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Timestamp: 2018-05-21 12:30:58+00:00

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junio 2010 | .
REVISTA "TEORIA Y PRAXIS": El Sionismo tema desconocido para la izquierda
REVISTA "TEORIA Y PRAXIS"
Caracas 1969
El Sionismo tema desconocido
para la izquierda (venezolana)
MAZHAR ALSHEREIDAH (•)
Entre los hechos políticos más asombrosos de la postguerra debe citarse la creación del Estado de Israel como realización del objetivo principal del movimiento Sionista Internacional. Para valorar correctamente los aconte­cimientos de la política internacional y juzgar sobre la situación del Medio Oriente en especial, nos parece indispensable aclarar algunos puntos básicos del SIONISMO como ideología y su proyección en la práctica a través de los actos de su instrumento: Israel.
El Sionismo ha logrado convertir el "problema judío" en un tabú y solamente se puede hablar de este tema para glorificar, y sostener los prin­cipios en los que Israel apoya "su derecho" sobre el territorio de Palestina y atraerle simpatizantes. Cualquier discusión que ponga en duda la justifica­ción absoluta de este punto de vista corre el peligro de ser calificado de anti­semitismo y de antijudío. Rhody McCoy, educador negro norteamericano comenta el llamado "antisemitismo negro": "Los oprimidos quieren liberarse del opresor, pero si éste es casualmente italiano, nadie piensa que Ud., es anti­italiano. Pero se le acusa de ser antisemita cuando se quiere presentar una plataforma política".[1]
V. Lenin había reconocido la causa principal del problema judío cuando decía en 1913: "De los 10,5 millones de judíos que hay en el mundo, cerca de la mitad vive en países civilizados, en condiciones de máxima "asimilación", mientras que únicamente los judíos cíe Rusia y Galitzia viven en condiciones de mínima "asimilación", de máximo aislamiento que llega, incluso, a las zonas de asentamiento, a la norma porcentual y demás delicias al estilo Purishlciévich. En el mundo civilizado los judíos no constituyen una nación, allí es donde más se han asimilado dicen K. Kautsky y O. Bauer. Los judíos de Galitzia y de Rusia no constituyen una nación, sino siguen siendo una casta. Tal es la opinión indiscutible de personas que conocen profundamente la historia del pueblo judío.
"Sólo pueden clamar contra la "asimilación" los filisteos reaccionarios judíos, que pretenden hacer marchar hacia atrás la historia y obligarla a ir no de las condiciones de Rusia y Galitzia a las de París y Nueva York, sino al revés".[2]
Este problema de la asimilación sigue existiendo aún; y no en la Rusia Zarista, sino en Nueva York a pesar de las "condiciones de máxima asimila­ción" y sin ser "atrasados, infelices, carentes de derechos y oprimidos". Las siguientes páginas demostrarán que esta situación es obra del Sionismo y mediante la cual se asegura su existencia y su futuro.
* Diplomado en Economía de la Universidad de Innsbruck, Austria. Profesor Investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales, U.C.V.
El Movimiento Sionista e Israel
La filosofía y la práctica del Sionismo se presenta bajo la forma de una elaborada ideología política, una fuerza coactiva que crea un estado nacional por medio de la afiliación de miembros de fe judaica.
Como ideología, el Sionismo debe ser claramente diferenciado del judaísmo. "Este se define como religión* de valores universales, no como una naciona­lidad",[3] y es profesada por personas con filiaciones étnicas y nacionales com­pletamente diversas que comparten una fraternidad espiritual común.
El Sionismo es un movimiento político nacionalista seglar que aspira a unir a todas las personas de fe judía a las que atribuyen una única, indivisible y continua identidad étnica o nacional, que genealógicamente se remonta a la comunidad judía de los tiempos bíblicos y pretende identificar ésta con un territorio nacional.
El objetivo del movimiento sionista ha sido siempre establecer una patria para los judíos. Theodor Herzl (1869-1904), el fundador del sionismo, co­menzó el movimiento con una idea nebulosa que era puramente política, sin ninguna correlación religiosa y que se definió más claramente sólo años más tarde.
"En un principio Herzl no se interesó ni por la historia y carácter de los judíos y del judaísmo ni por la tierra en la que habían de establecerse. En­tonces ni pensó en Palestina como la patria necesitada, ni en una vida cultural judía que se expresara en su propio idioma. Su solución era muy simple: Dar al pueblo sin tierra una tierra sin pueblo. Qué clase de pueblo era este y si existía o no tal tierra, eran puntos que no consideraba".[4]
El carácter político del sionismo apareció ya claro en 1902 y las líneas de divergencia entre éste y la naturaleza espiritual del judaísmo comenzaron a surgir. El sionismo rechazó las enseñanzas judaicas que había insistido espe­cialmente en la misión mística y mesiánica del retorno a Sión, y procedió a procurar este retorno por cualquier medio que pudiera ayudar a alcanzar tal objetivo.
Nahum Goldman, Presidente del Congreso Sionista Mundial de­claró en 1947 en Montreal: "Los judíos podríamos haber obtenido Uganda, Madagascar u otros lugares para el establecimiento de una patria judía, pero no queríamos absolutamente nada excepto Palestina. No porque el Mar Muerto, evaporado, pueda producir por valor de cinco trillones de dólares en metales y metaloides; no por el significado bíblico o religioso de Palestina; no porque el subsuelo de Palestina contenga veinte veces más petróleo que todas las reservas de las dos Américas; sino porque Palestina es el cruce de Europa, Asia y África; porque Palestina constituye el verdadero centro del poder político mundial, el centro estratégico militar para el control mundial".
Las memorias de Herzl son un testimonio de las actividades del movi­miento sionista en favor de obtener la "patria" necesitada para el asentamiento del "pueblo" judío.
El resultado más positivo de todas las tentativas vino por parte del gobierno británico. Esto tiene su explicación en que el movimiento sionista, que celebró su primer congreso en 1897, en su época inicial fue contemporáneo al auge del Imperio Británico, el que comienza a principios del siglo XIX y termina con la Segunda Guerra Mundial.
Los objetivos principales del movimiento se concentraron en:
1) La obtención de un territorio, una patria.
2) El reconocimiento de la Organización sionista como representante de los judíos.
3) Facilidades para la Inmigración a Palestina.
4) Ayuda para la realización de los proyectos de la Organización:
a) Co­lonización,
b) Formación de un ejército.
El sionista Nadav Sufran dice en su libro "The United States and Is­rael":[5] "La operación sionista en Palestina hubiera sido imposible si la Gran Bretaña a fines de la Primera Guerra Mundial no hubiera apoyado al movi­miento sionista y ofrecido la oportunidad de establecer una base segura en el país mediante la Declaración Balfour y el régimen del Mandato".
El Canciller Británico A. Balfour dirigió el 2 de noviembre de 1917 la siguiente carta:
"Estimado Lord Rothschild,[6]
Tengo gran placer en hacer llegar a Ud., en nombre del Gobierno de su Majestad la siguiente declaración de simpatía con las aspiraciones sionistas de los judíos, las cuales han sido sometidas a la consideración del Gabinete y aprobadas por él.
El Gobierno de su Majestad considera favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y utilizará sus mejores esfuerzos para facilitar el logro de este objetivo, quedando claramente sobreen­tendido que nada será hecho que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las actuales comunidades no-judías en Palestina, o los derechos y el status político que gozan los judíos en cualquier otro país.
