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Timestamp: 2019-11-21 16:36:12+00:00

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Contaminación atmosférica y de aguas
INTRODUCCIÓN	...................................................................................................pag.2
CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA	................................................................pag.4
Definición	...................................................................................................pag.4
Sustancias contaminantes	............................................................................pag.4
Impactos en el medio	........................................................................................pag.7
Negociaciones sobre cambio climático	.....................................................pag.12
Legislación	.....................................................................................................pag.14
LOS PROBLEMAS DE LOS SUELOS	.................................................................pag.16
Residuos radiactivos	.........................................................................................pag.16
Vertederos	.....................................................................................................pag.18
Bosques	.....................................................................................................pag.19
Desertización	.....................................................................................................pag.22
Legislación	.....................................................................................................pag.24
CONTAMINACIÓN EN LAS AGUAS	.................................................................pag.24
Contaminantes	.........................................................................................pag.24
Problemas en las aguas	.............................................................................pag.26
Situación actual	.........................................................................................pag.29
Legislación	.....................................................................................................pag.29
LA BIODIVERSIDAD EN PELIGRO	.................................................................pag.32
CONCLUSIÓN	.....................................................................................................pag.33
BIBLIOGRAFÍA	.....................................................................................................pag.35
La presente monografía responde a una inquietud personal respecto de los efectos que la actividad humana causa en el medio. Ya a los cuatro años fui testigo de un hecho impactante, el hundimiento del “Castillo de Salas”, cargado de carbón, en la Bahía de Gijón. Hace ya casi 16 años que ocurrió, y aún hoy encontramos restos de carbón en la playa. Nuestra generación ha nacido ya en un entorno que muestra signos evidentes de degradación. Mientras que la generación de nuestros padres todavía podía tomar el sol sin miedo, la nuestra tiene que protegerse a conciencia para no correr el riesgo de terminar con un cáncer en la piel. Hemos destruido tanto en tan poco tiempo sin ningún escrúpulo, que ahora es necesario cambiar de actitud, solucionar los problemas que nos hemos buscado, preocuparse por lo que pueda pasar, y por lo que pueda estar pasando.
Los hechos de la degradación del medio son muy graves, hasta el punto de que en nuestro entorno cotidiano podemos ver signos evidentes del estado en el que se encuentra. Los mares no están limpios, lo notamos cuando nos bañamos; hay plásticos, muchas algas, espumilla... los ríos no son una excepción, por supuesto. ¿Y los bosques? Deforestados o incendiados la gran mayoría. Otros reforestados con eucaliptos, que empobrecen la tierra.
¿Y el humo que emiten las centrales? Más de una vez se ven neblinas artificiales que llegan hasta la ciudad. Sin contar las emisiones de los miles de automóviles que hay en Asturias.
A pesar de la gravedad de la situación, hay un desinterés generalizado por el tema. Desinterés por parte tanto de los medios de comunicación, como de las entidades políticas. Y por tanto, desinterés del grueso de la población. Y es que, ciertamente, los problemas ecológicos no aparecen ni en prensa, radio o TV sino de manera excepcional, y en general, además, brevemente, sin profundizar en el problema. Sería necesaria una información continuada, veraz, para que la población se concienciase de lo grave de la situación. Sin embargo, ocurre a la inversa; la información es puntual, y muchas veces contradictoria, pues cuando un grupo de científicos alerta, muchas veces aparece otro, movido por algún tipo de interés político-económico, restándole importancia al problema.
Las entidades políticas , salvo casos excepcionales, no muestran tampoco interés por reorientar sus políticas económicas en beneficio del medio natural. Es más, muchas se muestran reticentes a aceptar el más mínimo compromiso. La legislación ambiental peca también de ser escasa.
El medio se está convirtiendo en mercancía en un mercado en el que se habla de “tasas de contaminación”. Se le ha asignado un valor económico, lo que supone una apropiación por parte del capital, de algo que es patrimonio de todos los seres vivos.
La elección del tema surgió en un intento de llamar la atención sobre lo grave de la situación, en defensa del planeta que estamos comenzando a perder; y buscando, en última instancia, la información a título personal.
Para el desarrollo del tema, partiremos de la contaminación atmosférica, quizás la más grave por los efectos en cadena que podría producir. Analizaremos los contaminantes más importantes, así como algunos de los impactos que producen y producirán en el ecosistema global, como el agujero de la capa de ozono, la lluvia ácida, y el cambio climático. Plantearemos la situación actual, y las posibles previsiones para el futuro. Comentaremos la situación de las negociaciones sobre cambio climático, y expondremos parte de la legislación nacional respecto de la contaminación atmosférica.
Continuaremos analizando los problemas de los suelos, que presentan ya cariz grave, y que afectan también a todo el planeta. Nos detendremos en los problemas de la energía nuclear, de los vertederos, en el estado de los bosques europeos y nacionales. A continuación aparece reseñada parte de la legislación forestal.
Se abordará, a continuación, la contaminación en las aguas, haciendo especial mención a la contaminación por petróleo. Se analizará la situación actual, y se expondrá parte de la legislación nacional al respecto.
Haremos una breve mención a las especies en peligro, para acabar apuntando posibles alternativas.
La Ley 38/1972, de 22 de diciembre, de Protección del Ambiente Atmosférico, define la contaminación atmosférica como “la presencia en el aire de materias o formas de energía que impliquen riesgo, daño o molestia grave para las personas y bienes de cualquier naturaleza”.
Al analizar los gases atmosféricos, incluidos los gases invernadero, es importante identificar las fuentes, los sinks y el ciclo de vida de cada uno de ellos, datos cruciales para controlar la contaminación atmosférica.
Una fuente es el punto o lugar donde un gas, o contaminante, es emitido o sea, donde entra a la atmósfera. Un sink, es un punto o lugar en el cual el gas es transformado o desaparece de la atmósfera, bien por reacciones químicas, bien por absorción en otros componentes del sistema climático, incluyendo océanos, hielos y tierra. El ciclo de vida denota el periodo promedio que una molécula de contaminante se mantiene en la atmósfera. Esto se determina por las velocidades de emisión y de captación en reservorios o sinks.
Es el más importante de los gases menores, involucrado en un complejo ciclo global. Se libera desde el interior de la Tierra a través de fenómenos tectónicos y a través de la respiración, procesos de suelos y combustión de compuestos con carbono y la evaporación oceánica. Por otro lado es disuelto en los océanos y consumido en procesos fotosintéticos. En la actualidad su concentración ha llegado a 365 ppmv (partes por millón volumen), producto de la acción antropogénica: quema de combustibles fósiles y materia orgánica en general, cuando los límites de seguridad están en 350 ppm.
Otro gas invernadero, CH4, el metano es producido principalmente a través de procesos anaeróbicos tales como los cultivos de arroz o la digestión animal. Es destruido en la baja atmósfera por reacción con radicales hidroxilo libres (-OH). Como el CO2, sus concentraciones aumentan por acción antropogénica directa e indirecta.
Sink: reacción con radicales hidroxilo en la troposfera y con el monóxido de carbono (CO) emitido por acción antropogénica
El ozono (O3) en la estratosfera filtra los UV dañinos para las estructuras biológicas, es también un gas invernadero que absorbe efectivamente la radiación infrarroja. La concentración de ozono en la atmósfera no es uniforme sino que varía según la altura. Se forma a través de reacciones fotoquímicas que involucran radiación solar, una molécula de O2 y un átomo solitario de oxígeno. También puede ser generado por complejas reacciones fotoquímicas asociadas a emisiones antropogénicas y constituye un potente contaminante atmosférico en la troposfera superficial. Es destruido por procesos fotoquímicos que involucran a radicales hidroxilos, NOx y cloro (Cl, ClO). La concentración es determinada por un fino proceso de balance entre su creación y su destrucción. Se teme su eliminación por agentes que contienen cloro (CFCs), que en las alturas estratosféricas, donde está la capa de ozono, son transformadas en radicales que alteran el fino balance que mantiene esta capa protectora.
Hidroclorofluorocarbonos (HCFCs) e Hidrofluorocarbonos (HFCs): compuestos de origen antrópico que están usándose como sustitutos de los CFCs, sólo considerados como transicionales, pues también tienen efectos de gas invernadero. Estos se degradan en la troposfera por acción de fotodisociación
La variación en la cantidad de aerosoles afecta también el clima. Incluye polvo, cenizas, cristales de sal oceánica, esporas, bacterias, etc., etc. Sus efectos sobre la turbidez atmosférica pueden variar en cortos periodos de tiempo, por ejemplo luego de una erupción volcánica. A largo plazo, los efectos son bastante equilibrados debido al efecto natural de limpieza atmosférica, aunque el proceso nunca es completo. Las fuentes naturales se calcula que son 4 a 5 veces mayores que las antropogénicas. Tienen el potencial de influenciar fuertemente la cantidad de radiación de onda corta que llega a la superficie terrestre.
