Source: http://econn.org/s-sccr145-original-ingls-fecha.html?page=14
Timestamp: 2019-11-15 07:26:18+00:00

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Estudio monográfico: La República de Corea
En el marco de la investigación realizada para este análisis se llevó a cabo una misión de estudio a la República de Corea. Se celebraron reuniones con varios organismos gubernamentales, en particular la División de Derecho de Autor del Ministerio de Cultura y Turismo, el Comité de Deliberación sobre el Derecho de Autor y la Transmisión de Derechos, varias empresas de tecnología que elaboran soluciones de gestión digital de derechos, y organizaciones que representan a las personas con discapacidad visual.
Como es bien sabido, la infraestructura tecnológica de Corea se cuenta entre las más avanzadas del mundo y el país tiene un índice de penetración de banda ancha extraordinariamente alto.
La República de Corea también es líder en la elaboración de tecnologías inalámbricas avanzadas.
Aunque la rápida difusión de estas tecnologías ha supuesto beneficios evidentes para el país, también ha entrañado inevitablemente una perturbación de las prácticas tradicionales de los medios, incluidas, por supuesto, las relativas a la observancia del derecho de autor. El Gobierno es consciente de esta situación y está estudiando la forma de mantener las protecciones necesarias para los derechos de los creadores de un modo que sea compatible con los objetivos generales del país en las esferas de la industria y la tecnología.
Uno de los propósitos del estudio de la situación en la República de Corea era determinar la medida en que los rápidos avances tecnológicos han mejorado el acceso a los servicios y los contenidos para la población coreana con discapacidades visuales. Con una excepción, la conclusión en el momento actual parece ser que los beneficios para las personas con discapacidad visual son, en el mejor de los casos, limitados.
La población de la República de Corea es culta y el nivel de alfabetización es muy alto, por lo que la industria editorial es pujante. Aunque su volumen es aún relativamente pequeño, con una cifra de negocio de 20 millones de dólares estadounidenses en 2004, está creciendo rápidamente, según la Electronic Publishing Association.
Se celebraron reuniones con tres organizaciones que representan los intereses de las personas con discapacidad visual.
La Fundación Coreana para las Personas con Discapacidad Visual fue fundada en 1973 y está financiada íntegramente por el Estado. Entre sus principales servicios figura el suministro de publicaciones en braille y libros hablados. La Fundación cuenta con un centro de rehabilitación y de instrucción en informática para las personas con discapacidad visual. También publica una revista quincenal en braille.
Las publicaciones que se ponen a disposición de las personas con discapacidad visual son obras literarias de todo tipo, salvo los diarios de noticias. La conversión a braille y la grabación de los libros hablados se hacen al amparo de las disposiciones del artículo 30 de la Ley de Derecho de Autor, y no precisan de autorización del titular de derecho de autor.
Al convertir los formatos digitales que llevan incorporadas medidas técnicas de protección surgen los inevitables problemas.
La Unión de Ciegos de Corea es otra destacada organización de personas con discapacidad visual. Agrupa a numerosas organizaciones, entre las que figuran escuelas especializadas y centros de rehabilitación. Está formada, en total, por 45 organizaciones. La Unión de Ciegos de Corea tiene 16 oficinas en todo el país y 140 oficinas asociadas. También en este caso, la financiación es pública.
Entre las principales tareas de la Unión de Ciegos de Corea figuran los siguientes: defender los intereses de las personas con discapacidad visual en general (en particular, propugnando la promulgación de la legislación necesaria); mantener centros de rehabilitación y formación (en particular, de adiestramiento en el uso de tecnologías de la información); ofrecer asistencia social y apoyo a los usuarios domiciliarios de publicaciones accesibles (en particular, fomentando y apoyando el uso de tecnologías de acceso, como los lectores de pantalla y los sintetizadores de texto a voz).
