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Timestamp: 2019-01-24 06:10:44+00:00

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RESUMEN. (http://www.monografias.com/trabajos10/malin/malin.shtml)1
Hoy en día, la violencia de género no deja de ser noticia. Desde antiguo, las mujeres han venido padeciendo la violencia doméstica, violencia que es universal. No es exclusiva de las clases desfavorecidas, sino que se da en todas las clases sociales, económicas y culturales, a todas las edades, tanto en el ámbito urbano como en el rural, independientemente del contexto educativo, religioso y étnico.
El maltrato a los ancianos es un problema que crece rápidamente a escala mundial. No es algo ajeno y todos somos vulnerables a sufrirlo si no paliamos las causas de esta opresión.
El envejecimiento no es una enfermedad como muchos creen, sino un ciclo más de la vida como la niñez, por lo que se deberían desechar todas las opiniones que tienden a negar esta afirmación.
Todo niño maltratado tiene derecho a vivir una vida como cualquier otro niño y se le debe de dar la ayuda necesaria para poder superar este problema.
A pesar de que en los últimos tiempos estas conductas han sido condenadas por constituir algunas de las formas de violencia más comunes y penetrantes en nuestra sociedad, todavía miles de niños sufren maltrato físico, psicológico y sexual en su propio hogar.
En este trabajo se tratan los diferentes tipos de maltrato (al niño, al anciano y a la mujer) abordando las características del agresor y la víctima así como las causas y las consecuencias de la agresión, la inserción laboral de las mujeres víctimas de la violencia y la importancia de la terapia ocupacional en este ámbito.
Maltrato: “Consideramos el maltrato como una agresión contra la persona y sus derechos humanos fundamentales. De esta manera, el maltrato es cada ataque físico o psicológico que un ser humano, abusando de su posición de poder ejerce sobre otro”.
Violencia: La OMS define la violencia, en general, como “el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas posibilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”, y procede a clasificarla en tres categorías fundamentales: la violencia contra uno mismo, que englobaría los comportamientos suicidas; la violencia interpersonal (que a su vez se subdivide en intrafamiliar y comunitaria o entre individuos no relacionados), y la colectiva (propia de un grupo de personas contra otro con fines políticos, económicos o sociales).
-Concienciación del maltrato como un problema cada vez más frecuente en la población al que hay que poner remedio.
-Valorar la importancia de la Terapia Ocupacional, así como su actuación, ante un caso de maltrato.
-Saber de qué manera las mujeres pueden incorporarse al medio laboral tras ser víctimas de un maltrato.
La violencia familiar ha sido definida por el Consejo de Europa como “todo acto u omisión acaecido en el marco de la familia por obra de uno de sus miembros que atente contra la vida, la integridad corporal o psíquica o contra la libertad de otro miembro de la misma o que amenace gravemente el desarrollo de su personalidad”.
Considera que es “todo acto u omisión… que atente contra la vida…”, lo que pone de manifiesto que los malos tratos no se producen sólo por aquello “que se hace” sino también por “lo que se deja de hacer”. Además, incluye atentados contra aspectos físicos y psicológicos de la persona y destaca la libertad y el desarrollo. De esta forma se establece una primera clasificación general de los malos tratos que suceden en el ámbito familiar. De un lado se encontraría el maltrato por acción, que incluiría actos de violencia física (golpes, patadas, palizas, etc.), emocional (insultos, humillaciones, etc.) y sexual (abusos, violaciones), y del otro las formas de maltrato por omisión, que también comprenderían aspectos físicos (desatención de las necesidades relacionadas con los cuidados físicos) y emocionales (ignorar a la otra persona, incomunicación, silencios, aislamiento emocional, privación afectiva, etc.), y cuyo grado máximo sería el abandono.
(Malos tratos: detección precoz y asistencia en atención primaria [editoras] María Vega Martínez Escudero, Olga Fernández Rodríguez. Barcelona Ars Medica 2004).
Se considera “violencia doméstica” cualquier situación dentro de una relación íntima en la cual se intente causar daño o controlar la conducta de una persona de forma intencionada. Se trata de comportamientos recurrentes basados en una relación de poder desigual”.
Violencia contra las mujeres (Naciones unidas): “es todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada”.
(…. Y a pesar de todo existen. Reflexiones para una intervención social con mujeres, menores, y gitanos maltratados. Manuel Martín Jorge. María Ángeles Soriano Rovira. Elle Ediciones Primavera 2.003. Impreso en Granada (España)
Mujer maltratada: “Es aquella que sufre maltrato intencional, de orden emocional físico y sexual ocasionado por el hombre con quién mantiene un vínculo íntimo. Él la obliga a realizar acciones que no desea y le impide llevar a cabo lo que sí desea”.
CARACTERÍSTICAS DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES
Es violencia de género.
Es aquella que afecta a las mujeres por el mero hecho de serlo. La ejercen los hombres para mantener el control y el dominio sobre ellas.
Es un rasgo social a la vez que un fenómeno individual.
No sólo se debe a rasgos singulares y patológicos de una serie de individuos, sino que tiene rasgos estructurales de una forma cultural de definir las identidades y las relaciones entre los hombres y las mujeres.
Se deriva de la desigualdad de poder entre hombres y mujeres.
Es resultado de la idea de superioridad masculina y de los valores que se reflejan en el “código patriarcal”. La esencia dicho código es una representación de la masculinidad a través del dominio sobre la mujer.
Tiene un carácter instrumental.
La violencia de género no es un fin en sí mismo sino un instrumento de dominación y control social.
Es estructural e institucional.
Tiene que ver con el conjunto de la organización social ya que afecta a las normas básicas de la sociedad y a los modelos de comportamiento. Se concreta en agresiones individuales, pero forma parte de un mecanismo social de dominio de un grupo sobre otro.
Es ideológica.
Vivir la experiencia de la violencia prepara a las mujeres para la aceptación del dominio masculino y les hace creer que sólo en la dependencia de un hombre se justifica su vida y su existencia social.
Incluso entre aquellos hombres que no se sienten inclinados a pegar a su mujer no es infrecuente hacer alusiones a ello como manera de advertir que es una posibilidad que pueden ejercer.
Afecta a todas las mujeres.
La violencia de género supone una amenaza potencial para todas las mujeres por el hecho de dirigirse contra todo su grupo.
No es natural, es aprendida.
No es un comportamiento natural, es una actitud aprendida mediante la socialización. Los valores que sostienen el aprendizaje de la violencia son el sexismo y la misoginia. El sexismo es el desprecio de las mujeres y la creencia de que es conveniente ejercer sobre ellas el dominio y forzarlas a la sumisión, además de dedicarlas a las tareas serviles y rutinarias. La misoginia es el odio y el miedo a las mujeres, que también está estrechamente relacionado con las creencias acerca de la inferioridad de las mujeres y la necesidad de que sean controladas por los hombres.
Es tolerada socialmente.
Ha sido tolerada tradicionalmente como algo “natural” y es trasmitida en la educación de los niños y las niñas, así como en los modelos masculinos que presentan los medios de comunicación. Hay una cierta aceptación social de la violencia o, al menos, no hay un rechazo cerrado y definitivo.
Pasa desapercibida y es difícil de advertir.
Al tratarse de un rasgo estructural de la mayoría de las sociedades, la violencia contra las mujeres es muy difícil de advertir. Ha tenido que ser denunciada para que comenzara a verse socialmente.
(La violencia doméstica. Informe sobre los malos tratos a mujeres en España. Inés Alberdi. Natalia Matas. Edita Fundación “la Caixa” Colección Estudios Sociales nº10. 2002 Barcelona.)
Psíquicos: son aquellas conductas o actos que producen sufrimiento o descalificación en la mujer. Incluye amenazas, obediencia, intentar que la víctima se crea culpable de cualquier problema, humillaciones a solas o en compañía de otros miembros de la familia. Se incluyen los insultos. Otra forma de maltrato psicológico es el aislamiento, el control de salidas y entradas en casa, el tiempo de las mismas, la desvalorización o hacer sentir ridículo por sus opiniones en público, las humillaciones, etc.
Verbales: este tipo de violencia incluye: amenazas, amenazarla con el suicidio, denunciarla a la policía por abandono de hogar, intimidarla y asustarla con determinados gestos o acciones, acusarla de infidelidad, quitarle las llaves de casa o del coche, negarle el dinero para hacer las compras diarias, desconectarle el teléfono para dejarla incomunicada, aislarla de su familia y amistades, controlar sus posesiones personales, mostrar intensos celos sin causa aparente y amenazarla con quitarle a sus hijos e incluso utilizarlos contra ella. Reclamando privilegios machistas como son: no dejarle tomar decisiones, tratarla de criada, abusando emocionalmente llamándola de forma ofensiva y dejándola en mal lugar, etc.
este tipo de violencia comprende todo acto que pueda provocar de forma no accidental daño en el cuerpo de la mujer, tales como: quemaduras, fracturas, palizas, bofetadas, golpes, heridas con arma blanca o de cualquier otro tipo, etc. Esta conducta coloca a la mujer en verdaderas situaciones de peligro inminente, por lo que muchos de estos accidentes tienen su verdadero origen en una conducta por omisión.
