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Timestamp: 2018-02-24 08:56:50+00:00

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Manual para el monitor o monitora - PDF
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Julián Cordero Serrano
1 Financiado por: CÓMO RESOLVER CONFLICTOS CEAPA CÓMO RESOLVER CONFLICTOS Herramientas para prevenir desde las familias y las AMPAS Manual para el monitor o monitora CONFEDERACIÓN ESPAÑOLA DE ASOCIACIONES DE PADRES Y MADRES DE ALUMNOS Puerta del Sol, 4-6º A MADRID - Teléfono (91) Fax (91) Correo Electrónico: En Internet: Escuela Escuela de de Formación. Curso Formación. Curso nº nº50 50 CONFEDERACIÓN ESPAÑOLA DE ASOCIACIONES DE PADRES Y MADRES DE ALUMNOS
2 CÓMO RESOLVER CONFLICTOS Herramientas para prevenir desde las familias y las AMPAs Manual para el monitor o monitora
3 Autor: Pedro Uruñela Ilustraciones: Isidre Monés Coordinan: Jesús Mª Sánchez Herrero Nuria Buscató Cancho Isabel Bellver Vázquez-Dodero Pablo Gortázar Díaz Edita: CEAPA Puerta del Sol, 4 6º A Madrid Primera edición: Mayo 2012 Depósito Legal: M Maquetación: Diseño Chacón Imprime: Produciones Grafimatic S.L. JUNTA DIRECTIVA DE CEAPA Jesús María Sánchez Herrero, Virgilio Gantes Gómez, José Pascual Molinero Casinos, José Antonio Puerta Fernández, Nuria Buscató Cancho, Jesús Salido Navarro, José Luis Lupiáñez Salanova, Petra Ángeles Palacios Cuesta, José Luis Pazos Jiménez, Juan Antonio Vilches Vázquez, Andrés Pascual Garrido Alfonso, Eusebio Dorta González, Carmen Aguado Cabellos, Tatiana Privolskaya Álvarez, Elvira Lombao Vila, Ana Aragoneses Fernández, Silvia Caravaca Mesalles, Mª Dolores Tirado Acemel, Juan Manuel Jiménez Lacalle y Virginia Pelluz Huertas CEAPA ha sido declarada entidad de Utilidad Pública el 25 de Julio de 1995
4 Índice INTRODUCCIÓN Sesión primera: DEFINIENDO LO QUE SON LOS CONFLICTOS 1. Aportaciones teóricas Planteamiento previo de la sesión Aproximación teórica al tema Propuestas para trabajo en el grupo Presentación general de la sesión Comenzando el curso Introducción del curso y presentación de los monitores Ejercicio de presentación de los participantes Las expectativas de los o las asistentes Hacia una definición del conflicto Por qué tienen lugar los conflictos? Conflictos destructivos y conflictos positivos Conclusiones y cierre de la sesión Qué ideas, propuestas, habilidades, sugerencias, etc., deben llevarse los asistentes? Sesión segunda: COMPRENDIENDO LOS CONFLICTOS 1. Aportaciones teóricas Planteamiento previo de la sesión Aproximación teórica al tema Propuestas para trabajo en el grupo Presentación general de la sesión Actividad de partida: los objetivos de la sesión Comprender los conflictos El iceberg: posiciones, intereses, necesidades El iceberg: conductas, actitudes y contradicciones La estructura del conflicto: personas, problema, proceso Tipos de conflicto Conclusiones y cierre de la sesión Qué ideas, propuestas, habilidades, sugerencias, etc., deben llevarse los asistentes? Sesión tercera: GESTIÓN POSITIVA DE LOS CONFLICTOS 1. Contenidos básicos Planteamiento previo de la sesión Desarrollo de los contenidos Propuestas para el trabajo en el grupo Presentación general de la sesión Actividad de partida: los objetivos de la sesión 3ª Las tres estrategias ante los conflictos Las cinco conductas posibles ante el conflicto El método Resolver Conclusiones y cierre de la sesión Qué ideas, propuestas, habilidades, sugerencias, etc., deben llevarse los asistentes? Sesión cuarta: MEDIACIÓN Y CULTURA DE PAZ 1. Contenidos básicos Planteamiento previo de la sesión Desarrollo de los contenidos De la provención a la mediación La mediación La construcción activa de la paz Propuestas para el trabajo en el grupo Presentación general de la sesión Actividad de partida: los objetivos de la sesión 4ª De la provención a la mediación El proceso de mediación La construcción activa de la paz Conclusiones y cierre de la sesión Qué ideas, propuestas, habilidades, sugerencias, etc., deben llevarse los y las asistentes? PUBLICACIONES DE CEAPA. FEDERACIONES Y CONFEDERACIONES
5 No hay camino para la paz, la paz es el camino Mahatma Gandhi
