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Timestamp: 2018-04-20 13:45:29+00:00

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Uploaded by Maricela Guerrero
Irene Gojman
1. Cecilia Moise
2. Graciela Cardarelli y Mónica Rosenfeld
3. Hugo A. Míguez
4. Francisco Morales Calatayud
]¡ztroducción a la psicología de la salud
5. Enrique Saforcada
La psicología smzitm'ia en las nuevas penpectivas
de fa salud pública
6. Susana Huberman
Cómo se f077nml los capacitadol'es
7. Silvia Schlemenson (comp.)
Leer y eSC1"ibir en contextos sociales complejos
8. O. Nirenberg, J. Brawennan y V Ruiz
Evaluar pm"a la t7"fl7lS!ormacióll
9. Silvia Duschatz\cy
Tutel<1doJ' J' asistidos
10. Inés Cortazzo y Cecilia Moise (comps.)
Estado, salud}' desocupación
11. Ruth Teubal y cols.
Violencia familia¡; n"abajo soáal e instituciones
12. 1")Iatalio Kisnennan (comp.)
Etíca, ¿un dúCllrso o una práctica social?
13. A. Melillo y E. N. Suárez Ojeda (comps.)
14. Alfredo J. Carballeda
La intl?7lJencióll e7I lo social
15. Silvia Duschatz\cy y Cristina Corea
Chicos e7I bandtl
16. Leonardo Schvarstem
La imeligencia social de las orgmlÍzaáolJeS
necesarias para el ejercicio efectivo
(,50.-\08 Leon..udo
L'1 inrdigtnci::l soci;]! de Las organiz..lClones ; desJrrollando 1o1s competencias
neces..uias p:Jfa el ejercicio efectivo de la respons,-lbilidJd social. - rOl, ed. ­
Buenos Aires: Paidós. 2003.
272. p. ; 21 x13 cm. - (fmmas Sociales)
1SB0 950-12--f511i-0
1. 'TímIo. - 1. Admini::;rración OrgJniL.::lci(llu1. 1. Imeligenci;;l SociJ\.
3. Responsahibdad Social
Cubierta ele Gust¡]\·o :\lJcri
r edióóII. 200;
QlH.:d;¡n rigurosameme rrnhlnid;¡s, .. in 1:.l ,1t1toriz;¡óón escrú;l de: 10<; tirubres
dd fopYl'igbt. h;¡jo bs s;¡m.,iunt:<; en las leyes. b reprodul.'ción wtal
o p;m:úl Je l:sta ohra por ("u;¡]ljllic:r meJio O proctdill\ll.:nw. comprendidos la
re:progr;lfia y el tr;¡(;llllic:mo IIlfOrlll.1I1co, y b disrrihut:ión lle J(" dla
llledi.ll1te alquiler (l pÚbhcn:-.
© 1003 ele las ec1iciones
Editorial Paidós SAlCf
Ediciones Paidós S.A.
Cubí 92, Barcelona
Editorial Paidós l\lex.icana S.A.
Rubén Daría lIS, Méx.ico D.F
hecho el depósito que previene la le\' 11.7 n
Impreso en Gráfica j\IPS
Santiago del Estero 338. Lanús, en febrero de 20U3
ISB0J 950-12-[;1(;-1)
Agradecinlientos ..
Capítulo 1: La nueva cuestión social
en las organizaciones 7
1.1. Abundancia y fluidez de la información cuantitativa 27
1.2. AlgW'laS paradojas sociales del mundu en que vivimus 31
1.3. Algo de bibliografía 33
lA. Liberalismo, capitalismo, neoliberalismo,
neoalnericanismo 35
1.5. Lo económico, lo político y lo social -1-0
1.6. La nueva cuestión social en las organizaciones
Capítulo 2: Responsabilidad social, inteligencia social ...... -1-7
2.1. Responsabilidad social ................................................ -1-7
2.1.1. Individuos y agentes, actores), personajes ...... 52
2.1.2. Responsabilidad social y tipos de
2.1.2.1. Organizaciones del Estado ................ 56
2.1.2.2. Organizaciones prindas
sin fines de lucro 59
2.1.2.3. Organizaciones privadas
con fines de lucro .................................. 62
2.2. Inteligencia social .. ·.. · ··· 68
2.2.1. Las múltiples y las competencias
organizacionales .............................................. 6Y
Leonardo Scbvarstein
2.2.2. El antecedente de la inteligencia emocional 75
2.2.3. La inteligencia social en el siglo XXI 79
2.2.4. Las tensiones asociadas a la inteligencia social 83
2.2.5. Inteligencia social de y en las organizaciones 89
Capítulo 3: La inteligencia social llevada a la gestión
de la organización 97
3.1. El gobierno de una organización socialmente
inteligente 99
3.2. Las estrategias de una organización socialmente
inteligente 106
3.2.1. Asistencia 110
3.2.2. Paritarismo 111
3.2.3. Proyecto comunitario 112
3.3. Necesidades sociales básicas de los prestatarios y
acciones socialmente inteligentes de los prestadores .. 116
3.4. Las tensiones de una gestión de gobierno
socialmente inteligente 123
3.5. La puja distributiva y la cuestión del poder 128
3.6. Liderazgo, e771poderamiento y participación 13 5
3.7. Dimensiones e improbabilidades de la gestión social 13 8
3.8. Las agendas para la gestión de la responsabilidad
3.8.1. La agenda de contenidos 150
3.8.1.1. La elección de los términos
del lenguaje 150
3.8.1.2. Identificación y segmentación de los
prestatarios 153
3.8.1.3. Definición y clasificación de las NSB
de los prestatarios 155
3.8.1.4. Las actividades de la gestión social .. 157
3.8.1.5. Indicadores para la gestión social 158
3.8.2. La agenda administrativa 165
3.8.2.1. Estructura para la gestión de la
responsabilidad social 166
3.8.2.2. Tensiones para el diseño
de la estructura 171
3.8.2.3. Motivación d ~ los prestadores 174
3.8.204. Organizaciones en red 179
3.8.2.5. La planificación de la gestión social .. 183
3.8.2.6. La planificación de la comunicación .. 186
3.8.3. La agenda sociopolítica 188
3.8.3.1. La actitud de los grupos de interés 190
3.8.3.2. El rol de los sindicatos 193
3.8.3.3. Los tres canales de la comunicación .. 199
3.B.3 A. La agenda sociopolítica en los distintos
tipos de organización 201
Capítulo 4: Los programas para el desarrollo
de la inteligencia social 203
4.1. Redes para el desarrollo de programas asistenciales
en el ámbito organizacional 207
4.2. Redes p2ra el desarrollo de programas paritarios 210
4.2.1. SA 8000 (Social Accountability 8000) 211
4.2.2. AA. 1000 (AccountAbili ty 1000) 214
4.2.3. Redes para el comercio ético y el desarrollo
sustentable 218
4.3. Redes para el desarrolio de proyectos comunitarios 221
4.3.1. El programa capitalista para los pobres 222
4.3.2. El programa de la Internacional Socialista .. 225
4.3.3. El banco de los pobres para los pobres 228
4.3.4. Más allá del afán de lucro y de la escasez 230
4.3.5. Otro mundo es posible. El Foro Social
lvlundial 234
404. Organizaciones socialmente inteligentes
por naturaleza 238
4.4.1. El nacimiento de la era caórdica 238
4.4.2. El cooperativismo 243
Epílogo 249
Índice analítico 267
El origen de este libro se encuentra en un artículo que pu­
bliqué bajo el mismo útulo en una revista, en mayo de 2001.
Cuando lo escribí, tuve la sensación cierta de estar frente a una
problemática que trascendía los contenidos allí presentados, li­
mitados entonces por el poco tiempo disponible, mis insufi­
cientes conocimientos acerca del tema y mi exigua práctica pro­
fesional relacionada con las cuestiones abordadas. Me propuse
entonces indagar más a fondo en la problemática y superar di­
chos límites. El lector tiene hoy el resultado en sus manos.
El camino de la indagación en torno de la inteligencia social
de las organizaciones me hizo comprender rápidamente que es­
te libro, a diferencia del inmediato anterior que había escrito
(Schvarstein, 1998), constituye para mí un punto de partida an­
tes que uno de llegada. Creo que las ideas que aquí presento
pueden y deben ser expandidas, tanto en extensión como en
profundidad. Estoy dispuesto a hacerlo y espero contar con los
mismos compañeros de ruta y otros nuevos que, sin duda, han
de sumarse.
Mientras tanto, quiero expresar mi reconocimiento y agrade­
cimiento a algunos colegas y amigos, y también a las organiza­
ciones que me acompañaron en el trayecto hasta aquí recorrido.
1. EI/foques. Conttlbilidtldy.-ld7l1illi,tmáóll. Buenos .\ires, La Ler, maro de ~ O O I .
Leonardo Schvtl1-steúz
Jorge Etkin ha sido una vez más un aliado imprescindible e
imperdible. Alás allá de nuestra amistad y de nuestros anteriores
trabajos conjuntos, sus reflexiones y escritos acerca de la ética en
las organizaciones me han resultado muy valiosos a la hora de
buscar antecedentes y fuentes donde abrevar.
Alberto Cruce, presidente de la Fundación SES (Sustentabi­
lidad, Educación, Solidaridad), me ha alentado en la tarea y ha si­
do un interlocutor atento. También él me ha precedido en el
abordaje y práctico de la responsabilidad social de las or­
ganizaciones. El trabajo que la Fundación SES lleva a cabo para
promover la inserción social de los adolescentes y los jóvenes con
menos oportunidades es encomiable y merece ser destacado.
Isaac Bleger, cooperativista inveterado, ha respondido con
premura a cada uno de mis pedidos bibliográficos. La disposi­
ción de las cooperativas hacia la satisfacción de las necesidades
sociales de sus miembros y las de los integrantes de su comuni­
dad es ciertamente un ejemplo de inteligencia soóal concebida
desde el diseño mismo de la organización. Isaac me lo ha recor­
dado cJda vez que nos vimos.
Marita Cabarrou de Gottheil emprende nuevamente la publi­
cación de un libro mío, habiendo puesto a mi disposición todos
los recursos necesarios y brindándome como siempre orientación
y consejo. Alfredo Caputo le ha dado calor comercial y personal
al emprendimiento y Marisa Bousquet ha atendido diligente­
mente todos mis llamados. Mención especial merece Moira Iri­
goyen, que ha producido el libro con solvencia y con premura,
dos requerimientos en cierto modo incompatibles, pero que ella
ha sabido conjugar muy bien. En la persona de todos ellos quie­
ro agradecer a la gente dé la Editorial Paidós y de la Librería Pai­
dós, a quienes me unen ya muchos aii.os de una relación fluida y
cordial. Su generosidad y la atención permanente para responder
a todos mis requerimientos han significado mucho para mí.
Los avatares de mi vida profesional han hecho que pasara en
Montevideo buena parte del tiempo que llevó la redacción de
este libro. Todo lo que allí hice y hago está relacionado con la
inteligencia social, porque he tenido la fortuna de colaborar con
organizaciones que poseen dicha cualidad. !VIi trabajo con An­
tel, la empresa nacional de telecomunicaciones, es un ejemplo
.-J.gl·,¡dt:áII1iClltÚj' 15
de ello. ",Lís allá de las vicisirudes y de las contingencias por las
que atraviesa toda organización, la sólida gestión de sus funcio­
narios significJ un freno para los embates del modelo neoliberal
hegemónico que ha causado esta situación de emergencia
Fernando Bracco, quien fue su presidente durJnte dos aii.os,
procuró guiar el pasaje -no exento de tensiones y de obstkulos­
que \'a de una empresa telefónica monupóliC:l otra de teleco­
municaciones en competencia..-\ tra\'és de él quieru agradecer a
todos los funcionarios con quienes hemos compartido Untas
horas de trabajo, mO\'idos por la misma vuluntad de ddender la
Agradezco a los miembros del banco cooperati\'o uruguayu
COE-\C, con quienes he trabajado bre\e pero illtensameme en
cuestiones relacionadas en cierta forma cun el teIlla de este li­
bro. Su lema de presentación -""'Lis que un banco'"- da cuenta
del potencial que tienen las organizaciones socialmente inteli­
gentes para proyectarse más allá de los límites de su propio ám­
bito en procura de la resolución de la cuestión sucial. La bús­
queda de un modelo solidario de tlnanCÍ;.lmientu nu está exenta
de contradicciones cuando se desarrolla en un COlltextu domina­
do por políticas económicas neoliberales, pero el fracaso de las
mismas en toda América btina ofrece oportunidades que es pre­
ciso aprovechar. La economía solidaria está creciendu en nues­
tros países, y COFAC contribuye a ello.
Llevo más de tres años colaborando cun la citedra de Psico­
logía del Trabajo y sus Organizaciones, de la Facultad de Psicu­
logía de la Universidad de la República del Uruguay. El trabajO
entusiasta, renovado caJa ai1.o en ocasión de las JornaJas que
promueve, es un ejemplo de inteligencia socd. 0:"uestro in ter­
Glmbio ha girado siempre en torno de temas relenntcs para bs
organizaciones socialmente inteligentes. En la personJ de Luis
Leopold, titular de la cátedra, quiero agraJecer entonces a todos
sus miembros por la atención que me han Jispensadu y pur la
calidez que siempre me han brindado.
Amistad, aprecio, alierito, estímulo, enmsiasmo, ayuda, aten­
ción, interlocución, intercambio, conocimientos, solidaridad,
calidez. ToJo esto he recibido gracias J este libro. ¿Clué mis
Concluí mi libro Diseiio de organizaciones. 7CnsilJnes y parado­
jas en 1998 aludiendo al malestar en las organizaciones. Nlen­
cioné allí:
(... ] la falta de humanidad de los ajustes y de las "reingenierías", la ex­
clusión y la prescindibilidad, la precarización del empleo, las privati­
zaciones que nos privan de los servicios sociales, el debilitamiento de
los sindicatos corno de defensa de los trabajadores, la econo­
mía del apartbeiJ emergente de las diferencias abismales de remune­
ración que existen entre quienes están en la cima y en la base de la pi­
rámide organizacional, la expansión del concepto de remuneración
variable corno versión políticamente correcta del trabajo a destajo en
los finales del siglo XX (Schvarstein, 1998).
Lamentablemente, la situación dista Je haber mejorado des­
de entonces, en el mundo en general y en nuestra región latinoa­
mericana en particular. No quiero abrumar al lector con datos
que son harto conocidos a través de los medios masivos de co­
municación, y qúe se resignifican dolorosamente en nuestra co­
, tidiana experiencia. Baste decir, con la simplicidad con que lo
hace el economista peruano Hernando De Soto, que el capitalis­
mo neoliberal gobierna sobre la vasta mayoría de los seis mil mi­
llones de habitantes de nuestro planeta Tierra, y que sólo mil
doscientos millones de ciudadanos se benefician con él (De So­
Leonardo Schvantein
to, 2002), mientras una porción cada vez mayor de los otros cua­
tro mil ochocientos millones está condenada a la más indigna de
las e"vstencias, aquella que niega la condición humana.
A,l1érica latina es una de las regiones particularmente casti­
gadas, y los comienzos del siglo XXI nos encuentran con nues­
tras democracias amenazadas por la insatisfacción derivada de
la situ3ción de extrema Segur3mente, ello puede co­
rrelacionarse con un dato estadístico escaloti'iante: la deuda ex­
terna (de todos los países), que en 1980 era de 222.500 millo­
nes d8 dóLres, se elevó en el ailo 2000 a 775.000 millones de la
misma moneda, mientras que en el mismo período los intere­
han superado ampliamente el monto del capital
adeudado. No es extraí1o, entonces, que simultáneamente so­
plen vientos de cambio político en la mayoría de los países de
la región, y que esté creciendo la Conciencia acerca de la nece­
sidad imperiosa de integrarse regionalmente para poder en­
frentar tamaña agresión.
La .cirgentina es el ejemplo extremo de lo que pasó y, tal vez,
de 10 que está por venir. Así lo atestiguan frases tan dramáticas
como las que refleja cotidianamente la prensa:
• "los argentinos existen, la Argentina, no";"
• "la inédita crisis que ha efClsiunado la legitimidad
pública y pri\'dda, es tan grave y de cal naturaleza que la con­ i
vivencia y la democracia se en(uentran seriamente amenaza­
¡ Jas";l
• "la Argentind ha caídu en la insignificancia por su propia cul­
pa, y, para
1. extraídos de COLACOT (2001).
2. ALin Touraine, reportaje publicado en La Nación, Buenos Aires, 2i de ocm­
3. "El diálogo somos todos", documento publicado por la M.:s del Diálogo Ar­
gentino tn La Naáúll, Buenos Aires, H de julio de 2002.
-l. Expresado por Hans Tietmeyer, ex presidente del Banco Central de Alema­ 1
nia, miembro de la comisió'1 de "notables" recomeneada por el Fondo Monetario
Internacional que \1sitó al país en julio de 2002 ¡>Jra aconsejar al gobierno argenti­
no sobre una reforma del sistema financiero y "'onetarío local. Citado en La NaáólI,
Int1'oducción
Sostuve en el epílogo del libro citado que estos problemas no
pueden resolverse dentro el ámbito microsocial de las organiza­
ciones, sino que es necesario encararlos en el contexto más am­
plio de la sociedad en su conjunto. Propuse entonces que
l·.) cambiemos la alienación que ha surgido como valor propio en esta
sociedad, a partir de las jutinitas interacciones recurrentes generadas
por el operador "individualismo", y pongamos en su lugar el operador
"solidaridad" para obtener como resLlltado la autonomía. Porque, pa­
radoja al fin, nuestra autunomía. como sujetos sólo es posible si se rea­
liza dentro de una red de solidaridad social (Schvarstein, 1998).
Esta apelación a la solidaridad resulta especialmente signifi­
, Ci tiva en el nuevo contexto descripto (y sufrido).
• La solidaridad según el diccionarir¡: de sólido, de totalidad;
acuerdo entre y apoyo a los miembros de un grupo; concien­
cia de pertenencia a una clase social; lazos de interdependen­
cia recíproca de las partes con relación al todo.
• La solidaridad según Mary Douglas: "involucra a [os indivi­
duos que están para sufrir en beneficio del grup8 más
amplio, esperando que los demás miembros estén dispuestos
a hacer 10 ;l1lsrno por ellos" (Dougl3s, 198u)
• L.1 solidaridad según Roben Caste1. siguiendo a Émile
fJurkheill1: "vínculo prublemático que asegura la comple­
mentdriedad de los de una sociedad, a pesar de
la complejidad creciente de su organización" (Castel, 1995).
