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Timestamp: 2017-06-25 05:22:11+00:00

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04/07/14 | IurisCivilis
El carácter dispositivo de la regla de proporcionalidad del artículo 30 LCS
El infraseguro es aquella situación que se produce cuando el valor real del objeto asegurado es superior al capital asegurado. En caso de siniestro la indemnización recibida será menor que el valor del objeto asegurado, puesto que se ha estado pagando una menor prima de la que correspondería si se hubiese valorado correctamente el interés asegurado. Si el siniestro es total y, por tanto, afecta a la totalidad del interés asegurado la prestación será igual al capital asegurado, tal como establece el artículo 27 LCS: “La suma asegurada representa el límite máximo de la indemnización a pagar por el asegurador en cada siniestro.”
En el supuesto que el siniestro sea parcial y, por tanto, afecte sólo en parte al interés asegurado, la prestación que obtiene el beneficiario del seguro se determinará aplicando la denominada “regla proporcional”, mediante la cual la indemnización se calcula en función de la relación existente entre el capital asegurado, el interés asegurado y el valor siniestrado, siendo la prestación el cociente de dividir el producto del capital asegurado por el valor siniestrado entre el interés asegurado.
El fundamento de la regla proporcional suele ser la falta de proporción entre la indemnización y la prima, al ser ésta insuficiente. Según la doctrina de la situación de infraseguro derivará el hecho de que se ha pagado por parte del tomador una prima insuficiente en relación a la totalidad del riesgo. En este sentido destaca Ruiz Sánchez que: “La necesidad de que exista una perfecta armonía entre suma asegurada e interés asegurado, con sus efectos en caso de siniestro beneficiosos para el asegurado, en cuanto será reintegrado con el “valor de reemplazo o sustitución 'cuasi real'”, ha de tener en la correspondiente prima el equivalente adecuado para quien ha de indemnizar”.
El problema del infraseguro suele ser muy habitual en la concertación de los seguros de hogar, especialmente en la valoración del contenido. Ante la dificultad de valorar con exactitud todos los bienes del interior de una vivienda, las compañías de seguros suelen dar un margen de error que depende del asegurador, pero que suele oscilar entre un 15 y un 25 por ciento entre el valor real y el valor declarado en la póliza, no aplicándose, en este caso, la regla de proporcionalidad.
Al margen de lo anterior, la doctrina suele distinguir varias excepciones a la aplicación de la regla de proporcionalidad. En primer término, nos encontramos con las pólizas de seguros de daños en las que se efectúa una discriminación por objetos y artículos separados, con evaluaciones independientes, infravaluados unos y sobrevaluados otros, en cuyo caso no puede considerarse indivisible el contrato. En segundo término, el seguro de riesgo locativo, para el supuesto en que un inmueble tiene varios ocupantes y el arrendatario asegurado garantiza el importe del piso que habita, o suscribe un seguro complementario en relación al riesgo que corre dicho inmueble. Respecto de dicho seguro complementario tampoco juega la regla proporcional en cuanto a los daños en el resto del inmueble, siempre que el riesgo locativo principal haya sido asegurado correctamente. Una última forma exclusión sería la convencional o pactada establecida en el párrafo segundo del art. 30 LCS: “(…) Las partes, de común acuerdo, podrán excluir en la póliza, o con posterioridad a la celebración del contrato, la aplicación de la regla proporcional prevista en el párrafo anterior”, habida cuenta del carácter dispositivo del precepto y que tendremos ocasión de analizar en la última parte del post.
En este sentido, a prima facie, la cuestión más relevante que plantea el art. 30 LCS es si cabe o no el acuerdo tácito de exclusión. Siguiendo las opiniones doctrinales, en un principio cabría entender excluida la aplicación de la regla proporcional cuando se deduzca indubitadamente la existencia de una excepción general a la misma basándose en la propia naturaleza del contrato. Atendiendo a una interpretación literal del citado artículo 30 párrafo segundo, no podrá presumirse la exclusión de dicha regla a falta de manifestación formal y expresa al respecto en la póliza o en un documento posterior salvo, claro está, en el supuesto de incompatibilidad manifiesta del clausulado con la citada regla. Siguiendo a Sánchez Calero, cabe que el acuerdo a que hace referencia el párrafo segundo del artículo 30 sea expreso o tácito, en el sentido de que la exclusión de la regla proporcional puede derivar “del régimen específico adoptado por las partes a los efectos del cálculo de la indemnización”. Esto ocurre, por ejemplo, en los casos de seguro a primer riesgo, en las pólizas estimadas, en las cláusulas de estabilización, y en el seguro a valor nuevo.
En efecto, existen otros métodos para evitar la aplicación de la regla proporcional, mediante la aplicación de fórmulas alternativas como son la del seguro a primer riesgo, donde se establecen cuantías máximas hasta que quede cubierto el riesgo, independientemente del valor del interés asegurado, la del seguro a valor estimado, tasado o convenido, donde el interés asegurado se fija a través de un acuerdo entre el tomador del seguro y el asegurador y la del seguro a valor nuevo, donde el interés asegurado es igual al valor de reposición en el mercado.
Es la forma de aseguramiento a través de la cual el Asegurado establece una suma máxima para garantizar la indemnización de determinado riesgo con independencia de su valor. En esta forma de aseguramiento aunque el valor sea inferior al valor total del bien no se aplica la regla proporcional. Se conviene que la Aseguradora indemnizará el valor de los daños producidos con el límite máximo del capital establecido como primer riesgo. Por esta forma de aseguramiento existe la ventaja de evitar el incurrir en infraseguro por asegurar por debajo del valor del bien, pero existe el inconveniente de que si se produce un siniestro cuyos efectos produzcan un daño superior al valor establecido como primer riesgo el seguro no alcanzará a pagar lo suficiente para reparar o reponer el bien.
