Source: http://www.arancoasociados.com/web/no-reconocimiento-de-un-hijo-dano-al-proyecto-de-vida-y-la-identidad/
Timestamp: 2020-08-09 20:21:27+00:00

Document:
No reconocimiento de un hijo – Daño al proyecto de vida y a la identidad – Estudio Jurídico
No reconocimiento de un hijo – Daño al proyecto de vida y a la identidad
September 26, 2015 July 16, 2019 admin
Dra. Mabel Ribero de Arhancet
Dra. Beatriz Ramos Cabanellas
Síntesis: 1) Propósito de este trabajo; 2) Introducción;3) Sobre el Proyecto de Vida; 3.1) El Proyecto de Vida en el Derecho Uruguayo; 4) Sobre el derecho a la Identidad, 4.1) El derecho a la identidad en el Derecho Uruguayo, 4.2) Derecho a la Identidad y Filiación; 4.3) Violación del Derecho de la Identidad; 5) El daño al proyecto de vida y a la identidad en la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Gelman v. Uruguay; 5.1) La demanda y el Procedimiento Previo; 5.2) Reconocimiento del Estado Uruguayo y subsistencia de la controversia; 5.3) Algunos hechos relatados en la Sentencia con relación a María Claudia García; 5.4) Algunos hechos relatados en la Sentencia con referencia María Macarena Gelman; 5.5) Reparaciones; 5.6) Proyecto de Vida; 5.7) Derecho a la Identidad
El mismo consiste en analizar en qué consiste el proyecto de vida y la identidad de las personas y si ambos son susceptibles de ser dañados. Ello lleva a la necesidad de identificar previamente tales conceptos. Se trata de dos temas de indudable actualidad que han merecido su estudio en algunas sentencias del foro nacional y extranjero. Especial relevancia daremos al análisis que se realizó de ambos en la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictada en el caso Gelman Vs. Uruguay.
Como analizaremos más adelante tanto el proyecto de vida como el derecho a la identidad son dos conceptos de importancia que tienen gran actualidad. En nuestro país el proyecto de vida fue considerado en una innovadora sentencia, dictada en primera instancia por la magistrada a cargo del Juzgado Letrado de Primera Instancia de Salto 1° Turno Dra. Raquel Gini, en el caso de una hija extramatrimonial que reclamó daños y perjuicios a su padre biológico por no haberla reconocido.
También el derecho a la identidad fue recogido en la sentencia antes citada, así como en otras relacionadas con identidad de género. Además, este derecho ha sido constantemente considerado en el ámbito legislativo. De esta forma, fue tenido en cuenta en las leyes: Ley No. 18.590 (Adopción de menores de edad) y Ley No. 18.620 (Identidad de Género), así como en la consideración del proyecto de ley sobre reproducción humana asistida.
A nivel internacional, también estos temas han sido analizados por doctrina y jurisprudencia y en algunos casos han recibido consagración legal. La Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante la Corte) también ha contemplado en su jurisprudencia ambos temas. En esta oportunidad ha llamado nuestra atención la sentencia dictada por la Corte el día 24 de febrero de 2011 en el denominado caso Gelman v. Uruguay.
La importancia de la referida sentencia es indiscutible. Si bien el fallo de la Corte consideró diversos temas sustanciales, el objeto del debate en nuestro país se centró, casi exclusivamente, en considerar de qué forma se cumplía con la misma y qué consecuencias producía con relación a la ley de caducidad.
Refiriéndose al contenido de la sentencia, el Dr. Gamio señaló en el seno de la Comisión de Constitución, Códigos, Legislación General y Administración de la Cámara de Representantes, en sesión del día 4 de mayo de 2011#(*1): “El fallo de la Corte, que es definitivo e inapelable, obliga al Uruguay como Estado Parte en tanto aceptó la jurisdicción de dicho Tribunal. En la sentencia, cabría reconocer dos partes: por un lado, disposiciones que se refieren específicamente al caso de Juan Gelman y su familia, y por otro, disposiciones más generales, también obligatorias, emitidas por la Corte en su carácter de intérprete de la Convención, competencia que le es atribuida por el Pacto de San José de Costa Rica…” En consecuencia, en este trabajo estudiaremos en qué consiste y cuales son los elementos determinantes del denominado Proyecto de vida y del Derecho a la identidad, así como la consideración que ha hecho la Corte sobre los mismos en la sentencia por ella dictada y que antes se refirió.
Sobre el Proyecto de vida
Estudiar este tema implica en primer lugar determinar qué se entiende por proyecto de vida.
Fernández Sessarego#(*2) lo estudió en profundidad y distinguió entre el “proyecto de vida” en singular y los “proyectos de vida” en plural.
Esta primera distinción se basa en que el hombre como tal, puede tener en su vida múltiples proyectos (por ejemplo viajar, comprar un auto, etc) pero generalmente tiene un proyecto que, como señala el autor, tiene la característica de ser fundamental para su existencia, ya que compromete todo su ser, su destino, y es el que le otorga sentido a su vida. Este es el proyecto de vida al que nos referimos.
La entidad de dicho proyecto queda de manifiesto si consideramos el daño al mismo.
Según señala el autor citado, este daño debe traer como consecuencia un “colapso sicosomático” de tal magnitud que afecte la libertad del sujeto generándole una gran frustración.
En consecuencia, resulta claro que este impacto debe ser de tal importancia que el sujeto al comprobar que no puede concretar su proyecto, experimente un verdadero vacío existencial.
Es decir que lo esencial de este proyecto hace que el daño al mismo trunque el sentido valioso de su vida. Es evidente que, en general, las personas no experimentan un vacío existencial por no poder adquirir un auto, pero ciertamente lo afectará un accidente que lo deje parapléjico.
El daño al proyecto de vida compromete a tal punto la libertad del individuo, que no le permite ser el mismo sujeto que fue antes de producirse el daño ya que perdió la opción de elegir.
De acuerdo con Fernández Sessarego ese daño es continuado, generalmente acompaña al sujeto durante todo su existir, en tanto compromete, de forma radical, su peculiar y única “manera de ser”.
