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Timestamp: 2017-02-22 14:27:49+00:00

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1_9788490041888 by Editorial Tirant Lo Blanch - issuu
DELITOS RELATIVOS AL
TRﾃ：ICO VIARIO
© CARMEN REQUEJO CONDE
I.S.B.N.: 978-84-9004-189-5
VEHÍCULO A MOTOR COMO INSTRUMENTO DEL
I. CARACTERÍSTICAS GENERALES ..............................................
II. MODALIDADES .............................................................................
1. Delito de conducción con velocidad desproporcionada o excesiva
(“velocidad típica”) (art. 379.1) ..................................................
2. Delito de conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas y
delito de “tasa típica” (art. 379.2) ..............................................
A) Delito de conducción bajo la influencia de drogas tóxicas,
estupefacientes, sustancias psicotrópicas o de bebidas alcohólicas (art. 379.2.1) .............................................................
B) Delito de conducir con una tasa de alcohol en aire espirado
superior a 0,60 miligramos por litro o con una tasa de alcohol
en sangre superior a 1,2 gramos por litro (art. 379.2.2).....
a) Aspectos comunes de la norma ......................................
– Naturaleza ................................................................
– Concursos ..................................................................
– Grado de perfeccionamiento .....................................
– Justificación/ Exculpación ........................................
b) Conclusiones: Deficiencias de la norma.........................
3. Delito de conducir con temeridad manifiesta poniendo en peligro
la vida o la integridad de las personas (art. 380). Interpretaciones
del concepto de conducción manifiestamente temeraria .........
4. Delito de conducción temeraria con manifiesto desprecio por la
vida de los demás (art. 381).......................................................
A) Con puesta en peligro concreto de la vida o la integridad de
las personas ..........................................................................
B) Sin puesta en peligro concreto de la vida o la integridad de
5. Regla concursal (art. 382). Principales problemas. Conclusiones...............................................................................................
6. Delito de negativa a someterse a las pruebas legalmente establecidas para la comprobación de las tasas de alcoholemia y la
presencia de las drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias
psicotrópicas siendo requerido por agente de autoridad (art.
383) .............................................................................................
A) Ámbito aplicativo .................................................................
B) Relación concursal del delito de negativa a someterse al
control de alcoholemia con el delito de conducción bajo los
efectos del alcohol o de “tasa típica” del art. 379.2. Su delimitación del delito de desobediencia del art. 556 ...............
Recapitulación y Conclusión ..........................................
7. Delito de conducir sin carnet (art. 384) ....................................
A) Orígenes................................................................................
B) Modalidades .........................................................................
a) Pérdida de vigencia del permiso o licencia por pérdida
de la totalidad de los puntos asignados legalmente .....
b) Privación del carnet por decisión judicial cautelar o
definitiva .........................................................................
– Sujeto condenado a la privación del carnet por más
de dos años y que cumplida su condena vuelve a
conducir sin haberlo obtenido nuevamente, ¿comete
delito? ¿del art. 384 nº 1 ó nº 2? ................................
– ¿Cabe el concurso del art. 384.2 con el delito de quebrantamiento de condena del art. 468 cuando vuelve
a conducir estando cumpliendo la pena? .................
c) No haber obtenido nunca permiso o licencia de conducción ..................................................................................
– Supuestos excluidos ..................................................
• Pérdida de vigencia del permiso o licencia a
causa de haber sido condenado en sentencia a la
privación del derecho a conducir por más de dos
años (art. 47.3).....................................................
• Resolución administrativa de privación del permiso y pérdida de su vigencia al haber desaparecido
los requisitos de habilidad, conocimiento, aptitudes, comportamiento o facultades psicofísicas del
conductor que motivaron su obtención...............
• Permisos extranjeros sin validez en España por
falta de vigencia, edad o canje (arts. 15-19 del
Reglamento 818/2009).........................................
C) Participación en el delito .....................................................
D) Justificación/ Exculpación ...................................................
8. Delito de ocasionar un grave riesgo a la circulación (art. 385)
III. OTRAS NORMAS RELACIONADAS CON LA SEGURIDAD
VIAL .................................................................................................
