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Timestamp: 2017-04-26 12:48:18+00:00

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por nicolas97 » 24 Ago 2016 19:27 llegue un poco tímido pues era mi primera vez por estas calles ,me baje en la estación de la calle 22 camine un poco y ahí se podían percibir como el transcurso de esa vida puede llegar a tocar y transformar lo que eran ,algunas entran por necesidad ,piensan que es la mejor forma de ganarse la vida ,y pues es cierto ,no creo que en ningún sitio le lleguen a pagar a estas mujer en un mes lo que ellas probablemente y con gran esfuerzo se ganan en una semana ,lo que estas mujeres facturan es una gran suma ,pero no estoy acá para hablarles de eso ,llegue y como cualquiera persona que esta comenzando a conocer ,comienzo a percibir y a dar bueltos observando las mujeres y decidir con cual de ellas desvirgarme en estos aspectos pues era mi primera vez con una prepago ,como todos quería elegir la mejor y con una sola pasada no se puede ver bien ya que algunas están prestando el servicio ,al cabo de 3 vueltas a la manzana vi a laura su alias por que ellas nunca dirán su verdadero nombre ,un poco tímido y sudoroso en las manos me le acerque ella en su tono paisa tal vez un poco fingido ,me dijo hola amor vamos hacer el "amor" en mi inocencia y con su cautivador acento logro convencerme y accedí una vez a dentro no todo era como yo me o imagine pero ya habiendo pagado los 30 000 en ese entonces me quite la ropa y comenzó el servicio ,con un buen oral para que les digo que no si si ,la experiencia en este negocio lo es todo ninguna me lo había hecho así luego pa encima ,yo viendo esas tetas y vale resaltar mi inocencia le pregunte ,¿te las puedo chupar ?me dijo que no pues estaban recién operadas yo me quede callado y se lo metió comenzó a cabalgar y por la arrechera en 3 min se acabo el servicio =( se quito me paso papel higiénico para quitarme el condón se vistió se despidió y chao ,un poco decepcionado pero ya con los pies en la realidad entendí como era este negocio sali ni la voltie a ver y me fui
Mensajes: 1Registrado: 03 Mar 2016 14:13
Re: el santa fe
por Staropolskie » 24 Ago 2016 20:10 Que lindo. Un sube y baja relajadoA mi gusto se disfruta mas si entras a un chochal te tomas unas polas y ves uno que otro show. Asi a palo seco es muy duro. Te recomiendo que tomes el tiempo de ir a un chochal tomes con la puta invitala un trago charla sube y pasala bien!
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CAOS EN EL SANTAFE
por Ambrose27 » 30 Ago 2016 12:58 Elegí pasar a las 11:30PM. Llamé un taxi por la aplicación y llegué en casi 20 minutos. Desde la ventana vi lo habitual: ruidosos andenes llenos de caminantes, en manada o solos, buscando con ojos hambrientos alguna “diva” como les llamamos en el foro. Las chicas entaconadas y braseadas por la noche eran menos pero no por eso desdeñables: eran la razón por la que estamos acá, el motivo central de esta historia.Bajé y busqué en las aceras de la 15 (atrás de la Piscina) alguna vieja conocida y ‘eureka’, apareció Alejandra: paisita bella que conoció días mejores pero que aún azuza mariposas de colores y me hace acomodarme el jean cada vez que la veo (ahora la veo menos). Aunque con algunos kilos de más aún conserva su piel de lolita, su mirada pícara de adolescente pero ahora experta en las formas y los manejos de otras sus compañeras. Sin mucho preámbulo acordamos precio y tiempo y entramos. Al salir, ya había comenzado a llover en este miserable barrio excesivamente adornado de neón. Alejandrita fue la entrada.Bajé buscando en aceras vecinas otras conocidas o alguna nueva digna de “conocer”. No vi a nadie. Casi 8 años y la pureza del horror me permite comprender en breves instantes de lucidez, que aquí nada cambia, que las calles y la suciedad son las mismas, que los rostros de todos son casi los mismos. A veces las piernas se renuevan y los vestidos se ponen más ajustados y una que otra ensancha su garganta con menor pudor. Pero en lo fundamental, nada cambia, todo sigue igual, este torbellino delicioso de mierda, de peligro, de hampa y de sexo sigue como parado en el tiempo. Es una evasión, ¡ya lo sé bien! mientras llega la vida.Bajé a Troya y no hallé a mis favoritas: Valeria, Yésica, Karen o Mariana. Perdón, Mariana (hermana de Valeria) si estaba pero no vestida como a mi me gusta así que la descarté. Vagué por ahí un rato y luego me perdí en Fiebre donde las divas resplandecientes que acostumbraba a desnudar con mis ojos hambrientos en otros tiempos, brillaban por su impune ausencia. Sin embargo opté por quedarme allí una o dos botellas de agua. Esperaba ver a Luna, Susanita, Smirnoff, Silvana o mi adorada Saray. Pero no, de las que me gustan sólo estaba Terremoto, pero ocupada como ella sola, saltando en ropa interior de mesa en mesa, sudorosa y contraída, sucia, como a mi me gusta. ¡Comer embolado! jajajaja. Esperaba también ver a Kaori, una resplandeciente rubia de las barriadas de Pereira pero digna de unos cuántos billetes. ¡Qué rubia! Casi podría ennoviarme con ella sólo por el placer de sentirme un jefe de sicarios con la mejor hembra.Ya habían pasado un par de horas desde Alejandrita y nada que encontraba la siguiente. Decidí esperar un rato más, vagar un poco más las aceras húmedas para tal vez encontrar una