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Timestamp: 2018-06-18 07:55:07+00:00

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Memoria entre papeles #2 by ADABI de México - Issuu
Gabino Cué Monteagudo Gobernador Constitucional
MEMORIA ENTRE PAPELES Año 2, núm. 2, septiembre 2014, es una publicación anual editada y publicada por el Gobierno del Estado de Oaxaca en colaboración con la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México, A.C.
Enrique Arnaud Viñas Secretario de Finanzas
Editor responsable: Stella María González Cicero direccion@adabi.org.mx
Carlo Magno Ochoa Arellano Direcitor del AGPEEO
Domicilio fiscal en Cerro San Andrés núm. 312, col. Campestre Churubusco, del. Coyoacán, C.P. 04200, México, D.F., Tel. 5549 6913 y 5336 5689 www.adabi.org.mx
Fundación Alfredo Harp Helú, Oaxaca
María Isabel Grañén Porrúa Presidenta
Este número se terminó de imprimir en septiembre de 2014 con un tiraje de 1 000 ejemplares. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización por escrito de los titulares de los derechos.
Adabi de México, A.C. María Isabel Grañén Porrúa Presidenta Stella María González Cicero Directora Amanda Rosales Bada Subdirectora María Cristina Pérez Castillo Coordinadora de Publicaciones Jacobo Babines López María Oropeza Orea Coordinadores del Proyecto de Organización del AGPEEO
Diseño editorial María Cristina Pérez Castillo Corrección de estilo Priscila Saucedo García
María Fernanda Blázquez Blásquez Coordinadora del Proyecto de Estabilización del AGPEEO
Fotografía Jacobo Babines López / María Fernanda Blázquez Blásquez
Víctor Hugo Alejo Torres Consejero Jurídico
Alfredo Harp Helú Presidente Honorario Vitalicio
Impresa por Lito Grapo, Colima núm. 35, col. Progreso, del. Álvaro Obregón, C.P. 01080, México, D.F. Tel. 5550 2687
Alberto Vargas Varela Secretario de Administración
MÉ O XIC
Colaboradores en esta edición: Paola Xaviera Acosta Pascual, Jacobo Babines López, María Fernanda Blázquez Blásquez, Itai Itzel García Juárez, María Isabel Martínez Ramírez, Ignacio Mendaro Corsini, Francisco Moya Marcos, Carlo Magno Ochoa Arellano, María Oropeza Orea, Nancy Pérez Bielma, Ana Luz Ramírez Sánchez e Irma Lidia Zarate Cruz.
5 Editorial 7 Presentación 8 Reglamentación de los archivos en el siglo xix 13 Campañas de salud en Tuxtepec 17 Misiones Culturales en Huautla de Jiménez 20 Fiesta de la Azucena, origen de La Guelaguetza 23 Comités de Vigilancia para la tranquilidad pública 26 Autorización de pasaportes por la Real Intendencia 28 Tribunal para Menores durante el siglo xx 32 Observatorio y Red Meteorológica 35 Indultos, parte de las conmemoraciones en el siglo xx 38 Primera Comisión Local Agraria en Oaxaca 41 Esclavitud en los Valles Centrales de Oaxaca 44 Comité Central Estatal de la Defensa Civil 48 Procesos de estabilización del agpeeo 56 Un parque que protegerá la memoria
eredera de una memoria ancestral extraordinaria, Oaxaca tiene el compromiso de salvar su riqueza documental para las futuras generaciones. No hay duda de que uno de los proyectos más importantes de la presente administración es la organi­ zación del Archivo General del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca (agpeeo). El trabajo desempeñado por Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México, A.C. (Adabi) y la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca ha sido invaluable para conocer los testi­ monios que dan cuenta del quehacer histórico del Estado. La participación del pueblo y los gobiernos resulta imprescindible para construir proyectos que rescaten y fortalezcan el patrimonio histórico de Oaxaca, por lo mismo, me entusiasma sumar esfuerzos para cumplir un objetivo común: preservar, organizar y actualizar el agpeeo. Esta revista es una manera de informar al público los avances del proceso de rescate de nues­ tro gran acervo histórico y cultural. En este número también se incluye un artículo del proyecto arquitectónico de la futura ciudad de los archivos, así como de la rehabilitación del Parque las Canteras. En ello trabajamos para que Oaxaca se consolide como uno de los polos culturales y recreativos de México.
Licenciado Gabino Cué Monteagudo Gobernador Constitucional del Estado de Oaxaca
Sumando esfuerzos para servir a México y vincular a la sociedad con su memoria escrita AD
a organización y el rescate del Archivo General del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca (agpeeo) continúa. La labor de Apoyo al Desarrollo de Ar­ chivos y Bibliotecas de México, A.C. (Adabi) es gra­ tificante, la memoria de Oaxaca se desempolva y poco a poco se organiza el inventario de los documentos. Es un proceso que requiere de paciencia, profesionalismo, pero principal­ mente entrega y pasión. El esfuerzo es alentador porque en este archivo, uno de los más grandes del país, el orden impera conforme el pro­ yecto avanza y los papeles, una vez identificados, adquieren sentido histórico. El trabajo es heroico: millones de papeles han sido levan­ tados del piso, fumigados, limpiados del polvo, se les han quitado los hongos y los clips oxi­ dados; los dobleces se han desplegado; algunas roturas han sido restauradas; los mecates que amarraban a los legajos y provocaban roturas, ahora se ha suprimido y las fotografías se resguar­ dan bajo condiciones especiales. Cada expediente ha sido identificado en una serie temática y ordenado cronológicamente, además de que se protegen con papel libre de ácido, dentro de cajas especiales para su adecuada conservación. La recompensa para quienes participamos en este loable proyecto es gratificante porque descubrimos día a día los tesoros de la historia. Esta revista da cuenta de ello. Los autores han elegido algún documento, investigaron sobre el tema y, en esta ocasión, dan a conocer su contenido. Así, en este número aprendemos que Oaxaca es pionera en la normatividad sobre el cuidado de sus archivos. Sorprenden las fotografías y la reseña de las brigadas de salud en Tuxtepec para combatir la uncinariasis o bien las beneficiosas misiones culturales en Huautla de Jiménez y los Comités de Vigilancia para tranquilidad pública. Temas interesantes como la fiesta de la Azucena, el Observatorio y la Red Meteorológica, el Tribunal para Menores, los indultos a los reos, la autorización de pasaportes, la esclavitud en los Valles Centrales y la primera comisión local agraria. Esto es sólo un pequeño acercamiento a la descomunal canti­ dad de información que se registra diariamente. Es una manera de compartir la felicidad que uno siente al acercarse a la gran variedad de temas históricos que nos ofrece este maravilloso archivo. Asimismo, encontramos una descripción detallada del proyecto arquitectónico que se ha presentado al Gobierno del Estado para brindar un espacio digno a los archivos de Oa­ xaca. Razón por la cual queremos compartir con el lector nuestras experiencias para que se aproximen a nuestro trabajo.
Doctora María Isabel Grañén Porrúa Presidenta Adabi de México, A.C. MEMORIA 7
Reglamentación de los
archivos en el siglo xix
Jacobo Babines
na de las primeras tareas a realizar en el proceso de organización de archi­ vo en cualquier institución es el co­ nocer el funcionamiento de la misma a través de sus estatutos, leyes, normas, manuales de procedimientos, etcétera. Oaxaca es pionero en cuanto a la normatividad en el cuidado de sus acervos documentales, testimonio que se fundamenta mediante las leyes que fueron ex­ pedidas por el Congreso del Estado, durante el siglo xix. Gracias a esta reglamentación po­ demos conocer cómo se formaron y organiza­ ron los archivos en la entidad. La primera referencia que encontramos so­ bre el manejo de archivos está en el Capítulo V, Artículo 79 de la ley del 12 de marzo de 1825 sobre la administración de justicia en los tribunales del Estado, referente a los jueces de primera instancia, donde se indica que deben llevar un inventario de todas las causas crimi­ nales que se instruyan durante el tiempo de su judicatura, y si no existiere al tiempo de su ingreso, tendrán la responsabilidad de formar­ lo, expresando las causas concluidas, el año y el número de fojas del que consta. Señala la responsabilidad de llevar un libro de juicios verbales criminales y uno de co­nocimientos en que se asiente el curso de las causas: si se remiten a asesoría, a la corte de justicia, se en­ tregan al procurador, a la parte o a cualquier otro. Debían llevar también un inventario o 8 MEMORIA
lista de los decretos que se les comuniquen, emanados del Congreso de Estado, Gobierno general y del Estado, de la Constitución, de las leyes y órdenes que circulen para la adminis­ tración de justicia, que pertenecen al juzgado. Al concluir su periodo de juez entregarían a su sucesor todos los documentos, formando un duplicado que fir­marían el que recibe y el que entrega, quedando una copia en poder de cada uno. Si faltase alguno de estos documentos y causas el juez responsable estaría obligado a pa­ gar y reponer a su costa. El 29 de septiembre de 1826, un decreto promulgado por el Primer Congreso Consti­ tucional del Estado, previno que: […] el gobierno hará que se trabajen los inventa­ rios de los archivos que quedaron por muerte de los escribanos José Álvarez y Tomás José Romero, destinando oficiales de las secretarías de las cá­ maras, como el gobierno lo crea conveniente, y si se presentase algún problema, se hará el gasto de dos escribientes, de los fondos de la Hacienda pública, por el tiempo necesario.
Resalta que con el decreto del 20 de septiem­ bre de 1832, se proveyó la formación de in­ ventarios en los archivos de las oficinas. Se determinó que a finales de diciembre de ese mismo año, se deberían realizar los inventarios por duplicado de: los archivos de gobernantes
de departamento, juzgados de primera instan­ cia, municipalidades, oficinas de Hacienda y el Instituto de Ciencias y Artes. También se esta­ bleció que los gobernadores de departamento dividirían su archivo en dos secciones: Guber­ nativo y de Hacienda; un ejemplar de los inven­ tarios se lo dirigirían al Gobierno, y el segundo a la Dirección General de las Rentas. Los juz­ gados de primera instancia serían regidos por la Corte de Justicia, las oficinas por la Direc­ ción General, ésta y el Instituto de Ciencias y Artes pasarían sus inventarios al Gobierno, las municipalidades a los gobernadores de depar­ tamento; y todos conservarían un ejemplar en su poder, con lo que se verificarían las entregas de los archivos a sus inmediatos sucesores. Se acordó que la remisión de estos documentos se haría pre­cisamente en el siguiente mes de ene­ ro, y que se ejecutaría en los años venideros. También se manifestó que todas las leyes, de­ cretos, órdenes y circulares, se dirigirían como corresponden a los archivos de los destinos públicos. Por último, se estipuló que todos los faltantes en los archivos serían repuestas por cuenta de los individuos en cuyo tiempo se hu­ bieren extraviado los documentos. Fue la normatividad más completa referen­ te a los archivos, pues reconoce la necesidad de tenerlos inventariados, además de señalar a qué autoridades debían entregarse y cuáles eran las penas que se aplicarían en caso de pérdida documental. Con el decreto del 26 de junio de 1844, 12 años más tarde se vuelve a normar sobre formación y arreglo de archivos. Se estableció que para el fin de año todas las autoridades, corporaciones y oficinas del departamento, formarían por duplicado in­ ventarios de sus respectivos archivos, y en el mes de enero remitirían, un ejemplar al Su­
perior Gobierno, conservando el otro y adi­ cionando sucesivamente todos los meses con los nuevos documentos. Se determinó que los subprefectos y comisionados de las cabece­ ras de distrito, dividirían sus archivos en dos secciones, la Gubernativa y la de Hacienda, y de su inventario formarían tres ejemplares, remitiendo uno directamente a la Tesorería Particular del Departamento, otro al Superior Gobierno. Los jueces de primera instancia y de paz, también formarían por triplicado sus inventarios, remitiendo un ejemplar al Tribu­ nal Superior de Justicia, además del que de­ bían dirigir al Gobierno. Los inventarios se formarían por años y ra­ mos con la debida distinción, comenzando por el de la fecha del documento más antiguo y ter­ minándolo con la del presente. En lo sucesivo, todos los años en el mes de enero, las autorida­ des remitirían a sus superiores los inventarios de los documentos que hubieren ingresado en el año anterior, los cuales se agregarían a los archivos generales en la Asamblea, Tribunal Superior y Tesorería. En caso de remoción o si por algún otro motivo un funcionario tuviere que entregar el archivo a su cargo, lo haría pre­ cisamente por el inventario general. Luego de haber reunido todos los inven­ tarios, el Superior Gobierno los remitiría a la Asamblea en cuyo archivo debían conser­ varse, y ésta nombraría una comisión que se ocuparía de su revisión y mejor arreglo, dando cuenta de: “[…] cualquier falta que note, y cui­ dando en los sucesivo de agregar a cada uno el parcial que debe recibirse todos los años, y de confrontar los generales en el caso de entrega”. Los inventarios del archivo de la Asamblea, se remitirían en el tiempo designado al Superior Gobierno del Departamento a fin de conser­ varlos en su secretaría. MEMORIA 9
Las leyes, decretos, órdenes, circulares, cau­ sas, expedientes y toda clase de documentos oficiales, pertenecen a los archivos de los des­ tinos públicos, oficinas y corporaciones. Ningún funcionario podrá extraer de ellos los documentos que están a su cuidado y bajo su res­ ponsabilidad, y al que lo hiciere, se le impondría gubernativamente una multa desde 25 hasta 100 pesos, según sus circunstancias, aplicándose la mitad al denunciante, si lo hubiere.
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La misma multa se impondría a los funcionarios que en el mes de enero, no remitiesen los inventarios generales y parciales según lo estipulado, y a los que no verificasen la entrega. Se corroboraba el aumento del número de copias que se tenían para un mayor control, la Asamblea del Congreso era responsable de revisar el contenido de los inventarios y una vez efectuada esta tarea se regresaban al Gobierno para su conservación. La pena por el extravío o no envío de los documentos era pecuniaria, con lo cual nos queda claro que se endurecieron las sanciones. El 21 de enero de 1868, con el decreto nú­ mero 23, se autorizó al Ejecutivo hacer el gas­ to necesario para la compilación de las leyes y decretos del mismo, así como para el pronto y debido arreglo de los archivos públicos. Un año después se da marcha atrás a esta disposición ya que con el decreto número ocho, del 21 de octu­ bre de 1869, se determinó que a partir del 31 de ese mes, cesarían en el desempeño del empleo de archiveros, todos los que fueron nombrados con arreglo al decreto número 23. Por lo tanto, quedaron como responsables de los archivos los jefes de las oficinas quienes enviarían al Go­ bierno, 15 días después de publicada esta ley, el inventario de la parte arreglada e informarían sobre el faltante, el cual arreglarían cada uno por su cuenta, a la mayor brevedad posible, por ser una obligación anexa a sus empleos. Podemos considerar esta ley un retroceso, ya que los archiveros fueron cesados de sus puestos y los jefes de las oficinas les aumenta­ ron la labor de llevar organizados sus archivos, situación que más adelante repercutió en la mala administración de los archivos. En la circular número 12, de la Sección cuarta de Justicia, publicada el 13 de marzo de 1877, se expone: […] que ha llegado la noticia al ciudadano Gobernador y comandante militar del Estado, que tanto los ciudadanos jueces inferiores de esta
capital, como los que actualmente funcionan en los distritos, no observan las prevenciones del Artículo 79 de la Ley de 12 de marzo de 1825, y 4º de la de 26 de junio de 1844, resultando que en la mayor parte de los juzgados, aún no han entregado y arreglado sus archivos. Por lo tanto se les recuerda, cumplan con lo preceptuado en los citados artículos, pues es imprescindible el deber que tienen, y hará que la Corte de Justicia obre conforme a ellas, especialmente en los casos que designa la parte final del Artículo 79, referente a la pena impuesta por el mal manejo de los archivos.
