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Timestamp: 2016-02-12 05:42:42+00:00

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Debates - Miércoles 25 de octubre de 2006 - Moldova (Transdniéster), Georgia (Osetia del Sur) (debate)
Miércoles 25 de octubre de 2006 - Estrasburgo
11. Moldova (Transdniéster), Georgia (Osetia del Sur) (debate)PV
El Presidente. De conformidad con el orden del día se procede a las declaraciones del Consejo y la Comisión sobre Moldova (Transdniéster) y Georgia (Osetia del Sur). Paula Lehtomäki, Presidenta en ejercicio del Consejo. (FI) Señor Presidente, Señorías, los recientes acontecimientos relativos a la situación geográfica y política de Moldova han afectado al estado fundamental del conflicto de Transdniéster. La iniciativa de Ucrania de resolver el conflicto de Transdniéster desde la Revolución Naranja, la implicación de la Unión Europea y los Estados Unidos en las negociaciones de paz y las actividades de la Misión de Ayuda Fronteriza de la UE (EUBAM) han fortalecido la unidad de Moldova. Transdniéster ha reaccionado a ello celebrando un referendo el 17 de septiembre. Según las autoridades de Transdniéster, el referendo ha dado un apoyo ampliamente mayoritario de la población a la independencia y a la unión con Rusia.
La comunidad internacional, incluida la Unión Europea, no ha reconocido ni este ni los anteriores referendos de Transdniéster. Esto se puso de manifiesto claramente en la declaración de la Presidencia en nombre de la UE del 18 de septiembre, y también en las posiciones de la UE expresadas en la reunión del Comité de Ministros del Consejo de Europa en septiembre y dentro del marco de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europe en julio. En su declaración, la UE condenó el referendo, considerándolo contrario a la integración regional de Moldova y a su soberanía internacionalmente reconocida. Además, la UE expresó abiertamente sus dudas sobre la idea de que el resultado del referendo de Transdniéster reflejara realmente la voluntad de la población.
La UE también ha discutido sobre el referendo con Rusia en diversas ocasiones. Aunque las declaraciones públicas hechas por Rusia han dado pie a otras interpretaciones, Rusia ha garantizado a la Unión que respeta la integridad territorial de Moldova y ha negado que apoye el referendo.
Las actividades de la EUBAM son un ejemplo de cuál es la mejor manera de que la Unión pueda prestar una ayuda real al proceso de resolución del conflicto en Transdniéster y acercar el control de la frontera moldova-ucrania a las normas europeas en general. Tanto Moldova como Ucrania han mostrado gratitud por la transferencia de conocimientos a sus autoridades fronterizas. Es esencial que en los esfuerzos por resolver el conflicto la EUBAM haya ayudado a orientar la supervisión del comercio exterior de Transdniéster hacia las autoridades moldovas. Esto también contribuye a la unidad nacional de Moldova. La decisión de Ucrania de empezar a aplicar el protocolo de cooperación aduanera ucrania-moldova en marzo ha hecho mucho por mejorar las perspectivas de la EUBAM.
Son las propias partes las que desempeñan los papeles fundamentales en el proceso de paz de Transdniéster. La Unión Europea espera que las partes en el proceso de paz vuelvan a la mesa de negociaciones. Las posibilidades de que la UE haga una contribución efectiva al proceso se ven reforzadas por el Representante Especial de la Unión, que participa en la resolución del conflicto de Transdniéster de acuerdo con los objetivos políticos acordados de la UE y en estrecha coordinación con la OSCE.
El Plan de Acción de Política Europea de Vecindad entre la UE y Moldova es el instrumento que permitirá a la Unión prestar un apoyo decidido y a largo plazo a Moldova. En última instancia, el avance de Moldova hacia un Estado política y económicamente estable puede ser la llave para resolver el conflicto de Transdniéster. Para conseguir esto, Moldova debe mejorar, por ejemplo, su capacidad de administración, eliminar la corrupción y fomentar un clima de inversión. Moldova debe hacerse atractiva tanto para los inversores extranjeros como para las empresas de Transdniéster. La UE se compromete a ayudar a Moldova en estos esfuerzos.
Paso ahora al otro tema de nuestro debate. Hay que decir que la Unión Europea está muy preocupada por las tensas relaciones entre Rusia y Georgia. Esta crisis afecta a la situación en las zonas de conflicto separatista de Georgia, Osetia del Sur y Abjasia. En la cumbre informal de Lahti del pasado viernes, el Presidente Putin avisó incluso de que la situación podría escalar hasta el derramamiento de sangre. Censuró a Georgia por prepararse para la guerra. En sus conclusiones del 17 de octubre, la UE apeló tanto a Rusia como a Georgia para que hicieran todo lo posible no solo por mejorar sus relaciones bilaterales, sino también por concentrar sus esfuerzos en encontrar un arreglo pacífico a los conflictos. La Unión animó también a las partes a cumplir totalmente sus acuerdos anteriores.
La situación actual en Osetia del Sur es tensa. El 12 de noviembre se celebrará un referendo en la región con objeto de consolidar la independencia de la región. Como sucede con el referendo sobre la independencia de Transdniéster, la UE no reconoce este referendo. Podría aumentar todavía más la tensión en la región.
La Unión Europea y la comunidad internacional ayudan a la resolución de los conflictos en Georgia de muchas maneras. Gracias a su estatuto de observadora, la Comisión Europea tiene un importante papel que desempeñar en la Comisión Conjunta de Control, el mecanismo de resolución de conflictos para Osetia del Sur. En muchas ocasiones, Georgia ha expresado el deseo de que el papel de la Unión Europea se fortalezca más. Quiere también que el formato de la CCC se cambie implicando a la Unión Europea y a los Estados Unidos de América, siguiendo el modelo 5+2 del proceso de paz de Transdniéster. Más recientemente, Georgia ha pedido que las negociaciones de paz continúen bilateralmente entre Georgia y Osetia del Sur.
Además, Georgia pide que las tropas de la Comunidad de Estados Independientes, que en la práctica son todas rusas, se sustituyan por una operación internacional tanto en Osetia del Sur como en Abjasia, haciendo hincapié en la actividad policial. El punto de vista del Parlamento y del Gobierno de Georgia es que esas tropas no cumplen su mandato y que la continuidad de su presencia es cuestionable.
