Source: https://www.slideshare.net/jolmedo/circular-20
Timestamp: 2017-12-12 07:12:22+00:00

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Circular 2,0
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1. CIRCULAR 1/2009 SOBRE LA SUSTITUCIÓN EN EL SISTEMA DE JUSTICIA JUVENIL DE MEDIDAS NO PRIVATIVAS DE LIBERTAD POR LA DE INTERNAMIENTO EN CENTRO SEMIABIERTO, EN SUPUESTOS DE QUEBRANTAMIENTO1.- Antecedentes 2.- La regulación de la modificación de medidas in peius tras lareforma 8/2006 3.- La posición del Tribunal Constitucional 4.- Requisitosprocedimentales 5.- Constatación del quebrantamiento 6.- Requisitos materiales: elprincipio de proporcionalidad. 7.- Conclusiones. 1.- Antecedentes La posibilidad de modificación de las medidas impuestas en resoluciónfirme como manifestación del principio de flexibilidad en la ejecución suponedar márgenes de maniobra al Juez y al Fiscal y trae causa en la necesidad deadecuar la respuesta jurídica a las concretas demandas que el interés delmenor plantee en cada caso concreto. La Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de laresponsabilidad penal de los menores (en adelante, LORPM) asume esteprincipio general, concretamente en los arts. 13 y 51, que permiten reducir,modificar o cancelar la ejecución de la medida impuesta, tratando siempre depreservar el interés del menor. Este principio es una de las señas de identidad 1
2. del Derecho Penal de Menores y como tal aparece en los principalesinstrumentos internacionales sobre la materia. En este sentido pueden citarseel principio nº 17.4 de las Reglas Mínimas de las NNUU para la Administraciónde Justicia de menores, de 29 de noviembre de 1985; la regla 16 párrafoprimero de la Recomendación 87(20), del Comité de Ministros del Consejo deEuropa, sobre reacciones sociales ante la delincuencia juvenil y las reglas III.13y III.20 de la Recomendación (2003)20 del Comité de Ministros del Consejo deEuropa, sobre nuevas vías de tratar la delincuencia juvenil y el papel de laJusticia Juvenil. Implícitamente también lo asume el art. 40.1 de la Convenciónde Derechos del Niño. Igualmente la reciente Recomendación Rec (2008)11 del Comité deMinistros del Consejo de Europa a los Estados miembros, de 5 de noviembrede 2008, sobre Reglas Europeas para Menores sujetos a Sanciones o Medidasacoge el principio de flexibilidad en su punto III.E.1. 49.2. El art. 23 de la Ley de Tribunales Tutelares de Menores, de 11 de juniode 1948 ya estableció que los acuerdos de los Jueces dictados para corregir alos menores no revestían carácter definitivo, pudiendo ser modificados ydejados sin efecto en cualquier momento, bien de oficio, bien a instancia delrepresentante legal del menor. La STC nº 36/1991, de 14 de febrero declaró al respecto que laposibilidad de modificar los acuerdos adoptados en materia reformadora nocontraría el principio de legalidad penal, pues hay que partir de las especialescaracterísticas de esta jurisdicción, en donde las medidas a imponer no tienenla consideración de penas retributivas de conductas ilícitas, sino de medidascorrectoras, aun cuando restrictivas de los derechos fundamentales del menor,siendo impuestas en atención a las condiciones del mismo y susceptibles de 2
3. adaptación en atención a las circunstancias del caso y a la eventual eficacia dela medida adoptada, primándose así la necesaria flexibilidad que tanto para laadopción de tales medidas como para el mantenimiento de éstas ha de regir laactividad jurisdiccional en la materia. No obstante, la misma resolución, en su inciso final, establecía límites:es claro, por lo demás, que el mencionado precepto, al indicar que losacuerdos no tienen carácter definitivo y pueden ser modificados e inclusodejados sin efecto, en modo alguno autoriza a agravar, si no es mediantenuevo procedimiento en razón de nuevos hechos, las medidas ya adoptadas. Una manifestación singular del principio de flexibilidad es la contenida enel art. 50.2 LORPM para supuestos de quebrantamiento. De acuerdo con esteprecepto, si la medida quebrantada no fuere privativa de libertad, el MinisterioFiscal podrá instar del Juez de Menores la sustitución de aquélla por otra de lamisma naturaleza. Excepcionalmente, y a propuesta del Ministerio Fiscal, oídosel letrado y el representante legal del menor, así como el equipo técnico, elJuez de Menores podrá sustituir la medida por otra de internamiento en centrosemiabierto, por el tiempo que reste para su cumplimiento. Debe además tenerse presente -y ello es importante- que en estoscasos el Juez de Menores acordará que el Secretario Judicial remita testimoniode los particulares relativos al quebrantamiento de la medida al MinisterioFiscal, por si el hecho fuese constitutivo de infracción penal y merecedor dereproche sancionador. Este precepto tiene como finalidad dar una respuesta a losquebrantamientos en la ejecución de medidas en medio abierto, que por supropia naturaleza son difíciles de ejecutar ante una voluntad deliberadamenterebelde del destinatario de la misma. 3
