Source: http://www.libertadidioma.com/20180304.htm
Timestamp: 2020-04-03 23:06:33+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Domingo 4 Marzo 2018
El PSOE sigue lastrado por la falta de un proyecto nacional
EDITORIAL El Mundo 4 Marzo 2018
En su último Congreso Federal, el Partido Socialista asumió la defensa del Estado plurinacional. Fue una exigencia planteada por los socialistas catalanes, que Pedro Sánchez no dudó en apadrinar tras el rotundo apoyo del PSC en la crisis interna que atravesó el PSOE tras su defenestración de la Secretaría General. Ha pasado más de un año y Ferraz parece haber guardado en un cajón la bandera de la plurinacionalidad, lo que refleja la carencia de un proyecto integrador y reformista dentro de los límites del Estado autonómico, que es lo que le corresponde al PSOE por su condición de alternativa de Gobierno. Da tantos tumbos esta formación que el PSC, el mismo partido que forjó el tripartito con los independentistas de ERC y que aún hoy no duda en defender la inmersión lingüística, colgó ayer la bandera de España en la reunión de su dirección por primera vez en los 39 años de Historia de este partido. No sé sabe aún si estamos ante un gesto efímero o sencillamente ante un gesto de cara a la galería una vez que el PSC ha comprobado el extraordinario avance de Ciudadanos en sus tradicionales caladeros de voto.
Tiene razón Javier Fernández cuando, en la entrevista que hoy publica EL MUNDO, rechaza la estructura plurinacional del Estado. No sólo porque pueda ser discutible en sí misma la vaporosa idea de la España plurinacional, sino porque este concepto colisiona directamente con la organización federal del Estado que, al menos sobre el papel, preconiza el PSOE, a rebufo del PSC. Es difícil concebir España como "una nación de naciones", tal como en su día arguyó Sánchez, pero lo que es evidente es que considerar a las naciones un elemento constitutivo del Estado plurinacional introduce una connotación nítidamente confederal. El PSOE prestó su apoyo, aunque condicionado, para la aplicación del artículo 155, pero urge que su dirección y los barones regionales sean capaces de articular un proyecto nacional sólido, claro y estable, que entronque con las bases socialdemócratas y de centroizquierda que han galvanizado la acción política del PSOE desde la Transición.
El presidente asturiano demostró durante el tiempo que estuvo al frente de la Gestora socialista una franca voluntad de acuerdo con el Gobierno y un pragmatismo político del que adolece la actual dirección socialista. De ahí que no tenga reparos en repeler la tentación populista y defender la democracia representativa, "fuera y dentro del partido", o que abogue por no hacer cooficial al bable en Asturias. Fernández, quien no participará en la escuela de gobierno que se ha sacado de la manga Sánchez para escenificar el cierre de heridas interno, no oculta que las llamadas a la unidad del secretario general no son creíbles tras el veto a Elena Valenciano. Recomponer las filas es esencial para el PSOE. Pero lo es aún más que su cúpula arme un proyecto capaz de ganar elecciones, no sólo votaciones entre la militancia.
Cataluña se instala en el golpe
FRANCISCO ROSELL El Mundo 4 Marzo 2018
Habiendo quedado para los anales la extravagante aseveración del rector de la Universidad de Cervera al rey Fernando VII: "Lejos de nosotros, majestad, la funesta manía de pensar", no sorprenderá que dos siglos después este Ayuntamiento ilerdense resolviera este jueves poner bocabajo -como paso previo a su retirada- el retrato de Felipe V que preside el salón de plenos. Aun no siendo insólito en esta Cataluña dominada por el independentismo, llama la atención que tan ignaro regidor perpetre tal desafuero contra la historia misma de la ciudad que administra. Parece el sino de esta Cataluña que trata de aventurar un mañana negando la certeza de un ayer que reescribe caprichosamente.
Este PDeCATo, renegando de la historia, soslaya la fidelidad de la Villa de Cervera con la causa de Felipe de Anjou en la Guerra de Sucesión por la Corona de España frente a las aspiraciones austracistas del Archiduque Carlos. Sobre los sillares de esa misma lealtad, se erigió la universidad única de Cataluña en 1717. Al parecer, la ceguera ideológica le impide al tal Ramón Royes observar lo que tiene a la vista cada mañana. Eso sí, su impostura está en plena consonancia con la nefanda prédica de aquel sayón tenido por rector de Cervera. Ya en 1646 alguien dejó escrito que "los mayores enemigos de Cataluña son los mismos catalanes".
A juicio del patibulario edil, Felipe de Anjou merece ser repudiado, al cabo de tres centurias, por ser "el responsable de un grave retroceso en las libertades y derechos del pueblo catalán" que supuso la promulgación del Decreto de Nueva Planta de 1716. Además, el logrero aprovecha su alcaldada para establecer un paralelismo entre la defensa de la Constitución del Rey Felipe VI frente a la rebelión independentista del pasado 1 de octubre, por medio de la aplicación del artículo 155, y la promulgación del Decreto de Nueva Planta. Este precepto regio estableció, entre otros, el principio cardinal -y también anticipatoriamente constitucional- de que las dignidades y honores del Reino se confirieran por mérito, y no en función del lugar de nacimiento. Ello supuso la abolición de las llamadas prohibiciones de extranjerías, por las cuales sólo se podían designar catalanes de nacimiento para el desempeño de cargos.
En cierta manera, como ha historiado Gabriel Tortella con su celo característico, el Decreto de Nueva Planta desencadenó en Cataluña, al igual que en Alemania, Italia y Japón después de la II Guerra Mundial, o en la América sudista tras la Guerra de Secesión, los efectos positivos que, en 1982, formuló la llamada teoría de Mancur Olson. En ella, se enuncia la ventaja que representa para muchas sociedades perder las guerras, pues ello les permite -y así fue en los ejemplos referidos- someterse a reformas profundas que finiquitan instituciones caducas que obstaculizan su desarrollo y les permite un futuro floreciente.
A sensu contrario, estarían situaciones como las de México y que el antropólogo James Ferguson, de la Universidad de Stanford, esbozó hace años mediante una deliciosa anécdota. Un turista gringo entra en un bar de Tijuana y trata de pegar la hebra con un parroquiano apostado en la barra. Le invita a tomar un trago. Pero éste lo rehúsa sin remilgos. "Mire, ustedes, los gringos -le espeta- vinieron aquí en 1840 y nos quitaron la mitad de nuestro país. Ahora se sientan allí -señalando al otro lado de la frontera- con sus coches, sus piscinas y sus rascacielos, mientras nosotros aquí nos sentamos sobre nuestra pobreza. ¿Por qué debería beber con usted?". "¿Me quiere decir -le responde el estadounidense- que todavía, dos siglos después, no nos perdonan habernos llevado la mitad de su país?". «No», le replica raudamente. "Yo puedo pasar eso por alto -le explica-, aunque no resulte nada fácil, como comprenderá. Pero hay una cosa que no les disculpo". "¿El qué?», inquiere estremecido. "No puedo tolerarles que no se llevaran también la otra mitad".
Dígase lo que se quiera, merced al triunfo de Felipe V, Cataluña pudo llevar a cabo el «desescombro» -expresión del maestro de historiadores Vicens Vives- de privilegios y fueros. Ello la libró de las cadenas del régimen feudal y puso las bases para su industrioso porvenir que luego desplegó velas con onerosos aranceles para el resto de España y con la mano de obra proveniente de ésta. Tal evidencia es negada, claro, por ese neocarlismo que promueve el retorno a los postulados de la Edad Media -la expresión es de Alain Minc, aunque el sociólogo francés lo aplicara al apagón del Siglo de las Luces protagonizado por los fundamentalismos islámicos- por medio del regreso a las jurisdicciones señoriales con las que arrampló felizmente el Estado moderno.
Tal feudalización de los poderes territoriales, no limitada a Cataluña, amputa al Estado y lo deja sin territorio donde ejercer sus funciones, como se ha corroborado a la hora de atajar el golpe de Estado en Cataluña. Esa España fragmentada y esqueletizada evoca, con sus siglos de existencia a cuenta, lo que Jacques Delors, diez años presidente de la Unión Europea, decía de la UE: "Un objeto político no identificado".
Ateniéndose a que pocas pasiones resultan tan perdurables e inmunes a los cambios de la historia como el nacionalismo, donde el odio constituye un lazo social, la crisis catalana se hace crónica. De un lado, el secesionismo disimula su guerra civil tratando de perpetuar un golpe de Estado; de otro, al Gobierno de la Nación le quema en las manos esta patata caliente. Todo ello, después de aplicar un artículo 155 con la exclusiva pretensión de convocar nuevas elecciones. Sin remover de sus puestos a muchos cargos implicados en la asonada de octubre ni impedir que la radiotelevisión pública fuera instrumento de agitación y propaganda del prófugo Puigdemont.
Ese inadmisible estado de cosas ha propiciado situaciones tan inadmisibles como que algunos de esos mismos golpistas se animarán a dar una bofetada sin manos al Rey de España, en vísperas de su presencia en el Mobile World Congress (MWC) de Barcelona, sin que ello les haya costado el sueldo. En este proyecto de Estado que es el MWC, que no sería posible sin el concurso de éste y la asistencia financiera del conjunto de los españoles, don Felipe supo estar cumplidamente en su sitio.
Algo que comienza, empero, a ser preocupantemente insólito en la vida pública española, y no digamos nada en el escenario político. Pedirle al Rey ser equidistante entre quienes guardan la ley y quienes las atropellan bárbaramente sólo se le ocurre a una avispada comedianta como Ada Colau, que hace carrera política después de fracasar en el teatro como otros pésimos actores. Con sus desplantes, sólo pretende camuflar su mucha incompetencia de corregidora que tiene mangas por hombro la Ciudad Condal. Después de años deslumbrando al mundo, Barcelona se empequeñece a ojos vista bajo la impronta de la tribu que la manda.
En cierto modo, si no hubiera sido por la actuación de la Justicia, se podría decir que el artículo 155 ha sido una oportunidad perdida para restaurar con todas las de la ley el Estado de derecho y la convivencia en Cataluña. ¡Que se lo pregunten a Ana Moreno, la granadina madre coraje de Balaguer! Tras plantar batalla en los tribunales para que se reconozca a sus hijos el derecho a recibir enseñanza en castellano y ganarla frente a un clima de hostilidad declarado, lo que le obligó a echar el cierre incluso a su negocio familiar, esta Mariana Pineda del constitucionalismo en Cataluña ha renunciado a ejecutar la sentencia para no desestabilizar más a sus hijos.
