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Timestamp: 2020-08-10 03:23:37+00:00

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Libro Fondo Chile by corparaucaniachile - Issuu
SUMAK KAWSAY-KUME MOGEN Construyendo caminos de soberanía y seguridad alimentaria con identidad cultural en San Miguel de Alpaccollo Puno, Perú (Diálogo de saberes Aymara-Mapuche)
SUMAK KAWSAY-KUME MOGEN Construyendo caminos de soberanía y seguridad alimentaria con identidad cultural en San Miguel de Alpaccollo – Puno, Perú (Diálogo de saberes Aymara-Mapuche)
Este proyecto ha sido financiado con el apoyo del Fondo Chile, una iniciativa conjunta del Gobierno de Chile a través de la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Nombre del proyecto SUMAK KAWSAY-KUME MOGEN. Construyendo caminos de soberanía y seguridad alimentaria con identidad cultural en San Miguel de Alpaccollo-Puno, Perú. (Diálogo de saberes Aymaras-Mapuche) Institución responsable Corporación para el Desarrollo Productivo de La Araucanía, Corparaucanía. Equipo Corparaucania Coordinador de proyecto Eduardo Pino Neculqueo Registro fotográfico Marcelo Arriola Contraparte Técnica Louise Greco, Oficina PNUD Chile Carla Romo, Secretaria Ejecutiva Fondo Chile Hernán Araya M., Fondo Chile-Comunicaciones PNUD Socio local Perú Asociación de apoyo rural Chuyma Aru Víctor Quiso Choque Néstor Chambi Pacoricona Walter Chambi Pacoricona Apoyo en terreno Cecilia Lienan Ana Lincoñir Modesto Huenchunao Cristian Cofré María Isabel Almeyda Fredy Ccallo Maquera Jesús Casquino Edición de textos Andrea Rubilar Urra Cielosur ediciones Diseño y diagramación Pedro Díaz Muñoz
En febrero de 2016 se abrieron conversaciones para presentar un proyecto al Fondo Chile, iniciativa conjunta de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). No fue fácil para Corparaucanía, aprobar la propuesta “SUMAK KAWSAY” “KUME MOGEN” “Construyendo caminos de soberanía y seguridad alimentaria con identidad cultural” en la comunidad Aymara San Miguel de Alpaccollo, en la provincia del Collao, Distrito de Puno en Perú, pues iba contra las iniciativas implementadas hasta ese entonces y, como dato no menor, fuera del país. El buen vivir como fundamento teórico no era parte de nuestra cotidianeidad institucional pero ahí estaba, puesta en la mesa como una posibilidad de conocer y aprender de nuestros pueblos ancestrales. Todo fue vertiginoso; en Lima, el embajador nos señala la relevancia del diálogo entre pueblos, en San Miguel de Alpaccollo las conversaciones cruzadas en aymara y castellano dificultaban el entendimiento frente a chacras cuya aridez nos genera incertidumbre, pese a que finales de septiembre es tardío para cultivos de quínoa en el altiplano, nos animamos. El Fondo Chile es una oportunidad que el Estado de Chile ofrece a organizaciones de la sociedad civil de compartir saberes y experiencias en la búsqueda
SUMAK KAWSAY-KUME MOGEN
de resolver problemas de vulnerabilidad territorial existentes en países amigos, para lo cual se debe contar con una contraparte local y una propuesta que resulte atrayente al Fondo, requisitos que en su segunda fase sorteamos exitosamente. Nuestro capital institucional era y es la capacidad de articulación, de sumar actores en aras de un bien común, buscando en acciones simples y sencillas, fortalecer las competencias existentes a nivel local, esa idea constituyó nuestra principal oferta. Después de dos años de trabajo en el Altiplano peruano, se fueron construyendo caminos para lograr derrotar uno de los males que nos aquejan a los seres humanos, en especial a nuestra América Latina, la “desconfianza”, donde existen experiencias de promesas incumplidas, uno logra comprender y entender esta actitud inicial, la labor realizada por el antropólogo, Eduardo Pino Neculqueo, del equipo de Corparaucanía con la comunidad de San Miguel de Alpaccollo de Puno, fue paso a paso, demostrando que el estilo era distinto, mirándonos cara cara, conviviendo con su cultura, respetándola y entendiendo que su visión de la Pachamama y el mundo aymara, es potente, donde se debe admirar esa conexión de energía que brota de la tierra y que las abuelas de las actuales generaciones de la comunidad de San Miguel, no habían olvidado, faltaba solo reforzarlas para que florecieran de nuevo, los frutos han llegado después de dos años de trabajo, honesto, sincero y de profundo respeto a la cultura de la Nación Aymara, un buen ejemplo para replicar en nuestra Araucanía, entender al otro y no imponer una cultura ajena a su vida, permitir que cada pueblo evolucione a su ritmo. En los trabajos de cierre y conversación respecto a los logros del proyecto, fue posible comprobar:
1)	El agradecimiento de los hermanos aymaras, por cuanto la experiencia les permitió intercambiar saberes con los hermanos mapuches, conociendo una realidad distinta al altiplano. 2)	El programa les permitió realizar trabajos comunitarios y obtener resultados productivos con la ayuda de todos los miembros de la comunidad, es decir, volvieron a confiar en las experiencias de sus ancestros. 3)	Recuperar saberes y tener la cooperación de profesionales responsables, entregándoles semillas de buena calidad con variedades que en la comunidad se habían perdido. Fue emocionante comprobar la felicidad que sentían cuando miraban las fotografías de su trabajo comunitario, la cosecha de quínoa, de habas y papa. Sin embargo, queda una sensación de pena, pues estos programas tienen su término y los hermanos de la comunidad de Alpaccollo, nos pedían “no nos abandonen”. Ese fue un momento triste, emotivo, ya que se logró forjar un lazo invisible, muy fuerte con personas que viven en un entorno difícil y que pese a ello, luchan con un entusiasmo que contagia y que transmiten el valor de su libertad, su cultura y su forma de vida. ¡Hasta pronto hermanos Aymara!
Modesto Huenchunao Aburto Corparaucania Temuco, agosto de 2018.
El proyecto se inserta e instala como un agente generador de cambios, en un escenario tan distinto pero tan igual a nuestro mundo rural, es una propuesta que invita a escuchar y a escucharnos, a entender que es posible mejorar las prácticas institucionales si se atienden los tiempos propios de la naturaleza a fortalecer las prácticas organizacionales bajo la mirada del buen vivir; entender y asumir que los procesos requieren tiempo, al igual que un árbol para crecer o una semilla para germinar: la chacra convoca y reúne diversidad de opiniones formales e informales, doctas y populares todas con posibilidades de articularse entre sí para beneficio de todos, donde los primeros pasos son conocer, escuchar y compartir con el otro que es igual a uno y luego conocer y escuchar al otro que es distinto a uno para desde la diversidad construir soberanía y seguridad alimentaria con identidad cultural.
Ámbito geográfico de cobertura País: Perú Departamento: Puno Provincia: El Collao Distrito: Ilave Comunidad: San Miguel de Alpaccollo
La iniciativa presentada por Corparaucanía al Fondo Chile está orientada a colaborar en el fortalecimiento del buen vivir, propiciando la oportunidad para generar diálogos que favorezcan la seguridad alimentaria en las familias de la comunidad Aymara de San Miguel de Alpaccollo. De esta forma se van generando estrategias que permitan recolectar colectivamente variedades de semillas y plantas nativas que, por diversas circunstancias, se han perdido, en la comunidad, cultivándolas con todos los saberes de crianza asociados a ellas en chacras comunitarias destinadas a semilleros, distribuyendo lo cosechado en las familias participantes como un capital inicial. Este trabajo será el resultado objetivo del encuentro y diálogo de saberes entre distintos actores: las familias de la comunidad, sus dirigentes y dirigentas, los técnicos y/o profesionales que trabajando tanto en organismos del Estado como en instituciones de la sociedad civil buscan atender las necesidades, intereses e inquietudes de la población. El proyecto, además, fomenta esta articulación invitando a conocer experiencias de sus pares mapuches en sus comunidades, en su relación con el Estado, con la institucionalidad existente y desde éstas para con las comunidades y población mapuche, evaluando la posibilidad de que estos contenidos se transformen en talleres de trabajo que permitan atender en forma eficiente y oportuna los desafíos que plantea la vulneración de la seguridad alimentaria en las familias de la comunidad San Miguel de Alpaccollo.
La propuesta está elaborada en base a la triangulación de tres elementos: a)	Creación de parcelas de conservación y recuperación de semilla y plantas nativas1, con énfasis en la variabilidad genética de la quínoa, que permitan a las familias de la comunidad San Miguel de Alpaccollo disponer de variedades de semillas y plantas nativas, atendiendo con pertinencia cultural, sus necesidades por seguridad y soberanía alimentaria. Ello significa: Ø	Fortalecer estrategias que privilegien formas asociativas de intercambio, recolección y recuperación de variedades de semillas y plantas nativas que, por diversas circunstancias, no están presentes en la comunidad. Ø	Recuperar cultivos con todos los saberes de crianza asociados a ellos en parcelas colectivas de conservación y recuperación. Ø	Valorar los saberes locales a través del intercambio de conocimientos y experiencias con curadoras y curadores mapuche2. Ø	Disponer de un fondo menor por familia para adquirir, cultivar semillas y plantas nativas de acuerdo a sus necesidades, intereses e inquietudes. b)	Empoderamiento de las dirigencias locales3. A través del intercambio de experiencias y conocimientos con comunidades mapuches de La Araucanía que se destacan por:
La concepción de parcela de conservación y recuperación fue homologada tempranamente a chacra comunitaria cuyos cultivos se orientaron a recuperación y/o mejoramiento de semillas de quínoa, papas y habas.
