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Jordi Sevilla Ministro de Administraciones Públicas Programa de actuaciones para el Buen Gobierno.
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Emilia Redondo Reyes
1 Jordi Sevilla Ministro de Administraciones Públicas Programa de actuaciones para el Buen Gobierno. Código del Buen Gobierno de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado. Proyecto de Ley de Regulación de los Conflictos de Intereses de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado.
3 índice 05 Jordi Sevilla Ministro de Administraciones Públicas Programa de actuaciones para el Buen Gobierno. 11 Código del Buen Gobierno de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado. 21 Proyecto de Ley de Regulación de los Conflictos de Intereses de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado.
5 Jordi Sevilla Ministro de Administraciones Públicas Programa de actuaciones para el Buen Gobierno. 5
7 Programa de actuaciones para el Buen Gobierno Introducción 1. Estamos convencidos del importante papel que debe desempeñar la Administración en un país democrático. Creemos en lo público como garantía de igualdad y de solidaridad. Y pensamos que, para hacer efectiva esa garantía, debemos dotar a las administraciones de medios materiales y legales, así como de valores y de mecanismos que aseguren su cumplimiento, lo que hará posible que los ciudadanos puedan confiar en ellas. En definitiva, debemos dotar a la sociedad de instrumentos para que los ciudadanos puedan controlar a sus responsables públicos. El Gobierno ha impulsado, en estos meses, reformas de la función publica, en selección y formación de los empleados, modernización tecnológica de la administración, y también, y de un modo muy particular, reformas institucionales para que las administraciones central, autonómica y local cooperen mejor al servicio de los ciudadanos. Pero hemos querido que nuestra primera iniciativa legislativa en esta materia sea dar cumplimiento a uno de nuestros compromisos más importantes, como es la regulación del funcionamiento ético del propio gobierno. Los altos cargos de la administración cumplen con su deber de acuerdo a un estricto código de responsabilidad, con honestidad y austeridad. Se trata, en la práctica, de un código ético no escrito que hemos querido hacer público, para promover las mejores prácticas y también para evitar comportamientos inadecuados y facilitar que se puedan corregir con diligencia. Con ello, hacemos más transparente la gestión de lo público, más adecuada a las exigencias actuales de los ciudadanos, y permitimos que se puedan exigir cuentas a los responsables políticos con mayor facilidad. 7
8 2. A lo largo de la última década, y en todo el mundo, ha ido creciendo la preocupación sobre la forma en que las grandes empresas son gobernadas por sus responsables. Esta preocupación por el comportamiento de los directivos no se refiere tanto al cumplimiento de las normas legales, a lo que es legal o ilegal, que está claramente explicitado en las leyes, sino más bien a lo que es correcto o incorrecto, a lo que afecta a las actitudes, los valores, la ética en suma. Y esta preocupación ha encontrado respuesta en la forma de códigos que promueven el buen gobierno de las empresas, así como de los medios de comunicación. El Gobierno de España ha querido ser de los primeros de Europa en adoptar un Plan o Programa de Buen Gobierno del Gobierno, para hacer patente su voluntad de que gobernar bien, el "buen gobierno", sea una práctica comprometida y continuada en la acción de la Administración Pública española. Es un programa que incluye un Proyecto de Ley que modifica el actual régimen de Incompatibilidades de los altos cargos de la Administración y establece requisitos previos para el nombramiento de los titulares de determinados órganos constitucionales y otros entes reguladores. Además, incorpora un Acuerdo del Consejo de Ministros que recoge los principios éticos que regirán la actuación de los responsables públicos, además de otras medidas, que se aprobarán próximamente, para profundizar aún más en la regeneración democrática de los poderes públicos. 3. Por una parte, el Gobierno quiere que se establezca, como requisito previo para el nombramiento de los titulares de determinados órganos constitucionales y reguladores, la obligación de que éstos comparezcan ante el Parlamento, con carácter previo a su nombramiento definitivo. Estas comparecencias, lógicamente, se producirán en las condiciones que regule el Reglamento del Congreso, que debe adecuarse a esta posibilidad. 4. Por otra parte, el Gobierno propone algunas nove- 8
