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Timestamp: 2018-01-23 10:14:53+00:00

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Published in LA LEY (1985-B) 975-990. Reproduced with permission from the author.
La Convención de las NacionesUnidas sobre los contratos decompraventa internacional demercaderías: su incorporaciónal orden jurídico argentino
SUMARIO: Formación del contrato: 1. La oferta. -- 2. La aceptación. -- 3. Modificación de la oferta: lacontrapropuesta. -- 4. Formación del contrato: sumario. --5. Forma, Prueba y modificación del contrato.
La primera parte de este trabajo estuvo dedicada a reseñar el proceso de unificación de la venta internacional de cosas muebles, mientras que en la segunda entrega (Rev. LA LEY, 1985-A, ps. 693 y 930) se analizó el ámbito de aplicación de la Convención de Viena de 1980 (ALDA, XLIII-B, 1259). En esta parte se enfocarán las disposiciones de la Convención que se refieren a la formación de un contrato de compraventa internacional -- en los cuales, generalmente, la aceptación definitiva no es dada en presencia de la otra parte -- son aquellos que generalmente se presentan en toda contratación entre ausentes. La necesidad y utilidad de contar con normas uniformes en esta materia difícilmente puede ser cuestionada, porque la incertidumbre jurídica que presenta la determinación de la ley aplicable a un contrato ya celebrado se acentúa durante la etapa de su formación. Debe recordarse que la existencia misma del contrato depende de la respuesta que otorgue la ley aplicable a las cuestiones relacionadas con la fureza vinculatoria de oferta y la aceptación. La formación del contrato es el tema de la segunda parte de la Convención (arts. 14-24). Como se apuntó con anterioridad, esta parte II de la Convención pudde ser ratificada independientemente de la parte III, consagrada a los derechos y obligaciones del vendedor y comprador (art 92).[1]
�Cuándo una propuesta de celebrar un contrato constituye una oferta?
�Puede ser ésta retractada o revocada? �Cuál es el plazo para su aceptación? Si la aceptación contiene modificaciones de la oferta �cuándo queda perfeccionado el contrato? �Cuándo surte efecto la aceptación? �Cuándo puede ser retratada una aceptación? Estos son algunos de los interrogantes a los que la Convención pretende dar respuesta en la Parte II. Los primeros cuatro artículos de la parte II tregulan la oferta, sus requisitos (art. 14), retractación (art. 15, inc. 2), revocación (art. 16) y caducidad (art. 17). Los cinco artículos siguientes establecen las normas correspondientes a la aceptación, la orma en que puede ser manifestada la aceptación (art. 18), el efecto de una aceptación que modifica los términos de la oferta (art. 19), el plazo de la aceptación (art. 20), los efectos de una aceptación tardía (art. 21) y el retiro de la aceptación (art. 22). El art. 23 establece que el contrato se perfecciona en el momento de surtir efecto la aceptación, momento que normalmente tiene lugar cuando la indicación de asentimiento por parte del aceptante llega al oferente (art. 18, inc. 2). Finalmente, el art. 24 determina cúando se considera que una "manifestación de interción" -- sea la oferta o la aceptación: "llega"" al destinatario.
El jurista de formación contenental romanista encontrará que las disposiciones sobre formación del contrato son aquellas que se incorporan a los códigos civiles en la parte destinada a reglar el consentimiento en los contratos en general (Cód. Civil, art. 1144-1159).
Podrá observarse, sin embargo, que el estilo de las disposiciones de la Convención es más casuista que el que se encuentra en los códigos civiles de inspiración napoleónica, ajustando el cuadro normativo de una manera más específica a las prácticas y usos mercantiles.[2] Por razones de metodología legislativa y también prácticas, la forma y prueba del contrato no se regula en la parte II sino en el art 11 de la parte I,[3] y la modificación del contrato tampoco es regulada junto con las disposiciones relativas a su formación, sino en el art. 29 de la parte III.[4] Por razones de claridad expositiva, conviene que esto dos temas serán tratados en este capítulo dedicado a la formación del contrato.
El art. 14 define la oferta como una propuesta de celebrar un contrato dirigida a una o varias pesonas determinadas. El párrafo segundo de este artículo aclara que la propuesta que no es dirigida a una o varias personas determinadas será considerada como una simple invitación a hacer ofertas a menos que el proponente indique lo contrario.[5] Consecuentemente, las ofertas al público o -- lo que es muy frecuente en las compraventas internacionales -- las ofertas realizadas por medio de prospectos o catálogos, no tienen efecto vinculante para la Convención. A menos que la propuesta sea dirigida a una persona o personas en particular, o qu el proponente indique lo contrario, la propuesta incluida en un catálogo será considerada como una mera invitación a hacer ofertas, y la respuesta del destinatario de la propuesta será considerada como una oferta con efecto jurídico viculante.
Otro de los requisitos de la oferta es que sea "suficientemente precisa". El art. 14, inc. 1 considera que este requisito ha sido complido cuando la propuesta indica la mercaderías y fija la cantidad y el precio de una manera expresa o tácita, o bien prevé un medio para determinarios. En lo que respecta a la precisión con la cual deben identificarse la mercaderías, este es un elemento a ser considerado conforme al objecto del contrato, ya que la precisión con la cual deben identificarse las mercaderías varía según se trate de precisar, pro ejemplo, productos agrícolas o manufacturados. En lo que respecta al precio, cabe recordar que su determinación o determinabilidad es un elemento que hace a la validez del contrato de compraventa en el derecho argentino (Cód. Civil, art 1349) y que, como se verá más adelante, el art .55 de la Convención no es tan exigente como el Código Civil en lo que se refiere a la determinación del precio. Como cuestiones referentes a la validez del contrato se encuentran excluidas del ámbito de aplicación de la Convención (art. 4, inc. b), cabe concluir que si las normas de derechos internacional privado condujeran a la aplicación del derecho argentino, la falta de precisión sobre el precio invalidaría el contrato aun cuando la indicación del precio sea "suficientemente precisa" bajo los términos del art. 14 (1) de la Convención. Una observación similar cabe agregar en lo que se refiere a la determinabilidad de las mercaderías, elemento exigido ad validitaten por el art. 1333 del Cód. Civil. Igualmente importante que es que la propuesta indique "la intención del oferente de quedar obligado en caso de aceptación". La determinación de los destinatarios de la propuesta y la precisión empleada para individualizar el precio y las mercaderías serán elementos a tener en cuenta para descubrir la intención del proponente de quedar obligado en caso de aceptación.
Si bien la determinabilidad del destinatario de la propuesta es exgida por el art. 14 de la Convención y también pro el art. 1148 del Cód. Civil, este último ha sido interpretado en forma bastante amplia por la doctrina y los tribunales argentinos.[6] Se ha decidido con fundamento en la nota del codificador al art. 1148 que las ofertas de venta hechas mediante la prensa obligan al promitente desde el momento en que son aceptadas,[7] y que la exposición de mercaderías en un escaparate con indicación de su precio constituye una oferta que puede ser aceptada por cualquier persona.[8] El art. 454 del Cód. de Comercio por su parte, niega efecto vinculante a las propuestas contenidas en un prospecto o circular, pero parte de la doctrina nacional ha sostenido que dichos prospectos pueden tener fuerza vinculante si existe precisión con respecto al proponente, precio, cantidad y calidad de las mercaderías.[9]
Cabe concluir entonces que, considerando que tanto Francia como la República Argentina han ratificada la Convención, suponiendo que el vendedor tiene su establecimiento en París y el comprador en Buenos Aires, que la Convención ha entrado en vigor en ambos países, y que el vendedor envía un catálogo que incluye una lista de los productos fabricados y el precio de los mismos, lo más probable es que dicho catálogo sea considerado como una simple invitación a hacer ofertas bajo los términos del art. 14, inc. 2 de la Convención, a menos que el vendedor haya indicado claramente lo contrario, o que en lugar de tratarse de un catálogo destinado al público en general sea un prospecto destinado a personas determinadas, distinción que puede resultar no tan evidente en ciertos casos. Si el catálogo fuera considerado como una oferta, lo más probable es que no surjan problemas relacionados con la determinación del precio y de la mercadería ya que estrán incluidos en el catálogo. Por otra parte, el catálogo mismo podría especificar que no debe ser considerado como una oferta, o que los precios allí indicados son susceptibles de cambio unilateral sin notificación previa, etcétera.
