Source: http://legales.com/tratados/f/fregimen.htm
Timestamp: 2013-05-24 19:03:41+00:00

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R�gimen de los bienes R�gimen de los Bienes en el Matrimonio Efectos patrimoniales
C�digo Civil Art. 163. Las convenciones matrimoniales y las relaciones de los esposos con respecto a los bienes se rigen por la ley del primer domicilio conyugal, en todo lo que, sobre materia de estricto car�cter real, no est� prohibido por la ley del lugar de ubicaci�n de los bienes. El cambio de domicilio no altera la ley aplicable para regir las relaciones de los esposos en cuanto a los bienes, sean adquiridos antes o despu�s del cambio. (Ley 23.515). Art. 1217. Antes de la celebraci�n del matrimonio los esposos pueden hacer convenciones que tengan �nicamente los objetos siguientes:
1�) La designaci�n de los bienes que cada uno lleva al matrimonio;
2�) Derogado por la Ley 17.711.
3�) Las donaciones que el esposo hiciere a la esposa; (ahora ver Ley 26.618).
4�) Derogado por la Ley 17.711.
Nota de V�lez al T�tulo "De la sociedad conyugal": "Casi en todas las materias que comprende este t�tulo, nos separamos de los c�digos antiguos y modernos. Las costumbres de nuestro pa�s por una parte, y las funestas consecuencias por otra, de la legislaci�n sobre los bienes dotales, no nos permiten aceptar la legislaci�n de otros pueblos de costumbres muy diversas, y nos ponen en la necesidad de evitar los resultados de los privilegios dotales. Comenzaremos por el contrato del matrimonio. En Europa no hay matrimonio que no sea precedido de un contrato entre los esposos, tanto sobre los bienes respectivos, como sobre su administraci�n; derechos reservados a la mujer, limitaciones a la facultad del marido, renuncia o modificaciones de los beneficios de la sociedad conyugal, etc., etc. Por la legislaci�n romana puede decirse que no ten�a l�mites la facultad que se permit�a a los esposos, para reglar entre ellos su estado futuro. Dice el Digesto Quodcumque pactum sit, id valere manifestissimum est. (L. 48,T�t. 14, Lib. 2, Dig.) - Podían contratar aun después de celebrado el matrimonio (L. 1, Digesto) y alterar el primero y ulteriores contratos (L. L. 1, Tít. 4, y 72 § 2, Tít. 3, Lib. 23, Dig.) Las leyes españolas dejaban también a los esposos hacer las convenciones que quisieran y esos pactos eran civilmente eficaces, dicen las Leyes de Partida "el pleito que ellos (los esposos) pusieron entre sí, debe valer en la manera que se avinieron ante que casasen o cuando casaron", - LL. 24 y 30,Tít. 11, Partida 4�. Desde el primer momento debían sentirse las consecuencias de tales facultades, y vinieron muchísimas leyes a prohibir aquellas convenciones que deprimiesen el poder del marido, o que versasen sobre el divorcio de los cónyuges, o que alterasen los privilegios de las dotes, o la sucesión hereditaria, o las que dispusiesen sobre la tutela o emancipación de los hijos, leyes que fueron el origen de pleitos que disolvieron los matrimonios y las familias. Esas leyes no han sido necesarias en la República, pues nunca se vieron contratos de matrimonio. Si esos contratos no aparecen necesarios, y si su falta no hace menos felices los matrimonios, podemos conservar las costumbres del país; cuando por otra parte las leyes no alcanzarían a variarlas, y quedarían éstas desusadas, como han quedado las que sobre la materia existen hasta ahora. La sociedad conyugal será así puramente legal, evitándose las mil pasiones o intereses menos dignos, que tanta parte tienen en los contratos de matrimonio. Permitimos sólo aquellas convenciones matrimoniales que juzgamos enteramente necesarias para los esposos, y para el derecho de terceros.
Entre tanto, las Leyes Romanas y Españolas, comprendían que sus disposiciones sobre los bienes de la mujer, no eran conforme al fin y naturaleza del matrimonio. La Ley Romana consideraba al matrimonio como un acto jurídico, que hacía común entre marido y mujer lo que hay de más sagrado e íntimo. Es la unión, decía, del hombre y de la mujer en una suerte común; es la comunicación entre ellos del derecho divino y del derecho humano. - L. 1,Tít. 2, Lib. 23, Digesto - Hablando de los bienes de la mujer el Código reconocía un principio contrario a sus disposiciones, Bonum erat mulierem, quae se ipsam marito committit, res etiam eiusdem pati arbitrio gubernari. - L. 8, Tít. 14, Lib. 5, (Cód. Romano, pág 8 ó 605) - Lo mismo la Ley de Partida: La mujer que mete su cuerpo en poder de su marido non le debe desapoderar de su dote. - L. 29,Tít. 11, Part. 4�. Decimos que el motivo y el fin de las leyes sobre las dotes no es ya de nuestros tiempos. Ha desaparecido la eventualidad del divorcio perpetuo; y está por el contrario reemplazado por la indisolubilidad del matrimonio. Lo que se hizo, pues, por un orden de cosas radicalmente diferente, conduce a resultados inaceptables. ¿Porqué no daríamos también privilegios iguales a los dotales, a los bienes de todas las mujeres solteras para que pudieran má fácilmente casarse? Una joven que está bajo de una tutela, no tiene otra garantía y privilegio para sus bienes, que una hipoteca tácita de los bienes del tutor: pero cásase, y entonces recién comienzan los privilegios extraordinarios.