9 dades en el régimen de incompatibilidades de los altos cargos, lo que hemos denominado como regulación de los conflictos de intereses, para hacerlo más estricto, más claro y, por tanto, más eficaz. Como ejemplo de las nuevas medidas, está la supresión de las dietas que perciben los altos cargos que representan al Estado en los Consejos de Administración de múltiples empresas. España dispone, en la actualidad, de un régimen de incompatibilidades que resulta adecuado, pero que no se ha cumplido porque no existen elementos disuasorios al respecto. La propuesta del Gobierno va dirigida a fortalecer el régimen de incompatibilidades no sólo porque lo extiende a un número mayor de altos cargos y clarifica el significado de los conceptos jurídicos establecidos en la ley actual, sino sobre todo porque queremos conseguir que se cumpla. Para asegurar ese cumplimiento, esta reforma incluye sanciones concretas, que van desde la imposibilidad de ser nombrado alto cargo y la obligatoriedad de devolver la pensión, caso de haberla percibido, hasta la inhabilitación para contratar con el Estado, con el sector público estatal, para la empresa que contrate a un ex alto cargo vulnerando, de manera clara y siendo conocedores de ello, la Ley de Incompatibilidades. Creemos que, si para contratar con el Estado hay que estar al día y en regla con Hacienda y con la Seguridad Social, es razonable que se esté también al día con el régimen de Incompatibilidades. Además, proponemos la creación de la Oficina de Conflictos de Intereses, que queremos convertir en un auténtico observatorio y que tendrá una gran autonomía para gestionar adecuadamente el cumplimiento de la Ley de Incompatibilidades. 5. En tercer lugar, el Gobierno ha tomado un Acuerdo de Consejo de Ministros, donde figura lo que llamamos el Código de Buen Gobierno en sentido estricto, y que recoge los principios éticos y de conducta que rigen las actuaciones de los altos car- 9
10 gos en el desempeño de su función. El abanico de principios es tan amplio, tan ambicioso y está tan absolutamente al día de las prácticas que se están exigiendo desde la OCDE a todos los países, que hemos creído adecuado asumirlo como un compromiso político del Gobierno, como una autoexigencia, una autoimposición que se hace el Gobierno a sí mismo y a sus altos cargos. 6. Hemos aprobado un programa de actuaciones que recoge lo que hemos aprendido de las experiencias de organismos internacionales, gobiernos y empresas privadas. Con todo ello, queremos garantizar que los altos cargos desarrollan su trabajo de acuerdo a lo que la sociedad espera de ellos, que los ciudadanos pueden depositar su confianza en los responsables de la Administración y que hay mecanismos adecuados para corregir los comportamientos que no estén a la altura de la democracia. Quien quiera defraudar la confianza de los ciudadanos, lo tendrá a partir de ahora más difícil. El Gobierno cumple con este Plan su compromiso de ser más exigentes con nosotros mismos, de dignificar la acción pública y de ayudar con nuestro ejemplo a hacer un país más democrático en el que los ciudadanos puedan sentirse más identificados con sus instituciones democráticas. Jordi Sevilla Segura Ministro de Administraciones Públicas 10
11 Código del Buen Gobierno de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado Acuerdo aprobado en Consejo de Ministros 18 de febrero
14 Acuerdo por el que se aprueba el Código de Buen Gobierno de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado. Desde la entrada en vigor de la Constitución Española, el ordenamiento jurídico español se ha enriquecido con diversas normas que conforman el marco en el que han de actuar los altos cargos, los funcionarios públicos y el resto del personal de las Administraciones públicas para ejercer sus funciones de acuerdo al bloque de la legalidad, que garantiza la transparencia, eficacia y dedicación plena a sus funciones públicas y evita toda aquella actividad o interés que pudiera comprometer su independencia e imparcialidad o menoscabar el desempeño de sus deberes