Guardianes de la semilla en el mundo quechua: personas encargadas de guardar/proteger las semillas.
El rol socio-cultural de los dirigentes se relaciona con el cuidar que las tradiciones de la comunidad se mantengan, sin embargo han descuidado la conservación de las variedades de cultivos. Hacerles recuerdo de su rol de guardianes de la biodiversidad sería un buen paso para iniciar el proceso.
Ø	Un trabajo organizacional robusto que les permite plantearse con propiedad ante sus pares y terceros (autoridades, instituciones u otros). Ø	Uso de tecnologías apropiadas en las actividades agrícolas, lo que les permite ser más eficientes en el trabajo cotidiano. Ø	Existencia de curadoras y curadores que son valorados a nivel local por preservar semillas y plantas nativas y realizar cultivos de manera orgánica4. c)	Fortalecimiento de las competencias de técnicos y profesionales que trabajan en área de influencia del Tambo Ccolpa Cucho, en el distrito de llave. Ø	Participando, algunos de ellos, de una visita técnica a la región de La Araucanía para conocer experiencias de trabajo articulado público, privado y/o público-privado con el mundo campesino e indígena susceptibles de ser replicadas a nivel local. Ø	Recibiendo capacitación en habilidades blandas para fortalecer gestión en áreas como manejo de equipos, resolución de conflictos, comunicaciones y diseño de conversaciones.
En terreno se constató la no existencia de este rol al interior de la comunidad.
Población beneficiada Beneficiarios directos Ø	A lo menos 50 familias de la comunidad indígena San Miguel de Alpaccollo, Provincia de El Collao – llave, Departamento de Puno, Perú (156 personas), Ø	5 dirigentes de la comunidad San Miguel de Alpaccollo, Ø	25 técnicos/profesionales (funcionarios del municipio de Ilave que trabajan con comunidades campesinas de la Provincia de El Collao).
Beneficiarios indirectos Cerca de 5600 familias, cobertura del Programa Nacional Tambo, en Tambo Ccolpa Cucho donde esta San Miguel de Alpaccollo.
Duración Veinticuatro meses (agosto 2016-agosto 2018)
Principal problema que busca atender el proyecto y relevancia para el país La relevancia que posee la agricultura campesina en el Perú para la seguridad y soberanía alimentaria es evidente cuando se observa que “el 81,8% de los agricultores del Perú son campesinos que cultivan en el 63,8% de toda la super-
ficie agrícola del país bajo condiciones de secano. Viven agrupados en las 6.277 comunidades campesinas andinas y 1.322 comunidades nativas de la selva” (IV Censo Nacional Agrario, 2012). Son ellos quienes, en sus pequeñas, múltiples y dispersas chacras producen más del 60% de lo que consume la mayoría de la población del país, no solo del campo sino también de las grandes ciudades. Los antecedentes disponibles dejan en evidencia que el modelo de desarrollo implementado para el mundo rural (revolución verde) presenta, a lo menos, dos inconsistencias: asume el mundo campesino y el mundo indígena como una sola población con una clara vocación productiva que debe ser incorporada al mercado y, para que esto ocurra, privilegia el uso intensivo de agroquímicos y el monocultivo5, en detrimento de la agricultura orgánica y la diversidad de cultivos tan propio de los pueblos originarios. Los resultados están a la vista: los pueblos indígenas enfrentan un mayor riesgo de inseguridad alimentaria y malnutrición que otros grupos, ya que padecen niveles más elevados de pobreza, una menor disponibilidad de recursos y una creciente dependencia de alimentos más baratos, aunque con un alto grado de procesamiento (FAO, 2016). En el caso que nos preocupa, el departamento de Puno cobija un 93,2% de las comunidades Aymaras existentes en el Perú, de las que el 78% pertenecen a la provincia de El Collao y de éstas un 71,8% están ubicadas en el distrito de Ilave (Informe N° 05/2015 SRTS-DGPI-VMI-MG), sus actividades agrícolas se orientan principalmente para autoconsumo, presenta bajos niveles de productividad, excesiva fragmentación de la tierra, utilización de tecnologías ancestrales, cultivos básicamente de secano. En la división social del trabajo los hombres se encargan de la roturación y preparación de la tierra, el aporque y la cosecha de los produc5
La lógica de producción en los pueblos originarios indica que mientras más diversificación productiva exista, mayor seguridad y soberanía alimentaria habrá y el monocultivo atenta a este principio.
tos; mientras que las mujeres se dedican a la siembra, selección, preparación y el procesamiento de los alimentos para diversos usos (MINSA 2010).
La situación social de la población que habita en el departamento de Puno es compleja, la mitad habita en áreas rurales, el 40% de su población está participando en programas de inclusión social, un tercio del total de su población es pobre, un 7% pobre extremo y su tasa de desnutrición compromete a un quinto de la población. Cuadro: Datos de contexto Categorías
1.402.496
15.438.887
702.934
15.375.288
699.562
Índice de vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria
% Población en proceso de inclusión MIDIS
% Pobres 2013
% población rural 2013
% Pobres extremos 2013 Tasa de desnutrición 2013
Fuente: MIDIS, elaboración propia.
Sin embargo, en la provincia del Collao la situación es más compleja aun, el 70% del total de su población es rural, porcentaje similar al de pobreza existente, la mitad de ellos en situación de extrema pobreza, dos tercios de su población esta participando en programas de inclusión social y su tasa de desnutrición es similar al del departamento de Puno. Datos que son similares a los que se observan para el distrito de Ilave, donde se cobija la comunidad de San Miguel de Alpaccollo. En el caso de la comunidad Aymara San Miguel de Alpaccollo, ubicada a tres kilómetros de la cabecera comunal (Ilave), su teniente gobernador, Máximo Cutipa Alanocca, nos señala que se constituyó con 50 familias pero que en términos reales son 43 familias de las cuales 33 tienen residencia permanente. El 58,1% de las familias está constituida por un jefe de hogar y su cónyuge, un 25,6% por una sola persona. El 75,5% de la comunidad está económicamente activa, dos tercios de su población son mujeres, el 10,4% de la población es mayor de 70 años, un 7% de la población es analfabeta y un 21,4% tiene educación básica. Los ingresos familiares provienen principalmente de la crianza de animales menores y cultivos de chacra (papa, quínoa y habas). Conforme instrumento aplicado, el ingreso mensual promedio autónomo de las familias de SMA es menor de USD 100 para el 38,5% de quienes declararon algún ingreso monetario y de un 65,4% si le sumamos a quienes no declararon ingresos. Sin embargo, la presencia del Programa Juntos y Pensión 65 cuyo subsidio monetario es de USD 67 cada dos meses permite observar una nueva realidad: el ingreso promedio para el 34,6% de las familias (autónomo + monetario) está en el rango USD 100 a 299, quienes viven con menos de USD 100 mensuales disminuyen a un 19,3% . Ante esta situación desfavorable de reproducción social, cultural y económica, en los pueblos andinos se ha recuperado y fortalecido la idea fuerza del “buen
vivir” 6 cuyo significado profundo se relaciona con disponer de un territorio sano y fértil; cultivar lo necesario y de forma diversificada; preservar, cuidar y mantener limpios los ríos, bosques, el aire, montañas; tener un territorio manejado colectivamente, una educación en base a valores propios y una comunicación constante; también implica regirse por un código de ética y el reconocimiento y respeto a los derechos de los demás; asimismo, implica decidir de manera colectiva las prioridades de cada pueblo o comunidad. Dos rasgos que caracterizan el buen vivir son el respeto por la diversidad de los saberes y la valoración de la vida espiritual. En el primer caso, se asume que en todo territorio hay diversidad de saberes que son reconocidos y respetados, sin otorgarles jerarquías privilegiando el encuentro de las culturas. En el segundo, la espiritualidad es eje central de la vida cotidiana para la seguridad y soberanía alimentaria. Las conversaciones abiertas con distintos actores locales7, nos confirman la riqueza de la cultura ancestral aymara existente en la comunidad San Miguel de Alpaccollo. Una economía basada fundamentalmente en relaciones de reciprocidad donde la cooperación mutua y el parentesco sanguíneo y espiritual son fundamentales, una alimentación basada en la producción de productos locales, aplicación de principios de agricultura orgánica en sus cultivos, incluyendo la protección del ecosistema que vive un momento de alta vulnerabilidad como resultado del cambio climático que lleva a la pérdida de variedades de semilla.
Tanto en la cultura aymara como en la Mapuche existe una palabra para dar cuenta del vivir en armonía –Buen Vivir: “Sumak Kawsay”/“Kume mogen”
Fredy Ccallo (Gestor institucional Tambo Ccolpa Cucho), integrantes de la Asociación Rural Chuyma Aru, Ángel Mujica–Docente UNAP y consultor PNUD.
Por lo anterior, se ha priorizado construir “caminos de soberanía y seguridad alimentaria con identidad cultural” en la comunidad San Miguel de Alpaccollo, pues esto, constituye una oportunidad real para las nuevas generaciones, recuperar diversidad de semillas y especies nativas abre espacios para recuperar saberes ancestrales y fortalecer la identidad cultural, lo que es corroborado por la articulación entre organismos del Estado y la sociedad civil.
