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Timestamp: 2018-10-16 04:20:11+00:00

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Laudo Arbitral de Tribunal de arbitraje, Cámara de Comercio de Bogotá, 13 de Julio de 1999 - Jurisprudencia - VLEX 355231454
Actor: Somos Consultores de Seguros Ltda
Demandado: Mapfre Seguros Generales de Colombia S A
Emisor: Cámara de Comercio de Bogotá
En la ciudad de Santafé de Bogotá, a las nueve (9:00 a.m.) de la mañana del día trece (13) de julio de mil novecientos noventa y nueve (1999), se reunieron en la sede del tribunal ubicada en el Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá los doctores C.E.M.N., presidente del tribunal, el doctor C.G.E. y el doctor R.E.M. de la Torre árbitros, y la suscrita secretaria, con el fin de llevar a cabo la audiencia de fallo. Asistieron igualmente los doctores J.P.E.C. apoderada sustituta de la sociedad Somos Consultores de Seguros Ltda. y el doctor J.O.V. apoderado sustituto de la (sic) Mapfre Seguros Generales de Colombia S.A., a quienes se les reconoció personería, en los términos de los poderes a ellos conferidos.
S. de Bogotá, D.C., trece (13) de julio de 1999.
El día quince (15) de mayo de mil novecientos noventa y ocho, la sociedad Somos Consultores de Seguros Ltda. por conducto de apoderado especial, solicitó la convocatoria de este tribunal al Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá y presentó su demanda con el lleno de los requisitos formales, la cual fue admitida; de esta se corrió traslado a la sociedad Mapfre Seguros Generales de Colombia S.A. mediante diligencia de notificación personal al representante legal para asuntos judiciales, J.F.Z.A. (v. fl. 10 al reverso).
Decimonovena solución de conflictos
Toda controversia o diferencia relacionada con la ejecución e interpretación y liquidación del presente contrato, se resolverá por un tribunal de arbitramento designado de conformidad con el Decreto 2279 de 1989 y la Ley 23 de 1991, y las demás normas vigentes sobre la materia. El tribunal de arbitramento decidirá en derecho .
Durante el trámite inicial del proceso que se adelantó en el centro de arbitraje de la Cámara de Comercio de Bogotá, según lo dispuesto en el numeral 3º del artículo 16 del Decreto 2651 de 1991, prorrogado en su vigencia por las leyes 192 de 1995, 278 de 1996 y 446 de 1998, según acta que obra a folio 50 del cuaderno principal, se llevó a cabo la audiencia de conciliación, el veintiuno (21) de agosto de mil novecientos noventa y ocho (1998), presidida por el doctor L.B.R., con la asistencia de los representantes de las partes y de sus apoderados, finalizando sin lograrse acuerdo alguno sobre las cuestiones en conflicto. Las partes acordaron designar como árbitros a los doctores C.M.N., C.G.E. y R.E.M. de la Torre, quienes aceptaron los cargos y previas las citaciones de rigor se instalaron el día siete (7) de octubre de mil novecientos noventa y ocho (1998), a las diez y treinta (10:30 a.m.), en sesión realizada en las oficinas del Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá, ubicadas en la carrera 9ª Nº 16-21, piso 4º, de S. de Bogotá; en la audiencia fueron designados por unanimidad presidente del tribunal el doctor C.E.M.N. y como secretaria la doctora M.P.Z.G., quien posteriormente aceptó el cargo y tomó posesión del mismo (acta 2).
Controversia sometida al tribunal
En la demanda las pretensiones formuladas por Somos fueron:
Excepciones de mérito formuladas por Mapfre
" Justa causa para terminar el contrato.
" Ejercicio de un derecho contractual.
" Inexistencia de un contrato de agencia comercial.
Resumen de las posiciones expuestas por las partes
Según se relata en la demanda, el día tres (3) de enero se celebró entre Seguros Caribe S.A. (hoy Mapfre Seguros Generales de Colombia S.A.) y la sociedad Somos Consultores de Seguros Ltda. un contrato de agencia comercial, cuyo objeto es el descrito en la cláusula primera del aludido convenio. Así las cosas, se continúa historiando en la demanda, el día 2 de octubre de 1987 el doctor J.O. de Alda Alejo, actuando como representante legal de Mapfre Seguros Generales de Colombia S.A., dio por terminado y sin justa causa justificada el contrato de agencia comercial que vinculaba a las partes, sin que la sociedad Mapfre (como de ahora en adelante la denominaremos en forma simplificada), le hubiera reconocido a Somos (como de ahora en adelante la denominaremos en forme simplificada), en cumplimiento del compromiso adquirido, la indemnización del artículo 1324 del Código de Comercio.
Según el apoderado de Somos, el contrato celebrado con Mapfre era de agencia comercial, como lo indica el hecho de que el 6 de febrero de 1998 Mapfre le reconoce a Somos, la suma de $ 55.279.424, por concepto de cesantía comercial prestación de que trata el artículo 1324 del Código de Comercio.