públicos. No obstante, en el momento actual, se hace necesario que los poderes públicos ofrezcan a los ciudadanos el compromiso de que todos los altos cargos en el ejercicio de sus funciones han de cumplir no sólo las obligaciones previstas en las leyes, sino que, además, su actuación ha de inspirarse y guiarse por principios éticos y de conducta que hasta ahora no han sido plasmados expresamente en las normas, aunque sí se inducían de ellas y que conforman un código de buen gobierno. Se trata, pues, de establecer en dicho código el respeto a una amplia gama de exigencias entre las que se encuentran no sólo el cumplimiento de las normas legales o reglamentarias, sino también de otras garantías adicionales, que configuran un pacto de los poderes públicos con los ciudadanos, en torno a los principios de funcionamiento de las instituciones en el seno de la democracia española. La elaboración de este código responde fielmente a las líneas directrices de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y otras organizaciones internacionales, por lo que supone una eficaz política de prevención y gestión de estos conflictos, acorde con experiencias similares adoptadas por otros países de tradición y raigambre democrática. 14
15 En tal sentido, y por lo que respecta a la Administración General del Estado, se trata de ofrecer a los ciudadanos un código de buen gobierno, donde se definan y expongan los valores de referencia que han de regir la actuación de los miembros del Gobierno y de sus altos cargos para responder a las demandas y exigencias de los ciudadanos en cuanto integrantes de la comunidad política en la que viven y ofrecer un compromiso sólido de respeto, protección y fomento de todas las aspiraciones de los individuos en un marco de solidaridad, libertad y justicia. Los valores de referencia no suponen un repertorio de principios éticos sin trascendencia jurídica alguna. Se trata, por el contrario, de principios inducidos de las normas vigentes en el ordenamiento jurídico español, de forma que cada uno de ellos tiene su manifestación concreta en una norma que prevé la consecuencia jurídica de su incumplimiento o cumplimiento defectuoso. Su exigencia, en todo caso, se producirá en los términos previstos en el ordenamiento jurídico, principalmente en la Constitución y en la Ley del Gobierno, para los miembros del mismo. En su virtud, el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministro de Administraciones Públicas, en su reunión del día 18 de febrero de 2005, ACUERDA: Primero.- Se aprueba el Código de Buen Gobierno aplicable a los miembros del Gobierno, a los Secretarios de Estado y al resto de los altos cargos de la Administración General del Estado y de las entidades del sector público estatal, de derecho público o privado, vinculadas o dependientes de aquélla. Segundo.- A tal fin tendrán la consideración de alto cargo los que la ostenten a los efectos de la normativa sobre incompatibilidades. EL MINISTRO DE ADMINISTRACIONES PÚBLICAS Jordi Sevilla Segura 15
16 ANEXO: Código de Buen Gobierno de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado Primero. Principios básicos. Los miembros del Gobierno y los altos cargos de la Administración General del Estado actuarán, en el desempeño de sus funciones, de acuerdo con la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico, y ajustarán sus actuaciones a los siguientes principios éticos y de conducta que se desarrollan en este Código: Objetividad, Integridad, Neutralidad, Responsabilidad, Credibilidad, Imparcialidad, Confidencialidad, Dedicación al servicio público, Transparencia, Ejemplaridad, Austeridad, Accesibilidad, Eficacia, Honradez, y Promoción del entorno cultural y medioambiental y de la igualdad entre hombres y mujeres. Segundo. Principios éticos. 1. Los altos cargos promoverán los derechos humanos y las libertades de los ciudadanos, y evitarán toda actuación que pueda producir discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. 2. La adopción de decisiones perseguirá siempre la satisfacción de los intereses generales de los ciudadanos y se fundamentará en consideraciones objetivas orientadas hacia el interés común, al margen de cualquier otro factor que exprese posiciones personales, familiares, corporativas, clientelares o cualesquiera otras que puedan colisionar con este principio. 3. Se abstendrán de toda actividad privada o interés que pueda suponer un riesgo de plantear conflictos de intereses con su puesto público. Se entiende que 16