callejera digna de mis billetes. Por la 16 vi una conocida de siempre: Kimberly, paisita rica y jovencita muy entregada pero muy marihuanera, cosa que no me gusta mucho. La dejé en el tintero como una opción pero sin decidirme.Ingresé a Fiebre nuevamente y para mi consternación vi a una diva de mi harem personal: la conocida como Michell Ojitos. Es de los polvos más memorables que puede uno tener en este cochino barrio del centro. Ya eran casi las 2:30AM. La esperé afuera con un cigarro en la mano. Salió pero se perdió en las turba fálica que se dirjía a Eclipse, el nuevo amanecedero de Fiebre. La seguí hasta el dichoso sitio y la espere cerca a las escaleras. Como es habitual se demoró casi una hora arriba. Bajó en chores, blusa morada y una cachucha. Me fascina su actitud, juega contigo, te coquetea, te toca, te abraza, te hace sentir como un amiguito con derechos. Aquí el preámbulo fue mayor porque a mi personalmente me gusta mucho ese juego previo, las caricias, las palabras, toda esa estupidez que obvian la mayoría de manes de estas lides pero que a mi sin embargo me gustan.Subimos. Era la primera vez que ‘subía’ en este chuzo. Las habitaciones no eran habitaciones: era una terraza de cemento y en obra gris con camastros incómodos y angostos, divididos por sabanas cortineras que se hundían en la mitad por el peso. El hecho me dolió pues comprendí que el fingido glamour se había alejado de ella. Sin embargo, me acoplé rápidamente a la miseria del espacio y me gustó sentir y escuchar con claridad meridiana, que al lado le hacían los mismo a otra, que el camastro también chirreaba por el movimiento, y que detrás de las sombras y los jadeos constantes, la sabana cortinera se movía al vaivén de la sesión mercenaria. Tal vez él-ellos disfrutaban nuestra velada, sin duda y con humildad, mucho más intensa (estaba con Michell, que no es cualquier cosa).Terminamos bañados en sudor y le agradecí con sendos besos que ella no rechazó. La quise amar por un instante pero olvidé que por unos billetes sólo tenía derecho a entrar en su vagina pero no en su corazón. Saray en cambio sí lo permitió, y eso fue mi perdición.Bajé con la resolución de irme para la casa, no sin antes fumarme un cigarrillo. Eran casi las 4:00AM y había sobrepasado el tiempo límite de estancia en el SantaFé. Cosa curiosa es que aún a esa hora el movimiento era constante, los taxis iban y venían por la 16A y se veían todavía grupos de manes o manes solos buscando lo mismo que yo. Antes no era así, teniamos que ir a otros amanecederos, en la otra cuadra, y así era más peligroso. Sin embargo, me parece que antes era mejor: habían hembritas más buenas que ahora, era más fácil encontrar muchas con un perfil de “niña rica-sexy”. Ahora hay que buscar más.Fumé y metí en Apolo, podía no fumar afuera ya que aquí adentro lo dejan hacer (como en los lejanos medio-buenos tiempos de Venus y Amsterdam). Vi una pereirana pelinegra: Camila, con mechones azules y un cuerpo lindo: flaquita rica, blanca y carita de perrita post-adolescente de loma. Si, me gustan sureñas, y paisas. Una puta debe ser de barriada. Me fastidian esas prepagos de catálogo y de agencia con ínfulas de supermodelos nacionales. Puedo pagarlas, y lo he hecho: alguna vez decidí encerrarme en varios moteles de la 63 y llamar a algunas en el transcurso de tal vez un par de meses. Si, muy lindas, algunas mamasitas, pero muy chirriadas ála. Les falta calle, loma, ese toque de gaminería que me gusta sentir y dejar en la sábana revuelta de sudor. Prefiero pagar a 6 callejeras o 4 en sitios como Paisas y Fiebre, que a una por una hora en un motel seudo-elegante de Chapinero. Lo sé, soy un gamín, me gustan las callejeras y las más trajinadas. Aunque últimamente me gustan las peladitas, las recién llegadas, las inexpertas. En fin, voy empeorando.Entonces decía que me metí a Apolo y conocí a Camila. Estaba dudando entre subir con ella o irme para la casa. Me quedé un rato con ella en la mesa, luego fingí ir al baño y salí a la calle a fumar. Ahí, vi caminando rumbo a Eclipe una pelirroja resplandeciente, de piernas vigorosas y un par de tetas respetables que quise mordisquear y por qué no, penetrar con mi mástil. La seguí pero no puede entrar al sucio amanecedero de habitaciones de sábanas cortineras que se hunden por la mitad, porque debía consumir mínimo ‘media’. Suspendí el proyecto de la pelirroja y compré otro cigarro.La pesada noche caía y salían los primeros rastros de luz. Mientras lanzaba bocanadas de humo me obsesioné con la pelirroja. Intenté entrar de nuevo y lo logré sin que intentarán venderme trago. La busqué y la vi sentada en una mesa. ¡Maldita copera! y no se paró de allí en buen rato. Vi que entró una pelinegra bajita, de jean claro y apretado, una blusa blanca con transparencia que dejaba ver un sosten blanco que le ceñía rico, y braquets. La subí sin mucha gana y otra vez me quitaba los tenis en ese frío piso de cemento y el angosto camastro sonaba con desesperación.Tomé un taxi como a las 6:30AM; la luz blanqueaba las tinieblas de aquel barrio, vencía la oscuridad con fuerza y hacía huir al más valiente. Maldije haberme gastado la plata y decidí con firme resolución no volver, o no volver en al menos mucho tiempo. Espero que esta vez Dios me traiga una novia con la que pueda culear a diario y dejar este vicio mercenario irredento.
