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Timestamp: 2017-11-20 15:04:46+00:00

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DEFENSORES - Profesionales de la Justicia! - TRIBUNAL ORAL DE LA SERENA. APLICA MEDIDA DE SEGURIDAD:
Inicio Jurisprudencia Jurisprudencia Penal TRIBUNAL ORAL DE LA SERENA. APLICA MEDIDA DE SEGURIDAD:
SI LA CONDUCTA DE SIGNIFICACIÓN SEXUAL FUE REALIZADA UNA VEZ QUE LAVÍCTIMA FALLECIÓ PROCEDE APLICAR LA FIGURA DE HOMICIDIO SIMPLE. 31 DE MARZO DE 2007, RIT 189-2006.
CONSIDERANDOS RELEVANTES. “Que a juicio del tribunal éste hecho sólo alcanza a ser constitutivo de un delito de homicidio simple, previsto y sancionado en el artículo 391 N° 2 del Código Penal, toda vez que del análisis de la prueba producida en el juicio aparece una duda razonable en cuanto a si el acto de significación sexual perpetrado por el hechor, cual fue la penetración de la vagina de la víctima y la eyaculación que a ello siguió en su interior, se produjo estando ésta aún con vida o una vez ya fallecida o bien que simplemente no se trató de un hecho violento, duda que se desprende de las declaraciones prestadas por la médico legista doña Katia Cabrera Briceño, de las cuales no es posible concluir, sin lugar a dudas, que dicha penetración constituyó un acto de fuerza cometido en un momento anterior a la muerte, desde que se pudo establecer una secuencia temporal en la producción de las lesiones apareciendo que en primer lugar se infirieron las corto penetrantes en el cuerpo de la occisa y luego las contusas en su cráneo, entre las que se encuentran aquellas que ocasionaron primero la inconciencia y luego la muerte de la víctima y que en el cuerpo de ésta no se apreciaron indicios de una penetración forzada, por no existir lesiones coetáneas y vitales que así lo indiquen en la zona vaginal ni anal, lo cual permite inferir que muy probablemente la penetración se llevó a cabo en forma posterior a la producción de las lesiones corto penetrantes y contusas ya aludidas. Por lo que teniendo en cuenta, además, que la muerte, que según indicó la perito, se produjo en este caso no más allá de cinco minutos desde que la víctima recibió el golpe que produjo el traumatismo cráneo encefálico, y que como consecuencia de ella se produce la relajación de los esfínteres y de la musculatura que rodea la vagina, resulta posible también que la penetración se haya llevado a efecto sin resistencia alguna por haberse practicado en su cuerpo sin vida, tesis que constituye el núcleo de la teoría del caso de la defensa. En consecuencia, no existiendo otros antecedentes que permitan concluir, sin lugar a ninguna duda razonable, que la penetración fue producto de una acción violenta o existiendo la posibilidad de que dicho acto hubiese sido ejecutado una vez fallecida la víctima, caso en el cual se produce la inexistencia del delito por imposibilidad, sólo cabe calificar los hechos como un homicidio simple y no como un delito de violación con homicidio, según propone la acusación del Ministerio Público. En cuanto a la petición subsidiaria del Ministerio Público, planteada recién en su alegato de clausura, en cuanto a que los hechos sean considerados como un homicidio calificado, ella será rechazada en razón precisamente de haber sido formulada en forma extemporánea. En efecto, la acusación de que da cuenta el auto de apertura de juicio oral, contiene el ejercicio de la acción penal respecto de la figura típica de la violación con homicidio, prevista y sancionada en el artículo 372 bis del Código Penal, sin hacer alusión alguna a la figura del homicidio calificado en forma subsidiaria ni menos a los presupuestos fácticos que constituirían o configurarían las calificantes del artículo 391 N° 1 del Código Penal. Estando fijos los hechos en la acusación, sin que en la sentencia se pueda exceder de ellos, no podría el tribunal entrar en una calificación jurídica distinta cuando ello significase exceder dicho marco fáctico determinado por el propio acusador. Así, en este caso, la alevosía y el ensañamiento como circunstancias calificantes que determinarían la existencia de un asesinato, no han sido determinadas en cuanto a su contenido fáctico en la acusación y han sido sólo alegadas y configuradas en la etapa de clausura, oportunidad inhábil desde el punto de vista procesal para formular tal petición. Si bien es cierto existe la posibilidad legal de recalificar jurídicamente los hechos, ello constituye una iniciativa y facultad propia del tribunal, la que en ningún caso puede ser ejercida excediendo el encuadramiento fáctico determinado por los hechos que han sido descritos en la acusación. Por otra parte, todas y cada una de las calificantes que se señalan en el artículo 391 N° 1 del Código Penal, tienen un contenido subjetivo o intelectual, requieren del dolo directo del autor, es decir requieren de un actuar culpable, voluntario, exigen de la determinación de la voluntad del hechor para actuar en tal sentido, por lo que jamás podrían concurrir respecto de un inimputable cuya voluntad se encuentra suprimida por su enajenación mental, cuyo actuar está exento de culpabilidad, por ende de dolo y aún cuando de manera fáctica su actuar se encuentre revestido en apariencia por alguna de las calificantes citadas en la disposición legal invocada, siempre estará ausente el elemento subjetivo constituido por el dolo directo que se requiere en su ejecución. Por tales razones, aún cuando la petición del Ministerio Público pudiese ser considerada como hábil dentro del proceso, debiera rechazarse la recalificación de los hechos como un homicidio calificado por la razón antes anotada” (considerando 6). “Que en este caso no procede considerar la existencia o concurrencia de circunstancias modificatorias de responsabilidad penal, precisamente por que el sujeto del juicio se encuentra exento de dicha responsabilidad y el objeto de este procedimiento no es determinar si éste ha tenido participación culpable en un ilícito, sino la existencia de un hecho constitutivo de delito, la participación material que en él haya tenido el enajenado mental y hasta qué punto o medida la peligrosidad para sí mismo o para terceros justifica que se establezca una medida de seguridad a su respecto y por cuanto tiempo, teniendo como límite la extensión de la pena señalada por la ley al delito. Habiéndose determinado que se trata de un inimputable, cuestión que aparece como un dato en el juicio ya que dicha calidad fue determinada por el juez de garantía durante la etapa de investigación, sólo resta en el juicio acreditar la existencia del hecho constitutivo de delito y la participación material que en él se le atribuye, así como la peligrosidad que justifique que a su respecto se establezca una medida de seguridad. Ajenos a este procedimiento están la determinación de responsabilidad culpable, con dolo o culpa, y la de una pena privativa de libertad o de otros derechos como consecuencia jurídica de la responsabilidad penal que se establezca, apareciendo la sanción sólo como una referencia temporal para determinar la duración de la medida de seguridad que en definitiva se imponga. Todo ello sin perjuicio de que las circunstancias personales del sujeto o aquellas fácticas que concurrieron en los hechos y que en apariencia podrían configurar una u otra circunstancia modificatoria de responsabilidad penal, puedan ser considerados como elementos que determinan una mayor o menor peligrosidad del sujeto para sí mismo o terceros e influyan de ese modo en la duración temporal de la medida de seguridad que se aplique. Por ello, el tribunal no emitirá pronunciamiento respecto de las circunstancias modificatorias de responsabilidad penal, invocadas en la acusación del Ministerio Público” (considerando 9°). “Que, por las mismas razones anotadas en los considerandos anteriores, no es posible condenar al acusado en costas, ya que el artículo 47 del Código Procesal Penal señala que al condenado se le impondrá el pago de las costas de la causa, por lo que no existiendo una condena en este procedimiento, no es procedente imponer la obligación del pago de las costas, debiendo cada interviniente soportar sus propios gastos” (considerando 10°).
