Source: https://hayderecho.com/2013/05/21/reflexiones-sobre-la-externalizacion-de-hospitales-en-la-comunidad-de-madrid/
Timestamp: 2020-08-12 18:17:11+00:00

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Reflexiones sobre la externalización de hospitales en la Comunidad de Madrid – Hay Derecho
Recientemente se han hecho públicos los pliegos para la contratación de la gestión, por concesión, del servicio público de la atención sanitaria especializada correspondiente a los hospitales universitarios Infanta Sofía, Infanta Leonor, Infanta Cristina, del Henares, de Sureste y del Tajo. Tras una primera lectura de dichos pliegos, hay ciertos aspectos que creo merece la pena resaltar, y que intentaré resumir en una serie de artículos.
Antes de entrar en detalle me gustaría aclarar que mi objetivo en estos artículos no es reflexionar sobre la conveniencia o no de la externalización sanitaria, sino valorar el contenido de los pliegos y sus posibles repercusiones en el desarrollo posterior del servicio. Como ya he comentado en este mismo blog con anterioridad, creo que la externalización puede ser una medida positiva, pero su éxito depende en buena medida de la calidad de los contratos. Así pues, me gustaría aportar mi modesto grano de arena.
Externalización, no privatización
Tal vez sea una perogrullada, pero me parece conveniente constatar que, a la vista de los pliegos, estamos claramente ante un proceso de externalización, no de privatización.
La cláusula primera del Pliego de Cláusulas Administrativas (en adelante PCA), establece que el objeto es “regular el contrato administrativo de gestión de servicios públicos, por concesión, de la atención sanitaria especializada”. La cláusula 9.5 establece el canon por arrendamiento de las infraestructuras públicas a utilizar por el concesionario, limitando su uso al ámbito del contrato. Las cláusulas 9.7, 9.10 y 9.11 regulan los aspectos relativos al equipamiento médico, otras infraestructuras y sistemas de información, indicando expresamente que estos medios, adecuadamente actualizados y en perfecto estado, se revertirán a la administración en la resolución del contrato.
La cláusula 18 establece las condiciones en las que la administración puede intervenir el servicio sanitario (un artículo muy genérico por cierto, que se limita a referenciar la Ley de Contratos del Sector Público), y la cláusula 22 regula las posibilidades de resolución del contrato, en la mayor parte de los casos por iniciativa de la administración. La cláusula 21 posibilita al SERMAS realizar cambios en el ámbito del contrato, garantizando su equilibrio financiero según lo establecido en la Ley de Contratos del Sector Público. Por último, la cláusula 23 regula la reversión del servicio a la finalización del contrato.
Es decir, no hay ninguna duda de que el hospital no deja de ser de propiedad pública en ningún momento, y la administración mantiene siempre la dirección estratégica del mismo y la posibilidad de recuperar su control si es necesario.
En el PCA, clausula 9.3, se dice literalmente: “La Sociedad concesionaria deberá garantizar los mismos niveles de calidad y seguridad establecidos por el Servicio Madrileño de Salud, para todos los hospitales de la red sanitaria pública, cumpliendo los objetivos fijados y sus correspondientes indicadores.” Este párrafo tan genérico pone el listón de la calidad a la misma altura para los hospitales de gestión propia y externalizada. El carácter abierto del párrafo no nos debe hacer pensar que está vacío de contenido: por el contrario, puede suponer un reto considerable para el concesionario, ya que abre la posibilidad de futuros requerimientos de calidad que para los hospitales de gestión propia supongan una mera “declaración de intenciones” mientras que para los externalizados sean condiciones contractuales con penalizaciones por incumplimiento. En otro artículo intentaré profundizar más en los “riesgos” que, en mi opinión, este pliego presenta para los concesionarios.
A continuación, se explica que los indicadores de calidad se agruparán inicialmente en cinco “dimensiones”: calidad técnica y seguridad, accesibilidad, calidad percibida, farmacia y sistemas de información. Aunque las dimensiones y los indicadores se actualizarán cada dos años, el Pliego de Prescripciones Técnicas establece en su anexo V los que deben utilizarse inicialmente, así como sus pesos relativos, de acuerdo con el siguiente cuadro:
Por regla general, los indicadores de control de calidad no deben ser excesivos en número, y por supuesto deben ser relevantes, medibles y, si se plantean como objetivo, alcanzables. ¿Cumplen los indicadores elegidos estas características? Al menos, todos parecen medibles, aunque su relevancia sin duda puede ser objeto de discusión. El valor objetivo de estos indicadores no se especifica en el PPT, por lo que entiendo que están establecidos con carácter general para todos los hospitales del SERMAS (agradecería la referencia documental de esos valores, si alguien puede proporcionarla).
El incumplimiento de estos indicadores tiene un impacto directo e importante en la facturación (cláusula 15 del PCA), por lo que es de suponer que el concesionario hará todo cuanto esté en su mano para asegurar su cumplimiento o, en su defecto, justificar que los niveles requeridos no han podido alcanzarse debido a factores fuera de su control. Esto conlleva un riesgo: se fuerza al concesionario a dar prioridad a estos indicadores sobre cualquier otro, de modo que si éstos no son los adecuados, se podría dar la paradoja de una disminución significativa de la calidad en algunos ámbitos importantes, sin repercusión negativa para el gestor.
