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Timestamp: 2018-02-25 08:03:31+00:00

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Revolución francesa: Guerra de la Convención (1793-1795). La revolución francesa estalla en 1789 y llevará al rey Luis XVI a la guillotina. La vecindad de Gipuzkoa la sometió a diversas influencias políticas e ideológicas, pero los excesos de la Revolución en la vecina Lapurdi y las experiencias del clero emigrado acogido en Gipuzkoa colocaron a los guipuzcoanos frente a los revolucionarios. Dadas las complicaciones internacionales provocadas por la ejecución del rey de Francia la paz se hacia imposible. Así es que, declarada la guerra por la Convención francesa el día 7 de mayo de 1793, fue invadida Gipuzkoa (agosto 1794) por los convencionales armando la provincia 4.600 hombres bajo el mando del Marqués de Santa Cruz. La Diputación de Gipuzkoa, reunida en Getaria, después de haberse rendido a los franceses San Sebastián, celebró con ellos un tratado de paz bajo la condición de que serian respetados la religión católica, los fueros, costumbres y propiedades; que los guipuzcoanos no se verían obligados a tomar las armas y que el pueblo francés respondiera de ese armisticio. Las Juntas de Getaria entraron en negociaciones con los franceses y, no obstante, los franceses Pinet y Cavaignac tomaron presos a los diputados y los llevaron a Baiona porque no se sometían lisa y llanamente a la Convención. La unión a Francia la protagonizaba el guipuzcoano Fernando de Echave. La prisión de los diputados excitó los ánimos de los guipuzcoanos. La guillotina se alzó en San Sebastián. Todavía quedaban dieciocho pueblos guipuzcoanos fuera de la invasión y ajenos a las negociaciones de Getaria. A ello fue debido que tuvieran tiempo para organizar una resistencia. La Junta, formada con representantes de esos pueblos, reunida en Mondragón reprobó los acuerdos de la de Getaria y nombró nueva Diputación. La paz de Basilea (22 julio 1795) interrumpió el estado de guerra pero la actitud de las diversas fracciones de la población ocupada frente al ocupante fue decisiva en los años sucesivos contribuyendo a configurar el mapa liberal-carlista de los años venideros.
(1808). Con la excusa de atacar a Portugal, las tropas francesas de Napoleón I invadieron la península pasando por Euskal Herria. Gipuzkoa fue totalmente ocupada. Como digna de señalar es la aparición del guerrillero Gaspar de Jáuregui, llamado "Artzaia" o el Pastor, quien con su gente, no muy numerosa, mantuvo inquietos a varios generales franceses. El 8 de junio de 1808 las Juntas Generales reunidas en Elgóibar eligen como representante suyo ante las Juntas de Bayona redactoras de una Constitución a D. José M.ª de Lardizabal y Oriar, que el 24 expone ante los congregados las razones por las que deben de conservarse los Fueros. Lardizabal, junto con los restantes representantes vascos, consiguieron que esta primera Constitución española (8 de julio) previera el examen de la cuestión foral en las Cortes siguientes. Aunque este período está muy poco estudiado aún, puede decirse que apenas hay resistencia en el país hasta la derrota de Bailén del 19 de julio, a las dos semanas de la cual se constituye la Junta de Bizkaia que dura poco in situ.
El 8 de febrero de 1810 Guipúzcoa entra a formar parte del Gobierno de Vizcaya instituido por Napoleón I junto con Álava y Bizkaia. En los pasillos diplomáticos y los salones de los hermanos Garat se baraja el plan de un estado independiente con la parte superior de la orilla izquierda del Ebro, bajo la protección napoleónica. Mientras, otra Constitución va gestándose, esta vez de mano de los liberales fernandistas. Un emigrado guipuzcoano, Miguel Antonio de Zumalacárregui, se autoerige representante de Gipuzkoa y vota en Cádiz (1812) la Constitución de 1812 en la que se ignora a los fueros. Tal vez la historia de Gipuzkoa hubiera sido distinta de no mediar el declive de la hegemonía francesa en la península. Las tropas napoleónicas en retirada quemarán sus últimos cartuchos después de la batalla de Vitoria de junio de 1813. En lo demás, parece ser que no hubo acciones de importancia menos ciertas escaramuzas en Ataun, Segura, Azkoitia y Azpeitia, Urretxu, Aretxabaleta y Bergara. Pero el episodio culminante de la lucha se dio en San Sebastián. Se hallaba la ciudad en 1813 ocupada por los franceses, lo mismo que el castillo, cuando aparecieron las tropas aliadas de Wellington, establecidas en Hernani. Los aliados estaba formados por ingleses, españoles y portugueses. Graham se dispuso al asalto del Urumea. Los aliados penetraron en San Sebastián el 31 de agosto de 1813 cometiendo toda clase de tropelías con sus habitantes que le recibían como liberadores. La ciudad fue saqueada, muchas mujeres de todas edades violadas, y la ciudad incendiada.
(1823). Las pugnas de realistas y liberales, la Constitución de Cádiz (1812), la revolución de Riego (1822) y la intervención armada de Francia con los Cien mil hijos de San Luis (1823) repercutieron en Gipuzkoa dividiendo al país entre ambos partidos. El sacerdote Gorostidi, por ejemplo, llegó a ser Coronel del cuerpo de guipuzcoanos realistas. Como dice Arocena, conviene advertir que San Sebastián estaba sitiado, desde los primeros días del mes de abril de 1823 hasta su capitulación, por las fuerzas francesas que seguían al Gobierno de la Regencia, que llegó a instalarse en Oiartzun. El episodio criminal que conmovió al país fue el despeñamiento de siete sacerdotes desde la batería de Miramar en la noche del tres al cuatro de mayo. Fue llevado a cabo por un piquete mandado por el subteniente Pancorbo, natural de Briviesca. Durante el Trienio Liberal se abrieron en la provincia varias Sociedades Patrióticas: las hubo en San Sebastián, en 1820, así como en Tolosa, que fue la primera de Gipuzkoa.
Arocena resume muy bien lo acontecido:
"La muerte de Fernando VII en 1833 produjo el levantamiento carlista que en Guipúzcoa tardó en producirse más que en Vizcaya, por indecisión de la Diputación guipuzcoana que al fin se decidió por la causa liberal, siendo, claro está, contrapuesta por una Diputación a Guerra de signo contrario. El auténtico genio militar de Zumalacárregui, quien a pesar de ser guipuzcoano operó preferentemente en Navarra, determinó, sin embargo, que Guipúzcoa se volcase por la causa carlista, sobre todo después de la toma de Villafranca de Oria en 1835. A eso vino a preceder la batalla de Celandieta y el desastre de los cristinos en Descarga, perseguidos no por Zumalacárregui, sino por su sombra. Al finalizar el año 1835, quedaba San Sebastián muy amagada, sobre todo desde el Convento de San Bartolomé, aunque sin llegar a ser ocupada. Oñate fue corte real en 1835, 1836, 1838 y 1839 y en esa villa se imprimió "La Gaceta" y luego su boletín sucedáneo. En 1836 se produjo la toma de Guetaria y se apretó el sitio de San Sebastián, defendida principalmente por la legión británica, que contaba incluso con el apoyo del navío "Fénix". Murió en la acción el joven y ya aventajado general carlista Sagastibeltza. De ahí a Oriamendi, pasando, claro está, por otros sucesos..., quedaba poco. Pero las fuerzas españolas y británicas que vencieron antes, fueron completamente derrotadas por las fuerzas auxiliares del Infante D. Sebastián. De entonces data el Himno de Oriamendi, himno de intención liberal, ya que estaba preparado para el triunfo que se esperaba indefectible. De él se aprovecharon los vencedores cambiándole de signo y revistiéndole de himno propio. En 1837 Espartero se extendió por la zona próxima a San Sebastián y O'Donnell venció a las fuerzas del general Uranga. Después de ofrecerse algún combate en la línea de Andoain y de alzarse por Muñagorti la bandera de "Paz y Fueros", fue declinando la causa carlista hasta llegar al Convenio de Vergara".
(Guipúzcoa en la Historia, Madrid, 1964).
(1839). Se celebró el Convenio de Bergara entre el capitán general Baldomero Espartero, cristino, y el teniente general Rafael Maroto, carlista, por el que se daba fin a la guerra que había durado desde 1833 a 1839. Intervino como mediador entre ambos generales el comodoro inglés Lord Hay, asesorado por su ayudante y secretario Joaquín M.ª de Satrústegui. El obstáculo foral había hecho fracasar hasta entonces todas las negociaciones. En Oñati se redacta el convenio el 29 de agosto. Tras muchas peripecias y movilizaciones se acepta por fin el Convenio desfilando las tropas que se rinden el 31 de agosto. En días sucesivos acuden a Vergara varias partidas y el 5 de setiembre se acogen al Convenio varios batallones guipuzcoanos. Se niegan a aceptar el Convenio 13 batallones navarros, 6 alaveses, 5 guipuzcoanos, 1 castellano y 2 cántabros. La promesa de Espartero no pasaba de comprometerse a "proponer a las Cortes la concesión o modificación de los fueros". El 25 de octubre de 1839 las Cortes aprobaban la famosa ley en cuyo artículo 1.º se confirmaban los Fueros de las Provincias Vascongadas y de Navarra sin perjuicio de la unidad constitucional de la monarquía.
Los inicios de la industrialización de Gipuzkoa. Se sitúan después de la primera guerra civil, contando con capital comercial autóctono. Los sectores en los que prende son el textil y el papelero, éste en la zona de Tolosa. Montserrat Gárate (1976) esboza así el proceso:
"No son nombres de personajes afincados en la Provincia los que figurarán en la lista de los promotores de la industria. Además, en el sector textil la influencia catalana es notoria. No es extraño, cuando un siglo antes los lazos comerciales mantenidos con Cataluña eran importantes, a decir por la primera sucursal de la Banca guipuzcoana. Además, esa influencia catalana iba a perdurar en Gipuzkoa en las formas más diversas que formaban parte de las sociedades "modernas", que al amparo de las aduanas tomarían posteriormente su industria y su banca. También el capitalismo francés, o más estrictamente apellidos franceses asentados en San Sebastián, tomarían cuerpo en Gipuzkoa después de 1841. Pero si los primeros impulsos de la industrialización arrancan de un capitalismo predominantemente mercantil y cuyo núcleo principal radicaba en San Sebastián, este proceso parece que sufre un corte o, cuando menos, una desaceleración hacia los años 1860-65. ¿Cuál es el motivo?
Según apuntábamos al hablar de los ferrocarriles y su tendido en España, se dio una corriente inversionista del capital catalán hacia las sociedades de caminos de hierro. La afinidad de un sector del capitalismo guipuzcoano con el catalán, también parece producir el mismo fenómeno: los guipuzcoanos cubren rápidamente la suscripción de títulos para el tendido del ferrocarril en Gipuzkoa. Pero además hay otra circunstancia: más de la mitad de la suscripción corrió a cargo de los donostiarras, lo que originó un desplazamiento de capitales de los sectores industriales existentes hacia las empresas del ferrocarril. Pero los lazos de unión de la industria guipuzcoana con catalanes y franceses no fueron tan sólo a través del capital. Los primeros técnicos de que disponen las industrias guipuzcoanas modernas también eran de aquel origen. Mientras en la industria del papel y textil se empiezan a instalar fábricas de cierto tamaño hay un importante sector de la industria guipuzcoana que permanece bajo un sistema artesanal: se trata de la industria armera. El sistema de explotación de este sector había impedido la formación de capitales que potenciarán una industria moderna a gran escala. Y cuando en Tolosa y otros puntos de Gipuzkoa se inauguran fábricas, la industria armera se mantiene recluida en un pequeño taller, con una producción muy pequeña para cada unidad técnica productiva. Había tantos talleres como artesanos. Quizá, las mismas características de la producción de armas de fuego exigía una elaboración cuidada y casi artística que dificultaba la masificación.
Pero la razón que más parecía pesar en la estructura de este sector productivo era la falta de acumulación previa de capital. No se podía instalar una gran factoría sin medios técnicos, lo que presuponía grandes desembolsos de capital inicial. Y es después de 1870 cuando se daría el fenómeno de la aparición de las primeras fábricas -en todo el sentido de la palabra de armas. Sin embargo, ello sería una excepción en la general configuración del sector armero. Por otra parte, la fabricación de armas y las razones sociales de las empresas están ligadas, no ya a firmas o apellidos catalanes o franceses, sino propios de las zonas donde se instalan. El foco principal de la industria armera iba a quedar enclavado en la villa de Eibar y sus alrededores. Y los primeros apellidos que figuran como más importantes en la producción de armas son: Larrañaga, Zuloaga, Orbea Hermanos, Ibarzábal, por citar algunos de los nombres relacionados con la manufactura armera".
(Mañé y Flaquer: "Viaje por Gipuzkoa...", obra cit.).
Contrastan los apellidos ligados a las primeras factorías, con los personajes de las industrias que durante la segunda mitad del siglo XIX se establecieron en Tolosa, Lasarte, Pasajes, San Sebastián, etc.
Nómina de industrias fabriles más importantes
en 1894 con fecha de creación
Fuente: Bustinduy y Vergara, 1894.
