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Timestamp: 2020-08-07 01:50:44+00:00

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﻿ Sentencia 2001-00048 de julio 29 de 2013
SENTENCIA 2001-00048 DE 29 DE JULIO DE 2013
CONTENIDO:RESPONSABILIDAD ESTATAL POR ACCIDENTE DE TRÁNSITO. EN LOS CASOS EN LOS QUE SE DISCUTA LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO POR UN ACCIDENTE DE TRÁNSITO SOBRE EL QUE NO SE TENGA CLARIDAD EN ALGUNOS ASPECTOS DE MODO TIEMPO Y LUGAR, BIEN PUEDE VALERSE EL FALLADOR DE LAS CONCLUSIONES A LAS QUE HAYA LLEGADO LA AUTORIDAD PENAL QUE VALORÓ LA RESPONSABILIDAD DE LOS INVOLUCRADOS PARA DETERMINAR LOS ASPECTOS FÁCTICOS QUE SEAN NECESARIOS PARA ADOPTAR UNA DECISIÓN. EN EL CASO BAJO ESTUDIO, SE CONFIGURO EL HECHO ÚNICO DE LA VÍCTIMA, PUES ESTA SE SUBIÓ A UN VEHÍCULO OFICIAL SIN DAR AVISO AL CONDUCTOR TANTO DE SU INGRESO COMO DE SU INTENCIÓN DE DESCENDER, ACTO ÚLTIMO QUE REALIZO CON EL VEHÍCULO EN MOVIMIENTO, HECHO QUE OCASIONO SU MUERTE.
TEMAS ESPECÍFICOS:ACCIÓN DE REPARACIÓN DIRECTA, EJÉRCITO NACIONAL, RESPONSABILIDAD DEL ESTADO, ACCIDENTES DE TRÁNSITO
Sentencia 2001-00048 de julio 29 de 2013
Proceso: 18001233100020010004801 (27732)
Actor: Marina Pérez de Parra y otros
Procede la Sala a resolver el recurso de apelación interpuesto por el apoderado de la parte actora contra la sentencia del 29 de enero de 2004 proferida por el Tribunal Administrativo del Caquetá, mediante la cual se denegaron las súplicas de la demanda.
1.1. Esta corporación es competente para conocer el recurso de apelación interpuesto por los demandantes en proceso de doble instancia, seguido ante el Tribunal Administrativo del Caquetá, tal como lo dispone el artículo 129 del Código Contencioso Administrativo(21), habida cuenta que la cuantía de la demanda alcanza la exigida en vigencia del Decreto 597 de 1988, para que esta Sala conozca de la acción de reparación directa en segunda instancia(22).
1.2. En relación con la legitimación en la causa, se encuentra plenamente acreditado el interés que les asiste para comparecer al proceso, a los señores Marina Pérez Mosquera, en su calidad de esposa del occiso(23), José Dasmith, Marley, Amanda, Ofelia, Diana Consuelo y Geovardydt Parra Pérez, hijos del occiso y la demandante Marina Pérez Mosquera(24); María Elodia Muñoz de Parra, madre de la víctima(25); y a Florentina, María Neila, Irney, Emilce, Oneida, Miriam y María Elodia Parra Muñoz(26), hermanas del occiso, quienes se encuentran debidamente representados judicialmente(27). De manera contraria, no obra en el plenario prueba del parentesco existente entre el señor Florencio Parra Muñoz y el señor Carlos Julio Parra Muñoz, pues no obra prueba idónea para ello en el expediente, por lo cual se declarará la falta de legitimación en la causa del mismo. Igualmente, en cuanto a la señora María Ninfa Hurtado Hurtado, obra en el plenario registro civil de su matrimonio con el señor Abraham Parra Muñoz(28), respecto de quien tampoco se aportó el registro civil de nacimiento que pruebe el parentesco con el occiso, así como tampoco se acreditó vínculo afectivo alguno, entre la precitada señora y el señor Florencio Parra, en consecuencia, también se declarará su falta de legitimación en la causa activa en el caso sub judice.
1.3. Finalmente, se advierte que la acción se presentó en el término consagrado en el artículo 136 del Código Contencioso Administrativo, por lo cual no operó en el caso concreto el fenómeno jurídico de caducidad de la acción(29).
2.1. Corresponde a la Sala resolver el recurso de apelación instaurado por la parte demandante contra la sentencia que niega las pretensiones de la demanda. En consideración a los argumentos esgrimidos en sede de impugnación, debe la Sala determinar si, en el caso concreto, se encuentra probado un daño antijurídico atribuible a la Nación-Ministerio de Defensa-Ejército Nacional, en razón de una falla en el ejercicio de la conducción de vehículo oficial en la base militar de Juanambú, de Florencia (Caquetá) en donde el señor Florencio Parra falleció como consecuencia de una caída de un vehículo tipo camioneta pick up del Ejército Nacional.
