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Timestamp: 2018-08-20 20:45:25+00:00

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Nexo causal entre el agente y el deportista en el ámbito del fútbol
By Esteban Carbonell O’brien
En el ámbito deportivo, los futbolistas aportan su mayor esfuerzo para representar lo mejor posible los colores del club por el que juegan. Pero cada cierto tiempo el mercado de pases de fútbol a nivel mundial, se abre y es en esa situación donde los jugadores de fútbol profesional necesitan la ayuda de un representante para poder manejar los intereses tanto del jugador como de las instituciones o club a los que representa.
Estos representantes deben estar muy bien preparados en el ámbito extradeportivo, de manera tal que deben conocer a la perfección todos los criterios económicos que influyen en una negociación deportiva, por ejemplo, cuando un club de fútbol determinado pretende los servicios de un jugador, su representante es el directamente encargado de acelerar el proceso para así satisfacer los interés particulares del jugador ya sea en lo que refiere a disposiciones contractuales o en la búsqueda de un nuevo equipo. Aunque este no es el único tema en el que se representa a un deportista, esta figura también está encargada de manejar todo lo que concierne a la imagen pública del deportista, para publicidad y la relación de este con los medios de comunicación.
Pero los agentes, a veces, no solo se encargan de situaciones deportivas sino también de funciones que pueden exceder su conocimiento ya que los aspectos extradeportivos no son solo aspectos de carácter económico o financiero, también pueden llegar a ser criterios de carácter legal; por lo cual deben ser muy bien asesorados por abogados especialistas en conceptos deportivos y, obviamente, contractuales para garantizar la total satisfacción de sus clientes y poderles brindar a ellos las mejores oportunidades en un mercado bastante complejo.
Así mismo los representantes son los directamente encargados de garantizar a los deportistas, las básicas prestaciones de carácter social, hablamos de la salud, un buen sistema de pensión –teniendo en cuenta que el deportista está destinado a tener una carrera profesional relativamente corta– y todas las garantías sociales de las cuales se debe beneficiar cualquier empleado. Al mismo tiempo son los encargados de disponer y administrar correctamente los ingresos que genera un profesional del deporte, hacer el debido pago de impuestos, ofrecer y presentar a los deportistas diversas propuestas de inversión de sus ingresos de manera tal que éste pueda asegurar su futuro económico y familiar.
Realmente un deportista no puede funcionar sin la ayuda de un representante, en muchos casos esta figura la realiza alguno de sus familiares ya que son personas que velan de excelente manera por los intereses del profesional al ser unos intereses compartidos y comunes, pero igual hay personas que dedican su vida y carrera a representar uno o varios deportistas ofreciéndoles muy buenos contratos e ingresos a cambio de un muy buen rendimiento en el deporte que practican o del cual son profesionales.
Es también de anunciar que un representante deportivo debe ser una persona o una entidad especializada en este servicio, muy bien preparada en temas económicos, jurídicos y marketing debido a que el deporte no es el único medio en el cual se mueve un deportista, aunque es el único medio en el que debe estar enfocado y concentrado brindando el 100% de sus capacidades y aptitudes para que de esta manera quien lo represente pueda garantizarle las mejores oportunidades y los más altos ingresos.
II. De la intervención de la FIFA
Para la FIFA según su Reglamento sobre los Agentes de Jugadores define a los agentes como persona física que, mediando el cobro de honorarios, presenta jugadores a un club con objeto de negociar o renegociar un contrato de trabajo o presenta a dos clubes entre sí con objeto de suscribir un contrato de transferencia, de acuerdo con las disposiciones del presente reglamento.
Que la relación que une al deportista profesional con el club o sociedad anónima deportiva que lo contrata para que preste sus servicios como tal es de carácter laboral es una afirmación asumida desde los años ochenta por todos y reforzada aún más con la normativa y jurisprudencia antes comunitaria, ahora de la Unión Europea, al respecto. Tanto la doctrina como la jurisprudencia se han encargado de profundizar en este tema, sobre todo tras la promulgación del Real Decreto 1006/1985 de 26 de junio, por el que se regula la relación laboral especial de los deportistas profesionales, en consonancia con lo establecido en el artículo 2.1d) del Estatuto de los Trabajadores, sustituyendo al hasta entonces vigente Real Decreto 318/1981 de 5 de febrero. En definitiva, parece claro que el deportista profesional es un trabajador que se encuentra sometido o dentro de la organización, estructura y órdenes del club o sociedad anónima deportiva empleador que lo contrata; por lo que deberá seguir sus instrucciones a la hora de realizar su trabajo, siempre, claro está, dentro del respeto a la normativa laboral general y especial a la que nos hemos referido, a las propias condiciones del contrato en particular y a las que resulten de la negociación colectiva que los representantes de ambas partes convengan. Además, también se consideran deportistas profesionales y sometidos al Real Decreto 1006/1985, con excepción de los seleccionadores nacionales que se consideran personal de alta dirección, los entrenadores y técnicos.