Tal es la constante desorganización de los ar­ chivos, que en la circular número 49 de la Sección de Gobernación, publicada el 18 de noviembre de 1889, se vuelve hacer mención sobre la expedición del decreto del 26 de junio de 1844. Considerando que “se ha descuidado su cumplimiento” y al reverso de la circular se hace la inserción de los artículos relativos de la ley citada, a fin de que no puedan alegar desco­ nocimiento de ella o su carencia y la cumplan estrictamente para evitar así la imposición de la multa que según dicha ley debe aplicarse a los contraventores de su mandato. Por último, en la circular número 61, de la Sección Relaciones y Gobierno, del 30 de oc­ tubre de 1890, señala: […] el C. Gobernador tuvo noticia que en la ma­ yor parte de los pueblos, haciendas y ranchos del estado, al verificarse el cambio de varas, los Alcal­ des, Presidentes y Agentes municipales salientes, se llevaban a sus casas los expedientes y otros do­ cumentos formados y recibidos en sus respectivas oficinas, sin comprender que tales piezas no son de propiedad particular; sino que forman parte de los archivos públicos, mismo que por ningún motivo deben ser truncados y sí conservados con todo empeño. Por lo cual se le recomienda dicte las providencias para que tal abuso cese, y pre­ venga a los Alcaldes de ese Distrito, que dentro del último mes de cada año, formen por dupli­
cado el inventario de sus archivos, remitiendo un tanto al Juzgado, y en lo sucesivo ese inventa­ rio se aumente con los expedientes y documen­ tos que ingresen durante el año, y de ese modo puedan los nuevos funcionarios recibirlos y los salientes queden imposibilitados para hacer las extracciones.
La insistencia de llevar a cabo la aplicación de la normatividad referente al cuidado y orga­ nización de los archivos nos hace patente una MEMORIA 11 ENTRE PAPELES
problemática que a la fecha es constante, pues en la realización del proyecto de rescate y or­ ganización del Archivo General del Poder Eje­ cutivo del Estado de Oaxaca (agpeeo) todavía encontramos documentación sin organizar por secciones y sin orden cronológico. Des­ de esos tiempos se percibe la buena fe de los archivistas, que en la medida de lo posible lle­ vaban el orden de sus archivos, pero la falta de conocimiento o de recursos materiales, les dificultó conseguir sus metas. El proyecto de organización del agpeeo, se fundamenta en lo siguiente: la normatividad internacional isad-g; Ley Federal de Archivos, 2012; Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, 2012; Ley de Archivos del Estado de Oaxa­ ca, 2012 y Reglamento de Archivos del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca, 2009. A este marco se sujeta la organización de los archivos públicos de nuestro país. El Reglamento de Archivos del Poder Ejecu­ tivo del Estado de Oaxaca, publicado el 22 de abril del 2009, en su Artículo cuarto, señala: […] los titulares de las Dependencias y Entidades nombrarán a los servidores públicos encarga­ dos de las áreas de los Archivos de Trámite y de Concentración, quienes tendrán la obligación de custodiar y asegurar la integridad, autenticidad, veracidad y fidelidad de la información de los documentos de archivo y serán responsables de su administración y conservación, así como de la prestación de los servicios archivísticos.
También se estipula en su Artículo 19: El Archivo Histórico estará a cargo del Archivo General y será el comisionado para organizar,
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conservar, administrar, describir y divulgar la memoria documental de la Administración Pú­ blica cuyos documentos serán conservados per­ manentemente.
A pesar de que esto se norma en la letra, la­ mentablemente no se reconoce el puesto de archivista en las dependencias del Gobierno, y en muchos de los casos las personas que se encargan de ellos, no tienen la formación ne­ cesaria para realizar sus tareas, como se esti­ pula en el Artículo quinto. El que no sea fijo el puesto de archivista dificulta que se lleve a cabo la formación, capacitación y actuali­ zación de los responsables, como se indica en los artículos sexto y séptimo. Debido a los constantes movimientos de personal, no se ha generado la conciencia necesaria en los traba­ jadores de la administración pública del valor tanto de los archivos como de la labor de quie­ nes lo custodian. Si para algo son útiles los archivos es para aprender de ellos. En el siglo xix se le dio importancia a su conservación, pero experi­ mentaron que sin el personal adecuado no se podía llevar a buen término dicha tarea. Ahora debemos reconocer el trabajo del archivista como un puesto imprescindible, dentro de las instituciones del Gobierno, que asegura la organización, descripción y conservación del patrimonio documental del Estado, que permitirá al Gobierno tener una buena organización de su administra­ ción para que los ciudadanos puedan ejer­ cer el derecho de acceder a la información. En pocas palabras contribuimos a conseguir el buen desarrollo de nuestro país a través del res­cate de las fuentes primarias, testimonio tangible de nuestra historia.
Campañas de salud en Tuxtepec Paola Acosta
a evolución de la medicina a lo largo de la historia es un interesante tema para conocer y entender en cualquier parte del mundo, no sólo por las repercusiones que las enfermedades traen a la sociedad, sino por los avances científicos que han modificado la vida del ser humano. Es por eso, que la vi­ sión que ha tenido el hombre de ciertos pade­ cimientos se ha modificado. Ahora se sabe que algunas enfermedades que eran consideradas peligrosas sólo son síntomas de otra mayor o en su defecto, afecciones que por desconoci­ miento se convertían en epidemias y enferma­ ban a comunidades enteras, ignorando que su prevención era más fácil que su tratamiento.
Un ejemplo de este tipo de enfermedades y la repercusión que tuvieron en Oaxaca lo en­ contramos documentado en el Archivo Gene­ ral del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca (agpeeo) en un expediente fechado el 27 de ene­ ro de 1930, ubicado dentro de los Informes de la Sección Salubridad en el Fondo Gobierno. En éste se reúnen varios documentos que rela­ tan mediante correspondencia y un informe del primer trimestre de ese año, una detallada descripción de la lucha contra la uncinariasis en la zona de Tuxtepec, uno de los lugares más afectados. Se explican las medidas de comba­ te y prevención que en esos tiempos tomaba el Gobierno estatal, apoyando económicamente a MEMORIA 13 ENTRE PAPELES
la Unidad Sanitaria de Tuxtepec que llevaría a cabo la campaña y a la Fundación Rockefeller, asociación filantrópica que contribuyó con el personal, conformado por un doctor, una en­ fermera, tres inspectores sanitarios y un mozo. Dicha fundación creó en 1901 el Instituto para Investigaciones Médicas y en 1913 cambió su nombre a la Fundación Rockefeller. Con el propósito del combate y la pre­ vención de la uncinariasis, el Gobierno in­ tegró una de las primeras campañas médicas internacionales realizadas en México entre 1923 y 1928. La implementación del Estado Mexicano de dichas campañas en un nuevo contexto internacional de políticas sanita­ rias, transformado por la consolidación de la bacteriología y la inmunología, permitió una reconstrucción radical de las estrategias de salud pública con la aplicación de medidas higiénicas, no sólo a la población enferma, sino también a las personas sanas. En un contexto nacional vinculado a la Guerra Cristera, la política sanitaria fue reci­ bida positivamente por algunos sectores con­ servadores de padres de familia y maestros, respaldados por los médicos. Pese a que la uncinariasis no fue un pro­ blema epidemiológico de importancia en 14 MEMORIA ENTRE PAPELES
México, como sí lo fue en otros países de América Latina, constituye un capítulo im­ portante de la consolidación de la medicina científica de nuestro país. Si bien es cierto que la uncinariasis no es una enfermedad mortal, sus daños co­ laterales fueron señalados como uno de los responsables de frenar el desarrollo económi­ co y cultural de México, durante la década de 1920, debido a la fuerte anemia que produ­ cía y que debilitaba principalmente a la clase obrera y campesina.
[…] una enfermedad parasítica provocada por un pequeño gusano que vive en el intestino hu­ mano y que elabora un veneno que se absorbe por la sangre y que produce un efecto depresor sobre el órgano formador de los glóbulos rojos resultando una anemia más o menos profunda que depende del número de parásitos presentes […] el parasito, como se ha dicho, vive en el in­ testino donde, pegado a la pared mucosa, chupa la sangre del pa­ciente y forma un veneno que se absorbe por el cuerpo del individuo. La hembra deposita miles de huevecillos diarios en el conte­ nido del intestino del individuo y estos salen del cuerpo con el excremento […].
El sábado 29 se dio el primer tratamiento al señor Dionisio Soriano, mestizo de 40 años de edad, vecino del rancho “El Flamenco” y traba­ jador en labores de campo […] el examen físico revela una profunda anemia, con piel amarillen­ ta, ligeros edemas, soplo sistólico, cansancio ge­ neral, falta de apetito, cefalalgia y vértigos […].
En el siguiente párrafo del documento se pue­ den apreciar las condiciones de poca higiene que había en ciertas zonas de Oaxaca y en espe­ cífico en Tuxtepec, lo que nos proporciona un esbozo general del panorama de esos tiempos.
Esta situación provocó que en 1924 el Depar­ tamento de Salubridad Pública considerara a la uncinariasis como un grave problema en gran parte de la república mexicana, princi­ palmente en las áreas tropicales. Tomando extractos del informe, este padecimiento era descrito como:
[…] cuando los individuos no hacen uso de ex­ cusados sanitarios sino que evacuan sobre la su­ perficie del suelo, como es muy común en las regiones rurales, estos huevecillos, encontrando ciertas condiciones de humedad y de temperatu­ ra del medio, revientan y salen pequeñitas larvas de los gusanos. Estos viven en la superficie del
suelo hasta que logran contacto con la piel huma­ na, generalmente con los pies de los que andan descalzos en el lugar contaminado y, utilizando un aparato perforador especial con que está equi­ pada la larva, penetra esta en la piel y por conduc­ to de los vasos sanguíneos, son arrastradas hasta los pulmones […] como resultado secundario de esta anemia el individuo presenta los característi­ cos síntomas de esta enfermedad que son palidez, ictericia, falta de desarrollo en los niños durante su crecimiento y degeneración cardiaca con su consecuente edema y debilidad.
Es por esto que durante 1930, seis años des­ pués de que se declarara la uncinariasis como un problema de índole nacional, en los estados de Oaxaca, Chiapas y Veracruz se mantuvieron intensas campañas de salud, las primeras en el país; se instalaron brigadas o unidades sanita­ rias en los lugares más afectados, dependien­ do del índice de población, con el objetivo de erradicar ésta y otras enfermedades. Como principal medida curativa se instituyeron en la comunidad programas para evitar el conta­ gio y reincidencia de dichas enfermedades por lo que la educación en materia de higiene era vista como una medida preventiva. Estos obje­ tivos se pueden apreciar dentro del expediente MEMORIA 15 ENTRE PAPELES
antes referido en el informe de resultados del primer trimestre del año 1930 de la campa­ ña denominada Lucha contra la uncinariasis que enviaba el doctor Francisco Bulman, jefe del Servicio de Enfermedades Transmisibles del Departamento de Salubridad Pública, para el co­nocimiento del entonces gobernador del Estado, Francisco López Cortés: La curación consiste en administrar un trata­ miento con una droga antihelmíntica que des­ truye los gusanos que luego son arrastrados por las evacuaciones. También es importante para prevenir que la gente siga infestándose, procurar que hagan uso de letrinas sanitarias […]. La cons­ trucción de estas se consigue a base de educar al pueblo. Estas dos medidas constituyen por
consiguiente, las bases de trabajo de este servicio […]. Durante este trimestre fueron administrados 2 546 tratamientos a 451 personas, lográndose la construcción de 64 letrinas sanitarias de pozo.
Partiendo de los dos objetivos señalados en el informe, se puede apreciar que estas unidades sanitarias no sólo buscaban la cura de la en­ fermedad, sino la inclusión de la comunidad, al convertir la labor pasiva de la población, en activa, generando que los habitantes y auto­ ridades se comprometieran e interesaran en el bienestar colectivo. Situación que se veía reflejada mediante el control de la uncina­ riasis y el paludismo; propaganda de higiene prenatal, posnatal y escolar; instrucción a las comadronas sobre enfermedades venéreas y transmisibles en general; agua potable; higiene en las habitaciones y finalmente estadísticas. Todo esto creaba un organismo integrador, en el que las diferentes caras de Tuxtepec con­ fluían en un mismo sentido, la salud. Ejem­ plo de esto era el apoyo de parte de la Junta de Mejoras Materiales de Tuxtepec a la cam­ paña contra la uncinariasis mediante la cons­ trucción de letrinas sanitarias para las fa­milias afectadas o las visitas domiciliarias que llevaba a cabo los encargados de la campaña para dar pláticas educativas. Si bien es cierto que esta campaña fue a menor escala, comparada a las que actualmen­ te se llevan a cabo en Oaxaca, los óptimos re­ sultados que arrojó y que están plasmados en el expediente, afirman lo inicialmente dicho: la medicina y sus avances rompen visiones, evolucionan y modifican al ser humano. Después de dos años de este trabajo, se comien­ za a notar en todas las personas de la población y sobre todo en los niños, que han perdido esa apariencia amarillenta y anémica tan frecuente en las personas que viven en las regiones tropi­ cales, teniendo ya mejor color debido a que la hemoglobina es normal.
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Itai García Todas las razas son o pueden volverse aptas José Vasconcelos
on la creación de la Constitución Po­ lítica de 1917 vino un gran cambio en lo que a educación se refiere, se sustituyó el concepto de “instrucción” que era proporcionar información, sin preocuparse de sus repercusiones en la mente de los niños y jóvenes; por el concepto revolucionario de “educación”, que buscaba corregir y fomentar las virtudes. En consecuencia se suprimió la entonces Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, por la iniciativa de anteproyecto de ley y el proyecto de reforma de la Ley Orgá­ nica de Secretarías de Estado. Durante la pre­ sidencia de Álvaro Obregón, José Vasconcelos como funcionario público logró materializar­ lo, pues se aprobó en 1921 la creación de la Secretaría de Educación Pública, quedando ésta a su cargo. Debido a que en México no estaba unifi­ cado un sistema educativo básico, pues cada municipio se encargaba de éste, reflejándose en el corto presupuesto con el que contaba y su lento avance educativo. José Vasconcelos como secretario de Educación Pública pro­ pugnó una cruzada contra la ignorancia y el analfabetismo a favor de la educación indígena. MEMORIA 17 ENTRE PAPELES
Fundó el programa de las Misiones Cultura­ les, rememorando la labor de los misioneros del Virreinato, cuyo objetivo fue cultivar a las poblaciones más necesitadas a nivel cultural, tecnológico y sanitario. Estas misiones fueron dirigidas tanto a los maestros rurales como a la población adulta. Al realizar esta campaña alfabetizadora a nivel federal, esperaban cu­ brir todo el territorio. El objetivo fue, tanto formar maestros di­ námicos capaces de hacer evolucionar el me­ dio rural, como fomentar en las comunidades un impulso de solidaridad local —a un largo plazo— que permitiría elaborar una verdadera cultura nacional. Por ende, mejoraría la cali­ dad de vida de la población, principalmente en el aspecto económico, a través de herra­ mientas como la enseñanza de agricultura, carpintería, curtiduría, trabajos domésticos, fabricación de jabones y perfumes, entre otros oficios. Además de la participación de profe­ sores que impartían cultura estética, canto y dibujo, quienes procuraban la educación físi­ ca y la higiene de sus alumnos. De esta mane­ ra cualquier persona que quisiera tendría las mismas oportunidades. El doctor Itzhak Barr Lewaw en su libro José Vasconcelos: Vida y Obra incluyó una des­ cripción de la organización de este programa: […] y nació así el misionero de tipo moderno, por lo común un maestro normalista que hacía de jefe de grupo de educadores y convivía con los indios […]. Detrás de este iniciador llegaba la misión escolar con sus peritos de agricultura y de oficios y artes. También recorría los lugares el lector, que en la plaza pública divulgaba los capí­ tulos de historia y de geografía, leía de los diarios y proyectaba cintas cinematográficas culturales. A su lado solía caminar el músico, encargado de despertar el interés local por el arte sonoro, y así sucesivamente, según las necesidades pe­ cuniarias y el personal que en cada caso podía echar mano […].
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Aunque José Vasconcelos sólo estuvo tres años al frente de la Secretaría de Educación Pública (a partir de 1921), el programa perma­ neció con gran auge hasta después de 1930. En 1926 se registraron varias Misiones­ Culturales en el estado de Oaxaca. Las con­ diciones sociales y geográficas favorecieron el implemento de programas con mayor cober­ tura: Tlacochahuaya, Miahuatlán, Culiapam de Guerrero, Mitla, Ixtlán de Juárez, Talea de Castro, Zacatepec y Huautla de Jiménez, por mencionar algunos. Un claro testimonio lo hallamos en los informes que los jefes de las Misiones Cul­ turales presentaban a su director, entre los que destaca el de Huautla de Jiménez, donde presentaban tanto el plan de trabajo aplicado, así como las técnicas de enseñanza acordes a la región: trabajos al aire libre, higiene escolar, psicología infantil, enseñanza de la escritura y lectura, agricultura en el huerto escolar, cría de animales, trabajo social. Música y orfeo­ nes, como el Himno Regional Socialista, co­ ros para los niños de las escuelas y maestros, Canción mixteca, El zarape oaxaqueño y más himnos. Trabajos manuales como: carpinte­ ría rústica, telares, tejidos, aprovechamien­ to del ixtle, de ornamentación, dibujo na­ cional, cultura física y pequeñas industrias como curtido de pieles y jabones finos o de uso cotidiano. En los informes describen distintas expe­ riencias, como la visita del gobernador: Esta vez hemos tenido el honor de ser visitados por el C. Gobernador del Estado y la mayoría de los Srs. Diputados al Congreso Local. Esta visita por la que nos sentimos profundamente honra­ dos, no solo ha venido a dar más brillo al Insti­ tuto sino que también ha sido de enorme impor­ tancia para la región, ya que el C. Gobernador ha dejado planteada la resolución de varios pro­ blemas regionales. Las ventajas más importantes pueden enumerarse en la forma siguiente:
– Comité de organización de la Cía. De Fuerza y Luz Eléctrica. Esta sociedad aprovechará alguna de las caídas de estas montañas para dar Luz y Fuerza al Municipio. – Comité de Mejoras Materiales e Higiene Pública. – Comité de Educación y Tranquilidad Pública. – Comité encargado de la construcción de una carretera en la Villa de Teotitlán del Camino.