La Serena, treinta y uno de marzo de dos mil siete.
PRIMERO: Que con fechas veintitrés, veintiséis y veintisiete de marzo del presente año, ante esta Tercera Sala del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de la ciudad de La Serena, constituida por los Jueces don Jorge Pizarro Astudillo, quien presidió la audiencia, don Juan Carlos Espinosa Rojas y don Iván Roberto Corona Albornoz, se llevó a efecto la audiencia del Juicio Oral respecto de J.A.V.A., chileno, sin oficio, cédula de identidad N° 16.526.XXX.X, nacido el 18 de marzo de 1986, 21 años de edad, domiciliado en Localidad El Colorado, sector Cochiguaz, comuna de Paihuano, quien actualmente se encuentra bajo el régimen de internación provisional, establecido en el articulo 464 del Código Procesal Penal, en el Hospital Psiquiátrico Phillipe Pinel de Putaendo.
Según se indica en el auto de apertura de juicio oral, en audiencia de 22 de noviembre de 2006 se resolvió por el Juzgado de Garantía de Vicuña, que concurre respecto de tal acusado la eximente de responsabilidad penal del artículo 10 N° 1 del Código Penal.
Fue parte acusadora en el presente juicio el Ministerio Público representado por el fiscal adjunto don Darío Díaz Peña y Lillo, domiciliado en calle Gabriela Mistral N° 247, Vicuña.
La defensa del acusado estuvo a cargo de doña Rosa Carolina Álvarez Flores, quien también actuó en su calidad de curadora ad-litem, domiciliada en Pedro Pablo Muñoz N°550, de la ciudad de La Serena y en pasaje Tomas Álvarez 55, de Vicuña.
SEGUNDO: Que los hechos materia de la acusación, según el auto de apertura de juicio oral, se expusieron como a continuación se transcribe:
“El día 18 de febrero del año 2006, en horas de la madrugada, en la localidad de Cochiguaz, comuna de Paihuano, el acusado J.A.V.A., llevó a su hermana M.P.V.G. bajo engaño y con la intención de violarla, hasta un sector solitario ubicado a un costado de la ribera del Río Cochiguaz, donde procedió a agredirla en reiteradas oportunidades con un cuchillo que portaba, causándole, entre otras, las siguientes lesiones: erosiones, excoriaciones y heridas cortantes superficiales en ambos brazos, manos, zona facial y cuello; nueve heridas corto-penetrantes en diferentes partes del cuerpo, como región cervical izquierda, brazo izquierdo, región torácica, zona infraclavicular izquierda, zona escapular derecha, región dorsal derecha, zona lumbar derecha e izquierda, lesiones todas de mediana gravedad. El acusado agredió además a la víctima en la cabeza con un objeto contundente, causándole lesiones consistentes en fractura de tabique nasal, erosiones y heridas contusas faciales; fractura de maxilar superior a nivel de incisivos centrales; fractura de maxilar inferior a nivel de canino inferior izquierdo; heridas contusas en cuero cabelludo; fractura de cráneo en zona media y posterior de ambos parietales, numerosas fracturas en techo orbitario izquierdo, lamina cribosa, ala mayor del esfenoides izquierdo, peñasco izquierdo, silla turca, parietal posterior izquierda y fractura parietal posterior con desplazamiento de un fragmento óseo, todas con infiltración sanguínea. Luego de la agresión, y en circunstancias que la víctima se encontraba en estado de inconciencia, el acusado J.A.V.A. procedió a desnudarla y a penetrarla carnalmente con su pene por vía vaginal. Las lesiones que sufriera la víctima en el cráneo, fueron mortales, provocándole necesariamente la muerte en el mismo lugar momentos después, por un traumatismo cráneo-encefálico."
A juicio del Ministerio Público, el hecho descrito constituiría el delito de violación con homicidio, previsto y sancionado en el artículo 372 Bis del Código Penal, encontrándose en grado de desarrollo de consumado.
Se atribuye al acusado J.A.V.A. participación en calidad de autor del mencionado delito, tomando parte en la ejecución del hecho de una manera inmediata y directa, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 15 Nº 1 del Código Penal.
Señala el acusador que concurre la circunstancia atenuante del artículo 11 N° 6 del Código Penal, esto es, la de la irreprochable conducta anterior a favor del encausado y que le afecta la circunstancia agravante del artículo 13 del Código Penal, esto es, la de ser víctima y acusado, parientes por consaguinidad en línea colateral.
Solicita se aplique acusado J.A.V.A., la medida de seguridad consistente en la internación en un establecimiento psiquiátrico u hospitalario que el tribunal determine, de por vida, conforme a lo dispuesto en el artículo 372 Bis y 32 Bis del Código Penal, los que respecto del delito de violación con homicidio, establecen la pena de presidio perpetuo calificado; en relación con los artículos 455, 457, 481 del Código Procesal Penal, y se le condene además al pago de las costas según lo prescrito en el artículo 45 y siguientes del Código Procesal Penal, todo ellos por tratarse el requerido de un enfermo psiquiátrico respecto de quien concurren antecedentes calificados que permiten presumir que atentará contra si mismo o de terceros.
TERCERO: Que la defensora del acusado, luego de hacer presente que los objetivos de este juicio consisten en el establecimiento de un hecho constitutivo de delito, determinar la participación que en este tuvo el sujeto inimputable y discutir el grado de peligrosidad que justifique una medida de seguridad y su duración, solicitó la recalificación del delito como un homicidio simple, sosteniendo que de la prueba que será rendida surgirá la duda razonable en cuanto a que la presunta violación pudo cometerse una vez fallecida la víctima, con lo cual dicho delito es inexistente y el hecho sólo puede ser calificado como un homicidio. Agrego que en tal evento, el hecho debe ser considerado como homicidio simple, ya que tratándose de un autor inimputable, resulta imposible que a su respecto concurran las circunstancias calificantes señaladas en el artículo 390 N° 1 del Código Penal.