Ahora bien, suponiendo que el catálogo se a considerado como una invitación a hacer ofertas, que es lo más probable, y que el comprador argentino envíe una orden de compra especificando el tipo de equipo que desea adquirir del vendedor francés, con específica refrencia al precio indicado en el catálogo enviado por el vendedor, dicha comunicación enviada por el comprador constituye una oferta bajo el art. 14 de la Convención y el art. 1148 del Cód. Civil. Pero si el comprador omitió referirse específicamente al precio del producto en su orden de compra -- creyéndolo innecesario en atención que dicho precio figuraba en una lista provista por el catálogo -- habrá que determinar si el precio incluido en el catálogo, por sí solo, constituye una indicación tácita suficientemente precisa del precio de la mercadería solicitada (art. 14, inc. 1). Si han habido negociaciones previas entre las partes y se han concluido contratos de esta forma en el pasado (art. 9, inc. 1), o bien los usos del comercio internacional -- ampliamente conocidos y regularmente observados -- indican que el precio incluido en los catálogos destinados a la venta de ese tipo de productos debe ser considerado como el precio de la mercadería (art. 9, inc. 2), entonces podría interpretarse que el commador ha hecho una indicación tíácita "suficientemente precisa" del precio.[10] De lo contrario, esta propuesta no reunirá los requisitos que exige el art. 14 para que sea considerada una oferta. Si el vendedor enviara el equipo solicitado por el comprador en base a una orden de compra que omita incluir una referencia específica al precio del producto, toda disputa que pudiera surgir entre las partes será resuelta no en base a la Convención--que no se aplica en la ausencia de contrato -- sino en base a la ley aplicable conforme a las normas de derecho internacional privado.
b. Retratación-revocación-caducidad
La fuerza obligatoria de la oferta fue uno de los temas que más dividío a los redactores de la L.U.V.I. y de la Convención en razón de la postura dispar adoptada por los países del Common Law y de tradición continental romanista.[11] El problema que se plantea es el siguiente: "A" envía una oferta a "B". "B" recibe la comunicación e immediatamente envía la comunicación de su aceptación a "A", pero la carta que envía "B" llega a "A" con gran demora o se pierde. �Se ha perfeccionado el contrato, y, en caso afirmativo, desde cuándo? Esta delicada cuestión ha dado lugar a diversas teorías.[12]
La respuesta clásica del Common Law a esta pregunta es que el contrato queda perfeccionado desde el momento en que "B" envía la aceptación. El riesgo impuesto por la demora o la pérdida de la comunicación es soportado por el oferente ("A") si el aceptante expidió la aceptación por un medio expresa o tácitamente aceptado por el oferente. Esta es la llamada teroría de la expedición, o, como se la denomina en el mundo anglo-americano, la regla del buzón (the mailbox rule). La mayoría de los países de tradición jurídica continental romanista, por el contrario, exigen no sólo que el aceptante ("B") se haya desprendido de la aceptación, sino además que ella haya sido recibida por el oferente (teoría de la recepción). La lectura simultánea de los arts. 18, inc. 2 y 23 permite concluir que la Convención adopta la teoría de la recepción en la formación del contrato.
Más allá de las ventajas de uno y otro sistema desde un punto de vista teórico, el problema práctico que se presenta bajo ambas teorías el el siguiente: Durante un tiempo determinado una de las partes tiene conocimiento de algo que la otra parte ignora, y durante ese tiempo ambas partes están expuestas a irregularidades que escapan a su control. Conforme a la teoría de la expedición, dicha irregularidad no afecta la fuerza vinculatoria de la oferta, mientras que sigún la teoría de la recepción la irregularidad acaecida impide que la oferta vincule al proponente. Si bien las normas que se refieren a la revocabilidad de la oferta atenún las diferencias prácticas entre estas dos posturas, lo cierto es que la disparidad en el terreno de los principios generales complicó las tareas de UNCITRAL para llegar a un acuerdo, acuerdo al que se llegó -- como se verá al analizar las normas de la Convención -- por medio de una transacción.
(1) Perfeccionamiento del contrato
El art. 15, inc. 1 establece que la oferta surtirá efecto cuando llegue al destinatario, adoptando de esta forma la teoría de la recepchón. La retractación de la oferta (art. 15, inc. 2 ), la revocación de oferta (art. 16, inc. 1 ), la caducidad de la oferta (art. 17) y la aceptación de la oferta por declaración expresa (art. 18, inc. 2 ) también tienen efecto solamente cuando llegan a la otra parte. El articulo 24 se encarga de definir el momento en que cualquier manifestación de intención (oferta, declaración de aceptación, retratación, revocación) "llega" al destinatario.[13]
En una ocasión especial, la teoría de la recepción es rechazada. Esto sucede cuando ya sea en virtud de los términos de la oferta o de las prácticas que las partes hayan establecido entre ellas, el destinatario de la oferta ejecuta un acto relativo a la ejecución del contrato. Si la ejeución del acto se realiza dentro del plazo fijado por el oferente para que la oferta sea aceptada o, si no se ha fijado plazo, dentro de un plazo razonable, entonces la aceptación por comienzo de ejecución surte efecto en el momento en que se ejecuta el acto (art. 18, inc. 3 ). La expedición de las mercaderías o el pago del precio son ejemplos mencionados por el art. 18, inc. 3 con el fin de ilustrar lo que debe entenderse por act relativo a la ejecución del contrato. En estas circunstancias la Convención adopta el mismo criterio de protección que anima a la teoría de la expedición, protegiendo al aceptante desde el momento en que expide las mercaderías. En la medida en que la expedición de las mercaderías o el pago del pricio son actos que comprometen el patrimnio del aceptante en forma much más seria que el envío de una carta, no resulta extraño que la Convención proteja al aceptante cuando envía la mercadería y lo deje sin protección cuando despacha una carta de aceptación que se demora en llegar al oferente.[14]
Puede observarse entonces que las disposiciones generales de la Convención en lo que se refieren a la fuerza vinculatoria de la oferta parecieran adoptar la teoría de la recepción prevaleciente en los países de tradición continental romanista. Sin embargo, a fin de poder apreciar en toda su magnitud los alcances del principio general que otorga fuerza vinculante a la oferta desde el momento de su recepción, es necesario adquirir una visión de conjunto incluyendo en este análisis las normas que se refieren a la retractación y revocación de la oferta. Recién entonces uno puede adquirir una idea cabal de cuándo se perfecciona el contrato. Podrá apreciarse entonces que la Convención opta por un sistema complejo de retractación, revocación, caducidad e irrevocabilidad que surten efecto ya sea al momento de su expedición o de su recepción, según consideraciones de ética comercial interpretadas a la luz de los usos y prácticas del comercio internacional. Estas reglas complejas dejan de lado las teorías clásicas en torno al dogma del consentimiento en la formación de los contratos, que exigen el hecho psicológico de dos voluntades simultáneas de igual o correspondiente contenido para la creación de la relación contractual.
(2) Retracción
Conforme a la teoría de la recepción, como ni la oferta o la aceptación tienen fuerza vinculatoria al momento de ser expedidas, hay tiempo de retractarlas antes de que lleguen al destinatario. La Convención, como se verá más adelante, enumera los casos en los cuales la oferta puede ser revocada (art. 16, inc. 2 ), pero esas restricciones no se aplican a la retractación de una propuesta que todavía no ha adquirido fuerza vinculatoria. Por eso la Convenciónemplea el término "retractación" al referirse al retiro de una propuesta que todavía no ha llegado a tener la fuerza vinculatoria de una oferta. Si se hubiera adoptado la teoría de la expedición, la propuesta tendría fuerza vinculatoria desde el momento en que es enviada y la retractación no tendría lugar. Tampoco tiene lugar la retractación cuando la aceptación se realiza mediante la ejecución de un acto (art. 18, inc. 3 ), ya que en ese caso la ejecución del acto equivale a la aceptación de la oferta y el contrato ya se ha perfeccionado.
Pero al adoptarse el principio de que la oferta y la aceptación surten efectos al momento de llegar al destinatario, las mismas pueden ser retractadas si la retractación llega a destino antes que la oferta o la aceptación, o bien cuando la oferta y su retracción, o la aceptación y sue retracción, llegan al destinatario al mismo tiempo.[15] Si, en cambio, la oferta ha adquirido fuerza vinculante al haber llegado al destinatario, cabe preguntarse si puede ser revocada. En este campo la Convención ha seguido de cerca el rumbo trazado por los países del Common Law.
