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Timestamp: 2017-11-17 17:24:26+00:00

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1. En su primera reunión plenaria, celebrada el 6 de marzo de 1995, la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, de conformidad con el artículo 4 de su reglamento, nombró una Comisión de Verificación de Poderes, cuya composición estaba basada en la de la Comisión de Verificación de Poderes de la Asamblea General de las Naciones Unidas en su cuadragésimo noveno período de sesiones, e integrada por los nueve miembros siguientes: China, Estados Unidos de América, Federación de Rusia, Fiji, Honduras, Namibia, Portugal, Suriname y Togo.
2. La Comisión de Verificación de Poderes celebró una sesión el 9 de marzo de 1995.
3. El Sr. Petro Catarino (Portugal) fue elegido por unanimidad Presidente de la Comisión.
4. La Comisión tuvo ante sí un memorando del Secretario General, de fecha 8 de marzo de 1995, sobre el estado de la acreditación de los representantes que participaban en la Cumbre. El Secretario de la Comisión presentó a ésta información adicional sobre las acreditaciones recibidas por el Secretario General después de la publicación del memorando.
5. El Presidente propuso que la Comisión aceptara las credenciales de todos los representantes indicados en el memorando del Secretario General, en la inteligencia de que se comunicarían al Secretario General lo antes posible las credenciales oficiales de los representantes mencionados en el párrafo 2 de dicho memorando. El Presidente propuso a la Comisión, para su aprobación, el siguiente proyecto de resolución:
La Comisión de Verificación de Poderes,
Habiendo examinado las credenciales de los representantes en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social mencionados en el memorando del Secretario General de fecha 8 de marzo de 1995,
Acepta las credenciales de dichos representantes.
6. La Comisión aprobó el proyecto de resolución sin votación.
7. A continuación, a propuesta del Presidente, la Comisión acordó recomendar a la Cumbre que aprobara un proyecto de resolución en el que se aprobaba el informe de la Comisión de Verificación de Poderes.
Medidas adoptadas por la Cumbre
8. En la décima sesión plenaria, celebrada el 10 de marzo de 1995, la Cumbre examinó el informe de la Comisión de Verificación de Poderes (A/CONF.166/7).
9. La Cumbre aprobó el proyecto de resolución recomendado por la Comisión en su informe (para el texto, véase el capítulo I, resolución 3). En el párrafo 2 del capítulo II figura una lista de los Estados y las organizaciones de integración económica regional que participaron en la Cumbre.
REUNIÓN DE JEFES DE ESTADO O DE GOBIERNO
1. La reunión de Jefes de Estado o de Gobierno tuvo lugar los días 11 y 12 de marzo de 1995. Hicieron declaraciones los siguientes 134 Jefes de Estado o de Gobierno o sus representantes personales:
Excmo. Sr. Poul Nyrup Rasmussen Primer Ministro del Reino de Dinamarca y Presidente de la Cumbre
Excmo. Sr. Eduardo Frei Ruiz Tagle Presidente de la República de Chile
Excmo. Sr. Presidente Soeharto República de Indonesia
Excmo. Sr. Sardar Farooq Ahmad Khan Leghari Presidente de la República Islámica del Pakistán
Excmo. Sr. Li Peng Presidente del Consejo de Estado de la República Popular China
Excmo. Sr. P. V. Narasimha Rao Primer Ministro de la República de la India
Excmo. Sr. Franz Vranitzky Canciller Federal de la República de Austria
Excmo. Sr. Tomiichi Murayama Primer Ministro del Japón
Excmo. Sr. Ingvar Carlsson Primer Ministro del Reino de Suecia
Excmo. Sr. Leonid D. Kuchma Presidente de Ucrania
Excmo. Sr. Felipe González Primer Ministro del Reino de España
Excmo. Sr. Franc'ois Mitterrand Presidente de la República de Francia
Excmo. Sr. Willem Kok Primer Ministro del Reino de los Países Bajos
Excmo. Sr. Robert G. Mugabe Presidente de la República de Zimbabwe
Excmo. Sr. Kim Young Sam Presidente de la República de Corea
Excmo. Sr. Su"leyman Demirel Presidente de la República de Turquía
Excmo. Sr. Sam Nujoma Presidente de la República de Namibia
Excmo. Sr. Blaise Compaore Presidente de Burkina Faso
Excmo. Sr. Marc Forné Molné Jefe de Gobierno del Principado de Andorra
Excmo. Sr. Capitán (en retiro) Jerry John Rawlings Presidente de la República de Ghana
Excmo. Sr. Lamberto Dini Presidente del Consejo de Ministros de la República de Italia
Excmo. Sr. Dr. Cheddi B. Jagan Presidente de la República de Guyana Excmo. Sr. Martti Ahtisaari Presidente de la República de Finlandia Excmo. Sr. Helmut Kohl Canciller de la República Federal de Alemania