El apoderado de la parte demandante cito el laudo arbitral de mayo 23 de 1997 proferido dentro del arbitramento de Preparaciones de Belleza S.A. Prebel S.A. vs. L'oreal(1), a cuyo tenor los elementos esenciales del contrato de agencia comercial son:
El que exista un encargo dado por el empresario y aceptado por el agente
& es esencial en el contrato de agencia comercial el que exista un encargo dado por el empresario y aceptado por el agente, porque sin encargo aceptado no hay contrato de mandato, ni civil ni comercial, y mucho menos contrato de agencia comercial . Este encargo, entratándose del contrato de agencia comercial se circunscribe a que el agente promueva o explote los negocios del empresario. La agencia mercantil se caracteriza porque ... el agente cumple una función de intermediación en la celebración de contratos por el agenciado. Esta actividad la desarrolla cuando recibe, o mejor consigue ofertas de negocios de terceros y las comunica a su agenciado para que este decida sobre el negocio o lo perfeccione el agente cuando tenga el poder de representarlo ... Esta conclusión guarda estricta correspondencia con la razón de ser de la agencia. El empresario recurre a la figura del agente cuando sus negocios requieren en determinado lugar una gestión estable ... pero no quiere asumir los gastos de un empleado permanente (2).
De acuerdo con la cláusula primera del contrato, denominada objeto, La sociedad (mi mandante) se obliga a promocionar la celebración de contratos de seguro a favor de la compañía (la demandada) a través de intermediarios de seguros previa y exclusivamente autorizados por la compañía . Como puede verse, del objeto del contrato se evidencia con toda claridad que el elemento esencial del encargo, existe en el contrato. En adición, en la práctica el contrato operó de la manera indicada, pues la labor fundamental de mi mandante fue la de vincular intermediarios de seguros a la sociedad demandada, para ellos a su turno vincularan a la aseguradora personas que celebraran con ella contratos de seguro .
De acuerdo con lo estipulado en la cláusula segunda del contrato, denominada pago, La sociedad recibirá por su trabajo de promoción a favor de la compañía, una contraprestación en dinero, establecida de acuerdo con el anexo adjunto al presente contrato .
Como se observa la presencia de este elemento esencial es también clara en el contrato .
El objeto del encargo es promover o explotar los negocios del agenciado
La presencia de este elemento esencial ha quedado clara en el análisis realizado en el punto 1 anterior .
En la promoción de los negocios el agente obra por cuenta y riesgo del empresario
Una de las características más importantes de la agencia mercantil, es la de que el agente obra por cuenta y riesgo del empresario, lo cual indica que los efectos jurídicos de los negocios que celebra se producen directamente sobre el patrimonio del empresario, no sobre el del agente(3).
En el caso materia de litigio es clara también la presencia del elemento enunciado, como quiera que la gestión de mi mandante era principalmente la de vincular intermediarios a la aseguradora para que ellos a su turno presentaran personas que celebraran con ella contratos de seguro. Así las cosas, mi mandante recibía por su gestión una comisión, pero quien asumía el riesgo y el monto del siniestro, si fuere el caso, era la aseguradora demandada, aún en el hipotético caso de que Somos violase alguna política de suscripción de riesgos de las fijadas por la aseguradora. Desde esta óptica, por ejemplo, si dentro de las políticas de suscripción de la aseguradora se encontraba no expedir pólizas que garantizaran el pago de impuestos, a pesar de lo cual Somos hubiera expedido una póliza, en el evento de siniestro la aseguradora hubiera debido responder ante la DIAN sin poder alegar como medio exceptivo para el pago del siniestro el hecho de que Somos hubiera violado una política de suscripción .
De suerte que no existe una solución de continuidad por cuanto el agente no se obliga a fomentar determinado contrato, celebrado el cual debe promover otro. La estabilidad se centra sobre el hecho de que mientras dura su relación con el comerciante ha de ocuparse de la promoción de contratos que solo se determinan por su naturaleza y no por su número (4).
En el presente caso la presencia del elemento se evidencia de la forma como se desarrolló la gestión, conforme las declaraciones transcritas en los numerales anteriores .
De acuerdo con la manifestado por la Corte, ... solo puede entenderse como agente comercial el comerciante que dirige su propia organización, sin subordinación o dependencia de otro en el manejo de la empresa o establecimiento comercial a través del cual promueve o explota, como representante, agente o distribuidor, de manera estable, los negocios que le ha encomendado un empresario nacional o extranjero en el territorio que se le ha demarcado (5).
Así, de acuerdo con la cláusula décima primera del contrato, denominada independencia de la sociedad, La sociedad & actuará por su propia cuenta con absoluta autonomía y no estará sometida a subordinación laboral con la compañía y sus derechos se limitarán, de acuerdo con la naturaleza del presente contrato, a exigir el pago de la contraprestación acordada
Las partes deben tener la calidad de comerciantes
El agente es, pues, un comerciante como cualquier otro; su principal o exclusiva forma de participar en actividades económicas y aún su principal o exclusivo modo de subsistencia es la mediación en las operaciones mercantiles tendientes a llevar los productos o los servicios directamente del empresario a los comerciantes revendedores y en ocasiones al propio consumidor, derivando de esa intermediación una ganancia o utilidad que se agrega a la del productor de la mercancía o servicio (6).
Como puede concluirse de todo el análisis precedentemente llevado a cabo, con prescindencia de que la intención de las partes fue la de celebrar un contrato de agencia comercial como quedó claramente demostrado en el punto anterior, es claro que el contrato materia de estudio es de agencia comercial como quiera que en él se presentan todos los elementos esenciales señalados por la ley, la jurisprudencia y la doctrina .
