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Timestamp: 2019-10-15 17:25:52+00:00

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El general de Podemos se queda compuesto y sin novia
3 julio, 2016 utopia contagiosa Antimilitarismo, cañones o mantequilla, contra la guerra, cultura de defensa, Cultura de Paz, democracia participativa, elecciones generales, guerra, insumisión, Manipulación Informativa, Militarismo, Militarización social, Ministerio de Defensa, objeción de conciencia, OTAN, pacifismo, PODEMOS, Programas electorales No comments
Fuente: El mundo en Twitter
Fuente: mediterráneodigital
Se han celebrado los comicios de 2016. Se ha compuesto por tanto el Congreso de los Diputados y, al menos en los datos provisionales a los que hemos tenido acceso, aparece que el publicitado general de Podemos, el ex-JEME Julio Rodríguez, el pacifista amigo de Pablo Iglesias, ha vuelto a fracasar en su intento de acceder a un escaño en la cámara congresual, y eso que iba designado «a dedo» por la provincia de Almería, donde se suponía que Podemos tendría todas la garantías.
En Almería los resultados han hecho crecer en votos al PP (14.000 votos más) y le han otorgado un nuevo escaño, pasando de 2 a 3. PSOE y Ciudadanos han permanecido con 2 y 1 escaños, respectivamente, aunque el PSOE ha bajado 4.500 votos y Ciudadanos ha bajado 3.600.
Podemos, que aspiraba al último escaño que ha conquistado el PP ha tenido un bajón de 10.000 votos. Es decir, no ha sumado votos el fichaje estrella.
De nada ha valido la promoción del General. De poco menos la rebaja de contenidos en materia de defensa de la formación morada. El general que sale hasta en la sopa en el catálogo electoral de Ikea, se queda compuesto y sin novia, otra vez, después de sus dos nominaciones «manu militari» primero en Zaragoza (2015) y ahora en Almería (2016).
¿Va a ser que la gente no quiere militares, ni aunque se autodenominen «pacifistas», para que luche por derechos que son de la gente?
Programas electorales 2016 en materia de defensa: IU y Equo no presentan nuevo programa
23 junio, 2016 utopia contagiosa Alternativas de defensa, Antimilitarismo, cañones o mantequilla, contra la guerra, cultura de defensa, Cultura de Paz, elecciones generales, Generales 2016, Militarismo, Política de Defensa, Programas electorales No comments
Por Jarbas Ribeiro
Fuentes: Unidos podemos-Izquierda Unida y Equo
Por sorprendente que parezca, ni IU ni Equo han presentado un programa nuevo para las elecciones 2016. Mantienen, al parecer, el programa de 2015, la anterior convocatoria, en ambos casos unos programas elaborados a partir de procesos participativos que requieren tiempo para su elaboración.
Respecto del de IU, ya nos referimos en diciembre de 2015 , al analizar los programas electorales de las distintas fuerzas políticas, de los avances que este programa suponía respecto de su anterior concepción más encorsetada, y de la posibilidad de agilizar algún cambio sustancial en la política de defensa. A ese análisis nos remitimos para los curiosos.
En cuanto a Equo, igual que Izquierda Unida-Unidad Popular, tampoco ha elaborado ningún programa para los actuales comicios, tal vez dando por válido el de 2015, al que en su págian web llaman «elecciones generales 2015-2016″, dando a entender que aquel les sigue siendo válido en las actuales circunstancias o, tal vez, que se dan por satisfechos con el acuerdo de unidad «Cambiar España: 50 pasos para gobernar juntos«.
En el anterior programa, como ya analizamos en diciembre de 2015, equo se declaraba partido pacifistaa, según analizamos en el comentario que hicimos en su día, abogaba por una resolución alternativa de los conflictos, y aunque de forma algo difusa y confusa, por un nuevo concepto de seguridad basado en la seguridad humana y por asumir algunas lineas del transarme hacia la superación del modelo militar de defensa.
IU y Equo suscribieron, junto con otras fuerzas, el documento «Cambiar España: 50 pasos para gobernar juntos», que analizamos en un reciente artículo, y que «rebajaba» a la absoluta insignificancia (tanto por lo que contenía -casi nada- como por lo que silenciaba -casi todo-) las políticas de defensa.
Y eso nos hace preguntarnos: ¿siguen vigentes los programas de IU y Podemos de diciembre de 2015?¿Son reemplazados por el «acuerdo programático llamado Cambiar España: 50 pasos para caminar juntos«? ¿Dicho acuerdo permite a estas formaciones, llegado el caso, apostar por sus políticas de defensa o vetar las (más militaristas) que plantea Podemos en su propuesta propia?¿SI llega el JEMAD a capitanear la política de defensa en un hipotético gobierno de izquierdas, asumirán IU y Equo las propuestas rebajadas y continuistas que éste señor enseñorea y representa?
Preguntas sin respuesta, o al menos de muy imprevisible respuesta, pues en el cálculo electoral las políticas de defensa se han rebajado para que no hagan ruido.
Y es una pena. ¿De nevo, a la primera de cambio, la renuncia a una alternativa de defensa que entronque con las luchas por la paz?¿de nuevo el pacifismo la idea sacrificada?
Todo interrogantes. Interrogantes que, de memento, la campaña no ayuda a resolver porque el silencio de esta alternativa en lo programático también viene acompañado de un cierto apagón argumental en los actos de campaña que hemos conocido hasta ahora respecto a la política de defensa.
Y es que hay silencios que apabullan.
Programas electorales 2016. Podemos y la sonrisa de un país
21 junio, 2016 utopia contagiosa Alternativas de defensa, Antimilitarismo, cañones o mantequilla, contra la guerra, cultura de defensa, Cultura de Paz, elecciones generales, Militarismo, PODEMOS, Política de Defensa, Programas electorales No comments
Por www.huffingtonpost.es
Podemos forma, junto con otros partidos menores, una gran coalición electoral alineada, más o menos, a la izquierda política. Dicha coalición presentó un documento de medidas en su puesta en escena, del cual ya comentamos la escasa (por ser optimistas) relevancia que entre sus compromisos comunes daba al tema de la defensa. Es por eso que, como ya anunciábamos, habría que esperar a los programas de cada coaligado para atisbar qué pretendía hacerse al respecto.
La apuesta de Podemos por confrontar con el PP, como modelo alternativo de hacer política, ha desarrollado su programa electoral en un formato novedoso que aúna los contenidos en forma de propuestas con lo iconográfico, como muestra de la novedad.
El documento se titula «la sonrisa de un país» y pretende, también en el título, animar a la apuesta por un cambio alegre que se promete para acabar con la molicie del vigente orden y estrenar un nuevo futuro.
Comencemos por decir que este aspecto gráfico-iconografico tiene, en materia de defensa, su importancia, pues Podemos nos muestra en su catálogo al antiguo JEMAD, el General Julio Rodríguez, hasta en la sopa (acompañado en alguna ocasión por el exdiputado gaditano Juan Antonio Delgado, hasta hace poco principal dirigente del sindicato de guardia civiles y uno de los portavoces más conocidos de las principales reivindicaciones sindicales de los militares), dándonos idea de una gestión de la política de defensa cercana los parámetros que han constituido el consenso «de Estado» hasta la fecha y, de paso, nos hace precavernos ante la impresión inicial de lo, y por desgracia, poco novedoso que puede esperarse que sea el planteamiento acerca de la política de defensa y del tradicional militarismo alineado a la OTAN de los ejércitos españoles.
Pero vayamos al texto, que es donde, obviando al ministrable general, se supone que se encuentra más la política concreta que Podemos promete desarrollar.
Podemos aborda en dos grandes capítulos la política de defensa que quiere hacer. La primera la denomina «seguridad» y en ella parece referirse al capítulo de derechos y organización interna de los ejércitos. La segunda se refiere a la política exterior, donde el ejército cuenta con su papel propio como instrumento de dicha política.
Podemos ofrece un listado de medidas que pretenden orientar la política de seguridad. Concretamente son las medidas 269 a 276.
Los elementos más destacados de la política de seguridad que Podemos ofrece aparecen en su catálogo foto-programático de forma destacada, son las medidas 271 y 272, por las que comenzaremos este repaso.
La medida 271 aparece como referencia de lo que, como veremos más adelante, es el catálogo de derechos sindicales tradicionales del lobby sindical tanto militar y de la guardia civil, perfectamente bien situado en Podemos con algunos de sus representantes más significativos. El catálogo foto-ikea se refiere a la reforma estrella que se propone al respecto: la reforma de la Ley Orgánica de derechos y deberes de las fuerzas armadas para incorporar los derechos sindicales ninguneados hasta la fecha.
La medida siguiente, la 272 pretende mostrar la otra cara de la política ministerial y afirma la lucha contra el puertagiratorismo del sector, así como un alambicado anuncio de revisión de los programas de armas (no se atreven a llamarlo así y afirman con más retórica «auditar, revisar y renegociar las adquisiciones con los contratistas«), así como crear un «grupo de expertos» (incluyendo sociedad civil) para «estudiar un diseño de las fuerzas armadas acorde con las necesidades de España».
Si la primera linea marca la apuesta por dignificar la profesión militar, la segunda permite atisbar el inicio de algunas revisiones necesarias en la política: puertagiratorismo, programas de armas y comenzar a pensar el diseño que se necesita de fuerzas armadas. Algo es algo.