También reseñan sus costumbres: El traje de las mujeres mazatecas es en extremo pintoresco, si bien ha ido perdiendo su antigua seriedad adoptando aplicaciones de listón y enca­ je europeo […]. Aquí, como entre los yalaltecas, el acontecimiento más importante es el matrimonio […] se principia para rogar a algunos ancianos, anuncien a los padres de la muchacha designada, la visita de los del muchacho, y el fin que estos desean. Esta visita, para pedir a la muchacha es a las tres de la mañana […]. A veces los padres de la niña se hacen sordos y no responden, por lo que los del muchacho tienen que volver muchas veces y con frecuencia resultan infructuosas sus desve­ ladas pues jamás consiguen que respondan […] a veces y por termino medio, se requieren veinte visitas, las que se hacen en un plazo a veces hasta de seis meses, para lograr el “sí de los padres” que a la niña no se le consulta para nada.
El texto de la misión concluye de la siguiente manera: No es la escuela rural, todavía el tipo que noso­ tros soñamos para nuestra patria, pero si se nota que va mejorando […]. Desde mi llegada a este Estado ha sido un problema verdaderamente abrumador el sostenimiento de los maestros, que tan mal pagados están […].
El impacto de estas Misiones Culturales se reflejaba en los pobladores, quienes debido a
su inquietud e interés dejaban sus actividades cotidianas para viajar incluso por días, para acercarse a la región donde se impartiría. De igual manera, hubo otros que sentían que era inútil aprender a leer y escribir pues “no les daría de comer”. Las misiones culturales requerían además de una verdadera vocación, maestros en toda la extensión de la palabra, que consideraban a la educación como parte del progreso, maes­ tros con dedicación que dejaron ese legado a su población. En esta cápsula del tiempo, observamos que 88 años después, si bien la enseñanza se ha “estandarizado” a nivel federal, las condi­ ciones no han mejorado. Tristemente en mu­ chas poblaciones han dejado de concebir la educación como una herramienta para pro­ gresar, debido al aspecto tan desolador que tenemos actualmente, no es sorprendente encontrar pueblos en donde ya no hay jóve­ nes, pues la mayoría está en busca del “sueño de una vida mejor”. Ni tampoco es raro en­ contrar, o más bien, no encontrar, esa misma vocación en derrumbar el marasmo que pre­ valece en la gente del presente. El México del futuro sigue esperando ser rescatado a través de la cultura.
MEMORIA 19 ENTRE PAPELES
Fiesta de la Azucena, origen de
La Guelaguetza Isabel Martínez
l término guelaguetza, la más impor­ tante tradición del pueblo oaxaqueño, se deriva del vocablo zapoteca guen­ dalezaa que significa “ofrenda, presente o cum­plimiento”. En los pueblos de Oaxaca se conoce como guelaguetza a una tradición antiquísima en la cual se invita a familiares y 20 MEMORIA ENTRE PAPELES
amistades a una fiesta, casamiento, bautizo, defunción o mayordomía; a la que los asis­ tentes llevan su cooperación o guelaguetza; que puede ser comida, bebida, artículos o dinero en efectivo. Mas ésta no se toma como rega­ lo, ya que quien lo recibe lo apunta en una li­ breta para saber con qué colaboró cada uno,
de tal forma que cuando esa persona del pue­ blo festeje algún acontecimiento similar, los invitados llevan lo mismo que han recibido en otras ocasiones de ella. La fiesta de La Guelaguetza tiene su ori­ gen desde la época Prehispánica. Comenzó como un ritual que se realizaba anualmen­ te en el Cerro del Fortín denominado por los zapotecos Daninayaaloani o Cerro de Bella Vista, donde se encontraban los templos dedicados a diversas deidades adoradas por los mexicas, entre las que sobresalía la dio­ sa Centéotl, diosa del maíz. La fiesta que realizaban los grandes señores consistiá en danzas, ritos y un enorme banquete que du­ raba ocho días, que culminaba el último día con el sacrificio humano de una doncella. La convivencia de los grandes señores con el pueblo, el compartir los frutos de su trabajo y ofrendas hacia la diosa Centéotl, hizo de esta fiesta algo especial y significativo para los habitantes de la región. Con la llegada de los españoles y su afán por evangelizar a las ciudades conquistadas, La Guelaguetza se transformó; en vez de cele­brar a una deidad indígena, se realizaron las fiestas en honor a la Virgen católica. Se destruyó el templo dedicado a Centéotl, se cons­truyó el de la Virgen del Carmen y se pretendió excluir esta ceremonia por considerarla una práctica de idolatría pagana. La supresión no fue un proceso fácil para los misioneros, ya que no lograron evitar que los indios se reunieran en el Cerro del Fortín para conmemorar lo que ellos llamaban la Gran Fiesta de los Señores. Entonces los predicadores transfirieron las festividades del día 16 de julio, dedicado a la Virgen del Carmen, para el día siguiente, siempre y cuando el día 16 no coincidiera con un domingo y el día lunes inmediato se veri­ ficaba la fiesta de los indios, con su octava correspondiente. Así fue como las ofrendas florales dedicadas a Centéotl pasaron a en­ galanar con azucenas y nardos el altar de
la Virgen María del Monte Carmelo. Cabe mencionar, que en aquella época se acostum­ braba que los ricos hacendados españoles re­ cibieran de los indios que les cultivaban sus tierras, el presente de las primicias cosechadas en los campos, a las cuales se les llamaba gue­ laguetza. Después de las revueltas independentistas, se mantuvo la festividad pese a los numerosos conflictos generados posteriormente por la In­ dependencia y la Revolución, la tradición se fue arraigando cada vez más en un pueblo que gozaba de sana diversión. La sociedad no aban­ donó el paseo acostumbrado, festejando lo que ya se comenzaba a llamar el Lunes del Cerro, en el que sin distinción de clases ni de razas la convivencia era amena. En el Archivo General del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca (agpeeo) se encontró un documento que data de 1931 referente a la denominada fiesta de la Azucena: “En las faldas del cerro del Fortín estaba inmensa­ mente lleno de azucenas, que los paseantes acostumbraban cortar y llevar a sus hogares”. En dicha celebración se realizaban activida­ des deportivas, poesía, música y canto, orga­ nizadas por la Sociedad de la Azucena que junto con el Gobierno del Estado, las escue­ las y los clubes deportivos dieron vida a esta celebración de una forma especial y diferente a como se actualmente se realiza. El 25 de abril de 1932 se realizó un Ho­ menaje Racial donde se conmemoró el IV Centenario de la Elevación de Oaxaca a Ciu­ dad, de acuerdo a la Cédula Real expedida por el rey Carlos V de España en Medina de Ocampo, en el cual cada una de regiones fol­ clóricas del estado: la Costa, la Cañada, la Mixteca, la Sierra, el Alto Papaloapan, el Ist­ mo y los Valles Centrales ofrecieron en una explanada en las faldas del Cerro del Fortín sus principales bailes y danzas tradicionales, y los productos característicos de su tierra como frutas o artesanías, al final de cada MEMORIA 21 ENTRE PAPELES
actuación. A partir de esta fecha empezaron los tradicionales bailes. Hasta el inicio de los años cincuentas se decidió incluir en La Guelaguetza, los bailes y danzas debidamente organizados para las fiestas del Lunes del Cerro. Fue tal éxito, que no tardó en convertirse en el evento so­ ciocultural más importante. Actualmente es conocido en el ámbito mundial por presen­ tar las expresiones folclóricas del único esta­ do con más de 16 etnias indígenas, la mayor cantidad de municipios 570 y una gran bio­ diversidad en todo México. Las fiestas del Lunes del Cerro se efectúan durante todo el mes de julio con presentacio­ nes folclóricas, culturales y deportivas entre las que sobresalen: La Guelaguetza, Donají la leyenda, las carreras ciclistas, las ferias del mez­ cal, del tejate y del tamal. También se conserva desde el año de 1931 la carrera ciclista denominada Lunes del Ce­ rro, en la que participan ciclistas de todo el mundo. Debemos apreciar y conocer la importan­ cia de los documentos históricos, que siem­ pre guardan información valiosa ya sea para una persona, un estado o un país. Reflexionemos, si no se hubiera encontra­ do este documento que presenta a La Guela­ guetza con actividades diferentes pero con un mismo fin: celebrar la festividad anual del estado, pensaríamos que es una fiesta sólo de bailables de las regiones del estado. Esto refleja la importancia de conservar los documentos, visitar los archivos estatales, promover su consulta al público en general y no sólo a profesionales de la investigación, para conocer “de viva voz”, llamémosle así, qué es lo que existe, cómo sucedió, qué ha cambiado y qué se puede aprender de los do­ cumentos que son patrimonio cultural del Estado y de la humanidad.
22 MEMORIA ENTRE PAPELES
Vigilancia para la
tranquilidad pública Francisco Moya
lo largo de la historia, una de las obligaciones que ha tenido el Go­ bierno es garantizar la seguridad pública. Por eso uno de sus principales ob­ jetivos es proteger la integridad física y los derechos de las personas, así como preservar la libertad, el orden y la paz. No obstante, debido a los diversos problemas políticos, a la gran extensión territorial del estado de Oaxaca y a la falta de recursos económicos, resultaba imposible resguardar a toda la po­ blación. Por eso, las mismas comunidades conformaron sus propios grupos de vigilan­ cia, denominados Defensa Social, Guardias Civiles o Guardias Comunitarias. En la época Porfirista y las primeras dé­ cadas del siglo xx, el Gobierno organizó la Guardia Rural, una fuerza dirigida por un general formada por diez cuerpos, cada uno compuesto por tres compañías de 76 efectivos. Sus funciones eran mantener la seguridad de los inversionistas extranjeros, patrullar los ca­ minos y reprimir los conflictos obreros o la­ briegos. De alguna manera son el antecedente de la creación de los Comités de Vigilancia en las comunidades rurales. Como parte del proyecto para la organiza­ ción del Archivo General del Poder Ejecuti­ vo del Estado de Oaxaca (agpeeo) dentro del Fondo Gobierno, en la Sección Seguridad
Pública, en la Serie Comités de Vigilancia, se han agrupado algunos documentos que son importantes testimonios sobre la conforma­ ción de dichos cuerpos. Si bien son escasos los expedientes al respecto, nos brindan una idea de su funcionamiento en la época subse­ cuente a la Revolución. MEMORIA 23 ENTRE PAPELES
Los comités se renovaban cada primero de enero después de que las autoridades toma­ ran posesión de su cargo, pues ante ellos de­ bían prestar protesta bajo palabra de honor de cumplir con las obligaciones contraídas. El grupo estaba encabezado por un presi­ dente y un secretario, pero las decisiones ge­ nerales se tomaban por votación de todos sus integrantes. Sus resoluciones eran sometidas al criterio de los gobiernos municipales. Los ciu­ dadanos enlistados eran electos con base en sus aptitudes, su patriotismo y las actividades que desempeñaban en la pacificación de su región. En ocasiones no recibían un salario o apoyo económico por sus servicios, como aparece en un expediente de 1926 localizado en el agpeeo: Al comunicarlo a usted me permito participar­ le que, en virtud de la bancarrota en que de­ jaron al Erario del Estado las administraciones anteriores, mi gobierno no puede, de momen­ to, ofrecerle ayuda pecuniaria pero espera del patriotismo de usted que colaborará con toda honradez; en el concepto de que sus servicios le serán recompensados muy pronto.
En un nombramiento de 1926 el Gobier­ no del Estado confiere a un grupo de perso­ nas del municipio de Ixcatlán, Tuxtepec la responsabilidad de velar por la tranquilidad pública. Entre otras cosas debían vigilar la seguridad, dar cuenta del armamento y mu­ niciones con que contaba la Defensa Social, y rendir parte de las novedades ocurridas den­ tro de la población; razón por la cual se les reintegraría el costo del mensaje telegráfico. Además, debían prestar auxilio a las autorida­ des judiciales, locales y estatales. Por lo regular, la misma población cansa­ da de las injusticias cometidas en su contra, solicitaba la creación de su propio grupo de defensa. Estos cuerpos tomaban el nom­ bre de los ideales que pretendían construir como Tranquilidad y trabajo en Tlalixtac de 24 MEMORIA ENTRE PAPELES
Cabrera o Independencia y Derecho de Ix­ catlán, tal como aparecen mencionados en los documentos. En otro nombramiento de 1927 expedi­ do por el Gobierno de Oaxaca al grupo de vigilancia de Tlalixtac de Cabrera, se alenta­ ba el restablecimiento de las garantías con el fin de recuperar la tranquilad perdida, debido a los constantes atropellos, despertar el entusiasmo y anhelo de trabajo, e iniciar con el progreso de la población. Asimismo, les prohibía participar en asuntos de políti­ ca que pudieran fomentar la división en el pueblo, más bien debían procurar el respeto a la autoridades, restablecer la tranquilidad y las garantías individuales, y realizar obras materiales y morales que trajeran adelantos y prestigio.
Otros documentos constatan que las Guar­ dias Comunitarias estaban integradas al me­ nos por 30 personas, que tenían un jefe o subjefe, un sargento y dos cabos que se di­ vidían en diferentes turnos para realizar sus recorridos de vigilancia. En los informes enlistan las armas de fuego de las que disponían, donde se men­ cionan: retrocargas, rifles 30-30 Winchester, un revolver 44 magnum y otro calibre 30 o carabina, rifles calibre 44 y las carabinas de chispas que eran las más comunes. También por los informes sabemos que el parque era insuficiente, pues cada integrante contabilizaba entre 15 y 30 cartuchos. Otros solamente reportaban machetes, puñales y hasta piedras para asegurar la tranquilidad de los habitantes.
