Source: http://opi.ucr.ac.cr/node/739
Timestamp: 2017-09-25 15:15:58+00:00

Document:
Accionar del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (mayo-junio 2016) | Observatorio de la Política Internacional
Boletín N°53 (mayo-junio 2016)
La agenda del Consejo de Seguridad para los meses de mayo y junio mostró leves variaciones en comparación al bimestre anterior. La base de datos de sesiones del Observatorio de Política Internacional contabiliza 45 reuniones para este período, un 8,2% menos que las registradas en marzo y abril. Gran parte de estas deliberaciones se centraron en los temas de Oriente Medio (incluida Palestina), Sudán y Sudán del Sur, y Libia. En conjunto, para estos tres tópicos se aprobaron seis resoluciones y se llevaron a cabo once sesiones (24,4% del total, gráfico 1).
Sesiones y resoluciones del Consejo de Seguridad, según tema
Fuente: Elaboración propia con datos de Naciones Unidas, 2016.
En relación a la situación en Oriente Medio los miembros del Consejo, ante la posibilidad de que se intensifiquen las tensiones entre Israel y la República Árabe Siria, poniendo en peligro el alto al fuego tras la retirada acordada entre las fuerzas involucradas, aprobaron la resolución S/RES/2294 (2016) a través de la cual instan a las partes a cumplir el Acuerdo sobre la Separación de Fuerzas de 1974, y a cooperar con la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS) para que estas puedan cumplir con su mandato “mantener la cesación del fuego entre las fuerzas de Israel y Siria y supervisar la aplicación del acuerdo de retirada” (ONU, 2016). Para contener esta tensión, entre las disposiciones se acordó prorrogar el mandato de la FNUOS por un período de seis meses hasta el 31 de diciembre de 2016.
Además de esta cuestión, el Consejo llevó a cabo un conjunto de sesiones con el propósito de informar tanto a los Estados que integran este órgano como aquellos que de conformidad con el artículo 37 del reglamento provisional del Consejo participaron en dichas reuniones, sobre los últimos acontecimientos en torno a la situación en Siria y Palestina. Es importante mencionar que para ninguno de estos temas se aprobaron nuevas disposiciones.
En cuanto a Sudán y Sudán del Sur, un tema recurrente en la agenda del Consejo, en el período bajo estudio se aprobaron tres resoluciones, a saber: S/RES/2287 (2016), S/RES/2290 (2016) y S/RES/2296 (2016). Con la suscripción de la primera de estas resoluciones, se acordó prorrogar hasta el 15 de noviembre de 2016 el mandato de la Fuerza Provisional de Seguridad de las Naciones Unidas para Abyei (UNISFA). Cabe recordar que esta operación tiene “la tarea de vigilar la frontera, que constituye un foco de violencia entre el norte y el sur, facilitar la entrega de ayuda humanitaria y proteger a los civiles y a los trabajadores humanitarios de Abyei” (ONU, 2016).
Por otra parte, mediante la resolución 2290 se reiteró que la solución al conflicto no puede ser militar, por tanto, es indispensable que las autoridades, dirigentes y demás partes involucradas respeten el alto al fuego permanente en virtud de las obligaciones que se establecieron mediante el Acuerdo para la Solución del Conflicto en la República de Sudán del Sur. Asimismo, se hizo énfasis en la importancia de celebrar consultas periódicas con los Estados miembros y las organizaciones internacionales, regionales y subregionales pertinentes, así como con la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en la República de Sudán del Sur (UNMISS), según sea necesario, y en particular con los Estados vecinos y de la región, a fin de asegurar la plena aplicación de las medidas que figuran en esta resolución. Paralelamente, se establecieron sanciones selectivas en cuanto a las finanzas y los viajes con el propósito de minimizar aquellas políticas o actos cuyo objetivo o efecto sea ampliar o prolongar el conflicto u obstaculizar los procesos o las conversaciones de reconciliación o de paz.
Por último, el Consejo – en su resolución 2296- expresó su preocupación por el deterioro de la situación humanitaria en Darfur, por las amenazas y los ataques contra el personal y las instalaciones de asistencia humanitaria y por las dificultades para lograr acceso algunas zonas de conflicto donde residen poblaciones vulnerables, debido a la inseguridad, los actos delictivos y las restricciones de circulación impuestas por las fuerzas del Gobierno, los movimientos armados y los grupos de milicias. En tal sentido, se decidió prorrogar –hasta el 30 de junio de 2017- el mandato de la Operación Híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (UNAMID).
En torno a la situación en Libia cabe destacar que el Consejo además de prorrogar hasta el 15 de diciembre de 2016 el mandato de la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (cuadro 1), condenó la violación del embargo de armas por parte de grupos terroristas, y en particular del Estado Islámico de Irak y el Levante. En este contexto, instó a los Estados a combatir por todos los medios las amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por el terrorismo, de conformidad con sus obligaciones derivadas de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional, incluidos el derecho internacional de los derechos humanos, el derecho internacional de los refugiados y el derecho internacional humanitario (S/RES/2292 (2016)).