No cabe duda de que. nuestra sociedad se está haciendo cre­
cientemente más compleja (y complicada), y que la complemen­
tariedad de nuestros vínculos se torna problemáúca en la misma
medida en que dIo ocurre. Problemática en el ámbito comuni­
tario, donde los distintos grupos de interés pugnan por saúsfacer
sus necesidades sociales en el marco de illl.-.:reses cuya contrapo­
sirión resulta exacabada por el modelo (conómico hegemónICO
del capitalismo neoliberal. Problemátic.a también la complemen­
tariedad de nuestros vínculos en el ;imbito organizacional, sea en
las organizaciones públicas o rnvadas, con o sin fines de lucro.
Leonardo Schvarsteil1
~ porque la inequidad creciente Socava la confianza de los miem­
~ bros y destruye el capital social.
~ Pero esta complementariedad de nuestros vínculos no sólo
~ ~ es problemática sino que también se halla hoy problematizada,
~ en el mejor sentido de la palabra: puesta en cuestión por el va­
~ ~ ciamiento ético de nuestras instituciones, por las distintas for­
'\\..' mas de violencia que sufrimos, por la sensación de desamparo
~ que el "sálvese quien pueda" nos genera. La necesidad de una
~ . respuesta solidaria se ubica, entonces, en el centro de nuestras
~ ~ preocupaciones, y hace aflorar la conciencia de que no puede
v ~ haber salvación si no es junto con nuestros semejantes, y no en
~ contra de ellos.
, ~ ~ La problematización de nuestros vínculos implica también
.. ~ ~ l ~ , aceptar la existencia simultánea de relaciones de. cooperación y
~ . de competencia, como bien lo han experimentado las organiza­
~ ciones cooperativas desde su misma génesis. No resulta extraño
cF ~ en estas .circunstancias sociales. que tal experiencia adquiera un
. valor ullIversal y se haga extensiva y generalizable al resto de las
organizaciones. La toma de conciencia acerca de la necesidad de
contemplar los intereses de todos sus partícipes se manifiesta en
la vocación creciente de muchas de ellas por ejercer una respon­
sabilidad social a la que voluntariamente adscriben.
Ciertamente, es necesario que cumplan con los imperativos
económicos, porque en ello va la viabilidad de cU'dlquier organi­
zación. Pero también debe existir la preocupación por la satis­
facción de las necesidades sociales de los miembros de la orga­
nización i los de la comunidad en que se halla inserta. Sin esta
intencionalidad se daña la cohesión social, y sin cohesión social,
la organización no puede ser efectiva en el logro de sus metas.
El ejercicio de la responsabilidad social se ubica, de esta mane­
ra, en la esfera de la gestión de gobierno de la organización, y
requiere del arbitraje entre estas racionalidades económica y so­
cial. Ariadiendo la voluntad de preservar el medio ambiente, se
reproduce en el ámbito microsocialla necesidad de impulsar un
desarrollo t>ustentable que 1 esulta insoslayable en el entorno
macrosocial más amplio.
Pero no basLa sólo con la voluntad para poder ejercer efec­
tivamente la responsabilidad social. En el ámbito organizacio-
bm'oducción
nal es necesario desarrollar las competencias requeridas para
tal fin y de ello trata básicamente este libro: de las capacidades
necesarias para la satisfacción de las necesidades sociales de los
diversos grupos de interés, en el marco de la consideración si­
multánea de las distintas racionalidades antes referidas. El de­
sarrollo de tales capacidades hace a la organización socialmen­
te competente.
¿Socialmente competente o socialmente inteligente? La pre­
gunta nos lleva un paso más allá y, recurriendo a la metáfora de
la organización inteligente, induce a indagar acerca de las cuali­
dades esenciales, y eventualmente de los parámetros de diseño,
que consti tuyan un potencial para favorecer el desarrollo de unll
conjunto de políticas, de normas y de procedimientos, de proce
sos y de sistemas, de roles y de funciones, de recursos y de capa' .
cidades, que permitan (o más bien "obliguen") a sus agentes
atender las propias necesidades sociales básicas y las de los inte­
grantes de su comunidad.
Asumido lo anterior como factible, restan sin embargo inte­
rrogantes fundamentales. ¿Pueden las organizaciones social­
mente inteligentes resolver la cuestión social en sentido am­
plio? ¿Es posible por esta vía eliminar la exclusión y la pobreza,
°poner fin a la depredación del medio ambiente? Ciertamen­
te, no. Las soluciones a tales problemas exceden en mucho el
ámbito organizacional, e involucran al Estado y a la sociedad ci­
vil en su conjunto. Al primero es necesario fortalecerlo, para
que recupere su capacidad para mediar entre los intereses pri­
vados en beneficio del bienestar común, capacidad que se ha
visto notoriamente socavada por el atravesamiento de las polí- /
ticas neoliberales. En cuanto a la sociedad civil, deben aunarse
voluntades para el desarrollo de nuevas formas de participación
democrática, de manera tal que los ciudadanos tengamos una
injerencia decisiva en el control de los actos de nuestros repre­
sentantes políticos y de los funcionarios públicos. Es necesario
también trabajar en el nivel comunitario porque es el ámbito
natural de la solidaridad.
Pero hacen falta conjunciones de voluntades y capacidades
políticas que cada vez parecen estar más lejos de nuestro alcan­
ce. Tremendas fuerzas representativas de intereses hegemónicos
Leonardo SdTuarstÚ71
se oponen a ello, urilizando métodos de control tanto más suti­
les cuanto menos tolerable resulta la reptesión física para las
fuerzas instituyentes de la sociedad civil, pero sin dudar en re­
a ella cuando lo anterior se torna insuficiente.
Frente a la consideración de estos problemas, yo martillaba
en ei epílogo al que vengo haciendo referencia con la frase "y sin
emb.irgo algo hay que hacer". No podemos quedar en espera de
condiciones más favorables para nuestro desarrollo económico y
soci::.l, porque ello significa entregarnos. El "hasta tanto" nos
paraliza; el "mientras tanto", aunque sea insuficiente, sostiene la
lVlientras tanto, entonces, en el ámbito organizacional, de­
bemGs promover y construir organizaciones socialmente inte­
basadas desde su mismo diseño en la inscripción "ge­
nétic./' de los valores de equidad y solidaridad. Organizaciones
que, poseyendo la capacidad para especificar y gestionar sus es­
trategias y sus políticas sociales, y contando con los correspon­
dientes procesos y estructuras, puedan resolver dialécticamen­
te la Lensión entre lo económico y lo social en cualquier cir- .
cunst&ncia y bajo la presión de un contexto ideológicamente
Este libro pretende hacer una contribución a este respecto.
Los marcos conceptuales en que se apoya son básicamente los
• la teoría de autopoiesis (Maturana y Varela, 1975);
• la concepción de aprendizaje de Gregory Bateson (1972),
cup clasificación de los distintos tipos de aprendizaje se co­
rresponde con la tipología de los cambios enunciada por
NlaLUrana y Varela;
• el modelo de identidad de las organizaciones (Etkin y Schvars­
tein, 1989), que puede considerarse como una aplicación de
la teoría de autopoiesis al campo de las organizaciones so­
ciales;
• el e;1foque semiótico de las organizaciones (Schvarstein,
1t;:;J j y 1998), Yla correspondencia entre los aspectos semán­
tico:" sintácticos y p:-ag-rn.áticos de la organización con sus di­
mensiones cognitiva, administrativa y sociopolítica;
• la teoría crítica de Jürgen Habermas (1981), particularmente
en lo que hace a la caracterización del discurso como una ar­
gumentación acerca de condiciones de validez que se han he­
cho problemáticas (Habermas, 1987).
El capítulo 1 plantea ciertas paradojas sociales de nuestro
tiempo, tales como la abtmdancia de recursos para curar a los sa­
nos o educar a los ilustrados, mientras que poco se destina a los
enfermos y a quienes no tienen acceso a la educación. Analiza
brevemente la evolución de las relaciones entre el Estado y la
sociedad civil, partiendo del liberalismo y del capitalismo para
llegar a la fase actual del neoliberalismo y el neoamericanismo,
fundado en el éxito individual y el beneficio financiero de corto
plazo (Albert, 1992). Indaga en las relaciones entre lo económi­
co, lo político y lo social, y lleva esta indagación al ámbito de las
organizaciones para terminar ubicando allí el análisis de la cues­
tión social e introducir, de esta manera, el concepto de respon­
El capítulo 2 presenta los conceptos básicos ligados a la res­
ponsabilidad social y a la correspondiente inteligencia para lle­
varla a cabo. Comienza haciendo una distinción entre la respon­
sabilidad "interna" (respollsibility) y la responsabilidad "exigible"
(accOlmtability), distinción necesaria para ubicar a la responsaiJili­
dad social en el plano de las elecciones de la organización que van
más allá de los requerimientos mínimos legales. Plantea que el
ejercicio de tal opción constituye a la organización en un agente
moral (Brown, 1992) y, reconociendo que dicha responsabilidad
atañe a la satisfacción de necesidades económicas, ambientales y
sociales en sentido amplio, señala que de allí en más y a los fines
de este libro, se restringirá el análisis a la satisfacción de las nece­
sidades sociales básicas (NSB) de los miembros de la organiza­
ción y las de los integrantes de su comunidad inmediata.
Luego de analizar las diferencias que con respecto al ejerci­
cio de la responsabilidad social existen entre las organizaciones
públicas y las privadas con y sin fines de lucro, se toma el con­
cepto de "inteligencias múltiples" y se define a la inteligencia so­
cial como un potencial que permite a la organización desarrollar
el conjunto de competencias necesarias para el ejercicio efectivo
Leonardo Schvanteil1 24
de la responsabilidad social. Pasando a considerar las tensiones
asociadas a tal ejercicio, se señala, entre otras, la que existe en­
tre la acción social y la militancia política, tensión que se reto­
ma en los capítulos posteriores al analizar las distintas estrate­
gias para la gestión social de la organización.
El capítulo 3 trata acerca de la social llevada a la
gestión de la organización. Asumiendo la distinción cualitativa
entre gobierno y gerencia, independientemente del tamaño y de
la estructura de la organización, se señala que la fijación de las
políticas y de las estrategias para la gestión social es una función
del gobierno, y que corresponde a la gerencia su efectiva imple­
mentación. Se detallan luego las funciones de gobierno a este
respecto, y se pasa a proponer la consideración de tres estrate:'­
gias básicas para la gestión social, denominadas asistencial, pari­
taria y de proyecto comunitario, de creciente alcance y compro­
metidas con la resolución de la cuestión social en ámbitos que
exceden el de la propia organiz.ación y con horizontes tempora­
les que se extienden desde el corto hasta el largo plazo. Cada
una de estas estrategias se relaciona con un ti po de cambio y una
modalidad de aprendizaje organizacional que les son inherentes.
A partir de allí, se desarrollan los componentes básicos de las
tres agendas para la gestión sociaL Para la agenda de contenidos,
se pone especial énfasis en la elección de los términos del len­
guaje y en los marcos conceptuales requeridos para la clasifica­
ción de las necesidades sociales y la segmentación de los desti­
natarios de la acción social. La agenda administrativa se detiene
en el diseño de la estructura necesaria para atender a la satisfac­
ción de las NSB y presta especial atención a la configuración de
redes organizacionales concebidas para tal fin. La agenda socio­
política, finalmente, da cuenta de la existencia de los intereses
contrapuestos de distintos grupos de interés y plantea metodo­
logías para la gestión de la comunicación entre ellos y modos de
resolución de sus potenciales conflictos.
El capítulo 4 indaga en los distintos programas en curso para
el desarrollo de la responsabilidad social que trascienden el ámbi­
to de una sola organización, y retorna el análisis del ejercicio de la
responsabilidad social en el sentido más amplio del término. En
correspondencia con las tres estrategias básicas analizadas en el
capítulo anterior, éste presenta ejemplos de redes para el desarro­
llo de programas asistenciales, paritarios Yde proyecto comunita­
rio. Una cáracterística común, distintiva de todas las organizacio­
nes socialmente inteligentes, los enlaza: se trata de la convicción
acerca de la necesidad de trascender los límites de la propia orga­
nización para trabajar en red y en favor de la resolución de la
cuestión social. Los diferencia el alcance de sus propuestas, que va
desde la mitigación del problema sin cuestionamiento a los mo­
delos hegemónicos instituidos h::tsta el planteo de paradigmas so­
ciales, económicos y políticos radicalmente diferentes de los que
hoy nos rigen.
La propuesta consiste, entonces, en hacer un recorrido de
ida y vuelta, desde lo macro hacia lo micro y viceversa, desde la
historia de la cuestión social en sentido amplio a su impacto en
el ámbito de las organizaciones, de allí a la responsabilidad so­
cial, a las competencias requeridas y a las cualidades que hacen
que una organización sea socialmente inteligente; para retornar
después, vía el análisis de las estrategias para la gestión social y
de las redes organizacionales que concretamente las están lle­
vando a cabo, a una última consideración prospectiva de h
Como conclusión, el epílogo, tlel al espíritu paradójico que
guía a este libro, plantea la posición de un escepticismo esperan­
zado, basada, por un lado, en el entendimiento de que ninguna
solución es posible en un sistema social que se ha autonomiza­
do de la voluntad individual de sus miembros; Y por el otro, en
la convicción de que sólo la esperanza de tener éxito al enfren­
tar semejante desafío puede otorgar sentido a nuestra existenci·a.
Analicemos desde el inicio las tensiones operantes en nuestro
campo. Este capítulo, que trata acerca del malestar en lo social,
podría ser más largo que el propio libro que pretende iniciar, o
tan corto como se quiera. Nlás largo por la cantidad de infortu­
nios sociales en el marco de los cuales vivimos, y la profusa bi­
bliografía que en torno a ellos se ha desarrollado. i\lás corto por­
que estos infortunios están tan presentes en nuestra vida cotidia­
na que resulta redundante hablar de ellos.
Siendo que nuestro marco teórico privilegia el análisis siste­
mático de las contradicciones y su resolución dialéctica, debemos
encontrar un saludable equilibrio entre el exceso de información
redundante y un mínimo de referencias desde las cuales comen­
zar este trayecto. Para caracterizar entonces el malestar en lo so­
cial, optemos simplemente por algunas puntualizaciones.
¡ 1.1. Abundancia y fluidez de la ¡nfonnación cuantitativa
El lector de este libro tendrá presente y será sensible a la va­
riedad de indicadores cuantitativos que dan cuenta del aumento
en todo el mundo de la pobreza, la indigencia, la exclusión, la
desigualdad, la inequidad, la mortalidad infantil, la deserción es-
Leonm-do Schvm:stein
colar, e! desempleo, la violencia, la inseguridad, la xenofobia, los
nombres -en fin- con los que aludimos al malestar en lo social. .
Cualquier enumeración de indicadores quedaría por otra parte
desactualizada a partir de! momento mismo en que se diera por
A1e permito, sin embargo, hacer algunas referencias con el
objeto de señalar que la problemática que nos ocupa engloba
tanto a los países desarrollados como a los eufemísticamente lla­
mados "en vías de desarrollo".
• El producto bruto interno (PBI) de los Estados Unidos creció
en e! primer trimestre de 2002 a una tasa anualizada de15,8 %,
impulsado por un impresionante incremento del 20 % en los
gastos de defensa (atentado a las Torres Gemelas mediante).l
Alientras tanto, el desempleo alcanzó e! 6 %, la cifra más alta
de los últimos siete años, y la brecha entre los asalariados que
más ganan y los que menos perciben se sigue agrandando, to­
do esto conjuntamente con una disminución significativa del
número de afiliados a los sindicatos.
• El desempleo en Francia bajó del 13 % al 9 % en los últi­
mos años, pero ellO % de la población activa trabaja en el
marco de planes de empleo subsidiados que en su mayor
parte son precarios y muy mal remunerados. Un 2 % adi­
cional realiza trabajos temporarios; otro 2 % tiene empleos
precarios sin ningún tipo de asistencia y muchos trabajan
medio día sin quererlo. Si se Suma estas cifras al 9 % de de­
socupados, se concluye que para casi la cuarta parte de la
población activa e! empleo constituye un problema, el pre­
sente está signado por dificultades financieras y el futuro es
• En la Argentina de abril de 2002 había oficialmente 15,345
millones de pobres, e! 42,6 % de la población total. Hasta me­
diados de los años setenta, la pobreza sólo comprendía el 5 %
de la población, y en los años ochenta involucró al12 %. Más
L L" Nacióu, Buenos Aires, 28 de al>ril de 2002.
2. Artículo de J. P. Fitoussi aparecido en el diario Le MOllde de París, y traduci­ I
do en el diario CIar/u de Buenos Aires, 5 de mayo de 2002
La cuestión social en las organizaciones 29
de la mitad de esas quince millones de pobres habían sido ex­
pulsados del sistema en los últimos diez meses.
más alarmantes para los jóvenes menores de 18 años, para los
cuales el índice de pobreza es del 55,8 % del total.
• A nive! social en sentido amplio, irrumpe la problemática de
la exclusión, poniendo de manifiesto la existencia de secto­
res de población cada vez más vastos que no tienen acceso al
empleo, a la educación, a la salud, a la justicia, a la cultura.
iVlenciono a este respecto un estudio que proyecta para el
año 2015 una población mundial de ocho mil millones de
personas, de los cuales mil millones vivirán en los países ac­
tualmente "desarrollados" (suponiendo que todos ellos estarán
"salvados"), mientras que otrO tanto vivirá de! empleo en
países pobres. Quedarán entonces seis mil millones de "ex­
cluidos" a cargo de mil millones de asalariados creciente­
mente empobrecidos. Situación potencialmente explosiva, si
las hay, y que, como ya se comprueba, no puede ser confina­
da a los países pobres, por más barreras que se erijan al des­
plazamiento de las personas entre naciones (Global Business
Network, 1996).
