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Timestamp: 2016-05-07 00:23:17+00:00

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Generación de residuos - Wikivia
Saltar a navegación, buscar	Las operaciones de mantenimiento llevan asociada la generación de distintos tipos de residuos. Es importante saber diferenciar cada uno de ellos, puesto que de sus características va a depender el grado de peligrosidad del residuo y los daños ambientales que este puede generar si no se trata de la manera adecuada. Los residuos se pueden clasificar en: 1. Residuos urbanos (RSU) Residuos No Peligrosos Residuos Peligrosos (RTP)
2. Residuos industriales Residuos asimilables a urbanos Residuos Inertes Residuos Peligrosos
1) Residuos urbanos Residuos No Peligrosos
Son los generados en los domicilios particulares, comercios, oficinas o servicios, y todos aquellos que no tengan calificación de peligrosos y que por su naturaleza o composición pueden asimilarse a los producidos en lo anteriores lugares o actividades. También están considerados residuos urbanos: Los residuos procedentes de la limpieza de las vías públicas, zonas verdes, áreas recreativas y playas. Animales domésticos muertos, enseres y vehículos abandonados Residuos y escombros procedentes de obras menores de construcción y reparación domiciliaria
Ejemplos de residuos urbanos no peligrosos: papel vidrio, cartón, envases, plásticos, maderas y metales. Residuos peligrosos
Son aquellos que por sus características tóxicas o peligrosas o por su grado de concentración, precisan de un tratamiento específico y un control periódico debido a sus potenciales efectos perniciosos.Son residuos peligrosos: pinturas, tintas, resinas, pesticidas, tubos fluorescentes y otros residuos que contienen mercurio, pilas, baterías, aceites minerales, envases de productos químicos, aerosoles, lodos, residuos de alquitrán, etc. Ilustración 3. Símbolos de peligrosidad 2) Residuos industriales Residuos asimilables a urbanos
Residuos de los comedores de las fábricas y otros similares como los envases.No presentan riesgos para la salud ni el medio ambiente. En este grupo se incluyen residuos de cocinas, cafeterías y comedores, residuos generados por actividades administrativas, residuos voluminosos, muebles, escombros, residuos inertes. Gestionados por ayuntamientos con más de 5000 habitantes. Residuos Inertes
Todo desecho procedente de la construcción y derribo de edificios, así como obras civiles (desmontes, excavaciones) que no produzcan alteraciones graves en el medio. Los residuos inertes no experimentan transformaciones físicas, químicas o biológicas significativas. Los residuos inertes no son solubles ni combustibles, ni reaccionan física ni químicamente ni de ninguna otra manera, ni son biodegradables, ni afectan negativamente a otras materias con las cuales entran en contacto de forma que puedan dar lugar a contaminación del medio ambiente o perjudicar a la salud humana. La lixiavilidad total, el contenido de contaminantes de los residuos y la ecotoxicidad del lixiviado deberán ser insignificantes, y en particular no deberán suponer un riesgo para la calidad de las aguas superficiales y/o subterráneas. Residuos de construcción y demolición (RCD)
Son aquellos que se generan en una obra de construcción y/o demolición. Entre ellos se encuentran: Hormigón, ladrillos, tejas, materiales cerámicos Madera, vidrio y plástico Mezclas bituminosas, alquitrán de hulla y otros productos alquitranados Metales (incluidas sus aleaciones) Tierra (incluida la excavada de zonas contaminadas), piedras y lodos de drenaje Materiales de aislamiento y materiales de construcción que contienen amianto Materiales de construcción a partir de yeso Otros residuos de construcción y demolición
Son aquellos que tienen en su composición una o varias sustancias que les confieren características peligrosas, por los riesgos que pueden suponer para la salud humana. Medidas para reducir el impacto Prevención o minimización en origen: Estudiar todas las medidas posibles destinadas a evitar la generación de residuos, o a conseguir su reducción, o la de la cantidad de sustancias peligrosas o contaminantes presentes en ellos. Buscar tecnologías limpias para disminuir la necesidad de tratamiento o eliminación de los residuos, y para reducir la demanda de materias primas, energía y agua. Recuperación y reutilización de residuos: Es importante buscar la posibilidad de una gestión basada en una recuperación o reciclado de los residuos para su uso posterior, de forma que conlleve un aprovechamiento mejor de las materias primas y de la energía. Las distintas operaciones implicadas son: Recuperación: El objeto de la recuperación de los residuos es el aprovechamiento de los recursos contenidos en ellos, ya sea en forma de materias primas o de energía. Reciclado: Se estudiará la posibilidad de transformar los residuos mediante el compostaje y la biometanización. Reutilización: Consideraremos el empleo de productos usados para el mismo fin para el que fue diseñado originalmente.
