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Timestamp: 2018-01-21 18:29:29+00:00

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Proyecto Ensayo Hispánico: Constituciones de España: 1812
Artículo 243. Ni las Cortes ni el Rey podrán ejercer en ningún caso las funciones judiciales, abogar causas pendientes, ni mandar abrir los juicios fenecidos.
Artículo 244. Las leyes señalarán el orden y las formalidades del proceso, que serán uniformes en todos los Tribunales, y ni las Cortes ni el Rey podrán dispensarlas.
Artículo 247. Ningún español podrá ser juzgado en causas civiles ni criminales por ninguna comisión, sino por el Tribunal competente, determinado con anterioridad por la Ley.
Artículo 248. En los negocios comunes, civiles y criminales no habrá más que un sólo fuero para toda clase de personas.
Artículo 251. Para ser nombrado magistrado o juez se requiere haber nacido en el territorio español, y ser mayor de veinticinco años. Las demás calidades que respectivamente deban estos tener, serán determinadas por las leyes.
Artículo 252. Los magistrados y jueces no podrán ser depuestos de sus destinos, sean temporales o perpetuos, sino por causa legalmente probada y sentenciada, ni suspendidos sino por acusación legalmente intentada.
Artículo 253. Si al Rey llegaren quejas contra algún magistrado, y formando expediente, parecieren fundadas, podrá, oído al Consejo de Estado, suspenderle, haciendo pasar inmediatamente el expediente al Supremo Tribunal de justicia, para que juzgue con arreglo a las leyes.
Artículo 254. Toda falta de observancia de las leyes que arreglan el proceso en lo civil y en lo criminal hace responsables personalmente a los jueces que la cometieren.
Artículo 257. La justicia se administrará en nombre del Rey y las ejecutorias y provisiones de los Tribunales Superiores se encabezarán también en su nombre.
Artículo 258. El Código civil y criminal y el de Comercio serán unos Mismos para toda la Monarquía, sin perjuicio de las variaciones que por particulares circunstancias puedan hacer las Cortes.
Artículo 260. Las Cortes determinarán el número de magistrados que han de componerle y las salas en que ha de distribuirse.
Artículo 261. Toca a éste Supremo Tribunal:
1.° Dirimir todas las competencias de las Audiencias entre sí en todo el territorio español y de las Audiencias con los Tribunales especiales que existan en la Península e islas adyacentes. En Ultramar se dirimirán estas últimas según lo determinaren las leyes.
2.° Juzgar a los secretarios de Estado y del Despacho cuando las Cortes decretaren haber lugar a la formación de causas.
3.° Conocer de todas las causas de separación y suspensión de los consejeros de Estado y de los magistrados de las Audiencias.
4.° Conocer de las causas criminales de los secretarios de Estado y del Despacho, de los consejeros de Estado y de los Magistrados de las Audiencias, perteneciendo al jefe político más autorizado la instrucción del proceso para remitirlo a este Tribunal.
5.° Conocer de todas las causas criminales que se promovieren contra los individuos de este Supremo Tribunal. Si llegare el caso en que sea necesario hacer efectiva la responsabilidad de este Supremo, Tribunal, las Cortes, previa la formalidad establecida en el artículo 228, procederán a nombrar para este fin un Tribunal compuesto de nueve jueces, que serán elegidos por suerte de un número doble.
6.° Conocer de la residencia de todo empleado público que esté sujeto a ella por disposición de las leyes.
7.° Conocer de todos los asuntos contenciosos pertenecientes al Real Patronato.
8.° Conocer de todos los recursos de fuerza de los Tribunales eclesiásticos superiores de la Corte.
9.° Conocer de los recursos de nulidad que se interpongan contra las sentencias dadas en última instancia para el preciso efecto de reponer el proceso, devolviéndolo, y hacer efectiva la responsabilidad de que trata el artículo 254. Por lo relativo a Ultramar, de estos recursos se conocerá en las Audiencias en la forma que se dirá en su lugar.
