Source: http://www.airpower.au.af.mil/apjinternational/apj-s/2009/2tri09/subramaniam.htm
Timestamp: 2018-01-22 14:34:35+00:00

Document:
Una Perspectiva India sobre Cómo Pensar, Adiestrar y Combatir
en los Próximos Años*
Air Commodore Arjun Subramaniam, Fuerza Aérea India
La Fuerza Aérea India se ha venido concentrando en el "alcance estratégico" como factor importante de su proceso de transformación. Ha venido adquiriendo los medios para ampliar ese alcance en años recientes a distancias transcontinentales no sólo con su flota de transporte sino también con sus aviones de combate.
—Comodoro Aéreo Jasjit Singh
LA APLICACIÓN DEL poderío aéreo para promover los objetivos estratégicos de una nación ha ganado ímpetu en los últimos años, desde que se usó de forma eficaz en las operaciones Tormenta del Desierto, Fuerza Aliada, Libertad Iraquí y Libertad Duradera. El advenimiento de sensores que suministran inteligencia de objetivos precisa, junto con municiones guiadas con precisión (PGM), ha resultado en que las operaciones basadas en efectos aumenten su predominancia en la resolución rápida de conflictos, con un desgaste y unos daños colaterales mínimos. La Fuerza Aérea India (IAF) está experimentando un cambio radical de mentalidad y la reorientación de la estructura de su fuerza que le permitirá llevar a cabo una guerra paralela e influir simultáneamente en las operaciones a niveles tácticos, operacionales y estratégicos. A la luz de estos desarrollos, necesitamos pensar, adiestrar y luchar con un foco estratégico.
El uso del poderío aéreo para promover los objetivos estratégicos de una nación ha cambiado mucho desde los bombardeos de fábricas de cojinetes de bolas de la Alemania nazi junto al Rin por bombarderos aliados y la destrucción de Hiroshima y Nagasaki, acontecimientos que tuvieron un efecto significativo en el resultado de la Segunda Guerra Mundial. Los aviones subsiguientes como el B-52 en los años 50 y el bombardero ruso Tu-126 en los años 60 podían lanzar misiles y cabezas nucleares. Esta capacidad añadió una nueva dimensión al poderío aéreo estratégico—el de la disuasión.1 Exceptuando algunos fracasos raros, la aplicación del poderío aéreo para alcanzar los objetivos estratégicos y participar en una diplomacia coactiva ha tenido un éxito tremendo en los últimos 40 años. Sin insistir constantemente en la contribución del poder aéreo estratégico en Hiroshima y Nagasaki como catalizador principal para la rendición de Japón, se pueden citar numerosos ejemplos de conflictos de diferentes intensidades para justificar la reevaluación de las ventajas rápidas de la campaña aérea estratégica. Tanto en la Operación Linebacker I como II, que contribuyó a que Estados Unidos forzara a Vietnam del Norte a sentarse a la mesa de negociaciones en 1972, o durante los ataques de precisión de los campos de aviación árabes por parte los israelíes en 1967, la selección de blancos demostró ser clave para lograr objetivos estratégicos.2 Por el contrario, la selección deficiente de blancos durante la operación Rolling Thunder de 1965 a 1968 fue un fracaso total. La estrategia de seleccionar la ruta Ho Chi Minh y los centros poblados de Vietnam del Norte demostraron ser fracasos que se rectificaron en Linebacker II, que seleccionó sólo como blancos elementos militares y de infraestructura de poder nacional.3
A continuación se llevó a cabo la redefinición de plataformas para llevar a cabo la campaña aérea estratégica y el entendimiento consiguiente de que la campaña se concentraba mejor cuando se observaba el efecto de destrucción de la capacidad o voluntad de una nación para librar combates en vez de concentrarse en el blanco y en la plataforma misma. La opción de plataformas de ataque representa hoy también un cambio radical con respecto al concepto de bombardero estratégico. La inversión de funciones de los aviones estratégicos y tácticos dio comienzo en Vietnam, donde los B-52 llevaban a cabo misiones en apoyo de las operaciones terrestres mientras que los F-4 y los F-105 volaban contra blancos de interdicción estratégica muy en el interior de Vietnam del Norte. Años después, ocho F-16, considerados principalmente plataformas tácticas por la Fuerza Aérea de EE.UU. (USAF) y la Fuerza Aérea Israelí, destruyeron el reactor nuclear iraquí de Osirak en un ataque estratégico clásico.4 La última filípica sobre el caso del poderío aéreo estratégico es, sin duda, la emergencia de PGM de gran precisión, junto con inteligencia en tiempo real y selección de blancos justo a tiempo, que permiten a una nación forzar su voluntad a otra sin comprometer fuerzas terrestres, facilitando así un ajuste negociado de conflictos sin daños colaterales innecesarios y pérdida de vidas. Un ejemplo apto de esta redefinición, que quizás no sea del gusto de los puristas contra-aéreos, sería la destrucción de la aviación árabe en tierra en 1967 durante la campaña contra-aérea lanzada por la Fuerza Aérea Israelí. ¿No fueron estratégicos los efectos en términos de la destrucción de la capacidad y de la voluntad de la coalición árabe de luchar? Se han escrito suficientes cosas con el tiempo sobre el éxito espectacular de las fuerzas aéreas de la coalición en Tormenta del Desierto, donde una campaña aérea estratégica basada en efectos, concebida por el Coronel (USAF) John Warden y ejecutada por el General (USAF) Charles Horner, contribuyó a lograr el objetivo estratégico del Presidente George H. W. Bush de expulsar a Irak de Kuwait con un desgaste mínimo.5 Si hubiera que encontrar un fracaso del uso del poderío aéreo estratégico en años recientes, sería el de la Fuerza Aérea de EE.UU. al no eliminar a Osama bin Laden y a los líderes talibanes principales—uno de los objetivos estratégicos principales de Libertad Duradera. Si la masa, el tonelaje, los bombardeos en áreas amplias debido a una falta de inteligencia real, los daños colaterales y las pérdidas de vidas indiscriminadas fueran las características principales de la campaña aérea estratégica de antaño, entonces las operaciones furtivas, la precisión, el efecto de choque intenso, la capitación rápida del enemigo y la consecución de objetivos caracteriza la campaña aérea estratégica del siglo XXI.
