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Timestamp: 2018-03-20 19:35:51+00:00

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ALMERIA, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha – "otropunto" de vista sobre el territorio
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ALMERIA, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha
Estos gráficos representan el Parque Residencial de ALMERIA..
ALMERIA. Parque de Viviendas y Demanda Latente por tamaño
ALMERIA. Pirámide de Población
ALMERIA. Parque de viviendas por tamaño y fecha de construcción (CATASTRO)
ALMERIA. Bienes Inmuebles de uso VIVIENDA 2014-2016 (CATASTRO)
ALMERIA. Población (INE)
Almería es un municipio español de 296,21 km2 y una ciudad, capital del mismo y de la provincia homónima, que pertenecen a la comunidad autónoma de Andalucía. Centro neurálgico de la Comarca Metropolitana de Almería, en el extremo sureste de la península ibérica y de la comarca turística de Almería-Cabo de Gata-Níjar. La rodean por el oeste la sierra de Gádor, por el norte Sierra Alhamilla y por el este el valle y delta del río Andarax y, más allá, una llanura que culmina en la sierra de Cabo de Gata. Al sur, su puerto y litoral se abren a una amplia bahía sobre el mar Mediterráneo.
Además de la ciudad de Almería, dentro del término municipal existen otros 17 entidades de población: El Alquián, El Bobar, Cabo de Gata, La Cañada de San Urbano, Castell del Rey, Costacabana, Cuevas de los Medinas, Cuevas de los Úbedas, La Garrofa, Loma Cabrera, El Mamí, Mazarrulleque, Rambla de Morales, Retamar, Pujaire, Ruescas y Venta Gaspar.
A ellos habría que añadir la isla de Alborán, adscrita al 3.er distrito de la ciudad de Almería, correspondiente al barrio de Pescadería, en virtud de una Real Orden emitida por Alfonso XII en 1884. La isla no posee población permanente, pero alberga un destacamento militar formado por 11 soldados que se relevan cada 20 días.
A. Ciudad Jardín (Almería), Cortijo Grande, Nueva Almería, El Zapillo y 500 Viviendas.
B. Casco Histórico, Castell del Rey, Centro/Paseo, Cerro de San Cristóbal, La Chanca, Nicolás SAlmerón, Pescadería-Isla de Alborán.
C. La Almadraba de Monteleva, Cabo de Gata, Pujaire y Ruescas.
D. Los Almendros, Los Ángeles, Barrio Alto, Cruz de Caravaca, Piedras Redondas y San Félix.
E. Altamira, Nueva Andalucía, Oliveros y Regiones
F. Centro / Rambla, La Esperanza, Fuentecica-Quemadero, Plaza de Toros, Santa Rita.
G. Las Chocillas, El Diezmo, Los Molinos, El Puche, San Luis, Torrecárdenas y Villablanca.
H. El Alquián, La Cañada de San Urbano, Costacabana, Cuevas de los Medinas, Cuevas de los Úbedas, Retamar y El Toyo.
El término municipal de Almería es limítrofe de 7 municipios: al norte, limita con Huércal de Almería, Viator, Pechina, Tabernas y Turrillas, al sur, con el mar Mediterráneo, al este con Níjar, el término municipal más extenso de la provincia; y al oeste, con Gádor y Enix.
El litoral del término municipal, encuadrado en su totalidad dentro del golfo de Almería, se extiende algo más de 35 km de los que poco menos de seis corresponden a la ciudad en sí. Lo componen en su mayor parte playas bajas y arenosas, producto de la actividad aluvial del río Andarax y las ramblas que descienden desde Sierra Alhamilla. Existen, no obstante, acantilados de gran altura en la zona más próxima a la sierra de Gádor.
Son 16 playas de diversas dimensiones y tasas de ocupación según sus características y entorno. Las de mayor ocupación son las ubicadas en la ciudad (San Miguel, Zapillo y Nueva Almería). Las 3 ubicadas a poniente no tienen apenas ocupación y son de baja calidad por su entorno, accesos, tamaño y servicios. Hacia levante hay 6 más, ubicadas en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, que cuentan con especial protección medioambiental.
Orográficamente se puede dividir el municipio en 2 mitades: la mitad este, una llanura que abarca desde el núcleo urbano central de Almería hasta el poblado de Cabo de Gata, en la parte oriental la Bahía y las zonas montañosas.
El municipio de Almería se encuentra incluido en un área en que son previsibles los sismos de intensidad superior a VII en la escala MKS para un período de retorno de 500 años.
Las catástrofes por avenidas en Almería se han producido históricamente por el desbordamiento de las ramblas que atravesaban la ciudad. El encauzamiento de la Rambla de Belén a finales del siglo XIX, y su posterior y reciente urbanización acompañada de obras hidráulicas de corrección en todas las cuencas, han limitado este riesgo a las avenidas del río Andarax, también encauzado recientemente y defendidas sus márgenes frente a las avenidas de periodo de retorno 500 años. No obstante, según recientes estudios realizados por la Agencia Andaluza del Agua, la defensa del encauzamiento frente a la avenida de 500 años no es total, por lo que deberá ser completado con medidas de defensa adicionales todavía no concretadas.
La llanura que se extiende al pie de Sierra Alhamilla, entre el río y el límite del T.M. con Níjar, está surcada por varias ramblas que han sido estudiadas hidráulicamente. Estas ramblas pueden afectar puntualmente a núcleos diferentes al principal o a sus zonas de crecimiento.
El modelo de organización del territorio municipal está fuertemente condicionado por la orografía, la localización de las actividades productivas y las infraestructuras de comunicaciones. La ciudad de Almería, situada junto al mar entre la desembocadura del río Andarax y las estribaciones finales de Sierra de Gádor, se ha beneficiado del comercio con el exterior a través del puerto y con el interior a través del corredor del Valle del Andarax que se bifurca, a partir de Benahadux, en un ramal hacia el oeste y norte, (Andalucía, norte y centro de España) y en otro ramal hacia el este (Levante y Europa).
Además, el fértil valle del Andarax, permitía la existencia de la agricultura de regadío, extendida más allá de sus riberas, gracias a una amplia red de acequias. El límite de la zona de influencia del río Andarax y su red hidráulica, se situaba por el Oeste de la zona regada por el Cauce de San Indalecio y por el Este en la Vega del Alquián. Fuera de estas zonas, mantenidas húmedas por el esfuerzo del hombre, el clima árido se mostraba con toda crudeza y se reducía la intensidad de los asentamientos urbanos.
De este modo, la ciudad de Almería conserva su papel preponderante gracias a las infraestructuras (puerto, aeropuerto, ferrocarril y red de carreteras), mientras que la gran extensión del término municipal permite la convivencia con el núcleo principal de un gran número de asentamientos urbanísticamente secundarios.
La forma más adecuada de aproximarse a esta estructura de asentamientos de población es posiblemente clasificando los mismos en base a su origen. Así tendríamos:
Núcleos históricos: La Cañada de San Urbano, El Alquián, Los Partidores, Loma Cabrera-El Boticario-Los Cortijillos, Venta Gaspar, San Vicente, Cuevas de los Medinas, Ruescas, Pujaire, Cabo de Gata, La Almadraba de Monteleva y La Fabriquilla.
Núcleos Turísticos: Castell del Rey, Costacabana y Retamar-El Toyo.
Núcleos de Segunda Residencia Tradicional: Bellavista y La Juaida-Cortijo Córdoba.
Cada núcleo presenta un grado diferente de madurez en su desarrollo, siendo necesario reseñar que los núcleos de Ruescas, Pujaire y La Fabriquilla se encuentran parcialmente incluidos en el término municipal de Níjar.
También es necesario reseñar que gracias a la mejora de las conexiones entre el este y el oeste del municipio, la carestía del suelo en el núcleo central de la ciudad y la menor dependencia de los recursos naturales ha propiciado que en los últimos años se haya generado un importante crecimiento en los núcleos del este del término municipal reduciendo de forma palpable la macrocefalia histórica.
Fundada en 955 d. C. por Abderramán III en un emplazamiento dominado anteriormente por otras urbes como la ibera Urci o la romana Portus Magnus, desempeñó un papel fundamental durante el califato de Córdoba, llegando a ser el puerto más importante del al-Ándalus omeya. Alcanzó su máximo esplendor durante la taifa, en el siglo XI, convirtiéndose bajo el reinado de Almotacín en un emporio comercial y cultural.
Es un municipio de creciente relevancia en los ámbitos económico, cultural y deportivo, y un importante nudo de comunicaciones gracias a su puerto y aeropuerto internacional recientemente remodelado. Están concluyéndose las obras del Parque Científico-Tecnológico de Almería. Asimismo, se están construyendo las infraestructuras necesarias para la conexión ferroviaria con trenes de Alta Velocidad (AVE).
Durante la época musulmana estuvo dividida en 3 barrios: el de la Almedina, el de Rabad-al-Hawd o del Aljibe y el de la Musalla. Esta fue su configuración hasta que en 1522 un terremoto la destruyó en gran parte. En consecuencia, los pobladores cristianos que ya habían iniciado la apropiación simbólica del espacio islámico, la reconstruyeron conforme a las nuevas estrategias de poder. Desapareció el barrio de la Almedina casi por completo y quedaron sólo algunas casas alineadas junto a la calle principal, entre ellas el edificio del ayuntamiento y la iglesia de San Juan. Antaño se concentraba en torno a 2 vías principales, la calle Real y la de las Tiendas.
Su expansión de mayor importancia comenzó a principios del siglo XIX con la construcción del Barrio Nuevo, entre la rambla de Alfareros y el camino de Granada, y la repoblación de la Almedina. Más tarde, con el derribo de las murallas y el trazado del Paseo, nace la Almería moderna y comienza la construcción de los ensanches que queda materializada a comienzos del siglo XX en el Plan General de Ensanches. Este contemplaba un anteproyecto de ensanche por levante y tres grandes vías que atravesarían el centro histórico, proyectos que se vieron dos años después refrendados por las nuevas ordenanzas municipales. En los 40′, el Plan Prieto Moreno ordenó el futuro ensanche, zonificó el suelo para las actuaciones pertinentes y planteó intervenciones en el centro histórico.