Desprovista de la protección de los resortes del Estado de Derecho, Ana ha debido desistir para no morir a dentelladas en las fauces de los lobos, como la protagonista de la película de Carlos Saura de ese título y que protagonizó Geraldine Chaplin. Y eso que, en su cortedad, el 155 ha servido de bálsamo para la economía catalana, como cifran los datos de empleo del mes de febrero, donde la afiliación a la Seguridad Social descolló con respecto al conjunto de España.
Sin embargo, esta Cataluña, a la que el nacionalismo tiene bocabajo, creyendo que pone a los Borbones, se empeña en perpetuar el golpe de Estado. Basta contemplar como el presidente del Parlamento, el ínclito Torrent, sigue la senda filibustera de su antecesora Forcadell, al entronizar el pasado jueves al prófugo Puigdemont como presidente legítimo con derecho a Corte en su destierro de Waterloo. Ello a cambio de ceder la vez a un aspirante inelegible como el preso Jordi Sánchez, líder de la ANC. Un paso previo para que, a la tercera, le llegue el turno su ex consejero Turull y ejerza de presidente por delegación mientras el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, ultima la instrucción y dispone la eventual inhabilitación de éste último. Nunca se había visto -ni siquiera en Venezuela- un gatuperio así: una cámara de representantes deslegitimándose a sí misma y transfiriendo esa legitimidad a una asamblea paralela en derredor de un prófugo.
En definitiva, Cataluña asiste a una carrera de relevos en lo que menos importa es su gobernación. Claro que sus intereses han sido tan mal atendidos todos estos años de kafkiano proceso soberanista que sólo ha encontrado mejora en los meses que lleva sin Gobierno, después de padecer gestores que hacen de cada solución un problema. ¡Que nadie luego se pregunte, emulando al personaje de Vargas Llosa en Conversación en la Catedral, cuándo se jodió Cataluña y, por ende, España! Porque lleva jodiéndose cada día desde hace 40 años que Pujol desplazó del poder a Tarradellas y muchos miraron para otro lado. Frente a esa incontrovertible e interpelante realidad que algunos espantan cual enojosas moscas cojoneras, algunos se refugian en el reaccionario apotegma del servil rector de Cervera ante Fernando VII: "Lejos de nosotros, majestad, la funesta manía de pensar".
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 4 Marzo 2018
Bautizo con ese nombre a la inminente reforma de la que en el Código Penal se denomina Ley de la Memoria Histórica. Infame es su texto, pero mucho peor será, si Ciudadanos no se lo piensa dos veces y el PP no deja de mirar hacia otra parte, el que se avecina.
Otra vuelta de Tuerka en la vertiginosa ascensión del totalitarismo. Albert, no lo hagas. Dentro de unos meses cualquier persona que se atreva a disentir de la versión de la Guerra Civil y de la pax franquista inventada por el revanchismo de segunda mano de quienes por razón de edad no conocieron ni la una ni la otra podrá ser condenado a más años de cárcel que los reos de delitos de corrupción, rebelión y golpe de Estado.
Ya tenemos aquí, aún entre bastidores, las togas de los miembros del Sanedrín del Pensamiento Único y la sombra de la guillotina de lo que en 1984 llamó Orwell el Ministerio de la Verdad. Quienes no estén de acuerdo con los sicarios de tan ominosas instituciones y se atrevan a llevarles la contraria en público serán multados o irán a la cárcel y su obra, si la hay, será destruida.
Al aprobar el nuevo texto de esa ley, la España supuestamente democrática y equívocamente constitucionalista se convertirá en cómplice de las checas y escupirá sobre la memoria de quienes las padecieron. Llega la comunión forzosa de los historiadores, investigadores, escritores y periodistas con ruedas de molino. Los que entre ellos se nieguen a participar en tan satánica eucaristía quedarán inhabilitados para ejercer la docencia. Es sólo un ejemplo de lo que se nos viene encima. La historia se convierte en decálogo del Sinaí. Sólo hay un dios y Ángel Viñas, pongo por caso, es su profeta. Nunca hubo pantanos, ni vinieron los turistas, ni Marcelino marcó un gol, ni Hemingway regresó a Pamplona, ni yo tuve una beca.
Se borrarán y desaparecerán de los archivos todos los textos y documentos que pongan en tela de juicio la versión oficial de lo que sucedió y no sucedió desde el advenimiento de la Segunda República hasta el comienzo del Régimen hoy imperante. Tengo que darme prisa. Ando ahora metido en la redacción del segundo volumen de mis memorias. Cubro en él el período que va desde que en 1953 llegué a la universidad hasta que 11 años después me fui al exilio. Si ese libro no aparece antes de que la nueva ley entre en vigor acabará en el Índice y yo en la cárcel. ¡Arre, caballito, vamos al pesebre! ¿O serán capaces de aplicármela con efecto retroactivo?
Merkel admite la existencia ‘no-go zones’ tras miles de incidentes y abusos
Arturo García gaceta.es 4 Marzo 2018
Entender la situación actual de algunas ciudades alemanes le ha llevado a la canciller su tiempo. Un tiempo vital ahora para hacer frente a la amenaza.
En el mes de junio, a Angela Merkel no le quedó más remedio que admitir que los grupos terroristas habían aprovechado el flujo de verdaderos refugiados de guerra para entrar en Europa. La canciller había decretado más de dos años atrás el Welcome Refugees y había ordenado la apertura de las fronteras europeas.
Los terrorista se valieron entonces de las facilidades del espacio Schengen para recorrer el continente sin ninguna oposición. Alguno de los yihadistas que atentaron en París en noviembre de 2015 se tomaron el lujo de viajar en varias ocasiones por esta ruta con destino a las zonas dominadas por aquel entonces por el Estado Islámico.
Ahora, Merkel también se ha visto obligada a aceptar las informaciones que muestran la existencia de ‘no-go zones’ en Alemania. Estos barrios, zonas donde los agentes de policía tienen prohibido ‘de facto’ entrar, son habituales en Francia, Bélgica, Suecia y Dinamarca. De hecho, el gobierno danés ha anunciado la puesta en marcha de un plan para luchar contra la delincuencia en estas zonas.
“Estoy a favor de las políticas de tolerancia cero. Hay que comenzar a llamar a las cosas por su nombre y hacer algo al respecto”, ha explicado Merkel, que ha anunciado la puesta en marcha de un modelo estandarizado de vigilancia en todo el país.
Unas declaraciones sorprendentes de Merkel que chocan con su política, tanto interior como exterior, mantenida hasta el momento. “No podemos simplemente quedarnos quietos mientras existen diferentes estándares de seguridad en diferentes regiones”, ha sentenciado la canciller.
Críticas a Rusia
Merkel y el presidente estadounidense, Donald Trump, “están preocupados” por las declaraciones del presidente ruso, Vladímir Putin, acerca del desarrollo armamentístico de su país y por el “impacto negativo en los esfuerzos internacionales para un control de armas”.
Según informó el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, Merkel y Trump mantuvieron este jueves una conversación telefónica en la que abordaron el discurso de Putin ese mismo día, en el que el jefe del Kremlin anunció que su país posee armamento nuclear capaz de inutilizar el escudo antimisiles estadounidense y cualquier ataque procedente del exterior.
Ambos líderes coincidieron en la necesidad de esperar a que “se concreten” los planes del presidente ruso, añadió el portavoz, que no dio más detalles acerca de lo abordado en la conversación y se remitió a la “confidencialidad” impuesta en este tipo de contenidos.
En su conversación telefónica, Merkel y Trump se mostraron asimismo de acuerdo en la obligación de que el régimen sirio y sus aliados iraníes y rusos implementen “de inmediato y en su totalidad” la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que “exige un alto el fuego inmediato en Siria”.
La canciller alemana y el presidente estadounidense exigieron asimismo a Rusia “poner fin a su participación en los bombardeos de Guta Oriental”
Al mismo tiempo, Merkel y Putin subrayaron que el régimen sirio “debe responder al empeoramiento de la situación humanitaria en Guta Oriental” en lo que se refiere tanto al uso de armas químicas por parte del régimen de Asad como a los ataques contra civiles y el bloqueo a la ayuda humanitaria.
En febrero de 2016, durante un control policial en Berlín, los agentes se incautaron del teléfono móvil de Anis Amri. Cuando volcaron su contenido, encontraron una imagen del islamista con una pistola, pero ningún agente informó a sus superiores de lo ocurrido. Unos meses después, el terrorista tunecino atacaba la capital del país en nombre de Alá.
El ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, Herbert Reul, ha admitido la gravedad de los hechos y las “grandes dificultades” existentes para continuar la investigación. Y es que los medios alemanes han descubierto una serie de errores cometidos por las agencias de seguridad al rastrear a los sospechosos.
Por su parte, el presidente de los Servicios Secretos alemanes del Interior, Hans-Georg Maassen, ha señalado que el yihadismo internacional volverá a cometer atentados en Alemania y en Europa.
El investigador Bruno Jost ha dedicado los últimos meses a completar un informe sobre la investigación policial en torno al terrorista de Berlín y ataque islamista que terminó con la vida de once personas. La conclusión es tan simple como rotunda: Alemania no cuenta con un sistema de protección adecuado.
Este exfiscal federal ha criticado los métodos de la Oficina de la Policía Criminal del Estado de Berlín, especialmente la labor de algunos agentes, la cual ha calificado como “poco profesional”. Y es que en la oficina de la capital alemana se encontraron informes traspapelados y vigilancias a sospechosos canceladas por “extraños motivos”. Jost ha subrayado que el atentado “podría haber sido evitado” si se hubiera seguido un protocolo similar al utilizado en Francia. No obstante, cabe recordar que el sistema de seguridad francés ha fallado en repetidas ocasiones en los últimos tres años.
Los oficiales de la LKA únicamente vigilaban al solicitante de asilo Amri durante las jornadas laborales. Los fines de semana y los días festivos, las autoridades decidieron que no representaba “un peligro inminente”. Según uno de los informes traspapelados, las actividades islámicas de Amri no eran “lo suficientemente graves” e incluso cuando fue detenido con sustancias estupefacientes fue puesto en libertad horas después.
Amri nunca fue procesado por tráfico de drogas porque la comunicación entre la Policía y la Fiscalía era prácticamente inexistente. Ninguno de los servicios alemanes quiso hacerse cargo del caso del migrante y nunca llegó a declarar ante los tribunales.
Aún hay más. Durante su estancia en Baden-Württemberg, Amri fue detenido con dos tarjetas de identidad italiana falsas. A pesar de constituir un grave delito, las autoridades lo liberaron sin cargo alguno.
Los días posteriores al atentado, según Jost, los agentes manipularon pruebas relacionadas con el ataque para ocultar sus propias fallas y errores. De hecho, el exfiscal ha denunciado a un comisario de Policía por eliminar una serie de archivos claves para la investigación.
Menos autonomías, más pensiones
EDUARDO INDA okdiario 4 Marzo 2018
No es menester gozar del coeficiente intelectual de Albert Einstein, Steve Jobs o Marie Curie para colegir quién anda detrás del nada espontáneo movimiento de pensionistas que ha brotado como de la nada de 10 días y 10 noches a esta parte. Cuatro indicios nos permiten adivinar por dónde van los tiros. El primero es que, de repente, los enmudecidos, demudados y demodés podemitas empezaron a cobrar un protagonismo que habían perdido por lo coñazos e incompetentes que son y porque Irene/Irena y Pablo/Pabla les habían pegado la patada a la hora de salir en toda suerte de medios, radiotaxi incluida. Los subalternos de la feliz parejita no existían y resucitaron. El segundo son las declaraciones de los portavoces de la Comisión en Defensa de las Pensiones, que actúan en el fondo y en las formas como clones del coletudo que se autodefine como el más masculino de los hombres y el más femenino de las mujeres (Dios santo, qué tío más cursi). El tercero es el grito de guerra preferido en las concentraciones: “¡Sí se puede!”. “¡Sí se puede!” por aquí, “¡sí se puede!” por allá, “¡sí se puede!” por acullá, “¡sí se puede!” para desayunar, comer y cenar. El cuarto en un orden de los factores que no altera el producto es la identidad de los gerifaltes de este nuevo 15-M: dos pertenecen a las podemitas Mareas, uno forma parte del Frente Cívico de ese Julio Anguita que fue el más fiel aliado del Aznar en la oposición y el cuarto es uno de los barandas de los Yayoflautas. Blanco y en botella.
Lo más hilarante de todo es que ahora se acuerdan de nuestros mayores quienes hace no tanto, vía twitter, deseaban implícita o explícitamente la muerte de los pensionistas. Un tan activo como malnacido tuitero podemita lo pudo decir más alto pero no más claro: “Para que no gane el PP, sólo queda esperar a que pasen 20 años y se mueran los viejos de este país”. Pablo/a Iglesias se sinceró en una entrevista en el canal financiado con la sangre de los demócratas iraníes: “Lo de los abuelos nos desespera”. La demóscopa Carolina B€scansa tampoco se anduvo por las ramas a la hora de exhibir públicamente su gerontofobia. “Si en España sólo votase la gente menor de 45 años, Iglesias ya sería presidente del Gobierno”, fue la perla que soltó quedándose más ancha que pancha.
Lo cierto es que el 26 de junio de 2016 cuatro de cada 10 votos de nuestros pensionistas fueron a parar al Partido Popular. A la formación financiada en sus orígenes por la satrapía de Maduro y la teocracia de Jamenei sólo la quiere ver en La Moncloa el 3% de quienes han levantado este país en condiciones mucho más duras de las que vivimos hoy día, para empezar, la posguerra. Con tan indudable habilidad como innegable maldad, Podemos considera ahora personas en situación de emergencia social dignas de ayuda a quienes hace no tanto, 18 meses, deseaba la parca y responsabilizaba de su gatillazo a la hora de asaltar los cielos y de la magnífica suerte que el destino deparó al malo-malísimo de Mariano Rajoy.
Para variar, el PP estaba en esta ocasión en Belén con los pastores. El movimiento de los pensionistas manejados por Podemos no lo vaticinó nadie en Génova 13 ni en Moncloa. Obsesionados como están con Ciudadanos, se dedicaban 24/7 a analizar cómo hacer frente al partido más fresco y más limpio de España cuando de la noche a la mañana se montó el lío padre. Un cristo al que contribuyeron, de nuevo para variar, esos medios de comunicación que entran con orgásmica pasión a cualquier ocurrencia podemita. Esas teles, radios y periódicos que perdonan la vida a diario a Pablo/a e Irene/a mientras acostumbran a presentar como si fuera un remake del Watergate que tumbó a Richard Nixon cualquier corruptelilla del PP en el último pueblo de España.
Rajoy tiene un problema. Un marrón setenta veces siete mayor que ese proyecto alegre llamado Ciudadanos, al que el sabio Arriola puede dar la vuelta si tiene una de sus mejores tardes. Que no olvide el presidente del Gobierno que de los polvos del 15-M vinieron los polvos del castañazo que se pegó Rubalcaba el 20-N de 2011, con la abrupta salida del PSOE del Gobierno, y nació el partido más peligroso de nuestra democracia excepción hecha de esa Batasuna renominada como Bildu. Pues eso, cuidadín. Cuidadín porque un levantamiento popular que afecta a 8,5 millones de almas no es ninguna broma, máxime cuando lo manipula a su antojo un partido que cae en gracia a unos medios que olvidan sistemáticamente que si llegan al poder los chaparán como buenos bolivarianos que son.
Tanto más cierto es que si pasamos las quejas de nuestros mayores por el tamiz de la sensatez, el realismo y la justicia, llegamos a una incontestable conclusión: tienen razón. La subida del 0,25% de las pensiones era lo que tocaba en un momento en el que estábamos en situación de práctica suspensión de pagos, con nuestra banca rescatada y la prima de riesgo por encima de 600. Es más, durante cuatro años esa subida nominal representó un alza bastante por encima de la de un IPC que arrostraba crecimientos negativos. La extraordinaria marcha de nuestra economía, con estiramientos anuales del PIB superiores al 3%, implican inevitablemente un crecimiento casi igual de extraordinario del coste de la vida. Está todo inventado: a más demanda, más se encarecen los precios.
El mileurismo es una costumbre nauseabunda, entre otras razones, porque con esa cifra uno puede vivir razonablemente si está solo pero no si lo hace en pareja y no digamos ya si hay prole de por medio. Los salarios más bajos, por tanto, deben subir. Es cuestión de que los empresarios se conciencien. Cuando un empresario gana, ha de ser generoso. Tres cuartos de lo mismo opino de las pensiones. En la vida hay que preocuparse cuando el de enfrente te ataca con algo que es verdad, no cuando se opone con argumentos demagógicos a la par que falaces. Y que el 0,25% es una injusticia supina en términos morales y de justicia social lo sabe hasta Rajoy.
Incrementar las pensiones el IPC supondría añadirle al archiconocido 0,25% la diferencia que hay entre esa cifra y el 1,1% que se dispararon los precios en 2017. Un total de 0,85 puntos que en números redondos vienen a ser 1.000 millones largos de euros. O, lo que es lo mismo, 0,85 décimas de ese déficit que nos obliga permanentemente a hacer el triple salto mortal por culpa de la apóstol de la austeridad ajena, Angela Merkel. La gran pregunta es de dónde sacarlos. Muy sencillito: basta (y sobra) con reducir el elefantiásico tamaño de nuestra administración periférica, la gran chapuza de la Transición, que consistió en fabricar gobiernos regionales con estructuras de Estado. Un disparate como otro cualquiera.
Como quiera que el dinero es finito, por mucho que le des a la máquina de fabricar billetes, lo normal es redistribuir las partidas presupuestarias. Como cada uno de nosotros en nuestra casa: quitar de un lado para ponerlo en otro. Lo que toda la vida de Dios se ha llamado establecer prioridades. ¿Saben ustedes cuánto se gasta en esas TV autonómicas que, en el fondo y en la superficie, son máquinas de propaganda al servicio del gobernante de turno con el dinero del contribuyente? Ni más ni menos que 1.100 millones. Es decir, que clausurando esos canales se conseguiría el parné necesario para que nuestros mayores no anden por ahí lampando. Más ideas para abonar la factura: confisquemos los 750 millones que volaron a consecuencia de ese saqueo superlativo que fueron los ERE. O los 3.000 robados por los bestias de los Pujol. No haría siquiera falta echar el cierre a TV3 (307 millones anuales) y cía y, encima, nos sobrarían 2.000 kilos para adecentar colegios, hospitales o carreteras.
Otra fórmula: ¿por qué no suprimimos a la mitad los 39.000 coches oficiales que hay en España con un coste de 48.000 por vehículo y año? ¿O por qué no impedimos el dislate que supone que la Junta de Andalucía tenga más parque móvil que el Gobierno de los Estados Unidos [sí, el de Trump]? Tampoco estaría mal cargarnos las cámaras de cuentas autonómicas, más que nada, porque es un trabajo que ya ejecuta la sección correspondiente del Tribunal de Cuentas. Y continuando con las duplicidades a extinguir se me ocurre también jubilar, y nunca mejor dicho, los defensores del pueblo autonómicos que desarrollan la misma labor que el órgano presidido por Francisco Fernández Marugán. Tampoco estaría de más proclamar un contundente “ibasta ya!” a las embajadas regionales diseminadas por toda Europa y que nos salen por la friolera de 150 millones al año. Por no hablar de los 1.578 millones que derrochan cada 12 meses las comunidades en “política exterior”. Que manda huevos. El debate se acaba cuando les desvele cuánto nos cuestan las duplicidades Estado/autonomías. Unos pensarán que hablamos de 1.000 millones, otros cifrarán el dislate en 3.000 y el que más no creo que pase de 6.000. Pues están muy equivocados: 36.000 millones. Vamos, que quitamos los 1.000 de los pensionistas y nos sobran 34.300, que es la madre de todos los pastizales.
Mariano, tenlo claro, más vale cabrear a 17 presidentes autonómicos, propios o ajenos, que sufrir las consecuencias de la ira de 8,5 millones de personas que son un Ejército imbatible en términos estadísticos y emocionales por aquello de que nuestros mayores siempre gozarán de un plus de simpatía por parte del resto de la ciudadanía. Allá tú. Si al soluble envite de Ciudadanos le sumas éste que por su propia naturaleza es insoluble, las posibilidades de que el PP siga en el machito oscilan entre cero y ninguna. Porque dinero, haberlo, haylo. Lo dicho: es cuestión de prioridades.
¿Hasta cuándo, Cataluña?