Le quedaré agradecido si Ud., hace conocer esta declaración a la Fe­deración Sionista".
De los planteamientos que contienen mayor peligro en la controversia árabe-israelí, debemos señalar la insistencia por parte de los israelís de haber luchado contra la dominación extranjera británica en Palestina, por la libera­ción nacional, que culminó con la independencia, y la proclamación del Estado de Israel el 15 de mayo de 1948. A nuestro juicio, los hechos que más contri­buyeron al establecimiento de los sionistas en Palestina fueron obra del go­bierno británico. Nos referimos a la "Declaración Balfour", que incluía el reconocimiento de la existencia de un Pueblo Judío en el sentido aceptado y vigente en el Derecho Internacional, es decir, de una Nación y una Nacio­nalidad Judía. Anteriormente Gran Bretaña y Francia habían firmado en mayo de 1916 el acuerdo Sykes-Picot para repartirse el Imperio Otomano. Rusia Zarista participó en el Tratado, que los bolcheviques denunciaron a raíz de la Revolución Soviética. En 1918 los británicos ocuparon a Palestina y en julio de 1922 fue establecido el Sistema de Mandato con arreglo al artículo 22 de la Carta de la Liga de las Naciones.
El artículo N° 4 del documento de este Mandato establecía:
"Partiendo de que la constitución de la Organización .Sionista es con­veniente para el Gobierno Británico, la Organización Sionista será reconocida como la Agencia Judía. La Organización, en consultas con el Gobierno de su Majestad, debe tomar todas las medidas necesarias para garantizar la coopera­ción de todos los judíos que desean ayudar al establecimiento de la Patria Nacional Judía".[7]
En 1929 se formó la "Agencia Judía Ampliada" para realizar los objetivos de la Agencia Judía conforme al Mandato, y que eran: [8]
1) Fomentar la in­migración a Palestina.
2) La obtención de tierras.
3) Realizar los servicios religiosos judíos.
4) Desarrollar el idioma hebreo y la cultura judía.
Cabe recordar aquí que en el tiempo de la ocupación británica de Palestina en 1918, su población era de 700.000 habitantes, de los cuales 50.000, es decir, el 7%, eran judíos.
Si nos referimos a los puntos 1 y 2, que son los más significativos, vere­mos cómo se realizaron en la práctica:
1. — Evolución de la Población en Palestina
% del total de la Población
Fuente: "La Documentation Francaise" N. 3093 del 25 de mayo de 1964. País de Origen de la Inmigración Judía hacia Palestina
N° de Inmigrantes
URSS, Polonia y Países Bálticos
URSS, Polonia, Balkan y Medio Oriente
Polonia v Europa Central.
Europa Central, Balkan y Medio
Fuente: "La Nouvele Critique", junio de 1967, p. 13.
Conforme al Registro de la Propiedad instituido desde el estableci­miento del Mandato Británico en 1922, las tierras en Palestina estaban repartidas en la proporción siguiente:
Tierras registradas como propiedad de Árabes Tierras registradas como propiedad de Judíos Tierras del Gobierno
704.000 13.673.000
650.000 12.000.000
27.027.000
Las Autoridades Británicas adoptaron medidas administrativas tendien­tes a fortalecer la política de la judaización de Palestina, mediante las cuales facilitaron a los judíos la adquisición de más de 375.000 acres El 15 de mayo de 1947, dichas propiedades alcanzaron 2.075.000 acres, o sea el 8% de la superficie del Territorio de Palestina.[9]
No fue por pura casualidad que el Gobierno Británico escogiera como representante, al iniciar su mandato, a Sir Herbert Samuel, uno de los pioneros del movimiento sionista. Este se apresuró a nombrar como Director de Inmigración a uno de los miembros de la Agencia Judía. Asimismo, acordó establecer el hebreo como idioma oficial, al lado del árabe, a pesar de que el número de habitantes hebreos no alcanzaba entonces ni el 7% del total de la población de Palestina.
Además, la Gran Bretaña participó en la formación de un ejército sio­nista desde la Primera Guerra undial, cuando participaron en las opera­ciones militares los batallones sionistas Nr. 38, 39 y 40, los que en 1919 contaban 5.000 hombres.
La Hagana* representaba el núcleo del ejército israelí y la principal organización sionista militar; esta Hagana era clandestina, pero gozaba de la simpatía oficial.
* La defensa.
En 1936 las autoridades británicas concedieron a miembros de la Hagana un estatus legal, incluyéndolos en una fuerza policial que tenía por fin defender las colonias sionistas fundadas en Palestina. Por un acuerdo especial la Co­mandancia del Medio Oriente, durante la Segunda Guerra Mundial, proveyó a la Hagana de equipos militares y asumió su entrenamiento en la guerra de guerrilla, con este fin los británicos organizaron un campo secreto de entre­namiento al suroeste de Haifa.
Además los sionistas recibieron entrenamiento militar de los británicos cuando más de 30.000 judíos se incorporaron a las fuerzas británicas. En otoño de 1944 se les permitió a los sionistas formar una División Judía. Al finalizar la guerra unos 26.000 judíos de Palestina habían servido en las
fuerzas armadas británicas, Moshe Dayan era uno de los que fue reclutado en 1941.[10]
Sir Winston Churchill personalmente era partidario de que los judíos fueran armados, conforme al proyecto de Weiszman de organizar un ejército judío, cuyo entrenamiento debía realizarse en Egipto, sin que de ello se dieran cuenta los árabes de Palestina.
La fuerza policial de las colonias judías cantaba con 15.000 hombres que a la vez prestaban servicio en la Hagana. Gran Bretaña, después de haber fortalecido el movimiento sionista internacionalmente y servido sus planes en Palestina, solicitó a las Naciones Unidas en mayo de 1947 una sesión extraordinaria de la Asamblea General, la que resolvió enviar a Palestina una Comisión de Representantes de 11 Es­tados. En su informe, 8 miembros de dicha comisión estuvieron en favor de dividir a Palestina y establecer un Estado judío y otro árabe y ocupar Jerusalem como zona Internacional. El 29 de noviembre las Naciones Unida: acogieron la proposición y tomaron la Resolución de Partición, de estableci­miento de un Estado judío, Otro árabe en Palestina y la internacionalización de Jerusalem.
El 14 de mayo de 1948 se retiraron las fuerzas británicas de Palestina y el mismo día fue proclamado el Estado de Israel.
11 El Vigésimo Aniversario del Estado de Israel: Llamamiento del Partido Comunista de Israel o Boletín de Información, Editorial Paz y Socialismo, N° 11, Praga 1968, p. 48.
El objetivo de este resumen es mostrar que la constitución del Estado de Israel ha sido obra del movimiento sionista. Desde un principio los sionistas contaron con la promesa de Inglaterra, quien los reconoció, con ellos cooperó y no retiró sus tropas hasta tanto no estuvo asegurada su existencia y futuro desarrollo.
El hablar de "Lucha contra la dominación extranjera, británica, por la liberación nacional y la independencia"," bajo estas circunstancias, ello no tiene mucha validez. Más realista sería otro párrafo del mismo llamamiento cuando dice: "Los medios gobernantes de Israel, como ha reafirmado David Ben-Gurion, se guiaban por la ideología sionista de expansión territorial, desplegaron la lucha no sólo para asegurar la existencia de Israel, sino también para extender sus fronteras a expensas del pueblo árabe de Palestina, a ex­pensas del aniquilamiento del pueblo árabe de Palestina. El pueblo israelí no puede ser equiparado con el Gobierno de Israel".
