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Timestamp: 2020-01-20 14:45:30+00:00

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Por Narrador - 24 de Septiembre, 2006, 12:00, Categoría: Partido Popular
Intervención de Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados sobre el envío de militares españoles al Líbano
Por El Observador - 8 de Septiembre, 2006, 6:00, Categoría: Partido Popular
Señorías, el Presidente del Gobierno, que es quien ha tomado esta decisión, se esconde tras su Ministro de Defensa en este trámite parlamentario. Estamos ante un hecho que merece quedar reflejado en el Diario de Sesiones. Por eso lo menciono.
Es evidente que al señor Rodríguez Zapatero no le gusta nada el asunto que hoy nos ocupa. Le quema las manos. Estamos aquí para celebrar una sesión que el señor Rodríguez Zapatero no deseaba, que ha eludido y que, por su gusto, se hubiera realizado discretamente en Comisión para no tener ni siquiera que asistir a ella.
En sustitución del Presidente, acabamos de escuchar al Ministro de Defensa que ha tenido la amabilidad de confirmarnos todo lo que sabíamos por los medios de comunicación. Ha dicho algunas cosas, pero todavía subsisten muchas dudas que quiero plantear.
Ya sabíamos que España se ha comprometido a enviar soldados en dos tandas.
Ya sabíamos que España acepta encabezar una de las brigadas de la FINUL.
Ya sabíamos que de España han salido 24 militares y que han estado operando en el sur del Líbano.
Ya sabíamos que mañana parte de Rota la flotilla que transporta el primer contingente de tropas.
Ya sabíamos casi hasta el nombre de cada soldado.
Ahora sabemos lo mismo que sabíamos antes y que es lo que sabe todo el mundo. De lo que no sabíamos, pero deberíamos saber, siguen sin contarnos nada o muy poco, señor ministro.
¿En qué consiste exactamente la misión? ¿Qué responsabilidades concretas asumen nuestros soldados? ¿Cuáles son los riesgos que van a soportar? ¿Con qué medios cuentan? ¿Cuánto va a durar la operación? ¿Cuál es el coste que se ha estimado? ¿Cuántos efectivos, incluidas las dotaciones de los barcos?
Por no saber, señorías, ni siquiera sabemos qué estamos haciendo hoy aquí. Se supone que debemos decidir si se envían o no se envían tropas al Líbano respondiendo a la llamada de las Naciones Unidas. Pero eso es mucho suponer, porque ya está todo decidido, todo comprometido y todo en marcha.
A cualquier otro gobierno nadie podría objetarle nada. Estaría ejerciendo su responsabilidad. Tendría derecho a tomar sus decisiones y a reclamar nuestra aquiescencia a posteriori. Pero es que no estamos ante un gobierno normal. La gracia del asunto consiste en que fue el propio señor Rodríguez Zapatero quien, hace un año y sin que nadie se lo exigiera, dijo en uno de sus arranques melodramáticos: De España, mientras esté el actual Gobierno, no saldrá un solo soldado si no tiene el apoyo de la Cámara.
No se conformó con eso. Quiso plasmarlo en la Ley de Defensa Nacional, cuyo artículo 4 dice textualmente: en particular, al Congreso de los Diputados le corresponde autorizar con carácter previo la participación de las Fuerzas Armadas en misiones fuera del territorio nacional, de acuerdo con lo establecido en esta Ley. Eso es lo que dice la ley.
Yo no sé qué es peor: si que el señor Rodríguez Zapatero falte a su palabra o que se salte la ley. Desde el punto de vista moral, lo primero; desde el punto de vista legal, lo segundo. Él, para evitar discusiones, ha hecho las dos cosas. Compromete su palabra y no la cumple; impone las normas a los demás, pero él no las respeta.
Siempre estamos con lo mismo, señorías: ese prurito incurable del señor Rodríguez Zapatero que le arrastra a declaraciones engoladas para pasmo del universo. Sabe que no las va a cumplir, pero no le preocupa. Lo único que le importa es imaginar sucesivas declaraciones altisonantes para que el espectáculo no decaiga.
¿Para qué hizo una ley que no iba a cumplir? ¿Por qué no la deroga? Les diré por qué. La hizo, exclusivamente porque sonaba bonito, porque estimó que con ella quedaba bien aquel día, y porque, en general, no le importa el tamaño de los errores mientras la propaganda pueda sostenerlos.
Estamos siempre ante lo mismo, señorías, y no consigo acostumbrarme a esta sensación de inmadurez, de improvisación, de irresponsabilidad. Ese afán por repartir promesas enfáticas que duran lo que se tarda en pronunciarlas y se olvidan en cuanto los fotógrafos apagan el flash. Ese empeño de proclamar con grandes golpes de pecho su amor al Parlamento y tener que venir a rastras, o no venir si puede evitarlo.
Pero dejemos al señor Rodríguez Zapatero y volvamos a los asuntos del Líbano. ¿Cuál será la misión de nuestros soldados en el Líbano, señorías?
¿Hay alguien en su sano juicio capaz de afirmar que cuando las fuerzas de la ONU llegaron al Líbano hace 38 años establecieron la paz en la región? Supongo que no.
¿Hay alguien con los ojos abiertos que piense que esta ampliación de las tropas de la ONU va a poner fin a una guerra de 58 años en la zona? Supongo que no. Ni llegó la paz cuando desembarcaron las primeras tropas de la ONU ni las tropas de la ONU lo han logrado en 58 años ni se espera que lo logren las tropas de la ampliación actual.
¿Hay alguien con la cabeza sobre los hombros que, después de las trescientas bajas que han sufrido las fuerzas de la ONU en el Líbano, pueda pensar que nuestros soldados, en aquel campo sembrado de minas, de bombas de racimo y de fanáticos con lanzacohetes, van poco menos que a una pacífica excursión campestre? Sí lo hay: el señor Rodríguez Zapatero.
Si hemos de hacer caso a lo que el señor Rodríguez Zapatero propala en sus mítines, que es donde los españoles tienen ocasión de conocer las novedades de la política gubernamental, estamos ante una idílica operación de paz. Son soldados, pero de paz; armados, pero de paz; van a jugarse la vida, pero siempre en paz.
Es lo mismo que acaba de sostener el señor ministro. Ha reconocido lo evidente: que existe riesgo pero, incapaz de superar su mala conciencia, insiste en la paz, es decir, en una contrapartida que no figura en el programa. Los españoles tienen derecho a saber que no figura en el programa. Ni siquiera figura en la Resolución 1701.
El antiguo Jefe del Estado Mayor de la Defensa italiano, general Arpinio, hablando de este tema, se ha referido recientemente a la hipocresía con que se abusa de la palabra paz para disfrazar la realidad. Y ha recordado que los militares a los que se envía al Líbano van a arriesgar su vida, no a pasear plácidamente bajo los cedros. ¿Hasta dónde pretende su señoría engañar a la gente? La resolución 1701 no encomienda la paz a las tropas expedicionarias. La ONU sabe muy bien que la paz del Oriente Medio, el peor escenario bélico internacional, no está en las manos de los Cascos Azules. Se nos convoca a una operación militar. Una operación de interposición para que los contendientes respeten el alto el fuego que ha abierto un paréntesis en su guerra. Una operación que hay que suponer incluye el uso de la fuerza para responder al agresor que lo incumpla.
Nuestras tropas no van a ponerse al servicio de la paz, salvo en términos poéticos y de propaganda o salvo que deseemos confundir la paz con el alto el fuego. El objetivo de las tropas no es la paz, que nadie se la encomienda, sino impedir que continúen las agresiones, es decir, abrir un paréntesis en la guerra.