Las Guardias Comunitarias intervenían en las investigaciones sobre abigeatos, ya que el robo de ganado era una práctica muy co­ mún entre los vecinos de las poblaciones en esa época, lo cual agravaba los conflictos por los limites que siempre han existido en el estado. También participaban en las indaga­ ciones e investigaciones de delitos comunes y homicidios. Cuando los individuos eran detenidos en flagrancia, los turnaban inme­ diatamente a la autoridad competente, pues tenían prohibido hacer justicia por propia mano o abusar de la violencia. Podemos en­ contrar en las solicitudes de la Sección Asun­ tos Políticos las quejas que las personas dirigían al gobernador por el abuso de poder de estos grupos en contra de la población civil, al grado incluso de solicitar el apoyo de la milicia para el desarme de los Comités de Vigilancia. Estas guardias no fueron permanentes, pues con el tiempo las eliminaron o desapa­ recieron por la falta de apoyo del Gobierno. A veces con las injusticias y agravios, la po­ blación tenía la necesidad de reconstituirlas, pero duraban poco tiempo debido a su des­ organización, la inexistencia de un salario o su mala remuneración, y al carecer de las ar­ mas adecuadas. Tampoco tenían experiencia para realizar operaciones bien estructuradas. Fue hasta 1964 que la milicia se encargó de la regularización y adiestramiento de estos grupos de autodefensas. La documentación rescatada en el agpeeo es un testimonio con el que podemos con­ cluir que los Comités de Vigilancia son pro­ pios de tiempos difíciles en los que el Estado y la población civil, tenían la necesidad de conjuntar sus fuerzas para un objetivo co­ mún: salvaguardar la justicia en beneficio de la población. Es fundamental valorar la información que albergan los archivos histó­ ricos, ya que permiten entender situaciones actuales, que en realidad tienen un marco de referencia que los antecede. MEMORIA 25 ENTRE PAPELES
pasaportes por la
Real Intendencia
Carlo Magno Ochoa
istóricamente el hombre ha teni­ do la necesidad de trasladarse por diversos motivos. Ancestralmente fue la caza o la búsqueda de alimentos me­ diante las acciones de recolección; ya en etapa sedentaria, hubo otras razones que determinaban la movilidad geográfica de los grupos sociales de un territorio a otro. Sin embargo, los denominadores comunes fueron generalmente las motivaciones de orden económico, conjugadas con múltiples factores, entre los que podemos mencionar: migraciones ocasionadas por catástrofes na­ turales, actividades comerciales, conflictos bélicos, búsqueda de condiciones climáticas favorables, recreación turística, exploración, por señalar algunos. Entre los primeros antecedentes que se tie­ nen sobre la solicitud de autorizaciones para efectuar ciertos viajes, se encuentra uno bas­ tante remoto relacionado con La Torá, en don­ de a Nehemías, un agente del rey Artajerjes I, se le extiende una carta para que pudiera tran­ sitar seguro por las tierras de Judea. Posterior­ mente, en algunas regiones se comenzaron a cobrar impuestos por viajar, tal fue el caso de los reinos de Europa o del Califato Islámico durante la Edad Media El rey Enrique V de Inglaterra, ordenó ex­ pedir un documento para que sus súbditos pudiesen identificarse en el extranjero, por lo 26 MEMORIA ENTRE PAPELES
que les adjudicó el título equivalente al pri­ mer pasaporte legal expedido. Durante el periodo Virreinal en la Nueva España la reglamentación del tránsito de la po­ blación tuvo un carácter obligatorio, pero sobre todo en el movimiento independentista. Pues­ to que, numerosos insurgentes continuaban en pie de lucha, principalmente en el sur del país. El nombramiento del virrey don Juan Ruiz de Apodaca y Eliza logró un apaciguamiento casi total, ya que su carácter compasivo le lle­ vó a ofrecer indulto a los insurrectos, otorgan­ do el perdón la gran mayoría. No obstante, cuando parecía que la rebelión terminaría por completo, desembarcaron en Tamaulipas el 17 de abril de 1817, tres barcos procedentes de Nueva Orleans y Londres al mando del liberal español Francisco Xavier Mina, mismo que se proclamó general del Ejercito Auxiliador de la república mexicana, uniéndose a Pedro More­ no en el noreste de Guanajuato.El virrey don Juan Ruiz Apodaca y Eliza dio la instrucción al Ejército Realista de combatir a Francisco Javier Mina en el Rancho del Venadito, siendo este último vencido y condenado a muerte el 11 de diciembre de 1817. La situación social se tornaba desfavorable, los gastos de guerra tenían a la corona espa­ ñola en bancarrota, no había tiempo para las tareas de la producción y exportación acos­ tumbrada, la Iglesia no recibía sus diezmos y
los españoles que vivían en el país estaban en descontento, sin duda el país era un caos. Con la restauración de la Constitución española, la causa insurgente tomó nuevos bríos, motivando a la clase alta a nombrar a Iturbide comandante de los Ejércitos del Sur; quien después de ser vencido en numerosas ocasiones por Vicente Guerrero negociaría con él, las condiciones para la consumación de la Guerra de Independencia. El virrey don Juan Ruiz Apodaca y Eliza, tuvo conocimiento del Abrazo de Acatem­ pam y del Tratado de Paz, pero no esperaba la proclamación del Plan de Iguala por Iturbide, mismo que apoyaba diversas causas liberales contraponiendo los intereses de los realistas. Por lo que sorpresivamente decidió retirarle su apoyo, declarándolo fuera de la ley, cance­ lando sus derechos como ciudadano e inclu­ so publicando bandos en los que exhortaba a los habitantes a no leer los planes sediciosos de Iturbide. Cualquier comunicación con él fue considerada delito grave que debía ser castigado severamente por los magistrados y jefes políticos. Con la finalidad de controlar y con ello interceptar los viajes de los emisarios de Itur­ bide el virrey don Juan Ruiz Apodaca y Eliza, emitió un decreto del uso del pasaporte obli­ gatorio.Para que ninguna persona pasara de un lugar a otro del reino sin portarlo, impuso una multa de 4 pesos a los que transitaran sin él, sin importar la clase social, estado, profe­ sión o condición económica. El comandante general de las Provincias Internas de Oriente, Joaquín Arredondo, ade­ más de publicar este decreto, también ordenó la recolección de impresos subversivos y la co­ rrespondencia emitida y enviada por Iturbide. Aunque en aquella época no existían fo­ tografías, los pasaportes tenían una amplia descripción bastante detallada de su titular. Entre los datos que figuraban se encontraba: el número de folio, la condición étnica de la
persona (indio, español, criollo, etc.) que apa­ recía en forma textual su edad, lugar de origen y de residencia, estado civil, oficio, cuerpo, es­ tatura, ojos, pelo, nariz, barba, señas particula­ res y firma del portador. En el Archivo General del Poder Ejecu­ tivo del Estado de Oaxaca (agpeeo), en el Fondo Real Intendencia se resguardan ejem­ plares de los pasaportes de 1819. Estos do­ cumentos constituyen el antecedente de los pasaportesque hoy en día otorga la Secretaría de Relaciones Exteriores a través de su repre­ sentación estatal.
MEMORIA 27 ENTRE PAPELES
para Menores durante el siglo xx Nancy Pérez
a preocupación por la creación de un tribunal encargado exclusivamente de menores infractores tiene sus antece­ dentes en el régimen porfiriano, pues en el último cuarto del siglo xix ciertos sectores de la sociedad percibieron un aumento de la criminalidad. A finales del siglo xix sólo se contaba con una escuela correccional para varones y otra para mujeres en muy malas condiciones, lo que mostraba la insuficien­ cia de los espacios carcelarios especiales para niños y jóvenes que hubieran cometido al­ gún delito tipificado. A raíz de los Congresos del Niño celebra­ dos en la Ciudad de México en 1920 y 1923, comenzó a considerarse la infancia como par­ te fundamental del proceso de reconstrucción posrevolucionaria. La causa principal para atraer la atención de los médicos y demás es­ pecialistas sobre los cuidados de la infancia fue la noción de que los niños podían ser mol­ deados por las instituciones del Estado. Los reformadores sociales prestaron especial atención a la etapa infantil, considerando que era importante en la formación de los indivi­ duos. Como la intención era trasformar y crear a los futuros ciudadanos que el país requería, la niñez se convirtió en tema de interés público. Se trató de reorganizar a la sociedad transmi­ tiendo y fomentando los valores deseables para el nuevo régimen. Con la creación del tribunal 28 MEMORIA ENTRE PAPELES
se pretendía dejar al menor al margen de la represión penal para que quedara sujeto a una política tutelar y educativa. Años más tarde, en 1934, el expresidente Plutarco Elías Calles pidió, como parte de su Grito de Guadalaja­ ra, que la Revolución se trasladara del campo militar a la conciencia de la población, pero sobre todo a la de los niños. Fue así que el 30 de marzo de 1928, el presidente emitió una iniciativa: Que la lucha contra la criminalidad para pre­ venir la delincuencia y corregir a los culpables, es obra de defensa necesaria en toda sociedad organizada, y requiere para ser fructífera la expe­ dición de leyes y creación de instituciones que se acerquen lo más posible a la realidad social y sean así una mejor garantía de protección para la colectividad y de auxilio para el individuo […]. Que la acción del Estado debe encaminarse preferentemente a eliminar la delincuencia in­ fantil que con mayor frecuencia reclama su in­ tervención, para corregir a tiempo las perturba­ ciones físicas o mentales de los menores y evitar su perversión moral.
Finalmente en 1927, el Tribunal para Meno­ res abrió sus puertas en la Ciudad de México. Éste no sólo estuvo a cargo de juzgar a los ni­ ños o jóvenes que cometieron alguna infrac­ ción, también estaba obligado a intervenir
dentro del medio familiar y determinar si este era el indicado para su desarrollo físico y emo­ cional, durante sus primeros años. El Tribunal para Menores tenía entre sus tareas la de regular y cambiar los comporta­ mientos de los transgresores; es decir, asumió funciones correccionales. En Oaxaca para la instalación de los tribu­ nales se realizó un estudio sobre la legislación que regiría, tarea que estuvo a cargo del licen­ ciado Constantino Esteva, abogado consultor. El 5 de julio de 1937, el secretario de Go­ bernación, Silvestre Guerrero envío al Gobier­ no del Estado un párrafo que se emitió en el plan sexenal: No basta que exista una buena administración de Justicia. El gobierno tiene la obligación además
establecer normas de orientación moral y de de­ fensa colectiva. Con este fin en materia previsión general y profilaxis social se dictaran como prin­ cipales, las siguientes medidas: Establecimiento, en las capitales de los Estados, de Tribunales para Menores, con competencia para conocer de los delitos cometidos por menores de dieciocho años y de los casos de menores abandonados, pervertidos o en peligro de estarlo; y de “casas de observación” también para menores, que estarán separadas de las cárceles preventivas para delin­ cuentes adultos.
Posteriormente el 16 de julio de 1937 el go­ bernador del Estado solicitó al Gobierno de México un folleto del Tribunal para Menores del Distrito Federal y el secretario de Gober­ nación se lo envío el día 28 de julio de 1937. MEMORIA 29 ENTRE PAPELES
Con fecha del 23 de octubre de 1937, se le dirigió un oficio al tesorero del Estado, a fin de que se cumpliera con la política criminal que expone el plan sexenal, en donde se le sugiere la convenien­ cia de que al formularse el presupuesto de esa en­ tidad federativa para el próximo año, se incluya una partida para establecimiento y sostenimiento de los Tribunales para menores en ese Estado. El secretario de despacho Lic. Cayetano Masse.
El 25 de enero de 1937 el secretario de Go­ bernación Arturo Cisneros Canto expuso al Gobierno de Oaxaca que de acuerdo al plan sexenal, se debía establecer un Tribunal para Menores pero que hasta la fecha no se había procedido a la instalación de tal institución. Le insiste en que se erija, para que en ese mismo año opere, menciona que se necesi­ ta un local exclusivamente para el tribunal, un presupuesto, la derogación de la parte relativa a menores de la ley penal en vigor y una nueva ley para presentar a la Cáma­ ra local para su aprobación. Después de la autorización se instalarían instituciones de tratamiento, escuelas industriales y agrícolas en donde recibirían instrucción primaria y educación vocacional en talleres, con el fin 30 MEMORIA ENTRE PAPELES
de que el menor regresara a la vida social en condiciones aceptables. El 12 de enero de 1940, el licenciado Joa­ quín Lanz Galera, juez de distrito, como presi­ dente del Tribunal Federal para Menores nom­ bró como presidente del Consejo de Vigilancia a Fernando Belmar del Tribunal para Menores. En el estado de Oaxaca, el 12 de enero de 1940, se llevó a cabo una audiencia en el Juzgado de Tribunal para Menores en donde se sancionó a un menor por robo de dinero. Aunque se estipula que debido a su situación económica y retraso mental lo sancionan con su ingreso al Hospicio de la Vega para su educa­ ción y corrección. Se encuentra inconsistencia en su proceso. La situación actual de los menores infrac­ tores es producto de una larga historia, que ha constituido un serio problema social. De ma­ nera particular, durante los últimos años en México se ha incrementado a causa de los con­ flictos de seguridad pública y en un sentido más amplio, a la problemática nacional. Esta cuestión no sólo es una consecuencia, también es un reto para la sociedad civil, pueden verse sus efectos y por supuesto algunas de sus causas en los sistemas administrativos que se encargan
de atender a los menores infractores, así como en aquellos reincidentes que constituyen la mayor evidencia de su escasa adaptación a las instituciones actuales que se encargan de ellos. A finales de 2009, 12 404 adolescentes es­ taban recluidos en los centros para menores infractores (11 723 hombres y 681 mujeres). Las entidades con más internos fueron: Dis­ trito Federal, 2 879; Baja California, 1 636; Sonora, 1 037; Nuevo León, 961 y Jalisco, 922. De acuerdo con diversas fuentes el núme­ ro de menores recluidos e infractores dismi­ nuyó por la reforma que el 12 de diciembre de 2005 se le dio al Artículo 18 constitucio­ nal. Creó un sistema integral de justicia apli­ cable a quienes se les atribuya una conducta tipificada como delito por las leyes penales y tengan entre 12 y 18 años. Los motivos de los delitos cometidos por los menores de edad se deben principalmen­ te a las siguientes causas: desintegración fami­ liar, drogas y alcoholismo, falta de atención por parte de padres o familiares, pobreza, educación e inestabilidad emocional. Para solucionar la situación de los meno­ res infractores existen diversas propuestas, de las diferentes disciplinas que estudian la
modernización de la administración de justicia del menor que van desde implementar una propuesta correctiva hasta hacer eficientes y eficaces las normas mínimas procesales de ju­ risdicción. Sin embargo, la resolución a este problema debe abarcar además de la adminis­ tración general de justicia, otras instancias. Para nosotros las soluciones lógicas son la implementación de normas, la organización y modernización educativa; además de recono­ cer el poco éxito del actual servicio a meno­res para su supuesta readaptación. La solución al reto de los menores infrac­ tores no sólo es jurisdiccional, requiere una atención diferente, eficiente, de calidad, que sustituya a los centros de internamiento don­ de hoy sus derechos y garantías son constan­ temente transgredidos. La inclusión de estos jóvenes a su vida “normal” después de haber sido sentenciados no es tarea fácil, puesto que la sociedad es muy crítica y en ocasiones cruel. La mayoría enfrenta dificultades para incorporarse nue­ vamente, ya que no es sencillo ser aceptados después de haber cometido actos delictivos o mejor dicho, no se les brinda la oportunidad de demostrar que realmente han cambiado. MEMORIA 31 ENTRE PAPELES
Observatorio y Red
Ana Luz Ramírez
n el Archivo General del Poder Eje­ cutivo del Estado de Oaxaca (agpeeo) se resguardan los documentos genera­ dos por las diversas instituciones que inte­ graron la administración gubernamental en diferentes épocas en el Estado de Oaxaca. Muchas de ellas han cambia­ do su nombre a lo largo del tiempo, pero siguieron desempeñando las mismas funciones, tal es el caso del Observatorio y la Red Meteo­ rológica, que de alguna manera, son el antecedente del actual Ser­ vicio Meteorológico. La Red Meteorológica en el Esta­ do surgió por el decreto del 3 de julio de 1905, documento localizado en el Fon­ do Gobierno, Sección Educación, Serie Meteorología, año 1905; en donde se establecía que estaría conformada por: “un observatorio central, tres estaciones meteorológicas u obser­ vatorios de primera clase y diez y ocho estaciones termopluvio­ métricas”. Aunque se promul­ gó hasta entonces, sabemos por otros documentos que este pro­ yecto estaba planteado desde 1903. De hecho, el Instituto de Cien­ cias y Artes, como la máxima casa de estudios durante el siglo xix, contaba con su propia instalación meteorológica, sobre la cual podemos consultar sus documentos desde 1878 32 MEMORIA ENTRE PAPELES
hasta 1949 en el Archivo Histórico de la Uni­ versidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (uabjo). El decreto que lo distinguía como centro de operaciones de un conjunto de estaciones, enuncia en su Artículo cuarto: Todas las oficinas de la Red estarán bajo la dirección y vigilancia del Director del Insti­ tuto de Ciencias y Artes del Estado, siendo el Jefe inmediato de ellas, bajo las órde­ nes del mismo Director, el del Obser­ vatorio Central; y uno y otro procu­ rarán en la esfera de sus facultades el adelanto de este servicio.
Por esta razón los escritos que generó el Observatorio y la Red Meteorológica se clasificaron dentro del Fondo Gobier­ no en la Sección Educación. El observatorio estuvo albergado mucho tiempo dentro del mismo edificio que ocupaba el Instituto de Ciencias y Artes, aunque al parecer el espacio que le desig­ naron nunca fue el más adecua­ do, pues los mismos documen­ tos mencionan: Efectivamente, a principios de 1906, se demolió el edificio que ocupaba el Ob­ servatorio en la azotea del Instituto, y se edificó nuevamente; pero no obstante las recomendaciones que hizo el suscrito al Ing. Rodolfo Franco, director de las obras de
reparación del Instituto, no obstante que se le dieron los planos y diseños que se hicieron de acuerdo con el Director del Observatorio Cen­ tral de México, el referido ingeniero, no sólo no se sujetó a ellos, sino que ni aprecio les hizo, y construyó la sala a que llamó, él, Observatorio Meteorológico […] Y todavía, en el año de 1908, por disposición del Director del Instituto, se le quitaron dos piezas al Observatorio para servir a la Cátedra de Telegrafía y luego a la Biblioteca de los estudiantes.
