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Timestamp: 2017-11-23 00:04:46+00:00

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El problema de la resolución
Tratamiento digital de imágenes:
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1.3. El problema de la resolución
Este concepto es fundamental y determinante para movernos con soltura en este ambiente. Posee diferentes acepciones según el contexto en el que se utilice y se podría definir a grosso modo como la capacidad para representar o percibir los detalles de una imagen. Es un concepto presente en todo el proceso digital, desde la captura o generación hasta la representación.
Continuando con el ejemplo anterior, si queremos copiar una ilustración y para ello la descomponemos en cuadrículas, cuanto más pequeñas sean éstas, más fiel resultará nuestra reproducción. Algo así realiza cualquier programa de manipulación de imágenes.
En lo sucesivo asumiremos que nos estamos refiriendo a una imagen generada o representada mediante mapa de bits. En este sentido es esencial comprender las propiedades de este tipo de imágenes para obtener un óptimo resultado en la edición o impresión final de nuestra ilustración. De la misma forma, cada dispositivo implicado en el tratamiento de una imagen tiene su propia resolución, con distintas características y significado, incluso en algunos casos se fomenta una cierta confusión interesada
1.3.1. Resolución de imagen
La resolución de una imagen es la cantidad de píxels que la describen. Suele medirse en términos de "pixels por pulgada" (ppi) y de ella depende tanto la calidad de la representación como el tamaño que ocupa en memoria el archivo gráfico generado.
Por ejemplo, si una imagen digitalizada posee una resolución de 72 ppi, una resolución normal de las imágenes que nos encontramos en internet, significa que contiene 5.184 píxels en una pulgada[1] cuadrada (72 píxeles de ancho x 72 píxeles de alto)
Lógicamente cuanto más alta es la resolución de una imagen, ésta posee más píxeles que la describan. Por ejemplo una ilustración de 5x5 pulgadas con una resolución de 72 ppi tendría 129.600 cuadraditos de color, mientras que la misma imagen con una resolución de 300 ppi, tendría 2.250.000 pixels. Es evidente que cuanto mayor sea la resolución, obtendremos una mejor representación de la imagen usando un dispositivo de salida adecuado ya que permite un mayor detalle descriptivo y una transición de color más suave y sutil.
Ventana del Gimp donde nos informa sobre la resolución de una imagen.
En esta ventana, el Gimp nos muestra y nos permite cambiar la resolución de una imagen. Observamos cómo separa las dimensiones de la imagen, expresadas en píxeles y el tamaño de impresión de la misma, vinculando éste a la resolución.
1.3.1.1. Dimensiones de píxel.
Las dimensiones de píxel de una imagen, simplemente indican su tamaño expresado en píxeles horizontales y verticales. Puede obtenerse de forma sencilla conociendo el tamaño de impresión y la resolución de la imagen, para ello, basta multiplicar el ancho o el alto por la resolución para obtener este valor.
Ejemplo. Una imagen original de 9x12 pulgadas escaneada a 300 dpi tendría unas dimensiones de pixel de 2.700x3.600
1.3.1.2. Profundidad de píxel.
Evidentemente, a mayor profundidad de píxel tendremos más colores y una más fiel representación de los mismos y por ende de la imagen. Un píxel con profundidad 1 tiene dos valores posibles: sí y no. Es lo que ocurre con las imágenes en modo mapa de bits o imágenes bitonales donde cada píxel es negro o blanco, éstas tienen una profundidad de 1 bit pudiendo representar, por lo tanto, dos tonos, 0 para el blanco y 1 para el negro. Un píxel con profundidad 8 tiene 2 elevado a 8 valores posibles, como ocurre con las imágenes en escala de grises o en el color indexado (256 colores) habituales en las paletas de color de los editores web. Un píxel con profundidad 24 tiene 2 elevado a 24 valores posibles que son las imágenes representadas en millones de colores.
Ejemplo. Una imagen de 2 bits de profundidad tiene cuatro combinaciones posibles para cada pixel (00, 01, 10, 00). Si 00 representa el blanco y 11 representa el negro, entonces el 01 es gris claro y 10 es gris oscuro. O sea, un píxel representado por 2 bits permite 4 (2 elevado a 2) tonos posibles.
1.3.2. Resolución de salida
Podríamos decir, a riesgo de no ser muy rigurosos, que es la generalización del concepto de resolución del monitor y se aplica a la capacidad de reprentación de píxels en términos de puntos por pulgada[2] (dpi) que posee cualquier dispositivo de salida, principalmente una impresora o filmadora láser.
La calidad de la impresión final de la imagen depende de esta característica del dispositivo. Por ejemplo, una impresora láser normal es capaz de producir resoluciones de 600 a 800 dpi mientras que una filmadora puede imprimir normalmente a 2540 dpi.
1.3.3. Resolución, tamaño de imagen y tamaño de archivo
Estos tres conceptos están estrechamente relacionados y dependen mutuamente, aunque están referidos a características diferenciadas y no conviene confundirlos.
El tamaño de una imagen son sus dimensiones reales en términos de anchura y altura una vez impresa, mientras que el tamaño del archivo se refiere a la cantidad de memoria física necesaria para almacenar la información de la imagen digitalizada en cualquier soporte informático de almacenamiento.
Lógicamente la resolución de la imagen condiciona fuertemente estos dos conceptos. Puesto que el número de pixels de una imagen digitalizada es fijo, al aumentar el tamaño de la imagen reducimos la resolución y viceversa. Por ejemplo, si doblamos la resolución de una imagen digitalizada, de 72 ppi a 144 ppi, el tamaño de la imagen se reduce a la cuarta parte del original mientras que dividir la resolución por dos, es decir, pasar de 300 ppi a 150 ppi obtenemos una imagen con el doble de las dimensiones originales (cuatro veces su superficie)
Cuando pretendemos que una aplicación que manipule imágenes digitalizadas mantenga el tamaño de las mismas pero aumente la resolución la estamos "obligando" a que se "invente" pixels y, en determinados casos, puede provocar que la imagen final así manipulada, tenga una calidad más pobre que la original, ocasionada por la pérdida de datos o el desenfoque de la ilustración.
Reducir la resolución de la imagen, manteniendo su tamaño, ocasiona la eliminación de pixels y por lo tanto, una descripción menos precisa de la misma junto a unas transiciones de color más bruscas. El tamaño del archivo que genera una imagen digitalizada es proporcional, lógicamente, a su resolución, por lo tanto, modificando ésta estamos modificando, en el mismo sentido el tamaño del archivo. Es decir, si una imagen de 5x9 cm. tiene una resolución de 150 ppi, la misma imagen a una resolución de 300 ppi generará un archivo cuatro veces mayor.
Es éste, por tanto, un elemento importante a la hora de decidir la resolución de una imagen ya que plantea un compromiso a la hora de capturar toda la información que necesitamos de la misma y mantener su tamaño de archivo a raya. Todo dependerá del uso final que tenga la ilustración.
Pulgada. es una medida de longitud británica que corresponde a la duodécima parte del pie y equivale a 2,54 cm. de modo que si expresamos la resolución en centímetros, una imagen a 72 ppi (pixels per inch) tendría 28,3 píxeles por centímetro, es decir 800 píxeles aproximadamente en un centímetro cuadrado de la imagen.
Tipos de imágenes Subir La cuestión del color

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