Source: https://legislacion.vlex.es/vid/regimen-economico-matrimonial-viudedad-70298568
Timestamp: 2020-07-02 21:30:43+00:00

Document:
Ley de Régimen Económico Matrimonial y viudedad de Aragón (Ley 2/2003, de 12 de febrero) - Normativa de Aragón - Legislación - VLEX 70298568
Ley de Régimen Económico Matrimonial y viudedad de Aragón (Ley 2/2003, de 12 de febrero)
TÍTULO PRIMERO. Disposiciones generales - arts. 1 a 12
TÍTULO II. De los capitulos matrimoniales - arts. 13 a 20
TÍTULO III. Del regimen de separacion de bienes - arts. 21 a 27
CAPÍTULO PRIMERO. Bienes comunes y privativos - arts. 28 a 35
CAPÍTULO II. Deudas comunes y privativas - arts. 36 a 44
CAPÍTULO III. Gestion del consorcio
SECCIÓN 1ª. De la economia familiar - arts. 45 y 46
SECCIÓN 2ª. Gestion de los bienes comunes - arts. 47 a 60
SECCIÓN 3ª. Gestion de los bienes privativos - art. 61
CAPÍTULO IV. Disolucion, liquidacion y division del consorcio
SECCIÓN 1ª. Disolucion del consorcio - arts. 62 a 67
SECCIÓN 2ª. La comunidad que continua tras la disolucion - arts. 68 a 75
SECCIÓN 3ª. Liquidacion y division - arts. 76 a 88
CAPÍTULO PRIMERO. Disposiciones generales - arts. 89 a 96
CAPÍTULO II. El derecho de viudedad durante el matrimonio - arts. 97 a 100
CAPÍTULO III. Usufructo vidual - arts. 101 a 120
SEGUNDA. Hechos, actos y negocios
TERCERA. Comunidad conyugal continuada
CUARTA. Usufructo en caso de existencia de hijos no comunes
UNICA. Artículos de la Compilación del Derecho Civil de Aragón que se derogan
Norma citada en: 243 sentencias, 81 artículos doctrinales, 16 disposiciones normativas, 7 temas prácticos, 19 formularios, 13 resoluciones administrativas
ARTÍCULO 1 Comunidad de vida.
El matrimonio constituye una comunidad de vida entre marido y mujer en la que ambos son iguales en derechos y obligaciones.
Marido y mujer deben respetarse y ayudarse mutuamente, vivir juntos, guardarse fidelidad y actuar en interés de la familia.
ARTÍCULO 2 Domicilio familiar.
El marido y la mujer determinan de común acuerdo el domicilio familiar.
Se presume que el domicilio familiar es aquel donde los cónyuges conviven habitualmente o bien uno de ellos y la mayor parte de la familia.
En caso de desacuerdo entre los cónyuges sobre el domicilio familiar, cualquiera de ellos puede solicitar al Juez su determinación, si no prefieren ambos acudir a la Junta de Parientes con el mismo fin.
ARTÍCULO 3 Principio de libertad de regulación.
Los cónyuges pueden regular sus relaciones familiares en capitulaciones matrimoniales, tanto antes como después de contraer el matrimonio, así como celebrar entre sí todo tipo de contratos, sin más límites que los del principio standum est chartae.
Las normas de los artículos 1, 2, 4 a 8 y 12 son imperativas.
ARTÍCULO 4 Dirección de la vida familiar.
ARTÍCULO 5 Satisfacción de las necesidades familiares.
Ambos cónyuges tienen el deber de contribuir a la satisfacción de las necesidades familiares con la atención directa al hogar y a los hijos, la dedicación de sus bienes al uso familiar, la remuneración de su trabajo, los rendimientos de sus capitales y otros ingresos y, en último término, con su patrimonio.
En defecto de pacto, para determinar la contribución de cada cónyuge se tendrán en cuenta los medios económicos de cada uno, así como sus aptitudes para el trabajo y para la atención al hogar y los hijos.
Los hijos, cualquiera que sea su edad y mientras convivan con sus padres, deben contribuir equitativamente a la satisfacción de las necesidades familiares.
ARTÍCULO 6 Deber de información recíproca.
ARTÍCULO 7 Responsabilidad frente a terceros.
ARTÍCULO 8 Vivienda familiar.
Para realizar actos de disposición voluntaria de los derechos que a uno de los cónyuges correspondan sobre la vivienda habitual de la familia o el mobiliario ordinario de la misma, así como para sustraerlos al uso común, será necesario el consentimiento del otro o, en su defecto, autorización judicial. En ambos casos, con la enajenación se extingue el derecho expectante de viudedad.
Cada cónyuge o sus herederos estarán legitimados para instar judicialmente la nulidad de los actos de disposición realizados por el otro sin el debido consentimiento o autorización en el plazo de cuatro años desde que los conoció o pudo razonablemente conocer, y, en todo caso, desde la disolución del matrimonio o la separación conyugal.
No procede la anulación contra los adquirentes a título oneroso y de buena fe cuando el disponente manifestó que no constituía vivienda o mobiliario familiar.
Artículo citado en: una sentencia, 3 artículos doctrinales, 5 temas prácticos
ARTÍCULO 9 Mandatos entre cónyuges.
ARTÍCULO 10 Derecho de viudedad.
ARTÍCULO 11 Régimen económico matrimonial.
En defecto de pactos en capitulaciones sobre el régimen económico del matrimonio o para completarlos en tanto lo permita su respectiva naturaleza, regirán las normas del consorcio conyugal regulado en el Título IV.
ARTÍCULO 12 Derechos de terceros.
TÍTULO II De los capitulos matrimoniales Artículos 13 a 20
ARTÍCULO 13 Contenido y forma de los capítulos.
Los capítulos matrimoniales y sus modificaciones requieren, para su validez, el otorgamiento en escritura pública.
Artículo citado en: 2 sentencias, 3 artículos doctrinales, un tema práctico, 3 formularios
ARTÍCULO 14 Idioma de los capítulos.
ARTÍCULO 15 Tiempo y eficacia.
Si se otorgan antes del matrimonio, no producirán efectos hasta la celebración de éste, salvo que prevean un momento posterior para su eficacia.
En cualquier caso, los otorgantes pueden someter la eficacia de las estipulaciones a condición o término, incluso darles efecto retroactivo, sin perjuicio de los derechos adquiridos por terceros.
ARTÍCULO 16 Inoponibilidad a terceros.
Las estipulaciones capitulares sobre régimen económico matrimonial son inoponibles a los terceros de buena fe.
La buena fe del tercero no se presumirá cuando el otorgamiento de los capítulos matrimoniales conste en el Registro Civil.
ARTÍCULO 17 Capacidad.
Los mayores de catorce años podrán consentir las estipulaciones que determinen o modifiquen el régimen económico de su matrimonio. Sin embargo:
Los demás actos y contratos que pueden otorgarse en capitulaciones requerirán la capacidad que las normas que los regulan exijan en cada caso