Los aerosoles pueden influir sobre el clima de una manera doble. Pueden producir calentamiento al absorber radiación o pueden provocar enfriamiento al reflejar parte de la radiación que incide en la atmósfera. Por este motivo, no está totalmente clara la influencia de los aerosoles en las distintas circunstancias atmosféricas. Probablemente contribuyen al calentamiento en las áreas urbanas y al enfriamiento cuando están en la alta atmósfera porque reflejan la radiación disminuyendo la que llega a la superficie.
Durante los incendios accidentales o provocados se liberan a la atmósfera sustancias altamente tóxicas como las dioxinas, al arder productos clorados, en especial los plásticos de cloruro de polivinilo (PVC) de amplio uso. Como consecuencia de la combustión de los productos clorados, se emite también ácido clorhídrico, que ocasiona afecciones respiratorias e irritación de las mucosas.
La incineración de los residuos es una fuente muy importante de contaminación ambiental pues emite sustancias de elevada toxicidad, a la atmósfera y genera cenizas también tóxicas. En consecuencia, al contaminar el aire que respiramos, el agua que bebemos y nuestros alimentos, la incineración afecta gravemente a nuestra salud.
Entre los compuestos tóxicos que emiten las incineradoras destacan metales pesados (mercurio, cadmio, plomo, cobre,etc..) y las dioxinas entre otras muchas sustancias organocloradas.
Las dioxinas son extremadamente tóxicas, persistentes y acumulativas en toda la cadena alimentaria. Los alimentos, especialmente carne, pescado y derivados lácteos; con la vía principal de ingestión de estas sustancias que son cancerígenas y alteran los sistemas inmunitario, hormonal, reproductor y nervioso. Estos efectos se han observado en animales de laboratorio con niveles próximos a los que presenta el ser humano. No existe un umbral de seguridad para la exposición a dioxinas.
Por todo ello, las dioxinas están entre el grupo de 12 sustancias cuya eliminación ha sido acordada por el Convenio de Barcelona para la protección del mar Mediterráneo, Además, forman parte del grupo de compuestos tóxicos "hormonales" que se relacionan, entre otros efectos, con la disminución del número y de la calidad de espermatozoides en el hombre.
La incineración de los residuos es el paradigma de tecnología de final de tubería, que perpetúa el traslado de los contaminantes de un medio a otro, dentro de lo que se denomina ciclo de la contaminación. En definitiva, traslada a las generaciones futuras las solución a los nuevos problemas que genera, como son los provocados por los depósitos de cenizas tóxicas.
IMPACTOS EN EL MEDIO
A principios de los 70, los científicos descubrieron que una clase de compuestos químicos del cloro llamados halocarburos eran perjudiciales para la capa de ozono.
La aparición sobre la Antártida, cada primavera, de un agujero o disminución de esta importantísima pantalla protectora de ozono fue detectada por primera vez en 1981 por un científico del equipo antártico británico, y desde entonces se ha visto confirmada por las observaciones de los satélites. Desde la primera observación el "agujero" ha aumentado constantemente de tamaño, y en 1987 la capa de ozono era la mitad de espesa que en la misma fecha de 1970.
El agujero en la capa de ozono sobre la Antártida ha alcanzado este año una extensión sin precedentes, y cubre ya más de 30 millones de kilómetros cuadrados, según ha revelado el Instituto Nacional de Agua e Investigación Atmosférica de Nueva Zelanda. Esta superficie es equivalente a tres veces la superficie total de Estados Unidos.
La destrucción del ozono debido a las actividades humanas ha llegado ya al punto en que los dañinos rayos solares, los ultravioleta B (UV-B), llegan, en grandes zonas de la superficie terrestre, a niveles capaces de causar extensos daños a la vida.
Los impactos del daño provocado por los UV-B se han propagado por la tierra desde los mares polares a los prados alpinos, desde las más pequeñas bacterias a las grandes ballenas, desde los suministros de alimentos humanos a la incidencia de cánceres de piel y ceguera. Como las mediciones de la capa de ozono han mostrado una tendencia a la disminución continuada en la última década, hay una evidencia cada vez mayor de daño a la biosfera, lo que indica que el problema está extendiéndose y haciéndose más grave cada día. Ya estamos siendo testigos de los impactos negativos del incremento de la radiación UV-B.
Los halocarburos más utilizados son los clorofluorcarbonos (CFC). Los CFC son compuestos estables, no tóxicos ni inflamables. Estas cualidades los han hecho muy atractivos para su uso industrial. Presentan numerosas aplicaciones como refrigerantes, agentes impulsores para espumas, disolventes para paneles de circuitos eléctricos y propelentes de aerosoles. Desafortunadamente también son los principales causantes del deterioro de la capa de ozono y, por ello, es necesario eliminar su fabricación y uso.
Pero los HCFC y los HFC, sustitutos de los CFC, son perjudiciales para el medio ambiente. Los HCFC continúan destruyendo la capa de ozono, aunque algo menos que los CFC, y tanto los HCFC como los HFC son gases invernadero potentes. Debido a que los HCFC destruyen el ozono, sólo son considerados "compuestos de transición" lo que significa que tendrán que ser remplazados a su vez por compuestos más aceptables desde el punto de vista ambiental. Así se requerirían dos pasos para lo que puede hacerse en uno solo, utilizando alternativas más seguras para el medio ambiente. Lo mismo puede decirse respecto a los HFCs, que por su elevado potencial de calentamiento global han sido incluidos en el Protocolo de Kioto ). El absurdo "paso intermedio" a través de los HCFCs o HFCs doblará los costes de los nuevos equipos, de los cambios en las líneas de producción y del entrenamiento de personal.
Los primeros efectos producidos por las precipitaciones ácidas se detectaron en cientos de lagos de Escandinavia, alrededor de los años 60. En la actualidad, más de 18.000 lagos están acidificados, en Suecia alrededor de 6.000 de ellos muestran graves daños sobre la biología acuática, y unos 2.000 de los situados en la zona meridional y central han perdido sus poblaciones piscícolas.
Los suelos presentan, por lo general, una mayor resistencia a la acidificación que el agua. No obstante, el grado de sensibilidad puede variar muy ampliamente de unas zonas a otras dependiendo, principalmente, del espesor de la capa de humus, de la consistencia del sustrato, así como del tipo de rocas y suelo. Uno de los efectos más importantes de la acidificación de los suelos es, probablemente, el incremento de la movilidad con las consiguientes pérdidas por lixiviación de ciertos cationes metálicos de carácter básico tales como el calcio, magnesio, potasio y aluminio.
En Europa Central, las altas deposiciones de compuestos de azufre y nitrógeno han producido graves daños sobre amplias áreas de suelo y bosques. El daño a los bosques probablemente ha sido causado por la acción combinada de ácidos y metales en el suelo y por las altas concentraciones de SO2 presentes en el aire de estas zonas. La combinación de un bajo pH en el agua del suelo unido a la presencia de metales, principalmente aluminio, produce daños en las raíces de los árboles. Este hecho produce una pérdida de vitalidad haciéndolos especialmente sensibles a las plagas.
Sabemos que el clima es un sistema complejo y cambiante de circulación del aire de la atmósfera en permanente intercambio de energía con el mar y la superficie terrestre, y también sabemos que en otras épocas era muy diferente al actual, por ejemplo, hace 10.000 años la temperatura media global era de 4 a 5º C inferior a la de hoy, y el hielo cubría una gran extensión del planeta. Así que no es una novedad que el clima cambie, lo que es un gravísimo problema es que cambia tan rápido, haciendo imposible la adaptación de multitud de especies. También se hará difícil la adaptación del propio hombre; una gran parte de la población, sobre todo la más pobre, sufrirá un empeoramiento de sus condiciones de vida: inundaciones, pérdida de fertilidad del suelo, propagación de enfermedades tropicales...
El Cambio Climático Global es consecuencia directa de las actividades humanas que alteran la composición global atmosférica, por un lado; agregada a la variabilidad climática natural observada en periodos comparables de tiempo (EEI, 1997).
El IPCC (Panel Internacional sobre Cambio Climático), un panel de 2500 científicos de primera línea, acordaron que "un cambio discernible de influencia humana sobre el clima global ya se puede detectar entre las muchas variables naturales del clima". Según el panel, la temperatura de la superficie terrestre ha aumentado aproximadamente 0.8°C en el último siglo.
De acuerdo al IPCC, una duplicación de los gases de invernadero incrementaría la temperatura terrestre entre 1 y 3.5°C en menos de un siglo. Un incremento de temperatura de esa magnitud tendría consecuencias devastadoras. Según un informe realizado por el Grupo Asesor de Naciones Unidas sobre Gases de Invernadero, se establece el límite de seguridad para los ecosistemas terrestres en un incremento de temperatura máximo de 1ºC, y una subida del nivel del mar de 20 cm, en un siglo. Esto significa que un incremento de temperatura superior a 1ºC, y una subida del nivel del mar de más de 20 cm en un siglo, pondría en grave peligro de extinción gran cantidad de especies. Pero además, se ha llegado a la conclusión de que, superado este límite de seguridad, los efectos que se podrían desencadenar son por completo imprevisibles, pero de seguro catastróficos.