En consideración con los dos puntos anteriores, se procurará que los productos empleados para conservación de la carretera provengan de procesos de reciclado o reutilización, siempre y cuando se puedan conseguir cumpliendo todas las especificaciones exigidas en los pliegos, y con las condiciones precisas para un perfecto acabado de las obras. Estos materiales deberán pasar los ensayos y pruebas que en su momento se estimen oportunos en laboratorios de acreditada experiencia, para garantizar la validez de los mismos y el cumplimiento de las especificaciones técnicas del proyecto, el pliego de condiciones técnicas y cualquier otra norma técnica de obligado cumplimiento. Es decir, se tratará de emplear materiales que sean reutilizables o que tengan en su defecto un alto grado de reciclabilidad de forma que puedan ser empleados en nuevas obras o eliminado sin causar alteración del medio ambiente. En este sentido se mostrará predilección por todos aquellos materiales que cumpliendo los requisitos exigidos estén puestos en el mercado con la etiqueta ecológica, regulada en el reglamento (CEE) 880/1992, de 23 Marzo, o que hayan sido elaborados en el marco de un Sistema de Gestión Medioambiental basado en los criterios establecidos en el Reglamento (CEE) 1836/1993, de 29 de Junio, las normas internacionales serie (ISO) 14000, europeas (EN) o españolas (UNE).
Ilustración 4. Símbolos de reciclado Valorización: Se estudiarán todos los posibles procedimientos que permitan el aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos, sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar métodos que puedan causar perjuicios al medio ambiente.
La recuperación de residuos se realizará principalmente, en función de los tipos de residuos a recuperar, a través de los siguientes procesos: Recuperación o regeneración de disolventes Regeneración o recuperación de sustancias orgánicas que no se utilizan como disolventes. Reciclado o recuperación de metales o compuestos metálicos Reciclado o recuperación de otras materias inorgánicas Regeneración de ácidos o de bases. Regeneración o reutilización de aceites usados. Utilización como combustible o cualquier otro medio de producir energía. Esparcimiento sobre el suelo en provecho de la agricultura o l a ecología. Valorización de productos procedentes de catalizadores. Valorización de productos que sirven para captar contaminantes.
La recuperación de residuos estará orientada a la disminución y el ahorro en los aprovechamientos de materias primas, y a la protección del medio ambiente, disminución de gastos de eliminación y daños producidos por vertido incontrolado. Recogida selectiva Se buscará la posibilidad de utilizar sistemas de recogida diferenciada que permita separar los materiales orgánicos fermentables y los materiales reciclables así como materiales valorizables contenidos en los residuos. Inertización y eliminación de residuos Tratamiento físico-químico: en función de los tipos de residuos a tratar, se utilizarán los siguientes tratamientos:
Tratamiento físicos: separación por gravedad (sedimientación); separación de aceites, flotación, filtración, adsorción, extracción con solventes, evaporación, destilación y centrifugación. Tratamientos químicos: neutralización y ajuste de pH, precipitación, oxidación, intercambio iónico, ósmosis inversa, reducción.
Incineración: La incineración será susceptible de ser utilizada para la eliminación de residuos cuando éstos sean combustibles. Se aplicará a deshechos sólidos y líquidos.