En el caso de la señora G.M., mi mandante actuó frente a la compañía como su intermediario de seguros, no como su agente comercial, por cuanto presentó a la señora M. a la aseguradora para que celebrara con ella un contrato de seguro. En este orden de ideas, si eventualmente pudiese predicarse algún incumplimiento por parte de mi mandante, será de una obligación derivada del contrato de intermediación de seguros que celebró con Mapfre para presentarle a la señora M., no del contrato de agencia comercial, que en este caso nada tenía que ver.
Así las cosas, la facultad contenida en el parágrafo de la cláusula octava del contrato es clara en el sentido de permitir a la compañía dar por terminado el contrato con justa causa y sin indemnización de perjuicios, por La violación o el incumplimiento de cualquiera de las obligaciones derivadas de este contrato . Pero estas situaciones no se presentaron en el caso de la señora M.. Nótese que el mismo contrato es claro en su estipulación en la medida en que la infracción que da lugar a su terminación con justa causa debe ser del mismo contrato, no de otro u otros que las mismas partes puedan celebrar.
A. también que la facultad de dar por terminado el contrato unilateralmente, que se prevé en la cláusula vigésima cuarta, no excluye el deber del contratante de pagar la indemnización, por la terminación injustificada del contrato.
En ejercicio del derecho contractual consagrado en la cláusula vigésima del contrato de promoción de seguros, Mapfre adoptó la decisión de darlo por terminado a partir del dos (2) de enero de 1998, para lo cual el representante legal de Mapfre, J.O. de Alda Alejo, envió una comunicación en tal sentido. Ante esta decisión se iniciaron conversaciones tendientes a establecer cómo se harían los cortes de cuenta y se liquidarían las operaciones comerciales pendientes y, como parámetros de negociación, se utilizaron figuras propias de otros contratos para ofrecer y estimar un posible pago a favor de la demandante, llegando a emplearse el término cesantía comercial y normas propias del contrato de agencia como parámetros para dicha negociación. En estos términos enfatiza el apoderado del demandado , el pago por la cantidad de cincuenta y cinco millones doscientos setenta y nueve mil cuatrocientos veinticuatro pesos mcte., ($ 55.279.424) no fue hecho por concepto de las prestaciones de que trata el artículo 1324 del Código de Comercio. El pago tenía por objeto una liquidación definitiva del contrato y retribuir a Somos las gestiones realizadas, para lo cual se acordó utilizar parámetros de referencia propios del contrato de agencia como mecanismos para el cálculo de este único pago.
No cabe duda según el apoderado de la parte convocada que el contrato celebrado era el de promoción de seguros. Al estipularse como objeto del contrato (en la cláusula primera del mismo) que La sociedad (Somos) se obliga a promocionar la celebración de contratos de seguro a favor de la compañía (Mapfre) a través de intermediarios de seguros previa y exclusivamente autorizados por la compañía , tampoco se estaba consagrando algo distinto a un tipo de contrato no solo con claro fundamento legal sino además muy acostumbrado dentro de la industria aseguradora y reconocida internacionalmente.
El marco de referencia trazado pretende hacer ver que cuando a principios del año 1994 Seguros Caribe S.A. y Somos Consultores de Seguros Ltda. celebraron un contrato al que dieron en llamar Contrato de promoción de seguros y a continuación denominaron a Somos como una Agencia colocadora de seguros no estaban dando origen a algún tipo de figura desconocida y, por el contrario, estaban acogiendo denominaciones y figuras establecidas y tipificadas en la normatividad que ya para aquel entonces se encontraba vigente. Esto demuestra igualmente que al estipularse como objeto del contrato (en la cláusula primera del mismo) que La sociedad (Somos) se obliga a promocionar la celebración de contratos de seguro a favor de la compañía a través de intermediarios de seguros previa y exclusivamente autorizados por la compañía tampoco se estaba consagrando algo distinto a un tipo de contrato no solo con claro fundamento legal sino además muy acostumbrado dentro de la industria aseguradora y reconocido internacionalmente.
Continúa exponiendo el apoderado de Mapfre; el título dado al contrato, el objeto estipulado, la mención expresa que en su texto se hace al literal d) del artículo 42 del estatuto financiero, y el claro marco normativo que lo rodeaba, son prueba más que suficiente de que la verdadera y única intención de las partes al momento de contratar consistía en celebrar un contrato de promoción de seguros . Así las cosas, conocida claramente la intención de las partes, intención incluso recogida en el tenor literal del contrato, no es posible ahora (transcurridos 4 años de ejecución contractual) pretender hacer creer que las partes celebraron no el mentado contrato sino un contrato de agencia comercial, palabras estas, agencia comercial , que no aparecen mencionadas en parte alguna del texto contractual.
En razón de lo dicho, reitera la demandada, dejando clara su posición, que la promoción de seguros constituye, como ya hemos visto, una figura propia del ramo asegurador. El pretender que esta labor de promoción sea equivalente a la labor ejecutada por un agente comercial, resulta tan equivocada, dice la demandada, como pretender que existe una agencia comercial por el simple hecho de dársele la denominación de agente o agencia a quien interviene en la labor de promoción de seguros.
