Source: http://www.libertadidioma.com/20180531.htm
Timestamp: 2018-07-20 12:44:11+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Jueves 31 Mayo 2018
Menos circo y más elecciones
EDITORIAL Libertad Digital 31 Mayo 2018
Desde octubre de 2016, cuando aparecen sondeos electorales que alteran decisivamente los endiablados, inoperantes y sólo aparentemente inamovibles resultados de las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 y el 26 de junio de 2016, la única posibilidad que ha tenido España de dotarse de un Ejecutivo con auténtica capacidad para gobernar ha pasado y sigue pasando por la celebración de unas terceras elecciones generales.
El hecho de que las iniciativas legislativas del Gobierno Rajoy en estos dos últimos años sean prácticamente las mismas que hubiera podido tomar un Gabinete en funciones, y que la excepción hayan sido unos Presupuestos sacados adelante, ahora como hace dos años, a base de concesiones a los nacionalistas, no se debe sólo a la inoperancia y a la falta de principios de que Rajoy ya hizo gala durante su primera legislatura, sino a una aritmética parlamentaria que no permite ninguna otra cosa.
La salida de Rajoy también es exigible por su máxima responsabilidad política por la celebración de una segunda consulta secesionista en Cataluña, acompañada de una nueva malversación de fondos públicos y coronada por una declaración unilateral de independencia por parte de unos golpistas a los que Rajoy mantuvo al frente de la Generalidad por su renuencia a intervenir la Administración regional en rebeldía. Por si esto fuera poco, la tardía aplicación del artículo 155 se ha revelado un auténtico fiasco... precisamente porque nunca se ha quiso aplicar con la contundencia debida.
Lamentablemente, ni hoy ni mañana se va a tratar de poder fin en el Congreso a tanto dislate y a tanto desgobierno. A lo que se va a asistir es a un numerito circense en forma de moción de censura que no deja de ser una monumental maniobra de distracción respecto de los graves problemas que tiene planteados la Nación.
Y es que una cosa es que Rajoy se hubiera sometido a una moción de confianza –que habría podido conducir igualmente a unas nuevas elecciones– y otra muy distinta es la moción de censura planteada por Pedro Sánchez, que sólo pretende sustituir a Rajoy sin tener que pasar por las urnas y, por tanto, sin alterar los inoperantes resultados de hace dos años. Si el PP de Rajoy no puede gobernar si no es a base de cesiones al nacionalismo, ¿qué cabría esperar de un Sánchez que sin el apoyo de comunistas y nacionalistas no podría llegar siquiera a desbancar a aquél?
Para colmo, la excusa dada para el numerito circense, absolutamente contraproducente con absoluta independencia de que logre o no desbancar a Rajoy, es una sentencia más política que jurídica y que no es firme sobre unos casos de corrupción del primer lustro del siglo y que ya eran conocidos antes de que aquél se convirtiera en presidente del Ejecutivo.
Sólo hay algo peor y más ridículo que negar que España necesita un cambio de Gobierno: y es afirmar que lo necesita por el caso Bárcenas y como excusa para no buscarlo en las urnas.
Hacia el suicidio
Gabriel Albiac ABC 31 Mayo 2018
Y ¿cómo hemos podido llegar a este callejón sin salida? Porque no hay salida alguna en el final del túnel por el cual avanzamos a empellones, presintiendo la pared contra la que nos estrellaremos.
La España contemporánea es un tejido de mentiras. No jugaré yo a fingirme tan ingenuo como para pretender que exista algo en política que no sea embuste. Se engaña al adversario o se perece: es regla general de los juegos bélicos. Y la política no es otra cosa que variedad ritualizada de guerra: excluye -de preferencia- la sangre, pero no es menos eficaz en matar. Nadie se engañe, no se muere sólo -véase Cifuentes- el día en el que el registro civil tacha de su listado a un sujeto. «En efecto: ninguna razón me impele a afirmar que el cuerpo no muere más que cuando es ya un cadáver… Pues ocurre a veces que un hombre experimenta tales cambios que difícilmente se diría de él que es el mismo». Eso escribía un clásico del XVII. A eso asistimos hoy en el chirriante espacio escénico que es el poder: obedece o muere. Civilmente.
¿Cómo hemos llegado aquí? Lo que es lo mismo: ¿dónde estamos? En el eslabón final de una cadena de mentiras. Cuyo arranque fue puesto tras la muerte de Franco. Todos, se dijo entonces, eran aquí demócratas. No lo era nadie: esa es la hosca verdad. Ni lo eran los herederos del Movimiento Nacional, ni lo éramos los comunistas de entonces, al cabo los únicos que habían pagado el precio de enfrentarse a la dictadura en sus dos últimas décadas. No lo era esa socialdemocracia creada desde Langley y Bonn… Pero no había otros mimbres. Se hizo el cesto. Bien que mal, sirvió de algo.
Nadie que no fuera un insensato podía de verdad creerse que el modelo constitucional quedaba de ese modo limpiamente cerrado. Era un modelo híbrido. Suficiente para salir de cuarenta años de franquismo. Insuficiente para alzar un verdadero Estado moderno. Ha pasado ya demasiado tiempo y España es lo bastante «normal» a la europea, como para que nadie pueda justificar este empecinamiento en seguir funcionando con aquel paradigma, por definición transitorio. Lo sensato hubiera sido modernizarlo en los años prósperos. No se hizo. Y no es azar que no se hiciera: esa mixta amalgama hacía todopoderosos a los dos partidos alternantes. Sin autonomía judicial, con una ley electoral abominable y un sistema de «autonomías» concebido exclusivamente para el robo de fondos públicos, la tiranía partidista convertía al ciudadano en rehén resignado.
Lo de ahora es literalmente fantástico. Pero previsible. Dos regionalismos corruptos, PNV e independentistas catalanes, tienen en sus manos -merced a un ridículo porcentaje de votos que la ley hipertrofia en número de escaños- decidir a qué partido por igual corrupto -PP o PSOE- venden el Estado: o al PP procesado en Madrid y Valencia, o al PSOE procesado en Andalucía. Todo se juega en lógicas de reparto. De dinero. Al PNV se le ingresan aún más prebendas de las que viene embolsando, impávido, en cada presupuesto. Los herederos de Pujol exigen contables dones: la exención penal de los ladrones que gobernaron la región desde el 80 y la reducción de España a una colonia bárbara, explotada por los racialmente superiores popes de PDECat, JpC y ERC.
Nada espero de PP ni de PSOE. Algo sí, de Cs. Pero la hora crítica ha llegado. Sólo en coalición los tres podrá abordarse el reinicio constitucional, sin el cual España habrá muerto. Es el envite. Lo demás -el interés de personas y partidos- es hoy obsceno. También suicida.
Mariano, tienes que irte a casa hoy mismo
Jesús Cacho. vozpopuli 31 Mayo 2018
En los muros de piedra de la preciosa iglesia del monasterio de Santa María de La Vid, en la localidad burgalesa del mismo nombre, a escasos 18 kilómetros de Aranda, “río Duero, río Duero, nadie a acompañarte baja: nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua”, hay una marca bien visible que recuerda la altura a la que llegó la riada que anegó el valle en la primavera de 1876, ya con la Orden de San Agustín a cargo del cenobio abandonado tras la famosa desamortización de Mendizábal. En los muros de historia de esta peripatética España nuestra, muy probablemente también quedará marca de la gran riada provocada en este final de mayo de 2018 por dos fenómenos que amenazan con alterar radicalmente el futuro inmediato de 46 millones de ciudadanos: la abierta rebelión contra España y su Constitución del separatismo catalán, y la sentencia de la pieza principal del “caso Gürtel” que ha dejado al partido del Gobierno reducido a cenizas en lo que a su capacidad para seguir gobernando se refiere.
La utilización por parte de uno de los magistrados del tribunal sentenciador, viejo conocido de la afición, de eso que se llama el “uso alternativo del Derecho” para concluir -sin venir muy a cuento, puesto que la cosa iba de las tropelías cometidas por Correa y sus cuates en dos Ayuntamientos madrileños-, que el PP dispuso entre 1989 y al menos 2008 de “una estructura financiera y contable paralela a la oficial”, es decir, una Caja B que considera “probada”, ha producido en el PSOE de Pedro Sánchez una reacción oportunista, cortoplacista y desestabilizadora consistente en la presentación de una moción de censura que hoy tiene al país con el corazón en un puño. Una operación presentada para más INRI en nombre de la “estabilidad”, que solo puede salir adelante con el concurso de los enemigos de todo lo que representa la estabilidad, tiene bemoles la cosa, de partidos antisistema o abiertamente partidarios de la ruptura de la unidad de España, una unidad que es la piedra angular sobre la que se asienta la igualdad entre españoles.
Y lo que hace cuatro días parecía una quimera, hace tres empezó a ser posible, hace dos pasó a probable, y ayer en muchos predios se daba como perfectamente factible, para espanto de quienes consideran que en seis meses un Gobierno presidido por don Pedro Sánchez Pérez-Castejón con el apoyo de separatistas y antisistema del más variado pelaje y condición, es muy capaz de dejar España convertida en un erial en la doble vertiente de la unidad, porque el apoyo de los “separatas” nunca sería gratis en contra de lo que el voluntarioso Pedro intenta hacernos creer, y de la estabilidad imprescindible para la generación de crecimiento económico. De hecho, los españoles ya están notando las consecuencias de la volatilidad política que ha dejado como regalo la sentencia de Gürtel y que ha terminado por transmitirse a los mercados financieros con la inestimable ayuda, muy cierto, del caos político italiano. Y lo estamos pagando en la doble vertiente de la prima de riesgo (coste de la deuda pública) y de las cuantiosas pérdidas sufridas por empresas e inversores privados –muchos de ellos modestos- en Bolsa.
La aventura de Pedro y sus mariachis indepes en ningún caso saldría gratis a los españoles. Muy al contrario, puede tener efectos muy negativos para el bolsillo de los ciudadanos. La disposición del candidato socialista de cepillarse a las primeras de cambio la reforma laboral del PP, quizá una de las pocas medidas tomadas por el Gobierno Rajoy en la primera legislatura que han funcionado, y a las pruebas me remito, es simplemente una locura que hoy no avala ningún experto con un mínimo de sentido común. Por muchas y monótonas que sean las protestas de los sindicatos sobre la “calidad” del nuevo empleo, siempre será mejor crear puestos de trabajo que seguir engordando las listas del paro. Otro tanto ocurre con la reforma del artículo 135 de la Constitución, referida a la estabilidad presupuestaria (déficit cero), introducida por el Gobierno Zapatero en agosto de 2011 con el respaldo del PP entonces en la oposición, y que el señor Sánchez ha amenazado reiteradamente con dinamitar para poder gastar a su gusto, le guste o no a Bruselas.
Pedro Sánchez no sabe quién manda aquí
Es una de las curiosidades que distinguen a este atrabiliario personaje que la militancia del PSOE ha optado por poner al frente del partido en la segunda década del siglo XXI. El muchacho, en efecto, no parece haber estudiado la historia (reciente) de España, no parece haber preguntado a Zapatero por qué tuvo que cambiar la Constitución a uña de caballo en una tormentosa noche de verano, y tampoco parece haberse enterado de por qué ha fracasado el Gobierno zombi italiano formado por una coalición de extrema derecha y extrema izquierda antieuropeas. No parece, en suma, haber recibido el mensaje de que la Unión Europea es un club al que nadie está obligado a entrar pero en el que es imprescindible asumir ciertas normas de obligado cumplimiento. Este es el riesgo que para la estabilidad española introdujo la aventura personalista de un joven empeñado en ser presidente a cualquier precio. Un precio demasiado alto para el futuro de un país al que ha costado sangre sudor y lágrimas posicionarse, tras siglos de pobreza e incuria, entre las naciones más desarrolladas del mundo, y que ahora puede irse por el desagüe en un santiamén.
Claro que la culpa, o no toda, no es de Sánchez ni de su partido, un PSOE dispuesto a quemar las naves de su irrelevancia abrazado a rancias fórmulas populistas. La culpa es de Mariano Rajoy y del Gobierno del PP que encabeza desde diciembre de 2011. A la luz de la amenaza terrible que hoy se yergue sobre España por culpa de ese eventual Gobierno Frankenstein que el socialista pretende encabezar, no puede resultar más descorazonador recordar la histórica ocasión perdida con la mayoría absoluta de noviembre de 2011, la “mejor ocasión que vieron los siglos” para haber cambiado de raíz la suerte de una España que, arrastrándose al final de la Transición, estaba dispuesta a ser abierta en canal sobre la mesa de operaciones para que un buen cirujano hiciera de ella por fin el país moderno, rico, justo y reñido con la corrupción con el que sueñan tantos españoles. Resultó que el cirujano era apenas un curandero de pueblo que solo sabía administrar aspirinas para curar un cáncer. Un político desprovisto de cualquier asomo de la grandeza, la altura de miras y el liderazgo que exigía el momento. Su herencia, desoladora, a la vista está.