Los escépticos pueden decir que es posible que las siguientes generaciones inmediatas no serán testigos de una guerra mundial y que las estructuras de la fuerzas de países en vías de desarrollo como India necesitan concentrarse en librar guerras locales en condiciones de alta tecnología, conflictos de baja intensidad y contrainsurgencias. No pueden estar más equivocados, ya que en los próximos años verán una lucha por recursos estratégicos, puntos estratégicos y mercados estratégicos, la mayoría de los cuales están esparcidos por todo el mundo, a miles de kilómetros de los límites geográficos de un país. Una amenaza contra estos haberes garantizaría la intervención rápida, algo que sólo el poderío aéreo puede lograr junto con reconocimiento, vigilancia, selección de blancos y capacidad de adquisición basados en el espacio. Evidentemente, todas estas capacidades tendrían que estar enlazadas a través de una red y seguras—una tarea difícil sin satélites especializados y ancho de banda para aplicaciones militares. No exageramos si decimos que la IAF debe desarrollar aún más su capacidad aérea en los próximos años a la vista de la emergencia de India como una superpotencia económica potencial con intereses y mercados energéticos globales. Sólo las operaciones conjuntas sinérgicas pueden proporcionar una intervención rápida, precisa y decisiva en puntos potencialmente conflictivos en todos los continentes, con el poderío aéreo usado como catapulta o plataforma de lanzamiento para una intervención adicional de las fuerzas terrestres y navales.
Cómo Entender la Parálisis, la Asimetría y la Guerra Paralela
Los tres objetivos principales de cualquier campaña militar—coerción o intimidación, incapacitación o desmembramiento, y la aniquilación o destrucción—se han concentrado siempre en lograr los objetivos geopolíticos de una nación en cualquier disputa o conflicto. La guerra en el siglo XXI se inclina lentamente hacia el uso de la aniquilación o la destrucción como último recurso en situaciones de combate legítimas. Dicho eso, dos teóricos del poderío aéreo de la Fuerza Aérea de EE.UU.—el Coronel Warden y el Coronel John Boyd—propusieron teorías innovadoras de paralizar el enemigo mediante la aplicación estratégica del poderío aéreo.6 Mientras que Boyd hablaba de paralizar al enemigo de forma psicológica y debilitar su voluntad de luchar, Warden hacía énfasis en la necesidad de paralizar al adversario atacando físicamente al liderazgo, a la infraestructura, a los enlaces de comunicación y a las fuerzas desplegadas como parte de la ahora famosa "Teoría de los Cinco Anillos", basada en los centros de gravedad de Clausewitz, que formaba la base de la campaña aérea en Tormenta del Desierto. La piedra angular de este proceso es la elevada probabilidad de someter al enemigo sin infringir demasiadas bajas y reducir la intensidad de las batallas obligando al liderazgo a ocultarse, cegándoles, haciendo que sus sentidos (ojos y oídos) sean ineficaces, y destruyendo sus reservas así como fuerzas de seguimiento llevando a cabo ataques de precisión en el interior. Aunque la campaña aérea estratégica que apunta a la parálisis se basa en la ventaja tecnológica asimétrica abrumadora que probablemente disfrutan las fuerzas de EE.UU. en cualquier situación conflictiva, los planificadores políticos y estratégicos en India deben entender las tremendas ventajas de crear una asimetría frente a adversarios potenciales aumentando una capacidad aérea estratégica potente basada en la tecnología, los multiplicadores de fuerzas y la capacidad de intervenir en múltiples teatros de operaciones.7 Eso no significa que el poderío aéreo y las campañas aéreas estratégicas puedan ganar guerras por sí solas, sino que al aplicar los principios de asimetría y parálisis, podemos acelerar la capitulación de un enemigo incapacitándole y reduciendo su potencial militar, según se mencionó anteriormente, en vez de destruirlo. El poderío aéreo puede hacer todo esto—y apoyar simultáneamente la campaña de superficie llevando a cabo una guerra paralela en los niveles táctico, operacional y estratégico.8 Para aumentar esta capacidad se necesita un cambio de mentalidad y alteraciones significativas en la asignación de haberes. En el contexto de India, no podemos restringir la formación de asimetría a la adquisición de tecnología, multiplicadores de fuerzas y sensores basados en el espacio, como muchos creerían, para justificar una fuerza área más compacta. Necesitaríamos suplementar estos factores con una cantidad suficiente de aviones y plataformas para llevar a cabo una guerra paralela en múltiples frentes. Esto evidentemente requiere aumentar progresivamente el número de escuadrones de combate en la IAF de unos 29–30 proyectados para fines de 2008 a menos 40 para 2015.9 La incorporación progresiva de escuadrones adicionales de Su-30 MKI y 126 aviones de combate intermedios de funciones múltiples (MMRCA) probablemente llenará el hueco creado por la eliminación por fases de las plataformas como variantes más antiguas de los MiG-21 y MiG-23.