La UE discute ahora internamente la cuestión de reforzar su papel, pero puede que Georgia tenga expectativas irreales con respecto a la Unión. La UE anima a los líderes de Georgia a que muestren moderación. Es mejor evitar las decisiones precipitadas en los procesos de paz en Osetia del Sur y Abjasia, porque podrían poner en riesgo la presencia de las Naciones Unidas y la OSCE en la región. Esto, a su vez, crearía un vacío en las regiones. Georgia debería abstenerse de recurrir a la fuerza.
Los Estados miembros de la UE y la Comisión han hecho una contribución significativa a la Conferencia de Donantes para la Rehabilitación Económica de Osetia del Sur, que se celebró en Bruselas en junio. La conferencia se celebró sobre la base de una evaluación de las necesidades dirigida por la OSCE. Un programa internacional significativo sobre la rehabilitación económica comenzará en Osetia del Sur este otoño, usando fondos recaudados en la conferencia.
Rusia tiene un papel importante que desempeñar tanto en Osetia del Sur como en Abjasia. Se necesita la ayuda de Rusia para conseguir resultados en los procesos de paz. El último escándalo de espionaje, sin embargo, ha exacerbado enormemente las ya tensas relaciones entre Georgia y Rusia. La UE ha enviado en muchas ocasiones enérgicos mensajes a los líderes de los dos países, más recientemente al Presidente Putin en Lahti, sobre la importancia de normalizar las relaciones, y también ha ofrecido sus servicios para ayudar a reabrir el diálogo entre ellos.
A finales de octubre, la UE discutirá internamente el progreso de su papel en la resolución de los conflictos en Georgia. El Representante Especial Semneby desempeñará un papel importante para mantener el diálogo político entre la Unión Europea y Georgia. Puede que sea también capaz de promover el restablecimiento de contactos entre Georgia y Rusia. Durante su visita a Tiflis el 2 de octubre la troika de la UE declaró también que la UE está dispuesta a ayudar a Georgia a resolver sus conflictos a través de la Política Europea de Vecindad. Se acaba de redactar un Plan de Acción conjunto de la PEV entre la UE y Georgia, que el Consejo de Cooperación UE-Georgia adoptará formalmente en su reunión de Bruselas el 14 de noviembre. El Plan de Acción de la PEV contiene también un capítulo propio sobre la resolución de los conflictos en Georgia. Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, desde nuestro último debate se han producido acontecimientos importantes, a los que ha aludido la Presidenta en ejercicio del Consejo, la señora Lehtomäki.
A principios de octubre visité el Cáucaso Meridional como miembro de la troika, una vez ultimados los Planes de Acción de la PEV con los tres países. Dichos acuerdos se firmarán y adoptarán oficialmente en el mes de noviembre. Creo que constituyen una base para la una sólida cooperación práctica.
Antes de hablar del apoyo de la UE, me parece importante que recordemos las repercusiones de nuestras relaciones con Rusia. Durante los últimos meses hemos tenido aumentos del precio del gas a Moldova, prohibiciones de importar vinos y agua moldovos y georgianos, el apoyo de hecho concedido a Transdniéster en el referendo y la dura respuesta a la expulsión de tres oficiales militares rusos por parte de Georgia.
Estas cuestiones se abordaron con el Presidente Putin en Lahti y yo personalmente expuse algunas de ellas al Ministro de Exteriores Lavrov hace tan solo unos días en Moscú. El próximo Consejo Permanente de Ministros de Asuntos Exteriores de la Asociación, que tendrá lugar el 3 de noviembre, y la Cumbre UE-Rusia, que se celebrará el 24 de noviembre en Helsinki, permitirán evacuar nuevas consultas sobre estos temas.
Permítanme mencionar igualmente que la OSCE ha desempeñado un papel muy útil con la negativa a enviar observadores y a reconocer el referendo celebrado en Transdniéster y también en la devolución de los oficiales rusos de Georgia a Rusia.
Ahora diré algunas palabras acerca del caso concreto de Moldova y Transdniéster, y a continuación sobre Georgia. Me gustaría igualmente destacar el gran éxito de la Misión de Asistencia Fronteriza de la EU (EUBAM), que ha desempeñado un papel muy importante en la introducción de un nuevo régimen aduanero entre Moldova y Ucrania. Este programa recibió 20 millones de euros durante dos años y los Estados miembros enviaron a más de 70 funcionarios aduaneros y guardias fronterizos. Todas las empresas más importantes de Transdniéster ya se encuentran registradas en Chisinau y trabajan con arreglo a este nuevo régimen. La lucha contra el fraude aduanero reducirá considerablemente los ingresos ilegales que reciben actualmente los dirigentes de Transdniéster.
Si bien estamos satisfechos de que se hayan reanudado las conversaciones a alto nivel entre Rusia y Moldova, nos preocupa el apoyo que concede Rusia a los dirigentes de Transdniéster. En una declaración reciente, el Ministro Lavrov pedía el «reconocimiento político» de los resultados del referendo celebrado en Transdniéster, que la Unión Europea y la OSCE no han reconocido. Creo que este hecho puede complicar la solución a este conflicto.
Nos preocupa también la insistencia de Transdniéster y Rusia en que es necesario celebrar un protocolo de tránsito entre Moldova y Transdniéster que reconozca a este territorio la calidad de agente económico independiente en la escena internacional. Esta cuestión es el principal escollo en las conversaciones que se reanudaron tras un silencio de más de seis meses, aunque no en el formato 5+2, sino únicamente con mediadores, con cada una de las dos partes por separado, es decir, en formato 5+1.
Este planteamiento es inadmisible, como hemos indicado a Rusia en varias ocasiones. Más aún, la evolución sobre el terreno, gracias a la cual todas las empresas más importantes de Transdniéster operan ahora legalmente con Chisinau, muestra que semejante planteamiento se aleja cada vez más de la realidad. Nos preocupa igualmente que el nuevo Gobierno ucranio haya cambiado de posición a este respecto. Me sentí muy satisfecha cuando el Primer Ministro Yanúkovich me garantizó que el Gobierno ucranio mantendría su apoyo. Seguimos destacando la importancia de la cooperación ucrania en la próxima cumbre que se celebrará en Helsinki en unos cuantos días.
Algunos señalan que las conversaciones sobre temas ferroviarios en curso entre Moldova y Ucrania constituyen una prueba más de que Ucrania podría abandonar su posición anterior. Sin embargo, los hechos no lo confirman. Por ello alentamos firmemente a ambas partes a que encuentren lo antes posible una solución mutuamente beneficiosa a esta situación.