Artículo 17 modificado por la Disposición Final Segunda.1 de la Ley 13/2006, de 27 diciembre, de Derecho de la Persona de Aragón, publicada en BOA el 30 de diciembre de 2006.
ARTÍCULO 18 Modificación de estipulaciones capitulares.
Tanto antes como después de celebrado el matrimonio, la modificación de las estipulaciones que determinan el régimen económico familiar requiere únicamente el consentimiento de las personas que están o han de quedar sujetas a dicho régimen.
La modificación del régimen económico matrimonial permite la revocación de los actos y negocios patrimoniales contenidos en los capítulos y que se otorgaron en atención al régimen que ahora se modifica, a no ser que sus otorgantes presten consentimiento para la modificación. El notario que autorice la escritura de modificación notificará su otorgamiento a los que intervinieron en las capitulaciones matrimoniales que se modifican dentro de los ocho días hábiles siguientes. Sin perjuicio de las responsabilidades a que hubiere lugar, la falta de notificación no afectará a la eficacia de la modificación.
La revocación unilateral de los pactos sucesorios precisará de los requisitos establecidos en el artículo 86 de la Ley de sucesiones por causa de muerte.
ARTÍCULO 19 Instituciones familiares consuetudinarias.
ARTÍCULO 20 Otras situaciones de comunidad.
TÍTULO III Del regimen de separacion de bienes Artículos 21 a 27
ARTÍCULO 21 Aplicación del régimen.
Cuando así lo hayan acordado los cónyuges en capitulaciones matrimoniales.
En todo caso de exclusión o disolución del consorcio conyugal, si los cónyuges no han pactado otro régimen.
Artículo citado en: 2 sentencias, un artículo doctrinal, un tema práctico, una resolución administrativa
ARTÍCULO 23 Contenido.
En el régimen de separación de bienes, pertenecerán a cada cónyuge los que tuviese en el momento inicial del mismo y los que después adquiera por cualquier título. Asimismo, corresponderá a cada uno la administración, goce y libre disposición de tales bienes.
ARTÍCULO 24 Titularidad de los bienes.
La titularidad de los bienes corresponderá a quien determine el título de su adquisición.
Cuando no sea posible acreditar a cuál de los cónyuges corresponde la titularidad de algún bien o derecho o en qué proporción, se entenderá que pertenece a ambos por mitades indivisas.
Se exceptúan de lo establecido en el apartado anterior los bienes muebles de uso personal o que estén directamente destinados al desarrollo de la actividad o profesión de uno de los cónyuges y que no sean de extraordinario valor, que se presumirá que pertenecen a éste.
ARTÍCULO 25 Gestión con mandato expreso.
ARTÍCULO 26 Gestión sin mandato expreso.
Cuando uno de los cónyuges administra o gestiona bienes o intereses del otro sin su oposición tiene las obligaciones y responsabilidades de un mandatario, pero no está obligado a rendir cuentas del destino de los frutos percibidos, salvo que se demuestre que los ha empleado en su propio beneficio. El propietario de los bienes puede recuperar la administración a su voluntad.
El cónyuge que administre bienes del otro contra su voluntad responderá de los daños y perjuicios que ocasione, descontados los lucros que el propietario haya obtenido por la gestión.
ARTÍCULO 27 Responsabilidad por deudas.
TÍTULO IV Del consorcio conyugal Artículos 28 a 88
CAPÍTULO PRIMERO Bienes comunes y privativos Artículos 28 a 35
ARTÍCULO 28 Bienes comunes.
Al iniciarse el régimen, constituyen el patrimonio común los bienes aportados por los cónyuges para que ingresen en él y los que les son donados por razón del matrimonio con carácter consorcial.
Durante el consorcio, ingresan en el patrimonio común los bienes enumerados en los apartados siguientes:
ARTÍCULO 29 Bienes privativos.
Artículo citado en: 13 sentencias, 2 artículos doctrinales, un tema práctico, una resolución administrativa
ARTÍCULO 30 Bienes patrimoniales de carácter personal.
Son también privativos:
Los bienes y derechos inherentes a la persona y los intransmisibles inter vivos, mientras conserven estos caracteres. Pero serán comunes los rendimientos de bienes de esta clase, como el derecho de autor sobre obra propia o el derecho a la propia imagen, devengados durante el consorcio.
En los seguros sobre la vida contratados por uno solo de los cónyuges a favor de persona distinta del otro y que no constituyan acto de previsión acorde con las circunstancias familiares, deberá reembolsarse al patrimonio común el valor actualizado de las primas que se hayan satisfecho a costa de dicho patrimonio.
ARTÍCULO 31 Presunción de privatividad.
La presunción admite en juicio prueba en contrario.
ARTÍCULO 32 Reconocimiento de privatividad.
Se considerará privativo un bien determinado cuando la atribución por un cónyuge de tal carácter al dinero o contraprestación con que lo adquiera sea confirmada por declaración o confesión del otro, que habrá de constar en documento público si ha de acceder al Registro de la Propiedad.
La titularidad y libre disposición del bien así adquirido, aun fallecido el otro cónyuge, no puede quedar afectada o limitada sino por el ejercicio de las acciones que puedan corresponder a acreedores y legitimarios en defensa de su derecho.
ARTÍCULO 33 Ampliación o restricción de la comunidad.
A efectos de extender o restringir la comunidad, ambos cónyuges podrán, mediante pacto en escritura pública, atribuir a bienes privativos el carácter de comunes o, a éstos, la condición de privativos, así como asignar, en el momento de su adquisición, carácter privativo o común a lo adquirido.
Salvo disposición en contrario, los pactos regulados en este precepto darán lugar al correspondiente derecho de reembolso o reintegro entre los patrimonios privativos y el común.
Artículo citado en: 5 sentencias, 2 artículos doctrinales, un tema práctico, un formulario, 2 resoluciones administrativas
ARTÍCULO 34 Bienes de origen familiar.
ARTÍCULO 35 Presunción de comunidad.
Se presumen comunes todos aquellos bienes cuyo carácter privativo, con arreglo a los artículos anteriores, no pueda justificarse.
La adquisición de bienes de cualquier clase a título oneroso, durante el consorcio, se considerará hecha a costa del caudal común.
CAPÍTULO II Deudas comunes y privativas Artículos 36 a 44
ARTÍCULO 36 Deudas comunes.
Son de cargo del patrimonio común:
Toda deuda del marido o la mujer contraída en el ejercicio de una actividad objetivamente útil a la comunidad, aunque no haya redundado en beneficio común, o en el ejercicio de cualquier otra actividad, pero en este caso sólo hasta el importe del beneficio obtenido con ella por el consorcio. Son actividades objetivamente útiles al consorcio las de la letra a) del apartado 1 del artículo siguiente.
No son, sin embargo, de cargo del patrimonio común las deudas del apartado anterior contraídas por un cónyuge con intención de perjudicar al consorcio o con grave descuido de los intereses familiares.
ARTÍCULO 37 Responsabilidad de los bienes comunes frente a terceros.
Frente a terceros de buena fe, los bienes comunes responden siempre del pago:
También responden los bienes comunes frente a terceros por las deudas enunciadas en el apartado 1 del artículo 36 contraídas por uno solo de los cónyuges.
De las deudas contraídas por ambos cónyuges responden siempre los bienes comunes junto a sus privativos.
ARTÍCULO 38 Responsabilidad de los bienes privativos.
Los bienes privativos de cada cónyuge responden en todo caso de las deudas por él contraídas.
En defecto de bienes comunes, de las deudas contraídas por un cónyuge para satisfacer las atenciones señaladas en la letra a) del apartado 1 del artículo 36 responde también el patrimonio privativo del otro.
ARTÍCULO 39 Contribución en defecto de bienes comunes.
ARTÍCULO 40 Responsabilidad por deudas de adquisición de bienes comunes.
ARTÍCULO 41 Deudas privativas.
Son privativas las deudas contraídas por un cónyuge cuando no sean de cargo del patrimonio común de acuerdo con el artículo 36.
En particular, son privativas las deudas de cada cónyuge anteriores al consorcio, así como las deudas y cargas por razón de sucesiones y donaciones.
ARTÍCULO 42 Responsabilidad subsidiaria de los bienes comunes.
De las deudas contraídas por un cónyuge distintas de las enunciadas en el artículo 37 responden en primer lugar los bienes privativos del cónyuge deudor y, faltando o siendo éstos insuficientes, los bienes comunes, a salvo siempre el valor que en ellos corresponde al otro cónyuge, así como los preferentes derechos de los acreedores por deudas comunes.
El valor actualizado de los bienes comunes empleados en el pago de deudas privativas se imputará en la participación del cónyuge deudor hasta que lo reembolse, y se tendrá en cuenta para ulteriores reclamaciones de acreedores privativos.
ARTÍCULO 43 Ejecución sobre bienes comunes por deudas privativas.
Cuando en una ejecución sobre bienes comunes, seguida a causa de deudas distintas de las enunciadas en el artículo 37, el cónyuge del deudor quiera, en el procedimiento previsto por la Ley de enjuiciamiento civil para la ejecución en bienes gananciales, hacer valer su derecho a que quede a salvo el valor que en el patrimonio común le corresponde, podrá pedir la liquidación del mismo al exclusivo fin de constatar el valor que ha de quedarle a salvo, sin disolución del consorcio. En este caso, la ejecución proseguirá tan pronto se constate la existencia de bienes que sobrepasen el valor que ha de quedar a salvo y sólo sobre aquellos bienes, alzándose en todo caso el embargo sobre los demás.
El cónyuge del deudor podrá también optar por la disolución del consorcio y división de los bienes comunes. Producida la disolución, el matrimonio se regirá por el régimen de separación de bienes.
ARTÍCULO 44 Relaciones entre patrimonios.
Los patrimonios de los cónyuges y el común deben reintegrarse entre sí aquellos valores que cada uno hubiese lucrado sin causa a costa de los otros.
En particular, los patrimonios privativos tienen derecho al reintegro del importe actualizado:
En particular, el consorcio tiene derecho a ser reembolsado del importe actualizado:
Los patrimonios privativos deben indemnizar al común el importe actualizado de los daños y perjuicios que el marido o la mujer le hayan causado por acción dolosa o gravemente negligente.
El pago de las obligaciones existentes entre el patrimonio consorcial y los privativos, aunque válido en cualquier momento por acuerdo entre los cónyuges, sólo puede exigirse antes de la liquidación de la comunidad cuando así se hubiera pactado o cuando medie justa causa. Es siempre justa causa la disposición abusiva de capital común en beneficio propio.
CAPÍTULO III Gestion del consorcio Artículos 45 a 61
SECCIÓN 1ª De la economia familiar Artículos 45 y 46
ARTÍCULO 45 Reglas generales.
Las decisiones sobre la economía familiar corresponden a ambos cónyuges.
Los cónyuges gestionarán el patrimonio común y los suyos privativos con la debida diligencia y teniendo en cuenta el interés de la familia.
Los cónyuges deben informarse recíprocamente sobre la gestión del patrimonio común y de los suyos privativos, y sobre los resultados económicos de la profesión o negocio que ejerzan.
ARTÍCULO 46 Desacuerdos sobre la gestión de la economía familiar.
En los supuestos de graves o reiterados desacuerdos sobre la gestión de la economía familiar, cualquiera de los cónyuges podrá solicitar del Juez la disolución y división del consorcio, rigiendo en su caso, y para lo sucesivo, la separación de bienes.
La misma decisión podrá solicitar un cónyuge cuando el otro incumpla reiteradamente su deber de informar.
SECCIÓN 2ª Gestion de los bienes comunes Artículos 47 a 60
ARTÍCULO 47 Pactos sobre gestión.
La gestión del patrimonio común corresponde a los cónyuges, conjuntamente o por separado, en la forma pactada en capitulaciones matrimoniales.
En defecto de pactos válidos o para completarlos se aplicará lo dispuesto en los artículos siguientes.
ARTÍCULO 48 Actuación indistinta de cualquiera de los cónyuges.
Actos de disposición necesarios para satisfacer las atenciones señaladas en la letra a) del apartado 1 del artículo 36. Para justificar la necesidad del acto, será suficiente la declaración, en ese sentido, de la Junta de Parientes del otro cónyuge.
ARTÍCULO 49 Ejercicio de profesión o negocio.
Cada cónyuge estará legitimado para realizar los actos de administración o disposición incluidos en el tráfico habitual de su profesión o negocio.
Para probar en el tráfico que un acto está incluido en el giro habitual del que lo realiza, bastará que así resulte de la aseveración del Notario de que le consta por notoriedad.