No se trata, pues, de un paseo idílico. No es en absoluto improbable que se produzcan atentados contra las tropas de interposición; o que, desde la zona controlada por la FINUL, se intenten ataques clandestinos contra Israel; o que se produzcan ataques contra la población civil que nuestras tropas deben proteger. ¿Dónde está la paz que pregona el señor Rodríguez Zapatero?
¿Cómo se protege la paz cuando todo el inestable equilibrio de hoy depende de que un fanático de Hezbolá lance un cohete contra territorio israelí?
¿Cómo se protege la paz si Israel percibe que los cascos azules no garantizan su seguridad? Señores del Gobierno, dejen ya de jugar con las palabras y reconozcan que, una vez más, están enviando tropas españolas a una misión de guerra. No a una misión humanitaria, sino a una misión de guerra.
Es una misión militar. Como otras muchas en las que ha participado España en los últimos años: Bosnia, Kosovo, Afganistán o Irak. Algunas, con el apoyo de las Naciones Unidas, como Afganistán, Bosnia o Irak. El presidente del Gobierno que preside el Consejo de Ministros y los ministros aquí sentados en noviembre del año 2004 aprobaron un Real Decreto sobre indemnizaciones a los participantes en operaciones internacionales de paz. Y dicen Operación Libertad iraquí en Irak. La participación española amparada en las resoluciones 1441, 1483 y 1511. Lo han aprobado ustedes. Y a mayor abundamiento, dicen al final que este Real Decreto será de aplicación también aquellas otras contribuciones no amparadas por resoluciones internacionales y citan la operación del Golfo Pérsico del año 90, apoyada por ustedes. Por tanto, vamos a dejar las cosas en su sitio.
Pero, señores del Gobierno, señor Rodríguez Zapatero, yo no le reprocho que colabore en esta misión. Yo lo que les critico es su hipocresía. Eso es lo que les critico. Que no le digan a la gente la verdad.
Señorías. Hay algunos temas que debo plantear. Yo doy por descontado que la expedición comprende toda clase de armamento defensivo y ofensivo de manera que los militares puedan cumplir la misión que se les encomienda y proteger su propia seguridad.
El instrumento más importante en cualquier ejército lo forman unas órdenes claras. Pues bien, que yo sepa, ni las tropas españolas ni la FINUL han recibido hoy órdenes claras. Luego hablaremos de lo que ha dicho el señor ministro de Defensa.
No está claro en qué consiste el encargo de garantizar el alto el fuego entre Israel y los miembros de Hezbolá. La resolución 1701 no contiene un mandato claro y esto ha provocado -y es un hecho objetivo, señor ministro- grandes reticencias entre los países que participan en la expedición.
La resolución de Naciones Unidas establece que la FINUL deberá impedir, por todos los medios a su alcance, que se produzcan actos hostiles dentro de la franja de 30 kilómetros entre la línea azul y el río Litani.
Es una resolución ambigua, hija de un consenso difícil y que evita deliberadamente las cuestiones espinosas encubriéndolas con el piadoso manto de hagan ustedes lo que buenamente puedan.
Esto no es ninguna broma, señorías. Significa que, al riesgo propio de las circunstancias bélicas, se añaden los riesgos derivados de unas órdenes que todavía no son claras.
El Partido Popular ha estado reclamando desde el primer momento una resolución complementaria que despejara las vaguedades. Porque existen precedentes lamentables y es mi obligación explicarlo en esta cámara.
La propia FINUL, creada en 1978 bajo la resolución 425, es la misión de la ONU que más bajas ha sufrido por carecer de unas reglas de actuación claras: nada menos que 257 bajas.
En Bosnia, la matanza de Srebrenica se produjo ante los ojos de los cascos azules holandeses impedidos de intervenir por falta de medios y por falta de reglas. Eso lo sabemos todos y hay que decirlo, señoras y señores diputados. Éste es el debate parlamentario.
Porque al señor Rodríguez Zapatero le parece que con un mandato de la ONU todo se convierte en un plácido paseo humanitario. Y nada más falso.
Tenemos la obligación de ser serios y de analizar los riesgos, lo mismo que se hace en Italia, en Bélgica o en Francia. Hay riesgos que se derivan de la situación bélica, otros de una dotación insuficiente y otros de un mandato inadecuado.
El general Jefe del Centro de Mando de Naciones Unidas –fíjense ustedes a quién estoy citando- ha dicho a este respecto: Hay que admitir con toda honestidad que las operaciones bajo mando de la ONU han sido un fracaso y en algunos casos un desastre total.
Se supone que los soldados van a mantener el alto el fuego, desarmar los grupos armados, imponer el embargo de armas, evitar la penetración de fuerzas extranjeras y, además, proteger a la población civil.
¿Qué deben hacer los cascos azules si no se respeta el alto el fuego? ¿Perseguir al agresor o contemplar los acontecimientos?
Si no pueden ser los primeros en disparar, ¿qué harán cuando los obstaculicen sin disparar o los encadenen a un puente como ocurrió en Bosnia, en una imagen que tenemos grabados todos los miembros de esta Cámara?
¿Contra quién deben proteger a la población civil, con qué medios y hasta qué punto? ¿Quién debe efectuar el desarme de Hezbolá? ¿El ejército libanés? ¿La FINUL? Si no se deja, ¿Hay que combatirlos? ¿Hay que detenerlos? ¿Van los cascos azules a desarmar a Hezbolá? ¿Hay que entregarlos al ejército libanés del que, por lo visto, forman parte?
¿Verdaderamente van los cascos azules a desarmar a Hezbolá? La resolución lo da a entender. Kofi Anan dice que no; el Presidente del Líbano tampoco. El ministro no nos ha dicho nada.
¿Quién velará para que Hezbolá no siga recibiendo armamento a través de la frontera siria?
Si, como ha ocurrido en otras expediciones de cascos azules, la falta de reglas les obligan a no hacer nada, ¿qué es lo que estaremos protegiendo: la paz o el rearme de Hezbolá? Porque ésta es la pregunta de verdad.
Me gustaría dejar una cosa muy clara en esta sesión, porque es mi obligación. Debemos poner todos los medios para que esto no sirva para el rearme de Hezbolá. Este es un asunto capital. Y nosotros estaremos atentos y vigilantes. Y exigiremos, porque es nuestra obligación, claridad y transparencia al Gobierno. Señoras y señores diputados, no estamos informados de las reglas que permitan a las tropas españolas responder con eficacia a eventuales ataques y atentados. No lo estamos. Si no puede hacerse –ahora resulta que no puede hacerse- tenemos la Comisión de Secretos Oficiales, señor ministro de Defensa, que para eso está y también la comunicación personal.
Señorías, frente al triunfalismo pacifista, que todo lo politiza y que de todo quiere sacar rentabilidad, del señor presidente del Gobierno, hay dudas en la operación. Falta mucha información. No sabemos cuánto va a durar. Hay lugares en el mundo donde llevamos 17 años, señor ministro. De esto hay que hablar. Y cuánto nos va a costar.
La situación es muy simple. Las cosas se pueden explicar con muy pocas palabras. Y les voy a fijar claramente mi posición.
- Hay una guerra crónica, muy grave, en una zona estratégicamente importante. Nos afecta a todos, puede empeorar, puede extenderse y puede acarrear consecuencias gravísimas.
- Hay un acuerdo de Naciones Unidas para reforzar la presencia de la FINUL en esa guerra. Se espera que España forme parte y España debe formar parte. En esto, todos estamos de acuerdo. En lo que es serio todos estamos de acuerdo.
Pero no lo estamos en los melindres, en la demagogia, en aparentar que se hace algo sin hacer nada o en ocultar los riesgos y no poner remedio a las carencias. En eso nosotros no vamos a estar de acuerdo.
Menos aún lo estamos con las incongruencias: que si voy a la guerra pero voy a la paz; que si permiso del Parlamento pero me salto el Parlamento; que si misión humanitaria, pero con lanzagranadas.