El resto de la dictadura trajo consigo una etapa de recesión urbanística debido a la desaceleración económica. El Plan General de 1973, además de legalizar la situación anterior, trató de restringir tímidamente la densidad de la edificación y la ocupación del suelo. En 1987 se aprobó el nuevo Plan General de Ordenación Urbana, que trató de ser más respetuoso con el casco histórico. En este sentido, se propusieron rehabilitaciones emblemáticas, entre las que destacan el Paseo Marítimo y la Rambla de Belén. En la actualidad se encuentra aprobada definitivamente la revisión del Plan General de Ordenación Urbana, que contempla normativas para la protección del conjunto histórico.
Con fecha 14.9.2004 el Exmo. Ayuntamiento de Almería resolvió licitar el Concurso de Consultoría y Asistencia para la redacción del Plan General de Ordenación Urbanística de Almería cuyas plicas se presentaron el día 18.10. 2004. Mediante Acuerdo de la Comisión de Gobierno de 8.11.2004, Excmo. Ayuntamiento de Almería adjudicó a Urci Consultores, S.L. el referido Concurso, firmándose el correspondiente Contrato Administrativo el día 23 de diciembre de 2004. El 12.1.2005 se presentó el Programa de Trabajo, manteniendo los plazos globales del Pliego y ajustando los tiempos internos de redacción de documentos.
El 22.9.2005 (BOP nº 190, de 4.10.2005) el Ayuntamiento aprobó el documento técnico del Avance de Ordenación de la Revisión del PGOU de Almería, texto refundido de 1998, y acordó abrir un periodo de información pública de 2 meses, para asegurar la participación pública y la posibilidad de formular sugerencias y otras alternativas a las criterios, objetivos y propuestas contenidos en el documento elaborado.
Una vez redactado el documento apto para la aprobación inicial, el Ayuntamiento de Almería en la sesión plenaria de 30.3.2007, aprueba inicialmente la revisión del PGOU y acuerda abrir un periodo de información pública de dos meses (BOP nº 75, de 19.4.2007), el cual finaliza el 19.6.2007.
Durante el periodo de información pública se presentan 1.311 alegaciones y se emiten 16 informes de Administraciones Públicas y Organismos con competencias en el Planeamiento General. Como consecuencia de las alegaciones e informes sectoriales se introducen modificaciones en el documento que tienen carácter sustancial.
Paralelamente a la aprobación inicial del PGOU se ha producido la aprobación del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (Decreto 206/2006 de 26 de noviembre) y del Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Almería (Decreto 351/2011 de 29 de noviembre), a cuyas determinaciones es necesario adaptar el presente Plan General de Ordenación Urbanística.
Por otro lado, en el tiempo transcurrido desde la aprobación inicial, se han producido cambios muy significativos en la economía que afectan al sector inmobiliario y a las previsiones de crecimiento que se habían manejado hasta ese momento, lo que hizo aconsejable acomodar el Plan General a las nuevas circunstancias.
Por todo ello se elaboró, ya desde los Servicios Técnicos Municipales, un documento de Aprobación Provisional recogiendo todas las circunstancias anteriores y que fue aprobado por el Pleno del Ayuntamiento con fecha 21/01/2013 (BOP 05/02/2013), sometiéndose nuevamente a información pública y a la consideración de 32 Administraciones Públicas y Organismos con competencias en el Planeamiento General.
El documento Segunda Aprobación Provisional, tiene por objeto recoger el contenido de los mencionados informes sectoriales, de las alegaciones derivadas de la información pública así como otras correcciones de menor índole detectadas durante su elaboración material.
El Antecedente del Planeamiento General más cercano lo constituye el Plan General de Ordenación Urbana aprobado definitivamente por Resolución de la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía de 24.6.1998 (B.O.J.A. de 21 de julio) aunque la normativa no se publicó hasta noviembre de 1999.
Recogemos a continuación una breve reseña del contenido de Los planes generales que han estado vigentes en alguna época y que, por ello, han contribuido a configurar urbanísticamente la ciudad actual.
Primeros intentos de Plan
El primer plan de ensanche de la ciudad lo proyecta en el año 1888 el Arquitecto Trinidad Cuartara, adaptado posteriormente por él mismo en el año 1890. Es un plan inspirado en el plan Cerdá, con calles perpendiculares y manzanas achaflanadas.
Paralelamente se aprueban unas nuevas Ordenanzas Municipales cuyo título quinto regulaba las condiciones de las edificaciones, entre ellas la altura máxima de edificación en función del ancho de calle y la obligación de ajustarse a las alineaciones que fijara el Ayuntamiento.
El Plan de 1949
El primer Plan General de Ordenación propiamente dicho es de 1949 y fue redactado por el Arquitecto Prieto Moreno, aportando una visión global de la ciudad. Retoma en parte las propuestas de Trinidad Cuartera (ensanche a Levante de La Rambla del Obispo y grandes vías en el caso histórico) y los completa con una mayor expansión hacia el este y norte.
La parte más criticable de este plan es la ausencia de instrumentos para obtener la generosa oferta de espacios libres y equipamientos que propone, dejando como único instrumento de gestión de estos espacios la limitada capacidad de expropiación y/ó gestión del Ayuntamiento. Salvo el trazado de algunas alineaciones, este plan es vulnerado sistemáticamente.
El Plan de 1973
Fue el primero en recoger en planos todo el municipio. Por la generalidad de sus determinaciones puede considerarse un Plan Director de ciudad más que un Plan de aplicación directa. Como ejemplo de lo indicado, establecía zonas en suelo urbano consolidado que debían desarrollarse mediante planeamiento especial y no contenía ordenanzas de edificación.
La Resolución aprobatoria deja operativo exclusivamente el suelo urbano y la posibilidad de desarrollar la parte no consolidada mediante Plan Especiales de Reforma Interior. Además no se podrían dar licencias de obra, de acuerdo con el Plan aprobado, al no existir unas Ordenanzas de Edificación.
La Corporación Municipal, a la vista de la Resolución de aprobación, encarga a los técnicos municipales la redacción de unas Ordenanzas de Edificación directas, unas Normas para el desarrollo de los Planes Parciales y una modificación de los límites de suelo urbano que, elevada al Ministerio de las Vivienda, es aprobada parcialmente por Resolución de 4.3.1975, con el contenido siguiente:
Se aprueban las Ordenanzas de Edificación rebajando las edificabilidades por considerarlas excesivas.
Se suspende la aprobación de las Normas Urbanísticas de los Planes Parciales.
Se deniega la aprobación de la nueva delimitación de suelo urbano.
La consecuencia de esta normativa, sólo operativa en suelo urbano consolidado conforme a las resoluciones aprobatorias, fue la concentración, en este suelo, de toda el crecimiento de la ciudad, densificando aún más el Casco Histórico y propiciando su destrucción en la misma o mayor medida que en la década anterior.
El Plan de 1986
La aparición de la nueva Ley del Suelo (1976) y Reglamentos (1978-79) y la llegada de las corporaciones democráticas, propiciaron un movimiento muy extendido en la mayoría de ciudades españolas de revisión de su planeamiento general. En el caso de Almería se añadía la inoperancia del Plan del 73 por ausencia de gestión, dando lugar a una ciudad que tenía colapsados todos los suelos urbanizables y crecía exclusivamente sobre suelo urbano consolidado, sin equipamientos ni zonas verdes y destruyendo el patrimonio histórico edificado.
La situación urbanística de Almería exigía un tratamiento de urgencia; el Ayuntamiento, tras fracasar la sintonía con el equipo externo del nuevo Plan, constituye una Oficina Municipal propia y acomete la redacción en dos fases. La primera sería la de revisar el Plan del 73 mediante unas Normas Subsidiarias (novedad en esos años) que serían aprobadas definitivamente en abril de 1984. El documento elaborado contenía todos los criterios territoriales y la base de la ordenación urbana del futuro Plan General, con la excepción del Programa de Actuación Urbanística y el Estudio Económico – Financiero. Sin detener los trabajos, se acomete la segunda fase y el Avance del nuevo Plan General es expuesto al público en febrero de 1986, su aprobación definitiva se produce por Resolución del Consejero de Obras Públicas el 1.10.1987.
Se trata de un plan pragmático, adaptado al terreno, pensado desde dentro del Ayuntamiento, relativamente sencillo de interpretar. Es el primer Plan General que produce efectos coherentes, con un balance general positivo y que permite invertir la tendencia frustrante de los planes anteriores y sentar las bases para la regeneración de la ciudad. Sin embargo, la desaparición de la Oficina del Plan una vez terminado el planeamiento, deja en el vacío la gestión.
El Plan de 1998
El Plan General del 1986 agotaba su programación en octubre de 1995 (8 años desde su entrada en vigor) por lo que procedía su revisión de forma que el nuevo documento estuviera vigente antes de la fecha referida. El encargo se produce en el año 1993 y no se aprobará definitivamente hasta 1998.
Es un Plan General bien armado en su fundamentación y acertado en su diagnóstico, potente (contiene el Plan Especial del Centro Histórico, Catálogo, Estudio de Impacto) y complejo, que ignora todo el trabajo anterior y establece bases nuevas.
Con posterioridad a la aprobación del Plan se han tramitado hasta 55 modificaciones puntuales, la mayoría de aspectos normativos de poca entidad y que se encuentran recogidas en el anexo correspondiente.
Bayyana emiral. Diego Garzón Osuna. Almería 1146. Evolución de la estructura urbana y defensas medievales. PROYECTOS, ACTUACIONES y EXPERIENCIA. Revista ph Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico nº 88 octubre 2015 pp. 146-165
M ariyyat al-Bayyana. Diego Garzón Osuna. Almería 1146. Evolución de la estructura urbana y defensas medievales. PROYECTOS, ACTUACIONES y EXPERIENCIA. Revista ph Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico nº 88 octubre 2015 pp. 146-165
M adinat al-Mariyya califa. Diego Garzón Osuna. Almería 1146. Evolución de la estructura urbana y defensas medievales. PROYECTOS, ACTUACIONES y EXPERIENCIA. Revista ph Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico nº 88 octubre 2015 pp. 146-165 l
M adinat al-Mariyya en época taifa. Diego Garzón Osuna. Almería 1146. Evolución de la estructura urbana y defensas medievales. PROYECTOS, ACTUACIONES y EXPERIENCIA. Revista ph Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico nº 88 octubre 2015 pp. 146-165
La fortaleza de la Alcazaba en tiempos del rey al-Mu’tasin. Diego Garzón Osuna. Almería 1146. Evolución de la estructura urbana y defensas medievales. PROYECTOS, ACTUACIONES y EXPERIENCIA. Revista ph Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico nº 88 octubre 2015 pp. 146-165
M adinat al-Mariyya a inicio de la etapa almorávide. Diego Garzón Osuna. Almería 1146. Evolución de la estructura urbana y defensas medievales. PROYECTOS, ACTUACIONES y EXPERIENCIA. Revista ph Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico nº 88 octubre 2015 pp. 146-165
La configuración urbana de la metrópoli a la que agredieron los genoveses en el siglo XII es heredera del poso histórico que imprimieron sus distintos moradores. El asentamiento de Almería funde sus orígenes en la defensa de un árido territorio costero, que supo entender que el desarrollo urbano y económico se encontraba “en los caminos del mar”, y más concretamente en la explotación comercial de su posición estratégica en el Mediterráneo.