ARTÍCULO 50 Actuación frente a terceros.
ARTÍCULO 51 Actuación conjunta de ambos cónyuges.
ARTÍCULO 52 Autorización judicial.
ARTÍCULO 53 Falta de consentimiento en actos a título oneroso.
La venta de cosa común por uno solo de los cónyuges cuando es necesario el consentimiento de ambos es válida y produce sus efectos obligacionales exclusivamente entre las partes contratantes y sus herederos, pero la entrega de la cosa, en cualquier forma que se realice, no transmite la propiedad al comprador.
El comprador tiene contra el vendedor las acciones de incumplimiento y las demás que deriven de la compraventa.
Las mismas reglas se aplicarán en los demás casos de transmisión o disposición de bienes comunes a título oneroso.
ARTÍCULO 54 Rescisión por fraude.
ARTÍCULO 55 Actos inter vivos a título lucrativo.
ARTÍCULO 56 Disposiciones por causa de muerte.
Cualquiera de los cónyuges podrá disponer por causa de muerte de su participación en el patrimonio común.
A la disposición por causa de muerte de bienes determinados del patrimonio común, en defecto de otra previsión, le serán de aplicación las siguientes reglas:
Si un cónyuge lega los derechos que le corresponden en un bien determinado del patrimonio común, el legado se limitará a una mitad indivisa del mismo o, si todo él se adjudica al otro cónyuge, al valor de la mitad al tiempo de la delación.
ARTÍCULO 57 Adquisiciones por uno solo de los cónyuges.
ARTÍCULO 58 Atribución de la gestión a uno solo de los cónyuges.
ARTÍCULO 59 Privación de la gestión.
ARTÍCULO 60 Concreción automática de facultades.
Artículo 60 modificado por la Disposición Final Segunda.2 de la Ley 13/2006, de 27 diciembre, de Derecho de la Persona de Aragón, publicada en BOA el 30 de diciembre de 2006.
SECCIÓN 3ª Gestion de los bienes privativos Artículo 61
ARTÍCULO 61 Gestión de los bienes privativos.
El cónyuge que administra bienes privativos de su consorte con su consentimiento o sin su oposición tiene las obligaciones y responsabilidades de un mandatario, pero no está obligado a rendir cuentas del destino de los frutos percibidos, salvo que se demuestre que los ha empleado en su propio beneficio. El propietario de los bienes puede recuperar la administración a su voluntad.
El cónyuge que administre bienes privativos del otro contra su voluntad responderá de los daños y perjuicios que ocasione, descontados los lucros que el propietario haya obtenido por la gestión.
CAPÍTULO IV Disolucion, liquidacion y division del consorcio Artículos 62 a 88
SECCIÓN 1ª Disolucion del consorcio Artículos 62 a 67
ARTÍCULO 62 Causas de disolución de pleno derecho.
ARTÍCULO 63 Causas de disolución por decisión judicial.
Artículo 63 modificado por la Disposición Final Segunda.3 de la Ley 13/2006, de 27 diciembre, de Derecho de la Persona de Aragón, publicada en BOA el 30 de diciembre de 2006.
ARTÍCULO 64 Medidas provisionales.
ARTÍCULO 65 Momento de eficacia de la disolución.
La disolución, si es de pleno derecho, se produce desde que concurre su causa y, en los casos que requieren decisión judicial, desde la fecha que en ella se fije o, en su defecto, desde la fecha de la resolución en que se acuerde.
En los casos de nulidad, separación o divorcio y en los de disolución de la comunidad conyugal por decisión judicial, el Juez podrá retrotraer los efectos de la disolución hasta el momento de admisión a trámite de la demanda, pero quedarán a salvo los derechos adquiridos por terceros.
ARTÍCULO 66 Régimen subsiguiente.
Cuando el consorcio se disuelva constante matrimonio, existirá entre los cónyuges separación de bienes, salvo que pacten otro régimen.
La separación de bienes no se altera por la reconciliación de los cónyuges en caso de separación personal o por la desaparición de cualquiera de las demás causas que la hubiesen motivado.
ARTÍCULO 67 Disolución por nulidad del matrimonio.
SECCIÓN 2ª La comunidad que continua tras la disolucion Artículos 68 a 75
ARTÍCULO 68 Bienes comunes.
ARTÍCULO 69 Deudas comunes.
Además de las deudas y responsabilidades comunes originadas durante el consorcio conyugal, tras la disolución serán también de responsabilidad de los bienes comunes las deudas y gastos derivados de la gestión del patrimonio común.
De las deudas comunes contraídas tras la disolución responde también el gestor que las contrajo, quien, en defecto de bienes comunes, podrá obligar a los demás partícipes a contribuir al pago en proporción a sus cuotas.
ARTÍCULO 70 Responsabilidad de los bienes comunes.
Hasta la división, el patrimonio común responde del pago de las deudas comunes, pero los acreedores que pretendan cobrar una deuda de esta naturaleza sobre bienes comunes habrán de proceder contra ambos cónyuges o sus herederos.
Los acreedores privativos de los cónyuges o de sus herederos no pueden proceder contra bienes concretos de la comunidad disuelta y no dividida, pero sí contra los derechos que a su deudor puedan corresponder sobre los mismos en la liquidación de aquélla.
ARTÍCULO 71 Disolución por muerte.
Disuelto el consorcio y hasta tanto no se adjudique su patrimonio, el cónyuge viudo lo administrará, salvo cuando al producirse la disolución se encontrasen ya en trámite los procedimientos dirigidos a obtener la declaración de nulidad del matrimonio, el divorcio, la separación, o la disolución del consorcio.
El cónyuge viudo podrá deducir del patrimonio de la comunidad disuelta alimentos para sí y las personas que con el matrimonio convivían y mientras continúen viviendo en casa, pero cuando sea titular del usufructo de viudedad sólo a falta o insuficiencia de frutos de los bienes comunes.
El viudo, a expensas de los bienes comunes, y aun de los que fueron privativos del cónyuge finado, mientras unos y otros estén indivisos, puede por sí solo, con ocasión de casarse un hijo o hija de ambos, hacerle donación análoga a la que marido y mujer hayan otorgado a favor de hijo o hija casados en vida de los dos.
El cónyuge viudo responderá de su gestión como administrador y dará cuenta de ella a los partícipes en cuanto exceda de las facultades que le pudieran corresponder en virtud del usufructo de viudedad. Cualquiera de los partícipes podrá, entonces, solicitar la aplicación de las mismas cautelas previstas para el usufructo vidual.
