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Timestamp: 2017-10-23 11:43:08+00:00

Document:
50 Preguntas a la enseñanza de la Religión Católica en la escuela (I)
SECRETARIADO DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE ENSEÑANZA Y CATEQUESIS	Magisterio
1.- ¿Por qué hay enseñanza de la religión católica en la escuela, si ya hay catequesis en las parroquias?
Porque es una enseñanza necesaria para que el alumno adquiera una formación plena e integral, que es lo que pretende la escuela. Para que el alumno alcance esta formación plena debe desarrollar todas sus capacidades y entre ellas está la dimensión religiosa y moral que le aporta el sentido a su vida, las respuestas a sus grandes preguntas, así como orientación, ejemplo y palabra del mismo Dios sobre su crecimiento en el bien y la verdad. Todo con el nivel científico o teológico propio de la formación escolar, distinto que el de la catequesis. La formación religiosa y moral, como la artística, ética, lingüística, etc., contribuye al crecimiento y maduración de la personalidad de los alumnos. Esta formación, por tratar de cuestiones que atañen a la conciencia del individuo, es una opción libre que los padres toman por sus hijos. Esta libertad de elección responde al derecho que tienen los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones, derecho refrendado por la Constitución española, art. 27.3.
2.- ¿Cómo contribuye a la formación plena del alumno?
La enseñanza de la religión desarrolla todas las capacidades del alumno y específicamente la capacidad trascendente. Su contribución a la formación plena del alumno se concreta así:
Aporta al alumno un conocimiento profundo acerca del amor de Dios Padre, llevado a su máxima realización en la muerte y resurrección de su Hijo Jesucristo y en el Espíritu Santo que lo derrama sobre nosotros.
Responde a sus grandes preguntas y aporta razones para amar, razones para creer y razones para esperar.
Ofrece una explicación ordenada y razonada de los fundamentos, contenidos y exigencias morales de la Religión Católica, donde puede encontrar el sentido de su vida.
Logra una comprensión de la vida religiosa adecuada a su edad y nivel de desarrollo cultural, conociendo el valor e influencia del cristianismo en la Cultura Europea.
Esta enseñanza se lleva a cabo en relación con los demás saberes que se transmiten en la escuela, integrándola armónicamente en el conjunto de los conocimientos y convicciones que concurren en el proceso de aprendizaje del alumno.
Con todo ello, a su vez, contribuye al desarrollo de la personalidad y a la formación de buenos ciudadanos, orientando la conducta humana hacia el bien y la virtud.
3.- ¿Por qué la Iglesia Católica tiene tanto interés en que se den clases de religión en la escuela?
Su interés no surge de un derecho de la Iglesia que quiera exigir, ni porque se trate de un privilegio que quiera mantener; es un derecho de los padres que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que ellos deseen. Cuando los padres optan por la formación religiosa católica saben que sólo la Iglesia Católica puede garantizar su autenticidad. La Iglesia luchará siempre para que el derecho de los padres que en ella han confiado no lo malogre nadie. La Iglesia también defiende la libertad de enseñanza, pues si no hubiera enseñanza religiosa no habría más que un tipo de educación y por tanto no habría libertad. No es el Estado quien detenta el derecho a enseñar, sino los padres. El Estado ejerce un servicio educativo subsidiario del derecho de los padres.
A su vez, la Iglesia ha recibido del Señor un claro mandato: Id y enseñad a todas las gentes. Este mandato urge a la Iglesia a hacer presente la buena noticia del Evangelio en todas partes y en toda circunstancia donde sus hijos lo necesiten, sin ninguna reserva en el diálogo con la cultura de todos los tiempos.
El creyente sabe que los contenidos de su fe no son un añadido extraño a su personalidad: son fundamentales en el crecimiento íntegro de su persona, son básicos para comprender la cultura que se le transmite en la escuela, son imprescindibles para discernir qué elementos de la cultura de su entorno son los más apropiados, y así los contenidos de su fe son valorados académica, cultural y socialmente en el ámbito donde se transmite la cultura, la escuela. La fe no es sólo sentimiento, sino también conocimiento que el creyente interioriza con ayuda de su razón y por gracia de Dios.
4.- ¿No será un privilegio de la Iglesia Católica el enseñar la religión en la escuela?
