Source: https://www.slideshare.net/Praxisfhycs/mario-roberto-santucho-escritos
Timestamp: 2018-05-26 18:27:31+00:00

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Poder burgués y poder revolucionario by alfredozitarrosa 2828 views
2. http://www.scribd.com/people/view/3502992-jorge MARIO ROBERTO SANTUCHO PRT-ERP ESCRITOS http://www.scribd.com/Insurgencia 2
3. Resoluciones del V Congreso EL PARTIDO REVOLUCIONARIO DE LOS TRABAJADORES PRT Delta del Paraná, julio de 1971 PRÓLOGO Esta nueva edición de las resoluciones del V Congreso del Partido Revolucionario de losTrabajadores tiene una importancia singular por el marco político en que es lanzada, por losobjetivos que nos proponemos alcanzar con ella. El IV Congreso de nuestro Partido (marzo de 1968) fue la culminación de un proceso deconstrucción revolucionaria muy embrionario que dio como fruto una pequeña organizaciónrevolucionaria en vías de proletarización, liberada en lo fundamental de la presióndominante de las clases hostiles, no proletarias. El IV Congreso del PRT caracterizócientíficamente la situación del país, entendió el carácter de la crisis del capitalismo, de surégimen de dominación política y apreció correctamente las potencialidades de la claseobrera y el pueblo argentino, lo que permitió vislumbrar la perspectiva de guerrarevolucionaria que a partir del Cordobazo (mayo de 1969) comenzó a vivir nuestra patria. Esacomprensión armó políticamente a la organización y le permitió desarrollar ricasexperiencias revolucionarias en el curso de una creciente actividad combativa de la claseobrera y el pueblo argentino. Entre esas experiencias sobresale la participación del Partidoen el rosariazo de setiembre de 1969 en el cual la organización intervino de lleno enEmpalme Graneros, en la toma de una Radio y en el curso de la lucha, con las masas en lacalle, una unidad de combate del PRT tomó un puesto de la Gendarmería recuperando dosfusiles FAL y pistolas. Mientras en todo el país la organización fue incrementando suparticipación vanguardizando la aplicación de métodos violentos, los sectores con influenciapequeño-burguesa aún subsistentes, principalmente en la dirección, se resistían a latransformación de la organización que llevaba aparejado el cumplimiento fiel de lasresoluciones del IV Congreso y esa resistencia se transformó en lucha de clases abierta en elinterior del Partido a partir de octubre de 1969. La crisis que esa lucha provocó fue resueltaprecisamente en el V Congreso (julio de 1970) que constituyó un nuevo salto cualitativo en lavida de la organización y el punto de partida en la construcción efectiva del PartidoRevolucionario marxista-leninista en nuestro país. Desde el V Congreso en adelante, con prácticamente todos los problemas teóricos ypolíticos de nuestra revolución resueltos débil aún en su organización pero ya con unaprimera estructura nacional de cuadros sólidos y lo que es fundamental, con un aceptablepeso proletario en su estructura y en su dirección, el Partido se lanza firme yorganizadamente a asumir sus grandes responsabilidades revolucionarias; se desembarazade los elementos no proletarios que aún conservaban peso importante en la dirección; sereorganiza bajo sólidos y explícitos lineamientos principistas marxistas-leninistas,proletarios; crea el ERP en correspondencia ortodoxa con la concepción marxista-leninistade la guerra revolucionaria prestando especial atención al modelo vietnamita y se preparapara desarrollar operaciones de propaganda armada. Las resoluciones del V Congreso han tenido una influencia decisiva en la formación denuestra organización y la seguirán teniendo porque encaran y resuelven los problemas 3
4. fundamentales, dominantes, de la construcción de la organización revolucionaria propias dela estructura económico-social argentina, a saber: 1) La lucha de clases en el seno del Partido marxista-leninista. 2) El tipo de fuerza militar necesaria para librar la guerra popular y prolongada, urbana yrural, de masas, que desarrolla y desarrollará en Argentina y la imprescindible necesidad dela dirección del Partido marxista-leninista sobre esa fuerza militar. 3) La comprensión y explicitación de que la lucha armada y no armada de las masas,pacífica y violenta, en todas sus variadas y complejas manifestaciones es parte inseparable dela guerra popular revolucionaria; que tiene carácter decisivo la permanente vinculación yconvergencia, mutuo apoyo, interinfluencia, de la lucha armada y no armada, de lasoperaciones militares con las manifestaciones, huelgas, ocupaciones de fábricas, ocupacionesvilleras de tierras, intervención electoral y otras formas de lucha no armada, violenta ypacífica, de las masas obreras populares. 4) Que esa convergencia, interrelación, ha de lograrse por medio de la hábil intervencióndirigente del Partido marxista-leninista y los dos tipos de organizaciones revolucionariasfundamentales por él creadas y dirigidas, el Ejército Revolucionario del Pueblo y el Frente deLiberación Nacional. Desde el V Congreso hasta ahora, en casi tres años de dura lucha, el PRT, aplicando lasresoluciones votadas, ha logrado grandes avances,, ha dado sólidos pasos en el cabalcumplimiento de sus responsabilidades revolucionarias. Militantes y cuadros, entre ellosmiembros del Comité Central, han dado su vida con honor, cayendo algunos en combate,otros asesinados en la cámara de tortura, otros ejecutados fría y premeditadamente por elenemigo. Pero su sacrificio no ha sido vano, su ejemplo y su sangre se han convertido enformidable aliciente que galvaniza y une cada vez más a los mejores elementosrevolucionarios de nuestro pueblo en torno al PRT, bajo la bandera y la estrella quesimbolizan al Ejército Revolucionario del Pueblo. La autoridad que ha ido adquiriendo con su consecuente lucha ha rodeado a nuestroPartido del aprecio y el interés de la vanguardia, así como la actividad guerrillera del ERP leha ganado el cariño y la admiración de amplios sectores de masas. Este interés de lavanguardia se ha acrecentado ante el avance del GAN, la concreción de la elección y laproximidad del establecimiento del gobierno parlamentario del Frejuli que se proponedetener y desviar el proceso revolucionario en marcha. Agotado el intento de la burguesía deaplastar la lucha de las masas y consolidar el capitalismo en Argentina mediante una bárbaraDictadura Militar, los políticos burgueses y la casta militar deciden recurrir a la alternativaparlamentaria. Conscientes de la potencia que han adquirido las fuerzas revolucionarias seven obligados a echar mano, en este nuevo intento de revitalización del agonizantecapitalismo, a todas sus cartas, a la proclamada unidad entre todos los políticos burgueses, aun nuevo gobierno de "unidad nacional que "pacifique" el país, que aniquile las fuerzasrevolucionarias actualmente en desarrollo, que aleje el peligro de una revolución socialista.Ese plan llamado GAN se ha concretado corporizándose en el nuevo gobierno parlamentariode Cámpora-Solano Lima que entra en escena agitando la bandera de la tregua. Frente a él sealza el ERP dirigido por nuestro Partido como clara y sólida opción revolucionaria, aunquecon fuerzas insuficientes y distintos déficits relacionados con su pequeñez y juventud. Así, lavanguardia obrera y la intelectualidad revolucionaria visualizan cada vez más al PRT comoconsistente organización marxista-leninista que permite y necesita canalizar la energía de losmiles de elementos revolucionarios proletarios y no proletarios, que han hecho sus primerasy muy ricas experiencias en el reciente período de lucha antidictatorial de nuestro pueblo. Como uno de los medios de satisfacer ese interés, de hacer conocer nuestra línea, demostrar la estrategia, la táctica y los métodos de acción revolucionaria que nuestro Partido 4
5. ha aplicado en el logro de sus avances, reeditamos hoy el folleto del V Congreso y tinaselección de documentos y resoluciones posteriores. Nuestra esperanza es que esta edición contribuya a consolidar nuestros lazos con elproletariado, a fortalecer al PRT y colocarlo en las mejores condiciones posibles para afrontarexitosamente las grandes y complejas tareas de la revolución socialista argentina. Mario Roberto Santucho, junio de 1973. INTRODUCCIÓN Entre los días 29 y 30 de julio de 1970 se reunió clandestinamente el V Congreso delPartido Revolucionario de los Trabajadores. Desde su IV Congreso, en marzo de 1968, elPartido había vivido accidentadas alternativas en sus esfuerzos por transformarse en unpartido proletario y de combate, alternativas que entre noviembre de 1969 y julio de 1970 semanifestaron como una profunda crisis, producto de la eclosión abierta de la lucha de lasclases en su interior. Este proceso culminó justamente en el V Congreso, que marcó un virajefundamental en la vida de la organización. Protagonistas de esta importante reunión fueron compañeros representantes de lascélulas de la organización diseminadas en distintos puntos del país. El V Congreso secaracterizó por la firme determinación en asumir las complejas y variadas tareas propias delproceso de guerra revolucionaria que comenzaba a vivir nuestra patria y nuestro pueblo, porsu buena composición social y por la seria, responsable, entusiasta y afanosa discusión queterminó por definir con precisión la línea del Partido e iluminar así, mediante la aplicacióncorrecta de los principios generales de la ciencia marxista-leninista a las condicionesconcretas de la revolución argentina, el largo y victorioso camino a recorrer. El folleto que ahora presentamos a la vanguardia obrera y a los intelectualesrevolucionarios contiene como material fundamental las resoluciones del V Congreso denuestro Partido. Saldamos con esta edición una deuda revolucionaria: la demora excesiva enla publicación de estos materiales. Si bien se habían adelantado impresiones mimeografiadasy una edición parcial y muy defectuosa técnicamente, su circulación fue escasa. La presenteedición completa, con el agregado de algunas resoluciones posteriores del Partido y delprograma del ERP, constituye un material que expone adecuadamente la línea general de laorganización. La importancia dirigente fundamental del Partido surge nítidamente del análisis de estematerial que muestra el carácter consciente de la actividad desarrollada por nuestraorganización y la discusión y elaboración permanente de la línea. Los pocos meses deexperiencia vividos por nosotros a partir del V Congreso nos han permitido comprobarcotidianamente y comprender más claramente la corrección de la concepción marxista-leninista sobre el papel del Partido en un proceso de guerra revolucionaria, concepción quenos esforzamos por aplicar consecuentemente, conscientes de que ello constituye uno denuestros aportes fundamentales a los problemas de la revolución argentina ylatinoamericana. Julio de 1971 LA LUCHA DE CLASES EN EL SENO DEL PARTIDO El siguiente análisis de la lucha de clases en el Partido utiliza como punto de referenciaPolémico un proyecto de resolución del Comité Central, de autocrítica y convocatoria al VCongreso, presentado por Candela, Polo, Bernardo, Alonso y Matías, en abril del presente 5