4. Pero no en todos los casos debe procederse, ante un quebrantamiento,a la sustitución. No debe olvidarse que continúa abierta la posibilidad sugeridapor la Instrucción 1/1993, de 16 de marzo, sobre líneas generales de actuacióndel Ministerio Fiscal en el Procedimiento de la Ley Orgánica 4/1992, de 5 dejunio conforme a la que cabe pensar en una modificación a la vista de lamanifiesta ineficacia de la medida. No se olvide que no se trata propiamente desanciones. Si se comprueba que una libertad vigilada está resultandoabsolutamente ineficaz y no existe posibilidad de dotarla de mayorescontenidos y de efectividad habrá que instar su cancelación. La Circular 1/2000, de 18 de diciembre, relativa a los criterios deaplicación de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, por la que se regula laresponsabilidad penal de los menores, al analizar el inciso segundo del art.50.2 LORPM, teniendo en cuenta la doctrina sentada por la STC nº 36/1991 semostraba reticente a su aplicación al considerar que, entendida en los términosen que está redactado el precepto, supone admitir la posibilidad de que se leimponga al menor una medida más grave que aquélla a la que fue condenadoen la sentencia, lo que podría resultar poco acorde con el entendimiento másclásico del principio de legalidad. Desde esta perspectiva, la Circular arbitraba distintas alternativas a suutilización tales como en caso de pluralidad de hechos delictivos, solicitar laimposición tanto de la medida no privativa de libertad de que se trate (por logeneral, la de libertad vigilada) como de la medida de internamiento por eltiempo que estime procedente, con la particularidad de que la medida noprivativa de libertad habría de ejecutarse antes que la de internamiento, comoexcepción a la regla 1ª del art. 47.2, que el Juez de Menores podría alterarfundamentando su decisión en el interés del menor. Otra alternativa era la decondicionar la no ejecución efectiva de una medida de internamiento en centrosemiabierto al cumplimiento de una medida de libertad vigilada. 4
5. Siguiendo la estela de la Circular, esta previsión legal fue objeto demúltiples críticas y así la conclusión nº 12 de las Jornadas de Jueces demenores organizadas por el CGPJ en abril de 2001 estableció que el art. 50. 2de la LORRPM, en cuanto que prevé, en caso de quebrantamiento, lasustitución de una medida no privativa de libertad por otra de internamiento encentro semiabierto, puede ser contrario a los principios acusatorio y deproporcionalidad que regula el art. 8 de la LORPM. Sea por los términos ambiguos de la Circular, sea por la insuficiencia delas alternativas planteadas por ésta, lo cierto es que de las Memorias de laFiscalía General del Estado de los años posteriores se deducía que algunasSecciones de Menores, superando los escrúpulos de la Circular 1/2000,promovían la sustitución de medidas no privativas de libertad impuestas por elinternamiento en régimen semiabierto en casos de quebrantamiento. De hecho, las conclusiones de las Jornadas de Fiscales especialistas enreforma de menores, celebradas en Almagro los días 6 y 7 de septiembre de2007, expresamente declaran que “se estima adecuado, con la excepcionalidadque se predica en el art. 50.2 LORPM, la sustitución de la medida no privativade libertad quebrantada por otra de internamiento en centro semiabierto por eltiempo que reste de cumplimiento” (vid. conclusión 7 a). 2.- La regulación de la modificación de las medidas in peius tras lareforma 8/2006. La reforma 8/2006 no solo ha mantenido la plena vigencia del art. 50.2LORPM sino que además, siguiendo su filosofía, introduce nuevas vías paramodificar las medidas en ejecución en un sentido agravatorio. 5
6. En efecto, el inciso primero del apartado segundo del art. 51 LORPMestablece que cuando el Juez de Menores haya sustituido la medida deinternamiento en régimen cerrado por la de internamiento en régimensemiabierto o abierto, y el menor evolucione desfavorablemente, previaaudiencia del letrado del menor, podrá dejar sin efecto la sustitución,volviéndose a aplicar la medida sustituida de internamiento en régimen cerrado. El inciso segundo del apartado segundo del art. 51 LORPM tras lareforma, también permite que si la medida impuesta es la de internamiento enrégimen semiabierto y el menor evoluciona desfavorablemente, el Juez deMenores podrá sustituirla por la de internamiento en régimen cerrado, cuandoel hecho delictivo por la que se impuso sea alguno de los previstos en el art.9.2 de esta Ley. Aquí la mera evolución desfavorable habilita para modificar la medidaimpuesta en un sentido agravatorio. Desde el punto de vista procedimental, la Circular 1/2007 aclaraba queaunque no se establecen expresamente los cauces para operar estasustitución, será en todo caso necesario abrir un incidente en el que se déaudiencia tanto al Fiscal como al ejecutoriado y a su Letrado, debiendoresolverse mediante auto debidamente motivado (art. 44.1 LORPM), ysusceptible de recurso tanto de reforma como de apelación (art. 41 LORPM). Por tanto, tras la reforma el Legislador no sólo mantiene lasposibilidades agravatorias del art. 50.2 sino que las incrementa. En esa tesitura, la Circular 1/2007, asume implícitamente la aplicabilidaddel art. 50.2 y expresamente la del art. 51.2, bien que introduciendo algunascautelas garantistas. 6