Definición del Rol en el Siglo XXI
La emergencia de enemigos invisibles, como terroristas, y blancos no convencionales que comprenden recursos materiales y humanos aumentará la dificultad de clasificar las funciones efectuadas por activos aéreos estratégicos en las siguientes décadas. Quizás los caracteres más críticos del poderío aéreo que podrían ser el centro de atención de la IAF en los próximos años incluirían la flexibilidad, el alcance, la potencia de fuego de precisión y la interoperabilidad, con otras características como la sorpresa y el efecto de choque que servirían como ventajas resultantes clásicas y demostradas. ¿Qué aspectos de estas cuatro características les convierte en el foco de un estudio para definir las funciones del poderío aéreo estratégico de la IAF para el siglo XXI? La capacidad de una plataforma de cambiar sin esfuerzo una función táctica a otra estratégica es un imperativo ineludible, como lo es su alcance para efectuar funciones intervencionistas con elementos de apoyo de combate apropiados, a miles de kilómetros de su base de lanzamiento. Al haber alcanzado su blanco, la plataforma debe poder neutralizarlo con ataques de precisión y daños colaterales mínimos. Las plataformas y las tripulaciones usadas para llevar a cabo la campaña aérea estratégica deben operar en el espacio aéreo internacional con diversos sensores y posiblemente con aviones/tripulaciones de fuerzas de tarea multinacionales, especialmente en conflictos en los que participan las Naciones Unidas o fuerzas multinacionales. También necesitan estar bien integrados con elementos de las fuerzas de superficie participantes en intervenciones estratégicas para aplicar sinérgicamente los principios de asimetría en la resolución de conflictos. Al haber descrito claramente el armazón, ahora podemos concentrarnos en las amplias funciones y misiones estratégicas que puede asumir la IAF con una estructura de fuerzas que utiliza aviones como los Su-30 MKI, MMRCA, Mirage 2000 (M-2000), IL-78, IL-76 y el sistema aerotransportado de control y alarma (AWACS). Aunque podríamos imitar fácilmente a la Fuerza Aérea de EE.UU. formulando una campaña aérea estratégica y una fuerza que haga hincapié en los centros de gravedad, no habría nada más alejado de la realidad de la situación en India. La IAF tendría que responder a dos preguntas importantes:
1. ¿Disponemos de los recursos para llevar a cabo dicha campaña?
2. ¿Es probable que nos tengamos que enfrentar con una situación similar a la iraquí de librar una guerra en otro país y durante un período tan prolongado?
¡La respuesta evidentemente sería no! Hasta ahora, las personas han considerado que la IAF es una fuerza aérea predominantemente táctica con una capacidad disuasoria limitada. El advenimiento de plataformas como el Su-30 MKI, sistemas de armas como el misil de crucero Brahmos y multiplicadores de fuerzas que incluyan plataformas de reabastecimiento de combustible en el aire, vehículos aéreos no tripulados (UAV) y sistema AWACS crea una necesidad de "pensar a lo grande" y "en el futuro". Debemos reemplazar las funciones convencionales por aquéllas que sustenten las siguientes situaciones:
• proyección de fuerza
• intervención estratégica sobre distancias limitadas y duración limitada
• ataques proactivos y eliminación de amenazas
• misiones de paz/aplicación de la ley en una función de liderazgo
• protección de recursos energéticos y económicos así como los territorios insulares de Andaman, Nicobar y Lakshadweep
• operaciones antiterroristas y para evitar secuestros
• protección y evacuación de recursos humanos
• aplicación de la ley en zonas donde estén prohibidos los vuelos
En muchas de las situaciones y funciones indicadas arriba, la armada y el ejército seguirían formando los componentes clave de una fuerza de tarea conjunta, pero el poder aéreo proporcionaría una intervención inmediata. Aunque los esfuerzos de socorro después del tsunami de 2004 resaltaron la velocidad y la capacidad de respuesta del poderío aéreo indio en términos de socorrer las áreas afectadas de la patria así países vecinos como Sri Lanka, también revelaron la necesidad de disponer de recursos adicionales como helicópteros de transporte de carga pesada y aviones de transporte para operaciones de socorro. Esta aseveración y articulación del alcance estratégico de la IAF tal vez no sea muy amplia desde la perspectiva de EE.UU.; no obstante, se debe ver a la luz de la emergencia de India como poder regional responsable y potencia económica global con mercados e intereses en expansión.
