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EL DAÑO Y LA RESPONSABILIDAD CIVIL DERIVADA DEL ACCIDENTE DE TRÁNSITO. CASO VENEZUELA * Resumen - PDF
EL DAÑO Y LA RESPONSABILIDAD CIVIL DERIVADA DEL ACCIDENTE DE TRÁNSITO. CASO VENEZUELA * Resumen
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José Miguel Velázquez Botella
1 Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas Nº ISSN p.p: EL DAÑO Y LA RESPONSABILIDAD CIVIL DERIVADA DEL ACCIDENTE DE TRÁNSITO. CASO VENEZUELA * Resumen Edgar Darío Núñez Alcántara ** El hombre moderno ha diseñado su entorno con fundamento al concepto maquinismo. La capacidad inventiva del ser humano le ha llevado a la búsqueda de un mejor sistema de vida a través de la creación de cosas u objetos que le confieren confort. Esta labor creativa comenzó en los albores de la humanidad, desde que el hombre tiene conciencia de si mismo como sujeto individual e integrante de alguna colectividad, y máxime con la modernidad que es el empleo de la razón misma; el hombre vive rodeado de instrumentos físicos que él ha diseñado para su bienestar, pero que en algunos casos constituyen un riesgo para si mismo y para el conglomerado en el cual aquél convive y/o disfruta del uso de esas cosas. Dentro de esta categoría de objetos culturales tienen un papel preponderante los medios de transporte, bien sean para el traslado de personas o cosas, y ejecutado por vías terrestres, aéreas, acuáticas o férreas, y suponen un riesgo para el hombre y/o para sus propiedades. En este trabajo de investigación analizaremos en profundidad el tema del daño que el vehículo de transporte terrestre puede causar, sus responsables, la responsabilidad que genera y la extensión de ella. Palabras clave: conductor; daño; garante; propietario; responsabilidad civil. THE DAMAGE AND THE CIVIL RESPONSIBILITY DERIVED FROM THE TRAFFIC ACCIDENT. VENEZUELA CASE. Abstract The modern man has designed his around the concept maquinismo. The inventive capacity of the human being has taken to the search of a better system of life through the creation of things or objects to him that confer comfort to him. This creative work began in the dawn of the humanity, * Recibido: Aceptado ** Abogado. Profesor de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Universidad de Carabobo. Doctorante en Derecho UCV. Septiembre de
2 El Daño y la Responsabilidad Civil derivada del accidente de tránsito. Caso Venezuela. Edgar Darío Núñez Alcántara since the man becomes aware of if same like individual and integral subject of some colectivity, and especially with the modernity that is the use of the same reason, the man lives surrounded by physical instruments that he has designed for his well-being, but that in some cases constitutes a risk for itself and for the conglomerate in which that one coexists and/or enjoys the use of those things. Within this category of cultural objects the transport means have a preponderant paper, or are for the transfer of people or things, and executed by terrestrial, aerial, aquatic or iron routes, they suppose a risk for the man and/or his properties. In this work of investigation we will analyze in depth the subject of the damage that the vehicle of terrestrial transport can cause, its people in charge, the responsibility that it generates and the extension of her. Key words: conductor; damage; guarantor; proprietor; civil responsibility. SUMARIO 1.- RESUMEN 2.- CONTENIDO 2.1. Concepto de responsabilidad civil El accidente de tránsito como elemento determinante en la existencia del daño. Análisis del concepto de accidente de tránsito. La voluntariedad en el accidente de tránsito. Definición de accidente de tránsito. Hecho ilícito. Vehículo. Aparato o artefacto Destinación. Capacidad. Vías. La circulación. Actuaciones administrativas de tránsito. Su importancia en la determinación del daño. Distintas responsabilidades derivadas de la ocurrencia de un accidente de tránsito. De la responsabilidad civil subjetiva a la responsabilidad objetiva en materia del derecho del tránsito. 52
3 Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Nº Teoría subjetiva. Teoría objetiva. Imposibilidad real de la aplicación absoluta de la teoría objetiva en el accidente de tránsito. Sujetos responsables del daño. Definición jurídica de Conductor, Propietario y Garante. Definición jurisprudencial del Propietario. Especificidad de la responsabilidad civil del propietario, conductor y garante. Naturaleza de la responsabilidad del garante. El garante como sujeto pasivo de la acción directa. Acción de repetición del asegurador contra el asegurado. La indexación y la responsabilidad contractual del asegurado. Daños causados a personas o cosas transportadas. 3. CONCLUSIONES 4. BIBLIOGRAFIA 53
4 El Daño y la Responsabilidad Civil derivada del accidente de tránsito. Caso Venezuela. Edgar Darío Núñez Alcántara 2.- CONTENIDO Establecido el objeto a investigar procederemos al análisis particularizado de los diversos aspectos que hemos asumido como materia de estudio. Veamos Concepto de responsabilidad civil. El profesor de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Jorge Cubides Camacho, en su trabajo Hecho Imputable Dañoso, analiza la idea de responsabilidad y afirma (1): hay responsabilidad cuando una persona se halla obligada a reparar un daño que ha causado por su dolo, por su culpa o por el riesgo que ha asumido, es decir cuando tal daño le es imputable El profesor Rafael Bernad Mainar en su obra Derecho Civil Patrimonial. Obligaciones (2) conceptualiza a la figura jurídica en estudio en los siguientes términos: Consecuencias. La responsabilidad civil. En general el incumplimiento de las obligaciones por parte del deudor de manera culpable que genera un daño al acreedor origina la obligación de reparar o resarcir el daño ocasionado, es decir, el incumplimiento culposo de una obligación precedente que causa daños y perjuicios hace surgir una nueva obligación para el deudor consistente en la reparación