Sexuales: esto ocurre siempre que se mantenga una relación sexual sin su consentimiento. Cuando esto ocurre se produce una penetración forzada a la que consideramos violación. Se reconoce como violación a toda penetración por ano, boca o vagina usando la fuerza o intimidación. También se considera violación a todo tipo de penetración con cualquier tipo de objetos. Cuando un amigo, compañero o marido, fuerza a una mujer a mantener relaciones sexuales de forma forzada, se le considera violación.
A estas formas de maltrato, es muy difícil que solo una sea la forma de maltrato en una pareja donde existe la violencia de género.
(Violencia de género: terrorismo en casa. Carmen García Montes. Alcalá la Real (Jaén). Formación Alcalá 2005).
PERFIL DE LA VÍCTIMA DE LOS MALOS TRATOS:
En primer lugar, la autoestima y el valor que estas personas se dan a sí mismas es muy bajo, y nada tienen que ver con su nivel intelectual. Ya sea una mujer de clase alta como una más humilde, el maltrato aparece de la misma manera y ocasiona en las mujeres efectos comunes. Algunos de esos efectos son:
Ausencia de cariño y afecto
A menudo son mujeres con un historial muy pobre de cariño y afecto. Procedentes de familias en las que se han valorado otras cosas, están acostumbradas a ser poco valoradas por el entorno o a que no se les preste atención, con que, cuando su pareja lo hace en los primeros momentos, les resulta algo normal o al menos conocido. Lo pueden incluso aceptar como parte habitual en sus relaciones y no se quejan hasta que es demasiado tarde. Realmente, el hecho de tener alguien con quien compartir sus vidas, las convierte en muy dependientes de esta relación y es un factor que ayuda a la perpetuación del problema.
Poco valoradas
También aparece en ellas un concepto de sí mismas muy pobre, no desarrollando sus potenciales en otras áreas, ya que se quedan aisladas en la casa; algunas bien situadas y con trabajos estables si consiguen valorarse a sí mismas por los logros en el trabajo, aunque las demás áreas se vean afectadas. Tengamos en cuenta que una víctima de maltrato poco a poco se encuentra más aislada de su entorno social y sus relaciones interpersonales disminuyen desde el principio, ya se encarga el maltratador de inculcar miedo para que no pueda comunicarse con nadie.
Falso concepto de la pareja
Otro frente importante de problemas para la víctima está en su razonamiento sobre las relaciones interpersonales, lo que significan para ella y sobre todo a nivel de pareja. Ésta mujer va a tener muchos déficit o muchos pensamientos erróneos que también van a ayudar a que se mantenga pasiva ante el problema.
Suelen elegir a personas que aparentan seguridad en sí mismas, lo cuál se contrapone a su propia personalidad y por ello aprenden en un primer momento de la relación a idolatrarlas.
Se produce una ilusión ante la relación que es un engaño ya que nada es tan bueno. Su necesidad de protección las lleva a buscar a este tipo de personas, realmente, más tarde esto se vuelve en su contra.
Los demás importan más que uno mismo
Debido a su necesidad de afecto y de valoración por parte de los demás, se dedican a dejar de lado sus necesidades y a cubrir las de su pareja, con el fin de no ser abandonadas y de ser queridas para siempre.
Es una dedicación absoluta que demuestra su dependencia emocional. Llamadas a todas horas, necesidad de estar juntos en cada momento, preocupación excesiva por todas sus cosas; todo esto es el caldo de cultivo que ayuda al maltratador a empezar a actuar. Sabe cuales son los puntos débiles de su pareja y la atacará por ahí. Por eso son habituales las críticas, los resentimientos, las culpabilidades, etc. La víctima acaba por creerlo todo y se hunde en un pozo sin salida.
También aparece un miedo a la ruptura y a la soledad cuando todo acaba, de tal manera que esto les ayuda a mantener la relación.
Por otro lado, cuando termina se encuentran perdidas y por ello a veces vuelven a perdonar al agresor o a citarse con él de vez en cuando bajo la idea de que no volverán a engancharse. Cuando lo lógico sería no querer volver a verles nunca más.
(http://mujer.terra.es/muj/articulo/html/mu29384.htm)
PERFIL DEL AGRESOR:
Como podremos comprobar, las características del maltratador se solapan muy bien con las de su víctima, dándose la mezcla perfecta para que se dé el maltrato. Las características del agresor son:
Muy dependiente
El agresor también va a ser una persona muy dependiente a nivel emocional, lo que le diferencia de su víctima va a ser el carácter agresivo para mostrar esa dependencia.
Confiado y altivo
Aparecerá altivo, seguro de sí mismo, confiado con la pareja, seguro del no abandono; en contraposición con su pareja necesitará la humillación y la sumisión del otro para estar contento ya que así no peligra su situación de poder. Con lo cuál ambas partes se compaginan muy bien.
Cada uno le da al otro lo que necesita para cubrir su necesidad de afecto, el problema es que se sobrepasan los límites y se llega al maltrato físico y psicológico.
Suelen aparecer los celos patológicos sin fundamento, también acosan, humillan y controlan a la pareja en todo lo que hace como forma de camuflar su necesidad de dependencia y su baja autoestima.
Muchas carencias escondidas
Todo está camuflado debajo de una coraza de fortaleza, pero realmente es una personalidad patológica con muchas carencias y muy poca valoración sobre sí mismo, a menudo son incapaces de mostrar sentimientos hacia el resto de las personas y este embotamiento emocional les ayuda a actuar, unido muchas veces a alcoholismo o drogadicciones.
Por todos estos motivos, las rupturas con un maltratador son tan complicadas, pueden suplicar y mostrar sus debilidades o en el otro extremo vengarse de la pareja, aumenta su obsesión celosa y la necesidad de posesión, no aceptan la idea de que la otra persona rehaga su vida y deciden acabar con ella. Este es el motivo de tantas muertes al cabo del año.
CONSECUENCIAS DEL MALTRATO:
El maltrato repercute de forma importante en la sociedad a diferentes niveles: desestructura familias; ocasiona dificultades en la integración de la mujer en el mundo laboral por absentismos reiterados, frecuentes cambios de empleo, disminución de la capacidad física y psíquica y, como consecuencia, del rendimiento laboral; causa fracaso escolar en los niños que son testigos de violencia doméstica.
En cuanto a su repercusión en el ámbito sanitario, es bien sabido que las mujeres víctimas de la violencia utilizan los distintos servicios sanitarios con mayor frecuencia que otros grupos de población, provocando un aumento de la demanda tanto en las consultas de atención primaria como de otras especialidades (ginecología, traumatología, cirugía, rehabilitación, salud mental) y urgencias. Generalmente consultan a causa de síntomas y signos inespecíficos de difícil solución, presentan quejas múltiples y demuestran poca satisfacción con la asistencia recibida. Todo esto requiere un incremento de los recursos, con los costes asociados que esto conlleva.
Además de las repercusiones en el sistema sanitario, la violencia doméstica influye en el estado de salud de las mujeres. En general, éstas perciben su salud de forma negativa, y presentan cuadros como los que se describen a continuación:
Lesiones o daños físicos que son consecuencia directa de las agresiones.
Trastornos mal definidos y recurrentes sin evidencia de patología.
El fallecimiento de mujeres como consecuencia de los malos tratos y agresiones sufridas es otra de las repercusiones de la violencia. El número de muertes se ha ido incrementando en los últimos años, y se ha observado que el riesgo de que se produzca un homicidio en una relación en la que impera la violencia se incrementa con el inicio de los trámites de separación.
El riesgo de suicidio también es superior respecto a mujeres no maltratadas (hasta cinco veces mayor). Se estima que detrás de una cuarta parte de los intentos de suicidio se esconde una situación de maltrato, aunque las cifras relativas al suicidio no suelen englobarse en las estadísticas de la mortalidad por violencia doméstica.
Según datos del Instituto de la Mujer, el mayor número de muertes se produce en la franja de edad que va desde los 21 a los 40 años. Por Comunidades autónomas, Andalucía y Cataluña son las comunidades donde mayor número de mujeres han muerto a manos de sus parejas o exparejas.
Tres de cada cuatro gallegos que conocen un caso de violencia de género no lo denunciarían, lo que representa el 77,4%, mientras que el 76,5%, es decir, siete de cada diez, asegura que si conociera alguno lo denunciaría, según datos de una encuesta realizada por la Xunta de Galicia.