Se aplica el seguro a primer riesgo como cobertura complementaria del seguro que deriven de daños eléctricos, daños a bienes refrigerados, daños estéticos, etc. En estos casos se fija un límite a primer riesgo y se paga el daño hasta ese límite sin aplicar en ningún caso la regla proporcional. Asimismo, como cobertura principal en seguros de incendio, explosión y riesgos extensivos. Se utiliza el primer riesgo cuando el Asegurado no es el propietario del inmueble y solo pretende cubrir la obra de reforma realizada, o en caso de ser el propietario asume estar protegido por una parte de su valor, bien por existir otro seguro sobre el mismo bien o simplemente por aceptar una cobertura menor a su valor total, pensando que puede ser difícil que el daño, de producirse un riesgo, llegue a superar la cuantía establecida como primer riesgo.
Por el contrario, el seguro a valor estimado es un acuerdo entre el asegurador y el asegurado mediante el cual se establece un valor estimado evitándose, con la correspondiente sobreprima, la aplicación de la regla de proporcionalidad. El seguro a valor nuevo es la ampliación de la cobertura de la póliza a la diferencia entre el valor real del bien asegurado en el momento del siniestro y su valor en estado de nuevo. La Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, recoge en el párrafo primero del artículo 30, la aplicación de esta regla: “Si en el momento de la producción del siniestro la suma asegurada es inferior al valor del interés, el asegurador indemnizará el daño causado en la misma proporción en la que aquélla cubre el interés asegurado (...).”
Para finalizar, la STS de 241/2009, de 20 de abril, siendo ponente D. Román García Varela, recuerda la doctrina jurisprudencial sobre el carácter dispositivo de la regla de proporcionalidad establecida en el art. 30 LCS que se puede sintetizar con el razonamiento realizado por la STS de 3 de abril de 2007: "(…) que el párrafo segundo del artículo 30 de la Ley de Contrato de Seguro establece que la regla proporcional es de carácter dispositivo, debido a que se puede prescindir de su aplicación por acuerdo de las partes, cuyo precepto guarda relación con el artículo 2º, que declara el carácter imperativo de la Ley , salvo que en sus preceptos se disponga otra cosa".
En este sentido, la STS de 20 de abril de 2009 expone que:
“Destacada doctrina científica ha explicado que el artículo 30 considera que la regla proporcional es de carácter dispositivo, pues su aplicación puede eliminarse mediante acuerdo de las partes; este precepto puede compaginarse con la norma del artículo 2º, la cual declara el carácter imperativo de la Ley de Contrato de Seguro , salvo que en sus preceptos se disponga otra cosa, como aquí acontece; pero aunque el artículo 30 no indicara la posibilidad de que las partes eliminasen, de común acuerdo, la aplicación de la regla proporcional, habría de estimarse igualmente que su régimen es dispositivo, habida cuenta de que su exclusión cabría entenderla como una cláusula más beneficiosa para el asegurado, a la que el propio artículo 2º considera válida con carácter general. Esta posición científica, amén de los supuestos de exclusión de la regla proporcional por voluntad de las partes, hace referencia a otros en que puede resultar por la adopción de algunas modalidades contractuales, como en los llamados "seguros a primer riesgo", relativos a casos de una pluralidad de intereses asegurados cubiertos por un mismo contrato de seguro. El desarrollo de los recién indicados modos de seguro se ha extendido ampliamente en las pólizas flotantes y en los seguros de robo; la no aplicación de la regla proporcional en los mismos se ha visto facilitada no sólo por el deseo de una mayor cobertura a favor del asegurado, sino también por la dificultad de determinar el valor de los objetos asegurados, dada su movilidad.
La cuestión planteada en el motivo quedó resuelta en el fundamento de derecho cuarto de la sentencia de instancia, que recoge la doctrina científica antes expresada, donde se ha argumentado lo siguiente: "Esta situación en la que la suma asegurada es inferior al valor del interés asegurado es lo que se conoce como infraseguro, habiendo declarado la doctrina que la regla establecida en el primer párrafo de este artículo es de carácter dispositivo, pues su aplicación puede eliminarse por acuerdo de las partes. El asegurador, en estos casos, indemnizará el daño teniendo en cuenta el valor concreto del interés lesionado en el caso del siniestro, sin aplicación de la regla proporcional. Una de las modalidades de seguro en donde la no aplicación de la regla proporcional se ha extendido más ampliamente ha sido en los casos de las llamadas < >, en las cuales la no aplicación de la regla proporcional obedece no simplemente a obtener una mayor cobertura para el asegurado sino también por la dificultad de determinar el valor de las objetos asegurados, dada su movilidad.”
Fuente Consultada: 1. LA REGULACIÓN DEL INFRASEGURO, LA REGLA PROPORCIONAL Y LA PÓLIZA ESTIMADA EN LA LEY DE CONTRATO DE SEGURO Y EN EL SEGURO MARÍTIMO. PRIMERA EDICIÓN. JAVIER SOTO ABELEDO. 2011. UAB.

References: artículo 30
 artículo 27
 artículo 30
 artículo 30
 artículo 30
 artículo 30
 artículo 2
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