Source: https://www.slideshare.net/reynaldo19400000/10-24896884
Timestamp: 2018-01-21 19:13:21+00:00

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Uno de los atributos distintivos del Ombudsman es su cercanía con la gente y con
sus problemas. De allí surge la posibilidad de conocer e interpretar las diversas
manifestaciones de la realidad y proponer una agenda que responda a ella.
En América Latina las agendas de las Defensorías del Pueblo son múltiples y
cambiantes pues corresponden a sociedades marcadas por las desigualdades y a
democracias todavía débiles. En ese contexto, nuestros Estados, y en particular
las Defensorías del Pueblo, tienen entre sus tareas responder -en tiempo oportuno
y con la mayor eficacia posible- ante situaciones complejas en las que se pueden
afectar derechos fundamentales.
En el Perú, luego del grave periodo de violencia ocurrido en las décadas
pasadas, hemos pasado a un periodo en el que experimentamos un crecimiento
económico notable y sostenido. A la vez, hemos visto surgir numerosos conflictos
sociales entre las fuerzas de la sociedad, el mercado y el Estado que dejan ver
necesidades insatisfechas, comprensibles expectativas, problemas de exclusión
y desconfianza, ineficiencia estatal, violencia y, muchas veces, falta de diálogo.
La historia nacional muestra –especialmente en su etapa republicana– cuán
importante es, para la vigencia de los derechos fundamentales y el desarrollo,
la existencia de reglas, instituciones y conductas democráticas. Los derechos
estarán siempre mejor protegidos si el país cuenta con un sistema que los
garantice diligentemente, liderazgos leales a la democracia y sus principios; y
una sociedad que reconozca en este sistema la mejor manera de vivir.
A este esfuerzo se ha sumado la Defensoría del Pueblo, desde su creación,
consciente de que se alcanza una mayor efectividad en la defensa de
derechos cuando se fortalece el diálogo y la democracia. Por ello, todas las
responsabilidades y actuaciones de la institución están orientadas en la dirección
de desarrollar estrategias de defensa de derechos y supervisión de los deberes
de la administración estatal, así como de promover la democracia de manera
permanente. No hay garantía de respeto a los derechos sin capacidad dialogante,
sin participación ciudadana, sin instituciones receptivas y cercanas al ciudadano.
Este es el marco de presentación del Informe Defensorial, Violencia en los
Conflictos Sociales: Apostar por el diálogo democrático y efectivo y rechazar la
violencia como forma de solución de los mismos. Esta investigación, realizada
por la Adjuntía de Prevención de Conflictos Sociales y Gobernabilidad, surge de
la experiencia directa en la intervención de los conflictos, de los datos recogidos
por el sistema de monitoreo y alerta temprana, y del debate y preocupación
permanente que sobre esta materia se ha promovido en los últimos siete años.
Las cifras sobre violencia en los conflictos sociales indican que la sociedad
peruana se encuentra ante un fenómeno preocupante. Entre enero del 2006 y
1. Violencia en los conflictos sociales 1
2. Defensoría del Pueblo 2
3. Violencia en los conflictos sociales 3 Violencia en los conflictos sociales Informe Defensorial N° 156
4. Defensoría del Pueblo 4 Defensoría del Pueblo Jirón Ucayali N° 388 Lima 1 – Perú Teléfono: (511) 311–0300 Fax: (511) 426-7889 Correo electrónico: defensor@defensoria.gob.pe Internet: www.defensoria.gob.pe Línea gratuita: 0–800–15170 Primera edición: Lima, Perú, marzo del 2012. 1,000 ejemplares Hecho el depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2012-02545 Este informe defensorial ha sido elaborado por un equipo dirigido por el Adjunto para la Prevención de Conflictos Sociales y la Gobernabilidad de la Defensoría del Pueblo, Rolando Luque Mogrovejo, e integrado por los comisionados Jorge Luis Mansilla Guerra y Mauricio Cerna Rivera. La presente publicación se realizó con el auspicio de una canasta de fondos* financiada, actualmente, por la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional - ACDI, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo - AECID, la Agencia Sueca de Cooperación para el Desarrollo Internacional - Asdi y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación - COSUDE, en el marco del programa “La promoción de la equidad e inclusión para la realización de los derechos humanos de la Defensoría del Pueblo”. * www.defensoria.gob.pe/canastadefondos
5. Violencia en los conflictos sociales 5 ÍNDICE Presentación.................................................................................................................. 7 Introducción ................................................................................................................. 9 Capítulo I: La Defensoría del Pueblo y los conflictos sociales 1.1.	El papel de la Defensoría del Pueblo en conflictos sociales...................... 13 1.2.	Evolución institucional en la atención de los conflictos sociales ............. 16 1.3.	Los ámbitos de actuación defensorial ........................................................ 17 Capítulo II: Dinámica de la violencia en los conflictos sociales en el Perú 2.1	El conflicto social............................................................................................. 24 2.1.1	Fases de los conflictos sociales........................................................... 30 2.1.2	Los estados del conflicto social: activo, latente y resuelto ............ 32 2.1.3	Tipología de los conflictos sociales................................................... 33 2.2	Perfil de la conflictividad social en el Perú.................................................. 35 2.2.1	Contexto socioeconómico, político y cultural de los conflictos ... 35 2.2.2	Características generales de los conflictos sociales en el Perú ..... 36 2.3	La violencia en los conflictos sociales ......................................................... 39 2.3.1	Definición y tipos de violencia .......................................................... 43 2.3.2	El escalamiento y la dinámica de la violencia ................................ 46 2.4	Principales consecuencias de la violencia en los conflictos sociales ....... 50 2.4.1	Consecuencias en derechos humanos............................................... 51 2.4.2	Consecuencias sociales y políticas .................................................... 56 2.4.3	Consecuencias económicas ................................................................ 57 2.5	Escenario de riesgo ......................................................................................... 58 Capítulo III: Responsabilidad del Estado frente a la violencia en los conflictos sociales 3.1	Los deberes fundamentales del Estado ....................................................... 60 3.1.1	Deber de garantizar la vigencia plena de los derechos humanos .. 61
6. Defensoría del Pueblo 6 3.2	Responsabilidades institucionales del Estado............................................. 64 3.2.1	Responsabilidades institucionales frente a los conflictos sociales ................................................................................................. 64 3.2.2	Responsabilidades institucionales frente a la violencia en conflictos sociales ............................................................................... 67 3.3	El uso adecuado de la fuerza ........................................................................ 69 3.3.1	El uso adecuado de la fuerza en el marco jurídico internacional ....................................................................................... 70 3.3.2	El uso adecuado de la fuerza conforme al marco jurídico interno .................................................................................................. 75 3.3.2.1 Marco Jurídico del uso adecuado de la fuerza por parte de la Policía Nacional ................................................ 76 3.3.2.2	Marco Jurídico del uso adecuado de la fuerza por parte de los miembros de las Fuerzas Armadas ............... 80 Capítulo IV: Organización, operatividad y formación de la PNP frente a la violencia en los conflictos sociales 4.1	Aspectos normativos....................................................................................... 89 4.1.1	Sobre la necesidad de contar con una ley sobre el uso adecuado de la fuerza por parte de la PNP .................................... 91 4.1.2	Sobre la directiva de la PNP para la intervención en conflictos sociales .......................................................................... 95 4.2	Aspectos organizacionales ............................................................................ 96 4.3	Aspectos formativos ..................................................................................... 101 4.3.1	Especialización policial en materia de violencia en conflictos sociales ............................................................................. 102 4.3.2	Logística y formación policial en materia de violencia y conflictos sociales .......................................................................... 107 4.4	Operatividad de la PNP ante la violencia en conflictos sociales ........... 109 4.4.1	Planes y órdenes de operaciones .................................................... 112 4.4.2	Fases del planeamiento policial frente a la violencia en conflictos sociales ............................................................................. 117 4.4.2.1	Planeamiento de inteligencia .............................................117 4.4.2.2	Planeamiento logístico ....................................................... 118 4.4.2.3	Planeamiento de operaciones ........................................... 123 Conclusiones ............................................................................................................ 125 Recomendaciones .................................................................................................... 132
7. Violencia en los conflictos sociales 7 PRESENTACIÓN Uno de los atributos distintivos del Ombudsman es su cercanía con la gente y con sus problemas. De allí surge la posibilidad de conocer e interpretar las diversas manifestaciones de la realidad y proponer una agenda que responda a ella. En América Latina las agendas de las Defensorías del Pueblo son múltiples y cambiantes pues corresponden a sociedades marcadas por las desigualdades y a democracias todavía débiles. En ese contexto, nuestros Estados, y en particular las Defensorías del Pueblo, tienen entre sus tareas responder -en tiempo oportuno y con la mayor eficacia posible- ante situaciones complejas en las que se pueden afectar derechos fundamentales. En el Perú, luego del grave periodo de violencia ocurrido en las décadas pasadas, hemos pasado a un periodo en el que experimentamos un crecimiento económico notable y sostenido. Ala vez, hemos visto surgir numerosos conflictos sociales entre las fuerzas de la sociedad, el mercado y el Estado que dejan ver necesidades insatisfechas, comprensibles expectativas, problemas de exclusión y desconfianza, ineficiencia estatal, violencia y, muchas veces, falta de diálogo. La historia nacional muestra –especialmente en su etapa republicana– cuán importante es, para la vigencia de los derechos fundamentales y el desarrollo, la existencia de reglas, instituciones y conductas democráticas. Los derechos estarán siempre mejor protegidos si el país cuenta con un sistema que los garantice diligentemente, liderazgos leales a la democracia y sus principios; y una sociedad que reconozca en este sistema la mejor manera de vivir. A este esfuerzo se ha sumado la Defensoría del Pueblo, desde su creación, consciente de que se alcanza una mayor efectividad en la defensa de derechos cuando se fortalece el diálogo y la democracia. Por ello, todas las responsabilidades y actuaciones de la institución están orientadas en la dirección de desarrollar estrategias de defensa de derechos y supervisión de los deberes de la administración estatal, así como de promover la democracia de manera permanente. No hay garantía de respeto a los derechos sin capacidad dialogante, sin participación ciudadana, sin instituciones receptivas y cercanas al ciudadano. Este es el marco de presentación del Informe Defensorial, Violencia en los Conflictos Sociales: Apostar por el diálogo democrático y efectivo y rechazar la violencia como forma de solución de los mismos. Esta investigación, realizada por la Adjuntía de Prevención de Conflictos Sociales y Gobernabilidad, surge de la experiencia directa en la intervención de los conflictos, de los datos recogidos por el sistema de monitoreo y alerta temprana, y del debate y preocupación permanente que sobre esta materia se ha promovido en los últimos siete años. Las cifras sobre violencia en los conflictos sociales indican que la sociedad peruana se encuentra ante un fenómeno preocupante. Entre enero del 2006 y septiembre del 2011, la Defensoría del Pueblo registró un total de 540 conflictos