Las restantes medidas que no aparecen en el catálogo fotográfico hacen, igualmente, referencia a los derechos de los militares y prometen homologar la jornada laboral de los militares a la de otros funcionarios (medidas 269), reformar la ley de la carrera militar (270), garantizar la libertad sindical en los cuerpos armados (274), un nuevo sistema de ascensos militares (276), así como adscribir al personal civil de la defensa a tareas administrativas y suprimir empleos no estrictamente militares como carpinteros, mecánicos o jardineros (273) o unificar las bases de datos de guardia civil y ejércitos (275).
En resumen, poca definición de la política de defensa, fuera de la regulación de los derechos de los militares, pero sin explicitar ninguno de los grandes debates de la política de defensa, que no puede conformarse con ser una política de personal.
El segundo gran capítulo que aborda la política de defensa es el llamado «política exterior» que de forma más o menos precisa viene a decir para qué se quiere el ejército.
Comencemos por decir que el catálogo foto-programático no enfatiza ninguna de las medidas que Podemos propone en política exterior y que tiene que ver con la defensa. ¿Cálculo?, ¿falta de espacio?, ¿olvido?…
Tenemos que ir al texto puro y duro para comprobar que, sin embargo, Podemos sí tiene un planteamiento (aunque de letra pequeña) al respecto.
La política exterior de Podemos cuenta con 19 medidas, concretamente desde la 317 a la 335. De ellas, directamente tienen que ver con lo militar 3 medidas, las 325, que promete que las operaciones en el exterior se someterán a consulta popular, la 326 que promete la auditoria y revisión del convenio de USA y España sobre la base permanente de Morón, y la 327, que clama por una mayor autonomía de España y Europa en la OTAN.
A ellas se unen otras que siguen mostrando la confusión de cierta izquierda de las políticas de seguridad con las viejas reivindicaciones de un Sahara libre y la causa palestina, que siendo razonables y justas, acaban desplazando los debates sobre seguridad y defensa y minusvalorándolos (o sobrevalorando estas causas a costa de aquellos). Sahara libre y causa palestina son de justicia, pero la paz y la contribución de España a esta se nos antoja algo mucho más global y amplio y, desde luego, necesitariamos un planteamiento global con una descripción de objetivos y medios mucho más completa, incluyendo el papel de la seguridad y los ejércitos que se quiere tener en todo ello.
De forma más transversal, podríamos afirmar que las apuestas por cambiar la ONU, poner al frente de la misma a una mujer, no aprobar el TTIP o modificar la idea de solidaridad y cooperación vigente que componen el resto del capítulo muestran al menos veladamente el ideal de seguridad que pretende Podemos, más basado en la seguridad humana que en la idea militar de la seguridad. Seguimos echando de menos un argumentrio más complejo y completo, pero algo es algo.
Vuelve a aparecer en el programa de Podemos la política de defensa de forma tangencial al abordar otras políticas, como ocurre cuando se habla, medida 163, de politica relativa al deporte (reservar el 3% de la oferta de empleo de defensa y el 2% de la de interior para deportistas de élite) o cuando se habla, medida 187, de planes de igualdad de la mujer en el ejército y lucha contra el acoso.
Y vuelve a aparecer, esta vez con más concreción y dentro de la política territorial relativa a Navarra (medida 379), la apuesta por el desmantelamiento del polígono de tiro de las Bardenas Reales y su reconversión en un entorno natural para el disfrute de los navarros, con la inclusión de una propuesta de consulta popular sobre la renovación del convenio con las fuerzas armadas, la desafección como zona de interés para la defensa y el uso alternativo del paraje.
De lo que Podemos no habla
Podemos no aborda los principales retos que hablan de una alternativa en la política de defensa, y que tienen que ver tanto con acabar con las malas políticas actuales: sobredimiensionamiento del ejército con un mando por cada 1,2 efectivos, existencia de un ejército excesivo, deuda militar impagable, programas de armamento y segundo ciclo de rearme iniciado, la dimensión inabordable, insolidaria y oculta del presupuesto de defensa, orientación intervencionista de los ejércitos, problemas de despilfarro, corrupción y de especulación, duplicidades y organismos autónomos innecesarios, construcción de un complejo militar industrial enfocado a la exportación de armas y conflictos (séptima potencia mundial en venta de armas), obsolescencia y falta de lógica de grandes industrias militares estatales como Navantia y otras, pertenencia a la OTAN, apoyo de los proyectos de militarización europea, uso del enfoque militar para los problemas mundiales y de movilidad humana, doctrina de fronteras avanzadas que justifica el intervencionismo en centro-africa, banca armada que financia a las industrias militares, falta de democracia en las políticas de defensa, propuestas para abordar un proceso de cambio alternativo de la política de defensa hacia una política de seguridad humana basada en la idea de transarme, etc.
En un extenso artículo que publicamos en 2014, llamado ¿Puede renunciar al debate antimilitarista Podemos? ya apuntábamos los temas que formarían parte de una agenda a resolver desde la política de defensa, y que Podemos, parecía entonces, no quería abordar.
Podemos no habla en su programa de toda esta serie de problemas porque se trata de temas espinosos que incomodan y porque ante este escenario no tiene alternativa propia. No sabe qué alternativa puede generar para hacer real, también en defensa, la sonrisa de un país.
¿Qué decía Podemos en el anterior programa?
En otras ocasiones nos hemos ocupado de la frágil relación entre Podemos o su General Julio Rodríguez y el pacifismo antimilitarista, como es el caso de un extenso argumentario que presentamos en 2014, o la reciente réplica al sedicente pacifismo del JEMAD, o la triste constatación del desprecio oficial hacia el círculo pacifista de Podemos.
También en las pasadas elecciones tuvimos tiempo de ocuparnos y analizar este programa, y más adelante, cuando el «equipo negociador» intentó el acuerdo con el PSOE de Pedro Sánchez, de nuevo.
En general, la actual apuesta de Podemos es muy similar a la ofrecida en las elecciones anteriores: Idénticas medidas en cuanto a ese empeño semisindical de abordar la política de personal, muy similares apuestas de política internacional en general y las tres promesas de política exterior que tienen que ver con lo militar ya reapsadas.
Podemos mantiene, como decíamos entonces, el mismo enfoque insuficiente de la defensa, sin querer abordar los temas más espinosos y sin plantear una verdadera y sustancial alternativa a la actual política de defensa.
El militarismo intervencionista de la aspirante a la Casa Blanca Hillary Clinton
24 marzo, 2016 utopia contagiosa Antimilitarismo, conflictos internacionales, contra la guerra, elecciones Estados Unidos, Estrategia de seguridad nacional, guerra, imperialismo, intervenciones militares en el exterior, intervencionismo, Militarismo, mujer y fuerzas armadas, Mujer y guerra, Mujeres y guerra, Programas electorales, resolución de conflictos No comments
Imagen de Nathania Jonhson
Todos conocemos a Hillary Rodham, también Hillary Clinton.Los medios se hjan encargado de empacharnos con su imagen. Quizá por ello no nos preocupamos mucho en revisar quién es y qué ha hecho a lo largo de su larga vida política.
Esta imagen prefabricada y algo superficial beneficia algunas de sus facetas que no son publicitadas habitualmente por los medios de comunicación de masas.
Resumen Latinoamericano recuerda dos artículos publicados por el New York Times en febrero de 2016 sobre los aspectos que tienen que ver con Hillary y la Defensa. Hay que recordar que el Times ha respaldado a la Clinton para la nominación a la Casa Blanca en las elecciones de este año, es decir, no es un periódico contrario a la mandataria.
Como Secretaria de Estado promovió la intervención militar de EE.UU.-OTAN en la guerra de Libia. También fue proclive a otras intervenciones militares: luego de los ataques del 11 de septiembre respaldó las acciones militares en Afganistán y la resolución de la guerra en Irak, pero posteriormente, se opuso a la administración Bush en el manejo de la guerra en Irak.
Parecen claras las pruebas sobre sus ansias de intervenciones militares en el extranjero con el objetivo, simplemente, de no quedarse atrás con respecto a otras potencias y no perder presencia en la zona:
Dentro del gobierno, informa el Times, ella presionó por la intervención militar directa de Estados Unidos en razón de que el gobierno británico y el francés seguirían adelante sin Estados Unidos y Washington sería “dejado atrás” y “sería menos capaz de dar forma” a la pelea por el control de Libia y su riqueza petrolera.
Promueve el intervencionismo desde todos los ángulos posibles:
Consideró al «poder inteligente» como la estrategia para afirmar el liderazgo y valores de EE. UU. en el mundo, mediante la combinación del poder militar con diplomacia y capacidades estadounidenses en la economía, tecnología y otras áreas.
Como suele ser habitual en Estados Unidos, para justificar sus intervenciones militares utilizan excusas que acaban demostrándose falsas:
El pretexto, que las fuerzas del gobierno libio estaban a punto de cometer una “masacre genocida de manifestantes” en la ciudad oriental de Bengasi, fue refutada posteriormente por grupos internacionales de derechos humanos, y el número total de muertos en enfrentamientos armados antes de que los Estados Unidos y la OTAN comenzaron sus bombardeos contra Libia ascendieron apenas a 350.
Esta falta de sinceridad y de ética constante hacen que se le pueda catalogar dentro del stablishment estadounidense. Por ejemplo, no tiene muy en cuenta aquello de no aliarse con sus enemigos declarados. Pareciera como si lo que le interesase fuese sólo lo que rige la política internacional de USA: fomentar los negocios de la guerra:
El artículo establece que Clinton “presionó por un programa secreto que suministrara armas a las milicias rebeldes”, compuestas en gran parte de grupos islamistas, algunos con vínculos directos con Al Qaeda.
