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Timestamp: 2019-02-22 14:52:36+00:00

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﻿ AUTO 4924 DE JULIO 14 DE 1994
AUTO 4924 DE 14 DE JULIO DE 1994
CONTENIDO:RECURSO DE REVISIÓN, CASOS EN QUE SE DECLARA DESIERTO
TEMAS ESPECÍFICOS:PROCESO CIVIL, AUTO, RECURSO DE REVISIÓN, CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL
REVISTA JURISPRUDENCIA Y DOCTRINA N°:273 DE SEPTIEMBRE DE 1994, PÁG.1079
Auto 4924 de julio 14 de 1994
CASOS EN QUE SE DECLARA DESIERTO
EXTRACTOS: «1. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 363 del Código de Procedimiento Civil, “el recurso de súplica procede contra los autos que por su naturaleza serían apelables, dictados por el magistrado ponente en el curso de la segunda o única instancia, o durante el trámite de la apelación de un auto. También procede contra el auto que resuelve sobre la admisión del recurso de apelación o casación”.
2. Siendo pertinente al caso la primera parte del precepto transcrito, se observa que el artículo 351 del Código de Procedimiento Civil señala taxativamente los autos contra los cuales cabe el recurso de apelación y en ninguno de ellos se menciona el que declara desierto cualquier recurso, y más concretamente el de revisión, como efecto propio de no haberse constituido oportunamente la caución, en este caso la establecida en el artículo 383 íb.
3. Ahora bien: Que la deserción del recurso es la consecuencia prevista en la ley para cuando la parte omite prestar la caución ordenada es cuestión que se infiere, no sólo de la redacción del artículo 383 ejusdem, sino de la naturaleza misma de las exigencias jurídicas atañederas al caso.
3.1. Desde el primer punto de vista, es decir, atendiendo al tenor literal del aludido precepto legal (art. 383), se observa que el legislador distingue las circunstancias que dan origen a la inadmisibilidad de la demanda, de aquellas que generan su rechazo, y de las que causan la deserción del recurso.
En efecto, allí se dice que “se declarará inadmisible la demanda cuando no reúna los requisitos formales exigidos en el artículo anterior, así como también, cuando no vaya dirigida contra todas las personas que deban intervenir en el recurso, casos en los cuales, se le concederá al interesado un plazo de cinco días para subsanar los defectos advertidos...”.
A su vez, se rechazará la misma cuando no se subsanan tales deficiencias en el término previsto. Igualmente, “sin más trámite, la demanda será rechazada cuando no se presente en término legal; verse sobre sentencia no sujeta a revisión o no la formule la persona legitimada para hacerlo, bien por haber sido parte en el proceso donde se profirió la sentencia materia de impugnación o bien por tratarse, en el evento previsto en el numeral 6º del artículo 380 del Código de Procedimiento Civil, de un tercero perjudicado o sus causahabientes...”.
En fin, el recurso extraordinario de revisión, a términos del susodicho precepto se declara desierto cuando el recurrente no suministra tempestivamente lo necesario para que se compulsen las copias que faciliten la ejecución de la sentencia.
Así las cosas, es observable cómo circunstancias como las que se ponen de presente en el caso sub júdice, no son motivo de rechazo o de inadmisión del recurso. Y si bien, de manera expresa, tampoco las menciona la ley como causa de deserción del mismo, a una conclusión como esta debe llegarse puesto que la omisión de una conducta de similar naturaleza, como lo es la de no suministrar lo necesario para la expedición de las copias, ocasiona tal reacción del ordenamiento.
3.2. Desde una más amplia perspectiva, debe decirse que las cargas procesales, dentro de las cuales se encuentra la de prestar la aludida caución, son conductas previstas en la ley por medio de las cuales se les señala a las partes para que asuman un determinado comportamiento dentro del proceso, so pena de tener que soportar ciertas consecuencias desfavorables, también previstas en la ley.
Frente al incumplimiento de las cargas procesales de igual naturaleza de la que ahora se analiza, la consecuencia que la ley contempla suele ser, por regla general, la de la improcedibilidad del acto que se pretende ejecutar. Así por ejemplo, prevé el segundo inciso del numeral 8º del artículo 687 del Código de Procedimiento Civil , que para que el incidente de desembargo que puede promover el tercero poseedor “pueda iniciarse es indispensable que el peticionario preste caución...”.