Iniciado el siglo III aC la zona fue testigo del paso de las tropas romanas durante la campaña bélica del general Publio Cornelio Escipión contra los cartagineses. En esta época, un pequeño caserío, conocido como Portus Magnus incluido en la provincia de Hispania Ulterior, explotará las virtudes de la bahía como fondeadero de navíos. Durante este periodo el caserío debió estar emplazado frente al mar, explotando la bahía como puerto. Esta factoría desarrollará su actividad entre los siglos I al IV, incluyendo la producción del garum; un apreciado condimento presente en las mesas de la alta sociedad de Roma y cuya elaboración era común en otras localidades del litoral andaluz.
Esta humilde población continuará entre los siglos V al VIII subsistiendo gracias a la actividad marinera, mientras el lugar contempla el agitado paso de distintos invasores pugnando por el poder territorial sobre la Península.
El principal cambio se gestará en el 711 con la ocupación islámica de estas tierras aprovechando el clima convulso propiciado por la sucesión al trono de la Hispania visigoda. Una de las primeras medidas del Califato Omeya de Damasco será la colonización del extremo oriental de al-Ándalus con yemeníes, para asentar las nuevas costumbres y garantizar la defensa del litoral.
Con este propósito se fundaron nuevos núcleos urbanos, reconociéndose Bayyana –actual municipio de Pechina– como uno de los primeros. Esta localidad del valle del Andarax será relevante en el desarrollo del solar de Almería, al que por su proximidad –menos de 9 kilómetros– adoptará como arrabal satélite dado además su valor portuario.
La futura Almería por su exposición marítima recibirá la instalación de una torre de vigilancia, mira’â, y un bastión amurallado, mahâris, adoptando desde este momento el nombre de Mariyyat al-Bayyana: “la Atalaya de Pechina”.
En el año 929 el emirato hispanomusulmán se constituirá en estado independiente a consecuencia de la autoproclamación de Abd al-Rahman III como califa y emir de los creyentes, rompiendo así el vínculo de obediencia con los califas abasís de Damasco.
Este nuevo mapa territorial precisará de una política exterior intensa, redefiniendo la defensa de las fronteras frente a la expansión del califato fatimí de Qayrawan, su principal amenaza. Prueba de ello será el amarre geoestratégico de la flota de guerra califal en dos localizaciones: Alcaçer do Sal, en la costa Atlántica, y Mariyyat al-Bayyana, en el Mediterráneo. Desde este último puerto militar y comercial –conocido como furda Bayyana–, se reforzará la defensa de la puerta oriental del al-Ándalus, sirviendo de base en las operaciones de conquista de las ciudades de Melilla, Ceuta y Tánger en los años 927, 931 y 951 respectivamente.
Mediado el siglo X, el arrabal marítimo de Bayyana acentuaba su crecimiento impulsado por la construcción de barcos y la producción de tejidos que eran exportados a lugares tan exóticos como el Yemen, Egipto o la Meca.
La participación de la flota omeya en expediciones de saqueo y su apoyo en las rebeliones contra el poder de sus enemigos los fatimíes generaron una creciente tensión entre ambos califatos, que desembocó en un ataque militar sobre Mariyyat al-Bayyana el martes 3 de julio del año 955.
Los navíos sicilianos enviados por el cuarto jerarca fatimí, Ma’ad al-Muizz, desembarcaron en el enclave, incendiando los barcos de la flota califal de al-Ándalus amarrada en la dársena; completando el quebranto con el saqueo y destrucción del caserío. Con esta acción bélica quedó demostrada la carencia de defensas y la vulnerabilidad del fondeadero para proteger a la marina y a la población civil.
Pero este trágico acto provocó una respuesta inmediata de Abd al-Rahman III, reorganizando y fortaleciendo sus principales bases navales en todo el litoral del Califato, mediante la ratificación del papel estratégico de Mariyyat al-Bayyana como sede central de la flota califal de al-Ándalus. Para ello adoptará como primera medida la transformación del enclave en una plaza fuerte, es decir, una ciudad autónoma y fortificada. Este hecho fundacional resolvió la independencia administrativa con Bayyana, conociéndose al nuevo núcleo urbano desde entonces como Madinat al-Mariyya.
Pasada la agresión fatimí, se mandó acometer la rehabilitación del caserío, muelle y Atarazas, Dar al-Sina’a, con los que reactivar el tejido productivo y mercantil, dando comienzo en paralelo a la edificación de una muralla perimetral y una al-Qasaba con los que defender el enclave y proteger a sus habitantes.
La fortaleza se ubicó sobre un cerro a retaguardia de la medina, arrasando las estructuras defensivas previas de origen emiral. Esta instalación militar, además de ofrecer un albacar de refugio a la población en caso de asedio enemigo, erigió un Alcázar como sede del gobierno local y acuartelamiento militar. Al-Udrí la describirá: “Domina la ciudad su Alcazaba, que está en un monte aislado sobre el que hay una perfecta muralla […] es extremadamente inexpugnable”.
Con la construcción de las murallas de tapial se delimitó el solar urbanizable de la nueva medina, encerrando una superficie de 19 ha, entre la orilla del mar, la al-Qasaba y las ramblas naturales de la Hoya y la Chanca. La cerca se construyó como una gran tapia de diseño rectilíneo describiendo un paralelogramo en su perímetro, guardando semejanza con las coetáneas de la ciudad áulica omeya de Madinat al-Zahra, a las afueras de Córdoba. Se la dotó de estabilidad, adosándole en cada tramo torres de flanqueo, adaptando su perfil a la orografía del solar.
Junto a la fortificación de la plaza, la transfiguración del arrabal en metrópoli se completó con la promoción de equipamientos civiles y religiosos acordes a su rango y actividad. Estas edificaciones vertebrarán el solar ordenándolo en viales y parcelas según los distintos usos, proporcionando a la Almería islámica medieval una morfología urbana densa y compacta, que permanecerá hasta la llegada de los Reyes Católicos.
El caserío debió presentar una distribución orgánica y engalabernada. De volúmenes limpios, y por lo general ciegos a viales públicos, alcanzaban el asoleo por patios interiores. El centro simbólico de la medina quedó reservado al culto, con la construcción de la Mezquita Mayor durante los últimos años del siglo X, al-Masyid al-Yamâ’a.
Con el cierre amurallado, los accesos a la ciudad desde caminos periféricos se realizarán por puertas custodiadas por centinelas. Estas se cerraban por la noche protegiendo a la población, mientras que de día cumplían funciones tributarias. La muralla del Mar presentaba dos entradas, la puerta del Puerto, Bab al-Marsá –en el centro–, y la de las Atarazanas, Bab Dar al-Sina’a. Por su parte, en la cortina occidental, se instaló la del Postigo, Bab al-Jawja, también descrita como de Socorro, emplazándose en la muralla oriental tres pasos: la Puerta de la Carnicería –al pie de la Alcazaba–, la puerta del Águila, Bab al-Uqab –centrada en la cortina–, y en la esquina sureste, la puerta de los Aceiteros, Bab al-Zayyaun.
La descomposición del Califato, debido a la falta de legitimación del poder en Córdoba y a la fragmentación étnica, dará paso a la segregación territorial de al-Ándalus en pequeños estados independientes llamados Tā’ifa. Madinat al-Mariyya no es ajena a esta revolución, proclamando en el 1011 al sublevado Aflah como su primer al-Fatah.
El primer reinado fue efímero, ya que en julio de 1014 el eslavo Jayrán se hará con el poder. Durante sus 14 años de gobierno “consolidó el dominio de Almería” implantando una administración calificada por Al-Udrí como “digna de elogio”. Comienza así un periodo de estabilidad y crecimiento económico en el que los reyes de Almería vuelcan la mirada hacia su pueblo atendiendo a sus necesidades básicas: espirituales, defensivas y de infraestructura, equipando la ciudad para ser capital de la Taifa. En consecuencia, el proyecto más importante de Jayrán al-Amiri y su sucesor Zuhayr será la promoción de la segunda fase de fortificación de la ciudad, dotando de cercas al arrabal de al-Hawd, del Aljibe o la Hondonada, y al barrio de al-Musalla, del Oratorio, que habían crecido extramuros gracias al auge demográfico. Al-Idrisi describirá el Rabat al-Hawd como una expansión urbana vinculada a la actividad de mercaderes, viajeros y marinos que explotaban el muelle de Poniente donde se encontraban almacenes, alhóndigas y bazares, junto a baños y posadas, funduq. En paralelo debieron abordarse las cercas del Rabat al-Musalla, incorporando a la ciudad una superficie de mayor extensión que la medina.
Junto a las nuevas murallas se emplazaron 6 puertas: puerta de Moisés (Bab Musá), del Postigo (al-’Urqub Yabal Layham), de Purchena (Bab Bayyana), de la Vega (Bab al-Murabbà), de los Negros (Bab al-Sudàn), y por último, en la ampliación occidental del muelle, la puerta de la Aduana (Bab al-Diwan) haciendo mención a la proximidad del fielato. Pero junto al crecimiento urbano, los rectores de la taifa se suceden, así en los primeros meses del año 1052 la Alcazaba fue testigo de la muerte del cuarto monarca, Ma’n ben Muhammad Sumadih, recayendo el trono en su vástago.
El nuevo rey Muhammad ben Sumadih al-Mu’tasin disfrutó de una sólida formación que marcará toda su vida, integrando en la corte almeriense a pensadores y poetas. Hizo de al-Mariyya un referente cultural en el occidente islámico, concentrando su mayor atención edilicia en la transformación áulica del Alcázar.