Selección de Blancos para
Ataques Aéreos Estratégicos
La filosofía de selección de blancos también ha cambiado significativamente con el paso de los años, influida principalmente por la naturaleza y la duración de las guerras, la capacidad de las plataformas, la precisión de las municiones y la calidad de inteligencia. El efecto lento y secuencial de los bombardeos estratégicos durante la Segunda Guerra Mundial—y en cierta medida durante Vietnam—contribuyó significativamente al resultado final, debido a ataques repetitivos. Esto comprendía miles de salidas contra los mismos conjuntos de blancos sin preocuparse de las bajas civiles y los daños colaterales. El objetivo principal requería socavar sistemáticamente la capacidad industrial y aturdir psicológicamente al adversario para que se rinda. En una operación cercana, el ataque de precisión de los MiG-21 de la IAF a la residencia del gobernador general en Dhaka en diciembre de 1971 hizo mella profunda en la moral del liderazgo pakistaní oriental, resultando por último en su capitulación sólo unos días después. Es probable que las guerras y los conflictos convencionales del siglo XXI sean cortos y rápidos, y que se necesite seleccionar blancos de forma muy rápida y efectiva sin tener que acudir a ataques repetitivos. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de las guerras sub-convencionales, que pueden durar varios años. Sólo hay que fijarse en los conflictos de Jammu y Cachemira, Irak y Afganistán. Las demandas hechas sobre el poderío aéreo para desplazar a corto plazo el foco de las selección de blancos estratégica convencional a sub-convencional tendrían que cumplirse mejorando las mismas características estratégicas del poderío aéreo, tratadas antes en este artículo, y adaptándolas a la guerra irregular.10 El liderazgo terrorista o insurgente, las redes de comunicación y los refugios en países simpatizantes comprendería los blancos estratégicos típicos en las situaciones sub-convencionales. La Fuerza Aérea de EE.UU. y la Fuerza Aérea Israelí se enfrentan activamente a esos blancos, pero la IAF aún no lo ha hecho, principalmente debido a que la disponibilidad limitada de armas de precisión dificulta las operaciones en entornos urbanos densamente poblados; no se dispone de la inteligencia de tiempo real necesaria para acelerar el paso de detectar a disparar; y la IAF se da cuenta de que la mayoría de los participantes que no son estados, ayudados activamente por los estados vecinos, operan en territorio indio, mezclándose libremente con la población local. Estos factores también ayudan a explicar la razón por la que el liderazgo político indio tiene dudas sobre el uso del poderío aéreo ofensivo para blancos sub-convencionales. Tal vez tengamos que reevaluar esta mentalidad en los próximos años si India quiere llevar a cabo la guerra contra el terror de forma efectiva. Entre los cambios típicos con el tiempo de los perfiles de los blancos se incluyen los siguientes:
Guerras del Golfo de 1991 y 2003
Liderazgo enemigo
Capacidad industrial Sistemas y sensores de mando, control, comunicaciones e inteligencia (C3I) y sensores
Fuerzas desplegadas y de reserva
Generación hidroeléctrica y eléctrica
Emplazamientos de armas nucleares y armas de destrucción masiva
Así pues, el foco de la selección de blancos ha pasado de las personas y la economía al liderazgo y la capacidad militar.11 Las operaciones Escudo del Desierto, Tormenta del Desierto y Fuerza Aliada definieron nuevamente y en gran medida la selección de blancos para la aplicación estratégica del poderío aéreo, con unos refinamientos adicionales significativos que tuvieron lugar durante Libertad Duradera en Afganistán y Libertad Iraquí en 2003. La Guerra del Golfo de 1991 tenía un conjunto de blancos muy rígidos definidos por centros de gravedad percibidos e incluidos en una campaña aérea estratégica individualista en su mayor parte y de gran publicidad. No obstante, los ataques de "Shock and Awe" lanzados durante Libertad Iraquí, fueron testigos de un ataque simultáneo de una serie de objetivos estratégicos por plataformas tan variadas como el bombardero B-2 y el F-16, armados con PGM y una gran variedad de armas inteligentes. Las 42,000 salidas estimadas que tuvieron lugar durante Tormenta del Desierto hizo uso de aproximadamente 210,000 bombas no guiadas y unos 17,000 PGM.12 Este bajo porcentaje de PGM (menos del 10 por ciento) contrasta fuertemente con el bombardeo durante la parte inicial de Libertad Iraquí, cuando los PGM llegaban al 65 por ciento de las armas de aire a tierra usadas por las fuerzas de la coalición.13 Otro cambio interesante en la estrategia de EE.UU. supuso una lección para la IAF; específicamente, en vez de fijar la campaña aérea estratégica durante la Guerra de Irak de 2003 a un calendario tradicional, como en el caso de Tormenta del Desierto, los planificadores la ajustaron como un guante a las campañas terrestre y naval simultáneas, dando más ímpetu a la importancia a la sinergia y las operaciones conjuntas.14 Otra lección interesante de Libertad Iraquí para la IAF se refiere a la función desempeñada por los PGM en reducir el tamaño de los conjuntos de ataques y el número de visitas repetidas a un sistema de blancos, comparado con acciones relacionadas durante Tormenta del Desierto. Esto fue consecuencia de un mejor rendimiento de las armas y una mejor evaluación de los daños de la batalla en tiempo real facilitados por los avances en tecnologías de reconocimiento, vigilancia, selección de blancos y adquisición habilitadas en el espacio.15
Aérea Estratégica India
La estructura de fuerza actual de la IAF ofrece una capacidad limitada para la intervención estratégica. Sólo aviones como el Su-30 MKI, el M-2000 y el IL-76/-78 cumplen con los diversos criterios dispuestos para dicha intervención. Dadas las crecientes aspiraciones globales de India, necesitamos tratar nuestros requisitos de estructura de fuerza para una proyección de fuerzas estratégica, intervención e incluso diplomacia coactiva. Mientras el Sr. Pranab Mukherjee, ministro de defensa de India, pronunciaba el discurso en memoria del Mariscal Jefe Aéreo P. C. Lal en marzo de 2006, reconoció la supremacía del poderío aéreo en futuros conflictos y relacionó la reorientación de la IAF al crecimiento económico rápido de India y a la necesidad de proteger sus intereses de seguridad extendiéndose del Golfo Pérsico al Estrecho de Malaca. Siguió resaltando la necesidad de hacer énfasis en un razonamiento estratégico, en operaciones conjuntas y en una guerra asimétrica, temas todos ellos tratados en este artículo.16 Algunos de los ingredientes esenciales para reforzar nuestra capacidad de combate aéreo estratégico incluyen no sólo haberes tangibles como recursos de equipos y tecnología, sino también liderazgo y voluntad política.