En el contrato con agencias de seguros tenemos, en ambos lados de la relación contractual, a sujetos calificados (una aseguradora y un agente de seguros), con regímenes jurídicos propios y expresas normas legales y reglamentarias que rigen su actividad. Así mismo, el objeto de dichos contratos también tiene una expresa mención en las normas legales al indicarse que consiste en promover la celebración de contratos de seguro . Pese a que las normas propias de los agentes de seguros indican sin lugar a dudas que su labor consiste en una labor de promoción a favor de un tercero (la aseguradora), en ninguna parte indican que por ello deban aplicarse las normas de la agencia comercial o que por ello los agentes colocadores de seguros tengan derecho a las prerrogativas concedidas a favor de los agentes comerciales.
En cuanto a la terminación en forma unilateral por parte de Mapfre del contrato celebrado con Somos, este estipulaba en su cláusula octava entre otras como justas causas para terminar el contrato las siguientes: ... d) La retención indebida de dineros de la compañía por parte de la sociedad; f) La inobservancia de las políticas de suscripción de pólizas dictadas por la compañía ... .
Pese a lo anterior, la voluntad de llevar el contrato hasta su normal culminación fue impedida por el descubrimiento de los graves hechos que encierra la situación sucedida con la señora G.M.M.. Como ha quedado debidamente probado gracias al peritazgo rendido por el señor J.R.A., en la operación con la aludida señora se cometió una falsificación de su firma y la retención indebida de dineros pagados por esta señora.
La situación presentada con la señora G.M. recoge no solo la ocurrencia de un delito (una falsedad) sino un claro y muy grave incumplimiento al contrato, incumplimiento que se concreta en la retención de dineros de la aseguradora, en la violación de sus políticas y reglamentos, y en una falta de control administrativo por parte de Somos sobre las operaciones realizadas con su clave, todo lo cual no solo daba derecho sino que hacia imperiosa una inmediata y justa terminación del contrato por incumplimiento. Como ya sabemos, fue esta determinación de dar por terminado de inmediato el contrato la adoptada por Mapfre, con fundamento en las cláusulas contractuales arriba citadas y que permitían la inmediata terminación del mismo en el evento de un grave incumplimiento como el ocurrido.
Contrato de agencia comercial, agencia colocadora de seguros y outsourcing
Sus propios establecimientos de comercio, sucursales o agencias (C. Co., arts. 263 y 264);
El concurso de otras personas con quienes tiene un mayor o menor grado de vinculación en virtud de un contrato de mandato, y
Auxiliares, realmente autónomos, cuya función es mediar entre ellas y los potenciales tomadores de las pólizas.
En relación con la integración de estas sucursales y agencias, como partes del conjunto de medios de que se vale la sociedad para desarrollar su empresa, los autores destacan la diversidad de ellos, que varían según el volumen de la actividad prevista y la naturaleza y extensión de las facultades atribuidas a los factores o dependientes, en particular en cuanto al aspecto conocido como relaciones y que son los servicios de diverso orden que vincula el empresario al establecimiento. (CASANOVA, M.. Estudios sobre la teoría jurídica de la hacienda mercantil. Madrid, E.. Revista de Derecho Privado, pág. 10).
Tradicionalmente, buena parte de estos han sido de orden laboral, vr. gr. los de sus trabajadores vinculados por contratos de trabajo. Sin embargo, de un tiempo para acá, la posibilidad de disponer de servicios similares a los cuales se comprometen esos trabajadores, sin que medie subordinación laboral, por estar integrados en otro tipo de relación jurídica, han ido configurando una nueva modalidad de elementos integrantes del establecimiento. Así, las relaciones nacidas de contratos de arrendamiento de servicios inmateriales para actividades tales como las relativas a aseo, vigilancia, mensajería, contabilidad, y otros que responden a servicios de mediana y alta tecnología, son actualmente esos elementos cuyo titular, teniendo en cuenta la búsqueda de una mayor eficiencia y menores costos, provoca con ellos una mejor racionalización de los riesgos propios de su gestión empresarial, aprovechando la especialización de una fuente externa (outsourcing), que le permite concentrar sus recursos en aquello que es de la esencia de su empresa y que han recibido entre nosotros la denominación anglosajona de outsourcing.
Sobre el particular en concepto 96023487-3 de agosto 23 de 1996, ha dicho la (*)Superintendencia Bancaria:
Delegación de la profesionalidad
En cuanto a la posibilidad jurídica para que una entidad vigilada encargue parcialmente su administración y funcionamiento a una tercera persona, esta superintendencia se pronunció al respecto en concepto anterior en punto a la actividad financiera, concluyendo lo siguiente que resulta también aplicable a la actividad aseguradora (Conc. 95006541, mar. 3/95 emitido por el director jurídico de la Superbancaria) :
Bajo el supuesto de esa condición de profesionalidad que es inherente a la actividad financiera, se tiene adicionalmente que el desarrollo de la misma debe discurrir por razones de orden público económico dentro de los particulares cauces señalados al efecto por la ley, en el entendido de que la génesis del proceso el permiso de funcionamiento que se otorga a las instituciones financieras tiene en la actualidad tres características básicas: se concede con un carácter personalísimo, es temporal y revocable (M.N., N.H.. Sistemas financieros, Biblioteca Feleban, Bogotá, 1994, pág. 3).