1. La imprudencia con resultado de lesiones o muerte cometidas
con vehículo a motor o ciclomotor .............................................
2. El seguro obligatorio del automóvil ..........................................
DE OMISIÓN DEL DEBER SOCORRO A VÍCTIMA DE
I. CONCEPTO. CARACTERES Y MODALIDADES .........................
1. Omisión de socorro personal y omisión de petición de auxilio
2. Omisión de socorro a víctima de accidente ocasionada o causada
por el omitente ...........................................................................
II. TIPO SUBJETIVO ..........................................................................
III. GRADO DE PERFECCIONAMIENTO ..........................................
IV. PARTICIPACIÓN ............................................................................
V. ANTIJURIDICIDAD/ CULPABILIDAD ........................................
VI. CONCURSOS ..................................................................................
VEHÍCULO A MOTOR COMO OBJETO DEL DELITO
APODERAMIENTO DE VEHÍCULO
I. INTRODUCCIÓN............................................................................
II. DELITO DE HURTO DE USO Y DE APROPIACIÓN INDEBIDA
DE USO DE VEHÍCULO A MOTOR: LA SUSTRACCIÓN O UTILIZACIÓN SIN LA DEBIDA AUTORIZACIÓN DE VEHÍCULO
Y SIN ÁNIMO DE APROPIACIÓN ................................................
1. Conductas típicas .......................................................................
2. Tipo subjetivo: El plazo de las cuarenta y ocho horas para la
restitución del vehículo..............................................................
III. DELITO DE REITERACIÓN DE FALTAS HOMOGÉNEAS. PRINCIPALES PROBLEMAS. CONCLUSIONES .................................
IV. DELITO DE ROBO DE USO ..........................................................
V. ROBO Y HURTO DE USO EQUIPARADOS AL ROBO Y HURTO
COMÚN ...........................................................................................
VI. FALTA DE ROBO Y DE HURTO DE USO DE VEHÍCULOS ......
VII. ASPECTOS COMUNES ................................................................
1. Grado de perfeccionamiento ......................................................
2. Formas de participación ............................................................
3. Causas de justificación ..............................................................
4. Concursos ...................................................................................
VIII. EXCURSO: DELITO DE FALSIFICACIÓN DE PLACAS DE
MATRÍCULAS, TACÓGRAFOS O PUNTOS DE CARNET ..........
1. Placas de matrícula ...................................................................
2. Tacógrafos ..................................................................................
3. Puntos del carnet .......................................................................
Anexo jurisprudencial ......................................................................
NStZ:
ZStW:
Strassenverkehrgesetz
Base de Datos Tirant online
Zeitschrift für die gesamten Strafrechtswissenschaften
Parágrafo alemán
En la presente obra se ha querido exponer de forma sistemática
los delitos que se cometen en el tráfico viario, y que tienen al vehículo a motor como instrumento o como objeto de la acción. Los primeros conforman lo que se denomina el Derecho penal de la Seguridad
vial, esto es, los diferentes delitos contra la seguridad del tráfico, a
los que se dedica el capítulo 1, y el delito de omisión de socorro a
víctima de accidente de circulación o delito de “fuga”, expuesto en el
capítulo 2; los segundos van referidos a la sustracción o utilización
ilegítima de un vehículo a motor, cuando éste es objeto de un delito
de apoderamiento, en cuyo análisis se centra el capítulo 3.
Dicho estudio se entendía justificado en virtud de las varias reformas (cuatro) que han afectado al Código penal en sólo siete años
(2003-2010), modificando de lleno estos delitos. En las normas de los
delitos contra la seguridad vial puede apreciarse claramente la influencia de los distintos vaivenes legislativos: concretización de supuestos, endurecimiento de penas, creación de nuevos delitos, derivando posteriormente hacia una armonización de sanciones y opción
judicial de suavización de condenas. En el delito de apoderamiento
ilícito de vehículo un par de reformas legales en 2003 amplió las formas de conductas volviendo a una tradición anterior que se entendía
ya superada, y haciendo de algunos de los supuestos que contempla
la norma un Derecho penal casi simbólico.