Entre las numerosas plataformas aéreas usadas en la actualidad en todo el mundo como parte de las fuerzas estratégicas, las más importantes desde el punto de vista de India son aviones caza, aviones de transporte de carga pesada/carga intermedia, helicópteros de funciones múltiples y multiplicadores de fuerzas como sistema AWACS, plataformas de reabastecimiento de combustible aire a aire (AAR) y aviones de alerta temprana. Necesitamos respaldar estas plataformas con proveedores de información en tiempo real como satélites con resolución de imágenes de menos de un metro y UAVs rápidamente desplegables con sensores múltiples, tiempo de espera en vuelo adecuado e incluso potencia de fuego limitada. Aunque el Su-30 MKI, con su alcance fenomenal, imponente potencia de fuego y capacidad para tripulaciones/misiones múltiples es una plataforma ideal para llevar a cabo una campaña aérea estratégica, debemos entender claramente que podemos neutralizar los blancos estratégicos empleando de forma efectiva plataformas esencialmente tácticas como el M-2000 y el MMRCA, de las que 126 están en preparación. Incluso las plataformas más antiguas como el Jaguar pueden suplementar los Su-30, M-2000 y MMRCA; no obstante, su empleo en campañas aéreas estratégicas requeriría una coordinación, un apoyo y una precisión mayores. La capacidad de ataques estratégicos sin capacidad de transporte aéreo estratégico deja un hueco sin rellenar en la capacidad de una nación para proyectar, sostener, reforzar y, si es necesario, rescatar a las fuerzas estratégicas a grandes distancias. La única plataforma de transporte aéreo estratégica de la IAF, el anticuado IL-76, necesita ser suplementado por una generación más reciente de aviones de transporte de carga pesada en la misma categoría o en una categoría más grande y un avión de transporte aéreo intermedio con una carga útil de 15–20 toneladas. En lo que se refiere a helicópteros, la destrucción de nodos de C3I, la eliminación del liderazgo, inserción/rescate de fuerzas especiales y la interdicción de reservas y fuerzas de seguimiento constituyen todas ellas tareas estratégicas en el contexto de operaciones basadas en efectos. Debemos tratar rápidamente la deficiencia abierta en esta área.
Multiplicadores de Fuerzas
Con la incorporación de la plataforma IL-78 AAR y la incorporación inminente del sistema AWACS, la IAF dará el primer paso para convertirse en una fuerza aérea realmente independiente con capacidad de intervención global. Sin embargo, esto no nos debe hacer pensar falsamente en que todo termina aquí. Al fijarnos en la extensión geográfica de nuestro país, podemos ver que el número de reabastecedores de combustible y el sistema AWACS apenas bastarían para tratar las necesidades tácticas en múltiples teatros de operación, dejando muy poco para una intervención estratégica significativa. Necesitamos acabar con esta limitación con plataformas adicionales para crear una fuerza exclusiva que piense, se adiestre y combata estratégicamente. La introducción de UAV en la IAF y la explotación de la tecnología espacial civil también añaden un impulso significativo a nuestra capacidad y requiere una integración cuidadosa en nuestra estructura de inteligencia.
Recopilación de Inteligencia para Apoyar las Operaciones Aéreas Estratégicas
En la actualidad, la contribución mutua de inteligencia entre las fuerzas armadas y otras agencias deja mucho que desear, y las batallas de influencia han resultado en una contribución mutua inferior a la óptima. Los blancos de la gama de intervención estratégica, que han dejado de ser estáticos, van desde el liderazgo enemigo elusivo hasta sistemas de armas tácticas muy móviles cuya destrucción puede destruir la voluntad de seguir luchando del enemigo. Entre otros ejemplos clásicos se incluyen los ataques aéreos continuados de EE.UU. contra el liderazgo móvil de Al-Qaeda, con un éxito limitado, junto con fuerzas especiales y la destrucción de emplazamientos de lanzamiento de misiles serbios tierra-aire durante Fuerza Aliada por parte del poderío aéreo solamente. Hay demasiadas agencias actualmente que reciben, procesan, interpretan y diseminan inteligencia, y existe una necesidad urgente de una estructura de inteligencia compacta para apoyar las operaciones aéreas estratégicas. (Vea en la figura un requisito claro que no analiza la estructura de forma demasiado crítica).
