Source: https://www.derechoynormas.com/2007/03/
Timestamp: 2020-08-04 23:07:32+00:00

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Del derecho y las normas: marzo 2007
Publicado por David Maeztu a las 10:45 11 comentarios Vínculos
A raíz de una entrada reciente de este mismo sitio, se ha planteado en los comentarios lo que sucede con la comida que se introduce de fuera de un cine. ¿Es legal que no nos dejen introducirla? y si es así, ¿qué requisitos deben cumplirse?.
La entrada a recintos cerrados, con carácter general, se regula en el Real Decreto 2816/82 de 27 de agosto, Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas.
El artículo 59 establece que:
Como se ve, en la línea de lo que Andy Ramos comentaba, la empresa puede imponer los requisitos que estime para el acceso al espectáculo, reservarse el derecho de admisión, pero debe poner carteles bien visibles en los lugares de acceso, o en su publicidad haciendo constar claramente sus requisitos. En esta línea la Sentencia del Tribunal Supremo de 21-4-1994, que recoge lo dictado por el Tribunal Constitucional en Sentencia 73/1985 de 17 de julio de 1985:
"se trata de una decisión adoptada por terceros particulares, sobre la base de suposiciones fundadas de las que no cabe decir que por sí misma vulnere el principio de igualad, ya que constituye una actividad protectora de los intereses de la propia entidad privada"
Es decir se reconoce la capcidad de la empresa para velar por sus propios intereses, aunque el supuesto de hecho de las anteriores sentencias verse sobre el acceso a un casino, por supuestas trampas en el caso del TC y a un salón de baile por ir, supuestamente, bebido en el caso de la sentencia del TS, puede extrapolarse la reflexión al caso del cine.
Sin embargo hay que atender a lo que las diferentes Comunidades Autónomas puedan disponer sobre la materia. Así en lo que a mi me toca, La Rioja, la Ley 4/2000,de 25 de octubre,de espectáculos públicos y actividades recreativas de la Rioja contiene algunas previsiones que matizan o complementan lo anterior.
Esta ley desarrolla el Real Decreto 2816/82 y exige que esté disponible en un lugar visible y legible una lista de precios y las condiciones de admisión (art. 22 d). Y además es derecho del público conocer a la entrada del espectáculo las condiciones de admisión (art. 24 d) y es su obligación cumplir con las condiciones de acceso establecidos con caracter general por la empresa y dados a conocer mediante carteles visibles colocados en los lugares de acceso. (art. 25 d)
Por lo tanto en las puertas de acceso debe figurar la prohibición de entrar comida del exterior (y también elementos de reproducción del sonido y la imagen, no bastando que ello se haga en la pantalla de proyección), pero además, y vistos los abusos que se comenten, sería razonable que al igual que los restaurantes se ponga la lista de precios de los alimentos y bebidas en el exterior.
Sin todos estos requisitos, que son obligaciones para los empresarios, no pueden evitar que entremos con alimentos del exterior al recinto, de otro modo incumplirían la norma y se vulneraría nuestro derecho a la información y libre determinación de nuestra voluntad a la hora de decidir entrar o no en la sala.
El caso de la Ley Asturiana 8/2002 de 21 de octubre, artículo 29.4, es más claro ya que establece que:
"En los espectáculos públicos contenidos en el apartado A) de la D.T. 3ª de esta Ley25 se garantizará a los consumidores y usuarios el derecho a elegir los productos que deseen consumir y dónde adquirirlos, siempre y cuando durante el espectáculo se permita el consumo de los mismos"
También es clara la norma andaluza pero en sentido contrario, Decreto de la consejería de Gobernación de 28 de enero de 2003:
Art. 7.2 "[...] el organizador del espectáculo público o de la actividad recreativa y, en su caso, el titular del establecimiento público podrán establecer condiciones específicas de admisión y de permanencia en el mismo, exigibles sin distinción a todos los usuarios, basadas exclusivamente en los siguientes motivos tasados:"
"7.2 c) Las que impidan el acceso de personas que porten comidas o bebidas para ser consumidas en el interior de establecimientos de hostelería y esparcimiento."
"7.2 g) Las establecidas por los titulares de los establecimientos de hostelería y esparcimiento, que exijan la consumición de los bienes o servicios prestados por el propio establecimiento para utilizar sus instalaciones o elementos del mobiliario”.
Así habrá que estar a lo que se diga en cada Comunidad Autónoma.
