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Timestamp: 2018-10-18 13:51:52+00:00

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¿Qué problema singular tiene Catalá? | El Quicio de la Mancebía [EQM]
¿Qué problema singular tiene Catalá?
Posted by El Quicio de la Mancebía in Arcadi Espada, Ciencia y técnica, Educación, cultura y valores, Firmas, Historia, Humor respetuoso, Internacional, L. Giovannini, Machismo, feminismo y gaysmo, Media, Nacionalismo, Pintura, ilustración y diseño, Politica española, Por qué y porqué., Psicosociología, Sentimientos, Sociología
Del Derecho y de las singularidades de Catalá
Constitución Española. Del Poder Judicial.
Artículo 117. 1. La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley. 2. Los Jueces y Magistrados no podrán ser separados, suspendidos, trasladados ni jubilados, sino por alguna de las causas y con las garantías previstas en la ley. 3. El ejercicio de la potestad jurisdiccional en todo tipo de procesos, juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado, corresponde exclusivamente a los Juzgados y Tribunales determinados por las leyes, según las normas de competencia y procedimiento que las mismas establezcan.
Artículo 122. 1. La ley orgánica del poder judicial determinará la constitución, funcionamiento y gobierno de los Juzgados y Tribunales, así como el estatuto jurídico de los Jueces y Magistrados de carrera, que formarán un Cuerpo único, y del personal al servicio de la Administración de Justicia. 2. El Consejo General del Poder Judicial es el órgano de gobierno del mismo. La ley orgánica establecerá su estatuto y el régimen de incompatibilidades de sus miembros y sus funciones, en particular en materia de nombramientos, ascensos, inspección y régimen disciplinario.
Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. Libro II. Delitos y sus penas. Título VIII. Delitos contra la libertad e indemnidad sexuales.
El delito de abuso sexual se tipifica, en el artículo 181, como acto atentatorio con la libertad e indemnidad sexual, sin consentimiento de la víctima y sin violencia ni intimidación.
El delito de agresión sexual se contempla, en el artículo 178l, como un atentado contra la libertad sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación.
El delito de violación se tipifica en el artículo 179, como una agresión consistente en acceso carnal, por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías…”
El Ministro de Justicia, Rafael Catalá, manifestó ayer, sobre el voto particular de ‘La Manada‘:
Como subraya El País en su editorial de hoy, se trata de una injerencia inadmisible y propia de un Gobierno populista y oportunista que se aferra al caso ‘La Manada’ para pisotear la separación de poderes.
Todas las asociaciones de jueces y fiscales han puesto el grito en el cielo y han exigido su inmediata dimisión, recordando que este personaje ha sido también reprobado por el Congreso de los Diputados.
El efecto de su conducta sobre el Estado de Derecho es demoledor y, al tiempo, a destrozado irreversiblemente la vida de un juez y ha dañado gravemente la credibilidad de la Justicia.
¿Quien se beneficia de lo ocurrido? Sin lugar a dudas toda esa ola de populismo que conforman el ecofeminismo, los podemitas, el nacionalismo y las televisiones que viven de la política gore.
Dando por supuesto que a este mal tecnócrata su fechoría no se le ha ocurrido por su cuenta -aunque sí por su riesgo- es el Mariano155 quien resulta más señalado por tal intento de subirse al caballo de troya que supone esta peligrosísima verbena cainita que es jaleada mediáticamente y promocionada como ‘muchedumbre’ en pro de la igualdad de ‘género’ y otras ocurrencias.
Si esto no se corta cuanto antes, no sólo será el PP quien lo pague. Lo pagaremos todos al igual que ha ocurrido con el golpe catalanista iniciado en 2012.
pd. Margarita Robles, la simpatizante portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, ha sido, entre las significativas, la única voz discordante con la tónica general de escándalo generalizado y ha apoyado al Ministro del PP contra el juez y contra el mismísimo Consejo General del Poder Judicial [CGPJ].
Quien tenga un rato que se asome a ver qué simpatico contencioso ha mantenido la simpatizante con ese mismo CGPJ a cuenta de intentar, en vano, que se le reservara el puesto de Magistrada del Tribunal Supremo [MTS] para cuando dejara la política y volviera a la judicatura.
Sobre alguna de sus actuaciones profesionales, tienen vds abundante literatura en internet.