Alianzas estratégicas con actores clave para la implementación En Chile Municipalidad de Perquenco Municipalidad de Vilcún Feria Walung Asociación de Semillas libres8 Facultad de Arquitectura y Construcción, Universidad Autónoma de Chile, sede Temuco
Hay comunidades mapuches que están realizando un proceso autónomo de recuperación de semillas, en la zona de Metrenco, que está liderado por Cecilia Lienan, curadora de semillas quien puso a disposición del proyecto experiencia y comunidades.
En Perú Asociación de Apoyo Rural Chuyma Aru Gestor Institucional Tambo Ccolpa Cucho, Coordinación Regional Puno, Programa Nacional Tambos del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento. Asociación de Productores Santa María
Objetivo general del proyecto Implementar, en base al Sumak Kawsay, dos chacras comunitarias que permitan rescatar y recuperar en favor de 50 familias indígenas de la comunidad de San Miguel de Alpaccollo, variedades de semillas y plantas nativas existentes en el territorio, con énfasis en quínoa, atendiendo así problemas de seguridad alimentaria existentes en la comunidad.
Productos esperados, antecedentes, resultados Producto 1: Familias de la comunidad San Miguel de Alpaccollo, Provincia de El Collao-Ilave, Puno fortalecen su seguridad alimentaria a través de la implementación de chacras comunitarias.
Numero de chacras comunitarias en funcionamiento para la recuperación de variedades de semillas.
0 chacras comunitarias destinadas a recuperación de variedades de semillas.
Al menos dos chacras comunitarias en funcionamiento, para la recuperación de variedades de semillas.
1.	En las comunidades aymaras existen tres formas de propiedad de la tierra: a)	Familiar. Superficie de tierra inmediata a la vivienda. b)	Colectiva. Superficie de tierra heredada por una persona, dentro de la comunidad o fuera de ella por derecho consuetudinario. c)	Comunitaria. Superficie de tierra que es propiedad de todos los socios fundadores de la comunidad. 2.	Los espacios comunitarios disponibles para cultivos comunitarios en San Miguel de Alpaccollo son reducidos y se trabajan en mediería con un tercero ajeno a la comunidad. Está socialmente regulado que quien pone el capital reciba el 70% de lo cosechado, mientras que quien pone la tierra y la mano de obra el 30%. 3.	La comunidad venía saliendo de una mala experiencia en mediería, lo que resultó en recibir solo el 10% del total de la cosecha, por lo que el proyecto se asentó sobre bases frágiles. 4.	Solo se interviene en el propósito de la chacra comunitaria: se trabaja como semillero lo que no tenía referente en la comunidad.
Antecedentes 5.	Cada actividad en las chacras se ordena según el calendario religioso y opera en conjunto con el calendario agrícola como si fuesen uno solo, bajo la atenta mirada a la agenda Bristol, pequeña publicación anual que entre otras cosas señala los ciclos lunares, tiempos de sembradío, actividades agrícolas, pronóstico climático, entre otros. Este material es consultado con rigurosidad por parte de las familias para reafirmar fechas de trabajo. En más de una ocasión se modificaron fechas de trabajos que no se pudieron realizar, pues ese día el Bristol no lo permitió9. Resultado obtenido Ø	Al segundo año, la meta propuesta para la ejecución del proyecto fue superada ya que tres superficies son utilizadas como chacras comunitarias destinadas a la recuperación de semillas (quínoa, papas y habas). 9
Número de especies y nuevas variedades por especie que son cultivadas por los participantes del proyecto en las chacras comunitarias de SMA.
En las chacras comunitarias se cultiva habas, papas, quínoa o tarwi en una temporada y no más de 2 variedades por especie.
Al menos 2 especies y 3 nuevas variedades por especie son cultivadas por los participantes del proyecto en las chacras comunitarias de SMA.
Antecedentes 1.	Tempranamente finalizó el convenio de apoyo suscrito con la contraparte inicial, pues su trabajo desvalorizo a las familias, no considerando su participación en las actividades programadas, dejándolos como espectadores y no actores de un proceso.
Los datos disponibles nos señalan que se imprime en Juliaca, que habrían diversas versiones con una misma portada y se distribuye en comunas/distritos rurales de Perú, Bolivia y eventualmente Ecuador, algo de cierto debe haber en este dato pues la versión 2017 que disponemos no es la versión 2017 que vimos consultar al presidente, ni la que disponía el gestor institucional del Tambo.
2.	En terreno se confirmo con nueva contraparte local, la imposibilidad de realizar cultivos asociados al interior de una chacra, idea original que permitiría cultivar en un mismo espacio más de una especie (practica de cultivo tradicional en Queromarca-Cusco). Así en cada chacra, se cultivaron variedades de una misma especie conforme fue trabajado con la nueva contraparte local. 3.	La elección de la nueva contraparte local fue el resultado de un proceso participativo donde la comunidad tuvo la oportunidad de señalar qué ONG conocían y cómo evaluaban su trabajo, así se llegó a la Asociación de Apoyo Rural Chuyma Aru. Sus profesionales entendiendo el problema que se había generado y la posibilidad de finalizar tempranamente el proyecto si no se disponía de una contraparte local, aceptaron asumir este rol en el proyecto. 4.	Al segundo año la comunidad solicitó la incorporación de las chacras colectivas en el trabajo del proyecto lo que fue evaluado positivamente. Sin embargo, contrariamente a lo esperado, solo se intervinieron los terrenos de las familias de la comunidad dada la complejidad de trabajar con dos comunidades más y una población superior a 150 personas según señaló la directiva. 5.	Hay un permanente estado de incertidumbre en las familias ante un clima cuyo comportamiento es impredecible. El cambio climático es una realidad, en julio de 2018 nevó en la comunidad, algo muy inusual, las lluvias son escasas y se concentran en poco tiempo, hay periodos prolongados de ausencia de lluvias con presencia de heladas que afectan los cultivos. La presencia de granizos propios de zonas más altas se está tornando frecuentes, las heladas se están manifestando con una frecuencia inesperada. Existe la creencia que todo esto es una manifestación de la madre naturaleza ante conductas negativas existentes en la comunidad: celos, envidia, malas relaciones entre vecinos. Esta situación se corrige en la ceremonia de “pago a la tierra” donde junto con pedir perdón colectivamente al supremo por las conductas negativas, se depositan cruces bendecidas y agua bendita en los límites de las siembras. La ausencia de algunos de los socios en esta ceremonia favorece, seguir justificando las inclemencias del tiempo por las razones señaladas.
Resultados obtenidos Ø	El primer año se trabajó en base a 15 variedades de quínoa en 2 paños que habían sido sembrados con papas. Las variedades fueron adquiridas directamente por contraparte local. Ø	En el segundo año se trabajó con el número de especies (3) que correspondía según rotación de cultivos. En cuanto a número de variedades estas fueron seleccionadas por los beneficiarios en visitas técnicas realizadas a ferias, comunidades, asociaciones u otros espacios, lo que permitió disponer de quínoa (2 variedades), habas (2 variedades) y papas (7 variedades). Ø	El primer año se observa un crecimiento dispar de los cultivos realizados en ambas chacras, cuyas causas paulatinamente van siendo compartidas: calidad de la semilla, tiempo de sembradío, preparación de la tierra, ausencia de humedad en la tierra, concentración de lluvias en poco tiempo, las heladas, desmalezamiento poco prolijo, conflictos internos en la comunidad que hacen que la Pachamama se manifieste negativamente en los cultivos. Todos estos factores permiten justificar por qué los cultivos se presentan de tal o cual manera. Independientemente de todos los factores objetivos y subjetivos argumentados, la tierra es generosa y permite que la semilla brote y en tres casos, se manifieste en su esplendor, dejando en evidencia que en condiciones de absoluta adversidad, cultivarla es posible.
Número de especies y variedades disponibles en chacras de las 43 familias de la comunidad de SMA participantes en el proyecto.
Menos de 3 especies y/o 2 variedades por especie, cultivadas en chacras de las 43 familias de la comunidad SMA participantes en el proyecto.
3 especies y 1 nueva variedad por especie son cultivadas en las chacras de las 43 familias de la comunidad SMA participantes en el proyecto.
Antecedentes 1.	Si bien es cierto, alrededor de las viviendas es posible observar una chacra, la superficie real en la cual tiene derecho a cultivar quien reside en la vivienda es igual a la división total de la superficie por el número de herederos de ésta, lo que significa que una familia de 5 hermanos dividirá la hectárea de tierra de la chacra familiar en 5 partes y solo esa superficie podrá cultivar y es la propiedad familiar que heredará a sus hijos. 2. Se constata en terreno que no es posible cultivar 3 especies en la pequeña superficie familiar disponible, salvo en el caso de la papa de la que hay más de una variedad disponible. 3. Se observa que los cultivos principales para la familia de San Miguel surgen en el diálogo chacra familiar-chacra colectiva. Resultados obtenidos Cada familia pudo sembrar las mismas variedades de quínoa, papas y habas disponibles en las chacras comunitarias.
Indicador Número de familias participantes en No aplica la creación y mantención de chacras comunitarias.
Meta A lo menos 30 familias beneficiadas del proyecto, participan regularmente de las actividades programadas por el proyecto. A lo menos 20 personas beneficiadas del proyecto, participan de 2 visitas técnicas orientadas tanto a la recolección e intercambio de especies, así como a la variedad de especies de cultivos y cómo conocer tecnologías socialmente apropiadas (TSA).