• Vivimos inmersos en la "dictadura de las calificadoras de
riesgo". Moody's Investors Service lnc., Standard & Poors
Corp. y Fitch Ratings, por citar sólo a las más conocidas,
monitorean los indicadores macroeconómicos de todos los
países y los califican a través de! denominado "riesgo país",
en base al cual los inversores internacionales fijan las tasas
de interés de los préstamos que otorgarán a los países. Ob­
viamente, como sanciona la racionalidad económica, a ma­
yor riesgo corresponde mayor tasa. El problema es que este
juego se convierte en una profecía que se autorrealiza, por­
que basta subir e! riesgo país para que inmediatamente au­
menten las tasas de la deuda externa, se deban entonces pa­
gar más intereses, se genere más déficit fiscal y, por lo tan­
to, aumente el riesgo. Este sencillo dispositivo es el que ha
favorecido los ataques especulativos de los capitales finan­
3. Pligiwl!12, Buenos Aires, 28 de abril de 2002. Datos dé! Instiruto Nacional de
30 Leonardo Schvarstein
cieros en México, en los países del Sudeste asiático, en Ru­
sia, en Brasil, en Turquía, en la Argentina, países que sufrie­
ron este flagelo juntamente con las imposiciones monetaris­
tas del F1V1I y las consecuencias de sus propios malos mane­
jos internos.
Aunque no debería sorprendernos, es inquietante además
la omisión de los indicadores sociales en este tipo de califi­
caciones a las que nos estamos refiriendo. Baste citar el si­
guiente ejemplo. En el momento de escribir estas líneas,
Moody's se dispone a bajar la calificación crediticia de Ja­
pón (la segunda economía del mundo) al mismo nivel de la
calificación de Botswana, considerando el incremento de
su deuda, una deflación crónica y bancos poco firmes. Los
hogares japoneses reúnen la mayor cantidad de ahorros
(u$s 11 billones) y el país tiene las mayores reservas inter­
nacionales del mundo (u$s 400 billones). Botswana padece
serios problemas macroeconómicos; el 47 % de la pobla­
ción vive por debajo del nivel de pobreza y cerca del 36 %
de los adultos tiene sida, según la Agencia Central de Inte­
ligencia de los Estados Unidos (CIA). Pero también tiene
sólidas finanzas públicas y una deuda mucho menor que la
de Japón, equivalente tan sólo al 8,8 % del PBI en 2001,
según lvloody's: Parecería que éste es el ideal del mundo
neoliberal globalizado: se van a morir todos, pero las finan­
zas serán impecables.
• Es interesante señalar respecto a la primácía de los indica­
dores económicos que en el mundo de las corporaciones
privadas se está expandiendo un modelo de gestión estraté­
gica, denominado "cuadro de mando integral" (Kaplan y
Norton, 1996) que añade a los indicadores de resulLados fi­
nancieros otros tres tipos de indicadores correspondientes a
las relaciones con los clientes, la organización y los procesos
internos, y el aprendizaje y la innovación. EJJo implica el re­
conocimiento de la complejidad creciente de las empresas y
la necesidad de conjugar distintas racionalidades para UBa
4. rúe iVoll Street jelf17li11 .1.meriLllJ, ¡ -+ de rm)'o de 2002.
La nueVil mestióll social en lm- orgmziz'l,iollÓ 31
mejor gestIOno ¿No seri'J razonable hacer consideraciones
similares los países?
• C.lbe agregar que este estado de se produce simultá­
neamente con la rerracción del Estado que imponen las políti­
cas neoliberales hegemónicas; por lo que es de suponer que
buena parte de la responsabiliJad por la relación entre inclui­
\i;¡­
dos y excluidos, como así también enrre quienes más tienen y
menos tienen aun estando dentro del sistema, le cabe y le cabrá
a las organizaciones. Tengamos en cuenta además que, a raíz de
las fusiones Ylas adquisiciones que caracteriz:.m est'a er'J corpo­
ellas se están tornando cada vez más grandes. Prueba de
ello es que entre las 100 economías más grandes dd mundo, 51
son corporaciones globales. El ingreso de la pen-ol
:mglo
­ ; --,
bndesa Shell casi duplica al PBI de Vencwela. Los ingresos de
la mayor automon-iz mundial, General.Motors, equivalen;]. la
suma de las econonúas de Irlanda, Nueva Zel-and'a y llungría. 't
Las fortunas personales de los accionistas principales de los hi­
permercados vVal ;"b.rt (john, Alice, Robson y Helen \Valton) "
superan el total de la econonúa de Urugu3y.'
1.2. Algunas paradojas sociales del mundo en que vivimos
ReHexionemos acerca de algunas contradicciones de llLlesuo
tiempo. Las conjugo en primera persona del plural pJra enfati­
zar que aunque nos duelan, nos indignen, nus lllo\'ilicen en la
dirección de su supresión, no por ello dejalllo
de vivir inmersos
en e11·as.
• Curamos a los sanoS y descuidamos a los enfermos.
• Enseñarnos a los ilustrados Ydes'atendemo
a quienes nü tie­
nen acceso a la educación.
• Financiamos la vivienda de los pudientes y mantenemos J LJ
intemperie a pobres e indigentes.
5. C!!lJ'in, 17 de marzo de 2002. sobre la b.lse (le datos de lJ rU'istJ Furh.. y <Id
Bancu Mundi,¡I.
Leonardo Schva1"Stein
• Otorgamos pasaportes a los miembros de los países del Ter­
cer Mundo para vedarles el ingreso al Primero.
• Encerrdmos a quienes no tienen acceso a la justicia y libera­
mos a quienes, mereciendo el encierro, quedan dispensados ,.;..(
precisamente porque pueden COstearse tal acceso.
• Nos apoyamos en la falacia económica de la escasez de recur­
sos para justificar la inequidad en la distribución de recursos
abundantes como el alimento o los combustibles.
• Invertimos sin generar empleo para mejorar la productividad,
creando al mismo tiempo la capacidad para proveer más bienes
y servicios y la imposibilidad de consumo para la mayoría de las
personas a quienes dichos bienes y servicios están destinados.
• Provocamos que los menos tengan trabajo y dinero, pero
poco tiempo para disfrutarlo, mientras que la mayoría tiene
todo el tiempo, pero sin trabajo ni dinero (Handy, 1994).
• Remuneramos a los desempleados (bien que cada vez menos,
y sólo en los países que todavía tienen recursos para ello) y
disminuimos las compensaciones de los asalariados.
• Generamos una pérdida neta creciente en los recursos desti­
nados a la previsión social, debida a que quienes trabajan
pueden aportar cada vez menos, mientras que la expectativa
de vida de los mayores se prolonga cada vez más (si es que el
sistema no los mata antes).
Releo lo anterior en primera persona plural y me siento mal.
Yo no he generado todos estos desatinos, no me siento respon­
sable por ellos, como seguramente tampoco se siente el lector.
He trabajado y trabajo con organizaciones no gubernamentales
que se oponen a este estado de Cosas y luchan por modificarlo.
He trabajado con el Estado, convencido de que allí hay espacio
para formar e impulsar políticas sociales tendientes a paliar las
carencias impuestas por un modelo económico que no compar­
to y sobre el cual no tengo ninguna injerencia en el plano de mi
vida profesional. He trabajado con empresas privadas cuyas po­
líticas están en las antípodas del maltrato social. Más aún, he re­
chazado y rechazo sistemáticamente las propuestas de trabajo
opuestas a los valores que imponen el crecimiento yel desarro­
llo de la organización y de las personas.
La 1'lue'OLt t.U(:.)uv ... "'--­
y sin embargo, elijo mantener la primera persona plural. N o ~
sotros, usted y yo, somos partícipes de este sistema, vivimos en
SU seno y somos beneficiarios de algunas de sus inequidades. Es­
tamOS implicados Y comprometidos con esta realidad, que cier­
tamente nos problematiza Yque nos impone la búsqueda de so­
luciones. Qut: yo escriba este libro y que usted lo lea es prueba
de ello. Así es que pt:rmítaseme mantener la primera persona del
plural. Si usted no está de acuerdo, tómelo aunque más no sea
coma un recurso retórico en pro del rechazo de esta situación y
de la movilización para sustituirla por otra más SJ tisfactoria.
1.3. Algo de bibliografía
Tengo sobre mi mesa un conjunto de libros acerca de este
malestar en lo social, sus causas y sus alternativas de superación,
reunidos a estoS fines por la dialéctica de! azar (de haber estado
a mi alcance) y de mi necesidad (dt: buscar referencias válidas pa­
ra este trabajo). Algunos simplemente hacen una descripción lú­
cida y escalofriante del fenómeno. Otros le dan explicaciones, le
asignan sentido, lo inscriben dentro de pt:rspectivas más amplias
que incluyen lo político, lo económico, lo cultural, lo ideológico.
El borror ecollómú'o (Forrester, 1997) nos dt:scribe una at­
mósfera totalitaria y aterradora, y se pregunta qué sucedió pa­
ra que reinen hoy semejante impotencia de un lado y domina­
ción de! otro.
Falso fl1J/lmecel: Los ellgmlos del capitalismo milI/dial (Gray, 1998)
nos ilusiona cuando sostiene que "el régimen actual de laine;::;­
faire global será incluso más breve que la belle époqlle de 1870 a
1914", pero nos atemoriza cuando señala inmediatamente que
dicha época terminó en las trincheras de la "gran guerra". Tan
oscuro t:S este porvenir como e! que augura e! epígrafe de Geor­
ge Soros con que encabeza su primer capítulo: "el colapso del
mercado global sería un acontecimiento traumático de conse­
cuencias inimaginables; sin embargo, me resulta más fácil de
imaginar que la continuación del régimen actual". ¡Duro plan
Leonardo Sebvarstein
teo que nos enfrenta a la paradoja de tener que imaginar dos es­
cenarios igualmente inimaginables!
El fin del trabajo (Rifkin, 1994), sin considerar tal vez en la
medida nem,,;, 1, cehción entce ",b'jo y cmpleo a"hó,do,
nos advierte no Obstante acerca del riesgo de no repartir las
enormes ganancias de productividad del mundo desarrollado,
SO'teniendo que "hs diferenci" ent,c los qoe Jo tienen todo y
los '}ue no tiencn nada Condocidn, sin dod" a dislU'bios socia,
les y políticos a escala glob,J". Sus propoe"as de POtenci,ción
dd te,c" "elo, y dc globaJiZ>ción de h eeunomi, soei,1 guar,
dan eierumente cehción con los COntenidos de "te "ab'jo.
Sin trabajo. Lm" camcrerístieas del desempleo y sus efectos ell la so­
ciedad argellt/lla (Beccaria y López, 1996) nos ofrece un exhausti_
Vo análisis cuantitativo de la cuestión del desempleo, lamenta­
blemente d",ctoali"da por los infonunados socesos que asohn
nuestro país. Su COntribución se orienta a "la identificación de
los nuevos p.-ob1cnns que enhn" h sociedad 'esult, funda,
mental para el disei'io de las estrategias y la movilización de los
recursos que permitan su tratamiento".
Estado, saludy desompaáóll (Co
y Aloise, 2000) conside_ 1
ra que "la relación entre origen de las personas / clase social /
trabajo (no trabajo) es casi lincal, es deci" a m,hs condiciones
dc vida con"ponden malas condiciones de trab'jo y, po, ende,
mahs condiciones de edocacióo, de "¡viend" de "ncamiento
b'sico, de saJod". fUude ,1 dC"fio de pensar en nuevas fo,mas
de participación y solidaridad.
En Trobo , e <denudad mUe lo ;''Vo",,, glebal"cadern (Mateu,
2000), los autores ,bo,dan d m,b,,, en lo soci,1 de,de 1, doble
perspectiva fundante de la psicología social de E. Pichon-Rivie_
re. Desde el mat";,Jis",o dialéctico, '",I".'n h "bcio de
producción capitalista y reivindican la vigencia de la lucha de cla­
ses Como salida para este Cstado de Cosas. De,de el psieoan'};sis,
"",Jan hs pwoebaciones que I"ovo," la crisis del o,den 'ocial
en la estrUCtura psíq uiea de los sujetos.
La nueva mestzón soci,zl e11 las organi::.acioJles 3)­
No Logo (K1ein, 2000) denuncia "el asalto contra los tres pila­
res sociales que son el empleo, las libertades públicas yel espacio
cívico" llevado a cabo por las grandes corporaciones identifIcadas
globalmente por sus marcas y caracterizadas por la explotación
de sus trabajadores, allí donde sean más vulnerables. Saluda el
amanecer de "un movimiento de resistencia [...] tan global y ca­
paz de una acción coordinada como las multinacionales que in­
tentan subvertir"
Imperio (Hardt y Negrí, 2000) ataca con igual virulencia el or­
den político, económico y social imperante, al que denomina
precisamente "Imperio" por su carácter hegemónico, por su fal­
ta de fronteras, por su pretensión de perennidad, por la constitu­
ción de la vida socia] en su totalidad como objeto de su dominio.
P,lra estos autores, será un nuevo proletariado quien construirá
un "conrraimperio" basado en nuevas formas democráticas y un
nuevo poder constitutivo.
lA. Liberalismo, capitalismo, neoliberalisl11o,
neoamericanisln0
La conceptualización del liberalismo Jebe mucho a la obra
de Adam Smith. La idea del h071zo ecollo1llims, cuya única racio­
nalidad se asienta en la I11aximización del propio beneficio, se
sostiene en una concepción profundamente individualista. Lle­
vada al nivel social, resuJ ta en la postulación de un "obvio y
simple sistema de libertad natural que se estaolece espontánea­
mente" (citado en Hardt y Negri, .2000): el mercado; en una
formulación tan obvia, tan simple, tan natural que queda ocul­
to su carácter de construcción social.
.i\fax \'-eber, en La ética protesla1lte )' el espíritu del capitalismo,
explica la acumulación propia del capitalismo que se da a partir
de la etapa de la Revolución Industrial mediante la asociación·
6. Pido perdón de amel1lJno por las simpliíicaciones en el análisis que sigue
accrca de la evolución del c'lpitalismo, amparándome solJll1ente en IJ necesiebJ de
ser breve)' no JpJnarmé de los ;¡[CJllCeS ellunciaJ", en IJ Illtroducci<',n. En todo C:1­
al lector interesJJo ti b bihliogTJfía l'speci.:¡liLJJ<L
Leonardo Schvarstein 36
entre la obtención de beneficios individuales y la austeridad
propia de la ética protestante. El capitalismo deviene virtuoso,
un sistema que facilita la construcción del reinado de Dios en la
Tierra (citado en Aubert y De Gaulejac, 1993).
Pero el capitalista, no importa cuán virtuoso sea, obtiene su
ganancia como fruto no sólo de su propio trabajo sino también
y fundamentalmente del trabajo de los demás. La contradicción
entre el enriquecimiento privado y el interés público resulta en­
tonces insoslayable y requiere, por lo tanto, inevitables media­
ciones institucionales.
Adam Smith, fiel a la naturalización de la noción de merca­
do que propone, para resolver esta tensión construyó la teoría
de la "mano invisible" que guía al capitalista a reinvertir el capi­
tal, generando más trabajo y, por ende, mayor bienestar social.
Pero esta mano invisible no impidió que la dominación del ca­
pital sobre el trabajo asalariado se transformara en explotación,
y que los trabajadores organizados sindicalmente defendieran
sus intereses tan vigorosamente como los dueños del capital. Se
hizo necesaria entonces la figura de un Estado fuerte, capaz de
intermediar entre estos intereses, de promover el bienestar so­
cial y de otorgar seguridad a sus ciudadanos.
Este dispositivo funcionó relativamente bien, basado en
producciones de bienes siempre crecientes y en concurrentes
incrementos en la capacidad de consumo de la población. La
Gran Depresión de 1930, Keynes mediante, añadió a la función
reguladora del Estado otra más: la de la promoción del desarro­
llo económico privado a partir del impulso otorgado por la in­
Se llegó de esta manera a los "dorados treinta", el lapso que
transcurrió entre la salida de la Segunda Guerra Mundial y
mediados de la década del setenta, etapa de desarrollo y con­
solidación del Estado llamado providencia, benefactol; protector,
del bienestar. Un Estado que proveyó a los ciudadanos de los
países desarrollados la posibilidad de satisfacer sus necesidades
sociales, vía empleo o vía seguro social. Un Estado basado en
principios de justicia y de solidaridad social, contando con la
voluntad política y los recursos económicos necesarios para
cumplir con estos principios sociales por medio de una gestión
La nueí.Ja cuestión social en las organizaciones
de gobierno eficiente. Es cierto que sus resultados no alcanza­
ron a todos los ciudadanos ni tampoco fueron absolutamente
equitativos para todos ellos, pero resultaron, vistos desde hoy,
infinitamente mejores que los que podemos imaginar en la ac­
¿Qué pasó entonces? ¿Por qué todo se deterioró tanto?
¿cuáles fueron los factores que nos trajeron hasta aquí? Cite­
moS algunos, sin ánimo de que esta enumeración sea exhaustiva.
• El crecimiento de la oferta de bienes y servicios no pudo ser
acompañado por el correspondiente incremento en la capa­
• La revolución tecnológica trajo aparejado un crecimiento de
la productividad que reemplazó a las personas por máquinas.
• El desarrollo de las telecomunicaciones facilitó la realización
de transacciones financieras especulativas y posibilitó d flu­
jo casi instantáneo de fondos entre regiones remotas del pla­
neta. El capital dejó de tener patria.
• Los mercados se globalizaron. Se hizo más fluida la circula­
ción de bienes y servicios, y los de mayor valor agregado si­
guieron yendo en la dirección de los países ricos hacia los
países pobres; generando diferencias aun mayores entre unos
y otros, e impulsando una corriente migratoria de los últimos
hacia los primeros.
• Se produjo la debacle de la Unión Soviética, interpretada co­
mo el triunfo del capitalismo sobre un sistema cuyos ideales
socialistas quedaron sancionados como utópicos.
• En los países capitalistas, la complejidad creciente de todo
este sistema provocó además que las organizaciones del Es­
tado se volvieran menos eficientes, tanto en su rol interme­
diario entre el capital y el trabajo, como en la administración
de los recursos destinados al bienestar social.
La situación devino inaceptable para los dueños del capital,
quienes se vieron enfrentados por un lado a un Estado cada vez
más fuerte, más intervencionista, más controlador, pero menos
eficiente, y por el otro a sindicatos que planteaban cada vez ma­
yores reivindicaciones económicas y sociales.