Prórrogas a los mandatos de las misiones de asistencia de las Naciones Unidas
Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL)
Fuente: Elaboración propia con datos del Consejo de Seguridad, 2016.
En resumen, el Consejo de Seguridad aprobó un total de once resoluciones, cinco en mayo y seis en el mes de junio, las cuales fueron:
S/RES/2286 (2016): La protección de los civiles en los conflictos armados
S/RES/2287 (2016): Informe del Secretario General - Sudán y Sudán del Sur
S/RES/2288 (2016): La situación en Liberia
S/RES/2289 (2016): La situación en Somalia
S/RES/2290 (2016): Informe del Secretario General - Sudán y Sudán del Sur
S/RES/2291 (2016): La situación en Libia
S/RES/2292 (2016): La situación en Libia
S/RES/2293 (2016): La República Democrática del Congo
S/RES/2294 (2016): La situación en el Oriente Medio
S/RES/2295 (2016): La situación en Malí
S/RES/2296 (2016): Informe del Secretario General - Sudán y Sudán del Sur
S/PRST/2016/6: Amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas
S/PRST/2016/7: Amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas
S/PRST/2016/8: La cooperación entre las Naciones Unidas y las organizaciones regionales y subregionales en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales
S/PRST/2016/9: Las mujeres y la paz y la seguridad
En cuanto al tipo de sesión, un 55,6% fueron informativas, un 22,2% de adopción, un 15,6% de debate y un 6,7% privadas. En relación a lo adopción de medidas, en el 60% de las reuniones no se tomaron acciones de ningún tipo (cuadro 2). Es decir, no se presentaron proyectos de resolución ni declaraciones por parte de la presidencia.
Tipo de sesión y productos, mayo-junio, 2016
En cada período de sesiones el Consejo destina un espacio para ampliar la discusión y escuchar la opinión de los Estados sobre algunos de los asuntos en agenda, y que por su relevancia, se considera oportuno y necesario debatir. De este modo se busca mejorar sustancialmente los métodos de trabajo del Consejo de Seguridad y establecer la posibilidad de que aquellos países que no son miembros de este órgano, y que así lo deseen, puedan externar sus opiniones, exponer sus ideas y defender sus intereses.
Durante mayo y junio, se celebraron siete sesiones de debate en las cuales se trataron los siguientes temas: i) la situación en Bosnia y Herzegovina, ii) las amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas, iii) la cooperación entre las Naciones Unidas y las organizaciones regionales y subregionales en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, iv) las mujeres y la paz y la seguridad, v) el Tribunal Internacional – Yugoslavia, vi) la protección de los civiles en los conflictos armados y vii) la situación en Afganistán.
A continuación se presenta una síntesis de las intervenciones, tanto de los cinco miembros permanentes del Consejo, como de los dos países latinoamericanos que integran este órgano (como miembros no permanentes) en representación del Grupo de América Latina y el Caribe (GRULAC), en dos de los temas que fueron motivo de debate.
Los miembros permanentes del Consejo, tras veinte años de finalizada la guerra en Bosnia y Herzogovina, y en el marco del Acuerdo de Dayton hicieron énfasis por un lado, en la necesidad de que todos los grupos étnicos del país trabajen de manera activa para consolidar los resultados positivos que se han alcanzado en la construcción de la nación, y por otro, de fortalecer la coordinación interinstitucional para luchar contra el terrorismo. Además, se instó a la comunidad internacional para que en este escenario adopte un enfoque equilibrado y sensato que respete plenamente a los dirigentes y la titularidad del pueblo de Bosnia y Herzegovina, y se comprometa a promover la unidad, entre todos los grupos étnicos, la armonía, el desarrollo socioeconómico sostenible y la estabilidad duradera.
Paralelamente, se subrayó la importancia de que las partes de Bosnia, sin injerencia extranjera y sin presiones o amenazas, puedan llegar a un acuerdo sobre los nuevos parámetros para ser miembros del Tribunal Constitucional, junto a los acuerdos ya alcanzados para esclarecer las modalidades de funcionamiento del Tribunal y de la Oficina del Fiscal.
Por su parte, Uruguay y Venezuela –como miembros del GRULAC- reafirmaron que corresponde al pueblo impulsar los esfuerzos tendientes a consolidar la paz y la seguridad, así como el desarrollo de Bosnia y Herzegovina; en cuyo proceso los grupos étnicos han de trabajar decididamente a través del diálogo en pro del respeto de sus leyes e instituciones, la paz, los derechos humanos, la cooperación y el desarrollo económico y social.