Injerencia inadmisible. El Gobierno es populista y oportunista al aferrarse al caso La Manada y pisotear la separación de poderes. Editorial de El País, 010518
La Fiscal de Violencia de Género: “La sentencia a ‘La Manada’ es absolutamente respetuosa con la mujer”. OkDiario, 300418
Las asociaciones de jueces y fiscales piden la “inmediata dimisión” de Catalá. El Conficencial, 3001418
Texto del comunicado de las asociaciones, 300418 [pdf]
Qué inmenso error el del ministro de Justicia. Victoria Prego en El Independiente, 30041
Del necio al lunático. Antonio Escohotado en LD, 300418
Las huellas de la manada. Juan Antonio Lascuraín en su blog, 290418
Antonia Alba. Una activista de la ‘igualdad real’ contra el discurso feminista. Berta González en El Mundo, 280418
Casación popular. Ignacio Camacho, 280418
Culpables, culpables, culpables. Rosa Belmonte. el Correo, 280418
Tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias: La Manada, el hervor de las feministas y la disolución moral de la sociedad española. Alerta digital, 270418
El PSOE pide que los jueces reciban formación sobre violencia machista para tratar casos como el de ‘La Manada’ y “emitir pronunciamientos justos”.Europa press, 260418
El Notario Mayor del Reino
Arcadi Espada en El Mundo, 010518
El ministro de Justicia insinuó ayer que uno de los jueces -el juez Ricardo González, autor del voto particular a la sentencia- que juzgaron a La Manada no está en condiciones de ejercer su trabajo. Dijo de él que tenía “algún problema” y “alguna situación singular”. Y “dificultades”. Cuando Carlos Herrera, que lo entrevistaba en la Cope, le pidió que precisara contestó que no conocía “los detalles” y que tampoco “sería razonable hablar de cuestiones personales”.
El ministro añadió algo sobre la responsabilidad del Consejo General del Poder Judicial. “Todos lo saben”, dijo textualmente acerca del conocimiento que tendría el Consejo sobre los problemas del juez. En lógica conclusión aseguró luego que el Consejo debería haber actuado preventivamente. Y no lo hizo.
El ministro, Notario Mayor del Reino, no precisó ni amplió a lo largo del día sus declaraciones sobre la capacidad cognitiva y/o moral del juez. De esas capacidades el último y más riguroso ejemplo que se le conoce es, precisamente, el voto discrepante del juicio de sus compañeros de tribunal. De la lectura del voto se desprende una lógica discursiva incompatible con problemas cognitivos y una vehemente honradez en sus interpretaciones.
El convencimiento del ministro y el que atribuye a los miembros del Consejo General del Poder Judicial abren una delicada situación. La acusación al Consejo apenas se distingue de un ánimo prevaricador reflejado en su supuesta negativa a actuar preventivamente. Es decir, el Consejo habría permitido que un juez incapaz de impartir justicia la impartiera. Y por tanto es el mismo juicio a La Manada y los derechos de acusados y víctima los que quedan en una situación de incertidumbre.
Por más que la posición favorable del juez a la absolución de los acusados acabó resultando minoritaria, su influencia en el desarrollo de las deliberaciones y en la propia decisión que adoptaron sus compañeros de tribunal es indudable.
Pero, naturalmente, todo esto se ve sometido a la imperiosa necesidad de que el ministro presente de inmediato las pruebas de su diagnóstico sobre el juez González y de sus graves acusaciones al órgano de gobierno de los jueces. Si no es así, las únicas pruebas en torno al debate indican que el ministro Rafael Catalá pasa por algún problema singular que lo incapacita tajantemente para seguir ejerciendo su cargo.
Arcadi Espada en El Mundo, 290418
Los socialistas de Valencia, siempre a la vanguardia de la corrupción, han hecho correr el animalito del veredicto social, a propósito de la sentencia contra la que nuestro Tadeu ha llamado en feliz paronomasia La Manada Mamada. Dicen los socialistas que la sentencia no recoge el veredicto social y quieren decir que hubo violación y que los jueces no la han considerado. La palabra veredicto está ajustada al caso. Es frecuente que en castellano se confunda con sentencia cuando veredicto solo alude al fallo del jurado, que no se traduce en núcleo de la sentencia hasta la redacción y firma del juez.
Pero ya digo que se adecua al caso y describe con exactitud lo que está sucediendo en el ambiente moral español. Los jueces han quedado reducidos a la firma. El pueblo dicta el veredicto y ellos (o mejor ellas: juzga la calle y por sufragio cualificado) añaden algunas consideraciones técnicas destinadas a disfrazar la evidencia del dictado. Y que cumplen también una interesante función de distracción en el doble sentido del término.
