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Timestamp: 2017-09-26 09:43:52+00:00

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LA TEORÍA DE LA INTERPRETACIÓN JUDICIAL EN COSSIO Y BETTI: COINCIDENCIAS Y ACTUALIDAD DE DOS PERSPECTIVAS CONTEMPORÁNEAS - PDF
LA TEORÍA DE LA INTERPRETACIÓN JUDICIAL EN COSSIO Y BETTI: COINCIDENCIAS Y ACTUALIDAD DE DOS PERSPECTIVAS CONTEMPORÁNEAS
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Luis Bustamante Gutiérrez
1 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias 139 LA TEORÍA DE LA INTERPRETACIÓN JUDICIAL EN COSSIO Y BETTI: COINCIDENCIAS Y ACTUALIDAD DE DOS PERSPECTIVAS CONTEMPORÁNEAS RENATO RABBI-BALDI CABANILLAS RESUMEN: El autor expone una síntesis de la obra de los autores Carlos Cossio y Emilio Betti, relacionando estrechamente los principales aspectos de ambos autores, considerándolos anticipados en el tratamiento que hoy día se da a los temas más importantes de la ciencia jurídica a la luz de las nuevas teorías hermenéuticas, como por ejemplo la actual discusión sobre la interpretación de la ley y el papel principal que cumplen los jueces en el proceso de determinación del derecho a través de la sentencia judicial. Palabras clave: Hermenéutica - Dogmática Jurídica - Teoría del Derecho. ABSTRACT: The author closely exposes a synthesis of Carlos Cossio and Emilio Betti s work, connecting the main characteristics of both authors, considering them in advance in the treatment that is been given nowadays to the most important subjects of legal science as regards to the new hermeneutics theories, as for instance, the current discussion on the interpretation of the law and the main paper that judges are fulfilling in the process of determining the law through the judicial sentence. Key word: Hermeneutics - legal doctrine - legal theory. SUMARIO: I. Introducción. II. Cossio y la teoría egológica de la interpretación judicial. 1. El derecho como ciencia cultural ; la superación del distingo positivista sujetoobjeto y su impacto sobre la neutralidad científica. 2. El carácter inmanente de las valoraciones en el derecho y su papel central en la resolución de los casos judiciales. 3. De la interpretación judicial de la ley a la interpretación judicial de las conductas por medio de la ley. 4. De la incompletitud de la norma a la creación judicial a través de la experiencia de la vida. 5. Interpretación a conciencia del juez vs. fundamentación científica y fuerza de convicción de las sentencias? III. Betti y su teoría hermenéutica de la interpretación judicial. 1. El proceso interpretativo como teoría hermenéutica y la superación de la antinomia sujeto-objeto. 2. Sobre el papel de la subjetividad en la interpretación. 3. La interpretación como proceso de correspondencia o consonancia hermenéutica. IV. Conclusiones I. INTRODUCCIÓN En la actualidad, ya no se discute acerca del hecho de que la decisión judicial no sigue el procedimiento postulado por la Dogmática Jurídica en su afan por dotar a la ciencia jurídica de una previsibilidad y, por tanto, de una seguridad que la asemeje a las ciencias fisico-matemáticas, paradigma de lo que, a juicio de dicha concepción,
2 140 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias hace honor al exigente título de ciencia 1. Tal procedimiento, fundado, tout court, en la claridad y completitud de las normas y la consecuente mera aplicabilidad de ellas por parte de los jueces, no tuvo correlato en la práctica jurídica y pronto obligó a adecuaciones y matizaciones al interior mismo del pensamiento positivista tradicional, tal y como sucedió con el advenimiento de los cánones interpretativos prohijados por K. F. v. Savigny 2. Desde entonces ha corrido mucha agua bajo el puente y tras de ella parece clara la disolución de la tajante dialéctica sujeto-objeto ambicionada por la nombrada postura, en la que el primero era visto como un ente externo al segundo y este, a su vez, como compuesto por normas entendidas al modo de reglas, conocidas a través de disposiciones que se aplican a raíz de su adecuación logico-deductiva al supuesto de hecho que se tiene delante de sí. Por el contrario, como lo han mostrado de una manera ya abrumadora los estudios metodológicos surgidos al promediar la pasada centuria, la decisión judicial no puede ser entendida al margen de una tarea valorativa en la que, obsérvese el giro, el sujeto es, fundamentalmente, un sujeto-intérprete pues, como expresa J. Esser, cada aplicación de la ley es ya interpretación, porque la decisión de que el tenor literal es tan claro que hace superflua una interpretación se basa de por sí en una interpretación 3. Y, lo que da aún más que pensar, se afirma de modo extendido que tales interpretaciones se formulan desde determinadas cosmovisiones de quien interpreta (que, en última instancia, son generales o sociales) y que, en medida no siempre pequeña, condicionan el entendimiento y hasta la misma solución del asunto. A su vez, el objeto tampoco se concibe, exclusivamente, como un conjunto de reglas fácilmente subsumibles bajo el mentado esquema lógico-deductivo. Aparte de que esa facilidad es algo que aquí dejo entre paréntesis, es claro que, en el ámbito normativo, no pueden ignorarse a los principios, sea que se trate de los consagrados en el ámbito constitucional y que resultan operativos por imperio del propio sistema o, en su defecto, por obra de la jurisprudencia; sea que se trate de aquellos que, como dice R. Dworkin, se hallan en la práctica social o en la del foro y cuya operatividad es inocultablemente actualizada por los tribunales. Pero hay más: el objeto es también fáctico, pues las circunstancias de hecho y las conductas intersubjetivas susceptibles de consideración en cada asunto no pueden y, de hecho, jurisprudencialmente no son, 1 Tal la afirmación de VIEHWEG, Theodor, en Sobre la relación entre filosofía del derecho, teoría del derecho y dogmática jurídica, recopilado en Tópica y Filosofía del Derecho, Gedisa, Barcelona, 1991 (del alemán por Jorge M. Seña, con observación preliminar de E. Garzón Valdés), p Cfr, al respecto, RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato, Sobre la fundamentación de las decisiones judiciales: el paradigma de la Dogmática Jurídica según la jurisprudencia de la Corte Suprema, Jurisprudencia Argentina, 2001-IV- pp ESSER, Josef, Grundsatz und norm in der Richterlichen Fortbildung des Privatrechts, Mohr, Tübingen, 1956 (trad. cast. de E. Valentí Fiol, Principio y norma en la elaboración jurisprudencial del derecho privado, Bosch, Barcelona, 1961). Se toma la cita del trabajo de Kaufmann, Arthur, Analogía y naturaleza de la cosa. Hacia una teoría de la comprensión jurídica, Editorial Jurídica de Chile, 1976 (del alemán por E. Barros Bourie) (primera edición alemana de 1965), p. 83.