Fábrica de Marcelino Alberdi. Muelas de Esmeril Mondragón 1759
Tall. Mecánicos de Carpintería de D. Manuel de Urcola San Sebastián 1825
Fábrica de Capuchinos. Elab. de plomo y plata Rentería 1833
La Esperanza. Fábrica de papel, Arza y Cía. Tolosa 1841
Cordelería Pasajes 1842
Blanqueo de Cera San Sebastián 1845
Fábrica de hilados y tejidos de algodoón de Oria Urnieta 1846
Fábrica de armas de Larrañaga Eibar 1846
Fábrica de tejidos de lana Azcoitia 1847
Manufacturas de porcelana de Fusade y Cía. Pasajes 1851
Fábrica de armas de Orbea Hnos. y Cía. Eibar 1854
Fábrica de puntas de París San Sebastián 1857
La Esperanza. Fábrica de cemento natural San Sebastián 1858
Industria Carrosera San Sebastián 1858
Fábrica de cerillas fosfóricas Irún 1859
Fabril Lanera Zarauz 1859
Fábrica de estampados de algodón de Subijana y Cía. Villabona 1860
Fábrica de papel, sobres y libros rayados, L. Durás y Cía. Tolosa 1862
Fábrica de boinas, Antonio Elósegui Tolosa 1862
La Providencia. Fábrica de estearina, bujías..., Lizaritury y Rezola San Sebastián 1864
La Guadalupe. Fábrica de papel Tolosa 1872
Fábrica de sombreros de fieltro, Juan Iribas San Sebastián 1877
Carpintería Mecánica, Ramón Múgica San Sebastián 1877
Fábrica de puntas de París, Elorza e Hijo Oñate 1877
Fábrica de tabacos San Sebastián 1878
La Salvadora. Fábrica de papel Villabona 1879
Fábrica de achicoria, Limousin Hnos. Tolosa 1880
Fábrica de refinación de azúcares, Osácar Hnos. San Sebastián 1882
La Perfecta. Fábrica de curtidos, Marticorena y Cía. Hernani 1883
La Guipuzcoana. Fábrica de papel Tolosa 1883
Fábrica de fundición de hierro maleable Eibar 1883
La Ibérica. Manufactura de bizcochos y galletas de Olibet Rentería 1887
Fábrica de cafés molidos Cegama 1887
Compañía Anónima "Placencia de las Armas" Placencia 1888
La Papelera Vasco-Belga Rentería 1890
Fundiciones del Norte Pasajes 1891
Destilería y fabricación de cognac, Henri Ganier y Cía. Pasajes 1892
en 1894 sin fecha de creación
Cercecería de Strassburgo y Fábrica de hielo, Benito Kutz San Sebastián
Fábrica de armas de fuego, Joaristi Eibar
Fábrica de cañones, La Eibarresa Eibar
Fábrica de cartuchos, Orbea Hnos. y Cía. Eibar
Fábrica de cerillas fosfóricas, Garay y Arregui Oñate
Fábrica de cerillas fosfóricas, Vicente Goñi Tolosa
Fábrica de cerrajería Vergara, Jáuregui, Rezusta y Cía. Mondragón
Fábrica de cerveza, Luis Kutz San Sebastián
Fábrica de chocolates José Erquicia San Sebastián
Fáb de electricidad San Sebastián
Fábrica de escabeche y taller de tonelería, Ramón Buenechea San Sebastián
Fábrica de hielo, Usabiaga y Echeverría Urnieta
Fáb de hielo artificial y confección de cuerdas y redes San Sebastián
Fábrica de liezos de todas clases Azcoitia
Fábrica de pastas Azpeitia
Fábrica de peines, objetos de mimbre, JustoAriz y Cía. Zumárraga
Fábrica Lembicicoa. Fábrica mecánica de fuelles Azpeitia
Fabricación de alpargatas Azcoitia
Fabril Lanera Rentería
Fundición de hierro y bronce y taller de construcción de máquinas, Iraizoz y Luzuriaga San Sebastián
Fundición de hierro y bronce Pasajes
Fábrica de productos químicos de Puig y Cía. Hernani
Fábrica de refinación de petróleo Pasajes
Fabricación de hierro, Hijos Romualdo García Elgóibar
La Guipuzcoana. Fábrica de hilados Andoain
Hilados, tejidos y estampados Vergara
Industria artística o de grabado sobre metales Eibar
Litografía de Laborde Tolosa
La Maquinista Guipuzcoana Beasain
Marín Mendicute. Taller de confección de cadenas Pasajes
Nueva Industria. Explotación de leña Andoain
La Primitiva. Fábrica de cartulinas y papel continuo de paja Tolosa
Probadero de cañones Placencia
Producción de electricidad Eibar
Taller de tonelería San Sebastián
Talleres de construcción de máquinas, de Luis Ibáñez San Sebastián
Taller de forja, Domingo Aristondo Eibar
Tejería mecánica, deT. Múguica y Cïa. Urnieta
La Tolosana. Fábrica de papel, de Baldomero Ollo Tolosa
La Urumea. Fábrica de harinas, de F. Ubarrechena e Hijos Hernani
Un acontecimiento ajeno a la vida política del país va a servir de pábulo al derrotado carlista ya en la segunda mitad del siglo XIX. En 1865 el reconocimiento, por parte del gobierno español, del unificado reino de Italia, tropezará con la enemiga férrea del clero, en especial con la del belicoso clero vasco. Durante los años que preceden la segunda guerra, la "cuestión romana" será el tema primario de las prédicas del clero que sigue las directrices del Obispo Alguacil de la recién creada diócesis de Vitoria en la que se halla Guipúzcoa. El carlismo capitaliza inmediatamente el antiliberalismo eclesial; sus candidatos en las elecciones que suceden a la revolución de 1868 se denominan católicos a secas. Los de Guipúzcoa explicitan abiertamente esta capitalización mutua:
"Ya hemos dicho cuál es nuestra causa: Dios y Fueros. Queremos que la religión Católica, Apostólica, Romana, sea la única religión de España; rechazamos con todo nuestro corazón la libertad de cultos y aun la tolerancia religiosa. Dios y Fueros; pero Dios sobre todo".
En las elecciones a Diputados a Cortes del 15-18 de enero de 1869 resultaron elegidos por esta provincia D. Ignacio Alcibar Zavala, D. Manuel Unceta Murua y D. Vicente Manterola Pérez. [Cfrs. "Gaceta de Madrid"] todos ellos tildados como "absolutistas". Entre el 9 y el 14 de julio, las Juntas Generales de Guipúzcoa, de mayoría liberal, ordenan la puesta en marcha del arreglo parroquial -reducción de componentes del clero-, la abolición de los diezmos y primicias y la dotación municipal del clero. El obispo de Vitoria declara nulas las disposiciones forales. Aguirre Miramón, diputado general, ordena entonces la suspensión de los ayuntamientos que se nieguen a acatar a las Juntas. En un contexto de agitación y rebeldía, ocho ayuntamientos guipuzcoanos -Azkoitia, Zestoa, Zarautz, Segura, Aia, Bidania, Zegama y Usurbil- son suspendidos cundiendo el movimiento insurreccional al resto del país. El 31 de enero de 1870 interviene por última vez en las Cortes el diputado por Guipúzcoa y canónigo Vicente Manterola antes de lanzarse a la rebelión armada. La guerra va a truncar el proceso de transformación social y política del país dentro del marco de la foralidad culminado en las Juntas de 1871 en las que se había abandonado el sufragio millarista. En las elecciones que preceden el conflicto puede apreciarse la resurrección del carlismo.
Elecciones a Diputados en Cortes del 8-11 de marzo de 1871.
Ref. "Gaceta de Madrid".
Ignacio Alcíbar y Zabala Carlista Distrito de Azpeitia
Fermín Lasala y Collado Liberal Distrito de S. Sebastián
Domingo Bezusta Avendaño Carlista Distristo de Tolosa
Manuel Unceta y Murúa Carlista Distrito de Vergara
Elecciones a senadores, de marzo de 1871
Resultaron elegidos por esta Provincia: el Obispo de Cuenca, D. Antonio Aparisi y Guijarro, el Conde del Valle y el Marqués de San Millán Ref."Gaceta de Madrid", 1871. En marcha ya la guerra, los escrutinios son difíciles y los resultados anómalos.
Elecciones a diputados en Cortes del 24-27 de agosto de 1872
Obtuvieron acta un conservador (Lasala) y tres radicales. No se presentaron los carlistas
Sr. Lasala Distrito de San Sebastián
Sr. Arruti Distrito de San Sebastián
Sr. Ibarzábal Distrito de Vergara
Sr. Aguirre Distrito de Vergara
Sr. Acelona Distrito de Tolosa
Sr. Zabala Distrito de Tolosa
Sr. Veamurguia Distrito de Azpeitia
Sr. Zubeldia Distrito de Azpeitia
Elecciones a senadores, de agosto de 1872
Ref. "Gaceta de Madrid", 1872.
Resultaron elegidos por esta provincia D.José Manuel Miramón, el Marqués de Rocaverde, D. Manuel Brunet y el Vizconde de Santo Domingo de Ibarra.
Elecciones a diputados en Cortes, del 10-13 de mayo de 1873
En total, dos republicanos federales, un radical y un conservador.
Ref."Gaceta de Madrid".
Sr. Aristizábal Distrito de San Sebastián
D. Justo M.ª Zabala Distrito de Tolosa
Sr. Vea Murguía Distrito de Azpeitia
(1872-1876). En 1848, frustradas las esperanzas de una boda de Isabel II con el conde de Montemolín (Carlos VI), se produjeron nuevos levantamientos. En este levantamiento tomó parte Alzaa, tomó el mando en Gipuzkoa, le apresaron y le fusilaron en Zaldibia. Se fusiló también a otro carlista, Urbistondo. La revolución de 1868 y las discordias entre los partidos políticos trajo malestar y nuevos alzamientos carlistas, como el de 1870 y el de tres batallones en 1872. Se destaca como figura la del Cura de Santa Cruz, de crueles y legendarias andanzas. Fue vencido en San Esteban de Usurbil, pero murió entre los atacantes el General Osta. El Pretendiente había entrado en Navarra, pero fue derrotado inmediatamente en Orokieta, y tuvo que repasar la frontera. El convenio de Amorebieta del 24 de mayo de 1872 produjo una cierta tregua en el País Vasco. Hubo renovaciones de mandos como el de Ollo en Navarra, Lizarraga en Gipuzkoa y Orbe en Bizkaia. El ejército carlista dominó casi todo el territorio guipuzcoano salvo San Sebastián e Irún. El dominio carlista se consolidó con la conquista de Oñate. En julio de 1873 D. Carlos entró por Dantzarinea y recorrió triunfalmente diversos pueblos de Navarra. Después entró en Gipuzkoa, levantando el ánimo y la moral de la tropa. El general Moriones había levantado el cerco carlista a Tolosa, pero contenido en Mañeru y en Montejurra se repliega de nuevo a Tolosa, que la entrega a los carlistas a principios de 1874. Al año siguiente las ciudades vascas se veían amenazadas por los carlistas, pero sus fracasos ante Getaria y Vitoria y la pérdida de Villarreal de Álava les iba colocando en situación cada vez más difícil. El día 7 de julio de 1875 D. Carlos juraba los Fueros en Villafranca. La pacificación de Gipuzkoa y Bizkaia fue una consecuencia de la pérdida de Ochandiano, Durango, Gernika y la batalla de Elgeta, que tuvo lugar el día 13 de febrero de 1876. Los alfonsinos, tres veces superiores a los carlistas, les obligaron a dispersarse o a abandonar el país. En tanto Carlos VII traspasaba la frontera, Alfonso XII entraba en Pamplona. Tolosa había llegado a ser algo así como la Corte del Pretendiente y Vergara la sede de la subsecretaria de guerra.
Recuperarse de esta guerra no va a resultar cosa fácil, en especial para los carlistas, proscritos de la lucha electoral y de la participación política hasta la liberalización del régimen restaurador en 1881 y 1890. Pero las consecuencias alcanzan también al sector liberal de la población al acarrear la abolición de los Fueros en 1876 en unas Cortes en las que los representantes guipuzcoanos pertenecían también al partido del Gobierno.
Fco. Gorostidi Ministerial Distr. de Azpeitia
Fermín Lasala Ministerial Distr. de San Sebastián
Martín Garmendia Ministerial Distrito de Tolosa
Fco. Javier Barcaiztegui Ministerial Distrito de Bergara
Ref. "Gaceta de Madrid", 1876.
Marqués de Santa Cruz, D. Rafael Echagüe, D. José Manuel Aguirre-Miramón y D. Francisco Palacios.
En las siguientes elecciones, transigentes -partidarios de aceptar el Concierto Económico como mal menor- e intransigentes compiten por las actas ganando los primeros.
Elecciones generales del 21-IV 1879
Machimbarrena Echave, Fermín Liberal dinástico 413
Olano Altuna, José 330
Egaña y Carpio, Pedro Liberal dinástico 458
Conde Egaña, Casimiro Egaña y Oquendo 329
Gorostidi Albéniz, Fco. Euskalerriaco 513
Altarriba Villanueva, Ramón 356
Barcáiztegui, Javier de Liberal dinástico 508
Castelar, Emilio 7
Ese mismo año se celebraban las primeras fiestas éuskaras de San Sebastián, asistiendo como invitados el benemérito D'Abbadie, Luis L. Bonaparte y los miembros de la Asociación Euskara de Navarra. Una Real Orden de 14 de noviembre restablecía las garantías constitucionales en las cuatro provincias. El movimiento "éuskaro", tras el revés político, se atrinchera en el quehacer cultural. Tanto euskalerriacos como alguno que otro carlista se encontrarán alrededor de la revista Euskal-Erria de San Sebastián que, fundada en 1880, durará hasta 1918. Entre sus colaboradores veremos a Carmelo Echegaray, Antonio Arzac, Victoriano Iraola, Marcelino Soroa, F. López Alen, Ramón Artola, Serafín Baroja, Juan Carlos Guerra, Manuel Antonio Antia y Gregorio Arrúe. La hegemonía liberal se refleja en las elecciones generales sobre todo.
Elecciones generales de agosto de 1881
Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa".
Electores: 592
Pedro Nolasco Sagredo y Ansotegui 520
Ildefonso Fernández Sánchez 23
Juan Teller Vigen 10
Nicolás Salmerón Alonso 4
Distrito de Azpeitia (Sin computar Azpeitia)
Electores: 1.062
Joaquín de Vera y Olazábal 497
Ramón Altarriba y Villanueva 274
Electores: 1.123
Joaquín Gorsotegui y Garagarza 585
Ramón Altarriba 528
Ildefonso Fernández 9
Electores: 532
Iban Aranguren Alzaga 493
Ildefonso Fernández Sánchez 35
Elecciones generales de abril de 1884
Electores: 1.109
Sufragios anulados: 2.