Uno de los principales cambios hasta el momento ha sido en la atmósfera. Hemos cambiado y continuamos cambiando el balance de gases que forman la atmósfera. Esto es especialmente notorio en gases invernadero claves como el CO2, Metano (CH4) y óxido nitroso (N2O). Estos gases naturales son menos del 0,1% del total de gases de la atmósfera, pero son vitales pues actúan como una capa alrededor de la Tierra que mantiene el calor, similar al plástico de un invernadero. Sin esta capa la temperatura mundial sería 30°C más baja.
El problema es que estamos haciendo que esta capa sea más gruesa. Esto a través de la quema de carbón, petróleo y gas natural que liberan grandes cantidades de CO2 a la atmósfera. Cuando talamos bosques y quemamos madera, reducimos la absorción de CO2 realizado por los árboles y conjuntamente liberamos el dióxido de carbono contenido en la madera. El criar bovinos y plantar arroz genera metano, óxidos nitrosos y otros gases invernadero. Si el crecimiento de la emisión de gases invernadero se mantiene en el ritmo actual los niveles en la atmósfera llegarán a duplicarse, comparados con la época preindustrial, durante el siglo XXI. Si no se toman medidas es posible hasta triplicar la cantidad antes del año 2100.
La comunidad científica ha llegado al consenso de que el resultado de esto es que seguramente habrá un aumento global de la temperatura entre 1.5 y 4.5°C en los próximos 100 años. Esto agregado al ya existente aumento de 0.5°C que ha experimentado la atmósfera desde la revolución industrial
Poder predecir cómo este hecho afectará al clima global, es una tarea muy difícil. El aumento de temperatura tendrá efectos expansivos. Efectos inciertos se agregan a otros inciertos. Por ejemplo, los patrones de lluvia y viento, que han prevalecido por cientos y miles de años, de los que dependen millones de personas, podrían cambiar. El nivel del mar podría subir y amenazar islas y áreas costeras bajas. En un mundo crecientemente superpoblado y bajo estrés, con suficientes problemas de antemano, estas presiones causarán directamente mayor hambruna y otras catástrofes.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aun un pequeño aumento de temperatura puede causar un aumento dramático de muertes debido a eventos de temperaturas extremas; el esparcimiento de enfermedades tales como la malaria, dengue y cólera; sequías, falta de agua y alimentos.
CAMBIOS EN LA ACTUALIDAD Y PREVISIONES
El calentamiento de la Tierra, además de descongelar las capas polares, puede causar un cambio en el sistema de circulación del aire, cambiando patrones de lluvia. De hecho, la comunidad científica alerta de grandes cambios:
Según Anthony Underwood (director del centro para la investigación sobre impactos ecológicos de las ciudades costeras, de la Universidad de Sydney ) “El cambio climático será un gran problema y tendrá drásticas consecuencias en el litoral mediterráneo... La consecuencia inmediata del cambio climático es que el nivel del mar subirá y modificará el litoral; nosotros hemos hecho muros y adoptado medidas. Si continúan los problemas atmosféricos, el nivel del mar subirá entre 10 y 50 centímetros en tan sólo 40 años; eso es inmediato, y no tendremos tiempo de cambiar nuestras vidas”.
Según un reciente informe del IPCC, el cambio climático aumentará en las próximas décadas el riesgo de inundaciones en el norte de Europa y de sequía en el sur De una manera general, el sur del continente será mucho más "vulnerable" que el norte al recalentamiento y a la subida del nivel del mar.
La región del mundo más sensible y frágil es la polar, donde los daños son ya visibles y los cambios se producirán más rápidamente, con la desaparición de los glaciares, la flora y la fauna
Algunos de los ecosistemas ha sufrido ya daños significativos, que pueden convertirse en irreversibles como los glaciares, las barreras de coral, los atolones, los manglares, los bosques boreales y tropicales.
Durante la presentación del informe, el vicepresidente del IPCC, James McCarthy, afirmó que "existen crecientes evidencias" de la influencia humana en el calentamiento global y que se calcula que la temperatura de la superficie terrestre aumentará entre 1,4 y 5,8ºC en los próximos cien años.
El cambio climático tendrá importantes efectos en la agricultura, con una disminución de las cosechas, lo que pondrá en juego la seguridad alimenticia en las zonas tropicales y subtropicales. Asimismo serán más frecuentes las inundaciones, huracanes y ciclones, con sus consiguientes riesgos sobre todo para las zonas costeras.
Los grandes cambios se traducirán en un menor disponibilidad de agua potable para las comunidades, lo que propiciará también la aparición de enfermedades.
El efecto del calentamiento del planeta se nota ya en especies que muestran alteraciones en sus hábitos, en su distribución geográfica o incluso en sus organismos. Muchas no podrán adaptarse y se extinguirán. La Convención de Biodiversidad de la ONU aborda estos días en La Haya su armonización con la de Cambio Climático.
'Las respuestas ecológicas al reciente cambio climático son ya claramente visibles', afirma Gian-Reto Walther, de la Universidad de Hannover (Alemania). Y eso que 'estamos sólo al principio del calentamiento global previsto', puntualiza.
Un modelo climático del centro Hadley augura la desaparición de buena parte de los bosques tropicales, por el aumento de temperaturas y la disminución de precipitaciones, con impactos potencialmente muy graves sobre la biodiversidad y el clima planetarios.
En las zonas que más calentamiento experimentarán (Ártico), las consecuencias para la población autóctona, la vegetación y la fauna podrían ser demoledoras, aunque los principales perjudicados serán los habitantes de las zonas bajas costeras, y de muchos países pobres cuya agricultura y recursos hídricos se verán gravemente afectados. Las especies más vulnerables al cambio de clima son las raras y las que habitan ecosistemas fragmentados y áreas ya afectadas por la deforestación y la contaminación
Si el aumento de emisiones sigue como hasta ahora, sin tomar ninguna medida, la temperatura media global en la superficie terrestre será de 1,2 a 3,5ºC mayor que la actual hacia el año 2080. Los continentes se calentarán el doble de rápido que los océanos, y también se notará más el aumento de temperatura en los inviernos en latitudes altas. En el cuadro siguiente se exponen algunas de las consecuencias del cambio climático.
Por recordar el largo camino de las negociaciones sobre Cambio Climático: La Convención Marco sobre Cambio Climático fue firmada en Río por 154 países en 1992, entró en vigor en 1994, tras las necesarias ratificaciones, y en 1995 terminaron los preparativos de su organización financiera, técnica etc. y se convoco en Berlín la 1ª de las Conferencia de las Partes, que es el órgano de máxima autoridad sobre el Convenio de Cambio Climático. En la Conferencia de Berlín ya se vio la necesidad de alcanzar compromisos concretos de limitación de emisiones, y este proceso culminó 2 años después en el Protocolo de Kioto, negociado en la 3ª Conferencia de las Partes. En el Protocolo se establecen, para ciertos países desarrollados, unos limites concretos de reducción conjunta de emisiones de 6 tipos de gases (no solo de CO2 que es con mucho el principal causante del problema) en relación al nivel de emisiones que tenían en 1990, reducciones que deben ser alcanzadas en el periodo 2008-2012.
Para facilitar estas reducciones también se introdujeron en el Protocolo, bajo presión sobre todo de EE UU, una serie de métodos que permiten que esa reducción no tenga que ser toda ella en el país firmante, sino en otros países donde resulte mas barato hacerlo. Son los llamados Mecanismos de Flexibilidad. El principal problema que plantean es que dado que las reducciones de emisiones aprobadas en el Protocolo son muy bajas, un 5,2% en promedio, estos Mecanismos de Flexibilidad van a permitir que los países mas emisores cumplan el Protocolo (o se puedan acercar a cumplirlo) sin que sus emisiones nacionales disminuyan sustancialmente, con lo cual el tan trabajoso de conseguir e insuficiente Protocolo se quedará en apenas nada. Y además se habrá perdido un tiempo precioso para iniciar la reconversión de los sistemas económicos y energéticos causantes del Cambio Climático.
Los Mecanismos de Flexibilidad son tres:
Comercio de Emisiones: el más sangrante pues consiste en apuntarse como reducción emisiones que en realidad no han tenido lugar desde el año de referencia, 1990, hasta ahora, por el simple método de comprarlas a buen precio (por ejemplo el "aire caliente" de Rusia y Ucrania). Desde el principio, la principal discusión se centró en si se iban a establecer límites a la proporción de reducción que se aceptaría por este medio (la UE lo apoyaba y EE UU no quiere límites). Ya el año pasado se anunció la aparición de empresas que se dedicarían a ser intermediarias de este nuevo mercado.