o resarcimiento de los daños causados. Es entonces cuando se habla de que el deudor ha incurrido en responsabilidad civil, y se hace responsable frente al acreedor del daño causado por su incumplimiento mediante la indemnización de los daños y perjuicios propinados generalmente a través del pago de una suma de dinero que, aunque no supla totalmente el daño propiciado, cuando menos compensa al acreedor del perjuicio sufrido. Dado su carácter patrimonial, la responsabilidad civil no sólo nace en el caso del daño derivado de acto o hecho propio, sino también cuando sea inflingido por intermedio de una persona sujeta al control o vigilancia de otra, o bien proceda de alguna cosa propiedad o a cargo de alguien. Para el deudor se traduce en una especial situación de poder ser afectado en su patrimonio como consecuencia del incumplimiento culposo de la obligación omissis De ahí que podamos definir la responsabilidad civil como la situación jurídica de afección del patrimonio de la persona que ha ocasionado un daño injusto a otra, ya directamente o por medio de 54
5 Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Nº las personas o cosas de las que responde, ante la obligación que surge en el agente del daño de resarcir de éste a la victima. (Subrayados nuestros) El autor Emilio Pittier Sucre en su obra curso de Obligaciones. Derecho Civil III (3 ), hace una clasificación de la responsabilidad civil y señala: La doctrina distingue dos grandes categorías de responsabilidad civil: la contractual, que comprende el régimen de la indemnización de los daños y perjuicios causados por el incumplimiento de una obligación derivada de un contrato; y la extracontractual, que comprende el régimen de la indemnización de los daños y perjuicios causados por el incumplimiento de una obligación sin que exista ningún vínculo previo, ningún contrato, entre la víctima y el agente del daño. La responsabilidad civil extracontractual también es denominada por la doctrina responsabilidad civil delictual, que comprende lo que durante mucho tiempo se denominó responsabilidad cuasidelictual, término que prácticamente ha desaparecido al comprender el hecho ilícito tanto el daño causado intencionalmente como el derivado de la simple culpa, eliminándose la distinción entre delitos y cuasidelitos Para los efectos de esta investigación nos acercaremos fundamentalmente a la responsabilidad extracontractual como elemento continente del daño, y en lo relativo a éste su expresión cuando él se deriva de un accidente de tránsito. El autor antes citado identifica a la responsabilidad civil extracontractual mediante las siguientes características, las cuales se contrastan con la contractual (4): 1. No existe un vínculo previo entre el victimario y la víctima. Su relación surge con motivo del hecho dañoso. En la responsabilidad contractual es de Perogrullo la relación previa al incumplimiento nocivo. En este último aspecto hemos de tener presente, aunque su contenido sustantivo excede al alcance de esta investigación, que la relación contractual ha sido afectada en algunos tipos de derechos sociales por el concepto de la relación como una figura distinta y con parecidos resultados al contrato. Tal es el caso de la relación de trabajo y la relación arrendaticia que tanto la ley procesal laboral como la especial Inquilinaria desarrollan, y que no exige la concreción de los elementos impretermitibles del contrato para su existencia. 2. Al no haber relación previa no es posible regular los modos y expresiones de la responsabilidad extracontractual o aquiliana. En la 55
6 El Daño y la Responsabilidad Civil derivada del accidente de tránsito. Caso Venezuela. Edgar Darío Núñez Alcántara responsabilidad contractual las partes regulan, dentro de los cánones legales, las formas y efectos del contrato, incluso en materia de daños. 3. En el ámbito extracontractual, como un modo de balancear la posición de la víctima que no tiene relación previa con su victimario, se procura ampliar las oportunidades de obtener para aquélla la indemnización debida. Esta condición adquiere especial relevancia en el derecho del tránsito, por cuanto se ha ideado todo un sistema sustantivo y procesal destinado a la existencia de un sistema jurídico que le permita a la persona que sufrió los daños en ella misma o en su patrimonio obtener prontamente el pago de su acreencia por parte de su deudor (victimario). De modo pues, que la responsabilidad civil, extracontractual, implica la sanción al agente dañoso que ha de indemnizar a la persona que sufre el daño, o a ésta como titular de algún derecho sobre la cosa o el derecho dañado. El autor Enrique Urdaneta Fontiveros, en su ensayo Orientaciones Modernas en el Derecho de Daños (5) realiza un conjunto de consideraciones sobre lo que da en llamar Tendencias Actuales en la Teoría de la Responsabilidad Civil, y al respecto hace las siguientes consideraciones: Ante esta realidad, como también hemos tenido la oportunidad de observar en el presente trabajo, se han ido conformando nuevas tendencias en el campo de la responsabilidad civil con el objeto de brindar adecuada protección a la víctima de los daños de la era tecnológica. En resumidas cuentas estas tendencias son las siguientes: 1. Hay una ampliación de los daños resarcibles. Por una parte, se observa que se tiende a flexibilizar los requisitos del daño indemnizable. Así, para que la víctima tenga derecho a una indemnización no se requiere la afectación de un derecho subjetivo o de un interés jurídicamente protegido, sino que basta la lesión al simple interés, siempre que no se oponga al ordenamiento jurídico. Esta noción del simple interés que no es ilegítimo- se aparta del criterio tradicional según el cual se requería para que el daño fuera indemnizable, un menoscabo a un interés jurídicamente protegido. La indemnización de la lesión extracontractual del crédito es aceptada por la doctrina nacional omissis 2. Se ha producido un aumento de los factores de atribución de responsabilidad civil. Se admite que la culpa como fundamento exclusivo de la responsabilidad civil es inadecuada para nuestro tiempo. Ya lo decía André Tunc hace más de veinte años `la idea de que se debe responder de las consecuencias de sus culpas y 56
