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Timestamp: 2019-08-18 11:34:02+00:00

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¿Reformar el artículo 99.5 de la Constitución? Opciones y riesgos - Hay Derecho
¿Reformar el artículo 99.5 de la Constitución? Opciones y riesgos
30 julio, 2019 /19 Comentarios/en Blog /por Eduard Ariza Ugalde
Pues la formación de gobierno se hará esperar. Esperemos que a septiembre, y no a diciembre o enero… Abruma bastante la posibilidad de una repetición electoral, como ocurrió en 2016. Y, ante las penosas carencias del arte del pacto entre quienes debieran ser sus mejores expertos, empiezan a alzarse voces que piden cambios constitucionales. Entre estas, se encuentra, la del propio Pedro Sánchez.
De las muchas propuestas que formuló, en su discurso como candidato a la investidura, apenas dedicó algo más de un minuto a su “primera oferta de pacto de Estado”: reformar el art. 99 de nuestra constitución, para, en sus propias palabras, “actualizarlo a la nueva realidad parlamentaria”, a fin de que los ciudadanos nunca más debamos “sufrir la amenaza de una repetición electoral”. Como argumentos favorables a un cambio constitucional cuyo sentido no concretó, trajo a colación que la Ley ya facilita la formación de los órganos del gobierno en ayuntamientos, en el Congreso de los Diputados y en “muchos Estatutos de Autonomía”.
No es que fueran razones muy sólidas. Para empezar, resulta falaz poner en equivalencia al Gobierno, como titular del Poder Ejecutivo, Estatal o territorial, con el órgano de gobierno de una cámara legislativa. Las similitudes entre ambos entes terminan en la denominación “órgano de gobierno”, que ni siquiera significa lo mismo en ambos casos.
También es bastante inexacto que “muchos Estatutos de Autonomía” favorezcan la formación del gobierno en las CCAA. Todos los Estatutos de autonomía contienen un precepto análogo al art. 99 CE, con la salvedad de los casos de Ceuta y Melilla cuyos Presidentes se eligen por el mismo procedimiento que los alcaldes y de Castilla la Mancha que, tras la reforma de su Estatuto (art. 14.5) por la LO 3/1997, establece que, si tras dos meses del primer debate fallido de investidura, ningún candidato alcanzada la mayoría simple, quedará investido presidente automáticamente el candidato del partido que tenga mayor número de escaños.
Mención aparte merecen Asturias y el País Vasco. Bien es cierto que en la investidura del Presidente del Principado y del Lendakari, en la segunda votación, sólo puede votarse a favor o abstención. Ahora bien, estas previsiones no se encuentran en sus Estatutos, sino, respectivamente, en el art. 3.2 Ley asturiana 5/1984, de 5 de julio, del Presidente y el Consejo de Gobierno de Principado de Asturias y el art. 165 in fine del Reglamento del Parlamento Vasco. Obiter dicta, sería interesante plantearse la validez constitucional de tales preceptos que, en cierto modo, defraudan la literalidad de los Estatutos de ambas autonomías, los cuales también mimetizan al art. 99 CE.
¿De qué modelos de reforma disponemos para el art. 99 CE? A mi modo de ver tres: a) Castilla La Mancha, b) una suerte de presidencialismo sui generis y c) lo que Duverger denominó semiparlamentarismo israelí.
La senda castellano manchega implicaría el nombramiento automático por el Rey, como Presidente del Gobierno, del candidato propuesto por el partido más votado a los dos meses de la primera investidura fallida. Ahora bien, un gobierno sin apoyo parlamentario transitaría el poder en la esterilidad legislativa, hasta que, cumplido el plazo de un año (art. 115.3 CE), su interés electoral le sugiriera la fecha de elecciones anticipadas.