Su negativa como Secretaria de Estado a explorar las soluciones negociadas, en las que se diluye el papel militar preponderante de EE.UU. son la tónica:
Al comienzo de esta campaña de bombardeos, relata el artículo, funcionarios libios, funcionarios de las Naciones Unidas, otros gobiernos africanos y la Unión Africana realizaron numerosas tentativas para negociar un alto el fuego y lograr un arreglo político, todas las cuales fueron rechazadas por Washington. A Charles Kubic, un almirante retirado que recibió una propuesta de un alto oficial del ejército libio para un cese al fuego de 72 horas, el comando militar de Estados Unidos le ordenó cortar inmediatamente la discusión en base a órdenes que habían llegado desde “fuera del Pentágono”.
¿Habrá que alegrarse si, finalmente, la Clinton gana la nominación del partido Demócrata? ¿Habrá que alegrarse si al final gana la carrera electoral a Trump?
Lo vemos difícil por los argumentos que hemos dado más arriba. Negros tiempos se acercan para la paz en el mundo.
En la foto que encabeza el artículo se lee «Luchando por nosotros». Sólo hace falta especificar quiénes son los nosotros a los que se refieren. Posiblemente, los militares, los fabricantes de armas, las multinacionales que esquilman al Tercer Mundo, los estadounidenses ricos.
Pero nosotros, los de aquí y muchos otros países seguiremos siendo intervenidos por sus guerras y bases militares.
La propuesta de Podemos en política de Defensa para un gobierno con el PSOE
17 febrero, 2016 utopia contagiosa Alternativas de defensa, Antimilitarismo, cañones o mantequilla, cultura de defensa, Cultura de Paz, Defensa Popular Noviolenta, democracia participativa, desmilitarización, desobediencia civil, insumisión, interés para la defensa, Manipulación Informativa, Militarismo, Ministerio de Defensa, Noviolencia, pacifismo, Paz, Política de Defensa, Política exterior, Programas electorales One comment
Nos causaba cierta inquietud saber qué propondría Podemos en materia de Seguridad y Defensa al PSOE en su diálogo para un gobierno de coalición «de izquierdas» .
Nuestras expectativas no eran demasiado altas, pues el documento de Pedro Sánchez, si algo decía, tal como denunciamos el otro día, era que las cosas se iban a quedar como hasta ahora, lo cual no era mucho decir o, según se mire, era decir demasiado pero a favor del militarismo.
Por otra parte, las propuestas en dicha materia del programa de Podemos, que ya analizamos en su día, eran un verdadero jarro de agua fría, como lo era también el nombramiento a dedo de un candidato de la cúpula militar en las listas de Zaragoza y después del nombrado por las bases, Pedro Arrojo (sobre todo viendo que el perfil del referido general «pacifista» no era precisamente para tirar cohetes pacifistas, sino más bien para esperar los que tira la OTAN, de donde dijo que no saldríamos, o de los que tiran en Bardenas Reales los aviones militares gracias al acuerdo que firmó para la permanencia de este campo militar, o de los que compra el ejército español para los programas de armas que él autorizó en parte y que nos han llevado a una deuda militar multimillonaria) o viendo la desvinculación de Podemos antes de las elecciones de su corriente pacifista.
Ver el otro día en la TV que el equipo «negociador» de Podemos tenía al referido General entre sus miembros, o comprobar que el secretario segundo de la Comisión de Defensa del Congreso, de Podemos, es nada menos que el que ha sido líder de la asociación sindical de guardiciviles, no nos dejaba mucho margen para la sorpresa.
Pero nos hemos sorprendido. Los de Podemos siguen teniendo esta capacidad de sorprendernos, no para bien, dicho sea de paso, pues el desencuentro entre el militarismo de Podemos y los movimientos sociales de talante pacifista o antimilitarista es cada vez más clamoroso.
La propuesta no dice casi nada (lo cual era previsible, dado el tacticismo que en materia de ejércitos usa Podemos) y lo poco que dice es una decepción rotunda: Podemos y Pedro Sánchez se entenderán en defensa porque los dos son continuistas en lo fundamental.
El documento programático del gobierno Pedro/Pablo, se titula «Un país para la gente: Bases políticas para un gobierno estable y con garantías» y preconiza un gobierno de cambio que impulse una segunda transición y que asuma el reto de profundizar en nuestra democracia (pág 9) y exige una composición gubernamental (ministerial y subministerial) proporcional al apoyo electoral obtenido por las fuerzas de la coalición (pág 9).
Como el lenguaje de Podemos cada vez es más alambicado y parecido al enrevesado de los obispos, traducimos esto: tendrá, amén de los del PSOE, ministros de Podemos, IU y Compromís y también los tendrá en los otros altos cargos, a los que llama «nivel subministerial». Sobre esta idea de gobierno de coalición vuelve en la pág. 12 y siguientes.
Apuntan a la necesidad de provocar cambios en la estructura del gobierno, incluso con la aparición de otros ministerios ahora inexistentes, una remodelación en la estructura de la alta administración del estado y otros que afectan a la democratización de las decisiones estratégicas. Parten de la idea de poner de Presidente a Pedro Sánchez y de Vicepresidente, con amplios poderes, a Pablo Iglesias, un Pedro/Pablo que servirá (pág 14) de Check and Balance, cosa que por venir en inglés garantiza casi seguro el éxito del experimento. Imaginamos que esta última propuesta es la que encontrará a la larga más rechazo del PSOE, pues se trata de la sempiterna lucha de cargos que moviliza tanto la ideología pesoísta.
Dada esta preocupación, lógica en parte, por controlar los cargos, se dice que además de los ministros y altos cargos que se elijan, deben ser nombrados por consenso y de forma transparente. Entre los cargos que explícitamente se mencionan están, por lo que a nosotros interesa (pags. 19 y 20) el Subsecretario de Defensa, el Director General de la Guardia Civil, el del CNI, el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el Represente permanente de la OTAN y los secretarios de estado de la Guardia Civil y de la Policía.
El documento sigue discurriendo por meandros más o menos vaporosos y de espíritu socialdemocrata, sin que por ningún lugar encontremos preocupaciones (a no ser que se nos haya escapado alguna metáfora o alusión tangencial, abstracción o similar) a las políticas de defensa ni cuando proclaman el objetivo de «profundizar la democracia ciudadana y social» (pags. 45 a 56), ni cuando se refieren a «corrupción y regeneración democrática» (pags. 56 a 63), salvo si entendemos implícitamente incluido el tema en la alusión genérica a acabar con las puertas giratorias (clamorosas en materia de defensa) y a modificar la ley de contratos de las administraciones, ni en los otros grandes capítulos del texto.
Hay que esperar a una mención final en el capítulo, «justicia y derechos humanos» (pag. 63 a 68) para encontrar en su final una referencia explícita a la política de seguridad, que proponen que sea la siguiente (pág. 68):
1. Mujeres en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y en las Fuerzas Armadas. El Gobierno del Cambio desarrollará un plan por la igualdad de mujeres y hombres y por la no discriminación por motivos de identidad u orientación sexual.
2. Libertad de sindicación para los miembros de la Guardia Civil. Se reconocerá la libertad de sindicación dentro de la Guardia Civil y se defenderá que no se aplique el Código Penal Militar a los miembros de este cuerpo, para garantizar así sus derechos fundamentales y sus libertades públicas.
3. Mejora de la coordinación entre la Guardia Civil y la Policía Nacional. El Gobierno del Cambio propone la unificación de las bases de datos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, lo cual supondría un gran avance en materia de coordinación.
4. Nuevo sistema de ascenso en las Fuerzas de Seguridad del Estado. El Gobierno del Cambio modificará los actuales procesos de ascenso en las Fuerzas de Seguridad del Estado para que se basen exclusivamente en pruebas objetivas y mensurables.
Y luego (pags. 78 y 79) lo que podría decirse la versiónmás innovadora de su propuesta:
1. Transparencia y control democrático para Defensa. Terminar con las «puertas giratorias» al regular las relaciones entre el Ministerio de Defensa y la industria de defensa para hacerlas plenamente transparentes. Se auditarán, se revisarán y se renegociarán las adquisiciones con los contratistas para hacer viable el presupuesto del Ministerio de Defensa.
2. Personal civil a cargo de las tareas administrativas en las Fuerzas Armadas. Reorganización de la plantilla para que sea personal civil administrativo quien desempeñe servicios burocráticos en las Fuerzas Armadas.
3. Sometimiento a consulta ciudadana de la participación de las Fuerzas Armadas en operaciones militares internacionales. Se promoverá una agenda que contribuya a construir unas relaciones más justas, pacíficas y seguras, y que impliquen una renuncia a la guerra como herramienta ofensiva de política exterior. Toda posible operación será siempre conforme al derecho internacional y deberá contar con la autorización de la ONU.
4. Auditoría y revisión del convenio con Estados Unidos sobre la base militar permanente en Morón. Revisión de los convenios de defensa suscritos por España, en particular el convenio de defensa con Estados Unidos y su tercer protocolo de enmienda de 2015, que convierte en permanente la presencia en Morón de la fuerza estadounidense de acción rápida en África. La existencia de bases estadounidenses en España afecta a nuestra soberanía y supone un riesgo para nuestra seguridad nacional.
5. Mayor autonomía de España y Europa en la OTAN. El Gobierno del Cambio debe impulsar una mayor autonomía estratégica tanto de Europa como de España en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), para lo cual se profundizará en la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) y en la Europa de la Defensa para afrontar las relaciones con nuestro entorno y las problemáticas globales desde una perspectiva exclusivamente europea.