Pero lo que en modo alguno podemos permitir en esta hora de desasosiego colectivo es que, enrocado en su determinación de seguir en Moncloa contra viento y marea, deje como regalo a los españoles este Gobierno zombi capaz de poner en riesgo la paz y la prosperidad de todos. Ya estás tardando, Mariano. No cabe en cabeza humana que no presentes hoy mismo tu dimisión para frustrar, de la mano de Ciudadanos y el PNV, ese eventual Gobierno, y como forma de abrir un proceso reglado que conduzca a la celebración de elecciones generales cuanto antes, porque son los españoles en su conjunto, como sujetos de la soberanía nacional, quienes tienen que decir quién y con qué programa quieren ser gobernados. Supongo que a la hora de escribir estas líneas los resortes vitales del país, si es que queda alguno -que esa es otra, porque ni sociedad civil, ni poderes empresariales, ni intelligentsia- deben estar presionando en esta dirección. Mariano, tienes que irte a tu casa hoy mismo. Si no por patriotismo, por decencia. Poco importa aquí y ahora perderse en los vericuetos legales de su sucesión al frente del Gobierno y del PP. Lo importante es desatascar de una vez el albañal, quitar el tapón que impide a este país baldear la cubierta de mierda y empezar a caminar por la senda de la regeneración. Nos merecemos otra cosa.
La chapuza de Pedro Sánchez
Jorge Vilches. vozpopuli 31 Mayo 2018
Los análisis que hablaban de la moción de censura como un “win-win” de Pedro Sánchez han pecado de lo de siempre: escenarios estáticos, con actores de cartón piedra sin ambición, exigencias ni dobles juegos. Si salía la moción, decían, ganaba el Gobierno; si la perdía, el líder sin sillón culparía a otros de que siguiera Rajoy. El vaticinio era aún mejor: si llegaba a La Moncloa, sentenciaban en plan voluntarioso, estaría en disposición de hacer políticas sociales que encandilarían a los votantes. Pensaban que, pasara lo que pasara, era un “éxito”.
La evaluación táctica de la moción de censura, su asesoramiento, ha sido una catástrofe. El gobierno no hizo más que apurar el plazo de presentación al jueves para dar a la moción justo el sesgo que le conviene: el carácter de irresponsable y atropellada. ¿A quién se le ocurre jugar con Rajoy en su gran punto fuerte: el manejo de los tiempos? Es de primer curso de teoría de juegos. La clave del éxito en una maniobra política como ésta, marcada por la necesidad de generar visibilidad del candidato, está en controlar el timing.
El motivo es que el político postulado, Sánchez en este caso, debe dar la sensación de firmeza, seguridad, convicción y confianza, no de improvisación y dudas. En la situación española, además, no debe parecer un oportunista capaz de lo que sea. Un escenario de fortaleza en una moción de censura comienza por crear un ambiente favorable en la opinión pública, con tiempo para protagonizar las noticias y generar expectación positiva, celebrando encuentros con otros líderes, dando entrevistas a periodistas relevantes, y no por sorpresa, como si fuera el resultado de una ocurrencia.
Ese ambiente no se ha generado, sino todo lo contrario. El electorado rechaza la alianza con los independentistas, como no podía ser de otra manera, como hizo con el PSC en Cataluña cuando Iceta en diciembre pasado se mostró favorable a pactar con los golpistas. Tampoco Sánchez ha sabido capitalizar la censura en los medios, quizá por su imagen de político incoherente e inconsistente, sino al revés: ha sido una decepción para aquellos que aún confiaban en la remontada de un partido que ventea la muerte desde hace años.
Podemos, además, ha demostrado que ha aprendido la lección de cuando exigió carteras en 2016 y del fiasco de su moción de censura en 2017. Ha pedido entrar en el gobierno para fortalecer al Ejecutivo entrante -que es otra perspectiva en apariencia más modesta- y ha anunciado que, de no salir la moción de Sánchez, presentará una que satisfaga los deseos de todos los grupos, incluido Cs, solo para adelantar las elecciones. Eso ha hecho que recobre la iniciativa y que diluya el protagonismo de Sánchez en la maniobra de echar al PP.
Los nacionalistas se han crecido con la moción. El socialista los ha vuelto a convertir en el eje de la política española, de cuyo voto, o capricho, depende el devenir del país. Así, les permite pedir lo que quieran al ansioso y atrapado Sánchez, y el electorado, el Comité Federal del PSOE y el resto de grupos parlamentarios, lo saben. El chantaje puede continuar.
El perjuicio para el PSOE es considerable, porque todos los males políticos y económicos que genera un shock como la presentación de una moción de censura están corriendo a cuenta de su candidato. Es decir; que se están atribuyendo a Sánchez el fomento de la inestabilidad, la deslealtad, la pérdida de confianza en las instituciones, y la debilidad del orden constitucional frente al golpismo, además de la caída de la Bolsa y de la prima de riesgo.
En suma, aparece el jefe socialista como un político aún en formación, bisoño, manejable, impulsivo, sin sentido de Estado. En fin, que no se podía hacer más daño a un PSOE que parecía haber entrado en la senda de los partidos socialistas europeos serios, de esos que apoyan a su Gobierno cuando el país está en riesgo.
El PSOE de Sánchez ha perdido la oportunidad que animaba una moción de censura; esto es, demostrar que es el partido de la alternativa al PP, con un programa consistente y diferente al del gobierno popular. No hay nada más torpe que contribuir a la inestabilidad en tiempos donde el electorado clama por la vuelta de la normalidad y el alejamiento de los aventureros.
En una democracia que se respete, y así debería entenderlo Sánchez e imitadores, la moción de censura constructiva se consulta antes con el propio partido y con los grupos parlamentarios cuyo apoyo se necesita. Solo así se elabora un programa alternativo de gobierno, con la consulta y parecer de la mayoría, porque de esa manera funciona una democracia parlamentaria.
Luego, el candidato con ese programa consensuado se presenta al Parlamento. La votación se hace entonces sobre algo firme y conocido por los ciudadanos: un gobierno censurable y una alternativa que se puede leer y examinar. De esta manera, la sociedad y los mercados lo toman con más sosiego. Hacerlo de otra manera es una auténtica chapuza que genera inestabilidad y descrédito institucional.
Rivera protege a Rajoy y da alas al PNV
Pablo Sebastián republica 31 Mayo 2018
El comportamiento político de Albert Rivera, ante la moción de censura contra Rajoy presentada por Pedro Sánchez, es moralmente indecente y políticamente impresentable si mantiene su decisión de no apoyarla.
Es indecente moralmente porque Cs no puede dar amparo a la corrupción del PP condenada en la sentencia de Gürtel y donde se señala a Rajoy como inductor o corresponsable político de esa trama. Y eso, y no cuándo habrá elecciones o quién será el próximo presidente, es lo que está en juego en este momento. El saber si el presidente Rajoy de la corrupción seguirá gobernando España gracias a Cs.
Y la actitud de Rivera es políticamente inaceptable porque él no es quién para decir a Sánchez que retire la moción de censura que el líder del PSOE ha presentado con razón y cumpliendo con su obligación política y moral y desde su condición de líder de la oposición. Y más grave aún nos parece la ocurrencia de Rivera de pedir a Sánchez que proponga a otro candidato de su partido como Solana, Redondo o Jaúregui, entrometiéndose Rivera en la vida interna del PSOE.
A lo mejor lo que debería hacer Rivera, visto su desvarío, es dejar que Inés Arrimadas pilote la posición e Cs en esta crisis, porque la dirigente catalana tiene más claro que él los que son los comportamientos democráticos. Los que a Rivera se le han caído a los pies a la misma velocidad que se le han subido a la cabeza los sondeos electorales.
A Rivera no le interesa la corrupción de Rajoy ni la crisis de Estado en la que estamos inmersos (lo hemos visto otra vez con la manipulación judicial de las sentencia de Bárcenas y su esposa Rosalía). A Rivera solo le interesa que se convoquen elecciones inmediatas porque las encuestas le anuncian una victoria electoral en votos, que en escaños estaría por ver.
Y corre un triple riesgo: que Rajoy siga en el poder hasta 2020; que el PNV, Podemos y los nacionalistas catalanes lleven a Moncloa a Sánchez hasta el final de la legislatura; y que Sánchez con razón nunca mas apoye a Rivera ni en otra moción de censura ni en una futura investidura.
El problema de Rivera es que no piensa en España sino solo en él y en sus intereses electorales. Y todavía está a tiempo de rectificar exigiendo en las próximas horas la dimisión de Rajoy para provocar un adelanto electoral, o anunciando su apoyo a Sánchez, con quien podría pactar una fecha para el adelanto electoral.
La desmedida ambición y ansiedad de Rivera por llegar a La Moncloa está provocando graves errores del líder de Cs en las últimas semanas. Y esta vez con el riesgo añadido de ofrecer a los nacionalistas separatistas y en especial al PNV un protagonismo extraordinario, aunque bien sabido es que estos vascos no son de fiar.
Cristina Losada Libertad Digital 31 Mayo 2018
Josep Borrell no entiende que se diga que no hay que negociar ni acordar nada con los separatistas catalanes de cara a la moción de censura. El histórico dirigente del PSOE dijo en una entrevista en televisión que no entendía muy bien que algunos barones socialistas hubieran señalado esas líneas rojas. Le parecía, además, que en la advertencia de "¡Cuidado, no se negocie con independentistas!" sonaba, digamos, la misma música fantasmal que había sonado en 2016. Borrell se refería a las acusaciones que afrontó Pedro Sánchez, después de la repetición electoral, de estar dispuesto a pactos que rompieran España, por decirlo resumidito. Una acusación que sustentó el golpe palaciego que lo apartaría de la Secretaría General.
Está bien que Borrell haya dicho eso, porque da pie a plantear la pregunta sobre la negociación con los independentistas, y tanto en el caso concreto de esta moción de censura como en general. Pues es una constante de la política española de los últimos decenios que los partidos mayoritarios no vean ningún problema en negociar con nacionalistas e independentistas siempre que, como aseguraba Borrell para el asunto de actualidad, no se negocie "nada que esté fuera del marco constitucional".
Antes conviene aclarar una cosa. Borrell hablaba de la situación en 2016 para trazar una analogía con aquel fantasma de los pactos espurios. Pero entonces el fantasma era más fantasmagórico que ahora. Por una potente razón: en 2016 los independentistas catalanes no habían consumado su golpe al orden constitucional. El problema de fondo de cualquier negociación con los separatistas catalanes hoy es que significa negociar con quienes dieron un golpe contra la nación, la Constitución, la ley, la soberanía nacional y, last but not least, contra la mitad de los ciudadanos de Cataluña. Ya por eso hay que descartarlos como compañeros de viaje y aliados circunstanciales. Los que dan golpes contra la legalidad democrática no pueden estar sentados a la mesa de la transacción política en una democracia.
Vale, que no van a negociar la moción. Eso es lo que dice el PSOE. Pero el problema persiste. Cualquier conversación política para sondear su voluntad respecto a la moción –y ya sabemos qué significa conversar en ese contexto– es una conversación con golpistas. Y si el término les parece discutido y discutible a los socialistas, lo pondré de otra forma: son los que montaron una rebelión (entiéndase en su significado habitual, no jurídico), con apoyo de fuerza policial armada, para separar a Cataluña de España. Esto es, para arrebatar a varios millones de ciudadanos la ciudadanía española. A Borrell entre ellos, si continúa residiendo y votando en Cataluña.
Es verdad: no puede evitar el PSOE que los partidos del golpe voten a favor. Pero tenía que haber evitado cualquier aproximación. Tenía que evitar incluso lo que ha calificado de llamada de cortesía. ¿O es que fue una broma lo de octubre? ¿Ya ha quedado zanjado y perdonado? ¿Los independentistas catalanes vuelven a ser como antes: un poquito desleales pero no del todo? ¿Es gente con la que puedes hablar tranquilamente de cómo echar abajo un Gobierno de España y poner otro? ¿En qué planeta político están Sánchez y por lo visto Borrell, que parece mentira? ¿En el de los Hare Krishna?
Luego hay un problema de forma. De congruencia. Hace nada, cuatro días, Pedro Sánchez dijo de Quim Torra: "No es más que un racista al frente de la presidencia" de Cataluña. Ni más ni menos. La elección de Torra había "destapado las vergüenzas racistas del secesionismo". Y Torra, continuó, es "el Le Pen de la política española". Dicho todo esto, ¿cómo puede llamar siquiera a los partidos que eligen y apoyan al Jean-Marie Le Pen de la política española? ¿Cómo puede hablar con los que designan a un Torra al que acaba de calificar y definir, correctamente, como racista? Porque no se trata de hablar del tiempo en el ascensor ni de fútbol en los pasillos del Congreso. Se trata de hablar de una moción de censura y de una alternativa de Gobierno.
Es incomprensible que Sánchez hable, llame, sondee o negocie con los partidos que han puesto en la presidencia catalana a un hombre que él mismo considera un xenófobo, un racista y un Le Pen. Bueno, incomprensible no es. Es un horror y un tremendo error.
