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[5.2] Agresiones sexuales
[5.3] Abusos sexuales
[5.4] Abusos y agresiones sexuales a menores de trece años
[5.5] Acoso sexual
[5.6] Exhibicionismo y provocación sexual
[5.7] Delitos relativos a la prostitución y a la corrupción de menores
[5.8] Disposiciones comunes a los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales
Para estudiar este tema, lee el capítulo 8 (páginas 149-176) del manual de referencia de la asignatura: Derecho Penal. Parte especial de Lamarca Pérez, C. (Coord.) 5ª edición, ed. Colex, Madrid, 2010. Además se deberán estudiar las ideas clave expuestas a lo largo del tema.
En este tema trataremos de los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales que comprenden los delitos recogidos en el Título VIII del Código Penal (art. 178 a 194).
5.2. Agresiones sexuales
El bien jurídico protegido en estos delitos es «el derecho que toda persona tiene a decidir libremente la realización o no de actos de contenido sexual, actos que, como veremos, excepto cuando no media consentimiento o éste se halla viciado, son perfectamente lícitos. Ahora bien, junto a la libertad sexual, y a partir de la reforma introducida por la LO 11/1999, la rúbrica del Título VIII alude asimismo a la indemnidad sexual concepto que, como el de intangibilidad sexual también utilizado por la doctrina, hace referencia al objeto de protección en el caso de menores o incapaces quienes, como señala la mayoría de la doctrina, carecen o tienen limitada su capacidad de decidir libremente en ese ámbito»
Las agresiones sexuales se comprenden en Capítulo I (arts. 178-180). Contienen un tipo básico (art. 178), un tipo cualificado (el delito de violación del art. 179) y un tipo agravado específico (art. 180), que contiene diversas agravaciones de las conductas descritas en el tipo básico y cualificado.
TEMA 5– Ideas clave
Este artículo describe el tipo básico de que castiga al que atente contra la libertad sexual de otra persona utilizando violencia o intimidación.
La STS 1974/2001, de 25 de octubre, dispone:
«En el delito del art. 178 y 179 del CP, se ataca, a través de procedimientos gravemente violentos, la libertad sexual personal y la dignidad de las personas, sometiendo la voluntad de la víctima a los deseos lúbricos del agente. En el caso de autos ha quedado claro el empleo de contundentes medios violentos o intimidatorios para vencer la resistencia de Eva María, consiguiendo de este modo el yacimiento».
La STS de 281/2001, de 21 de febrero establece, en relación al bien jurídico
protegido que:
«Conviene señalar que el bien jurídicamente protegido por el art. 178 CP no es
la honestidad, ni siquiera la intimidad de la persona, sino la libertad sexual de todo
ser humano, de modo que este derecho a decidir el propio individuo en el ámbito
de actividades de naturaleza sexual quedará violentado cuando mediante la fuerza física o la violencia psíquica se invade esa inalienable y privativa facultad de la persona de consentir o rechazar un contacto sexual de la
naturaleza que sea éste, y así quedará consumado el tipo cuando, con desprecio
a ese personalísimo derecho a decidir, se ataca la libertad sexual de otro
imponiéndole por las vías de hecho o por la coerción psíquica actos o comportamientos de aquella naturaleza que, sin la menor duda, es lo acaecido en
el caso presente según revela palmariamente el relato histórico de la sentencia, del que,
por lo demás, fluye con fuerza propia la evidencia del ánimo libidinoso que informa
todo el hacer del acusado (SSTS de 24 Mar. y 17 Oct. 1997)».
Sujeto activo puede ser cualquier persona. Sujeto pasivo (salvo lo que establecen los arts. 179 y 180) también puede serlo cualquier persona.
Tanto en el tipo básico como en el agravado, el atentado contra la libertad sexual de otra persona ha de realizarse utilizando violencia o intimidación, lo que los diferencia de los abusos sexuales que, precisamente, se definen como conductas que atentan contra la libertad sexual de una persona sin violencia o intimidación.
En relación a la agresión sexual del art. 178 CP, la STS 1525/2004, de 17 de diciembre ha señalado:
«Esta Sala ha dicho reiteradamente que este delito contra la libertad sexual, requiere para su existencia de cualquier tipo de acción cuya finalidad sea invadir la libre disposición de favores sexuales de otra persona. Por lo tanto, son precisos un requisito objetivo de la acción proyectada sobre el cuerpo de la persona ajena y un elemento intencional o psicológico, representado por la finalidad lúbrica.
Por ello se ha considerado que constituía la correspondiente agresión, el manoseo del acusado a su víctima (STS 524/00, de 31 de marzo). Igualmente el hecho de golpearla, bajarle las bragas, desabrocharse el pantalón y echarse encima de ella, momento en que fue sorprendido por amigos de la perjudicada (STS 575/01, de 4 de abril)
El factum, cuyo respeto se impone, dado el cauce casacional elegido, describe una conducta perfectamente subsumible en los preceptos penales de referencia aplicados, donde se tipifica el delito de agresión sexual cometido.
En efecto, la sentencia de instancia relata que
en su casa el procesado la arrastró intentando taparle la boca con un pañuelo, empujándola contra la pared tirándola contra el suelo, y (logrando) colocarse el procesado encima de ella, golpeándola varias veces la cabeza contra el suelo y bajándole la cremallera del pantalón; frente a la fuerte oposición que Mari Trini realizaba y ante
los gritos de ésta, acudió en su auxilio su vecina
puñetazo en la boca y al ver que llegaba otro vecino, el procesado se marchó corriendo
a quien el procesado propinó un
Mari Trini se disponía a entrar
Como se ve, se produjo, además de los actos de violencia dirigidos a vencer la resistencia de la víctima, el contacto físico especialmente constituido por la colocación del cuerpo del procesado sobre el de la agredida, y la sujeción que de aquél cuerpo habría de realizar con sus manos el acusado, a la vez que intentaba desabrocharle los pantalones para mejor llevar a cambio su propósito sin el estorbo de la ropa.