Habiendo sólo hijos comunes, los bienes consumibles que no aparezcan al tiempo de la división se presumen aprovechados en beneficio del consorcio.
ARTÍCULO 72 Disolución por otras causas.
ARTÍCULO 73 Disposición por causa de muerte.
ARTÍCULO 74 Preferencia del derecho de viudedad.
ARTÍCULO 75 Régimen supletorio.
SECCIÓN 3ª Liquidacion y division Artículos 76 a 88
ARTÍCULO 76 Derecho a la división.
Disuelto el consorcio, cualquiera de los cónyuges o partícipes tiene derecho a promover en cualquier tiempo la liquidación y división del patrimonio consorcial. También se hallan legitimados para ello el fiduciario y el contador partidor de la herencia del cónyuge premuerto o de cualquier partícipe.
En caso de disolución por muerte, a la prohibición de división pactada en capítulos o dispuesta en testamento mancomunado por ambos cónyuges y al convenio de indivisión unánimemente acordado por los partícipes se aplicarán las previsiones contenidas en el artículo 50 de la Ley de sucesiones por causa de muerte.
ARTÍCULO 77 Modalidades de liquidación y división.
El fiduciario o contador partidor de la herencia del premuerto, actuando junto con el cónyuge viudo que no ejerza dichos cargos, pueden practicar la liquidación y división de la comunidad matrimonial disuelta sin que sea necesaria la concurrencia de los partícipes.
El cónyuge viudo que sea fiduciario del premuerto, para realizar la liquidación y división, necesitará la autorización de cualquiera de los legitimarios con plena capacidad de obrar y, si son todos menores o incapaces, de la Junta de Parientes o del Juez competente; y no habiendo legitimarios, precisará de la autorización del Juez. Dichas autorizaciones no serán necesarias cuando se limite a adjudicar proindiviso todos y cada uno de los bienes a los herederos del cónyuge premuerto y a él mismo en igual proporción en que sean cotitulares del patrimonio.
Si la liquidación y división no se pudiera llevar a cabo de alguna de las formas recogidas en este precepto, se practicará, a instancia de cualquiera de los cónyuges o partícipes, conforme a lo previsto en la Ley de enjuiciamiento civil.
ARTÍCULO 78 Capacidad.
ARTÍCULO 79 Inventario.
ARTÍCULO 80 Activo del inventario.
ARTÍCULO 81 Pasivo del inventario.
ARTÍCULO 82 Liquidación concursal.
ARTÍCULO 83 Liquidación ordinaria.
Una vez determinado que existe efectivamente un activo consorcial superior al pasivo y cuál sea aquél, la liquidación seguirá este orden:
Reintegro a cada uno de los patrimonios privativos del saldo acreedor resultante de la compensación del número 1.º, que, a falta de metálico suficiente, podrá hacerse mediante dación en pago de bienes consorciales.
Los reembolsos y reintegros se harán por su importe actualizado al tiempo de la liquidación.
Si para las operaciones precedentes fuera necesario vender o dar en pago bienes consorciales, se respetarán, en tanto sea posible, los mencionados en los dos artículos siguientes.
ARTÍCULO 84 Aventajas.
Los cónyuges tienen derecho a detraer de los bienes comunes, como aventajas, sin que sean computados en su lote, sus bienes de uso personal o profesional de un valor no desproporcionado al patrimonio consorcial.
Fallecido uno de los cónyuges, el sobreviviente podrá detraer ajuar de casa en consonancia con el tenor de vida del matrimonio; además de cualesquiera otros bienes comunes que, como tales aventajas, le conceda la costumbre local.
El derecho a las aventajas es personalísimo y no se transmite a los herederos.
ARTÍCULO 85 División y adjudicación.
Cada cónyuge tiene derecho a que se incluyan con preferencia en su lote, sin perjuicio de las compensaciones que procedan, los siguientes bienes:
ARTÍCULO 86 Las deudas comunes tras la división.
La división no modifica la responsabilidad por deudas que correspondía a los patrimonios privativos o al común.
El cónyuge no deudor o sus herederos responderán solidariamente de las deudas comunes, pero exclusivamente con los bienes que les hayan sido adjudicados, aunque no se haya hecho inventario. Sin embargo, cuando dichos bienes no sean suficientes, responderán con su propio patrimonio del valor de lo adjudicado que hayan enajenado o consumido, así como del valor de la pérdida o deterioro de los bienes recibidos.
Si como consecuencia de ello resultare haber pagado un partícipe mayor cantidad de la que le fuere imputable, podrá repetir contra los que resultasen favorecidos y en la proporción en que lo hayan sido.
ARTÍCULO 87 Liquidación de varias comunidades.
ARTÍCULO 88 Régimen supletorio.
TÍTULO V De la viudedad Artículos 89 a 120
CAPÍTULO PRIMERO Disposiciones generales Artículos 89 a 96
ARTÍCULO 89 Origen.
Durante el matrimonio el derecho de viudedad se manifiesta como derecho expectante.
El derecho de viudedad es compatible con cualquier régimen económico matrimonial.
Artículo citado en: 2 sentencias, 3 artículos doctrinales, 4 formularios
ARTÍCULO 90 Pactos.
Pueden asimismo pactar, en escritura pública, la exclusión del derecho expectante de viudedad, conservando para su caso el de usufructo vidual.
Las cláusulas contractuales y testamentarias relativas a la viudedad se entenderán siempre en sentido favorable a la misma.
ARTÍCULO 91 Inalienabilidad.
ARTÍCULO 92 Renuncia.
Cada cónyuge puede renunciar, en escritura pública, a su derecho de viudedad sobre todos los bienes del otro o parte de ellos.
También es válida la renuncia, en escritura pública, solamente al derecho expectante de viudedad, sobre todos o parte de los bienes del otro.
ARTÍCULO 93 Privación.
Cada cónyuge puede, en testamento, privar al otro de su derecho de viudedad, exclusivamente por alguna de las causas que dan lugar a la desheredación de acuerdo con el artículo 195 de la Ley de sucesiones por causa de muerte.
La prueba de ser cierta la causa corresponde a los herederos del cónyuge premuerto, si el viudo la niega.
ARTÍCULO 94 Extinción.
El derecho de viudedad se extingue necesariamente con la disolución del matrimonio por causa distinta de la muerte y por la declaración de su nulidad.
Se extingue también por la admisión a trámite de la demanda de separación, divorcio o nulidad, interpuesta por uno o ambos cónyuges, a menos que pacten su mantenimiento mientras el matrimonio subsista. El derecho de viudedad nace de nuevo cuando el proceso finaliza en vida de ambos cónyuges sin sentencia firme estimatoria, se reconcilian los cónyuges separados, o así lo pactan éstos.
