Source: http://www.veterinarias.org/page/28/
Timestamp: 2020-02-28 04:47:43+00:00

Document:
Veterinarias – Página 28 – Medicina veterinaria, mascotas, salud animal
En esta monografía se contiene la identificación y descripción de la regulación jurídica vigente aplicable a los productos farmacéuticos de uso humano empleados en medicina veterinaria, con el fin de precisar el campo de acción de los profesionales de esta área que regularmente aplican y prescriben este tipo de medicamentos para la atención clínica de animales, especialmente aquellos calificados como «pequeños animales» o de compañía; tanto para la prevención, tratamiento y recuperación de enfermedades, intervenciones quirúrgicas u otra que fuere necesaria para salvaguardar la salud animal.
Los productos farmacéuticos se encuentran legalmente definidos en el artículo 97 del Código Sanitario, como «cualquiera sustancia, natural o sintética, o mezcla de ellas, que se destine a la administración al hombre o a los animales con fines de curación, atenuación, tratamiento, prevención o diagnóstico de las enfermedades o de sus síntomas».
La dirección técnica de una farmacia, debe necesariamente ser desempeñada por un profesional químico‑ farmacéutico o farmacéutico, quien asume una serie de responsabilidades de mayor o menor gravedad, según la naturaleza de las funciones que efectúe. Se descarta, en consecuencia, que esa dirección técnica pueda ser asumida por un médico veterinario u otro análogo, pues la legislación es categórica a este respecto. De cualquier forma, el propietario de la farmacia es igualmente responsable de las actuaciones del director técnico, sin que pueda eximirse de ello (ver artículos 23, 24, 26 y 27 del Reglamento de Farmacias, Droguerías, Almacenes Farmacéuticos, Botiquines y Depósitos, en adelante «Reglamento de Farmacias»).1
Debe advertirse que algunos servicios de salud del país han pretendido aplicar a los médicos veterinarios la norma prohibitiva contenida en el artículo 120 del Código Sanitario, conforme a la cual los profesionales (relacionados con la conservación y restablecimiento de la salud) «no podrán ejercer su profesión y tener intereses comerciales que digan relación directa con su actividad, en establecimientos destinados a la importación, producción, distribución y venta de productos farmacéuticos (…), a menos que el Colegio respectivo emita en cada caso un informe estableciendo que no se vulnera la ética profesional».
En el mismo sentido se ha pronunciado la Contraloría General de la República, al declarar que «en esta materia, el Colegio profesional de que se trate mantiene su tuición ética». 3
Sobre este particular, el argumento para excluir a los médicos veterinarios de esta aplicación normativa, podría sólo consistir en estimar que los médicos veterinarios no estarían comprendidos dentro de los profesionales a que se refiere y alude dicha norma («profesiones relacionadas con la conservación y restablecimiento de la salud»); de manera que cuando los veterinarios han sostenido en otros ámbitos, que su profesión tiene directa relación e importancia con la protección de la salud de las personas, debe tenerse presente estas consecuencias concordantes.
La receta médica se encuentra legalmente definida como «la orden suscrita por (…) médico veterinario (…), con el fin de que una cantidad de cualquier medicamento o mezcla de ellos sea dispensada conforme a lo señalado por el profesional que la extiende». La receta médica retenida, supone que ésta debe ser retenida y archivada en la farmacia que expende el producto en forma correlativa y cronológica, debiendo mantenerse allí durante un año (ver artículos 21, 32 y 34 del Reglamento de Farmacias).
Debo hacer notar al lector que en la definición legal de «receta médica» antes transcrita ninguna palabra está de más. En efecto, verifíquese que se compone de los siguientes contenidos:
c) Que este expendio del medicamento debe hacerse «conforme a lo señalado por el profesional que la extiende»: es decir, que el médico veterinario debe extender él mismo la receta (ni el ayudante ni la secretaria, de nuevo) y que debe señalar la manera en que debe expenderse, la identidad del medicamento, dosis y administración.
