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Timestamp: 2019-01-21 12:47:47+00:00

Document:
The Dual Link between Social Representations and Media
A dupla ligação entre representações sociais e comunicação social
Leonardo Gabriel Rodríguez-Zoya1 Paula Gabriela Rodríguez-Zoya2
1 Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Universidad de Buenos Aires.
2 Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Universidad de Buenos Aires.
paula.rzoya@gmail.com
Recibido: 2014-11-04
Aprobado por pares: 2014-12-07
Aceptado: 2014-12-08
Rodríguez-Zoya, L. G. & Rodríguez-Zoya, P. G. El doble vínculo entre representaciones sociales y comunicación social. Palabra Clave, 18(3), 905-937. DOI: 10.5294/pacla.2015.18.3.12
Comunicación, sociedad, proceso de comunicación (Fuente: Tesauro de la Unesco).
This paper develops a theoretical reflection which aims to develop a link between Serge Moscovici's proposed approach of social representations and the phenomenon of social communication. To this end, we propose and analyze the thesis of the double link between the social representations (SR) and the social communications (SC). The theoretical exploration of this thesis allows on one hand, problematize the role of the SR in the process of communication and social interaction and, on the other, contributes to elucidate how the SR was built, preserved and transformed through communication processes of social construction of meaning.
Communication, partnership, communication process (Source: Unesco Thesaurus)
Este trabalho desenvolve uma reflexão teórica cujo objetivo é elaborar uma articulação entre o enfoque das representações sociais proposto por Serge Moscovici e o fenômeno da comunicação social. Para isso, propõe-se e analisa-se a tese da dupla ligação entre as representações sociais (RS) e a comunicação social (CS). A exploração teórica dessa tese permite, por um lado, problematizar o papel das RS nos processos de comunicação e interação social e, por outro lado, contribuir a elucidar o modo em que as RS constroem-se, conservam-se e transformam-se por meio dos processos comunicacionais de construção social de sentido.
Comunicação, sociedade, processo de comunicação (Fonte: Tesauro da Unesco).
El vínculo entre las representaciones sociales (RS) y la comunicación social (CS) constituye una de las preocupaciones fundamentales del trabajo pionero de Moscovici, quien destaca que "la representación social es una modalidad particular del conocimiento, cuya función es la elaboración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos" (1979,17). Sin embargo, algunos teóricos de las RS han señalado que "la relación entre representación y comunicación bien puede ser el aspecto más controversial de la teoría de Moscovici" (Duveen, 2001, 12). En efecto, mientras que la mayor parte de los investigadores de las RS reconoce la centralidad de la comunicación en los fenómenos representacionales (Duveen, 2001; Jodelet, 2012), se evidencia que son más bien escasos los esfuerzos teóricos dirigidos a esclarecer cómo la comunicación social interviene prácticamente en la génesis, organización y transformación de las RS en el nivel micro-, meso-y macro social.
Además del trabajo pionero de Moscovici, "es posible identificar un creciente interés por establecer vínculos entre el estudio de las RS y la comunicación" (Rodríguez Salazar, 2009, 12). Sin embargo, cabe destacar que la mayor parte de los estudios empíricos que abordan la relación entre RS y comunicación se centran casi exclusivamente en el análisis de la prensa y los medios de comunicación masiva. En general, estos estudios abordan la representación de un objeto social particular en los medios periodísticos. Así, por ejemplo, se han analizado las RS de la violencia en las relaciones de pareja en la prensa (Ariza Sossa, 2009), las RS de la violencia contra los ancianos en los medios de comunicación (Saraiva & Coutinho, 2012), las RS de la maternidad en la revista Para Ti (Pinto, 2007), las RS sobre movilizaciones sociales en el discurso de la prensa (Jaramillo Correa & Molina Ríos, 2010) y las RS sobre la salud bucal en la prensa impresa (Cavaca, Gentilli, Marcolino & Emmerich, 2012), entre un vasto campo de indagaciones empíricas.
Asimismo, una atención menor ha sido dirigida hacia los aspectos interindividuales de la comunicación social, es decir, al rol de la conversación cotidiana y la comunicación interpersonal en la producción y reproducción de las RS (Domínguez-Gutiérrez, 2006; Farr, 2008; Mamani Gamarra, 2010). Desde un punto de vista teórico y metodológico, no es suficiente reconocer que "las representaciones sociales se originan en la vida diaria en forma espontánea, en el curso de la comunicación interindividual" (Vergara Quintero, 2008, 58). Además, resulta central elucidar las operaciones, mecanismos y procesos comunicativos que intervienen en la construcción social de sentido que constituye la materia significante de la que está hecha una RS.
En síntesis, más allá del reconocimiento, teóricamente central por cierto, de que "las representaciones son siempre el producto de la interacción y la comunicación" (Duveen, 2001, 12), es necesario avanzar en la concepción de un modelo teórico que permita abordar la complejidad de la relación entre RS y CS. En este marco problemático, adquiere relevancia la tesis que pretende defender y explorar teóricamente este trabajo, a saber: el doble vínculo entre las representaciones sociales y la comunicación social. Esta tesis puede explicitarse del siguiente modo: por un lado, las RS constituyen condiciones de posibilidad de la comunicación social en la medida en que todo proceso comunicativo se apoya en estructuras representacionales previamente existentes, en virtud de lo cual puede afirmarse que "no hay comunicación sin representación". Por el otro, la comunicación social constituye la condición de posibilidad y emergencia de las RS, puesto que las representaciones se construyen, conservan y transforman a través de procesos comunicacionales de construcción social de sentido, lo que permite aseverar que "no hay representación sin comunicación". De esta manera, la tesis del doble vínculo entre las RS y la CS puede sintetizarse, reformulando una expresión de Moscovici,3 en el siguiente dictum: "No hay comunicación sin representación; e inversamente, no hay representación sin comunicación"
Este trabajo tiene por objetivo por explorar la tesis del doble vínculo entre RS y CS a partir de la puesta en relación de algunas ideas desarrolladas en el campo de la teoría de las representaciones sociales con otros enfoques que hacen de la comunicación y la construcción social de sentido un elemento preponderante de sus reflexiones pero que no necesariamente han sido desarrollados en vinculación con los trabajos sobre RS. A fin de explorar teóricamente la tesis del doble vínculo entre RS y CS, la estrategia argumental del artículo está organizada del siguiente modo: en primer lugar, se elabora la conceptualización del doble vínculo a través de las categorías de recursividad y autoorganización. Luego, se analiza el rol de las RS en los procesos de comunicación social y, seguidamente, se examina el modo en que la comunicación interviene en la construcción social de las RS. Finalmente, el trabajo concluye con un conjunto de reflexiones y sugiere algunas líneas de indagación futuras.