Otro orden de cosas ha sobrevenido después de esas leyes, que exige dejarlas sin efecto. Se comprende, dice Marcadé, que en una sociedad donde estén sacrificados los derechos de la mujer, la ley reconozca en su favor un privilegio extraordinario para compensar el poco derecho que le queda por la seguridad de la posesión. Se comprende también que donde la mujer en nada participe de la fortuna del marido, o donde en virtud de una organización contraria al fin y a la esencia del matrimonio, su existencia material sea conservada en una esfera distinta; se comprende, decimos, que su haber inmueble conserve una existencia propia, y esté al abrigo de toda eventual idad desfavorable. Pero cuando la mujer, en lugar de encontrarse circunscripta a la misión de conservar, participe de la facultad de adquirir, cuando en lugar de estar separada de la comunión conyugal en lo que concierne al derecho de bienes, sea elevada al rango de compañera y socia del marido, entonces desaparece el límite ficticio, que divide la existencia de los esposos. Goyena sosteniendo estas mismas ideas, las concreta a la legislación española, y dice: "En España el matrimonio es indisoluble,...". (Sobre el artículo 1790 de su proyecto).
En Inglaterra y en la mayoría de los Estados que forman la Confederación del Norte, las mujeres no tienen hipoteca sobre los bienes de sus maridos, y sólo se les reconoce el derecho de pedir que se prive a éstos de la administración de los bienes dotales, cuando los disiparen, o fueren culpables en la administración.
El sistema que adoptamos salva los intereses de la mujer; aunque le quitamos la inalienabilidad a sus bienes, facilitamos los medios para que la dote pueda siempre conservarse y salvarse también, no por un privilegio sino por el derecho común reconocido a la propiedad. Y aún más, la dejamos siempre a la mujer como acreedora personal del marido, para que en el caso de un concurso, o por muerte del marido, tenga derecho a pedir el pago total de su dote, pero sin privilegio alguno. Salvamos así la necesidad de las hipotecas tácitas condenadas por la experiencia". Sociedad Conyugal Actos dispositivos
Convenciones Prematrimoniales Art. 1218. Toda convenci�n entre los esposos sobre cualquier otro objeto relativo a su matrimonio, como toda renuncia del uno que resulte a favor del otro, o del derecho a los gananciales de la sociedad conyugal, es de ning�n valor. Jurisprudencia: "La pretensi�n consiste en que el Registro de la Propiedad Inmueble tome raz�n de una escritura aclaratoria en la cual los c�nyuges salvan su omisi�n originaria de consignar que "el precio abonado por el inmueble fue con dinero propio de la esposa, proveniente de la venta de inmuebles que la misma pose�a en car�cter de bienes propios por haberlos adquirido cuando era soltera", excede en demas�a el marco del artículo 1246 del C�d. Civil, y configura -verdaderamente- una convenci�n entre esposos sobre un bien que pertenece al acervo matrimonial, alcanz�ndole la prohibici�n del art. 1218 del cuerpo legal citado".
Art. 1219. Ning�n contrato de matrimonio podr� hacerse, so pena de nulidad, despu�s de la celebraci�n del matrimonio; ni el que se hubiere hecho antes, podr� ser revocado, alterado o modificado.
Arts. 1220 y 1221 Derogados por Ley 23.515. Art. 1222. El menor que con arreglo a las leyes pueda casarse, puede tambi�n hacer convenciones matrimoniales sobre los objetos del art�culo 1217, concurriendo a su otorgamiento las personas de cuyo previo consentimiento necesita para contraer matrimonio. Art. 1223. Las convenciones matrimoniales deben hacerse en escritura p�blica, so pena de nulidad si el valor de los bienes pasare de mil pesos, o si constituyeren derechos sobre bienes ra�ces. No habiendo escribanos p�blicos, ante el juez del territorio y dos testigos. Si los bienes no alcanzaren a la suma de mil pesos, podr�n hacerse por escritura privada ante dos testigos. Nota de V�lez al 1223: "Cód. de Chile, artículo 1716".
Art. 1225. La escritura p�blica del contrato de matrimonio debe expresar los nombres de las partes, los de los padres y madres de los contrayentes, la nacionalidad de los esposos, su religi�n, su edad, su domicilio y su actual residencia, el grado de parentesco si lo hubiere, la firma de los padres o tutores de cada uno de los contrayentes, si fuesen menores, o la de un curador especial cuando los padres hubieren rehusado su consentimiento al matrimonio, y fuere suplido por el juez. Art. 1226. La esposa no podr� reservarse la administraci�n de sus bienes, sea de los que lleve al matrimonio, o sea de los que adquiera despu�s por t�tulo propio. Podr� s�lo reservarse la administraci�n de alg�n bien ra�z, o de los que el esposo le donare.
Nota de V�lez al 1226: "Véase Cód. de Chile, artículo 1720". Art. 1227. Si la mujer despu�s de celebrado el matrimonio adquiriese bienes por donaci�n, herencia o legado, los donantes y el testador pueden imponer la condici�n de no ser recibidos y administrados por el marido, y la mujer podr� administrarlos con su licencia, o con la del juez, si el marido no se la diere, o no pudiere darla.
Art. 1228. Con relaci�n al marido y a sus herederos, la confesi�n del recibo de la dote, en cualquier forma que sea hecha, probar� la obligaci�n de restituirla a la mujer o a sus herederos.
Art. 1229. En relaci�n a los acreedores del marido, la confesi�n del recibo de la dote no les perjudicar�, sino cuando constare �sta de las convenciones nupciales, o de otra escritura p�blica, antes de la celebraci�n del matrimonio, o cuando se probare por escritura p�blica, testamentos, o particiones, o por otros instrumentos de igual autenticidad, que la mujer adquiri� los bienes cuyo recibo confiesa el marido.
Art. 1230. La donaci�n que el esposo hiciere a la esposa, ser� regida por las disposiciones del T�tulo "De las donaciones".
Art. 1231. La esposa no podr� hacer por el contrato de matrimonio donaci�n alguna al esposo, ni renuncia de ning�n derecho que pueda resultarle de la sociedad conyugal.