(3) Principio general: revocabilidad
La oferta puede revocarse siempre y cuando no fije un plazo determinado para su aceptación, no exprese de algún modo que la oferta es irrevocable, y el destinatario no tenga motivos para considerar razonablemente que la oferta era irrevocable (art. 16, inc. 2 ). El art. 16, inc. 1 de la Convención comienza por reconocer al oferente el derecho a revocar su oferta hasta que se perfeccione el contrato, siempre y cuando la revocación llegue al destinatario antes que éste haya enviado la aceptación. Al enunciar el principio general de revocabilidad, el artículo 16 se mantiene fiel a la tradición del Common Law y va en contra de la doctrina adoptada en algunos países de Europa y América latina.[16] Al disponer que la oferta puede revocarse antes de que el destinatario haya enviado la aceptación, la Convención se aparta de la teoría de la recepción y adopta el corolario más importante de la teoría de la expedición: si el destinatario de la oferta recibe la noticia de revocacón después de haber enviado la aceptación, la aceptación es válida y se considera que la revocación llegó desmaisiado tarde.
La cuestión más importante a dilucidar es la de determinar hasta cuándo tiene el oferente el derecho a revocar su oferta. La respuesta pareciera ser muy simple: La oferta puede ser revocada hasta que el momento en que se perfeccione el contrato, es decir, hasta el momento de surtir efecto la aceptación (art. 23), o sea al momento en que la indicación de la aceptación llegue al oferente (art. 18, inc. 2 ). Sin embargo, el principio de que el derecho del oferente a revocar la oferta termina con el perfeccionamiento del contrato no es tan evidente cuando la revocación del la oferta se efectúa por carta o telegrama. En efecto, si la revocación llega al destinatario después que éste envió la aceptación, y la acptación no ha llegado todavía al oferent, el art. 16 (1) opta por el momento de la expedición de la aceptación y descarta el momento de su recepción. Como ael momento de la expedición de la aceptación no es el momento en que la aceptación surte efecto (art. 18, inc. 2 ) ni, por lo tanto, el momento en que se perfecciona el contrato (art. 23), cabe concluir que el envío de la aceptación no perfecciona el contrato pero termina con el derecho del oferente a revocar su oferta. Por consiguiente, el principio de que el oferente puede revocar la oferta antes de que se perfeccione el contrato no es del todo correcto en este contexto. Pareciera ser que, en principio, es el momento en que la aceptación es enviada al oferente el instante que determina la perfección del contrato, principio que a su vez se encuentra limitado por las excepciones al principio de revocabilidad que se analizarán más adelante.[17]
El oferente no puede saber con seguridad si la revocación de su oferta llegó antes de que le destinatario haya enviado la aceptación, y mucho menos puede saber si el destinatario ha aceptado la oferta ejecutando un acto en cuyo caso el contrato se considera perfeccionado desde el instante en que dicho acto se ejecuta (art. 18, inc. 3 ). Esta situación de incertidumbre en la que se encuentra el oferente podría solucionarse requiriendo al destinatario de la oferta a comunicar al oferente si la revocación ha llegado desmasiado tarde. Esta propuesta fue rechazado por UNCITRAL, argumentándose que el principio de la buena fe protege sufientemente al oferente de buena fe contra la mala fe del desitnatario de la oferta. Cabe preguntarse, empero, si el principio de la buena fe, escondido en el art. 6 y limitado a la interpretación y aplicación de la Convención, podría hacerse cargo en forma eficaz de este problema.
(4) Excepciones al principio de revocabilidad
El principio general de revocabilidad se encuentra limitado por dos excepciones, una de ellas de corte continental romanista y la otra inspirada en el Common Law. La primera excepción establece que la oferta deviene irrevocable si indica, al señalar un plazo fijo para la aceptación o de otro modo, que es irrevocable (art. 16, inc. 2 a). La segunda excepción establece que la oferta no podrá revocarse "se el destinatario podía razonablemente considerar que la oferta era irrevocable y ha actuado basándose en esa oferta" (art. 16, inc. 2 b).[18]
La irrevocabilidad de la oferta por la señalización de un plazo fijo para la aceptación fue una cuestión arduamente discutida en el seno de UNCITRAL. Los delegados de los países del Common Law insistieron en que debía hacerse una distinción entre aquellas ofertas que simplemente señalan un plazo fijo para la aceptación (que puede ser revocada) y las denominadas "ofertas en firme" (firm offers), en las cuales debe constar por escrito la voluntad expresa del oferente de no revocar la oferta. Algunos delegados de países del Common Law sostuvieron que bajo los términos del art. 16, inc. 2 (a) sólo este último tipo de ofertas no pueden ser revocadas.[19] En la medida en que los países de tradición continental romanista habían aceptado la inclusión del principio general en favor de la revocabilidad de la oferta, se consideró equitativo que los países del Common Law aceptaran que la oferta deviene irrevocable por el sólo hecho de incluir un término fijo para su aceptación. Estas fueron las bases de la transacción que se concretó en la redacción del actual art. 16, inc. 2 (a). Sin embargo, una delegación de un país del Common Law destaó en el transcurso de las discusiones que bajo los términos de ese artículo, cuando la formación del contrato se establece entre partes cuyos establecimientos se encuentran en países del Common Law, la inclusión de un término fijo para la aceptación de la oferta no indica necesariamente que la oferta es irrevocable. En suma, la transacción a la que se arribó deja en el terreno de la duda y, por lo tanto, en las manos de los jueces si una oferta deviene irrevocable por el sólo hecho de señalar un plazo fijo para su aceptación.[20]
La segunda excepción dispone que la oferta no podrá ser revocada si el destinatario podía rezonablemente considerar que la oferta era irrevocable y ha actuado basándose en esa oferta. Esta excepción está basada en la protección de la buena fe-creencia (reliance), principio tan caro al sistema del Common Law. También se encuentra una protección similar en los países de tradición continental romanista en base a la culpa (culpa in contrahendo) o el abuso del derecho, que apuntan a responsibilizar al oferente por la revocación de mala fe de la oferta.[21] A pesar de que para algunos delegados la redacción del art 16 (2) les resultaba un poco extrazña al lenguaje jurídico continental romanista, esta segunda excepción al principio de revocabilidad fue aceptada.[22]
(5) Caducidad
El art. 17 establece que la oferta, aun cuando fuere irrevocable, queda extinguida cuando su rechazo llegue al proponente.
Consecuentemente, cuando la oferta que señala un término para su aceptación es rechazada por el destinatario, la oferta caduca al momento de llegar la noticia del rechazo al proponente. El destinatario de la oferta no puede arrepentirse de haberla rechazado durante el período originalmente fijado para su aceptación a los fines de resucitar la fuerza vinculatoria de la oferta.
La aceptación es una de las respuestas que puede dar el destinatario de la oferta y aquella que conduce a la perfección del contrato. El art. 18 define la aceptación como "todo declaración u otro acto del destinatario que indique asentimiento a una oferta".[23] Pero eta definición no es suficiente porque una declaración de aceptación puede contener variaciones con respecto a la oferta y todo acto del destinatario que indique asentimiento a una oferta debe ser analizado e interpretado. Las variaciones que contiene la aceptación también pueden ser interpretadas como una contrapuesta, tema que será analizado más adelante. Se eximinarán a continuación los requisitos esenciales que debe contener una indicación de asentimiento para que sea considerada como una aceptación.
El silencio o la inacción, por sí solos, no constituirán aceptación (art 18, inc. 1 ). Aunque es de esperarse que -- según las prácticas del comercio internacional -- la expresión de voluntad estará revestida de la forma escrita a fin de evitar litigios y malos entendidos, la Convención no exige la forma escrita y sólo requiere que la expresión de voluntad indique asentimiento a la oferta. Dicho asentimineto puede resultar, por ejemplo, de la repetición de contratos dimilares entre las partes conforme a un procedimiento usual entre ellas, o bien, como se señaló anteriormente, "ejecutando un acto" relativo a la expedición de las mercaderías o al pago del precio (art. 18, inc. 3 ).
b. Perfeccionamiento del contrato
La aceptación conduce al perfeccionamiento o formación del contrato. En efecto, el artículo 23 dispone que "el contrato se perfeccionará en el momento de surtir efecto la aceptación de la oferta". Para determinar cuándo surte efecto la aceptación hay que remitirse al art. 18, inc. 2 , el cual establece que la aceptación surte efecto en el momento en que la indicación de asentimiento llegue al oferente. Se presume que la aceptación "llega" al oferente cuando se le comunica verbalmente o se entrega por otro medio en los lugares establecidos por el art. 24 de la Convención.
