Source: https://es.scribd.com/doc/20666360/Historia-de-la-educacion-en-el-Peru
Timestamp: 2017-11-20 13:48:49+00:00

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Con este trabajo se pretende conocer un poco más acerca de la historia y origen de la educación en nuestro País, para dilucidar entre sus diferentes espacios de tiempo a fin de extraer conclusiones que nos permita rescatar lo valioso de ella, así como de corregir aspectos que atenten contra el hecho educativo.
Introducción Educación primitiva peruana La Sociedad Incaica y la educación La educación en la colonia Educación en la época de la República Anexos Conclusiones Bibliografía
INTRODUCCIÓN Por medio de la elaboración de este trabajo queremos llegar a conocer un poco más acerca de la historia y origen de la educación en nuestro País, el mismo que nos permita dilucidar entre sus diferentes espacios de tiempo a fin de extraer conclusiones que nos conlleve a rescatar lo valioso de ella a si como de corregir aspectos que atenten contra el hecho educativo. La educación está tan difundida que no falta en ninguna sociedad ni en ningún momento de la historia. En toda sociedad por primitiva que sea, encontramos que el hombre se educa. Los pueblos primitivos carecían de maestros, de escuelas y de doctrinas pedagógicas, sin embargo, educaban al hombre, envolviéndolo y presionándolo con la total de las acciones y reacciones de su rudimentaria vida social. En ellos, aunque nadie tuviera idea del esfuerzo educativo que, espontáneamente, la sociedad realizaba en cada momento, la educación existía como hecho. En cualquiera de las sociedades civilizadas contemporáneas encontramos educadores, instituciones educativas y teorías pedagógicas; es decir, hallamos una acción planeada, consciente, sistemática. La importancia fundamental que la historia de la educación tiene para cualquier educador es que permite el conocimiento del pasado educativo de la humanidad. El hecho educativo no lo presenta la historia como un hecho aislado, se estudia vinculándolo con las diversas orientaciones filosóficas, religiosas, sociales y políticas que sobre el han influido. Al verlo así, como un conjunto de circunstancias que lo han engendrado, permite apreciar en que medida la educación ha sido un factor en la historia y en que medida una cultura es fuerza determinante de una educación. A lo largo de la investigación, analizaremos cuales fueron los hechos más relevantes que ocurrieron en nuestro pasado, y que de una manera u otra dieron origen a la educación y por ende a la pedagogía. De la misma manera conoceremos como a lo largo del tiempo ha ido evolucionando de acuerdos a las diferentes épocas o etapas de nuestra historia nacional hasta llegar a la actualidad. Veremos sus características peculiares en cada contexto histórico en concordancia con el tipo de sociedad y gobierno. El presente trabajo consta de de cuatro capítulos, estructurados como sigue: Capítulo I: La Educación Primitiva Peruana, donde se realiza un recuento del tipo de sociedad y sus relación con la educación de nuestro pueblo en sus albores.
Capítulo II: La sociedad Incaica, su estructura o social, características, instituciones educativas y el tipo de magisterio de la época. Capítulo III: Educación en la Época Colonial, principales actividades de la colonia, estructura de la sociedad en la colonia y características de la educación en el contexto colonial. Capítulo IV: La Educación en la Época Republicana, etapas de la educación republicana, características de la educación en dicho contexto y en la actualidad. Esperamos que el discernimiento de los documentos que sirvieron para nuestra investigación colme las expectativas de los lectores además de contribuir con los objetivos y metas planteadas por el docente el mismo que repercuta en incrementar o mejorar sistema educativo en el que estamos inmersos, sólo así podremos decir tarea cumplida. EL AUTOR
1.1. La Educación De Los Pueblos Primitivos Es una educación natural, espontánea, inconsciente, adquirida por la convivencia de padres e hijos, adultos y menores. Se trata de una educación por imitación, así aprende las costumbres de la tribu, cantos y danzas, lenguaje que constituye su mayor instrumento educativo. Pueblos Cazadores: procedimientos para educación muy laxa, indisciplina, guerra, aunque no poseían riquezas o propiedades que puedan incitar al ataque y robo de otros pueblos, en ellos se cultivaban ciertas cualidades personales, particularmente la destreza física y la resistencia o endurecimiento con respecto al dolor y al clima. Pueblos Agricultores Y Ganaderos De La Época Posterior: las faenas agrícolas y ganaderas requieren orden, aprender fenómenos meteorológicos; la madre ocupa un lugar más importante en la familia. La guerra impone en la educación de los hijos una disciplina más rigurosa y una 2
preparación para el uso de armas. El arte se hace más esquemático. Aparte de esta educación espontánea, hay en los pueblos primitivos una forma intencional de educación que es la iniciación de los efebos, mediante ella reciben los jóvenes un entrenamiento muy riguroso. Los niños son tomados de la familia y de la aldea, reunidos por grupos y sometidos durante unas semanas en lugares solitarios, en ejercicios y pruebas para la disciplina del alma, alejamiento de los malos demonios y adquisición del carácter masculino. Son danzas, ascetismo y mortificaciones que provocan estados anímicos y éxtasis pasajeros, pero también se practican ejercicios como partidos de caza, ejercicios de armas, etc. la dirección de todo esto puede confiarse a un jefe, sacerdote o anciano. La educación existe desde que hay hombres sobre el Perú y por ende en la Tierra. La mayor parte de la vida humana ha transcurrido en la etapa primitiva o prehistórica. Se pueden distinguir dos etapas en el desarrollo de esa vida: la del hombre cazador (paleolítico) y la del hombre agricultor (neolítico). El cazador es nómada, se convierte poco a poco en agricultor y ganadero, adquiriendo estabilidad y formando clanes y tribus. Correspondiendo a estas formas de vida se desarrollan estructura social diferente. En la época del hombre cazador, el varón ocupaba el lugar más importante, y la mujer aparece en uno secundario. En la edad del agricultor la mujer aparece en un lugar preeminente por estar a cargo, además de las faenas domésticas, las laborales agrícolas. La base de la vida de estos grupos sociales era la familia, agrupadas en forma de clanes o tribus con un ser animado del cual se suponen descendientes. Estos grupos poseen cultura, armas y utensilios manufacturados por ellos. 1.2. Caracteres De La Educación Espontánea Primitiva Se aprende por imitación, rasgo eminentemente social de la educación primitiva, se limita al presente inmediato con un fondo mágico, hasta la consagración u ordenamiento de la juventud tiene carácter ritual. Esta demostrada la existencia de un comunismo de tribu como origen de los pueblos conocidos en el mundo. Los primeros seres humanos que habitaron en el antiguo Perú, sin duda alguna, fueron las hordas de los clanes errantes los que conformaron los ayllus y éstos las tribus sedentarias o comunidades primitivas. En esta agrupación primitiva tuvo mayor presencia los ayllus, que también fueron errantes y luego sedentarios; de este modo, integraron la comunidad primitiva del Perú. Asentada sobre la propiedad común de la tierra, y unida por vínculos de sangre, eran sus miembros individuos libres, con derechos iguales, que ajustaban su vida a las resoluciones de un consejo, formado democráticamente por todos los adultos hombres y mujeres de la tribu. Más adelante, los adultos explicaban a los niños, cuando las ocasiones lo exigían, cómo debían de conducirse en determinadas circunstancias. En el lenguaje grato a los educadores de hoy, diríamos que en las comunidades primitivas la enseñanza era para la vida por medio de la vida: para aprender a manejar el arco, el niño cazaba; para aprender a guiar una piragua, navegaba.
Si los padres dejaban a los niños en completa libertad, ¿cómo todos los adultos resultaban después idénticos?, ¿en virtud de qué la anarquía de la infancia, se transformaba en la disciplina de la madurez? Todo eso se producía por la concepción del mundo, pues el primitivo supuso, que la Naturaleza estaba organizada en igual forma: su religión fue por eso una religión sin dioses. Los primitivos creían, en efecto, en fuerzas difusas que impregnaban a todo lo existente, de la misma manera como las influencias sociales impregnaban a todos los miembros de la tribu. Bastaba tal modo de pensar y actuar de los adultos para que los niños se auto disciplinarán. De esta concepción (la única posible en una sociedad rudimentaria en que todos los miembros ocupaban un sitio igual en la producción) deriva lógicamente el ideal pedagógico al cual los niños debían de ajustarse. El «deber ser», en el cual estaba la raíz del hecho educativo, les era sugerido por su medio social desde el momento mismo de nacer. Con el idioma que aprendían a hablar recibían una cierta manera de asociar o de idear; con las cosas que veían y las voces que escuchaban, se impregnan de ideas y sentimientos elaborados por generaciones anteriores; se sumergían de manera irresistible en un orden social que los influenciaba y moldeaba. Nada veía, nada sentían sino a través de maneras consagradas en su grupo. Su conciencia era un fragmento de la conciencia social, y se desenvolvía dentro de ella. De modo tal que antes que el niño bajara de las espaldas de la madre había recibido, de manera confusa todavía, pero con relieves ponderables, el ideal pedagógico que su grupo consideraba fundamental para la propia existencia. ¿En qué consistía ese ideal?; en adquirir, hasta hacerlo imperativo como una tendencia orgánica, el sentimiento profundo de que no había nada, absolutamente nada, superior a los Intereses y las necesidades de la tribu. En la comunidad primitiva, los fines de la educación derivan de la estructura homogénea del ambiente social, se identifican con los intereses comunes al grupo y se realizan igualitariamente en todos sus miembros de manera espontánea e integral: «espontánea» en cuanto no existe ninguna institución destinada a inculcarlos; «integral», en cuanto cada miembro incorpora más o menos bien todo lo que en dicha comunidad es posible recibir y elaborar. (1) Este concepto de la educación como una función espontánea de la sociedad, mediante la cual la prole se asemeja a los adultos, dejó de serlo cuando la comunidad primitiva se fue transformando lentamente en sociedad dividida en clases, por la distribución de los productos, la administración de Injusticia, la dirección de la guerra, la inspección del régimen de riego, etc. En consecuencia, la educación no estaba confiada en nadie en especial, sino a la vigilancia difusa del ambiente, orientada a un fin práctico, útil para la vida.
II. EDUCACIÓN INCAICA
2.1. La educación en los ayllus del Perú. Esta demostrada la existencia de un comunismo de tribu como origen de los pueblos conocidos en el mundo. Los primeros seres humanos que habitaron en el antiguo Perú, sin duda alguna, fueron las hornas de los clanes errantes los que conformaron los ayllus y éstos las tribus sedentarias o comunidades primitivas. En esta agrupación primitiva tuvo mayor presencia los ayllus, que también fueron errantes y luego sedentarios; de este modo, integraron la comunidad primitiva del Perú. Asentada sobre la propiedad común de la tierra, y unida por vínculos de sangre, eran sus miembros individuos libres, con derechos iguales, que ajustaban su vida a las resoluciones de un consejo, formado democráticamente por todos los adultos hombres y mujeres de la tribu. Más adelante, los adultos explicaban a los niños, cuando las ocasiones lo exigían, cómo debían de conducirse en determinadas circunstancias. En el lenguaje grato a los educadores de hoy, diríamos que en las comunidades primitivas la enseñanza era para la vida por medio de la vida: para aprender a manejar el arco, el niño cazaba; para aprender a guiar una piragua, navegaba. Si los padres dejaban a los niños en completa libertad, ¿cómo todos los adultos resultaban después idénticos?, ¿en virtud de qué la anarquía de la infancia, se transformaba en la disciplina de la madurez?. Todo eso se producía por la concepción del mundo, pues el primitivo supuso, que la Naturaleza estaba organizada en igual forma: su religión fue por eso una religión sin dioses. Los primitivos creían, en efecto, en fuerzas difusas que impregnaban a todo lo existente, de la misma manera como las influencias sociales impregnaban a todos los miembros de la tribu. Bastaba tal modo de pensar y actuar de los adultos para que los niños se autodisciplinaran. De esta concepción (la única posible en una sociedad rudimentaria en que todos los miembros ocupaban un sitio igual en la producción) deriva lógicamente el ideal pedagógico al cual los niños debían de ajustarse. El «deber ser», en el cual estaba la raíz del hecho educativo, les era sugerido 5
por su medio social desde el momento mismo de nacer. Con el idioma que aprendían a hablar recibían una cierta manera de asociar o de idear; con las cosas que veían y las voces que escuchaban, se impregnan de ideas y sentimientos elaborados por generaciones anteriores; se sumergían de manera irresistible en un orden social que los influenciaba y moldeaba. Nada veían, nada sentían sino a través de maneras consagradas en su grupo. Su conciencia era un fragmento de la conciencia social, y se desenvolvía dentro de ella. De modo tal que antes que el niño bajara de las espaldas de la madre había recibido, de manera confusa todavía, pero con relieves ponderables, el ideal pedagógico que su grupo consideraba fundamental para la propia existencia. ¿En qué consistía ese ideal?; en adquirir, hasta hacerlo imperativo como una tendencia orgánica, el sentimiento profundo de que no había nada, absolutamente nada, superior a los Intereses y las necesidades de la tribu. En la comunidad primitiva, los fines de la educación derivan de la estructura homogénea del ambiente social, se identifican con los intereses comunes al grupo y se realizan igualitariamente en todos sus miembros de manera espontánea e integral: «espontánea» en cuanto no existe ninguna institución destinada a inculcarlos; «integral», en cuanto cada miembro incorpora más o menos bien todo lo que en dicha comunidad es posible recibir y elaborar. Este concepto de la educación como una función espontánea de la sociedad, mediante la cual la prole se asemeja a los adultos, dejó de serlo cuando la comunidad primitiva se fue transformando lentamente en sociedad dividida en clases, por la distribución de los productos, la administración de Injusticia, la dirección de la guerra, la inspección del régimen de riego, etc. En consecuencia, la educación no estaba confiada en nadie en especial, sino a la vigilancia difusa del ambiente, orientada a un fin práctico, útil para la vida. 2.2. La filosofía incásica. El hombre era un punto del universo, el ser más evolucionado de los microorganismos de la materia por acciones cósmicas ignotas. Esta forma de aparición del hombre fue concebida por los Incas, al pensar que el hombre procede de la Naturaleza, concretamente de la Pachamama. El cosmos es el mundo, el universo, el conjunto de todas las cosas que existen en él, los seres orgánicos e inorgánicos, las fuerzas de gravitación universal, y todos los entes del espacio infinito. Pero, en sentido restringido, el planeta Tierra es el cosmos del hombre por ser su escenario inmediato. Según la filosofía Incásica, el planeta Tierra era el mundo del hombre, de él viene y a él vuelve; que contiene el pasado, el presente y el futuro del hombre, y su relación era la total armonía. En cambio, los españoles eran idealistas, que concebían su vida en lucha constante con la Naturaleza, con todos los hombres del mundo para supervivir con más bienes materiales. En el seno del Tahuantinsuyo, los pueblos agrupados en ayllus fueron iguales en su trato, hubo pueblos de distintos colores de piel, que iban desde el blanco hasta el cobrizo más intenso; este carácter multirracial del incario lo constataron los propios cronistas españoles, que se encontraron con que aquí también habían pueblos con la piel más blanca que los
españoles, pero aquí también habían pueblos con la piel más obscura, sin embargo, los incarios no tuvieron el criterio del racismo, porque pensaban en la raza única de la especie humana. La historia prueba que el racismo nació en el Occidente, como una expresión de la mentira, la expoliación y el sojuzgamiento al que sometieron a otros pueblos. Otras características peculiares de la nación Incaria fueron, sus inventos, la cultura como la civilización al servicio de todos; mientras los imperios occidentales nunca fueron portadores del progreso ni de la cultura, sino de la opresión, la violencia y la sujeción; porque carecieron del sentido comunitarista. Para los Incas, la medida del valor de las personas estaba dada por su aporte en beneficio de la comunidad. En esta forma de encarar la existencia, el valor social recaía sobre quienes mostraban adhesión con su ayllu y su nación, y no sobre quienes hacían ostentación personal de sus riquezas; todos habían sido formados en este criterio, que constituía su psicología de base; a nadie se le habría ocurrido en el Tahuantinsuyo acumular riquezas, pues no se conoció la propiedad privada. Para el occidental, el lucro y el amor a sí propio fue su psicología de base. En los pueblos del Tahuantinsuyo hubo un elevado enfoque de la propia existencia; pues, no vieron, por ejemplo, en los metales preciosos un medio de acumulación de riquezas, sino como simples objetos que permitían expresar la belleza. Para los Incas el oro y la plata eran obsequios de Pachamama, el trabajo en ella era vivir alegremente, como gobernar era hacer que todos trabajen con alegría. En cambio, el occidental aportó al mundo la desocupación, la explotación, el engaño, la miseria, la ociosidad, etc. A nuestro juicio, la economía debe estar al servicio de la sociedad, la organización económica un derivado de la organización social. En el Tahuantinsuyo, los ayllus no sólo eran unidades sociales de base, sino también centros de producción económica. En el Occidente ocurrieron las cosas de otra manera: allí para que pudiera desenvolverse la economía esclavista debió la sociedad condenar a la mayoría de su población a la esclavitud y a su vez encumbrar a los esclavistas; cuando a la economía esclavista le sucedió la feudal, hicieron su aparición los señores feudales y los siervos de la tierra; y cuando, finalmente, al feudalismo le siguió la economía capitalista, en la sociedad se encumbraron a los burgueses en la cúspide, mientras los proletarios caían en los abismos de la sociedad. En todos esos casos, la sociedad jugó un papel subsidiario de explotación. Además, las leyes naturales son las que regulan la dinámica de todas las cosas en su conjunto, donde el hombre se halla inmerso en estrecha interacción. Nadie podría desdeñar esta verdad incontrovertible, fuente de todas las ciencias. En este entender, las necesidades humanas son científicas, y todo esfuerzo humano debería orientarse hacia su satisfacción, sin discriminación; puesto que las leyes naturales no son discriminatorias. Por eso, creemos que las concepciones filosóficas de los Incas fueron científicas. Mientras que al finalizar el siglo XX, la sociedad peruana vive con prejuicios filosóficos; parte de éstos constituyen los contenidos educativos que se les trasmite en todos los niveles y modalidades de la Educación Peruana.