A finales del siglo XI, la debilidad de las taifas frente al empuje fronterizo de los estados cristianos será aprovechada por los almorávides africanos para ocupar al-Ándalus e imponer un nuevo orden. La mayor bonanza económica de al-Mariyya coincidirá con esta etapa de gobierno, marcada por un ambicioso programa naval y comercial entre las dos orillas, aunque esta actividad, fruto de un estricto control militar del Mediterráneo, a la postre se tornará en su principal amenaza, debido a los recelos que despertaba en tierras cristianas.
Su puerto concentrará un centro logístico de primer orden dentro de las rutas panislámicas, siendo habitual el trasiego de productos exóticos de lugares remotos, como pimienta tunecina, cera de Fez, plantas tintoreras sirias, maderas hindúes o algodón egipcio
El dinamismo portuario hizo merecedora a la metrópoli de unas magníficas atarazanas, como apuntará el intelectual al-Rusati en el año 1133.
Con esta circulación de materias primas proliferaron las industrias de manufactura, destacando los telares. Al-Idrisi elevará hasta 800 el número de talleres dedicados al bordado y brocado en seda “en los que se fabricaban túnicas, […] velos, vestidos”, ampliándose la actividad artesana hacia utensilios y mobiliario, como apunta al-Zuhrí.
Mientras, las cordilleras del Atlas marroquí serán testigo de la eclosión de un nuevo poder: el almohade, que amenazará las posiciones de los almorávides tanto en África como en la Península, acusándolos de herejía. La necesidad de aportar tropas en la cornisa norte africana para combatir esta corriente opositora dejó a las tierras de al-Ándalus huérfanas de una guarnición militar mínima con la que sofocar las revueltas internas que comenzaron a sucederse, fruto de una profunda crisis económica y social. Este rechazo al poder establecido abocará a distintas capitales a la expulsión de sus gobernadores, restaurando la fórmula del autogobierno.
La ocupación de al-Mariyya se enmarca en el clima belicista contra posiciones musulmanas instigado por la Segunda Cruzada, promulgada por el papa Eugenio III en 1145, a raíz de la pérdida del condado de Edesa en Oriente. Junto a ella, Lisboa y Tortosa también serán asaltadas. La bula papal fue aprovechada para conquistar Almería, plaza militar destacada desde época emiral, y puerto comercial más activo de al-Ándalus en el arco Mediterráneo. Pero aunque el origen de la contienda pudiera parecer ideológico aludiendo a la proclama de luchar contra el infiel, los verdaderos motivos fueron económicos y mercantiles.
Para comprender esto, hay que retroceder hasta 1133, momento en el que Ibn Maymun acordó una alianza comercial con los mercaderes de Pisa, con la que apartaba a los influyentes genoveses de los puertos y rutas controlados por los almorávides. Esta decisión provocó una profunda crisis que cuestionaba la supremacía marítima de Génova en el Mediterráneo, dando inicio a una serie de pactos de esta república con otros estados cristianos para obtener, por la fuerza, los mismos privilegios de los pisanos.
La debilidad en la que habían quedado los territorios peninsulares tras el paulatino retroceso de los almorávides era conocida por el resto de estados limítrofes. Además, muelles como el de Almería, antes fuertemente protegidos por la marina de guerra, se mostraban ahora desamparados e indefensos. Sabedores de todo ello, en 1146, los genoveses enviaron una expedición contra “los sarracenos” de las tierras de Menorca y Almería, con la intención de saquearlas y hacer fortuna. Apoyando así los principios de la Segunda Cruzada, pero sobre destinos como la costa española, más productivos que la árida Jerusalén.
El contingente enviado fue encomendado al almirante Caffaro di Rustico da Caschifellone, y estaba formado por 22 galeras, galee, y 6 naves pequeñas, golabi, que almacenaban suficientes pertrechos, víveres y madera para construir torres de asedio y distintas máquinas de guerra. Ejecutado el asalto a la isla de Menorca, pusieron rumbo hacia el fondeadero de al-Mariyya, actuando en este como piratas. Repartido el botín que albergaban las lujosas naves mercantes amarradas en el puerto, tomaron tierra y acamparon, intimidando la plaza con la amenaza de su asalto.
Pasadas unas jornadas de negociación aceptaron renunciar a la ocupación de la plaza a cambio de 25.000 dinares, volviendo toda la tripulación triunfante a Génova tras más de 22 días.
“En el veinticinco consulado anual fueron cónsules de los comunes (para cuestiones administrativas) 4 personas: Ansaldo Mallone, Guglielmo Nero, Caffaro, Lanfranco Piper; y 4 de los placiti (de justicia): Boiamundo, Marino de Porta, Sismondo Muscula, Rainaldo Gobo. Y durante ese consulado, dichos cónsules enviaron 22 galeras y 6 naves (golabi) con muchas máquinas de guerra y madera para las torres de asalto, y con 100 soldados a caballo contra los Sarracenos a Menorca y otros lugares hasta Almería. Al mando de dichas galeras estaba Caffaro con Oberto Turre, a quien escogió como compañero para ese viaje. Tras llegar a Menorca, tomaron tierra con los caballos, los caballeros y los soldados; y así pues, con armaduras, yelmos y otras armas, tras dejar las galeras con unos pocos hombres en el puerto de Forneli, los soldados y los infantes llevando muchos estandartes, se movieron armados por toda la isla, capturando a Sarracenos y a sus pertenencias, destrozando asentamientos durante cuatro días, hasta que volvieron a las galeras y allí, mientras descansaban bajo sus tiendas, llegaron 300 soldados Sarracenos a escondidas casi hasta las tiendas, armados y seguidos por muchos infantes. Los Genoveses de inmediato montaron a caballo y emprendieron la lucha contra los Sarracenos, y éstos, dando la espalda, sin demora, empezaron a huir. Y así los Genoveses, persiguiéndolos por 8 millas, mataron a dos partes de los soldados e infantes de los Sarracenos, y tiraron a los muertos por los campos. A continuación, en verdad, se dirigieron hacia la ciudad de la isla, la tomaron y la destruyeron, cargando las riquezas en sus galeras. Además, todas las galeras arriba mencionadas se dirigieron hacia Almería y en el puerto de Almería encontraron muchos barcos cargados con muchas y grandes riquezas, las sacaron de allí y las cargaron en sus propias galeras. Después tomaron tierra y levantaron sus tiendas cerca de la ciudad y allí construyeron arietes, máquinas de guerra y para lanzar piedras.”
Entre tanto los Sarracenos asustados pidieron la paz y una tregua a los Genoveses, y a cambio de la paz, en caso de que los Genoveses la concedieran, prometieron el equivalente a 113.000 maravedís. Y así les contestaron Caffaro y Oberto Turre, en nombre de todos los demás: ‘No la paz, sino una tregua hasta que volvamos a Génova, si nos entregáis ahora los maravedís’. De inmediato, pues, los Sarracenos, movidos por el miedo, dijeron: ‘Tomad ahora 25.000, y por los demás maravedís os daré a 8 rehenes incluyendo al emir; dentro de 8 días entregaremos el restante dinero’. Y aquella noche entregaron 25.000 maravedís. Y mientras se contaban los maravedís durante la noche, y los jefes de las galeras se encontraban en los barcos repartiendo las monedas, mientras tanto el rey de Almería huyó de noche a escondidas con dos galeras e innumerables riquezas. Al amanecer los Sarracenos eligieron a otro rey que de inmediato envió a las galeras los rehenes arriba mencionados, y prometió entregar el dinero acordado. Sin embargo, como no entregó el dinero dentro del plazo de ocho días, los Genoveses, enfurecidos, bajaron a tierra y declararon guerra a la ciudad con balistas y arietes. Y durante 22 días se quedaron en tierra, en las tiendas de las galeras. Sucesivamente, al llegar el invierno, se fueron de allí y llegaron a Génova en triunfo, después de adueñarse de muchas riquezas”.
Este periodo es conocido como las segundas taifas. Almería, que sufrirá la pérdida de la flota militar almorávide en el 1146, intentará resolver su crisis de liderazgo ofreciendo su gobierno autónomo al más brillante almirante, Ibn Maymún. Ante la negativa de éste, el elegido fue el noble Muhammad b. al-Ramimî, que encabezó una débil y efímera restauración de la taifa entre 1146 y 1147, periodo en el que la plaza es atacada y oprimida por una coalición cristiana.
Diego Garzón Osuna. Almería 1146. Evolución de la estructura urbana y defensas medievales. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico nº 88 octubre 2015 pp. 146-165
Almería es una provincia situada en una esquina de la península Ibérica, mal comunicada con el interior, con un fuerte relieve y una climatología semiárida que le dan un carácter abigarrado. Sin embargo sus costas meridionales, que poseen excelentes fondeaderos naturales, eran un lugar de paso obligado para el comercio en dirección oeste-este, y en menor intensidad para el comercio entre el norte y el sur. Los árabes fundaron la ciudad en el año 955, siendo una de las pocas ciudades andalusíes de nueva planta, impulsados por su importancia portuaria, donde se reunían comerciantes genoveses y aragoneses, pues era utilizada como base de escala en los intercambios con el Magreb central (costa argelina).
Durante el siglo XIII, en el ocaso almohade, y hasta principios del siglo XIV, la ciudad de Almería se repliega en su centro urbano ante las sucesivas amenazas que sufría desde el exterior, al igual que su antigua trama productiva y comercial que nunca llegó a recuperar por completo, basándose en la agricultura, el comercio y la producción de textiles principalmente durante el reino nazarí. A pesar de la fluctuación demográfica por la llegada de musulmanes procedentes de los territorios conquistados por los cristianos y la epidemia de peste de 1349, la ciudad es la misma a nivel urbanístico, formada alrededor de los edificios públicos más representativos y de las actividades comerciales del fondeadero de levante, que giraban en torno a las calles reales del Mar y de Pechina.
La zona occidental de la medina por el contrario, se abandonó a finales del siglo XIII, despoblándose el barrio de al-Haud. Por otra parte, a pesar de que las referencias a la judería almeriense sean escasas, podemos localizarla al pie del cerro de San Cristobal, muy cerca de la actual Plaza Vieja, en una de las zonas más deprimidas de la ciudad, cerca del matadero y, por tanto, paso obligado de ganadería que atravesaba la ciudad, dándole un carácter insalubre y marginal. Precisamente fue aquí donde comenzó la citada epidemia de peste.