Pedro J. Ramírez elespanol 4 Marzo 2018
Quo usque tandem, Cataluña, van a seguir abusando de nuestra paciencia? ¿Durante cuánto tiempo se burlará de nosotros esa locura de algunos de tus hijos? ¿Hasta qué límites hará alardes esa osadía suya sin freno? ¿Es que no les ha impresionado nada la intervención de la autonomía, nada el despliegue de los cuerpos de seguridad, nada el miedo del pueblo al porvenir, nada la afluencia de gente de bien a las manifestaciones, nada la claridad de las sesiones del Senado, nada los expresivos rostros de los diputados?
¿No te das cuenta de que sus planes están al descubierto, no ves que su conjura está ya maniatada, debido al conocimiento que de ella tienen los magistrados? ¡Oh tiempos, oh costumbres! O tempora, o mores! A la cárcel debían haber sido conducidos todos hace tiempo, por orden de los jueces; contra todos ellos debía haberse vuelto esa maquinación para destruirnos.
En otro tiempo existió el suficiente valor en esta democracia como para que hombres valientes reprimieran a los golpistas con castigos tan severos como los reservados para los enemigos exteriores. Al Estado no le falta ahora ni la deliberación ni la autoridad de sus instituciones. Un Gobierno resuelto, lo digo claramente, es lo que nos está faltando. Por eso hace ya más de cien días que permitimos que se melle el filo de la espada de la autoridad de lo acordado por los senadores.
Tenemos, en efecto, una resolución del Senado en este sentido -habemus enim eius modi senatus consultum-, permitiendo aplicar el artículo 155, pero es como si estuviera encerrada en los archivos. Tenemos en efecto una euroorden de detención, pero es como si estuviera escondida en la vaina de la espada. Según esa euroorden conviene que a Puigdemont se le detenga inmediatamente. Pero está libre y lo está, no para abandonar su osadía, sino para reafirmarla con nuevas y desafiantes muestras de audacia.
Deseo, lectores, ser tolerante; pero también deseo, en medio de tan graves peligros para el Estado, que no parezca que me he relajado, ni pueda acusarme a mí mismo de desidia e indolencia. Si el juez ordenara apresar ya a Puigdemont, si pidiera ya su extradición a Bélgica, todavía habría personas de bien que dirían que ha actuado demasiado pronto. El juez sólo procederá contra él cuando, a resultas de su investigación, ya no se pueda encontrar a nadie tan malvado o tan desinformado como para no reconocer que se ha actuado conforme a Derecho.
Entre tanto, los conspiradores habrán de comprender que hay quienes velan con mucho más celo por la salvación del Estado que ellos por su perdición. Hubo cómplices de su locura delictiva que actuaron junto a Puigdemont. ¿Se atreven a negarlo? ¿Por qué callan? Algunos, como Junqueras o Jordi Sánchez, están en prisión. Pero otros continúan en el Parlament, e incluso en el Congreso y el Senado.
Hubo cómplices de su locura delictiva que actuaron junto a Puigdemont. ¿Se atreven a negarlo? ¿Por qué callan? Algunos, como Junqueras o Jordi Sánchez, están en prisión. Pero otros continúan en el Parlament
¡Oh dioses inmortales! ¿En qué país estamos? ¿Qué Estado tenemos? Quam rem publicam habemus? ¿En qué ciudades vivimos? Aquí, aquí siguen entre vosotros, señorías, en estas cámaras que deberían ser las más sagradas e intachables del mundo, para maquinar la destrucción de esta democracia.
Tú elegiste, Puigdemont, a los que dejarías en Barcelona y en Madrid y a los que se marcharían contigo; y señalaste las partes del ordenamiento legal en las que deberían producirse los incendios de la desobediencia. Nunca más la suprema salvación del Estado se debe poner en peligro por un solo hombre. Siempre nos tendiste trampas. Ahora ya atacas abiertamente a todo el Estado, llamas a su ruina y su devastación.
No logras nada, no consigues nada, pero no desistes de querer intentarlo, aunque sea a través de otro. Desde hace un par de años no ha existido ningún delito de desobediencia sin tu firma, ningún escándalo sin tu intervención. No sólo has sido capaz de menospreciar las leyes y las investigaciones judiciales, sino también de intentar revocarlas y destrozarlas.
Que tú te arrepientas de tus vicios, que temas los castigos de las leyes, que cedas a los intereses del Estado, eso es pedir demasiado. Y es que, Puigdemont, tú no eres un hombre al que el pudor pueda apartar de la vergüenza, el miedo del peligro o la razón de la locura.
Pese a todo, hay en estas cámaras, algunos que no ven lo que nos amenaza o disimulan lo que ven. Hay quienes han alimentado las esperanzas de Puigdemont con decisiones débiles y han dado fuerzas a la incipiente conjura no creyendo en su existencia. Siguiendo la influencia de estos últimos, muchos ciudadanos, no sólo los de mala fe, sino también los inconscientes, habrían dicho, en el caso de que se hubiera procedido antes contra él, que se habría actuado con crueldad y despotismo.
Pero en este momento, si de esa banda de bandidos se hiciese desaparecer únicamente a los ya encarcelados y a ese jefe, tal vez parecería que se nos aliviaría durante un breve tiempo de una preocupación temerosa; pero el peligro permanecería y quedaría profundamente incrustado en las venas y vísceras del Estado. De la misma forma que, a menudo, hombres aquejados de una grave enfermedad que se revuelven en medio del calor febril, si beben agua fría, al principio parece que sienten alivio, pero después son atacados con mucha más gravedad y virulencia, de la misma manera esta enfermedad que está en el Estado, aliviada con el castigo de unos pocos, se agravará mucho más, si los demás siguen libres e impunes.
Por eso tú, Júpiter de la democracia, que te encarnas en los poderes del Estado y actúas como protector de la ciudad, la Constitución y la soberanía popular, apartarás a Puigdemont y a sus cómplices de los templos de las instituciones, de las casas y de las murallas, de la vida y fortuna de todos los ciudadanos. Y a las personas enemigas de los buenos, a los adversarios de la patria, a los saqueadores de Cataluña, hostes patriae, latrones Italiae, unidos entre sí por un pacto y una alianza criminal, los sacrificarás, estén libres o presos, con castigos que dejen una huella eterna.
El actual Gobierno nos dice que, por fin y de una vez, ciudadanos, tandem aliquando, quirites, hemos expulsado del poder, hemos despachado fuera de la comunidad política y hemos acompañado en su salida con palabras de despedida a un Puigdemont enfurecido por la osadía, respirando delitos, maquinando criminalmente la perdición de la patria, amenazándonos a todos, con nuevas conjuras e incendios. El Gobierno considera un éxito su renuncia. Da por hecho que la nación se alegra de haber vomitado y expulsado fuera una ruina tan grande. Y contesta a quien le acusa de no haber detenido a un enemigo mortal antes de dejarle escapar, que no es su culpa, sino de los tiempos que corren.
Pero no hay lugar ya para la blandura; non est iam lenitati locus; la situación misma exige dureza. Una cosa se les podría conceder, todavía ahora, a los partidarios de Puigdemont: que salgan de la vida pública que abandonen el Parlamento, que se marchen también a Bélgica, que no permitan que su desgraciado jefe se consuma de nostalgia hacia ellos. Les indicaré el camino: se marchó por la via Aurelia (perdón, por la AP-7 de Girona a Perpiñan) y si quisieran darse prisa, lo alcanzarían en cualquier anochecer. ¡Oh, república afortunada, si de verdad expulsara de la ciudad a estos desechos!
Desgraciadamente, nos queda la guerra interior. Dentro están las conspiraciones, dentro está encerrado el peligro, dentro está el enemigo: contra la decadencia, contra la locura, contra el delito es contra lo que debemos luchar. Remediemos lo que se pueda curar con las medidas que sean necesarias. No permitamos que lo que haya que extirpar permanezca como un cáncer en la ciudad. Por tanto, que se vayan o permanezcan en paz; y, si permanecen en la ciudad con las mismas intenciones, que esperen entonces lo que se merecen.
Alguien podría decir cínicamente: ¡qué tarea tan miserable la de no sólo gobernar el Estado, sino tener incluso que salvarlo! (También hubo quien hace casi dos mil cien años clamó: ¡Qué guerra tan realmente terrible, con Catilina al mando de una cohorte pretoriana de maricas, scortorum cohortem praetoriam!)
Pero si dejamos a un lado todos los medios de los que disponemos y de los que Puigdemont carece, a saber, el Senado que autoriza el 155, las fuerzas de seguridad, el pueblo español, la nación, el tesoro público, los impuestos, la Unión Europea, las demás autonomías, la comunidad internacional; si, dejando todo eso a un lado, queremos comparar los principios mismos que están en juego, de la misma comparación seremos capaces de entender lo hundidos que están ellos.
Y es que de nuestro lado lucha la vergüenza, del suyo la arrogancia; del nuestro la modestia, del suyo la perversión; del nuestro la honestidad, del suyo el engaño; del nuestro el deber, del suyo el delito; del nuestro la firmeza, del suyo la histeria; del nuestro el honor, del suyo la desvergüenza; del nuestro el control, del suyo la pasión; del nuestro, en fin, la justicia, la fortaleza, la templanza, la prudencia, virtudes todas que luchan contra todos los vicios, virtutes omnes certant cum iniquitate.
Yo mismo podría meterme en la piel del más pusilánime de los gobernantes para concluir esta segunda peroración en los únicos términos posibles. Si alguien ha creído que he sido demasiado indulgente hasta ahora, ha sido porque he estado esperando a que estallara lo que estaba oculto. Pero de aquí en adelante, ya no puedo olvidar que esta es mi patria, que yo soy su presidente y que es mi deber hacer cumplir las leyes o perderlo todo en ese empeño.
No hay guardián alguno en las puertas, no hay emboscada en el camino. Si algún individuo desea salir, puedo cerrar los ojos. Pero si alguien hace algún movimiento en el interior, cualquiera al que yo sorprenda, no sólo ejecutando sino incluso intentando un plan contra la patria, esa persona se dará perfecta cuenta de que, en esta democracia, los ministros están vigilantes, de que existen magistrados excepcionales, de que hay un Senado fuerte y de que hay una cárcel que nuestros antepasados quisieron que existiera para castigar los crímenes flagrantes y abominables.
