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Timestamp: 2019-04-22 20:36:54+00:00

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La figura del préstamo participativo1 se encuentra a caballo entre la financiación tradicional y el capital riesgo. Habitualmente se trata de un instrumento utilizado por inversores profesionales como los business angels y el capital riesgo, si bien también hay organismos dentro de la Administración Pública que hacen del préstamo participativo el instrumento habitual a través del cual se concede financiación a emprendedores. Este es el caso de ENISA o COFIDES, S.A. 2 que lo utilizan como instrumento para la concesión de las distintas líneas de ayudas públicas que ponen a disposición de las PYMES.
Las características particulares de los préstamos participativos son las siguientes:
– Tienen la consideración de patrimonio neto a los efectos de la reducción del capital social y liquidación de la sociedad como consecuencia de pérdidas, por lo que refuerzan los fondos propios de la empresa beneficiaria del préstamo.
– Tienen naturaleza de deuda subordinada. En caso de concurso de acreedores de la prestataria el prestamista se situará tras los acreedores privilegiados, primero, y comunes, después, y por delante de los socios.
– La remuneración del préstamo participativo se compone de una parte facultativa fija independiente de la actividad empresarial (referenciada frecuentemente al Euribor3 más un diferencial) y de otra obligatoria y variable (consustancial a la naturaleza de préstamo participativo) vinculada a la evolución de resultados y a la que suele establecerse un importe máximo.
– Tratamiento fiscal especial sobre los intereses liquidados de conformidad con la ley sobre el Impuesto de Sociedades4 .
– Únicamente podrá llevarse a cabo una amortización anticipada del préstamo participativo en cuestión si ésta va acompañada de un incremento de los fondos propios de la empresa en la misma cuantía que la amortización anticipada. Dicho incremento debe producirse mediante aportaciones dinerarias sin que quepa las revalorizaciones de activos o las ampliaciones de capital con cargo a reservas.
– No se produce disolución del emprendedor por cuanto la financiación se concede en formato de deuda sin cesión de participación en el capital.
– Si bien nada impediría, atendiendo a la escasa normativa existente sobre los préstamos participativos en la legislación española, exigir garantías al prestatario, la regla habitual es la no solicitud de garantía alguna más allá del propio proyecto empresarial en el que se invierte y la solvencia profesional del equipo gestor que lo dirige5 .
– Evita la participación del prestamista en la gestión de la empresa, salvo que se pacte lo contrario.
– El carácter de deuda subordinada permite la posibilidad de incrementar la capacidad de endeudamiento; esto es, mayor solvencia para el resto de acreedores de la empresa prestataria.
– Excepto por la parte de intereses fijos que pudieran liquidarse, el préstamo participativo adecúa el pago de intereses en función de la evolución de la empresa.
– Si el prestamista es una entidad pública el plazo de amortización y de carencia suelen ser más elevados.
Inconvenientes de los préstamos participativos
– Falta de interés de la banca comercial en la concesión de esta clase de préstamos.
– En situaciones concursales la subordinación dejaría sin eficacia a las garantías que pudieran acompañar al préstamo participativo y, aún con ellas, seguiría ubicándose en la posición que le atribuye la Ley Concursal a los créditos subordinados.
– Si bien el prestamista no adquiere la condición de socio de la sociedad a la que concede la financiación, habitualmente los contratos de préstamo incluyen cautelas como la posibilidad de que el prestamista pueda asistir a las Juntas o Consejos de Administración con voz pero sin voto, la creación de una reserva para el préstamo participativo concedido que se dote anualmente con cargo a la parte de beneficios o la entrega al prestamista de informes periódicos de seguimiento de la empresa.
En ocasiones el préstamo participativo es concedido por el inversor con una característica relevante como es su posibilidad de conversión en capital social (préstamos participativos convertibles). En este sentido y teniendo en cuenta la naturaleza de todo préstamo participativo a caballo entre la financiación de deuda y financiación de capital, el préstamo participativo se revela como un mecanismo en virtud del cual el inversor tiene la posibilidad de su conversión en capital social si se cumplen determinados hitos acordados en el momento de la firma del contrato de préstamo y a una valoración que será definida también en el momento de la firma.