La sentencia de instancia rechazó el intento de penetración que imputaba la acusación particular, pero teniendo en cuenta, sin duda, que la perjudicada en la Vista del Juicio Oral precisó, muy gráficamente, que el acusado la tocó por todas partes, acertadamente, estimó la consumación de la agresión sexual básica, prevista en
el art. 178 del CP por la realización de contactos corporales reveladores de la existencia del ánimo libidinoso».
En relación a la violencia, la STS 1546/2002, de 23 de septiembre, establece:
«Y la consideración de violenta de la conducta que examinamos se corresponde con la doctrina de esta Sala en supuestos parecidos al que ahora examinamos. Así, en la Sentencia 1714/2001, de 2 Oct. se dice que la violencia típica del delito del art. 178 del Código Penal es aquélla que haya sido idónea para impedir al sujeto pasivo actuar según su propia autodeterminación. Y en la Sentencia 449/2000, de 4 Sep. se declara que esta Sala ha perfilado los elementos integrantes de la violencia, en sentencias de 18 Oct. 1993, 28 Abr. y 21 May. 1998, y en la sentencia 1145/98 de 7 Oct., estimando que equivale a acometimiento, coacción o imposición material, e implica una agresión real más o menos violenta, o por medio de golpes, empujones, desgarros, es decir, fuerza eficaz y suficiente para vencer la voluntad de la víctima».
En relación a la intimidación, la STS 978/2002, de 23 de mayo, establece:
«La intimidación integra un fenómeno psicológico consistente en atemorizar a alguien con la producción de un mal, de forma que intimidación es sinónimo en lo esencial de aterrorizar (SS.T.S. de 12 Dic. 1991 (LA LEY 927/1992) y 11 Feb. 1994 (LA LEY 2689/1994)). La violación o agresión sexual con acceso carnal mediante procedimiento intimidatorio supone el empleo de cualquier medio de coacción, amenaza o amedrentamiento, uso de “vis compulsiva” o “vis psyquica” que compele a ceder a los propósitos lascivos del agente ante el anuncio o advertencia de un mal inminente y grave, racional y fundado, capaz de provocar la anulación de los resortes defensivos o contrarrestadores de la ofendida, perturbando seria y acentuadamente su facultad volitiva.
La agresión sexual intimidatoria requiere indefectiblemente la realización por el agente, de modo consciente y deliberado de una conducta por medio de actos, expresiones o ademanes de suficiente entidad en sí mismos capaces de generar en el sujeto pasivo ese profundo temor fundado de sufrir un daño grave e inmediato en el caso de no acceder a los propósitos lúbricos del autor. La violencia psíquica que doblega la voluntad y, por tanto, la libertad de decisión de la víctima, debe, pues, desarrollarse mediante acciones objetivamente determinadas y de la suficiente gravedad que produzcan el
aquietamiento de la víctima ante la amenaza seria, grave y fundada del mal que se cierne de forma inminente sobre ella. De ahí que la doctrina de esta Sala mantenga el criterio expresado, entre otras, en la STS de 25 Mar. 1997 (LA LEY 4720/1997) de que lo determinante es concretar la conducta integradora de la intimidación».
En relación a la tipicidad subjetiva, los delitos de agresión sexual han de realizarse en forma dolosa, exigiendo dolo directo.
Art. 179 CP
Se tipifica en este tipo la violación que puede consistir en el tradicional acceso carnal, por las diversas vías que señala el precepto (vaginal, anal o bucal); así como en la introducción de miembros corporales u objetos por vía vaginal o anal («por alguna de los primeras vías», señala el precepto).
La STS 1295/2006, de 13 de diciembre, ha señalado:
«En este sentido, teniendo en cuenta la ampliación del concepto efectuada legalmente, nada impide entender que, al igual que el coito o la cópula sexual es predicable de ambos intervinientes, el acceso carnal existe siempre que haya penetración del miembro viril, sea cual sea el sexo del sujeto activo y del pasivo, de manera que el delito del artículo 179 lo comete tanto quien penetra a otro por las vías señaladas como quien se hace penetrar. Lo definitivo en estos casos sería la existencia del acceso carnal, determinado por la penetración, mediando violencia o intimidación, y resultando responsable de la agresión quien la utiliza o la aprovecha.
Esta Sala llegó a esta conclusión tras el Pleno no jurisdiccional de 27 de mayo de 2005, en el que acordó que a estos efectos "es equivalente acceder carnalmente a hacerse acceder", acuerdo que ya ha sido aplicado en algunas sentencias como la STS nº 472/2006, de 2 de mayo, en la que se dice lo siguiente: "La cuestión planteada por el recurrente ha dado lugar a una amplia polémica, doctrinal y
jurisprudencial, fundamentalmente por la inicial redacción que el Código Penal de 1995 dio a los arts. 179 (agresión sexual) y 182 (abuso sexual), en los que hacia referencia y distinguía entre "acceso carnal" y "penetración bucal o anal", por lo que se entendía que si el sujeto activo "se introducía voluntariamente el órgano genital, en este caso, del menor, estaríamos ante el tipo básico del art. 178 ó 181, pues el tipo cualificado solo podía cometerlo "el que penetraba". Ahora bien el legislador, a partir de la reforma de la LO. 11/99 suprimió esa distinción para referirse ahora a "acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal", lo que permite ya defender la interpretación que ese acceso carnal supone la introducción del órgano sexual masculino que puede realizarse en las cavidades que el tipo penal señala, vaginal, anal o bucal, rellenándose la tipicidad tanto cuando el sujeto activo realiza la conducta, esto es, cuando introduce el pene, en este caso, en la boca del menor, como cuando es la víctima la que es obligada a realizar la conducta contra su voluntad con violencia o intimidación (agresión sexual) o sin su consentimiento o con su consentimiento viciado (abuso sexual), introduciendo su órgano sexual en alguna de las cavidades típicas del sujeto activo."
Tal interpretación venía permitida por el texto del precepto desde 1999, por lo tanto, con anterioridad a los hechos enjuiciados, de forma que no se ha acudido a la analogía in malam parten, prohibida en el ámbito del Derecho Penal».