La situación no debió haber cambiado mucho en años posteriores, en 1915 aún se solicita que sean devueltas dichas salas para la biblioteca y el archivo del mismo observatorio. Posterior­ mente, las condiciones no mejoraron, ya que un documento de 1929 señala: […] en atención al mal estado que guardan en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado los de­ partamentos destinados a maquinaria y oficina del Observatorio a su cargo, se le autoriza para que bajo su responsabilidad, traslade al excon­ vento del Carmen Alto los aparatos y oficinas de su dependencia.
Es difícil indagar a través de los documentos su destino, lo único cierto es que continuó rindiendo informes al Instituto de Ciencias y Artes, pues el Archivo Histórico de la uabjo conserva testimonios hasta el año de 1949. Además del establecimiento del Observa­ torio Central, el decreto de 1905 planteaba la creación de una serie de estaciones en dife­ rentes puntos del estado para enriquecer sus observaciones científicas. Se instalaron tres estaciones meteorológicas u observatorios de primera clase en las cabeceras de los distritos de Pochutla, Tuxtepec y Silacayoapam; 18 termopluviométricas de primera clase en cada una de las cabeceras de los distritos de Etla, Cuicat­ lán, Coixtlahuaca, Teposcolula, Juxtlahuaca, Huajuapan, Zimatlán, Ocotlán, Miahuatlán,
Tlacolula, Yautepec, Tehuantepec, Juchitán, Villa Alta, Choapam e Ixtlán, y en los pueblos de Tequisistlan del distrito de Tehuantepec y Zanatepec de Juchitán. Incluso junto a este decreto se enviaron las indicaciones para construir los abrigos de cada una de las estaciones termopluviométri­ cas, las cuales fueron dotadas con: termógrafo con su imán respectivo, veleta común, plu­ viómetro y probeta de cristal para el anterior. Las estaciones meteorológicas fueron más es­ pecializadas, pues al menos para 1911, la de Tuxtepec contaba en su inventario con dos casetas de observatorio, una interior y otra ex­ terior; pluviómetro; veleta; heliógrafo; capelo MEMORIA 33 ENTRE PAPELES
para heliógrafo; anemómetro; soporte para termómetros, de máxima y mínima; espejo de nubes con un cono; nivel de burbuja de aire; psicrómetro; nefómetro; barómetro; ter­ mómetro, de máxima y de mínima; tubo de cristal conteniendo mercurio para refacción del barómetro; libros; folletos; atlas y tablas. Todos los instrumentos fueron operados por los directores de las escuelas, quienes de­ bían tomar protesta ante sus respectivos go­ biernos o jefes políticos. Sólo el encargado del Observatorio Meteorológico Central, era nombrado directamente por el gobernador del Estado, tal como lo encontramos especifi­ cado en los documentos del agpeeo. Ahora podemos apreciar en los informes de las estaciones con datos sobre llovizna, llu­ vias, granizadas, nevadas, niebla y rocío. Los resúmenes de las observaciones practicadas por el Observatorio Meteorológico de Oaxaca nos muestran la temperatura mínima, media y máxima al día, a la sombra y a la intemperie; altura barométrica; humedad; tensión media por vapor; cantidad media de nubes; direc­ ción dominante del viento; altura de la lluvia y grado ozométrico medio. También señalan la temperatura del aire al abrigo, presión y humedad atmosférica al abrigo, nebulosidad, viento, lluvia y aspecto general del día. Por la correspondencia ubicada en el agpeeo sabemos que los informes de las estaciones eran revisados en el Observatorio Central de Oaxaca y después remitidos al Central de Ta­ cubaya en la Ciudad de México. Todo esto con el fin de obtener datos es­ pecíficos sobre los factores ambien­ tales, tan importantes en un medio predominantemente agrícola.
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El documento del decreto de la conforma­ ción del Observatorio Central de Oaxaca se­ ñala lo siguiente: Artículo primero: Se establece en el Estado una Red Meteorológica que tiene por objeto ensan­ char las observaciones de los fenómenos de ese género y con especialidad las de los que más di­ rectamente se relacionan con la agricultura y la salubridad pública.
Así los agricultores podían sembrar en el mo­ mento oportuno sin incurrir en pérdidas en las cosechas ya que se podía advertir a la pobla­ ción de las condiciones climáticas adversas a la buena salud. En ese entonces el observatorio y las es­ taciones meteorológicas no disponían de las herramientas satelitales que ahora nos per­ miten prever con mucha anticipación desas­ tres naturales a partir de imágenes y cálculos precisos sobre los desplazamientos de los fe­ nómenos. Pero contaban con instrumentos adecuados, que incluso se siguen usando en nuestra época, pues con los datos de la pre­ sión atmosférica y la dirección e intensidad de los vientos es posible anticipar los eventos meteorológicos, aunque no con suficiente antelación, como es el caso de los huracanes. Sin duda, la creación de este complejo sis­ tema de observación meteorológica obedeció a la necesidad constante del hombre por co­ nocer el mundo que nos rodea y para encon­ trar los patrones en sus eventos. Hasta ahora la ciencia ha conseguido al menos, pronosticar algunos de sus efectos en beneficio de nuestra vida cotidiana.
Indultos, parte de
las conmemoraciones en el siglo xx Irma Zarate
axaca es un estado rico en folclor, gastronomía, arte y artesanías, pero sobre todo, es una entidad que con­ serva sus tradiciones y costumbres. Por ello, el actual Gobierno de Gabino Cue se ha propues­ to rescatar la historia e identidad de todos los oaxaqueños, al realizar el proyecto de rescate del Archivo General del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca (agpeeo). Se dará a conocer a todo el público y a quienes se interesen en la historia de las instituciones que conforman el Gobierno y cómo se desarrolló su progreso a lo largo de la historia. Por tal motivo quiero darles a conocer una pequeña parte de lo que se pue­ de encontrar en este proyecto, conformado por cinco fondos documentales que son: Gobier­ no, Justicia, Milicia, Tesorería y Registro Civil. El fondo más extenso es el de Gobierno, dentro se encuentra la Sección de Cárcel Es­ tatal, sobre la cual detallaremos la Serie So­ licitudes. En ésta los reos realizan diversas peticiones, en particular el denominado in­ dulto, gracia que el poder público otorga a los condenados por sentencia firme e irrevocable, remitiéndoseles toda la pena que se les impuso, parte de ella, o conmutándosela por otra. Desde el siglo xix, los presos recluidos en las cárceles públicas del estado y que eran sen­ ten­ciados a la pena de muerte, podían reque­ rir el indulto al Congreso del Estado. Estas solicitudes incluían desde el proceso legal
hasta la sentencia definitiva, los motivos por los cuales la pedían y la resolución emanada del Congreso que se daba mediante decreto, en las sesiones ordinarias o extraordinarias de esa época. Los expedientes de principios del siglo xx que se han localizado nos muestran que el Congreso autorizó por decreto especial al gobernador del Estado la gracia de indultar a los reos rematados, en años específicos de fechas conmemorables en la historia de nues­ tro país como la Independencia, Revolución, Día de la Raza, la transición de poderes, etcé­ tera. Para celebrar estas fechas se les absolvía o sus penas eran reducidas de uno a cuatro años, dependiendo del tiempo a que habían sido sentenciados, con la condición de haber cumplido una cuarta parte ésta y haber ob­ servado una buena conducta durante su re­ clusión. El sentenciado tenía que elaborar su solicitud dirigida al gobernador del estado, con la finalidad de ejercer su derecho. En 1926 con motivo de la conmemora­ ción del Día de la Raza, la XXXI Legislatura del Congreso del Estado decretó una Ley de Indulto especial en su Artículo primero que especificaba: los condenados por sentencia ejecutoria, que estén presos, o los que estén disfrutando de libertad preparatoria, siempre que se encuentren
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compren­didos en la misma, siendo condición para su aplicación: […] que los reos cuya pena impuesta fuera mayor de cinco años sin exceder de diez, se les descontaran tres años de esa pena; y a los sentenciados a más de diez años sin exceder de veinte, se les descontarán dos años de su pena impuesta. Los condenados a la pena capital se les conmutarían por la extraordinaria de veinte años de prisión.
No se incluían en esta ley los reos que habían cometido algún delito en el tiempo en que estuvieron cumpliendo la pena impuesta en su sentencia; ni reincidentes, responsables de delitos oficiales, responsables de robo con vio­ lencia y salteadores de caminos. Al ser publicado en el Periódico Oficial, no tardaron en comenzar las peticiones, una de ellas fue la de la ciudadana Virginia Guadalu­ pe acusada de infanticidio, quien cumpliendo con el Artículo sexto, donde se señala que: […] mediante solicitud de la interesada y en vista del testimonio de su sentencia, el Ejecutivo del Estado aplicara la gracia, objeto de la ley, reca­ bando previamente informe de la Junta de vigi­ lancia de cárceles, o en su caso, de los alcaides, sobre la conducta que haya observado durante su encarcelamiento […].
Se agregó la sentencia ejecutoriada y se le notificó al presidente de la Junta de Vigilan­ cia de cárceles, para que proporcionara el informe correspondiente a la conducta de la reclusa Virginia Guadalupe. El presidente de la junta le otorgó el certificado de buena con­ ducta, pero su petición fue negada en virtud de que no había extinguido la quinta parte de su sentencia por el delito de infanticidio. Por lo que se pidió al presidente de la Junta de Vigilancia notificara a la reclusa que no ha lu­ gar a su petición, por lo cual se le ordenó que fuese archivada su solicitud a su expediente.
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Para el año de 1935, conmemorando el ani­ versario de inicio de la Independencia: […] el reo rematado Pablo López, recluido en la cárcel pública de esta ciudad y cumpliendo con todos los requisitos que solicitó el Decreto de indulto especial, cumplido más de la quinta par­ te de la condena de cinco años por el delito de homicidio y haber observado buena conducta durante el tiempo de reclusión y no ser reinci­ dente. Le fue concedido el indulto quedando en absoluta libertad.
En 1943, los reos rematados recluidos en la cárcel pública solicitaron al Ejecutivo del Es­ tado la publicación del decreto donde se con­ cede el indulto, ya que tenían información de que la Honorable Legislatura del Estado concedió indulto a todos los presos senten­ ciados, que se encontraban extinguiendo su condena. Para sustentar su petición, anexa­ ron ejemplares del Periódico Oficial en los que aparecen publicadas leyes de indultos anterio­ res. Así como la lista de reos que lo solicitan. Las cárceles del Estado bajo la responsabili­ dad del Poder Ejecutivo dependientes del sub­ sidio gubernamental, se encontraban saturadas y no contaban con el suficiente presupuesto para su mantenimiento. Lo que las obligaba a realizar este tipo de indultos. En el siglo xix, las cárceles eran administradas de diferente mane­ ra, no se apreciaba la sobrepoblación, ya que los presos pagaban su condena trabajando en hospitales y en instituciones públicas; realizan­ do limpieza de caminos y calles; y otros más eran mandados a la milicia a pagar su condena como remplazos. Tenían que regresar a su celda por las tardes, muchos al momento de salir a realizar sus servicios se daban a la fuga, esta fue una de las causas de que el manejo de la admi­ nistración carcelaria cambiara. Los documentos nos muestran que la pro­ hibición a los reos de servir en las instituciones
y tener que pagar su condena en la prisión, conllevó a que las cárceles se sobresaturaran y los subsidios dados por el Gobierno no alcan­ zaran para su manutención. Por tal motivo suponemos que el Honorable Congreso del Estado, junto con el Poder Ejecutivo, decre­ taron leyes de indulto en conmemoraciones y aniversarios de nuestra Independencia y Re­ volución, brindándoles a los reos rematados la oportunidad de gozar de ello. Actualmente el gobernador de estado brinda el beneficio del indulto cada 15 de septiembre, en conmemoración de nuestra Independencia, a los presos recluidos en las cárceles estatales, que cumplen con los requi­ sitos que establece la ley. Al momento que este proyecto sea entre­ gado y abierto al público en general, los in­ tere­sados de conocer la historia y evolución del Gobierno desde el siglo xix, hasta parte del siglo xx, tendrán las herramientas para poder seguir investigando y escribiendo. Aquí encon­ trarán un mar de información, todo aquel que quiera realizar ivestigaciones, hallará diversos temas relevantes sobre los que aún no se ha escrito, podrá dar a conocer a las nuevas gene­ raciones la importancia de seguir preservando su historia e identidad. Es un honor trabajar en el rescate de la memoria de Oaxaca, el contacto con los do­ cumentos que resguarda el agpeeo permite comprender cómo se ha escrito la historia y cómo ha evolucionado la administración de los tres poderes. Lo valioso de conservar y preservar nuestro patrimonio es dar a cono­ cer que no son montañas de papeles inser­ vibles, al contrario tienen vida y memoria, pero sobre todo un valor patrimonial que debemos atesorar por siempre.
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Primera Comisión Local Agraria en Oaxaca María Oropeza
a tierra forma parte medular de la com­ posición social, política, económica y cultural de los pueblos, su dominio, ha sido desde la Conquista española uno de los principales reclamos de los pueblos indí­ genas. En Oaxaca los problemas por posesión y límites de tierras, aguas y bosques, están encarnados en la historia estatal que durante siglos ha sufrido estos problemas. La falta de títulos o documentos oficiales que avalaran la acreditación de manera legal sobre la posesión de la tierra dio apertura al despojo, ya que se pasaron por alto los dere­ chos de los pueblos y comunidades. A finales del siglo xix y principios del xx, se pretendía mejorar la distribución de la po­ blación, para lo cual, era necesario invertir en trabajos de medición, deslinde, fracciona­ miento, avalúo y descripción de tierras sin dueño. Aunado a esto, la Ley sobre Ocupa­ ción y Enajenación de Terrenos Baldíos en 1894 benefició a los empresarios y compañías deslindadoras como J. Henry & Sons Com­ pany, quienes en 1913 adquirieron 90 000 hectáreas en la zona de Chimalapa, como pago de sus servicios. La Ley de Colonización de 1883 estableció que estas empresas recibi­ rían en compensación hasta la tercera parte de los terrenos, mientras la extensión de tierra no excedería las 2 500 hectáreas. Esta injusta repartición agudizó aún más el descontento.
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Los pueblos afectados carecían de los docu­ mentos necesarios para acreditar la posesión de sus tierras, los indígenas y campesinos que fueron despojados de sus bienes quedando li­ mitados a ser trabajadores subordinados a un salario. Así, durante el Porfiriato, algunas tie­ rras se convirtieron en pago de las compañías deslindadoras y otras fueron confiscadas. Las leyes que propuestas desde el siglo xix como solución al conflicto agrario, fueron plas­ madas en los planes proclamados a principios del xx, especialmente durante el periodo revo­ lucionario y establecidos en la Constitución de 1917. En 1906, los hermanos Flores Magón en el Plan del Partido Liberal Mexicano expresaron el propósito de recuperar la tierra.
