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Timestamp: 2018-11-16 09:27:35+00:00

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Vacuus Finium: Música Digital-La tormenta bajo la superficie
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Música Digital-La tormenta bajo la superficie
Almuerza con un martini y ayuda a salvar el mundo
21:41 | Posted by Vacuus Finium
La industria de distribución de contenido musical está considerada como el caso de libro de texto sobre la disrupción de las tecnologías digitales en un mercado establecido para alterar su estructura de forma permanente. Y después de un tormentoso período, aparentemente se había alcanzado un nuevo equilibrio, por cierto nada satisfactorio para los integrantes. La industria perdió la mitad de sus ventas, la cadena de distribución minorista fue diezmada y los creadores se han llevado la peor parte, al ver sus ingresos mermados de manera dramática. Pero nuevos cambios se están gestando en la industria musical y se puede hablar de "una disrupción en la disrupción", ¿que está ocurriendo?
Preludio Una larga cola, que resultó muy corta
El imperio de las máquinas
"Al igual que, según lo mostraron Max Weber y su escuela, la fase burguesa se caracteriza socialmente y en esencia por la racionalidad, mientras que la feudal por una tradición surgida a través de una relación originaria y natural entre las generaciones, así sucede musicalmente hablando: la música en su conjunto no puede separarse del correspondiente estado de las fuerzas productivas sociales"
Tomado de la discusión de Theodore W. Adorno sobre la tradición musical en "Disonancias: Introducción a al Sociología de la Música"
En el glorioso año de Nuestro Señor de 2006, Chris Anderson, editor en jefe de la revista Wired, se apuntó un éxito editorial con el libro "The Long Tail: The New Economics of Culture and Commerce". Aquí Mr. Anderson predecía un futuro brillante para los bienes culturales gracias a las tecnologías digitales.
De acuerdo a Mr. Anderson la distribución tanto de discos, películas y libros estaba limitada por las restricciones impuestas por el inventario físico de los minoristas, que irremediablemente se veían obligados a ofrecer un subconjunto de todas las creaciones disponibles, y por cuestiones de mercado se privilegiaban las obras más populares de unos cuantos artistas.
Al digitalizarse estas obras, esta falsa dictadura del mundo físico desaparecería y traería una época de renacimiento y abundancia para las industrias culturales, ya que simplemente el consumidor podría acceder a un número ilimitado de productos culturales desde cualquier lugar y en cualquier momento.
La "cola larga" a la que se refiere el título describe que en realidad en ventas agregadas todos los títulos existentes son mayores que las correspondientes a los productos populares y de moda. Y dado que los hipotéticos minoristas podrían ofrecer todos los títulos de la historia, sus ventas serían mayores y el público tendría acceso a un catálogo infinito. Lástima que la realidad y el universo conspiraron en contra:
El apetito por variedad musical entre el gran público es muy limitado, los datos han demostrado que a final de cualquier período unos cuántos títulos monopolizan la mayor difusión.
Este hecho se confirma por el surgimiento de los algoritmos de recomendación, que simplemente refuerzan las tendencias del consumidor y limitan sus horizontes. De forma paradójica la digitalización facilita la concentración.
Sin embargo la abundancia de oferta y la facilidad de difusión hizo que en la apreciación del consumidor el valor de la música disminuyera. Hay legiones de personas que piensan que es gratis.
La digitalización para efectos prácticos terminó con la distribución de música en medios físicos, cuyo valor económico ha estado en descenso desde hace muchos años. Ya es un reducto para unos cuantos nostálgicos, yours truly included.
Las descargas digitales, que supuestamente debieron haber reemplazado el valor de las copias físicas, también es un mercado en descenso.
Y las plataformas de streaming, que supuestamente eran el remedio para todos los males del mundo musical, han resultado peor que la enfermedad original.
Primer Acto El imperio de las máquinas
"No existe nada que permita tanto a uno afirmar su "clase"como los gustos en música"
Pierre Bourdieu en "La distinción: Criterio y bases sociales del gusto""
Las plataformas de streaming, eran la materialización de la promesa de digitalización, pero su funcionamiento en realidad ha sido una decepción:
Ninguna plataforma ha conseguido el suficiente número de suscriptores dispuestos a pagar de forma recurrente.
El secreto de Spotify, la plataforma más exitosa en cuanto al número de suscriptores, es que únicamente la mitad de los usuarios son bajo el modelo de paga.