6. año. Este documento es una de las primeras exposiciones oficiales del Centrismo, y pese a sucarácter elemental, las tergiversaciones y graves faltas a la clandestinidad que contiene,resulta útil su respuesta, por cuanto expone algunos de los principales argumentos que elCentrismo utilizó en la lucha interna. Debido a la estructura del documento centrista, que constituye no un análisis objetivo,una crítica revolucionaria, un aporte a la línea del Partido, sino que es un alegato fraccional,con contenido de clase dirigido a minar la moral del Partido, a confundir a los sectores másdébiles en base a tergiversaciones, exageraciones y mentiras. El primer paso de la crítica adicho documento es, necesariamente, un análisis de la lucha de clases en el seno del Partido,una recapitulación de la situación interna del Partido, del contexto en que el documento hasido elaborado, de las fuerzas sociales que representan las tendencias en lucha. Naturalmenteque los teóricos del centro, pese a su nueva preocupación crítica, no tienen ningún interés endesentrañar esta vital cuestión. Nosotros, con el interés superior de hacer de nuestraorganización un Partido Proletario Revolucionario, lo hemos venido haciendo desde la épocadel morenismo e insistiremos una vez más conscientes de que la importancia fundamental deesta batalla radica en que de ella puede emerger el Partido inmunizado del virus morenista,principal forma en que la pequeña burguesía se introduce en nuestro Partido para actuarnegativamente en su seno como agentes de las clases hostiles a la Revolución Socialista. La teoría marxista del Partido Revolucionario enseña que en todo momento talorganización está expuesta a la manifestación de la lucha de clases en su seno. Ello esinevitable en su primera etapa, en el período del nacimiento de tal organización; muyprobable en el período de formación y desarrollo y aún posible su retorno en PartidoProletario maduro. Mientras subsista el capitalismo en el mundo, mientras se desarrolle lalucha de clases en la sociedad, todo partido revolucionario sufrirá su influencia, la presión delas clases en pugna. Ello puede permanecer latente, oculto, desenvolviéndose en formasubterránea, solucionándose en parte por el ejercicio de la crítica y de la autocrítica, o puedehacer eclosión transformándose en manifiesta [lucha de clases] con el surgimiento detendencias, tal como ha ocurrido en nuestro Partido. La lucha de clases en el Partido se corresponde con la lucha de clases en el seno de lasociedad. La exacerbación de los antagonismos de clase, la maduración de la situación,agudizan la lucha de clases en el seno del Partido, clarificado sus distintas tendencias ypreparando un desenlace que -de resultar un triunfo del ala proletaria- acelera la maduracióndel Partido Proletario Revolucionario, poniéndolo en condiciones de jugar su papel dirigentey creador. La lucha de clases en el seno del Partido tiene una importancia fundamental porque eltriunfo del proletariado en esta lucha interior, apunta a la resolución de uno de los problemasfundamentales de toda revolución: a) la creación por el proletariado y la intelectualidadrevolucionaria del Partido Revolucionario, herramienta principal y decisiva que hará posibleel triunfo posterior de la revolución, b) la adopción de una línea correcta para undeterminado período. Las manifestaciones de la lucha de clases acarrean graves trastornos al Partido y suelendarse con suma dureza e intensidad. Todos recordamos las históricas batallas de Lenin en elseno de la socialdemocracia rusa. El Partido Comunista chino también soportó fuertes luchase importantes desgarramientos. En el caso de estos dos partidos fueron varias las divisiones yrupturas Irreversibles. El Partido Comunista vietnamita, en cambio, culminó sus luchainteriores con la unificación del grueso de los tres partidos preexistentes, merced a laautoridad política de Ho Chi-Minh y el criterio proletario de la amplia mayoría de los cuadrosdirigentes vietnamitas. El agente introductor de las concepciones y métodos burgueses ypequeñoburgueses en el seno de las organizaciones revolucionarias es, principalmente, laintelectualidad revolucionaria, constituida por elementos provenientes de esas clases. Elbasamento proletario de un partido revolucionario, lo constituyen sus cuadros y militantes 6
7. obreros. Como explicaba Lenin, ambos elementos son imprescindibles para el Partido, desdeque éste es la fusión de la vanguardia obrera con la teoría revolucionaria. La vanguardiaobrera, hasta lograr en el curso de la lucha revolucionaria el dominio de la teoría, precisa dela intelectualidad revolucionaria de origen burgués Y pequeñoburgués. Pero esta fusión, estaunión obrero-intelectual, debe realizarse como una elevación recíproca en el seno delPartido: los obreros de vanguardia elevándose en su compresión de la teoría y losintelectuales revolucionarios, elevándose en la adopción del punto de vista, características ymétodos proletarios. Aquellos intelectuales que al no ejercer la autocrítica para corregirse y superarsepersisten en sus limitaciones de clase, se convierten en virus pequeñoburgueses y burgueses,pasan a constituir tendencias con la agudización de la lucha de clases, convirtiéndose enagentes de las clases enemigas en el seno del Partido Revolucionario. Lo mismo ocurre con aquellos obreros que adoptan las características, métodos y puntode vista pequeñoburgueses y burgueses o se burocratizan. Todo intelectual revolucionario no proletarizado, todo obrero aburguesado oburocratizado, puede orientarse correctamente en el curso de la lucha interna, comprendersus errores y corregirse en el ejercicio de la crítica y la autocrítica. A ocurrido incluso en lahistoria, particularmente en el caso de León Trotsky, Lunacharski y otros revolucionariosrusos, que la preeminencia circunstancial del individualismo, la pedantería intelectual y otraslimitaciones pequeñoburguesas, los han apartado durante años de la corriente proletaria.Pero con su consecuencia revolucionaria, su contacto con las masas obreras, terminaron porreintegrarlos al ala proletaria en una etapa posterior, cuando comprendiendo sus errorespasados y la causa de ellos y autocriticándose sinceramente, pudieron reintegrarse al Partido,contándose desde entonces entre los más firmes revolucionarios. Hechas estas puntualizaciones, que aunque están muy lejos de agotar la cuestión de claseen el seno del Partido nos ayudarán a orientarnos y comprender la prehistoria de nuestroPartido y la situación por la que actualmente atraviesa, pasaremos a una recapitulación delpasado partidario. Durante 20 años vegetó en el seno del movimiento obrero una secta que adoptó diversosnombres resumibles en el de "morenismo", por su líder N. Moreno. Surgido de los gruposintelectuales burgueses que se reivindicaban trotskystas (Quebracho, Justo y Cía.), elmorenismo se caracterizó al nacer por el criterio correcto de ir a las masas como primer pasopara la construcción de un Partido Revolucionario. La extrema juventud de sus cuadros, sudistanciamiento de la teoría y el método leninista, en esa época de difícil acceso y pocosimpáticos por la contrapropaganda stalinista, el egocentrismo propio ha todo esfuerzojuvenil, llevaron al grupo de Moreno a sucumbir desde sus comienzos ante la enorme presióndel movimiento de sindicalización masiva que vivía el país (1944-45), le imprimieron el sellosindicalista y espontaneísta del que no saldría jamás, que constituyó su característica mássaliente y lo estimularon a desarrollar sobre esa base una concepción y un método ajenos yhostiles al marxismo-leninismo, que aún hoy ejerce su influencia nociva en la vanguardia y laejerció en nuestro Partido hasta este V Congreso. La estrategia morenista suponía que el proceso revolucionario, comenzaría por unahuelga triunfante o una serie de huelgas triunfantes (un alza) que seguidas por una huelgageneral, culminaría en una insurrección de masas para cuya victoria al menor costo posible ycon garantía de revolución profunda era necesaria la dirección del Partido ProletarioRevolucionario. Suponía que las masas espontáneamente se orientarían hacia el programadel Partido y aceptarían su liderazgo. Que las Fuerzas Armadas de la burguesía sedisgregarían al embate de las masas y que el triunfo de la revolución sería un proceso rápidoe incruento. Soñaba con una revolución "antiséptica", sin ese ingrediente horrible de muertesy heridos, triunfante en base a habilidad política. Para él, el ejemplo era la Revolución Rusa 7
8. (octubre), con menos muertos y sin la guerra civil que le siguió. La Revolución China eracondenada y también su dirección por el alto costo en vidas. Esta ingenua y aristocráticapretensión empañó durante años al Partido y es la causante de la ausencia total de moral decombate, de la alergia a los riesgos más mínimos, característica de la mayoría de losdirigentes del morenismo. Señala, asimismo, que en la Argentina los sindicatos sonelementos principalísimos de aglutinamiento y dirigentes de las masas (como los Sovietsrusos), que el papel fundamental de motor y dirección de la revolución correspondía a unpuñado de fábricas de mayor concentración, lo que permitiría a un pequeño pidoencaramarse en ese proletariado y vía las organizaciones sindicales de masas (CGT) ejercersu liderazgo en todo el país. De esa estratégica extraía la táctica de centrar los esfuerzos enlas organizaciones sindicales, especialmente de las grandes fábricas, donde el Partido debíaestar, prenderse, en espera de las alzas, de la huelga general y la insurrección victoriosa. Deahí que la obligación principal de la dirección era mantener el Partido, "conservarlo", sincomprender que detener, conservar, es morir. Ese es el motivo del enormemente nocivoconservadurismo que se expandía como un gas venenoso, como un somnífero sobre elPartido, matando la iniciativa, reduciendo los objetivos a dimensiones ridículas, convirtiendola actividad en intrascendente artesanía, reemplazando el rugido del león de losrevolucionarios por tímidos y esporádicos maullidos gatunos. Esta idea originó la mentalidadtímida que en todo ve grandes peligros, retrocede ante los riesgos, considera al menormovimiento positivo una aventura y al magnificar los golpes recibidos no atina a contestarlosy es apabullado por ellos. Esta mentalidad como sabemos, caracterizó a la mayoría de losdirigentes de raíz morenista. Todo el Partido debe gravarse con letras de fuego el principiorevolucionario de que no se puede destruir al capitalismo sin "audacia y más audacia", queuna de las características más esenciales de un revolucionario es su decisión, que unrevolucionario es un hombre de acción. De su concepción sindicalista viene también el fetichismo de las comisiones internas ycuerpos de delegados como vanguardia obrera natural, la concepción de que la actividadcentral del Partido consistía en la lucha por las reivindicaciones inmediatas de fábricas y quedirigir el proletariado era tener la mayoría en la comisión interna y cuerpo de delegados yorientar desde allí la lucha de clases concreta", "estructural", es decir, la lucha sindical de losguantes y los aumentos. Para lograrlo los militantes tenían necesariamente que ocultar sucarácter de revolucionarios. La eficacia de esta militancia sindical hacía, de los militantes,tácticos, "oficiales" de la lucha de clases, de acuerdo al criterio morenista. Cada conflicto sindical se transformaba en eje de todo del Partido y su triunfo era unacuestión de honor. En cambio, la propaganda y la agitación revolucionaria era"propagandismo". El morenismo inventó ese término en el que quería señalar como erróneatoda actividad política no dependiente del sindicalismo "concreto". Intentar llevar las concepciones marxistas, el socialismo, a las masas, constituía unaactividad superestructural y por ende de segundo orden, cuando no "provocadora". Es claroque esta táctica no podía sino mantener al morenismo a la zaga (a veces del brazo) de laburocracia sindical, y los esfuerzos por diferenciarse (con un porcentaje mayor de aumento)no hacían sino hacerlo marchar detrás de los burócratas protestando y gesticulando. Es clarotambién que al omitirse la actividad independiente, propia del Partido, cuyo eje es lapropaganda y la agitación revolucionaria entre las masas, se ahogaba todo desarrollocuantitativo y cualitativo. Esta estrategia, esta táctica y los métodos que de ellas se desprenden, en vez de unir elmorenismo a las masas (objetivos que perseguía sinceramente) lo fueron, paradójicamente,alejando de ellas. Su composición se fue haciendo más y más pequeñoburguesa, hasta llegar aser en el período previo a la unificación FRIP-Palabra Obrera, casi totalmentepequeñoburguesa. No podía ocurrir de otra manera porque el sindicalismo y elespontaneísmo corresponden al punto de vista de esa clase social, cuando, influida por la 8