Con el Plan de San Luis proclamado por Francisco I. Madero en 1910, pese a que se retomó en el Artículo tercero la restitución de las tierras, el propósito de lograr la no ree­ lección fue prioridad. La falta de atención en este ramo se convierte en una de las principa­ les exigencias que dio paso a la Revolución. Un año después en el Plan de Ayala promo­ vido por Emiliano Zapata y sus consejeros el general Gildardo Magaña, el profesor Otilio Montaño y el licenciado Antonio Díaz Soto y Gama insisten en restituir la tierra, para lo que consideran indispensable la instalación de Tribunales Especiales Agrarios. El Plan de Chihuahua de 1912, presentado por Pascual Orozco, pese a que va en contra del Gobierno maderista plantea de manera más clara una solución al problema agrario. Venustiano Carranza en 1915, con la ley del 6 de enero decreta nulas: las enajenaciones de tierra comunales hechas por jefes políticos contra los mandamientos de la ley del 25 de junio de 1856, las composiciones, concesio­ nes y ventas hechas ilegalmente por autori­ dades federales desde el 1 de diciembre del 1876, los apeos y deslindes practicados du­ rante ese periodo; si ilegalmente invadieron tierras comunales. El Artículo tercero que se refiere a la do­ tación de terrenos para construir los ejidos, como parte fundamental en la ejecución de estos ideales, establece la creación de una Co­ misión Nacional Agraria, que estaría acom­ pañada de las Comisiones Locales Agrarias y los Comités Particulares Ejecutivos. Esta ley en gran parte se incorpora en la Constitución de 1917 en el Artículo 27, que continúa vi­ gente aunque con modificaciones. A partir de entonces, se inicia un marco normativo que determinará los procedimientos e instancias encargadas de efectuar la repartición agraria. Este preámbulo que nos lleva a la crea­ ción de la Comisión Nacional Agraria y la ley emitida en esta materia, tiene la intención
de contextualizar un documento encontrado durante el proceso de organización del Archi­ vo General del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca (agpeeo), referente a la instalación de la Comisión Local Agraria, en Salina Cruz, Oaxaca. En marzo de 1916 el jefe de la Sección de Fomento del Gobierno del Estado presenta un proyecto para la organización de la Comi­ sión Local Agraria y su funcionamiento. En éste se expone que la tramitación y ejecución de las resoluciones en la zona se vuelven difí­ ciles con el cambio de sede del Gobierno, que regresará a la capital. Por ello hace hincapié en la urgencia que tendría la creación de esta instancia, antes del cambio. Se propone que la Comisión Local Agra­ ria sea integrada por tres personas, con un suplente cada integrante y un Comité Parti­ cular Ejecutivo por jurisdicción determinada (distrito, partido o cantón). Estos últimos ha­ rían las actividades de deslindes, mediciones, construcción de planos, etcétera; por lo tanto, estas actividades no podrían ser realizadas por cualquier persona y forzosamente las tendría que efectuar un ingeniero en el ramo, quien se desempeñaría como jefe de los Comités Particulares Ejecutivos y contaría con un ayu­ dante y un escribiente secretario: En la Comisión Local Agraria habría tres inge­ nieros, un abogado y un jefe de la Sección de Fomento del Gobierno del Estado como secre­ tario. Para la resolución y ejecución de las ta­ reas de la comisión sería necesario dividirla en departamentos: el Consultivo con un jefe y dos escribientes, de Trabajos de campo con seis inge­ nieros y seis ayudantes, y de Trabajos de gabinete formados por dos calculadores, dos dibujantes y dos escribientes. El Departamento Consulti­ vo y de Gabinete harán cuando se requiera las funciones del Comité Particular Ejecutivo. Es el Departamento de Trabajos de campo y de Ga­ binete quien designará los métodos a seguir y
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tolerancias admisibles en los detalles de la labor, exponiendo así la falta de presupuesto para el sostenimiento del personal.
Se requirió la instalación de la Comisión Local Agraria para recibir y estudiar las solicitudes de dotación o restitución de tierras.Tarea que los Comités Particulares Ejecutivos llevarían acabo para la elaboración de los estudios que conside­ ran indispensables la Comisión Local Agraria y la Comisión Nacional Agraria, con el fin de emitir un resolución. De ahí la imperiosa ne­ cesidad de su instalación. Sin embargo, en el mismo expediente encontramos reflejado uno de los problemas que se suscitó al realizarse. El gobernador de Oaxaca manifiesta al presidente de la Comisión Nacional Agraria lo siguiente: “ya se está organizando dicha comisión, lo que por dificultad de encontrar personas identifi­ cadas con los ideales revolucionarios no se en­ cuentra en funciónes”. En octubre de 1916, queda instalada esta comisión a nivel estatal, siendo presidente el licenciado Isaac Olivé, los vocales licenciado Bonifacio Rodríguez, ingeniero J. N. Gam­ boa, ingeniero Abel Díaz Covarrubias, Mi­ guel E. Schulz hijo y Benigno Campus Cuevas como secretario. Pese a que no hay testimonio de que hayan funcionado en las tareas esta­ blecidas, legalmente fue instaurada. Como conclusión del expediente se da aviso a las au­ toridades nacionales en la materia. En los años subsiguientes tampoco hubo grandes logros con la repartición de tierras, en el periodo presidencial de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. Los frutos de la refor­ ma se vieron frenados por los intereses del po­ der en turno, pues la repartición comprome­ tía sus utilidades económicas. En el caso del ejido se consideró una figura temporal en esa etapa. Se logró consolidar de tal modo que actualmente su administración está en manos
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de los comisariados, quienes le dan represen­ tación legal a las comunidades. La creación de la Comisión Nacional de Irrigación, el Banco Nacional de Crédito Agrícola y las Sociedades de Crédito son lo­ gros que, pese a su fin, contribuyeron a gene­ rar un cambio en el sistema de la tenencia de la tierra. Con la llegada de Lázaro Cárdenas a la pre­ sidencia, se modifica el Artículo 27, se susti­ tuye la Comisión Nacional Agraria con el De­ partamento Agrario, surgen las Comisiones Agrarias Mixtas en cada Estado y se establece un Código Agrario. El ejido se vuelve una directriz en el creci­ miento del país, de modo que se pone especial atención en su fortalecimiento. En esta admi­ nistración se realiza el mayor reparto agrario que no resultó fácil, ya que un sin número de factores imprevistos frenaron la consolidación de los ejidos y comunes y provocaron divisio­ nes entre los mismos. Durante la clasificación de documentos en el agpeeo encontramos documentos que nos aportan información sobre las dimensio­ nes de los conflictos agrarios, que en repeti­ das ocasiones llegaron a instancias judiciales. Algunos de los delitos más frecuentes fueron los homicidios, el robo de ganado y las ame­ nazas e invasiones entre poblados por los te­ rrenos en pugna. Como consta en los documentos el proble­ ma agrario no es un tema nuevo, al contrario es algo que ha estado presente a lo largo de nuestra conformación como nación. Es un conflicto que puede que abarcarse desde diver­ sas perspectivas. Estas líneas pretenden sacar a la luz los documentos de tiempos inmemoriables que encontramos en el agpeeo, lo que nos permi­ te conocer el funcionamiento de las institu­ ciones y sus procesos administrativos.
Esclavitud en los Valles Centrales de Oaxaca
n el Archivo General del Poder Ejecu­ tivo del Estado de Oaxaca (agpeeo) se resguardan interesantes datos que in­ forman que en las comunidades zapotecas de los Valles Centrales, durante la etapa previa a la llegada de los conquistadores españoles, fueron los caciques quienes detentaban el po­ der absoluto sobre la población originaria de esta importante región. El patrón predominante de los asenta­ mientos humanos en esos tiempos consistía en colonias de diversos tamaños, en las que el centro de residencia se ubicaba en un núcleo más o menos compacto y a su alrededor se situaban las tierras de cultivo que servían para el sustento de sus habitantes. En cada una de estas localidades existía una aristocracia here­ ditaria siendo el cacique, el único gobernante que provenía de un linaje real. El ascenso a dicha jerarquía era exclusivamente por descen­ dencia lineal directa, al igual que al interior de las comunidades de la zona Mixteca alta, aleda­ ña a la región de los Valles Centrales. Los caciques ostentaron el poder absolu­ to. Tenían el derecho de imponer los tributos y el servicio personal de sus tributarios. Sus facultades incluían: impartir justicia a la po­ blación, fiscalizar las actividades económicas y del gobierno, así como decidir los asuntos de las guerras. En su función como gobernantes, eran apoyados por diversos colaboradores que
ellos mismos designaban en forma directa, a los cuales ubicaban al frente de los barrios o aldeas para callar cualquier problem y efec­ tuar la recolección de los tributos. El cacicazgo, que constituyó la forma más generalizada de tenencia de la tierra de la eta­ pa Prehispánica, acaparó grandes extensiones. Pese a que con la Conquista dichas posesiones fueron reducidas, se sabe que buena parte de éstas, continuaron conservando áreas conside­ rables; situándose entre los de mayor tamaño, los existentes en Etla y Cuilapam. En el periodo Prehispánico, en la parte más baja de la estructura social de estas co­ munidades, se encontraban los esclavos que obtenían a través de las guerras y mediante el comercio en determinados mercados, como el de Miahuatlán, que era el más grande en este giro y en donde podían encontrarse es­ clavos provenientes de Tenochtitlán, Tlaxcala, Tepeaca y de la región Mixteca. Al llegar los españoles al valle de Oaxaca aprovecharon las formas de explotación de mano de obra que persistía en la región. Conti­ nuaron con la esclavitud, el tequio (servicio no remunerado), la servidumbre para la nobleza y desde luego el cobro de tributos a través de los cacicazgos que se encontraban establecidos en la región de los Valles Centrales. Los esclavos eran ocupados para la realiza­ ción de servicios, como sirvientes personales MEMORIA 41 ENTRE PAPELES
o domésticos, pero sobre todo en los trabajos más pesados en las plantaciones agrícolas o en las explotaciones mineras. En la década de 1520 a 1530, el interés económico principal del conquistador espa­ ñol fue la explotación de las minas de oro, sitio al que destinaban fundamentalmente a los esclavos indígenas. En la zona de Etla se extrajo el oro mediante lavaderos hasta el año de 1540. Pero la mayor parte de las ex­ plotaciones mineras se realizaron fuera de la región de los Valles Centrales, específicamen­ te en la región serrana zapoteca y en la zona mixe, que se localizan en la parte noreste del valle. En San Ildefonso Villa Alta se estable­ ció un importante centro de operaciones de 42 MEMORIA ENTRE PAPELES
los mineros españoles, quiens se desempeña­ ron como encomenderos. Se sabe que antes del restablecimiento de Antequera, en 1529, Fernando Cortés, con­ taba con más de 500 esclavos indígenas, pro­ venientes de los pueblos de Cuilapam, Etla, Huajolotitlan y Villa de Oaxaca, quienes ex­ traían oro en las zonas montañosas. Durante la administración del primer al­ calde mayor de Antequera, don Juan Peláez de Berrio, el negocio de los esclavos se de­ sarrolló con bastante éxito, siendo poseedor él mismo de hasta 400 esclavos que estaban destinados a trabajar en las minas zapotecas. Desde un principio la explotación de las minas fue un trabajo para esclavos, indios o negros, llegándose a instaurar el otorgamien­ to de licencias especiales, que eran autoriza­ das por la audiencia, en las que se estipulaba de manera legal cuantos esclavos podían ser adquiridos. Éstos eran marcados por el alcal­ de mayor en la cara para su identificación, al amo se le prohibía separarlos de la enco­ mienda o venderlos a otra persona. Lo an­ terior motivó distintas formas de resistencia indígena, al oponerse mediante las armas o bien emigrando hacia refugios lejanos, en cuevas y bosques, para escapar de la esclavi­ tud forzada, ejercida por los conquistadores. Los esclavos indígenas llegaron a constituir la fuerza de trabajo principal que hacía ope­ rar las explotaciones mineras. A partir de 1529 comienza a observarse la presencia de escla­ vos traídos del continente africano, mismos que eran más apreciados por los españoles por su fortaleza física. Después de la década de 1540, la impor­ tación de esclavos negros se incrementó en la región del valle, pero nunca llegó a crecer de manera considerable. Generalmente éstos no fueron enviados a la explotación de las minas, sino que se destinaban a los trabajos de gana­ dería y a la operación de los ingenios azucare­ ros. En el caso de esta región, la mayor parte
de los esclavos negros estaban destinados a las tareas de servidumbre en las casas de los espa­ ñoles que radicaban en Antequera, por lo que negros y mulatos siguieron siendo durante la colonia, trabajadores urbanos, dedicados a los servicios domésticos. El comercio de esclavos en el valle de Oa­ xaca tuvo su etapa más álgida de 1520 a 1530. Destacan los años de 1529 a 1531, cuando el oidor Diego Delgadillo, hermano del alcalde Mayor Peláez Berrio, regenteaba una impor­ tante red de trata de esclavos cuya ruta iba de la población de Tepeaca (Puebla) hasta Gua­ temala, pasando por la ciudad de Antequera, que en ese entonces era una estación muy im­ portante para este tipo de tráfico. Debido a que el referido alcalde mayor lo aprovechaba para intercambiar aceite de olivo, vinos, he­ rramientas, ropa y otras mercancías, por oro y esclavos en Chiapas y Guatemala. En 1538 la corona española autorizó que una vez al año se efectuara una fundición de oro en Antequera, ya que anteriormente en la Ciudad de México se debía realizar dicho proceso. Pero en 1644 los lavaderos de oro de Etla quedaron agotados, por lo que la ac­ tividad minera del valle volvió a resurgir con el descubrimiento de las minas de la zona de Chichicapam. La minería tuvo un importante auge y representó el medio de subsistencia para numerosas familias del valle. Por lo cual en el año de 1643, se instauró una práctica de compra-venta de indígenas para trabajar en las minas mencionadas, incluso hubo per­ sonas que obtenían su sustento al realizar el comercio de esclavos indígenas. Algunos estudiosos consideran que la es­ clavitud de los indígenas en la región de los Valles Centrales de Oaxaca, no fue tan pro­ longada como en otras regiones de la Nueva España, debido a que en ésta el conquistador experimentó una mayor eficacia en el apro­ vechamiento de las formas tradicionales de
organización para el trabajo, que los pueblos indígenas de esta región ya sostenían, que les permitían alcanzar el mayor éxito económico en sus explotaciones. Cabe señalar, que en los inventarios, que acompañan algunos documentos que contie­ nen distintos testamentos, se puede observar que después de hacer la lista de los bienes muebles e inmuebles, así como del ganado, la ropa y calzado que eran heredados, se in­ cluía hasta el final un listado de los esclavos que poseía el testador, con sus designaciones y rasgos principales. En la cual se les otorgaba un valor monetario a cada uno, de acuerdo a la edad, al sexo, a la casta, aptitudes para el trabajo, resistencia y características físicas: es­ tatura, complexión, color de la piel, etcétera. Dicha relación, también incluía las esclavas que contaban con descendencia. Finalmente y para quienes deseen pro­ fundizar en esta interesante temática, en el Fondo de Alcaldías Mayores del agpeeo po­ drán consultar los diversos expedientes que contienen testimonios escritos sobre la exis­ tencia y trato que se otorgaba a los esclavos en aquella época, que como sabemos se ex­ tendió a lo largo de 300 años.
MEMORIA 43 ENTRE PAPELES
Comité Central Estatal de la
Defensa Civil Jacobo Babines
s increíble como surgen las coinciden­ cias en el ámbito de los archivos. En el año de 2007, Rogelio Cortés, José Acosta y yo estábamos rescatando y organizan­ do el Archivo Municipal de San Salvador el Seco, Puebla. Era uno de los primeros acerca­ mientos a este tipo de archivos, que por cierto no me llamaban mucho la atención, pues pre­ fería los parroquiales, por su nobleza y senci­ llez. Pero fue con esta experiencia, que empecé apasionarme por los archivos municipales. A pesar de ser un archivo pequeño, confor­ mado por 70 cajas ag-12, y no tan antiguo, pues data de 1867 a 1950, su información era muy
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enriquecedora: campañas de alfabetización; programas de migración; el establecimiento de las estadísticas como un medio para conocer el país, su gente y su fuerza productiva; elecciones de autoridades locales y el testimonio del asom­ broso momento del milagro mexicano. Para mi fortuna encontré entre los docu­ mentos unos sellos impresos, con leyendas referentes a la Segunda Guerra Mundial, “Los países del Eje: Alemania, Italia y Japón caerán, la Libertad y Justicia se impondrán” y “Alemania y Japón serán derrotados. El or­ den y la libertad pronto volverán imperar en el mundo”.