Sujeto pasivo puede ser la mujer, en cualquiera de sus diversas formas; o, en el caso de penetración bucal o anal, también el hombre.
Como señala Luzón Cuesta «tanto al acceso vaginal, como anal, es aplicable la doctrina mayoritaria respecto a la antigua violación, que entendía suficiente, para su apreciación, la “coniuntio membrorum” sin exigir que la “inmmissio penis” sea completa y estimando indiferente que se produzca o no la “inmmissio seminis”, posición que mantiene la moderna jurisprudencia (SS. 17-1-1990, García Miguel, 4-4-1991, Ruiz Vadillo) señalando que es exigible “un principio de ‘introito’ de modo que, tratándose de una penetración vaginal, se superen los ‘labium maius’ a partir de cuyo punto habrá que entender se produce ya una penetración vaginal” (S. 792/1995, de 20-6, Hernández, con cita de sentencia de 13-12-1993), sin exigirse la rotura del himen (S. 8-2-1990, Soto, con cita de otras, y 1131/1994, de 31-5, Moyna)»
En este sentido, la STS 1484/2005, de 1 de diciembre, declara:
«Por otra parte, es importante destacar que no resultan equivalentes los conceptos de penetración en el ámbito puramente fisiológico que en el marco jurídico-penal, toda vez que en este último se considera la existencia del coito con la simple "conjuntio membrorum" masculino y femenino, que ha dado lugar a la figura del "coito vestibular", según la cual existe relación sexual en los supuestos en que la "conjuntio membrorum" afecta a los órganos genitales externos de la mujer, en cuanto los labios majus y minus forman con la vagina una unidad, de ahí que su contacto periférico, con penetración en el exterior vaginal produzca los mismos efectos penales que la total introducción en la vagina propiamente dicha (véase STS de 14 de mayo de 1.999 y 28 de abril de 2.005)».
En relación a la posibilidad de tentativa, la STS 752/2002, de 29 de abril, establece:
«Partiendo del relato factual, intangible dada la vía elegida por el recurrente, se pone de manifiesto el comienzo de una agresión sexual definida en el art. 179 del Código penal, tendente a conseguir, por medio de actos intimidatorios (en el caso con una navaja) una felación o penetración bucal, que no tuvo lugar como consecuencia de acontecimientos externos que no fueron el propio y voluntario desistimiento del agresor, sino la negativa contundente de la víctima y otros acontecimientos externos. Así, en el “factum” se expone cómo el procesado, tras arrinconar a la víctima en una de las esquinas del vestíbulo, y mientras mantenía la navaja en el costado de aquella, a la altura de los riñones, “le dijo que le hiciera una felación al tiempo que se desabrochaba los pantalones”; como Eva se negó rotundamente a las pretensiones del procesado, “éste le replicó que si no lo hacía con la boca que le masturbara con la mano”. Por tanto, no es que la sentencia de instancia tome exclusivamente como dato de hecho la voluntad manifestada del acusado, sino que todos los componentes fácticos son constitutivos de un comienzo (a título de tentativa) del delito, y que si, en efecto, no llegó a tener lugar no fue porque voluntariamente desistiera, sino que las circunstancias externas (a él), le impedían la consumación delictiva, máxime cuando, al poco rato, apareció un vecino por el portal.
De modo que cuando solicitó a la víctima, por medio de actos de intimidación e indudable uso del arma (sin causar lesión, evidentemente, pues ello hubiera integrado otro delito) que le practicara la aludida felación, estaba iniciando la acción delictiva, por hechos externos idóneos y eficaces para su consumación, y si en ese momento hubiera entrado el citado vecino, es claro que
el delito de agresión sexual en grado de tentativa, definido en el art. 179 sería incontrovertible jurídicamente, tanto más cuando la dinámica delictiva corrió por otros derroteros diferentes, por causas siempre ajenas a la voluntad del agente».
1ª Cuando la violencia o intimidación ejercidas revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio. 2ª Cuando los hechos se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas. 3ª Cuando la víctima sea especialmente vulnerable, por razón de su edad, enfermedad, discapacidad o situación, salvo lo dispuesto en el artículo 183. 4ª Cuando, para la ejecución del delito, el responsable se haya prevalido de una relación de superioridad o parentesco, por ser ascendiente, descendiente o hermano, por naturaleza o adopción, o afines, con la víctima. 5ª Cuando el autor haga uso de armas u otros medios igualmente peligrosos susceptibles de producir la muerte o alguna de las lesiones previstas en los artículos 149 y 150 de este código penal, sin perjuicio de la pena que pudiera corresponder por la muerte o lesiones causadas. 2. Si concurrieren dos o más de las anteriores circunstancias, las penas previstas en este artículo se impondrán en su mitad superior.
Art. 180 CP.
En este artículo agrava la pena de los delitos de los arts. 178 y 179 cuando concurren las diversas circunstancias que señala.
Podemos distinguir en relación al autor y a la víctima. En relación al autor:
Actuación conjunta de dos o má s personas (art. 180.1.2ª).
Prevalerse el responsable de una relación de superioridad o parentesco con la víctima (art. 180.1.4ª).
Uso de armas u otros medios igualmente pe ligrosos susceptibles de producir la muerte o graves lesiones (art. 180.1.5ª).
En relación a la víctima:
Cuando sufra el ejercicio de violencia o intimidación que reviste un carácter particularmente degradante o vejatorio (art. 180.1.1ª);
Cuando la víctima sea especialmente vulnerable, por razón de su edad, enfermedad, discapacidad o situación (art. 180.1.3ª).
En el supuesto de concurrir dos o más de las circunstancias previstas en el art. 180.1, las penas se impondrán en su mitad superior (art. 180.2 CP), es decir, se produce una hiperagravación de las conductas previstas en esos preceptos que pueden llegar incluso a la pena de prisión de trece años, seis meses y un día a quince años.