6. Justicia independiente para los militares. Se reformará la Ley Orgánica del Poder Judicial para crear órganos especializados en materias disciplinarias y penales militares, dirigidos por jueces y magistrados con la formación adecuada e integrados en los órdenes jurisdiccionales contencioso-administrativo y penal. Se suprimirá la Sala V del Tribunal Supremo de lo Militar.
Veladamente, y para preocupación nuestra, puede entenderse una cierta intención en potenciar la industria militar entre las innovaciones que se pretenden hacer en política industrial, pues cuando habla de potenciar las industrias y su internacionalización (pág41) y aún cuando no se menciona explícitamente la industria militar ni el refuerzo de las zonas dependientes del monocultivo militar, se hace en términos muy similares a los de la reciente estrategia industrial-militar aprobada por el gobierno en funciones.
Ya lo ven, la preocupación en materia de seguridad y defensa descansa por una parte en dar satisfacción a las reclamaciones sindicales de los sindicatos de militares, guardia civiles y policías que, con tan buena estrategia, han sabido penetrar en Podemos (no en vano, el que hasta hace poco era el Portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil, Juan Antonio Ramos, es el actual diputado por Cádiz y secretario segundo de la comisión de defensa del Congreso) y promete por otra algunos retoques de cara a la galería con relación a la OTAN (mayor independencia de España en la misma y profundizar en la «política Común de seguridad y Defensa europea) que suenan a la promesa felipegonzalesca de permanecer solo en la estructura civil de la OTAN (que luego incumplió), con calculados y ambiguos anuncios de someter a derecho internacional y consulta ciudadana las intervenciones militares en el exterior (que no se renuncia a continuar), someter a jueces independientes los casos de la justicia militar, y abordar transparentemente los contratos de defensa.
Entre las cosas que nos pueden parecer más positivas encontramos:
La mención a las puertas giratorias
La auditoría de los Programas Especiales de Armamento
La (tibia) crítica a la OTAN, aunque no se vislumbra si se pretende transformarla, dejarla estar o irnos de allí.
La renuncia al uso de la guerra como instrumento político
La revisión de los tratados con EEUU (aunque no se habla del escudo antimisiles y no se pretende suprimir las bases, sino que sean de carácter permanente)
El sometimiento a consulta ciudadana de las operaciones en el exterior (aunque no se renuncia a este tipo de política de injerencia militar).
La vaporosa promesa de construir una agenda de paz
No se preocupa Podemos por cosas mundanas como
1) Definir con claridad qué queremos defender y qué paradigma (seguridad militar/seguridad humana).
2 )Si vamos a incentivar, dejar como están o paralizar las intervenciones de injerencia militar en las que actualmente estamos embarcados y las que tiene prometidas el Gobierno
3) Cómo solucionar la deuda impagable por programas de armas que no necesitamos y los compromisos ya adquiridos de nuevos programas de armas
4) Si se va a abandonar la idea de construir un polo milita-industrial tal como ha venido haciéndose y qué solución dar a la participación estatal en industrias bélicas como la desastrosa Navantia, EADS y otras.
5) Cómo abordar el tema global de las bases militares de EE.UU. y el peligro del escudo antimisiles, y no sólo la presencia permanente de tropas en Rota
6) Cómo solucionar la hipertrofia de un ejército con un mando por cada 2 soldados y excesivamente superdimensionado y no operativo
7) Si se va a seguir incentivando la venta de armas a países canallas, y se va a seguir apostando por la internacionalización de la venta de armas para ser la séptima potencia mundial en la material, como hasta ahora;
8) Si se va a mantener un presupuesto militar abultado, poco transparente, disperso en todos los ministerios y diferentes organismos públicos, que ocupa más del 2% del PIB contando con el gasto militar oculto
9) Si existe una alternativa a la participación en la OTAN y su política agresiva,
20) si se va a seguir acudiendo a la trampa de ofrecer créditos extraordinarios de índole militar para abultar aún más el presupuesto de guerra,
11) Si como hasta ahora se va a seguir mirando para otro lado ante la corrupción militar,
12) Si se va a seguir incentivando la especulación y venta de patrimonio militar para adquisición de nuevos equipamientos y armas o se puede revertir la infraestructura y suelo inútil en manos del ejército (segundo terrateniente) para necesidades sociales o planes de choque ciudadanos
13) Si se van a mantener las exenciones de impuestos del militarismo
14) si la Comisión de Defensa del Congreso va a seguir sin controlar al gobierno en materia militar o
15) si como hasta ahora vamos a eludir una auditoria general a lo militar y su gasto.
Y esto es todo. ¿Les parece bien? ¿hay avances respecto a lo visto hasta ahora?¿Se quedaron fríos? ¿Les falta algo? ¿Esperaban otra cosa?
La conclusión es palmaria: Podemos mantiene una visión nada alternativa en materia de defensa, es militarista, aspira a hacer de la política de Defensa y Seguridad, y a salvo de los derechos sindicales de soldados y guardiaciviles y pequeñas promesas intangibles, muy similar a la que hicieron las políticas en la misma materia que el PSOE con ZP, las cuales no han diferido mucho en lo sustnacial las del PP y … sigan sacando conclusiones.
Y con ello, blanco y en botella: si el PSOE no propone nada en esta materia y Podemos no pone el dedo en la llaga de la propia política de defensa, ¿qué política de defensa van a llevar a cabo si hacen gobierno? ¿La que dicta la OTAN por una casualidad? ¿la que imponga el consenso de la derecha europea ¿Lo que ha pedido el complejo militar industrial en período preelectoral a los partidos?¿Lo que le viene bien a la élite?
¿O una ruptura para abordar un cambio ambicioso a medio plazo?
Equo se declara partido pacifista
12 diciembre, 2015 utopia contagiosa Alternativa noviolenta de defensa, Alternativas de defensa, Antimilitarismo, conflictos internacionales, contra la guerra, debates electorales sobre defensa, ecologismo y guerra, elecciones generales, EQUO, Gasto Militar, intervencionismo, Militarismo, Noviolencia, Política de Defensa, Política exterior, Programas electorales, resolución de conflictos No comments
Imagen de Equo Madrid
Fuente: Programa de Equo.
Equo, en su apartado de relaciones internacionales, busca las siguientes líneas generales:
Entendemos que es imprescindible mejorar la contribución e influencia de España en el mundo, orientada a la defensa de los derechos humanos, la reducción de la pobreza y de las desigualdades –incluida la de género-. Desde España, como Estado miembro de la Unión Europea y por nuestras históricas relaciones con la Comunidad Iberoamericana y el mundo mediterráneo, se deben promover la justicia, la solidaridad y la paz, defendiendo la democracia, los derechos básicos y libertades y los bienes comunes globales (entendidos estos últimos como formas no convencionales de regulación y gestión de la propiedad de los recursos socioeconómicos y ambientales) y adoptando un liderazgo político en los ámbitos en los que ha demostrado contar con un importante acervo.
Por otro lado, en lo referente a cooperación, añaden «para el desarrollo humano» y abogan por abandonar el intervencionismo exterior, y lo explican de este modo:
En EQUO estamos convencidos de que la reducción de la pobreza en el mundo debe realizarse desde la perspectiva del desarrollo humano sostenible. Apostamos por un modelo de desarrollo que tenga en cuenta los límites biofísicos del planeta. Reclamamos una cooperación al desarrollo centrada en la reducción de la pobreza, la defensa de los derechos humanos, la igualdad de oportunidades, la equidad de género, la democracia y la justicia social y ambiental. Apostaremos por la Coherencia de Políticas para el desarrollo como mecanismo fundamental para la reducción de la pobreza y las desigualdades en el mundo. Entendiendo que la cooperación para el desarrollo debe ser una Política de Estado y rehabilitando los mecanismos necesarios para su recuperación, entre ellos la Recuperación del Pacto de Estado de Lucha contra la pobreza actualizado al nuevo contexto Post 2015. Impulsaremos políticas desde una cooperación real y no desde el intervencionismo exterior, respetando el liderazgo de los gobiernos locales y sobre todo, de las Organizaciones No Gubernamentales y de la sociedad civil organizada de los países receptores.
También abogan por el multilateralismo:
Apostamos por el multilateralismo como herramienta de consolidación y refuerzo de una Comunidad internacional que avance hacia el suministro adecuado de los bienes comunes globales. En este sentido, EQUO adoptará una mirada cosmopolita en las Relaciones Internacionales que construya Estados transnacionales cooperativos, y una agenda social internacional basada en los derechos y no tanto en los intereses o equilibrios de los Estados. Es necesario mejorar la eficiencia y legitimidad de una nueva comunidad internacional, y avanzar hacia un sistema multilateral eficaz, representativo y legítimo: hacia una gobernanza global. Resulta por lo tanto necesario el abordaje e impulso de las reformas del Sistema de Naciones Unidas (SNU) -tanto en su estructura política como en su estructura de gobernabilidad-.
Y por la implicación de la sociedad civil en la resolución de conflictos:
Desde EQUO demandamos una Europa promotora de la justicia, la solidaridad y la paz, una Europa defensora de los bienes comunes globales. Queremos una UE que hable con una sola voz en el exterior, que promueva la gobernanza multilateral (promoviendo el fortalecimiento y la reforma de la función de la ONU) y el equilibrio entre las distintas fuerzas políticas del planeta, de manera que se asegure la paz entre los pueblos, la equidad y la justicia social y ambiental. Para ello, desde EQUO promoveremos una UE que asuma el liderazgo en la lucha contra el cambio climático y la degradación del medio ambiente; que promueva activamente la cultura del diálogo y la no violencia; que integre a la sociedad civil en la resolución de conflictos y ponga la seguridad humana en el corazón de su acción exterior; que trabaje más activamente por la eliminación del hambre y la exclusión de las mujeres de los procesos de desarrollo. En cuanto a la protección de los derechos humanos en el exterior, desde EQUO abogamos porque todos los programas del Fondo Europeo de Desarrollo (FED) y del Instrumento de Cooperación al Desarrollo (ICD) se diseñen y apliquen de conformidad con los principios de la interpretación común de las Naciones Unidas, sobre un enfoque de Derechos Humanos, con foco en el desarrollo, garantizando al mismo tiempo los elementos esenciales del Acuerdo de Cotonú y el marco estratégico de la UE. Además, las actuaciones en el ámbito del desarrollo, deberán respetar el Plan de Acción de Derechos Humanos y Democracia.