2.3. La cultura científica. Algo evidente; todo conocimiento científico parte de la experiencia directa, así como la filosofía de las leyes naturales. La concepción incásica de la vida y el mundo tuvo como punto de partida una Visión integrada y unitaria del universo. En cambio, los occidentales tuvieron una perspectiva homocéntrica. Para los incásicos, Pachamama unía el espacio con el tiempo, que el pasado genera el presente, como éste el futuro; que Pachamama contiene el germen de los seres que viven sobre ella y nadie puede ser Propietario de ella, que el hombre es de ella. En tanto, los occidentales se hacían por sí y ante sí dueños de tierras. En base de estas premisas, en el Tahuantinsuyo se gobernaba para el bien general, con el principio extraordinario: gobernar es hacer que todos trabajen con alegría en beneficio de la comunidad; no existió el Pensamiento de acumular riquezas en desmedro de su ayllu. En cambio, los occidentales eran narcisistas. En el Tahuantinsuyo hubieron pueblos de distintos colores de piel, que iban desde el blanco hasta el cobrizo, sin embargo no hubo racismo, la relación hombre - mujer no era tan desigual en la vida preamericana. La relegación de la mujer y el racismo fueron introducidos por los occidentales, como también los desajustes sociales que se dieron, debido a la atrevida sustitución de las leyes naturales por las leyes sociales. Esto se hizo clarividente en España de la vieja Europa, donde el hombre ignoró que vive gracias a la conjunción de los cuatro elementos constitutivos de la vida: nitrógeno, hidrógeno, oxígeno y carbono. La cultura Inkaria no fue un imperio, sino una expansión cultural, eminentemente socialista, como lo prueban sus ayllus con su ayni, minca, kamachico; su idioma quechua de elevado carácter social; sus descubrimientos, inventos y creaciones también tuvieron sentido social, sirvieron para elevar su status de vida y proseguir la exploración de todo cuanto existe en la Naturaleza, manteniendo la unidad física e ideológica de sus habitantes; sin descuidar la atención a sus niños, y la jubilación del hombre del trabajo productivo. Entre sus actividades científicas, son importantes los calendarios, como una forma de atrapar los movimientos del Sistema Solar que influyen decisivamente en la vida echas; las construcciones de los seres, sobre todo en las siembras y cosechas; las construcciones de sus canales de irrigación, como grandiosas obras de ingeniería; los extraordinarios conocimientos de Botánica, Física, Química, etc.; como genistas insuperables produjeron el maíz, perfeccionaron el cultivo de la papa, cultivaron el algodón inclusive en colores; los alcances en la medicina, realizaron trepanaciones, momificaciones, etc.; sus dominios en la estética, el arte, la cerámica fueron asombrosos; su conducta social, moral, solidaria y fraternal constituyeron el paradigma de la más alta dignidad humana. Dichos valores, no obstante el vasallaje español y neoespañol por espacio de 448 años, siguen siendo la gran reserva moral y cultural del futuro. En la sociedad Inkaria no se conoció la «propiedad privada», porque su estilo de vida fue comunitario; se practicó el principio: todos para uno y uno para todos, por la naturaleza de sus ayllus, instituidos a similitud de la gran
dinámica del cosmos. Estos y otros hechos reales no fueron para menos, cobraron trascendencia mundial. En China popular se «ensaya la comuna nutrida por la experiencia del ayllu y el calpulli inkarios»; como en Rusia, el Soviet. El pensamiento cósmico de los Incarios influyó sobre Carlos Darwin para la elaboración de su teoría evolucionista de los seres vivientes. Igualmente, influyó sobre Carlos Marx para la creación de su método científico el marxismo. A nivel mundial, lo único que enorgullece al Perú es su cultura Inkaria, que aún detenta minimizada, como reserva cultural del mundo cuadridimensional; pero a ello habría que agregar la frase «Lo único que vale en América es su cultura Inkaica».(2) Con hidalguía conviene declarar, que no contamos con las fuentes verídicas y absolutas de la maravillosa cultura inkásica. Es cierto, que los quipus cobran su testimonio, sin embargo, las tradiciones escritas no son sino historias occidentalizadas, vale decir, que hay mucho por conocer. La cultura del Perú de hoy, a nuestro juicio, adolece de autenticidad, de carácter científico y de caldo humanístico; por ello requiere su ponderación con el método científico, para prodigar una verdadera educación a los hijos del Perú profundo, quienes en esta hora crucial se mueren de hambre por su ignorancia en la transformación de sus recursos naturales. La cultura que se trasmite a través de la Educación Nacional de hoy, no es valiosa para la vida y el trabajo, por eso no hay desocupados en el país. 2.4. La educación dialéctica. La educación Inkaria fue inspirada en la dialéctica natural del cosmos, el desarrollo de la realidad circundante y las necesidades humanas. Sus fines educativos fueron determinados por la dinámica de todas las cosas en su conjunto, como por el propósito de elevar el nivel de vida de la sociedad comunitaria, sin mezquindades personales. La educación en el Occidente tuvo un fin individualista, debido a su concepción subjetivista del mundo. El amor a la tierra fue uno de los fines concretos de la educación Inkaria; porque era su madre y protectora de su vida con equidad. En los españoles había la mentalidad de lucha antagónica por el interés del dominio de clase, de expansión y obtención de bienes materiales, generando en sus relaciones sociales el esclavismo y el feudalismo. Para el Incásico el trabajo fue una virtud, como decir la verdad, el no mentir ni robar; porque estaba plasmado así a través de los fines concretos de su educación. El español llevaba consigo una lacra social debido a su concepción fatalista de la vida, y apasionamiento por la propiedad privada. El Perú histórico tuvo una educación auténtica, eminentemente hogareña y práctica, sin recetas extranjeras que aplicar ni modelos que copiar. Su sistema educativo fue elaborado acorde al diario crepitar de sus conocimientos, siendo su máxima expresión las Yachayhuasi, las acllahuasi, los quipus, los ayllus y los capullis; además los ritos, cantos y bailes que practicaron con sentimientos fraternales y fines de solidaridad. Hoy, el Perú en su vida republicana, con los prejuicios importados por los españoles practica a lo largo y ancho de su territorio, actos inmorales, pauperizantes y de autodestrucción. En base de las tradiciones y testimonios escritos por los cronistas españoles y criollos, como por las aseveraciones de historiadores y sociólogos nacionales, se llega a la evidencia que la educación Inkaria
estuvo impartida en forma viva por el hogar y el gobierno, orientada por una filosofía cósmica. El hogar proporcionaba la educación elemental y popular, con carácter naturalista, religioso, mítico y clasista, en el siguiente contexto: idioma, buenas costumbres, labores agrícolas, habilidades manuales, sumisión incondicional a las autoridades, y sus ideales: apego a la tierra natal, amor familiar, sentido de unidad, sentido de responsabilidad, formación del hombre creador. Mientras la educación dirigida por el gobierno estaba destinada a la nobleza, a la élite, bajo la dirección de los amautas. La Educación de hoy está desviada de su verdadero sentido, particularmente en el Perú. Toda ciencia gira al servicio del hombre, de no ser así no tendría razón de ser. La ciencia de la Educación en la sociedad peruana está desgajada por los avances de la ciencia moderna, que en lugar de formar hombres útiles para la sociedad, viene deformando el alma nacionalista y la unidad dialéctica. 2.5. ESTRUCTURA DE LA SOCIEDAD INCA La sociedad Inca se caracterizaba por marcadas jerarquías, que colocaban en la cabeza el poder absoluto del Inca; seguido por la nobleza, también llamada orejones, título que les fue adjudicado por los españoles, dada la deformación de sus lóbulos, originada por llevar pesados ornamentos que los diferenciaban de los demás. Siguiendo la escala social del imperio, estaban los runas o mitimaes, considerados como gente vulgar, es decir, eran el común de los habitantes del imperio, quienes también tenían tareas obligatorias en las mitas. Finalmente, estaban los yanacona o yanakunas, que eran los sirvientes de la casa. Sabemos que el pueblo inca fue estrictamente conquistador. Sus conquistados resultaron unificados no solo bajo una autoridad, sino en una cultura, que dio un cuerpo religioso y conceptual cuya expresión fue la introducción de ritos y costumbres propias del imperio Inca. Para ello, utilizaron diversos mecanismos para conciliar la disparidad cultural. El primero fue la implantación del Runa Simi o Quechua como el idioma oficial a lo largo del territorio. Como segundo paso, establecieron una organización social basada en principios morales de obediencia y modelación de la convivencia. Estos tres principios, que resumían cómo debía vivir un habitante del imperio, fueron las leyes básicas del Tahuantinsuyo Ama Súa (no seas ladrón), Ama Llulla (no seas mentiroso) y Ama Kella (no seas perezoso). Nadie puede discutir la espectacular organización inca, no solo por el manejo del inmenso territorio, sino además por el éxito de la conducta paternalista de la nobleza inca. Pese a que la autoridad en el imperio era unipersonal, es decir, comparable a una monarquía europea de aquellas épocas, la población del imperio nunca pasó hambrunas ni privaciones. Este equilibrio social actualmente es conceptuado por los estudiosos extranjeros básicamente desde dos enfoques: a partir de un entendimiento de clases o castas sociales a la usanza del medioevo europeo, se lo entiende como un sistema esclavizador o como social-imperialista estudiado
a partir de los runas, es decir, desde el entendimiento de las estructuras sociales que impusieron. Por lo mencionado, el Tahuantinsuyo merece un título especial entre las sociedades de mayor desarrollo, considerando tanto sus actividades productivas y artísticas, como su planificación social y política, además de su concepción religiosa que propugnaba un equilibrio pleno entre las actividades del ser humano y la naturaleza o el medio ambiente. Y, finalmente, por su sapiencia en incorporar a su cultura y conocimientos todo aquello que era sobresaliente en sus conquistados. La estructura de la sociedad inca estaba asentada fundamentalmente en el ayllu, si bien existía un nivel organizativo inferior, que era la familia. La familia era endogámica, patrilineal y monogámica, aunque en función de la riqueza adquirida por algunos individuos ésta podía ser poligínica. El pueblo inca, para ser propietario de la tierra, se organizó en clanes patrilineales endogámicos, áyllus, que en este sentido eran unidades de parentesco cuyos miembros se consideraban descendientes de un antepasado común. Este nivel organizativo afectaba a toda la sociedad, de manera que el Inca también tenía su grupo de parentesco, denominado panaca, que estaba formado por los descendientes varones del rey, salvo su heredero, que habría de formar su propia panaca. Así pues, era también un concepto que implicaba territorialidad. El complicado sistema administrativo inca generó un amplio nivel de funcionarios, cuyos miembros pertenecían, en un principio, a la panaca real, pero que a medida que se fue ampliando el imperio se complementó con la nobleza local -los curacas- de los territorios conquistados. De esta manera, cada asentamiento tenía su propio dirigente, que dependía de un curaca encargado del gobierno de un territorio. Varios nobles locales dependían a su vez de otro de rango superior, y éste de los funcionarios del Cuzco. Los incas dejaron intacta la jerarquía local de los pueblos conquistados, aunque los hijos de sus gobernantes fueron enviados al Cuzco donde, además de la fidelidad de su padre, sufrieron profundos cambios aculturativos. Estos nobles reales -orejones- y locales administraron el imperio inca por medio de quipus y principios que se basaban en la tripartición, el dualismo y la división decimal. El sistema se basa en una ideología compleja que dividía los espacios sagrados en torno al Cuzco y, por medio de ellos, de todo el imperio, quedando seccionado en cuatro grandes territorios que tenían su contrapartida en las direcciones del universo: Chinchasuyu al norte, Collasuyu al sur, Antisuyu al este y Contisuyu al oeste. Estos cuatro cuartos se organizan a su vez en el Cuzco en dos mitades: Hurin Cuzco (Contisuyu y Collasuyu, el Bajo Cuzco) y Hanan Cuzco (Chinchasuyu y Antisuyu, el Alto Cuzco). Por último, cada barrio se divide en tres secciones, y cada sección en tres ceques, cada uno con su propio nombre. La población en su conjunto estuvo organizada por un sistema decimal en grupos de 10, 500, 1.000, etc. familias, a cuyo cargo estaban personas de cada vez mayor prestigio hasta llegar al curaca. Entre el segmento dirigente y el plebeyo encargado de mantener el sistema productivo, hubo multitud de oficios que, en función del prestigio, estratificaron la sociedad inca; si bien siempre pertenecían a este segundo segmento. De ellos salían también los colonos mitmaquna, grupos de colonos que eran desplazados a otros territorios, bien para incanizarlos,
bien para mantener el sistema productivo mediante la prestación en grupos del trabajo en mita. En lo alto de la pirámide social incaica se emplazó el emperador, que se hizo descender de Inti, el dios del sol y tuvo un carácter divino. Sin menoscabo de casarse con la nobleza de otras regiones conquistadas, el Inka se casó con una hermana, Colla, y tuvieron una herencia compartida; un rasgo que pueden haber heredado de las instituciones y organización Chimú 2.6. CARACTERISTICAS DE LA SOCIEDAD INCA La educación inca estaba dividida en dos niveles, una para la élite, esto es la nobleza y que era una educación formal que duraba aproximadamente 4 años y se impartía en los "yachayhuasi" (Casa del Saber) y los "acllahuasi" (Casa de las Vírgenes). En la primera se enseñaban principalmente, lengua y retórica, religión, matemáticas, el arte de los quipus, historia, conocimientos esotéricos, estrategia política y militar. Los alumnos eran varones hijos del inca y de la nobleza y de curacas de los pueblos conquistados. En el Cuzco, en la llamada Casa de las Serpientes se reunían los alumnos con los amautas (maestros), y con los quipucamayoc que pertenecían a la descendencia de cada uno de los incas y eran los encargados de contar la historia oficial. Desde la época de Pachacutec (1438-1471) los quipucamayoc estaban obligados a hacer cantares históricos relativos a las hazañas de cada Inca. A la muerte de un inca se reunía a estos historiadores para investigar si el Inca debía ser honrado por su valentía o buen gobierno. Un Consejo de ancianos analizaba la historia y si el inca había perdido algunas de las provincias recibidas de su padre y "hubiese usado de bajezas y poquedades o había salido cobarde, amigo de holgar y dado a vicios, sin acrecentar el señorío de su imperio", como cuentan los cronistas, mandaba que de este quedase poca memoria o casi ninguna. Algunos cronistas llegan a mencionar que hubieron hasta 90 Incas, pero solo 14 fueron los merecedores a quedar registrados por la memoria colectiva. Estas hazañas eran compuestas "por las retóricas abundantes de palabras que supieran contar los hechos en buen orden". En algunas celebraciones incas, principalmente en el Intiraymi (Fiesta del Sol) en los días de nacimiento, en bodas, en los entierros se sacaban los fardos funerarios de los antiguos gobernantes y el quipucamayoc contaba la historia de su antecesor ayudado por instrumentos mnemotécnicos de los quipus. Los quipus eran un conjunto de cuerdas de diversos tamaños, colores y clases de lana, unidas por nudos, que tenían una doble lectura: por cuerda o de conjunto. Habían quipus estadísticos, ideográficos e históricos que permitía registrar sucesos. A las mujeres les enseñaban el arte del tejido fino, religión, artes culinarias y normas sociales cortesanas. La educación para el resto de la población era más empírico y concernía a los campesinos. Esta educación era obra de la familia y de la sociedad en su conjunto.