Las áreas despobladas intraurbanas se utilizaron como cementerios, como sucede en la calle Ancla, en las inmediaciones de la Plaza Pavía (en el extremo occidental de la medina), donde aparecieron en la década de 1990 tumbas de los siglos XIV y XV, confirmando antiguas noticias sobre una importante necrópolis en el Reducto, a los pies de la Alcazaba. Ninguna de las tumbas descubiertas presenta signo de señalización externa, lo que parece una característica común en la última fase de ocupación de las necrópolis nazaríes almerienses. En el siglo XIV desaparecen las maqabriyas utilizadas durante siglos en la ciudad mientras que se reproducen modelos de tipo rural, con pequeñas variantes relacionadas con el reaprovechamiento de materiales de construcción.
Mientras que a poniente el paisaje de la ciudad es desolado, a levante conviven espacios urbanos con otros de cultivo creando espacios casi suburbanos, donde dominaba el moral. Así, la distribución del espacio en la mitad meridional del barrio de al-Musala, entre la calle Real del Mar y las murallas que franquean la Rambla de Belén, se crea una conjunción de áreas de residencia y de cultivo mediante la disposición de un huerto en sus traseras, provisto de un sistema individual de riego y norias, provistas a veces de una alberca.
En la vega próxima a la ciudad se mantiene el modelo de huerta cercada y provista de una “torre”, solución para la aristocracia nazarí de la ciudad que aúna defensa y recreo, colonizando incluso parte de las alquerías más próximas anteriores al período nazarí. Algunas de estas huertas nos han llegado con una denominación particular, que habitualmente coincide con la de su último propietario, como parece en el caso de las huertas cercadas “del jurado”, del alguacil Abez (convertido al cristianismo con el nombre de Diego Avis Venegas de Córdoba, antes Aben Sayez), y en especial la conocida como “Huerta del Rey”.
Por tanto, a diferencia de las principales ciudades del reino nazarí de Granada, Almería (al-Mariya) distaba de ser una ciudad saturada con problemas urbanísticos derivados de la falta de espacio edificable, siendo una ciudad interior cuya zona habitada quedó rodeada de terrenos yermos o cultivados en todas direcciones, lo que supone un encarecimiento del suelo ante la concentración de servicios públicos y actividades productivas en ciertas zonas. Esto produciría efectos locales de densificación, con el aumento de altura mediante la construcción de cobertizos, especialmente alrededor de la calle Real de las Tiendas y en la colación de Santa María, a los pies de la Alcazaba.
Almería, pasó a formar parte del reino nazarí de Granada prácticamente desde sus orígenes cuando Mohammed I, tras diversos intentos, se apodera por la fuerza de la ciudad en 1246 que hasta el momento estaba en manos de un caudillo llamado Ibn al-Ramimí, quien se refugia en Túnez tras su derrota. La dinastía nazarí logra consolidarse excluyendo a la oligarquía anterior y creando un sistema clientar propio. Entre la alta sociedad nazarí de Almería existía una exigua minoría formada por comerciantes y miembros de la menguada oligarquía local, destacando Hamet al-Rasbaida, último comerciante de una generación de mercaderes, muy nombrado por las fuentes, que comerciaban con Valencia en la primera mitad del siglo XV.
La ciudad no contaba con grandes palacetes para albergar a la nueva oligarquía nazarí, pues las personas destacadas disponían habitualmente de varias pequeñas casas juntas. Esta oligarquía se distribuye preferentemente por la zona de poniente de la medina, por la calle Real del Mar. En general, el resto de las casas eran pequeñas a pesar del espacio libre disponible, construidas con mampostería y sobretodo ladrillo y suelos de cerámica en sustitución de los de mortero, prescindiendo de alberca en el patio.
Durante la posterior Guerra del Estrecho, la vega almeriense fue objeto de algunos saqueos en represalia por las actividades destructivas de Banu Marín en el valle del Guadalquivir. Pero además Aragón, aprovechando las hostilidades entre Granada y Marruecos, y con la intención de evitar las incursiones corsarias de la ciudad contra las costas aragonesas como las expediciones de 1304 y 1307, se prepara para tomar Almería. De este modo se preparó un cruzada contra Almería en una triple coalición, empresa presidida por unas reliquias de San Indalecio y cuyos preparativos duraron casi 2 años.
Como acción previa, pero desligada, el obispo de Cartagena tomó el castillo de Lubrín y otra expedición el de Huércal. No obstante la ciudad fue avisada y se prestó al asedio enviando varios navíos a Orán para pertrecharse de víveres y hombres, mientras se apresaba preventivamente a los comerciantes aragoneses establecidos en su mercado.
Durante 6 meses, Jaime II sometió a un duro asedio a la ciudad en 1309. Este hecho histórico se conoce en detalle gracias a autores árabes posteriores que recogen la narración de los hechos, como Ibn Játima, testigo de los sucesos. Las tropas llegaron en agosto, embarcadas en trescientos navíos pequeños y grandes, de guerra y comerciales. A modo de prevención, el gobernador de Almería, Ibn Madyan ordenó destruir aquellas construcciones demasiado próximas a las murallas y tapiar las puertas de la ciudad. Los asediadores construyeron once catapultas para lanzar grandes bolaños -bolas de piedra de unos 300 kilos- contra la ciudad y su Alcazaba. Mientras, el ejército nazarí contraatacaba desde la fortaleza de Marchena. Como el asedio se prolongaba, los aragoneses se vieron obligados a demandar mayor cantidad de provisiones mientras que los recursos financieros empezaban a escasear. Tras una tregua, el ejército atacante se retiró a finales de enero de 1310, no sin antes saquear los campos de Dalías, Tabernas y Níjar.
La pobreza ante esta situación fue creciendo, acompañada por las crisis de subsistencias (como la de 1329) o enfermedades como la importante epidemia de peste que asoló a la población en 1349. A esto hay que sumar la elevación de los impuestos para comprar la paz con Castilla. Este conjunto de penurias provocaron el refugio de los granadinos en la espiritualidad del Islam. En la ciudad de Almería se multiplicaban las pequeñas mezquitas en barrios, encrucijadas de caminos, etc. Como en Málaga, se generalizan las raudas o simples recintos funerarios, pero con una estructura sencilla, con muros bajos y escasa o nula cimentación, de planta cuadrangular. Bajo el reinado de Yusuf I las defensas fronterizas se refuerzan; entre los años 1347 y 1348 fue el propio monarca quien visitó las poblaciones y fortalezas de la zona oriental del reino, inspeccionando las obras e infundiendo ánimos.
Sin embargo, la presión castellana extorsionadora -cuyos saqueos se adentraban cada vez más en tierras granadinas- y la dificultad en mantener un sistema impositivo excesivo que empobrecía a los campesinos, la oposición creció dentro del grupo dirigente nazarí: las facciones se disputaban el acceso al poder. Como la sucesión no estaba regulada por una sola norma, las preferencias personales del monarca y las intrigas palatinas orientaban las decisiones según intereses privados y grupos de presión. Así, los alcaides de las fortalezas se granjeaban la gratitud de los pretendientes al trono con su apoyo, por lo que frecuentemente participaban en las disputas dinásticas.
En este contexto, cuando Mohammed V fue destronado en 1359, Almería se opondrá a su vuelta como uno de los principales focos en su contra. La alcazaba de la ciudad fue empleada (como otras fortalezas costeras como Almuñecar como presidio de miembros de la familia real opuestos al monarca, pero también como núcleo de revancha militar.
Durante el último siglo de vida del reino nazarí, la ciudad de Almería volvió a participar en las continuas luchas internas que sucedieron tras la caída de Mohammed IX, quien utilizó la alcazaba en 1429 como base de operaciones para expulsar a su rival del trono.
Al final de la etapa nazarí se formarían dos bandos contrarios disputándose el trono. En el primero Muley Hacén y su hermano Ibn Sad, conocido como El Zagal, unidos al infante de Almería Ibn Salín y su hijo Sidi Yahya al-Nayar -todos con lazos familiares y apoyados por los Zegríes- y en contra , ayudado por la familia de los Abencerrajes. Los Reyes Católicos, con el fin de debilitar aún más al reino para facilitar su conquista, protegieron a este último, el bando más débil., tras ver rechazadas varias veces sus aspiraciones al trono de Granada debido al poder militar de su tío, se verá obligado a retirarse en repetidas ocasiones a Almería, donde cuenta con excelentes apoyos. Finalmente, los alcaides de Los Velez le ayudarán para hacerse con el trono, mientras intenta defender inutilmente la zona malagueña. Perdida la parte occidental del reino, tiene que hacer frente al ataque de la zona almeriense, en cuya capital se refugia y promete a los al-Nayar, descendientes de los Banu Maul (familia cordobesa emigrados a Granada) importantes gratificaciones a cambio de intrigar en secreto con las élites urbanas para conseguir la capitulación de Almería, Baza y Guadix. Sin embargo el reino se encuentra desmembrado por las facciones y muy debilitado; impotente ante el avance cristiano por el noreste de la provincia de Almería, la ciudad se entrega el 26.12.1489 a los Reyes Católicos.
La toma efectiva de las plazas se dilatará en algunos casos, pero cuando en verano de 1490 levanta a las poblaciones alpujarreñas, los Reyes Católicos, ante el peligro que tal situación supone, ordenan evacuar a la mayor parte de la población musulmana de las ciudades y grandes fortificaciones de la provincia almeriense. Entonces comienza el éxodo y la violencia anónima de imposición cultural y extorsión económica de un pequeño número de conquistadores sobre la población a la que amparaban tolerantes acuerdos.
1621 Almería por Juan de Oviedo
El siglo XVI es el siglo del retroceso y abandono de la ciudad y la provincia. Especialmente funesto fue el seísmo de 1522, que destruyó la ciudad casi completamente y redujo la población a tan solo 700 habitantes que se asentaron en torno a la catedral de nueva construcción. La Catedral de Almería es un gran ejemplo de edificio defensivo de la época. La segunda mitad del siglo XVI estuvo marcada en toda la provincia por el levantamiento y posterior expulsión de la población morisca. Los siglos XVII y XVIII son quizá los más desconocidos de la historia almeriense. En esta época las condiciones de despoblación y aislamiento son penosas, sin embargo, hay una gran actividad cultural y etnológica. En 1640 se edita el primer libro en Almería.