Este es un punto esencial en el debate sobre el conflicto. Las acusaciones que se le hacen a Israel y sobre la legitimidad de la existencia del Estado de Israel no deben ser interpretadas como una negación al derecho de existir de los habitantes judíos de Israel.
El problema surgió con la llegada de los nuevos inmigrantes que la Organización Sionista trajo a Palestina para rea­lizar sus objetivos con la ayuda de las actividades británicas y la realización de estos fines tuvo lugar a expensas de la población árabe, la que fue expropiada, expulsada y aniquilada. El problema está en que el Sionismo se basa en una religión y no en la convivencia de varias religiones; su naturaleza es agresiva, discriminadora y reaccionaria. La política de la dominación de la población árabe por parte de los nuevos habitantes sionistas, es la responsable en mucho del desacuerdo actual. Refiriéndose a la situación en los territorios ocupados después del 5 de junio de 1967, Meir Vilner, secretario del Partido Comu­nista de Israel, dijo en una entrevista publicada por l'Humanité el 5 de junio de 1968:
"Esta política de represión y de pisotear los derechos del hombre más elementales no sólo tienen graves consecuencias para el pueblo que vive bajo la bota del ocupante, sino que causan también serios daños a la sociedad y a la educación de la juventud y consagran el principio de la ley del más fuerte. Un viento fascista que no se puede desconocer, sopla ya sobre Israel".[11]
Para entender la situación existente cuando se formó Israel en 1948, podemos remitirnos a esta última declaración. Atribuirse a sí mismo haber luchado por la independencia no es más que manifestar un complejo de infe­rioridad para igualarse a quienes en las diversas Naciones han luchado por la liberación. No se concibe una lucha bajo las circunstancias ya mencionadas. Si los reyes árabes eran "marionetas del Colonialismo", ¿qué era el movimiento sionista entonces? ¿Y acaso fue una labor honorable luchar por la indepen­dencia como aliado del Sionismo?
Refuerzo imperialista norteamericano al Sionismo
Después de haber celebrado sus 50 años, dicho movimiento comenzó a consolidar sus anexos v a coordinar sus actividades con la potencia que se convirtió en el líder del campo occidental: Estados Unidos.
A los EE.UU. les tocó cargar con la responsabilidad histórica de encabezar el campo occidental, especialmente a partir de la postguerra, años decisivos en la historia del Sionismo. Esto no significa que antes de esa fecha no hubiera nexos importantes entre el Sionismo y los EE. UU., pero aclaramos que cuando la Gran Bretaña ya no estuvo en capacidad de enfren­tarse a los peligros que amenazaban sus intereses, la responsabilidad de lo que había fraguado en Palestina pasó a los EE. UU.
Debido a la concordancia entre el neocolonialismo y el movimiento sionista, el gobierno norteamericano no solamente aceptó la presión sionista ejercida por parte de los intereses fi­nancieros y las entidades de presión, sino también, su misma estrategia le dictaba la conveniencia de instalar una base en el Medio Oriente, sobre la cual el Senador Riley, Presidente de la Comisión Senatorial de asuntos ex­tranjeros, declaró más tarde: "Que los EE.UU. consideraba al Estado Israelita como su principal base en el Medio Oriente en el terreno militar, económico y democrático".
El diario israelí "Haaretz" lo confirmó el 20 de julio de 1962 bajo el título "Israel, cincuentavo Estado de los EE. UU.", diciendo: "Los dirigentes de este país, Israel, y la mayor parte de sus habitantes consideran a los EE. UU. Como garantizador de Israel, hasta el punto que están persuadidos de que éste se ha convertido en otro Estado norteamericano".
Los primeros síntomas de este respaldo, los encontramos en un tele­grama enviado por el Presidente Harry Truman el 31 de agosto de 1945 al Premier Británico, C. Atlee, insistiendo en que fueran asentados en Palestina como nacionales, todos aquellos judíos de Europa que así lo desearen, y que se efectuase, como primera promoción a un éxito de 100.000 judíos, y que a tal efecto se constituyera una Comisión Anglo-Americana para estudiar el problema de Palestina.
Ernest Bevin, Ministro Británico de Asuntos Exte­riores dio a conocer el 13 de noviembre de 1945 oficialmente la invitación dirigida al gobierno norteamericano para asociarse en la solución del "Pro­blema de Palestina". Efectivamente, el 10 de diciembre de 1946, se cons­tituyó la Comisión, la que Logró una Resolución del Congreso Americano acordando que el objetivo de la Comisión debiera ser: '-Apertura de las puertas de Palestina a una inmigración judía absoluta y la creación de un Estado democrático".
Después de haber facilitado la inmigración, se dieron a la tarea de lograr una resolución de las Naciones Unidas sobre la partición de Palestina. Los representantes norteamericanos ante esta organización cooperaron con los representantes de la Agencia Judía en favor de la adopción del proyecto de la partición.
La Casa Blanca ordenó ejercer toda clase de presión directa e in­directamente para lograr una votación favorable. David Horowitz, represen­tante de la Agencia Judía ante las Naciones Unidas, valora el papel jugado por Norteamérica: "Los EE.UU. Puso todo su peso a última hora. Hay que atribuir el resultado final de la votación a este hecho".[12]
Cuando se proclamó el Estado de Israel, los EE.UU. lo reconoció 11 minutos más tarde y sin que el Gobierno Provisional de Israel se lo hubiera pedido.
Existen otros ejemplos de esta cooperación desde la época del Presidente Wilson hasta la actualidad, los que mencionaremos en otra oportunidad.
Posición del Sionismo frente al Socialismo:
Theodor Herzl, el fundador del sionismo y el padre de Israel, ha dejado en sus memorias (su diario) una
“Biblia” para el movimiento sionista. Veamos seguidamente algunas de sus ideas básicas del socialismo
"Los rabinos formarán la base en mi organización, serán bien recompensados, ellos enseñarán a los inmigrantes durante el viaje y obtendrán en cambio una posición sólida... Los rabinos acogerán nuestra causa y la trasladarán a los fieles desde sus sinagogas".15-6-1895
En una carta dirigida a los Rothschild decía el 7-6-1895:
"Considero el socialismo como una cuestión puramente técnica y será liquidado cuando surja nuestro Estado ejemplar... Todos nuestros jóvenes abandonarán lo que han aprendido de ideas socialistas, de ideas oscuras y se dirigirán hacia mí, para propagar nuestra idea entre sus familiares y en el mundo entero porque el mundo será suyo".
El 19-6-1895 escribió a Bismark amenazándole si no se decidía a satis­facer sus demandas: "Todos los judíos y no solamente los pobres entre ellos, como ha sido el caso hasta ahora, correrán, con todo su poder financiero, a incorporarse en el Partido Socialista".
Durante la votación de las leyes socialistas en el Reichstag en marzo de 1897, Herzl ordenó a sus hombres abstenerse en la votación. "Cuando los socialistas cantaron el himno del trabajo, nuestros hombres contestaron con el himno del Testamento".
Escribió al Gran Duque de Badén el 24-4-1896: "Nuestro movimiento tendrá como resultado el debilitamiento de los partidos revolucionarios".