Votos en blanco: 1.
Fermín Machimbarrena Echave Liberal cons. 597
Severo Aguirre Miramón Elósegui 386
José M.ª Ezquerdo Zaragoza 11
Nicolás Salmerón Alonso 8
Electores: 445
Manuel de la Torre Ortiz y Gil Liberal cons. 426
José M.ª Ezquerdo Zaragoza 15
Electores: 447
Fco. Gorostidi Albéniz Liberal cons. 466
José M.ª Ezquerdo Zaragoza 10
Electores: 702
Alvaro de Silva Fernández de
Córdoba, Marqués de Viso Liberal cons. 596
José M.ª Ezquerdo Zaragoza 81
Eugenio Montero Ríos 8
Ref."El Eco de San Sebastián", del 6-IV-1886.
Fermín Machimbarrena Echave Adicto 401
Eduardo Echeverría Biarn Coalic. liberal-republ. 363
Francisco Ansaldo y Otalora Adicto 433
Conde de Monterrón Izquierdista 433
Manuel de la Torre Ortiz y Gil Adicto 307
Votos sueltos:
Romero Conservador disidente 41
Pí y Margall Republicano 4
I. Fernández 3
N. Retortillo 2
M. Satrón y Piñol 1
Barón de Sangarren Tradicionalista 456
Francisco Pí y Margall 3
Rafael Gutiérrez y Jiménez 3
Distrito de Zumaya
Francisco Gorostidi y Albéniz Liberal independ. 593
I. Fernández Sánchez 12
Pí y Margall Republicano 10
M. Sastrón y Piñol 7
La agitación fuerista de los años 1893-1894 tuvo su origen en Navarra al intentar el ministro Gamazo "aplicar a la provincia de Navarra las contribuciones, rentas e impuestos que actualmente rigen y los que por la presente ley se crean en las demás provincias del reino". El proyecto menoscababa el Convenio Económico de Navarra, abriendo paso a la conculcación del Concierto económico de las otras tres provincias. La agitación que se inicia en la primavera de 1893 en Navarra prende en verano en las otras provincias vascas. El 27 de agosto se registran en San Sebastián los disturbios más importantes al llegar el jefe de Gobierno, Sagasta. Tras diversos incidentes y en un amago de asalto al Hotel de Londres, la Guardia Civil carga matando a dos personas e hiriendo a varias. Se suceden a continuación oleadas de manifestaciones alentadas por el movimiento euskalerriaco. El Gernikako Arbola recorre el país en boca de los manifestantes durante el resto del verano. El 1 de febrero se firma la segunda revisión del Concierto. Gamazo había dimitido.
La Liga Foral Autonomista de 1905. Navarra y Gipuzkoa serán las provincias donde antes se recupere el carlismo tras la guerra y la proscripción subsiguiente. De esta forma, y a partir de 1891 en que se reinstaura el sufragio universal hasta el final del régimen de partidos, mientras los distritos de San Sebastián, Bergara y Zumaia votan generalmente dinástico, tanto en versión liberal como en conservadora, los de Tolosa y Azpeitia son monopolio de carlistas e integristas respectivamente. La diferencia con otras provincias estriba, sin embargo, en el acendrado foralismo que tiñe a todas las formaciones políticas incluidos liberales históricos y luego republicanos que, hasta 1905, marchan separados a la lucha electoral.
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa". Filiaciones en "La Voz de Guipúzcoa" del 2-II-1891]
Fermín Calbetón y Blanchón Coalición liberal 3.965
José Guillamas y Pineyro, Marqués de San Felices Conservador 2.268
Justo M.ª Zabala y Echeverría Republicano 462
Miguel Altuve y Letamendi 1
Benigno Rezusta y Avendaño Carlista 1.916
Francisco Goitia y Ostolaza Coalición liberal 1.782
Benito Ameztoy y Yarza Integrista 854
Patricio Orcáiztegui 1
Ramón Nocedal y Romea Integrista 2.616
Tirso Olazábal Lardizábal Carlista 2.449
Juan Bautista Acilona Coalición liberal 262
Francisco Ansaldo Otalora Coalición liberal 4.225
Tirso Olazábal Lardizábal Carlista 1
Distrito de Zumaia
Liborio Ramery y Zuzuarregui Integrista 2.075
Francisco Gorostidi y Albéniz Coalición liberal 2.042
Elecciones senatoriales del 16-II-1891
[Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 17-II-1891. (1) 49 votos de los carlistas y 23 de los íntegros. Según "La Voz de Guipúzcoa", el obispo es "representante del reformismo y sus aliados"].
El Obispo de Plasencia 72(1)
S. Torre Gil Coalición liberal 42
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa", (1) Escandalosa falsificación de papeletas a nombre de Altube. "La Unión Vascongada" del 14-III-1893]
Papeletas unidas al acta: 6
Papeletas inutilizadas: 9
Fermín Calbetón y Blanchón Coalición liberal 4.430
Enrique de Satrústegui y Barrié Independiente 4.125
Papeletas en blanco: 1
Papeletas inutilizadas: 1
Eusebio Zubizarreta y Olaverría Carlista 2.070
Francisco Goitia y Ostolaza Coalición liberal 1.939
Benito Ameztoy y Yarza Integrista 669
Miguel Altube y Letamendia (1) Coalición liberal 3.719
Joaquín Sánchez Toca y Calvo Independiente 3.559
Tirso Olazábal y Gardizábal Carlista 2.949
Ramón Nocedal y Romea Integrista 2.866
Papeletas en blanco: 2
Víctor Samaniego y Soroa Coalición liberal 1.946
Liborio Ramery y Zuzuarregui Integrista 1.525
Ricardo Moltó e Izquierdo Carlista 479
Elecciones sanatoriales del 19-III-1893
[Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 20-III-1893].
Resultan elegidos los dos primeros.
N.º de votantes: 52
Coaliciones: 39 carlistas y 19 íntegros.
Benigno de Rezusta y Abendaño Carlista 60
S. Torre Gil Coalicionista 59
Francisco Goitia y Ostolaza Coalicionista 52
Conde Rotava Integrista 48
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 17-IV-1896.
Filiaciones en "La Unión Vascongada" del 13-IV-1896].
Enrique Satrústegui y Barrié Conservador 5.878
Joaquín Pavia y Berminghan Integrista 2.652
Eusebio Zubizarreta Olavarría Carlista 2.416
Pablo Alzola y Minondo Conservador 2.198
Joaquín Sánchez Toca y Calvo Conservador 2.276
Joaquín Arteaga Echagüe, Marqués de Santillana Conservador 3.168
Francisco Pi y Margall 3
Joaquín Arana y Belaustegui Carlista 3.104
Ramón Nocedal y Romea Integrista 2.899
Elecciones senatoriales del 26-IV-1896
[Ref. "La Unión Vascongada" del 27-IV-1896].
La escisión acaecida en el Partido Integrista de Gipuzkoa en la persona de Ignacio de Lardizábal y de Aniceto Rezola que pasan al nacionalismo, van a debilitar al integrismo en los siguientes comicios.
Ignacio Mercader y Echániz Conservador 77
Tirso Olazábal y Lardizábal Conservador 74
N.º de votantes: 69 compromisarios
y 9 diputados provinciales
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 30-III-1898. Filiaciones en "El Fuerista" del 27-II-1898].
Guillermo Brunet Bingley Coalición liberal 4.497
Pablo Iglesias Posse P.S.O.E 24
Juan Rojo Rellán 1
Rodrigo Figueroa y de Torre Coalición liberal 2.540
Patricio de Orcáiztegui 3
Patricio García Fdez. Cortina Coalición liberal 3.328
Luis Antonio Sarasola 1
Papeletas en blanco: 3
Roque García Ogara Coalición liberal 4.636
Pablo Iglesias Posse P.S.O.E. 10
Joaquín Arteaga Echagüe, Marques de Santillana Coalición liberal 2.756
Tirso Olazábal Arbelaiz Carlista 1
Elecciones senatoriales del 10-IV-1898
Resultan, pues, elegidos: Fermín Calbetón y Blanchón, y Ramón Nocedal y Romea.
[Ref. "La Unión Vascongada" del 11-IV-1898].
Calbetón Coal. fusion.-republ. 61
Nocedal Integrista 59
Ampuero Carlista 49
Rafael Hériz Carlista 47
Elecciones generales del 16 de abril de 1899
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 19-IV-1899. Filiaciones en "La Unión Vascongada" del 17-IV-1899].
Francisco Zabala Villar Republicano 3.953
Pablo Iglesias Posse P.S.O.E. 81
Miguel Batanero Rajas 13
Juan Víctor Pradera Larumbe Carlista 2.640
Patricio García Cortina Adicto 2.359
Roque García Ogara Liberal 3.818
Aristides Fernández Fret Conservador 2.891
Juan Olázabal Ramery Integrista 4.373
Patricio García Cortina 126
Joaquín Arteaga Echagüe, Marqués de Santillana Independiente 2.829
Francisco Pi y Margall 9
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 24-V-1901.
Filiaciones en "La Unión Vascongada", del 13-V-1901].
Rafael Picavea y Leguía Liberal 5.220
Casimiro Muñoz y Matilla P.S.O.E. 887
Víctor Pradera Larrumbe Carlista 2.176
Miguel Ruiz Arcaute Liberal 2.031
Romualdo García Ogara Liberal 4.990
Facundo Perezagua P.C. 68
Antonio Aldama Mendibil Liberal 3.635
Pantoja 148
Joaquín Arteaga Echagüe, Marqués de Santillana Ministerial 2.358
Elecciones senatoriales del 2-VI-1901
[Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 3-VI-1901.
Filiaciones en "La Voz de Guipúzcoa", del 2-VI-1901.
(1) 102 compromisarios, aparte los diputados provinciales. (2) 64 compromisarios y 12 diputados provinciales].
La campaña anticlerical última relanza a la derecha católica en detrimento de las izquierdas en todo el país.
Fermín Calbetón Liberal 74
Roque García Liberal 74
Patricio García Liberal 74
-1 76 (2) -
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 29-IV-1903. Filiaciones en "La Constancia", del 26-IV-1903.
(1) Fueron retiradas las candidaturas de los Sres. Barón de Montivillena y D. Alfredo Ustara y Leguina por los distritos de Tolosa y Azpeitia respectivamente. "La Constancia" cit.].
Rafael Picavea y Leguía Independiente 4.505
Francisco Zabala y Villar Republicano 3.070
Casimiro Muñoz y Matilla P.S.O.E. 385
Julio Urquijo e Ibarra Carlista 2.522
Arturo Pardo y Manuel Villena, Barón de Montevilla Liberal 1.963
Roque García y Ogara Maurista 4.325
Pablo Iglesias P.S.O.E. 114
Papeletas en blanco: 5
Teodoro Arana Belaustegui Carlista 3.628
Ramón Nocedal y Romea Integrista 134
Alfredo Ustara y Leguina 42
Joaquín Arteaga Echagüe, Marqués de Santillana Ministerial 2.839
Guillermo Brunet y Bingley Republicano 2.113
Elecciones senatoriales del 10-IV 1903
No hubo lucha porque se retiró la candidatura contraria formada por: Marqués de Rocaverde, Manuel Lizariturry y Plácido Allende.
[Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 11-V-1903. (1) Nieto de D. Joaquín Berroeta Aldamar. (2) Según "La Constancia" del 11-V-1903: García: 70; Casa Torres: 69: Landecho: 68 y 4 en blanco].
Marqués de Casa Torre 70 (1)
Romualdo García y Ogara 70
Fernando Landecho 70 (2)
El panorama político guipuzcoano se ve enriquecido a partir de estas fechas por la aparición de "El Pueblo Vasco" de R. Picavea, periódico católico pero flexible en el que aparecen firmas pertenecientes a siglas diversas -Azorín, Baroja, Engracio Aranzadi "Zizkitza", Grandmontagne- y a veces encontradas. En 1904 se abre el Centro Vasco de San Sebastián, nacionalista aun que oficioso, que se inaugura con un discurso de Campión. Un ensayo suprapartidista va a ser en 1905 la Liga Foral Autonomista que se gesta en víspera de la renovación del Concierto Económico. En ella participan, en candidaturas conjuntas, todas las fuerzas políticas salvo los nacionalistas, los socialistas y los anarquistas, interpretando los nacionalistas dicha entente como una agrupación que les cerrara el paso (Aranzadi, Ereintza, pp. 189-191). El triunfo de la Liga fue espectacular -aunque efímero- consiguiendo hacerse con los 5 escaños.
Elecciones generales del 10 de setiembre de 1905
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 13-IX-1905. Filiaciones en "La Voz de Guipúzcoa" del 11-IX-1905. (1) Balbás, Orueta, García, Marqués de Santillana, y Sánchez: Candidatos proclamados por el país y por la Liga Foral Autonomista y no por los partidos políticos, en cada uno de los 5 distritos de la provincia que eligen diputados a Cortes. "La Voz de Guipúzcoa" del 11-IX-1905].
Al Senado también llegan los representantes de la LF.