Por España, sólo por España
Enrique de Santiago okdiario 31 Mayo 2018
Pedro, comprendo que el momento lo pintaban calvo, pero la grandeza de un líder se demuestra en esos momentos y, cuando España tiene una expectativa económica favorable y se está intentando dar un golpe de Estado, no puedes estar en quítate tú para ponerme yo, en busca de la pensión vitalicia de un presidente de cuarto de hora, vuelves a quedarte con el culo al aire y, además, no lo conseguirás. Tú, Mariano, no puedes, indignantemente, enrocarte en a mí no hay quien me mueva el sillón. Sabes Pedro que lo has hecho mal, sin apoyos, sin posibilidades, intentando arrastrar con la bandera de la limpieza que no tienes, no has tenido y, al paso que vas, no tendrás, para lucrar unos cobres. Rajoy se irá, pero tú, con este paso, te vas a escalabrar, pues dos y dos son cuatro y tú no llegas a tres, y el que se mete en la cama con niños, húmedo se levanta, y tu reunión es de guardería… no te quiero contar cómo te vas a alzar.
Si realmente la izquierda fuere capaz de quitarse los complejos que tiene con la unidad de España, su bandera y sus símbolos, asumiese que son valores de todos —incluso más de izquierda que de derecha— y los defendiese con el ardor que para otras cosas es capaz, a buen seguro que la situación actual sería muy diferente, pues resulta doloroso ver a Sánchez vendiendo España, negociando con terroristas, independentistas y concediendo pedazos de país a unos y otros con tal de estar 20 minutos en el machito y lucrar la pensión de presidente. Ya sé que la parálisis de Rajoy sólo se ha suspendido para hacer, en silencio y haciéndonos pasar por tontos, lo que, ahora con grandes gritos y mayores trompetas, hace Pedro, pero el tú más no me vale, cuando al final uno y otro venden mi patria.
A todo esto, aparecen los naranjas que se han pasado la vida de perfil y, ahora, unas veces muestran la diestra y otras la siniestra para intentar, nuevamente, sacar rédito de la estulticia de los otros dos y no son capaces de plantear lo que realmente precisa España, una confluencia de partidos que la defiendan, sin mociones, sin cambiar de presidencia, sin dar golpes de timón que sólo pueden causar daño y afrontar lo que resta de legislatura con la opción de que todos se regeneren por dentro y asumamos que somos los “perritos sin alma” los que necesitamos oxígeno para respirar de tanta ponzoña como todos, absolutamente todos, han creado. Mariano, si realmente amas España, vete de una santa vez, deja que tu partido pueda cambiar y limpiarse, afrontando los retos que le vamos a exigir los ciudadanos.
Pedro, no quieras correr, no te dejes ver el culete, quiere a tu partido, que como sigas así lo haces desaparecer, ama tu país y lucha en buena lid y sin atajos por cambiarlo desde tus planteamientos. Rivera, no sigas dando curvas, afronta el liderazgo, consolida tu formación repleta de niños sin futuro que acuden a la política a servirse y, si les dejas, acabarás como los demás, repleto de basura, pues el que se sirve hará lo que sea para seguir sirviéndose y ese es el germen de la corrupción. Canallas, ya hemos visto como pasáis de la pobreza al casoplón, de la motoreta al coche oficial, sed coherentes, sinceros y limpiad vuestras filas que, antes de llegar, ya se huele de lejos lo que portáis en el trasero y cuidad de España.
Más allá de la moción… el Régimen
Rosa Cuervas-Mons gaceta.es 31 Mayo 2018
¿Qué pasa en España para que los grandes asuntos nacionales -moción de censura y las cuentas anuales de todo un país- graviten en torno a la órbita de las minorías que quieren debilitar a ese mismo país?
Asistimos este jueves a la cuarta moción de censura del régimen del 78 y, mientras las dos primeras -en 1980 y en 1987- guardan una prudencial distancia histórica, las dos segundas -2017 y 2018- se celebran con trece meses de diferencia. Primera señal de alarma.
La segunda -y esto sí que no es nuevo- es que el éxito o el fracaso de la moción de censura depende de los partidos nacionalistas/separatistas, del PNV en este caso. Exactamente igual que la reciente votación de los Presupuestos Generales del Estado, que salieron adelante gracias al apoyo de los nacionalistas vascos (lluvia de millones por delante). Y ahí vamos:
¿Qué pasa en España para que los grandes asuntos nacionales -moción de censura y las cuentas anuales de todo un país- graviten en torno a la órbita de las minorías que quieren debilitar a ese mismo país? Pues pasan dos cosas:
Primera: que la ley electoral actual distorsiona de manera evidente -favorece, podríamos decir- la realidad autonómica y pone en manos de unos pocos el destino de muchos.
Segunda: que tanto esa ley electoral como la actual estructura del Estado se asientan sobre un régimen, el de 1978, que establece una perversa estructura administrativa que separa lo provincial de lo autonómico y de lo nacional.
A nadie sorprende que el PNV decida su voto en función del mayor interés de ‘los suyos’. Es más… si no fuera por lo dramático, nos levantaríamos para aplaudir la pericia táctica de los hombres de Andoni Ortuzar. Lo que sorprende, indigna y enerva es que los mismos políticos que se envuelven en la bandera de España, esos que disfrutan de destacados palcos como representantes de la nación o como líderes de la oposición, esos, sean capaces de poner, con tanta desvergüenza, el interés personal por delante del nacional. El uno, por mantenerse en el poder. El otro, por rapiñar el poder que las urnas le han negado.
Es el drama de la España de hoy, una España que carga con la losa de complejos de la España del 78.
El primer paso para solucionar un problema es reconocerlo; ojalá no sea demasiado tarde para un ejercicio de realismo en el Congreso.
PSOE y PP, ¡cínicos!
Sigfrid Soria. gaceta.es 31 Mayo 2018
Oculta el cutre salvapatrias socialista las barbaridades hechas por el PSOE en la actual democracia.
Según la RAE, cínicos son quienes actúan con falsedad o desvergüenza descaradas. Y ante tanto descaro del PSOE y del PP, he aquí este artículo para compensar a base de verdades.
Recientemente, la Justicia ha sentenciado que el PP es corrupto y sin lugar a dudas lo es, como es homicida culposo quien haya matado a alguien aun no habiendo tenido tal intención. Es decir, tratar de que lo de “partícipe a título lucrativo” elimine la condición de corrupto es, sencillamente, una desvergüenza descarada.
Pero es que, el palo judicial que se han llevado los populares es solo el aperitivo de lo que está por venir. Por cierto, dicho palo judicial ha acabado con la XII Legislatura y con importantes expectativas económicas de los españoles. Son tales las sentencias que le van a ir cayendo al partido que preside Rajoy, provenientes de la corrupción, que la aparente ofensa con la que reaccionan sus cortos dirigentes y algunos afiliados ante la sentencia Gürtel va a quedar realmente grotesca ante los nuevos inminentes escenarios.
Además, llueve sobre mojado porque al tsunami de corrupción pepera se suma el hecho de que el partido del charrán azul ha dado completamente la espalda a su ideario político, con lo que de los once millones de votantes que le votaron en 2011 no van a volverle a votar ni sus supuestos 800.000 afiliados, ya que la lógica desafiliación en proceso está dividiendo esa cifra a un ritmo geométrico.
Mucho peor lo tiene el PSOE porque habiendo arruinado a España las dos veces que ha gobernado en la actual etapa democrática, habiendo practicado terrorismo de Estado entre 1983 y 1987 y siendo paradigma de corrupción, multiplicando al menos por diez la repugnante del PP, su secretario general viene en junio de 2018 a “regenerar” a la sociedad española. Oculta el cutre salvapatrias socialista no solo las barbaridades hechas por el PSOE en la actual democracia y ya reseñadas en este mismo párrafo, sino las acaecidas en la primera mitad del siglo XX: total apoyo al golpe de estado y a la dictadura de 1923, oposición al sufragio femenino, quema de conventos, golpe de estado contra la II República y robo de las reservas de oro del Banco de España. Cualquiera de los episodios enumerados de la triste historia del PSOE sería por sí mismo razón suficiente como para que ese partido hubiera dejado de existir desde ese mismo momento.
No hay que ser especialmente sagaz como para describir lo hasta ahora descrito. Ahora bien y volviendo al comienzo: hay que tener una tremenda cara dura y ganas de ocupar sillones públicos, a costa del más ínfimo nivel de dignidad, como para ser del PP o del PSOE y obviar la corrupción que te ha afectado y mirar a tus votantes como si no tuvieras en tu pasado las inmundicias que configuran tu patético presente.
Concluyo manifestando que espero y deseo que tanto el partido del charrán como el del capullo desaparezcan, como desapareció la UCD en 1983 víctima de su propia debilidad ideológica, ya que como le ocurrió a Dorian Gray, los pactos con el diablo no pueden ser eternos y al final la fealdad por los nefastos actos cometidos acaba siempre apareciendo.
Rafael Bardají gaceta.es 31 Mayo 2018
Un fantasma recorre Europa y buena parte del mundo: el fantasma del populismo. Nadie sabe muy bien lo que es ni cómo definirlo, pues poco tienen que ver el Frente Nacional con Podemos, Alternativa para Alemania (AfD) y López Obrador o el Movimiento 5 Estelle italiano con el Partido de la Libertad de Geert Wilders. Y es que, en realidad, el calificativo de “populista” se usa para descalificar a todo aquel que no piense como uno, es un arma política de deslegitimación, no una descripción o un encasillamiento político. Son los partidos tradicionales y los partidarios de un mundo sin fronteras quienes más recuren al término como insulto.
Normalmente se dice de los populistas que son demagogos, esto es, que engañan a la gente con promesas falsas y soluciones milagrosas imposibles de alcanzar. No estoy seguro de cómo calificarían las promesas que se realizan desde partidos como el PSOE o el PP, por recurrir al caso más cercano, el nuestro, el español, que todos sabemos nunca se van a cumplir, pero en fin, esa parece ser otra historia. El hecho es que el término les viene bien al establishment político al uso porque meten en el mismo saco a todos los demás, sea a su izquierda o a su derecha o en el mismo centro. Para su desgracia, lo que no ven es que con tanta riqueza –o diversidad- de populismo algo debe estar pasando. Y les debería alarmar que tanta gente variopinta se sume a movimientos y fuerzas que rechazan su legitimidad para ejercer el poder y que discrepan de su forma de entender el mundo.
Yo no se si a Pablo Iglesias, de la elite de chalet en la sierra de 600 mil euros, le gusta o le viene bien que le califiquen de populista, pero creo que los que no somos de izquierdas, sino conservadores, no deberíamos aceptar que se nos insulte gratuitamente. Yo, desde luego, no soy populista, pero si soy soberanista. Quiero decir, no creo en soluciones mágicas ni en las propuestas supuestamente “realistas” de partidos como el PP que, en realidad, más que soluciones son el problema. Pero sí creo que una institución histórica y básica ahora y para el futuro, para la prosperidad y la seguridad, es la nación y todo lo que ella conlleva. Como la defensa activa de sus fronteras. Quien no está dispuesto a garantizar la integridad e impermeabilidad de las fronteras nacionales, es que no cree ni en la nación ni en los vínculos del ciudadano con ella.
Yo también creo en la identidad nacional como el cauce más sofisticado e integral para realizar el bienestar económico y social de un grupo social. De hecho, si miramos a nuestro alrededor, vemos lo que han producido los globalistas: por arriba, una mercantilización de todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida, todo se compra, todo se vende, todo es una cuestión de precios; y, por abajo, una creciente tribalización. Tradicional en las sociedades donde no habían desaparecido, post-moderna en el mundo occidental avanzado, Esto es, segregación por ideología, sexo, afinidades, edad, etc. Pero ser español no puede ser una cuestión utilitarista ni una moda. Pero a eso es a lo que van los partidos tradicionalistas o clásicos, a la disolución del ser español para pasar a ser europeo, ciudadano del mundo, o individuo de múltiples nacionalidades sin vinculación clara con ninguna. De hecho, nuestra querida democracia ha provocado el efecto de desespañolizar a España y los españoles. Desde la izquierda y con la aquiescencia de una derecha acomplejada. Gran mérito histórico. Y, sin embargo, el sentimiento nacionalista, por irracional y pasional que se juzgue, sigue ahí, sólo que ahora está en manos de los separatistas anti-españoles, porque las nociones de nación, nacionalidad, patria y patriotismo, han sido erradicas del vocabulario del imaginario social de la sociedad española. Urge recuperar los vínculos y los valores, que enraízan a un pueblo con su tierra y sus instituciones, de lo contrario, vamos de cabeza al abismo.
La identidad nacional también supone una discriminación positiva de los nacionales, “nosotros”, frente a los demás, “ellos”, de la que no hay que avergonzarse. Siempre ha sido y es bueno que siga siéndolo. Porque si ser español sólo conlleva responsabilidades, lo que se genera es una valoración negativa de la nacionalidad. Siempre me he preguntado por qué en los aeropuertos españoles no había un carril de entrada y salida para españoles, como sucede en muchos otros países. Y cuando las autoridades se han atrevido a hacerlos, pasamos como ciudadanos de la UE. Qué ocasión desperdiciada. Por no hablar de asuntos más dolosos, como son las políticas de ayuda a los emigrantes, legales e ilegales, donde se ha impuesto la discriminación positiva hacia ellos y negativa a hacia los españoles. Sin una política de España y los españoles primero, no se favorecerá nunca recuperar el sello y la identidad nacional.