3 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias 141 ajenas a una valoración en última instancia teleológica acerca del sentido del problema que lleva a cabo el intérprete. Ahora bien: como ha sido bien sintetizado por W. Hassemer, si las cosas parecen ser del modo recién descrito, ello es debido a que la Dogmática Jurídica fracasó en los dos niveles en los que había creído encontrar seguridad: en el de la literalidad de la ley, en tanto el lenguaje de las normas no determina (por completo) su aplicación al caso, y en el de las doctrinas sobre la interpretación y argumentación, pues estas tampoco lograron probar de forma unívoca cómo tenía que proceder el juez en la interpretación correspondiente 4. En otros lugares me he ocupado de la crítica a las mentadas ideas de la subsunción y de la separación sujeto-objeto por considerarlas insuficientes en orden al logro de soluciones plausiblemente fundadas y, además, justas. Para ello, me serví del examen, en este aspecto complementario, de autores y de puntos de vistas que, en lo esencial, son tributarios, por una parte, de las tradiciones filosóficas de la Razón Práctica (es decir, de las vertientes iusnaturalistas que hunden sus raíces en las reflexiones aristotélicas), que postulan para el derecho el método empírico-dialéctico, en tanto ciencia perteneciente al ámbito de los saberes retóricos y, por la otra, de la Hermenéutica Filosófica (esto es, de los estudios desarrollados a partir de M. Heidegger y de su discípulo, H. G. Gadamer), los cuales hacen pie sobre el giro decisivo en favor de la admisión de la centralidad del sujeto (un sujeto dotado de precomprensiones, esto es, de una determinada formación desde la cual valora la realidad del fenómeno jurídico), en la elucidación del derecho concreto 5. 4 HASSEMER, Winfried, Hermenéutica y Derecho, Anales de la Cátedra Franciso Suárez, Granada, 25, 1985 (del alemán por A. Ollero), p. 72. Sobre el fracaso de lo primero, cfr, v. gr., el trabajo citado en la nota 2. En cuanto al fracaso del segundo, quizá el primer autor que lo pone de relieve haya sido G. Radbruch quien, ya en 1913, en su Einfühung in die Rechtswissenschaft, expresa que la interpretación es, en resumen, el resultado de su resultado: los medios de interpretación recién son escogidos cuando el resultado ya está asegurado (cfr, al respecto, Kaufmann, Sobre la argumentación circular en la determinación del derecho, en Persona y Derecho, 29, Pamplona, 1993, del alemán por R. Rabbi-Baldi Cabanillas y E. González Dorta). Bastante tiempo después, el nombrado Esser dedicó a este asunto parte de su ya clásico, Vorverständnis und Methodenwahl in der Rechtsfindung, Athenäum, Frankfurt am Main, 1970 (sobre el particular, el capítulo que aquí interesa ha sido traducido al castellano por M. Rodríguez Molinero bajo el título La interpretación, Anuario de Filosofía del Derecho, III, Madrid, 1986 por el que en lo sucesivo se cita). A parejas conclusiones arribó el judicialismo americano, como lo ha demostrado entre nosotros y con abundante apoyo bibliográfico, CUETO RÚA, Julio C., Factores axiológicos en el proceso de interpretación y de selección de los métodos jurídicos, en Una visión realista del derecho, los jueces y los abogados, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2000, pp Cossio arriba, a mi juicio, a idéntica conclusión, entre otros lugares, en las pp de la obra que se cita más abajo, en la nota 6. Más recientemente, ha puesto de relieve este tema: SAGÜES, Néstor P., Interpretación constitucional y alquimia constitucional (el arsenal argumentativo de los tribunales supremos), JA, 2003-IV, fas. 9, esp. pp. 62 y Cfr, al respecto, El derecho natural como núcleo de racionalidad de la realidad jurídica en RABBI- BALDI CABANILLAS, Renato (coord. ), Las razones del derecho natural. Perspectivas teóricas y metodológicas ante la crisis del positivismo jurídico, Abaco, Buenos Aires, 2000, pp ; La Hermenéutica filosófica y el dilema de las decisiones objetivamente correctas, en Anuario de Filosofía Jurídica y Social, Lexis-Nexis Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2001, pp ; Precomprensión y Jurisprudencia, en Persona y Derecho, 47**, 2002, pp y el artículo citado en la nota 2.