38 Leonardo Sc/;varstein
Comenzaron a dar batalla de una manera diferente. Con los
teóricos de las universidades de elite, y gracias a la movilidad
que adquirieron los flujos de capital, impusieron como modelo
hegemónico a aquel liberalismo de la época victoriana, pero
desprovisto esta vez de los valores que lo sustentaron y de las
intermediaciones institucionales que propendían a una distri­
bución más equitativa de las ganancias. Este discurso hegemó­
nico, amplificado por los medios masivos de comunicación, so­
cavó las bases del EstaJo regulador y protector, criticando sus
características burocr:iticas y su aparente ineficiencia. "Achicar
el Estado es agrandar la Nación" fue la expresión paradigmáti­
ca de esta ideología neoliberal que obligó a los pobres a aceptar
cualquier trabajo que se les ofreciera, desmanteló los consejos
salariales y otros mecanismos de control sobre los ingresos y
abrió las economías nacionales al Ebre mercado global desregu­
lado (Gray, 1998).
y el Estado se achicó, en términos absolutos y relativos. En
términos relativos porque su peso en el movimiento financiero
global se volvió cada vez más irrelevante, a punto tal que actual­
mente las reservas de los bancos centrales de los países repre­
sentan una porción mínima respecto al volumen de las transac­
ciones financieras del mercado globalizado (transacciones de
las cuales, dicho sea de paso, menos del 1 % se origina en mo­
vimientos de la economía real, mientras el resto es de carácter
básicamente especula tivo).
También se achicó el Estado en términos absolutos, redu­
ciendo sns estructuras, privatizando las empresas de servicios
públicos allí donde le pertenecían, disminuyendo el número de
sus funcionarios, bajando los gastos destinados a la protección
Cabe seüalar, además, que en los países subdesarrollados es­
ta situación se ha visto agravada por la concurrencia de los si­
guientes factores:
el incremento de la protección arancelaria y de los snbsidios
a los productores de los países desarrollados,
el deterioro de los términos de intercambio por la baja del
precio de sus materias primas,
La 1111e7..'ll cuestión social en las orglllliz,üciollej­
• el incremento de la deuda externa por la imposición de polí­
ticas de ajuste fiscal con tipos de cambio tijns o Dotantes en­
tre muy estrechas,
• el círculo vicioso que se establece entre b baja en la califica­
ción de esta deuda por parte de las agencias calificadoras de
riesgo Yla correspondiente suba de las tasas de interés co­
bradas por dicha deuda.
Tal estado de cosas ha dado origen a diversidad de críticas
provenientes no sólo de quienes se oponen al capitalismo, sino
también de quienes lo defienden. Cito sohmente tres, tomadas
casi al azar, para no exceder mi alcance y cumplir con la premi­
sa paradójica de que la introducción sea más breve que el libro.
Joseph Stiglitz, premio l'obel de Economia en el ario 2001,
sostiene que han sido las políticas neoliberales del Fondo .Mo­
netario Internacional (Fl\-lI) las que han llevado a los países
emergentes a esta situación de círculo viciosu creciente. "Como
la mayor parte de los economistas que no pertenecen al F.\.II, yo
creo que, frente a una recesión, el recorte de gastos (del Estado)
simplemente empeora las cosas: declinan también la recauda­
ción de impuestos, el nivel de empleo y la cOllfianza en la eco­
nomía. [...] En los Estados Unidos, cllando tenemos una rece­
sión, todos concuerdan en que el esúmulo fiscal es el remedio."­
Charles Handy, una figura prominente de la teoría de la or­
ganización, dice que "el capitalismo adquiere vigor en base J la
primera definición de justicia distributiva -aquellos que lllás
producen más debedan recibir-o Pero no será tolerado por mu­
cho tiempo si ignora lo opuesto -que aquellos que más necesi­
un deberían tener cubiertas sus necesidades-" (Handy, 1994).
Michel Albert intenta volver a asociar las políticas liberales
con los valores religiosos, proponiendo la sustirución del mode­
lo "neoamericano" -fundado sobre el éxito individual v el bene­
ficio financiero de corto plazo- por el modelo "renan¿", que va­
lora el éxito colectivo, el consenso y la preocupación por el lar­
go plazo (Albert, 1992).
7. Extractos de un artículo publtcado en P"'I. Je 111310 21111.:'.
Leonardo SchvarJtein
1.S. Lo económico, lo político y lo social
El relato breve e imperfecto de la sección anterior nos per-'
mite entender el surgimiento, el desarrollo y el deterioro de la'
institución del bienestar social, desde los orígenes del capitalis­
mo moderno hasta nuestro presente neoliberal posmoderno.
El homo econornicus ha impuesto su racionalidad, la mano in- ,j
visible actúa a favor de quienes más tienen, las regulaciones del :
Estado son para los liberales la quintaesencia del mal en la Tie­
rra y no hay otro modelo que no sea éste que supimos conseguir.
Cualquier otra alternativa es utópica o contraria a las libertades
individuales, cuya satisfacción prima sobre el bienestar común.
La Argentina de la década menemista, con su corolario de
los actuales gobiernos inestables, los cacerolazos y los piquete­
ros, los ahorristas despojados, la niñez y la vejez desamparadas,
la salud y la educación deterioradas, la justicia inexistente, es un
triste ejemplo de lo narrado. Devastada por la corrupción, des­
mantelado el Estado por vías del c1ientelismo político como
fundamento de la designación de funcionarios y de la privatiza­
ción de las empresas públicas (previamente degradadas para jus­
tificar la enajenación), neutralizados los sindicatos por el pero­
nismo gobernante -cuyo poder alguna vez se sustentó en e]]os­
y por sindicalistas venales, guiada su política exterior hacia el
establecimiento de "relaciones carnales" con los Estados Uni­
dos, desclasado entre sus pares por haber pretendido ingresar a
un primer mundo que no admite nuevos socios, perdida su
competitividad por haber resignado el ejercicio de políticas mo­
netarias en aras del Sostén de un tipo de cambio fijo, ajustado
fiscalmente una y mil veces por las políticas monetaristas del
FMI, el país ha terminado por estallar.
Se podrá pensar que llegamos a esta situación por nuestras
propias incompetencias y que constituimos sólo un ejemplo de
lo que no se debe hacer. Ciertamente, hay algo de verdad en
ello, pero no toda la verdad. No somos tan sólo un deteriorado
desvío en la segura ruta del modelo neoliberal capitalista. No se
trata sólo de la incapacidad y la venalidád de nuestros dirigen­
tes. Somos también un ejemplo en carne viva de los resultados
de la subordinación incondicional de 10 social a 10 económico
La 7lUel'fl cuestión social e1l las orgal/izaciones
ar el imperio de una política neoliberal caracterizada, respecto
~ la atención de las.n.ecesidades sociales, más por sus omisiones
L ue por sus propOsICIOnes.
1 La política social ha quedado empobrecida y trivializada por
este modelo económico hegemónico, cuyo pansincretisl110 re­
duce todas las explicaciones a la inevitabilidad del libre mercado
ya las virtudes de la competencia. Pero este estado de cosas no
es el producto de una deriva natural sino el resultado de una vo­
luntad política recurrente y sistemática (Polanyi, 1944). John
Gray seilala el carácter de construcción social del libre mercado
y advierte sobre sus consecuencias.
Los mercados con limitaciones son la norma en toda sociedad, mien­
tras que los libres mercados son producto del arriEcio, de la estrategia
y de la coerción política. [... ] El libre mercado no es, como los pensa­
dores de la nueva derecha han imaginado o afirmado, un don de la evo­
lución social. [... ] Sus costes sociales son tales que ninguna democracia
puede legitimarlo durante mucho tiempo (Gray, I \i98).
Lo político impone entonces lo económico, que a vuelta de
correo legitima 10 político. 0, si se prefiere, lo económico im­
pone lo político, que a vuelta de correo legitima lo económico.
Círculo de realimentación positiva entre lo político y lo econó­
mico, lo económico y 10 político, cuya consecuencia es la diso­
ciación y el menosprecio por lo social.
Pero 10 social habla, y no lo hace sólo a tra\"és de las estadís­
ticas. Basta estar en Buenos Aires en estos días para ver y sentir
los reclamos simultáneos de los piqueteros que cortan calles y
rutas de acceso, los usuarios de los servicios públicos, los consu­
midores empobrecidos por la int1ación creciente, las filas de de­
sempleados en busca de oportunidades de empleo, el ejército de
indigentes que invade nuestras calles al anochecer para hurgar
en las bolsas de basura -buscando sobrevivir con los restos de los
que todavía tienen algo que tirar-, la inseguridad ciudadana en
Es precisamente el clamor social el que pone de manifiesto
el fracaso de este modelo hegemónico económico y de la políti­
ca que lo ha impuesto. Porque no se trata sólo de necesidades
42 Leonardo Schvarstein
sociales insatisfechas. H a colapsado el sistema financiero qUe
p:Jrecía tan sólido hasta hace unos pocos meses, han debido tal
piarse las fachadas de los bancos en la zona céntrica para limitar
los destrozos de cajeros automáticos y de vidrieras por parte de
ahorristas enardecidos que claman por la devolución de sus de­
pósitos, Quienes ocupan cargos políticos son objeto de "escra­
ches"8 y de agresiones físicas cuando se exponen públicamente.
País que llora y se desangra, país que arde y se debate en la ...
búsqueda de una salida que no encuentra, la Argentina de 2001'
muestra al mundo, más allá de sus propias incompetencias, que
no hace falta llegar más lejos para verificar cómo la exacerbación­
de la política neoliberal, la del imperio del libre mercado y de la
retracción de! Estado, trae aparejadas estas consecuencias polí­
ticas y económicas. Y junto con ellas, una vez más y por si hicie­
ra falta, la constatación de la necesidad imperiosa de atender, en
esta y en cU:Jlquier otra circunstancia, a la cuestión social.
Dos autores franceses, Roben Caste! (1995) y Pierre Rosan­
vallan (1995), han publicado casi simultáneamente sendos tra­
bajos que a mi juicio contribuyen significativamente a la t1uci­
dación de "la cuestión social", Denominación surgida como tal
en la década de 183 O según uno, o en los finales del siglo XIX
según el otro, y que remitía entonces a los disfuncionamientos
de la sociedad industrial naciente (Rosanvallon, 1995), y al dete­
rioro de las condiciones de vida de las poblaciones que eran a su
vez agentes y víctimas de la Revolución Industrial (Castel, 1995).
(, .. ] un momento esencial, en que apareció un divorcio casi total entre
un orden jurídico-político fundado en el reconocimiento de los dere­
chos del ciudadano, y un orden económico que suponía miseria y des-
K. i\lolblirJad ele protesta que consiste en reunirse frente al domicilio del impu­
taJo y a viva voz_
La I1l1e7-'a cuestión sncial m las orgtlJli:2'1ÚOIlCS
¡nor:llización nusiv'd' Se difundió entonces la convicción de que hauÍJ
allí "una 'liTIenaza al orden político y moral", ,0 más enérgiClmente
;¡ún, de que resultabd necesario "encontrar un remedio eficaz para la
plaga del pauperismo, o prepararse para la conmoción del mundo"
(Castcl , 1yq 5),
"''le detengo en esta cita porque me parece necesario señalar
descriptinmcnte las similitudes con nuestra situación presente.
Cada vez m3S personas en el mundo tiener. sus necesi(hdes bá­
sicas insatisfechas, cada vez menos pueden acceder a una vivien­
da dign'a, a la salud, a la educación, a la justici:J, a la protección
de sus derechos ciudadanos, Cada vez más, .por lo tanto, est·;}
amenazado el orden político democrático, Yel orden moral que
debería sustentarlo, Es cierto que las razones por las cuales nos
encontramos en este punto no son las mismas de entonces, y que
hemos atravesado sucesivas metamorfosis p:lf,l llegar a esta nue­
va cuestión social que hoy se plantea en térlllinos inéditoS por la
calidad de sus desequilibrios Y la cantidad de sus afectados. Pe­
ro las cuestiones son esencialmente las mism'ls.
La diferencia radica en que ya no podemos enfrent:lr\as me­
diante la forma institucional que surgió como respuesta -"esta­
do social" para Castel, "estado providencia" para Rosanvallon- Y
que fue capaz, según ellos, de ejercer un arbitraje aceptable en­
tre los intereses del capital y del trabajo. Ese Estado ha sido in­
validado por quienes se opusieron a sus controles y regulaciones
e impusieron a cargo de su administración a funcionarios pro­
gramados para su destrucción. Tal el ejemplo del encargado de
la reforma estatal encarada p"r el gobierno laborista de Nueva
Zelanda, quien señaló sin t:lpujos que ellos "cambiaron su p:1Ís de
cabo a rabo, que había un Estado de bienestar social donde el Es­
tado se ocupaba desde la cuna hasta la tumba de los ciudadanos;
pero en base a la teoría del mercado, reemplaz,amos esto por un
esquema donde el individuo se hace cargo de sí mismo".9
y el individuo que "se hace cargo de sí mismo", en el contex­
to surgido después de los dorados treinta, ha quedado sometido,
9. Págllwl12, Bueno, Aires, 13 de may" de 20D!
Leonürdo Sch¡larsteú¡
como bien lo apunta Castel, a la desestabilización de los estables':
a la instalación de la precariedad como modo de relación conP
lw¡­
tLlctuallaboral y al creciente déficit de lugares ocupabIes en la;
estructura social "normal". A este individuo ya no lo asegura eM
Estado ni lo defienden los sindicatos. Sólo pueden sostenerlo las!
redes sociales comunitarias; sólo si es capaz de conservarse den}:
tro del marco de la solidaridad y de los afectos, puede preservar
su identidad y seguir siendo un individuo individualizable.
Todos somos este individuo, quien más, quien menos, y no
estamos en realidad librados a nosotros mismos sino a nuestra'
propia suerte, al determinismo de la exclusión creciente y a la
ausencia de políticas de reinserción. Más que librados, hemos'­
quedado prisioneros de un sistema que nos encierra a todos, a
algunos del lado de adentro y a otros del lado de afuera.
He aquí el desafío para la nueva cuestión social expresado en
roda su dimensión: ¿cómo atender al bienestar social en el mar­
co de una ideología dominante que deja al individuo librado a su
propiJ suerte; Con un Estado en continua retracción merced al
aval de políticos de izquierda y de derecha; con corporaciones
empresarias cada vez más grandes y desprovistas en su gran ma- '
)Toría de todos los valores que no sean los económicos, victima- "
rias y víctimas de la competencia sin límites que ellas mismas .1
han desatado?
A riesgo de pecar nuevamente de simplista, y en el marco de
los alcances ya señalados para este trabajo, ensayo una respues­
ta de simple enunciación y de compleja realización: es necesa­
rio recuperar, desde la política, el balance entre lo económico
y lo social, entre el interés individual yel bienestar común. Só­
lo que esto ya no puede hacerse solamente desde el Estado ni
desde las organizaciones políticas y sindicales tradicionales,
porque su inHuencia social ha disminuido en la misma medida
en que han crecido nuevas instancias institucionales en la so­
ciedad civil. Me refiero a las organizaciones empresariales,
grandes y pequeñas, y al revitalizado mundo de las organizacio­
nes del tercer sector. Es allí donde es preciso encarar una acción
social que dé respuesta a las necesidades básicas crecientemente
insatisfechas de sus propios integrantes y de los miembros de las
comunidades en las que están insertas.
45 La nueva cuestión social en las orgmúzaciones
La nueva cuestión social atañe al ámbito comunitario y tam­
bién al organizacional. No es sostenible que las organizaciones
empresariales existan en el seno de y
arrasadas por el hambre, la enfermedad y la VIOlenCia. No pue­
de ser que tengamos una población creciente de excluidos den­
tro de los incluidos, de empleados que ganan tan poco que no
pueden costearse el transporte hasta sus lugares de trabajo, que
no tienen acceso a una vivienda digna, que tienen servicios de
salud deficientes, por sólo enumerar algunas de sus carencias.
Es preciso que las organizaciones ejerzan la responsabilidad
social que se les reclama y que algunas de ellas declaman, y que
desarrollen las competencias requeridas para el efectivo ejerci­
cio de esta responsabilidad. Deben ser capaces de forjar propó­
sitos sociales, de movilizar sus recursos para el logro de dichos
propósitos y de establecer relaciones solidarias entre sus inte­
grantes y con los miembros de su comunidad.
Han de ser organizaciones socialmente imelígentes, y será
esta inteligencia una condición de existencia, porque sin ella no
podrán superar el mínimo de cohesión social, interna y externa,
necesaria para que puedan operar.
No pretendo dejar la responsabilidad social recluida en el
ámbito de las organizaciones, porque ello significaría convalidar
la política neoliberal que nos ha conducido a esta situación. La
acción social de las organizaciones deberá ser complementaria y
no sustitutiva de la del Estado, a los efectos de poder brindar
realmente una solución integral al malestar que nos aqueja. Le
cabe al Estado, y sólo a él, la generación y el impulso de las po­
líticas sociales, así como el desarrollo de! marco normativo re­
querido para que se favorezca y se exija el cumplimiento de la
responsabilidad social a las organizaciones empresariales y del
Mal podría el Estado cumplir con estas funciones si a su vez
sus propias organizaciones no son socialmente inteligentes. Es
el actor social más relevante respecto a esta cuestión, y debe
ejercer por lo tanto su acción tanto en el metanivel de las polí­
ticas macrosociales y de los marcos normativos, corno en el ni­
vel que le corresponde por su condición de organización de em­
pleo inserta en una comunidad.
Leonardo Schuarstein
El desafío consiste entonces en repensar cómo pueden el E -"
tado, las organizaciones empresariales y las del tercer sector eIl1_
prender una acción conjUnta para satisfacer las "necesidades so.:
ciales de los ciudadanos, 10 cual conlleva el reconocimiento de"
dos dimensiones para el diseño de organizaciones socialmente
inteligentes: la del ejercicio de su responsabilidad social indivi_
dual y la de la articulación can otras organizaciones en pro de
Un acoplamiento sinérgico que reconstruya las protecciones so­
ciales resquebrajadas por las polÍticas neoliberales.
Tal desafío entraña la necesidad de analIzar las diferencias de
cada tipo de organización Con relación a su responsabilidad so­
cial, para proponer desde allí cómo han de ejercerla y cuáles se.
rán las competencias que deberán desarrollar para tal fin.
Hemos ubicado en el capítulo precedente la nueva cuestión
social en el ámbito de las organizaciones, sin perjuicio de reco­
nocer la responsabilidad del Estado de generar e implementar
las políticas sociales, y de desarrollar los marcos normativos que
exijan y faciliten el ejercicio de la responsabilidad social de las
organizaciones. Corresponde ahora que precisemos los térrni­
nos en que nos referiremos a la responsabilidad social, cómo se
manifiesta en la conducta de las personas y de las organizacio­
nes, y de qué manera los factores constitutivos de los distintos
tipos de organizaciones determinan y condicionan el modo en
que tal responsabilidad se puede ejercer.