Antecedentes 1. En el primer año hubo oportunidad de abrir espacios de conversación, visita y adquisición solo para plantas nativas al interior de la comunidad con la colaboración de la contraparte local, lo que permitió clarificar y evaluar la estrategia a seguir el segundo año. 2. En el segundo año se programaron visitas técnicas a ferias y/o comunidades para compartir saberes de crianza en papa, quínoa y habas. Con este objetivo se definieron tres grupos, uno para cada semilla, los cuales se hicieron responsables de conocer, seleccionar, adquirir y coordinar los cultivos en cada chacra. 3. En el caso de las tecnologías socialmente apropiadas (TSA) se visitaron experiencias en Ilave de crianza de cuy y conejos en jaulas lo que facilitó a quienes participaron de estas visitas, hacer una propuesta de jaula mejorada para crianza de cuy y aves menores. Resultados obtenidos Ø	La participación de las familias en las visitas técnicas se organizó según intereses, una media de 12 personas por grupo y productos a conseguir (papas, habas, quínoa, alfalfa, plantas nativas y tecnologías socialmente apropiadas (TSA). Ø	En las actividades programadas y realizadas por la contraparte local, cumplieron con asegurar la participación de la comunidad que esperábamos. Ø	El nivel de motivación y compromiso de la comunidad con el proyecto quedo de manifiesto al recuperar la infraestructura de la escuela de la comunidad que, en los últimos 35 años estuvo sin uso.
Número de especies arbóreas y arbus- Menos de 12 familias de SMA dispo- Al menos 35 familias de SMA han iniciado un proceso de reforestación en tivas presentes en los predios de las fa- nen de algún árbol nativo. su predio, plantando un mínimo de 10 milias de SMA. plantones de 3 especies nativas arbustivas y arbóreas.
Antecedentes 1.	La baja cobertura arbórea (0,14% del total de la superficie de la comunidad) no es un tema que preocupe a las familias pues nos argumentan que los arboles llaman a los pájaros y éstos se comen las siembras, entonces al no haber árboles, no hay problemas para las siembras. 2.	El proyecto buscó intervenir en el discurso anterior desde “el buen vivir” problematizando las ausencias de agua, sombras para los animales, canto de los pájaros, humedad, entre otros, como se observa en la comunidad vecina. Se llega a consenso que es posible colaborar con el medio ambiente, forestando con especies nativas que demuestran buena adaptación en el territorio. El tiempo de maduración de la idea no permitió realizar la plantación en el tiempo adecuado. 3.	Desde el Estado existen políticas de fomento para plantaciones exóticas cuyo daño ecológico no es informado a los comuneros, como por ejemplo un eucaliptus para alcanzar su madurez precisa de a lo menos 2.400 metros cúbicos de agua, lo que en plantaciones en terrenos de secano parecen un despropósito. 4.	Los viveros existentes privilegian el volumen de producción por sobre diversidad de especies eso significa que dado el lento crecimiento y cuidados que requieren las plantas nativas, su producción es evaluada anti económica frente a las ganancias que genera la producción de plantones de pino y eucaliptus. En Puno solo un vivero aun trabaja con especies nativas y es parte del Programa Especial lago Titicaca (PELT). 5.	Se observa deficiencias en la asistencia técnica prestada en comunidades vecinas en procesos de reforestación. Las posibilidades para enraizar adecuadamente una planta a la cual se le entierra en un hoyo de 30 centímetros de tierra suelta es reducida cuando el estándar mínimo exigible son 80 cm. 6.	Al segundo año el protocolo para acceder a plantones nativos a través del Programa Especial lago Titicaca (PELT) sufrió cambios que tuvieron un impacto negativo para la comunidad que no estaba en condiciones de ofertar una superficie de 2 hectáreas para crear un bosquete de nativo. Resultados obtenidos Ø	Se inició un proceso de reforestación tardía en los predios familiares (350 plantas de Cetisio y Queuña) 30 familias se llevaron y plantaron 8 plantones en sus predios durante el mes febrero, por lo que el prendimiento de las especies no fue el esperado. Ø	Se entregó adicionalmente Quolly a aquellas familias que lo solicitaron.
Producto 2:	Familias de la comunidad campesina de San Miguel de Alpaccollo del distrito de Ilave, Provincia del Collao, Puno, Perú disponen de tecnologías apropiadas asociadas a seguridad alimentaria. Indicador Número de hombres y mujeres repre- No aplica sentantes de las familias de la comunidad campesina de SMA, participantes en taller de tecnologías apropiadas asociadas a seguridad alimentaria.
Meta A lo menos 25 mujeres y 10 hombres de la comunidad SMA asisten al total de las actividades programadas en taller de tecnologías apropiadas asociadas a seguridad alimentaria.
Antecedentes 1.	El diseño original contemplaba la asesoría técnica de profesionales que actualmente están desarrollando tecnologías apropiadas al servicio de las familias campesinas en La Araucanía. En la primera visita técnica, quedo en evidencia que estábamos ante un nuevo escenario ya que los problemas atendidos eran ajenos a la realidad de la comunidad y los que efectivamente eran respuesta, requerían materiales cuyo costo los hacia inalcanzable. 2. El diseño alternativo se elaboró con el apoyo de la Escuela de Arquitectura, Facultad de Arquitectura y Construcción de la Universidad Autónoma de Chile, sede Temuco, que ofreció el taller III como un espacio de aprendizaje mutuo. El taller trabajó un diagnóstico participativo con los integrantes de la delegación de la primera visita técnica (familias y dirigentes de la comunidad) lo que permitió una lectura pertinente en torno a los problemas productivos prioritarios a trabajar. Luego, se trabajó colectivamente en el diseño de prototipos que resolviesen el problema, lo que fue evaluado por delegación de la segunda visita técnica (profesionales y técnicos que trabajan en el distrito), para finalmente construir los prototipos. 3. Se priorizaron dos propuestas: un secador solar comunitario y un invernadero/criadero de aves. En ambos casos los costos de construcción fueron mayores a lo presupuestado como resultado del uso de materiales que normalmente no son utilizados en el territorio (madera en vez de fierro).
4.	El diseño contemplaba la realización de dos talleres paralelos en la segunda quincena de enero, el secador solar comunitario se construiría con el apoyo del Centro de Promoción y Desarrollo del Municipio de Ilave (Ceproder) en el local que poseen en la comunidad, mientras que el invernadero/criadero de aves se construiría en el predio de alguna familia a seleccionar. La segunda semana de diciembre se nos informa que el equipo profesional del Ceproder había renunciado al municipio por lo que no sería posible contar con ese espacio y apoyo. Resultados obtenidos Ø	La ausencia de un espacio adecuado para la realización del taller llevó a la comunidad a habilitar el local de la escuela que estaba sin uso hace más de 35 años, la que ha pasado a cumplir el rol de sede de la comunidad. Ø	Los niveles de participación de la comunidad, en la construcción de ambas tecnologías en talleres paralelos fue el esperado. Ø	El tiempo de cosecha dejó en evidencia que el uso del secador solar en forma comunitaria esta fuera del imaginario colectivo. Ø	El invernadero familiar resultó todo un éxito. Indicador Número de hombres y mujeres de las No aplica familias participantes en talleres y reuniones de intercambio de saberes de crianza con curadoras y curadores de semilla.
Meta 10 participantes del proyecto de la CCSMA concurren al taller de intercambio de saberes de crianza. A lo menos 25 mujeres y 10 hombres de la CCSMA participan en reuniones de intercambio de saberes de crianza con curadoras y curadores de semilla.
Antecedentes 1.	Se contó con el apoyo de Cecilia Lienan, Ana Lincoñir y Modesto Huenchunao, lo tres con experiencia en crianza de semillas.
2.	Se realizó un taller ampliado en el que participaron 10 personas de SMA, los miembros de la misión del proyecto y 12 dirigentes de distintos territorios aledaños al lago Titicaca, lo que permitió mayor riqueza y diversidad de saberes compartidos. A modo de ejemplo, al compartir señas a observar en el proceso de siembra, aparecieron 100 situaciones distintas, el promedio por persona no era superior a las 40. Por lo tanto, cada participante se fue en promedio con 60 nuevas nociones lo que permite sostener la riqueza del encuentro. 3.	En la comunidad se realizaron tres encuentros entre familias beneficiarias y la delegación. Resultados obtenidos Ø	Por ser la primera actividad de intercambio y diálogo de saberes para la comunidad, quedó la sensación de haber subutilizado la presencia de los dirigentes mapuches en el Tambo, ya que se instaló la percepción de que fueron como visitas y no como iguales con los que se podía intercambiar experiencias.
Indicador Numero de dirigentes y vecinos de la No aplica comunidad campesina de SMA que han conocido experiencias de trabajo en comunidades mapuche de La Araucanía.
Meta Ocho personas de la comunidad de SMA (3 dirigentes y 5 representantes de las familias beneficiarias) han compartido experiencias de trabajo en comunidades mapuches de La Araucanía.
Antecedentes 1.	Del total de integrantes de la delegación, se solicitó la participación especial de Máximo Cutipa, quien en su calidad de Teniente Gobernador apoyo la presencia del proyecto en la comunidad y luego motivo la participación de las familias, cargo que dejo de ejercer a finales de 2016. Igualmente se solicitó la presencia de a lo menos tres mujeres en el grupo pues en general el trabajo de chacra tiende a ser un trabajo femenino y en la comunidad la presencia femenina es mayoritaria.