Excelentísima Señora Gro Harlem Brundtland Primera Ministra del Reino de Noruega
Excmo. Sr. Lech Walesa Presidente de la República de Polonia
Excmo. Sr. Jean-Luc Dehaene Primer Ministro del Reino de Bélgica
Excmo. Sr. Liamine Zeroual Presidente de la República Democrática Popular de Argelia
Excmo. Sr. Ion Iliescu Presidente de Rumania
Excmo. Sr. Sheikh Jaber Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah Emir del Estado de Kuwait
Excmo. Sr. Dató Seri Dr. Mahathir Mohamad Primer Ministro de la República de Malasia
Excmo. Sr. Dr. Janez Drnovsek Primer Ministro de la República de Eslovenia
Excmo. Sr. El Hadj Omar Bongo Presidente de la República del Gabón
Excmo. Sr. Levon Ter-Petrossian Presidente de la República de Armenia
Excmo. Sr. Paul Biya Presidente de la República del Camerún
Excmo. Sr. Habib Thiam Primer Ministro de la República del Senegal
Excmo. Sr. Václav Klaus Primer Ministro de la República Checa
Excmo. Sr. Alberto Fujimori Fujimori Presidente de la República del Perú
Excmo. Sr. Chuan Leekpai Primer Ministro del Reino de Tailandia
Excmo. Sr. Ali Hassan Mwinyi Presidente de la República Unida de Tanzanía
Su Majestad el Rey Mswati III del Reino de Swazilandia
Excmo. Sr. Joaquim Alberto Chissano Presidente de la República de Mozambique
Excmo. Sr. Kim Pyong Sik Vicepresidente de la República Popular Democrática de Corea
Excmo. Sr. Victor S. Chernomyrdin Primer Ministro de la Federación de Rusia
Excmo. Sr. Dr. Ernesto Samper Pizano Presidente de la República de Colombia
Excmo. Sr. Ing. Juan Carlos Wasmosy Presidente de la República del Paraguay
Excmo. Sr. Percival James Patterson Primer Ministro de Jamaica
Excmo. Sr. Fidel V. Ramos Presidente de la República de Filipinas
Excelentísima Señora Begum Khaleda Zia Primera Ministra de la República Popular de Bangladesh
Excmo. Sr. Albert Gore Vicepresidente de los Estados Unidos de América
Excmo. Sr. Lennart Meri Presidente de la República de Estonia
Excmo. Sr. Heydar Alirza ogly Aliyev Presidente de la República de Azerbaiyán
Excmo. Sr. Dr. Ramiro de León Carpio Presidente de la República de Guatemala
Excmo. Sr. Maréchal Mobuto Sese Seko Presidente de la República del Zaire
Excmo. Sr. Dr. Fidel Castro Ruz Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de la República de Cuba
Excmo. Sr. Dr. Ntsu Mokhehle Primer Ministro del Reino de Lesotho
Excmo. Sr. Ketumile Masire Presidente de la República de Botswana
Excmo. Sr. Puntsagiin Jasrai Primer Ministro de Mongolia
Excmo. Sr. Paul Keating Primer Ministro de Australia
Excmo. Sr. Daniel Toroitich arap Moi Presidente y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la República de Kenya
Excmo. Sr. Dr. Franjo Tudjman Presidente de la República de Croacia
Excelentísima Señora Ruth Dreifuss Consejera Federal, Jefa del Departamento Federal del Interior De la Confederación Suiza
Excmo. Sr. Haris Silajdzic Primer Ministro de la República de Bosnia y Herzegovina
Excmo. Sr. Dr. Edward Fenech Adami Primer Ministro de la República de Malta
Excmo. Sr. Lic. Gonzalo Sánchez de Losada Presidente de la República de Bolivia
Excelentísima Señora Violeta Barrios de Chamorro Presidenta de Nicaragua
Excmo. Sr. Jacques Santer Presidente de la Comunidad Europea
Excmo. Sr. Nelson Rorihlahla Mandela Presidente de la República de Sudáfrica
Excmo. Sr. Alberto Dahik Vicepresidente de la República del Ecuador
Excmo. Sr. Chandrika Bandaranaike Kumaratunga Presidente de la República Socialista Democrática de Sri Lanka
Excmo. Sr. Daniel Kablan Duncan Primer Ministro de la República de Co^te d'Ivoire
Excmo. Sr. Edward A. Shevardnadze Presidente de la República de Georgia
Excmo. Sr. Ing. José María Figueres Olsen Presidente de la República de Costa Rica
Excmo. Sr. Yoweri Kaguta Museveni Presidente de la República de Uganda
Excmo. Sr. Alpha Oumar Konare Presidente de la República de Malí
Excmo. Sr. Abdellatif Filali Primer Ministro del Reino de Marruecos
Su Eminencia Ángel Cardenal Sodano Secretario de Estado de la Santa Sede
Excmo. Sr. Alyaksandr Lukashenka Presidente de la República de Belarús
Excmo. Sr. John Bruton Primer Ministro de Irlanda
Excmo. Sr. Guntis Ulmanis Presidente de la República de Letonia
Excmo. Sr. Islam A. Karimov Presidente de la República de Uzbekistán
Excmo. Sr. General Lansana Conte Presidente de la República de Guinea
Excmo. Sr. Dr. Mario Frick Primer Ministro del Principado de Liechtenstein