Ese empeño pueril, en todas las misiones en el exterior, por hacer creer a los españoles que ya hemos preparado el esparadrapo y las tiritas, como si los demás países llevaran las armas y los españoles fueran los sanitarios de la expedición. Nuestros militares merecen más respeto. Cumplen con un deber muy difícil y se juegan la vida. Y en lugar de reconocer los méritos de nuestros militares, los disimula y los rebaja porque se empeña en que nuestro ejército ha nacido para repartir vendas y leche en polvo. Todo eso está muy bien, pero sería bueno defender a todo trance la justicia, el derecho y a darle a nuestros ejércitos el tratamiento que merecen
Vamos a apoyar envío de las tropas. Pero no lo hacemos por respaldar la iniciativa de un Gobierno que todavía no ha sabido entender cuál es el sentido de esta misión, cuáles son sus limitaciones y cuáles son sus riesgos. Un Gobierno que ha cometido torpezas de difícil arreglo y ha estado sembrando cizaña allí donde ahora habla de paz. Porque el papelón del pasado mes de julio, el pañuelo, y algunas declaraciones, han sido un papelón.
Vamos a apoyar el envío de tropas a pesar de que lo apoya el Gobierno, a pesar de su disparatada política exterior que nos aleja de las mejores democracias del mundo, a pesar de sus extravagantes amistades.
Vamos a apoyar el envío de tropas a pesar de que se trata de la iniciativa de un gobierno desorientado, que carece de criterio conocido en política internacional y hace o deja de hacer según considere que conviene o perjudica a su imagen electoral.
Y vamos a apoyar el envío de nuestras tropas porque España no puede permanecer indiferente ante la guerra del Líbano. Todos nuestros gobiernos democráticos han definido el Oriente Próximo como uno de los ejes fundamentales de la política exterior española. Sería incongruente que nos hiciéramos los sordos.
Apoyamos la presencia de nuestras tropas en el Líbano por la misma razón que hemos apoyado la democracia en Afganistán, el derrocamiento de Sadam Hussein y la ayuda al pueblo iraquí. Las mismas razones por las que nos oponemos al programa nuclear de Irán, o a la existencia de grupos terroristas como Hezbolá. Apoyamos la presencia de nuestras tropas en el Líbano porque es congruente con nuestro análisis de los problemas de toda la región.
Apoyamos el envío de nuestras tropas porque somos partidarios de que España participe activamente en todas las organizaciones internacionales de las que forma parte.
Apoyamos la presencia española en el Líbano porque es coherente con nuestra defensa de los derechos humanos y nuestro empeño en la lucha contra el terrorismo.
Y porque nos parece que la lealtad con nuestros socios es un valor principal. Quienes nos consideran aliados agradecen la presencia de España y esto pesa mucho en nuestra decisión.
Lo apoyamos de una manera crítica y vigilante. Crítica porque exigimos garantías sobre el sentido de la misión, sobre la eficacia de nuestra acción y sobre la seguridad de nuestros soldados. Vigilante porque nos tememos que los extravagantes alineamientos del Gobierno y su afán por disfrazar la realidad con fantasías de color de rosa, pueda perjudicar la imagen de nuestra nación, la eficacia de nuestro ejército y, lo que es peor, nuestra seguridad en el Líbano y en España.
Transcripción literal de la intervención de Mariano Rajoy en el debate parlamentario en el Congreso de los Diputados el viernes 8 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
Etiquetas: España, Gobierno, Congreso de lso Diputados, Rajoy, libano, ONU, Defensa, Ejercito, Zapatero, PSOE
Acebes y Zapalana Defienen en EL MUNDO la Posición del PP
Por El Observador - 8 de Septiembre, 2005, 16:12, Categoría: Partido Popular
Sin duda la noticia del día es la entrevista que publica el diario de Pedro J. El secretario general del PP, Angel Acebes y el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana, han concedido a EL MUNDO una inusual entrevista ante el comienzo del curso político. Contestan en común insistiendo en el posicionamiento del PP como partido de centro y denunciando la "excentricidad" y el "radicalismo del Gobierno de Zapatero, consecuencia de sus alianzas parlamentarias". Se muestran convencidos de que volverán a ganar las elecciones en 2008 y aseguran que "ni los homosexuales ni nadie verá restringidos sus derechos cuando Rajoy llegue a La Moncloa". Algunas de las afirmaciones que conjuntamente hacen en la entrevista son las siguientes: "España no es la suma de 17 autonomías sino la de más de 40 millones de españoles. Pero en lugar de pactar con el PP, Zapatero se somete a las minorías radicales y antepone los intereses de Carod y Maragall al interés general". También afirman que "En España gobierna la agencia de publicidad que inventó lo del talante, pero ese talante es igual a discordia, radicalismo y discriminación, porque Zapatero pretende hacer políticas de Estado con quienes buscan el desguace del Estado". "Vamos a ganar en 2008, dicen, con una oferta de centro porque no hay nada más progresista que la libertad. Cuando Rajoy llegue a La Moncloa nadie verá restringidos sus derechos. Ahora, las libertades políticas están en retroceso". Aseguran que en derechos civiles, su reformismo está "más en coincidencia con la ''tercera vía'' de Blair que con el proyecto estrafalario de Zapatero" y señalan también que quieren recuperar "el espíritu de la Constitución, porque Zapatero ha sustituido la concordia por la discordia".
«QUEREMOS RECUPERAR EL ESPÍRITU DE LA CONSTITUCIÓN PORQUE ZAPATERO HA SUSTITUIDO LA CONCORDIA POR LA DISCORDIA»
Ha sido una entrevista atípica, compleja, ideológicamente intensa y cargada de simbolismos. Primero, porque es poco habitual que dos personalidades de primera línea accedan a que se les interrogue de forma conjunta, en primera persona del plural, una sola voz. Después, porque se ha realizado durante tres días en los que la periodista ha compartido con ellos su trabajo habitual, en el convulso arranque del curso político. Finalmente, porque los lugares elegidos para llevarla a cabo entremezclan el pasado y el fututo de nuestro país: Madrid, Segovia, y Cádiz, en el mismísimo monumento de La Pepa, nuestra Constitución de l812, donde ambos reivindican su ideología de centro, liberal y reformista
Ellos, Angel Acebes y Eduardo Zaplana, tienen muchas cosas en común: pertenecen a la misma generación, la que ronda los 50; nacieron en ciudades pequeñas de nuestra geografía: Avila y Cartagena; se licenciaron en Derecho y, desde muy jóvenes, sintieron el gusanillo de la cosa pública, donde tienen un currículo de infarto.Han sido casi todo lo que se puede ser en política: alcalde, presidente autonómico -uno de ellos-, diputado y ministros de carteras importantísimas como Administraciones Publicas, Justicia, Interior o Trabajo. Incluso a la hora de buscar paralelismos, tal vez el más gratificante para ellos se ha dado las urnas; uno ha sido el diputado más votado de su partido en su circunscripción y otro consiguió que la comunidad valenciana, históricamente socialista, pasara a manos del PP.
Ahora les toca también compartir el frío helador de la oposición. Son la mano derecha de su líder en el partido y en el Parlamento, y aunque muchos ven en ellos la representación en carne viva de dos sectores del PP -uno más a la derecha y otro más liberal-, oyéndoles hablar es difícil encontrar divisiones... Si acaso, matices en los que apenas tardan segundos en ponerse de acuerdo. Son, sin duda, dos animales políticos de primera magnitud y saben lo que quieren.
PREGUNTA.- Para empezar esta entrevista, díganme: ¿Por qué dos políticos con personalidades tan significadas dentro del PP deciden hablar juntos en este momento, con una sola voz?