Se extingue también cuando, al fallecer un cónyuge, incurre el supérstite en alguno de los supuestos enumerados en el artículo 13 de la Ley de sucesiones por causa de muerte como causas de indignidad.
Artículo citado en: 4 sentencias, 2 artículos doctrinales, 4 formularios
ARTÍCULO 95 Limitaciones.
El derecho de viudedad no comprende los bienes que los cónyuges reciban a título gratuito con prohibición de viudedad o para que a su fallecimiento pasen a tercera persona.
Sin embargo, los ascendientes no pueden prohibir o impedir que el cónyuge de su descendiente tenga viudedad en los bienes que transmitan a éste por donación o sucesión.
ARTÍCULO 96 Derecho de transmisión y consorcio foral.
CAPÍTULO II El derecho de viudedad durante el matrimonio Artículos 97 a 100
ARTÍCULO 97 Derecho expectante de viudedad.
ARTÍCULO 98 Disposición de bienes inmuebles.
El derecho expectante de viudedad sobre los bienes inmuebles por naturaleza y las empresas o explotaciones económicas no se extingue por su enajenación, salvo en los siguientes supuestos:
Renuncia expresa, que requiere para su validez escritura pública, a menos que se otorgue en el mismo acto por el que válidamente se enajena el bien.
Enajenación válida de un bien consorcial.
Enajenación de bienes privativos de uno de los cónyuges incluidos en el tráfico habitual de su profesión o negocio. Para probar en el tráfico que un acto está incluido en el giro habitual del que lo realiza, bastará que así resulte de la aseveración del Notario de que le consta por notoriedad.
Partición y división de bienes, incluso con exceso de adjudicación, respecto de aquellos que no se adjudiquen al cónyuge.
Enajenación de bienes por el cónyuge del declarado ausente.
Expropiación o reemplazo por otros en virtud de procedimiento administrativo.
Salvo reserva expresa, en toda enajenación en que hayan concurrido ambos cónyuges se extinguirá el derecho expectante de viudedad.
A petición de un cónyuge, el Juez puede declarar extinguido el derecho expectante del otro sobre un bien, antes o después de su enajenación, en razón de las necesidades o intereses familiares.
También se extingue el derecho expectante cuando se haya notificado fehacientemente al cónyuge la enajenación, con el requerimiento para que manifieste su voluntad de conservar o renunciar su derecho con las consecuencias legales que de ello se derivan, y hayan transcurrido dos años desde dicha notificación sin que en el Registro de la Propiedad conste la voluntad del cónyuge de conservar el derecho expectante.
ARTÍCULO 99 Enajenación judicial de bienes inmuebles.
Se extingue el derecho expectante de viudedad en la enajenación judicial por deudas contraídas por ambos cónyuges o por uno de ellos cuando sean de cargo o responsabilidad común, así como por deudas contraídas con anterioridad al matrimonio o por razón de sucesiones o donaciones.
También se extingue en la enajenación judicial por deudas contraídas por uno de los cónyuges si, notificado el embargo del bien común o privativo al menos diez días hábiles antes de la celebración de la subasta al otro cónyuge, éste no manifiesta en el citado plazo su voluntad de conservarlo por no ser deudas de las enumeradas en el apartado anterior. Corresponde al acreedor probar que la deuda es de las enumeradas en el apartado 1, en los términos previstos en la Ley de enjuiciamiento civil para la ejecución en bienes gananciales.
ARTÍCULO 100 Disposición de bienes muebles.
CAPÍTULO III Usufructo vidual Artículos 101 a 120
ARTÍCULO 101 Comienzo y extensión del usufructo vidual.
El fallecimiento de un cónyuge atribuye al sobreviviente el derecho de usufructo de todos los bienes del premuerto, así como de los enajenados en vida sobre los que subsista el derecho expectante de viudedad, de acuerdo con lo pactado y lo dispuesto en los artículos anteriores.
Cuando un cónyuge hubiera sido declarado ausente, quedan excluidos de su derecho de usufructo vidual los bienes enajenados válidamente por los herederos del premuerto antes de la aparición de aquél.
Por voluntad de uno de los cónyuges expresada en testamento o escritura pública, podrán excluirse del usufructo vidual los bienes de su herencia que recaigan en descendientes suyos que no sean comunes, siempre que el valor de esos bienes no exceda de la mitad del caudal hereditario.
Desde el fallecimiento de un cónyuge el sobreviviente adquiere la posesión de los bienes afectos al usufructo vidual.
Artículo citado en: 7 sentencias, 2 artículos doctrinales, 4 formularios
ARTÍCULO 102 Explotaciones económicas.
El titular de empresas o explotaciones económicas privativas que se transmitan a hijos o descendientes podrá ordenar, en testamento o escritura pública, la sustitución del usufructo vidual del sobreviviente sobre las mismas por una renta mensual a cargo del adquirente.
La renta será equivalente al rendimiento medio que hubiera producido la explotación durante los cinco años anteriores al fallecimiento.
La renta se actualizará anualmente en función de las variaciones del índice general de precios al consumo y se extinguirá por las mismas causas que el usufructo vidual.
El cónyuge viudo y el titular de la explotación económica podrán, en cualquier momento, acordar la sustitución del régimen previsto en este precepto por el ordinario del usufructo vidual.
La transmisión por el titular de la explotación económica por actos entre vivos dará derecho a pedir el afianzamiento de las rentas futuras.
ARTÍCULO 103 Inventario y fianza.
Cuando se hubieren establecido por el premuerto tales obligaciones en testamento u otro instrumento público.
Cuando lo exijan los nudo propietarios, salvo disposición contraria del premuerto.
Cuando, aun mediando tal disposición, lo acuerde el Juez, a instancia del Ministerio Fiscal para salvaguardar el patrimonio hereditario.
ARTÍCULO 104 Formalización del inventario.
Cuando sea obligatorio formalizar inventario, se practicará con citación de los nudo propietarios de los bienes o sus representantes legales y comprenderá todos los bienes sujetos al usufructo vidual.
El plazo para terminarlo será:
En el caso de la letra a) del artículo 103, el fijado por el causante y, en su defecto, el de seis meses contados desde el fallecimiento.