Sobre una conversación con el Agregado Militar Alemán en Viena el 18-9-1898, comentó: "Hablando del socialismo le expliqué que es una ton­tería que los judíos se están incorporando en el movimiento socialista, puesto que los judíos no son socialistas en su naturaleza sino individualistas. Le gustó lo que le dije sobre nuestro éxito en alejar a nuestros estudiantes, en la Univer­sidad de Viena, del socialismo".
Reaccionando contra una presión ejercida por parte del Gobierno Aus­tríaco contra el movimiento sionista declaró el 5-2-1900:
"Si el gobierno ame­naza al sionismo, todos los sionistas se dirigirán hacia los socialdemócratas".
Hablando con el jefe del gobierno austríaco, Koerber, expresó el 16-2-1900:
"El movimiento sionista tiene un resultado positivo para los países donde existe una amplia clase obrera judía, las masas que sufren del antise­mitismo se incorporarían en los partidos extremistas revolucionarios si no encontraran una solución mediante el sionismo. Por ello, nuestro movimiento merece la ayuda y no los obstáculos".
Solicitando una entrevista con el Zar escribió al Ministro del Interior ruso el 19-5-1903: "Los jóvenes están influidos por las ideas revolucionarias; el objetivo del movimiento sionista ha sido darles a estos pobres un objetivo más noble. La época es peligrosa y si su excelencia me puede arreglar una entrevista con su Majestad el Zar, en cambio yo podría influir en esos jóvenes para amortiguar sus fogosos sentimientos".
Dicho Ministro dijo a Herzl el 8-8-1903 en su primer encuentro:
"Los judíos han empezado a entrar en los partidos revolucionarios. Nosotros mirá­bamos a su movimiento con simpatía cuando trabajaba por la emigración, pero últimamente Ud., no hablan del sionismo palestino sino de los asuntos culturales y la nacionalidad judía. En la actualidad el 50% de los militantes en los partidos revolucionarios rusos son judíos".
Pero Herzl lo tranquilizó prometiendo que el sionismo acabará con la fiebre revolucionaria entre los judíos.
La posición del Sionismo frente a los movimientos de liberación nacional
"La propaganda imperialista y sionista ha hecho y sigue haciendo es­fuerzos desesperados con el fin de presentar la agresión imperialista contra los países árabes como un caso obligado de Israel para liquidar el peligro que supuestamente pendía sobre él.
Sin embargo, los hechos muestran con claridad meridional que esta agre­sión fue un acto premeditado, dirigido contra el movimiento de liberación nacional árabe. Israel actuó en calidad de instrumento fundamental de la agresión alentada por el imperialismo norteamericano con la participación del imperialismo germano occidental e inglés". "El hecho muestra el odio que los imperialistas y sus lacayos en esta zona del globo terráqueo tienen al movi­miento de liberación nacional, el pánico que les infunden las victorias de este movimiento y las amplias perspectivas que se abren ante él, sobre todo en el último decenio".
"Egipto y Siria marcharon por una nueva vía de desarrollo; esta vía es la de las profundas transformaciones económicas y sociales que, en las condi­ciones objetivas y subjetivas necesarias, pueden servir de base para el paso de estos países al socialismo de acuerdo con los principios generales del marxismo-leninismo”.
"Las victorias obtenidas por el movimiento de liberación nacional árabe, caracterizadas, sobre todo, por la creación de regímenes progresistas en el mundo árabe, muestran de manera irrefutable la profundización del contenido social de este movimiento, el entroncamiento de sus tareas nacionales y políticas con las tareas económicas y sociales de carácter anticapitalista y antiimperialista.
El establecimiento y el desarrollo de los regímenes progresistas en Egipto, Siria y otros países que se convirtieran en aliados de los países socialistas, en particular de la Unión Soviética. Por otra parte, esto ha consolidado e' papel que dicho movimiento desempeña en el proceso revolucionario mundial, en tanto que es parte integrante del movimiento nacional-libertador mundial".
La posición de la Unión Soviética y de otros países socialistas, de las fuerzas del progreso y del socialismo encabezados por los partidos comu­nista?, ha contribuido a desenmascarar a Israel en la palestra internacional".
"Los partidos comunistas y obreros de los países árabes consideran que las tareas inmediatas y futuras de todas las fuerzas auténticamente nacionales y progresistas pueden formularse como sigue:
"Reforzar la lucha contra el imperialismo y el sionismo en todas las es­feras políticas y económicas. . .
"Desenmascarar el movimiento sionista y luchar contra él desde posi­ciones científicas, sobre la base de la colaboración y el entendimiento mutuo con todos los partidos comunistas y obreros y todas las fuerzas progresistas del mundo, mediante la lucha contra el colonialismo y el imperialismo.
"Esta es una tarea urgente e importante, ahora más necesaria que nunca. La pérfida agresión imperialista israelí muestra una vez más toda la pro­fundidad y amplitud del peligro que representa este movimiento que ha ex­tendido sus tentáculos, que hace tiempo se presenta encubierto con la túnica de portador del progreso y de la libertad y que se finge malaventurado.
"El movimiento sionista, como lo demuestra su historia, se basa en la ideología del chovinismo, y en esto coincide con las concepciones nazis sobre las diferencias raciales y nacionales. Ha tratado sin cesar de dividir el movimiento obrero y de separar a los obreros y trabajadores hebreos de otras naciones y de otros pueblos. Este movimiento, que es parte inseparable del imperialismo, sirve hoy de instrumento del imperialismo mundial en general, y del norteame­ricano en particular, que lo orienta directamente y a través de sus vínculos con Israel contra el movimiento de liberación nacional árabe y mundial, lo utiliza para introducir la escisión en el movimiento obrero internacional y recurre a su ayuda en los actos subversivos, de espionaje y provocación contra todos los países socialistas".[13]
Israel, el Estado sionista, que pretende ser amigo y benefactor de las naciones recién creadas, no sólo ha jugado un papel negativo en cuanto a la autodeterminación de los pueblos del Tercer Mundo, sino que ha sido y es de los Estados que contribuyen a obstaculizar la independencia de los mismos. En África, Israel intenta dramatizar de un modo absurdo su identidad con las naciones africanas, refiriéndose al Profeta Moisés como un "africano de tercera generación", como lo dice Ben Gurion en su: Israel y las Nuevas Naciones.
Los hechos siguientes demuestran la realidad sobre la ubicación de Israel en el seno internacional:
- Dentro de las Naciones Unidas, Israel ha votado siempre al lado de las fuerzas coloniales como en el caso en que se negó a votar con relación a una proposición para escuchar al Reverendo Michael Scott sobre el Sudeste de África;
- se negó a votar con relación a un proyecto para facilitar información sobre territorios tutelados, incluyendo la fecha en la que deberían alcanzar autogobierno e independencia;
- rehusó el voto para una resolución sobre autodeterminación y responsabilidad de los miembros que administran territorios no autogobernados en la adopción de medidas para preparar a sus territorios a alcanzar autogobierno e independencia;
- votó en contra de un proyecto de resolución que expresaba la esperanza de que los Países Bajos e Indonesia encontrasen una solución a la cuestión del Irán;
- rehusó el voto a un borrador de resolución que reconocía el derecho de auto­determinación al pueblo de Chipre;
- rehusó el voto a un proyecto de resolución recomendando la ruptura de relaciones diplomáticas, boicot a las mercancías sudafricanas en relación con la política racista seguido por Sudáfrica;
- votó en contra de un proyecto de resolución que solicitaba la retirada total del personal belga en el Congo;
- rehusó el voto con relación a una resolución que solicitaba que África fuera declarada zona no nuclear.