2.2. Para lo anterior y con el fin de resolver de manera íntegra los argumentos esgrimidos en sede de apelación, deberá la Sala confrontar los testimonios obrantes en el plenario con la generalidad del acervo probatorio para determinar la circunstancias de modo, tiempo y lugar en que acaecieron los hechos y así advertir si el señor Florencio Parra ascendió al vehículo oficial sin autorización, ni conocimiento del conductor del vehículo e intentó descender sin que este se hubiera detenido como lo consideró el tribunal de instancia o, si por el contrario, del acervo probatorio se colige que el señor Florencio Parra anunció su interés de descender del vehículo al conductor y este hizo caso omiso, aumentando la velocidad del mismo, provocándole la caída que le causó la muerte.
Procede la sala a valorar en su conjunto las pruebas aportadas en el libelo, dado que uno de los argumentos estructurales del recurso de alzada interpuesto recae precisamente en la forma en que las mismas fueron valoradas por el a quo:
3.1. En primer lugar, se encuentra plenamente acreditado en el plenario, el deceso del señor Florencio Parra acaecido el 26 de abril de 1999, como consecuencia de un trauma cráneo encefálico severo, el cual, a su vez, tuvo como causa una fuerte caída sufrida por este desde un vehículo automotor oficial. Al respecto obran en el plenario el registro civil de defunción del señor Parra(30), el protocolo de necropsia que le fue practicado en el Hospital María Inmaculada de Florencia (Caquetá)(31) y el acta de levantamiento de cadáver realizada por la Fiscalía General de la Nación(32), así como los testimonios de la señoras Orfa Mosquera de Ayala(33) y Nancy González(34), del Teniente Iván Mauricio González(35) y del soldado Luis Urrego Correa(36), quienes presenciaron los hechos. Respecto de la causa de la muerte dice el acta de necropsia:
Hombre adulto, Florencio Parra Muñoz, 52 años de edad, quien fallece por insuficiencia respiratorio aguda debido a hipertensión endocraneana secundaria a severo trauma cráneoencefálico en accidente de tránsito (resaltado fuera de texto).
3.2. Así mismo, se encuentra probado e indiscutido en el proceso que el señor Florencio Parra se encontraba adscrito al batallón de selva 49 como parte de su personal civil y desempeñaba labores de peluquero en la guarnición militar. Según da cuenta la copia auténtica de la orden administrativa de personal 1-019 de 1º de abril de 1989(37).
3.3. En relación con las circunstancias en que acaeció el accidente, se encuentra probado que el señor Florencio Parra, al llegar a su lugar de trabajo, siendo las 8 a.m. del día 26 de abril de 1999, advirtió que no tenía en su haber las llaves para ingresar al lugar y, en consecuencia, decidió volver rápidamente a su casa a recogerlas, tal como se advierte en el testimonio del señor José Omar González quien se desempeña como zapatero del mismo batallón y cuyo sitio de trabajo se encuentra contiguo al ocupado otrora por el señor Parra. Advierte el testigo que el occiso le informó que se ausentaría para ir hasta su casa por las llaves de la peluquería. Dijo el testigo:
Preguntado: ¿Díganos si usted supo de la muerte de don Florencio y en caso positivo, cómo ocurrió la misma? Contestó: No, yo de la muerte no supe, sé que fue a traer las llaves de la peluquería, no más al rato supe que se había matado pero yo no me di cuenta de eso, yo supe que él fue a traer las llaves de la peluquería porque él me dijo que se iba para la casa a traerlas (...) (resaltados fuera de texto).
3.4. Así mismo, se probó que el señor Parra no avisó a sus superiores acerca de dicha situación y que se ausentó de su lugar de trabajo sin autorización, como consta en informe de accidente de 28 de abril de 1999(38).
3.5. De conformidad con el testimonio del señor Luis Urrego Correa(39), quien se desplazaba en la parte trasera de la camioneta tipo pick up, marca Ford, modelo 1989 en comento —la cual se encontraba prestando el servicio de transporte de un pelotón de soldados hacia el Club Militar con el fin de que estos realizaran mejoras locativas en dicho lugar—, la víctima ascendió a dicha parte del vehículo, aprovechando que este se detuvo unos minutos, y no dio aviso al conductor de su presencia en el mismo. De igual forma, los testimonios de los señores Iván Mauricio González, Teniente a cargo del grupo de soldados que se desplazaba en la camioneta y quien se ubicaba en la posición de copiloto y del conductor del vehículo, reiteran lo dicho por el señor Urrego, advirtiendo que no notaron la presencia del señor Florencio Parra en la misma. Dijo el señor Urrego:
Preguntado: ¿Conoció al señor Florencio Parra Muñoz, por qué lo conocía y cuéntenos cómo ocurrió su deceso? Contestó: Sí, él era el peluquero de Juanambú, bueno, eso fue en las horas de la mañana, no recuerdo la fecha exacta, fue más o menos a las ocho y treinta de la mañana, nosotros mi Teniente Iván Mauricio González Zapata y unos soldados y el civil Camacho, quien iba manejando el carro, una pick up, nos dirigíamos hacia el Club Militar, íbamos a hacer trabajos de limpieza o mantenimiento del club, nosotros paramos en la puerta norte del batallón por donde salíamos y en ese momento se montó el peluquero, como la camioneta iba llena, entonces él se quedó en toda la orilla sentado, claro está que mi Teniente y el conductor no se dieron de cuenta (sic) que el civil había subido al carro (resaltados fuera de texto).
