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Timestamp: 2018-02-25 11:47:16+00:00

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Ley R3C – COMNAPAZ
Iniciativa de Cultura de La Paz Art. 3º.
INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO EL QUE SE REFORMA EL PÁRRAFO SEGUNDO DEL ARTÍCULO 3º, SE ADICIONA UN DÉCIMO CUARTO PÁRRAFO AL ARTÍCULO 4º Y SE REFORMA LA X FRACCIÓN DEL ARTÍCULO 89º DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS
Por Senador Armando Ríos Piter
NOMBRE: Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se reforma el párrafo segundo del Artículo 3º, se adiciona un décimo cuarto parrado al Artículo 4º y se reforma la X fracción del Artículo 89º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
OBJETIVO: El objetivo de esta iniciativa es señalar explícitamente el fomento de la Cultura de Paz como uno de los objetivos de la educación en México, como un derecho protegido por el Estado Mexicano y como un asunto de investigación y fomento en materia de cooperación internacional.
PRIMERA PARTE. Se modifica el párrafo segundo del Artículo 3º Constitucional para señalar explícitamente que la educación impartida por el Estado Mexicano fomentará la cultura de la paz.
SEGUNDA PARTE.- Se agrega un párrafo decimo al artículo 4º Constitucional para reconocer vivir en Paz como un derecho y la obligación del estado Mexicano de garantizar e impulsar la cultura de la paz para la sana convivencia de la sociedad.
TERCERA PARTE.- Se establece que en términos de cooperación internacional el Ejecutivo Federal impulsara estudios e investigaciones que fomenten la paz.
El suscrito, Armando Ríos Piter, integrante de la LXIII Legislatura del Honorable Congreso de la Unión, con fundamento en lo dispuesto en la fracción II del Artículo 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; así como por los artículos 58 fracción I, 164 numeral 1, 169 y 172 del Reglamento del Senado de la República someto a consideración de esta Soberanía, la siguiente INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA EL PÁRRAFO SEGUNDO DEL ARTÍCULO 3º, SE ADICIONA UN DÉCIMO CUARTO PÁRRAFO AL ARTÍCULO 4º Y SE REFORMA LA X FRACCIÓN DEL ARTÍCULO 89º DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, al tenor de la siguiente:
La cultura de la paz ha sido un tema que ha revestido una gran importancia en la cooperación internacional para alcanzar el desarrollo de todos los pueblos. La idea del derecho a la paz, ha estado ínsita en el reconocimiento del derecho a vivir y coexistir, formando parte del pensamiento filosófico, religioso, político y jurídico.
Es de esta forma que a lo largo del siglo XX, y como consecuencia de dos conflagraciones mundiales, ha surgido la necesidad del reconocimiento jurídico por parte de la sociedad que viviendo bajo un Estado democrático y constitucional exige con convicción, lograr y mantener la paz.
El ejercicio de nuestras libertades y la materialización de la paz requieren de un sólido sistema de derechos que la garanticen y la protejan. Es por ello que nuestra Carta Magna, debe precisar la paz como uno de sus fines y un estadio al que aspira la sociedad y cada individuo poder alcanzar.
En una sociedad democrática, es inevitable que exista la diversidad de ideas, presuponiendo la existencia también de conflictos, lo cual es natural en todas las estructuras sociales, desde la familia hasta las naciones.
En este tenor, la conceptualización del derecho a la paz, se articula con la relación necesaria de otros valores como los son la tolerancia, el diálogo y la condena y repudio de la violencia[1]. De esta manera nuestra sociedad propone mecanismos para resolver los conflictos, siendo los propios de las capacidades que la inteligencia humana nos permite como: la comunicación, el respeto, la racionalidad, la mediación y la cooperación. La paz empieza por el rechazo de la violencia como forma de solucionar los conflictos. Y para que esto pueda ser posible se debe dar un amplio consenso al respecto, es decir la paz se debe interiorizar culturalmente y esto supone erradicar la cultura de la guerra y la violencia como forma de resolver los problemas que genera el modelo de desarrollo actual. Se piensa que la guerra es injusta y dramática para los seres humanos, pero también se considera inevitable en muchos casos.[2]
La paz, en el sentido más amplio del término, es lo opuesto a problemas y disturbios en las relaciones entre los estados, entre varios grupos de una misma sociedad, entre los individuos y aun entre los sentimientos y deseos de un mismo individuo.[3]
Albert Einstein dijo “la paz no puede mantenerse por medio de la fuerza, por lo que sólo puede alcanzarse a través de la comprensión” lo cual indica esa comprensión es la que debe dar origen a actitudes constructivas y conscientes en las relaciones entre los seres humanos y entre las naciones.[4]