Tomás Balbás y Ageo Liga Foral 4.445
Casimito Muñoz y Matilla 280
José Orueta Pérez de Nenin Liga Foral 2.360
Julio de Urquijo Ibarra Carlista 1.902
Roque García Ogara Liga Foral 4.162
José Verdes Montenegro 119
José Sánchez Marco Liga Foral 3.895
Juan Caleicale Orbe 11
Joaquín Arteaga y Echagüe Liga Foral 2.955
Nicolás Salmerón Alonso 18
Debido al diferente tipo de industria y a la más tardía oleada inmigratoria, recibida más gradualmente que en Bizkaia, Gipuzkoa tardará en incorporarse al movimiento obrero. En 1887 sólo existían en la provincia seis sociedades obreras que, además de recreativas, solían ser asistenciales pero no reivindicativas. En 1891 se crea en San Sebastián la primera agrupación socialista a la que sigue, en el mismo año, la de Tolosa. Ambas se extinguen en los años siguientes, salvo la donostiarra que renace en 1897 encarnada en el gremio de tipógrafos. Pablo Iglesias recorrió Bizkaia y Gipuzkoa en 1891 predicando sindicalismo. La primera huelga de Gipuzkoa parece haber sido la de cerrajeros de Arechavaleta y Mondragón de 1893, a la que siguió la de Quintana Hnos. de Eibar en 1897, en la que, por un día de huelga, se despidió a todos los obreros trayéndose una remesa de emigrantes para suplir a los huelguistas.
La huelga de Eibar fue inteligentemente explotada por el socialismo que consiguió entonces su proverbial arraigo en la zona. Las siguientes huelgas guipuzcoanas fueron las de la fábrica de limas Villabella y la de bicicletas GAC, en 1901, a la que siguieron otras en la industria armera. Véase Eibar. En 1899 se creó en San Sebastián la Agrupación de oficiales pintores y decoradores (centro obrero); un año más tarde, en Pasajes, la de toneleros. Frente al socialismo, la Iglesia impulsó la creación de sindicatos católicos y el nacionalismo vasco creó en 1911 Solidaridad de Obreros Vascos, también católica. En 1900 se celebró en San Sebastián por primera vez el 1 de Mayo, Fiesta del Trabajo. Las guipuzcoanas se incorporan tempranamente al movimiento en la huelga de la fábrica de cerillas de Irún que empleaba a 160 mujeres en el año 1903. Hasta bien entrado el siglo las huelgas guipuzcoanas fueron siempre locales en vez de gremiales. La gran huelga revolucionaria de 1917 sólo conoció un paro total en Eibar, siendo en el resto seguida con altibajos.
(1907). En torno a la cuestión del laicismo se reagrupan, pues, las fuerzas católicas entre 1906-1907. En una de estas últimas -elecciones provinciales- es elegido el candidato nacionalista vasco Miguel Mendizábal contra liberales y republicanos. En las generales el catolicismo guipuzcoano copa las listas victoriosas, tanto en su versión carlista como en la conservadora.
(1) Sin oposiciones en ninguno de los distritos a excepción del de San Sebastián.
José Gaytán de Ayala Brunet Bloque católico 5.084
Isidoro Acevedo González PSOE 657
Melquíades Alvarez 3
Candidatos Partido Votos
Rafael Díaz Aguado Salevarry Carlista 3.105
Distrito deVergara
Roque García Ogara Maurista 3.965
Isidoro Acebedo PSOE 123
Juan Vázquez Mella Carlista (luego tradic.) 10
Tomás Madinabeitia Bedia PSOE 4
Manuel Senante y Martínez Integrista 4.786
Joaquín Arteaga Echagüe,
Marqués de Santillana Católico 3.704
Elecciones senatoriales del 5-V-1907
N.º de votantes: 80 (69 compromisarios y 11 diputados provinciales).
Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 6-V-1907.
(1) Sin oposición: Candidatura Carlo-integrista.
José M.ª Ampuero y Jaúregui Carlista 75
Conde del Valle 75
Rafael Picavea e Ibarra 75
(1908). En mayo de 1908 aparece Guipuzkoarra, semanario nacionalista llamado a agrupar a los primeros afiliados guipuzcoanos que en abril se sueldan definitivamente constituyendo el primer Gipuzko Buru Batzar bajo la presidencia de Ignacio de Lardizábal, vicepresidencia de Aniceto de Rezola y vocales Felipe de Zulueta, Conrado de Egaña e Isaac López Mendizábal. En la Asamblea Nacional celebrada en Elgóibar en octubre de dicho año el nacionalismo moderó su programa reduciéndolo a la consecución del estado de cosas anterior a 1839.
Avance izquierdismo y creación de Juntas católicas. Las elecciones municipales de 1910 marcan un claro avance de la izquierda agrupada, por lo general, en coalición o conjunción republicano-socialista que, a defecto de candidatura propia, opta por la liberal. En San Sebastián y Eibar gana la izquierda, máxime cuando los conservadores no secundan las listas católicas. Sin embargo, la falta de apoyo liberal a las listas de la conjunción hace que el avance izquierdista quede frenado.
Tomás Berminghan Brunet Republ. 5.493
Manuel Lizasoain Minondo 5.180
Proclamado según el artículo 29 de Ley Electoral:
Rafael Díaz Aguado y Salaberry, carlista.
Gabriel María Ibarra de la Revilla 5.877
Rodrigo Soriano Republicano 911
Santiago Madariaga 2
Manuel Senante y Martínez Integrista 4.486
José Joaquín Castañeda 392
Tomás Berminghan 10
Luis Elizalde 5
Juan Sol y Ortega Unión Republicana 4
Tirso Olazábal Arbelaiz Carlista 4
Proclamado según el artículo 29 de la Ley Electoral:
Joaquín Arteaga Echagüe, Marqués de Santillan, católico.
Elecciones senatoriales del 22-V-1910
Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" y "El Pensamiento Vasco" del 23-V-1910.
José M.ª Ampuero y Jaúregui Católico 97
Adolfo Gabriel Urquijo e Ibarra Católico 96
Rafael Picavea e Ibarra Católico 96
Sueltos 1
La creación de las Juntas Católicas no impiden a las izquierdas seguir avanzando. Horacio Echavarrieta pronuncia, el 2 de junio de 1912, un célebre discurso con el que inaugura la Casa del Pueblo de Eibar. El líder conjuncionista hablará de "República y Fueros". Este lema, que apenas halla eco en Vizcaya, está sin embargo profundamente enraizado en Guipúzcoa en la que los sectores laicos recobran posiciones aprovechando, además, la retirada del PNV del bloque de derechas.
Elecciones generales de marzo de 1914
Leonardo Moyúa Alzaga, Marqués de Rocaverde Liberal 6.487
Pío Bizcarrondo Erquicia Republicano 3.007
José de Orueta y Pérez de Nenín Liberal 2.954
Pedro Endaya Larrañaga Católico 145
Pablo Iglesias Posse PSOE 99
Gabriel M.ª Ibarra de la Revilla Maurista 3.523
Luis Olaso Madaria Conservador indep. 3.038
Enrique de Ocio López de Haro Republicano 1.639
Manuel Senante y Martínez Integrista 3.518
Luis Morenes y García Alesson,
Marqués de Argüeso Católico indep. 1.423
Elegido según el artículo 29 de la Ley Electoral:
Duque del Infantado, católico.
Elecciones senatoriales del 22-III-1914
Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" y "La Voz de Guipúzcoa" del 23-III-1914.
José Romero Sein Liberal 92
Bernardo Rengifo Liberal 92
José de Itarte Integrista 91
208 92 116
En las elecciones de 1916 los republicanos, fuerza en ascenso, presentan candidaturas en todos los distritos de Guipúzcoa. Un pacto une a elementos tan heterogéneos como liberales, carlistas e integristas frente a los que pretenden cambiar el sistema de gobierno.
Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 10-IV-1916. "El candidato republicano Sr. Azpiri, que se presentó para romper el artículo 29, obtuvo votación en Bergara, Placencia, Eibar y Elgóibar. "La Voz de Guipúzcoa" del 10-IV-1916.
Leonardo de Moyúa y Alzaga,
Marqués de Rocaverde Liberal 6.535
Toribio Sánchez y Beltrán de Guevara Republicano 3.145
Esteban Bilbao Eguía Tradicionalista 3.601
Juan Usabiaga y Lasquíbar Republicano 752
Wenceslao Orbea y Alberdi Conservador 4.362
José Eugenio Rivera Dutasta Liberal 2.874
Manuel Senante y Martínez Integrista 3.388
Joaquín de Artega y Echagüe, Marqués de Santillana Ministerial 3.258
Manuel Zabala Santiago Republicano 86
Elecciones senatoriales del 23-IV-1916
Resultan, pues, elegidos los 3 componentes de la única candidatura presentada.
Romero Liberal 105
Bernardo Rengifo Tercero Liberal 105
Conde de Lariz Integrista 105
Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 24-IV-1916.
126 107 19
El Mensaje de las Diputaciones de 1917. Va a resultar este año crucial para el país. Bizkaia y Gipuzkoa experimentan una acumulación rápida de capital procedente de las industrias que exportan a los países europeos en guerra, acumulación que permite la ampliación de las empresas guipuzcoanas o la apertura de nuevas tales como Unión Cerrajera, CAF de Beasain, Papelera Española, industria armera, etc. Cambó visita ambas provincias invitado por los nacionalistas. La prosperidad económica, el renacer de las nacionalidades que acarrea la I Guerra Mundial, el crecimiento nacionalista, la composición foralista de las nuevas diputaciones vascas -salvo Navarra- propician el movimiento foralista que se va a desarrollar durante 1917-1918 cuyas concreciones más ostensibles van a ser el Mensaje al Gobierno de Su Majestad. que elevan las tres Diputaciones foralistas el 17 de julio de 1917, la celebración del I Congreso de Estudios Vascos de Oñati, en setiembre de 1918, del que surgirá la Sociedad de Estudios Vascos, motor cultural y autonomista del país hasta 1936 y la constitución de una comisión extraparlamentaria de las Cortes en 1919.
La irrupción electoral nacionalista se manifiesta, a nivel de elecciones generales, en 1918; el PNV obtiene 5 actas de 6 en Vizcaya, 1 de 7 de Navarra, 1 de cuatro en Gipuzkoa y ninguna de 3 en Álava.
Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" y "La Voz de Guipúzcoa" del 25-II-1918.
Horacio de Azqueta Monasterio Liberal 5.644
José Elósegui y Martínez de Aparicio Maurista 5.593
Guillermo Torrijos Goyarzu PSOE 480
Esteban Bilbao y Eguía Jaimista 3.102
José M.ª Lardizábal PNV 2.358
José de Eizaguirre Ayestarán PNV 4.137
José Félix de Lequerica Ciervista 3.686
Luis Araquistain y Quevedo PSOE 191
Manuel Senante y Martínez, integrista.
Joaquín de Arteaga, Marqués de Santillana Dinástico 3.051
Antonio Paguaga Jaimista 2.330
Elecciones senatoriales del 10-III-1918
Resultan, pues, elegidos los 3 primeros.
Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 11-VI-1918.
Teodoro de Arana, Conde de Arana Jaimista 118
Antonio M.ª de Murua, Conde de Láriz Integrista 118
Ramón Seoane, Marqués de Seoane Liberal romanonista 116
Leopoldo Eijo y Garay, obispo de la diócesis 1
Hay que hacer constar que esta será la primera y última vez que un nacionalista obtenga un acta guipuzcoana hasta la II República. La comisión extraparlamentaria, que había producido tantas esperanzas en el autonomismo guipuzcoano, cesó junto con Romanones. En 1919 un conspicuo liberal, José de Orueta, publica susImpresiones de la vida provincial. Entresacamos los siguientes párrafos sobre los partidos guipuzcoanos:
"nuestra pequeña provincia tiene muestras de todos los partidos políticos españoles, tanto en las derechas como en las izquierdas, y siguen dentro de la misma con mayor confusión, aún si cabe, que en el resto de España. Pero ante todo, tienen una característica general común a todos y que es testimonio vivo del sentimiento de libertad e individualidad del país. Esta característica es la uniforme repulsión al acatamiento de una jefatura que suponga dependencia extraña al país. Ni el partido republicano, ni el liberal guipuzcoano han admitido nunca de hecho tales jefaturas, y en todo momento proclaman su autonomía; el partido conservador, poco numeroso y sin masas, y el partido maurista, algo más importante, á pesar de su acatamiento aparente, han dado también muestras de independencia, sobre todo cuando de cuestiones que afectan á la autonomía del país se trata. El mismo partido carlista ha sido, en general, rebelde á someterse á órdenes centrales de Madrid, gustando más de gobernarse por sus juntas locales; y en cuanto al partido integrista tiene á su jefe en casa, y en vez de depender de fuera, irradia de aquí sus mandatos; y no citamos al partido nacionalista por ser puramente local. Tal vez el que menos señala esta nota de independencia es el partido socialista, que está más dirigido desde fuera, y tal vez á ello sean debidas una mayor incomprensión, y por tanto mayor tibieza, en la cuestión autonómica.
Esta circunstancia ha extrañado siempre á los políticos madrileños, que por ello entienden difícilmente la política de la provincia y la encuentran confusa, pero ha sido excelente en resultados para el país, ya que aquí y gracias á ese buen sentido no es fácil que se entronice la política caciquil en su aspecto más grave, la del cacique impune por tener cubierta su responsabilidad en Madrid; y tan cierto es esto, que en el país, en general, repugnan y son mal vistas aquellas personas que se significan demasiado como incondicionales á un personaje político de Madrid, no inspiran confianza a nadie y se ven aisladas; las masas, por instinto sano, no las siguen nunca, y si en ocasiones se ven halagadas y felicitadas particularmente, no lo son sinceramente, repelen. Como consecuencia, en la vida práctica política, tienen hoy todavía mayor importancia para los guipuzcoanos las luchas provinciales y municipales que las de Cortes, que sólo despiertan un secundario interés, y aun éste como reflejo de la vida política interna. Tienen también otra característica común, y es la de incluir en sus respectivos programas el de la autonomía del país, dentro, claro está, de diversos matices, desde el más centralista, como el conservador, al más autónomo, como el republicano. En esta gama de matices no puede decirse que rija una gradación exacta de derechas á izquierdas, pues tal vez las extremas derechas sean más autonomistas que los conservadores, y que los socialistas lo sean menos que los republicanos y liberales".
Las siguientes elecciones, hasta el receso de 1923, tienen lugar bajo el signo de la crisis económica derivada de la desaparición del mercado europeo al acabar la guerra. Eibar y su zona armera se paralizan a partir de 1920. Liberales, mauristas, republicanos, integristas, socialistas, se auxilian mútuamente frente al fantasma nacionalista:
Ref. "Boletín Oficial de Gipuzkoa". "El Pensamiento Vasco" del 26-V-1919.
José M.ª Angulo y Jiménez Maurista 6.672
Horacio de Azqueta y Monasterio Liberal 4.828
Luis Araquistain y Quevedo PSOE 602
Ignacio G. de Careaga Tradicionalista 2.506
José Horn y Areilza PNV 2.037
Ramón Bandrés Azúa Liberal 735
Jose M.ª Juaristi Integrista 4.126
José de Eizaguirre PNV 2.815
Bernardo Rengifo Liberal 312
Indalencio Prieto PSOE 308
Manuel Senante y Martínez Integrista 3.421
Victoriano Celaya Echeveste PNV 1.460
Alfonso Churruca Maurista 3.376
Victoriano Celaya Lecue PNV 1.938
Elecciones senatoriales del 15-VI-1919
Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 16-VI-1919.
(1) Antonio M.ª de Murúa y Rodríguez de Paterno.
(2) 7 diputados provinciales y 20 compromisarios.
Conde Láriz (1) Integrista 13
J. Joaquín Ampuero y del Rio Tradicionalista 13
J. Victoriano Gáldiz y Aurrecoechea Datista 13
40 13 27 (2)
Ref. "El Pensamiento Vasco" del 14-VII-1920.
León Lizariturry y Martínez,
Marqués de Tenorio Ministerial 6.644
Rafael Picavea y Leguía Independiente 4.581
Horacio Azqueta y Monasterio Liberal romanonista 1.045
Jesús Sáenz Martínez PSOE 357
Ricardo Oreja y Elósegui, tradicionalista.
Manfredo de Borbón, Duque de Hernani Ministerial 4.143
Victoriano Celaya y Lecue PNV 3.470
Sr. de Francisco PSOE 510
Alfonso de Churruca y Calbetón, maurista.
Elecciones senatoriales del 2-I-1921
Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 4-I-1921.
(1) 109 compromisarios y 20 diputados provinciales.
José Joaquín Ampuero y del Río Tradicionalista 113
José Elósegui y Martínez de Aparecio Maurista 113
Horacio Azqueta y Monasterio Liberal 107
129 (1) 115 14
Elecciones generales de abril de 1923
Papeletas en blanco: 127
León Lizariturry y Martínez Ministerial 6.720
Mariano Zuaznávar Arrasqueta Liberal 563
Pablo Iglesias PSOE 890
Distrito deTolosa
Ricardo Oreja Elósegui Carlista tradic. 2.156
José Eizaguirre Ayestarán PNV 14
Juan Urizar Tradicionalista 5.699
Manfredo de Borbón 1.877
Elegido según el articulo 29 de la Ley Electoral:
Papeletas en blanco: 18
Alfonso de Churruca y Calbetón Maurista 2.562
José Eizaguirre Ayestarán PNV 105
Elecciones de senadores del 13-V-1923
Ref. "El Pensamiento Vasco" del 15-V-1923. Salen elegidos los tres primeros.
José Joaquín de Ampuero Tradicionalista 106
José Elósegui Maurista 106
Rafael Picavea Adicto 100
Horacio Azqueta Liberal 14
Durante siete años la élite política guipuzcoana es desplazada y los partidos sometidos al estado de hibernación. El Real Decreto antiseparatista del 18 de setiembre de 1923 somete a sus infractores a la jurisdicción militar. Dos semanas después son destituidos todos los alcaldes de España. La Diputación de Gipuzkoa presenta un proyecto de Memoria al Directorio recabando autonomía, Memoria que provoca en la de Bizkaia, en manos de la Liga Monárquica, una airada respuesta seguida de ruptura de relaciones. Este estado perdura hasta la renovación de las Diputaciones, en 1926, precediéndole un cierto acercamiento producido por la solidaridad de las Diputaciones de Álava y Gipuzkoa con la vizcaína durante las negociaciones suscitadas por la bancarrota del Crédito de la Unión Minera que Primo de Rivera hizo afrontar mediante la emisión de un empréstito por los vizcaínos.
A partir de 1927 Gipuzkoa se convierte en el motor del movimiento euskerista que, impulsado por el nacionalismo, encontrará apoyo en la legal Sociedad de Estudios Vascos, entidad cultural claramente vinculada al autonomismo. Durante el bienio siguiente es el movimiento sindical solidario -el socialista tenia libertad de acción y preferencia total- el que comienza a cobrar fuerza, en especial a partir de la Asamblea de Vergara del 3 de marzo de 1929 y el Congreso de Eibar de octubre. El nacionalismo político, sin embargo, permanece dividido en dos fracciones. El 1 de junio de 1930 aparece el diario "El Día", portavoz oficioso del PNV de Gipuzkoa que tardará aún varios meses en salir del letargo de la dictadura.
Las principales agrupaciones republicanas deciden formalizar un pacto antidictatorial invitando, además, a los partidos galleguistas, catalanistas y, a título individual, a Indalecio Prieto. La reunión, que tiene lugar en el Casino Republicano de San Sebastián (Garibay 4, 1.º) congregó a: Por Alianza Republicana: Alejandro Lerroux y Manuel Azaña. Por el P. Republicano-Socialista: Marcelino Domingo, Alvaro Albornoz y Angel Galarza. Por la Derecha Liberal Republicana: N. Alcalá Zamora y Miguel Maura. Por Acción Catalana: Manuel Carrasco Formigueira. Por Estat Catalá: Jaume Aiguader. Por Federación Republicana Gallega: S. Casares Quiroga. A título personal: Felipe Sánchez Román, E. Ortega y Gasset e Indalecio Prieto. Presidió el futuro alcalde donostiarra Fernando Sasiain, presidente del Casino Republicano.
En dicho pacto, los republicanos se comprometieron a impulsar un Estatuto de Autonomía Catalán que abriera vía a otros como el vasco y el gallego. La ausencia del nacionalismo vasco, escindido y además no invitado, retrasó, en opinión de políticos e historiadores, la consecución del Estatuto durante la II República. Pero el autonomismo vasco no estaba por ello parado en dique seco; en el Congreso de Estudios Vascos que se celebró en Bergara del 31 de agosto al 8 de setiembre de dicho año, la que luego seria Comisión de Autonomía de la Sociedad de Estudios Vascos presentó las bases de lo que iba a ser el anteproyecto estatutario de esta Sociedad aprobado en 1931, apoyado por gran parte de las fuerzas políticas vascas salvo una relativamente extensa franja de la izquierda.
(1931-1936). Tras varias tentativas frustradas -entre las cuales el asalto al Gobierno Civil de San Sebastián del 30 de diciembre de 1930- la República es proclamada en Eibar el 14 de abril de 1931, sucediéndose a continuación las restantes proclamaciones en el Estado. Las fuerzas alfonsinas son vencidas en las elecciones del 12 en Gipuzkoa que, amén del republicanismo, resulta contar con fuerte implantación nacionalista, socialista y carlista. Veamos con algún detalle los resultados:
Censo electoral 1930 63.534
Votantes 39.615
Electores privados del voto por el art. 29 13.492
% Abstenciones 21
Número de Municipios 89
Total candidatos proclamados 1.347
Candidatos elegidos, por art. 29 329
Candidatos elegidos, por elección 531
Partidos políticos de los concejales elegidos
Elecc. 21 90 51 369
Art. 29 1 13 66 249
TOTALES 22 103 117 618
Durante el bienio inicial, la cuestión autonómica va a ser la que constituya el nudo gordiano de la vida política, vida profundamente agitada por las huelgas y perturbaciones causadas por la crisis económica desatada en 1929 y los constantes choques entre elementos de derechas e izquierdas en las acciones y lucha sindical diaria. La cuestión religiosa va a constituir un pesado fardo que lastra al nacionalismo y, en general, a la marcha de todos por la consecución de la autonomía. El Estatuto encalla en 1931 por esta cuestión, y en 1932 por la desafección de parte del sector navarro centralista, celoso por salvaguardar sus prerrogativas tributarias. Gipuzkoa, conturbada por la expulsión del obispo Múgica, elige a un canónigo entre sus diputados del bloque carlonacionalista.
Resumen deVotos Totales (entre capital y provincia).
Ref. "Boletín Oficial de Gipuzkoa" del 29-VI-1931. Filiaciones en "El Pueblo Vasco" del 30-VI-1931.
(1) Triunfan y quedan, por consiguiente, elegidos diputados a Cortes por Gipuzkoa los 6 primeros.
Antonio Pildain Zapiain Canónigo (integr.) 35.942
Rafael Picavea Leguía Independiente 35.937
Jesús M.ª Leizaola Sánchez Nacionalista 35.901
Julio de Urquijo Ibarra Tradicionalista 35.819
Juan Usabiaga Lasquibar Derecha republic. 25.928
Enrique de Fco. Jiménez Socialista 25.612 (1)
Justo Gárate Arriola Acción Nacionalista 25.407
José M.ª Amilibia Machimbarrena Unión Republicana 25.254
Nicolás M. Urgoiti y Achúcarro Unión Republicana 482 (2)
Luis Castro Casals Unión Republicana 459
José Bullejos Comunista 342
Juan Astigarrabia Comunista 329
Zapirain Comunista 316
Jesús Larrañaga Comunista 314
Votos sueltos 91 (3)
Descolgada Navarra, las Comisiones Gestoras de las Diputaciones reelaboraron el texto que fue aprobado por los Ayuntamientos guipuzcoanos por mayoría.
Votación de los Ayuntamientos de esta provincia pro/ contra el Estatuto Vasco de Autonomía, el 6-VIII-1933
Ref. "La Voz de Gipuzkoa" del 8-VIII-1933.
(1) Según "La Voz de Gipuzkoa" no asistieron Alza, Gaztelu y Oreja. Según "El Pensamiento Vasco" fueron Gaztelu, Larraul y Oreja los ausentes.
(2) Arama y Gainza.
(3) El representante de Fuenterrabía se ausentó del salón al comenzar la votación.
Aytos. asist.
Aytos. no asist
88 3 (1) 85 2 (2) 1 (3)
En el plebiscito celebrado el 5 de noviembre de 1933, en el que por primera vez votan las mujeres en sistema inorgánico, 149.177 síes prevalecieron sobre 2.592 noes, arrojando un porcentaje de 89,52 de votantes favorables. Las generales del 19 de noviembre demuestran que el nacionalismo no había tocado techo durante la dictadura y que el descontento por la frustración autonomista es él quien lo capitaliza de la misma forma que el Partido Comunista, de la mano de J. Astigarrabía y de J. Larrañaga, embolsa la frustración obrera también, en gran parte nacional.
Ref."La Voz de Gipuzkoa", noviembre 1933.Ref."El Pueblo Vasco", noviembre 1933.
(1) Faltan algunos votos por erratas.
J. M.ª Leizaola (PNV) 11.326 (1) 41.289
Manuel Irujo (PNV) 7.972 (19 38.779
J.A. Irazusta Muñoz (PNV) 8.048 37.001
Telesforo Monzón (PNV) 8029 (1) 36.904
Rafael Picavea (PNV) 6.160 (1) 34.930
Antonio Paguaga (Unión der.) 8.358 22.503
Ramiro de Maeztu(Unión der.) 8.113 19.756
M.ª R. Urraca Pastor (Unión derechas) 6.533 (1) 22.158
Agustín Telleria (Unión der.) 8.113 19.756
E. de Francisco (PSOE) 8.580 14.230
Toribio Echevarría (PSOE) 8.580 14.230
F. Angulo (PSOE) 7.405 10.695
Julia Alvarez (PSOE) 7.793 9.407
J. Usabiaga (Coal. rep.) 7.334 8.234
N. Bizcarrondo (Coal. rep.) 7.202 7.843
J.M. Gomendio 5.212 6.261
M. de la Torre (Coal. rep.) 5.650 6255
L. Zapirain (PC) 1.234 1.148
J. Larrañaga (PC) 1.260 1.097
J. Astigarribia (PC) 1.272 1.091
R. Urondo (PC) 1.263 995
J. Imaz (Acción nacionalista) 1.287 683
En algunos municipios los resultados serán impugnados por la izquierda que consigue que se repitan elecciones el 31 de mayo siguiente. El 21 de diciembre el alcalde de San Sebastián, Fernando Sasiain, entrega un ejemplar del Estatuto Vasco al nuevo jefe del Gobierno, Lerroux. Durante el bienio que se inicia la autonomía no sólo no avanza sino que va a ser enterrada bajo el peso de la reacción autoritaria y centralista de las derechas. A partir del verano de 1934 se va a vivir un clima de insurrección civil que va a confluir y desembocar en las jornadas sangrientas de octubre. Izquierda y nacionalismo se encuentran en la asamblea de Zumárraga del 2 de setiembre, a raíz de la cual dimiten alrededor de 2.000 alcaldes y concejales vascos que serían encausados por abandono de funciones. El 9 cae abatido a balazos en San Sebastián el falangista Manuel Carrión, crimen que es contestado, al día siguiente, con el asesinato del ex director general de Seguridad, Manuel Andrés, también en una vía pública donostiarra. La entrada de la CEDA en el poder (4 de octubre) da la señal de encendido a una nueva oleada de agitación; UGT declara la huelga general que es secundada por los comunistas y las bases de ELA.
