobierno como responsable de su incremento, porque estamos ante un caso que incluye Deuda Nueva. b) SEGUNDA AFIRMACIÓN DE CAPITANICH: “La ley 26.895, correspondiente al presupuesto del año 2014, en su artículo 56 establece que mantiene el diferimiento de los pagos de los servicios de la deuda pública del gobierno nacional dispuesto en el artículo 39 de la ley 26.784, y el artículo 57 autoriza al Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, a proseguir con la normalización de los servicios de la deuda pública referida en el artículo 56. Por lo tanto, por dictamen de Asuntos Jurídicos del área de la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, consideramos que el Poder Ejecutivo tiene facultades para el proceso de renegociación y suscripción de acuerdos.” (*) (*) NB: Acuerdos, no Tratados. Comentarios: i) El Artículo 56 de la Ley 26.895 de Presupuesto 2014 dice textualmente: “Mantiénese el diferimiento de los pagos de los servicios de la deuda pública del Gobierno Nacional dispuesto en el Artículo 39 de la Ley Nº 26.784, hasta la finalización del proceso de reestructuración de la totalidad de la deuda pública contraída originalmente con anterioridad al 31 de diciembre de 2001, o en virtud de normas dictadas antes de esa fecha.” ii) Este artículo no releva al Poder Ejecutivo de su deber de informar al Congreso sobre los acuerdos de reestructuración de deuda externa, máxime – como lo hemos visto – cuando se ha producido una notoria variación de condiciones y montos pactados; y pactados sobre acuerdos preexistentes que permanecen en secreto. iii) La citada Ley 26.784 de Presupuesto 2012, en el artículo 39 reproduce el mismo texto del 56 de la 26.895, aunque remitiéndose artículo 48 de la ley 26.728, que es la Ley de Presupuesto 2011. Y así sucesivamente la delegación al gobierno se remonta hasta la salida de la convertibilidad, apelando a la Ley 24.156 de Administración financiera del Estado la que, en los términos de su artículo 65 – como lo explicamos en nuestro trabajo anterior – faculta al Ejecutivo a renegociar cualquier cosa. iv) Ergo, las razones que aduce el gobierno para usufructuar estas facultades delegadas residen, en definitiva, en el artículo 65 de la Ley 24156 aplicado a la reestructuración de deuda secreta con el Club de París. v) Por último, el gobierno nacional debiera poner a disposición del Congreso el dictamen de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía al que hace referencia el Jefe de Gabinete. c) TERCERA AFIRMACIÓN DE CAPITANICH: “... también es importante observar que lo que ha hecho el gobierno nacional, desde la presidencia del doctor Néstor Kirchner hasta la fecha, con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, es una reestructuración de la deuda con una fuerte quita. Es necesario advertir que de acuerdo con la tasa de descuento que uno puede tomar esto representa un ahorro neto de 76 mil a 81 mil millones de dólares para la República Argentina.Se trata de un ahorro de carácter estructural derivado de una política de defensa soberana de nuestros intereses. Esto ha venido ocurriendo, precisamente, desde la sanción en 2005 de la ley 26.017 y sus modificatorias, hasta lo que significa este acuerdo celebrado con el Club de París.” Comentarios: i) Si bien este párrafo de la declaración del contador Capitanich es una digresión de orden general que no hace en forma directa a la reestructuración específica del Club de París, el gobierno debería informar también - aunque por separado - de dónde salen los números de ahorro neto del orden de los 80.000 MD citados por el Jefe de Gabinete. Es un caso análogo al de la mención hecha por la presidenta acerca del pago de unos 174.000 MD de Deuda Pública bajo la administración Kirchner, cifra de la que hasta el momento no se tiene información desagregada alguna. ii) En cuanto al tema específico del acuerdo con el Club de París, no está claro si se cumplen en este caso las condiciones concurrentes que fija el artículo 65 de la Ley 24.156. Este artículo - aparte de la deficiencia ya anotada en su redacción – sería el argumento de fondo de respaldo de la refinanciación