9. lucha obrera y/o atraída por el marxismo, adopta un obrerismo elemental de adoración delos elementos más visibles de la lucha de clases. Ese mismo alejamiento de la clase obreraprodujo la proletarización indiscriminada y formal que todos conocimos, paralelamente a supequeñoburguesamiento, la secta morenista, ya sin vitalidad, sufrió un proceso deburocratización (a la altura de la ruptura con Bengochea) con el ascenso a la dirección dehombres sin formación ni trayectoria, con las características típicas de los funcionariosarribistas. Creemos que con lo dicho es suficiente para traer a la memoria del partido los rasgosfundamentales del morenismo y su carácter social. Vayamos ahora a la historia del Partidopara encontrar los gérmenes de la transformación de la organización, los orígenes del alaleninista y proletaria que al penetrar en el tronco pequeñoburgués y ya senil del morenismo,comenzó por revitalizarlo para iniciar enseguida su transformación superadora, en unproceso dialéctico cuyo motor fue la lucha de clases interna expresada por la contradicciónantagónica pequeña burguesía-proletariado y cuyo resultado es para beneficio de larevolución socialista argentina un nuevo triunfo leninista y proletario y consecuentementeun sustancial y posiblemente definitivo paso en la transformación del PRT en la organizaciónproletaria marxista-leninista que dirigirá la lucha revolucionaria en nuestro país. En el invierno de 1963 se firmó un acuerdo de Frente único entre Palabra Obrera(representada por N. Moreno) y el FRIP (representado por 5 de sus miembros). Dichoacuerdo tenía como base ideológica la aceptación del marxismo y como fundamento políticola perspectiva de la construcción de un Partido Revolucionario Obrero. Contribuyó alacuerdo el punto de vista similar de ambos grupos de que para encarar la lucha armada -considerada como única vía para la toma del poder- era necesario construir previamente unpequeño partido revolucionario. Este acuerdo correspondía a la situación del momento enque la vanguardia discutía cómo comenzar la lucha armada y proliferaban las corrientesputchistas. Palabra Obrera había sufrido recientemente una escisión en esta dirección (grupoBengochea). Subsistían, sin embargo, dos grandes diferencias que se acordó resolver en los mesessiguientes: a) Las relaciones con el peronismo. Palabra Obrera se reivindicaba peronista deacuerdo a la táctica del entrismo y el FRIP consideraba ello incorrecto. Esta diferencia sesolucionó enseguida con el abandono del entrismo. b) Las relaciones con la CuartaInternacional y el Trotskysmo. Palabra Obrera se reivindicaba trotskysta y estaba adherida ala Cuarta Internacional; el FRIP no estaba de acuerdo con ello. Esto se resolvió más de unaño después por mayoría, en un comité central ampliado, con la incorporación plena a laInternacional. El FRIP (Frente Revolucionario Indoamericano Popular), del que estamos hablando, eraun pequeño grupo pequeñoburgués nacido en 1961 con una concepción populista y que,merced al trabajo de masas que había encarado en Santiago y Tucumán, entre sectores delproletariado azucarero y forestal y en las barriadas pobres, había ido adoptandoprogresivamente el método y las concepciones marxistas. Al tiempo del Frente único conPalabra Obrera continuaba siendo una corriente pequeñoburguesa cuyo mérito fundamentalconsistía en su orientación hacia el trabajo de masas. Al poco t tiempo de la firma de este acuerdo y en cumplimiento de una de sus cláusulas,el Frente FRIP-Palabra Obrera inicia un trabajo orgánico en Tucumán, en base a trabajosanteriores de ambos grupos. Esa actividad tiene como eje una orientación hacia elproletariado azucarero y es el punto de partida del ala leninista y proletaria del Partido. Enefecto, el proletariado azucarero vivía desde 1961 tina etapa de grandes movilizaciones, deenérgicas luchas provocadas por la profunda crisis de la industria azucarera. Esa lucha loconvirtió en la vanguardia indiscutida de la clase obrera argentina, y a partir de un ejesindical fue trascendiendo, entre otras cosas, gracias al esfuerzo de nuestro Partido, hacia elterreno político. En esta época es cuando irrumpe en el Partido un grupo de obreros que al 9
10. tiempo que se van formando como revolucionarios, adhiriendo al marxismo, incorporan a laorganización puntos de vista de clase, métodos y características proletarias (solidez, decisión,energía, estrecha relación con las masas). Influyen decisivamente sobre los intelectualesrevolucionarios que se forman con ellos y hacen predominar en la Regional Tucumán suinfluencia de clase, convirtiéndola en una regional proletaria. Este hecho, decisivo para elfuturo del Partido, lleva en germen la batalla de clases interna. Mientras la burguesíamantiene su régimen de dominación democrático-burgués, parlamentario, estacontradicción permanece larvada 2 y emerge en toda su intensidad cuando la burguesíanecesita recurrir a la Dictadura Militar de Onganía e incorpora la violencia abierta contra lasmasas como el método dominante para continuar su ofensiva antiobrera y antipopular. Es asíque la elaboración de la línea partidaria para enfrentar la nueva etapa abierta con el golpe dejunio del 66, es el terreno en que ha de manifestarse en forma abierta la lucha de clases en elseno del PRT. 3 En los últimos meses de 1966, la base obrera de la Regional Tucumán comienza aplantear la necesidad de pasar a la lucha armada. Los compañeros que hacían este planteovenían de varios años de lucha pacífica, predominantemente sindical: habían dirigidoimportantes movilizaciones obreras y sufrido finalmente una brutal derrota en ese terreno,pese a haber comenzado a utilizar métodos crecientemente violentos. El planteo de la lucha armada irrumpe en el PRT entonces no a través de estudiantes ointelectuales revolucionarios influidos por la experiencia revolucionaria de otros países.Surge de la experiencia directa de las masas obreras argentinas y es incorporada al Partidopor su vanguardia, que ha recorrido previamente el camino de la lucha pacífica, que hacomenzado por las huelgas corrientes, por la participación en elecciones, que ha pasado a laocupación de fábricas con rehenes, a la manifestaciones callejeras violentas, hasta que,cerradas todas las posibilidades legales con la asunción de Onganía, se orienta correctamentehacia la guerra revolucionaria. En estos momentos vienen a nuestra memoria numerosos recuerdos de esas luchas y nosdecidimos a referir una anécdota, a modo de ejemplo: 12 de enero de 1967. Como parte delPlan de Lucha Azucarera Nacional, la FOTIA llama a las concentraciones en otras tantasciudades pequeñas del interior de la provincia. Bella Vista es una de ellas. Allí debenconvergir los obreros de San Pablo, San José, Amalia, Bella Vista y Santa Lucía. NuestroPartido dirige en ese momento al Sindicato de San José y participa por esa vía en esaconcentración. El gobierno ha dado ya amplias muestras de sus nuevos métodos y prohibiólas concentraciones. Los obreros de San José recorren los 45 kilómetros hasta Bella Vista, envehículos, por caminos laterales previamente reconocidos. De Santa Lucía parten grupos apie, para cubrir caminando los 20 kilómetros que hay hasta el sitio de concentración. Ello sedebe al dispositivo policial que controla las rutas para evitar el paso de los obreros. A las 13horas, hay alrededor de 200 obreros en Bella Vista. La mayoría son de San José y Santa Lucíay esperan en la cercanía del Sindicato la hora de la concentración citada para las 17. En lapolicía, a 4 cuadras, están acuartelados unos 40 policías de la Guardia de InfanteríaProvincial llegados de San Miguel de Tucumán. Un incidente insignificante es aprovechadopor la policía para provocar a los trabajadores deteniendo a un dirigente de San José. Enpocos momentos comienza la lucha. Los obreros, encabezados por unos 100 activistas de SanJosé, emplean hondas con recortes y cuentan con una veintena de molotovs de las que seutilizan 3 ó 4. La policía comienza con gases lacrimógenos y carga contra el local sindical.Posteriormente, fuertemente acosada, emplea pistolas 45. El enfrentamiento dura mediahora. Su resultado es la retirada de los soldados que abandonan la zona y se refugian en ellocal policial dejando al pueblo en manos de los obreros (a las 17 se hizo la concentración conalrededor de 1000 obreros presentes y el único detenido fue liberado inmediatamente). Enlas filas obreras hay un muerto y 3 heridos. La heroica y enérgica tucumana Hilda Guerrerode Molina ha pasado a ser tina bandera y un ejemplo. De los heridos 2 son de bala y uno confuertes golpes de garrote. La policía tiene 8 heridos por recortes y piedras, y 3 de ellos son 10
11. hospitalizados. Al día siguiente, en el Ingenio San José, el ambiente entre los obreros es desatisfacción por la enérgica actitud asumida y plantean reiteradamente a los militantes delPartido que hay que armarse, conseguir ametralladoras e ir a la lucha a muerte contra ladictadura. 5 Es en ese enero de 1967 que los dirigentes de la Regional Tucumán llevan verbalmente ala Dirección Nacional el planteo formal de adoptar una línea armada centrada en unaguerrilla rural en Tucumán. La mayoría de los actuales dirigentes del Centro y Derecha, máspapistas que el Papa, se oponen inicialmente a esta línea, pero como Moreno la acepta, eincluso se encarga de preparar un primer documento en este sentido, optan también poradoptarla. Moreno no rechazaba en teoría a la guerrilla, pero en lugar de concebirla como elinicio de una guerra revolucionaria prolongada, la ubicaba como un elemento de presión enel marco de la concepción estratégica espontaneísta de que ya hemos hablado, y sobre todo,no estaba dispuesto a protagonizarla. A lo largo de 1967, mientras la corriente leninista adopta progresivamente una correctaóptica de guerra revolucionaria comienza a manifestarse la lucha de clases en el seno delPartido. La agudización de las contradicciones sociales en el país influye favorablemente enel Partido facilitando que la presión proletaria en la Regional Tucumán, con su punto de vistade clase, comience a repercutir en el conjunto del Partido. Los militantes y los cuadrosobreros, en distintas regionales, adoptan posiciones más activas y parte de la intelectualidadrevolucionaria, en especial los cuadros y militantes jóvenes, encabezan lo que se dio enllamar la revolución ideológica en el Partido", que no es otra cosa que los aspectosideológicos de la proletarización partidaria. Moreno, con certero golpe de vista, comprendió que se estaba iniciando un procesoirreversible, antagónico en relación al morenismo. Pero, cegado por la preocupación y eltemor, forzó la ruptura echando mano a toda clase de maniobras, uno de cuyos resultados fuela *incorporación momentánea al sector leninista y proletario de numerosos elementospolítica e ideológicamente morenistas. Esta primera etapa de la lucha de clases en el Partido culminó con la ruptura de Morenoy su grupo que, desconociendo los organismos partidarios, rompió con el Partido, usurpó sunombre y retornó a su sindicalismo pequeñoburgués. El entusiasmo provocado por este triunfo, que al liberarlo del más pesado lastremorenista y concretarse bajo la Bandera de la Guerra Revolucionaria permitió de inmediatoal Partido abocarse a los primeros pasos prácticos en la dirección de la preparación de laguerra, disimuló brevemente la lucha de clases en el seno del Partido. Ella retornó al pocotiempo, a 2 o 3 meses del IV Congreso y se manifestó en la persistencia del morenismo en ladirección partidaria, que comenzó a ser enfrentado desde las zonas y regionesprincipalmente Córdoba y Chaco. Esta lucha se desarrolló subterráneamente, en los mesessiguientes, circunscribiéndose a enfrentamientos en los máximos niveles dirigentes, sinconocimiento ni participación de las bases partidarias. La crónica de estos acontecimientosestá contenida en diversas cartas y documentos elaborados en el curso de la lucha interna,que no consideramos necesario reproducir aquí. Sí es necesario transcribir una autocrítica del compañero Carlos formulada ante elCongreso, que dice: "Numerosos compañeros me han planteado una crítica por no haberrecurrido a la base del Partido, ante las primeras manifestaciones de la lucha interna en losniveles dirigentes. De primera intención creí que esa crítica no era justa, por cuanto se habíallevado adelante una lucha contra el morenismo como corriente, una de cuyas expresionesson las resoluciones del Comité Central de marzo y pensé que había sido correcto noreaccionar ante los distintos indicios de resistencia a la línea del Partido por cuanto ello sedaba en forma poco clara y no convenía lanzar al Partido a una discusión tan importante sinclaras pruebas. Pero luego, analizando mejor esta cuestión, ante la Insistencia de los 11