Los jueces españoles -¡y qué decir de los alemanes y su ingeniosa violencia necesaria!- escriben en código fuente para que los rábulas se den luego en los periódicos a la interpretación y a la bebida. Una sentencia española ha dejado de ser el claro, seco, sintáctico y comprometido relato de la verdad para convertirse en un piélago de justificaciones en torno a los hechos que se juzgan, y lo que es peor, en torno a muchos otros que no se juzgan y que nutren el llamado veredicto social.
De ahí que resulte admirable el particular voto que este nuevo héroe civil, el juez Ricardo González, ha incrustado en la sentencia y donde pide la absolución de los condenados. Su poder de convicción radica en la brutal exposición de los hechos a través de una prosa con el tacto inexorable del proctólogo que explica una enfermedad. Las circunstancias le obligan. El documento fundamental del caso es una grabación de vídeo de 96 segundos hecha con un teléfono móvil que recoge parte de lo que sucedió entre los hombres y la mujer.
Este vídeo solo han podido verlo el juez y las partes, lo que obliga a describirlo, porque las sentencias se escriben para la instrucción y ejemplo del pueblo y deben ser comprendidas por él. Tal vez por eso el editorial de este diario decía ayer que el voto discrepante contenía “expresiones humillantes e inapropiadas hacia la víctima”. Es el problema, a veces, de la verdad y de juzgarla: que es humillante e inapropiada. Tiene interés subrayar que, en este caso, el veredicto social se ha conformado más desprovisto aún que de costumbre de la realidad fáctica. Es decir, sin haber visto el vídeo. Al margen de la discusión sobre la existencia de abusos el vídeo solo exhibe públicamente conductas privadas.
No documenta, por poner un ejemplo, el instante de un asesinato, sino banales movimientos del sexo entre humanos. Y son meditables las razones de que haya permanecido secreto y blindado a la curiosidad y el escarnio públicos, en un país donde todo está expuesto, incluidas las muestras de una patológica conducta cleptómana. Se aduce, obviamente, la necesidad de proteger de la cruda objetividad de la imagen los derechos de la víctima y de los acusados. Pero es una razón débil: las caras podrían velarse. Es probable que la dura objetividad sea la causa del secreto.
El voto particular es igualmente tajante no solo en la descripción de los hechos, sino en la aceptación de las conclusiones a que obligan los hechos. Es un voto hijo de la inducción a diferencia del carácter deductivo de la sentencia. En el fondo del voto particular hay una frustrante pero impecable conclusión: dadas las circunstancias de aquella madrugada de Pamplona no es posible determinar si los cinco hombres forzaron la voluntad de la única mujer. El veredicto social dice #yoestuveahí, pero el juez sabe que es mentira. Sabe que ni siquiera C -con un gramo de alcohol en sangre- estuvo ahí.
Para ser coherentes con su relato de los hechos -entre el relato mayoritario y el discrepante no hay más que la discrepancia sobre un gemido, dolor o placer, cómo interpretarlo- los jueces que condenaron habrían resuelto que hubo violación. Pero tampoco confían plenamente en los hechos que describen. Por esa rendija de incertidumbre se cuela el veredicto social, que exige la condena prevista para las violaciones. El resultado es que la verdad se convierte en una negociación, en una equidistancia. Y los jueces acaban sentenciando, inconcebiblemente, que C quedó un poco embarazada.
La apariencia de ecuanimidad de la sentencia no ha aplacado la ira del pueblo. Ese pueblo, hoy dominante en la conversación española, para el que la violencia de Alsasua fue una discusión de bar, que acepta legislar en caliente según sea el carácter de los acusados (se comprenderá que no es lo mismo una mujer, y negra, e inmigrante, que un hombre, y blanco, y guardia civil) o que acepta como un acto ejemplar de libertad de expresión quemar en efigie al jefe del Estado, lo que no sucede en ninguna democracia seria del planeta. El pueblo está en su fumadero, donde ha estado siempre.
Como decía ayer Sebreli en El País, ya no es la religión, sino los medios, su opio. El problema son las vaharadas mefíticas que se filtran por las ventanas. Y la mejor expresión de hasta dónde llega la alucinación colectiva es la reacción de tantos políticos españoles a la sentencia que condena a nueve años de cárcel -uno menos que por homicidio- a La Manada. La reacción importante no es la que se pone a disposición del pueblo alzado en red para cambiar la ley a su gusto errático. En lo que respecta a los planes automáticamente genuflexos del Gobierno Rajoy, esto puede no ser más que otra manifestación de su cinismo ya terminal.