Art. 1232. Para juzgarse inoficiosas las donaciones que los esposos hicieren de los bienes que dejaren a su fallecimiento, se observar� lo dispuesto en los art�culos 1830 y 1831.
Art. 1233. Si las donaciones que los esposos hicieren de los bienes que quedaren al fallecimiento de alguno de ellos fuesen de bienes determinados, muebles o inmuebles, no podr�n �stos ser enajenados durante el matrimonio, sino con el consentimiento expreso de ambos c�nyuges. Irrevocabilidad de algunas donaciones Poder Irrevocable Art. 1236. Las donaciones entre los esposos, prometidas para despu�s del fallecimiento de alguno de ellos en las convenciones nupciales, no pueden ser revocadas, sino por efecto del divorcio, o por haberse declarado nulo el matrimonio.
Art. 1237. Si se hubiere estipulado en las convenciones nupciales una cl�usula de usufructo de bienes a favor de uno de los c�nyuges por fallecimiento del otro, sin limitarla al caso de no tener ascendientes o descendientes, no perjudicar� la leg�tima de �stos, y valdr� s�lo en la parte que pod�a disponer libremente el c�nyuge fallecido. Art. 1238. Las donaciones hechas por las convenciones matrimoniales s�lo tendr�n efecto si el matrimonio se celebrase y no fuere anulado, salvo lo dispuesto en el artículo 221 inc. 2º, respecto del matrimonio putativo. (Ley 23.515).
Art. 1239. En cuanto a las donaciones hechas al c�nyuge de buena o mala fe, anulado el matrimonio putativo, se estar� a lo dispuesto en los art�culos 222, inciso 2� y 223, inciso 2�. (Ley 23.515).
Art. 1240. Todas las donaciones por causa de matrimonio son irrevocables, y s�lo podr�n revocarse si fuesen condicionales y la condici�n no se cumpliere, o si el matrimonio no llegare a celebrarse, o si fuere anulado por sentencia pasada en cosa juzgada, salvo lo dispuesto sobre el matrimonio putativo.
Art. 1241. La promesa de dote hecha al esposo por los padres de la esposa, sus parientes, o por otras personas, no puede ser probada, sino por escritura p�blica.
Art. 1242. El que promete dote para la mujer queda constituido en mora de entregarla desde el d�a de la celebraci�n del matrimonio, si en la respectiva escritura no se hubiere designado plazo. Dote de la Mujer Doctrina Nacional C�digo Civil Art. 1243. El dote de la mujer lo forman todos los bienes que lleva al matrimonio, y los que durante �l adquiera por herencia, legado o donaci�n.
Art. 1244. Los que hubiesen sido tutores de la mujer menor de edad, sus padres y en general los que por cualquiera causa tengan dineros de ella, no pueden entregarlos al marido; deben ponerlos en los dep�sitos p�blicos, inscriptos a nombre de la mujer. Si no lo hicieren as�, quedan obligados a ella, como antes lo estaban.
Art. 1245. En los casos de herencias o legados que correspondan a la mujer menor de edad, los dineros deben ser puestos por el juez en los dep�sitos p�blicos a nombre de ella.
Art. 1246. Los bienes ra�ces que se compraren con dinero de la mujer, son de la propiedad de ella si la compra se hiciese con su consentimiento y con el fin de que los adquiera, expres�ndose as� en la escritura de compra, y design�ndose c�mo el dinero pertenece a la mujer. Art. 1247. Corresponde tambi�n a la mujer lo que con su consentimiento se cambiare con sus bienes propios, expres�ndose tambi�n el origen de los bienes que ella diere en cambio. Nota de V�lez a 1246 y 1247: "L. 11, T�t. 4, Lib. 3, Fuero Real - L. 49, T�t. 5, Part. 5�. C�d. Franc�s, artículo 1559; Italiano, 1406 (ahora 1553)". Art. 1248. Las donaciones prometidas o hechas a la mujer por raz�n de matrimonio, o como dote, son regidas por las disposiciones relativas a los t�tulos gratuitos, y los que las prometan o hagan, s�lo est�n obligados como los donantes a los donatarios en las simples donaciones. Ellas llevan la condici�n impl�cita de si el matrimonio se celebrare, o se hubiere celebrado.
Art. 1249. Mientras la mujer sea menor de edad, el marido necesita la autorizaci�n judicial para sacar de los dep�sitos p�blicos los dineros de la mujer: para enajenar las rentas inscriptas a su nombre en la deuda p�blica Nacional o Provincial, para cambiar los bienes ra�ces de ella, o para enajenarlos, o constituir sobre ellos derechos reales.
Art. 1250. El juez s�lo podr� autorizarlo en caso de una necesidad o conveniencia manifiesta para la mujer.
Art. 1251. La tasaci�n de los bienes de la mujer, sean ra�ces o muebles, y la entrega de ellos al marido, aunque se haga bajo su valor determinado, no le priva del dominio de ellos, ni los hace pertenecer a la sociedad o al marido.
Art. 1252. Siendo la mujer mayor de edad, puede con licencia del marido, o los dos juntos, enajenar sin autorizaci�n judicial, tanto sus bienes ra�ces como sus rentas inscriptas, y disponer libremente de los dineros existentes en los dep�sitos p�blicos.
Art. 1253. Si el marido, sin autorizaci�n de la mujer, enajenare bienes inmuebles de �sta, o impusiere en ellos derechos reales, la mujer, en el primer caso, tendr� derecho a reivindicarlos, y en el segundo, a usar de las acciones que como propietaria le corresponden para librarlos de todo gravamen impuesto sin su consentimiento.