EQUO defenderá que se cumpla la legalidad internacional -en concreto las decisiones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, del que España forma parte, y de la Corte Penal Internacional-, trabajando para garantizar la protección de civiles en conflictos, en especial la de mujeres e infancia y en el respeto a poblaciones sin Estado, como la saharaui o la kurda. También seguiremos trabajando para una solución estable en Palestina en base a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
En cuanto a la política exterior europea, la quieren basar en la cooperación, la prevención de conflictos y su resolución noviolenta:
Priorizaremos una política exterior europea basada en la cooperación, la prevención de conflictos y su resolución no violenta bajo las premisas de la seguridad humana, y con el horizonte de unas relaciones internacionales pacíficas. Dentro de este marco, podemos y debemos redoblar los esfuerzos que favorezcan la transición colectiva hacia la desmilitarización. Entre tanto, desde EQUO proponemos racionalizar las fuerzas armadas, con una progresiva desaparición de los ejércitos de cada Estado Miembro en favor de un solo ejército europeo mucho más reducido e independiente de la OTAN.
Lo curioso es que las palabras «mucho más reducido e» aparecen tachada en el texto que han hecho público. ¿Qué significa esto? Parece que ha habido debate o indecisión en que el ejército único europeo por el que abogan sea grande o pequeño. En cualquier caso nos parece un error de gran calibre político pensar que se pueden racionalizar los ejércitos nacionales para que se integren en un sólo ejército europeo y que esto sea una mejora. Serían los mismos perros con iguales dueños. No cambiaría nada como ya argumentamos en nuestro estudio sobre el Ejército Europeo.
Entrando más directamente en los temas de Defensa, Equo, a diferencia de los demás partidos, se define como un partido pacifista y en el capítulo de resolución de conflictos:
como partido pacifista EQUO apuesta por una estrategia de desmilitarización progresiva y la promoción de una política de defensa de la seguridad no violenta, partiendo del concepto de “Seguridad Humana” en lugar del tradicional de “Defensa”, como defensa de libertades y derechos básicos, en lugar del de Defensa Militar tradicional vinculado sólo a la defensa de la integridad física o territorial. Además, trabajaremos por una total transparencia en los presupuestos del ministerio de Defensa y en la democratización de este cuerpo. Es necesario establecer un control y rendición de cuentas de todo el gasto militar por la Intervención General del Estado (IGAE) para hacer frente a la política de ocultación y manipulación del gasto e incumplimiento constante y alarmante del presupuesto, unido a una auditoría ciudadana. Promoveremos una consulta ciudadana sobre la permanencia en la OTAN y en cualquier caso, revisaremos los acuerdos sobre las bases militares estadounidenses en nuestro territorio. Recortaremos el gasto militar y auditaremos la deuda del Ministerio de Defensa, para estudiar su procedencia y legitimidad. Entendemos necesaria una reforma de la ONU que apoye una gobernanza global multilateral y que se comprometa con la Corte Penal Internacional. Es imprescindible la cooperación de los distintos actores internacionales en la lucha por la justicia y por el enjuiciamiento de los crímenes contra la humanidad estableciendo sistemas de alerta rápida para el seguimiento de las violaciones de Derechos Humanos y la detención de conflictos para prevenir o frenar tales crímenes. Abogamos por políticas fiscales para desincentivar el comercio de armas y reorientar la industria militar a la I+D+i y a la economía social y verde. Acabar con las puertas giratorias con un régimen estricto de incompatibilidades. Ante el desafío del yihadismo, Al-Qaeda y el autodenominado estado islámico, es imprescindible un enfoque integral que analice las causas del caldo de cultivo que alimentan a estos movimientos, como el cambio climático, la pobreza y la política exterior occidental que ha generado tanto fanatismo.
Parece, por tanto, que Equo sigue avanzando, paso a paso, en la apuesta por una política de exteriores y de defensa de corte más pacifista.
Por ello no entendemos bien la siguiente propuesta, propia de la casta y la política antigua:
Debe ser obligatoria la publicación de las agendas de trabajo completas de altos cargos, diputados o senadores. Se deben incluir las reuniones profesionales a excepción de aquellas que tengan que ver con asuntos vinculados a la seguridad nacional o ponga en peligro la vida y la seguridad de las personas. Se informará del/los interlocutores, el motivo de la reunión, los documentos tratados (ya sea en persona o enviados por otro medio) y el impacto de esos documentos en la normativa final.
Y ahí va nuestra última preocupación con respecto a Equo y sus propuestas sobre defensa. ¿En qué quedará todo teniendo en cuenta su coalición electoral con la muy militarizada Podemos?
El militarismo obtuso de Ciudadanos
10 diciembre, 2015 utopia contagiosa Alternativas de defensa, Antimilitarismo, cañones o mantequilla, cultura de defensa, Cultura de Paz, debates electorales sobre defensa, Gasto Militar, Manipulación Informativa, Militarismo, Política de Defensa, Programas electorales One comment
Hemos escuchado la propaganda de Ciudadanos acerca de sus propuestas de política de defensa, donde, al parecer, se posicionaban con la contundencia que se le supone a este prefabricado de ideas «centristas» por hacer una buena inversión en gasto militar (al fin y al cabo, si la banca y determinadas élites económicas están detrás del experimento es natural que también miren por sus intereses en el sector, dado que la banca española es especialmente activa en financiar gasto militar y no digamos la élite sutil que padecemos) y por alinearnos más aún con la estrategia de dominación militar en vigor.
Por ello hemos buscado el programa en la página web de la organización y, para sorpresa nuestra, ahí no se encuentra enlace alguno al mismo, sino solo a determinadas pestañas que hablan únicamente de la cara «amable» (y no tanto si entramos al contenido) del partido naranja.
Adivinen quién nos ha proporcionado acceso al programa íntegro: Nada menos que el no menos centrista periódico de La Razón, ¿tal vez interesada en promocionar a esto nuevo sello del conservadurismo de toda la vida pero con rostro humano?
Pero, pelillos a la mar, una vez el programa ante nuestra pantalla, nos disponemos a leer su oferta para la política de defensa, a la que titula «Una nueva política de seguridad y defensa para España«, lo que indica, al menos en el propósito que enuncia el titulo, que las propuestas no son las monolíticas y de toda la vida que mantiene la casta.
Primera desilusión: «nueva» no se refiere a novedoso, sino que las acaban de sacar ahora, son nuevas no en el contenido, sino que antes no tenían otras (o las mismas) «viejas».
Veamaos:
Comienza el asunto con una especie de admonición que utiliza todos los tópicos de las directivas de defensa y demás papeles oficiales al uso, para decirnos que piensan en la defensa de nuestras libertades e intereses y los valores que compartimos, especialmente sensible en un contexto internacional cada vez más complejo, con nuevas incertidumbres, amenazas y riesgos que han desbordado el paradigma tradicional de defensa y bla, bla, bla (para el contenido cocnreto del «bla, bla, bla» verborréico puede irse directamente a alguna de las directivas de defensa en las que se inspira o bien al propio programa, donde aparece este cúmulo de naderías sin sustancia).
Para ser tan competentes, modernos y novedosos los desenfadados chicos de CIudadanos, no nos parece muy bien que se hayan limitado a un corta y pega de los documentos usados tradicionalmente en sus alocuciones por la cúpula del MInisterio de Defensa y por los programas de PP y PSOE en años anteriores, que cuentan el mismo rollo cansino. Copiar en el examen está feo, y copiar palabras hueras no mejora las cosas.
Pero vayamos a las propuestas «nuevas» aunque no novedosas:
Fomentar una estrategia de comunicación transparente que proporcione información de las decisiones de defensa y fomente una cultura de la defensa que explique bien lo importante que es el tema de las fuerzas Armadas.
Esta propuesta merece dos comentarios: Primero, que se trata exactamente de la misma idea que viene manteniendo el ejército y las directivas de defensa desde tiempo inmemorial, confundiendo cultura de defensa con propaganda del militarismo para adoctrinarnos y convencernos de lo inconvencible. Y segundo, que pretenden proporcionar información sobre las decisiones, pero no que las decisiones sean tomadas por la ciudadanía, sino sencillamente, informada sui generis de ellas.
2.- En lo que llaman «Unas fuerzas Armadas de defensa de nuestra paz y seguridad» (título que contradicen en el desarrollo de las medidas, como se verá, al convertir la idea en la de propiciar un ejército intervencionista y peligroso), proponen una ristra de cosas que puede resumirse en más dinero para lo militar, más prestigio para los militares, más implicación en la política de injerencia mundial de la OTAN y la UE. Para lograrlo proponen:
a) En primer lugar, llegar a un gasto militar «sostenible» del 2% del PIB (los aplicados y excelentes colaboradores de Ciudadanos olvidan, fallo imperdonable para quien alardea de tanto estudio y excelencia, que el gasto militar español, contando el encubierto y el reconocido, supera con creces el 2% del PIB y ya es de por sí exagerado y no resiste comparación con los gastos sociales por abusivo)
b) Impulsar una nueva ley de Defensa Nacional (no nos dicen con qué parámetros) y actualizar la Directiva de Defensa Nacional (de hecho cada inicio de legislatura se hace esto con lo que la medida es puramente una perogrullada que pasa por ingeniosa y se queda en obvia) y la Estrategia de Seguridad Nacional (que por su propia esencia cíclicamente se actualiza porque el planeamiento militar es cíclico y en permanente revisión).
c) Reforzar la participación de España en misiones internacionales y asumir en ellas «liderazgo» (palabra muy del uso del marketing que utiliza esta formación pero, lamentablemente, poco aplicable al caso).
d) Reforzar el compromiso con la OTAN, las intenciones militaristas de la UE (lo que llaman política común de seguridad y defensa) y la Agencia Europea de Defensa (el peligroso instrumento con el que cuenta Europa para incrementar sus gastos militares y promover el rearme de los países de la UE.
e) Mejorar los medios materiales de la tropa en el exterior y reconocer públicamente el sacrificio y entrega a la nación de los militares en operaciones en el exterior (no adivinamos a comprender una razón objetiva para esto).
f) Participar en fuerzas internacionales y combinadas (agárrense) «con el fin de potenciar y perfeccionar sus capacidades tácticas y estratégicas y de dotar a nuestras FAS de flexibilidad y capacidad de proyección (osea, intervenir en guerras para prepararnos mejor).
3,- Respuesta eficaz ante los nuevos retos: Potenciar el Instituto Nacional de Ciberseguridad, la elaboración de una nueva estrategia de ciberseguridad y de unidades de ciberdefensa.
4.- Desarrollar un Plan de inteligencia del CIFAS (el espionaje estrictamente militar) para el planeamiento, conducción y ejecución de las operaciones militares, lo que de nuevo, refuerza la idea de que estamos en guerra y a estos chicos les va el ardor guerrero.
5.- Modernización. Este capítulo, ya lo echábamos en falta, no podía faltar en el apabullante barullo de viejas propuestas con formato «nuevo», ya que el mantra de nuestro ejército y de los partidos de la casta, hasta ahora, en política de defensa ha sido que había que gastar más, profesionalizar y modernizar (estas dos labores nunca acaban de estar realizadas a conveniencia y siempre son propuestas de nuevo). En concreto proponen nuevos programas de armamento (que implica necesariamente más gasto militar) y más inversión militar i+d+i (en detrimento de la i+d+i civil).
6) Auditoría y optimización presupuestaria. Tal vez el aspecto más novedoso de Ciudadanos en la materia. Proponen auditar los programas de armamento para optimizar recursos y velar por la transparencia en la contratación de los PEAS, supresión de opacidad en las contrataciones, creación de una ley de financiación que permita programar inversiones plurianuales para estos programas y, no lo dicen expresamente pero lo insinúan, dar una salida a la deuda militar impagable (no dice cuál).
7) El militar, nuestro mejor activo. mediante una ley de carrera militar que (lo han propuesto todos los partidos antes) garantice la promoción y progresión de los militares y mediante medidas de optimización, la creación de una nueva reserva eficaz (lo han pedido todos) y medidas de eficacia y disponibilidad del personal militar.
8) Deberes del militar y respecto de sus derechos. Como han hecho antes todos, también los «emergentes» naranjas asumen el discurso sindical de las asociaciones de militares (buen lobby tienen montado que deslumbran por igual a Tiros y Troyanos) y proponen potenciar el observatorio de la vida militar, las medidas de conciliación de la vida personal y familiar y compensaciones a definir por el exceso de horas de disponibilidad de los militares., así como potenciar los servicios de acción social militar para dotar a los militares de medidas de protección suplementarias a las actuales.
9) Integración del militar en la vida civil. De nuevo la propuesta novedosa se queda en agua de borrajas y proponen lo que ya se hace, pero diciendo que se lo van a tomar en serio.
10) Justicia militar independiente. Proponen homologar la justicia militar a la ordinaria. NUevamente, algo que tampoco es novedoso.
11) Industria militar. Igualmente, proponen impulsar la i+d+i militar con medidas que son más de lo mismo y que no hacen sino servir de refuerzo al consenso elitista de PP y PSOE para hacer de la industria militar uno de los puntales de las exportaciones españolas (somos la séptima potencia mundial de venta de armas).
En resumen, si algo nuevo aporta Ciudadanos es que afirma su incorporación al monolítico bloque militarista y a sus viejas políticas de toda la vida, obviando cualquier cosa que tenga que ver con dotar a la sociedad de mayoría de edad en estos temas y de depositar en ella la toma de decisiones en materia de defensa.
Poca cosa en el contenido y mucha cosa si la miramos desde el punto de vista del peligro que suponen tales medidas.
Un partido más en el bando militarista a ultranza.
El programa militar de Podemos. Agárrense que vienen curvas.
9 diciembre, 2015 utopia contagiosa Alternativas de defensa, Antimilitarismo, cañones o mantequilla, conflictos internacionales, contra la guerra, cultura de defensa, Cultura de Paz, Desarrollo Humano, elecciones generales, Militarismo, Ministerio de Defensa, OTAN, Programas electorales 4 comments
POr Daniel López García
Fuente: Programa electoral de Podemos
Hace ya tiempo que, ante las declaraciones promilitaristas de diversos lideres de esta formación, explicamos en este mismo blog las razones por las que creíamos que Podemos no debería renunciar en su apuesta por abordar las propuestas antimilitaristas. Más adelante lo repetimos en un libro de autoría coral en el que participamos.
Por ello, vivimos ciertamente escamados la elevación a los altares podemitas del «general pacifista» Julio Rodríguez, jefe de la cúpula militar española en tiempos del también «pacifista» Zapatero y ahora, al leer el programa de Podemos sobre la materia comprobamos la poca permeabilidad de la formación «emergente» a las apuestas y propuestas del movimiento social, si así se quiere llamar, pacifista y antimilitarista.
Podemos titula a su programa electoral «Queremos, sabemos, podemos«, tal vez para contrarrestar el pedigüeño mensaje del PP de que ellos son los que realmente saben porque tienen experiencia (y una pila de años de rechupete a sus espaldas). Sin embargo, el lema morado, amén del intento de contrarrestar la crítica derechosa, da una impresión en parte académica (saben) y en parte elitista (saben por nosotros), aunque es posible que nuestra apuesta por la horizontalidad, la lucha de base, la autoorganización, la coherencia y la preferencia por la modesta utopía de ayudar a construir un mundo más justo y otras cosas no sean muy compatibles con la mercadotecnia que reclama la centralidad del tablero donde se juega la partida electoral. Ellos sabrán (saben y pueden) y nosotros no.
El programa de Podemos habla de lo militar, y mucho, y con marcialidad militar, dicho sea de paso. Tal vez contar con un bizarro general como asesor estrella en la materia es lo que tiene: se hace demasiado hincapié en la importancia de los uniformes, en lo insoslayable de los colegas militares como sujetos de la nueva política y en sus reivindicaciones de buena vida como elementos centrales del debate en torno al ejército, lo que, dicho sea de paso, obvia otros muchos aspectos como por ejemplo, el sobrante de militares y mandos excesivos existente, el desmesurado y escondido gasto y deuda militar, el abusivo patrimonio militar y las campañas especulativas sobre el mismo, la falta de soberanía ciudadana sobre las políticas de defensa, relegadas a expertos obscuros, la obnsolescencia de una industria militar hipersubvencionada y mimada pero ineficiente y peligrosa, la dependencia de zonas del territorio al monocultivo militar y otros aspectos de los que haremos más adelante mención.
No aplica Podemos a su apuesta por la verborrea de principios al uso en las otras formaciones (en realidad una especie de corta y pega de los diversos estudios emanados desde el lobby militar sobre los «riesgos» y «amenazas» que nos atenazan) y parte de forma pragmática y «realista» (entendiendo por ello lo que en ciencia política quiere decir realista) de la necesidad incuestionable del ejército amigo y de la necesidad de hacerle un compañero de viaje en el periplo por el cambio pretendido. Precisemos que, dado que casi todo en cuanto a los principios y objetivos de la política de defensa es sobreentendido y no se explicita (¿tal vez porque la explicación espeluzna?) debemos nosotros, para mayor claridad, afinar en lo posible asumiendo que Podemos, como los otros, quiere la paz y un mundo menos cruel, pero lo quiere, podríamos decir, manu militari y en el entendimiento de que el ejército es siempre necesario y a veces necesario usarlo en conflictos que ni nos van ni nos vienen.
En cuanto a las propuestas concretas se encuentran en varios capítulos: Uno primero llamado «seguridad» (págs 186 y 187), dentro de otro más amplio llamado «democracia política» y uno segundo llamado «democracia internacional»y dentro de este en un primer apartado referido a «migraciones y asilo» (págs.211 a 219) y en uno segundo llamado «política exterior y cooperación» (pags. 219-231).
Con ello, se ve a la legua, el enfoque del ejército es doble: referido a nuestra «seguridad» (aunque a decir verdad no marca objetivo alguno y se limita a asumir una tabla de reivindicaciones de los militares sin precisar qué peso les queremos dar en nuestra seguridad) y uno segundo referido al uso de la fuerza en las relaciones exteriores.
La apuesta por la agenda «sindical/profesional» de los militares
El mayor énfasis de las medidas podemitas en materia militar se pone en asumir los postulados sindicales de las asociaciones de militares, cuya campaña de lobby, justo es reconocerlo, ha sido eficaz tanto a derechas como a centro e izquierdas, logrando situar en la agenda de la política de seguridad sus apuestas sindicales.
Es curioso que toda la mención a la «seguridad» de este capítulo se refiera en exclusiva a cómo mejorar las condiciones laborales de los militares. ¿Es todo lo que ha de decirse al respecto? ¿Mejorando sus condiciones de vida se define la seguridad?¿la de quién?. O incluso más ¿Se define así el modelo de defensa que se necesita?. ¿Se habla de algo que tenga que ver con la seguridad? No lo parece, y el programa nos deja, al respecto en ascuas, lo cual es malo porque, a falta de alternativa se sobreentiende que lo que hay y lo que hace el ejército está bien, y lo que hay es un férreo pacto bajo cuerda y sin pluralidad alguna entre los sectores militaristas para mantener el status quo y hacer del ejército un instrumento de su política de casta.
Daría la impresión de que los militares, en el imaginario podemita, son un agente privilegiado de la transformación que pretenden realizar de la sociedad (transformación que aplazan para sucesivas elecciones y no dibujan siquiera) y , por tanto, necesitan el trato y mimo que dio lugar a momentos más gloriosos del imaginario del «pueblo en armas» o el «ejército del pueblo».
Y ya en concreto, el programa oferta:
(medida 269) Homologación de las jornadas de trabajo de las Fuerzas Armadas a las del resto de la Administración Pública
Proponemos una regulación reglamentaria del horario y de las jornadas laborales de los miembros de las Fuerzas Armadas para que sean similares a las de la Administración General del Estado, teniendo en cuenta las necesidades específicas derivadas de las misiones, maniobras, guardias y servicios, que serán retribuidos de manera justa.
(medida 270) Redefinición de la carrera militar de todos los militares profesionales
Reformaremos de manera integral la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar, e incluiremos en ella al personal de tropa y marinería y a oficiales temporales; y suprimiremos también los actuales compromisos temporales. Estableceremos, con carácter prioritario, un sistema de promoción con criterios exclusivamente objetivos y basados en los principios de igualdad, mérito y capacidad. Así, se valorará como mérito la experiencia profesional, se suprimirán los actuales criterios subjetivos de valoración (como los informes personales de calificación) y se eliminarán los actuales límites de edad. Tras la experiencia obtenida de las primeras promociones con el nuevo sistema de enseñanza militar, realizaremos un estudio para terminar de adaptarlo al sistema general de enseñanza. 187 Llevaremos a cabo un plan integral de acción social basado en la igualdad, que preste especial atención a las familias y suprima privilegios.
(medida 271) Militares: ciudadanos y trabajadores
Reformaremos la Ley Orgánica 9/2011, de 27 de julio, de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas, para propiciar una nueva regulación de los derechos fundamentales de reunión, manifestación, asociación, libertad de expresión, sindicación y afiliación a partidos políticos. Igualmente, suprimiremos la privación de libertad sin tutela judicial efectiva, y renovaremos los órganos de participación con criterios democráticos y vinculantes para los procesos normativos en los ámbitos profesionales, sociales y económicos.
(medida 273) Personal civil a cargo de las tareas administrativas en las Fuerzas Armadas
Reorganizaremos la plantilla para que sea personal civil administrativo quien desempeñe servicios burocráticos en las Fuerzas Armadas. Pondremos fin a los servicios que no son propios del cuerpo: carpinteros, albañiles, jardineros, mecánicos, etcétera.
(medida 274) Libertad de sindicación para los miembros de la Guardia Civil
Reconoceremos la libertad de sindicación dentro de la Guardia Civil y defenderemos que no se aplique el Código Penal Militar a los miembros de este cuerpo, para garantizar así sus derechos fundamentales y sus libertades públicas.
(medida 275) Mejora de la coordinación entre la Guardia Civil y la Policía Nacional
Proponemos la unificación de las bases de datos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, lo cual supondría un gran avance en materia de coordinación.
(medida 276) Nuevo sistema de ascenso en las Fuerzas de Seguridad del Estado
Modificaremos los actuales procesos de ascenso en las Fuerzas de Seguridad del Estado para que se basen exclusivamente en pruebas objetivas y mensurables.
2.- Algo de transparencia
Compuesto y bien aseado el militar del futuro, con su mochila de derechos y garantías a cuestas, dice Podemos que además se necesita algo de transparencia en la casa de locos que es el Ministerio de Defensa y, sobre todo, evitar el mangoneo de las puertas giratorias.
Evitaremos las «puertas giratorias» al regular las relaciones entre el Ministerio de Defensa y la industria de defensa para hacerlas plenamente transparentes; y se auditarán, revisarán y renegociarán las adquisiciones con los contratistas para hacer viable el presupuesto del Ministerio de Defensa. Asimismo, y en consonancia con lo anterior, se constituirá un grupo de expertos (junto al que podrá participar la sociedad civil) con el fin de presentar propuestas para estudiar un diseño de las Fuerzas Armadas más acorde a las necesidades de España.
BIen está, pero se echa en falta buscar la responsabilidad personal de quienes nos han llevado a una deuda militar por compra de armas innecesarias de más de 30.000 millones de euros y, por qué no decirlo, que en vez de contar con grupos de «expertos» para estudiar el diseño de las fuerzas armadas, contar con una verdadera distribución del poder de decisión a la sociedad y a los movimientos sociales (no expertos) para que definan previamente qué quieren defender, porque podría darse la paradoja de que la definición nos llevara a la aspiración de defender el trabajo digno, las conquistas sociales, la solidaridad internacional, los grandes desafíos demográficos o ecológicos, la seguridad human en suma y que para eso no fuera preciso hablar de ejércitos, sino sustituirlos por otros medios, lo cual, a los ojos de los expertos que tanto saben y que nos aplican reglas de juego de un cierto despotismo ilustrado, es quimérico.
3.- Democracia internacional
Cifran en dos tipos de medias las que tienen que ver con lo militar. Una primera, más coyuntural y tal vez intentando dar respuesta a la grave situación de crisis humanitaria provocada por el intervencionismo militar occidental en Siria, referente al reconocimiento de los refugiados, y un paquete más amplio referido a lo que podríamos llamar de forma benevolente los principios de política internacional y de «diplomacia militar preventiva» a los que, al parecer, se ha adherido Podemos, eso sí, aderezado de algunas de las reivindicaciones de grupos sociales de cooperación más entusiastas con el imaginario podemita, como son las de la causa palestina y otros derechos innegables de pueblos sometidos.
3.-1.- Refugiados.
Se contempla una medida dentro de un paquete de medidas referidas a la inmigración (medidas dicho sea de paso de una asombrosa coincidencia con las propuestas tradicionales de CEAR cuyo expresidente es un destacado cargo público en Madrid), a la que llaman «Restablecimiento de la legalidad de los pasos fronterizos: respeto a los derechos humanos» (medida 316) y que se define del siguiente modo:
Pondremos fin de forma inmediata a las devoluciones ilegales de personas en las zonas fronterizas, que contravienen la legalidad internacional. Para ello, derogaremos los artículos correspondientes de la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana. Igualmente, pondremos fin a las vulneraciones de derechos humanos que se producen en la frontera sur. Para ello, eliminaremos los elementos lesivos colocados en los perímetros fronterizos de Ceuta y Melilla y promoveremos la adopción de un protocolo de actuación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en esta frontera sur. Además, revisaremos el tratado bilateral con Marruecos, a fin de garantizar el cumplimiento estricto del principio de no devolución.
3.2.- Medidas de carácter internacional relativas a lo militar.
Se agrupan en el capítulo llamado «política exterior y cooperación internacional», que pretende hacer de la cooperación el hilo conductor de la política internacional española. Entre las medidas que tienen mayor relación con lo militar se contemplan
(medida 323) Hacia la abolición del derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU
Durante el mandato de España en el Consejo de Seguridad de la ONU (que expira a finales de 2016) plantearemos la propuesta de agilización de la reforma integral del Consejo de Seguridad de la ONU para hacerlo más democrático, transparente y representativo, con la intención de acabar con el derecho de veto y priorizar un mandato orientado a la defensa de los derechos humanos, la equidad de género, la protección de civiles, las dinámicas de diálogo y el liderazgo local en la gestión de crisis. Mientras no se produzca esa reforma, promoveremos un compromiso formal de no utilizar el veto en lo relativo a cuestiones humanitarias (casos de genocidio, crímenes de guerra o de lesa humanidad), como primer paso hacia la eventual supresión de esta prerrogativa.
(Medida 325) Sometimiento a consulta ciudadana de la participación de las Fuerzas Armadas en operaciones militares internacionales
Promoveremos una agenda multidimensional que contribuya a construir unas relaciones más justas, pacíficas y seguras, y que impliquen una renuncia a la guerra como herramienta ofensiva de política exterior. Desde esta perspectiva y con objeto de fortalecer nuestra democracia, impulsaremos consultas ciudadanas sobre la participación de nuestras Fuerzas Armadas en operaciones militares internacionales de calado. Esta participación será siempre conforme al derecho internacional y deberá contar con la autorización de la ONU.
Es de destacar la renuncia a la guerra y la apuesta por una agenda política para promover una agenda de paz, pero llama la atención la referencia a que se someterán a consulta ciudadana solo las operaciones internacionales «de caldo» (¿A qué llamaríamos operaciones militares internacionales que no sean de calado?)
(Medida 326) Auditoría y revisión del convenio con Estados Unidos sobre la base militar permanente en Morón
Auditaremos y revisaremos los convenios de defensa suscritos por España, en particular el convenio de defensa con Estados Unidos y su tercer protocolo de enmienda de 2015, que convierte en permanente la presencia en Morón de la fuerza estadounidense de acción rápida en África. Consideramos que la existencia de bases estadounidenses en España y la participación en los esquemas del escudo antimisiles afectan a nuestra soberanía y suponen un riesgo para nuestra seguridad nacional.