La desmoralización auténtica cunde al oír a dirigentes políticos decir que como tales respetan la sentencia, pero que como ciudadanos, padres, hijos, hermanos la rechazan profundamente. No recuerdo un caso en que la ley, en que su defensa ¡y la legítima emoción de su defensa!, hayan caído tan bajo en España. De la izquierda nada hay que esperar ni es novedad en este sentido. La posición de la izquierda quedó descrita en aquellas palabras de la alcaldesa Ada Colau cuando dijo que solo acataría las leyes que le parecieran justas. Aunque expresada con ingenuidad menor esto es lo que piensa y hace la izquierda española con la ley.
Más sorprendente es que PP y Ciudadanos se vean obligados a decir el día no lejano en que se condene a los integrantes del gobierno presuntamente criminal de Cataluña que respetan la sentencia como políticos pero la rechazan como ciudadanos. ¿Es capaz de percibir quien suelta esa inepcia en qué lugar deja a la ley, a la política y a la propia democracia? ¿No comprenden que la ley es el punto de intersección entre el político y el ciudadano, entre los intereses particulares y los intereses generales, y hasta la sutura, si quieren emplear este lenguaje dualista, entre la emoción y la razón?
Cualquier ciudadano puede criticar una sentencia. No es preciso que sea experto en Derecho. Basta con que razone. Pero ningún ciudadano puede rechazar una sentencia. La ley se critica, pero no se rechaza, porque detrás del rechazo solo aguarda la implacable jungla sentimental.
Collage de Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 290418, sobre la base de de la obra ‘Defendant and Counsel‘ [s 1895; Bristol City Museum and Art Gallery], de William Frederick Yeames [R. Unido, 1835-1918]. Aquí, en grande.
De Leonard Giovannini en el Blog de Arcadi Espada, 290418, acompañando al texto del periodista.
Hoy plagiamos a William Frederick Yeames. La obra se titula Defendant and Counsel, así que hemos hecho bastante trampa: los supuestos jueces son en realidad abogados y la señorita más que una carta lee no se sabe qué legajos. Pero si encuentran un cuadro con tres jueces y una seño leyendo una carta, lo cambiamos todo.
En nuestra versión, K sujeta las correas de tres jueces (o cuatro: si contamos al personaje sin toga, ¡son casi una manada!). Estos jueces sometidos se limitan a firmar postveredictos. Porque si un veredicto es etimológicamente un dicho con verdad, un veredicto social es un dicho con verdad social, o sea con postverdad; o sea un postveredicto.
20 pensamientos sobre “¿Qué problema singular tiene Catalá?”
01/05/2018 en 08:12
(THE THIRD WAVE, 1967: AN ACCOUNT – RON JONES)
La Ola fue el nombre del movimiento que Jones organizó en sus aulas y cuyo lema era: “El poder de la comunidad, el poder de la raza, el poder de la acción”. Creó un símbolo (una ola marina), un saludo, un carné y, por supuesto, una pegatina que todos los integrantes del grupo debían llevar en sus camisas.
Después, indicó a sus alumnos que la disciplina comenzaba con pequeñas cosas. Dio una serie de pautas de como sentarse correctamente: “Los pies apoyados en el suelo, y la espalda recta y las palmas de las manos encima de la mesa“. Al cabo de unos segundos, todos los alumnos estaban sentados de la forma que Jones había ordenado. Les hizo realizar unos pequeños ejercicios, levantándolos de sus sitios y cronometrando cuanto tardaban en sentarse de esta nueva forma en el aula. Después repitió el ejercicio haciéndoles salir de la clase y haciendo que entraran para sentarse en su sitio en silencio absoluto. Fue todo un éxito. Los alumnos empezaban a comportarse como un todo.
Todos los alumnos deberían levantarse de su asiento y colocarse en un lateral
cuando quisieran hablar.
Todos los alumnos deberían comenzar la frase con las palabras “Mr. Jones…”
(tanto si emitían una pregunta, como si la contestaban).
El profesor Jones no cabía en su asombro de los matices que estaba tomando este experimento. Realmente estaba llegando mucho más lejos de lo que él pensó que sería en un principio. Los alumnos de su clase le saludaban por los pasillos con el nuevo saludo inventado en clase. En el aula, ondeaba ya una bandera del movimiento “La Ola” en su clase.
