Source: https://hiendportable.com/2019/11/10/ourart-qj21-review/
Timestamp: 2020-07-07 18:23:48+00:00

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OurArt QJ21 Review - Hi End Portable
by cqtek on 10/11/2019
Como Arena en la Vaselina
OurArt QJ21 English Review
Medios y voces delicadas, cálidas y enormemente ricas.
Agudos dulces, muy detallados y extendidos.
Inmensa escena y separación.
Nivel de construcción y diseño.
Cable y caja de transporte.
Bajos ligeros y coloreados.
Como no podía ser de otra forma, Ourart ha sacado unos earbuds TOTL, siguiendo la línea de diseño iniciada con sus hermanos, los gemelos Ti7 y ACG. Para esta ocasión, el diseño se sigue inspirando en llantas de coche, pero esta vez la rejilla de los QJ21 está basada en un súper deportivo, algo que no podría ser más premonitorio sobre su exclusividad y, por supuesto, calidad sonora. Con este nuevo modelo, Ourart ha superado en ergonomía y ajuste al resto de modelos, creando unas cápsulas asimétricas, más finas, cuyo ajuste es superior y más estable. El sonido parte de los Ti7, basado en su inmensa capacidad para la escena, mejorando el rango medio y las voces, para ofrecer un sonido de mayor resolución, detalle, mucho más rico y único. También la zona alta ha sido mejorada, extendiéndose más, pero, sobre todo, recreando unos agudos con mucho más detalle, mayor delicadeza, que aportan mucha más información, con una textura suave, pero de una riqueza tímbrica llena de matices. Los QJ21 son unos Flagship que no defraudan.
Tipo de Drivers: Driver dinámico con compuesto PEEK+PET de 14,6 mm con diafragma recubierto de titanio.
Respuesta de Frecuencia: 15 Hz a 45 Khz
Sensibilidad: 127 dB/1mW
Cable: 8 hebras 27AWG>99.996 conductor monocristalino de plata pura.
Ratio de Distorsión: <1% @1kHz
Los Ourart QJ21 vienen en una caja grade, negra, elegante. Sus dimensiones son 238x182x56mm. En letras blancas y más grandes, está escrito el nombre del modelo, en la parte superior izquierda. A su derecha, dentro de un óvalo blanco, se lee la marca. Bajo él, están los clásicos símbolos play, pause, stop. La fotografía de los earbuds y los cables en vertical, ocupa el resto del espacio, además de otras leyendas en chino. En la cara trasera, las especificaciones, también en chino. En las caras laterales también hay más información, pero en el mismo idioma. Tras retirar la funda de cartón, se puede ver la caja de un oscuro negro mate, con OURART en letras doradas. Una abierta la caja, se hace patente lo grande que es: las cápsulas están encajadas en un molde de espuma negro aterciopelado. Bajo ellas hay una caja de piel marrón claro, con las letras de la marca grabadas en la solapa. El resto de accesorios:
El cable MMCX, una cinta de cuero para recogerlo.
4 espumas tipo donut
13 juntas tóricas
Una tarjeta de chapa con el número de serie.
La presentación es muy cuidada y elegante, el cable es impresionante, la caja es bella y muy útil. Pero se echa de menos espumas completas.
Ourart sigue con el diseño marca de la casa, en esta ocasión la rejilla de los QJ21 simula las llantas de un súper deportivo, cuyos radios tienen forma de Y. Las aperturas son muy grandes y puede verse con claridad, el diafragma de los drivers. Construidos completamente en metal texturizado de color gris, posee un diseño asimétrico: las cápsulas tienen el eje del cable desplazado de su centro. También tienen un grosor más reducido, son más finas y más redondeadas. El eje del cable es una pieza con forma de P. En la zona del agujero de la P, se encuentra la letra que distingue el canal. Dicha pieza, en la unión con la cápsula, posee aristas suavemente redondeadas. Pero en la mitad inferior, dicho redondeo es mayor y se acentúa cuando llega a su extremo, donde se encuentra la conexión MMCX, llegando a ser completamente circular en este punto. La unión con el cable se realiza con la ayuda de las juntas tóricas, supongo que para proteger las piezas conectoras. Los conectores cónicos de los cables son del mismo material que las cápsulas. De cada conector salen cuatro cables trenzados de plata pura monocristalina, formando un total de 8 hebras. La pieza divisora es cilíndrica, lisa, del mismo material que las cápsulas, al igual que la funda del conector Jack. Dicha funda posee dos piezas, un cilindro estrecho y liso, de mayor diámetro. Contiguo a él, otro cilindro texturizado, mucho más largo. El conector de 3.5mm está chapado en oro, al igual que el resto de conexiones MMCX. El pasador es una pieza de plástico blanquecino transparente, en forma de disco, El cable es grueso, aunque ligero, muy maleable y agradable al tacto, no se enreda y no posee microfonía alguna.
Como accesorio para recoger el cable viene una cinta de cuero, que se fija, por medio de un remache metálico, a los agujeros existentes en ella.
Por último, la caja de transporte es un mini maletín semi rígido, de piel, en forma de petaca. La solapa es magnética y en ella están grabadas las letras de la marca.
La construcción y el diseño son de altísimo nivel, los materiales son de primera calidad y los acabados son completamente Premium, completamente lo que se espera por el nivel de precios.
La ergonomía ha sido mejorada respecto a sus hermanos pequeños, su forma asimétrica y menor grosor, hace que las cápsulas se encajen de una manera mucho más natural, firme y duradera, incluso más profunda. Su posición en el oído es tradicional, hacia abajo. La comodidad es bastante alta, ya que todas sus aristas son redondeadas y su superficie texturizada incrementa dicha sensación. En este apartado, Ourart ha tomado buena nota y ha conseguido una ergonomía totalmente acorde al precio, para garantizar el mejor sonido.
Los QJ21 tienen un perfil equilibrado, con tendencia mid-céntrica. Poseen una ligera calidez, grandes medios, excelentes voces, bajos muy detallados y descriptivos, agudos muy precisos, finos y delicados. Entre sus grandes sus grandes cualidades sonoras, se pueden destacar la gran capacidad de resolución, la excelente apertura de su sonido y la amabilidad y dulzura de todo el conjunto.
Los graves parten de la sonoridad típica de sus hermanos menores, pero mejorada y con más énfasis. En esta ocasión, la ergonomía mejora claramente su percepción: ya no puede decirse que los QJ21 tengan unos bajos ligeros, sino abiertamente equilibrados. Aun así, su presencia se percibe tras las zonas media y alta. Pero su textura es clara y se siente sin atisbo de duda, siendo fácil concentrarse en la zona. El subgrave sigue siendo leve y se nota algo coloreado, matiz que contagia al resto del rango. Aunque lo realmente característico de los graves, es su capacidad descriptiva y el nivel de detalle. La velocidad de ejecución permite crear gran cantidad de planos, consiguiendo separar, de manera notable, las frecuencias bajas, para poder identificar con facilidad todas las líneas de bajos existentes. La zona media del rango sigue sin ofrecer un gran golpeo, pero su ejecución posee una gomosidad preciosista, agradable y dulce, que nunca se inmiscuye en la zona media, sino que siempre se mantiene detrás.
Como resultado, la zona baja es responsable de otorgar calidez al conjunto, además de profundidad, aunque en esta ocasión, no porque llegue muy abajo, sino por su capacidad de mantenerse en un plano diferente al resto de frecuencias, lo que amplía la distancia entre rangos, frecuencias y planos.
En mi humilde opinión, los medios son excelentes. Las voces son totalmente evocadoras y se recrean con un posicionamiento espacial totalmente abrumador. Es extremadamente sencillo seguir a los cantantes, su movimiento, su procedencia, su ubicación. Su percepción es cercana, pero existe gran cantidad de aire y espacio. Gracias a la capacidad de movimiento que poseen, las voces no se sienten solo próximas, sino que viajan libremente dentro de la gran escena. Como ya he dicho, el perfil de los QJ21 es cálido, relajado, no analítico, pero muy detallado, no estrictamente suave, pero sí dulce y extremadamente rico en matices. Así son las voces, de cuerpo excelso, de timbre cálido, de texturas sumamente descriptivas y claramente perceptibles, totalmente arrolladoras y magnéticas. Y así, también, es la instrumentación del rango. Pese a la preferencia por las voces, los instrumentos conviven perfectamente con ellas, existiendo un gran respeto mutuo. Hay tanto espacio y capacidad de resolución, que todo suena naturalmente armonioso dentro de la escena. La multitud de planos es tan grande como la profundidad que es capaz de generar y, pese a la calidez, la claridad y definición se sienten enormes. Cuando no hay voces, los instrumentos se revelan al mismo nivel, expandiéndose como un gas, recreando y rellenando todo el espacio posible, para poder desarrollarse con la máxima precisión, resolución y detalle posible.