Nuestra presencia sobre el terreno, a través de la Misión de Asistencia Fronteriza de la UE, nos ofrece un instrumento excelente para el seguimiento de la situación y para dar consejos y prestar asistencia a las dos partes. Permítanme añadir que la financiación que recibe Moldova experimentará un aumento considerable en el marco del nuevo instrumento de la PEV. Este país recibirá igualmente una subvención con cargo al programa de asistencia macrofinanciera para ayudar a paliar la crisis provocada por el aumento de los precios de la energía y la prohibición de la importación de vinos moldovos impuesta por Rusia.
La crisis en la relaciones entre Georgia y Rusia es motivo de gran inquietud para nosotros, sobre todo por las continuas tensiones entre estos dos países. Nos preocupa en particular la expulsión de un gran número de ciudadanos georgianos del territorio ruso, que contradice directamente los compromisos asumidos por Rusia en virtud del Convenio Europeo de Derechos Humanos y el Acta Final de Helsinki de 1975. También planteé esta cuestión al señor Lavrov.
Georgia también tiene una parte de responsabilidad. Durante la reciente visita a Georgia de la misión de la troika, insté al Presidente Saakashvili a mostrar moderación y le animé a restaurar la confianza.
Permítanme decir unas últimas palabras sobre Osetia del Sur. Me parece decepcionante que la reciente reunión de la Comisión de Control Conjunta sobre Osetia del Sur no haya dado ningún resultado. Comprendemos que Georgia desee renovar y revisar la composición de la Comisión de Control Conjunta, pero es necesario utilizar plenamente los mecanismos de pacificación ya existentes hasta que se creen otros nuevos, y el reciente Estudio de Evaluación de Necesidades y la conferencia internacional de donantes de junio de 2006 han puesto de manifiesto que existe margen para un diálogo constructivo. Estamos complacidos porque este programa de rehabilitación prosiga a pesar de la crisis.
Hemos hecho una contribución financiera importante a la resolución pacífica del conflicto, en la que figura un importe de 9,5 millones de euros para el programa de rehabilitación económica en Osetia del Sur. El nuevo programa de asistencia financiera de la CE para el período de 2007 a 2010 asigna igualmente fondos para la rehabilitación.
Considero que la Unión Europea en su conjunto debe desempeñar un papel muy importante para apoyar una solución pacífica. Pero lo más necesario en estos momentos es normalizar las relaciones entre Rusia y Georgia por la vía diplomática. No cabe duda de que seguiremos trabajando para alcanzar este objetivo. Laima Liucija Andrikienë, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (EN) Señor Presidente, mañana tendrá lugar la votación sobre la resolución relativa a la región moldova de Transdniéster. Sabemos que Moldova es el país más pobre de Europa. En el mes de septiembre tuvo lugar un supuesto «referendo» en la región moldova de Transdniéster acerca de la posible unificación de esta región con la Federación Rusa. Este referendo y su resultado no fueron aceptados por la comunidad internacional y el conflicto entre las autoridades separatistas de Transdniéster y el Gobierno nacional de Moldova ha contribuido en gran parte a la inestabilidad que sufre todo el país y su desarrollo económico y social.
Este año ya presenciamos el fracaso de las negociaciones sobre el estatuto de Transdniéster en el formato 5+2 tras el abandono de las negociaciones por parte de las autoridades de Transdniéster. También sabemos que en Transdniéster aún quedan las denominadas fuerzas de pacificación rusas.
El Parlamento Europeo debe denunciar en este contexto el supuesto referendo celebrado en la región de Transdniéster, que contraviene la soberanía e integridad de Moldova, reconocidas internacionalmente, y que puede considerarse una provocación que incrementa las tensiones y pone en peligro las posibilidades de llegar a una solución pacífica de este problema.
Debemos pedir a Rusia que deje de apoyar al régimen de Transdniéster, que amenaza la integridad territorial de Moldova, y que cumpla la decisión de la cumbre de la OSCE en 1999 de retirar sus tropas y armas del territorio de Moldova.
Lamentamos especialmente la falta de avances significativos en las conversaciones de la UE sobre la facilitación de visados y el acuerdo de readmisión con Moldova. El Consejo y la Comisión deberían acelerar el procedimiento que permita celebrar un acuerdo de facilitación de visados con Moldova y garantice su aplicación, ya que la situación actual es injusta y discriminatoria, habida cuenta de que los ciudadanos de Transdniéster que poseen pasaportes rusos tienen más facilidades para viajar a la UE que los ciudadanos moldovos. Jan Marinus Wiersma, en nombre del Grupo del PSE. – (NL) Señor Presidente, nos hallamos ante varios conflictos en curso, congelados, en el vecindario común que la Unión Europea comparte con Rusia. Por desgracia, está claro para nosotros que, desde hace años, no estamos más cerca de resolverlos, a pesar del compromiso de la Unión Europea a favor de una solución política negociada en un marco multilateral.
Vemos los acontecimientos recientes en esa región con gran preocupación, ya que no puede descartarse una posible escalada. El 17 de septiembre hubo un referendo en Transdniéster sobre la separación de Moldova, mientras que la semana pasada la tensión entre Georgia y Rusia en torno al estatuto de Osetia del Sur se convirtió en una crisis diplomática de primer orden. Ambos acontecimientos son incompatibles con el compromiso de encontrar una solución política a estos conflictos en el marco de la OSCE. Creo que la Unión Europea debería apoyar firmemente un plan de negociaciones en un marco multilateral en el que la integridad territorial de Moldova y Georgia deberían darse por sentadas.
Condenamos enérgicamente los pasos unilaterales, como la organización de un referendo o un supuesto referendo, porque no hemos visto prueba alguna de plebiscito democrático en un entorno libre y abierto. El uso continuo de una retórica política amenazante o el anuncio unilateral de sanciones no dejan de ser contraproducentes. No nos acercan a ninguna solución y contrarrestan el esfuerzo que hace la comunidad internacional por fomentar que las partes toquen la misma canción. Tiene que quedar claro para todos los músicos que una solución sostenible solo puede basarse en un diálogo político, respetando la democracia en los países y regiones implicados.