CUARTO: Que para acreditar los hechos materia de la acusación y la participación atribuida al acusado, el Ministerio Público presentó en estrados a la testigo Rosa Soledad Torres Domínguez, médico psiquiatra, quien señaló conocer al acusado por haberlo tratado médicamente desde abril del año 2004 hasta septiembre del año 2005, correspondiéndole atenderlo en forma intermitente en el Hospital de La Serena por episodios sicóticos agudos con delirio y alucinación que comenzó a sufrir desde esa fecha, época en la que comenzó a tener conductas “bizarras”, a hablar sólo, a estar muy irritable y a asegurar que tenía el poder de la telepatía y de comunicarse con extra terrestres y de estar siendo influenciado por otras personas en forma telepática. Que conocía como antecedente la existencia de consumo de drogas por parte del paciente, especialmente aquella denominada “peyote”, datos que le entregó la familia pero que ella no pudo confirmar. Que como diagnóstico se detectó la presencia de un primer episodio sicótico, indicativo de una posible esquizofrenia paranoide, el cual se habría desencadenado por el consumo de drogas, diagnóstico que fue confirmado antes de septiembre del año 2005; que siempre se mantuvo en un estado sicótico, nunca recuperó la normalidad, sospechando ella que su familia no le administraba sus medicamentos adecuadamente ya que nunca abandonó el estado de delirio, presentando sólo una mejoría. Que durante todo el periodo en que lo atendió no pudo observar ningún elemento que le permitieran considerar que era peligroso, sin embargo la duda acerca de si se le administraban los medicamentos, el consumo de droga y el aislamiento social son elementos que pueden determinar un aumento del riesgo de peligrosidad en su conducta. Señala que ella observó un gran descuido de la familia, la cual se comportaba en forma extremadamente deficiente como apoyo del paciente. Explicó en estado de delirio sicótico, el paciente cree recibir órdenes que percibe a través de supuestos poderes telepáticos, las cuales debe cumplir sin que ninguna consideración de tipo moral o normativo pueda detenerlo.
Que junto a estas declaraciones fueron valoradas las prestadas por la testigo C.A.P.S., quien manifestó que el día anterior a los hechos, 17 de febrero de 2006, se encontraba en la casa de Marcela, la víctima, en el Colorado, ya que ella la había invitado mientras se encontraban en Santiago y ya estaba ahí por una semana; que en la casa había un “cuartucho” en el que tenían instalada una carpa en la que ambas dormían. Que conoce a los hermanos de Marcela, llamados Narén y Sananda y también a Jonathan. Que se encontraban en la carpa, instalada en el cuartucho, momento en que buscaron a M., era su hermano J. que quería conversar con ella, estando juntos unos cinco minutos tras lo cual ella volvió y le dijo “voy y vuelvo” y se comenzó a vestir, sin aceptar que ella la acompañara, saliendo de la casa. Que no recuerda cuanto tiempo pasó pero, mientras dormía, una tía de M. llamada S. entró a la carpa con una linterna pidiéndole que despertara porque a M. la habían raptado, según lo había dicho su hermano J.; que al encontrarse con J. se percató que sus ropas estaban manchadas de sangre y decía que a su hermana se la habían llevado cuatro hombres, por lo cual continuaron buscándola durante toda la noche en diversos sectores y en el “camping” del lugar, llamado Cochiguaz; que finalmente M. fue encontrada muerta en un sector distinto al que había señalado J., en el camino hacia arriba. Señala que mayor contacto no había tenido con J., que nunca conversó con él y que solo lo había visto pasar por la casa de M.; que tampoco
M. le habló mucho de él, salvo que en una oportunidad, en Santiago, le contó que el J. la había violado sin referir mayores detalles. Reconoció en la fotografía N° 3 del informe 246-F de fecha 29 de septiembre de 2006, del perito Víctor Hugo Pulgar Vargas, el pantalón que usaba Jonathan el día de los hechos y que estaba manchado de sangre, tal como aparece en la imagen.
Los dichos de la testigo L.R.C.S., quien señaló que vivió en Cochiguaz, en el sector “El Colorado” y que el día 18 de febrero de 2006, se encontraba en su casa de aquella localidad en la cual operaba una radio de comunicaciones con la que se podía comunicar con la Municipalidad, Servicios de Salud y Carabineros; señala que entre la una y dos de la mañana de ese día fue despertada por los gritos de J. que le decía “R., R., cuatro hombres llevaron mi hermana, en la puerta del camping y a mi hirieron pierna”, por lo que ella le dijo que avisara a su madre D. y a su tía S. , tras lo cual el joven salió corriendo y cojeando. Indicó que el sujeto vestía ropas claras, pero no pudo verlo muy bien debido a la oscuridad; que posteriormente llegaron a su casa varios familiares de M. pidiendo su ayuda, por lo cual se comunicó radialmente con el consultorio de Paihuano, desde dónde se comunicaron con Carabineros; que al llegar Carabineros estos subieron a J. al furgón y en ese lugar ella pudo observar una herida que tenía en la pierna, cerca del tobillo. Señaló que conoce a J. desde que era niño, por ser vecinos; que siempre fue una persona retraída ya que no se comunicaba ni hablaba mucho con la gente; que sin embargo ella tenía mucho contacto con la madre de J., especialmente desde que éste comenzó a sufrir sus “crisis”.
Compareció también a estrados don Raúl Juvenal Ulloa Gallardo, Inspector de la Policía de Investigaciones de Chile, quien manifestó que participó en el procedimiento de investigación de los hechos y que el día 18 de marzo de 2006, el Fiscal de turno de la ciudad de Vicuña, solicitó la presencia de la Brigada de Homicidios de La Serena, en la cual presta sus servicios, en el sector de Cochiguaz, el Colorado, constituyéndose junto a otros funcionarios en el sitio del suceso, encontrando el cadáver semi desnudo de una mujer, el que se encontraba decúbito dorsal y que correspondía al cuerpo de M.P.V.G.A.; que en dicho lugar se observó la existencia de diversas evidencias, piedras, sangre, un trozo de hoja de cuchillo y vestimentas del cadáver las que fueron fijadas fotográficamente y levantadas; que se procedió al examen del cadáver y a la constatación de las diversas lesiones que presentaba el cuerpo, las que se concentraban en el cráneo, heridas contusas y algunas heridas cortantes en el cuerpo, brazos piernas y en el dorso de la mano izquierda. Que posteriormente se dirigieron a un inmueble ubicado a trescientos o cuatrocientos metros del lugar en el que se encontró el cadáver y que correspondía a la morada de J.A.V.A., en el que se encontró una sabana y gasas con manchas pardo rojizas; que posteriormente fueron entregadas por Carabineros las vestimentas del mismo sujeto, entre las que destacaba un pantalón ensangrentado en el sector de la rodilla de la pierna derecha el que fue comparado con muestras de sangre que presentaba la chaqueta y la polera que vestía la víctima, constatándose que se trataba de la misma sangre y también de sangre del propio sujeto, según los genotipos de ADN que se utilizaron para la comparación. Que con estos antecedentes se solicitó y obtuvo la orden de detención del sujeto quien al ser interrogado manifestó que aproximadamente a los 17 años de edad consumió el alucinógeno denominado “Peyote”, momento a partir del cual comenzó a tener alucinaciones; que el día 17 de febrero sintió llegar a su hermana Marcela acompañada de su amiga C., momento en el que despertó y que sintió que él mismo se decía “hoy voy a matar a Marcela” por lo que se levantó y se dirigió a la cocina y tomó un cuchillo y luego se dirigió al “cuartucho” a buscar a su hermana llevándola hasta el río momento desde el cual no recuerda más. Que entrevistó a diversos familiares de J., entre los cuales un tío de la víctima y de J., R. A. O, quien refirió que sabía de un anterior abuso sexual por parte de J. en la persona de M., refiriendo además que J. había agredido a varios miembros de su familia. Se refirió además a los resultados de los peritajes practicados a la evidencia que presentaba muestras de sangre humana, determinándose que la sangre de la víctima estaba presente en el pantalón del sujeto y que la sangre que estaba en la parte posterior del pantalón y en las sábanas y gasas encontradas en el domicilio, correspondía al imputado
J.A.V.A. y que las muestras de fluido vaginal y rectal dieron como resultado que presentaba muestras de semen perteneciente al mismo sujeto, según los genotipos de ADN que se usaron para comparación. Reconoció en las fotografías 3 y 7 del informe 246-F de fecha 29 de septiembre de 2006, del perito Víctor Hugo Pulgar Vargas, el pantalón en el que se encontró la evidencia sanguínea. Reconoció además un trozo de hoja de cuchillo que le fue exhibido como la evidencia que fue levantada en el sitio del suceso.