17 existe conflicto de intereses cuando los altos cargos intervienen en las decisiones relacionadas con asuntos en los que confluyan a la vez intereses de su puesto público e intereses privados propios, de familiares directos, o intereses compartidos con terceras personas. 4. Velarán por promover el respeto a la igualdad entre hombres y mujeres, y removerán los obstáculos que puedan dificultar la misma. 5. Se someterán a las mismas condiciones y exigencias previstas para el resto de los ciudadanos en las operaciones financieras, obligaciones patrimoniales o negocios jurídicos que realicen. 6. No aceptarán ningún trato de favor o situación que implique privilegio o ventaja injustificada, por parte de personas físicas o entidades privadas. 7. No influirán en la agilización o resolución de trámite o procedimiento administrativo sin justa causa y, en ningún caso, cuando ello comporte un privilegio en beneficio de los titulares de estos cargos o su entorno familiar y social inmediato o cuando suponga un menoscabo de los intereses de terceros. 8. Actuarán de acuerdo con los principios de eficacia, economía y eficiencia, y vigilarán siempre la consecución del interés general y el cumplimiento de los objetivos de la organización. 9. Se abstendrán de todo tipo de negocios y actividades financieras que puedan comprometer la objetividad de la Administración en el servicio a los intereses generales. 10. Sus actividades públicas relevantes serán transparentes y accesibles para los ciudadanos con las únicas excepciones previstas en las leyes. 11. Asumirán la responsabilidad en todo momento de las decisiones y actuaciones propias y de los organismos que dirigen, sin perjuicio de otras que fueran exigibles legalmente. 17
18 12. Asumirán la responsabilidad de sus actuaciones ante los superiores y no las derivarán hacia los subordinados sin causa objetiva. 13. Ejercerán sus atribuciones según los principios de buena fe y dedicación al servicio público absteniéndose no solo de conductas contrarias a los mismos, sino también de cualesquiera otras que comprometan la neutralidad en el ejercicio de los servicios públicos que tuvieran encomendados. 14. Sin perjuicio de lo dispuesto en las leyes sobre la difusión de información de interés público, se mantendrán el sigilo, la reserva y la discreción en relación con los datos e informes que se conocieran por razón del cargo. Tercero. Principios de conducta 1. El desempeño de los altos cargos exige la plena dedicación. 2. El desempeño de cargos en órganos ejecutivos de dirección de partidos políticos, en ningún caso menoscabará o comprometerá el ejercicio de sus funciones. 3. Garantizarán el ejercicio del derecho de los ciudadanos a la información sobre el funcionamiento de los servicios públicos que tengan encomendados, con las limitaciones que establezcan normas específicas. 4. En el ejercicio de sus funciones extremarán el celo de modo que el desempeño de las obligaciones contraídas sea una efectiva referencia de ejemplaridad en la actuación de los empleados públicos. Esta ejemplaridad habrá de predicarse, igualmente, en el cumplimiento de las obligaciones que, como ciudadanos, les exigen las leyes. 5. Administrarán los recursos públicos con austeridad y evitarán actuaciones que puedan menoscabar la dignidad con que ha de ejercerse el cargo público. 18
19 6. Se rechazará cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía o préstamos u otras prestaciones económicas que puedan condicionar el desempeño de sus funciones, sin perjuicio de lo establecido en el Código Penal. En el caso de obsequios de mayor significación de carácter institucional se incorporarán al patrimonio del Estado, en los términos previstos en la Ley del Patrimonio de las Administraciones Públicas, de acuerdo con lo que se determine reglamentariamente. 7. En el desempeño de sus funciones serán accesibles a todos los ciudadanos y extremarán la diligencia en contestar todos los escritos, solicitudes y reclamaciones que éstos realicen. 8. El tratamiento oficial de carácter protocolario de los miembros del Gobierno y de los altos cargos será el de Señor/Señora, seguido de la denominación del cargo, empleo o rango correspondiente. En misiones oficiales en el extranjero les corresponderá el tratamiento que establezca la normativa del país u organización internacional correspondiente. 9. Se abstendrán de realizar un uso impropio de los bienes y servicios que la Administración General del Estado pone a su disposición por razón del cargo. 10. La protección del entorno cultural y de la diversidad lingüística inspirará las actuaciones de los altos cargos en el ejercicio de sus competencias, así como la protección y mejora de la calidad del medio ambiente. 11. Garantizarán la constancia y permanencia de los documentos para su transmisión y entrega a sus posteriores responsables. 19
