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El artículo 155, la insumisión autonómica y dos posdatas | As de bastos
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El artículo 155, la insumisión autonómica y dos posdatas
Un burgués licenciado del Ejército napoleónico llamado Henri Beyle y conocido como Stendhal hizo decir a uno de sus personajes en “La cartuja de Parma” o acaso en “Rojo y negro”, no voy a comprobarlo ahora, algo así: “Las leyes cuando no se cumplen dañan al común de las gentes no sólo a quienes afectan”. “La cartuja de Parma”, monasterio que pese a darle título sólo aparece citado de pasada al final del relato, es una gran novela cuya publicación fue recibida con indiferencia; sólo gustó a Balzac que no era opinión despreciable. Aquel personaje del genial escritor francés vería en España el reflejo de su acertado aserto. En nuestro país cumplen las leyes los ciudadanos de a pie pero las instituciones las incumplen con pasmosa desvergüenza dañando al conjunto de la sociedad ya que olvidan que, como instituciones que son, deberían dar ejemplo.
Viene esto a cuento no sólo del pertinaz incumplimiento de las sentencias judiciales por parte de la Generalidad de Cataluña en cuanto al uso del idioma común de los españoles en la enseñanza, sino también por el carácter insumiso de ciertas Comunidades Autónomas sobre el respeto al equilibrio presupuestario. Es un mandato constitucional que incluyó Zapatero, con el apoyo del Partido Popular y a instancias de la Unión Europea, en la reforma de la Carta Magna de 2011. El artículo 135,2 quedó así: “El Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros. Una Ley Orgánica fijará el déficit estructural máximo permitido al Estado y a las Comunidades Autónomas, en relación con su producto interior bruto”.
Este texto reformado de la Constitución me parece en su redacción una chapuza que no sé cómo el Servicio Jurídico del Estado y los pulcros letrados de las Cortes dejaron pasar. Las Comunidades Autónomas son Estado, y no es riguroso hablar de “Estado” y “Comunidades Autónomas” como realidades diferenciadas. Se empieza con estos pinchazos y se termina propiciando que las Comunidades se consideren a sí mismas “miniestados”.
Ahora Griñán, presidente de la Junta de Andalucía, ha anunciado que llevará el límite de deuda al Tribunal Constitucional. Otra Comunidad que forcejea para no cumplir las Leyes, y en este caso la Constitución, porque es de suponer que el Tribunal Constitucional no va a contradecir lo que señala claramente la Carta Magna.
Lo más curioso es que el Griñán, que declara que por el límite de deuda tendrá que cerrar diecinueve hospitales o dañar las prestaciones educativas, es el mismo Griñán que miró para otro lado (y la Justicia dirá si amparó) mientras se producía el fraude de los ERE, que supuso un montante de 1.000 millones de euros destinados a los afines, que supone más o menos 733 euros por cada uno de esos 1.362.900 parados que padece Andalucía. Explica Griñán, con mucho cuajo y caradura, que no puede reducir la Administración Autonómica, ni suprimir organismos duplicados (el sector público andaluz tiene un coste, según la Cámara de Cuentas, de 5.000 millones anuales), ni ahorrar en el costosísimo Canal Sur (más de 200 millones al año) “porque son un mandato del Estatuto de Autonomía y las normas están para cumplirlas”. Resumen: Griñán que se niega a cumplir la Constitución se siente obligado a cumplir el Estatuto de Autonomía. Muy chusco. Para más información léase el post “Así se gasta Griñán el dinero de todos” (16/5/2012).
¿Y qué hace Rubalcaba? Atiza el fuego. Asegura, una vez más, que “arrimará el hombro” pero hasta ahora sólo pone la zancadilla al Gobierno y utiliza a Griñán como ariete contra Rajoy lo mismo que Zapatero en la oposición utilizó a Chaves contra Aznar. Un ejemplo de irresponsabilidad hacia el exterior en un momento delicadísimo para España que padece la herencia de un Gobierno en el que Rubalcaba fue todopoderoso Vicepresidente.
Siempre me ha producido grima el victimismo autonómico, sobre todo, hay que decirlo, por la cantinela de la Generalidad de Cataluña. La Comunidad de Madrid es la que más aporta al Estado en su conjunto y la que menos recibe. En 2013 Madrid recibirá de las arcas centrales 11.475 millones de euros (6,06 de su PIB), mientras Cataluña recibirá 15.777 (7,88 de su PIB) y Andalucía 15.967 (10,98 de su PIB); más de 4.000 millones de diferencia en cualquiera de los dos casos. Esperanza Aguirre comenzó a hacer ajustres en la Comunidad de Madrid hace varios años y es la que soporta menor déficit, un 1% del PIB frente a la media del 2,4% del PIB, y la que tiene menor deuda, un 8,7% del PIB frente al 13,5% de la media de las Comunidades.
