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Timestamp: 2020-01-27 23:23:55+00:00

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Ir a la Gaceta del día Martes 07 de febrero de 2012
Gaceta: LXI/3SPO-334/33863
Propone eliminar la restricción de “dos y hasta tres minutos” en la distribución de tiempos para spots en precampañas y hasta el día de la jornada electoral, lo que permitirá, según el autor de la iniciativa, conformar desde la legislación secundaria distintos modelos de pautas de transmisión que harán posible el acceso a la radio y a la televisión con un esquema más amplio, donde una mayor cantidad de tiempo se use para la difusión de planteamientos de carácter más complejos.
INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR SE REFORMA LA BASE III DEL ARTÍCULO 41 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS
El suscrito, Senador PABLO GÓMEZ ÁLVAREZ integrante del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, a la LXI Legislatura del Honorable Congreso de la Unión, en ejercicio del derecho que me confieren los artículos 71, fracción II, y 135 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 8, fracción I, 164, párrafos 1 y 2, 169, 171, párrafo 1, y 172, párrafo 1, del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración de esta asamblea la siguiente INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR LA QUE SE REFORMA LA BASE III DEL ARTÍCULO 41 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, al tenor de la siguiente:
El día 13 de abril de 2011, el Grupo Parlamentario del Partido del a Revolución Democrática presentó una Iniciativa por el que se reforma la Base III del artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para efecto de favorecer la difusión de los principios y programas de los partidos políticos en la propaganda que realizan durante los periodos de proceso electoral, por medio de compactar los tiempos que el Estado les otorga en radio y televisión, conocidos como “spots”, para formar programas con una duración suficiente.
La propuesta representa una de las posiciones que con mayor énfasis promovemos desde nuestro grupo parlamentario, como un instrumento sustancial para fortalecer la equidad electoral. Sin embargo, por un error, el proyecto de referencia fue omitido en el inventario de iniciativas que nuestro Grupo Parlamentario determinó mantener vigentes en virtud del Acuerdo para dar cumplimiento al artículo 219 del Reglamento del Senado de la República para la conclusión de los asuntos que no han recibido dictamen, aprobado el 18 de octubre de 2011. Razón por la que el proyecto de mérito concluyó su trámite legislativo.
El propósito de este documento es recuperar la vigencia de la iniciativa de referencia. El siguiente, es el contenido íntegro de dicho proyecto.
La última reforma constitucional en materia electoral, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 13 de noviembre de 2007, ha probado no ser lo suficientemente efectiva para propiciar un proceso de discusión social amplia sobre los principios y programas que enarbolan los partidos políticos, en pos de la formación de una ciudadanía con mayor interés en las formas y los mecanismos de la democracia representativa.
Lo anterior es así, entre otras razones, por el resultado que han tenido las normas constitucionales relativas al acceso de los partidos políticos a los medios electrónicos de comunicación masiva, radio y televisión, como forma privilegiada para la difusión de sus mensajes a población abierta.
El dictamen de las comisiones unidas que dio lugar a la reforma da cuenta que el Legislador se propuso generar un nuevo modelo de comunicación entre los partidos políticos y la sociedad, mediante un esquema con sólidos fundamentos constitucionales, concibiendo así la creación de la Base III del artículo 41 de la Constitución Federal.
Se partió de reconocer que la tendencia que se hace evidente en las democracias occidentales contemporáneas a “desplazar la competencia política y las campañas electorales desde sus espacios históricamente establecidos -primero las plazas públicas, luego los medios impresos- hacia el espacio de los medios electrónicos de comunicación social, de manera preponderante la radio y la televisión”.
Lo anterior, se dijo entonces, ha generado “efectos contrarios a la democracia al propiciar la adopción, conciente o no, de patrones de propaganda política y electoral que imitan o reproducen los utilizados en el mercado para la colocación o promoción de mercancías y servicios para los que se pretende la aceptación de los consumidores”.
También se advirtió los efectos nocivos para la sociedad y el sistema democrático que acarrea la concentración del gasto en radio y televisión y la proliferación de mensajes negativos difundidos de manera excesiva en esos medios de comunicación, a pesar de las disposiciones legales que obligan a los partidos políticos a utilizar la mitad de sus tiempos para la difusión de sus plataformas electorales. Incluso, el dictamen consignó expresamente que “esa norma ha quedado convertida en letra muerta desde el momento en que los propios partidos privilegian la compra y difusión de promocionales de corta duración (20 segundos) en los que el mensaje adopta el patrón de la publicidad mercantil, o es dedicado al ataque en contra de otros candidatos o partidos”
En consecuencia, el dictamen de referencia resolvió determinante: “es convicción de los legisladores que integramos estas Comisiones Unidas que ha llegado el momento de abrir paso a un nuevo modelo de comunicación social entre los partidos y la sociedad, con bases diferentes, con propósitos distintos, de forma tal que ni el dinero ni el poder de los medios de comunicación se erijan en factores determinantes de las campañas electorales y sus resultados, ni de la vida política nacional.” Considerando que ese nuevo modelo, en conjunto con las novedosas reglas en materia de financiamiento de partidos, regulación de precampañas, duración de campañas y las normas para asegurar la no injerencia de terceros y la imparcialidad de los servidores públicos, “constituyen el fundamento que dará pie a una profunda transformación democrática de nuestro Sistema Electoral”.
En lo que hace al reparto de los tiempos disponibles en radio y televisión, el nuevo modelo quedó plasmado en la base III del apartado A del artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, mismo que fue desarrollado en los artículos 55, 56, 58, 59, 62 y 72 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales.
