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Timestamp: 2017-10-18 05:30:42+00:00

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Enfermeros, por Carlos Tardío: agosto 2015
AL MENOS, NO ME NEGARÁN, A LAS COSAS LES LLAMABAN POR SU NOMBRE: “AUXILIAR DE LA MEDICINA”.
Recuerden: esto es lo que dispone la (actual) Ley de Garantías y Uso Racional de Medicamentos y productos sanitarios.
El segundo párrafo del artículo 79 (el anterior 77), dice:
“Sin perjuicio de lo anterior, los enfermeros de forma autónoma, podrán indicar, usar y autorizar la dispensación de todos aquellos medicamentos no sujetos a prescripción médica y los productos sanitarios relacionados con su ejercicio profesional, mediante la correspondiente orden de dispensación. Los fisioterapeutas también podrán indicar, usar y autorizar, de forma autónoma, la dispensación de medicamentos no sujetos a prescripción médica y de productos sanitarios relacionados con el ejercicio de su profesión, mediante orden de dispensación”.
Ese sin perjuicio de lo anterior se refiere a las tres Profesiones sanitarias reguladas (como la nuestra), a las cuales la Ley –dice- les “faculta” para instaurar medicamentos sujetos a prescripción “médica” ¡Bueno!, médica, odontológica o podológica, que tanto da para el legislador.
Sí, ¡vale!, leído así parece que nos estaba “facultando” para ordenar la dispensación de medicamentos, de esos que cualquiera puede adquirir sin necesidad ni de requisitos de clase alguna ni de ser considerada “Profesión Sanitaria regulada”, que exige la Directiva 2011/24.
Los Enfermeros estamos catalogados por debajo del criterio de cualquier ciudadano, por cuanto que ninguna Ley puede obligar a los ciudadanos decidir sobre qué debe tomar, en uso de su derecho a la integridad física.
El siguiente párrafo de la Ley del medicamento es un poco “más fino”, ya que su pretensión es sustituir –por eso de las formas, que queda más fino- aquello que se escribiera en el año 1,973, cuando la titulación exigible para ejercer tenía la consideración de formación profesional. Es decir, que de nada ha servido que otra Ley, la específica, nos considere “Profesión regulada”. Dice así ese párrafo tercero:
“El Gobierno regulará la indicación, uso y autorización de dispensación de determinados medicamentos sujetos a prescripción médica por los enfermeros, en el marco de los principios de la atención integral de salud y para la continuidad asistencial, mediante la aplicación de protocolos y guías de práctica clínica y asistencial, de elaboración conjunta, acordados con las organizaciones colegiales de médicos y enfermeros y validados por la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad”.
¡QUÉ BIEN! PERO, NUESTRO GOZO EN UN POZO.
Veamos ahora si encontramos diferencia entre la redacción contenida en aquel Estatuto del año 1.973 con la redacción que acabamos de transcribir.
Dispuso aquel Estatuto, entre otras lindeces, lo siguiente:
“Las obligaciones generales del personal Auxiliar Sanitario titulado y de las Auxiliares de Enfermería en relación con sus actividades profesionales respectivas se refieren fundamentalmente a los aspectos siguientes: Higiene personal y el cuidado físico del paciente. Pruebas diagnósticas y medidas terapéuticas en que ayuden al Médico o que efectúen bajo su dirección.
¡HOMBRE!, NOS QUEDABA LA OPCIÓN DE PODER INTERPRETAR QUÉ LE INTERESARÍA AL MÉDICO.
¿NO LES PARECE QUE ESTÁBAMOS ANTES MEJOR QUE AHORA? Y, PUESTOS A RETROCEDER EN EL TIEMPO, ME QUEDO CON LO REGULADO EN AQUEL REAL DECRETO DE 1.888:
Art. 3.º Los Practicantes podrán servir además de Ayudantes en las grandes oraciones que ejecuten aquellos Profesores, en las curas de los operados y en el uso y aplicación de los remedios que dispongan para los enfermos que dejen á su cuidado en el tiempo intermedio de sus visitas.
Art. 4.º En ningún caso podrán desempeñar las funciones propias de los Doctores ó Licenciados de, la Facultad de Medicina.
TODOS CONTRA LA PROFESIÓN ENFERMERO, PARTICULARMENTE LO DE NUESTRA ESPECIE.
Indicación, uso y autorizar … es hacia donde nos quieren redirigir.
Recordemos algo básico: El Tribunal Supremo es el máximo intérprete de la Ley, de acuerdo con el artículo 117 de la Constitución. Y como máximo intérprete de la Ley eso es lo que ha hecho con el Decreto de Baleares: fallar que para poder indicar, usar y autorizar la dispensación de medicamentos (no sujetos) y productos sanitarios, los Enfermeros deben ser acreditados.
Y no hace falta mucha más formación para “entender” que el Tribunal Supremo se ha limitado a reproducir lo que dice la Ley: que se precisa acreditación del Ministerio.
El Tribunal Supremo no se ha cuestionado –esa no es su función- analizar si el contenido de la Ley de Garantías y Uso Racional de medicamentos y productos sanitarios es conforme a la Constitución –que no lo es-, puesto que esa función corresponde al Tribunal Constitucional.
SE PUSIERON TODOS DE ACUERDO, ¡TODOS!