Art. 1254. El marido es deudor a la mujer del valor de todos los bienes de ella que a la disoluci�n de la sociedad no se hallen invertidos en bienes ra�ces escriturados para la mujer, en rentas Nacionales o Provinciales, o en los dep�sitos p�blicos inscriptos a nombre de ella.
Art. 1255. Los bienes que el marido llev� al matrimonio, y los que despu�s adquiri� por donaciones, herencias o legados, pueden ser enajenados por �l, sin dependencia del consentimiento de la mujer, o de autorizaci�n judicial.
Art. 1256. Si durante el matrimonio se enajenaren bienes de la mujer que no estuviesen estimados, la responsabilidad del marido ser� por el valor de la enajenaci�n.
Art. 1257. El marido puede enajenar los bienes muebles dotales, con excepci�n de aquellos que la mujer quisiere reservarse.
Art. 1258. Habiendo concurso contra el marido, o disuelto el matrimonio, habiendo concurso contra la sociedad conyugal, corresponden a la mujer, por acci�n de dominio, los bienes ra�ces o muebles que existan de los que introdujo al matrimonio, o que adquiri� despu�s por t�tulo propio, o por cambio, o por compra hecha con dinero suyo. Le corresponden tambi�n como propietaria, las inscripciones de la deuda Nacional o Provincial, y los dineros puestos en los dep�sitos p�blicos a nombre de ella.
Art. 1259. Por lo que el marido o la sociedad adeudare a la mujer, ella s�lo tiene una acci�n personal, sin hipoteca ni privilegio alguno, cuando el marido no le hubiese constituido hipoteca expresa.
Art. 1260. La mujer puede probar el cr�dito que tenga contra los bienes del marido o de la sociedad conyugal, por todos los medios que pueden hacerlo los terceros acreedores personales, con excepci�n de la confesi�n del marido, cuando concurran otros acreedores Sociedad Conyugal Jurisprudencia Nacional
Bienes Propios Art. 1261. La sociedad principia desde la celebraci�n del matrimonio, y no puede estipularse que principie antes o despu�s. Nota de V�lez al 1261: "C�d. Franc�s, artículo 1399 - Napolitano, 1395 - Holand�s, 202".
Art. 1262. La sociedad conyugal se rige por las reglas del contrato de sociedad, en cuanto no se opongan a lo que est� expresamente determinado en este t�tulo.
Art. 1263. El capital de la sociedad conyugal se compone de los bienes propios que constituyen el dote de la mujer, y de los bienes que el marido introduce al matrimonio, o que en adelante adquiera por donaci�n, herencia o legado".
Art. 1264. Los bienes donados, o dejados en testamento a marido y mujer conjuntamente con designaci�n de partes determinadas, pertenecen a la mujer como dote, y al marido como capital propio en la proporci�n determinada por el donador o testador; y a falta de designaci�n, por mitad a cada uno de ellos. Nota de V�lez al 1264: "L. 1,Tít. 4, Lib. 10, Nov. Rec. - En algunos Códigos y en muchos escritores se dispone que los bienes donados o dejados en testamento al marido y mujer conjuntamente pertenecen a la sociedad. Bello, en una nota al Título 22 del Cód. de Chile, dice así: "No es lo mismo pertenecer una cosa a la sociedad, que pertenecer a los dos cónyuges en común. Un ejemplo lo manifestará: Se lega una hacienda a ambos cónyuges. Mientras está pro indiviso, la mujer tiene tan real y verdadero dominio en ella como el marido; el marido no puede enajenar la hacienda sin las formalidades necesarias para la enajenación de los bienes raíces de la mujer, al paso que pudiera enajenar libremente, una finca que formase parte del haber social. Dividida entre ellos la hacienda, la mujer toma su parte y adquiere el solo dominio de ella, que es como cualquiera de sus bienes parafernales. Si la mitad de la hacienda no le hubiese pertenecido pro indiviso, la división le habría dado el dominio exclusivo de la mitad de una cosa social, lo cual, mientras dura la sociedad, es contra derecho. La hacienda, como propiedad de ambos cónyuges, puede, durante la sociedad, dividirse entre ellos; si fuese haber social no podría dividirse".
Véase Proyecto de Goyena, artículo 1316 (*)". Comentario: (*) Goyena, cita a su vez, el art�culo 1405, del Cód. Franc�s y el artículo 2701, de Luisiana.
Art. 1265. Si las donaciones fueren onerosas, se deducir� de la dote y del capital del marido, o s�lo de la dote cuando fuese donaci�n del esposo, el importe de las cargas que fuesen soportadas por la sociedad. Art. 1266. Los bienes que se adquieren por permuta con otro de alguno de los c�nyuges, o el inmueble que se compre con dinero de alguno de ellos, y los aumentos materiales que acrecen a cualquier especie de uno de los c�nyuges, formando un mismo cuerpo con ella por aluvi�n, edificaci�n, plantaci�n, u otra cualquier causa, pertenecen al c�nyuge permutante, o de quien era el dinero, o a quien correspond�a la especie principal.
Nota de V�lez al 1266: "En cuanto a la permuta, L. 11, T�t. 4, Lib. 3, Fuero Real (*)".