Prestó declaración como testigo doña S. X. del C. A. O., quien manifestó que el día 18 de febrero del año 2006, en horas de madrugada, como a la una se presentó en su casa de El Colorado su sobrino J., quien golpeó la puerta y dijo que a su hermana la habían raptado cuatro hombres, por lo que junto a su conviviente comenzaron a buscarla desde el lugar en que presuntamente la habían raptado, un camping de la localidad de Cochiguaz; que posteriormente se presentó personal de Carabineros quienes se sumaron a la búsqueda, encontrando el cadáver como a las tres de la tarde; que Jonathan tenía una herida en la pierna y consultado el por qué, señaló que se la había hecho con un cuchillo. Seguidamente se refirió a su conocimiento como familiar del acusado, señalando sus características personales; habló de sus “crisis” y del consumo de drogas, marihuana y peyote desde el verano del año 2005, así como de incidentes de violencia intrafamiliar con uno de sus hermanos.
Compareció como testigo doña D. G. A. O., quien señaló ser la madre del acusado
J.A.V.A. y de la víctima, M. P.G.A.; se refirió a la personalidad del acusado desde niño, señalando que se trataba de un niño tranquilo pero a la vez excesivamente rabioso, lo cual califica como una “neurosis”; señaló que fue un niño aislado, de pocos amigos; señala que posteriormente se comportaba en forma normal, se dedicó a la meditación y se volvió vegetariano; señaló que aproximadamente a los dieciocho años junto a un amigo consumió peyote, tras lo cual su comportamiento cambió bruscamente y comenzó a presentar crisis de violencia, de desesperación, gritando, llorando y pidiendo que lo dejaran tranquilo razón por la cual lo llevó al hospital en el que se le comenzó dar medicamentos, los cuales se negaba a tomar. Que el día de los hechos ella se encontraba en la localidad de Chungungo.
Finalmente los dichos del testigo Ricardo Enrique Navia Olivares, funcionario de Carabineros de Chile, que el día de los hechos participó en la búsqueda de una menor presuntamente desaparecida en el sector El Colorado de la localidad de Cochiguaz; recuerda que en un principio la búsqueda fue infructuosa, pero posteriormente el padrastro de la menor encontró el cadáver en una quebrada a orillas del río, el que se encontraba semi desnudo y presentaba lesiones en su cabeza; que procedió a aislar el sitio del suceso. Reconoció el cuerpo de la víctima en la posición en que fue encontrado, de acuerdo a la fotografía N° 5 del informe 156 de 5 de julio de 2006, señalando que corresponde al cadáver de Marcela Gómez Alcayaga en la posición, lugar y condiciones en que fue encontrado, hecho que se produjo aproximadamente a las 13:00 horas del día 18 de febrero de 2006.
También se valoraron las declaraciones de la perito Katia Alejandra Cabrera Briceño, médico legista, quien declaró acerca del Informe de Autopsia N° 47-2006, de M.P.V.G.A., de diecisiete años de edad a la fecha de su fallecimiento, dando cuenta del resultado de los exámenes externos e internos al cadáver, señalando las lesiones que presentaba la fallecida en su cuerpo, explicándolas por sectores del mismo, al efecto indicó que en el cráneo el cadáver presentaba lesiones recientes, vitales y necesariamente mortales aun con socorros oportunos y eficaces, de tipo homicida, producidas por elementos contusos aplicados con mucha fuerza y en forma directa sobre la cara y la cabeza. Señaló que la causa de la muerte fue un traumatismo cráneo encefálico y que presentaba nueve heridas cortos penetrantes de mediana gravedad en el resto del cuerpo.
Explicó que en el cráneo presentaba fractura en la zona media y anterior de ambos parietales con rasgos de forma estrellada hacia los parietales derecho e izquierdo y que todos los bordes de la fractura presentan infiltración sanguínea: Que en el cráneo presentaba fractura de tabique nasal, erosiones y heridas contusas faciales; fractura de maxilar superior a nivel de incisivos centrales; fractura de maxilar inferior a nivel de canino inferior izquierdo; heridas contusas en cuero cabelludo; fractura de cráneo en zona media y posterior de ambos parietales, numerosas fracturas en techo orbitario izquierdo, lamina cribosa, ala mayor del esfenoides izquierdo, peñasco izquierdo, silla turca, parietal posterior izquierda y fractura parietal posterior con desplazamiento de un fragmento óseo, todas con infiltración sanguínea.
Agregó que la occisa presentaba numerosas erosiones, excoriaciones y heridas cortantes en la zona facial, las cuales son recientes y vitales, producidas por terceros y por elementos erosivos, rugosos y cortantes, todas desde el punto de vista médico legal son de carácter leve, así como una fractura del tabique nasal, lesión reciente y vital, producida por terceros y por elementos contusos aplicados con mucha fuerza directamente en la zona, desde el punto de vista medico-legal es de gravedad.
Indicó que el cadáver de la occisa presentaba 9 heridas corto-penetrantes, todas recientes y vitales en región cervical izquierda, brazo izquierdo, región torácica, zona infraclavicular izquierda, zona escapular derecha, región dorsal derecha, zona lumbar derecha e izquierda, lesiones todas de mediana gravedad. Que las lesiones N° 3, N° 4, N° 5 Y N° 6, penetran a las cavidades torácicas, lesionando en su trayecto piel, celular subcutáneo y pleuras, sin lesionar órganos ni vasos importantes, por todo cual son desde el punto de vista medico legal de MEDIANA GRAVEDAD Y producidas por terceros, salvo la lesión N° 1 que llega a infiltrar el pericardio, lo que la constituye en una lesión grave.