Los gallegos mostraron en la encuesta realizada un rechazo claro a la violencia de género, puesto que un 93,4% la considera "totalmente inaceptable". Además, casi dos de cada diez gallegos afirmaron conocer a alguien de su entorno que sufre o ha sufrido malos tratos, lo que representa un 20%. Para el Gobierno gallego se trata de un "indicador de la gravedad" de este problema público que presenta "dimensiones más preocupantes".
En esta línea, la encuesta refleja que las mujeres declaran conocer, en mayor medida que los hombres, casos de violencia de género en su entorno, un 23,2% frente a un 13,3% del género masculino. Además, los jóvenes de entre 18 y 29 años que residen en las grandes ciudades de Galicia destaca como el grupo "más predispuesto" a denunciar estos casos.
Así, ocho de cada diez de los encuestados afirmó que lo haría, lo que constituye un 82,7 por ciento; frente al 74,6% de personas de 30 a 49 años; 79 por ciento de 50 a 64 años; y 71,6 por ciento los mayores de 65 años. Además, el estudio demoscópico refleja que el grado de conocimiento es mayor en los ámbitos más urbanos, alcanzado el 20,2 por ciento en las localidades de más de 50.000 habitantes; el 18,5% en las de menos de 10.000 habitantes; y el 15,9% en la de entre 10.000 y 50.000 habitantes.
LOS HOMBRES DENUNCIARIAN MÁS (LA DESEABILIDAD SOCIAL TRACIONA LOS HECHOS)
Según la encuesta realizada por la Xunta sobre violencia de género en Galicia, los hombres denunciarían más casos que las mujeres, a pesar de que el citado estudio revela que el conocimiento de este fenómeno en el entorno femenino supera en casi 10 puntos al masculino.
De este modo, el trabajo demoscópico revela que el 26,5 por ciento de los hombres denuncian estos casos, frente al 20,1 por ciento de las mujeres que lo hacen. Casi un 6 por ciento de los encuestados encuentran "algún tipo de justificación" para los malos tratos. Según la encuesta, un 3% de los hombres preguntados y un 3,4% considera que se trata de "algo inevitable que siempre existió"; un 2,9% y 2,6%, respectivamente, lo ve "aceptable en algunas circunstancias" Por edades, destaca el grupo de edad de mayores de 65 años como los que consideran los malos tratos "aceptable en algunas circunstancias", seguido del 4,4% de las personas entre 50 a 64 años, 1,3% los de 30 a 49 años, mientras que un 0,9% se corresponde con jóvenes de 18 a 29 años.
(http://www.observatorioviolencia.org/informacion.asp?id=557)
ACTUACIÓN ANTE EL MALTRATO
Como los malos tratos suelen producirse en el ámbito doméstico o en la más estricta intimidad, sin la presencia o incluso con la complicidad de testigos, es la posible víctima la que debe tomar la decisión de romper su silencio. Es necesario realizar una denuncia. Con ella, se comunica verbalmente o por escrito a la autoridad judicial, Ministerio Fiscal o Policía la comisión de un hecho presuntamente delictivo. Y se ponen en marcha los medios adecuados para defender la dignidad y obtener la tutela de los valores y principios básicos que deben presidir la convivencia familiar.
La notificación se interpone en cualquier Comisaría de Policía o en el Juzgado de Instrucción que esté de guardia. Para ello es aconsejable aportar todos los datos posibles sobre las circunstancias en las que se produjo la agresión, sin ocultar u omitir detalles que pueden ser imprescindibles para determinar la gravedad de la conducta. Es importante hacer constar si se han sufrido malos tratos en otras ocasiones. Es importante leer el texto de denuncia detenidamente y hacer que se incluyan las aclaraciones o ampliaciones convenientes, así como exigir una copia o justificante de la denuncia.
En caso de que esté en peligro la propia seguridad o la de los hijos, es necesario abandonar el domicilio sin incumplir el deber de convivencia. Para ello en el plazo de 30 días se deben solicitar medidas provisionales. Estas medidas permiten vivir separados y tratan sobre la custodia de los hijos y la disposición de la vivienda así como auxilios económicos. Una segunda opción es interponer una demanda de separación en el juzgado de Familia por medio de Abogado y Procurador.
Si es necesaria asistencia facultativa, lo más fácil es dirigirse al Centro de Salud más cercano o al servicio de urgencia de los hospitales. El diagnóstico y las lesiones observadas y el tratamiento prescrito por el médico tendrán su importancia si se da un juicio posterior. De esta forma la sentencia se ajustará a los hechos denunciados, por eso es importante solicitar el duplicado del informe médico o del parte de asistencia en el que conste que las contusiones o lesiones se han producido por una agresión física.
En situación de extremo desamparo y sin posibilidad de domicilio, se puede acudir a lugares de acogida que dan protección temporal ante posibles agresiones. Con su experiencia ofrecen apoyo moral y humano para encarar el futuro. Esta casa se concibe como un servicio social especializado y de carácter asistencial cuya finalidad es acoger a mujeres solas o acompañadas de sus hijos/as en situación de violencia física y/o psicológica con objeto de prestarle ayuda psicológica, social y jurídica.
(http://www.heraldodesoria.es/malostratos/2.html)
La respuesta legal a esta situación de violencia se recoge en los diferentes marcos jurídicos que hacen referencia a los derechos, atención y protección a la mujer víctima de malos tratos. A continuación nos referimos brevemente a la legislación vigente al respecto:
La Constitución Española de 1978 reconoce en diferentes artículos (14, 15, 32) la igualdad legal entre hombres y mujeres, el derecho a la disgnidad de la persona, a la vida, etc.
El Código Civil dice en su artículo 66: “El marido y la mujer son iguales en derechos y deberes”. Y en el artículo 67 dice: “El marido y la mujer deben respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia”.
El Código Penal (CP) tipifica el delito de malos tratos en su artículo 153: “El que habitualmente ejerce violencia física sobre su cónyuge o persona a la que se halle ligado de forma estable por análoga relación de afectividad o sobre los hijos propios o del cónyuge o conviviente, pupilos, ascendientes o incapaces que con él convivan o que se hallen sujetos a potestad, tutela, curatela o guarda de hecho de uno u otro, será castigado con la pena de prisión de 6 meses a 3 años, sin perjuicio de las penas que pudieren corresponder por el resultado que, en cada caso, se causare”.
Posteriormente, a partir de la reforma del Código Penal, en el año 1999, la ley entiende que existe habitualidad cuando la víctima se encuentra sometida a una situación de violencia continuada en el tiempo, que no es lo mismo que la suma o reiteración de actos violentos. En dicha reforma se modifican 9 artículos del CP, introduciéndose el concepto de alejamiento, que consiste en la prohibición de aproximarse a la víctima o en la privación del derecho de residir en determinado lugar durante un período de tiempo que se establece en función de la gravedad del delito (oscila entre 6 meses y 5 años). Asimismo, tipifica como delito específico la violencia psíquica ejercida con carácter habitual sobre las personas próximas (pena de prisión de 6 meses a 3 años).
La Ley de Enjuiciamiento Criminal establece en sus artículos 262 y 355 la obligación de dar parte de los hechos conocidos en el ejercicio profesional que puedan ser consecutivos de faltas o delitos. Los sanitarios deberán asesorar por tanto a la justicia sobre los aspectos médico-legales de las lesiones para determinar la gravedad del delito.
En abril de 2003 entró en vigor la ley 38/2002, de 24 de octubre, que reforma parcialmente la Ley de Enjuiciamiento Criminal en aspectos relativos a los procedimientos para el enjuiciamiento rápido e inmediato de determinados delitos y faltas y a la modificación del procedimiento abreviado que pretende agilizar los procedimientos, enjuiciar de forma inmediata los delitos menos graves y flagrantes y simplificar los trámites en las causas más importantes.
El 26 de septiembre de 2002 se crea, gracias a un convenio entre el Instituto de la Mujer y el Consejo General del Poder Judicial, el Observatorio contra la Violencia Doméstica para el seguimiento de las sentencias por malos tratos.
En agosto de 2003 entró en vigor la ley 27/2003, de 31 de julio, que regula la Orden de protección de las víctimas de la violencia doméstica y pretende incorporar conjuntamente, mediante un procedimiento judicial rápido ante el juzgado de instrucción, medidas de alejamiento del agresor y medidas orientadas a proporcionar seguridad, estabilidad y protección jurídica a la persona agredida y su familia sin necesidad de esperar a la formalización del correspondiente proceso matrimonial civil.
Además del entorno jurídico y legal descritos, en su artículo 4 (apartados 1 y 3) nuestro Código Deontológico hace referencia a la obligación ética de prestar atención sanitaria a las mujeres víctimas de maltrato:
“la profesión médica está al servicio del hombre y de la sociedad. En consecuencia, respetar la vida humana, la dignidad de la persona y el cuidado de la salud del individuo y de la comunidad son los deberes primordiales del médico”.
“La principal lealtad del médico es la que se debe a su paciente y la salud de éste debe anteponerse a cualquier otra conveniencia”.
Y en el artículo 30.3 se afirma, de manera más específica:
“El médico que conociere que cualquier persona, y más aún si es menor o incapacitado, para cuya atención ha sido requerido es objeto de malos tratos deberá poner los medios necesarios para protegerlo, poniéndolo en conocimiento de la autoridad competente”.
INSERCIÓN LABORAL DE LAS MUJERES VÍCTIMAS DE MALOS TRATOS
En Galicia encontramos varios programas y ayudas dirigidos al fomento de la inserción sociolabroral de las mujeres víctimas de malos tratos. El objetivo de estos programas, promovidos por la Xunta de Galicia, es fomentar la integración sociolaboral a través de diversas medidas activas de empleo de las víctimas de violencia doméstica que están desempleadas. Las beneficiarias de este programa son las mujeres gallegas víctimas de maltrato que están desempleadas y están con una orden de protección o acrediten suficientemente su problemática social. Medidas llevadas a cabo:
- Tendrán prioridad en el acceso a los siguientes programas:
- Servicios de orientación profesional y cursos de formación ocupacional.
- Programas mixtos de formación-empleo, a través de su participación en escuelas u obradoiros de empleo.
- A los programas de cooperación, a través de un contrato temporal de 12 meses de duración.
- Tendrán incentivos adicionales para:
- Su contratación: a las empresas que contraten a mujeres de este programa se incrementará en 600 € las ayudas establecidas en los programas de fomento de la contratación.
- Aquellas mujeres incorporadas al Programa de fomento del autoempleo y creen su propio puesto de trabajo contarán con un adicional de hasta 600€.
(http://matiass.xunta.es/areas/mull_vdom.jsp)
Otro programa que encontramos para la inserción sociolaboral de las mujeres víctimas de los malos tratos es la renta activa de inserción. Su objetivo es establecer, dentro de la acción protectora por desempleo, una ayuda específica dirigida a los desempleados con especiales necesidades económicas y dificultad para encontrar empleo, que adquieran el compromiso de realizar actuaciones favorecedoras de su inserción laboral. Este programa combina la percepción de una renta con la búsqueda activa de empleo. Para la solicitud de incorporación al programa se deben reunir una serie de requisitos, entre los beneficiarios de este programa se encuentran aquellos trabajadores/as que acrediten la condición de víctima de violencia doméstica.
(http://www.xunta.es/matiass/areas/ren act.asp)
En la intervención desde Terapia Ocupacional en la preparación laboral, se instruye a la mujer en habilidades ocupacionales básicas, tales como la puntualidad, compañerismo, toma de decisiones, habilidades de comunicación, resolución de problemas, aceptación del rol de trabajador, escalas jerárquicas, habilidades de afrontamiento,…. Una vez aprendidas estas habilidades sociales, se pasa a la formación y entrenamiento laboral específico para cada puesto de trabajo. En el desarrollo de la intervención se tiene que tener en cuenta diversos aspectos: estado físico, psíquico y social de la mujer. Una vez que la mujer haya conseguido un empleo, se realiza un seguimiento, con el fin de comprobar que los objetivos propuestos en el tratamiento se cumplen y que existe un mantenimiento de las habilidades adquiridas en Terapia Ocupacional, y por tanto del empleo.
(Revista informativa de la Asociación Profesional Española de Terapeutas Ocupacionales. Especial marginación psicosocial. Número 33, diciembre 2003)
TERAPIA OCUPACIONAL EN VIOLENCIA DE GÉNERO
La función del terapeuta ocupacional con la víctima de violencia de género es animar progresivamente a la mujer a participar de forma activa en las actividades y debe ser consciente de la necesidad de ir recobrando la confianza.
En Terapia Ocupacional se llevan a cabo actividades de muchos tipos, persiguiendo en un primer momento mejorar la comunicación e interacción de las usuarias. Las actividades llevadas a cabo son:
- Taller de habilidades sociales: las usuarias, consecuencia de sus vivencias, suelen haber desarrollado un fuerte aislamiento. El desarrollo de un ajuste social óptimo será objetivo perseguido desde el principio, además de considerarse un buen indicador para su posterior evolución.
- Taller de dinámica grupal: la terapia de grupo es una forma de tratamiento en la cual sujetos emocionalmente enfermos se colocan en un grupo, guiados por un terapeuta entrenado, con la finalidad de ayudarse unos a otros a conseguir un cambio en la personalidad. Para tener conocimiento de la evolución del grupo, son útiles los factores terapéuticos grupales que se dividen en factores terapéuticos de apoyo (aceptación o cohesión, universalidad, esperanza, altruismo), de revelación, de aprendizaje de otros miembros del grupo (imitación, identificación, guía o consejo, información, educación), y los factores de trabajo psicológico (autocomprensión y aprendizaje interpersonal).
- Taller de manejo del estrés: es frecuente la presencia de ansiedad entre las usuarias, incluso entre sus hijos. En estrés es algo natural, pero puede convertirse en un enemigo cuando se extiende en el tiempo, cuando esa ansiedad se convierte en patológica, y se caracteriza por su desproporción, su alta intensidad y duración, el sufrimiento subjetivo a que da lugar, y su interferencia en la vida cotidiana. En el tratamiento y prevención de la ansiedad puede llegar a ser necesario “reaprender” a realizar tareas cotidianas del hogar o del trabajo. Por otro lado, también existen formas de contrarrestar los efectos nocivos del estrés, como el ejercicio físico regular y las técnicas de relajación.
- Taller de teatro: este taller en realidad no puede llegar a considerarse teatro, sino más bien, como una evolución del taller de habilidades sociales. Debido a sus características, esta actividad es muy flexible, por lo que en ella también pueden participar los hijos de las usuarias, lo que refuerza la comunidad.
- Taller de psicomotricidad: el objetivo prioritario es el desarrollo de la persona, por lo que todas las actividades han de servir para fortalecer su yo, y es posible lograrlo a través de una experiencia corporal satisfactoria. La intervención corporal del sujeto exige su participación activa y colaboradora, y habrá que prestar especial atención a cuestiones como la inhibición, la dificultad para trabajar con el cuerpo y otros comportamientos que alteren o impidan la evolución individuo y/o grupal.
- Taller de orientación laboral: con el fin de que las usuarias en un futuro sean independientes. Para llevarlo a cabo se tiene en cuenta la formación de las usuarias, sus capacidades, sus preferencias y también su estado de ánimo. El objetivo de este taller es ajustar las expectativas laborales del usuario, teniendo en cuenta los intereses vocacionales, sus preferencias, habilidades, conocimientos y las demandas del mundo laboral.
(Revista informativa de la Asociación Profesional Española de Terapeutas Ocupacionales. Número 35. septiembre 2004)
1. DEFINICIÓN DE MALTRATO INFANTIL. (http://www.monografias.com/trabajos12/invnimalt/invnimalt.shtml#detecc 2
http://www.monografias.com/trabajos10/malin/malin.shtml.1
La definición más aceptada hasta ahora ha sido la de Musito y García (1996) en la que se menciona que “el maltrato es cualquier daño físico o psicológico no accidental a un menor, ocasionado por sus padres o cuidadores, que ocurre como resultado de acciones físicas, sexuales o emocionales o de negligencia, omisión o comisión, que amenazan al desarrollo normal tanto físico como psicológico del niño"
Un niño (según la ley considerado como tal en este sentido a todo menor de 18 años), es maltratado o abusado cuando su salud física o mental o su seguridad están en peligro, ya sea por acciones u omisiones llevadas a cabo por la madre o el padre u otras personas responsables de sus cuidados, produciéndose el maltrato por acción, omisión o negligencia.
2. TIPOS DE MALTRATO (http://www.monografias.com/trabajos12/invnimalt/invnimalt.shtml#detecc)2
El maltrato infantil se puede clasificar en maltrato por acción y maltrato por omisión.
A la vez que el maltrato por acción se divide en:
3. CAUSAS DEL MALTRATO INFANTIL (http://www.monografias.com/trabajos10/malin/malin.shtml)1
Las fuentes revisadas concuerdan en que el maltrato infantil es un problema multifactorial.