Grande fue mi sorpresa cuando laborando en el proyecto de organización del Archivo General del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca (agpeeo) Itai García, una de nuestras analistas, encontró una de esas leyendas, pero más grato fue que Diana González y Nancy Pérez hallaron expedientes referentes al Comité Central Estatal de Defensa Civil de Oaxaca, correspondientes a 1942 y 1943. Podría pensarse que México solamente par­ ticipó con el Escuadrón 201, pero en estos do­ cumentos nos percatamos de que el impacto de esta gran guerra fue trascendental para la población oaxaqueña. El informe elaborado el 3 febrero 1942, por el coronel Maximino González Fernández, presidente del Comité Central Estatal de la Defensa Civil, dio a conocer los trabajos que desarrollaron. Éste se instituyó en enero de 1942, a iniciativa del entonces comandante de la 28° Zona Militar, general de brigada Donato Bravo Izquierdo. El 23 enero quedó establecida la Junta de Defensa Civil de la ciu­ dad de Oaxaca. El 21 de abril, el Gobierno del Estado giró una circular a todos los presidentes municipales para que organizaran los Comités Municipales de Defensa Civil de Oaxaca. La
Dirección General de Educación en el Estado giró la Circular núm. 159, a todos los maestros que laboraban en la entidad con instrucciones para que asesoraran a las autoridades y veci­ nos de sus respectivas comunidades en estos trabajos. Dicho comité aprobó, imprimió y distribuyó en todo el estado un folleto titu­ lado Organización, objeto y funcionamiento de los Comités de Defensa Civil, mismo que sirvió de norma a los comités y subcomités constituidos a nivel estatal. Para efectos de la organización de los Comi­ tés de Defensa Civil, Oaxaca quedó dividida en dos sectores: el primero conformado por 17 distritos y el segundo por 10. Quedando fuera de la jurisdicción algunos distritos que correspondían por razones de orden militar a las comandancias de las zonas del Istmo de Tehuantepec y de Veracruz. Los comités enfocaron sus actividades en los siguientes puntos: Instrucción militar: el Comité Central – Estatal ayudado por los Comités Regio­ nales y subcomités apoyaron a la Coman­ dancia de la Zona Militar en los trabajos de instrucción militar. Se encontraron MEMORIA 45 ENTRE PAPELES
informes sobre la formación de padrones, in­tegración de batallones, prácticas mili­ tares, etcétera. Son los comités regionales quienes se encargaron de gestionar, por conducto del comité central, a los instruc­ tores necesarios. También se imprimieron varios folletos del Reglamento del Arma de Infantería, mismos que fueron distri­ buidos en todo el estado. El mayor traba­ jo se observa en el reclutamiento militar, con los jóvenes que integraron la clase de 1924 y en la realización de los sorteos. – Protección de la población civil: el comi­té recibió un folleto elaborado por el Estado Mayor Presidencial, que fue distribuido a todas las cabeceras de los distritos, con la recomendación de su previo estudio y adaptación, para llevar a cabo las tareas en el mismo señaladas. – Orientación y propaganda: desde el 2 de mayo se desarrollaron en el Teatro Mace­ do­ nio Alcalá programas sabatinos de orien­tación que desarrollaban temas actuales, en los que participaban los in­ telectuales oaxaqueños y los elementos artísticos de la capital. Los maestros de las escuelas también colaboraron en estas tareas. Trabajos similares se desarrollaron en los distritos como consta en los progra­ mas e informes rendidos por los Comités Regionales.  Con el apoyo de una radioemisora comercial se transmitió el programa de radio titulado La voz de la patria y Diario al aire, del órgano del ccdc. Este programa inició el 15 agosto de 1941. Se conformaba por: información local (actividades del comité, de la zona mi­ litar, de las autoridades civiles y socia­ les), nacional (boletines de la Dirección General de Información) e internacional (boletines de la agencia anta); editoriales escritos por intelectuales oaxaqueños an­ tinazis, artículos tomados de periódicos 46 MEMORIA ENTRE PAPELES
y revistas democráticas; y órdenes, cir­ culares, convocatorias, leyes, decretos, reglamentos de la zona militar y de la Secretaría de la Defensa Nacional. – Acción económica: con intención de no causar gastos a la población civil, se solicitó la ayuda a distintos organismos. El Gobierno del Estado cooperó con los escritorios y muebles indispensables para montar las oficinas del comité. Asimismo entregó parte de los pagos para la realiza­ ción de las conferencias sabatinas. La Im­ prenta del Estado se encargó de los folle­ tos y programas repartidos.  La Dirección General de Educación del Estado contribuyó con el material y la mano de obra necesarios para hacer la adaptación de los muebles cedidos por el Gobierno del Estado y pagó parte de los costos de los ciclos de conferencias.  La Cámara Nacional de Comercio de Oaxaca otorgó durante dos o tres meses un subsidio de 200 pesos mensuales para pagar al empleado que atendió las labo­ res de la oficina del comité. Posterior­ mente la Cámara retiró este subsidio y el Gobierno erogó 20 pesos para el mismo concepto.  El Honorable Ayuntamiento aportó 50 pesos mensuales con que se gratificaba al locutor que animó los programas al aire. – Vigilancia e investigación: no se registró contraespionaje o denuncia de activida­ des quintacolumnistas, la comandancia y el comité proyectaron la integración del Servicio de Inteligencia. Todas estas acciones se confirman en el comu­ nicado del 26 mayo de 1943 de la Secretaría del Gobierno del Estado de Oaxaca publica­ do por el director del periódico El Nacional: Se manifiestan los trabajos principales realizados en Oaxaca en colaboración en la defensa del país:
construcción de Comités de la Defensa Civil Es­ tatal, Distritales y Municipales. Ejecución de seis series de dos meses cada una, de Conferencias y festividades populares de orientación en esta ciudad y cabeceras distritales combatiendo la quintacolumna, informando deberes del pueblo con la patria, fortaleciendo el amor y respeto a la bandera e informando la situación internacional guardada de la política agresora del Eje. Estric­ ta vigilancia de extranjeros de las naciones ene­ migas del país y simpatizadoras del Eje. Debida preparación civil de la población contra bombar­ deos aéreos. Levantamiento de censos de la po­ blación con objeto de conocer efectivos de ambos sexos, cuéntese y responsabilice de controlarlos. Incrementación de la producción agrícola. Acti­ vidad legislativa para disminuir tributación con objeto de ayudar fiscalmente al incremento de la producción. Impartición Instrucción Militar a varones aptos de la clase “A” con oficialidad del ejército y policía. La organización deportiva de elementos mayores de 14 años con tendencia mi­ litarizante. Formación de brigadas de primeros auxilios en el Gobierno, ambos sexos de la po­ blación civil. Cursos rápidos de enfermería de emergencia, cuidado de enfermos quirúrgicos, cuidado de enfermos médicos y nociones de hi­ giene. Cooperación con la autoridad militar en la vigilancia de costas litorales del Estado, por medio de policías municipales y judiciales de­ pendientes del Estado. El pueblo oaxaqueño se encuentra debidamente preparado para cumplir su deber al momento que se le necesite, danto su sangre balanza de los destinos de la patria. Subse­ cretario del Gobierno del Estado, Jorge Fernan­ do Iturribarría.
Es interesante constatar a través de los infor­ mes emitidos por los comités y subcomités, cómo se llevó a cabo el levantamiento de las actas de instalación de los comités, las solici­ tudes de muebles, el apoyo de los maestros para asesorar a las autoridades, la elaboración de los padrones para la instrucción militar,
la relación de conscriptos, los listados de control de extranjeros, la implementación de cursos y la lectura de los boletines. En contraparte hallamos la negativa de algunas autoridades municipales para organizar los comités, por estar más ocupados en sembrar sus campos para subsistir. Además de que se oponían a la instrucción militar, por temor de que sus habitantes fueran enviados a lu­ char una guerra ajena. La información muestra la conformación de una unidad local, municipal y estatal, “un gran peligro se cierne sobre todos, un enemi­ go común que permite olvidar todas las ene­ mistades, diferencias y marca un camino de unidad y crecimiento nacional”. Estos documentos son sólo una muestra de la información que se resguarda en el agpeeo y que gracias al Gobierno del Estado de Oaxa­ ca, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México se organizan y estabilizan, para que todos los que estén interesados, puedan acce­ der y consultar fácilmente estos tesoros que conforman la memoria histórica de Oaxaca y de la nación mexicana. MEMORIA 47 ENTRE PAPELES
Procesos de estabilización del agpeeo
María Fernanda Blázquez La planificación para la preservación es un proceso mediante el cual se determinan las necesidades de cuidado generales y específicas de las colecciones, se establecen sus prioridades y se identifican los recursos para su implementación. Proporciona la estructura o el contexto para llevar a cabo las metas y prioridades establecidas de manera lógica, eficiente y eficaz. Ogden, 2000:15
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l presente atañe al campo de la con­ servación del patrimonio documental y pretende compartir, desde un caso específico, la forma en que hemos aplicado el concepto de planificación para la preser­ vación, con la finalidad de crear el plan de trabajo al que nos apegamos dentro del área denominada estabilización, en el proyecto in­ tegral de rescate del Archivo General del Po­ der Ejecutivo del Estado de Oaxaca (agpeeo).
Como muchos otros archivos del país, el agpeeo se encontraba abandonado, sobre todo la documentación del siglo xix y siglo xx, que no estaba abierta a consulta; en cambio los de la época Virreinal al estar a disposición del público ha pasado por un proceso de reva­ loración y ello ha hecho que se encuentre en mejores condiciones de resguardo. El proceso completo por el que pasa la docu­ mentación dentro de un archivo es un círculo virtuoso o vicioso. Se valora, organiza, consul­ ta, conserva; o no se valora y en consecuencia no se clasifica, se desconoce y deja perder. En el año 2011 se realizó un diagnóstico preliminar de la situación general del archivo, a partir del cual pudimos conocer que incluye folios, mapas, planos, libros y fotografías, con temporalidad que va del siglo xvi al siglo xx. En ese momento era difícil saber con preci­ sión las características y las condiciones de los materiales. Los expedientes, en ocasiones cua­ dernillos y libros se encontraban formando legajos, atados con mecate, cordel o cintilla, lo cual causó arrugas y roturas en los bordes de las hojas. Por otro lado, a consecuencia de las filtraciones en la edificación colonial en la que ha permanecido resguardado el archivo por más de 30 años, gran parte de la docu­ mentación presenta deterioros relacionados con la humedad, aproximadamente un 60%. La estantería de madera con la que contaba el inmueble corría de piso a techo saturada de documentos. Siendo el papel y la madera ma­ teriales altamente higroscópicos, los legajos de los estantes superiores que llegaban a ras del techo recibieron humedad cada temporada de lluvias por largos años, transmitiéndola a la documentación de los niveles más abajo. El daño generado en los documentos va desde deformaciones, manchas de colores
como evidencia del paso de los microorganis­ mos; hasta el desarrollo de colonias de moho que ha llevado a algunos documentos a un estado cercano a la disgregación. Otros efec­ tos de la humedad han sido la carbonización de tintas ferrogálicas, el corrimiento de tintas de bolígrafo y la acelerada corrosión de los ele­ mentos metálicos empleados como medio de ordenamiento y clasificación durante la vida activa del archivo (remaches, alfileres, clips y grapas), oxidación que ha pasado al papel cau­ sándole rigidez y fragilidad. El inicio del proyecto coincidió con una sustitución de la estantería que hizo que el personal del archivo, ajeno aún al trabajo que comenzaríamos, removiera toda la documen­ tación que no se había sacado de los anaqueles en los últimos 20 años, esto complicó las cosas. Así que en lugar de tener metros lineales tenía­ mos montañas, al estar acumulados los paque­ tes de esta forma, era difícil identificarlos, con­ tabilizarlos y no se diga, conocer el estado de conservación en el que se encontraban los que quedaban ocultos dentro de la pila. Si origi­ nalmente sabíamos que se encontraban en la parte superior de la estantería tendrían ma­ yores problemas derivados de las filtraciones del techo, al revolver el material fue difícil separarlos o llegar a contabilizarlos, por lo que, este trabajo de diagnóstico puntual se volvió una tarea que tendría que formar parte del proyecto mismo. Actualmente sabemos que, el agpeeo está constituido por 2 907 m lineales de documen­ tación histórica, es decir, aproximadamente 3 km, lo cual, traducido a una medida estándar de caja para archivo de 12 cm de ancho, equi­ vale a 24 225 cajas. Esta variable ha sido signi­ ficativa al plantear los objetivos del proyecto, pues implica un reto conservar tal volumen MEMORIA 49 ENTRE PAPELES
de documentos. Valga señalar que este conteo no lo tuvimos en forma inmediata, sino que fue parte del trabajo y se obtuvo a mediados del primer año. Cualquier proyecto queda acotado a cier­ to tiempo, que puede derivar de un análisis y un diagnóstico previo, a partir del cual se programe el lapso requerido para una inter­ vención o, en otros casos, puede tratarse de un tiempo político; con lo cual me refiero a lo que en historiografía se llama “coyuntura” una suerte de coincidencia entre intereses que dan lugar a un evento que por décadas se había perseguido sin éxito, tal es nuestro caso: la iniciativa del director del archivo, Carlo Magno Ochoa, el apoyo de la Funda­ ción Alfredo Harp Helú Oaxaca, el encuen­ tro con Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bi­ bliotecas de México, A.C. (Adabi) y el interés del Gobierno del Estado de Oaxaca en que se llevara a cabo este rescate, dio como resulta­ do la primera certeza del proyecto, contar con seis años de trabajo. Hasta ahora he esbozado tres parámetros: estado de conservación, cantidad de material y tiempo; a partir de los cuales se han definido las metas y alcances del trabajo. En primer lugar se ha planteado que, el objetivo del proyecto en el agpeeo, es lograr un nivel de conservación homogéneo, eliminando o disminuyendo los factores que ponen en riesgo su permanencia en forma inminente o inmediata. Analizando la amplitud y mal estado del archivo, en esta etapa corresponde tratar las situaciones más apremiantes como el inco­ rrecto almacenamiento, la presencia de pla­ gas y la proliferación de moho. A los proce­ sos efectuados para lograr este objetivo los hemos denominado estabilización, pues no se trata propiamente de conservación pre­ ventiva, ni tampoco de restauración. Por una parte al realizar tratamientos de limpieza y fumigación nuestra intervención es directa sobre el documento, por otra, no aplicamos 50 MEMORIA ENTRE PAPELES
de forma generalizada procesos que conlleven una intervención mayor. De esta manera definimos que: “estabi­ lizar” se refiere a lograr un nivel mínimo, homogéneo y aceptable de conservación en un conjunto de documentos. Esto es, que de manera uniforme los expedientes se encuen­ tren libres de plagas (cucarachas, roedores, termitas, chinches), limpios de polvo y otros elementos ajenos a ellos (residuos orgánicos e inorgánicos), sin microorganismos activos y, en la medida de lo posible, en condiciones de ser manejados por un usuario. Si bien se traba­ ja hoja por hoja, los procesos de estabilización están pensados para ser aplicados a bloques de documentación. Las tareas de estabilización y organización se llevan a cabo en una sede alterna al archivo en donde se cuenta con las condiciones ade­ cuadas para su desarrollo. Para ello ha sido necesario realizar traslados parciales de la do­ cumentación, los cuales forman parte de la planeación, para mantener un flujo constan­ te entre el material que entra contaminado y el que sale estabilizado y organizado. Como especialistas en materia de con­ servación acostumbramos hacer una ficha clínica y un diagnóstico antes de realizar cualquier otra acción, en la realidad laboral esto no siempre es viable como acción única, por el tiempo que requiere. Por ello, en este caso, la realización del diagnóstico se reali­ za a la par de la limpieza del documento, al momento en que estamos estudiando e iden­ tificando las características del material que tenemos entre las manos. Con base en la experiencia podemos de­ cir que la ficha de diagnóstico debe ser prác­ tica para su llenado y enfocada a los objetivos del proyecto. La que hemos diseñado une el dictamen con los procesos de estabilización: – Identificar características materiales de la documentación (técnica de factura).