Ahora bien, la legislación especifica también acerca de las recetas médicas veterinarias, disponiendo que «los médicos veterinarios sólo podrán extender recetas en que se prescriban productos farmacéuticos para ser administrados a animales», debiendo especificarse en ellas los siguientes contenidos:
La legislación define también lo que se debe entender por receta magistral, como «aquella en que un profesional legalmente habilitado para ello, prescribe una fórmula especial para un enfermo determinado, la que debe elaborarse en el momento de su presentación». Respecto a este tipo de receta, se exige, además, como requisito específico, que cuando la prescripción se trate de fórmulas, los componentes deberán indicarse «con denominación química o genérica y sus dosis perfectamente legible, no permitiéndose claves o abreviaduras» (ver artículos 34 y 38 del Reglamento de Farmacias).
En esta materia, la legislación es categórica en disponer que ‘las fórmulas magistrales deberán prepararse en forma inmediata contra la presentación de la receta médica y no podrán mantenerse en stock, quedando prohibida su fabricación masiva» (ver artículos 33 y 78 del Reglamento de Farmacias).
número que le correspondió en el respectivo registro de recetas. En particular a esta monografía, interesa también recalcar que si el preparado se destina a «Uso Veterinario», debe llevar el rótulo esa precisa indicación («USO VETERINARIO») en caracteres destacados (Cfr.: artículo 33 Reglamento de Farmacias). 5. Botiquines y Clínicas Veterinarias.
Los «Botiquines» se encuentran reglamentariamente definidos como «el recinto en que se mantienen productos farmacéuticos para el uso interno de (…) clínicas veterinarias y otros establecimientos» (artículo 74 Reglamento de Farmacias).
A los efectos de sus disposiciones, el Reglamento de Psicotrópicos clasifica las sustancias en cuatro listas, que denomina precisamente: Lista I, Lista II, Lista III y Lista IV Se define el producto psicotrópico como «toda solución o mezcla, en cualquier estado físico, que contenga una o más drogas psicotrópicas incluidas en las (respectivas) Listas». Las agregaciones de otras sustancias a las referidas Listas se efectúa mediante decreto supremo del Ministerio de Salud, cuya vigencia será desde el día 01 del mes siguiente al de su publicación en el Diario Oficial (Cfr.: artículos 2 y 3 del Reglamento de Psicotrópicos).
La legislación, a fin de mantener la continuidad de la terminología empleada con anterioridad y, de alguna forma, orientar la interpretación de las normas, precisó que las referencias legales, reglamentarias y administrativas anteriormente efectuadas como «sustancias o productos farmacéuticos que causen dependencia» se debe entender formuladas a los «productos psicotrópicos» a que se refiere el Reglamento de Psicotrópicos.
a) Las drogas, preparados y especialidades farmacéuticas incluidas en la «Lista I» del respectivo anexo del Reglamento de Psicotrópicos, se encuentran prohibidas en el territorio nacional (artículo 6 Reglamento de Psicotrópicos).
b) Al margen del régimen que regula el registro y control general de estos productos farmacéuticos, en lo pertinente a las ciencias veterinarias, específicamente, se establece que «las drogas y los productos psicotrópicos podrán ser adquiridos por: (…) Botiquines de clínicas veterinarias respecto de los productos psicotrópicos de la Lista IV» (Cfr.: artículo 22, letra g, Reglamento de Psicotrópicos).
«los médicos veterinarios podrán prescribir y adquirir productos psicotrópicos para utilizarlos personalmente en el tratamiento de animales, mediante órdenes autorizadas por el servicio de salud correspondiente; y deberán anotar en un libro especial las dosis administradas, la fecha de su utilización, la especie animal y el nombre del propietario de éste». Se agrega expresamente también que «Los productos psicotrópicos de la Lista IV podrán prescribirlos mediante las correspondientes recetas retenidas, las que (…) deberán además (de los requisitos de toda receta) consignar su uso veterinario y el nombre y cédula de identidad del dueño o responsable del animal al que se efectúa la prescripción» (Cfr.: artículo 32, inciso segundo, Reglamento de Psicotrópicos).
Para estas sanciones se aplica el denominado «sumario sanitario», cuya descripción y explicación, excede el objeto de esta exposición.’