Como en el caso de la oferta (art. 15, inc. 1 ), la Convención opta por el sistema de la recepción para fijar el momento en que el contrato se perfecciona (art. 18, inc. 2 ). También como en el caso de la oferta (art 15, inc. 2 ), la aceptación puede ser retirada si la retractación llega al oferente antes que la aceptación haya surtido efecto o en ese momento (art. 22). Ahora bien, para que la aceptación surta efecto, ella debe llegar dentro de un determinado período de tiempo. Si la oferta fija un plazo determanado para su aceptación, la aceptación debe llegar (no sólo ser enviada sino llegar) dentro de ese plaxo. Si la oferta no ha fijado un plazo para su aceptación, entonces debe llegar dentro de un plazo "razonable". La "razonabilidad" de la demora con la cual llega la aceptación se mide con relación a "las circunstancias de la transacción" (v. gr., según el objecto del contrato) y también por las precauciones empleadas por el oferente con relación a los medios de comunicación empleados para transmitir la oferta (art. 18, inc. 2 ). No sería por lo tanto "razonable" la demora que conlleva la aceptación por correo ordinario si la oferta fue enviada por télex. Las ofertas verbales son un caso especial y, a menos que de las circunstancias resulte otra cosa, deben ser aceptadas por la "ejeución de un acto" constituyen un caso especial, ya que la aceptación surte efecto en el momento en que se ejecuta el acto, siempre y cuando las prácticas o los usos que las partes hayan establecido entre ellas indiquen que dicho proceder equivale al asentimiento de la oferta (art. 18, inc. 3 ).
c. Cómputo del plazo de la aceptación
La natural demora que requieren las comunicaciones entre oferente y aceptante en las compraventas a distancia ha motivado que la Convención establezca reglas precisas sobre la manera de computar el plazo otorgado por el oferente para que la oferta sea aceptada.[24] En el caso de comunicación por medios postales, el art. 20, inc. 1 , establece que el plazo de aceptación fijado por el oferente en un telegrama o en una carta comienza a correr desde el momento en que el telegrama sea entregado para su expedición, o desde la fecha de la carta o, si no se hubiese indicado ninguna, desde la fecha que figure en el sobre. El profesor Eörsi ha criticado que la fecha indicada en el sobre sólo pueda ser tenida en cuenta si la carta no se encuentra fechada. Dice Eörsi, con razón, que en el caso de discrepancias entre la fecha de la carta y la del sello fechador puesto por la oficina de correos, lo más probable es que sea esta última fecha la que más se aproxima al momento en que el oferente fijó el período de aceptación. Si hay una discrepancia considerable entre ambas fechas, es probable que el oferente haya antedatado su carta o bien se haya demorado en echarla al buzón. En este case, el destinatario de la oferta puede encontrarse en una situación muy desventajosa, ya que en circunstancias extremas el plazo de aceptación podría haber vencido antes de que la carta haya llegado al destinatario, o bien el plazo de aceptación se reduciría considerablemente.[25]
En el caso en que la oferta sea enviada por medios que la Convención denomina "de comunicación instantánea" (v. gr. teléfono, télex), el plazo de la aceptación comienza a correr desde el momento en que la oferta llegue al destinatario (art. 20, inc. 1 ). Tanto en el caso de ofertas transmitidas por medios de comunicación postal o instantánea, los días feriados oficiales o no laborables no se computan para determinar el plazo fijado por el oferente para la aceptación de la oferta. Si el último día del plazo cae en un día feriado, existe un plazo de gracia hasta el primer día laborable siguiente (art. 20, inc. 2 ).
d. Aceptación tardía
La Convención ha optado por conceder efectos jurídicos a la aceptación tardía siempre y cuando el proponente o el destinatario de la proposición cumpla con ciertos requisitos.[26] Dos casos deben distinguirse claramente. El primer caso es el de la aceptación que llega tarde porque ha sido enviada demasiado tarde (art. 21, inc. 1 ). En esta situación la Convención le otorga el derecho al oferente de considerar que la aceptación ha llegado a tiempo -- y, por lo tanto, ha perfeccionado el contrato --, siempre y cuando el oferente notifique inmediatamente al aceptante que su aceptación es válida. En el segundo caso se trata también de una aceptación tardía, pero a causa de habersido enviada en circunstancias tales que si su transmisión hubiera sido normal habría llegado al oferente en el plazo debido (art. 21, inc. 2 ). En esta situación la presunción es a la inversa que en el caso precedente: se presume que la aceptación ha llegado a tiempo -- y que, por lo tanto, se ha perfeccionado el contrato -- a menos que el oferente notifique de inmediato al aceptante que su oferta ha caducado.
3. Modificación de la oferta: la contrapropuesta
Pasamos ahora a analizar los efectos que otorga la Convención a una declaración de asentimiento a una oferta que modifica las condiciones establecidas en esta última. El art. 19, inc. 1 establece el principio general: las adiciones, limitaciones u otras modificaciones de las condiciones establecidas en la oferta importa el rechazo de la oferta y la proposición de un nuevo contrato.[27] Esta solución, consagrada también por el art. 1152 del Cód. Civil y por el Common Law, no se compadece con las prácticas realmente seguidas en los contratos internacionales, por lo que la Convención ha debido incluir una excepción importante, distinguiendo entre aquellas modificaciones que alteran sustancialmente los términos de la oferta primitiva y las modificaciones que no introducen variaciones sustanciales. Solamente las modificaciones que alteran sustancialmente los términos de la oferta importan una contraoferta. Las modificaciones que no son sustanciales son consideradas como una aceptación -- incluyéndose estas variaciones no sustanciales como parte del contrato --, a menos que el oferente comunique inmediatamente al destinatario de la oferta que no acepta las modificaciones introducidas por ests último. El silencio del oferente es considerado como una tácita aquiescencia a las modificaciones contenidas en la aceptación (art. 19, inc. 2 ).
Esta excepción fue sujeta a un debate prolongado en el seno de UNCITRAL. Si bien algunos opinaron que esta solución se conforma a las prácticas comerciales, otros opinaron que los términos de la aceptación deben erflejar fielmente los de la oferta, y que, en todo caso, la expresión "alteren sustancialmente" es demasiado vaga. Un grupo de delegados se esforzó por atenuar la vaguedad intrínseca de esa expresión, pero el resultado final fue, como suele suceder, una tranacción entre los diferentes puntos de vista. Dicha transacción consistó en agregar un párrafo al artículo 19 que intenta precisar lo que debe entenderse por una modificación que "altera sustancialmente" los términos de la oferenta.[28]
El art. 19 (3), en efecto, establece que los elementos adicionales que alteran sustancialmente los elementos de la oferta aquellos relativos, en particular, al precio, al pago, a la calidad y cantidad de las mercaderías, al lugar y la fecha de la entrega, al grado de responsabilidad de una parte con respecto a la otra o la solución de las controversias. Puede observarse que los principales elementos del contrato son incluidos en esta lista ilustrativa, y que son pocos los elementos de la oferta que pueden ser alterados sin que transformen a la aceptación en una contrapropuesta. También es evidente que esta disposición deberá interpretarse a la luz de los usos y prácticas, ya que la misma modificación puede tener un carácter sustancial o insustancial dependiendo del objecto del contrato. Por ejemplo, observa Kahn, la prolongación del pazo de entrega de una máquina, dentro de ciertos límites, puede ser considerado como un término que no altera sustancialmente los términos de la oferta, mientras que la misma contrapropuesta puede modificar sustancialmente los términos de la contratación cuando el objecto del contrato es la compraventa de frutas o vegetables.[29]
4. Formación del contrato: sumario
Volviendo al ejemplo citado anteriormente, el de un contrato de compraventa internacional entre una vendedor radicado en Francia y un comprador argentino que el 1 de marzo envía por correo ordinario una orden de compra de un equipo determinado, supongamos ahora que el 2 de marzo el comprador envía un telegrama retirando la oferta enviada por la carta del día anterior. �Qué efecto jurídico tiene el telegrama?
Si el telegrama llega al vendedor antes o al mismo tiempo que la carta que el comprador enviara el 1 de marzo, el comprador ha "retirado" la oferta y el vendedor no pidrá aceptarla (art. 15, inc. 2 ). Si el telegrama llega al vendedor después que la carta, el telegrama tiene el efecto de "revocar" la oferta si el vendedor todavía no ha enviado la aceptación (art. 16, inc. 1 ) o no ha ejecutado un acto que pueda interpretarse como una aceptación tácita (art. 18, inc. 3 ). Se considera que el telegrama o la carta "llega" al vendedor cuando es entregado personalmente, o en su establecimiento o dirección postal (art. 24).