Para la Unión Europea, es una inversión necesaria impulsar este proceso. La Unión Europea no puede resolver estos conflictos por sí sola. Mientras nos decidamos a favor de la estrategia multilateral, podemos esperar razonablemente que las demás partes implicadas se muevan dentro de esos límites y se adhieran a los acuerdos previos, como el de Estambul de 1999. Además, podemos esperar que Rusia ejerza un cierto grado de cautela, ya que desempeña un papel crucial en cada uno de estos conflictos. Por desgracia, la ayuda activa que Rusia da al régimen de Transdniéster y a los referendos, así como el apoyo al movimiento separatista de Osetia del Sur y Abjasia, no entran dentro de esta categoría. Jelko Kacin, en nombre del Grupo ALDE. – (SL) Como vicepresidente de la Delegación para las relaciones con Moldova, sigo de cerca los acontecimientos en esa parte del mundo. El referendo inconstitucional y no reconocido internacionalmente sobre la independencia de Transdniéster que tuvo lugar recientemente en esa provincia fue un serio paso atrás para todas las partes afectadas.
El 10 de octubre, Transdniéster rechazó un plan de compromiso presentado por la OSCE, protagonizado por el ministro belga de Asuntos Exteriores, Karel de Gucht. El plan propuesto contemplaba conceder a todo Transdniéster un estatuto relativamente independiente o semiautónomo dentro de una Federación Moldova. Personalmente lamento el rechazo de este compromiso porque se ha perdido una oportunidad para crear paz y estabilidad por toda esta inestable región. En vez de ello, el punto muerto entre Trandsniéster y Moldova continuará amenazando la estabilidad tanto política como económica de esta parte de Europa.
Con la entrada de Rumanía en la Unión Europea en 2007, las fronteras de la Unión Europea llegarán hasta Moldova, así que redunda en nuestro interés fundamental invertir el tiempo, la energía y el compromiso necesarios en futuras negociaciones.
Finalmente, quisiera pedir al Consejo y a la Comisión que pusieran su influencia política al servicio de nuevas negociaciones. Asimismo, pido a Tiraspol que se vuelva a sentar en la mesa de negociaciones y acabe con sus tácticas dilatorias. Al mismo tiempo, también pido a Moscú que adopte políticas más progresivas para solucionar esta disputa, porque un enfoque más constructivo por su parte demostraría que Rusia busca seriamente el establecimiento de una asociación responsable y fiable con la Unión Europea. Marie Anne Isler Béguin, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señor Presidente, no hace mucho tiempo estuvimos aplaudiendo la revolución pacífica en Georgia y alentando a sus jóvenes dirigentes a instaurar una verdadera democracia. Hoy, como sabemos, Georgia tiene dificultades para resolver los conflictos con las regiones separatistas y la escalada de provocaciones de una parte y otra no contribuye en nada a una solución pacífica. Lo que es peor, una intervención armada podría incendiar todo el Cáucaso, y de eso todos somos conscientes. Por esta razón debemos exhortar firmemente a las autoridades georgianas al apaciguamiento y a la reanudación del proceso de paz en Osetia del Sur.
Sin embargo, en Georgia concurren circunstancias atenuantes: su vecina Rusia no juega la carta del apaciguamiento. Así, la semana pasada en Lahti, al comparar Osetia del Sur con Kosovo, el señor Putin echó aceite al fuego caucasiano, cuando se esperaba de él que restableciese la confianza normalizando las relaciones con sus vecinos de Georgia. Diga lo que diga Rusia, sin duda está involucrada en este conflicto. ¿No ha concedido pasaportes rusos a la población georgiana de Osetia del Sur? ¿Qué validez puede reconocerse a un referendo si el 80 % de los participantes eran ciudadanos rusos? ¿Y qué neutralidad cabe esperar de las fuerzas de mantenimiento de la paz presentes en Osetia del Sur cuando son predominantemente rusas? Por no hablar del embargo unilateral ruso y de la caza de georgianos que continua en Rusia, que demuestran la voluntad de desestabilizar Georgia.
Así pues, la política de vecindad y la mayor cooperación con Rusia son, por supuesto, herramientas de las que disponemos, pero permítanme que no comparta la posición del Consejo con respecto a la renovación de las fuerzas de mantenimiento de la paz. Creo, Señorías, que debemos plantearnos realmente la cuestión de saber cómo garantizar la neutralidad y la imparcialidad de esas fuerzas. Deberíamos quizás –o mejor dicho, indiscutiblemente– estar preparados para contribuir, si resultara necesario, a la renovación de esas fuerzas de mantenimiento de la paz.
(El Presidente interrumpe a la oradora) Helmuth Markov, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señor Presidente, lo que se requiere por encima de todo, cuando se trata de la seguridad y estabilidad de un país o región, es que todas la partes implicadas, con sus diversos intereses, no hagan nada que pueda empeorar la situación, y si la Constitución moldova no prevé referendo alguno, ni que decir tiene que no se puede reconocer ningún referendo que se lleve a cabo. Esto debe quedar meridianamente claro.
Ya que Transdniéster ha sido siempre parte de la República de Moldova, se deduce que está absolutamente justificado pedir a nuestros socios rusos –con quienes mantenemos abundantes relaciones– que sus tropas se retiren de la región.
Si no queremos que las cosas empeoren, se deduce de forma natural que debemos promover el comercio –y con el comercio, el cambio– en lugar de imponer prohibiciones de exportaciones o importaciones. La Comisión y la Unión Europea han adoptado la postura de insistir en que las negociaciones 5+2 continuén plenamente, o se reanuden en su caso, y no debemos desviarnos de esta postura.
Una asociación razonable –y me refiero a la que mantenemos con Rusia– implica también que se pueda decir al socio, a la cara, con qué está uno feliz y con qué no lo está. Puede que, en el pasado, pensando en algunos de los intereses propios de la Unión Europea, no hayamos hecho esto con la firmeza necesaria. Michał Tomasz Kamiński, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, la Unión Europea en la que creemos, la Unión Europea de nuestros sueños, la Unión Europea que quieren los ciudadanos de Europa, debe ser seguramente una Unión que defienda determinados valores concretos y lo haga en el escenario internacional. Así pues, por una cuestión de principios debemos condenar el comportamiento de Rusia con Georgia en las últimas semanas. Quisiera pedir a los órganos competentes de la Unión Europea que se manifiesten, que interrvengan en este asunto y defiendan la independencia de Georgia. Pido también a estos organismos que apoyen los principios fundamentales del Derecho internacional, como la independencia y la no injerencia en los asuntos internos de los demás.