Israel es de los pocos países que mantienen relaciones firmes con África del Sur, un régimen que desafía todas las tradiciones de la comunidad interna­cional en esta etapa del siglo XX.
Daniel Malán, ex-Primer Ministro de África del Sur, fue el primer jefe de gobierno que visitó a Israel en 1948 (año de su creación). Desde su funda­ción, Israel se vinculó con África del Sur, por medio de intereses económicos. El volumen de intercambio comercial entre estos dos polos del racismo, es muy grande. El gobierno israelí participa como accionista en la "Di Pérez", la más importante explotadora diamantífera en Sur África, igualmente en otro número de establecimientos industriales.
Estos dos países intercambian los expertos y técnicos militares. Israel abas­tece a África del Sur, mediante la "Fabrique Nationale des Armes" belga con armamentos livianos.
Refiriéndose a la agresión israelí contra los países árabes en junio de 1967, el general Heindrich Van den Berg, Jefe de la Seguridad en África del Sur encomió oficialmente la actitud israelí y anunció que Israel rindió un gran servicio a su país por medio de la guerra. El Ministro Surafricano Barid Showman, anunció que espera que los países africanos opuestos al Gobierno Surafri­cano hayan aprendido una lección de la guerra del Medio Oriente.
Los mercenarios del Congo recibían sus instrucciones de oficiales israelíes en defensa del régimen de Chombé. Pero el caso más significativo ha sido la visita oficial del general israelí Moshe Dayan a las fuerzas norteamericanas en Vietnam del Sur donde actuó como asesor del ejército yanqui en la guerra contra el pueblo vietnamita.
"He recibido su memorándum, titulado "La guerra de seis días del pueblo israelí" fue una guerra defensiva por la auténtica existencia de Israel. Ustedes tratan de influir sobre los que luchan contra la agresión de los EE. UU. En Vietnam, declarando que hay diferencia entre la agresión norteamericana y la guerra de Israel contra sus vecinos árabes. Dicen Uds.: "En Vietnam los nor­teamericanos son invasores extranjeros".
Sí, las fuerzas armadas norteameri­canas son invasores extranjeros» Pero qué son las fuerzas de Israel en Egipto, Jordania y Siria? Angeles de la guarda
Hasta que Israel consiguió su victoria en su agresión, dicen Uds. que lucharon para que se "respetaran los derechos". Después de triunfar la agresión, ensalzan la completa "destrucción de los acuerdos" por cuyo cumplimiento lucharon. Ahora afirman que "han dejado de existir". "¿Cabe mayor hipocresía?"[14]
Posición del Socialismo frente al Sionismo:
Si aquello fue la posición del sionismo frente al socialismo, es lógico que también hubo una reacción contraria. Karl Marx cuando aún no existía el sionismo decía: "La nacionalidad imaginaria del judío es la nacionalidad del comerciante y financiero en general... El judaísmo llega a su auge cuando la sociedad burguesa se perfecciona... La liberación del judío liberará a la socie­dad del judaísmo."'[15]
Para V. Lenin:
"El problema judío es: la asimilación o el separatismo. La idea de la nacionalidad judía es reaccionaria, no solamente cuando la defien­den los sionistas sino también cuando los Bundistas* tratan de presentarla como una idea socialdemócrata. La idea del nacionalismo judío está en contra de los intereses del proletariado judío, porque divulga entre ellos una ten­dencia anti-asimilacionista, la tendencia del ghetto."
* Bund: La Unión General de los Obreros Judíos en Lituania, Rusia y Polonia. Fundado en 1897. El Bund seguía el plan del oportunismo y de los mencheviques en los asuntos principales.
El triunfo de los bolcheviques aportó dos resultados en cuanto al asunto que examinamos:
a) medidas contra el antisemitismo y la persecución antijudía.
b) medidas contra el sionismo a favor de la asimilación de los judíos en la sociedad soviética.
a) El 15 de noviembre de 1917 se decretó la eliminación de todos los privilegios religiosos y todas las restricciones nacionales, y se garantizó a todas las minorías y razas que residían en Rusia su libre evolución.
Un comunicado del 27[16] dé julio de 1918 expresó:
"Nuestro enemigo es el burgués judío pero no como judío sino como burgués. El obrero judío es nuestro hermano."
La constitución soviética, por su parte, garantiza la igualdad en sus dere­chos a todos los ciudadanos soviéticos. . . Y el artículo 124 de la misma, garantiza tanto el derecho al ejercicio de las ceremonias religiosas como el derecho a la propaganda antirreligiosa.
b) En junio de 1919 el partido comunista dio a conocer la siguiente decisión: "El partido sionista juega un papel contrarrevolucionario y es res­ponsable del fortalecimiento del fanatismo religioso y nacional judío entre las masas atrasadas, el cual amenaza el derecho de la autodeterminación clasista para las masas judías trabajadoras y obstaculiza notablemente la penetración de las ideas progresistas. En lo que se refiere a su política hacia Palestina, el partido sionista es el instrumento del imperialismo mundial que combate la revolución proletaria. Por las circunstancias anteriormente mencionadas, el Congreso exige del Buró central sugerir a los organismos respectivos tomar una decisión que prohíba todas las actividades del partido sionista en los cam­pos económicos, políticos y culturales." [17]
Adémaselas secciones judías del partido comunista pidieron en la misma fecha, a los organismos superiores, se tomaran medidas en contra de las orga­nizaciones religiosas judías. En base a ello, el Gobierno Soviético decretó el 5 de agosto de 1919 la disolución de organizaciones religiosas judías y la con­fiscación de sus propiedades. También fueron cerradas las? escuelas que ense­ñaban en hebreo, por el hecho de que dicho idioma no constituía el idioma de ninguna minoría en la URSS, ya que el Yidisch era el idioma de los judíos soviéticos y no el hebreo.
Opiniones de Lenin en torno al Problema:
Al lanzar la consigna de la "cultura internacional del democratismo y del movimiento obrero mundial", tomamos de cada cultura nacional tan sólo sus elementos democráticos y socialistas, y los tomamos única y exclusivamente en oposición a la cultura burguesa y al nacionalismo burgués de cada nación.
"Lo mismo podemos decir de la nación judía, la más oprimida. La cultura nacional judía es una consigna de los rabinos y de los burgueses, es una con­signa de nuestros enemigos. Pero en la cultura judía y en toda la historia del pueblo judío hay también otros elementos."
"Donde los judíos no viven aislados como casta allí se han manifestado con toda evidencia los grandes rasgos progresistas —de significación mundial— de la cultura judía. (El tanto por ciento de judíos que participa en los movi­mientos democráticos y proletarios es, en todas partes, superior a su porcen­taje general en la población.)"