Según el Código Civil argentino el resultado sería el mismo, aun cuando en el derecho argentino no existe una clara distinción entre "retiro" y "revocación" de la oferta. En efecto, según el Código Civil, el oferente puede "retractar" la oferta mientras ésta o haya sido aceptado (art. 1150). Por lo tanto, si el telegrama del 2 de marzo llega antes que la carta del 1 de marzo, o si el telegrama llega después que la carta pero antes que la aceptación haya sido enviada o que el destinatario de la oferta haya ejecutado un acto que implique su aceptación tácita.[30] La oferta ha sido "retractada" y no puede ser aceptada por el destinatario de la misma.
Además, el art. 1149 del Cód. Civil establece que la oferta quedará sin efecto alguno si una de las partes falleciere o perdiere su capacidad para contratar.[31] Como este supuesto -- que incluye una cuestión relativa a las materias que se rigen por la Convención -- no se encuentra resuelto por la Convención, habrá que recurrir a los principios establecidos por la ley aplicable designada por las normas de derecho internacional privado para resolver la situación que se presenta si alguna de las partes falleciere durante el proceso de formación del contrato. Si el derecho aplicable fuese el argentino, la oferta enviada el 1 de marzo quedará sin efecto si el oferente falleciere o perdiere su capacidad antes de haber sabido la aceptación, o si el aceptante hubiera sufrido igual percance antes de haberia aceptaco (Cód. Civil, art 1149).
Si la carta del comprador del 1 de marzo expresa que la oferta caduca el 15 de marzo a menos que el comprador sea notificado de la aceptación para esa fecha, cabe preguntarse si dicha oferta puede ser revocada.
Como el art. 16 (2) (a) establece que la oferta no podrá revocarse si señala un plazo fijo para la aceptación, cabe concluir que la oferta es irrevacable hasta el 15 de marzo. Por otra parte, si la oferta no ha fijado plazo alguno para su aceptación, esta será revocable a menos que los términos de la oferta o los usos y prácticas establecidos entre las partes (art. 9) permitan presumir que la oferta es revocable. Sea irrevocable o revocable, la oferta que no fija plazo para su aceptación debe ser aceptada dentro de un plazo razonable (art. 18, inc. 2 ).
El art. 1150 del Cód. Civil confiere a las ofertas el carácter de irrevocables si el oferente "se hubiese obligado a permanecer en ellas hasta una época determinada". Cabe preguntarse si al expresarse que la oferta "caduca" el 15 de marzo el oferente pretendió mantener la oferta irrevocable hasta esa fecha, o si bien simplemente quisto decir que la oferta no podría ser aceptada después del 15 de marzo, entendiéndose que no renunciaba a su derecho a retractarla antes de esa fecha. Esta cuestión no se presenta bajo el art. 16 (2) (a), ya que la señalización de un plazo fijo para la aceptación implica per se que la oferta es irrevocable durante ese plazo. Al igual que bajo el art. 18 (2) de la Convención, en el derecho argentino la oferta que no indica plazo para su aceptación debe ser aceptada dentro de un plazo razonable, independientemente que la oferta sea retractable o irretractable.[32] En este aspecto es muy agradable que se obtenga el mismo resultado bajo los términos de la Convención que si la cuestión fuese resuelta conforme a la regulación interna de la compraventa en el derecho argentino.
Si el 8 de marzo el vendedor (destinatario de la oferta) envía una carta en la cual rechaza la orden de compra enviada por el comprador, y después de enviar la carta se arrepiente de haber rechazado la oferta, �cabe todavía la posibilidad de que el vendedor acepte la oferta?
La Convención le permite al destinatario de la oferta arrepentirse de haberla aceptado, pero también le exige actuar sin demora a fin de que su aceptación llegue al oferente antes que la carta en la cual rechaza la oferta. La oferta enviada por el comprador continúa vigente hasta que éste reciba la carta enviada el 8 de marzo por el vendedor (art. 17). Por otra parte, la aceptación por declaración estrita del vendedor surtirá efecto recién cuando llegue al comprador y el contrato se considerará perfeccionado a partir de ese momento (art. 18, inc. 2 y 23).[33] Consecuentemente, si la aceptación llega antes que el rechazo, el contrato se habrá perfeccionado y el rechazo carece de efectos jurídicos. Por otra parte, siempre le cabe la posibilidad al vendedor de usar un medio de comunicación instantáneo (télex, teléfono), seguido de una confirmación por escrito, expresando que el rechazo no tiene valor alguno.
Si en razón de los términos de la oferta, o de prácticas que las partes hayan establecido entre ellas, el vendedor se encuentra autorizado, a aceptar la oferta ejecutando un acto (art. 18, inc. 3 ), y dicho acto --por ejemplo, el envío de la mercadería solicitada por el comprador -- se realiza antes de que el rechazo de la aceptación llegue al comprador, entonces dicho rechazo carece de importancia porque éste habría tenido lugar una vez que el contrato ha sido perfeccionado.
El art. 1155 del Cód. Civil, al igual que la Convención, le permite al vendedor (aceptante) retractar su aceptación antes que ésta haya llegado al conocimiento del proponente. Sin embargo, cabe destacar que el Cód. Civil no contiene una norma similar al art. 18 (3) de la Convención, que dispone el efecto inmediato de la aceptación una vez que el aceptante ejecute una acto que pueda ser interpretado como una aceptación tácita. Por lo tanto, mientras que bajo los términos de la Convención la retractación de la aceptación carece de efectos una vez que ha tenido lugar la aceptación tácita de la oferta, la regulación interna de la compraventa en el derecho argentino otorga validez a dicha retractación hasta el momento en que el oferente tome conocimiento de la ejecución del acto que indique aceptación de la oferta.
Supongamos ahora que el 8 de marzo el vendedor envía una carta aceptando la oferta hecha por el comprador y el mismo día se arrepiente de haberla aceptado. �Es que el vendedor todavía está a tiempo de rechazar la oferta?
El art. 22 le permite al vendedor retirar su aceptación si su retiro llega al comprador antes o al mismo tiempo que la aceptación surta efecto, es decir, antes que la aceptación llegue al comprador (art. 18, inc. 2 ). Pero, como en el caso anterior, las dificultades para el arrepentido aceptante (vendedor) se plantean cuando hubiese aceptado la oferta en forma tácita, ejecutando un acto que puede interpretarse -- conforme a los usos y prácticas que las partes han establecido entre ellas -- como asentimiento a la oferta. En este caso no hay forma en que el retiro de la aceptación puede llegar antes que la aceptación surta efecto, y el rechazo de la aceptación equivaldría a una violación del contrato. Siempre cabe la posibilidad de que el acto ejecutado por el vendedor pueda ser considerado lo suficientemente ambiguo como para precluir la posibilidad de que sea interpretado como una indicación de aquiescencia a la oferta, postura a la que podría arribarse solamente si el vendedor no ha notificado de la ejecución del acto al comprador y si este último no ha actuado basándose en esa oferta.
A fin de continuar analizando en forma sumaria el mechanismo previsto por la Convención para la formación del contrato, supongamos ahora que el 8 de marzo el vendedor comienza a montar las piezas y preparar el embalaje de la maquinaria solicitado por el comprador, pero sin notificar al comprador que su oferta (orden de compra) ha sido aceptada. El 15 de marzo el comprador envía un telegrama por el cual notifica al vendedor que revoca la oferta enviada por carta del 1 de marzo. �Qué efectos jurídicos tiene este telegrama?
Conforme a la Convención, la notificación de la revocación de la oferta cumple su objetivo solamente si llega al destinatario de la oferta antes que éste haya enviado su aceptación (art. 16, inc. 1 ) o que haya comenzado a ejecutar un acto que pueda ser interpretado como una acptación (art. 18, inc. 3). En esta última hipótesis, el aceptante (vendedor) no ha enviado ninguna declaración de aceptación al oferente, sino que se ha limitado a ejecutar un acto relativo a la ejecución de sus obligaciones contractuales, acto que en ciertos casos son interpretados como una aceptación pura y simple que no requiere ser notificada al oferente para perfeccionar el contrato (art. 18, inc. 3 ). A fin de contestar la pregunta que impone la hipótesis que se analiza, es importante determinar previamente si el hecho de montar las piezas y de preparar el emjalaje de la mercadería solicitada puede ser interpretado como una indicación de asentimiento. El art. 18, inc. 3 establece que los términos de la oferta y los usos y prácticas establecidos entre las partes determinarán si el acto en cuestión puede ser considerado como una aceptación. Dicho artículo también expresa que la expedición de las mercaderías es uno de esos actos que indican aceptación, pero no excluye la posibilidad de que otro tipo de actos puedan indicar asentimineto aún antes de que el vendedor expida las mercaderías. La hipótesis analizada no confiere elementos suficientes como para determinar si el montaje y actos preparatorios de embalaje de la mercadería pueden ser interpretados como una indicación de asentimiento a la oferta.
