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Timestamp: 2017-08-17 23:08:55+00:00

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Privilegios | Las cosas de Jomer
Publicado el 26/01/2008 por jomer
Están ocurriendo muchas cosas que no me gustan, claro, y por eso comenzaré con una descripción más bien somera de algunos artículos de nuestra Constitución que entiendo deben someterse a estudio y modificarse ya que, en el día de hoy suponen agravios comparativos con los ciudadanos que hemos propiciado que siga vigente este Estado de Derecho.
Comenzaremos por el Título Preliminar, que en su Artículo 9.1 dice lo siguiente:
Luego, en el Capítulo II, Derechos y libertades, en el Artículo 14 dice lo siguiente:
Después, en el Título II, referido a la Corona, en el Artículo 56.3 se dice:
La persona del Rey de España es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el artículo 65.2.
Por último, señalar que el Artículo 71 dice lo siguiente en estos puntos:
2. Durante el periodo de su mandato, los Diputados y Senadores gozarán asimismo de inmunidad y sólo podrán ser detenidos en caso de flagrante delito. No podrán ser inculpados ni procesados sin la previa autorización de la Cámara respectiva.
Bien. Ya están a modo de ejemplo y sin ser exhaustivo, algunos de los “privilegios” que goza la clase política y la diferencia con el resto de ciudadanos.
Todo este prólogo viene a cuento de lo que está ocurriendo con una frecuencia que me resulta intolerable y que me irrita muchísimo.
Comenzaré por las citaciones del Juez Grande Marlaska a dos ex-ministros por el asunto del Yak-42. A Federico Trillo y a José Bono.
Ahora resulta que estos dos ex-ministros gozan de un privilegio injusto y por eso mismo, inmoral, en mi opinión. El de testificar por escrito.
A diferencia del resto de ciudadanos, que tenemos que hacerlo presencialmente en la sala para que las partes puedan interrogar, ellos, con ese privilegio que les concede la Ley, escamotean la posibilidad de que las partes puedan interrogarles y eso, lo hace más indigno si cabe.
José Bono ha dicho que comparecerá pero Federico Trillo lo hará por escrito.
Ese hecho retrata a la perfección la catadura moral de uno y otro y aunque José Bono no sea santo de mi devoción por su elevada dosis de vanidad como he dicho en otras ocasiones, demuestra que tiene el honor y el coraje suficiente para no escudarse en este privilegio que, a mi juicio, debería dejar de existir porque, en definitiva, ellos (Federico Trillo y José Bono) son ciudadanos que deben, por imperativo legal, estar sujetos a lo que estipula nuestra Constitución en su artículo 14.
Luego, después de esta consideración, me adentro en otro mar tempestuoso… El de los aforados.
¿Cómo es posible que a estas alturas y superado el tiempo del temor que produjo el reencuentro con las libertades conseguidas después de 40 años de sombría dictadura, se mantengan unos privilegios exagerados para los Diputados y Senadores y que se crearon en su momento para delimitar el poder de la Policía y la Justicia que tanto había apoyado al régimen de Franco?
Me refiero, en concreto, al hecho de que siendo Diputado o Senador, nadie, sin el permiso de las respectivas Cámaras, puede procesarlos -salvo flagrante delito- y eso, me resulta tan escandaloso hoy en día que no doy crédito.
El asunto es el siguiente: El otro día el presidente de los populares valencianos, Francisco Camps, colocó de número dos en la lista del PP al Congreso por Castellón a Andrea Fabra, hija del presidente de la Diputación, Carlos Fabra, imputado en varios delitos contra la Administración. La vacante que dejará Andrea Fabra en el Senado será ocupada por otro cargo del PP imputado, el ex alcalde de Burriana y actual secretario regional de Política Económica y Empleo, Alfonso Ferrada.
El tema es grave si se conoce que, tanto él, Carlos Fabra Carreras -Presidente de la Diputación de Castellón- , como su hija Andrea Fabra y Alfonso Ferrada están imputados en varios delitos y al hacer esta “carambola”, es decir, sacar a su hija de Senadora, ponerla como número dos del Congreso de los Diputados y en consecuencia, colocar en su lugar, como senador a Alfonso Ferrada, resulta que por su condición de aforados, sólo pueden ser procesados -si las cámaras dan su consentimiento- por el Tribunal Supremo.