Soberanismo no sólo es un concepto identitario, también lo es moral. Al menos frente a lo que implica la ideología de la globalización. Aquí conviene tener bien claro que una cosa es el fenómeno de un mundo conectado en sus flujos de mercancías, personas, finanzas y conocimientos, de la ideología que valora esta situación positivamente y que lo defiende. Los globalistas siempre argumentan que la globalización, que permite mover mercancías de forma más barata y que abre la puerta a comprar cualquier producto o servicio en el mercado global, al mejor precio, es siempre positivo. Pero lo que callan es que es positivo solamente si se limita la naturaleza de la persona a la de consumidor. ¿Somos en verdad sólo consumidores? Yo creo que no. Y si hemos llegado a punto donde sólo se nos ve así, hay que combatirlo. La solidaridad social de un mismo pueblo, en nuestro caso, el español, es un lazo que se quiebra si estoy dispuesto a hundir un negocio por una cuestión de precios, aunque el precio sea algo importante. Por no hablar de nuestros valores. Los individuos, las personas, por muy irracional que se quiera presentar, solemos estar dispuestos a hacer sacrificios por los nuestros. Reducirnos a meros mercantilistas que priman su egoísmo sobre toda otra razón es irreal y peligroso y sólo conduce a difuminar más el Estado nacional.
Y el Estado nacional puede que esté en crisis, pero no es una crisis producto de una evolución natural. Es el resultado de aplicar unas determinadas políticas diseñadas, abierta o calladamente, a mermar su poder, sus instituciones y sus señas de identidad. Por eso creo que se puede combatir esta tendencia y que, de hecho, se debe combatir para poder garantizar nuestra prosperidad y seguridad en los años venideros. Cualquier otra alternativa es mucho peor. Y por eso no me avergüenzo de que me llamen soberanista. Para entreguistas ya están los de siempre.
EL SÁBADO A LAS 12:00
Brunete honra a la Bandera, a los caídos por España y a las víctimas de ETA
La Gaceta 31 Mayo 2018
Será a las 12 horas, en la Plaza Mayor de la localidad madrileña. Posteriormente habrá un desfile de los militares y policías participantes.
Brunete celebrará este sábado día 2 de junio un homenaje a la bandera, a los caídos por España y a las víctimas del terrorismo en el que participarán alrededor de 200 efectivos entre representantes del Ejército y de la Policía Nacional. Un acto que se ha ido consolidando durante los últimos cinco años y que ya se ha convertido en una cita anual esperada con emoción por los vecinos de la localidad.
El acto comenzará con el homenaje a la Bandera de España y a las víctimas del terrorismo que se va a desarrollar en la Plaza Mayor de la localidad. Después, desde los Jardinillos partirá el desfile militar protagonizado por más de 200 efectivos. Tomarán parte en él: Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey Número 1, Sección de la Unidad Militar de Emergencias (UME), Subgrupo de Caballería del Cuerpo Nacional de Policía, Unidad del Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada y Unidad de Reservistas de la Legión.
El alcalde de Brunete, Borja Gutiérrez, quiere animar a los vecinos a que luzcan en sus balcones y ventanas la rojigualda “como forma de manifestar nuestro amor sin fisuras por España y por el proyecto de unión que simboliza para nuestra patria”, ha asegurado.
Además, en este acto también se rendirá homenaje y tributo a la memoria de todos los que han dado su vida por España, con especial significación a las víctimas del terrorismo. “Un merecido recuerdo a los más de 800 inocentes que han muerto a manos de la banda terrorista ETA y a las más de 7.000 víctimas que han causado los más de 3.000 atentados perpetrados en los últimos 50 años de nuestra historia. Tampoco nos olvidamos de las 193 personas fallecidas y de las 2.000 que resultaron heridas en los atentados del 11 de marzo de 2004”, ha agregado el alcalde brunetense.
La ceremonia contará con la presencia de la presidenta de honor de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, entre otras personalidades. Borja Gutiérrez quiere hacer un llamamiento a todos los vecinos a que “se animen a participar en este emotivo acto y juntos como pueblo mostremos nuestro compromiso con la unidad de España y con todas las víctimas del terrorismo, por su memoria, verdad, dignidad y justicia”, ha concluido el regidor.
La consejera de Cultura de Torra, partidaria de eliminar el español
Laura Borràs firmó el "manifiesto Koiné" de filólogos y profesores catalanes en el que se califica el español de "lengua de la inmigración".
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 31 Mayo 2018
La titular del departamento de Cultura de la Generalidad, Laura Borràs, no es partidaria del bilingüismo. Considera que el catalán es una lengua perseguida que corre el riesgo de desaparecer frente a la "lengua de la inmigración". Borràs fue una de las firmantes, en abril de 2016, del "manifiesto Koiné", un pronunciamiento de filólogos y profesores nacionalistas en contra del español en Cataluña.
"La lengua de la inmigración (pero sólo la española) toma a todos los efectos el rol de la lengua por defecto, de lengua del país, de lengua nacional, y, contrariamente, la lengua del país acaba siendo privativa de una comunidad cerrada, que se va reduciendo y acabará desapareciendo, como acostumbra a pasar con las lenguas de inmigración", se dice en un manifiesto que pretende ser la pauta de la política lingüística en la república catalana.
En opinión de los impulsores del documento, "el régimen del 78 ha reafirmado la imposición política y jurídica del castellano en Cataluña. La legislación de la Generalidad reestablecida y la política lingüística consiguiente han servido para superar en ciertos ámbitos y muy precariamente la minorización total sufrida por el catalán a manos del franquismo, pero no para revertir la norma social de uso subordinado del catalán al castellano que condiciona el uso lingüístico cotidiana de la inmensa mayoría de los hablantes y que lleva a una indefectible sustitución de la lengua del país por la lengua impuesta por el Estado".
Por tanto, proponen la "restitución" del catalán como "lengua territorial" de Cataluña; "revertir la práctica subordinación del uso del catalán al uso del castellano" y "recuperación progresiva de la genuinidad de la lengua".
La propuesta de filólogos y profesores catalanistas de eliminar definitivamente el español en Cataluña y que el catalán sea la única lengua oficial causó malestar en los sectores nacionalistas partidarios de integrar el independentismo en español que representan personajes como el diputado de ERC Gabriel Rufián.
Sánchez no puede ser presidente: su asalto a La Moncloa es inaceptable
ESdiario 31 Mayo 2018
Llegar a la presidencia sin los votos de los ciudadanos y con el apoyo de quienes no creen en España sería el mayor escándalo político sufrido en el país desde el 23F de 1981.
El posible acceso a la presidencia del Gobierno de Pedro Sánchez respondería a la legalidad parlamentaria, pero ese procedimiento jurídico y político es en este caso una mera excusa para asaltar un puesto que no le corresponde en unas condiciones deplorables que atentan contra las responsabilidades básicas de quien debe ejercerlo.
La pregunta que hay que hacerse no es si al líder del PSOE le salen las cuentas, sino cómo le salen y a qué precio para el país al que quiere representar, partiendo de una premisa que desmonta todo su discurso: si los ciudadanos le hubieran querido al frente del país, le hubiesen votado. Y no lo hicieron por dos veces, en 2015 y 2016, ni lo harán en el futuro a tenor de todos los sondeos conocidos hasta la fecha.
Es impresentable arrogarse una autoridad mayor para, en compañía de los peores socios, acosar la presidencia de España y asaltar La Moncloa
Desde esa evidencia, hay que juzgar la estratagema de Sánchez para obtener, a cualquier precio, un lugar que no le corresponde y que sólo obtendrían con una serie de apoyos lamentables que harían ingobernable España: es simplemente inaceptable que un dirigente político serio esté dispuesto a llegar a una posición que le han negado los españoles aliándose, de un modo u otro, con todos los partidos políticos que están poniendo en riesgo la propia existencia de la España constitucional, caso de los nacionalistas, o la arquitectura institucional derivada de la Transición, caso de Podemos.
¿Con Bildu?
No es sólo un despropósito, además es un fraude político que amenaza a España y no se justifica por las bochornosas apelaciones de Sánchez, tan etéreas como todo su discurso, a recuperar la dignidad de las instituciones y la ética política. ¿Con el partido de Puigdemont como garante de su presidencia? ¿Con Bildu? ¿Con Podemos?
Sólo la tenue resistencia intelectual que existe en España a este tipo de abusos explica que, se piense lo que se piense de la figura de Rajoy y del deleznable fenómeno de la corrupción, no se plante cara a este monumental abuso político que pone en solfa la recuperación económica, ataca a los pilares del Estado y ya ha generado, aun sin concretarse, enormes pérdidas económicas con el repunte de la prima de riesgo.
Si los españoles quisieran a Sánchez de presidente, le hubieran votado. Contradecir ese designio es un fraude político
Se puede estar de acuerdo en que la gestión política de los escándalos penales en el seno del PP ha sido insuficiente y se puede y debe esperar que Rajoy deje paso a la regeneración, en su propio partido, cuando termine el ciclo legislativo y haya que volver a las urnas.
Incluso es legítimo y hasta deseable adelantar esos comicios y encajarlos en un calendario donde, antes, se culmine el procedimiento de aprobación presupuestaria, se enfoque el desafío catalán y se atiendan los desafíos económicos globales.
Pero es impresentable obviar todo eso y arrogarse una autoridad mayor para, en compañía de los peores socios, acosar la presidencia de España y asaltar La Moncloa sin los votos que legitiman ese aterrizaje en el poder. Si la moción de censura prospera, España habrá sufrido el peor episodio democrático desde, tal vez, aquel lejano 23F de 1981. Por mucho que a Sánchez le salgan las sumas parlamentarias.
La hora crítica de España
EDITORIAL El Mundo 31 Mayo 2018
Hoy arranca la primera moción de censura de la democracia con visos de prosperar. Pero la perspectiva de su éxito genera más inquietudes que esperanzas. Porque el éxito de una censura no debiera medirse por su eficacia a la hora de tumbar al Gobierno, sino por la calidad democrática de la alternativa que propone. EL MUNDO ha destapado y denunciado de manera incansable los casos de corrupción que afectan al PP, y le ha venido reclamando una completa asunción de sus responsabilidades y un activo compromiso con la regeneración. La negligente desatención a estas demandas ha terminado llevando a Mariano Rajoy a la situación crítica en que hoy se encuentra.
Ahora bien, cuando un Gobierno cae en el desprestigio, la Constitución prevé un mecanismo constructivo para su desalojo, no una vía para la satisfacción de la ambición personal a toda costa. Y el heterogéneo amontonamiento de siglas en torno a la candidatura de Pedro Sánchez no permite anticipar nada bueno para los intereses generales de los españoles. La suma contra natura de PSOE, Podemos, ERC, PDeCAT o Bildu no alumbra un pacto constructivo sino una yuxtaposición de fuerzas opuestas apenas enhebrada por el hilo de la voluntad de poder de Pedro Sánchez. Eso no es un proyecto para España: es el atajo de un irresponsable que se ha confiado a cualquiera que le apoye con tal de abrazar la expectativa de poder que las urnas le niegan, mientras cubre cínicamente la maniobra con el manto de la ética.
No hace ni dos semanas que el líder socialista llamaba supremacistas -con precisión- a aquellos cuyo respaldo procura ahora con tal de derribar a Rajoy. El mismo Rajoy a cuyo lado se fotografiaba en Moncloa, reclamando la actualización del delito de rebelión y presumiendo de sentido de Estado frente a Albert Rivera, quien se niega a echar al PP a cualquier precio. El mínimo escrúpulo democrático exige que, una vez que la sentencia de Gürtel destruye las alianzas parlamentarias que sostienen al Gobierno, la voz sea devuelta a los ciudadanos en lugar de ensayar intrigas palaciegas entre fuerzas políticas ya no distintas, sino antagónicas. El PSOE ha sido un pilar en la defensa de la integridad del mismo Estado que quieren romper los nuevos aliados de Sánchez.
Pablo Iglesias, por su parte, ha protagonizado otra bochornosa mutación. Guiado por una ambición impúdica, ha pasado de proclamar su apoyo incondicional a Sánchez, e incluso anunciar una moción de censura instrumental para convocar elecciones, a reclamar cargos en el Ejecutivo sanchista para llegar hasta 2020 en el poder. Las consecuencias económicas, políticas y territoriales de semejante amalgama -con razón bautizado "Gobierno Frankenstein", proyecto que ya motivó el desalojo de Sánchez de la secretaría general- son previsibles. Una mayoría que dependiera a diario de la extrema izquierda y del separatismo condenaría la recuperación económica, cronificaría la inestabilidad política y ampararía el relanzamiento del golpe en Cataluña una vez levantado el 155.