Alguno de los alumnos realizó críticas sobre este movimiento autoritario. El resultado fue que los miembros de “La Ola” tomaron represalias violentas con aquellos que las hubieron hecho. Verdaderamente los alumnos habían hecho suyos los principios del movimiento, y los defendían a muerte.
Jones les dijo a sus alumnos que sí. Que, en realidad, miles de escuelas de todo el país habían estado reclutando a jóvenes para que se unieran al movimiento que había demostrado ser eficaz y resolutivo. Les explicó que si habían podido cambiar una sola clase, podrían cambiar el estado, después el país, y después el mundo. También les dijo que al día siguiente iba a comparecer el “líder nacional” para explicarles que “La Ola” se iba a convertir en un movimiento nacional.
Los alumnos, que sentían el movimiento como suyo, decidieron que todos debían de vestir de una misma forma para asistir al acto. Además, harían banderas, brazaletes y colocarían un puesto de reclutamiento frente al gimnasio para que todo el mundo se uniera.
El profesor Jones había decidido el final del experimento. Los alumnos se encontraban en el gimnasio eufóricos, con estandartes y brazaletes con el símbolo del movimiento. Todos iban vestidos de igual forma. Todos realizaron el saludo al profesor Jones al subir al escenario repitiendo las consignas. Los alumnos esperaban al líder nacional para que les dijera el mensaje que estaban esperando.
Apagaron las luces del gimnasio, y el profesor Jones conectó los televisores que anunciarían el mensaje. Los alumnos estaban expectantes.
Tras varios minutos nada pasó. Ninguna persona salió hablando por aquellos televisores. Ningún líder nacional. Los alumnos se empezaban a impacientar. Uno de ellos se levantó y preguntó en voz alta “¿No existe ningún líder, verdad?”.
“¡No hay ningún líder! No existe ningún movimiento juvenil nacional llamado ‘La Ola’. Habéis sido utilizados. Manipulados. Nadie os obligó a hacer lo que habéis hecho. No sois mejores ni peores que los ciudadanos de la Alemania Nazi que hemos estado estudiando. Habéis cambiado vuestra libertad por la comodidad de la disciplina y la superioridad. Elegisteis aceptar la voluntad del grupo y su gran mentira, olvidándoos de vuestras propias convicciones.”
Una vez concluyó, encendió un proyector y puso las imágenes del Desfile de Nuremberg de 1936 e imágenes espeluznantes sobre los campos de exterminio. Los alumnos estaban desolados. El profesor Jones comenzó a hablar:
“A través de la experiencia de la última semana todos hemos podido comprobar lo que era vivir y actuar en la Alemania nazi. Hemos podido experimentar las sensaciones que se tienen al crear un entorno social disciplinado. Para construir una sociedad especial. Jurar lealtad a la sociedad. Reemplazar la razón con reglas. Sí, todos nos hemos convertido en buenos alemanes. Nos hubieran puesto el uniforme. Hubierais convertido a vuestros amigos y vecinos en indeseables, y después los hubierais perseguido. (…) Hemos visto que el fascismo no es algo ajeno. No, está aquí. En esta sala. En nuestros propios hábitos personales y estilo de vida. Rascad en la superficie y saldrá flote. (…)”
“Si la mentalidad fascista arraiga, nunca haréis caso a vuestros amigos y familiares cuando os digan que estáis renunciando a vuestra libertad individual por órdenes dictatoriales y líderes que jamás habéis visto. No admitiréis que estáis siendo manipulados. Ni que os habéis convertido en seguidores. Aceptasteis “La Ola” como una forma de vida. Jamás os planteasteis si estaban bien o mal los acontecimientos que estaban sucediendo. (…)”
Este fue el fin del experimento. Lo que llegó a demostrar el Profesor Ron Jones fue algo asombroso. A pesar de todo, seguimos siendo animales sociales. Demostró qué mediante una serie de acciones, es posible inducir a una gran masa de personas a actuar sin pensar siguiendo a un líder, a convertirlos en personas con un único pensamiento que no se cuestionan sus actos, ya que son deseos de su líder. Se sienten parte de esa comunidad. Es su forma de vida.
Fte: Varios
De “Los 11 principios de la propaganda de Goebbels”, ya hablamos en otros lugares de EQM.
Los demagogos, empresarios de la alteración, que ya han hecho morir a varias civilizaciones, hostigan a los hombres para que no reflexionen, procuran mantenerlos hacinados en muchedumbres para que no puedan reconstruir su persona donde únicamente se reconstruye, que es en la soledad. (Ortega y Gasset: “El hombre y la gente”)
01/05/2018 en 11:36
Catalá seguro que es secesionista, con ese coeficiente no se puede ser otra cosa.