Nuestro prócer y Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez García, con gran sabiduría formuló su más grande apotegma “entre los individuos como entre las naciones, el derecho al respeto ajeno es la paz” demostrando su gran vocación filosófica pero también jurídica al “considerar” al derecho como la esencia de lo que debe ser respetado.
Y es precisamente que ante los embates de la violencia y la discordia que se ha suscitado en nuestro país, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, pertinentemente ha trazado en el Plan Nacional de Desarrollo como primer eje de acción un México en paz. En este se alude a que “México ha enfrentado en los últimos años una problemática sin precedentes en términos de seguridad pública. La falta de seguridad genera un alto costo social y humano, ya que atenta contra la tranquilidad de los ciudadanos. Asimismo, esta carencia incide en el potencial de desarrollo nacional, inhibiendo la inversión de largo plazo en el país y reduciendo la eficiencia operativa de las empresas. Cualquier intento por lograr la paz debe comenzar por la prevención y no por reacción, en este sentido debemos prevenir la violencia contra los niños, niñas y adolescentes, y lograr el goce efectivo de los derechos de todos los ciudadanos desde antes de llegar a la mayoría de edad.[5]
[1] Gros Espiell, Héctor, El derecho humano a la paz, consultado en http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/dconstla/cont/2005.2/pr /pr7.pdf
[2] http://www.oei.es/valores2/palos1.htm
[3] Lopatka, Adam, “El derecho a vivir en paz como un derecho humano”, tomado de La protección internacional de los derechos del hombre, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Serie H, Estudios de derecho Internacional público, número 7, México, 1983, página 133.
[5] 5 Plan Nacional de Desarrollo, Presidencia de la República, México, 2013, p. 27-33.
Tomando en cuenta todo lo anterior, la construcción de una cultura de la paz implica un proceso gradual que trae aparejado una transformación de mentalidad individual y colectiva. Es así que dicha transformación debe realizarse por medio de la educación, ya que esta tiene una función importante desde la instrucción primaria en virtud que su incidencia en el aprendizaje de los educandos permite la construcción de un ideario conformado por valores que forman al futuro ciudadano y haciendo posible una evolución del pensamiento social.
La realidad que vivimos en nuestro país nos obliga a pensar en nuevas alternativas de educación. En el artículo 3º Constitucional se encuentra plasmado el derecho a la educación de todo individuo, la cual tenderá a desarrollarse armónicamente y donde se establecen las bases de la educación en México, sin embargo no es clara en lo que se refiere a educación para la paz.
Por ello el objetivo de esta iniciativa es señalar explícitamente el fomento de la cultura de paz como uno de los objetivos de la educación en México. Existe precedente en el mundo y consideramos que dada la heterogeneidad de nuestra sociedad es necesario forjar en los jóvenes la búsqueda constante de nuevas formas de convivencia que prevengan los errores actuales y del pasado. Estas deberán estar fundadas en la conciliación, la generosidad y la tolerancia, sin menoscabo de los derechos humanos, la solidaridad internacional y la justicia.
La educación es el esfuerzo organizado más formidable llevado a cabo por la sociedad humana, en ella los mexicanos hacemos evidente nuestra esperanza, convicciones e identidad. Es acertado, ante el desafío de la actual crisis humanitaria, que desde la educación más elemental deba prevalecer la cultura de la paz. Los mexicanos plenos del mañana deben ser los defensores de una forma de convivencia basada en el entendimiento mutuo, el reconocimiento de las distintas perspectivas y el consenso en el México del futuro. La educación para la paz propone un cambio donde la libertad, la solidaridad, la responsabilidad, el deber y los valores universales sean aprendidos, reconocidos y visualizados en todo momento y por todos.
La cultura de paz entendida como un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida que promueven pacíficamente tanto la diversidad cultural como la biodiversidad con el ánimo de lograr la supervivencia del planeta en condiciones de equidad, solidaridad, democracia, sustentabilidad y respeto por los derechos humanos. Es una cultura que asume la paz como un concepto dinámico que conlleva a la realización de la justicia en los distintos niveles de las relaciones humanas y que incluye modos de vida, patrones de comportamiento, creencias y arreglos institucionales que facilitan el cuidado mutuo y el bienestar, así como el aprecio por las diferencias humanas, individuales y colectivas, y la valoración y el cuidado de los recursos naturales para el beneficio colectivo de la actual y futuras generaciones. Una cultura de paz es aquella que asume una postura ética y se compromete con un proyecto político democrático de superación de las múltiples violencias, tanto en los ámbitos pequeños y cercanos, como en los más amplios espacios de la nación.[6]