7 Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Nº de que no se es responsable si no se ha cometido culpa está acompañada de tales demonios que debe ser exorcizada antes de resultar posible una apreciación de las funciones y de los medios de la responsabilidad civil en una sociedad moderna omissis 3. Como corolario de lo anterior, se tiende a la objetivación de la responsabilidad civil, con el aumento gradual de los supuestos de imputación objetiva. En la actualidad se observa una tendencia a incrementar los supuestos de responsabilidad objetiva. Esto ha ocurrido en nuestro derecho con la responsabilidad del guardián de una cosa por el daño cometido con el daño que tiene bajo su guarda omissis la responsabilidad del conductor, del propietario del vehículo y su empresa aseguradora por el daño causado con motivo de la circulación del vehículo omissis 4. Se observa un proceso gradual de socialización de los daños. Esta tendencia se pone de manifiesto con el desarrollo de mecanismos alternativos de la responsabilidad civil como el seguro, los fondos de garantía, la seguridad social, la asunción de los daños por el Estado, los cuales no excluyen la responsabilidad del obligado y generalmente concurren con ella garantizando a la víctima el cobro de la indemnización omissis 5. Se extiende la posibilidad de reclamar, ampliándose el campo de los legitimados activos omissis y en nuestra legislación en el caso de los daños causados al consumidor donde se reconoce la posibilidad de accionar para la tutela de intereses individuales o colectivos, legitimándose a las asociaciones de consumidores y usuarios omissis 6. A la inversa, se amplía la posibilidad de reclamar la indemnización contra más de un responsable. Es decir, se extiende la gama de los legitimados pasivos para cubrir así a la víctima en la eventualidad de que el agente material del daño sea un insolvente. Es frecuente la responsabilidad solidaria de todos los legitimados pasivos.omissis 7. Se procura aliviar a la víctima de la carga de la prueba. Esto se logra mediante las presunciones e culpa e incluso mediante presunciones de causalidad omissis Las presunciones de causalidad se destruyen probando la interrupción del nexo causal (caso fortuito, fuerza mayor, hecho de un tercero, culpa de la propia víctima) omissis 8. Surgen otros mecanismos con el objeto de procurar a la víctima una mayor certeza del cobro de la indemnización. Se reconoce que el ejercicio del derecho al resarcimiento está íntimamente ligado al acceso a la justicia. Por lo cual se procura establecer sistemas ágiles de solución de conflictos y facilitar los trámites de la reclamación mediante procedimientos judiciales rápidos y sencillos omissis 9. Se acentúa la política de prevención de los daños. En el Derecho de la 57
8 El Daño y la Responsabilidad Civil derivada del accidente de tránsito. Caso Venezuela. Edgar Darío Núñez Alcántara responsabilidad civil se observa una tendencia no sólo a reparar los daños ya ocurridos, sino a prevenir y evitar los futuros. Una de las preocupaciones actuales del Derecho de daños e prevenir el daño todavía no provocado (evitación) o neutralizar sus efectos perjudiciales que hayan comenzado a producirse (cesación). Se busca dar una solución ex ante, en lugar de limitar el remedio a una solución ex post Coincidente con esta postura el profesor Rafael Bernad Mainar en su obra, antes citada, expresa (6): Desplazamiento progresivo del principio de culpabilidad. Tradicionalmente regía el criterio de que no podía mediar responsabilidad sin el elemento subjetivo de la culpa, de forma que cuando este requisito faltaba en un daño ocasionado, se producía la exoneración de la responsabilidad con base en un pretendido caso fortuito. Sin embargo, esta situación generaba injusticia y la solución apuntada se tornaba insuficiente, sobre todo en el ejercicio de determinadas actividades y profesiones que conllevan riesgos inherentes, lo cual ha generado la consolidación de un nuevo concepto de responsabilidad civil, la denominada responsabilidad objetiva que tiende a reparar a la víctima el daño causado al margen de la existencia o no de culpa por parte del agente del daño. Así sucede en sectores tales como el de los daños producidos por las cosas, cuya reparación a la víctima trata de garantizarse a través de la concertación de un seguro obligatorio para ejercer ciertas actividades que conllevan un riesgo añadido (accidentes laborales, aéreos y de tránsito) 2.2. El accidente de tránsito como elemento determinante en la existencia del daño. Para precisar el concepto de la responsabilidad civil causada por un accidente de tránsito, y comprender su extensión y alcance, así como ubicar al daño dentro del esta idea general, será menester estudiar qué se entiende, desde el punto de vista jurídico, por accidente de tránsito. Análisis del concepto de accidente de tránsito. La interpretación de los significados que integran un concepto nos ubica en diversos niveles de percepción en relación al concepto en sí. En ese sentido, cuando internalizamos el concepto de accidente, inmediatamente iniciamos un ejercicio reflexivo que nos conecta directamente con la eventualidad y la imprevisibilidad y en ocasiones con lo fortuito, y para el caso del accidente de tránsito se suman a las nociones anteriores otras categorías 58