1709 Almería. Plano Marqués de Canales
1770 Almería
La fisonomía de la ciudad sufrirá un cambio drástico en lo que se ha venido a llamar la evolución de ciudad conventual a ciudad burguesa. En efecto, Almería se derrama fuera de sus murallas, que terminan siendo derruidas casi completamente en 1855. Se urbanizan los amplios perímetros monásticos (huertas, campos), recién desamortizados, dando lugar a plazas como la de San Francisco (actual de San Pedro). Se dota a la ciudad de un sistema de alcantarillado y agua potable. Se trazan nuevas calles, se abre la nueva Puerta de Purchena, es encauzada la Rambla de Belén y el eje de la ciudad se desplaza de la c/ Real al novísimo Boulevard, de clara inspiración francesa, que tantos otros nombres recibiría antes de convertirse en el actual Paseo de Almería.
1864 ALMERIA (IGN)
1864 Almería
El siglo XIX rubricó la lenta recuperación iniciada los 2 siglos anteriores. Almería fue testigo de una segunda edad de plata, sobre todo a finales de la centuria, que tuvo su origen en la apertura comercial y la consolidación de la minería y la agricultura desde las primeras décadas de siglo.
La Guerra de Independencia no pasó de largo por Almería. Aunque su amenaza se veía lejana desde nuestra provincia, los franceses llegaron a ocuparla comandados por Goudinot, quien entró en la ciudad el 15.3.1810. Le ofrecieron resistencia los famosos guerrilleros Mena, Villalobos y Arostegui. En 1812, los franceses se retiran de Almería tras ser vencidos en Arapiles.
En 1814 vuelve Fernando VII al poder y con él el absolutismo y la derogación de las Cortes de Cádiz de 1812. En este contexto se dio otro de los más conocidos episodios históricos de la capital, la matanza de los “coloraos”. Tuvo lugar en 1824, cuando un grupo de soldados provenientes de Gibraltar, a los que se les apodó los “coloraos” por el tono de sus casacas, desembarcó en Almería con ánimo de proclamar la Libertad y restituir la Constitución de 1812. Como anécdota, decir que estaban éstos relacionados con una sociedad secreta, la Santa Hermandad, de inspiración comunera. Al fracasar en su intento, 22 de ellos fueron fusilados por los absolutistas en la Rambla de Belén a la altura de la c/ Granada. Años más tarde, se levantó en su honor un monumento en la Plaza Vieja al que se le llamaba cariñosamente -y se le llama- el “pingurucho” y que fue también objeto de controversia: destruido en 1943 con motivo de la primera visita de Franco a Almería, no se restituyó hasta 1987 a instancias de los grupos más progresistas de la ciudad, quienes también resucitaron el homenaje anual a los “coloraos” celebrado cada 24 de agosto.
Es también el siglo XIX el siglo de los avances geopolíticos, urbanísticos y de infraestructuras. Los liberales, una vez se hicieron con el gobierno de Madrid, promovieron una reestructuración administrativa del país de la que nacieron las actuales provincias. Fue gracias a las gestiones del Conde de Ofalia, desterrado a Almería, que nació de facto nuestra provincia y adquirió por decreto de 1834 personalidad administrativa propia , quedando desvinculada del viejo Reino de Granada.
1897 Almería (IGN)
Almería, a finales del siglo XIX y principios de XX sufrió un espectacular cambio urbanístico. La vieja estructura medieval fue en parte destruida para construir grandes bulevares y lujosos edificios con una aire entre colonial y europeo, en consonancia a el caracter burgués de la población adinerada. De esta época dorada de la Almería entre siglos aún sobreviven algunos monumentos como la estación de ferrocarril, el mercado central o la casa de las mariposas; pero muchos fueron destruidos en el sinsentido urbanístico de los años 70′ del pasado siglo.
1898 Almería. IGN
El Puerto Comercial de Almería tenía ya el aspecto de hoy en el año 1.914. Desde esta fecha, en la que concluyeron las obras del dique de Poniente, las modificaciones realizadas no han alterado el aspecto general del Puerto.
El primitivo dique de Poniente se inicia en el año 1.843 y una vez terminado, en el año 1.868, tenía una longitud de 630 m y 30 m de anchura al que se le adosó un andén de costa de 80 m. Tras sucesivas ampliaciones en los años 1.881 y 1.910, se termina en el año 1.914 el dique de Poniente tal y como lo conocemos actualmente.
En lo que se refiere al dique de Levante las obras se iniciaron en el año 1.889 y terminaron en 1.905. Los andenes de costa correspondientes a este dique se realizaron en 3 fases sucesivas entre los años 1.904 y 1.910.
En 1879 se constituye la Junta de Obras del Puerto, cuyas obras culminan en 1908.
El cargadero de mineral de Almería, el Cable Inglés, se construyó una vez finalizado el ferrocarril Linares-Almería; con el fin de dar mayor salida a todo el material que llegaba por tren desde las Minas de Alquife y que se acumulaba en el Puerto de Almería. Los primeros proyectos proponían un cargadero hecho de madera, y de unas dimensiones reducidas. Pero por distintos motivos se decidió la construcción de un gran muelle metálico de agua profunda al que accederían los trenes cargados de mineral de hierro, procedentes de la Estación de Almería, a unos 900 m. del lugar. Una vez en lo alto, por acción de la gravedad, descargarían su contenido en unos depósitos en el interior de la estructura. Una vez allí, y de nuevo por gravedad, se cargaría el mineral a los barcos atracados al costado del cargadero a través de unos conductos metálicos retraíbles.
Hacia 1900, la empresa que explotaba las minas de Alquife, The Alquife Mines and Railways Company Limited, cuya sede se situaba en la ciudad escocesa de Glasgow, pidió un permiso para construir dicho cargadero, concedido en 1902. Para su construcción se emplearon un total de 3.824 toneladas de acero, procedente de las fundiciones escocesas de Motherwell; también se usaron 8.000 m² de madera para revestimientos, 1.152 m³ de hormigón y un total de 1.056 metros de vías férreas de ancho ibérico.
El 20.4.1904 el rey Alfonso XIII acudió a la ciudad para inaugurar el cargadero así como el ferrocarril Albolote-Granada. A partir de entonces, los ciudadanos se dividieron según su opinión al respecto. Unos pensaban que era una construcción necesaria y positiva y otros la relacionaban con la contaminación metálica y la veían como un obstáculo para el crecimiento urbanístico.
Entre 1908 y 1936 se terminan los muelles y se inicia el puerto pesquero. En esta época se realizan exportaciones de plomo, hierro, uva de Ohanes y esparto. Además, también hay un importante tráfico de viajeros, hasta un total de 50.000 en 1912, principalmente emigrantes al Norte de África y América.
1925 Almería
La Guerra Civil supuso un parón en las actividades constructivas que, tras su finalización, duró algunos años mientras se reparaban los daños causados por la guerra y se volvía a retomar la activad. En este sentido, la actividad se retomó con la exportación de mineral de hierro, uva y esparto, así como con la importación de combustible.
Entre los años 1958 y 1990 se amplia el muelle de poniente y se adapta el Andén de Costa para las nuevas necesidades de tráfico. Además, Continua exportación de graneles sólidos, uva (hasta los años 70) y naranjas, aumentan las importaciones de combustibles líquidos. Este periodo también fue importante en la línea regular con Melilla que pasa de 10.000 pasajeros en 1959 a 200.000 en 1989.
El Puerto Pesquero es de construcción más reciente. El Proyecto de obras está fechado en el año 1.931, iniciándose su construcción en el año 1.932 y finalizando en el año 1.941. Posteriormente en los años 1.952 y 1.953 se redactaron sendos proyectos de terminación en el último de los cuales se incluye una Memoria Adicional con 4 anejos, redactados con fecha 4.3.1.955 en el que se incluyen las últimas obras realizadas.
Fuera del recinto portuario a Levante de la dársena comercial, existen dos cargaderos de mineral, el de Alquife, con expediente de B.I.C. incoado por Resolución de 17/12/1.984 de la Dirección General de Bellas Artes (B.O.J.A. nº 1 de 4/1/1.985), e iniciado el expediente de declaración, con la apertura del trámite de información pública (B.O.J.A. nº 16 de 10/2/1.994), y el de la Compañía Andaluza de Minas, S.A. Las. referencias que se tienen de estas instalaciones son que ya estaban construidas en el año 1.914, habiéndose modernizado las instalaciones de la C.A.M.S.A., en el año 1.975. Entre los años 1.989 y 1.991, se construye la dársena deportiva, destinada a albergar esta clase de usos que existían en el interior de la dársena comercial
Actualmente el proyecto de integración Puerto-Ciudad, uno de los planes urbanísticos más ambiciosos para la ciudad del siglo XXI, está avanzando tras décadas de estancamiento. De hecho, ya hay un borrador del convenio podría pasar el corte interno de las administraciones implicadas (Autoridad Portuaria de Almería, Ayuntamiento de Almería, Puertos del Estado, Ministerio de Fomento y Junta de Andalucía) próximamente. Momento a partir del cual solo quedaría comenzar con la tramitación administrativa y de redacción de proyectos que convierta en realidad este gran proyecto.
Además, tal es la sintonía entre administraciones que incluso se ha pactado ya con Puertos del Estado que la actuación urbanística, prevista entre el espigón de San Miguel y el Muelle de Levante de la dársena comercial portuaria, se amplíe hacia el Casco Histórico. Así, en un principio, el puerto de Almería se abrirá a la ciudad hasta la terminal portuaria de pasajeros, casi a la altura de la fuente de los Peces. Además de la liberación actual del frente entre la Rambla y San Miguel, cuyos usos podrían ser modificados en el futuro proyecto, se sumará el muelle de Ribera, donde se ubican actualmente las oficinas de la APA y de Salvamento Marítimo, y el espacio de frente costero situado entre dicho muelle y el edificio terminal. Más de 1 km de litoral urbano que podría destinarse a actividades comerciales y de ocio que doten a la ciudad de una nueva cara aún más turística.
Se construye una nueva estación de FFCC que une la antigua y la actual, se construye un nuevo vial en la avenida de Madrid, se libera el terreno donde se hallaba el Toblerone y los contiguos a la estación actual, el proyecto cuesta 280 millones de €, de los cuales Fomento iba a poner 220, sin embargo, el ministerio ya ha anunciado que todos los proyectos de soterramiento están paralizados.