El destino del Gobierno pende en estos momentos del PNV. Un partido constitucionalista no puede esperar lealtad de ningún nacionalismo ni aun después de haberlo cubierto de dinero público. Si los jeltzales traicionan a Rajoy aun a costa de que peligren unos Presupuestos tan ventajosos para ellos será porque esperan mayores prebendas de Sánchez. Pero no deja de resultar frustrante que la gobernabilidad de España, en esta hora crítica en que se cierne sobre ella la doble amenaza del desafío separatista en marcha y la agonía del Gobierno que debe contenerlo, termine siempre dependiendo del capricho venal de un partido nacionalista, partidario de la destrucción del vigente orden constitucional. Solo una pronta convocatoria electoral puede despejar este horizonte sombrío. Los votantes expresarán su preferencia y castigarán la deslealtad, el oportunismo y la vergonzosa incongruencia de los líderes implicados en tan chapucera operación de derribo.
Sánchez usurpa la presidencia dejándose intervenir por los enemigos de España
Asaltar la presidencia sin votos, negándose a convocar Elecciones y apoyándose en Bildu y Puigdemont es un escándalo democrático que el PSOE pagará en las urnas como nunca.
Si nada imprevisible ahora mismo lo remedia, Pedro Sánchez será desde este lunes el nuevo presidente de un Gobierno inviable, con sólo 85 diputados y sustentado en partidos que buscan, a toda costa, debilitar y manejar el primer puesto ejecutivo de España.
Llegar a esa posición sin los votos de los ciudadanos y negarse a preguntarles con inmediatez es un escándalo y un fraude político, por mucho que sea legal, agravado por la catadura política de sus aliados y, en adelante, interventores: todos los partidos independentistas que en estos momentos desafían la propia existencia constitucional de España y Podemos, el principal adversario electoral del PSOE, promotor de unas políticas antisistema que han fracasado en Europa y generado dolor en Sudamérica.
Como guinda, uno de los apoyos de Sánchez es Bildu, el partido heredero de Batasuna, cómplice y trampolín de la ideología que llevó a ETA a asesinar a casi mil personas y a sembrar el terror en toda España durante medio siglo.
Es simplemente vergonzoso asaltar La Moncloa en esas condiciones, y el propio Sánchez demuestra ser consciente de ello al negarse a convocar Elecciones de manera urgente para que sean los españoles quienes decidan la salida a la crisis institucional de España. Pero además es inviable. No se puede gobernar intervenido por quienes quieren liquidar el país que se dirige, y no se puede hacer con 85 diputados, una cifra ínfima que bloquea la acción ejecutiva, impide la legislativa y convierte al Consejo de Ministros en una marioneta de quienes lo soportan a cambio de concesiones
Sánchez, y con él su partido, malversan un procedimiento legal para pervertir el sentido de la democracia, y lo hace a lomos de las fuerzas políticas a las que debería ayudar a frenar e ignorando a los propios ciudadanos, hurtándoles su participación y quedándose con una presidencia que le habían negado por dos veces en muy poco tiempo.
Que el secretario general del PSOE, además, acepte gobernar con los presupuestos del PP, atacados con dureza hasta ayer, es el colmo de la desfachatez y la prueba definitiva de que su acceso al poder a cualquier precio era el único objetivo que le movía.
El viaje de Sánchez terminará cuando se convoquen Elecciones Generales y tanto él como su formación paguen el precio político que los ciudadanos decidan, probablemente muy alto, pero mientras lo va a pagar España: el PSOE ha decidido apoyarse y dejarse intervenir por quienes sostienen los mayores desafíos contra su estabilidad institucional, democrática y política; transformando la presidencia en una herramienta para alimentar esos conflictos en lugar de para frenarlos.
Y lo ha hecho con una excusa, como la corrupción, que siendo un problema enorme no justifica el acoso a Rajoy ni el derribo de su presidencia. Para empezar, porque en un Estado de Derecho las responsabilidades políticas se dirimen en las urnas y las judiciales en los tribunales, algo que en España funciona felizmente sin distingos ni excepciones.
Llegar a La Moncloa apoyado en Puigdemont y Bildu es una vergüenza agravada por la negativa a convocar ya Elecciones
Y para terminar, porque un partido sumido ahora mismo es un escándalo tan mayúsculo como el de los ERES no puede presentarse como ejemplo de nada y, mucho menos, cuando se apoya en una formación que a su desafío anticonstitucional le añade una ristra de delitos en sus filas resumidos en la trama corrupta del 3%.
Lo cierto es que España iba razonablemente bien, tras unos años durísimos que aún dejan secuelas y dramas cotidianos, y que paradójicamente ese avance coincide con un clímax de la corrupción que obviamente afecta a la imagen del Gobierno, del presidente Rajoy y del partido que sustenta a ambos. Por eso lo razonable era concluir la legislatura y dejar paso a un nuevo liderazgo en la formación de centroderecha con un proyecto regenerador que le aleje definitivamente del saqueo que algunos de los suyos han perpetrado durante demasiados años.
Fraude y traición
En ese contexto, presentarse como solución y dramatizar las circunstancias para tratar en vano de esconder las condiciones en las que se accede al poder, es un bochorno que se adentra en el terreno del fraude político y en la traición conceptual a las obligaciones más elementales exigibles a alguien digno de ocupar la presidencia de un país como España. Y potencia el pulso que padece España por quienes ayer eran los adversarios en minoría y hoy pueden ser los propietarios políticos de La Moncloa.
Levantándose frente al catalanismo
El autor alerta contra los cantos de sirena que reclaman "diálogo" en Cataluña con el único objetivo de perpetuar la hegemonía del nacionalismo, y aplaude la labor de la asociación Aixeca't (Levántate).
Pedro Gómez Carrizo elespanol 31 Mayo 2018
Va cundiendo la idea de que la respuesta al desafío nacionalista está llegando de la calle. Si algún efecto positivo cabe buscar en la inacción e incompetencia no ya del Gobierno, sino del Estado español, a la hora de poner pie en pared, ésta es la de la consolidación de un tejido social que no comulga con el credo del catalanismo, un nuevo actor social formado por catalanes que se han levantado para cuestionar la hegemonía de esa otra sociedad semi-civil, fuertemente subvencionada, que ha sido motor del denominado procés.
Ese verbo, levantarse, de indudable pedigree revolucionario, resulta muy atinado para expresar lo que está ocurriendo, por fin, en Cataluña. Es un verbo que connota la existencia de una opresión y la voluntad de librarse de ella. Para que se entienda mejor, voy a contarles una tira cómica de Quino, impresa en el libro de 1989 Potentes, prepotentes e impotentes. Son seis viñetas: en las dos primeras aparece un poderoso leyendo el periódico cómodamente sentado sobre el lomo de un humilde; en la cuarta, acabada su lectura, el poderoso se abraza al humilde diciéndole: "¡Como siempre, gracias, y hasta mañana!", y en la sexta y última, tras la despedida, el deslomado humilde dice para sus adentros: "Un día de estos yo debiera agarrar y decir algo, pero, ¡qué se yo!, ¡arruinar una amistad de tantos años!…".
Como digo, me parece una descripción luminosa de lo que ha sucedido en Cataluña durante estos últimos treinta años. El catalanismo transversal que ha regido el país -la suma del nacionalismo explícito burgués y el nacionalismo implícito del catalanismo progresista- ha logrado sus objetivos en muy buena medida gracias al consentimiento de la mayoría silenciada. La sociedad catalanista privilegiada ha descansado sus posaderas durante décadas sobre las espaldas de una población trabajadora mayoritariamente no catalanista, esgrimiendo los conceptos de "cohesión social" y de "un solo pueblo" para evitar que nadie se levantase mientras leían su prensa subvencionada sobre ellos. Venían a decirles: "¿Reclamar vuestros derechos en la escuela, en los medios de comunicación, en las instituciones… y arruinar una amistad de tantos años?". Y ese mensaje fue calando, y así han sido pocos los que se han levantado, porque la buena gente, la pobre gente, no rompe amistades.
Mas, ¡ay!, los dioses ciegan a quienes desean perder, y sucede que esta sociedad catalanista, una de las más privilegiadas del planeta, se vino arriba desde el 2012, y en su ceguera muchos hasta se creyeron su propia mentira de "nación oprimida". Y tan arriba se vinieron, y con tanto ímpetu y descuido, que se les cayó la careta -a unos pocos también la cara de vergüenza-, y de este modo muchos deslomados descubrieron que, bien considerado, mantener esa amistad tal vez no era lo más saludable para sus espaldas.
Son ellos quienes iniciaron la organización de brigadas de limpieza de símbolos inconstitucionales, responsabilizándose de un trabajo para el cual la Administración catalana, en teoría intervenida por el 155, ni estaba ni se le esperaba. Esto tiene una relevancia enorme. Quienes saben de psicología social valoran hasta qué punto es importante impedir que unos vándalos se adueñen del espacio compartido. Es conocido cómo el alcalde Giuliani logró reducir drásticamente los asesinatos y robos en la ciudad de Nueva York centrándose en prevenir y perseguir delitos menores, como pintar graffiti o colarse en el metro. Su tolerancia cero se inspiraba en la teoría de las "ventanas rotas" propuesta por el profesor de Harvard James Q. Wilson. Los de Levántate se han mostrado igual de intolerantes con la imposición de símbolos sectarios e insultantes del catalanismo hiperventilado, y con ello han impedido que Barcelona se convierta en Belfast, o en el casco viejo donostiarra de los años de plomo.
Pero las aportaciones de esta asociación van más allá de la acción directa en la calle. También son una fuente importante de discurso, un grupo que elabora ese relato del que el Gobierno español demuestra estar muy necesitado. Es importante que el Gobierno español atienda esas voces antes de emprender el proceso de diálogo anunciado que pretende mantener con el pseudopresident indisimuladamente racista Quim Torra.
Uno de los pilares del discurso de Levántate debería ser especialmente atendido. Dice así: "Rechazamos que la salida a esta crisis sea el retorno a una situación anterior a la de su fase crítica y terminal. La solución no está en atajar los abusos del nacionalismo, sino en abandonar los usos que han propiciado esos abusos, es decir, la bóveda ideológica del catalanismo". Me parece que este punto pone el foco en el meollo del problema catalán al denunciar que el proceso de ruptura con España que ha hecho erupción los últimos años no es una perversión imprevisible del catalanismo, sino, por el contrario, su consecuencia lógica e inevitable. La campana ideológica del catalanismo dentro de la cual se ha desarrollado la vida en Cataluña no era otra cosa que un huevo de serpiente, porque todo totalitarismo lo es.
Y desde luego hay que andarse con tino cuando se dialoga con el totalitarismo. Antes de emprender ese diálogo los responsables del Gobierno español tendrían que estar avisados de los peligros de las políticas de consenso y apaciguamiento. La búsqueda de consenso es una estrategia indefectiblemente perdedora cuando tu interlocutor posee una posición hegemónica.
Fue Antonio Gramsci quien mejor analizó las estructuras de la opresión, distinguiendo entre el poder, que se ejerce mediante el uso o la amenaza de la fuerza, y la hegemonía, que se ejerce mediante el consenso, logrado a través del control del sistema educativo, los medios de comunicación y la ideología institucional. Y sucede que, en Cataluña, la hegemonía del catalanismo, hasta ahora absoluta, tan sólo ha empezado a ser cuestionada por colectivos como Levántate, sin que acertemos a ver, en cambio, que haya sido cuestionada por un Gobierno español que ni siquiera ha sido capaz de emplear la herramienta del 155 para empezar a desmantelar esas estructuras de medios, escuela e instituciones que sostienen el paradigma hegemónico.
Ahora el Gobierno español ofrece diálogo a un Govern catalán que supone la quintaesencia de la negación, no solo del diálogo, sino incluso del interlocutor, al no considerar como tales a más de la mitad de sus supuestamente representados. Pero si se plantea diálogo, debería ser en los términos que propone gente como Levántate: un diálogo sin líneas rojas, un diálogo en el que se plantee la tesis de acabar de una vez con ese modelo cultural catalanista que separa a los catalanes del resto de españoles, un diálogo practicado cara a cara: confrontando modelos, y hablando de todo, no sólo del acomodo de los catalanistas en España, sino también -o mejor: sobre todo, pues el porcentaje de incómodos es muchísimo más importante- del acomodo de la población no catalanista en Cataluña; un diálogo con todos los interlocutores en pie.
Sánchez, el chupabanquillos de Otegi
Cristina Seguí okdiario 31 Mayo 2018
Otegi ha vuelto a encontrar en Sánchez una nueva oportunidad de bucear por encima del lodo y recoger una nueva bocanada de aire. “Estoy encantado de echar a Rajoy si Sánchez recupera la plurinacionalidad”. Cuando todos pensábamos que el secretario general del PSOE era un mediocre sin el menor alcance político, éste ha vuelto a poner en valor que, como mínimo, es un altísimo representante de aquel producto viejo y pusilánime, importado por modernetes apologistas y meseteros perezosos desde las galeras del PSE y de EH Bildu: “Los nuevos tiempos de la política”. Esa mierda de prosa que alberga los pactos y la afinidad antinatura entre un partido de asesinados y otro de justificadores de asesinatos. Por descontado que las declaraciones de Otegi a favor de la regencia nacional de Sánchez no convierten al socialista en ETA, pero sí en su chico de los recados. Su oportunidad de conseguir lo que, hace menos de 10 años, peleaba con el dedo en el gatillo. Lo cierto es que, tras recibir semejante apoyo, cualquier ser humano y político decente se hubiera retirado voluntariamente hasta el agujero más lúgubre sin posibilidad alguna de retorno.