Se nos dijo que todos los Grupos Políticos aprobaron por unanimidad el contenido del (entonces) artículo 77.1 de la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios. Es decir: todos los Grupos coincidieron que el Enfermero no está “facultado” para prescribir medicamentos y productos sanitarios dentro del ámbito de sus competencias.
ALLÍ SE DEMOSTRÓ EL NIVEL DE LOS POLÍTICOS.
Allí, en aquel momento, se nos demostró qué pensaron aquellos políticos de diciembre de 2.009, encabezados por la señora Conchita Tarruellas, Enfermera, y la Médico del Psoe Pilar Grande.
Estas dos señoras fueron quienes nos dijeron que no estamos facultados para prescribir. Aceptaron que sólo podríamos indicar, usar y autorizar la dispensación de aquellos “medicamentos no sujetos a prescripción”, y, también, productos sanitarios, entendiendo por tales Gasas, Pañales, Esparadrapo y cosas de esas. No pasó por sus mentes que también reciben esa denominación material mucho más complejo; pero esas son sus luces, aquellas que “cegaron” a todos los Parlamentarios, que se identificaron con la propuesta.
LO CIERTO ES QUE NOS HAN DESACREDITADO.
Lo preocupante de la redacción del contenido de ese artículo 77.1 (hoy, 79.1) de la Ley del medicamento, es que nos han desacreditado, rebajado de categoría: ya no somos personal “facultativo”; es decir, han vuelto al título de aquel Estatuto de 1.973, “Personal Sanitario no facultativo” ¿Les suena?
Y es ahí donde nos han situado, la Enfermera, Conchita, de CiU, y la Médico del Psoe, Pilar Grande, aplaudidas por el resto de los Grupos de las Cámaras.
Lo peor de todo esto es que, además, debían conocer que Andalucía había aprobado y publicado un Decreto que contenía la misma redacción, pero bien es cierto que lo hizo sin Ley del medicamento, que se aprueba cinco meses después.
A día de hoy, el debate no se centra en exigir que nos sitúen en ese primer párrafo del artículo 79.1; antes al contrario: nos han re-dirigido a ese proyecto de Real Decreto en el que únicamente se está cuestionando el/los cursillito/s ¡Lástima!, porque ese no es el fondo del asunto.
EL FONDO DEL ASUNTO ESTÁ EN REDEFINIR EL CONTENIDO DEL ARTÍCULO 79.1.
Y ese debe ser el objeto de la Profesión, si es que encontramos a personas convencidas de ello.
No es posible que, existiendo como existe, el concepto “RECETA”, definido en la Directiva 2011/24/UE, España lo ignore. También ignoró el Gobierno del Psoe el concepto de Asegurado y, sin embargo, el Gobierno del PP lo re-descubrió y lo publicó en aquel Real Decreto-ley 16/2012
En definitiva, la definición de Receta es, según la Directiva 2011/24/UE es el siguiente:
Y como la Profesión es Sanitaria y regulada, además de titulada y colegiada, el Gobierno está obligado a modificar el contenido del artículo 79.1 de la Ley del medicamento, acatando lo dispuesto en esa Directiva.
Distinto será qué Profesiones Sanitarias reguladas, de las previstas en la Ley de ordenación de las Profesiones sanitarias, están (estén) o no “AUTORIZADAS” –que no facultadas- para prescribir medicamentos y productos sanitarios, que también están definidos en esa misma Directiva.
Publicado por Carlos Tardío Cordón en 12:44
Real Decreto de 16 de noviembre de 1888, aprobando el Reglamento para las carreras de Practicantes y Matronas.
Artículo 1.º La profesión auxiliar de la Medicina, creada con el título de Practicantes, en virtud de lo establecido en el artículo 40 de la ley de Instrucción pública, de 9 de Septiembre de 1857, habilita para el ejercicio de las pequeñas operaciones comprendidas bajo el nombre de Cirugía menor.
Decreto 2319/1960, de 17 de noviembre.
Articulo primero.- Los Ayudantes Técnicos Sanitarios, así como los Auxiliares Sanitarios con títulos de Practicante, Matrona o Enfermera obtenidos con arreglo a la legislación anterior al Decreto de 4 de diciembre de 1.953, podrán ejercer sus funciones tanto en centros oficiales,, instituciones sanitarias, sanatorios y clínicas públicas o privadas como en trabajo profesional libre, siempre que su actuación se realice BAJO LA DIRECCIÓN O INDICACIÓN de un médico y que se hallen inscritos en los respectivos Colegios Oficiales”.
Real Decreto legislativo 1/2015, de 24 de julio.
¿Alguien encuentra alguna diferencia entre aquel Real Decreto de 1.888, o el Decreto de 1.960, respecto a lo que se ha escrito a día de hoy en esta Ley del medicamento?
RECUERDEN: tenemos que ser acreditados, es decir, bajo la dirección o indicación de un médico. Y otro recuerdo: en ninguno de los dos Reglamentos aparece la figura del Podólogo, puesto que es una deriva de aquel Practicante y posterior A.T.S.
REFLEXIÓN.- Yo sí la encuentro: antes con que lo indicaran era suficiente. Se programaba el trabajo prescrito y con PLENA AUTONOMÍA TÉCNICA Y CIENTÍFICA resolvíamos todos los problemas, incluida la Cirugía menor.

References: artículo 79
 REAL DECRETO 
 artículo 117
 artículo 77
 artículo 77
 artículo 79
 Real Decreto 
 ARTÍCULO 79
 artículo 79

Real Decreto 

Artículo 1
 artículo 40

Real Decreto 
 Real Decreto