Source: http://www.aids-sida.org/ongs-inj.html
Timestamp: 2017-12-15 14:08:04+00:00

Document:
Documentos sobre el VIH/SIDA
Experiencias de intervención de las ONG mexicanas.
Por Gabriela Rodríguez R*.
* Mtra.en Antropología por la ENAH.
Presidenta de AFLUENTES SC.
Las organizaciones no gubernamentales (ONG) han sido parte de la expresión espontánea de grupos de población que manifiestan su posición y despliegan acciones diversas ante problemas sociales que agobian a los ciudadanos tanto en lo inmediato, como en lo cotidiano. Se trata de una movilización social de grupos que ganaron fuerza protagónica después de la segunda guerra mundial como movimientos pacifistas, ambientalistas, feministas y salubristas, con diversos grados de intervención en diferentes regiones del mundo. La presencia de estas organizaciones se caracterizan por ser de extracción privada, no lucrativas y solidarias, su condición de no gubernamentales implica en principio que son independientes de los gobiernos, y con algunas excepciones, son apartidistas.
En México, tres momentos históricos han marcado las tendencias del desarrollo de organizaciones vinculadas al ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de los jóvenes. Las organizaciones pioneras estuvieron ligadas al movimiento feminista y a la falta de políticas de población que apoyara servicios de anticoncepción a las mujeres y de educación sexual a los jóvenes, esta etapa logra su consolidación hacia la segunda mitad de la década de los setentas, en que se promulga la Ley General de Población, se desarrollan los Programas Gubernamentales de Planificación Familiar y el Primer Programa Nacional de Educación Sexual coordinado por el Consejo Nacional de Población (CONAPO).
Un segundo momento está marcado por la necesidad de una educación preventiva ante el crecimiento de la Epidemia del VIH/SIDA y se vincula con el Año Internacional de la Juventud (1985) y la Convención de los Derechos del Niño (1989) que llama la atención sobre el crecimiento demográfico de estos grupos de edad. La etapa se caracteriza por la ampliación del conocimiento sobre la diversidad de comportamientos sexuales entre los y las mexicanas que quedaba al descubierto con la epidemia del VIH/SIDA, por estudios enfocados hacia la sexualidad y la reproducción juvenil como grupos de rezago en las políticas demográficas y por la concientización sobre las dimensiones políticas implicadas en los programas de educación sexual y salud preventiva.
La tercera etapa tiene que ver con esa necesidad de posicionar la salud sexual y reproductiva, así como la diversidad sexual como derechos humanos. Se trata de un importante cambio de paradigma que descentra el interés en los procesos demográficos para enfocarse en los problemas de salud de las mujeres y en la necesidad de orientar en sexualidad a los adolescentes. Los frutos de esta etapa se recogen principalmente en tres reuniones de las Naciones Unidas: la Cuarta Conferencia sobre Derechos Humanos celebrada en Viena en 1993 (CDH), la Conferencias Internacional sobre Población y Desarrollo de Cairo, en 1994 (CIPD) y en la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer (CMM), efectuada en Beijing en 1995.
En la última década, las ONG de salud sexual y reproductiva han crecido numéricamente y su radio de acción es un universo expansivo. Cada vez se conectan más entre sí y se van vinculando con gobiernos, con fundaciones que las apoyan financieramente, al tiempo que colaboran con organizaciones internacionales públicas. En la década de los 90’s muchas han logrado posicionarse como interlocutoras de tomadores de decisión y líderes gubernamentales, influir en la incorporación de derechos sexuales y reproductivos en algunas legislaciones locales y nacionales, en la construcción de programas y políticas públicas que favorezcan su ejercicio, así como en reglamentaciones institucionales, la elaboración de materiales y de estrategias dentro de los sectores de asistencia social, salud y educación.
2 Delimitación del universo de trabajo
En este trabajo la selección de las ONG analizadas respondió a tres criterios: ejemplificar la diversidad de los temas y estrategias desde donde se definen sus actividades, el grupo de edad atendido y el posicionamiento dentro de grupos y redes de influencia en políticas públicas.
Tomando en cuenta la proliferación de ONG en el país y la imposibilidad de conocerlas a todas, se buscó dar a conocer cuáles fueron las organizaciones pioneras que abrieron el tema de la sexualidad en el ámbito público y ofrecieron los primeros servicios a la población. Después se buscó ejemplificar la diversidad de aproximaciones y los diferentes ángulos de visión de las ONG definidas principalmente por el tipo de actividades que realizan y el lugar desde donde abordan la salud sexual o la salud reproductiva. El criterio de edad llevó a descartar a muchas organizaciones que casi no trabajan con adolescentes y jóvenes (10-29 años), y a relevar aquéllas cuyos servicios están más orientados hacia estos grupos de edad, aunque encontramos en el camino que hay pocas que definen a los jóvenes como audiencia principal. Finalmente se buscó hacer visible el trabajo de las asociaciones que están más vinculadas entre sí, que participan en proyectos conjuntos, que forman parte de grupos o redes, y que son las que tienen una mayor posibilidad de influir en políticas públicas.
El terreno frágil en el que se mueve la autora de este trabajo está en el riesgo inevitable de minimizar o maximizar los encomiables esfuerzos de tantas organizaciones, y hasta de dejar de mencionar algunas. Partiendo de la imposibilidad de abarcar un universo completo, quedan en desventaja aquéllas que publican menos y que tienen menor presencia en reuniones y redes. En este trabajo se buscó partir del punto de vista del actor, del partícipe de ONG que ante todo es persona, persona con necesidades, expectativas y decisiones propias que se expresan sobre todo a través de las relaciones construidas con los demás, actores y actrices sociales que se colocan en diferentes "lugares" de la estructura social. Dichos actores sociales pueden tener representaciones colectivas y prácticas similares, pero también saberes diferenciales, conflictivos y hasta antagónicos. Quien investiga es también un actor colocado en la estructura social cuya perspectiva condiciona el método y el punto de vista de interpretación de los hallazgos (Menéndez, 1997; Rosaldo, 1987). Como sujeta ubicada, la autora parte de la Ciudad de México con una experiencia inicial como investigadora de programas educativos en el Centro de Investigaciones y Servicios Educativos de la UNAM; más tarde colabora en un programa gubernamental, el primer Programa Nacional de Educación Sexual del CONAPO en 1978. Desde 1984 el ángulo de visión pasó a ser el de una ONG muy grande y bien establecida, la Fundación Mexicana para la Planeación Familiar (MEXFAM) por diez años, lo cual favoreció el contacto con muchas de las regiones más pobres del país y de la región latinoamericana. Después viene un retiro de cuatro años para estudiar e impulsar una investigación etnográfica sobre la sexualidad de jóvenes rurales en una zona productora de caña, ubicada al sur de Puebla, con una constante interlocución con la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y el Population Council. En 1998 funda Afluentes SC, para dedicarse a la promoción de la cultura de la salud sexual con actividades de investigación operativa, vinculación interinstitucional y difusión del conocimiento. Seguramente estos puntos de partida dejan fuera muchas experiencias importantes que parten de otros lugares y otras prácticas, de organizaciones que trabajan más localmente y aquéllas de los estados menos comunicados con la central capital.
El trabajo que se presenta trató de contestar a la pregunta ¿Cuáles son las perspectivas actuales en el trabajo de las ONG mexicanas dedicadas a los derechos sexuales y reproductivos?. El método fue la revisión documental, la aplicación de cuestionarios abiertos y la realización de algunas entrevistas individuales dirigidas.
3 Modelos: principales enfoques, presupuestos teóricos y metodológicos.
En el contexto mexicano los sectores que se comprometieron con avanzar la educación sexual y el control de la reproducción fueron mujeres y hombres comprometidos con el feminismo, con los problemas de salud de las mujeres y de los jóvenes, en la segunda década del presente siglo. Como analiza Adriana Ortiz en su revisión sobre el papel de los derechos sexuales y la construcción de la ciudadanía, la lucha por los derechos sexuales ha sido impugnada por ideologías que ocupaban un lugar central, tales como el nacionalismo, el socialismo y el pensamiento religioso conservador. A pesar del establecimiento de un gobierno liberal laico desde la Reforma Liberal y su confirmación en el período post-revolucionario, el gobierno retiene una fuerte influencia y conexión con la jerarquía eclesiástica católica, las actividades se mueven en un clima de competencia y negociación política en que la Iglesia buscó imponer un discurso monolítico en cuestiones de familia, género y sexualidad, mientras que el gobierno buscó retener posiciones similares en estas áreas pero aplicándolas a discreción desde las instituciones públicas (Ortega, A 1999).
El particular estilo mexicano de manejar las tensiones políticas frente a los programas de educación sexual y salud reproductiva es la apropiación de la propia y compleja cultura mexicana de los ejes culturales de occidente que han movilizado los cimientos de las civilizaciones en nuestro continente.
El concepto de sexualidad, tal como hoy se analiza desde el abordaje crítico del historiador M Foucault, es un conjunto de significados dados a las prácticas y actividades, un aparato social que tiene una historia con complejas raíces en el pasado cristiano y precristiano, y que alcanzó una unidad conceptual moderna con efectos diversos. Desde este enfoque se asume que la sexualidad ha sido construida como un saber que conforma las maneras en que pensamos y entendemos el cuerpo. Y los discursos sobre el sexo se entienden como dispositivos de control sobre los individuos, no tanto basados en la prohibición o en la negación, sino en la producción e imposición de una red de definiciones sobre las posibilidades del cuerpo. La sexualidad es un conjunto de reglas y normas, en parte tradicionales, en parte nuevas, que se apoyan en instituciones religiosas, judiciales, pedagógicas, médicas; es también un conjunto de cambios en la manera en que los individuos se ven llevados a dar sentido y valor a su conducta, a sus deberes, a sus placeres, a sus sentimientos y sensaciones, a sus sueños. La sexualidad es un producto de la experiencia que relaciona la formación de los saberes con los sistemas de poder que regulan su práctica y con las formas de subjetividad (Foucault, 1993).
La Sexología no se libra de ser parte de los sistemas de regulación, y es un campo que parte del abordaje clínico de los problemas sexuales, retomando los importantes aportes del psicoanálisis y, en la segunda década del siglo recuperará principalmente los trabajos clínicos basados en el conductismo, la etología y los enfoques sistémicos de terapia sexual. Janice Irvine, realiza un amplio análisis de la manera en que la Sexología, en el esfuerzo por mantener rigor empírico, ha quedado atrapada en el modelo biomédico, en la visión fisiológica, sin poder dar cuenta de los conflictos sociales ni de las tensiones de poder que rodean las significaciones sexuales y de género (Irvine, 1990 y 1994).
La mayoría de las ONG mexicanas han retomado las categorías sexológicas para definir su campo de trabajo, lo que les ha permitido abrir una visión multidisciplinaria que busca abordar la sexualidad desde sus dimensiones biológica, psicológica y social. Esta concepción ha obligado a armar equipos de las diferentes disciplinas y ha tenido una visión liberadora al ir abriéndose hacia las dimensiones subjetivas del placer y las emociones, así como al terreno de la defensa de las libertades individuales, elementos que han enriquecido el contenido de los talleres y cursos.
Sin embargo, no es sino hasta la última década cuando se empieza a imponer un nuevo paradigma para definir la sexualidad y su praxis en las actividades o servicios. La teoría de la construcción social desafía los modelos tradicionales al retomar el discurso no esencialista de los historiadores y emprender el proyecto de repensar el género y la identidad impulsado por las feministas académicas y los trabajos de la historia gay y lésbica. Según la antropóloga Carol Vance (1991) fue Weeks quien primero articuló esta transición teórica del estudio de la sexualidad.
El enfoque de la construcción social de la sexualidad supera la visión reproductiva cuando articula las nociones antropológicas que permitieron comprender la diversidad de la sexualidad en cada cultura. Se destaca Margaret Mead, en su romántica descripción de Samoa, y que ejerció una enorme influencia en los años treinta al demostrar que los modos de represión sexual americanos hacia los adolescentes no eran deseables ni inevitables o necesarios. O los intentos posteriores del funcionalismo que con el interés por equiparar las leyes de la sociedad con las leyes de la naturaleza, se quería entender a los actos sexuales por sus funciones y repercusiones en las necesidades sociales. Y el materialismo cultural que ofrece una aportación distinta al relacionar los mecanismos de control de la sexualidad a los imperativos económicos. Según afirman Harris y Ross (1987), en su interpretación de las políticas maltusianas de principios de siglo, la difusión de los mecanismos para controlar la fecundidad antes del matrimonio va a reforzar la autonomía familiar entre los estratos medios y altos, al tiempo que los programas se resisten para abandonar el control de la fecundidad a las clases trabajadoras y marginales. La promoción de la abstinencia premarital fue, desde su punto de vista, una estrategia para dejar de subsidiar y hacer descansar sobre los hombros de la familia (es decir...dentro del matrimonio) el costo de la crianza de los hijos. El materialismo cultural tiene la virtud de valorar la importancia de los fenómenos económicos para comprender la sexualidad y la salud reproductiva; sin embargo, devalúa el peso cultural de las producciones simbólicas y las regulaciones morales sobre la sexualidad que no están necesariamente subordinadas a las relaciones de producción.
Sin duda, tanto los trabajos de investigación como las prácticas desde las organizaciones civiles han hecho de la sexualidad moderna, un asunto social, político y moral. Hoy la entendemos como una presencia social palpable que moldea nuestra vida personal y pública, una construcción histórica que trae una multitud de posibilidades.
Como señala Jeffrey Weeks, la sexualidad humana es una realidad que configura nuestra vida personal y pública, nuestros deseos y fantasías, nuestra identidad como mujeres y hombres, las normas de distancia entre los cuerpos, las capacidades reproductivas. Aunque tiene raíces instintivas, la sexualidad no se agota en las necesidades biológicas y es, por el contrario, una construcción cultural. La historia de la sexualidad no es la historia de un tema determinado, sino la de un tema en constante cambio, la sexualidad se evapora entre las manos, es un gesto o una sombra, es la historia de nuestras preocupaciones cambiantes acerca de cómo deberíamos vivir y cómo deberíamos disfrutar o negar nuestro cuerpo.
En todas las sociedades humanas el instinto sexual se enfrenta a un complicado y sutil sistema de prohibiciones, reglas, valores y costumbres. En palabras de Octavio Paz, nada es más natural que el deseo sexual; y nada es menos natural que las formas en que se manifiesta y se satisface. Sin dejar de servir a los fines de la reproducción de la especie, la sexualidad se socializa, lo mismo se trate del tabú del incesto que de las limitaciones económicas para casarse, de las prohibiciones religiosas a las prácticas no reproductivas, del uso del sexo como consumo, la sociedad somete la vida sexual a una reglamentación y así se apropia de la energía instintiva de hombres y mujeres.
La sexualidad es también histórica, cada cultura construye sus reglas sexuales y cada pueblo tiene sus propias movimientos de resistencia. Como construcción cultural la sexualidad encierra una gran paradoja: está en cambio constante y tiene una tendencia a la permanencia; nace, muere y renace en la historia y al mismo tiempo se perpetúa en la cultura. Así como cada día se inventan nuevos estilos sexuales, hay ciertas reglas que permanecen a lo largo de siglos, tal es el caso del valor de la virginidad de las solteras, el estigma a la homosexualidad u homofobia, por dar dos ejemplos.
La sexualidad y la reproducción son construcciones culturales y simbólicas, precisa Sherry B. Ortner, son términos cuyos significados solo pueden entenderse dentro de un amplio contexto cultural que tome en cuenta las relaciones entre los símbolos por un lado y las relaciones sociales, por el otro. El prestigio y el "status" son cruciales para entender las percepciones de género, la organización social del parentesco y del matrimonio son centrales en la construcción del género En diversas culturas las diferencias entre hombres y mujeres se han conceptualizado metafóricamente como oposiciones binarias y hay una tendencia universal para alinear lo masculino con la cultura y lo femenino con la naturaleza. Casi universalmente los hombres controlan en él "domino público" y las mujeres son confinadas al "dominio doméstico". En este contexto, las relaciones asimétricas del poder han hecho de los actos sexuales actos políticos, el orden institucional impone reglas del juego que se presentan como "naturales" (Ortner, y Whitehead, 1981). El género implica el estudio del mundo de las mujeres como parte del mundo de los hombres en un sentido relacional y contra la idea de interpretar las diferencias como esferas separadas. La hegemonía masculina sustenta las prácticas de poder que incluyen la explotación de los hombres hacia las mujeres, así como la subordinación y denigración de otros hombres (Lorber, 1994).
Los procesos de la vida sexual son producto de la interacción del mundo externo y del mundo interno, es decir, del orden social y la subjetividad. En el orden social están las relaciones de parentesco, los procesos económicos, las regulaciones sociales y las tensiones políticas. Este orden se nos impone desde afuera, en tanto que la subjetividad, nuestro mundo interno cobra sentido con la expresión de nuestras emociones. Hoy las experiencias de amor y desamor revelan dilemas relacionados con la autoestima y la identidad sexual, con las ideas acerca de lo que es "ser hombre" o "ser mujer".
Las relaciones de parentesco son una de las formas de socialización más estables. Regulan la reproducción de los individuos y aunque están vinculadas a los procesos biológicos, el parentesco los integra en el orden simbólico con base en referencias genéticas, para conformar unidades de producción y de consumo, así como para reproducir la vida en sociedad. En México, la vida sexual se ha visto afectada por patrones de herencia patriarcales, fuertes redes familiares y de compadrazgo, campañas de matrimonio y de planificación familiar, roles sexuales estereotipados y relaciones inequitativas de poder entre el padre y la madre, y entre adultos y jóvenes.
En los últimos quince años la composición de los hogares mexicanos se ha transformado. Los hogares de tipo nuclear han disminuido y están proliferando arreglos domésticos de tipo ampliado, cambios que se atribuyen a los efectos de la crisis económica de los ochentas y a la respuesta de muchas familias que buscan la optimización de los recursos disponibles. Otro de los cambios recientes que se destacan es el menor tamaño de las familias (INEGI/UNIFEM 1995), la presencia cada vez más marcada de parejas sin hijos y la denuncia creciente de casos de abuso sexual e incesto (González R, 1995). Un nuevo estilo se expresa en el mayor número de personas que viven solas, desde 1992 más de un millón de personas viven solas. No menos importantes es el incremento de los hogares dirigidos por mujeres, tres millones de un total de 18, el aumento de madres solteras de 13.4% en 1990 a 20.1% tres años más tarde (Ibidem), así como la disminución de las uniones libres, el incremento de matrimonios civiles y la mayor proporción de divorcios.
Pero las familias no son autónomas, son parte de redes sociales que se extienden mas allá del parentesco. La vida económica proporciona las condiciones básicas y los límites para la organización de la vida sexual y reproductiva, aunque la sexualidad no está determinada por los modos de producción. Es un hecho que la ausencia de motivos para descender la fecundidad ha sido una forma de resistencia pasiva a las campañas de planificación familiar por parte de los sectores más empobrecidos. Hoy sabemos que a mayor marginación, mayor fecundidad, las entidades con más baja velocidad de descenso en la fecundidad son las que han permanecido en alta marginación. Las mujeres menores de 20 años que viven en condiciones socioeconómicas desfavorables son quienes más frecuentemente experimentan las repercusiones de un embarazo temprano (CONAPO, 1996). Entre las campesinas, el embarazo juvenil es parte de un ciclo de vida que suele concretarse después de terminar la Telesecundaria, ante la falta de mejores oportunidades( Rodríguez, 2000). La maternidad y las prácticas sexuales muchas veces son estrategias contradictorias de sobrevivencia y resistencia. Huir con el primero que se les atraviese en el camino es una forma de sobrevivencia mínima, los padres no se molestan demasiado cuando se huyen porque así tienen una boca menos que mantener (Ponce, 1999). La mortalidad no presenta un patrón uniforme ni constante. El riesgo de morir por embarazo, parto o aborto es mayor en las edades extremas de la vida y la escolaridad tiene una relación inversa con este riesgo. Las mujeres analfabetas tienen ocho veces más probabilidad de una muerte materna respecto de las mujeres que tienen preparatoria, las que no concluyeron la primaria cinco veces y, las que terminaron el ciclo básico, 3.6 veces más que el grupo de referencia (Langer, 1995).
Cada 24 horas 7000 jóvenes se infectan de VIH/SIDA, adquirir el virus y de vivir menos o más años con esta infección, equivale a ser pobre o a ser rico, 90% de quienes de los infectados pertenecen a los países pobres (ONUSIDA/OMS, 1997). El cáncer cervico-uterino que ahora ocupa el segundo lugar como causa de muerte femenina, tiene más peso entre aquéllas mujeres que nunca han podido aplicarse un estudio citológico, es decir las más pobres y con menos escolaridad (Cisneros, 1998). También es un hecho documentado que jóvenes trabajadoras y trabajadores tienen menos información sobre la sexualidad, tasas de actividad sexual más altas y menor uso de anticonceptivos que los grupos de jóvenes estudiantes.
Los métodos para regular la sexualidad ha ido variando según las épocas, dependiendo de la importancia de la religión, del papel del estado, de las normas matrimoniales, de la fuerza del consumo y las industrias culturales. Mientras que las iglesias ejercían una influencia sustancial en los patrones de vida sexual, los estudios hablan de un alejamiento en la reglamentación religiosa que viene dándose en las sociedades occidentales desde hace más de un siglo, de manera que otras instituciones como la escuela, las instituciones de salud y los medios electrónicos de comunicación cada vez cobran mas importancia como reguladoras de la sexualidad.
La secularización y modernización del país contribuye a la conformación de nuevos sujetos morales. Las nuevas generaciones empiezan a ejercitar actitudes reflexivas y un discurso colectivo contestatario ante las imposiciones generacionales y de género. El pluralismo y la tolerancia tienen un mayor arraigo en los jóvenes actuales, hay un rechazo a los valores morales absolutos, particularmente en aspectos amorosos y sexuales, hoy los jóvenes señalan al placer como un valor (Rugarcia, 1996). Más del 70% de las mujeres en edad fértil utilizan anticonceptivos modernos y, a pesar de la gran condena eclesiástica, una de cada cinco de las mujeres mexicanas ha experimentado un aborto (INEGI/ENADID, 1992). Y aún en las comunidades rurales, se demuestra la importancia del respeto a la aplicación de códigos individualizados ligados al comportamiento sexual. Y muy recientemente descubrimos que las nuevas generaciones tienen una actitud más preventiva que los adultos. Todo parece indicar que ha ocurrido una influencia positiva en la actitud y uso del condón. La última evaluación de la campaña nacional del CONASIDA muestra que la Televisión el medio más efectivo de información sobre el condón, según reportan los adolescentes, sus maestras, así como madres y padres de familia (CONASIDA, 1998). La música, el cine y la televisión han influido también en la estética, en el lenguaje y en la educación sentimental. Los jóvenes toman prestados elementos del lenguaje, gustos musicales y detalles del arreglo personal, apropiarse de esos modelos estéticos no es un efecto superficial, sino que parece simbolizar una intención de vida contemporánea y diferente a las generaciones anteriores. El contenido de las canciones es un medio de canalización de las emociones y los desengaños, permiten dar nombre y sentido a los sentimientos. Para las mujeres jóvenes, las escenas eróticas de las telenovelas y de las películas representan muchas veces los únicos referentes de valoración positiva al placer femenino y a juzgar por lo que afirman, de ahí han aprendo a hacerse novios, a besar y a abrazar (Rodríguez, 2000).
Las regulaciones eclesiales, escolares, hospitalarias, familiares o de los medios electrónicos son aceptadas o rechazadas íntimamente, pero reconocidas como obligatorias. Son más aceptadas como normas abstractas que como guías prácticas para el comportamiento, pero ellas señalan los permisos, las prohibiciones, los límites y posibilidades y no suelen aplicarse de manera indiferenciada al total de la sociedad, suele haber formas de subordinación hacia los menores, las mujeres o las minorías sexuales.
Salud Reproductiva, Derechos sexuales y reproductivos
La definición de Salud Reproductiva a laque se adscriben la gran mayoría de las ONG fueron acordadas en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD) celebrada en el Cairo en 1994. El vocablo descentró el interés en lo demográfico para enfocarse a la salud, aunque el término secundariza la sexualidad, y parece dejar fuera todas las expresiones no reprodutivas. Sin embargo, en la definición y sobretodo en las recomendaciones y compromisos que firmaron los gobiernos, quedaba contemplada una visión amplia de la sexualidad, la importancia de la lucha contra el VIH/SIDA y la necesidad de impulsar los programas para los y las adolescentes.
La Salud Reproductiva quedó definida como "el estado de completo bienestar físico, mental y social de los individuos en todos aquellos aspectos relativos a la reproducción y la sexualidad. Ello implica considerar, entre otros, los siguientes aspectos: a) que los individuos tengan la capacidad de reproducirse, así como de administrar su fecundidad; b) que las mujeres tengan embarazos y partos seguros: c) que los resultados de los embarazos sean exitosos en cuanto a la sobrevivencia y el bienestar materno-infantil; y d) que las parejas puedan tener relaciones sexuales libres del miedo a los embarazos no deseados o a las enfermedades de transmisión sexual.
En términos de la salud reproductiva de los y las adolescentes, las recomendaciones más importantes de la CIPD destacan:
Proteger y fomentar el derecho a los y las adolescentes al disfrute de los más altos niveles de salud proporcionando servicios adecuados, concretos y accesibles.
Fomentar la protección y la promoción de la salud de los y las adolescentes en la que se incluye la salud sexual y reproductiva.
Formular planes de acción para adolescentes y jóvenes con base e la equidad y la igualdad entre los sexos, la conducta sexual responsable, la prevención de infecciones de transmisión sexual y el VIH/SIDA, así como para contrarrestar la violencia contra los y las adolescentes.
Asegurar que los programas y las actitudes de los adultos no restrinjan el acceso de las y los adolescentes a los servicios adecuados y a la información que necesiten para la prevención y tratamiento de las infecciones de transmisión sexual, el VIH/SIDA y la violencia y abusos sexuales.
En esta Conferencia hay un reconocimiento explícito al trabajo de las ONG, al señalar entre las políticas, la importancia de proporcionar apoyo a las organizaciones no gubernamentales de jóvenes para reforzar su participación en la elaboración, ejecución y evaluación de programas y políticas de salud sexual y reproductiva. En la Conferencia de Beijing CMM de 1995, por primera vez se incluye el vocablo salud sexual, y actualmente está en construcción su contenido así como lo que está implicado en los derechos sexuales.
Como una reconstrucción de lo que actualmente se está entendiendo en las ONG, por derechos sexuales, hoy se habla de un ejercicio libre, placentero, responsable y seguro de la sexualidad de niñas, niños, jóvenes y adultos.
El ejercicio libre de la sexualidad hace referencia a la capacidad de actuar sin interferencia de los demás, sin estar sujeto a la voluntad de alguien más y a la elección individual. Incluye la libertad de pensamiento y de acción sin más límite que los derechos de los demás, e implica reconocer la diversidad de prácticas y orientaciones sexuales, el equilibrio del poder en las relaciones sexuales y el derecho a controlar la propia fecundidad, así como a decidir si se quiere o no tener hijos, cuándo, en qué condiciones y cuántos.