El de Otegi es el apoyo explícito de un terrorista condenado y corresponsable del exterminio de los socialistas Fernando Múgica Herzog, Vicente Gajate, Fernando Buesa, Juan María Jáuregui, Ernest Lluch, Froilán Elespe, y José Luis López de la Calle y, por ello, su pase de muleta al secretario socialista debería bastar para desterrar a Sánchez de la arena democrática de por vida e instar a sus votantes, y al resto de los partidos constitucionalistas, a reflexionar sobre si el PSOE merece militar su mismo bando más allá de la pura cortesía y formalidad. El apoyo explícito de Otegi convierte a Sánchez en su suplente mientras el batasuno chupa banquillo tras su inhabilitación por la Audiencia Nacional. En el facilitador macabro de la estrategia documentada y atribuida, oficialmente, a las máximas alturas del nacionalismo catalán y vasco que, por aquel entonces, atentaba con brutal diligencia. La llamada Estrategia de la renacionalización de Cataluña y Euskal Herria.
Observen como sus líneas no sólo convergen con el modelo presentado por Pedro Sánchez en unos desayunos en el verano del 2017 en los que se refirió a España como “una nación de naciones formada por España, Cataluña, Galicia y País Vasco”, sino que han sido y son implementadas en la actualidad tanto en las regiones gobernadas por la izquierda abertzale y el nacionalismo catalán como en las comandadas por los socialistas:
“La renacionalización de los programas de enseñanza, la elección y vigilancia a los inspectores para que sigan la normativa sobre el fomento del sentimiento y liberación nacional, la incidencia en las asociaciones de padres aportando dirigentes con criterios nacionalistas. La permeabilidad en las escuelas de FP y de directivos sectoriales para difundir el espíritu nacional entre los alumnos y futuros directivos de empresa, la potenciación de las asociaciones de estudiantes nacionalistas, la formación de los periodistas para garantizar una conciencia nacional, la creación de las agencias de noticias y televisiones de espíritu nacionalista, y la nacionalización de las federaciones deportivas y el Fomento y consolidación de entidades y grupos culturales capaces de reasignar el sentimiento nacional en todos los ámbitos, especialmente en las áreas suburbiales”. Si Sánchez es apoyado hoy por EH Bildu se habrá consagrado como subalterno del partido, y cito literalmente al Tribunal Supremo en su sentencia de 2011, “auspiciado por la misma ETA” y de “sus candidatos testaferros de Batasuna”.
Luis Ventoso ABC 31 Mayo 2018
El pasado 15 de mayo, Pedro acudió a La Moncloa a verse con Mariano. Aquel encuentro resultó más acaramelado que un bolero de Armando Manzanero. Sánchez, que por entonces había aparcado su «nación de naciones» y su «federalismo asimétrico» y estaba instalado en modo estadista, sonreía a Rajoy con una complicidad plena, casi arrobada. El día en que tenía lugar tan entrañable escena ya se sabía que Bárcenas había montado en Suiza una sucursal de la cueva de Alí Babá; o que la Gürtel era una red de comisionistas que benefició al PP y estaba llamada a recibir un paquete épico en tribunales; o que Granados y González forman parte de la ingeniosa estirpe de Rinconete y Cortadillo. Es decir: Sánchez, como todos los españoles, era plenamente consciente de que el PP estaba embadurnado por la corrupción, pero nada le impedía compadrear con Rajoy y hasta hacer pinza con él frente a la crecida de Ciudadanos.
Pero a la semana siguiente la luna ya había cambiado. El Doctor Jekyll volvía a mutar en Mr. Hyde. Sin transición alguna, y basándose en una sentencia que juzgaba hechos de la etapa de Aznar, Sánchez dio un súbito volantazo y presentó una moción de censura contra Rajoy, con el deseo manifiesto de instalarse en La Moncloa sin haber obtenido votos para ello en las urnas. Gran idea. Aunque ahora que se aproxima la hora de la verdad se vislumbran ciertos problemillas en el plan del Pericles de Ferraz:
1.- La gran idea de Sánchez entrega la llave del futuro de España a sus tres mayores enemigos: los partidos golpistas catalanes; Bildu, la formación sucesora de ETA; y Podemos, un partido comunista de voluntad antisistema. Además, convierte al PNV en el fiel de la balanza de la nación española, cuando esa formación no cree en ella (o al menos eso proclama).
2.- La gran idea de Sánchez destroza la unidad de los tres grandes partidos constitucionalistas, que era vital con un político de la calaña de Torra en la Generalitat.
3.- La gran idea de Sánchez crea una innecesaria incertidumbre económica. Convierte a España en un país problemático, asusta al capital y puede cortar el ciclo virtuoso en que había entrado nuestra economía. En plata: la egolatría de Sánchez la pagaremos a tocateja (amén de que nos freirá a impuestos).
4.- La gran idea de Sánchez pervierte la democracia, pues haría presidente a un líder vapuleado dos veces en las urnas por libre voluntad de los españoles. La última fue en junio de 2016, cuando se quedó a 52 escaños del candidato al que ahora quiere echar. Sánchez pretende ocupar el poder mediante atajos que solo se ven en democracias tomboleras.
5.- La gran idea de Sánchez se salta el detalle de que él tampoco está para grandes lecciones morales: el PSOE arrastra el escándalo ERE, aspirante firme al récord Guinness de mangancia aplicada, y el de la financiación irregular del socialismo valenciano.
PD: ¡Que el PNV nos coja confesados y una fogonazo de cordura lo ilumine!
Lo que sea menos Sánchez con PDeCAT, ERC y Podemos
OKDIARIO 31 Mayo 2018
Un Gobierno Frankenstein encabezado por Pedro Sánchez sería lo peor que le podría pasar a España. Nuestro país no puede permitirse que el Partido Socialista coja los mandos del Ejecutivo a través de una alianza con independentistas, populistas y los herederos de ETA personificados en Bildu. Semejante mezcla política sería la ponzoña que acabaría con nuestro presente e imposibilitaría un futuro que se presentaba más que esperanzador tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Si prospera una moción de censura con semejantes socios, desandaremos el duro camino que nos ha traído la estabilidad económica. Una senda por la que hemos mantenido un crecimiento económico a más del 3% durante tres años consecutivos. Más y mejor que cualquiera de las principales economías continentales.
Si el atajo de Sánchez acaba conduciéndolo a La Moncloa en compañía de semejantes aliados, España volverá a ser la de finales de 2011, cuando Mariano Rajoy y su equipo empezaron a reflotar un país que naufragaba a causa de la ineptitud gestora de la Administración Zapatero. Es justo y necesario ponderar los méritos económicos del actual Gobierno, ya que gracias a ellos España ha logrado generar más de 500.000 puestos de trabajo al año y hacer que los 20 millones de empleos en 2020 dejara de ser una utopía. Bien es cierto que la sentencia sobre el caso Gürtel ha dejado muy tocada las credibilidad de las siglas de Génova 13. No obstante, no hay un sólo implicado entre los miembros que conforman el equipo de Rajoy. Más bien, todo lo contrario.
Si hemos conseguido recobrar gran parte del nivel perdido durante la mayor crisis económica de nuestra historia reciente ha sido, precisamente, gracias a su trabajo y, por supuesto, al esfuerzo de los españoles. Esfuerzo que ha sido más factible debido a la estabilidad económica en la que se ha manejado el país en los últimos años. Bruselas ya ha avisado sobre los riesgos que ocasionaría una alianza de Pedro Sánchez con los enemigos de España. No sólo se perderían todos los avances logrados hasta ahora. Además, el futuro se llenaría de nubarrones con una prima de riesgo que superaría los 200 puntos básicos. La moción imposible de Sánchez ya le ha costado 36.000 millones de euros a los ciudadanos. Sin embargo, aún puede ser peor de consumarse. Lo que sea menos Sánchez y la colección de radicales.
Chantaje de Sánchez a la democracia
larazon 31 Mayo 2018
Pedro Sánchez encontró en la sentencia del caso Gürtel hecha pública el pasado jueves la solución al declive electoral que sufre el PSOE y, sobre todo, a su propio liderazgo. Se agarró como a un clavo ardiendo a una resolución judicial que condenaba al Partido Popular como responsable civil a título lucrativo a pagar 245.000 euros. Ningún miembro del Gobierno, ni alto cargo, ni Mariano Rajoy, han sido condenados. Eso era lo fundamental, lo que marcaba una clara línea entre el pasado y el presente del partido. Pero Sánchez decidió presentar la moción de censura no sólo porque el PP no cuenta con la mayoría absoluta en el Congreso y es débil parlamentariamente, o porque su pacto con Cs flaquea –Rivera sufre de una obsesión demoscópica–, sino porque existe un frente anti PP fraguado en la Cámara, el que va de Podemos a los partidos independentistas catalanes, formaciones estas últimas que no perdonan que Rajoy aplicase el 155 e interviniese la Generalitat, si bien con el acuerdo de PSOE y Cs. Es decir, que obligase al cumplimiento de la Constitución en Cataluña.
Creen ERC y PDeCAT que un PSOE en La Moncloa puede amoldarse mejor a su programa de ruptura con la legalidad. Sus motivos tendrán. La decisión del líder socialista de unirse a esta alianza de perdedores es de una gran irresponsabilidad, una verdadera traición democrática que daña gravemente el acuerdo de Estado que los constitucionalistas habían forjado para frenar el golpe independentista. Una moción de censura en estas condiciones es un acto de deslealtad difícil de comprender en estricto razonamiento político.
Nos inclinamos más a pensar que se trata de la última oportunidad que Sánchez –dominado por una ambición desmedida– tiene para relanzar su liderazgo y, lo que es más injustificable, asaltar La Moncloa sin pasar por las urnas. La moción no cumple lo fundamental para lo que fue creado este recurso parlamentario fijado en la Constitución: una mayoría clara que pueda asegurar la formación de un gobierno. No se trata, por lo tanto, de una moción constructiva, que debe contar con una mayoría cualificada, un programa mínimo y objetivos. No es así. Se trata de un moción destructiva que quiere forzar la caída de un gobierno sin asegurar una estabilidad futura.
El PSOE no puede llegar al Ejecutivo aupándose con los votos de partidos que han puesto en peligro la paz social en España, se han saltado la legalidad y su estrategia suicida de ruptura sólo ha conseguido dividir Cataluña en dos. Aceptar su apoyo no advirtiéndoles de que deben admitir que el «proceso» ha fracasado sería, insistimos, una traición democrática. Un antes y un después en la historia de un partido histórico. Es inexplicable que Pedro Sánchez no quiera negociar, tal y como ha dicho, «nada con nadie». ¿Bajo qué acuerdo y condiciones ha reclamado el apoyo de los independentistas catalanes? Rajoy sacó adelante los Presupuestos con el apoyo de Cs y PNV.
Consiguió el apoyo de dos formaciones antagónicas, lo que no es poco. El PSOE se mantuvo al margen, en una oposición tan cómoda como estéril, y ahora chantajea a esos dos partidos para que apoyen su moción con promesas que no fue capaz de exponer durante su elaboración. Qué flaco favor está haciendo Sánchez a la estabilidad del país. Y ahora aspira a gobernar con unos Presupuestos que despreció. Esperemos que el PNV no acepte un chantaje que no se va a poder cumplir. No, por lo menos, con el favor del Gobierno, que le cabe un recurso legítimo: tumbar los presupuestos en el Senado, donde tiene la mayoría. La operación de llevar a Sánchez a La Moncloa con tan solo 84 diputados es temeraria e irresponsable: no cuenta con apoyos para gobernar y los que pueda sumar a esta alianza no piensan en la estabilidad de España.
La felonía del PSOE.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 31 Mayo 2018
ESTAMOS EN MANOS DE INDESEABLES MERCENARIOS, DEMAGOGOS Y TRAIDORES A ESPAÑA.
En un par de horas comienza el pleno del Congreso donde se va a debatir sobre la moción de censura que ha presentado el PSOE con la excusa de terminar con la corrupción y la inestabilidad política del PP y del Gobierno de Mariano Rajoy afectado por una sentencia judicial que dice lo que dice y no lo que el PSOE quiere hacer creer que dice. Y aquí ya no vale eso de “respetamos la independencia judicial y la sentencias judiciales” porque, en primer lugar, esa independencia no existe desde el momento en que los jueces son designados en sus puestos, no por méritos propios, sino por sus conocidas adscripciones políticas e ideológicas. Siendo así que se toma como normal su clasificación entre “progresistas, conservadores o independientes”. Y en segundo lugar porque las sentencias dejan de ser justas cuando incluyen apreciaciones personales y juicios de valor y no se atienen estrictamente a los hechos probados. Y este ha sido el caso de la sentencia política dictada por dos jueces de los llamados progresistas contra el Presidente del Gobierno de España Mariano Rajoy y el partido que preside, el PP.