4 142 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias Sin embargo, con alguna anterioridad temporal a los autores que motivaron tales trabajos, esto es, ya en la década del cuarenta del siglo pasado, otros científicos abordaron esta perspectiva crítica de manera semejante e igualmente enriquecedora. En lo que sigue me ocuparé del examen de algunas notas a mi juicio indicativas de esta anticipación y que, más importante aún, mantienen una imperturbable vigencia actual en las teorías interpretativas ensayadas de modo prácticamente contemporáneo, aun cuando no muestran referencias recíprocas, por Carlos Cossio y Emilio Betti. El primero, antiguo catedrático de Filosofía del Derecho de las universidades de La Plata y de Buenos Aires y fundador de la llamada Teoría Egológica del Derecho, desarrolla su idea de la interpretación judicial de modo especial en la obra El derecho en el derecho judicial, la cual es consecuencia de una serie de conferencias dictadas a jueces en 1944 y editada por vez primera al año siguiente 6. El segundo, catedrático de la Universidad de Roma, famoso, en lo que a este tema interesa, por su polémica con Gadamer respecto de la paternidad de la reconducción del derecho a la Hermenéutica, reflexiona sobre este tópico de forma incesante hasta su muerte, ocurrida en Aquí seguiré su prolusión al curso de Derecho Civil, preparada en 1947 y leída al año siguiente, Las categorías civilísticas de la interpretación y, en menor medida, su bastante posterior De una Teoría General de la Interpretación, de 1965, ambos recopilados en la obra Interpretación de la ley y de los actos jurídicos 7. II. COSSIO Y LA TEORÍA EGOLÓGICA DE LA INTERPRETACIÓN JUDICIAL 1. EL DERECHO COMO CIENCIA CULTURAL ; LA SUPERACIÓN DEL DISTINGO POSITI- VISTA SUJETO-OBJETO Y SU IMPACTO SOBRE LA NEUTRALIDAD CIENTÍFICA Al tratar del derecho, Cossio se vale, en primer lugar, de la teoría de los objetos perjeñada por Husserl. Así, refiere que los hay ideales; naturales; culturales y metafísicos, integrando la ciencia jurídica la tercer tipología, ya que se trata de un objeto que el hombre realiza actuando según valoraciones, tales como la justicia, solidaridad, cooperación, paz, poder, seguridad y orden (pp. 30 y 32). Cada uno de estos objetos posee un método de conocimiento y un acto de la conciencia científica o cognocente propios (cfr p. 31). Así, mientras las ciencias que estudian los objetos ideales (matemática o lógica) emplean el método racional-deductivo y el acto de la conciencia es la intelección o intuición intelectual y aquellas que examinan los objetos naturales emplean el método empírico-inductivo y el acto de la conciencia es la explicación, en el 6 En este trabajo se ha seguido la 3 a edición de 1967, de la casa Abeledo Perrot, Buenos Aires. Sobre el origen del libro, cfr p Esta obra, traducida y prologada por José L. de los Mozos, fue editada por EDERSA, Madrid, Ya en el Prefacio el propio Betti, en 1948, anuncia los lineamientos de su fundamental Teoria Generale de la Interpretazione que en 1955 publicará Giuffrè, Milano, en dos volúmenes y que el propio autor tradujo al alemán en Sobre la polémica con Gadamer originada a raíz de la edición en 1960 de su clásica obra, la que se cita en la nota 10, cfr el estudio de Rodríguez Molinero, Marcelino, Hermenéutica y derecho. Orientaciones preliminares para un adecuado enfoque del tema, en Filosofía y Derecho. Homenaje al Prof. José Cortés Grau, Valencia, 1977, pp
5 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias 143 caso de los objetos culturales, el método es el empírico-dialéctico y el acto de la conciencia es el de la vivencia o comprensión (cfr pp ). Ahora bien: la relevancia de esta distinción reside en el hecho de que, como explica Cossio, es una nota distintiva de los actos de intelección y de explicación el ser neutrales, pues con ellos el sujeto cognocente, al hacerlos, no se ubica o coloca dentro del objeto, sino que en cierto sentido es un espectador pasivo y externo del mismo (p. 39. Cfr, asimismo, p. 89). Por el contrario, en el caso de los objetos culturales, estos, además de tener existencia y de estar en la experiencia, son valiosos y, como añade el autor, ahí está el problema (p. 39). Es que, para seguir el ejemplo de Cossio, si señalo que la estatua de la Venus de Milo que se halla en el Museo del Louvre es hermosa, estoy afirmando la existencia de un sentido, en este caso particular, la existencia del sentido de la belleza. Pero ocurre que un sentido no puede existir sino como vivencia psicológica de alguien (énfasis añadido). Y completa: nos encontramos ahora con que un objeto cultural implica la existencia de dos cosas: por un lado, la existencia de un substrato de sentido: ese mármol configurado que está en el Louvre; y por otro, la existencia del sentido, que tiene que darse como realidad, pues el objeto es real, en el seno de la conciencia psicológica de alguien (p. 40). A juicio del autor, es esto último lo que resulta sorprendente, ya que los juicios de valor no son independientes del sujeto que los enuncia; no son, al parecer, neutrales como lo eran los fundados en la intelección y la explicación; ahora el sujeto que los enuncia está siempre implicado en ellos, pero no como un espectador foráneo, sino de otra manera (ibid. ). Porque, en definitiva, expresar que la Venus de Milo es hermosa significa que lo es para alguien, es decir para mí, de modo que, se diga o no se diga, está involucrado en estos juicios el propio sujeto que hace la enunciaciación con un acto de toma de posición, porque aquí él no es un mero espectador sino un componente de la significación que se enuncia (p. 41. El destacado no pertenece al original). En este contexto, enseña Cossio que esta manera de proceder que tiene nuestra conciencia frente a los objetos culturales implica también un acto típico de la conciencia, un acto gnoseológico que se denomina comprensión. Dilthey dice: explicamos la naturaleza, comprendemos la cultura (ibid., el énfasis es del original). Para el autor, comprensión es ver con la inteligencia del espíritu un sentido, pero poniéndolo al propio tiempo que se lo ve (ibid., el destacado se ha añadido). Sobre la base de lo hasta aquí dicho, es posible precisar las diferencias y semejanzas del conocimiento comprensivo con el que se produce por intelección y por explicación. En lo tocante al conocimiento intelectual, la comprensión se parece en cuanto es un ver con la inteligencia ; pero se diferencia en que en el conocimiento por comprensión, el sujeto está, digamos, tomando partido en el problema; en cierto sentido está dentro del dato que quiere conocer, ha infiltrado allí dentro su posición y la juega en el papel que le toca realizar (p. 42, énfasis añadido. Cfr, también, pp ). Asimismo, en relación al conocimiento explicativo, la semejanza viene dada porque el objeto se remite a algo que no es él mismo pero se distingue porque mientras la explicación sigue una misma línea sin retroceder, de modo que al efecto lo explica por la causa, y si se quiere saber más se refiere a la causa de la causa ; en el conocimiento por comprensión una vez