El secreto de Apple Music es que tiene una tasa de deserción estratosférica, simplemente los usuarios no ven ningún atractivo para pagar de forma recurrente.
Dado que el mercado de plataformas de streaming no está definido, existen múltiples participantes en busca de una consolidación. Actualmente Spotify es la plataforma más popular y Apple le está disputando el liderato. Todos los demás están rezando por una adquisición.
En la disputa entre Spotify y Apple no hay reglas y esta última está recurriendo al poder de su chequera y a bloquear la aplicación de sus competidor en su App Store.
En medio de disputa de plataformas está el consumidor que hoy no tiene un solo punto para satisfacer sus necesidades. Si algún suscriptor de Spotify no me cree, que por favor intente escuchar a Taylor Swift. Y que los suscriptores de cualquier plataforma legal traten de rendir un homenaje al recién fallecido Prince, simplemente no van a poder.
Para los músicos las plataformas de streaming han sido devastadoras, ya que cada ejecución se paga en un décimo de un centavo de de dólar. La operación es sencilla, cada millón de reproducciones implica un pago de mil dólares para los involucrados.
Por cierto se paga la misma regalía para una tonadilla pop de tres minutos que para el primer movimiento de un concierto que dure quince minutos.
Para el mundo de la música culta las plataformas de streaming han sido totalmente destructivas. La reproducción de una obra genera una regalía infinitesimal para los ejecutantes, los priva seguramente del ingreso por la venta de un disco y evidentemente el número de reproducciones de música culta es muy reducido. No imagino en que planeta se generen millardos de reproducciones mensuales de música culta.
Como mencioné anteriormente las plataformas de streaming y sus motores de recomendación agudizan el problema. A final de cuentas muchos terminan concentrando su atención en un conjunto muy limitado.
Segundo Acto Y a pesar de todo, es una mercancía
¿Todo en venta?
A pesar de la situación anterior, la música sigue siendo un elemento muy importante en la vida de la mayoría de habitantes de este planeta y hay varios indicios que indican que se van a producir cambios en este mercado. Si se que es odioso hablar de bienes culturales como una mercancía, pero parafraseando a Homero Simpson, se puede decir, "absurdo sistema, ¿pero qué podemos hacer?" ¿Qué podemos esperar?:
Después de una larga serie de fusiones y adquisiciones, al final del día quedan tres grandes compañías, Universal Warner y Sony, dueñas de los derechos de comercialización de la mayor parte de la música existente. Son grandes compañías, pero resultan unos alfeñiques en comparación a monstruos como Apple o Google.
Actualmente esta compañía encabeza un movimiento pidiendo la modificación de las leyes de propiedad intelectual, buscando cobrar una mayor regalía a las plataformas de streaming y a YouTube. Estimados usuarios de estos servicios, por favor ¿quién creen que va a terminar pagando?
Estas mismas compañías están presionando a Spotify para terminar con el modelo de uso gratuito con publicidad.
¿Será suficiente para convencer a aquellos que piensan que la música es gratis, que deben pagar por su disfrute?
Después de haber cambiado el mercado de la distribución de contenido musical con la combinación iPod/iTunes, Apple se encuentra en una posición de seguidor de Spotify, y podemos esperar algunas acciones. Hace algunos días corrió el rumor que iban a adquirir la compañía de streaming Tidal, quienes por cierto son los únicos que ofrecen la opción de audio en alta resolución.
También Apple está abriendo la chequera para conseguir obras y artistas en exclusiva. Una vez más, ¿serán suficientes para adquirir suscriptores dispuestos a pagar?
La misma chequera de Apple le permitiría adquirir Spotify, en un abrir y cerrar de ojos. Sería un plan perfecto si no es por la oposición de las autoridades antimonopolio y los dueños de la propiedad intelectual.
¿Y dónde está Google? Si bien YouTube es la plataforma preferida por los millenials para consumir música, su servicio de streaming está en un lejano tercer lugar. Si bien también están en condiciones de cambiar esta situación con una adquisición, es difícil pensar que fuera autorizada por las mismas autoridades que están investigando la posición dominante de Google.
Por cierto, mucha tinta ha corrido sobre el supuesto renacimiento de los discos de vinyl y las tornamesas analógicas. Me encantaría confirmar esta tendencia, pero en realidad representa un volumen menor del total del mercado y simplemente se trata de una moda. Atractiva y encantadora, pero solo es una moda.