12. compañeros, me he dado cuenta de que hubo varias oportunidades en que se podía y se debíadenunciar ante la base al morenismo y comprendí que ante esos casos actué dominado por elespíritu de camarilla en que nos habíamos acostumbrado a trabajar en vez de recurririnmediatamente al Partido y llamarlo a ejercer la vigilancia revolucionaria sobre la direccióny a participar de lleno en la lucha interna desde sus primeros esbozos. Ello desarmó a la basey a los cuadros y posibilitó un transitorio predominio del morenismo (diciembre a febrero)que se prolongó hasta la carta de Mariano, primera reacción del ala leninista. Teniendo encuenta que hay que delimitar responsabilidades, señalamos que también en esto los cuadrosy la base tienen responsabilidades, porque si bien reaccionaron ante algunas manifestaciones(ejemplo) artículo sobre la CGT de los argentinos, agrupaciones revolucionarias, etc.), noactuaron con la energía suficiente para el desarrollo de las contradicciones. Debiendo quedarclaro que las bases reaccionan hasta donde el método que venía usando la dirección se lopermite". La lucha de clases en el Partido, cuyo núcleo es la contradicción antagónica pequeñaburguesía-proletariado, la lucha por la consolidación del Partido como organizaciónproletaria revolucionaria superando definitivamente su pasado pequeñoburgués, saleabruptamente a la superficie ante la represión en Tucumán, en los meses de octubre ynoviembre de 1969. Dicha represión costó al Partido la muerte de un militante la detenciónde 7 militantes, un contacto y 4 elementos ajenos al Partido, el secuestro de algunas armas yel allanamiento de varias casas. Estos hechos fueron considerados por el "morenismo" "eldesastre de Tucumán", y constituyeron el pretexto con el que intentó apartar al Partido de laGuerra Revolucionaria. Comienza la lucha política y se dibujan la Derecha, el Centro y la Izquierda. Inicialmenteel morenismo de derecha y centro permanecen unidos en su condición de ala derecha y seaprestan a culminar su ofensiva con el abandono de la línea del IV Congreso y la sepulturadel ala proletaria, lo que creen lograr con facilidad. La reacción del Partido, que noesperaban, los obliga a delimitarse tajantemente entre sí y a afrontar una batalla que noentraba en sus cálculos. La Derecha prefiere desenmascarase francamente, retorna plenamente al morenismo yprácticamente abandona el Partido. El Centro en cambio, después de un período devacilaciones, acepta la lucha en el marco de una concepción estratégica de guerrarevolucionaria. La manifiesta inferioridad política en que quedan al tomar esta posición loslleva a basar su argumentación en tergiversaciones y mentiras, adoptan la actitudpequeñoburguesa, de sembrar la desorientación, provocar la duda, maniatar la actividadcotidiana so pretexto de la necesidad de "estudiar". Este es el contexto en que se presenta el proyecto autocrítico que hemos nombrado. Asíubicados pasamos a su análisis. [No se incluye dicho análisis]. RESOLUCIONES SOBRE DINÁMICA Y RELACIONES DE NUESTRA GUERRA REVOLUCIONARIA CARÁCTER DE LA GUERRA REVOLUCIONARIA De acuerdo a las características que señalamos que tendrá la revolución en nuestro país,debemos definir nuestra guerra como guerra civil revolucionaria, la cual desde el comienzotendrá consignas antiimperialistas, dado el carácter de semicolonia de nuestro país. Laguerra civil revolucionaria se irá transformando en guerra nacional antiimperialista, tantoporque lucharemos contra la burguesía y contra un enemigo invasor, como porque la libraráel conjunto de la clase obrera y el pueblo. En este momento nuestras consignas tenderán a 12
13. neutralizar a sectores de las etapas superiores de la pequeña burguesía y mediana burguesíae incluso sectores de las fuerzas represivas, entonces nuestra guerra adquirirá un sentidopatriótico. Si bien es necesario señalar las características del desarrollo de nuestra guerra,debe quedar claro que ésta será dirigida permanentemente por el proletariado, que suesencia de guerra civil revolucionaria se mantiene a todo lo largo del proceso. En este sentido podemos decir que la guerra civil revolucionaria ha comenzado ennuestro país desarrollada por sectores de la vanguardia; que continuarán librándola lavanguardia obrera y sectores del proletariado y el pueblo y que, por último, será la lucha de lavanguardia obrera, la clase obrera y el pueblo, contra la burguesía y el imperialismo. Por muchos motivos, desarrollados ya en "El único Camino nuestra guerra tendrá uncarácter prolongado. Nuestro Partido no debe olvidar ni por un momento la experiencia vietnamita, que nosIndica que, en el actual grado de desarrollo de la revolución mundial, es imposible tomar ymantener el poder en un país aisladamente. Esto sólo se logrará ante la crisis delimperialismo a escala mundial. De aquí se desprende el carácter continental e internacionalista de nuestra guerrarevolucionaria. Por todo lo que dijimos anteriormente, el Ejército Revolucionario debe desarrollarse delo pequeño a lo grande, de las acciones más simples a las más complejas, procurando laligazón permanente con las masas, templando seriamente nuestras fuerzas y educando enmil acciones a nuestros destacamentos armados. DINÁMICA DE LA GUERRA REVOLUCIONARIA Si tenemos en cuenta que el sector de vanguardia de la clase está constituido por elproletariado industrial, que éste se concentra en Tucumán, Córdoba, Rosario y Buenos Aires,que su vanguardia es crecientemente permeable a posiciones revolucionarias y que enconjunto está inspirado por su profundo odio a la Dictadura, éstas son las regiones dondefundamentalmente se desarrollará la lucha armada tanto en su forma rural como urbana.Esta situación de conjunto tiene un desarrollo particular en cada región, y también el gradode radicalización de la vanguardia y la clase tiene niveles distintos. Dentro de este marco, elproletariado azucarero mantiene su puesto de vanguardia, pero con menos diferenciacionescon el resto que en años anteriores, por la extensión de la crisis económica y social. Estas situaciones particulares, regionales, afectan las formas de desarrollo de la luchaarmada; por ejemplo, en Tucumán el sector de vanguardia lo constituyen los obrerosazucareros directamente ligados al proletariado rural y a través de éste al campesino pobre;esto, sumado a la situación geográfica de Tucumán, hace que el eje estratégico de la luchaarmada pase allí por las formas iniciales de la guerrilla rural, con una etapa previa deacciones tácticas y operativas de lucha urbana y suburbana, las que se convertirán ensecundarias al iniciarse la etapa estratégica (guerrilla rural); las características de la ciudadde Tucumán no hacen posible la formación de unidades militares estratégicas y muy difícil lade unidades militares operativas. Podríamos prever para Tucumán, en el aspecto de la luchaurbana, la actividad de unidades militares tácticas, subordinadas totalmente a lasnecesidades operativas y estratégicas del campo. Es evidente que la tarea fundamental estará dada por la construcción de aparatoslogísticos: reclutamiento, inteligencia, comunicaciones y enlace, abastecimientos, etc. Lamayoría de las acciones armadas se darán en el terreno de las defensas de esos aparatos (porejemplo, la protección de la vías de comunicaciones guerrilleras, a personas refugiadas en la 13
14. ciudad, talleres, hospitales clandestinos, etc.), y en la agitación de masas, sin descartaralgunas acciones de distracción de fuerzas o de apoyo a la guerrilla, como el sabotaje, ladestrucción de vías de comunicación, los ajusticiamientos de represores, o el hostigamientode unidades en descanso o acuarteladas. En las otras tres regiones, la lucha armada será urbana y suburbana, y tanto las accionesmilitares como las fuerzas armadas del Partido se desarrollarán a los niveles táctico,operativo y estratégico: cumpliendo además tareas, tanto militares como logísticas,destinadas al fortalecimiento de la lucha armada en zonas rurales. Que en esta primera etapase reducirán a Tucumán, pero que posteriormente se irán extendiendo por todo el Nortehasta llegar a enlazar geográficamente con áreas cercanas a regiones urbanas, como Córdobay Rosario (Santiago del Estero, Catamarca, Chaco, Formosa, norte de Santa Fe, etc.). RELACIÓN CAMPO-CIUDAD El método de encasillar la realidad a través de esquemas subjetivos, a partir de los cualesse elabora una "estrategia" en la cual la realidad adquiere la dinámica de una mole de granitoy la dialéctica es sólo algo que se desarrolla dentro de nuestras mentes, es algo común a todala Izquierda, aquí y en todas partes. Nosotros no somos una excepción. Despojarse de estoshábitos es dar un gran paso hacia la Revolución y creemos que nuestro Partido está dandoese paso; pero aún subsisten en él rémoras de ese esquematismo. El manoseado problema dela relación campo-ciudad es un aspecto que aún nos queda por aclarar en el seno del Partido.Expulsada la Derecha, aislado y en vías de irse el Centro, el Partido actual representa laconsolidación de los sectores proletarios y combativos y el fin de la batalla que desde el IVCongreso se libró contra las excrecencias morenistas. Pero este Partido que hoy somos, no esuna aparición espontánea, sino el fruto de un proceso, cuyos aciertos y errores conformannuestra realidad subjetiva; es así que el problema campo-ciudad, en vez de ser analizadocomo lo que realmente es: la interrelación dialéctica entre dos aspectos de una mismasituación, se transforma en una contradicción con dos polos antagónicos. Fue quizás la minimización del carácter de la lucha en el campo por el centrismo dondesu temor de clase a la decisión de combatir se ocultaba en una vaga fraseología teórica y conla formulación del concepto "seguidista", según el cual la crisis se "habría trasladado" a loscentros urbanos, uno de los elementos que contribuyeron a aumentar la confusión y crearsusceptibilidades en el seno del Partido. La vulgarización de dos experiencias de guerras revolucionarias importantes, la china yla cubana, unidas a la falta de información a veces deliberada, ha creado en el seno delmovimiento revolucionario continental situaciones como las que estamos tratando. No valela pena en este trabajo (aunque habría que hacerlo en otros) precisar las tergiversacionesmás vulgares de las experiencias de China y Cuba, sino que trataremos de precisar nuestrarealidad, adaptando a ella y no al revés la experiencia de lucha del proletariado mundial.Además, por lógicas razones de incomunicación, hemos tenido acceso parcial a lasexperiencias renovadoras de los camaradas survietnamitas. El IV Congreso señaló que la Argentina en su conjunto estaba en una situaciónprerrevolucionaria: la realidad lo fue confirmando día a día y hoy asistimos a algo másconcreto: la guerra civil revolucionaria ha comenzado. A partir de esta realidad, es inútil quenos pongamos a discutir en qué lugar geográfico, vamos a comenzar una guerra que yaempezó hace más de un año y en la que estamos metidos hasta el pescuezo; o dóndeempezará a combatir el Partido cuando ya tenemos más de medio Partido en laclandestinidad y combatiendo, amén de un montón de presos y torturados. Este hecho nopuede ser ignorado por el Partido. El problema que debemos plantearnos es el siguiente: en primer lugar, ¿por qué elPartido desarrolla su actividad militar en forma desigual y qué hay que hacer para que se 14