La conceptualización teórica del doble vínculo
Es menester destacar que la expresión "doble vínculo" está inspirada en el pensamiento del antropólogo Gregory Bateson, aunque el sentido que aquí se le otorga a tal concepto difiere del empleado en su contexto original. En efecto, Bateson (1972, 231-241) empleó el término "doble vínculo" para caracterizar el proceso comunicativo al que está asociado el enfermo de esquizofrenia. Por otra parte, en este trabajo la idea de doble vínculo alude a una relación bidireccional entre las RS y la CS. En otros términos, la representación y la comunicación son fenómenos correlativos y co-constitutivos que se implican mutuamente y que, por lo tanto, no pueden ser pensados de modo separado, como entidades independientes y autosuficientes.4
La idea de doble vínculo puede ser teóricamente precisada a través del concepto de "bucle recursivo" propuesto por Edgar Morín, quien desarrolla esta categoría a partir de la noción cibernética de realimentación. El pensador francés caracteriza la recursividad como "un proceso en el que los efectos o productos al mismo tiempo son causantes y productores del proceso mismo, y en el que los estados finales son necesarios para la generación de los estados iníciales" (1986, 111-112).
En un sentido análogo, puede señalarse una relación recursiva entre las RS y la CS, puesto que es necesario "compartir representaciones para hacer posible la comunicación" (Rodríguez Salazar, 2009, 20) y "la comunicación modela la estructura misma de las representaciones" (Moscovici, 1979, 53). En otros términos, las RS son un medio y un resultado de procesos comunicativos de carácter social que las instituyen, conservan y transforman. En efecto, las RS son un medio en la medida en que permiten la comunicación, la acción y el entendimiento. Al mismo tiempo, las RS son un resultado en tanto son producidas y regeneradas por los procesos comunicativos que ellas mismas posibilitan, lo que pone de manifiesto justamente el carácter recursivo entre comunicación y representación.
Además, Morín destaca que la categoría de bucle recursivo constituye "una noción esencial para concebir los procesos de auto-organización y auto-producción" (Morín, 2006, 229). Desarrollada en el marco del pensamiento cibernético (Ashby, 1962; Foerster, 1960), la autoorganización apunta a la generación y producción de un orden emergente sin un organizador o control centralizado. La autoorganización parece ser una cualidad de un conjunto muy amplio de sistemas, por ejemplo, los sistemas vivientes (Maturana & Varela, 1972), los mercados económicos (Hayek, 1964), las colonias de hormiga o el comportamiento de otros animales sociales (Bonabeau, Dorigo & Theraulaz, 1999), las redes neuronales del cerebro (Johnson, 2001) y los sistemas sociales (Luhmann, 1998; Sawyer, 2005), entre otros fenómenos.
La hipótesis teórica que aquí se sugiere es que las RS también pueden ser concebidas como sistemas autoorganizados y autoorganizadores de procesos comunicacionales de construcción social de sentido. La plausibilidad de esta hipótesis requiere tomar en consideración tres postulados teóricos de la teoría de las RS. El primero alude al carácter espontáneo de las RS, es decir, su carácter no intencionado sino emergente (Vergara Quintero, 2008). Efectivamente, los actores sociales no se proponen deliberadamente construir una RS, sino que éstas son consecuencias no intencionadas de la interacción y la comunicación social.5 El segundo apunta a reconocer las "representaciones sociales como estructuras significantes" (Duveen et al., 2008, 33), es decir, las RS como estructuras de sentido o, mejor aún, "organizaciones significantes" (Abric, 2011, 17) o "totalidades significantes" (Jodelet, 2012, 53). Finalmente, el tercer elemento atañe al carácter sistémico de las RS en tanto "conjunto de elementos organizado y estructurado" (Abric, 2011, 25). En otros términos, las RS no son una mera yuxtaposición de elementos significantes (informaciones, opiniones, actitudes, valores y creencias), sino que constituyen una totalidad organizada o sistema. Las RS son al mismo tiempo un sistema organizado y un sistema organizador en virtud de su capacidad para estructurar de modo significante la realidad social (Castorina, Barreiro & Clemente, 2007).
A partir de estos tres postulados, las RS pueden considerarse en su triple carácter de sistemas emergentes, sistemas significantes y sistemas organizados. Esta triple caracterización permite avanzar la idea de las RS como sistemas complejos autoorganizados de significaciones sociales que emergen de la dinámica de la vida social y la constituyen.
La autoorganización de las RS como sistemas complejos de significación se explica por el proceso recursivo entre las RS y las CS. Ciertamente, las significaciones sociales son productos emergentes de procesos comunicaciones de construcción de sentido. Así, las RS se instituyen a través de procesos comunicativos, que a su vez dependen de RS preexistentes. Dicho de otro modo, las RS permiten estructurar la comunicación social pero, al mismo tiempo, son producidas recursivamente por los procesos comunicativos que ellas mismas generan. Las RS son productoras y productos de la autoorganización de la comunicación social.
En síntesis, la idea de recursividad entre RS y CS permite sugerir una suerte de autopoiesis o autoproducción comunicacional de las representaciones sociales.6 Esto es, las RS se autoorganizan como sistemas significantes a través de procesos comunicacionales de construcción social de sentido. Los conceptos de autoorganización y recursividad tienen, en consecuencia, valor heurístico para comprender el doble vínculo entre las RS y la CS. La conceptualización de un proceso recursivo entre comunicación y representación puede ser ilustrada gráficamente en la siguiente figura.
