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Timestamp: 2018-09-25 21:15:02+00:00

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EL CONFLICTO DE LIBIA: ¿HAY SOLUCIÓN? | Javier Jiménez Olmos
EL CONFLICTO DE LIBIA: ¿HAY SOLUCIÓN?
por jjolmos | Nov 16, 2014 | Oriente Medio y Norte de África | 7 Comentarios
ANTECEDENTES DEL CAOS ACTUAL EN LIBIA
El 16 de enero de 2011, el coronel Gadafi decidió bloquear el acceso a Youtube temeroso de que la revolución de la llamada “Primavera Árabe” se extendiera en Libia a través de internet, como ya había sucedido en Túnez y Egipto. A pesar de esa medida, las protestas no se detuvieron y comenzó la represión por parte del régimen con todas las consecuencias que han tenido lugar desde entonces.
A principios de marzo, la oposición se rebeló contra el régimen y también tomó las armas para combatirlo. Todo parecía indicar que había estallado una guerra civil, en principio, con dos bandos en un combate desigual: el de Gadafi aparentemente bien armado, organizado, disciplinado y fuertemente ideologizado a favor del dictador; el otro, el de los rebeldes, sin otra cohesión que la motivación contra la dictadura, sin otro armamento que el requisado a las propias fuerzas de Gadafi, sin aviación, y sin organización ni disciplina, aunque parece que finalmente gozaron de un importante apoyo exterior
El 26 de febrero de 2011, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dictó la resolución 1970 por la que se remitía a la Corte Penal Internacional las actuaciones represivas del régimen de Gadafi, por si se hubieran cometido crímenes contra la humanidad; en la misma resolución se decretaba un embargo para evitar el aprovisionamiento de armamento, la congelación de los activos financieros y la prohibición de viajar al extranjero de los principales líderes libios.
En marzo de ese año, la guerra civil se había generalizado, las principales ciudades del país se habían convertido en campos de batalla donde se luchaba en cada calle. La comunidad internacional reaccionó y el Consejo de Seguridad de la ONU dictó una nueva resolución el 17 de marzo, la 1973, aunque con significativas abstenciones como la de Rusia, China, Alemania, Brasil e India. En esta resolución se aprobó una zona de exclusión aérea y adoptar todas las medidas necesarias para proteger a la población civil de los ataques militares.
Resolución 1970 26 febrero 2011 Remisión Corte Penal Internacional presuntos crímenes contra la humanidad.Embargo de armas.Congelación activos.
Prohibición viajar líderes libios.
Resolución 1973 17 marzo 2011 Zona exclusión aérea.Medidas necesarias proteger población civil.
OPERACIÓN “UNIFIED PROTECTOR”. BOMBARDEOS DE LA OTAN EN LIBIA
La discusión sobre el procedimiento a seguir provocó disenso entre los aliados occidentales –Alemania decidió no participar-. No obstante, el 19 de marzo, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido iniciaron ataques masivos contra instalaciones militares de las tropas leales al coronel Gadafi. Las operaciones militares se realizaron con ataques de los cazabombarderos franceses Rafale, y misiles Tomahawk lanzados desde buques estadounidenses y británicos. Los objetivos fueron los sistemas de mando y control y las defensas aéreas con el fin de que la aviación aliada pudiera actuar libre de amenazas.
Sin embargo, el líder libio no se detuvo y continuó atacando por tierra. Su aviación fue paralizada, pero no sus fuerzas terrestres. La lucha fue todavía más dura, se combatía en cada frente y en cada ciudad para ganar posiciones que duraban horas porque volvían a ser retomadas una y otra vez por los bandos en litigio.
La coordinación inicial fue bastante dificultosa por la división interna de la OTAN en cuanto a la intervención. Hay que recordar que Alemania y Turquía no estaban muy satisfechas con que la OTAN se hiciera cargo de la operación. Por ello, las primeras acciones sobre Libia fueron dirigidas por el AFRICOM (Comando Operativo para África) con sede en Stuttgart (Alemania) y con mando exclusivo norteamericano. Pero Estados Unidos no tenía interés especial en liderar esta operación y optó por solicitar a la OTAN que tomara el mando.