Desde estos mimbres, la Comunidad de Madrid ha denunciado que el sistema de financiación autonómica “fue diseñado para beneficiar a dos Comunidades Autónomas de un determinado signo político coincidente entonces con el signo del Gobierno de la Nación que había en ese momento”. Debe recordarse que el actual modelo de financiación sustituyó, con no poca controversia y sin consenso, al que había consensuado el Gobierno de Aznar con todas las Comunidades Autónomas, y cuya negociación pilotó con buen tino Antonio Beteta, entonces Secretario General de Política Fiscal Autonómica, Territorial y Comunitaria y hoy Secretario de Estado de Administraciones Públicas. Beteta es un lince y, además, un gran negociador.
Ya está bien, por aburrida, la cantinela de Mas, que viene de los tiempos de Pujol, de que los catalanes son víctimas “de Madrid” como si los ciudadanos de esa Comunidad Autónoma estuviesen sufragando con su trabajo los supuestos despilfarros de los demás. En cuanto a solidaridad Cataluña no puede tampoco dar lecciones. La Comunidad de Madrid aporta cada vez más proporción al Fondo de Garantía. Cada madrileño aporta al Fondo una media de 385 euros para pagar la sanidad, la educación y los servicios sociales de Comunidades Autónomas menos prósperas o que, lo que es peor, no cuidan el empleo de sus recursos.
La insumisión de ciertas Autonomías es letal para la imagen exterior de España porque en la Unión Europea se preguntarán a quién representa Rajoy cuando su Gobierno adquiere compromisos ante Bruselas. Justo después de conseguir acuerdos beneficiosos o esperanzadores para España hay dos, tres o cuatro Comunidades que se desmarcan, se manifiestan contrarias a cumplir cualquier condición del Gobierno, e incluso recurren al Tribunal Constitucional las Leyes y el cumplimiento de la propia Constitución que es un procedimiento considerado serio por esos mundos menos, al parecer, en España.
La incomparecencia del consejero catalán de Economía en la última reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera y la espantada de la consejera andaluza han tenido fuerte repercusión mediática en Europa, lo mismo que la irresponsable posición mantenida por el primer partido de la oposición que fue Gobierno hasta hace pocos meses. El Vicepresidente de aquel Gobierno socialista al que la Unión Europea había apretado las clavijas, que había mentido en sus cifras de déficit, y que se comprometió a cumplir con responsabilidad, es ahora como jefe de la oposición quien lidera la insumisión de las Comunidades Autónomas que gobierna y quien, al tiempo que asegura su apoyo al Gobierno de Rajoy y pide “acuerdos de Estado”, alienta la curiosa petición de un “referéndum” sobre los ajustes y no hace ascos a la estrategia declarada de los Sindicatos de “derrocar” al Gobierno. Y todo ello a pocos meses de unas elecciones generales que han otorgado al Partido Popular una amplísima mayoría absoluta, la mayor desde la de Felipe González en 1982, y han sumido al PSOE en sus peores resultados desde las primeras elecciones democráticas en España.
Rajoy tiene cuatro años para sacar a España de la crisis o, al menos, para que se vea el final del túnel. Es para lo que le mandataron los votantes, no para que resuelva en unos meses el grave problema recibido. Que se pida un “referéndum” no es otra cosa que un intento de suplantación de la voluntad electoral, y que se hable de “derrocar” al Gobierno es sólo un deseo que encubre un ejercicio antidemocrático; a los gobiernos se les “derroca” desde la violencia y se les “cambia” en las urnas. Al locuaz dirigente sindicalista que ha esgrimido el verbo “derrocar” le faltan lecturas o le traiciona el subconsciente. Y que Elena Valenciano, comúnmente afectada por diarreas verbales que no trata con el fármaco adecuado de la prudencia, acuse a Rajoy con lo que está cayendo de incumplir su programa, es patético. Zapatero incumplió su programa y aprobó Leyes que no había anunciado y que dividían a los españoles. Aquella promesa de conseguir pleno empleo aún nos grita desde algunos muros de la España profunda que probablemente le creyó. Para recordatorio de las mentiras de Zapatero puede recurrir el lector curioso a anteriores post como los titulados “La mentira considerada como una de las bellas artes” (13/1/2010) y “Sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas…o casi” (17/7/2012).