Re: CAOS EN EL SANTAFE
por danielMoreno » 30 Ago 2016 14:13 Que buen relato, me gusto mucho su forma de describir las cosas. Ojala y algún día encuentre lo que realmente busca.
por juenestebanc » 30 Ago 2016 15:19 Excelente crónica. Es verdad el Santa esta detenido en el tiempo y la calidad de las chicas es cada vez menor (pensé que era impresión mía). No se si es porque ya se habituó al Santa o porque la la vida te pide nuevos retos. Enviado desde mi Moto G (4) mediante Tapatalk
por AndresBTA2015 » 30 Ago 2016 17:21 Sin lugar a dudas el mejor relato que he leído en el foro. Señor escritor!!
Mensajes: 145Registrado: 19 Sep 2015 13:20
por AndresBTA2015 » 30 Ago 2016 17:40 Ambrose27 escribió:Elegí pasar a las 11:30PM. Llamé un taxi por la aplicación y llegué en casi 20 minutos. Desde la ventana vi lo habitual: ruidosos andenes llenos de caminantes, en manada o solos, buscando con ojos hambrientos alguna “diva” como les llamamos en el foro. Las chicas entaconadas y braseadas por la noche eran menos pero no por eso desdeñables: eran la razón por la que estamos acá, el motivo central de esta historia.Bajé y busqué en las aceras de la 15 (atrás de la Piscina) alguna vieja conocida y ‘eureka’, apareció Alejandra: paisita bella que conoció días mejores pero que aún azuza mariposas de colores y me hace acomodarme el jean cada vez que la veo (ahora la veo menos). Aunque con algunos kilos de más aún conserva su piel de lolita, su mirada pícara de adolescente pero ahora experta en las formas y los manejos de otras sus compañeras. Sin mucho preámbulo acordamos precio y tiempo y entramos. Al salir, ya había comenzado a llover en este miserable barrio excesivamente adornado de neón. Alejandrita fue la entrada.Bajé buscando en aceras vecinas otras conocidas o alguna nueva digna de “conocer”. No vi a nadie. Casi 8 años y la pureza del horror me permite comprender en breves instantes de lucidez, que aquí nada cambia, que las calles y la suciedad son las mismas, que los rostros de todos son casi los mismos. A veces las piernas se renuevan y los vestidos se ponen más ajustados y una que otra ensancha su garganta con menor pudor. Pero en lo fundamental, nada cambia, todo sigue igual, este torbellino delicioso de mierda, de peligro, de hampa y de sexo sigue como parado en el tiempo. Es una evasión, ¡ya lo sé bien! mientras llega la vida.Bajé a Troya y no hallé a mis favoritas: Valeria, Yésica, Karen o Mariana. Perdón, Mariana (hermana de Valeria) si estaba pero no vestida como a mi me gusta así que la descarté. Vagué por ahí un rato y luego me perdí en Fiebre donde las divas resplandecientes que acostumbraba a desnudar con mis ojos hambrientos en otros tiempos, brillaban por su impune ausencia. Sin embargo opté por quedarme allí una o dos botellas de agua. Esperaba ver a Luna, Susanita, Smirnoff, Silvana o mi adorada Saray. Pero no, de las que me gustan sólo estaba Terremoto, pero ocupada como ella sola, saltando en ropa interior de mesa en mesa, sudorosa y contraída, sucia, como a mi me gusta. ¡Comer embolado! jajajaja. Esperaba también ver a Kaori, una resplandeciente rubia de las barriadas de Pereira pero digna de unos cuántos billetes. ¡Qué rubia! Casi podría ennoviarme con ella sólo por el placer de sentirme un jefe de sicarios con la mejor hembra.Ya habían pasado un par de horas desde Alejandrita y nada que encontraba la siguiente. Decidí esperar un rato más, vagar un poco más las aceras húmedas para tal vez encontrar una callejera digna de mis billetes. Por la 16 vi una conocida de siempre: Kimberly, paisita rica y jovencita muy entregada pero muy marihuanera, cosa que no me gusta mucho. La dejé en el tintero como una opción pero sin decidirme.Ingresé a Fiebre nuevamente y para mi consternación vi a una diva de mi harem personal: la conocida como Michell Ojitos. Es de los polvos más memorables que puede uno tener en este cochino barrio del centro. Ya eran casi las 2:30AM. La esperé afuera con un cigarro en la mano. Salió pero se perdió en las turba fálica que se dirjía a Eclipse, el nuevo amanecedero de Fiebre. La seguí hasta el dichoso sitio y la espere cerca a las escaleras. Como es habitual se demoró casi una hora arriba. Bajó en chores, blusa morada y una cachucha. Me fascina su actitud, juega contigo, te coquetea, te toca, te abraza, te hace sentir como un amiguito con derechos. Aquí el preámbulo fue mayor porque a mi personalmente me gusta mucho ese juego previo, las caricias, las palabras, toda esa estupidez que obvian la mayoría de manes de estas lides pero que a mi sin embargo me gustan.Subimos. Era la primera vez que ‘subía’ en este chuzo. Las habitaciones no eran