20 Cuarto. Cumplimiento del Código de Buen Gobierno. 1. Anualmente el Consejo de Ministros conocerá un informe elevado por el Ministro de Administraciones Públicas, sobre los eventuales incumplimientos de los principios éticos y de conducta con el fin de analizar los procedimientos y actuaciones que pueden posibilitar su trasgresión y proponer las medidas que se estimen convenientes para asegurar la objetividad de las decisiones de la Administración y de las instituciones públicas. 2. El Consejo de Ministros, en el supuesto de que hubiere incumplimientos de los principios del Código adoptará las medidas oportunas. 20
21 Proyecto de Ley de Regulación de los Conflictos de Intereses de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado. 21
23 Proyecto de Ley de regulación de los conflictos de intereses de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado El objetivo de la Ley es establecer las obligaciones que incumben a los miembros del Gobierno y a los altos cargos de la Administración General del Estado para prevenir situaciones que puedan originar conflictos de intereses. No se trata, pues, de una mera reproducción de las normas de incompatibilidades tal y como se han concebido hasta ahora, sino de constituir un nuevo régimen relativo a la actuación de los altos cargos en el que perfeccionando el anterior de incompatibilidades se introducen nuevas exigencias y cautelas que garanticen que no se van a producir situaciones que pongan en riesgo la objetividad, imparcialidad e independencia del alto cargo. En el Título I se establecen los requisitos a que han de someterse los titulares de determinados órganos con carácter previo a su nombramiento. Este precepto supone un considerable avance en cuanto al control democrático en la designación de estos cargos, ya que se prevé su comparecencia ante el Congreso de los Diputados, órgano máximo de representación popular. En el Título II, y cumpliendo lo acordado por el Pleno del Congreso de los Diputados, en su sesión de 23 de abril de 2002, se establece un nuevo régimen de prevención de situaciones de conflictos de intereses de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado en el que, a partir de la vigente Ley 12/1995, de 11 de mayo, se introducen las modificaciones necesarias para suplir las deficiencias, e incluso lagunas legales, que con el paso del tiempo se han venido detectando, y se refuerza la imagen que los altos cargos, en cuanto servidores públicos, deben ofrecer ante los ciudadanos. Se consagra el principio de dedicación absoluta del alto cargo a su puesto público, restringiendo todas aquellas actividades que puedan perturbar o incidir 23
24 en el desempeño de sus funciones públicas. En tal sentido, hay que resaltar que se elimina para los altos cargos la percepción de cualquier retribución o asistencia por su participación en los órganos rectores o Consejos de Administración de las empresas con capital público. Esta medida supone una mejora en la transparencia del sistema retributivo de los altos cargos. Asimismo la ley refuerza el control sobre los intereses patrimoniales que pueda tener el alto cargo, su cónyuge o persona que conviva con él en análoga relación de afectividad, así como de determinados miembros de su unidad familiar, extendiendo la prohibición de tener una participación de éstos superior al 10% en empresas no sólo a las que tengan conciertos o contratos de cualquier naturaleza con el sector público, sino también a las empresas que sean subcontratistas de éstas o que perciban subvenciones. Otro aspecto en el que la Ley ha querido introducir un control adicional es el del desempeño por actividades privadas de los altos cargos, cuando éstos cesan en los mismos, de forma