Comentario: (*) Vélez sigue a Goyena, que dice: "Seg�n la ley 11, t�tulo 4, Libro 3 del Fuero Real, la cosa adquirida por permuta no se hacía com�n; pero s� la comprada con dinero de uno de los c�nyuges, aunque el comprador tenía derecho a sacar del c�mulo de ganancias el precio que dió por ella". No solo a la permuta, se refiere la ley citada del Fuero Real, sino también a la compra, con dinero proveniente de la venta de otra heredad propia. Goyena, a su vez, cita a Febrero, n°s. 6 y 16, Cap. 4, Lib. 1, 2da. parte.. La calificación, de bien propio o ganancial, la otorga la ley y no los cónyuges, por ello, durante el matrimonio, se deberá evitar la nulidad del artículo 1218, respecto a toda convención, como tenerse en cuenta que, la conformidad prestada por un cónyuge, en la escritura de adquisición, que se hace con bienes o dineros propios del otro, hay que acreditarlo, por ser una excepción a la regla general del artículo 1271. El artículo 1739 del Cód. Chileno, tras presumir el carácter ganancial de los bienes existentes al tiempo de disolverse la sociedad conyugal, en su 2do. párrafo establece: "'Ni la declaración de uno de los c�nyuges que afirme ser suya o deb�rsele una cosa, ni la confesi�n del otro, ni ambas juntas, se estimar�n suficiente prueba, aunque se hagan bajo juramento". Jurisprudencia: "El efecto propio del reconocimiento es producir s�lo un medio de prueba sin crear ning�n derecho, por lo que cuando se suscita alguna incoincidencia entre el acto de reconocimiento y el t�tulo primordial del derecho que se reconoce, corresponde estar al t�tulo primordial, puesto que el reconocimiento no es una nueva causa generadora de derechos (arg. artículo 723, C�d. Civil). De ah� entonces que para determinar el car�cter de propio o ganancial de un inmueble, ha de estarse a lo que resulte del t�tulo por el cual fue adquirido, que no puede ser alterado en su naturaleza por lo que haya manifestado posteriormente el marido". (CNCiv., Sala D, 8/2/84).
"La condici�n de los bienes que forman el capital de la sociedad conyugal es ajena a toda incidencia de la voluntad de los c�nyuges. Los bienes ser�n propios de cada uno de los c�nyuges o gananciales seg�n las previsiones de la ley a que est�n sometidos, previsiones de orden p�blico que no pueden dejarse de lado por la intenci�n coincidente de los cónyuges o la de cualquiera de ellos. (CNCiv., Sala B, 27/3/64, LL 118-259).
"El r�gimen de la sociedad conyugal es de orden p�blico, de modo que los c�nyuges no pueden atribuir por su voluntad el car�cter de propio o ganancial a los bienes que formen el capital o que hubieran sido adquiridos durante la existencia de la sociedad (arts. 1263, 1271, y 1272, C. Civ.), sino que dicha calificaci�n, resulta impuesta por el origen de las adquisiciones conforme a las previsiones de los arts. 1261, 1263, 1264, 1266, 1267, 1271, 1272, 1273 y conc., C�d. cit., (conf. Fassi, S., "El orden p�blico y la calidad de los bienes propios o gananciales de los bienes de la sociedad conyugal", LA LEY, 142-416; Mazzinghi, A., "Derecho de Familia", t. II, p. 135, n� 195; Borda, G., "Tratado de Derecho Civil-Familia", t. I, p. 213, n� 300; Lafaille, H.,"Curso de Familia", 2da. ed., 1957, p. 71; R�bora, J:C., "Instituciones de la Familia", t. III, p. 102, cap. II, n� 11, punto 2; Zannoni, E., "Derecho de Familia", t. I, p. 435, n� 301; CNCiv., Sala C, in re "R. N. c/ M. A." del 28-5-981, LA LEY, 1982-A, 35)" (Conf. Dra. Villaverde.com.ar).
Doctrina: "Ahora bien, veamos este ejemplo: si durante la vigencia de la sociedad conyugal un bien de car�cter ganancial es puesto como bien propio con la conformidad y ratificaci�n del otro esposo; �podr�a en la etapa de la liquidaci�n probarse la verdadera naturaleza del bien? La respuesta debe ser afirmativa coincidiendo con lo dicho por la doctora Grosman, "porque no es admisible la renuncia a los gananciales que se producir�a t�citamente si los esposos tuvieran la facultad de modificar la calificaci�n de los bienes de la sociedad conyugal hecha por la ley". En consecuencia entendemos que los esposos se pueden valer de todos los medios de prueba a los efectos de demostrar la verdadera naturaleza del bien". Conf. "Sociedad Conyugal - Sociedad Comercial", de la Dra. Graciela Medina. Véase en la XXXVII Jornada Notarial Bonaerense: "Aclaración del origen de los fondos y viabilidad de su subsanación" (pág. 14).
Oportunidad del reclamo: "Ninguna disposici�n expresa prohíbe a los c�nyuges demandarse rec�procamente, aun subsistiendo la sociedad conyugal, para que judicialmente se declare la calidad de propio o ganancial de un inmueble cuando el t�tulo de dominio no refleja la verdad de los hechos".(CNCiv., Sala D, 17/11/65). Una forma de reclamo: Se podría entablar la acción declarativa, prevista en el artículo 322 del Cód. Procesal, que dice: "Podr� deducirse la acci�n que tienda a obtener una sentencia meramente declarativa, para hacer cesar un estado de incertidumbre sobre la existencia, alcance o modalidades de una relaci�n jur�dica, siempre que esa falta de certeza pudiera producir un perjuicio o lesi�n actual al actor y �ste no dispusiera de otro medio legal para ponerle t�rmino inmediatamente. El Juez resolver� de oficio y como primera providencia, si corresponde el tr�mite pretendido por el actor, teniendo en cuenta la naturaleza de la cuesti�n y la prueba ofrecida" (Art. sustituido por Ley N� 25.488). Calificación en la partición: "La calificaci�n de bienes propios y gananciales que se haga en el convenio de partici�n, producida la disoluci�n de la sociedad conyugal, ser� definitiva y no podr� ser luego motivo de debate en el procedimiento de liquidaci�n. Aunque el acto sea inv�lido por su objeto, las declaraciones de voluntad que contiene trascienden esa invalidez y se tornan irrevocables, en cuanto significan reconocimientos de propiedad que por si mismos puedan subsistir independientemente del convenio y, adem�s, no ofendan al orden p�blico" (CNCiv., Sala C, Septiembre 13 1979). Art. 1267. La cosa adquirida durante la sociedad, no pertenece a ella aunque se haya adquirido a t�tulo oneroso, cuando la causa o t�tulo de adquisici�n le ha precedido y se ha pagado con bienes de uno de los c�nyuges (*).