8. Defensoría del Pueblo 8 sociales, en 109 casos hubo afectaciones a la vida y a la integridad física de las personas. En el mismo período, el número total de personas fallecidas ascendió a 195, en tanto que el número de personas heridas fue 2 312, entre civiles y policías. Es evidente que estas cifras revelan un serio problema que compromete a las entidades del Estado llamadas por ley a gestionar los conflictos y a promover espacios de diálogo y, de manera especial, a las fuerzas del orden que, en la fase de escalamiento y crisis del conflicto, intervienen para restablecer el orden público. Pero también a las dirigencias sociales que conducen las protestas, pues ellas deben dirigirlas siempre por las vías democráticas y del diálogo y no con acciones ilegales. ¿Cómo organizar mejor a las instituciones públicas a fin de dotarlas de mayor capacidad para armonizar los intereses –entrecruzados– de la sociedad y del propio Estado?¿Cómo analizar los escenarios de riesgo en los que se puede afectar gravemente los derechos fundamentales? Y ¿qué cambios deben operar en la PNP para que su organización, intervenciones, formación y logística permitan un mejor cumplimiento de las funciones de garantizar, mantener y restablecer el orden interno? Por ello, hemos decidido analizar la violencia en los conflictos sociales en razón del alto riesgo de afectación a derechos que ésta acarrea. Y, porque, en la Defensoría del Pueblo deseamos contribuir con una institución como la Policía Nacional del Perú (PNP) cuya sacrificada labor en la lucha contra el terrorismo, el crimen organizado y todo género de delincuencia, debemos destacar; y cuya intervención en escenarios de violencia en conflictos sociales debe ser permanentemente revisada y mejorada. Nos anima la inquietud de contribuir a analizar una realidad muy compleja y de aportar a una mejor gestión y transformación de los conflictos sociales mediante el diálogo. Pero, sobre todo, nos anima la decisión de colaborar en la prevención de la violencia en las protestas públicas, con una meta muy clara: que no haya un solo muerto más en conflictos sociales en el Perú. Eduardo Vega Luna Defensor del Pueblo (e)
9. Violencia en los conflictos sociales 9 INTRODUCCIÓN Esteesuninformeendefensadelavida.Enlosúltimosaños,laconflictividadsocial en el Perú ha producido decenas de muertos y heridos. Se trata de ciudadanos que por diversas causas, perciben que sus intereses están amenazados y protestan públicamente. Las limitaciones del Estado para gestionar y resolver problemas complejos y las medidas de fuerza que la población adopta, generan, entonces, escenarios de riesgo para la vida, la integridad, la salud, la tranquilidad, el libre tránsito, entre otros derechos. Estudiar la violencia en el Perú es un deber. Nuestra historia está atravesada por hechos violentos que han dejado muertos, dividido a la sociedad, empobrecido a las familias y retrasado la realización del ideal democrático. Entre estos hechos, el que más ha marcado el siglo XX y lo que va del XXI es el de la violencia terrorista de los ochenta y noventa, en razón del alto número de violaciones de derechos humanos que ocurrieron y por el grado de destrucción material y moral que dejó. Aunque es muy difícil establecer una conexión directa e inmediata entre la violencia de los años ochenta y noventa y la violencia en los conflictos sociales de estos años, sí resulta válido afirmar que se heredó un país debilitado en sus estructuras de intermediación política, con enormes pérdidas económicas en su infraestructura y en sus oportunidades, así como una extendida desconfianza interpersonal y hacia el Estado. Ciertamente, estas secuelas se sienten más vivamente en algunas zonas del país, pero le corresponde a toda la sociedad, y a su Estado, recorrer el camino de superación de exclusiones agraviantes; construir un Estado más representativo de los intereses de todos y más diligente en su actuación; y lograr una cohesión interna libre de prejuicios y de desigualdades injustificadas. El presente Informe Defensorial, Violencia en los Conflictos Sociales, se inscribe dentro de este esfuerzo democratizador del Perú, cuyas instituciones deben liderar el cambio a partir del examen de su propia actuación. Los conflictos sociales son formas de expresión de la sociedad -en ocasiones desviadas hacia la violencia-, pero son también oportunidades para el cambio positivo. En esa medida, constituyen un desafío a las facultades de prevención y resolución del Estado, a su capacidad técnica y administrativa y a su capacidad política. No obstante ello, las cifras de la Defensoría del Pueblo sobre violencia en los conflictos sociales indican que el número total de personas fallecidas en conflictos sociales ascendió a 195, en tanto que el número de personas heridas fue 2 312. Cabe tomar en cuenta que las responsabilidades estatales frente a la violencia en los conflictos sociales recaen en una serie de instituciones, las cuales deben velar por el cumplimiento de los deberes estatales en materia de vigencia de los
10. Defensoría del Pueblo 10 derechos humanos y protección de la población a las amenazas a su seguridad.1 Estas instancias son, por un lado, aquellas que son responsables de atender la demanda social, encausarla por procedimientos institucionales y evitar que deriven en un conflicto social público; por otro, las encargadas de gestionar el conflicto una vez que se ha manifestado y evitar su escalamiento hacia la violencia; y por último, las responsables de controlar las acciones de violencia y restablecer el orden interno quebrantado, en un marco de respeto a los derechos fundamentales. Si bien la presente investigación busca mostrar este marco de responsabilidad integral, se centra en analizar el rol de las instituciones públicas responsables de intervenir ante las situaciones de violencia derivadas de los conflictos sociales, a partir de sus obligaciones en materia de derechos humanos, seguridad y orden interno. En ese sentido, el análisis del papel que desempeña la PNP en estos contextos resulta central en esta investigación, en atención a su finalidad constitucional de garantizar, mantener y restablecer el orden interno, así como brindar protección y ayuda a las personas y la comunidad.2 Para lograr este propósito la presente investigación concentra su atención en el marco normativo institucional en el cual interviene la PNP en conflictos sociales que derivan en violencia, así como los casos concretos de violencia en los conflictos sociales reportados por la Defensoría del Pueblo mediante su sistema de monitoreo de conflictos. Esta doble entrada permitirá contrastar el marco regulatorio y la acción real, con el fin de detectar los problemas que el Estado enfrenta para preservar la seguridad y el orden interno. De manera más precisa, el objetivo general del Informe es contribuir a mejorar la capacidad de respuesta de las fuerzas policiales ante la violencia que se presenta en los conflictos sociales, para que su intervención ante estos fenómenos sociales complejos –en los que suele concurrir la defensa justificada de ciertos intereses con acciones ilegales por parte de los manifestantes–, pondere de forma adecuada las obligaciones fundamentales del Estado en lo concerniente a la vigencia plena de los derechos humanos y la protección de la población frente a las amenazas contra su seguridad. Los objetivos específicos consisten en: a) verificar la adecuación de las normas del Derecho Internacional de los Derechos Humanos sobre el uso de la fuerza a la normativa nacional y su aplicación en los conflictos sociales en los que se presentan hechos de violencia, por parte de las entidades policiales; b) revisar la formación, organización y procesos policiales aplicados para hacer frente a los escenarios de riesgo a que dan lugar las acciones de violencia; c) contribuir al desarrollo institucional de la PNP para la prevención de la violencia en los conflictos sociales y su intervención en el restablecimiento del orden público en estos contextos. 1	Artículo 44° de la Constitución Política del Perú. 2	Artículo 166° de la Constitución Política del Perú.
11. Violencia en los conflictos sociales 11 Es necesario precisar que esta investigación no está orientada a señalar responsabilidades penales, ni a poner en entredicho una institución como la PNP por la cual la Defensoría del Pueblo siente respeto. Muy por el contrario, este esfuerzo se dirige a contribuir al fortalecimiento de su capacidad institucional en esta materia. La metodología utilizada hace uso del análisis de la información empírica de conflictos sociales, obtenida de manera directa por la Defensoría del Pueblo y procesada mediante su sistema de monitoreo de conflictos sociales. Igualmente se ha analizado documentación oficial (directivas policiales, resoluciones ministeriales y vice–ministeriales, manuales de procedimientos, sílabos de la escuela de oficiales y de sub–oficiales, etc.) que guía la organización interna, los procedimientos de la PNP y la formación policial. Se han realizado entrevistas estructuradas con los jefes de las Direcciones Territoriales de la PNP de Arequipa, Huaraz y Tarapoto; así como con los directores de las escuelas de Sub-Oficiales y los jefes de las Unidades de Servicios Especiales de dichas regiones. Finalmente se ha hecho un análisis jurídico de la normatividad nacional e internacional aplicable al caso, así como de la jurisprudencia y la doctrina sobre la materia. En el Primer Capítulo, «La Defensoría del Pueblo y los Conflictos Sociales», se describe el papel que ha jugado la Defensoría del Pueblo en el monitoreo e intervención en conflictos sociales en los últimos siete años: cómo evolucionó el tema internamente; la interpretación del mandato constitucional en función de esta nueva línea de trabajo; los instrumentos elaborados para el monitoreo, análisis, intermediación, transformación, desarrollo de capacidades y los ámbitos de actuación defensorial. Este capítulo deja en claro desde dónde se habla acerca de este tema, así como cuáles son los ejes jurídicos, políticos y éticos que vertebran el discurso y la acción de la Defensoría del Pueblo. En el Segundo Capítulo, «Dinámica de la violencia en los conflictos sociales en el Perú», se analiza la problemática general de los conflictos sociales en el Perú contemporáneo. Para esto se despliega un conjunto de definiciones teóricas y operativas que sustentan la perspectiva referida a los conflictos sociales que tiene la Adjuntía para la Prevención de Conflictos Sociales y Gobernabilidad de la Defensoría del Pueblo. La parte central concierne a la violencia, sus causas, modalidades y consecuencias. Además, en este capítulo se presentan las evidencias empíricas de la violencia con datos obtenidos por el sistema de monitoreo de la institución, así como el análisis de casos seleccionados. En el Tercer Capítulo, «Responsabilidad del Estado frente a la violencia en los conflictos sociales», se hace un análisis jurídico de las responsabilidades del Estado frente a la gestión de los conflictos sociales y frente a la violencia. El tema central gira en torno a la responsabilidad de la PNP y, secundariamente, de las Fuerzas Armadas, con relación al uso de la fuerza en tareas de orden interno. Este capítulo fija el marco jurídico a partir del cual se puede afirmar si se cumplió o no con sus responsabilidades, si hay vacíos normativos o si existen deficiencias en las políticas públicas referidas a esta materia.
12. Defensoría del Pueblo 12 En el Cuarto Capítulo, «Organización, operatividad y formación de la PNP frente a la violencia en los conflictos sociales», la investigación enhebra las evidencias y líneas argumentales de los capítulos anteriores para analizar la organización y operatividad de la PNP frente a la violencia en los conflictos sociales. Del mismo modo se evalúa la formación académica recibida en su instituto sobre esta materia y el equipamiento que emplean en su preparación e intervención en situaciones de violencia. Este capítulo fija su atención en los problemas de la institución policial con relación a este tema para, a partir de ello, perfilar las respuestas que se podrían implementar en el corto y mediano plazo. Finalmente, como corresponde a una institución que actúa guiada por el magisterio de la persuasión, se señalan algunas conclusiones y se formulan recomendaciones orientadas a producir cambios en la PNP, los mismos que generarán beneficios para el conjunto de la ciudadanía.