2.7. PARA QUIÉNES ESTABA RESERVADA LA EDUCACIÓN EN EL INCANATO Y EN QUE INSITUCIONES SE IMPARTÍA La educación en el imperio incaico estaba reservada a los nobles y se impartía en escuelas ubicadas en la ciudad de Cuzco. Se les enseñaba aritmética y astronomía. Teniendo en cuenta que la economía estaba basada en la agricultura se comprende la importancia de estas ciencias para medir las tierras, y calcular los cambios de estaciones. Los amautas eran los encargados de enseñar los preceptos religiosos, los conocimientos políticos, históricos y el manejo de los quipus. El resto del pueblo no tenía acceso a una educación sistemática. Se procuraba, no obstante, que todos los habitantes del imperio aprendieran el quechua, pero más por intereses políticos, que educativos. No se puede afirmar categóricamente que los Incas no conocían la escritura pues siendo un pueblo altamente evolucionado, es posible que en los quipus y las complicadas inscripciones rupestres, así como en los diseños textiles (tocapus), se encuentre la clave de su grafía. La existencia de tradiciones verbales sobre las leyendas del incanato y la riqueza de sus fábulaus hacen indiscutible la existencia de una literatura, cuya expresión más difundida es el drama "Ollantay". 2.8. EL “MAGISTERIO” DE LA SOCIEDAD INCAICA Los padres eran los educadores por excelencia entre la gente común. Enseñaban a los varones a cultivar, cazar, hacer cerámica, tejer, y a las mujeres a cocinar, limpiar y cuidar a los animales. Aparte de esta instrucción, se ocupaban de ilustrarlos sobre el comportamiento social adecuado. Esta educación tenía una doble vertiente: positiva, de buenos consejos, y correctiva, castigándolos cuando violaban las pautas de comportamiento establecidas. Los castigos se proferían, a veces, de forma muy violenta, como azotando o rasguñando con espinas muy filosas. Tras los padres, los ancianos constituían el segundo nivel pedagógico. Su influencia educativa era enorme porque se los consideraba depositarios de dos valores fundamentales: experiencia y tiempo. Sólo los hijos de la familia real y de los nobles concurrían a las escuelas. Se creía que las ciencias le pertenecían solamente a ellos. La enseñanza de las escuelas se limitaba a aprender contenidos de memoria. Comprendía un extenso programa de religión, gobierno, urbanidad, arte militar, cronología, historia, educación de los hijos, poesía, música, filosofía y astrología. Los maestros se llamaban amautas, que es sinónimo de sabio o filósofo, y eran muy estimados. Las escuelas se concentraban en un barrio de Cuzco y se denominaban Yacha huaci, o casa de enseñanza. Allí vivían los amautas y los haravec, o poetas. Lo verdaderamente sorprendente es que toda esta enseñanza la hicieran con tan sólo la ayuda de los quipus, o cuentas de nudos, donde registraban su historia, su legislación, su demografía y los ingresos y gastos estatales.
III. LA EDUCACIÓN EN LA ÉPOCA COLONIAL
3.1. LA SOCIEDAD EN LA COLONIA El ordenamiento legal que se realizó entre los dos grupos poblacionales de mayor número (indios y españoles) caracterizó la vida colonial en los dos virreinatos americanos. La separación en dos repúblicas tuvo varias razones. La primera fue de carácter económico: para una mejor tributación los indígenas debían estar censados y "reducidos" en pueblos o rancherías cercanas a alguna parroquia. El conocimiento exacto de su número permitía al corregidor establecer las formas del tributo (si es que debían ir a la mina, o debían pagar en especias o contante). El problema con este registro es que no fue exacto debido a que muchos indios huían de sus reducciones o se hacían pasar por mestizos para evitar el pago. Hay que tener en cuenta que las enfermedades diezmaron a la población indígena a tal punto que hubo pueblos enteros que fueron devastados por la viruela, sarampión disentería, etc.; especialmente en las zonas costeras (costa atlántica y la del pacífico de México y en la costa del virreinato peruano), por lo que la tributación fue excesiva en muchos casos, debido a que los sobrevivientes debían cargar con el tributo de los muertos. La población más numerosa de ambos virreinatos fueron los indígenas (pertenecientes a la república de indios). Estos eran considerados legalmente como menores de edad, por lo que no podían ser juzgados ni tomados en cuenta como testigos. Las leyes de Indias protegieron a los descendientes de los Incas y a las familias "nobles" o panacas del antiguo Tahuantinsuyo. Esta parte de la población indígena estaba exenta del tributo. Por ello muchos indígenas hicieron grandes fortunas comerciando (algunos productos vernaculares como el olluco, la oca, camote, etc. estaban igualmente libres de impuestos), o con el arriaje de mulas de carga. Con las reformas borbónicas (durante la década de 1770) fueron
aplicados impuestos a los productos indígenas, originando rebeliones y revueltas en ambos virreinatos. La república de españoles estaba conformada por los peninsulares llegados a América y sus descendientes directos: los criollos. En un primer momento a la cabeza de esta república debieron estar los encomenderos, grandes terratenientes y los funcionarios públicos, como los oidores, corregidores y el virrey. Con el tiempo, los encomenderos fueron suplantados por personajes de mayor jerarquía, poseedores de títulos nobiliarios (condes, marqueses y hasta algún "grande" de España). La mayor cantidad de hombres y mujeres con títulos se concentró en el virreinato de la Nueva España. De igual manera, las familias más pudientes se concentraron en la ciudad de México, Oaxaca, Guanajuato y Veracruz. En Lima se concentraba una pequeña porción de hombres adinerados, resultantes de matrimonios estratégicos entre familias pudientes. La compra de cargos públicos daba igualmente prestigio, pero ello pauperizó el sistema administrativo colonial pues se entregaban al mejor postor y no importaba si es que sería el comprador adecuado para el cargo o no. La necesidad de fama y riquezas era todavía una herencia medieval. Se buscó perpetuar los cargos nobiliarios con la familia, así como con tierras y propiedades que generalmente se encontraban en mayorazgo (por lo general dadas al hijo mayor). No se debe olvidar que México poseía el mayor número de nobles y "ricos" de todas las colonias españolas en América debido en gran parte por el boom minero que experimentó en los siglo XVII y XVIII. En cambio el virreinato peruano no llegó a tener mas de 300 nobles cuyo máximo caudal llegó a ser 120 000 pesos por casa familiar (cifra sumamente baja si se compara con el promedio mexicano: 600 000 pesos por familia noble). Ingresar a una casa de caballería confería una posición de privilegio. Las más importantes fueron las de Calatrava, San Juan de Jerusalén, Alcántara y Santiago. La república de indios LA REPÚBLICA DE INDIOS Dentro de las reformas que Francisco de Toledo aplicó en la década de 1570 se encontraba la división de la sociedad en dos repúblicas conformadas por los dos grupos poblacionales más importantes: los indios y los españoles. La república de indios la conformaban todos los indígenas nobles, es decir, todos los descendientes de la elite cuzqueña incaica y de las panacas reales. Fueron también nobles reconocidos aquellos indígenas descendientes de las grandes tribus macroétnicas costeñas y andinas. Instaurado el virreinato la condición de estos nuevos nobles no fue aceptada pues los conquistadores creían que estos indígenas podrían encabezar alzamientos y revoluciones tal como sucedió durante la crisis de Vilcabamba entre 1542 y 1570. Sin embargo, durante el siglo XVII los curacas nobles fueron reconocidos y aceptados, inclusive muchos de ellos tuvieron comercio directo con la población española pues tuvieron acceso a tierras y chacras. Hay que anotar que los nobles indígenas se encontraban exentos de tributar y de ir a la mita por lo que el comercio se convirtió en una fuente de ingresos importante. Los nobles indígenas, aprovechando su condición, muchas veces comerciaban con productos
que a su vez se encontraban libres de impuestos (olluco, oca, papa, etc.) y que tenían gran demanda entre la población vernacular. La corona buscó igualmente consolidar su posición creando para ello colegios especiales para curacas. En ellos además de ser correctamente evangelizados aprendían gramática y ciencias. El sector más numeroso de la república de indios fue el que conformaban los indígenas del común. Fueron ellos los que cargaron con el pesado aparato tributario virreinal. Durante la conquista los indios fueron repartidos o encomendados o un español (el encomendero) que usufructuaba su energía en trabajos de mita minera o agrícola. Los encomenderos debían velar por la fe del indígena así como por su vestimenta y alimentación. Sin embargo la corona no continuó con el régimen de encomiendas y derogó para siempre este sistema con las llamadas Leyes Nuevas de 1542. No fue sino hasta la década de 1570 que se reglamento el sistema de tributación. El virrey Francisco Toledo, tras las visitas que realizó por todo el virreinato, implantó las reducciones de indios. Los indígenas eran reunidos en un pueblo donde vivirían apartados de los españoles. Esta medida tuvo dos finalidades: primero, facilitar la labor evangelizadora a las órdenes religiosas y segundo, saber el número exacto de indios para estimar el tributo que los indígenas debían entregar a los corregidores. La carga tributaria variaba de acuerdo al número de pobladores de una reducción o pueblo de indios. Y es que esta reglamentación no tuvo en cuenta la variabilidad en el número de la población andina (los indígenas se movían entre los diferentes pisos ecológicos para intercambiar productos agrícolas), ni tampoco los estragos que causaron las enfermedades europeas que llegaron al virreinato del Perú en los primeros años de conquista. Al llegar a la edad adulta los indígenas debían, o bien pagar un tributo en especias o en dinero, o aceptar mercaderías que los corregidores les entregaban (especie de crédito forzoso), o por último pagar su tributo a través de la mita minera. Ante esta crítica situación muchos indígenas preferían huir de las reducciones y llegar en el mejor de los casos a una hacienda donde siempre faltaba la mano de obra. Otra forma de tributo fue la mita minera. Esta fuerza de trabajo distaba mucho de la mita prehispánica pues los indígenas no recibían nada a cambio. Ya no era dentro de los cánones de reciprocidad, sino para cubrir, con energía humana, los pagos del tributo asignado. Por último, pertenecían hasta cierto grado a la república de indios los llamados mestizos. Discriminados por los españoles e indígenas por no tener pureza en la sangre, los mestizos lograron insertase a la sociedad durante todo el siglo XII y ocuparon cargos menores como artesanos o servidores. La república de españoles, tal como su nombre lo indica, estuvo conformada por los peninsulares que llegaron al Perú durante el proceso de conquista y por sus descendientes directos nacidos en tierra americanas: los criollos o también llamados españoles americanos. Fueron muchos los españoles que llegaron a las "indias" con la ilusión de obtener fama y fortuna. Se calcula que fueron alrededor de 220 000 (sólo en el siglo XVI) los españoles que cruzaron el Atlántico y formaron parte
de los virreinatos del Perú y Nueva España (México). Cabe resaltar que durante el siglo XVI los españoles llegados a América provenían principalmente de Andalucía, Castilla y Extremadura. Las costumbres y tradiciones de estos lugares calaron fuertemente en la sociedad colonial, configurando el carácter y gusto del hombre peruano. Fue la casa de Contratación de Sevilla la encargada de dar los permisos para el viaje a América. Estuvieron impedidos de viajar judíos, moros o protestantes. De igual manera no podían venir al nuevo continente hombres o mujeres de otros países europeos sin un permiso especial de la Casa de Contratación, aunque muchos se las ingeniaron para llegar a América sin problemas. LA REPÚBLICA DE ESPAÑOLES La república de españoles estuvo conformada por los hidalgos y nobles llegados al Perú durante el proceso de conquista. Por su participación y valor en las luchas con los naturales obtuvieron cargos administrativos, encomiendas y títulos de nobleza. Cabe anotar que muchos de los hombres ricos en el virreinato peruano tenían la ilusión de regresar a España y ser reconocidos en su patria como nobles. Los que no poseían título nobiliario alguno buscaron establecer matrimonios estratégicos con las hijas de algún rico encomendero o noble adinerado. Otra forma de obtener poder y prestigio fue la compra de cargos públicos. Durante el siglo XVII y XVIII se hizo común la compra de cargos sin importar si es que el comprador era idóneo para el cargo o no. Es posible que esta política de compras haya sido fruto del crecimiento de la burocracia estatal. En su intento por frenar el poder de los criollos, la corona creó mecanismos de control cada vez mas fuertes. A medida que pasaron los años, la administración virreinal creció enormemente pues buscó cubrir todos los aspectos del reino. Así fueron creados cada vez mas cargos alrededor de la figura del virrey. Cuando éste venía de España, llegaba con un séquito de consejeros y validos que rápidamente se instalaban en los mejores cargos administrativos. Sin embargo, con el correr de los años los criollos también lograron ocupar altos cargos administrativos. El único cargo que nunca obtuvo un criollo fue el de virrey, el resto tuvo más de una vez a un español americano en su dirección. Los miembros del Tribunal de Consulado y del gremio de comerciantes fueron parte de la republica de españoles. Estos hombres tenían el poder económico suficiente como para comprar cargos u obtener privilegios y mercedes de la corona, aunque en un inicio el poder adquisitivo no fue suficiente aval para obtener algún titulo nobiliario. Fue recién en el siglo siguiente que pudieron, acceder al privilegio que otorgaba la compra de cargos y títulos. Los españoles que lograron amasar grandes fortunas en el virreinato peruano buscaron perpetuar su grandeza a través del mayorazgo. Este fue una forma de mantener las posesiones o porciones de territorio al linaje pues era una herencia a la que el hijo mayor tenía derecho y de la cual no se podía separar. A falta de hombres el mayorazgo recaía en la hija mujer. Otro grupo importante de esta república lo conformaron los profesionales, religiosos y artesanos. Los profesionales fueron principalmente profesores universitarios civiles y religiosos que enseñaban en seminarios o colegios
mayores. Su posición fue privilegiada pues eran requeridos como consejeros en varias dependencias administrativas. Los artesanos en el virreinato del Perú lograron tener estándares de vida mucho más altos que sus pares de España. Boticarios, zapateros, panaderos entre otros oficios tuvieron importante demanda ya que la población crecía año tras año gracias a la llegada de grandes grupos de españoles. LOS CRIOLLOS Eran llamados criollos los hijos de españoles nacidos en América. En un inicio la corona no tuvo política definida frente a este sector de la población, que cada año se hacía más y más grande. Sin embargo, la corona sabía que era posible que surgiera en ellos sentimientos anticoloniales, principalmente tras la revuelta de los encomenderos a mediados del siglo XVI. Por esta condición estuvieron prohibidos de ejercer cargos públicos (en la práctica ocuparon casi todos los cargos públicos, a excepción del cargo de virrey). Sin embargo, durante el siglo XVII y XVIII, la reticencia de la corona casi no se sintió en los virreinatos americanos. La "independencia económica" hizo que los criollos pudieran tener más libertades, por lo que varios de ellos amasaron grandes fortunas. Inclusive en el campo religioso las diferencias entre peninsulares y criollos se redujeron drásticamente. Muchas criollas llegaron a ser monjas de velo negro, abadesas, etc. y los hombres llegaron a ocupar importantes cargos en el arzobispado. Ya en el siglo XVIII la corona puso especial énfasis en quitarles el poder que habían logrado obtener en los siglos anteriores. Los análisis históricos ven en esta prohibición borbónica uno de los principales factores del surgimiento del sentimiento anticolonial en este grupo, aunque no haya habido una revuelta o rebelión criolla de dimensiones considerables en todo el siglo XVIII LAS CASTAS El cruce entre mujeres vernaculares, hombres españoles y esclavos negros originó una mezcla "racial" que no estuvo contemplada por la corona durante el inició de la conquista. Los hombres resultantes de estas mezclas fueron los que cargaron con toda la crudeza del aparato social colonial. Los mestizos, (hijos de padre español y madre indígena), si bien no eran parte de la república de indios, no estuvieron exentos del tributo, pero lograban trabajar en oficios menores y como ayudantes de artesanos. Fueron rechazados tanto por los criollos así como por los indígenas, pues ambos grupos le reclamaban su lado "infecto" que no los hacía parte de ellos. Los mulatos (hijos de padre español y madre negra esclava) fueron considerados esclavos y no tuvieron mayor suerte, durante su vida colonial. Al igual que los mestizos ocuparon cargos menores (barberos, escribanos, artesanos, agricultores). Los zambos (hijos de padre negro y madre indígena) fueron los que corrieron con mayor suerte pues como eran hijos de madre libre fueron igualmente libres (a pesar de que el padre era esclavo) y al no ser inscritos en los padrones indígenas no pagaron tributo alguno.