Resulta tan escandaloso y tan carente de ética, a pesar de ser legal, que no puedo por menos que indignarme porque… ¿Cuantos de estos casos hay repartidos por toda España? Muchos. Demasiados, diría yo.
¿Hasta cuando hemos de soportar estas situaciones? ¿No sería más ético que desaparecieran esos privilegios que sólo amparan a los personajes más…?
¿Es que los Diputados y Senadores; Ministros y demás, no caben dentro de nuestra Constitución y están muy por encima de ella, como ocurría antes de la Revolución Francesa con la nobleza?
¿Hemos de sufrir esta humillación a diario y que se burlen de nosotros con total impunidad?
Yo creo que no y por eso mismo digo que ya es hora de que esos privilegios desaparezcan y se ajusten para todos los ciudadanos, sin distinción, a lo estipulado en el Artículo 14 de nuestra Constitución.
Por eso mismo, a todos aquellos que amparándose en estos privilegios evitan la acción de la Justicia,
Aprieto con veinte vueltas el tornillo.
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8 pensamientos en “Privilegios”
26/01/2008 en 7:03 pm
No creo que los que hacen las leyes las cambien.
26/01/2008 en 8:30 pm
ahora me entendéis que cuando hablo de votar, me refiero a que votamos a nuestros patrones y nosotros somos el paisano, seguimos estando en una época feuda.
27/01/2008 en 3:20 pm
Hola Neurotransmisores:
Yo tampoco pero al menos hemos de soñar que algún día recuperarán la cordura.
27/01/2008 en 3:21 pm
Siempre te entendí… Lo que ocurre es que de vez en cuando algunos hechos remueven las cenizas y rebrota la “llama”.
29/01/2008 en 11:24 am
Lo que mas me enerva de todo eso que tan cabalmente relatas, es que parece como si esos que se amparan en la Constitución y llegan a la politica para servirse de ella en vez de servirnos a los demás, es que además, parecen tener un plus de osadía que les otorgan aquellos que a pesar de todo, siguen votandolos.
¿Es que la sociedad solo sabe premiar a los “trepas”, a los “trileros”, a los mentirosos compulsivos?.
Si es así, ¿en que clase de sociedad vivimos?.
29/01/2008 en 9:44 pm
Tienes razón. Vivimos en una sociedad que es todavía inmadura.
Y me refiero a esa inmadurez que da la “juventud” democrática y que no sabe distinguir y “eliminar” de la vida pública a todos esos personajes públicos despreciables y sin honor que nos acompañan día tras día.
Espero que nuestros nietos puedan y sepan “castrar” políticamente a todos los indeseables ya que nosotros no hemos sido capaces de hacerlo.
taoteh dijo:
30/01/2008 en 11:43 pm
Por fortuna o por desgracia (yo me entiendo), conozco bien el sistema legal. Y esto es algo parecido al tema de los accidentes de tráfico. Un coche es una máquina, que puede convertirse en un instrumento peligroso en manos inexpertas, agresivas, etc. Las leyes y demás instrumentos normativos, un tanto de lo mismo. Existen muchas maneras, en la propia ley, de evitar casos como estos, pero, los políticos, son los peores enemigos del cumplimiento de la ley. Sí, he dicho bien. Y mientras figuren magistrados elegidos a dedo por partidos, no hay nada que hacer. Por ejemplo. No quiero acordarme de la famosa sentencia Barberá, emitida por el TEDH, nada que ver con la que se ocupó del caso Ruiz Mateos. Es lo malo, que hasta los jueces, son parciales, cuando la imparcialidad, es una máxima de la verdadera justicia.
Si nos ponemos a ser estrictos, también habría que despojar de sus privilegios e inmunidades a los diplomáticos, ¿no? Estas normas, nacionales e internacionales, tienen su sentido. Su razón de ser. Pero en este país, de medios pillos y pillos enteros, las carambolas les salen a pedir de boca siempre. Nacieron para ser sinvergüenzas, sencillamente.
01/02/2008 en 6:36 am
Saludos, Taoteh:
Pues sí. Este es un país de pillos que son unos artistas en el arte de hacer “carambolas” y encima tienen el cuajo de abrir mucho la boca para hablar y hablar y hablar… y decir muy pocas cosas inteligentes.
Lo que dices: “sinvergüenzas, sencillamente”.

References: Artículo 9
 Artículo 14
 Artículo 56
 artículo 64
 artículo 65
 Artículo 71
 artículo 14
 Artículo 14