6 144 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias pasado de un ingrediente al otro [del sustrato al sentido], se retrocede al primero y luego de vuelta al segundo y así indefinidamente en forma circular hasta que el espíritu quiera detenerse (p. 43, la cursiva no es del original) 8. Identificado entonces el acto cognocitivo de las ciencias culturales, Cossio precisa el método que le es propio: Este movimiento circular que realiza el espíritu es, como método, lo que en Gnoseología se llama dialéctica; y como el substrato y el sentido tienen que ser ambos reales, hablaremos aquí de un método empírico-dialéctico. Dialéctico, en este sentido gnoseológico, significa la unión, en síntesis, que hace el espíritu, por una actividad espontánea y propia, de dos cosas heterogéneas a las que pone en función de mutua coimplicación. La dialéctica gnoseológica no es, pues, deducción ni inducción (p. 43. El destacado no pertenece al original). Sobre tales bases, y recalando en el ámbito de ese objeto cultural que es el derecho, más concretamente y en cuanto aquí interesa, en la sentencia judicial, expresa Cossio que cuando el juez dicta sentencia, ejercita un conocimiento por comprensión. El juez va a partir de las circunstancias que forman el caso que le traen a resolución; luego vivenciará el sentido del mismo expresado en la ley como si esbozara una sentencia; volverá después a considerar el caso, a ver si el predibujo de la sentencia que se ha hecho se acomoda bien o no a él como su sentido; volverá después al sentido que vivencia a través de las normas, destacando acaso algún detalle de los hechos que no había tenido en cuenta antes; una vez más regresará al caso y sus circunstancias quizá valorando otro precepto legal pero siempe ya con un mayor afinamiento del sentido jurídico del caso; y así, en una forma circular, pasando de los hechos al sentido de conducta de estos hechos, el juez se va formando su idea, por comprensión, de lo que es el sentido del caso (p. 45). Como observa el autor, un planteamiento como el recién descrito pone a la interpretación judicial de la ley lejos de la famosa teoría del silogismo judicial. A su juicio, aquella si se quiere buscar un símil, se parece mucho más a la interpretación de una partitura musical, dentro de la cual caben lógicamente diferentes interpretaciones. Sabemos, añade, que en una misma partitura existe la posibilidad comprobada a diario de que cada ejecutante la interprete de distinta manera, aunque, matiza acertadamente, dentro de ciertos límites (p. 46). La anticipación que hay aquí, a partir de ciertos elementos insustituibles del pensamiento de la Razón Práctica, de los más significativos planteamientos de la Hermenéutica filosófica-jurídica, es patente. Por de pronto, empalman con el primero tanto la denominación como la propia característica metódica defendida por el autor: así, la apertura al conocimiento de la realidad de cada caso en un proceso necesariamente dialéctico, remite a la más plena tradición grecorromana que, a partir de la década del 8 En razón de lo expuesto, dice Cossio que el conocimiento por comprensión es abierto, ya que puede seguir su movimiento circular en forma indefinida y a medida que sigue va aumentado el conocimiento (p. 44). Así, explica, el que oye música, cuanto más la oye, va comprendiendo mejor su partitura, sea para rectificar su juicio o para encontrale nuevas bellezas. El que lee un gran libro de ciencia o de filosofía y lo relee, encuentra nuevas cosas que no advirtió antes; y en el mundo jurídico pasa otro tanto. Y es, además, simple, ya que se nos presenta como un todo no descomponible en partes separadas (p. 45).
7 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias 145 cincuenta de la pasada centuria, hicieron suyos tanto los planteamientos retóricos como los hermenéuticos. No otro alcance tienen, entre otros ejemplos convergentes bien conocidos, el recurso a la noción de acuerdo sobre los valores que son parte insustituible del derecho postulada por Ch. Perelman en el ámbito de lo que denomina la nueva retórica ; la acentuación prohijada por T. Viehweg de la ciencia jurídica como saber problemático integrado por tópicos o principios a los que acudir en procura de la resolución de los casos concretos; la recreación de la quaestio dialéctica mentada por M. Villey; el ir y venir de la mira entre la premisa mayor y el caso vital a que hace referencia K. Engisch, o la puesta en correspondencia del deber ser de la norma con el ser de las circunstancias del caso concreto referida por A. Kaufmann 9. A su vez, el parentesco con la Hermenéutica es nítido, en primer lugar, cuando se puntualiza que el juez conoce el problema desde un determinado bagaje cultural en el que halla sus convicciones más profundas, de modo que su acercamiento a todo caso en modo alguno puede ser neutral si se medita que tales convicciones le son innescindibles. Cossio había resumido el asunto, según se transcribió, afirmando que el juez ya ha tomado partido en el problema, esto es, ha infiltrado allí dentro su posición a partir de la apelación a la conciencia, según se verá en el apartado 5 con algún detalle. Por su parte, H. G. Gadamer, acaso el mayor representante de la Hermenéutica Filosófica contemporánea, quince años después, en términos a mi juicio muy parecidos, escribirá que los prejuicios de un individuo son muchos más que sus juicios, son la realidad histórica de su ser 10. Y, en segundo término, cuando se menciona que el conocimiento comprensivo supone un círculo argumentativo lógica y ontológicamente inagotable que, según feliz expresión de Winfried Hassemer, es, en rigor, una espiral de puntos de vista que entrañan el progesivo enriquecimiento en la percepción como dice Larenz, de la cosa derecho 11. De ahí que si bien la sentencia judicial (concretamente, la sentencia últi- 9 Sobre CHAIM PERELMAN, cfr: La lógica jurídica y la nueva retórica, Civitas, Madrid, 1979 (del francés por L. Díez Picazo). Para un estudio de este autor, cfr MANACERO, María de los Ángeles, De la argumentación al derecho razonable. La teoría de la argumentación de Chaim Perelman y su repercusión en el Derecho, Pamplona, 1995, tesis doctoral inédita. Sobre Theodor Viehweg, cfr, además del libro citado en la nota 1, su clásica obra Topik und Jurisprudenz, Beck, 1952, con permanentes reediciones. Este libro ha sido traducido al castellano por Luis Díez-Picazo bajo el título Tópica y Jurisprudencia (Taurus, Madrid, 1964, con Prólogo de E. García de Enterría). A partir de estos estudios, cfr mi trabajo: La ciencia del derecho como saber retórico-tópico: el planteamiento de Theodor Viehweg, El Derecho, Buenos Aires, t. 185, pp En relación a Michel Villey, cfr, por todos, su último libro: Questions de Saint Thomas sur le droit et la politique, Puf, París, Sobre este planteo, cfr mi artículo: Una metodología jurídica realista desde Tomás de Aquino, Rivista Internazionale di Filosofia del Diritto, Milán, vol. LXVIII, Nº 3, 1991, pp (reproducido en El derecho, Buenos Aires, t. 144, pp ). Sobre Karl Engisch, cfr Einfühung in das juristische Denken, Kohlhammer, Stuttgart, 8º, 1989 (primera de Existe traducción castellana: Introducción al pensamiento jurídico, Comares, Granada, 2001 del alemán por E. Garzón Valdés. Presentación de L. García San Miguel ) y Logische Studien zur Gesetzesanwendung, Heidelberg, 3º. Sobre Arthur Kaufmann, cfr nota GADAMER, Hans Georg, Wahrheit und Methode. Grundzüge einer philosophischen Hermeneutik, Tübingen, 1960 (se cita según la traducción castellana de la 4º edición 1975 por A. Aparicio y R. De Agapito, Verdad y Método. Fundamentos de una hermenéutica filosófica, t. I, Salamanca, 1977, p. 344). 11 Hassemer, nota 4, p. 79. Sobre las referencias a la cosa derecho, cfr nota 10, pp. 196 ss.