RESPUESTA.- Es verdad que esta entrevista puede parecerle extraña a los lectores, pero creemos que la circunstancia lo merece. El momento político que vive España es excepcional y los dos defendemos un proyecto común de futuro para nuestro país, y pensamos que en esta coyuntura es bueno trasladar una imagen de cohesión y coherencia a la sociedad española. Unidad y coherencia que en estos momentos sólo representa el PP. Los dos tenemos importantes responsabilidades en el partido. Y a los dos nos preocupa la situación excepcional que atraviesa España en este momento.
P.- ¿Pero qué tiene de excepcional esa situación que se vive en España?
R.- No se trata de trasladar mensajes apocalípticos, pero creemos que es nuestra obligación concienciar a la gente sobre el debate político real que nos acompaña y sus consecuencias en el futuro inmediato. Al abrir un proyecto constituyente como ha hecho Rodríguez Zapatero, enmascarándolo en la reforma de estatutos de comunidades autónomas y en la aprobación o reforma de leyes orgánicas que vacían de competencias al Estado; al abrir paralelamente la negociación con los terroristas y acordar sus políticas con partidos rupturistas y separatistas, el escenario político que se ofrece a España afecta de forma determinante a su propia identidad, a su futuro como Nación y, evidentemente, a los derechos y oportunidades de todos y cada uno de los españoles. No ser consciente de ello es, simplemente, engañarse.
P.- Oyéndoles hablar da la sensación de que se ha perdido no sólo el espíritu de la Constitución del 78, sino el de La Pepa, en cuyo monumento de Cádiz nos encontramos.
R.- Nunca hay nada más actual ni por lo que más merezca la pena luchar que por la libertad, como pusieron de relieve los constitucionalistas de 1812. Hoy el espíritu de las Cortes de Cádiz -de cuya Constitución se celebrarán ahora 200 años- de defensa de la libertad y del constitucionalismo sigue plenamente vigente. Sin embargo, los valores esenciales de La Pepa -libertad, derechos individuales y consenso político- no pasan por su mejor momento. Hablando de cara al futuro, el mensaje es que nada hay más progresista que la defensa de los derechos de cada persona. Precisamente eso es lo que ofrecemos nosotros: recuperar el espíritu positivo de la concordia, del acuerdo que se consiguió con la Constitución del 78 y de la defensa de los derechos civiles. Queremos dejar atrás esos fantasmas de enfrentamiento y crispación que tan pésimos resultados han traído en la Historia de España y que desgraciadamente vuelven a estar de actualidad.
P.- Hoy mismo Rajoy tenderá la mano a Zapatero en cuatro asuntos de Estado: la lucha contra el terrorismo, el modelo territorial, la política internacional y la educación. ¿Qué pasa si, una vez más, como ha ocurrido en las tres anteriores ocasiones, todo se queda en una foto?
R.- Nosotros pensamos que hay asuntos de Estado, que deberían consensuarlos aquellos partidos que creen en el Estado y en su fortaleza. El problema está en que Zapatero pretende un imposible: hacer políticas que afectan al Estado con partidos que lo que desean es el desguace del mismo. Si Zapatero lo que quiere es utilizar a Rajoy de coartada para hacerse solo la foto, cometerá un tremendo error. En España la inmensa mayoría de los ciudadanos se sentirían muy tranquilos si hubiera un acuerdo entre los dos grandes partidos en temas como la lucha contra el terrorismo, el modelo territorial, la política exterior y la educación. Pero claro, para hacer eso hay que creer en España y no buscar su ruptura, que es lo que buscan los socios de Zapatero. De un Gobierno se espera algo más que algún golpe de efecto, fotos y política mediática, que es lo único que saben hacer.
P.- Esa es la visión del PP, pero en el campo contrario todos dicen que ustedes están solos frente a todo el arco parlamentario.¿Esa soledad no les aleja de los ciudadanos?
R.- Quien diga que el PP está solo, simplemente se equivoca, o miente. El PP está en la misma posición que ha estado siempre, y lo que ocurre es que el PSOE tiene un pacto de exclusión hacia nosotros, suscrito con ERC y con IU, el llamado Pacto del Tinell, que firmaron cuando se formó el Gobierno de la Generalitat, y que después se ha consolidado. El PSOE tiene un acuerdo con partidos radicales nacionalistas, y por tanto los esfuerzos del PP están condenados al fracaso mientras los socialistas mantengan esos acuerdos. Si tú abdicas de defender una idea de España que es la idea constitucional, del consenso, efectivamente tienes posibilidades de llegar a acuerdos con los radicales, pero si un día el PP llegara a eso -que no lo hará nunca-, pobre de nuestro país y de su futuro.
P.- Admitan ustedes que eso es tanto como decir que el PP es el único partido que mantiene la idea constitucional y, dicho así, sería un exceso, ¿no?
R.- De exceso nada. Nosotros pensamos que el PP es el único partido que está defendiendo las ideas constitucionales que acordaron en la Transición y que ha traído la mayor etapa de concordia y estabilidad. Es el PSOE quien ha dado un giro tremendamente radical a la vida política española. Y eso es peligroso.
P.- ¿Por qué?, ¿cuál es el peligro?
R.- Porque una de las grandes virtudes de la Transición es que había acuerdo en los grandes temas entre los grandes partidos políticos, el espíritu de concordia constitucional, en el que media España no imponía a la otra media las cuestiones fundamentales referidas al modelo de España o la lucha contra el terrorismo. Y eso es lo que ahora decimos que ha cambiado. Zapatero ha optado por la radicalidad, por la excentricidad, prefiere despreciar al PP por sus posiciones centrorreformistas, que son las que reclaman los ciudadanos, y buscarse como aliados a aquellos que mantienen las posiciones más radicales. Es decir, descentrar la política española.
P.- Bueno, admitir esa tesis sería admitir que todo el arco parlamentario es ideológicamente idéntico, y eso no es así. Ahora los socialistas, por ejemplo, buscan nuevos aliados en el PNV, un partido nacionalista y de derechas con el que ustedes se entendieron en su día
R.- Nosotros mañana podríamos llegar a un acuerdo con todo el mundo. Es cuestión de que nos pongamos a hablar de autodeterminación, o digamos que estamos dispuestos a hablar con los terroristas. Nosotros, por una cuestión de responsabilidad, queremos el fortalecimiento del Estado. ¿Qué es más centrista, combatir el terrorismo o sentarlo en tu mesa? ¿Y qué es más centrista, defender la España constitucional o pactar con los que abiertamente dicen que no creen en España?
P.- ¿Ustedes creen que Zapatero está sentando a los terroristas en su mesa?
R.- Lo que ha hecho Zapatero es una oferta a ETA, nada menos que desde el Parlamento, para llegar a un acuerdo en el momento en que los terroristas estaban más débiles. Ha permitido la presencia del Partido Comunista de las Tierras Vascas en el Parlamento y ha cambiado la política antiterrorista, llevando a un fortalecimiento de ETA y de Batasuna.
P.- Pero la realidad es que en este país hay 17 autonomías que pueden estar unidas, pero no tienen que ser uniformes. ¿A ustedes les asusta la palabra nación o lo que esconde el concepto?
R.- El Estado de las Autonomías fue un gran acierto de la Transición, una forma razonable de combinar la unidad de España con su diversidad. España no es uniforme, afortunadamente. Tiene lenguas diversas, culturas distintas pero España no es la suma de 17 autonomías, sino la suma de más de 40 millones de españoles. Eso es lo que habíamos puesto en común entre todos cuando se define a España como nación y se recoge que la soberanía está en el conjunto de los españoles, y eso en este momento está en riesgo. Zapatero comete una grave deslealtad cuando duda de lo que es España. Cuando dice que no sabe lo que es una nación está abriendo la puerta a 17 naciones diferentes, insolidarias y desiguales, a que se rompa el modelo constitucional. El PP seguirá defendiendo la solidaridad interterritorial y la igualdad en el techo competencial, que son los dos pilares esenciales del Estado de las Autonomías.