El idioma inglés tiene dos palabras diferentes para aludir al
concepto que en español llamamos respollsllbi/idad. Rcspo71sibi/ity
se refiere a aquello por lo cual uno se siente internamente res­
ponsable, e involucra el juzgarse a sí mismo con relación a los
propios ideales y conciencia. Accolllltab¡/izy alude a la rendición de
cuentas que uno debe hacer ante otro debido a una obligación o
compromiso asumido. En algunos casos, corresponde la aplica­
ción de uno u otro término disyuntivamente. Y6 puedo sentirme
"internamente" responsable por ayudar a un amigo en un mo­
mento difícil, Sin que él ni nadie me lo exijan. O bien pueJo te­
· .~-~-'
(,50.-\08
SCh\'í1r~(eJJ1, Leon..u do
L'1 inrdigtnci::l soci;]! de Las organiz..lClones ; desJrrollando 1o1s competencias neces..u ias p:Jfa el ejercicio efectivo de la respons,-lbilidJd social. - rOl, ed. ­
Buenos Aires: Paidós. 2003. 272. p. ; 21 x 13 cm. - (fmmas Sociales) 1SB0 9 50-12--f511i-0
Agradecinlientos Introducción
QlH.:d;¡n rigurosameme rrnhlnid;¡s, .. in 1:.l ,1t1toriz;¡óón escrú;l de: 10<; tirubres dd fopYl'igbt. h;¡jo bs s;¡m.,iunt:<; t:~t·lhkcid.l'; en las leyes. b reprodul.'ción wtal o p;m:úl Je l:sta ohra por ("u;¡]ljllic:r meJio O proctdill\ll.:nw. comprendidos la re:progr;lfia y el tr;¡(;llllic:mo IIlfOrlll.1I1co, y b disrrihut:ión lle elernpbre~ J(" dla llledi.ll1te alquiler (l pn~<;[:¡lllO pÚbhcn:-.
Capítulo 1: La nueva cuestión social en las organizaciones 1.1. Abundancia y fluidez de la información cuantitativa 1.2.	AlgW'laS paradojas sociales del mundu en que vivimus 1.3. Algo de bibliografía	lA.	Liberalismo, capitalismo, neoliberalismo, neoalnericanismo 1.5. Lo económico, lo político y lo social	1.6. La nueva cuestión social en las organizaciones
~7 27 31 33
35 -1-0
©	1003 ele tod~s las ec1iciones Editorial Paidós SAlCf Defensa 599, Buenos Aires e-mail: literaria@editorialpaidos.com.ar
Ediciones Paidós lbéric~ S.A.
l\1ari~no
Qued~ hecho el depósito que previene la le\' 11.7 n
Capítulo 2: Responsabilidad social, inteligencia social ...... -1-7 2.1. Responsabilidad social ................................................ -1-7
2.1.1.	Individuos y agentes, actores), personajes ...... 52 2.1.2.	Responsabilidad social y tipos de organizaciones 55 2.1.2.1. Organizaciones del Estado ................ 56
2.1.2.2. Organizaciones prindas sin fines de lucro 59 2.1.2.3. Organizaciones privadas con fines de lucro .................................. 62 2.2. Inteligencia social .. ·.. · ···	68 2.2.1.	Las int~ligencias múltiples y las competencias organizacionales .............................................. 6Y
e771poderamiento y participación 3. Las actividades de la gestión social .2.2.8. 186 3.2.4.	Redes para el comercio ético y el desarrollo sustentable 4.8.6. Las estrategias de una organización socialmente inteligente 106 3. Tensiones para el diseño de la estructura 171 3. El gobierno de una organización socialmente inteligente 99 3.2. La elección de los términos del lenguaje 150 3.1.8 Leonardo Scbvarstein 2.2.	Otro mundo es posible. 199 3.1.	Organizaciones socialmente inteligentes por naturaleza 4.2.3.2.7. Proyecto comunitario 112 3.8.3. Dimensiones e improbabilidades de la gestión social 13 8 3.	Más allá del afán de lucro y de la escasez 4.1.2.8.1.8.4.3. 157 158 3.8. Inteligencia social de y en las organizaciones 75 79 83 89 Índice 9 Capítulo 3: La inteligencia social llevada a la gestión de la organización 97 3..3.2. Identificación y segmentación de los prestatarios 153 3.8.2. 183 3.2.	La agenda sociopolítica 188 3.4.B.8.2.	El programa capitalista para los pobres 4. Asistencia 110 3. Redes para el desarrolio de proyectos comunitarios 4.8.	El banco de los pobres para los pobres 4. Las tensiones de una gestión de gobierno socialmente inteligente 123 3.	El nacimiento de la era caórdica 4.3. La planificación de la gestión social .5. Las agendas para la gestión de la responsabilidad social 146 3.	El programa de la Internacional Socialista . Liderazgo.3.1.5.4.2.4.3..	El cooperativismo Epílogo	Índice analítico 203 207 210 211 214 218 221 222 225 228 230 234 238 238 243 249 267 .2.8. Necesidades sociales básicas de los prestatarios y acciones socialmente inteligentes de los prestadores . El rol de los sindicatos 193 3. La puja distributiva y la cuestión del poder 128 13 5 3. Organizaciones en red 179 3.3.2. La inteligencia social en el siglo XXI 2.8..1.8.2. Redes p2ra el desarrollo de programas paritarios 4.204.. La actitud de los grupos de interés 190 3. El antecedente de la inteligencia emocional 2.	AA..3.3.1. Las tensiones asociadas a la inteligencia social 2.2.. La agenda de contenidos 150 3.3.5. El Foro Social lvlundial 404. Los tres canales de la comunicación .	SA 8000 (Social Accountability 8000) 4.2. Motivación d~ los prestadores 174 3.2.1.1.2.2.3.3.3.5.1.2. Indicadores para la gestión social 165 3.2.3.1. 1000 (AccountAbili ty 1000) 4. 116 3. Paritarismo 111 3.8.5.8.2.8. Definición y clasificación de las NSB de los prestatarios 155 3.3 A.8. 4.8.3.6.1. Redes para el desarrollo de programas asistenciales en el ámbito organizacional 4.3.1.2.	La agenda administrativa 3. La agenda sociopolítica en los distintos tipos de organización 201 Capítulo 4: Los programas para el desarrollo de la inteligencia social 4.2. La planificación de la comunicación .8.4. Estructura para la gestión de la responsabilidad social 166 3.3.1.1.
maro de ~OOI.-ld7l1illi. Me propuse entonces indagar más a fondo en la problemática y superar di­ chos límites. Buenos . El camino de la indagación en torno de la inteligencia social de las organizaciones me hizo comprender rápidamente que es­ te libro. 1998). han de sumarse. La Ler. 1 Cuando lo escribí. a diferencia del inmediato anterior que había escrito (Schvarstein. . sin duda. mis insufi­ cientes conocimientos acerca del tema y mi exigua práctica pro­ fesional relacionada con las cuestiones abordadas. tanto en extensión como en profundidad. y también a las organiza­ ciones que me acompañaron en el trayecto hasta aquí recorrido.tmáóll. constituye para mí un punto de partida an­ tes que uno de llegada. 1. Mientras tanto. en mayo de 2001. Estoy dispuesto a hacerlo y espero contar con los mismos compañeros de ruta y otros nuevos que. El lector tiene hoy el resultado en sus manos.\ires. li­ mitados entonces por el poco tiempo disponible. Creo que las ideas que aquí presento pueden y deben ser expandidas. EI/foques. quiero expresar mi reconocimiento y agrade­ cimiento a algunos colegas y amigos.AGRADECIMIENTOS El origen de este libro se encuentra en un artículo que pu­ bliqué bajo el mismo útulo en una revista. Conttlbilidtldy. tuve la sensación cierta de estar frente a una problemática que trascendía los contenidos allí presentados.
-\ tra\'és de él quieru agradecer a todos los funcionarios con quienes hemos compartido Untas horas de trabajo. pero el fracaso de las mismas en toda América btina ofrece oportunidades que es pre­ ciso aprovechar. aprecio. Su lema de presentación -""'Lis que un banco '". Isaac Bleger. Fernando Bracco. 0:"uestro in ter­ Glmbio ha girado siempre en torno de temas relenntcs para bs organizaciones socialmente inteligentes. a quienes me unen ya muchos aii. es un ejemplo de ello. Alás allá de nuestra amistad y de nuestros anteriores trabajos conjuntos. ¿Clué mis puedo pedir? . El trabajo que la Fundación SES lleva a cabo para promover la inserción social de los adolescentes y los jóvenes con menos oportunidades es encomiable y merece ser destacado. procuró guiar el pasaje -no exento de tensiones y de obstkulos­ que \'a de una empresa telefónica monupóliC:l ~l otra de teleco­ municaciones en competencia . conocimientos. quien fue su presidente durJnte dos aii. Llevo más de tres años colaborando cun la citedra de Psico­ logía del Trabajo y sus Organizaciones. pero que ella ha sabido conjugar muy bien. Amistad. Todo lo que allí hice y hago está relacionado con la inteligencia social. cooperativista inveterado. y COFAC contribuye a ello. de la Facultad de Psicu­ logía de la Universidad de la República del Uruguay. ayuda. solidaridad. La disposi­ ción de las cooperativas hacia la satisfacción de las necesidades sociales de sus miembros y las de los integrantes de su comuni­ dad es ciertamente un ejemplo de inteligencia soóal concebida desde el diseño mismo de la organización. El trabajO entusiasta. Marita Cabarrou de Gottheil emprende nuevamente la publi­ cación de un libro mío. Los avatares de mi vida profesional han hecho que pasara en Montevideo buena parte del tiempo que llevó la redacción de este libro. Isaac me lo ha recor­ dado cJda vez que nos vimos..gl·. interlocución. me ha alentado en la tarea y ha si­ do un interlocutor atento.. mO\'idos por la misma vuluntad de ddender la cosa pública.14 Leonardo Schvtl1-steúz . habiendo puesto a mi disposición todos los recursos necesarios y brindándome como siempre orientación y consejo. intercambio. porque he tenido la fortuna de colaborar con organizaciones que poseen dicha cualidad. !VIi trabajo con An­ tel. presidente de la Fundación SES (Sustentabi­ lidad. enmsiasmo. También él me ha precedido en el abordaje teóri~o y práctico de la responsabilidad social de las or­ ganizaciones. Solidaridad). Agradezco a los miembros del banco cooperati\'o uruguayu COE-\C. La economía solidaria está creciendu en nues­ tros países.os de una relación fluida y cordial. la empresa nacional de telecomunicaciones. Alfredo Caputo le ha dado calor comercial y personal al emprendimiento y Marisa Bousquet ha atendido diligente­ mente todos mis llamados. alierito.-J.da cuenta del potencial que tienen las organizaciones socialmente inteli­ gentes para proyectarse más allá de los límites de su propio ám­ bito en procura de la resolución de la cuestión sucial. aten­ ción.os. con quienes he trabajado bre\e pero illtensameme en cuestiones relacionadas en cierta forma cun el teIlla de este li­ bro. la sólida gestión de sus funcio­ narios significJ un freno para los embates del modelo neoliberal hegemónico que ha causado esta situación de emergencia SOCi~ll.lmientu nu está exenta de contradicciones cuando se desarrolla en un COlltextu domina­ do por políticas económicas neoliberales. sus reflexiones y escritos acerca de la ética en las organizaciones me han resultado muy valiosos a la hora de buscar antecedentes y fuentes donde abrevar.¡dt:áII1 iClltÚj' 15 Jorge Etkin ha sido una vez más un aliado imprescindible e imperdible. quiero agraJecer entonces a todos sus miembros por la atención que me han Jispensadu y pur la calidez que siempre me han brindado. ToJo esto he recibido gracias J este libro. calidez.o en ocasión de las JornaJas que promueve. Su generosidad y la atención permanente para responder a todos mis requerimientos han significado mucho para mí. ". La bús­ queda de un modelo solidario de tlnanCÍ. titular de la cátedra. ha respondido con premura a cada uno de mis pedidos bibliográficos. En la personJ de Luis Leopold. estímulo. dos requerimientos en cierto modo incompatibles. es un ejemplo de inteligencia socd. que ha producido el libro con solvencia y con premura. Alberto Cruce. renovado caJa ai1.Lís allá de las vicisirudes y de las contingencias por las que atraviesa toda organización. En la persona de todos ellos quie­ ro agradecer a la gente dé la Editorial Paidós y de la Librería Pai­ dós. Educación. Mención especial merece Moira Iri­ goyen.
y qúe se resignifican dolorosamente en nuestra co­ tidiana experiencia.. con la simplicidad con que lo hace el economista peruano Hernando De Soto.. 1998). la precarización del empleo. la ex­ clusión y la prescindibilidad. y que sólo mil doscientos millones de ciudadanos se benefician con él (De So­ 1 .] la falta de humanidad de los ajustes y de las "reingenierías". No quiero abrumar al lector con datos que son harto conocidos a través de los medios masivos de co­ municación. la expansión del concepto de remuneración variable corno versión políticamente correcta del trabajo a destajo en los finales del siglo XX (Schvarstein. Nlen­ cioné allí: (. las privati­ zaciones que nos privan de los servicios sociales. que el capitalis­ mo neoliberal gobierna sobre la vasta mayoría de los seis mil mi ­ llones de habitantes de nuestro planeta Tierra.I 1 INTRODUCCIÓN Concluí mi libro Diseiio de organizaciones. la situación dista Je haber mejorado des­ de entonces. 7CnsilJnes y parado­ jas en 1998 aludiendo al malestar en las organizaciones. . el debilitamiento de los sindicatos corno ór~. ~i ~	~ I	¡ f Lamentablemente.anos de defensa de los trabajadores. en el mundo en general y en nuestra región latinoa­ mericana en particular. Baste decir. la econo­ mía del apartbeiJ emergente de las diferencias abismales de remune­ ración que existen entre quienes están en la cima y en la base de la pi­ rámide organizacional.
2. 1998). la Argentina. Buenos Aires. y los comienzos del siglo XXI nos encuentran con nues ­ plio de la sociedad en su conjunto.~ ~ la complejidad creciente de su organización" (Castel. acuerdo entre y apoyo a los miembros de un grupo. sea en las organizaciones públicas o rnvadas. y que la complemen­ tariedad de nuestros vínculos se torna problemáúca en la misma medida en que dIo ocurre. -l.r'~s extraídos de COLACOT (2001). que en 1980 era de 222. y. Problemática en el ámbito comuni­ tario. y pongamos en su lugar el operador por el operador nes d8 dóLres. PG~iblemente.cirgentina es el ejemplo extremo de lo que pasó y. 1995).a también la complemen­ tariedad de nuestros vínculos en el . la región. ello puede co ­ l·. que ha efClsiunado la legitimidad a hacer 10 ." duos que están pre~t(ls para sufrir en beneficio del grup8 más amplio. Problemátic. 198u) i pública y pri\'dda. de totalidad. nuestra sociedad se está haciendo cre­ cientemente más compleja (y complicada). 2002). f . Así lo atestiguan frases tan dramáticas como las que refleja cotidianamente la prensa: cia recíproca de las partes con relación al todo. 2i de ocm ­ 3. concien­ La . mientras una porción cada vez mayor de los otros cua­ tro mil ochocientos millones está condenada a la más indigna de Sostuve en el epílogo del libro citado que estos problemas no las e"vstencias.l fJurkheill1: "vínculo prublemático que asegura la comple ­ •	"la Argentind ha caídu en la insignificancia por su propia cul­ mentdriedad de los componente~ de una sociedad. Porque. entonces. siguiendo a Émile Jas". bre de ALin Touraine.500 millo­ "individualismo".1 solidaridad según Roben Caste1. y que esté creciendo la Conciencia acerca de la nece ­ sidad imperiosa de integrarse regionalmente para poder en­ frentar tamaña agresión. reportaje publicado en La Nación. documento publicado por la M. "El diálogo somos todos". Buenos Aires. como sujetos sólo es posible si se rea­ misma moneda. donde los distintos grupos de interés pugnan por saúsfacer sus necesidades sociales en el marco de illl. cia de pertenencia a una clase social. lazos de interdependen ­ de 10 que está por venir. •	La solidaridad según el diccionarir¡: de sólido. esperando que los demás miembros estén dispuestos •	"la inédita crisis arg~ntina. Citado en La NaáólI. Propuse entonces que tras democracias amenazadas por la insatisfacción derivada de la situ3ción de extrema pGbr~za. pa ­ radoja al fin. ex presidente del Banco Central de Alema­ nia. Segur3mente. D.imbito organizacional. tal vez. pueden resolverse dentro el ámbito microsocial de las organiza­ A. No es extraí1o. sino que es necesario encararlos en el contexto más am ­ gadas. ses p~1gados han superado ampliamente el monto del capital 1 adeudado. con o sin fines de lucro. aquella que niega la condición humana. para siempre". que simultáneamente so­ Esta apelación a la solidaridad resulta especialmente signifi­ plen vientos de cambio político en la mayoría de los países de .l1lsrno por ellos" (Dougl3s. 18 de septiembre de 2002 ¡ I I 1 I I f 1 No cabe duda de que. Buenos Aires. es tan grave y de cal naturaleza que la con ­ vivencia y la democracia se en(uentran seriamente amenaza­ •	L. se elevó en el ailo 2000 a 775. Ci tiva en el nuevo contexto descripto (y sufrido).l1érica latina es una de las regiones particularmente casti­ ciones.) cambiemos la alienación que ha surgido como valor propio en esta rrelacionarse con un dato estadístico escaloti'iante: la deuda ex­ sociedad.:reses cuya contrapo­ sirión resulta exacabada por el modelo (conómico hegemónICO del capitalismo neoliberal. Expresado por Hans Tietmeyer. no". nuestra autunomía. H de julio de 2002. a pesar de pa.-. ¡ i 1.:s del Diálogo Ar­ a	gentino tn La Naáúll. mientras que en el mismo período los intere ­ liza dentro de una red de solidaridad social (Schvarstein. 2002.18 Leonardo Schvantein Int1'oducción 19 to. miembro de la comisió'1 de "notables" recomeneada por el Fondo Monetario Internacional que \1sitó al país en julio de 2002 ¡>Jra aconsejar al gobierno argenti­ no sobre una reforma del sistema financiero y "'onetarío local.000 millones de la "solidaridad" para obtener como resLlltado la autonomía. •	La solidaridad según Mary Douglas: "involucra a [os indivi­ •	"los argentinos existen. a partir de las jutinitas interacciones recurrentes generadas terna (de todos los países).