El art. 1145 del Cód. Civil admite la posibilidad de un aceptación tácita. Dicha aceptación podría resultar, según los términos de esta disposición, de hechos o actos que presupongan un asentimiento a la oferta o que autoricen a presumir la existencia de asentimiento. El art. 1146 completa esta idea al establecer que el consentimiento tácito se presumirá si una de las partes entregare y la otra recibiere la cosa ofrecida o pedida, o si una de las partes hiciere lo que no hubiere hecho, o no hiciere lo que hubiere hecho, si su intención fuese no aceptar la propuesta u oferta. Estos términos son lo suficientemente amplios como para encuadrar como una aceptación el montaje y actos preparatorios de embalaje de la mercadería, actos que el vendedor no hubiera hecho si su intención fuese o aceptar la oferta. El Código Civil argentino, a diferencia de la Convención, no dice que la aceptación tácita surtirá efecto en el momento en que se ejecuta el hecho o acto que hace presumir la aceptación. Al no exigir del aceptante el deber de notificar al oferente que se ha comenzado a ejecutar el contrato, es muy probable que también bajo el Código Civil un telegrama revocando la oferta que llegue después de su aceptación tácita no pueda impedir que el contrato se perfeccione.
Suponiendo que el 8 de marzo el vendedor envía un formulario por el cual acepta la oferta enviada por el comprador, pero que el formulario incluye una cláusula (no incorporada a los términos de la oferta) por la cual todas las controversias originadas o relacionadas con el contrato se someten al arbitraje. El comprador recibe el formulario y no dice nada. �Es que se ha perfeccionado el contrato? En caso afirmativo, �es que el contrato incluye la cláusula de arbitraje?
El principio general en la mateia en que la respuesta a una oferta que contenga modificaciones se considera como una contraoferta (art. 19, inc. 1 ). A título excepcional, la Convención admite que si las modificaciones no son sustanciales, el contrato se perfecciona de todas maneras (art. 19, inc. 2 ). Empero, el campo de aplicación de esta excepción es muy limitada, ya que la noción de "alteación sustancial" de los términos de la oferta es muy amplia (art. 19, inc. 3 ). La Cláusula compromisoria, por ejemplo, constituye una alteración sustancial porque se refiere a "la solución de las controversias". En la hipótesis que se analiza, la oferta original del comprador será considerada como rechazada por parte del vendedor, y el envío del formulario incorporando la cláusula compromisoria será considerada como una controferta (art. 19, inc. 1 ). El silencio del comprador, por otra parte, no podría interpretarse como un asentimiento a los términos del formulario enviado por el vendedor (art. 18, inc. 1 ).
Contrariamente a lo que dispone la Convención, el art. 1152 del Cód. Civil establece que "cualquiera" modificación que se hiciere en la oferta importa la propuesta de un nuevo contrato. Por lo tanto, aunque la modificación que se introdujera a la oferta se refiriese a aspectos secundarios -- lo que en el lenguaje de la Convención equivaldrían a "alteraciones no sustanciales" -- el contrato no llega a perfeccionarse.[34] Si, en cambio, el comprador aceptara el civío de la mercadería por parte del vendedor, esto podría considerarse como una aceptación tácita de la contraoferta del vendedor, la cláusula compromisoria se convertirá entonces en una parte integrante del contrato.
Supongamos ahora que la carta del comprador del 1 de marzo expresa que la oferta expira en un plazo de 15 días. La carta es enviada por el comprador el 2 de marzo y llega al vendedor el 5 de marzo. El vendedor envía su aceptación por telegrama el 16 de marzo. �Se ha perfeccionado el contrato?
Conforme al art. 20 (1) de la Convención, los quince días comienzan a correr desde el 1 de marzo, que es la fecha de la carta. El art. 18 (2) disone por su parte que la aceptación no surtirá efecto si la indicación de asentimiento no llega al oferente dentro del plazo que este haya fijado. El problema que se se plantea en esta hipótesis es el de determinar cuándo finaliza el plazo de quince días fijado por el oferente (comprador). �Debe contarse el día en que la aceptación es expedida al oferente? �Debe interpretarse que la expresión "en 15 días" equivale a "dentro de los 15 días" (sin contarse el último día del plazo) o "no pasados los 15 días" (computando el último día del plazo)? Si el término fijado por el oferente equivale a fijar como fecha límite para aceptar la oferta el 15 de marzo, entonces el telegrama del vendedor debe llegar el mismo día en que fue enviado, es decir, el 16 de marzo. Si el 16 de marzo cae en día feriado en la Argentina (lugar del establecimiento del oferente), la aceptación será igualmente válida si llega el primer día laborable siguiente el 15 de marzo. Además, aunque el telegrama enviado por el vendedor aceptando la oferta hubiera llegado tarde, dicha aceptación puede igualmente perfeccionar el contrato (art. 21).
5. Forma, prueba, y modificación del contrato
La forma del contrato de compraventa internacional de mercaderías es la prescripta por los arts. 11 a 13 de la Convención destinada a la formación del contrato sino en las disposiciones generales (parte I, cap. II). El principio general es el del consensualismo: "El contrato de compraventa no tendrá que celebrarse ni probarse por escrito ni estará sujeto a ningún otro tipo de forma" (art. 11). La misma disposición extiende el principio consensualista aplicable a la forma al campo de la prueba. El contrato podrá probarse por cualquier medio, incluso por testigos (art. 11, in fine). En lo que respecta a las modificaciones del contrato, el art. 29 se limita a establecer que el contrato puede modificarse o extinguirse por mero acuerdo de partes y que debe repetarse el paralelismo de formas: Un contrato celebrado por escrito sólo podrá midificarse por escrito, a menos que los actos de una de las partes haya dado motivos para que la otra parte pueda rezonablemente considerar que los términos de la contración han variado y que, además, proceda a actuar en base a esa creencia fundada.[35] Por lo tanto, si un contrato celebrado por escrito estipula que toda modificación o recisión del contrato deberá ser hecha por escrito, la parte cuyo comportamiento ha dejado entrever que los términos del contrato pueden alterarse oralmente no podrá invocar más tarde la cláusula que exige la forma escrita a fin de impedir que el contrato pueda ser modificado o rescindido oralmente. Finalmente, el art. 13 asimila al telegrama y el télex a la noción tradicional de forma escrita.
El Código Civil argentino también adopta el principio consensualista en lo que se refiere a la forma del contrato de compraventa de cosas muebles La discrepancia entre la Convención y el derecho argentino se encuentra en el régimen de la prueba. En efecto, el art. 1193 del Cód. Civil, por el contrario, prohibe la prueba por testigos de contratos que tengan por objecto una cantidad de más de diez mil pesos. En la práctica comercial internacional las compraventas de cierta importancia económica son generalmente concluidas por escrito a fin de facilitar operaciones contables y computación de datos, por lo cual es poco probable que las prácticas argentinas sean modificadas por el principio de libertad de formas que establece la Convención.
En los países de economía planificada, la gestión de las empresas públicas y el estricto control del comercio exterior exige la forma escrita en los contratos de compraventa internacional. Luego de una ardua discusión en la cual los delegados de los países socialistas abogaron por la adopción de la forma escrita, se llegó a un compromiso en virtud del cual los requisitos de forma de los Estados contratantes pueden ser preservados mediante la acopción de una reserva permitida por los arts. 12 y 96 de la Convención. Conforme el art. 96, el Estado contratante cuya legislación exija que los contratos de compraventa se celebren o se prueben por escrito podrá declarar en cualquier momento que las disposiciones de la Convención autorizando una forma que no sea la escrita no se aplicarán en el caso de que cualquiera de las partes tenga su establecimiento en ese Estado. El art. 12 dispone asismismo que las partes no podrán dejar de lado por mutuo acuerdo la exigencia de la forma escrita introducida por la declaración que authoriza el art. 96.[36]
La República Argentina ha ratificado la Convención bajo la reserva permitida por los arts. 12 y 96. Esto significa que cuando una de las partes contratantes tenga su establecimiento en la República Argentina, la celebración, modificación y extinción del contrato pur mutuo acuerdo deberá revestir la forma escrita.[37]
* Colaborador científico del Instituto Suizo de Derecho Comparado, Lausanne.