En medio de estas insumisiones autonómicas, la Secretaria de Estado de Presupuestos, Marta Fernández Currás, recordó que el incumplimiento de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, y por ello de lo recogido en la Constitución, facultaría al Gobierno “desde a recuperar las competencias en cesión de tributos hasta llegar a la situación que contempla el artículo 155 de la Constitución”. No sé si el “buenismo” que padece el ambiente le habrá costado un rapapolvo a Currás o si la Secretaria de Estado hablaba con conocimiento y aprobación previa del Gobierno; me malicio que no.
Sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución he escrito en este blog en varias ocasiones, la primera de ellas en el post titulado “El artículo 155 y los moriscos” (4/12/2009). El artículo 155 literalmente señala: “1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliese las obligaciones que la Constitución u otras Leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma, y en el caso de no ser atendido, con la aprobación de la mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general. 2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas”. “Y el que quiera entender que entienda” apostillaba yo en aquel post. Hay que recordar que el Partido Popular cuenta con mayoría absoluta en el Senado que es la Cámara competente en este asunto.
La aplicación de este artículo constitucional es un asunto grave, para situaciones límite. Pero la senda demencial emprendida por algunas Comunidades Autónomas, que hubiese justificado en no pocas ocasiones anteriores la aplicación de tal artículo, y que no se asumió por debilidad del Gobierno de turno o por prudencia explicable, podría obligar ahora a plantearse esa aplicación por resultar indudable el atentado “a los intereses generales de España” que en la actual situación supone la insumisión autonómica.
El asunto no tiene antecedentes desde la creación del llamado Estado de las Autonomías pero una norma similar, amparada en la Constitución republicana de 1931, facultó al Gobierno de la Segunda República para que, por Ley votada en Cortes el 2 de enero de 1935, suspendiese en el ejercicio de sus funciones a la Generalidad de Cataluña y nombrase a Manuel Portela Valladares Gobernador General para Cataluña.
El entonces Presidente de la Generalidad, Companys, había proclamado el Estado Catalán el 6 de octubre de 1934 dando lugar a la declaración del estado de guerra y a la intervención del Ejército. En un primer momento el general Domingo Batet, Comandante General de Cataluña, asumió todos los poderes en la región y apresó a Companys y a su Gobierno autonómico. Batet, ejemplo de los contrastes de un momento convulso, recibió la Cruz Laureada de San Fernando por su acción contrarrevolucionaria en Barcelona en octubre de 1934 y fue fusilado en Burgos por los franquistas en febrero de 1937 por no haberse sumado al alzamiento militar del 18 de julio de 1936. La Generalidad fue repuesta en sus funciones y su Presidente rehabilitado tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936.
Pese al calado de sus medidas el artículo 155 debe desdramatizarse. Se trata de un mecanismo que no representa violentar nada, se mantiene estrictamente la normalidad constitucional y no lleva aneja la declaración de ningún estado especial como pudieran ser los de Alarma, Excepción o Sitio que la Constitución recoge en su artículo 116, apartados 1, 2, 3 y 4. Hay que entender que la aplicación del artículo 155, no siendo deseable, supone un antídoto contra esa irresponsabilidad autonómica que representa la insumisión y su repercusión perniciosa en la credibilidad exterior de España. No es momento de paños calientes sino de que cada institución asuma su responsabilidad. Ya lo resumió certeramente el personaje de Stendhal. Y más el incumplimiento del equilibrio presupuestario en esta situación que todos padecemos. No caben excepciones. Que se apriete el cinturón el vecino es muy nuestro, pero nada solidario. Y ofrecer la otra mejilla a quien te abofetea es una reconfortante actitud cristiana pero en el día a día de la política es más que un error. Es apuntarse a un suicidio colectivo.
PD.- 1: Murió Gore Vidal al que sus incondicionales consideraban “un Montaigne a la americana”. Demasiado. Aunque aventuro que se le recordará como ensayista y no por sus novelas. Fue aguafiestas, polemista y broncas. Escribió que no quería ni trabajo, ni respeto, ni premios, pero trabajó mucho, le encantaba ser tan respetado como temido y acabó aceptando premios. Era egocentrista y ególatra; dejó escrito: “No habría ni un problema humano irresoluble si la gente simplemente hiciese lo que yo aconsejo”. Fustigó a sus conciudadanos y sobre todo a la clase política; pese a ello intentó llegar al Congreso en 1960 y al Senado en 1982, sin éxito. A su muerte casi todos han hablado bien de él porque todas las sociedades en general, y la norteamericana en particular, tienen vocación de viudas y glorifican, sintiéndolo o no, a sus cadáveres exquisitos. Me decepcionó “La ciudad y el pilar de sal”, me interesó “Washington D.C.” y me encantó “Juliano, el apóstata”. Le han llorado más de los que le leyeron. Cuando en 1963 murió Elsa Maxwell, la gran chismosa, monarca “avant la lettre” del periodismo de la farándula, del corazón y otras vísceras, todos proclamaron sentirlo muchísimo, aunque la mayoría de los supuestos dolientes tenían cuentas pendientes con ella. Medio siglo después sólo se la recuerda porque intentó seducir a María Callas. Deseo que a Gore Vidal dentro de cincuenta años no se le recuerde sólo por haber sido en su juventud amante del deportista Jimmie Trimble, muerto en la batalla de Iwo Jima, o primo de Al Gore. Vivimos en un mundo de mitologías; será que necesitamos mitos aunque tengan fecha de caducidad. 2: Unas líneas con protagonista faltón y chusco. Resulta que Tomás Gómez sigue presente en el circo de la política; a veces equilibrista, a veces clown, a veces forzudo. Si no existiese habría que inventarlo. Como cabeza de la oposición es una bendición del cielo para Esperanza Aguirre. Acaba de pedir que el Congreso de los Diputados declare “por Ley” que “personas que pertenezcan a pseudosectas, como el Opus Dei, no puedan ocupar responsabilidades públicas” y ello porque “luego dicen y hacen burradas”. Y lo ha dicho pretendidamente en serio. Gómez debería leer el artículo 14 de la vigente Constitución de 1978 o, si le es más grato y como recuerdo histórico, los artículos 27, 40 y 41 de la Constitución de la República Española de 1931. Su propuesta es sencillamente totalitaria. Además no sabe qué es una pseudosecta ni que el Opus Dei es una Prelatura Personal cuyo fundador está en el santoral. A él le parecerá bien o mal pero doctores tiene la Iglesia y entre ellos no se encuentra el león/ratón letal de Parla. Que siga así, diciendo y haciendo burradas, de lo que él acusa a los demás, y que Dios nos lo conserve muchos años y sin que cambie ni un pelín. Amén. Con este jefe de la oposición el Partido Popular no perderá unas elecciones en Madrid ni con siete crisis como la que padecemos, sobre la que él, por cierto, no dice ni hace nada serio; su aportación a la crisis se limita a crear paro en el PSM. Más rigor, Gómez, más rigor.
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10 comentarios to “El artículo 155, la insumisión autonómica y dos posdatas”
7 agosto 2012 en 12:04 am
Sigo el bloig desde hace meses pero es la primera vez que envío un comentario, y me anima mi coincidencia con lo que en él se dice y en cómo se dice, porque creo que lo mejor del blog es que está bien escrito y tiene erudición y cultura como demuestran también la mayoría de sus comentaristas. Esta vez podría firmar sin matiz alguno todo lo que se dice en el post de la primera letra a la última. Esa posdata en dos notas es magnífica. El gran Gore Vidal y el pobre Tomás Gómez quedan reflejados en pocos trazos. Puede que tengan los dos en común, si fuera posible que tuvieran algo en común un hombre inteligente como el escritor nortemercano y un político de quinta como el actual jefe de los socialistas madrileños, la egolatría y el egocentrismo que al primero le llevó a ser temido y respetado y al segundo a resultar ridículo cada vez que opina. Pedir que se tache a alguien por ley del acceso a los cargos públicos sólo porque no se coincide con sus ideas es lo mismo que hicieron Hitler, Stalin o Franco entre otros dictadores. Y por lo que dice es lo que haría Gómez si algún día tuviese que tomar decisiones de gobierno en Madrid, lo que probablemente hizo en Parla cuando fue alcalde, además de arruinar la ciudad, y lo que hace al frente del PSM donde le llaman “el ángel exterminador”. Lo peor es que Gómez no escarmienta ni rectifica jamás. Por lo menos debería saber que lo que opina está en contra de la Constitución Epañola y no sólo de la actual sino de la Constitución de la Segunda República tan respetuosa con la libertad de pensamiento y con el ejercicio de la función política, y está en contra también de TODAS las Constituciones de España desde la de Cádiz de 1812, que fue la primera. Pero es que también lo que pide Gómez está en contra de TODAS las Constituciones democráticas del mundo mundial. O Gómez es un inculto que no merece estar al frente del PSM o, si sabe todo lo que digo, sencillamente es un farsante o un loco, y no debe tomarse ésto último como un insulto sino como un proyecto de diagnóstico porque soy médico. Sin entrar en esta ocasión en las tonterías y vaciedades que Gómez ha declarado sobre temas sanitarios en los últimos mesees.
7 agosto 2012 en 11:19 am
El incumplimiento de las leyes y las medidas arbitradas para hacerlas cumplir no puede dar lugar a la creación de victimas descontentas. Hay que hablar claro, y si alguien quiere la independencia, deberíamos facilitársela, eso sí, con todas las garantías democráticas para quienes no la quieran, o para quienes les trae al fresco que la tengan, y que me temo son ahora una inmensa mayoría.