Hemos de señalar dos cuestiones al respecto de lo hasta ahora dicho en este tema, con el fin de delimitar más su objeto y dejar planteadas algunas de las muchas dudas que nos asaltan. La primera de ellas es referente a los deportistas de deportes básicamente individuales frente a los de conjunto. Entendemos que, de acuerdo con lo que el artículo 1 del Estatuto de los Trabajadores señala en su punto 1, esto es, las notas de ajenidad, retribución y subordinación típicas de toda relación laboral, y lo que el artículo 1.2 del Real Decreto 1006/1985, en absoluta sintonía con el Estatuto, define como deportista profesional, esto es, «quienes, en virtud de una relación establecida con carácter regular, se dediquen voluntariamente a la práctica del deporte por cuenta y dentro del ámbito de organización y dirección de un club o entidad deportiva a cambio de una remuneración», de acuerdo con esto, decíamos, creemos es lícito plantearnos serias dudas sobre la consideración de trabajadores por cuenta ajena de los deportistas de deportes individuales como, por ejemplo, tenis o golf, salvo que este deportista haya sido contratado por un período de tiempo determinado o temporada para prestar sus servicios bajo la organización, instrucciones, subordinación en definitiva de un mismo empresario, en cuyo caso sí se podría pensar en la existencia de una relación laboral. Además, el artículo 1.3 del Real Decreto 1006/1985 indica que quedan incluidos en el ámbito de aplicación del mismo «las relaciones con carácter regular establecidas entre deportistas profesionales y empresas cuyo objeto social consista en la organización de espectáculos deportivos...», y en tal sentido existe jurisprudencia al respecto. Sin embargo, y lo utilizamos en apoyo de nuestra tesis, el mismo artículo 1 en su número 4 excluye las actuaciones aisladas para un empresario y organizador de espectáculos públicos de deportistas profesionales. Parece que el criterio clave diferenciador para determinar la inclusión o exclusión de un deportista en el ámbito de aplicación del Real Decreto 1006/1985 será el carácter regular o aislado de la actividad que desarrolle para un empresario, club o entidad. Evidentemente no puede revestir carácter de regular frente a ningún empresario la actividad del tenista o jugador de golf que se inscribe en los torneos que desea, en los que permanecerá en cierto sentido vinculado al empresario organizador por unas horas o varios días, según sus resultados en la competición, de los que dependerá por completo la remuneración o premio recibido, pudiendo entrenarse o no o retirarse cuando lo desee. A conclusión distinta habría que llegar si fuese un empresario el que contratara al mismo tenista o jugador de golf para que durante un determinado período de tiempo juegue partidos de exhibición ante el público o imparta clases a las personas que designe el empresario. En este sentido el Derecho tributario o fiscal, como ocurre con frecuencia, tiene sus propias teorías, que no siempre están en consonancia con otras ramas del ordenamiento jurídico, y entiende que debe considerarse como profesional independiente y no como trabajador asalariado o por cuenta ajena al deportista que sólo percibe del club compensación de gastos o realiza actuaciones aisladas para un empresario u organizador de espectáculos públicos; enumerando expresamente la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (art. 40.1) –no con carácter exhaustivo– una serie de actividades que se consideran profesionales como el ejercicio de actividades liberales, artísticas y deportivas.