El equilibrio se manifiesta en el rango alto: los agudos son delicados, muy precisos, finísimos, con buena extensión. Nunca son estridentes, ni demasiado afilados, sino que poseen un extraordinario control, que demuestra la excelente resolución y detalle que son capaces de proporcionar los QJ21. Es lo que se espera de un TOTL: capacidad de generar aquello que otros no pueden. Al final, mi experiencia me dice que una de las zonas más complejas y determinantes es el rango agudo; cualquier exceso o falta, determina el sonido. Pero no solo se trata de cantidad o de mayor o menor énfasis, sino de la capacidad que posee cada auricular de reproducirlos. En este caso, los QJ21 no son unos earbuds brillantes, pero los agudos destacan por su ejecución precisa y milimétrica, sin que nada suene analítico, debido a su perfil cálido. Es, en realidad, una dualidad muy compleja, al alcance de muy pocos drivers. Con los QJ21 he sido capaz de revelar todos los detalles que conozco de toda mi lista de canciones, pero, además, de una manera ejemplarmente delicada, concisa y muy, muy agradable. Cada nota aguda puede percibirse de manera aislada e individual, su seguimiento es sencillo, al igual que su ubicación. La separación y el aire existente entre cada destello, favorece este hecho. De esta forma, la zona alta es sumamente rica, llena de micro detalles y nunca fatigante.
Ourart ha diseñado unos eartbuds con una grandiosa escena y separación. La tridimensionalidad es excelente y la capacidad para ubicar cada nota, instrumento, voz, ruido o detalle, es espectacular. Su apertura es inmensa, propia de auriculares de gran tamaño. De hecho, la sensación auditiva es muy similar. La escena es esférica, con notable altura y profundidad. Los planos sonoros se distribuyen perfectamente, tanto en anchura, como en longitud. La sensación de inmersión es muy grande, al igual que su capacidad envolvente. Todo el conjunto invita a escuchar la música con los ojos cerrados, para que nuestra imaginación genere, sin apenas esfuerzo, la recreación sonora de cada canción, para permanecer dentro de ella durante horas y horas.
Las primeras diferencias entre ambos son externas, constructivamente hablando, los QJ21 son más ergonómicos y cómodos, con mejor ajuste. El encaje es mejor, y más duradero, su diseño asimétrico y su menor grosor mejora todos estos aspectos. Eso hace que la zona baja se sienta más plena, pese a que la sonoridad es similar en este rango. En cuanto a timbre y color, la diferencia es clara y favorable hacia los QJ21, ya que poseen unos graves más plenos, con una textura más delicada, rugosa y expresiva, mejor recorrido, mayor profundidad y más complejidad en su desarrollo. El detalle y la resolución en este rango se percibe cualitativamente mejor, más perfeccionado.
En la zona media no hay discusión: los QJ21 se notan cálidos, mientras que los Ti7 se sienten más fríos y algo más brillantes. La diferencia de resolución es grande, así como la capacidad de ejecución, su limpieza, la definición, la riqueza… Realmente, ambos se encuentran en rangos distintos. Comparativamente hablando, la zona media de los Ti7 es más desequilibrada, las voces están más alejadas, mientras sus medios altos se muestran más enfatizados. Eso genera una sensación de oquedad en la parte central, algo que no sucede en los QJ21, donde el rango es simplemente cuasi perfecto, sin fisuras, con unas voces increíblemente definidas y bien situadas, con un cuerpo completo y muy acorde con el resto de la instrumentación. Yo siempre he querido defender que este detalle en los Ti7, no es culpa del driver, sino de su ergonomía y diseño, que no favorece un mejor ajuste. Por suerte, eso es algo que queda totalmente resuelto en los QJ21.
Aun así, la delicadeza que proporcionan los QJ21, no es comparable. Y eso que los Ti7 no son unos earbuds agresivos, pero en comparación, su sonido es más crispado y marcado. Los QJ21 aportan una suavidad extra, una sonoridad aterciopelada y muy rica, que hace que las cápsulas se queden pegadas a los oídos. Todas esas características también afectan a los agudos, que se notan más extensos, con más matices, ricos y detallados. Pese a que son muy agradables, dicha cualidad no está reñida con el resultado final.
A nivel de escena, hablé maravillas de los Ti7, pero el salto diferencial sigue siendo grande. La cantidad de resolución de los QJ21 generan una definición sonora que permite un espacio mayor, que aun ensancha todavía más el sonido, mejorando la ubicación instrumental, ofreciendo más detalles y una riqueza singular, de planos sonoros, a lo ancho y largo del sonido. Simplemente están a otro nivel. La diferencia de sonido no es solo un capricho, es la diferencia entre un nivel y otro. Los Ti7, con esa oquedad en su zona central, hace que su escena sea más cóncava. Los QJ21 van más allá, en todas las direcciones, su escena se desgrana por capas sonoras que se expanden 360⁰, donde la ubicación es mucho más precisa y exacta.
Los Ti7 son unos earbuds excelentes para su precio, los QJ21 son mucho más caros, pero su calidad de sonido y el salto cualitativo está totalmente justificado, incluso superando las mejores expectativas.