El placer es el derecho a experimentar sensaciones y sentimientos positivos en las diversas etapas de la vida, es un aspecto esencial del bienestar físico y emocional cuando se ejerce en condiciones de equidad, de afecto y ternura, así como libre de coerción, discriminación y violencia.
La responsabilidad implica la obligación de una persona para responder por sus propios actos y la libertad de asumir los efectos y resultados de ello, desarrollar la capacidad de prever, responder y asumir los efectos de la propia conducta sexual.
La seguridad obliga a garantizar servicios de información y de salud de calidad donde se prevengan los riesgos infecciones de enfermedades y de muerte.
Una educación sexual debe promover:
Una sexualidad libre, placentera, responsable y segura.
Una actitud positiva ante la vida, la búsqueda del conocimiento, el desarrollo personal, la confianza y la autodeterminación.
La superación de la cultura del miedo y la culpa basada en la ignorancia y el dogmatismo
Una información completa, científica, veraz y oportuna
La comunicación entre iguales, con la pareja, madres y padres de familia, maestras (os) y otros profesionales de la salud y la educación
La formación de actitudes y desarrolle habilidades para favorecer un código ético personal.
La negociación equitativa en las prácticas sexuales para prevenir embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual incluyendo el VIH-SIDA.
La prevención del hostigamiento, abuso sexual, el incesto y la violencia sexual, la explotación y tráfico de menores, mujeres y jóvenes.
La lucha contra la homofobia y los crímenes por odio.
El derecho a servicios de salud sexual incluye:
Libre decisión para tener o no tener o adoptarlos independientemente de la clase social, el sexo, la etnia, la orientación sexual y la condición física.
Servicios accesibles y de buena calidad en anticoncepción, prevención, prevención y tratamiento de ITS
Atención respetuosa por parte de proveedores, asegurando confidencial y consentimiento informado, sin menoscabo de orientación sexual, raza, edad o estado civil.
El derecho a la educación sexual está explícitamente reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 y es parte de la Carta Iberoamericana de Derechos de la Juventud, recientemente propuesta para su aprobación entre diversos países de América Latina y la península ibérica. En nuestro país este derecho está contemplado también indirectamente en las garantías individuales de nuestra Constitución, así como en la Ley General de Educación y en la Ley General de Salud.
Esta convención ofrece bases muy firmes para sustentar el derecho a la educación sexual entre niñas y niños, en por lo menos ocho de sus artículos. Para comenzar, en el artículo 4º se protege la libertad de expresión, y se afirma a la letra "todo niño tiene derecho a buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, siempre y cuando no vaya en menoscabo del derecho de otros". La información es definitivamente un derecho que empodera y protege a las niñas y a los niños.
El artículo 14 de esa Convención protege la libertad de pensamiento, conciencia y religión, se trata de aspectos muy sustanciales para toda persona, independientemente de su edad. En muchas ocasiones negamos este derecho a los menores, pues queremos imponerles nuestras propias ideas en vez de respetar su libertad.
El artículo 16 protege la vida privada, y afirma que "todo niño tiene derecho a no ser objeto de injerencias en su vida privada, su familia, su domicilio y su correspondencia, y a no ser atacado en su honor. Los niños y las niñas son dueños de sus cuerpos, y esto esta definitivamente reconocido en este rubro.
En el Artículo 17 se reconoce el derecho de los niños a tener acceso a información adecuada, y en el 18 se responsabiliza a padres y madres de la crianza de sus hijos y al Estado se le obliga a brindar asistencia necesaria en el desempeño de las funciones de padres y madres. Es realmente importante que este artículo si bien visualiza la educación familiar como una obligación de los padres, también concibe al Estado esta obligación, con lo cual la escuela se convierte en un aparato clave de colaboración con los padres para la formación de los nuevos ciudadanos. Es también una respuesta a la demanda de muchas madres y padres de familia para que la escuela les ayuda en el manejo de un tema para el cual muchas veces no se sienten preparados para manejar., o que por presiones de horarios laborales o de migraciones no cuentan con las condiciones para orientar cotidianamente a sus hijos e hijas. En este marco, cabe un reconocimiento a la educación sexual como un deber del Estado y también como una actividad conjunta de la familia, la escuela y la comunidad, para fomentar actividades en conjunto de parte de las diferentes instituciones sociales, cuyos esfuerzos suelen ser fragmentados y poco articulados.
El Artículo 24 de la Convención sobre los Derechos del niño contempla también el acceso a servicios médicos, incluyendo atención prenatal y postnatal a las madres e información, y educación en materia de planificación familiar. Indirectamente, podemos pensar que este artículo está también protegiendo el derecho de toda persona a ser deseada y ha nacer como producto de la planeación de sus padres, o al menos de su madre.
El artículo 28 protege la dignidad del niño como persona humana y el 34 lo protege de la explotación y abuso sexuales, incluyendo la prostitución y su utilización en prácticas pornográficas. Importantísimo que estos dos artículos protejan ese derecho de niñas y niños a vivir una vida sexual libre de violencia y abuso sexual, y que sus movimientos, expresiones y usos del cuerpo no pueden someterse a la voluntad de nadie.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos protege los derechos sexuales en el marco de las garantías individuales, principalmente en los artículos 3º y 4º. En el propio artículo 3º constitucional, cuando afirma que "la educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano, garantizando que ésta será ajena a cualquier doctrina religiosa y basada en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, contra las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios". La importancia de este artículo es enorme, porque garantiza la educación laica, impidiendo la injerencia de las iglesias en la formación pública, así como la importancia de promover la transmisión de conocimientos en todos los campos del saber, que por supuesto incluye los relativos a la vida sexual y reproductiva.
Toda vez que se conceptúa como individuo a todo ser humano desde su nacimiento y hasta la muerte, el 4º artículo constitucional reconoce el derecho de todos los individuos a decidir de manera libre, responsable e informada en cuanto al número y espaciamiento de los hijos. El ejercicio de este derecho puede aplicarse ya desde la segunda década de la vida, en que los púberes adquieren el potencial biológico para reproducirse.
La Ley General de Educación más que proteger los derechos sexuales de los niños y niñas, lo que protege es su derecho a prepararse para prevenir embarazos dentro del concepto de planificación familiar. En el artículo 7º de esta Ley se señala que la educación que imparta el Estado, sus organismos descentralizados y los particulares con autorización o reconocimiento de validez oficial de estudios, tendrá –además de los fines establecidos en el segundo párrafo del artículo 3º de la Constitución, los siguientes: "Inciso X: Desarrollar actitudes solidarias en los individuos, para crear consciencia sobre la preservación de la salud, la planeación familiar, y la paternidad responsable, sin menoscabo de la libertad y del respeto absoluto a la dignidad humana, así como propiciar el rechazo a los vicios". Con base en este artículo, desde 1974 la Secretaría de Educación Pública incluyó en el currículum de formación básica los contenidos de la pubertad, la reproducción y la prevención de embarazos no deseados así como de infecciones de transmisión sexual, se trata de contenidos que en su momento fueron muy novedosos, aunque es un currículum todavía muy orientado hacia la reproducción e inspirado por los imperativos demográficos, más que por los derechos sexuales de los menores. No va a ser sino hasta 1998 cuando dicha Secretaría comenzará a hablar de la sexualidad propiamente dicha en los planes de estudio y en los libros de texto de 5º y 6º de primaria, y a incluir la educación sexual en los tres grados de secundaria, como parte de la formación ciudadana y de los derechos humanos, en una nueva asignatura titulada Formación Cívica y Etica. En el próximo apartado, analizamos los diferentes currícula de educación sexual que ha diseñado y puesto en operación la Secretaría de Educación Pública.
En el sector salud hay una mayor protección legal de la educación sexual y de los servicios a menores. La Ley General de Salud establece en el artículo 63, que la protección física y mental de los menores es responsabilidad de los padres o tutores, del Estado y de la sociedad en general. Este sólo artículo ha sido base para que los organismos civiles hayan abierto brecha en el ofrecimiento de servicios accesibles de orientación sexual y salud reproductiva dirigidos a los adolescentes. Diversas instituciones civiles fueron pioneras en el diseño de programas y materiales de educación sexual, y en la capacitación de educadores, de promotores y orientadores sexuales a lo largo y ancho del país y desde la década de los ochentas.
El Artículo 67 establece que en los servicios de planificación familiar, debe incluirse información y orientación educativa sobre anticoncepción y orientación educativa sobre anticoncepción para los adolescentes y jóvenes. Además de organismos civiles, diversos programas públicos de consejería y orientación han sido desarrollados con base en este precepto, por la Secretaría de Salud, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en los diferentes estados, el Instituto Mexicano de Seguridad Social, tanto en el régimen ordinario como el orientado a población no derechohabiento. El Programa IMSS Solidaridad ha llevado talleres de educación sexual a cientos de poblaciones en todo el país, llegando principalmente a comunidades rurales, que son donde más se necesita este tipo de servicios.
El Artículo 112 de la Ley General de Salud está dedicado a la educación para la salud, establece el fomento a la prevención de enfermedades y protección de riesgos que pongan en peligro la salud; y el artículo 134 dispone que el Gobierno realizará vigilancia epidemiológica de prevención y control de enfermedades de transmisión sexual (sífilis, infecciones gonocóccicas, SIDA y otras).
4 Procesos de interlocución con las instituciones públicas.
Las primeras ONG mexicanas relacionadas con la sexualidad y la salud reproductivas surgieron a fines de los años cincuenta buscando abrir y extender servicios de planificación familiar y educación sexual que no eran otorgados por el gobierno, toda vez que se oponían a las políticas pro-natalistas que se venían sustentando desde el periodo post-revolucionario como parte de la consolidación del Estado y la fortaleza de la nación. La modernización unida a una política poblacionista o pro-natalista, los avances en la tecnología médica y el mejoramiento relativo en la calidad de vida son factores asociados a la transición demográfica en México, llegando a las tazas de crecimiento poblacional más altas hacia la década de los sesenta. El proceso comenzó a fines de los años treinta, cuando se redujeron sustancialmente las muertes de recién nacidos y de las mujeres al dar a luz, y se extendió la esperanza de vida de hombres y mujeres. Un ambiente de auge post-revolucionario sustenta el crecimiento poblacional propiciando la permanencia de los niveles históricos de natalidad, entre los que destacan la edad temprana al matrimonio y la maternidad promedio de ocho hijos por cada mujer unida.
Algunas movilizaciones paralelas contradecían sin embargo esta tendencia, en la segunda década del siglo acciones de "control natal" ligadas al incipiente movimiento feminista y a las ideas malthusianas de "la sobrepoblación", que paradójicamente coexistían en el mundo, tuvieron también alguna presencia importante. Se destaca el liderazgo de Margaret Sanger, feminista estadounidense que promulgaba la libertad sexual y reproductiva de las mujeres al lado de su derecho al sufragio. Tales conceptos son reconstruidos en México por algunas de las primeras feministas mexicanas. En 1916, durante el Primer Congreso Feminista realizado en la Ciudad de Mérida, Herminia Galindo preparó un trabajo sobre la necesidad de que las mujeres recibieran educación sexual, que el aborto fuera legalizado y que se pusiera fin a la doble moral existente (Ortega, 1999); desde entonces se hablaba ya de la necesidad de "desfanatizar a la mujer y prepararla para el progreso, así como de demostrar que el instinto sexual también impera en la m0ujer" (Rocha, 1990). En plena elaboración de la Constitución de 1917 cuando el derecho al voto de las mujeres fue discutido a pesar de que no fue otorgado, las ideas de una educación libre y laica que eran parte de la agenda revolucionaria y avances logrados desde la Reforma Liberal, fueron reconocidos como garantías individuales en la Carta Magna. La victoria de la democracia liberal se enfrentó a la oposición de los sectores clericales y dio la pauta para que se fundara en abril de 1917, la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), auspiciada por el episcopado mexicano y por líderes de la organización Caballeros de Colón (filial de una Red Norteamericana del mismo nombre "Knights of Columbus" fundada desde 1882) con objeto de combatir el artículo tercero constitucional. Más tarde la UNPF será una de las más activas organizaciones que se opondrán durante todo el siglo a los programas de educación sexual en las escuelas.
Por esas fechas el movimiento de mujeres difundirá el famoso folleto de M. Sanger titulado "La brújula del amor", en el cual se daban consejos sobre las medidas anticonceptivas a las que podrían recurrir las mujeres (el irrigador y el supositorio vaginal, el condón, el pesario y la esponja), el cual llegó a traducirse en español y a distribuirse en los registros civiles en el año de 1925 con apoyo de Felipe Carrillo Puerto, quien gobernaba entonces el Estado de Yucatán. Por esos días, la Sociedad Eugenésica de México, desarrollará un estudio sobre el aborto entre adolescentes y las consecuencias del embarazo no deseado, encontrando índices tan altos que constituyen argumentaciones de peso para la necesidad de ofrecer educación sexual en las escuelas.
Para los años treinta también se difundían por primera vez en México las ideas de Sigmund Freud y del psicoanálisis, con lo cual se comenzó a conversar sobre la sexualidad en los espacios universitarios con los estudiantes. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) acogió favorablemente al psicoanálisis en su seno, en las escuelas de Medicina y Psicología, lo mismo que en la Preparatoria Nacional se realizaban actividades académicas, clínicas y educativas con ese enfoque, se ofrecían clases y conferencias sobre la adolescencia, la pubertad, la higiene sexual, la prevención de enfermedades venéreas y la vida sexual del niño.