A pesar de todo hay que mantener reservas sobre la teoría expuesta ya que el artículo 1.4 in fine del Real Decreto 1006/1985 introduce una precisión que deja abierta la puerta al contraste de pareceres al señalar: «... sin perjuicio del carácter laboral común o especial que pueda corresponder a la contratación y de la competencia de la jurisdicción laboral para conocer de los conflictos que surjan en relación con la misma». Además se podría comparar, y no sin cierta razón, a estos deportistas individuales con los artistas y a éstos, como es sabido, también se les considera trabajadores por cuenta ajena, aunque sujetos a una relación laboral especial en virtud del artículo 2.1 e) del Estatuto de los Trabajadores, relación especial regulada por el Real Decreto 1435/1985 de 1 de agosto, norma con grandes paralelismos con el Real Decreto 1006/1985. Pero a pesar de todo seguimos pensando que es más lógico considerar al deportista individual, en la mayoría de los casos, como un profesional independiente, porque la propia naturaleza de su actividad es diferente de la del artista con el que acabamos de compararlo. Cuando el empresario contrata al artista lo hace estableciendo una retribución fija de antemano –aunque pueda a veces consistir en una participación en taquilla– y por un período de tiempo concreto, lo que no ocurre con muchos deportes individuales, por lo que sería mucho más difícil, por ejemplo, incluirlos en un régimen de Seguridad Social que no fuera el de profesional independiente o autónomo.
III. De los derechos y obligaciones de un agente
Los agentes para poder representar a un jugador o a un club debe firmar un contrato de representación por el cual el agente se obliga a representar, asesorar legal (si es que dicho agente tiene los conocimientos suficientes para hacerlo o caso contrario mediante la asesoría de un abogado) y a negociar en beneficio del sujeto que lo contrata. Así mismo el representado deberá pagar el monto acordado por sus servicios.
En ciertos casos en el contrato de representación se pacta un cláusula de exclusividad, dicha cláusula pretende asegurar los derechos del agente al permitirle ser el único que puede negociar si el jugador extiende, por ejemplo, su contrato con el club en el que se encuentra o si es que otro club desea comprar al jugador. En el supuesto de que un club desee comprar al jugador el agente deberá negociar las condiciones del contrato en el que se incluye el salario del jugador, por cuantas temporadas estará el jugador en el nuevo club y otras condiciones.
En la práctica esta cláusula estipula lo siguiente: «el jugador no podrá negociar con otro agente mientras esté vigente este contrato». Es así que se pone en conocimiento que solo el agente que firma el contrato de representación con el jugador será el que pueda negociar el presente o el futuro del jugador. En el hipotético caso que el jugador firme un contrato, de carácter deportivo, sin la intervención de su agente o con el apoyo de otro agente, este, sin haber intervenido, podrá reclamar la contraprestación estipulada en el contrato de representación.
Según el Reglamento de la FIFA sobre los agentes de fútbol en su artículo 19 dicta que el contrato de representación solo podrá ser válido por un periodo de dos años con la posibilidad de que el jugador renueve contrato con el agente por otros dos años. La renovación será por un nuevo contrato de representación, no admitiéndose la prorrogación tácita.
Cabe añadir que si el jugador es menor de edad no podrá firmar un contrato de representación con el agente, puesto que no tiene la capacidad para poder celebrar un acto jurídico. Es así que necesitará que sus padres o su representante legal para celebrar el contrato con su agente.
La remuneración del agente de un jugador es calculado en base a los ingresos anuales brutos del jugador, también se incluye cualquier prima que el agente del jugador haya firmado en el contrato de trabajo. Dentro de los ingresos anuales brutos del jugador no se incluye si el club al que pertenece le da un departamento, un automóvil, un bono por ganar una copa o cualquier otra clase de bonificación que reciba el jugador.
Si no hay un acuerdo sobre la remuneración entre el agente del jugador y el jugador o no se fija un monto en el contrato de representación, el agente recibirá una compensación del 3% de los ingresos brutos anuales del jugador del contrato de trabajo.
El agente de jugadores y el jugador deberán decidir por adelantado si el jugador pagará al agente de jugadores en un pago único al comienzo del contrato de trabajo que el agente de jugadores ha negociado para el jugador o si le pagará una cantidad anual al final de cada año de duración del contrato.
En el supuesto que el contrato de trabajo firmado entre el jugador y el club durase más que el contrato de representación (contrato firmado entre el agente del jugador y el jugador) el agente tendrá el derecho de cobrar su remuneración anual aun así su contrato de él con el jugador se haya extinguido. El agente solo podrá cobrar hasta que el contrato de trabajo venza o hasta que el jugador firme un nuevo contrato de trabajo sin que este agente intervenga. Esto también incluye si el jugador renueva con el club, pero sin la ayuda del agente.