El 27 de marzo, por fin se clarificó el mando de las operaciones para cumplir la resolución 1973 y el Consejo Atlántico tomó el mando y control de las operaciones en Libia. Para ello se designó al Mando Aliado Conjunto de Nápoles la dirección de las operaciones, y como comandante al segundo jefe de dicho mando el general canadiense Charles Bouchard. Todo ello con un complicado entramado de responsabilidades ya que algunos países de la coalición no participaron en esta operación.
Los ataques a objetivos de sistemas de mando y control y defensa aérea resultaron relativamente fáciles debido a la superioridad militar de la coalición. No resultaron tan fáciles los ataques a fuerzas terrestre móviles, que en las zonas urbanas se camuflaban y confundían con la población civil. Las bajas que se produjeron entre los civiles a causa de estos ataques provocaron disensiones en el seno de la coalición, protestas de algunos países y organizaciones civiles, así como un deterioro del apoyo de parte de la opinión pública a esta operación.
El objetivo de zona de exclusión aérea se consiguió plenamente porque las fuerzas aéreas de Gadafí no dieron señales de operatividad durante toda la campaña. La aviación Libia contaba al inicio de la operación con trece mil hombres y más de trescientos aviones de combate, la mayor parte de ellos de fabricación rusa, además de más de seiscientas baterías de misiles tierra-aire. Lo que sí quedó demostrado es que conforme las acciones de la Alianza fueron más continuas y eficaces las tropas leales a Gadafi fueron perdiendo terreno.
Los bombardeos y la guerra provocaron un gran número de víctimas, incluidas las colaterales y las de fuego amigo (se calcula que pudieron morir ente 5 y 30 mil personas, aunque estos datos no están suficientemente comprobados).
España participó en esa operación con:
cazabombarderos F-18 españoles, aviones cisterna B-707 y TK-10 Hércules
una fragata, 2 submarinos y un avión de reconocimiento aéreo
DISCUSIÓN DE LA INTERVENCIÓN MILITAR CONTRA GADAFI
La intervención en Libia fue discutida por parte de aquellos que argumentan que solo obedeció a objetivos económicos de las potencias interesadas en su petróleo. No obstante, también se puede argumentar en sentido contrario diciendo que la intervención fue un paso importante de la seguridad humana porque con ella se trató de proteger a la población civil de un dictador implacable. Militarmente la operación Unified Protector contribuyó a que las fuerzas contrarias a Gadafi ganaran esa guerra. Sin embargo, la operación Unified Protector demostróque la OTAN tiene algunas divergencias entre sus miembros.
Conviene recordar algunas circunstancias para comprender las circunstancias históricas que condujeron a estos ataques de la OTAN.
Las potencias occidentales a través de sus grandes empresas transnacionales ligadas a la explotación de recursos naturales siempre habían mostrado preocupación por las grandes reservas de gas y petróleo libias. El régimen de Gadafi no había sido de su agrado, no sólo por las actitudes dictatoriales y apoyo a grupos terroristas sino también por su personal control de esos recursos.
Así, hasta 2004, cuando el dictador decidió cambiar su política exterior de combate por una más aperturista, los dirigentes de esas potencias se mostraron complacidos y acudieron a tratar con él. Comenzaron a hacer negocios, muchos de ellos con absoluta falta de transparencia como ya están apareciendo en algunos medios de comunicación.
Como muestra de tal “volubilidad diplomática”, baste recordar que entre 2006 y 2009 algunos países europeos vendieron armamento a Gadafi por un importe de 1.400 millones de euros, teniendo en cuenta de que en esa apertura hacia un Gadafi más comprensivo la ONU había levantado el embargo a la exportación de armas en el 2003. España ha reconocido, según la Secretaría de Estado de Comercio, haber vendido armas a Libia por un importe de 10,7 millones de euros desde 2005 hasta 2011. No obstante de la existencia de la ley 53/2007 que impide vender armamento a aquellos países sobre los que exista sospecha de la vulneración de los derechos humanos.
LA CAÍDA DEL REGIMEN Y LA ERA POST GADAFI
El 20 de octubre de 2011, Gadafi es capturado vivo y poco después asesinado por las milicias pertenecientes a las fuerzas rebeldes en las proximidades de Sirte, ciudad natal del líder libio en la que se había refugiado con sus más leales servidores. Tres días después, el 23 de octubre, el Consejo Nacional de Transición, que aglutinaba a las fuerzas opositoras declaraba que “Libia había sido liberada”.