Igualmente, es requisito que hace procedente el decreto de las medidas cautelares previstas en los literales a) y b) del artículo 690 del Código de Procedimiento Civil, que el interesado preste la caución que le señale el juez.
En este mismo orden de ideas, el incumplimiento de las cargas procesales de cualquier índole, relacionadas con la interposición y trámite de los recursos suele generar su deserción (art. 351; art. 371, incs. 3º y 5º; art. 383, 2º inc.).
En cambio, el rechazo de la demanda es una actuación de la iniciativa del juez por medio de la cual verifica si el libelo reúne los requisitos que exige la ley. Es decir, que mientras que la deserción de los recursos tiene por causa la inobservancia de las cargas procesales impuestas por la ley a las partes, el rechazo de la demanda, inclusive aquella por medio de la cual se ejercitan los recursos extraordinarios, es el efecto de la actividad propia del juez, quien constata el cumplimiento de las exigencias legales, tarea esta que no implica por sí misma la mediación de ninguno de los litigantes, en particular del demandante, quien ya ha concretado su actividad en el escrito correspondiente, el cual queda sujeto a la evaluación del juez.
Si, pues, las cosas son como se han puesto de presente, y, si, subsecuentemente, existen distinciones esenciales entre uno y otro fenómeno jurídico, no sería acertado, de un lado, deducir que la inobservancia de la carga procesal que el artículo 383 id. le impone al recurrente de prestar oportuna caución, deriva en el rechazo del recurso extraordinario de revisión, y de otro, ensayar similitudes entre el rechazo de la demanda de revisión y la deserción del recurso con miras a inferir de una supuesta afinidad, la procedencia del recurso de súplica debido a que el auto que rechaza la demanda sí es apelable.
4. Ni siquiera es advertible la procedencia de la súplica en consideración a lo dispuesto en el numeral 10 del citado artículo 351 que añade como apelables “los demás expresamente señalados en este código”, dado que en punto de cauciones, el artículo 680 del estatuto procesal civil reserva el recurso de apelación para los autos “que fijen la especie o cuantía de una caución y los que la acepten o la rechacen”, hipótesis que no corresponden al auto acá suplicado por medio del cual el Magistrado Ponente, facultado al efecto por el inciso 2º del artículo 678 íb, decidió declarar desierto el recurso de revisión, basado en que oportunamente no se constituyó la referida caución.
En el auto objeto del recurso de súplica no se decidió sobre la especie o cuantía de la caución, ni tampoco se hizo pronunciamiento alguno sobre la aceptación o rechazo de la que en su momento intentó hacer valer la parte impugnante; en verdad, esta última posibilidad no se dio, habida consideración de que el propio recurrente solicitó previamente la devolución de la suma de dinero que en principio consignó a título de caución.
5. Por último, como se observa en la sustentación del recurso de súplica, ya no viene al caso controvertir sobre si el término para otorgar la referida caución debió ampliarse o no, o si la petición de prórroga que en su momento planteó el recurrente interrumpió el término judicial que se le otorgó al mismo para prestarla, puesto que sobre tales aspectos se pronunció negativamente el Magistrado Ponente con antelación al auto cuya impugnación se decide y por medio de providencias distintas de la suplicada.
6. En conclusión, pues, no es de recibo la súplica propuesta en el evento sub examine, puesto que por su naturaleza no sería apelable el auto por medio del cual el Magistrado Ponente le otorga el efecto de la deserción del recurso de revisión al hecho de no haberse prestado oportunamente la caución exigida en el artículo 383 del Código de Procedimiento Civil».
(Auto de julio 14 de 1994. Expediente 4924. Magistrado Ponente: Dr. Héctor Marín Naranjo).

References: artículo 363
 artículo 351
 artículo 383
 artículo 383
 artículo 380
 artículo 687
 artículo 690
 artículo 383
 artículo 351
 artículo 680
 artículo 678
 artículo 383