Hasta llegar a la vigente regulación, la evolución en estos años
Primero. La Ley Orgánica 11/2003, de 29 de septiembre, de
Medidas Concretas en Materia de Seguridad Ciudadana, Violencia
Doméstica e Integración Social de los Extranjeros, intentaba dar
respuesta específica a la delincuencia profesionalizada y a la habitualidad en el crimen, creando el delito del art. 244-1 párrafo 2 de
reiteración habitual de faltas de hurto de uso de vehículos. Una norma que, salvo error u omisión, no ha sido aplicada por los jueces.
Segundo. La Ley Orgánica 15/2003, de 25 de noviembre, produjo
una adaptación y concreción de los tipos penales contra la seguridad vial, en particular de la conducción temeraria, un aumento de
la pena del delito de omisión de socorro a víctima de accidente, y
una ampliación de la conducta típica del delito de apoderamiento
del vehículo, a fin de que el ordenamiento penal intentara dar una
respuesta efectiva a una realidad delictiva creciente. Entró en vigor
el 1 de octubre de 2004.
Tercero. Fue en una posterior modificación del código por Ley
Orgánica 15/2007, de 30 de noviembre, cuando se definieron y concretaron mejor aún los delitos contra la seguridad vial, evitando que
conductas calificadas como de violencia en la carretera pudieran
quedar impunes o poco penados. El objetivo fue incrementar el control sobre el riesgo en los excesos de velocidad o en la conducción
con niveles de impregnación alcohólica especialmente peligrosos.
Novedad relevante fue la incorporación en el art. 384 del delito de
conducción de vehículos por quienes hubieran sido privados judicialmente del derecho a hacerlo, hubieran perdido la totalidad de los
puntos, o nunca hubieran obtenido permiso o licencia de conducción.
Las penas de prisión y multa se incrementaron por ejemplo en la
modalidad hiperagravada de la conducción con desprecio a la vida
del art. 381; las penas de privación del permiso de conducción o de
trabajo en beneficio de la comunidad aparecieron nuevas en algunas modalidades, como en la negativa al control de alcoholemia o
de drogas del art. 383 y en el delito de creación de grave riesgo a la
circulación del art. 385, respectivamente. Esta reforma está en vigor
desde diciembre de 2007, salvo el párrafo segundo del artículo 384,
la conducción sin haber obtenido nunca el permiso o licencia, que lo
está desde el 1 de mayo de 2008.
Cuarta. Por último, sería la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio,
de modificación del código penal, en aras de una mayor proporcionalidad en la respuesta jurídico-penal a los delitos de peligro abstracto,
la que reformaría las normas relativas a los delitos de conducción
bajo los efectos del alcohol, de conducción con “tasa típica”, de exceso
de “velocidad típica” y de conducción sin carnet, de los artículos 379
y 384, estableciendo la pena de prisión, multa y trabajo comunitario
como penas alternativas entre sí y no sólo entre las dos primeras
como hasta entonces, dotando con ello al juez de un mayor arbitrio,
al poder optar por alguna de ellas, dejando la prisión para casos
excepcionalmente graves, y en caso de aplicarla teniendo además la
opción de rebajarla un grado por mor del novedoso art. 385 ter. Por
tanto una mayor elección en la naturaleza de la pena y en su duración, cualitativa y cuantitativa. Además se contemplaba con esta
reforma un art. 385 bis expresamente para la regulación del comiso
del vehículo. Está en vigor desde el 23 de diciembre de 2010.