Comentario: (*) Véase el artículo 1736 del Cód. de Chile, y "El Régimen de la Comunidad de Bienes". Art. 1268. Tampoco le pertenecen los bienes que antes de la sociedad pose�a alguno de los c�nyuges por un t�tulo vicioso, pero cuyo vicio se hubiese purgado durante la sociedad, por cualquier remedio legal.
"El bien que tiene el cónyuge antes de su matrimonio en carácter de poseedor (animus domini), es un bien propio aunque no tenga el plazo prescriptivo, desde que la naturaleza de la posesión continúa de acuerdo a su origen y dos posesiones iguales de la misma naturaleza no pueden concurrir sobre la misma cosa (arts. 2353 y 2401 C. C.)". Art. 1269. Ni los bienes que vuelven a uno de los c�nyuges por nulidad o resoluci�n de un contrato, o por haberse revocado una donaci�n.
Art. 1270. Ni el derecho de usufructo, que se consolida con la propiedad durante el matrimonio, ni los intereses devengados por uno de los c�nyuges, antes del matrimonio y pagados despu�s
Nota de V�lez al 1270: "Sobre los cuatro artículos anteriores. - Cód. de Chile, artículo 1736".
Sociedad Conyugal Naturaleza Jurídica Doctrina Mexicana
Bienes Gananciales Art. 1271. Pertenecen a la sociedad como gananciales, los bienes existentes a la disoluci�n de ella, si no se prueba que pertenec�an a alguno de los c�nyuges cuando se celebr� el matrimonio, o que los adquiri� despu�s por herencia, legado o donaci�n". Nota de V�lez al 1271: "L. 4, Tít. 4, Lib. 10, Nov. Rec. y Ley 203, del Estilo",
Art. 1272. Son tambi�n gananciales los bienes que cada uno de los c�nyuges, o ambos adquiriesen durante el matrimonio, por cualquier t�tulo que no sea herencia, donaci�n o legado como tambi�n los siguientes:
Los bienes adquiridos durante el matrimonio por compra u otro t�tulo oneroso, aunque sea en nombre de uno solo de los c�nyuges.
Los adquiridos por hechos fortuitos, como loter�a, juego, apuestas, etc. (*).
Los frutos naturales o civiles de los bienes comunes, o de los propios de cada uno de los c�nyuges, percibidos durante el matrimonio, o pendientes al tiempo de concluirse la sociedad.
Los frutos civiles de la profesi�n, trabajo, o industria de ambos c�nyuges, o de cada uno de ellos.
Lo que recibiese alguno de los c�nyuges, por el usufructo de los bienes de los hijos de otro matrimonio.
Las mejoras que durante el matrimonio, hayan dado m�s valor a los bienes propios de cada uno de los c�nyuges.
Lo que se hubiese gastado en la redenci�n de servidumbres, o en cualquier otro objeto de que s�lo uno de los c�nyuges obtenga ventajas.
Los derechos intelectuales, patentes de invenci�n o dise�os industriales son bienes propios del autor o inventor, pero el producido de ellos durante la vigencia de la sociedad conyugal es ganancial. (P�rrafo incorporado por Ley 17.711).
Nota de V�lez al 1272: "LL. 1, 2 y 5,Tít. 4, Lib. 10, Nov. Rec. - Sobre la última parte, véase LL. 3 y 9, Tít. 4, Lib. 3, Fuero Real".
Comentario: (*) Los bienes adquiridos, por hechos fortuitos, como lotería, juego o apuestas, son gananciales, aunque para ello se hubiere afectado bienes propios de los cónyuges, y sin que se devengue ningún crédito contra la sociedad conyugal, toda vez que el artículo 1275, en su inc. 5º, pone a cargo de ésta, lo perdido por hechos fortuitos, como loter�a, juego, apuestas, etc. Véase Goyena, en su Proyecto, artículo 1327".
Art. 1273. Se reputan adquiridos durante el matrimonio, los bienes que durante �l debieron adquirirse por uno de los c�nyuges, y que de hecho no se adquirieron sino despu�s de disuelta la sociedad, por no haberse tenido noticia de ellos, o por haberse embarazado injustamente su adquisici�n o goce..
Nota de V�lez al 1273: "Cód. de Chile, artículo 1737"
Art. 1274. Las donaciones remuneratorias hechas a uno de los c�nyuges, o a ambos por servicios que no daban acci�n contra el que las hace, no corresponden al haber social, pero las que se hicieren por servicios que hubiesen dado acci�n contra el donante, corresponden a la sociedad, salvo que dichos servicios se hubieran prestado antes de la sociedad conyugal, pues en tal caso la donaci�n remuneratoria no corresponde a la sociedad, sino al c�nyuge que prest� el servicio.
Nota de V�lez al 1275: "Véase L. 5 y ss.,Tít 4, Lib.10, Nov. Rec. - Ley 207, del Estilo - Cód. Francés, artículo 1409. - Respecto al nº 5 (*), en contra: la L.59,Tít. 2, Lib. 17, Digesto". Comentario: (*) Goyena en su Proyecto, artículo 1332, disponía: "Lo perdido y satisfecho durante el matrimonio por alguno de los c�nyuges en cualquiera clase de juego, no disminuye su parte respectiva de gananciales. Lo perdido en juego l�cito por el marido y no satisfecho, es cargo de la sociedad legal".