P.- Pues a algunos de los suyos, como Piqué, no les chirría tanto como a ustedes el término nación unido a Cataluña...
R.- Eso no es así. Piqué y el PP de Cataluña han enmendado la totalidad a todos y cada uno de los artículos de la propuesta de Estatuto catalán, incluido, por supuesto, el término de nación. El problema es que el PSOE y el Gobierno están metiendo a los españoles en una trampa, que es cambiar el significado de las palabras. Nación es lo que es. No es igual que España sea una nación o que haya 17 naciones. La realidad es que Zapatero ha sustituido el espíritu de la concordia de la Transición por el espíritu de la discordia y de la discriminación entre comunidades autónomas y ciudadanos. Zapatero se somete a las minorías radicales y antepone el sectarismo y los intereses de Carod y de Maragall al interés general, y así nos va. Lo único que se visualiza claramente en todo este lío es que nosotros, el PP, somos el único partido nacional que tiene un modelo claro y lo defiende en toda España, mientras los socialistas se pelean entre ellos.
P.- ¿Y la solución podría pasar por modificar la Ley Electoral para que las minorías tengan una representación proporcional al voto que consiguen, en vez de tener la sartén por el mango?
R.- En el PP hemos abierto un proceso de reflexión sobre las posibilidades de reforma de la Ley Electoral, pero es cierto que esto siempre tiene que hacerse con consenso, porque afecta a las reglas del juego, y en democracia las reglas del juego sólo se tocan con grandes consensos. Pero no nos engañemos. Zapatero está con Carod Rovira, o con IU, porque él quiere. En el PP le hemos ofrecido ayuda, dándole todas las garantías de lealtad para que defendiese el interés general, y él ha preferido situarse en la excentricidad en vez de en el centrismo.
P.- ¿Y eso qué consecuencias políticas tendrá a medio plazo?
R.- Si tiene un ápice de responsabilidad, tendremos elecciones anticipadas. El presidente del Gobierno, en vez de pactar con el PP, se somete, y eso está contaminando a todos, incluido a su propio partido. Y si de muestra vale un botón, véase el guirigay interno que tienen con la cuestión territorial.
P.- Pues eso que ustedes llaman inconsistencia, debilidad y radicalidad, otros lo han llamado talante, y ha tenido una buena aceptación política
R.- El talante no era nada, era pura propaganda, una etiqueta que había creado quien manda en Zapatero. Quien gobierna en España durante este año y medio es una agencia de publicidad. Reinventaron lo del talante, y ha resultado ser un fraude. Cada vez que ha habido un problema al que Zapatero ha tenido que dar respuesta se ha demostrado la incompetencia, como ha ocurrido este verano con los incendios, Roquetas, la crisis sanitaria, Afganistán, etcétera. Su talante ha sido igual a radicalismo, discriminación y discordia. Zapatero tiene un problema: su vaciedad, su falta de ideas y de convicciones.
P.- ¿Y ustedes creen que después de perder las europeas y las gallegas tienen todavía posibilidades de ganar las elecciones generales en 2008? ¿Con qué oferta? ¿Recurrirían, llegado el caso, a los mismos socios que apoyaron a Aznar en el 96?
R.- Vamos a ganar en 2008 por muchos motivos. Primero, porque los 10 millones de personas que nos votaron siguen confiando en nosotros; segundo, porque mucha gente que de buena fe votó al PSOE se siente decepcionada; y tercero, porque somos el centro que representa a la mayoría de los ciudadanos. En cuanto a posibles alianzas, estaríamos dispuestos a hacer las mismas que se hicieron con Aznar, pero con pactos por escrito y con transparencia. En cuanto a nuestra oferta, no puede ser otra que la defensa de las libertades, y de los derechos de los ciudadanos. Vamos a ganar en 2008 con una oferta de centro, porque no hay nada más progresista que la libertad. No hay nada más importante que los derechos de las personas, garantizar sus libertades democráticas e individuales y ese es el proyecto del PP. En cuanto a capacidad de gestión y eficacia, es algo que nosotros ya hemos acreditado de sobra.
P.- Un momento. ¿Si gobierna el PP en 2008, los derechos conseguidos por los homosexuales, como el matrimonio o la adopción de menores, se mantendrán, serán intocables?
R.- Si nosotros gobernamos en 2008 nadie verá restringidos sus derechos, absolutamente nadie. Y tampoco los homosexuales. Es cierto que nosotros hemos planteado una discrepancia con la iniciativa del Gobierno que residía en dos aspectos puntuales: uno de denominación de matrimonio, y otra de adopción. Al margen de eso, no va a haber ningún tipo de limitación ni de recorte en los derechos de las personas del mismo sexo que desean unirse en pareja.
P.- ¿Esa es una prueba de que su partido, tras este año y medio de lamento, está reaccionando y se muestra dispuesto a recuperar el centro perdido y no escorarse a la derecha?
R.- Nosotros no llevamos años y medio de lamento. Perdimos las elecciones el 14-M y nos pusimos a trabajar al día siguiente. Aclarada esta cuestión, le diremos que el PP es un partido de centro reformista que desde el Gobierno o la oposición lleva adelante las políticas en las que cree con profundas convicciones. Defendemos una política para todos y una política de centro, porque el protagonista es la persona, y queremos mejorar las condiciones de vida de cada individuo, desde la defensa de su libertad. Somos un partido de centro que plantea permanentemente reformas para dar respuesta a los nuevos retos de la sociedad. Nosotros no sólo representamos ese centro en el que se sienten cómodos la mayoría de los españoles, sino que esa es nuestra propia identidad y nuestra historia. En cuanto a que el PP se ha escorado a la derecha, es una imagen falsa que nos imputa el PSOE para debilitarnos electoralmente. Pero no lo ha conseguido.
P.- Y si es así, ¿por qué Rajoy ha anunciado una Convención en febrero para actualizar el proyecto político de los populares?
R.- La actualización del discurso político tiene que ser permanente, para adaptarnos a los nuevos retos. Siempre ha sido así en el PP. Pero la Convención no tiene como misión revisar nuestra posición política, que es muy clara, y que nos ha permitido mantenernos firmes y unidos frente a todos los pronósticos que hizo el PSOE sobre nuestra ruptura.
P.- Admitan al menos que en un partido tan grande como el suyo, es lógico que convivan distintas sensibilidades y tendencias ¿O a ustedes les molestan los versos sueltos?
R.- Ya quisiera cualquier partido en España tener el nivel de cohesión que tiene el PP. Sea como fuere, a tan sólo año y medio de las elecciones, nosotros no hemos perdido ninguna posición electoral, sino todo lo contrario. Todas las encuestas señalan que estamos mejor que hace año y medio, y eso se debe al esfuerzo de todos. Confiamos en que se nos siga juzgando por resultados, más que por análisis de salón.
P.- Vamos, que las cosas no les pueden ir mejor, a pesar de que les acusan de ser una oposición durmiente y acomplejada
R.- Las cosas irán bien cuando gobernemos, y para eso estamos trabajando. El PSOE y sus aliados han estado buscando la crisis, la división interna en el PP, todos los días durante este año y medio, y no ha ocurrido. Hoy el PP no es un partido en crisis, es un partido unido -a diferencia de lo que estamos viendo estos días en el PSOE-, es un partido seguro, fuerte, al que en este año y medio se han incorporado más de 50.000 personas. Y en lugar de 16 puntos de distancia, estamos a entre dos y tres puntos. Un año y medio después del peor año para el PP y el mejor año para Zapatero, si mañana hubiera elecciones cualquiera de los dos podría ganar. Estamos empatados.
P.- Tal vez sea así, pero muchos creen que el liderazgo de Rajoy es débil y se tambalea.