Este daño debe ser futuro y cierto, generalmente continuado o sucesivo, ya que sus efectos acompañan al sujeto durante su transcurrir vital. Al respecto el autor recuerda a De Cupis quien señala que el daño futuro es “ aquel que si bien hasta entonces no ha nacido, es cierto que aparece en el futuro.”
De esta forma la frustración del proyecto de vida puede generar consecuencias desvastadoras en cuanto incide en el sentido mismo de la vida del ser humano .
El autor citado pone como ejemplo el caso de un pianista entregado por entero a su arte que en un accidente pierde algunos dedos de ambas manos. El Dr.Luis Larrañaga#(*3).trata este tema recordando que para Calderón Camboa el daño al proyecto de vida debe contener esencialmente tres características:
1) que afecte la libertad objetiva del individuo impidiéndole desarrollar su proyección como ser humano
2) que sea futuro y cierto
3) de sea de considerable entidad.
Todo lo señalado habilita a pensar que será complejo determinar y probar todos los elementos antes referidos.
El propio Fernández Sessarego admite las dificultades por las que podría atravesar un juez a la hora de determinar la magnitud del daño, así como para fijar una adecuada reparación, ya que las generalizaciones o universalizaciones no tienen cabida en este temática pues lo que puede resultar catastrófico para unos puede no serlo para otros.
Entendemos que la complejidad del tema puede dar lugar a muchas interrogantes.
Así nos preguntamos: todas las personas tienen necesariamente un proyecto de vida en los términos previamente referidos?; es posible que una persona tenga más de un proyecto de vida simultáneamente?; es necesario probar la existencia del proyecto de vida?; puede presumirse dicho proyecto?; cómo se prueba la magnitud del daño, etc.
Las interrogantes así como las respuestas son variadas y lo serán en función de la personalidad del individuo que reclama el daño, así como del medio en el cuál el mismo vive.
Respecto a la primera interrogante, entendemos que en principio ,todas las personas tienen un proyecto de vida, pero puede suceder ,excepcionalmente, que alguna persona no tenga un definido proyecto de vida. Esto no quiere decir que no tenga proyectos en su vida, pero puede carecer de un proyecto existencial de vida.
La segunda interrogante es de respuesta dudosa y dependerá, a nuestro entender, de la prueba que se aporte al respecto. La tercera y cuarta interrogantes están estrechamente vinculadas y también son de difícil respuesta. En principio, pensamos que es necesario probar la existencia del proyecto de vida, ya se encuentre en vía de realización o no. Sin embargo podrían presentarse excepcionales situaciones en que se presuma un proyecto vital por fuerza de la propia naturaleza.
Así, si una persona sufre un daño que le priva de su posibilidad de procrear, estimamos que el daño sufrido es indudablemente cierto y de entidad, ya que el dañado no podrá cumplir con el derecho vital que en general todo individuo tiene de perpetuar su especie.
Con relación a la magnitud del daño, aceptamos que el mismo debe ser de tal entidad que afecte el proyecto de vida de forma tal que lo cercene. En trabajo anterior#(*4) señalamos al tratar este tema que entendíamos que el daño debía ser irreversible.
Entendemos que dicha irreversibilidad debe ser tal, que al momento de dictar sentencia el decisor pueda constarla, y ello sin perjuicio de que con el transcurso de los años y los avances científicos y/o tecnológicos la situación pueda superarse.
Supongamos que un menor de edad sea victima de un maltrato, de tal entidad, por parte de su progenitor que lo incapacite para la procreación. Estimamos que dicha situación le permitirá reclamar por el daño derivado de tal maltrato que le impide concretar su proyecto de vida consistente en tener hijos propios.
Al dictarse sentencia se deberá constatar si la situación es irreversible, esto es si a ese momento resulta imposible que esa persona pueda procrear y que esa imposibilidad se mantenga, por lo menos según el desarrollo de la ciencia a ese momento.
El Proyecto de vida en el derecho uruguayo
No conocemos ninguna disposición legal que reconozca el proyecto de vida en el derecho uruguayo.
Sin embargo, como ya vimos, fue reconocido en la sentencia de primera instancia antes referida, en la que se condenó al demandado (un padre que no había reconocido a su hija) en una elevada suma por daño al proyecto de vida .
Es de hacer notar que apelada la sentencia, en el fallo del Tribunal de segunda instancia#(*5) se subsumió el daño al proyecto de vida dentro del daño moral, porque la actora pudo realizar su proyecto de vida, con restricciones pero en definitiva fue parte del mismo la acción incoada.
Por su parte, la Suprema Corte de Justicia#(*6) desestimó el recurso de casación.
La identidad en cuanto individualización ha sido necesaria al hombre desde el fondo de los tiempos, no solamente para individualizarse a si mismo sino “al otro”, y también para individualizar las cosas y objetos del universo.
Por lo tanto el concepto de identidad trasciende el ámbito jurídico.
Ahora, cuando hablamos de identidad nos estamos refiriendo al ser en sí mismo de cada persona, a lo que se ha denominado “su mismisidad”. En trabajos anteriores(#)(#) (*7) (*8)hemos señalado que desde el punto de vista jurídico el concepto de identidad personal y del derecho que la tutela ha sido el fruto de un proceso realizado por la doctrina y jurisprudencia extranjeras.
Actualmente se ha comenzado a distinguir entre identidad personal estática y dinámica.
Sin bien esta distinción es útil para estudiar el tema, coincidimos con Fernández Sessarego# (*9)cuando entiende que al ser la persona física una unidad sicosomática su identidad personal esta integrada por ambos aspectos.
Se ha señalado que la identidad personal es el conjunto de atributos y características que permiten individualizar a una persona en sociedad, es lo que hace que cada uno sea “uno mismo” y no “otro”.# (*10)
Estos atributos o características pueden ser estáticos o dinámicos.
Los estáticos son los que resultan visibles en primer lugar y en general, salvo excepciones, permanecen en el tiempo sin cambios, por ejemplo el nombre.