acordada por el gobierno, pero no se sabe si el arreglo firmado cuadra debidamente con sus condicionamientos dado que: a) Hay aumento en el Monto de la Deuda, b) Habría extensión de plazo, ya que se trata de una reprogramación de deudas vencidas, y c) no se sabe si hay reducción efectiva de la tasa de interés en relación a la última ronda de negociaciones, habida cuenta que la aludida baja del 7 al 3 % correspondería al fin de los intereses punitorios y no a una reducción de la tasa normal de las operaciones originales pactadas. Estas precisiones son importantes porque permitirían evaluar cuál ha sido el criterio de aceptación utilizado, es decir, si se está aceptando el criterio de la única causal favorable (en este caso, la de plazo) y/o también el de tasa de interés en la aplicación del artículo 65. En síntesis, que la aseveración del Jefe de Gabinete no basta que sea expresada verbalmente sino que tiene que ser demostrada dando a conocer los números que sostienen sus afirmaciones. CONCLUSIONES DEL JEFE DE GABINETE: Concluyendo lo dicho sobre el nuevo acuerdo con el Club de París, el Jefe de Gabinete definió la posición del gobierno Kirchner en términos muy concretos, diciendo: “... quiero señalar algo fundamental. Como consideramos que era una deuda preexistente y que esto forma parte de las atribuciones que tiene el Poder Ejecutivo en virtud de lo establecido por la ley 26.895, nosotros no remitiremos a este Parlamento el acuerdo suscripto con el Club de París porque creemos objetivamente que esto está debidamente encuadrado en la normativa preexistente aprobada por el Congreso de la Nación.” Es decir, que el Poder Ejecutivo no se considera obligado a rendir cuentas ante el Congreso por sus facultades delegadas en materia de endeudamiento público ni a someter los acuerdos que sean resultado de sus gestiones a la aprobación parlamentaria. En función de las observaciones volcadas por el autor sobre este problema – tal como está planteado en el presente trabajo y en los dos anteriores - se entiende, en cambio, que esta postura del Ejecutivo no es consistente desde el punto de vista legal, financiero ni constitucional; y que el Congreso debiera fijar expresamente su posición acerca de la validez o no de tal tesitura gubernamental, definiendo claramente cuáles son los requerimientos de información que necesita para convalidar o no los acuerdos firmados por delegación al Poder Ejecutivo. Tal es el problema de fondo que está en juego con la aprobación del acuerdo del Club de París y con la falta de competencia del Ejecutivo para firmar por sí sólo convenios que constituyen tratados. Porque aquí estamos hablando de dos cuestiones diferentes que concurren ante un mismo hecho, que es el acuerdo de deuda entre Estados: - Una, es la decisión sobre la naturaleza y alcance de la delegación parlamentaria de facultades de reestructuración de la deuda pública al Ejecutivo en función del Presupuesto y de la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado. Y - Otra, diferente, es la cuestión de delegar la firma de tratados sin intervención del Congreso, siendo que los contratos entre Estados son tratados internacionales; y los convenios binacionales producto del acuerdo de base con el Club de París entran dentro de esta categoría. Ya que, cualquiera sea la argumentación del gobierno Kirchner acerca de su interpretación de las facultades delegadas para las reestructuraciones de deuda, en el caso del Club de París, e independientemente de las gestiones de negociación realizadas por el gobierno, las mismas nunca abarcarían la delegación de firma de contratos que son tratados internacionales y que, como tales, deben ser aprobados por el Congreso. Y esto no es sólo responsabilidad imputable al gobierno porque toca también al rol del Congreso, a la función de los organismos de control del Estado y a la intervención de la Justicia, en la medida que los acuerdos firmados involucran operaciones financieras que están siendo investigadas en los tribunales argentinos. El “oportuno” estallido de un nuevo episodio del escándalo Boudou y el próximo inicio del Mundial de Fútbol en Brasil sirven funcionalmente como distractivos de la opinión pública frente a la nueva etapa de re-