5.3. Abusos sexuales
Los abusos sexuales se comprenden en Capítulo II (arts. 181-182). Contienen un tipo básico (art. 181.1), y otros tipos que se refieren a: a) abusos sexuales contra personas privadas de sentido o con un trastorno mental o uso de fármacos, drogas u otras sustancias (art. 181.2), b) abusos sexuales con prevalimiento de situación de superioridad (art. 181.3), y, c) abusos sexuales mediante engaño (art. 182.1)
Art. 181.1 CP
La conducta descrita consiste en realizar actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona pero, a diferencia de las agresiones sexuales, en este caso sin violencia o intimidación.
Las conductas susceptibles de encuadrarse en este tipo delictivo han de consistir en contactos con el cuerpo de la víctima con fines libidinosos sin violencia o intimidación y sin que medie su consentimiento.
En relación con los abusos sexuales, las características definitorias del tipo del art. 181.1 y el consentimiento de la víctima, la STS 1097/2007, de 18 de diciembre, señala:
«Tercero. El precepto penal cuya falta de aplicación al presente caso se denuncia en este motivo castiga con las correspondientes penas al que, "sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona" (art. 181 C. Penal).
Es conocida la crítica expuesta por los autores a la técnica legislativa -un tanto compleja- empleada por el legislador para definir esta figura penal, pues, como ha declarado, una conocida autora, "una primera lectura del citado precepto hace difícil imaginar en qué clase de comportamiento estaría pensando el legislador cuando lo redactó", habida cuenta de que, en su ejecución, no debe concurrir violencia ni intimidación, tampoco el consentimiento de la víctima, así como los supuestos de que ésta sea menor de trece años, esté privada de sentido o tuviere un trastorno mental del que abusare el sujeto pasivo, por constituir éstos un subtipo agravado de esta figura penal. De ahí que dicha autora estime que las conductas típicas del art. 181.1 del Código Penal se reducirían prácticamente a los supuestos de "incapacidad para resistir" por parte de la víctima y a los denominados "abusos por sorpresa" (besos fugaces, tocamientos sorpresivos aprovechando lugares y situaciones de aglomeración, etc.), si bien pone de relieve la cautela con que deben enjuiciarse este tipo de conductas, por el riesgo de llegar a calificar como delictivos determinados comportamientos que, por su nimiedad, no deben pasar de la consideración de meros actos burdos o groseros.
En definitiva, es preciso ponderar con la mayor diligencia posible el conjunto de circunstancias que definan cada conducta concreta a enjuiciar. La jurisprudencia ha señalado las características definitorias del tipo penal descrito en el art. 181.1 del Código Penal: a) la concurrencia de un elemento objetivo consistente en un tocamiento impúdico o contacto corporal que puede ofrecer múltiples modalidades -salvo, lógicamente, las previstas en tipos penales distintos-; b) que el tocamiento o contacto corporal puede ser realizado tanto por el sujeto activo del delito sobre el pasivo, o por éste sobre el cuerpo de aquél; y, c) un elemento subjetivo, el "ánimo libidinoso", o propósito de obtener una satisfacción sexual (v., por todas, STS de 6 de marzo de 2006).
Por lo demás, como es evidente, dado el tenor literal del precepto, tal tipo de conductas ha de realizarse sin violencia ni intimidación y sin que medie el
consentimiento de la víctima; y, aunque las condiciones del consentimiento eficaz no están establecidas en la ley, la doctrina y la jurisprudencia las han derivado de la noción de libertad del sujeto pasivo. En todo caso, determinar a partir de qué momento
el consentimiento adquiere eficacia, por provenir de una decisión libre, es una cuestión
normativa que debe ser establecida según los criterios sociales que rijan al respecto.
La aplicación de la doctrina expuesta al presente caso conduce llanamente a la desestimación del motivo, pues, es evidente que los contactos sexuales que se describen en el factum -de contenido indudablemente lúbrico y de creciente intensidad- los llevó a cabo el acusado sobre el cuerpo de la aquí recurrente, pero la forma en que se realizaron no permite afirmar, con la rotundidad que
exige una condena penal, que no fueran consentidas en alguna medida por ésta, dada la forma de reaccionar la misma ante los sucesivos tocamientos de que fue objeto, habida cuenta también de la edad y circunstancias personales del acusado (de setenta y seis años de edad y operado de corazón) y de la víctima (que contaba cuarenta
y seis años de edad). En definitiva, tras exponer las distintas razones de ello, el
Tribunal de instancia viene a concluir que la propia actuación de la víctima
"está denotando un consentimiento, aunque no sea más que por esa simulada inactividad", por lo que "se podría suponer que admite que mientras la cosa no trascienda de ahí, compensa por la obtención del prometido trabajo" (v. FJ 3º).
De todo lo expuesto, es preciso concluir que el motivo examinado carece de la entidad necesaria para poder desvirtuar los argumentos expuestos por el Tribunal de instancia en la resolución recurrida. Procede, en definitiva, la desestimación del motivo».
Abusos sexuales contra personas privadas de sentido o con trastorno mental, uso de fármacos, drogas u otras sustancias
Están regulados en el apartado 2 del art. 181 CP, que dice así:
Apartado 2 del art. 181 CP
Como se ha señalado, por persona privada de sentido ha de entenderse toda la que se encuentra en una situación de inconsciencia, como puede ser por efectos del alcohol, de sustancias estupefacientes o psicotrópicas, desmayada o hipnotizada, etc. El autor del delito ha de conocer esta situación y dolosamente aprovecharse de ella para ejecución de los actos libidinosos. Serrano Gómez, Alfonso/Serrano Maíllo, Alfonso, Derecho Penal. Parte Especial
En relación al trastorno mental de la persona de la que se abusa, se ha señalado que es necesario que el sujeto activo conozca esta situación de la víctima y abuse de la misma para la ejecución de los hechos. Hay que acudir al art. 20.1º para conocer lo que ha de entenderse por trastorno mental, concepto en el que hay que incluir, entre otras, las psicopatías y oligofrenias. Serrano Gómez, Alfonso/Serrano Maíllo, Alfonso, Derecho Penal. Parte Especial
El uso de fármacos, drogas o cualquier otra sustancia natural o química ha sido introducido por la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, entendiendo la doctrina que ha de provocar en la víctima la anulación de su voluntad.