Que en la cara anterior de ambos antebrazos se observan cicatrices de heridas cortantes superficiales del tipo auto-inferidas y en la mano izquierda, se observaron tres heridas cortantes, estas lesiones fueron producidas por elementos con filo, aplicadas en forma superficial sobre la piel, por terceras personas, y que estas lesiones por su ubicación corresponderían a heridas de defensa.
Que no se constatan lesiones en los genitales ni en la zona anal, sin embargo presentaba aplanamiento de los pliegues anales a predominio de las doce, una y dos de las manecillas del reloj, por lo que decidió tomar muestras de contenido rectal y vaginal.
Hizo referencia a una equimosis de un centímetro por un centímetro que presentaba en la cara anterior, tercio medio de su muslo izquierdo, provocada por una presión digital, respecto de la cual no se puede determinar el momento en que fue producida pero señala que pudo ser coetánea con el resto, no obstante se trata de una lesión vital. Que según su experiencia este tipo de lesiones están presentes en víctimas que han sido objeto de violación con resistencia de la víctima.
Explicó también que dadas las características de las lesiones, es posible determinar que las primeras inferidas pudieron ser las corto penetrantes, siendo posible que la víctima las haya recibido estando de pie; que seguidamente pudo ser que haya sufrido las lesiones en la espalda y después las fracturas en el cráneo, las que finalmente le causaron la muerte, mediante golpes que recibió estando acostada e incluso pudo ser que su cabeza haya sido azotada contra un objeto contundente como pudo ser una piedra y en forma posterior le fueron provocadas las de la cara, la que presenta dos lesiones que no son vitales, es decir fueron producidas después de la muerte y que están presentes en la hemi cara izquierda. Que las lesiones en el cráneo, necesariamente mortales, pudieron producir la muerte de la víctima en aproximadamente después de cinco minutos como máximo, según indica la literatura, provocando su inconciencia en forma casi inmediata después de la primera agresión. Que efectivamente no presentaba lesiones en la zona genital, explicando que al producirse la muerte se relaja la musculatura que rodea la vagina y los esfínteres, por lo que una penetración con un elemento contundente, como puede ser un pene en erección, puede no encontrar resistencia alguna y por ende no producir ninguna lesión que indique la aplicación de fuerza en dicho acto, lo que impide ser concluyente en cuanto a que haya existido una penetración forzada estando la víctima aún con vida, ya que la penetración pudo producirse estando la víctima inconsciente, en estado agónico o después de la muerte, casos en que aún se produce el hallazgo de espermios.
Como prueba pericial también se presentó las declaraciones de don Luis Roberto Santelices Jopia, perito fotógrafo, quien señaló que el día 18 de febrero de 2006, aproximadamente a las 18:00 horas, concurrió junto a la brigada de homicidios de la Policía de Investigaciones de Chile hasta la localidad de Paihuano, sector denominado El Colorado, a consecuencia de la denuncia de un presunto delito de homicidio, lugar en el que se fijó fotográficamente el sitio del suceso, el cadáver de la víctima y posteriormente se dirigieron al domicilio del presunto autor, fijándose fotográficamente su interior.
Que las fotografías se consignaron en el informe fotográfico N° 156 de 5 de julio de 2006.
Se exhibieron en la audiencia las fotografías números 1 a 57 contenidas en el informe, las que corresponden al lugar del suceso y al cadáver de la víctima desde diversos ángulos en la posición en que fue encontrado y de las lesiones que presentaba, a evidencia encontrada en el sitio del suceso con sus respectivos rótulos, explicando el perito los detalles más relevantes y dando cuenta del contenido de cada una de las imágenes. Se exhibieron también las fotografías números 60 a 69 a que corresponden al domicilio del presunto agresor, evidencia encontrada y detalles relevantes.
Se presentó también a estrados don Víctor Hugo Pulgar Vargas, perito fotógrafo, Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones de Chile, quien se refirió a la fijación fotográfica de evidencias consistentes en las prendas de vestir encontradas en los sitios del suceso, las que se contienen en el informe N° 246-F, del 29 de septiembre del 2006 del Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones de Chile, imágenes que fueron exhibidas en la audiencia, explicando el perito de cada una de ellas.
Seguidamente se produjo la incorporación, mediante su lectura, del informe U-134/06 SML LA SERENA, evacuado por el perito Francesca Jimeno Ruff, químico farmacéutico legista del Servicio Médico Legal de La Serena, que contiene el análisis de las muestras de contenido rectal y vaginal tomadas a la víctima, durante el procedimiento de autopsia. Al respecto, de la lectura del informe se desprende que en las muestras correspondientes a contenido vaginal y rectal SI SE ENCONTRO elementos constitutivos de semen humano.
Del mismo modo se incorporó el informe N° 22-Q, del Perito Químico Cristián Valenzuela Avilés, del Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones de Chile, correspondiente al peritaje químico de A.D.N. a un pantalón de mezclilla de color azul desteñido, marca "BLVO.", talla 44, una chaqueta de color negro y a una polera de color azul y rojo, a objeto de determinar la presencia de sangre humana y su correspondencia. Dicho informe indica que de acuerdo con los resultados obtenidos se puede señalar que las manchas de sangre que presenta el pantalón ubicada en la rodilla derecha y la mancha situada bajo la rodilla de la pierna derecha, corresponden a una persona de sexo femenino y presenta correspondencia con todos los marcadores analizados con la sangre que presenta la polera y la chaqueta. Que la mancha sanguínea ubicada en la parte posterior de la pierna derecha y la ubicada en el bolsillo trasero derecho del pantalón, corresponde a una persona de sexo masculino.
También mediante su lectura se incorporó el Informe Pericial N° 45, del Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones de Chile, evacuado por el perito Cristián Valenzuela Avilés, el que contiene análisis de A.D.N. a las evidencias que en el informe se indican, concluyendo que 1.- Se constató la presencia de sangre humana en: la tórula evidencia W2; la tórula EVIDENCIA N° 3, la tórula EVIDENCIA N° 4; la tórula EVIDENCIA N° 5; calzón EVIDENCIA N° 6; hoja de cuchillo EVIDENCIA N° 7; tórula EVIDENCIA N° 8, tórula EVIDENCIA N° 9; Sustancia café junto a un pelo EVIDENCIA N° 10; Pantalón COLLECTION EVIDENCIA N° 14; sábanas EVIDENCIA N° 15; trozo de gasa EVIDENCIA N° 16; uñas mano derecha; uñas mano izquierda; pantalón de mezclilla BLVD; polera azul y rojo; chaqueta de color negro.