En el caso de los dinámicos comprende la suma de los pensamientos, opiniones, creencias etc, proyectadas al exterior del sujeto, es la proyección de su verdad personal y como tal configura un interés existencial digno de tutela jurídica.
Cada individuo con el transcurso del tiempo evidencia una identidad distinta a la originaria como consecuencia de nuevos intereses políticos, sociales o de distintos elementos culturales que la informan, de todo aquello que llevan a que la personas no sean exactamente las mismas al cabo de los años.
En una primera etapa prestigiosa doctrina#(*11) al definir el derecho a la identidad lo hizo considerando únicamente su aspecto estático. La denominada identidad estática es de carácter físico o biológico y a ella se contraen algunos signos distintivos tales como, el nombre, la fecha de nacimiento, la nacionalidad etc.
De esta forma, por ejemplo para Messineo la persona tiene derecho a no ser confundida con las demás personas y el derecho a la identidad personal se constituye generalmente en base al nombre.
Messineo y otros autores se limitaron a considerar el aspecto estático de la identidad pero no tuvieron en cuenta su aspecto dinámico. El aspecto dinámico, de más reciente consideración por doctrina y jurisprudencia, refiere a la proyección social de la personalidad del individuo. A este aspecto se lo denomina dinámico ya que la proyección social de cualquier sujeto cambia y se enriquece constantemente. La consideración del aspecto dinámico de la identidad nos demuestra que la identidad personal no puede limitarse a los datos registrales o al status del individuo.
Esto es claro si pensamos que el hombre nace, tiene un origen (quienes son sus padres) y una serie de atributos como el nombre, la nacionalidad etc que conforman lo que se denomina identidad estática.
Pero el sujeto no permanece en ese estado estático ya que a lo largo de su existencia proyecta a los “otros” su personalidad que es lo que se ha denominado identidad dinámica.
Es decir que en la base del derecho a la identidad está el reconocimiento de que cada ser humano tiene un origen, una realidad biológica, una trayectoria de vida distinta a la de los “otros” y eso lo hace “uno mismo” y es este derecho a “ser uno mismo” el que ha sido reconocido por el ordenamiento jurídico.
Cifuentes#(*12) recuerda que fue a partir del estudio realizado por De Cupis que se avanzó en Italia con relación al derecho a la identidad de las personas. Señala también que para éste último jurista la identidad personal, vale decir, el ser si mismo con los propios caracteres y acciones, constituyendo la misma verdad de la persona, no puede, en sí, y por sí ser destruida: porque la verdad, por ser la verdad, no pude ser eliminada. Sin embargo, ser “sí mismo” significa serlo también aparentemente, en el conocimiento y en la opinión de los otros; es decir serlo socialmente. Por ser esta proyección social de la personalidad, susceptible de ofensa externa, es tutelada jurídicamente, y puede, por ende, considerarse un bien jurídico.
En este proceso, el valioso aporte doctrinario fue recogido por varios fallos de los tribunales italianos entre los que destaca el dictado por la Corte Suprema de Italia de fecha 22 de junio de 1985.
Es importante señalar que se ha reconocido#(*13) a está sentencia el gran mérito de asumir y enriquecer el trabajo realizado hasta esa fecha por la doctrina y la jurisprudencia en relación con el derecho a la identidad.
Recuerda Fernández Sessarego que en la misma se formula una completa definición sobre el derecho a la identidad personal ya que en la misma se señala que “cada sujeto tiene un interés, generalmente considerado como merecedor de tutela jurídica, de ser representado en la vida de relación con su verdadera identidad, tal como ésta es conocida o podría ser conocida en la realidad social, general o particular, con la aplicación de los criterios de la normal diligencia y de la buena fe subjetiva”. Y como consecuencia de este derecho “ tiene interés en que en el exterior no se altere, desnaturalice, ofusque, su propio patrimonio intelectual, político, social, religioso, ideológico, profesional, etc, tal como se había exteriorizado o aparecía, en base a circunstancias concretas y unívocas en el ambiente social”.
La Corte italiana fundamentó su fallo en el Artículo 2 de la Constitución de ese país y consideró que por tratarse de una cláusula abierta y en general de tutela del libre y completo desarrollo de la personalidad humana, es idónea para comprender dentro de su ámbito nuevos intereses emergentes de la persona siempre que sean esenciales a la misma.
Es evidente que al tutelar este interés debemos considerar al ser humano en forma integral.
Con acierto se ha sostenido que no es posible pretender tutelar a la persona con la misma lógica e instrumentos con que se tutela la propiedad de las cosas.
Esta última debe ser sustituida por otra lógica que contemple al individuo integralmente.
Tal vez sea ésta una de las razones por las cuales se tiende a proteger a la persona mediante cláusulas generales y abiertas preferentemente de rango constitucional.
Si bien diversos fallos judiciales y trabajos doctrinarios han aceptado que la identidad personal está compuesta por atributos estáticos y dinámicos, no existe unanimidad en la composición de este concepto.
Así, por ejemplo, para Cifuentes la identificación estática no es parte del derecho a la identidad, pues éste se nutre de los aspectos culturales y hasta ideológicos del sujeto. De esta forma y para este autor, el nombre no es un derecho personalísimo. No compartimos tal criterio, pues a nuestro entender el nombre es un atributo esencial de la identidad del sujeto en la medida que lo identifica en la familia y en la sociedad.
Es evidente que la modificación o sustitución del nombre genera efectos de tal entidad en las personas, que es difícil imaginar esa consecuencia sin considerarlo un atributo esencial de su identidad. Así por ejemplo, en un fallo dictado en Argentina por el Juzgado de Familia de Río Gallegos Nº 1# (*14)en autos “G.M. s/Supresión de Apellido” se resolvió autorizar al hijo a suprimir el uso de su apellido paterno y sustituirlo por el de sus abuelos, con quienes había convivido desde su nacimiento hasta la mayoría de edad, en virtud de la indiferencia mostrada por el padre en el ejercicio de su rol paterno y se tuvo en cuenta su derecho a la identidad.