En el art. 63.4 de la Ley Fundamental de Bonn, encontramos una alternativa más flexible. Dicho precepto faculta al Presidente alemán a elegir entre nombrar canciller al candidato más votado o, disolver el Bundestag a los quince días de la primera investidura fallida. En España, sin perjuicio de su ejecución formal por el Rey, esta decisión podría quedar en manos del Presidente del Congreso, siguiendo parcialmente la línea apuntada por Pérez Royo, contrario a la intervención de la Corona en el proceso de investidura. No está de más recordar que según relata Herrero de Miñón, en sus Memorias de Estío, la participación del Rey en la elección de nuestro jefe de Gobierno ni siquiera estaba prevista en un principio, siendo su vigente rol el resultado de una propuesta espontánea de Roca Junyent.
En cualquier caso, esta fórmula alemana no ofrece muchas más esperanzas que la manchega de esquivar comicios anticipados.
Respecto las opciones b) y c) ambas implicarían la elección directa del Presidente de Gobierno. Inaugurar en España un presidencialismo sui generis, en que conviviera un poder ejecutivo completamente independiente del legislativo, con un Rey como Jefatura de Estado independiente, exigiría una reforma constitucional radical del Título V además del art. 99 CE, para borrar de nuestro sistema la moción de censura (art. 113 CE) y el derecho de disolución anticipada del Presidente (art. 115 CE). A su vez habría que estudiar los términos del impeachment revocatorio y la conveniencia de un derecho de veto presidencial.
Los riesgos del modelo presidencialista son bien conocidos a cualquiera que siga un poco la política norteamericana: legislador y Gobierno se bloquean, de modo que Administración y Legislación se paralizan. Un Estado que carece de derechos sociales elementales, se lo puede permitir. Un Estado del Bienestar con alta intervención en la economía, difícilmente lo resistirá.
En cuanto al semiparlamentarismo, este régimen entró en vigor en Israel tras la reforma de 19 de marzo de 1992, de la Ley Fundamental del Gobierno de 1965 -Israel no tiene una constitución como tal, sino un total de 11 leyes fundamentales-. Así, se adoptó la elección directa del Primer Ministro, pese a mantener la figura separada de un Presidente elegido por la Knésset, con un rol de jefe de Estado ceremonial. La reforma perseguía facilitar la formación de gobierno en uno de los parlamentos más fragmentados del mundo, pero evitando las situaciones de bloqueo entre poder legislativo y ejecutivo propias del presidencialismo, cuando las tendencias políticas de ambos poderes difieren. Para ello, se puso a ambas instituciones en una situación de mutua dependencia, con ligera preferencia de parlamento, de modo que se convocaban elecciones a ambos poderes en caso de:
La disolución del Parlamento por el Primer Ministro.
La moción de censura aprobada por mayoría absoluta.
La autodisolución de la Knésset.
La no aprobación de los Presupuestos del Estado.
El rechazo del parlamento a aceptar la composición del gobierno propuesta por el Primer Ministro.
Y únicamente elecciones a Primer Ministro cuando:
La moción de censura era apoyada por dos tercios de la Knésset.
Si en 45 días el Primer Ministro no lograba presentar una propuesta de composición de gobierno.
Se produjera la dimisión, incapacidad, muerte del Primer Ministro o su condena por el Tribunal Supremo.
El éxito del sistema fue tal, que en 2001 ya se había restaurado la elección indirecta del jefe de Gobierno. No resolvió ninguno de los problemas que había y creó otros nuevos agravando la inestabilidad.
Una alternativa a modificar el art. 99 CE, es alterar nuestro régimen electoral. El ex President de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps ha defendido el paso a un congreso elegido por un sistema mayoritario, similar a nuestro senado o a la Cámara de los Comunes. Otras voces, como la del ahora senador, Rafael Hernando, apuntaron en alguna tertulia a una prima de diputados para la lista más votada, en términos análogos al modelo electoral Heleno, cuyo partido más votado recibe 50 diputados extras. Por su parte Ciudadanos ha planteado la posibilidad de dejar fuera del Congreso a los partidos nacionalistas aumentando la barrera electoral de un 3% a un 5% del voto.
Salvo la propuesta de Cs, habríamos de reformar los arts. 68 y 69 CE, además, de en todos los casos, la LO del Régimen Electoral General.