En ésta, que dura hasta el día 12, van a registrarse sucesos sangrientos en Eibar, Hernani, Pasajes y Mondragón, población esta última en la que es asesinado el tradicionalista Marcelino Oreja Elósegui. Diversos comités antifascistas son creados a través de la geografía guipuzcoana mientras en Asturias se alzan los mineros y Companys proclama el Estat Catalá. Fracasado el movimiento, el Estado de Alarma se prolongará varios meses (11 de octubre de 1935); cientos de dirigentes y militantes son encarcelados mientras las fuerzas de la derecha antiparlamentaria preparan, ahora abiertamente, un levantamiento que, en muchos detalles, viene gestándose desde la misma proclamación de la República. La derecha local guipuzcoana se reagrupa en torno al "Diario Vasco" fundado en noviembre de 1934. El falangismo cobra forma, incluso en el País Vasco (veáse Falange). La disolución de las Cortes del 7 de enero y la convocatoria a elecciones del 16 de febrero no aclara el panorama guipuzcoano ya que ninguno de los tres bloques que se presenta obtiene el número de votos que la ley prescribe aunque gane el Frente Contrarrevolucionario. Pese a la presión vaticana, el PNV marcha solo.
Elecciones generales del 16 de febrero de 1936 (1.ª vuelta)
Ref. "El Pensamiento Vasco", febrero 1936.
Juan Pablo Lojendio Irure Frente contrarrev. 45.153
Manuel Irujo y Ollo PNV 45.088
Ricardo Oreja Elósegui Frente contrarrev. 45.846
Antonio Paguaga Paguaga Frente contrarrev. 44.711
José Múgica Múgica Frente contrarrev. 44.549
Mariano Ansó Zunzarren Frente popular 41.193
Luis Apraiz de Betolaza Frente popular 40.947
Miguel Amilibia Machimbarrenea Frente popular 40.738
Jesús Larrañaga Churruca Frente popular 39.818
Telesforo Monzón Olaso PNV 39.279
Juan Antonio Irazusta Muñoa PNV 39.114
Rafael Picavea Leguía PNV (estatut. indep.) 38.851
José M.ª Lasarte Arana PNV 38.068
En la segunda vuelta y tras la retirada de las derechas, el PNV ocupa cuatro escaños:
Elecciones generales de marzo de 1936 (2.ª vuelta)
Votantes: 108.411
Sufagr. anulados: 149
Votos en blanco: 52
Lasarte PNV 63.150
Picavea PNV 62.613
Irujo PNV 62.500
Irazusta PNV 62.434
Ansó Frente popular 42.228
Amilibia Frente popular 41.833
Apraiz Frente popular 40.649
Larrañaga Frente popular 39.805
Retirados de la elección:
Oreja Frente contrarrev. 1.117
Paguaga Frente contrarrev. 1.113
Lojendio Frente contrarrev. 639
Múgica Frente contrarrev. 600
Monzón PNV 145
En esta nueva fase, Indalecio Prieto inicia un abierto acercamiento hacia el nacionalismo. En abril se constituye la Comisión de Estatutos vasco y gallego y en mayo se crea una ponencia compuesta por Aguirre, Viguri y Amilibia para el examen del texto. El 6 de julio éste se halla ya en manos del Consejo de Ministros, mientras el levantamiento militar ultima en la sombra los preparativos finales.
1936: Sublevación militar, primeros meses
· Sublevación militar (17 y 18 julio)
El día 17 de julio de 1936 corrieron rumores por Gipuzkoa de una sublevación militar. A D. Manuel de Irujo, diputado a Cortes, que se hallaba casualmente en Tolosa, le dieron la noticia unos ferroviarios. Los militares se habían sublevado en Africa. Inmediatamente se personó en el Gobierno Civil de San Sebastián requiriendo del gobernador qué se sabía al respecto. Este le dio una versión oficial según la cual nada había que temer por tratarse de un movimiento muy localizado que seria reducido inmediatamente. Al día siguiente, 18 de julio, la radio leyó repetidas veces una alocución de la minoría parlamentaria vasca en favor de la República. Esto hizo que la guarnición de los cuarteles de Loiola demorara la declaración del estado de guerra. Inmediatamente fueron desfilando por el Gobierno Civil los socialistas, republicanos, comunistas, CNT, UGT y STV haciendo otro llamamiento el Comité del Frente Popular. Militantes de CNT y comunistas se apoderaron inmediatamente de la calle surgiendo controles y banderas rojinegras por todas partes. Grupos de gallegos fugitivos, llegados al puerto de Pasajes, complicaban más la situación.
Comenzaron los primeros asesinatos seguidos de la protesta más enérgica de las autoridades. Pasan la frontera Gil Robles y otros derechistas. Entre los militares juega un papel importante el coronel Carrasco Amilibia, comandante militar, indeciso y a la espera, como el resto del cuartel de Loiola: 400 artilleros y 280 ingenieros. El pueblo se va armando como puede. Se cuenta con la Guardia Civil (capitán Bengoa), unos 120 guardias de Asalto y 700 carabineros, más los miqueletes. El comandante donostiarra Pérez Garmendia, de paso por San Sebastián para Asturias, se queda, a requerimiento de Irujo, para organizar las milicias. Entretanto Bustinduy, jefe de los requetés guipuzcoanos, se presenta en Loiola ofreciendo al teniente coronel Vallespín el concurso de 2.000 requetés. Los guardias civiles niegan su ayuda al comandante militar, reiterando su adhesión a la República. El pueblo asedia los cuarteles para impedir la salida de los militares hacia San Sebastián, pero éstos esperan que llegue una columna de socorro procedente de Pamplona. Al anochecer del 18 hubo algunas alteraciones del orden y el domingo 19 saqueo de tiendas y otros atentados.
· Carrasco incomunicado (19 y 20 julio)
El ministro Alvarez del Vayo llega a San Sebastián para hacerse cargo de la situación y tomar las medidas pertinentes. Se entrevista con el coronel Carrasco que ya se hallaba incomunicado en la Comandancia Militar. Mientras tanto, llegaba a los cuarteles de Loiola el general Muslera enviado por el general Mola jefe de la sublevación en el norte. Se desconfía de él tanto por parte de los rebeldes como por la de los republicanos. Unos y otros se mueven febrilmente, los milicianos preparando barricadas en Amara y el comandante Pérez Garmendia preparando la defensa de Irún y una columna expedicionaria que vAia sobre Vitoria. La situación es muy confusa.
· Invasión desde Pamplona (20 julio)
La rebelión militar dio lugar a que el Estado español quedara dividido en dos zonas, la republicana y la afecta a la rebelión. La zona norte, republicana, comprendía a Gipuzkoa, Bizkaia, Santander y Asturias, excepto el islote de Oviedo. Álava y Navarra, desde el primer momento, quedaron en poder de los carlistas y los militares. En Navarra comenzó inmediatamente la movilización de fuerzas armadas, requetés principalmente, a las órdenes del general Mola. Pronto los carlistas y falangistas navarros salieron hacia Madrid y Zaragoza y otro núcleo hacia Gipuzkoa con intención de cortar urgentemente las comunicaciones con Francia y auxiliar a los militares sublevados en el cuartel de Loiola, en las cercanías de San Sebastián. En días sucesivos tres grupos formados por requetés, falangistas, soldados y guardias avanzarían en otras tantas direcciones, una por Belate, hacia el río Oiartzun y la villa de su nombre, la segunda por Azpiroz y Berastegi, hacia Tolosa, y la tercera por Etxegarate y cercanías, hacia Beasáin y Ordizia. La cuenca del Bidasoa se halla en situación indecisa ya que los carabineros de Bera y Lesaka y los obreros de las fundiciones se suman a los milicianos de Irún. Estos a su vuelta a Gipuzkoa vuelan el puente de Endarlaza para que la columna de Beorlegui que viene de Pamplona no pueda seguir adelante hacia Irún con objeto de cerrar la frontera. Este contratiempo obliga a Beorlegui a cambiar de rumbo con vistas a rodear las Peñas de Aia, ocupar Oiartzun y poder avanzar hacia su primer objetivo.
· Expedición a Vitoria (21 julio)
La misión encomendada al comandante Pérez Garmendia fue la de formar una columna militar para dirigirse a Vitoria, ocuparla y hacerse con las armas allí existentes (unos 20.000 fusiles). A sus órdenes se puso el capitán de intendencia Cándido Saseta, afecto a los nacionalistas vascos. Irujo arrancó al coronel Carrasco una orden para que Vallespín entregara a la columna expedicionaria una batería de artillería y una compañía de ingenieros, que deberían unirse a ella en Lasarte. La columna, compuesta por unos sesenta camiones, desfiló por delante del Gobierno Civil (21 de julio). Ante la tardanza en unírsele la artillería del cuartel de Loiola, Pérez Garmendia dispuso que la expedición continuara su camino tomando la ruta de Tolosa y Mondragón, donde se le incorporarían las fuerzas salidas de Eibar completándose un total de 5.000 hombres. Cuando la columna alcanzaba quizá Beasáin se supo en San Sebastián que Vallespín se negaba a entregar tanto la batería de artillería como la compañía de ingenieros. Era la rebelión. En vista de ello se dio orden telefónica a Mondragón para que se detuviera la columna en dicha villa y se dirigiera y concentrara en Eibar. Era preciso volver a San Sebastián y tomar, como primera medida, los cuarteles de Loiola. El Gobernador y su séquito emprendieron viaje a Eibar y con ellos Irujo, el coronel Bengoa, el comandante García Ezcurra (ambos de la Guardia Civil) y un diputado a Cortes. Una vez concentrada la columna emprende la marcha hacia San Sebastián.
· Rebelión de Loiola (21 de julio)
Ante el abandono del Gobierno Civil, el coronel Carrasco reúne sus disponibilidades militares en el Hotel María Cristina y exige, a las 11,30 de la mañana, que Unión Radio transmita la declaración del estado de guerra. Unión Radio lo hace terminando con la Marcha Real. Un grupo de milicianos se apodera de la emisora y dice que todo había sido obra de fascistas. Carrasco toma las medidas para ocupar la ciudad y se presenta en los cuarteles de Loiola. A las once de la noche comenzaban a salir las tropas de los cuarteles para ocupar la capital. Fueron acogidas en Amara Viejo por grupos de milicianos que disparaban desde las barricadas, portales, ventanas y tejados.
· La columna de Eibar entra en San Sebastián (21 y 22 julio)
Las fuerzas de Eibar salen en la madrugada todavía del 21 de julio y recogen en su trayecto a las de Mondragón iniciando el recorrido por Zumárraga y Beasain hacia Tolosa, camino de San Sebastián. Llegan a la capital en la madrugada del 22 un total de unos 4.000 hombres más algunos llegados de Bilbao. Las primeras escaramuzas y acciones tienen lugar en la zona de Aldapeta, Easo, Urbieta Larramendi y comienzo de Amara. También intervino la artillería desde Loiola. De pronto, y de modo episódico, apareció un carro blindado rebelde dejando su paso sembrado de balas y muerte. La lucha fue arrinconando a los rebeldes hasta obligarles a retirarse al Gran Casino, Comandancia Militar y Hotel María Cristina.
· Asalto del Casino y del Hotel María Cristina (22 julio)
Era todavía el 22 de julio. Los acontecimientos se precipitaban. La operación del asalto fue encomendada al segundo jefe García Ezcurra, quien al frente de 35 guardias y algunos paisanos se lanzó al ataque de las verjas que defendía el edificio. Los milicianos hacían fuego desde las bocacalles de la Alameda (Boulevard). El asalto duró quince minutos. Franqueadas las verjas y muerto el individuo que manejaba una ametralladora, se introdujeron los atacantes por las ventanas entablándose la lucha en el interior, hasta la rendición. Igualmente se rindió la contigua Comandancia militar, y el Hotel de María Cristina después de abierta una brecha a cañonazos, distinguiéndose heroicamente el comandante García Ezcurra. Los milicianos disponían ahora de 280 fusiles procedentes del Gran Casino y del Hotel además de las fuerzas armadas venidas de Eibar. No obstante, la diferencia de armamento, miliciano y militar, era notable. En Loiola había 1.700 fusiles, 38 cañones y dos secciones de ametralladoras además de la munición correspondiente. El asedio a los cuarteles se imponía.
· Caída de Oiartzun (23 al 27 de julio)
Procedente de Endarlaza, la columna Beorlegui se abría paso por el puerto de Aritxulegi, pero Oiartzun se hallaba defendido por las milicias gubernamentales al mando de Pérez Garmendia. Las fuerzas de Beorlegui entraron el día 23 en el barrio de Alzibar en las afueras de la villa. Su situación, lejos de la retaguardia, era ciertamente difícil. Resistieron hasta el día 27 en que llegaron las columnas del coronel Ortiz de Zárate y una unidad de 500 hombres al mando del capitán Díaz Doñabeitia. Ante tal cúmulo de fuerzas, Pérez Garmendia se vio obligado a retirarse de Oiartzun dejando paso libre a los militares. Entraron y ocuparon la villa el día 27. Al día siguiente penetraban en el barrio de Ugaldetxo, en un intento de llegar a los cuarteles de Loiola. Era ya tarde. El comandante Pérez Garmendia cayó herido y fue hecho prisionero el día 28 en una emboscada preparada al efecto. Murió luego en Pamplona. Las detenciones en Oiartzun llegaron a 260 en los meses siguientes, de los cuales entre 18 y 20 fueron fusilados impunemente.