Esta representación gráfica de la tesis del doble vínculo permite distinguir entre la parte superior y la parte inferior del bucle recursivo entre RS y CS. Mientras la parte superior del bucle alude al rol de las RS en los procesos de comunicación e interacción social, la parte inferior enfatiza el proceso de construcción social o sociogénesis de una RS a través de un proceso comunicativo. Cada una de estas regiones del bucle plantea problemas teóricos y metodológicos bien distintos. Las dos secciones siguientes del artículo se dedican a explorar conceptualmente la parte superior e inferior del bucle recursivo entre RS y CS.
La parte superior del bucle: de las representaciones sociales a la comunicación social
Al situarnos en la parte superior del bucle, la atención y el interés analítico se dirige a problematizar el rol de las representaciones sociales en los procesos de comunicación social. Esta problemática puede expresarse en una pregunta simple y directa: ¿cómo las RS permiten la comunicación? La pregunta por el cómo alude especialmente a las operaciones y mecanismos a través de los cuales las RS intervienen y moldean las situaciones comunicativas, es decir, al modo como los procesos de comunicación se encuentran estructurados en función de los RS que los tornan posibles. La problemática en cuestión permite plantear como hipótesis teórica la idea de que las RS tienen una función estructurante y organizadora de la comunicación social.
Siguiendo la distinción que plantea Jodelet (2012) entre las condiciones de producción y circulación de las representaciones sociales, nótese que la problemática planteada en el párrafo anterior se encuentra más estrechamente ligada a la circulación social de RS a través de la comunicación que a la producción social de las mismas. Pero la circulación no debería ser entendida como la trasmisión de una RS a través de la comunicación, reduciendo esta última a un mero medio o canal (Banchs, 1994). Contrariamente, las RS tienen un carácter activo que influye en el modo en que se desarrolla la comunicación como proceso social.
La idea de que las RS permiten la comunicación social constituye uno de los principales consensos teóricos en el campo de estudio de las representaciones sociales. Así, Abric (2011) señala que las RS "son condición necesaria de la comunicación (puesto que) definen el marco de referencia común que permite el intercambio social, la transmisión y la difusión del conocimiento naif" (2011, 21). En sintonía con este planteo, Jodelet reconoce que "las representaciones sociales, en tanto sistemas de interpretación que rigen nuestra relación con el mundo y con los otros, orientan y organizan las conductas y las comunicaciones sociales" (2012, 53). De este modo, se reconoce que las RS tienen una "doble función: orientar en el mundo material y permitir la comunicación en la comunidad" (Campo-Redondo & Reverol, 2009, 43).
Ahora bien, es preciso reparar que el reconocimiento teórico acerca de que las RS permiten la comunicación, tal como acaba de ser ilustrado, no constituye en sí mismo una explicación satisfactoria de la función comunicativa de las RS. Ciertamente, una cosa es la aserción teórica que enuncia que "las RS permiten la comunicación" y otra bien distinta es la conceptualización de ciertas operaciones y mecanismos sociales y cognitivos que expliquen cómo las RS organizan la comunicación al hacerla posible. Esta segunda cuestión no parece ser objeto de reflexión explícita en el corpus teórico de las RS. A fin de elucidar teóricamente la función comunicacional de las RS y de avanzar en el intento de conceptualización de algunos mecanismos y operaciones por los cuales las RS estructuran los procesos comunicativos, es necesario, por un lado, clarificar la concepción de comunicación que sustenta el enfoque teórico de las RS y, por el otro, destacar el carácter práctico, social y significante de las mismas.
En lo que atañe a la concepción de comunicación que opera en la teoría de las RS, puede afirmarse que la misma constituye un contrapunto crítico respecto al postulado central de la teoría matemática de la comunicación, que concibe a ésta como un mero proceso de transmisión de información (Shannon & Weaver, 1948). Desde el punto de vista de la teoría de las RS, la comunicación no es un canal de transmisión de información y las representaciones no son un mensaje o información transmitida por aquél. En su estudio original sobre el psicoanálisis, Moscovici destacó el carácter constructivo y transformador de la comunicación, ya que "nunca se reduce a transmitir los mensajes originales o a transportar informaciones inmutables" (1979: 18). Bien por el contrario, a través de la comunicación las "experiencias y teorías se modifican cualitativamente tanto en sus alcances como en su contenido" (p. 18). De allí que la comunicación constituya un intercambio creador que "diferencia, traduce, interpreta, combina" significaciones (p. 18). Más aún, no hay un sentido preexistente a la comunicación, sino que ésta es esencialmente el modo en que se construyen y transforman las significaciones sociales. En otros términos, el punto crucial es que la significación no es extrínseca a la comunicación, sino que es inherente al proceso comunicativo y producida por éste.
Esta concepción de comunicación permite esclarecer, asimismo, la relación entre los aspectos sociales y significantes de las RS. El carácter social de una representación reside en sus modos de constitución y funcionamiento. El término social puede conducir a un equívoco si por éste se entiende algo disyunto al nivel del individuo y su dimensión mental y cognitiva. Más bien, las RS son construcciones psicosociales complejas que se encuentran en la intersección entre lo psicológico y lo social (Castorina, 2008; Mosocovici, 1988; Villarroel, 2007). En consecuencia, las RS son irreductibles al plano sociológico del grupo y al plano mental del individuo. En tanto forma de "conocimiento socialmente elaborado y compartido" (Jodelet, 2008, 473), las RS son producciones cognitivas de carácter social y producciones sociales de carácter cognitivo, por tanto son individuales y sociales, mentales y compartidas. De allí que las RS "están sometidas a una doble lógica: la lógica cognitiva y la lógica social. Ellas pueden ser definidas como construcciones socio-cognitivas" (Abric, 2011, 19).
A esta doble lógica sociocognitiva debe ser agregada, además, la lógica significante. Efectivamente, la producción social y cognitiva de una representación constituye una forma de construir una significación de un objeto, de investirlo de sentido, de elaborarlo simbólicamente. Más aún, la construcción del objeto de una representación es una construcción significante que no anula, en absoluto, su realidad material o imaginaria. Sin significación no habría ni objeto ni representación. Por esta razón, Jodelet sostiene acertadamente que una representación "siempre significa algo para alguien (para uno mismo o para otra persona)" (2008, 476). Si las RS no fueran fenómenos significantes carecerían de importancia práctica en la vida social. Sólo en la medida en que se asume que las RS son sistemas significantes, es decir, que tienen sentido social, pueden funcionar "como un sistema de interpretación de la realidad" (Abric, 2011, 19).