Abusos sexuales de prevalimiento
3. La misma pena se impondrá cuando el consentimiento se obtenga prevaliéndose el responsable de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima».
Art. 181.3 CP
En relación a este supuesto, es necesario que el responsable ostente una situación de superioridad manifiesta respecto a la víctima que coarte la libertad de ésta, y que se sirva de ella.
Se suele distinguir entre el prevalimiento, en el que la voluntad de la víctima está viciada, y la intimidación, donde la voluntad de la víctima está anulada. En este sentido, la STS 457/2008, de 17 de junio, señala:
«La Jurisprudencia señala -ver la sentencia de 22/10/2007 y las que cita- la situación fronteriza entre el prevalimiento y la intimidación, y que el enjuiciamiento exige una actividad individualizada; en caso de intimidación la voluntad de la víctima está "anulada" por el miedo, en el de prevalimiento, meramente viciada. Y exige,
para apreciar la intimidación, que sea seria, previa, inmediata, grave y determinante del consentimiento; sentencias de 9/2/2004 y 15/10/2004, TS».
Finalmente, en los apartado 4 y 5 del art. 181, el Código establece una agravación cuando el abuso sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o con introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, castigando con pena de prisión de 4 a 10 años (art. 181.4 CP); imponiéndose las penas en su mitad superior si concurriere la circunstancia 3 o la 4 del art. 181, con las del apartado 1 del art. 180 (art. 181.5 CP).
Abusos sexuales mediante engaño
1. El que, interviniendo engaño, realice actos de carácter sexual con persona
mayor de trece años y menor de dieciséis, será castigado con la pena de prisión de uno a dos años, o multa de doce a veinticuatro meses.
2. Cuando los actos consistan en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o
introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, la pena será de prisión de dos a seis años. La pena se impondrá en su mitad superior si concurriera la circunstancia 3ª, o la 4ª, de las previstas en el artículo 180.1 de este Código.
En el apartado 1 de este art. 182 CP se establece, para la existencia del delito de abuso sexual que exista engaño (p. ej., falsa promesa de matrimonio), consistiendo la conducta en cualquier acto de carácter sexual que no consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, que se castigan en el apartado 2 del art. 182 CP.
5.4. Abusos y agresiones sexuales a menores de trece años
La Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, ha introducido en el Código Penal un nuevo capítulo en el Título VIII, el Capítulo II bis «De los abusos y agresiones sexuales a menores de trece años» (arts. 183 y 183 bis).
Este Capítulo comprende los siguientes artículos:
Art. 183 CP:
2. Cuando el ataque se produzca con violencia o intimidación el responsable será
castigado por el delito de agresión sexual a un menor con la pena de cinco a diez años
3. Cuando el ataque consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o
introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado con la pena de prisión de ocho a doce años, en el caso del apartado 1 y con la pena de doce a quince años, en el caso del apartado 2.
4. Las conductas previstas en los tres números anteriores serán castigadas con la pena
de prisión correspondiente en su mitad superior cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:
Cuando la violencia o intimida ción ejercidas revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio.
5. En todos los casos previstos en este artículo, cuando el culpable se hubiera
prevalido de su condición de autoridad, agente de ésta o funcionario público, se aplicará, además, la pena de inhabilitación absoluta de seis a doce años».
Art. 183 bis CP:
«El que a través de Internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de trece años y proponga concertar un encuentro con el mismo a fin de cometer
cualquiera de los delitos descritos en los artículos 178 a 183 y 189, siempre que tal propuesta se acompañe de actos materiales encaminados al acercamiento, será castigado con la pena de uno a tres años de prisión o multa de doce a veinticuatro meses, sin perjuicio de las penas correspondientes a los delitos en su caso cometidos. Las penas se impondrán en su mitad superior cuando el acercamiento se obtenga mediante coacción, intimidación o engaño».
Este artículo 183 bis CP viene a sancionar el denominado child grooming. Como señala la Exposición de Motivos de la LO 5/2010, de 22 de junio:
«[…] la extensión de la utilización de Internet y de las tecnologías de la información y la comunicación con fines sexuales contra menores ha evidenciado la necesidad de castigar penalmente las conductas que una persona adulta desarrolla a través de tales medios para ganarse la confianza de menores con el fin de concertar encuentros para obtener concesiones de índole sexual. Por ello, se introduce un nuevo artículo 183 bis mediante el que se regula el internacionalmente denominado “child grooming”, previéndose además penas agravadas cuando el acercamiento al menor se obtenga mediante coacción, intimidación o engaño».
5.5. Acoso sexual
Los delitos de acoso sexual se recogen en el Capítulo III «Del acoso sexual» (art. 184 CP) y podemos distinguir el tipo básico (art. 184.1), y los tipos agravados (184.2 y 3).
1. El que solicitare favores de naturaleza sexual, para sí o para un tercero, en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de servicios, continuada o habitual, y con tal comportamiento provocare a la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante, será castigado, como autor de acoso sexual, con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses. Art. 184.1 del CP
Sujetos activo y pasivo de este delito pueden serlo tanto el hombre como la mujer.
Señala la STS 1460/2003, de 7 de noviembre de 2003 («Caso Nevenca»):
«El delito de acoso sexual se introduce en nuestro ordenamiento penal con el Código de 1995 y se modifica su redacción por la reforma operada por Ley Orgánica 11/1999, de 30 Abr.
Como dice la Sentencia de esta Sala, la número 1135/2000, de 23 Jun. (LA LEY 9216/2000), que es la única que, hasta el momento, ha interpretado este tipo penal, ha sido la Comisión Europea, en su Recomendación de 27 Nov. 1991 relativa a la protección de la dignidad de la mujer y del hombre en el trabajo, que incluyó un Código de conducta sobre las medidas para combatir el acoso sexual, y a los efectos que nos interesa, contiene una definición de acoso sexual como aquella conducta de naturaleza sexual u otros comportamientos basados en el sexo que afectan a la dignidad de la mujer y del varón en el trabajo y que puede incluir comportamientos físicos, verbales o no verbales, en todo caso indeseados. Añade que la atención sexual se convierte en acoso sexual si continúa una vez que la persona objeto de la misma ha indicado claramente que la considera ofensiva y que lo que distingue al acoso sexual del comportamiento amistoso es que el primero es indeseado y el segundo aceptado y mutuo.