habitaciones: era una terraza de cemento y en obra gris con camastros incómodos y angostos, divididos por sabanas cortineras que se hundían en la mitad por el peso. El hecho me dolió pues comprendí que el fingido glamour se había alejado de ella. Sin embargo, me acoplé rápidamente a la miseria del espacio y me gustó sentir y escuchar con claridad meridiana, que al lado le hacían los mismo a otra, que el camastro también chirreaba por el movimiento, y que detrás de las sombras y los jadeos constantes, la sabana cortinera se movía al vaivén de la sesión mercenaria. Tal vez él-ellos disfrutaban nuestra velada, sin duda y con humildad, mucho más intensa (estaba con Michell, que no es cualquier cosa).Terminamos bañados en sudor y le agradecí con sendos besos que ella no rechazó. La quise amar por un instante pero olvidé que por unos billetes sólo tenía derecho a entrar en su vagina pero no en su corazón. Saray en cambio sí lo permitió, y eso fue mi perdición.Bajé con la resolución de irme para la casa, no sin antes fumarme un cigarrillo. Eran casi las 4:00AM y había sobrepasado el tiempo límite de estancia en el SantaFé. Cosa curiosa es que aún a esa hora el movimiento era constante, los taxis iban y venían por la 16A y se veían todavía grupos de manes o manes solos buscando lo mismo que yo. Antes no era así, teniamos que ir a otros amanecederos, en la otra cuadra, y así era más peligroso. Sin embargo, me parece que antes era mejor: habían hembritas más buenas que ahora, era más fácil encontrar muchas con un perfil de “niña rica-sexy”. Ahora hay que buscar más.Fumé y metí en Apolo, podía no fumar afuera ya que aquí adentro lo dejan hacer (como en los lejanos medio-buenos tiempos de Venus y Amsterdam). Vi una pereirana pelinegra: Camila, con mechones azules y un cuerpo lindo: flaquita rica, blanca y carita de perrita post-adolescente de loma. Si, me gustan sureñas, y paisas. Una puta debe ser de barriada. Me fastidian esas prepagos de catálogo y de agencia con ínfulas de supermodelos nacionales. Puedo pagarlas, y lo he hecho: alguna vez decidí encerrarme en varios moteles de la 63 y llamar a algunas en el transcurso de tal vez un par de meses. Si, muy lindas, algunas mamasitas, pero muy chirriadas ála. Les falta calle, loma, ese toque de gaminería que me gusta sentir y dejar en la sábana revuelta de sudor. Prefiero pagar a 6 callejeras o 4 en sitios como Paisas y Fiebre, que a una por una hora en un motel seudo-elegante de Chapinero. Lo sé, soy un gamín, me gustan las callejeras y las más trajinadas. Aunque últimamente me gustan las peladitas, las recién llegadas, las inexpertas. En fin, voy empeorando.Entonces decía que me metí a Apolo y conocí a Camila. Estaba dudando entre subir con ella o irme para la casa. Me quedé un rato con ella en la mesa, luego fingí ir al baño y salí a la calle a fumar. Ahí, vi caminando rumbo a Eclipe una pelirroja resplandeciente, de piernas vigorosas y un par de tetas respetables que quise mordisquear y por qué no, penetrar con mi mástil. La seguí pero no puede entrar al sucio amanecedero de habitaciones de sábanas cortineras que se hunden por la mitad, porque debía consumir mínimo ‘media’. Suspendí el proyecto de la pelirroja y compré otro cigarro.La pesada noche caía y salían los primeros rastros de luz. Mientras lanzaba bocanadas de humo me obsesioné con la pelirroja. Intenté entrar de nuevo y lo logré sin que intentarán venderme trago. La busqué y la vi sentada en una mesa. ¡Maldita copera! y no se paró de allí en buen rato. Vi que entró una pelinegra bajita, de jean claro y apretado, una blusa blanca con transparencia que dejaba ver un sosten blanco que le ceñía rico, y braquets. La subí sin mucha gana y otra vez me quitaba los tenis en ese frío piso de cemento y el angosto camastro sonaba con desesperación.Tomé un taxi como a las 6:30AM; la luz blanqueaba las tinieblas de aquel barrio, vencía la oscuridad con fuerza y hacía huir al más valiente. Maldije haberme gastado la plata y decidí con firme resolución no volver, o no volver en al menos mucho tiempo. Espero que esta vez Dios me traiga una novia con la que pueda culear a diario y dejar este vicio mercenario irredento.Una pregunta amigo escritor, la nena que menciona "Michell Ojitos" ¿Es la misma por la que otro putero andaba preguntando en este post?viewtopic.php?f=86&t=1979&p=10184&hilit=ojitos#p10184Si es la misma, ¿Sabe si trabaja como independiente o sólo lo hace en el Santafe? ¿Tiene anuncio en mileroticos, photoprepagos o cuenta de Twitter o cualquier lugar donde se pueda contactar? Si Ud. tiene datos de contacto se le agradecería infinitamente que los compartiera.