Excmo. Sr. Dr. Sali Berisha Presidente de la República de Albania
Excmo. Sr. Capitán Yahya A. J. J. Jammeh Presidente de la República de Gambia
Excmo. Sr. Dr. Arpád Go"ncz Presidente de la República de Hungría
Excmo. Sr. Algirdas Mykolas Brazauskas Presidente de la República de Lituania
Excmo. Sr. David Oddsson Primer Ministro de la República de Islandia
Excmo. Sr. Dr. Carlos Roberto Reina Idiáquez Presidente de la República de Honduras
Excmo. Sr. Man Mohan Adhikari Primer Ministro del Reino del Nepal
Excmo. Sr. Hassan Gouled Aptidon Presidente de la República de Djibouti
Excmo. Sr. Zhelyu Zhelev Presidente de la República de Bulgaria
Excmo. Sr. General Joþo Bernardo Vieira Presidente de la República de Guinea-Bissau
Excmo. Sr. Jean-Claude Juncker Primer Ministro del Gran Ducado de Luxemburgo
Excmo. Sr. Glafcos Clerides Presidente de la República de Chipre
Excmo. Sr. Ange-Félix Patasse Presidente de la República Centroafricana
Excmo. Sr. Sidi Mohamed Ould Boubacar Primer Ministro de la República de Mauritania
Excmo. Sr. Kiro Gligorov Presidente de la ex República Yugoslava de Macedonia
Excmo. Sr. Dr. Carlos Alberto Wahnon de Carvalho Veiga Primer Ministro de la República de Cabo Verde
Excmo. Sr. Teniente General Omer Hassan Ahmed Al-Bashir Presidente de la República del Sudán
Excmo. Sr. Dr. Armando Calderón Sol Presidente de la República de El Salvador
Excmo. Sr. Andrei Nicolae Sangheli Primer Ministro de la República de Moldova
Excmo. Sr. Renzo Ghiotti Capitán Regente de la República de San Marino
Excmo. Sr. Emomali Rakhmonov Presidente de la República de Tayikistán
Excmo. Sr. Runaldo Ronald Venetiaan Presidente de la República de Suriname
Excmo. Sr. Michal Kovac Presidente de la República de Eslovaquia
Excmo. Sr. Edem Kodjo Presidente de la República del Togo
Excmo. Sr. Dr. Kennedy A. Simmonds Primer Ministro de Saint Kitts y Nevis
Excmo. Sr. Jacinto Peinado Vicepresidente de la República Dominicana
Excmo. Sr. Halifa Houmadi Primer Ministro de la República Federal Islámica de las Comoras
Excmo. Sr. Sylvestre Ntibantunganya Presidente de la República de Burundi
Excmo. Sr. Abdorabo Mansoor Hadi Vicepresidente de la República del Yemen
Excmo. Sr. Miguel dos Anjos da Canha Lisboa Trovoada Jefe de Estado de la República Democrática de Santo Tomé y Príncipe Excmo. Sr. Francisque Ravony Presidente de la República de Madagascar Su Alteza Sheik Sultán Bin Zayed Al-Nahayan Viceprimer Ministro de los Emiratos Árabes Unidos Excmo. Sr. Philip Muller Ministro de Relaciones Exteriores de la República de las Islas Marshall Excmo. Sr. Dr. Paulo Renato de Souza Ministro de Educación y Deportes de la República Federativa del Brasil Excmo. Sr. José Ángel Gurria Treviña Ministro de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos de México
Excmo. Sr. Abdallah Kallel Ministro de Estado, Asesor del Presidente de la República de Túnez
Excmo. Sr. Désiré Vieyra Ministre d'Etat, Chargé de la Coordination de l'Action Gouvernante de la República de Benin Excmo. Sr. Peter Gresham Ministro de Bienestar Social de Nueva Zelandia Excmo. Sr. Sheikh Isa Bin Ali Al-Khalifa Ministro del Trabajo y Asuntos Sociales del Estado de Bahrein Excmo. Sr. Sadoom Hamadi Asesor de la Oficina del Presidente de la República del Iraq Excmo. Sr. Ratu Jo Nacola Ministro de Desarrollo Regional y Asuntos Multiétnicos de la República de Fiji Excmo. Sr. Dharmanand Goopt Fokeer Ministro de Seguridad Social y Solidaridad Nacional de la República de Mauricio Excmo. Sr. Ismail Shafeeu Ministro de Planificación, Recursos Humanos y Medio Ambiente de la República de Maldivas Excmo. Sr. Ali Khalil Ministro de Asuntos Sociales y Trabajo de la República Árabe Siria Excmo. Sr. Fares Bouez Ministro de Relaciones Exteriores de la República del Líbano Excelentísima Señora Salwa Damen Al-Masri Ministra de Desarrollo Social del Reino Hachemita de Jordania Excmo. Sr. Omar Mustafa Muntasser Ministro de Relaciones Exteriores de la Jamahiriya Árabe Libia Excmo. Sr. Anthony A. Ani Ministro de Relaciones Exteriores y Hacienda de la República Federal de Nigeria Excmo. Sr. Arse`ne Tsaty-Boungou Ministro de Relaciones Exteriores de la República del Congo Excmo. Sr. Usmonakun Ibraimov Viceprimer Ministro de la República de Kirguistán
Excmo. Sr. Dr. Ali Akbar Velayati Ministro de Relaciones Exteriores de la República Islámica del Irán *
* El representante de la Republica Islamica del Iran entrego un mensaje del Jefe de Estado de su pais por adelantado, el 10 de marzo de 1995.