En todo caso, lectores estimados, a mi parecer nuestra constitución no es el problema, sino la orfandad absoluta de cultura de pactos. No le faltaba razón a Felipe González cuando dijo aquello de que íbamos a un sistema político italiano, sin italianos. ¿Cómo se cambia esto? Idealmente, persuadiendo al electorado de que no penalicemos el abandono del maximalismo en favor del acuerdo; así los partidos pactarán por interés -electoral. Pragmáticamente, penalizando pecuniariamente, en términos proporcionales a su representación, a las formaciones políticas cuando se den adelantos electorales del art. 99.5 CE; así los partidos pactarán por interés -no electoral.
Etiquetas: Constitución, investidura
https://hayderecho.expansion.com/wp-content/uploads/2018/06/pedro-sanchez.jpg 654 980 Eduard Ariza Ugalde https://hayderecho.expansion.com/wp-content/uploads/2018/09/hay-derecho-expansion.jpg Eduard Ariza Ugalde2019-07-30 00:05:202019-07-29 23:31:38¿Reformar el artículo 99.5 de la Constitución? Opciones y riesgos
¿Puede la democracia resolver disyuntivas identitarias intensas e incompatibles?
30 julio, 2019 en 11:07
Y por qué no un sistema a doble vuelta a la francesa?.. más caro es estar en este sistema.-
El sistema italiano sin italianos no funcionaría como muy bien dijo Felipe González.-
Excluir a los partidos nacionalistas no es en absoluto deseable.-
30 julio, 2019 en 16:04
Muchas gracias por el tiempo que se ha tomado como lector. Respecto a su comentario, permítame formularle una duda. Cuando habla de sistema de segunda vuelta, se refiere ¿a segunda vuelta de diputados por circunscripción única, entre los dos candidatos a legislador más votados de la misma, salvo que alguno de ellos haya alcanzado la mayoría absoluta, en primera vuelta; lo que facilita las mayorías absolutas en la Asamblea Nacional de la V República Francesa? ¿O bien segunda vuelta en la elección del Presidente entre los dos candidatos más votados -salvo que alguno también hubiera sido elegido Presidente en 1ª vuelta con el 50%?
En cualquier caso, ambos modelos en España exigirían una reforma constitucional. Desde luego la V República de De Gaulle ha asegurado la estabilidad gubernamental, más discutible resulta que haya hecho lo propio con un mínimo de pluralidad en la representación política, lo que se traduce en una elevada abstención.
30 julio, 2019 en 11:25
La propuesta de Ciudadanos me gusta, y mucho. Cuenta con dos grandísimas ventajas: la primera, tal,como se ha señalado en este interesantísimo,artículo, que no precisa de reforma alguna alguna de la Constitución (y eso, en los tiempos de falta de consenso actuales, es un plus a tener muy en cuenta) La segunda, es que se acabaría con la sobrerepresantación en el Congreso de partidos minoritarios, pero sumamente egoístas y desleales, que acaban determinando la política nacional, con cesiones (de competencias) a cambio del apoyo perentorio (un año) a los PGE: no compensa, pues, el apoyo. Y además, lejos de contentar a los nacionalistas periféricos, les radicaliza y anima a desafiar al estado de derecho: se sienten tan legitimados como impunes. Tercero, en relación con el segundo, esta circunstancia aumentaría la cultura de pactos de verdad, de la que adoloce tantísimo nuestra (mediocre, muy mediocre) clase política, al tener que pactar ya no con Bildu, PNV, JxCat ni ERC, sino con Podemos, Ciudadanos, etc. Por otro laso, me gustaría añadir que al retoque constitucional que supondría cambiar la ley electoral para facilitar el gobierno de la lista más votada cuando no hay mayoría absoluta, se añade que para nada los políticos hablan de que el voto sea lo más representativo posible, pues tal como plantean la reforma, sería beneficiar por partida doble al bipartidismo. Yo creo que lo que la sociedad realmente demanda, por justificadas que en apariencia estén las iniciativas del PP y PSOE en este tema , es la propuesta de Ciudadanos, y que el voto ciudadanos sea lo más representativo posible. Pero ambas opciones erosionan el bipartidismo, un bipartidismo muy especial, además, como se ha visto, pues los dos grandes partidos, especialmente el PSOE (“No es no y qué parte no ha entendido usted, señor Rajoy”-Sánchez dixit), se repelen entre sí, y son incapaces de en momentos de extrema necesidad como el actual, llegar a un acuerdo de mínimos (obviamente, pedir la abstención a cambio de nada solo podía suceder en un país de gorrones, y no es, desde luego, la solución)
30 julio, 2019 en 12:59
La propuesta de Cs si que exige reforma constitucional ya que desconoce el sistema de circunscripción electoral establecido por la Constitución , aunque el artículo diga lo contrario. Además, tampoco cambiaría gran cosa, ya que los partidos nacionalistas formarían una gran coalición y así salvarían el obstáculo de la barrera electoral. Por último, lo de la sobrerrepresentacion de los partidos minoritarios es un mito, o un mito relativo (ERC tiene 3.89% de los votos y 4,28% de los escaños; PNV 1,51% del voto y 1,71% de los escaños; compromis tiene 0,66 del voto y 0,28% de los escaños mientras que el Psoe tiene 23% del voto y 35% de los escaños). Podemos estar de acuerdo en que hay un problema, pero no en la solución.