10. Oir las dudas de los demás Tribunales sobre la inteligencia de alguna ley, y consultar sobre ellas al Rey con los fundamentos que hubiere, para que promueva la conveniente declaración en las Cortes.
11. Examinar las listas de las causas civiles y criminales que deben remitirle las Audiencias para promover la pronta administración de justicia, pasar copia de ellas para el mismo efecto al Gobierno y disponer su publicación por medio de la imprenta.
Artículo 263. Pertenecerá a las Audiencias conocer de todas las causas civiles de los Juzgados inferiores de su demarcación el, segunda y tercera instancia, y lo mismo de las criminales, según lo determinen las leyes., y también de las causas de suspensión y separación de los jueces inferiores de su territorio en el modo que prevengan las leyes, dando cuenta al Rey.
Artículo 266. Les pertenecerá asimismo conocer de los recursos de fuerza que se introduzcan en los Tribunales y autoridades eclesiásticas de su territorio.
Artículo 267. Les corresponderá también recibir de todos los jueces subalternos de su territorio avisos puntuales de las causas que se formen por delitos, y listas de las causas civiles, y criminales pendientes en su juzgado, con expresión del estado de unas y otras, a fin de promover la más pronta administración de justicia.
Artículo 268. A las Audiencias de Ultramar les corresponderá además el conocer de los recursos de nulidad, debiendo estos interponerse, en aquellas audiencias que tengan suficiente número para la formación de tres salas, en la que no haya conocido de la causa en ninguna instancia. En las Audiencias que no consten de este número de ministros, se interpondrán estos recursos de una a otra de las comprendidas en el distrito de una misma gobernación superior; y en el caso de que en éste no hubiere más que una Audiencia, irán a la más inmediata de otro distrito.
Artículo 269. Declarada la nulidad, la Audiencia que ha conocido de ella dará cuenta, con testimonio que contengan los insertos convenientes, al Supremo Tribunal de Justicia, para hacer efectiva la responsabilidad de que trata el artículo 254.
Artículo 270. Las Audiencias remitirán cada año al Supremo Tribunal de Justicia listas exactas de las causas civiles, cada seis meses de las causas criminales, así fenecidas como pendientes, con expresión del estado que éstas tengan, incluyendo las que hayan recibido de los Juzgados inferiores.
Artículo 271. Se determinará por leyes y reglamentos especiales el número de los magistrados de las Audiencias, que no podrán ser menos de siete, la forma de estos Tribunales y el lugar de su residencia.
Artículo 274. Las, facultades de estos jueces se limitarán precisamente a lo contencioso, y las leyes determinarán las que han de pertenecerles en la capital y pueblos de su partido, como también hasta de qué cantidad podrán conocer en los negocios civiles sin apelación.
Artículo 275. En todos los pueblos se establecerán alcaldes, y las leyes determinarán la extensión de sus facultades, as! en lo contencioso como en lo económico.
Artículo 276. Todos los jueces de los Tribunales inferiores deberán dar cuenta, a más tardar dentro del tercer día, a su respectiva Audiencia de las causas que se formen por delitos cometidos en su territorio, y después continuarán dando cuenta de su estado en las épocas que la Audiencia les prescriba.
Artículo 277. Deberán asimismo remitir a la Audiencia respectivas listas generales cada seis meses de las causas civiles, y cada tres de las criminales, que pendieron en sus juzgados, con expresión de su estado.
Artículo 278. Las leyes decidirán si ha de haber Tribunales especiales para conocer determinados negocios.
Artículo 279. Los magistrados y jueces, al tomar posesión de sus plazas, jurarán guardar la Constitución, ser fieles al Rey, observar las leyes y administrar imparcialmente la justicia.