Personalidad o modelo psiquiátrico/psicológico (Cantón y Cortés, 1997): postulaba una relación entre el abuso/abandono infantil y la presencia de enfermedades mentales o de algún síndrome o desorden psicológico específico. En la actualidad varios autores admiten que solo entre un 10 y un 15% de los de los padres abusivos ha sido diagnosticado con un síntoma psiquiátrico específico. Estudios que se han hecho, indican que los padres abusivos tienen dificultades para controlar sus impulsos, presentan una baja autoestima, escasa capacidad de empatía, así mismo, se ha encontrado que el abuso infantil se relaciona con la depresión y con la ansiedad de los padres, entre otras características y rasgos de personalidad como el alcoholismo y la drogadicción.
Económicas. Los padres que se encuentran en una mala situación desquitan sus frustraciones con los hijos y los maltratan ya sea física o psicológicamente. El maltrato infantil se presenta en mayor medida en los estratos de menores ingresos, aunque se ha encontrado en diversas investigaciones que esta conducta no es propia de determinada clase social y se suele dar en todos los grupos socioeconómicos.
Culturales. En este rubro se incluye a las familias donde los responsables de ejercer la custodia o tutela de los menores no cuenta con orientación y educación acerca de la responsabilidad y la importancia de la paternidad y consideran que los hijos son objetos de su propiedad. A estos tutores les falta criterio para educar a sus hijos. La sociedad ha desarrollado una cultura del castigo, en la cual al padre se le considera la máxima autoridad en la familia, con la facultad de normar y sancionar al resto de los miembros. En esta concepción, el castigo se impone como una medida de corrección a quien transgrede las reglas, además no se prevén otros medios de disciplina y educación de los hijos, además de que la información existente acerca de este problema social no se hace llegar a los padres de familia ni se promueven los programas de ayuda para éstos y así, estos a su vez son ignorantes pues carecen de información, orientación y educación al respecto.
Sociales. Cuando entre los padres se produce una inadecuada comunicación entre ellos y sus hijos, se da pie a la desintegración familiar. En la mayoría de los casos, esta causa va paralela al nivel socioeconómico de los padres y el ambiente que rodea a la familia. Así mismo, es inducida por la frustración o la desesperación ante el desempleo, los bajos ingresos familiares y la responsabilidad de la crianza de los hijos. El estrés producido por estas situaciones adversas provoca otras crisis de igual o mayor magnitud. Por otro lado, los conflictos que son ocasionados por el nacimiento de los hijos no deseados o cuando la madre se dedica a la prostitución y deja en la orfandad a sus hijos. En consecuencia el maltrato que se genera en estos casos provoca un daño irreversible por la carencia de afecto durante esta etapa de la vida del individuo.
Emocionales. La incapacidad de los padres para enfrentar los problemas, su inmadurez emocional, su baja autoestima, su falta de expectativas y su inseguridad extrema motivan que desquiten su frustración en los hijos y no les proporcionen los requerimientos básicos para su formación y pleno desarrollo. Los estilos negativos de interacción que generan la violencia doméstica; se ha comprobado que en los lugares donde existe agresión y violencia entre el padre y la madre suele haber también maltrato infantil y esto produce a su vez incapacidad de socialización en los padres con el medio en que se desenvuelven.
La historia del maltrato de los padres. De acuerdo con múltiples estudios, es muy alto el promedio de padres agresores que sufrieron maltrato en su infancia. Además, en la mayoría de estos casos, los progenitores no reciben instrucción alguna acerca de la forma de tratar a sus hijos y aunque la recibieran, sin una intervención psicológica adecuada caerían de nuevo en la misma forma de tratar a sus hijos. A esto se le llama transmisión intergeneracional, malas experiencias en la niñez, etc
4.CONSECUENCIAS DEL MALTRATO INFANTIL (http://www.monografias.com/trabajos12/invnimalt/invnimalt.shtml#maltrat)2
Los niños criados en hogares donde se les maltrata suelen mostrar desórdenes postraumáticos y emocionales. Muchos experimentan sentimientos de escasa autoestima y sufren de depresión y ansiedad por lo que suelen utilizar el alcohol u otras drogas para mitigar su distress psicológico siendo la adicción al llegar la adultez, más frecuente que en la población general.
Los efectos que produce el maltrato infantil, no cesan la niñez, mostrando muchos de ellos dificultades para establecer una sana interrelación al llegar a la edad adulta.
Algunos niños sienten temor de hablar de lo que les pasa por que piensan que nadie les creerá. Otras veces no se dan cuenta que el maltrato a que son objeto es un comportamiento anormal y así aprenden a repetir este "modelo" inconscientemente. La falta de un modelo familiar positivo y la dificultad en crecer y desarrollarse copiándolo, aumenta las dificultades de establecer relaciones.
Puede que no vean la verdadera raíz de sus problemas emocionales, hasta que al llegar a adultos busquen ayuda para solucionarlos.
Para muchos niños/as que sufren de maltrato, la violencia del abusador se transforma en una forma de vida. Crecen pensando y creyendo que la gente que lastima es parte de la vida cotidiana, por lo tanto este comportamiento se toma "aceptable" y el ciclo del abuso continua cuando ellos se transforman en padres que abusan de sus hijos y estos de los suyos, continuando así el ciclo vicioso por generaciones.
Muchas personas no pueden cortar el ciclo del abuso, pero hay niños al que la bibliografía mundial denomina "resilentes" que poseen características que les permite superar este obstáculo. Estos niños tienen la habilidad de llamar positivamente la atención de otras personas, se comunican bien, poseen una inteligencia promedio, se nota en ellos un deseo por superarse y creen en sí mismos. Muchas veces es la aparición de un adulto preocupado por ellos lo que les permite desarrollar esta habilidad y romper con el ciclo del abuso.
Desgraciadamente existen muy pocas investigaciones acerca de este tema y no obstante, poco o nada se hace en términos de promoción de la salud mental y de la detección y la prevención, tratamiento y rehabilitación de los trastornos emocionales. Únicamente se atienden las necesidades físicas de los menores, así mismo, al agresor tampoco se les da un tratamiento y en este caso sería indispensable llevarlo a cabo a manera de prevención y de tratamiento más sin embargo las autoridades de salud públicas pasan de largo sin reconocerlos como individuos bio-psico-sociales. Por tanto, la reintegración y adaptación de estas personas nuevamente a la sociedad la llevan a cabo solos y, la forma en la que lo hacen no siempre es la más adecuada.
5.PERFIL VÍCTIMA Y AGRESOR. (http://www.monografias.com/trabajos12/invnimalt/invnimalt.shtml#detecc)2
El niño no solamente es maltratado a través de la agresión física, sino también por la privación del alimento, cuidados físicos y estimulación sensorial tan necesaria para su desarrollo. Así, la desnutrición, las malas condiciones higiénicas del niño, el retraso en las esferas del lenguaje y personal social, clásicamente consideradas como medidas de la estimulación que el niño recibe de su ambiente, son la regla, en nuestra muestra y en la de otros autores. A lo anterior se suma el deterioro de las funciones intelectuales como secuela de lesiones al sistema nervioso central. De acuerdo con algunos autores, este tipo de secuelas llega al 40%.
Estos niños muestran un patrón de comportamiento muy característico cuando están internados en el hospital. Aun en ausencia de lesiones que comprometan el estado general, el niño aparece triste, apático y en ocasiones estuporoso; rehuye el acercamiento del adulto y frecuentemente se oculta bajo las sábanas. En general, es un niño que llora y no se muestra ansioso, cuando se trata un lactante mayor o un preescolar, por la ausencia de la madre y aun puede mostrar franco rechazo hacia ésta cuando ha sido la agresora. La conducta del niño cambia relativamente poco tiempo a una de aferramiento excesivo hacia el personal del hospital, con gran necesidad de contacto físico, al mismo tiempo que hay periodos patentes de agresividad cuando se les frustra; estos niños pegan y aun llegan a morder a las enfermeras, a pesar de que éstas muestra especial afecto y cuidado al menor cuando se enteran del problema.
Se han señalado también patrones de comportamiento característicos del agente agresor en el hospital; poco interés del familiar involucrado acerca de la seriedad de las lesiones y evolución del padecimiento, con abandono del niño en el hospital o, al menos, visitas cortas muy esporádicas y el comentario frecuentes de las enfermeras de la sala "de no conocer al padre o madre del niño", a pesar de estancias prolongadas. Sin embargo, esto no es necesariamente un comportamiento característico del familiar agresor; en ocasiones, el padre o familiar involucrado parece mostrar una gran preocupación por la enfermedad del pequeño paciente, con actitudes francas de sobreprotección hacia éste, lo cual hace más difícil para el médico, la enfermera y aun la trabajadora social con experiencia en el manejo de este problema, aceptar la posible culpabilidad en una persona tan aparentemente interesada en el bienestar del menor.