El derecho a la identidad en el Derecho Uruguayo
El reconocimiento del derecho a la identidad puede ser reclamado en nuestro país, no solamente por aplicación de instrumentos internacionales y en función de lo dispuesto por el Artículo 72 de la Constitución de la República, sino por existir normas legales que explícitamente se han referido al mismo.
Es así que nuestro Código Civil contiene distintas disposiciones en materia de estado civil, filiación, nulidad de matrimonio por error en la persona etc , que tienen relación directa con el concepto de identidad.
También en el CNA encontramos diversas disposiciones referidas a este derecho, así en su Artículo 9º (derechos esenciales) se reconoce que todo niño o adolescente tiene el derecho intrínseco, entre otros derechos, a la identidad.
En los últimos años el legislador uruguayo tuvo en cuenta el derecho a la identidad en diversas disposiciones.
Así la Ley No. 18.590 (adopción de menores de edad) reafirma el derecho a la identidad en la medida que reconoce el derecho del adoptado a conocer su origen e identidad.
También la Ley No. 18.620 (derecho a la identidad de género) consagró que toda persona tiene derecho al libre desarrollo de su personalidad conforme a su propia identidad de género, con independencia de cuál sea su sexo biológico, genético, anatómico, morfológico, hormonal, de asignación u otro.
Desde luego que esta nómina no agota las disposiciones que refieren a este derecho y sólo hemos querido demostrar con esta breve referencia dos cosas: en primer lugar, que desde su sanción nuestro Código Civil ya contenía disposiciones que reconocían el derecho a la identidad y en segundo lugar, que el legislador uruguayo ha continuado reconociéndolo en diversas leyes de enorme actualidad. En virtud de la importancia que en el caso Gelman vs. Uruguay tuvo el derecho a la identidad, especialmente en lo relacionado con la materia filiatoria, haremos una breve referencia a las disposiciones que actualmente consagran este derecho en esa materia en el CNA y su consonancia ineludible con las normas de estado civil consagradas por nuestro originario Código Civil.
Como señalamos anteriormente, el CNA en su Artículo 9° reconoce a los niños una serie de derechos esenciales entre los que se encuentra el derecho a la identidad.
Este claro reconocimiento hace que el intérprete piense que el texto legal ha reconocido lisa y sencillamente el derecho a la identidad con todo el contenido que hemos desarrollado anteriormente.
Sin embargo, más adelante el CNA titula a su Artículo 25 como “derecho a la identidad” y se limita a regular en el mismo, aspectos relacionados con la identificación del recién nacido.
Una lectura aislada de esta disposición, podría hacer pensar que al disponer sobre el derecho a la identidad nuestro CNA se limitó a esa identificación, pero esta apreciación resultaría errónea por parcial, ya que en los artículos siguientes 26 a 28 se consagra el derecho al nombre del menor y el derecho –deber de todo progenitor, cualquiera fuera su estado civil, de reconocer a sus hijos.
Con estas disposiciones entendemos que el CNA recogió la “secuencia” dispuesta por la Convención sobre los Derechos del Niño que en su Artículo 7.1 dispone que el niño será inscripto inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos.
La legislación uruguaya siempre ha regulado en forma separada la filiación matrimonial de la extramatrimonial.
Con relación a la filiación matrimonial el CNA en su Artículo 29 sustituyó una serie de disposiciones del Código Civil, consagrando un significativo avance en esa materia, la que por otra parte no experimentaba modificaciones desde la sanción de éste último.
El avance se produjo tanto en la presunción de paternidad del marido de la madre en tanto pasó de ser una presunción absoluta especial, a una relativa que tuvo en cuenta la realidad biológica.
También el avance tuvo lugar en las acciones filiatorias donde se trató de equilibrar la identidad biológica con la social.#(*15)
En cuanto a la filiación extramatrimonial también el CNA experimentó avances significativos, tanto en los medios voluntarios de emplazamiento (Formas de Reconocimiento de los hijos) como en los involuntarios (Investigación de la filiación), aunque en estos últimos y en forma, que entendemos contraria al derecho a la identidad, se continúa topeando la edad del hijo para investigar tanto su paternidad como su maternidad.
Es más, tanta importancia concedió el CNA a la identidad del menor que dispuso en su Artículo 32 que éste una vez reconocido, cuando tiene trece años de edad, puede expresar su voluntad de seguir utilizando los apellidos con los que hasta entonces era identificado.
Al regularse el estado civil en la legislación uruguaya se consideraron ciertos elementos identificatorios tales como: nombre, nacionalidad, sexo, fecha de nacimiento etc, que constituyen verdaderos signos distintivos del sujeto.
Estos elementos son los más persistentes y conforman lo que Fernández Sessarego denominó identificación estática. Esta identificación del sujeto debe corresponderse con la realidad.
La falta de dicha correspondencia puede afectar simplemente elementos que en principio no lesionen el estado civil como es el caso de error en la fecha de nacimiento lo que dará lugar a una acción de rectificación de partida.
Por otro lado puede ocurrir que la inadecuación mencionada afecte el vínculo filiatorio, en la medida en que se establezca que una persona es hijo de otra cuando en realidad ello no es así.
En tal caso corresponde deducir la pertinente acción de estado civil que tendrá como finalidad desplazar a la persona del estado inadecuado que en apariencia mantiene, y luego mediante otra acción de igual naturaleza reclamar el estado civil que corresponda.
Sin perjuicio de ello, puede suceder que la divergencia entre el real estado civil correspondiente, y aquel derivado de la inscripción, acarree daños a la víctima de tal situación.
Será entonces necesario identificar las razones de tales divergencias, o sea si lo ocurrido ha sido un error que no traiga consecuencias importantes, o si detrás de ello se esconden maniobras fraudulentas.
A esta situación se refiere el caso Gelman vs Uruguay con el dramático agravante de que el mismo tuvo lugar con el terrorismo de Estado como telón de fondo.