· Pérdida de Beasáin (27 julio)
Para la toma de Alsasua-Beasain parte, el 19 de julio mismo desde Estella, una columna rebelde al mando del coronel Cayuela. Alsasua es ocupada el día 20, y el mismo día se hallan los nacionales en las proximidades de Idiazabal (Gipuzkoa). Cayuela, mientras tanto, reforzado por los 400 voluntarios del comandante Albizu que iba por Cegama y por 300 requetés del comandante Malcampo que había de atravesar Lazcano, marcha sobre la importante villa fabril de Beasáin. El 23 toman los rebeldes Cegama; y el 25, Segura y Ataun. El 26, Cayuela ocupa Olaberria. El 27, las tres columnas de Cayuela, Albizu y Malcampo llegan a las primeras casas de Beasain. La resistencia en la estación de esta villa se debió principalmente a la Guardia Civil que, encabezada por el capitán Beñarán, había acudido desde Eibar junto con algunos paisanos. El combate se prolongó bastantes horas. Malcampo cae herido. Acude Solchaga desde Pamplona que dirige las operaciones desde que Mola se ausentara por su viaje a Burgos. Beñarán cae prisionero y es fusilado con 32 personas más en represalía por la resistencia. El 28 es enviado el comandante Alegría para que se haga cargo de la columna que ha ocupado Beasáin y el comandante Moriones, con 110 falangistas, para tomar a su cargo la comandancia militar de la villa.
· Rendición de los cuarteles de Loiola (28 de julio)
Los cuarteles de Loiola continúan sujetos al asedio de los milicianos y fuerzas leales. Escaseaban en los mismos el agua, la comida y las medicinas. El 25 de julio un avión dejó caer alguna bomba sobre ellos causando bajas y destrozos. Irujo -desde San Sebastián- inició conversaciones telefónicas con el teniente coronel Vallespín. Una explosión cortó el teléfono. Entonces el jefe rebelde envió una áspera carta a los diputados exigiendo una peligrosa entrevista delante de los cuarteles. Se le dio la conformidad y se apresuraron los preparativos. No quedaba a los asediantes ni una caja de munición. Era preciso prolongar el alto el fuego por veinticuatro horas por lo menos. A la entrevista iban Irujo, Picabea, Lasarte, Irazusta y Amilibia. A poca distancia, en Oiartzun, se hallaban ya los requetés de Navarra. Costó trabajo ponerse de acuerdo con el comité del Frente Popular y miembros de las Juventudes Libertarias. Se envió a Vallespin una nota invitándole a salir a mitad de camino del cuartel y de donde se hallaban los diputados. No aceptó el lugar señalado por hallarse bajo el fuego del asilo donde se hallaban los milicianos y oculto a los cuarteles.
Designó otro lugar al alcance del fuego de los mismos. La entrevista era peligrosa pero se aceptó con la condición de que se enarbolaran banderas blancas en los cuarteles. Frente a éstos, después de atravesar el puente, esperaban Carrasco, Vallespín y Erce. La situación era comprometida para los diputados. Allí fueron y se reunieron. La entrevista fue breve, Amilibia les pidió la rendición incondicional. Contestó Vallespín: "el ratón impone condiciones al gato". De todos modos, finalmente, se acordó y se dejó para el día siguiente el formular una propuesta definitiva. Se supo que los soldados se negaban a hacer fuego contra los milicianos. Continuaban las deserciones. Al día siguiente se reunían Amilibia, Lasarte e Irujo con el comandante Erce que traía una carta de Vallespín con las condiciones de rendición, pero él había desaparecido durante la noche de los cuarteles no se sabia si hacia Oiartzun, donde se hallaban las tropas de requetés de Beorlegui, o hacia Navarra. Era urgente la rendición de los cuarteles. Se acordó que a las nueve de la mañana seria la toma de posesión del material. Se dejó una guardia de miqueletes custodiando el puente y varios camiones blindados para impedir un asalto al cuartel por parte de los milicianos. Los diputados se trasladaron a la Diputación y volvieron con Larrañaga, Tacho Amilibia, Leizaola, secretario de la Diputación, el comandante García Larrea e Irujo más otras personas. Recibidos en uno de los cuartos de banderas -como dice Irujo- por los jefes, se tomó posesión de los cuarteles en nombre del Gobierno.
Amilibia y Larrañaga dieron las órdenes oportunas para hacerse cargo del armamento. Leizaola se quedó para levantar un inventario de municiones, víveres y demás efectos. Los jefes y oficiales rendidos fueron introducidos en camiones excepto Carrasco que tomó asiento en el coche que abría la marcha. La caravana se dirigió a la Diputación Foral donde se había concentrado un inmenso gentío hostil a los militares rendidos. Hubo muchas dificultades para la salida de los camiones y coches. El comunista Jesús Larrañaga salió al balcón principal para prometer al pueblo que los Tribunales harían justicia. Entretanto corrían estas peripecias los prisioneros, los de la CNT, conocedores de todo lo tratado por haber tomado parte en las conversaciones de rendición, horadaban los muros traseros de los cuarteles y se apoderaban de todo el material de guerra, fusiles, ametralladoras, armas cortas, morteros y municiones. Unicamente dejaron la artillería. Gipuzkoa quedó a merced de la organización más extremista.
1936: Evolución
· Asalto a la cárcel de Ondarreta (29 de Julio)
Los prisioneros no estaban seguros en la Diputación; se palpaba la necesidad de tomar una determinación. Como dice Amilibia, "a León Carrasco lo guardamos en la Diputación. A los demás los llevamos a la cárcel de Ondarreta". Entonces los milicianos asaltaron la cárcel de Ondarreta y mataron a casi todos los oficiales rendidos. Acto seguido los milicianos llegaban a la Diputación en busca de Carrasco. Cuenta Irujo cómo salvó momentáneamente la vida del coronel cuando se encontró que cuatro milicianos se lo llevaban de la Diputación y cómo hubo de soportar un momento sobre el vientre los cañones amenazadores de una ametralladora manejada por un conocido miliciano. Sin embargo se lo llevaron posteriormente a la cárcel a la que no llegó ya que le pegaron un tiro en el camino. Amilibia dice a este respecto que "los milicianos, exasperados por las bajas, los cañoneos del "España" y del "Cervera" y los espeluznantes relatos que llegaban de Navarra, asaltaron de noche la cárcel de Ondarreta y fusilaron a los oficiales sublevados". Disculpa, en cierto modo, pero disculpa inaceptable al fin.
· Las Juntas de Defensa (29 de Julio)
Ante la posición del gobernador Artola Goicoechea, desbordado por los acontecimientos, ocurrieron dos hechos de suma importancia: la creación de una Junta de Defensa y la sustitución del gobernador por el comunista Antonio Ortega, un suboficial de carabineros de la zona de Irun que se había distinguido en los primeros días de la contienda en aquel sector. La Junta de Defensa debía dirigir la organización militar y económica, primero de San Sebastián y luego de Gipuzkoa; pero habían surgido otras Juntas de Defensa como la de Irun, de vida efímera, y las de Azpeitia y Eibar. En ese momento crucial había llegado también de Madrid un enviado del Ministro de la Guerra, D. Antonio San Juan, teniente coronel de Caballería, para dirigir las operaciones militares con asistencia de D. Alberto Montaud, comandante de ingenieros militares. La Junta de Defensa de Gipuzkoa se constituyó el día 29 de julio después de la rendición de los cuarteles de Loiola. Estuvo integrada de esta forma:
Presidente: Miguel de Amilibia, diputado a Cortes, socialista.
Gobernación: Telesforo de Monzón, delegado del Partido Nacionalista Vasco.
Guerra: Jesús de Larrañaga, delegado del Partido Comunista.
Finanzas: José Imaz, delegado de Acción Nacionalista Vasca.
Comunicaciones, informaciones y propaganda: Miguel González Inestal, delegado de CNT.
Transportes: José Aguado, delegado de Izquierda Republicana.
Abastecimientos: Sergio Echeverría, delegado del Partido Socialista.
Sanidad: Julio Rodríguez Mena.
Monzón, responsable del orden público, dimitió cuando los de CNT fusilaron en el Paseo Nuevo de San Sebastián a 12 presos sacados de la cárcel de Tolosa. Cada uno de estos comisarios constituyó una comisaría propia. En realidad la autoridad de la Junta de Defensa se ejerció entre el Oria, por la izquierda, y la frontera francesa, por la derecha. La Junta de Defensa de Eibar actuó en los pueblos de la cuenca del Deba, los puertos de Zumaia y Mutriku, Elgóibar y Málzaga hasta Zumárraga y Mondragón. La Junta de Defensa de Azpeitia, con sede en el Santuario de Loiola lindando con la de San Sebastián en el río Oria, contaba con los puestos de Zarautz, Getaria y Deba. Estaba formada por nacionalistas vascos.
· Eusko Gudarostea
La primera reunión de gudaris había tenido lugar ya en los primeros días de la guerra en los locales del Círculo Integrista de San Sebastián donde se editaba el periódico "La Constancia". Formaron el grupo miembros de Eusko Gaztedi de San Sebastián alrededor de Enbil. La Comandancia de Azpeitia se creó para preparación de las milicias vascas nacionalistas con el concurso del Partido Nacionalista Vasco, Juventud Sabiniana, Acción Nacionalista Vasca, Solidaridad de Trabajadores Vascos y Asociación de Labradores Vascos-Eusko Langilleen Alkartasuna. Su Junta Gestora con sede en el Santuario de Loiola quedó constituida por Manuel de Irujo y José María de Lasarte, sustituyendo poco después a Irujo, Miguel José Garmendia. Se nombró jefe militar de la Comandancia de Azpeitia al capitán Cándido Saseta, hombre de gran valor personal y de mucha serenidad. Los gudaris, con poco armamento, y al mando de Saseta, entorpecieron el avande del enemigo hacia el mar en la línea Orio, Andoain, Tolosa, Beasain y Ormaiztegi. Ver Gudari, Ejercito
· Preparativos rebeldes contra Irun (29 julio al 11 agosto)
El día 29 de julio se unía a las fuerzas de Beorlegui el Tercio de Requetés de Montejurra, al mando del comandante García-Valiño. Las comunicaciones con la retaguardia seguían siendo difíciles. La artillería de los cuarteles de Loiola empezó a utilizarse para batirlas. Las fuerzas gubernamentales se hallaban, por su parte, muy escasas de munición de fusil, lo que les imposibilitaba toda acción ofensiva. Mientras tanto, las de Oiartzun se preparaban para atacar de flanco la línea Peñas de Aia-Erlaitz-Pagogaia, en busca de una posición mejor para el ataque sobre Irun. Al amanecer del día 11 de agosto, en ataque combinado, las columnas de Los Arcos y del comandante Galvis, éste procedente de Lesaca (Navarra), se apoderaban de Pikoketa. Ese mismo día tomaban la posición de Gorostiaga y del 11 al 14, las Peñas de Aia. En Pikoketa fueron fusilados 4 carabineros y 9 jóvenes militantes de ambos sexos. Siendo enterrados in situ.
· Ocupan Tolosa (11 de agosto)
Su ocupación se llevó a cabo por el avance combinado de las columnas procedentes de Navarra que habían penetrado por el puerto de Etxegarate, conquistando Beasain, y las procedentes del puerto de Azpíroz. Estas últimas, bajo el mando conjunto del teniente coronel Latorre, se habían hecho, para el día 26 de julio, con las localidades de Berastegi, Belaunza -abandonada luego-, Lizarra, Leaburu y el monte Arroizpe, estabilizándose el frente. Desde los arrabales de San Sebastián hasta Zumárraga, pasando por Tolosa, defendieron una línea de más de 40 km. los nacionalistas vascos, unidos a milicianos, leales, miqueletes y guardia civil. Llevaron el peso de la organización José de Rezola, en Villafranca de Ordizia, y Doroteo de Ziaurriz, en Tolosa. La columna nacional del teniente coronel Cayuela, por su parte, ocupaba el 1 de agosto Villafranca de Ordizia y el 5, Gaínza. Un avance combinado de las fuerzas de Cayuela y Latorre les permitía apoderarse el día 7 de la línea monte Aldaba-Alegría-Alzo quedando Tolosa desbordada por ambos flancos para el día 9. La resistencia de la villa fue tenaz hasta el 10 de agosto, en que, amparados por la oscuridad, se retiraron los defensores entrando los nacionales en Tolosa en la mañana del día 11 de agosto. En Tolosa se reorganizaron las tropas invasoras emprendiendo el día 16 el avance hacia Andoain bajo el mando del coronel Iruretagoyena. El 16, Cayuela avanza sobre Aduna y Soravilla mientras Latorre se sitúa en las alturas que dominan por el Este a Andoáin, que abandonan los milicianos en la noche del 16 al 17, cayendo inmediatamente en poder del invasor. El 18 muere Mikel de Alberdi en el frente, Presidente de los Mendigoizales de Gipuzkoa.
· Avance rebelde hacia Irun (15 de agosto)
Los fuertes de Erlaitz y Pagogaiña, castigados por la aviación, caerían en durísima lucha, y con numerosas bajas por ambos lados, la madrugada del 15 de agosto. Con la toma de estas posiciones la columna Beorlegui lograba salir del valle de Oiartzun y situarse ventajosamente para intentar el ataque contra las posiciones fortificadas de Erlaiza, Zubeltzu y San Marcial que se interponían hasta Irun y la frontera. Esto permitió el ataque de flanco a las difíciles defensas naturales que se elevaban ante la frontera.
· Caída de Irun (26 de julio-5 setiembre)
Ya el día 26 se iniciaba el ataque a la posición de San Marcial, último baluarte de Irun. La lucha fue muy porfiada en ataques y contrataques. Ante la proximidad del peligro, el día 31 las autoridades republicanas dispusieron la evacuación al otro lado de la frontera de alrededor de 3.000 personas no aptas para la guerra. Una semana duró la cruenta lucha hasta que el 3 de setiembre caía San Marcial en poder del invasor, sentenciando la suerte de Irun. Al día siguiente caía Behobia y el puente internacional. En la madrugada del 5 de setiembre entraban los nacionales en Irun ocupando la frontera después de una lucha palmo a palmo. Los anarquistas coronaron el drama dando fuego a Irun que ardió en una gran parte. La defensa de Irun la había dirigido el teniente Ortega. El ataque lo dirigía el coronel Beorlegui, que resultó herido. La caída de Irun desmoralizó a la tropa de la Comandancia de San Sebastián.