por Ambrose27 » 31 Ago 2016 00:02 AndresBTA2015 escribió:Ambrose27 escribió:Elegí pasar a las 11:30PM. Llamé un taxi por la aplicación y llegué en casi 20 minutos. Desde la ventana vi lo habitual: ruidosos andenes llenos de caminantes, en manada o solos, buscando con ojos hambrientos alguna “diva” como les llamamos en el foro. Las chicas entaconadas y braseadas por la noche eran menos pero no por eso desdeñables: eran la razón por la que estamos acá, el motivo central de esta historia.Bajé y busqué en las aceras de la 15 (atrás de la Piscina) alguna vieja conocida y ‘eureka’, apareció Alejandra: paisita bella que conoció días mejores pero que aún azuza mariposas de colores y me hace acomodarme el jean cada vez que la veo (ahora la veo menos). Aunque con algunos kilos de más aún conserva su piel de lolita, su mirada pícara de adolescente pero ahora experta en las formas y los manejos de otras sus compañeras. Sin mucho preámbulo acordamos precio y tiempo y entramos. Al salir, ya había comenzado a llover en este miserable barrio excesivamente adornado de neón. Alejandrita fue la entrada.Bajé buscando en aceras vecinas otras conocidas o alguna nueva digna de “conocer”. No vi a nadie. Casi 8 años y la pureza del horror me permite comprender en breves instantes de lucidez, que aquí nada cambia, que las calles y la suciedad son las mismas, que los rostros de todos son casi los mismos. A veces las piernas se renuevan y los vestidos se ponen más ajustados y una que otra ensancha su garganta con menor pudor. Pero en lo fundamental, nada cambia, todo sigue igual, este torbellino delicioso de mierda, de peligro, de hampa y de sexo sigue como parado en el tiempo. Es una evasión, ¡ya lo sé bien! mientras llega la vida.Bajé a Troya y no hallé a mis favoritas: Valeria, Yésica, Karen o Mariana. Perdón, Mariana (hermana de Valeria) si estaba pero no vestida como a mi me gusta así que la descarté. Vagué por ahí un rato y luego me perdí en Fiebre donde las divas resplandecientes que acostumbraba a desnudar con mis ojos hambrientos en otros tiempos, brillaban por su impune ausencia. Sin embargo opté por quedarme allí una o dos botellas de agua. Esperaba ver a Luna, Susanita, Smirnoff, Silvana o mi adorada Saray. Pero no, de las que me gustan sólo estaba Terremoto, pero ocupada como ella sola, saltando en ropa interior de mesa en mesa, sudorosa y contraída, sucia, como a mi me gusta. ¡Comer embolado! jajajaja. Esperaba también ver a Kaori, una resplandeciente rubia de las barriadas de Pereira pero digna de unos cuántos billetes. ¡Qué rubia! Casi podría ennoviarme con ella sólo por el placer de sentirme un jefe de sicarios con la mejor hembra.Ya habían pasado un par de horas desde Alejandrita y nada que encontraba la siguiente. Decidí esperar un rato más, vagar un poco más las aceras húmedas para tal vez encontrar una callejera digna de mis billetes. Por la 16 vi una conocida de siempre: Kimberly, paisita rica y jovencita muy entregada pero muy marihuanera, cosa que no me gusta mucho. La dejé en el tintero como una opción pero sin decidirme.Ingresé a Fiebre nuevamente y para mi consternación vi a una diva de mi harem personal: la conocida como Michell Ojitos. Es de los polvos más memorables que puede uno tener en este cochino barrio del centro. Ya eran casi las 2:30AM. La esperé afuera con un cigarro en la mano. Salió pero se perdió en las turba fálica que se dirjía a Eclipse, el nuevo amanecedero de Fiebre. La seguí hasta el dichoso sitio y la espere cerca a las escaleras. Como es habitual se demoró casi una hora arriba. Bajó en chores, blusa morada y una cachucha. Me fascina su actitud, juega contigo, te coquetea, te toca, te abraza, te hace sentir como un amiguito con derechos. Aquí el preámbulo fue mayor porque a mi personalmente me gusta mucho ese juego previo, las caricias, las palabras, toda esa estupidez que obvian la mayoría de manes de estas lides pero que a mi sin embargo me gustan.Subimos. Era la primera vez que ‘subía’ en este chuzo. Las habitaciones no eran habitaciones: era una terraza de cemento y en obra gris con camastros incómodos y angostos, divididos por sabanas cortineras que se hundían en la mitad por el peso. El hecho me dolió pues comprendí que el fingido glamour se había alejado de ella. Sin embargo, me acoplé rápidamente a la miseria del espacio y me gustó sentir y escuchar con claridad meridiana, que al lado le hacían los mismo a otra, que el camastro también chirreaba por el movimiento, y que detrás de las sombras y los jadeos constantes, la sabana cortinera se movía al