que en la ley se establecen nuevas garantías para que durante el ejercicio del cargo público no se vea afectada su imparcialidad e independencia. Es especialmente relevante el hecho de que a las empresas privadas que contraten a alguna de las personas que hayan tenido la condición de altos cargos, incumpliendo las limitaciones que la Ley establece a tal efecto, se les prohibirá contratar con las Administraciones Públicas durante el tiempo en el que se mantenga la limitación para el alto cargo. Finalmente, y para incidir en la importancia del seguimiento de los preceptos de esta Ley se han introducido dos innovaciones: la creación de la Oficina de Conflictos de Intereses, órgano similar al existente en otros países de nuestro entono cultural, que actuará con plena autonomía funcional en el desempeño de las funciones que le encomienda esta Ley, y el reforzamiento del régimen sancionador, de forma que el incumplimiento de los preceptos de la Ley conlleva penalizaciones efectivas. 24
25 TITULO PRELIMINAR Objeto y ámbito de aplicación Artículo 1.Objeto y ámbito de aplicación Por esta ley se regulan los requisitos previos para el nombramiento de los titulares de determinados órganos y para el nombramiento de los altos cargos en determinados organismos reguladores y de supervisión, así como las medidas básicas para evitar situaciones de conflicto de intereses de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado y de las entidades del sector público estatal. TITULO I Requisitos previos para el nombramiento de los titulares de determinados órganos Artículo 2. Comparecencia ante el Congreso de los Diputados 1. El Gobierno, con carácter previo al nombramiento del Presidente del Consejo de Estado y del Fiscal General del Estado, pondrá en conocimiento del Congreso de los Diputados el nombre de las personas propuestas para estos cargos a fin de que pueda disponer su comparecencia ante la comisión correspondiente de la Cámara, en los términos que prevea su Reglamento. 2. El mismo procedimiento será seguido en relación con los nombramientos de las personas que vayan a ser designadas máximos responsables en los organismos reguladores o de supervisión incluidos en el artículo 3.2 k), presidentes del Consejo Económico y Social y de la Agencia EFE, director de la Agencia de Protección de Datos y director general del Ente Público Radiotelevisión Española. 25
26 3. La comisión parlamentaria del Congreso de los Diputados examinará, en su caso, a los candidatos propuestos. Sus miembros formularán las preguntas o solicitarán las aclaraciones que crean convenientes. TÍTULO II Conflictos de intereses Artículo 3. Ámbito de aplicación 1. Este Título es aplicable a los miembros del Gobierno, a los Secretarios de Estado y al resto de los altos cargos de la Administración General del Estado y de las entidades del sector público estatal, de derecho público o privado, vinculadas o dependientes de aquélla. 2. A los efectos de esta Ley se consideran como altos cargos: a) Los miembros del Gobierno. b) Los secretarios de estado. c) Los subsecretarios; los secretarios generales; los delegados del Gobierno en las comunidades autónomas, en Ceuta y Melilla; los delegados del Gobierno en entidades de derecho público; y los jefes de misión diplomática permanente; así como los jefes de representación permanente ante organizaciones internacionales. d) Los directores generales de la Administración General del Estado y asimilados. e )El director general del Ente Público Radiotelevisión Española; los presidentes, los directores generales, los directores ejecutivos y asimilados en entidades de derecho público del sector público estatal vinculadas o dependientes de la 26
27 Administración General del Estado, cuyo nombramiento se efectúe por decisión del Consejo de Ministros o por sus propios órganos de gobierno y, en todo caso, los presidentes y directores con rango de director general de las Entidades Gestoras y Servicios Comunes de la Seguridad Social. f) El presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia y los vocales del mismo. g) El presidente y los directores generales del Instituto de Crédito Oficial. h) Los presidentes y consejeros delegados de las sociedades mercantiles en cuyo capital sea mayoritaria la participación estatal, o que sin llegar a ser mayoritaria, la posición de la Administración General del