No hay duda que la industria musical fue de las primeras afectadas por la tecnología digital y de comunicaciones, pero todo indica que ha llegado el momento de un cambio más. Después de esto, ¿habrá alguna lección para otras industrias?
Epílogo Guía breve para audio digital de alta resolución
En los márgenes de la industria musical se ha estado desarrollando un movimiento que busca popularizar los formatos que permiten la reproducción de música con alta resolución. Aunque sigo siendo un consumidor frecuente de música en formatos físicos, llegué al mundo del audio digital hace un par de años cuando adquirí un reproductor Astell and Kern, considerado por muchos como la referencia a seguir.
Hace dos años la oferta de música en formatos de alta resolución era relativamente limitada, pero todo cambió con la llegada de Pono Music, promovida por el músico Neil Young.
Este ecosistema incluye un reproductor y una tienda en línea, que aumentó la oferta de manera casi exponencial. Hace un par de meses compré un reproductor Pono, ya que estaba en oferta y lo puedo recomendar ampliamente. Proporciona una muy agradable experiencia a un precio moderado y es un producto realmente notable.
Reproductor Pono (yo opté por el modelo en negro)
Una vez que se tiene un reproductor de alta resolución la verdadera diversión radica en llenarlo y para esto existen las siguientes opciones:
Son los pioneros de este mercado y si bien no cuentan con un catálogo muy extenso, ofrecen la mayor oferta en formatos de alta resolución del mercado y tiene muchos títulos en exclusiva. Por cierto, sus precios son los más elevados aunque cada semana ofrecen un cupón de descuento que se puede aplicar en los títulos nuevos, mismos que se publican los viernes. He de confesar que siempre reviso los nuevos títulos en la madrugada de ese día. Se puede visitar en este enlace.
ProStudio Masters
Se puede considerar como una boutique, ya que si bien ofrece el catálogo más reducido hay que reconocer que la selección es extraordinaria, así como la información editorial sobre cada título. Aunque las compras se hacen una página web, para descargar los archivos se requiere una aplicación dedicada. También reviso los nuevos títulos todos los viernes, aunque están disponibles después de las siete de la mañana. Se puede visitar en este enlace.
Definitivamente tienen el catálogo más extenso, pero predomina la oferta con una resolución estándar de disco compacto y verdaderamente se encuentran muchas sorpresas con la disponibilidad de títulos descontinuados. Para los admiradores del sello alemán ECM (Editions of Contemporary Music) es algo así como el paraíso ya que se encuentran muchos títulos legendarios de la década de los setenta que nunca se editaron en disco compacto y solo se consiguen en vinyl, en muchos casos a precios de estraperlo. Se puede visitar en este enlace,pero es mejor utilizar la aplicación dedicada.
Donald Trump representa el malestar de nuestra cultura
Mucho de que preocuparse
¿Qué hay detrás del fenómeno de Donald Trump? En busca de esa respuesta dos escritores de la revista New Yorker asistieron a sendos eventos de campaña y hablaron largo y tendido con sus seguidores. Los reportajes se pueden leer en estos enlaces: artículo 1 y artículo 2. Ambos son largos, pero vale la pena revisarlos con atención, ya que los hallazgos son impresionantes:
No hay duda que detrás de Mr. Trump hay un grupo, muy grande, de ciudadanos que se encuentran enojados y sienten que el sistema les ha quitado algo y más que buscar culpables, están buscando quién se las paga.
Por lo mismo el movimiento es racista y Mr. Trump es el favorito de los que creen en la "supremacía blanca" y aquí está su principal apoyo.
La descripción de sus mitines habla de una atmósfera llena de energía y en la que aparentemente apacibles ciudadanos están listos a repartir golpes a la menor provocación. Después regresan a ser esos apacibles ciudadanos que no brincan un lugar en la fila del supermercado.
El lenguaje también es peligroso: se habla de "los extraños", "los de fuera", "los que son diferentes", "a los que hay que controlar". Es el idioma del resentimiento, del miedo y la revancha.
La comediante Samantha Bee hace una buena disección del mensaje de Mr. Trump y compara su léxico a un hipotético bingo organizado por la Gestapo, ya que usa todos sus términos. Se puede ver en este enlace.
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