30 julio, 2019 en 16:10
Me alegra mucho que mi artículo le parezca “interesantísimo”. Además, muchas gracias por su tiempo como lector.
En mi opinión, no creo que ningún sistema de los que hay a disposición en el derecho comparado compense las carencias de una clase política que no sabe pactar, o no quiere hacerlo, porque al final la Ley es poco sin las personas.
Respecto a la barrera electoral que propone ciudadanos, a ver… es un hecho que los partidos nacionalistas/regionalistas convierten los presupuestos del Estado en un espectáculo un tanto lamentable. Volviendo a lo que le decía de falta de cultura política, si al menos tuviera un poco de visión a largo plazo, mirarían de buscar encajar el interés particular de su tierra -muy legítimo es que lo defiendan- en el interés general; no limitando el sí o el no a la norma presupuestaria en función de de cuántos millones caen en mi terruño. Y hablaba de visión política a largo plazo porque, precisamente, una actitud cínicamente egoísta es lo que genera en respuesta el deseo de gran parte de la población de expulsarlos del Congreso. Dicho esto, no veo muy claro que una barrera global del 5% a nivel Estatal -en vez de 3% provincial- supusiera un gran escollo, ya que entonces, nacionalistas catalanes, vascos, canarios etc. podrían presentarse en una lista única que en la globalidad del Estado, superaría esa barrera.
30 julio, 2019 en 12:03
Ciudadanos proponía establecer una barrera electoral a nivel nacional para dificultar la presencia de partidos nacionalistas. Una barrera electoral a nivel nacional implica, en ultima instancia, que los votos obtenidos en una provincia serán determinantes de la distribución de de los escaños a repartir en otra, lo cual es contrario al sistema de circunscripción provincial establecido por la Constitución. Esta medida exigiría también una reforma constitucional, igual que la de Camps y Hernando.
30 julio, 2019 en 16:15
Como decía a los comentarios anteriores, muchas gracias por su tiempo de lector.
Lo que yo he consultado acerca de la barrera electoral con mis conocidos constitucionalistas en principio me señalan que subir la barrera electoral a nivel nacional no chocaría con el art. 68 CE. De hecho, este no contempla ninguna barrera, ni nacional ni provincial, la actual barrera del 3% por provincia se recoge en la LOREL y subirla a nivel nacional al 5% no afectaría a que el reparto de escaños en última instancia fuera provincial. De ahí, que hasta ahora yo pensar que en principio permitía sortear la reforma constitucional.
Pero como cualquiera con ganas de aprender, estoy encantando de oír más sobre su punto de vista. ¡Un saludo!
30 julio, 2019 en 17:09
El propósito de esta reforma sería, precisamente, limitar las posibilidades de los partidos que no fueran de ámbito nacional, exigiendoles que obtuvieran en las provincias en las que presentarán candidatura un porcentaje elevadisimo del voto para compensar que no se presentan en las demás.