endeudamiento K pero no relevan las responsabilidades del gobierno ni las de la Clase Política. ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES: Hoy los tiempos corren rápido con la aceleración de la nueva ola de endeudamiento que se está dando en las postrimerías del gobierno Kirchner y nuestro país avanza así hacia un nuevo escalón de fuertes condicionamientos externos. En el marco de la Hoja de Ruta Boudou, la maniobra política en curso planteada con el nuevo acuerdo del Club de París vendría a despejar al menos tres escollos en el corto plazo: 1. Sepulta el problema de las irregularidades de arrastre de las deudas con los países del Club de París convalidando todo lo actuado por el actual gobierno y por las administraciones anteriores (Proceso, Alfonsinismo y Menemismo). 2. Desliga al Fondo Monetario de la responsabilidad de tener que emitir opinión sobre las cuentas públicas de la Argentina y sobre su capacidad de repago como país deudor. 3. Afianza la posibilidad que en la audiencia ante la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos del próximo jueves 12.6 - sobre la apelación de los fallos en contra por la cuestión de los Holdouts – la Corte solicite opinión a la Procuración del Tesoro Norteamericano. Esto último conlleva poder contar con un tiempo adicional de demora dado el desfase de la respuesta de la administración Obama a la Corte, lo que daría tiempo al gobierno Kirchner a que la decisión de fondo sobre la cuestión central del pari passu – sea positiva o negativa - se difiera aún más y pase al año que viene. Como los Estados Unidos son uno de los países miembros del Club de París que acaban de acordar con la Argentina, se supone que ahora estaría allanada una posición más favorable del gobierno de Washington, interesado en que nuestro país liquide la cuestión de los holdouts para que vuelva a colocar deuda en el mercado de capitales de Nueva York. De esta manera, si por el “acomodamiento de los hechos” las decisiones sobre los juicios en contra de los Fondos Buitre se estirara hasta fin del año el gobierno quedaría en condiciones de renegociar, judicial o extra-
judicialmente, con estos holdouts porque en Diciembre vence el plazo de vigencia dela Cláusula del Acreedor más favorecido o cláusula RUFO – que firmara la administración Kirchner con el Megacanje 2005 – con lo que la Argentinaquedaría liberada de tener que extender a los bonistas que ya entraron en los dos canjes anteriores (2005 y 2010) cualquier mejora que termine acordando a los holdouts. En este contexto, el nuevo acuerdo secreto con el Club de París es parte del “diktat” de los acreedores y de los grandes bancos colocadores de deuda externa para que la Argentina vuelva rápidamente a emitir bonos en el exterior conformela Hoja de Ruta Boudou. Es el producto clásico de la servidumbre de los gobiernos de turno - y de la mayoría de la partidocracia opositora que lo acompaña - ante los dictados del capital financiero internacional que maneja el Sistema de la Deuda Pública. FUENTE: http://foroazulyblanco.blogspot.com.ar/2014/06/el-acuerdo-secreto-con-el-club-de-paris.html Argentina: La deuda con el Club de París por Alejandro Olmos Gaona MAY 31 Hace muchos meses el Ministro de Economía Axel Kiccillof y el Embajador en la Unión Europea, Hernán Lorenzino, quien es a su vez titular de la Unidad de Reestructuración de la Deuda, viajaron a Europa a los efectos de iniciar conversaciones con los miembros del Club de París (1), para arreglar el pago de la deuda, que mantiene nuestro país con sus miembros, no habiendo trascendido, los términos del ofrecimiento efectuado por los funcionarios, ya que como ocurre habitualmente los detalles son secretos, y aunque han trascendieron algunos datos, siempre prefiero manejarme en mis investigaciones con cifras oficiales, para no caer en errores que puedan inducir a confusión. La deuda con el Club de París, se arrastra desde el default del año 2001, y el 2 de septiembre de 2008, la Presidenta de la Nación, decidió pagarla en su totalidad con las reservas