Algunos han creído que el Estado concedía un privilegio a la Iglesia Católica consintiéndole enseñar su doctrina en la escuela. Quienes así hablan olvidan que la formación religiosa es un derecho de los padres, no del Estado. El Estado tiene la obligación no sólo de permitir que este derecho se desarrolle en la escuela, sino también de que se garantice debidamente. La Iglesia realiza un servicio a la educación aportando a la formación plena todo su bagaje espiritual, humanístico, religioso, teológico y moral, seleccionando los profesores ¡dóneos y preparándolos para que impartan esta enseñanza, garantizando así la autenticidad de la formación que los padres han elegido: la formación religiosa católica, en nuestro caso.
5.- El derecho de los padres a la formación religiosa y moral de sus hijos según sus convicciones ¿se introdujo en nuestra Constitución como fruto de un privilegio de la Iglesia?
Quienes así piensan no tienen en cuenta que cuando la Constitución española refrenda este derecho lo que hace es asumir lo que ya se garantiza en los grandes Tratados internacionales como derecho fundamental de todos los padres. Así, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) en el artículo 26.3 dice: "Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos". El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y culturales (ONU 1966), en el artículo 3.e afirma: "Los Estados parte en el presente pacto se comprometen a respetar las libertades de los padres... y a hacer que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa que esté de acuerdo con sus propias convicciones". El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos"(ONU 1966) dice en su artículo 18.4. "Los Estados parte en el presente pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones". En los mismos términos se expresa la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza (UNESCO 1960), la Convención Europea para la salvaguarda de los derechos del Hombre y de las Libertades Fundamentales, y la misma futura Constitución Europea. Estos tratados han sido suscritos por España y son un punto de referencia para interpretar la Constitución, en nuestro caso, el derecho a la educación. Así lo afirma la propia Constitución española en su artículo 10.2.
Estos pactos internacionales lo que persiguen es lo más opuesto a la concesión de cualquier privilegio: buscan proteger a los ciudadanos de la tentación que pudieran tener algunos Estados de imponer una ideología determinada a toda una sociedad.
6.- Si el Estado español es no confesional ¿por qué permite que haya clases de religión en la escuela pública?
Que el Estado sea noconfesional no quiere decir que esté contra cualquier clase de confesión religiosa, sino que el Estado no tiene una confesionalidad religiosa propia y única a la que acudiera en su acción de gobierno. Se define como aconfesional para poder garantizar la libertad de todos los ciudadanos. Toda confesión religiosa con acuerdo o convenio con el Estado, como es el caso de la religión católica y también de la religión islámica, judía y evangélica con convenios respectivos, puede hacer presente su propia manera de entender la formación religiosa y moral de los alumnos en el ámbito de la escuela pública.
La exclusión de la enseñanza religiosa de la escuela pública vulneraría la libertad religiosa (C. E. art. 16), el derecho de los padres en la formación de sus hijos (C. E. art. 27.3.) y la formación misma de los alumnos (Const. Esp. art. 27.1), cuyas capacidades espirituales y transcendentes quedarían mermadas, si no cercenadas radicalmente. La Constitución española quedaría violada en los artículos fundamentales.
"Con frecuencia se invoca el principio de laicidad, en sí legítimo si se concibe como distinción entre la comunidad política y las religiones (Gaudium et spes, ns 36). Pero distinción no significa ignorancia. La laicidad no es laicismo. Es el mero respeto de todas las creencias por parte del Estado que asegura el libre ejercicio de las actividades cultuales, espirituales, culturales y caritativas de las comunidades de creyentes. En una sociedad pluralista, la laicidad es un vínculo de comunicación entre las diferentes tradiciones espirituales y la nación. Un diálogo sano entre el Estado y las Iglesias puede indudablemente fomentar el desarrollo integral de la persona y la armonía de la sociedad".
7.- ¿Cuáles son los derechos y leyes que justifican la presencia de la enseñanza de la religión en la escuela?
El derecho fundamental es el derecho que tienen los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. Este derecho está refrendado por la Constitución española en el artículo 27.3. En consecuencia y por ser un derecho constitucional, el Estado está obligado a garantizar que se cumpla en todos sus términos.