Como otras organizaciones que operan en este campo, la Unión de Ciegos de Corea tropieza con numerosas dificultades en una esfera en que la tecnología digital debería facilitar grandemente su labor. La disponibilidad de textos en formatos digitales debería agilizar considerablemente el proceso de conversión a formatos accesibles. Sin embargo, en muchos casos el uso de medidas técnicas de protección, como el cifrado, impide la conversión. Incluso cuando el texto no está cifrado, su formato y estructuración digitales originales pueden dificultar la conversión.
La Unión de Ciegos de Corea investiga continuamente los modos de utilizar las tecnologías de asistencia pertinentes. También atribuye gran importancia a la legislación sobre derecho de autor, y aboga enérgicamente por la introducción de disposiciones que velen por los intereses de sus representados.
La Biblioteca Braille de Corea fue fundada por un particular en 1969; actualmente recibe cierto apoyo financiero del Estado. Tradicionalmente, se ha encargado de publicar obras literarias en braille para ponerlas a disposición de personas con discapacidad para la lectura.
El sistema braille para la lengua coreana es complejo, y muchas personas con discapacidad visual no se sienten cómodas utilizándolo. Por ello, la Biblioteca Braille de Corea se ha situado a la vanguardia de las iniciativas para adoptar otras tecnologías. Es el principal promotor del formato DAISY en la República de Corea. Su objetivo es aplicar tecnologías para convertir los formatos tradicionales al formato DAISY, el cual permite desplazarse fácilmente por los documentos y es compatible con tecnologías de acceso como los lectores de pantalla y los sintetizadores de texto a voz.
La Biblioteca Braille de Corea está preocupada por el hecho de que la legislación vigente en materia de derecho de autor no permite esos usos avanzados de las tecnologías de conversión, y aboga por la introducción de las oportunas enmiendas.
La única excepción a la ausencia general de aplicación de tecnologías avanzadas en beneficio de las personas con discapacidad visual es la elaboración de tecnologías de acceso. Un ejemplo de ellas es la tecnología Voiceye, elaborada por la empresa ADTrust. Esta tecnología convierte archivos digitales de texto – o, por ejemplo, partituras musicales – en representaciones gráficas semejantes a los códigos de barras. A continuación, esas representaciones gráficas pueden digitalizarse con un escáner y almacenarse en dispositivos de reproducción especiales que transforman el texto en sonido. Puede consultarse más información al respecto en [en inglés].
La Ley de Derecho de Autor vigente en España, aprobada por el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, prevé, en el apartado 3 de su artículo 31 lo siguiente:
“Las obras ya divulgadas podrán reproducirse sin autorización del autor en los siguientes casos:
3. Para uso privado de invidentes, siempre que la reproducción se efectúe mediante el sistema [b]raille u otro procedimiento específico y que las copias no sean objeto de utilización lucrativa.”
La Directiva de la Unión Europea relativa al derecho de autor, de 2001, permite a los Estados miembros establecer una excepción al derecho exclusivo de reproducción, el derecho de comunicación y el derecho de distribución cuando el uso se haga en beneficio de personas con discapacidades (“minusvalías”), guarde una relación directa con la discapacidad y no tenga un carácter comercial, en la medida en que lo exija la discapacidad considerada.33
Actualmente se está debatiendo en el Parlamento español un proyecto de ley para modificar la Ley de Derecho de Autor con fin de aplicar la Directiva europea.
El nuevo texto propuesto para el artículo 31 es el siguiente:
“Artículo 31bis
2. Tampoco necesitan autorización los actos de reproducción, distribución y comunicación pública de obras ya divulgadas que se realicen en beneficio de personas con discapacidad, siempre que los mismos carezcan de finalidad lucrativa, guarden una relación directa con la discapacidad de que se trate, se lleven a cabo mediante un procedimiento o medio adaptado a la discapacidad y se limiten a lo que ésta exige.”
La Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE)34 es la única entidad que produce publicaciones para personas ciegas y con discapacidad visual en España. Sus servicios están centralizados y coordinados por dos centros de producción, uno en Madrid y otro en Barcelona.