8 146 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias ma, esto es, aquella insusceptible de ulterior apelación) pone fin a una disputa, ello se debe a exclusivas razones de conveniencia en la organización de la vida social, pues esta no toleraría la indefinida discusión de los asuntos controvertidos. Empero, de ahí no cabe inferir el agotamiento del sentido de un problema, ya que este siempre podrá ser iluminado desde nuevas perspectivas; a partir de otros argumentos los que, en no pocas circunstancias, pueden alterar la comprensión que hasta un momento anterior se tenía de aquel. De ahí, entonces, el acierto de Cossio en la medida en que postula el carácter necesariamente abierto del método del conocimiento por comprensión EL CARÁCTER INMANENTE DE LAS VALORACIONES EN EL DERECHO Y SU PAPEL CENTRAL EN LA RESOLUCIÓN DE LOS CASOS JUDICIALES Se dijo al principio, y conviene reiterarlo, que la idea de valoración es ínsita al concepto mismo de derecho. Como explica Cossio, los ordenamientos jurídicos pueden legislar o no determinados institutos, y pueden precisarlos de una u otra manera pero lo que no pudo ni puede dejar de haber, porque en ese momento desaparecería el derecho mismo, es la valoración jurídica: cualquiera sea la institución que se realice, siempre esa institución es alguna justicia, algún orden, alguna seguridad, etc.. Las valoraciones constituyen, pues, el sentido del derecho de modo que, de la misma manera que la belleza puede ser el sentido del arte, o la verdad el sentido de la ciencia, este complejo de valores jurídicos es el sentido del derecho (p. 90). Y enfatiza que esta idea es cabalmente admitida en el lenguaje popular, en el que, por ejemplo, jamás se señala a un juez como símbolo de la hipoteca o de la prescripción, sino, al contrario, como el símbolo de la justicia o del orden (ibid. ). La referencia al juez no es accidental ya que, para Cossio, según se había expresado, la ciencia del derecho es una ciencia de realidades en la que, al contrario del intelectualismo racionalista, el centro de gravedad de la experiencia jurídica está en la sentencia (p. 154, énfasis añadido). Y la sentencia es, interpretando a este autor, antes que nada, una valoración ; después una argumentación y solo en último término, una deducción. Como explica el autor, para que el razonamiento vaya ya pleno de sentido, quiero hacer notar que si bien en una sentencia que aplica una ley, el caso está referido a la ley por subsunción y deducción, ello es después que la ley ha sido referida al caso por valoración, de modo que recién después de aceptada para el caso viene el procedimiento deductivo a sacar consecuencias (p. 101, énfasis añadido). 12 Un ejemplo, entre tantos que pueden mencionarse, del razonamiento circular y, por tanto, como si se tratara de una espiral, necesariamente abierto que campea en el ámbito del derecho, lo constituye un reciente fallo de la Sala IVde la Cámara Nacional del Trabajo, del 3/4/04 Andrada, Roberto H., LL, 21/ 5/04, p. 3. En este se lee, en primer lugar, y haciéndose eco de una aquilatada doctrina de la Corte Suprema respecto de la no obligatoriedad de sus pronunciamientos si se dan razones que justifiquen tal conducta, que los tribunales inferiores deben apartarse de los pronunciamientos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación si la tesis expresada no se compadece con la realidad, los valores y el contenido de las normas en juego, de modo que, y este es el punto que aquí interesa, el citado tribunal pueda rever su postura y hacer avanzar el derecho (énfasis añadido).