Estado sea dominante en el consejo de administración, cuando sean designados previo acuerdo del Consejo de Ministros o por sus propios órganos de gobierno. i) Los miembros de los Gabinetes de la Presidencia del Gobierno y de las Vicepresidencias nombrados por el Consejo de Ministros y los directores de los Gabinetes de los Ministros. j) Los presidentes, los directores y gerentes de las fundaciones públicas estatales siempre que perciban retribuciones por el desempeño de estos cargos, así como los titulares de aquellos otros órganos a los que sus Estatutos les atribuyan tal condición. k) El presidente y los vocales de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, de la Comisión Nacional de Energía, el presidente, los consejeros y el Secretario General del Consejo de Seguridad Nuclear, así como el presidente y los miembros de los órganos rectores de cualquier otro organismo regulador y de supervisión. l) Los directores, directores ejecutivos o equivalentes de los organismos reguladores y de supervisión. 27
28 m) Asimismo, los titulares de cualquier otro puesto de trabajo de la Administración General del Estado, cualquiera que sea su denominación, cuyo nombramiento se efectúe por el Consejo de Ministros. Artículo 4. Objeto 1. A los efectos de esta ley, hay conflicto de intereses cuando los altos cargos intervienen en las decisiones relacionadas con asuntos en los que confluyen a la vez intereses de su puesto público e intereses privados propios, de familiares directos, o intereses compartidos con terceras personas. 2. El presente título regula la prevención, gestión y resolución de los conflictos de intereses a través del establecimiento de un régimen de incompatibilidades, de los órganos de gestión, vigilancia y control del mismo, así como del régimen sancionador. CAPÍTULO I Régimen de incompatibilidades Artículo 5. Dedicación absoluta al cargo público Los altos cargos comprendidos en el artículo 3 ejercerán sus funciones con dedicación absoluta y no podrán compatibilizar su actividad con el desempeño, por sí, o mediante sustitución o apoderamiento, de cualquier otro puesto, cargo, representación, profesión o actividad, sean de carácter público o privado, por cuenta propia o ajena, y, asimismo, tampoco podrán percibir cualquier otra remuneración con cargo a los presupuestos de las Administraciones públicas o entidades vinculadas o dependientes de ellas, ni cualquier otra percepción que directa o indirectamente provenga de una actividad privada. 28
29 Lo dispuesto en el párrafo anterior se entiende sin perjuicio de las excepciones señaladas en los artículos 9 y 10. Artículo 6. Limitaciones patrimoniales en participaciones societarias 1. Los titulares de los cargos previstos en el artículo 3 no podrán tener, por sí o junto con su cónyuge, sea cual sea el régimen económico matrimonial, o persona que conviva en análoga relación de afectividad e hijos dependientes y personas tuteladas, participaciones directas o indirectas superiores a un diez por ciento en empresas que tengan conciertos o contratos, de cualquier naturaleza, con el sector público estatal, autonómico o local, o sean subcontratistas de dichas empresas o que reciban subvenciones provenientes de la Administración General del Estado. 2. Dicha prohibición afectará a las participaciones patrimoniales que sin llegar a este porcentaje supongan una posición en el capital social de la empresa que pueda condicionar de forma relevante su actuación. 3. En el supuesto de que la persona que sea nombrada para ocupar un puesto de los comprendidos en el artículo 3, poseyera una participación en los términos a los que se refieren los apartados anteriores, tendrá que desprenderse de ella en el plazo de seis meses contados desde el día siguiente a su nombramiento. Si la participación se adquiriera por sucesión hereditaria u otro título gratuito durante el ejercicio del cargo, tendrá que desprenderse de ella en el plazo de tres meses desde su adquisición. Dicha participación y posterior transmisión serán, asimismo, declaradas a los Registros de Actividades y de Bienes y Derechos Patrimoniales en la forma que reglamentariamente se determine. 29
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 Artículo 2
 artículo 3
 Artículo 3
 Artículo 4
 resolución 
 Artículo 5
 artículo 3
 Artículo 6
 artículo 3
 artículo 3
 Artículo 1
 Artículo 2