El daño al proyecto de vida y a la identidad en la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Gelman v. Uruguay
El día 24 de febrero de 2011 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante la Corte) dictó sentencia en el denominado caso Gelman Vs Uruguay.#(*16)
Como señalamos anteriormente, mucho se habló sobre cómo se cumplía con la sentencia y qué consecuencias producía con relación a la ley de caducidad. Ahora nosotras analizaremos la parte que refiere específicamente al caso de Juan Gelman y su familia, y concretamente consideraremos aquellas disposiciones referidas al proyecto de vida y al derecho a la identidad.
Para ello debemos considerar, en forma previa, algunos aspectos relacionados con la demanda, referir brevemente los hechos ocurridos, para finalizar considerando el fallo de la Corte en lo referente al proyecto de vida y la identidad violada.
La demanda y el Procedimiento previo
De acuerdo a lo dispuesto por el Artículo 33 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (en adelante “la Convención”) son competentes para conocer los asuntos relacionados con el cumplimiento de los compromisos contraídos por los Estados Parte en la misma:
1) La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la Comisión” y
2) La Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la Corte”).
Recordemos que si bien cualquier persona o grupo de personas, o entidad no gubernamental, legalmente reconocida, puede presentar ante la Comisión denuncias o quejas de violación de la Convención por un Estado Parte (Artículo 44 de la Convención), sólo la Comisión y los Estados Parte son quienes tienen derecho a someter un caso a la decisión de la Corte (Artículo 61.1 de la Convención).
En marzo de 2007 la Comisión declaró la admisibilidad del caso Gelman, según Informe de Admisibilidad No. 30/07.
Posteriormente y en cumplimiento del Artículo 50 de la Convención, la Comisión aprobó el 18 de julio de 2008 el Informe de Fondo No. 32/08, por el que recomendó al Estado Uruguayo#(*17):
1) Llevar adelante una investigación completa e imparcial con el fin de identificar y sancionar a todos los responsables de las violaciones de derechos humanos en ese caso;
2) Adoptar las medidas legislativas y de otra índole para que quede sin efecto la Ley No. 15.848 o Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado;
3)] Crear un mecanismo interno efectivo, con poderes jurídicos vinculantes y autoridad sobre todos los órganos del Estado para supervisar dichas recomendaciones y
4) Otorgar una reparación plena a los familiares, que incluya una indemnización y actos de importancia simbólica que garanticen la no reiteración de los hechos cometidos.
Finalmente la Comisión, el 21 de enero de 2010 presentó de conformidad con los Artículos. 51 y 61 de la Convención una demanda contra nuestro país en relación con el caso Juan Gelman, María Claudia García de Gelman y María Macarena Gelman. De acuerdo a lo que surge de la propia sentencia, la Comisión solicitó a la Corte que declarara la responsabilidad del Estado Uruguayo por la violación de los siguientes derechos:
“ del derecho a las garantías judiciales y a la protección judicial reconocidos en los Artículos 8.1 y 25 en relación con los Artículos 1.1 y 2 de la Convención Americana, y en relación con los Artículos I.b, III, IV y V de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, así como los Artículos 1, 6, 8 y 11 de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, en perjuicio de Juan Gelman, María Claudia García de Gelman, María Macarena Gelman y sus familiares;
del derecho a la protección de la familia reconocido en los Artículos 17 de la Convención y XII de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas en relación con el artículo 1.1 de la Convención Americana, respecto de Juan Gelman, María Macarena Gelman y sus familiares. Finalmente, la Comisión solicitó a la Corte que ordene al Estado determinadas medidas de reparación.”#(*18) Reconocimiento del Estado Uruguayo y subsistencia de la controversia
El Estado Uruguayo, teniendo en cuenta el principio de continuidad institucional, reconoció la violación de los derechos humanos de las señoras María Claudia García Iruretagoyena de Gelman y María Macarena Gelman García, durante el Gobierno de Facto que rigió en Uruguay entre junio de 1973 y febrero de 1985. Asimismo reconoció la calidad de víctima al Sr. Juan Gelman.
Por su parte, la Comisión entendió que el reconocimiento de nuestro país era parcial ya que, a su juicio, del ambiguo lenguaje utilizado por el mismo, surgía una posible limitación temporal, contraria a la naturaleza de las violaciones cometidas contra las presuntas victimas que son de naturaleza continuada.
Además, observó que el reconocimiento realizado por el Estado Uruguayo no hizo referencia a las violaciones establecidas en cuanto a los derechos de otros familiares.
Algunos hechos relatados en la Sentencia con relación a María Claudia García Con relación a María Claudia García, los hechos que surgen de la sentencia son que;
1) A los diecinueve años de edad, estando casada con Marcelo Gelman (hijo del escritor Juan Gelman) y embarazada de siete meses, fue detenida el 24 de agosto de 1976, junto a su esposo por “comandos militares uruguayos y argentinos”
2) María Claudia García y Marcelo Gelman, una vez detenidos fueron llevados a un Centro de Detención clandestino que se identifica como “Automotores Orletti” y luego de unos días juntos, fueron separados.
3)En 1989 los restos de Marcelo Gelman fueron descubiertos por el Equipo Argentino de Antropología Forense, el cual determinó que había sido ejecutado en octubre de 1976.
4)También surge de la sentencia que María Claudia García, en forma clandestina fue trasladada a nuestro país por autoridades uruguayas, habiendo sido alojada en el Servicio de Información de Defensa (SID).
5) A fines de octubre o noviembre de 1976 habría sido trasladada al Hospital Militar donde dio a luz una niña y luego fue devuelta al SID.
6) El 22 de diciembre de 1976 fue evacuada de ese lugar junto con los restantes prisioneros y transportada junto con su hija a otro centro de reclusión clandestino.
7) A finales de diciembre de 1976 le sustrajeron la niña a la madre.
Con relación al destino de María Claudia García, la sentencia recoge dos versiones: 1) que fue trasladada a una base clandestina militar, donde fue ejecutada y sus restos enterrados y 2) que fue entregada a las fuerzas de seguridad argentinas de “Automotores Orletti”, que se trasladaron a Montevideo para transportarla a la Argentina en lancha, desde el puerto de Carmelo, habiéndole dado muerte en el país vecino. Algunos hechos relatados en la Sentencia con referencia María Macarena Gelman De acuerdo a la Sentencia en estudio,
1°)la hija de María Claudia García (María Macarena) una vez separada de su madre habría sido encontrada en la puerta de la casa del matrimonio Tauriño-Vivian. Así surge de la sentencia que “el 14 de enero de 1977 su hija habría sido colocada en un canasto y dejada en la puerta de la casa de la familia del policía uruguayo Ángel Tauriño..” #(*19)
2°) El Sr. Tauriño y su esposa se quedaron con la niña y la registraron como propia un año después de nacida.