7. En realidad, como ya refería el AAP Madrid secc. 4ª 100/2003, de 25 denoviembre “la sustitución resulta necesaria e indispensable para que puedaalcanzar ejecutividad la sentencia cuyo cumplimiento no debe quedar a la libredecisión unilateral del menor”. 3.- La posición del Tribunal Constitucional El Tribunal Constitucional recientemente ha tenido ocasión de zanjar eldebate al resolver una cuestión de inconstitucionalidad planteada por laAudiencia Provincial de Barcelona en relación con el art. 50.2 LORPM. El reciente ATC nº 33/2009, de 27 de enero rechaza que el art. 50.2LORPM sea contrario al principio de seguridad jurídica: considera el TC que“…ningún desdoro merece el precepto legal cuestionado desde la vertienteobjetiva, referida a la certeza de la norma…tampoco ignora la vertientesubjetiva, que remite a la previsibilidad de los efectos de su aplicación por lospoderes públicos, toda vez que la modificación de la medida que contempla elart. 50.2 LORPM es consecuencia del previo quebrantamiento de la medidainicialmente impuesta por los órganos judiciales”. Añade el TC que “…la excepcionalidad que legalmente se predica delejercicio de esta potestad remite a la necesaria realización del oportuno juiciode proporcionalidad en el momento aplicativo esa misma referencia a laexcepcionalidad permite ahora concluir que la regulación legal de lamodificación de las medidas, con la finalidad de asegurar su mayor eficacia decara a la reinserción del menor en la sociedad no incurre endesproporcionalidad…”. 7
8. Continúa la resolución afirmando que el art. 50.2 LORPM no contradicelas exigencias de la STC 36/1991, pues “supedita el ejercicio de la potestadconferida al Juez de Menores para sustituir la medida inicialmente impuesta porotra de internamiento en centro semiabierto por el tiempo que reste para sucumplimiento a la concurrencia de dos requisitos. En primer lugar, uno decarácter sustantivo, cual es el previo quebrantamiento por el menor de lamedida inicialmente impuesta; dicho de otro modo, es preciso que sobrevengan“nuevos hechos” en los términos de la STC 36/1991. Y, en segundo lugar, otrode carácter procesal, pues la decisión judicial de sustitución de la medida sólopuede adoptarse “a propuesta del Ministerio Fiscal, oídos el Letrado y elrepresentante legal del menor, así como el equipo técnico”; esto es, debemediar “nuevo procedimiento”, según se declaró en la indicada Sentencia”. Además, para el TC el derecho a la intangibilidad de las resolucionesjudiciales firmes, como manifestación del derecho a la tutela judicial efectiva“…actúa como límite que impide a los Jueces y Tribunales variar o revisar lasresoluciones judiciales definitivas y firmes al margen de los supuestos y casostaxativamente previstos por la Ley, incluso en la hipótesis de que conposterioridad entendiesen que la decisión judicial no se ajusta a la legalidad…no forma parte de la doctrina elaborada por este Tribunal Constitucional acercadel derecho a la intangibilidad de las resoluciones judiciales firmes laprohibición absoluta de variación o modificación de éstas. El elemento esencialde ese derecho debe situarse en la necesaria observancia de los límites quehan de respetar los órganos judiciales en la ejecución de sus resoluciones”. Cierra el TC su razonamiento declarando que “…la justicia penal de losmenores de edad no es una manifestación más del ius puniendi de Estado,sino que representa un instrumento para lograr la adecuada y efectivareinserción de los menores infractores en el seno de una sociedad deciudadanos libres, iguales y responsables. Por ello mismo la sustitución de la 8