vaivén de la sesión mercenaria. Tal vez él-ellos disfrutaban nuestra velada, sin duda y con humildad, mucho más intensa (estaba con Michell, que no es cualquier cosa).Terminamos bañados en sudor y le agradecí con sendos besos que ella no rechazó. La quise amar por un instante pero olvidé que por unos billetes sólo tenía derecho a entrar en su vagina pero no en su corazón. Saray en cambio sí lo permitió, y eso fue mi perdición.Bajé con la resolución de irme para la casa, no sin antes fumarme un cigarrillo. Eran casi las 4:00AM y había sobrepasado el tiempo límite de estancia en el SantaFé. Cosa curiosa es que aún a esa hora el movimiento era constante, los taxis iban y venían por la 16A y se veían todavía grupos de manes o manes solos buscando lo mismo que yo. Antes no era así, teniamos que ir a otros amanecederos, en la otra cuadra, y así era más peligroso. Sin embargo, me parece que antes era mejor: habían hembritas más buenas que ahora, era más fácil encontrar muchas con un perfil de “niña rica-sexy”. Ahora hay que buscar más.Fumé y metí en Apolo, podía no fumar afuera ya que aquí adentro lo dejan hacer (como en los lejanos medio-buenos tiempos de Venus y Amsterdam). Vi una pereirana pelinegra: Camila, con mechones azules y un cuerpo lindo: flaquita rica, blanca y carita de perrita post-adolescente de loma. Si, me gustan sureñas, y paisas. Una puta debe ser de barriada. Me fastidian esas prepagos de catálogo y de agencia con ínfulas de supermodelos nacionales. Puedo pagarlas, y lo he hecho: alguna vez decidí encerrarme en varios moteles de la 63 y llamar a algunas en el transcurso de tal vez un par de meses. Si, muy lindas, algunas mamasitas, pero muy chirriadas ála. Les falta calle, loma, ese toque de gaminería que me gusta sentir y dejar en la sábana revuelta de sudor. Prefiero pagar a 6 callejeras o 4 en sitios como Paisas y Fiebre, que a una por una hora en un motel seudo-elegante de Chapinero. Lo sé, soy un gamín, me gustan las callejeras y las más trajinadas. Aunque últimamente me gustan las peladitas, las recién llegadas, las inexpertas. En fin, voy empeorando.Entonces decía que me metí a Apolo y conocí a Camila. Estaba dudando entre subir con ella o irme para la casa. Me quedé un rato con ella en la mesa, luego fingí ir al baño y salí a la calle a fumar. Ahí, vi caminando rumbo a Eclipe una pelirroja resplandeciente, de piernas vigorosas y un par de tetas respetables que quise mordisquear y por qué no, penetrar con mi mástil. La seguí pero no puede entrar al sucio amanecedero de habitaciones de sábanas cortineras que se hunden por la mitad, porque debía consumir mínimo ‘media’. Suspendí el proyecto de la pelirroja y compré otro cigarro.La pesada noche caía y salían los primeros rastros de luz. Mientras lanzaba bocanadas de humo me obsesioné con la pelirroja. Intenté entrar de nuevo y lo logré sin que intentarán venderme trago. La busqué y la vi sentada en una mesa. ¡Maldita copera! y no se paró de allí en buen rato. Vi que entró una pelinegra bajita, de jean claro y apretado, una blusa blanca con transparencia que dejaba ver un sosten blanco que le ceñía rico, y braquets. La subí sin mucha gana y otra vez me quitaba los tenis en ese frío piso de cemento y el angosto camastro sonaba con desesperación.Tomé un taxi como a las 6:30AM; la luz blanqueaba las tinieblas de aquel barrio, vencía la oscuridad con fuerza y hacía huir al más valiente. Maldije haberme gastado la plata y decidí con firme resolución no volver, o no volver en al menos mucho tiempo. Espero que esta vez Dios me traiga una novia con la que pueda culear a diario y dejar este vicio mercenario irredento.Una pregunta amigo escritor, la nena que menciona "Michell Ojitos" ¿Es la misma por la que otro putero andaba preguntando en este post?viewtopic.php?f=86&t=1979&p=10184&hilit=ojitos#p10184Si es la misma, ¿Sabe si trabaja como independiente o sólo lo hace en el Santafe? ¿Tiene anuncio en mileroticos, photoprepagos o cuenta de Twitter o cualquier lugar donde se pueda contactar? Si Ud. tiene datos de contacto se le agradecería infinitamente que los compartiera.No, no es la misma de ese link que usted cita. Aunque ella también trabajó en Paisas un tiempo, la recuerdo bien aunque nunca la subí. Michelle Ojitos a la que me refiero es otra. Es una paisita conocida por su buen trato y porque es una bacana. De hecho tiene un video en youtueb de sesión fotográfica. Saludos.PD Alguien sabe por qué me bajaron el relato a un hilo de abajo de otro tema que no es mio??? Qué puedo hacer para ponerlo como estaba? Saludos.
