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Timestamp: 2018-11-14 23:48:22+00:00

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REQUISITOS CLAUSULAS NO NEGOCIADAS INVIDIVIDUALMENTE – SERVILEGAL ABOGADOS
El control de incorporación en las condiciones generales de la contratación
La exigencia de claridad y sencillez en las condiciones generales no puede determinar que las relaciones contractuales pierdan matizaciones o complejidad. Lo exigible es que la redacción no añada innecesariamente complicación a la propia complejidad que pueda tener la relación contractual.
STS nº 314/2018 Civil 28/05/2018
CONDICIONES GENERALES DE LA CONTRATACIÓN. CONTROL DE INCORPORACIÓN. La cláusula litigiosa contenida en un préstamo con garantía hipotecaria supera el control de incorporación. Los adherentes tuvieron la posibilidad de conocerla, al estar incluida en la escritura pública y ser gramaticalmente comprensible dada la sencillez de su redacción. La exigencia de claridad y sencillez en las condiciones generales no puede determinar que las relaciones contractuales pierdan matizaciones o complejidad. Lo exigible es que la redacción de la condición general no añada innecesariamente complicación a la propia complejidad que pueda tener la relación contractual. STS nº 314/2018 Sala de lo Civil 28/05/2018
La doctrina jurisprudencial sobre la regla de interpretación contra proferentem o contra estipulatorem
Las condiciones generales de la contratación son aquellas cláusulas que regulan los contratos de adhesión y son redactadas por las grandes empresas y entidades financieras para utilizarlas en todos los contratos que vaya a perfeccionar con sus clientes, consumidores o usuarios, sin posibilidad de que éstos las negocien o modifiquen, previendo todos los aspectos de la relación entre uno y otros produciendo un cierto desequilibrio contractual.
La regla de interpretación contra proferentem cuenta con una dilatada trayectoria histórica y tiene su antecedente en el Derecho Romano. En este sentido, en referencia a la regla contra proferentem, suele citarse un texto del Digesto atribuido a Celso (26 digestorum): Cum quaeritur in stipulatione, quid acti sit, ambiguitas contra stipulatorem est.
Esta regla imperante en la hermenéutica contractual es una consecuencia del principio de buena fe en materia de contratación y se encuentra contemplada en el artículo 1288 del Código Civil: “La interpretación de las cláusulas oscuras de un contrato no deberá favorecer a la parte que hubiere ocasionado la oscuridad” y venía reiterada en el art. 10.2 de la Ley 26/1984, de 19 de julio General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios como criterio interpretativo de las condiciones generales: “Cuando se ejerciten acciones individuales, en caso de duda sobre el sentido de una cláusula prevalecerá la interpretación más favorable al consumidor” – Redacción dada por la disposición adicional primera de la Ley 7/1998, de 13 de abril, sobre condiciones generales de la contratación y en el vigente artículo 6.2 de la ley 7/1998, de 13 de abril, sobre Condiciones Generales de Contratación: “2. Las dudas en la interpretación de las condiciones generales oscuras se resolverán a favor del adherente. En los contratos con consumidores esta norma de interpretación sólo será aplicable cuando se ejerciten acciones individuales – Redactado por el número dos del artículo 2 de la Ley 44/2006, de 29 de diciembre, de mejora de la protección de los consumidores y usuarios.
Sobre el principio de buena fe en que se sostiene esta regla, la STS de 24 de junio de 2002 argumenta que: “(…) Y, en relación con la regla de interpretación «contra proferentem», acogida en el art. 1288 CC , como aplicación concreta del básico principio de la buena fe en la interpretación negocial, requiere no sólo la redacción unilateral del contrato, sino principalmente oscuridad en la cláusula cuyo sentido se cuestiona (S. 13 diciembre 1986), pero esa regla no es rígida ni absoluta y para su aplicación han de tenerse en cuenta las circunstancias especiales de cada contrato, y si de los términos del mismo cabe deducir conclusiones suficientes que disipen la posible oscuridad que presenten, resulta relegado el precepto (S. 17 octubre 1998), que, como dice la sentencia de 27 de septiembre de 1996, «no entra en juego cuando una cláusula contractual ha de ser interpretada, sino cuando, una vez utilizados los criterios legales hermenéuticos y, por supuesto y primordialmente, las reglas de la lógica, no es unívoco el resultado obtenido, sino que origina varios con análogo grado de credibilidad.”
La SAP de Madrid de 3 de marzo de 2014 que: “Y por último, el canon “contra proferentem” – inspirado en la buena fe, en la responsabilidad del declarante y en la protección de la confianza del destinatario de la declaración, y dirigido, como indicó la sentencia 158/2011, de 23 de marzo , tras la 711/2008, de 22 de julio , a evitar abusos derivados de la confusa redacción de las cláusulas del contrato- fue bien aplicado por el Tribunal de apelación, como resulta de lo expuesto, esto es, por hallarnos ante una cláusula oscura, cuya redacción fue sólo imputable a la recurrente””
En el mismo sentido, la STSJ de 6 de marzo de 2014 argumenta que: “(…) Así, nuestra sentencia 18/2010 recuerda lo siguiente: “En cuanto a la buena fe, no ha de olvidarse que, entre sus exigencias, se hallan las de autorresponsabilidad del declarante y protección de la confianza suscitada en el receptor que, en materia de interpretación contractual, se traducen… en la regla hermenéutica de la interpretación de las cláusulas oscuras contra proferentem (contra el emitente) – ss. 13 diciembre 1986, 24 junio 2002, 20 mayo 2004 y 17 octubre 2007, del Tribunal Supremo -; regla que, tutelando la confianza de los demás contratantes, rechaza que su oscuridad pueda favorecer al que las haya redactado, cuando tal redacción haya sido unilateral…, a su alcance estuvo reflejar con claridad en la redacción del contrato, si en efecto se correspondía con la común de los contratantes.”