No obstante, el pliego incluye mecanismos lo bastante abiertos para evitar este efecto. En primer lugar, la cláusula 10 del PCA deja claro que la administración se arroga todo el derecho a interpretar el contrato (lo que por otra parte, suele ocurrir “de facto” en los contratos con la administración), de modo que las cláusulas “abiertas” pueden resultar muy ejecutivas ante defectos imprevistos del contrato. De este modo, las condiciones establecidas para la intervención del servicio y posterior resolución del contrato son lo bastante flexibles como para que la administración pueda atajar cualquier situación inaceptable, esté recogida o no en el contrato.
En cualquier caso, cuanto más se detallen los requerimientos de calidad, mejor para ambas partes. En mi opinión, además de los indicadores reflejados, se deberían contemplar indicadores secundarios específicos para cada servicio individual, que actuaran al menos como “cualificadores”, es decir: si no alcanzaran mínimos aceptables, requerirían medidas correctivas inmediatas, e incluso podrían justificar medidas más radicales.
Además de las posibles penalizaciones, las amplias posibilidades de intervención del servicio y de resolución del contrato nos permiten decir que el pliego incluye las medidas necesarias para que el proceso de externalización no suponga un riesgo de disminución de la calidad de servicio, aunque requiera una voluntad clara de vigilancia y control por parte de la administración.
Para concluir este primer artículo, me gustaría resaltar un apartado de la cláusula 15.2 que me ha parecido muy relevante: “Iniciación del procedimiento de imposición de penalidades. El procedimiento se iniciará de oficio por la Administración, bien por propia iniciativa o como consecuencia de petición razonada de otros órganos, o por denuncia formulada por cualquier persona que tenga conocimiento de los hechos mencionados.” Esta frase abre la posibilidad a los profesionales sanitarios y a los propios pacientes de realizar un control directo del desarrollo del servicio, lo que en mi opinión resulta altamente conveniente.
https://hayderecho.com/wp-content/uploads/2019/03/hay-derecho-logo.png 0 0 Eduardo Valdelomar https://hayderecho.com/wp-content/uploads/2019/03/hay-derecho-logo.png Eduardo Valdelomar2013-05-21 00:37:292013-05-21 10:22:29Reflexiones sobre la externalización de hospitales en la Comunidad de Madrid
21 mayo, 2013 en 10:04
Estoy bastante cansado de ver como se ha engañado/estafado, a la opinión pública diciendo que se estaba “privatizando” la sanidad, el lema “la sanidad no se vende, se defiende”, me parece una burla a la inteligencia de las personas.
Lo cierto es que en muchos casos lo que se estaba defendiendo eran las prevendas, los dobles, incluso triples trabajos, la falta absoluta de control de horarios, el buscar cumplir cubrir el expediente por la mínima e irme a mi clínica a trabajar, etc. Eso si poniendo los intereses de los pacientes en el último lugar.
Sin duda que hay excelentes profesionales en la sanidad, que por cierto va a seguir siendo pública, honestos y honrados, pero desgradaciadamente no abundan.
Por último señalar que las medidas de calidad implantadas en los hospitales públicos son bastante deficientes, si los comparamos con los utilizados en hospitales privados, no estaría de más revisar que hacen bien, en esos, según algunos, centros satánicos a los que tanto repudian.
21 mayo, 2013 en 10:57
Gracias por el comentario, Fernando. Mi primer artículo referente a este tema (https://hayderecho.com/2013/02/03/la-externalizacion-de-servicios-y-su-aplicacion-a-la-sanidad-publica/) surgió precisamente ante uno de esos “slogans” muy poco afortunados: “Yo puedo trabajar en la sanidad privada y tú… ¿puedes pagarla?” En efecto, se han esgrimido argumentos más que cuestionables en esta polémica, y las motivaciones han sido igualmente cuestionables en muchos casos.
Sin embargo, de las diversas discusiones que he mantenido con personal sanitario a raíz de aquel articulo, tengo que decir que hay profesionales sinceramente preocupados por el proceso, que creen que puede derivar en un empeoramiento del servicio sanitario en todas sus dimensiones. Es una lástima que este tema se haya polarizado tanto, eliminando la posibilidad de negociación (al menos, abiertamente) e impidiendo que muchas dudas pudieran resolverse razonadamente. La radicalización de los mensajes ha provocado también cierto hartazgo en buena parte de la población…
21 mayo, 2013 en 18:57
No tiene importancia porque será un descuido, pero “prebenda” es con b, no con v
Para un tema tan serio echo de menos un post previo a éste (que parece el primero de una serie). ¿De dónde parten los pliegos? La Consejería dice que la externalización ahorra un 30% basándose en 3 referencias bibliográf.
La primera es un informe de ASIST. Resulta que frente a hospitales de gestión directa, el mix privados + gestión mixtas + fundaciones + otro montón de situaciones ahorra un 30%. Esto es lógico pero no voy a entrar. Pero los hospitales a privatizar ya son de los que ahorran, porque son de gestión mixta. El propio informe dice que privatizarlos sólo ahorraría un 6% (aunque el informe sólo incluye 4 hospitales de gestión mixta, así que incluso este dato es dudoso).