Las leyes que son nuestros dioses ya no nos protegen desde lejos, como antes solían, de un enemigo exterior y lejano, sino que aquí presentes, con su divinidad y ayuda, defienden su propios templos y las casas de la ciudad. A esas leyes vosotros, ciudadanos, quos vos, quirites, debéis suplicar, pedir, exigir que protejan esta nación, destinada por ellas a ser la más hermosa, floreciente y poderosa, de los delitos abominables de sus miembros más pérfidos.
(Para mayor precisión, considérese incorporada apud acta la edición bilingüe de Antonio Ramírez de Verger -Cátedra 2013- de las Catilinarias de Marco Tulio Cicerón y cotéjense en ella los cambios en los nombres, los leves retoques en algunas expresiones y las pocas adiciones retóricas. Todos mis párrafos están extraídos de los pasajes 1-5, 11, 12, 15, 22, 30 y 31 de la Primera Catilinaria y de los pasajes 1, 2, 3, 6, 7, 11, 14, 25, 27 y 29 de la Segunda Catilinaria)
El discurso nacional de Inés Arrimadas
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 4 Marzo 2018
Lo nuevo es que no habló desde la Cataluña silenciada, aunque la reivindicara explícitamente, sino desde España, desde toda España.
El último pleno del Parlamento catalán, además de insistir en ese giligolpismo diseñado a medias por los abogadillos sorayos y tractorios, en el que el separatista, por querer burlar la ley, se garantiza acabar en la trena, ofreció el espectáculo del mejor discurso nacional en la corta, asendereada, complicada, no siempre comprensible pero exitosa historia de Ciudadanos. Ha habido un par de ellos extraordinarios de Albert Rivera en las Cortes, pero por una de esas paradojas de la historia que ha llevado a los cubanos a cambiar el orden de las des y las jotas, el gran discurso sobre la crisis y la resurrección del Estado y la nación españoles había que hacerlo donde más peligro corre, que es Cataluña, avanzada del golpismo actual y modelo de los demás separatismos, con la lengua como arma de discriminación social y los medios de comunicación como checas de adoctrinamiento político.
"Gracias por despertar el patriotismo cívico español"
Si el discurso de la jefa de Ciudadanos es el mejor de su carrera -al menos de momento- se debe a las dos razones que cantaba Celaya: por la rabia y por la idea, ambas de España. Decir que el 'Prusés' es una ruina es cierto pero poco original de puro evidente; añadir que los separatistas no respetan a la mitad larga de Cataluña que no les vota y les devuelve el odio que le dispensan, era obligado en la fuerza más votada. Lo dijo y lo dijo muy bien, sin el miedo cerval al nacionalismo que la doma escolar de tres generaciones ha impuesto a los españoles castellanohablantes en Cataluña.
Lo nuevo es que no habló desde la Cataluña silenciada, aunque la reivindicara explícitamente, sino desde España, desde toda España, porque esos españoles que votan a Inés Arrimadas en Cataluña son los mismos que han salido a la calle -un millón, por dos veces- con la bandera nacional en Barcelona y la han dejado colgada, como una prueba de vida y de fidelidad, en tantos balcones de España. Y cuando dio las gracias a los separatistas, con ojos llameantes, por haber despertado la conciencia nacional y cívica en toda España, ya no hablaba desde Barcelona, sino desde el profundo y dolorido sentir de la nación. Y desde la justa ira que en ella han despertado los separatistas catalanes, algo que siguen sin querer ver el PP y el PSOE.
"Dentro de quince años, seguirán siendo una Autonomía"
Y hubo momento aún más brillante, en el que Inés dejó claro que ella no hablaba en nombre de un partido más o menos catalanista, como lo han sido todos desde la transición, sino del partido que, en nombre de España, piensa derrotar al separatismo antiespañol cueste los años que cueste. Fue cuando dijo, como advertencia y además disfrutándolo, en un alarde de poder y legitimidad, que dentro de diez, quince, o veinte años, "ustedes" (o sea, todos esos que la mandan de vuelta a Jerez, que la insultan en TV3, en RAC1 o en la SER) "seguirán siendo una autonomía dentro de España".
Eso es lo que destrozó el hígado de pedecatos, mentecatos, esquerranos y cantarranas cuperos. Fue una prueba aplastante de confianza en sí misma, en su partido y en su nación, algo nunca visto en un líder catalán. No es que no los haya habido, aunque fueran pocos. Es que ni siquiera Albert Rivera puede hoy competir, en el fondo y en la forma, con una andaluza indignada ante una pandilla de racistas miserables que la desprecian. ¡Y con qué fruición se rió de su cobardía ante el juez! ¡Cómo se burlaba ante la Forcadell, sin citarlo, del "¡Señoría, soy abuela, no quiero ir a la cárcel!".
¿Cálculo o improvisación sincera?
Mi duda, y supongo que la de muchos que verían por primera vez a la dirigente de Ciudadanos no sólo con hechuras de líder nacional, sino con el discurso más genuinamente nacional que ha tenido nunca su partido, y en el momento de más gravedad de la crisis española, es si el evidente cambio en la estrategia de Rivera desde el golpe de octubre -que al modo de la Rusia soviética pero al revés, no fue en noviembre sino en septiembre- se debe a un cálculo electoralista viendo el calado de la movilización nacional tras el histórico discurso del Rey el 3 de octubre o fue la reacción personal de la vencedora de las elecciones en Cataluña ante el encanallamiento de la política catalana y el tremendo vacío que está dejando el Gobierno del PP.
Si se tratara de Rivera, al que Gustavo Bueno, que le votaba, llamaba "El Ajedrecista" creería en un movimiento calculado. Pero reconozco que en el caso de Arrimadas es tan nueva su condición de política victoriosa y atrozmente machacada por la hez mediática separatista que no tengo modo de saber o de adivinar si la ira estaba controlada, si era simplemente justa o si obedecía a la convicción de que Ciudadanos ya no puede marear mucho la perdiz ni esperar siempre el fallo del contrario, sino que debe sacar los dientes en un momento en que España está echando las muelas, si quiere dejar de ser ese partido al que se quiere pero no se vota para convertirse en el que se vota aunque no se le quiera, porque no hay otro menos malo como opción de Gobierno. En Cataluña, ya el voto útil del centro-derecha y la izquierda nacional no es del PP sino de Ciudadanos. En el resto de España, el discurso nacional de Arrimadas contribuye mucho a que también lo sea.
El pánico al antifranquismo chequista
Sólo hay dos factores en los que Rivera ha fallado hasta ahora de forma clamorosa para convertirse en un voto de confianza: la seguridad y el proyecto guerracivilista de la Memoria Histórica que alientan Podemos y el PSOE. Es un problema exclusivamente personal de Rivera, que aún no se atreve a sacar las consecuencias lógicas de su discurso sobre la Transición. No se puede defender el legado de Suárez, decir que tanto Aznar como González son respetables, y que en Fraga había honradez y patriotismo y seguir callados -él y su partido- ante fechorías tan repugnantes como el asalto de eurocabecillas podemitas al Valle de los Caídos en plena misa, amenazando a los fieles, como 'Pitita' en la capilla de la Complutense.
No puede ser que el monumento a un centenar largo de chequistas asesinos con el que Carmena crearía la Gran Vía del Terror Rojo haya suscitado hasta la oposición del consejo de expertos que en mala hora se prestaron a blanquear la intención criminógena del Ayuntamiento y que Villacís no haya dicho esta boca es mía. O sea, hasta aquí hemos llegado. Una cosa es el ajedrecismo y otra jugar a Rajoy antes de llegar a Moncloa. En las próximas elecciones, los millones de españoles que, efectivamente, como bien dijo Arrimadas, han despertado cívica e indignadamente ante el desafío separatista catalán votarán con la cabeza y el corazón. Más vale que Ciudadanos empiece a convencernos, no sólo en Barcelona, de que lo tiene.
Rivera reprocha a Iglesias, y hace bien, que no puede aspirar a presidir España alguien que no puede pronunciar su nombre y pretende romperla. Tampoco puede llamarse ciudadano y menos aún español el que se queda quieto ante el asalto moral a la nación que supone desenterrar la Guerra Civil. El Gobierno del PP se lo pone fácil. La última 'espantá' de Rajoy ha sido oponerse a sacar las cenizas de Franco de Cuelgamuros, pero no por ser lo que es: una ofensa a la media España que luchó y murió a su lado en el bando nacional, sino… a que no hay presupuesto. ¡Presupuesto! ¿No es el momento de que Rivera recuerde que el primer presupuesto para defender la nación es de orden moral, y es respetar a sus muertos? ¿O va a tener también que hacerlo Arrimadas en un mísero parlamento regional?
Los indepes no odian a España y otras 8 mentiras del nacionalismo
"Los escolares catalanes dominan el castellano, el 'procés' no ha afectado a la economía..." son afirmaciones que se desmontan con datos.
Cristian Campos elespanol 4 Marzo 2018
El pasado 24 de febrero la usuaria de Twitter Irene (@lahijadelamari) publicó un hilo que pretendía rebatir varias de las acusaciones que se le suelen hacer al nacionalismo catalán y que según ella son manifiestamente falsas. El hilo, en el momento de escribir este artículo, cuenta con más de cinco mil retuits, más de ocho mil me gusta y casi ciento cincuenta respuestas.
Permitan que este catalán desmienta el desmentido de Irene.
1. "Si no sabes catalán te marginan, insultan o no consigues trabajo".
Según el decreto 161/2002 de 11 de junio el catalán es "el idioma propio" de Cataluña —inexistente como concepto lingüístico o legal en las naciones desarrolladas— y también la lengua de la Administración catalana. Y eso a pesar de que el 55% de los catalanes tiene como idioma de uso preferente el castellano por sólo el 30% que dice tener el catalán.
El catalán, en base a ese decreto, se exige en sus niveles A, B, C y D para el acceso a la función pública. Lo que implica en la práctica excluir de ella a los ciudadanos que no han sido educados —inmersionados— en Cataluña. Es decir a la mayoría de los españoles que han llegado a Cataluña desde cualquier otra comunidad autónoma española.
La marginación social de las familias que solicitan educación en castellano para sus hijos es sistemática e inclemente y llega hasta el punto de la organización de escraches a niños y padres en la puerta de sus colegios, del boicoteo de sus negocios particulares, de la marginación de los niños en fiestas y cumpleaños o de la intervención de los Servicios Sociales en el caso de menores con serias dificultades de aprendizaje y a los que se niega su derecho constitucional a ser educados en español. Sirva de muestra un botón o dos.