Hay que anotar que en México no hubo una gran población de hombres de color, tan solo en algunas ciudades costeras su presencia fue importante. LOS ESCLAVOS Los primeros esclavos negros que llegaron al Perú lo hicieron en compañía de sus amos, generalmente personas muy acaudaladas que poseían "piezas de ebano" como parte de sus propiedades personales. A mediados del siglo XVI la ley tipificaba a los esclavos negros como bienes semovientes. Si se siguiera esta definición en estricto sensu no se podría comprender la enorme versatilidad de funciones que tuvieron los negros durante la colonia, pues estaba por demás aceptado que los negros eran seres humanos pero que habían sido creados para servir. Desde los primeros años de la conquista la población negra aumentó rápidamente, y fueron desde un inicio enviados a las plantaciones y haciendas costeras. También se pensó que podrían servir en las minas de Potosí o Huancavelica, sin embargo su manutención era sumamente costosa si se comparaba con lo económico que resultaba tener indígenas (cuyo número era muy superior en los Andes). Lima fue una de las ciudades con mayor cantidad de población negra en el virreinato del Perú. Inclusive su número llegó hasta equiparar e inclusive sobrepasar el número de españoles. Las actividades de los esclavos fueron variopintas. El común de negros se dedicó a la peluquería, arreglar los dientes, braceros en las haciendas, artesanos, etc. Sin embargo, hubo muchos que tuvieron la suerte de conseguir su libertad pues tuvieron una relación amical con el amo. La manumisión usualmente la dejaban los amos en el testamento o en su defecto les legaban la casa en la que habían residido. Otros no tenían la misma suerte y se encontraban a merced de los caporales y su condición no cambiaba en toda su vida. No faltaban los amos explotadores que prostituían a sus esclavas a cambio de unas cuantas monedas. Sin embargo, el esclavo pasó mas por "la indiferencia y monotonía que por el dolor o la angustia". Algunos no soportaron su condición y se escapaban a lugares poco accesibles para vivir al margen de la ley. Los palenques fueron pequeños pueblitos donde vivían los negros cimarrones o huidizos ubicados principalmente en páramos de Cieneguilla, Huaura o Carabayllo. De estos lugares sólo salían a asaltar a los transeúntes o a trabajar como mano de obra asalariada. Los esclavos se agrupaban en cofradías bajo la advocación de algún santo o virgen. Su día de reunión eran los domingos y en él se discutían los principales asuntos de la junta, especialmente lo relacionado a la procesión de su patrón. En estas reuniones celebraban fiestas que fueron calificadas como licenciosas por lo frenético de los bailes, tan disímiles a los de los españoles. 3.2. CARACTERÍSTICAS DE LA EDUCACIÓN EN LA COLONIA La educación colonial era manejada fundamentalmente por la Iglesia, a través de las órdenes religiosas. Entre los establecimientos educacionales más importantes deben mencionarse el Convictorio Carolino y el Colegio de Naturales de Chillán. La instrucción se reducía a la enseñanza de la lectura, escritura, catecismo y matemática básica. Estudios más avanzados solo se podían seguir en Lima.
En 1595, los dominicos fundaron el Colegio de Santo Tomás y los jesuitas el de San Miguel, donde se impartían clases de latín, filosofía y teología. En 1608, se creó el Seminario de Santiago, destinado a formar sacerdotes. Más tarde, ambos colegios fueron elevados a la categoría de universidades pontificias, en 1619 y 1621, respectivamente, por autorización papal, aunque después desaparecieron cuando se creó la Real Universidad de San Felipe, en 1738. Al igual que en el resto de América, durante el siglo XVII se impuso el barroco en todas las manifestaciones artísticas. En plástica floreció la llamada escuela cuzqueña, representada por cuadros de arcángeles alados vestidos a la usanza europea, y la escuela quiteña, caracterizada por el tallado de figuras policromadas. A mediados del siglo XVIII, en la arquitectura se adoptó el estilo neoclásico, traído por Joaquín Toesca. Durante los siglos XVI y XVII, el tema militar fue el que influenció la creación literaria chilena. Dentro de este contexto sobresale La Araucana (1569), poema épico de Ercilla que encierra una dura crítica al modo en que se hacía la guerra. También destacan, en esta época, los cronistas Alonso de Góngora y Marmolejo (escribió una Historia de Chile), Pedro Mariño de Lobera (Crónica del Reino de Chile) y Jerónimo de Vivar (Relación Copiosa y Verdadera de los Reinos de Chile). Durante el siglo XVII aparecen autores como: el padre Diego de Rosales (Historia General del Reino de Chile) y Alonso de Ovalle (Histórica Relación del Reino de Chile), Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán (Cautiverio Feliz y Razón Individual de las Dilatadas Guerras de Chile) y Diego Arias de Saavedra (Purén Indómito). La educación colonial orientada por el escolasticismo medieval o el esteticismo renacentista (cultura clásica) tuvo graves consecuencias sobre la formación de las nuevas generaciones americanas pues: creó un falso ideal del ser humano; desarraigó al hombre americano de su suelo; descuidó el cultivo de la racionalidad y el espíritu científico; desarrolló un espíritu o bien de sumisión a la autoridad o de culto a la libertad abstracta. La educación ha sido instrumento de dominación porque ha carecido de: l. Un claro propósito de para qué se educa 2. Un conocimiento científico, basado en la naturaleza misma d educando, de cómo puede éste lograr los objetivos educativos 3. Un método educativo, fundado en ese conocimiento, que permita al educador guiar al educando al logro de los objetivos 4. Una concepción objetiva de las experiencias educativas, del conocimiento y su organización, que el educador deberá suscitar en el educando La vida cultural también se manifestó a través de instituciones educativas (controladas por la Iglesia), arte y festivales religiosos, periódicos, expediciones científicas, la creación de una dieta nueva y variada, la producción arquitectónica, una rica tradición de leyendas orales
y una producción literaria basada en la crónica y en la poesía. En paralelo con la estructura social, los virreinatos españoles en América tenían pocas instituciones educativas para el pueblo en general, pero establecieron desde muy temprano prestigiosas universidades para los españoles y los criollos, los futuros administradores. En Lima, por ejemplo, se fundó La Universidad de San Marcos en 1552, la cual ha continuado funcionando hasta hoy. La censura de libros por parte de la Inquisición católica fue más estricta en América, donde estaban prohibidas todas las novelas, incluyendo la famosa obra de Miguel de Cervantes. Por lo tanto, el cultivo literario se concentró en las crónicas históricas y en la poesía. En la práctica, sin embargo, había un contrabando continuo de novelas europeas: se ha descubierto que en 1605, el mismo año en que se publicó El Quijote, había en Cartagena (Colombia) y en Lima numerosos volúmenes de esta obra (¡la ley se acata pero no se cumple!). Además, desde 1535, funcionaban muchas imprentas en las ciudades hispánicas de América. La escritora más famosa de la época colonial, y probablemente una de las mentes más brillantes que produjo el Nuevo Mundo, fue Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), quien desde niña impresionó a la corte de la Nueva España por sus vastos conocimientos. Esta genial escritora, que se hizo monja para poder cultivar la actividad intelectual sin las restricciones del matrimonio, fue célebre por sus poemas barrocos, villancicos y obras teatrales, así como por su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (1691), que defiende el derecho de las mujeres a la educación. 3.3. LA UNIVERSIDAD EN LA COLONIA La historia educativa del Perú colonial nos muestra un hecho bastante singular: de la educación elemental se pasa directamente a la educación universitaria. Esto posiblemente, se debió a la falta de presión de un grupo que reclame una educación de nivel intermedio en el siglo XVI, ya que existe la necesidad de formar teólogos y sacerdotes para encargarles inmediatamente la tarea evangelizadora. Asimismo se requerían urgentemente hombres de leyes preparados para satisfacer las necesidades propias de aquellos tiempos. Gracias a las gestiones de Fray Tomás de San Martín, el 12 de mayo de 1551, se expidió la Real Cédula que creaba la primera universidad de América, vale decir la Real y Pontificia Universidad de la ciudad de los Reyes o de Lima, la misma que empezó a funcionar en 1593 en el Convento de Santo Domingo, siendo su primer Rector Fray Juan Bautista de la Rosa. La Universidad fue recibiendo pocos miembros de otras congregaciones religiosas, clérigos y laicos, lo que dio lugar a que los dominicos perdieran el predominio. Este hecho fue favorecido mas aun por el virrey Francisco de Toledo, quien autoriza en 1571 la elección de un rector laico; el doctor Pedro Fernández de Valenzuela. Producida esta primera reforma universitaria, la Universidad abandonó el claustro de Santo Domingo y se instaló en San Marcelo, lugar en que por sorteo, adoptó el nombre de .San Marcos.. Diez años más tarde, el mismo virrey Toledo
autorizó que los clérigos y laicos pudieran ser elegidos rectores; y en forma alternada, ambos sectores la gobernaron durante la Colonia. La Universidad de .San Marcos inicia sus labores con las facultades de Teología y de Artes, creándose luego las de Cánones de Leyes y Medicina. En lo académico adoptó por las normas que regían en España, es decir inició sus funciones enseñando Filosofía como base para cualquier carrera profesional. Posteriormente, por Bula de Gregorio XV, del 8 de agosto de 1621, y Real Cédula de Felipe IV, de 2 de febrero de 1622, se creó en el Cusco la Universidad de San Ignacio, la misma que fue cerrada al producirse la expulsión de los jesuitas en 1767. Luego el 3 de julio de 1677, el obispo don Cristóbal de Castilla y Zamora, crea la Universidad San Cristóbal de Huamanga, institución que recibió su respectiva Real Cédula de Carlos II, el 31 de diciembre de 1680, y la Bula Papal de Inocencio XI del 20 de diciembre de 1682. Después de una serie de dificultades de carácter económico y de la oposición de San Marcos, se resuelve su funcionamiento. La Universidad de Huamanga empezó a funcionar en 1704, siendo su primer Rector el obispo don Diego Ladrón de Guevara. Al igual que San Marcos, Huamanga tuvo las facultades de Teología y Artes, agregándose a fines del sigo XVIII, la de Leyes y Sagrados Cánones. Por Breve de Inocencio XII, del 1 de marzo de 1692, y Real Cédula de Carlos II del 1 de junio de 1692, se fundó en el Cusco la Universidad de San Antonio Abad, cuya estructura académica fue similar a las de San Marcos y San Cristóbal de Humanga. San Marcos, San Cristóbal y San Antonio fueron las instituciones universitarias existentes en el Perú durante el coloniaje. Estos centros otorgaban los grados de bachiller, Licenciado, Doctor y Maestro (este último de la Facultad de Artes), y formaban teólogos, filósofos, letrados y médicos, profesiones por excelencia, de acuerdo a las concepciones existentes en aquellos tiempos. La Universidad Colonial fue una institución elitista, erigida para los hijos de los funcionarios de la Corona y para los de la aristocracia colonial derivada de la Conquista. Se caracterizó por la influencia del ergotismo escolástico tomista y por desarrollar una enseñanza dogmática y elitista, donde se impuso el sofisma, la preocupación metafísica y el prejuicio. Esta preocupación aristotélica, teológica y metafísica correspondió al espíritu y al pensamiento imperante, vinculado a los sistemas político, religioso y cultural implantados por España en América. Los estudiantes egresaban de los claustros para asumir los cargos de la burocracia administrativa colonial y de la iglesia. Así marchó la Universidad durante los siglos XVI, XVII y XVIII, y en este último se anquilosó un poco; prueba de ello es que las formas de la materia educativa surgieron en un colegio como era el Real Convictorio de San Carlos de Lima, luego de la expulsión de los jesuitas. A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se produjeron los cambios dentro de la vida intelectual de la Colonia. Las reformas introducidas por los Borbones, desde principio de siglo, y la irradiación de nuevas corrientes de pensamiento motivaron e impulsaron estos cambios. Se empezaron a difundir esas ideas reformistas lentas y paulatinamente. El
pensamiento de la Ilustración europea prendió en la mente y la acción de los sectores universitarios. En la misma Metrópoli se leían libros prohibidos y se objetaban las viejas ideas. En general, la Universidad y la educación en su conjunto se encontraban agitadas. En 1770, el rey Carlos III, desde España dictó algunas disposiciones que iban en contra del pensamiento escolástico. En el caso peruano, el virrey Amat y Juniet introdujo algunas reformas en los planes de estudios. Así, por ejemplo, en el campo de la filosofía se dejo en libertad a los alumnos para que cultivasen el pensamiento filosófico de su conveniencia, y en teología se empezaron a usar libros de autores franceses. Como consecuencia de los cambios introducidos en el sistema educativo, a fines del siglo XVIII se inició la etapa regalista derivada de la enciclopedia y de la Revolución, pero no se dio un proceso definido de sustitución sino una fuerte y confusa mezcla de escolasticismo y Enciclopedia, de teología y liberalismo, de ciencia y religión, imagen ésta que comprendió perfectamente a la Universidad de aquel momento histórico. Por otro lado conviene señalar que la primera reforma universitaria del Perú se inició en 1571 en la Universidad de San Marcos. Este fue un movimiento reformista dirigido por los laicos y duro 10 años. En aquel entonces se buscaba dotar a la universidad de rentas propias y un plan de asignaturas para las cinco facultades que tenía San Marcos. De esta manera se inició el largo camino reformista y contestatario que ha caracterizado históricamente a la Universidad Peruana. Esta etapa se caracterizó por el desprecio de la Historia, la Geografía, las Ciencias Naturales y la formación física; son los testimonios de una etapa universitaria del Perú correspondiente a un espíritu encomendero virreinal. En 1678 se fundó en San Marcos la cátedra de Prima de Matemáticas, la cual no gustaba de la observación ni del análisis; todo seguía girando en torno a la teología y a la retórica. La llegada de los Borbones al poder en España y la expulsión de los jesuitas, motivaron el desarrollo y algunos cambios en la educación. Las ideas reformistas se propagan rápidamente y el aristotelismo tuvo que ceder el paso a Descartes y Newton. El virrey Amat, como ya lo hemos dicho, dictó algunas reformas que se pusieron en práctica en San Marcos, y creció el interés por las ciencias naturales y sociales, a despecho de las viejas posiciones escolásticas. La Universidad de San Marcos, dominada por viejos maestros escolásticos, no siguió el mismo camino. Sin embargo José Baquijano y Carrillo, Hipólito Unanue, Morales Duarez, Egaña, Gonzalez Laguna y otros intentaron atacar los métodos y las concepciones retrógradas, tratando de introducir las reformas que se implantaron en San Carlos por Toribio Rodríguez de Mendoza. La muestra más clara de esta inquietud se dio en 1783, en momentos de la elección del Rector de San Marcos, cuando los reformistas propusieron como candidatos a Baquijano y los tradicionalistas a José
Miguel Villalta. En dicha contienda triunfó el segundo de los nombrados y naturalmente, los intentos de reforma fracasaron. El grupo reformista empezó a reunirse bajo la denominación de la Academia Filarmónica, fundada en 1787 por José Rossi y Rubi. De aquí nació la Sociedad Amantes del País, cuyo órgano de difusión, el Mercurio Peruano, se empezó a editar en enero de 1791. El Mercurio ayudó a formar la conciencia nacional criolla en favor de la causa independentista. Su presidente fue precisamente José Baquijano y Carrillo. En el campo de la medicina merece destacarse en el nombre de Hipólito Unanue, quien propugna desde el primer momento, profundizar el estudio de las ciencias naturales, y fue autor de la reforma que luego triunfaría a nivel del Colegio de Medicina de San Fernando, cuyos antecedentes se remontan a fines del siglo XVIII al crearse al Anfiteatro Anatómico. Este Colegio inició sus funciones en 1811, recibiendo la Real Cédula de su fundación el 9 de mayo de 1815. Unanue, en esta institución, planteaba la creación de la cátedra de Geografía del Perú, la supresión de Filosofa Peripatética y su reemplazo por Física Experimental y Química. Pero si debemos hacer notar que Unanue poseía un profundo espíritu religioso por cuanto creía que sin religión no había sociedad. A principios del siglo XIX la Universidad recibió la influencia de la obra de Unanue; en consecuencia, sé institucionalizaban las cátedras de Prima Matemática, en 1803; en 1808, laClínica Externa; en 1809, la Práctica Médica; y en 1815, la Psicología, que hasta entonces había venido funcionando como una rama de la Filosofía. La tesis en favor de la emancipación política no eran bien vistas en ciertos círculos intelectuales de San Marcos, que más bien adoptaron una actitud de carácter fidelista y de sumisión hacia la corona. CAPITULO IV EDUCACION EN LA EPOCA REPUBLICANA
4.1. BREVE EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL SISTEMA EDUCATIVO REPUBLICANO HASTA LA ACTUALIDAD 4.1. 1. PASOS FUNDAMENTALES HASTA 1950 A comienzos de la era republicana en el Perú, el interés por la educación pública se hace patente a través de las Constituciones del Estado y de la Organización Ministerial. La Constitución de 1823 señala que, el Congreso dictará «todo lo necesario para la instrucción pública por medio de planes fijos, e instituciones convenientes a la conservación y progreso de la fuerza intelectual y estímulo de los que se dedicaren a la carrera de las letras»; asimismo, agrega que «la instrucción es una necesidad común, y la República la debe igualmente a todos sus individuos». A partir de entonces, las normas educativas tomaron una clara orientación democrática. Sin embargo, el Estado tuvo serias limitaciones de orden político y económico para impartir la enseñanza pública, complementando la norma en la Constitución de 1828, cuando se le atribuye una mayor importancia a la educación, al señalar que eran atribuciones del Congreso proponer «Los Planes Generales de Educación e Instrucción Pública, y promover el adelantamiento de las artes y ciencias» cuya ejecución supervisarían las Juntas Departamentales. Algo muy importante que no puede dejar de mencionarse es que, en la Constitución de 1828, el Estado asume la responsabilidad de garantizar: «La Instrucción Primaria gratuita a todos los ciudadanos, la de los establecimientos en que se enseñan las ciencias, literatura y artes; la inviolabilidad de las propiedades intelectuales y los establecimientos de piedad y beneficiencia». En 1833, durante el proceso de consolidación de Educación Primaria, fue creado el Departamento de Instrucción, incrementándose el número de planteles. Precisamente Gamarra en su segundo gobierno (1840) fundó la Dirección de Educación Primaria como órgano normativo encargado de preparar los planes y programas, así como buscar la aplicación de un método único en la enseñanza. Los niveles educativos de aquella época en el Perú, estuvieron definidos por la Educación Primaria o Elemental y la Educación Superior. La primera se dió mediante las Escuelas Lancasterianas gratuitas, teóricamente con sustento legal democrático, mas en la práctica predominaba la instrucción colonial, es decir la educación como un privilegio de casta en el que se marginaba al esclavo negro y al indio. La Educación Superior se impartía en las universidades y colegios mayores. Las Universidades según Valcárcel eran centros donde se obtenía un título después de haber recibido muy poca instrucción,
mientras que los Colegios Mayores eran calificados como Centros de Actividad Educativa. Funcionaban cinco Universidades: «San Marcos de Lima, San Cristóbal de Huamanga en Ayacucho, San Antonio de Abad en el Cusco, Santo Tomás y Santa Rosa de Trujillo y San Agustín de Arequipa». Entre los antiguos Colegios Mayores de «San Carlos», «San Fernando» y el de la «Independencia» se impartían enseñanzas de tipo universitario en los campos de filosofía, derecho y medicina. Se dice que fueron los planteles más efectivos en la vida cultural del Perú. El 14 de noviembre de 1840 se fundó el «Colegio de Guadalupe», desde cuyo seno el pedagogo español Sebastián Lorente contribuyó al progreso de la educación en el siglo XIX. Entonces afirma Valcárcel, surge un típico enfrentamiento de los colegios nuevos, llamados «Menores» (Guadalupe) con los antiguos «Mayores» (San Carlos). Posteriormente los colegios nuevos se transformaron en los actuales planteles de secundaria, mientras que los mayores fueron absorbidos por las universidades. Por ejemplo, del Colegio Mayor de San Carlos, renacen revitalizadas, las Facultades de Letras, de Ciencias y de Derecho San Marcos, mientras que el Colegio de San Fernando es punto de partida para una reorganización de la Facultad de Medicina de la citada universidad. Sebastián Lorente representa un tipo de docente liberal en Guadalupe, frente a la posición conservadora del clérigo Bartolomé Herrera en San Carlos. La educación femenina, cuyas raíces están en el momento de la emancipación, también hizo presencia en esta época. El protector San Martín pretendió crear una Escuela Normal de Mujeres, pero el Libertador Bolívar y su Consejo de Gobierno fundan los Gineceos del Cusco y Lima. El nacimiento de la Escuela Normal Femenina se dió en 1863 durante el gobierno de Santa Cruz. La educación femenina se caracterizó por ser eminentemente doméstica, moral y patriótica y de tipo memorista. Su finalidad principal fue formar esposas modelo que fueran el sostén social de la familia. Los planes y programas de estudio diferían según la escala de clase. La educación comenzaba en las escuelas de primeras letras y concluía en los colegios de educandas. Las mujeres no tenían acceso a las Universidades ni a los Colegios Mayores. La docencia Universitaria y no Universitaria en este lapso no fue la más alentadora, debido a dificultades de orden económico y a la discriminación por razón de sexo. A igual cargo, las mujeres docentes ganaban menos que los varones; habiéndose generado un déficit que, incluso ya en 1825 trató de suplirse haciendo un llamado a las señoras de la alta sociedad para que colaborasen en la enseñanza primaria. 4.1.2. Ramón Castilla y la Educación (1850)
En la historia de la educación peruana, Castilla contribuyó decisivamente a la enseñanza pública y a su organización administrativa a través de la promulgación de su Reglamento de Instrucción de 1850. Con este dispositivo trató de poner fin a la desorganización administrativa y pedagógica imperante. No obstante los mandatos constitucionales de 1828 y 1839 en el que se otorgaba al Congreso proponer los «Planes Generales de Educación e Instrucción Pública», éstos no se cumplieron, habiendo generado en la educación pública una exigencia de renovación de acuerdo con la época. El Reglamento de Instrucción, catalogado como la primera Ley de Instrucción Pública, previa aprobación del Congreso, fue titulado Reglamento de Instrucción Pública para las Escuelas y Colegios de la República. Consta de 10 capítulos y 67 artículos donde se aborda la clasificación de los planteles, se norma el funcionamiento de las escuelas, colegios y universidades, así como el régimen de política educativa, las directrices sobre la enseñanza pública y privada, régimen del profesorado, presupuesto educativo y atribuciones del Estado en la marcha de la educación nacional. La Educación se dividía en pública y privada. La Pública comprendía tres grados: primaria en las escuelas, secundaria en los colegios y superior en los Colegios Mayores y Universidades. La Primaria se impartía en dos ciclos en las escuelas de primer y segundo orden. La Secundaria se estudiaba en los Colegios Menores y Mayores. Los Colegios Mayores estuvieron considerados como una antesala de la Universidad. De acuerdo a dicho Reglamento, las Universidades incrementaron de cinco facultades a seis: Ciencias Eclesiásticas, (incluyendo Cánones y Derecho Eclesiástico), Derecho, Medicina, Matemática, Ciencias Naturales, Filosofía y Humanidades. El Ministerio de Instrucción, tenía como principal órgano ejecutivo a una Junta General de Instrucción con filiales dependientes en cada capital de Departamento, de provincia y en todas las parroquias. Es así que bajo el ordenamiento de este Reglamento, la enseñanza privada se normaba por la reglamentación general, existiendo libertad para escoger el método de enseñanza más adecuada y los textos que se creyeren más convenientes. Los artículos 48 al 53, estaban referidos al Magisterio, en el que se vislumbraba el claro respeto a los derechos adquiridos y manda que en el futuro los postulantes a cargos pedagógicos deban rendir exámenes especiales, con excepción de docentes en las nuevas ramas de la enseñanza que se implantaran en el país. Asimismo, en su artículo 52 y 53 establece la sanción para los docentes y alumnos respectivamente, señalando para el último caso que el castigo «asegure la reforma de los educandos, sin degradar su corazón, como sucede con la flagelación, palmeta y demás castigos de este género prohibido por las leyes». En lo referente al financiamiento de la educación este reglamento señala el origen y el destino de los fondos estipulando que las rentas dadas por el estado se administren por las Tesorerías Departamentales y las de origen privado por los respectivos planteles, efectuándose todo gasto previo presupuesto mensual, elaborado por el Director con el visto bueno del Presidente de la Junta de Instrucción.
En el segundo gobierno de Don Ramón Castilla se promulgó el Reglamento Liberal (7-IV-1855) apoyado por un grupo de liberales, entre los que se encontraba Sebatián Lorente. Este dispositivo mantiene la división tripartita de la educación: Popular, impartida en las escuelas, la Media en los colegios y la Especial impartida en las universidades, escuelas e institutos profesionales. El principio de este Reglamento fue la búsqueda de una educación integral del individuo y su perfeccionamiento «moral, intelectual, estético y físico». Dentro del género de la Educación Especial, paralelamente a las universidades pero en rango menor, estaban las Escuelas e Institutos cuyo fin era el cultivo de la «Educación científica de algunas profesiones». Condición indispensable para el ingreso a estos centros era haber concluido la instrucción popular y la instrucción media. Como medida complementaria, Castilla promulgó una ley (28-II-1861) reconociendo al docente su calidad profesional. El texto respectivo enuncia que la docencia es una «profesión creadora de todas las demás que existen en la sociedad», debiendo sus miembros gozar de derechos y prerrogativas preferenciales. En consecuencia, declara la Ley que el «profesorado es carrera pública». En 1876, el Presidente Manuel Pardo, promulga un Reglamento General de Instrucción (18-III-1876), manteniéndose la división tripartita: Primaria, Media y Superior. La educación primaria comprendía tres grados. En dicho Reglamento se establecen ciertas ordenanzas sobre las características que debían poseer los edificios escolares, se propone la formación de las Bibliotecas populares y la circulación gratuita entre los docentes del periódico «Educador Popular». La Media, por su parte, comprendía dos grados, el primero de cuatro años y el segundo de dos años. La educación superior comprendía además de las universidades, cuatro Institutos Especiales: Escuela de Ingenieros Civiles y de Minas, Escuela Superior de Agricultura, Escuela Naval y Escuela Especial de Artillería y Estado Mayor, dependiendo las dos primeras del Ministerio de Instrucción y las otras dos del Ministerio de Guerra y Marina. En los centros de Educación Superior sólo estuvo permitido el ingreso de Bachilleres y Licenciados. En 1895, el Presidente de la República Nicolás de Piérola nombró una comisión que redactara el Proyecto de Ley Orgánica de Instrucción, el que dio como resultado la Ley Orgánica de Instrucción, promulgado por el Presidente Eduardo L. Romaña en 1901. De esta Ley se desprende, la enseñanza dividida en Primera, Segunda y Superior. Impartiéndose la Primera en Escuelas de primer y segundo grado, la Segunda en los Colegios, Liceos y la Superior en las Universidades e Institutos Superiores. En los colegios de secundaria enseñaban «las materias que sirvan para las funciones generales de la vida social» con una duración de seis años. Asimismo, la Ley declara la «enseñanza libre», es decir declara la posibilidad de que cualquier persona que reuniese las condiciones de moralidad y capacidad suficientes, podía «abrir al público un establecimiento de segunda enseñanza, con internado o sin él».