APROBACIÓN DEL INFORME DE LA CUMBRE
1. El Relator General presentó y revisó oralmente el proyecto de informe de la Cumbre (A/CONF.166/L.4 y Add.1) en la 14¦ sesión plenaria, celebrada el 12 de marzo de 1995.
2. En la misma sesión, la Cumbre aprobó el proyecto de informe, en su forma revisada, y autorizó al Relator General a que completara el informe, de conformidad con la práctica de las Naciones Unidas, con vistas a presentarlo a la Asamblea General en su quincuagésimo período de sesiones.
1. En la 14¦ sesión plenaria, celebrada el 12 de marzo de 1995, el representante de Filipinas, en nombre de los Estados Miembros de las Naciones Unidas que son miembros del Grupo de los 77 y China, presentó un proyecto de resolución (A/CONF.166/L.6) en el que se expresaba el agradecimiento de la Cumbre al país anfitrión.
2. En la misma sesión, la Cumbre aprobó el proyecto de resolución (para el texto, véase el capítulo I, resolución 2).
3. También en la misma sesión, formularon declaraciones los representantes de Filipinas (en nombre de los Estados Miembros de las Naciones Unidas que son miembros del Grupo de los 77 y China), Francia (en nombre de la Unión Europea) y los Estados Unidos de América.
4. Después de que el Secretario General hubo hecho una declaración, el Presidente de la Cumbre formuló una declaración final y declaró clausurada la Cumbre.
Signatura Título o descripción
A/CONF.166/1 Programa provisional
A/CONF.166/2 Reglamento provisional: nota de la Secretaría
A/CONF.166/3 Cuestiones de organización y de procedimiento: nota de la Secretaría
A/CONF.166/4 Acreditación de las organizaciones no gubernamentales de conformidad con las normas de participación establecidas en la decisión 2 del Comité Preparatorio: nota de la Secretaría
A/CONF.166/5 Nota verbal de fecha 2 de febrero de 1995 dirigida a la secretaría de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social por la Misión Permanente de Bangladesh ante las Naciones Unidas
A/CONF.166/6 Participación de organizaciones intergubernamentales en los trabajos de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social: nota de la secretaría de la Conferencia
A/CONF.166/7 Informe de la Comisión de Verificación de Poderes
A/CONF.166/8 Nota verbal de fecha 11 de marzo de 1995 dirigida a la secretaría de la Cumbre por la delegación de Grecia ante la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social
A/CONF.166/L.1 Proyecto de declaración y proyecto de programa de y Corr.1 y 2 acción: nota del Secretario General A/CONF.166/L.2 Propuestas adicionales para el proyecto de declaración y el proyecto de programa de acción: nota de la Secretaría
A/CONF.166/L.3 Informe de la Comisión Principal y Add.1, Add.1/Corr.1 a 3, Add.2 y 3, Add.3/Corr.1, Add.4, Add.4/Corr.1, Add.5 a 7, y Add.7/Corr.1
A/CONF.166/L.4 Proyecto de informe de la Cumbre y Add.1
A/CONF.166/L.5 Declaración y Programa de Acción de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social: proyecto de resolución presentado por Filipinas (en nombre de los Estados Miembros de las Naciones Unidas que son miembros del Grupo de los 77 y China)
A/CONF.166/L.6 Expresión de agradecimiento al pueblo y al Gobierno de Dinamarca: proyecto de resolución presentado por Filipinas (en nombre de los Estados Miembros de las Naciones Unidas que son miembros del Grupo de los 77 y China)
A/CONF.166/INF/1 Información para los participantes
A/CONF.166/INF/2 Lista provisional de delegaciones ante la Cumbre y Add.1
A/CONF.166/INF/3 Lista de documentos distribuidos para información y Add.1 a 4
A/CONF.166/PC/28 Informe del Comité Preparatorio de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social acerca de la labor realizada en su tercer período de sesiones.