El segundo es un artículo de opinión de El País (nivelazo, eh?) que cita el 30% de IASIST pero se queja de que la comparación que hacen en realidad no es posible, porque faltan datos. Otro artículo inútil.
El tercero no he podido conseguirlo, porque la Consejería no tiene por costumbre citar bien a sus fuentes.
Es decir, que nos basamos en estudios mal interpretados, que no dicen lo que la Consejería cree que dicen. Y no consideramos los otros, los que dicen lo contrario. Qué profesionalidad y qué rigor.
Claro que la profesionalidad queda clara en los pliegos: faltas de ortografía, links erróneos (el anexo XII del hospital de Arganda, cuando lo abres, te lleva a un documento del hospital de Guadarrama, por ejemplo) y sobre todo un montón de cálculos mal sumados (errores superiores a 500.000 euros en algunos casos) dan idea de lo pensado y revisado que está el tema. Ya vamos por la corrección de la correción y aún hay fallos. A ver a cuántos llegamos.
También está mal el recuento de personal y de equipamiento (incluso entre el pliego y los anexos hay diferencias sustanciales). Se han excusado diciendo que es orientativo. No, señores, no es orientativo, es un contrato. Su credibilidad está bajo mínimos, lo siento.
21 mayo, 2013 en 12:31
Gracias por el comentario, Ana. Como indico en el primer párrafo, mi ánimo es reflexionar sobre los pliegos y no sobre la conveniencia o no de la externalización (aunque mi opinión quedó reflejada en otro post en este mismo blog). De todos modos, conviene no olvidar que, en la administración pública, las decisiones las toman los políticos: que esto se vea como una ventaja o un inconveniente depende de la ideología de cada cual, pero mucho me temo que es inherente al propio concepto de “público”.
Tengo la intención de publicar más post acerca de estos pliegos (siempre que los editores de HayDerecho me lo permitan, claro está), así que próximamente podremos tratar algunos de los temas que comentas.
21 mayo, 2013 en 11:18
Respecto al plan de calidad, es una lástima pero no hay valores estandarizados en esos indicadores de calidad. Además, la Sociedad Española de Calidad Asistencial habla de 51 indicadores que se consideran el mínimo en un hospital. Este plan incluye sólo 6 indicadores clínicos (el resto no tiene que ver con la calidad de la asistencia). Y sólo miden la neumonía en UCI (en mi servicio, uno de los “externalizables”) medimos semestralmente más de 100, los de la Sociedad Española de Cuidados Intensivos; la calidad puede bajar muchísimo sin penalización), la calidad en el área quirúrgica (y específicamente en trauma; ni siquiera, sólo en caderas) y la infección hospitalaria (de una forma muy genérica).
Quizá en la Consejería no sepan que un indicador es una fórmula matemática (nº de neumonías/días de ventilación x100) por ejemplo, pero podían haber preguntado. y que cada fórmula va con su estándar (<8/1000). Vamos, que si yo hago un plan de calidad así me echan de la comisión de calidad de mi hospital. Y eso que yo soy un simple médico de a pie, sin responsabilidad gestora.
En los indicadores de calidad no clínicos ni entro, son de risa. Especialmente los de farmacia.
Espero con interés tus siguientes posts al respecto. Sobre todo cuando llegues a la parte de las sumas mal hechas 🙂
21 mayo, 2013 en 12:39
Respecto al tema de Calidad, estoy bastante de acuerdo contigo. Establecer 100 indicadores a nivel contractual resultaría inmanejable, pero sí que se podrían haber considerado indicadores secundarios valorados en su conjunto. Incluso se podría haber incluido la exigencia de establecer indicadores concretos en los planes de calidad bianuales, con repercusión en las penalizaciones. El rigor de esos indicadores podría ser puntuable en la oferta, de manera que los proveedores pudieran competir también en este aspecto. En mi opinión, este tema es claramente mejorable.
No obstante, el pliego tiene mecanismos suficientes para que la Administración asegure la calidad de los hospitales externalizados o, cuanto menos, obligue a mantenerlos al mismo nivel que los internos. Como la Con los mecanismos de control e intervención que se ha asegurado, la Consejería sigue teniendo la última palabra, es decir, la calidad sigue dependiendo de los gestores públicos.
Se puede analizar todo texto legislativo que se desee. Se puede destripar y analizar qué pone en las leyes. Pero no pone nada de las intenciones del legislador. Si el legislador no hubiese presumido abiertamente de la externalización de las basuras, o si no fuesen adoradores del modelo Alzira, si no opinasen de lo público como la ex-Presidenta de la Comunidad, o si simplemente explicasen en abierto y sin cortapisas cuáles son sus intenciones, puede que el enfoque sería distinto.
Porque Fdez. Lasquetty se llena la boca hablando de lo que ha ahorrado para las cuentas de la Comunidad externalizando la basura. Y no veas lo que da que pensar cuando dos términos como sanidad y basuras tienen un hilo conductor.
El modelo Alzira está lo suficientemente explicado, sobre todo en lo relativo a sus rescates, como para pensarse dos veces replicarlo en algún lado sin despreciar al contribuyente.
Una ex-Presidenta que aboga por suprimir las mamandurrias de cierta gente mientras ella y su máximo superior son cargos públicos en excedencia, a los que no renuncian, dan una mala imagen de coherencia.