Figura. Red de inteligencia para operaciones aéreas estratégicas
Con la eliminación por fases de los aviones de reconocimiento estratégico MiG-25, la responsabilidad de proveer inteligencia exacta para la selección estratégica de blancos se ha desplazado a sensores basados en el espacio. Incluso en ausencia de satélites militares especiales, las capacidades de tecnologías civiles de detección remota como Ikonos (EE.UU.) y el satélite experimental de tecnología india permiten resoluciones de hasta de un metro.17 Con posibilidades de promover la mejora de la resolución, la diferencia entre la capacidad civil y militar está disminuyendo. (Para resoluciones típicas requeridas para examinar posibles blancos estratégicos, vea la tabla).18
Según el Profesor U. R. Rao, pionero del programa de satélites de India, la única forma de explotar el espacio para inteligencia estratégica en ausencia de un programa de satélites militares especial es fomentar una mayor sinergia entre la Organización de Investigación Espacial de India (ISRO) y los usuarios de defensa como los tres servicios, el Ala de Investigación y Análisis, y la Oficina de Inteligencia.19 Dice también que se deben cumplir todos los requisitos de reconocimiento estratégico de forma inherente, donde la ISRO es capaz de satisfacer la necesidad de una resolución mejorada. No hace falta decir que el éxito de cualquier campaña aérea estratégica depende de la precisión de la inteligencia y de la capacitación en un entorno realista similar a la realizada por las fuerzas de la coalición en Escudo del Desierto, antes de Tormenta del Desierto. Los programas de sensores y comunicaciones comunes en UAV, aviones tripulados, e incluso satélites son vitales para la eficacia de la misión, junto con una agencia individual de procesamiento, análisis y diseminación como el programa de sensores comunes aéreos que estaban adoptando las fuerzas armadas de EE.UU.20
Tabla. Requisitos de resolución típicos (en metros) para la selección de blancos
Comandancia C3I
Componentes de armas nucleares
Emplazamientos de misiles
Instalaciones de campos de aviación
Depósitos provisionales de abastecimiento
Impreso de U. R. Rao, "Exploitation of Space for Conduct of Military Operations" (Explotación del espacio para la realización de operaciones militares), Trishul, Promavera de 2004, 3.
La transferencia de información de tiempo real entre plataformas de armas aéreas y sensores terrestres/aéreos es esencial para llevar a cabo la ejecución de cualquier misión. Asume incluso una mayor relevancia en el caso de una operación aérea estratégica, donde la flexibilidad para abortar la operación o asignar una ubicación de un blanco nuevo minutos antes de llegar al blanco es imperativa para el concepto emergente de selección de blancos justo a tiempo, que acorta significativamente la distancia entre detectar y disparar. Los ingredientes de un sistema fijo, eficaz y flexible incluyen un sistema de comunicación de defensa basado en satélite con codificación y un ancho de banda suficiente, y un enlace de datos tipo Link 16 que da a las tripulaciones y a los coordinadores de la misión una visión clara o un informe de las situaciones aéreas tácticas y estratégicas. Esto comprendería un enlace detallado de plataformas de vigilancia, sensores de procesamiento de tierra, sistema AWACS, otras plataformas aéreas e incluso fuerzas especiales, que podrían servir como diseñadores de terminales contra blancos móviles y elusivos como liderazgo enemigo en terreno montañoso.
Voluntad e Intención Política
La realización de campañas aéreas estratégicas requiere una voluntad política fuerte, una claridad de intención, una capacidad para reunir apoyo/aprobación públicos, y la capacidad de absorber críticas internacionales. La única forma de reunir el apoyo público en una democracia como India es alentar debates amplios para dar a conocer y aceptar ampliamente nuestros intereses estratégicos de modo que cuando dichos intereses se vean amenazados, podamos facilitar la decisión de usar la fuerza. Ésta es un área débil en nuestro país que necesitamos tener en cuenta cuanto antes. Existe la organización para tomar decisiones rápidas, pero debemos ejercerla más a menudo al evaluar nuestros intereses estratégicos e intervenciones potenciales. A diferencia de Estados Unidos, donde un gran número de ex-militares forman parte del liderazgo político, India tiene muy pocos políticos con pasados militares. Por esta razón, los proponentes del poder aéreo deben educar al liderazgo político sobre las capacidades estratégicas del poderío aéreo.