La ONCE es una organización no gubernamental que se financia con la venta de una lotería exclusiva. Ninguno de los servicios de la organización (por ejemplo, la publicación de libros) cuenta con financiación pública de ningún tipo.
La Ley de Derecho de Autor (Personas con Discapacidad Visual), de 2002, que entró en vigor el 31 de octubre de 2003, modifica la Ley de Derecho de Autor, Diseños Industriales y Patentes, de 1998. Su objeto es eliminar el principal obstáculo que encuentran quienes se proponen hacer accesible la información, preservando, al mismo tiempo, los derechos legítimos de los autores y otros titulares de derechos. La nueva ley introduce una excepción al derecho de autor que, en términos generales, elimina la necesidad de obtener el permiso del titular de derechos para producir una “copia accesible”.
En la nueva ley se establece una definición funcional de la discapacidad visual.
La “persona con discapacidad visual” se define en general como aquella que:
a) es ciega;
b) tiene una deficiencia de la función visual que no puede ser corregida con el uso de lentes en la medida que normalmente se consideraría apropiada para la lectura sin un nivel o tipo especial de iluminación;
c) no es capaz, por una discapacidad física, de sostener o manipular un libro; o
d) no es capaz, por una discapacidad física, de concentrar o desplazar la mirada en la medida que normalmente se consideraría apropiada para la lectura.” [Traducción no oficial.]
La Ley se centra en la accesibilidad, en lugar de en determinados formatos. La “copia accesible” se define como “aquella versión que proporciona un mejor acceso a la obra a la persona con discapacidad visual”. Además, “una copia accesible puede comprender funciones para navegar en la versión de la obra protegida por derecho de autor”. [Traducciones no oficiales.] Por lo tanto, la definición engloba tanto las copias impresas como las digitales, es decir, copias en braille, grabaciones sonoras, texto electrónico, versiones en tipos de imprenta grandes, etcétera.
Entre las obras abarcadas figura cualquier obra literaria, dramática, artística o musical que no sea accesible a la persona con discapacidad visual en su forma original. Por “obra musical” se entienden las partituras, no las obras interpretadas, ejecutadas o grabadas. Las bases de datos están excluidas expresamente.
La excepción consta fundamentalmente de tres disposiciones:
– una disposición que faculta a las personas con discapacidad visual para hacer una copia accesible de la obra;
– una disposición que faculta a determinados organismos autorizados para hacer múltiples copias accesibles de la obra para personas con discapacidad visual;
– una disposición que faculta a esos organismos autorizados para conservar copias intermedias de las obras, que sean copias realizadas necesariamente durante la producción de las copias accesibles.
La elaboración y uso de las versiones accesibles por los particulares es objeto de “un régimen complicado y mal redactado”.35 Una persona con deficiencia visual puede hacer, o pedir a cualquier persona que haga por ella, una sola copia accesible de cualquier obra que esté “en su legítima posesión”, para un “uso legítimo”. Queda comprendida cualquier obra comprada, regalada o prestada, o que se conserve en una biblioteca que la persona con discapacidad visual tenga derecho a usar. Están comprendidas, por lo tanto, las publicaciones distribuidas comercialmente, pero también otra materia hecha pública, como las tesis depositadas en una biblioteca.
La copia accesible puede transmitirse a otras personas con discapacidad visual, del mismo modo que la copia impresa, siempre que la copia impresa se transmita junto con la accesible. Asimismo, las versiones original y accesible pueden restituirse al bibliotecario o profesor, que posteriormente puede cederlas a otra persona discapacitada.
El principio básico es que el ejemplar impreso original acompañe en todo momento a las versiones accesibles, de modo que sólo una persona pueda “leer” la obra en un momento dado, como sucede con la versión impresa. El problema de este enfoque es que las versiones accesibles son o no infractoras según estén o no acompañadas del original.