Desde que las potencias internacionales anunciaron el repliegue paulatino de sus tropas la “Guerra de Afganistán” ha tomado nuevas dimensiones. En este contexto, promover la reconciliación nacional es fundamental para alcanzar una solución. Para ello resulta relevante, además de apoyar los esfuerzos del gobierno, para poner fin a su crisis económica, promover el desarrollo económico y social, y aumentar la asistencia al Afganistán por parte de la comunidad internacional. Al mismo tiempo, se exhortó a todos los países de la región a que apoyen activamente la estabilización del Afganistán y contribuyan positivamente al establecimiento de una paz duradera en ese país.
Se reconoció, por parte de los miembros permanentes del Consejo, que uno de los principales desafíos que tiene Afganistán es lograr la reconciliación entre las partes involucradas en el conflicto, por tanto, ello implica la participación del movimiento de los talibanes en las conversaciones de paz.
En tal sentido, Uruguay considera fundamental que se continúen realizando esfuerzos a favor del establecimiento de conversaciones directas entre el Gobierno y el grupo talibán. Adicionalmente, hace un llamado al pleno cumplimiento de lo dispuesto en la resolución 2286 (2016) del Consejo de Seguridad relativa a la protección de hospitales y personal humanitario que realiza tareas médicas en situaciones de conflictos armados. Venezuela, por su parte, considera que la vía para alcanzar la paz es el fortalecimiento del diálogo y la confianza mutua entre todas las partes, por lo que considera necesario redoblar los esfuerzos en esa dirección con el acompañamiento de la comunidad internacional.
Costa Rica reafirma su confianza en el derecho internacional
Costa Rica como Estado miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), además de participar activamente en las seis comisiones principales de la Asamblea General, da seguimiento a la gestión y los asuntos que se tratan en el seno del Consejo de Seguridad, lo cual resulta útil para alimentar la toma de decisiones y definir las líneas del país en los diferentes tópicos que se tratan en este foro.
En el tercer bimestre de 2016 los representantes costarricenses ante la ONU, asistieron a dos de los debates que se llevaron a cabo durante este período en el Consejo de Seguridad. En el primero de ellos la discusión giró en torno a las amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas. Con relación a este tema, Costa Rica externó su preocupación por el progresivo aumento en el número de personas (no provenientes de Oriente Medio) que se han afiliado a grupos terroristas o que reconocen su causa.
Al respecto, los burócratas nacionales hicieron énfasis en la necesidad de tratar las situaciones estructurales que propician los espacios para la expansión del terrorismo y de su narrativa, como son los conflictos prolongados sin resolver, la deshumanización de las víctimas, la ausencia de un Estado de derecho, las violaciones de los derechos humanos, la discriminación por razones étnicas, de nacionalidad o religión, la exclusión política, la marginalización económica, y la falta de una gobernanza efectiva. Paralelamente, se hizo un llamado a los Estados –que aún no lo hacen- a ratificar el Tratado sobre Comercio de Armas, pues a través de su implementación se espera evitar el desvío de armas hacia grupos terroristas.
En su segunda intervención, relativa a la protección de los civiles en los conflictos armados, el Señor Juan Carlos Mendoza, representante permanente de Costa Rica ante la ONU, condenó las repetidas instancias de explotación y abusos sexuales por parte de las tropas de las Naciones Unidas, que han sido encargadas de proteger a los civiles, y que por el contrario con sus actuaciones han desacreditado los esfuerzos internacionales en este campo y defraudado a quienes debían proteger. En tal sentido, externó el apoyo del país a la política de tolerancia cero en casos de explotación y abusos sexuales y cualquier otra conducta penal, y abogó por la rendición de cuentas a todos los niveles para que los responsables enfrenten las consecuencias de sus actos.
Por otra parte, se señaló que además de las acciones estatales por buscar solución a los conflictos y asegurar que no habrá impunidad en los delitos cometidos contra la población civil, la comunidad internacional debe desplegar esfuerzos tendientes a acabar con la proliferación y la venta internacional de armas, explosivos y municiones en racimo, mediante la firma y ratificación del Tratado sobre el Comercio de Armas y la Convención sobre Municiones en Racimo, así como a través del fortalecimiento de la Corte Penal Internacional.
En suma, el país mantuvo la defensa de los derechos humanos, la paz, la democracia y el derecho internacional, principios tradicionales de la política exterior costarricense, como pilar central en sus discursos.
Consejo de Seguridad. 2016. Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sitio oficial, en http://www.un.org/es/sc/. Washington: Organización de las Naciones Unidas.
ONU. 2016a. Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación. Sitio oficial, en http://www.un.org/es/peacekeeping/missions/undof/. Washington: Organización de las Naciones Unidas.
ONU. 2016b. Fuerza Provisional de Seguridad de las Naciones Unidas para Abyei. Sitio oficial, en http://www.un.org/es/peacekeeping/missions/unisfa/. Washington: Organización de las Naciones Unidas.
ONU. 2016c. Organización de las Naciones Unidas. Sitio oficial, en http://www.un.org/spanish/terrorism/index.shtml. Washington: Organización de las Naciones Unidas.

References: resolución 
 artículo 37
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución