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Timestamp: 2018-02-24 22:02:14+00:00

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Pd: Se edita en Santa Fe ciudad desde el año 2004. Ver más: www.lapulpo.com.ar
Por: Daniela Larregle, dlarregle@losandes.com.ar
En un hecho inédito, ayer se llevó a cabo en San Rafael un juicio por injurias, en el que se absolvió a un periodista local quien había sido demandado por el obispo de la diócesis.
Pero ayer, en un rápido trámite, se realizó el juicio en el Primer Juzgado Correccional, donde el magistrado Claudio Gil, tras una jornada de debate única donde se escucharon los alegatos de ambas partes, dictó una sentencia absolutoria al hombre de prensa. Cabe destacar que durante el debate no se permitió el ingreso al lugar de la prensa ni del público.
La sátira en cuestión fue publicada por Semanario Departamental que normalmente tiene una tirada de unos 4.000 ejemplares, en la sección denominada "Titulares del futuro", en la que a través del humor se tratan temas de actualidad.
La sección del medio gráfico siempre se encuentra ubicada en la contratapa del mismo, y tal como señala Dell Orbo utiliza la sátira en temas actuales pero que deja en claro que se trata simplemente de una sección apócrifa.
En la publicación del 6 de noviembre de 2009 se hacía referencia a la castración química que desde el gobierno de la provincia proponían para los violadores y a su vez a los casos de pedofilia relacionados a algunos sacerdotes. "El obispo Tausig (sic) contra la castración quirúrgica", se titulaba el pequeño recuadro donde además decía ?si aplicáramos este sistema no alcanzarían los cirujanos de todo el mundo para operar a los sacerdotes abusadores de nuestra congregación', admitió el prelado".
Molesto por la alusión, Taussig demandó al periodista por el delito de injurias en abril de 2010. Luego de pasar por dos jueces que se jubilaron, e instancias de mediación sin resultados positivos, llegó a manos de Gil y se resolvió ayer con la absolución para Dell Orbo, y los honorarios de los abogados y costas -alrededor de 5.000 pesos-, que deberán ser pagados por el obispo.
Es de destacar que la parte acusadora, con el abogado Carlos Hadad al frente, pidió 7.000 pesos de multa, ya que el delito de injuria no se condena con cárcel, sino mediante resarcimiento económico.
"Desde un principio queríamos ir a debate y no que la causa terminara archivándose, porque no había delito alguno", explicó Dell Orbo a Los Andes tras el fallo. "Con mi abogado - José Lorenzo Durán- insistíamos en ir a juicio por esta razón", agregó el periodista quien siempre señaló como "absurda" la demanda. Durante los alegatos el abogado defensor, leyó jurisprudencia y se basó en lo inédito de esta demanda parta solicitar la absolución.
Por su parte, la querella hizo referencia a la necesidad de defender a todos los sacerdotes de la diócesis en la figura de su máximo referente, el obispo Taussig.
"Se demandó una sátira, un chiste y eso es inédito en el mundo. Era una sátira basada en dos hechos reales, la castración que había pedido el gobernador y el tema de la pedofilia por parte de los sacerdotes católicos, algo reconocido incluso por el Papa Benedicto XVI", explicó Dell Orbo.
Los fundamentos de la sentencia se darán a conocer el 6 de junio. Desde la querella sólo se limitaron a decir que apelarían el fallo.
Varios colegas me han consultado acerca de una carta que recibieron invitándolos a participar en una nueva asociación de “periodistas, comunicadores sociales, trabajadores de medios gráficos, radio, televisión y medios virtuales de carácter público, privado, cooperativo y sin fin de lucro y docentes de universidades y escuelas de periodismo”, interesados en “promover los valores de la libertad de expresión, la democracia y la pluralidad en nuestra profesión”. Su presentación pública sería el 20 de agosto. La carta menciona la existencia de un “Consejo asesor, a confirmar”, que estaría integrado por Víctor Hugo Morales, Osvaldo Bayer, Juan Gelman, Rogelio García Lupo, Isidoro Gilbert, Horacio Verbitsky, María Seoane, Eduardo Jozami, Carlos Ulanovsky, Lila Pastoriza, Roberto Guareschi, Stella Calloni, Claudia Acuña, Mempo Giardinelli, Alberto De Arriba, Mario Wainfeld, Luis Bruschtein, Juan José Pa-nno, Miguel Rep, Vicente Muleiro, Eduardo Galeano, Paco Ignacio Taibo, Ignacio Ramonet, Marie Monique Robin, Gabriel García Márquez y Elena Poniatowska. Entre sus objetivos menciona la preparación de un “Manual de Etica Nacional”, nada menos. A todos quienes hayan recibido esa comunicación, les informo que no formo parte de tal iniciativa, que jamás he sido consultado al respecto, que sospecho que lo mismo ocurre con la mayor parte de los mencionados y que me gustaría conocer a quien utilizó mi nombre para atraer incautos.
a las 7:43 a.m. No hay comentarios.: Enlaces a esta entrada
Nosotros y nosotras, periodistas, comunicadores sociales, trabajadores de medios gráficos, radios, televisión y medios virtuales públicos, privados, cooperativos y sin fines de lucro, docentes y estudiantes de universidades y escuelas de periodismo y publicistas, asumimos el compromiso de constituir la ComunA (Comunicadores de la Argentina) para promover y defender los valores de la democracia y de nuestras profesiones.
1) La información es un derecho humano básico, que no puede ser apropiado como una mercancía. Que la democracia y los avances tecnológicos han producido una pluralidad comunicacional que es trabada por la existencia de monopolios y oligopolios informativos.
2) Defendemos la libertad de expresión en tanto libertad de prensa, opinión y como garantía del derecho a la comunicación; y la libertad de información como un derecho social que obliga a las empresas y los comunicadores a la exactitud, la transparencia y la adhesión a los hechos, como un pacto de fidelidad informativo donde deben explicitarse las convicciones e intereses de quien produce la información.
3) Entendemos que a cada modelo económico le corresponde un modelo informativo y comunicacional; que el actual modelo de apropiación de la información como una mercancía está en crisis; y que los mecanismos que se establecieron desde las corporaciones mediáticas para fragmentar la información y vaciar de contenido las palabras son obstáculos para el ejercicio de la ciudadanía plena.
4) Nos oponemos a la conformación de monopolios, oligopolios y posiciones dominantes comunicacionales, así como a que las empresas de comunicación privadas, sus directores y principales accionistas sean dueños o tengan participación accionaria fuera del ámbito comunicacional, así como que funcionarios públicos tengan participación accionaria en empresas comunicacionales, para así evitar conflicto de intereses.
5) Reconocemos como una forma de desigualdad la imposibilidad económica de acceder a medios de comunicación, e impulsamos la adopción de políticas públicas que garanticen la accesibilidad a todos los formatos comunicacionales.
6) Nos comprometemos a defender, impulsar y profundizar la plena aplicación de la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual de la democracia.
7) Adherimos a la defensa irrestricta de la libertad de información y opinión consagrada en las leyes de la Constitución Nacional y los tratados con jerarquía de ley (Artículo 75 inciso 22)
8) Hacemos nuestro: El artículo 13 del Pacto de San José de Costa Rica que señala: “No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones”; y el punto 12 de la Declaración de Principios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que establece: “Los monopolios u oligopolios en la propiedad y control de los medios de comunicación deben estar sujetos a leyes antimonopólicas por cuanto conspiran contra la democracia al restringir la pluralidad y diversidad que asegura el pleno ejercicio del derecho a la información de los ciudadanos. En ningún caso esas leyes deben ser exclusivas para los medios de comunicación.
Las asignaciones de radio y televisión deben considerar criterios democráticos que garanticen una igualdad de oportunidades para todos los individuos en el acceso a los mismos.”.
9) Creemos en una comunicación independiente tanto del poder surgido de monopolios y oligopolios comunicacionales privados como de gobiernos. Los comunicadores deben interpelar a los poderes permanentes y corporativos.
10) Sostenemos que existe una ética profesional de la comunicación, donde debe regir la libertad de conciencia que no debe subordinarse ni al afán de lucro de corporaciones económicas ni a los designios de los gobiernos.
11) Sabemos que nuestras profesiones nunca son neutrales. La realidad, en cualquier formato comunicacional, no se informa fuera de la construcción subjetiva de un relato que incluye las convicciones de quien emite la información y de quien la recibe.
12) Los comunicadores no deben ser objeto de presiones físicas ni jurídicas por parte de empresarios ni funcionarios públicos.
13) Defendemos el derecho a la organización sindical de los comunicadores en medios públicos, privados, cooperativos y sin fin de lucro, y la condena a cualquier forma de persecución gremial.
14) Promovemos instancias de formación intergeneracional de comunicadores como eje esencial para el desarrollo de nuestras profesiones.
15) Reivindicamos en nuestra tradición las enseñanzas de los grandes maestros de la comunicación de todos los tiempos, como Mariano Moreno y Rodolfo Walsh -entre otros- sin cuyo legado no sería posible pensar en una comunicación cada día más democrática.
Buenos Aires, San Telmo, otoño de 2011
Quienes quieran sumarse a ComunA o adherir a este manifiesto que será publicado el 7 de junio con motivo del Día del Periodista, pueden escribirnos a: comunicadores.argentina@gmail.com
NdE: El presente manifiesto llegó vía dos colegas de Tiempo Argentino
Etiquetas: Medios, Observatorio de medios, Trabajadores
Etiquetas: Asociación de Prensa Santa Fe, Libre expresión
En el interior hallaron tres botellas con el líquido inflamable. Chaparro atribuyó, en declaraciones a la prensa, el atentado a “cuestiones políticas” aunque aclaró que: “Acá nunca nadie habla de temas políticos y parece que si alguien lo hace, eso molesta”.
Me asombra cómo resalta lo de los medios de comunicación, y prácticamente no habla de los partidos políticos, salvo del de Lucio Gutiérrez. ¿Qué pasa con los partidos políticos en este sistema cuando se lanza un intento de golpe de Estado y la Asamblea Nacional está prácticamente inmovilizada?
Ha dado en el clavo. La partidocracia, con tradicionales partidos políticos que siempre han fracasado en la conducción de este país, se desplomó por sus propios errores, y ese espacio lo han tomado los medios de comunicación. Nuestro adversario político no es la partidocracia. ¿Qué hicieron ellos? El 30 de septiembre se reu-nieron en un hotel de Quito, festejando la caída del gobierno, tomando whisky y esperando que el presidente claudique, que quede vacante el puesto y poner a quien ellos tenían preparado para asumir.
Usted forma un partido político: Alianza País.
No es un partido político. Es un movimiento, mucho menos rígido, más ciudadano, más amplio, con muchas corrientes de pensamiento, en función de programas y objetivos, no de dogmatismo.
¿Cómo se hace para construir un movimiento político en base a un presidente que gana las elecciones en su momento justamente en contra de una partidocracia y cuando hay una crisis de partidos políticos muy seria?
Es uno de los grandes desafíos, y lo reconocemos. Nuestro proceso es muy sui generis, en Bolivia y en Venezuela, llegaron al gobierno estructuras políticas ya con algo de antigüedad, con consolidación. Acá fue prácticamente un movimiento espontáneo de ciudadanos hartos de la partidocracia, de tanto saqueo, de tanta politiquería, y ganamos en 2006. Llegamos al gobierno sin una estructura política. Tenemos un gran capital político que no se traduce en una organización consolidada y movilizada. Lo reconocemos y lo sabemos. Hemos estado desbordados. Ya en noviembre se dio un importante paso con la Asamblea de Alianza País, pero sabemos que una de los grandes puntos vulnerables de este proceso político que vive nuestro país.
Sobre la libertad de expresión soy muy escéptico. ¿Qué va a hacer usted para democratizar la propiedad y el acceso de la gente a los medios de comunicación?
Coincido en que algunos somos más libres que otros, porque algunos todos los días pueden expresar su opinión y manipular o desinformar y las grandes mayorías nunca tienen acceso a los medios. No hay vuelta que darle. ¿Quiénes son los que manejan los tan mentados medios de comunicación? La gente que tuvo dinero para poner un negocio dedicado a la comunicación. Desde que se inventó la imprenta la libertad de prensa no es otra cosa que la opinión del dueño de la imprenta. Es otro de los grandes desafíos que tiene nuestra América. Me fascina. Yo aquí, en el ejercicio del gobierno, me he dado cuenta que el poder fáctico más grande que tienen Ecuador y América Latina son los medios de comunicación. Me aterra ver lo vulnerable que es nuestra sociedad en función de que nos informamos, tomamos decisiones, por lo que nos dicen los medios de comunicación. Son negocios, y muchos de ellos con ética muy cuestionable. El mayor diario nacional es propiedad de tres empresas fantasma de las islas Caimán, un paraíso fiscal. Ese es el diario que todos los días nos dice qué pensar, nos da la información para tomar decisiones. La Consulta Popular es un primer paso: al menos que no tengan empresas para que no haya conflicto de intereses. Que haya una Ley de Comunicación para que podamos regular los contenidos de los programas, que no nos presenten tanta porquería. Que no infamen, que no desprestigien, que haya responsabilidad ulterior, que ya existe. Usted puede poner un juicio a un periodista que difamó, pero lleva años. ¿Qué mayor libertad de expresión que la Consulta Popular? Ahí se pudo expresar la gran mayoría del pueblo ecuatoriano, libremente, en forma independiente.
¿Cómo se hace para cambiar esta situación? ¿Qué hace el gobierno con respecto a las radios comunitarias, locales?
Se están haciendo radios comunitarias, se está tratando de transparentar y democratizar a aquellos que han creado medios públicos. Se han creado medios públicos, pero el problema es aún grave. Se va a lograr con conciencia social, con acción colectiva, no sólo en Ecuador sino en la Unasur. Yo he vivido en Europa y en los EE UU, y jamás se le ocurriría a la prensa del primer mundo, por ejemplo, anticiparse a un juez en declarar culpable o inocente a un procesado,o interferir descaradamente en un proceso judicial. Jamás. Acá quieren hacerlo en nombre de la libertad de expresión. Quieren decir que insultar al presidente es libertad de expresión. Que vayan a insultar, como lo hacen conmigo, un trabajador de El Universo al dueño de El Universo o de El Comercio. Y que no lo despidan porque es libertad de expresión. Yo digo que lastimosamente este presidente nació rayado y morirá rayado, y lo digo sin miedo: yo creo que la prensa burguesa es el nuevo opio de nuestros pueblos.
Insisto, ¿cómo se hace para cambiar esto?