Y fue en el año de 1934 cuando se articula un primer proyecto oficial de educación sexual para niños y jóvenes, que fue parte del Programa de Educación Revolucionaria en el maximato del Presidente Calles. El proyecto reunía los esfuerzos de las movilizaciones civiles progresistas, entre las cuales colaboraron principalmente militantes del Bloque Revolucionario de Mujeres, participantes del Primer Congreso de Enfermeras y Parteras, así como Profesores universitarios y médicos de la Sociedad Mexicana de Eugenecia, aunque éstos últimos, de inspiración malthusiana. Políticos visionarios apoyaron un proyecto que contemplaba la iniciación de la educación sexual desde el tercer grado de primaria, buscando una educación basada en los conocimientos e historia natural, que fuera capaz de aclarar con la verdad todas las dudas de los niños. La propuesta topó con una gran oposición por parte del brazo civil del clero católico, la Unión Nacional de Padres de Familia. En esta ocasión el argumento más convincente fue denunciar el programa de educación sexual como parte de un "complot comunista" (Saavedra, 1987; Rodríguez et al, 1996; Ortega, 1999). La enconada polémica que el proyecto generó y que mantuvo ocupada a la prensa durante más de un año, fue expresión de las tensiones políticas entre el proyecto socialista y el movimiento cristero, conflicto que lejos de beneficiar al curriculum escolar, por el contrario llevó al Secretario de Educación en turno, Narciso Bassols, a presentar su renuncia en mayo de 1934, antes de que pudiera ponerse en vigor un proyecto que se calificó de "criminal, inoportuno y ofensivo a la conciencia infantil" (Vázquez, 1979). Es importante destacar, de qué manera los jerarcas de la Iglesia Católica han sido actores sociales muy activos en materia poblacional, en esta ocasión el entonces prominente obispo Díaz de la Ciudad de México, emitió una carta pastoral de carácter confidencial, en la que advertía a los padres de familia que serían considerados indignos de recibir el sacramento de la comunión, si no daban a sus hijos una educación cristiana o si no los sacaban de las escuelas donde existiera el peligro de la perversión. Un año más tarde ocurriría también un intento frustado de despenalizar el aborto en 1935, en que la falta de una organización civil más articulado, evitó su seguimiento (Pérez V, 1999, De Barbieri, 1999).
Es un hecho que la inflamación de los peligros subyacentes de la educación sexual es parte de un discurso que ha demostrado contundentemente su eficacia, al lograr detener las propuestas de educación sexual en el país y aún en otras regiones. Se trata de argumentos que asustan y ponen en alerta a la población y particularmente a los políticos, quienes temen arriesgar su posición de poder al defender los derechos sexuales que se identifican con posiciones socialistas o comunistas. Como ha señalado Gayle Rubin al revisar las vicisitudes de los programas de sexualidad en el continente, los movimientos de derecha suelen argumentar la existencia de un complot comunista subyacente, que busca destruir los valores de la familia y de la sociedad, desde las movilizaciones de los treintas y hasta la actualidad (Rubin, 1984). El caso de México en 1934 no es la excepción, y más bien parecido por ejemplo a las movilizaciones contra el Instituto Kinsey que ocurrieran en los Estados Unidos durante el macarthismo. Sin embargo, es hasta finales de los 90’s, cuando los activistas y líderes de las asociaciones civiles descubren la presencia de redes norteamericanas muy poderosas económica y políticamente, y la importancia de la Nueva Evangelización del Vaticano, desde donde se apoya a organizaciones y redes que están contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y de los jóvenes en América Latina.
La salud sexual y las Políticas de Población
Las organizaciones pioneras se desarrollaron al final de la década de los 50’s, periodo en que creció el movimiento de las mujeres en demanda de derechos ciudadanos, alcanzando el derecho al voto en 1953. En el terreno de la salud sexual, es hacia 1957 cuando la Organización Mundial de la Salud apoya la fundación de la Asociación Pro-bienestar de la Familia, que fuera la primera clínica de planificación familiar del país. Dos años más tarde se fundó la Asociación Pro-Salud Maternal en las que se ofrecían servicios de anticoncepción y se desarrollaron investigaciones sobre la eficacia de métodos hormonales, que fueron aportaciones clave para el desarrollo de la actual píldora anticonceptiva. En 1965 se establece la Fundación para Estudios de Población (FEPAC) desde donde se extienden servicios de planificación familiar en clínicas privadas en diferentes regiones urbanas y rurales del país, llegando a contar con más de 200 clínicas en 1974. En 1983 FEPAC cambia su razón social por Fundación Mexicana para la Planeación Familiar (MEXFAM) y es en los siguientes años cuando inicia los programas de educación sexual para jóvenes. El programa Gente Joven ofrece desde entonces servicios de salud, educación, capacitación y consejería en salud sexual y reproductiva a los y las jóvenes en sus áreas de influencia, abarcando zonas rurales y urbanas en casi todas las entidades del país. En 1967 se funda la Asociación Mexicana de Sexología (AMS), primera en su rama en América Latina, dedicada a la difusión de la sexología entre médicos y profesionales de la salud. Otra organización pionera en la educación sexual fue la Asociación Mexicana de Educación Sexual (AMES) fundada 1972 para ofrecer capacitación en educación sexual a profesionales de la salud, de las ciencias psico-sociales y del magisterio. En 1978 de fundó el Centro de Orientación para Adolescentes (CORA), con la idea de reproducir modelos de atención integral al adolescente como los que se realizaban en algunas ciudades de los Estados Unidos, El modelo The Door, con su flamante centro de atención en la Ciudad de Nueva York, será un punto de partida para operar un sistema de orientación, enseñanza y estudios que promoviesen el desarrollo integral de adolescentes mediante actividades educativas, servicios de salud y actividades recreativas, culturales y artísticas coordinadas por animadores juveniles. Esta organización ha desarrollado también capacitación a personal y a promotores juveniles de otras instituciones tanto privadas como gubernamentales, destacando a principios de los noventas, su trabajo con el Programa DIA (Desarrollo Integral del Adolescente) del DIF (Desarrollo Integral de la Familia). En los últimos años su actividad se ha focalizado en algunas áreas económicamente desprotegidas del Distrito Federal, y en los estados de Veracruz, Jalisco, Tamaulipas, Nayarit y Tlaxcala.
Una vez que abrieron se abrió la brecha en el campo de la educación sexual y los servicios de planificación familiar, las organizaciones pioneras van a articular sus esfuerzos con líderes gubernamentales y académicos, que aportaron una experiencia operativa y estudios sobre el uso de hormonales entre mujeres mexicanas. Otras investigaciones demográficas sustanciales fueron las desarrolladas en El Colegio de México. Con base en estas experiencias los funcionarios de la Secretaría de Gobernación reconstruyen la base de las propuestas para participar en la Primera Conferencia Mundial de Población celebrada en Bucarest en el año de 1974. Como parte de las recomendaciones que se desprendieron en esa primera reunión mundial, el gobierno de México plantea por primera vez una política demográfica que busca descender la velocidad del crecimiento de la población, en oposición a las anteriores políticas poblacionistas. Los programas de planificación familiar reconocerán la labor pionera de las ONGs, y los servicios comienzan a ser operados por el Sistema de Salud y fueron impulsados por los organismos intergubernamentales (ONU), gubernamentales y privados. A partir de entonces, arranca un proceso de alta velocidad de descenso de las tasas de fecundidad, hay un consentimiento entre los algunos grupos sociales, particularmente entre las mujeres unidas de las entidades con índices de menor marginación. Se dio así en muy corto tiempo, un consenso legal y una apropiación de las nuevas prácticas reproductivas que el estado promovió principalmente a través de los medios electrónicos, los médicos, los profesionales y las promotoras de la salud, y la educación sexual escolar. Los programas de planificación familiar contribuyeron a la legitimación del sistema de salud, justamente cuando estaba entrando en una crisis ideológico-técnica pese al abatimiento de algunos indicadores de mortalidad. La crisis económica muestra los límites del modelo médico al aumentar las causas de insalubridad, los riesgos laborales, la desnutrición, las adicciones y la mortalidad diferencial, así que la planificación familiar entra como tabla de salvación y se va a extender ampliamente, toda vez que viene firmemente apoyada por el Estado y por las agencias de cooperación internacional, al considerarla un instrumento para amortiguar las presiones económicas.
El Primer Programa Oficial de Educación Sexual
En 1974 se desarrolló por primera vez en el país un Programa Nacional de Educación Sexual vinculado a los programas de desarrollo del sector educativo y salud, y regulado por la Ley General de Población. Este programa dio las bases para incorporar en el curriculum oficial de la Secretaría de Educación Pública contenidos sobre la reproducción humana, la pubertad y el desarrollo humano entre los estudiantes de la primaria, y sobre la prevención de embarazos y Enfermedades de Transmisión Sexual a los estudiantes de la secundaria. Investigadores del Centro de Investigaciones Educativas del Instituto Politécnico Nacional y del Colegio de México participaron en la elaboración de los primeros libros de texto que contenían el curriculum de educación sexual.
La reacción no se dejó esperar. En 1975 la Unión Nacional de Padres de Familia publica un desplegado contra los libros de texto de la SEP, y además organiza quemas públicas de esos libros en ciudades como Monterrey, San Luis Potosí y Aguascalientes. Por las presiones ejercida por esos grupos y algunos aliados de la jerarquía católica, la segunda edición del libro de Ciencias Naturales se enmendó para poner trajes de baño al niño y niña que aparecían desnudos en la lección de anatomía y pubertad (González, 1998).
Pero la educación sexual no se suspendió, por el contrario el Consejo Nacional de Población junto con la Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Salud desarrolló un amplio programa de capacitación para maestros, médicos, profesionales y promotores de salud para el cual convocó a que colaboraran maestros y profesionales del sector salud, así como a las principales ONG del país. AMES, CORA, AMS y FEPAC, además de nuevas organizaciones que se crean en los siguientes años, colaboran en las actividades de capacitación y en la elaboración de materiales de educación sexual. En 1979 se crea el Instituto Mexicano de Sexología (IMESEX) enfocado a la capacitación en sexología de funcionarios, maestros y profesionales de la salud, abarcando educación sexual y formación clínica especializada, y asentando su base en el Distrito Federal pero con actividades de capacitación en muchas regiones del país. La publicación en 1982 de cuatro volúmenes sobre Educación de la Sexualidad Humana es un conjunto de lecturas que resume los conceptos difundidos por el CONAPO entre maestros, médicos, profesionales y promotores de salud.
En esa década, la zona del norte del país presenta un desarrollo importante de organizaciones civiles, que se relacionan con el trabajo transfronterizo, con actividades que facilitan el intercambio de experiencias técnicas y apoyos financieros de los Estados Unidos. En 1981 se funda en Monterrey la Federación Mexicana de Asociaciones Privadas de Salud y Desarrollo Comunitario (FEMAP). Ellos desarrollan diversas actividades de educación sexual, planificación familiar y promoción comunitaria de la salud en diversas ciudades y poblaciones del Norte del país, y más tarde extienden sus actividades en algunos estados del Sureste. Como parte de la promoción comunitaria de la salud, surge en la Ciudad de Tijuana la organización Medicina Social Comunitaria (MSC) que se destaca en el diseño de materiales educativos y la extensión del Programa de Educadores de Compañeros y Compañeras (ECOS). Este programa consiste en la capacitación de jóvenes para promover la información en salud reproductiva y género entre pares como multiplicadores, se organizan talleres informativos en escuelas secundarias y preparatorias de gobierno. En ese mismo año, ligada al feminismo surge El lugar de la Tía Juana AC. la cual, además de ofrecer asistencia médica en comunidades urbano-populares de Tijuana, ofrece capacitación a jóvenes en salud sexual y reproductiva, autoestima, género y prevención de infecciones de transmisión sexual (ITSs).
Por el lado del movimiento conservador, en el año de 1978 se funda el Comité Nacional Provida como reacción directa para impugnar una propuesta de despenalización del aborto. Su primer presidente y fundador, Jaime Aviña Zepeda, quien llegó a ser Secretario de la Comisión de Población y Desarrollo en la Cámara Baja, como diputado de Acción Nacional. Provida es una organización que dirige pocos recursos a los servicios asistenciales y que enfoca sus esfuerzos en estrategias de impacto a los periodistas y comunicadores de los medios de comunicación. En 1987 dicha organización será encabezada por Jorge Serrano Limón, personaje público famoso por su activismo en contra de los derechos sexuales y reproductivos, quien actualmente enfoca sus actividades en tres áreas: la promoción de métodos naturales de planificación familiar, la formación de Centros de Ayuda a la Mujer en los que se busca atraer a las mujeres que desean abortar para evitar que lo hagan, y la tercera estrategia, "Jóvenes Provida" tiene como objetivo formar líderes para trabajar por la causa Provida. Los grupos de jóvenes trabajan en escuelas particulares llevando "paquetes" (folletos y carteles con fetos y embriones que se parten en pedazos con instrumental médico) que abordan temas como el aborto y la abstinencia sexual, principalmente en niveles de secundaria y preparatoria. Además participan activamente en la peregrinación anual del Cerro del Cubilete y organizan actos de sabotaje y denuncias contra clínicas acusadas de platicar abortos, campañas difamatorias contra funcionarios y legisladores que defienden los derechos reproductivos y acciones de censura contra expresiones artísticas que consideran "obscenas" (González E., 1998).
El impacto de los primeros años de educación sexual que desarrollara la SEP con su enorme red de planteles de educación primaria y secundaria, se verá reflejado en el mediano plazo, en las primeras encuestas nacionales de sexualidad aplicadas a los jóvenes por el CONAPO, por la Secretaría de Salud y CORA. Dos indicadores claros medidos después de diez años, muestran que un 40% de los y las estudiantes de nivel medio superior admiten haber sido informados sobre las medidas sexuales preventivas de parte de sus maestras y maestros, y expresan actitudes positivas al respecto, aunque menos de un 20% había utilizado los dispositivos preventivos. La contradicción entre el conocimiento y las prácticas sexuales comenzaban a mostrar la complejidad de involucrar a los y las jóvenes en una cultura sexual preventiva. En esos estudios, sorprendió también saber que las madres de familia son importantes informantes sobre sexualidad y anticonceptivos hacia sus hijas e hijos. (CONAPO, 1988, ECRAMM, 1988; Morris, L, 1988).