Se han descrito muchos rasgos característicos del agente del agresor. Entre ellos estaría la inmadurez emocional, la cual es la consecuencia de insatisfacción de la misma durante la niñez.
Sentimientos de ira, coraje y frustración hacia los hijos, son normales; pero comúnmente están balanceados por sentimientos igualmente importantes de protección y cariño y, sólo rara vez, bajo presiones desorbitadas del ambiente, resultan en una perdida total del control. En los agresores, se ha enfatizado también, la existencia de un grado especialmente alto de impulsividad y pobres mecanismos de control para la misma, lo cual hace que un estimulo aparentemente pequeño, que generalmente toleran bien la mayor parte de los padres, provoque la reacción agresiva intensa hacia el menor involucrado. Sin embargo, otros autores enfatizan que el agresor funciona bien fuera de la presencia del niño agredido y que este último es dotado de características reales o supuestas, que desencadenan el maltrato y/o actitudes abiertas de rechazo. Estas características pueden ir desde inquietud motora marcada, llanto excesivo, aspecto físico del menor, enfermedades frecuentes, etc., hasta otras más sutiles y las cuales requieren de una investigación cuidadosa para descubrirlas, como son el conferir al niño características del adulto. Muy frecuentemente, estos padres tienen dificultad para ver al bebe como tal y esperan que coma sin dejar nada de la ración ofrecida o demandan hábitos de limpieza por encima de la edad del niño, especialmente un control muy precoz esfínteres anal y vesical por lo que los ataques al niño suelen ocurrir alrededor de la hora de comida o de la defecación. No es raro también que una madre insatisfecha en sus relaciones interpersonales, especialmente con el esposo, tome al bebe como única fuente de satisfacción; si responde como ella quiere, no hay problema; pero si es llorón o no acepta el alimento ofrecido, puede pensar que el bebe la rechaza, la critica y dispararse así la agresión. En otras ocasiones se desplaza hacia el menor parte de la conflictiva del agresor; tal sería el suponer que el niño, concebido en relaciones pre o extramaritales, es un estigma, y por ello generados de culpa e ira del agresor. Más difícil de descubrir es un hecho encontrado en dos de nuestros casos: el niño es tomado como un rival que acapara los cuidados del otro cónyuge, atención que es requerida en exclusividad, y con ello surgen los celos, la ira y la agresión.
Fuera de lo antes señalado, los agresores presentan escasa o nula psicopatología, cuando menos aparente. Muy frecuentemente, el agresor, en quien la sola presencia del niño provoca un estado afectivo incontrolable, trata de manejar sus emociones apartándose del menor a través de relegar los cuidados al otro padre u otra persona; es cuando se rompe este arreglo que ocurre la agresión. Esto último explicaría la mayor frecuencia del llamado "Síndrome del Niño Golpeado" durante los primeros dieciocho meses de vida, lo cual, inclusive, ha hecho que también se conozca este problema como "Síndrome del Bebé Golpeado". Cuando el niño empieza a caminar y más aún cuando es capaz de aprender a rehuir al agresor, las agresiones son más frecuentes.
6.ACTUACIÓN ANTE EL MALTRATO. (http://www.vidahumana.org/vidafam/violence/ninos.html)3
La mejor manera de ayudar a detener el maltrato del niño/a es:
ð	Identificando los casos de maltrato.
ð	Realizando intervenciones en las situaciones detectadas, a través del gabinete o de docentes sensibles y capacitados.
ð	Derivando y/o denunciando los casos de maltrato a los organismos pertinentes.
-Cómo identificar a los niños maltratados:
a) Los indicadores de conducta
•	Las ausencias reiteradas a clase.
•	El bajo rendimiento escolar y las dificultades de concentración.
•	La depresión constante y/o la presencia de conductas autoagresivas o ideas suicidas.
•	La docilidad excesiva y la actitud evasiva y/o defensiva frente a los adultos.
•	La búsqueda intensa de expresiones afectuosas por parte de los adultos, especialmente cuando se trata de niños pequeños.
•	Las actitudes o juegos sexualizados persistentes e inadecuados para la edad.
b) Los indicadores físicos:
•	La alteración de los patrones normales de crecimiento y desarrollo.
•	La persistente falta de higiene y cuidado corporal.
•	Las marcas de castigos corporales.
•	Los "accidentes" frecuentes.
•	El embarazo precoz.
8.SITUACIÓN DEL MALTRATO EN ESPAÑA Y OTROS PAÍSES.
(http://www.uv.es/previnfad/Maltrato.htm)4
Incidencia de maltrato en diferentes Países
Casos Informados
Frecuencia por 1000 niños
312.373
570.220
9.Atención al maltrato infantil desde terapia ocupacional (t.o: REVISTA apeto)5
El maltrato infantil ha existido siempre, pero en la actualidad ha dejado de ser un asunto familiar y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera una prioridad de la salud pública.
Por ello, en nuestro país, el maltrato infantil se ha convertido en los últimos años en un tema de obligada referencia entre los profesionales que desarrollan su labor con la infancia desde diferentes ámbitos. Por tanto los terapeutas ocupacionales, como profesionales socio-sanitarios que somos, también debemos contribuir en el desarrollo de la atención a los niños que sufren maltrato. Y lo haremos mediante programas de prevención y rehabilitación de las disfunciones ocupacionales que aparecen como consecuencia del padecimiento de los malos tratos en la infancia.
Programa de intervención de terapia ocupacional con niños en situación de riesgo de maltrato.
Modelo de práctica en que se basa el programa
El desarrollo del programa está basado en el modelo de “La recapitulación de la ontogénesis”, Mosey (1986). Aunque debido a la amplia problemática que sufren estos sujetos se consideró oportuno recoger algunos conceptos del “Modelo de la Ocupación Humana”, Kielhofner (2003).
Problemas ocupacionales detectados en la generalidad de casos de maltrato infantil
los niños presentan alteraciones en las relaciones diádicas con los adultos y con sus iguales.
Presentan problemas para participar en grupos de forma integrada.
Tienen una edad de juego menos desarrollada en comparación con los niños de su edad (siendo el juego la principal actividad en la infancia)
Las habilidades de crianza parecen estar distorsionadas o no desarrolladas por los padres que maltratan a sus hijos. Y éstas son esenciales para el adecuado desarrollo del rol del padre.
Estructura familiar desarraigada, desestructurada, encontrándose en situación de estrés mantenido.
Objetivos de la intervención de TO
Que la edad de juego se corresponda con su edad cronológica.
Que el niño se integre en la escuela
Que adquieran habilidades de interacción diádica para que puedan participar de forma integrada en relaciones con compañeros, en futuras relaciones de pareja y que el desarrollo de estas habilidades le permita establecer una relación de maternaje o crianza.
Que los niños adquieran habilidades de interacción grupal para desenvolverse n los distintos grupos.
Que los padres adquieran habilidades para desarrollar hábitos de crianza saludables.
Conseguir un funcionamiento funcional normalizado.
Los métodos de evaluación que se proponen son variados con el fin de obtener el mayor número posible de datos significativos relativos a los padres, al niño y al entorno. Los métodos utilizados serán:
la observación directa del niño jugando;
una entrevista semiestructurada con el niño;
una evaluación psicomotriz;
la observación de comportamientos espontáneos de los padres con su hijo;
una entrevista con los padres sobre pautas de crianza;
una observación directa en el domicilio familiar.
Los métodos fueron elegidos por considerarse los más adecuados a la edad de las personas a las que va dirigido el programa, sus necesidades y la amplitud de la problemática que presentan. Son:
Ludoterapia: con sesiones donde sólo participen los niños y sesiones para los niños y sus padres. La ludoterapia se utiliza tanto como método evaluador como terapéutico para con los niños, por ser el juego la actividad más significativa en la infancia, como dice Mosey (1986) “el juego es el trabajo de los niños”.
Educación sanitaria dirigida a los padres.
Cualquier acto u omisión que produzca daño intencionado o no practicado sobre personas de 65 y más años que ocurra en el medio familiar, comunitario o institucional que vulnere o ponga en peligro la integridad física o psíquica así como el principio de autonomía o los demás derechos fundamentales del individuo, constatable objetivamente o percibido subjetivamente. Esta definición es muy amplia y tiene la dificultad básica de que bajo la condición de percepción subjetiva puede caber una gran cantidad de situaciones posibles.
Una segunda definición, basada en la Declaración de Toronto de 2002, entiende al maltrato como acto único o repetido o la falta de una acción apropiadas que ocurre dentro de cualquier relación donde hay una expectativa de confianza que causa daño o angustia a una persona mayor.
2.TIPOS DE MALTRATO
Los tipos más comunes de maltrato de ancianos o de adultos dependientes son:
Causar dolor o lesiones usando fuerza física excesiva, o no dar suficiente comida o agua a una persona.