[6] http://www.infogenero.net/documentos/Pedagog_a_para_la_Paz_FINAL.pdf
El derecho a la cultura de paz y de bien vivir en comunidad, será una gran herramienta para no dejar que la violencia que impera en todas sus formas siga siendo parte de la vida cotidiana, como algo aprendido y observado u observado y aprendido. No lo hagamos parte de nuestra forma de vida.
Es momento de cumplir la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz 53/243 resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 6 de octubre de 1999, de la que nuestro país es parte. También se destaca que en el año 2009, el pleno de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos ha declarado la importancia de desarrollar e implementar programas educativos a partir desde los primeros años de la educación, tanto en los sistemas formales e informales, la promoción de una cultura de la paz y la no violencia.
Seamos parte del proceso de asumir valores traducidos en hábitos del buen vivir en comunidad. Sin duda, la educación para la paz es un camino largo y difícil pero es lo único que garantiza una transformación que comprometa a todos, desde la base social que es la familia, hasta los tres niveles de gobierno.
La educación por la paz conlleva un conjunto de acciones y esfuerzos para conseguir que el pensamiento pacifista y conciliador se impregne en las personas, como una forma de vivir en democracia y ejercer nuestros derechos. Entre las acciones que deben realizarse, está la de confeccionar una estrategia pedagógica que las autoridades en materia de educación habrán de elaborar, pero no obstante, consideramos que el ejecutivo debe contar con facultades para fomentar la cultura de paz.
Se considera que la educación ha sido una vía racional para transmitir los valores sobre la dignidad humana, así como el respeto y la convivencia armónica. En el proceso educativo se va determinado la asimilación que tiene la persona sobre el mundo que le rodea, en donde la cognición sobre las cosas que se le presentan va definiendo el desarrollo de su personalidad lo cual le permite adaptarse a su realidad con la naturaleza y con sus semejantes.
El binomio educación-paz aparece en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconociendo como derecho universal el derecho a la educación plasmado en el artículo 26 que cita lo siguiente:
Asimismo, en otros países latinoamericanos, encontramos a la paz como objetivo de la educación y sustento de los derechos fundamentales. A continuación se mencionan los siguientes:
Artículo 1. Protección de la dignidad humana, vinculación de los poderes públicos a los derechos fundamentales.
Artículo 3o. Son deberes primordiales del Estado:
Garantizar a sus habitantesel derecho a una cultura de paz,a la seguridad integral y a vivir en una sociedad democrática y libre de corrupción.
Artículo 27. La educación se centrará en el ser humano y garantizará su desarrollo holístico, en el marco del respeto a los derechos humanos, al medio ambiente sustentable y a la democracia; será participativa, obligatoria, intercultural, democrática, incluyente y diversa, de calidad y calidez; impulsará la equidad de género, la justicia, la solidaridad y la paz.
Artículo 83. Son deberes y responsabilidades de las ecuatorianas y los ecuatorianos, sin perjuicio de otros previstos en la Constitución y la ley:
Artículo 393. El Estado garantizará la seguridad humana a través de políticas y acciones integradas, para asegurar la convivencia pacífica de las personas, promover una cultura de paz y prevenir las formas de violencia y discriminación y la comisión de infracciones y delitos. La planificación y aplicación de estas políticas se encargará a órganos especializados en los diferentes niveles de gobierno.
Artículo 10. I. Bolivia es un Estado pacifista, que promueve la cultura de la paz y el derecho a la paz, así como la cooperación entre los pueblos de la región y del mundo, a fin de contribuir al conocimiento mutuo, al desarrollo equitativo y a la promoción de la interculturalidad, con pleno respeto a la soberanía de los estados.
Defender, promover y contribuir al derecho a la paz yfomentar lacultura de paz.
Artículo 73. Del derecho a la educación y de sus fines
En el preámbulo de la Constitución de la UNESCO se afirma que “… las guerras nacen en el espíritu de los hombres y es en el espíritu de los hombres que deben construirse los baluartes de la paz” y asimismo considera que “… la amplia difusión de la cultura y la educación de la humanidad para la justicia, la libertad y la paz son indispensables a la dignidad del hombre y constituyen un deber sagrado que todas las naciones han de cumplir con un espíritu de responsabilidad y de ayuda mutua…” con lo que podemos concluir que la paz trasciende de ser solamente un concepto político a ser esencialmente ético.
En este orden de ideas, el poder revisor de la Constitución en 2011 entendió a los derechos humanos como parte fundamental del Estado democrático de derecho como condiciones sine cuan non para el desarrollo de la persona humana, y ante tal prescripción la paz tiene que ser la base para ejercicio de todos estos derechos.