Muchos ciudadanos estamos hartos de las minorías que nos gobiernan y de las que nos van a gobernar en el futuro inmediato, mucho más poderosas que las de ahora.
El jueguecito de quiero la independencia pronunciado con la boca chica, debe terminarse, porque es insoportable. Hay que facilitarles la independencia y que ellos mismos se obliguen a todo, incluso a hablar sus idiomas que en el caso del catalán resulta fácil de entender y permitirá hacer negocios; muy diferente que el vascuence que necesitará el inglés para comer.
Y si alguno más quiere sumarse a la independencia, mucho mejor, cuanto más pequeños más fáciles de rescatar, de comprar y de esclavizar por los amos del mundo y por sus propios gobernantes.
En fin, que el artículo 155 se puso para tranquilizar, a no sé quien, pero no se podrá aplicar nunca. Mucho más interés tiene releer La Cartuja de Parma y nada como pasar unos días en donde se desarrolla la historia de Stendhal en el norte de Italia que es donde yo me voy a pasar unos días con la esperanza de que, a mi vuelta, encuentre las cosas un poco mejor.
7 agosto 2012 en 1:37 pm
Muchas gracias, señorías. IU rechaza esta proposición porque no queremos que exista una carrera a la baja en cuanto a cotizaciones empresariales por parte de las comunidades autónomas, muchas de las cuales ya han incurrido en un déficit excesivo y no precisamente por sus políticas sociales.Además, supondría comprometer la estabilidad de la Seguridad Social, ya que se daría competencias sobre ella a entes que no tendrían que sufrir las consecuencias de su déficit.
7 agosto 2012 en 3:14 pm
Considerando que la trayectoria separatista de comunidades autónomas como el País Vasco y Cataluña, constituye un proceso irreversible hacia la desintegración del actual Estado español ES URGENTE NEGOCIAR LA INDEPENDENCIA DE DICHAS AUTONOMÍAS Y FIJAR UN CALENDARIO DE SEPARACIÓN. Ya se ha llegado al límite, no hay más hay tiempo que perder; hay que negociar antes de fin de 2012 la independencia de Cataluña y País Vasco. Si los habitantes de dichas autonomías anhelan formar parte de un proyecto nacional que excluye lo español, lleguemos a un acuerdo y despidámonos sin acritud. Rezaremos por ellos cuando soliciten unilateralmente su ingreso en la Unión Europea. Estableceremos con ellos tratados de cooperación internacional en la medida en que nos sea beneficioso, y les saludaremos como a buenos vecinos cuando se comporten como tales. ¿Por qué no? España la vieja cumplió ya su destino. Inauguremos una nueva etapa. Quememos las naves. Una vez fuimos la primera nación del occidente moderno en nacer. Seamos también la primera en disolverse. Hagamos historia. Adelantémonos a las tendencias. Seamos verdaderamente! radicales. Viajemos más allá de la deconstrucción, aprovechémonos de su impulso centrífugo. Solamente despedazando nuestra geografía política podremos recuperar nuestra patria.
El patriotismo es una asignatura simbólica, emocional, siempre pendiente. Las raíces de la patria no resuelven metafísica alguna, pero arraigan el alma a lo terrestre y estimulan su necesaria sensualidad. Hasta los palestinos, que no tienen patria, respetan su bandera. ¡Y cómo aman a su país aquellos que nunca lo tuvieron o que por trágicas circunstancias lo han perdido! Los mismos franceses, que conforman el pueblo más frío y racional del mundo, son de un patriotero que raya lo patológico. ¿Por qué debe entonces el español, habitante de nación tan antigua y ardiente, renunciar al emotivismo patriótico?
Claro que cuando enseñemos estas cartas, las voces periféricas dirán que nuestro planteamiento es maniqueo. Aducirán que entre la centralización y la independencia hay una amplia gama de variantes federalistas. Pero no pasaremos por ahí. ¡¡BASTA YA!!. España no se convertirá en la colonia comercial de quienes la desprecian. Los términos de la ruptura deben ser claros y absolutos. Un modelo federal -COMO PRETENDE LA PROGRESÍA DE ROSA DIEZ E IZQUIERDA UNIDA-, por otra parte, sólo funciona cuando existe un profundo sentido nación que cohesiona espiritualmente su estructura; tal es el caso de los Estados Unidos, y en cierto modo el de Alemania. NO. SE ACABÓ ESO DE SER UN AMANTE NO CORRESPONDIDO. ACEPTO EL DIVORCIO, DIRÁ EL ESPAÑOL, REHAGAMOS NUESTRAS VIDAS POR SEPARADO. PERO NO ME PIDAS QUE SEA TU AMANTE DE CONVENIENCIA, TU AMIGO CON DERECHO A ROCE, TU ESTADO LIBRE ASOCIADO; NO INSULTES MI INTELECTO, MI DIGNIDAD, MI HONOR. NO ME HAGA S SUFRIR MÁS. HAS TOMADO UNA DECISIÓN. ASUME AHORA TODO LO QUE DE ELLA SE DESPRENDA. ADIÓS CATALUÑA, ADIÓS. ADIÓS PAÍS VASCO ADIÓS.