15. comience a combatir en todas partes? En segundo lugar, ¿qué tipo de estructura militardebemos adoptar en cada región del país donde existe el Partido, adecuada a nuestra fuerzareal y a las condiciones sociales? Y por último, ¿cómo coordinamos toda la actividad militardel Partido para superar los desniveles actuales e incorporar a todo el Partido a la guerra? De la misma manera que no se concibe un militante revolucionario separado de lasmasas, del trabajo político, en una situación de guerra no pueden existir sectores o militantesdel Partido que no estén incorporados a la tarea de la guerra en el nivel que la realidad de suregión o frente de trabajo lo permita. Un Partido de combate se caracteriza por eso mismo,porque combate, y en esta Argentina en guerra, la política se hace en lo fundamental armada,por lo tanto, en cada lugar donde el Partido esté presente en las masas se deben impulsar lastareas militares. Combatir, formar el ejército en la práctica de la lucha armada: quien nopelea no existe. Nuestra guerra revolucionaria no será, no es (ya que ha comenzado) una guerra regional;es tina guerra nacional, es una guerra popular de masas que se desarrollará donde quiera queexistan las masas adaptándose a las formas concretas que la realidad de cada región exija. Lo que podemos prever es que la guerra revolucionaria se asentará sobre dos elementosmilitares principales; la lucha armada en el campo, con sus características de guerra deguerrillas primero y de movimientos después y la lucha armada en las grandes ciudades, conun desarrollo que a partir de acciones de recuperación y resistencia llega a operaciones deaniquilamiento. Esto en cuanto a características particulares; en lo general, ambos procesosdesarrollan una lucha de desgaste de la fuerza enemiga (moral, humano y material, en esteorden) quebrando su capacidad ofensiva en el campo mediante su dispersión y aferrándolasal terreno en la ciudad: movilizando a las masas e incorporando a todo el pueblo a la guerra;creando tanto en el campo como en la ciudad unidades militares estratégicas, con un númeroy potencia de fuego que les permita dar combates de aniquilamiento; hasta desembocar en lainsurrección general urbana con el cerco y liberación de las ciudades medianas, cercanas a lazona de operaciones rurales. Ambos procesos son coincidentes, interrelacionados einseparables. Otro ejemplo fundamental de esta interrelación campo-ciudad está dado por el decisivoapoyo que, en su etapa inicial, recibe la guerrilla de los organismos de combate urbano, elcual se traduce no sólo en el apoyo logístico, por cierto muy importante, sino que el accionarde unidades operativas en las áreas urbanas determina la concentración en estas de sectoresimportantes de las fuerzas represivas y de su fijación en el terreno; esta situación, queconsideramos que es de vital importancia, no ha sido analizada plenamente. Como ejemplode su importancia señalaremos dos casos concretos: en Brasil, el desarrollo de lasoperaciones urbanas ha obligado a la represión a concentrar en el área Río-San Pablo-BelloHorizonte, a 40 mil hombres de sus mejores tropas antiguerrilleras (paracaidistas, infantesde marina, etc.). En nuestro país, importantes contingentes de gendarmería están yaaferrados al terreno en las grandes ciudades (Córdoba, Rosario, Buenos Aires) y su empleoen acciones antiguerrilleras rurales es poco probable. Creemos por último que el Partido deberá dar solución práctica al problema muyconcreto de que, teniendo la región (que desde el punto de vista del desarrollo de la lucha demasas, de la fuerza de Partido y su prestigio e de las características del terreno, constituye eleslabón más débil del dominio burgués) todas las condiciones para iniciar allí la guerra, elPartido no haya logrado aún concretar esta tarea fundamental, lo cual nos permitirá dar unsalto en la calidad del Partido y su prestigio ante las masas y las demás fuerzasrevolucionarias. La guerra revolucionaria, guerra popular, se asienta sobre dos concepciones básicas: eldesarrollo de lo pequeño a lo grande y la incorporación de las masas a la guerra en unproceso dialéctico. Nada ilustra mejor este carácter que estas dos concepciones. Cada etapa 15
16. de este proceso las muestra interrelacionadas, la intensidad y extensión de la guerra están enrelación directa con la incorporación de sectores cada vez más amplios de las masas a sudinámica; el objetivo militar de la lucha es secundario frente a los objetivos políticos, sebusca en cada acción armada movilizar y educar a las masas, organizarlas e incorporarlas a lalucha e incluso defenderlas cuando el enemigo las reprime si estamos en condiciones deoperar. La ciencia militar proletaria reconoce tres niveles militares: el táctico, el operativo y elestratégico. A diferencia de la ciencia militar burguesa, estos niveles guardan muy relativarelación con ellas: lo determinante es el contenido político y la incidencia que tienen lasacciones en el desarrollo M proceso; por ejemplo, una unidad del ejército revolucionario de 5a 6 combatientes (la cual por su número y poder de fuego es objetivamente una unidadmilitar táctica) al realizar una expropiación de gran cantidad de dinero, o recuperar armas degran potencia o golpear a un cuerpo represivo está realizando una acción de importanciaestratégica. Un destacamento guerrillero de apenas 15 a 20 combatientes que al operar enuna zona determinada obliga a dispersar en cercos, peines, patrullas y vigilancia a 2 ó 3 milsoldados de la represión, minando su moral y deteriorando su capacidad combativa, sin nisiquiera combatirlos, está cumpliendo un papel estratégico, a pesar de ser sólo una unidadoperativa a nuestra escala y aún cuando en una escala de un ejército clásico, estedestacamento es apenas por su número y poder de fuego, la menor de las unidades tácticas. Esta relación de fuerzas está dada en función del aspecto político de la guerra, pero si nosguiáramos por términos puramente militares, un destacamento guerrillero enfrentando a unpelotón o sección del ejército represor en combate frontal sería posiblemente derrotado porla superioridad técnica del enemigo. De la misma manera, el aniquilamiento de una patrulladel ejército opresor, que en una guerra convencional es un hecho muy menor, se convierte enla guerra revolucionaria en acontecimiento nacional que, al ser conocido por las masas, lasconmueve y moviliza y el golpe que recibe el prestigio del enemigo no guarda relación con suspérdidas en hombres y equipos, que son minúsculas: relación que en términos materiales seinvierte cualitativamente para la guerrilla: perder 15 FAL no afectó materialmente al ejércitorepresor, pues puede equivaler al 1/ 10.000 de su potencia de fuego, pero para la guerrillapuede significar un 100 por ciento de aumento en SU Poder de fuego. Otro ejemplo interesante lo tenemos en el accionar de los comandos urbanos, quecompuestos en su primer etapa de algunas decenas de combatientes, fijan al terreno adecenas de miles de soldados y policías enemigos. Pero en estos tres niveles se da también un grado de desarrollo, de elevación cuantitativa,que no sólo pasa por los cambios de un nivel a otro superior, sino que determina unaprogresión de cada nivel, o multiplicación de acciones a ese nivel que inciden en la magnituddel proceso, del desarrollo continuo de esta progresión donde se interrelacionan losconceptos de desarrollo de lo pequeño a lo grande y la incorporación de las masas a la guerra,resultando un cambio en tal relación de fuerzas. Por ejemplo, una columna guerrillera de 30a 40 combatientes es, en la primera etapa, una unidad militar estratégica, lo mismo que unabrigada en la ciudad; pero en las etapas finales de la guerra, en el momento del cerco yliberación de las ciudades y de la insurrección general, las unidades estratégicas militares dela revolución cuentan, cada una de ellas, con varios miles de combatientes. La primeraunidad militar estratégica del Ejército Popular del Vietnam fue un destacamento depropaganda de 40 hombres más o menos; 10 años después, en la campaña de Dien Bien Phu,en una acción de nivel operativo con resultados político- militares estratégicos, participaron4 divisiones con fuerzas auxiliares: tinos 80.000 hombres en total. La guerra popular no admite ser aprisionada en esquemas, todos los moldestradicionales se rompen ante sus métodos revolucionarios. Hemos visto cómo las relacionesclásicas, número, fuego, estrategia, táctica, son transformadas; pero hay aún otro elemento 16
17. que tenemos que contemplar por cuanto no desarrollarlo se presta a incomprensión y error.Se trata del problema del aniquilamiento. El concepto clásico del aniquilamiento está expresado en la ciencia militar burguesa conclaridad por Clausewitz. Su frase la sangre es el precio de la victoria" indica que elaniquilamiento sólo se lograría a través del choque sangriento entre los contendientes y lautilización de todas las armas disponibles. Para los clásicos, pues, aniquilar significa matar ocapturar a las fuerzas enemigas; pero la ciencia militar moderna y en mucho mayor grado laciencia militar proletaria, han superado este concepto de aniquilamiento físico. Una fuerzamilitar no sólo puede ser aniquilada mediante el choque, es evidente que es perfectamenteposible su destrucción a través de acciones menores de hostigamiento, o de estrangularlascortándoles su abastecimiento Pero sostenemos que su aniquilamiento por medios políticoses aún más eficaz que los anteriores: en la guerra revolucionaria lo que se busca no es ladestrucción física de la masa enemiga: en todo caso podría interesarnos destruir una parte desus cuadros de dirección, pues la fuerza en su totalidad está compuesta por una mayoría dereclutas de igual origen de clase que nuestras propias fuerzas. Lo que se busca es sudestrucción moral a través de acciones político- militares y su paralización, negándolescapacidad operativa, ya sea fijándolas al terreno o dispersándolas. Esto nos permite afirmar:Tropa que no combate es como si no existiera. Esto no significa que en la guerra civil revolucionaria no se produzca el choque defuerzas, la destrucción física del enemigo y la utilización de medios masivos de destrucción,pero sostenemos que adquiere características secundarias frente a la utilización de la política,de la ideología. Estas armas son las que nos permiten, al cambiar el sentido clásico delaniquilamiento, conjugar en la guerra todas las fuerzas de las masas y utilizar en todos losterrenos y con distinto tipo de unidades militares nuestro concepto proletario revolucionariodel aniquilamiento. RESOLUCION SOBRE EL TRABAJO DENTRO DEL MOVIMIENTO DE MASAS Y SINDICAL Considerando: Que los marxistas-leninistas deben utilizar todas las formas de luchas (ideológicas,económicas, políticas, militares) simultáneamente, sabiendo en cada etapa de la lucha declases distinguir cuál de ellas es preponderante sobre las demás y en qué medida. Que la actual etapa de la lucha de clases, definida por nuestro Partido como depreparación para la guerra, se caracteriza por la existencia de condicionesprerrevolucionarias, coincidentes con un auge de las luchas espontáneas reivindicativas delproletariado. Que estas condiciones extremadamente favorables para comenzar la lucha armada sehallan limitadas por la debilidad de nuestro Partido y su escasa influencia en el proletariado,el retraso de la clase obrera del conjunto del país en relación a los sectores más avanzados, ylos poderosos resabios sindicalistas y nacionalistas que aún subsisten dentro de los sectoresmás avanzados. Que la propaganda y la agitación política de las masas constituyen la proletariado y alpueblo hacia la necesidad de la guerra revolucionaria contra el régimen, la que debe sercombinada con la lucha ideológica contra el nacionalismo burgués, el populismo y elreformismo, la autodefensa en amplia escala y la propaganda armada, el desarrollo y lageneralización de la lucha económica y la construcción del Partido. Que la participación de los revolucionarios en la lucha económica debe realizarse con losobjetivos de vincularse a las capas más atrasadas del proletariado, movilizar al conjunto delproletariado contra el régimen y ayudar a la penetración de la agitación y la propaganda 17