La excepción no se aplica cuando ya hay disponible en el mercado una copia accesible equivalente. En la copia accesible debe hacerse “mención suficientemente explícita” de la fuente, indicando, en particular, el título, el autor y la edición. Ha de figurar un texto en el que se indique que ha sido producida de conformidad con el artículo 31A de la Ley de Derecho de Autor, Diseños Industriales y Patentes, de 1998, modificada por la Ley de Derecho de Autor (Personas con Discapacidad Visual) de 2002.
Las instituciones sin ánimo de lucro y cualquier institución docente pueden hacer “múltiples” copias (dos o más). En la Ley se denomina a estas instituciones “organismos autorizados”, pero no se define ningún procedimiento de autorización. En general, los archivos para la producción de las copias accesibles, llamados “copias intermedias”, pueden ser transferidos de un organismo autorizado a otro. No obstante, de conformidad con la Ley, las instituciones de enseñanza deben asegurarse de que las copias se utilicen sólo para los fines docentes de la institución.
La excepción engloba cualquier obra “publicada comercialmente” que esté en “legítima posesión” del organismo autorizado. Por consiguiente, éste puede haber comprado o tomado en préstamo el original. (Cabe señalar que, conforme a esta excepción para múltiples copias, el original ha de haber sido publicado comercialmente, mientras que en la excepción para uso personal, el original sólo ha de ser “una obra” o estar “publicado”.)
Como en el caso de las copias personales, la excepción no se aplica cuando ya hay disponible en el mercado una copia accesible equivalente, en la que debe hacerse “mención suficientemente explícita” de la fuente, indicando, en particular, el título, el autor y la edición.
En la obra ha de figurar un texto en el que se indique que ha sido producida de conformidad con el artículo 31A de la Ley de Derecho de Autor, Diseños Industriales y Patentes, de 1998, modificada por la Ley de Derecho de Autor (Personas con Discapacidad Visual) de 2002. Sigue existiendo la obligación de notificar retrospectivamente al titular del derecho que se han producido y distribuido las copias accesibles.
Ha de mantenerse un registro de los títulos y formatos producidos, así como de los clientes del organismo autorizado. Esos registros han de estar disponibles para ser inspeccionados por el titular de derecho de autor cuando éste lo solicite.
Sistemas de concesión de licencias
La Ley permite que las agrupaciones de titulares de derechos establezcan sistemas de concesión de licencias. Los sistemas pueden prever disposiciones más permisivas que las de la Ley, en lo que respecta a la producción de múltiples copias, pero no pueden menoscabarse los derechos básicos conferidos por la Ley.
Si existe un sistema de licencias para un determinado tipo de materia protegida o un determinado formato, debe contratarse la correspondiente licencia y han de observarse los términos previstos en ella.
En el momento de la entrada en vigor de la Ley se habían notificado dos sistemas de concesión de licencias, uno patrocinado por la Copyright Licensing Agency (CLA) y el otro por la Music Publishers Association (MPA).
Por lo general, en estos sistemas se amplían o simplifican las excepciones contempladas en la Ley. Por ejemplo, en lugar de la notificación individual a cada uno de los titulares de derechos, se estipula una única notificación a REVEAL36 en el caso de las licencias de la CLA o la MPA.
Las instituciones tales como escuelas, facultades universitarias y bibliotecas que ya disponen de licencias de la CLA y que sólo distribuyen copias a sus estudiantes, pueden renovar las licencias que ya poseen.
Los sistemas adquieren vigencia una vez notificados a la Secretaría de Estado y la conservan en tanto un tribunal no determine que sean “injustificadas”.
El programa nacional de bibliotecas gratuitas de publicaciones para adultos con discapacidad visual, administrado por el Servicio Nacional de Bibliotecas para Ciegos y Discapacitados Físicos (NLS) fue establecido por una ley promulgada por el Congreso en 1931. En 1952, el programa se amplió para incluir a los niños ciegos; en 1962, para incluir publicaciones de música; y en 1996, para incluir a las personas con discapacidades físicas que les impiden leer los textos en caracteres normales.