por DirkDiggler » 31 Ago 2016 00:07 Forista Ambrose27:Su entrada fue puesto en el tema que ya estaba creado, es decir, este llamado "Callejeras y reservados del barrio Santafe". Se hace para que no haya temas duplicados y sea mas fácil la consulta y se mantiene ordenado el foro..Esta es la guía para poner consultas y experiencias, le sugerimos leerla:http://www.foroprepagoscolombia.com/viewtopic.php?f=38&t=949Gracias
por Nuevo » 31 Ago 2016 12:26 Ufff... excelente relato, elocuente, profundo, sucio y detallista.Ambrose27 escribió:Elegí pasar a las 11:30PM. Llamé un taxi por la aplicación y llegué en casi 20 minutos. Desde la ventana vi lo habitual: ruidosos andenes llenos de caminantes, en manada o solos, buscando con ojos hambrientos alguna “diva” como les llamamos en el foro. Las chicas entaconadas y braseadas por la noche eran menos pero no por eso desdeñables: eran la razón por la que estamos acá, el motivo central de esta historia.Bajé y busqué en las aceras de la 15 (atrás de la Piscina) alguna vieja conocida y ‘eureka’, apareció Alejandra: paisita bella que conoció días mejores pero que aún azuza mariposas de colores y me hace acomodarme el jean cada vez que la veo (ahora la veo menos). Aunque con algunos kilos de más aún conserva su piel de lolita, su mirada pícara de adolescente pero ahora experta en las formas y los manejos de otras sus compañeras. Sin mucho preámbulo acordamos precio y tiempo y entramos. Al salir, ya había comenzado a llover en este miserable barrio excesivamente adornado de neón. Alejandrita fue la entrada.Bajé buscando en aceras vecinas otras conocidas o alguna nueva digna de “conocer”. No vi a nadie. Casi 8 años y la pureza del horror me permite comprender en breves instantes de lucidez, que aquí nada cambia, que las calles y la suciedad son las mismas, que los rostros de todos son casi los mismos. A veces las piernas se renuevan y los vestidos se ponen más ajustados y una que otra ensancha su garganta con menor pudor. Pero en lo fundamental, nada cambia, todo sigue igual, este torbellino delicioso de mierda, de peligro, de hampa y de sexo sigue como parado en el tiempo. Es una evasión, ¡ya lo sé bien! mientras llega la vida.Bajé a Troya y no hallé a mis favoritas: Valeria, Yésica, Karen o Mariana. Perdón, Mariana (hermana de Valeria) si estaba pero no vestida como a mi me gusta así que la descarté. Vagué por ahí un rato y luego me perdí en Fiebre donde las divas resplandecientes que acostumbraba a desnudar con mis ojos hambrientos en otros tiempos, brillaban por su impune ausencia. Sin embargo opté por quedarme allí una o dos botellas de agua. Esperaba ver a Luna, Susanita, Smirnoff, Silvana o mi adorada Saray. Pero no, de las que me gustan sólo estaba Terremoto, pero ocupada como ella sola, saltando en ropa interior de mesa en mesa, sudorosa y contraída, sucia, como a mi me gusta. ¡Comer embolado! jajajaja. Esperaba también ver a Kaori, una resplandeciente rubia de las barriadas de Pereira pero digna de unos cuántos billetes. ¡Qué rubia! Casi podría ennoviarme con ella sólo por el placer de sentirme un jefe de sicarios con la mejor hembra.Ya habían pasado un par de horas desde Alejandrita y nada que encontraba la siguiente. Decidí esperar un rato más, vagar un poco más las aceras húmedas para tal vez encontrar una callejera digna de mis billetes. Por la 16 vi una conocida de siempre: Kimberly, paisita rica y jovencita muy entregada pero muy marihuanera, cosa que no me gusta mucho. La dejé en el tintero como una opción pero sin decidirme.Ingresé a Fiebre nuevamente y para mi consternación vi a una diva de mi harem personal: la conocida como Michell Ojitos. Es de los polvos más memorables que puede uno tener en este cochino barrio del centro. Ya eran casi las 2:30AM. La esperé afuera con un cigarro en la mano. Salió pero se perdió en las turba fálica que se dirjía a Eclipse, el nuevo amanecedero de Fiebre. La seguí hasta el dichoso sitio y la espere cerca a las escaleras. Como es habitual se demoró casi una hora arriba. Bajó en chores, blusa morada y una cachucha. Me fascina su actitud, juega contigo, te coquetea, te toca, te abraza, te hace sentir como un amiguito con derechos. Aquí el preámbulo fue mayor porque a mi personalmente me gusta mucho ese juego previo, las caricias, las palabras, toda esa estupidez que obvian la mayoría de manes de estas lides pero que a mi sin embargo me gustan.Subimos. Era la primera vez que ‘subía’ en este chuzo. Las habitaciones no eran habitaciones: era una terraza de cemento y en obra gris con camastros incómodos y angostos, divididos por sabanas cortineras que se hundían en la mitad por el peso. El hecho me dolió pues comprendí que el fingido glamour se había alejado de ella. Sin embargo, me acoplé rápidamente a la miseria del espacio y me gustó sentir y escuchar con claridad meridiana, que al lado le hacían los mismo a otra, que el camastro también chirreaba por el movimiento, y que detrás de las sombras y los jadeos constantes, la sabana cortinera se movía al vaivén de la sesión mercenaria. Tal vez él-ellos disfrutaban nuestra velada, sin duda y con humildad, mucho más intensa (estaba con Michell, que no es cualquier cosa).Terminamos bañados en sudor y le agradecí con sendos besos que ella no rechazó. La quise amar por un instante pero olvidé que por unos