Los argumentos previos sugieren que el carácter significante de una RS no está escindido sino íntimamente ligado con sus aspectos sociales. Los aportes de la semiología y las teorías de la comunicación permiten abonar la hipótesis de una mutua constitución de lo social y del sentido que acaba de ser puesto de manifiesto en relación con las RS. Uno de los autores que más claramente ha expresado esta cuestión es Eliseo Verón (1987), quien argumenta que no hay producción significante que no tenga un carácter social, ni construcción social que no sea, simultáneamente, una producción significante. Para expresarlo en una fórmula breve, las RS son construcciones sociales y construcciones de sentido, y ambos fenómenos se encuentran mutuamente relacionados. Con todo, como afirma la conocida doble hipótesis enunciada por Verón, "toda producción de sentido es necesariamente social [...] y todo fenómeno social es, en una de sus dimensiones constitutivas, un proceso de producción de sentido" (1987, 125).
En estas coordenadas teóricas, puede sostenerse que las RS estructuran la comunicación en términos de una producción social de sentido. Insistamos en la idea de que el sentido no precede ni preside a la comunicación sino que se construye en su decurso. De allí se sigue que el modo en que se elaboran significaciones a través de la comunicación está estrechamente ligado con las representaciones sociales intervinientes en dicho proceso comunicativo. Esta relación entre las RS y la comunicación puede ser entendida a través del concepto semiológico de huella: "una huella es la marca de lo ausente en lo presente" (Díaz, 1999, 36). En este caso, lo presente sería la comunicación como acto y realidad concreta de la vida social, y lo ausente, las representaciones socialmente elaboradas y compartidas por los miembros de un grupo. La categoría de huella fecunda la hipótesis de que las RS marcan la comunicación a través de huellas. En consecuencia, las diversas formas de comunicación social, desde las conversaciones cotidianas hasta los discursos de los medios de comunicación masiva, pasando por los diálogos y los textos, están marcadas por los elementos significantes que conforman una RS.
Una primera consecuencia teórica que se deriva del argumento precedente es que las RS tienen una existencia virtual. No son en modo alguno una infraestructura significante que determina los procesos de comunicación, ni están localizadas en un lugar privilegiado de la vida social. Tampoco son externas, sino endógenas al discurso. En otros términos, las RS se manifiestan y actualizan en los procesos de comunicación que ellas organizan. No están aquí ni allá, sólo existen en tanto productos significantes reproducidos en los procesos comunicativos que ellas mismas generan, lo cual pone en evidencia la noción de recursividad tematizada al comienzo de este trabajo. Sin duda, las RS se encuentran recursivamente unidas a los discursos y comunicaciones sociales.
Otra consecuencia se sitúa en el nivel metodológico y puede plantearse, más bien, en un doble sentido. Por un lado, se evidencia la necesidad de estudiar los procesos de comunicación y sus productos para inferir la organización de las RS que los sustentan; por el otro, la importancia de caracterizar la estructura de una RS para explicar los procesos comunicativos que ellas producen y organizan. No hay una vía privilegiada, ambas constituyen estrategias metodológicas pertinentes para el estudio de la relación entre las RS y la comunicación.
Respecto a la influencia de las RS en los procesos de comunicación, resultan valiosos los aportes realizados por el enfoque experimental de las representaciones sociales desarrollado por Abric y su escuela. A través de diversos estudios (Abric, 1987; Doise, 1969; Gilly, 1980) se ha demostrado que el comportamiento de los individuos está influenciado por cuatro componentes: la representación de sí mismos, de la tarea que realizan, de los otros y del contexto en el que actúan (Abric, 2011, 40). En un estudio experimental, Abric (1971) puso a prueba la siguiente hipótesis: el tipo de tarea que realiza un grupo no determina su comportamiento. Lo que en verdad sí lo hace es la representación de la tarea que ese grupo tiene. La conclusión más importante de Abric (2012) es que las representaciones determinan el desempeño y la estructura de comunicación del grupo.
Es interesante notar que la hipótesis de Abric constituye una complejización de las ideas sugeridas por los trabajos de Faucheux y Moscovici (1960) sobre la creatividad en los grupos. Estos últimos plantean que se produce una variación en "las estructuras de comunicación al interior de los grupos en función del tipo de tarea propuesta" (Jodelet, Viet & Besnard, 1970, 305). De modo tal que las estructuras de comunicación centralizadas emergen en los grupos que se enfrentan a tareas que requieren una conducta unánime del grupo, por ejemplo, las tareas de resolución de problemas. Inversamente, tareas creativas o de cooperación estimulan el surgimiento de estructuras de comunicación no centralizadas. Así, estos autores confirman la hipótesis según la cual "existen relaciones entre la naturaleza de la tarea, la estructura de la comunicación en el grupo y su capacidad de resolver un problema dado" (p. 305).
Como puede advertirse, el planteamiento de Abric introduce a las RS como variable explicativa de las estructuras de comunicación. El diseño metodológico para poner a prueba esta hipótesis consistió en inducir diferentes representaciones para los dos tipos de tareas antes mencionados: tareas de resolución de problemas y tareas de creatividad. Esto permitió definir cuatro situaciones experimentales: i) tarea de resolución de problemas - representación de resolución de problemas, ii) tarea de resolución de problemas - representación de creatividad, iii) tarea de creatividad - representación de resolución de problemas y iv) tarea de creatividad - representación de creatividad (Abric, 2012, 211-212).
Los resultados del trabajo de Abric muestran que la comunicación no está determinada por la naturaleza de la tarea a la cual un grupo es confrontado sino por la naturaleza de la representación de la tarea. Así, el autor afirma que "la representación resolución de problemas impide la aparición de estructuras no centralizadas incluso cuando la tarea lo necesita" (2012, 211). Inversamente, cuando un grupo es inducido a una representación de creatividad, ésta estimula el surgimiento de estructuras comunicativas cooperativas y no jerárquicas independientemente de la naturaleza de la tarea a la que el grupo es confrontado. El valor teórico de estos estudios radica en brindar evidencia empírica que apoya la hipótesis de la capacidad constructiva de las RS y su función estructuradora de los procesos de comunicación social.