Las leyes básicas que regulan la enseñanza religiosa se derivan de este derecho. Son esencialmente los Acuerdos o Convenios de carácter internacional firmados entre el Estado Español y la Santa Sede, en el caso de la religión católica, y los convenios firmados entre el Estado y los responsables de las distintas confesiones, en el caso de las religiones mencionadas anteriormente.
Teniendo en cuenta estos Acuerdos o Convenios, el Estado debe garantizar la presencia de la enseñanza de la religión en sus propias leyes de desarrollo, como son las leyes orgánicas de la Educación y los Decretos respectivos, adecuándola debidamente, sin discriminaciones y con un tratamiento equivalente al resto de las enseñanzas.
8.- ¿En qué sentido algunos piensan que la enseñanza religiosa confesional no debe estar en la escuela?
Quienes así opinan creen que el derecho de los padres a elegir libremente la formación religiosa de sus hijos se cumple estudiando la cultura religiosa al modo de otra cultura cualquiera, sin necesidad de que las religiones intervengan en la escuela. De hecho, esta formación ya se da en las áreas de "Conocimiento del medio", "Historia", "Sociales" e "Historia del arte". Con todo, en dichas materias no se alcanza a profundizar en el significado último, en el origen de esa cultura religiosa que se nos ha transmitido, ni en su alcance vital para aquellos que la aceptan; sólo informan sobre los hechos culturales generados desde la religión. Pero la razón más importante por la cual debe existir una formación confesional es que la Constitución indica que el derecho de los padres no es a que los hijos reciban una instrucción cultural, pues ésta ya se da en las asignaturas afines, sino que reciban una formación religiosa y moral, es decir, una manera de ser en la vida que responda a sus convicciones, unos principios y unos valores que les orienten en su crecimiento hacia el bien y la verdad.
9.- Actualmente, ¿qué normativa está vigente ara la enseñanza de la religión?
La norma básica es la Constitución española en la cual se refrenda el derecho de los padres a la formación religiosa y moral de sus hijos. El Estado se compromete a garantizar este derecho. Para ello, el Estado ha firmado acuerdos con las partes implicadas en su desarrollo. En concreto, ha firma¬do un Acuerdo con la Santa Sede que establece las condiciones para que se den las garantías suficientes. Así, para que esta formación religiosa responda a la opción que los padres hayan hecho, se dice en este Acuerdo que la formación religiosa católica en la escuela debe ser equiparable a cualquier materia fundamental y que el hecho de recibir o no recibir esta enseñanza no debe crear discriminación alguna en la actividad escolar; es decir, que no se debe discriminar, ni a los que eligen religión, ni a los que no la eligen. Por ello, unos y otros deben tener en la misma hora enseñanzas homologables y evaluables, equiparables al resto de las áreas.
Actualmente la religión en la escuela se rige por el Real Decreto sobre la enseñanza de la religión de 14 de Diciembre de 1994.
10.- ¿Qué dice esencialmente este Decreto?
El Decreto regula la presencia de la formación religiosa en la escuela y determina que ésta es obligatoria para los centros y voluntaria para los alumnos. Los colegios tienen obligación de ofertar esta enseñanza y recabar expresamente esta decisión de los padres al principio de cada etapa. Los alumnos que no deseen enseñanza religiosa recibirán actividades de estudio alternativas sin ningún valor académico y con unos contenidos que no son homologables al de la enseñanza religiosa. A veces, estas actividades de estudio alternativas se reducen a repaso o incluso recreos.
La enseñanza de la religión católica es evaluable a todos los efectos en Primaria, Secundaria y Bachillerato, si bien, en Bachillerato las notas de religión no son tenidas en cuenta a la hora de computarse para la obtención de becas y ayudas al estudio, así como para el acceso a la universidad. El currí- culo de religión católica es competencia de la jerarquía eclesiástica.
INTERROGANTES EN TORNO A LA PRESENCIA DE LA ENSEÑANZA RELIGIOSA EN LA ESCUELA.
Preguntas 01-10
Preguntas 11-20
Preguntas 21-30
Preguntas 31-40
Preguntas 41-50
Documento completo en formato pdf en el portal web de la Diócesis de Canarias

References: artículo 26
 artículo 3
 artículo 18
 artículo 10
 artículo 27
 Real Decreto