Discurso del Primer Ministro de Dinamarca y Presidente de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, Sr. Poul Nyrup Rasmussen
El astroanuta estadounidense, James Lovell, no tenía dudas acerca de las cualidades del planeta Tierra cuando en 1968, mientras se encontraba a bordo de la astronave Apolo 8, describió a la Tierra como un gran oasis en la inmensidad del espacio.
Pero no hemos tratado a nuestro planeta en una forma que justifique esa descripción. Con frecuencia el hombre ha tratado a la naturaleza de forma imprudente y con falta de previsión. Gradualmente estamos comenzando a mejorar nuestro proceder. Pero el hombre ha tratado al hombre todavía peor. En este siglo solamente hemos vivido bajo el espectro de dos guerras mundiales y de regímenes totalitarios, además de la bomba atómica.
La seguridad del Estado ha sido más importante que la seguridad de las personas. Hemos aprendido finalmente que la seguridad real y duradera se basa en la seguridad de las personas.
Hemos llegado a un punto crítico para la humanidad. Finalmente reconocemos que la seguridad de las personas es el tema principal de los planes internacionales.
Dejemos, pues, que el foco de atención de esta Cumbre sea la seguridad de la gente.
La Cumbre es la primera de su especie, una Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social. Nos incumbirá una tarea rectora y de orientación.
Deseo agradecer a la Asamblea General de las Naciones Unidas por haber elegido a Copenhague como sede para la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social. El Gobierno y el pueblo de Dinamarca están orgullosos de ser anfitriones de esta Cumbre.
Les doy la bienvenida a Copenhague y a Dinamarca. Espero que tengan tiempo de llegar a conocer este país, su gente, su cultura y su desarrollo social.
Deseo expresar mi profunda gratitud a la Cumbre por haberme elegido Presidente.
Mi tarea se ve facilitada por la formidable labor realizada por el Secretario General de las Naciones Unidas, sus colaboradores en la Secretaría, y el Comité Preparatorio.
En particular, deseo rendir homenaje al Presidente del Comité Preparatorio, Embajador Juan Somavía de Chile. Durante años trabajó con tesón y dedicación para hacer realidad esta Cumbre.
Aprovechémosla para convertir el análisis de problemas y posibilidades en compromisos y acciones concretas, como hicimos en Río.
Si queremos moldear el futuro, debemos tener metas, ambiciones y decisiones. Las tenemos. Estamos reunidos aquí para fomentar el desarrollo social y la justicia social, y para hacer de las necesidades, derechos y aspiraciones de la gente el centro de nuestras decisiones y acciones conjuntas. Queremos iniciar una nueva era de cooperación internacional entre los gobiernos y las personas basada en un espíritu de coparticipación.
Los temas básicos que se han de examinar en la Cumbre: la pobreza, el empleo y la integración social, han sido elegidos con acierto. En esta Cumbre examinaremos los problemas reales, aquellos que afectan a todos. En consecuencia, la Cumbre está en el centro mismo de toda labor política y del buen gobierno.
Debemos centrar la atención en la seguridad humana. Es preciso mantener la seguridad humana y el progreso social garantizando condiciones de vida adecuadas.
La seguridad de cada persona tiene que ver con el ingreso suficiente y el empleo, la educación y la capacitación, la salud y la vivienda, la igualdad y la protección legal, y el ejercicio de los derechos humanos.
La palabra clave es solidaridad. Los medios son el poder político y el crecimiento económico sostenible utilizado para los fines adecuados. No se trata de determinar si esto es algo que podemos hacer. Se trata de establecer prioridades y actuar con decisión.
Debemos encontrar nuevas respuestas para esas cuestiones fundamentales y sobradamente conocidas.
La pobreza está vinculada a la falta de acceso a los recursos, entre éstos, el conocimiento. Los encargados de formular las políticas olvidan con facilidad a los pobres. Los programas de lucha contra la pobreza no son por sí solos suficientes. Es necesaria la participación democrática para garantizar igual acceso a las oportunidades, los servicios públicos y la vida política.
Todos los gobiernos deberían emprender políticas orientadas a una mejor distribución de la riqueza y el ingreso. Debemos ofrecer protección social y oportunidades a quienes no se pueden mantener por cuenta propia. Debemos ayudar a quienes están en una situación social angustiosa. En resumen, debemos habilitar a la gente para que se conviertan en auténticos copartícipes en el desarrollo de nuestras sociedades.