18. política. La lucha económica no debe verse como opuesta a la política, sino como un nivelinferior de la lucha proletaria, que los revolucionarios debemos utilizar para nuestrosobjetivos estratégicos, sin dejar de esforzarnos en todo momento para elevar cada tina de susfases en el plano político. Que para tal fin el Partido debe darse tina clara política para actuar en los movimientosde masas y en particular en las luchas sindicales del proletariado, dentro del movimientoestudiantil y de los demás sectores que consideramos aliados del proletariado. Que nuestra política de masas para el movimiento obrero debe combinar su formaesencial, la propaganda y agitación política y el desarrollo del Partido, con el cuidado de lascondiciones de vida de las masas y una gran atención a las reivindicaciones inmediatas,teniendo en cuenta los elementos fundamentales de la situación actual; caída catastrófica delnivel de vida, opresión política, régimen semimilitar en el trabajo, intento de la dictadura deestatizar completamente el movimiento sindical, represión policial indiscriminada, etc. Que no hay otra garantía para un movimiento sindical consecuentemente enfrentado a ladictadura y estratégicamente incorporado a la perspectiva de la guerra revolucionaria que ladirección revolucionaria del Partido. Resuelve: 1º- La tarea esencial de los revolucionarios en el seno de las masas es la propaganda y laagitación política y la construcción y desarrollo del Partido. Consecuentemente, todaRegional, toda Zona, todo equipo y cada militante del Partido deben ligarse estrechamente alas masas con la preocupación central de desarrollar el Partido audazmente, llevar sunombre, su línea, el socialismo revolucionario y la concepción de la guerra revolucionaria alos más amplios sectores vía la enérgica propaganda y la agitación revolucionaria. 2º- En su actividad cotidiana en el seno de las masas, el Partido debe prestar granatención a todas las reivindicaciones inmediatas, sean ellas económicas, políticas, culturales,etc. Cada militante del Partido debe ganarse el cariño y el respeto de las masas, no sólo porseñalar el camino revolucionario sino asimismo por hacer frente a todas las injusticias ypostergaciones. No sólo por denunciar la opresión y la explotación y explicarlas desde unpunto de vista político revolucionario, sino asimismo por organizar las masas para lucharinmediatamente contra dichas injusticias. 3º- La construcción de organizaciones de masas para luchar por sus reivindicacionesinmediatas lo más amplias y menos clandestinas posibles (sindicatos, comisiones de fábricas,agrupaciones clasistas, comisiones barriales, etc.) y la lucha por la dirección de las existentes,constituyen una necesidad estratégica del Partido para reforzar su influencia sobre las capasmás atrasadas del proletariado, extender y generalizar la lucha económica y facilitar eltránsito hacia la compresión del socialismo revolucionario entre las amplias masas. Estatarea está estrechamente vinculada al desarrollo del Partido entre la clase obrera ysubordinada a él y bajo ningún aspecto podrá dejar de desarrollarse. 4º- Ratificar que la lucha económica frente a la política estatizante de la dictadura,requiere canales clandestinos o semi clandestinos. Nuestro Partido debe alentar e impulsar la multiplicación de agrupaciones clasistasamplias, de comisiones de resistencias fabriles allí donde haya condiciones y la extensión ygeneralización de las luchas del proletariado, cuidando que ello no afecte sino que favorezcaen el sentido más amplio la actividad político revolucionaria del Partido. Esto no excluye ladefensa de la legalidad de los sindicatos y la lucha por su recuperación para la clase obrera delos ya semiestatizados, lo que será en esta etapa un objetivo secundario. 18
19. 5º- El Partido debe luchar firme y consecuentemente por la dirección del movimientosindical antidictatorial, evitando caer tanto en el sectarismo como en el oportunismo,oscilaciones permanentes de la etapa sindicalista de la Organización que hemos desterradodefinitivamente. RESOLUCIÓN DE FUNDACION DEL EJÉRCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO Considerando: Que en el proceso de guerra revolucionaria iniciado en nuestro país, nuestro Partido hacomenzado a combatir con el objetivo de desorganizar a las Fuerzas Armadas del régimenpara hacer posible la insurrección victoriosa del proletariado y el pueblo. Que las Fuerzas Armadas del régimen sólo pueden ser derrotadas oponiéndoseles unejército revolucionario, el que por su naturaleza otorga la fuerza militar revolucionaria uncarácter distinto al del Partido, debiendo reclutar aquella personal tanto dentro como fueradel Partido. Que la constitución de un ejército revolucionario en las presentes condiciones (debilidadde nuestro Partido, inexistencia de un Estado Obrero fronterizo, carencia de FuerzasArmadas importantes) será un proceso político, social, técnico y militar prolongado que sedesarrollará de "lo pequeño a lo grande" Que durante toda tina larga etapa, nuestra guerra revolucionaria adquirirá formasguerrilleras, urbanas y rurales, extendida a distintas ciudades y zonas campesinas, con radiosoperativos locales, sobre la base de cuya ampliación y extensión política y militar será posiblepasar a la guerra de movimientos en el campo y a la constitución de importantes unidadesestratégicas en las ciudades Que las Fuerzas Armadas tendrán un carácter obrero y popular Y serán férreamentedirigidas por el Partido, garantizándose en todo momento el funcionan lento de sus células yla educación política ideológica de sus cuadros. Que la experiencia vietnamita aconseja el principio de "dirección por el Comité delPartido Y responsabilidad por los jefes de unidad, lo que garantiza la aplicación del principiode la dirección colectiva y además, aprovecha la sabiduría de las masas, fortalece más launidad y la cohesión, coordina los diferentes aspectos del trabajo en el ejército realizando launidad del pensamiento y la acción" (Giap). Que el otro principio fundamental de guerra revolucionaria a aplicar por nuestra fuerzamilitar es la ejecución de las operaciones militares con una línea de masas, es decir,orientada hacia la movilización de las masas y su participación directa o indirecta en laguerra. 2º- En su actividad cotidiana en el seno de las masas, el Partido debe prestar granatención a todas las reivindicaciones inmediatas, sean ellas económicas, políticas, culturales,etc. Cada militante del Partido debe ganarse el cariño y el respeto de las masas, no sólo porseñalar el camino revolucionario sino asimismo por hacer frente a todas las injusticias ypostergaciones. No sólo por denunciar la opresión y la explotación y explicarlas desde unpunto de vista político revolucionario, sino asimismo por organizar las masas para lucharinmediatamente contra dichas injusticias. 3º- La construcción de organizaciones de masas para luchar por sus reivindicacionesinmediatas lo más amplias y menos clandestinas posibles (sindicatos, comisiones de fábricas,agrupaciones clasistas, comisiones barriales, etc.) y la lucha por la dirección de las existentes,constituyen una necesidad estratégica del Partido para reforzar su influencia sobre las capas 19
20. más atrasadas del proletariado, extender y generalizar la lucha económica y facilitar eltránsito hacia la compresión del socialismo revolucionario entre las amplias masas. Estatarea está estrechamente vinculada al desarrollo del Partido entre la clase obrera ysubordinada a él y bajo ningún aspecto podrá dejar de desarrollarse. 4º- Ratificar que la lucha económica frente a la política estatizante de la dictadura,requiere canales clandestinos o semi clandestinos. Nuestro Partido debe alentar e impulsar la multiplicación de agrupaciones clasistasamplias, de comisiones de resistencias fabriles allí donde haya condiciones y la extensión ygeneralización de las luchas del proletariado, cuidando que ello no afecte sino que favorezcaen el sentido más amplio la actividad político revolucionaria del Partido. Esto no excluye ladefensa de la legalidad de los sindicatos y la lucha por su recuperación para la clase obrera delos ya semiestatizados, lo que será en esta etapa un objetivo secundario. 5º- El Partido debe luchar firme y consecuentemente por la dirección del movimientosindical antidictatorial, evitando caer tanto en el sectarismo como en el oportunismo,oscilaciones permanentes de la etapa sindicalista de la Organización que hemos desterradodefinitivamente. RESOLUCIÓN DE FUNDACIONES DEL EJÉRCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO Considerando: Que en el proceso de guerra revolucionaria iniciado en nuestro país, nuestro Partido hacomenzado a combatir con el objetivo de desorganizar a las Fuerzas Armadas del régimenpara hacer posible la insurrección victoriosa del proletariado y el pueblo. Que las Fuerzas Armadas del régimen sólo pueden ser derrotadas oponiéndoseles unejército revolucionario, el que por su naturaleza otorga la fuerza militar revolucionaria uncarácter distinto al del Partido, debiendo reclutar aquella personal tanto dentro como fueradel Partido. Que la constitución de un ejército revolucionario en las presentes condiciones (debilidadde nuestro Partido, inexistencia de un Estado Obrero fronterizo, carencia de FuerzasArmadas importantes) será un proceso político, social, técnico y militar prolongado que sedesarrollará de "lo pequeño a lo grande" Que durante toda tina larga etapa, nuestra guerra revolucionaria adquirirá formasguerrilleras, urbanas y rurales, extendida a distintas ciudades y zonas campesinas, con radiosoperativos locales, sobre la base de cuya ampliación y extensión política y militar será posiblepasar a la guerra de movimientos en el campo y a la constitución de importantes unidadesestratégicas en las ciudades Que las Fuerzas Armadas tendrán un carácter obrero y popular Y serán férreamentedirigidas por el Partido, garantizándose en todo momento el funcionan lento de sus células yla educación política ideológica de sus cuadros. Que la experiencia vietnamita aconseja el principio de "dirección por el Comité delPartido Y responsabilidad por los jefes de unidad, lo que garantiza la aplicación del principiode la dirección colectiva y además, aprovecha la sabiduría de las masas, fortalece más launidad y la cohesión, coordina los diferentes aspectos del trabajo en el ejército realizando launidad del pensamiento N,, la acción" (Giap). 20