13. Violencia en los conflictos sociales 13 CAPÍTULO I LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO Y LOS CONFLICTOS SOCIALES A lo largo de su historia, la Defensoría del Pueblo ha dado sentido a su mandato constitucional de defensa de derechos a partir de los elementos de una realidad compleja, diversa y cambiante. Paulatinamente, la agenda de prioridades ha ido incluyendo nuevos temas y problemas en la medida en que los ciudadanos lo manifestaban o que la propia institución lo advertía. El Perú de los últimos 10 años es un país que ha experimentado un significativo crecimiento económico en un contexto de respeto a las libertades públicas y los procedimientos de la democracia. En el primer caso se han despertado naturales expectativas de inclusión en los beneficios de ese crecimiento, aunque, a la vez, de temor a posibles perjuicios en el uso y disposición de los recursos naturales, a la afectación de derechos laborales, al mal uso de los recursos públicos o al irrespeto a las identidades culturales diferentes, así como a su derecho a intervenir en las decisiones que les conciernen. Enelsegundocasoesevidentequelapoblaciónhaejercidosuderechoaexpresarse libremente (ejercicio no exento de problemas y de cuestionamientos) y que las acciones colectivas de protesta, aquí como en cualquier democracia, forman parte del lenguaje de la sociedad que el Estado debe interpretar adecuadamente. En las dictaduras, los conflictos no se resuelven o transforman, se aplacan. Por otro lado, la institucionalidad democrática no ha experimentado un desarrollo en términos de incremento de la calidad de la representación política, la modernización del Estado, el mejoramiento de la capacidad de gestión de los recursos públicos o la atención oportuna de las demandas sociales. Esto queda de manifiesto en las dudas que despierta la actuación del Estado o en la abierta desaprobación ciudadana de instituciones claves, que las encuestas recogen. Evidentemente, también se manifiesta en el surgimiento de conflictos sociales de distinto tipo, entre sectores de la sociedad, el Estado y las empresas. Frente a esta situación, en la que se ponen en riesgo o afectan derechos fundamentales, la Defensoría del Pueblo interpretó, hace más de siete años, que era su deber poner en marcha una estrategia que incluyese un sistema de monitoreo de la conflictividad social en todo el ámbito nacional, el uso de mecanismos de intermediación para atender la demanda social de manera preventiva y dialogante, en colaboración con los actores en conflicto; el estudio de las causas, los actores y los contextos del conflicto; y el desarrollo de capacidades de las entidades del Estado en esta materia. 1.1	El papel de la Defensoría del Pueblo en conflictos sociales La comprensión del objeto debe siempre preceder a la del papel que, en relación a éste, le corresponde a una institución o persona. En esa línea, el conflicto
14. Defensoría del Pueblo 14 social constituye una realidad compleja que debe ser entendida como un tipo de problema distinto a otros que los ciudadanos le suelen plantear a la Defensoría del Pueblo mediante quejas o pedidos; o de aquellas situaciones que merecen una investigación de fondo para formular recomendaciones de mayor alcance; o de casos que se podrían defender mediante acciones legales ante el Tribunal Constitucional u otras instancias del Estado. El conflicto social es una realidad compuesta de elementos económicos, políticos, culturales, así como de un conjunto de percepciones diversas, intereses en contradicción, necesidades insatisfechas, subjetividades, contextos singulares, identidades étnicas diversas, etc. Asimismo, se trata de una realidad que puede desviarse hacia la violencia y en la que, muchas veces, la tarea de bajar la tensión, crear confianza y abrir un espacio de diálogo colaborativo es más demandante que un pronunciamiento sobre el fondo del asunto. Así pues, en lo referente a los conflictos sociales, la institución se encuentra ante una situación de naturaleza distinta que exige una respuesta institucional igualmente distinta al rol habitual de la Defensoría del Pueblo. Del mismo modo, el conflicto social fue identificado como un objeto de estudio poco analizado en el Perú, pero que, desde los años cincuenta, había sido investigado en el mundo de manera especializada desde la sociología, la ciencia política, la antropología, el Derecho, la psicología, entre otras disciplinas. La Defensoría inició su propio plan de investigación a partir de sus propios datos y con una marcada orientación multidisciplinaria que llevase a la institución más allá de la perspectiva puramente jurídica. Sobre todo, el conflicto social le planteó a la Defensoría del Pueblo la necesidad de incluir una estrategia de defensa de derechos que implicase el uso de herramientas, técnicas y metodologías nuevas y de un marco conceptual que respondiese a los alcances de su mandato. En esa medida, el análisis de las causas inmediatas de los conflictos para proponer espacios de diálogo colaborativo entre las partes (a veces mediados por la propia Defensoría) en los que identificar los reales intereses y problemas, intercambiar información y plantear opciones de solución permitía contribuir a proteger derechos, colaborar con las soluciones y, sobre todo, prevenir la violencia. De esta manera, el trabajo de la Defensoría del Pueblo del Perú referido a los conflictos sociales, se inició bajo estas premisas: a)	En los conflictos sociales se ponen en riesgo derechos fundamentales, tanto los contenidos en las demandas sociales como los derivados de la gestión inadecuada del conflicto. Cuando los ciudadanos plantean públicamente sus demandas, expresadas en pedidos, denuncias o advertencias,éstaspuedenteneruncorrelatoenderechosfundamentales. Su problematización se evidenciará entonces, en una expresión real y una formal, jurídica. Los derechos que subyacen al conflicto no son, sin embargo, los mismos que se ponen en riesgo en el denominado “metaconflicto”, es decir, en las agresiones directas entre las partes o entre éstas y las fuerzas del orden, que se deriva del conflicto, pero que
15. Violencia en los conflictos sociales 15 puede llegar a adquirir una relativa autonomía. Decía Galtung3 que «… es el fracaso en la transformación del conflicto lo que lleva a la violencia». Además, durante la violencia se pone en riesgo o se afecta la vida, la integridad, la tranquilidad, es decir, valores superiores que están protegidos por derechos constitucionales. b)	En los conflictos sociales se puede afectar la gobernabilidad democrática. Toda demanda social supone la activación de competencias estatales de atención y resolución. Nada que pueda generar consecuencias en los derechos de las personas puede ser ajeno al Estado, debido a su responsabilidad de respetarlos y protegerlos. La autoridad que no cumple con este deber va perdiendo progresivamente legitimidad y, a la larga, esto comporta efectos en el prestigio del sistema democrático. De manera más concreta aún, la violencia en los conflictos sociales puede interrumpir el funcionamiento de una institución básica de la democracia, como la municipalidad.4 En esa circunstancia se deja a la población sin la prestación de los servicios municipales y, lo que es peor, sin el representante de la democracia en la zona, con lo cual se facilita el avance de proyectos antidemocráticos. c)	En los conflictos sociales, especialmente los que derivan en violencia, las posibilidades de desarrollo sufren una merma. Por ejemplo, los bloqueos de carreteras, caminos o ríos, implican un costo económico muy alto,5 en razón de la disminución o suspensión de las actividades económicas (dificultades en la prestación de servicios, en el transporte, en el abastecimiento, en las transacciones, etc.), pero también por las imágenes de inestabilidad política o convulsión social que se pueden transmitir mundialmente con evidentes efectos entre los inversionistas. d)	En los conflictos sociales, la violencia desincentiva el afianzamiento de una cultura de diálogo y paz. Por ser un proyecto pedagógico, la democracia se sustenta en la conciencia de la gente. Es a este nivel que se compite con la presunta eficacia de la violencia como medio para lograr los objetivos de una demanda. En razón de ello, el diálogo necesita ser un mecanismo práctico, útil, exitoso y demostrar que aunque tome tiempo, puede resolver problemas sin dejar muertos y heridos en el camino, y allí radica su superioridad moral. 3	Galtung, Johan. Tras la violencia: 3R: reconstrucción, reconciliación, resolución. Afrontando los efectos visibles e invisibles de la guerra y la violencia. Bilbao: Bakeaz/Gernika Gogoratuz, 1998, p. 14. 4	Esto ha sido registrado por la Defensoría del Pueblo, por ejemplo, en los conflictos sociales ocurridos en las localidades de Oyón, Sanagorán, Tayabamba, y San Juan del Oro. 5	No existe un cálculo económico de lo que la violencia en los conflictos sociales deja. La Cámara de Comercio de Lima se propuso hacer un cálculo sobre la base de horas persona dejadas de trabajar pero sus cifras no fueron suficientemente refrendadas.
16. Defensoría del Pueblo 16 1.2	Evolución institucional en la atención de conflictos sociales Hay cuatro momentos en el desarrollo histórico del tema de conflictos sociales en la Defensoría del Pueblo: a.	1996 – 2004: intervención en conflictos sociales con los procedimientos utilizados en las investigaciones por violaciones a derechos fundamentales. b.	2004 – 2006: inicio de la labor de monitoreo mediante la elaboración y publicación de un reporte mensual de conflictos sociales. Creación de un comité de intervención en conflictos sociales y políticos,6 como una instancia de alcance nacional encargada de hacer el seguimiento de los conflictos sociales, y coordinar la acción defensorial. Elaboración de un protocolo de intervención defensorial en conflictos sociales y políticos. Publicación del libro Ante todo, el diálogo. Defensoría del Pueblo y conflictos sociales y políticos,7 que explica la conflictividad social en el Perú, interpreta el mandato de la Defensoría y recoge las principales intervenciones realizadas hasta ese momento. c.	2006 – 2008: creación de la Unidad de Conflictos Sociales8 como un órgano de asesoramiento que dependía de la Primera Adjuntía, encargado de proponer la política institucional y la ejecución de acciones necesarias para la atención de conflictos sociales. d.	2008 – 2009: creación de la Dirección de la Unidad de Conflictos Sociales9 como órgano de línea con funciones adicionales, como la de elaborar documentos de trabajo. e.	2009 – 2011: creación de la Adjuntía para la Prevención de los Conflictos Sociales y la Gobernabilidad (Apcsg).10 De acuerdo al Artículo 74° del Reglamento de Organización y Funciones (ROF), la referida Adjuntía debe cumplir las siguientes funciones: «a) Dirigir el monitoreo de los conflictos sociales a nivel nacional a través de la elaboración periódica de reportes y otros instrumentos similares, así como proponer lineamientos de prevención e intervención. 6	Directiva Nº 001-2005-DP, aprobada por Resolución Administrativa Nº 030-2005/DP del 1 de junio de 2005 7	Defensoría del Pueblo. Ante todo, el diálogo. Defensoría del Pueblo y conflictos sociales y políticos. Lima: Defensoría del Pueblo, 2005. 8	Mediante Reglamento de Organización y Funciones aprobado el 30 de septiembre del 2006. 9	Reglamento de Organización y Funciones aprobado el 30 de septiembre 2006. 10	Mediante Resolución Defensorial N°019-2009/DP, publicada en el diario El Peruano el 30 de abril del 2009, que modificó el ROF de la institución.
17. Violencia en los conflictos sociales 17 b) Dirigir la tarea de análisis de la información y proponer formas de actuación en los casos particulares de conflictos sociales, en coordinación con las Adjuntías, Programas, Oficinas Defensoriales y Módulos de Atención Defensoriales. c) Coordinar con las Adjuntías, Programas y/o Proyectos, Oficinas Defensoriales y Módulos de Atención Defensoriales; la intervención en conflictos sociales, desplazándose territorialmente en los casos que resulte necesario para promover el diálogo y contribuir a la no violencia. d) Elaborar informes defensoriales, informes de Adjuntía, documentos de trabajo, reportes, análisis y estadísticas en el ámbito de su competencia. e) Proponer y realizar actividades de capacitación y difusión en materia de análisis, prevención, manejo y transformación de conflictos sociales en coordinación con la Dirección de Coordinación Territorial y la Oficina de Gestión y Desarrollo Humano. f) Coordinar con instituciones que desarrollen funciones vinculadas o complementarias en los temas de su competencia. g) Contribuir a la consecución de metas previstas en el Plan Operativo Institucional, a través de la adecuada programación y ejecución de actividades así como de la evaluación del funcionamiento y gestión. h) Contribuir a la gobernabilidad democrática a través de la promoción del diálogo, la investigación sobre las instituciones de la democracia, la promoción de la ética pública y el análisis de las políticas públicas. i) Coordinar el trabajo sobre los temas mencionados en el literal anterior, con el Programa de Ética Pública, Prevención de la Corrupción y Políticas Públicas. j) Otras funciones que le sean conferidas por el Defensor del Pueblo o el Primer Adjunto».11 El tema ha estado presente a lo largo de los 15 años de existencia de la Defensoría del Pueblo, pero empieza a trabajar de manera especializada desde marzo del 2004. Nunca antes se había trabajado de manera sistemática el tema de la conflictividad social en el Perú, tanto en el Estado como en la sociedad, haciendo uso de categorías, tipologías e instrumentos propios. Cabe señalar, además, que el trabajo en este tema distingue a la Defensoría del Pueblo del Perú respecto de otras defensorías en Iberoamérica y el mundo. 11	Defensoría del Pueblo. Reglamento de Organización y Funciones aprobado mediante Resolución Defensorial Nº 12–2011/DP del 8 de junio del 2011.