El ejercicio de la actividad mercantil que caracteriza a la agencia colocadora de seguros, restringido a personas naturales y a aquellas jurídicas que se hayan constituido como sociedades mercantiles en nombre colectivo o de responsabilidad limitada, sujetas a vigilancia y control especial por parte del Estado mediante la (*)Superintendencia Bancaria, se concreta en un mandato, cuyo objeto y extensión están claramente delimitadas en el artículo 42 del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero, y en el cual se destaca la promoción de contratos de seguros y sus renovaciones como su elemento esencial, al desarrollo del cual acceden funciones complementarias como inspeccionar el riesgo cuya cobertura se solicita, recaudar las primas y, si es el caso, intervenir en salvamentos.
En el mismo concepto de fecha agosto 23 de 1996 atrás citado, la (*)Superintendencia Bancaria señaló algunas diferencias entre la agencia de seguros y la agencia comercial y dijo:
La normatividad a que se sujeta cada uno de los contratos es diferente. Mientras para lo sociedad que dirige la agencia de seguros son aplicables las normas contenidas principalmente en el Estatuto Orgánico del Sistema Financiero en relación con su actividad de intermediación, la agencia comercial es regulada de manera específica por el Código de Comercio;
La agencia comercial atribuye al agente la exclusividad de una zona determinada. En la agencia de seguros no se atribuye dicha exclusividad;
Lo anterior no significa que no se pueda otorgar más facultades de representación a una agencia de seguros, diferentes a las ya otorgadas en el artículo 42 del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero. Al respecto el doctor J.E.O. señaló que no significa esto que la agencia no puede convencionalmente investida de una representación más o menos amplia a voluntad de la empresa aseguradora, más no ya en guarda de una norma legal sino de la voluntad de las partes ;
Para estar en capacidad de obrar como intermediarios de seguros, las personas naturales o sociedades que dirijan la agencia deberán estar inscritas en los términos del Decreto 2605 de 1993 ante esta entidad o ante las compañías de seguros con quien se encuentran vinculadas;
La agencia comercial puede actuar a nombre propio. La agencia de seguros solo actúa a nombre del asegurador, y
El régimen de supervisión correspondiente a la agencia de seguros se encuentra a cargo de esta superintendencia, con la facultad de instruir a aquella respecto del cumplimiento de normas jurídicas y contables obligatorias. La celebración del contrato de agencia comercial no implica que las personas que lo realicen se encuentren bajo el control y vigilancia de la (*)Superintendencia Bancaria.
De conformidad con lo establecido en los artículos 263 y 264 del Código de Comercio, las oficinas de las instituciones vigiladas por la (*)Superintendencia Bancaria solo puede tener la calidad de sucursales o agencias en los términos de las disposiciones mencionadas.
En consecuencia, cuando se pretende abrir oficinas que tengan por objeto la prestación de servicios restringidos, la naturaleza de la correspondiente oficina deberá ajustarse a alguna de las categorías citadas, sin perjuicio de que puedan tales oficinas ofrecer sus servicios de manera transitoria y temporal mediante el traslado de recursos humanos o técnicos para la prestación de los servicios por fuera del local de las mismas, caso en el cual deberá informar previamente a la (*)Superintendencia Bancaria, indicando el tipo de servicio que se ofrecerá, la oficina responsable de las operaciones que se realicen, y período en el cual se operará a través de esta modalidad .
Así las cosas, solo a través de las sucursales y agencias, definidas en los artículos 263 y 264 del Código de Comercio, una entidad aseguradora podrá realizar operaciones de seguros por fuera de su oficina principal, negándose cualquier otra forma que se utilice para el efecto. De tal suerte, no es posible delegar a través del contrato de agencia comercial la realización de operaciones propias de una compañía de seguros, pues la ley establece formas imperativas para el efecto .
Las agencias de seguros tienen una nota adicional que, para el caso presente, debe destacarse, y es la posibilidad de promover la celebración de contratos de seguros por medio de agentes colocadores que la compañía mandante ponga bajo su dependencia, de acuerdo con su propio sistema de promoción de negocios (EOSF, art. 42). Esta facultad, como se le denomina en el artículo citado, no tiene la condición de la agencia de promover negocios, por cuanto lleva en sí una posibilidad de utilizar más ampliamente los recursos de su establecimiento comercial con la colaboración de agentes colocadores, mandatarios de la compañía aseguradora. Esos agentes, puestos bajo la dependencia de la agencia de seguros, solo son mandatarios de la aseguradora la comprometen en su actividad y es a esta y no a la agencia de seguros a quien representan, en virtud y como consecuencia de la inscripción que expresa la contemplatio domine correspondiente (art. 43, num. 3º, ibíd.). No hay un tipo particular de agentes vinculados con una agencia de seguros, en razón de que esta los haya reclutado autónomamente para la aseguradora, porque no importa quien los reclute, puesto que lo fundamental es que deben recibir el mandato correspondiente, única y exclusivamente, de la aseguradora quien, en los términos de la Circular Externa 7 de 1996, título VI, capítulo IV, números 1 y 2, es la que los autoriza para el desarrollo de su gestión.
A. los anteriores aspectos legales, es pertinente confrontarlos con los hechos materia de este litigio, según se aprecia de las pruebas practicadas que obran en el expediente, así como de las manifestaciones de las partes y sus apoderados:
Aunque no se allegó al expediente copia del reglamento en que se expresen las facultades de Somos Consultores de Seguros Ltda. ni certificado del registro que al efecto debió efectuarse en la (*)Superintendencia Bancaria o en la compañía de seguros, en el correspondiente certificado de la Cámara de Comercio de Bogotá acerca de su existencia y representación legal, así aparece que fue constituida como una agencia de seguros con el objeto y facultades que el Estatuto Orgánico del Sistema Financiero atribuye a estos mandatarios.