Sabemos que Rusia incita al separatismo en Georgia, pero los acontecimientos de las dos últimas semanas son especialmente preocupantes, ya que hemos notado un enorme aumento del discurso chovinista, nacionalista y antigeorgiano en Rusia. En estos últimos días nos hemos enterado de que se producen ataques contra obras de artistas georgianos que se exhiben en Moscú. Las histéricas diatribas dirigidas por los medios de comunicación de Moscú contra los georgianos que viven en Rusia hacen que no se sientan seguros en el territorio de la Federación Rusa. Pido a la Unión Europea, y a esta Cámara, que muestren su apoyo inequívoco a una Georgia independiente y autogobernada, que tenga todo el derecho a sentirse segura en una Europa unida. Alessandro Battilocchio (NI). – (IT) Señor Presidente, Señorías, hablo en nombre del nuevo Partido Socialista Italiano. Las tensiones en el Cáucaso meridional no hacen sino validar la tesis que aboga por la apertura urgente de una negociación multilateral para resolver la cuestión de los territorios de Abjasia y Osetia del Sur. El mensaje de apertura que la Unión Europea ha lanzado recientemente a la Federación Rusa en relación con la intensificación de las relaciones en varios niveles no es y no debe considerarse independiente de una invitación al diálogo y a la aplicación de todas las medidas posibles para intentar resolver la peor crisis de la era postsoviética sin ocasionar víctimas.
Las declaraciones del señor Putin sobre la supuesta preparación de una intervención militar georgiana, así como el embargo sobre los productos agrícolas procedentes de Georgia y Moldova y la interrupción de los principales servicios, desde los transportes hasta los servicios bancarios, no pueden dejar de repercutir sobre el pueblo georgiano, ya sea sobre las personas emigradas a Rusia, buena parte de las cuales ha sido indebida y forzosamente repatriada en los últimos días, ya sea sobre las personas que se encuentran en territorio georgiano y que a menudo dependen económicamente de los familiares emigrados. Europa no debe limitarse a desempeñar un papel de árbitro en este terreno. Vytautas Landsbergis (PPE-DE). – (EN) Señor Presidente, en 1996 formé parte de la delegación lituana a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en la que Rusia asumió el solemne compromiso de retirar sus tropas de Moldova en 1997. Por lo tanto, el año 2007 nos ofrece la oportunidad de celebrar el décimo aniversario de esta promesa incumplida de Rusia; una de tantas, por supuesto. Sería el momento oportuno para escribir y publicar un gran libro sobre los compromisos internacionales que Rusia no ha cumplido. Esta es mi primera propuesta a esta Cámara, ya que intenta obtener nuevos compromisos.
La política rusa de dividir a sus vecinos más pequeños ha causado pérdidas y sufrimientos a la población y varios países siguen pidiendo nuestra ayuda. ¿Podemos seguir pronunciando mantras huecos como sucede en las Naciones Unidas, mientras nos lavamos las manos ante las avalanchas de refugiados expulsados de Abjasia por invasores rusos?
Vale la pena recordar a este respecto la pequeña nota que figura en la Resolución nº 1666 del 31 de marzo de 2006 del Consejo de Seguridad sobre los posibles cambios del mandato de la fuerza de mantenimiento de la paz de la CEI estacionada en Georgia. En realidad, esta fuerza es rusa y no tiene nada que ver con el mantenimiento de la paz, sino que ayuda a la anexión de una población a la que se entregan pasaportes en masa de un país extranjero antes de la anexión subsiguiente. Si realmente deseamos la paz en esa parte de Europa, necesitamos una verdadera fuerza de mantenimiento de la paz, a ser posible europea, en Osetia del Sur y Abjasia. De lo contrario deberíamos cambiar el nombre de la actual fuerza de mantenimiento de la paz por el de «fuerza de mantenimiento de la ilegalidad». Esta es mi segunda propuesta al Parlamento: elegir entre una verdadera fuerza de mantenimiento de la paz y la «fuerza oficial de mantenimiento de la ilegalidad». Hannes Swoboda (PSE). – (DE) Señor Presidente, hay gente en Rusia –sobre todo funcionarios– que, si nos escuchan, se llevarán la idea de que todos en esta Cámara lo que queremos es cebar el oso ruso. No es lo que queremos hacer, pero queremos dejar muy claro a Rusia que tenemos que intentar resolver los problemas que se nos presentan, que van desde la energía hasta la vecindad que compartimos, que tenemos que hacerlo conjuntamente, y que Rusia debe confirmar su compromiso con el multilateralismo.
Cuando criticamos a los Estados Unidos, a menudo somos unánimes en lo que se refiere al unilateralismo de las acciones de ese país, pero, cuando un país actúa en su propio patio trasero, necesita hacerlo multilateralmente, y Rusia ha optado recientemente por un enfoque diferente, y esto es absolutamente inaceptable.
En primer lugar, necesitamos, por supuesto, ayuda de los países implicados. Como dijimos la última vez que estuvimos allí, quisiéramos ver a Georgia firmar el compromiso de renuncia a la violencia. Seguramente no basta con decir que «queremos ser capaces de defendernos», porque eso, por supuesto, es algo a lo que todo el mundo tiene derecho.
En segundo lugar, quisiéramos ver una oferta definitiva hecha con respecto a la reinserción en la sociedad georgiana de la población de Osetia del Sur, y también de Abjasia, porque, aunque defendemos firmemente el concepto de una Georgia única e indivisa, creemos que esto tiene que implicar que se ofrezcan cosas concretas a estos sectores de su población.
Incluso así, la principal responsabilidad está, como estaba antes, en Rusia. Me parece incomprensible que Rusia no haya entendido todavía que no se hacen amigos ayudando a pequeños movimientos separatistas, algunos de los cuales han sido infiltrados por criminales, sino más bien ayudando a tus vecinos a mantener su estabilidad, y esto es algo que Georgia seguramente también estaría dispuesta a hacer.
Lo que debemos rechazar absolutamente, sin embargo, es la expulsión de georgianos de Rusia; razonar en el sentido de «sí, pero son ilegales» suena a cínico. Expulsar a los georgianos –especialmente en un momento como este, considerando las cosas que han pasado– es igual de inoportuno en cuanto a la eleccción del momento como que el precio de la energía suba en Ucrania antes de las elecciones y en Belarús después de ellas. Es absolutamente indefendible e inaceptable. Annemie Neyts-Uyttebroeck, en nombre del Grupo ALDE. – (EN) Señor Presidente, Osetia del Sur es uno de esos conflictos «congelados» extremadamente enojosos, y recuerdo que me ocupé de él cuando hace cinco años yo me hallaba exactamente en el mismo puesto que usted ahora, señora Presidenta en ejercicio del Consejo.