Hasta aquí se ha mostrado el carácter social y significante de las RS y su capacidad de moldear la comunicación social. Ahora es necesario ocuparse de su carácter práctico. Numerosos autores convienen en señalar que las RS constituyen una forma de conocimiento práctico, puesto que están "orientadas hacia la comunicación, la comprensión y el dominio del entorno social, material e ideal" (Jodelet, 2008, 474). La categoría de conocimiento práctico puede entenderse por distinción, más no por oposición con la noción de conocimiento discursivo, según lo ha destacado Giddens (1998). Mientras que el conocimiento práctico alude a "modos tácticos de conocimiento sobre cómo 'proceder' en los distintos contextos de la vida social" (Giddens, 1982: 9), el conocimiento discursivo se vincula con lo que Harold Garfinkel denomina "la capacidad de dar cuenta", es decir, lo que puede ser expresado verbalmente a través de la comunicación y del lenguaje. Evidentemente, las RS nunca son formuladas discursivamente por los actores sociales en la vida cotidiana y, sin embargo, aquéllas intervienen prácticamente en la acción y comunicación social. Como destaca Giddens, "lo que los actores son 'capaces de decir' sobre sus actividades no es en modo alguno todo lo que 'saben' sobre ellas" (1982, 31). De suerte que podría considerarse una brecha epistémica y práctica entre "lo que los sujetos sociales hacen" y "lo que los sujetos sociales dicen" (Criado, 1998). Evidentemente, hay un conjunto de conocimientos prácticos empleados en la producción (y reproducción) de la acción social "pero que el actor no es capaz de formular discursivamente" (Giddens, 1982, 31). En consecuencia, las RS constituyen formas de organización del conocimiento social que intervienen en la producción de las acciones sociales, aunque los actores no sean capaces de enunciar discursivamente las RS que movilizan en la producción de sus acciones y comunicaciones sociales.
Esta conceptualización del carácter práctico de las RS coadyuva en la comprensión acerca de cómo las RS moldean la comunicación social. Una observación se impone. El concepto abstracto de comunicación tiene que ser entendido, además, en su singularidad concreta. Por comunicación significamos un tipo de práctica social tal como los actores sociales la experimentan en el mundo de la vida cotidiana, en el lebenswelt fenomenológico. En una palabra, la comunicación es un tipo de acción social. Esta aserción se encuentra fuertemente respaldada por la teoría social contemporánea, por ejemplo, por el concepto de "práctica discursiva" elaborado por Foucault (2007) o la noción de "acción comunicativa" de Habermas (1989), además de los aportes de la sociolinguística que convienen en reconocer al lenguaje y la comunicación como una praxis social (Voloshinov, 1976).
Esta andadura permite complementar un postulado central reconocido por los teóricos de las RS, a saber: "la representación es una guía para la acción, ella orienta las acciones y las relaciones sociales" (Abric, 2011: 18). Análogamente, puede afirmarse que las RS son guías para la comunicación porque orientan las acciones y relaciones comunicativas. No hay misterio en esta aserción. Las RS estructuran la comunicación social porque ésta es, precisamente, una acción social. Munidos de este marco argumentai, es necesario avanzar en el anverso de la problemática que acaba de ser examinada, lo que conduce a abordar la parte inferior del bucle recursivo entre RS y CS, es decir, el modo en que la comunicación social construye, estructura y organiza las RS. De esto se ocupa la siguiente sección.
La parte inferior del bucle: de la comunicación social a las representaciones sociales
Para comenzar, resulta pertinente enfatizar que la parte inferior del bucle centra el interés analítico en el proceso de construcción social de una RS a través de un proceso comunicativo. Esta problemática puede expresare sintéticamente en el siguiente interrogante: ¿cómo la comunicación social interviene en la construcción, conservación y transformación de las RS? Un interrogante tal supone, necesariamente, asignar a la comunicación un rol constructivo, como ha sido sugerido en la sección precedente. Ciertamente, se trata de un problema teórico de gran envergadura que puede ser abordado a partir de la siguiente premisa: la comunicación en tanto proceso de construcción social de sentido juega un rol crucial en la génesis de las RS. Para expresarlo de otro modo, el proceso genético de constitución de una RS (y, por lo tanto, también los mecanismos que permiten la estabilidad o mantenimiento de una RS) presupone o involucra necesariamente un proceso comunicativo de carácter social a través del cual se produce y reproduce la materia significante constitutiva de las RS. En estas coordenadas, la hipótesis teórica que aquí se plantea afirma que la comunicación social es el proceso por el cual se construyen las estructuras significantes que conforman una RS.
Para avanzar en el tratamiento de esta hipótesis es necesario reparar en que el concepto de RS remite simultáneamente a las RS como producto y como proceso, tal como ha sido observado por varios teóricos del campo. En esta dirección, Jodelet sostiene que las RS son "el producto y el proceso de una elaboración psicológica y social de lo real" (2008, 474); Abric, por su parte, apunta que la representación "es la vez el producto y el proceso de una actividad mental por la cual un individuo o grupo reconstruye lo real" (2011, 17). Al respecto, Duveen y Lloyd señalan que las RS constituyen simultáneamente estructuras, es decir, productos o sistemas organizados que "tienen como función aportar a las colectividades medios compartidos intersubjetivamente por los individuos para lograr comprensión y comunicación", y, al mismo tiempo, las RS designan "el proceso mediante el cual dichas estructuras se construyen y transforman" (2008, 30).