Causar sufrimiento mental, como humillación, intimidación o amenazas.
Asalto sexual, violaciones.
Usar sin consentimiento la propiedad de un anciano o adulto dependiente en forma ilegal o inapropiada para beneficio de otro.
Cuando alguien abandona a un anciano o adulto dependiente que está a su cuidado.
Cuando una persona no atiende a un anciano o adulto dependiente bajo su cuidado de manera razonable.
Llevarse a un anciano o adulto dependiente fuera del estado, si dicha persona no tiene la capacidad legal para dar su consentimiento.
Impedir en forma intencional que una persona anciana o un adulto dependiente reciba correo, llamadas telefónicas o visitantes.
Autodescuido
Cuando una persona anciana no se cuida a sí misma, al punto tal que pone en riesgo su salud y seguridad.
3.PERFIL DE LA VÍCTIMA.
-Más frecuente en las mujeres.
-Edad: 75 años o más.
-Estado civil: viuda.
-Importante deterioro funcional por una importante enfermedad crónica o progresiva (Alzheimer, Parkinson, ACV, etc.)
-Dependiente de su cuidador para la mayoría de las actividades de la vida diaria.
-Portadora de problemas y conductas anómalas: incontinencia, agresividad, agitación nocturna.
-Convive con un familiar que es el principal y único cuidador.
-Antecedentes previos de lesiones inexplicables y recurrentes.
-Presenta signos de malnutrición, deshidratación, mala higiene, o intoxicación medicamentosa.
4.PERFIL DEL AGRESOR
-Parentesco con la víctima: hijo, hija, esposo.
-No acepta el papel de cuidador. No asume la responsabilidad que ello conlleva.
-Depende del anciano desde el punto de vista económico y la vivienda suele ser de la víctima.
-Consumidor de fármacos, alcohol y drogas.
-Antecedentes de enfermedad psiquiátrica o alteraciones de la personalidad.
-Tiene pobres contactos sociales.
-Renuncia a las ayudas médicas y de la comunidad.
-En las entrevistas suele ser hostil, irritable y suspicaz.
-Demuestra pérdida de control de la situación.
-Historia previa de violencia familiar (esposa, niños)
-Sufre estrés por causas diversas (pérdida de trabajo, portador de cualquier enfermedad, problemas conyugales)
http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/martínez-maltrato-02.pdf.
5. CAUSAS DEL MALTRATO A PERSONAS MAYORES.
Entre las diferentes teorías que intentan explicar la naturaleza y dinámica del MPM, desarrolladas desde la gerontología social y desde los estudios sobre la violencia familiar, destacan las siguientes:
Estado psicológico del responsable del maltrato: hace énfasis en los problemas de personalidad de éste, lo que al parecer es más frecuente en el maltrato de personas mayores que en el maltrato a niños o cónyuges.(FIGURA 1)
2. Estrés externo (accidentes, enfermedades, problemas económicos...) que actuaría como factor precipitante, en presencia de factores predisponentes.
3. Relaciones de dependencia e intercambio: la dependencia del cuidador hace al anciano más vulnerable. La teoría de intercambio sugiere que al aumentar la dependencia, se desequilibra el intercambio de refuerzos positivos en la relación con los cuidadores, que pueden percibir que el esfuerzo que realizan es excesivo para el beneficio, hasta el punto de llegar a la ira y a la violencia.
4. Aislamiento social: aunque es difícil saber si es previo o posterior al maltrato (para mantenerlo oculto). También se ha demostrado que el apoyo social disminuye el estrés familiar. La interacción regular con vecinos y amigos previene el maltrato.
5. Transmisión intergeneracional del comportamiento violento, como respuesta a la ira y a la frustración. En el momento actual, no existe evidencia de que los responsables del MPM hayan sido víctimas de maltrato de su infancia.
En la base de todas estas teorías se acepta la importancia del grado de dependencia de la persona mayor y de la falta de apoyo y recursos de todo tipo: económicos, de tiempo, afectivos...
6.CONSECUENCIAS DEL MALTRATO A PERSONAS MAYORES.
Lesiones físicas: lesiones por traumatismos, desnutrición, deshidratación, fracturas por caídas, úlceras por decúbito por negligencia, abandono o falta de cuidados, heridas por ataduras, abrasiones, quemaduras e intoxicaciones
Consecuencias psicológicas: Tristeza, trastornos emocionales, sufrimiento, depresión, ansiedad, ideación suicida, inhibición, somatizaciones y pseudodemencias.
Sociales: aislamiento físico, psicológico o social. Se estima que los malos tratos tienen una importante repercusión en la utilización de servicios sanitarios; el aumento de la frecuentación, y de las hospitalizacionescondicionada por la morbilidad asociada a síntomas de la negligencia , el abandono o la violencia física
7.ACTUACIÓN ANTE EL MALTRATO.
Todo ciudadano tiene la obligación ética y legal de notificar a las autoridades los casos de sospecha. Cualquier persona que esté relacionada con el anciano debe prestar atención a los signos y síntomas de maltrato. Los profesionales de la Sanidad y los trabajadores sociales tienen especial obligación de identificar y actuar en los casos con razonable sospecha de maltrato.
Sólo con una mejor información acerca de la frecuencia del problema, esfuerzos multidisciplinarios en la definición e identificación específica de cada caso, y acuerdos sobre tipos de intervenciones podrá lograrse disminuir este problema tan real como oculto.
8.MARCO LEGAL.
Protección legal actual frente al MPM en España
A nivel general no hay una protección específica para las personas mayores. Las regulaciones en esta materia son muy dispersas porque existe una regulación estatal y luego cada CCAA tiene la suya propia.
Cuando oímos hablar de violencia doméstica lo solemos asociar con el maltrato a las mujeres, cuando la normativa actual protege también a los mayores y a quienes padecen algún tipo de discapacidad.
Hay una excesiva normativa, pero el problema radica en que esta no se lleva a cabo por no existir medios materiales ni económicos para que las leyes sean efectivas. Entre los malos tratos a personas mayores no es muy frecuente el asesinato, pero sí el maltrato psicológico o de abandono que es mucho más difícil de detectar, de probar y de abordar.
La mayoría de la gente sufre estos abusos en su domicilio, aunque también se producen en instituciones. Suele existir la creencia de que en la residencia se maltrata a los ancianos, pero en las que están legalizadas, tienen un control de la Administración que puede ser mejor o peor, pero los domicilios no lo tienen.
En algunas ocasiones existen casos en los que el mayor no sale de su domicilio durante una temporada, y los familiares dicen:" es que como es mayor no tiene ganas de salir", cuando lo que ocurre es que lo están recluyendo.
Existe un problema añadido que es que estas personas no pueden expresar lo que les pasa. Es insólito que una persona de 80 años se plantee denunciar su caso, porque puede que no tenga capacidad física y posiblemente no conozca los recursos existentes.
9.MALTRATO A PERSONAS MAYORES A NIVEL MUNDIAL.
http://www.wma.net/s/about/index.htm#mission
La Asociación Médica Mundial (AMM) es una organización internacional que representa a los médicos. Fue fundada el 18 de septiembre de 1947, cuando médicos de 27 países diferentes se reunieron en la Primera Asamblea General de la AMM, en París.
El objetivo de la AMM es servir a la humanidad mediante el esfuerzo por alcanzar los niveles más altos en educación médica, arte de la medicina, ética médica y atención médica para todas las personas del mundo.
La Asociación Médica Mundial adopta por lo tanto los Principios Generales relacionados con el maltrato de personas de edad avanzada':
1. Las personas de edad avanzada tienen los mismos derechos a la atención, al bienestar y al respeto como los otros seres humanos.
2. La Asociación Médica Mundial reconoce que es responsabilidad de los médicos ayudar a prevenir el maltrato físico y psicológico de los pacientes de edad avanzada.
3. Ya sea que los consulte directamente una persona anciana, un hogar para ancianos o la familia, los médicos deberán procurar que el paciente reciba el mejor cuidado posible.
4. Si, en virtud de esta Declaración, los médicos comprueban o sospechan malos tratos, discutirán la situación con aquellos que están a cargo del anciano, sea en el hogar geriátrico o la familia. Si se confirman los malos tratos o si una muerte resulta sospechosa, ellos informarán a las autoridades correspondientes.