Los préstamos participativos convertibles son utilizados en numerosas ocasiones por las entidades de capital riesgo en el marco de los desembolsos posteriores a su inversión (inversiones de seguimiento o follow-ons), de tal forma que el inversor se reserva la posibilidad de su conversión en capital, acrecentando la participación social con la que ya cuenta en la compañía, en función de la evolución de la misma.
Con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades, tanto los intereses fijos como variables en un préstamo participativo eran deducibles.
A partir de la entrada en vigor de la nueva normativa, el elemento diferenciador para seguir considerando o no como gasto deducible el interés devengado en el marco de un préstamo participativo se centra en las características de los sujetos intervinientes en la operación, en el bien entendido que los mismos sean personas o entidades que formen parte o no de un grupo fiscal.
Siendo así las cosas, la tributación se mantendrá inalterable respecto de lo que venía siendo en el caso que los intervinientes en el préstamo participativo sean personas o entidades que no formen parte de un grupo fiscal. Sin embargo, la nueva normativa señala que los intereses devengados por los préstamos participativos otorgados por entidades del mismo grupo de sociedades tendrán la consideración de retribución de fondos propios y por tanto, gasto no deducible. Así el artículo 15 de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades establece que “tendrán la consideración de retribución de fondos propios la correspondiente a los préstamos participativos otorgados por entidades que formen parte del mismo grupo de sociedades según los criterios establecidos en el artículo 42 del Código de Comercio, con independencia de la residencia y de la obligación de formular cuentas anuales consolidadas.”
En relación a lo anterior y con el objetivo de evitar una doble imposición en los préstamos participativos entre entidades integrantes del mismo grupo fiscal, el prestamista en un contrato de préstamo participativo otorgará el tratamiento de dividendo a esas cantidades percibidas en concepto de intereses, aplicando en su caso el régimen de exención previsto en el artículo 21 de la 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades. Esto es, los intereses recibidos por el prestamista estarán exentos siempre que: (a) el porcentaje de participación, directa o indirecta, en el capital o en los fondos propios de la entidad sea, al menos del 5% o bien que el valor de adquisición de la participación sea superior a 20 millones de euros y dicha participación se posea de forma ininterrumpida durante un año (participación fiscalmente significativa) y (b) si se trata de una entidad no residente, deberá haber sido grabada por un impuesto de naturaleza análoga a la del impuesto de sociedades español a un tipo nominal de, al menos, el 10% en el ejercicio en que se hayan obtenido los beneficios.
1 Por el momento y mientras no salga a la luz el nuevo Código Mercantil, cuyo borrador hace referencia en el artículo 573-10, la única referencia en la legislación española al préstamo participativo se encuentra en el artículo 20 del RD-Ley 7/1996, de 7 de junio, sobre medidas urgentes de carácter fiscal y de fomento y liberación de la actividad económica, según la redacción dada por la Ley 10/1996, de 18 de diciembre de medidas fiscales urgentes sobre corrección de la doble imposición interna intersocietaria y sobre incentivos a la internacionalización de las empresas. En la actualidad los dos únicos países con regulación sobre el préstamo participativo son Francia y España.
2 Empresa pública cuyo objetivo es la ayuda a las empresas españolas en su proceso de internacionalización.
3 El Euro Interbank Offered Rate o tipo europeo de oferta interbancaria (Euribor) es el tipo medio de interés al que se prestan euros entre sí el panel de bancos. El panel de bancos está compuesto actualmente por quince bancos europeos bajo la supervisión de la Federación de Bancos Europeos.
4 Artículo 14.2 del RD-Legislativo 4/2004, de 5 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.
5 Así se postulan diversos autores, entre ellos Bustos Contell, E. y Pérez López, C.
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References: artículo 15
 artículo 42
 artículo 21
 artículo 573
 artículo 20
 Artículo 14