en la esfera de la gestión de gobierno de la organización. restan sin embargo inte­ rrogantes fundamentales. capacidad que se ha visto notoriamente socavada por el atravesamiento de las polí. ¿Pueden las organizaciones social ­ mente inteligentes resolver la cuestión social en sentido am ­ plio? ¿Es posible por esta vía eliminar la exclusión y la pobreza. La toma de conciencia acerca de la necesidad de contemplar los intereses de todos sus partícipes se manifiesta en la vocación creciente de muchas de ellas por ejercer una respon ­ sabilidad social a la que voluntariamente adscriben. entonces. de normas y de procedimientos. de competencia. y eventualmente de los parámetros de diseño. e involucran al Estado y a la sociedad ci­ vil en su conjunto. deben aunarse voluntades para el desarrollo de nuevas formas de participación democrática. ¿Socialmente competente o socialmente inteligente? La pre­ gunta nos lleva un paso más allá y. induce a indagar acerca de las cuali­ dades esenciales. . por la sensación de desamparo que el "sálvese quien pueda" nos genera. se reproduce en el ámbito microsocialla necesidad de impulsar un desarrollo t>ustentable que 1 esulta insoslayable en el entorno macrosocial más amplio.circunstancias sociales. como bien lo han experimentado las organiza ­ ciones cooperativas desde su misma génesis. Las soluciones a tales problemas exceden en mucho el ámbito organizacional.~ ~ ~~ ~~ I I ° I I I I I Pero no basLa sólo con la voluntad para poder ejercer efec ­ tivamente la responsabilidad social. Pero hacen falta conjunciones de voluntades y capacidades políticas que cada vez parecen estar más lejos de nuestro alcan ­ ce. El de­ sarrollo de tales capacidades hace a la organización socialmen ­ te competente. de roles y de funciones. y hace aflorar la conciencia de que no puede haber salvación si no es junto con nuestros semejantes.20 ~ v ~ ~ ~ Leonardo Schvarsteil1 I bm'oducción /-1 ~ ~ ~ ~~ ~ ' \\. aceptar la existencia simultánea de relaciones de. valor ullIversal y se haga extensiva y generalizable al resto de las organizaciones. Ariadiendo la voluntad de preservar el medio ambiente.. para que recupere su capacidad para mediar entre los intereses pri­ vados en beneficio del bienestar común. ~ porque la inequidad creciente Socava la confianza de los miem ­ bros y destruye el capital social. de esta mane ­ ra.~ ~ ~ ~ ~ ~] ~. Al primero es necesario fortalecerlo.~ La problematización de nuestros vínculos implica también . La necesidad de una respuesta solidaria se ubica. y no en contra de ellos. cooperación y ~. de proce sos y de sistemas. Sin esta intencionalidad se daña la cohesión social. en el mejor sentido de la palabra: puesta en cuestión por el va­ ciamiento ético de nuestras instituciones. No resulta extraño ~ en estas . En cuanto a la sociedad civil. no. recurriendo a la metáfora de la organización inteligente. que consti tuyan un potencial para favorecer el desarrollo de unll conjunto de políticas. de manera tal que los ciudadanos tengamos una injerencia decisiva en el control de los actos de nuestros repre ­ sentantes políticos y de los funcionarios públicos. Ciertamente. Es necesario también trabajar en el nivel comunitario porque es el ámbito natural de la solidaridad. cF . que permitan (o más bien "obliguen") a sus agentes atender las propias necesidades sociales básicas y las de los inte­ grantes de su comunidad. Asumido lo anterior como factible. la organización no puede ser efectiva en el logro de sus metas. es necesario que cumplan con los imperativos económicos. en el marco de la consideración si­ multánea de las distintas racionalidades antes referidas. ~~l~. cidades. En el ámbito organizacio- nal es necesario desarrollar las competencias requeridas para tal fin y de ello trata básicamente este libro: de las capacidades necesarias para la satisfacción de las necesidades sociales de los diversos grupos de interés. Tremendas fuerzas representativas de intereses hegemónicos .' ~. El ejercicio de la responsabilidad social se ubica. Pero esta complementariedad de nuestros vínculos no sólo es problemática sino que también se halla hoy problematizada./ ticas neoliberales. en el centro de nuestras preocupaciones. y sin cohesión social. Pero también debe existir la preocupación por la satis­ facción de las necesidades sociales de los miembros de la orga ­ nización i los de la comunidad en que se halla inserta. y requiere del arbitraje entre estas racionalidades económica y so ­ cial. porque en ello va la viabilidad de cU'dlquier organi­ zación.. que tal experiencia adquiera un . poner fin a la depredación del medio ambiente? Ciertamen­ te. de recursos y de capa' . por las distintas for ­ mas de violencia que sufrimos.
1foque semiótico de las organizaciones (Schvarstein. Este libro pretende hacer una contribución a este respecto.. aunque sea insuficiente. Frente a la consideración de estos problemas. poseyendo la capacidad para especificar y gestionar sus es­ trategias y sus políticas sociales. 1989). 1975). se restringirá el análisis a la satisfacción de las nece ­ sidades sociales básicas (NSB) de los miembros de la organiza ­ ción y las de los integrantes de su comunidad inmediata. •	la concepción de aprendizaje de Gregory Bateson (1972). entonces.irgo algo hay que hacer". administrativa y sociopolítica. Los marcos conceptuales en que se apoya son básicamente los que siguen: •	la teoría crítica de Jürgen Habermas (1981). •	el modelo de identidad de las organizaciones (Etkin y Schvars­ tein. urilizando métodos de control tanto más suti ­ les cuanto menos tolerable resulta la reptesión física para las fuerzas instituyentes de la sociedad civil. fundado en el éxito individual y el beneficio financiero de corto plazo (Albert. el "mientras tanto". se toma el con ­ cepto de "inteligencias múltiples" y se define a la inteligencia so­ cial como un potencial que permite a la organización desarrollar el conjunto de competencias necesarias para el ejercicio efectivo ! ¡ i ~ ! f i I g ~ ~ • •	la teoría de autopoiesis (Maturana y Varela. de esta manera. en el ámbito organizacional. cup clasificación de los distintos tipos de aprendizaje se co­ rresponde con la tipología de los cambios enunciada por NlaLUrana y Varela. que puede considerarse como una aplicación de la teoría de autopoiesis al campo de las organizaciones so ­ ciales. ambientales y sociales en sentido amplio. El "hasta tanto" nos paraliza. distinción necesaria para ubicar a la responsaiJili­ dad social en el plano de las elecciones de la organización que van más allá de los requerimientos mínimos legales. partiendo del liberalismo y del capitalismo para llegar a la fase actual del neoliberalismo y el neoamericanismo. lo político y lo social. Analiza brevemente la evolución de las relaciones entre el Estado y la sociedad civil. de ­ bemGs promover y construir organizaciones socialmente inte­ ligen~es.:. particularmente en lo que hace a la caracterización del discurso como una ar­ gumentación acerca de condiciones de validez que se han he­ cho problemáticas (Habermas.áticos de la organización con sus di­ mensiones cognitiva. yo martillaba en ei epílogo al que vengo haciendo referencia con la frase "y sin emb. mientras que poco se destina a los enfermos y a quienes no tienen acceso a la educación. Yla correspondencia entre los aspectos semán ­ tico:" sintácticos y p:-ag-rn. y lleva esta indagación al ámbito de las organizaciones para terminar ubicando allí el análisis de la cues­ tión social e introducir. puedan resolver dialécticamen ­ te la Lensión entre lo económico y lo social en cualquier cir. Organizaciones que. tales como la abtmdancia de recursos para curar a los sa­ nos o educar a los ilustrados.l. porque ello significa entregarnos. El capítulo 2 presenta los conceptos básicos ligados a la res ­ ponsabilidad social y a la correspondiente inteligencia para lle­ varla a cabo. lVlientras tanto. pero sin dudar en re ­ curr~r a ella cuando lo anterior se torna insuficiente. Indaga en las relaciones entre lo económi­ co.l 22 Leonardo SdTuarstÚ71 Introducción 23 se oponen a ello. sostiene la esperanza. señala que de allí en más y a los fines de este libro. reconociendo que dicha responsabilidad atañe a la satisfacción de necesidades económicas. El capítulo 1 plantea ciertas paradojas sociales de nuestro tiempo. •	el e.J j y 1998). el concepto de respon ­ sa bilidad social. y contando con los correspon­ dientes procesos y estructuras. cunst&ncia y bajo la presión de un contexto ideológicamente hostil./' de los valores de equidad y solidaridad. I . 1992) y. No podemos quedar en espera de condiciones más favorables para nuestro desarrollo económico y soci::. Luego de analizar las diferencias que con respecto al ejerci­ cio de la responsabilidad social existen entre las organizaciones públicas y las privadas con y sin fines de lucro. 8 I ~ S J i ~ & ~ ~ . Plantea que el ejercicio de tal opción constituye a la organización en un agente moral (Brown. 1987). basadas desde su mismo diseño en la inscripción "ge ­ nétic. 1992). 1t. Comienza haciendo una distinción entre la respon­ sabilidad "interna" (respollsibility) y la responsabilidad "exigible" (accOlmtability).
basada. denominadas asistencial. y que corresponde a la gerencia su efectiva imple­ mentación. que va desde la mitigación del problema sin cuestionamiento a los mo­ delos hegemónicos instituidos h::tsta el planteo de paradigmas so­ ciales. se señala. La agenda socio­ política. Y por el otro. en hacer un recorrido de ida y vuelta. desde lo macro hacia lo micro y viceversa. por un lado. Como conclusión. tlel al espíritu paradójico que guía a este libro. En correspondencia con las tres estrategias básicas analizadas en el I Introducción capítulo anterior. El capítulo 4 indaga en los distintos programas en curso para el desarrollo de la responsabilidad social que trascienden el ámbi­ to de una sola organización.24 Leonardo Schvanteil1 de la responsabilidad social. vía el análisis de las estrategias para la gestión social y de las redes organizacionales que concretamente las están lle­ vando a cabo.ación y con horizontes tempora­ les que se extienden desde el corto hasta el largo plazo. Se detallan luego las funciones de gobierno a este respecto. entonces. en la convicción de que sólo la esperanza de tener éxito al enfren­ tar semejante desafío puede otorgar sentido a nuestra existenci·a. los enlaza: se trata de la convicción acerca de la necesidad de trascender los límites de la propia orga­ nización para trabajar en red y en favor de la resolución de la cuestión social. La agenda administrativa se detiene en el diseño de la estructura necesaria para atender a la satisfac­ ción de las NSB y presta especial atención a la configuración de redes organizacionales concebidas para tal fin. económicos y políticos radicalmente diferentes de los que hoy nos rigen. Asumiendo la distinción cualitativa entre gobierno y gerencia. para retornar después. Una cáracterística común. paritarios Yde proyecto comunita­ rio. se señala que la fijación de las políticas y de las estrategias para la gestión social es una función del gobierno. éste presenta ejemplos de redes para el desarro­ llo de programas asistenciales. A partir de allí. y retorna el análisis del ejercicio de la responsabilidad social en el sentido más amplio del término. La propuesta consiste. Pasando a considerar las tensiones asociadas a tal ejercicio. de creciente alcance y compro­ metidas con la resolución de la cuestión social en ámbitos que exceden el de la propia organiz. la que existe en­ tre la acción social y la militancia política. se pone especial énfasis en la elección de los términos del len­ guaje y en los marcos conceptuales requeridos para la clasifica­ ción de las necesidades sociales y la segmentación de los desti­ natarios de la acción social. Cada una de estas estrategias se relaciona con un ti po de cambio y una modalidad de aprendizaje organizacional que les son inherentes. de allí a la responsabilidad so­ cial. a las competencias requeridas y a las cualidades que hacen que una organización sea socialmente inteligente. desde la historia de la cuestión social en sentido amplio a su impacto en el ámbito de las organizaciones. el epílogo. da cuenta de la existencia de los intereses contrapuestos de distintos grupos de interés y plantea metodo­ logías para la gestión de la comunicación entre ellos y modos de resolución de sus potenciales conflictos. en el entendimiento de que ninguna solución es posible en un sistema social que se ha autonomiza­ do de la voluntad individual de sus miembros. a una última consideración prospectiva de h cuestión social. independientemente del tamaño y de la estructura de la organización. y se pasa a proponer la consideración de tres estrate:'­ gias básicas para la gestión social. Los diferencia el alcance de sus propuestas. tensión que se reto­ ma en los capítulos posteriores al analizar las distintas estrate­ gias para la gestión social de la organización. plantea la posición de un escepticismo esperan­ zado. se desarrollan los componentes básicos de las tres agendas para la gestión sociaL Para la agenda de contenidos. I . El capítulo 3 trata acerca de la i~teligencia social llevada a la gestión de la organización. entre otras. pari­ taria y de proyecto comunitario. distintiva de todas las organizacio­ nes socialmente inteligentes. finalmente.
podría ser más largo que el propio libro que pretende iniciar. I " I i Analicemos desde el inicio las tensiones operantes en nuestro campo. optemos simplemente por algunas puntualizaciones. o tan corto como se quiera. la mortalidad infantil. Nlás largo por la cantidad de infortu­ nios sociales en el marco de los cuales vivimos. Siendo que nuestro marco teórico privilegia el análisis siste­ mático de las contradicciones y su resolución dialéctica. Abundancia y fluidez de la ¡nfonnación cuantitativa El lector de este libro tendrá presente y será sensible a la va­ riedad de indicadores cuantitativos que dan cuenta del aumento en todo el mundo de la pobreza. debemos encontrar un saludable equilibrio entre el exceso de información redundante y un mínimo de referencias desde las cuales comen­ zar este trayecto.CAPITULO 1 La nueva cuestión social en las organizaciones I ¡ ~ ~ . la desigualdad. la inequidad. la exclusión. Este capítulo. i\lás corto por­ que estos infortunios están tan presentes en nuestra vida cotidia­ na que resulta redundante hablar de ellos. 1. la deserción es- I l .1. Para caracterizar entonces el malestar en lo so­ cial. la indigencia. y la profusa bi­ bliografía que en torno a ellos se ha desarrollado. que trata acerca del malestar en lo social.
a la justicia. • A nive! social en sentido amplio. e! desempleo. sin embargo. y traduci ­ do en el diario CIar/u de Buenos Aires. la inseguridad. poniendo de manifiesto la existencia de secto ­ res de población cada vez más vastos que no tienen acceso al empleo.8 %. como ya se comprueba. Un 2 % adi­ cional realiza trabajos temporarios. Las cifras son más alarmantes para los jóvenes menores de 18 años. . Situación potencialmente explosiva. irrumpe la problemática de la exclusión. P.28 Leonm-do Schvm:stein La llue~'a cuestión social en las organizaciones 29 colar. para los cuales el índice de pobreza es del 55. Buenos Aires. y la brecha entre los asalariados que más ganan y los que menos perciben se sigue agrandando. hacer algunas referencias con el objeto de señalar que la problemática que nos ocupa engloba tanto a los países desarrollados como a los eufemísticamente lla­ mados "en vías de desarrollo". la violencia. a la cultura. la cifra más alta de los últimos siete años. •	El producto bruto interno (PBI) de los Estados Unidos creció en e! primer trimestre de 2002 a una tasa anualizada de15.345 millones de pobres. el desempleo alcanzó e! 6 %. A1e permito. Hasta me ­ diados de los años setenta. en base al cual los inversores internacionales fijan las tasas de interés de los préstamos que otorgarán a los países. Quedarán entonces seis mil millones de "ex ­ cluidos" a cargo de mil millones de asalariados creciente ­ mente empobrecidos. y que. 5 de mayo de 2002 I ( I l i ~ de la mitad de esas quince millones de pobres habían sido ex­ J pulsados del sistema en los últimos diez meses. El problema es que este juego se convierte en una profecía que se autorrealiza. Más L L" Nacióu. Pligiwl!12. pero ellO % de la población activa trabaja en el marco de planes de empleo subsidiados que en su mayor parte son precarios y muy mal remunerados. se genere más déficit fiscal y. Datos dé! Instiruto Nacional de Estadística y Censos. el pre ­ sente está signado por dificultades financieras y el futuro es incierto. e! 42. 2. Standard & Poors Corp. no puede ser confina ­ da a los países pobres. a ma ­ yor riesgo corresponde mayor tasa. mientras que otrO tanto vivirá de! empleo en países pobres. y en los años ochenta involucró al12 %. a la salud. 1996). por ­ que basta subir e! riesgo país para que inmediatamente au­ menten las tasas de la deuda externa.6 % de la población total. Artículo de J.con los que aludimos al malestar en lo social. a la educación. la xenofobia.. monitorean los indicadores macroeconómicos de todos los países y los califican a través de! denominado "riesgo país". se deban entonces pa­ gar más intereses. de los cuales mil millones vivirán en los países ac ­ tualmente "desarrollados" (suponiendo que todos ellos estarán "salvados"). impulsado por un impresionante incremento del 20 % en los gastos de defensa (atentado a las Torres Gemelas mediante). por citar sólo a las más conocidas. por lo tan­ to. Si se Suma estas cifras al 9 % de de ­ socupados. Buenos Aires. si las hay. Cualquier enumeración de indicadores quedaría por otra parte desactualizada a partir de! momento mismo en que se diera por concluida. Este sencillo dispositivo es el que ha favorecido los ataques especulativos de los capitales finan ­ 3. y Fitch Ratings.l Alientras tanto. to­ do esto conjuntamente con una disminución significativa del número de afiliados a los sindicatos. •	El desempleo en Francia bajó del 13 % al 9 % en los últi­ mos años.8 % del total. otro 2 % tiene empleos precarios sin ningún tipo de asistencia y muchos trabajan medio día sin quererlo. los nombres -en fin. . 28 de al>ril de 2002.~ I •	En la Argentina de abril de 2002 había oficialmente 15. Ob ­ viamente. Fitoussi aparecido en el diario Le MOllde de París. Moody's Investors Service lnc. iVlenciono a este respecto un estudio que proyecta para el año 2015 una población mundial de ocho mil millones de personas. 28 de abril de 2002. la pobreza sólo comprendía el 5 % de la población. se concluye que para casi la cuarta parte de la población activa e! empleo constituye un problema. por más barreras que se erijan al des ­ plazamiento de las personas entre naciones (Global Business Network. •	Vivimos inmersos en la "dictadura de las calificadoras de riesgo". aumente el riesgo. como sanciona la racionalidad económica.