Y ¿por qué no explicar públicamente mejor lo que se pretende? Todo lo que sabemos es que quien les critica es despreciado por ellos mismos, y voceado y amplificado por su cohorte de medios afines. Si tienes interés en explicar no lo tienes en despreciar.
Repito. No es lo que las leyes plasman. Es lo que quien legisla desearía que plasmase, y sobre todo cómo pretende llegar a ello. Troya cayó tras años de asedio gracias a una pequeña (en tamaño) estratagema.
@Fernando Jiménez: no vuelvas entonces por la sanidad pública. Esperemos que no lo estés haciendo porque no hay nada peor que alguien que desprecia de tal forma algo y se sirve de ello; es un estorbo para los que desean utilizar el servicio. Ni siquiera cuando requieras una intervención delicada y te deriven a uno público, por favor oponte y que te operen en uno privado… aunque te pongan pegas o te den el alta a los tres días tras someterte a una operación de ocho horas. Nunca vuelvas a la pública.
21 mayo, 2013 en 12:48
Gracias por el comentario, Sasha. Como digo en la introducción del post, mi idea es evaluar el pliego en sí, que es el fundamento del servicio sanitario que vamos a recibir en los hospitales externalizados: estemos a favor o en contra de la externalización, creo que merece la pena evaluar las condiciones de servicio que podemos esperar.
Por otro lado, respecto a su comentario al post de Fernando, me gustaría destacar un aspecto que considero importante: todos los contribuyentes pagamos la sanidad pública, y no tenemos la alternativa de no pagarla, de modo que dejar de utilizar sus servicios para acudir a la sanidad privada significa pagar lo mismo dos veces. En cierto modo, podemos decir que somos “clientes forzosos” de la sanidad pública, y como tales, tenemos el derecho a exigir un nivel de calidad acorde a su coste, y reclamar allí donde creamos que no funciona de forma adecuada.
21 mayo, 2013 en 12:49
Es que soy un poco corto y no entiendo: la Administración paga 100 a una empresa externa para que dé ciertos servicios. Si es una empresa con ánimo de lucro, esos servicios costarán menos de 100, porque tiene que tener un beneficio, es decir, en realidad cuestan menos de 100 más el beneficio. Por tanto, la Administración también podría organizar esos servicios ella misma por menos de 100, y va a pagar 100. Entonces ¿quién gana y quién pierde?.
21 mayo, 2013 en 15:24
Gracias por el comentario, Eduardo. Objetivamente, la administración pública cuenta con algunas limitaciones legales que no existen en la privada, lo que a priori ya sería motivo suficiente para posibilitar un mayor ahorro. Por ejemplo, la necesidad de contratar en base a concursos públicos con criterios muy restrictivos puede provocar retrasos en el aprovisionamiento y excluir proveedores interesantes que se verían excluidos por requisitos no determinantes en su caso. Otro ejemplo: un proveedor que prestara servicios en hospitales madrileños y andaluces podría buscar líneas de colaboración entre sus hospitales, mientras que el SAS y el SERMAS tendrían mucho más difícil alcanzar esa colaboración.
Pero desde mi punto de vista, la diferencia principal estriba en que no se mira con mismo cariño al propio dinero que al de los demás. Si te dan un presupuesto de gastos, lo administras como consideras conveniente, y si estás muy concienciado, tal vez te esfuerces por ahorrar. En cambio, si lo que recibes es un ingreso, y la diferencia entre ese ingreso y lo que gastes es TÚ beneficio, entonces te preocuparás por que ese ahorro sea lo mayor posible. Sin duda, estás más motivado para reducir costes en el segundo caso que en el primero, y estarás especialmente alerta ante cualquier derroche. La expectativa de la administración que externaliza es que esa capacidad de ahorro le alcance también a ella, de modo que lo que facture el prestatario, incluido su margen, sea menor que lo que el servicio le costaría a ella.
El miedo de muchos ciudadanos es que, con tal de aumentar ese ahorro, el prestatario reduzca costes que son verdaderamente necesarios, disminuyendo la calidad del servicio e incluso poniendo en riesgo la salud de los pacientes. La razón por la que eso no debería ocurrir, es que el prestatario no solo querrá ganar dinero hoy: también querrá ganarlo mañana, y pasado… Es decir, si lo hace mal, incurrirá en penalizaciones y ganará menos, y si lo hace rematadamente mal, perderá el hospital y la posibilidad de conseguir otro. Un contrato a 10 años no es un “pelotazo”, es una carrera de fondo, y lo normal es que el prestatario intente que la experiencia sea lo mejor posible, para motivar a que otros hospitales se externalicen, ampliando su negocio.
22 mayo, 2013 en 09:47
Entonces, si no entiendo mal, es un problema de administrar bien, y cambiar las normas que haya que cambiar para que el administrador público tenga la misma capacidad que el privado y la responsabilidad consiguiente. No hay necesidad de externalizar para ahorrar. Por otro lado, resulta paradójico que, como el administrador privado va a ahorrar todos los costes posibles y reducir gastos, va a seguir manteniendo el mismo servicio con la mejor calidad. Por mi propia experiencia en un hospital privado, no resulta atrayente que hasta las aspirinas te las den contadas (porque la enfermera tiene la directriz de que todo lo que gaste y te dé repercute luego en su hoja de servicio y nómina).