Y el hecho de que esa sentencia, en esa parte, es tendenciosa, injusta y sectaria lo demuestra la existencia del voto particular del tercer juez y Presidente del Tribunal al rechazar precisamente esa parte de la sentencia que se usa políticamente y como excusa para acusar al PP de haber sido “condenado” por corrupción y financiación ilegal a través de una supuesta doble contabilidad y caja “B” y acusar a la vez de modo miserable a Mariano Rajoy, insinuando haber mentido en sede judicial y no ser su testimonio creíble. Es decir, emiten juicios de valor sin atreverse a acusar, por poder incurrir en clara prevaricación, con el fin exclusivo de desprestigiar la honorabilidad de quien acudió a testificar como testigo y nunca como acusado, dejándole en la mas absoluta indefensión judicial. Una clara motivación política que ya se demostró durante la fase del juicio oral al acosar al testigo, que siempre negó tener conocimiento de los hechos y la existencia misma de esa supuesta caja B y los no menos supuestos cobros de sobresueldos basados exclusivamente en anotaciones manuscritas de un exempleado. Si hubieran tenido pruebas para acusarle de perjurio ¿por qué no lo hicieron? Son tan cobardes que solo se limitan a insinuar y difamar. Unos sujetos que no merecen ni un minuto más seguir ejerciendo como jueces.
Y se ha usado una condena de sanción económica, exclusivamente de carácter civil y no penal, similar a la condena emitida contra la Infanta Dª. Cristina, bajo la figura de “beneficiario a título lucrativo”, que solo significa que el sancionado no tuvo conocimiento de la procedencia delictiva de los fondos que recibió, pero los aceptó y se benefició de ellos. Y esta endeble apreciación, que va ser recurrida es la que no han dudado en usar Pedro Sánchez y sus secuaces de este irreconocible PSOE, para asaltar el poder presentando una moción de censura alegando una condena al PP que no es tal y una situación de inestabilidad política que solo existe porque ellos la están provocando en su intento de echar al PP del poder sin pasar por las urnas. Y para ello no dudan en aliarse con los enemigos de España y hacer todo tipo de concesiones inasumibles. Una actitud beligerante que ha dinamitado el espíritu de la transición y que nos aboca a un indeseable enfrentamiento civil.
Porque no todo vale en política y mucho menos traicionar a España como pretenden hacer Pedro Sánchez y su equipo al asegurarse el apoyo de esos enemigos de España personificados en los partidos golpistas catalanes de ERC y PDeCAT, los nacionalistas separatistas vascos PNV y EH -BILDU, y los radicales de extrema izquierda estalinistas de UNIDOS PODEMOS, y su confluencia independentista de COMPROMIS. Porque Pedro Sánchez y el PSOE han antepuesto sus intereses personales y partidistas sobre el interés general de España y de los españoles. Para ello no dudan en prometer concesiones que atentan contra la unidad de España y la esencia de la propia Constitución. Una traición que se basa en aceptar y reconocer la existencia de pueblos y soberanías diferenciadas de la única reconocida en la Constitución del conjunto del pueblo español y su derecho a decidir. Y eso dándole completa validez jurídica incluyéndolo en nuevos Estatutos de Autonomía que, de consumarse, se convertirían en los cimientos de unas nuevas Constituciones de independencia de esos territorios. Y eso es algo que no podemos permitir que suceda de ninguna manera. Y mucho menos en este asalto al poder en el que se nos niega nuestro derecho a decidir en unas elecciones generales si compartimos o no esas propuestas que quieren hacerlas realidad si sale victoriosa esa moción de censura y Pedro Sánchez es finalmente investido sin merecerlo como nuevo Presidente del Gobierno de España.
No nos queda otra que esperar acontecimientos para ver qué medidas podemos adoptar contra este indiscutible golpe de Estado de salón que no se diferencia nada del perpetrado en el Parlamento de Cataluña por los partidos independentistas. El Parlamento de España, en este caso el Congreso de los Diputados, se va a pervertir con una moción de censura que pretende ir mas allá de aquello para lo que estaba concebida en la Constitución. Creo absolutamente necesario y un deber por parte del Gobierno de España impedir que se consume esta felonía y se tomen las medidas necesarias para devolver la voz a los españoles. Para ello, y antes de que se produjera una mezquina votación cuyo resultado parece ya pactado de antemano en promesas y concesiones inasumibles, sería imprescindible decretar la disolución de las Cámaras y la convocatoria inmediata de elecciones generales. La limitación impuesta por el artículo 155 de la Constitución hace esta opción esto imposible ya que se está en proceso de tramitación La dimisión de Mariano Rajoy seria de todo punto improcedente, tanto desde el punto de vista personal como el político, pero no parece haber otra salida sino se tiene la certeza de contar con el respaldo del PNV. Solo sería prorrogar lo inevitable, ya que no es una cuestión de “nombres” sino de siglas, de la ambición personal y política de un individuo y de sus secuaces y de conseguir por la puerta de atrás lo que no se atreven a plantear a los españoles en las urnas.
Mariano Rajoy tiene el deber histórico y ético de no permitir este golpe de Estado. Aún tiene tiempo para darnos a los españoles la voz y la libertad que nos quieren secuestrar. Espero que sepa cumplir con su deber.
No descarto pronunciarme al final del día según se desarrollen los acontecimientos. En cualquier caso, como es mi costumbre les deseo sinceramente
¡Qué pasen un buen día!
¿Por qué no están imputados?
La Fiscalía tiene que investigar sin más dilación los actos de la Asociación de la Parte Vieja por la Memoria de Etxebarrieta. Los inocentes asesinados por ETA y sus familias no merecen que este colectivo, o cualquier otro que pueda estar implicado, trate de blanquear la imagen de Txabi Etxebarrieta. Un etarra que mató a bocajarro al agente José Pardines hace 50 años. Justificarlo, defenderlo o jalearlo es una auténtica exaltación del terrorismo y los que lo hagan deben pagar por ello. ¿Cómo es posible que en la España actual se pueda vender con total impunidad camisetas, gafas o carteles a favor de un asesino?
El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, hace bien en advertir que “los etarras pagarán por lo que hicieron” y que será “imposible que blanqueen su historia”, pero además de las palabras —necesarias— también se necesitan hechos. Especialmente porque según las denuncias del Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (COVITE) la Asociación de la Parte Vieja por la Memoria de Etxebarrieta tiene de tesorero a Imanol González Pardo, condenado en 2014 por colocar una bomba en la rueda trasera de un autobús durante la huelga general de 2012. Por todo esto, resulta evidente que ETA no ha desaparecido, ni muchísimo menos.
Además de las declaraciones de algunos de sus líderes históricos encarcelados, donde no muestran ni un atisbo de arrepentimiento por los crímenes cometidos, está este tipo de homenajes que resultan un insulto al Estado de Derecho y a la inteligencia y la sensibilidad de los españoles. Por mucho que esté muerto, Txabi Etxebarrieta no merece reconocimiento alguno. Más bien, todo lo contrario. Con él se inició la frenética espiral de violencia que durante medio siglo acabó con la vida de 900 personas, dejó 16.000 heridos, quemados o mutilados así como 42.000 seres humanos que han padecido una insoportable angustia física y psicológica debido a las constantes extorsiones y amenazas. Cualquiera que enaltezca a los causantes de aquellos crímenes debe rendir cuentas ante la justicia.
José Mari Alonso. Pamplona elconfidencial 31 Mayo 2018
El Gobierno de Uxue Barkos va a asistir por segunda vez en lo que va de legislatura a una multitudinaria protesta en la calle contra su política de “imposición” nacionalista. Primero fue, hace un año, una manifestación para rechazar su pretensión de oficializar la ikurriña en la Comunidad Foral y ahora, este próximo sábado, una nueva marcha va a recorrer Pamplona para denunciar la política lingüística del Ejecutivo, que “discrimina a gran parte de la ciudadanía” al “imponer” el euskera en diferentes ámbitos, como el económico, educativo o administrativo.
La manifestación, convocada por los mismos colectivos de la sociedad civil que el pasado año llevaron a la calle la defensa de la bandera de Navarra frente al intento de Barkos de implantar la ikurriña —Asociación Cultural Doble 12, Desolvidar y Vecinos de Paz—, no deja de sumar adhesiones a las puertas de su celebración. El último en sumarse a esta protesta ha sido el empresariado navarro. Y lo ha hecho con contundencia, con un discurso muy duro contra el Ejecutivo foral, a quien acusa de “perjudicar la libre competencia de las empresas navarras” debido a una “utilización excesiva del euskera con fines políticos” que va “más allá de la satisfacción real de los ciudadanos” y “no atiende a la realidad” de la Comunidad Foral y de sus empresas.
El comité ejecutivo de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) ha acordado adherirse al manifiesto ‘Por un futuro de todos en igualdad’ que sustenta la manifestación, a la que ya se han sumado los grupos que conforman la oposición en el Parlamento de Navarra (UPN, PSN y PP), Ciudadanos, varios sindicatos, diferentes ayuntamientos, como el de Tudela —gobernado por Izquierda Ezkerra, una de las cuatro patas que sustentan el Gobierno de Barkos— y destacados intelectuales del mundo de la cultura y las universidades.
Los empresarios han decidido unirse a la denuncia contra la política lingüística del Gobierno como “reflejo del compromiso de los empresarios navarros por la igualdad de condiciones y la libre competencia de las empresas”. El Ejecutivo de Barkos ha puesto al empresariado navarro en su contra con la reciente aprobación de la Ley Foral de Contratos Públicos, que exige a las empresas disponer de un plan de euskera para poder acceder a contratos de la Administración pública cuando se requiera de un servicio de atención ciudadana. Esta exigencia, según denuncia la CEN, supone una “imposición” que “crea más dificultades” a las empresas navarras a la hora de acceder a contratos públicos, ya que la normativa está articulada para beneficiar a las empresas vascas, especialmente en las zonas mixta y no vascófona, donde el uso del euskera llega a ser residual en algunos casos.
La CEN habla abiertamente de “discriminación”, especialmente hacia las empresas de estas zonas mixta y no vascófona. Por ello, advierte del “riesgo” que conlleva que “las adjudicaciones públicas condicionadas por la política lingüística de la Administración no atiendan a la realidad” de las empresas de la Comunidad Foral, donde es previsible que se produzca un desembarco de empresas vascas al contar con ventajas de antemano para hacerse con contratos públicos. “El uso del euskera es un derecho que debe ejercerse desde la libertad, pero no a costa de unas políticas públicas que perjudiquen la libre competencia de las empresas navarras”, denuncia la Confederación de Empresarios, que alerta igualmente de que la política lingüística del Ejecutivo conlleva “un mayor coste público para todos los contribuyentes”.
Los empresarios fundamentan su denuncia con datos. Así, reflejan que en el 42% de las adjudicaciones públicas del Gobierno foral durante este mes de mayo —excluyendo contratos relativos a obras, suministros o mantenimiento— se beneficia a las empresas que usan el euskera. Este porcentaje, además, se acentúa en el ámbito municipal, caso de Pamplona, donde las adjudicaciones que exigen la utilización de la lengua vasca se elevan hasta el 66% en los dos últimos meses. Estas cifras, según censuran, “no atienden a la realidad del uso del euskera en las empresas navarras”, que, según recuerdan, “crean riqueza y trabajo para una sociedad en la que el uso habitual de la lengua vasca se limita al 6,7% de la población", según los últimos datos publicados por el Cluster Sociolingüístico. “Las políticas de la Administración no están reflejando con proporcionalidad la realidad de la Comunidad Foral”, critica la que es la organización empresarial más representativa de Navarra, que suma a más de 14.000 empresas de la región.
Los impulsores de la marcha, que partirá a las 18:00 frente al Parlamento regional, insisten en que la movilización “no es contra el euskera, sino contra la imposición” de esta lengua. “Ante la actual política lingüística del Gobierno de Navarra de discriminación de gran parte de la ciudadanía, afirmamos que no sentimos ninguna fobia por el vascuence. Creemos firmemente que forma parte de nuestra cultura. No aceptaríamos que los vascoparlantes fueran objeto de algún tipo de discriminación legal, laboral o social (…) Pero no estamos dispuestos a aceptar que en una sociedad mayoritariamente castellanoparlante, abierta y democrática, el euskera se convierta en un permiso de trabajo o en un requisito obligatorio para poder acceder a ayudas públicas en igualdad de condiciones”, sostiene el manifiesto que da cuerpo a la manifestación.