El enfoque del problema se ha dado desde el derecho de admisión y generalmente en los juicios desde la competencia desleal y la libertad de empresa.
El mejor estudio (pdf) sobre la cuestión que he encontrado en internet, del profesor del Instituto de Empresa Francisco Marcos, defiende que la limitación de acceso a las salas debe realizarse sobre la base de la libertad de empresa y no sobre la base del derecho de admisión y ello porque el derecho de admisión debe reducirse a supuestos excepcionales, cuya finalidad sea el mantenimimiento del orden público, razones de convivencia, molestias al resto de usuarios, etc. y que dificilmente se pueden justificar si esos mismos productos se venden en el interior del cine. (Art. 20 Ley de La Rioja)
Queda claro en mi opinión que podemos entrar alimentos del exterior siempre y cuando no nos avisen cumpliendo lo que dice la norma, en La Rioja, en Asturias será perfectamente legal y en Andalucía de ninguna manera si lo establece la empresa, que en cualquier caso lo debe anunciar debidamente. Así cada comunidad autónoma dará una respuesta adecuada. No hay una respuesta única.
El argumento de la libertad de empresa y que no son condiciones abusivas puede compartirse en el cine, pero no en lugares donde el número de horas a permanecer y los precios desproporcionados no permiten elegir entre comer o no comer.
Publicado por David Maeztu a las 14:33 20 comentarios Vínculos
Etiquetas: Consumidores, Derecho, ética, leyes
Publicado por David Maeztu a las 20:05 3 comentarios Vínculos
Hay una cosa que me molesta sobre manera cuando voy al cine y son los avisos previos sobre lo mal que está robar al cine. Y me molesta por dos cuestiones:
1- Hace que la pelicula empiece más tarde.
2- Casi todo lo que pone es falso.
Todos somos conscientes de los problemas que se originan por la distribución de contenidos, películas y discos entre otros, sin autorización de los titulares de derechos de autor, el popular “top manta”. Fundamentalmente el problema viene por que se recauda menos y, en consecuencia, se invierte menos, la ecuación es bien sencilla y todos somos capaces de comprenderla, al final perdemos todos (o eso dicen).
Ahora bien, existen normas que protegen los derechos de los autores, en particular en España la Ley de Propiedad Intelectual, que tratan de asegurarles a los intervinientes en el mercado de la cultura un sustento con el que procurarse la satisfacción de sus necesidades.
La industria de los contenidos, especialmente de aquellos que se pueden reproducir digitalmente sin dificultad, está en plena campaña de concienciación contra el mal llamado problema de la “piratería”. Colabora activamente en esa campaña el Ministerio de Cultura, como tiene que ser. Es correcto que se luche por exigir el respeto de todos los derechos y si la ley otorga un derecho a alguien el Estado debe estar ahí para permitir a su titular su goce pleno.
Pero a todos, no sólo a una parte de la ecuación. Si se reconoce el derecho a la copia privada (para mí un derecho), el estado tiene que protegerme cuando quiera ejercerlo.
En relación con esto al inicio de las proyecciones en los cines, encontramos avisos que nos informan de la ilegalidad de tener dentro de la sala dispositivos de grabación, y que si nos “pillan” con ellos podremos ser expulsados o incluso denunciados a la policía y castigados con penas de prisión, creando un clima propio de película de terror.
Pues bien, debe informarse al sufrido espectador que paga religiosamente su entrada, que con la ley en la mano, el Real Decreto Legislativo 1/1996 de 12 de abril por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, existe el derecho a reproducir las obras divulgas, reconocido en el artículo 31 y cuyo contenido es el siguiente:
“Reproducciones provisionales y copia privada.:
2. No necesita autorización del autor la reproducción, en cualquier soporte, de obras ya divulgadas cuando se lleve a cabo por una persona física para su uso privado a partir de obras a las que haya accedido legalmente y la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa”
Aclarar que la propia ley establece que reproducir es:
“Se entiende por reproducción la fijación directa o indirecta, provisional o permanente, por cualquier medio y en cualquier forma, de toda la obra o de parte de ella, que permita su comunicación o la obtención de copias.” (Artículo 18)
Por lo tanto, podemos acudir al cine, cámara en mano y grabar la película para poder verla (con espantosa calidad, cierto es) en nuestra casa y poder repetir las mejores jugadas de la misma, sin que puedan expulsarnos de la sala solo por ese hecho, que es el ejercicio de un derecho legalmente reconocido, tan respetable como el suyo a cobrarnos la entrada por ver la película.