18. Defensoría del Pueblo 18 1.3	Los ámbitos de actuación defensorial a.	Sistema de monitoreo de conflictos sociales (Simco). Es el sistema de gestión de información que la Adjuntía para la Prevención de Conflictos Sociales y la Gobernabilidad de la Defensoría del Pueblo implementó desde el año 2008, cuyos objetivos son: •	Recopilar, procesar e informar de manera amplia, objetiva y transparente todo lo que concierne a la situación y evolución de la conflictividad social en el país. •	Alertar, de manera oportuna, a los actores del conflicto y al país sobre el estado de los conflictos sociales, a fin de que adopten las medidas que consideren más pertinentes. Para alcanzar los dos objetivos planteados se realizan cuatro actividades básicas: •	Ingreso de información relevante de un conflicto social. •	Almacenamiento de información (en archivos físicos o digitales). •	Procesamiento de datos. •	Emisióndeinformaciónprocesadaparaelanálisisdelaconflictividad social (productos y reportes concretos). La Adjuntía de Prevención de Conflictos Sociales y Gobernabilidad hace uso de una plataforma informática de monitoreo de conflictos que es el sistema informático que permite ordenar la información relacionada a conflictos sociales, de acuerdo a módulos de monitoreo. Los módulos del Simco son los siguientes:
19. Violencia en los conflictos sociales 19 El Simco hace posible la elaboración de: •	Reporte mensual de conflictos sociales Es un instrumento de monitoreo elaborado por la Apcsg, que brinda información sobre los actores, las demandas, el estado y desarrollo de los conflictos sociales, las acciones colectivas de protesta, las acciones subversivas ocurridas y las alertas tempranas emitidas. Se elabora sobre la base de la información recogida por las 38 Oficinas Defensoriales distribuidas en todo el país, documentos oficiales del Estado, investigaciones de universidades y organismos no gubernamentales y medios de comunicación. La información es verificada y contrastada. Se cuenta con reglas de calificación del conflicto (activo, latente, resuelto), de reactivación y de traslado a la base de datos de “casos en observación”.12 El reporte cuenta con una versión en formato PDF que se difunde mediante una lista de correos y una versión digital colgada en el portal Web de la institución. Desde marzo del 2004 a septiembre del 2011 se han elaborado y difundido 91 reportes. Los objetivos del Reporte son: -	Brindar información sobre la situación, evolución y tendencias de la conflictividad social en el país. -	Contribuir con información que sirva de insumo para: 	La toma de decisiones inmediatas en los distintos niveles de gobierno. 	La creación de propuestas para la transformación del conflicto. 	La intervención humanitaria y legal en el conflicto. -	Alertar, de manera oportuna, sobre los posibles desenlaces de violencia en el desarrollo de los conflictos sociales o el (re) surgimiento de otras situaciones de conflictividad. •	Boletín “Conflictos al Día” Instrumento de monitoreo producido y distribuido por la Apcsg desde septiembre del 2007, con el fin de: -	Registrar las notas periodísticas de conflictos sociales y acciones colectivas de protesta que aparecen en medios de comunicación social. 12	En el Cap. II se desarrollarán estos conceptos.
20. Defensoría del Pueblo 20 -	Presentar una primera mirada sobre el desarrollo de la conflictividad social en el país. Hasta este momento, al 30 de noviembre del 2011, se han elaborado 1063 boletines. •	Cronología semanal de conflictos sociales Instrumento de monitoreo producido y distribuido por la Apcsg desde abril del 2005, con el fin de presentar, de manera breve, las principales notas periodísticas relacionadas a conflictos sociales y acciones colectivas de protesta, de acuerdo a los temas recogidos durante la semana. Al 30 de noviembre del 2011 se han elaborado 242 cronologías. b.	Intervención de la Defensoría del Pueblo en conflictos sociales. Lineamientos, directivas y protocolos. La intermediación defensorial está dirigida al análisis para la gestión del conflicto, la prevención de la violencia, la promoción del diálogo entre las partes, la colaboración o conducción de los procesos de diálogo y el seguimiento y gestión del cumplimiento de las actas con acuerdos. Para ello, la Defensoría del Pueblo ha elaborado, entre el 2004 y el 2011, los siguientes lineamientos y protocolos que orientan la actuación de sus comisionados en el ámbito nacional: •	El Protocolo de Actuación Defensorial en Conflictos Sociales. Documento cuyo contenido establece las modalidades de intervención defensorial, así como presenta los principios de la actuación defensorial y la relación con los medios de comunicación. •	Directiva: Lineamientos para la actuación de la Defensoría del Pueblo en Casos de Estado de Emergencia. Documento que orienta la intervención de los comisionados en situaciones en las que se ha suspendido el ejercicio de determinados derechos y se autoriza la participación de las fuerzas armadas en el restablecimiento del orden. Así mismo, orienta el procedimiento de actuación para el empleo de los procesos constitucionales de hábeas corpus y amparo, y la forma de organización interna para la actuación defensorial en un contexto de conflicto violento y estado de emergencia. •	Lineamientos: Conflictos y acciones humanitarias. Documento en el que se establece el tipo de situaciones de riesgo humanitario en conflictos violentos, las modalidades de intervención, las personas en riesgo y las instituciones responsables. •	Pautas de Actuación de la Defensoría del Pueblo en Conflictos Sociales Electorales – Elecciones Regionales y Municipales 2010. Documento que
21. Violencia en los conflictos sociales 21 define el conflicto electoral, las fuentes generadoras de los conflictos sociales electorales, los factores que contribuyen a la conflictividad electoral, los aspectos a ser analizados y las pautas que se deben seguir ante un conflicto electoral. •	Reglas de la Mesa de Diálogo. Documento que guía la organización y el desarrollo de los procesos de diálogo, en el cual se indican pautas con relación a la composición y funciones de una mesa de diálogo, el rol de la facilitación o mediación, las normas de conducta, la participación de los actores en el proceso y la política con los medios de comunicación social. •	Lineamientos de Intervención Defensorial con Pueblos Indígenas de la Amazonía en situación de conflicto social. Documento que brinda pautas especiales de intervención en conflictos en los que intervienen pueblos indígenas, en atención al principio de interculturalidad, reconociendo y respetando su cultura y derechos colectivos. Se señala el tipo de relación que hay que establecer con los actores primarios, las causas de los conflictos con pueblos indígenas, las formas de participación, la representatividad de los líderes, el diálogo desde un enfoque intercultural, el uso de medios de comunicación alternativos y la relación con otros actores. Las intervenciones defensoriales pueden ser de distinto tipo: supervisiones preventivas (entrevistas, inspecciones, reuniones de trabajo con las partes, facilitación del acceso a la información, etc.); intermediaciones (buenos oficios, facilitación, mediación); acciones legales (verificación de detenciones y de las condiciones en que se cumplen, amicus curiae, interposición de acciones de garantía); acciones humanitarias (pedido de traslado y atención de personas heridas, pedido de atención de personas expuestas a riesgos en el escenario del conflicto: menores, adultos mayores, personas enfermas, mujeres embarazadas, etc.). El promedio mensual de intervenciones defensoriales del año 2011 (enero a septiembre) es de 195 en todo el ámbito nacional. c.	Desarrollo de capacidades de la Defensoría del Pueblo y gobiernos regionales y locales. •	Capacitación de comisionados de la Defensoría del Pueblo en prevención y gestión de conflictos sociales. Durante los años 2007 y 2008 se implementaron talleres de capacitación presenciales para jefes de oficina y comisionados de todas las Oficinas Defensoriales del Perú. Los cursos permitieron impartir conocimientos sobre teoría de conflictos, herramientas de análisis de conflictos sociales, técnicas de
22. Defensoría del Pueblo 22 recojo de información, estrategias de diálogo y rol de la Defensoría del Pueblo en conflictos sociales. Del mismo modo se recogió experiencias de las oficinas regionales. En el 2009 y el 2010 se continuó desarrollando los cursos presenciales y se complementó la propuesta educativa con los cursos virtuales: “Introducción a la conflictividad social desde la perspectiva de la Defensoría del Pueblo”, en dos oportunidades, y “Conflictos sociales: análisis y diálogo intercultural”. Ambos cursos fueron dictados a los funcionarios de la Defensoría del Pueblo y a funcionarios miembros de la Federación Iberoamericana del Ombudsman (FIO). •	CapacitacióndefuncionariospúblicosdelosGobiernosRegionales y Locales en prevención y gestión de conflictos sociales Entre los años 2009 y 2010 se implementaron 10 cursos-talleres, denominados Prevención y Gestión de Conflictos Sociales, en igual número de departamentos y con la participación de más de 300 funcionarios. El objetivo del curso-taller fue proporcionar enfoques conceptuales, etodológicos y prácticos para la intervención en conflictos sociales. Del mismo modo, se proporcionó a los participantes un instrumento legal de organización de su propia oficina de prevención de conflictos sociales, así como un software para su monitoreo. d.	Investigación para la transformación de conflictos sociales En el ejercicio de sus funciones, la Defensoría del Pueblo puede iniciar investigaciones de mayor alcance orientadas a analizar problemáticas de fondo, identificar los derechos vulnerados o los vacíos e incumplimientos por parte de la administración estatal y formular recomendaciones. Están vinculados directamente al tema de conflictos sociales los informes: Los conflictos socioambientales por actividades extractivas en el Perú13 de julio del 2007; Derecho a la consulta: mecanismo para institucionalizar el dialogo entre el Estado y los pueblos indígenas,14 de diciembre del 2009; y, Actuaciones defensoriales en el marco del conflicto de Bagua,15 de marzo del 2010. 13	Defensoría del Pueblo. Los conflictos socioambientales por actividades extractivas en el Perú. Serie Informes Extraordinarios – Informe Nº 2, Lima: Defensoría del Pueblo, 2007. 14	Defensoría del Pueblo. Derecho a la consulta: mecanismo para institucionalizar el dialogo entre el Estado y los pueblos indígenas. Informe de Adjuntía Nº 11, Lima: Defensoría del Pueblo, 2009. 15	Defensoría del Pueblo. Actuaciones Defensoriales en el marco del conflicto de Bagua. Informe de la Defensora del Pueblo a la Comisión del Congreso de la República que investiga los sucesos de Bagua, aledaños y otros. Serie Documentos Defensoriales – Documento Nº 10, Lima: Defensoría del Pueblo, 2010.