del Banco Central, para lo cual emitió el Decreto 1394, que también fue firmado por el Jefe de Gabinete de Ministros, Sergio Massa, norma que fue tácitamente suspendida, sin que se diera a conocer los motivos de la decisión, pero que sigue teniendo vigencia. Debe recordarse que en mayo del año 2011, trascendió que el entonces Ministro de Economía, Amado Boudou habría arreglado finalmente el monto a negociar con el Club de Paris, habiéndose fijado en la suma de 8.470 millones de dólares la deuda a pagar. Se enfatizó el “éxito” de haber conseguido una rebaja importante al no reconocerse deudas consideradas ilegítimas. Según fuentes de la cartera económica en ese momento las “deudas que se incluyeron tienen como fundamento contratos acordados luego de diciembre de 1983. Esto llevó a rechazar varios reclamos de acreedores, que sumaban más de cien millones de dólares, que pretendían incluir presuntas deudas basadas en contratos efectuados durante la dictadura militar, no convalidadas por un gobierno democrático” (Diario Página 12, 15/5/2011). Aunque todas las negociaciones que se efectuaron siempre fueron secretas, los pasivos incluidos también lo son, no se conoce el detalle de los créditos reclamados y el nombre de las empresas privadas involucradas, cuyas deudas asumiera el Estado Nacional, la noticia difundida por los medios oficialistas es un claro ejemplo de cómo se manipula la información y se articula un mensaje que pretende mostrar una actitud independiente y soberana en el manejo de las negociaciones, además del hecho inédito de plantear la ilegitimidad de una parte del endeudamiento que se originara durante la dictadura militar. Pero como siempre la realidad viene a contradecir el discurso los hechos resultan sustancialmente distintos y las deudas que reclaman los países que integran el Club de Paris, como provenientes de la dictadura cívico-militar no se reducen a esos exiguos 100 millones de dólares que supuestamente se habrían descontado y voy a mostrar cual es la realidad que el gobierno pretende ocultar con su acostumbrado palabrerío mediático pero insustancial. Dejando de lado deudas canceladas de la década del sesenta, las obligaciones que hoy se van a negociar tienen en parte su origen durante la gestión del dictador Videla, y fueron acrecentadas posteriormente con nuevas deudas contraídas durante la década del 90, después de realizada la V Ronda de negociaciones que culminara en el año 1992, durante la gestión de Domingo Cavallo. Para poder tener una idea exacta del significado de lo que se va a pagar, es necesario retroceder unas décadas, y llegar hasta el año 1985, cuando comenzaron las primeras negociaciones. En ese entonces el monto de la deuda a renegociar era de 5.500 millones de dólares y se estableció como fecha de corte el 10 de diciembre de 1983. En esa fecha (Ronda I) se llegó a un acuerdo por la suma de 2.250 millones de dólares, incluidos capital e intereses, siendo importante puntualizar, que todavía las estimaciones no eran definitivas, por lo cual el gobierno de Raúl Alfonsín siguió recibiendo reclamos de acreedores para la posterior conciliación. En la segunda Ronda, se sumaron montos no refinanciados en la primera y la deuda se estimó en 4.250 millones de dólares hasta 1986. Luego en el acuerdo firmado en 1987 se fijó en 5.303 millones. Estos montos se fueron modificando con la inclusión de otras deudas, como las de Cogasco, que entraron en las rondas llevadas a cabo durante la década del 90. Al poco tiempo de asumir Carlos Menem y firmado el acuerdo con el FMI en noviembre de 1989, comenzó una nueva ronda de negociaciones donde se incluyeron 1.200 millones de dólares de atrasos en los que había incurrido el gobierno radical. Se acordó capitalizar los intereses atrasados y postergar los vencimientos para los años siguientes, efectuando pagos poco relevantes. El 19 de septiembre de 1991, se firmó el acta multilateral que puso término a la Ronda IV, consolidándose la deuda, incluidos los atrasos en 7.592 millones de dólares. El último acuerdo con el Club de Paris (Ronda V) se firmó en el marco de toda la reestructuración de la deuda