2.	La fecha de la visita fue propuesta por los dirigentes considerando la ventana que dejaba el calendario religioso en el mes de marzo. Esto último es un rasgo propio en San Miguel: el calendario religioso ordena las actividades productivas en la comunidad, independientemente si las condiciones climáticas lo permiten. 3.	Desde la dirección nacional del programa Tambo no se autorizó al gestor institucional del Tambo a acompañar a la delegación, lo que implicó una gran dificultad dado que fue informado 48 horas antes del inicio de la visita. Ello obligó a que coordinador del proyecto a salir al encuentro de la delegación en Lima. Resultados obtenidos Ø	De todas las actividades programadas, tres tuvieron un éxito inesperado: intercambio de experiencias en comunidades mapuches, visita a semillas Baer y taller en escuela de arquitectura de la Universidad Autónoma de Chile, sede Temuco. En los dos primeros casos porque se habló el mismo lenguaje desde las semillas y en el tercero, por la acogida que finalmente se tradujo en apoyos concretos para la resolución pertinente de problemas existentes. Ø	Al participar de una cosecha de quínoa en un predio de Vilcún señalaron las debilidades que veían en el cultivo, sembradío poco ralo impidió buen crecimiento de la planta, tiempo de cosecha tardío, uso de maquinaria favorece la pérdida de un tercio de la cosecha y de paso, desvaloriza el trabajo comunitario. Rosa e Isabel escucharon con mucho interés e inmediatamente les invitaron a compartir un mate y visitar sus chacras en la comunidad de Curileo. Ø	¿Cómo es su relación con Dios? fue una de las inquietudes planteadas en una comunidad mapuche. Luego de un breve silencio se escuchó “Chau Nguenechen está aquí y en todas partes nos acompaña y le agradecemos siempre su presencia ¿Y ustedes? Preguntaron las dirigentes mapuches, “bueno, le hemos construido una capilla en la comunidad” respondieron desde la delegación visitante. Ø	Lo que más llamo la atención a la delegación fueron las cocinas mejoradas (uso de un espacio como cocina al interior de una vivienda con un sistema de extracción de humo hasta ese momento desconocido). Ø	No pudimos prever el nivel de conflictividad interno que trajo esta visita pues hubo envidia desde algunos participantes de la comunidad que buscaron polarizar las diferencias existentes entre vecinos, no dándose un espacio para compartir la experiencia vivida en Chile.
Número de tecnologías apropiadas No aplica auto implementadas por cada familia participante del proyecto, en su predio.
Meta 1.	Una Tecnología apropiada auto-implementadas en sus predios por el 100% de las familias participantes en el proyecto. 2.	Dos Tecnologías apropiadas auto implementadas por el 60% de las familias participantes. 3.	Tres Tecnologías apropiadas auto implementadas por el 30% de las familias participantes.
Antecedentes 1.	La posibilidad de auto implementar las tecnologías socialmente apropiadas desarrolladas en los talleres se desvaneció rápidamente como resultado del alto costo de los materiales, las desigualdades socioeconómicas al interior de la comunidad y la presencia del “gamonalismo10” como expresión de poder y autoridad de unos pocos en las asambleas que se manifestó en la demanda “para todos lo mismo”. 2.	Internamente, la asamblea presentó diferencias entre socios: los 43 que constituyen la comunidad y los 33 con residencia permanente en ella. Así se llegó al acuerdo que en tecnologías socialmente apropiadas solo serían beneficiados los residentes. 3.	Transparentando la situación con la directiva, se acordó convenir en una tecnología socialmente apropiada que respondiera a una necesidad concreta susceptible de implementar en cada familia, correspondiente a la crianza de cuy. Se visitaron cuyeras, se revisaron costos, materialidad y se consensuó la construcción de jaulas para crianza, acompañado de la entrega de un plantel básico para reproducción. Resultados obtenidos Ø	Se construyó, con al apoyo del taller III, de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Chile, sede Temuco, una tecnología de uso comunitario (secador solar de granos) y una tecnología de uso familiar (invernadero/criadero aves), ambos prototipos son susceptibles de ser replicados en cada familia conforme surjan recursos autónomos disponibles. Ø	Se entregaron 32 jaulas de 3,00 x 1,20 para crianza de animales/aves menores (cuy, conejos o aves de corral) y un plantel básico para su reproducción (un macho y hembras). En cuanto al diseño de las jaulas, estas fueron propuestas por la directiva de la comunidad. 10
Dícese de quienes buscan ejercer autoridad a partir de su mayor disponibilidad de bienes.
Producto 3: Equipos técnicos locales, tanto de las organizaciones del Estado como de la sociedad civil que trabajan en comunidades campesinas del distrito de Ilave, Provincia del Collao, Puno-Perú capacitados en liderazgo de equipos, resolución de conflictos, comunicaciones y diseño de conversaciones. Indicador
Número de técnicos/profesionales capacitados en liderazgo de equipos, resolución de conflictos, comunicaciones y diseño de conversaciones.
Técnicos/profesionales que trabajan en comunidades campesinas de la provincia del El Collao, han participado en talleres de capacitación orientado al liderazgo de equipos y resolución de conflictos, comunicaciones y diseño de conversaciones.
Al menos 15 técnicos/profesionales que trabajan en comunidades campesinas de la provincia de El Collao – Puno-Perú, capacitados en liderazgo de equipos, resolución de conflictos, comunicaciones y diseño de conversaciones.
Antecedentes 1.	El taller contó con el apoyo profesional de los relatores y coach ontológicos María Isabel Almeyda y Cristian Cofre Fica. 2.	El municipio de Ilave, que sería nuestro principal beneficiario, no autorizó a ninguno de sus funcionarios a participar del taller. Se hicieron todas las gestiones tendientes a mostrar el impacto del taller para el mejoramiento de la gestión local, sin embargo, la evaluación, por parte de la autoridad local, del no acceso al control administrativo y financiero del proyecto no permitió avanzar en las conversaciones para facilitar la presencia de los funcionarios municipales en la capacitación. 3.	Si bien había interés en participar en el taller de capacitación, quedó claro que la noción de “habilidades sociales” era ajeno al imaginario social de las instituciones y profesionales convocados, por lo que a juicio nuestro constituyó una categoría abstracta sin referente inmediato, lo que derivó en la poca valoración de la invitación a la jornada. 4.	Al realizar el taller de habilidades sociales, algunos de los participantes desconocían la existencia del Tambo en el territorio y sus funciones, pese a estar a tres kilómetros de la capital distrital.
Resultados obtenidos Ø	Se realizó un taller no programado de elaboración de diagnósticos participativos a 12 profesionales de municipios de Azángaro y Sandia como respuesta a una solicitud de apoyo recibida. Ø	De cinco días de trabajo programado se tuvo que reducir a dos. Del mismo modo, el número de participantes creció más del 100%, de 15 a 35 personas, baja presencia de funcionarios municipales y fuerte presencia de funcionarios de programas públicos de la provincia del Collao.
Indicador Número de técnicos y/o profesionales No aplica que trabajan en comunidades campesinas de la provincia de El Collao, Puno-Perú, han conocido experiencias de trabajo en comunidades mapuches realizadas por los gobiernos locales de la Región de La Araucanía.
Meta Ocho técnicos/profesionales que trabajan en comunidades campesinas de la provincia de El Collao, Puno-Perú, han conocido experiencias de trabajo en comunidades mapuches realizadas por los gobiernos locales de la región de La Araucanía.
Antecedentes 1.	Los participantes de esta delegación fueron seleccionados con el criterio de participación y compromiso con las actividades que el proyecto realizó el primer año de trabajo. 2.	La visita técnica estuvo orientada a mostrar el impacto que tiene la articulación de actores dentro de una comunidad, entre comunidades, entre éstas con empresas, entre una comunidad y un municipio, entre municipios o al interior de estos últimos.
Resultados obtenidos Ø	Se evalúa positivamente el trabajo en equipo desarrollado en la Municipalidad de Perquenco donde es posible observar la cercanía de la autoridad municipal con su equipo técnico profesional y de éste con la población. Ø	En visita a taller III de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Chile, sede Temuco, se evalúan diseños finales alcanzados, realizando observaciones tendientes a mejorarlos.
Número de iniciativas locales en las Una iniciativa articulada en imple- Al finalizar el proyecto, al menos dos iniciativas locales en las que participan que participan, articuladamente dos o mentación (proyecto Tambo). articuladamente al menos dos institumás instituciones, al final del proyecto ciones sectoriales o de sociedad civil en la comunidad de San Miguel de Alen la comunidad San Miguel de Alpaccollo. paccollo, Puno. Antecedentes 1.	Se observa ausencia de articulación y complementariedad en el trabajo desarrollado por las instituciones regionales/ provinciales y/o distritales. Hay instituciones que funcionan sin presupuesto o con uno muy exiguo. Un ejemplo claro es la presencia de un solo gestor institucional en el Tambo Ccolpa Cucho que debe atender 42 comunidades. 2.	Tempranamente se evaluó la ausencia de interés por parte de las autoridades locales de desarrollar actividades de apoyo a las comunidades donde no tuviesen el control financiero de las mismas. 3.	La necesidad del gestor institucional Tambo por romper la inercia y centralismo estatal, le generó dificultades no menores que finalmente, al concluir el proyecto le llevaron a renunciar al programa, quedando en evidencia que los resultados del proyecto se relacionaban con la voluntad de las personas por sobre la institucionalidad vigente.