7 El día veinticuatro de julio de 2011 todos quedamos conmocionados con la noticia de la muerte de noventa y dos personas en Noruega, llevadas a cabo a través de la explosión de un coche bomba y de los disparos realizados por el joven noruego Anders Behring Breivik. La irracionalidad de su conducta, la frialdad de su ejecución, las argumentaciones fundamentalistas de extrema derecha, etc., hacían imposible la aceptación de lo sucedido. Qué nos está pasando, cómo es posible que tengan lugar hechos tan dramáticos y espeluznantes, cómo hemos podido llegar hasta aquí? Esta era la noticia de la primera página de todos los periódicos. Sin embargo, si entrábamos en su interior, nos encontrábamos con noticias referentes a Somalia, su guerra endémica y su actual hambruna. También había noticias sobre la guerra encubierta en Colombia y México, sobre las revueltas político-sociales de los países árabes, sobre el apresamiento y entrega al Tribunal Internacional de La Haya del último criminal de la guerra de los Balcanes, o de las últimas medidas adoptadas por los ministros europeos para impedir el hundimiento económico y financiero de Grecia y sus consecuencias en el resto de países de la denominada área del euro. Es posible pensar que todos estos sucesos habían tenido lugar fuera de nuestro país, que afectaban a otras personas y naciones. Pero, al pasar las páginas, se podía comprobar el repunte que en ese mes de julio tenía la violencia de género, con tres nuevas muertes de mujeres a manos de sus exparejas que había que añadir a la ya larga lista acumulada a lo largo del año. O las noticias relativas al rechazo de población inmigrante, cuestionando su derecho a participar del Estado de Bienestar de nuestro país, polémica avivada en los últimos meses en relación con las elecciones municipales y autonómicas, polémica a su vez aumentada por las consecuencias de la crisis económica que padecemos. O los casos de intento de desahucio de viviendas por no poder pagar la hipoteca firmada para su adquisición o, en plan positivo, la nueva marcha sobre Madrid de miles de indignados, protestando por la gestión de la crisis económica y las soluciones puestas en marcha como salidas de la misma. 9 No hace falta ir muy lejos, también en nuestro propio barrio o ciudad encontramos noticias de conflictos que se están viviendo cotidianamente. Las peleas o enfrentamientos violentos de fin de semana, en muchos casos exacerbadas por el alcohol u otro tipo de drogas; las discusiones por la localización de un determinado servicio de atención a personas necesitadas, drogadictos, minorías étnicas, etc.; las propuestas de organización de la vida municipal, de la prestación de servicios de transporte, de la contribución a los gastos comunes a través del pago de impuestos; los recortes en servicios fundamentales como la sanidad o la educación, recortes que muy presumiblemente van a causar un deterioro en la calidad de los mismos ; son, en definitiva, pequeños conflictos que vivimos de continuo y que nos enfrentan a unas personas con otras. También en nuestra propia familia podemos encontrar conflictos más o menos importantes. Las discusiones con los hijos e hijas adolescentes, que se niegan a seguir estudiando o que
8 están teniendo problemas en el centro educativo; o que, simplemente, quieren llegar a una hora determinada a casa, para nosotros hora demasiado tardía. La relación con nuestra propia pareja que, una y otra vez, vuelve a repetir esas conductas que tanto nos molestan; la dificultad para ponernos de acuerdo en dónde vamos a pasar las vacaciones; la falta de entendimiento con otros miembros de la familia, hermanos, tíos, primos, etc., con los que no es posible llegar a un acuerdo sobre temas que nos interesan a ambos, no es difícil enumerar una lista de situaciones parecidas que nos toca vivir habitualmente en el ámbito de nuestra propia familia. Y, si miramos dentro de nosotros mismos, veremos también los conflictos y contradicciones que nos toca vivir. Desde el ámbito de la salud, nuestro deseo de estar sanos y nuestras costumbres de comer, beber, fumar, haciendo lo contrario a la buena salud; nuestro deseo de formarnos adecuadamente, de mejorar los conocimientos que ya tenemos, de dominar un idioma, de estar al día en las lecturas, etc., sin que luego seamos capaces de encontrar un horario adecuado, de dedicar el esfuerzo y trabajo que sea necesario para conseguirlo; o las posibles contradicciones entre nuestros valores y nuestras conductas, aquello en que creemos y que defendemos y nuestro comportamiento concreto ante los problemas o situaciones que denunciamos y contra los que nos manifestamos verbalmente. 10 Con esta larga enumeración de conflictos y situaciones conflictivas vividas en todos los niveles (internacional, nacional, local, familiar y personal) no se pretende llegar a una situación de pesimismo generalizado, a una conciencia de lo mal que está todo y de las dificultades existentes para ser felices. Por el contrario, se pretende confirmar un hecho, la presencia habitual e inevitable de los conflictos en todos los niveles de nuestra vida. Puede decirse que, si hay vida, se producirán con toda seguridad conflictos; y, por el contrario, la ausencia de conflictos señala una vida de baja calidad, mortecina, agotada, próxima a la desaparición de la persona, organización o institución. Los conflictos, como se verá en el desarrollo de los temas, son inevitables y, bajo determinadas condiciones, pueden ser hasta deseables. Es cierto que, con un enfoque inadecuado en la gestión y resolución de los mismos, pueden suponer un gran daño a las personas, haciendo imposible la convivencia entre grupos y sujetos. Pero, sabiendo enfocarlos adecuadamente, pueden ser una herramienta favorecedora del crecimiento personal y grupal, de mejora y solución de las dificultades que conlleva la convivencia. Ahora bien, si los conflictos son inevitables y pueden ser una buena herramienta para el crecimiento y desarrollo, cuándo nos han educado para saberlos utilizar y gestionar de manera adecuada? Qué presencia ha tenido en nuestro currículo formativo el tratamiento y la resolución de conflictos? Cuántas horas hemos dedicado a este aprendizaje? Con toda seguridad, se puede decir que apenas se ha dedicado tiempo de formación a la resolución pacífica, a la transformación de los conflictos. Más bien hemos ido aprendiendo a partir de la experiencia, equivocándonos unas veces y acertando otras, lo que técnicamente
9 se denomina aprendizaje por ensayo y error. Es cierto que en los últimos años se ha incluido, todavía muy tímidamente, el tema de los conflictos en el currículo de la Educación Primaria y Secundaria, que el mismo forma parte de la materia de Educación para la Ciudadanía, que se han puesto en marcha iniciativas para su tratamiento por parte de profesores y profesoras en muchos centros educativos. Pero se sigue echando en falta un tratamiento continuo y ordenado de la transformación y gestión de los conflictos, de su aprovechamiento como oportunidad de crecimiento y desarrollo. El presente curso pretende cubrir esta laguna y ayudar a superar esta carencia formativa. Convencidos de la importancia que tiene la formación para la resolución pacífica de los conflictos, se considera que no puede dejarse dicha formación al azar y a la improvisación, sino que debe programarse e integrarse en un plan coherente y sistemático. En concreto, el presente curso de transformación pacífica de los conflictos se plantea los siguientes objetivos: u Comprender mejor los conflictos, sus elementos, nuestras actitudes ante ellos y las alternativas existentes para su transformación. u Trabajar las distintas percepciones de la realidad y las interpretaciones subjetivas de los conflictos. u Conocer la dinámica de los conflictos y sus distintas fases, analizando las conductas asociadas a cada fase. u Distinguir las diferentes respuestas posibles ante los conflictos y establecer pautas para seleccionar la mejor respuesta a ellos. u Valorar el proceso de mediación como respuesta a los conflictos, identificando sus diferentes pasos, el papel del mediador o mediadora, y las ventajas e inconvenientes del proceso. u Situar la mediación y transformación de conflictos en el marco más amplio de la construcción de la paz. u Desarrollar estrategias prácticas para la transformación de conflictos y la construcción de la paz. u Adquirir técnicas para la prevención de conflictos y para la intervención temprana en los mismos. u Revisar las actitudes posibles ante los conflictos y potenciar las que suponen que todos ganen en la resolución de los mismos. u Aplicar las técnicas de comunicación adecuadas para la resolución de conflictos. u Practicar y entrenar el proceso de mediación a través de simulaciones y revisión de situaciones reales de conflicto. u Experimentar estrategias de construcción de la paz y, de manera especial, la beligerancia positiva. 11 Para la consecución de estos objetivos, se propone llevar a cabo el siguiente itinerario formativo, bien sea a través de varias sesiones o a través de una única sesión: los conflictos son inevitables, la buena convivencia no debe basarse en su eliminación sino en su