1. Art. 92:
2) Todo Estado contrante que haga una declarción conforme al párrafo precedente respecto de la Parte II o de la Parte III de la presente Convención no será considerado Estado contratante a los efectos del párrafo 1 del art. I de la presente Convención respecto de la materias que se rijan por la Parte a la que se aplique la declaración. El art. 1(1) de la Convención se encuentra transcripto en la nota III. 9, supra.
2. Para un interesante comentario, escrito desde el punto de vista de un jurista del Common Law, sobre el estilo continental romanista de las normas sobre formación del contrato que fueron discutidas en la Conferencia de la Haya de 1964, véase FARNSWORTH, E. A., Formation of International Sales Contracts": Three Attempts at Unification, 110 University of Philadelphia Law Review, ps. 305, 310-313 (1965).
3. Lo atinente a la forma y prueba del contrato se incluye dentro de las disposiciones generales (Parte I, art. 11-13), debido a que este tema se encuentra íntimamente relacionado con la validez del contrato. Véase art. 96, transcripto en la nota V. 35, infra, y texto que la acompaña.
4. El tema de la modificación del contrato tampoco es tratado junto con la formación del contrato sino en la parte destinada a su ejecución (Parte III, art. 29), ya que las modificaciones tienen lugar, obviamente, una vez que el contrato ha sido celebrado. Además, como se expresó anteriormente, los Estados contratantes pueden ratificar la Parte II sin quedar obligados a la Parte III, y viceversa (art. 92). Sería paradójico que aquellos que tienen sus establecimientos en Estados contratantes que no hayan ratificado la parte de la formación del contrto no cuenten con una regulación del procedimiento de modificación del contrato. Véase KAHN, ob. cit. en la nota II. 1, supra, p. 968.
5. Art. 14:
1) La propuesta de celebrar un contrato dirigida a una o varias personas determinadas constituirá na oferta si es suficientemente precisa e indica la intención del oferene de quedar obligado en caso de aceptación. Una propuesta es suficientemente precisa si indica la mercaderías y, expresa o tácitamene, señala la cantidad y el precio o prevé un medio para determinarlos.
6. El art. 1148 del Cód. Civil dice: "Para que haya promesa, ésta ebe ser a persona o personas determinadas sobre un contrato especial, con todos los antecedentes constitutivos de los contratos".
7. CNCiv., sala A, Rev. LA LEY, t. 71, p. 190.
8. CN Paz, sala II, JA-1961-VI, p. 563. Esta interpretación es apoyada por SALVAT, R. "Tratado de Derecho Civil Argentino. Fuentes de las Obligaciones", vol. 1, p. 62, Ed. Tea, Buenos Aires, 1954. Salvat expresa: "Puede ocurrir que la persona o personas queden provisionalmente indeterminadas, como ocurre en los casos de mercaderías que un comerciante ofrece en venta, de cosas que se venden en remates públicos, etcétera: la indeterminación es aquí provisional y dura sólo mientras se prepara el contrato". Véase también SEGOVIA, L., "El Código Civil argentino, su explicación y crítica bajo la forma de notas", vol. 1, p. 315, nota 15, Buenos Aires, 1881. Dice Segovia que para que la oferta obligue al promitente, no es necesario que se la formule a una persona determinada; basta con que sea determinable.
9. El art. 454 del Cód. Com. dice: "Las ofertas indeterminadas contenidas en un prospecto o en una circular, no obligan al que las ha hecho". Pero véase Cermesoni, Contratos comerciales, p. 159: "La ley contempla el caso de que se tratare de una venta indeterminada, sin qequisitos que la precisen, contenido en un prospecto o en una circular, sin que figure firma alguna responsable, pero cuando la oferta contiene una firma auténtica que pueda individualizarse, la situación es distinta y la obligatoriedad de su contenido evidente." Zavala Rodríguez, sin adoptar una postura categórica en favor de la fuerza vinculatoria de las propuestas contenidas en porspectos o catálogos, observa: "Debe tenerse en cuenta que dichas ofertas se dirigen a cualquiera y que al comerciante no le interesa, en modo alguno, que el cliente sea una persona deteminada. En general se busca al que quiere comprar". ZAVALA RODRIGUEZ, C., "Código de Comercio y leyes complementarias, comentados y concordados", vol. II, ps. 42-43, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1966.
10. Cabe recordar una vez más que la cuestión relacionada con la "certitud" del precio esta íntimamente relacionada con la validez del contrato en el ordenamiento jurídico argentino, y que por lo tanto si el precio no es "cierto" conforme al derecho argentino, no habrá contrato de compraventa aun cuando el precio sea suficientemente preciso como para constituir una "oferta" bajo el art. 14 de la Convención. Los usos comerciales, aun cuando complan los requisitos impuestos por el art. 9 (2) como para ser considerados parte del contrato, no pueden derogar la norma de orden público establecida por el art. 1349 del Cód. Civil, ya que dicho "uso" sería contra legem en el ordenamiento jurídico argentino, y la validez de los usos cae fuera del ámbito de aplicación de la Convención (art. 4, inc. a).
11. Sobre los puntos de vista que chocaron en la Conferencia de La Haya de 1964 al discutirse el texto de la L.U.V.I., véase E. von Caemmerer, Die Haager Donferenz über die internationale Vereinheitlichung des Kaufrechts vom 2. bis 25, April 1964, 29 Rabels, ps 199 (1965). Sobre la división de opiniones entre los juristas europeos y norteamericanos sobre el mismo punto durante la discusión de los proyectos del texto aprobado en Viena, véase EÖRSI, G., "Problems of Unifying Law on the Formation of Contracts for the International Sale of Goods", 27 The American Journal of Comparative Law, ps. 311, 317-323 (1979).
12. Véase SALVAT, ob. cit. en la nota V. 7, supra, ps. 74-79, para una discusión de las diversas teorías sobre el perfeccionamiento del contrato entre ausentes.
13. Art. 24:
A los efectos de esta Parte de la presente Convención, la oferta, la declaración de aceptación o cualquier otra manifestación de intención "llega" al destinatario cuando se le comunica verbalmente o se entrega por cualquier medio al destinatario personalmente, o en su establecimiento o dirección postal o, si no tiene establecimiento ni dirección postal, en su residencia habitual. Esta norma es mucho más precisa que la del art. 12 (1) de la L.U.F., que expresa: "por el término 'llegar' (parvenir) la presente ley entiende ser entregado (delivrè) en la dirección de la persona a quien la comunicación está destinada".
14. Véase, EÖRSI, ob. cit. en la nota V. 10, supra, ps. 318-319, destacando que en el mundo del télex no le lleva mucho tiempo al destinatario de la oferta comunicar su aceptación al oferente.
15. Art. 15 (2):
La oferta, aun cuando sea irrevocable, podriá ser retirada si su retiro llega al destinatario antes o al mismo tiempo que la oferta.
16. La obligatoriedad de la oferta durante un tiempo es establecida en el Código Civil alemán (art. 145), el Código Civil suizo de las obligaciones (art. 7, 1er párrafo), y el Código Civil brasileño (art. 1080). Tratándose de contratos entre ausentes, el Código Civil mejicano para el Distrito Federal considera obligatoria la oferta durante tres días, "además del tiempo necesario para la ida y vuelta regular del correo público", vencido el cual puede ser dejada sin efecto.
17. Véase EÖRSI, ob. cit. en la nota V. 10, supra, p. 320, quien sugiere imponer al destinatario de la oferta la obligación de notificar al oferente de la revocación tardía. A este fin EÖRSI propone la aplicación por analogía del art. 21 (2), que impone al oferente la obligación de notificar al destinatario de la oferta que la aceptación enviada por este último ha llegado demasiado tarde debido a una irregularidad en su transmisión, haciéndole saber de esta forma que la oferta se considera caducada.
18. El art. 5 , inc. 2 de la L.U.F., sólo contempla una excepción al principio de revocabilidad de la oferta: Después de haber llegado al destinatario la oferta será revocable, salvo que la revocación no hubiese sido hecha de buena fe o de conformidad con la lealtad comercial, o si la oferta contenía un plazo de aceptación o expresabe que era firme o irrevocable.
19. Véase, WINSHIP, P., "Formation of International Sales Contracts Under the 1980 Convention, 18 The International Lawyer", ps. 1 7 (1983). La "oferta en firme" se encuentra prevista por el art. 2-205 del Cód. de Comercio Uniforme, estableciéndose que dicha oferta sólo puede ser válidamente emitida por un comerciante en un documento debidamente firmado y que de ninguna forma el período de irrevocabilidad puede extenderse más de 3 meses. Si la propuesta de irrevocabilidad de la oferta se encuentra incorporada a un formulatio provisto por el destinatario de la oferta, el oferente debe firmar esa cláusula en forma separada. Véase STERN, J., Note: "A Practitioner"s Guide to the United Nations Convention on Contracts for the International Sale of Goods", 16 New York Journal of International Law and Politics, ps. 80, 94 (1983).