"Quien lance directa o indirectamente la consigna de la "cultura nacio­nal" judía, es un enemigo del proletariado, es un partidario de cuanto hay de viejo y de espíritu de casta en el pueblo judío, es un cómplice de los rabinos y de los burgueses." [18]
"No es marxista, y ni siquiera demócrata quien no lucha contra toda Opresión o desigualdad nacional. Pero es igualmente indudable que el seudo marxista que pone de vuelta y media a los marxistas de otra nación, acusán­dolos de "asimiladores", es de hecho un simple filisteo nacionalista. A esta peco digna categoría de personas pertenecen todos los bundistas. Los que más gritan contra el espíritu "asimilador" de los marxistas ortodoxos rusos son los nacionalistas judíos de Rusia, y entre ellos, sobre todo, los bundistas.
Contra la asimilación nunca han clamado los mejores hombres del pueblo judío. Contra la asimilación sólo claman los piadosos contempladores de la "retaguardia" judía." [19]
"El marxismo no transige con el nacionalismo, por muy "justo y limbito", sutil y civilizado que éste sea. El principio de la nacionalidad es histó­ricamente inevitable en la sociedad burguesa, y, teniendo presente la existencia de esta sociedad, el marxista reconoce plenamente la legitimidad histórica de los movimientos nacionales. De aquí la obligación incondicional, para todo marxista, de defender la democracia más resuelta y más consecuentemente en todos los aspectos de la cuestión nacional. Es esta una tarea fundamental­mente negativa. Pero más allá de este límite el proletario no puede apoyar el nacionalismo, pues más allá empieza la actividad "positiva" de la burguesía en su afán de consolidar el nacionalismo."
"La liquidación de toda opresión de las naciones es una obligación abso­luta del proletariado como fuerza democrática. Pero ayudar al nacionalismo burgués más allá de esas fronteras estrictamente delimitadas y ubicadas en un marco histórico claramente determinado es traicionar al proletariado y ponerse de parte de la burguesía."
"¿La lucha contra todo yugo nacional? Sí, por supuesto.
"¿La lucha por todo desarrollo nacional, por la "cultura nacional", por la "cultura nacional" en general?
"En modo alguno."[20]
O/raí opiniones básicas n
"El desarrollo de los periódicos y de la literatura en general, cierta libertad de prensa y de las instituciones culturales, el desarrollo de los teatros populares, etc., contribuyeron sin duda alguna a fortalecer los "sentimientos nacionales."
"La ola del nacionalismo belicoso levantada desde arriba provocó como réplica una ola de nacionalismo desde abajo, que a las veces se convertía en un tosco chauvinismo. El fortalecimiento del sionismo entre los judíos, el creciente chauvinismo en Polonia, el recrudecimiento del nacionalismo entre los armenios, georgianos y ucranianos, la propensión general de los espíritus mezquinos a caer del lado del antisemitismo, son otros tantos hechos cono­cidos de todos."
"En este momento difícil, incumbía a la social democracia una alta visión: oponer resistencia al nacionalismo, proteger a las masas contra la "epidemia" en general. Cuanto más fuertemente avanzase la ola del naciona­lismo, más potente debía resonar la voz de la socialdemocracia en Pro de la fraternidad y de la unidad de los proletarios de todas las nacionalidades de Rusia."
"El Bund, que antes destacaba las tareas comunes, comienza ahora a plantear en primer plano sus objetivos particulares, puramente nacionalistas: la cosa llegó hasta el extremo de proclamar como uno de los puntos de combate, en su campaña electoral, la "celebración del sábado en lugar del domingo y el reconocimiento del Yiddish como lengua nacional."
"¿Qué es una nación? Es una comunidad, una determinada comunidad de hombres. Esta comunidad no es de raza ni de tribu. No es una comunidad racial o tribal, sino una comunidad de hombres formada históricamente. Pero no toda comunidad estable de hombres constituye una nación. Una comunidad nacional es inconcebible sin un idioma común."
"La nación sólo se forma como resultado de relaciones duraderas y regulares, como resultado de una vida común de los hombres de generación en generación. Y esta vida duradera conjunta no es posible sin un territorio común. La comunidad de territorio es, pues, otro de los rasgos característicos de la nación."
"Otra característica de la comunidad es la comunidad de vida econó­mica. También lo es la comunidad de psicología común, reflejada en la comunidad de cultura."
"Nación es una comunidad estable, históricamente formada, de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifestada ésta en la comu­nidad de cultura."[21]
"Se comprende que la nación, como todo fenómeno histórico, se haya sujeta a la ley de cambio, tiene su historia, comienzo y fin."
"Baste con que falte aunque sólo sea uno de estos elementos distintivos para que la nación deje de ser una nación."
"Así por ejemplo, los judíos de Rusia, de Galitzia, de América, de Georgia y de las montañas del Cáucaso, no forman una sola nación."[22]
Dice Otto Bauer (teórico socialdemócrata austríaco apoyado por el Bund y por los mencheviques):
"Los judíos no tienen lengua común alguna, y, sin embargo, forman una nación. Porque la nación es el conjunto de hombres unidos en comunidad de carácter sobre la base de una comunidad de destino."
A este respeto, "¿qué es una comunidad de destino y qué vínculos nacio­nales pueden mediar entre judíos georgianos, daguestanos, rusos y norte­americanos, que viven en diferentes territorios y hablan distintos idiomas?" se pregunta Stalin.
"Indudablemente esos mencionados judíos viven una vida económica y política común con los georgianos, los daguestanos, los rusos y los norteame­ricanos, en una atmósfera cultural común con ellos, y esto no puede por menos de imprimir un sello a su carácter nacional."
"Y si a esos judíos queda algo en común, es la religión, su origen común y algunos vestigios de carácter nacional. Todo esto es indudable. ¿Pero cómo se puede sostener seriamente que unos ritos religiosos fosilizados y unos ves­tigios psicológicos que van esfumándose influyan en el "destino" de los mencionados judíos con más fuerza que el ambiente vivo económico-social y cultural que los rodea? Pues sólo partiendo de este supuesto se puede hablar, en general, de los judíos como de una sola nación. El resultado no es una nación viva y real, sino algo místico, imperceptible y de ultratumba."
"Bauer evidentemente, confunde la nación, que es una categoría histórica, con la tribu, que es una categoría étnica. Bauer dice: La sociedad capitalista no les permite, en general, a los judíos, conservarse como nación, porque no poseen una territorio delimitado de colonización".
Posición actual del Socialismo sobre el Sionismo:
La posición antisionista del socialismo no ha sufrido cambios en cuanto observamos que la delegación soviética ante las Naciones Unidas presentó en 1965 un borrador de proyecto ante la Comisión de los Derechos del Hombre en torno al Convenio para la eliminación de la discriminación racial en todas fus formas. El delegado soviético pidió "condenar al Sionismo, nazismo, neo-nazismo y a todas las formas de colonización y odio nacional y racial".
La delegación soviética en cooperación con la delegación de la "Organi­zación por la Liberación de Palestina", propuso una resolución en la Confe­rencia de la Solidaridad Afro-Asiática-Latinoamericana, celebrada en La Ha­bana en enero de 1966, en la cual se expresaba: "La Conferencia considera al sionismo como movimiento colonialista en su naturaleza e identidad, agre­sivo, expansionista en sus objetivos, racista en su composición, fascista en sus métodos y medios."
El siguiente análisis aparecido el 20 de octubre de 1968, en la "Pravda Ucrania" es otro testimonio de que el socialismo sigue considerando al sio­nismo como un movimiento reaccionario, agresivo y que en la actualidad requiere ser desenmascarado.