Pero, volvamos a la realidad: UN TONTO DE LA LLAMADA DERECHA HA TOMADO EL RELEVO EN EL PODER DE UN TONTO DE LA LLAMADA IZQUIERDA. Y LO MÁS GRAVE, LOS ESPAÑOLES NO ENTIENDEN NADA DE NADA. LOS HAN CONVERTIDO EN ANALFABETOS FUNCIONALES A TRAVÉS DE LA LOGSE, EL MÁS CLARO EXPONENTE DEL PENSAMIENTO ALICIA.
7 agosto 2012 en 7:52 pm
Los preceptos constitucionales deben aplicarse cuando acontece el supuesto que prevén al igual que el resto de normas que conforman el ordenamiento jurídico español. Nuestra norma suprema es directamente aplicable y por tanto el artículo 155 también. Coincido, además, con Van Halen en que debe “desdramatizarse” el contenido del citado precepto. Por otro lado, no debemos dejarnos llevar por relativismos que sólo favorecen a quienes no quieren reconocer a la Constitución como norma suprema que es y que reniegan de su artículo 2. El artículo 155 debería aplicarse, sin dudas ni titubeos, si el supuesto que contempla se da.
7 agosto 2012 en 9:18 pm
En lo antiguo, y en la denominada en Sevilla, como hoy – recuperado el nombre -, Plaza de San Francisco, y no más ayer de la Falange Española, y un anteayer como quien dice, de la Constitución, se alza el magnífico palacio de lo que fuera su Real Audiencia, convertido hoy en la sede de una de las Cajas de Ahorro hasta poco sevillana y ahora, tras las consiguientes fusiones, sin adscripción provincial concreta que yo sepa; como tampoco conozco cuál sea su situación económica después del descalabro sufrido por las que fueron columnas vertebrales del sistema financiero español tras el asalto sufrido a mano de políticos y sindicalistas. Y resulta que allí, en el magnífico, amplio y umbrío, zaguán que da paso al no menos esplendente patio renacentista, en un rincón se muestra una decimonónica lapida de mármol – creo – sobre la que, en nobles caracteres grabados, se lee “Plaza de la Constitución”. Pues bien, la primera vez que topé con aquella antigualla, por entonces en afanes democráticos recuperada – supongo – de cualquier almacén municipal donde yacía – a modo de arpa becqueriana – de su pueblo tal vez olvidada, también se me vino a la dichosa memoria – como a ti, ilustre fundador y motivador de este espacio de libertad responsable, te ha ocurrido con Stendhal, ese “burgués licenciado del ejercito napoleónico” – la frase que ese otro francés – no menos burgués si bien practicante del oficio de bohemio, extravagante, revolucionario, poeta, y viajero impenitente –, llamado Teófilo Gautier, dejara escrita, en forma de casi profecía, en su libro “Viaje a España”, de 1.843, la cual venía a decir más o menos que las constituciones en España seguían parejo destino al de las lápidas con que se rotulaba su memoria en calles o plazas, a las cuales bastaba una pellada de cal para borrarlas. A lo que añado de propia cosecha, que más bien pudiera ocurrir que se desmontaran para guardarlas – como en el caso que gloso – por si las moscas se volvía a las constituyentes de turno.
Y siento recordarlo por mor de la inquietud que me produce contemplar la estampa política de hogaño en la que se mueven, con desenvoltura tan impropia y miope como suicida, las instituciones nacidas de la última Constitución, que creía vacunada contra los otrora llamados demonios familiares, cuya existencia negaba, pero que, de momento, me obligan a echar mano de aquellos que afirmaban de las meigas que “haberlas haylas”.