20. Véase EÖRSI, ob. cit. en la nota V. 10, supra, p. 321. El Professor Eörsi se pregunta si la postura interpretativa respecto del art. 16 (2)(a) propuesta por los países del Common Law, en favor de la no revocabilidad de la oferta por la mera señalización de un término para la aceptación, es compatible con el postulado enunciado por el art. 7, en el sentido de que "en la interpretación de la presente Convención se tendrán en cuenta...la necesidad de promover la uniformidad en su aplicación". Para una crítica a este tipo de transacciones incorporadas en varias disposiciones de la Convención, véase SCHLECHTRIEM, ob. cit. en la nota I. 13, supra, ps. 129, 130. Véase también WINSHIP, ob. cit. en la nota V. 18, supra, ps. 7-8, nota 17, donde transcribe el resumen de las deliberaciones de UNCITRAL sobre este tema, 1978 UNCITRAL yearbook, p. 41, párrs. 135 a 137 (1979). Luego de exponerse los puntos de vista que atribuían una significación divergente al art. 16 (2) (a), el informe concluye en forma lacónica: "La Comisión decidió aceptar la proposición que fue el resultado de una transacción...".
21. Para el tratamiento de las diversas doctrinas expuestas por los autores clásicos del derecho francés con relación a la responsabidad que conlleva la revocación indebida de la oferta, véase SALVAT, ob. cit. en la note V. 7, supra, ps. 65-69.
22. EÖRSI menciona el rechazo por parte de UNCITRAL de una propuesta en favor de limitar la aplicabilidad del art. 16 (2) (b) al caso en que el oferente sabía que el destinatario de la oferta había confiado que la oferta era irrevocable, o que la creencia razonable del destinatario de la oferta derivada de la conducta del oferente. Véase EÖRSI, ob. cit. en la nota V. 10, supra, p. 322, nota 29.
23. Art. 18:
2) La aceptación de la oferta surtirá efecto en el momento en que la indicación de asentimiento llegue al oferente. La aceptación no surtirá efecto si la indicación de asentimiento no llega al oferente dentro del plazo que éste haya fijado o si o se ha fijado plazo, dentro de un plazo razonable, habida cuenta de las circunstancias de la transacción y, en particular, de la rapidez de los medios de comunicación empleados por el oferente. La aceptación de las ofertas verbales tendrá que ser immediata a menos que de las circunstancias resulte otra cosa.
3) No obstante, si, en virtud de la oferta, de prácticas que las parte hayan establecido entre ellas o de los usos, el destinatario puede indicar su asentimiento ejecutando un acto relativo, por ejemplo, al la expedición de las mercaderías o al pago del precio, sin comunicación al oferente, la aceptación surtirá efecto en el momento en que se ejecute ese acto, siempre que esa ejecución tenga lugar dentro del plazo establecido en el párrafo precedente.
24. Al respecto, el artículo 20 dispone:
2) Los días feriados oficiales o no laborables no se excluirán del cómputo del plazo de aceptación. Sin embargo, si la comunicación de aceptación no pudiere ser entregada en la dirección del oferente el día del vencimiento del plazo, por ser ese día feriado oficial o no laborable en el lugar del establecimiento del oferente, el plazo se porrogará hasta el primer día laborable siguiente.
25. Véase EÖRSI, ob. cit. en la nota V. 10, supra, p. 318. El art. 8 (2) de la L.U.F. establece que la única fecha a tenerse en cuenta es "la fecha de la carta" precisamente el momento que Eörsi no considera conveniente para determina el dies a quo del plazo de aceptación fijado por el oferente.
26. Art. 21:
1) La aceptación tardía surtirám, sin embargo, efecto como aceptación si el oferente, sin demora, informa verbalmente de ello al destinatario o le envía una comunicación en tal sentido.
27. Art. 19:
28. Las discusiones en el seno de la comisión pueden consultarse en el documento de las Naciones Unidas A/CN.9/SR.199, párrs. 21-34.
29. KAHN, ob. cit. en la nota II. 1, supra, p. 966.
30. Al igual que el art. 18 (1) de la Convención, el Cód. Civil admite que la aceptación pueda resultar de un acto del destinatario de la oferta que indique asentimiento. Cód. Civil art. 917-918 y 1145. Véase SALVAT, ob. cit. en la nota V. 7, supra, ps. 55-61; BORDA, ob. cit. en la nota III. 2, supra, p. 167; LAFAILLE H., Contratos, vol. 12, ps. 57 y sigtes., 1927. Además, al igual que el art. 18 (1), in fine, el silencio no puede ser interpretado como manifestación tácita del consetimiento, a menos que exista una obligación de explicarse a causa de una relación entre el silencio actual y las declaraciones precedentes. Cód. Civil, art. 919.
31. Cód. Civil, art. 1149: La oferta quedará sin efecto alguno si una de las partes falleciere, o perdiere su capacidad para contratar: el proponente, antes de haber sabido la aceptación, y la otra, antes de haber aceptado.
32. Véase C1a CC La Plata, JA-1961-IV, p. 12: Excepto en el caso en que el oferente se haya obligado a mantener la oferta por un plazo determinado, debe entenderse que ella caduaca si no es aceptada dentro de un plazo razonable.
33. La Convención no resuelve expresanmente el caso en que la aceptación y el rechazo de la oferta lleguen simultáneamente al oferente. La situación podría resolverse en favor de la aceptación aplicando por analogía el art. 15 (2), que permite al oferente retirar la oferta, aun cuando sea irrevocable, si su retiro llega antes o al mismo tiempo que la oferta. Véase WINSHIP, ob. cit. en la nota V. 18, supra, p. 9, nota 21 También la aceptación puede ser "retirada" si llega al oferente antes o al mismo tiempo que la aceptación (art. 22).
34. CNCiv., sala D, Rev. LA LEY, t. 99, p. 826; CNCiv., sala F, Rev. LA LEY, t. 96, p. 413; C1a Mar del Plata, Rev. LAL LEY, t. 117, p. 216; CNCiv., JA, t. 59, p. 617; CNCom. Rev. LA LEY, t. 64, p. 184.
35. Art. 29:
2) Un contrato por escrito que contenga una estipulación que exija que toda modificación o extinción por mutuo acuerdo se haga por escrito no podrá modificarse ni extinguirse por mutuo acuerdo do otra forma. No obstante, cualquiera de las partes quedará vinculada por sus propios actos y no podrá alegar esa estipulación en la medida en que la otra parte se haya basado en tales actos.
36. Art. 96:
El Estado contratante cuya legislación exija que los contratos de compraventa se celebren o se prueben por escrito podrá hacer en cualquier momento una declarción coforme al art. 12 en el sentido de que cualquier disposición del art. 11, del art. 29 o de la Parte II de la presente Convención que permita que la celebración, la modificación o la extinción por mutuo acuerdo del contrto de compraventa a la oferta, la aceptación o cualquier otra manifestación de intención se hagan por un procedimiento que no sea por escrito, no se aplicará en el caso de que cualquiera de las partes tenga su establecimiento en ese Estado.
No se aplicará ninguna disposición del art. 11, del art. 29, ni de la Parte II de la presente Convención, que permita que la celebración, la modificación o la extinción por mutuo acuerdo del contrato de compraventa a la oferta, la aceptación o cualquier otra manifestación de intención se hagan por un procedimiento que no sea por escrito, en el caso de que cualquiera de las partes tenga su establecimiento en un Estado contratante que haya hecho una declaración con arreglo al art. 96 de la presente Convención. Las partes no podrán establecer excepciones a este artículo ni modificar sus efectos.
37. Ley 22.765, art. 2: (ALDA, XLIII-B, 1259). Al adherir a los citados instrumentos [la Convención y el "Protocolo por el que se enmienda la Convención en materia de Compraventa Internacional de Mercaderías"], cualquier disposición del art. 11, del art. 29 o de la Parte II de la misma que permita que la celebración, la modificación o la extinción por mutuo acuerdo del contrto de compraventa, o la oferta, la aceptación o cualquier otra manifestación de intención, se hagan por un procedimiento que no sea por escrito, no se aplicará en el caso de que cualquiera de las partes tenga su establecimiento en la República Argentina".
Pace Law School Institute ofInternational Commercial Law - Last updated May 11, 1998
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References: artículo 16
 artículo 23
 artículo 19
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 artículo 20
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