Claro que el ejercicio de éste presenta límites, que en su vertiente mas grave podrían acarrear penas de prisión, a saber:
- El uso que demos a la copia debe ser privado, es decir para nuestro consumo en casa o de nuestro entorno más cercano.
- No debe usarse colectivamente, como por ejemplo en videos comunitarios o establecimientos públicos, etc.
- Y por último, no podremos venderla ni alquilarla, ni obtener beneficios de la grabación. Es sólo en el caso de que utilicemos las grabaciones para su venta posterior cuando entrará en juego el Código Penal, la mayor de las amenazas que nos muestran en pantalla, con penas de hasta 2 años de prisión.
Cumpliendo las limitaciones aquí referidas, no pueden exigirnos responsabilidad por la grabación de la película con nuestra videocámara, por mucho que pretendan meternos miedo a los legítimos consumidores, titulares de derechos, algo que, con frecuencia, los productores olvidan.
Hay que considerar que he accedido legalmente a la obra, he pagado la entrada, que está divulgada por que estamos en el cine y se ha hecho publicamente accesible y mi video cámara es un medio de reproducción, por lo tanto no he hecho nada que impida que reproduzca la película, excepto su miedo a que posteriormente haga con ella algo no permitido, lo que es una presunción no legal sino de una parte, algo que carece de validez jurídica alguna y que no debería impedir el ejercicio de un derecho.
¿Puede el dueño del cine decidir si entramos con una cámara? Pues es su recinto, pero está abierto al público y la cámara es para hacer efectivo un derecho así que eso no debería suponerle problema alguno. Algunas resoluciones ya les han hecho cambiar de política respecto de la entrada de comida del exterior.
Al menos queridos lectores, sepan cuando vayan al cine que les mienten, que no se vulnera la propiedad intelectual por grabar en el cine, tal vez se vulneren más derechos al pagar lo mismo en todos los cines y por todas las películas. Y no sería malo que algún organismo se pusiera a investigarlo.
Publicado por David Maeztu a las 19:02 30 comentarios Vínculos
Etiquetas: Consumidores, Derecho, LPI, Propiedad Intelectual
Publicado por David Maeztu a las 18:53 5 comentarios Vínculos
Me deja intrigado el reproche que hace D. José Antonio Millán y su denuncia del abuso que una institución como la Biblioteca Nacional de España, dirigida por la escritora Rosa Regás, hace del Dominio Público.
La Biblioteca Nacional debería ser la primera institución de este país en controlar qué obras pasan al Dominio Público y ponerlas en libertad a través de internet, pero sin ningún tipo de atribución de derechos. Pero, ¿que derechos se atribuye la Biblioteca al poner un "Todos los derechos reservados" sobre las obras en Dominio Público que hace accesibles a través de internet?
Parece claro que no se les puede considerar editores, así que las únicas vías para el reconocimiento de algún derecho serían bien la consideración como base de datos, que estaría protegida pero en nada limita la reproducción de las obras pues el objeto del derecho es otro diferente, o bien alguna interpretación del artículo 129 sobre las ediciones de obras no protegidas, pero se parte de la base de que estas si lo han estado.
Así que espero gustoso que la biblioteca conteste a D. José Antonio Millán a que se refiere cuando se atribuye un "todos los derechos reservados" en la esperanza-seguridad de que se refiera unicamente a los derechos como base de datos y nada más, permitiendo la libre distribución de esas obras sin ningún tipo de cortapisas.
Publicado por David Maeztu a las 18:32 0 comentarios Vínculos
Publicado por David Maeztu a las 18:10 0 comentarios Vínculos
Me declaro fan de Pc Futbol desde los mediados de los años 90. Tengo en casa una buena colección de revistas con Michael Robinson contando las bondades del nuevo simulador. Así hasta el glorioso, para mi gusto, Pc-Futbol 2001.
Creo que en esa época la partición de windows sólo tenía el uso del Pc-Futbol y eran muchas las horas que pasé con el mismo.
Las circunstancias acabaron con la empresa, no se si la piratería u otras iniciativas, pero el caso es que no hubo más Pc-Fútbol, hasta el 2005.
En el año 2005, todavía tenía una partición de windows, y la noticia de la vuelta de uno de mis juegos favoritos motivó que a pesar de disponer de mucho menos tiempo me regalasen el juego.