10 transformación (Presentación del taller) Comenzamos, en primer lugar, definiendo lo que son los conflictos, los elementos presentes habitualmente en ellos y el proceso de desarrollo que siguen habitualmente (1ª sesión) A continuación, profundizamos en el análisis de sus elementos, proponiendo pautas sencillas y eficaces para un estudio de los mismos (2ª sesión) En tercer lugar, trabajamos estrategias para la gestión positiva de los conflictos, estudiando las posibles actitudes que podemos adoptar ante un conflicto, los planteamientos de ganar-ganar, así como pautas concretas para el tratamiento del conflicto interpersonal (3ª sesión) Para finalizar, nos aproximamos a la mediación como procedimiento de transformación de los conflictos y como un elemento importante de la construcción de la paz, proceso al que queremos comprometernos (4ª sesión). Al igual que en el curso de convivencia, publicado también por CEAPA, debo hacer constar y agradecer a muchos compañeros y compañeras su ayuda, sus ideas y aportaciones para el desarrollo de esta propuesta de formación. Han sido muchos años de trabajo, en los que he podido colaborar y trabajar con ellos y ellas todos los temas de convivencia, por lo que llega el momento en el que uno ya no puede saber qué cosas son suyas y qué cosas ha tomado prestadas de otras personas. 12 Aun a riesgo de dejar a personas sin nombrar, sí me gustaría mencionar y agradecer su ayuda y colaboración a Mª Carme Boqué, Neli Zaitegui, José Antonio Binaburo, Carlos Hernández, Eloísa Teixeira, José Mª Avilés, Aurora Pazos, Juan Vaello, Isabel Fernández, Carolina Alonso, Victoria Rodrigo, Miguel Ángel Modrego, Raquel G. Bravos y, en general, a todos los compañeros y compañeras que han formado la Asociación CONVIVES, han trabajado estos temas desde los centros de profesores o, simplemente, han participado en cursos y actividades relacionados con la convivencia. En el mismo sentido, mi agradecimiento especial a todos mis maestros y maestras, a Manuel Segura, Mª José Díaz-Aguado, Ernesto López y Miguel Costa, Rosario Ortega, Juan Carlos Torrego, Ramón Alzate y otros muchos que olvido mencionar, pero cuya influencia queda clara en el trabajo habitual. A todos y a todas, muchas gracias. Por último, mi agradecimiento al Cabildo Insular de Gran Canaria y a su Consejera, Onelia García Marrero, y también a Carlos Quesada, José Moya y Lourdes Ruano, junto al resto de la Junta Directiva de la Federación GALDÓS y a todas y todos los participantes en el curso de Gran Canaria.
11 1. DEFINIENDO LO QUE SON LOS CONFLICTOS
12 1. Aportaciones teóricas 1.1. Planteamiento previo de la sesión Esta sesión es la primera del curso. Hay asistentes que pueden conocer a alguno de los otros padres y madres que participan, que han podido coincidir en otras actividades, pero lo más normal es que apenas se conozcan entre sí. De ahí que lo primero que haya que hacer es una presentación de todos los asistentes, de manera que se cree un clima positivo donde todos estén a gusto y se empiece a practicar lo que es una buena convivencia. Por eso debe plantearse como primera actividad una presentación que no se limite a decir el nombre y la confederación, federación o AMPA de la que proceden; se trata de establecer un primer contacto que inicie un conocimiento más amplio de todos y de todas, paso previo y condición para el trabajo que se va a llevar a cabo en las siguientes sesiones. Además, comienza un módulo que va a tener varias unidades de trabajo, del que probablemente desconocerán el orden, dinámica, temas a tratar, etc.; por ello es importante exponerles el plan de trabajo de las cuatro sesiones, de manera que se hagan una idea acerca de cuáles son los problemas y temas que se van a desarrollar, la conexión que hay entre ellos y lo que, en líneas generales, se les va a pedir en cada uno de los temas. La sesión debe comenzar con la presentación de los monitores y la bienvenida a los asistentes a este curso sobre la transformación pacífica de los conflictos. También es bueno recordar las cuatro sesiones que se van a trabajar en este curso, y que son las siguientes: 15 u Definiendo lo que son los conflictos. u Comprendiendo y profundizando: los elementos de todo conflicto. u Gestión positiva de los conflictos: actitudes, planteamientos, estrategias. u Mediación y cultura de paz. Se explica y repasa todo lo relativo a la organización del curso: horarios, lugar de celebración, descansos, actividades previstas, etc., comentando y aclarando las dudas que puedan tener, insistiendo principalmente en la necesidad de ser puntuales, para no perjudicar al resto de padres y madres asistentes. Es importante recordar, en algún momento de la presentación, que no se trata de un curso tradicional, en el que un profesor o persona experta va a dar teoría y doctrina, limitándose los asistentes a recibirla sin más. Por el contrario, hay que hacer ver que el conocimiento surgirá de las aportaciones de todos y todas los asistentes que, a partir de su propia experiencia, pueden dar al grupo reflexiones, soluciones, ejemplos, ideas y propuestas muy aprovechables y útiles. Así es como aprenden las personas adultas, reflexionando sobre su experiencia y enriqueciendo sus análisis y propuestas de acción a través del diálogo y la interacción con otras personas que tienen vivencias semejantes y, a la vez, diferentes sobre dichos temas.