Se necesita control social. Los medios de comunicación no venden pescado. Si yo como pescado en mal estado, me enfermo yo. Si venden información en mal estado, se enferma la sociedad, nuestros jóvenes, nuestras familias. No control político o gubernamental, sino control social. Y eso ha planteado la consulta: un Consejo de Regulación, que jamás se ha dicho que lo controlaría el gobierno.
Pero hay gente que dice que la revolución ciudadana se desvió de su camino con una Asamblea dividida, con Alianza País dividido ¿Con qué fuerza se pueden hacer esos cambios?
Con la fuerza de todo un pueblo, como se demostró en mayo. La supuesta extrema izquierda votó con la extrema derecha. ¿Quiénes son los despistados? La extrema izquierda, que en vez de lanzar ideas lanza piedras, funcionales a la extrema derecha, a los del feriado bancario, a los del saqueo permanente de este país. No hay donde perderse, y en todo proceso revolucionario tenemos esas contradicciones, estos desleales oportunistas. Seguiremos haciendo cambios en paz, en democracia, pero con radicalidad, sin un paso atrás.
Etiquetas: El mundo, Medios sin remedios, Observatorio de medios
Abrasha Rotenberg nació en Ucrania y llegó a la Argentina a los ocho años. Fue amigo de Jacobo Timerman desde la adolescencia y junto a él estuvo en la creación del diario. El economista cuenta cómo se hizo, cuál fue el secreto del éxito, habla de la mística de aquella redacción. La primavera camporista y el exilio en España
Con los años se convirtió en su asesor económico, y más tarde, en socio. Así, juntos, los encontró La Opinión, aquel magnífico proyecto profesional que Timerman debió demorar durante años porque no había imprentas en Buenos Aires, sólo los grandes diarios tenían rotativas cualquier similitud con las dificultades del presente, por lo visto, no es pura coincidencia, hasta que el Buenos Aires Herald montó su propia máquina impresora, y a fines de 1970, los bocetos de un periódico distinto, el diario “para una inmensa minoría” comenzaba a plasmarse. Meses después, el martes 4 de mayo de 1971 llegaba a los kioscos. Su tirada inicial fue de 16 mil ejemplares, un par de años más tarde superaría los 100 mil. Pasaron cuatro décadas. Hoy Rotenberg repasa aquellos tiempos violentos, convulsionados, apasionantes. Acepta dialogar con Tiempo Argentino, el diario que publica los facsímiles de La Opinión, en una reedición histórica, una relectura imprescindible de los 49 días en que Héctor Cámpora fue presidente de los argentinos; siete semanas de “primavera camporista” que se reflejaron con excelencia en las páginas de aquel matutino: análisis y opinión en las plumas más destacadas de una época. Rotenberg se abre a un diálogo de más de dos horas, locuaz, ácido, cuestionador, siempre amable, y con una memoria prodigiosa sobre la experiencia de aquella aventura editorial y de un contexto político afiebrado del que fue crítico entonces y lo sigue siendo hoy, más aun; memoria que supo reflejar en su libro Historia confidencial: La Opinión y otros olvidos, que publicó Sudamericana en 1999 y que reeditó en España Mario Muchnick Editorial, con el título La Opinión amordazada. De estos últimos se consiguen, aún, algunos ejemplares en librerías porteñas de la Avenida Corrientes.
Rotenberg, durante la entrevista destacará la figura de Timerman, un periodista deslumbrante y audaz, del que se distanció tiempo después de partir al exilio: “El verdadero protagonista fue Jacobo, yo sólo lo acompañé. Siempre me mantuve en un plano muy discreto. La figura real, el gran creador fue él. Tenía un enorme olfato para la noticia. Creó La Opinión, que era una revista diaria de información de la realidad. Un espacio de enorme libertad. Entonces, la vida vibraba en las calles, vibraba la tragedia.” Y ahí estaba La Opinión para contarlo.
De las palabras de Rotenberg se desprende su antiperonismo, su visión crítica de la izquierda revolucionaria de los ’70, sus cuestionamientos al gobierno camporista. Pero también define, sin dudarlo, que aquellos fueron “los mejores años de mi vida”. A continuación, un extracto del extenso diálogo con el hombre que fue testigo y protagonista a pesar de que él no se considere así de una época políticamente desmesurada; protagonista de una experiencia periodística única.
La Opinión fue un diario emblemático que marcó la historia del periodismo argentino. Para usted, ¿cuáles fueron las claves de ese fenómeno editorial?
Creo que una de las claves fue que modificó posiblemente el estilo de escribir. Hubo varias razones. En primer lugar, un escenario de coincidencia histórica irrepetible: un grupo de periodistas, escritores, poetas, gente que podía opinar, que no necesariamente tenía que pertenecer a la profesión, que se juntaron en un momento mágico en La Opinión. Porque tenía una idea de un periódico con características totalmente diferentes de las que había en otros diarios. Después de 40 años, miro hacia atrás, porque tuve el privilegio de vivir todo el proceso desde que nació la idea hasta que se plasmó, hasta que nos eliminaron, y hoy veo una idea genial de la cual no teníamos ni conciencia. Timerman inventó esto: una revista que salía todos los días al precio de un periódico. La Opinión era una revista. ¿Qué es una revista? Es algo que no refleja los hechos inmediatos, sino que los interpreta, los analiza. ¿Qué significa? A veces un hecho intrascendente cambia la historia de la humanidad, y un hecho que parece trascendente, en realidad es colateral y no significa nada. A veces la tapa de los diarios, todos los días, van a lo impactante, pero las historias no siempre se manejan por lo impactante. La verdad a veces va por subterfugios, va por canales subterráneos que uno no los distingue. La Opinión hizo esto. Una revista que se podía leer a diario, con material abundantísimo y con una interpretación de la realidad dentro de una ideología de independencia, que representaba la misma consigna de decir la verdad e interpretarla por diferentes bocas. No era lo mismo lo que decía Horacio Verbitsky de la realidad, con lo que decía Juan Gelman, aunque coincidían ideológicamente. Por otro lado, La Opinión nació en un momento de una enorme efervescencia ideológica en el país. Los Montoneros, la izquierda revolucionaria creían que se habían dado las condiciones en Latinoamérica para cambiar la realidad. Creo que estaban equivocados, y sobre todo, estaban equivocados en los métodos que usaban para cambiarla: la fuerza, los atentados, buscar al enemigo donde estuviera, lo que luego se superó con elecciones donde ganó la gente que pertenecía a esa corriente. Ganó Cámpora.
¿Cómo fue el origen de La Opinión? ¿Fue una idea exclusiva de Timerman?
Sí, una idea que él tuvo durante años. Era una vida de enorme efervescencia, en la que la clase media había logrado un nivel de cultura, aprendizaje y de necesidad de entender lo que ocurría, porque los argentinos, en los ’70, sabían todo. En esa época, los argentinos sabían lo que ocurría en el mundo, y sin Internet, porque ahora es muy fácil. Sabíamos todo, pero yo dudaba de que entendiéramos algo. Y esa es la diferencia importante. La Opinión quiso hacer el esfuerzo para que el lector entendiera, desde el punto de vista de una izquierda liberal, lo que ocurría en el país.
¿Se considera un empresario de izquierda liberal?
Yo no soy un empresario. Fui empresario de casualidad. Soy un profesional. Fui y seré un economista, un hombre que tiene grandes posibilidades de estar siempre equivocado. Y era el asesor económico de Timerman. Primero, éramos amigos de la adolescencia, aunque él era un poco mayor que yo. De allí, Timerman siguió con su actividad como periodista, empezó muy de abajo, haciendo texto para cómics, pero luego fue creciendo, como periodista era muy brillante. Para decirlo brevemente: en mi vida conocí a mucha gente muy inteligente, tuve mucha suerte en ese sentido, y una de las personas más brillantes que conocí fue Jacobo. Era absolutamente claro, inteligente, con una capacidad de análisis muy profunda, y un hombre que no abunda en la Argentina podíamos calificar como un empresario periodístico nato. Hay muchos periodistas. Él era un gran creador. Un gran inventor.
¿Su primera experiencia editorial es con Timerman en La Opinión?
No. Primero empezamos, cuando lo asesoré en la revista Primera Plana. Ahí, revolucionó la cultura. Era, para que alguien tuviese prestigio, era un prestigio axilar: bajo la axila, Primera Plana. Eso te catalogaba de una clase social determinada. En un determinado momento, Jacobo lo dejó porque además psicológicamente era un hombre incapaz de soportar sus propios éxitos. Hay gente incapaz de soportar sus fracasos. Él no soportaba sus éxitos y se desprendió de Primera Plana cuando estaba en un momento extraordinario. Luego, el bichito le renació e hizo la revista Confirmado. Fue, no sé si un éxito muy mediocre, o un fracaso leve, pero por ahí andaba. Luego, para definir la Argentina de los ’70, no se podía hacer un periódico porque no había imprentas, no había rotativas. Los diarios grandes sí tenían. No había posibilidad de hacer un periódico y esa era su fantasía. Hasta que tiene la oportunidad, porque el Buenos Aires Herald se compró rotativas propias y estaban disponibles. Y ahí decidió hacer La Opinión, en noviembre o diciembre de 1970 y en mayo de 1971 salió, donde tres personas coordinaron el grupo de gente que iba a estar ahí: Juan Carlos Argañaraz y su hermano mellizo Julio ahora corresponsales de Clarín, en Roma y Madrid y el otro, Verbitsky, que escribió el propósito de lo que sería La Opinión en un artículo memorable del primer número. Ahí define la ideología de lo que iba a ser el diario. Entre ese momento, entre esos hermanos y él, toda persona brillante que tuviera algo de chispa, que no estaba amodorrado por la profesión, entró a trabajar en el diario.
¿Participó junto a Timerman del armado del diario?
Fue Jacobo, él convocó, él era el profesional. Mi papel era insignificante. Yo hice los cálculos. Y le dije: “Jacobo, debo estar equivocado en mis cálculos.” Porque había que calcular cuánto dinero hacía falta y hacer una proyección a un año. Le dije: “No puede ser, porque con 21 mil ejemplares y tres páginas de publicidad, y además por razones psicológicas este periódico debe costar más caro que los otros.” Y armamos el diario de “la inmensa minoría”. Arrancamos vendiendo 16 mil ejemplares y terminó con 128 mil cuando se enfrentó a López Rega, porque había que tener coraje para hacerlo. En todo caso, La Opinión sufrió altibajos, pero jamás bajó de 16 mil. Luego, hasta mediados de 1972, más o menos, fue un periódico creciente, luego en ese año llega a un acuerdo con el gobierno de Lanusse y ahí se presenta la primera de las crisis: hay gente que por razones ideológicas se van del diario: Verbitsky, Bonasso, se fueron varios que pertenecían a Montoneros y otros, porque dentro de La Opinión estaban todas las corrientes. Yo no los conocía, pero estaban. Gente que vivía en la realidad con una ideología absolutamente imposible de concretar: la revolución social argentina, en esa época y en esta, era una fantasía irrealizable.
Desde sus páginas, La Opinión contó a su manera esa tensión de época, la conflictividad social que imperaba entonces. ¿Cómo recuerda aquellos tiempos?
La Opinión vivió varias etapas. La primera, era cuando estaba ideológicamente muy acentuada cierta simpatía hecha por los periodistas, de denuncia contra el gobierno militar, en relación a los atropellos, falta de libertades. Por otro lado, se mataban militares. Fue un proceso donde la izquierda combativa creó un estado de tensión social, ideológicamente justificado porque cuanto peor, mejor: si la sociedad está caotizada, vendrá el dominio del proletariado, de los movimientos populares, y va a haber un gobierno justo y distribuidor. Esa fantasía, con la situación continental dominada por los EE UU, en esa época más reaccionario que nunca, no permitió que ese proceso prosperara.
¿Así pensaba usted entonces?
Absolutamente. Por eso estaba en contra de la violencia, muy buena excusa para la reacción y para la ultraderecha.
Pero esa violencia insurgente de la izquierda no justifica la violencia genocida, el terrorismo de Estado.
Ni hablar. Ni hablar. Te habla alguien que tiene alrededor muchos muertos, y 34 años de exilio. Pero independientemente de eso, un factor determinante de los militares en ese momento fue consecuencia también del delirio ideológico que dominaba a gran parte de la sociedad argentina.
Le propongo volver a La Opinión. ¿Cómo fue dirigir una redacción con tantos “notables”?
Muy difícil. Es difícil vivir entre estrellas. Después de lo que diré ahora, te diré algo personal. Yo viví ocho años bajo el comunismo, el gran sueño que iba a cambiar al hombre. Viví bajo el peronismo, que acá fue el sueño de mucha gente real. Estudié en Israel, en la época de los sueños de que sea un Estado maravilloso para los judíos. Viví entre sueños. Viví una de las experiencias más apasionantes, agradecido estoy de haber vivido eso, que fue participar en la transformación de la España franquista a la España democrática. Eso fue una experiencia única, profunda, maravillosa. Y muchas cosas más, pero si tengo que elegir un momento en mi vida en que viví la pasión absoluta, fueron esos años en La Opinión. Años maravillosos. No me arrepiento de nada, ni siquiera de que tuvimos que irnos como nos fuimos. Pero convivir con estrellas no era fácil porque aunque ideológicamente afines, egolátricamente eran desafinados. Cada uno tenía lo suyo. Había bastantes conflictos. Tuve el placer y el privilegio de quedarme de noche hasta el cierre y me encantaba, y eran horas en que estando todo hecho, me quedaba hablando con Tomás Eloy Martínez, Gelman, Paco Urondo, con Capurro, Bonasso peronista fanático que se volvió después muy camporista, enojado con Perón, Pasquini Durán, más bien pertenecía al Partido Comunista, con Verbitsky un poco menos, fui muy amigo de su padre y le estuve muy agradecido, que escribía su padre una revista en la Hebraica y me auspició para que escribiera un poco allí, y recuerdo cuando cobré mi primer cheque, por un artículo, de 117,50 pesos.
Usted llegó a dirigir el diario.
Sí. A fines de 1972 y hasta marzo de 1973. Un día Jacobo sufrió un atentando, una bomba al lado de su casa y decidió irse a Israel. No era broma. Recuerdo que se me sentó adelante y me dijo: “Me voy.” Y me tiró una llave arriba del escritorio, y me dijo: “Tomá, desde ahora sos el director.” “Jacobo, yo no tengo ni idea de lo que es ser director de un diario”, contesté. “Te las vas a arreglar”, respondió. Y me las arreglé. Aprendí mucho.
El regreso de Jacobo. Timerman volvió al país y a su diario en marzo de 1973, días antes de las elecciones que consagraron a la fórmula CámporaSolano Lima. Lo hizo sin avisar. Jacobo apareció de repente en la oficina de Rotenberg, la del director y ahí se quedó, nuevamente. Por esos días, la tensión dentro de la redacción se hacía cada vez más evidente. Los periodistas alineados con la Tendencia y Montoneros estaban dispuestos a dar la discusión con la empresa sobre la propiedad del diario. Y así lo hicieron.
Carlos “Quito” Burgos, uno de los delegados de los trabajadores, se lo planteó a Rotenberg. Reclamaban el 50% de las acciones. Recuerda Rotenberg: “Ese proceso se fue acentuando previo a las elecciones de marzo cuando ya se sabía que ganaba Cámpora. Los más izquierdistas de la redacción se reunían en El Pulpo, el restorán de la esquina del diario, en la calle Reconquista, entiendo que con Verbitsky, que ya se había ido del diario, y con Rodolfo Walsh. Tenían esa fantasía loca, para ellos estaba por triunfar la revolución socialista, fue Burgos, un gran tipo, el que me lo comunicó y que yo le contesté en broma que lo iba a hablar con los accionistas. La propuesta combinaba ingenuidad, propósito político y ternura. Había germinado durante la ausencia de Jacobo, y su regreso fue un shock para la redacción, pero el proceso se acentuó y terminó con una huelga de los trabajadores por la que el diario no salió durante unos diez días.”
Fue entre el 1 y el 11 de junio de 1973. La Opinión volvió a la calle, Cámpora seguiría en el gobierno unas semanas más, y las acciones del diario en manos de Timerman y sus socios.
¿Cómo recuerda aquellos 49 días del gobierno de Cámpora que comienzan el 25 de mayo de 1973?
Te imaginarás que no tengo un buen recuerdo. Un caos. El día que asume Cámpora, toda la gente de la izquierda va hasta las cárceles para liberar a los presos políticos, y eso a Perón le produce pánico. Porque Perón en el fondo era muy organizado. Tenía una gran habilidad como político, un gran carisma, algo de estadista y sobre todo una gran habilidad para manejar a distintas ideologías, haciéndolos ingresar a un Movimiento donde la contradicción puede convivir sin ninguna molestia emocional. Cuando llega Perón, eso estalla. Lo que ocurrió en Ezeiza es en realidad el eterno conflicto de lo que el peronismo significa, que en el fondo, al ser tan abarcativo, en realidad expresa una suma cuando está en armonía, pero un conflicto cuando la armonía se rompe.
Pero tras casi 18 años de exilio, de proscripción, el regreso de Perón al país, ¿no reafirmaba esa armonía de la que usted habla?
Sí, debería haber ocurrido, pero Perón muere al poco tiempo.
¿Qué autocrítica hace de La Opinión?
Sin dudas, el acuerdo con Lanusse en 1972. Ese apoyo fue un error. Después el apoyo a Perón. Pero cuando muere Perón, ya no se podía apoyar a López Rega, que después nos terminó cerrando.
Cuando señala que en La Opinión había libertad, ¿a qué se refiere?
La gente no tenía horario, tenía ganas de trabajar. Lo que hizo Timerman, en la primera etapa, fue crear una mística. La gente no iba a laburar, iba a inventarse una vida y a describir una realidad llena de muertes, asesinatos, desapariciones, sorpresas. Simone de Beauvoir lo describió claramente: “Lo peor de la tragedia es que uno se habitúa a ella.” Cuando mataron a Rucci, el país temblaba y la muerte de Perón fue uno de los acontecimientos más dolorosos, incluso para los antiperonistas como yo. Se terminó una época.
¿Cuándo terminó La Opinión para usted?
En enero de 1977, que fue la última vez que vine acá. En febrero iba a volver otra vez, pero después descubrimos que el chofer que teníamos era un delator. Sabían todo. No me quisieron matar. Le avisó a Jacobo que volvía, y me dijo que no. Que él viajaba a España. Quiso retenerme afuera. Y me salvó la vida.
Por último, si piensa en La Opinión, ¿cuál es la primera palabra que le viene a la mente?
Talento. Muchos talentos simultáneos que se multiplicaban recíprocamente. En el Talmud, hay una definición de inteligencia que dice: uno es como una cazuela que le metés agua y ahí está, no pierde ni una gota. Y otros son como un manantial que va renovando sus aguas continuamente. Y así fue La Opinión.
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Etiquetas: Clarín, Derechos Humanos, Ernestina Herrera de Noble, Justicia, Observatorio de medios
Horacio Verbitsky disculpa a Néstor Kirchner por alentar la concentración de medios mediante el decreto N° 527. Así lo refleja en su columna de hoy en PáginaI12:
La prórroga por diez años de todas las licencias de radiodifusión, dispuesta en mayo de 2005 por el decreto 527, no fue un favor al Grupo Clarín (que acababa de renovar las suyas) sino a sus competidores de los canales de televisión 2 y 9, que las tenían a punto de vencer y para colmo estaban en convocatoria de acreedores. Esto era causal de extinción de las licencias, según el artículo 53, inciso c, de la ley de radiodifusión 22.285 vigente entonces.
En tal caso, Clarín reinaría sin competencia, dado que el restante canal de aire, en manos de la española Telefonica, se abstenía de cualquier intervención política.
El entonces secretario de Comercio, Guillermo Moreno, intercedió ante Telefonica para que condonara o refinanciara la deuda que Daniel Hadad contrajo al adquirir el canal 9, como informó este diario oficialista el 26 de diciembre de 2004. Cuando esas gestiones fracasaron, Kirchner acudió a la prórroga de las licencias. De ese modo revalorizó a los contrincantes del Grupo Clarín y los rescató de la quiebra. Es decir que ya en el segundo año de su presidencia, Kirchner estaba prevenido contra la enorme concentración de poder mediático en un solo grupo, que además procuraba expandirse al campo de las telecomunicaciones, para lo que solicitaba el apoyo oficial. Que no lo haya enfrentado entonces obedece a debilidad objetiva y subjetiva. “Hay cosas que no me animé a hacer, para no de-sestabilizar, para no profundizar, y que, gracias a Dios, Cristina las está haciendo”, dijo en enero del año pasado (“Hombre de la Plaza Rosada”, Página/12, 10 de enero de 2010). Una vez más, la cronología ayuda a comprender los procesos. En diciembre de 2007, tres días antes de su conclusión, el gobierno de Kirchner había autorizado la operación conjunta de Cablevisión y Multicanal, si se cumplían las condiciones de desmonopolización señaladas por el Tribunal de Defensa de la Competencia. El 4 de abril de 2008, a diez días del primer lockout agropecuario, la presidente recibió a los directivos de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y el 16 de abril a los miembros de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, quienes le presentaron los “21 puntos por el Derecho a la Comunicación”en los que desde 2003 trabajaron 300 organizaciones sociales y cooperativas, sindicatos, universidades, organismos de derechos humanos, asociaciones de radiodifusores y radios comunitarias y le solicitaron que reformara la vetusta ley de Radiodifusión, sancionada por Videla en 1980 y empeorada por Menem diez años después.
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Algunos puntos discutibles. Entre las fuentes citadas por el colega Ariel Zak figura la diputada provincial María Alejandra Vucasovich, que la ubica como "reutemanista", hoy primera en la lista de diputados del PRO. Diputados opositores encabezados por Vucasovich presentaron una denuncia penal contra el gobierno (finales del 2009) por una condonación de deudas a Casino de Rosario S.A., luego el gobierno aclaró que "la multa que correspondía por la demora en la inauguración fue calculada en 10 millones de pesos (según lo establecía el contrato) y que se cobró en tiempo y forma".
Otro mencionado es el diputado provincial Jorge Lagna, Santa Fe Federal. De este último se sirven para tomar información que publicó Lagna junto a Sergio Battistoni en el libro "La secta socialista" en el año 2006 con refritos acerca de los lugares que ocupan en la administración las hijas de Binner, los detalles completos están en línea en la página de la Municipalidad de Rosario.
En mayo del año pasado el presidente de la Corte provincial, Rafael Gutiérrez le respondió a Binner por sus dichos acerca de que en el Poder Judicial está "el hijo de, el cuñado de, el sobrino de”. Gutiérrez señaló algunos nombres, entre ellos hija del Ministro de Justicia Héctor Superti, relatora de la Corte en Rosario. A Gutiérrez y a la revista les faltó decir que trabaja en el Poder Judicial desde 2002.
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El legislador, del Frente para la Victoria de Buenos Aires, con su iniciativa busca prevenir el delito de Trata de Personas con fines de explotación sexual, y la paulatina eliminación de las formas de discriminación por medio de la “objetivación” de las mujeres, a partir de la prohibición de los avisos clasificados que promuevan la oferta sexual. La norma prevé sancionar con multa de $ 50.000 hasta $ 250.000 y con la privación, por un mes, de todo tipo de pauta publicitaria oficial, a quienes realicen publicaciones de oferta sexual.
El presente proyecto debe ser interpretado en concordancia con la ley nacional 26.364, de “Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas”, sancionada el 9 de abril de 2008 y promulgada el 29 de abril del mismo año.
En su artículo 1º, dicha norma dispone que su objeto está orientado, entre otros, a la prevención del mentado delito.
La Real Academia Española, define el verbo prevenir en su primera acepción, como el acto de “Preparar, aparejar y disponer con anticipación lo necesario para un fin”.
Resulta evidente, entonces, que la intención del legislador, era la de sentar las bases mínimas, a los fines de acabar con el flagelo que representan para la sociedad las redes de trata.
De esta manera, encontramos la ley aludida como el marco que brinda la necesidad inexorable de reducir todas aquellas prácticas o usos sociales que facilitan o dejan expedita la consecución de las acciones que puedan ser tipificadas como “Trata de personas”.
La oferta de “sexo” en el denominado “rubro 59” de los clasificados, como así también todos los eufemismos tras los que se intenta esconder las verdaderas prácticas, a saber: “relax”, “masajes”, “contactos para adultos”, etc.; resultan ser un vehículo idóneo y efectivo para el perfeccionamiento del mentado delito de “Trata de personas”.
El presente proyecto intenta, entonces, erigirse como un medio palmario en lo atinente al combate manifiesto de las herramientas que puedan facilitar a las redes criminales la consumación del aludido delito de “Trata de Personas”, constituyéndose como un dispositivo de prevención de dicha práctica. Hay que decir que los avisos clasificados y las publicidades se erigen muchas veces en un medio eficaz para el desarrollo de esta práctica delictiva que se quiere prevenir y erradicar.
Por su parte, la ley 26.364, se encuentra enmarcada el capítulo cuarto de la parte orgánica de la Constitución Nacional, atinente a las atribuciones del Congreso; la que en su artículo 75 inciso 22, dota de jerarquía constitucional a la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW por sus siglas en inglés).
El articulado de dicha convención, se entiende como complementario de los derechos y garantías establecidos por la Carta Magna. Así, la sanción de la ley nacional 26.364, se encuentra en franco cumplimiento de la manda del artículo 6º de la aludida Convención, que reza: “Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para suprimir todas las formas de trata de mujeres y explotación de la prostitución de la mujer”.
La pertinencia del presente proyecto se encuentra dada, entonces, en la imperiosa necesidad de dotar de mayor operatividad a la legislación imperante en la materia.
En un orden complementario de ideas, la forma en que es presentada la “oferta de sexo” en los avisos clasificados, constituye una evidente contradicción con las disposiciones contempladas en la CEDAW. El artículo primero, se encarga de definir qué debe entenderse por “discriminación contra la mujer”, al establecer que “denotará toda distinción, exclusión a restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”.
Como puede apreciarse, el modo en que los artículos clasificados se refieren a las mujeres, establecen una manifiesta “objetivación” o “cosificación” de las mismas.
La banalización del sexo femenino, al referirse a las mujeres como “bebotas, pimpollos, esclavas, etc.”, constituye una distinción contraria al tratamiento igualitario que deben recibir las mujeres, en estricto cumplimiento del tratado aquí citado.
Asimismo, el artículo 5º inciso “a” del tratado internacional, dispone que “Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para (…) Modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres, con miras a alcanzar la eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de cualquier otra índole que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres”.
En cabal cumplimiento del instrumento internacional, de jerarquía constitucional conforme al artículo 75 inciso 22, el presente proyecto se encamina entonces, a través de la prohibición de la “oferta sexual” o “Rubro 59”, a coadyuvar en la eliminación de prácticas socioculturales que tiendan a la “objetivación” o “cosificación” de las mujeres, y por tanto al menoscabo de su calidad inalienable de personas.
2) Oferta Sexual. “Rubro 59”
Los avisos clasificados a los que se hace mención en el presente Proyecto, resultan todos aquellos relacionados con el comercio sexual, es decir publicidad de contactos personales, cabarets, privados, casas de tolerancia (referidos generalmente a la explotación de la prostitución por cuenta ajena) y solicitud de señoritas para ofertas laborales vinculadas con la prostitución.
Resulta notoria la incidencia de los medios en la construcción del imaginario colectivo.
Consecuentemente, dicho tipo de avisos ha sido el vehículo idóneo por medio del que se ha naturalizado el comercio sexual, al punto de invisibilizar la conexión existente entre prostitución y otros delitos aberrantes como sin duda lo constituyen la trata de mujeres con fines de explotación sexual, o la promoción y facilitación de corrupción, o prostitución de menores.
Los avisos destinados a publicitar la “oferta sexual” o a “reclutar mujeres”, generalmente contenidos en el “Rubro 59” parecieran, a priori, no transgredir ninguna normativa. Consecuentemente con ello, se puede apreciar el arraigo que detentan en el “ideario social”, como parte de tantas otras publicaciones comerciales.
Asimismo, los intentos de abordaje y problematización de este tipo de publicaciones han recibido el enfático rechazo de los grupos multimédiaticos que esgrimen la libertad de expresión como defensa frente a cualquier atisbo o pretensión regulatoria.
Es dable recordar, en relación a este punto, que ningún derecho consagrado en nuestra Carta Magna resulta absoluto, sino que se encuentra sometido a la regla de razonabilidad prevista en el artículo 28 de dicho texto normativo. Así, la “libertad de expresión” –como derecho de raigambre constitucional-, debe ser enarbolado como piedra angular de la democracia, pero nunca instituirse en un vehículo facilitador de posibles prácticas delictivas. En razón de lo expuesto cabría, entonces, la siguiente pregunta: ¿Estamos acaso frente a cualquier “rubro comercial”? Decididamente no.