La Educación Superior, era impartida libremente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en las Universidades de Cusco, Trujillo y Arequipa, bajo el control del Consejo Superior de Instrucción. Durante el primer período de gobierno de don José Pardo (1904-1908), su política considera a la educación como un elemento de mejoramiento ciudadano indispensable para todo programa de gobierno constructivo. Bajo este lineamiento se consideró urgente la reforma total de la educación y un incremento preferente de la primaria, porque las deficiencias de ella traían consecuencias negativas para los otros grados. Resolver el problema de la educación elemental era, contribuir a la solución de un tema nacional como el mejoramiento de la vida del pueblo. Paralelamente la influencia de su gestión se hacía patente en la educación laboral, normal, secundaria y superior. En un discurso de clausura universitaria, Pardo manifestó que «la prosperidad, la fuerza, el porvenir en suma de la República, requieren que el Estado desarrolle totalmente la educación nacional». Pardo promulgó las leyes No. 74 y No.162 del 27.IX.1905 y 5.XII.1905 respectivamente. La Ley No. 162 estuvo apoyada en una fundamentación de tipo social; añade a la obligatoriedad la gratuidad de la enseñanza; según esta Ley, el control total de las Escuelas pasó a manos del Estado. Las estadísticas educativas de 1905 mostraban el funcionamiento de 1,425 escuelas, con 100,000 alumnos y 1,500 docentes; y en 1908 éstas habían crecido en 2,500 aulas para casi el doble de alumnos y docentes. La educación media y superior también fueron reformadas y merecieron especial atención para dotación de recursos económicos que permitiera mejorar su infraestructura y la creación de nuevos Centros. Entre 1919 y 1930, durante el segundo gobierno de Augusto B. Leguía, se promulgó otra ley educativa bajo el título de Ley Orgánica de Enseñanza (30-VI1920). Su texto comprende cuatro secciones: I) Dedicada a la administración y a las autoridades educativas, II) Referida a la enseñanza primaria común y profesional; la Común era obligatoria y comprendía dos ciclos de dos y tres años respectivamente; en las escuelas de indígenas se mandaba intensificar las enseñanza del castellano y tener docentes que hablasen quechua, auque estaba prohibido el uso de libros en lengua quechua; la profesional suministraba conocimientos para desempeñar el cargo de preceptor elemental, agrícola, industrial y comercial o de labores domésticas. III) Correspondía a la enseñanza secundaria, estando también dividida en común y profesional y a cargo de profesores, comprendiendo dos ciclos de tres y dos años respectivamente en cuyo lapso se estudiaban nociones de educación religiosa, moral y cívica, castellano, geografía e historia, psicología, matemática, ciencias, física y naturales, inglés o francés, escritura, dibujo, modelado, trabajo manual, educación física y canto; y IV) La enseñanza superior tenía como centros a la Universidad Mayor de San Marcos, la Universidad de Escuelas Técnicas, las Universidades Menores de Cuzco, Arequipa y Trujillo, además de la Pontificia Universidad Católica del Perú en calidad de Particular. En 1928, al promulgarse el Estatuto Universitario, se instauró la inspección de las universidades a cargo del Ministerio de Instrucción, asistido por el Consejo Nacional de Enseñanza Universitaria; no obstante, se reconocía a las
universidades «autonomía pedagógica, administrativa y económica dentro de los límites fijados por la ley». El estatuto de 1928 tuvo vigencia hasta la caída del régimen Leguiísta; posteriormente se repuso la Ley Orgánica de Enseñanza de 1920 nombrándose paralelamente una Comisión de Reforma Universitaria (17-X-1930) que promulgó un Estatuto Provisorio (6-II-1931) mientras se preparaba la «Ley Orgánica de Enseñanza Universitaria». En lo concerniente a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el Dr. José Encinas al asumir el rectorado el 20-VI-1931, inicia una verdadera reforma con el decidido apoyo de maestros y estudiantes. El Consejo Universitario tomó acuerdos que modernizaban la institución. El Plan General de Estudios tuvo tres ciclos: I) Estudios Generales, II) Estudios Profesionales, y III) Estudios de Especialización o Investigación; la columna principal de la reforma fue la organización académica basada en la planificación, dando como resultado un trabajo trascendente calificado como un mensaje pedagógico renovador para el país. Posteriormente en 1935, 1941 y 1945 se promulgaron leyes genéricas para la educación. En Primaria y Secundaria seguía vigente la ley de 1920; ésta fue derogada en la parte concerniente a la Universidad en 1928 y 1935. La Ley de 1935 fue de carácter autoritario, que suprimió la mayor parte de las conquistas logradas con la Reforma de 1931. El 1º de abril de 1941 fue promulgado por el Presidente Manuel Prado, otro dispositivo llamado «Ley Orgánica de Educación Pública» cuya estructura contempla dos secciones: I) La Educación Primaria, Secundaria, Técnica y Normal, y II) La Enseñanza Superior. Generalmente se impartía educación inicial en los jardines de la infancia o en secciones de las escuelas primarias. La primaria común, tenía una duración de seis años y era gratuita y obligatoria, funcionaban cinco tipos de escuelas: Rural, de Comunidad, Ambulante, para la educación del habitante de la selva, EscuelaHogar y Escuela urbana. Existía además la Educación de Adultos. La Educación Secundaria, duraba cinco años y comprendía conocimientos generales y otros de carácter técnico aplicado a las regiones correspondientes. La Educación Técnica se orientó a formar «los técnicos requeridos para la vida económica del país, sobre la base de la cultura general, y les infundía la conciencia de la función social que les incumbe»; comprendía la primaria, secundaria y técnica para los obreros. La Educación Normal, tuvo por fin «formar el personal docente y administrativo para la educación infantil, la primaria y la secundaria». También la Ley de 1941 contempló una Educación Especial para deficientes mentales o de los sentidos, buscando «su adaptación al medio social y se impartía por médicos y profesores especializados». Respecto a la Sección II de la Ley de 1941 sobre Enseñanza Superior se legisló particularmente para la Universidad Mayor de San Marcos y otras universidades pero ya sin calificativo de menores.
El 24 de abril de 1946, el Presidente José L. Bustamante, promulgó El Estatuto Universitario, el mismo que derogó lo mandado en la Ley Orgánica de 1941 repitiéndose lo mismo que sucedió con el Estatuto de 1928. Estando de Ministro de Educación, el Coronel Juan Mendoza Rodríguez, el Consejo Nacional de Educación redactó el Plan de Educación Nacional - llamado también - Plan Mendoza. Es un documento básico, donde se indican los conceptos doctrinarios, los antecedentes de los diferentes problemas educativos, las soluciones y los procedimientos pertinentes para su concreta realización. El Plan Mendoza, establece los lineamientos rectores de la Educación Primaria, Secundaria y Técnica. La Primaria, fue considerada una etapa predominante educativa antes que instructiva, plasmó el convencimiento de que el ausentismo y la deserción escolar provenían de la deficiencia de los locales escolares, habiéndose considerado importante un plan de construcciones. La Educación Infantil (4 a 6 años) se impartía en los Jardines de la Infancia, seguida de una etapa de transición (6 a 7 años) y la primaria (7 a 13 años) impartida en Escuelas rurales y urbanas. La Educación Secundaria fue considerada como una continuación de los estudios primarios y base de preparación del futuro ciudadano y también como un ciclo previo para estudios superiores. La Educación Técnica fue colocada al mismo nivel que la secundaria y tuvo como fin tender a la especialización. Finalmente, la Educación Normal dedicada a la formación del personal docente y administrativo de la educación infantil, primaria, secundaria y especial, buscó perfeccionar al educador e investigar y divulgar el resultado de sus experiencias. Según las cifras estadísticas de 1950, funcionaban: 7,356 escuelas de primer grado, 1,765 escuelas de segundo grado, 19 escuelas especiales, 90 jardines de infancia, 99 colegios nacionales y 42 secciones anexas. 4.1.3. DESCRIPCIÓN DESDE 1950 A partir de la década del 50 durante los periodos presidenciales de Manuel Prado y Fernando Belaúnde se vislumbra una etapa «progresista» fundamentalmente en la preparación docente, por cuanto se dio impulso a la creación del «Centro de Altos Estudios Pedagógicos» (9-XII-1964) destinado a la investigación, formación de profesores para las Escuelas Normales, mientras que la situación del profesorado de Primaria, media y técnica se mantuvo en relativo estancamiento. Por otro lado, el sistema educativo en este periodo se caracterizó por ser transmisor del acervo cultural, de valoraciones existentes y conocimientos intelectualistas, comenzando la escolaridad en transición seguido de la primaria, media y superior. La Educación Media o Secundaria distinguía dos áreas: Común y Técnica. Con estas características el sistema educativo en este periodo tuvo una expansión vertiginosa. Las cifras estadísticas muestran que en 10 años (1958 1968) la población escolar matriculada aumentó en casi 100%; en este lapso la primaria se incrementó en 78.12%, la secundaria en 165.8% y la universitaria en 280.9%. Sin embargo, aún cuando las cifras relativas muestran una explosión de matriculados hacia arriba, las cifras absolutas revelan lo siguiente: en la década del 50 al 60 de 380,425 alumnos matriculados en transición concluyeron la
secundaria 15,577; en la década del 57 al 67 de 400,845 alumnos matriculados en transición culminaron sus estudios secundarios 43,226, habiendo desertado en diversas etapas de su escolaridad 366,619 niños y jóvenes. La situación política e histórica que produjo la reforma peruana de la educación es la consecuencia de la búsqueda de profundos cambios en las estructuras socio económicas a partir del año 1968 bajo el régimen de un gobierno Militar definido como un gobierno revolucionario, cuyo objetivo principal fue edificar una nueva sociedad: «Una social democracia de plena participación». En este contexto, la Reforma de la Educación se presentó como un cambio que no se centraba únicamente en la esfera tradicional y conservadora de la educación que trata meramente de transmitir el acervo cultural y las valoraciones existentes y de amoldar a las nuevas generaciones dentro de las formas ya creadas, sino que era un medio efectivo para fortalecer y apoyar el proceso revolucionario político en su conjunto, a través de una educación creadora que buscaba desenvolver las capacidades del ser humano y afirmar su potencial de desarrollo autónomo. El principal objetivo de la Reforma Educativa era que la educación había de moldear a un hombre integral en una nueva sociedad, libre, justa y solidaria, desarrollada por la actividad creadora de todos. El sustento filosófico de la Reforma era el hombre como ser que sólo logra su plenitud en la justicia de las relaciones entre las personas y en el diálogo social. La Reforma de la Educación se propuso como substituto de un sistema anticuado, no estructurado y centrado en la escolarización que está en oposición con la idea de una educación permanente, accesible a todos, y en la que todos participan. 4.1.5.Fines de la Reforma Educativa: La reforma del sistema educativo persiguió tres grandes fines: .Educación para el trabajo y el desarrollo. .Educación para la transformación estructural de la sociedad, y .Educación para la autoafirmación y la independencia de la Nación Peruana. La propuesta educativa en función de los fines perseguidos fue orientar a la educación en primerlugar, por las condiciones y requerimientos de desarrollo del país poniendo de relieve el sentido creador y social del trabajo común inherente a la esencia de la persona humana, de tal manera que la educación se convirtiera en arma indispensable de lucha contra la pobreza y el atraso, contra el inmovilismo económico y los bajos niveles de producción y consumo; buscando en consecuencia capacitar a todos los peruanos para el trabajo productivo y para que el acceso a los más altos niveles culturales científicos y tecnológicos se intensifiquen y aceleren por la eliminación de las barreras y de los privilegios socioeconómicos. En segundo lugar, la reforma educativa se orientó al cambio de las estructuras socios económicos, lo cual implicaba, despertar una nueva actitud adecuada y favorable a la transformación del sistema. En tercer lugar, buscó reforzar la autoafirmación nacional; pero lamentablemente, acusó una tendencia hiper nacionalista. Los planteamientos ideológicos de la reforma educativa provocaron una crítica enérgica en el ámbito educativo peruano, por su base materialista, su orientación colectivista, su espíritu dialéctico, su agresividad en la implantación y la manipulación política que hizo de ella el gobierno militar.
Los aportes técnico-pedagógicos que podía haber brindado quedaron, así, opacados por una instrumentalización que la sociedad peruana en general terminó rechazando. En el campo de las ideas, las personas tienden a ser más rígidas en cuanto a la asimilación de los cambios, sobre todo cuando éstos son de gran alcance y la adaptación a ellos no es fácil. Por esta razón, la reforma de la Educación suscitó reacciones y dificultades que el proceso político no resolvió en su conjunto, y su suerte estuvo indisolublemente vinculada a la de la Revolución Peruana». Estructura del Sistema Educativo según D.L. 19326 (Ver Anexo VI «Documentos Complementarios) La Ley General de Educación asignó al sistema una estructura dividida en niveles, ciclos y gradosde estudios que permitieran asegurar la variedad necesaria de posibilidades formativas en el orden humano y profesional, esto es: Niveles Modalidades Ciclos Educ. Inicial Educ. Básica - Regular I, II y III - Laboral - Educación Especial - Calificación Profesional extraordinaria Educ. Superior - Regular I, II y III - Profesional para jóvenes y adultos fuera del sistema regular Esta estructura puede apreciarse con mayor claridad en el esquema sobre Estructura del nuevo Sistema Educativo. Los tres niveles tenían su fundamento en los diferentes estadíos de la formación personal del hombre. La educación inicial, orientada a la atención del niño desde sus primeros años con fines de contribuir a su desarrollo integral capacitando a la población, especialmente a la familia, para que le proporcione, durante sus primeros años, los estímulos y experiencias indispensables para el desarrollo de sus potencialidades; la Educación Básica orientada a la ampliación del servicio educativo a la mayoría de la población peruana con fines de capacitación suficiente para el trabajo y la vida ciudadana; este nivel a su vez estuvo dividido en tres ciclos de 4, 2 y 3 grados respectivamente que atendía a tres criterios fundamentales: La maduración psicológica de los educandos, la progresión de su aprendizaje y la necesidad de dotarlos, en cada uno de los ciclos de un bagaje mínimo de conocimientos y habilidades que les permita valerse por si mismos. La Educación Superior fue optativa y definitivamente especializada con carácter científico y profesional dividido en tres ciclos: el primer ciclo que conduce al Bachillerato profesional, el segundo ciclo conducente a la Licenciatura, Maestría y también a otros títulos y certificaciones especiales; y el tercer ciclo conducente al Doctorado. Entre la Educación Básica y la Educación Superior, la Reforma Educativa propuso una sola línea de Educación, dando una esencia de tecnificación sin perjuicio de su contenido científico-humanístico. En cuanto se refiere a las modalidades educativas, la Ley señala textualmente: La Educación Básica Regular es la modalidad destinada a asegurar el desarrollo integral del educando y a capacitarlo para el trabajo, promoviendo su
participación activa en el proceso social. La Educación Básica Laboral, es una modalidad del sistema destinada al desarrollo integral y a la calificación laboral, en áreas funcionales de trabajo, de los adolescentes y los adultos que no siguieron oportunamente la Educación Básica Regular, promoviendo su participación activa en el proceso social. La Calificación Profesional Extraordinaria es una modalidad básicamente no escolarizada del sistema educativo destinada a la capacitación permanente de trabajadores de los diversos sectores de la actividad social y económica nacional y la actualización periódica de su educación. La Educación Especial está destinada a la atención de los educandos que presentan los siguientes tipos de excepcionalidad: deficiencia mental, problemas de audición y lenguaje, ceguera y visión subnormal, limitaciones e impedimentos físicos, trastornos de la conducta y desajustes emocionales significativos e irregularidad social. Los educandos superdotados tendrán programas adecuados a su condición de excepcionalidad. Asimismo, la Educación Superior contempló dos modalidades: La Regular y la No Regular, abarcando los primeros ciclos de la Universidad y las Escuelas Superiores. El primer ciclo se impartía en las Escuelas Superiores de Educación Profesional (ESEP), con equivalencia curricular de seis a ocho semestres académicos; el segundo ciclo y tercer ciclo impartidos en universidades y centros de Altos Estudios. La modalidad no regular en Educación Superior se caracterizó por ser preferentemente no escolarizada. Además de los profundos cambios perpetrados en cuanto a estructura y contenidos curriculares de la educación peruana, la Ley 19326 también sentó las bases de una nueva administración y organización del servicio educativo, centrado esta última en el sistema nuclear de organización. Sobre la nuclearización, Andrés Cardó señala -»...el sistema de nuclearización ha sido una de las innovaciones de la reforma de la educación más naturalmente aceptada por la Comunidad Nacional, lo cual significa que colmó una aspiración popular». El esquema general (Esquema de Nuclearización de la Educación Inicial y Básica) extraído del Informe General de la Reforma Educativa peruana muestra los órganos de línea de mando de la administración centralizada del sector educativo y permite ubicar el ámbito de los “servicios educativos” y a la vez que destaca su estructura administrativa. 4.1.5. Quinquenio de la Educación:1980-1985 A partir de 1980, se inicia el llamado quinquenio de la educación peruana, con el gobierno del Arquitecto Fernando Belaunde Terry, quien otorgó, con una concepción diferente al de la Reforma Educativa, especial prioridad a la problemática educativa. La principal característica del quinquenio de la educación es: la reestructuración del sistemaeducativo, concordante con la Ley General de Educación Nº 23384, donde se consideran las necesidades del desarrollo integral del docente del país. En el marco de esta ley, los niveles y modalidades educativos establecidos comprende: a) La Educación formal, impartida en forma escolarizada y no escolarizada. b) La Educación No Formal, caracterizada por el autoaprendizaje y por la acción de diversos agentes educativos tales como la familia, la comunidad, el centro de trabajo, las agrupaciones políticas, religiosas, culturales y los medios de comunicación social.