3.6. En el mismo sentido, se pronunció el Teniente Iván Mauricio González(40), quien declaró:
En el momento del desplazamiento el vehículo pick up, efectúo una parada de tres segundos mientras recogíamos la llave de la puerta norte del batallón, me dirigí hacia la salida, en esos tres segundos el señor Florencio Parra Muñoz aprovechó para embarcarse en la parte trasera del vehículo sin que el conductor se diera cuenta que él había embarcado (...) (resaltado fuera de texto).
3.7. De igual manera, el señor William Garzón Camacho en declaración rendida ante la Fiscalía General de la Nación y reiterada ante el Tribunal Administrativo del Caquetá, dijo(41):
Preguntado: ¿Cuando usted se dirigía hasta el Club Militar se pudo dar cuenta en qué sitio de la camioneta iba el señor Florencio Parra Muñoz? Contestó: No, es más no sabía ni que él iba allí, no me di cuenta en qué momento se subió, yo iba por los soldados y el Teniente, eso ocurrió yendo hacia el Club Militar (resaltados fuera de texto).
3.8. En relación con la forma en que se produjo su caída del vehículo, los testimonios de los señores Luis Urrego, Iván González, así como la declaración rendida por el señor William Garzón Camacho, la copia del informe administrativo por muerte elevado por el Teniente Comandante Jhon Jairo Uribe Cárdenas de la Base Juanambú(42) y la providencia que archivó la investigación en contra de este último, por no encontrar mérito para imputarle el delito de homicidio culposo(43), acreditan que el señor Florencio Parra intentó descender del vehículo en movimiento, confiado en que podría hacerlo en tanto se desplazaba a una baja velocidad, sin embargo, al hacer la maniobra correspondiente, se tropezó y no alcanzó a asirse del dispositivo disponible en la camioneta para ayudar al descenso, cayendo estruendosamente contra el suelo y sobre su cabeza, situación ante la cual el pelotón de soldados dio gritos solicitando al conductor que se detuviera, para poder brindar los primeros auxilios a la víctima. Se lee en las declaraciones relacionadas lo que se transcribe a continuación:
— Testimonio del Teniente Iván Mauricio González:
(...) Salimos hacia el Club Militar para cumplir la misión, en el desplazamiento a la altura de la entrada del polígono diez metros después, el civil o sea Florencio, se levantó de la silla, sin esperar que se detuviera el vehículo, se prendió de la estaca y al intentarse bajar, el cuerpo le cogió ventaja y cayó del vehículo, como él era robusto, inmediatamente ya con el bullicio de los soldados diciendo que pararan el vehículo, se detuvo este, yo desembarqué inmediatamente a mirar qué era lo que había sucedido, salimos corriendo a ver qué le había pasado. Inmediatamente lo subimos al vehículo y me dirigí al Hospital María Inmaculada, donde le prestaron inmediatamente los primeros auxilios, a los pocos minutos de estar en el hospital nos informaron que había fallecido, cabe recalcar que íbamos a una velocidad de 15 y 20 kilómetros por hora, también que la esposa del señor Florencio estaba en el momento de los hechos en la parte de afuera de la casa y se percató de los hechos (resaltado fuera de texto).
— Testimonio del soldado Luis Urrego Correa:
(...) Salimos hacia el club, el carro iba subiendo por el lado del polígono, en ese momento como hay una pendiente el carro empezó a descender o bajar, como la casa del civil queda ubicada a la derecha de la carretera, el civil, o sea, el señor Florencio se levantó de la silla y el carro empezó a descender y él se levantó y se prendió de la estaca o carrocería, él tiró del carro cuando nosotros nos dimos cuenta él ya se había bajado y siguió caminando como rápido pero el cuerpo le cogió ventaja y empezó a dar vueltas como el conductor no sabía que él iba ahí y que se iba a bajar, continuó su marcha, entonces el señor ya estaba en el suelo entonces nosotros le gritábamos al conductor que parara, cuando este paró se bajó mi Teniente y el conductor, corrimos hacia donde estaba el señor Florencio que estaba con la cabeza hacia abajo como en un desagüe, en ese momento cuando pasó eso estaba la señora del civil ahí y ella bajó hasta donde él estaba y luego se montó al carro y lo llevamos al hospital (resaltados fuera de texto).