3) Incidencia en el extranjero
La polémica respecto de los avisos sexuales publicitados en los medios gráficos, comenzó a darse en España en 2009, año en que puso en marcha el “Plan Integral de Lucha contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual”. En consonancia con lo expuesto, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero pronosticó sus intenciones de prohibir la publicidad relacionada con la industria del sexo en los medios de comunicación. La aludida manifestación generó un estallido social que culminó con un voluntario punto final a las publicaciones sexuales por parte de ciertos diarios, como La Razón, Público, 20 Minutos o Avui.
Por su parte, otros medios –incluso de mayor tirada- como El País, La Vanguardia, El Mundo o ABC, continúan publicando los “avisos” objeto del presente Proyecto.
En relación a lo expuesto, resultan elocuentes los datos cualitativos que arrojan el examen de los últimos medios aludidos: “El País, periódico que denuncia la prostitución como una “esclavitud invisible”, a veces cuenta con más de 700 anuncios breves relacionados con contactos sexuales. En 2009, este diario, junto con El Mundo, ABC, y La Razón sumaron 1.323 páginas destinadas a publicidad con contenidos sexuales”. (1)
En consonancia con lo expuesto por el Rodríguez Zapatero, y en el marco del “Plan Integral de Lucha contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual”, la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído, anuncio el retiro de la pauta institucional en aquellos periódicos que sigan manteniendo anuncios de prostitución.
Por otro lado, en el resto de Europa, L´Associació de Dones Periodistes de Catalunya realizó un informe en el que relata que salvo en España en el resto de Europa, este tipo de publicidad está relegada a periódicos minoritarios y sensacionalistas. En el Reino Unido, la ministra de igualdad, Harriett Harman, encargó en el 2008 un estudio en el que relacionó estos avisos con el tráfico de mujeres. Tras su publicación, la empresa editorial Newsquest y las filiales locales del grupo editor “The Guardian” dejaron de publicarlos. En Italia, ya hace muchos años que los principales periódicos eliminaron de sus páginas cualquier publicidad de este tipo. En Francia, ni los periódicos conservadores ni los liberales tienen anuncios de sexo. Libération tiene una sección de contactos para gente que busca citas y es “vigilada escrupulosamente para evitar que haya prostitución encubierta”.
Asimismo, en Estados Unidos, la prensa nacional no los publica. Sólo están presentes en las ediciones semanales dedicadas al ocio, como lo son Village Voice, en Nueva York o L.A. Weekly, en Los Ángeles.
Como puede apreciarse, los avisos clasificados que promueven la “oferta sexual”, se encuentran en el centro de discusión principalmente en España, aunque el alcance de la misma se ha extendido al resto de Europa, e incluso a Estados Unidos.
4) Situación en Argentina
En nuestro país, distintas organizaciones de la sociedad civil contra la “Trata de Personas” vienen monitoreando los avisos del “Rubro 59”.
Así fue, que el año pasado el Programa “Esclavitud Cero” junto a la ONG La Alameda, realizó una denuncia conjunta sobre la existencia de 613 prostíbulos en la ciudad de Buenos Aires, detectados sólo sobre la base de los avisos publicados en los principales diarios nacionales (Clarín, La Nación, Ámbito Financiero, Crónica, El Argentino y la revista VIVA). La denuncia presentada ante el procurador de la Nación, Esteban Righi, arrojó como resultado 40 allanamientos, que denotan con claridad meridiana la ostensible vinculación entre las publicaciones sexuales y la comisión de ilícitos sancionados penalmente.
Por su parte, el Foro de Periodismo Argentino (FoPeA) expidió un comunicado el 5 de julio de 2010, en el que dejó sentado su “preocupación por la persistente publicación en diferentes medios gráficos nacionales y regionales, de publicaciones que promueven la prostitución y la trata de personas en sus diferentes formas”. En este sentido, FoPeA observa como, cuanto menos, contradictoria la conducta de medios de comunicación que, en su definición editorial y su construcción noticiosa, colaboran con la denuncia de estas formas modernas de sometimiento pero, al mismo tiempo, favorecen desde sus páginas publicitarias, la expansión del negocio de la prostitución y la trata de personas publicando avisos clasificados de proxenetismo y explotación sexual o ligados a evidentes fines de reclutar a menores o personas socialmente vulnerables.
Un dato adicional es la creciente naturalización de estos avisos entre las ofertas comerciales de automotores, viviendas, electrodomésticos y búsqueda de personal, como si fueran parte de una oferta lícita.
En razón de todas estas observaciones, FoPeA realiza un llamado de atención a la opinión pública en general y a las empresas periodísticas en particular -en especial a los medios gráficos, en los cuales este tipo de anuncios adquiere mayor preeminencia- solicitándoles que revisen sus criterios de publicación de avisos, a fin de no ser cómplices de un delito aberrante.” (3)
A su vez, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la xenofobia y el Racismo (INaDi) realizó un informe técnico elevado a la Procuración General de la Nación mediante el que solicita la investigación de estos anuncios. El Organismo luego de un relevamiento realizado sobre diferentes diarios; investigó los mismos, con el propósito de develar “si promueven el negocio de la trata, si promueven o facilitan la corrupción de menores y si constituye un caso de violencia mediática contra las mujeres” (4).
En Argentina, entonces, el tema referido a los avisos clasificados que promueven la “oferta sexual”, también se encuentra como un nodo en el que se concentran distintos puntos de vista y denuncias sobre las prácticas que se han esbozado en la presente fundamentación.
El Senado y Cámara de Diputados, sancionan con fuerza de Ley.
Capítulo I / Alcance
Artículo 1º.- La presente Ley tiene por objeto prevenir el delito de Trata de Personas con fines de explotación sexual, y la paulatina eliminación de las formas de discriminación por medio de la “objetivación” de las mujeres, a partir de la prohibición de los avisos clasificados que promuevan la oferta sexual, o hagan explícita o implícita referencia a la solicitud de personas destinadas al comercio sexual.
Artículo 2º.- Se consideran parte integrante de la presente Ley, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer, del 9 de junio de 1994; la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (C.E.D.A.W.), del 10 de diciembre de 1999, serán instrumentos de orientación para la interpretación de la presente Ley.
Capítulo II / Sanciones
Articulo 3°.- Será sancionado con multa de $ 50.000 a $ 250.000 quien, por cualquier medio, publique avisos que de manera explícita o implícita hagan referencia a la solicitud de personas destinadas al comercio sexual. Además será privado durante treinta días de todo tipo de pauta publicitaria oficial nacional, provincial o municipal.
Articulo 4°.- Será sancionado con multa de $ 50.000 a $ 250.000 quien, por cualquier medio, publique avisos que de manera explícita o implícita promuevan la oferta de comercio sexual. Además será privado durante treinta días de todo tipo de publicidad oficial nacional, provincial o municipal.
Artículo 5º.- Quien incurriere en las infracciones contempladas en los artículos 3º y 4º conjuntamente, será sancionado con multa de $ 70.000 a $ 350.000.
Articulo 6°.- La sanción contemplada en los artículos 3º, 4º y 5º resultará de hasta $ 500.000, si de la publicación se infiriere adjetivación de las personas a prestar los servicios, por edad, nacionalidad, especificidad territorial o características personales.