En el caso de la letra b) del artículo 103, el de cincuenta días, contados desde el oportuno requerimiento fehaciente.
Y en el caso de la letra c) del artículo 103, el señalado por el Juez y, en su defecto, el de cincuenta días a contar desde la notificación de la resolución judicial que ordene su práctica.
El inventario extrajudicial deberá formalizarse en escritura pública.
ARTÍCULO 105 Otras medidas cautelares.
ARTÍCULO 106 Sanción de la falta de inventario.
ARTÍCULO 107 Derechos y obligaciones El usufructo vidual atribuye a su titular los derechos y obligaciones de todo usufructuario, con las modificaciones que resultan del presente Capítulo.
ARTÍCULO 108 Inalienabilidad e inembargabilidad.
El usufructo vidual sobre los bienes afectos al mismo es inalienable e inembargable.
Puede enajenarse la plena propiedad de bienes determinados, concurriendo el viudo usufructuario con el nudo propietario. Salvo pacto en contrario, quedarán subrogados el precio o la cosa adquirida en lugar de lo enajenado.
El usufructo de viudedad sobre bienes determinados sólo podrá embargarse y transmitirse como consecuencia del procedimiento de ejecución conjuntamente con la nuda propiedad.
Son susceptibles de enajenación y embargo los frutos y rentas resultantes del disfrute de los bienes afectos al usufructo de viudedad.
ARTÍCULO 109 Transformación del usufructo.
ARTÍCULO 110 Intervención de los nudo propietarios.
Liquidación de frutos.
ARTÍCULO 112 Gastos y mejoras.
Son a cargo del usufructuario los gastos de producción, conservación, mantenimiento y reparaciones ordinarias.
El usufructuario tiene derecho a que se le abonen los gastos necesarios y útiles que no sean de su cargo, pudiendo retener la cosa hasta que se le satisfagan. El nudo propietario podrá optar por satisfacer el importe de los gastos o por abonar el aumento de valor que por ellos haya adquirido la cosa.
No se abonarán al usufructuario los gastos de puro lujo o mero recreo, pero podrá llevarse los adornos con que hubiera embellecido la cosa principal si no sufre deterioro, y si el nudo propietario no prefiere abonar el importe de lo satisfecho.
ARTÍCULO 113 Reparaciones extraordinarias.
Serán a cargo del usufructuario las reparaciones extraordinarias cuando los nudo propietarios fueran descendientes suyos.
En otro caso, serán a cargo del nudo propietario. El usufructuario está obligado a darle aviso cuando fuera urgente la necesidad de hacerlas.
Si el nudo propietario hiciere las reparaciones extraordinarias, tendrá derecho a exigir al usufructuario el interés legal de la cantidad invertida en ellas mientras dure el usufructo. Si no las hiciere cuando fuesen indispensables para la subsistencia de la cosa, podrá hacerlas el usufructuario; pero tendrá derecho a exigir del nudo propietario, al concluir el usufructo, el aumento de valor que tuviese la cosa por efecto de las mismas obras. Si el nudo propietario se negase a satisfacer dicho importe, tendrá el usufructuario derecho a retener la cosa hasta reintegrarse con sus productos.
ARTÍCULO 114 Tributos.
Serán de cargo del usufructuario los tributos que graven los bienes usufructuados.
Cuando los nudo propietarios no fueren descendientes del viudo usufructuario serán a cargo de aquéllos los tributos de carácter extraordinario.
ARTÍCULO 115 Seguro de los bienes sujetos a usufructo vidual.
Si un bien afecto al usufructo vidual estuviera asegurado en vida del cónyuge difunto deberá el viudo mantenerlo asegurado, siendo de su cargo el pago de las primas.
De no estar asegurado al fallecimiento de su cónyuge, el viudo no tendrá obligación de hacerlo. De asegurarlo el nudo propietario, será de su cargo el pago de las primas.
Producido el siniestro, el nudo propietario podrá emplear el importe de la indemnización en la reparación, reconstrucción o sustitución del bien. De no hacerlo, se aplicarán a la indemnización las reglas del usufructo de dinero.
ARTÍCULO 116 Alimentos.
ARTÍCULO 117 Usufructo de dinero.
ARTÍCULO 118 Usufructo de fondos de inversión.
En los productos financieros cuya rentabilidad consiste en la plusvalía obtenida al tiempo de su reembolso, como los fondos de inversión acumulativos, corresponde al viudo la diferencia positiva entre el importe actualizado de su valor al comienzo del usufructo y el que tengan al producirse el reembolso o extinguirse el usufructo.
La facultad de exigir el reembolso corresponde al nudo propietario. No obstante, el usufructuario podrá disponer con periodicidad anual de aquellas participaciones del fondo que sean equivalentes al importe que le corresponde conforme al apartado anterior, haciendo suya definitivamente la cantidad así obtenida.
ARTÍCULO 119 Extinción del usufructo vidual.
Por nuevo matrimonio o por llevar el cónyuge viudo vida marital estable, salvo pacto de los cónyuges o disposición del premuerto en contrario.
ARTÍCULO 120 Posesión de los propietarios.
UNICA Artículos de la Compilación del Derecho Civil de Aragón que se derogan
El artículo 139 de la Ley 1/1999, de 24 de febrero, de sucesiones por causa de muerte, quedará redactado en los siguientes términos:
El artículo 202.2, 2º de la Ley 1/1999, de 24 de febrero, de sucesiones por causa de muerte, quedará redactado en los siguientes términos:
Artículo 202.2, 2º. Los bienes no recobrables ni troncales, y también éstos si no hay parientes con derecho preferente, se defieren, sucesivamente, a los ascendientes, al cónyuge, a los colaterales hasta el cuarto grado y a la Comunidad Autónoma o, en su caso, al Hospital de Nuestra Señora de Gracia.
El artículo 221 de la Ley 1/1999, de 24 de febrero, de sucesiones por causa de muerte, quedará redactado en los siguientes términos:
Segunda. Modificación de la Compilación del Derecho Civil de Aragón.
El apartado 1 del artículo 20 de la Compilación del Derecho Civil de Aragón quedará redactado en los siguientes términos:
El apartado 3 del artículo 149 de la Compilación del Derecho civil de Aragón quedará redactado en los siguientes términos:
ORDEN ITC/1102/2004, de 27 de abril, por la que se delegan competencias del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y por la que se aprueban delegaciones de competencias de los órganos superiores y directivos del departamento.