· Evacuación de pueblos y salvamento de suministros (6 de septiembre)
La Junta de Defensa, reunida el día 6 de setiembre, acordó la evacuación de Renteria, Lezo, los tres Pasajes y San Sebastián. Deberían partir también hacia Bilbao todos los barcos cargados de personas, gasolina y materiales diversos. En Lezo y Pasajes solamente había almacenados en los depósitos un millón de litros de gasolina y 9 millones de litros de gasoil. Los depósitos de gasolina permanecían custodiados por gudaris. La evacuación de personas se hizo principalmente en trenes, taxis e incluso camiones. Víctor Pradera fue fusilado en Polloe. El día 9 los presos fueron llevados en barco a Bilbao.
· Abandono de San Sebastián (11 al 13 de setiembre)
Las fuerzas de Beorlegui inician un verdadero paseo a partir de la ocupación de Irun y ahora sobre San Sebastián. El día 6 de setiembre ocupan Hondarribia y el fuerte de Guadalupe; el 7, Gaintxurizketa, y el 8, el Jaizkibel y los altos de Landarbaso. El día 11 se apoderan de los fuertes de San Marcos y Txoritokieta. Este mismo día la Junta de Defensa de San Sebastián acuerda la evacuación de la ciudad contra el parecer de las Juntas de Defensa de Azpeitia y de Eibar. Saseta con cuatrocientos hombres entra en San Sebastián, pero -como dice Irujo- era ya tarde. "Evacuados los fuertes de San Marcos y Guadalupe -sigue- fueron ejecutados sin formación de causa 17 presos de los 200 que había sin que pudiéramos impedirlo en modo alguno". Eran conocidas personalidades rectoras de los partidos de derecha españoles. Los facciosos dominaban el puerto de Pasajes y todas las entradas de la ciudad, excepto la salida de Orio, por la cual se verificó el repliegue... Solamente quedaba en San Sebastián el Comisario de Orden Público con cien guardias para mantener el orden, evitando saqueos, incendios y atentados. Los gudaris impidieron el incendio de San Sebastián. El 60 % de los donostiarras abandonó la ciudad como pudo. El comandante gubernamental San Juan dice que "pocas horas antes, un grupo de forajidos quiso hacer una segunda edición de lo de Irun. Se intentó dar fuego al barrio de Gros. Lo impidieron los nacionalistas vascos... Los gudaris de guarnición en San Sebastián salieron por la calle de San Martín en su retirada después de resguardar el orden público. Otros gudaris lo hicieron por el puerto, donde los barcos salían, mientras los invasores -40 requetés de Artajona a la cabeza- se hallaban ya en el puente del Kursaal.
· Retirada hacia Bilbao y pérdida de Gipuzkoa (17 al 30 de setiembre)
Milicianos y gudaris se retiran en dirección a Bizkaia mientras los nacionales arremeten de norte a sur por medio de tres columnas, la de Iruretagoyena, la de Los Arcos y la de Alonso Vega. Tratan de avanzar, la primera por la costa hacia Cestona y Alzola, la segunda hacia Azpeitia y Zumárraga, y la tercera hacia el puerto de Arlabán por Salinas y Eskoriatza. El 17 cae Ormaiztegi después de vencer alguna resistencia. El 18 dominan ya Zumárraga, que cae al día siguiente. El 20 caen también entre otras localidades Azpeitia y Azkoitia. El 21 sucumben Zarautz y Zumaia, Elgóibar y Oñati, el puerto de Arlabán y Salinas. El 22 entran en Deba, Placencia y Bergara. Arrecia de nuevo la lucha y el avance se hace más lento y difícil. El día 23 ocupan Eskoriatza y Mendaro. El 24 alcanza el enemigo el monte Arno amenazando a Mutriku. El 25 toma Anguiozar, el 26 ocupa la importante plaza de Mondragón y el 27 Mutriku. La resistencia es cada día más dura y frecuente pero ya en la raya de Gipuzkoa con Bizkaia. Gipuzkoa está ya controlada por el poder insurrecto. Gudaris y milicianos se aprestan a resistir heroicamente en los lindes con Bizkaia.
1937: Ocupación de Gipuzkoa
· Frente Intxorta-Elgeta-Eibar (1 de octubre al 26 de abril de 1937)
La línea defensiva Intxorta-Elgeta-Eibar se estabilizó y se sostuvo, con tenacidad, hasta el 26 de abril del año siguiente. Entraban en acción los batallones de gudaris del nuevo Gobierno Vasco. Los rebeldes, unos 40.000 hombres, constituían un mosaico de españoles, marroquíes, italianos y legionarios protegido por 140 aviones de bombardeo alemanes de la Legión Cóndor. El batallón de gudaris "Martiartu", a las órdenes del comandante Pablo Beldarráin, sostuvo la defensa de la línea Intxorta-Elgeta, y otro batallón, también de gudaris, el "Kirikiño", las posiciones entre Basalgo y Elgeta. Beldarráin reorganizó el sistema de defensas de arriba a abajo según su propia estrategia. Ahora las trincheras se cubrían unas a otras, entrelazadas y en sesgo. Además se hallaban disimuladas hábilmente bajo el césped y camuflaje adecuado. Se trataba de evitar la eficacia de los bombardeos aéreos. Además cerró con minas todos los pasos por los que se podían mover los tanques.
El 20 de abril se inició la ofensiva enemiga. 24 bombardeos atacaron Elgeta. Todos los amagos de la IV Brigada de Navarra fueron rechazados con fuertes pérdidas. Los días 21 y 22 se renovaron los bombardeos impunemente. El 23, nuevo ataque, y nuevo rechazo. La heroica y eficaz resistencia de los gudaris resultó inútil porque dos batallones de milicianos de la CNT abandonaron el frente de Udala dejando paso libre hacia Elorrio en forma envolvente. Elorrio ocupado, caían también en poder enemigo Intxorta y Elgeta. Fue una resistencia contra fuerzas inmensamente superiores y dotadas de gran número de bombarderos y mercenarios. Roto el frente la suerte de Eibar estaba echada. El 24 un bombardeo causó 70 muertos y numerosos heridos. El día 25 el nuevo bombardeo de Eibar fue con bombas incendiarias. El 26 de abril entró el enemigo en Eibar finalizando así la campaña de Gipuzkoa. En una de las calles de la villa se encontró los cadáveres de 200 gudaris.
· Gipuzkoa ocupada
Desde setiembre de 1936 una cruel represión, incomparablemente más dura que la ejercitada durante el dominio "rojo", se abate sobre Gipuzkoa en gran parte abandonada por gentes que huyen a Vizcaya. La cárcel de Ondarreta reúne el mayor contingente de presos que durante la noche son objeto de temibles "sacas", la mayor parte de las cuales desembocan en Oiartzun, Hernani u otro lugar cercano, tal como Galarreta, entre Hernani y San Sebastián. En Hernani, el cementerio, contra cuyas tapias se fusila a sacerdotes tales como Celestino Onaindía, P. Adarraga, J. de Ariztimuño y otros, a políticos célebres como Carrasco Formigueira o a simples lugareños, cuenta con varias fosas comunes en las que yacen alrededor de 200 muertos anónimos de esta época. Aquellos guipuzcoanos en edad militar que habían permanecido en territorio guipuzcoano creyendo que no tenían nada que temer, son obligados a alistarse en Falange o en el Requeté y enviados al frente.
De voluntarios -15.000- de este tipo se nutrieron los tercios de Oriamendi, Zumalacárregui, San Ignacio, San Miguel y San Marcial. En la retaguardia el orden nuevo se organiza alrededor de los puestos de mando y de las emisoras y periódicos incautados de los que salen "La Voz de España" y "Unidad". Las mujeres son también objeto de presión afeitándoseles la cabeza cuando no pierden la vida. Desde la radio las homilías del P. Errandonea instan a los vencidos a arrepentirse mientras las escuelas se militarizan. El nuevo alcalde de San Sebastián, José Múgica, es destituido y desterrado por salir al paso de tanto atropello siendo sustituido por José M.ª Angulo (3 febrero 1937). Tal vez pocas cosas puedan resultar tan elocuentes como las listas de funcionarios purgados en el "Boletín Oficial de Gipuzkoa". El 23 de junio de 1937, tras la caída de Vizcaya, ambas provincias son declaradas "traidoras" y privadas del Concierto Económico.
(1937-1975). La historiografía de este periodo, tan parco en vida no oficial, no sólo es difícil por la escasez de las fuentes fidedignas debida a la represión y a la censura sino también al estado disperso aún de la literatura clandestina que puede cimentar gran parte de esta reconstrucción del pasado. Los archivos de los partidos entonces operantes se hallan aún cerrados cuando no desaparecidos. La prensa, como puede suponerse, apenas deja filtrar noticias contradictorias con el orden reinante. Las panfletotecas, en especial la del Centro de Documentación Contemporánea de Eusko-Ikaskuntza, se hallan aún en periodo de clasificación, rotulación y ordenamiento. Por ello cualquier intento de periodificación y documentación resulta arriesgado y corre el peligro de ser efímero. Sólo cabe en nuestro caso indicar los grandes temas a investigar que serían, poco más o menos, y por orden cronológico:
Resistencia vasca en especial la fronteriza en contacto con la aliada.
La guerrilla (maquis).
Constitución del bloque franquista guipuzcoano.
Las tentativas de huelga del año 1945 en Bilbao y San Sebastián.
La huelga de 1947.
El renacimiento de una cultura como instrumento de supervivencia.
El relevo generacional de 1960.
El clero de Gipuzkoa, etc.
La reanimación de la vida política guipuzcoana a partir de la década de los 60 se traduce, asimismo, por cierta proliferación de pequeñas publicaciones -toleradas o clandestinas- que proporcionan una mayor información al historiador, razón por la cual existe más historiografía del período posterior a 1960 que del previo, aunque separar a Gipuzkoa del resto de los territorios vascos resulta ahora artificial aunque sea a efectos metodológicos. Remitimos al lector a los artículos Exilio, Euskadi Ta Askatasuna, Estatuto y Gobierno Vasco, etc., para una información a grandes rasgos. Para terminar nos limitaremos a reproducir los resultados de las primeras confrontaciones electorales efectuadas después de la muerte del general Franco. La historia reciente de Gipuzkoa se refleja en ellas a través de un mayor índice de radicalidad que en el resto de las provincias vascas y de un mayor peso de las agrupaciones nacionalistas. No en vano Gipuzkoa fue el terruño vasco donde la oposición al franquismo adoptó perfiles más duros e ideológicamente más variados -ETA, ELA-MSE, PC, EGI-, allí donde los estados de excepción se cebaron más a fondo y donde primero ondeó masivamente la ikurriña aún no legalizada (19 de enero de 1977).
Pese a traslucir, en parte, este mayor radicalismo, las primeras votaciones acusan aún la fidelidad y el peso electoral prebélico. El referéndum constitucional del 6 de diciembre de 1978 dio el siguiente resultado sobre un censo de 504.399 electores (abst. Est. Español: 32,23 %).
Votos: 219.067 (43,43 %).
Si: 139.946 (27,75 %).
Blanco y nulos: 13.782 (2,73 %).
Abstención: 285.288 (56,56 %).
No: 65.339 (12,95 %).
Abstención y no: 350.627 (69,51 %).
La evolución del voto entre 1977 y 1983 fue la siguiente:
Resumen de las elecciones del postfranquismo
Ref. "Egin", 10 de mayo de 1983.
Leg. = Legislativas / JG = Juntas enerales / PF = Parlamento Foral
PV = Parlamento Vasco.
N.º absoluto de votos
15-VI-77
1-III-79
3-IV-80
9-III-80
28-X-82
8-V-83
Leg. Leg. JG / PF PV Leg. JG / PF
PNV 102.232 87.130 109.906 111.411 125.389 126.865
Abstención 143.326 175.088 190.726 219.298 109.583 191.690
PSOE 92.876 59.859 48.133 41.148 99.972 72.511
HB --- 57.835 67.832 52.559 74.217 60.647
EE 31.295 42.300 35.518 40.210 38.156 32.445
AP-UCD 27.055 53.935 26.755 30.573 31.308 12.944
Otros 77.718 34.002 25.397 25.717 22.195 12.847
Censo 474.502 510.149 504.267 520.916 500.820 509.949
PNV 21,5 17,1 21,8 21,4 25 24,9
Abstención 30,2 34,3 37,8 42,1 21,9 37,6
PSOE 19,6 11,7 9,6 7,9 20 14,2
HB - 11,3 13,5 10,1 14,8 11,9
EE 6,6 8,3 7 7,7 7,6 6,4
AP-UCD 5,7 10,6 5,3 5,8 6,3 2,5
Otros 16,4 6,7 5 5 4,4 2,5
Censo 100 100 100 100 100 100
En octubre de 1979 Gipuzkoa otorgó su asentimiento a la incorporación a la Comunidad Autónoma Vasca mediante el sí de algo más de la mitad del censo electoral consultado. Sobre un censo electoral de 507.002 electores resultan:
Votos: 302.847 s/c (59,73 %).
No: 12.290 s/c (2,42 %) s/v (4,06 %).
Abstención: 204.155 s/c (40,27 %).
Blanco: 9.018 s/c (1,78 %) s/v (2,98 %).
Sí: 278.399 s/c (54,91 %) s/v (91,92 %).
Nulo: 3.140 s/c (0,62 %) s/v (1,04 %).
La baja proporción de asentimientos pone, una vez más, de manifiesto el alto índice de radicalidad, en especial nacionalista, existente en Gipuzkoa, ya que preconizaron la abstención todos aquellos grupos encabezados por HB que no aprobaron la constitución de una Comunidad llamada Euskadi que sólo abarcara a tres de los seis territorios históricos vascos. Desde 1980, pues, y merced a esta votación, Gipuzkoa forma parte de la Comunidad Autónoma Vasca.

References: artículo 1
 artículo 29
 artículo 29
 artículo 29
 artículo 29
 Real Decreto