externa efectuada en 1992 a través del Plan Brady, que contó con la participación del FMI, el Banco Mundial y el BID. La deuda a esa fecha quedó en 8.900 millones de dólares, a través de distintas reprogramaciones que se hicieron, estableciéndose un nuevo cronograma de pagos, para llegar a cancelar la misma. En el Boletín Fiscal de la Nación, se indica que al 30 de diciembre de 1996 la deuda era de 6.725 millones de dólares, haciéndose constar además la existencia de deudas con otros bilaterales, por la suma de 3.436 millones de dólares. La cifra disminuye en 1997 a 5.144 millones, más 2.959 por deudas bilaterales. En 1998 la deuda es de 4.512 millones de dólares, más 2.943 (bilaterales), en 1999 es de 3.235, más 2.682 (bilaterales) y cuando se produce el default del 2001 la deuda era de 1.879 millones de dólares, más 2.579 millones en concepto de otros bilaterales. Estas deudas bilaterales son préstamos que se negocian en el marco del Club de Paris, e integran las sumas que este reclama. Producido el default y la interrupción de los pagos, comenzó nuevamente el crecimiento de la deuda, capitalizándose los intereses, estimándose que hasta diciembre del año 2010 la deuda por capital con el Club de parís era de 6.298 millones de dólares, según los informes del Ministerio de Economía, por lo que sumando los intereses convencionales más los punitorios, la deuda treparía a más de 9.500 millones de esa moneda a la fecha. Hasta aquí el detalle riguroso de las negociaciones y la evolución de la deuda hasta hoy, donde por razones de síntesis no incluyo los detalles de la reprogramación de intereses, amortizaciones y punitorios por mora. Lo fundamental que surge de las cifras y de las fechas consignadas, es determinar que importe corresponde a la deuda de la dictadura, y cual el que corresponde a los gobiernos a partir de diciembre del año 1983. Como lo indicara anteriormente, la deuda dejada por la dictadura era de 5.500 millones de dólares al 10 de diciembre de 1983, no estando incluida la deuda de Cogasco que era de 918 millones de dólares, la que fue agregada en los acuerdos de 1987. Es decir que sumadas ambas obligaciones nos da un stock de deuda proveniente de la dictadura de 6.418 millones de dólares. A pesar de los pagos que se efectuaron, la deuda siguió creciendo porque se sumaron las obligaciones contraídas con Alemania para la construcción de la Central Atómica Atucha II, por un monto cercano a los 1.000 millones de dólares, que si bien fue licitada durante la dictadura, los primeros reembolsos fueron posteriores a diciembre del 1983. Es decir que este crédito recibido durante la gestión de Alfonsín sería el único no cuestionable, por haber sido empleado para los fines por los cuales fue solicitado y el carácter democrático del gobierno que intervino en su efectivización. Para no citar varios documentos que así lo determinan, solo haremos referencia a la nota enviada por el Ex ministro de Economía, Dr. Domingo Cavallo, al Presidente del Club de París, Jean Claude Trichet, con fecha 5 de junio de 1992, donde le expresaba la aceptación de la propuesta de la “reprogramación de los vencimientos de las obligaciones financieras contraídas antes del 10 de diciembre de 1983 por el sector público y aquellas del sector privado cubiertas por un contrato de seguro de cambio o con garantía pública, y cuyos vencimientos ocurrirán con posterioridad al 30 de junio” Debemos hacer un paréntesis para referirnos a la deuda de la empresa Cogasco, actualmente reclamada por Holanda, que es una evidencia más de los manejos especulativos de los inversores privados con la anuencia de los funcionarios de la dictadura, la que fue investigada por un cuerpo de auditores del Banco Central en 1984. La empresa, fue estructurada con el objeto de construir el gasoducto centro-oeste que unía a las provincias de Neuquén y Santa Fe, cruzando por La Pampa, Mendoza, San Luis y Córdoba estando controlada la sociedad por la firma Nacap BV, de Holanda. Como en casos similares se recurrió al crédito externo, y fue así que se obtuvo un préstamo por 918 millones de dólares del Amro Bank, de los cuales entraron