La salud sexual juvenil y el VIH/SIDA.
En términos de las políticas internacionales, la Segunda Conferencia Mundial sobre Población realizada en México en 1984, había cambiado los términos. En la famosa "Acta de la Ciudad de México", la ofensiva republicana comandada desde el Gobierno de los Estados Unidos vetaba los programas comprometidos con el aborto (que en algunos países estaba despenalizado) y con la educación sexual de los adolescentes. Se argumentaba que los adolescentes no requerían este tipo de servicios sino hasta que se unieran o casaran, por lo que desde la Naciones Unidas y las Agencias de Cooperación Internacional de los Estados Unidos no se dirigirían recursos a programas de planificación familiar para adolescentes. Es el tiempo de las resonantes campañas hacia los jóvenes que comandara la Primera Dama de los Estados Unidos, Mrs Regan bajo el lema: "Say No" tanto a las propuestas sexuales como a las drogas, como si ambos comportamientos pudiesen considerarse igualmente peligrosos. La fuerza de estas recomendaciones se impondrá sobre el discurso difundido por las propias Naciones Unidas en 1985, Año Internacional de la Juventud, en que se promueven ideas muy generales sobre la quinta parte de la población del planeta, sectores juveniles con problemas de acceso a la escuela, al empleo, problemas de adicciones y riesgos en la vida sexual.
Cinco años después, con una visión comprometida con los derechos humanos, en Naciones Unidas se reconocerán por primera vez los derechos sexuales de los menores de edad en la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989. Dentro de la lógica de los Derechos Humanos, se manejaba un discurso diferente centrado en la lucha por la equidad y la justicia, que termina por dar entrada a los derechos sexuales y reproductivos. La Convención comprometió a los gobiernos a garantizar información y educación a los niños (menores de 18 años) y adolescentes (personas entre 10 y 19 años de edad) y ofrecerá bases muy firmes para sustentar los derechos sexuales y la equidad de género en la escuela, como se analiza en un apartado anterior. En respuesta a los compromisos que firmara México en esa Convención, los programas de la Secretaría de Educación Pública incorporarán en 1993 dentro del los curricula de Ciencias Naturales y Civismo, la lucha contra los prejuicios de género, así como los derechos de niñas, niños, jóvenes y mujeres en relación con su privacidad e integridad corporal, aunque no hay mayores avances en términos de la información preventiva que ya se habían incorporado desde 1975.
La situación tan ambivalente entre las políticas de Población y los Derechos del niño, si bien mermó recursos internacionales a los programas juveniles del país, no impidió su continuación y si tuvo un efecto reactivo que propició que organizaciones feministas, de población y de derechos humanos, comenzaran a visualizar una agenda conjunta.
Los estudios señalaban que justamente entre los menores de 20 años estaba el rezago de servicios más importante, y que los logros de la transición eran muy desiguales según las etapas vitales, las regiones y los grupos sociales. En términos de las tasas de fecundidad, el avance más limitado ocurrió entre los grupos de alta marginación social (urbanos y rurales) y los grupos juveniles. Nuevos estudios más enfocados hacia los sectores juveniles por parte del CONAPO, la Secretaría de Salud, el INEGI, la UNAM y el IMSS darán las bases para dirigir más directamente los esfuerzos de educación sexual y salud reproductiva hacia los y las jóvenes. La duplicación y el crecimiento de la población de 15 a 19 años en las últimas décadas habían influido también en el aumento de madres jóvenes y de hijos premaritales. La relación evidente es que a mayor marginación, mayor fecundidad y que el modelo de maternidad más tardía podría ser incorporado principalmente por las jóvenes que tienen acceso a los estudios superiores y que viven en las áreas urbanas ( CONAPO, 1988; Welti, 1989; INEGI/UNIFEM, 1994; Mendoza, et al. 1992).
Quedaba claro que a los programas de planificación familiar les faltaba un abordaje más integral, servicios que tomaran en cuenta las condiciones materiales y las opciones de vida entre los más pobres, la importancia de la formación de las nuevas generaciones y la dificultad de lograr una transformación cultural en los patrones sexuales que estaban implicados.
Mientras se toma conciencia del rezago juvenil de los programas de sexualidad, la epidemia del VIH/SIDA venía sorprendido a la humanidad desde 1982. La imposibilidad de curar y controlar la infección señalaba a la educación sexual como principal estrategia operativa.
En 1986 se funda el Consejo Nacional para la Prevención y Control del SIDA (CONASIDA) y se desarrollan los primeros programas de control epidemiológico. Los estudios muestran que la principal vía de transmisión es el contacto sexual, las prácticas desprotegidas entre hombres que tienen sexo con hombres, de hombres que tienen contactos bisexuales han sido los grupos más afectados desde el principio de la epidemia. Un 70% de las infecciones se adquieren en la adolescencia y juventud, y la transmisión hacia las mujeres mantiene una tendencia al aumento . Toda vez que el VIH/SIDA puso al descubierto la diversidad de las prácticas sexuales y la homofobia de la cultura mexicana, las movilizaciones civiles en torno al SIDA y la defensa de la diversidad se empiezan a visibilizar mucho más, en el seno de los grupos gay destacan las primeras movilizaciones en la ciudad de México, Tijuana y Guadalajara. De acuerdo con la visión de Juan Jacobo Hernández de Colectivo Sol, en ese tiempo las actividades de prevención atención y defensa de los derechos fueron emprendidas por una masa crítica de grupos no gubernamentales con origen en la militancia gay, otros que eran parte de la lucha feminista y asociaciones con compromiso social en programas de salud, organizaciones con posiciones que se enfrentaron desde el principio con la visión de otros grupos que representaban al conservadurismo social. Desde el punto de vista de Hernández, CONASIDA empezó con una respuesta responsable aunque después perdió tiempo y recursos valiosos al dedicarse más bien a operar estrategias restrictivas, tales como exigir exámenes prenupciales o proponer reformas a los códigos penales para prevenir el avance, en vez de concentrar sus esfuerzos en las actividades educativas, línea que se volverá a priorizar hacia finales de los 90’s. Las reacciones negativas de la sociedad a las campañas, la desatención a los temas sexuales y el desdén sociales hacia los homosexuales ha impedido la información franca y adecuada, tan crucial para detener la propagación en poblaciones con prácticas sexuales de alto riesgo. En cuando al área de tratamiento hay innumerables quejas de maltrato, falta de calidad en los servicios del sistema de salud pública, y dificultad de acceso a tratamientos y medicamentos. Desde la sociedad civil se han ensayado y puesto en operación esfuerzos político-organizativos y de articulación entre las ONG mexicanas con trabajo en SIDA (Hernández, 1995). La red más importante por el número de ONG que convocó fue la Confederación Mexicanos contra el SIDA, un intento que desgraciadamente no se consolidó, pero que logró acciones de gran impacto, como la Radionovela "Rocío, una mujer de nuestro tiempo" primer material radiofónico que fuera coproducida con el Instituto Mexicano de la Radio (Imer); y la construcción y difusión de información a través de los talleres de sensibilización sobre SIDA y sexo protegido que todavía imparten las diversas ONG en torno al SIDA y a diferentes tipos de público.
La mayoría de estas organizaciones están organizadas por hombres que trabajan con hombres, aunque también se han abierto algunos servicios especializados para mujeres destacándose la Fundación Mexicana para la Lucha contra el SIDA y Ser Humano, así como la Organización de Atención Integral en SIDA (ORAIN) que ofrece apoyo emocional, medicamentos y despensa a las mujeres que viven con el virus. Mujeres por la Salud en lucha contra el SIDA (MUSA) dan capacitación en derechos humanos, prevención y canalización de servicios de salud a trabajadoras sexuales y Casa de las Mercedes ofrece apoyo y consejería en prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), violencia y salud reproductiva a jóvenes vulnerables. Caritas un programa de la Arquidiócesis de México ofrece información preventiva a jóvenes, así como apoyo emocional y espiritual a personas que viven con VIH/SIDA. También dentro de los servicios religiosos, la Iglesia de la Comunidad Metropolitana Nuevos Horizontes, da servicios de información y consejería espiritual a la población homosexual. THAIS es una de las pocas organizaciones que ha desarrollado investigación, talleres, materiales educativos en VIH/SIDA para niños de la calle y menores trabajadores. Pero desdichadamente los derechos humanos de hombres y mujeres que viven con VIH/SIDA son frecuentemente violentados y los casos no siempre se llegan a denunciar, principalmente por desconocimiento sobre cuáles son los derechos y como pueden ejercerlos, de ahí que cada vez cobra mayor importancia la capacitación y gestión en la defensa de los derechos humanos en la lucha contra el VIH/SIDA. (Casanova E, 1999). En los últimos años, diversas ONG se han abierto en esta línea, tal como se puede ver en el Cuadro No 5 de este trabajo. También ha habido esfuerzos que echan atrás la conscientización entre los jóvenes sobre la importancia de cuidarse, evitar prácticas de riesgo y utilizar siempre las medidas preventivas. La Cruz Roja Mexicana dirigió en 1998 una campaña en contra del uso del Condón en la cual contradiciendo los numerosos estudios sobre la efectividad de este dispositivo, se desinformaba en la televisión y en los medios que el condón no era una barrera efectiva y que por el contrario el VIH podía atravesar "los orificios" del latex e infectar a la pareja. Múltiples esfuerzos por parte del CONASIDA y ONG por difundir investigaciones y contrarestar esa información errónea se dirigieron, sin embargo, encuestas y estudios que se han dirigido posteriormente entre los jóvenes, muestran que muchos dudan de la efectividad del condón por influencia de esa irresponsable campaña.
A pesar de todos los esfuerzos, la incidencia entre los jóvenes mexicanos sigue siendo preocupante, antes de que termine el siglo se han registrado cerca de 10,000 casos en hombres de 10 a 29 años y más de 1,500 entre mujeres de ese grupo de edad, y si bien la infección ocupa el decimonoveno lugar como causa de mortalidad general masculina, en el grupo de 25 a 34 ha llegado a ocupar en 1995 el tercer lugar como causa de muerte, considerando los diez años de incubación del virus, sabemos que la mayoría de estos casos se infectaron durante la adolescencia y primera juventud. La transmisión predominante sigue siendo homo/bisexual, pero la transmisión heterosexual muestra una tendencia al aumento de 21.3% en 1991 a 33% en 1996, particularmente en el grupo de jóvenes de 15 a 29 años es mayor el peso de los casos resultantes de contactos heterosexuales (CONASIDA, 1998). En las encuestas no suele preguntarse el tipo de prácticas sexuales, por la dificultad de obtener un dato fidedigno y el temor al rechazo de los informantes, pero en un estudio aplicado a 8, 000 hombres en la Ciudad de México mostró que la mayoría de los jóvenes se declaran heterosexuales, en tanto que el 2.5% declara prácticas bisexuales y 1% prácticas homosexuales. Considerando la homofobia cultural, es de suponer un importante subregistro en estos datos, sin embargo, es necesario ir abriendo brecha en el abordaje de estos temas, incluyendo las encuestas (CONASIDA, CSCM, 1992-1993).
Un esfuerzo de gran importancia en términos de impulsar una cultura preventiva y sobretodo a favor de la diversidad y tolerancia hacia quienes viven con VIH/SIDA, lo constituye el suplemento "Letra S" que se publica en el primer jueves de cada mes en el periódico la Jornada desde 1996, y que tiene como antecedente el suplemento Sociedad y SIDA que se difundía en El Nacional desde 1989. Este suplemento ha sido un importante medio de sensibilización y gestoría hacia políticos, funcionarios, tomadores de decisión, y jóvenes que en muchas ocasiones no tienen acceso a información actualizada y amplia sobre las tendencias y retos que representa el VIH/SIDA en el país. Además hacen servicios de prensa y difusión sobre derechos sexuales y reproductivos a las ONG a través de redes electrónicas, ruedas de prensa, boletines informativos y demás. En el año 2000 fueron galardonados con el Premio Mundial de Medios que otorga el Population Institute.
En 1986 se funda el Instituto Mexicano de Investigación en Familia y Población (IMIFAP) con el objetivo de estudiar la conducta sexual y reproductiva de adolescentes mexicanos, ofrecer capacitación en educación sexual a maestros y educadores, y desarrollar materiales educativos. En 1987 IMIFAP y MEXFAM desarrollan el Programa "Planeando tu vida" que busca implementar prácticas preventivas de embarazos no deseados y de VIH/SIDA retomando las experiencias pedagógicas que venía desarrollando el Programa Gente Joven de Mexfam, así como técnicas educativas derivadas del programa de Life Planning del Center for Population Options (CPO, 1985). Esta propuesta va a tener eco en los programas oficiales en 1989 logrando introducir algunas nociones sobre el SIDA en el curriculum de la SEP, aunque no se pudo incluir el uso del condón en la primaria por las protestas de la omnipresente Unión de Padres de Familia, que para estas fechas ya cuenta con sus una revista llamada "Cumbre", que distribuye en sus comités estatales, y con sus propios libros de educación sexual en los cuales se critica el uso de anticonceptivos, la homosexualidad, el aborto y la masturbación. La UNPF calificó como libros prohibidos, textos elaborados por activistas de estas organizaciones, logrando en la población un gran interés y promoción de textos tales como "Sexualidad, lo que todo adolescente debe saber", " Planeando tu vida" y " "Yo adolescente", que se constituyeran en un apoyo sustancial en las capacitaciones para educadores y maestras de la SEP (González E, 1998).