En el contrato suscrito entre Seguros Caribe S.A. (hoy Mapfre Seguros Generales de Colombia) y Somos Consultores de Seguros se afirma que se ha convenido un contrato de promoción de seguros, en los términos a que alude el artículo 42 del estatuto financiero, literal d) para luego, en la cláusula primera: Objeto, afirmar que (Somos) se obliga a promocionar la celebración de contratos de seguros a favor de la compañía (Seguros Caribe) a través de intermediarios de seguros previa y exclusivamente autorizados por la compañía. De igual manera, en la cláusula séptima: Exclusividad, se expresa: La sociedad podrá realizar la actividad de promoción de seguros a favor de otras aseguradoras, con excepción del desarrollo de su objeto social como agencia, siempre y cuando el mismo se realice en un establecimiento de comercio diferente al acordado por la compañía para la realización del presente contrato de promoción . Luego, en la cláusula octava, se mencionan en las obligaciones de Somos para el recaudo de primas e intervención en salvamentos, que la promoción de los contratos de seguros y las primas a recaudar corresponden a gestiones de intermediarios autorizados, precisando de su literal d) que la representación de Seguros Caribe, se extiende a los asuntos que expresamente esta le faculte relativos a los contratos celebrados a través de los intermediarios autorizados, siempre y cuando dicha delegación conste por escrito. En la cláusula decimotercera se dice que Seguros Caribe, entregará a Somos los suministros de papelería necesarios para la ejecución del contrato, y que Somos deberá restituir a la terminación del contrato aquellos cuya propiedad le pertenezca a S.C., quien conforme a la cláusula vigésima cuarta debe autorizar a Somos el uso del nombre de Seguros Caribe, para concluir en la cláusula decimoquinta que Somos deberá presentarse ante terceros, de acuerdo con la naturaleza del presente contrato, en los términos convenidos por Seguros Caribe.
Estas elementales conclusiones se encuentran ratificadas en el alegato del apoderado de Somos, quien afirma claramente que es importante precisar que la función propia del contrato, como en él mismo se estipuló era que Somos vinculara intermediarios de seguros a Mapfre, no que Mapfre pusiera bajo su dependencia agencias colocadoras de seguros. Desde este punto de vista es importante precisar que Somos, en su condición de agencia colocadora de seguros, también podía celebrar con Mapfre contratos diferentes, dentro de ellos el propio de intermediación de seguros al vincular clientes directamente a la aseguradora para que celebraran con ella contrato de seguro, ya no en desarrollo del objeto del contrato materia del presente litigio, sino ejecutando un contrato de intermediación de seguros normal, como el que puede celebrarse con cualquier agencia colocadora de seguros o corredor de seguros, tema del que nos ocuparemos más adelante .
La denominada gestión encaminada a vincular intermediarios o la aseguradora para que a su turno presentaran personas que celebraban con ellos un contrato de seguros según la declaración de parte del representante de Somos, evidentemente no constituye un compromiso que pueda calificarse como agencia comercial, ya que como se anotó en los comentarios generales, los verdaderos promotores en el caso presente fueron los agentes intermediarios previa exclusivamente autorizados por la compañía de seguros según reza la cláusula primera del contrato.
En la declaración de parte antes aludida el representante legal de Somos manifestó: (cdno. ppal. fl. 259) celebró contratos de agencia comercial, no de agencia de seguros con determinadas personas, para la administración de negocios como si fuera una compañía de seguros, o sea hacia un contrato aún ... (sic) de la administración de una oficina de Seguros Caribe y posteriormente de Seguros Mapfre ... y era una forma de administración en la cual esa agencia ponía a disposición como agencia y su labor era la contratación de intermediarios de seguros para Seguros Caribe o para Mapfre, pero quien pagaba toda la administración de la oficina vr. gr. arriendo, agua, luz, teléfono, los funcionarios eran empleados de ellos, pero para los terceros se presentaba como Seguros Caribe o como Mapfre seguros, ¿por qué? Allá se contestaba Mapfre Seguros Generales, la papelería que se usaba en la oficina era de Mapfre Seguros Generales y se recaudaban bajo el sistema de Mapfre Seguros Generales en el computador de Mapfre Seguros Generales .
Al referirse a la agenda que Mapfre editó para los años de 1994, 1995 y 1996 y que se puso de presente dejándose como prueba la página en que se informaba sobre las sucursales y agencias de Mapfre (cdno. de pruebas, fl. 87) sus establecimientos de comercio en los términos de los artículos 263 y 264 del Código de Comercio, el representante legal de Somos Consultores de Seguros agregó, refiriéndose particularmente a la oficina Chicó, calle 99: tenía montada Somos ahí una oficina para el uso exclusivo de Mapfre Seguros y así lo decía el contrato, ahí no se podían ni vender, ni hacer transacciones de ninguna otra aseguradora porque todos los empleados eran exclusividad, si cualquiera de ustedes hubiera llamado y consigue a cualquiera de los empleados, cualquiera de los empleados le contestaba que ahí se contestaba Mapfre Seguros Generales, la única papelería que utilizaba Somos de Somos era para pasarle las cuentas a Mapfre o a Seguros Caribe, era para lo único que se utilizaba la papelería de Somos, de resto para toda las comunicaciones tanto internas como externas se pasaban las comunicaciones en papelería de Mapfre o de Seguros Caribe y el gerente de Somos figuraba como gerente de la oficina de Seguros Caribe o de Mapfre en su momento, eso era claramente una agencia.