— Declaración del conductor William Gerardo Camacho Garzón:
(...) pasando de la entrada del polígono a 250 metros más o menos los soldados me gritaron que parara, alcancé a mirar por el retrovisor y miré una persona en el piso, me di cuenta que era el peluquero del batallón Juanambú, le di la vuelta a la camioneta y le presté los primeros auxilios, no es más, dirigiéndome con él al Hospital María Inmaculada de esta ciudad (resaltados fuera de texto).
3.9. Así mismo, en el informativo administrativo por muerte, se eleva la siguiente descripción de los hechos:
Siendo aproximadamente las 8:40 del día 26 de abril de 1999, en el municipio de Florencia-Caquetá, sufre accidente el DE. Parra Muñoz Florencio CM 8995330 cuando se desplazaba en una pick up 350 la que se dirigía hacia casas fiscales en la parte trasera, al frente de la residencia del mencionado y cuando se disponía a bajarse resbala cayendo pesadamente a la carretera golpeándose en varias partes, principalmente la cabeza, quedando inconsciente, de inmediato es auxiliado por el personal que se desplazaba en el vehículo, siendo evacuado al Hospital María Inmaculada de Florencia donde fallece por fracturas múltiples de cráneo.
3.10. Igualmente, se encuentra acreditado en el proceso que la fiscalía 11 seccional de Florencia (Caquetá), mediante Resolución de 11 de septiembre del año 2000 resolvió inhibirse de abrir instrucción y ordenó el archivo de la investigación adelantada en contra del señor William Camacho Garzón por el delito de homicidio culposo. Como sustento de la decisión, consideró el mentado despacho(44):
En el estado en que se encuentran las presentes diligencias, aparece claramente que la muerte del señor Florencio Parra Muñoz ocurre única y exclusivamente por su imprudencia al subirse en la camioneta sin que su conductor se percatara de ello y luego, en las mismas circunstancias apearse de la misma sin advertir sobre su cometido al conductor implicado, para que la camioneta parara totalmente.
3.11. De manera contraria, los testimonios de las señoras Orfa Mosquera de Ayala, familiar lejana de la demandante Marina Pérez de Parra, quien asegura que estaba de visita en casa del occiso al momento de los hechos y que desde el antejardín de la misma, a cien metros del sitio del accidente, alcanzó a percibir las circunstancias bajo las cuales el mismo acaeció(45) y la señora Nancy González, quien se aproximaba al lugar en ese momento con el fin de solicitar la realización de un trabajo de modistería a la señora Pérez de Parra(46), indican que los gritos dados por los soldados que abordaban el vehículo en comento, sucedieron antes de que el señor Florencio Parra cayera, esto es, que pese a que se dio aviso al conductor acerca de que el mentado señor se estaba bajando de la camioneta, este no se detuvo y que ella fue la causa del accidente. Dicen los testimonios referidos:
— Testimonio de la señora Orfa Mosquera de Ayala:
Preguntado: ¿Infórmenos qué sabe usted sobre la muerte del señor Florencio Parra? Contestó: Sobre la muerte de él, el día del accidente casualmente había venido yo a la casa de ellos y estaba ahí, hacía ocho días que estaba en su casa con mi esposo. De la muerte de él supe que él (sic) había salido para el trabajo muy temprano y luego se regresó para la casa porque se le habían quedado las llaves, las que su esposa ya había enviado con una de las niñas de él, entonces venía, estaba yo en la sala cuando escuché la camioneta y los gritos de los muchachos, ellos decían paren, paren en una gritería y yo salí al antejardín para mirar qué era lo que pasaba y entonces le dije a Marina ve que está haciendo Florencio por acá, y en eso ya fue lo del accidente porque eso fue en segundos, el chofer iba a bastante velocidad, los muchachos gritaban paren y él mermó un poquito de velocidad pero no paró para que él se bajara y él se paró pensando en que ya pues iba a parar el carro pero lo cual no fue así, sino que él pasó y el señor aceleró la camioneta y entonces fue cuando sucedió el accidente. Preguntado: ¿A qué distancia se encontraba usted del sitio dónde observó la camioneta por primera vez antes del accidente? Contestó: A menos de una cuadra. Preguntado: ¿Cuando usted observó la camioneta, esta venía desplazándose en recta, curva, plan o ascenso? Contestó: “En recta y plana” (...) Preguntado: ¿Díganos en qué posición se encontraba el señor Florencio cuando usted lo vio en la parte trasera de la camioneta? Contestó: Él estaba sentado a la orilla, pero como le digo había uno o más hacia la orilla que él. Preguntado: ¿Después de que usted vio al señor Florencio sentado como lo acaba de expresar, qué otras maniobras desplegó él antes de que cayera del vehículo? Contestó: Como el señor intentó parar la camioneta entonces Florencio se colocó de pie dentro del carro como para descender y entonces fue cuando el señor bruscamente aceleró la camioneta y fue cuando lo sacó (...) Preguntado: ¿En el momento en que Florencio se levantó para apearse del vehículo, este estaba todavía en movimiento? Contestó: Sí señor, estaba en movimiento. Preguntado: ¿Ese movimiento del carro previo a la incorporación de Florencio era lento, mediano o rápido? Contestó: Era mediano. Preguntado: ¿Había un lazo del que Florencio no se alcanzó a coger, porque eso era de lo que él siempre se agarraba para bajarse, pero como eso no le dio tiempo de cogerle del lazo porque fue en segundos (sic).