3°) En la Sentencia se señala que en noviembre de 1999 una pareja de vecinos de Montevideo, contactó a Juan Gelman, que desde hacía tiempo estaba realizando averiguaciones con relación al paradero de su nieta, y le informaron sobre la aparición de la niña de dos meses de vida en la puerta del Sr. Tauriño, lo que había causado conmoción en el barrio ya que la mencionada pareja a pesar de anhelarlo no podía tener hijos.
4°) En enero del 2000, Juan Gelman le pidió al Obispo de San José Monseñor Galimberti su intermediación, por lo que éste último se contactó con la esposa de Tauriño ( a esa fecha fallecido), quien finalmente le comunicó la verdad de como había llegado a la familia, a quien aparecía como su hija (María Macarena Gelman).
5°) También según la citada Sentencia, Juan Gelman y su nieta se encontraron por primera vez el 31 de marzo de 2000 y en esa oportunidad la joven se enteró de los hechos que rodearon la desaparición de sus padres biológicos.
6°) Posteriormente María Macarena, a ese momento de apellido Tauriño, se sometió a un examen de ADN, del que resultó una identificación positiva en un 99,998%.
7°) Como consecuencia de ello y según surge textualmente del párrafo 115 “.. María Macarena Tauriño Vivián inició una acción de reclamación de filiación legítima ante el Juzgado Letrado de Familia 17º de Turno de Montevideo, el cual, el 8 de marzo de 2005, decretó la nulidad de la inscripción de su partida de nacimiento como hija legítima de Ángel Julián Tauriño Rodríguez y de Esmeralda Vivian y ordenó su inscripción como hija legítima de Marcelo Ariel Gelman y de María Claudia García Iruretagoyena, nacida en Montevideo el 1 de noviembre de 1976.
Apoyándose en tales hechos la Corte realizó un exhaustivo estudio de los mismos lo que determinó un pronunciamiento condenando al Estado Uruguayo a una serie de reparaciones en base a lo dispuesto en el Artículo 63.1 de la Convención.
Basándose en la norma citada la Corte indicó que toda violación de una obligación internacional que haya producido un daño comporta el deber de repararlo adecuadamente. Mencionó expresamente: “Este Tribunal ha establecido que las reparaciones deben tener un nexo causal con los hechos del caso, las violaciones declaradas, los daños acreditados, así como con las medidas solicitadas para reparar los daños respectivos. Por lo tanto, la Corte deberá observar dicha concurrencia para pronunciarse debidamente y conforme a derecho .”# (*20)(Numeral 247 de la Sentencia) En cuanto a los daños la Corte calificó los daños en materiales e inmateriales.
Dentro de los primeros tuvo en cuenta su jurisprudencia sobre el concepto de daño material y los supuestos en que corresponde indemnizarlo. En ese sentido señaló: “..el daño material supone “la pérdida o detrimento de los ingresos de las víctimas, los gastos efectuados con motivo de los hechos y las consecuencias de carácter pecuniario que tengan un nexo causal con los hechos del caso..”#(*21)
Con relación a los daños inmateriales la sentencia tuvo en cuenta los sufridos por María Claudia García Iruretagoyena y los sufridos por María Macarena Gelman.
Al respecto la Corte tomando como base un pronunciamiento anterior, entendió que el daño inmaterial comprende “tanto los sufrimientos y las aflicciones causados a la víctima directa y a sus allegados, el menoscabo de valores muy significativos para las personas, así como las alteraciones, de carácter no pecuniario, en las condiciones de existencia de la víctima o su familia”#(*22) Además consideró especialmente el estado de embarazo de María Claudia García y el cambio de las condiciones de vida para María Macarena Gelman.
Cabe destacar que si bien el Sr. Juan Gelman fue considerado víctima, el mismo pidió ser excluido como beneficiario de indemnizaciones compensatorias.
En atención al objeto de este trabajo analizaremos en que medida el daño al proyecto de vida y al derecho a la identidad han sido considerados en la referida sentencia.
En varios numerales de la Sentencia aparece referido el término “Proyecto de vida”. Sin embargo cabe analizar si el concepto de proyecto de vida que vimos anteriormente en este trabajo coincide con el tenido en cuenta en el pronunciamiento de la Corte.
Analizando el caso concreto se dijo en la sentencia que “..María Macarena Gelman declaró ante la Corte sobre cómo esta grave alteración en sus condiciones de existencia ha afectado su proyecto de vida desde que conoció su verdadera identidad, cuando tenía cerca de 24 años de edad. A partir de entonces, luego de reclamar su filiación legítima ante la jurisdicción uruguaya e inscribirse como hija legítima de Marcelo Gelman y María Claudia García, ella emprendió una búsqueda de su verdadero origen y las circunstancias de la desaparición de su madre. Según expresó, a partir de entonces “ha dedicado su vida a esto” y la búsqueda la “fue absorbiendo”, pues “fu[e] perdiendo motivaciones, no h[a] podido volver a disfrutar, siempre pendiente y pensando que algo más puede pasar, [sin] proyección [de su vida] mas allá de un mes…”#(*23)
Esto fue corroborado por el informe pericial que refiriéndose a María Macarena Gelman señaló “..ella ha sido afectada en lo más íntimo de su ser: su identidad”, pues el conocimiento de los hechos “la hizo tambalearse y le desestructuró su mundo interno”. Y concluyó que “..María Macarena Gelman “presenta síntomas que perturban su vida, le impiden retomar un proyecto para su futuro, y le causan dolor..”#(*24)
También se refirió al proyecto de vida en los Alegatos de los Representantes al señalar que el derecho al nombre de María Macarena Gelman había sido violentado por muchos años “..afectando por mucho tiempo su desarrollo, su proyecto de vida, sus vínculos familiares y el ejercicio de sus derechos, lo cual ha dejado una huella indeleble en su vida y en la de sus familiares..”#(*25)
Finalmente en la Sentencia se señaló que “La Comisión alegó que el daño inmaterial a raíz de la desaparición de María Claudia García resulta evidente, como también lo son las consecuencias lesivas de la denegación de justicia a sus familiares. Agregó que es presumible que sus familiares hayan tenido un sufrimiento psicológico intenso, angustia, pena y alteración de sus proyectos de vida en razón de las acciones estatales y la falta de justicia en un plazo razonable y la sanción respectiva de los involucrados en los hechos..”#(*26)
Si comparamos terminología y conceptos expresados tanto por Maria Macarena Gelman, como por sus Representantes e informe sicológico, podemos apreciar que esencialmente las referencias son a identidad, sufrimiento y existencia.