El acoso sexual, al constituir un atentado a la libre decisión de no verse involucrado en una relación sexual indeseada, está afectando a la esfera íntima de la persona, cuya protección proclama el artículo 18.1 de la Constitución, siendo igualmente un reflejo de su dignidad, enfatizado en el art. 10 de la misma. La tipificación del acoso sexual en el Código Penal plantea, de inmediato, la cuestión de cuándo se desborda el ámbito de protección propio del ordenamiento laboral o civil para adentrarse en la indudablemente más severa protección penal. Razones de una mayor y eficaz protección de las manifestaciones más graves de acoso sexual justifican la específica tipificación de esta conducta, debiendo concurrir, por así exigirlo el principio de legalidad, cuantos elementos objetivos y subjetivos caracterizan esta figura delictiva.
Estudiemos ahora los elementos que deben concurrir para que nos encontremos ante una conducta de acoso sexual, tras la modificación operada en el Código penal, por la citada Ley Orgánica 11/1999. Son los siguientes: a) la acción típica está constituida por la solicitud de favores sexuales; b) tales favores deben solicitarse tanto para el propio agente delictivo, como para un tercero; c) el ámbito en el cual se soliciten dichos favores lo ha de ser en el seno de una relación laboral, docente o de prestación de servicios, continuada o habitual; d) con tal comportamiento
se ha de provocar en la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante; e) entre la acción que despliega el agente y el resultado exigido por la norma penal debe existir un adecuado enlace de causalidad; f) El autor tiene que obrar con dolo, no permitiendo la ley formas imprudentes en su comisión».
«2. Si el culpable de acoso sexual hubiera cometido el hecho prevaliéndose de una situación de superioridad laboral, docente o jerárquica, o con el anuncio expreso o tácito de causar a la víctima un mal relacionado con las legítimas expectativas que aquélla pueda tener en el ámbito de la indicada relación, la pena será de prisión de cinco a siete meses o multa de 10 a 14 meses. 3. Cuando la víctima sea especialmente vulnerable, por razón de su edad, enfermedad o situación, la pena será de prisión de cinco a siete meses o multa de 10 a 14 meses en los supuestos previstos en el apartado 1, y de prisión de seis meses a un año en los supuestos previstos en el apartado 2 de este artículo». Apartados 2 y 3 del art. 184 CP
5.6. Exhibicionismo y provocación sexual
Estos delitos están previstos en el Capítulo IV «De los delitos de exhibicionismo y provocación sexual» (arts. 185 y 186 CP).
En este delito sujeto activo puede serlo tanto el que realiza actos de exhibición obscena ante menores de edad o incapaces, como el que obliga a otra persona a ejecutarlos. Sujeto pasivo son los menores de edad o incapaces, siendo necesario que el sujeto conozca que está realizando actos de exhibición ante éstos pues, los actos de exhibición obscena ante mayores de edad son impunes.
Es un delito común que puede ser cometido por cualquier persona. Sujeto pasivo, en cambio, sólo pueden serlo los menores de edad o incapaces. La conducta típica consiste en la venta, difusión o exhibición de material pornográfico entre menores de edad o incapaces.
5.7. Delitos relativos a la prostitución y la corrupción de menores
Se regulan en el Capítulo V «De los delitos relativos a la prostitución y la corrupción de menores» (arts. 187-190 CP).
Como se ha señalado, el Código Penal de 1995 no considera delictiva la prostitución «sino que en sus arts. 187 y ss. tipifica una serie de conductas de favorecimiento, así como su imposición coactiva, especialmente dirigidas a la protección de menores e incapaces y equiparando las sentencias de los Jueces y Tribunales extranjeros a los españoles a los efectos de reincidencia (art. 190). Lamarca Pérez, Carmen (Coord.), Derecho Penal. Parte Especial
Se recogen en los arts. 187 a 190 CP:
Artículo 187 1. El que induzca, promueva, favorezca o facilite la prostitución de una persona menor de edad o incapaz será castigado con las penas de uno a cinco años y multa de doce a veinticuatro meses. La misma pena se impondrá al que solicite, acepte u obtenga a cambio de una remuneración o promesa, una relación sexual con persona menor de edad o incapaz. 2. El que realice las conductas descritas en el apartado 1 de este artículo siendo la víctima menor de trece años será castigado con la pena de prisión de cuatro a seis años.
3. Incurrirán en la pena de prisión indicada, en su mitad superior, y además en la de
inhabilitación absoluta de seis a doce años, los que realicen los hechos prevaliéndose de
su condición de autoridad, agente de ésta o funcionario público. 4. Se impondrán las penas superiores en grado a las previstas en los apartados
anteriores, en sus respectivos casos, cuando el culpable perteneciere a una organización o asociación, incluso de carácter transitorio, que se dedicare a la realización de tales actividades.
5. Las penas señaladas se impondrán en sus respectivos casos sin perjuicio de las que
correspondan por las infracciones contra la libertad o indemnidad sexual cometidas
sobre los menores e incapaces.
1. El que determine, empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una
situación de superioridad o de necesidad o vulnerabilidad de la víctima, a persona mayor de edad a ejercer la prostitución o a mantenerse en ella, será castigado con las
penas de prisión de dos a cuatro años y multa de 12 a 24 meses. En la misma pena incurrirá el que se lucre explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma.
2. Si las mencionadas conductas se realizaran sobre persona menor de edad o incapaz,
para iniciarla o mantenerla en una situación de prostitución, se impondrá al
responsable la pena de prisión de cuatro a seis años.
3. El que lleve a cabo la conducta prevista en el apartado anterior, siendo la víctima
menor de trece años será castigado con la pena de prisión de cinco a diez años.
4. Se impondrán las penas previstas en los apartados anteriores en su mitad superior,
en sus respectivos casos, cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:
correspondan por las agresiones o abusos sexuales cometidos sobre la persona prostituida.