Todas estos cambios legislativos fueron producto de una serie de
demandas sociales frente al conductor temerario, al que se llegaba
a calificar de “enemigo”, “terrorista viario” o incluso “peste del siglo
XXI”, en todo caso como un sujeto creador de fuente de peligros con
el vehículo como “arma” dentro de una sociedad del riesgo que reclamaba cada vez más un Derecho penal preventivo frente a las amenazas que suponen conductas de ciudadanos en el uso de múltiples
avances técnicos o incluso en actividades tan usuales y tradicionales como la conducción viaria, llegando a equiparársele al terrorista
sexual o doméstico o al mismo terrorista político en la línea de endurecimiento de las penas propugnado por el denominado “Derecho
penal del enemigo”. En el lado opuesto, las víctimas de accidentes
y sus familiares se hacían cada vez más visibles, eran mayormente
identificadas y asociadas en manifestaciones (cada 21 de noviembre
en el Día Mundial contra la Violencia Vial), en defensa del castigo
del conductor infractor con penas de cárcel si había causado lesiones
o muertes, considerándose que en ese sentido cualquier imprudencia
leve debía ser grave y por ende delito1.
La sociedad reaccionaba de este modo elevando slogans publicitarios (“Ponle freno”, “si bebes no conduzcas”) a normas jurídico-penales (conducir con exceso de velocidad es delito, conducir embriagado
es delito), e incrementando las sanciones administrativas contra la
conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas o contra los excesos de velocidad aun en un solo kilómetro.
La crítica de la doctrina frente a esta forma de legislar no se hizo
esperar: la aplicación de un “Derecho penal del enemigo” indiscriminadamente al conductor como un “terrorista vial”, tal como se haría
con las normas para el terrorista político, doméstico o con el pederasta, se hace innecesaria cuando no se comprueba la realidad de un
peligro sino que éste es sólo supuesto: no sería lo mismo el conductor
que conduce teniendo retirada la licencia por una peligrosidad ya
demostrada, que el que no habiéndola obtenido nunca conduce im-
GARCÍA ALBERO, La nueva política criminal de la seguridad vial.
Reflexiones a propósito de la LO 15/2007, de 30 de noviembre, y del Proyecto
de reforma del código penal”, en Revista electrónica de Ciencia penal y
Criminología, 2007.
pecablemente respetando las normas de tráfico. Pero el actual código penal erige en especial quebrantamiento de condena sancionado
con la misma pena estas infracciones, y otras como una específica
desobediencia, como también sucedió con la negativa a someterse a
la prueba de alcoholemia, incluso por un simple control preventivo,
como así se ha entendido tras la reforma de 2007.
La seguridad vial se convertía pues en un tema candente que formaba ya parte del debate político del momento, dado que los delitos
contra la seguridad vial llegaban a alcanzar el 50% de los delitos que
se cometían en España. Una cifra negra que podía explicar en algunos casos la calificación del conductor como “enemigo” y del vehículo
como “arma”, esto es, como un sujeto que traiciona la confianza de
los demás y se convierte en un foco de peligro y frente al que había
que adoptar medidas especiales de sanción: penas de prisión, trabajos en beneficio de la comunidad, privaciones del carnet de conducir,
cuantiosas multas, o comiso del vehículo, son las penas previstas en
el código penal para estos hechos.
Varios años de vigencia de estas normas han arrojado como balance los siguientes resultados:
1. Una tendencia descendente en el número de accidentes mortales que se inició precisamente en el año 2004, siguiendo lo
previsto en el Programa de Acción Europeo de Seguridad Vial
2001-2010 (y que prevé el Plan 2011-2020), que pretendía como objetivo la reducción en un 50% del número de muertos
por accidente de tráfico en este período, y que se ha cumplido
según el Informe Anual de Siniestralidad Vial de 2010, registrándose en ese año 1.548 accidentes mortales en los que fallecieron 1.730 personas, lo que suponía 173 muertos menos
que en el año anterior y representaba un descenso del 9,1%
respecto de 20092.
Y un 57,5% menos en relación a 2001, pues según este Informe Anual de
Siniestralidad Vial de 2010, en 2010 hubo 2.337 fallecidos menos que en
2001. Además no solamente se alcanzaron reducciones en las cifras de fallecidos, también los heridos graves descendieron. En 2010, en carretera
se registraron 7.954 heridos graves, cifra que supone un descenso del 11%
2. Un aumento del número de procedimientos generados sobre
todo por los delitos de conducción bajo la influencia de bebidas
alcohólicas y de conducción sin permiso.