Artículo 282. El alcalde de cada pueblo ejercerá en él el oficio (le conciliador, y el que tenga que demandar por negocios civiles o por injurias, deberá presentarse a él con este objeto.
Artículo 285. En todo negocio, o, cualquiera que sea en. cuenta, habrá a lo más tres instancias y tres sentencias definitivas pronunciadas en ellas. Cuando la tercera instancia se interponga de dos sentencias conformes, el número de jueces que haya de decidirla deberá ser mayor que el que asistió a la vista de la segunda, en la forma que lo disponga la ley. A ésta toca también determinar, atendida la entidad de los negocios y la naturaleza y calidad de los diferentes juicios, qué sentencia ha de ser la que en cada uno deba causar ejecutoria.
Artículo 286. Las leyes arreglarán la administración de justicia en lo criminal, de manera que el proceso sea formado con brevedad y sin vicios, a fin de que los delitos sean prontamente castigados.
Artículo 288. Toda la persona deberá obedecer estos mandamientos: Cualquier resistencia será reputada delito grave.
Artículo 292. "In fraganti", todo delincuente puede ser arrestado, y todos pueden arrestarle y conducirle a la presencia del juez., Presentado o puesto en custodia, se procederá en todo como se previene en los dos artículos precedentes.
Artículo 293. Si se resolviere que al arrestado se le ponga en la cárcel, o que pertenezca a ella en calidad de preso, se proveerá auto motivado, y de él se entregará copia al alcaide, para que la inserte en el libro de presos, sin cuyo requisito no admitirá el alcalde a ningún preso en calidad de tal, bajo la más estrecha responsabilidad.
Artículo 295. No será llevado a la cárcel el que dé fiador en los casos en que la ley no prohiba expresamente que se admita la fianza.
Artículo 296. En cualquier estado de la causa que parezca que no puede imponerse el preso pena corporal, se le pondrá en libertad, dando fianza.
Artículo 297. Se dispondrán las cárceles de manera que sirvan para asegurar y no para molestar a los presos; así el alcaide tendrá a éstos en buena custodia, y separados los que el juez mande tener sin comunicación; pero nunca en calabozos subterráneos ni malsanos.
Artículo 299. El juez y el alcaide que faltare a lo dispuesto en los artículos precedentes, serán castigados como reos de detención arbitraria, la que será comprendida como delito en el Código criminal.
Artículo 300. Dentro de las veinticuatro horas se manifestará al tratado como reo la causa de su prisión y el nombre de su acusador, si lo hubiere.
Artículo 301. Al tomar la confesión al tratado como reo, se le leerán íntegramente todos los documentos y las declaraciones de los testigos, con los nombres de éstos, y si por ellos no los conociere, se le darán cuantas noticias pida para venir en conocimiento de quienes son.
Artículo 302. El proceso, de allí en adelante, será público en el modo y forma que determinen las leyes.
Artículo 307. Si con el tiempo creyeren las Cortes que conviene haya distinción entre los jueces del hecho y del derecho, la establecerán en la forma que juzguen conducente.
Artículo 308. Si en circunstancias extraordinarias la seguridad del Estado exigiese, en toda la Monarquía, o en parte de ella, la suspensión de algunas de las formalidades prescritas en este capítulo para el arresto de los delincuentes, podrán las Cortes decretarla por un tiempo determinado.

References: Artículo 243

Artículo 244

Artículo 247

Artículo 248

Artículo 251

Artículo 252

Artículo 253

Artículo 254

Artículo 257

Artículo 258

Artículo 260

Artículo 261
 artículo 228
 artículo 254

Artículo 263

Artículo 266

Artículo 267

Artículo 268

Artículo 269
 artículo 254

Artículo 270

Artículo 271

Artículo 274

Artículo 275

Artículo 276

Artículo 277

Artículo 278

Artículo 279

Artículo 282

Artículo 285

Artículo 286

Artículo 288

Artículo 292

Artículo 293

Artículo 295

Artículo 296

Artículo 297

Artículo 299

Artículo 300

Artículo 301

Artículo 302

Artículo 307

Artículo 308