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Timestamp: 2018-04-19 17:33:07+00:00

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Monología: julio 2008
Publicadas por esteban a la/s martes, julio 29, 2008 0 comentarios
Esta es la entrada número 400 de Monología.
La primera fue el 5 de diciembre de 2004, una Era en término de la web, casi una pieza de arqueología.
La reproduzco ahora, como una especie de auto homenje y celebración del proyecto Blog.
En julio de 1966, un mes después de derrocar al Gobierno constitucional, el general Onganía ordenó liquidar cincuenta años de autonomía universitaria. Tropas de asalto de la Guardia de Infantería irrumpieron en las distintas Facultades de la Universidad de Buenos Aires, con la orden de arrasar con toda oposición a la Intervención decretada.
Pero en una de ellas - la Facultad de Ciencias Exactas- la noche fue especialmente violenta: decenas de profesores y alumnos fueron golpeados, tirados al suelo, insultados, en una cacería que aun se recuerda como la Noche de los Bastones Largos.
Exactas no se caracterizaba ni por la masividad de las tradicionales Medicina o Derecho, ni por la efervescencia política, como la de Filosofía y Letras. Era un pequeño ámbito científico, de investigación y enseñanza.
¿Por qué fue blanco de esa saña especial? ¿Por qué la represión adquirió allí el rostro de una jornada trágica, inolvidable, e incomprensible?
Yo cursaba el secundario en el Colegio Nacional General Julio A. Roca. Dos patios, el olor de cincuenta años atendiendo a camadas de alumnos del barrio de Belgrano y alrededores, con las luces y las sombras de una enseñanza que hoy se añora: Club Colegial – cuya revista “tuve el honor” de dirigir, clases de música - formaba parte del coro-, viejas profesoras, broncas, bromas, acto de fin de año, discutir de política – Vietnam era una herida-, música, futuro.
En junio de 1966 escribí en el pizarrón, en letras grandes LLEGO EL GOLPE. No sé bien por qué lo hice: no como homenaje sino como ratificación de algo que toda Argentina esperaba desde hacía varios meses: la irrupción de los militares, de la mano del General (retirado) Juan Carlos Ongañía. Desde su renuncia a la Comandancia del Ejército, a fines de 1965, todos sabían que el golpe era cuestión de tiempo. Y de circunstancias disparadoras, como el Plan de Lucha que oportunamente la CGT descerrajó sobre un Gobierno democrático y honesto. Pero eso es otra historia.
Yo iba al Roca. Sí. ¿Y saben que se conmemoraba en julio de 1964? Los cincuenta años de la muerte del “Prócer”. Y¿ saben dónde se conmemoraba? En el Monumento a Roca: Diagonal Sur y Perú, a metros de la Facultad de Ciencias Exactas.
Allí fuimos unos pocos alumnos- los miembros del coro- a entonar el Himno a Roca, que nuestra benemérita Profesora de Música había compuesto para la ocasión... No recuerdo ni su nombre, ni la letra de la soporífera loa al Conquistador del Desierto.
Al rato llegó el Presidente Arturo Illia y nos saludó, uno a uno. Subió al palco, y quedó rodeado por prohombres: ministros, secretarios... y el Teniente General Juan Carlos Onganía, Comandante en Jefe del Ejército.
Era la primera vez que veía a un Presidente de la Nación tan cerca. En algún lugar mío había emoción, en otro, mi rebeldía se reía de toda aquella puesta en escena.
Todo marchaba muy bien. Palabras alusivas. Público respetuoso, señoras y señores importantes, algún descendiente del héroe. Nosotros esperando a cantar el Himno...
De pronto, desde algún lugar que identifiqué como la terraza del histórico edificio de la Facultad de Exactas, se escucharon gritos y consignas. Era un grupo de estudiantes. Pocos, diez o doce. No recuerdo las palabras, pero eran contra los militares, sin alusiones al Gobierno. Gritaban, aullaban, se reían. (Los admiré, pequeño, abajo, quise estar con ellos ahí arriba, libres y poniendo nerviosos a esos adustos personajes).
Algún funcionario, muy alterado, gritó algo contra los estudiantes. Estaban aguando el acto. Y estaban poniendo muy nerviosos a los asistentes. Sobre todo a uno de ellos.
Ahí lo vi. Vi su mirada humillada e impotente. Así hablaban los ojos del general Onganía. El máximo jefe militar, el que había aplastado con sus tanques a la fracción colorada del ejército, el gran caudillo militar emergente, estaba ahí, a merced de diez “loquitos”, resguardados por la autonomía universitaria. Un hombre acostumbrado a mandar, veía con claridad un límite al poder que, ya seguramente en ese momento, planeaba asaltar.
Nunca olvidó la afrenta. Por eso, el general no descansó hasta ver la odiada Facultad de Ciencias Exactas y Naturales humillada, hundida, dispersa y asustada, con sus profesores golpeados hasta la sangre; sus aparatos e instalaciones, destrozados; sus alumnos, demudados. Y la Ciencia huyendo del país.
Eso vi hace ya cuarenta años, y ahora lo cuento.
Publicadas por esteban a la/s lunes, julio 28, 2008 2 comentarios
El 2 de julio por la noche, le envié el artículo a Severo Sarduy, titular de Liberpress. Al otro día se publicó en ese medio y desde allí fue levantado o reproducido en muchos sitios. Destaco los siguientes
http://www.lahistoriaparalela.com.ar/2008/07/04/hoy-murio-el-che/
Foros del ABC, diario español
Publicadas por esteban a la/s domingo, julio 27, 2008 0 comentarios
Proféticas cartas del anarquista Kropotkin al bolchevique Lenin, 1920
Una cosa es indiscutible. Aún si la dictadura del proletariado fuera un medio apropiado para enfrentar y poder derruir al sistema capitalista, lo que yo dudo profundamente, es definitivamente negativo, inadecuado para la creación de un nuevo sistema socialista. Lo que si es necesario son instituciones locales, fuerzas locales; pero no las hay, por ninguna parte. En vez de eso, dondequiera que uno voltea la cabeza hay gente que nunca ha sabido nada de la vida real, que está cometiendo los más graves errores por los que se ha pagado un precio de miles de vidas y la ruina de distritos enteros.
Sin la participación de fuerzas locales, sin una organización desde abajo de los campesinos y de los trabajadores por ellos mismos, es imposible el construir una nueva vida.
Pareció que los soviets iban a servir precisamente para cumplir esta función de crear una organización desde abajo. Pero Rusia se ha convertido en una República Soviética sólo de nombre. La influencia dirigente del "partido" sobre la gente, "partido" que está principalmente constituido por los recién llegados -pues los ideólogos comunistas están sobre todo en las grandes ciudades-, ha destruido ya la influencia y energía constructiva que tenían los soviets, esa promisoria institución. En el momento actual, son los comités del partido, y no los sovíets, quienes llevan la dirección en Rusia. Y su organización sufre los defectos de toda organización burocrática.
Para poder salir de este desorden mantenido, Rusia debe retomar todo el genio creativo de las fuerzas locales de cada comunidad, las que, según yo lo veo, pueden ser un factor en la construcción de la nueva vida. Y cuando más pronto la necesidad de retomar este camino sea comprendida, cuanto mejor será. La gente estará entonces dispuesta y gustosa a aceptar nuevas formas sociales de vida. Si la situación presente continúa, aún la palabra "socialismo" será convertída en una maldición. Esto fue lo que pasó con la concepción de "igualdad" en Francia durante los cuarenta años después de la dirección de los jacobinos.
Con camaradería y afecto.
Respetable Vladimir Illich:*
Ha aparecido la noticia, en los diarios Izvestia y Pravda que da a conocer la decisión del gobierno soviético de tomar como rehenes a algunos miembros de los grupos de Savinkov y Cherkov del partido socialdemócrata, del centro táctico nacionalista de los guardias blancos, y a oficiales de Wrangel, para que, en caso de que sea cometido un intento de asesinato contra 108 líderes de los soviets, sean "exterminados sin piedad" tales rehenes.
¿Es que realmente no hay nadie cerca de usted que recuerde a sus camaradas y les persuada de que tales medidas representan un retorno al peor período de la Edad Media y de las guerras religiosas, y es totalmente decepcionante de gente que se ha echado a cuestas la creación de la sociedad en consonancia con los principios comunistas? Cualquier persona que ame el futuro del comunismo no puede lanzarse a lograrlo con tales medidas.
¿Es posible que nadie le haya explicado lo que realmente es un rehén? Un rehén es aprisionado no por castigo a algún crimen. Es detenido para chantajear al enemigo con su muerte. "Si ustedes matan a uno de los nuestros, nosotros mataremos a uno de los suyos". Pero, ¿no es ésto la misma cosa que conducir al prisionero cada mañana hasta el cadalso y regresarlo a la celda, diciéndole: "Espera un poco más, todavía no"?
¿Y no comprenden sus camaradas que ésto es equiva- lente a una restauración de la tortura para los rehenes y sus familias?
Espero que nadie me diga que la gente en el poder se interesa tan poco por las vidas. Hoy en cita aún entre los reyes hay algunas personas que contemplan la posibilidad del asesinato como una "ocupación azarosa". Y los revolucionarios, por su lado, asumen la responsabilidad de defenderse a sí mismos ante las Cortes que atentan contra su vida. Luisa Michel eligió este camino. O rechazan el juicio y son perseguídos, como Malatesta y Voltairine de Cleyre.
Aún los reyes y los papas han rechazado tan bárbaro método de autodefensa como lo es el de tomar rehenes. ¡Cómo pueden los apóstoles de una nueva vida, y los arquitectos de un nuevo orden social dotarse de tales medios de defensa contra sus enemigos! ¿Tendrá que considerarse ésto como un signo de que ustedes consideran su experimento comunista fallido y que no están salvando tanto a ese sistema tan querido para ustedes, sino salvándose ustedes mismos?
¿No se dan cuenta sus camaradas de que ustedes, comunistas, a pesar de los errores que hayan cometido están trabajando para el futuro, y que por lo mismo, no deblan realizar su trabajo en forma tan cercana a lo que fue el terror primitivo? Ustedes deberían saber que precisamente estos actos, realizados por revolucionarios en el pasado, han hecho de las nuevas realizaciones comunistas algo tan difícil de lograr.
Publicadas por esteban a la/s sábado, julio 26, 2008 0 comentarios
(Escrito antes de la noche de terror del Senado)
Los agujeros negros son mega estructuras cósmicas que superan la posibilidad de ser imaginados, aunque son tan ciertos como la Luna o el Sol.
Básicamente se trata de materia ultradensa que atrae todo lo que la circunda, incluyendo la luz, por lo cual son invisibles. Se tragan estrellas en un almuerzo interminable que consume en pocos millones de años galaxias enteras. No se sabe que hay “dentro” de un agujero negro, mucho menos el “para qué” existen, pregunta infantil e inútil en las cosas del Universo insondable.
Solo se sabe que como un enorme Pac-man devora la materia y la transforman en nada, la disuelven en algo aun desconocido para el hombre pero que seguramente se conecta de alguna manera con otras dimensiones.
Me gusta pensar a este gobierno que padecemos como una especie de Agujero Negro político.
Primero, su voracidad.
Merced a su enorme capacidad de engullir personas e instituciones, el Gobierno de Kirchner devoró primero a los hombres “de otro riñón” que habitaban el gabinete. Béliz fue el primero, pero también desarticuló las carreras políticas de Rafael Bielsa, obligado a incinerarse en elecciones porteñas, se deshizo malamente de Lavagna, destrozó a los aliados extrapartidarios, socialistas o radicales. Y siempre va por más. Filmus o Ginés González García siguieron en la lista. Ahora, Felipe Solá.
Devoraron toda la gestión anterior en relación a los Derechos Humanos y el juzgamiento de las Juntas, como si eso no hubiera existido. Devoraron el equilibrio en la elección de jueces, devoraron la tradición de respeto al Presupuesto, los límites entre poderes, el federalismo.
Segundo, su capacidad para transformar en nada lo que deglute. No es que metabolice lo que absorbe y lo transforme en mayor institucionalidad, en más valores democráticos, en más justicia, más riqueza, más progreso, más seguridad. Todo eso va despareciendo en un olvido, el discurso deja de referirse a lo ya deglutido y se pasa a la siguiente etapa. El objetivo es acumular poder, materia política, tragarse ideas o metas políticas, engullir toneladas de recursos materiales y, peor, intangibles.
Se tragaron en un lustro cierto espíritu de convivencia democrática que se construyó desde 1983. Palabras como acuerdo, consenso, diálogo, negociación, respeto, aceptación están cayendo en el olvido. Ahora de habla de “acatar”, del “poder que entregó el pueblo a su gobierno”. Se habla de “enemigo” y “rendición”, de “antipueblo”, “la puta oligarquía”, “antipatria”. Se reflotan las consignas que terminaron en el 70 con el fracaso de una generación y en un baño de sangre. Se coquetea con ese pasado.
Tercero, la falta de un “para qué”. No hay explicaciones para tanta hambre, para tanto afán devorador, con excepción de vagas referencias a la “redistribución”. ¿Redistribución? Tren bala, amigos capitalistas quedándose con los negocios del poder, pobreza estancada - no crece pero no disminuye- inseguridad, falta de ideas en educación, salud, defensa, relaciones exteriores.
(Escrito despues de esa noche increíble)
Pero entonces, Cobos
Entonces el pac-man detiene por un segundo su marcha, mira sus heridas, sus rasguños, sus dolores internos, se mira por primera vez en cinco años en el espejo y se ve desolado, encerrado, aislado, solo, odiado, temido, seguido, sangrando. Y decide redoblar la apuesta.
Y ahí va, dejando jirones, abandonando amigos y aliados, deshojado, enflaqueciendo a ojos vista, preparándose para perder la próximas elecciones y ensayando el discurso de la derrota final, en que dirá que la clase media urbana y rural colonizada por la solapada acción mediática de los grandes intereses especulativos internacionales ha establecido una alianza con el Imperio , la cual ha puesto tremendos obstáculos a la marcha del Gobierno Nacional y Popular.
Publicadas por esteban a la/s jueves, julio 24, 2008 0 comentarios
La Década Infame terminó el 7 de mazo de 1940, no el 4 de junio de 1943.
Ese día el Presidente Ortiz se jugó entero contra el fraude y decretó la intervención a la provincia de Buenos Aires, después de que Fresco, su gobernador -admirador de Mussolini, Hitler y Franco- cometiera fraude en contra del Partido radical. Fue ese valiente gesto- contra toda la caterva conservadora y nacionalista - el que lo liberó de ser un mero intermedio entre dos presidencias de Justo ,transformándose así en un artífice de futuro.
Junio del 43 fue, simplemente, la restauración uriburista, el retorno del fascismo argentino ofendido por la audacia de Ortiz. Junio fue el odio a la democracia, la revancha de los nacionalistas, el abandono de la tradición nacional liberal y democrática.
Nos han vendido, claro está, otra versión de la Historia. Como si Argentina se hubiera liberado de la infamia en ese golpe y encontrado luego al pueblo, de la mano del Coronel Perón.
Sostengo, entonces, que la Historia obró de la mano de Ortiz en esa ocasión.
Pero la historia tenía preparado otro final, patético, incomprensible y artero: la muerte de Ortiz, dos años después, dejando la vía libre para el retorno de los neo-uriburistas del GOU. Así Argentina perdió una oportunidad de reconstruir un sistema de partidos democráticos, de insertarse en el mundo y de abandonar las aventuras populistas y nacionalistas.
Publicadas por esteban a la/s martes, julio 22, 2008 0 comentarios
Voy a buscar un colirio para mi ojo derecho que tengo irritado desde hace un par de días. Dos horas de espera en el médico de la familia me permiten enterarme de todos los chismes del barrio, de boca de las vecinas que van a “pasear” al consultorio. La doctora se queja de que tiene mucha carga de trabajo, porque parte de sus colegas está de misión en Venezuela, y me escribe una remisión mientras se come una pizza de seis pesos.
En el policlínico el panorama es similar, pero la preocupación por mi ojo hace que me porte bien y espere a que me atiendan. Un señor con unos espejuelos antediluvianos me advierte que él marcó en la cola desde la seis de la mañana, así que calculo que podré terminar de leerme una novela mientras aguardo. Con sorna, una viejita me insinúa –sin que yo haya abierto la boca- “esto es así porque es gratis, si hubiera que pagarlo, otro gallo cantaría”.
No me sorprende su expresión, pues frases como esas aparecen con más frecuencia por todas partes, pero me quedo pensando en el raro concepto de gratuidades que maneja la señora. Al decírmelo yo imagino que la lámpara de Aladino, frotada por once millones de cubanos, ha logrado proveernos de estos hospitales, de las escuelas y de otros publicitados “subsidios”. Pero el espejismo del genio con sus tres deseos me dura poco, caigo en cuenta que todo eso lo pagamos cada día con un alto precio.
El dinero no sale, como la señora cree, del bolsillo bondadoso de quienes nos gobiernan, sino de los altos impuestos que nos cobran por cada producto adquirido en las tiendas de pesos convertibles, de los excesivos pagos que nos obligan a hacer en los trámites migratorios, del gravamen humillante que las monedas extranjeras tienen en esta isla, y de la subvaloración salarial en que están sumidos todos los trabajadores. Somos nosotros los que pagamos estos servicios de los que, vaya ironía, no podemos quejarnos.
Es más, pagamos también la gigantesca infraestructura militar, que en sus delirios guerreristas consume una buena parte del presupuesto nacional. De nuestros agujereados bolsillos, salen las campañas políticas, las marchas de solidaridad y los excesos de protagonismo que nuestro gobierno se permite tener por todo el mundo. Somos nosotros los que financiamos nuestras propias mordazas, los micrófonos que nos escuchan, los delatores que nos acechan y hasta la tranquila parsimonia de nuestros parlamentarios.
De gratuidades nada. Cada día pagamos un alto precio por todas esas cosas. No solamente en dinero, tiempo y energía, sino también en libertades. Somos nosotros mismos los que sufragamos la jaula, el alpiste y las tijeras que nos cortan las alas.
Genial. Y muy a propósito de Cristina, empeñada en ser Robin Hood, en ser popular repartiendo recursos que otros generan...y despotricando contra esos otros (piqueteros de la abundancia, oligarcas, privilegiados, golpistas, antipatria) como si fueran la encarnación del mal.
Publicadas por esteban a la/s viernes, julio 18, 2008 0 comentarios
Entonces, explotó. De un zarpazo descomunal expandió miles de fragmentos de material y músculo imbricados, sin perdón ni piedad. La pura materia se deshizo, átomos desperdigados, moléculas desgajadas, células abandonadas, tejidos desgarrados, órganos cercenados, todo en un amasijo irreconocible. Es fea la muerte. Nos devuelve al reino de lo material: se desarman nuestras partes, mostrando que somos un mecanismo eventual, casi milagroso, una casualidad de la evolución, un acto fortuito del algún dios aburrido. Y ahí, en esa masa, solo se reconoce la pura materia de los cuerpos abandonados de impulso de vida. No hay expresión en esos rostros abandonados y solos. Sorpresa quizás. Una última pregunta congelada en la mirada, antes de desarmarse.
Hay que volver a reconstruirlos a la vida, recordando, al menos, sus nombres:
Sivana Alguea, Jorge Antúnez, Moises Arazi, Carlos Avedaño, Yanina Aberbuj, Naum Band, Sebastian Barreiro, David Barriga, Norberto Basiglio, Rebeca Behar, Dora Belgorosky, Favio Barmúdez, Romina Boland, Emiliano Brikman, Gabriel Buttini, Adela Casabé, Paola Czyzewski, Jacobo Chemanuel, Cristián Degtiar, Diego Depirro, Norbeto Díaz, Norberto Dubín, Fiwel Dyjament, Mónica Feldman, Alberto Fernández, Martín Figueroa, Ingrid Finkelchtein, Leonor Finkelchtein, Fabián Furman, Gullermo Galarraga, Tenorio García, José Ginsberg, Cynthia Goldenberg, Andrea Guteman, Leonor Hersalis, Carlos Hilú, Emilia Jakubiec, María Jaworski, Verónica Josch, Carla Josch, Elena Kastika, Esther Klin, León Knorpel, Berta Kozuk, Fernando Kupchik, Agustín Lew, Jesús Lourdes, Andrés Malamud, Gregorio Melman, Ileana Mercovich, Naón Mirochnik, NN, Mónica Nudel, Elías Palti, Germán Parsons, Rosa Perelmuter, Fernando Pérez, Jaime Plaskin, Silvia Portnoy, Olegario Ramírez, Graciela Reisfeld, Roberto Roisman, Raquel Said, Ricardo Said, Rimar Salazar Mendoza, Fabián Schalit, Pablo Schalit, Mauricio Schiber, Nestor Serena, Mirta Strier, Liliana Szwimer, Naum Tenembaum, Juan Terranova, Emilia Berelejis, Manuela Toer, Marta Treibman, Angel Ubfal, Eugenio Vela, Juan Vela, Gustavo Velazquez, Isabel Velazquez, Danilo Villaverde, Julia Wolinski, Rita Worona, Adhemar Zárate.
Asesinados el 18 de julio de 1994, en la AMIA de Buenos Aires. Judíos y cristianos. Argentinos, paraguayos y uruguayos. Jóvenes y viejos.
Sin los pretextos actuales- que terminan culpando de las bombas a las víctimas- el puro odio de imanes y mujaidines, sin causa ni provocación, los mató. El siglo XXI comenzó allí.
No tengo tiempo de pensar en un artículo de fondo, sino trazar a vuelapluma algunas sensaciones
- La politica es maravillosamente impredecible. Contra la lógica de los aparatchniks que tienen todo planificado, se yergue la lógica del corazón, de las convicciones, ámbitos poco propicios para la negociación por intereses. O sea, lugares impredecibles.
- La politica volvió: despues de la disolución del 2001, y los cinco años de kirchnerismo duro, cuasimilitar, agresivo, seco, cortante, inapelable...se yergue el retorno de la politica: diálogo, consensos, paciencia, concesión, argumentación, racionalidad.
- Ganamos todos, no solo el campo. Lo que se debatía en el fondo trascendía el tema de las retenciones: federalismo, intervencionismo del Estado, centralismo, clientelismo, cajas politicas, disciplinamiento, legalidad, onstitucionalidad...todo eso y mucho más estuvo en juego en este conflicto.
- Como en un extraordinario libro de Ciencia Política abierta, todos los argentinos aprendimos a ver como se mueven las fuerzas del conflicto, como se anudan y desatan las alianzas, como el poder va cambiando de dueño, cómo fracaso y exito son compañeros inseparables. Vimos qué significa la palabrea "representatividad", aprendimos a diferenciar entre pueblo y provincias, entre leyes y Constitucion, entre ejecutivo y legislativo, entre liderazgo y jefatura militarizada. Una lección para todos.
- Lo bueno del futuro es que nadie lo puede inventar o imponer. Nace un poco de casualidad, otros poco por consensos y otro por imposicion politca. De ese fárrago nació la Argentina de 1910 (esa que atraia a las multitudes europeas, esa que Cristina descalifica) y quizás nazca ahora, renovada, la del 2010.
- Me la imagino como un país exitoso en materia agroalimentaria, con cosechas que sobrepasen los 100 millones de toneladas, con uso de tecnologías de punta, con crecimiento demográfico centrado en el Interior, con abundancia, aunque, lógicamemte, con problemas de salud, educación, urbanismo, medio ambiente: pero con problemas resolubles con las reglas de la civilidad, sin la retórica del enfrentamiento, la polarización, el odio. Hacia allá vamos.
Publicadas por esteban a la/s jueves, julio 17, 2008 0 comentarios
Una carta para Alfredo De Angeli
Ganaron. Ganaron la calle, con todas las clases mezcladas, cada una con sus motivaciones, sus objetivos, sus penas y sus miserias, ricos y pobres, clase media, derecha e izquierda, productores y consumidores, argentinos todos... En la noche de San Juan todos comparten su pan, su mujer y su gabán... Ganaron la voluntad de los legisladores que ejercen la genuina representación popular.
Ganamos Alfredo. Ganamos quienes creemos en la racionalidad, en la institucionalidad, en la democracia. Ganamos quienes son argentinos y quienes queremos a todo o parte de lo que Argentina es, a alguien o a todos los argentinos que son. Ganamos quienes no creemos en la prepotencia, quienes queremos ser escuchados sin que nos griten, los que queremos el consenso por sobre la imposición, los que queremos que primen las razones por sobre las pasiones, los que no queremos que unos pocos decidan por todos los demás.
Ganamos Alfredo una oportunidad, una oportunidad de crecer, de corregir los errores que cometimos, de reconocer que no siempre se tiene razón, aunque nuestras intenciones sean las mejores. Ganamos la oportunidad de empezar de nuevo, de consolidar, de unir, de dejar a un lado aquellas equivocaciones a las que nos aferramos sólo por amor propio. Ganaron la oportunidad de reconocer que sí es posible conseguir justicia a través de las instituciones que nos representan a todos, que es posible respetar las leyes hechas para protegernos a todos, no para cobijar a un único sector, que es posible respetar al adversario aunque no se esté de acuerdo con él, que es posible perder sin perder las esperanzas, que es posible construir incluyendo a todos...
Ganó Julio Cobos. Ganó el corazón de la inmensa mayoría de los argentinos y de los extranjeros que compartimos con Uds ese momento. Ganó Julio porque demostró que es posible quedar a la intemperie sin paraguas, chorreando lluvia de los cabellos, pero manteniendo la cabeza en alto. Que es posible que te tiemble la voz, que se te estrujen las entrañas, que te suden las manos nerviosas, pero que no te tiemble la convicción de que sea lo que sea de vos, estás haciendo lo que tu corazón y tu mente te dicen que es lo correcto, aunque las tripas crujan con las consecuencias que sabés tendrán tus acciones y la camisa se te pegue a la espalda por el sudor frío que te la moja.
Ganaste vos Alfredo. Ganaste porque supiste hablar con racionalidad, sin casi nunca perder el respeto, buscando la conciliación y el punto de encuentro, aunque miles de veces exageraste el tono como político intuitivo para enfervorizar a las masas. Pero ganaste más. Ganaste mi respeto, el de alguien claro a quien vos no conocés ni probablemente conocerás nunca, una persona común que te miraba casi con odio cuando te dedicabas a despotricar en Gualeguaychú. Y lo ganaste porque fuiste capaz de exhibir modestia bajo los reflectores, no dejaste de mostrar que sos lo que sos y no lo que otros quieren que vos seas. Quizá mi respeto no cuente mucho en el gran esquema de las cosas, es casi nada, pero para mi es todo.
Ganaste Alfredo y podés ganar mucho más. Podés poner toda esa experiencia que te dió este conflico para ayudar a tus hermanos de Gualeguaychú que hoy sufren por no saber salir del corral de ramas en que se metieron. Podés hablarles como le hablaste a Cristina, que tampoco sabía como salir del lío en que se había metido. Con inteligencia el campo comprendió que los cortes de ruta fueron un instrumento pasajero que se usó, sirvió y se dejó de usar. Vos dijiste "los cortes de ruta ya fueron". Pero queda uno, Alfredo, queda uno. Quedan unos viejitos cagándose de frío en invierno y asándose en verano en un corte de una ruta fantasma, donde nadie pasa, que nadie usa porque vos entre otros ayudaste a que así fuera.
Ganaste Alfredo. Sobre todo porque pese a que fuiste a dormir con la amargura de pensar que habías perdido, evitaste volver a llamar a la insurrección. No quisiste incendiar cuando con tu mediaticidaad de hoy te sería fácil hacerlo. Y ganaste Alfredo porque frente a todas las personas que silbaban a Cristina el martes a la noche los mandaste a callar y les dijste "no se los permito, ella es la Presidente de todos nosotros, de todos los argentinos". Eso, Alfredo, contribuyó también a que te respete, porque nosotros los orientales tenemos como máximo exponente de nuestra identidad a quien dijo "clemencia para los vencidos" no a quien dijo "a los enemigos ni justicia". Porque ese día, y ayer, y hoy de mañana, dormido, con una cara de oso juguetón, de niño que no se cree lo que le trajeron los Reyes Magos, llamaste a trabajar unidos.
Ganaron, Alfredo, porque llamaron a dejar atrás las dos plazas y tener una sola que los contenga a todos. Ganaste Alfredo, porque fuiste uno de los puntales de este éxito como justamente hoy de madrugada, mientras dormías, lo dijo Buzzi. Ganamos todos, porque no habrá futuro sin unión, ni unión sin instituconalidad, ni institucionalidad sin racionalidad. Y nada de eso sucederá si las personas no están convencidas de que ese es el camino.
Arroyo Verde es un monumento a todo lo opuesto de lo que se ganó en este conflicto. Tus coterrános que han perdido económicamente por el corte, tus hermanos uruguayos que han sufrido y sufren lo mismo por este corte, los hermanos que no se hablan, los hijos que tienen que recorrer cientos de kilómetros más para besar a sus madres, una madre que deben querer tanto como vos a la tuya, amantes que acortan sus noches para volver a separarse, niños que aprendieron a temer, personas comunes y corrientes, Alfredo, como vos, como yo, pero que no tienen tu fama, te lo piden, te lo demandan, te lo exigen.
Alfredo, es hora ya de que uses tu prestigio para convencer a Gualeguaychú de que el corte en Arroyo Verde ya fue también. Vos dijiste "los cortes de ruta ya fueron" y dijiste también "si no contamina será una vergüenza". No, no es una vergüenza, es una realidad. ¿Alfredo, no será hora de empezar a construir en lugar de seguir destruyendo? ¿No será hora de juntarnos a hablar y seguir avanzando?
Hay todavía un mucho más que nos falta ganar. Yo que, como Wimpi decía, soy nadie, te mando esta carta abierta acá para que alguien de Gualeguaychú te la haga llegar. Hermano, te invito a construir la grandeza de una región que Artigas quería unida, al punto de negarse a volver de su exilio a un país que no era el gran país que él había soñado... Te invito a construir, a parir un tiempo nuevo, a plasmar en la realidad lo que tantas veces se expresó en palabras...
El momento es ahora, la pelota está en tu cancha.
http://lascosasdenestor.blogspot.com/2008/07/una-carta-para-alfredo-de-angeli.html
(Profesor Oscar N. Ventura, de la Universidad de la República de Montevideo)
ROSARIO 25 DE MAYO DE 2008
PALERMO 15 DEJULIO DE 2008
Publicadas por esteban a la/s martes, julio 15, 2008 0 comentarios
Ninguna clase ha sido tan descalificada como la clase media, en este país. Desde el humorístico “clase media…estúpida”, a la referencia a los “sectores medios” que se dejan arrastrar por el discurso de los medios opositores.
Como dicen los intelectuales orgánicos del kirchnerismo en su Carta Abierta:
“ Pero se trata, sí, de reconocer en los medios masivos a los operadores privilegiados del modo en el que se articulan y escanden discursos de amplia circulación social. Pero no discursos cualesquiera. Porque se trata de reconocer, en fin, su capacidad para recoger, organizar y devolver legitimadas, en especial, las formas más maniqueas, más silvestres y más ansiógenas del propio sentido común de las capas medias y sus elementales fantasmas. Esta es la lógica de los medios masivos y, en particular, de los audiovisuales” (…)
“Un intenso intercambio simbólico viene a sellar así la alianza entre la nueva derecha, los medios de comunicación hegemónicos y el “sentido común” más ramplón que atraviesa a vastos estratos de las capas medias urbanas y rurales del que tampoco es ajeno un mundo popular permanentemente hostigado por esas discursividades dominantes.”
O sea, la clase media es: ansiógena, maniquea, silvestre, y tiene elementales fantasmas. Es ramplona y está aliada a la nueva derecha.
Como me dijo un intelectual peronista, “no me molesta que la clase media deje de apoyar al gobierno, que se joda”
Sería bueno saber a qué clase, exactamente, pertenecen los mil intelectuales que firman la carta abierta: seguramente NO son la quintaesencia del proletariado, de la clase trabajadora, aunque quisieran serlo.
Ellos, obviamente, prefieren el viejo país federal, anterior al “desastre liberal” de la generación del ochenta. Prefieren un 14% de sectores medios (Censo de 1867) y no el 42% que registra el Censo de 1914.
Prefieren una clase alta de caudillos federales y funcionarios, que desprecien el comercio y el intercambio exterior , junto a un 90% de “clase trabajadora”.
Y eso a pesar del sentido común de Aristóteles quien hace dos mil años decía cosas como esta
“Ahora bien, la clase media, más que otra alguna tiene esta composición, por lo cual la ciudad fundada en dicha clase será la mejor organizada en lo que respecta a los elementos naturales que en nuestro concepto constituyen la ciudad. Y esta clase de ciudadanos es también la que tiene mayor estabilidad en las ciudades, pues ni codician como los pobres los bienes ajenos, ni lo suyo es codiciado por otros como los pobres codician lo de los ricos; y así,
por no asechar a otros ni ser a su vez objeto de asechanzas, viven una vida
exenta de peligros.
Es manifiesto, por tanto, que la comunidad política administrada por la clase media es la mejor, y que pueden gobernarse bien las ciudades en las cuales la clase media es numerosa y más fuerte, si es posible, que las otras dos clases juntas, o por lo menos que cada una de ellas, pues así, sumándose a cualquiera de ellas, inclina la balanza e impide los excesos de los partidos contrarios. De aquí que la mayor fortuna para una ciudad consiste en que sus miembros tengan un patrimonio moderado, y suficiente, ya que donde unos poseen en demasía y otros nada, vendrá o la democracia extrema o la oligarquía pura, o bien aún, como reacción contra ambos excesos, la tiranía.”
Seguramente Aristóteles escribió esto porque estaba manipulado por los grandes medios de prensa, aliados a la derecha ateniense.
El problema para los intelectuales es que la evidencia de que la clase media es el motor de la democracia y de las libertades públicas es apabullante. Como diría Aristóteles, solo los estados con una mayoritaria clase media impiden el abuso de los ricos (la oligarquía) o de las mayorías (la demagogia).
Solo un pais de clase media rural como los Estado Unidos hacia 1750, pudo crear la primera democracia constitucional moderna, dotarse de órganos de gobierno y leyes que contrapesan los poderes, impidiendo la tiranía oligárquica o la demagogia democratista.
Solo un viejo país europeo como Inglaterra, pudo crear la primera monarquía constitucional, basada en la integración de sectores medios urbanos con la baja nobleza rural, impidiendo el absolutismo real.
Solo la clase media tiene el incentivo del progreso individual. Los ricos no necesitan nada y los más pobres carecen de los recursos para intentar el progreso personal. Solo la clase media valora el esfuerzo personal, por que no espera nada del estado, solo seguridad y libertad para desarrollarse. Solo la clase media se presta al debate de ideas, solo una clase media libre tiene energía para crear valor social. Solo la clase media produce los médicos, ingenieros, abogados, funcionarios, ejecutivos que administran y gestionan la sociedad.
De ahí la desconfianza de los intelectuales orgánicos hacia la clase media. Ellos pertenecen a un “proyecto” colectivo, solidario, social, nacional. (Es obvio: tienen asegurada la cátedra).Odian los deslices individualistas, el interés en cosas tan banales como “seguridad”, “libertad”, “bajos impuestos”; denuncian el “egoísmo” de los pequeño burgueses (como dijo Alberdi “El egoísmo bien entendido de los ciudadanos sólo es un vicio para el egoísmo de los gobiernos”, un obstáculo en su plan de dominación).
Odian la libertad de opinión, expresada hoy en centenares de blogs, diarios on line y en publicaciones tradicionales: no pueden controlar ese orden espontáneo de la sociedad de la información, que no puede ser dirigido por leyes votadas por las mayorías que creen tener…
Los intelectuales orgánicos necesitan un estado de permanente y oculta conspiración antipopular, para arrogarse la tarea de ser los descubridores, los explicadores de semejante amenaza.
Entonces hablan: “Clima destituyente” hemos dicho para nombrar los embates generalizados contra formas legítimas de la política gubernamental y contra las investiduras de todo tipo. Una mezcla de irresponsabilidad y de milenarismo de ocasión sustituyó la confianza colectiva.”
En ese “clima” incluyen una base social (la clase media) , unos operadores (los grandes medios periodísticos) unos protagonistas sociales (los grandes intereses económicos) y una logística (los conspiradores militares).
La clase media urbana, como ya se sabe de sobra, no votó a Cristina K en 2007. La clase media rural, no la votará en 2009. El fin del kirchnerismo es cuestión de agenda electoral. De ahí el crecimiento desesperante de su discurso contra la clase media “golpista”: todos los fantasmas del pasado se disparan ahora desde las usinas intelectuales del kirchnerismo: la clase media es acusada de pro-oligarquía, de participación en los golpes del 55 y el 76 (se olvidan del golpe del 43), de ser antipatria, traidores, gorilas, conservadores, liberales, golpistas, cipayos, antipueblo, colonizados, llenos de temores, fantasmas, son ramplones, silvestres, maniqueos, ansiógenos…
¿Cuál será la solución final para esta clase media tan difícil de domesticar?
Publicadas por esteban a la/s domingo, julio 13, 2008 0 comentarios
La tendencia autoritaria se desenvuelve entre nosotros de una
manera alarmante. Son los partidarios de esa escuela que atribuyen
al "poder social" derechos absolutos e independientes, sin pensar
que sólo es un encargado de armonizar y garantir los derechos de los
asociados. Son los que pretenden la infalibilidad en la "autoridad
suprema", puesto que sus órdenes deben ser cumplidas y acatadas
sin observación ni control de ninguna especie. Allí donde el "poder"
habla y procede, allí estará necesariamente la razón. Es el que debe
dirigirlo todo, porque es el que mejor piensa y obra también.
No es ésta nuestra teoría, ni ha de ser, por cierto, la de todos aquellos que, amando sinceramente nuestras instituciones democráticas y no reconociendo entre nosotros más soberano que el pueblo, del cual los gobernantes son simples mandatarios, buscan soluciones distintas a las de aquellos señores, a fin de que esos gobernantes no usurpen los derechos de su mandante.
Publicadas por esteban a la/s sábado, julio 12, 2008 0 comentarios
"Socialismo significa justicia social e igualdad, pero igualdad de derechos, de oportunidades, no de ingresos. Igualdad no es igualitarismo. Esto [el igualitarismo] es una forma de explotación, la del buen trabajador a manos de quien no lo es, del buen trabajador por el vago" (Raul Castro)
Esta frase la podría firmar Hayek o Popper, o cualquier otro teórico liberal.
La misión del Estado no es "redistribuir la riqueza" sino garantizar la igualdad de oportunidades. Ese es el credo liberal, ese es mi credo y, parece ser, el recientemente adquirido credo de Raul Castro.
Redistribuir riquezas es igualitarismo: dar a todos por igual, independientemente de su capacidad, de su aporte a la creacion de valor, independientemente de sus ganas, de su inciativa, de su creatividad, de su sacrificio personal. Es hundir a todos, nivelar por lo bajo (como dice Raul: "es una forma de explotación...del buen trabajador por el vago").
Es casi revolucionario leer estos conceptos de parte de quien co-gobernó durante medio siglo un proceso que se fundó justamente en el igualitarismo, la nivelación para abajo. Era hora de que reconociera el fracaso histórico de ese "buenismo" que implica que en la actualidad Cuba importe alimentos, racione, limite la compra de bienes, y la gente tenga un salario promedio equivalente a 17 dólares.
¿Es un signo de cambio? Creo que si, que la cabeza politica de Raul- fuera del misticismo revolucionario de raíz jesuítica de Fidel- está comprendiendo que ciertas verdades fueron finalmente trágicas mentiras, que la justicia social no debe estar reñida con la productividad y el aliciente a invertir y trabajar.
No somos mejores dirigentes porque "distribuimos", sino porque hacemos que nuestra sociedad sea más productiva, genere más riqueza y más esperanza.
Asi es el diploma que las escuelas cubanas entregan a los alumnos que terminan septimo grado.
Stalin queda chiquito
No tenías explicación, que suerte. Porque en un momento había pensado que si, que eras pura racionalidad y eso era terrible. Era terrible porque significaba que habías sido una cuenta matemática más, una simple deducción entre pérdidas y ganancias, nada más que un balance positivo comparable con cualquiera. Racionalidad necesitamos para comprar un kilo de tomates en el lugar con mejor precio. Si el amor era racional, entonces, claramente, no era amor.
Por suerte no, por suerte no tenías ni tenes explicación. Por suerte me duele tu ausencia tanto más que tu presencia. Por suerte no es lógico el sentimiento. Por suerte es (o fue, pero eso es lo de menos) amor. Puro, irracional, ciego, tonto, sordo, que duele, que pincha, que sangra, que llora, que mata.
Que suerte que me duelas tanto, que suerte.
Publicadas por esteban a la/s miércoles, julio 09, 2008 0 comentarios
1- Instaurarás un sistema de gobierno muy complicado y contradictorio, donde nunca nadie sabrá exactamente donde empiezan y donde terminan sus atribuciones. Solo tú sabrás interpretar ese complejo sistema, y serás así el Árbitro
2- Instauraras el sistema de que cada problema, error o desastre siempre tendrá un responsable (generalmente alguien de baja jerarquía) que cargará con la culpa
3- Todos serán vigilados por todos. Nadie, ni los más altos Ministros, dormirá tranquilo
4- Necesitaras siempre una Conspiración de la antipatria, a fin de mantener el tensión todo el sistema, y a fin de deshacerte más fácilmente de tus enemigos
5- Te encargarás de hacer callar especialmente a los viejos cuadros políticos, a los que acompañaron tu juventud y son testigos de tus errores, omisiones o traiciones
6- Le quitaras cada vez más poderes a los órganos deliberativos (Soviets, Parlamentos), judiciales, y representativos (sindicatos, colegios de graduados, etc.) para concentrar las decisiones exclusivamente en tu persona. Solo los mantendrás como decoración, de cara a la opinión pública nacional e internacional. Eliminaras toda forma de federalismo o autonomía provincial.
7- Harás cada vez más chica la “mesa de conducción”: nunca más de 5 miembros. Harás reuniones de a uno o dos, pocas veces plenarios. Trataras de que sean enemigos mortales unos de otros
8- Armarás una policía política que cada vez responda menos a las leyes del Estado y más a ti, exclusivamente
9- Armaras grupos de choque encargados de espantar a los opositores… y a los aliados.
10- Crearas una legalidad extraconstitucional, al margen de los mecanismos legales y jurídicos previstos en la Constitución (esa que tú mismo has dictado), que te permitirá actuar con las manos libres.
Publicadas por esteban a la/s lunes, julio 07, 2008 0 comentarios
Un cuchillo sin hoja al que le falta el mango
Por una diferencia estrecha, el oficialismo consiguió finalmente media sanción de la Cámara de Diputados para el proyecto que el Poder Ejecutivo envió al Congreso el 24 de junio o, más bien, para lo que quedó de él.
Al día siguiente del anuncio de la señora de Kirchner de que consultaría al Legislativo, el ministro de Justicia Aníbal Fernández, con su habitual clarividencia, tradujo los deseos del matrimonio presidencial: "Hay que aprobar a libro cerrado el texto que se envió".
Si se excluyen los dos primeros artículos del proyecto, el resto fue totalmente modificado en función de la necesidad del oficialismo de acercar socios y votos y, sobre todo, de evitar fugas de las propias filas. Así, el resto del proyecto original quedó como un cuchillo sin hoja al que le falta el mango.
La ansiedad recaudatoria que había guiado inicialmente al gobierno y al redactor de la resolución 125 (el renunciado y alejado ministro de Economía Martín Lousteau) tuvo que contentarse con muchísimos menos recursos potenciales que los 1.500 millones de dólares que esperaban cosechar con las retenciones móviles. En sus intentos (no siempre exitosos) de seducción a diputados propios y ajenos, el kirchnerismo legislativo dejó jirones de aquella suma.
En cualquier caso, y aun si se admite que el tintineo de la caja es un sonido que subyuga al oficialismo, lo central para el matrimonio presidencial consistía en salvar del naufragio que le provocó su choque con el campo una imagen de victoria legislativa y los dos artículos primeros del proyecto, los que ratifican la resolución 125 y le reconocen al Ejecutivo su atribución para fijar esa suerte de impuesto excepcional a los ingresos brutos que son las retenciones.
Al aprobar (por menguada que haya sido la diferencia) ese capítulo del proyecto original, la Cámara de Diputados delegó una vez más a la Presidencia funciones específicas que le fija la Constitución, es decir se sometió voluntariamente a una amputación de facultades propias. Está por verse aún –sobre ese tema deberá pronunciarse tarde o temprano la Corte Suprema- si lo que votó la Cámara Baja es o no inconstitucional. El hecho de que el Congreso vote una norma –por la mayoría que sea- no convierte a esta automáticamente en constitucional. Si una mayoría legislativa decidiera próximamente, por ejemplo, designar rey a Néstor Kirchner o implantar la esclavitud en la Agentina, esas ocurrencias no pasarían el examen de constitucionalidad, serían nulas de toda nulidad, la Corte se expediría sobre el asunto con la celeridad necesaria y, además, probablemente la ilegalidad manifiesta determinaría reacciones políticas de distinta magnitud.
El gobierno, de todos modos, tiene motivos para suspirar aliviado por el momento, ya que consiguió preservarse de una derrota legislativa. Por primera vez en mucho tiempo el Congreso actuó más cerca de lo que la sociedad espera de él que de la escribanía presidencial en la que estuvo convertido durante cinco años. Hasta los diputados oficialistas parecían alegres de este volver a vivir, aunque omitían en sus discursos ante las cámaras de tevé que la fuerte asistencia y los debates enérgicos, las reuniones multitudinarias de las comisiones y las consultas a las partes interesadas que el país observó en los últimos días ocurrieron como resultado de una vastísima movilización del campo y de la Argentina interior que duró casi cuatro meses, que forzó al matrimonio presidencial a enviar al Congreso lo que pretendía decidir de entrecasa y que hasta impulsó a sectores del oficialismo a retobarse, a desobedecer o a elevar su cota de pensamiento crítico y realismo. Fueron el campo y la rebelión de la Argentina interior los que levantaron la cotización del Congreso y de los congresistas (sin excluir, por cierto, a los del oficialismo y sus aliados).
Ese triunfo forzado y notoriamente pírrico que el kirchnerismo logró el sábado a la mañana tiene todavía que pasar por la prueba del ácido de la realidad.
Si bien se mira, lo que el oficialismo saca de Diputados es la ratificación de la resolución que provocó el largo conflicto; puede objetarse que los montos de las retenciones han sido acotados por un mecanismo de compensaciones que achica sus efectos para los productores más pequeños. A eso hay que señalarle, sin embargo, que los productores desconfían de las compensaciones ("¿Para qué me sacás con el argumento de que me vas a devolver? No me saques", ha objetado con elocuencia el entrerriano Alfredo De Angeli) y que estas compensaciones, según lo que aprobaron los diputados, rigen sólo hasta octubre, por cuatro meses. Es decir: en el mejor de los casos las retenciones se achican hasta octubre, pero esta ley le ha reconocido sine die al Poder Ejecutivo la atribución de fijar ese impuesto y los montos correspondientes.
¿Con qué confianza van a sembrar y producir los chacareros ante esa discrecionalidad atribuida a una autoridad que sólo cedió lo que cedió después de una verdadera gesta nacional de la Argentina interior? Muchos de ellos piensan que, en unos meses, una vez desmovilizado el campo, un Ejecutivo urgido financieramente por las dificultades de su política económica volverá a embestir contra él.
Por eso la inquietud sigue manifestándose en asambleas y a la vera de las rutas. La votación de la Cámara Baja no devela las dudas e inquietudes de los productores. Y por cierto no da ninguna respuesta aún a los reclamos de mejor distribución territorial de los recursos.
Lo que el país viene desplegando desde hace 120 días meses no es una crisis como otras, ni una mera pelea entre un sector y el Estado, ni un cortocircuito de carácter institucional. Esas y otras dimensiones están presentes, sí, pero lo que define la actual situación es su carácter de crisis política de fondo, la circunstancia de que un amplísimo y creciente número de argentinos siente que debe optar entre uno de dos espacios enfrentados.
Lo paradójico, a primera vista desconcertante, es que la crisis se desatara en el momento en que a la Argentina se le abre una perspectiva de abundancia. Se trata, en rigor, de una crisis que estalla porque una traba política obstruye el acceso del país a la oportunidad histórica excepcional de reinstalarse vigorosamente en el mundo a partir de sus capacidades productivas y su competitividad internacional en el terreno de los alimentos, convertido en un campo estratégico por la explosión de la demanda mundial (y por la sutentabilidad en el tiempo que se proyecta en esa demanda).
El obstáculo se interpone no ante una posibilidad genérica o azarosa, sino ante una oportunidad que ya se ha abierto. No se trata de que la Argentina tenga meras "condiciones naturales" para ese aprovechamiento. Tiene tradición en la actividad y experiencia productiva, tiene un sector social protagonista de la producción que reúne a la vez espíritu emprendedor, creatividad, competitividad internacional e importancia económica. Los producción del complejo agroindustrial responde por las dos terceras partes de las exportaciones argentinas.
Ese fenómeno heterogéneo pero íntimamente conectado, que se expresa como "el campo" se manifiesta en todo el territorio nacional, ha expuesto su voluntad de actuar y de "remover el obstáculo" que impide la conexión con la oportunidad histórica. Y define como obstáculo una política –un gobierno- que no se limita a impedir pasivamente esa realización , sino que lo hace de modo activo: combate por distintos medios, sin excluir el uso de la presión y de la fuerza, a los sectores que encarnan esa oportunidad.
El instrumento de la obstrucción ha sido el sistema de las retenciones móviles impuesto por la resolución número 125, que el gobierno K sostiene pese a que hizo renunciar al ministro que la elucubró.
Menos equidad territorial que en el Proceso
Esa resolución y el régimen de retenciones que estableció son en verdad, una ilustración perfecta tanto del obstáculo que el oficialismo le impone a la producción agraria como de su agresión al federalismo fiscal. Sucede que las retenciones son recursos que el gobierno nacional recauda, pero excluye de la masa impositiva que debe coparticipar con las provincias. Así, afecta a los productores y a los distritos en los que ellos operan, aspirando de los bolsillos de unos y otros fortunas que terminan en las arcas del centralismo.
En el período 1973-75, durante el último gobierno de Juan Perón, continuado, tras la muerte del General, por su viuda, María Estela Martínez, la coparticipación automática de la recaudación total de impuestos nacionales a favor de las provincias superó el 50 por ciento (durante 1975 llegó al 52,4 por ciento).
Durante el Proceso militar, iniciado en 1976 con el derrocamiento de María Estela Martínez de Perón, la cuota de impuestos coparticipados por las provincias cayó marcadamente, y en el último año de ese régimen fue del 32 por ciento.
La ley 23548, sancionada durante la presidencia de Raúl Alfonsín, decidió que el 57,66 por ciento de los recursos recaudados iría a las provincias y garantizó en su artículo 7 que las transferencias automáticas no serían inferiores al 34 de esos recursos.
Hoy no sólo no se obedece a la Constitución reformada en 1994 que reclama una nueva ley de coparticipación federal: tampoco se cumple con la norma subsistente, pues el porcentaje de recursos recaudados por la Nación que se transfiere automáticamente a las provincias es el más bajo del último medio siglo: sólo el 27 por ciento. Sí, más bajo inclusive que el de los años de la dictadura.
Y ese reparto se sigue encogiendo en términos proporcionales. En mayo, por ejemplo, los recursos totales del sector público se incrementaron en un 30,5 por ciento. Las transferencias automáticas a las provincias, en cambio, sólo crecieron un 19,5 por ciento en promedio. Los promedios muchas veces opacan la realidad. En el caso de las transferencias a las provincias, ocultan que algunas (las que tienen gobernadores obedientes y disciplinados) son favorecidas con recursos que se niegan a los más díscolos. Mientras el Entre Ríos recibe 1600 millones para obras públicas y al Chaco de Jorge Capitanich se lo premia con 200, a Córdoba sólo se le giran 18 millones y medio, mientras su gobernador, Juan Schiaretti amenaza con recurrir a la Justicia para que le paguen cien veces esa suma: 1.600 millones de compromisos previsionales que el Estado Nacional había jurado que oblaría…antes del conflicto agrario. Por su lado, Catamarca, donde gobierna un radical que dejó de ser K, Eduardo Brizuela del Moral, recibió alrededor de $20 millones, pero reclama 100 de una deuda que el estado central le mezquina.
El Estado central, entretanto, recauda y gasta. En ese mismo mes de mayo, por caso, el gasto primario del gobierno nacional creció (por encima de la recaudación) un 40,1 por ciento. La mitad de ese aumento se destinó a "transferencias al sector privado", dicho más llanamente: a subsidios, buena parte destinados a cubrir el notable déficit energético y la dispendiosa vía de resolverlo que eligió el gobierno, o al transporte. En lo que va del año –señala un minucioso informe del diario La Nación-, el aporte de los subsidios "al incremento de los gastos primarios ya supera la contribución de las prestaciones a la seguridad social, explicando, respectivamente, un 35 por ciento y 32 por ciento de la expansión total".
La lógica del "modelo"
El llamado "modelo K", tiene una lógica transparente: succiona recursos de todos los distritos (principalmente de la Argentina interior) hacia la caja central y los emplea para condicionar y disciplinar gobiernos provinciales o municipales; confisca a los sectores más productivos y competitivos y con ellos distorsiona los precios y genera dependencia de sectores empresarios, que en lugar de obtener rentabilidad por la vía del mercado y la competencia, la consiguen como cortesanos y embolsando subsidios.
Un trabajo reciente ilustra la matriz parasitaria de ese modelo: "Actualmente, para la soja, con una retención del 46 por ciento y un valor para la tonelada de soja de u$s 550, el Gobierno recauda unos u$s 250 por tonelada de soja producida. Así, el productor que cosechó 40 quintales por hectárea, aporta al Estado 1000 dólares por hectárea (sí, mil dólares por hectárea) y el que sacó 12 quintales aporta 300 dólares por hectárea aunque perdió plata y lejos de tener una renta extraordinaria tuvo una pérdida. En los actuales niveles de retenciones no hay situación en la que el productor gane más que el Estado, que lo único que hizo fue dictar la Resolución 125."
Si se agrega que esa recaudación huye de las provincias que generan la riqueza para aterrizar en la caja central, se comprende que el interior –sector público y sector privado- se rebele frente a una política que lo condena al languidecimiento precisamente en el momento en que el mundo ofrece una oportunidad excepcional.
La victoria numérica obtenida por el oficialismo en Diputados ha ratificado la Resolución 125 y, sobre todo, la presunta atribución del Ejecutivo para fijar retenciones a piacere. Ha vuelto a las andadas, aunque endulzara ese trago amargo para el campo con innumerables parches bajo la forma de reintegros…que sólo tienen vigencia hasta octubre. Y que, más allá de eso, no gozan de la confianza de los productores. ¿Solución para semejante crisis o, una vez más, un cuchillo sin hoja y sin mango?
Publicadas por esteban a la/s miércoles, julio 02, 2008 1 comentarios

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
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 resolución 
 artículo 7
 Resolución 
 Resolución