Mecanismos de Desarrollo Limpio: se puede hacer un acuerdo con un país que no tenga compromiso de reducción de emisiones, para invertir en algún tipo de instalación o proceso en su territorio que de lugar a que la producción de gases de invernadero por ese tercer país sean menores, por ejemplo porque se sustituye una fábrica por otra más eficiente, o se instala una central energética menos emisora de CO2. Y la reducción se la apunta el inversor como propia. Aunque, siendo bien pensantes, esto podría contribuir a satisfacer las justas necesidades de desarrollo del Tercer Mundo de una manera más limpia, este mecanismo tiene implicaciones muy dañinas. En primer lugar se esta discutiendo si la energía nuclear puede entrar como opción, idea que ha vuelto a las negociaciones con gran fuerza; También megaproyectos hidroeléctricos, aunque se ha demostrado que en sus primeros 20 o30 años son grandes emisores de CO2 y metano y que no cesan de emitir durante décadas; Asimismo, y dado que pueden entrar empresas directamente como parte proponente está por ver la capacidad de los Estados de países en desarrollo para obtener proyectos que se ajusten a las necesidades reales de esos países y enfrentarse a la presión de las multinacionales.
Implementación Conjunta: Este se parece al anterior, pero los dos países implicados tienen compromiso de reducción de emisiones.
No es de extrañar que hasta ahora el Protocolo de Kioto solo haya sido ratificado por un puñado de países-islas directamente amenazados por la subida del mar, y que los demás estén esperando a que se formalicen estos mecanismos, puesto que pueden convertir el compromiso de reducción en un cambalache que les permita no hacer casi nada efectivo respecto al Cambio Climático.
La puntilla, por si lo anterior no fuese suficiente, es que también entra en negociación la contabilización de sumideros, los medios naturales de absorción del CO2, principalmente los bosques, aunque inicialmente se consideraba que se sabe demasiado poco sobre sus procesos de absorción como para arriesgarse a incluirlos. Pese a todo, y sometidos a negociación los métodos de cuantificación, control y de selección de proyectos, el hecho de plantar un bosque o incluso conservarlo servirá para evitar medidas de reducción de emisiones. Australia y Japón, este con sus grandes multinacionales en la Amazonía, tienen gran interés en apostar por esta vía. Otro problema es, ciertamente, qué tipo de especies se plantarían, porque por ejemplo el eucalipto tiene una capacidad bastante alta de absorber CO2, pero plantea problemas ecológicos nada despreciables.
La posición de la UE en el COP5 de Bonn fue pronunciarse por la ratificación de Kioto inmediatamente despues de COP6 de modo que pueda entrar en vigor para el Rio+10 en este año. Aunque esto sería después de que se ratificara en cada uno de los Estados miembros.
Sin embargo la UE no las tiene todas consigo para conseguir la reducción conjunta del 8% de emisiones que firmo en Kioto: (Según el Informe de "Situación y Perspectivas del Medio Ambiente hecho por la Agencia Europea del Medio Ambiente, 1999 y Comunicación de la Comisión al Consejo y el Parlamento "Hacia un Programa Europeo de Cambio Climático").
- La previsión es que el consumo de energía aumentará en un 15% de 1995 al 2010.
- Se pronostica que el transporte de pasajeros aumentará en un 30%, y en un 50% el de mercancías, el consiguiente aumento de CO2 alcanzaría el 39% en el 2010 respecto a los niveles de 1990.
- Aunque las emisiones de CO2 de la industria se prevé que decrezcan un 12%, las emisiones de gases fluorados, de los que es la fuente principal, pueden incrementarse hasta en un 40% para el 2010, respecto a 1990.
- Lejos de una reducción de emisiones se espera un aumento del 6% en las emisiones de CO2 si no se toman medidas efectivas.
El ministro de Medio Ambiente reconoció estos días que España 'no cumple, hoy por hoy, con los compromisos de la reducción' de las emisiones de gases de efecto invernadero acordados en la UE para cumplir el Protocolo de Kioto. Según este acuerdo internacional las emisiones españolas no podrán superar un aumento del 15% en 2008-2012 respecto al nivel de las mismas en 1990.Pero los últimos datos recogidos en un informe presentado por Medio Ambiente en la Comisión Europea, las emisiones españolas eran ya en 2000 un 33% superiores a las de 1990.
El Estado español no tiene una Estrategia para la Lucha contra el Cambio Climático, el Consejo Nacional del Clima presentó un documento borrador al Congreso hace casi 2 años y desde entonces no hay avance. De todas formas no ofrece mucho lugar a la esperanza, pues el ahorro y la eficiencia energéticas se mencionaban de forma vaga, pero se apostaba por el incremento de potencia y la prolongación de la vida de las centrales nucleares, y la instalación de 9.000 Mw de gas en ciclo combinado como sustitución de 4.000 Mw de carbón.
Conclusiones del informe de evaluación "en profundidad" de la 2ª Comunicación Nacional de España a la Convención del Cambio Climático de Mayo de 2000:
Dentro de las obligaciones que asumen los países firmantes de la Convención Marco sobre Cambio Climático, está la de facilitar la evaluación de su inventario de emisiones. Entre las conclusiones más importantes del informe están las siguientes:
- Poca coordinación entre instituciones.
- Falta de datos.
- Sin políticas de reducción de emisiones en el sector transporte, cuyas emisiones se estima que pueden crecer en un 73% para el 2010.
- Destacan específicamente que una disminución de tarifas eléctricas conducirá a un aumento del consumo de electricidad, consumo que viene creciendo en un 6,5% anual en los últimos 2 años. Así como el de combustibles fósiles, que ha aumentado en un 4,5% el año pasado.
Termina afirmando que España tiene todos los incentivos para reforzar su lucha contra el Cambio Climático, dada la larga lista de posibles efectos: subida del nivel del mar, erosión de las costas, disminución de la calidad del agua, disminución de la recarga de acuíferos, impactos en la agricultura y en el nivel de generación hidroeléctrico, etc.
INMISIONES (*)
Ley 38/1972, de 22 de diciembre, de protección del ambiente atmosférico (BOE 26-12-72).
Decreto 833/1975, de 6 de febrero, por el que se desarrolla p la Ley 38/1972, de 22 de diciembre, de protección del ambiente atmosférico (BOE 22-4-75).
Orden de 25 de junio de 1984 sobre instalación en centrales térmicas de equipos de medida y registro de la emisión de contaminantes a la atmósfera (BOE 11-3-85).
Real Decreto 1613/1985, de 1 de agosto, que modifica parcialmente el decreto 833/1975, de 6 de febrero, y se establecen nuevas “normas de calidad del aire relativas a contaminación por dióxido de azufre y partículas (BOE 12-9-85).
Real Decreto 1154/1986, de 11 de abril, sobre declaración por el Gobierno de zonas de atmósfera contaminada, modificando parcialmente el Real Decreto 1613/1985, de 1 de agosto (BOE 19-6-86).
Real Decreto 717/1987, de 27 de mayo, por el que se modifica parcialmente el Decreto 833/1975, de 6 de febrero, y se establecen nuevas normas de calidad del aire en lo referente a contaminación por dióxido de nitrógeno y plomo (BOE 6-6-87).
Real Decreto 1321/1992, de 30 de octubre, por el que se modifica parcialmente el Real Decreto 1613/1985, de 1 de agosto, y se establecen nuevas normas de calidad del aire en lo referente a la contaminación por dióxido de azufre y partículas (BOE 2-12-92).
Real Decreto 1494/1995, de 8 de septiembre, sobre contaminación atmosférica por ozono (BOE 26-9-95).
EMISIONES INDUSTRIALES (*)
Orden de 18 de octubre de 1976 sobre prevención y corrección de la contaminación industrial de la atmósfera (BOE 3-12-76).
Real Decreto 646/1991, de 22 de abril, por el que se establecen nuevas normas sobre limitación a las emisiones a la atmósfera de determinados agentes contaminantes procedentes de grandes instalaciones de combustión (BOE 25-4-91).
Real Decreto 1800/1995, de 3 de noviembre, que modifica el R.D. 646/1991, de 22 de abril, por el que se establecen normas sobre limitación de emisiones a la atmósfera de determinados agentes contaminantes procedentes de grandes instalaciones de combustión, y fija las condiciones para el control de los límites de emisión de S02 en la actividad de refino del petróleo (BOE 8-12-95).
Corrección de errores del R.D. 1217/1997 sobre incineración de residuos peligrosos y de modificación del R.D. 1088/92 relativo a las instalaciones de incineración de residuos municipales (BOE del 17-1-98).
Instrumento de Ratificación del Convenio del Protocolo al Convenio de 1979 sobre contaminación atmosférica transfronteriza a larga distancia, relativo a reducciones adicionales de las emisiones de azufre, hecho en Oslo el 14 de junio de 1994 (BOE del 24-6-98).
(*) EMISIÓN E INMISIÓN
La contaminación de la atmósfera se produce cuando un determinado foco lanza al aire sustancias (o energía) contaminantes. Este proceso recibe el nombre de “emisión”. Es decir, son emisiones los humos que salen por las chimeneas, los gases de escape de los vehículos, la polvareda que se produce al des­cargar material a granel, etc., en el momento en que abandonan su fuente de procedencia y pasan al aire que los rodea.