billetes sólo tenía derecho a entrar en su vagina pero no en su corazón. Saray en cambio sí lo permitió, y eso fue mi perdición.Bajé con la resolución de irme para la casa, no sin antes fumarme un cigarrillo. Eran casi las 4:00AM y había sobrepasado el tiempo límite de estancia en el SantaFé. Cosa curiosa es que aún a esa hora el movimiento era constante, los taxis iban y venían por la 16A y se veían todavía grupos de manes o manes solos buscando lo mismo que yo. Antes no era así, teniamos que ir a otros amanecederos, en la otra cuadra, y así era más peligroso. Sin embargo, me parece que antes era mejor: habían hembritas más buenas que ahora, era más fácil encontrar muchas con un perfil de “niña rica-sexy”. Ahora hay que buscar más.Fumé y metí en Apolo, podía no fumar afuera ya que aquí adentro lo dejan hacer (como en los lejanos medio-buenos tiempos de Venus y Amsterdam). Vi una pereirana pelinegra: Camila, con mechones azules y un cuerpo lindo: flaquita rica, blanca y carita de perrita post-adolescente de loma. Si, me gustan sureñas, y paisas. Una puta debe ser de barriada. Me fastidian esas prepagos de catálogo y de agencia con ínfulas de supermodelos nacionales. Puedo pagarlas, y lo he hecho: alguna vez decidí encerrarme en varios moteles de la 63 y llamar a algunas en el transcurso de tal vez un par de meses. Si, muy lindas, algunas mamasitas, pero muy chirriadas ála. Les falta calle, loma, ese toque de gaminería que me gusta sentir y dejar en la sábana revuelta de sudor. Prefiero pagar a 6 callejeras o 4 en sitios como Paisas y Fiebre, que a una por una hora en un motel seudo-elegante de Chapinero. Lo sé, soy un gamín, me gustan las callejeras y las más trajinadas. Aunque últimamente me gustan las peladitas, las recién llegadas, las inexpertas. En fin, voy empeorando.Entonces decía que me metí a Apolo y conocí a Camila. Estaba dudando entre subir con ella o irme para la casa. Me quedé un rato con ella en la mesa, luego fingí ir al baño y salí a la calle a fumar. Ahí, vi caminando rumbo a Eclipe una pelirroja resplandeciente, de piernas vigorosas y un par de tetas respetables que quise mordisquear y por qué no, penetrar con mi mástil. La seguí pero no puede entrar al sucio amanecedero de habitaciones de sábanas cortineras que se hunden por la mitad, porque debía consumir mínimo ‘media’. Suspendí el proyecto de la pelirroja y compré otro cigarro.La pesada noche caía y salían los primeros rastros de luz. Mientras lanzaba bocanadas de humo me obsesioné con la pelirroja. Intenté entrar de nuevo y lo logré sin que intentarán venderme trago. La busqué y la vi sentada en una mesa. ¡Maldita copera! y no se paró de allí en buen rato. Vi que entró una pelinegra bajita, de jean claro y apretado, una blusa blanca con transparencia que dejaba ver un sosten blanco que le ceñía rico, y braquets. La subí sin mucha gana y otra vez me quitaba los tenis en ese frío piso de cemento y el angosto camastro sonaba con desesperación.Tomé un taxi como a las 6:30AM; la luz blanqueaba las tinieblas de aquel barrio, vencía la oscuridad con fuerza y hacía huir al más valiente. Maldije haberme gastado la plata y decidí con firme resolución no volver, o no volver en al menos mucho tiempo. Espero que esta vez Dios me traiga una novia con la que pueda culear a diario y dejar este vicio mercenario irredento.
Mensajes: 63Registrado: 07 May 2015 11:20
por juenestebanc » 31 Ago 2016 19:26 Tiene el link del video de YouTube de Michelle ojitos? Enviado desde mi Moto G (4) mediante Tapatalk
por andydemonio » 31 Ago 2016 20:54 https://www.youtube.com/watch?v=W1MeMkO7bcQ
Amante del creampie... solo chorriadas es lo mejor !!!
Mensajes: 13Registrado: 20 Feb 2016 18:51
por Ceforo » 31 Ago 2016 22:24 Conque ella es la tan afamada ojitos. Es una chica linda, buenas piernas. Las facciones de su rostro denotan que no ha sido una vida muy sencilla. Una lastima solo trabaje en ese sector, la verdad por alla no me meto. Ojala se independice para probar.
por juanborrero » 01 Sep 2016 17:39 Que puteria de relato, yo tambien he probado las mieles de este mundo mágico que es el barrio santafe y si es cierto lo que dice nuestro amigo...hay mujeres mucho mas hembras y mas buenas que cualquier prepaguito de 200, y si uno logra algo de empatia con las chicas, la cosa es una verdadera delicia, yo tube mis aventurillas con luna una milf deliciosa que se sitúa en las residencias de detrás de la piscina, como olvidar a yamileth una caleñita deliciosa con un cuerpazo perfecto de la piscina..wow.....Carito ayayay.....y otras más de quienes no me acuerdo el nombre.... Lo único que lo mata a uno de ese sitio es el tema de seguridad pero las mejores hembras y cuando digo hembras son mujeres de verdad no colegialas que buscan pagarse la universidad haciendo de prepagos están allá...en Troya, atunes, paisas, el castillo, la piscina e incluso en las de la calle que a veces están mas ricas aun.
por MundoLocoo » 01 Sep 2016 23:21 Excelente escritor!Hasta me han dado ganas de volcarme al santafé de nuevo!Con cada parte del relato pude segur la historia, como si allá estuviese!Con seguridad, puedo indicar que es uno de los mejores relatos que he leído por acá!Gracias por semejante experiencia! MundoLocoo
Mensajes: 34Registrado: 02 Jun 2015 10:24

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