9 Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Nº conceptuales como el daño y la responsabilidad derivada del daño causado. Previamente al estudio del concepto jurídico de accidente de tránsito revisaremos la idea común de accidente. En el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, año 2000, página 20, se le define como 2. Suceso eventual que altera el curso regular de las cosas. 3. Suceso eventual o acción de que involuntariamente resulta daños para las personas o las cosas (7). Ya en el medio forense, Manuel Ossorio en su Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociológicas, (8) nos ofrece el siguiente concepto de accidente de tránsito: Es el que sufre una persona por el hecho de un tercero, cuando aquella transita por vías o parajes públicos, generalmente a causa de la intensidad, la complejidad y la velocidad del tráfico de vehículos. Su manifestación habitual y frecuentísima es el choque de automotores y el atropello por ellos de los peatones... La voluntariedad en el accidente de tránsito. De los conceptos expresados hasta ahora observamos que existe un elemento connatural al accidente que la doctrina y la jurisprudencia nacional no ha analizado en profundidad. Nos referimos al carácter involuntario del mismo. La palabra accidente repulsa la de voluntariedad. En tal sentido el autor Jaime Ferreto Mellafe en su obra El Procedimiento Civil de Tránsito nos explica: ACCIDENTE DE TRÁNSITO: Es todo suceso eventual, o acción de la cual se derivan involuntariamente daños en las cosas o en las personas, cuando el factor contribuyente de este hecho es la circulación de por lo menos un vehículo (9) (Negrillas nuestras) Como se observa el profesor Ferreto coloca como un elemento del concepto la involuntariedad. En la realidad forense, y a despecho del concepto lego, en el mundo jurídico la responsabilidad de tránsito incluiría también el daño causado de manera voluntaria. La razón estriba en que el procedimiento de tránsito consigue su fundamento en la necesidad de proteger a la sociedad de un riesgo cotidiano, ante el cual debemos proveer a la víctima (acreedor) de un sistema jurídico que le permita hacer efectivo su acreencia (indemnización) ante su deudor (victimario) de un modo rápido y efectivo. Sobre esta concepción volveremos infra. 59
10 El Daño y la Responsabilidad Civil derivada del accidente de tránsito. Caso Venezuela. Edgar Darío Núñez Alcántara Si entendiéramos que la voluntariedad excluye al accidente de tránsito y de este modo se le elimina a la víctima la protección de un sistema sustantivo y procesal tuitivo, estaríamos beneficiando al causante del daño y entorpeciendo los derechos del justiciable que acude al Estado en busca de una tutela judicial efectiva. Ya hemos manifestado el deseo del Estado de procurar un sistema protector que permita la rápida consecución de la indemnización por parte de la víctima frente al victimario. Por ello el concepto de accidente de tránsito debe incluir al daño causado de modo voluntario o involuntario. Lógicamente nos referimos a la responsabilidad civil, la diferencia en este factor si toma una importancia radical en materia de responsabilidad penal. Definición de accidente de transito. El Dr. Ricardo Henríquez La Roche, diseñó un concepto de accidente de tránsito según el cual El accidente de tránsito es un hecho ilícito causado por un vehículo en el sentido legal de la palabra, con motivo de su circulación (10). La selección de este concepto nos conduce a conocer detalladamente los elementos que le sirven para su estructuración. Nos indica que existen tres elementos que caracterizan al accidente de tránsito, a saber, el hecho ilícito, el vehículo y la circulación. Hagamos su estudio particularizado. Hecho ilícito. Es una conducta antijurídica que produce un daño. Una actitud contraria a la ley, no consentida ni amparada por el sistema jurídico, la cual causa un daño, es decir, que ocasiona una consecuencia dañosa en el patrimonio de una persona. El hecho ilícito puede derivar bien de una acción o de una omisión, y el daño causado puede ser material o moral. Al respecto el autor Adriano De Cupis en su obra El Daño, Teoría General de la Responsabilidad Civil (11), afirma: El Daño Antijurídico.- En cuanto a hecho jurídico, el daño constituye, como se ha expresado una especie del daño extendido simplemente como fenómeno de orden físico. El que no todos los fenómenos de orden físico obtengan relevancia jurídica, es un principio general válido también en lo concerniente al daño. El derecho elige los hechos que quiere investir de una calificación propia; cómo tenga lugar esta elección en la esfera de los daños, es lo que en este momento nos proponemos examinar. La elección recae, ante todo, en el daño ocasionado por un acto humano antijurídico, y con éste, precisamente su aspecto visible. 60
11 Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Nº La consideración de la antijuridicidad (oposición al derecho) presupone un exacto conocimiento del concepto de derecho. La expresión <<derecho>> tiene diferentes significados, indicando tanto un conjunto de normas o reglas jurídicas (derecho objetivo), como (subjetivo) o, finalmente, como objeto del derecho correspondiente a un sujeto, dando de lado los significados secundarios de ciencia o arte del derecho. Cuando se hable de antijuridicidad, con ello se pretende referir al derecho entendido en los dos primeros significados, o sea, al derecho objetivo y al derecho subjetivo (Negrillas nuestras) Vehículo. Por otra parte, el daño debe ser causado por un vehículo, éste ha de ser el objeto dañoso; es impretermitible su presencia (participación) en el hecho para que haya accidente de tránsito. En razón de ello debemos trasladarnos al aún vigente Reglamento de la Ley de Tránsito Terrestre de 1996, particularmente en su artículo 5 el cual en su contenido define qué es, desde la óptica jurídica, un vehículo y a tal fin expresa: Se considera vehículo todo artefacto o aparato destinado al transporte de personas o cosas, capaz de circular por las vías públicas o privadas destinadas al uso público permanente o casual. (Negrillas nuestras) Este concepto de vehículo dado por el reglamentista, nos obliga a hacer una particular revisión para visualizar su contenido y así conocer los elementos que a su vez conforman dicho concepto, los cuales son, a saber: a) aparato o artefacto, al conceptuar al vehículo de esa manera estamos excluyendo la posibilidad que lo sean los animales y las personas. Supone ello que ningún animal, ni ninguna persona pueden ser considerados en ningún momento un vehículo, si bien es cierto que algunos animales se utilizan como medios de transporte (caballos para las carretas) no menos cierto es que el animal sin la unión (yunta) a la cosa no puede ser visto como un vehículo; b) destinación, significa que el artefacto haya sido creado para transportar personas o cosas y se le mantenga con el mismo objeto. Si un bien ha sido concebido con un fin distinto a éste, pero es utilizado como tal (el arado o una bañera) no se subsume en el concepto jurídico que analizamos, tampoco lo es un carro colocado para la exhibición (museo); c) capacidad, es interpretada como la posibilidad cierta de realizar el transporte de personas o cosas; esto quiere decir que el vehículo para que pueda ser considerado como tal debe poseer todas sus características 61
12 El Daño y la Responsabilidad Civil derivada del accidente de tránsito. Caso Venezuela. Edgar Darío Núñez Alcántara que le permitan su normal y lógico funcionamiento; entonces si el carro carece de motor o embrague, aun y cuando se (le) desplace y pueda producir un daño no es un vehículo en el sentido legal de la palabra; d) Vías, en relación a las vías (ámbito espacial) en las cuales se aplica el Decreto con Fuerza de Ley de Tránsito y Transporte Terrestre, éste contiene un criterio indiferente al sostenido por el reglamentista, a pesar que el mismo legislador dejó vigente al Reglamento de la derogada Ley de Tránsito Terrestre, en todo aquello cuanto no le contradiga. En efecto, el artículo del reglamento antes comentado se refiere en términos precisos a vías públicas o privadas, de uso público permanente o casual a los fines de la circulación. En cambio, el legislador en el Título III, Capítulo V (De la Circulación), específicamente en sus artículos 51 al 53 se refiere a vías públicas y privadas, sin referir al uso. No definió el tipo de vías que determinen el ámbito de aplicación especial de la ley. Obsérvese que la legislación anterior incluía tanto a las vías públicas o privadas, no importaba si el uso era permanente o casual, lo que si era un requisito impretermitible es que las vías fuesen de uso público. El actual legislador guardó silencio sobre el tópico. Entendemos que ante la omisión del legislador debemos mantener el criterio de vías públicas o privadas, de uso público, permanente o casual, por cuanto no existe una expresión legislativa que nos permita entender que hubo la voluntad de cambiar el área de aplicación de la ley, pareciendo más bien una omisión involuntaria. El legislador del tránsito, a través de las muy variadas leyes sobre la materia, había cuidado el manejo de este concepto, pero el actual lo ignoró sin señalar por qué planteaba su modificación. Ahora bien, la idea que se ha dejado de lado refleja una concepción lógica para el derecho del tránsito; por cuanto en las vías de uso privado el interés subjetivo en juego corresponde al de los particulares, como sería el estacionamiento de la casa de alguna persona. Por ello interpretamos que el viejo concepto de competencia espacial sigue vigente. A favor de esta tesis interpretativa, veamos la coherencia del legislador anterior y el reglamentista rememorando alguna articulado conexo con el tema, así el artículo 1º de las leyes especiales de 1986 y 1996 manejaban este concepto espacial; aún el reglamento de la última ley citada lo hace cuando en sus artículos 6º define los vehículos de tracción de sangre y de motor, en el 9º la clasificación de los vehículos de tracción de sangre, al 10º la clasificación de los vehículos de motor) 62
13 Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Nº en los artículos 11º al 18º la definición y subclasificación de vehículos de motor, y, al 19º la definición de aparato apto para circular. Todos estos artículos del Reglamento de la Ley de tránsito de 1996 se vinculan con el concepto de vehículo dado en el artículo 5 eiusdem. Ante el silencio del legislador actual la construcción teórica de vieja data y raigambre en el foro debe prevalecer. La circulación. Habiendo precisado las ideas sobre hecho ilícito y vehículo, como integrantes el concepto general de accidente de tránsito, continuamos en el análisis del mismo y conoceremos su tercer elemento, según el cual la ocurrencia del mismo se haya producido con motivo de la circulación del vehículo. Es menester que el accidente de tránsito se produzca con motivo de la circulación y no por motivo de la circulación. Cuando decimos con motivo de la circulación, quiere decir en la práctica, que es ocasionado porque el vehículo había sido puesto en circulación por las vías de uso público, aunque en el momento del accidente el vehículo estuviere detenido; significa ello que no se requiere que haya movimiento efectivo en el momento del accidente para que sea con motivo de la circulación. Lo que se requiere es que por haber estado circulando, de manera previa o actual para cuando ocurra el accidente. Para ejemplificar lo afirmado, imaginemos a un conductor que haya dejado su vehículo estacionado en el hombrillo y alguien lo impacte con otro automóvil. En ese caso, no habría circulación para el momento del siniestro, pero se causó el accidente con motivo de la circulación del vehículo, por cuanto su guardián lo habría colocado en las vía de uso público y allí se encontraba para ese momento. Actuaciones administrativas de tránsito. Su importancia en la determinación del daño. Al suscitarse un accidente en el cual emerjan daños materiales, se hace necesaria y obligatoria la presencia de la autoridad administrativa de tránsito que realizará las actuaciones previstas en el Artículo 138 del Decreto con Fuerza de Ley de Tránsito y transporte Terrestre, y como consecuencia de la misma se produce un medio probatorio de primera importancia, cual es la actuación de las autoridades administrativas del tránsito; específicamente a lo que se conoce como levantamiento del accidente. El documento que emana de tales autoridades, conformado por el pre-croquis, el croquis, declaraciones de conductores y funcionarios, así como el avalúo que se realiza posteriormente, tiene una enorme importancia desde el punto de 63