Una vez lanzados a la atmósfera, los contaminantes no permanecen indefinidamente en ella, sino que experimentan complejos procesos de transporte, mezcla y transformación química que dan lugar a una distribución variable de su concentración en el aire, tanto en el espacio como en el tiempo. Pues bien, la concentración de contaminantes en el aire a nivel del suelo, que es el aire directamente respirado por el ciudadano, recibe el nombre de “inmisión”. La inmisión es, pues, una medida de la calidad del aire ambiente. Suele expresarse como concentración de contaminante en microgramos partido por metro cúbico de aire en condiciones normales de presión y temperatura (g/m3N).
LOS PROBLEMAS DE LOS SUELOS
Sin duda alguna, las actividades relacionadas con las centrales nucleares generan la inmensa mayoría de los residuos radiactivos. En concreto, la totalidad de los residuos de alta actividad y un 95% de los residuos de baja y media actividad. El resto de actividades en investigación, en la medicina... son de menor importancia en cuanto a volumen de generación de residuos se refiere, por lo que se les considera 'pequeños productores'.
Los residuos de baja y media emiten radiactividad durante periodos de tiempo que pueden llegar a centenares de años.
En España, actualmente, los residuos de baja y media actividad se almacenan en las propias centrales nucleares y en el cementerio de El Cabril, en Córdoba, lugar que no goza de características para ello, al tratarse de una zona sísmica, con un tipo de roca inadecuada y estar en cabecera de cuenca hidrográfica. Esto último implica que, al producirse un escape de radiactividad, ésta se vería transportada a través de los arroyos y ríos que son afluentes del Guadalquivir hasta zonas densamente pobladas como Sevilla.
Los residuos de alta actividad tienen una problemática aun más complicada. Emiten radiaciones durante miles y miles de años (hasta millones de años) y tienen una toxicidad muy elevada.
Cementerios nucleares en profundidad
Un cementerio nuclear en profundidad sería, en pocas palabras, una instalación que se construiría a varios centenares de metros de profundidad, en una formación geológica, donde se encerrarían los residuos radiactivos, en un teórico intento de que éstos quedaran definitivamente aislados del medio ambiente y los seres humanos.
A pesar de todas las barreras de ingeniería, la industria nuclear reconoce que la seguridad a largo plazo del almacenamiento dependerá principalmente de las barreras naturales. Esto significa que, finalmente, la validez de todo el sistema de almacenamiento profundo para lograr el aislamiento teóricamente eficaz de los residuos radiactivos depende fundamentalmente de utilizar sistemas naturales, es decir formaciones geológicas, altamente fiables
Una de las cuestiones radica, pues, en saber si existen esas 'formaciones geológicas altamente fiables' para este propósito, lo cual es muy dudoso, puesto que la Naturaleza nunca se ha tenido que enfrentar ante sustancias tan sumamente peligrosas y persistentes como las creadas por el empeño atómico del ser humano.
Hay toda una serie de opiniones en contra de este concepto de gestión de los residuos. Para muchos científicos y técnicos no vinculados directamente a la industria nuclear, la opción de almacenamiento de residuos bajo tierra no es un método seguro, ni fiable, de inmovilizar y aislar los residuos nucleares del medio ambiente.
Otra idea básica sobre almacenamiento de residuos en profundidad es que debe evitarse la intrusión humana, por lo que se planea como un vertido hermético, que una vez cerrado no requerirá posterior intervención humana. Esto supone un grave problema, puesto que de esta manera sería imposible recuperar un contenedor que tuviese fugas.
Así pues, la industria nuclear, por una parte, no puede ofrecer garantía alguna de que la roca que aloje los residuos podrá contener la radiactividad que emitan éstos, y por otra, admite que todas las barreras construidas por el hombre para este tipo de almacenamiento fallarán en un lapso de tiempo muy inferior al periodo en el que los residuos nucleares se mantendrán peligrosamente radiactivos.
Aunque la radiactividad de los residuos enterrados pueda tardar cierto tiempo en alcanzar el medio ambiente, existen otros riesgos, mucho más inmediatos, de accidente: los derivados del transporte de los residuos hacia el cementerio, su preparación en las instalaciones y los relacionados con el vertedero en sí mismo.
Ningún vertedero nuclear es seguro. Al menos tres cementerios para residuos de baja actividad ya establecidos en los Estados Unidos han sufrido fuertes fugas. La planta piloto WIPP (Waste Isolation Pilot Plant), en Carlsbad (Nuevo México, EE.UU.), construida por el Departamento de Energía de los Estados Unidos para el almacenamiento en profundidad de los residuos de alta actividad generados por la fabricación de armas atómicas, ha experimentado intensos problemas geológicos, incluso antes de ser abierta.
La oposición social a este tipo de almacenamientos es en cualquier parte muy elevada. Ante esta situación, y también por motivos económicos, la industria nuclear se ha planteado en numerosas ocasiones la idea de transferir esos desechos a países del Tercer Mundo donde crear cementerios nucleares en los que almacenar los residuos radiactivos de varios países. Este es el caso de los proyectos de 'cementerio común' de ámbito regional elaborados por el OIEA (Organización Internacional de Energía Atómica).
Con frecuencia, se buscan 'terceros mundos' dentro de cada país. Las comunidades pobres, poco cohesionadas socialmente, con bajo nivel socio-económico y cultural son a menudo las víctimas propiciatorias de la industria nuclear, al tener, en principio menor capacidad de organización para hacer frente a los planes de la industria de albergar un cementerio nuclear en su territorio.
“La eliminación de los residuos sólidos urbanos deberá llevarse a cabo evitando toda influencia perjudicial para el suelo, vegetación y fauna, la degradación del paisaje, las contaminaciones del aire y las aguas y, en general, todo lo que pueda atentar contra el ser humano o el medio ambiente que lo rodea” (Art.3º.1 de la Ley 42/75 sobre desechos y residuos sólidos urbanos).
El impacto ambiental y sobre la salud pública que ocasionan los vertederos es cada vez más grave, pues el volumen de los residuos continúa creciendo sin que se tomen medidas para reducir su generación.
Los vertederos ocasionan contaminación ambiental (aire, tierra y agua), efectos perjudiciales sobre la salud pública (por la contaminación ambiental y por la posible transmisión de enfermedades infecciosas por los roedores que los habitan), degradación del medio marino e impacto paisajístico. Además, suponen un derroche de recursos y de energía que podrían aprovecharse y de un espacio, que ya no podrá ser recuperado.
Absorben dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera.- En el proceso de fotosíntesis los árboles, como todas las plantas, toman CO2 de la atmósfera y devuelven O2. En el momento actual esta función tiene especial interés porque colabora a frenar los efectos negativos del exceso de emisiones de CO2 de origen humano que están provocando el efecto invernadero.
Reservas de gran número de especies.- Los bosques naturales ofrecen multitud de hábitats distintos por lo que en ellos se puede encontrar una gran variedad de especies de todo tipo de seres vivos. Son las principales reservas de biodiversidad, especialmente la selva tropical.
La muerte de los bosques es un complejo fenómeno que sufre el arbolado de las zonas templadas. Muchos árboles enferman y mueren sin que se haya encontrado una causa clara, aunque sí sabemos que es consecuencia de la contaminación. En algunos países de Europa (Alemania, República Checa, Eslovaquia, Grecia, Gran Bretaña y Francia) y en zonas de América del Norte está tan extendido que supone muy elevadas pérdidas económicas y un grave problema ambiental.
El fenómeno ataca a algunas especies con más fuerza que a otras. Las coníferas, como pinos, abetos, píceas, etc. son las más afectadas, debido a su larga vida y a que al tener hojas perennes acumulan contaminantes a lo largo de todo el año, aunque también algunos bosques de hayas han sido dañados. Los bosques situados en zonas altas también son más dañados, probablemente porque están mucho tiempo dentro de nieblas y nubes que agravan la acción de la contaminación sobre la planta.
EVALUACIÓN FORESTAL EUROPEA 2000
WWF/Adena publicó en el año 2000 la tercera edición de su Evaluación Forestal Europea, en la que se califica la gestión forestal de los países europeos. De los 19 países analizados, Suiza sacó la mejor puntuación y Estonia la peor. España quedó en 11 lugar. La puntuación media fue de 52 (sobre 100), por lo que WWF/Adena advierte que Europa debe cuidar mejor sus bosques, ya que ni siquiera los países que los cuidan mejor lo hacen de modo satisfactorio.
Entre los muchos problemas que requerirían un tratamiento serio, destacan:
-ausencia de bosques seminaturales e intactos
-insuficientes bosques protegidos
-exceso de uso forestal de pesticidas y herbicidas
-ausencia de madera muerta, hábitat esencial de muchas especies
Otros aspectos negativos destacables son que la investigación en temas forestales es insignificante y está fundamentalmente orientada al aumento de producción de madera; apenas se destinan recursos económicos para afrontar los problemas forestales actuales, siendo necesario invertir en el desarrollo de nuevos modelos de gestión forestal sostenible, conservación de la biodiversidad o en las demandas actuales de la sociedad.