Pero ese conflicto congelado corre ahora peligro de convertirse en un conflicto caliente. Es urgente tranquilizar la situación, y mi Grupo apoya que se pida a Rusia y Georgia que moderen su lenguaje y sus actos. Las medidas adoptadas contra los ciudadanos georgianos son totalmente inaceptables, al igual que la decisión de Rusia de suspender toda comunicación con Georgia.
El hecho de que el Presidente Putin haya advertido del peligro de un baño de sangre en presencia del señor Vanhanen, Presidente en ejercicio del Consejo, y del señor Barroso, Presidente de la Comisión, debió de ser sumamente embarazoso y, en todo caso, resulta completamente inadmisible, al igual que el hecho de que Rusia continúe expidiendo pasaportes a la población de Osetia del Sur. Asimismo resulta inaceptable que Georgia haya amenazado con recurrir a la violencia.
Si la UE desea adoptar una posición seria en esta cuestión, debe estar dispuesta a sustituir a la fuerza de mantenimiento de la paz rusa en caso de que ello sea necesario. No se trata de un compromiso que debe adoptarse a la ligera, sino que debe sopesarse muy detenidamente. Pero antes debemos hacer uso de todos los mecanismos multilaterales y europeos de pacificación que ya existen. Elisabeth Schroedter (Verts/ALE). – (DE) Señor Presidente, señora Presidenta en ejercicio del Consejo, señora Comisaria, Señorías, en calidad de miembro del Grupo UE/Moldova de esta Cámara, quiero volver de nuevo a ese problema y dejar muy claro que este conflicto no es sobre las minorías. El sistema social de la República de Moldova es abierto tanto en el ámbito político como social, y se caracteriza por la coexistencia y la tolerancia. Si se proponen los conflictos con las minorías como explicación, es solo con la intención de legitimar el apoyo a un régimen estalinista, algo que es políticamente problemático y altamente dudoso, y quiero recalcarlo ante el Gobierno ruso y el Presidente Putin.
El conflicto sobre Transdniéster es un conflicto entre Rusia y la UE. No creo que la región pueda recuperar la paz a menos que se retiren las tropas, y por eso la Comisión y el Consejo deben ejercer mucha más presión sobre el Gobierno ruso para conseguir que haga precisamente eso. El conflicto de Moldova no debe sacrificarse en aras de nuestras negociaciones con Rusia sobre la energía. Konrad Szymański (UEN). – (PL) Señor Presidente, la situación en Osetia del Sur y Transdniéster deja bien claro que Rusia no ha dejado de pensar en términos de ámbitos de influencia. Han pasado dieciséis años, pero Rusia todavía no se ha hecho a la idea de la necesidad de respetar la integridad territorial y la soberanía de los países independientes adyacentes a sus fronteras. Recurre a engaños, espionaje, chantaje energético y al reparto de pasaportes rusos, para debilitar a Georgia y Moldova, sus vecinos independientes, y privarlos de parte de su territorio. Al contrario de lo que esperábamos, Rusia no está teniendo un papel estabilizador en la zona. Está ocurriendo precisamente lo contrario. Cuanto más poder político ejerce Rusia, más conflictos, más tensión e incluso más guerras aparecen. ¿Es todo eso una política aceptable para la Unión Europea? ¿Es posible desarrollar una asociación estratégica incondicional con un país que recurre a esos métodos? Confío en que no sea así, y, por lo tanto, insto a la Cámara a apoyar la resolución conjunta, junto con las enmiendas presentadas por el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, y por el Grupo Unión por la Europa de las Naciones. Bernd Posselt (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, dentro de nueve semanas y media, la República de Moldova se convertiría en un Estado miembro de la Unión Europa, si no hubiera sido por el pacto entre Hitler y Stalin según el cual se separaba de Rumanía, lo que demuestra la estrecha relación que este tema tiene con nosotros. Georgia –que es miembro del Consejo de Europa– cayó víctima del colonialismo ruso o soviético en dos ocasiones, la primera con los zares, y la segunda en los años veinte, cuando las tropas soviéticas asfixiaron a las naciones del Cáucaso al nacer.
Lo que tenemos hoy es una situación poscolonialista en la que Rusia no quiere compensar por lo que hizo en la región en los días en que era una potencia colonialista o cuando era la Unión Soviética totalitaria, y en cambio lleva a cabo una política poscolonialista con la que pretende dominar las naciones y arrancarles las materias primas, lo que implica tanto explotar los conflictos entre nacionalidades como, hasta cierto punto, crearlos artificialmente.
Por este motivo solo queda una respuesta; como ha dicho el señor Landsbergis, debemos estar dispuestos a tener una presencia estructurada de mantenimiento de la paz, ya sea a escala internacional o europea, en cualquier parte del mundo donde surja un conflicto, ya sea en Transdniéster o en Abjasia, en Osetia del Sur o en Chechenia, para que la situación pueda quedar bajo control internacional de una vez por todas.
Si Rusia tiene algún interés en dejar que prevalezca la transparencia, esa es la solución correcta, pero no es precisamente lo que Rusia quiere. Lo que Rusia quiere, ahora igual que en el pasado, es poder llevar a cabo su política de dominación en la sombra, y es por ese motivo por lo que yo también considero lamentable que este informe se debata después de la cumbre y no antes, como queríamos. Lo que el señor Putin quería era que centráramos nuestra atención en él mientras alimentaba ilusiones y, ahora, a la sombra de la cumbre, estamos recogiendo los fragmentos
Lo único que puedo hacer es pedir al Consejo y a la Comisión que finalmente hablen de la política rusa sin ambigüedades, de forma franca y racional, con referencia explícita a los derechos humanos. No nos andemos con tapujos sobre el hecho de que este tipo de lenguaje directo es el único que Rusia entiende. No solo tenemos material más que suficiente para un libro blanco sobre las promesas incumplidas de Rusia, como ha dicho el señor Landsbergis, sino también suficiente para uno sobre la autodecepción occidental. Marianne Mikko (PSE). – (ET) Señorías, la cuestión de Transdniéster es en general una cuestión de las relaciones de la Unión Europea con Rusia. El problema se encuentra en punto muerto, pero está en manos de Rusia resolverlo, y si quiere hacerlo, debe cumplir la promesa que hizo en la cumbre de la OSCE en Estambul en 1999: es decir, retirar sus tropas del territorio moldovo. Es algo que debería haber hecho ya en 2002.