Artículo 189 1. Será castigado con la pena de prisión de uno a cinco años:
El que captare o utilizare a menores de edad o a incapaces con fines o en espectáculos exhibicionistas o pornográficos, tanto públicos como privados, o para elaborar cualquier clase de material pornográfico, cualquiera que sea su soporte, o financiare cualquiera de estas actividades o se lucrare con ellas.
El que produjere, vendiere, distribuyere, exhibiere, ofreciere o facilitare la producción, venta, difusión o exhibición por cualquier medio de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad o
incapaces, o lo poseyere para estos fines, aunque el material tuviere su origen en el extranjero o fuere desconocido.
2. El que para su propio uso posea material pornográfico en cuya elaboración se
hubieran utilizado menores de edad o incapaces, será castigado con la pena de tres
meses a un año de prisión o con multa de seis meses a dos años.
3. Serán castigados con la pena de prisión de cinco a nueve años los que realicen los
actos previstos en el apartado 1 de este artículo cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:
Cuando los hechos revistan especial grav edad atendiendo al valor económico del material pornográfico.
Cuando el material pornográfico represen te a niños o a incapaces que son víctimas de violencia física o sexual.
Cuando el culpable perteneciere a un a organización o asociación, incluso de carácter transitorio, que se dedicare a la realización de tales actividades.
4. El que haga participar a un menor o incapaz en un comportamiento de naturaleza
sexual que perjudique la evolución o desarrollo de la personalidad de éste, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año. 5. El que tuviere bajo su potestad, tutela, guarda o acogimiento a un menor de edad o incapaz y que, con conocimiento de su estado de prostitución o corrupción, no haga lo posible para impedir su continuación en tal estado, o no acuda a la autoridad competente para el mismo fin si carece de medios para la custodia del menor o incapaz, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a 12 meses.
6. El ministerio fiscal promoverá las acciones pertinentes con objeto de privar de la patria potestad, tutela, guarda o acogimiento familiar, en su caso, a la persona que incurra en alguna de las conductas descritas en el apartado anterior. 7. Será castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis meses a dos años el que produjere, vendiere, distribuyere, exhibiere o facilitare por cualquier medio material pornográfico en el que no habiendo sido utilizados directamente menores o incapaces, se emplee su voz o imagen alterada o modificada.
Artículo 189 bis Cuando de acuerdo con lo establecido en el artículo 31 bis una persona jurídica sea responsable de los delitos comprendidos en este Capítulo, se le impondrán las siguientes penas:
Multa del triple al quíntuple del beneficio obtenido, si el deli to cometido por la persona física tiene prevista una pena de prisión de más de cinco años.
Multa del doble al triple del beneficio obtenido, en el resto de los casos. Atendidas las reglas establecidas en el artículo 66 bis, los jueces y tribunales podrán asimismo imponer las penas recogidas en las letras b) a g) del apartado 7 del artículo 33.
Artículo 190 La condena de un Juez o Tribunal extranjero, impuesta por delitos comprendidos en este capítulo, será equiparada a las sentencias de los Jueces o Tribunales españoles a los efectos de la aplicación de la circunstancia agravante de reincidencia.
5.8. Disposiciones comunes a los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales
Se recogen en el Capítulo VI «Disposiciones comunes a los capítulos anteriores (arts. 191-194 CP). Siguiendo a Luzón Cuesta, podemos distinguir:
1. Para proceder por los delitos de agresiones, acoso o abusos sexuales, será precisa
denuncia de la persona agraviada, de su representante legal o querella del Ministerio Fiscal, que actuará ponderando los legítimos intereses en presencia. Cuando la víctima sea menor de edad, incapaz o una persona desvalida, bastará la denuncia del Ministerio Fiscal.
2. En estos delitos el perdón del ofendido o del representante legal no extingue la
acción penal ni la responsabilidad de esa clase.
Art. 191 CP
Medida de seguridad y agravación de responsabilidad
1. A los condenados a pena de prisión por uno o más delitos comprendidos en este
Título se les impondrá además la medida de libertad vigilada, que se ejecutará con posterioridad a la pena privativa de libertad. La duración de dicha medida será de cinco a diez años, si alguno de los delitos fuera grave, y de uno a cinco años, si se trata de uno
o más delitos menos graves. En este último caso, cuando se trate de un solo delito cometido por un delincuente primario, el Tribunal podrá imponer o no la medida de libertad vigilada en atención a la menor peligrosidad del autor.
2. Los ascendientes, tutores, curadores, guardadores, maestros o cualquier otra persona
encargada de hecho o de derecho del menor o incapaz, que intervengan como autores o cómplices en la perpetración de los delitos comprendidos en este Título, serán castigados con la pena que les corresponda, en su mitad superior. No se aplicará esta regla cuando la circunstancia en ella contenida esté específicamente contemplada en el tipo penal de que se trate. 3. El Juez o Tribunal podrá imponer razonadamente, además, la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de los derechos de la patria potestad, tutela, curatela, guarda, empleo o cargo público o ejercicio de la profesión u oficio, por el tiempo de seis meses a seis años, o bien la privación de la patria potestad.
Art. 192 CP
«En las sentencias condenatorias por delitos contra la libertad sexual, además del pronunciamiento correspondiente a la responsabilidad civil, se harán, en su caso, los que procedan en orden a la filiación y fijación de alimentos».
Art. 194 CP
El delito de violación: sentido y proporcionalidad de la conducta típica, de Carlos García Valdés/M.ª Carmen Figueroa Navarro, en Libro-Homenaje al prof. Cobo del Rosal, Dykinson, Madrid, 2005.
Atentado superlativo a la libertad son los delitos sexuales, al vulnerarse un ámbito de intimidad y disponibilidad de tanto relieve y trascendencia para la persona como es el de su sexualidad. Merecen Título autónomo, respecto a la libertad in genere, en el vigente CP, como ya se venía haciendo legislativamente dada su importancia, aun cuando durante muchos textos pretéritos el bien jurídico protegido parecía referirse a la honestidad de las víctimas. Modernamente la denominación de ilícitos contra la libertad o autodeterminación sexual, como dicen los alemanes (Sección decimotercera BT, StGB) y los portugueses (PE Tit. I, Cap. V, CP), se ha impuesto. En nuestro país rige desde la Ley 3/1989.