al país 292, siendo depositado el resto en el exterior, el que fue utilizado por la empresa para diversas operaciones de pases, obteniendo importantes diferencias de cambios. Además de ello se cancelaron importaciones temporarias, que no generaban movimiento de divisas, con el dinero de la empresa existente en el exterior. Los auditores encontraron una serie de irregularidades e ilícitos, que hacían pasible a la empresa de la aplicación del régimen penal cambiario, lo que significaba multas que iban de 1 a 10 veces el valor de las infracciones cometidas. Debido a que el grupo controlante de Nacap quebró, las acciones pasaron a ser manejadas por el Amro Bank de Holanda, que como integrante conspicuo del Club de París, impuso sus condiciones a los negociadores argentinos, para transformar deudas inexistentes en obligaciones de la República. Los auditores estimaron que las multas podían llegar hasta la suma de 2.000 millones de dólares En la investigación llevada a cabo, se individualizaron con claridad las maniobras llevadas a cabo por esta empresa, sus incumplimientos contractuales, las infracciones a la ley penal cambiaria, lo que llevó a los inspectores a determinar que debían darse de baja del registro de la deuda la suma de U$D 918,3 millones, debido a "fondos no ingresados al país no-reconocimiento de cláusulas contractuales sobre tipo de pases" Sin embargo y a pesar de las evidencias incontrovertibles que surgían de toda la documentación analizada, el Jefe del Departamento de Deuda Externa del Banco Central, Dr. Carlos Melconian, elevó con fecha 24 de agosto de 1987 un informe a la Gerencia de Estudios y Estadísticas del Sector Externo, donde decía textualmente: "No obstante la baja comentada, debe señalarse que sobre la base de los lineamientos para un acuerdo final sobre el contrato del Gasoducto Centro Oeste (informe 480/160 (Expte. 105.322/86) serán refinanciados dentro del marco del Club de París los atrasos que Gas del Estado mantenía con Cogasco S.A. al 31 de diciembre de 1985 (...) Todo ello implica registrar como deuda de la República Argentina y de Gas del Estado las correspondientes obligaciones, por un monto estimado de U$D 955 millones". El documento fue elevado por la Gerencia a la Comisión N° 2 del Directorio quien la aprobó con la firma de los Dres. Daniel Marx y Roberto Eilbaum, siendo ratificada luego por el Dr. Marcelo Kiguel, Vicepresidente a cargo de la Presidencia del Banco Central con fecha 21 de septiembre del referido año. A la deuda de la dictadura refinanciada en el año 1992, se sumaron otras obligaciones contraídas por el gobierno de Menem, lo que explicaría el incremento de la deuda, hasta la cifra que actualmente se conoce. En lo que hace a la que provenía de la dictadura, como lo consignara anteriormente habría quedado en 1.879 millones de dólares en el año 2001, por lo cual si se suman los intereses hasta la fecha, que pretende cobrar el Club de París, el resultado sería la deuda neta dejada por la dictadura que correspondería impugnar, dejando sujetas a revisión las otras obligaciones de la década del 90. Quizás lo difícil para desentrañar la exactitud de las cifras, y mostrar las nuevas deudas, que ayer se acordaron con el Club de París, lo constituye la inexistencia de documentación verificable en el Banco Central y en el Ministerio de Economía. Las cifras que he consignado en los párrafos anteriores son solo datos estadísticos tomados de la Subsecretaría de Financiamiento y del Boletín Fiscal de la Nación. Y decimos esto porque en el año 2009, se solicitó al Ministerio datos sobre las deudas, sin que se me pudiera informar nada al respecto. En el año 2011, se pidió al Ministro de Economía información sobre lo que se iba a pagar, sin merecer respuesta alguna. Se volvió a insistir, y el Director de Deuda Pública del Banco Central, contestó que se debía pedir la información al Banco Central de la República Argentina. Enviada la nota correspondiente a la Lic. Marcó del Pont, presidenta del banco, se informó, que ellos no tenían ninguna documentación y que había que pedirla en el Ministerio de Economía. Como en una verdadera