23. Violencia en los conflictos sociales 23 Asimismo, el presente Informe se inscribe dentro de esta orientación transformativa del conflicto que busca explicar causas más profundas para proponer cambios en el plano de las políticas públicas. Durante estos años, la autonomía, legitimidad, flexibilidad y presencia territorialdelaDefensoríadelPueblohansidodecisivasparaelcumplimiento de estas nuevas funciones. Existe pues, una experiencia inauguratoria que ha abierto un nuevo campo de acción del ombudsman, con un instrumental propio de trabajo. A partir de esta contribución de la Defensoría del Pueblo se han dictado normas de rango nacional, ordenanzas regionales y locales, creando oficinas de gestión de conflictos sociales; se han diseñado estrategias de prevención de conflictos, enfoques de políticas públicas influidos por la conflictividad, etc. Pero, sobre todo, se ha logrado movilizar al Estado para que, en una acción coordinada (Presidencia del Consejo de Ministros, ministerios, gobiernos regionales, gobiernos locales y Defensoría del Pueblo, entre otras instituciones), se proponga dar una respuesta oportuna y constructiva a los conflictos sociales. Del mismo modo se ha movilizado a las dirigencias de las organizaciones sociales y a los directivos de las empresas (principalmente mineras y petroleras) para que abonen en favor de respetar los procedimientos legales y los procesos de diálogo que se instauren para resolver conflictos.
24. Defensoría del Pueblo 24 Capítulo II DINÁMICA DE LA VIOLENCIA EN LOS CONFLICTOS SOCIALES EN EL PERÚ La violencia es el lado destructivo del conflicto social. Se diferencia de él, pero no es ajeno a él. La posibilidad de que aparezca y perturbe la relación entre las partes hasta niveles críticos está siempre presente. Su estudio es, por consiguiente, indispensable en un proyecto de defensa de derechos y promoción del diálogo como el que la Defensoría del Pueblo alienta. En vista de que el tipo de violencia al que se hace referencia es exclusivamente el que ocurre en el contexto de un conflicto social, enmarcaremos su análisis dentro de la perspectiva conceptual que la Defensoría del Pueblo tiene sobre el tema y sobre las realidades diversas de la conflictividad social en el Perú. Este capítulo del Informe –y los siguientes– se apoyan en el análisis de los datos que arroja el Simco que la Defensoría del Pueblo utiliza desde hace siete años. Asimismo se ha recurrido a la revisión crítica de casos seleccionados y a la documentación académica y oficial a que se ha tenido acceso. 2.1.	El conflicto social Los conflictos sociales son hechos en los que se amenazan o afectan derechos fundamentales;16 por un lado, los derechos vinculados a los problemas que originan el conflicto y que no estarían siendo reconocidos o protegidos por el Estado (ambientales, laborales, de propiedad, etc.); y, por otro, los derechos que son puestos en riesgo como resultado de un inadecuado manejo del conflicto social (derecho a la vida, a la integridad, a la libre circulación, etc.). Esta circunstancia da lugar a preocupaciones muy concretas en materia de derechos humanos, gobernabilidad democrática, seguridad ciudadana, orden interno, desarrollo, cultura de diálogo y paz, entre otros aspectos propios de un país que está experimentando cambios económicos, en un contexto de libertades públicas que el sistema democrático ofrece. Respecto de la naturaleza del conflicto social se han ensayado distintas explicaciones.17 La Defensoría del Pueblo, en su Informe “Ante todo el diálogo”, 16	Defensoría del Pueblo. Protocolo de Actuación Defensorial en Conflictos sociales. Adjuntía para la Prevención de Conflictos Sociales y Gobernabilidad. Lima: Defensoría del Pueblo, 2009, p. 4. 17	Según Remo Entelman, las interpretaciones o las formas de analizar los conflictos pueden ser agrupadas en siete teorías: Instintivas de la agresión (Adrey, 1966), de la coerción que encuentra sus causas en las estructuras de la sociedad (C. Wright Mills, 1958; Marcuse, 1968; Dahrendorf 1962), el conflicto como un proceso disfuncional (Parsons, 1966; Smelser, 1967), de la funcionalidad (Coser, 1956; Bourdie, 1962; Oberschall, 1972), la incompatibilidad de los objetivos nacionales de diferentes estados (Kissinger, 1973; Morgenthau, 1978), conductistas centrados en
25. Violencia en los conflictos sociales 25 del año 2005, ha sostenido que: «… la posibilidad del conflicto es inherente a la vida social en la medida que en cualquier colectivo humano siempre será posible encontrar diferencias de percepción u opinión sobre cualquier asunto que competa a dos o más personas o grupos».18 Son esas diferencias, propias de la interacción en el espacio público, las que pueden entrar en rumbo de colisión hasta convertirse en contradicciones de intereses que los conflictos sociales expresan. Demaneramásprecisa,ladefinicióndeconflictosocialutilizadaporlaDefensoría del Pueblo es la siguiente: «… el conflicto social es un proceso complejo en el que grupos sociales, el Estado y las empresas perciben que sus objetivos, intereses, valores, creencias son incompatibles o contradictorios, y esa contradicción puede derivar en violencia».19 Hay por lo menos seis elementos en esta definición que merecen ser explicados: la noción de proceso, la complejidad, la idea de “percepción”, los intereses en contradicción, la posibilidad de la violencia y el espacio público. La idea de “proceso” debe ser entendida como una sucesión de actos relacionados unos a otros que crean una secuencia narrativa no necesariamente unilineal, pero sí entretejida y de influencias recíprocas. El conflicto no es un acto en particular, ni un hecho social aislado, ni un suceso accidental. En su espacio y en su tiempo aparecen actores que lo protagonizan, problemas que lo originan, contextos que lo explican. Es esta mirada sincrónica del conflicto la que permite encontrar nexos causales y explicaciones históricas que dan forma al relato. La forma de racionalizar el “proceso” es a través de la organización de la información en líneas de tiempo o en fases del conflicto.Al respecto, cabe precisar que el proceso del conflicto está inserto dentro de un proceso social de mayor escala. No obstante, requiere una cierta delimitación que facilite su comprensión y tratamiento. Esta delimitación incluye la idea de resolución que, no obstante ser la mala percepción y mala comunicación en los orígenes del conflicto (North, 1963; Kelman, 1989; Halberstam, 1972) y las que ven el conflicto como un fenómeno normal de todas las relaciones sociales, mediante análisis y regulaciones con el fin de controlarlo y resolverlo (Coleman, 1957; Burton, 1968; Kriesberg, 1975). Para mayor referencia ver: Entelman, Remo. Teoría de Conflictos. Hacia un nuevo paradigma. Barcelona: Gedisa, 2002, p.35. 18	Defensoría del Pueblo. Ante todo el diálogo, Lima: Defensoría del Pueblo, 2005, p. 11. 19	Defensoría del Pueblo. Protocolo de Actuación Defensorial en Conflictos Sociales. Adjuntía para la Prevención de Conflictos Sociales Lima: Defensoría del Pueblo, 2009.
26. Defensoría del Pueblo 26 provisional, es necesaria como hito referencial y como concreción de la gestión del conflicto. Desde luego, siempre es posible que los acuerdos se incumplan, que nuevos actores desconozcan lo avanzado o los contextos cambien al punto de poner en cuestión las soluciones acordadas en un momento. La “complejidad” de los conflictos sociales se evidencia en la multiplicidad de actores, de causas, de formas culturales, de expresiones de poder, de maneras de experimentar las amenazas o daños, de insertarse en la economía de mercado o quedar al margen de ella, de ubicarse en la historia social y política del país. De manera general se puede identificar a los actores sociales, estatales o empresariales. Dentro de estas categorías se observa una diversidad de subcategorías. El Perú es un país culturalmente muy diverso. Según la propuesta de Mapa Etnolingüístico 2010 del Instituto Nacional Desarrollo de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos (Indepa), que es un documento oficial, en el Perú existen 16 familias etnolingüísticas, 68 lenguas, 77 etnias, 6063 comunidades campesinas, y 1786 comunidades nativas.20 Esa diversidad es un activo de la nación, pero representa también una dificultad real de comunicación en procura de una “sociedad más compartida”.21 Del mismo modo las desigualdades sociales generan fragmentación y diversificación de intereses. No existen conflictos impulsados por una sola causa. A lo sumo se puede identificar causas principales aunque sujetas a cambios en la dinámica del conflicto. Lo que hay es un conjunto de combinaciones de causas de diverso origen, algunas referidas, por ejemplo, a afectaciones al ambiente, otras a pedidos de obra pública o respeto a derechos laborales y hasta las típicamente políticas de oposición a los tratados de libre comercio o convocatorias a asamblea constituyente. Así aparecen expresadas en las largas listas de demandas que contienen los memoriales o comunicados. A dichas causas expresadas públicamente se debe agregar otras menos notorias en el escenario del conflicto, pero de una energía más persistente: las llamadas causas estructurales. No hay pueblo que no tenga una agenda histórica y que en contextos de conflicto, aflore para darle a su lucha un aliento mayor. 20	http://www.indepa.gob.pe/mapa2.html. Sin embargo, en tanto se trata de una propuesta, dichas cifras son preliminares. Además, existe un debate entre lingüistas en torno a los criterios que deben ser considerados para identificar familias etnolingüísticas (Ballón, 2009). 21	“Este tipo de sociedad valora la diferencia, la contribución de cada comunidad al conjunto y el compromiso con los pueblos teniendo como base la igualdad y la cooperación. Esta orientación corresponde a la concepción de ´interculturalidad’ que se asume en el presente Informe. El término sociedad compartida también se utiliza para indicar el intercambio entre los grupos sociales y culturales, en lugar de la fusión de un grupo en el grupo dominante”. En: “Desarrollo de un concepto para el fomento de mecanismos de diálogo y consulta entre las instancias estatales y los pueblos indígenas”. Informe de la GTZ elaborado por una misión de expertos para la Defensoría del Pueblo. Lima: GTZ, febrero 2010, p. 8.