A la espera de fondos, el Ayuntamiento esta realizando sus actuaciones en la parcela triangular amarilla que aparece en la imagen donde se construirá un parque y un vial que une la calle Soldado Español y la calle Chile.
Si bien es verdad que a la capital le hace falta un proyecto de integración de las vías creo que el proyecto es demasiado costoso para la situación económica actual. Tal vez se pueda abaratar el proyecto, hacerlo más viable, sin reducir su calidad y sin renunciar al soterramiento de vías, si en lugar de construir una nueva monstruosa estación que tape la antigua se restaurase la original y se creara un entorno funcional menos agresivo que realce el monumento y supla los servicios de nueva.
En la historia del urbanismo, la incidencia de las actividades portuarias en el desarrollo urbano es un hecho incuestionable y de general aceptación, y que por su especial significación, desde antiguo ha sido objeto de continuos análisis y profundos estudios por parte de los expertos. El origen y evolución de muchas ciudades litorales y fluviales ha estado íntimamente ligado a las actividades basadas en los intercambios y transacciones comerciales y mercantiles efectuadas a través de sus puertos, y también a su conexión con importantes y extensas vías de comunicaciones que les unían con remotos lugares de variados recursos naturales, desde los que se proveían de materias primas y con los que establecían e importante y complejas actividades comerciales y productivas.
Uno de los factores que más han influido en determinar la localización y emplazamiento de una gran parte de las actuales metrópolis en el ámbito mundial, fue disponer en sus orígenes de unas potencialidades y recursos naturales que les permitieran utilizar un ámbito marítimo terrestre como abrigo puerto en su territorio inmediato, desde el que se pudieran llevar a cabo los intercambios y transacciones comerciales y mercantiles, consistente en enviar los propios productos y mercancías generados en su entorno territorial próximo y dependiente (Hinterland), a otros enclaves geográficos lejanos (Foreland).
Y a su vez, y según sus propias necesidades, poder recepcionar desde estos distantes puntos territoriales y de sus entornos regionales, las materias primas, productos y mercancías, generados en sus focos productivos propios.
Así nacieron los primeros asentamientos de población preferentemente marítimos, que luego evolucionaron a pequeñas y medianas ciudades portuarias, en dónde la concentración de capital y la generación de la riqueza básica provenía mayoritaria y preferentemente de las actividades productivas y de intercambios que, directa o indirectamente, se derivaban de la existencia de un dinámico puerto marítimo o fluvial.
Almería es una ciudad portuaria y como tal presenta las condiciones óptimas para albergar todo tipo de atractivas particularidades para sus ciudadanos y sus visitantes. Lo realmente interesante sería evitar que los vecinos más vinculados con la estación marítima vieran cómo el Puerto deja de ser escenario de sus vidas, y procurar que los ciudadanos de Almería, que nunca han visitado estas instalaciones, descubran una zona única para disfrutar de su tiempo libre.
En el Informe “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”. Ministerio de Fomento‐Instituto Juan de Herrera. Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid.‐ HERNÁNDEZ AJA, Agustín (director) (1996) se identifican como barrios vulnerables en 1991,1.‐ Los Almendros, 2.‐ El Puche, 3.‐ Barrio Alto, 4.‐ San Cristóbal, 5.‐ La Chanca y 6.‐ Cortijo Grande y en 2001 serán 1.‐ Barrio Esperanza, 2.‐ Chanca/San Cristóbal, 3.‐ Colonia Morato/Chanca, 4.‐ Los Almendros/Araceli/Piedras Redondas y 5.‐ El Puche además de
1.‐ SAN MIGUEL DE CABO DE GATA. En el extremo oriental de Almería, a 28 km del centro de la ciudad. La barriada se encuentra inmersa en el Parque Natural de Cabo de Gata‐Níjar. Tradicionalmente la actividad económica del barrio era la pesca, aunque en los últimos 10 años la actividad ha cambiado siendo la agricultura intensiva la actividad principal. En verano, debido a la masiva afluencia de visitantes, el sector de la hostelería da muchos puestos de trabajo a la población local.
2.‐ BARRIO ALTO. Barriada tradicional en el centro de la ciudad. Existe una falta de limpieza y de mantenimiento del mobiliario y espacio público más que visible.
3.‐ LOS ÁNGELES/PLAZA DE TOROS, Al norte de la ciudad, su fisonomía de barrio está constituida por la inmensa plaza de toros, que le da nombre, y lo podríamos delimitar entre la Avenida de Pablo Iglesias y la Rambla de Belén. La mayoría de los edificios fueron construidos durante la época franquista. En los años 50′ se construyeron viviendas para la clase obrera, éstas se encontraban en su mayoría en bloques de viviendas de promoción pública. Existe un sentimiento de pertenencia arraigado y tejido asociativo vecinal. Hoy reivindican la transformación de “La Molineta” en un parque urbano.
4.‐ LA CAÑADA, La Cañada de San Urbano es una barriada situada en la periferia de la ciudad de Almería, a 2 km al este de la misma. Su principal pilar económico procede de la agricultura de invernadero, siendo el tomate el cultivo más destacado. Sus orígenes se remontan a haber sido el eje de la Vega de Almería, que ocupaba desde El Zapillo hasta Costacabana. Actualmente es más un barrio dormitorio de quienes trabajan en la capital y buscan la tranquilidad, y también de antiguos vecinos nacidos allí que se dedican a la agricultura intensiva situada en el levante almeriense, que se comunica directamente con el municipio desde la salida de la autovía. En dicho enclave se encuentran la Universidad de Almería al sur, la cooperativa CASI (la mayor productora de tomates) y el Aeropuerto de Almería al este.
5.‐ EL ALQUIÁN. Es una barriada del municipio de Almería situado a 8 km del núcleo principal. Su estructura es la de un pequeño pueblo: una avenida principal de acceso que lo atraviesa y pequeñas calles que dan acceso a las viviendas. Las edificaciones son de pequeño tamaño, planta única o dos a lo sumo (las que tienen comercio o taller en el bajo) y unifamiliares.
Grandes areas residenciales en desarrollo – ALMERIA
El municipio de Almería se ha incluido en el estudio por contar con barrios en los que se superan los índices de vulnerabilidad de estudios, paro y vivienda.
El municipio tiene un porcentaje de ancianos mayores de 75 años (5,52%) similar al de la comunidad autónoma (5,91%) pero dos puntos inferior al nacional (7,40%). El porcentaje de hogares unipersonales de mayores de 64 años es ligeramente inferior al de la comunidad autónoma e inferior a la media nacional (8,24% frente a un 8,62% y un 9,58% respectivamente). Cabe destacar que la tasa de hogares con un adulto y uno o más menores (2,90%) es superior a las de Andalucía (1,92%) y España (1,99%).
La tasa de parados del municipio de Almería es de 16,26%, es inferior a la de Andalucía (23,21%) pero superior a la nacional (14,20%). Semejante correlación se da en los porcentajes de paro juvenil: un 14,42% del municipio frente a un 18,53% de la comunidad autónoma y 12,31% del país. El porcentaje de población sin estudios es bastante inferior al de la comunidad autónoma pero ligeramente superior a la media estatal: 16,24% frente a un 21,42% y un 15,30%.
La tasa de ocupados eventuales es de 33,62%, inferior a la de la comunidad autónoma (40,82%) pero superior a la media nacional (27,51%). Las diferencias entre los porcentajes de ocupados no cualificados son parecidas: un 13,36% municipal frente a un 17,79% de Andalucía y un 12,23% de España.
El porcentaje de viviendas sin servicio o aseo en el interior de la vivienda del municipio es de 2,70% superior al de la comunidad autónoma (1,06%) y a la media estatal (1,00%). Este porcentaje supera el valor crítico a partir del cual tomamos como vulnerable un área determinada. La tasa de viviendas de menos de 30 metros cuadrados en el municipio de Almería es de 0,41%, inferior al 0,55% de Andalucía y similar a la media de España: 0,39%. Sin embargo, la superficie media de las viviendas por habitante (28,14 metros cuadrados en Almería) es inferior a la de la comunidad autónoma (29,47 metros cuadrados) y la del país.
Simultáneamente, hay en Almería Grandes Desarrollos Residenciales pendientes de edificar, que suman una previsión de 2.931.905 m2 de suelo, para 25.236 viviendas, de las cuales están pendientes 16.489 viviendas. Son los sectores de AMUZ-SECTOR 15 (331.919 m2 de suelo para 183.246 m2 de techo para 1.779 viviendas, urbanizado al 100% y edificado al 60%), RAMAL DE ACCESO FERROVIARIO Y ESTACION (125.945 m2 de suelo para 185.000 m2 de techo para 1.423 viviendas, urbanizado al 100% y edificado al 20%), VEGA DE ACA 2 (162.024 m2 de suelo para 138.300 m2 de techo para 1.190 viviendas, urbanizado al 100% y edificado al 60%), VEGA DE ACA 4 (180.019 m2 de suelo para 144.072 m2 de techo para 1.242 viviendas, urbanizado al 100% y edificado al 12%), VEGA DE ACA 7 (202.057 m2 de suelo para 145.200 m2 de techo para 1.320 viviendas, iniciándose), o VEGA DE ACA 8 (180.529 m2 de suelo para 140.250 m2 de techo residencial para 1.275 viviendas, prácticamente arrancando).
Almería: Desigualdad económica y pueblos chabolistas entre mares de plástico.
La otrora provincia con menormrenta per cápita de Españannflorece gracias a lanagricultura intensiva y un creciententurismo. Todo propiciado por ser la ciudad europea con más horas de sol al año. Pero un mal afecta gravemente a Almería: la desigualdad económica. Más de 70.000 personas han tenido que pedir productos de primera necesidad al banco de alimentos en los últimos años, cerca de 3.000 acuden a comedores sociales diariamentey alrededor de medio millar duerme al raso mientras que 4.000 almerienses tienen en sus cuentas más de 300.000 euros y algo más de 1.100 personas aglutinan 1.015 millones de euros.
El barrio arrabalero de La Chanca, conocido internacionalmente gracias a los escritores Juan Goytisolo y José Ángel Valente, es el mejor ejemplo. En una ciudad con un 21% de paro, en esta barriada olvidada por los gobernantes más de un tercio de los residentes no trabaja y el 40% no tiene estudios. En algunas calles, la tasa de desempleo alcanza el 80%. La situación de abandono es la misma en otros barrios como El Puche o Los Almendros. La asociación La Traíña lucha desde 1977 por mejorar las condiciones de vida de los vecinos de La Chanca y acabar con la exclusión social de una población mayoritariamente de etnia gitana.