comedia de enredos, cada una de esas instituciones le adjudicaba a la otra la posesión de documentos que aparentemente ninguna tenía. Finalmente a los pocos meses recibí una nota del Contador Amado, Director del Departamento de Deuda Externa del Ministerio, acompañando un listado de acreedores, con montos, indicando que esos datos eran toda la documentación que tenían. Ello significa que el gobierno ha negociado la deuda, sobre unos pocos e insuficientes datos, sin que exista documentación respaldatoria alguna, dejando nuevamente al arbitrio de los acreedores la fijación de los intereses, y los punitorios, como ya ocurriera en otro momento. La Base Sigade del Ministerio de Economía, da los montos pormenorizados de los acreedores bilaterales, pero como decimos son solo informaciones estadísticas, porque la documentación no se encuentra, según la información oficial en nuestro poder. Ello supone, como en otras épocas negociar sobre la base de la documentación en poder de los acreedores, lo que supone un verdadero despropósito. Esto de la inexistencia de documentación sobre la deuda, no es algo nuevo, ya que en diversas oportunidades el Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal N° 2, solicitó al Banco Central, datos sobre la deuda externa pública y privada, informándosele, que no tenían documentación alguna, y solo datos estadísticos, sin valor contable La conclusión final es el acuerdo del Ministro Kicillof, reconociendo una deuda de 9.700 millones de dólares, pagaderos en julio 650, en el 2015, 500 millones de dólares más y cinco cuotas, con intereses, aunque excepto un escueto comunicado, no se conocen los detalles del cálculo sobre la deuda, y los intereses, más los punitorios reconocidos. El habitual exitismo del gobierno, muestra este acuerdo como un gran triunfo y la presidencia, se nos indica que ahora las inversiones van a llover, debido a que hemos legalizado un delito. Esta es la forma habitual de manejar las cuentas públicas por parte de los funcionarios del Estado, y después como resultado de la violación de sus deberes, se debe pagar una deuda que solo tiene como fundamento la exigencia de los acreedores, y sus propios registros, utilizándose para ello el dinero proveniente del trabajo de todos los argentinos, que el gobierno maneja con total discrecionalidad. Sobre las supuestas inversiones, el tiempo mostrará cual es la realidad de las mismas. Nota: 1) No está de más recordar, que el Club de Paris, es un grupo informal de países acreedores constituído en 1956 para refinanciar deudas bilaterales de carácter comercial, que fueron convertidas en financieras por la dictadura de Aramburu: es decir que hay un mal precedente en cuanto a cómo comenzó a funcionar ese singular conjunto con el que la Argentina tuvo que negociar 8 veces. Desde ese momento hasta hoy siguió funcionando para refinanciar las deudas de los estados con sus miembros. Fuente www.infosurrosario.com.ar Publicado 1 week ago por David Cicotti Etiquetas: Club de París deuda deuda odiosa FUENTE: http://cicotti.blogspot.com.ar/2014/05/argentina-la-deuda-con-el-club-de-paris.html Documents About DebtSkip carouselAllocation of Partnership Liabilities (Full Version)Accounting Level 3/Series 2 2008 (Code 3012)TTMYGH - The Consequences of the Economic PeaceBook-Keeping and Accounts/Series-4-2011(Code2007)12-13-16 Total Return Webcast SlidesPershing Square's Latest Presentation on General Growth PropertiesChartbook - In Gold We Trust 2015 & Status QuoHow You Got Screwed 1.0David Einhorn's Greenlight Capital Q3 LetterSprott DecemberExaminer's Report in re Dynegy HoldingsGeneral Growth PropertiesFULL S&P RATING STATEMENTOwls Creek's Fourth Quarter Letter to InvestorsCredit Do's and Don'tsBook-Keeping & Accounts Level 2/Series 3 2008 (Code 2006)Book-Keeping & Accounts Level 2/Series 2 2008 (Code 2006)Ambac's Bankruptcy FilingJamaicaPatriot Coal's Bankruptcy PetitionHoover Digest, 2013, No. 2, SpringCPS Discussion DocumentEclectica August Commentary2016 Top 10 Complaints ReportAMR Corp.'s bankruptcy petitionBrown - Web of Debt, 3rd ed. rev. 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