Con la caída del régimen no solo se acabaron los problemas para los libios sino que comenzó un periodo de inestabilidad e incertidumbre que parece agravarse a la vista de los últimos acontecimientos. Las luchas internas entre diversas facciones, que obedecen a intereses contrapuestos por rivalidades históricas entre tribus, se han visto empeoradas por la aparición del yihadismo radical y por la inoperancia o ineficiencia de los actores externos.
Hasta casi un año después de la muerte de Gadafi no se pudieron celebrar elecciones. El 7 de julio de 2012 los libios eligieron los miembros del Congreso General de la Nación con sede en la capital Trípoli. En esta ocasión, a diferencia de lo que ocurrió en Túnez o Egipto, los islamistas no obtuvieron una victoria rotunda, aunque sí una gran representación.
El 8 de agosto de 2012, el Consejo Nacional de Transición transfierió el poder al recientemente elegido Congreso General de la Nación con Mohamed Al-Megareyef, un islamista moderado, en la presidencia. No obstante, no se ordenó el desarme de las distintas milicias, que constituían la oposición contra Gadafi, con la excusa de que eran la garantía del orden en las principales ciudades del país. Lo que causó un desorden mayor, ya que dado las tradicionales rivalidades tribales cada facción trató de imponer su propia ley.
De una parte, las brigadas del Zintan, en un territorio a unos 200 kilómetros al oeste de Trípoli; estas milicias apoyaron a la OTAN a expulsar a los partidarios de Gadafi de la capital y adueñarse del control del aeropuerto. De otra, las brigadas de Misurata, al oeste de Turípoli, a otros 200 kilómetros, pretendían su parte en el reparto del poder. Por último, los islamistas de la zona oeste, próxima a Bengasi, en la región Cirenaica de fuerte implantación separatista. Además, otros grupos como Bereberes, situados en el sureste, Tuareg en el sureste y Tubu en el sur, también participan en el caos de la Libia post Gadafi.
El 11 de septiembre de 2012 se agravó la situación con el ataque al consulado de Estados Unidos en Bengasi por parte de milicias islamistas, con el resultado de cuatro muertos entre los que se encuentraba el Embajador norteamericano. Poco más de un mes después, el 14 de octubre, Ali Zeidan, un antigua opositor al régimen de Gadafi, es nombrado primer ministro.
En julio de 2013 se recrudeció la violencia con los ataques de grupos yihadistas radicales a las instalaciones petrolíferas del este, oeste y sur de Libia. La consecuencia inmediata fue la reducción de la producción con la consiguiente pérdida de ingresos. Ataques que se endurecieron con atentados en Bengasi y Trípoli durante el mes de octubre.
Ante tal inestabilidad, el 23 de diciembre, el Congreso General de la Nación decidió extender su mandato un año más, hasta el 24 de diciembre de 2014. Pero los problemas se siguieron acumulando y, el 11 de marzo de 2014, el primer ministro Ali Zeidan fue destituido por no controlar la seguridad del país y sobre todo, la de los pozos petrolíferos. Se nombró primer ministro interino a Abdullah AL-Theni.
El 16 de mayo de 2014 aparece en escena el general Haftar, que acaudilla la “operación Dignidad” para acabar con el Terrorismo, representado principalmente por la milicia Ansar al-Sharia. Haftar es un militar que perteneció al ejército de Gadafi pero que se exilió a Estados Unidos hace una veintena de años. Se cree que está apoyado para esta asonada por los norteamericanos.
Así que, la situación actual de enfrentamiento se puede simplificar en dos bandos:
El pro Haftar, apoyados por elementos del antiguo régimen y por la milicia Zintan
Los islamistas, que cuentan con los Hermanos Musulmanes, los yihadistas de la región Cirenaica y con las milicias de Misurata
Ante la ineficacia del Congreso General de la Nación el 25 de junio de 2014 se convocaron nuevas elecciones. El nuevo parlamento nace con poca legitimación dada la escasa participación en los comicios. Según la Constitución, la Asamblea debería de instalarse en Bengasi, pero la ola de violencia que sacude esa ciudad ha obligado su traslado a Tobruk, casi en la frontera con Egipto. Los islamistas no consideran legítima esta Asamblea y, por tanto, solicitaron la continuidad del Congreso General de la Nación con sede en Trípoli, en el que ellos tienen mayoría.