22 mayo, 2013 en 14:51
Como le decía en mi primera respuesta, hay desde mi punto de vista un factor de motivación que resulta determinante, y que solo aplica en el caso de la externalización. De todos modos, yo no diría que la externalización es “necesaria”, sino que es una buena oportunidad.
Por otro lado, todos los profesionales preferimos trabajar con amplitud de recursos, pero la realidad nos obliga a optimizar los procesos y minimizar los costes. Es incómodo y en ocasiones irritante, pero hemos de reconocer que así debe ser.
22 mayo, 2013 en 16:12
Por lo tanto, cambiar la gestión pública también puede ser una buena oportunidad si al administrador público se le dan los mecanismos adecuados para operar como el gestor privado. Y el factor de la motivación es una cuestión cultural que hay que ir introduciendo en la responsabilidad y en la solidaridad social. Si se da por supuesto que los españoles siempre tienden a la picaresca y al despilfarro de los recursos públicos, menudo mensaje para los generaciones que estamos formando.
Reconozco que aun ni he leído el artículo pero creo que este debate esta viciado desde sus cimientos. La argumentación detrás de todo este proceso es que externacionalizando la gestión la sanidad es más eficiente y al fin y al cabo más barata.
Esta argumentación es totalmente peregrina. No hay ni un solo estudio serio que diga tal cosa, ni siquiera hay datos para poder hacer un estudio. En el blog de Nada es Gratis, hace tiempo, sacaron el único estudio sobre el tema, en este caso sobre la sanidad valenciana, y pese a la carestía de datos y que por tanto las conclusiones hay que cogerlas con pinzas dichas conclusiones era que el servicio no era en general más barato, a decir verdad tenían casi el mismo coste.
Por tanto, este debate es falso, basado en prejuicios sobre todo lo que huela a público, y lo que es claro es que el resultado de todo el proceso ni se sabe hasta donde nos puede llevar pero parece que hay gente empeñada en arriesgar sin base ninguna y son saber a ciencia cierta el resultado.
21 mayo, 2013 en 15:26
Gracias por el comentario. No le puedo decir gran cosa, ya que empieza afirmando que no se ha leído el post. 😉 Aunque comprendo que “niega la mayor”, si la externalización va a ser una realidad, creo que tiene su sentido conocer sus fundamentos. Esa es la motivación de mi artículo.
21 mayo, 2013 en 12:57
Te agradezco el post, que aclara mucho.
Me gustaría saber si esos estándares de calidad exigidos a las concesionarias se aplican en los hospitales publicos de Madrid, y qué ocurre en los hospitales o Servicios en los que no se cumplan.
Creo que ese maniqueismo publico/privado, en cuaklquiera de sus vertientes, explica por sí mismo la irracionalidad del que lo usa. El contrato no hace al profesional, y si lo hace, describe al profesional.
Por no mencionar que en muchas, muchisimas ocasiones, son los mismos profesionales, que no pueden, o deben actuar de forma distinta en publico/privado.
Y que aunque haya quien intente culpar a los directivos de hospitales privados y públicos de todos los males o problemas que existen, sin la colaboración de profesionales no es posible actuar mal, igual que no es posible actuar bien.
No es el contrato, no es el sistema. Son los profesionales. Y además el régimen de contratación puede ayudar o empeorar las cosas. Pero esa es otra discusión, ¿verdad?
21 mayo, 2013 en 15:39
Gracias por su comentario, Rafa. Creo que plantea unas cuestiones que, efectivamente, merecerían un post aparte. Es cierto que, al hablar de la externalización, muchos colectivos parecen partir de la premisa de que los hospitales públicos de gestión interna son “cuasi-perfectos”, de modo que cualquier cambio es “a peor”. En Twitter me veo a menudo preguntando “¿Eso no pasa en los hospitales de gestión interna?” ante denuncias de mal funcionamiento o mala praxis en hospitales privados o externalizados.
Los opositores más moderados reconocen no obstante que hay mucho por mejorar, pero tienen la certeza de que la externalización no es el camino, y proponen planes de mejora a desarrollar por las mismas personas y con los mismos recursos actuales. Lamentablemente, esto es bastante más complicado de lo que parece: en la práctica, esas mejoras terminan siendo muy limitadas.
Me quedo con dos frases suya que me ha parecido brillantes: “El contrato no hace al profesional, y si lo hace, describe al profesional.” y “sin la colaboración de profesionales no es posible actuar mal, igual que no es posible actuar bien”. Esta segunda frase debe tenerla muy en cuenta también la administración, y no descuidar la gestión del cambio.
21 mayo, 2013 en 14:09
Perdona que discrepe pero para analizar los pliegos hay que ver su conveniencia. Si no, todo estará viciado desde el principio, y para mí queda bajo sospecha (¿por qué tanto empeño en enfrentarte con todos, profesionales, usuarios, sociedades científicas, colegios profesionales,…, sin tener datos que te avalen?). Lo “inherente al propio concepto de público” deberían ser gestores con preparación y competencia en el tema (al menos que sepan crear una tabla de Excel sin errores no es mucho pedir, ¿no?). Defender los servicios públicos no es defender que los políticos hagan con ellos lo que quieran, y menos si no se basan en evidencias demostrables ni en cálculos correctos.