En 1989 el DIF emprende un programa de Desarrollo Integral del Adolescente (DIA) que incluía información y consejería sobre sexualidad y enfermedades de transmisión sexual, que al extenderse a los diferentes estados se apoyara para su capacitación y materiales en las ONG del país. Este curriculum presenta por primera en los programas oficiales de educación sexual una adscripción a favor de la familia estable y monógama.
La Salud Reproductiva y los derechos sexuales.
Un nuevo paradigma se venía gestando en el campo de la salud sexual y reproductiva. El crecimiento de las redes feministas en la región, el reconocimiento de los niveles de desigualdad en las tasas de fecundidad entre los organismos de población y planificación familiar, la proliferación de grupos en la lucha contra el VIH/SIDA, las organizaciones y redes de derechos humanos, y sobretodo el fortalecimiento de la Nueva Derecha en el mundo, son los factores que abrieron espacios locales y regionales para actuar más concertadamente en el campo, que empieza a articularse como un terreno de lucha de derechos humanos.
Entre muchos otros compromisos la Conferencia de Viena impulsará los derechos de niñas, niños y adolescentes a recibir información, orientación y servicios relacionados con sus necesidades sexuales, así como a eliminar todas las formas de discriminación y violencia contra las niñas y los menores. En la Conferencia sobre Población del Cairo se definirá el enfoque de la Salud Reproductiva, que va a subrayar por un lado los derechos de la mujer a servicios integrales de salud y por otro lado, el empoderamiento de la mujer y la perspectiva de género. Tal como se revisó en el apartado anterior sobre los modelos conceptuales, es justamente en la reunión de Cairo y Beijing donde se abrirán por primera vez líneas de acción muy amplias para el trabajo con adolescentes, impulsando sobretodo su derecho a la información y servicios de salud sexual y reproductiva, a garantizar el acceso constante y pleno de información en condiciones de igualdad entre los sexos y edades, a salvaguardar los derechos de los adolescentes a la vida privada, la confidencialidad, el respeto y el consentimiento informado con el apoyo y orientación de sus padres y de conformidad con la Convención de los Derechos del Niño; a ofrecer servicios de orientación de planificación de la familia, relaciones de género, abuso sexual, y prevención de enfermedades de transmisión sexual incluyendo el VIH/SIDA en los cuales se asegure el acceso al adolescente que los necesiten, así como el aliento a la participación masculina en la planificación familiar.
El movimiento en torno a los derechos sexuales y reproductivos (DSyR) tuvieron un impacto directo en las agencias financiadoras que se abrieron de manera importante al tema de la salud sexual y reproductiva y apoyaron iniciativas de nuevos grupos de la sociedad civil. En el Colegio de México se abre el Programa de Salud Reproductiva y Sociedad, dentro del cual se incluye un Seminario sobre Género y Sexualidad, y en la UNAM se abre el Programa Universitario de Estudios de Género, en los que va a promover la investigación en el campo así como la vinculación del trabajo académico con los programas operativos y las ONG.
Según se constata en una revisión sobre el avance de los compromisos de la Salud Reproductiva en México, uno de los esfuerzos gubernamentales que retomarán los nuevos compromisos con los adolescentes se refleja en la Declaración de Monterrey, que fuera resultante de una reunión convocada por la Secretaría de Salud. Expertos, representantes de organismos nacionales e internacionales, gubernamentales y no gubernamentales llegaron a comprometerse en esta reunión con la elaboración de un Plan Nacional de Salud del Adolescente que tendría como propósitos a) fomentar la salud integral del adolescente, b) promover la salud sexual y reproductiva del adolescente, entendida como el ejercicio responsable e informado de su sexualidad y, c) promover en los adolescentes el uso adecuado y oportuno de los servicios de atención a la salud, para prevenir daños y reducir riesgos específicos. La ejecución del programa se comprometía con la necesidad de que participaran activamente los adolescentes en su formulación, operación y evaluación y se reconocía la importancia de participar con el Sector Educativo. La iniciativa llevó a instalar centros de atención para adolescentes en todo el país, llegando a tener 248 centros funcionando en el año 2000. Desde 1994 y con el fin de asumir los retos institucionales que implicaba la adopción del concepto de Salud Reproductiva y el impulso de una política pública de salud reproductiva , se creó una nueva dependencia dentro del sector salud, la Dirección General de Salud Reproductiva (DGSR), el organismo sustituía a la Dirección General de Planificación Familiar y de Atención Materno Infantil que tenía una larga experiencia y operaba con relativa autonomía, tuvo que sujetarse a nuevas estructuras organizativas. En 1995 se constituye el Grupo Interinstitucional que reúne organismos públicos y no gubernamentales para elaborar el Programa de Salud Reproductiva y Planificación Familiar 1995-2000 encargado de vigilar que se cumplan los compromisos de Cairo, e incluyendo los servicios para adolescentes. Los compromisos de confidencialidad y consentimiento informado en los servicios obligaron a Modificar la Ley General de Salud y fueron incidiendo en la cultura institucional de diversas organizaciones del sector.
El DIF, el IMSS ordinario, el IMSS Solidaridad, el ISSSTE que si bien habían desarrollado programas de capacitación sobre sexualidad adolescente entre su personal, ahora se comprometen con servicios de salud sexual y reproductiva dirigidos hacia los adolescentes. En el IMSS se crea la Coordinación Auxiliar de Salud Reproductiva que se propone entre otros objetivos: Atender a más de cuatro millones de adolescentes, crear 1334 centros de servicio y clínicas de atención para las y los adolescentes en donde se ofrecerían además servicios de información, educación, comunicación y consejería. Pero por su parte, y enfocado a los grupos de población más desprotegida, el Programa IMSS-Solidaridad en 1998 abrió el único programa de atención a los jóvenes rurales e indígenas, dirigiendo importantes recursos a la capacitación de médicos, trabajadoras sociales, promotores comunitarios, becarios y voluntarios. Con la finalidad de crear espacios específicos para alcanzar a más de dos millones de adolescentes, se abrieron Centros de Atención Rural al Adolescente (CARA) que se instalan en cada uno de los Hospitales Rurales, en los Centros de Educación Rural para la Salud y en Grupos de Autoayuda. En convenio con la SEP utilizan el satélite EDUSAT para transmitir información y programas educativos sobre salud sexual y reproductiva a los adolescentes.
En 1997 el DIF inicia un nuevo programa de Atención a Jóvenes de 10 a 19 años enfocado a la Atención Integral del Embarazo en Adolescentes que busca promover entre los y las adolescentes un ejercicio responsable de la salud sexual y reproductiva, con acciones orientadas a la disminución de embarazos no planeados, la disminución de enfermedades de transmisión sexual así como la asistencia social a las que ya son madres, padres o gestantes jóvenes, en función de una mejor calidad de vida que favorezca la integración familiar y social. Y en una actividad de concertación con ONG, el DIF publica el Manual de Género para capacitar y orientar a jóvenes en delegaciones e instituciones educativas. (Espinosa, G. 2000).
Los derechos comienzan a reconocerse en tanto los programas de Salud y el programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 dan prioridad a la educación relacionada con la sexualidad y la salud reproductiva, y se compromete a disminuir la incidencia de embarazos y la maternidad precoces, a combatir la agresión sexual y a reducir la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual, en particular del SIDA.
El Nuevo currículum de la SEP
La Secretaría de Educación Pública incorporará en 1997 una nueva materia de Orientación Educativa en el último grado de la secundaria, en la cual se hace un abordaje integral de la sexualidad incorporando la comunicación, los procesos adolescentes y el noviazgo en diferentes ámbitos (urbano, rural), se habla de las relaciones sexuales, la prevención de embarazos no deseados, la morbi-mortalidad materna y los derechos reproductivos, así como de los derechos de los jóvenes y de quienes viven con VIH/SIDA. En 1998 se incorpora por primera vez en el libro de texto de 5º grado de primaria de Ciencias Naturales, el tema de la sexualidad humana en un sentido no reproductivo y reconociéndola como una dimensión integral y placentera de la vida. Se enmarca por primera vez dentro de un conjunto de valores como son libertad, la responsabilidad, el amor, el respeto, la solidaridad y la tolerancia. Además se promueve la equidad de género tanto en términos de las funciones sociales de niñas y niños, como en la necesidad de acceder a iguales oportunidades de desarrollo intelectual, social y sexual.
Y en la secundaria, por primera vez se logra incorporar la educación sexual como parte de la formación ciudadana, es decir se reconoce como parte de los derechos humanos: En 1999 se va a incluir en los tres años de la secundaria una nueva asignatura seriada titulada Educación Cívica y Etica. La educación sexual queda enmarcada como parte de los valores democráticos, explícitamente promovidos en el plan y libros de texto actuales: la libertad, la igualdad, la equidad entre los sexos, la justicia, el respeto, la tolerancia, la solidaridad y la responsabilidad. Se reconoce por primera vez la importancia del placer y se lleva a una sensibilización sobre al machismo, la violencia familiar, la violación, el embarazo adolescente, el cáncer de cervix y de mamas y las infecciones de transmisión sexual. Un avance que realmente coloca a México en una posición pionera en comparación con muchos países del mundo. Se trata de una visión que no se había concretado en 100 años de educación laica, un programa que por primera vez habla de los valores universales y difunde los derechos humanos para empoderar a los y las jóvenes mexicanas como parte de la formación ciudadana. Este programa sin embargo, se topa con la falta de una cultura de los derechos humanos entre el magisterio nacional, y con la pobreza de recursos para capacitación y actividades didácticas.
Ese gran impulso de los DSyR en las políticas y programas de las y los adolescentes sin duda es resultado del vigoroso esfuerzo de políticos comprometidos y de muchas organizaciones civiles, en la década de los 90’s se agregarán al movimiento muchas más organizaciones ligadas a la Salud Sexual y Reproductiva, así como grupos y redes que favorecen la conjunción de esfuerzos colectivos.
En el mismo año del nuevo curriculum de secundaria, se publica el libro de 6º grado de la primaria, y en oposición al libro de 5º y al curriculum de la secundaria, se recurre por primera vez a la promoción de la abstinencia sexual como la medida más importante de prevención de la salud sexual, se evitan las precisiones acerca de las medidas de prevención de embarazos y los procedimientos para prevenirse de las infecciones de transmisión sexual incluyendo el VIH/SIDA. La famosa agenda de la abstinencia que niega el derecho a la información de los menores de edad y el "Say No" que con tan poca eficacia ha inundado tantas escuelas conservadoras de los Estados Unidos, llegaba al programa oficial de México por primera vez. El retroceso es grave,en la medida en que llega a excluir a los niños y niñas del ejercicio de los derechos que protege el artículo 3º y 4º constitucional y los valores que les dan fundamento. Se trata de una amenaza a la libertad individual de los menores, al intentar uniformar la sexualidad de la juventud (se define la relación sexual como heterosexual y entre adultos) y limitar la información sobre las prácticas preventivas, se omiten temas tan importantes como la masturbación, el noviazgo, el sexo entre jóvenes, los métodos anticonceptivos y las prácticas sexuales preventivas del VIH/SIDA, y evadir otros problemas que afectan a los menores tales como el incesto y la homofobia. Las similitudes con la agenda de la abstinencia que viene comandando la red de organizaciones de la Nueva Derecha hacen pensar que en esta ocasión su influencia fue decisiva. Tomando en cuenta que entre en algunas regiones rurales, de un 20 y 30% (según la región) no accede a la formación secundaria, las omisiones del único libro que existe en muchos hogares llevan a perder una última oportunidad para informar sobre la prevención a niños y niñas de la primaria, para que se preparen oportunamente y puedan transitar hacia el compromiso ético que significa decidir con responsabilidad sobre el cuerpo y defender el derecho a una vida sexual sana, libre de embarazos, de infecciones y de violencia.
Se concretan así en un solo curriculum escolar, dos visiones polarizadas de la educación sexual, la más progresista y la más conservadora coexisten en los libros actuales de texto
5 Procesos de Red
La polarización de fuerzas, así como los niveles de injusticia y desigualdad en el ejercicio de los derechos sexuales ha propiciado que surjan de redes y grupos de organizaciones, así como asociaciones que buscan vincular las acciones con objeto de unir esfuerzos, crear estrategias conjuntas y lograr extender el ejercicio de los DSyR en las instituciones y entre los diferentes grupos de población.
Del lado de la Nueva Derecha, la ofensiva cada vez está mejor articulada. Entre los grupos conservadores hay algunos con muchos años de trabajo que se van vinculando en diferentes momentos históricos. Entre las redes más amplias con presencia en el continente y que apoyan a organizaciones en México se destacan actualmente los Caballeros de Malta (en México desde 1952), los Legionarios de Cristo (fundada en México 1941) , el Opus Dei (fundado en España en 1928) y los Caballeros de Colón (fundada en los Estados Unidos desde 1882). Localmente los más visibles son la Unión Nacional de Padres de Familia, El Movimiento Familiar Cristiano, Provida, Vida Humana, Enlace, la Alianza Nacional para la Defensa de la Moral Familiar en México y ANCIFEM. El grupo Gente Nueva es el brazo juvenil de este movimiento, fue fundado en México en 1984 con jóvenes estudiantes católicos cercanos al medio empresarial y con delegaciones en 21 estados del país, editan las revistas "Universitarios Hoy" y "Entre Jóvenes". En Guadalajara y Monterrey se pronuncian Alianza Fuerza de Opinión Pública (AFOP) y Di Basta. Entre los apoyos internacionales más importantes están la American Life Legue, Human Life International, Prists for Life, el Consejo Pontificio para la Familia del Vaticano, y The Catolic Family and Human Rights Institute. Las actividades principales de estas asociaciones están enfocadas a capacitar líderes para el trabajo en las Conferencias Internacionales y en los Congresos Legislativos de los países, desacreditar los anticonceptivos y el condón, defender la dignidad del estatus del embrión humano, evitar la despenalización del aborto, impulsar la agenda de la abstinencia y la fidelidad en los curricula educativos y en los medios de comunicación.