Se estudiará la posibilidad de acceder a sistemas de incineración convenientemente diseñados y gestionados, que permitan la destrucción de los componentes orgánicos de los residuos, a la vez que la reducción de su volumen y, si es posible, la recuperación de energía en forma de vapor o electricidad, o también materiales tales como el ácido clorhídrico o el sulfúrico. Vertido controlado: Los residuos se depositarán en el terreno formando capas, se compactarán y triturarán con el fin de reducir su volumen. Posteriormente, se recubrirán con una capa de tierra u otro tipo de material inerte.
El lugar seleccionado para su ubicación deberá reunir todas las garantías exigibles de cara a minimizar efectos negativos sobre el medio ambiente: las características geotécnicas de los terrenos deben garantizar la estanqueidad precisa y la ausencia de posibles conexiones con acuíferos. El diseño estará dirigido a la prevención de la contaminación de aguas superficiales y subterráneas por los lixiviados, los compuestos intermedios y finales de los procesos de degradación. Depósito de seguridad: Asumiremos la utilización de depósitos de seguridad (vertederos emplazados sobre terrenos destinados al almacenamiento de determinados Residuos Peligrosos, con el fin de que sus propiedades nocivas no puedan afectar al medio natural y a la salud humana), en la medida de lo posible, siempre que con otras técnicas no sea posible una eliminación completa de los residuos peligrosos.
Biotecnología: Consideraremos, dentro de sus aplicaciones limitadas, tecnologías tales como el tratamiento por lodos activados o mediante bacterias capaces de detoxificar los residuos peligrosos.
Deposición en vertedero o entrega a gestor autorizado según tipo de residuo Residuos urbanos e inertes Con carácter general, los residuos urbanos o municipales se gestionarán, siempre según la legislación, de una de las dos formas siguientes: En oficinas en condiciones normales de volumen y características, se retirarán a través de servicios municipales de recogida, para lo cual se utilizan los recipientes correspondientes que autorice o disponga el Ayuntamiento. Cuando por razones de volumen, tamaño o características especiales no lo retiren por los sistemas habituales, se solicitará al organismo que explote el vertedero un contenedor apropiado así como se le solicitará su retirada cuando esté lleno, o bien se optará por realizar la retirada por cuenta propia con alguna empresa autorizada. En éste último caso será necesario constatar que quien lo retira está autorizado además de exigir el comprobante por parte del vertedero de la aceptación o recepción del residuo.
Residuos peligrosos Los poseedores de residuos estarán obligados, siempre que no procedan a gestionarlos por sí mismos, a entregarlos a un gestor de residuos para su valorización o eliminación, o a participar en un acuerdo voluntario o convenio de colaboración que comprenda estas operaciones. En todo caso, el poseedor de los residuos estará obligado, mientras se encuentren en su poder a mantenerlos en condiciones adecuadas de higiene y seguridad. Los vertidos de cualquier tipo procedentes de las obras: aceites, combustibles, sólidos, etc. no se verterán al terreno ni a cursos de agua sino que se gestionarán de acuerdo con la normativa aplicable en cada caso. Estos residuos serán gestionados por una empresa gestora de residuos tóxicos y peligrosos. Por ello, todas aquellas actuaciones susceptibles de producir vertidos accidentales de dichos residuos tóxicos o peligrosos, en caso de realizarse necesariamente en la obra, se realizarán en el parque de maquinaria que habrá sido previsto previamente impermeabilizado con el objeto de evitar que dichos vertidos accidentales contaminen los suelos y aguas subterráneas. En el caso de no existir parque de maquinaria en la obra, los subcontratistas realizarán estas operaciones en talleres autorizados que gestionen adecuadamente sus residuos. Se elaborará un Plan de Gestión de Residuos en el que definan los tratamientos y gestiones que prevé para cada caso. La elaboración, puesta en marcha, así como el seguimiento del cumplimiento del Plan de Gestión de Residuos se deberá incluir en el Programa de Seguimiento y Medición. Son obligaciones de los productores de residuos peligrosos: Separar adecuadamente y no mezclar los residuos peligrosos, evitando particularmente aquellas mezclas que supongan un aumento de su peligrosidad o que dificulten su gestión. Envasar y etiquetar los recipientes que contengan residuos peligrosos en la forma que reglamentariamente se determine. Llevar un registro de los residuos peligrosos producidos o importados y destino de los mismos. Suministrar a las empresas autorizadas para llevar a cabo la gestión de residuos la información necesaria para su adecuado tratamiento y eliminación.