Respecto a los mecanismos de control de la calidad… ¿tendremos que asumir que funcionan igual que el control de calidad de los pliegos? Pues estamos apañados. Aparte de que son tan, tan genéricos que yo misma te puedo diseñar un plan de calidad para no gastar un duro en asistencia y que la Consejería no me pueda penalizar. Por cierto, igual que los mecanismos de control de la facturación intercentros, los han tenido que crear de la nada, así que, ¿qué se ha controlado hasta ahora en las tres concesiones ya funcionantes? Resulta al menos sorprendente, ¿no?
En fin, esperaré tus próximos posts, no sea que monopolicemos el debate entre los dos y los editores nos terminen echando.
21 mayo, 2013 en 15:45
Tú misma has dedicado bastante tiempo a analizar los pliegos, a pesar de estar en contra del proceso, y creo que has hecho muy bien (con un afán un tanto destructivo, pero eso sigue siendo productivo )
En efecto, creo que en próximos post podremos entrar en la parte económica, a ver qué ha ocurrido allí 😉
21 mayo, 2013 en 16:59
Creo que este post de hoy de NeG puede contribuir al debate. http://www.fedeablogs.net/economia/
Conclusión: No hay evaluación económica seria del coste de las intervenciones sanitarias en España. Nada que no supiéramos, pero bueno conviene recordarlo.
En cuanto a los pliegos (gracias a Eduardo por el detenido análisis) parecen correctos y garantistas formalmente pero yo ya he visto pliegos muy correctos que luego se incumplen tranquilamente por la Administración y/o el concesionario o incluso por los dos a la par. El caso es que no es infrecuente que los mecanismos -especialmente los tendentes a garantizar la calidad de los servicios- introducidos en los pliegos y en los contratos sencillamente no se apliquen, por incapacidad del gestor la mayor parte de las veces y otras por otros motivos que se pueden ustedes imaginar. Ojalá que no sea así en este supuesto..
En cualquier caso coincido con las voces comentaristas que apuntan a que un estudio previo sobre la conveniencia o no de externalizar este servicio hubiera sido muy útil para saber de qué estamos hablando. Y conste que no defiendo en modo alguno las malas prácticas que muchas veces esconde la sanidad pública y que cualquier funcionario puede identificar perfectamente (ya saben bajas por cualquier cosa, café para todos, gente muy profesional junto a gente muy vaga, falta de responsabilidad, etc, etc). En fin, lo que me alegra es que el blog pueda ofrecer un espacio de debate para abordar con tranquilidad estos temas ya que nuestros políticos no se prestan a ello en los foros donde sería imprescindible.
Gracias por el comentario, Elisa, y gracias de nuevo por la oportunidad de publicar en vuestro blog (que ya siento un poco como mío también 😉 ) Mi experiencia con pliegos ha sido siempre desde el punto de vista del prestatario, y debo decir que son determinantes tanto para la construcción de la oferta como después, durante toda la vida del contrato. Por lo general, cuanto mejor y más detallado es el pliego, más útil resulta como referencia en las sucesivas negociaciones; por contra, los pliegos muy vagos te dejan sin puntos de apoyo, lo que, a la larga, termina siendo perjudicial.
En mi opinión, con estos pliegos, un eventual cambio de gobierno podría hacerlo pasar muy mal al prestatario… Pero de eso hablaremos en otro post 😉
21 mayo, 2013 en 17:29
Más allá de la literalidad de los pliegos conviene saber de qué estamos hablando, o dicho en otras palabras, conviene conocer la “causa” del contrato.
En el sector sanitario el mayor coste, con mucha diferencia, es el salarial. De cada 100 euros que se gastan en un hospital alrededor de 60 van a parar al pago de nóminas. La “mayor eficacia” de la gestión privada consiste, lisa y llanamente, en rebajar la remuneración de los profesionales. La externalización pretende aplicar en la sanidad la misma “devaluación interna” que se está aplicando al resto de los sectores, ése es el objetivo. La rebaja salarial a veces se consigue disminuyendo el nominal de las retribuciones, pero también se consigue suprimiendo guardias, o aumentando la jornada ordinaria efectiva, con lo cual la remuneración efectiva de la hora trabajada desciende, aunque se mantenga el importe mensual de las retribuciones, etc.
Podemos discutir si la remuneración del personal sanitario en España es elevada o es razonable. La Consejería, al parecer, ya lo ha decidido y su opción es clara: se confía el trabajo de hacer la devaluación retributiva a un gestor privado que lo hará a cambio de precio y sin soportar responsabilidades ni políticas ni profesionales.
Por esta sencilla razón o “causa” del negocio (jurídico) los profesionales sanitarios están en pie de guerra contra la iniciativa. Normal, no hace falta ser Federico de Castro para ver aquí la “causa” de los pliegos, tan aseados ellos.
21 mayo, 2013 en 19:00
Gracias por su comentario, Luis. Creo que su aproximación a las causas del proceso es muy razonable, aunque no creo que la reducción de costes de personal sea el único objetivo: hay grandes oportunidades de mejora en ese otro 40% de costes, y estoy seguro de que los prestatarios intentarán aprovecharlas.