9. medida inicialmente impuesta cuando haya sido quebrantada por el menor sesujeta a un procedimiento en el que no sólo participan las partes sino tambiénun equipo técnico, al que corresponde ponderar en particular los aspectoseducativos y reintegradores en juego” Por consiguiente, tras este pronunciamiento del máximo intérprete de laConstitución, quedan definitivamente despejadas las dudas en cuanto a laconstitucionalidad de la previsión del inciso segundo del art. 50.2 LORPM. 4.- Requisitos procedimentales Podrá ser aplicada esta sustitución in peius siempre en el contexto deexcepcionalidad que el propio precepto establece y con el cumplimiento de lospresupuestos de procedimientos. La excepcionalidad de la sustitución tambiénes subrayada por la Recomendación Rec (2008)11, la cual, admitiendo lamodificación de medidas, introduce restricciones, al disponer en su punto 30.1que el incumplimiento por los menores de las condiciones y obligaciones de lassanciones o medidas comunitarias (en régimen abierto) que les hubieren sidoimpuestas, no debe llevar automáticamente a la privación de libertad. Cuandosea posible, las primeramente impuestas serán reemplazadas por sanciones omedidas comunitarias nuevas o modificadas. Pues bien, los requisitos procedimentales legalmente establecidos sonlos siguientes: 1) Propuesta del Ministerio Fiscal; 2) Audiencia previa delletrado y del representante legal del menor; 3) Audiencia previa del equipotécnico. Cabe plantear dos cuestiones: 9
10. La primera es si debe darse audiencia al menor. La respuesta esafirmativa, pese a la ausencia de referencia expresa en el precepto. El art. 9.1la LO 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor (en adelanteLOPJM) declara el derecho del menor a ser oído, tanto en el ámbito familiarcomo en cualquier procedimiento administrativo o judicial en que estédirectamente implicado y que conduzca a una decisión que afecte a su esferapersonal, familiar o social. Mas específicamente, el art. 22.1 d) LORPMreconoce el derecho al menor desde el mismo momento de la incoación delexpediente a ser oído por el Juez o Tribunal antes de adoptar cualquierresolución que le concierna personalmente. Qué duda cabe que la decisión de ingreso en un centro de régimensemiabierto afecta profundamente a la esfera personal, familiar y social delmenor. A fortiori, teniendo en cuenta que lo normal será que no exista aúnsentencia condenatoria respecto del quebrantamiento, deberá darse al menorla oportunidad de alegar cuanto en su descargo considere oportuno en relacióncon el mismo. Una segunda cuestión alude a la posible participación de la acusaciónparticular en el incidente. El art. 25 LORPM en su letra g) no deja lugar a dudasal establecer el derecho de la acusación a ser oído en caso de modificación ode sustitución de medidas impuestas al menor. Esto no obstante, debe negarse legitimación a la acusación particularpara interesar por sí la sustitución de la medida no privativa de libertad por elinternamiento. Si no existe propuesta del Fiscal el incidente no puede iniciarse,a la vista de los términos rotundos del art. 50.2 LORPM y teniendo en cuenta laexcepcionalidad que inspira al precepto. 10
11. La petición del Fiscal (vid. Instrucción 1/2005, de 27 de enero, sobre laforma de los actos del Ministerio Fiscal) y la resolución judicial que acuerde lasustitución deben estar suficientemente motivadas, más si cabe teniendo encuenta el régimen de excepcionalidad por el que se rige. En este sentido, elAAP Madrid secc. 4ª nº 73/2004, de 8 junio declara que la excepcionalidad dela medida obliga a justificar las razones por las que se decide la sustitución.Esta justificación .surge de la lectura de los informes que el Juez de Menoresha asumido: el menor no acepta el programa de ejecución de la medidaimpuesto. Y no solamente no hace lo más mínimo para insertarse en el mundolaboral, sino que está en una actitud de resistencia frente a cualquier actuación,por lo que la sustitución resulta casi obligada… 5.- Constatación del quebrantamiento Debe producirse en el seno del propio incidente de modificación. Desdeluego no será necesario esperar a que se declare probado en sentencia firme,pues ello llevaría a la frustración del fin socializador y educador que ha depresidir la sustitución de la medida. El quebrantamiento de medidas no privativas de libertad, conforme alapartado cuarto del art. 14 RLORPM se producirá por la falta de presentación alas entrevistas a las que el menor haya sido citado para elaborar el programade ejecución y el incumplimiento de cualquiera de las obligaciones que, segúnlo dispuesto en el artículo 7 de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero,conforman el contenido de cada medida. Lógicamente, para que la falta de presentación a las entrevistas o elincumplimiento de las obligaciones derivadas de la medida pueda justificar laaplicación de la sustitución prevista en el art. 50.2 LORPM es necesario que se 11