3. La mayor parte de los juicios rápidos han concluido en conformidad, alcanzándose en el global de los procedimientos en
torno al 85% de sentencias condenatorias.
4. Un aumento de condenas a la pena de trabajos comunitarios,
que en un elevado porcentaje no se podían cumplir por carencia de plazas, y que además no siempre guardaban relación
con la seguridad vial3, pero que se prefería como consecuencia
del colapso en los Juzgados que obligaba a veces a descartar
la pena de multa para evitar meses de gestiones hasta completar su cobro, y sobre todo de la pena de cárcel ante la falta
de antecedentes penales. Pena que se refuerza tras la reforma
del código penal de 2010 al aparecer como alternativa entre la
prisión y multa en los artículos 379 y 384.
5. Un incremento significativo del número de población reclusa
por delitos contra la seguridad vial, los mayores porcentajes
corresponden a los delitos de conducción temeraria, conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas y conducción sin
permiso, existiendo un 25% de ingresos penitenciarios que
obedecen a condenas por delitos de peligro sin resultado lesivo
pero en los que se apreciaba una severa conducta multireincidente4.
A este respecto el art. 49, tras la modificación operada por LO 5/2010, especifica lo siguiente: “Los trabajos en beneficio de la comunidad, que no
podrán imponerse sin el consentimiento del penado, le obligan a prestar su
cooperación no retribuida en determinadas actividades de utilidad pública,
que podrán consistir, en relación con delitos de similar naturaleza al cometido por el penado, en labores de reparación de los daños causados o de
apoyo o asistencia a las víctimas, así como en la participación del penado
en talleres o programas formativos o de reeducación, laborales, culturales,
de educación vial, sexual y otros similares”. También art. 6 del Real Decreto
515/2005, de 6 de mayo.
Puede verse también el Informe “Las principales cifras de la siniestralidad vial”, en DE VICENTE MARTÍNEZ, “Seguridad vial y Derecho penal.
En especial el homicidio imprudente cometido con vehículo a motor”, en
Abogacía 2009 nº 1 pp. 101 ss.
6. En los delitos de apoderamiento de vehículos una absoluta
falta de aplicación judicial del delito de hurto de uso habitual
del vehículo introducido por la Ley Orgánica 11/2003, y prácticamente nula aplicación también de la utilización sin la debida autorización del vehículo, introducida por la Ley Orgánica
Todas estas razones han justificado la realización de un análisis
detallado de la incidencia de todas estas reformas legislativas en las
correspondientes modalidades delictivas de delitos contra la seguridad vial y de apoderamiento de vehículos y su interpretación por la
jurisprudencia, que se expone a continuación de forma sistemática
en las siguientes páginas. En concreto:
– Conducción con velocidad excesiva (art. 379.1)
– Conducción bajo los efectos del alcohol o drogas (art. 379.2)
– Conducción temeraria (art. 380)
– Conducción con desprecio de la vida ajena (art. 381)
– Regla concursal (art. 382)
– Negativa a someterse a las pruebas de alcoholemia o de drogadicción (art. 383)
– Conducción sin carnet o con carnet retirado (art. 384)
– Grave riesgo para la circulación (art. 385)
– Delito de omisión del deber de socorro a víctima de accidente
de circulación (art. 195)
– Delito de apoderamiento de vehículo (art. 244)
– Otras normas relacionadas con el vehículo a motor
Finalmente, no quisiera terminar estas páginas sin transmitir mi
agradecimiento al Institut für die gesamten Strafrechtswissenschaften
de la Universidad Ludwig Maximilian de Munich.
También, mi gratitud a Mª Luisa Conde. Y a mi sobrino Miguel.