27. Violencia en los conflictos sociales 27 Estas consideraciones y otras ya mencionadas permiten diferenciar actores, intereses, contextos. Puede haber actores que se muestren a favor de la violencia y otros que la condenen. Puede haber intereses reales, comprobables y otros carentes de fundamento. Puede haber contextos en los que agentes externos formen parte del conflicto para cometer actos que nada tienen que ver con las demandas de la población, como ha ocurrido en distintas situaciones con delincuentes o pandilleros.22 Sostener que el conflicto social es un fenómeno complejo sugiere, además, que su solución considere esta complejidad, en el sentido de que demandará análisis múltiples, estrategias de comunicación adecuadas, espacios de diálogo, confiables y oportunos, etc. Un tercer elemento es el de la “percepción”, entendida como una aproximación preliminar a la realidad del conflicto y que puede o no corresponder a esa realidad, o hacerlo en mayor o menor medida. En el conflicto, cada quién tiene su verdad y es capaz de llevar su defensa hasta el extremo. Es en el proceso de diálogo en el que irá apareciendo una verdad más cercana a la realidad sobre la que será posible construir acuerdos. Los intereses, objetivos o valores en contradicción constituyen el núcleo del conflicto. Es hacia ellos a los que hay que dirigir la mirada para comprenderlos con el máximo de objetividad y sin prejuicios que contaminen el análisis. La situación del sistema político, la dinámica actual de la economía, así como las desigualdades y exclusiones han generado intereses contrapuestos que se exponen públicamente. Otro elemento de la definición formulada es la posibilidad de que exista violencia. La violencia, sin embargo, no es un componente esencial del conflicto. Puede haber –y los hay– conflictos sin violencia, porque el abocamiento a una controversia no pasa necesariamente por la agresión física, moral o simbólica entre los actores del conflicto. La violencia es un recurso del que las partes pueden echar mano para expresarse, reclamar, presionar directa o estratégicamente. Ciertamente es un recurso proscrito por las leyes y que solo alimenta el lado más nocivo del conflicto. Finalmente, la definición de conflicto social de la Defensoría del Pueblo permite reconocer que el espacio de los conflictos sociales es el público, conformado por estasdosdimensiones:i)lopúblicocomoespacioqueabarcaelobjetodedivergencia (campo normativo, de ejercicio del gobierno y de la autoridad, la cultura), y ii) lo público como el espacio donde se desarrollan las acciones colectivas. El espacio público es un ámbito de interacción. A través de éste, distintos sectores de la ciudadanía llevan a cabo discursos y acciones que legitiman o cuestionan las prácticas políticas. Por definición, se trata de un ámbito de opinión en el 22 Como ocurrió en el desalojo del Mercado de Piura, en octubre del 2010
28. Defensoría del Pueblo 28 que se articulan intereses individuales y colectivos.23 En este sentido, definimos espacio público como una construcción social en la que lo público y lo privado coexisten a través de la interacción entre distintos actores sociales. Así: «En estos lugares sedes de interacciones y actividades públicas y privadas, miembros distintos de la sociedad […]expresan valores e intereses, plantean demandas y necesidades, desarrollan prácticas sociales heterogéneas, relaciones de sociabilidad, de cooperación, y de conflicto, que en su conjunto expresan cómo se construye o deconstruye lo colectivo».24 Mediante estas consideraciones conceptuales, la Defensoría del Pueblo identifica en el conflicto social siete rasgos que definen el sentido de su actuación: i)	El conflicto social es inherente a la condición de vida en sociedad. Es una de las formas que adopta la convivencia social y parte del lenguaje en el que se expresan los intereses y motivaciones particulares y colectivas. Al respecto, Paul Wehr señala:25 «El conflicto social es una cosa tan natural en las relaciones humanas como lo es la cooperación. Aunque los dos son considerados como opuestos, de hecho ambos pueden operar muy bien juntos para lograr la paz, si el conflicto se entiende claramente y manejado de forma que conduzca a consecuencias más positivas que negativas para la sociedad». ii)	El conflicto está presente en todos los niveles de la organización social, tanto en el ámbito local y regional como en el nacional. Un conflicto social puede surgir en una comunidad, una empresa, un centro educativo, un distrito, una provincia, etc., alcanzando, en ocasiones, una repercusión nacional. Además, los actores que intervienen son diversos y pueden ser clasificados en actores primarios, secundarios y terciarios. «En un conflicto se pueden identificar actores primarios (aquellos que participan directamente en el conflicto) y actores secundarios (pueden ser grupos que apoyan a alguna de las partes; también se considera aquí a instituciones, organizaciones de la sociedad o personas que colaboran en la canalización del conflicto, o podrían hacerlo). Finalmente, los 23	Boladeras, Margarita. La opinión pública en Habermas. Barcelona: Universitat de Barcelona. Facultat de Filosofia, 2001. 24	Ramírez, Patricia. Espacio público y construcción de la ciudadanía. México D.F.: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, 2003, p. 25. 25	Wehr Paul. El manejo del conflicto para construir una sociedad pacífica, p. 1. En: Using Conflict Theory, Otomar Bartos y Paul Wehr, 2002.
29. Violencia en los conflictos sociales 29 actores terciarios que son personas u organizaciones percibidas como imparciales que tienen la posibilidad de actuar como mediadores o negociadores».26 iii)	Todo conflicto social puede devenir en violencia, pero el conflicto no conlleva, per se, el ejercicio de actos violentos. En otros términos, conflicto socialnoequivaleaviolencia,pueslaspercepcionesdiscrepantesentrelos actores sociales pueden tener un curso pacífico mediante negociaciones directas o mediadas o procedimientos legales. Las acciones que las partes realizan dentro del proceso del conflicto pueden ser violentas o pacíficas y ubicarse dentro o fuera de los marcos institucionales. iv)	El conflicto social no puede reducirse a la categoría de “disturbios”27 . Se ha insistido en este Informe en el rasgo de la complejidad del conflicto para evitar, justamente, análisis parciales, sesgados, inexactos, que conduzcan a medidas inadecuadas. Las fuerzas de seguridad deben estar en conocimiento de la complejidad del conflicto porque solo de esta manera podrán entender los hechos reales y concretos de violencia que enfrentan, y diseñar mejor sus planes de intervención. v)	Las acciones colectivas de protesta no son en sí mismas el conflicto social sino una expresión de éste. Al respecto, la Defensoría del Pueblo define la acción colectiva de protesta como “la realización conjunta de hechos generalmente tendientes a efectuar un reclamo en el espacio público.”28 Dicha acción puede responder a la iniciativa de un grupo de personas, organizado o espontáneo, demandando atención a sus derechos ante el Estado o ante una empresa. Además, puede durar muy poco tiempo si la demanda es atendida o gestionada. vi)	Los conflictos sociales que la Defensoría del Pueblo ha registrado, comportan problemas y demandas. Analíticamente, es importante diferenciar el problema de la demanda social. El problema es el objeto del conflicto. Es un componente de la realidad que se pretende cambiar o modificar para avanzar en la dirección de una solución propuesta que, dependiendo de las responsabilidades, atañe a los distintos actores. El problema es percibido e interpretado desde un punto de vista particular porcadaactorsocial,loqueoriginalaformaciónde“verdades”diferentes y hasta contradictorias. En cambio, la demanda social está compuesta 26	Defensoría del Pueblo. Adjuntía para la Prevención de Conflictos Sociales y la Gobernabilidad. Protocolo de actuación defensorial en conflictos sociales, p. 3. 27	Artículo 315 del Código Penal: “El que en una reunión tumultuaria, atenta contra la integridad física de las personas y/o mediante violencia causa grave daño a la propiedad pública o privada, será reprimido con pena privativa de la libertad no menor de tres ni mayor de seis años”. Por lo general, los disturbios son actos de perturbación del orden público acompañados de violencia. Ver: Comité Internacional de la Cruz Roja. Violencia y uso de la fuerza. Ginebra: CICR, 2010, p. 18. 28	Defensoría del Pueblo, Reporte mensual de Conflictos Sociales. Glosario: http://www.defensoria. gob.pe/conflictos-sociales/glosario.php
30. Defensoría del Pueblo 30 por pedidos o denuncias expresadas mediante “pliegos de reclamos”, “plataformas de lucha”, “memoriales” o “pronunciamientos públicos” que expresan las posiciones de las partes. Éstas no siempre coinciden con los intereses, que suelen mantenerse ocultos, a veces por estrategia o porque los actores no logran verbalizarlos. Las demandas pueden variar durante el proceso del conflicto e incluso contener pedidos que están fuera del marco normativo. 2.1.1 Fases de los conflictos sociales En el proceso del conflicto se puede identificar fases con características propias: temprana, escalamiento, crisis, desescalamiento y diálogo. La secuencia de estas fases no se cumple necesariamente en el orden que aparece en el siguiente gráfico,29 pero guían el análisis de los casos. Gráfico 1 Fases del conflicto social Fuente: Defensoría del Pueblo. Apcsg. 29	Lund, Michael (1996). Preventing violent conflicts: Astrategy for preventive diplomacy. USIP- PRESS. USA. (Desarrolla la curva de la conflictividad). Propuestas similares pueden ser encontradas en las siguientes direcciones electrónicas: (http://www.usip.org/files/ETCI/ Online%20Courses/Conflict_Analysis_1-30-08.pdf) p. 6 (Última consulta: 18 de abril 2011) y http://www.silkroadstudies.org/new/docs/ConceptPapers/2005/concept_paper_ConfPrev. pdf p.11 (Última consulta: 22 de febrero 2011), http://www.silkroadstudies.org/new/docs/ publications/2005/WP_April2005.pdf p.6 (Última consulta: 18 de abril 2011) LATENTES
31. Violencia en los conflictos sociales 31 La identificación de cada fase se hace sobre la base de las siguientes definiciones:30 Fase temprana: momento de la dinámica del conflicto social en el que las partes son conscientes de sus diferencias, han identificado a sus opositores y expresan públicamente sus posiciones. Fase de escalamiento: momento en que las relaciones de tensión entre las partes en el conflicto social y la intensidad de las acciones de violencia física directa aumentan. Fase de crisis: momento en la dinámica del conflicto social en que se presentan hechos de violencia cometidos por las partes o alguna de ellas, afectando los derechos fundamentales. Fase de desescalamiento: momento en que la intensidad de las acciones de violencia física directa disminuye y las relaciones de tensión entre las partes en el conflicto social se pueden transformar en oportunidades para el diálogo. Fase de diálogo: proceso comunicativo directo o mediado, orientado a construir acuerdos entre las partes. Es una opción presente en toda la vida del conflicto social. ¿Qué elementos determinan el paso de una fase a otra? Por lo general es el incremento de la energía de la protesta que puede llegar a sobrepasar los límites establecidos en las leyes. Desde luego, esto tiene que ver con la falta de respuesta a la demanda planteada, la negativa a dialogar, la instrumentalización del conflicto con otros fines, la idea de que la violencia es un recurso legítimo y efectivo, los desbordes no previstos, pero previsibles, etc. Asimismo –visto en sentido positivo–, hay que considerar como elementos que dinamizan el proceso, la voluntad de dialogar, la generación de opciones de solución, el cumplimiento de los acuerdos suscritos, etc. Cada una de estas fases se caracteriza por definir un momento en que se llevan a cabo determinadas acciones de parte de los actores del conflicto. Entender e identificar estos elementos diferenciadores puede ayudar a intervenir con soluciones más efectivas, puesto que no es lo mismo proponer una negociación en una fase temprana que proponerla en medio de la crisis. Cabe reiterar que no todo conflicto social recorre estrictamente las fases de manera secuencial. Puede haber avances y retrocesos, estancamientos, hechos de violencia súbitos o voluntad de diálogo desde el primer día del conflicto. El conflicto social será lo que sus actores decidan que sea. Puede haber desinformación que induce a error o un actor escondido e influyente cuyos intereses no se perciben, pero no factores completamente ajenos a la voluntad 30	Ver. http://www.defensoria.gob.pe/conflictossociales/glosario.php?pag=2 (Última consulta: 10 de septiembre 2011).