13 La persona responsable de la formación ordenará los debates y discusiones, presentará los temas y las aportaciones más importantes de cada sesión, pero siendo consciente de que el trabajo principal es el que hace cada uno de los asistentes junto con los otros miembros del grupo. Los participantes, más que centrarse en lo que les va a dar el monitor o monitora que dirige el curso, deben centrarse en ver qué elaboran con el grupo, qué se llevan, qué ideas son importantes para ellos, qué van a hacer conjuntamente en el grupo. Se trata de que los asistentes abandonen una actitud pasivo-receptiva y la sustituyan por una actitud activa, basada en la propia responsabilidad para aprender, centrada en lo que hace uno, más que en lo que le dan los ponentes o expertos. Es oportuno también recordar los objetivos de esta primera sesión, que son los siguientes: 16 u Crear un buen clima de trabajo entre todos los participantes, partiendo del conocimiento de todos ellos de manera que se sientan acogidos y aceptados desde el primer momento. u Llegar a una definición colectiva de lo que es un conflicto, superando aspectos parciales y estereotipos negativos del mismo. u Analizar los elementos que explican la presencia constante de los conflictos en la relación interpersonal y grupal. u Identificar lo que hace que el conflicto pueda ser una herramienta positiva para el crecimiento y desarrollo personal y grupal, así como lo que le convierte en algo destructivo para el grupo. Una vez finalizada la presentación de los monitores y la introducción al curso y a este primer módulo, puede realizarse la presentación de los asistentes, según se explica en el apartado Aproximación teórica al tema Una vez realizada esta tarea previa de presentación y concreción de objetivos, pasamos a la parte central de la unidad. En primer lugar, se trata de llegar, a partir de las definiciones de cada uno de los participantes, a una definición compartida de lo que es el conflicto. Si se les pide a los asistentes que concreten en una o dos palabras lo que entienden que es el conflicto y se van anotando en dos columnas sus respuestas, se comprobará que aquella columna que recoge palabras y conceptos negativos va creciendo enormemente, mientras que la columna que recibe las respuestas positivas apenas avanza. La mayoría de respuestas se refieren al conflicto como sinónimo de lucha, antagonismo, apuro, pelea, angustia, dificultades, relaciones destructivas, confrontación, enfrentamiento, colisión de intereses, combate y otras similares. Apenas hay connotaciones positivas. A su vez, si se consulta el significado que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española da a la palabra conflicto, se comprueba que su primera acepción es la de
14 combate, lucha, pelea ; en su segunda acepción, la de enfrentamiento armado ; en su tercera, apuro, situación desgraciada y de difícil salida ; y, por último, en su cuarta acepción, problema, cuestión, materia de discusión. Tanto la definición académica como las opiniones de la gente no especializada subrayan y señalan el aspecto negativo del conflicto, una realidad que, en la medida de lo posible, hay que tratar de evitar. Por qué persiste esta connotación negativa de la palabra conflicto? Si se plantea esta pregunta a los asistentes, las respuestas pueden ser muy variadas, pero todas ellas pueden encuadrarse en cuatro razones básicas, explicativas de la visión negativa del conflicto: u Los conflictos se asocian con violencia y guerra, mezclando lo que es una de las posibles soluciones con la propia definición del conflicto. En efecto, una de las posibles salidas del conflicto es la guerra o el empleo de medios violentos para su resolución. Pero existen también otras salidas como la negociación, la mediación, el acuerdo entre las partes, etc., ninguna de las cuales implica el uso de la violencia como solución del conflicto. Pero se confunde la definición con una de las posibles soluciones y se toma, de esta forma, una parte por el todo. u Los conflictos son, por lo general, experiencias desagradables, que consumen mucha energía personal y grupal. Recordando algunas experiencias de conflicto recientes, se comprueba que nadie ha disfrutado con ellas; por el contrario, las hubiéramos evitado si hubiese sido posible. En un conflicto puede haber un enfrentamiento directo con otra persona, en muchas ocasiones próxima y querida; puede haber también insultos, palabras desconsideradas, conductas de aislamiento y marginación. En definitiva, vivencias poco atractivas, desagradables, con alto coste emocional, que hacen que evitemos en la manera de lo posible dichas situaciones de conflicto y a las personas que consideramos conflictivas. 17 u En tercer lugar, se ven en primer término los aspectos negativos de los conflictos porque nunca hemos recibido formación para su gestión y transformación pacífica. Hemos aprendido de nuestros familiares más directos la forma de abordar los conflictos, el modo de reaccionar ante los mismos y, de manera inconsciente, imitamos su comportamiento cuando nos encontramos ante situaciones conflictivas. Ni a nivel personal, ni a nivel social, ni en la educación básica o en la profesional se ha impartido de manera sistemática formación al respecto. No estamos preparados para abordarlos de manera distinta, seguimos imitando las pautas que han permanecido a través de los años. u Por último, el miedo a los cambios está en la base de la valoración negativa de los conflictos. En efecto, la salida de un conflicto suele exigir