La posibilidad que los médicos veterinarios puedan emplear y prescribir sustancia psicotrópicas (en la actualidad aquellas comprendidas en la denominada «Lista IV» del reglamento respectivo), origina para ellos la posibilidad también de incurrir en graves delitos, severamente sancionados por la legislación criminal. Para una mejor comprensión, divido la exposición en dos figuras distintas que señalo a continuación:
a) Delito Genérico: incurre en este delito el que estando autorizado para suministrar las sustancias psicotrópicas (a que se refiere la ley) «lo hiciere en contravención a las disposiciones legales o reglamentarias pertinentes». Como se puede apreciar, el médico veterinario es de aquellos autorizados para suministrar este tipo de sustancias, por lo que a su respecto puede ser sujeto activo del delito; y la tipificación del tipo penal resulta ser bastante sensible y amplia, pues para incurrir en él bastaría cualquier contravención o inobservancia de la normativa que rige la forma o manera de suministrar el producto psicotrópico (por ejemplo: se omite cumplir con todos los requisitos reglamentarios exigidos para aplicar un producto, registros y datos, etc.). La sanción es grave: presidio menor en su grado máximo a presidio mayor en su grado mínimo (de tres años y un día a diez años de presidio) y multa de 40 a 400 U.T.M, sin perjuicio de la clausura de establecimientos y prohibición permanente de participar en otro establecimiento similar (Cfr.: artículo 7, Ley N° 19.366, de 1995).
b) Delito Específico: incurre en este delito «el veterinario que recetare algunas de las sustancias o drogas psicotrópicas o estupefacientes (señaladas), sin necesidad médica o terapéutica». Nótese en este delito la calificación esencial, consistente en que si lo que se recetó lo fue «sin necesidad médica o terapéutica», circunstancia sumamente relativa y a veces compleja de determinar, aplicando las artes de la práctica médica veterinaria y los tan diferentes cuadros cínicos a que puede verse enfrentado el veterinario en el ejercicio de la profesión. La sanción penal es sumamente grave: presidio mayor en sus grados mínimo a medio (de cinco años y un día a quince años de presidio) y multa de 40 a 400 U.T.M. (Cfr.: artículo 8, Ley N° 19.366, de 1995).
«PRESENTACION DEL COLEGIO MEDICO VETERINARIO DE CHILE, EN MATERIA DE FÁRMACOS PSICOTROPICOS Y ESTUPEFACIENTES.
«En relación con la restricción reglamentaria que actualmente se aplica a los profesionales de la medicina veterinaria, concerniente a la posibilidad de empleo de parte importante de los productos farmacéuticos psicotrópicos y estupefacientes, que limitan seriamente y afectan el uso de prácticas clínicas en el ejercicio diario de la profesión médico veterinaria, se le plantea al señor Subsecretario de Salud las siguientes consideraciones.
«Como es de conocimiento, la actual legislación sobre productos farmacéuticos limita la aplicación de la mayoría de los psicotrópicos y la totalidad de los estupefacientes en medicina veterinaria.
«En efecto, el Reglamento de Productos Psicotrópicos (contenido en el Decreto Supremo N°405, de 1983, del Ministerio de Salud) sólo permite a los médicos veterinarios utilizar y prescribir aquellos psicotrópicos considerados en su respectiva Lista IV. Por su parte, el Reglamento de Estupefacientes (contenido en el Decreto N°404, de 1983, del Ministerio de Salud) no considera en absoluto de utilización de este tipo de fármacos por parte de médicos veterinarios.
«Esta circunstancia, se traduce en la imposibilidad para los profesionales de este Gremio de aplicar técnicas eficaces, científica y universalmente reconocidas para tratar síntomas y cuadros clínicos asociados a dolor; trastornos conductuales; y alteraciones neurológicas, entre otros.
«En lo concerniente a estos aspectos, cabe señalar lo siguiente:
«Cabe señalar que Chile es el único país en que se impide la utilización y prescripción por parte de los médicos veterinarios de este grupo de fármacos, lo que queda de manifiesto en los diversos congresos y conferencias de la especialidad tanto a nivel nacional como internacional.