5. Para garantizar la protección a los ancianos en cualquier ambiente no se les deberá restringir su derecho a elegir libremente el médico. Las asociaciones nacionales miembro lucharán para asegurar que esa libre elección se garantice dentro del sistema médico social'.
http://escuela.med.puc.cl/publ/ArsMedica/ArsMedica8/Art13.html
10.EL MALTRATO AL ANCIANO EN ESPAÑA
Uno de cada veinte ancianos sufre algún tipo de maltrato doméstico
Entre un 3 y un 5 por ciento de las personas mayores sufre algún tipo de maltrato, según diversos estudios realizados en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido. En España, la situación no es mejor, y la Administración reconoce que existe un notable aumento de los casos de violencia ejercida contra los ancianos, fundamentalmente de hijos cuidadores sobre padres dependientes. Sin embargo, según datos del Ministerio del Interior, el 90 por ciento de las personas mayores que son víctimas de malos tratos no presentan denuncia porque dependen, tanto emocional como económicamente, del maltratador. Aun así, las cifras oficiales señalan que en el año 1998 se presentaron 685 denuncias en España por violencia hacia los mayores. Sólo un año después, el número ascendía a 851. La mayoría de los casos que llegan a los tribunales se producen en Andalucía, seguida de Madrid y Cataluña. Son datos recogidos en un estudio elaborado por Rocío Cordero, trabajadora social del Centro Residencial para Mayores Novo Sancti Petri, y Lorena Fernández de la Torre, psicóloga del mismo centro, ubicado en la localidad de Chiclana. Según la trabajadora social, el maltrato a las personas mayores es una realidad difícil de detectar . No obstante, la victimización de los ancianos está adquiriendo niveles críticos y se presenta como un tema de profunda preocupación en la mayoría de los países desarrollados. Para Rocío Cordero, los factores decisivos de la nueva situación son el cambio de actitud de las nuevas generaciones hacia los mayores y el crecimiento de esta población debido al aumento de la esperanza de vida . El número de personas de más de 80 años ha pasado de 13 millones en 1950 a más de 50 millones en la actualidad, y se calcula que alcanzará los 137 millones en el año 2025, siendo el grupo de población de crecimiento más rápido en todo el mundo. En la Unión Europea viven actualmente 44 millones de personas mayores, lo que supone uno de cada siete ciudadanos europeos. En España, según fuentes del Imserso, existen más de cinco millones de personas mayores de 65 años, un 14 por ciento de la población nacional. De ellas, el 60 por ciento son mujeres y el 40 por ciento restante, hombres. Según las autoras del estudio, el maltrato físico se manifiesta en golpes, quemaduras, empujar, apalear u ocasionar fracturas, mientras que el psicológico incluye palabras que denigran a las personas de edad mediante gritos, amenazas o humillaciones. Asimismo, hay casos en los que se impide a los ancianos el uso y control del dinero, y otros que consisten en abusos sexuales. Las trabajadoras del Novo Sancti Petri añaden en su informe que los episodios de violencia vienen condicionados por una serie de rasgos que hacen que el anciano sea vulnerable, como dependencia física y emocional hacia el cuidador, el deterioro cognitivo y las enfermedades físicas o psíquicas. Pero también un deficiente estado de salud asociado a abusos de medicamentos, sobrecarga física y emocional o trastornos psicopatológicos, entre las que destacan depresiones y neurosis. Asimismo, agudizan esta situación de vulnerabilidad en la que se ven envueltas las personas mayores la falta de recursos económicos, donde el anciano se convierte en una carga; la vivienda compartida y, por tanto, carente de intimidad; las malas relaciones entre el cuidador y la víctima y, cómo no, la falta de apoyo familiar, social y financiero. Las consecuencias del maltrato no tardan en aparecer. Entre las físicas figuran traumatismos, desnutrición, deshidratación, fracturas por caídas o dependencia hacia medicamentos o hacia el alcohol. El maltrato psicológico genera fundamentalmente estados depresivos, tristeza, sufrimiento o trastornos emocionales que en algunos casos llegan a situaciones de autolesión o, en casos extremos, al suicidio. Y a todo esto, concluyen las autoras del estudio, hay que sumar los costes financieros y humanos que conlleva el maltrato a las personas mayores. Andalucía es la comunidad donde más denuncias se presentan, aunque el 90 por ciento de las víctimas opta por no acudir a los juzgados
11.EL MALTRATO AL ANCIANO Y LA TERAPIA OCUPACIONAL.
Soluciones desde los profesionales
- Acceder a los puestos de trabajo con una mejor formación profesional. Los terapeutas ocupacionales que atienden a la población mayor requieren de conocimientos específicos y una especialización permanente.
- La profesionalidad es imprescindible, asimismo es necesaria una especial empatía con las personas mayores, y una motivación profesional.
Soluciones desde la profesión
- La coordinación entre los profesionales es indispensable, ya que en la atención integral a las personas mayores inciden múltiples factores.
- Creación de protocolos concretos y claros para evitar tanto la indefinición de contenidos y la intercambiabilidad de profesionales.
- Evitar el corporativismo profesional a la hora de proceder a advertir, a quien corresponda, de las conductas negligentes o abusivas de los compañeros de profesión; se está jugando con la salud y el bienestar de una población frágil, vulnerable y desprovista de elementos propios para su autodefensa.
- Fomentar y transmitir, desde la dirección de las instituciones sociosanitarias, el reconocimiento al trabajo de la atención a la población mayor.
Postura del terapeuta ocupacional ante un caso de maltrato
Lo primero que debe hacer el profesional que trata a personas mayores es estar informado y conocer en qué consiste el MPM, luego estar dispuesto a identificar una situación de maltrato y comunicarlo a las personas más indicadas.
Por otro lado, hay que informar a los mayores de que existen recursos y concienciarlos de que la mejor manera para que no padezcan tanto es denunciar.
Esto no siempre supone ir al juzgado, sino que se puede obtener ayuda de un trabajador social, de una institución, etc. La denuncia en el juzgado tiene que ser el último paso cuando ya no hay ninguna salida.
También hay recursos de carácter civil y administrativo que pueden proteger a la persona, como la incapacitación o el testamento vital.
Otro elemento sería distribuir los bienes para no depender económicamente de los familiares. Se calcula que el 85% de los mayores tienen una propiedad, si la venden o alquilan pueden tener recursos suficientes para no depender únicamente de las pensiones. Un ejemplo de esto son las "hipotecas inversas", con las que pueden recibir cada mes un complemento a su pensión y permanecer en su domicilio recibiendo ayuda formal, de este modo, el auxiliar que haga el servicio de ayuda a domicilio puede controlar si el mayor está bien alimentado y cuidado, si tiene un entorno familiar con problemas, etc.
En España, en la actualidad, el IMSERSO y la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) están trabajando para establecer un protocolo de actuación para detectar posibles malos tratos en el ámbito comunitario, a través de los servicios sociales de las Comunidades Autónomas, centros de atención privada y hospitales, similar al que existe para los menores.
El Ayuntamiento de Barcelona anunció recientemente que todos los centros de servicios sociales de la ciudad tendrán a finales de 2005 un protocolo de detección y actuación para estas situaciones.
Nosotros, como terapeutas ocupacionales, hemos de tener presente nuestra ética profesional, el Código Ético de Terapia Ocupacional del año 2000 que publicó la Asociación Americana de Terapia Ocupacional dice en su primer principio:
" Los terapeutas ocupacionales se preocuparán por el bienestar de los destinatarios de sus servicios"
Informar de la sospecha de un maltrato o abuso a un mayor no es fácil por diversas razones. Miedo a represalias de los miembros de la familia, miedo a que el mayor esté en desacuerdo o el cambio en el estilo de vida.
Los mayores que viven con sus hijos o dependientes de ellos de algún modo, están en una situación de vulnerabilidad y tienden a no quejarse aunque se sientan que e no son merecedores del trato que reciben en determinadas ocasiones, cuando se les pregunta directamente si se sienten maltratados asocian esto a las agresiones físicas, que efectivamente, no suelen ser frecuentes en este grupo.
Los terapeutas ocupacionales debemos "aliarnos" con nuestro cliente y tener como prioritarias sus necesidades físicas y emocionales, por delante de las necesidades de cualquier otro miembro de la familia.
Los terapeutas ocupacionales, generalmente, formamos parte de un equipo de trabajo, lo mejor es informar a los miembros del quipo (médico, enfermera, fisioterapeuta, trabajador social, psicólogo, auxiliar de enfermería, etc.) de la situación con el fin de compartir la información y buscar entre todos una estrategia de actuación para mejorar la situación del cliente. Cuando se trata de hacer una intervención domiciliaria es mucho más delicada debido a que hay que detectar cuando se está dando una situación suficientemente mala como para hacer un informe que va a tener repercusión en la vida del mayor.
Malos tratosViolenciaMaltrato infantilViolencia de géneroViolencia domésticaTerapia ocupacionalVíctimasAgresoresLegislaciónIntegraciónMaltrato a ancianos

References: artículo 66
 artículo 67
 artículo 153
 artículo 4
 artículo 30
 resolución