La agricultura supone el 23% de la economía de la provincia. Almería también es escenario de la segregación de las personas migrantes. En la cercana población de El Ejido conviven coches de lujo y una entidad bancaria por cada 1.000 habitantes con más de 100 poblados chabolistas de jornaleros inmigrantes.
Cercanías: una radiografía diferente de nuestras ciudades. La Marea-Diagonal. 2016
Plano de articulación y sistemas de asentamientos. PLAN de ORDENACION del TERRITORIO de la AGLOMERACION URBANA de ALMERIA – POTAUA-2011
La aglomeración urbana de Almería, conformada por los municipios de Almería, Benahadux, Gádor, Huércal de Almería, Níjar, Pechina, Rioja Santa Fe de Mondújar y Viator, es un territorio abierto al mar Mediterráneo, con 1.159 Km2 de superficie, situado en el sur de la provincia, entre los ámbitos del Poniente y Levante almeriense.
Con una población cercana a los 300.000 habitantes, repartida en 2 comarcas naturales, el Bajo Andarax y el Campo de Níjar, presenta una fuerte centralidad en su capital Almería, donde se localizan la totalidad de los equipamientos supramunicipales.
La continuidad física de la ciudad de Almería con los núcleos colindantes es ya un hecho, particularmente con Huércal, que, por otro lado, no ha alcanzado, hasta el momento, las condiciones propias de un área central (servicios avanzados, dotaciones supramunicipales, máxima accesibilidad y representatividad), y continúa funcionando como una localidad adyacente a la capital, y autónoma, con signos evidentes de ciudad-dormitorio. Se detectan, así, dos tendencias encontradas. Por un lado, la mancha urbana de Almería tiende a crecer y a absorber núcleos próximos, tanto de su municipio como de los vecinos. Por otro, el sistema se muestra tendente a funcionar como una aglomeración urbana.
En cuanto a la distribución de usos del suelo, en el cómputo global, el 80% del suelo clasificado vigente, corresponde a suelo residencial, frente al 20% de suelo de actividades económicas, terciario o industrial.
El municipio de Almería presenta un uso predominante residencial, con un 90% total destinado a este uso, frente al 10% de industrial o terciario. En Níjar, se mantiene una proporción similar a Almería. Los municipios del Andarax presentan relaciones dispares, en las que destaca Viator con la proporción mínima de suelo residencial del total de núcleos de la aglomeración urbana y que, con un 29%, manifiesta su fuerte especialización en actividades económicas, junto con Gádor, que con un 50% de suelo residencial, manifiesta la presencia de grandes instalaciones industriales frente al pequeño tamaño actual de su mancha urbana. En el resto de municipios, la proporción de suelo residencial frente a otros usos oscila entre el 70 y el 90% aproximadamente.
En el mapa de las actividades económicas destacan Almería (23% de la superficie total) y Níjar (14%). El remanente 63% se distribuye entre los municipios de la Vega, donde el 34% corresponde a Viator. Huércal de Almería reúne otro 14%, frente a Pechina y Rioja que siendo municipios más alejados de la ciudad, tienen un 1% cada uno del suelo industrial total. Gádor, a su vez, cuenta con un 8% del suelo urbano y urbanizable industrial total dimensionado en el planeamiento vigente.
Planeamiento POTAUA
Suelo productivo POTAUA
…Las instalaciones de la Universidad de Almería, el nuevo parque tecnológico (PITA), o el complejo deportivo y residencial de El Toyo, creado con motivo de la celebración de los Juegos del Mediterráneo 2005, se encuentran, pese a su excentricidad respecto del núcleo capitalino, dentro de su término municipal. De este modo, aunque en Almería y su espacio circundante hay suburbanización y urbanismo expansivo, zonas logísticas y comerciales de reciente creación, invasión y sellado de las vegas tradicionales y zonas de alto valor ecológico… elementos y conflictos plenamente metropolitanos correspondientes a una ciudad moderna en continua transformación y crecimiento, la sensación de metropolización y los conflictos políticos asociados a ésta, al quedar la parte principal de este proceso dentro del término de la capital, es mucho menor, salvando cuestiones evidentes de escala, que en otras aglomeraciones regionales.
En la actualidad, los datos que ofrece la realidad urbana, así como la propia labor planificadora de las administraciones, confirman la existencia de un aglomeración urbana con procesos de metropolización activos en torno a la ciudad de Almería. Esta realidad, fruto de una compleja dinámica urbana iniciada a mediados de los años 60 del pasado siglo, ha vivido dos etapas principales. Una primera en la que, en ausencia de planificación que aportara una imagen de conjunto del espacio urbano almeriense, su organización dependía de actuaciones sectoriales deslavazadas en una provincia atrasada y con fuertes problemas estructurales. Y a continuación una segunda etapa, que llega hasta nuestros días, iniciada tras el éxito productivo de los actuales pilares de la economía provincial —turismo de sol y playa y cultivos intensivos bajo plástico—, en la que ya inmersos en un marco de convivencia democrático y establecidas las competencias autonómicas en materia de ordenación del territorio, se empieza a intervenir y a gestionar globalmente la dinámica urbana comarcal almeriense.
Finalmente, y en pos de una participación real de la ciudadanía en las cuestiones que marcan la agenda de la aglomeración, tales como la ocupación de espacios de alto valor ecológico, los problemas de movilidad urbana sostenible, la gestión de residuos o las características que tendrán los futuros desarrollo urbanos, que ya no tendrán lugar en el marco de una burbuja inmobiliaria, pensamos que una buena herramienta puede ser la apuesta por la planificación estratégica, más allá del marco municipal capitalino, de tal forma que se ponga en marcha un plan estratégico que integre al conjunto de los municipios que forman en la actualidad la ciudad funcional de Almería, lo que permitirá a sus habitantes tomar las riendas de la gestión de su territorio…
Luis Miguel Sánchez Escolano. PROCESOS URBANOS Y DESARROLLO TERRITORIAL EN EL ÁREA METROPOLITANA DE ALMERÍA. Papeles de Geografía, 57-58 (2013), 243-257
La política municipal lleva sus ritmo y hoy es el turismo el gran protagonista en Almería y su comarca metropolitana, porque ya no se puede hablar de Almería sin su área de influencia. Presupuestos, liquidaciones de empresas municipales, aislamiento ferroviario, arreglos en los barrios, la Legión… lo de siempre, acuerdos, incumplimientos,… lo mismo. Los ciudadanos reclaman acciones. Y empieza la regularización de viviendas alegales…
50 años de Almería. 1957-2007
La ciudad se ha duplicado en el último medio siglo. Frente al relativo marasmo de la primera mitad del novecientos, la transformación urbana de Almería ha sido muy intensa en la segunda mitad de la centuria pasada. La continuación de la expansión hacia el Este, hasta engullir la Vega de Acá, viene a culminar el profundo cambio acaecido en la ciudad.
En apenas dos generaciones el tejido urbano se ha ampliado como nunca en la historia de la ciudad. Los espacios libres entre la Rambla y el ferrocarril se urbanizaron ya entre los 60′ y los 80′; y desde los 90′ el frente de avance de la ciudad ha estado dibujado por la nueva avenida del Mediterráneo que dibuja un eje de Norte a Sur que conecta algunos de los lugares que hoy reciben la mayor afluencia ciudadana (desde el complejo hospitalario de Torrecárdenas hasta el Paseo Marítimo, pasando, sobre todo, por los centros comerciales).
Éxitos y fracasos, la dotación de espacios públicos para el disfrute ciudadano se ha resuelto en la última década del siglo pasado tardía y parcamente, con la terminación de las obras de la Rambla y el Paseo Marítimo. Apenas dos estrechas franjas flanqueadas por edificios que han malbaratado la espléndida disposición de una ciudad marítima, mientras se espera que en el borde del río, más allá de las instalaciones deportivas legado del 2005, surja esa gran área de esparcimiento que necesita y merece una ciudad demás de 200 mil habitantes. Mientras tanto, el casco histórico, asolado por un desarrollismo que no respetó el patrimonio urbano y arquitectónico heredado, se ha convertido en el enfermo de la ciudad sobre el que llueven diagnósticos y remedios. Almería se ha desbordado fuera de su jurisdicción: hacia el Norte, donde el municipio de Huércal ha pasado a ser un espacio residencial para muchos de los que se desplazan a diario hasta la cercana capital,o hacia el Oeste, salvando el Cañarete, en Aguadulce. La incipiente área metropolitana almeriense se enfrenta ya a problemas graves de movilidad que complican los que se generan en el interior de un tejido urbano donde, caóticamente a veces, conviven usos diversos.
En el confín oriental de la ciudad, su nuevo frente de expansión enmarca el escenario de las más recientes e importantes inyecciones de autoestima de los almerienses. Sin embargo, a pesar de esa inveterada tendencia de la ciudad a reinvenrarse a sí misma en su histórica huida hacia levante, detrás quedan problemas enquistados que no ha sido todavia capaz de resolver: el casco histórico, el soterramiento del ferrocarril, el transporte público que ayude a mejorar la movilidad en la ciudad y su área de influencia; la rehabilitación de su frente marítimo, la recuperación ciudadana de parte del espacio portuario, los barrios…
Y el potencial…
Y tanto por hacer.
El alcalde de Almería, Ramón Fernández-Pacheco, ha propuesto (27.7.2016) la elaboración de un Plan Estratégico de la Ciudad de Almería “orientado a las nuevas necesidades y retos que se nos plantean, una hoja de ruta transversal que propicie sinergias entre las diferentes administraciones y los principales actores económicos provinciales y que favorezca la calidad y condiciones de vida de los almerienses”.
Hoy Almería tiene una población de 194.203 habitantes, y un parque residencial de 96.032 viviendas, de las cuales 21.433 son unifamiliares (el 22,32%). Datan de antes de los 60′ casi un 10% del total existente, siendo de los 60′ 15.312 viviendas (el 15,9%), de los 70′ son 22.327 viviendas (el 23,2%), de los 80′ son 12.673 viviendas (el 13,2%), de los 90′ son 13.535 viviendas (el 14,1%) y de la década prodigiosa 2000-2009 son 22.367 viviendas (el 23,2%).
21/09/2016 eblancooliva

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