References: ARTÍCULO 1

ARTÍCULO 2

ARTÍCULO 3

ARTÍCULO 4

ARTÍCULO 5

ARTÍCULO 6

ARTÍCULO 7

ARTÍCULO 8

ARTÍCULO 9

ARTÍCULO 10

ARTÍCULO 11

ARTÍCULO 12

ARTÍCULO 13

ARTÍCULO 14

ARTÍCULO 15

ARTÍCULO 16

ARTÍCULO 17

Artículo 17

ARTÍCULO 18
 artículo 86

ARTÍCULO 19

ARTÍCULO 20

ARTÍCULO 21
 resolución 

ARTÍCULO 23

ARTÍCULO 24

ARTÍCULO 25

ARTÍCULO 26

ARTÍCULO 27

ARTÍCULO 28

ARTÍCULO 29
 resolución 

ARTÍCULO 30

ARTÍCULO 31

ARTÍCULO 32

ARTÍCULO 33

ARTÍCULO 34

ARTÍCULO 35

ARTÍCULO 36

ARTÍCULO 37
 artículo 36

ARTÍCULO 38
 artículo 36

ARTÍCULO 39

ARTÍCULO 40

ARTÍCULO 41
 artículo 36

ARTÍCULO 42
 artículo 37

ARTÍCULO 43
 artículo 37

ARTÍCULO 44

ARTÍCULO 45

ARTÍCULO 46

ARTÍCULO 47

ARTÍCULO 48
 artículo 36

ARTÍCULO 49

ARTÍCULO 50

ARTÍCULO 51

ARTÍCULO 52

ARTÍCULO 53

ARTÍCULO 54

ARTÍCULO 55

ARTÍCULO 56

ARTÍCULO 57

ARTÍCULO 58

ARTÍCULO 59

ARTÍCULO 60

Artículo 60
 Artículo 61

ARTÍCULO 61

ARTÍCULO 62

ARTÍCULO 63

Artículo 63

ARTÍCULO 64

ARTÍCULO 65
 resolución 

ARTÍCULO 66

ARTÍCULO 67

ARTÍCULO 68

ARTÍCULO 69

ARTÍCULO 70

ARTÍCULO 71

ARTÍCULO 72

ARTÍCULO 73

ARTÍCULO 74

ARTÍCULO 75

ARTÍCULO 76
 artículo 50

ARTÍCULO 77

ARTÍCULO 78

ARTÍCULO 79

ARTÍCULO 80

ARTÍCULO 81

ARTÍCULO 82

ARTÍCULO 83

ARTÍCULO 84

ARTÍCULO 85

ARTÍCULO 86

ARTÍCULO 87

ARTÍCULO 88

ARTÍCULO 89

ARTÍCULO 90

ARTÍCULO 91

ARTÍCULO 92

ARTÍCULO 93
 artículo 195

ARTÍCULO 94
 artículo 13

ARTÍCULO 95

ARTÍCULO 96

ARTÍCULO 97

ARTÍCULO 98

ARTÍCULO 99

ARTÍCULO 100

ARTÍCULO 101

ARTÍCULO 102

ARTÍCULO 103

ARTÍCULO 104
 artículo 103
 artículo 103
 artículo 103
 resolución 

ARTÍCULO 105

ARTÍCULO 106

ARTÍCULO 107

ARTÍCULO 108

ARTÍCULO 109

ARTÍCULO 110

ARTÍCULO 112

ARTÍCULO 113

ARTÍCULO 114

ARTÍCULO 115

ARTÍCULO 116

ARTÍCULO 117

ARTÍCULO 118

ARTÍCULO 119

ARTÍCULO 120
 artículo 139
 artículo 202

Artículo 202
 artículo 221
 artículo 20
 artículo 149