El carácter estructural y procesual de las RS parece ser un consenso teórico bien establecido en el campo y tiene valor heurístico para examinar el rol de la comunicación social en el proceso constructivo de las RS, como se señalará luego. Además, la distinción conceptual entre las RS-producto y las RS-proceso permite comprender dos de las estrategias metodológicas principales en el estudio de las RS. Por un lado, el análisis de las RS-producto pone el acento en el estudio de la estructura organizativa de las RS, un rasgo característico del programa de investigación liderado por Abric y cristalizado en la teoría del núcleo central (Abric, 2011) y del sistema periférico (Flament, 2011, 2012). En términos metodológicos, puede afirmarse que el estudio estructural de las RS privilegia técnicas cuantitativas y experimentales, aunque en ningún caso excluye el abordaje cualitativo. Por otro lado, el análisis de las RS como proceso se centra en el estudio de la constitución y génesis de una RS a través de una dinámica social e histórica. Este enfoque, según destacan Banchs (2000) y Vergara Quintero (2008), se encuentra más relacionado con una metodología cualitativa, y sus desarrollos teóricos se hayan vinculados con los aportes de Jodelet y la propuesta original de Moscovici. No obstante, como puntualiza con claridad Castorina (2009), posiblemente ha sido Gerard Duveen quien más ha contribuido al desarrollo de una perspectiva genética en el estudio de las RS.
La RS-producto y la RS-proceso no constituyen dos entidades ontológicamente distintas. El producto y el proceso no son entidades separadas sino que constituyen puntos de vista sobre una misma RS. En efecto, la diferencia es de corte metodológico, según el interés analítico que guíe el estudio. No obstante, conviene aclarar que ningún producto puede ser cabalmente comprendido sin la elucidación del proceso que lo produce e, inversamente, un análisis de los procesos requiere, a su vez, el esfuerzo de comprender tres elementos: los factores que lo generan, la forman en que se organiza la dinámica del proceso en cuanto tal y los productos o resultados producidos.
La distinción entre productos y procesos equivale a lo que Herbert Simón (1973) llamó una "descripción de estados" y una "descripción de procesos", en un campo muy distinto, por cierto, al de la piscología social y la teoría de las representaciones sociales. Por un lado, los estados o productos, por ejemplo la estructura de una RS, son momentos de un proceso, corresponden a un corte sincrónico o transversal en este último. En consecuencia, todo producto presupone un proceso productor. Por otro lado, todo proceso comprende un desarrollo en el tiempo e implica, en consecuencia, el análisis longitudinal o diacrónico. Todo proceso constituye una suerte de "flecha del tiempo", según la expresión de Prigogine; una dinámica histórica en la cual la distinción entre pasado y futuro tiene importancia.
Ahora bien, la posibilidad de observar un mismo estado a lo largo del tiempo, es decir, la estabilidad de un producto o estructura, presupone, necesariamente, un proceso que la conserve, que la mantenga, es decir, que asegure su reproducción. Hay, en consecuencia, una relación recursiva entre los procesos y los productos. Esta conceptualización que permea la obra de Simón no es, desde luego, del todo ajena a la psicología social, tal como se apuntará luego, sino que constituye un terreno común a la psicología del desarrollo piagetiana y a las RS como psicología social genética (Duveen, 2001).
La relación entre la RS-producto y la RS-proceso puede vincularse explícitamente con lo que Castoriadis (2007) denomina "lo instituido" y "lo instituyente". Jodelet ha observado esta relación con claridad cuando señala que los productos o contenidos de una RS refieren al aspecto constituido del pensamiento y del conocimiento social, mientras que el proceso de "apropiación de la realidad exterior al pensamiento y la elaboración psicológica y social de esa realidad" apunta al aspecto constituyente de las RS (2012: 54). En otros términos, cuando se analizan las RS como estructuras organizadas se las considera como un producto social instituido, mientras que cuando se abordan las RS como procesos se las considera como un proceso social instituyente. Lo instituyente y lo instituido conforman una relación dialéctica entre una génesis constructiva y una estructura organizada.
En estas coordenadas resulta pertinente poner en valor los aportes de Gerard Duveen (2001; Duveen & Lloyd, 1990), quien propone concebir la teoría de las RS como una psicología social genética a partir de la puesta en relación del trabajo de Moscovici con el constructivismo piagetiano y la psicología social de Vygotski. Como señala con perspicacia Castorina (2009, 2007), "Duveen ha encontrado una posición epistemológica constructivista común a la psicología social y al pensamiento piagetiano, al reconstruir los procesos formadores de las RS" (2009, 8-9). Duveen rescata la perspectiva "genética" en una filiación directa con los trabajos de Piaget y Goldman, quienes "insistieron en describir su abordaje como estructuralismo genético, en el cual una estructura siempre se considera un momento particular en el desarrollo" (Duveen et al., 2008, 34). Un planteamiento tal se encuentra en estrecha relación con el pensamiento piagetiano acerca de la "necesidad fundamental de una dialéctica de la génesis y de la estructura, correspondiente a sus interacciones efectivas y alternativas. En efecto, no existe génesis sin estructura [... ] y toda génesis desemboca en la construcción de una nueva estructura" (Piaget, 1979, 117). Rolando García, quien colaboró estrechamente con Jean Piaget, ha resumido esta tesis en una fórmula sintética: "no hay estructura sin historia, ni historia sin estructura" (2006, 81). Esta tesis fundamental del constructivismo genético fue movilizada por Duveen en "su esfuerzo por recuperar la dinámica de génesis y estructura en la interacción social, para la teoría de las representaciones sociales" (Castorina, 2009, 9).
El trabajo teórico y empírico de Duveen permite afirmar que "la estructura de cualquier representación social es una construcción y, por lo tanto, es el resultado de un proceso de desarrollo" psicológico y social (Duveen et al., 2008, 34). Así también, las representaciones son "estructuras que adquieren estabilidad a través de la transformación de una estructura previa" (Duveen, 2001, 13). En este marco, Duveen propuso distinguir los procesos de sociogénesis, ontogénesis y microgénesis de las RS. La sociogénesis alude al proceso histórico-social por el cual se construye y transforma la estructura de una RS. Por otro lado, la ontogénesis es el proceso a través del cual los niños y adultos adquieren el acceso a las RS disponibles en su comunidad, lo que comprende la activación psicológica de las RS en los individuos y la elaboración de identidades sociales concretas. Finalmente, la microgénesis está relacionada con la forma en que las RS se evocan e intervienen prácticamente en las interacciones sociales (Duveen et al., 1990, 2008).