En la Península Ibérica -la región europea más afectada por la desertización- el hombre ha eliminado a lo largo de este siglo grandes extensiones de valiosos bosques autóctonos para sustituirlos por especies de crecimiento rápido. Además, los incendios forestales, la desaparición de los usos tradicionales, la especulación urbanística, las grandes obras públicas y el empleo de prácticas selvícolas abusivas; están motivando la pérdida de calidad forestal y la acelerada desaparición de los bosques viejos y maduros, así como la extinción de la flora y fauna forestal más valiosa.
Nuestras masas forestales están caracterizadas, en primer lugar, por una explotacion intensiva y no naturalizada de eucalipto y pino radiata en las zonas de influencia atlántica y, además, por una infrautilización y abandono de los montes mediterráneos. En ambos casos, destaca la falta absoluta de planificación territorial, ausencia de tratamientos selvícolas, y escasez de ordenaciones de montes (menos del 8% de la superficie forestal ha sido ordenada, básicamente en montes de utilidad pública, y en pocos casos esa ordenación está actualizada).
La información sobre los valores ecológicos de nuestras masas forestales es dispersa, insuficiente y poco actualizada. Existe una gran carencia de instrumentos políticos y técnicos que fomenten la diversificación ordenada e integrada de los aprovechamientos múltiples del monte. En especial, no se contemplan en las prácticas selvícolas o dentro de la planificación territorial valores indispensables como la biodiversidad o el paisaje.
La restauración forestal, en general, no sigue una planificación con criterios ecológicos. Así las forestaciones de tierras agrarias, ajenas a cualquier estrategia forestal, han generado en muchas ocasiones graves impactos ambientales, e incluso, escaso beneficio en las poblaciones rurales.
La mayor parte de los espacios naturales declarados protegidos no cumplen la legislación vigente, y por lo tanto, los fines para los que fueron creados. El 74% de los parques naturales y el 99 % de las reservas integrales no tienen aprobados el PORN y el PRUG (plan de ordenación de recursos naturales y plan rector de uso y gestión). Además, existe una manifiesta desprotección de nuestros ecosistemas forestales, algunos de los cuales prácticamente no aparecen en las figuras de parques nacionales, naturales y reservas integrales. Destacan los melojares (Quercus pyrenaica), y pinares mediterráneos (Pinus halepensis) entre los ecosistemas más olvidados.
La contaminación por ozono, la lluvia/deposiciones ácidas, el cambio climático, etc son, sin lugar a dudas, la mayor amenaza para la futura supervivencia de nuestras masas forestales. A pesar de ello, España emite una gran cantidad de contaminantes per cápita, sólo superada por Grecia y Estonia, y dentro de un contexto europeo que dista mucho de cumplir los distintos acuerdos internacionales sobre reducción de emisión de contaminantes.
El proceso de desertización se observa en muchos lugares del mundo y es una amenaza seria para el ambiente y para el rendimiento agrícola en algunas zonas.
Sobrepastoreo.- Es el intento de mantener excesivas cabezas de ganado en un territorio, con el resultado de que la vegetación es arrancada y pisada por los herbívoros y no se puede reponer. El suelo desnudo es mucho más fácilmente erosionado. Es la principal causa humana de desertización en el mundo.
Compactación del suelo.- El uso de maquinaria pesada o la acción del agua en suelos desnudados de vegetación producen un suelo endurecido y compacto que dificulta el crecimiento de las plantas y favorece la desertización.
En la península tenemos 3 provincias afectadas seriamente por la desertización. Valencia tiene un 43 % de su suelo en proceso de erosión, Almería el 40 % y Murcia el 35%, esto significa que de no tomarse medidas, en un plazo de 20 a 25 años la situación puede ser totalmente irrecuperable. Según la propuesta del Plan Nacional contra la Erosión se necesitarían 1,2 billones de ptas para regenerar esa inmensa cantidad de suelo, en especial 9 millones de hectáreas que han entrado en fase casi irreversible.
La península presenta un mal ya casi endémico, la amenaza del desierto no es ni una farsa de grupos ecologistas, ni una exageración descabellada. España tiene el 26 % del territorio, unos 13 millones de hectáreas, en situación de desertización. Se prevé que para el año 2016 el coste de empobrecimiento podría superar ampliamente los 870.000 millones de ptas.
El Real Decreto 203/2000, de 11 de febrero (B.O.E. del 19), crea el Consejo
Nacional de Bosques. Con ello se cumple una de las líneas de actuación previstas en
la estrategia forestal española aprobada en la Conferencia Sectorial de Medio
Ambiente de 17 de marzo de 1999.
El Consejo Nacional de Bosques se configura como órgano colegiado y
consultivo, en el que están representadas todas las Administraciones Públicas y los
diversos sectores con interés directo en el ámbito forestal. Le corresponden funciones
de información y asesoramiento con el objetivo de facilitar una adecuada gestión
sostenible de los montes españoles y fomentar el desarrollo económico y social del
Mediante Orden de 10 de marzo de 2000 (B.O.E. del 24), y a propuesta de la
Comisión Nacional de Especies Amenazadas, se incluyen en el Catálogo Nacional de
Especies Amenazadas determinadas especies, subespecies y poblaciones de flora y fauna y cambian de categoría y se excluyen otras especies ya incluidas en el mismo.
El mar, los lagos y los ríos ocupan el 78% de la superficie terrestre; siempre han sido y posiblemente seguirán siendo los receptores de residuos naturales de todas las formas de vida presentes en nuestro planeta. Además siempre nos hemos servido a discreción de sus recursos: peces, sal, algas así como petróleo y gas natural que se encuentra bajo el lecho marino.
Más de la mitad de la población mundial vive junto o cerca del mar. Por ejemplo, en Europa, alrededor del 30% de la población vive a menos de 50 km de la costa; y en España, 12,5 millones de habitantes - número que aumenta considerablemente en verano-, viven en las ciudades situadas en los algo más de 8.000 km de costa que tiene el país. Así se entiende que una gran parte de las orillas de los mares del mundo tengan graves problemas de contaminación.
La contaminación del mar tiene diversas procedencias. Desde los vertidos urbanos e industriales hasta las grandes mareas negras, sin olvidar los fertilizantes, insecticidas, productos químicos diversos (más de medio millón de sustancias diferentes acaban en el mar), radioactividad, metales pesados etc.
Los metales son sustancias muy contaminantes y venenosas. Algunos, como el cobre, son necesarios para la vida marina pero si las cantidades son excesivas al ser consumidos y no ser eliminados por los animales causan altos niveles contaminantes en la cadena alimenticia.
Otro contaminante marino de origen químico es el plomo. Los cascos de los barcos se pintan con oxido de tributilestaño que contiene plomo; este se disuelve lentamente en el agua afectando seriamente la vida marina. El uso de esta sustancia ha sido prohibida en las pequeñas embarcaciones pero se sigue utilizando en los grandes buques.
El mercurio quizá sea el más peligroso debido a su alta toxicidad. En la década de 1930 en Minamata, Japón, la Chisso Corporation instalo en la bahía una fábrica para la producción de cloruros de vinilo y formaldehído. Los procesos químicos necesitaban el empleo de catalizadores con mercurio que, una vez agotados. eran arrojados al mar. Los organismos marinos y en especial los peces, fueron acumulando cantidades cada vez mayores de mercurio. Veinte años después se describió el primer caso de intoxicación , las consecuencias fueron trágicas: murieron 43 personas y más de 700 se vieron gravemente afectadas.
La radioactividad es otro contaminante marino, posiblemente el menos conocido debido al silencio cómplice de la mayoría de los gobiernos que ocultan datos referentes al tema. Entre 1967 y 1983 se arrojaron al mar 95.000 toneladas de residuos radioactivos, si a esto le sumamos el polvo radioactivo procedente de las pruebas nucleares efectuadas desde el final de la segunda guerra mundial, que no cayó inmediatamente a tierra sino que circulo por la alta atmósfera, precipitándose poco a poco con el paso del tiempo y las emisiones procedentes de los desastres nucleares -conocidos o no- , se va engrosando rápidamente el nivel radioactivo de los mares.
Las aguas residuales procedentes de núcleos urbanos son, posiblemente, las responsables principales del mal estado de los mares. Un ejemplo lo tenemos en los 7 millones de metros cúbicos diarios que llegan al Mar del Norte o los 3,5 millones de las costas asturianas.
En las aguas residuales existen elementos nutrientes que algunas plantas, como las algas, necesitan. Al llegar estas aguas al mar, las algas se reproducen rápidamente cubriendo la superficie. Cuando las colonias de algas mueren, sus restos se transforman en una espuma que contamina las playas y causa irritaciones en la piel.