Se podría dar la paradoja de que un partido acapara todo el voto en una provincia escasamente poblada y se quedará sin representación por no alcanzar el 5 o el 10 % a nivel nacional (1.300.000 y 2.600.000 votos en las últimas elecciones generales).
Que la circunscripción sea la provincia exige, en ultima instancia, que el voto emitido en una circunscripción sea el único fundamento para distribuir los escaños en juego en esa circunscripción. El ejemplo anterior ilustra como una barrera electoral a nivel nacional es contrario a esa definición. Si tiene algún artículo, o incluso alguna sentencia del TC, que argumente lo contrario estare encantado de leerlo.
1 agosto, 2019 en 10:35
Vamos a ver, me dices (el comentario es anterior, pero no he encontrado la opción de responder, que en este caso me parecía importante) que “La propuesta de Cs si que exige reforma constitucional”, cuando el autor del artículo dice que no. Es más, luego se toma la molestia de comentarte que no precisaría reforma constitucional. Alguien se equivoca, aunque me da más credibilidad el señor Eduard Ariza, sobre todo cuando luego añades eso que lo deja todo más difuso “aunque el artículo diga lo contrario” (!?) Luego añades un supuesto que primero se tendría que cumplir: “Además, tampoco cambiaría gran cosa, ya que los partidos nacionalistas formarían una gran coalición y así salvarían el obstáculo de la barrera electoral.” ¿Se iban a poner de acuerdo partidos que defienden intereses exclusivamente regionalistas tan fácilmente? Si se juntan JxCat (la CiU de siempre, pues salvo las siglas, todo lo demás sigue igual), ERC, Bildu, PNV, BNG, es solo en el concreto apartado de desafío a la soberanía nacional. Pero, ¿y en los demás aspectos? Aquello sería una jaula de grillos. Además, Coalición Canaria, ¿qué pintaría ahí? En fin, para rematar, dices: “Por último, lo de la sobrerrepresentacion de los partidos minoritarios es un mito, o un mito relativo” ¿Cómo quedamos? ¿Es un mito, o solo la puntita? Hay un ejemplo claro de esto, y es la del extinto UPyD, que para lograr un diputado, precisaba de 300000 votos, mientras que el PNV con 60000 ya tenía representación. Esta es una de las exigencias que se deben hacer al sistema actual. Se llama igualdad, que es lo que defiende (y no,se aplica) nuestra Constitución: que un voto valga lo mismo, lo emita quien lo emita.
10 agosto, 2019 en 18:18
Juanvi, por partes:
1. El autor ha tenido la amabilidad de contestarme, y es de agradecer, pero sin aportar otros argumentos que desvirtúen mi afirmación principal. Se ha limitado a decir que sus amigos constitucionalidad le avalan, lo cual a ti te puede servir para que te convenza, pero a mi no, y Le he pedido más información al respecto.
2. Lo de la gran coalición no es ciencia ficción, si no que ya ha pasado (bildu y erc concurrieron juntos a las europeas, por ejemplo). Una coalición que integre todos y cada uno de los partidos de ámbito provincial o autonómico para complicado, como indicas, pero una coalición entre dos o tres puede ser suficiente para salvar la barrera electoral.
3. La sobrerrepresentacion de los partidos nacionalistas, en los casos en los que existe, es insignificante, y se traduce en un escaño más o menos. La sobrerrepresentacion se da en las provincias a las que la Constitución asigna un mínimo de escaños, que son más que los que les corresponderían por población. En esas provincias los que más escaños sacan son pp y psoe. Por el contrario, PNV, Compromis o ERC concurren por algunas de las provincias más pobladas (Barcelona, Valencia, Vizcaya) en los que un escaño es mucho más caro, en número de votos. Que UPyD sacará pocos escaños no tiene relación con que el PNV sacará muchos (el PNV tenía los que le tocaban por número de votos) , sino que se debe a que el voto de UPyD estaba disperso a nivel nacional. Te animo a que hagas las cuentas y verás como los que están sobrerrepresentados son PP y, principalmente, el Psoe.