Los razonamientos precedentes brindan una interesante clave interpretativa para avanzar en la formulación de una hipótesis acerca de la dialéctica entre la génesis y la estructura de las representaciones sociales. Partiendo de esta hipótesis resulta relevante problematizar el rol de la comunicación en los procesos de construcción social de las RS. A este respecto, puede plantearse un interrogante fundamental que ha recibido poca atención por parte de los teóricos de las RS y que puede ser formulado en los siguientes términos: ¿cuál es el rol de los procesos de comunicación social en la dialéctica de la génesis y la estructura de las RS? En el estudio introductorio a un libro de Moscovici (2001), Duveen dejó sentadas las coordenadas teóricas básicas de esta problemática al sostener una relación dialéctica entre comunicación y representaciones, lo que le permite afirmar que "es a través del intercambio comunicativo que las representaciones sociales son estructuradas y transformadas" (2001, 17). Esta dialéctica habilita a tematizar la génesis comunicacional de las RS, es decir, la idea de comunicación como proceso de estructuración significante de las RS.
Para avanzar en el tratamiento de esta hipótesis es imprescindible destacar el carácter dialógico de la comunicación. Evidentemente, toda comunicación es una acción que presupone a un otro, se dirige hacia otro y es realizada con un otro. Sin alteridad no hay comunicación. Más aún, no hay ni puede haber comunicación en tanto actividad monológica, individual y autocentrada. Grize (1990) ha puntualizado esto con notable claridad, cuando señala que la comunicación presupone al menos una interacción entre dos sujetos, un locutor y un interlocutor, cuyos roles son, desde luego, intercambiables en el proceso de comunicación. Este carácter dialógico de la comunicación se encuentra en estrecha relación con el modelo epistemológico tríadico propuesto por Moscovici (1991), quien observa que en la relación entre el sujeto y el objeto de conocimiento intervienen, además, otros sujetos a los que el autor denomina Alter. La construcción de significaciones sociales relativas al objeto de la representación no se elabora unívocamente entre el sujeto y el objeto, sino por la mediación comunicativa con la alteridad, con los otros sujetos sociales (Araya Umaña, 2002).
Por otro lado, resulta evidente que la interacción comunicativa entre locutor e interlocutor presupone al lenguaje no sólo como medio de entendimiento lingüístico, tal como lo afirma sin rodeos Habermas, sino además como la arena social de lucha por el sentido, como sostiene Voloshinov. Ahora bien, tanto el entendimiento lingüístico como la lucha por el sentido son aspectos cruciales de la producción comunicacional de las RS, aunque estas cuestiones plantean problemas diferentes que deben ser tematizados. Uno apunta a la relación entre comunicación y comprensión en la producción social de las RS, el otro a la relación entre poder y comunicación en la producción social de sentido.
Respecto a la primera cuestión es importante notar que sin la posibilidad de lograr una comprensión comunicativa a través del lenguaje resultaría imposible la sociogénesis de las RS como estructuras significantes socialmente elaboradas y compartidas. A este respecto, el concepto de acción comunicativa propuesto por Habermas (1989) como un tipo particular de acción orientada al entendimiento parece tener valor heurístico para analizar la emergencia de estructuras intersubjetivas de sentido en el proceso de producción social de una RS. Conviene insistir en un aspecto, "la acción comunicativa es un tipo distintivo de interacción social que se orienta hacia la comprensión mutua" y cuyo objetivo es lograr un acuerdo o consenso (Berstein, 1999, 39). Desde el punto de vista de la acción comunicativa, las RS expresan o, mejor aún, condensan un consenso o acuerdo significante, construido a través del propio proceso comunicativo. Dicho acuerdo significante que se cristaliza en las RS corresponde a un sentido social estabilizado que constituye una realidad común. Nótese que sin la realización comunicativa de este consenso significante las RS no podrían funcionar como "sistemas de referencia que nos permiten interpretar lo que nos sucede, e incluso, dar un sentido a lo inesperado, [...] clasificar las circunstancias, los fenómenos, los individuos" (Jodelet, 2008, 742). Se trata de una significación social construida y organizada a través de la comunicación y del lenguaje. El acuerdo comunicativo alumbra la constitución de un terreno común de sentido que como tal no es discutido ni puesto en duda, aunque siempre puede ser potencialmente enjuiciado, puesto en cuestión, devenir en objeto de controversia.
Cuando esto sucede nos desplazamos, en la terminología de Habermas, del plano de la comunicación al del discurso, es decir, al establecimiento de un intercambio argumental para construir un nuevo consenso. Quizás pueda referirse a este proceso a través del concepto de argumentación, sugerido por Grize (1982, 1987) en el marco de sus estudios en lógica natural, como una actividad discursiva orientada a persuadir e intervenir en el pensamiento y conocimiento de los otros. De algún modo, este concepto de argumentación encuentra su trasfondo semántico en la etimología de la palabra dialéctica como proceso discursivo7 de contraposición argumental que se emparenta con la noción aristotélica de "dialéctica peirástica, es decir, controversial o disputacional", como observa Oscar Nudler (2009, 26). Estos mecanismos de comunicación y argumentación intervienen en el proceso de formación de una RS; la comprensión y la controversia se encuentran necesariamente ligadas.
La segunda cuestión relativa a la relación entre poder y comunicación plantea un problema de un talante distinto. Desde esta perspectiva, el lenguaje no es el medio neutral para la consecución de acuerdos o consensos ni es la comunicación un simple proceso a través del cual se construyen significaciones sociales que intervienen en la producción de las RS. Evidentemente, esta afirmación nos aleja de la mirada consensualista habermasiana para la cual el poder está suprimido de la relación de comunicación y nos sitúa más próximos a una concepción foucaultiana, para la cual el lenguaje y el discurso conforman un campo de lucha constituido por relaciones de poder. "El discurso no es simplemente aquello que traduce las luchas o los sistemas de dominación, sino aquello por lo que, y por medio de lo cual se lucha" (Foucault, 1973, 12). El concepto de poder evocado no debería ser pensado primordialmente bajo su aspecto de dominación, coerción o hegemonía, como algo que es detentado y ejercido centralmente por un individuo contra otros. Más bien, se trata de una concepción microfísica que concibe al poder como una relación social que despliega una capacidad generativa y productiva más que represiva y distorsiva (Foucault, 1992).