Los buenos amigos deben ser valientes y francos. En Rusia esos amigos se valoran. Nosotros hemos sido temerosos y nos hemos andado con rodeos. Así, a partir del 1 de enero adquiriremos una importante fuente de inestabilidad justo al lado de la Unión Europea.
Quiero reiterar tres hechos sobre Transdniéster. En primer lugar, el régimen de Transdniéster no pretende la independencia, sino más bien la unión con Rusia, que está a 800 kilómetros. La región ha pertenecido a Moldova y a Ucrania, pero nunca a Rusia.
En segundo lugar, los habitantes de Transdniéster no constituyen un grupo étnico homogéneo. La mayoría son moldovos, y representan un 40 por ciento de la población, los ucranianos casi un 28 por ciento, y el grupo étnico ruso ocupa la tercera parte.
En tercer lugar, los habitantes de Transdniéster ciertamente tendrían más democracia y libertad bajo el Gobierno de Chisinau que en la actualidad. Chisinau nunca ha perseguido a la población no moldova de Transdniéster.
Rusia no hará nada si nosotros no la presionamos. No debemos tener miedo de ejercer presión. Y nuestras relaciones con Rusia deberían ser una vía de doble sentido que fuera beneficiosa para ambas partes. Quizás necesitamos la energía rusa, pero Rusia también necesita favores nuestros, por no hablar del mercado europeo.
Es hora de recordar a Rusia lo que le hemos dado, y exigir favores a cambio. Finalmente, las negociaciones del 5+2 deben seguir a toda costa. Tenemos una buena resolución, de modo que adoptémosla. Tatjana Ždanoka (Verts/ALE). – (EN) Señor Presidente, en mi opinión, a pesar de todas las consideraciones políticas razonables que menciona el texto actual, existe una omisión importante: la situación real de la vida de las personas que viven en las zonas afectadas. Quienes condenan la expedición de pasaportes rusos a los habitantes de estas regiones deberían recordar las circunstancias en que estas personas se encontraban como ciudadanos o no ciudadanos de los nuevos Estados independientes surgidos de las antiguas repúblicas soviéticas. Se trata de repúblicas cuyas fronteras, en el caso del Cáucaso, fueron trazadas arbitrariamente por Stalin, o en el caso de Transdniéster, fueron modificadas por el Pacto Molotov-Ribbentrop.
Tras la disolución del Estado federal, la URSS, no se fijó un período transitorio durante el cual la población pudiera resolver problemas como la reunificación familiar, la ciudadanía y otros. Estas personas necesitaban urgentemente pasaportes rusos para viajar a Rusia, y no a la UE, como se ha afirmado. Inese Vaidere (UEN) . – (LV) Señorías, el deseo de Rusia de influir en el destino de aquellos de sus Estados vecinos que han adoptado el modelo de desarrollo occidental es evidente tanto por su intervención en los asuntos internos de Ucrania como en el caso de Moldova y Georgia. A la Unión Europea le interesa encontrar una solución pacífica al conflicto entre Rusia y Georgia. Con este fin, en primer lugar, dado que las fuerzas de mantenimiento de la paz de la CEI en Osetia del Sur no pueden cumplir su cometido, deberían ser substituidas por tropas internacionales de mantenimiento de la paz. En segundo lugar, Rusia debería abstenerse de realizar ejercicios militares cerca del territorio de Georgia. En tercer lugar, tiene que haber un cese inmediato de las violaciones de los derechos de los ciudadanos de Georgia, que están empezando a convertirse en una limpieza étnica, y también del bloqueo de los productos de Georgia. En cuarto lugar, respetando la integridad del territorio de Georgia, debería estudiarse la legalidad del tema de los pasaportes rusos en Abjasia y Osetia del Sur, para evitar una repetición del escenario de Transdniéster. Finalmente, ambos Estados deberían abstenerse de realizar aquellas actividades y declaraciones que favorecen un deterioro de las relaciones. Tunne Kelam (PPE-DE). – (EN) Señor Presidente, por lo que se refiere a los antecedentes de este debate, lo que necesitamos es un firme compromiso por parte de la UE de enviar una fuerza de mantenimiento de la paz a fin de evitar la propagación de estos peligrosos conflictos.
Hemos de tener muy claro que estas regiones separatistas o conflictos congelados están siendo utilizados de forma sistemática por el Gobierno ruso para mantener su influencia en el vecindario postsoviético. Sin la presencia de las tropas rusas –como ha señalado mi colega, la señora Mikko–, los conflictos que ahora debatimos probablemente habrían desaparecido. Al parecer, parte del problema es el miedo a la propagación de «revoluciones rosas» y de un auténtico cambio democrático en la propia Rusia, que debía haberse producido hace mucho. Por ello debemos responder a los actos del Gobierno ruso que desafían todas las normas internacionales de conducta, como la suspensión de las comunicaciones, los bloqueos económicos y el lanzamiento de campañas xenófobas en la propia Rusia. La UE de los 25 debe declarar que estos actos son totalmente inaceptables, en particular si son cometidos por el país que ocupa actualmente la Presidencia del Consejo de Europa.
En la resolución del Parlamento Europeo pedimos a Rusia que acepte de una vez por todas las nuevas realidades surgidas tras el final de la Guerra Fía y que deje de pensar y actual en términos de zonas de influencia exclusivas. Zdzisław Zbigniew Podkański (UEN). – (PL) Señor Presidente, quiero hablar de Moldova, un país cuyos problemas se deben a factores históricos, a su posición geopolítica y a su situación actual, que ha surgido como resultado tanto del equilibrio de poderes dentro del país como de influencias exteriores. Debería quedar muy claro que los problemas relacionados con la seguridad de Moldova en su sentido más amplio, y también con su desarrollo, no se pueden resolver solo con los esfuerzos de Moldova. Se necesita un esfuerzo conjunto, lo que implica no solo a los vecinos de Moldova, como Ucrania y Rumanía, sino también una ayuda vital de la Unión Europea y de los Estados Unidos. Por supuesto, también la buena voluntad rusa es esencial. Es evidente que la imposición de un embargo en las importaciones de productos agrícolas y los problemas referentes al suministro de energía están claramente relacionados con la postura positiva de Moldova respecto a la integración con la Unión Europea. Por lo tanto, no podemos abandonar a Moldova. Moralmente, tiene derecho a recibir nuestra ayuda y, ciertamente, podemos proporcionársela. Ryszard Czarnecki (NI). – (PL) Señor Presidente, apoyo totalmente el proyecto de resolución redactado por el Grupo Unión por la Europa de las Naciones sobre Transdniéster, que es parte de Moldova. Quiero expresar mi admiración hacia la nación georgiana, que desea decidir con independencia la dirección de su propia política exterior. En este asunto, debería y debe confiar en la solidaridad de los Estados miembros de la Unión Europea. Las autoridades georgianas exigen, con razón, que la gran nación rusa respete los derechos de su pequeña nación. Sin embargo, estaría bien, y aquí difiero ligeramente de los anteriores oradores, que esas autoridades también centraran su atención en la defensa de los derechos de las minorías de su propio país. Y pienso en las minorías religiosas, por ejemplo.