Entre los puntos resolutivos de la Corte no se encuentra el término proyecto de vida, pero se recogen los conceptos así vertidos, especialmente la alteración a las condiciones de vida de Maria Macarena Gelman.
Por lo tanto puede aceptarse que el concepto de proyecto de vida referido por Fernández Sessarego y al que hicimos amplia referencia al principio, no fue estrictamente tomado por la Corte, la que consideró particularmente relevante “…el cambio en las condiciones de vida y las restantes consecuencias de orden inmaterial o no pecuniario sufridas por María Macarena Gelman.”
Se extrae de los hechos relatados en la sentencia que la gravedad de lo ocurrido, originó a María Macarena Gelman un daño, que vislumbramos como de mayor entidad que el producido al proyecto de vida de una persona, ya que según el dictamen pericial le impiden retomar un proyecto para su futuro. Extraemos de lo relatado en la sentencia la enormidad de lo ocurrido.
Nos preguntamos: Como es posible idear un proyecto, ajeno a la búsqueda de su propio origen y las circunstancias de la desaparición de su madre?. En realidad no se conoce ni surge de la sentencia cual era su proyecto de vida a edad tan joven ;se desprende de sus expresiones que, lo que le ocurrió fue un cambio tan sustancial que operó como una ola gigantesca en su existencia, destruyéndola, quitándole su identidad, la condujo a la búsqueda de los restos de lo que fue su primera cuna.
Entendemos que se le afectó más que un proyecto de vida, se le afectó la existencia misma y se le impuso por la vía de los tristes hechos ocurridos y la falta de justicia, un proyecto que ella nunca habría buscado.
En definitiva consideramos adecuado distinguir lo que puede ser un daño a nuestros planes en la vida, el daño al proyecto de vida en los términos relacionados por Fernández Sessarego y más aún, el daño a la esencialidad de la existencia misma, existencia que a nuestro entender comenzó desde su concepción.
A nuestro entender es muy importante que al adoptar decisión, se analice si los hechos en sí, frustraron la realización de determinados planes de vida, por ejemplo adquirir una casa; si al contrario la frustración fue al proyecto de vida en los términos manifestados por Fernández Sessarego , por ejemplo si un atleta quedo parapléjico o si por el contrario se afectó en forma sustancial la existencia de una persona al destruirse su identidad, como en el caso Gelman.
La identidad es un elemento clave en la existencia de las personas.
En efecto ,es la primer respuesta a la ineludible pregunta respecto a nuestro origen, al conocimiento, no solamente de nuestra historia personal sino a la de nuestros antepasados.
Para estudiar su importancia analizaremos algunos tramos de la sentencia que refieren al mismo. De acuerdo a lo que surge del fallo María Macarena Gelman nació en cautiverio, fue sustraída a su madre y entregada ilegítimamente a otra familia, conociendo su verdadera identidad antes de cumplir veinticuatro años de edad.
En esta situación, a diferencia de otros casos de hijos de desaparecidos, no se utilizó el instituto de la legitimación adoptiva para sustituir la identidad del niño sustraído, por el contrario el Sr. Tauriño y su esposa inscribieron a María Macarena como hija propia, fuera de plazo. Esta forma de emplazamiento puede dificultar aún más a una persona el conocer su verdadera identidad, ya que al estar inscripto como hijo biológico del matrimonio dificulta la búsqueda de su real origen.
Luego de entablar las acciones filiatorias tendientes a obtener su verdadera filiación María Macarena Gelman, emprendió la búsqueda de su verdadero origen y las circunstancias de la desaparición de su madre.
En el fallo de la Corte se conceptualiza el derecho a la identidad como; “.. el conjunto de atributos y características que permiten la individualización de la persona en sociedad y, en tal sentido, comprende varios otros derechos según el sujeto de derechos de que se trate y las circunstancias del caso ..”
En la Sentencia se reconoce que la situación afectó el derecho a la identidad de la joven Gelman , también se expresa que en la Convención no se ha contemplado expresamente dicho derecho y que es posible determinarlo en base a lo dispuesto por el art. 8 de la Convención de los Derechos del Niño. De esta forma en dicho fallo se señaló: “…la referida situación afectó lo que se ha denominado el derecho a la identidad, que si bien no se encuentra expresamente contemplado en la Convención, en las circunstancias del presente caso es posible determinarlo sobre la base de lo dispuesto por el artículo 8 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que establece que tal derecho comprende, entre otros, el derecho a la nacionalidad, al nombre y a las relaciones de familia..”
Coincidimos en cuanto que la Convención no regula este derecho en forma explicita y recordamos lo expresado con anterioridad, en cuanto a que a nuestro entender el derecho a la identidad también se estructura en base al Art. 7.1 de la Convención de los Derechos del Niño. En lo referido a la identidad la Corte declaró:”.. El Estado es responsable por la supresión y sustitución de identidad de María Macarena Gelman García, ocurrida desde su nacimiento hasta que se determinó su verdadera identidad y expresada como una forma de desaparición forzada, por lo cual, en ese período, violó sus derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica, a la vida, a la integridad personal, a la libertad personal, a la familia, al nombre, a los derechos de los niños y niñas y a la nacionalidad, reconocidos en los Artículos 3, 4.1, 5.1, 7.1, 17, 18, 19 y 20.3, en relación con el Artículo 1.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y con los artículos I y XI de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, en los términos de los párrafos 106 a 132 y 137 de la Sentencia…” Si bien la Corte no se refirió expresamente ni a la identidad estática ni a la dinámica surge del conjunto de sus disposiciones que ello ha sido tomado en cuenta.