4. La Constitución contiene una cláusula general de igualdad y, al mismo tiempo, establece numerosas excepciones (sucesión a la corona, la mera existencia de las ccaa y su autonomía política etc). La constitución no quiso que cada voto valiera lo mismo, si así fuera hubiera establecido un sistema de circunscripción única nacional. En su lugar, tenemos un sistema de circunscripción provincial en el que no todos los votos valen igual, lo cual es contrario a la igualdad de los españoles, pero esta avalado por la propia constitución, con lo cual no es inconstitucional.
30 julio, 2019 en 12:30
Vamos a ver. Seguimos con el “problema” de la formación de gobierno que, al parecer, interesa a mucha gente (no a los ciudadanos). La Constitución puede y debería ser revisada de una forma crítica y mejorada para evitar dislates en su interpretación. Todos sabemos que, jurídicamente, no es para tirar cohetes. Que su texto descienda a nivel de “reglamento” en lugar de mantenerse en principios claros y contundentes, ya dice mucho.
Con respecto a la forma en que se debe designar “gobierno” por las Cortes representativas, hay una mejor solución que derivaría de la reforma constitucional necesaria: una ley orgánica del gobierno de España. Para llegar a eso hay camino por recorrer, desde la reforma del sistema electoral para hacerlo igualitario y por tanto representativo, hasta el mismo tratamiento de ley orgánica para las Cortes o para la Administración de Justicia. Lo demás son ganas de parchear el pinchazo mientras se va el aire por el resto de la cubierta.
30 julio, 2019 en 16:19
Simplemente quisiera matizar, que yo no comparto las posiciones que usted define, a mi entender, bien, como de “parcheo” de la constitución. Reformar el art. 99 CE para salir del paso es oportunista y probablemente a la larga contraproducente. Ciertamente, debería abrirse una reforma en profundidad de algunas de las líneas institucionales maestras de nuestro ordenamiento jurídico, lo que indefectiblemente implicará tocar algunos artículos de la constitución.
30 julio, 2019 en 13:12
No llego a entender las declaraciones de González ¿Me podéis aclarar a que se refería? En HD (5 junio, 2016) publiqué un post -Una propuesta progresista para la reforma política en España – en la que hacía referencia a Italia y aunque necesitaría un tiempo para adaptarlo a la realidad actual me chocan.
Tenían dos problemas parecidos a los nuestros pero Renzi los afrontaba de otra manera.
“Y Renzi, con … dos reformas trascendentales.
Este cambio tan radical, que Renzi consideró que con ello “Italia será un país más libre y más justo” ya que opinaba que “ la responsabilidad de la crisis está en mi país y no en Europa y en la competitividad de su economía y en el mal funcionamiento de su Estado” (El País 30/5/2014), está explicado muy claramente por Sergio Fabbrini (Luiss School of Government) en una interesantísima entrevista en ABC , el 15 de marzo del 2.015. De ésta recojo lo siguiente:
Después del resultado de nuestras últimas elecciones, Renzi manifestó que “el incierto panorama español confirma cuán acertada fue la reforma electoral aprobada este año en Italia” (La Vanguardia 23-12-2015)…”.
30 julio, 2019 en 16:22
Muchas gracias por la lectura y por su esmerado comentario. Creo que Felipe González piensa sobre todo en la Italia con la que él convivió cuando era el inquilino de La Moncloa; la italia del pentapartito y otras coaliciones inverosímiles, que precedieron al desmoronamiento de la Democracia Cristiana, a raíz del caso Tangentópolis. Incluso hoy día, me atrevería a decir que es razonable afirmar que los italianos tienen una política de pacto más consolidada que la nuestra; lo que no quisiera que se me interpreatara como que creo que tienen una mejor clase política.
30 julio, 2019 en 13:47
. En Estadística históricas de España ( Fundación BBVA) aparecen las siguientes referencias :
“La estabilidad de los gobiernos es una medida de la eficacia del sistema político”.
“Un Consejo de Ministros que tenga una vida efímera difícilmente podrá desarrollar un programa de gobierno coherente”.