9 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias 147 Cossio ilustra su tesis a partir, entre otros ejemplos, de la emblemática interpretación dada por la jurisprudencia (y aceptada unánimemente por la doctrina) al viejo art del Código Civil, el cual, si bien de modo literal establecía, antes de su reforma en 1968, la responsabilidad del patrón por el hecho ilícito cometido por su empleado, sin añadir nada más, tal alcance fue precisado al supuesto en que el empleado obre en ejercicio de sus funciones y no con ocasión del ejercicio de sus funciones. Como expresa el autor, este vocablo no está en la ley, ni surge de nuestro Código por mucho que se lo exprima, sino que está mentando circunstancias generales que pueden repetirse en otros casos y que, en el fondo, y merced a una tarea de valoración del caso histórico presentado, exoneró de responsabilidad al patrón si la muerte de su dependiente fue consecuencia de una pelea personal con otro compañero de trabajo en un alto en las tareas laborales, pero no como consecuencia de estas (cfr pp ). Se observa entonces que la valoración jurídica es inmanente al ordenamiento jurídico y, por lo tanto, quieran que no, ella aparece siempre en la experiencia jurídica en algún momento y en su momento. No hay que creer que a las valoraciones jurídicas ha de buscarselas fuera del Derecho; las valoraciones jurídicas aparecen siempre en la experiencia jurídica, y en particular en los jueces, porque son inmanentes al Derecho. Y al respecto, observa que esa inmanencia se da en un doble sentido. En primer lugar, inmanente al substrato de conducta. Así, por ejemplo, cuando el artículo 1113 del Código Civil habla del hecho ilícito cometido por el empleado, y la jurisprudencia agrega siempre que sea en el ejercicio de sus funciones, esta segunda parte tiene que darse dentro de la primera, dentro del hecho ilícito cometido por el empleado. En segundo lugar, la valoración jurídica es inmanente porque el juez ( ) no es un extraño al Derecho, no es un simple espectador, sino que integra el ordenamiento jurídico, de tal manera que el hecho del juez es, en parte, el Derecho mismo ( , énfasis añadido). El sabor combinado tanto de la tradición de la Razón Práctica como de la Hermenéutica en los textos glosados es tan perceptible como su distancia con la doctrina tradicional, cuyo racionalismo es un sacrificio constante de la experiencia al pensamiento, un constante reducir los hechos al pensamiento (pp , énfasis mío). Estas ideas, en efecto, se leen en textos posteriores de notable repercusión histórica. Así, Gustav Radbruch, en un trabajo escrito en 1966, al referirse a esa difícil asimilación entre la vida y las normas, expresa de manera breve aunque sumamente expresiva, que hay que introducirse, más allá del mundo de la realidad, en el de los valores, para encontrar aquí la idea que llena de sentido la apariencia empírica 13. De igual modo, Kaufmann, afirma, sugestivamente, que las normas deben ser puestas en relación con la situación de la vida de modo que deben ser hechas justas para el caso (el subrayado es del original). Y agrega, lo que se denomina interpretación es la indagación acerca del sentido jurídico de la norma y este no radica, como cree la teoría del método tradicional, solo en la ley, en los conceptos legales abstractos y, por ello, vaciados de sentido. Para indagar tras este sentido se debe más bien recurrir a 13 RADBRUCH, Gustav, Die Natur der Sache als juristische Denkform, Wissenchaftliche Buchgesellschaft, Darmstadt, 1960, p. 33.
10 148 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias algo comprensible, a las pertinentes situaciones concretas de la vida. El sentido de la ley nunca se deja descubrir sin el sentido, sin la naturaleza de la situación vital que se juzga. De ahí que el sentido de la ley no sea nada firme, que cambie a pesar de que el tenor literal permanezca igual con las situaciones vitales, precisamente con la vida misma (el énfasis no corresponde al original) 14. Desde esta perspectiva, la determinación de la correspondencia norma-caso siempre constituye una decisión teleológica en un concreto contexto de sentido. Como gráficamente explica este autor, que algo sea un arma en el sentido del Código Penal depende de lo que sea utlizado hic et nunc para dar muerte o para lesionar a una persona. Consecuentemente, hoy puede ser arma algo que al tiempo de la promulgación del código no existía o que no corresponda al concepto que usualmente se tiene de ella. Cuando se designa como arma en el sentido del artículo 223 del Código Penal (lesiones corporales peligrosas) a un nuevo producto químico corrosivo, ello no se concluye a partir de un concepto abstractamente definido, sino muchísimo más a partir del sentido, a partir de la naturaleza de la situación vital que regula ley 15. Por su parte, uno de los autores de cuño hermenéutico más representativos, el ya citado J. Esser, considera, sin medias tintas, que la interpretación normativa se guía necesariamente por juicios de valor, pero estos, aclara, no pueden extraerse plenamente de la norma porque esta ni siquiera puede establecer anticipadamente todos los criterios de juicio necesario para aplicar el derecho. Por ello, la resolución nunca es simplemente ofrecida por la ley : esta contiene algunos elementos de valoración a los que debe añadirse, entre otros, y no es el menor en importancia, el plano del enjuiciamiento personal en buena medida gobernado por lo que Esser denomina precomprensiones, esto es, los prejuicios ha que hacía referencia Gadamer más arriba. Para el autor, el papel de los juicios de valor anticipados resultan relevantes para la decisión judicial ya que estos guían la elección y la preparación de la posibilidad de subsunción jurídico-material e influyen en la manera de conducir el debate y de preparar el proceso. Por ello, y sin omitir que estos criterios no pueden ser sinónimos de libre subjetividad, sino que, por el contrario, requieren la previa vinculación al consenso actual y, en casos de duda, a que se argumente su racionalidad, concluye el autor que se tiene que conceder de buen grado que el conocimiento del derecho no es pensable sin la correspondiente anticipación controlada de los posibles y adecuados resultados de solución (énfasis añadido), es decir, sin una previa valoración sobre el sentido del caso. Y esto, como dirá más adelante el autor, de modo casi literal a lo expuesto por Cossio más arriba (confr. p. 101), no es algo que se añada posteriormente al acto de hallar el derecho aplicable, sino que más bien es algo que determina su dirección y su curso atendiendo al consenso social para una resolución razonable (destacado mío) KAUFMANN, nota 3, p Ibid., pp Cfr en un sentido muy semejante la sentencia del Tribunal Oral Criminal Nº 14 de la Ciudad de Buenos Aires, del 24/2/94 (LL, 1995-C-516), por la que se consideró que la jeringa que contiene sangre infectada de sida tiene carácter de arma. 16 Esser, nota 4, pp. 62; 65 y 71. LARENZ, Karl, Metodología de la ciencia del derecho, Ariel, Barcelona, 1979 (del alemán por M. Rodríguez Molinero), pp , lo ha sintetizado estupendamente cuando, luego de señalar que, para Esser, la precomprensión posibilita al juez no solo una determinada conjetura