IV. De las nuevas reglas de la FIFA
Los agentes, en promedio, reciben el 28% del total de un traspaso de un jugador perteneciente a un club que es vendido a otro club; según un estudio realizado por el sistema de correlación de la FIFA en el 2012 se realizaron un total de 11.555 traspasos, lo que da como resultado un descenso del 1% en relación al año 2011. Un gran porcentaje de traspaso se dio con jugadores de Portugal, que fueron llevados a Brasil.
Es por eso que la FIFA pretende realizar algunos cambios para favorecer a los clubes en la búsqueda de jugadores sin la necesidad de recurrir a los agentes de jugadores. La Plataforma de Intercambio de Futbolistas (GPX) ha elaborado un informe con una serie de nuevos servicios de valor añadido. La plataforma busca ofrecer un servicio seguro y privado, velando en reforzar la transparencia de los traspasos de jugadores.
Mediante este servicio los clubes que buscan jugadores podrán acceder a la información del mercado, pudiendo saber si el jugador de pretenden está en la calidad de transferible o no.
Con este servicio los clubes tendrán mayores recursos para poder contactar a un jugador y ya no tendrán que recurrir a un agente para la búsqueda de jugadores, como consecuencia el porcentaje que reciben los agentes por los traspasos de un jugador se reducirán.
Consecuentemente también se busca combatir que un agente pueda tener un conflicto de intereses por llevar a un jugador a un determinado club.
Cualquiera cuya intención sea trabajar en el mundo del deporte (como agente, ojeador o ejecutivo de un club deportivo de fútbol) debe primero decidir como llegar ahí. Hay multitud de formas para llegar a tener una carrera como agente o en el deporte profesional, y varios atributos básicos que todos los aspirantes deben poseer, pero antes de comentarlos, mejor explicar cómo llegar.
No se requiere estudiar Derecho, ni Administración o Dirección de Empresas, ni algún curso de entrenador o director deportivo. Los propios pasos en una universidad lo llevan a uno a tener una pasión por algún deporte, en especial, el fútbol. Uno nunca deja de aprender, sobre todo de otros compañeros agentes y de las situaciones que vives a diario. Uno puede entrar a este fascinante mundo por casualidad y al final te acaba absorbiendo, porque el fútbol nunca para y siempre hay algo que hacer o mejorar. No es fácil compaginarlo con la vida personal, pero es cuestión de organizarse bien y de aprovechar el tiempo al máximo.
Así que la pregunta es ¿cuál es el mejor camino para convertirse en agente? No hay vía única, sino varias:
▪ Licenciatura en Derecho, ser licenciado en Derecho es sin duda un plus para ser agente. En primer lugar, porque con este título no se necesita la licencia de agente RFEF, y en segundo lugar porque es muy útil al tener que manejar tanto tipos de contratos y resolver todo tipo de conflictos. Sin embargo, no es un requisito indispensable, porque muchos contratos usan formatos estandarizados y porque la esencia de esta profesión no es sólo saber de leyes. Recientemente se han creado cursos especializados en derecho deportivo, que son útiles pero no completos, porque suelen tratar de temas bastante específicos.
▪ Master en gestión deportiva cada vez más universidades ofrecen master o estudios de pos grado en gestión de entidades deportivas o en marketing deportivo, sobre todo siguiendo la pauta de EE.UU. Sin embargo, estos programas suelen ser bastante caros y hay que evaluar bien tanto el nivel del curso, su coste de oportunidad como las puertas reales que puede abrir después. Es fundamental evaluar bien el profesorado antes de tomar una decisión definitiva.
▪ Título de entrenador. La formación técnica que te proporcionar los cursos oficiales de entrenador es muy valiosa, sobre todo para entender mejor el juego y valorar mejor a los jugadores. No obstante no es algo imprescindible y por ejemplo y no ser técnico.
Al final, de lo que se trata es de conseguir el puesto y ponerse a trabajar. Y para ello lo que más se valora es la personalidad y la experiencia profesional del aspirante, más que la formación académica. Los dos atributos principales para empezar y tener éxito en la industria del deporte son: competitividad y determinación.
Finalmente los agentes top puede que no hayan recibido la mejor educación universitaria pero tienen esas dos cualidades en grandes cantidades. Tanto si estudias Derecho como un master o ninguno de los dos.
(Este trabajo fue originariamente publicado en el Suplemento «Jurídica» del Diario Oficial El Peruano).
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References: Real Decreto 
 artículo 2
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 1
 artículo 1
 Real Decreto 
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 Real Decreto 
 artículo 1
 Real Decreto 
 artículo 1
in fine
 Real Decreto 
 artículo 2
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 19