15 diversos cambios, sea en la conducta y relación entre las partes, sea en las actitudes y planteamientos, sea en las decisiones y formas de gestionar un determinado asunto. El conflicto juega un papel de denuncia, señalando que algo no va bien y que es necesario cambiar para su transformación. Pero todo cambio exige un esfuerzo, pide abandonar nuestras posiciones e ideas, aceptar parte de los planteamientos del otro, en definitiva, abandonar nuestra propia seguridad y hacer sitio a algo nuevo que, de alguna manera, nos descoloca. Y esto no nos gusta y hace que veamos el conflicto como algo negativo, algo a evitar. Es posible otro enfoque de los conflictos? Pueden ser algo positivo, útiles para ayudarnos a crecer y madurar como personas, como grupo, como colectivo? Los conflictos pueden ser una ocasión, un instrumento para la mejora y el desarrollo si cumplen determinadas condiciones, si se adopta un enfoque de transformación, si se renuncia a la violencia como vía de resolución de los mismos. Ésta es la tesis fundamental de este curso. Pero, antes de considerar esta posibilidad, es necesario ponerse de acuerdo en lo que entendemos por conflicto, establecer cuáles son las características comunes que tienen los conflictos y cómo podemos definirlos. 18 Para ello, dejando para otro momento el análisis de conflictos más complejos del ámbito nacional o internacional, se va a partir del análisis de situaciones conflictivas próximas, que expresan dificultades en la relación entre personas de la propia familia o del centro escolar. Qué tienen en común estas situaciones? u El padre y la madre discuten con su hija adolescente la hora de llegada a casa el sábado por la noche, sin conseguir ponerse de acuerdo. A mis amigas les dejan sus padres llegar mucho más tarde. No entiendo cómo podéis ser tan cerrados, dice la hija. u Un padre habla con su hijo acerca de los amigos con los que sale. No le gustan y quiere que salga con otra gente. Te puedes poner como quieras. Son mis amigos y no pienso dejarlos. No es asunto tuyo. u La profesora de matemáticas le dice a un alumno. Juan, saca el libro que vamos a empezar. Juan no lo saca. Dónde lo tienes?. Juan responde, Se me ha olvidado, no iba a venir cargado desde casa. u Un alumno no para de hablar en clase con sus compañeros. Tira papeles a la papelera cuando no le ves y casi siempre caen fuera. Cuando estás escribiendo en la pizarra, pone caras y hace chistes y así lo has visto un par de veces. Le cambias de sitio, pero sigue igual. Al final, le expulsas de clase y le mandas a Jefatura de Estudios con un parte.
16 u El padre encuentra dos cigarrillos en la mochila de su hija y se dirige muy preocupado a su habitación: No habrás empezado a fumar?. La hija le contesta de malos modos, se enzarzan en una discusión y sale de casa dando un portazo. u La madre entra en la habitación de su hijo y ve la ropa por el suelo, la cama sin hacer, la mesa llena de papeles y de libros, etc. La madre le dice a hijo esto es un desastre, no puedo consentir este desorden. El hijo le contesta Yo no lo veo tan desordenado, yo ya sé dónde tengo las cosas. Además, esta es mi habitación y la tengo como quiero. u Uno de tus alumnos de tutoría llega tarde a clase muchos días y últimamente está faltando de manera habitual. Cuando le pides explicaciones, se enfrenta a ti de manera arrogante. Si le pides justificante de los padres, siempre lo trae y te lo entrega con algún comentario por su parte. u Propones una tarea para hacer en clase y un alumno da un juicio de valor, por lo general negativo o jocoso a tu propuesta: Vaya rollo!, o pero si esto ya lo hemos hecho más de cien veces. u La madre le dice al padre: Esa no es forma de decirle las cosas a tu hijo. El padre le contesta: Pues yo creo que es la mejor manera de que lo entienda, no conviene andar con rodeos como tú haces a veces. 19 u Una madre le dice a su hija: quítate esa ropa, que pareces un adefesio. La hija le responde: pues a mí me gusta y, además, es la ropa que llevan todas mis amigas. Qué tienen en común estas situaciones? Un análisis detenido de los mismos nos muestra las siguientes coincidencias: u Hay claras diferencias entre los planteamientos de los padres y madres o profesorado con los hijos e hijas y alumnado. u Tanto unos como otros perciben y valoran el comportamiento de la otra parte como un obstáculo que les impide lograr sus objetivos y satisfacer sus necesidades. u Las expresiones que utilizan no son neutrales, sino que están cargadas de emociones y sentimientos. Estos elementos están siempre presentes en la definición de lo que es el conflicto. Un rápido repaso a distintas definiciones de conflicto puede ayudar a encontrar nuestra propia definición:
17 u Actividades y conductas incompatibles. u Situaciones de oposición vividas como incompatibles, expresadas entre al menos dos partes interdependientes, y que ponen en marcha habitualmente en ellas reacciones emocionales. (Surdo) u Una oposición de intereses entre dos o más partes, cuya solución se puede buscar bien mediante medios violentos, bien a través de negociaciones o bien por la apelación a una tercera persona. (Larousse) u Desencuentros que ocurren entre dos o más personas cuando una persona hace algo que impide que la otra haga lo que necesita o se sienta bien, provocando un choque entre ambas. u Una situación definida por ciertas relaciones entre grupos, organizaciones o individuos, en las que se persiguen fines contradictorios, se afirman valores inconciliables, se viven relaciones de poder y los protagonistas tienen unas estrategias más o menos definidas. (Touzard) 20 u Un fenómeno dinámico que surge entre dos o más personas o grupos de personas y en el cual existen percepciones, intereses y posiciones que caracterizan la visión de cada una de las partes, presentándose total o parcialmente de forma divergente y opuesta entre sí. (S. Farré) u Divergencia percibida de intereses, o una creencia de que las aspiraciones actuales de las partes no pueden ser alcanzadas simultáneamente. (Rubin, Pruitt y Hee Kim, tomado de R. Alzate) Cada una de las definiciones pone el acento en distintas dimensiones del conflicto: la incompatibilidad entre metas, objetivos, actitudes o valores; el componente emocional; los distintos modos de resolver el conflicto, de forma pacífica o violenta; la oposición, contradicción y no conciliación entre los protagonistas y sus intereses, deseos o metas; el papel de las percepciones y de la subjetividad de cada una de las partes; la igualdad y desigualdad de poder y su influencia en la posible resolución del conflicto; y, por último, las distintas estrategias que pueden emplear las partes para su solución. Todos estos elementos se retomarán en el momento adecuado y se profundizará en su análisis. Se trata ahora de establecer nuestra propia definición, sencilla para que sea operativa, pero lo suficientemente compleja para que tenga en cuenta todos los elementos presentes en el conflicto. Tras discutirlo con el grupo, podemos llegar a una definición similar a esta:
18 CONFLICTO Dos o más personas o grupos perciben o tienen posiciones, valores, intereses, aspiraciones, necesidades o deseos contrapuestos. Estas posiciones, valores, intereses,, chocan entre sí, no son sólo diferentes. Las emociones y sentimientos juegan un papel importante en el desarrollo del conflicto, dando color a las comunicaciones y conductas de ambas partes. Es importante tener en cuenta que los conflictos se dan siempre entre personas y eso los distingue de lo que son los problemas, es decir, barreras o dificultades materiales que nos encontramos y que es necesario resolver. Los conflictos pueden tener una importancia muy diferente, ya que no es lo mismo pisar a una persona en una aglomeración que una grave dificultad de relación con la pareja que lleva a romper con ella. Los conflictos son inherentes a las relaciones humanas y no desaparecen de manera espontánea, sino que suelen permanecer hasta que encuentran una salida. Por qué surgen los conflictos? A qué se debe su permanencia, su presencia habitual en la convivencia y las relaciones entre personas? Son varios los factores que explican la presencia constante de los conflictos entre personas y grupos. En primer lugar, la interdependencia entre las personas: necesitamos el apoyo y los recursos de los demás para vivir, y este fenómeno de la interdependencia está presente de manera continua en la vida personal y familiar. No somos personas aisladas, pequeños robinsones que vivimos aislados en nuestra isla. Vivimos con otras personas, con nuestra familia, con nuestras amistades y a través de esta relación de dependencia vamos satisfaciendo nuestras necesidades más elementales y creciendo como personas. Ahora bien, es lógico que en esta relación de interdependencia no siempre salgan las cosas como nos gustaría, puede haber negativas o rechazo de nuestras peticiones; en muchas cosas nuestros deseos o aspiraciones no van a quedar satisfechas, va a haber frustraciones; es normal, por tanto, que aparezcan conflictos a todos los niveles en los que tiene lugar la relación, donde vivimos la interdependencia de unos respecto de otros. 21 La interdependencia, a la vez que una condición explicativa de la aparición de los conflictos, va a ser también un elemento importante para la resolución y transformación pacífica de los mismos. Muchas veces nos preguntamos por qué una determinada persona reacciona como lo hace, por qué mantiene una determinada actitud ante el conflicto, sin que veamos qué tiene que ver nuestra conducta en su comportamiento. Pero si se analiza desde la interdependencia, se puede comprobar que lo que hacemos y decimos como respuesta a lo que ellos hacen y dicen, influye en lo que ellos hagan después. El comportamiento de la otra parte depende en gran medida de nuestro comportamiento previo.