I •	Curamos a los sanoS y descuidamos a los enfermos. Nueva Zel-and'a y llungría. en Ru­ sia.¡I. 17 de marzo de 2002.rt (john. y <Id 4. según la Agencia Central de Inte­ ligencia de los Estados Unidos (CIA). el 47 % de la pobla­ ción vive por debajo del nivel de pobreza y cerca del 36 % de los adultos tiene sida. Las conjugo en primera persona del plural pJra enfati­ zar que aunque nos duelan. Las fortunas personales de los accionistas principales de los hi­ permercados vVal . Tengamos en cuenta además que.orgmziz'l. la suma de las econonúas de Irlanda. una deflación crónica y bancos poco firmes.~ ~ 't 't :~ ~' -.j~ . a raíz de las fusiones Ylas adquisiciones que caracteriz:. C!!lJ'in.¡­ . en Brasil. J LJ 5. ¡ -+ de rm)'o de 2002. nus lllo\'ilicen en la dirección de su supresión. Alice. Prueba de ello es que entre las 100 economías más grandes dd mundo. t I 1 1 ) t1'~ --. equivalente tan sólo al 8. Algunas paradojas sociales del mundo en que vivimos ReHexionemos acerca de algunas contradicciones de llLlesuo tiempo. " I 1 \ \ 1. Botswana padece serios problemas macroeconómicos. En el momento de escribir estas líneas.m est'a er'J corpo­ sr~ltiva. denominado "cuadro de mando integral" (Kaplan y Norton.2. Robson y Helen \Valton) superan el total de la econonúa de Urugu3y. Moody's se dispone a bajar la calificación crediticia de Ja­ pón (la segunda economía del mundo) al mismo nivel de la calificación de Botswana. Los hogares japoneses reúnen la mayor cantidad de ahorros (u$s 11 billones) y el país tiene las mayores reservas inter­ nacionales del mundo (u$s 400 billones). Bancu Mundi.La nueVil mestióll social en lm. rúe iVoll Street jelf17li11 ."b. • Enseñarnos a los ilustrados Ydes'atendemo s a quienes nü tie­ nen acceso a la educación. 51 ho era son corporaciones globales.iollÓ 30 31 Leonardo Schvarstein mejor gestIOno ¿No seri'J razonable hacer consideraciones similares par~l los países? •	C. según lvloody's: Parecería que éste es el ideal del mundo neoliberal globalizado: se van a morir todos. El ingreso de la pen-ol :mglo ­ bndesa Shell casi duplica al PBI de Vencwela. sobre la b.lse (le datos de lJ rU'istJ Furh. equivalen. 1996) que añade a los indicadores de resulLados fi­ nancieros otros tres tipos de indicadores correspondientes a las relaciones con los clientes. es inquietante además la omisión de los indicadores sociales en este tipo de califi­ caciones a las que nos estamos refiriendo. .lbe agregar que este estado de situ~lCión se produce simultá­ neamente con la rerracción del Estado que imponen las políti­ cas neoliberales hegemónicas. en los países del Sudeste asiático. Pero también tiene sólidas finanzas públicas y una deuda mucho menor que la de Japón.1.Motors.8 % del PBI en 2001. Baste citar el si­ guiente ejemplo. en la Argentina. en Turquía. Los ingresos de la mayor automon-iz mundial. General. Aunque no debería sorprendernos. países que sufrie­ ron este flagelo juntamente con las imposiciones monetaris ­ tas del F1V1I y las consecuencias de sus propios malos mane ­ jos internos.' cieros en México. le cabe y le cabrá a las organizaciones. la organización y los procesos internos.'. ~ . por lo que es de suponer que buena parte de la responsabiliJad por la relación entre inclui­ dos y excluidos. no por ello dejalllo s de vivir inmersos en e11·as. •	Financiamos la vivienda de los pudientes y mantenemos intemperie a pobres e indigentes.]. y el aprendizaje y la innovación. EJJo implica el re­ conocimiento de la complejidad creciente de las empresas y la necesidad de conjugar distintas racionalidades para UBa \i.meriLllJ.~'· ~'. pero las finan ­ zas serán impecables. •	Es interesante señalar respecto a la primácía de los indica ­ dores económicos que en el mundo de las corporaciones privadas se está expandiendo un modelo de gestión estraté ­ gica. considerando el incremento de su deuda. ~~ \¡\:\~ l:".l a. como así también enrre quienes más tienen y menos tienen aun estando dentro del sistema. nos indignen.. ellas se están tornando cada vez más grandes.
Qut: yo escriba este libro y que usted lo lea es prueba •	Nos apoyamos en la falacia económica de la escasez de recur­ de ello. somos partícipes de este sistema. 1998) que se oponen a este estado de Cosas y luchan por modificarlo...~ d .. lo económico. !.. pero sin trabajo ni dinero (Handy. 1997) nos dt:scribe una at­ mósfera totalitaria y aterradora.U(:. He trabajado y trabajo con organizaciones no gubernamentales Falso fl1J/lmecel: Los ellgmlos del capitalismo milI/dial (Gray.32 Leonardo Schva1"Stein La 1'lue'OLt t. creando al mismo tiempo la capacidad para proveer más bienes y servicios y la imposibilidad de consumo para la mayoría de las personas a quienes dichos bienes y servicios están destinados. malestar en lo social. Otros le dan explicaciones. convencido de que allí hay espacio faire global será incluso más breve que la belle époqlle de 1870 a para formar e impulsar políticas sociales tendientes a paliar las 1914". vivimos en cer Mundo para vedarles el ingreso al Primero. reunidos a estoS fines por la dialéctica de! azar (de haber estado y sólo en los países que todavía tienen recursos para ello) y a mi alcance) y de mi necesidad (dt: buscar referencias válidas pa­ disminuimos las compensaciones de los asalariados.3. "'--­ 1 y sin embargo. tómelo aunque más no sea abundantes como el alimento o los combustibles. lo ideológico. El borror ecollómú'o (Forrester. No~ •	Otorgamos pasaportes a los miembros de los países del Ter ­ sotros. pero nos atemoriza cuando señala inmediatamente que carencias impuestas por un modelo económico que no compar­ dicha época terminó en las trincheras de la "gran guerra". te. Algunos simplemente hacen una descripción lú­ •	Generamos una pérdida neta creciente en los recursos desti ­ cida y escalofriante del fenómeno. me resulta más fácil de opuestas a los valores que imponen el crecimiento yel desarro ­ imaginar que la continuación del régimen actual". quedan dispensados tamente nos problema tiza Y que nos impone la búsqueda de so­ precisamente porque pueden COstearse tal acceso. de la movilización para sustituirla por otra más SJ tisfactoria. sin embargo. nos ilusiona cuando sostiene que "el régimen actual de laine.. como seguramente tampoco se siente el lector.­ He trabajado con el Estado. he re ­ mercado global sería un acontecimiento traumático de conse ­ chazado y rechazo sistemáticamente las propuestas de trabajo cuencias inimaginables. Tan to y sobre el cual no tengo ninguna injerencia en el plano de mi oscuro t:S este porvenir como e! que augura e! epígrafe de Geor­ vida profesional. ra que reinen hoy semejante impotencia de un lado y domina ­ Yo no he generado todos estos desatinos. y se pregunta qué sucedió pa ­ Releo lo anterior en primera persona plural y me siento mal. SU seno y somos beneficiarios de algunas de sus inequidades. sus causas y sus alternativas de superación. ¡Duro plan llo de la organización y de las personas. debida a que quienes trabajan asignan sentido. no me siento respon ­ sable por ellos. Es ­ •	Encerrdmos a quienes no tienen acceso a la justicia y libera­ tamOS implicados Y comprometidos con esta realidad. coma un recurso retórico en pro del rechazo de esta situación y •	Invertimos sin generar empleo para mejorar la productividad. Algo de bibliografía poco tiempo para disfrutarlo. mientras que la expectativa que incluyen lo político. pero 1. luciones.. ra este trabajo). Si usted no está de acuerdo. ción de! otro. Así es que pt:rmítaseme mantener la primera persona del sos para justificar la inequidad en la distribución de recursos plural. mientras que la mayoría tiene Tengo sobre mi mesa un conjunto de libros acerca de este todo el tiempo. elijo mantener la primera persona plural. •	Remuneramos a los desempleados (bien que cada vez menos. •	Provocamos que los menos tengan trabajo y dinero.::. Más aún. lo cultural.)uv . He trabajado con empresas privadas cuyas po­ ge Soros con que encabeza su primer capítulo: "el colapso del líticas están en las antípodas del maltrato social. mereciendo el encierro. le nados a la previsión social. usted y yo.( . 1994). que cier­ mos a quienes. de vida de los mayores se prolonga cada vez más (si es que el sistema no los mata antes).. lo inscriben dentro de pt:rspectivas más amplias pueden aportar cada vez menos. .
Jis". e <denudad mUe lo . en IJ Illtroducci<'.zl e11 las organi::.¡[CJllCeS ellunciaJ".n. neoliberalisl11o. resuJ ta en la postulación de un "obvio y simple sistema de libertad natural que se estaolece espontánea­ mente" (citado en Hardt y Negri. en lo soci.b'jo y cmpleo a"hó. '".den 'ocial en la estrUCtura psíq uiea de los sujetos. 1.sis. La idea del h071zo ecollo1llims.acioJles 3)­ Imperio (Hardt y Negrí.:¡liLJJ<L . amparándome solJll1ente en IJ necesiebJ de ser breve)' no JpJnarmé de los . Lm" camcrerístieas del desempleo y sus efectos ell la so­ por su pretensión de perennidad. y dc globaJiZ>ción de h eeunomi.'n h "bcio de s nes producción capitalista y reivindican la vigencia de la lucha de cla­ ses Como salida para este Cstado de Cosas. neoamericanisln0 6 El fin del trabajo (Rifkin. Liberalismo. será un nuevo proletariado quien construirá blemente d". 1996) nos ofrece un exhausti_ ción de la vida socia] en su totalidad como objeto de su dominio. .. 2000) ataca con igual virulencia el or­ den político. lamenta ­ P. las libertades públicas yel espacio cívico" llevado a cabo por las grandes corporaciones identifIcadas globalmente por sus marcas y caracterizadas por la explotación de sus trabajadores. dan eierumente cehción con los COntenidos de "te "ab'jo. capitalismo. mahs condiciones de edocacióo.. cuya única racio ­ nalidad se asienta en la I11aximización del propio beneficio.J". Saluda el amanecer de "un movimiento de resistencia [.i\fax \'-eber.. cehción entce ". . es deci" a m.] tan global y ca ­ paz de una acción coordinada como las multinacionales que in ­ tentan subvertir" I Estado.~_..dan d m. 2000).do. fUude . glebal"cadern (Mateu. "".. por la constitu ­ ta de fronteras.. SO'teniendo que "hs diferenci" ent.''Vo".. ende.c" "elo. Lle­ vada al nivel social. los autores . No Logo (K1ein. en una formulación tan obvia. de "¡viend" de "ncamiento b'sico. al que denomina precisamente "Imperio" por su carácter hegemónico.hs condiciones dc vida con"ponden malas condiciones de trab'jo y. po.b.. doble perspectiva fundante de la psicología social de E. 2000) conside_ ra que "la relación entre origen de las personas / clase social / trabajo (no trabajo) es casi lincal. Sus propoe"as de POtenci. r~nút(l al lector interesJJo ti b bihliogTJfía eC:lJnÚlnIC~l l'speci. De. tan simple. Desde el mat". ciedad argellt/lla (Beccaria y López.1 guar. Pido perdón de amel1lJno por las simpliíicaciones en el análisis que sigue accrca de la evolución del c'lpitalismo. los nuevos p.bo. Vo análisis cuantitativo de la cuestión del desempleo.. explica la acumulación propia del capitalismo que se da a partir de la etapa de la Revolución Industrial mediante la asociación· i 6.ctoali"da por los infonunados socesos que asohn un "conrraimperio" basado en nuevas formas democráticas y un nuestro país.1 dC"fio de pensar en nuevas fo. J. sin dod" a dislU'bios socia. nos advierte no Obstante acerca del riesgo de no repartir las enormes ganancias de productividad del mundo desarrollado.Jan hs pwoebaciones que I"ovo. funda.de 1. recursos que permitan su tratamiento". 1 I En Trobo .ción dd te.de el psieoan'}.mas de participación y solidaridad. saludy desompaáóll (Co nazzo y Aloise. por su fal­ Sin trabajo. en La ética protesla1lte )' el espíritu del capitalismo. Leonardo Sebvarstein teo que nos enfrenta a la paradoja de tener que imaginar dos es­ cenarios igualmente inimaginables! La nueva mestzón soci. En todo C:1 ­ ~(). 2000) denuncia "el asalto contra los tres pila­ res sociales que son el empleo. allí donde sean más vulnerables. Pichon-Rivie_ re. Su COntribución se orienta a "la identificación de nuevo poder constitutivo. 1994)." la crisis del o.. se sostiene en una concepción profundamente individualista.c los qoe Jo tienen todo y los '}ue no tiencn nada Condocidn. sin considerar tal vez en la medida nem. tan natural que queda ocul ­ to su carácter de construcción social.-ob1cnns que enhn" h sociedad 'esult.1 de. económico y social imperante.. l I I I I La conceptualización del liberalismo Jebe mucho a la obra de Adam Smith. les y políticos a escala glob. soei. de saJod".I".2000): el mercado.o dialéctico. mental para el disei'io de las estrategias y la movilización de los lA.lra estos autores.
mayor bienestar social. . más intervencionista. protector. •	Se produjo la debacle de la Unión Soviética. Pero esta mano invisible no impidió que la dominación del ca­ pital sobre el trabajo asalariado se transformara en explotación. 1993). vía empleo o vía seguro social. Pero el capitalista. Keynes mediante. •	En los países capitalistas. por ende. contando con la voluntad política y los recursos económicos necesarios para cumplir con estos principios sociales por medio de una gestión de gobierno eficiente. para resolver esta tensión construyó la teoría de la "mano invisible" que guía al capitalista a reinvertir el capi­ tal. Se hizo más fluida la circula ­ ción de bienes y servicios.r 36 Leonardo Schvarstein La nueí. Un Estado basado en principios de justicia y de solidaridad social. sin ánimo de que esta enumeración sea exhaustiva. Se llegó de esta manera a los "dorados treinta". La situación devino inaceptable para los dueños del capital. La Gran Depresión de 1930. interpretada co ­ mo el triunfo del capitalismo sobre un sistema cuyos ideales socialistas quedaron sancionados como utópicos. generando diferencias aun mayores entre unos y otros. pero menos eficiente. benefactol. •	El crecimiento de la oferta de bienes y servicios no pudo ser acompañado por el correspondiente incremento en la capa ­ cidad de consumo. el lapso que transcurrió entre la salida de la Segunda Guerra Mundial y mediados de la década del setenta. vistos desde hoy. no importa cuán virtuoso sea. añadió a la función reguladora del Estado otra más: la de la promoción del desarro ­ llo económico privado a partir del impulso otorgado por la in­ versión pública. etapa de desarrollo y con ­ solidación del Estado llamado providencia. Se hizo necesaria entonces la figura de un Estado fuerte. más controlador. como en la administración de los recursos destinados al bienestar social. ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué todo se deterioró tanto? ¿cuáles fueron los factores que nos trajeron hasta aquí? Cite ­ moS algunos. por lo tanto. Este dispositivo funcionó relativamente bien. Es cierto que sus resultados no alcanza­ ron a todos los ciudadanos ni tampoco fueron absolutamente equitativos para todos ellos.Ja cuestión social en las organizaciones 37 entre la obtención de beneficios individuales y la austeridad propia de la ética protestante. un sistema que facilita la construcción del reinado de Dios en la Tierra (citado en Aubert y De Gaulejac. quienes se vieron enfrentados por un lado a un Estado cada vez más fuerte. obtiene su ganancia como fruto no sólo de su propio trabajo sino también y fundamentalmente del trabajo de los demás. Un Estado que proveyó a los ciudadanos de los países desarrollados la posibilidad de satisfacer sus necesidades sociales. El capital dejó de tener patria. Adam Smith. pero resultaron. basado en producciones de bienes siempre crecientes y en concurrentes incrementos en la capacidad de consumo de la población. tanto en su rol interme­ diario entre el capital y el trabajo. capaz de intermediar entre estos intereses.J I . y los de mayor valor agregado si­ guieron yendo en la dirección de los países ricos hacia los países pobres. •	Los mercados se globalizaron. generando más trabajo y. del bienestar. la complejidad creciente de todo este sistema provocó además que las organizaciones del Es­ tado se volvieran menos eficientes. •	La revolución tecnológica trajo aparejado un crecimiento de la productividad que reemplazó a las personas por máquinas. de promover el bienestar so­ cial y de otorgar seguridad a sus ciudadanos. y por el otro a sindicatos que planteaban cada vez ma ­ yores reivindicaciones económicas y sociales. •	El desarrollo de las telecomunicaciones facilitó la realización de transacciones financieras especulativas y posibilitó d flu ­ jo casi instantáneo de fondos entre regiones remotas del pla ­ neta. El capitalismo deviene virtuoso. e impulsando una corriente migratoria de los últimos hacia los primeros. inevitables media­ ciones institucionales. y que los trabajadores organizados sindicalmente defendieran sus intereses tan vigorosamente como los dueños del capital. fiel a la naturalización de la noción de merca ­ do que propone. La contradicción entre el enriquecimiento privado y el interés público resulta en ­ tonces insoslayable y requiere. infinitamente mejores que los que podemos imaginar en la ac ­ tualidad.