R.- Esa es otra etiqueta falsa que le han puesto a Rajoy. El es un gran líder. Sabe lo que quiere hacer y está dispuesto a hacerlo. Es una persona solvente, rigurosa, seria, que no miente, y esos valores son básicos para nuestra victoria electoral en 2008. No le quepa duda de que Mariano Rajoy será el nuevo inquilino de La Moncloa dentro de muy poco.
P.- Vamos, que eso de superioridad moral de la izquierda en nuestro país es simplemente un mito.
R.- Nosotros no creemos que exista una superioridad moral de la izquierda sino más bien al contrario. Lo que ha demostrado la Historia es que son las ideas liberales las que han traído la defensa de los derechos de la persona, las que han traído prosperidad a los pueblos, y las que han traído la tolerancia y la libertad. Si hay una superioridad moral esa es la que representan las ideas liberales. Desde luego, si nosotros tuviéramos que buscar un paralelismo en la defensa de los derechos civiles diríamos que nuestro reformismo, el del PP, está más en coincidencia con la tercera vía de Tony Blair, de lo que lo está el proyecto exótico y estrafalario de Zapatero.
P.- Pero Blair es socialista
R.- Pero las políticas de Blair y de Zapatero son completamente diferentes. Ya quisiera éste último tener la altura política de Blair.
P.- Permítanme por un momento, y sólo en este tema, que rompa la estructura de esta entrevista y les haga dos preguntas a título individual. Señor Zaplana, ¿es cierto que Angel Acebes representa al sector más duro del PP, y eso les provoca a ustedes enfrentamientos?
R.- Es una falsedad más. Ese es un estereotipo que el Gobierno y el PSOE quieren trasladar a la sociedad. Yo no observo diferencias entre lo que representa Angel Acebes y lo que represento yo. Lo que pasa es que hay papeles distintos en la vida política pero, sinceramente, yo creo que hay una gran identidad y una coincidencia en las estrategias. No he visto ninguna discrepancia de fondo ni una cuestión sustancial desde el punto de vista de las posiciones ideológicas que defendemos unos y otros.
P.- Señor Acebes, ¿y usted, qué opina cuando oye que Zaplana es el representante del ala más liberal de su partido y que tiene relaciones peligrosas con representantes de otros partidos?
R.- Que es liberal es verdad. Pero Eduardo y yo, cuando estábamos en la universidad, ya defendíamos las ideas liberales y de centro, y desde entonces no hemos cambiado. La estrategia del PSOE en esto no ha sido muy original. Nos atacan a Zaplana y a mí, lanzan bulos para dañar directamente a nuestro partido. Con eso sólo demuestran que están preocupados, porque si nosotros estuviéramos tan débiles y enfrentados como dicen, todo el mundo puede estar seguro de que no nos atacarían.
P.- En todo caso, ¿es malo que en un partido político haya matices distintos?
R.- En absoluto. En este partido los matices no sólo no son malos sino necesarios. Nosotros podemos ser la cara del partido, en Génova y en el Parlamento, pero en este momento difícil necesitamos a todos para dar la cara. No sobra nadie.
P.- Pues ya saben que a Rajoy se le acusa de tener un equipo continuista que huele a pasado. ¿Esa famosa convención servirá para incorporar también caras nuevas?
R.- Rajoy ya ha dicho que la Convención no es para hacer cambios en los equipos, que servirá para ocuparnos de nuestro proyecto político. Dicho esto, una de nuestras formas de hacer política de partido, que nos enseñó muy bien Aznar, es la renovación por adición, es decir, renovar sumando, porque este es un partido en el que cabe todo el mundo. Si un observador objetivo analizara el equipo que ha formado Rajoy vería que hay gente que nunca había estado en la dirección nacional del partido y ahora han pasado a la primera línea, gente con más experiencia y otros muy jóvenes. Todos estamos dispuestos a ganar unidos las próximas elecciones.
P.- Cambiando de asunto. ¿Ustedes creen que es aceptable que las autonomías graven la gasolina, o la luz para pagar la sanidad?
R.- Es la vieja fórmula de la izquierda, que ya emplearon tiempo atrás. De momento, la única reforma económica que se nos ha anunciado es la subida de impuestos, y eso que en su programa electoral decían que bajar los impuestos era de izquierdas. También en eso ha defraudado Zapatero.
P.- Al menos la economía no va mal, y eso es un respiro, ¿no?
R.- No es verdad. La economía empieza a ir mal, y los datos son preocupantes. El Gobierno ha estado viviendo de las rentas, de la herencia que les dejó el PP, y eso no dura eternamente. Ahora, cuando empiezan a tomar decisiones equivocadas, se encienden las alarmas. Hay muchas familias en España que les cuesta llegar a final de mes, como hay muchos a quienes les cuesta llenar el depósito del coche Los malos datos ya se empiezan a notar en el bolsillo y nos tememos que va a ir a peor.
P.- ¿Y ustedes esperan algo de la Conferencia de presidentes autonómicos prevista este mismo mes?
R.- Es un puro ejercicio de disimulo más del presidente del Gobierno ante la falta de respuestas a los problemas que tiene planteados. Desgraciadamente, será una foto y poco más.
P.- Y por si fuera poco, está el tema de Afganistán. Ustedes dicen que Bono ha probado de su propia medicina después de lo que hizo con Trillo, y él les responde que el PP no levantará la cabeza si no la saca de Irak
R.- Han transcurrido 20 días y todavía no se conocen las causas.¡Si nos hubiera ocurrido a nosotros, qué dirían! Esta tragedia que ha costado la vida de muchos compatriotas ha servido para destapar que en Zapatero todo era barniz, todo era espuma y marketing.Y ha ocultado a la opinión pública lo que de verdad están haciendo los militares españoles en las misiones internacionales. Bono ha tenido que reconocer que esa misión no tiene nada que ver con la que llevó Zapatero al Parlamento. ¿Por qué hace esto, por qué oculta a los ciudadanos qué hacen nuestras tropas en Afganistán y por qué están allí? Nuestra mayor presencia en Afganistán, lo digan como lo digan, es una compensación a la urgente retirada de Irak. En un país pueden ocurrir tragedias, lo que no puede es utilizarse partidistamente o echar los muertos a la cara del Gobierno como hicieron ellos. Su política irresponsable y de hostigamiento está teniendo un efecto boomerang.
P.- Hablando del Congreso. Por lo que vemos, día a día, la Comisión del 11-M se cerró con demasiadas incógnitas. ¿Hay alguna posibilidad de reabrirla? ¿Sabremos alguna vez la verdad?
R.- Que sabremos la verdad, no le quepa duda. Es tan cierto, como lo son todas las trabas, dificultades e impedimentos que el Gobierno pone para que se pueda esclarecer. Es insólito, en una Democracia parlamentaria, que ante la magnitud y trascendencia de las noticias que se publican, el Gobierno calle o simplemente las quiera desacreditar, aprovechando el desconocimiento general sobre los pormenores del asunto. Cuando, por poner un último ejemplo, en el sumario consta que hay un informe policial sobre la participación de un policía en la elaboración de las bombas, o cuando la declaración del Presidente del Gobierno ante la comisión a fecha de hoy no se puede sostener, que el Gobierno guarde silencio, intente ridiculizar la situación y que tengamos que llevar al ministro del Interior a rastras al Parlamento es prueba evidente de que nuestro sistema democrático no funciona todo lo bien que debería y de que el Ejecutivo va a impedir cualquier intento de reabrir la comisión. Lo que se quiere es apartarnos de nuestra obligación.