11 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias 149 Ahora bien: a Cossio no se le escapa que sus precedentes reflexiones han ocasionado un sobresalto: el del sentimiento de la inseguridad y asilamiento en que el hombre viene a quedar en el mundo jurídico, cuando resulta que el juez está armado de poderes tan inmensos como para que, en última instancia, la experiencia jurídica se constituya con un elemento del cual es inalienable titular ( ). Respondo a esto que yo no he hablado de darle más poderes al juez de los que tiene, sino que he tratado de exponer en forma descriptiva y neutral el fenómeno de la experiencia jurídica llamada sentencia. Sin embargo, reconozco que este estado de ánimo ( ) obliga ( ) a plantearnos una pregunta, si es que queremos recuperar esa seguridad que el Derecho promete a los hombres ( ): cómo ha de interpretarse la ley para que este poder del juez no resulte una cosa arbitraria? (pp ). Y este aspecto conduce al examen de otro singular aporte del autor. 3. DE LA INTERPRETACIÓN JUDICIAL DE LA LEY A LA INTERPRETACIÓN JUDI- CIAL DE LAS CONDUCTAS POR MEDIO DE LA LEY En relación con este tópico, Cossio refiere críticamente la opción de la doctrina tradicional. Señala, en efecto, que tanto en el siglo XIX como en buena parte del XX se consideró que la interpretación de la ley es una cuestión de método. Vale decir, que se trataría de entontrar el camino, la técnica o el instrumento que llevara al jurista a un resultado seguro e incontrovertible. Y añade que el método (el autor menciona los siguientes: gramatical ; exegético ; dogmático ; fenomenológico y de la investigación científica ), sería un procedimiento o modo de tratar la ley, de manera que teniendo una ley y tratándola de ese modo, la ley quedaba aclarada e interpretada y lista para ser aplicada unívocamente a los casos (p Cfr, asimismo, pp El énfasis corresponde al original). Empero, para el autor, esta metodología ignoraba o desatendía cómo en verdad las cosas acontecen en la realidad de la interpretación. Por de pronto, Cossio anota que dicha doctrina, según se ha anticipado ya, supone que el juez es, curiosamente, el gran ausente de la labor interpretativa, la que queda ceñida al mero examen lingüístico de la ley. El juez, en efecto, no puede, al contrario de lo que rezaba el viejo aforismo, interpretar las normas según su ciencia y conciencia ya que esta última queda excluida de aquella tarea. Ahora bien, como enseña el autor, esta rara pretensión de querer suprimir la conciencia del juez, podría abrigarse en un mundo de ideas jurídicas donde se dieran estos dos presupuestos: en primer lugar, creer que la ley es el Derecho, es decir, de que la ley fuera el objeto de conocimiento; y, en segundo lugar, creer que el juez sea un ente de sentido, sino que el juez se forma una convicción de rectitud merced a sus precomprensiones conseguidas mediante la prolongada experiencia profesional y por medio de una actuación eficaz sobre las posibilidades de evidencia en la valoración predogmática, añade que todo esto acontece todavía antes que comience con la obligada interpretación de la ley o con consideraciones dogmáticas. Estas únicamente le sirven para un ulterior control de concordancia que se propone la comprobación de la compatibilidad de la resolución ya encontrada con el sistema de Derecho positivo (el énfasis en ningún caso pertenece al original).
12 150 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias externo al Derecho, al cual lo contempla desde afuera, donde lo encuentra concluso y ya hecho 17. Sin embargo, afirma Cossio, ambas cosas no son exactas: la ley es un concepto, no es el Derecho; y además, el juez es inmanente al ordenamiento jurídico, al punto de ser indudable que el derecho, en parte, es el propio hecho del juez (pp , énfasis añadido). Lo hasta aquí referido pone de relieve dos conclusiones de la mayor importancia: una, ya analizada en los puntos anteriores y sobre la que se volverá más abajo, es la relativa al papel central que desempeña el juez en la tarea de discernimiento del derecho; otra, a la que se dedicará atención ahora, es la de la naturaleza de la ley que será examinada por aquél. Cossio había dicho que se trata de un concepto por lo que, al preguntarse a qué objeto este concepto se refiere, responde a tenor de su definición de derecho, que es la conducta humana en interferencia intersubjetiva. En este contexto, entonces, si la ley tiene por objeto a las conductas humanas, es claro que su objeto de análisis es cultural, de donde la interpetación implica, necesariamente y según se había anticipado, un conocimiento por comprensión (p. 136). Con lo expuesto el autor completa las diferencias que, en relación a esta materia, mantiene con la tesis tradicional. Mientras el intelectualismo ( ) prescindió de la conducta humana, porque creyó que la ley es el objeto de conocimiento, había que hablar de interpretar la ley. Así se acuñó la expresión; y así se afanó por buscar un método de interpetación de la ley. Si se prescinde de la conducta en el binomio de ley y conducta, fuerza es ya substantivar la ley y tener que hablar solo de ella. Por el contrario, para la teoría egológica el problema es muy distinto. No se interpreta la ley; aquí se trata de interpretar la conducta humana por medio de o mediante la ley ( ). Desde nuestro punto de vista, si el objeto de conocimiento es la conducta humana en interferencia intersubjetiva ( ) no puede sorprender ( ) que no se interpreta la ley, sino la conducta mediante la ley (p. 137, las cursivas son del original. El destacado me pertenece). Ante lo dicho, Cossio profundiza aún más la cuestión cuando se pregunta si podría interpretarse primero la ley y después la conducta. La respuesta es, obviamente, negativa ya que lo contrario supondría, una vez más, caer en la tajante distinción sujeto-objeto que entraña que la ley tiene ya un significado en sí mismo, concluido y autónomo de las circunstancias del problema concreto; que estas últimas no cuentan sino como mera subsunción dentro del marco legal, y que el juez es, en definitiva, por completo ajeno al discernimiento del mentado problema. El autor procura explicar el punto, en primer término, con un ejemplo de la vida. Suponed que me cuentan por carta lo que ha hecho un amigo. Al leerla, yo interpreto directamente su conducta solo si los signos gramaticales son significaciones, es decir, si son palabras para mí conocidas que mientan aquel comportamiento. Paso, como la luz cuando atraviesa un cristal, a través de sus palabras y juzgo si aquella conducta fue 17 Como expresa bien recientemente y de modo gráfico el profesor italiano ZAGREBELSKI, G., El derecho dúctil, Trotta, Madrid, 1995 (trad. del italiano por M. Gascón Abellán), en el supuesto que describe Cossio no sería insensato pensar en la maquinización de su aplicación [del derecho entendido como ley] por medio de autómatas pensantes a los que se le proporcionaría el hecho y nos darían la respuesta.