Del lado de los DSyR son recientes los grupos y redes mexicanas. Desde 1995 la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (FEMESS) busca promover vínculos entre asociaciones públicas y privadas, promover profesionalismo en el trabajo en VIH/SIDA, y ofrecer terapias en problemas sexuales. Esta federación ha organizado congresos para intercambiar conocimientos y experiencias que se desarrollan en los diferentes regiones del país, logrando abrir espacios de intercomunicación entre esfuerzos académicos, gubernamentales y de las organizaciones civiles.
En el campo de la lucha contra el VIH/SIDA el ejemplo más connotado por su trascendencia nacional e internacional, fue el de Mexicanos contra el SIDA, Confederación de Organismos no gubernamentales, AC (MCSC) que desarrolló múltiples actividades en coordinación, pero que por problemas internos de carácter político, ideológico y administrativo no logró continuar, sin embargo desarrolló importantes campañas educativas y profesionalizó la labor educativa de las ONG (Hernández, JJ, 1995).
Enfocadas a la asistencia de quienes viven con VIH/SIDA en el Distrito Federal se ha articulado una red de organizaciones que dan todo tipo de servicios. Actualmente 11 las organizaciones están trabajando en red: Albergues de México, Amigos contra el SIDA, Asociación Mexicana de Servicios Asistenciales AMSAVIH. CAPSIDA, Comuinidad Unida en Respuesta al SIDA CURAS. Fundación Diar’q, La Casa de la Sal, La Manta, Fundación Mexicana para la Lucha contra el SIDA, Organización de Atención Integral con SIDA ORAIN y Caritas, del Arzobispado de México. Muchas de las organizaciones ofrecen talleres educativos y consejería, algunas de ellas, las menos cuentan con los recursos para ofrecer servicios de detección del virus. La mayoría están enfocadas a hombres, en correspondencia con la mayor prevalencia en el país. Las organizaciones católicas dedicadas al SIDA mantienen una contradicción entre sus actividades y la posición oficial de la Iglesia, de ahí que muchas ofrezcan un importante servicio asistencial a quienes viven con el VIH y evitan promover las prácticas de sexo protegido.
El Frente Nacional de Personas Afectadas por el VIH/SIDA (FRENPAVIH) es una red de personas y organizaciones que promueve la organización de las personas que viven con VIH/SIDA, sus familiares y amigos para demandar y exigir al gobierno de manera conjunta solución a sus necesidades. Incluye actividades de sensibilización, difusión de información, promoción de la formación e interlocución con funcionarios de salud.
En el campo existen otras redes vinculadas al trabajo en la equidad de género, que no necesariamente se dirigen a los jóvenes, pero que en muchas de ellas circula población de todas las edades. Entre ellas no podemos dejar de mencionar al Foro de Mujeres y Políticas de Población que vienen dando seguimiento a los acuerdos de la Conferencia del Cairo. El Grupo Interdiscilinario sobre Mujer, trabajo y Pobreza (GIMTRAP) coordina investigaciones, publicaciones y seminarios temáticos para favorecer procesos que mejoren la calidad de vida de las mujeres. Milenio Feminista dirige una campañas por la salud y los derechos sexuales y reproductivos en coordinación con centros de mujeres y ONG de diversas regiones, La Red por la Salud de las Mujeres del Distrito Federal que trabaja en todas las delegaciones de la Ciudad de México ofreciendo servicios de información y capacitación en temas de violencia familiar, consentimiento informado, asesoría legal, derechos humanos, orientación psicológica y prevención del embarazo juvenil. La Campaña de Acceso a la Justicia para las mujeres, enfocada a mejorar la equidad de género en la legislación, entre otras.
En 1996 se funda la Red Democracia y Sexualidad (DEMYSEX), un grupo integrado por ONG y con colaboración de académicos y funcionarios, para contribuir a la creación de un ambiente de opinión positiva entre tomadores de decisiones y opinión pública que promueva el desarrollo de políticas públicas que extiendan la educación sexual nacional y local. La particularidad de esta red es que reúne a ONG que provienen del campo de las políticas de población, de las que trabajan por la equidad de género y las que se han enfocado a la lucha contra el VIH/SIDA. Entre sus principales estrategias está la precisión de un marco ético filosófico de la educación sexual que promueva el ejercicio de los derechos sexuales, el monitoreo de las condiciones políticas que se desarrollan en el país y en los estados, la interlocución con funcionarios y tomadores de decisión dentro del Sector Educativo, el enlace con otras redes hermanas y la promoción de redes estatales, la consultoría técnica a programas gubernamentales, la elaboración de modelos educativos, la sensibilización y capacitación en DSyR de maestros de diferentes niveles y de organizaciones de Padres de Familia, y la vinculación con periodistas y comunicadores de los medios a fin de impulsar los derechos sexuales.
En 1999 se funda el Frente en favor del Laicismo buscando defender la separación entre el Estado y las Iglesias como parte de los procesos de democratización del país. Coordinadas desde ACTO, una decena de ONG están promoviendo los valores de Libertad, Diversidad, Tolerancia, el Estado de Derecho, la Equidad y la Solidaridad. Se busca fortalecer los procesos de ciudadanía desde diversos ángulos de acción, como son la difusión de campañas, el desarrollo de investigaciones, el monitoreo sobre los derechos y las políticas públicas, la capacitación y actualización de líderes de ONG y funcionarios.
6Tipología de organismos civiles.
En los siguientes párrafos se ejemplifica el trabajo tan diverso que están realizando las ONG en diferentes zonas del país, y al final de este documento se enlistan las que participan más activamente en las reuniones vinculadas con el tema. En el Cuadro 1 se presentan las que definen sus acciones en el marco de la salud sexual y reproductiva, el Cuadro 2 enlista las que se identifican con trabajo en género, el Cuadro 3 están las que trabajan en amplio con los temas de juventud y desarrollo comunitario, el Cuadro 4 agrupa a las principales organizaciones que trabajan con VIH/SIDA y en el Cuadro 5, las que trabajan en el campo de los Derechos sexuales desde la defensa de los Derechos Humanos. En esas listas están contempladas las ONG mencionadas hasta el momento en este documento, además se agrega muchas más que trabajan en estos mismos rubros.
Además hay que agregar algunas que se vinculan al concepto emergente de Masculinidades, que se revisó en el apartado tres. Estas organizaciones están trabajando en la reflexión sobre el ser hombre, la Paternidad y tienen programas contra el alcoholismo y la violencia. En Jalapa se destaca Salud y Género, que impulsará desde 1995 programas de género desde el marco de la salud mental y Xochiquétzal dedicado a abrir espacios alternativos de investigación, educación y formación en salud sexual y reproductiva, placer responsable y socio-diversidad. En el Distrito Federal el Colectivo por Relaciones Igualitarias AC (CORIAC), quienes si bien no trabajan exclusivamente con jóvenes, hay una participación constante de ellos en sus talleres con hombres y en sus actividades de difusión.
Otra institución que ha abierto brecha en el mejoramiento de la calidad de servicios de salud reproductiva con perspectiva de género es Salud Integral para la Mujer (SIPAM), que desde 1987 ha generado modelos de atención e impulsado un activismo sustancial para el mejoramiento de las normas de salud, los códigos penales, reglamentos y programas de salud reproductiva. En 1992 SIPAM coordinará el Programa SEXUNAM, que es la construcción de un modelo colectivo de promoción de los DSyR dirigido a estudiantes de nivel medio superior en el que se integra el PUEG y otras tres ONG (Acción Popular de Integración Social APIS, CORIAC, y Grupo Interdisciplinario de Sexología GIS). En 1991 se funda el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) enfocado a la defensa de los derechos de las mujeres y a influir en los marcos institucionales para que tengan una perspectiva de género. Su contribución hacia los DSyR de los jóvenes ha sido principalmente en la difusión de información y el impulso para la formación de la Red de Jóvenes "Elige", una de las pocas ONG del campo comandada por jóvenes, concentra sus actividades en la capacitación para la defensa de los DSyR y forma parte de una Red Latinoamericana de Jóvenes. Católicas por el Derecho a Decidir, es una organización que sensibiliza a mujeres católicas y líderes sobre la importancia los DSyR e impulsa una perspectiva católica progresista en diversos foros nacionales e internacionales, En Oaxaca, el Centro de Estudios de la Mujer y la Familia (CEMyF) está capacitando jóvenes en siete regiones del Estado, y particularmente se enfoca en la Costa Oaxaqueña para apoyar a los jóvenes que viven en los niveles de más alta marginalidad y ha impulsado la formación de una Red por la Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos de Oaxaca. En Monterrey Pro Salud Sexual y Reproductiva AC (PROSSER) concentra sus esfuerzos desde 1995 en actividades de comunicación, publica la Revista "Vida, Sexo, Salud", participa en programas radiofónicos y televisivos y ha sensibilizado a legisladoras para defender los derechos sexuales y reproductivos en las leyes locales. La Sociedad Mexicana de Sexología Humanística Integral, SOMEHI ofrece talleres, diplomados y Maestrías en educación sexual y Sexología. Desde 1995 el Centro de Capacitación y Apoyo Sexológico AC (CECASH) pone a disposición talleres de Apoyo en la aceptación de la homosexualidad a jóvenes lesbianas, gays y bisexuales menores de 20 años, un trabajo por demás pionero que atiende a un grupo particularmente desatendido: los adolescentes con una orientación sexual no heterosexual. Con apoyo de Letra S, a mediados del 2000 el DIF del Distrito Federal implementa un Centro de atención para adolescentes gays, que representa el primer esfuerzo gubernamental que ha aterrizado en actividades institucionales ese derecho a la libertad y diversidad sexual de los jóvenes.
AFLUENTES SC, surge en 1998 para producir conocimientos y difundir información, así como para favorecer esfuerzos conjuntos entre instituciones educativas, de salud y académicas, ONG y medios de comunicación que favorezcan la sinergia de esfuerzos hacia una cultura de la salud sexual y reproductiva. Su intención es poner el conocimiento al servicio de otras instituciones y constituirse en un puente y traductor de los conocimientos y experiencias que se generan en el campo. Con el modelo de educación sexual para jóvenes campesinas y campesinos "Los Caminos de la Vida", AFLUENTES logró articular esfuerzos del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (ONUSIDA), el CONASIDA, la Unidad de Televisión Educativa de la SEP y el Programa IMSS-Solidaridad. Acción Ciudadana por la Tolerancia AC (ACTO) es otra organización que se abre para promover la tolerancia como un espacio de entendimiento civilizatorio que se convierta en una prioridad para consolidar los cambios e impulsar nuevas transformaciones democráticas. Entre múltiples actividades culturales, campañas, foros, monitoreo y denuncias de actos contra la tolerancia, actualmente coordina una agrupación de ONG asociadas para promover el laicismo.
7 Principales fuentes de financiamiento
El financiamiento de las ONG ha partido principalmente de organizaciones de apoyo internacional, consultorías privadas, contratos al sector público, así como de cuotas de recuperación de los servicios. Las Naciones Unidas y sus diversas dependencias (principalmente la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, ONUSIDA, UNICEF) el Banco Mundial, la Agencia Internacional para el Desarrollo y el Banco Interamericano de Desarrollo han reconocido y adaptado los mandatos y planes de acción en SSyR que se desprenden de las Conferencias Internacionales mencionadas, y apoyan sustancialmente esas líneas dirigiendo sus recursos tanto a los organismos internacionales como a las ONG que han logrado cierta estructura organizativa. Además se destaca el apoyo técnico y financiero de organizaciones filantrópicas como: la Fundación Ford, la Fundación John and Catherine MacArthur, The Population Council, The David and Lucille Packard Foundation, Hewlett Foundation, la International Planned Parenthood Federation (IPPF), La Organización Japonesa para Cooperación Internacional en Planificación Familiar (JOICPF), Moria, The Population Institute, Population Concern, Family Health International, Family Care entre otras. Estas organizaciones no sólo dan apoyo financiero sino que también algunas cuentan con personal técnico que asesora y mejora la profesionalización de los recipientes, como en el caso de las agencias de las Naciones Unidas. Los apoyos han sido en muchas ocasiones substanciales para la labor operativa y de investigación de las ONG. En los últimos años las actividades juveniles de salud sexual están siendo apoyadas por el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ), lo cual está permitiendo enfocar actividades juveniles en muchas ONG de DSyR que no se habían dirigido a ese grupo de edad. La tendencia actual es diversificar las fuentes de financiamiento aumentando las consultorías a los programas de gobierno para acceder a la participación del presupuesto público, entendido como co-participación horizontal en los programas sociales, así como el fortalecimiento profesional para consultorias privadas y la búsqueda de las cuotas de recuperación de los servicios que se ofrecen.
8 Las experiencias más significativas
Para ejemplificar el trabajo con jóvenes desde el movimiento conservador que se opone a los DSyR, así como desde los programas de Población, la lucha por el VIH/SIDA y la lucha por la equidad de género, a continuación se hace una más amplia descripción del perfil de UNPF, el programa Gente Joven de MEXFAM, Amigos contra el SIDA y ELIGE.
La Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF).