Cambios de Filosofía y Doctrina
Probablemente la parte más difícil del cambio consiste en alterar la mentalidad. En unas décadas recientes se ha demostrado que el poderío aéreo tiene la capacidad de influir de forma decisiva en el transcurso de cualquier conflicto mediante la aplicación estratégica de la fuerza, ya sea en los conflictos árabe israelí de 1967, el Valle de la Bekaa en 1982, o Tormenta del Desierto, Fuerza Aliada y Libertad Duradera. Líbano e Irak han supuesto también lecciones sobre el impacto estratégico limitado del poderío aéreo en situaciones sub-convencionales. Es hora de adoptar un cambio de doctrina para el aumento de un Mando de Fuerzas Estratégicas que reconoce la necesidad de desarrollar una capacidad de intervención en todo el espectro de conflicto encabezada por el poderío aéreo. Las fuerzas navales y terrestres completarían una troika sinérgica sin enfrentarse innecesariamente en batallas de influencia con respecto al mando y al control de las fuerzas del teatro de operaciones, algo que ha menudo ha atrofiado el desarrollo de una doctrina estratégica dentro de las fuerzas armadas de India. Necesitamos adoptar las técnicas de guerra paralela, en la que los resultados finales de las aplicaciones estratégicas del poderío aéreo, cuando se aplican de forma simultánea con aplicaciones tácticas, actúan como una fuerza decisiva. A menos que las fuerzas de superficie sientan que los ataques aéreos estratégicos no surten efecto en los niveles bélicos tácticos o de operaciones, no hay que remontarse mucho en la historia para comprobar algo diferente. El uso de plataformas tácticas como A-10, AV-8B y F/A-18 para destruir elementos de las dos divisiones armadas iraquíes que maniobraban de forma ofensiva para influir en la ofensiva iraquí frustrada en Al-Khafji es un ejemplo clásico de operación táctica que al final tuvo un significado estratégico tremendo en el sentido en que se convirtió en el clavo del ataúd del proverbio para la resistencia terrestre iraquí en 1991.21 El concepto de campaña aérea estratégica de hoy en día se concentra en atacar blancos que las fuerzas de superficie puedan atacar o explotar de forma subsiguiente con fuerzas y bajas reducidas. Las doctrinas actuales de la fuerza aérea tratan de contribuir al esfuerzo general mejorando el impacto de los ataques estratégicos e interdicción, no librando combates de modo independiente.22 Esto de por sí debe ser suficiente para mitigar cualquier aprehensión entre las fuerzas de la superficie de que el poderío aéreo esté tratando de usurpar su supremacía. Dicha creencia—completamente falsa—sólo sirve para socavar la sinergia y la cooperación.
No obstante, el asunto clave incluye estimular un entendimiento de la capacidad de ataques estratégicos e interdicción. A pesar de la postergación político-estratégica sobre el uso del poderío aéreo durante el conflicto de Kargil de 1999, la campaña aérea de interdicción a gran altitud "nunca antes hecha" de la IAF contribuyó significativamente al objetivo estratégico de expulsar a las fuerzas regulares paquistaníes y muyahidines de los terrenos elevados que habían estado ocupando de forma furtiva y audaz.23 La aplicación del poderío aéreo contra blancos tácticos como emplazamientos de tropas atrincheradas y depósitos de provisionales de abastecimientos en montañas a elevaciones de 16.000–18.000 pies creó un efecto estratégico y forzó a los intrusos a evacuar todas las alturas dominantes y retirarse a Pakistán. También forzó al liderazgo militar paquistaní a reevaluar su estrategia aparente de luchar en una guerra contra India utilizando fuerzas sustitutas. Las operaciones aéreas ofensivas también silenciaron a los críticos dentro de India que pensaban que el poderío aéreo, por naturaleza, contribuía a intensificar las hostilidades. De hecho, la introducción del poderío aéreo demostró ser decisiva para disminuir las hostilidades y resolver el conflicto. Teniendo en cuenta eso, no hay nada que impida la formulación de una campaña de interdicción cohesiva, incluso en situaciones sub-convencionales, siempre que las fuerzas de superficie se den cuenta de las tremendas ventajas de una campaña de interdicción estratégica bien planificada.
El siguiente paso lógico, después de mostrar una voluntad política y cambiar las mentalidades existentes en lo que se refiere a las ventajas del poderío aéreo en la promoción de los objetivos estratégicos de India, requiere una capacitación y un razonamiento para luchar estratégicamente. La pauta presente actual de adiestramiento de la IAF para tripulaciones aéreas, controladores y elementos de apoyo está muy inclinada hacia una orientación táctica en vez de una naturaleza defensiva debido a nuestra doctrina reactiva, ya que nunca hemos querido que otras naciones nos consideren un país agresivo y expansionista. Sin alterar drásticamente nuestra metodología de capacitación, necesitamos adiestrar continuamente en funciones estratégicas. Podemos introducir una orientación estratégica en la etapa de entrenamiento misma después de la puesta en práctica del reactor avanzado de adiestramiento Hawk, que podemos usar para exponer a los aprendices de piloto a las operaciones de reabastecimiento de combustible aire a aire y a misiones de larga distancia en la fase final de su instrucción. Entre otras áreas de adiestramiento adicionales que exigen una atención inmediata se incluyen las siguientes:
• Creación de sistemas de blancos simulados como los del Desierto del Negev de Israel, que sustenten situaciones que van desde la evacuación de personal hasta la destrucción de instalaciones clave y eliminación de terroristas. Nuestros aviones deben atacar estos blancos en todo el país en diferentes estaciones y terrenos.
• La formación de un grupo de tripulaciones especialmente adiestradas en diversas plataformas. Principalmente, deben tener una suficiencia táctica pero también deben ser expuestos periódicamente a técnicas especiales y deben ser adiestrados en la ejecución de misiones estratégicas. Este grupo básico necesita ejercicios periódicos y frecuentes exposición internacional.
• La realización de ejercicios periódicos con fuerzas de tarea conjuntas en diversos lugares, que van desde desiertos a terrenos montañosos y territorios insulares. Debemos planificar regularmente misiones de larga distancia con reabastecimiento de combustible aire a aire así como cambio en zonas de control, altitudes y husos horarios. Dichos ejercicios también deben introducir la privación de sueño y orientación de la fatiga a intervalos regulares.24
• Introducción de múltiples reabastecimientos de combustible aéreos y ataques en teatros de operación en diversos niveles de adiestramiento de escuadrones.