12. constante voluntariedad y continuidad. Las faltas de presentación justificadas ylos incumplimientos aislados no pueden fundamentar la modificación. De nuevo aquí entra en juego la cláusula de la excepcionalidad: esterecurso debe utilizarse ante un incumplimiento reiterado que lleve a laconclusión de que se han agotado otras posibilidades. Cuando se detecte la actitud reacia del menor al cumplimiento, sin queconste aún la efectividad de un quebrantamiento, tanto para la mejorconstatación del incumplimiento aún no claramente apreciable, como paraapurar los recursos pedagógicos, será ordinariamente conveniente, antes deacordar la sustitución por quebrantamiento, celebrar una previa comparecenciaen la que se oiga al menor, junto con el Fiscal, Equipo Técnico y profesional dela entidad pública encargado del cumplimiento, advirtiendo al primero que, decontinuar su actitud contraria, se procederá a la sustitución de la medida. Endefinitiva, es aconsejable conceder una segunda oportunidad al menor. Cuando pese a esta advertencia persista el incumplimiento o, cuandoaún sin ella, conste la realidad e importancia de éste a través del informe delprofesional de la entidad pública, podrá valorarse la conveniencia de lasustitución. En este sentido, el AAP Huesca nº 30/2002, de 15 de abril declara que“la posibilidad de sustituir una medida no privativa de libertad por un ingreso encentro semiabierto es excepcional, de modo que…el incumplimiento de lamedida de asistencia a centro de día, que inicialmente le había sido impuestaal menor, debería reunir los caracteres de habitualidad y reiteración parajustificar la aplicabilidad del expresado art. 50.2”. 12
13. 6.- Requisitos materiales: principio de proporcionalidad Superadas las dudas sobre la constitucionalidad del precepto analizado,debe subrayarse su enorme potencial como elemento disuasorio dequebrantamientos de medidas no privativas de libertad y como cauce para daruna efectiva respuesta socializadora al menor infractor reacio a sucumplimiento. Además, la disponibilidad de esta alternativa conjura el riesgo deque los Jueces de Menores eludan optar por la medida en medio abierto ante ella eventualidad de no poder intervenir adecuadamente si la misma después sequebranta. Ello no obstante, su aplicación exige el pleno sometimiento al principiode proporcionalidad. La Recomendación Rec (2008)11, además de subrayar en los términosantes expuestos la excepcionalidad de la sustitución de medidas no privativasde libertad por internamientos, dispone como principio general en su punto A.5que la imposición y ejecución de sanciones o medidas…deberá estar…limitadapor la gravedad de los delitos cometidos. Una primera manifestación de este principio en la modificación previstaen el art. 50.2 la impone el propio precepto: el internamiento en centrosemiabierto no podrá superar el tiempo que reste para su cumplimiento. La Recomendación Rec (2008)11 dispone en este mismo sentido en elpunto D.2.48.4 que en los supuestos en los que se esté valorando larevocación o modificación de una medida o sanción comunitaria, deberátenerse en cuenta la parte de la medida que ha cumplido el menor, a fin deasegurar que la nueva medida o sanción siga siendo proporcionada a lainfracción penal cometida. 13
14. Ello supone que una vez firme la decisión sustitutiva, habrá depracticarse nueva liquidación, descontando del total de la medida impuesta eltiempo cumplido de libertad vigilada. Cabe plantearse igualmente la cuestiónrelativa a cuál es la fecha de la que debe partirse para determinar “el tiempoque reste para su cumplimiento”, al que se refiere el art. 50.2 LORPM. Enmuchos supuestos estará claramente determinada la fecha en la que el menoracudió por última vez a una entrevista concertada o dejó definitivamente deasistir a cualquier diligencia judicial, o de cumplir las obligaciones impuestas.Se tomará esa fecha como inicial para calcular el tiempo que resta decumplimiento. Sin embargo en los casos de cumplimiento intermitente y actitudrefractaria del menor, la fijación de una fecha concreta y cierta como inicio delincumplimiento definitivo puede ser más problemática. En tales ocasiones, laseguridad jurídica aconseja utilizar otros criterios en los que la certeza salgareforzada. Dada la excepcionalidad de este mecanismo parece más adecuadopartir de la misma fecha del auto de sustitución. En todo caso el art. 50.2 impone un límite máximo, pero no obliga aagotar el total del tiempo restante para la finalización de la medida no privativade libertad. Partiendo de la máxima a maiori ad minus, cabe imponer unamedida de internamiento en centro de régimen semiabierto por un tiempoinferior al que reste para cumplir la libertad vigilada. También debe admitirse la posibilidad de que tras la modificaciónagravatoria, un eventual pronunciamiento absolutorio en relación con elquebrantamiento de condena o la evolución favorable del menor haganprocedente un nuevo progreso a la libertad vigilada o a otras medidas demenor gravedad o incluso a la cancelación anticipada. El principio de proporcionalidad sugiere otra importante consecuencia: 14