Son varias las “imposiciones” que se denuncian y que afectan a la excesiva valoración del euskera a la hora de acceder a un empleo público con independencia de la realidad sociolingüística de la zona, dejando en algunos casos en un segundo plano las capacitaciones profesionales, o a la citada obligatoriedad de las empresas a contar con un plan de euskera para poder ser contratadas por la Administración. A este respecto, la primera OPE que planteó Educación se echó para atrás por unos perfiles lingüísticos del euskera que eran “discriminatorios”, según deja constancia la oposición. Asimismo, el Tribunal Superior de Justicia de Navarra anuló los cambios de la oferta educativa llevados a cabo por el Ayuntamiento de Pamplona en dos escuelas infantiles para implantar el euskera.
En esta línea, Fernando Aranguren, representante de la Asociación Cultural Doble 12, asegura que el Gobierno foral está destinando "una gran cantidad de dinero a políticas que imponen y discriminan”. “Lo que estamos denunciando es una injusticia de igualdad de oportunidades ante una entrada a un empleo público o en una empresa privada”, incide, para alertar de que la actual política lingüística “está dividiendo a la sociedad navarra, y no lo vamos a permitir”.
La marcha culminará en el Palacio de Navarra, sede del Gobierno foral, donde el pasado 3 de junio miles de personas —más de 25.000, según la organización— salieron en defensa de la bandera de Navarra y en contra de la derogación de la Ley de Símbolos que llevó a cabo el Ejecutivo de Barkos para facultar a las administraciones a colocar la ikurriña en la Comunidad Foral. En todo caso, su pretensión de oficializar la bandera vasca está siendo echada por tierra por los tribunales, que están declarando sistemáticamente ilegal la colocación de la ikurriña por parte de ayuntamientos navarros gobernados por el nacionalismo. La Justicia también intervendrá ante esta política de euskera, ya que los socialistas navarros están presentando recursos ante el Tribunal Administrativo de Navarra contra los perfiles lingüísticos de las plantillas que están decretando algunos ayuntamientos para "favorecer la lengua vasca".
La manifestación ha elevado estos días el enfrentamiento entre el cuatripartito y los grupos de la oposición. Geroa Bai, la marca del PNV en Navarra, ha censurado que “organizaciones políticas democráticas” se sumen a una movilización que "no tiene ningún motivo fundamentado”. A este respecto, ha acusado a UPN, PSN y PPN de “manipular la realidad” e impulsar acuerdos que “van en contra del ordenamiento jurídico y de los derechos de los navarros”. Por su parte, la oposición insiste en su argumentación de que la movilización “no es en contra del euskera sino de la política lingüística de imposición” del Gobierno, y denuncia la “falta de respeto” del Ejecutivo a esta movilización y hacia quienes no comulgan con sus tesis nacionalistas.
Porque el Gobierno de Barkos no ha dudado en arremeter contra la manifestación por ir “en contra de derechos” que asisten a la ciudadanía. Además, su portavoz, María Solana, ha criticado que algunos ayuntamientos sufraguen autobuses para que los vecinos acudan a la marcha, ya que “muy moral no parece”. Esta confrontación política ha llegado a nivel municipal a toda la comunidad, donde ambas partes han presentado iniciativas en los consistorios navarros para mostrar su respaldo o rechazo a la movilización de este sábado.
«Me fui de Baleares porque el decreto del catalán ha sido la gota que ha colmado el vaso para los médicos»
El doctor Juanma Rodríguez ha vuelto a la sanidad andaluza por las trabas lingüísticas en las islas, pese a que cobraba mejor sueldo, mientras que el Gobierno regional dice que siempre priorizará la asistencia sanitaria sobre cualquier otro criterio
Josep María Aguiló. Palma de Mallorca ABC
En los últimos meses, distintos profesionales sanitarios se han marchado de Baleares esencialmente por su rechazo al decreto del catalán en la sanidad pública isleña. La plataforma civil ciudadana Mos Movem, impulsada por la empresaria menorquina Úrsula Mascaró, denunció días atrás que desde finales del pasado año un total de 25 médicos han abandonado el archipiélago por la exigencia idiomática. El Sindicato Médico de Baleares ofrece datos semejantes. El Gobierno balear, por su parte, considera excesiva esa cifra.
Los médicos que anunciaron públicamente que se iban a otras comunidades a trabajar, no sólo se fueron por el decreto, como reconocieron ellos mismos, aunque ese factor fue relevante o incluso determinante en la mayoría de los casos. «El decreto ha sido la gota que ha colmado el vaso», explica a ABC el médico de Atención Primaria Juanma Rodríguez, que se marchó de Mallorca el pasado mes de abril. En la actualidad está trabajando en Málaga. Nacido en Jaen hace 33 años, Rodríguez vino a Baleares hace cuatro años. Trabajó primero tres años en Ibiza, y luego uno en Palma de Mallorca. «Me fui por tres motivos, para poder estar más cerca de la familia, por el coste de los alquileres y por el decreto del catalán», recalca.
Cabe recordar que el decreto que regula el conocimiento de catalán que se ha de tener hoy en la sanidad pública isleña fue aprobado el pasado 23 de marzo por el Ejecutivo que preside la socialista Francina Armengol, que gobierna con el apoyo de MÉS por Mallorca, MÉS por Menorca y Podemos. La nueva norma, en su versión definitiva, no exige finalmente el catalán a los profesionales sanitarios que deseen presentarse ahora a las futuras oposiciones. De hecho, la preceptiva titulación lingüística podrá conseguirse en un plazo máximo de dos años una vez lograda la plaza. Sin embargo, quienes no consigan dicha titulación en ese plazo serán penalizados laboralmente, pues no podrán participar en traslados ni acceder al complemento de carrera profesional.
Un decreto «discriminatorio»
«El decreto no me parece bien, lo considero anticonstitucional, ilegal y discriminatorio, al dar lugar de manera implícita a trabajadores de primera y de segunda», denuncia el doctor Rodríguez, quien además lamenta que la mayor parte de las comunicaciones internas se redacten hoy ya sólo en catalán. «No dan ninguna facilidad a los castellanohablantes», critica. A nivel estrictamente personal, reconoce, en cambio, que se ha ido con buenos recuerdos de su estancia en las Islas. Así, explica que se sentía bien en Baleares, que había hecho amigos y que se consideraba integrado. «El sueldo incluso era algo mejor que en Andalucía», indica.
Amante de los idiomas, este profesional de Atención Primaria no sólo tiene buenos conocimientos de inglés, sino también de la lengua cooficial de Baleares. De hecho, podría haberse presentado ahora a las oposiciones incluso aunque el Govern hubiera decidido en último término mantener como requisito previo el catalán. «En Ibiza me presenté a los exámenes del nivel A2 —básico— y del nivel B1 —elemental— y los aprobé», recuerda. Ya en Palma, consiguió el nivel B2 —intermedio— al primer intento.
El nivel de conocimiento del catalán fijado finalmente por la Consejería de Salud para médicos, enfermeros y técnicos es el B1, mientras que el nivel establecido para auxiliares de enfermería y celadores es el A2, lo que representa rebajar en un nivel las exigencias que inicialmente tenía previsto fijar el Govern para todos los profesionales sanitarios. Aun así, por las razones ya señaladas, el doctor Rodríguez decidió irse. «Por desgracia, me temo que se seguirán marchando más médicos de Baleares por el catalán», concluye.
El delegado del Sindicato Médico de Baleares (Simebal) en Ibiza y Formentera, Carlos Rodríguez, se muestra también crítico con el decreto del catalán, si bien reconoce igualmente que la marcha de profesionales no ha sido debida sólo al decreto. Este doctor trabajó 22 años en el Hospital de Can Misses, en la capital ibicenca, y ahora sigue trabajando aún en la isla. «En la mayoría de los casos los médicos se han ido por una suma de cosas, por el precio de los alquileres, por la insularidad, por factores personales o por la incertidumbre sobre cuál sería finalmente el contenido del decreto», recalca a este diario.
Inicialmente, en agosto del pasado año, la Consejería de Salud había dictado una resolución oficial en la que dispensaba del conocimiento del catalán a médicos y enfermeros. Sin embargo, el rechazo de MÉS a esa resolución provocó que Armengol decidiera entonces dar marcha atrás y que ecosoberanistas y socialistas elaborasen un primer borrador de decreto en el que el catalán pasaba a ser una exigencia en la sanidad pública. La gran oposición sindical y social a ese primer borrador motivó que dicho texto fuera desestimado a principios de este año y que, como se ha señalado ya, finalmente se aprobase un texto más flexible a nivel de requisitos lingüísticos.
«El decreto supone un punto más de dificultad para que los médicos foráneos deseen venir a Baleares o para evitar que quienes hoy trabajan en las Islas se vayan», asegura el delegado del sindicato médico balear
Esa flexibilización motivó, por ejemplo, que en la Mesa Sectorial de Sanidad la versión definitiva del decreto contase con un apoyo sindical del 65 por cien. El primer borrador, en cambio, no había contado con ningún apoyo. «Sea como sea, el Govern siguió una estrategia equivocada al plantear la necesidad de un decreto, pues ello ha sido un factor de distorsión en la sanidad pública», denuncia el delegado de Simebal en Ibiza y Formentera, para concluir: «El decreto supone un punto más de dificultad para que los médicos foráneos deseen venir a Baleares o para evitar que quienes hoy trabajan en las Islas se vayan».
La actual rebaja lingüística en la sanidad es considerada insuficiente no sólo por parte de Simebal, sino también por parte de Mos Movem, el PP, Cs, Actúa Baleares, CSIF o las nuevas entidades Convivencia Balear y Sociedad Civil Balear. Cabe recordar, además, que la pasada semana se presentaron dos recursos ante el Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares contra la nueva norma lingüística. El primero fue presentado por Mos Movem y el segundo por la Delegación del Gobierno, al entender en ambos casos que no estaría asegurado ahora el derecho a la salud con la actual marcha de profesionales y por la dificultad para poder cubrir las vacantes hoy existentes.
El Govern, por su parte, respeta las críticas, pero no las comparte. «El decreto permite que cualquier sanitario pueda optar ahora a cualquier plaza, ya que en ningún caso se exige previamente el nivel de capacitación lingüística», recuerda a ABC el director general del Servicio de Salud, Juli Fuster, quien añade que si los citados recursos ante la Justicia prosperasen, el decreto dejaría de estar vigente y se tendría que volver a aplicar entonces lo establecido de manera genérica en la Ley de Función Pública, «que sí exige previamente los niveles de catalán para poder presentarse a oposiciones».
Por otro lado, Fuster niega que haya un «éxodo» masivo de profesionales. «En Ibiza, en lo que llevamos de año, hemos tenido cinco bajas y tan solo un facultativo ha manifestado que el motivo de su marcha fuese únicamente el lingüístico, y, por contra, hemos contratado a 21 facultativos, pese a los problemas que conlleva la insularidad», explica. «La población de nuestra Comunidad debe estar tranquila, ya que en ningún caso vamos a permitir no contar con los mejores profesionales sanitarios», recalca Fuster. «Este Govern siempre priorizará la asistencia sanitaria sobre cualquier otro criterio», concluye. En cualquier caso, el debate sobre el decreto del catalán sigue, por ahora, aún abierto.
La AVT, alarmada por los pactos para la moción: “El PNV por lo que lucha es por los presos de ETA”
CiudadanOK se reúne con Maite Araluce, la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo a pocas horas de la moción de censura que encabezará Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy para compartir sus impresiones. Las víctimas viven los momentos previos con incertidumbre y preocupación por las concesiones que pueda hacer el líder socialista a los nacionalistas del PNV: “Nos preocupa que decisiones tan importantes para el futuro de España como una moción de censura pasen por estar apoyadas por partidos nacionalistas que son separatistas”.
“El PNV nos preocupa doblemente por el tema del acercamiento. No vamos a permitir ese tipo de cosas, no vamos a permitir que nos usen a las víctimas y nuestro dolor o que utilicen beneficios a los asesinos que tanto dolor nos han provocado”, dice Araluce. Y advierte: “Si tenemos que sacar a la sociedad a la calle como un apoyo con lo que eso supone también a un partido que está gobernando, lo tendremos que hacer”.
Preguntada sobre las críticas de la izquierda abertzale a las víctimas, a las que afean que pidan no conceder beneficios penitenciarios a los etarras, la presidenta de la AVT les contesta rotunda: “Encima de ser víctimas te quitan los derechos como a cualquier ciudadano de poder opinar y de poder decir. Yo no entiendo nada”.
Crítica con el PNV
Cake Minuesta también le recuerda la vergonzosa exigencia de Bildu, partido que pretende que las víctimas también pidan perdón: “Me ha indignado. El perdón no se puede pedir a un colectivo, cada uno perdonará en función de sus creencias o de lo que quiera, pero encima, ¿nosotros de qué vamos a pedir perdón? ¿Por haber puesto a nuestros muertos allí delante? ¿Porque les hemos sido incómodos durante un tiempo porque nos han tenido que seguir para tener información?”.
También firme es en sus declaraciones acerca de los nacionalistas vascos del PNV: “Dicen que están con las víctimas pero por lo que más les oigo luchar y pelear no es por las víctimas, es por los presos de ETA”.

References: artículo 155
 artículo 135
 resolución 
 artículo 155
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