“Considerando la totalidad de la época contemporánea ( 1808-2000), España ha padecido una gran inestabilidad política: el 72 por ciento de los Gobiernos han tenido una duración inferior a un año, y más de la mitad ( 54 por ciento) no han sobrevivido a los seis meses de sus constitución”.
“Mayor mérito cabe atribuir a la democracia actual, que ha conseguido un grado de estabilidad política altísimo”
Todo se puede mejorar pero es mucho más fácil empeorarlo.( esto es mío )
30 julio, 2019 en 14:55
Esta bien acordarse de que nuestra historia parlamentaria no empieza en 1978.
30 julio, 2019 en 16:31
Alguien, quizá Soros, le ha dicho a Pedro Sánchez que no puede incluir a Podemos en el gobierno.
El problema no es que no haya pactos, sino la existencia de pactos. Aquí hay pactos para las leyes de memoria histórica, para acallar a las victimas del terrorismo, para gastar a manos llenas, para no congelar el gasto, para dilapidar fondos en subvenciones a los amiguetes… pactos hay muchísimos.
Esta situación tiene la virtud de poner ante los ciegos ojos de la ciudadanía parte de las contradicciones de sus elegidos. ¿ Resulta que PSOE y Podemos no pueden alcanzar un pacto cuando han estado todo el tiempo en el mismo frente anti-fascista ? ¿ Qué está pasando ? Podría preguntarse el votante no trepanado por el hastío del estío.
La política española es puro oportunismo. Pedro Sanchez tenía que echarle a algo o alguien la culpa de que él no haya sido capaz de organizar un gobierno. Se trataba de dar imagen ante su electorado. La reforma consttitucional del 99 quedará como cosa olvidada una vez que se tome otro rumbo.
Veo bien que se hable del asunto, pero en este blog haría falta discutir de otros tema. ¿ Qué sentido tiene el derecho en un país cuando se aplica sólo cuando lo decide el gobierno ? ¿ Qué pasa con los homenajes a etarras ? ¿ Qué pasa con los cientos de miles de ilegales que han en España y que siguen entrando ? Son cuestiones “legales” de fondo que están minando la vida del país y no un 99 CE que muy pronto se olvidará.
31 julio, 2019 en 10:09
Contestación a Eduard:
I.-Me refiero a segunda vuelta de diputados por circunscripción única, entre los dos candidatos a legislador más votados de la misma, salvo que alguno de ellos haya alcanzado la mayoría absoluta, en primera vuelta; lo que facilita las mayorías absolutas en la Asamblea Nacional de la V República Francesa
II.- De acuerdo en :”En cualquier caso, ambos modelos en España exigirían una reforma constitucional. Desde luego la V República de De Gaulle ha asegurado la estabilidad gubernamental, más discutible resulta que haya hecho lo propio con un mínimo de pluralidad en la representación política, lo que se traduce en una elevada abstención”.
2 agosto, 2019 en 09:36
De todos modos, si hubiéramos hecho como en la República Federal Alemana (o Francia), que en su Constitución prohibe la representación de partidos secesionistas en el Congreso, ahora no tendríamos estos problemas (hay que tener en cuenta que en lo que ahora es Alemania había varias nacionalidades históricas que antes habían sido estado, había que curarse en salud y ser precavido, para evitar lo que ha acabado sucediendo en España, si bien Cataluña ni “País” vasco fueron nunca estados, cosa que a sus caciques nacionalistas les trae sin cuidado, y que recientemente, tribunales competentes prohibieron a Baviera convocar referendos de tipo secesionista). Pero parece que fue el PSOE el que se opuso, ya en los años 70 del pasado siglo, a poner este artículo tan útil. Había que ser progre, por no decir otra cosa.
Abogados Segunda Oportunidad en Segunda oportunidad y crédito público. (A propósito de la mal entendida sentencia del Tribunal Supremo de 2 de julio de 2019).
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Daniel Iborra en Cerrado por vacaciones
Sobre el “veto” del Gobierno al abogado de la Manada
Segunda oportunidad y crédito público. (A propósito de la mal entendida sentencia... Sobre el “veto” del Gobierno al abogado de la Manada

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