A continuación se consideran las fuentes naturales y antropogénicas de contaminación.
Normalmente las fuentes de contaminación natural son muy dispersas y no provocan concentraciones altas de polución, excepto en algunos lugares muy concretos. La contaminación de origen humano, en cambio, se concentra en zonas concretas y es mucho más peligrosa que la natural.
3. Navegación. Produce diferentes tipos de contaminación, especialmente con hidrocarburos. Los vertidos de petróleo , accidentales o no, provocan importantes daños ecológicos.
Un problema muy importante para la biodiversidad marina es la eutrofización. Un río, un lago o un embalse sufren eutrofización cuando sus aguas se enriquecen en nutrientes. Podría parecer a primera vista que es bueno que las aguas estén bien repletas de nutrientes, porque así podrían vivir más fácil los seres vivos. Pero la situación no es tan sencilla. El problema está en que si hay exceso de nutrientes crecen en abundancia las plantas y otros organismos. Más tarde, cuando mueren, se pudren y llenan el agua de malos olores y le dan un aspecto nauseabundo, disminuyendo drásticamente su calidad. El proceso de putrefacción consume una gran cantidad del oxígeno disuelto y las aguas dejan de ser aptas para la mayor parte de los seres vivos. El resultado final es un ecosistema casi destruido.
En los últimos 20 o 30 años las concentraciones de nitrógeno y fósforo en muchos mares y lagos casi se han duplicado. La mayor parte les llega por los ríos. En el caso del nitrógeno, una elevada proporción (alrededor del 30%) llega a través de la contaminación atmosférica. El nitrógeno es más móvil que el fósforo y puede ser lavado a través del suelo o saltar al aire por evaporación del amoniaco o por desnitrificación. El fósforo es absorbido con más facilidad por las partículas del suelo y es arrastrado por la erosión o disuelto por las aguas superficiales.
a) Eutrofización natural. La eutrofización es un proceso que se va produciendo lentamente de forma natural en todos los lagos del mundo, porque todos van recibiendo nutrientes.
b) Eutrofización de origen humano. Los vertidos humanos aceleran el proceso hasta convertirlo, muchas veces, en un grave problema de contaminación. Las principales fuentes de eutrofización son:
los vertidos ganaderos y agrícolas, que aportan fertilizantes, desechos orgánicos y otros residuos ricos en fosfatos y nitratos
Alrededor del 0,1 al 0,2% de la producción mundial de petróleo acaba vertido al mar. El porcentaje puede parecer no muy grande pero son casi 3 millones de toneladas las que acaban contaminando las aguas cada año, provocando daños en el ecosistema marino. La mayor parte del petróleo se usa en lugares muy alejados de sus puntos de extracción por lo que debe ser transportado por petroleros u oleoductos a lo largo de muchos kilómetros, lo que provoca espectaculares accidentes de vez en cuando. Estas fuentes de contaminación son las más conocidas y tienen importantes repercusiones ambientales, pero la mayor parte del petróleo vertido procede de tierra, de desperdicios domésticos, automóviles y gasolineras, refinerías, industrias, etc.
La cifra global de petróleo que llega al mar cada año es de unos 3.000.000 toneladas métricas (rango posible entre 1.7 y 8.8 millones de toneladas), y la procedencia de este petróleo vertido al mar sería:
Por explotaciones de petróleo en mar
lo que queda forma el "mousse": emulsión gelatinosa de agua y aceite que se convierte en bolas de alquitrán densas, semisólidas, con aspecto asfáltico. Se ha calculado que en el centro del Atlántico hay unas 86 000 toneladas de este material, principalmente en el mar de los Sargazos que tiene mucha capacidad de recoger este tipo de material porque las algas, muy abundantes en esa zona, quedan enganchadas al alquitrán
Los diversos ecosistemas reciben petróleo e hidrocarburos, en cantidades diversas, de forma natural, desde hace millones de años. Por esto es lógico que se encuentren muchos microorganismos capaces de metabolizar el petróleo y que sea frecuente el que muchos seres vivos sean capaces de eliminar el absorbido a través de la cadena alimenticia.
Alrededor del 60% de las especies viven en la franja de 60 Km más próxima a la costa. Todos ellos se ven especialmente afectados por la contaminación que afecta a los mares y océanos, especialmente en la cercanía de las costas, lo que es especialmente importante teniendo en cuenta que, según algunos cálculos, procede de las costas algo más de la mitad de todos los servicios que la naturaleza, en su conjunto, provee a la humanidad.
Ley 1/94, de 21 de febrero, sobre Abastecimiento y Saneamiento de Aguas en el Principado de Asturias (BOPA 25-02-1994), modificada por Ley del Principado de Asturias 4/2000, de 30 de diciembre, de Medidas Presupuestarias, Administrativas y Fiscales (BOPA 30-12-2000).
Decreto 19/1998, de 23 de abril, por el que se aprueba el Reglamento para el desarrollo de la Ley 1/94 (BOPA 5-5-1998).
Real Decreto-Ley 11/1995,de 28 de diciembre, por el que se establecen las normas aplicables al tratamiento de las aguas residuales urbanas (BOE 30-12-1995).
Real Decreto 509/1996, de 15 de marzo, de desarrollo del R.D.-Ley 11/1995 (BOE 25-3-1996).
Real Decreto 261/1996,de 16 de febrero, sobre protección de las aguas contra la contaminación producida por nitratos procedentes de fuentes agrarias (BOE 11-3-96).
Ley 29/1985,de 2 de agosto, de Aguas (BOE 8-8-1985), modificada por la Ley 46/1999 de 13 de diciembre (BOE 14-12-1999).
Real Decreto 849/1986, de 11 de abril, por el que se aprueba el Reglamento del Dominio Público Hidráulico (BOE 30-4-1986).
Real Decreto 927/1988, de 29 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de la Administración Pública del Agua y de la Planificación Hidrológica (BOE 31-8-1988).
Real Decreto 995/2000, de 2 de junio, por el que se fijan objetivos de calidad para determinadas sustancias contaminantes (BOE 20-6-2000).
Real Decreto 1471/1989, de 1 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento General para desarrollo y ejecución de la Ley (BOE 12-12-1989), modificado parcialmente por el Real Decreto 1112/1992, de 18 de septiembre (BOE 6-10-1992).
Real Decreto 258/1989, 10 de marzo, por el que se establece la normativa general sobre vertido de sustancias peligrosas desde tierra al mar (BOE 16-03-1989).
Orden de 31 de octubre de 1989 por la que se establecen normas de emisión, objetivos de calidad, métodos de medida de referencia y procedimiento de control relativos a determinadas sustancias peligrosas contenidas en los vertidos desde tierra al mar (BOE 11-11-1989), modificada por la Orden de 9 de mayo de 1991 (BOE 15-05-1991):
Mercurio (en electrólisis de cloruros alcalinos)
Mercurio (en otros sectores industriales)
Hexaclorociclohexano(HCH)
Diclorodifeniltricloroetano(DDT)
Hexaclorociclopentadieno (Aldrín) y sus derivados
Hexaclrobutadieno (HCBD)
Orden de 28 de octubre de 1992 por la que se amplía el ámbito de aplicación de la Orden de 31 de octubre de 1989 a cuatro nuevas sustancias peligrosas que pueden formar parte de determinados vertidos al mar (BOE 6-11-1992):
Triclorbenceno(TRI)
Real Decreto 734/1988,de 1 de julio, por el que se establecen normas de calidad de las aguas de baño (BOE 13-7-1988).
Real Decreto 345/1993, de 5 de marzo, por el que se establecen las normas de calidad de las aguas y de la producción de moluscos y otros invertebrados marinos vivos (BOE 27-3-1993).
Orden de 13 de julio de 1993 por la que se aprueba la Instrucción para el proyecto de conducciones de vertidos desde tierra al mar (BOE 27-07-1993).
Instrumento de ratificación del Convenio para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico del Nordeste, hecho en París, 22 de septiembre de 1992 (BOE 24-6-1998).
Decisiones adoptadas por las partes del Convenio para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico Nordeste (OSPAR),en Sintra (Portugal) el 24 de julio de 1998 (BOE 9-6-2000).
El índice de población de especies forestales indica que en los últimos 30 años, han disminuido las poblaciones de 319 especies, principalmente mamíferos y aves. La poblaciones de especies tropicales disminuyeron en un 25% en ese período, mientras que las poblaciones de especies de bosques templados tuvieron un crecimiento marginal. Actualmente, los bosques tropicales de América Latina, África y el Asia sudoriental están experimentando una grave degradación de sus ecosistemas.
El índice de población de especies de agua dulce pone de manifiesto una disminución del 50% en todo el mundo de las poblaciones de 194 especies de agua dulce, entre ellas aves, mamíferos, reptiles, anfibios y peces, a partir de 1970. Las más graves disminuciones se produjeron en América Latina, Australia, la región de Asia y el Pacífico y África. Los ecosistemas de agua dulce de América del Norte y Europa experimentaron una considerable degradación antes de 1970.
El índice de poblaciones de especies marinas pone de manifiesto, de manera similar, que a partir de 1970 hubo una disminución del 35% en las poblaciones de 217 diversas especies. Las peores disminuciones de las cantidades se han producido en los océanos meridionales, entre ellos el Atlántico sur, el Océano Índico y el Pacífico meridional.
Resumiendo la información dada por el WCMC (World Conservation Monitoring Centre) para animales y árboles de todo el mundo:
Extinguidas en la vida salvaje
Pérdida de diversidad biológica y cambio climático son dos problemas disparados por la acción del hombre, y ahora se busca remedio o, al menos, estrategias para atenuarlos, con medidas sugeridas en sendas convenciones de Naciones Unidas (la de biodiversidad, cuya cumbre se celebra estos días en Holanda, y la de cambio climático). Ambas expresan la urgencia de armonizar sus recomendaciones.
Queda demostrada la inevitable interrelación entre las diversas formas de contaminación. No es un problema que pueda afrontarse de forma ocasional y aislada. Lo que contamina la atmósfera acabará en el mar después de su paso por los suelos, y volverá de nuevo al aire. Es un círculo vicioso. Así pues no es suficiente reducir la contaminación en un medio, pues mientras no exista una reducción en todos los ámbitos, seguiremos hablando de una contaminación global.
Por otro lado, apenas nos queda tiempo para globalizar el medio ambiente del planeta. Para ello sería preciso reorientar la globalización económica que, en última instancia, es la máxima responsable de la destrucción del medio, al dar un valor económico a los elementos naturales imprescindibles para la vida. Es por ello que los ecologistas militantes están hoy en el movimiento antiglobalización.
No se puede consentir que, en un futuro (no tan lejano), el gran capital de las multinacionales (que son los grandes contaminadores), acabe cobrándonos el aire y el agua sin contaminar (si es que entonces queda algo sin contaminar).
Se globaliza el mercado mundial para que el negocio no tenga, ahora, ningún tipo de límite, y se convierta en el “gran bazar planetario”; sin querer considerar que esta visión acaba con esa aldea global, con ese ecosistema tan maravilloso y vulnerable que es el planeta Tierra.
Muchos jóvenes asistimos hoy a una falta de voluntad política por parte de los estados occidentales (los que más contaminan). El alarmante deterioro del ambiente natural (que de hecho ya se presenta como irreversible) no es una de las preocupaciones de nuestros políticos, acaso porque la opinión pública, los votantes, no les forzamos a considerarlo como prioridad en sus programas políticos.
No somos conscientes de la auténtica gravedad del problema porque desde los medios de comunicación se nos bombardea con otro tipo de mensajes mucho más partidistas (de los que pueden sacar beneficio los propios partidos políticos) como la delincuencia, el paro, el terrorismo... Estas preocupaciones, sin duda importantes, aparecen en primer lugar en la lista de inquietudes de la opinión pública, y lo ambiental, de lo que depende nuestra existencia física, apenas aparece en los últimos lugares. Se hacen necesarias, pues, campañas informativas y publicitarias exhaustivas (al igual que hace, por ejemplo, la DGT) que nos presenten con rigor y crudeza la situación real en que se encuentra el medio.
Se impone una urgente concienciación de la opinión pública. Desde lo general hemos de actuar en lo particular, individualmente en nuestra casa y nuestro entorno más próximo. Hay que tomarse el reciclaje en serio, no en plan folclórico; reducir nuestras “necesidades” consumistas para dejar de generar tanta basura.
Tenemos que apostar por las energías limpias (fundamentalmente la energía solar), y abandonar inmediata y definitivamente la energía nuclear y los combustibles fósiles. Porque, además, no podemos olvidar que los combustibles fósiles son recursos finitos, y, a medio plazo, si seguimos a este paso, acabarán agotándose.
Desarrollo no implica necesariamente destrucción. Se puede seguir un desarrollo moderado considerando el medio. Para ello sería necesaria una gestión eficiente de los recursos, un desarrollo y una mayor implantación de tecnologías limpias, la generalización del reciclaje en la población. Además, habría que buscar la manera de mantener o mejorar el sistema ambiental mediante la actividad económica, restaurar los ecosistemas dañados...
El cambio de mentalidad es imprescindible para evitar la catástrofe. En la mentalidad humana está firmemente asentada la idea de que el hombre está fuera de la naturaleza y de sus leyes, de que el éxito de la humanidad se basa en el control y dominio del medio natural, y de que la cantidad de recursos terrestres es ilimitada y está a nuestra entera disposición.
El punto de vista del desarrollo sostenible pone el énfasis en que debemos plantear nuestras actividades "dentro" de un sistema natural que tiene sus leyes, y reconocer la importancia de la naturaleza para el bienestar humano. Debemos usar los recursos sin trastocar los mecanismos básicos del funcionamiento de la naturaleza.
Como hemos visto, el medio está completamente subordinado a intereses particulares político-económicos. Las grandes potencias siguen orientando su política hacia las multinacionales; seguimos contaminando a un ritmo vertiginoso, sin importarnos cuánto daño suponga esto para el medio.
Además, los delitos ecológicos se sancionan con multas mínimas. Así, se hace mucho más rentable contaminar, y pagar esas multas irrisorias, que invertir en infraestructura para evitar esa contaminación.
Se llega a acuerdos internacionales para reducir la emisión de gases invernadero, y siendo este proyecto de reducción mínimo, ni siquiera se respeta. No hacemos nada, y ya casi no nos queda tiempo. Es por ello tan necesaria una concienciación colectiva que presione a los gobiernos, pues vemos que sin ella no hay avance.
A partir de esta concienciación, sería necesario el establecimiento de una gestión mundial de los recursos naturales. Habría de ser una gestión globalizada, desde entidades supranacionales, para evitar la imposición de voluntades que puedan defender intereses particulares del capital de determinadas naciones. Sería una especie de ONU para la defensa del planeta, en la que los preceptos legales fueran de estricto cumplimiento.
Quizás no estemos tan lejos de lograr una entidad de esas características, pues el pasado día 11 de abril quedó reconocida la Corte Penal Internacional (que entrará en vigor el 1 de julio) que juzgará a individuos acusados de crímenes de lesa humanidad, de genocidio, de guerra y de agresión.
Desde el optimismo apostamos por un organismo internacional que vele por la conservación del planeta, para que siga dándose el fenómeno de la vida con toda su exuberancia.
Acaso con todo esto, en las próximas décadas el panorama aparezca más alentador, aunque ya estemos lamentando pérdidas irreparables.
“La ballena y el reactor”. Langdon Winner.
(Gedisa Editorial - 1987).
“Vivir mejor, destruir menos”. Aedenat.
(Editorial Fundamentos - 1991).
“Diccionario verde: palabras, ideas y relaciones claves para el futuro”. Johnson, Colin.
(Editorial Plural - 1993).
“Desarrollo sostenible: transición hacia la coevolución global”. Luis M. Jiménez Herrero.
(Editorial Pirámide - 2000).
Revista “The Ecologist” nº 9 abril-mayo-junio 2002
Diario “El País” 9/12/01 Sociedad - Medio Ambiente: “Las centrales nucleares más peligrosas de Europa”. Julieta Rudich.
Diario “El País” 18/05/01 Economía - “Bush apuesta por las centrales nucleares y por primar a las grandes empresas petroleras”. Enric González.
Diario “El País” 30/11/01 Sociedad - “España es el país de la UE más alejado de cumplir con Kioto”. Alicia Rivera.
Diario “El País” 20/06/01 Futuro - “`El cambio climático será un gran problema para el Mediterráneo'”. Entrevista Anthony Underwood.
Diario “El País” 14/02/01 Sociedad - “La ONU alerta sobre los impactos `irreversibles' del cambio climático”.
Diario “El País” 17/10/01 Sociedad - “El agujero de la capa de ozono alcanza una superficie récord tres veces mayor que la de EEUU”.
Diario “El País” 21/03/02 Sociedad - “Los ecologistas asocian el deshielo antártico al calentamiento global”.
Diario “El País” 17/01/01 Futuro - “Sabemos poco pero el planeta va a cambiar”. Christiane Galus.
Diario “El País” 19/02/01 Sociedad - “Los expertos advierten que el cambio climático aumentará las sequías en el sur de Europa”.
Diario “El País” 10/04/02 Sociedad - “Las emisiones españolas sobrepasan en un 18% el límite de Kioto”.
Diario “El País” 10/04/02 Futuro - “Los seres vivos empiezan a sentir los efectos del calentamiento de la Tierra”. Alicia Rivera.
Diario “El País” 10/04/02 Futuro - “Sólo sobrevive una quinta parte de los bosques primarios”.
Diario “El País” 12/04/02 Internacional - “Nace la Corte Penal Internacional que juzgará los crímenes de guerra y genocidio”. Lola Galán.
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Enviado por: Anoxia
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