Desde el principio, este programa dependió de la cooperación de los autores y los editores, que concedían al NLS permiso para seleccionar y reproducir en formatos especiales obras protegidas por derecho de autor, sin pagar regalías. Aunque son muchos los factores que determinan el tiempo necesario para hacer que un libro sea accesible en un formato especializado, en ocasiones el plazo requerido para obtener el permiso del titular de derecho de autor ha sido considerable.
Ley 104-197
El 29 de julio de 1996, el Congreso aprobó el proyecto de ley H.R. 3754, propuesto por el senador John H. Chafee, que prevé una exención que afecta al programa del NLS. El 16 de septiembre de 1996, con la firma del Presidente Clinton, el proyecto fue promulgado como ley.
Por la llamada “enmienda Chafee” se introduce una adición al artículo 121 de la Ley de Derecho de Autor de los Estados Unidos que establece una limitación respecto de los derechos exclusivos sobre las obras protegidas por derecho de autor. La enmienda permite a las entidades autorizadas reproducir o distribuir en formatos especializados ejemplares o fonogramas de obras literarias no dramáticas ya publicadas, exclusivamente para uso de personas ciegas o con otras discapacidades.
La exención se aplica a todas las obras literarias no dramáticas protegidas por derecho de autor, con independencia de la fecha de su primera publicación, pero la reproducción y la distribución al amparo de la excepción no pueden haber tenido lugar antes del 16 de septiembre de 1996, fecha de entrada en vigor de la enmienda.
La nueva exención se aplica a las “obras literarias no dramáticas”; en el artículo 101 se incluye a las “publicaciones periódicas” entre las “obras literarias”.
En la exención, por “formato especializado” se entiende “braille, grabación sonora, o texto digital que esté destinado exclusivamente a su utilización por personas ciegas o con otra discapacidad” [traducción no oficial]. En consecuencia, las obras reproducidas en tipos de imprenta grandes no están abarcadas por la exención.
En la enmienda se define el concepto de “entidad autorizada”, que se limita a “las organizaciones sin ánimo de lucro u organismos gubernamentales cuya misión primaria sea prestar servicios especializados en relación con las necesidades de formación, enseñanza, lectura adaptada o acceso a la información de las personas ciegas o con otra discapacidad” [traducción no oficial]. Por “organización sin ánimo de lucro” se entiende aquella a la que se ha concedido la exención fiscal para entidades sin ánimo de lucro conforme al artículo 501.c)3) del Código Tributario de los Estados Unidos.
En la medida en que las entidades y organismos autorizados utilicen la autorización conferida para producir y distribuir obras al amparo de la exención – o la deleguen en voluntarios, profesores de educación especial, y productores comerciales que hayan obtenido un contrato del Estado –, esas actividades parecen estar plenamente cubiertas por la exención. Puede decirse que las personas en que se delega la autorización son agentes de las entidades autorizadas y, por consiguiente, actúan con una autorización implícita.
En el artículo 121 se estipula la publicación de dos avisos, a saber: en las copias o fonogramas producidos al amparo de la excepción deberá figurar 1) “una advertencia de que toda ulterior reproducción o distribución en un formato que no sea un formato especializado es una infracción” y 2), “una mención de reserva del derecho de autor, en la que se indique quién es el titular del derecho y la fecha de la primera publicación” [traducción no oficial].
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S sccr/19/4 original: Español fecha
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S c/50/3 original: Inglés fecha
Convenio de la upov, 17 miembros estaban obligados por el Acta de 1978 y un miembro estaba obligado por el Convenio de 1961 modificado...

References: artículo 30
 Real Decreto 
 artículo 31
 artículo 31
 artículo 31
 artículo 31
 artículo 121
 artículo 101
 artículo 501
 artículo 121