Por último la iniciativa propone otorgar facultades al ejecutivo dentro del marco de la dirección de la política exterior para que promueva los estudios, investigación y el fomento por la paz, ya que las estrategias y acciones requieren del aporte de las comunidades del conocimiento para la cabal comprensión sobre los conflictos y las alternativas de solución pacíficas que se propongan y con ello se apoye el ejecutivo para mantener y concertar la paz.
Vale la pena hacer recoger la reflexión del filósofo Norberto Bobbio sobre la importancia del problema de la paz, el cual afirmaba que “es un problema de fondo: la paz es el bien absoluto, condición necesaria para la realización de todos los demás valores.” “La paz es condición porque la realización de otros valores, “habitualmente considerados superiores”, la requiere como premisa; sin la paz, entre otros factores, ideales como la justicia, la libertad o el bienestar no se pueden cumplir”.[7]
[7] Bobbio, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz. Barcelona, Gedisa, 1992, página 174.
No sólo bastan las buenas intenciones para lograr la paz, sino es importante cultivar a nuestra población, ya que sólo la educación es el medio para transmitir, adquirir y desarrollar un cambio de consciencia social. Sin duda la educación como legado en comunidad es factor determinante en la maduración de todos los sectores.
Con esta práctica erradicaríamos paulatinamente, y con seguridad, todo tipo de violencia, como el bullying, traducido en abuso y violencia entre niños; el mobbing, es decir violencia emocional en el trabajo; la violencia en el núcleo familiar, lugar donde por principio se destruye o se cultiva el bien vivir.
Creemos que tenemos todos los elementos para lograrlo como país. Educar en cultura de paz será un mecanismo de cambio del interior al exterior, un cambio donde todos nos unamos y participemos con un mismo fin: el bien vivir en comunidad será una herramienta de vida donde todos estemos unidos, por el simple hecho de dignificarnos como seres humanos en una sociedad.
Existen varias organizaciones civiles en el país expertas en promover la cultura de paz, cómo Comnapaz México Organismo Ciudadano entre otras.
Federico Mayor cita: “Desde ahora la arcaica cultura de la violencia y de guerra debe ceder el paso a la cultura de paz. En ella, el culto a la fuerza y la apología de la competición serán sustituidos por la aparición de nuevos horizontes de solidaridad humana, la epopeya cotidiana de la libertad y de la justicia, la emoción de la convivialidad que engloba, a la vez, a los seres de todas partes y a las generaciones venideras.”
Asimismo hacemos un reconocimiento a la organización civil Comnapaz México, por promover la cultura de paz en México desde hace 25 años, por fundar el primer instituto de investigación de estudios de paz en la ciudad de San Juan del Rio, Querétaro, en coordinación con la Universidad Autónoma de Querétaro y por impulsar de forma coordinada la presente iniciativa.
En vista de lo anterior y reconociendo nuestra realidad nacional, así como la unidad y no la escisión de los mexicanos, los suscritos, sometemos a consideración de esta soberanía la siguiente Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se reforma el párrafo segundo del Artículo 3º, se adiciona un décimo cuarto párrafo al Artículo 4º y se reforma la X fracción del Artículo 89º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Único. Se reforma el párrafo segundo del artículo 3º; se adiciona un párrafo décimo cuarto al artículo 4º; se reforma la fracción X del artículo 89º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar como sigue:
La educación que imparta el estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la patria, el respeto a los derechos humanos, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.
Toda persona tiene derecho a vivir en paz. El Estado garantizará este Derecho e impulsará la Cultura de la Paz para la sana convivencia en sociedad.
Artículo 89º. …
Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, así como terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos, sometiéndolos a la aprobación del Senado. En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos, así como el impulso de estudios e investigaciones que fomenten la paz y la seguridad internacionales;
Salón de sesiones de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, a 31 de agosto de 2017
Senador Independiente por el Estado de Guerrero

References: ARTÍCULO 3
 ARTÍCULO 4
 ARTÍCULO 89
 Artículo 3
 Artículo 4
 Artículo 89
 Artículo 3
 artículo 4
 Artículo 71
 ARTÍCULO 3
 ARTÍCULO 4
 ARTÍCULO 89
 artículo 3
 resolución 
 artículo 26

Artículo 1

Artículo 3

Artículo 27

Artículo 83

Artículo 393

Artículo 10

Artículo 73
 Artículo 3
 Artículo 4
 Artículo 89
 artículo 3
 artículo 4
 artículo 89

Artículo 89