15. Durante la tramitación de la reforma de 2006, se trató de modificar laredacción del art. 50.2. La enmienda nº 64 propuso reformar el art. 50.2 paraque la libertad vigilada solo pudiera ser sustituida por internamiento en régimensemiabierto, cuando a los hechos fuere aplicable la medida de internamiento ypor el tiempo proporcional a la medida sustituida. Como justificación seentendía que “….sería recomendable poner límites al artículo 50.2º para que nose pueda calificar como una reformatio in peius sin nuevo juicio o como unaquiebra del principio de proporcionalidad, por imponerse una medida privativade libertad por un delito de quebrantamiento, que no está castigado con penade prisión en el Código Penal”. El hecho de que no se haya acogido tal enmienda no puedeinterpretarse en el sentido de que la modificación in peius no está limitada porla entidad de los hechos cometidos. Sin perjuicio de que la aprobación de lamisma hubiera aportado claridad y despejado dudas, lo cierto es que a travésde una interpretación sistemática y teleológica de la LORPM puede llegarse aidénticos resultados. Así, en el nuevo supuesto de modificación agravatoria introducido por lareforma 8/2006 el inciso segundo del apartado segundo del art. 51 LORPMsubordina tal modificación al respeto en todo caso de los límites de las reglasde determinación de las medidas. Si el hecho originariamente cometido nojustificaba el internamiento en régimen cerrado, tampoco lo justificarán unoshechos nuevos (evolución desfavorable) que ni siquiera son típicospenalmente. En el supuesto regulado en el art. 50.2 LORPM nada se dice acerca desi para poder operar con la modificación in peius los hechos inicialmentecometidos deben ser susceptibles de motivar una medida privativa de libertad. 15
16. Podría argüirse que ese silencio, unido al hecho de que el art. 50.2 nosólo exige evolución desfavorable sino quebrantamiento de la medida, debellevar a la conclusión de que aunque el delito primeramente cometido no llevaraaparejada pena privativa de libertad en el Código Penal cabría imponer lamedida sustitutiva de internamiento. Pero esta argumentación es rechazable. En primer lugar, el nuevo delito cometido (quebrantamiento) va a darlugar a un nuevo expediente, por lo que del mismo no pueden extraerse otrasconsecuencias punitivas agravatorias distintas de las expresamente previstas,conforme a la recta aplicación del principio non bis in idem. En segundo lugar, el contenido del art. 100.2 del CP, de aplicaciónsupletoria conforme a la Disposición Final Primera de la LORPM, proporcionauna pauta clara para determinación de la proporcionalidad en la excepcionaldecisión de sustitución. Este precepto, al prever la posibilidad de sustituir encasos de quebrantamiento cualquier medida de seguridad distinta de la deinternamiento por una medida de internamiento, exige como condiciones queésta estuviere prevista para el supuesto de que se trate y que elquebrantamiento demostrase su necesidad”. Se soslaya así una posiblequiebra del principio de legalidad impidiéndose la imposición vía sustitución demedidas no previa y legalmente previstas para el supuesto de que se trate. En tercer lugar, el párrafo 2º del art. 8 LORPM incorpora una de lasreglas de determinación de la medida mas importantes de todo el texto legal,que no fue modificada por la reforma de 2006 y que dispone que no podráexceder la duración de las medidas privativas de libertad (internamientocerrado, semiabierto y abierto, internamiento terapéutico y permanencia defines de semana), en ningún caso, del tiempo que hubiera durado la pena 16
17. privativa de libertad que se le hubiere impuesto por el mismo hecho, si elsujeto, de haber sido mayor de edad, hubiera sido declarado responsableconforme al Código Penal. Lógicamente, del espíritu de este precepto se infiere que si la duraciónde las medidas privativas de libertad no debe exceder del tiempo que hubieradurado la pena privativa de libertad para el mismo delito cometido por unadulto, con más razón estará prohibido imponer medidas privativas de libertadcuando el Código Penal no las prevea para los mismos hechos. La restricción afecta a las medidas privativas de libertad, no a lasrestantes. Parece claro que en la ratio legis parte de que las medidas noprivativas de libertad, básicamente cimentadas sobre sus contenidoseducativos, no son homologables a las penas previstas en el CP. Esta previsión expresa no se contenía en el sistema de justicia juvenilanterior a la LORPM, si bien la jurisprudencia constitucional, por víainterpretativa, llegó a idénticas conclusiones. La STC nº 36/1991, de 14 defebrero ya se pronunció sobre "la imposibilidad de establecer medidas masgraves o de una duración superior a la que correspondería por los mismoshechos si de un adulto se tratare". La STC nº 61/98 de 17 de Marzo declaraque se infringe el principio de legalidad al imponerse a un menor la medida decuatro meses de internamiento en centro semiabierto por una falta de hurtofrustrada, no dando validez a la fundamentación del Juzgado de Menores quebasaba la medida en que "las necesidades del menor superan con mucho a laentidad del hecho que se enjuicia". Según el TC, "debe tomarse comoreferencia, no superable, la correspondiente sanción prevista en el CP". El respeto al principio de proporcionalidad en la imposición de medidasprivativas de libertad actúa como contrapeso a la gran discrecionalidad que ha 17