Los niveles del Sistema Educativo considerados en esta etapa son: -Primer Nivel: Educación Inicial -Segundo Nivel: Educación Primaria -Tercer Nivel: Educación Secundaria -Cuarto Nivel: Educación Superior Las modalidades educativas son: -De menores -De adultos -Especial -Ocupacional -A distancia 4.1.6. La Educación en el período: 1985-1990 En el período del gobierno aprista 1985 - 1990, se elaboró el llamado Proyecto Educativo Nacional, con miras a plasmar en una Nueva Ley General de Educación, la estructura de un sistema educativo constituido por niveles y modalidades, integrados y articulados, acordes a las necesidades y características de la población. Este proyecto contempló los siguientes niveles, modalidades y formas: A. Niveles a.1 Nivel Inicial -para niños - para la familia a.2 Educación Básica -I Ciclo Básico, con 4 grados -II Ciclo Básico, con 2 grados -III ciclo Básico, con 4 grados a.3 Educación Superior En el nivel básico, se distinguían dos modalidades: -Nivel Básico de Menores: destinado a educandos comprendidos entre los 5 y 16 años. -Nivel Básico de Adultos: destinado a educandos mayores de 16 años, vinculado al trabajo productivo y preferentemente no escolarizado. B. Modalidades, concebidas como alternativas del sistema educativo: b.1. Educación de adultos b.2 Educación especial b.3 Educación bilingüe b.4 Educación Ocupacional b.5 Educación a distancia C. Formas c.1 Escolarizada c.2 No Escolarizada Esta propuesta educativa no constituyó más que un proyecto.
ANEXO I. PRIMERA LEY DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA (1850). I. REGLAMENTO DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA PARA LAS ESCUELAS Y COLEGIOS DE LA REPÚBLICA El ciudadano Ramón Castilla, Presidente de la República atendiendo: I. A que hasta la fecha no se ha dado el Plan de Educación nacional que prescribe la Constitución en su artículo 87; II. A que la Instrucción Pública necesita entre tanto un arreglo adecuado al progreso de las luces, a nuestro estado moral y social y a la índole de nuestras instituciones; III. A que para satisfacer tan importante exigencia, reconocida desde el principio de la actual administración, se mandó formar un proyecto del plan general de instrucción por una comisión, cuyos trabajos preliminares y fundamentales fueron sometidos al Congreso; IV. A que el método y orden, no menos que las disposiciones contenidas en dichas bases, pendientes en las Cámaras, pueden planificarse en parte con provecho de los establecimientos literarios y servir como ensayo ventajoso para la mejora que necesita este interesante ramo; V. A que la instrucción y educación públicas deben garantizarse por el Estado, y lo están por el artículo 174 de la Ley fundamental, y a que corresponde al Ejecutivo la vigilancia en el cumplimiento de este deber, conforme a la atribución 31 del artículo 87, y también la facultad de hacer las alteraciones que crea convenientes en los reglamentos y planes de enseñanza, hasta que se sancione el plan general por el Congreso. En uso de esta atribución, he venido en decretar la observancia de las bases presentadas por la referida Comisión, con las modificaciones contenidas en el siguiente REGLAMENTO Capítulo 1º. Clasificación de los establecimientos de enseñanza Art. 1º La enseñanza es pública o privada. La primera es la que se da en los establecimientos costeados por la nación; y la segunda, la de empresas particulares. Art. 2º Para todo empleo público, cargo o comisión, se requiere examen y aprobación en las materias de enseñanza. Art. 3º La instrucción pública tiene tres grados: la del primero se dará en las escuelas, la del segundo en los colegios menores y la del tercero en los colegios mayores y universidades. Art. 4º En toda escuela o colegio se comunicará educación moral y religiosa, cuidándose por quienes corresponda de la pureza de la doctrina y efectividad de la enseñanza. Capítulo 2º. Escuelas Art. 5º Las escuelas son de primero y segundo orden. Art. 6º En toda parroquia habrá un número de escuelas gratuitas proporcionado a la población; las que falten se irán planificando como lo permitan los fondos del ramo, y todas estarán bajo la inspección de una junta cuyas funciones y calidades de sus individuos se designarán después. Se prohíben las escuelas para la concurrencia simultánea de ambos sexos, bajo la pena de clausura 36
inmediata del establecimiento, y de una multa al maestro, que no excederá de cincuenta pesos, a juicio de la Junta, con destino a dichos fondos. Art. 7º En las escuelas de primer orden se enseñará lectura y escritura, y el cálculo de los números enteros, de las fracciones comunes y números complejos, Catecismo de la religión y elementos de la gramática castellana; y en aquellos lugares en que sea posible y no haya colegios menores, se podrá también enseñar la teneduría de libros y elementos de Economía Política, acomodándose para ello a la inteligencia de los niños. Art. 8º En las escuelas de segundo orden se enseñará lectura y escritura, aritmética en toda su extensión; gramática castellana, religión, exponiendo completamente la parte que mira a las costumbres, reglas de moral práctica, incluso los deberes sociales, urbanidad, reglas generales para la celebración de los contratos más usuales, y penas de los delitos más comunes. Art. 9º En los lugares donde haya maestros aprobados para los anteriores ramos, no se permitirá sin la enseñanza de éstos la apertura de ninguna escuela. Art. 10º En la Capital de la República habrá una Escuela Normal Central; en los Departamentos habrá también escuelas normales, a juicio de las juntas de instrucción; y todas se establecerán cuando pueda proveerse a su competente dotación. Capítulo 3º. Colegios Art. 11º Los colegios son menores y mayores. Art. 12º En los colegios habrá un Rector, un Vice-Rector cuando menos, un número de inspectores proporcionado al de alumnos, un Capellán destinado a dirigir los actos de culto y comunicar la instrucción religiosa, y los profesores necesarios para las diferentes enseñanzas. Art. 13º Los colegios menores están destinados a la educación e instrucción del segundo grado. Se enseñará en ellos las reglas generales de Literatura castellana; las lenguas francesas, inglesa y latina; Geografía universal antigua y moderna, con mucha extensión la de América, y en especial la del Perú; Historia general antigua y moderna; nociones de Lógica y Etica; elementos de Matemáticas puras; rudimentos de Física, de Química y de Historia natural; nociones de Economía Política; las disposiciones de nuestra Constitución Política y reglas de higiene privada, dibujo, música y teneduría de libros. Art. 14º Además de lo expresado en el artículo anterior, podrá enseñarse en los colegios menores otras lenguas y cualquier otro ramo de educación y mero ornato, pero no otra alguna ciencia. Art. 15º Los colegios mayores están destinados al complemento de la instrucción científica, enseñándose en ellos las ciencias y la literatura con la posible extensión, e indispensablemente, Filosofía, Matemáticas y Física. Art. 16º Habrá también colegios mayores especiales, destinados a la enseñanza en toda su extensión de ciencias particulares. Art. 17º En la Capital de la República y en las de los Departamentos y Provincias en que sea posible, habrá un colegio mayor de primera clase. Art. 18º En la Capital de la República habrá a lo menos dos colegios especiales: uno de ciencias médicas y otro militar. Art. 19º Las ciencias eclesiásticas se enseñarán en el Seminario, que debe haber en cada una de las diócesis.
Art. 20º En los colegios de niñas se enseñará dibujo, música, toda especie de costura llana, deshilado, bordado, tejido y demás obras manuales propias de su sexo, reglas de urbanidad moral y economía doméstica, gramática castellana, aritmética, francés e inglés, geografía descriptiva, breves nociones de historia general, reglas de higiene privada y religión. Art. 21º Habrá un colegio de arte de Obstetriz en la Capital de la República y en todos los demás departamentos conforme sea posible establecerlos; a cuyo efecto las Juntas de Instrucción propondrán los arbitrios convenientes. Capítulo 4º. Universidades Art. 22º Todas las Universidades que hoy existen en la República formarán un solo cuerpo, cuyo centro es la Universidad de San Marcos de Lima. Art. 23º La Universidad de San Marcos de Lima se compondrán de las siguientes facultades: de Ciencias eclesiásticas, comprendíendose el Derecho Canónico; del Derecho de todos sus ramos; de Medicina; de Matemáticas; de Ciencias Naturales; de Filosofía y Humanidades, comprendíendose la Economía Política, y cada una de estas facultades se dividirá en secciones. En las demás universidades habrá, si es posible, las mismas facultades, o al menos la de Filosofía y Humanidades, y de Teología o Derecho, sin cuyo requisito no podrá haber universidad. Art. 24º Para erigirse más universidades, que las actualmente existentes en la República, es necesario el acuerdo de la de San Marcos, el de la Junta Central de Instrucción y la aprobación del Gobierno. Art. 25º Para conferirse los grados universitarios se requiere haber sido examinado y aprobado en todos los ramos que abraza la Facultad, en cualquiera de las Universidades o Colegios Mayores de la República. Los que pretendan el grado, por haber presentado sus exámenes en Colegios Mayores, demostrarán y sostendrán en la Universidad la serie de proposiciones que les serán señaladas. Los discursos serán en latín y la discusión en castellano. Art. 26º También podrán obtener los grados universitarios sin las precedentes pruebas, las personas de sobresaliente mérito científico, a propuesta de la Universidad con aprobación de la Junta Central de Instrucción. Art. 27º La enseñanza en las Universidades será dada por sus Catedráticos. Art. 28º El estudio de la Facultad no se tendrá por bastante para abrazar alguna profesión, si no se acredita haber seguido los cursos respectivos en el Colegio mayor, o haber presentado en él los exámenes. Quedan subsistentes las concesiones de que gozan, conforme a las leyes, los Colegios mayores y los estudiantes que cursan en ellos. Capítulo 5º. Régimen de la instrucción Art. 29º La dirección y gobierno de la instrucción pública en todos sus ramos, es decir, en todo lo que tenga el carácter de intelectual y moral, corresponda al gobierno por el Ministerio de Instrucción, y se regirán por las disposiciones de este Reglamento, hasta que el Congreso dé el Plan General de educación. Art. 30º Habrá en la Capital de la República una Junta Central de instrucción compuesta de doce miembros que nombrará el Gobierno y será presidida por el que entre ellos se elija cada año.
Art. 31º La Junta será regida por el reglamento económico que ella forme, y sus facultades son: 1º. Cuidar de la puntual observancia del presente Reglamento en todos los establecimientos de instrucción de la Capital. 2º. Visitarlos con la frecuencia posible y por lo menos una vez al mes, para examinar el estado de arreglo en que se hallen. 3º. Indagar si se da en ellos la instrucción religiosa, moral y científica, y todas las faltas que hubiere en este orden, y en cuanto a la alimentación, trato y cuidado de los alumnos, participándolas inmediatamente al Ministerio de Instrucción para su enmienda o para la clausura de los establecimientossi el arreglo no dependiese enteramente del Gobierno. 4º. Examinar y aprobar todos los profesores para las escuelas y colegios: proponer, por conducto de la Prefectura, los empleados y profesores que deban nombrarse para el adelanto de las escuelas y colegios costeados por el Estado; y la separación que en los establecimientos particulares convenga hacer de los perniciosos a la buena moral y educación. Cuando notare mérito sobresaliente en profesores y alumnos, propondrán premios para remunerarlos. 5º. Cuidar de que se hallen establecidas a la mayor brevedad todas las escuelas de la Capital y del Departamento votadas en la Ley del Presupuesto. 6º. Procurar que se planifiquen las demás de que habla el artículo 6º de este Reglamento, las escuelas que deben establecer los conventos y párrocos, las normales, y los colegios de maternidad y de artes y oficios, proponiendo las rentas y arbitrios que legalmente puedan aplicarse por el Gobierno, y en su defecto, las que puedan recabarse de la próxima Legislatura. 7º. Deberá estar en comunicación con las demás Juntas de instrucción, para suministrarles los datos aparentes o que se les pidieren, para el adelanto o mejora de las instrucción, y para facilitar la adquisición de profesores, útiles, métodos y libros en todos los Departamentos. 8º. Cuidará asimismo que los Directores o encargados de los colegios nacionales cobren con puntualidad sus rentas y rindan oportunamente sus cuentas, dando aviso al Ministerio de las omisiones o malversación tan luego como las notare. 9º. Propondrá al Gobierno los medios de mejorar o propagandar la instrucción en todos los establecimientos, las adiciones o enmiendas que conviniere hacer en este Reglamento, y se encargará de formar el proyecto del plan general de instrucción y educación nacional, para someterlo a la próxima Legislatura. 10º. Son, en fin, atribuciones de la Junta todas las que señala este Decreto. Art. 32º En cada capital de Departamento habrá una Junta de instrucción pública que se compondrá de cinco miembros nombrados por la Prefectura con aprobación del Gobierno. OEI - Sistemas Educativos Nacionales - Perú 5 Art. 33º En cada capital de Provincia habrá una Junta de Instrucción compuesta de dos personas notables, elegidas a propuesta de las Subprefecturas por el Prefecto y de las cuales será miembro el párroco. Art. 34º En las parroquias habrá Juntas que se mencionan en el artículo 6º compuestas de dos notables, propuestos por el Gobernador y nombrados por el Subprefecto, siendo también el párroco miembro de ellas.
Art. 35º Son atribuciones de estas Juntas comunicarse con la central en cuanto lo permitan las localidades; debiendo comunicarse unas con otras en sus respectivas provincias y departamentos y también con la central, y entenderse con la autoridad superior política del lugar para todo aquello que facilite o conduzca al puntual cumplimiento de sus deberes. Art. 36º Siendo una obligación sagrada de los padres el dar a sus hijos una educación conveniente, y habiendo felizmente escuelas en casi todos los puntos de la República, las Juntas tendrán como un deber primordial el compeler a las familias al cumplimiento de la expresada obligación por medio del consejo, de la persuasión y demás recursos permitidos, legales y eficaces. Esta incumbencia toca también a las autoridades locales y especialmente a los párrocos, quienes en cumplimiento de su ministerio exhortarán a los fieles constantemente, y sobre todo en los domingos y días feriados después de la explicación del Evangelio. Capítulo 6º. Enseñanza pública Art. 37º Para que la enseñanza pública se arregle a lo dispuesto en este decreto, los directores o encargados de todos los colegios nacionales, con presencia del estado de las rentas y demás recursos disponibles, formarán inmediatamente un proyecto de reglamento especial para sus respectivos establecimientos y lo pasarán a las juntas locales, quienes con las modificaciones que crean convenientes lo remitirán a la Prefectura, y ésta con su informe al Ministerio para examen y aprobación. El término que para esto se concede es el de tres meses improrrogables, que principiarán a contarse desde el 1º de julio próximo. Con el expresado Reglamento se remitirá otro relativo al régimen económico, en que se consultará la mejor recaudación y manejo de las rentas, la distribución del tiempo, y el cuidado que merece la juventud en cuanto a su moral, salubridad, desarrollo y robustez, sin omitir los ejercicios gimnásticos que con este objeto son necesarios en las casas de educación. Art. 38º La enseñanza pública continuará por ahora con los métodos que se siguen; pero inmediatamente se someterán a las Juntas respectivas, quienes con observaciones los pasarán a la central, y ésta al Ministerio para su resolución. El término que para esto se concede es el de cuatro meses contados desde el 1º de julio. Capítulo 7º. Enseñanza privada Art. 39º Cualquiera puede abrir establecimientos de instrucción en sus tres grados, con tal que enseñe las materias prefijadas y dé pruebas bastantes de moralidad y capacidad ante las Juntas de instrucción. También es condición indispensable que publique por la prensa su programa de enseñanza, especificando los textos, métodos y autores que sigue, y la aprobación de dichas Juntas. Art. 40º Todo profesor puede adoptar el texto y método que mejor le parezca, previa aprobación de las Juntas de instrucción. Art. 41º Cualquier persona tiene la libertar de enseñar en estos establecimientos, previo examen y aprobación en el ramo de que pretenda encargarse ante las expresadas Juntas. Art. 42º El orden económico de dichos establecimientos queda a arbitrio de sus directores, sin perjuicio de observar lo dispuesto en este Reglamento y en los de policía, y sujetarse a la inspección de los comisionados que nombrarán las Juntas de instrucción.