En cuanto a los insultos, sólo hace falta darse una vuelta por los perfiles en las redes sociales de los líderes políticos y sociales nacionalistas, por los medios de comunicación catalanes o por alguna manifestación independentista.
2. "Los niños no aprenden castellano".
Los niños catalanes reciben sólo dos horas de castellano a la semana. Concretamente, las correspondientes a la asignatura de lengua castellana. Pretender que niños que sólo leen y hablan en castellano durante ciento veinte minutos a la semana dominen el idioma con la misma destreza que los que lo leen y hablan durante mil ochocientos a la semana es pensamiento mágico.
Lo cierto es que los alumnos catalanes castellanohablantes fracasan el doble en matemáticas, lectura y ciencias que los catalanohablantes. Y eso una vez descartadas diferencias sociales o de renta. Los niños catalanes castellanohablantes también fracasan en mucha mayor medida que niños castellanohablantes del resto de España: están siete puntos por debajo de los madrileños y seis por debajo de los aragoneses. Estos son datos del informe PISA de 2015.
Pero hay más. Los alumnos catalanes están diez puntos por debajo del resto de los españoles en dominio de la acentuación y dieciocho puntos por debajo en el de la ortografía. También están dieciocho puntos por debajo en conocimiento de géneros literarios y cuarenta y cuatro en conocimiento de periodos, autores y obras. Estos son datos del Instituto Nacional de Evaluación en la Educación (INEE).
Del conocimiento del castellano de los catalanes, en definitiva, hablan a las claras los evidentes sudores de buena parte de los líderes independentistas cuando se ven obligados a hablar en castellano.
3. "La gente, cuando sabe que eres de Madrid, te trata diferente".
Esto es obviamente falso. Como Harry el Sucio, los nacionalistas catalanes son exquisitamente democráticos en su desdén y tratan con el mismo desprecio tanto a madrileños como a castellanos, murcianos, valencianos o extremeños.
Sirva como prueba la evidencia de que los insultos que el nacionalismo suele dedicarle a su expresidente José Montilla, un catalán de Iznájar que ha gastado cuarenta años de su vida intentando hacerse perdonar su pecado original de españolidad; son exactamente los mismos que le dedica a Inés Arrimadas, una catalana de origen jerezano que no ha pedido jamás perdón al nacionalismo por haber ganado las elecciones regionales con ciento sesenta mil votos de diferencia con respecto al partido de Carles Puigdemont y ciento setenta y cinco mil con respecto al de Oriol Junqueras y Marta Rovira.
4. "Uy, con una bandera/camiseta/pegatina de España no se puede salir a la calle porque te apalean".
La sede de Ciudadanos en Hospitalet de Llobregat ha sido atacada once veces desde 2015.
La redacción del diario Crónica Global fue asaltada en enero a martillazos por militantes de Arran.
Un reportero de 13TV que seguía la campaña electoral de Junts pel Sí fue agredido en septiembre de 2015 por un seguidor del partido.
La ganadora de las elecciones catalanas, Inés Arrimadas, tiene que pasear por su barrio con escolta mientras algunos vecinos le gritan "puta" o le exigen que se vuelva a su país.
El 26 de junio de 2014 unos padres se quejaron de que su hija había sido agredida en el colegio por llevar una pegatina de España en la carpeta. La dirección del colegio les contestó que eso eran "cosas de niños".
También en 2014, una turba independentista apedreó el coche en el que viajaban el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y la líder del PP en aquel momento, Alicia Sánchez-Camacho.
En 2012, un nacionalista agredió a un padre que llevaba en brazos a su hija con una bandera de España. Los Mossos se vieron obligados a llevarse a la niña, que lloraba sin entender por qué se la llevaban lejos de su padre si ellos no habían hecho nada.
Dos militantes de la plataforma Barcelona con la Selección fueron agredidas en su carpa del barrio de Sant Andreu por cinco independentistas al grito de "putas españolas, fuera de aquí, os vamos a matar".
Existen docenas, cientos de ejemplos más, y sólo es necesaria una búsqueda rápida y no especialmente intensiva en Google para dar con ellos y comprobar que Cataluña es, desde la derrota de ETA, la comunidad española más incómoda, por no decir peligrosa, para aquellos que no comparten la ideología del régimen en el poder.
5. "Los independentistas odian España y a los españoles".
Me van a permitir que no me detenga en este punto en concreto. No sabría ni por dónde empezar y siento una pereza oceánica ante la perspectiva de ponerme a buscar y citar los cientos, miles de ejemplos de declaraciones racistas, xenófobas, malintencionadas, difamadoras, insultantes y vejatorias del independentismo, tanto civil como político, hacia España, los españoles, Europa, la UE, el Rey, la Constitución o el Estado de derecho.
Si hay una industria exitosa en la Cataluña nacionalista de los últimos cuarenta años, esa es la del odio. Un odio desacomplejado e institucionalizado del que son víctimas, a diario, de las formas más sutiles hasta las más grotescas, tanto los catalanes no nacionalistas como el resto de los españoles.
6. "Desde pequeños les inculcan el odio a España en los colegios".
La escuela catalana es, junto con TV3, la principal herramienta de consolidación y expansión del nacionalismo catalán y el brazo armado del adoctrinamiento ideológico independentista. Ya en el Programa 2000, la hoja de ruta a largo plazo del nacionalismo catalán elaborada por la Administración Pujol en 1990, se hablaba de la enseñanza como un sector clave en la estrategia de radicalización de la población catalana.
En ese documento, que puede consultarse aquí, se instaba a "impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes", se pedía elaborar "un plan de formación permanente y de reciclaje del profesorado que tenga en cuenta los intereses nacionales", se abría la posibilidad de subvencionar a las editoriales que elaboraran libros escolares que se centraran en "la historia, la geografía, el arte, la literatura y la economía" de los inexistentes Países Catalanes, se exigía vigilar "de cerca" la elección de los inspectores educativos y se "incidía" en las asociaciones de padres, a las que se proponía surtir de dirigentes "con criterios nacionalistas".
Del adoctrinamiento de los escolares catalanes en la escuela catalana hablan a las claras las esteladas que ondean en sus patios, las pintadas nacionalistas que adornan sus muros, los lazos amarillos y las representaciones teatrales en las que se obliga a los niños a escenificar las votaciones del 1-O y la "represión" de la Policía Nacional.
7. "En los libros de texto de las escuelas catalanas pone que Cataluña es un país".
El sindicato catalán de profesores AMES realizó el año pasado un estudio comparativo de los principales manuales de ciencias sociales usados en los colegios catalanes y llegó a la conclusión de que en ellos "hay planteamientos ideológicos partidistas y tendenciosos".
En ese estudio se pone de manifiesto que en los libros de texto se margina y se reduce hasta la irrelevancia la enseñanza de la historia y la geografía españolas, se dice que la principal ley catalana es el Estatuto de Autonomía, se habla de forma habitual de unos "Países Catalanes" y se rebautiza la Corona de Aragón como "Corona catalanoaragonesa".
El estudio de AMES incluye también un ranking de adoctrinamiento ideológico coronado por las editoriales Barcanova y Cruïlla, seguidas de las editoriales La Galera, Vicens Vives, Santillana, Edebé y Aula. En muchos casos, esas editoriales realizan manuales de texto "neutros" destinados al resto de España y otros con las mentiras nacionalistas habituales destinados al mercado catalán.
8. "El puerto de Barcelona está desierto y vienen muchos menos turistas".
Barcelona registró un descenso oficial del 5,3% en las reservas de los hoteles durante el último trimestre de 2017. Pero las cifras reales son bastante mayores y alcanzan el 30% en el terreno de la hostelería y el 25-30% de caída en las ventas acumuladas del sector. En diciembre de 2017, las cifras de venta de los hoteles de cinco estrellas en Barcelona registraron un descenso en sus cifras de facturación de un 35%.
El 25 de enero, el Gremio de Hoteles de Barcelona puso de manifiesto el descenso del número de turistas que visitan la ciudad y pidió a las administraciones que frenaran la sangría de visitantes. Un descenso del que sólo se puede culpar en un 50% al proceso independentista. El restante 50% le corresponde a la campaña de demonización del turismo emprendida por Ada Colau, su equipo y sus socios de gobierno, y de la que se pueden ver sus frutos por toda Barcelona en forma de pintadas que instan a matar a los turistas o a que se vuelvan a su casa.
9. En Cataluña normalmente te aceptan, vengas de donde vengas y si te apetece integrarte y conocer sus costumbres serás uno más. Con o sin idioma. Cada uno es tan catalán como quiera sentirse.
Una afirmación aplicable a Madrid, Jerez, Valencia, Toledo o Cuenca, pero jamás a Cataluña. Porque es en esas ciudades donde jamás se ha oído en boca de alguno de sus ciudadanos la frase "deberías darnos las gracias por haberte acogido" dirigida a otro español.
Observatorio de la Radicalización en el País Vasco
La imposición nacionalista del euskera mantiene 56.000 puestos de trabajo en el País Vasco
www.latribunadelpaisvasco.com 4 Marzo 2018
Un informe elaborado por la consultora Siadeco para el Gobierno vasco ha puesto de manifiesto que las políticas públicas de imposición del euskera desde las instituciones autonómicas han generado su propio sector económico. De este modo, la obsesión de nacionalistas e independentistas (con la aquiescencia indispensable de partidos como el PP o el PSE-PSOE) por implantar en la sociedad vasca el aprendizaje y el uso de un idioma que apenas es la lengua materna de un 10% de los vascos ha impulsado una industria, fundamentalmente educativa y de profesionales y empresas asociadas a la formación y la comunicación, cuyo mantenimiento depende casi exclusivamente de que se siga conservando la coacción del Ejecutivo regional para el aprendizaje y la utilización del vascuence.
La maquinaria económica que se ha alimentado alrededor de la enseñanza y de la utilización forzosa del euskera genera anualmente un total de 2.800 millones de euros, un 4,2% del PIB del territorio.
Tan impresionante es el tamaño de la vorágine empresarial, tanto del sector público como privado, puesta en marcha alrededor de un idioma que apenas habla habitualmente el 13% de los vascos, que el sector del euskera supone el 6,3% del empleo de la Comunidad Autónoma Vasca, con 56.142 puestos de trabajo, 42.724 de ellos directos, 3.748 indirectos y 9.670 inducidos. Esta aportación del vascuence a la economía vasca es similar, en cuanto al PIB, a la de los parques tecnológicos (5%), la educación (5,4%) o el turismo (5,8%).