Ante este panorama – que bien me gustaría que quedara solo en esperpento especular de barraca de feria, producto de una ilusión efímera y pasajera -, la frase de Stendhal me lleva a pensar que, dado que “el incumplimiento de las leyes daña al común de las gentes”, tan grave situación se producirá siempre por una decadencia del principio de autoridad, que al ser función y derecho de ejercicio del poder conlleva también la crisis de éste, y más allá, todo consecuencia de un quebranto del principio de soberanía. Si los poderes de un estado democrático no funcionan o lo hacen débil o irregularmente, si el principio de soberanía que los fundamenta se cuartea, y el ejercicio legítimo de la autoridad comienza a entenderse como atentatorio de la libertad, está claro que más tarde o más temprano la convivencia se hace imposible.
Y algo o mucho de esto está pasando ante la impasibilidad de quienes están investidos legitima y democráticamente de esa autoridad, pero también de cuantos ejercen la acción política, o la formación de la opinión pública, y finalmente del propio pueblo desnortado que empieza a tener a los políticos como casta de la que es necesario prescindir, actitud que nos llevaría derechos a la debacle, pues bien nos dice la experiencia que en política el vacío no existe. Y todos debemos saber, también por experiencia histórica, cómo se llena ese vacío. No creo posible que por mucho tiempo el Estado Español pueda soportar las cargas de profundidad con que lo están minando esos irresponsables políticos que no ven más allá de las tapias de su corral, ante aquellos otros que, investidos de la autoridad necesaria y mediante la aplicación de los mecanismos previstos en la Constitución, no ejercen el poder legitimo para cortar de raíz tanto desafuero. Quizás porque hayamos creído, y sigan creyendo los políticos “a la page”, y singularmente los detentadores del poder, que la erosión de la unidad de España – que, además y sobre Nación y Estado, es Patria común e indivisible de los españoles – era un imposible; un inútil intento de minorías más o menos radicales o relevantes, pero siempre tan inicuas como inocuas ante la mayoría democrática del común de la ciudadanía. Y quizás así hubiera sucedido si una nefasta ley electoral no las hubiera revestido, de derecho, de una dimensión política que no tenían de hecho, al punto de sentirnos, en buena parte del trayecto democrático recorrido, aberrantemente gobernados por ellas e indefensos ante su insaciable apetito de poder.
España, como patria común, es una realidad intangible, un proyecto impulsado por la historia y lanzado al futuro, que pertenece a todos los españoles, al igual que las instituciones que de ella derivan y de ella reciben la savia que las fundamenta y da vida a través del pueblo que la encarna. Lo que de ella sea, lo que de ella hagamos, a todos nos afecta en lo que somos. De manera que con nuestro ser o no ser, irresponsablemente, parece que están jugando. Una, Cataluña, paladinamente insumisa. Otra, la entrañable Vascongada, aspirando a constituirse en un Kosovo cualquiera. Y aquélla que tanto me afecta – columpiándose en el utópico ideal de un regionalismo socialista de corte georgiano krausista inoculado en arabescas formas -, aplicando la política del dime qué quieres para que me oponga.
Y termino también con una postdata u otrosí digo a modo de ciceroniana pregunta:¿Hasta cuándo…?
7 agosto 2012 en 11:23 pm
Alabo la ironía caústica de JJDT pero tomo su comentario: como una ironía, una denuncia y una advertencia de lo que en realidad quieren los dirigentes catalanes que no es ser independientes sino gozar de las supuestas ventajas que les supondría la secesión de hecho, pero ninguno de los problemas que les crearía la secesión de derecho. Usted lo define muy bien como “amante de coveniencia” y “amigo con derecho a roce”. El caso vasco es diferente y no creo que la equiparación con el caso catalán sea realista. Los dirigentes nacionalistas vascos, como los catalanes, saben que el camino de la secesión es sólo una estrategia y no realmente un fin, pero en el Pais Vasco hay un nacionalismo violento y extremo que se lo cree, que cree que se puede construir un país de la nada entrado el siglo XXI. Ni catalanes ni vascos tienen detrás la Historia que se han inventado. Una amiga catalana me saca siempre a relucir el caso de la Yugoslavia dividida en varios países después de Tito, pero es que esos países independientes existíeron como tales y parte de ellos hasta entrado el siglo XX. Y Cataluña y el País Vasco nunca fueron Estado aunque su historia inventada lo diga. Es falso.