De esta manera, el poder es constitutivo del discurso y de las relaciones de comunicación que informan las condiciones de producción de las RS. Aunque los teóricos de las RS han reconocido la importancia de las condiciones de producción y del contexto social, cultural e ideológico en la elaboración de las RS (Abric, 2011, 20;Jodelet, 2012, 60), las referencias a la cuestión del poder son más bien escasas. Por esta razón, adquiere importancia abrir la teoría de las RS a la problemática de la relación entre el poder y la comunicación. Para comprender esta relación, conviene insistir en la idea de la comunicación como una praxis social y en el poder como una relación que funciona a través de las prácticas. De allí se deriva la idea de que la praxis comunicativa es una acción constructiva de significaciones sociales atravesada por relaciones de poder. Las RS no están exentas de esta dimensión del poder. La estructura significante de una RS es el producto de la comunicación como proceso social instituyente.
En síntesis, se ha sugerido un concepto de comunicación que diferencia y relaciona tres aspectos de los procesos comunicativos: primero, los aspectos comprensivos de la comunicación ligados a los procesos de entendimiento lingüístico y construcción de consensos significantes; segundo, los aspectos controversiales ligados al discurso, la argumentación y la dialéctica; tercero, los aspectos vinculados con el poder como relación social que estructura la praxis comunicativa. La génesis comunicacional de las RS involucra un concepto de comunicación en los tres aspectos antes mencionados. De modo tal que la comprensión, la argumentación y el poder conforman la dinámica comunicativa como proceso social instituyente de significaciones sociales que se condensan y organizan en una RS.
Este trabajo ha desarrollado un esfuerzo teórico por conceptualizar la tesis del doble vínculo entre representaciones sociales y comunicación social. Una mirada reflexiva sobre los razonamientos elaborados a lo largo de este trabajo permite interpretar la tesis del doble vínculo como un conjunto de hipótesis que tienen valor heurístico para el desarrollo teórico y conceptual del enfoque de las representaciones sociales y, posiblemente, también para la realización de indagaciones empíricas sensibles a la problemática de la recursividad entre RS y CS.
La primera de estas hipótesis sostiene que las RS constituyen sistemas complejos autoorganizados y autoorganizadores de procesos comunicacionales de construcción social de sentido. Esta hipótesis permite asir teóricamente el proceso recursivo por el cual las RS estructuran la comunicación y son estructuradas por ésta, lo que corresponde al plano superior e inferior del bucle RS-CS conceptualizado.
En el plano superior del bucle, una segunda hipótesis focaliza en la función estructuradora de la comunicación por parte de las RS a través de la conceptualización de una lógica significante relacionada con los aspectos sociales y cognitivos de las RS. Esta hipótesis sostiene que las RS marcan los procesos de comunicación social a través de huellas de sentido. La puesta en relación de la lógica significante con el carácter práctico de las RS permite conjeturar que las RS no solo son guías para la acción sino también guías para la comunicación social.
En el plano inferior del bucle, una tercera hipótesis plantea que la comunicación social constituye el proceso por el cual se construyen las estructuras significantes que conforman una RS. Esta conjetura conduce a problematizar la dialéctica entre la génesis y la estructura de las RS y el rol de la comunicación en dicha relación dialéctica. La exploración teórica de esta conjetura permitió tematizar la génesis comunicacional de las RS como un proceso de gran complejidad.
El análisis de la problemática de la comunicación en la construcción social de las RS condujo a tematizar las nociones de acción comunicativa, entendimiento lingüístico, acuerdo significante, controversia, argumentación, discurso y poder. Respecto de esta última cuestión se sugirió que la relación entre poder y comunicación constituye uno de los problemas más débilmente tratados en la teoría de las RS.
Para concluir, si la tesis del doble vínculo entraña alguna fecundidad analítica es la de proponer un punto de vista original y novedoso sobre un conjunto de problemáticas que permean la teoría de las RS, pero que no siempre son abordadas de modo explícito, y cuyo tratamiento epistemológico, teórico y empírico puede contribuir al desarrollo de la psicología social y el estudio de las representaciones sociales.
3 La expresión original de Moscovici (1997) es la siguiente: "La fórmula es corta: no hay representación sin comunicación y no hay comunicación sin divergencia, sin representaciones simultáneas, esto es, sin participación social"
4 Cabe destacar que la estructura del razonamiento aquí enunciado constituye una idea central en la teoría de las RS en lo que concierne a la relación entre el sujeto y el objeto. Así, por ejemplo, Duveen y Lloyd (2008, 31) señalan al "sujeto y el objeto de conocimiento como correlativos y co-constitutivos".
5 El concepto de consecuencias no intencionadas de la acción fue elaborado por Robert K. Merton (1949) en su clásica obra Teoría y estructuras sociales. Esta categoría es complejizada por Anthnoy Giddens (1998) en la teoría de la estructuración, donde distingue entre las condiciones no reconocidas de la acción y las consecuencias no intencionadas de la misma. Así, puede sugerirse que las RS conforman simultáneamente las condiciones de elaboración de la acción social y una consecuencia no intencionada de la misma.
6 Aquí se emplea el concepto de autopoiesis como sinónimo de autoproducción o autoorganización sin implicar necesariamente el concepto biológico de autopoiesis propuesto por Maturana et al. (1972) ni asumir una relación explícita con la teoría de los sistemas sociales de Niklas Luhmann (1998), que moviliza la categoría propuesta por los biólogos chilenos. Sin embargo, la relación entre autopoiesis y comunicación y sus implicancias para el desarrollo de la teoría de las RS constituye una línea de trabajo teórico que puede ser explorada como lo sugieren algunos autores que han avanzado en la vinculación del pensamiento de Luhmann y Moscovici (Parales & Dulcey Ruiz, 2002).
7 Referenciemos las palabras que pronunció el filósofo argentino Alfredo Llanos en un curso en 1968 en el Instituto de Filosofía de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata: "La palabra dialéctica deriva del griego dialektiké, y ésta del verbo dialégomai (dialogar) y significa el arte del diálogo y la discusión" (1969, 1 y ss.).
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