Art. 2560. El tesoro encontrado por el marido o la mujer en predio de uno o de otro, o la parte que correspondiese al propietario del tesoro hallado por un tercero en predio del marido o de la mujer, corresponde a ambos como ganancial. Administraci�n de la Sociedad Conyugal Doctrina Nacional Jurisprudencia Bonaerense
Jurisprudencia Nacional Art. 1276. Cada uno de los c�nyuges tiene la libre administraci�n y disposici�n de sus bienes propios y de los gananciales adquiridos con su trabajo personal o por cualquier otro t�tulo leg�timo, con la salvedad prevista en el artículo 1277.
Si no se puede determinar el origen de los bienes o la prueba fuere dudosa, la administraci�n y disposici�n es conjunta del marido y la mujer. El juez podr� dirimir los casos de conflicto.(párrafo incorporado por Ley N° 25.781).
Uno de los c�nyuges no podr� administrar los bienes propios o los gananciales cuya administraci�n le est� reservada al otro, sin mandato expreso o t�cito conferido por �ste. El mandatario no tendr� obligaci�n de rendir cuentas. (art. sustituido por Ley 17.711).
Nota de V�lez al 1276 original: "Véase L. 5, Tít. 4, Lib. 10, Nov. Rec. - Cód. Francés, artículo 1421 - Napolitano 1396 - de Luisiana, artículo 2373".
Art. 1277. Es necesario el consentimiento de ambos c�nyuges para disponer o gravar los bienes gananciales cuando se trate de inmuebles, derechos o bienes muebles cuyo registro han impuesto las leyes en forma obligatoria, aportes de dominio o uso de dichos bienes a sociedades, y trat�ndose de sociedades de personas, la transformaci�n y fusi�n de �stas. Si alguno de los c�nyuges negare sin justa causa su consentimiento para otorgar el acto, el juez podr� autorizarlo previa audiencia de las partes.
El juez podr� autorizar la disposici�n del bien si fuere prescindible y el inter�s familiar no resulte comprometido. (art. sustituido por Ley 17.711).
Nota de V�lez al 1277 original: "LL. 205 del Estilo, y 5, Tít. 4, Lib. 10, Nov. Rec.". Plena Capacidad Civil de la Mujer Ley N° 11.357
Jurisprudencia: "Es procedente la tercer�a de dominio y corresponde dejar sin efecto el embargo decretado ya que el c�nyuge no deudor no responde frente a terceros con los bienes adquiridos por �l -sean propios o gananciales- por las deudas contraidas por su c�nyuge (Ley N° 11.357)". C�digo Civil C�digo de Miner�a Art. 317. - La sociedad conyugal, lo mismo que los dem�s actos y contratos de minas, est�n sujetos a las leyes comunes en cuanto no est� establecido en este C�digo, o contrar�e sus disposiciones.
Jurisprudencia Nacional "Durante la uni�n matrimonial, la sociedad conyugal no constituye una persona jur�dica distinta de los esposos. Su vigencia indica que cada uno de ellos tiene la libre administraci�n de sus bienes propios y de los gananciales que adquiera seg�n lo prescripto por los art�culos 1276 y 1277 del C�digo Civil, lo cual conforma un r�gimen de administraci�n restringida a las ganancias de administraci�n reservada. Por eso los c�nyuges responden separadamente por las deudas contra�das en favor de terceros". "La ausencia de personalidad jurídica de la sociedad conyugal se evidencia, entre otras circunstancias, por el hecho de que durante la vigencia de sociedad conyugal, ésta carece de patrimonio en sentido estricto, pues la prenda común de los terceros acreedores esta integrada por el patrimonio del cónyuge deudor, sin distinción de propios y gananciales. También revela claramente esa situción el hecho de que si bien la ley impone cargas y obligaciones a la sociedad conyugal, éstas no juegan frente a los terceros, sino únicamente para la determinación del pasivo definitivo de la sociedad en las relaciones entre los socios. Finalmente, si bien es dable admitir que se trata de un ente capaz de adquirir derechos o contraer obligaciones, ello sólo es predicable respecto de los cónyuges y no respecto a terceros, a tal punto que carecería incluso de capacidad para estar en juicio". "En principio, y mientras no conste en forma aut�ntica una manifestaci�n en contrario de la mujer, el marido es el administrador de la sociedad conyugal, a t�tulo personal en cuanto a sus propios bienes y con respecto a ciertos gananciales, y como mandatario t�cito o presumido de su c�nyuge sobre los bienes de �sta"
"El art�culo 5 de la Ley 11.357 fija la esfera de responsabilidad de cada c�nyuge, al establecer que los bienes de la mujer y los bienes gananciales que ella adquiera no responden por las deudas del marido, ni los bienes propios del marido y los gananciales que �l administre respondan por las deudas de la mujer; vale decir, que la regla es que la responsabilidad est� limitada al caudal administrado por el c�nyuge que contrajo la obligaci�n y la excepci�n es la del art�culo 6 de la referida ley".
"Un inmueble inscripto a nombre de un c�nyuge no puede embargarse por deudas contra�das por el otro, ya que su adquisici�n determina la incorporaci�n del bien al patrimonio del c�nyuge adquirente, sujet�ndolo a su administraci�n y haciendo que responda por sus deudas".