VEHÍCULO A MOTOR COMO
Una de las características de los delitos contra la seguridad vial
es que son delitos de peligro. Y lo han sido cada vez más con las sucesivas reformas: El propio Preámbulo de la Ley Orgánica 15/2007
indicaba que a partir de la estimación de una fuente de peligro “se
regulan diferentes grados de conducta injusta, trazando un arco que
va desde el peligro abstracto hasta el perceptible desprecio por la
vida de los demás”, sin que sea necesario resultado lesivo para la
consumación del delito sino sólo que se pueden poner en peligro los
bienes jurídicos personales, la vida e integridad física. El legislador
no sanciona sino conductas con cierta previsión de riesgo de lesionar un bien jurídico. Ese arco o abanico de delitos de peligro se ha
visto ampliado con las diferentes reformas del código penal: son delitos de peligro abstracto el delito de conducción bajo la influencia
de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas o estupefacientes, el delito de
conducir con velocidad excesiva, el delito de obstaculización o perturbación grave de la circulación, el delito de negativa a someterse
a las pruebas de alcoholemia o para la detección de drogas tóxicas,
estupefacientes y sustancias psicotrópicas, y el delito de conducción
sin carnet1. Mientras, el delito de conducción temeraria es un delito
de peligro concreto. Y la modalidad de conducción con manifiesto
desprecio de la vida ajena va más allá y tiene incluso una estructura
que responde más bien a una especie de tentativa de resultado o de
acto preparatorio de un resultado. Un riesgo o peligro que el legislador llega incluso a graduar permitiendo la reducción en grado de la
pena por mediación del art. 385 ter introducido por la Ley Orgánica
Otra característica de estos delitos reside en la naturaleza jurídica de las normas que los tipifican: ser normas penales en blanco, cuyo contenido se integra con disposiciones normativas también con frecuencia reformadas en los últimos años, como el Real
SAP de Vizcaya de 13 de julio de 2009.
Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo, que aprobó el Texto
Articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor
y Seguridad Vial, modificado por Ley 18/2009, de 23 de noviembre2, o
el Reglamento General de la Circulación, aprobado por Real Decreto
1428/2003, de 21 de noviembre. Normas que definen el instrumento
del delito, el “vehículo de motor” y el ciclomotor. Expresiones de “vehículo de motor”, “vehículo a motor” o incluso “vehículo con motor”
que parecen ser sinónimas, dado que el código penal indistintamente las utiliza3, optando por ejemplo por la de “vehículo a motor” como
objeto material del delito de hurto y robo de uso de vehículos del art.
244. También definen estas normas el ciclomotor, igualmente instrumento del delito, la vía pública y al conductor.
– Sobre la vía pública, establece el art. 1 del Reglamento General de Circulación
que “los preceptos de la Ley sobre tráfico, circulación de vehículos y seguridad vial,
los de este Reglamento y las demás disposiciones que la desarrollen serán aplicables
en todo el territorio nacional y obligarán a los titulares y usuarios de las vías y terrenos
públicos aptos para la circulación, tanto urbanos como interurbanos, a los de las vías y
terrenos que, sin tener tal aptitud, sean de uso común, y en defecto de otras normas,
a los de las vías y terrenos privados que sean utilizados por una colectividad indeterminada de usuarios”. Tal precepto será aplicable a las autopistas, autovías, carreteras
convencionales, a las áreas y zonas de descanso y de servicio, sitas y afectas a dichas
vías, calzadas de servicio y a las paradas o estacionamiento de cualquier clase de
vehículos; a las travesías, a las plazas, calles o vías urbanas; a los caminos de dominio
público; a las pistas y terrenos públicos aptos para la circulación; a los caminos de servicio construidos como elementos auxiliares o complementarios de las actividades de
La Ley incorporó importantes novedades, un reforzamiento del sistema de
multa frente al impago favoreciendo la buena voluntad de abono con la opción de efectuarlo en el acto con una reducción de hasta un 50% de su cuantía, el castigo de la reiteración de infracciones graves, o un endurecimiento
de las sanciones por exceso de velocidad (hasta en un kilómetro). Además
en diciembre de 2009 entró en vigor el Real Decreto 818/2009, de 8 de mayo,
por el que se aprueba el Reglamento General de Conductores, derogando
al anterior, el Real Decreto 772/1997, siendo al Anexo IV modificado por la
Orden PRE/2356/2010 de 3 de septiembre.