01/05/2018 en 11:39
Desde hace años no he visto que un partido con mucha suerte económica acabe en la puta mierda. No entiendo ese camino repleto de obstáculos, uno detrás del siguiente, que le merman tanto que puede llegar a desaparecer como ya lo ha hecho en Cataluña. Hay que ser muy burros.
01/05/2018 en 11:57
Blas, muy interesante la experiencia de la “Ola”. Bien podrían los secesionistas-golpistas reflexionar sobre este tema. A lo mejor descubrían algun detalle interesante. Manipular es fácil, sobretodo cuando se manipulan niños imberbes y demás seres humanos con pocas luces intelectuales.
Presin dijo:
01/05/2018 en 12:09
El PSOE está perdido y, el PP, también; ambos salpicados por la deshonra y el pringue. La extrema izquierda bolivariana arrastrando tantas falacias y enredos, da miedo por sus consignas y determinación a romperlo todo. ¿Qué nos queda? Ciudadanos y Vox. Habrá que elegir a cual votamos para enderezar nuestro país y acabar con tanta incertidumbre y locura.
01/05/2018 en 12:13
Margarita Robles tampoco es un ejemplo de nada.
01/05/2018 en 13:45
Injerencia inadmisible | Opinión | EL PAÍS
Editorial El País 010518
Dentro de una sentencia polémica que ha enardecido a buena parte de la opinión pública al considerar el ataque de La Manada abuso sexual, y no violación, el voto particular del juez Ricardo González está desembocando en un despropósito mayúsculo por parte del Gobierno. Este juez solicitó la absolución de los cinco acusados al considerar que lo que se vivió en la madrugada del 7 de julio de 2016 en un portal de Pamplona fueron “actos sexuales en un ambiente de jolgorio y regocijo”.
Es de celebrar que se extienda la tolerancia cero de la sociedad ante agresiones como la que sufrió la víctima a manos de cinco hombres en aquel San Fermín, y también que la sentencia abra el debate sobre la tipificación de los delitos contra la libertad sexual y la definición de los grados y carácter de la violencia e intimidación ejercidos. Pero la forma en que el Gobierno se ha aferrado a este caso para intentar exhibir iniciativa, levantar la bandera del endurecimiento inmediato del Código Penal y descalificar al juez discrepante es populista, oportunista e indigna de una democracia en la que la separación de poderes es parte fundamental. Las asociaciones de jueces y fiscales tienen toda la razón al criticar al ministro de Justicia, Rafael Catalá, que ayer declaró: “Todos saben que este juez tiene algún problema singular, me sorprende que el Consejo no actúe”. Si el ministro tenía conocimiento de alguna circunstancia que debiera haber provocado su inhabilitación, tendría que haberla comunicado a la autoridad correspondiente y no insinuarla ante los medios. Catalá ha caído en la frivolidad, en la irresponsabilidad y en la burla a la separación de poderes, intentando apuntarse un tanto en lugar de cumplir con el escrupuloso respeto a los jueces. El Gobierno es responsable de gobernar para que las leyes que los jueces aplican respondan al sentido de la justicia que le hemos de exigir. Lo demás, sobra.
01/05/2018 en 13:47
El presidente del TSJ de Navarra, sobre González: “Es normal y buen juez”
http://www.elmundo.es/espana/2018/05/01/5ae82dfe268e3efd448b457f.html
01/05/2018 en 13:49
Tadeu en EM 010518
El ministro de Justicia dijo ayer respecto al discrepante juez González: “Todos en la carrera saben que tiene un problema singular”. De momento, lo singular de problema tan conocido en el milieu es que no se plasme en ningún expediente o investigación conocidos. Algo muy podrido se cuece en un reino cuyo fedatario mayor se permite este tipo de declaraciones sobre un magistrado por haberse atrevido a un in dubio pro reo nada populachero. No sólo es violar la separación de poderes y difamar a un miembro del judicial sin base objetiva alguna; es grabar la violación y proyectarla en pantalla gigante: carnada para la jauría. Leonard Cohen lo cantaba en Everybody knows, su privado apocalipsis, confundido a veces con (y por) el público: “Y todo el mundo sabe que se acerca la Peste/ Todo el mundo lo sabe/ Y así va/ Todo el mundo lo sabe…”.