El 13 de julio de 2014 hay una lucha feroz entre los dos bando enfrentados (Haftar/Zintan contra Islamistas/Misurata) por la toma del aeropuerto de Trípoli. En esas fechas, aviones sin identificación bombardean posiciones islamistas. La sospecha de estos ataques recae sobre Egipto y Emiratos Árabes Unidos, lo que complica todavía más la situación. Los milicianos islamistas se hacen con el control del aeropuerto el 23 de agosto de 2014. Los combates se extienden por todo el país. Las regiones de suroeste son controladas por traficantes (drogas, armas, seres humanos) y por los yihadistas del Sahel.
Los islamistas encargan a Omar Al-Hassi, el 25 de agosto de 2014, que lidere un gobierno de salvación nacional. De este modo la situación política quedaba del modo siguiente:
Congreso General de la Nación de Trípolí: de una parte, el gobierno provisional, y de otra, el gobierno de salvación nacional
Asamblea de Tobruk
LIBIA UN CAOS
La situación en Libia es de auténtico caos. Es además un polvorín para toda la región el norte de África y el Sahel. La falta de gobierno ha conseguido que un país tan rico en recursos naturales sea uno de los mayores riesgos para la estabilidad y la paz en el Mediterráneo.
Se ha convertido en uno de los mayores exportadores ilegales de armas, provenientes de los arsenales militares del ejército de Gadafi, que ahora se encuentran en poder de milicias incontroladas. Ese armamento constituye una fuente de alimentación para futuros conflictos, en África principalmente, y un abastecimiento fundamental para la yihad islámica.
A pesar de sus intentos, el liberal Zeidan no fue capaz de poner de acuerdo a las diferentes facciones islamistas o nacionalistas, ni a los caudillos de las numerosas tribus libias. Los milicianos controlan los puertos del golfo de Sirte y la región Cirenaica, lugares donde sale la mayor parte de la producción de petróleo.
Durante su mandato, Gadafi controlaba todo el país de una manera dictatorial. Desde la justicia a la economía, pasando por el ejército y las instituciones políticas y sociales estaban sometidas a sus dictados. Más de 40 años de férreo control hicieron que los libios no pudieran desarrollar unos hábitos democráticos. A su muerte, los que estaban sometidos por la fuerza y lucharon contra él renacieron las rivalidades reprimidas por la fuerza de Gadafi.
No obstante, las críticas a su régimen, Gadafi consiguió que su país tuviera una renta per cápita de más de 13 dólares, muy superior a la media de los otros países del Norte de África, que estaba sobre los 9 mil, aunque sus detractores argumentan su desigual distribución que favorecía a los más afines a su régimen. La actual situación no augura un crecimiento de esa renta, sino más bien todo, lo contrario.
EL PETRÓLEO LIBIO
El 95% de los ingresos libios provine de las exportaciones de petróleo y gas, que suponen la cuarta parte de su PIB. Las reducciones de la producción por la guerra civil y por la bajada de los precios supondrán un empobrecimiento del país.
No obstante todas las divisiones internas, el petróleo sigue fluyendo. La Corporación Nacional del Petróleo ha informado que la producción actual es de 900 mil barriles diarios que, sin embargo, está muy lejos de los 1,4 millones de los tiempos de Gadafi.
Libia posee las mayores reservas de petróleo en África, y una de las mayores del mundo, además de importantes reservas de gas y otros recursos naturales. Es una de las principales suministradoras a Europa.
El gas libio fluye hacia Europa a través del oleoducto submarino Greenstream y por barcos en forma de gas licuado. España recibe el 12.1% del gas que consume procedente de Libia, Irlanda el 23,3%, Italia el 22%, Austria el 21,2%, Francia el 15,7%, Grecia el 14,6%, Portugal el 11,1%, Reino Unido el 8,5%, Alemania el 7% y Holanda el 2,3%.
Como se ha visto, tanto en petróleo como en gas Europa tiene una gran dependencia de los recursos naturales libios, por lo que la estabilidad y seguridad en ese país es de suma importancia para los intereses europeos.