Envasado de residuos peligrosos Se utilizarán recipientes que eviten pérdida del contenido y de un material que no sea susceptible de ser atacado por el residuo o residuos, ni de formar combinaciones peligrosas. De la misma forma los envases deberán resistir las manipulaciones necesarias y se mantendrán en buenas condiciones. Los residuos peligrosos se envasarán y almacenarán de forma que se evite aumentar su peligrosidad o se dificulte su gestión. Etiquetado de los residuos peligrosos Estarán etiquetados de forma clara, legible e indeleble, al menos en castellano, empleándose para ello las etiquetas facilitadas por el gestor El etiquetado contendrá (Ilustración 5): Código de identificación. Nombre, dirección y teléfono del Servicio o Centro en cuestión. Fecha de envasado. Naturaleza de los riesgos, mediante pictograma correspondiente en negro sobre fondo amarillo-naranja. Si se debe poner el indicador de “Tóxico”, se incluirá también el de “Nocivo” y “Corrosivo”
Ilustración 5. Ejemplo de etiqueta de residuos peligrosos La etiqueta estará firmemente fijada sobre el envase, eliminando otras etiquetas que ya contuviera éste y que pudieran inducir a error del contenido. El tamaño de la etiqueta será, como mínimo, de 10x10 cm. Acopio de residuos peligrosos Se habilitará una zona exclusiva para el acopio de los recipientes y sus residuos correspondientes. En la medida de lo posible, se evitará el contacto con el suelo desnudo, mediante solera de hormigón o similar, o disponiéndolos sobre cualquier otro elemento o dispositivo que garantice una retención del residuo en caso de fuga, derrame o rotura del recipiente, con objeto de prevenir la posible contaminación. Igualmente, y si las condiciones lo requieren, estará dispuesto bajo techado, o en su defecto, se evitará que la lluvia entre en contacto con el interior del recipiente o con el residuo que contenga. Almacenamiento de residuos peligrosos Los residuos peligrosos de todas las obras serán almacenados en un almacén perfectamente acondicionado para tal fin. El tiempo de almacenamiento de los residuos no será superior a 6 meses. A nivel práctico, se contabilizará este tiempo desde el momento en que se completa un bidón y se cierra para su retirada por el gestor autorizado. Libro registro Particularmente para la obra, se llevará un libro de registro donde se indique y refleje los siguientes datos para cada retirada: Origen de los residuos. Destino. Cantidad. Naturaleza. Código de identificación del mismo. Fecha de cesión al gestor autorizado. Fecha de inicio y finalización del almacenamiento temporal. Frecuencia de recogida y medio de transporte (matrícula o identificación del vehículo que realiza la recogida).
Retirada de los residuos peligrosos y documentos exigidos en su gestión Retirada interna Se debe estar autorizados como transportista autorizado. Retirada externa Una vez almacenados en el almacén, para proceder a la retirada de un residuo peligroso, se emitirá la solicitud de aceptación al gestor conteniendo la siguiente información: Características sobre el estado del residuo o residuos. Identificación de los mismos (códigos). Propiedades físico-químicas. Composición química. Volumen y peso. Plazo de recogida de los residuos.