– Establecer cuáles son los principales de­ terioros de la documentación. – Cuantificar el material en buen estado y el dañado a partir de su clasificación (empleando una escala de 1 mínimo, 2 regular, 3 mal estado y 4 grave). – Dar cuenta de los procesos realizados. – Justificar el tiempo invertido en los proce­ sos en relación al deterioro especificado. – Justificar los gastos de material, equipo y herramienta. La ficha de diagnóstico y procesos realizados en el área de estabilización, aún al término del proyecto, seguirán siendo de utilidad, pues se deja un antecedente de la interven­ ción realizada. A futuro podrá decirnos cuá­ les son los sectores de mayor importancia para trabajar por su contenido o por presen­ tar mayores problemas de conservación. Al intervenir un archivo histórico y com­ prender que cada documento forma parte de esa totalidad y del patrimonio cultural nacio­ nal, se requiere establecer parámetros y linea­ mientos de intervención para no perderse en la particularidad de los casos y lograr el objeti­ vo de una estabilización general. Con este fin nuestras decisiones de trabajo parten de las siguientes consideraciones: – Relevancia de aplicación de un proceso en términos de estabilización. – Sustento teórico desde la disciplina de la restauración y otras relacionadas. – Viabilidad de acuerdo a la cantidad de documentos y de los recursos disponibles. – Definición de casos tanto generales como particulares. A partir de estas cuatro preguntas, hemos de­ terminado los procesos que se realizan como parte de las funciones del área de estabiliza­ ción y su nivel de aplicación, los cuales descri­ biré a continuación: MEMORIA 51 ENTRE PAPELES
Traslado Desinsectación Diagnóstico Limpieza mecánica Aspirado Fumigación Restauración Registro fotográfico Embalaje Almacenamiento
General Particular General
El primer proceso al que se somete el mate­ rial documental es la desinsectación. Cada vez que se traslada material desde el archivo a la sede alterna, en donde se lleva a cabo el traba­ jo de estabilización y organización, se resguar­ da en una bodega y se fumiga. Después, aún en bodega, se realiza un aspirado superficial de los legajos y de los libros, para ello se em­ plean aspiradoras con filtro de agua y cepillos pon pelo suave que permiten aspirar a pro­ fundidad sin romper el papel. Posteriormente, los documentos en el área de organización reciben una primera clasifi­ cación y ordenación. De allí son remitidos al área de estabi­lización en donde se colocarán en cajas ag-12. Para estabilizar los documentos son funda­ mentales la limpieza y la fumigación (elimina­ ción o desactivación de esporas), éstas se en­ tienden no como acciones únicas, sino como procesos que conllevan una metodología. La limpieza se realiza de la siguiente manera: – Se efectúa hoja por hoja con brocha. – Se aspira en forma puntual en donde se presenta concreción por hongo (mice­ lios) utilizando una boquilla apropiada. – Se remueven con goma Mars Plastic® los restos de esporas después de aspirar. – Se desdoblan los documentos mecáni­ camente mediante el uso de espátulas y plegaderas. 52 MEMORIA ENTRE PAPELES
– Se elimina el material metálico corroído empleando espátulas y pinzas. – Se colocan bandas de papel para separar y mantener en orden los documentos a los que se retiraron elementos metálicos, tam­ bién a aquellos que tienen la costura rota. – Para documentos: se hace cambio de guardas de primer nivel. – Para libros: se limpia el interior y exterior con brocha, después la cartera eligiendo un método de acuerdo al material del que esté hecha. Algunos expedientes presentan fotografías uni­ das a los documentos ya sea con adhesivo, cos­ tura, clips, grapas, alfileres (generalmente oxi­ dados) o simplemente sueltas. Éstos requieren: – Limpieza con brocha de pelo suave en ambos lados de la fotografía. – Remoción de manchas de corrosión o mugre que presente el soporte con polvo de goma Mars Plastic®. – Las fotografías con un mayor grado de deterioro (ataque fúngico) tienen una intervención por separado y posterior­ mente se restituyen al expediente corres­ pondiente. De acuerdo a las características de la docu­ mentación, atendiendo al grado de afectación y al tipo de tinta empleada en el documento, se lleva a cabo un proceso de fumigación. – La fumigación puntual o individual se emplea para documentos en relativo buen estado con huellas de esporas o afectación muy localizada. Ésta se usa preferentemente en documentos escritos con tintas ferrogálicas que se busca no humedecer. – En caso de evidencia generalizada de mi­ croorganismos, es decir, hojas con mice­ lios, manchas y fragilidad por encima del
60% y otras pruebas de que el documento estuvo en contacto con una fuente de humedad, como desvanecimiento, corri­ miento de tinas y deformación del papel, la fumiga­ción se realiza en una cámara que actúa mediante nebulización del fu­ migante controlando los índices de hume­ dad y temperatura. – Estos mismos parámetros son aplicables a cuerpos de libro y encuadernaciones. – Cuando se trata de hojas sueltas que requieren fumigación, se hace una fo­ liación previa del expediente con lápiz y números pequeños en la esquina in­ ferior izquierda de la hoja para asegurar no perder el orden del expediente. La mayor parte del personal está dedicado a los procesos de limpieza y fumigación, esto hace inevitable que vivamos en una nube de ácaros, hongos y bacterias. Al respecto, ha sido fundamental designar el espacio como área contaminada y comportarnos dentro de él en consecuencia, generando una concientización sobre los riesgos a la salud en caso de no cum­ plir con las acciones de seguridad, establecien­ do rutinas de higiene y desinfección del área de trabajo. Asimismo, se ha procurado dar al per­ sonal el equipo de protección más adecuado de acuerdo al riesgo laboral al que está expuesto. Al estar rodeados de tantos documentos que parecen ser relevantes nos preguntamos: ¿a qué darle un tratamiento especial? Es ne­ cesario jerarquizar y discernir entre lo que resulta importante o irrelevante intervenir dentro del universo que constituye un archi­ vo, selección fundamental para enfocar los recursos en forma eficiente. En tal asunto, ha sido de gran valor el trabajo interdisciplina­ rio, hemos podido tomar decisiones con base en principios de archivística, fundamentados en la evaluación del contenido, relevancia his­ tórica, singu­laridad del documento, siempre en relación a su contexto dentro del archivo MEMORIA 53 ENTRE PAPELES
al que pertenece; este procedimiento ha faci­ litado y dado firmeza a la toma de decisiones. Hemos creado tres categorías: “material relevante” para intervenir en este proyecto, material que se designa para “intervención fu­ tura” y “material que se sugiere dar de baja”. Con la indicación de intervención futura se separarán aquellos documentos que tengan un grado de deterioro avanzado pero cuya in­ formación sea relevante y posible de recuperar mediante procesos de restauración. Se almace­ narán en cajas ag-12 indicando el fondo, la sección, serie y año al que corresponden. Aquellos documentos que por su deterioro sean ilegibles, se trate de formatos en blanco, repetidos o en mal estado se guardan en ca­ jas ag-12 adecuadamente señaladas para su identificación, esperando que las autoridades competentes (Dirección del Archivo, Contra­ loría y Patrimonio del Estado) realicen el pro­ ceso de depuración. En relación a lo que se considera “mate­ rial relevante”, trabajamos a partir del cuadro clasificador que ha elaborado el equipo de or­ ganización como resultado del estudio de la estructura del archivo. En éste hemos defini­ do cuáles son las secciones, series y subseries dentro de cada fondo a las que se les aplicará otros procesos de intervención, además de la limpieza y fumigación; tales como refuerzos y laminados. Dicha jerarquización, tiene desde 54 MEMORIA ENTRE PAPELES
luego un sesgo o una perspectiva en particular, podría haber otras, pero otorga uniformidad a nuestro trabajo. Por otro lado, desde la perspectiva del res­ taurador, se pone en consideración si el grado de deterioro de los documentos permite su in­ tervención de acuerdo a los recursos físicos y tiempos del proyecto. La intervención de libros constituye un pro­ ceso especial que se realiza aparte, ya que por cuestiones de cantidad e importancia dentro del agpeeo, los libros se trabajan a un nivel que supera la estabilización. Los libros del siglo xix de formato oficio forman un corpus de 6 000 volúmenes y los de gran formato están constituidos por 300. En este material se realizan procesos de interven­ ción a nivel de restauración. El registro fotográfico del material es otra de las acciones dentro del área de estabiliza­ ción, su importancia radica en la posibilidad de dejar testimonio del trabajo que nos ocu­ pa. La revisión general es un momento ideal en el que se identifican documentos únicos y relevantes, el registro es una garantía de su existencia en el archivo. Asimismo, se ha estipulado la forma de embalaje para cada tipo de documento des­ pués de su intervención. Por ejemplo, los ex­ pedientes se protegen en guardas de primer nivel; para las fotografías se elaboran guardas
de Mylar, un material transparente que permi­ te conservarlas y protegerlas, al mismo tiem­ po que las aisla dentro del expediente al que pertenecen; para los libros de gran formato se elaboran cajas de polipropileno. Después de la estabilización, los documen­ tos vuelven al área de organización en donde nuestros compañeros realizan una última in­ tegración y resguardo. Al finalizar, el material protegido en cajas se traslada a una bodega provisional en donde realizamos acciones de conservación preventi­ va para asegurar que las condiciones de alma­ cenamiento sean las adecuadas. Se ha efectuado una medición de la canti­ dad de documentos que pueden estabilizarse por mes. Si bien se partió de un cálculo ideal, solamente a partir de la experiencia de trabajo sobre la documentación hemos podido tener un conocimiento real sobre la problemática del archivo y, al paso de los meses, hemos logrado hacer eficiente el flujo de los procesos de es­ tabilización hasta obtener un ritmo de trabajo constante, a partir del cual se plantea cuál es el avance factible. Para poder corroborar el cum­ plimiento de las metas, cada persona lleva el registro de su trabajo en una bitácora diaria. Cuando se trata de expedientes, se ha toma­ do como unidad de medida una caja de archi­ vo ag-12. El contabilizar por cajas nos permite hacer la conversión a metros lineales y saber el espacio que ocupará esta documentación al almacenarse, de ello se derivan otros cálculos importantes para su posterior conservació: es­ pacio de almacenamiento necesario y metros lineales de estantería, entre otros aspectos. En nuestro proyecto la capacitación ha sido una pieza clave. Consideramos que es una inversión dedicar tiempo a esta labor pues de ello dependerá que tengamos, resul­ tados satisfactorios. Se están formado 22 per­ sonas en las diferentes labores dentro del área de estabilización, tanto las que tienen que ver en los procesos sobre documentos, como en
las labores de desinfección y ordenamiento del área de trabajo cuya labor, dada la natura­ leza del trabajo, es de gran relevancia. A manera de conclusión, podemos decir que la valoración de los documentos es el pri­ mer paso para su preservación, y que los pro­ cesos de organización y estabilización están encaminados en última instancia a ello. En términos de planificación lo que se ha logrado como área de estabilización es deter­ minar los objetivos de la intervención en re­ lación a los parámetros de tiempo de trabajo disponible, cantidad de documentación y es­ tado de conservación. Conocer la problemá­ tica y los recursos con los que se cuenta es fundamental para crear un plan de trabajo. Asimismo, se han definido lineamientos acerca de los procesos a realizar y se han elabo­ rado protocolos para cada intervención, bus­ cando la eficiencia en el uso del tiempo y la efectividad. Como en todo proyecto, en éste se trabaja con metas, para obtener resultados hay que construir instrumentos de medición y plantear objetivos asequibles. El rescate patrimonial requiere planeación, trabajo en equipo e interdisciplinario; es ne­ cesario atender aspectos técnicos y humanos. Por ello, la función del conservador es tanto de un especialista en preservación documen­ tal como de un gestor de recursos. MEMORIA 55 ENTRE PAPELES
Un parque que protegerá la
a solución al tema de la arquitectura nunca es exacta ni tampoco es única. No tiene perdón equivocarse en la resolu­ ción de un problema funcional. Por supuesto, la arquitectura nace para funcionar, la tecnolo­ gía así lo permite y la lógica lo favorece.
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Pero el aspecto funcional no es siempre suficiente, al arquitecto se le pide que además sea capaz de “emocionar”. Utilizar ésta palabra es un riesgo que estamos dispuestos a llevar. Emoción es la brújula que nos ha guiado y entendemos que sólo las arquitecturas
emocionantes han sido capaces de trascender más allá de la funcionalidad que les dio origen. El arquitecto maneja formas y mueve volú­ menes, que sin duda impactan en los usuarios directos o indirectos, y con su acción, provo­ ca, admiración o repugnancia. Un archivo es un contenedor de documen­ tos en donde se analizan y conservan los testi­ gos de la historia. Intentaremos explicar como entendemos la funcionalidad del Archivo General del Po­ der Ejecutivo del Estado de Oaxaca (agpeeo) para provocar la emotividad en sus usuarios. El objetivo del proyecto arquitectónico será crear un edificio para albergar, conser­ var y proteger el enorme patrimonio docu­ mental: 16 km lineales de estanterías de la
historia de Oaxaca. Por tanto, la trama de los documentos marcará sus necesidades ar­ quitectónicas. El material debe llegar a las bodegas tras un control complejo, analizarse, seleccionar­ se, estabilizarse y organizarse, para ser catalo­ gado tras su debida restauración. Todas estas manipulaciones requieren de tareas especiali­ zadas, cuyas necesidades deben ser satisfechas dentro de la construcción. El proyecto también contempla un área para que los estudiosos puedan consultar e investigar en estos archivos. El Gobierno del Estado de Oaxaca ofrece el terreno del Parque las Canteras para ubi­ car el nuevo edificio. Este hecho enriquece la escena y el reto arquitectónico se vuelve más MEMORIA 57 ENTRE PAPELES
trascendente. Este parque debe beneficiar a sus visitantes y a la cultura que se resguarda en el archivo. La trama pública se entremezcla rá en el interior del edificio, accesos al auditorio, aulas, bibliotecas, exposiciones y cafetería, sin mezclar ni interferir en el mundo de la organi­ zación y restauración. El investigador ese personaje especial que se sumerge en los documentos del pasado para redescubrir el presente, que se asesora de los archivistas, que necesita un material en condi­ ciones óptimas de consulta, silencio y buena luz; a su callada labor hemos querido honrar con la sala especial de los inves­tigadores. Como un recorrido más, el visitante atra­ vesará el archivo sin interrumpir en sus activi­ dades cotidianas, en una secuencia de patios justificada por la presencia de árboles en dis­ tintos niveles. La arquitectura siempre muestra la cara de ida y la de retorno, dualidad que se debe ma­ nifestar con justicia. 58 MEMORIA ENTRE PAPELES
Oaxaca es un estado que nos enseña la importancia de la arquitectura muraría y del claroscuro en la secuencia de patios, es una arquitectura sabia con la climatología que se funde con la vegetación permitiendo trans­ parencias. El edificio estará construido en muros de concreto aparente, del color de las tierras de la Mixteca, impregnado por el color de revocos de morteros de cal acabados en estucos. La singularidad del parque es lo que nace de sus entrañas: de él salió la cantera verde que se usó para la construcción de la ciudad de Oaxaca. Percibimos cómo la extracción de la piedra ha aflorado la acumulación del agua, cómo la piedra y el agua tienen derecho a ma­ nifestarse con toda su fuerza. No puede ser un jardín cualquiera, la oquedad construyó Oaxa­ ca y de alguna forma la piedra en su apariencia primitiva debe mostrarse. Aquí se mezclarán el sentimiento de gene­ rosidad del parque y la deuda de la ciudad, quizá exista una justicia que haya inclinado la balanza para que se beneficie del asentamien­ to de su historia. El proyecto contempla una vialidad que permita recorrer el parque sin angustias y sin esfuerzo, que nos deje bajar al agua sin que sea un riesgo. Deseamos que el visitante se en­ cuentre en el punto de partida tras recorrer en bicicleta o andando un camino largo que le muestre la totalidad del parque. El objetivo es recuperar la esencia de un lugar que es agua y roca. Esto nos obliga a unir las pozas y canalizar las aguas. Como consecuencia de estas obras, obtendremos un volumen considerable de tierras, las cuales ha­ brá que mover y transportar, así que optamos por crear una colina artificial, configurando un nuevo y alto punto de vista que aparta el ruido y la contaminación de la frontera sur. Esta colina es también una puerta de acceso, será especial y marcará la singularidad de un parque diferente, un parque con memoria.
Las nuevas instalaciones para el depor­ te se asentarán sobre un plano elevado que busca unirse al actual circuito, se pretende ampliar con canchas deportivas que, bajo su nivel alberguen cisternas y bodegas necesarias para su optimo uso. En la base se utilizarán los prefabricados del desmontaje del viejo es­ tadio de futbol. El espacio del antiguo pasto de futbol se llenará de árboles, de líneas de agua que en su movimiento crearán fuentes, arroparán al recinto ferial, a los juegos de niños y darán re­ presentatividad al nuevo quiosco de la música. A un lado de las canchas existe un plano inclinado, que canaliza el escurrimiento de las aguas de lluvia y alimenta a las pozas, en don­ de dará inicio un recorrido que termina en el archivo y el espacio lúdico para un auditorio abierto de gran volumen. La capacidad de aporte de agua de una superficie de 13.5 hectáreas es un potencial que se debe aprovechar. Por tanto se plantea todo un sistema de captación pluvial median­ te drenajes, pozos de filtrajes y canalizaciones para que el máximo de agua llegue limpia a su destino final de la poza sur, que actuará como reserva reguladora de la del norte, incapaz de autosatisfacerse, y que se convertirá en un jar­ dín de plantas acuáticas. Una intervención como la que emprende­ remos genera nuevos espacios verdes. Debe llevar en cada una de sus partes una voluntad clara de trascender en el trazo de sus jardines y será objeto especial de esta actuación dejar las plantaciones adecuadas para las generacio­ nes venideras. Con una carga emocional intensa, en la que el espacio ha sido analizado minuciosa­ mente, se recupera para la ciudad un parque con personalidad única y propia que protege y es protegido por la historia del estado de Oaxaca, donde se suman la voluntad del Go­ bierno estatal, con el empuje y fuerza de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca.
Intenciones generales de la intervención: – Construir un edificio ex profeso para con­ servar los archivos históricos de Oaxaca. – Protagonizar la piedra de la cantera. – Aumentar al máximo su capacidad como contendor de agua. – Ampliar los espacios verdes. – Establecer y equipar un área significativa para el deporte. – Establecer una red vial que recorra el parque en su totalidad sin pendientes acentuadas. – Brindar un equipamiento cultural para el parque. – Generar un recinto protegido de ruidos. – Resolver la falta de estacionamiento. MEMORIA 59 ENTRE PAPELES
Memoria entre papeles #2
Memoria Entre Papeles #2 Archivo del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca
adabimexico

References: Artículo 79
 Artículo 79
 Artículo 79
 Artículo 19
 resolución 
 Artículo 18
 resolución 
 resolución 
 Artículo 27
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 Artículo 27