Con respecto a los países más pobres, debemos ampliar la acción nacional a fin de que comprenda medidas internacionales de solidaridad.
Durante muchos años la comunidad internacional estuvo dividida en bloques ideológicos. Esta Cumbre es histórica, pues, por primera vez después de la guerra fría, nos da la oportunidad, de compartir una visión común acerca de la forma de resolver los problemas sociales del mundo.
Dejemos que esta Cumbre de esperanza dé lugar a mejores oportunidades de intercambiar experiencias. Ningún país puede afirmar que ha resuelto sus problemas sociales. Algunos países son ricos, algunos son pobres. La gravedad de los problemas varía, pero tienen una cosa en común: son una afrenta a la dignidad humana y una amenaza para la humanidad si no se les atiende oportunamente.
Los problemas sociales son de una magnitud y una complejidad que exigen soluciones nuevas, alianzas nuevas y valores nuevos. Muchas naciones tienen sistemas de asistencia social que podrían servir de inspiración a otras. A nosotros nos incumbe la tarea de alentar a la gente a tomar parte activa en la creación de nuevas sociedades.
Hemos aprendido que el progreso social no se hará realidad dejando simplemente que actúen las fuerzas del libre mercado. Sólo la voluntad política de invertir, nacional e internacionalmente, en el bienestar de las personas, logrará el objetivo de la seguridad social.
El sector privado, incluidos el comercio y la industria y las empresas, debe asumir su parte en la responsabilidad de resolver los problemas sociales.
Esta nueva alianza para el desarrollo social debe consistir en medidas que permitan a los pobres y a los desfavorecidos participar plena y productivamente en la economía y en la sociedad.
Esta Cumbre es un programa político, histórico y único para el desarrollo social a nivel mundial. Pero no debemos dar la impresión de que la Cumbre por sí sola podrá cambiar en forma radical la vida diaria. Es preciso que las palabras vayan seguidas de obras.
Por consiguiente, el verdadero significado de la Cumbre tendrá que medirse por lo que suceda después. Este es sólo el comienzo de un nuevo proceso mundial. Pero la diferencia entre la semana pasada y la semana próxima debería ser una mayor toma de conciencia y la movilización de recursos en pro del desarrollo social.
Nos reunimos aquí en Copenhague para una Cumbre de esperanza, compromiso y acción.
Transformemos la esperanza en acción. Eso es lo que se espera de nosotros.
Estoy cierto de que podemos forjar una nueva alianza para el desarrollo social. La Cumbre de Copenhague significará una diferencia, porque nosotros lo hemos decidido así.
Discurso del Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. Boutros Boutros-Ghali
El mensaje de esta Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social debería ser inequívoco. Hoy día la comunidad internacional se está pronunciando claramente en contra de la injusticia social, la marginalización y la pobreza en el mundo.
De manera que, ahora que celebramos el cincuentenario de la Organización, deberíamos hacernos algunas serias preguntas acerca de nuestra propia trayectoria.
Deberíamos preguntarnos cuán en serio nos hemos tomado los compromisos establecidos en la Carta. ¨Podemos decir que hemos cumplido el compromiso solemne, adquirido hace 50 años en San Francisco, de promover "el adelanto económico y social de todos los pueblos"?
La economía mundial de hoy afecta a todos. Sabemos que no todos sus efectos son positivos. Debilita los tradicionales vínculos de solidaridad entre las personas; ha dejado al margen a países y regiones enteras; la diferencia entre ricos y pobres se está haciendo más pronunciada.
De manera que la tarea que hoy tenemos ante nosotros es nada más y nada menos que la de reconsiderar el concepto de responsabilidad social colectiva.
Se requiere un nuevo contrato social, a nivel mundial, para dar esperanza a los Estados y las naciones, a los hombres y mujeres de todo el mundo. Ese debería ser el foco de atención de esta Cumbre Mundial. Así es como creo que debería interpretarse su labor.
Cuando en 1992 la Asamblea General tomó la iniciativa de convocar esta Cumbre Mundial, tenía por objetivo hacer del desarrollo social una prioridad importante de la comunidad internacional. El programa de esta reunión en la Cumbre recoge fielmente esa intención. Discutiremos la forma de llevar adelante la lucha contra la pobreza; la forma de combatir la marginalización y la desintegración sociales; la forma de crear empleo productivo; y la forma de despertar una nueva conciencia acerca de la responsabilidad social a nivel internacional.
De esas preocupaciones se desprende claramente que esta Cumbre Mundial de Copenhague es parte de un proceso. Es parte del proceso de reflexión profunda y de debate en que se ha embarcado la comunidad internacional, acerca de sí misma y de su futuro, y acerca del papel de cada ser humano.