Art. 43º Todos son libres para seguir sus cursos en el establecimiento de instrucción que elijan; pero no se tendrán por aprobados para los efectos legales, sino previos los exámenes en la forma que designa este decreto y las disposiciones vigentes. Art. 44º Los establecimientos cuya enseñanza y educación sean conocidamente contrarias a la moral y buenas costumbres, y perjudiciales al progreso físico e intelectual de la juventud, se cerrarán inmediatamente por las Juntas, sin perjuicio de las penas legales que, previo juzgamiento, se les imponga según la gravedad de los males que causaren. Art. 45º Los directores o maestros condenados por este motivo, no podrán abrir establecimientos ni enseñar en ningún punto de la República, a cuyo efecto se pondrán sus nombres en los periódicos, y las Juntas se transmitirán entre sí los avisos convenientes por medio de la central. Art. 46º Tanto en los establecimientos públicos como privados, se presentarán exámenes de las Facultades que se enseñen luego que los educandos se hallen expeditos, y se darán precisamente premios a los más aprovechados, transmitiendo sus nombres a las Juntas y a la prensa; sobre el cumplimiento de estos deberes, se encarga a aquellas el mayor celo y vigilancia. Art. 47º Los que cooperaren provechosamente a la propagación de la instrucción, los padres de familia que se esmerasen en la educación de sus hijos o pupilo y los profesores, directores y maestros que más se distinguieren en la enseñanza, adquieren un mérito especial para ser atendidos por el Gobierno y colocados de preferencia en los destinos públicos, fuera de los premios o remuneración que conviniere y pueda concedérseles. Capítulo 8º. Profesores Art. 48º Los profesores que actualmente hubiesen en los establecimientos de enseñanza pública, continuarán en el ejercicio de sus empleos, y serán considerados tanto en su permanencia como para los ascensos y premios, siempre que contraigan al cumplimiento de sus deberes. Art. 49º Ninguno podrá obtener en lo sucesivo cátedra en los Colegios mayores, ni ejercer la enseñanza en los establecimientos de instrucción pública, sin previa oposición a no ser que, a juicio de las Juntas, se deba planificar algún nuevo ramo científico que no se haya cultivado en el país en toda su extensión y para el que sea necesario contratar profesores. Art. 50º Las Juntas abrirán la oposición por medio de avisos, señalando un término proporcionado; recibirán las peticiones que los opositores deberán hacer, acompañando una información de buena conducta; se procederá en seguida a las actuaciones literarias ante las mismas Juntas, quienes por votación secreta decidirán sobre la preferencia de los candidatos, dando cuenta, por conducto de la autoridad competente, para la aprobación y nombramiento en forma. Sólo se omitirá el requisito de oposición cuando no hubiesen opositores, en cuyo caso se procederá al examen del que apareciere, más apto, y con la aprobación que mereciere, se pedirá su nombramiento. Cuando hubiere necesidad de reemplazar provisionalmente a algún profesor para el cual no hubiese señalado sustituto, se proveerá accidentalmente el encargado por la autoridad competente, a propuesta de las Juntas. Art. 51º Para la aprobación y examen de los profesores y directores de establecimientos de enseñanza privada, procederán las Juntas con vista de los
documentos de idoneidad que les presenten los interesados y los datos e informes que por sí misma cuidarán de adquirir. Art. 52º Los profesores de establecimientos nacionales omisos en la asistencia y desempeño de sus cargos, sufrirán por primera vez la pérdida del sueldo del tiempo de su inasistencia sin causa y el debido permiso, o de sus faltas; por la segunda suspensión de dos meses, y por la tercera la pérdida del empleo, que solicitarán las Juntas ante la autoridad respectiva, y se decretará, sin más diligencias ni requisitos, por quien convenga. La separación de los profesores de establecimientos privados deberá hacerse por los directores o empresarios, cuando las Juntas la soliciten en cumplimiento de sus atribuciones, bajo la pena de clausura del establecimiento, caso de contradicción o resistencia. Art. 53º La graduación y naturaleza de las correcciones que se han de aplicar en los establecimientos de instrucción, se determinará en sus reglamentos, de manera que asegure la reforma de los educandos, sin degradar su corazón, como sucede con la flagelación, palmeta y demás castigos de este género prohibido por las leyes. Capítulo 9º. Rentas de instrucción Art. 54º Son rentas de instrucción pública, las que por fundación particular o por disposición de la autoridad pública pertenezcan a este objeto; las que actualmente perciben los establecimientos de instrucción, y las que el Congreso le ha aplicado en la Ley del Presupuesto. Art. 55º .Las rentas de instrucción se administran por las tesorerías departamentales, si consisten en asignaciones de los fondos públicos; o por los colegios o establecimientos, si consisten en bienes o derechos que les pertenecen o les están adjudicados. La recaudación de éstas continuará a cargo de los Directores o Rectores, como se halla; pero será garantizada con fianza que otorgarán a satisfacción de las Juntas, en cantidad igual a la cuarta parte del producto anual; y cuando se recaudare se depositará en un arca de dos llaves, que tendrán el Rector y el Presidente de la Junta de instrucción. OEI - Sistemas Educativos Nacionales - Perú 7 Art. 56º Todo gasto se hará por mano del Rector o Director, previo presupuesto mensual formado anticipadamente por él mismo con el visto bueno del Presidente de la Junta de Instrucción, y la competente orden de pago del Prefecto del departamento debiendo abonarse su importe con los fondos del establecimiento o del tesoro, o con los de ambos según fuere la dotación del mismo establecimiento. Art. 57º Los presupuestos se formarán del haber mensual de los empleados y de las cantidades establecidas para gastos ordinarios. En los colegios las cantidades que contenga el presupuesto para alimentación de los colegiales de beca, deben ser también fijas. Art. 58º Para cualquier gasto extraordinario se requiere presupuesto separado en la forma dicha, orden del Prefecto y aprobación del Gobierno. Art. 59º Los libros y cuentas se llevarán en los colegios por el mismo orden y método que en las oficinas del Estado. Art. 60º Las cuentas se rendirán anualmente por los Rectores o Directores, ante las Juntas de instrucción y se fenecerán en las tesorerías departamentales. Art. 61º A los Rectores se abonará, además de su sueldo, el 4% de premio para los cobradores, sobre las cantidades recaudadas, y se les formará en las
tesorerías cargos por el producto total de las rentas propias de los colegios, siendo responsables en la misma forma que los recaudadores de rentas fiscales. Art. 62º Los Rectores serán responsables del resultado de sus cuentas con sus bienes o los de sus fiadores, y en caso de malversación u omisión en el rendimiento de las que les competen, seránejecutados con el rigor de las leyes y separados inmediatamente del cargo. Del cumplimiento de este artículo darán anualmente razón al Ministerio las Juntas y Tesorerías. Art. 63º La cantidad votada en la partida 189 de la Ley del Presupuesto, servirá para gastos de escritorio de la Junta Central de Instrucción Pública. Art. 64º Los Directores o Rectores remitirán mensualmente al Ministerio, razones de ingresos y egresos visadas por el Presidente de las Juntas para su publicación. Art. 65º Los sueldos de los Rectores, profesores y demás empleados, serán los que se designen en los reglamentos particulares de los establecimientos, mientras se hace un arreglo general en el Código de Instrucción que deberá darse oportunamente. Capítulo 10º. Atribuciones de las autoridades Art. 66º Los Prefectos tienen la inspección superior inmediata en los establecimientos de sus respectivos territorios. A ellos toca procurar la propagación de la instrucción, cuidar del mejor arreglo de los establecimientos destinados a este objeto y velar por el exacto desempeño de las Juntas y demás empleados del ramo. Art. 67º Sus atribuciones, así como las de los Sub-Prefectos, Gobernadores y demás funcionario políticos, son las designadas en la Ley del 21 de diciembre último, en las resoluciones y disposiciones vigentes y en el presente Reglamento, de cuya ejecución quedan especialmente encargados. El Ministro de Estado del despacho de Gobierno, Instrucción Pública y Beneficencia, cuidarán delcumplimiento de este decreto y de hacerlo publicar. Dado en la Casa de Gobierno en Lima, a 14 de junio de 1850. Ramón Castilla - Juan M. del Mar. ANEXO II BREVE HISTORIA DE LA EDUCACIÓN Período Clásico Durante el período clásico, los sistemas de educación derivaban de la educación de la antigua Grecia. Sócrates, Platón, Aristóteles e Isócrates fueron los pensadores que influyeron en su concepción educativa. El objetivo del educador griego era preparar a los jóvenes intelectualmente para asumir posiciones de liderazgo en las tares del Estado y la sociedad. En los siglos posteriores, los conceptos griegos sirvieron para el desarrollo de las artes, la enseñanza de todas las ramas de la filosofía, el cultivo de la estética ideal y la promoción del entrenamiento gimnástico. La educación durante el Imperio Romano, después de un período inicial en el que se siguieron las viejas tradiciones religiosas y culturales, se decantó por el uso de profesores griegos para la juventud, tanto en Roma como en Atenas. La educación romana transmitió al mundo occidental el estudio de la lengua latina, la literatura clásica, la ingeniería, el derecho, la administración y la organización del gobierno. Muchas escuelas monásticas así como municipales y catedráticas se fundaron durante los primeros siglos de la influencia cristiana.
Escuela platónica Edad Media En la Edad Media, durante el siglo IX ocurrieron dos hechos importantes en el ámbito educativo. Carlomagno, reconociendo el valor de la educación, trajo de York (Inglaterra) a clérigos y educadores para desarrollar una escuela en el palacio. Por su lado, El Rey Alfredo promovió instituciones educativas en Inglaterra que eran controladas por monasterios. Persia y Arabia desde el siglo VI al IX tuvieron instituciones de investigación y para el estudio de las ciencias y el lenguaje. En el desarrollo de la educación superior durante la edad media los musulmanes y los judíos desempeñaron un papel crucial, pues no sólo promovieron la educación dentro de sus propias comunidades, sino que intervinieron también como intermediarios del pensamiento y la ciencia de la antigua Grecia a los estudiosos europeos. Para este tiempo se abrieron varias universidades en Italia, España y otros países, con estudiantes que viajaban libremente de una institución a otra. Las universidades del norte como las de París, Oxford y Cambridge, eran administradas por los profesores: mientras que las del sur, como la de Italia y Alcalá de España, lo eran por los estudiantes. Sin embargo, la educación era un privilegio de las clases superiores y la mayor parte de los miembros de las clases bajas no tenían acceso a la misma. Monje copiando un manuscrito Renacimiento El Renacimiento fue un periodo en el que el estudio de las matemáticas y los clásicos llegó a extenderse, como consecuencia del interés por la cultura clásica griega y romana que aumentó con el descubrimiento de manuscritos guardados en los monasterios. Muchos profesores de la lengua y literatura griega emigraron desde Constantinopla en Italia. Durante este período se dio una gran importancia a la cultura clásica griega y romana enseñada en las escuelas de gramática latina. De esta época datan las primeras universidades americanas fundadas en Santo Domingo (1.538), en México y Lima (1.551). Siglo XVII, XVIII y XIX El Siglo XVII fue un período de rápido progreso de muchas ciencias y de creación de instituciones que apoyaban el desarrollo del conocimiento científico. La creación de estas y otras organizaciones facilitó el intercambio de ideas y de información científica y cultural entre los estudiosos de los diferentes países de Europa. Tal vez, el más destacado educador del siglo XVII fuera Jan Komensky, obispo protestante de Moravia, más conocido por el nombre latino de Comenio. Su labor en el campo de la educación motivó que recibiera invitaciones para enseñar por toda Europa. Su objetivo educativo podría resumirse en "enseñar a través de todas las cosas a todos los hombres", postura que se conoce como pansofía. Durante el Siglo XVIII se estableció el sistema escolar en Pursia; en Rusia empezó la educación formal. Durante el mismo período se introdujo el método monitorial de enseñanza, por el que cientos de personas podían aprender con un profesor y la ayuda de alumnos monitores o asistentes. Los dos planes abrieron la posibilidad de la educación de masas. El teórico educativo más relevante del siglo XVIII fue Jean-Jaques Rousseau. Su influencia fue considerable tanto en Europa como en otros continentes. Entre sus propuestas concretas estaba la de enseñar a leer a una edad posterior y el estudio de la naturaleza y de la sociedad
por observación directa. Sus propuestas radicales sólo eran aplicables a los niños, las niñas debían recibir una educación convencional. El Siglo XIX fue el período en que los sistemas nacionales de escolarización se organizaron en el Reino Unido, en Francia, en Alemania, en Italia, España y otros países europeos. El más influyente seguidor de Rousseau fue el educador suizo Johann Pestalozzi, cuyas ideas y prácticas ejercieron gran influencia en las escuelas de todo el continente. Su principal objetivo era adaptar el método de enseñanza al desarrollo natural del niño. Para lograr este propósito consideraba el desarrollo armonioso de todas las facultades del educando (cabeza, corazón y manos). El siglo XX A comienzos del siglo XX la actividad educativa se vio muy influenciada por los escritos de la feminista y educadora sueca Ellen Key. Su libro El siglo de los niños (1.900) fue traducido a varias lenguas e inspiró a los educadores progresistas en muchos países. La educación progresista era un sistema de enseñanza basado en las necesidades y en las potencialidades del niño más que en las necesidades de la sociedad o en los preceptos de la religión. Estados Unidos ejerció una gran influencia en los sistemas educativos de los países de América Latina. El siglo XX ha estado marcado por la expansión de los sistemas educativos de las naciones industrializadas de Asia y África. LA educación básica obligatoria es hoy prácticamente universal, pero la realidad indica que un amplio número de niños (quizá el 50% de los que están en edad escolar en todo el mundo) no acuden a la escuela. CONCLUSIONES La elaboración del presente trabajo no ha permitido conocer aspectos de suma relevantes con respecto a la historia de la educación en nuestro país. Conocimos su origen y evolución en cada etapa y espacio de tiempo, entendiendo que la educación está presente en la vida del hombre desde los comienzos de su existencia. Vimos que desde el hombre más antiguo y primitivo hasta las sociedades más estructuradas se educaban, de diferente manera y con diversos fines que en la actualidad, pero aún así ejercían una educación práctica para sus fines. La pedagogía por otra parte, se originó también en épocas antiguas, creando grandes antecedentes, pero sólo fue reconocida como un movimiento histórico en el siglo XIX. Analizamos la evolución que tuvo tanto la educación como la pedagogía a lo largo de la historia, comprendiendo así cada momento que vivieron éstas para llegar a ser lo que conocemos en la actualidad. Estudiamos la diversidad de influencias sociales que tuvieron cada una de ellas, dependiendo de la época. Por último analizamos la relación que existió y existe entre ellas, comprendiendo de esta manera que son dos ramas estrechamente vinculadas entre sí, y que para que se pueda obtener un buen desarrollo educativo, con instituciones y leyes, deben de funcionar tanto la educación como la pedagogía de manera uniforme y trabajar en conjunto. Gracias a la elaboración de este trabajo hemos llegado a conocer un poco más acerca de temas de vital importancia para nosotras como futuras educadoras. EL AUTOR
1. CAPELLA RIVERA, Jorge “Una Década en la Educación Peruana 1980-1990-
Reflexiones y Propuesta”. Edit. Cultura y Desarrollo – 1991 Ediciones Peisa, 1973. "Comentarios Reales De Los Incas" Tomos I, Ii Y Iii - Garcilaso De La Vega, Inca - Ediciones Peisa, 1973. 3. SISTEMA EDUCATIVO NACIONAL DE PERÚ: 1994 / Ministerio de Educación de Perú y Organización de Estados Iberoamericanos; Lima, 1994 4. VALCÁRCEL, Carlos Daniel: “Breve Historia de la Educación Peruana” Editorial Educación - 1975, Lima –Perú. 5. Isabel Abal de Hevia “Historia de la educación" 6. Lorenzo Luzuriaga. "Historia de la educación y la pedagogía" .Editorial Losada
2. CIEZA DE LEON, Pedro - La Cronica Del Peru" -
PÁGINAS ELECTRÓNICAS   http://es.encarta.msn.com http://www.universia.edu.pe
ENVIADO POR PROF. JUAN ALBERTO CHUNGA ESPINOZA CIENCIAS HISTÓRICO SOCIALES Y FILOSFÍA-UNPRG
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