Los ataques contra las zonas de extracción de estos recursos por parte de los islamistas están causando desasosiego entre las compañías multinacionales explotadoras. La española REPSOL, entre otras, ha sufrido ataques en sus instalaciones del desierto de Muzuq que le han obligado a dejar provisionalmente las instalaciones y evacuar a su personal. Estos ataques son atribuidos a la facción del Estado Islámico que opera en Libia y que también ha realizado ataques en las principales ciudades del país como Trípoli, donde también actúa la milicia Ansar al Sharia, y Tobruk.
EL DRAMA DE LA HUIDA DE LIBIA
Una de las más graves consecuencias del desmantelamiento forzoso del régimen de Gadafi ha sido la persecución a la que se han visto sometida parte de la población Libia, además del sufrimiento por la guerra de todos los que se han quedado.
Según la ONU, el pasado año 2013 unas 60.000 mil personas intentaron alcanzar las costas italianas desde Libia, se calcula que perecieron en el intento unas 600. En lo que va de esta año 2014, ya son 165.000 las que lo han intentado, con un balance provisional de 2500 muertes. Las mafias se lucran con esta criminal actividad del tráfico de seres humanos, mientras que la UE Europea muestra su tibieza, cuando no inacción, por resolver este problema humanitario.
Pero también la huida se produce hacia al sur. Miles de subsaharianos huyen de las milicias que les acusan de haber colaborado con el régimen de Gadafi. Un caso muy señalado es el de los Tuareg que han regresado a sus países de origen, Mali y Níger, con la consiguiente desestabilización de ambos países.
En el interior del país, ACNUR ha comunicado que hay más de 287 mil desplazados en 29 ciudades, de los cuales más de 100 mil han sido en este último mes.
EL YIHADISMO EN EL CONFLICTO DE LIBIA
Aunque parece que el yihadismo es una novedad en Libia no lo es en absoluto. Desde los años ochenta Bengasi ha sido un lugar donde ha proliferado este movimiento. Las primeras actividades de estos grupos se remontan a esos años. Algunos de sus activistas también se “educaron y entrenaron” en Afganistán durante esa década, cuando los norteamericanos les aapoyaban. Cuando el gobierno paquistaní cerró sus bases en su territorio en 1993, los yihadistas de desplazaron principalmente a Argelia para enrolarse en el GIA (grupo Islámico Armado) y a Somalia para luchar al lado de Bin Laden.
El Grupo Islámico de Combatientes Libios, ligado a Al Qaeda hasta 2009, aparece como tal en octubre de 1995 y comete su primera acción señalada en un atentado fallido contra Gadafi en febrero de 1996. Durante la guerra de Irak parte de sus miembros se desplazan a ese país para luchar contra los invasores. Su entrenamiento será fundamental para componer la oposición que acabó con Gadafi.
Los islamistas radicales fueron parte muy activa en la rebelión contra el régimen de Gadafi en febrero de 2011. Su apoyo fue fundamental para acabar con ese régimen y la vida de de Gadafi.
En la actualidad, el grupo más importante es Ansar Al Sharia, establecido en la región oriental Cirenaica y la sureña del Fezzan, con contactos tunecinos y en el Sahel. La preocupación se ha incrementado de una manera alarmante con la aparición del Estado Islámico en algunas zonas del país. Recientemente, Derna, una ciudad de la parte oriental, de poco menos de cien mil habitantes, ya ha jurado lealtad al Estado Islámico.
LA ONU Y ESPAÑA EN LA RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO LIBIO
El español Bernardino León Gros ha sido nombrado representante del Secretario General de las Naciones Unidas para Libia. Su recibimiento por parte de los yihadistas radicales en Libia ha sido un atentado cuando se reunía con el presidente Abdula al Thini en la localidad de Sahahat el pasado 9 de noviembre. El diplomático español ha sido considerado como persona non grata por parte del gobierno instalado en Trípoli.
El Tribunal Supremo libio ha invalidado el Parlamento de Tobruk porque alega que la Constitución dice que debe tener su sede en Bengasi, cosa que resulta imposible dada la inseguridad en esa localidad. Por ello, el Congreso General de la Nación de Trípoli considera ilegítima toda conversación con representantes del de Tobruk.