2.- No se constató la presencia de sangre en: el slip "CONTI UNDER WEAR"; las zapatillas marca PF SAC; los trozos de piedras.
3.- Existe un 99.999911 % de posibilidad de que la sangre que exhibe: la EVIDENCIA N° 6 calzón; la EVIDENCIA N° 7 hoja de cuchillo; la EVIDENCIA N° 11 pelo; la EVIDENCIA N° 14 pantalón COLLECTION; los dos pelos mano derecha; los tres pelos con sustancia de color café; las uñas mano derecha; las uñas mano izquierda; el pantalón de mezclilla BLVD zona de la rodilla pierna derecha y bajo la rodilla; la polera y la chaqueta, correspondan a una misma persona de sexo femenino.
4.- Existe un 99.999938% de posibilidad de que la sangre que exhibe: la EVIDENCIA N° 15 sábanas; la EVIDENCIA N° 16 gasa; el pantalón de mezclilla SLVD., parte posterior pierna derecha y bolsillo trasero derecho, correspondan a un segundo individuo de sexo masculino.
5.- Los pelos contenidos en: la EVIDENCIA N° 1; las bolsas rotuladas como "pelo pantalón"; la bolsa rotulada como "pelo"; el sobre rotulado como "pierna derecha". No presentan raíz, razón por la cual no se efectuaron los análisis de A.D.N.
Mediante su lectura se incorporó, además, informe pericial químico N° 138 del Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones de Chile, evacuado por el perito Cristián Valenzuela Avilés, respecto del análisis químico de la siguiente evidencia:
1.- Un tubo de plástico rotulado como "A TP-4706, 20-2-2006, Marcela GOMEZ, contenido vaginal", el cual contiene una tórula de madera.
2.- Un tubo de plástico rotulado como "ATP-4706,20-2-2006, Marcela GOMEZ, contenido rectal", el cual contiene una tórula de madera.
3.- Un sobre de color blanco rotulado como "ATP 47-06, Marcela GOMEZ ALCAYAGA, 02 tubos eppendorf', el cual contiene dos tubos tipo eppendorf con muestras sanguíneas.
4.- Un sobre con el rótulo ATP-47-06 occisa Marcela Gómez, Pelos", el cual contiene dos pelos.
1.- No se constató la presencia de espermatozoides en ninguna de las tórulas remitidas.
2.- Existe un 99.999911% de posibilidad de que las células halladas en la fracción femenina de la tórula, las células contenidas en la tórula rotulada como contenido Rectal, los pelos remitidos en A TP-4 7-06 Y la sangre que exhibe: la EVIDENCIA N° 6 calzón; la EVIDENCIA W7 hoja de cuchillo; la EVIDENCIA N° 11 pelo; la EVIDENCIA N° 14 pantalón COLLECTION; los dos pelos mano derecha; los tres pelos con sustancia de color café; las uñas mano derecha; las uñas mano izquierda; el pantalón de mezclilla BL VD. zona de la rodilla pierna derecha y bajo la rodilla; la polera y la chaqueta, según se señala en el Informe Pericial Químico W45 de fecha 28.MAR.006, correspondan a Marcela GOMEZALCAYAGA.
De igual manera se incorporó el informe pericial químico N° 193 del Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones de Chile, evacuado por el perito Cristián Valenzuela Avilés, respecto del análisis químico de la siguiente evidencia:
1.- Un sobre de papel de color café, con el rótulo "0600127272-K, C. 153/06 y C. 155/06". El cual envasa dos tubos tipo eppendorf con una pequeña muestra líquida.
2.- Un sobre de papel de color café, el cual envasa dos tubos tipo eppendorf con muestras sanguíneas perteneciente a J.A.V.A..
“Existe un 99.99999999999988% de posibilidad de que los espermatozoides que exhiben las muestras rotuladas como "C 153/06 y C 155/06", correspondan a J.A.V.A..”
Asimismo se incorporó mediante su lectura el informe pericial químico N° 141 del Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones de Chile, evacuado por el perito Cristián Valenzuela Avilés, respecto del análisis químico de las muestras sanguíneas tomadas a J.A.V.A., arribando a las siguientes conclusiones:
1.- Existe un 99.999911% de posibilidad de que las células halladas en la fracción femenina de la tórula, las células contenidas en la tórula rotulada como contenido rectal, los pelos remitidos en A TP-47 -06 Y la sangre que exhibe: la EVIDENCIA N° 6 calzón; la EVIDENCIA N° 7 hoja de cuchillo; la EVIDENCIA N° 11 pelo; la EVIDENCIA N° 14 pantalón COLLECTION; los dos pelos mano derecha; los tres pelos con sustancia de color café; las uñas mano derecha; las uñas mano izquierda; el pantalón de mezclilla BLVD., zona de la rodilla pierna derecha y bajo la rodilla; la polera y la chaqueta, según se señala en el Informe Pericial Químico N° 45 de fecha 28.MAR.006 e Informe Pericial Químico N° 38 de fecha 03.07.2006, correspondan a M.G. A..
2.- Existe un 99.999938% de posibilidad de que la sangre que exhibe: la evidencia N° 15 sábanas; la evidencia N° 16 gasa; el pantalón de mezclilla BLVD., parte posterior pierna derecha y bolsillo trasero derecho corresponda a J.A.V.A..
Que por la lectura de los informes, fueron incorporados los suscritos por el médico psiquiatra del Hospital Psiquiátrico Dr. Philippe Pinel de Putaendo, don Pedro Segura Díaz, de fechas 6 de marzo y 17 de abril del año 2006, que se refieren al examen psiquiátrico practicado al acusado J.A.V.A.. El primero de ellos, de fecha 6 de marzo de 2006, señala como conclusión que “sobre una personalidad esquizotímica, cargada de tensiones internas y conflictos desde niño, en plena adolescencia, sufre el impacto de un poderoso alucinógeno, desencadenándose una psicosis esquizofreniforme, que presumiblemente estaba genéticamente programada y se manifestó por la toxicidad de la droga. Estas psicosis esquizofrénicas tóxicas, toman luego un curso propio, difieren ligeramente de las esquizofrenias no tóxicas, en una cierta capacidad conservada de auto observación y enjuiciamiento de sus fenómenos anormales, lo que puede inducir a pensar en un intento de simulación, pero la magnitud del impulso homicida y sus consecuencias sobrepasan esa explicación”. Continúa señalando el informe que “la conclusión obvia es que es un paciente inimputable, de alta peligrosidad, mientras dure su cuadro mental cuyo pronóstico es reservado. Deberá permanecer en tratamiento continuadamente por un plazo aún imposible de precisar”.
El segundo informe, datado el día 17 de abril del año 2006, indica como conclusión que “el examinado presenta actualmente un cuadro mental en que se aprecia clara sintomatología esquizofrénica en que el tema central es el autismo psicótico, vivencia psicótica que: lo desvincula de la realidad, en el sentido de percibir el significado y la resonancia emocional adecuada y necesaria para una connivencia normal. El paciente autista está volcado hacia adentro en una desconexión que si bien no le impide tener conciencia en el sentido de estar despierto, si le impide el enjuiciar la realidad y valorar su conducta frente a ella, esto es claramente psicótico y lo hace un examinado inimputable, por lo mismo su peligrosidad y su reincidencia son altas.