Permítanme que me refiera a los recientes ataques contra los católicos de Tiflis. No hay otra forma de describir el ataque perpetrado por 60 individuos a una iglesia acabada de construir para servir a los asirios, es decir, a la comunidad católica caldeana. Este ataque fue obra de los miembros de la Iglesia ortodoxa, que se identifican sobre todo con la cultura rusa. En otra zona de Tiflis, miembros de la Iglesia ortodoxa están presionando a las autoridades para que impidan la inauguración de una iglesia católica.
Tristemente, en los últimos años ha habido muchos ejemplos de intolerancia religiosa en Georgia. Las víctimas no han sido solo los católicos sino también los baptistas, los pentecostalistas, y los testigos de Jehová. Confío en que las autoridades de Georgia tomarán medidas firmes contra esos actos de violencia que están deteriorando la reputación de Georgia en el escenario internacional. Estoy seguro de que la mayoría de los Grupos políticos de esta Cámara tendrán una opinión similar. Paula Lehtomäki, Presidenta en ejercicio del Consejo. (FI) Señor Presidente, en primer lugar permítame darle las gracias por este amplio debate. Desde esta mañana estamos hablando en esta Cámara de las relaciones entre la Unión Europea y Rusia. El verdadero alcance de esas relaciones se refleja en el hecho de que ahora incluso en este punto del procedimiento las relaciones entre Rusia y la UE aparecen de forma destacada en las intervenciones de los oradores.
Las relaciones entre la Unión Europea y Rusia tienen una característica valiosa: en la actualidad podemos hablar de todo en torno a una mesa, incluso de los temas más difíciles y de los compromisos adquiridos por Rusia. La próxima excelente oportunidad para esas conversaciones será en noviembre, cuando se celebre la reunión del Consejo Permanente de Asociación de ministros de Asuntos Exteriores de la UE y Rusia, y después a finales de noviembre en la Cumbre UE-Rusia. En la cumbre que se celebrará entre la UE y Ucrania pasado mañana en Helsinki se hablará, sin duda, de esos temas.
Como he dicho en mi primera intervención, la acción de la Unión respecto a Moldova y Transdniéster pretende específicamente ayudar y confirmar la unidad moldova. Para ello, es un instrumento esencial la Política Europea de Vecindad. Como parte de esa cooperación, en el Consejo esperamos una propuesta de la Comisión para empezar las negociaciones sobre la flexibilidad en los visados antes de finales de este año.
Las relaciones entre Georgia y Rusia se discutieron finalmente ayer en el Comité Político y de Seguridad en relación con las propuestas del Representante Especial para encontrar nuevos medios de apoyar una solución pacífica a esta difícil situación de la mejor forma posible. Afortunadamente, hay signos alentadores de que el diálogo entre Georgia y Rusia debe ponerse en marcha, dado que los ministros de Asuntos Exteriores de los países tienen intención de reunirse en Moscú a principios de noviembre. Es un inicio muy positivo de lo que se espera que sea una reanudación de las conversaciones.
El principio básico de que la Unión Europea se esforzará en promover una solución pacífica a la crisis entre Georgia y Rusia, y puede hacerlo de muchas formas, se aplica a esta crisis igual que a las muchas otras crisis abiertas en todo el mundo. Pero, a menos que las propias partes interesadas se comprometan realmente a una solución pacífica, nadie podrá obligarlas a ello desde el exterior. Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, este ha sido un debate muy interesante sobre ambos temas. Quiero dar las gracias a las diputadas y diputados por sus comentarios que, desde luego, tendremos en cuenta en la medida de lo posible.
Creo que el Parlamento podría aumentar sus esfuerzos y completar y complementar así lo que hacemos respecto a Moldova en sus contactos con sus homólogos del Comité de Cooperación Parlamentaria UE-Moldova. Debemos seguir alentando a Moldova a que prosiga con las importantes reformas en materia de democracia, Estado de Derecho y derechos humanos, y para que mejore el entorno económico. Tenemos que ayudar a Moldova a ser más atractiva para la población, incluso en Transdniéster.
En cuanto a la cuestión de la asistencia macrofinanciera, acabamos de preparar un paquete por importe de 45 millones de euros que asignaremos a Moldova, ya que es sumamente importante que le prestemos asistencia especial. Quisiera decir que todo el programa de asistencia alcanza un importe cercano a 230 millones de euros desde 1991. Nuestro presupuesto anual de asistencia ha aumentado en los últimos años y seguirá haciéndolo gracias al IEVA.
En relación con la facilitación de visados para Moldova, en estos momentos estamos elaborando las propuestas de directrices de negociación y también de acuerdos de readmisión. Hemos animado a los Estados miembros a que creen un centro común de solicitud de visados en Chisinau. Una vez creado será un importante mecanismo de facilitación para los ciudadanos moldavos, que ya no tendrán que desplazarse a países vecinos para solicitar visados.
Permítanme decir que si logramos obtener un mandato a finales de este año, la tasa del visado seguirá siendo de 35 euros y no subirá a 60 euros, lo que sería muy importante para las personas más desfavorecidas de ese país.
En cuanto a Georgia, hemos mantenido un prolongado debate con el Ministro de Asuntos Exteriores Lavrov. Lo más importante es que ambas partes rebajen el tono de su retórica pública como primer paso y a continuación intenten regresar a la normalidad a través del diálogo diplomático. Los dirigentes georgianos deben evitar los actos que puedan incrementar la tensión. Eso fue lo que dijimos al señor Saakashvili. Esperamos que con la ayuda de nuestros representantes especiales y, por supuesto, de todos nosotros, la situación retorne a la normalidad. PRESIDENCIA DEL DEL SR. OUZKÝ Vicepresidente El Presidente. El debate queda cerrado.
La votación tendrá lugar el jueves a las 11.30 horas. Última actualización: 15 de enero de 2007Aviso jurídico

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