http://www.elmundo.es/opinion/2018/05/01/5ae7227246163f3e398b45d0.html
HERMANN TERTSCH-ABC 010518
http://paralalibertad.org/catala-y-otras-dimisiones/
01/05/2018 en 14:11
01/05/2018 en 14:12
Catalá no puede seguir un día más al frente de Justicia
En lo que lleva como ministro de Justicia, Rafael Catalá ha protagonizado numerosas polémicas por su sectarismo y su propensión a realizar declaraciones impertinentes. Sin embargo, su ataque descarnado al autor del voto particular en la sentencia contra La Manada, al que ha acusado de no estar en sus cabales, no es simplemente una nueva salida de tono fruto de la improvisación en el transcurso de una entrevista, sino un escándalo inaudito que tiene que saldarse con su dimisión o con su destitución fulminante.
Con repugnante oportunismo, Catalá ha querido sumarse al demencial linchamiento público orquestado por la ultraizquierda política y sus brazos mediático y feminista en vez de proceder con la prudencia que le exige el cargo y, aun más, pedir respeto por la labor de los magistrados en un asunto tan delicado y dramático. Sin vergüenza, Catalá no ha dudado en hozar en el fango de la más execrable maledicencia y puesto aún más en la diana a un juez que ha tenido la osadía de emitir un voto particular que ha soliviantado a los peores enemigos de la separación de poderes y la independencia judicial. Catalá ha demostrado ser indigno de estar un solo día más al frente de un ministerio tan importante como el de Justicia.
La Judicatura ha clamado con justa indignación ante el desafuero del ministro impresentable. Jueces y fiscales demandan la destitución de Catalá por la clamorosa razón de que se ha descalificado de la más ominosa de las maneras.
https://www.libertaddigital.com/opinion/editorial/catala-no-puede-seguir-un-dia-mas-al-frente-de-justicia-84988/
01/05/2018 en 14:19
Rajoy y Atresmedia, el dúo dinamita
Pablo Sebastián | 30/04/2018
La capacidad destructiva de Mariano Rajoy y su Gobierno (ahora anda el ministro Catalá empeñado en machacar a la Justicia) no tiene límite ni se va a parar en barras, ni siquiera en las puertas del PP su partido que está en fase de autodestrucción. Lo que se suma a la colección de daños a España de Rajoy donde destacan los destrozos que, por su incapacidad política, cobardía o dejadez, está causando a la democracia y a la unidad de España.
Lo vemos a diario en Cataluña (y se empieza a ver en otras Comunidades) donde nos abríamos ahorrado muchas desgracias si este presidente Rajoy hubiera aplicado en Cataluña el pasado día 7 de septiembre, como era su obligación constitucional, el artículo 155 de la Constitución.
Asumiendo desde ese momento el Gobierno de España el control pleno de la Generalitat e impidiendo: la celebración del referéndum del 1-O; y luego las cargas de la policía en cumplimiento de los mandatos judiciales; y por supuesto los muy importantes daños a la imagen de España en Europa y en el mundo; y sobre todo la muy grave declaración de la independencia de Cataluña del pasado 27 de octubre en el Parlament, que está en el origen de la fuga de Puigdemont y de la entrada en prisión de una buena parte de los actores de un golpe de Estado urdido desde hace un par de años sin que el Gobierno de España detectara semejante maquinación.
El golpe que se inició los días 6 y 7 del pasado mes de septiembre ante las barbas de Rajoy (quien para tapar su inmovilismo hablaba de ‘prudencia y proporcionalidad’, como en la Consulta del 9N, donde Rajoy también se escondió), una vez que el Parlament aprobó las dos leyes catalanas ilegales y anti constitucionales de referéndum y desconexión.
Y después de esos gravísimos acontecimientos, que ya están en la Historia negra de España, todavía ha tenido Rajoy el descaro de no recurrir al TC la delegación de voto de Comin y Puigdemont para favorecer la investidura de Elsa Artadi en Cataluña lo antes posible. A fin de retirar el 155 para que el PNV -al que don Mariano ha llenado de escandalosos regalos- le apruebe en compañía de Cs (que se hace cómplice con ello) los Presupuestos de 2018. Los que permitirán a Rajoy quedarse en el poder hasta 2020, como rehén de la Oposición, pero en el poder.
En la corrupción del PP la responsabilidad de Rajoy es tan importante como su huida del golpe catalán. El caso de Cifuentes sólo ha sido uno más y de menor cuantía en corrupción comparado con otros casos, pero virulento por el ‘fuego amigo’ y sucio de dirigentes internos del PP con la ayuda especial y premeditada del Grupo Atresmedia.