Resultados obtenidos Ø	El primer año se logró articular un a la Asociación de Apoyo Rural Chuyma Aru (OSC) con el Programa Especial lago Titicaca (PELT), Tambo Ccolpa Cucho y comunidad para la forestación con nativo. Esta actividad no tuvo continuidad por cambio de protocolo en PELT. Ø	Se había logrado articular el trabajo del Taller de Tecnologías Socialmente Apropiadas entre Contraparte Local, equipo profesional de Centro Productivo de Desarrollo del Municipio de Ilave (CEPRODER), Tambo Ccolpa Cucho y comunidad, pero la ausencia de compromiso y recursos en la gestión del municipio para con las comunidades campesinas, llevó al equipo agrícola a renunciar a su labor, 20 días antes de la implementación del taller.
Indicador Porcentaje de técnicos que obtienen al No aplica menos el 70% en aplicación del instrumento evaluación de habilidades.
Meta 80% de técnicos obtienen al menos el 70% aplicación de instrumento de evaluación de habilidades.
Antecedentes Si bien existía el instrumento y estaba planificada su aplicación, los tiempos disponibles el primer día no permitieron aplicación programada. Resultados obtenidos Si bien se vio la posibilidad de aplicar el instrumento posteriormente a que se evaluase el taller, sin embargo, la fuerte movilidad laboral de los participantes, impidió disponer de una muestra representativa (al menos 35% del total de los participantes) lo que hizo desechar esa posibilidad.
Contribución global del proyecto La idea fuerza que da vida al proyecto es la promoción del diálogo de saberes. En el discurso cotidiano hay una desvalorización de los conocimientos que tiene el otro, sobre todo, si ello no tiene un sustento científico. Los saberes de crianza en el altiplano andino nos hablan de conocimientos profundos a los cuales se llega por una práctica cotidiana. El diálogo que se propuso no fue entre el mundo de lo pensado y el mundo de lo vivido pues se asume que hay un umbral entre lo probable (pensado) y lo posible (vivido) que no dialoga entre sí. Entendemos que el saber de la academia se sustenta en la sistematización rigurosa de la escucha de saberes y experiencias cotidianas que garantizan la reproducción social de quienes las ejecutan, pero esta base es frecuentemente olvidada. A modo de ejemplo, frente a una aynoka de papas, pudimos escuchar la charla técnica de una profesional que señalaba las diferencias entre melgas cuyo crecimiento se veían en buenas condiciones frente a otras cuyo color y follaje se veía diferente, augurando el buen resultado productivo que se podía prever. Al finalizar su charla, se preguntó a la comunidad su opinión respecto el apoyo técnico e insumos entregados, a lo que respondieron “todo bien, pero esas papas nosotros no las comemos porque tienen químicos, esas las comen en el pueblo, no son naturales, causan enfermedades”. El primer diálogo de saberes que propiciamos fue entre iguales con experiencias disimiles: dos productores de quínoa con resultados productivos distintos, intentar descubrir donde se produce el quiebre, la ruptura, qué factores marcan la diferencia y si es posible intervenir allí. Invitamos a los profesionales del agro, a escuchar este diálogo entre pares, buscando abrir un espacio de conversación sobre lo urgente y lo necesario: todo es necesario y se precisan recursos, sin embargo, validar
el capital social asociado a los saberes de crianza existentes en las comunidades, fortalece la sustentabilidad de un programa, proyecto y/o política pública. Una de las apuestas del proyecto fue la realización de visitas técnicas a ferias, mercados, comunidades y viveros para la adquisición directa de semillas. Partimos de la base que existen prácticas productivas que son reconocidas y valoradas social e institucionalmente. En otras experiencias nos encontramos que siempre hay un dato de un productor que tiene semillas, resultados, técnicas, herramientas, algo que se evalúa necesario y pertinente para los cultivos propios, Sin embargo, el desafío está en acceder a esa información que permitan responder algunas preguntas básicas: ¿Quién es ese productor? ¿Dónde está? ¿Será asequible? ¿Estará disponible a compartir saberes y experiencias con sus pares? ¿Aceptará las condiciones que se le pueden proponer? En el marco de la valoración de los saberes locales y de las respuestas a estas interrogantes es que invitamos a las familias de la comunidad a contarnos qué sabían respecto a las mejores semillas de papas, si estarían en la feria de Ilave los domingos, dónde es posible encontrar las de habas, la semilla de quínoa, todas estas interrogantes buscamos responderlas a partir de los saberes y conocimientos que la misma comunidad dispone y que buscamos poner en valor. En el mundo quechua -que está al lado norte de Puno- existen los guardianes de las semillas; en el mundo aymara no encontramos esta figura social pero hay gente que se preocupa de disponer de variedades en buenas condiciones e invitamos a las familias a buscarlos, a salir a su encuentro sin intermediarios. Se nos agradeció la oportunidad de permitir buscar las semillas requeridas, aprender a argumentar, a explicar por qué comprar unas y no otras al productor; por el contrario, se le desafió a señalar el por qué vender unas y no otras.
En esa transacción se produce el primer diálogo de saberes y experiencias que, en el caso de la quínoa fue mucho más allá de lo esperado pues, comprometió al presidente de la Asociación de Productores Santa María a acompañar todo el proceso productivo, tanto en la chacra comunitaria como en la aynoka. Por lo tanto, el diálogo de saberes, permitió recuperar la autoestima en las familias, lo que se observó en la evaluación del proyecto realizada por las familias de la comunidad.
El dilema de la superficie de la comunidad: territorio comunal versus territorio productivo El mundo rural altiplánico está organizado en torno a comunidades campesinas que el artículo 2 de la Ley Nº 24656, las señala como “organizaciones de interés público, con existencia legal y personería jurídica, integrados por familias que habitan y controlan determinados territorios, ligadas por vínculos ancestrales, sociales, económicos y culturales, expresados en la propiedad comunal de la tierra, el trabajo comunal, la ayuda mutua, el gobierno democrático y el desarrollo de actividades multisectoriales, cuyos fines se orientan a la realización plena de sus miembros y del país”. Desde una perspectiva social, deben ser entendidas como asociaciones de productores que mantienen tanto propiedad colectiva sobre la tierra que ocupan como formas de autogobierno reconocidas y reglamentadas por el Estado.
Las comunidades existen para el Estado, cuando las familias productoras rurales han logrado inscribir sus predios como propiedad colectiva basándose en la existencia de lazos sociales ancestrales declarados que los unen como comunidad11. En cuanto territorio, la Ley N° 24657 de Deslinde y Titulación, señala en su artículo 2° que “El territorio comunal está integrado por las tierras originarias de la comunidad, las tierras adquiridas de acuerdo al decreto común y agrario, y las adjudicadas con fines de reforma agraria. Las tierras originarias comprenden lo que la comunidad viene poseyendo, incluida las eriazas y las que indican sus título”12. Si bien en términos legales la comunidad de San Miguel de Alpaccollo tiene como propiedad 191.351 hectáreas de superficie, hay que tener en consideración que su “territorio” es mucho mayor pues comprende no solo las tierras inscritas a su nombre, sino que también las que, por su conexión con éstas y su utilización para determinados fines, forman un todo indivisible, dato que es posible observar al diferenciar la propiedad de los terrenos colectivos.
Desconocemos la historia que lleva a la constitución de comunidad campesina de San Miguel de Alpaccollo pero no se debe desconocer que a fin de asegurar la tenencia de la tierra muchas familias campesinas decidieron constituirse como comunidad en el marco de las leyes de reforma agraria (G. Damonte V. Construyendo territorios narrativas territoriales aymaras contemporáneas, 2011)
Tierras eriazas son las que no se pueden aprovechar para la agricultura por falta o por exceso de agua, a las que se aplica el principio general de que pertenecen al Estado.
Uso de la tierra en San Miguel de Alpaccollo Descripción Terrenos de Cultivo
120.295,8
28.713,7
0.266,2
Uso no agrícola
Terreno desnudo
0.187,9
191.351,6
Terreno con poca vegetación Masa de agua TOTAL
Fuente: Acta de Constitución de la comunidad.
Conforme a la información recolectada en terreno para estas tierras, observamos la siguiente distribución: -	El 25% lo constituye tierra cultivable que está dentro del predio familiar, con una media de 0,7 ha por predio. Señalamos por predio y no por familia pues éste se distribuirá en partes iguales, según sea el número de miembros del grupo familiar, independientemente de su lugar de residencia. -	Un 72% está constituido por tierra cultivable cuya propiedad trasciende la comunidad siendo, en este caso, compartida con otras dos comunidades. Esta tierra colectiva es denominada Aynoka.