En la parte en que el árbitro doctor R.M. interroga al representante legal de Somos Consultores de Seguros se destaca: ...
Dr. M.: Nos dijo que hoy no podíamos ver las oficinas porque se entregó el local.
Dr. M.: En esa para que hubiera visto el letrero de Mapfre Seguros.
Dr. M.: ¿Los avisos que es como se llama para el impuesto, eran de Mapfre, ahí no había ningún aviso en la calle que dijera
Dr. M.: Somos ...
Dr. Madriñán: ¿Alguna de estas oficinas era la de Mapfre, de las que se mencionan aquí
Dr. M.: Si la de la calle 99 Chicó.
Dr. M.: Aparece como sucursales, agencias y representantes, la oficina a la cual se refiere que todos los avisos eran de Mapfre decía es la correspondiente a la oficina Chicó de la calle 99 Nº 13-11.
Dr. M.: Sí señor.
Atendiendo las pruebas que se han traído a este proceso, y muy especialmente la declaración de parte del representante de la sociedad demandante, para el tribunal resulta demostrado que, en el contrato con Seguros Caribe, permaneció oculto ante terceros, y que quien aparecía gestionando, autorizando agentes colocadores, comprometiéndose en todos los aspectos propios de la colocación de los amparos, era la aseguradora. Somos Consultores de Seguros, parte mandataria, fue una parte oculta. Nunca fue evidente, ni su organización, ni su establecimiento, y su representante legal, como lo afirmó el doctor M., figuraba como gerente de la oficina de Seguros Caribe o de Mapfre en su momento. Ante terceros, no puede dudarse la oficina que atendía Somos era una agencia de la aseguradora como también lo afirmó el doctor M. al decir eso era claramente una agencia .
La ausencia de representación estaba prevista en la cláusula octava del contrato, arribo citada, al establecer en su literal d) la obligación de Somos de representar a la aseguradora ante el tomador, asegurado o beneficiario en los asuntos para los que expresamente esta lo facultaba, relativos a contratos celebrados a través de intermediarios autorizados, siempre y cuando dicha delegación conste por escrito. Y es que, para los fines realmente perseguidos, y no los aparentes de una agencia de seguros o una agencia mercantil, sino los de un arrendamiento de servicios inmateriales, al interior de una agencia, que se repite era una dependencia de la aseguradora, el servicio no tenía por qué conformarse como un mandato. Bastaba que Somos recibiera de la aseguradora los poderes necesarios con el propósito de atender en debida forma las actuaciones que así lo requirieran, (cláusula décima), que en realidad debieron ser bien pocos, pues Somos no podía efectuar ninguna forma de publicidad en que utilizara el nombre de la aseguradora sin previa autorización de esta, quien se presentaba ante terceros de acuerdo con la naturaleza del presente contrato (sic) en los términos convenidos con Somos.
Aunque constituida como una agencia de seguros por escritura pública 1.395 de 31 de marzo de 1993 de la Notaría Treinta y Siete del Círculo de Bogotá, no podía Somos, conforme al contrato, promover seguros en el establecimiento (agencia) de Seguros Caribe o de Mapfre Seguros Generales, sino en otro establecimiento de comercio diferente al convenido (cláusula décima, literal e)), es decir en el suyo propio, o como decía la Ley 65 de 1966 en una oficina dirigida por una persona natural o jurídica que por medio de una organización propia, represente a una o varias compañías de seguros & con las facultades mínimas señaladas en el artículo 12 de esta ley .
La utilización del arrendamiento de servicios inmateriales o outsourcing no solo fue un recurso de Seguros Caribe y Mapfre Seguros Generales, sino que, como lo califica expresamente el representante legal de Somos en su declaración (ver informe secretarial visible a cdno. ppal., fl. 2.09); sino que, además, como también lo afirma, se trata de un sistema bastante difundido, cuando dice: Esto en términos modernos y a medida que el comercio ha evolucionado es lo que llaman los contratos ... de administración delegada de funciones de un negocio, esto eran los contratos ..., hoy en día otras compañías de seguros también tienen eso, vr. gr. la Agrícola de Seguros tiene varias oficinas en Bogotá, bajo el contrato de ... y tiene una sucursal que maneja solo oficinas ... y en esas oficinas si ustedes quisieran visitar un tipo de oficinas de esas para que conozcan, me gustaría que fueran a la calle 72 con carrera 15 en Bogotá, en el centro comercial Innovar y van a ver que ahí hay dos oficinas ... de compañías de seguros una de Agrícola de Seguros y otra de Aurora Compañía de Seguros y van y les dicen dónde trabajan y les dicen en Aurora, tienen el letrero de Agrícola de Seguros, no se hace nada más en esa oficina que vender negocios de Agrícola de Seguros pero de propiedad de P.P. que le maneja eso, L. también tiene unas oficinas así, se ha manejado, otras compañías como Colseguros tenían otra oficinas & de compañías de seguros, Latinoamericana de Seguros tenía otra oficina u oficinas de ... si van a la calle 123 con carrera 9ª u 11, encontrarán una de Latinoamericana de Seguros es una oficina ... y allá le contestan Latinoamericana de Seguros y tiene el letrero de Latinoamericana de Seguros y producen solamente negocios de Latinoamericana de Seguros y es exactamente este modelo .
Sea esta la oportunidad de recordar con F.C.R., que en toda contratación las partes deben, tanto enmarcar su expresión de voluntad dentro de los límites que a su autonomía ha establecido la ley para asegurar la existencia y validez del contrato, acto o negocio, como ajustarse a las cargas que versan sobre la necesidad de satisfacer exigencias de índole positiva que incumben a quien, aspirando a un determinado resultado práctico, tiene interés en obtener la eficacia del negocio que debe realizar para alcanzarlo y con F.H., citado en el mismo texto que, Se entiende por carga una especie menor del deber consistente en la necesidad de observar una cierta diligencia para la satisfacción de un interés individual escogido dentro de varios que excitaban al sujeto. En principio, el particular puede celebrar un negocio o abstenerse de realizarlo, y, en el deseo o necesidad de disponer de sus intereses, pude optar por el medio que mejor convenga a sus intenciones. Pero por el solo hecho de observar una conducta reconocida como dispositiva, el sujeto está asumiendo ciertos riesgos y, por lo mismo, para su propia seguridad y para la obtención cabal de los resultados prácticos a que aspira, está en deber de emplear el medio más apropiado de ser sagaz, diligente, previsivo, cauto (Estudios de derecho privado. E.. Temis, 1977, Bogotá, pág. 47).
Las cargas que pesan sobre la autonomía tienen para C.R., una función dual, a saber: a) de una parte, tiende a asegurar la validez del acto o negocio; y b) pretende evitar que su eficacia vinculante se extienda más allá de los confines previstos por el agente , y conforme a su particularidad las denomina la de la legalidad, de la claridad, de la sagacidad y del conocimiento, correspondiendo la primera la necesidad que le incumbe a la parte de utilizar medios idóneos para integrar el supuesto legal del negocio. Cada tipo negocial llena una específica necesidad. El particular, al hacer el acto dispositivo debe cuidar de que la elección del tipo se adecue o la específica finalidad que quiere cumplir , y a la segunda en fijar de manera inequívoca y fácilmente reconocible el valor vinculante del negocio que pretende concluir, a fin de evitarse un daño a sí mismo o al destinatario (Op. Cit. pág. 48).
Excepciones propuestas por Mapfre
Como se examinan las excepciones. Salvo las del proceso ejecutivo, las excepciones se deciden en la sentencia final. Si el demandado las ha propuesto, el juez debe examinarlas en la parte motiva y decidir sobre ellas en la parte resolutiva, siempre que se encuentre acreditados los requisitos de la pretensión, pues en caso contrario absuelve al demandado por la ausencia de cualquiera de ellos ... Sobre estos puntos dice la Corte: El estudio y decisión de las excepciones no son pertinentes, por regla general, cuando se niegan las peticiones de la demanda, negativa que muchas veces proviene de la ineficacia de la acción (pretensión) .
Nota: (M.M.H.. XLVII, 616. Curso de derecho procesal civil.-Parte general. 1991, Nº 185).
Para el tribunal las observaciones que dan lugar a la objeción por error grave deben dejar claro que el dictamen pericial tiene fundamentos equívocos de tal magnitud, que necesariamente conducen a conceptos erróneos y falsas conclusiones sobre la materia objeto de la prueba, es decir que el error debe estar comprendido en el campo de una equivocación ostensible y notoria por parte de los peritos y no la discrepancia de las partes del proceso en relación con la metodología utilizada por estos o a sus conceptos, elementos cuyo análisis le corresponde exclusivamente al juzgador. En este sentido se ha pronunciado la Corte Suprema de Justicia: Cuando la tacha por error grave se proyecta sobre el proceso intelectivo del perito, para refutar simplemente sus razonamientos y sus conclusiones, no se está interpretando ni aplicando correctamente la norma legal y por lo mismo es inadmisible para el juzgador, que al considerarla entraría en un balance o contraposición de un criterio a otro criterio, de un razonamiento a otro razonamiento, de una tesis a otra, proceso que inevitablemente lo llevaría a prejuzgar sobre las cuestiones de fondo que ha de examinar únicamente en la decisión definitiva (CSJ, Exp. 3446, auto de sep. 8/93. M.S.C.E.J.S..
Costos según acta de instalación
Honorarios peritos 3.000.000
Por concepto de agencias en derecho el tribunal fija el valor de cinco millones de pesos ($ 5.000.000) moneda corriente y, en consecuencia, el total de las costas a cargo de Somos Consultores de Seguros Ltda., asciende a dieciséis millones sesenta mil cuatrocientos pesos moneda corriente ($ 16.060.400).
Sentencia nº de Tribunal Administrativo de Cundinamarca - Sección Cuarta, de 15 de Mayo de 2002
Tutela de Corte Suprema de Justicia - Sala de Casación Penal nº 35126 de 5 de Febrero de 2008
Auto de Corte Suprema de Justicia - nº de 26 de Marzo de 2014

References: artículo 16
 artículo 1324
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 artículo 42
 artículo 42
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 artículo 42
 artículo 12