21. Que el otro principio fundamental de guerra revolucionaria a aplicar por nuestra fuerzamilitar es la ejecución de las operaciones militares con una línea de masas, es decir,orientada hacia la movilización de las masas y su participación directa o indirecta en laguerra. El V Congreso del PRT resuelve: 1º- Fundar el Ejército Revolucionario del Pueblo y dotarlo de una bandera. 2º- Considerar al Ejército Revolucionario del Pueblo y sus distintos destacamentosarmados como los instrumentos militares del Partido para su política en la presente etapa dela lucha de clases y el embrión del futuro Ejército revolucionario obrero y popular. 3º- Construir un Ejército Revolucionario del Pueblo incorporando a él a todos aquelloselementos dispuestos a combatir contra la dictadura militar y el imperialismo (que acepten elprograma del Ejército) y utilizando en la estricta selección necesaria criterios de seguridad,decisión, coraje, moral y odio de clase a la dictadura. 4º- El reclutamiento para las unidades del Ejército Revolucionario del Pueblo serácontrolado por la célula del Partido, los responsables del Partido, los responsables militares ylos Comisarios Políticos correspondientes, los que cuidarán no se alteren negativamente lamoral, la disciplina y la composición social de las unidades, ni se debilite el papel dirigentedel Partido. 5º- En la primera etapa de la guerra revolucionaria, el Ejército Revolucionario del Puebloestará compuesto por las siguientes fuerzas: a) unidades urbanas constituidas por loscomandos armados organizados por el Partido y por los comandos armados extrapartidariosque acepten la disciplina del Ejército Revolucionario del Pueblo. En estos últimos casosdeberá garantizarse de inmediato la constitución de la célula dirigente partidaria; b)unidades suburbanas de igual constitución; c) unidades guerrilleras rurales. 6º- Las células básicas del Partido tendrán como preocupación fundamental en elterreno militar la aplicación de una línea de masas por el Ejército Revolucionario del Puebloy contribuirán a ella mediante un estrecho contacto con dicha organización, aportandoinformes y transmitiendo la opinión y estado de ánimo de las masas a fin de lograr sumovilización con operaciones de propaganda armada. Realizarán, asimismo, tareas deresistencia e información: a) de acuerdo a las necesidades y posibilidades de su frente demasas; b) como auxiliares del Ejército Revolucionario del Pueblo. En este último casorecibirán directivas y orientaciones de los Comités Zonales, Regionales o del ComitéEjecutivo del Partido. 7º- El Comité Central y el Comité Ejecutivo del Partido constituirán la dirección colectivade la guerra y a éste corresponderá designar al secretario militar nacional, los responsablesmilitares de las distintas unidades, los comisarios políticos respectivos y el comité militar delPartido. En el campo, estos responsables militares integrarán los comités zonales yregionales del Partido. A todos los niveles las células del Partido en el Ejército garantizarán ycontrolarán la aplicación firme y correcta de las directivas militares impartidas por el ComitéCentral y el Comité Ejecutivo. 8º- Para los grupos y personas extrapartidarios que ingresen al Ejército Revolucionariodel Pueblo será condición aceptar la jefatura militar y los comisarios políticos que el Partidodesigne. 9º- Organismos intermedios. Forman además parte del Ejército Revolucionario delPueblo los Comandos Armados del Pueblo: estos organismos son los que el Partido y elEjército Revolucionario crean de la resistencia activa de las masas. Sus acciones de un nivelmínimo de especialización, van elevándose de lo pequeño a lo grande. Se organizan con un 21
22. máximo de iniciativa en su funcionamiento y sus objetivos son: en defensa de una luchaconcreta de las masas, alentar la lucha de clases y de apoyo táctico y selección decombatientes al Ejército Revolucionario. Su constitución es de suma importancia, pues elloservirá para introducir la lucha armada en el seno de las masas. RESOLUCIÓN SOBRE RELACION PARTIDO-EJÉRCITO 1º- "¿Por qué razones nuestro ejército, pese a su creación bastante reciente, ha escritogloriosas páginas históricas, realizado brillantes hechos de armas y contribuido en alto gradoal éxito de la obra revolucionaria de nuestro pueblo? Porque es un ejército del pueblodirigido por nuestro Partido. Esta dirección es el factor que ha decidido todos sus éxitos." "...es un ejército popular, el ejército del pueblo trabajador, en su esencia el ejército de losobreros y los campesinos, dirigido por el Partido de la clase obrera." "El primer principio fundamental en la organización de nuestro ejército es la necesidadimperiosa de colocar el ejército bajo la dirección del Partido y fortalecer sin cesar la direccióndel Partido. El Partido es el fundador, el organizador y el educador del ejército" ("Partido yEjército en la Guerra del Pueblo", Giap, páginas 66, 67, 71-72). Esta cita de Giap, que se corresponde con la concepción expresa de Lenin y Trotsky parael. Ejército Rojo y de Mao Tsé-tung para el caso de China, expone claramente la concepciónmarxista del Ejército Revolucionario y sus relaciones con el Partido. Para el marxismo,Ejército y Partido son dos organizaciones diferentes, con tareas distintas y complementarias.El Ejército es el brazo armado, la fuerza militar de la clase obrera y el pueblo, del que se sirveel pueblo revolucionario en la lucha armada contra el ejército burgués. El Partido, en cambio,es una organización exclusivamente proletaria, cualitativamente superior que se constituyeen la dirección política revolucionaria de todo el pueblo, en todos los terrenos de lucha, tantoen el terreno militar como en el económico, político, etcétera. 2º- La crisis del marxismo en Europa y Latinoamérica, cuya dimensión y causas no es delcaso analizar aquí, permitió el auge de una concepción militarista cuyo teórico es Debray,ajena por completo al marxismo. Esa concepción basada en una exaltación de las deficienciasy particularidades del proceso cubano, sostiene que el Partido es la guerrilla y que ella debedirigir la política. Los cubanos llevaron adelante la guerra sin partido marxista. En el curso de lashostilidades la dirección adoptó el marxismo y después del triunfo de la Revolución pasórecién a la construcción del Partido. De modo que durante la guerra el Ejército Rebelde actuórelacionado con corrientes políticas pequeñoburguesas y burguesas y necesitó subordinarlasa sus objetivos revolucionarios. De esta experiencia saca Debray la conclusión de que siempreel Ejército debe dirigir al Partido, porque el monte es proletario y el llano burgués. Esta concepción militarista ha causado mucho daño al movimiento revolucionariolatinoamericano, entre otras cosas, porque ha servido al reformismo para utilizarargumentos "marxistas" en su oposición a la lucha armada. El punto de vista de que el Partido y el Ejército deben ser idénticos, emparentado con eldebraysmo, aparte de no tener ningún sentido práctico inmediato y llevar la confusión alseno de la organización, encierra el doble peligro de una línea sectaria y oportunista.Sectaria, en cuanto al considerar iguales al Partido y al Ejército, tendería a una rígidaselección de los combatientes, cerrándonos la posibilidad de incorporar a elementos nomarxistas. Oportunista en cuanto traería al Partido elementos buenos para el combate, peropolíticamente inmaduros. Nuestra corta experiencia nos indica que teniendo clara estacuestión y planteándola con claridad a todo el mundo, logramos una relación más definida 22
23. con los nuevos elementos de combate, que pronto aprenden que la cuestión no es sólocombatir, sino que en la guerra revolucionaria es dominante la política, que "el Partidomande el fusil" y a partir de esa comprobación evolucionan políticamente para ganarse unlugar en el Partido. 3º- A partir del Comité Central de marzo de 1969 nuestro Partido adoptó y comenzó aaplicar la concepción marxista en esta cuestión. Las Regionales de Rosario y Córdoba, que lohicieron más firme y consecuentemente, han logrado resultados ampliamente satisfactorios.Se ha visto de esa manera cómo se logra incorporar a acciones a todos aquellos elementosque están dispuestos a empuñar las armas contra el régimen, cualquiera sea su grado demaduración política y, al mismo tiempo que se canaliza a esa gente a la lucha revolucionariacon la línea del Partido, se mantiene y aún eleva la calidad de la organización partidaria.Continuar con la concepción adoptada en el Comité Central de marzo de 1969 es unacuestión de principios y de una importancia capital. Es fundamental la firme y laintransigente defensa y aplicación del punto de vista marxista sobre la cuestión que nosocupa, no sólo por razones prácticas inmediatas, sino además por un problema de educaciónpartidaria. 4º- Una vez clara la diferencia entre Partido y Ejército, pasamos a la cuestiónfundamental en las relaciones entre ambos organismos. Nos referimos a la dirección delEjército por el Partido y la forma de garantizarla. Ella se ejerce en todos los niveles. En lasunidades menores, básicas, mediante las células de combate que se constituyen en el núcleodirigente de dichas unidades. A nivel dirigente por los responsables militares y el comitémilitar del Partido que son nombrados y controlados por el Comité Central y el ComitéEjecutivo partidarios y se constituyen en el núcleo dirigente de los Estados Mayores delEjército. En los organismos dirigentes de las fuerzas armadas (Estados Mayores), puedentambién incorporarse elementos extrapartidarios a condición que el número de ellos nosupere un 20 por ciento de los miembros de cada organismo. Finalmente, el sistema decomisarios instituidos en todas las unidades de las fuerzas armadas, garantizará la educaciónpolítica del Ejército y la aplicación de una línea de masas en las operaciones militares. RESOLUCIÓN SOBRE EL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO EN EL EJÉRCITO 1º- Como explica con toda precisión el camarada Giap (ver páginas 87 y siguientes"Guerra del pueblo, ejército del pueblo"), son dos los aspectos que hacen a unfuncionamiento correcto de la organización militar revolucionaria, aspectos que secorresponden con el centralismo democrático del Partido. En primer lugar, el ejercicioefectivo de la democracia interna, consiste en la aplicación de estos principios: a) democraciapolítica, asambleas periódicas, para lograr la participación de todos los combatientes ycuadros en el tratamiento de los distintos problemas del Ejército; b) democracia militar,consistente en comunicar con antelación los planes de operaciones al conjunto, siempre quelas condiciones lo permitan, para facilitar las iniciativas y aportes; c) democracia económica,estableciendo el sistema de "finanzas abiertas" para permitir la intervención y control decombatientes y cuadros en la administración. En segundo lugar, el ejercicio de "unadisciplina, libremente aceptada, de las más severas"; un ejército revolucionario "paragarantizar su unidad de voluntad y acción, indispensable para la conservación de sus fuerzasy el aniquilamiento del enemigo, tiene que estar centralizado en el más alto grado y apoyarseen una disciplina severa". Señala finalmente Giap los dos peligros de desviaciones: la queinfluida por la ideología burguesa exagera la disciplina y "pretende dirigir las tropas sobre labase de órdenes y sanciones", y la que reflejando la ideología pequeño burguesa, tiende a ladisgregación, al "dispersionismo", da poca importancia a la disciplina, trata de evitar elcontrol y presta insuficiente atención a las órdenes recibidas. 23