32. Defensoría del Pueblo 32 de los dirigentes de la organización social, los directivos de la empresa o los funcionarios del Estado que decidan el curso del conflicto. 2.1.2	Los estados del conflicto social: activo, latente y resuelto A través de las fases es posible reconocer las características de un conflicto y el momento en que se encuentra. El estado, en cambio, remite a la situación general del acontecimiento. Los estados identificados son: activo, latente y resuelto. i)	Estado activo: es cuando el conflicto se ha manifestado públicamente por acción de una de las partes o de ambas, mediante demandas en las que se sienta una posición determinada con relación a situaciones que son consideradas amenazantes o dañinas. El conflicto puede ser activado directamente en el espacio público en medio de manifestaciones de protesta o declaraciones en los medios o, simultáneamente, a través de comunicaciones más formales dentro de procedimientos regulados por las normas y ante autoridades competentes. ii)	Estado latente: es cuando el conflicto no se ha manifestado públicamente, pese a que el problema ha sido percibido y se ha identificado a los actores en controversia. O, habiendo estado activo, las partes han dejado de expresar sus discrepancias por un tiempo tal que motiva a pensar en un desinterés en continuar con la controversia. En este estado, el conflicto permanece oculto, inexpresivo o inactivo. iii)	Estado resuelto: es cuando las partes llegan a una “solución acordada” que expresa la satisfacción de ambos. Las relaciones se restablecen entre las partes en condiciones razonables. Sin embargo, no siempre es posible asegurar que un conflicto social esté resuelto de manera definitiva. Los casos dados por resueltos requieren de un seguimiento para asegurar que los acuerdos se cumplan y para verificar si, en el mediano plazo, las causas más profundas que dieron lugar a su surgimiento son atendidas. No está demás agregar que si los compromisos adquiridos en algún momento se desconocen, las posibilidades de que el conflicto retorne son muy altas. Adicionalmente, la Defensoría del Pueblo clasifica como “casos en observación” las acciones colectivas de protesta y los casos que han sido retirados del registro principal por el transcurso del tiempo. Los esfuerzos de monitoreo e intervención en conflictos sociales exigen una progresiva ampliación de la observación de realidades tan cambiantes. Cabe señalar que cada conflicto puede ser reclasificado si la causa principal cambia o puede ser retirado del reporte mensual por el transcurso del tiempo, o ser reactivado.
33. Violencia en los conflictos sociales 33 2.1.3	Tipología de los conflictos sociales Los conflictos sociales difieren unos de otros. Su historia, sus actores sociales, sus problemas y sus contextos varían. No obstante, es posible clasificarlos a partir de determinados criterios. En efecto, pueden ser agrupados según sus causas, las competencias de las instituciones llamadas a solucionarlos, por el ámbito territorial, por el impacto social, por su temática, por el acceso y distribución de recursos naturales, por temas de gobernabilidad, etcétera. También es posible clasificarlos por sus demandas, por las necesidades de los demandados, por fases del conflicto, por el estado del conflicto, etc. En suma, los criterios que sean adoptados para establecer una tipología, dependerán de una evaluación analítica de los conflictos, por lo que, los criterios considerados para construir tipologías tienen puntos en común y divergencias. Las tipologías son construcciones conceptuales que tienen como objetivo guiar el análisis de quienes se aproximan a un fenómeno determinado. No son rígidas, en tanto son modelos que orientan la manera en que se clasifica e interpreta la realidad y pueden aceptar la variación de algunos de sus elementos.31 Una tipología32 es solo una manera de organizar los datos de la realidad de acuerdo a los objetivos que la institución o persona que la propone se plantee. A la Defensoría del Pueblo le interesa, en el desarrollo de su trabajo, definir ámbitos temáticos en los que se pueda identificar los problemas específicos. Es a partir de ahí que cumple con promover el diálogo y cautelar derechos. Conocido el problema se sabrá qué intereses se ven o pueden ver afectados y qué correlato tienen en los derechos fundamentales. Este análisis, orientado al rol institucional, sirve de eje organizador de la acción de defensa de derechos (defensa directa o intermediación). Asimismo le interesa identificar las responsabilidades estatales frente a los problemas (en concordancia con su papel de institución supervisora de las entidades del Estado). En esta parte, la tipología por competencias legales aclara el panorama de la respuesta institucional frente a los problemas y le permite cumplir con esta parte de su mandato. Ninguna tipología es superior a otra. Su racionalidad y utilidad dependen de los enfoques y objetivos de quienes harán uso de ellas. Lo conveniente es combinar tipologías tratando de rodear por completo ese objeto complejo que es el conflicto social. Además, en tanto cada tipología es instrumental y perfectible, es normal que pueda variar a lo largo del tiempo. Entre el 2004 y el 2011, la Defensoría del Pueblo ha ido estableciendo formas de clasificación de los conflictos a fin de poder registrarlos y someterlos a un seguimiento de manera ordenada. 31	Weber, Max. Conceptos sociológicos fundamentales. Madrid: Alianza Editorial, 2005. 32	Luque, Rolando. Los conflictos sociales en el Perú: una aproximación. En: Crecimiento y Desigualdad: conflicto social y gobernabilidad, Lima: Fondo Editorial de la PUCP, Efraín González de Olarte, editor, p. 103.
34. Defensoría del Pueblo 34 La tipología temática y por competencias legales leídas en conjunto superan posibles superposiciones entre un tipo de conflicto cuya temática es única (p.e., socioambientales) y un tipo cuya temática es diversa (p. e., asuntos de gobierno nacional). Cuadro 1 Tipología de conflictos sociales Tipo Definición Asuntos de gobierno nacional Su dinámica gira en torno a la gestión pública del gobierno central. Excepto que se trate de un tipo específico de conflicto. Asuntos de gobierno regional Su dinámica gira en torno a la gestión pública de los gobiernos regionales. Excepto que se trate de un tipo específico de conflicto. Asuntos de gobierno local Su dinámica gira en torno a la gestión de los municipios provinciales y distritales. Excepto que se trate de un tipo específico de conflicto. Socioambientales Su dinámica gira en torno al control, uso y/o acceso al ambiente y sus recursos. Están presentes, además, elementos sociales, políticos, económicos o culturales Comunales Su dinámica gira en torno al acceso a recursos naturales, propiedad y límites territoriales entre comunidades. Laborales Su dinámica gira en torno a cuestiones laborales. Electorales Su dinámica gira en torno a algún aspecto del proceso electoral. Demarcación territorial Su dinámica gira en torno a la delimitación de una circunscripción político – administrativa (distrito, provincia o departamento). Cultivo ilegal de coca Su dinámica gira en torno a la siembra ilegal de coca y las acciones del Estado. Otros conflictos Aquellos casos que no han sido contemplados, pero que son definidos como conflictos (reclamos estudiantiles, universitarios, etc.) Fuente: Defensoría del Pueblo. Apcsg.
35. Violencia en los conflictos sociales 35 2.2	Perfil de la conflictividad social en el Perú 2.2.1 El contexto socioeconómico, político y cultural de los conflictos sociales En el Perú, el escenario general de los conflictos sociales está fuertemente influenciado por la dinámica de crecimiento económico que ha tenido el país en los últimos años, la cual no ha implicado, necesariamente, el establecimiento de medidas que generen una percepción de bienestar social y de representatividad política de ciertos sectores de la sociedad. En efecto, después de 10 años de crecimiento económico continuo, con una tasa promedio de PBI real 7.15%33 anual y de 20 años de modelo económico de mercado libre, y a pesar de que la pobreza ha disminuido ostensiblemente, hay todavía un amplio sector de la población que vive en situación de pobreza y pobreza extrema, que no percibe que su calidad de vida haya mejorado substancialmente. El dinamismo de las inversiones ha despertado un celo mayor en la protección de recursos como el agua y la tierra que para las comunidades constituyen medios de vida que les han permitido subsistir a través del tiempo. Pero lo mismo ocurre con agricultores de valles de la costa que sienten amenazada su actividad económica. Si bien el tema de las industrias extractivas está presente en una gran parte de la conflictividad social, también existen otras causas de conflicto que guardan relación con exigencias de respeto a la identidad cultural, a los derechos laborales, a los derechos políticos, al uso apropiado de los recursos públicos, etc., que conducen a un sector de la población a percibir al Estado o un sector de éste como ausente, ineficiente o arbitrario. En no pocos casos, el Estado no ha cumplido su función de regulación y de control en toda su extensión y ha permitido que los problemas sean abordados asimétricamente por las fuerzas de la sociedad y el mercado. Dentro de este contexto, el proceso de reforma del Estado, de descentralización y de representación política juega un papel decisivo en la definición de las formas que debe adoptar la relación de los ciudadanos con el Estado. Sin duda, constituye un problema serio la rapidez con que algunos alcaldes provinciales y distritales, y hasta presidentes de gobiernos regionales, pierden legitimidad entre sus poblaciones, sea por limitaciones en la capacidad de gestión, por falta de soporte político en sus organizaciones partidarias que los postularon o por los bajos porcentajes de votación con que consiguen su elección. A menudo, los frentes de defensa o comités de lucha pretenden sustituir a los poderes regionales y municipales elegidos por el pueblo, o los fuerzan a aceptar sus agendas y a acompañar sus protestas. Esta distorsión es resultado del escaso 33	Banco Central de Reserva. Disponible en: http://estadisticas.bcrp.gob.pe/ (Última consulta: 18 de abril 2011).
36. Defensoría del Pueblo 36 desarrollo político institucional de los partidos y movimientos regionales y del activismo de los movimientos sociales, que han trasladado la política a las calles por acción de líderes, en algunos casos radicales y con agenda propia, pero también por el discreto atractivo que despiertan todavía los procedimientos institucionalizados de participación. Una tercera característica del contexto de la conflictividad es la falta de definición de un modelo de gestión de los conflictos sociales en los tres niveles de gobierno y la superación de los déficits de confianza que aún subsisten en la administración pública. Prueba de ello son las dudas que siempre inspiran en la población el cumplimiento (o incumplimiento) de las actas que se suscriben. En cuarto lugar se observa una insuficiente cultura del diálogo. Valores como la tolerancia, el respeto a la ley, el reconocimiento del otro, no están fuertemente arraigados en la conciencia de la gente y en los actores estatales. Cuesta trabajo lograr una disposición adecuada a escuchar a los otros y a entender sus razones. Se observa, además, la persistencia de formas de falsos diálogos, como las siguientes: i) el uso del diálogo como una estrategia para ganar tiempo y consolidar una posición de fuerza; ii) la práctica del diálogo sin convicción y sin arte en manos de un Estado que suele llegar a dialogar después de la violencia; iii) un diálogo desigual que atrae a una de las partes hacia un terreno disparejo, en el que sus recursos informativos, económicos y políticos no serán suficientes para una negociación equilibrada; iv) el ejercicio del diálogo, en contextos de presión y violencia, que interfiere en la racionalidad de las decisiones y, v) el diálogo que concluye con un acta que no se cumple.34 Estas limitaciones son aún más visibles cuando en los conflictos intervienen actores culturalmente diversos. El carácter pluricultural influye en la multiplicidad de interpretaciones que la población, según su particularidad o especificidad cultural, hace de determinados acontecimientos o discursos que constituyen la materia u objeto del conflicto social. En ese sentido, la Ley de derecho de consulta, que habrá de poner en contacto al Estado con los pueblos indígenas respecto de normas o medidas administrativas que los vayan a impactar, requerirá de una metodología clara y versátil de diálogo intercultural para alcanzar el objetivo de llegar a acuerdos. 2.2.2 Características generales de los conflictos sociales en el Perú Los conflictos sociales se originan en diversas causas. Las causas inmediatas están referidas a situaciones muy particulares que confronta la ciudadanía como la no construcción de una carretera, el temor a la contaminación del agua, la 34	Luque, Rolando. “El valor del diálogo”. Diario Gestión, edición del miércoles 18 de febrero del 2009, p. 30. Ver, http://gestion.pe/impresa/edicion/2009-02-18/300.