"Tratar sobre el rol del sionismo y su posición ideológica como un movi­miento imperialista, requiere una análisis profundo por cuanto el papel del sionismo en el campo político imperialista es peligroso. El movimiento sionista ante todo es una tendencia nacional burguesa y anti-comunista que representa los intereses políticos económicos y sociales de la clase explotadora. Apareció ese movimiento a finales del siglo XIX como una reacción frente a la evolución paulatina del movimiento proletario para impedir que los obreros judíos fueran arrastrados por la corriente del movimiento proletario, y aislados en una ideo­logía nacional ficticia." '
"Uno de los grandes propagandistas contemporáneos Ben-Gurión del movimiento, decía que entre los judíos del mundo existe una unión basada en destino común, una historia común y esperanzas comunes en el futuro. Otro de los dirigentes del movimiento planificador de la última agresión con­tra los países árabes —Levi Eshkol— dijo:
"Somos una nación y habíamos sido centenares de años una nación sin Estado, pero desde hace 19 años hemos recuperado nuestro Estado."
"La teoría sionista estipula que el nacionalismo judío unifica a todos los judíos en todas partes del mundo y su vigencia no depende del factor tierra. Los elementos de la constitución de esa nación son idioma común, relaciones económicas y psicología común."
"Las crisis históricas habían influido en la mentalidad judía por cuanto ayudaron a la aparición de una ideología particular judía y a una filosofía judía influida por la decadencia del sistema primitivo y la aparición del estado esclavista. La gama de ideas y opiniones han devenido la base filosófica de los sectores explotadores y del movimiento sionista. Esta filosofía y esta ideo­logía no ayudaron para hacer de los judíos grupos progresistas, antes por el contrario, los han puesto en un camino adverso a todas las fuerzas progre­sistas en el mundo entero."
"A través del tiempo, los judíos se extendieron en Asia, el norte de África y Europa, mezclándose algunas veces según las circunstancias con otras naciones, conservando otras veces en la medida posible su integridad y su idioma."
Como resultado de esta situación se constituyeron diversos grupos de judíos con idiomas y culturas diferentes. El hebreo como idioma quedó rele­vado únicamente para la religión, desconocido por ende por la mayoría de los judíos. Con la aparición de las naciones en la época del renacimiento, aparece el idioma como un factor principal en la formación de la nación, pero ese mismo factor le ha faltado a los judíos, lo mismo que el factor de la integridad territorial o más bien, el territorio único.
"Por todas estas razones el factor económico en la época de la aparición del nacionalismo bajo el sistema capitalista, estaba lejos de ser una base sólida para la ideología sionista lo mismo que el factor socio-psicológico a pesar de la erección de los judíos en concentraciones vecinas."
"A la luz de todo lo expuesto y por falta de un factor de lengua común, de tierra común, de una economía común, y la formación psicológica común entre los judíos del mundo, la idea de la constitución de una nación judía no puede representar más que una leyenda y un mito."
"Los judíos rusos .están más cerca de los demás ciudadanos rusos que de los españoles o americanos de religión judía. Lenin, en 1903, expresó a este respecto que el "llamado a la constitución de una nación judía, es una idea sionista, traidora y reaccionaria, tanto en su origen como en su procedi­miento."
"El movimiento sionista erige sus pretensiones nacionales sobre los fac­tores siguientes: historia común, tradición común y esperanzas comunes."
"¿Existen estos factores?"
"Les Sionistas entienden por historia las persecuciones y tendencias antisemitas en ciertas regiones del mundo."
"Pero se olvidan los filósofos sionistas que quienes fueron expuestos a través de los siglos a la persecución, han sido las clases desposeídas y los obreros, mientras que las clases judías explotadoras habían permanecido a salvo de estas persecuciones y de la explotación."
"En cuanto a la tradición común, la historia judía demuestra claramente que las clases judías explotadoras no representan jamás a través del tiempo los verdaderos intereses del pueblo judío."
"El judaísmo como ideología de esta clase explotadora, ha jugado siem­pre un papel negativo en la vida del pueblo judío. Si los filósofos sionistas consideran qué el judaísmo representa esa tradición común del pueblo judío, ¿qué clase de tradición será esta? Ellos imponen a ese pueblo el peso de una lógica enfermiza y una ideología terca que entorpece el progreso íntimo del pueblo judío."
"En cuanto a las esperanzas comunes que asisten al movimiento sionista, no será más que una idea que parte de una creencia de que el pueblo judío es el pueblo elegido por Dios. Esta idea expuesta, pone ante los judíos las dulces promesas de dominar al mundo o por lo menos vivir al amparo de ciertos privilegios y circunstancias propicias, distintas a las que asisten a los demás pueblos del mundo. Estas pretensiones no son más que ideas reaccio­narias que deben desaparecer por cuanto engendraron para sus titulares, como lo demuestra bien la historia: pérdidas y tragedias. Muy lamentable es que estas lecciones no hayan servido para nada a los filósofos sionistas."
"La existencia de un Estado sionista sirve para aislar a los judíos de los demás pueblos del mundo y persigue separar la lucha de la clase obrera judía del progreso de la revolución mundial."
"Hay que advertir, que la crítica a la idea sionista de constituir una nación judía no menosprecia de ninguna manera la dignidad y la reputación de los judíos."
"El análisis de la ideología sionista, de su doctrina y de sus prácticas, demuestra sin duda alguna, que sobre los hombros de todos recae la respon­sabilidad de desenmascarar sus propósitos, sus fines y sus metas. Es el movi­miento sionista concretamente, un instrumento del imperialismo extraño a todo los postulados progresistas y que colide con los principios de paz, de democracia y de socialismo."
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Postulados Sionistas y sus
El movimiento sionista sigue siendo el culpable y responsable principal de la desintegración* de los hebreos de las sociedades donde ellos son ciuda­danos y esto tanto en las sociedades capitalistas como en las socialistas.
Un análisis reciente sobre la integración de los norteamericanos negros y judíos tuvo como resultado el siguiente diagnóstico: "La piel del judío norteamericano es blanca y si él lo desea, él puede asimilarse como ningún negro puede hacerlo. Pero el judío tiene un sentido de separatismo y de dife­rencia racial, que puede ser tan obstáculo cono la piel negra."
El fenómeno en Estados Unidos es que los sionistas han optado por insistir en la creación y mantenimiento de una identidad separada, como lo confirma el Presidente del Congreso Judío Americano: "La supervivencia del judaísmo se ve amenazada desde dentro, ya que los judíos en países democrá­ticos gozan de las mismas libertades e igualdad que se garantizan a todos los ciudadanos. Es precisamente este goce de la libertad y la satisfactoria integra­ción de las comunidades judías lo que actualmente plantea el problema central del pueblo judío: el problema de supervivencia en la libertad."
Por su parte, el Presidente de la Organización Sionista de América, Max Bressler, decía: "El peligro mayor que amenaza a los judíos americanos no es el anti-semitismo, sino la asimilación voluntaria."