P.- Pues cada vez que ustedes piden eso, les responden que respiran por la herida del 11-M
R.- Nada tiene que ver nuestra exigencia de esclarecimiento de la verdad con la derrota electoral del 2004. ¿Por qué a los que tanto les gusta atacarnos en este tema se preocupan por nuestro interés político? ¿Por qué, si tan equivocados estamos, no quieren mantener vivo el asunto? El 11-M es un debate de presente y de futuro, afecta directamente a la salud de nuestro sistema democrático, a la fortaleza de nuestras instituciones, al respeto a nosotros mismos, al conocimiento de la verdad exigible en todo sistema democrático, a la transparencia. En las sociedades libres siempre se sabe la verdad y los que la intentan ocultar nunca triunfan definitivamente. Algo sabemos de eso en este país.
P.- Una última cuestión. ¿Cómo valoran que un diputado armado con su carné en la boca asalte el domicilio privado de un periodista?
R.- Ese es el fruto del clima político actual. Se trata de amedrentar a todo aquél que no quiera someterse al poder. Esos hechos por los que hay que exigir responsabilidades no sólo penales sino políticas tienen mucho que ver con la posición y con el criterio de los partidos que gobiernan, que consideran enemigo a todo aquél que no piensa como él. Las libertades públicas en este país han experimentado un claro retroceso. Este es un caso, pero hay otros, como la detención ilegal de militantes del PP, el intento de desbancar a personas que están al frente de importantes empresas privadas, con operaciones que se han diseñado en el propio Palacio de La Moncloa. Estamos ante un retroceso de libertades muy preocupante.
¿LES QUITARA HOY LA RAZON ZAPATERO A ACEBES Y ZAPLANA?
La excepcional comparecencia conjunta que los dos máximos dirigentes del PP después de Rajoy realizan hoy en EL MUNDO tiene un gran valor clarificador del ámbito en el que se va a desarrollar la confrontación entre la oposición y el Gobierno en el crucial curso político que acaba de iniciarse.
Sin dedicar apenas un minuto a la falsa polémica en la que el PSOE con el torpe concurso de algún dirigente popular trató de implicarles antes del verano, Acebes y Zaplana, representantes de las dos principales sensibilidades ideológicas -el reformismo conservador y el liberalismo con proyección social- que confluyen en el PP, hablan con una sola voz como forma de presentar a un partido unido frente a lo que consideran una gravísima encrucijada nacional. Su contundente denuncia se concentra en lo que consideran «excentricidades» del presidente Zapatero: esas concesiones y «sometimientos» a partidos «radicales» con los que «es imposible hacer políticas de Estado porque buscan el desguace del Estado» y que en la práctica están convirtiendo el talante presidencial en «radicalismo, discriminación y discordia».
En el simbólico marco del monumento a la Constitución de 1812 en la Plaza de España de Cádiz, el secretario general y el portavoz parlamentario del PP reivindican la defensa de los derechos de las personas frente a las ambiciones particulares de grupos políticos y comunidades regionales -«España no es la suma de sus autonomías sino la de sus ciudadanos»- y se comprometen a reanudar esa evolución de su partido hacia posiciones cada vez más centristas que tan buenos resultados le acarreó a Aznar hasta llegar al apogeo y declive de la mayoría absoluta.
Superando el trauma del 11-M y sus secuelas, Acebes y Zaplana comparecen con el mensaje optimista de quien se considera alternativa de poder: frente a la «excentricidad» y el «descentramiento» actuales aquí hay un partido moderado, aferrado a los valores constitucionales, que dispone de un candidato experimentado con las ideas claras. «Ni los homosexuales ni nadie verán recortados sus derechos cuando vuelva a gobernar el PP», precisan dando a entender que es ya el Tribunal Constitucional quien debe dilucidar la controversia de las bodas gays.
La música suena bien, pero el gran interrogante de los próximos meses es si este PP logrará recuperar la centralidad política que de forma tan dramática logró arrebatarle el PSOE hace año y medio. Y eso dependerá en gran medida del espacio que vaya dejándole la acción de Gobierno de Zapatero. Si la mayoría de esos dos millones de españoles que deciden las elecciones, votando por uno o por otro, o quedándose en casa, llegan a convencerse de que los graves riesgos de fractura, insolidaridad y deterioro de la convivencia que denuncian Acebes y Zaplana son reales, el PSOE tendría muy difícil mantenerse en el poder. Ese y no otro es el trasfondo de la corrida en pelo que sus teóricos compañeros les dieron a Maragall y Montilla durante el Comité Federal del sábado.
Ahora bien, Zapatero sigue teniendo la iniciativa y, mal que les pese a los líderes del PP, aún conserva altas dosis de credibilidad personal. El apretado calendario de esta rentrée política ha querido que hoy mismo el presidente del Gobierno disponga de una magnífica oportunidad de rebatir el discurso crítico de Zaplana y Acebes. Le bastaría aceptar los cuatro pactos de Estado que durante la reunión de La Moncloa va a ofrecerle Rajoy y, a diferencia de lo que ocurrió en enero, empeñarse en consumarlos y en cumplirlos.
La gran mayoría de los españoles aplaudiría tal secuencia. El problema es que, aunque ese camino no dejaría al PSOE sin mayoría parlamentaria alternativa para sacar adelante los Presupuestos -CiU estaría encantada en acudir en su ayuda-, sí que colocaría al tripartito catalán al borde del abismo. Con lo cual parece legítimo preguntarse, en efecto, si puestos a elegir Zapatero seguirá «sometiéndose» al interés particular de Maragall y Carod o asumirá las incertidumbres de anteponer el «interés general» al de esos socios egoístas e insolidarios.
Etiquetas: Partido Popular, PP, Acebes, Rajoy, España, Gobierno, Oposición, ZP
Ana Pastor Respasa el Nuevo Año Político
Por Narrador - 8 de Septiembre, 2005, 15:12, Categoría: Partido Popular
LA RAZÓN incluye una entrevista con Ana Pastor, en la que la dirigente popular recuerda que "El Gobierno debe asumir que ya lleva 16 meses en el poder". Afirma que "está gobernando en minoría y con el apoyo nacionalista". En un día donde se publica la entrevista conjunta con Acebes y Zapalana este repaso al nuevo curso político pasa un tanto desapercibida. De cualquier modo aquí se la ofrecemos.
ANA PASTOR, SECRETARIA DE POLÍTICAS SOCIALES DEL PARTIDO POPULAR: «EL GOBIERNO DEBE ASUMIR QUE YA LLEVA 16 MESES EN EL PODER»
Ex ministra de Sanidad en el último Gobierno de José María Aznar, en la actualidad es secretaria ejecutiva de Política Social y bienestar del PP. Tiene una gran capacidad de trabajo y bajo su responsabilidad recaen asuntos como Educación, Sanidad, mujeres y otros. Muy activa en su papel de oposición, aparece en los medios de comunicación para exigir responsabilidades al Gobierno en asuntos como, por ejemplo, la contaminación por pollo en mal estado de casi 2.000 personas, la financiación sanitaria o la Ley de Sanidad.
– ¿Cómo se presenta el nuevo curso político?
– Pues, si se me permite, creo que nos encontramos ante un Gobierno muy interesado en la política cosmética y de imagen, en la propaganda, pero al que le empiezan a vencer las letras y sus hipotecas. Un Gobierno que tiene muchos problemas por delante y que no está en gestionar y en gobernar. Un Gobierno, que, como ha dicho Mariano Rajoy, tiene que asumir la responsabilidad de que lleva 16 meses al frente de este país, y que, sumido en sus alianzas y contradicciones vive obsesionado con el pasado.
– Me refiero a que todo está sin resolver, desde el modelo de Estado y las reformas estatutarias en las Comunidades Autónomas, a los efectos de su política antiterrorista, a su política exterior, hasta la Sanidad, la dependencia y la Educación. Un Gobierno que habla de diálogo pero no lo practica, ahí tiene, por ejemplo, las dificultades para el diálogo social.
