Source: https://olraitdiario.com/2017/07/28/comparamos-dunkerque-en-70mm-y-en-digital-dos-experiencias-diferentes-para-una-misma-pelicula/
Timestamp: 2017-11-19 14:20:51+00:00

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Comparamos ‘Dunkerque’ en 70mm y en digital: dos experiencias diferentes para una misma película – Olrait Diario
Comparamos ‘Dunkerque’ en 70mm y en digital: dos experiencias diferentes para una misma película
Hace aproximadamente una semana que ‘Dunkerque’, el último largometraje del amado y odiado a partes iguales Christopher Nolan, ha aterrizado en nuestras salas no exento de controversia. No obstante, resulta sorprendente que, ante un estreno tan anticipado e importante, la polémica suscitada se aleje de las habituales opiniones cruzadas entre cinéfilos que alaban o denostan la calidad del filme, para centrarse en los entresijos de la proyección del mismo.
La férrea apuesta del realizador británico por el fotoquímico, y su vehemencia a la hora de ensalzar sus virtudes frente al cine digital, han vuelto a polarizar a propios extraños, alzando no pocas voces que le critican acusándole de esnob, egocéntrico y otras lindezas. Por otra parte, los defensores de Nolan justifican su postura e insistencia en lo que respecta a las condiciones óptimas de visionado, aludiendo a la mejor calidad del celuloide tanto en el rodaje, como en la proyección.
Residir en Barcelona me ha dado la oportunidad de poder disfrutar de ‘Dunkerque’ en unos gloriosos 70mm que Christopher Nolan no deja de recomendar —a falta de salas IMAX— para que experimentemos su nuevo trabajo tal y como está concebido. Ante el debate generado en torno al tema, he decidido volver a ver la cinta en DCP —proyección digital— para comprobar si en realidad el fotoquímico de gran formato marca la diferencia o tan sólo es el capricho de un autor con delirios de grandeza. A continuación, os dejo mis conclusiones.
Con qué se rodó y cómo se proyecta ‘Dunkerque’
Antes de abordar la comparativa entre 70mm y DCP, merece la pena entrar en materia hablando del material —valga la redundancia— con el que se rodó ‘Dunkerque’, los motivos de la elección, y los distintos tipos de proyección que pueden verse a lo largo del globo.
Christopher Nolan ha expresado en más de una entrevista su intención de crear una experiencia lo más inmersiva posible que trasladase al espectador a las playas de Dunkerque junto a los militares atrapados en ellas a la espera de rescate. Quería explotar la inmensidad de la paisajística de la zona y, a su vez, potenciar la claustrofobia en no pocos momentos del largo.
Para conseguir su objetivo, el director optó por filmar en un formato fotoquímico de grandes dimensiones que le aportase la textura y el color propias del material sensible y un tamaño del fotograma lo más grande posible con una resolución inmensa para bombardear al público en la sala con un espectáculo audiovisual atronador.
De este modo, el 75% del metraje se rodó en película IMAX de 70mm y 15 perforaciones, correspondiendo el 25% restante a película de 65mm y 5 perforaciones debido a que la cámara IMAX era demasiado ruidosa como para poder grabar sonido directo durante las conversaciones y los momentos más reposados.
En cuanto a las proyecciones se refiere, existen varias opciones para disfrutar de ‘Dunkerque’ en una sala de cine, de entre las cuales tan sólo dos pueden encontrarse dentro de nuestras fronteras: el 70mm —exclusivamente en el cine Phenomena de Barcelona—, y el DCP.
IMAX 70mm (fotoquímico)
Este formato es en el que Christopher Nolan dio luz a su recién nacida, y en el que quiere que la veamos. Para el autor, una proyección en IMAX 70mm de su cinta equivale a una suerte de “realidad virtual sin gafas”. Aporta la calidad de una proyección en fotoquímico, una resolución equivalente a unos 18K en digital, y una relación de aspecto casi cuadrada de 1.43:1 proyectada sobre una pantalla gigantesca que engulle al público en sus butacas.
70mm (fotoquímico)
La segunda opción que propone Nolan en caso de que no tengamos cerca una sala IMAX es el 70mm. Atesora las mismas cualidades en cuanto a color y textura se refiere que el anterior, con una resolución equivalente a 13K, y una relación de aspecto de 2.20:1 —similar al 2.35:1 tradicional, pero con mayor tamaño del fotograma en los márgenes superior e inferior—.
35mm (fotoquímico)
El formato de toda la vida en salas comerciales hasta la irrupción del DCP como estándar. Su resolución equivale a un 6K, y se proyecta con una relación de aspecto de 2.40:1, con menor información en pantalla.
IMAX digital (Laser y Xenon)
Abandonamos el celuloide y pasamos al digital, encontrando dos opciones distintas para los cines IMAX. La primera de ellas, Laser, proyectada en 1.43:1 y 4K; teniendo la segunda, Xenon, una resolución de 2K y una relación de aspecto de 1.90:1 —que no ocupa toda la pantalla a pesar de ser considerado un formato IMAX—.
DCP (digital)
Para finalizar, tenemos la opción más común en los multicines de todo el mundo: el Digital Cinema Pack habitual, generalmente proyectado en 2K —aunque las salas equipadas pueden hacerlo en 4K— con una relación de aspecto de 2.20:1 obtenida mediante la superposición de bandas negras en la parte superior e inferior del fotograma nativo en 1.85:1.
Después de todo el batiburrillo de formatos disponibles, relaciones de aspecto y resoluciones, que ayudará a comprender mejor mis argumentos en el siguiente apartado, es hora de responder la pregunta que de verdad importa: ¿70mm o DCP?