Bernardino León ha señalado a instado al diálogo a todas las partes, pero al mismo tiempo ha señalado a los grupos enfrentados que deben permanecer neutrales en lo que respecta a la producción de petróleo, ya que de lo contrario se impondrán sanciones que afectarán a la exportación por lo que sus economías se verían en dificultades.
Previamente, el 11 de octubre el Secretario General Ban Ki-Moon visitó Libia para impulsar el diálogo entre las partes, sin que por el momento se haya conseguido ningún avance. Todo ello a pesar de la resolución del Consejo de Seguridad 2174 aprobada en 27 de agosto de 2014. Dicha resolución exhortaba a todas las partes a un alto el fuego y condenaba el uso de la violencia contra la población e instituciones del Estado.
Con anterioridad a las visitas de Bernardino León y Ban Ki-Moon a Libia, e inmediatamente después de la citada resolución el 12 de septiembre el Gobierno de España organizó “La Conferencia sobre Estabilidad y el Desarrollo en Libia” que se desarrollo en Madrid. España, como la ONU, apoya al gobierno constituido en Tobruk.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación español:
“El objetivo de la conferencia es dar un impulso regional a los esfuerzos internacionales que buscan la estabilidad en Libia, enviando, además, un mensaje a los actores en conflicto para que superen la dinámica de confrontación armada y pasen a otra de negociación y diálogo.
A esta conferencia política acuden los países pertenecientes al grupo llamado Diálogo 5+5 (España, Francia, Italia, Malta y Portugal; Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez); los integrantes del grupo Med 7 (España, Francia, Italia, Malta, Portugal, Chipre y Grecia), y los países vecinos de Libia (Argelia, Chad, Egipto, Níger, Sudán y Túnez). Asimismo, participan representantes de organizaciones internacionales como la Liga Árabe, Unión Europea, Unión Africana, Unión por el Mediterráneo y las Naciones Unidas, con el español Bernardino León, recién nombrado representante especial del secretario general de la ONU para Libia”
A esta conferencia acudió el Ministro de Asuntos Exteriores libio, Mohamed Abdlaziz, quien manifestó que el compromiso e implicación de la comunidad internacional no implica la injerencia, lo que se entendió como una negativa a cualquier intervención militar extranjera. Sin embargo, el ministro, concluyó con el deseo de una actuación legal contra el gobierno paralelo que opera desde Trípoli, de acuerdo con la Resolución 2174 que contempla la posibilidad de actuaciones contra quienes obstaculicen el proceso de pacificación.
En la nota de prensa difundida tras la conferencia se puede leer:
“Todos han coincidido en la profunda preocupación por los efectos humanitarios de la crisis, que incluyen el desplazamiento forzoso de miles de ciudadanos libios, el tráfico de seres humanos, las violaciones de derechos humanos y la inseguridad creciente, y han condenado toda forma de injerencia extranjera.
Los participantes han reiterado su compromiso con la unidad, soberanía, estabilidad e integridad territorial de Libia y su convicción de que no hay solución militar a la presente crisis.
El ministro García-Margallo ha defendido que Libia debe continuar siendo una prioridad en la agenda internacional. La solución debe venir de los propios libios, pero la comunidad internacional tiene la responsabilidad y obligación de prestarles apoyo, para lo que deberá aumentar la coordinación de esfuerzos e iniciativas para que los libios acaben siendo dueños de su propio futuro y desarrollo”.
CONCLUSIONES SOBRE EL CONFLICTO EN LIBIA
La primera, viene en forma de pregunta ¿ha sido eficaz la solución militar impuesta en la resolución 1973 para detener la represión que Gadafi ejercía sobre su pueblo? La respuesta puede ser la siguiente:
Las causas de este conflicto en particular, como las del mundo árabe en general, no son de naturaleza militar, son causas estructurales: unos regímenes dictatoriales, con un alto índice de corrupción; una injusta distribución de la renta producida de una riqueza natural inmensa –principalmente gas y petróleo-; un componente étnico, cultural y religioso que en ocasiones dan forma y aglutinan las protestas socioeconómicas. Por ello, se debe considerar si es acertado tratar de resolver esos problemas estructurales mediante el empleo de la fuerza militar.