Fundada el 27 de abril de 1917 como Asociación civil para oponerse a la educación laica. En 1926, el Secretariado Social Mexicano, creado por el episcopado,"confiaba a los Caballeros de Colón la promoción de la UNPF, para combatir el artículo tercero constitucional".- Sus últimos presidentes han sido Francisco González Garza y Ricardo Emilio Esponda Gaxiola; el primero fue secretario general adjunto del Comité Ejecutivo Nacional del PAN y el segundo es un empresario afiliado a la Coparmex. La UNPF pertenece a la Unión Iberoamericana de Padres de Familia, con representaciones en una gran cantidad de países. Publican la revista mensual "Cumbre" y distribuye libros y folletos de educación sexual donde se critica el uso de anticonceptivos, la homosexualidad, el aborto y la masturbación. Cuenta con comités estatales y regionales y colabora estrechamente con la confederación Nacional de Escuelas Particulares y con el comité Nacional Provida.
El programa Gente Joven de MEXFAM.
Fundado en 1985 el Programa Gente Joven es pionero en la generación de modelos de investigación y acción en salud sexual para jóvenes de las comunidades urbanas y rurales más desprotegidas. Dirigido desde entonces por el sociólogo Alfonso López Juárez, el programa desarrolla actividades educativas en escuelas, centros de trabajo, centros recreativos y organizaciones callejeras; capacitación de maestras/os y profesionales de la salud; formación de redes de promotores juveniles y el establecimiento y promoción de servicios médicos de salud sexual específicos para adolescentes y jóvenes. Su mayor penetración la va a lograr desde finales de los 80’s por la presencia de la institución en ciudades y poblaciones de prácticamente todos los estados y por el desarrollo de materiales educativos de calidad que reflejan la vida sexual de los jóvenes mexicanos, tanto de los barrios marginales como de las áreas rurales. Destaca el Premio Rosa Cisneros en 1987 por la película "Con las manos en los Bolsillos"; y en 1996 por la producción de materiales impresos de excelencia; el Premio Mundial de Medios otorgado por The Population Institute por la Serie de Radio "Estrenando Cuerpo" difundida en más de 54 estaciones del país. Además Gente Joven de MEXFAM ha producido 18 películas educativas de ficción y animación (El último tren, Con las manos en los bolsillos, Saxofón, Como Cuates, Mal Paso, La Paloma Azul, Música para Dos, entre otras) realizadas por una nueva generación de directores de cine de la talla de Carlos Carrera, Ignacio Ortiz, José Luis y Carlos García Agráz, Mari Carmen de Lara y Polo Best, quienes entonces no eran tan reconocidos en el medio. La difusión de estas películas y de una diversidad de materiales educativos en muchos puntos del país favoreció el desarrollo de la educación sexual en los Programas para adolescentes de algunos organismos públicos, en los programas nacionales y estatales del DIF (Desarrollo Integral de la Familia), en los servicios preventivos de IMSS ordinario y de IMSS-Solidaridad, en Centros de la Secretaría de Salud; en escuelas secundarias y preparatorias de muchas regiones, así como en otras ONG con trabajo en mujeres, salud, educación y SIDA. Al ser parte de la Federación Internacional de Planificación para la Familia (IPPF) los materiales han sido ampliamente difundidos en gran número de instituciones de América Latina y otras regiones (principalmente en California, Guatemala, Perú, Brasil, Nicaragua, Colombia, Chile, Ecuador, Jamaica, República Dominicana, Islas Bahamas, Japón Malasia, Islas Filipinas y Zambia);además está afiliada a FEMES, Democracia y Sexualidad, Asociados para la Población y el Desarrollo y Red de Centros de salud de la SEP y del IMSS. La amplia cobertura ha hecho de MEXFAM un blanco de múltiples ataques por parte de grupos conservadores tanto en algunas regiones de México, como en Estados Unidos y Sudamérica, en diferentes momentos los materiales han sido calificados de pornográficos, pero sin lograr ni censurarlos ni detener su difusión. Entre una de las victorias de Provida y la UNPF, hay que contar la salida –eventual- de Mexfam del estado de San Luis Potosí en 1992, por considerar inmorales los folletos de información para Jóvenes "Amor y sexo para novatos", y lograr resonancia con los funcionarios del gobierno en turno. También se han ordenado suspenciones temporales de actividades de educación sexual en Sonora, en el Estado de México, en Michoacán y en Jalisco (González, E., 1998). Después del Cairo, MEXFAM asumirá una posición más vanguardista y comprometida con el género y los DSyR, con lo cual se posiciona más cerca de los grupos de ONG. Uno de los temas que favoreció este acercamiento, fue la promoción de las Pastillas Anticonceptivas de Emergencia, un dispositivo hormonal que evita el embarazo hasta tres días después de haber tenido una relación sexual sin protección. Toda vez que esta promoción contó con el vigor de organizaciones con una larga trayectoria en el campo, como son MEXFAM, IMIFAP y el Population Council. La amplia difusión a través de folletos, línea telefónica e inserción en espacios publicitarios permitió a miles de jóvenes mexicanas evitar un embarazo cuando no hubo protección anticonceptiva o bien cuando han sido víctimas de un acto de violación. Esta campaña que aún no termina, desató una campaña difamatoria por parte de Provida, hasta llegar a presentar en 1999 una denuncia en la Procuraduría del Distrito Federal, y cerrar las instalaciones de MEXFAM. Para fortuna del movimiento de los derechos reproductivos, en esta ocasión la sentencia del juez fue a favor de MEXFAM. La anticoncepción de emergencia es un recurso al que se han opuesto los representantes del Vaticano y del clero católico en diversos foros internacionales, incluyendo las Conferencias de Población y de Derechos Humanos, en las cuales los representantes del gobierno de México, de MEXFAM, de GIRE, SIPAM y Católicas por el Derecho a Decidir, en una alianza couyuntural inédita, que ha logrado impulsar los derechos sexuales de adolescentes y jóvenes en los planes mundiales de acción. Con la entrada del año 2000, MEXFAM ha expandido sus programas de salud sexual juveniles teniendo actualmente presencia en más de 60 ciudades y poblaciones del país, en 1991 esta organización conquistó el "George and Barbara Cadbury Award"otorgado por la IPPF por la mejor contribución a la planeación familiar en 1992, y en el año 2000 ganó el Premio Mundial de Población de las Naciones Unidas.
Fundada en 1991 y ejemplar en la lucha contra el VIH/SIDA, Amigos contra el SIDA es una de las organizaciones que se destaca por su importante labor en la actualización y difusión de información entre ONG y entre jóvenes de diversas regiones del país. Desde sus inicios la organización buscó fortalecer la prevención, la educación así como la atención a quienes viven con VIH/SIDA., Entendiendo a la sexualidad en su dimensión reproductiva y placentera. Dirigida actualmente por David Alberto Murillo, la organización está dedicada principalmente a hombres urbanos que tienen sexo con otros hombres, y dirige un boletín electrónico de información que permite mantener actualizadas a muchas de las ONG que trabajan en el campo de los derechos sexuales, además organiza campañas de prevención, feria, tianguis informativos y eventos de muy diversa índole. Está afiliada a la Red Democracia y Sexualidad, a la Red de Atención y asistencia de VIH/SIDA, la Red latinoamericana de personas que viven con VIH/SIDA. Ha participado en campaña Acceso a la Justicia para las mujeres, que logró la modificación del código penal del DF para penalizar la discriminación por razones de edad, sexo, orientación sexual, estado de salud; así como en la capacitación y sensibilización de legisladores y comités de barrio del Partido Acción Nacional.
ELIGE, Red de Jóvenes por los DSyR.
Fundada en 1996 como parte del Movimiento juvenil de México y el Movimiento amplio de mujeres, ELIGE está coordinada por mujeres jóvenes entre las que se destaca el liderazgo de Ma Antonieta Alcalde, y un equipo que se concentran en realizar capacitación en derechos sexuales y reproductivos, talleres a jóvenes y a prestadores de servicios de las instituciones públicas. Sus contactos principales son con jóvenes estudiantes y no escolarizados del DF, Mérida, Monterrey y Jalisco. Pertenece a la Red Democracia y Sexualidad, a la Red Latinoamericana y Caribeña por la defensa de los DSyR de jóvenes, a la Red por la salud de las Mujeres en América Latina, Al Foro de Población, a Milenio Feminista, y a la Red Asia Pacífico de Jóvenes. A participado en la Campaña de Acceso a la Justicia para las mujeres, en comités para la Ley de la Juventud, la Comisión bicamaral de género y participado en la elaboración de los Acuerdos de Copenhague.
9 Logros y retos actuales
En el campo de la salud sexual y reproductiva las ONG mexicanas han estado vinculadas principalmente a los movimientos feministas, a los programas de salud comunitaria, a las políticas de población, a la epidemia del VIH/SIDA y al movimiento gay. En la última década, estos movimientos, a los que podríamos caracterizar como progresistas encuentran un piso común en torno a los derechos sexuales y reproductivos (DSyR). Dos términos de reciente creación que permitieron ubicar el debate en la lucha por la justicia social y que responden a la necesidad de incidir en las políticas públicas por la vía de la gestión en gobiernos locales y la participación en las reuniones internacionales de las Naciones Unidas. Un largo camino han tenido que recorrer las ONG para ser escuchadas en los debates internacionales y locales donde se deciden las políticas públicas. Al término del siglo puede afirmarse que las ONG se han ganado el lugar de actores políticos clave y sujetos de interlocución con los gobiernos, han sido los y los líderes de ONG quienes llevan la voz de la sociedad civil a las mesas donde se deciden los Planes de Acción Mundiales y los Programas de Desarrollo.
En la praxis de las ONG se han ido impulsando los conceptos de salud sexual y salud reproductiva para dar entrada a una visión amplia e integral. La educación laica ha garantizado la separación de la Iglesia y el Estado en nuestro país, aunque es un hecho que la cultura cristiana del sometimiento y la renuncia a la buena vida, sigue infiltrada en las políticas públicas, muchas veces revestida de un discurso secularizado. El significado más trascendente de la laicidad ha sido la legitimación constitucional de las libertades religiosas y sobretodo de la unidad del Estado Nacional con base en la soberanía popular.
Consolidarnos como Estados Nacionales ha sido apenas el comienzo en la carrera por generalizar la calidad de vida, un compromiso que exige colocar al Estado al servicio de los ciudadanos y no a la inversa, como lo propician las políticas económicas mundiales en las últimas décadas, y que vienen subrayando los índices de desigualdad social. Aún con el esfuerzo de tantos programas gubernamentales y el activismo infatigable de las ONG, los países pobres y económicamente dependientes no hemos podido extender las libertades individuales ni a las mayorías que se debaten en la pobreza, ni a las minorías que se apartan de los estilos conservadores de vida.
La coyuntura histórica en que se posicionan hoy las ONG tiene que ver con el adelgazamiento de los Estados Nacionales, el término de la guerra fría y el éxito reciente de la llamada Nueva Derecha en los Estados Unidos. Con el debilitamiento de lo que fueran anteriormente los Estados Benefactores, las redes de ONG y las propias estructuras eclesiales, han pasado a ser un medio pragmático para reforzar el poder y la legitimidad de los gobernantes. El nuevo equilibrio de fuerzas ha colocado en el mismo lado a las Democracias Conservadoras y al Proyecto de la Nueva Evangelización de la Iglesia Católica, frente a los procesos de ciudadanización inspirados en los ideales de las Democracias Liberales (Bernstein y Politi, 1996). En estos últimos procesos se inscribe la lucha por la equidad de género y por los DSyR, postulados de las ONG que se enfrentan a esa nueva y poderosa alianza. La alianza de grandes empresarios, gobernantes y líderes espirituales que impulsan una agenda para restringir las libertades individuales, lo cual implica regular la sexualidad y reducirla a su función reproductiva, así como circunscribir el poder de las mujeres al espacio doméstico. Considerando la actual Geopolítica, México y América Latina representan territorios prioritarios al Proyecto de la Nueva Evangelización, única región del mundo donde el 87.5% de la población se declara católica en los censos (en contraste con 47% de europeos, 24% de estadounidenses y canadienses, 28% de australianos, 15% de africanos y 3% de asiáticos).
Al fin del siglo, la defensa del Estado Laico cobra una nueva vigencia, toda vez que las ONG progresistas, aunque son ahora más visibles, tienen una posición débil en el nuevo equilibrio de fuerzas. Estas nuevas tensiones políticas son las que han favorecido la proliferación de ONG, y al interior de éstas ha habido una necesidad de profesionalizarse y fortalecer su estructura orgánica más allá de liderazgos sobresalientes. Hoy también la mayoría se encamina por el rumbo de la articulación en redes, la institucionalidad y la continuidad funcional.
El crecimiento de las redes responde también al fortalecimiento de los procesos de democratización y maduración ciudadana del país en el contexto de políticas económicas y culturales cada vez más globalizadas. Su rango de pluralidad no sólo las lleva a asociarse, sino también a subrayar diferentes ángulos de visión sobre los problemas apremiantes y a profundizar las argumentaciones y la conciencia colectiva sobre ellos, a definir más explícitamente su filosofía laica o de proselitismo espiritual y religioso, y a tomar posición en una arena política cada más polarizada.
Las organizaciones civiles tenemos adelante una amplia agenda de trabajo que incluye la creación de mecanismos y puentes de interlocución y co-participación con las instancias de gobierno, de instrumentos para participar más directamente en el diseño de las leyes y en la concertación de los programas públicos Fortalecer la conformación de alianzas plurales e inter-institucionales y favorecer en las nuevas generaciones una formación de ciudadanos que puedan consolidar la Democracia en su concepción Liberal, una sociedad que garantice un amplio margen de libertad y permita desarrollar sujetos morales que puedan obrar con voluntad autónoma y solidaridad con los más desprotegidos.
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