Cuando se establece la pena de privación del permiso de conducir o el decomiso se utiliza siempre la expresión “vehículo a motor”, a tenor de lo establecido en el art. 47, y tras la reforma de la LO 5/2010 el art. 385 bis (con
anterioridad a ella también el art. 381.3). En cambio cuando se describe el
delito se utiliza la expresión “vehículo de motor” en los artículos 379 y 384,
apartándose el primero de su antecesor antes de la reforma de 2007, y “vehículo a motor” en los artículos 380 y 381 (éste por remisión).
sus titulares y a los construidos con finalidades análogas, siempre que estén abiertos al
público; y, en general, a todas las vías de uso común públicas o privadas.
No serán aplicables los preceptos mencionados a los caminos, terrenos, garajes,
cocheras u otros locales de similar naturaleza, construidos dentro de fincas privadas,
sustraídos al uso público y destinados al uso exclusivo de los propietarios y sus dependientes.
– El vehículo a motor es definido en el punto 9 del Anexo I del Decreto 339/1990
como “el vehículo provisto de motor para su propulsión. Se excluyen de esta definición
los ciclomotores y los tranvías”. Y al ciclomotor (punto 7) como:
“a. vehículo de dos ruedas, provistos de un motor de cilindrada no superior a 50
cm cúbicos, si es de combustión interna, y con una velocidad máxima por construcción
no superior a 45 km/h
b. vehículo de tres ruedas, provisto de un motor de cilindrada no superior a 50 cm
cúbicos, si es de combustión interna, y con una velocidad máxima por construcción no
superior a 45 km/h
c. vehículo de cuatro ruedas cuya masa en vacío sea inferior a 350 kg, excluida
la masa de las baterías en el caso de vehículos eléctricos, cuya velocidad máxima por
construcción no superior a 45 km/h y con un motor de cilindrada igual o inferior a 50 cm
cúbicos para los motores de explosión, o cuya potencia máxima neta sea igual o inferior
a 4 kW, para los demás tipos de motores”.
Una definición similar de vehículo a motor ofrece la Directiva 2006/126/CE del Parlamento y del Consejo sobre el Permiso de Conducción en su art. 4, modificada por la
Directiva 2009/113/CE de la Comisión de 25 de agosto de 2009, como el provisto de
propulsión que circula por carretera por sus propios medios con excepción de los que
se desplazan con raíles.
El Decreto 339/1990 define igualmente los vehículos especiales, de obras o servicios o tractores, el remolque o maquinaria agrícola, considerados vehículo a motor
(SAP de Salamanca de 4 de septiembre de 2009) pero excluidos de su calificación como automóvil, esto es, el “vehículo a motor que sirve, normalmente, para el transporte
de personas o de cosas, o de ambas a la vez, o para la tracción de otros vehículos con
aquel fin” (punto 19), concepto en el que incluye la motocicleta, el turismo, el camión,
el autobús, o el coche de minusválido, indicando no obstante que son peatones “los
impedidos que circulan al paso en una silla de ruedas, con o sin motor” (punto 2). Por
ello aun cuando el coche de minusválido pudiese ser un vehículo a motor, quien lo lleva
no sería conductor sino peatón, por lo que no podría cometer los delitos previstos en los
artículos 379 a 384, aunque sí el previsto en el art. 385. Tampoco los “karts” o motocicletas de uso infantil tienen la consideración de vehículo a motor ni ciclomotor a efectos
administrativos ni penales (SAP de Murcia de 12 de marzo de 2009), ni las bicicletas,
triciclos, patines, coche infantil, coches a caballo, etc.
– El conductor es además definido en el punto 1 del Anexo I como persona que
“maneja el mecanismo de dirección o va al mando de un vehículo, o a cuyo cargo está
un animal o animales”.
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C ARMEN R EQUEJO C ONDE Valencia, 2011 Profesora de Derecho Penal Universidad de Sevilla © CARMEN REQUEJO CONDE Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de la autora y del editor. Copyright ® 2011 Published on issuu

References: Resolución 
 artículo 384
 Real Decreto

 Real Decreto

 Real Decreto 
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