En dichos preceptos se establece que el Instituto Federal Electoral, como única autoridad para administrar el tiempo en radio y televisión destinado al ejercicio electoral, dispondrá a partir del inicio de las precampañas y hasta el día de la jornada electoral de 48 minutos diarios en cada estación de radio y canal de televisión, distribuido dentro del horario de programación comprendido entre las 6:00 y las 24:00 horas de cada día. De los cuales, 41 minutos corresponden a los partidos políticos en época de campañas electorales.
Finalmente, se distribuyó dicho tiempo entre los partidos políticos a razón de un 30% en forma igualitaria y el restante 70% de acuerdo a los resultados de la elección para diputados federales o locales inmediata anterior, sin considerar a los partidos de nuevo registro.
Desafortunadamente, los beneficios que estas disposiciones pudieran rendir a la democracia mexicana son obstruidos por las reglas para la formación del tiempo en que se transmitirán los mensajes. En principio, el inciso a) del apartado A de la fracción III del artículo 41 constitucional, ordena que los 48 minutos diarios se distribuyan en 2 y hasta 3 minutos por cada hora de transmisión durante el horario señalado. Disposición que no permite la transmisión de programas de partidos políticos con una duración mayor a los 3 minutos, cuestión que muy poco favorece la formación de mensajes de contenido programático.
La restricción anterior fue desarrollada en el 56, párrafo 4, del código electoral, el cuál estableció como unidad de medida para la conformación de los mensajes que son distribuidos entre los partidos a razón de 30 segundos, uno o dos minutos por mensaje. Y, para colmo, en las disposiciones reglamentarias que en el ámbito administrativo emite el propio Instituto, la distribución se ha realizado considerando exclusivamente mensajes de 30 segundos, conocidos por medios, partidos y ciudadanía como “spots”.
El resultado ha sido el fenómeno al que la opinión pública especializada ha denominado “spotización”. Es decir, el uso indiscriminado de una gran cantidad de spots propagandísticos que, a falta de espacio para promover los principios o programas, se enfilan hacia la promoción personalizada de candidatos, con características similares a la publicidad que oferta mercancías, o bien, hacia el desprestigio del contrario, con campañas de publicidad negativa sobre su persona o sobre el partido que lo postula como candidato.
Este tipo de mensaje provoca, además de una profunda desinformación social sobre las plataformas electorales partidistas, una molestia y lejanía de la población con la política en general y con las diferentes fuerzas políticas en lo particular.
A dicho fenómeno responde la posición que se ha tomado en el espacio de la discusión pública política por diversos actores. Desde las múltiples declaraciones de autoridades electorales, hasta la comunicación directa de la comunidad intelectual, hay coincidencia en la opinión que se vierte sobre el hecho de que las cápsulas de treinta segundos no otorgan oportunidad a los partidos políticos para que puedan dar un mensaje más estructurado y con mayor profundidad en sus propuestas.
La conclusión es muy clara, los formatos cortos de comunicación, entre 20 y 30 segundos, solamente permite la producción de propaganda que induzca al electorado, mediante golpes de vista o atractivos auditivos, a que recuerde y asocie nombres, imágenes o logotipos, pero no para que conozca propuestas, programas, posiciones, principios, etcétera.
Mientras mantengamos la obligación de distribuir los tiempos disponibles en radio y televisión a los partidos políticos mediante su división en spots de treinta segundos, incluso de uno o 2 minutos, los modelos de pautas que logre aprobar la autoridad electoral no van a fomentar un debate efectivo, de fondo, entre los partido para que expongan sus proyectos.
Es preciso que el legislador federal atienda la demanda ciudadana y modifique la norma constitucional en función de esta sus propios resultados.
Ahora bien, el ajuste requerido no implica una reforma mayor a la base III del artículo 41 constitucional. Resulta viable mantener el tiempo para propaganda electoral en 41 minutos diarios, comprendidos entre las 6:00 y las 24:00 horas. Simplemente se debe modificar el esquema de acceso partidista a la radio y la televisión en periodo de precampañas sobre la base de promocionales de corta duración, para permitir la inclusión en el nuevo modelo de comunicación de programas a cargo de los partidos políticos que permitan la generación de debates de contenido.
Eliminar la restricción constitucional que se discute permitirá conformar desde la legislación secundaria distintos modelos de pautas de transmisión que harán posible el acceso a la radio y a la televisión con un esquema más amplio, donde una mayor cantidad de tiempo se use para la difusión de planteamientos de carácter más complejos.
Así, para los procesos electorales, el Instituto Federal Electoral tendrá la posibilidad legal de emitir nuevos modelos de pautas que hagan viable la difusión de programas de mediana duración, que podría oscilar entre los 5 o 10 minutos, buscando cerrar la brecha comunicativa entre los partidos y la población, haciendo accesible al conocimiento público sus plataformas de gobierno, sus propuestas ideológicas e, incluso, los contenidos de sus compromisos de campaña.
No parece conveniente que la modificación constitucional comprendiera una nueva restricción a la duración de los espacios propagandísticos que pueden fijarse por cada hora de transmisión, dentro del horario preestablecido. Ello, porque la dinámica que han observado los procesos electorales evidencian la necesidad de que el legislador secundario mantenga un cierto margen de posibilidades para la formulación de ese estricto ámbito del nuevo modelo comunicativo.
Artículo Único. Se reforma la Base III, del artículo 41, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
a) A partir del inicio de las precampañas y hasta el día de la jornada electoral quedarán a disposición del Instituto Federal Electoral cuarenta y ocho minutos diarios, que serán distribuidos (en dos y hasta tres minutos) por cada hora de transmisión en cada estación de radio y canal de televisión de conformidad con lo que determine la legislación electoral, en el horario referido en el inciso d) de este apartado;
b) al g) …
Apartado B al Apartado D. …

References: ARTÍCULO 41
 ARTÍCULO 41
 artículo 41
 artículo 219
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