— Testimonio de la señora Nancy González.
(...) El lunes en la mañana me fui a dejar el uniforme, yo iba subiendo cuando pasó una camioneta adelantico mío y a unos minuticos después decían pare, pare, pare. Cuando yo volteé a mirar, miré que iba don Florencio a quien todos le decíamos “Peluco”. Yo vi a don Florencio subido en la camioneta esa camioneta iba llena de soldados y el único civil era él. Y todos gritaban pare, pare, pare, pare. Entonces la camioneta mermó un poquito la velocidad, paró, pero más demoro en parar que en volver a arrancar. Entonces don Florencio se paró para bajarse y cuando iba a bajarse de la camioneta arrancó y al arrancar don Florencio se deslizó o se enredó en una barilla (sic) que lleva la camioneta para poderse uno bajar. Al quedar enredado, cayó y quedó con los pies para arriba. Luego él cayó y la camioneta arrancó de una vez. Luego paró unos metros más allá (la camioneta) para venir a recogerlo. Al yo acercarme al sitio donde cayó ya había más gente allí y él echaba sangre por los oídos, por la nariz, por la boca, al verlo así, yo me llené de nervios y me regresé para mi casa. Preguntado: ¿Díganos si el Sr. Florencio Parra intentó bajarse del vehículo en el momento en que la camioneta paró la marcha o por el contrario, los hizo estando esta en movimiento? Contestó: Él se bajó cuando paró. La camioneta iba en marcha y disminuyó la marcha. La camioneta paró un momentico y en ese momento don Florencio se levantó (...) entonces en el momento que la camioneta paró él se levantó de la silla donde iba sentado. Él se iba a bajar y apenas iba a mandar el pie a una rampla (sic) que tenía la camioneta para bajarse y entonces la camioneta volvió y arrancó y don Florencio se enredó y fue cuando se cayó. Al arrancar la camioneta, él se deslizó, se enredó y quedó con los pies para arriba (resaltados fuera de texto).
3.12. Finalmente, es ilustrativo traer a colación la declaración rendida el 7 de mayo de 1999 por la demandante Marina Pérez de Parra, quien declaró en el proceso penal lo siguiente:
Yo estaba al frente de mi casa, estaba desyerbando el prado en eso pasaba la camioneta del batallón y él decía paré y eso iba lleno de soldados, yo no seguí mirando en ese momento escuché el grito de los soldados y voltié (sic) a mirar y él estaba tirado en el suelo, yo arranqué a correr la camioneta retrocedió, lo hechamos (sic) ahí pero ya él le estaba saliendo sangre por la boca y los ojos. Yo no sé qué pasaría pero los soldados dicen que él fue a poner el pie en el estribo y se resbaló y se cayó.
3.13. Como se advierte de la totalidad de testimonios trascritos, el señor Parra fue trasladado inmediatamente al Hospital María Inmaculada, en donde minutos después falleció. En consecuencia, el levantamiento del cadáver se realizó en el hospital, por lo cual, no cuenta detalles exactos sobre la escena del accidente. Tampoco fue elevado croquis que brinde mayor claridad sobre las condiciones del terreno que no resultan claras, en tanto de conformidad con el testimonio de la señora Orfa Mosquera Portilla, el terreno era plano, mientras que el soldado Luis Urrego sostuvo que la camioneta se desplazaba por una pendiente, al momento del accidente.
3.14. El a quo encontró contradictorios los testimonios rendidos por las señoras Orfa Mosquera Portilla y Nancy González Ramírez, en los detalles ofrecidos, al punto de considerar poco creíbles las circunstancias que según las mismas, las hacían testigos presenciales de los hechos. Análisis rebatido por la parte impugnante. Para la Sala, revisada la totalidad del material, a la luz del principio de la sana crítica, también resultan poco certeros los testimonios brindados por las referidas señoras. De una parte, llama la atención que en diligencia de recepción de testimonios adelantada el 7 de mayo de 1999, esto es, once días después del acaecimiento de los hechos, la señora Marina Pérez de Parra no haya comentado que también fueron testigos de los hechos, las señoras Mosquera y González y de la otra, es claro para la Sala que los testigos inmediatos de los hechos fueron los soldados que estuvieron en la escena de los hechos y que tuvieron completa inmediatez, respecto de las maniobras desplegadas por el señor Florencio Parra, puesto que la señora González, comenta que se desplazaba hacía el lugar y que se encontraba a una distancia aproximada de 100 metros y la señora Mosquera, señala que se encontraba en el antejardín de la casa, a una distancia similar, esto es, las referidas testigos no contaban con la inmediatez en relación con la situación descrita.
3.15. Sin embargo, sin desestimar los testimonios en comento, a juicio de esta Sala, la situación controvertida, esto es, si el señor Parra y los soldados solicitaron al conductor del vehículo que se detuviera antes de la caída del mismo, no resulta relevante, pues en todo caso —así el señor Parra haya anunciado con anticipación que pretendía descender del vehículo—, i) no está en discusión que el conductor actuó bajo el convencimiento que llevaba un pelotón de soldados, del cual todos sus miembros descenderían en el Club Militar y sin conocer acerca la presencia del señor Florencio en el vehículo, por lo cual, es razonable deducir que el conductor no esperaba que alguno de los pasajeros descendiera antes de arribar a dicho lugar y ii) está probado que el señor Florencio desplegó maniobras de descenso del vehículo aún en movimiento, actitud imprudente que resultó determinante para el resultado fatal obtenido. Lo anterior, corroborado también con el testimonio de la señora Nancy González quien advierte que la camioneta se detuvo completamente en un momento, pero que confirma que el descenso del señor Parra del vehículo se inició aun estando este en movimiento.
3.16. La Sala recuerda que en ocasiones anteriores(47) se ha referido a que en los casos en los que se discuta la responsabilidad del Estado por un accidente de tránsito sobre el que no se tenga claridad en algunos aspectos de modo tiempo y lugar, bien puede valerse el fallador de las conclusiones a las que haya llegado la autoridad penal que valoró la responsabilidad de los involucrados para determinar los aspectos fácticos que sean necesarios para adoptar una decisión.
3.17. En tal virtud, en relación con el primer cargo elevado en la apelación, consistente en la indebida valoración de los testimonios de las señoras Orfa Mosquera Portilla y Nancy González, la Sala no encuentra que pueda hacerse reproche alguno al tribunal de instancia, pues la decisión adoptada en la investigación penal, en la causa contra del conductor del vehículo automotor encontró acreditada la imprudencia de la víctima, dado que esta intentó descender de un vehículo en movimiento, situación que se soporta en los testimonios de los señores Luís Urrego Correa e Iván Mauricio González, testigos directos de los hechos.
5.1.1. Al respecto, esta corporación ha precisado que aunque el ordenamiento jurídico no prevé una definición de daño antijurídico, este hace referencia a “la lesión de un interés legítimo, patrimonial o extrapatrimonial, que la víctima no está en la obligación de soportar, que no está justificado por la ley o el derecho”(48).
5.1.2. Ahora bien, en el caso sub examine se tiene plenamente probado el daño antijurídico, consistente en la muerte del señor Florencio Parra Muñoz, como se analiza en el acápite 4.1 supra de modo que pasa la Sala a determinar si el mismo es imputable a la Nación-Fiscalía General de la Nación-Cuerpo Técnico de Investigación CTI y, en consecuencia, si corresponde revocar la sentencia de primera instancia, proferida por el Tribunal Contencioso Administrativo de Caquetá, que negó las pretensiones de la demanda.
5.2. La imputabilidad del daño a la entidad demandada.
5.2.1. En innumerables decisiones la Sección Tercera de esta corporación ha tratado estos eventos de accidentes de tránsito como daños causados en el desarrollo de actividades peligrosas, señalando que el título de imputación aplicable es el de riesgo excepcional(49). Igualmente, la Sala en distintas sentencias relacionadas con la conducción de automotores, de conformidad con los hechos y pretensiones alegados, ha considerado que es procedente el juzgamiento del caso por la vía de la responsabilidad subjetiva(50), es decir, no siempre que acaezcan daños derivados de accidentes de tránsito la imputación será objetiva por riesgo excepcional.
5.2.2. En consecuencia, al establecer la causación del daño, en sede de imputación fáctica, de conformidad con lo que se alegue en la demanda, es posible que entren en juego factores subjetivos vinculados con la trasgresión de reglamentos, el desconocimiento del principio de confianza, la posición de garante, o la vulneración al deber objetivo de cuidado, que indiquen que el caso no debe ser resuelto bajo la perspectiva del riesgo excepcional y así mismo, que permitan considerar la responsabilidad de la víctima en el acaecimiento del hecho dañoso.
5.2.3. En el caso sub judice, es claro que si bien, el daño se produjo durante el ejercicio de la conducción de automotores, lo ocurrido no tiene que ver con la actividad en sí misma sino con su ejercicio, esto es, no se deriva del riesgo existente en la conducción per se por la posibilidad de fallas mecánicas, por ejemplo, sino de la intervención humana en el ejercicio de la misma, sin que el acervo probatorio allegado de lugar a sostener que el conductor del vehículo oficial haya violentado las normas de tránsito o actuado con falta de diligencia en el desarrollo de la misma, pues la circunstancia alegada por la parte actora en relación con que el vehículo no se detuvo el tiempo necesario para que el señor Florencio Parra Muñoz descendiera, aludida por las señoras Orfa Mosquera Portilla y Nancy González no resulta creíble según se ha explicado, aunado a que contradice los testimonios de los señores Luis Urrego Correa e Iván Mauricio González y la decisión adoptada por la fiscalía seccional de Florencia, que en auto de 11 de septiembre del año 2000 se inhibió de abrir instrucción al señor William Gerardo Camacho por encontrar probada la imprudencia de la víctima como causa eficiente de su deceso. De donde no es posible decretar la responsabilidad de la entidad requerida dada la ruptura del nexo causal entre la actividad desplegada por la administración y el hecho dañoso.
5.2.4. Para la Sala es claro entonces que en este caso obró el hecho único de la víctima, de subir a un vehículo sin dar aviso al conductor tanto de su ingreso como de su intención de descender frente a su residencia, para luego, pasando por alto su omisión, iniciar maniobras de descenso del vehículo en movimiento. Causa eficiente del daño, pues, así el ahora occiso hubiera solicitado al conductor del vehículo oficial que se detuviera, si este no lo hubiera hecho —como alega la demanda— ello no justifica la imprudencia cometida por la víctima, al ponerse en pie sin que aquel se hubiera detenido por completo, situación acreditada en el plenario, tanto por los testimonios aportados por la parte demandante como por aquellos obrantes en el plenario del proceso penal adelantado en contra del señor William Garzón Camacho por estos hechos.
5.2.5. Por las razones anteriores la Sala considera que no se presentan los elementos necesarios para declarar la responsabilidad del Estado por la muerte del señor Florencio Parra Muñoz y en consecuencia confirmará la sentencia del 29 de enero de 2004 del Tribunal Administrativo del Caquetá que negó las pretensiones de la demanda.
7. Reconocimiento de personería.
Visto el memorial de sustitución de poder allegado el 15 de mayo de 2013(51), se reconoce personería a la abogada Constanza Marín Gómez como apoderada de la parte actora en los términos del artículo 68 del Código de Procedimiento Civil.
1. CONFIRMAR la sentencia proferida por el Tribunal Administrativo del Caquetá el 29 de enero de 2004, mediante la cual se denegaron las pretensiones de la demanda.
2. RECONOCER personería jurídica a la abogada Constanza Marín Gómez como apoderada de la parte actora.
(21) En texto de la norma vigente con anterioridad a la entrada en vigencia de la Ley 446 de 1998, dado que, si bien la Ley 446 de 1998 eliminó el criterio de la cuantía para la asignación de competencia en materia contenciosa administrativa, estableció en el parágrafo de su artículo 164, que dicho criterio de asignación de competencia solo operaría una vez entraran en operación los juzgados administrativos, condición que se cumplió con posterioridad a la interposición de la demanda, el 1º de agosto de 2006.
(22) El 20 de febrero de 2001, cuando se presentó la demanda, la cuantía para que un proceso iniciado en ejercicio de la acción de reparación directa tuviera vocación de doble instancia era de $ 18.850.000 —CCA, arts. 129 y 132, subrogados por el D. 597/88— y la mayor de las pretensiones fue estimada en $ 35.776.040 —2.000 gramos oro—, por concepto de perjuicios morales, a favor de la señora Marina Pérez Mosquera.
(23) Véase a folio 3 del cuaderno 4, registro de matrimonio de los señores Marina Pérez y Florencio Parra aportado en original.
(24) Véanse en los folios 5 a 10 ibídem, la copia auténtica de los registros civiles de José Dasmith, Marley y Diana Consuelo, así como los registros originales de nacimiento de Ofelia, Amanda y Geovardydt, en los cuales consta su condición de hijos de los señores Marina Pérez y Florencio Parra.