18. de otorgarse al Juez de Menores para poder adaptar la medida a imponer a lascircunstancias del menor. Para determinar el máximo de medida privativa de libertad imponible aun menor, la regla del párrafo 2º del art. 8 LORPM impone que se calcule comopaso previo la pena que correspondería si el enjuiciamiento se refiere a unadulto, teniéndose en cuenta las circunstancias concurrentes en cada caso enconcreto. Por ello, para determinar el quantum imponible en medidas deinternamiento, debe seguirse un proceso que en una primera fase pasa poranalizar si el delito cometido lleva aparejada pena privativa de libertad (conditiosine qua non); en caso afirmativo, deberá determinarse cuál hubiera sido lapena privativa de libertad máxima imponible si el infractor hubiera sido mayorde edad penal, teniendo en cuenta las concretas circunstancias concurrentes(participación, iter críminis, modificativas de la responsabilidad, causas dejustificación, inculpabilidad o inimputabilidad incompletas) y una vezdeterminado ese límite máximo (que en ningún caso podrá superarse), evaluarla medida a imponer al menor. Fijado el tope máximo, y con respeto al mismo,la flexibilidad -con los límites derivados de los períodos de seguridadestablecidos en el art. 10 LORPM- adquiere nuevamente todo el protagonismo. Por tanto, si la pena prevista para los adultos no es privativa de libertadno puede imponerse la medida de internamiento ni siquiera en su modalidad desemiabierto. Tampoco puede tampoco legitimarse la imposición de una medidaprivativa de libertad a un menor en base a la potencial responsabilidad personalsubsidiaria imponible a un adulto conforme al Código Penal. En este sentido sepronuncia la SAP Las Palmas secc. 1ª nº 109/2005, de 29 abril“ no estandopenado o sancionado el delito de robo o hurto de vehículos de motor con penaprivativa de libertad conforme al artículo 35 del Código Penal, es evidente que 18
19. la medida impuesta de internamiento en un centro semiabierto es un penaprivativa de libertad que por tanto supone una mayor aflicción que la penaprevista en el texto legal actual para un mayor de dieciocho años, multa otrabajos en beneficio de la comunidad. En efecto, no es válido el argumento deque el impago de la multa genera la responsabilidad personal subsidiaria,porque lo que ha de tenerse presente es la pena principal”. En esta misma línea, para la SAP Tarragona, secc. 2ª, nº 921/2004, de29 de septiembre, “la comparación ha de establecerse entre consecuenciasjurídicas principales. Concretamente, la responsabilidad personal subsidiariadel art. 53 del Código Penal es ajena a cualquier tipicidad y, por tanto, a todojuicio de proporcionalidad. Carece igual que la multa de correspondencia en elDerecho penal de menores, al basarse en presupuestos extraños a lasnecesidades de estos y a la finalidad educativa de las medidas previstas en laLORPM. El sobreseimiento de la responsabilidad pecuniaria lleva en el CódigoPenal a la privación de libertad, pero no es una consecuencia independientede la multa, de modo que ausente ésta del art. 9 LORPM no puede aquéllacobrar vida, por generación espontánea y en términos comparativos, parallegar a la conclusión de que la pena de multa, en el fondo, es de naturalezaprivativa de libertad, como si la excepción fuera la regla general, y que lasinfracciones castigadas con multa lo están en realidad con penas privativas delibertad. Todo ello, para agravar la situación del menor de edad, en relación conlos mayores, puesto que obviamente aquél no podrá eximirse del arrestopagando la multa”. En el mismo sentido puede consultarse la SAP Madrid, secc. 4ª, nº107/2003, de 4 de noviembre. Respetando este principio básico de las reglas de determinación de lasmedidas en Derecho Penal Juvenil, debemos concluir, pues, que sólo cabrá 19
20. acudir al mecanismo sustitutivo del art. 50.2 LORPM cuando el delito por el quese impuso la medida no privativa de libertad hubiera podido ser sancionado conmedida privativa de libertad, por estar prevista en el Código Penal pena de lamisma naturaleza. Finalmente, cuando se imponga la medida de internamiento en régimensemiabierto en sustitución de la medida no privativa de libertad, aunquesubsiste la previsión contenida en el art. 50.3 LORPM (remisión de testimoniode los particulares relativos al quebrantamiento), habrá de ponderarse laconveniencia de optar entre la incoación de expediente por tal delito y eldesistimiento en las Diligencias Preliminares. En el primer caso, en armonía con el control de la ejecución de lamedida sustitutiva que incumbe al Fiscal, se extremará la aplicación delprincipio de celeridad propio de la Justicia Juvenil con miras a que el menorque ya ha recibido una respuesta al incumplimiento a través de la sustitución,obtenga