el nivel de empleo y la cOllfianza en la eco­ nomía. "Como la mayor parte de los economistas que no pertenecen al F..\. "Achicar el Estado es agrandar la Nación" fue la expresión paradigmáti­ ca de esta ideología neoliberal que obligó a los pobres a aceptar cualquier trabajo que se les ofreciera. bajando los gastos destinados a la protección social. Este discurso hegemó­ nico. el deterioro de los términos de intercambio por la baja del precio de sus materias primas.por el modelo "renan¿". Cabe seüalar.-)'¡'}~t'lI P"'I. desmanteló los consejos salariales y otros mecanismos de control sobre los ingresos y abrió las economías nacionales al Ebre mercado global desregu­ lado (Gray. privatizando las empresas de servicios públicos allí donde le pertenecían. una figura prominente de la teoría de la or ­ ganización. También se achicó el Estado en términos absolutos. •	el círculo vicioso que se establece entre b baja en la califica­ ción de esta deuda por parte de las agencias calificadoras de riesgo Y la correspondiente suba de las tasas de interés co ­ bradas por dicha deuda.varstein La 1111e7. para no exceder mi alcance y cumplir con la premi ­ sa paradójica de que la introducción sea más breve que el libro. sostiene que han sido las políticas neoliberales del Fondo .] En los Estados Unidos. En términos relativos porque su peso en el movimiento financiero global se volvió cada vez más irrelevante. Michel Albert intenta volver a asociar las políticas liberales con los valores religiosos. menos del 1 % se origina en mo­ vimientos de la economía real. el recorte de gastos (del Estado) simplemente empeora las cosas: declinan también la recauda ­ ción de impuestos.-. 1998). y gracias a la movilidad que adquirieron los flujos de capital.II. el consenso y la preocupación por el lar ­ go plazo (Albert. cllando tenemos una rece­ sión. impusieron como modelo hegemónico a aquel liberalismo de la época victoriana. además. que en los países subdesarrollados es­ ta situación se ha visto agravada por la concurrencia de los si­ guientes factores: •	el incremento de la deuda externa por la imposición de polí­ ticas de ajuste fiscal con tipos de cambio tijns o Dotantes en­ tre b~1l1das muy estrechas. redu ­ ciendo sns estructuras. todos concuerdan en que el esúmulo fiscal es el remedio. proponiendo la sustirución del mode ­ lo "neoamericano" -fundado sobre el éxito individual v el bene ­ ficio financiero de corto plazo. frente a una recesión."­ Charles Handy. sino también de quienes lo defienden.Mo ­ netario Internacional (Fl\-lI) las que han llevado a los países emergentes a esta situación de círculo viciosu creciente. Joseph Stiglitz. amplificado por los medios masivos de comunicación.. 1994).:'. so­ cavó las bases del EstaJo regulador y protector. ¡~ Je 111310 d~ 21111.' ll cuestión social en las orglllliz. dice que "el capitalismo adquiere vigor en base J la primera definición de justicia distributiva -aquellos que lllás producen más debedan recibir-o Pero no será tolerado por mu ­ cho tiempo si ignora lo opuesto -que aquellos que más necesi ­ un deberían tener cubiertas sus necesidades-" (Handy. criticando sus características burocr:iticas y su aparente ineficiencia. •	el incremento de la protección arancelaria y de los snbsidios •	a los productores de los países desarrollados... que va ­ lora el éxito colectivo. a punto tal que actual ­ mente las reservas de los bancos centrales de los países repre ­ sentan una porción mínima respecto al volumen de las transac ­ ciones financieras del mercado globalizado (transacciones de las cuales. premio l'obel de Economia en el ario 2001. mientras el resto es de carácter básicamente especula tivo).38 Leonardo Sc/. Cito sohmente tres. 1992).üciollej­ 39 Comenzaron a dar batalla de una manera diferente. disminuyendo el número de sus funcionarios. Extractos de un artículo publtcado en ¡1. pero desprovisto esta vez de los valores que lo sustentaron y de las intermediaciones institucionales que propendían a una distri ­ bución más equitativa de las ganancias. 7. Tal estado de cosas ha dado origen a diversidad de críticas provenientes no sólo de quienes se oponen al capitalismo. yo creo que. tomadas casi al azar. . [. y el Estado se achicó. en términos absolutos y relativos. Con los teóricos de las universidades de elite. dicho sea de paso.
perdida su competitividad por haber resignado el ejercicio de políticas mo­ netarias en aras del Sostén de un tipo de cambio fijo. Lo político impone entonces lo económico. los ahorristas despojados. neutralizados los sindicatos por el pero­ nismo gobernante -cuyo poder alguna vez se sustentó en e]]os­ y por sindicalistas venales. mien­ tras que los libres mercados son producto del arriEcio.ecesidades sociales.. pero no toda la verdad. ] Sus costes sociales son tales que ninguna democracia puede legitimarlo durante mucho tiempo (Gray. Es precisamente el clamor social el que pone de manifiesto el fracaso de este modelo hegemónico económico y de la políti­ ca que lo ha impuesto. Círculo de realimentación positiva entre lo político y lo econó­ mico. un don de la evo­ lución social. guiada su política exterior hacia el establecimiento de "relaciones carnales" con los Estados Uni­ dos.40 Leonardo SchvarJtein La 7lUel'fl cuestión social e1l las orgal/izaciones 41 1. Porque no se trata sólo de necesidades . No somos tan sólo un deteriorado desvío en la segura ruta del modelo neoliberal capitalista. Se podrá pensar que llegamos a esta situación por nuestras propias incompetencias y que constituimos sólo un ejemplo de lo que no se debe hacer. y no lo hace sólo a tra\"és de las estadís­ ticas. respecto ~ la atención de las. cuya consecuencia es la diso­ ciación y el menosprecio por lo social. des­ mantelado el Estado por vías del c1ientelismo político como fundamento de la designación de funcionarios y de la privatiza­ ción de las empresas públicas (previamente degradadas para jus­ tificar la enajenación).n. [. de la estrategia y de la coerción política. Lo económico. la salud y la educación deterioradas. Somos también un ejemplo en carne viva de los resultados de la subordinación incondicional de 10 social a 10 económico Los mercados con limitaciones son la norma en toda sociedad. Cualquier otra alternativa es utópica o contraria a las libertades individuales. si se prefiere.. las filas de de­ sempleados en busca de oportunidades de empleo. Pero 10 social habla. es un triste ejemplo de lo narrado. lo económico y 10 político. 0. [. el desarrollo y el deterioro de la' institución del bienestar social. que a vuelta de correo legitima lo económico. Devastada por la corrupción. El homo econornicus ha impuesto su racionalidad.. desclasado entre sus pares por haber pretendido ingresar a un primer mundo que no admite nuevos socios. 1 La política social ha quedado empobrecida y trivializada por este modelo económico hegemónico. I \i98).. Pero este estado de cosas no es el producto de una deriva natural sino el resultado de una vo­ luntad política recurrente y sistemática (Polanyi.. Basta estar en Buenos Aires en estos días para ver y sentir los reclamos simultáneos de los piqueteros que cortan calles y rutas de acceso. ajustado fiscalmente una y mil veces por las políticas monetaristas del FMI. L El relato breve e imperfecto de la sección anterior nos per-' mite entender el surgimiento. más por sus omisiones ue por sus propOsICIOnes. lo económico im­ pone lo político. los usuarios de los servicios públicos.] El libre mercado no es. el país ha terminado por estallar. La Argentina de la década menemista. 1944). los cacerolazos y los piquete­ ros. la mano in. No se trata sólo de la incapacidad y la venalidád de nuestros dirigen­ tes. cuya satisfacción prima sobre el bienestar común.S. la niñez y la vejez desamparadas. Ciertamente. los consu­ midores empobrecidos por la int1ación creciente.j visible actúa a favor de quienes más tienen. como los pensa­ dores de la nueva derecha han imaginado o afirmado. hay algo de verdad en ello. desde los orígenes del capitalis­ mo moderno hasta nuestro presente neoliberal posmoderno. las regulaciones del : Estado son para los liberales la quintaesencia del mal en la Tie­ rra y no hay otro modelo que no sea éste que supimos conseguir. la inseguridad ciudadana en aumento. lo político y lo social ar el imperio de una política neoliberal caracterizada. que a vuelta de correo legitima 10 político. con su corolario de los actuales gobiernos inestables. cuyo pansincretisl110 re­ duce todas las explicaciones a la inevitabilidad del libre mercado ya las virtudes de la competencia. el ejército de indigentes que invade nuestras calles al anochecer para hurgar en las bolsas de basura -buscando sobrevivir con los restos de los que todavía tienen algo que tirar-. la justicia inexistente. John Gray seilala el carácter de construcción social del libre mercado y advierte sobre sus consecuencias.
y que remitía entonces a los disfuncionamientos de la sociedad industrial naciente (Rosanvallon. Es cierto que las razones por las cuales nos encontramos en este punto no son las mismas de entonces. est·.Y que fue capaz. 1. Cada vez más. La nueva cuestión social en las organizaciones Dos autores franceses.amos esto por un esquema donde el individuo se hace cargo de sí mismo". Pe­ ro las cuestiones son esencialmente las mism'ls. de ejercer un arbitraje aceptable en­ tre los intereses del capital y del trabajo.. Págllwl12. ha quedado sometido. sus necesi(hdes bá­ sicas insatisfechas.] un momento esencial. una vez más y por si hicie­ ra falta. Aires.9 y el individuo que "se hace cargo de sí mismo".. en el contex­ to surgido después de los dorados treinta.l llegar a esta nue­ va cuestión social que hoy se plantea en térlllinos inéditoS por la calidad de sus desequilibrios Y la cantidad de sus afectados. han publicado casi simultáneamente sendos tra­ bajos que a mi juicio contribuyen significativamente a la t1uci­ dación de "la cuestión social". Bueno. i\lolblirJad ele protesta que consiste en reunirse frente al domicilio del impu­ taJo y <lgra"'~rlo a viva voz_ 9. que no hace falta llegar más lejos para verificar cómo la exacerbación­ de la política neoliberal.por lo tanto. búsqueda de una salida que no encuentra. Roben Caste! (1995) y Pierre Rosan­ vallan (1995). Y junto con ellas. Quienes ocupan cargos políticos son objeto de "escra­ ches"8 y de agresiones físicas cuando se exponen públicamente. cada vez menos pueden acceder a una vivien­ da dign'a.42 Leonardo Schvarstein La I1l1e7-'a cuestión sncial m las orgtlJli:2'1ÚOIlCS -13 sociales insatisfechas. trae aparejadas estas consecuencias polí­ ticas y económicas. K. han debido tal piarse las fachadas de los bancos en la zona céntrica para limitar los destrozos de cajeros automáticos y de vidrieras por parte de ahorristas enardecidos que claman por la devolución de sus de­ pósitos. quien señaló sin t:lpujos que ellos "cambiaron su p:1Ís de cabo a rabo. Tal el ejemplo del encargado de la reforma estatal encarada p"r el gobierno laborista de Nueva Zelanda. La diferencia radica en que ya no podemos enfrent:lr\as me­ diante la forma institucional que surgió como respuesta -"esta­ do social" para Castel. Denominación surgida como tal en la década de 183 O según uno. la del imperio del libre mercado y de la retracción de! Estado. ¡nor:llización nusiv'd' Se difundió entonces la convicción de que hauÍJ allí "una 'liTIenaza al orden político y moral".} amenazado el orden político democrático. en que apareció un divorcio casi total entre un orden jurídico-político fundado en el reconocimiento de los dere­ chos del ciudadano. la Argentina de 2001' muestra al mundo. más allá de sus propias incompetencias.6. Ese Estado ha sido in­ validado por quienes se opusieron a sus controles y regulaciones e impusieron a cargo de su administración a funcionarios pro­ gramados para su destrucción. 1yq 5). Cada vez m3S personas en el mundo tiener. 1995). H a colapsado el sistema financiero qUe p:Jrecía tan sólido hasta hace unos pocos meses. 1995).. a la cuestión social. y al dete­ rioro de las condiciones de vida de las poblaciones que eran a su vez agentes y víctimas de la Revolución Industrial (Castel. pero en base a la teoría del mercado. Y el orden moral que debería sustentarlo.0 más enérgiClmente . . de que resultabd necesario "encontrar un remedio eficaz para la plaga del pauperismo. o prepararse para la conmoción del mundo" (Cas tcl . a la protección de sus derechos ciudadanos. 13 de may" de 20D! J . que había un Estado de bienestar social donde el Es­ tado se ocupaba desde la cuna hasta la tumba de los ciudadanos. a la justici:J. Se trata de (. o en los finales del siglo XIX según el otro. . y que hemos atravesado sucesivas metamorfosis p:lf. y un orden económico que suponía miseria y des- "''le detengo en esta cita porque me parece necesario señalar descriptinmcnte las similitudes con nuestra situación presente.¡ún. a la salud. según ellos. País que llora y se desangra. reemplaz. en esta y en cU:Jlquier otra circunstancia. . "estado providencia" para Rosanvallon. la constatación de la necesidad imperiosa de atender. a la educación. país que arde y se debate en la .
al determinismo de la exclusión creciente y a la ausencia de políticas de reinserción. No pue­ de ser que tengamos una población creciente de excluidos den­ tro de los incluidos. grandes y pequeñas. a la desestabilización de los estables': lw¡­ a la instalación de la precariedad como modo de relación conP tLlctuallaboral y al creciente déficit de lugares ocupabIes en la. y será esta inteligencia una condición de existencia. Con un Estado en continua retracción merced al aval de políticos de izquierda y de derecha. ensayo una respues­ ta de simple enunciación y de compleja realización: es necesa­ rio recuperar. No es sostenible que las organizaciones empresariales existan en el seno de comunida~es pa~perizadas y arrasadas por el hambre. a algunos del lado de adentro y a otros del lado de afuera. y al revitalizado mundo de las organizacio­ nes del tercer sector. Sólo pueden sostenerlo las! redes sociales comunitarias. con corporaciones empresarias cada vez más grandes y desprovistas en su gran ma.4-/- Leonürdo Sch¡larsteú¡ La nueva cuestión social en las orgmúzaciones 45 como bien lo apunta Castel. hemos'­ quedado prisioneros de un sistema que nos encierra a todos. j . de movilizar sus recursos para el logro de dichos propósitos y de establecer relaciones solidarias entre sus inte­ grantes y con los miembros de su comunidad. victima. que no tienen acceso a una vivienda digna. Me refiero a las organizaciones empresariales.' )Toría de todos los valores que no sean los económicos. He aquí el desafío para la nueva cuestión social expresado en roda su dimensión: ¿cómo atender al bienestar social en el mar­ co de una ideología dominante que deja al individuo librado a su propiJ suerte. por sólo enumerar algunas de sus carencias. y que desarrollen las competencias requeridas para el efectivo ejerci­ cio de esta responsabilidad. Es preciso que las organizaciones ejerzan la responsabilidad social que se les reclama y que algunas de ellas declaman. interna y externa. y en el marco de los alcances ya señalados para este trabajo. así como el desarrollo de! marco normativo re­ querido para que se favorezca y se exija el cumplimiento de la responsabilidad social a las organizaciones empresariales y del tercer sector. estructura social "normal". y sólo a él. sólo si es capaz de conservarse den}: tro del marco de la solidaridad y de los afectos. necesaria para que puedan operar. puede preservar su identidad y seguir siendo un individuo individualizable. quien menos. a los efectos de poder brindar realmente una solución integral al malestar que nos aqueja. Es allí donde es preciso encarar una acción social que dé respuesta a las necesidades básicas crecientemente insatisfechas de sus propios integrantes y de los miembros de las comunidades en las que están insertas. quien más." rias y víctimas de la competencia sin límites que ellas mismas han desatado? . la generación y el impulso de las po­ líticas sociales. que tienen servicios de salud deficientes. Deben ser capaces de forjar propó­ sitos sociales. la enfermedad y la VIOlenCia. Mal podría el Estado cumplir con estas funciones si a su vez sus propias organizaciones no son socialmente inteligentes. entre el interés individual yel bienestar común. Só­ lo que esto ya no puede hacerse solamente desde el Estado ni desde las organizaciones políticas y sindicales tradicionales. Han de ser organizaciones socialmente imelígentes. Es el actor social más relevante respecto a esta cuestión. desde la política. A este individuo ya no lo asegura eM Estado ni lo defienden los sindicatos. porque ello significaría convalidar la política neoliberal que nos ha conducido a esta situación. porque sin ella no podrán superar el mínimo de cohesión social. porque su inHuencia social ha disminuido en la misma medida en que han crecido nuevas instancias institucionales en la so­ ciedad civil. Todos somos este individuo.1 A riesgo de pecar nuevamente de simplista. La acción social de las organizaciones deberá ser complementaria y no sustitutiva de la del Estado. corno en el ni­ vel que le corresponde por su condición de organización de em­ pleo inserta en una comunidad. y debe ejercer por lo tanto su acción tanto en el metanivel de las polí­ ticas macrosociales y de los marcos normativos. Le cabe al Estado. de empleados que ganan tan poco que no pueden costearse el transporte hasta sus lugares de trabajo. y no estamos en realidad librados a nosotros mismos sino a nuestra' propia suerte. La nueva cuestión social atañe al ámbito comunitario y tam­ bién al organizacional. el balance entre lo económico y lo social. Más que librados. No pretendo dejar la responsabilidad social recluida en el ámbito de las organizaciones.
Corresponde ahora que precisemos los térrni ­ nos en que nos referiremos a la responsabilidad social. para proponer desde allí cómo han de ejercerla y cuáles se. 10 cual conlleva el reconocimiento de" dos dimensiones para el diseño de organizaciones socialmente inteligentes: la del ejercicio de su responsabilidad social indivi_ dual y la de la articulación can otras organizaciones en pro de Un acoplamiento sinérgico que reconstruya las protecciones so ­ ciales resquebrajadas por las polÍticas neoliberales. Hemos ubicado en el capítulo precedente la nueva cuestión social en el ámbito de las organizaciones. Responsabilidad social / El idioma inglés tiene dos palabras diferentes para aludir al concepto que en español llamamos respollsllbi/idad. sin perjuicio de reco ­ nocer la responsabilidad del Estado de generar e implementar las políticas sociales. corresponde la aplica­ ción de uno u otro término disyuntivamente.'k. y de qué manera los factores constitutivos de los distintos tipos de organizaciones determinan y condicionan el modo en que tal responsabilidad se puede ejercer. rán las competencias que deberán desarrollar para tal fin. cómo se manifiesta en la conducta de las personas y de las organizacio ­ nes. En algunos casos. O bien pueJo te­ i I . inteligencia social i I I I I I 2.1. las organizaciones empresariales y las del tercer sector eIl1_ prender una acción conjUnta para satisfacer las "necesidades so. Accolllltab¡/izy alude a la rendición de cuentas que uno debe hacer ante otro debido a una obligación o compromiso asumido. y de desarrollar los marcos normativos que exijan y faciliten el ejercicio de la responsabilidad social de las organizaciones. e involucra el juzgarse a sí mismo con relación a los propios ideales y conciencia. Sin que él ni nadie me lo exijan. Rcspo71sibi/ity se refiere a aquello por lo cual uno se siente internamente res­ ponsable. Y6 puedo sentirme "internamente" responsable por ayudar a un amigo en un mo ­ mento difícil. Tal desafío entraña la necesidad de analIzar las diferencias de cada tipo de organización Con relación a su responsabilidad so­ cial. CAPITULO 2 Responsabilidad social.: ciales de los ciudadanos. 46 Leonardo Schuarstein El desafío consiste entonces en repensar cómo pueden el E -" s tado.
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