Articulo 7°.- Suprímase la publicación estatal en aquellos medios que publiquen avisos relacionados con el comercio sexual. Las multas no serán canjeables por publicidad o espacios de propaganda oficial o de bien común o interés público, pública o privada, estatal o no estatal, ni por ninguna otra contraprestación en especie.
Capítulo III / Autoridad de Aplicación
Articulo 8º.- Crease en el ámbito de la Oficina de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas por el Delito de Trata de Personas, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, la Oficina de Monitoreo de Publicación de Avisos Clasificados de Oferta de Comercio Sexual.
Artículo 9º.- la Oficina de Monitoreo de Publicación de Avisos Clasificados de Oferta de Comercio Sexual, detenta las siguientes facultades:
a) Observancia del cumplimiento de la presente Ley.
b) Monitoreo de los medios gráficos de tirada nacional a los fines de constatar la presencia de Avisos Clasificados de Oferta de Comercio Sexual
c) Imposición de sanciones previstas en el capítulo precedente
Artículo 10º.- Los gobiernos provinciales y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires actuarán como autoridades locales de aplicación ejerciendo el control y vigilancia sobre el cumplimiento de la presente ley y sus normas reglamentarias, con respecto a los medios gráficos cuya tirada esté dirigida principalmente a su jurisdicción, juzgando las presuntas infracciones. A ese fin determinarán los organismos que cumplirán tales funciones, pudiendo los gobiernos provinciales delegar sus atribuciones en los gobiernos municipales. Para el cumplimiento de su cometido las autoridades de aplicación a través de los organismos que determine, tendrán las Facultades dispuestas en el artículo 9º.
Capítulo IV / Procedimiento
Artículo 11º.- La verificación de las infracciones a la presente ley y la sustanciación de las causas que ellas se originen se ajustarán al procedimiento que seguidamente se establece:
a) Si se tratare de la comprobación de una infracción, el funcionario actuante procederá a labrar un acta donde hará constar concretamente el hecho verificado, la disposición infringida y deberá adjuntar la página o páginas del medio gráfico en donde consten materialmente dicha infracción.
b) Ante la primera comprobación de una infracción, el funcionario actuante notificará al presunto infractor e instará, en el mismo acto, a que en el plazo de veinticuatro (24) horas, el medio cese con la práctica incursa en infracción.
c) Si el medio gráfico incurriese nuevamente en una práctica vedada por la presente Ley, e hiciese caso omiso de lo dispuesto en el inciso anterior, el funcionario labrará nueva acta donde hará constar concretamente el hecho verificado, la disposición infringida, deberá adjuntar la página o páginas del medio gráfico en donde consten materialmente la nueva infracción y deberá, asimismo, acompañar copia del acta labrada contemplada en el inciso “a”.
Al labrar el acta, el funcionario actuante fijará la cuantía de las sanciones contempladas en el Capítulo II de la presente Ley.
d) Las constancias del acta labrada conforme a lo previsto en el inciso a) y c) del presente artículo, constituirán prueba suficiente de los hechos así comprobados, salvo en los casos en que resulten desvirtuadas por otras pruebas.
f) Concluido el plazo contemplado en el último párrafo del inciso c) la Autoridad de Aplicación dictará resolución definitiva dentro del plazo de cinco (5) días hábiles. En el mismo acto notificará al presunto infractor e intimará a que dentro de los diez (10) días hábiles haga efectivo el pago de la multa.
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La Sala II Cámara Nacional de Casación Penal dará a conocer el próximo jueves 2 de junio, a partir de las 12, la resolución en la causa 13.957 "Noble Herrera, Marcela y otro s/recurso de casación". Dicha causa tiene lugar a raíz del recurso de casación formulado por los letrados apoderados de Marcela Noble Herrera y Felipe Noble Herrera contra la decisión de la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín, que confirmó la decisión de la jueza de primera instancia en cuanto dispuso "Hacer lugar a la medida de prueba solicitada por la querella Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, disponiendo así la extracción directa, con o sin consentimiento, de mínimas muestras de sangre, saliva, piel, cabello u otras muestras biológicas pertenecientes en forma indubitada a Marcela y Felipe Noble Herrera, las que resultan necesarias para dar curso al peritaje de poligformismo de ADN con fines identificatorios ordenado en autos. (.)".
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Desde mi visión, la LDMCA** (Ley de Medios de Comunicación Audiovisual) es un documento académico que tiene aportes interesantes para generar una cultura inclusiva, pero, y aquí viene el problema, es una ley de imposible cumplimiento: en ninguno de sus artículos y agregados se habla de financiación, y si hablamos de televisión, hablamos de una maquinaria aceitada que subsiste gracias al aporte de entes privados (empresas, ONG´s,) y publicidad oficial. En la Argentina existe hoy un debate muy fuerte sobre publicidad oficial y compra de voluntades políticas. Si enumeramos todos los casos denunciados por discriminación de pauta oficial a medios críticos del gobierno nacional o gobiernos regionales, saldría del eje que planteo: la imposibilidad de financiación de programación (la publicidad oficial, según ADC / Asociación Por Los Derechos Civiles, se da en gran parte a medios que responden positivamente a los políticos de turno). En el caso de las productoras alejadas de Buenos Aires existe un problema extra: subsisten (subsistimos) gracias al aporte de entes privados (en un número menor al de Buenos Aires!), que se interesan por nuestros productos, confían en nosotros, y generan movimiento económico a través del trabajo de: editores, periodistas, productores, camarógrafos, guionistas, iluminadores, sonidistas, gaffer, maquilladores, conductores y directores.
En el canal Somos El Valle, propiedad de Cablevisión Alto Valle de Río Negro y Neuquén, emiten un programa destinado a la infancia, de tristísima calidad, solo para ocupar las tres horas exigidas por la ley para la niñez, ¿no es un mecanismo perverso obligar a productoras locales a hacer malos productos que nada tienen que ver con el espíritu europeo de la ley?, esto tiene una respuesta:
Según José Crettaz no es lo mismo Disney Channel produciendo programas para chicos, que una productora que cobra 2000 pesos una tanda publicitaria y a la cual le sacan tres minutos de publicidad y todos los zócalos.
Calculando que un editor cobra como mínimo 500 pesos para editar un programa semanal de media hora, el dinero que recauda la productora con las limitaciones de publicidad hace imposible sostener a ese editor profesional: ¿quien hace la edición entonces?: el primer amateur que ande dando vueltas por ahí, que probablemente sea el hijo o el sobrino del dueño de la productora, ¿seguimos hablando de televisión de calidad similar a la europea? ¿Estamos compitiendo con el imperialismo cultural, o solo le quitamos audiencia a la televisión regional para que Disney Channel sea la única opción... ¿porque la televisión local es pésima?.
El caso de la obligación de emitir tres horas de programación para niños lo uso como ejemplo, en todas las áreas de producción existe el mismo problema.
El Diario Clarín publica hoy otra nota del autor: La ley de medios ya causa estragos en el interior

References: in fine
 artículo 13
sui generis
 artículo 53
 artículo 1
 artículo 75
 artículo 6
 artículo 5
 artículo 75
 artículo 28

Artículo 1

Artículo 2

Artículo 5

Artículo 9

Artículo 10
 artículo 9

Artículo 11
 resolución 
 resolución