19 Por tanto, si no nos gusta la respuesta que recibimos de la otra persona, hijo o hija, alumno o alumna, compañero o colega, más que reprocharle su conducta o echársela a la cara, debemos preguntarnos más bien qué es lo que hemos dicho o hecho previamente, y seguramente encontraremos sentido a su conducta. Éste es el sentido del ejercicio que se plantea como el poder de la interdependencia y la fábula en la que se apoya. A la vez, trabajar desde la interdependencia supone poner el acento en todo aquello que nos une, lo que hace posible vivir juntos, más que en lo que nos separa, diferencia y hace imposible la convivencia. Perder de vista todo lo que se comparte en la relación de interdependencia supone agravar el conflicto, incrementar su intensidad y, en definitiva, dificultar una resolución del mismo satisfactoria para todas las partes. 22 Un segundo elemento clave para comprender por qué aparecen los conflictos radica en las diferencias individuales que se dan entre las personas. Como señalan Costa y López 1, en el itinerario de la vida cada uno de nosotros va escribiendo una biografía diferente, con necesidades, esperanzas y expectativas diversas, con formas de percibir, pensar, sentir y actuar diferentes. Cada biografía tiene una historia personal distinta y observa el mundo, la vida, la convivencia familiar y social desde una perspectiva diferente. Cada biografía quiere ser tomada en consideración y tener capacidad de poder decidir e influir en aquellos asuntos que les afectan. Y, lo más importante, cada biografía está determinada por las consecuencias y resultados de lo que dice y hace. Si lo que hace y dice tiene consecuencias valiosas y significativas que le satisfacen y compensan, es probable que lo vuelva a hacer o a decir, porque esas consecuencias se convierten para él o ella en un incentivo. Pero si no le compensan o no le resultan significativas, es probable que lo haga con menos frecuencia, lo haga con dejadez o no lo vuelva a hacer. 1. Costa M. y López E. (2009): Los secretos de la dirección. Liderar y fortalecer personas y equipos, (3ª edición), Madrid, Pirámide, páginas y
20 Aplicado a los conflictos, desde cada una de las biografías se vive e interpreta todo lo que sucede, la relación con otra persona, los deseos y aspiraciones, las respuestas que recibimos. Y es necesario reconocer esta realidad para poder comprender el por qué de los conflictos, aceptar a cada persona como es, reconocer que su visión y actitud es resultado de su biografía, de su experiencia y de lo que ha ido aprendiendo a partir de los resultados obtenidos. Muchas veces se pregunta el profesorado por qué determinados alumnos o alumnas se comportan de una determinada manera en clase, por qué no atienden o por qué interrumpen continuamente la explicación, molestando y retrasando el aprendizaje del resto del alumnado. Sólo desde la averiguación de cuáles son sus percepciones, pensamientos y sentimientos, así como de las consecuencias de su conducta es posible entender por qué se comportan de esa manera. Entenderles no significa darles la razón. Sólo ponerse en su lugar y buscar cuáles son las razones que les llevan a dicha conducta, por rechazable que ésta sea. El desarrollo del ejercicio 1.4, Los diferentes modos de ver la realidad completará y explicará adecuadamente este punto. Junto con estos dos factores, ampliamente explicados, hay otros que explican por qué aparecen los conflictos. u La forma que tenemos de expresar las diferencias: no suele hacerse de manera tranquila, pausada, razonable. Por el contrario, si los conflictos van siempre teñidos por determinadas emociones y nunca aparecen de manera neutral y aséptica, a la hora de manifestar nuestra postura puede predominar este aspecto emocional, con expresiones dominantes de ira, enfado, miedo, agresividad y otras emociones. De ahí que, en demasiadas ocasiones, el conflicto no radique tanto en el contenido del mismo cuanto en la forma que se ha empleado para expresarlo. Muchos conflictos son principalmente conflictos de comunicación, debido a la forma en que se expresa y a la fuerza y peso de las emociones presentes en el mismo. 23 u La escasez de recursos: por definición, los recursos son siempre limitados y no siempre puede darse satisfacción a las expectativas, intereses, objetivos de cada una de las personas, por legítimos que sean. Sólo hay una plaza de director o directora de un centro educativo y, desde el momento que más de una persona aspire a ella, va a ser inevitable el conflicto porque necesariamente alguien se tiene que quedar sin el cargo. Lo mismo podría aplicarse a otras situaciones cotidianas. De ahí que una de las estrategias básicas para la transformación pacífica de los conflictos sea tratar de ampliar el máximo posible las posibilidades y los recursos, aumentar el pastel antes de empezar a repartirlo. u Todos y todas formamos parte de determinados grupos como la familia, el pueblo o región, la nación, los que tienen la misma profesión, etc.; es una
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