El examinado está en tratamiento con antipsicóticos y deberá permanecer con ellos por tiempo indefinido”.
Como prueba documental, incorporada al juicio mediante su lectura resumida, se incorporó al juicio la siguiente:
1.- Extracto de Filiación y Antecedentes del acusado J.A.V.A..
2.- Certificado de nacimiento de J.A.V.A..
3.- Certificado de nacimiento de la víctima M.P.V.G.A..
4.- Certificado de defunción de M.P.V.G.A.
5.- Copia autorizada de expediente civil Rol N° 05-2-1006421-6, sobre violencia intrafamiliar, caratulada "Claudia Ramos Ramos con J.A.V.A.".
6.- Copia de Ficha clínica de J.A.V.A., del Hospital de Vicuña.
7.- Ordinario N° 661 de 07 de marzo del 2006, del Hospital de La Serena que remite copia de ficha de J.A.V.A., del Hospital de La Serena y copia de la misma ficha clínica.
8.- Hoja de Datos de Atención de Urgencia N° 475, del Hospital de Vicuña, perteneciente a J.A.V.A..
9.- Ficha Atención de Urgencia CES Paihuano, Posta de Elqui de J.A.V.A..
Como evidencia material, incorporada mediante su exhibición, el Ministerio publico rindió confrontándolos con testigos y peritos los siguientes elementos:
Un pantalón marca BLVD, Denim, Collection de color celeste desteñido y un trozo de una hoja de cuchilla tipo sierra, marca tina Brazil.
Por su parte, la defensa del acusado presentó prueba pericial, consistente en el informe evacuado por el médico psiquiatra don Sergio Alvarado Vigar, incorporado mediante su lectura, de conformidad con el artículo 331 letra b) del Código Procesal Penal, por el cual concluye que J.A.V.A. no tiene responsabilidad criminal respecto de los hechos de la presente causa, ya que presenta una esquizofrenia catatono paranoidea; que en su estado actual, a la fecha del examen 13 de abril de 2006, sigue siendo peligroso, dado que persiste en fenómenos psicóticos que aún no logra enjuiciar.
QUINTO: Que los elementos de comprobación consignados en la motivación precedente, apreciados por estos sentenciadores en la forma dispuesta en el artículo 297 del Código Procesal Penal, sin contradecir los principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicamente afianzados, conforman un cúmulo de antecedentes con capacidad probatoria suficiente para formar convicción en estos jueces acerca de la ocurrencia de los siguientes hechos:
Que con fecha 18 de febrero del año 2006, en horas de la madrugada, en la localidad de Cochiguaz, sector El Colorado, comuna de Paihuano, un sujeto inimputable, respecto de quien concurre la circunstancia eximente de responsabilidad penal del artículo 10 N° 1 del Código Punitivo, llevó hasta un sector solitario de la ribera del río Cochiguaz a su hermana de simple conjunción, la menor de diecisiete años de edad Marcela Paz Victoria Gómez Alcayaga, en donde procedió a agredirla utilizando un cuchillo y a golpearla en su cabeza con un objeto contundente, ocasionándole diversas lesiones corto penetrantes y contusas entre ellas un traumatismo cráneo encefálico que le ocasionó la muerte, y procedió a penetrarla vaginalmente eyaculando en el interior de su vagina.
SEXTO: Que a juicio del tribunal éste hecho sólo alcanza a ser constitutivo de un delito de homicidio simple, previsto y sancionado en el artículo 391 N° 2 del Código Penal, toda vez que del análisis de la prueba producida en el juicio aparece una duda razonable en cuanto a si el acto de significación sexual perpetrado por el hechor, cual fue la penetración de la vagina de la víctima y la eyaculación que a ello siguió en su interior, se produjo estando ésta aún con vida o una vez ya fallecida o bien que simplemente no se trató de un hecho violento, duda que se desprende de las declaraciones prestadas por la médico legista doña Katia Cabrera Briceño, de las cuales no es posible concluir, sin lugar a dudas, que dicha penetración constituyó un acto de fuerza cometido en un momento anterior a la muerte, desde que se pudo establecer una secuencia temporal en la producción de las lesiones apareciendo que en primer lugar se infirieron las corto penetrantes en el cuerpo de la occisa y luego las contusas en su cráneo, entre las que se encuentran aquellas que ocasionaron primero la inconciencia y luego la muerte de la víctima y que en el cuerpo de ésta no se apreciaron indicios de una penetración forzada, por no existir lesiones coetáneas y vitales que así lo indiquen en la zona vaginal ni anal, lo cual permite inferir que muy probablemente la penetración se llevó a cabo en forma posterior a la producción de las lesiones corto penetrantes y contusas ya aludidas. Por lo que teniendo en cuenta, además, que la muerte, que según indicó la perito, se produjo en este caso no más allá de cinco minutos desde que la víctima recibió el golpe que produjo el traumatismo cráneo encefálico, y que como consecuencia de ella se produce la relajación de los esfínteres y de la musculatura que rodea la vagina, resulta posible también que la penetración se haya llevado a efecto sin resistencia alguna por haberse practicado en su cuerpo sin vida, tesis que constituye el núcleo de la teoría del caso de la defensa. En consecuencia, no existiendo otros antecedentes que permitan concluir, sin lugar a ninguna duda razonable, que la penetración fue producto de una acción violenta o existiendo la posibilidad de que dicho acto hubiese sido ejecutado una vez fallecida la víctima, caso en el cual se produce la inexistencia del delito por imposibilidad, sólo cabe calificar los hechos como un homicidio simple y no como un delito de violación con homicidio, según propone la acusación del Ministerio Público.
En cuanto a la petición subsidiaria del Ministerio Público, planteada recién en su alegato de clausura, en cuanto a que los hechos sean considerados como un homicidio calificado, ella será rechazada en razón precisamente de haber sido formulada en forma extemporánea. En efecto, la acusación de que da cuenta el auto de apertura de juicio oral, contiene el ejercicio de la acción penal respecto de la figura típica de la violación con homicidio, prevista y sancionada en el artículo 372 bis del Código Penal, sin hacer alusión alguna a la figura del homicidio calificado en forma subsidiaria ni menos a los presupuestos fácticos que constituirían o configurarían las calificantes del artículo 391 N° 1 del Código Penal. Estando fijos los hechos en la acusación, sin que en la sentencia se pueda exceder de ellos, no podría el tribunal entrar en una calificación jurídica distinta cuando ello significase exceder dicho marco fáctico determinado por el propio acusador. Así, en este caso, la alevosía y el ensañamiento como circunstancias calificantes que determinarían la existencia de un asesinato, no han sido determinadas en cuanto a su contenido fáctico en la acusación y han sido sólo alegadas y configuradas en la etapa de clausura, oportunidad inhábil desde el punto de vista procesal para formular tal petición. Si bien es cierto existe la posibilidad legal de recalificar jurídicamente los hechos, ello constituye una iniciativa y facultad propia del tribunal, la que en ningún caso puede ser ejercida excediendo el encuadramiento fáctico determinado por los hechos que han sido descritos en la acusación.