«Los médicos veterinarios chilenos estamos absolutamente capacitados para el manejo y uso de estos fármacos. Los currículos de pregrado de las facultades que imparten la carrera de medicina veterinaria a nivel nacional contemplan un estricta formación en el área de la farmacología.
«Desde luego, para la revisión técnica y fundamento de las modificaciones reglamentarias que sea necesario realizar en el logro tales objetivos, el Colegio de la Orden ofrece toda la colaboración y apoyo que fueren pertinentes.
«Sin perjuicio de lo anterior, y como una manera de promover un paso concreto a estos respectos, se ofrece a continuación una propuesta específica de modificación reglamentaria, para su conocimiento, revisión y consideración.
«Propuesta tentativa de modificación reglamentaria sugerida.
«En atención a las consideraciones precedentes, se sugiere introducir modificaciones específicas a la actual normativa reglamentaria que rige la materia, cuyo contenido pudiera ser del siguiente tenor.
«MODIFICA LOS DECRETOS N° 404, de 1983, y N° 405, de 1983, del MINISTERIO DE SALUD.
«Vistos
«SE DECRETA:
«ARTICULO 1. Modifícase el Decreto Supremo N° 405, de 1983, del Ministerio de Salud, que aprobó el Reglamento de Productos Psicotrópicos, de la siguiente manera:
a) Suprímase en la letra g) del artículo 22 la frase final «respecto de los productos psicotrópicos de la lista IV».
b) Agrégase al artículo 25 el siguiente inciso final, nuevo: «Lo que se dice en este artículo y en el anterior será aplicable a los médicos veterinarios y demás profesionales
autorizados para la administración y prescripción de estos productos psicotrópicos».
c) Sustitúyase en el inciso segundo del artículo 32 la frase «Los productos de la lista IV podrán prescribirlos mediante las correspondientes recetas retenidas», por la siguiente: «Los referidos productos podrán prescribirlos mediante la respectiva receta médica, según lo dispuesto en el artículo 23».
«ARTICULO 2. Modifícase el Decreto Supremo N° 404, de 1983, del Ministerio de Salud, que aprobó el Reglamento de Estupefacientes, en la siguiente forma: Agréguese al artículo 22 el siguiente inciso final, nuevo: ‘‑Los médicos veterinarios podrán adquirir las drogas y productos estupefacientes para utilizarlos personalmente en el tratamiento de animales, mediante órdenes autorizadas por el Servicio de Salud correspondiente, y deberán anotar en un libro especial las dosis administradas, la fecha de su utilización, la especie animal y el nombre del propietario éste. Les será aplicable las normas de este reglamento en lo que les fuere pertinente».
«Finalmente, cabe señalar que, en cuanto al régimen regulatorio, a los médicos veterinarios se les aplica las normas del Reglamento de Farmacias, Droguerías, Almacenes Farmacéuticos, Botiquines y Depósitos Autorizados (contenido en el Decreto N° 466, de 1984, del Ministerio de Salud), en todo lo que respecta a requisitos de recetas médicas, Botiquines y otras regulaciones.
«De la misma manera, en cuanto al control y represión de las infracciones, les es igualmente aplicable lo dispuesto en la Ley N° 19.366, sobre tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas (en especial lo pertinente de sus artículos 7 y 8)».
5 Ver Cortés Nieme, Alberto. Informe Legal sobre controversia por Recetario Magistral Veterinario: «Farmacias Ahumada con Servicio Agrícola y Ganadero». En Colegio Médico Veterinario de Chile, Santiago, octubre de 2000. 6 Sobre este aspecto, ver: Freire, Eduardo. En busca del arsenal farmacéutico perdido. En Revista MEVEPA, Vol. 12, N° 4, diciembre 1998, p. 10.
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References: artículo 97
 artículo 120
 artículo 33
 artículo 22
 artículo 32
 artículo 7
 artículo 8
 artículo 22
 artículo 25
 artículo 32
 artículo 23
 artículo 22