El presupuesto objetivo de aplicabilidad es la existencia de una duda en la interpretación. Una cláusula puede ser dudosa, al menos, por tres motivos: por ser indeterminada, porque su tenor literal sea incierto o porque se califique de ambigua. Una cláusula indeterminada puede ser dudosa porque al ser “concretada”, es decir, al ser aplicada al caso concreto, sea posible deducir varios significados razonables. Por otra parte, cuando nos referimos a la incerteza de una cláusula la oscuridad proviene aquí del propio tenor literal de la cláusula, que no proporciona suficiente información sobre su significado. Por último, son dudosas las cláusulas ambiguas en sentido estricto que utilizan palabras o expresiones polisémicas, es decir, con varios significados admitidos.
El reciente Auto del Tribunal Supremo, Sala Civil, de 25 de marzo de 2014 expone que: “Entre dichas reglas de interpretación subsidiaria, el art. 1288 CC recoge el canon hermenéutico contra proferentem [contra el proponente], como sanción por falta de claridad para proteger al contratante más débil en el sentido de que la interpretación de las cláusulas oscuras de un contrato no deberá favorecer a la parte que hubiere ocasionado la oscuridad ( SSTS 21 de abril de 1998 , 10 de enero de 2006, RC n.º 1838/1999 ; 5 de marzo de 2007, RC n.º 1066/2000 y 20 de julio de 2011, RC n.º 819/2008 )”.
El fundamento legal de esta regla es una consecuencia del principio de autorresponsabilidad, o del deber de las partes contratantes de soportar las consecuencias del acto realizado y ha sido aplicada en reiteradas oportunidades por los tribunales, creándose una amplia jurisprudencia al respecto, en supuestos de contratos por adhesión y en condiciones generales de contratación en materia de seguros, cuando el contrato es obra de una sola de las partes, en tanto la otra no ha tenido otra alternativa que adherirse – La interpretatio contra proferentem también aparece consagrada tanto en los Principios de UNIDROIT y también en los Principios del Derecho europeo de contratos.
La STS de 15 de enero de 2013 señala que esta regla entra en juego “(…) cuando una vez utilizados los criterios legales hermenéuticos y, por supuesto y primordialmente, las reglas de la lógica, no es unívoco el resultado obtenido, sino que origina varios con análogo grado de credibilidad”. En idéntico sentido, la SAP de Gijón de fecha 5 de marzo de 2014: “Ciertamente el art. 1.288 del Código Civil o regla de interpretación contra proferentem, se ha aplicado por nuestros Tribunales en muchos contratos de adhesión – especialmente en materia de seguros en el que las dudas que puedan surgir sobre la significación de alguna cláusula debe ser interpretada en el sentido más favorable para el asegurado -, pero también lo es que es preciso no sólo la redacción unilateral del contrato, sino principalmente oscuridad en la cláusula cuya contenido se cuestiona, o lo es lo mismo el art. 1288 del Código Civil no entra en juego cuando una cláusula ha de ser interpretada, sino cuando una vez utilizados los criterios legales hermenéuticos y, por supuesto y primordialmente, las reglas de la lógica, no es unívoco el resultado obtenido, sino que origina varios con análogo grado de credibilidad (STS de 20 de mayo de 2004 ).”
La SAP de Palma de Mallorca de 28 de febrero de 2014 que: “(…) como indica la STS de 13 de diciembre de 1.986, “La regla de interpretación contra “proférentem”, acogida en el artículo 1288 del Código Civil como aplicación concreta del básico principio de la buena fe enla interpretación negocial, requiere no sólo la redacción unilateral del contrato sino principalmente oscuridad en la cláusula cuyo sentido se cuestiona”. La STS de 27 de septiembre de 1.996 refiere que “Este precepto no entra en juego cuando una cláusula contractual ha de ser interpretada, sino cuando una vez utilizados los criterios legales hemenéuticos y, por supuesto y primordialmente las reglas de la lógica, no es unívoco el resultado obtenido sino que origina varios en análogo grado de credibilidad” y la STS de 17 de octubre de 1.998, que “La regla que contiene el precepto no es rígida ni absoluta y para su aplicación ha de tenerse en cuenta las circunstancias especiales de cada contrato y si de los términos del mismo cabe deducir conclusiones suficientes que disipen la posible oscuridad que presenten, de esta manera resulta relegado el precepto”.”
(…) B) La aplicación del canon hermenéutico contra proferentem [contra el proponente], que recoge el artículo 1288 CC como sanción por falta de claridad para proteger al contratante más débil (SSTS 21 de abril de 1998, 10 de enero de 2006 recurso n.º 1838/1999, 5 de marzo de 2007, recurso n.º 1066/2000), está relacionado con la especial protección que confieren a los consumidores preceptos como el artículo 10.2 LCU, en que expresamente se ordena que «en caso de duda sobre el sentido de una cláusula prevalecerá la interpretación más favorable para el consumidor». Esta regla de interpretación solo entra en juego cuando exista una cláusula oscura o sea oscuro todo el contrato, pues, ante esa falta de claridad y de transparencia, con la consiguiente imposibilidad de conocer la voluntad común, se ha de proteger al contratante que no causó la confusión.
Artículo del año 2014
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References: artículo 1288
 artículo 6
 artículo 2
 artículo 1288
 artículo 1288
 artículo 10