Por otra parte, todas y cada una de las calificantes que se señalan en el artículo 391 N° 1 del Código Penal, tienen un contenido subjetivo o intelectual, requieren del dolo directo del autor, es decir requieren de un actuar culpable, voluntario, exigen de la determinación de la voluntad del hechor para actuar en tal sentido, por lo que jamás podrían concurrir respecto de un inimputable cuya voluntad se encuentra suprimida por su enajenación mental, cuyo actuar está exento de culpabilidad, por ende de dolo y aún cuando de manera fáctica su actuar se encuentre revestido en apariencia por alguna de las calificantes citadas en la disposición legal invocada, siempre estará ausente el elemento subjetivo constituido por el dolo directo que se requiere en su ejecución. Por tales razones, aún cuando la petición del Ministerio Público pudiese ser considerada como hábil dentro del proceso, debiera rechazarse la recalificación de los hechos como un homicidio calificado por la razón antes anotada.
SÉPTIMO: Que de los mismos testimonios, más arriba reseñados, se desprende un cúmulo de indicios que en su conjunto permiten considerar, más allá de toda duda razonable, por ajustarse a las máximas de la experiencia, a los principios de la lógica y no apartarse de los conocimientos científicamente afianzados, que el acusado J.A.V.A. tuvo participación en calidad de autor inmediato y directo en el delito de homicidio simple ya referido, restando el tribunal valor a sus declaraciones por las cuales negó dicha participación.
Que las propias circunstancias y forma de comisión del hecho que se ha tenido por acreditado, la calidad de la víctima, la entidad del bien jurídico afectado y la forma en que éste fue dañado, así como los informes periciales psiquiátricos rendidos en el juicio según los cuales el inimputable presenta una alta peligrosidad mientras no se produzca su sanación lo cual es impredecible en el tiempo, constituyen un cúmulo de antecedentes que permiten considerar que el acusado J.A.V.A. resulta peligroso para sí mismo y para la seguridad de otras personas por lo que ameritan que a su respecto se establezca una medida de seguridad en cautela de su propia integridad y la de terceras personas.
OCTAVO: Que, en consecuencia, estos sentenciadores han resuelto, por unanimidad, aplicar al inimputable por enajenación mental J.A.V.A., la medida de seguridad de internación en el establecimiento psiquiátrico que se determinará, por el tiempo que se indicará en ésta sentencia definitiva.
NOVENO: Que en este caso no procede considerar la existencia o concurrencia de circunstancias modificatorias de responsabilidad penal, precisamente por que el sujeto del juicio se encuentra exento de dicha responsabilidad y el objeto de este procedimiento no es determinar si éste ha tenido participación culpable en un ilícito, sino la existencia de un hecho constitutivo de delito, la participación material que en él haya tenido el enajenado mental y hasta qué punto o medida la peligrosidad para sí mismo o para terceros justifica que se establezca una medida de seguridad a su respecto y por cuanto tiempo, teniendo como límite la extensión de la pena señalada por la ley al delito. Habiéndose determinado que se trata de un inimputable, cuestión que aparece como un dato en el juicio ya que dicha calidad fue determinada por el juez de garantía durante la etapa de investigación, sólo resta en el juicio acreditar la existencia del hecho constitutivo de delito y la participación material que en él se le atribuye, así como la peligrosidad que justifique que a su respecto se establezca una medida de seguridad. Ajenos a este procedimiento están la determinación de responsabilidad culpable, con dolo o culpa, y la de una pena privativa de libertad o de otros derechos como consecuencia jurídica de la responsabilidad penal que se establezca, apareciendo la sanción sólo como una referencia temporal para determinar la duración de la medida de seguridad que en definitiva se imponga.
Todo ello sin perjuicio de que las circunstancias personales del sujeto o aquellas fácticas que concurrieron en los hechos y que en apariencia podrían configurar una u otra circunstancia modificatoria de responsabilidad penal, puedan ser considerados como elementos que determinan una mayor o menor peligrosidad del sujeto para sí mismo o terceros e influyan de ese modo en la duración temporal de la medida de seguridad que se aplique.
Por ello, el tribunal no emitirá pronunciamiento respecto de las circunstancias modificatorias de responsabilidad penal, invocadas en la acusación del Ministerio Público.
DÉCIMO: Que, por las mismas razones anotadas en los considerandos anteriores, no es posible condenar al acusado en costas, ya que el artículo 47 del Código Procesal Penal señala que al condenado se le impondrá el pago de las costas de la causa, por lo que no existiendo una condena en este procedimiento, no es procedente imponer la obligación del pago de las costas, debiendo cada interviniente soportar sus propios gastos.
Por estas consideraciones, y visto además, lo dispuesto en los artículos 1, 3, 5, 7, 14, 15, y 391 N° 2 del Código Penal; y 47, 297, 298, 340, 341, 342, 343, 344, 348, 463 y 481 del Código Procesal Penal, SE DECLARA:
I.- Que SE IMPONE al inimputable J.A.V.A. la medida de seguridad de INTERNACIÓN enel hospital psiquiátrico Dr. Philippe Pinel de Putaendo, por el término de DOCE AÑOS o mientras subsistan las condiciones que la hacen necesaria, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 481 del Código Procesal Penal.
La institución mencionada deberá informar semestralmente sobre la evolución de la condición de J.A.V.A. al Ministerio Público y a su curador o familiares, en el orden de prelación señalado en el artículo 108 del Código Procesal Penal.
Devuélvase los medios de prueba acompañados a la Fiscalía en su oportunidad.
Ejecutoriada que sea esta sentencia, remítase copia autorizada al Juzgado De Garantía de Vicuña.
Redactada por el Juez Iván Corona Albornoz.
RUC N° 0600127272-K
Rol interno N° 189-2006
DICTADA POR LOS JUECES DEL TRIBUNAL DE JUICIO ORAL EN LO PENAL DE LA CIUDAD DE LA SERENA JORGE PIZARRO ASTUDILLO, JUAN CARLOS ESPINOSAROJAS E IVÁN ROBERTO CORONA ALBORNOZ.
Visitantes: 2786507

References: artículo 391
 artículo 372
 artículo 391
 artículo 391
 artículo 47
 artículo 10
 artículo 372
 artículo 15
 artículo 11
 artículo 13
 artículo 372
 artículo 45
 artículo 390
 artículo 331
 artículo 297
 artículo 10
 artículo 391
 artículo 372
 artículo 391
 artículo 391
 artículo 47
 artículo 481
 artículo 108