Parece que la medida dibuja un ideario, en este caso coherente con lo que Podemos presentó en su programa de las elecciones al Parlamento Europeo, de un ejército nacional para la defensa de los intereses nacionales y de la soberanía pero desvinculado en lo posible de la relación que actualmente mantiene con el bloque occidental y con EEUU como principal motor de este
(medida 327) Mayor autonomía de España y Europa en la OTAN
Buscaremos dotar de una mayor autonomía estratégica tanto a Europa como a España en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), para lo cual profundizaremos en la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) y en la Europa de la Defensa para afrontar las relaciones con nuestro entorno y las problemáticas globales desde una perspectiva exclusivamente europea. En este sentido, defenderemos neutralizar el papel desestabilizador de la OTAN en Europa del Este, congelar las fronteras actuales de la alianza y detener la instalación del escudo antimisiles en el este de Europa y el mar Báltico. A medio plazo, apoyaremos la compatibilidad de la alianza con una arquitectura de seguridad paneuropea en la que participe Rusia, sobre la base de una reactivación de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).
Se ve en esta medida otro rasgo más de la apuesta militar de Podemos. Por un lado apuesta por la permanencia en la OTAN, o al menos por no reabrir el debate sobre la permanencia en esta, pero intentando evitar sus perfiles más agresivos, y por otra por avanzar en la idea dibujada por la élite europea de una política militar propiamente europea, ya sea con un ejército europeo propiamente dicho o con pasos intermedios para ir lográndolo, aspecto nefasto este al que ya nos hemos referido en el trabajo ¿ejército europeo?
(medida 329) Compromiso con la libre determinación del Sáhara Occidental y concesión de la nacionalidad española a la población saharaui residente en España
La medida 329 del programa podemita inaugura las reivindicaciones clásicas de las ONG del ámbito cercano a esta organización y de IU, verdadero refugio de antiguos militantes desengañados de otros lances políticos, y que, siendo justas, acaparan tradicionalmente las agendas de la izquierda clásica carpetovetónica en el tema de la paz, relegando de dicha agenda lo relativo a gasto militar, venta de armas, etcétera.
La primera de las medidas asumidas como «agenda por la paz» por Podemos es la libre determinación del pueblo saharahi y la exponen del siguiente modo
Defendemos el derecho a la libre determinación del pueblo saharaui. Por ello, asumiremos un papel más activo en el Consejo de Seguridad de la ONU y exigiremos revisar el marco general del proceso negociador, para fortalecer el mandato de la mediación de la ONU y posibilitar que el Consejo de Seguridad sancione a aquellos que obstruyan el proceso político. Además, abogaremos para que la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) contribuya a la supervisión del respeto y defensa de los derechos humanos y la organización de desplazamientos oficiales sobre el terreno, tanto en el Sáhara Occidental como en los campamentos de refugiados de Tinduf. Asimismo, aumentaremos las partidas de ayuda humanitaria para los campamentos saharauis, apoyaremos programas de formación y movilidad de la población saharaui y favoreceremos el acceso a la nacionalidad española de los saharauis residentes en nuestro país, con los mismos derechos que otras personas en su situación. Por último, abogaremos por el nombramiento de un Representante Especial de la Unión Europea para el Sáhara Occidental que pueda hacer un seguimiento regular de la resolución del conflicto a nivel comunitario.
(Medida 330) Reconocimiento del Estado palestino
La siguiente, otro clásico, es el reconocimiento del Estado Palestino, justa reivindicación donde las haya, pero incapaz de colmar la agenda por la paz y los principales desafíos de ésta.
Reconoceremos a Palestina como Estado de forma inminente y unilateral. Creemos que este primer paso es imprescindible, aunque no el único, para garantizar la paz, el respeto a los derechos humanos y la seguridad (doctrina de la seguridad humana de la ONU) entre Israel y Palestina, así como el reconocimiento y disfrute de los derechos nacionales. Se tratará de un compromiso histórico de nuestro Gobierno no solo con los palestinos, sino también con la población de nuestro país. Un compromiso histórico que deberá materializarse en hechos concretos como primer paso para abordar otros asuntos, por lo que propondremos que el Consejo de Seguridad de la ONU establezca un plazo vinculante para que se retomen las negociaciones entre israelíes y palestinos bajo la supervisión y el control de organismos multilaterales internacionales. En el caso de que se produzcan violaciones de derechos humanos, nuestro país impulsará la imposición de sanciones frente a las políticas de ocupación, segregación, discriminación y castigos colectivos por parte del Estado de Israel hacia las poblaciones palestinas.
(medida 336) Aumento del presupuesto destinado a la Ayuda Oficial al Desarrollo
La siguiente de relevancia para el tema que nos ocupa, es la reversión de la actual situación cicatera en cuanto a la ayuda oficial al desarrollo. La hemos considerado relevante porque la ayuda al desarrollo es en sí un apoyo a la causa por la paz. Nos hubiera gustado un compromiso más decidido de introducir en dicha medida referencias a la lucha contra las guerras y sus devastadoras causas y consecuencias, o a que esta ayuda se hiciera en detrimento del gasto militar y no a la vez que éste, pero, visto lo que Podemos puede dar de sí al respecto, tal vez es pedir peras al Olmo.
Destinaremos el 0,7 % de la Renta Nacional Bruta (RNB) a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en un máximo de dos legislaturas (establecemos como meta para la primera legislatura un mínimo del 0,4 %). La AOD actuará al margen de intereses comerciales, geoestratégicos o de cualquier otro carácter que sean distintos a los recogidos en el Pacto por la Justicia Global, y regirá su actuación en base a los principios de suficiencia, previsibilidad y respaldo técnico. Las alianzas público-privadas quedarán subordinadas a una nueva estrategia de participación del sector privado en el desarrollo sostenible, que se construirá junto con la ciudadanía organizada y será de obligado cumplimiento para las empresas que participen en dichas alianzas y en las acciones de cooperación y solidaridad internacional. Además, realizaremos auditorías con participación ciudadana (incluida la de los países socios de la acción de solidaridad y cooperación internacional) sobre el impacto en la igualdad, los derechos humanos, la equidad de género y la sostenibilidad medioambiental de las actividades de las empresas financiadas con fondos de la AOD española. Por último, destinaremos el 15 % de los fondos de la AOD a intervenciones específicas de género, al empoderamiento de las mujeres y a la salud sexual y reproductiva, priorizando la asignación de recursos a los movimientos feministas y a favor de los derechos de las mujeres, en los ámbitos locales, nacionales, regionales e internacionales
4.-Medidas territoriales de la defensa.
Por último encontramos una medida elogiable y sin tacha, ya era hora, en la que aparece referida a Navarra con el número 379, sin duda incluidos por el movimiento de lucha al que Podemos también se ha incorporado en la Ribera de Navarra y protagonizado por los compañeros de Bárdenas Ya.
(Medida 379) Desmantelamiento del polígono de tiro de las Bardenas Reales
Convertiremos el polígono de tiro de las Bardenas en un entorno natural para el disfrute de los navarros y las navarras. Para ello, será necesario:
Someter a consulta popular la renovación del contrato de arrendamiento.
Levantar la declaración de «zona de interés para la defensa».
Proceder al desmantelamiento del polígono.
Realizar un análisis ecológico y sanitario del entorno.
Procurar la reutilización de los recursos naturales en un sentido social, cultural y ecológico.
5.- Unas conclusiones
Las conclusiones que se dibujan se refieren tanto a lo que se habla como a lo que se calla y no son, desde nuestro punto de vista, ni innovadoras ni alentadoras:
a) Podemos apuesta por un ejército bien cuidado y pertrechado de derechos para afirmar la seguridad de los españoles, pero no define el para qué de este ejército, lo que hace pensar que da por bueno lo que existe.
b) Podemos no entra a los debates existentes en torno a los grande problemas de lo militar como, por ejemplo, 1) si es partidario de mantener el enorme gasto militar y su opaca distribución en los diversos ministerios, organismos y partidas presupuestarias; o de aumentarlo; o de disminuirlo en beneficio de otros gastos sociales, 2) Si va a abordar la ingente deuda militar y su ilegitimidad, 3) Si va a abordar el escandaloso patrimonio militar y su uso especulativo, 4) Si pretende mantener el sistema de subvenciones al militarismo y de privilegios de que goza, su nivel de despilfarro, las exenciones tributarias existentes y la apropiación por lo militar de espacios naturales y socialmente útiles, 5) Si va a abordar el enorme contingente militar existente y la ratio de mandos desmesurada que se mantiene, 6) Si pretende beneficiar la I+D+i militar, 7) Si pretende hacer del ejército un instrumento de prestigio en la política internacional, de injerencia y la política de alianzas militares.
c) Podemos no apuesta por abandonar la OTAN
d) Podemos apuesta por ir hacia una política militar de la UE y un ejército adecuado para ello, lo que convierte su visión política en intervencionista y militarista.
e) Podemos no define para qué queremos el ejército.
f) POdemos no aborda políticas de resolución de conflictos alternativas ni cree en alternativa de defensa alguna al actual modelo
g) Podemos no sintoniza absolutamente en nada con las agendas del pacifismo y el antimilitarismo que actúa y lucha en este pequeño apéndice del imperio.
h) Tal vez el oportunismo de POdemos sabe y puede, pero no quiere.

References: resolución 
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sui generis
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