Por lo demás, la literalidad del pliego es importante tanto en la confección de la oferta como en el desarrollo posterior del contrato. En mi opinión, es más relevante de lo que normalmente se piensa, y esa es la razón por la que he querido dedicarle estas líneas.
21 mayo, 2013 en 19:52
Bastante escueto.
No parece un análisis jurídico, más bien una descripción rutinaria no realizada por un técnico.
Sin mencionar que saca conclusiones como que, dado el carácter abierto de los puntos más importantes del clausulado (como la inspección, la resolución del contrato y la gestión), cabe la posibilidad de que la Administración intervenga (¡qué menos!). Lo razonable, en mi opinión, es que, precisamente por esa razón, se puede confiar en que la “flexibilidad” es sinónimo de imprecisión y, a la larga, de inseguridad. Mucho mejor sería un mandato concreto, específico. Ni que no conocieramos a nuestros excelentísimos y formados políticos.
Por último, me parece aventurado analizar los indicadores sin conocimientos médicos. Tan importante es conocer, como conocer lo que uno no conoce.
En conclusión: me parece que este artículo tiene un fin muy concreto, y no es el análisis jurídico, sino político. En concreto, el de, bajo el manto de un análisis jurídico (y esto me preocupa), justificar un concreto modo de hacer las cosas. Opción legítima. Pero, en mi opinión, no tanto, dado que la página se llama “hayderecho.com”.
El verano pasado leí un muy buen post sobre la externalización. Analizando el régimen jurídico. Como tiene que ser. Y llegaba a conclusiones muy válidas, y, sobretodo, técnicas.
22 mayo, 2013 en 01:11
Gracias por su comentario. Veo que busca ud. un análisis jurídico donde no lo hay, y reprocha un análisis detallado de indicadores que no se ha realizado. Tal vez, si lee el artículo sin ideas preconcebidas, pueda encontrarle algún valor. O tal vez no, claro.
21 mayo, 2013 en 20:23
Un post muy clarificador. Soy defensora a ultranza de la sanidad pública pero tengo que aclarar que ese derecho a la asistencia sanitaria pública lo defiendo en personal médico y de enfermería. Los servicios de limpieza, cocina, lavandería, mantenimiento…son sin duda muy importantes y exijo que se presten con calidad pero no forman parte del núcleo de la asistencia sanitaria.
En cuanto a la gestión de los hospitales he visto muchas veces como se ponía al frente de un hospital a un médico ¿Por qué?
Porque es el que mejor entiende a ese colectivo. Pero un gerente de un hospital debe saber de contratación, de gestión de recursos humanos con una legislación cambiante y compleja, tiene que saber de costes para lograr la eficiencia…. y un médico no se ha formado en esas batallas. Quiero gerentes de hospital con objetivos evaluables, porque los costes de la sanidad pública crecen sin parar y si queremos seguir teniendo sanidad hay que hacerla sostenible o no será.
En cuanto a la ideología en la sanidad pública, me remito al caso de Asturias donde desde el año 2007 a 2011, con gobierno socialista fué gerente del Servicio de Salud, Elena Arias, hoy directora de recursos humanos en Capio Sanidad, multinacional vinculada al proceso de externalización emprendido por el PP en Madrid. El caso de Elena Arias es uno mas de los trasvases que suelen producirse del sector sanitario público al privado, puertas giratorias
22 mayo, 2013 en 01:21
Gracias por su comentario, Antonia. Si no entiendo mal su post, ud. aboga por una gestión interna de los hospitales, pero más profesionalizada, empleando métodos de gestión más, digamos, “empresariales”. Es una de las alternativas que muchos profesionales y ciudadanos prefieren a la externalización. La diferencia entre su propuesta y la de la Comunidad de Madrid tiene, en mi opinión, un sustrato ideológico, pero aunque algunas tendencias políticas sean más proclives a la externalización que otras, me atrevo a augurar que este es un proceso que va a ir a más, y que veremos aplicarlo por igual a gobiernos de todas las tendencias.
Me ha gustado mucho su frase “si queremos seguir teniendo sanidad hay que hacerla sostenible o no será.” No puedo estar más de acuerdo, y creo que es algo esencial que toda la sociedad debe comprender.
22 mayo, 2013 en 04:02
Analizar los pliegos sin DEBATIR el fundamento del proceso proceso de PRIVATIZACIÓN de la gestión sanitaria carece de sentido. Estoy de acuerdo con Elisa en la necesidad de plantear ese debate del que nuestros políticos nos han privado. Menos mal que tenemos ¿Hay Derecho?
No obstante, me gustaría hacer algunas matizaciones desde la óptica de un@ médic@ que ejerce en la Sanidad Pública Madrileña y que también ha trabajado en centros sanitarios privados
A) Le llaman externalización porque no quieren utilizar la palabra privatización
Cuestión semántica: externalización vs privatización. Soy consciente que la palabra PRIVATIZACIÓN puede resultar dolorosa, pero conviene llamar a las cosas por su nombre. Que la titularidad del edificio y los equipos persista siendo pública no excluye que se está privatizando. Queda muy claro en la definición de la RAE (Transferir una empresa o ACTIVIDAD pública al sector privado) que ceder la gestión de los hospitales, que es una actividad pública, es un acto de privatización. Por si quedan dudas, el que parece tenerlo claro el Sr. Consejero de Sanidad: “Lo único que se va a externalizar -asegura el consejero- es la gestión de 6 hospitales públicos. Sí se privatizará esa gestión…” (Diario ABC 18-11-12 http://cort.as/2sJG).