24. 2º- Nuestro Partido arrastra ambas tendencias erróneas que son trasladadasinsensiblemente a las unidades militares con perjuicios aún mayores en este terreno. Esnecesario erradicar el método de "ordeno y mando", por una parte y acostumbrar a mandar yobedecer por la otra. Es necesario consolidar incesantemente la democracia interna, laeducación ideológica proletaria y, sobre la base del convencimiento, establecer una disciplinaestricta. Es necesario dejar de lado el individualismo y la timidez, apreciar la disciplinamilitar aprendiendo a mandar y a obedecer. El funcionamiento de las pocas unidadesmilitares que ha tenido el Partido ha visto perjudicada su eficacia por ambos defectos, perofundamentalmente por el segundo. A nuestros responsables les ha faltado, en general,firmeza en el ejercicio del mando y a nuestros militantes disposición a obedecer. 1º- Es necesario entonces esforzarnos por la aplicación correcta de los principios delcentralismo democrático en el Ejército: a) Por el ejercicio de la democracia estableciendo la participación de todos loscombatientes en la elaboración de la línea de construcción del Ejército, en el control de lasfinanzas y, en la medida de lo posible, en la discusión de los planes de operaciones. b) Por una disciplina de hierro en el Ejército, por el ejercicio correcto y eficaz del mandopor los responsables y el cumplimiento estricto y eficiente de las órdenes por lossubordinados. MINUTA SOBRE INTERNACIONAL Introducción Por encargo del Comité Central he preparado la presente minuta, que es, sencillamente,una exposición de los puntos de vista que sostuve en mis intervenciones en el V Congresosobre la Internacional. Esto no es un trabajo sistemático ni cuenta con la necesaria precisiónen las citas históricas. Ello se debe a que el Comité Central ha preferido adelantar los puntosde vista expuestos en el Congreso, que considera en general correcto, para que el partidotenga clara su posición ante la Internacional, consciente de que el trabajo sistemático, que esnecesario, es ahora una tarea secundaria en la que no podemos distraernos. 1. El Internacionalismo Marxista Desde Marx y Engels, el marxismo ha considerado la lucha anticapitalista, la revoluciónsocialista, desde una óptica internacionalista. Marx dijo que la revolución socialista esnacional por su forma e internacional por su contenido y que la lucha del proletariado contrala burguesía es una lucha internacional. Consecuentes con este principio, Marx y Engelsdieron una organización internacional al Partido Revolucionario de la época (primero laAsociación Internacional de Trabajadores y luego sucesivas organizaciones que le siguieronhasta la Segunda Internacional de Engels). Lenin y los bolcheviques compartieron absolutamente este punto de vista y militaron enla Segunda Internacional pese a las enormes limitaciones y al contenido reformista que estaInternacional había adquirido después de la muerte de Engels, bajo la dirección de alemanesy austríacos (Kautsky y Adler entre ellos). Ante la traición de la Internacional frente a laguerra interimperialista europea, los bolcheviques, con un puñado de revolucionarios(izquierda zimerwaldiana), rompen con la Segunda Internacional y a posterior¡ del triunfo dela Revolución Rusa fundan la Tercera Internacional con sede en Moscú. Esta Internacionalrevolucionaria impulsa sensiblemente, con sus primeros cuatro congresos y su actividad yorientación, el movimiento revolucionario mundial. Bajo su inspiración se forman partidoscomunistas revolucionarios en numerosos países y la Internacional, con aciertos y errores 24
25. tiene una intervención directa en la revolución europea de la época. Este corto período queabarca desde la fundación de la Internacional (1918) hasta poco antes de la muerte de Lenin(1923), es el modelo de Partido Internacional que más se acerca a la concepción marxista. LaTercera Internacional en vida de Lenin centralizó prácticamente la lucha revolucionaria delproletariado internacional contra el capitalismo e incluso logró unir en estrecha alianza conla lucha del proletariado a algunos sectores populares (campesinado, pequeñoburguesía yburguesía nacional de países coloniales) enfrentados antagónicamente con el imperialismo(nos referimos al movimiento nacional anticolonialista de los pueblos asiáticosprincipalmente). Pero luego de un período de transición, durante el cual la Tercera Internacional pasó ajugar un papel centrista, manteniendo una línea general de desarrollo de la revoluciónmundial con graves deformaciones reformistas, populistas y de anteposición de los interesesnacionales de la URSS a los de la revolución mundial, el stalinismo degeneró laInternacional, subordinándola a los intereses nacionales inmediatos de la Unión Soviética yconsecuentemente convirtiéndola en un freno de la revolución internacional, hasta que ladisolvió como parte del acuerdo postguerra con Churchill y Roosevelt. Esta experiencia, el recuerdo de los últimos años de la Internacional stalinista, debehaber sido uno de los elementos más importantes que llevaron a los revolucionarios asiáticos-que por su desarrollo de la guerra revolucionaria se habían convertido en la vanguardia de larevolución mundial (vietnamitas, chinos y coreanos)- a sacar la conclusión de que no eranecesaria la Internacional, sino que constituía un estorbo para la lucha revolucionaria encada país, que expresamente debía establecerse como cada partido en el simple principio lano intervención, la independencia absoluta de nacional y convertir organizativamente elinternacionalismo cambio de experiencias y apoyo moral y material. Nuestro punto de vista es que desde la experiencia leninista de la Tercera Internacionalquedó más clara que nunca la necesidad de un Partido Revolucionario Internacional quecentralizara mundialmente la lucha contra el capitalismo y el imperialismo, necesidad día adía más apremiante por las características dominantes de la época en que vivimos, con elcapitalismo férreamente centralizado bajo la égida del imperialismo yanqui, la lucharevolucionaria desenvolviéndose en algunos teatros con contenido y forma internacional(sudeste asiático) y la notoria interinfluencia de los distintos procesos revolucionarios,anticapitalistas y antiimperialistas que se desarrollan en cada país, en cada región y en cadacontinente. Esta Internacional Revolucionaria que preconizamos, a más de unificar ycentralizar la lucha revolucionaria mundial, tiene también una importancia vital para laconstrucción del socialismo. Como explicó Lenin, la lucha contra el capitalismo no terminacon el triunfo de la revolución, con la toma del poder en un determinado país, sino que secontinúa, contra las supervivencias del capitalismo, contra "la fuerza de la costumbre, lafuerza de la pequeña producción, que cotidianamente produce y reproduce capitalismo". Esta lucha cuya dureza y dificultades predijo Lenin en 1920, se ha revelado en laexperiencia de los Estados Obreros como verdaderamente titánica. Una internacionalrevolucionaria tiene un destacado papel en el llamado período de transición del capitalismoal socialismo, centralizando a nivel internacional la lucha por la construcción del socialismoen camino de la sociedad comunista. Finalmente, es una necesidad política para todorevolucionario proletario, para todo partido leninista, mantener una activa militancia, unavida política internacional, participar en forma directa o indirecta en las experienciasrevolucionarias de los distintos países, conservar prácticamente una visión internacional dela lucha por el socialismo. Ello revierte inmediatamente en una mayor comprensión de lastareas nacionales, en una creciente eficacia en la dirección de la lucha revolucionaria, graciasa la asimilación de la experiencia internacional, siempre más rica, más completa, másvariada. 25
26. Estos objetivos, estas necesidades revolucionarias nos hacen adherir firmemente comocuestión fundamental de principios a la concepción internacionalista de Marx y Lenin. Estepunto de vista que reivindicamos Lenin y los bolcheviques compartieron absolutamente estepunto de vista y militaron en la Segunda Internacional pese a las enormes limitaciones y alcontenido reformista que esta Internacional había adquirido después de la muerte de Engels,bajo la dirección de alemanes y austríacos (Kautsky y Adler entre ellos). Ante la traición de laInternacional frente a la guerra interimperialista europea, los bolcheviques, con un puñadode revolucionarios (izquierda zimerwaldiana), rompen con la Segunda Internacional y aposterior¡ del triunfo de la Revolución Rusa fundan la Tercera Internacional con sede enMoscú. Esta Internacional revolucionaria impulsa sensiblemente, con sus primeros cuatrocongresos y su actividad y orientación, el movimiento revolucionario mundial. Bajo suinspiración se forman partidos comunistas revolucionarios en numerosos países y laInternacional, con aciertos y errores tiene una intervención directa en la revolución europeade la época. Este corto período que abarca desde la fundación de la Internacional (1918)hasta poco antes de la muerte de Lenin (1923), es el modelo de Partido Internacional quemás se acerca a la concepción marxista. La Tercera Internacional en vida de Lenin centralizóprácticamente la lucha revolucionaria del proletariado internacional contra el capitalismo eincluso logró unir en estrecha alianza con la lucha del proletariado a algunos sectorespopulares (campesinado, pequeñoburguesía y burguesía nacional de países coloniales)enfrentados antagónicamente con el imperialismo (nos referimos al movimiento nacionalanticolonialista de los pueblos asiáticos principalmente). Pero luego de un período de transición, durante el cual la Tercera Internacional pasó ajugar un papel centrista, manteniendo una línea general de desarrollo de la revoluciónmundial con graves deformaciones reformistas, populistas y de anteposición de los interesesnacionales de la URSS a los de la revolución mundial, el stalinismo degeneró laInternacional, subordinándola a los intereses nacionales inmediatos de la Unión Soviética yconsecuentemente convirtiéndola en un freno de la revolución internacional, hasta que ladisolvió como parte del acuerdo postguerra con Churchill y Roosevelt. Esta experiencia, el recuerdo de los últimos años de la Internacional stalinista, debehaber sido uno de los elementos más importantes que llevaron a los revolucionarios asiáticos-que por su desarrollo de la guerra revolucionaria se habían convertido en la vanguardia de larevolución mundial (vietnamitas, chinos y cercanos)- a sacar la conclusión de que no eranecesaria la Internacional, sino que constituía un estorbo para la lucha revolucionaria encada país, que expresamente debía establecerse como principio la no intervención, laindependencia absoluta de cada partido nacional y convertir organizativamente elinternacionalismo en el simple cambio de experiencias y apoyo moral y material. Nuestro punto de vista es que desde la experiencia leninista de la Tercera Internacionalquedó más clara que nunca la necesidad de un Partido Revolucionario Internacional quecentralizara mundialmente la lucha contra el capitalismo y el imperialismo, necesidad día adía más apremiante por las características dominantes de la época en que vivimos, con elcapitalismo férreamente centralizado bajo la égida del imperialismo yanqui, la lucharevolucionaria desenvolviéndose en algunos teatros con contenido y forma internacional(sudeste asiático) y la notoria interinfluencia de los distinto procesos revolucionarios,anticapitalistas y antiimperialistas que se desarrollan en cada país, en cada región y en cadacontinente. Esta Internacional Revolucionaria que preconizamos, a más de unificar ycentralizar la lucha revolucionaria mundial, tiene también una importancia vital para laconstrucción del socialismo. Como explicó Lenin, la lucha contra el capitalismo no terminacon el triunfo de la revolución, con la toma del poder en un determinado país, sino que secontinúa, contra las supervivencias del capitalismo, contra "la fuerza de la costumbre, lafuerza de la pequeña producción, que cotidianamente produce y reproduce capitalismo". 26

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