El gestor, en el plazo de diez días, deberá contestar por escrito aceptando la solicitud o bien solicitando más información. La contestación positiva supondrá el Documento de aceptación. Este documento se conservará durante cinco años. Una vez obtenido el compromiso de aceptación del gestor, se cumplimentará el Documento de control y seguimiento de residuos peligrosos (Ilustración 6), fotocopiándose y archivándose para su conservación durante cinco años. De las cinco copias que conforman dicho documento, dos de ellas se enviarán a la Comunidad de origen y las otras tres se entregarán al transporte autorizado, que a su vez entregará al gestor debidamente cumplimentada. En el momento de la retirada, se constatará que el transportista así como el vehículo que los retira, está autorizado para el transporte de mercancías peligrosas por carretera, manteniendo fotocopia de dicha documentación en nuestro poder. En caso de desaparición, pérdida o escape de residuos se comunicará, de forma inmediata, la situación al órgano competente de la Comunidad Autónoma correspondiente. En cualquier caso y en función de la producción de residuos peligrosos, se realizará la inscripción en el registro. Para producciones iguales o superiores a los 10.000 Kg, la inscripción será en el registro de productores con la obligación de presentar la Declaración anual de residuos antes del 1 de marzo. Para producciones inferiores a 10.000 kg la inscripción será en el registro de pequeños productores, sin obligación de presentar la declaración anual. Ilustración 6. Ejemplo de Documento de control y seguimiento de residuos peligrosos Aceites usados La existencia de legislación específica para el caso de aceites usados, es razón suficiente para su gestión independiente del resto de los residuos peligrosos. Envasado de aceites usados El aceite usado tendrá un contenedor específico para su envasado. Estos recipientes o contenedores donde se almacene el aceite usado, tendrán una capacidad mínima de 200 litros, y contarán con orificios de llenado y vaciado que permitan el trasvase al recogedor mediante succión. Etiquetado de los aceites usados El contenedor deberá estar etiquetado como se indica para el resto de residuos peligrosos, con la particularidad de que deberá indicarse también “Sólo aceite usado”, y el pictograma será el de “Tóxico”, incluyendo además el código completo para aceites usados. Almacenamiento de aceites usados El almacenamiento se hará de forma que tengan un lugar específico para ellos, y nunca mezclar los recipientes con el resto de recipientes de residuos peligrosos, ni mezclar el aceite usado con cualquier otra sustancia. Retirada del aceite usado y documento exigidos en su gestión La retirada del aceite usado se realizará mediante vehículo apropiado, por lo que se dispondrá el contenedor en un lugar que sea accesible al mismo. Los Ayuntamientos o Comunidades Autónomas, autorizan a “Recogedores” para la retirada, transporte y disposición adecuada de los aceites usados. Se obtendrá certificación documental de su autorización. En cada retirada el recogedor cumplimentará un documento oficial que podrá variar en función de la comunidad autónoma donde pertenezca, pero todos los modelos tienen en común que se identifican como: “Documento A: Hoja de Control de Recogida y/o Justificante de Entrega de Aceite Usado” (Ilustración 7). Se cumplimentará este documento y se retendrá una copia del mismo. Ilustración 7. Ejemplo de una Hoja de Control de Recogida y/o Justificante de Entrega de Aceite Usado. LEGISLACIÓN DE REFERENCIA Real Decreto 833/1988, de 20 de julio, por el que se aprueba el reglamento para la ejecución de la Ley 20/1986 Básica de Residuos Tóxicos y Peligrosos. Orden 28/02/89, por la que se regula la gestión de aceites usados. Orden 16/06/90, por la que se modifica el apartado decimosexto, 2, y el anexo II de la orden 28/02/89 por la que se regula la gestión de aceites usados. Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de envases. Real Decreto 952/1997, de 20 de junio, por el que se modifica el Reglamento para la ejecución de la Ley 20/1986 Básica de Residuos Tóxicos y Peligrosos, aprobado mediante R.D. 833/88. Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos. Real Decreto 782/1998, de 30 de abril, por el que se aprueba el Reglamento para el desarrollo y ejecución de la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y residuos de envases. Resolución de 8 de octubre de 2001, por la que se aprueba el Plan Nacional de neumáticos fuera de uso (2001-2006). Real Decreto 1481/2001, de 27 de diciembre, por el que se regula la eliminación de residuos mediante el depósito en vertedero. Orden MAM/304/2002, de 8 de febrero, por el que se publican las operaciones de valorización y eliminación de residuos y la lista europea de residuos. Real Decreto 679/2006, de 2 de junio, por el que se regula la gestión de los aceites industriales usados.
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