"No puede trabarse un embargo sobre un bien que esté registrado a nombre del c�nyuge del deudor sin que quepa distinguir si ese bien es propio o ganancial pues aun aceptado este �ltimo car�cter no importa convertir al otro c�nyuge en cond�mino del bien ganancial siendo que el r�gimen de ganancialidad solo tendr� operatividad en caso de disoluci�n de la sociedad conyugal". "Trat�ndose de bienes registrables, es suficiente que el bien figure adquirido por uno de los c�nyuges para que aqu�l responda por el total de las deudas contra�das por el titular y sea excluido de la acci�n de los acreedores del otro, sin perjuicio de que �stos puedan probar que el bien ha sido ileg�timamente sustra�do a la responsabilidad que le es debida. Por ello, si el bien inmueble ha sido adquirido por uno s�lo de los esposos, mientras subsista la comunidad, el c�nyuge no titular no tiene un dominio sobre el ganancial adquirido por el otro, sino tan s�lo un derecho al 50% de la indivisi�n cuando se disuelva y al contralor sobre los actos de disposici�n sobre dicho bien.� "Dado que trat�ndose de un bien ganancial inscripto en condominio entre los c�nyuges, los acreedores del marido pueden ejecutar exclusivamente la parte indivisa de su deudor y sus frutos, aunque esa parte sea ganancial, por cuanto el marido administra la porci�n de los mismos que adquiere, y con la totalidad de ellos responde por sus deudas personales. Por lo tanto, s�lo corresponde ordenar el levantamiento del embargo trabado por el acreedor del causante sobre la parte que corresponde a la c�nyuge sup�rstite como cond�mina, pero no sobre el porcentaje restante, cuya titularidad dominial se encuentra en cabeza del de cujus, aun cuando este �ltimo revista car�cter de ganancial, por cuanto la c�nyuge sup�rstite s�lo recibir� los derechos que como socia le correspondan una vez que se haya pagado a los acreedores del mismo y en tanto el art�culo 1315 del C�d. Civil concede al c�nyuge no titular un derecho "a" los bienes gananciales y no "sobre" los mismos, por lo que, consecuentemente, es necesario previamente deducir el pasivo, tal como lo marca el art�culo 1299 del citado cuerpo legal".
"Si para garantizar una deuda contra�da por el marido se pretende embargar un bien inmueble ganancial cuyo dominio se encuentra inscripto a nombre de aquel y de su esposa, la medida debe efectuar solo al 50% del bien".
"Admitida la vigencia del art. 1246 del C.C., no puede el marido sostener que es falsa la manifestaci�n contenida en una escritura de compra respecto del origen propio de la c�nyuge del dinero, si �l concurri� al otorgamiento del acto prestando su conformidad, a lo manifestado por la mujer. En el caso, la observancia de lo normado en el art. 1246 del C.C. debe prevalecer sobre la presunci�n que deriva del art. 1271 del mismo".
"La sociedad conyugal responde del capital propio aportado por cada uno de los c�nyuges, o sea, por los bienes introducidos en oportunidad de celebrarse el matrimonio, o los adquiridos despu�s por donaci�n, herencia o legado (conf. art. 1263 y 1243 C�d. Civil) o por una causa o t�tulo anterior a las nupcias (conf. art. 1267 a 1270 C�d. Civil), o los adquiridos por subrogaci�n real con un bien propio (conf. art. 1266 C�d. Civil) o los aumentos materiales de los bienes de tal naturaleza (conf. art. 1266 3ra. parte). En caso de liquidaci�n, de conformidad con la doctrina de los arts. 1299 y 1262 del C�digo Civil, el capital propio debe deducirse para determinar lo que importan los bienes gananciales, ya que la liquidaci�n de la comunidad de ganancias impone, como primer paso, la devoluci�n a cada uno de los c�nyuges de sus bienes propios (conf. Fassi Bossert "Sociedad Conyugal", p�g. 267/268)". "La separaci�n de hecho no disuelve la sociedad conyugal, pero razones de equidad y de moral autorizan a negarle al c�nyuge culpable sus derechos de socio, o sea que si uno solo de ellos es culpable de dicha separaci�n, ya sea porque �l puso fin a la convivencia sin causa justificada o por que su conducta oblig� al otro a separarse, �nicamente �l sufre la p�rdida de sus derechos de socio, siendo �sta la soluci�n recogida "a posteriori" por Ley 17.711 y Ley 23.515 (artículo 1306 Cód.Civ,)". "El r�gimen de ganancialidad no importa convertir al c�nyuge en cond�mino; s�lo tendr� operatividad en caso de disoluci�n de la sociedad conyugal, lo que en el caso ha sucedido por consecuencia de la muerte del co-ejecutado (artículo 1291). Empero, tal circunstancia no resulta en el caso de autos impeditiva para dar curso a la subasta del 100% del inmueble embargado....". "Nadie puede administrar bienes ajenos sin mandato, aunque se trate de cónyuges; pero un cónyuge puede ser no sólo mandatario expreso o tácito del otro, sino también gestor de negocios, ya que nada excluye esas posibilidades entre marido y mujer". "En principio los bienes adquiridos por cada uno de los c�nyuges despu�s de disuelta la sociedad conyugal no son comunes, sino propios del adquirente, pero si, por no haberse procedido aun a la divisi�n y adjudicaci�n de los bienes de la extinguida sociedad, y uno de los c�nyuges sigue de hecho administrando y explotando los de car�cter ganancial, debe estimarse que no lo hace exclusivamente por cuenta propia, sino por cuenta suya y del otro c�nyuge, a t�tulo de gestor de negocios parcialmente ajenos o de condómino administrador y por tanto el producido de la gesti�n pertenece a ambos, sin perjuicio de los gastos e inversiones cuyo reembolso pueda reclamar el gestor". Liquidación de la sociedad conyugal Jurisprudencia Nacional
C�digo Civil Derecho de Familia

References: artículo 1790
 artículo 1246
 artículo 1716
 artículo 1720
 artículo 221
 artículo 1559
 artículo 1399
 artículo 1316
 artículo 2701
 artículo 1218
 artículo 1271
 artículo 1739
 artículo 723
 artículo 322
 artículo 1736
 artículo 1736
 artículo 1275
 artículo 1327
 artículo 1737
 artículo 1409
 artículo 1332
 artículo 1277
 artículo 1421
 artículo 2373