Comparativa: ‘Dunkerque’ en 70mm vs. ‘Dunkerque’ en DCP
Independientemente del formato en que se vea, ‘Dunkerque’ no dejará de ser una auténtica obra maestra. Su pericia a la hora de gestionar el tiempo, su asfixiante atmósfera y su magnífico diseño de producción, sumados a una factura impecable, continuarán dando forma a una de las cintas más importantes de lo que llevamos de siglo.
No obstante, lo que sí difiere en función del tipo de proyección es la experiencia; más rica y absorbente en su formato original de 70mm por las diversas razones que razonaré a continuación, distribuidas en varios puntos específicos.
Tras acomodarme en mi butaca, apagarse las luces y comenzar mi segundo visionado de ‘Dunkerque’, esta vez en DCP, lo primero que salta a la vista es la diferencia en la relación de aspecto respecto a la proyección en 70mm. La cantidad de imagen que se gana con el 2.20:1 del fotoquímico al 2.40:1 del digital estándar puede no ser abismal, pero si es lo suficientemente importante como para ayudar a la inmersión en la acción y para potenciar la composición de los encuadres más pictóricos del filme; invitándonos a recorrer la pantalla con la mirada siguiendo horizontes, líneas y puntos de fuga al leer los planos.
El 70mm en 2.20:1 gana en este apartado, y sólo me invita a pensar en lo impresionante —o más bien sobrecogedor— que debe ser experimentar este largometraje en un cine de IMAX debidamente equipado en todo su esplendor.
En este caso, la diferencia entre el 70mm y el DCP sí es abismal. Como habréis leído en el apartado en que se explican las distintas opciones de proyección, la película ofrece una resolución equivalente a los 13K, mientras que el Digital Cinema Pack que pude disfrutar, se queda en unos suficientes 2K. Esto afecta a aspectos de lo más variado, empezando por la ubicación que puedes ocupar dentro de la sala sin notar los efectos de las resoluciones inferiores.
El nivel de detalle que atesoran los pases en celuloide de gran formato hacen posible situarse en las primeras filas del cine sin perder un ápice de nitidez y detalle, mientras que el DCP en 2K comienza a sufrir progresivamente conforme te aproximas a la pantalla —en mi caso, en la tercera fila ya se percibían las carencias—.
El nivel de detalle alcanzado en el 70mm permite que, en planos llenos hasta la bandera de personajes ocupando la totalidad de la pantalla, pueda distinguirse a cada individuo, incluso a los ubicados en segundo término. En digital, por el contrario, los primeros términos aparecen perfectamente definidos, convirtiéndose las áreas fuera del foco exacto en una mezcla de color y volumen en la que es más complicado individualizar a los soldados.
También pude notar que, en digital, los transfocos y juegos con las zonas enfocadas más imperceptibles se perdían casi por completo, restando matiz y parte de la efectividad a algunos de los instantes más agobiantes. De nuevo, el 70mm se eleva vencedor.
Proyectar en fotoquímico implica tener la luz del proyector atravesando una película antes de llegar a la pantalla; esto se traduce en un aspecto “mate” del filme, y en un contraste de mayor calidad y realismo. Por el contrario, la luz del DCP convierte ‘Dunkerque’ en una cinta mucho más luminosa de lo que realmente es, aportando un brillo extra que puede percibirse a primera vista.
Además de esto, el 70mm gana una representación más fidedigna de los tonos de piel de los personajes; y su paleta de colores, más suave y con unos degradados más naturales que en la versión digital, favorece de forma notable al tratamiento impresionista de la imagen. Por su fidelidad hacia el material rodado, la belleza de su grano y textura —imposible de replicar con filtros en post-producción digital—, y su extra de realismo al reproducir la luz, el celuloide vuelve a llevarse el gato al agua.
El elemento que, bajo mi punto de vista —y siempre teniendo en consideración todos los anteriores—, marca la diferencia entre ambos tipos de proyección, es la imperfección inherente al celuloide, que puede notarse en cuanto se revela el logo de Syncopy Films, temblando levemente sobre el fondo negro que inunda la pantalla.
Este leve movimiento de la imagen aporta una sensación de veracidad, casi documental, a los acontecimientos que registra la cámara durante el metraje de la película. Tal vez este aspecto sea más subjetivo, pero bajo mi humilde punto de vista, y comparando ambas experiencias, el 70mm logra transportarnos a las playas de Dunkerque de forma más eficiente gracias a la suavidad que aporta su ligero aspecto “difuminado”.
Esto también influye técnicamente, ayudando a camuflar los poquísimos efectos digitales con los que el filme apoya su despliegue artesanal repleto de maquetas, réplicas y sets construidos; siendo más obvios bajo la antinatural nitidez del DCP.
A título personal, me he de reconocer como un ferviente defensor del celuloide tanto a la hora de rodar como de proyectar. La textura, el color y esa “magia” que desprenden sus imperfecciones analógicas no pueden ser imitadas de forma lo suficientemente satisfactorias con los formatos digitales —ojo, que esto no quiere decir que puedan disfrutarse auténticas maravillas audiovisuales rodadas y proyectadas de este modo—.
Dicho esto, y dejando de lado esta filia particular, he de decir que ver ‘Dunkerque’ en 70mm ha sido una experiencia inigualable, a años luz de su equivalente en DCP a nivel visual y de inmersión. Más allá de esto, el hecho de ver proyectada la obra tal y como Christopher Nolan y el director de fotografía Hoyte Van Hoytema la imaginaron y concibieron, justifica con creces el desplazamiento y esfuerzo que nos permitan poder gozar de lo que podría definir como una auténtica celebración del séptimo arte.
La noticia Comparamos ‘Dunkerque’ en 70mm y en digital: dos experiencias diferentes para una misma película fue publicada originalmente en Espinof por Víctor López G. .
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