Mi opinión es la misma que la de la gran mayoría de quienes lo compraron. Jugué una vez, lo desinstalé y sigue en un cajón.
Pero en este sitio me gusta hablar de derecho y de las reflexiones que la decepción me produjo. Sobre todo, ¿para qué sirve la marca? ¿Es legal lo que sucedió con ese juego?.
Las marcas cumplen una función, identifican un producto, son en definitiva instrumentos al servicio del consumidor. Según la Ley 17/2001, de 7 de diciembre, de Marcas:
"Se entiende por marca todo signo susceptible de representación gráfica que sirva para distinguir en el mercado los productos o servicios de una empresa de los de otras."
Dinamic Multimedia S.A. era la titular de la marca "Pc Futbol" desde el 1 de mayo de 1994. La empresa desapareció, como he reseñado, y otra persona adquirió la marca desde el 1 de diciembre de 2004 para las clases 09, 16 y 38.
Por lo que se puede leer en diversos foros, la empresa que adquirió la marca Pc Futbol no adquirió el código fuente del juego ni la base de datos del mismo y desarrolló un producto desde cero.
El resultado fue un juego que en mi opinión, y en la de muchos otros, no quedó a la altura del predecesor.
El artículo 47 de la ley de marcas establece:
"2. Si de los documentos que establecen la transmisión se dedujera de forma manifiesta que debido a esa transmisión la marca podría inducir al público a error, en particular sobre la naturaleza, la calidad o la procedencia geográfica de los productos o de los servicios para los cuales esté solicitada o registrada, se denegará la inscripción de la transmisión, a no ser que el adquirente acepte limitar la solicitud o el registro de la marca a productos o servicios para los cuales no resulte engañosa."
En mi caso me regalaron el juego, no lo compré, pero lo hicieron porque la persona que me lo regaló conocía mi intención de comprarlo por la simple razón de que era el Pc Futbol. Un producto con una calidad reconocida, una fama ganada a lo largo de muchos años de grandes experiencias de juego en miles de jugadores.
La Oficina Española de Patentes y Marcas actuó mal puesto que debería haber denegado la concesión de la marca pues no había manera de asegurar la calidad similar del producto sin el código fuente del mismo, en aplicación del artículo 47, claro está.
En este punto, ¿qué consecuencias legales tiene todo esto?.
No creo que la conducta de la nueva titular de la marca alcance para la aplicación del artículo 248 del Código Penal:
Sino más bien por la vía civil, pues aunque como consumidores muchos nos sentimos engañados, la marca no se correspondía con el producto que realmente queríamos adquirir. Realmente debería haberse podido devolver el producto sin mayores problemas, con base en el Código Civil y en los requisitos de la formalización de los contratos, artículos 1261 y siguientes, en concreto por error en la formalización del consentimiento.
Dice el artículo 1266:
"Para que el error invalide el consentimiento, deberá recaer sobre la sustancia de la cosa que fuere objeto del contrato, o sobre aquellas condiciones de la misma que principalmente hubiesen dado motivo a celebrarlo.
Parece clara la aplicación al supuesto de hecho del párrafo primero, con base en la seguridad que la marca Pc Futbol otorgaba a los consumidores, función esencial de la marca en el mercado, se indujo a error sobre el producto que adquirieron, ya que no tenía nada que ver con los juegos anteriores.
El problema no es que Pc Futbol 2005 hubiese sido un producto peor, sino que era un producto nuevo, completamente distinto, que utilizó una marca concreta para conseguir una entrada en el mercado que de otra forma le hubiera resultado imposible y por eso decepcionó tanto a los consumidores. Al parecer las siguientes versiones siguen esa línea, sin embargo ya nadie se puede llevar a error con el producto.
Todo esto también tiene implicaciones en el campo de la propiedad intelectual para los creadores de software, puesto que los nombres de los programas de ordenador, así como estos también se encuentran protegidos por la LPI.
Publicado por David Maeztu a las 20:45 1 comentarios Vínculos
Etiquetas: Consumidores, Derecho, Propiedad Intelectual
Publicado por David Maeztu a las 17:55 8 comentarios Vínculos

References: Real Decreto 
 artículo 59
 Real Decreto 
 artículo 29
 Real Decreto 
 artículo 31
 artículo 129
 artículo 47
 artículo 47
 artículo 248
 artículo 1266