cuanto antes el tratamiento armónico y unitario que por el mismohecho pudiera proceder. Ahora bien, teniendo en cuenta que el quebrantamiento es un delitomenos grave en el que no concurre violencia o intimidación en las personas yque ordinariamente los hechos anteriormente cometidos no serán de la mismanaturaleza, lo más aconsejable será el desistimiento por cumplirse lasexigencias impuestas en el art. 18 LORPM para la aplicación del principio deoportunidad. Es este un recurso legal particularmente recomendable en estoscasos en los que el menor infractor ha sido ya objeto de una intervenciónreforzada mediante el incidente de sustitución. A mayor abundamiento, debe valorarse que a la vista de la pena previstapor el Código Penal para el quebrantamiento (art. 468.1 inciso segundo), solo 20
21. cabrá imponer por el mismo una medida no privativa de libertad, medida quefracasó con anterioridad y que precisamente motivó la sustitución. 7.- Conclusiones 1º Tras el ATC nº 33/2009, de 27 de enero quedan definitivamentedespejadas las dudas en cuanto a la constitucionalidad de la previsión delinciso segundo del art. 50.2 LORPM. 2º Continúa abierta la posibilidad sugerida por la Instrucción 1/1993, de16 de marzo conforme a la que si se comprueba que una libertad vigilada estáresultando absolutamente ineficaz y no existe posibilidad de dotarla demayores contenidos y de efectividad habrá que instar su cancelación. 3º En el incidente de modificación previsto en el art. 50.2 LORPM debedarse audiencia al menor, conforme al art. 9.1 LOPJM. 4º Debe reconocerse a la acusación particular el derecho a intervenir enel incidente y hacer las alegaciones que estime oportunas (art. 25 letra gLORPM) 5º Debe negarse legitimación a la acusación particular para interesar porsí la sustitución de la medida no privativa de libertad por el internamiento. Si noexiste propuesta del Fiscal, el incidente no puede iniciarse. 6º La petición del Fiscal y la resolución judicial que acuerde la sustitucióndeben estar suficientemente motivadas, más si cabe teniendo en cuenta elrégimen de excepcionalidad por el que se rige. 21
22. 7º La constatación del quebrantamiento debe producirse en el seno delpropio incidente de modificación. Desde luego no será necesario esperar a quese declare probado en sentencia firme, pues ello llevaría a la frustración del finsocializador y educador que debe presidir la adopción de esta nueva medida. 8º Para que la falta de presentación a las entrevistas o el incumplimientode las obligaciones derivadas de la medida pueda justificar la aplicación de lasustitución prevista en el art. 50.2 LORPM es necesario que se constantevoluntariedad y continuidad. 9º Una vez firme la decisión sustitutiva, habrá de practicarse nuevaliquidación, descontando del total de la medida impuesta el tiempo ya cumplidode libertad vigilada. 10º En cuanto a la fecha de la que debe partirse para determinar “eltiempo que reste para su cumplimiento”, habrá de computarse a partir de lamisma fecha en que conste claramente el incumplimiento definitivo de lamedida impuesta por parte del menor. Cuando no pueda fijarseinequívocamente una fecha cierta de incumplimiento definitivo, se partirá deaquella en que se dice el auto de sustitución. 11º El art. 50.2 impone un límite máximo, pero no obliga a agotar el totaldel tiempo restante para la finalización de la medida no privativa de libertad.Cabe imponer y puede ser aconsejable en algunos casos, una medida deinternamiento en centro de régimen semiabierto por un tiempo inferior al quereste para cumplir la libertad vigilada. 12º Debe admitirse la posibilidad de que tras la modificación agravatoria,una eventual absolución de la imputación de quebrantamiento o la evolución 22
23. favorable del menor haga procedente un nuevo progreso a la libertad vigilada oa otras medidas de menor gravedad o incluso a la cancelación anticipada. 13º Sólo cabrá acudir al mecanismo sustitutivo del art. 50.2 LORPMcuando el delito por el que se impuso la medida no privativa de libertad hubierapodido ser sancionado con medida privativa de libertad, por estar prevista en elCódigo Penal pena de la misma naturaleza. 14º Cuando se imponga la medida de internamiento en régimensemiabierto en sustitución de la medida no privativa de libertad, aunquesubsiste la previsión contenida en el art. 50.3 LORPM (remisión de testimoniode los particulares relativos al quebrantamiento), habrá de ponderarse laconveniencia de optar por el desistimiento. Por lo expuesto, los Sras. y Sres. Fiscales en el ejercicio de susfunciones velarán por el cumplimiento de la presente Circular. Madrid, 27 de abril de 2009 EL FISCAL GENERAL DEL ESTADOEXCMOS. E ILMOS SRES. FISCALES JEFES. 23
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EL LETRADO ANTE LA EJECUCION DE MENORES

References: resolución 
 resolución 
 artículo 7
 artículo 50
 artículo 35
 resolución