Como parte de este replanteamiento colectivo, la comunidad internacional ha reflexionado bastante acerca de la posición del ser humano tomado individualmente. En Río examinamos la relación entre el ser humano y el medio ambiente. En Viena nos ocupamos del ser humano como portador de derechos. La persona humana como ser colectivo fue el tema de la Conferencia sobre Población de El Cairo. Una vez más, la persona humana, esta vez en relación con la situación y los derechos de la mujer, nos reunirá en septiembre en Beijing.
El concepto de desarrollo social confiere coherencia y perspectiva a todo el proceso de reflexión a que ha estado abocada la comunidad internacional.
El desarrollo social determina que sólo dentro de un orden social basado en la justicia puede cada ser humano realizar plenamente sus posibilidades. El desarrollo social dictamina, asimismo, que el verdadero progreso económico es imposible sin el progreso en la esfera social. El desarrollo social es también la respuesta política, y digo política en el sentido más amplio de la palabra, de la comunidad internacional a la sociedad global en que vivimos. Esa es la razón por la que considero que parte de la tarea de las Naciones Unidas consiste en tratar de dar esa respuesta, a partir de ahora.
Indudablemente, nadie tiene una respuesta o un modelo ya preparados. Pero podemos definir lo que yo llamaría "objetivos prioritarios", que son básicamente tres:
Suministro de protección social para el individuo;
Asistencia a la integración social;
Es sobre esos tres objetivos prioritarios que querría reflexionar algunos instantes ante ustedes.
La protección social del individuo es la finalidad última de nuestra Conferencia. Me parece importante que, en el preciso momento en que nos aprestamos a comenzar nuestros trabajos, no perdamos de vista el vínculo indisoluble que existe entre el fomento del desarrollo social y la protección de los derechos humanos.
Desde 1948, la dimensión social de los derechos humanos está expresamente establecida en la Declaración Universal. Esa dimensión fue reafirmada todavía más en los Pactos de 1966, especialmente en el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, cuya importancia deseo recordar. Es en este contexto que nació, algunos años más tarde, la noción fundamental del derecho al desarrollo.
Es en nombre de este concepto y de los valores en que se funda que tenemos hoy día la obligación imperiosa de abordar la miseria del mundo.
En efecto, es necesario recordar que actualmente 1.300 millones de personas viven en un estado de pobreza absoluta. Hay que recordar también que 1.500 millones de personas no tienen acceso a la atención más elemental de la salud. Sabemos además que las primeras víctimas de la pobreza son las mujeres, pues ellas representan más del 70% de los desheredados de la Tierra.
Cabe destacar también que, si bien las desigualdades sociales se deben combatir en todo el planeta, los problemas no se plantean con la misma gravedad ni con la misma amplitud en todas las regiones del mundo.
Sólo si tenemos constantemente presentes esas realidades del mundo podremos verdaderamente ser, aquí en Copenhague, los portavoces de todos aquellos que exigen más justicia social, y los protagonistas de una nueva política social a escala mundial.
El segundo objetivo prioritario que deseo proponer consiste en favorecer la integración social. Ello es tanto más necesario cuanto que, en todas partes del mundo, se presentan inquietantes situaciones de exclusión y marginalización.
En consecuencia, luchar por la integración social significa en primer lugar denunciar el egoísmo y la indiferencia. Significa también luchar contra todos los tipos de discriminación que reinan en el planeta, cualesquiera que sean sus causas. Significa igualmente pedir a cada uno tolerancia, solidaridad y movilización. Significa por último dar a cada hombre, a cada mujer, a cada niño, la educación necesaria para que encuentre su lugar en la sociedad.
Es, pues, muy acertadamente que la Cumbre Mundial ha puesto de relieve el vínculo entre la lucha contra la pobreza, la búsqueda de la integración social y la creación de empleos productivos. En efecto, el empleo es hoy un factor esencial de la integración. Por el contrario, el desempleo es una forma de exclusión que lleva aparejado todo el cúmulo de impedimentos sociales.
Es, en primer lugar, a los Estados que incumbe la tarea de poner en práctica políticas sociales dinámicas. El desarrollo social exige toda una acción política, especialmente en materia legislativa y reglamentaria.
Pero más allá del Estado, el desarrollo social incumbe también a la Organización en su conjunto. Desde hace tiempo que el sistema de las Naciones Unidas se viene poniendo al servicio del progreso social. Numerosos órganos, como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y numerosas instituciones especializadas, como la Organización Internacional del Trabajo y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, han realizado una labor pionera en esa esfera.
Pero, en este proyecto social nuestro, será necesario tener en cuenta también la extraordinaria capacidad de movilización de las organizaciones no gubernamentales y la facultad de integración que ofrecen la empresa privada y los inversionistas.
Garantizar la paz social es el tercer objetivo prioritario que les invito a perseguir. En efecto, existe una interacción evidente entre las cuestiones políticas y las cuestiones sociales.