– ¿Y su partido qué va a hacer?
– Nosotros vamos a presentar nuestras propuestas y alternativas para este país, pensando en los próximos años para España, y pensando en un mundo que ha cambiado, y en los intereses de los españoles. En nuevas demandas en otros escenarios. Y, por supuesto, vamos a mantener una oposición rigurosa y responsable y exigente con el Gobierno.
– ¿Qué le parece la propuesta del Gobierno para resolver el problema de la financiación sanitaria?
– La Sanidad es uno de los servicios públicos más importantes que existen para todos los ciudadanos, al que no elegimos ir, sino que, en la mayoría de los casos, lo hacemos por falta de salud. Por eso, entre todos debemos llevar a cabo propuestas que hagan que nuestro sistema sanitario siga siendo uno de los mejores del mundo. Desde el PP, hemos valorado la propuesta de financiación sanitaria del Gobierno de «parche» porque no resuelve los problemas, porque es insuficiente (se habla de una aportación de 500 millones de euros para atender a casi cuatro millones nuevos de ciudadanos), y porque es inflacionista.
– ¿Por qué es inflacionista?
– Porque es la primera gran subida de impuestos del Gobierno «progresista» que prometió no incrementar la presión fiscal y que lo primero que va a hacer es subirles el recibo de la luz.
– El Estatuto catalán, la propuesta de Ibarretxe y la deuda histórica de Galicia pintan un panorama inestable, ¿qué cree que va a pasar con el Estado de las Autonomías?
– Pues es una buena pregunta, porque puede pasar cualquier cosa, para desgracia de todos.Tenemos un Gobierno que no tiene una idea clara de España, que está gobernando en minoría con el apoyo de los nacionalistas, con estrategias cortoplacistas para no perder el poder. Un Gobierno radical e inestable, que está desarrollando políticas insolidarias y de desvertebración de España.
– Póngame algún ejemplo.
– Le voy a poner varios: el primero la Ley de Educación que ha aprobado el gobierno socialista, que elimina los contenidos educativos comunes a los que tenían derecho todos los españoles. O una política del agua absolutamente insolidaria. Por eso, nosotros defendemos que las políticas de Estado (terrorismo, Estatutos, política exterior, el modelo de Estado) sean consensuadas entre los dos grandes partidos y lamentamos que el Gobierno haya preferido mirar para otro lado frente a un partido ilegal, o buscar el apoyo de aquellos que no creen en el Estado.
– En verano ha estado unos días de guardia, ¿y el resto del tiempo?
– He descansado. Una parte en Galicia y otra fuera. Es un tiempo que dedico a estar con la familia, con los amigos, a leer... En definitiva, a hacer todas esas cosas para las que durante el resto del año no tienes tiempo.
– ¿De qué o de quién se ha olvidado en primer lugar?
– Del reloj. Porque en verano, lo más valioso es no tener unas obligaciones formales, y las marca el reloj. Por eso, es una de las cosas de las que he prescindido tan contenta.
– Con la tormenta que está cayendo, ¿ha sido fácil desconectar o le ha resultado imposible?
– Cuando te dedicas a una actividad pública como la nuestra nunca se desconecta. Me he quitado el reloj, pero si le digo la verdad no he desconectado el teléfono ni he dejado de leer la prensa ni de estar atenta a lo que pasa. Como ve, nunca se desconecta del todo. Si acaso, se está más tranquilo, nada más.
– Usted aparenta ser extremadamente seria, pero el verano invita a ser más distendida, ¿se permite un poquito de frivolidad?
– Creo que era Oscar Wilde el que decía que la mejor manera de resistir a la tentación es caer en ella. Más que frivolidad a la vida hay que echarle un poquito de buen humor y tener las espaldas anchas. Y esas dos cosas procuro ejercerlas todo el año, aunque le voy a decir la verdad no me gusta la frivolidad entendida como ligereza o insustancialidad.
– Según una encuesta reciente, el 42 por ciento de los ciudadanos españoles no tiene vacaciones.
– Ése es un problema, porque las vacaciones son indispensables, aunque no sean larguísimas, el cuerpo pide reposo y cambio, y también la mente. Me preocupan sobre todo las mujeres que no tienen vacaciones, que se hacen cargo de todo, de la casa, de los mayores, de los dependientes, si a eso le unes no tener descanso en todo el año... Hay mucho por hacer en este campo.
– Sí, también en este aspecto de la vida, a la mujer le toca la peor parte, bien porque se hacen cargo de personas dependientes o por cualquier otro motivo....
– Uno de los grandes retos que tenemos es hacer frente a esta necesidad, tenemos una sociedad avanzada, pero un modelo social de atención a las personas dependientes y mayores, que no cubre bien las necesidades. Y ése es uno de los retos que tenemos que alcanzar: el cuarto pilar del Estado de Bienestar.
– Las instituciones públicas deberían de ayudar a la mujer, porque es cierto que hemos luchado para acceder al mundo laboral pero serían necesarios más medios para compatibilizar la vida laboral y familiar, ¿no le parece?
– Estoy de acuerdo y así lo ha recogido el Partido Popular, en una Proposición de Ley que hemos presentado en el Parlamento con medidas para hacer compatible la vida familiar, laboral pero sobre todo la personal. Es una Propuesta que lleva medidas que son de puro sentido común y que pretende un reparto equitativo de las responsabilidades familiares, no estoy hablando de lucha entre la mujer y el hombre. Estoy hablando de compartir, estoy hablando de diez semanas de permiso maternal que puedan ser disfrutadas por el padre, estoy hablando de que todos los niños puedan tener una plaza de guardería cercana a su casa o al puesto de trabajo de sus padres. Y para ello introducimos desgravaciones a las empresas que tengan guarderías.
– ¿Su jefe le ha dicho que progresa adecuadamente o que ha dejado alguna asignatura para septiembre?
– En política quien te examina fundamentalmente son los ciudadanos, y de ellos espero su apoyo y sobre todo su generosidad.
– ¿Qué es más complicado, gobernar bien o hacer una buena oposición?
– Cuénteme algunas aficiones suyas que no sea la de trabajar...
– En vacaciones, dormir algo más de lo que lo hago habitualmente. En época de trabajo duermo muy poco y en agosto procuro descansar tres o cuatro horas más. También me gusta mucho leer, estar con amigos, viajar... y este año hasta he hecho algún «sudoki».
– Usted es médico y acostumbra a luchar contra el hábito de fumar. ¿Practica también el consejo de ponerse mucha protección solar ?
– Sí, el sol sin protección es un riesgo, sobre todo para las personas como yo, de piel muy blanca. En nuestro país el cáncer de piel está aumentando de una forma importante, y hay que tomárselo en serio.
Tiene aspecto de profesora rígida y exigente, pero la ex ministra de Sanidad es una persona con sentido del humor, divertida e inteligente. Sabe aceptar las cosas de la vida tal y como vienen, por lo que la ansiedad no la corroe. Más bien al contrario, Ana Pastor exhibe una actitud paciente a la espera de que se presente el momento oportuno. Trabajadora incansable, la actual secretaria de políticas sociales del Partido Popular exprime las horas del día hasta que no sale ni una gota de ellas y, a veces, hace un cálculo tan optimista de su tiempo que no le permite llevar a cabo todo lo que se había propuesto. Eso es exactamente lo que le sucedió el día que habíamos quedado citadas para realizar esta entrevista. No llegó a la hora acordada, pero apareció con cierto retraso y con una enorme sonrisa, dispuesta a cumplir con su compromiso, aunque eso le obligó a llegar más tarde de lo previsto a un almuerzo con el que celebraría su santo.
Etiquetas: Ana Pastor, Partido Popular, PSOE, Gobierno, Sanidad, Estatuto, España, Rajoy

References: artículo 4
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