Nahum Goldmann, Presidente del Congreso Sionista Mundial, declaró: "... Los judíos de América y de los demás países deben armarse de valor y declarar abiertamente que mantienen doble lealtad: una al país en que viven y otra a Israel. Los judíos no deben sucumbir a charlas patrióticas respecto a su exclusiva sujeción al país en que viven... No sólo deben vivir como patriotas de los países que habitan, sino también como patriotas de Israel." *
El mismo Goldman decía en otra oportunidad:
"El judaísmo americano no debe pretender convertirse en una dominación puramente religiosa entre los demás grupos religiosos de América, sino que debe mantenerse consciente de que forman parte del pueblo judío de todo el mundo en su carácter único, que es mucho más que solamente religioso y que cada vez se encuentra más ligado moral, emocional y espiritualmente con Israel sobre la base de la acep­tación de la posición central de Israel en la vida del judaísmo de hoy y de mañana." a
24 Time, 31 de enero de 1969, The Black and The Jew, p. 41.
25 Dr. Joaquín Pinz: The New York Daily News, 8 de septiembre de 1956.
26 Jewish Daily Forward, 9 de enero de 1959
La reacción lógica a este comportamiento y pretensión ha sido una rebeldía y un slogan: "La de Israel no es mi bandera", lanzada por una pode­rosa organización judía que repudia al sionismo: el Consejo Americano para el Judaísmo.
El rabino Elmer Berger recibió del Gobierno Norteamericano la carta siguiente: "Departamento de Estado, Washington, 20 de abril de 1964. Esti­mado Sr. Berger:
"Cuidadosamente hemos estudiado su carta del 14 de marzo de 1964, por la cual llama la atención del Departamento de Estado sobre el carácter sui géneris del concepto "Pueblo Judío", urgiendo al Departamento de Estado que aclare sus puntos de vista respecto a las pretensiones sobre el Pueblo ludio. Usted afirma: Lo fundamental reside en que la soberanía Sionista-Israelí utiliza el concepto de PUEBLO JUDIO, como base para una recla­mación jurídica contra los judíos en otros estados fuera de Israel que insisten en mantener su status de una única nacionalidad. Su principal objetivo —afir­ma Ud. — es cambiar el status legal de los judíos individuos nacionales de religión judía, en la de miembros de un grupo, jurídicamente reconocido con nacionalidad transnacional y con adicionales derechos y obligaciones a la sobe­ranía Sionista-Israelí. El centro del concepto de Pueblo Judío reside en las características de su nacionalidad. . .
"El Departamento de Estado reconoce al Estado de Israel como un Estado soberano, como así también a la ciudadanía del Estado de Israel. Des­conoce cualquier otra soberanía o ciudadanía en conexión con el mismo. No reconoce ninguna relación política legal basada en los vínculos religiosos que ciudadanos norteamericanos puedan tener en común. Por consiguiente, debe quedar claro, que el Departamento de Estado no considera al concepto Pueblo Judío como un concepto del Derecho Internacional.
"Sinceramente
Subsecretario (para asuntos de Asia y el Cercano Oriente)"
Además la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado Estadounidense realizó una prolija investigación con el objeto de determinar la forma y sentido de las cuantiosas colectas de fondos realizadas por los Sionistas (Cam­paña Unida para Israel), y la forma y finalidad en que esos fondos eran inver­tidos en los EE. UU. Sus resultados han sido publicados y han puesto al descubierto una maquinaria de presiones políticas e ideológicas que pretenden afectar la libre iniciativa del Gobierno en la formulación de la política exterior de los EE. UU.
27 New York Times, 28 de mayo de 1962.
28 Verdades: Oficina de la Liga de los Estados Alabes, Buenos Aires.
El temor a la asimilación, además de la exigencia de doble lealtad que la idea sionista impone a los judíos con respecto al estado sionista de Israel, aparte de la lealtad "conveniente" a los respectivos países, donde ellos son nacionales, han causado una situación que hizo necesaria la declaración siguiente del Gobierno de Polonia publicada en la prensa polaca en junio de 1968:
"Es verdaderamente lamentable para nosotros descubrir hoy que Polonia, con todo lo que ha ofrecido de protección y bienestar a los judíos, no ha podido convencerles de que es su patria ni ha podido ganar su lealtad y pertenencia a Polonia. Nosotros estamos lejos de que se nos pueda acusar de antisemitas o nazis, el pueblo polaco ha sido el primero en sacrificarse contra el nazismo y son muchos los polacos que han ido a los campos de concentración por su protección a los judíos. Sin embargo, el pueblo polaco rehúsa la lógica de los privilegios y de los derechos especiales; la mayor parte de los judíos polacos no han podido asimilar sus derechos y obligaciones como ciudadanos; ellos reclaman todos los derechos y más que los demás ciudadanos. Consideran la igualdad entre ellos y los demás ciudadanos como persecución y antisemi­tismo.
"Nosotros no estamos contra los judíos, sino contra todos aquellos que rehusan ser polacos y estamos decididos a arreglarles "cuentas claras" y acabar con esa situación lo más pronto posible. Estas medidas son necesarias para nuestra soberanía nacional y la seguridad de nuestro pueblo, porque los ele­mentos sionistas han demostrado su compromiso con el imperialismo y el sionismo internacional."[23]
[1] Time, Enero 31, 1969: The Black and The Jew, p. 44.
[2] Obras Completas, Tomo XX, p. 18, subrayado nuestro.
[3] Rabi Elmer Berger, Herald Tribuna, 19 de marzo de 1961.
[4] Hans Kohn: Sion y la idea judía nacional, Memorab Journal, 1958.
[5] Cambridge, Harvard Univenity Press, 1963, p. 233.
[6] Lord Walter Rothschild.
[7] J. C. Hurewitz: Diplomacy in the Near and Middle East. A Documentary Record 1914-1956. II. New York. D. Van Nostrand Co. 1958.
[8] La Agencia Judía para Palestina. La Constitución de la Agencia. Londres Oficina de la Agencia. 1929. p. 4-5 (citado por La Organización Sionista Internacional 1897-1948. Centro de Investigaciones de la Orga­nización por la Liberación de Palestina.
[9] "Reflexiones sobre el Conflicto Arabe-Israelí", Caracas 1968. Boletín de Prensa de la Embajada de la RAU.
[10] Artbur Koestler: Promise and Fulfillment, Palestine 1917-1949. London, MacMillan & Co. 1949.
[11] La política de la Fuerza de los Dirigentes Israelies obstaculiza la Solución Pacífica. L'Humanité, 5 de junio de 1968.
[12] State in The Making. Alfred-A-Knopf. New York, 1953, p. 301.
[13] Boletín de Información: Editorial Paz y Socialismo, N° 18, Praga 1968. Documentos de la Conferencia de Representantes de los Partidos Comunistas y Obreros de los Países Árabes, Junio 1968. (Túnez, Jor­dania, Líbano, Siria, Marruecos, Argelia, Irak y Sudán), p. 3-21.
[14] Gus Hall, Carta Abierta al Movimiento Israelí por la Paz. Boletín de Información (114) 2. 1968.
[15] On The jewish Question, Selected Essays, New York, International Publishers, 1926, p. 95.
[16] La Posición del Bund en el Partido. Obras Completas. Vol. VII.
[17] Salo Barón, The Russian Jew under tsars and Soviets, New York: The MacMillan Co., p. 208. Citado por Dr. S. Dabagh en: La Unión Soviética y el Problema de Palestina.
[18] Obras Completas, Tomo XX, p. 16.
[19] Ibíá., p. 20.
[20] Ibid., p. 24.
[21] J. Stalin: El marxismo y la Cuestión Nacional, 1913.
[22] Ob. cit., p. 12.
[23] Subrayado nuestro.

References: artículo 22
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 artículo 124
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