Año: 1998 Duración: 98 min Director: Josep María Forn País: España Guión: Josep María Forn y Dolores Payás Música: Santi Arisa Reparto: Silvia Munt, Abel Folk, Icíar Bollaín, Assumpta Serna, Jordi Dauder, Josep Maria Pou, Pepa López, Francesc Orella, Santiago Celaya. Sinópsis: Una abogada progresista lleva el caso de un político conservador al que acusan de acoso sexual.
TEMA 5 – Lo + recomendado
Lectura de sentencias
Intenta leer algunas de las sentencias del siguiente listado propuesto:
STS 281/2001, de 21 de febrero
STS 978/2002, de 23 de mayo
STS 1546/2002, de 23 de septiembre
STS 1525/2004, de 17 de diciembre
STS 1484/2005, de 1 de diciembre
STS 1295/2006, de 13 de diciembre
STS 1097/2007, de 18 de diciembre
Carlos García Valdés, en Libro-Homenaje al prof. Ruiz Antón, Tirant lo blanch, Acerca del delito de pornografía infantil, Valencia, 2004
TEMA 5 – + Información
Lectura: Una nueva reforma de los delitos contra la libertad sexual
Después de la lectura detallada del siguiente caso práctico, deberás elaborar una opinión razonada basándote en lo estudiado en la asignatura Derecho Penal I y en los temas estudiados hasta ahora.
Extensión máxima: dos caras de un folio
1. El tipo básico del delito de agresiones sexuales consiste en:
A. Atentar contra la libertad sexual de otra persona con introducción de miembros corporales u objetos por vía vaginal o anal
B. Atentar contra la libertad sexual de otra persona, sin violencia ni intimidación
C. Atentar contra la libertad sexual de otra persona, con violencia o intimidación
D. Atentar contra la libertad sexual con acceso carnal por vía vaginal anal o
2. La violación (agresión sexual cualificada) se comente cuando:
A. La agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por la primera de las vías señaladas
B. La agresión sexual consista en acceso carnal sólo por vía vaginal
C. La agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por las todas vías señaladas
D. La agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por las dos primeras vías
3. Según el art. 181.2 CP, se consideran abusos sexuales no consentidos:
A. Los que se ejecuten sobre personas que se hallen privadas de sentido
B. Los que se ejecuten sobre menores de doce años
C. Los que se ejecuten sobre personas que hayan sido declarados incapaces
D. Los que se ejecuten sobre personas mayores de quince años y menores de dieciocho
TEMA 5 – Test
4. La conducta prevista en el art. 183 bis consiste en contactar con un menor de trece
A. Proponer concertar un encuentro a fin de cometer únicamente los delitos previstos en los artículos 178, 179 y 180
B. Proponer concertar un encuentro a fin de no cometer ningún delito
C. Proponer concertar un encuentro a fin de cometer cualquiera de los delitos descritos en los artículos 178 a 183 y 189
D. Proponer concertar un encuentro a fin de cometer todos los delitos descritos en los artículos 178 a 189
5. El delito de exhibicionismo consiste en:
A. Ejecutar o hacer ejecutar a otra persona actos de exhibición obscena ante mayores de edad
B. Ejecutar o hacer ejecutar a otra persona actos de exhibición obscena ante menores de edad o incapaces
C. Ejecutar o hacer ejecutar a otra persona actos de exhibición obscena ante menores de edad o capaces
D. Ejecutar o hacer ejecutar a otra persona actos de exhibición obscena ante personas capaces
6. El delito de provocación sexual consiste en:
A. Vender, difundir o exhibir material pornográfico entre menores de edad o incapaces
B. Vender, difundir o exhibir material pornográfico entre mayores de edad o incapaces
C. Vender, difundir o exhibir material pornográfico entre menores de edad o capaces
D. Vender, difundir o exhibir material pornográfico entre mayores de edad o capaces
7. Inducir, promover, favorecer o facilitar la prostitución de una persona menor de
A. Es impune
B. Es un delito relativo la prostitución y la corrupción de menores
C. Es un delito de torturas
D. Es un delito de lesiones
8. Según el art. 191 CP, para proceder por los delitos de agresiones, acoso o abusos
A. Será precisa querella de la persona agraviada, no pudiendo denunciar su representante legal ni el Ministerio Fiscal
B. No será precisa denuncia de la persona agraviada, de su representante legal ni querella del Ministerio Fiscal
C. Será precisa denuncia de la persona agraviada, de su representante legal o querella del Ministerio Fiscal
D. No será precisa querella de la persona agraviada, ni de su representante legal ni denuncia del Ministerio Fiscal
9. En las sentencias condenatorias por delitos contra la libertad sexual, además del
pronunciamiento correspondiente a la responsabilidad civil, se harán, en su caso:
A. Los que procedan en orden a la fijación del régimen de visitas
B. Los que procedan en orden a la filiación y fijación de alimentos
C. Los que procedan en orden a la publicación de la sentencia en dos periódicos de gran difusión
D. Los que procedan en orden a la guarda y custodia de los menores implicados
10. En los delitos de exhibicionismo y provocación sexual, si en su realización se han utilizado establecimiento o locales, abiertos o no al público:
A. Podrá decretarse en la sentencia condenatoria su clausura temporal, nunca su clausura definitiva
B. Podrá decretarse en la sentencia condenatoria su clausura temporal o definitiva
C. Podrá decretarse en la sentencia condenatoria su clausura definitiva, nunca temporal
D. Podrá decretarse en la sentencia condenatoria su clausura temporal, que podrá exceder de seis años
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References: artículo 179
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 resolución 
 artículo 180
 artículo 183
 artículo 183
 artículo 18

Artículo 187

Artículo 189

Artículo 189
 artículo 31
 artículo 66
 artículo 33

Artículo 190