El que desde la llegada de Rajoy al poder se convirtió (a cambio de buenas ventajas concedidas en Moncloa) en compañero de viajes de los destrozos de Rajoy en España y en la vida democrática.
Un Atresmedia ‘bifronte’ (Antena 3 para PP, La Sexta para Podemos) que, tras la muerte de José Manuel Lara, preside temerariamente José Creuheras y que utilizando La Sexta TV como su punta de lanza (y de acuerdo con Moncloa) se convirtió en la lanzadera de Podemos para dividir la izquierda y hundir el PSOE y a Pedro Sánchez (en el beneficio del PP).
Al tiempo que La Sexta TV también se convertía en compañero de viaje, en apariencia progresista, del golpismo catalán (alimentado por su accionista Roures) colocando en sus programas a los paladines y agitadores golpistas catalanes al mismo nivel que los demócratas y constitucionales españoles .
El monstruo de La Sexta TV -que arrasó despiadadamente a Rita Barberá y Cristina Cifuentes- se revolvió en la corrupción contra el PP, pero siempre sin tocarle un pelo a Rajoy ni a su vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, la urdidora de los pactos con Atresmedia que están causando estragos en la vida democrática española y en la unidad del país.
Y que ahora se ha subido al carro de toda clase de movilizaciones sociales para desestabilizar la calle, a ver si de esa manera logran que Podemos se recupere algo del descalabro del liderazgo a Pablo Iglesias y de esa manera se pueda recomponer la pinza Rajoy-Iglesias, o de Moncloa-Atresmedia. Un tándem feroz al que se le ha escapado de su control Albert Rivera a quien no daban importancia y que está lanzado en pos del liderazgo político nacional, si es que ese dúo dinamita que conforman Rajoy y Creuheras no se lanza en tromba contra Cs -ya están empezando- para frenar su ímpetu electoral.
https://www.republica.com/el-manantial/2018/04/30/rajoy-y-atresmedia-el-duo-dinamita/
01/05/2018 en 14:20
Los 10 fallos del juez González en casos sexuales: 6 condenas y 4 absoluciones
https://www.vozpopuli.com/espana/sentencias-sexuales-Gonzalez-absoluciones-condenas_0_1131487817.html
01/05/2018 en 14:24
Catalá o el escapismo
Es de una gravedad extrema deshacerse del peso de la responsabilidad a costa de los jueces, como ha hecho el ministro Catalá, imitando el más puro estilo Torrent
https://www.vozpopuli.com/opinion/Catala-escapismo_0_1131487782.html
01/05/2018 en 14:31
Sánchez Fornet, en el ojo del huracán: “Por la palabra de una mujer no pueden meterte 20 años por violación”
https://www.elespanol.com/reportajes/20180501/sanchez-fornet-huracan-palabra-no-meterte-violacion/303969861_0.html
01/05/2018 en 14:34
https://okdiario.com/espana/2018/05/01/amenazas-juez-manada-sin-piernas-sin-brazos-machistas-pedazos-2201801
01/05/2018 en 14:36
El juez en la manada Antonio Jesús Rodríguez Castilla
https://www.elindependiente.com/opinion/2018/04/29/juez-la-manada/
01/05/2018 en 17:26
Por eso resulta desalentador que hasta el ministro de Justicia se haya sumado a la general lapidación del juez del tribunal navarro que en la controvertida sentencia de «La Manada» solicitó la absolución de los acusados. Ningún voto particular emitido en conciencia merece reproche aunque su contenido –como ocurre en este caso– pueda disgustarnos. Más que de un derecho, se trata de un deber del magistrado en el pleno ejercicio de su función de contraste del relato –la misma que el Vaticano, en las causas de canonización de santos, encargaba al «abogado del diablo»–, y nadie, sea representante político o simple ciudadano, tiene autoridad moral para censurárselo. Menos aún para sugerir, sin aclarar a qué se refiere, que el togado en cuestión arrastra un historial conflictivo que el Poder Judicial debería haber investigado. Si algo faltaba en este debate desquiciado es que el Notario Mayor del Reino, respaldado además por el PSOE, especule con la zozobrante hipótesis de que uno de los miembros de la sala gaste fama de lunático.
http://paralalibertad.org/el-abogado-del-diablo/

References: Artículo 117

Artículo 122
 artículo 181
 artículo 178
 artículo 179
in dubio
 artículo 155