13 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias 151 amistosa o malvada, riesgosa o vulgar. Y precisa: no hago del relato un examen aparte y previo, como quien lo profundizara estableciendo el marco de posibilidades significativas que contendría, y luego pensar recién, como cosa diferente y separada, en la conducta que me narra. La verdad es que directamente pienso en esta conducta mediante el relato (pp , énfasis añadido). A su juicio, otro tanto acontece en el ámbito jurídico, en el que ninguna significación jurídica de un vocablo emerge como el resultado científico de una investigación que la descubre en el vocablo legal mismo, sino que dicha significación surge al cabo de un proceso de coimplicación con la conducta considerada, todo lo cual supone una inevitable apertura a la experiencia de la vida en general (consideración de los aspectos fácticos relevantes; de las conclusiones científicas procedentes de otros saberes; etc.) y a la propia experiencia de quien conduce tal indagación. El autor ilustra este asunto con la voz demente empleada por el Código Civil. Al respecto, señala que para aplicar la ley, tenemos que saber, por lo menos, que la palabra alude a la persona que tiene su mente trastornada. Sin embargo, agrega, aunque el juez tenga un acabado conocimiento del Código como lenguaje legislativo, no habrá aplicación del mismo si la sentencia que lo invoca no es conocimiento jurídico, vale decir, si la persona de marras no es un trastornado mental, porque el conocimiento [la sentencia es conocimiento del caso singular] se produce cuando la intuición [del juez] confirma el concepto. (p. 143). Pero todavía cabe decir más. Cossio advierte que en la actualidad y merced a los progresos de la psicología y de la psiquiatría es posible distinguir entre cuatro o cinco especies diferentes de dementes dentro de aquél alcance lato dado por el Código. Como es obvio, tales diversas significaciones no han surgido de la palabra demencia (del lenguaje de la norma), sino, por el contrario, de la experiencia sobre la base de una interpretación diferenciada de otras tantas especies de conducta de un enfermo mental (p. 144, énfasis añadido). De lo dicho, se infiere el yerro de considerar que primero corresponde interpretar la ley profundizando su sentido, como quien conoce el marco antes de conocer la tela que encuadra. Como explica Cossio, con tal postura se sugiere que las diversas significaciones, por ejemplo, de la palabra demencia, emergen del conjunto de significaciones que nuestro Código emplea y, además, que así se puede establecer cuál es la significación correcta. Pero esto, como completa el autor, es una impostura racionalista ya que es obvio que un concepto empírico como el de de demencia solo puede provenir de la experiencia (ibid. ). Finalmente, Cossio formula una nueva precisión que, en cierto sentido, supone un retorno al punto de partida, aunque (y dicho esto hermenéuticamente), se trata de un regreso al cabo de un desarrollo circular que, en consecuencia, ha profundizado la comprensión del asunto sometido a estudio. Así, expresa que si tales nuevas significaciones hubieran penetrado al Código, aún así habría de tenerse en cuenta que es, con todo, una significación, es decir, una mención de algo (énfasis añadido) y que, por tanto, su valor de conocimiento depende del cumplimiento impletivo que le suministra este algo. La eliminada experiencia reaparece reclamando su posición de fundamento y con ello se hace patente la inútil bipartición racionalista del problema (p. 145). Dicho
14 152 RABBI-BALDI CABANILLAS, Renato La teoría de la interpretación judicial en Cossio y Betti: coincidencias en términos más generales, para Cossio la necesidad de recurrir al lenguaje normativo para referirse a la conducta, obliga al jurista a afinar su lenguaje técnico; pero esto no significa que el lenguaje contenga por anticipado los matices que contiene la conducta y que son matices de ella y solo de ella (énfasis añadido). De ahí que la precisión de un lenguaje es un acto convencional que va guiado por el objeto al cual queremos referirnos con ese lenguaje. Por ello, el autor señala que se interpreta la conducta y luego por convención, no por interpretación, se adapta a ella el lenguaje normativo existente para mentar esa conducta y no otra distinta (pp , el subrayado no pertenece al original). No puede, pues, si se me permite el término, y en línea con las ideas liminares de la Razón Práctica y de la Hermenéutica Filosófico-Jurídica, disecarse la interpretación en dos tiempos: primero, el examen lingüístico de la ley; luego, el de las conductas que se dan cita en toda situación de la vida, sino que se trata de un proceso único en el que normas y hechos convergen paralelamente en un proceso que requiere, como se había adelantado ya, de esa ida y vuelta (Engisch); de esa puesta en correspondencia (Kaufmann); de esa, en fin, coimplicación (Cossio) de hechos y normas que perfila y matiza de modo simultáneo el conocimiento de unos y otras, hasta arribar al derecho del caso concreto. Hassemer ha resumido esta idea cuando expresa que norma y caso (que según la metodología tradicional solo se unirían tras la subsunción deductiva de la norma en el caso) tienen que relacionarse paulatinamente en el acto de la obtención del derecho ( ). Con ello se dinamiza la relación entre norma y caso real. La aplicación de la norma se convierte en concreción de la norma (en presencia del caso real); la decisión del caso llegar a ser constitución del mismo (con ayuda de la norma) 18. En términos semejantes, Esser ha podido muy gráficamente expresar que toda interpretación representa un enlace entre lex y ius non scriptum, enlace que solo él crea la norma positiva auténtica (sic) 19. De ahí que, y en conexión con lo expuesto en el precedente apartado 2, el citado Kaufmann, en su trabajo de 1965 al criticar la pretensión de la denominada teoría objetiva de la interpretación que no se orienta a discernir la voluntad del legislador histórico, sino el cambiable sentido de la ley, se plantea cómo es posible que cambie el sentido si el tenor literal permanece idéntico. A su juicio, y de consuno con las ideas de Cossio, expresa que la explicación es solo una: porque este sentido de la ley no radica, de ningún modo, solo en la ley, sino también en la situación de la vida que ella regla. Por esto, la interpretación objetiva jamás es solo interpretación de la ley, sino aquel complejo proceso deductivo-inductivo, esto es, analógico, es dirigir la mirada hacia aquí y hacia allá, entre la ley y el hecho concreto, de que hablábamos más arriba HASSEMER, nota 4, p Cfr, al respecto, ESSER, n. 4, p. 65, n KAUFMANN, nota 3, p. 88. Recuérdese, en sintonía casi literal con esta idea, lo expuesto por Cossio en la p. 101.

References: resolución 
 resolución 
 RESOLUCIÓN 
 artículo 1113
 artículo 223
 resolución 
 resolución 
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