-	Finalmente hay un 3% de tierra cultivable cuya propiedad es comunitaria, vale decir, es de los socios que constituyeron la comunidad y sus herederos. Solo en el caso de los terrenos comunitarios en aynoka observamos la existencia de algunos paños en descanso. En terreno se confirma que las tierras de los abuelos paternos y maternos, así como de los padres y madres son propiedad indiscutible de los herederos, no importan donde residan, tienen derechos indiscutibles para el usufructúo de esa tierra y eso se respeta, no requiere formalización por escrito. Lo que si sucede es que al entrar en otra comunidad se somete a los acuerdos que allí existen, por ejemplo, si se declara que tal día no se va a trabajar en la chacra, independientemente del viaje que haya realizado, no se le permitirá trabajar. En el caso de las comunidades campesinas Aymara de la zona del lago Titicaca estas “han mantenido a través de los siglos una estrecha relación con el espacio en el que se asientan. Esta relación no se circunscribe al espacio cotidiano de las prácticas sociales, como son las labores del campo y el lugar de residencia, sino que abarca un espacio mucho mayor que se asume como conocido y en cierto sentido propio, aunque no se habite de manera cotidiana”13. Tres elementos son importantes tener presente en este escenario:
G. Damonte V., 2011, pp.97.
•	El territorio productivo de la comunidad no es lo mismo que el territorio estrictamente comunal. •	Las comunidades no se encuentran aisladas sino articuladas a través de flujos migratorios y formas políticas de articulación. •	El fenómeno de doble residencia de la familia nuclear nos muestra que el espacio comunal va más allá de la comunidad como espacio físico14. La complejidad de lo territorial es posible de ser observada al constatar que, el lugar de residencia de la unidad familiar, se escoge de acuerdo a la cantidad de tierra que hereda cada miembro del nuevo hogar, dado que la herencia se entrega de manera bilateral. Allí donde se tenga más tierra se asienta la pareja, aunque esto no quiere decir que se pierdan los derechos sobre las otras tierras, así estas se encuentren en una comunidad distinta. Esto conlleva que los lazos familiares y económico-territoriales crucen y asocien varias unidades comunales, dado que los matrimonios entre miembros de distintas comunidades son frecuentes, mostrando un patrón tipo ayllu sobre un conjunto de unidades comunales15.
G. Damonte V., 2011, pp.93.
G. Damonte V., 2011, pp.67.
Cartografía social San Miguel de Alpaccollo San Miguel de Alpacccollo es una comunidad campesina aymara del altiplano peruano que cobra existencia al constituirse bajo la normativa jurídica que la reconoce como tal, no importando su presencia ancestral en el territorio, adquiere visibilidad al legalizarse el año 2015 bajo los parámetros que la ley exige, aun cuando existan diferencias profundas entre lo que el Estado y la población campesina entiendan por “comunidad”. Para las familias la “común unidad” está determinada no solo por el territorio que habitan sino por la compleja red de relaciones sociales y productivas que existen dentro de ella y que favorecen su reproducción y permanencia en el lugar. Por ejemplo, la propiedad de la tierra es comunitaria, colectiva y familiar, la diferencia entre lo comunitario y lo colectivo es que en el primer caso los paños son propiedad de todos los socios fundadores de la comunidad; mientras que en el segundo, los paños son propiedad de todas las personas que tienen derecho consuetudinario en el lugar, residan o no en él. El usufructúo de este paño no se discute, se ejerce y respeta al momento de la siembra, el uso por parte de un comunero de un terreno cuyo derecho consuetudinario no le pertenece genera graves conflictos entre comunidades, así como el no respetar las decisiones que la comunidad ha tomado en torno a qué cultivar y días en los cuales no se debe trabajar. Por lo anterior, el territorio productivo de la comunidad trasciende los límites territoriales que señala su acta de constitución, su ¼ de hectárea de
propiedad familiar puede llegar a 6 superficies de igual tamaño que puede cultivar en las comunidades de sus ancestros (padre/madre, abuelos paternos y maternos), lo que permite disponer de cultivos, en pisos ecológicos distintos, fortaleciendo una estrategia de sobrevivencia que gira, privilegia y fortalece lo “comunitario”, las relaciones de reciprocidad entre territorios y garantiza la disponibilidad de alimentos para las familias. Tanto en la chacra comunitaria como en la colectiva, el qué producir es una decisión soberana de la organización local a la que quienes no residen allí deben sumarse. Considerando la rotación de cultivos, las posibilidades no son muchas: quínoa, papas o habas. En cuanto a la interrogante para qué producir, como proyecto invitamos a utilizar los terrenos comunitarios para mejoramiento de semillas y no como espacios de trabajo en mediería para producción orientada al mercado, como estaba aconteciendo. Mientras que en los terrenos colectivos se produce principalmente para el consumo familiar. De alguna manera, la organización política de la superficie a sembrar permite garantizar la alimentación de todos los miembros de la comunidad pues en caso de resultados productivos adversos en la chacra colectiva, es el derecho consuetudinario el que garantizará la posibilidad de disposición de alimentos al grupo familiar, constatándose que ante situaciones de helada, granizo o lluvias excesivas todos los comuneros privilegian cuidar los cultivos colectivos. Al igual que la tierra, la protección y cuidado del otro también es relevante al interior del territorio para lo que existe el rol de “guardián de la comunidad”, cargo rotativo entre socios, sin distinción de género, que se ejerce por un día entre 7 y 17 horas cuya misión es vigilar, desde un lugar privilegiado,
quienes entran y salen de la comunidad, los autos que circulan, el ganado que pasa en tránsito, que el ganado no entre a las chacras, que se respeten los días de trabajo en las chacras, ante cada situación anómala alerta con un pito. Esta tarea tiene un valor social incalculable para la comunidad y no tiene remuneración alguna, ni podría tenerlo pues es un servicio de cada comunero a la comunidad. Es relevante tener presente que en este servicio solidario participan todos quienes efectivamente están cultivando en terrenos colectivos. La relevancia de esta figura social fue rescatada por el Programa Tambo disponiendo recursos para contratar a una persona para que cumpla la función de guardian del Tambo. En el caso concreto del Tambo Ccolpa Cucho en San Miguel de Alpaccollo, se evaluó que no era pertinente que solo una persona cumpliera esa tarea por lo que cada mes meses un nuevo comunero cumple la función de cuidar la infraestructura del Tambo por las noches, lo cual permite que las familias en condiciones de vulnerabilidad más crítica puedan disponer de un ingreso monetario durante un mes en algún momento. En ambos ejemplos se puede apreciar la complejidad de lo comunitario en el mundo andino, constituyendo un atributo, un capital social desde el cual nos propusimos trabajar soberanía y seguridad alimentaria. Oficialmente en San Miguel de Alpacccollo la autoridad provincial reconoce la existencia de 35 viviendas, 43 hogares y 114 personas. La dirigencia reconoce que al constituirse debieron cumplir con el requisito legal de 50 familias
pero que en realidad habitan allí 43 familias de las cuales 33 son residentes permanentes16. Características de la población de San Miguel de Alpacccollo Cuadro Nº 1 población de San Miguel de Alpacollo según grupo etareo y sexo (en %) 25 20 15 10 5 0 0-9
20-29 30-39 40-49 50-59 Hombres Mujeres Total
Fuente: Instrumento aplicado en terreno, elaboración propia. •	El 62,9% de la población de San Miguel de Alpacccollo son mujeres. •	El 75,5% de la población de San Miguel de Alpaccollo esta económicamente activa. De ellas, el (51,7% son mujeres y el 23,8% hombres. 16
Al ejecutarse el proyecto una de las discusiones siempre presentes es quienes serían los beneficiarios, pues la población residente tiene participación activa y la población
•	La población económicamente no activa está integrada por: o	2,7% población menor a 5 años o	12,4% población escolar de 5 a 15 años de edad o	10,4% población mayor de 70 años •	Un 51,2% d e l o s g r u p o s f a m i l i a r e s e s t á i n t e g r a d o p o r m e n o s d e dos personas de los cuales un 27,9% posee un solo un miembro, en general matrimonios adultos que se quedaron solos, personas que enviudaron, personas que siempre vivieron solas. •	Un 18,4% de los grupos familiares poseen cinco o más integrantes; de ellos, un 4,7% cuentan con seis o más personas, sin embargo, no son familias extensas, sino fundamentalmente padres e hijos o hijas.
Escolaridad en San Miguel de Alpaccollo Del total de la población, un 7,8% no posee escolaridad alguna; y de ella solo un 2,2% lee y escribe, mientras que un 5,6%, no lee ni escribe, siendo además todas mujeres. •	Un 21,4% ha cursado enseñanza primaria completa de 1° a 6° grado, de los cuales un 13,5% son hombres y un 7,9% mujeres. •	Un 24,7% de la población ha cursado enseñanza secundaria, un 10,1% hombres y un 14,6% mujeres. •	Un 4,5% de la población asiste a educación pre-escolar, esto es el 100% de la población menor de 5 años.
Ingreso mensual promedio Cuadro Nº 2: San Miguel de Alpacollo, ingresos autonómo y monetario, mensuales promedio por familia (en %) 50 38,5
34,6 26,9 19,2 15,4 7,7
11,5 11,5 3,8 3,8
900 y +
0 S/Ingreso
I. Autonomo
Fuente: Instrumento aplicado en terreno, elaboración propia. El ingreso mensual promedio autónomo de las familias de San Miguel de Alpaccollo tiende a ser menor de USD 33 para el 38,5% de quienes declararon algún ingreso monetario y de un 65,4% si le sumamos a quienes no declararon ingresos. Sin embargo, la presencia del Programa Juntos y Pensión 65 cuyo subsidio monetario es de USD 69 cada dos meses permite observar una nueva realidad: el ingreso promedio para el 34,6% de las familias (autónomo + monetario) está en el rango USD 33 a 90, quienes viven con menos de USD 33 mensuales disminuyen en un 19,3% y quienes no declaran ingresos en un 11,5%.