(25) Según se observa en registro civil de nacimiento del señor Florencio Parra Muñoz aportado en original obrante en folio 1 ibídem.
(26) Obran a folio 12 a 18 ibídem registros civiles de nacimiento de Florentina, María Neila, Irney, Emilce, Oneida, Miriam y María Elodia Parra Muñoz, hijas de los señores Elodia Muñoz Córdoba y del señor Marco Parra Bermeo, padres del occiso.
(27) Folios 1 a 8 del cuaderno principal.
(28) Folio 19 ibídem.
(29) Para el caso concreto, la muerte del señor Florencio Parra Muñoz acaeció el 26 de abril de 1999, según se advierte en los hechos no controvertidos de la demanda y en la copia del registro civil de defunción, visible a folio 2 del cuaderno 4, y la demanda fue presentada el día 23 de febrero de 2001, es decir, con anterioridad a que se cumplieran dos años contados a partir del hecho que se acusa como dañoso.
(30) Folio 2, Op. cit.
(31) Folio 180 del cuaderno 2.
(32) Folio 165 a 166 ibídem.
(33) Folio 20 ibídem.
(34) Folio 260 ibídem.
(35) De conformidad con lo dispuesto en el artículo 185 del Código de Procedimiento Civil, este testimonio se tendrá como prueba trasladada de la investigación adelantada por la fiscalía seccional 11 de Florencia, contra el señor William Camacho Garzón como presunto responsable de la muerte del señor Florencio Parra, en tanto, la misma fue solicitada por la parte contra quien se aduce —por lo cual, de conformidad con la jurisprudencia reiterada de la Sala, la objeción de la misma por dicha parte constituiría una falta al deber de lealtad procesal—; su veracidad no fue controvertida, y habida cuenta que en el proceso primigenio intervinieron los aquí demandantes en la calidad de víctimas. Al respecto ver: Sentencia del 21 de febrero de 2002, Expediente 12.789, M.P. Alier Eduardo Hernández Enríquez. Ver también sentencias del 18 de septiembre de 1997, Expediente 9.666 y del 8 de febrero de 2001, Expediente 13.254.
(36) La presente prueba se tendrá como prueba traslada dentro del proceso, ut supra.
(37) Folio 110 ibídem.
(38) Folio 22 del cuaderno 4.
(39) Folio 192 del cuaderno 2.
(40) Folio 190 del cuaderno 2.
(41) Folio 177 del cuaderno 2 y folio 9 del cuaderno 3.
(42) Folio 23 del cuaderno 4.
(43) Folio 27 del cuaderno 2.
(44) Folio 27 del cuaderno 2.
(45) Folio 20 del cuaderno 2.
(46) Folio260 del cuaderno 2
(47) Al respecto ver: Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección, B, sentencia del 22 de junio del 2011, Expediente 20235, C.P. Ruth Stella Correa Palacio, y más recientemente, sentencia de 28 de febrero de 2013, Expediente 25966, C.P. Danilo Rojas Betancourth.
(48) Sentencia de 2 de marzo de 2000, Expediente 11945, C.P. María Elena Giraldo Gómez.
(49) Sentencias proferidas en los expedientes 10.024 de 16 de junio de 1997, M.P. Ricardo Hoyos Duque; 12.420 de 27 de enero de 2000, M.P. María Elena Giraldo; 11.401 de 2 de marzo de 2000, M.P. Alier Eduardo Hernández; 11.842 de 19 de julio de 2000, M.P. Alier Eduardo Hernández; 12.998 de 9 de agosto de 2001, M.P. María Elena Giraldo Gómez; 12.707 de 18 de octubre de 2000, M.P. Ricardo Hoyos Duque; 14.694 y 15.640 de 11 de mayo de 2006, M.P. Ramiro Saavedra Becerra; 14.974 de 4 de diciembre de 2006, M.P. Ruth Stella Correa Palacio; 16.365 de 22 de julio de 2009, M.P. Mauricio Fajardo Gómez; 15.055 de 29 de enero de 2009, M.P. Miriam Guerrero de Escobar y 18.967 de 14 de abril de 2010, M.P. Enrique Gil Botero.
(50) Sentencias proferidas en los expedientes 12.998 de 9 de agosto de 2001, M.P. María Elena Giraldo Gómez; 22.918 de 30 de agosto de 2006, M.P. Alier Eduardo Hernández; 14.780 de 26 de marzo de 2008, M.P. Ruth Stella Correa Palacio; 18.376 de 23 de junio de 2010, M.P. Mauricio Fajardo Gómez y 18.078 de 9 de junio de 2010, M.P. Gladys Agudelo Ordóñez.
(51) Folio 125 del cuaderno principal.

References: artículo 129
 artículo 136
 Resolución 
 artículo 68
 artículo 164
 artículo 185