• Estímulos y ejercicios periódicos de capacidad de transporte aéreo estratégico y operaciones con helicópteros con fuerzas especiales.
• Continuación de ejercicios con unas pocas fuerzas áreas extranjeras, con simulación de contingencias en terceros países mutuamente aceptables.
• Creación de fuerzas de tarea estratégicas con toma de decisiones centralizada, comandantes de componentes independientes y ejecución descentralizada.
Si se puede ganar una batalla sin sufrir bajas, ésta sería seguramente la forma más económica, si es que no es la más tradicional, de lograr el objetivo estratégico.
—John Frederick Charles Fuller
La IAF se encuentra en medio de un proceso de modernización que probablemente requiera de 10 a 15 años, en cuyo período poseerá la capacidad estratégica significativa en términos de plataformas y multiplicadores de fuerzas. La actualización de los requisitos de infraestructura y comunicaciones para apoyar dichas operaciones acompaña a esta modernización. La mentalidad del IAF también está cambiando de una fuerza de orientación táctica y experta a una que tenga la confianza de influir en cambios de estrategia y doctrina. En una época en que las naciones son cada vez más reacias a comprometer fuerzas terrestres debido a la probabilidad de que aumenten las bajas, la capacidad de enfrentarse a blancos estratégicos con un mínimo de daños colaterales y un efecto máximo ha hecho que el poderío aéreo sea la opción preferida en la resolución rápida de conflictos convencionales. Desde los ataques aéreos imprecisos de la Segunda Guerra Mundial a la precisión con que la aviación moderna atacó blancos en Afganistán e Irak en 2003, la campaña aérea estratégica ha cambiado mucho. Al haberse dado cuenta de que los efectos estratégicos de la aplicación del poderío aéreo se hacen sentir en todo el espectro del conflicto, yendo de guerras convencionales limitadas y de alta intensidad hasta guerras sub-convencionales e irregulares, es hora de que la IAF haga un plan para asegurar una capacidad de intervención aérea estratégica creíble durante la siguiente década.
*Este artículo se basa en el artículo del autor que fue premiado y publicado por el Indian Centre for Air power Studies in Air Power: Journal of Air Power and Space Studies 3, no. 4 (Winter 2006): 13–32, http://www.aerospaceindia.org/Journals/Winter%202006/02subramaniam.pdf.
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5. Coronel Richard T. Reynolds, Heart of the Storm: The Genesis of the Air Campaign against Iraq (El corazón de la tormenta: la génesis de la campaña aérea contra Irak), (Base de la Fuerza Aérea Maxwell, AL: Air University Press, Enero de 1995).
6. Mayor David S. Fadok, John Boyd and John Warden: Air Power’s Quest for Strategic Paralysis (John Boyd y John Warden: la búsqueda por parte del poderío aéreo de una parálisis estratégica), (Base de la Fuerza Aérea Maxwell, AL: Air University Press, Febrero de 1995).
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8. Rebecca Grant, "The Redefinition of Strategic Air Power" (La redefinición del poderío aéreo estratégico), Air Force Magazine 86, N° 10 (Octubre de 2003): 33–38, http://www.afa.org/magazine/oct2003/1003strategic.pdf.
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11. Coronel Philip S. Meilinger, "Ten Propositions Regarding Airpower" (Diez proposiciones referentes al poderío aéreo), Airpower Journal 10, no. 1 (Verano de 1996): 50, 52–72, http://www.airpower.maxwell.af.mil/airchronicles/apj/apj96/spr96/meil.pdf.
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14. Grant, "Redefinition of Strategic Air Power" (Redefinición del poderío aéreo estratégico), 36.
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16. "Honorable Raksha Mantri de India, Shri Pranab Mukherjee, conferencia en memoria del Mariscal del Aire P. C. Lal el 20 de Marzo de 2006", Defence Watch, Abril de 2006, 8–10.
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22. Conversino, "Changed Nature of Strategic Air Attack" (Naturaleza cambiada del ataque aéreo estratégico), 28–41.
23. General V. P. Malik, Kargil: From Surprise to Victory (Kargil: de sorpresa a victoria) (New Delhi: HarperCollins Publishers India, 2006).
24. Knight, Strategic Offensive Air Operations (Operaciones aéreas ofensivas estratégicas), 48–60. Adoptamos la idea de incluir esto en nuestro plan de adiestramiento de la referencia del autor a este tema en este libro.
El Air Commodore (General de Brigada) Arjun Subramaniam, Fuerza Aérea India (BA, Jawaharlal Nehru University; MSc, University of Madras) es miembro de la facultad del ala aérea en el Defence Services Staff College (DSSC), Wellington, India. Es un experto piloto de combate con experiencia en misiones múltiples; ha completado dos comisiones en un escuadrón de Mirage-2000, fue comandante de un escuadrón de MIG-21, se desempeñó en un grupo de asesores militares en ultramar en Zambia y, recientemente, completó su permanencia como oficial de operaciones principal en una base de combate importante. El General Subramaniam, quien es acreedor de la Medalla Scudder por haberse graduado con distinción del 49avo Curso de Estado Mayor en 1994 en el DSSC, también recibió una distinción por parte del Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea. Un escritor prolífico y candidato para el doctorado en la Madras University, el General de Brigada Subramaniam publicó su primer libro, Reflections of an Air Warrior en el 2007.

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