Hace tres años atrás sosteníamos que fomentar “la escucha”, el fortalecer el intercambio entre iguales con experiencias de vida distintas favorece abrir conversaciones para provocar rupturas que no lesionan, ni afectan los valores profundos de las comunidades, austeridad y autonomía, ese era nuestro principal aprendizaje con el mundo quechua de Queromarca, departamento de Cuzco. Ese aprendizaje reafirmó años de trabajo con el mundo indígena en La Araucanía, región de Los Ríos y región de Los Lagos implementando proyectos de educación popular donde se invitaba a las familias a asumir su propio desarrollo, reconociendo y valorando las fortalezas observadas. Nuestros pueblos originarios son antes que nada productores de alimentos básicos, su dieta alimenticia tiende a sustentarse sobre cultivos específicos como la quínoa, papas, maíz y legumbres, desde siempre han sido agricultores y en cuanto tales, hay cultivos que los han acompañado en su devenir -basta tener presente que la Cultura Tiwanako (1580 ac y 1180dc), cuyo epicentro se ubica a 170 km de distancia de la comunidad cultivaba quínoa, papa, maíz y tarwi, solo maíz no se cultiva en San Miguel-, lo que da cuenta de la existencia de un saber profundo que se manifiesta en la presencia permanente de cultivos que se realizan en condiciones de absoluta adversidad, bajo una lógica de producción que no responde a la dicotomía tradicional autoconsumo–mercado, pues sino, a una construcción socio cultural mucho más compleja que incluye producir cultivos para sanación así como para la ritualidad.
No hay territorios donde los caminos de soberanía y seguridad alimentaria con identidad cultural no existan, a veces son huellas que por dejar de ser transitadas se cubren de hierba. En tanto propuesta, el fomentar la escucha permite descubrir dichos caminos, recuperar saberes, abrir espacios de diálogo en beneficio de las nuevas generaciones. San Miguel de Alpaccollo no era Queromarca, su realidad se acerca más al interior de Pedregoso en Lonquimay, donde la primera sensación es que “no hay nada”, salvo la posibilidad de fortalecer la presencia del Estado a través de subsidios que permitan minimizar las condiciones de vulnerabilidad de la población que allí habita, todo lo demás es una quimera. En Queromarca tuvimos la ocasión de conocer y compartir con personas cuya sabiduría era reconocida y valorada a nivel territorial, supusimos que en San Miguel también sería así hasta que se nos señaló que “hay sabiduría en las manos de quien es capaz de hacer germinar una semilla a 3.840 metros sobre el nivel del mar. Bajo esa premisa entonces, concluimos que si en la comunidad todos lo hacen, entonces todos son sabios. En Queromarca había una escuela funcionando con 23 alumnos, en San Miguel la escuela cerró sus puertas hace más de 35 años por falta de matrícula. En Queromarca los cultivos se trabajaban desde las chacras huerta de propiedad familiar y en terrenos comunitarios; en San Miguel son los terrenos colectivos los que dan vida a los cultivos. Puno es el límite natural entre la cultura quechua y la cultura aymara del Perú quedando en evidencia que todo es tan distinto, pero tan igual a la vez. Nuestra experiencia inmediata nos señalaba que las diferencias entre comunidades indígenas del sur de Chile tienden a ser mínimas, esta hipótesis en Puno no
se cumple pues, hacia el norte de la capital departamental es cultura originaria quechua y hacia el sur es aymara y entre ambas hay diferencias notables. Basta pensar que ya en el año 1536 en Juli –Provincia del Collao, ya se levantaban cuatro iglesias de distintas congregaciones, mientras que hacia el lado quechua, ello aun no ocurría. Así, nuestra experiencia inmediata en Cuzco no tenía referente en el altiplano puneño. San Miguel reafirma la vigencia del “buen vivir” como paradigma absolutamente vigente en nuestros pueblos originarios, donde vivir en abundancia, sabiduría y dignidad no es contradictorio con hacerlo en armonía y en equilibrio con la madre Naturaleza, tal vez sea solo una forma natural de relacionamiento que ha dado muestras de eficacia a través de los tiempos, la que -por diversos motivos- se ha ido tergiversando. Durante dos años, intentamos ser parte del paisaje, que en el día a día de las familias nuestra presencia no tuviese relevancia alguna, escuchar conversaciones en aymara centrándonos en el cuerpo y emocionalidad de nuestros interlocutores por sobre el lenguaje para poder comunicarnos. En esta misma línea nos preguntamos cómo evaluar el trabajo realizado para concluir que hay imágenes que hablan por sí mismas, que en algún momento hemos seleccionado institucionalmente para mostrar una mirada desde el buen vivir en el Museo de Arte Precolombino, en Santiago, la Plaza de Armas en Temuco o el Museo de la Memoria en Lima- Perú, cuáles de ellas efectivamente las sienten como propias. Del total de fotografías, un 28% de ellas se escogieron como las más representativas, pero solo una de ellas es seleccionada en todos los grupos: la cosecha de
habas, seguida de las fotografías de la jaula de cuy, una fiambrada y finalmente, una de siembra de papas Estas son las imágenes que cobraron sentido a todos, pero sin duda, la más valorada es la fotografía de la cosecha de quínoa, que quedará en la memoria de todos quienes participamos de ella. ¿Cuál es el valor de dicha foto? Preguntamos, según nos señalaron quienes compartieron este tiempo con nosotros, es la posibilidad cierta que se puede cultivar en buenas condiciones, con alegría y en comunidad, para beneficio de todos. El rendimiento alcanzado muestra para los participantes que se hicieron bien las cosas, hay un trabajo colectivo que no se puede soslayar. En tres de las imágenes, se destaca y resalta el trabajo colectivo: un grupo de 13 personas participando en la roturación de la tierra para el posterior sembradío de papas en chacra colectiva; en otra, un grupo de 10 personas volteando las habas cosechadas y en la última, sobre 28 personas preparándose para compartir una fiambrada después de la faena. Aquello que a nuestros ojos era natural, pues siempre lo vimos que no era tan así, fue un esfuerzo permanente de diálogo y reconciliación interno, donde las directivas jugaron un rol clave para aunar criterios y romper con el cerco de las desconfianzas, “hemos crecido, hoy no son más de dos familias las que nos crean problemas internos”, nos señala Juan David. En el caso de la jaula con cuy, marca un deseo cumplido, iniciar la crianza de cuy o de aves de corral en buenas condiciones, con un plantel menor y una jaula muy práctica, de fácil cuidado y limpieza. El valor de esta foto está en que muestra el resultado objetivo de una propuesta y diseño que nació del diálogo y búsqueda de soluciones compartidas.
Para concluir, el proyecto se inserta e instala como un agente provocador de cambios, en un escenario tan distinto pero tan igual a nuestro mundo rural, es una propuesta que invita a escucharse, a escuchar y a escucharnos, a entender que es posible mejorar las prácticas institucionales si se atienden los tiempos propios de la naturaleza y no los de la institucionalidad que busca resultados inmediatos, a fortalecer las prácticas organizacionales bajo la mirada del buen vivir, se debe entender y asumir que los procesos precisan tiempo, al igual que un árbol para crecer o una semilla para germinar; la chacra convoca y reúne diversidad de opiniones formales e informales, doctas y populares, todas con posibilidades de articularse entre sí para beneficio de todos, donde los primeros pasos son conocer, escuchar y compartir con el otro que es igual a uno y luego, conocer y escuchar al otro que es distinto a uno, para desde la diversidad construir soberanía y seguridad alimentaria con identidad cultural. Haber participado una vez más en procesos que fortalecen la armonía y valores como el compartir, el intercambio, respeto, cariño y la solidaridad entre las familias participantes ha sido un regalo inesperado: un privilegio.
Eduardo Pino Neculqueo Antropólogo, coordinador proyecto.
debe ser una de las experiencias más emotivas que como equipo de prensa, hemos debido enfrentar, pues en nuestra incursión a las comunidades indígenas de Puno a 3.800 metros sobre el nivel del mar, pudimos conocer en detalle las precarias condiciones materiales de vida en que se encuentran insertos, pero que contrasta diametralmente, con la hermosa alegría que irradian sus mujeres y sus niños, que como pueden hacen frente a las temperaturas bajo cero que se instalan todas las noches, sobre la sierra peruana. También, pudimos conocer el enorme agradecimiento que expresan con tímidos gestos y con quienes los visitan y apoyan, como fue el caso del proyecto que se realizó por parte del Fondo Chile y Corparaucanía, quienes con intercambios culturales con la región de La Araucanía, consiguieron revitalizar una ancestral práctica agrícola, como es la producción de Kinwa y el que al poco andar, les entregó sustento y razones para seguir viviendo en el campo y evitar con ello, la progresiva migración hacia los centros urbanos, que es camino obligado cuando el campo se acaba, dejando atrás su patrimonio Aymara. Definitivamente las jornadas de trabajo que vivimos junto a estas comunidades nos mostraron que hay mucho que hacer en favor de nuestros hermanos indígenas latinoamericanos y que únicamente con el desarrollo de iniciativas de este tipo, se puede hacer realidad la preservación de nuestras culturas ancestrales y
con ello, el equilibrio en la alimentación ecológica, tan necesaria entre quienes enfrentan los problemas alimentarios propios de los tiempos modernos. Fernando Reyes Parra Editor de Prensa Centro Regional Araucanía Televisión Nacional de Chile
Construyendo caminos de soberanía y seguridad alimentaria con identidad cultural en San Miguel de Alpaccollo Puno, Perú (Diálogo de saber...

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 artículo 2
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