Es cierto que la comunidad internacional no puede permanecer impasible ante las vulneraciones de los derechos humanos, pero la urgencia del deber de actuar no puede dejarse llevar por unos métodos cuyos resultados están cuestionados recientemente en Afganistán e Irak. Por otra parte, ambas partes enfrentadas recurrieron al uso de medios militares, por lo que pudo considerarse a todos los efectos como una guerra civil y no una agresión por una de las partes contra población indefensa. Por ello, se puede discutir la imparcialidad de la intervención.
La zona de exclusión, decretada en al mencionada resolución 1973, llevaba implícita los ataques aéreos contra las fuerzas de Gadafi –los expertos militares los sabían muy bien, había que eliminar para que fuera efectiva sus sistemas de mando y control, sus defensas aéreas y sus aviones, y para eso es necesario atacar- y los ataques aéreos producen víctimas inocentes, algo que la opinión pública no soporta muy bien (especialmente la musulmana es muy sensible a estos ataques por lo sucedido en Afganistán, Irak y Palestina). Este tipo de conflictos civiles, sin frentes definidos, son propicios a causar víctimas civiles, y estas son utilizadas en provecho propio de uno y otro bando para fomentar la animadversión hacia el otro.
La OTAN ayudó a acabar con el régimen de Gadafi a través del cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Pero, como ha sucedido con Afganistán e Irak, hubiera sido crucial la planificación del día después.
La segunda conclusión responde a otro interrogante ¿la comunidad internacional, a través de sus grandes potencias, actúa en defensa de los derechos humanos o lo hace a conveniencia de sus intereses?
A la vista de la historia de Libia, y de otros países como Afagnistán e Irak, no parece que la principal preocupación sea la defensa de esos derechos. Las grandes potencias están sujetas a los dictados de los poderes económicos representados por grandes empresas transnacionales que escapan a todo control. Los intereses marcan la agenda de seguridad y no la defensa de los derechos humanos.
La volubilidad de la defensa de esos derechos se ha demostrado cuando ha convenido. Así a la oposición libia contra Gadafi se le entrenó y apoyó mientras el dictador era no grato. Después cuando este se suavizó, se le vendieron armas y se combatió a los opositores, para acabar de nuevo apoyándolos. (Como en Irak, Afganistán y Siria)
Es difícil que las opiniones públicas de los países occidentales comprendan estas incoherencias e hipocresías, todo ello a pesar de la insistente propaganda que quiere hacer ver que las intervenciones son debidas a injerencias humanitarias exclusivamente.
La tercera es sobre el papel de los actores internacionales:
Los países árabes están demostrando una desunión a la hora de resolver el problema. Los bombardeos sobre posiciones islamistas atribuidos a Egipto y Emiratos Árabes Unidos han aumentado la desconfianza entre los miembros de la Liga Árabe. Algunos miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, que agrupa a las monarquías de la zona, han mostrado su disgusto argumentando que los ataques a los islamistas no harán sino fomentar más extremismo. Las monarquías del Golfo y los dirigentes de los países Árabes vecinos están temerosos de la expansión del yihadismo.
Estados Unidos, Rusia y China, por diferentes causas no parecen tener prioridad por este conflicto, entre otras razones porque su abastecimiento de gas y petróleo está asegurado por otras vías.
Sí es prioritario para la UE que recibe el 65% de su petróleo y gas desde Libia. Por eso tanto la UE como la OTAN consideran la prioritaria la seguridad en Libia y el Mediterráneo por extensión.
España, a través de las Naciones Unidas puede jugar un papel decisivo para la resolución del conflicto. El nombramiento de Bernardino León como representante del Secretario General de la ONU para los asuntos de Libia. La actitud del Gobierno de España a través de la política del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, que dirige José Manuel García-Margallo, al organizar “La Conferencia sobre Estabilidad y el Desarrollo en Libia”, demuestra el gran interés de España por resolver este conflicto que tan de cerca afecta a sus intereses y seguridad.
La última conclusión se refiere a los problemas más importantes a resolver:
1º) Lograr un acuerdo entre las diferentes tribus y facciones enfrentadas
2º) Resolver los graves problemas económicos del país consecuencia de la guerra y la reducción de los ingresos por el petróleo
3º) Crear unas instituciones integradoras y democráticas que constituyan la base de un Estado fuerte
4º) Afrontar la amenaza yihadista desde la perspectiva de seguridad multidisciplinar y no estrictamente militar.