8 agosto 2012 en 10:20 am
Resulta ahora que más del 40% de los españoles está en desacuerdo con las CC.AA. o no verían mal su desaparición. Es un cambio de paradigma importante, que hace tan solo unos pocos años hubiera sido impensable. Habrían llamado irresponsable (algunos incluso antidemócrata) a quien hubiera únicamente planteado la pregunta en un sondeo de opinión. El cambio, sin embargo, es totalmente lógico porque la mayoría de los españoles están comprobando en estos momentos lo que nos cuesta a los contribuyentes las Autonomías. Si se les hubiera dicho en 1978 a los españoles toda la verdad económica de las CC.AA. otro gallo probablemente nos habría cantado. Pero siguiendo con los sondeos, no creo andar por mal camino si intuyo que, si se preguntase a los ciudadanos sobre el Senado, el 90% diría que se acabase con esta Cámara que nadie entiende ni conoce, salvo por sus galería de los horrores, como la traducción simultánea. Ahora bien, la muerte del Senado no es algo nuevo. Ya fue contada con todo detalle en 1845 por Campoamor en un curioso librillo de crónicas parlamentarias titulado “Historia crítica de las Cortes Reformadoras”. Para no aburrir al lector, entresaco algunas jugosas frases sobre el deceso del Senado: “Por muy indigna que haya sido su existencia (se refiere Campoamor a la Cámara Alta), lo más que puedo hacer al pasar por delante de él, es escribir sobre su tumba este célebre epitafio: Aquí Fray Diego reposa, que jamás hizo otra cosa”.
9 agosto 2012 en 12:26 am
A gold price: No entiendo nada ya que no es posible saber a qué “proposición” se refiere, ni puede deducirse si es una opiniòn suya o de IU, ni siquiera si es una opinión original ya que el inicio “Muchas gracias, señorías” parece copiado de un discurso parlamentario. Si se refiere, como podría suponerse (?) a lo que dice el post en relación con la insumisión autonómica le aclaro que no es una “proposición” sino el cumplimiento o incumplimiento de una LEY y de la propia Constitución. Por ello los supuestos argumentos que da usted después no conducen a nada. O se está con el cumplimiento de la ley o en la ilegalidad. Claro que si usted habla en nombre de IU no puede producirme extrañeza ya que un diputado “pintoresco” de IU en el Parlamento andaluz acaba de encabezar un asalto a un supermercado y se ha visto en TV que su gente maltrataba a las empleadas que trataban de oponerse al robo defendiendo sus puestos de trabajo. Es una desvergüenza que un cargo público cometa un delito y encima se enorgullezca públicamente de ello. Un Estado de Derecho no es el lejano Oeste en donde cada cual se tomaba la justicia por su mano. Sánchez Gordillo es un un tio impresentable y Valderas, al ampararlo, también, y Griñán, que gobierna Andalucía gracias a esa coalición de comunistas-señoritos y ahora con un delincuente “in fraganti” entre sus dirigentes, no es menos impresentable. Pero ni siquiera el lector de su comentario puede saber con precisión si el tema de la insumisión autonómica es a lo que usted se refiere. La próxima vez, por favor, sea más claro.
14 agosto 2012 en 12:17 am
Es la primera vez que subo un comentario al blog aunque lo sigo desde hace un par de años y me entusiasma por su estilo, su documentación y, sobre todo, y soy sincera porque veo que molesta a los “zurdos políticos” que no dudan en entrar en un blog del PP para manipular la verdad multiplicando las personalidades para dar la sensación de que son muchos. Eso ha ocurrido hace poco y los impostores ya se han retirado por vergüenza torera… A mi no se me ocurriría entrar en un blog del PSOE y sin lo hiciese no me inventaría una impostura. Como ya sabrán lo último es que en una web de las Juventudes Socialistas han colocado una cruz gamada nazi ante las siglas de PP, y así es como entiende la democracia la izquierda y dentro de ella el PSOE… Lo que no es de ellos no es democrático aunque ellos han olvidado que en los paises comunistas se decia que el régimen era de “socialismo real” y que las dictaduras de Mubarak en Egipto y de Ben Ali en Tunez tenian integrados sus partidos oficiales en la Internacional Socialista la misma en la que está el PSOE, como nos contó Van Halen en su momento y con datos. Ahora estoy esperando, y no soy la única, que Rubalcaba nos explique lo del espionaje al PP, él que dijo que lo “escuchaba todo”. Lo del bar “Faisán” y esto del espionaje a la oposición desde el Miniserio del Interior habría hecho dimitir a u dirigente político en cualquier Estado de Derecho, pero no en España. Rubalcaba siempre pide explicaciones pero nunca las da. Es un político de quinta fila que no arrima el hombro y esta arruinando la imagen de España en el mundo porque se opone a todas las medidas del Gobierno, que a nadie gustan, pero lo que no dice es que con un desequilibrio económico de 900.000 millones de euros que dejó el PSOE seguir por el camino que íbamos era sencillamente un suicidio. Y Rubalcaba en lugar de ayudar no hace otra cosa que oponerse a todo cuando su Gobierno fue el gran culpable de lo que padecemos. Los españoles seríamos tontos si nos dejásemos engañar por su cínismo.

References: artículo 155
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 artículo 135
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 artículo 116
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 artículo 14
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