37. Violencia en los conflictos sociales 37 tierra o el aire, las irregularidades en el manejo de los fondos públicos de parte de autoridades municipales, la falta de límites oficiales entre dos jurisdicciones, etc. En los nueve tipos de conflictos con los que trabaja la Defensoría se recogen estas causas. Una comprensión más amplia de éstas solo es posible con relación a causas estructurales que explican los males históricos del Perú. A este respecto, solo dejaremos constancia de las desigualdades subsistentes, exclusiones que limitan o niegan el acceso a bienes y servicios, a las decisiones, a la valoración de las identidades particulares y que se expresan en las cifras de pobreza extrema rural, el acceso a una educación y salud de calidad, la fragmentación social, el racismo, la débil representación política, entre otros aspectos. Cuandolascausasinmediatassemontansobrelasestructurales,losconflictospueden ser muy violentos, de larga duración y de una gran cohesión social. Estos son los elementos que preceden a movimientos políticos de mayor aliento, especialmente en contextos de identidades culturales fuertes y cada vez más conscientes de su exclusión. Un ejemplo de esta situación es perceptible en los movimientos sociales indígenas de la amazonía peruana y de ciertas zonas de la Sierra sur. A lo largo de los últimos cinco años, la Defensoría del Pueblo registró el aumento de más del 300% en la frecuencia de conflictos sociales. Dentro de este campo de conflictividad, la mayor cantidad corresponde a conflictos por temática socioambiental. Así, por ejemplo, mientras que en el 2004 alcanzaban a 4 regiones del país, en el 2005 pasan a ser 7; el 2006, 12; durante el 2007, 15; en el 2008 alcanzaron a 19 regiones; en el 2009 a 23 y en el 2010 aumentó a 24 regiones. Pero, además, este incremento no solo corresponde al número de regiones, sino también a la intensidad. Gráfico 2: Frecuencia de los conflictos sociales de enero del 2006 a septiembre del 2011 Fuente: Defensoría del Pueblo. Apcsg.
38. Defensoría del Pueblo 38 Haciaseptiembredel2011,losconflictossocioambientales,entreactivosylatentes, constituían el 41.7% del total de los conflictos registrados por la Defensoría del Pueblo. En segundo lugar se encuentran los conflictos por asuntos de gobierno local con 17%. En tercer lugar los conflictos laborales con 12.2%; y, en cuarto lugar, los asuntos de gobierno nacional con 6.7%. Gráfico 3: Distribución porcentual de conflictos sociales registrados Fuente: Defensoría del Pueblo. Apcsg. Reporte mensual de conflictos sociales N° 91. Otro rasgo de los conflictos es su forma de dar a conocer los problemas y de llevar al espacio público determinadas demandas. El mecanismo de reclamación que se usa pasa en tiempos cortos a la protesta y la presión pública. A pesar de la intención dialogante de un sector del grupo social y su dirigencia, las exigencias de respuestas prontas y las limitaciones del Estado para proponer modalidades de diálogo creíbles y efectivas, precipitan el protagonismo de los actores violentos. Aunque el porcentaje de procesos de diálogo ha crecido en los últimos años de 32% en abril del 2008 a 53% en septiembre del 2011, de acuerdo al reporte Nº 91, el 58% de los procesos de diálogo se instala después de la violencia, porcentaje que con pequeñas variaciones se ha mantenido por lo menos desde enero del 2009. Subsiste,además,enlalógicadelaprotestadealgunosdirigentesyorganizaciones sociales la idea de que la violencia es un medio eficaz para alcanzar los objetivos. Permitiría acortar el desequilibrio que una de las partes percibe en su relación con la otra, es de utilización inmediata, transmite el mensaje del grupo con contundencia; infunde temor en las otras partes, da la impresión de cohesión e identidad en el grupo. Sin embargo, no es justificable en modo alguno el uso de
39. Violencia en los conflictos sociales 39 medios violentos cualquiera fuese la causa del conflicto por el alto riesgo para la vida de las personas que supone y por la deslegitimación de las instituciones que provoca. Los aparentes beneficios logrados mediante medidas violentas no superarán nunca los costos dejados en el camino. Asimismo, los conflictos funcionan como plataformas de lanzamiento político o estrategias ocasionales o planificadas de publicidad de personas, ideas y proyectos. Se observan liderazgos radicales con agendas propias que si bien no se podría decir que están en la capacidad de “fabricar” situaciones de conflicto, sí pueden tener la habilidad de capitalizar descontentos, insatisfacciones de la población o errores de la administración pública y la institucionalidad política. Por otro lado, las organizaciones sociales que no han desarrollado formas de democracia interna están expuestas a que sus líderes se conviertan en los únicos intérpretes de la realidad exterior y en el filtro de toda información que llega a sus integrantes. Como resultado de esto se tiende a considerar que los actores del conflicto piensan y actúan de una misma manera, cuando en la realidad pueden existirdiversasposiciones.TaleselcasodelconflictosurgidoenlazonasurdePuno durante el primer semestre del 2011, en donde los líderes locales se posicionaron como el único vínculo con la población de esa zona. A quien pretendía alejarse de los planteamientos formulados por los líderes era objeto de denuestos y hasta de riesgos en su integridad física, como parte de medidas coercitivas destinadas a mantener una apariencia de homogeneidad en sus posiciones. Sepuedesostener,asimismo,que,enelPerú,losconflictossocialesnonecesariamente están articulados en el ámbito nacional. En gran medida, ellos son, manifestaciones reinvindicacionistas, que tienen su propia historia. Las dirigencias buscan tratamientos diferenciados por parte del Estado para mejorar su capacidad de negociación y, cuando ésta tiene un desenlace satisfactorio, dan por cerrado el caso. En ocasiones se suelen formar agrupaciones solo con el objetivo de hacer públicas determinadas demandas. No obstante ello, hay principios de articulación en algunas zonas del país. Alrededor de algunos conflictos socioambientales, por ejemplo, se observa una concurrencia de actores –organizaciones sociales, municipios locales, iglesias, rondas campesinas, Organizaciones no Gubernamentales (ONG)– con agendas consensuadas, en espacios de explotación minera cada vez más amplios. Del mismo modo, se observa, en la región sur, el desarrollo de proyectos indigenistas con un contenido político cada vez mayor y que reivindican una nacionalidad diferenciada. La inexistencia de un proyecto político nacional o interregional claramente definido o de un liderazgo articulador no quiere decir que esta posibilidad se haya descartado. 2.3	La violencia en los conflictos sociales Se ha señalado que conflicto social no es sinónimo de violencia. Un conflicto puede pasar de la fase temprana a la de diálogo sin haber experimentado,
40. Defensoría del Pueblo 40 necesariamente, una etapa de crisis. Pero, evidentemente, los conflictos sociales se pueden manifestar también a través de actos violentos. Los datos del monitoreo de la Defensoría del Pueblo lo demuestran. Además, se observa un incremento del grado de violencia en los últimos años. Con relación al número de hechos de violencia, obsérvese en el siguiente gráfico cómo han evolucionado los conflictos sociales que han derivado, por lo menos, en un episodio de violencia. Gráfico 4 Frecuencia de conflictos con al menos un hecho de violencia Fuente: Defensoría del Pueblo. Apcsg. Es importante mencionar que el sistema de monitoreo de la Defensoría del Pueblo no solo consigna información sobre conflictos sociales. Asimismo hace el seguimiento y registro de acciones colectivas de protesta. Se trata de marchas, plantones, toma de locales, etc., es decir, formas públicas de expresar una demanda o descontento y que revelaría la existencia de una controversia que requiere ser indagada más en profundidad antes de calificarla como conflicto e incluirlo en el registro principal del reporte. Estos casos forman parte de la sección “casos en observación”. Como se puede observar en el siguiente gráfico, las acciones colectivas de protesta constituyen una constante dentro de la dinámica sociopolítica peruana. No hay año en que no se registre un número significativo de éstos. El año 2008 registra el número más alto de casos (719), pero luego la cifra desciende y se estabiliza en alrededor de 400, entre el 2009 y el 2011.
41. Violencia en los conflictos sociales 41 Gráfico 5 Acciones colectivas de protesta registradas entre enero del 2007 y septiembre del 2011 Fuente: Defensoría del Pueblo. Apcsg. El registro de conflictos sociales y de acciones colectivas de protesta permite señalar que en el Perú existe un clima de constante tensión política y social, en donde la protesta social –con o sin violencia– es una de las dimensiones de la cultura política peruana, asimismo una estrategia que la ciudadanía utiliza para defender sus intereses, colocar temas en la agenda pública y criticar el funcionamiento de las instituciones del Estado. En este escenario, la Defensoría del Pueblo ha registrado, entre enero y septiembre del 2011, 420 acciones colectivas de protesta. Gráfico 6 Acciones colectivas de protesta registradas entre enero y septiembre del 2011 Fuente: Defensoría del Pueblo. Apcsg. ene-11 feb-11 mar-11 abr-11 may-11 jun-11 jul-11 ago-11 sep-11 47 33 43 42 40 40 63 45 67
42. Defensoría del Pueblo 42 Fuente: Defensoría del Pueblo. Apcsg. Por otra parte, con relación a la intensidad de la violencia se puede advertir, en el siguiente cuadro, los 10 casos en que se ha registrado el mayor número de personas muertas y heridas. Cuadro 2 Conflictos con mayor cantidad de muertos y heridos Caso Muertos Heridos Bagua 33 200 Majaz 7 8 Puno (abril-junio 2011) 6 20 Fenamarpe 6 28 Mercado de Piura 5 72 Caso ley del agua (Jnudp) 5 88 Islay (Tía María) 3 67 Tayacaja 3 33 Cieneguilla 3 8 Madre de Dios 2 34 Fuente: Defensoría del Pueblo. Apcsg.
43. Violencia en los conflictos sociales 43 Como se puede ver, se trata de casos distintos uno del otro, con motivaciones diferentes y actores no articulados entre sí, ni en la acción ni en el discurso. Cuatro de ellos están referidos a conflictos socioambientales y los demás son de distinto tipo de conflicto. Pero, tratándose de escalamientos a la violencia, cualquiera de los conflictos sociales puede llegar a grados altos de violencia. 2.3.1	Definición y tipos de violencia El avance de la democracia en el mundo ha logrado disminuir el uso de formas extremas de violencia como la guerra exterior, las guerras civiles o las graves violaciones de los derechos humanos. Los mecanismos de regulación social y de exposición de ideas son sustentados por el Estado de derecho y los mecanismos de la democracia representativa y participativa. Los derechos fundamentales han planteado límites a los poderes públicos y sus decisiones están paulatinamente más permeadas por la opinión ciudadana. Aun así, existen situaciones en donde la violencia pone a las personas – particulares y efectivos del orden– en situaciones de alto riesgo para su vida e integridad. Y delata, además, las fisuras o insuficiencias de la institucionalidad democrática para conjurarla a tiempo. En el Perú hay acciones terroristas focalizadas en dos zonas (Huallaga y VRAE), crimen organizado (narcotráfico, trata de personas, tráfico de madera, contrabando, principalmente), delincuencia común, pandillaje. Todas ellas, son formas de violencia de alto riesgo para las personas. El conflicto social público no es per se una forma de violencia, pero sí un escenario de riesgo. En consecuencia, su tratamiento debe ser particular, diferenciado, en atención a su origen, a la naturaleza de los problemas que los motivan, a los actores que intervienen, a la responsabilidad del Estado en la gestión preventiva del conflicto y la generación de soluciones, etc. No obstante su carácter diverso, la violencia comporta elementos recurrentes o estructurales que se deben tener en cuenta al momento de estudiarla. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ensayado la siguiente definición: «La violencia es entendida […] como el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones y atenta contra el derecho a la salud y la vida de la población.» Esta definición de la OMS –a la cual se adscribe la Defensoría del Pueblo–, comprende los hechos de violencia que se pueden presentar en los conflictos sociales y encierra, al menos, cuatro consideraciones que nos permiten

References: resolución 
	Artículo 44
	Artículo 166
 Artículo 74
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 resolución 
	Artículo 315