5º) No olvidar que la prioridad es la seguridad humana de los libios, su bienestar, su dignidad, su derechos humanos y su libertad.
Andrés Vázquez el 17 noviembre, 2014 a las 12:25 am
Me ha chocado leer dentro de las conclusiones (la tercera, párrafo segundo) que “China no parece tener prioridad en el conflicto”. Sin embargo, si damos por buenas algunas fuentes, mientras compañías que operaban en la Libia de Gadafi como British Petroleum (BP) apenas si contaban con 40 trabajadores sobre el terreno, la China National Petroleum Corp (CNPC) contaba con 400 de alrededor de 30.000 técnicos trabajando en territorio libio. Es verdad que las magnitudes chinas, en general, son difíciles de conciliar en casi ningún escenario, pero desde luego llama la atención un despliegue de esa naturaleza con la aparente indiferencia hacia el conflicto.
¿Hasta qué punto China, desde una perspectiva geoestratégica, no ha estado directamente en el ojo del huracán de algunas de las últimas actuaciones militares “occidentales”lideradas por USA en países productores de petroleo? Intervenciones que han sido más contundentes de lo que cabría esperar en una aplicación estricta de la doctrina Obama del “soft power” (ni intervencionismo, ni aislacionismo) y que como aparente efecto directo han desembocado en el acuerdo firmado en Shanghai por los representantes de la rusa Gazprom y la Corporación Nacional China de Petróleo del pasado mayo.
http://www.globalresearch.ca/operation-libya-and-the-battle-for-oil-redrawing-the-map-of-africa/23605
Javier Jiménez Olmos el 17 noviembre, 2014 a las 7:20 am
Estimado Andrés, tiene usted razón. El párrafo no está bien desarrollado. Tenía que haber explicado las circunstancias para que Libia no sea una prioridad de cada uno de los países que menciono, lo que no quiere decir que no le den importancia. China avanza en todas partes pero lo hace con el poder suave, también en Libia. Muchas gracias por el enlace que proporciona, cuya lectura recomiendo a los lectores de este blog.
Isabel Fesser el 13 diciembre, 2014 a las 11:51 am
Con retraso…Lo acabo de leer. ¡GRACIAS!
Ayer asistí a la Mesa Redonda en el CESEDEN sobre “Desarme y control de armamento en el siglo XXI: limitaciones al comercio y a las transferencias de tecnología”. Tanto las intervenciones como casi todas las preguntas me parecieron profundas e “independientes”…A alguien le recordé la impresionante Intervención del Emb. de Esp. D. Javier Gil Catalina el 26 de marzo 2014 en Ginebra despidiéndose como Embajador de Esp. para dicha Conferencia sobre Desarme. No la conocía … ¡Lástima que no se publique!
Javier Jiménez Olmos el 14 diciembre, 2014 a las 12:40 pm
Isabel, no tengo la intervención del Embajador, ¿dónde la puedo encontrar? Muchas gracias
Daritza Rodríguez-Arroyo. el 18 febrero, 2015 a las 4:01 am
Javier, excelente escrito -bien logrado- para dar a conocer el caos hecho país, Libia. He recomendado la lectura del mismo a todo aquel que interese entender, en lo posible, el conflicto actual que se vive aquí en Libia, sobre todo en la ciudad donde radico desde abril del 2013, Bengasi. ¡Gracias! -Daritza Rodríguez-Arroyo.
Javier Jiménez Olmos el 18 febrero, 2015 a las 8:00 am
Daritza, muchas gracias por su valoración que tengo muy en cuenta viniendo de una persona que vive y conoce el problema.Un saludo y mucha suerte.
Maximiliano Herraiz Herraiz el 9 febrero, 2017 a las 7:48 pm
Me interesa, muy mucho, la situación actual de Luvia, ¿si es un país ordenado o conflictivo en la actualidad, y sobretodo en que posición esta la empresa española
Escalada en Siria. Trump usa los misiles Tomahawk | Paz y Seguridad Internacional - […] más odio que genera más violencia. Las muestras recientes las tenemos en Afganistán, Irak y Libia. ¿qué se ha…

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