Entrevista con la empresaria e impulsora de Mos Movem
Úrsula Mascaró: “Si no se actúa ya en Baleares, acabaremos como Cataluña”
Nacho Doral okdiario 4 Marzo 2018
Úrsula Mascaró es la diseñadora y empresaria que lidera Mos Movem, una plataforma ciudadana que ha plantado cara al proyecto de inmersión lingüística en catalán que el gobierno de socialistas y nacionalistas ha puesto en marcha para erradicar el español de la Administración, la Educación y la Sanidad públicas en las Islas Baleares. Mascaró
ha logrado que la sociedad balear se mueva y haga frente al ‘decretazo’ que exige que el catalán sea un requisito para trabajar como médico o enfermero. Su denuncia de la catalanización imparable ha animado a muchos ciudadanos a dar el paso, y en su primera manifestación el pasado 18 de febrero reunieron a miles de personas. Pero también le ha supuesto las primeras amenazas por parte del nacionalismo pancatalanista.
P.-¿ Cómo surge Mos Movem?
R.- Nace en octubre, cuando el independentismo catalán enseña su versión más agresiva, cuando vimos que llegaban a este punto tan extremo en el que están. Nadie creía que se iba a llegar hasta aquí en Baleares. Los nacionalistas tienen unas ideas muy fijas, y son como una religión. Se van 3.000 empresas de Cataluña por la ruina que trae el separatismo y siguen apoyándolo. Hablando con amigos (alguno trabaja en un hospital) y viendo lo que pasaba pensé: espero no pasen a las islas. Y dijimos esto no puede ser. Hicimos un grupo en Facebook y hasta aquí hemos llegado. Y la verdad es no pensaba que hubiese tanta gente que estuviese harta.
P. ¿Le produce vértigo la política?
R.- Mire, no tengo ni idea de la política y mi opinión de ellos es muy mejorable. Soy empresaria, y yo lo que sé hacer son zapatos. Tengo una empresa que da trabajo a 500 personas, y al principio da miedo porque necesito venderlos para mantener empleos y que sobreviva la empresa. Entonces arriesgas, porque no es una broma. En un principio sólo queríamos denunciar la imposición en Menorca, después se extendió a Palma de Mallorca, y ahora ha saltado a otras comunidades porque este es un problema nacional que ya tienen en Valencia, en Navarra o van a tener muy pronto en Galicia y en otros sitios gracias a los nacionalismos.
P.-¿ Qué respuesta han recibido desde los partidos?
R.-De todo. El PSIB (socialistas) está un poco callado, Mès (nacionalistas) nos atacan con todas las armas, con insultos machistas, nos han llamado hasta ‘erección’ en artículos, me dicen que salgo para vender zapatos, que no soy menorquina porque he dicho que mis ciudades favoritas son Palma y Londres o que me gusta Tokio. Es absurdo. Ciudadanos y PP nos apoyaron en la manifestación, pero nos da igual la política. Lo que queremos son soluciones y que podamos convivir en paz porque esto es un lío muy gordo.
P-¿Y cree que pueden darlas?
R.- Pues habrá que hablar más con ellos para que se mojen. Porque los políticos no actúan contra la persecución del español, y les pagamos para que dar soluciones y no para crear problemas. Hay cosas que se deben unificar. El nacionalismo lingüístico es fanatismo, y lo están fomentando los políticos cada uno en su ‘zonita’ donde son los reyes. Se ha llegado muy lejos.No sé como se arregla, pero les pagamos sueldos hasta vitalicios así que, ¡que trabajen y lo solucionen!
P. – Cerca de 10.ooo personas acudieron la primera convocatoria de Mos Movem en Palma. ¿Les sorprendió el éxito?
R.- Según algunos éramos cuatro, digo, ¡pues vaya cuatro más grande! (risas). Calculamos entre 10.000 y 12.000 personas, en Menorca se puso en evidencia que los medios locales se movilizaron, y en la de Palma hizo que fueran los medios nacionales los que nos prestaran atención. Lo que se demostró es que hay mucha gente que no quiere que nos pase como en Cataluña. En este momento, los independentistas son sólo el 13 % de los que votan. Muy poco si tenemos en cuenta que además vota el 50 % de la población. Es una minoría muy pequeña, pero el problema es el de los pactos. El PSIB-PSOE pacta con ellos y se vende. Y cuando gobiernan las minorías, el problema se hace gordo. Por ejemplo, cuando para aprobar presupuestos tienes que poner el catalán en todos los lados. Y están vendidos.
P.- Ahora gobierna en Baleares la socialista Armengol, y antes el PP.¿Quién tiene más responsabilidad en lo que está pasando?
R.- El Gobierno central, con PSOE o con PP hace mucho que se ha venido vendiendo a los nacionalistas con ‘pactitos’. A Pujol o al nacionalismo vasco. Esto es el resultado de muchos años de cesiones, de decisiones fáciles y de no trabajar como se debe. Hay que tener una visión más de futuro. Y desde el principio se vendieron todos. Ni Felipe González, ni Aznar, ni Zapatero ni Rajoy han enfocado el problema correctamente y mira ahora adónde nos han conducido los nacionalismos.
P.- Mos Movem ha salido a la calle para protestar contra el decreto que quiere hacer que el catalán sea un requisito para trabajar en la Sanidad balear ¿Se ha rebajado esa exigencia?
R.- Antes de la manifestación y las protestas necesitaban el catalán y una acreditación, lo que impidió que 500 auxiliares de enfermería no pudieran optar a las oposiciones. Saliendo a la calle hemos conseguido que puedan presentarse y que se les concedan dos años para acreditarlo. Pero sigue siendo un requisito. Y es ridículo. La gente lo que quiere es que un médico, un auxiliar o un celador sea bueno y todos entienden el español, que es la lengua oficial de todas las comunidades. Con el español deberías poder trabajar en todo el territorio nacional porque estamos en España y así lo dice la Constitución. Que el catalán sea un mérito, como el mallorquín, inglés, alemán, sueco o el que sea, de acuerdo, como hacer un máster en Estados Unidos. Y que te den un punto, pues vale. Pero no que cuente ¡cuatro puntos! como supone el catalán. Es injusto y excluyente, porque hace que los médicos se vayan o no quieran venir.
P. ¿Es real que los nacionalistas se quejen de que no se pueda ser atendido en la lengua materna si es el catalán? ¿Existe tal demanda?
R.- Es falso, y además, ridículo. De 7.000 quejas, sólo hubo cinco por no hablar catalán.Todo el mundo habla castellano y los que las presentan son cuatro radicales que hacen ruido. ¿Los derechos de uno hasta dónde llegan? No entiendo ese egoísmo del nacionalismo, lo siento. ¿Hay derecho a perder a un montón de médicos y que un paciente se quede sin ser atendido porque una señora que entiende el español exija que la atiendan en catalán? Es un problema inexistente que han creado porque detrás de todo está lo que quieren: los Países Catalanes.
P.- ¿Cuáles son los próximos pasos de Mos Movem?
R.- Seguimos siendo un grupo apolítico de Facebook al que siguen 14.000 personas, que nos vamos a seguir movilizando contra estas injusticias, pero además vamos a crear la Sociedad Civil Balear para organizarnos económica y funcionalmente. Nada de un partido político, no me gusta, pero debemos organizarnos.
P. ¿Ha recibido amenazas?
R. – Sí, claro (risas). Ya en septiembre comenzaron a intentar boicotearme y me decían por internet algunas mujeres que no me comprarían más por ‘españolista’. No sé lo que es exactamente porque soy española y, que yo sepa, no hay nada malo en serlo. Me dicen tonterías como que odio el catalán y yo no tengo ningún problema, me gustan todos los idiomas, pero no que me los impongan. También me han amenazado con darme una paliza por Twitter y he recibido insultos xenófobos, incluso que no soy menorquina. Hubo uno al que luego le invité a conocerme y a que visitara mi fábrica. Y ahora me he hecho su colega (risas). A mí estas cosas no me ofenden, pero es cierto que la familia se preocupa.
P.- Usted es una empresaria de éxito, vende a otros países, incluso ha vestido con sus bailarinas a top models como Claudia Schiffer. ¿Entiende este nivel de fanatismo en España?
R.- Eso de querer ser tan de un sitio y rechazar todo lo otro no lo entiendo. A mí me gusta la Unión Europea, las Naciones Unidas, y que cuanto más unidos estemos todos mejor. Tengo otra visión del mundo, pero ese ‘nosotros’ del nacionalismo es como una religión, un dogma al que me cuesta mucho entender. Es cierto.
P. – ¿Por qué no existe ese respeto a la recíproca?
R.- Porque desde los distintos gobiernos se ha tratado al nacionalismo como a un niño malcriado: siempre se ha cedido en todo, incluso demasiado, como la Educación o la policía, y ahora quieren más. No hablo como una política o una filóloga, sino como una madre y una persona de la sociedad civil. Pero hay veces en que hay que plantarse.
P. – ¿Hay solución?
R.- Se ha tratado mal el problema nacionalista, pero veo que la solución pasa por tener mucha paciencia, y hacerles ver que ¿para qué quieren independencia…? No nos quieren a los españoles pero ¿qué hemos hecho mal…? .Estamos mejor juntos, y la solución es que entiendan que les están engañando y vendiendo un paraíso ficticio. Pero es muy complicado porque hay mucho fanático. Pero más del 50 % de catalanes son y se sienten españoles. Y aquí en Baleares son sólo un 13 % los independentistas, y menos aún los que quieran irse a unos Países Catalanes. Por ahora el problema es mínimo, pero nos están complicando la vida y tenemos que solucionarlo y hacer algo. Porque de momento son pocos, pero mira cuando llegan a gobernar por los pactos. Por eso, si no se actúa ya, y desde la Educación, llegaremos a lo de Cataluña.
ASESINOS QUE CONSERVAN CALLES
La Memoria Histórica protege las calles dedicadas a criminales de izquierda
Juan E. Pflüger gaceta.es 4 Marzo 2018
Con la Ley de Memoria Histórica se comete el importante agravio de mantener las calles y todo tipo de reconocimientos a quienes sí fueron criminales.
Que la Ley de Memoria Histórica es una imposición ideológica es algo que nadie puede dudar. Es dictar la realidad de la historia a base de decreto, como ya se hizo en los totalitarismos comunistas que tanto gustan a nuestra izquierda. Pero en la visión sesgada con la que se está aplicando se comete el importante agravio de mantener las calles, monumentos, menciones y todo tipo de reconocimientos a quienes sí fueron criminales. Es más, sus crímenes fueron cometidos para extender el comunismo, la ideología política en cuyo nombre se han cometido los mayores crímenes conocidos en la historia de la humanidad.