14 El Daño y la Responsabilidad Civil derivada del accidente de tránsito. Caso Venezuela. Edgar Darío Núñez Alcántara vista probatorio, y de ese modo influir en la determinación el daño alegado por la víctima. Se le ha calificado por la doctrina nacional y la jurisprudencia como un documento público administrativo (12). Éste surge cuando el funcionario público dentro de sus funciones competenciales, y obrando como tal, deja constancia de un hecho que ha efectuado, presenciado o practicado como perito. Se afirma que por su procedencia y efectos se ha constituido en un instrumento que se encuentra a medio camino entre los documentos públicos y los privados. Semeja al público en razón de la fe que merece el dicho del funcionario público, pero se distancia de aquél por cuando puede ser contradicho con cualquier medio de prueba; el instrumento público sólo puede ser impugnado por la vía de la tacha de falsedad, en cambio este tipo de documento admite cualquier probanza que le contraríe. Su semejanza con el privado deriva precisamente de su no preeminencia frente a los otros medios probatorios y la posibilidad de su afectación con cualquier otro tipo de probanza. Con fundamento a este documento público administrativo el juez tiene un medio probatorio capaz de llevar a su convicción todos los elementos para sentenciar la causa, e incluso para decretar medidas cautelares. Su misma importancia y fuerza en el ámbito probatorio obliga al litigante a observarle con sumo cuidado. El actor deberá prohijarle o impugnarle en su libelo de demanda; de no hacerlo no podría contradecirle en la etapa probatoria en cuanto a los elementos de convicción que surjan del instrumento; ello en razón del principio de la suficiencia el libelo. A su vez el accionado deberá en su escrito de contestación utilizarle como bastión de su defensa o, por el contrario, atacarle para demostrar luego la inexactitud o falsedad de lo señalado por el funcionario público. De no hacerlo en esa oportunidad puede quedar afectado negativamente por el documento en análisis. Distintas responsabilidades derivadas de la ocurrencia de un accidente de tránsito. La ocurrencia de un accidente de tránsito cuando ha tenido consecuencias dañosas hace que surjan en forma inmediata dos clases de responsabilidades, a saber, la responsabilidad administrativa conforme a lo pautado en el artículo 136 del Decreto con Fuerza de Ley de Tránsito y Transporte Terrestre, y, la responsabilidad civil con fundamento a lo establecido en el artículo 150 eiusdem. 64
15 El Daño y la Responsabilidad Civil derivada del accidente de tránsito. Caso Venezuela. Edgar Darío Núñez Alcántara La responsabilidad administrativa es aquella que se origina por la trasgresión de las normas sustantivas sobre el desplazamiento de peatones y vehículos, o en la condición de propietario, conductor o garante de estos. Tal conducta antijurídica que ha de ser planteada en sede administrativa y en segundo grado puede ser controlada tal actividad por la rama jurisdiccional- se diferencia de la civil por cuanto no requiere para su concreción que se haya causado un daño. Quien maneja en sentido contrario al flechado o pasa la intersección estando la luz del semáforo en rojo queda sujeto a una responsabilidad administrativa, por cuanto violó la reglamentación sobre esta materia. Su conducta pudiera originar un accidente y daños que harían nacer la responsabilidad civil. He allí la diferencia entre estos dos tipos de responsabilidades. La administrativa conlleva a una sanción de multa, suspensión, revocación o anulación de licencia; lo cual eventualmente sería objeto de control jurisdiccional a través de la jurisdicción contenciosa administrativa. La civil implica el pago de los daños causados y su verificación se producirá salvo las fórmulas extrajudiciales- en sede jurisdiccional. En lo que respecta a la responsabilidad civil, incursionaríamos en el ámbito de la jurisdicción civil y haríamos uso del procedimiento oral previsto en los artículos 859 al 880, ambos inclusive, del Código del Procedimiento Civil vigente. A diferencia de los accidentes simples, en los accidentes con personas lesionadas o muertas, se origina además de la administrativa y civil una responsabilidad penal. Esta responsabilidad penal guarda expresa relación con el contenido del Artículo 151 del Decreto con Fuerza de Ley de Tránsito y Transporte Terrestre y pudiere estar encuadrada dependiendo del caso en los artículos 411 ó 422 del Código Penal Venezolano vigente. De la Responsabilidad Civil Subjetiva a la Responsabilidad Civil Objetiva en materia del derecho de tránsito. Escogida la materia de tránsito como objeto de investigación, veamos como se han expresado diversas teorías en el devenir de la historia de esta especial rama del derecho, para justificar la obligación de indemnizar el daño causado. Su tratamiento ha sufrido variaciones en cuanto a la postura que ha adoptado el legislador venezolano en diversos momentos históricos. De una visión que hacia prevalecer la tesis subjetiva de la responsabilidad, 65