Unos de los earbuds más nombrados que tengo son los Smabat ST-10. Su sonido tiene una clara referencia a los IEMS, mientras que los QJ21 suenan más a auriculares de gran formato. El perfil es diferente, los ST-10 poseen más énfasis en la zona baja, realmente buena, con mayor profundidad y con mucha más incidencia en el conjunto final. Claramente, los QJ21 son más bass light. Pero en el rango medio, los QJ21 son otra cosa. Primero, su inmensa escena recrea un sonido distinto. Los Smabat son más directos y presentes, sus voces son cercanas, en primer plano, con un timbre más pleno en su zona baja. Mientras que los QJ21 son más delicados, más profundos, con un sonido más rico en matices y detalles, menos frontal, mucho menos directo, más etéreo y volátil, más relajados y dulces.
En la zona alta persiste el ambiente marcado de los Smabat, donde los QJ21 poseen esa capacidad altamente descriptiva, de desplazar los agudos a una zona en la que pueden percibirse de manera desacoplada del resto de frecuencias, sonando más extendidos, suaves, dulces, pero con mucha información. Algo que no sucede en los ST-10, cuyo sonido queda impregnado y aglutinado por su mayor poder en la zona baja. Sus agudos suenan juntos, sin tanta extensión, más focalizados, crispados y centrados.
La escena es muy diferente, el poder de separación y capacidad resolutiva de los QJ21 no está al alcance de los ST-10, pasar de uno a otro es como pasar del aire libre a una habitación. Algo similar sucede con el nivel de detalle, la riqueza de matices, micro-efectos y agudos sutiles: el dibujo que los QJ21 realiza de todos ellos es mucho más descriptivo, con mayor resolución que la que ofrecen los Smabat.
Recordando a los Talkings Heads, el sonido de los QJ21 es como arena en la vaselina: no se puede escapar de él. Al principio, uno moja los pies en su sonido, tanteando el terreno, para acostumbrarse a su musicalidad fuera de rango, a su suave calidez, a su inmensa escena. Mientras, a cada paso que avanzamos, nos hundimos más y más en el magma sonoro. Es entonces, cuando las voces nos atrapan, con su magnetismo desproporcionado, siendo en ese momento, cuando uno se da cuenta que ya no hay vuelta atrás, que se ha sobrepasado el punto de no retorno. Ahí, la noción del tiempo desaparece, el tiempo se relativiza, al igual que el resto de prioridades: todas esas sensaciones son simples granos de arena mezclados en esa vaselina sonora, de la cual uno no quiere salir. Pero seguimos intentando avanzar y entonces es cuando nos fijamos en los agudos, en los detalles, en los micro matices, en esas notas altas que queremos tocar con nuestros dedos, persiguiéndolas, corriendo tras de ellas, a través de la enorme escena, a través de cada capa sonora, a través del espacioso campo musical…
Los Ourart QJ21 no son solo puro diseño, único y especial, el súper deportivo de los earbuds. No son solo una extraordinaria construcción, No son solo unos auriculares extra cómodos y con gran ajuste. No son solo unos earbuds con un cable estelar. No son solo un embalaje minimalista y elegante. No son solo sonido…Lo son prácticamente todo.
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2 comments for “OurArt QJ21 Review”
19/01/2020 at 17:10
Hola colega aqui comentando de nuevo en tu blog ; mira yo siempre fui un hincha fanático de los ear buds por eso mi interes en este audifono y si lo adquiero va ser el primero en este rango de precios ya que vendria de unos sony de 10$ ; no se si podrías darme algunas comparación -si es posible – de este audifono con el fh7 que tengo en posesión ; saludos
19/01/2020 at 18:09
Es algo arriesgado comprar unos earbuds tan caros, por muy fanático que seas. A decir verdad estos earbuds son muy buenos, pero, como ves en la reseña, su talón de Aquiles, es la zona baja. Los graves, a mi juicio, no están a la altura de los medios y agudos, que sí son estelares. Para comprar estos earbuds, primero se debe tener una buena colección de otros más baratos, para ir escalando en calidad e ir investigando qué se busca y se desea.
Si quieres un consejo, si no tienes los Smabat M1, yo los compraría primero, ya que es una alternativa más económica y equilibrada en todos sus rangos. ¿Suenan igual que los QJ21? Por supuesto que no, pero es un gran comienzo.
Por otro lado, comparar IEMS con Earbuds es muy complicado. Nunca vas a poder obtener la capacidad inmersiva de unos IEMS en unos earbuds…y muchas otras diferencias. Los FH7 son de lo mejor que he oído (no los tengo, me los dejaron en un tour), pero, si tuviera que compararlos con los QJ21, te diría que son mejores los FH7, sobre todo por su zona baja.

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