Entre los criminales españoles que tuvieron responsabilidades en la represión cometida en la retaguardia del Frente Popular destacan:
Santiago Carrillo, el responsable de Paracuellos
El histórico líder del Partido Comunista de España, Santiago Carrillo, fue el responsable de la seguridad en Madrid durante la Guerra Civil tras la huida del Gobierno a Valencia en noviembre de 1936. Bajo su responsabilidad y con su colaboración activa se produjeron las sacas de las cárceles de la capital que acabaron con varios miles de muertos en municipios próximos. Entre ellos destacan Paracuellos, la mayor fosa común de la Guerra Civil; y los crímenes en el cementerio de Aravaca. El Ayuntamiento de Madrid, bajo el mandato de la popular Ana Botella, decidió premiar su labor otorgándole una calle. No es la única, varios municipios españoles aprobaron mociones similares tras la muerte del comunista.
La dirigente comunista, que disfruta hoy en día de varias calles en municipios de España e incluso se le han erigido estatuas, pronunció la amenaza de muerte más clara de la historia parlamentaria de la Segunda República. El día 11 de julio de 1936, Calvo-Sotelo fue asesinado durante la madrugada siguiente, tras un duro discurso en el que el líder de Renovación Española criticaba al Gobierno del Frente Popular por no haber sido capaz de parar la ola de crímenes políticos cometidos por militantes de partidos de izquierdas con total impunidad. La Pasionaria dijo: “Has hablado por última vez”. Ella siempre lo negó y el presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio, no dudó en borrar la amenaza del diario de sesiones. Pero hay un testimonio que deja claro que, pese a los intentos de ocultarlo, la líder comunista había pronunciado la condena de muerte de Calvo-Sotelo.
Per no fue su único hito criminal demostrado. En un mitin en Valencia manifestó, ante miles de comunistas convencidos y fanatizados, una frase que prendió la mecha de la represión en la capital provisional de la zona frentepopulista durante la guerra: “Más vale condenar a cien inocentes a que se absuelva a un solo culpable”.
Indalecio Prieto, el socialista que asesinaba a la sombra
No solamente la estatua que luce ante la sede de Nuevos Ministerios, hasta 23 calles distribuidas por la geografía española tiene uno de los máximos responsables de los crímenes cometidos por los socialistas antes y durante la Guerra Civil. Su guardia personal, ‘La Motorizada’, tenía a gala la extrema violencia con la que actuaban contra los miembros de partidos de derechas durante la República. Además fue uno de los responsables de la compra de armas para las milicias socialistas, incluidas las que se usaron durante la revolución de Asturias, que costó la vida a centenares de personas. Entre sus frases más significativas se encuentran incitaciones claras a la violencia: “Nosotros nos comprometíamos a desencadenar la revolución, porque no tenemos otras armas”
Largo Caballero, el ‘Lenin español’
Ferviente revolucionario, era uno de los más firmes defensores de la revolución y la violencia para llegar al poder. Muchas de sus más célebres frases así lo atestiguan: “Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos”. Y no dudaba en alentar a sus seguidores para que aumentaran la represión contra sus adversarios políticos: “Cuando el Frente Popular se derrumbe -anunció-, como se derrumbará sin duda, el triunfo del proletariado será indiscutible. Entonces estableceremos la dictadura del proletariado, lo que quiere decir la represión de las clases capitalistas y burguesas”
Largo Caballero tiene calle en doce capitales españolas y una estatua en Nuevos Ministerios en Madrid. Además sigue siendo una de las referencias del actual Partido Socialista Obrero Español.
Rafael Alberti, un poeta de los paseos y las purgas
Este hombre paseaba por el frente con una pistola al cinto, recitando versos y sin haber luchado jamás en la trinchera junto a quienes se jugaban la vida alentados por sus charlas. Fue uno de los responsables de la publicación El Mono Azul, donde él y los otros miembros del denominado Comité de Depuración mantenían una columna llamada “A paseo”, en la que se señalaba el nombre de los intelectuales que debían ser “depurados” –entiéndase asesinados- por su carácter de contrarrevolucionarios. Entre las personas señaladas se encuentran Miguel de Unamuno, Pedro Muñoz Seca, Manuel García Morente, Fernando Vela, e incluso sus amigos de años anteriores Ernesto Giménez Caballero y Rafael Sánchez Mazas.
Actualmente tiene calles dedicadas en docenas de municipios y es hijo predilecto de Andalucía desde que le otorgaron ese título en 1984.
Luis Companys, el impulsor del separatismo violento
Creó, en mayo de 1936 -meses antes del estallido de la Guerra Civil-, el Comité Militar Revolucionario. Estaba compuesto por 8.000 voluntarios separatistas miembros de su partido, especialmente de las Juventudes de Esquerra Republicana-Estat Catalá, a las que dotó de 20.000 fusiles comprados con dinero público.
Tras el estallido de la Guerra, estas milicias serían el núcleo del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña, fundadas por un decreto del presidente Companys el 26 de julio de 1936 y que sembró el terror en la retaguardia durante la guerra.
Durente este período, bajo su mandato y responsabilidad directa fueron asesinadas 8.129 personas en Cataluña. Sin juicio ni garantías legales. En su mayor parte eran civiles pertenecientes a partidos de derechas, miembros del clero o empresarios. Ordenó la creación de campos de concentración, como el de Omells de Na Gaia y autorizó a las diferentes formaciones del Frente Popular a constituir sus propias checas. Él mismo firmaría sentencias de muerte.
Margarita Nelken, una represora formada en la URSS
Margarita Nelken fue una política socialista que, una vez empezada la Guerra Civil, se convirtió en furibunda comunista afiliándose al PCE. Entre sus aportaciones a la “dignidad” y sus muestras de “talento”, según ha declarado Pablo Iglesias, se encuentran algunas actuaciones claramente represivas en la retaguardia del bando republicano. Alentó la revolución de Asturias de 1934 en la que las milicias socialistas, anarquistas y comunistas se levantaron contra la entrada de tres ministros de la derechista CEDA que había ganado las elecciones un año antes y no se les había permitido entrar en el Gobierno. Fruto de su vinculación a estos hechos fue condenada a veinte años de prisión. Logró a escapar y se refugió en la estalinista Unión Soviética, donde recibió la formación como agente.
Su labor, tras su regreso en febrero de 1936 para presentarse a las elecciones, primero fue la de dinamitar el PSOE y fortalecer al PCE y luego, una vez comenzada la guerra, la de actuar abiertamente como comunista. Hoy en día, numerosos municipios, especialmente en Badajoz, que era la circunscripción electoral por la que se presentaba a las elecciones, tienen calles con su nombre. Incluso algunos han puesto el nombre de esta criminal a centros culturales.
Juan Negrín, el hombre que robó el oro de Moscú
Getafe y al menos otros catorce municipios en la Comunidad de Madrid tienen una calle, plaza o centro municipal con el nombre del jefe de Gobierno republicano que alargó la Guerra Civil con el único objetivo de contentar a Stalin. Fue el responsable de arruinar a España regalando el oro de sus reservas a la URSS.
Durante los últimos días de la guerra se dedicó a acumular un importante tesoro que embarcó en el yate Vita y que trasladó a México con la excusa de poder mantener a los exiliados que fueran a Amércia y fletar barcos para su salida de España. Finalmente ese dinero acabó en manos de Prieto, quien lo gestionó para que los exiliados socialistas que habían pertenecido a su entorno vivieran desahogadamente durante el exilio.
Las trece rosas, terroristas adoradas por la progresía
Las 13 rosas, nombre con el que se conoce a 13 jóvenes fusiladas el 5 de agosto de 1939 tras ser condenadas por un tribunal, son una clara muestra de la “corrección política” impuesta desde la izquierda. La misma placa que colocó el Ayuntamiento de Madrid en 1988 en el lugar en el que fueron fusiladas ya deja clara la fábula montada desde la izquierda radical que ha calado en la sociedad. En dicha placa se puede leer que “dieron su vida por la libertad y la democracia”. Pero la realidad es que pertenecían, en su mayor parte, a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), la rama juvenil del comunismo en España que aspiraba a implantar en nuestro país un régimen tan libre y demócrata como lo era el de Stalin en la URSS, país desde el que se financiaban y al que había escapado, tras la Guerra Civil, su máximo dirigente: Santiago Carrillo.
Las JSU, a las que pertenecía la mayoría de las 13 rosas, habían tenido una destacada participación en la represión republicana en Madrid durante la Guerra Civil. No en vano, esta organización política controlaba y dirigía directamente cinco checas donde se torturó y asesinó a cientos de personas. Está perfectamente documentado en los papeles del PCE que bajo control de su organización juvenil se encontraban las checas de Mendizabal 24, la de la calle Rimundo Lulio, la de Santa Isabel 46, la del Convento de las Pastoras de Chamartín y la de la calle Granda 4.
Además participaron en la acción represiva de varias cárceles de partidos políticos y tuvieron un papel destacado en las sacas cometidas para asesinar a miles de presos sin mediar juicio alguno. Quienes las presentan como garantes de la democracia suelen olvidar, entre otros, este detalle: a ellas se les juzgó, pero ellas participaron en una organización que asesinó sin juicio a miles de personas y que, en el momento de ser detenidas, se había convertido en un grupo terrorista dirigido por José Pena, Severino Rodríguez y Federico Bascuñana.
Brigadas Internacionales, voluntarios para asesinar a españoles
Cincuenta mil voluntarios de todo el mundo. Venidos a España para asesinar a españoles en una guerra en la que no tenían más interés que el de la aventura. Manejados por la Internacional Comunista, acabaron siendo la propaganda de Stalin para introducir el comunismo en el mundo occidental.
Son adorados por la izquierda, que las reivindica hasta el punto de construir monumentos declarados ilegales por la Justicia en lugares como la Universidad Complutense de Madrid. Su espíritu es el del hombre que fue encargado de organizar las Brigadas Internacionales, André Marty, “el carnicero de Albacete”.
Pero el caso más llamativo de criminales de la izquierda, en este caso de repercusión internacional, lo encontramos en el municipio madrileño de Torrejón de Velasco, donde podemos visitar la calle de José Stalin.

References: artículo 155
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 resolución 
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