Así refiere a elementos propios de la identidad estática en tanto se mencionan origen, nombre y nacionalidad. Con relación al derecho al nombre coincidimos con la Corte en que constituye un elemento básico e indispensable de la identidad de cada persona, sin el cual no puede ser reconocida por la sociedad ni registrada ante el Estado.
También el derecho a la nacionalidad fue tenido en cuenta como el vínculo jurídico de una persona y el Estado. Se señaló que en la medida que se traslado a María Claudia García la que se encontraba embarazada a otro país frustró “ el nacimiento de la niña en el país de origen de su familia biológica donde normalmente hubiese nacido, lo que tuvo como consecuencia que, mediante su supresión de identidad, adquiriera la nacionalidad uruguaya por una situación arbitraria, en violación del derecho reconocido en el Artículo 20.3 de la Convención…”
En cuanto a la identidad dinámica, surge de las distintas disposiciones de la Corte, que a la joven se le impidió el libre desarrollo de sus posibilidades en las distintas áreas de la vida, se le impidió potencializar dichas posibilidades Se tuvo en cuenta la importancia decisiva de pertenecer a su familia propia y recibir no solamente el bagaje cultural originado en dicha familia, sino también aquel que es trasmitido generacionalmente a la familia actual .
Es decir que la Corte tuvo en cuenta no solamente la identidad individual de la joven, sino su identidad familiar y social lesionadas por un proceder ilegal que la sustrajo de su familia propia impidiéndole el libre ejercicio de la identidad que hubiese tenido de haber permanecido siempre en su familia originaria.
Como vemos, la agresión a la identidad ya sea en su faz estática como dinámica es susceptible de protección jurídica y como tal ser objeto de condena por daños.
En el caso Gelman adquieren total actualidad las palabras de De Cupis en el sentido de que la verdad por ser la verdad, no puede ser eliminada. Por nuestra parte entendemos que el derecho es la linterna que alumbra el pasaje del hombre de la oscuridad a la luz.
(*1) Comisión de Constitución, Códigos, Legislación General y Administración de la Cámara de Representantes, Carpeta 395 de 2010
(*2) Fernández Sessarego Carlos “El daño al proyecto de vida” Diké Portal de información y opinión legal,Pontificia Universidad Católica del Perú.
(*3) Larrañaga Luis Daño al proyecto de vida,al nombre y a la identidad personal Anuario de Derecho Civil Uruguayo T.XXXVII FCU
(*4) Rivero de Arhancet, Mabel y Ramos Cabanellas, Beatriz, “Responsabilidad por el no reconocimiento de los hijos”, Revista Uruguaya de Derecho de Familia No. 22, Fundación de Cultura Universitaria, año 2010
(*5) Sentencia T.A. Familia No. 270/007-2 de 3/10/2007, Tribunal de Apelaciones de Familia de 2° Turno
(*6) Sentencia S.C.J. No. 912/008 de 19/12/2008, Suprema Corte de Justicia
(*7) Rivero de Arhancet, Mabel, “En torno a la Ley No. 18.620 (Identidad de Género)” Revista de Derecho de Familia y de las Personas, La Ley, Año 3 N° 1, Enero – Febrero de 2011, Buenos Aires-Argentina.
(*8) Ramos Cabanellas, Beatriz, “ El Derecho a la Identidad en el Nuevo Régimen de Adopción (Ley No. 18.590), Revista de Derecho de Familia y de las Personas, La Ley, Año 3 No. 1, Enero – Febrero de 2011, Buenos Aires-Argentina.
(*9) Fernández Sessarego, Carlos; Derecho a la Identidad Personal, Astrea
(*10) Fernández Sessarego, Carlos; Derecho a la Identidad Personal, …Obra citada.
(*11) Messineo, Francesco, Manual de Derecho Civil y Comercial, Tomo II De Cuppis, I Diritti de la Personalitá, citado por Fernández Sessarego, Carlos en Derecho a la Identidad Personal…Obra Citada
(*12) Cifuentes Santos, Derechos Personalísimos, 3ª Edición actualizada y ampliada, Editorial Astrea, 2008
(*13) Fernández Sessarego, Carlos; Derecho a la Identidad Personal, Astrea
(*14) Abeledo Perrot, Newletter de Derecho de Familia, año 2010
(*15) Rivero de Arhancet, Mabel y Ramos Cabanellas, Beatriz, Derecho de Familia Personal, Fundación de Cultura Universitaria
(*16) Sentencia publicada en www.corteidh.or.cr
(*17) Surge de Nota inserta en la Sentencia al referirse al Informe de Fondo No. 32/008
(*18) Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos –Humanos, Caso Gelman Vs. Uruguay
(*19) Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Párrafo 106
(*20) Numeral 247 de la Sentencia
(*21) Numeral 290 de la Sentencia
(*22) Numeral 296 de la Sentencia
(*23) Numeral 119 de la Sentencia
(*24) Numeral 119 de la Sentencia
(*25) Numeral 104 de la Sentencia
(*26) Numeral 294 de la Sentencia
– See more at: http://www.cade.com.uy/articulos/sentencia-caso-gelman-vs-uruguay-proyecto-de-vida-identidad.php#sthash.4HrV5eZl.dpuf
Previous postReconocimiento y disolución de uniones concubinarias
Next postDerecho de Familia

References: Artículo 2
 Artículo 72
 Artículo 9
 Artículo 9
 Artículo 25
 Artículo 7
 Artículo 29
 Artículo 32
 Artículo 33
 Artículo 50
 artículo 1
 Artículo 63
 artículo 8
 Artículo 1
 Artículo 20