Por una parte, es evidente que un medio político estable es condición necesaria para un desarrollo social armónico. Uno de los objetivos de la política es dar una realidad tangible al deseo social.
Pero por otra parte, también es evidente que un medio social dinámico es una de las condiciones necesarias para la propia estabilidad política. Un Estado plagado de desigualdades y privilegios está expuesto en potencia a las peores perturbaciones sociales. Un Estado que no permite una integración social satisfactoria y que genera un gran número de marginados corre peligro de sufrir las explosiones sociales más imprevisibles. Hay que decirlo con toda claridad: la serenidad política corre paralela a las satisfacciones sociales.
Todavía más, hoy sabemos que la mayor parte de los conflictos armados a que debe hacer frente la Organización de las Naciones Unidas son conflictos que se desarrollan en el interior mismo de las naciones.
Sabemos también que la mayor parte de ellos tienen causas económicas y sociales evidentes. En consecuencia, debemos afirmar una vez más que existe un lazo indisoluble entre la promoción del desarrollo y la preservación de la paz.
Si he querido situar a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social dentro de la perspectiva de los grandes objetivos que persiguen las Naciones Unidas, es porque, en mi calidad de Secretario General de la Organización, soy consciente de la responsabilidad colectiva que tenemos con respecto a las generaciones futuras. Deseo, pues, que la Organización cuente con los medios necesarios para realizar las actividades posteriores a esta Conferencia, a fin de que las importantes recomendaciones que aquí se adopten se puedan encarnar en la realidad de los pueblos y las naciones. Confío en que las instituciones de Bretton Woods participarán plenamente en la acción social que estamos en vías de redefinir y replantear.
Porque el proyecto de desarrollo social es el modo que tiene la comunidad internacional entera de decir
!No a la fatalidad de la crisis!
!No a la persistencia de las desigualdades!
!No al despedazamiento del mundo!
Al elevar la cuestión social al rango de las prioridades universales, queremos tomar las riendas del destino colectivo de la sociedad internacional y concluir un nuevo pacto de solidaridad a escala del planeta.
Me corresponde ahora clausurar la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social.
Lo que tenemos ante nosotros es una tarea aún más importante que la que acabamos de terminar satisfactoriamente. Pues los documentos, por bien preparados que estén, y los compromisos, por serios que sean, deben resistir la prueba del tiempo. Es nuestro deber velar por que lo hagan.
No querría clausurar esta reunión sin expresar mi profundo reconocimiento a todos aquellos cuya contribución personal ha hecho posible esta Cumbre.
Al Embajador Somavía, cuyo país propuso la Cumbre, y en cuyos anchos hombros descansaron en tan gran medida sus preparativos. Permítaseme encomiar su incansable labor en pro de la Cumbre; guió el proceso de negociación con tenacidad, habilidad y dedicación; su intelecto, su espíritu, su perseverancia y su optimismo nos sirvieron para alcanzar el éxito. Nuestra gratitud se extiende también a los talentosos diplomáticos que tan hábilmente asistieron al Embajador Somavía en su labor, tanto aquí como en Nueva York: el Embajador Richard Butler de Australia, el Embajador Koos Richelle de los Países Bajos, el embajador Ismil Razali de Malasia y el Embajador Prakesh de la India.
A usted, Señor Secretario General, por los incansables esfuerzos que realizó personalmente en favor de la Cumbre, lo que demuestra su dedicación al papel de las Naciones Unidas en el desarrollo. Muchos de los Jefes de Estado y de Gobierno que nos han acompañado en los últimos dos días conocen de primera mano la profundidad de su convicción. Si esta Cumbre contó con la asistencia de tantos estadistas eminentes, ello se debió, no en pequeña medida, a usted personalmente y también a todo el personal de la Secretaría de las Naciones Unidas, encabezado por el Secretario General Adjunto, Sr. Ismat Kittani y el Secretario General Adjunto, Sr. Nitin Desai, y al Coordinador de la Conferencia, Sr. Jacques Baudot, quienes fueron el verdadero pilar de la Cumbre.
Y, finalmente, a todos los demás participantes de la sociedad civil, que aportaron su experiencia, su talento, y sobre todo su imaginación y entusiasmo a esta Cumbre y sus preparativos. Su espíritu y su impaciencia por lograr cambios infundieron mucha pasión y energía a nuestra tarea.
La Declaración que acabamos de aprobar dice que la Asamblea General debería celebrar un período de sesiones extraordinario en el año 2000 dedicado a evaluar cuánto habremos avanzado para entonces en la aplicación de los resultados de esta reunión. Me gustaría que, cuando nos reunamos en cinco años más para dar una mirada retrospectiva a esta Cumbre de esperanza, como muchos la han llamado, la veamos como una Cumbre de expectativas cumplidas.

References: artículo 4
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