16 Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Nº partiendo de la culpa como elemento determinante de ésta, hasta llegar a la responsabilidad objetiva, que desdeña el elemento culpa, para colocar el peso de la responsabilidad sobre la ocurrencia del daño y la impretermitible obligación de su indemnización. El profesor José Mélich-Orsini en su obra La responsabilidad Civil por Hechos Ilícitos (13), analiza el cambio producido en la materia de Derecho del Tránsito y afirma: La ley de 1960 entiende también sustraer la materia de la responsabilidad civil de accidentes de tránsito al dominio de las normas generales del Código Civil. Al proceder así el legislador de 1960 ha querido asegurar con la mayor energía el buen éxito de la acción de la víctima, hasta el punto de que aún el caso fortuito o la fuerza mayor han quedado excluidos de las causales de exoneración que la víctima puede invocar. Se ha querido quizás consagrar un sistema de responsabilidad objetiva? (Cuarta Parte: IV-2-A). Tal parece haber sido la intención de los redactores de la ley pero es evidente que ella muestra todavía muchos rasgos que hacen cuestionable tal afirmación En este camino se ha visto la necesidad de la flexibilización de las dos teorías esbozadas, para comprender que en algunos aspectos ambas se necesitan, para permitir explicar algunos fenómenos de la vida real que no tendrían solución sin recurrir a la combinación de ambas tesis; así ocurre cuando se utiliza la presunción de responsabilidad por determinadas conductas, que son sin duda culposas, o cuando se establece la compensación de las culpas de los conductores. En estos casos no hay otra explicación, la complejidad de la vida social y del modo como ocurren los accidentes de tránsito obligan a morigerar el acogimiento de cualquiera las dos teorías. El profesor Gert Kummerow en su obra La Obligación de Indemnizar Normada en la Ley de Tránsito Terrestre Venezolana (14), analiza esta confrontación con las siguientes palabras: Describir el itinerario del fundamento de la obligación de indemnizar en la esfera extracontractual, es tarea que cuenta con ciertos incentivos alucinantes. Podría imaginarse, en efecto, que la dilatada ruta de la denominada `responsabilidad subjetiva a la `responsabilidad objetiva es la concatenación de un cierto número de etapas herméticamente delineadas en función del tiempo y de las determinantes históricas y que, paralelamente, en un sistema jurídico 66
17 Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Nº ortodoxo, la elección de una de esas alternativas conlleva el rechazo de plano- de cualquier vestigio de la otra. Quizás esta errónea perspectiva condujo a muchos partidarios (no confesos) de la doctrina tradicional a indagar a priori la presencia de cualquier norma, dentro de la ley especial, que les autorizara para que sostener que, en el fondo de toda la construcción, subyacían los elementos típicos de la responsabilidad subjetiva (Negrillas nuestras) En correspondencia con esta afirmación reproducimos la opinión de la Profesora Magaly Carnevali de Camacho, contenida en su obra Responsabilidad Civil por Accidentes de Tránsito (15), en los siguientes términos: Es indudable que la solución al problema de responsabilidad civil no se agota en lo expuesto anteriormente, pues aún en torno al concepto que nos ocupa, surgen profundas diferencias que llevan a un debate de fondo, ya que lo que está en juego es el fundamento mismo de la responsabilidad civil o sea, la razón por la cual se responde. Podemos afirmar en lo que respecta a este punto, se han dividido los pareceres: hay quienes sostienen que su fundamento está en la culpa, lo que exige, en principio, que haya mediado una conducta reprochable por parte del autor material del daño para condenarlo a la reparación. Es esta teoría de la responsabilidad subjetiva. Otros por el contrario, sin tomar en cuenta la existencia de la culpa, afirman que es suficiente el daño exista, o sea, consideran que la responsabilidad es objetiva. Surge así en la doctrina, la teoría del riesgo, de la que hablaremos más adelante. (Negrillas nuestras) Veamos en particular estas posturas explicativas de la responsabilidad derivada del accidente de tránsito. Teoría subjetiva. A partir del 1º de Junio del año 1915, con la entrada en vigencia del Reglamento de Tráfico en las Carreteras en la República (Gaceta Oficial Nro , año 43, mes 8), hasta el año 1960 en nuestro país se acogía como criterio para indemnizar a las víctimas de un accidente de tránsito la teoría de la responsabilidad subjetiva o fundamentada en la culpa. Esta tesis plantea que únicamente deben ser resarcidos los daños ocasionados por el agente cuando éste actúe de manera culposa, es decir, obre con negligencia, imprudencia, impericia o inobservancia de la ley. Al inscribirse en la teoría de la responsabilidad subjetiva la víctima (demandante) deberá probar la existencia de una conducta culposa, a 67
18 El Daño y la Responsabilidad Civil derivada del accidente de tránsito. Caso Venezuela. Edgar Darío Núñez Alcántara ésta la califica el artículo del Código Civil como una conducta intencional, imprudente, negligente o de inobservancia de reglamentos, la cual produce un daño. En consecuencia, la víctima estaba obligada a probar esos extremos. El artículo del Código Civil indica: El que con intención, o por negligencia, o por imprudencia ha causado un daño a otro, está obligado a repararlo... Sobre la estructura de esta tesis se construyó fundamentalmentela responsabilidad civil extracontractual. La influencia del código napoleónico por el mundo occidental significó que esta postura, recogida y prohijada en ese cuerpo primigenio de la codificación, tuviese una aceptación ecuménica. Teoría objetiva. En nuestro país, desde el año 1960, la responsabilidad civil derivada de accidente de tránsito está fundamentada sobre la teoría de la responsabilidad objetiva, según la cual el responsable civil debe indemnizar prescindiendo de su conducta. Poco importa a la ley si aquél se comportó como un bonus pater familiae, y obró con prudencia, diligencia y apego a las leyes y reglamentos; lo concreto es que al haber causado un daño debe indemnizarlo. Se expresa en la idea a daño causado, daño indemnizado. Esta teoría sobre la responsabilidad civil en el derecho de tránsito tiene su antecedente en el derecho civil común, en lo relativo a la responsabilidad del guardián de la cosa inanimada. Así prevé el artículo del código sustantivo común: Toda persona es responsable del daño causado por las cosas que tiene bajo su guarda, a menos que pruebe que el daño ha sido ocasionado por falta de la víctima, por el hecho de un tercero, o por el caso fortuito o fuerza mayor... Expresa la norma sustantiva que quien tiene una cosa inanimada bajo su guarda responde por el daño ocasionado por la misma. En la materia que nos ocupa el legislador ha mutado las palabras cosas por vehículo y guardián por conductor, propietario o garante. En la tesis objetiva como consecuencia del accidente de tránsito, por el simple hecho de la concreción del daño material a la víctima, emerge ipso iure- la responsabilidad de resarcir. Debemos sumar a este hecho como condición de procedibilidad de pretensión de la víctima que exista 68
19 Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Nº una relación entre el accidente y el daño ocasionado para que la persona causante del mismo esté obligada a repararlo. El profesor Enrique Urdaneta Fontiveros analizando el sistema resarcitorio de los daños, y el mayor acogimiento de la teoría objetiva, nos hace estas conclusiones (16): A finales del siglo XIX la aparición y proliferación de nuevas formas de daño como consecuencia de la revolución industrial, pusieron de relieve las insuficiencias de un sistema de responsabilidad civil basado exclusivamente en la culpa, lo que condujo a la consagración de supuestos de responsabilidad objetiva o sin culpa. Esto permitió, sin desplazar a la culpa como eje del sistema, ampliar el campo de la responsabilidad civil y adaptar el Derecho a la transformación de las necesidades económicas y sociales. En nuestros días la situación se repite en una dimensión mayor. Ante el surgimiento y la multiplicación de nuevos daños que, paradójica e inevitablemente trae consigo el progreso tecnológico, se hace necesario una reformulación y adaptación del sistema de la responsabilidad civil cuyo objetivo principal debe ser la protección de la víctima para colocar al Derecho de daños a la altura de las nuevas exigencias y para que se satisfaga un principio básico y elemental de las ciencias sociales: nuevos hechos, nuevo derecho Al acogerse la tesis objetiva en nuestro país se está recogiendo la idea según la cual el responsable el daño ha de indemnizar con absoluta prescindencia de su conducta. Poca importa que haya sido prudente, diligente, respetuoso del sistema legal, será suficiente el haber causado un daño en un accidente de tránsito para que deba indemnizar. No podría alegra como defensa su conducta conforme a derecho; no le importa al sistema jurídico su proceder, sino el resultado del mismo. Podemos concluir que la víctima deberá probar: a) la ocurrencia del accidente, b) que éste produjo daños; más no tendrá como carga probar la conducta culposa del victimario (demandado). Desde la óptica procesal, cuando se acoge el criterio objetivo, se libera a la víctima de la carga probatoria que tendría en caso de que se adoptara la teoría de la responsabilidad subjetiva, en cuyo caso debería probarse la existencia de intención, negligencia, impericia o violación al sistema legal. Imposibilidad real de la aplicación absoluta de la teoría objetiva en el accidente de tránsito. Ahora, si bien es cierto que en Venezuela desde el 69
20 El Daño y la Responsabilidad Civil derivada del accidente de tránsito. Caso Venezuela. Edgar Darío Núñez Alcántara año 1960 se ha acogido -mayormente- la teoría de la responsabilidad objetiva, no lo es menos que cuando revisamos el contenido del cuerpo legal en análisis percibimos que el legislador debe, en algunos casos, utilizar la teoría de la responsabilidad subjetiva fundamentada en la culpa -, y ese cambio es justificable porque muchas veces la complejidad de los hechos de la vida real no se pueden subsumir en la aplicación a rajatabla de la teoría de la responsabilidad objetiva. Entonces, la aplicación del principio de la responsabilidad objetiva debe entenderse como base fundamental pero no exclusiva. En algunos casos el legislador obligado por circunstancias fácticas recurre a la responsabilidad subjetiva o culposa en razón de la primacía de la realidad sobre las formas jurídicas. Así ocurre cuando la ley establece presunciones de responsabilidad en caso de colisión de vehículos (artículo 127, in fine, de la ley especial de tránsito) o como sanción para el conductor que conduzca bajo efectos de bebidas alcohólicas, sustancias estupefacientes o psicotrópicas o lo haga a exceso de velocidad, se presume en él la responsabilidad del accidente (artículo 129 eiusdem) El profesor Gert Kummerow (17) analiza el concepto de la responsabilidad objetiva, afirmando: La expresión `responsabilidad objetiva depurada de toda interferencia de la `presunción de responsabilidad es empleada en dos sentidos. Una primera dirección (responsabilidad objetiva en sentido restringido), hace coincidir el calificativo con la obligación de reparar basada en la simple relación entre el hecho-causa y el hecho-consecuencia. Sobre esta faceta de la `responsabilidad objetiva incide una porción dominante de los comentarios que presagian la amenaza de una regresión en la conciencia jurídica de los pueblos, o la consagración de una inicua aplicación mecánica de la responsabilidad capaz de comprometer a un sujeto aun cuando haya sido víctima del caso fortuito, o cuando menos- una forzada pretensión de personificar los patrimonios mediante el aserto de que el responsable no es el inculpado sino su patrimonio, ficción que resulta repugnante a la ciencia del Derecho. En la orilla opuesta (responsabilidad objetiva en sentido amplio), la frase designa la contrapartida de la obligación de resarcir basada en la idea de la culpa: el daño implica un hecho lesivo, más no resultante de la violación de un deber primario (comportarse en forma prudente y diligente en todos los actos de la vida civil). Por esta pendiente ha querido llegarse, 70

References: artículo 5
 artículo 1
 artículo 5
 Artículo 138
 artículo 136
 artículo 150
 Artículo 151
in fine