Insisto, más allá de cuestiones semánticas, quedan sin debatir los beneficios e inconvenientes de la privatización de la gestión sanitaria así como las razones que justifican la privatización de la gestión en la Comunidad de Madrid, aspectos que han puesto en pie de guerra a los profesionales sanitarios y sin los que el análisis de los pliegos no tiene ningún sentido.
Se afirma que estos pliegos son garantistas respecto a la calidad asistencial que recibirán los madrileños en dichos hospitales. Se basa en que los pliegos incluyen indicadores de calidad que el licitador deberá monitorizar. Antes de entrar a discutir sobre la idoneidad de estos indicadores conviene aproximarse al problema desde una perspectiva pragmática ¿Cuál es la capacidad real de la Consejería de Sanidad de controlar lo que pase puertas adentro de un hospital privatizado? Muy muy escasa tal y como ha demostrado en el control de otras actividades más fáciles de monitorizar que la Consejería de Sanidad ya ha privatizado/externalizado en el pasado. Es el caso de los laboratorios de los 6 hospitales de gestión mixta, los que acabaron cayendo en manos de la empresa a la que asesoraba el ex-Consejero de Sanidad, el mismo que los “externalizó” y en los que el control de Calidad brilló por su ausencia a pesar de lo que decían los pliegos (Cadena Ser 14-02-13 http://cort.as/3S0_ )
No menciona Eduardo, aunque lo conoce, que el documento está plagado de errores formales fácilmente detectables (sumas por importes relevantes que no cuadran, faltas de ortografía, etc) que no expresan otra cosa sino la verdadera de voluntad de control de calidad del licitador. Obras son amores y no buenas razones. ¿Hay Derecho?
22 mayo, 2013 en 10:04
Gracias por el comentario. Respecto a los juegos de palabras, podemos perdernos en matices y giros, pero lo importante es lo que se va a hacer y lo que no se va a hacer. El mensaje de que la sanidad pública madrileña se va a privatizar es una tergiversación totalmente intencionada. Que hablemos de “externalizar”, “subcontratar”, “privatizar la gestión”, es indiferente, siempre que expliquemos claramente qué es lo que se va a hacer: la sanidad madrileña va a seguir siendo pública, y la gestión de varios hospitales se llevará a cabo por consorcios privados. En el sector privado hace muchos años que llamamos a eso “externalizar”, y yo seguiré usando ese término.
Respecto al control de calidad, los pliegos especifican mecanismos de control, como la figura del Responsable de la Administración (figura de la que pensaba hablar en otro artículo). Presumir que la administración es incapaz de controlar la calidad de un hospital plantea un enorme problema no solo para los hospitales externalizados, sino para todos los hospitales, ya que esa misma administración debe también controlar la calidad de los que gestiona internamente. Si cree ud. que la Comunidad de Madrid no puede asegurar la calidad de sus hospitales, ¿qué alternativa propone? ¿la privatización “de verdad”?
Respecto a que ud. diga lo que yo conozco o no conozco, no haré comentarios :-/
Es lógico que haya tanta aprehensión social con los experimentos de “privatización” de los hospitales, visto cómo se está haciendo en la Comunidad de Madrid.
La verdad es que en época de crisis, y con un Ministerio de Hacienda apretando las tuercas con lo de la reducción del déficit, no es posible llevar a cabo un proceso de externalización con garantías. Pero se podría hacer bien.
En todo caso, el debate va mucho más allá de la sanidad y afecta de lleno al tipo de Estado que queremos, no solo en relación con las empresas privadas sino también con la ciudadanía. No es muy coherente desconfiar por completo de los políticos y aferrarse apasionadamente a “lo público”, que es lo que, en definitiva, manejan los políticos.
Este artículo que os dejo es interesante: http://www.otraspoliticas.com/politica/%c2%bfsanidad-publica-o-privada
22 mayo, 2013 en 14:43
Gracias por su comentario, Luis. A mi también me llama la atención esa paradoja: los mismos que manifiestan una lamentable opinión acerca de los gestores públicos, defienden que la gestión se mantenga pública.
Por mi parte, creo que como mínimo se podría mejorar la comunicación en el proceso, y no creo que eso tuviera un coste muy elevado. Hecho de menos cierta “gestión del cambio” por parte de la administración.
22 mayo, 2013 en 12:58
Resulta algo agotador la postura de ciertos sectores profesionales que expresan como la defensa de “mis derechos” (los míos en concreto) realizando una correlación directa entre la provisión de los servicios públicos por parte de la administración de una parte y el ejercicio efectivo de unos derechos que, de no proveerse de esa forma ese servicio sería imposible.
Cuando queremos acercarnos a la realidad esta, es tozuda. En el ámbito de la educación vemos como las CCAA con un porcentaje alto de provisión pública de la enseñanza los resultados cualitativos son más bajos que los de las CCAA con porcentajes más altos de educación concertada.
En el de la sanidad el discurso tiene otras derivadas también interesantes e incluso, diría yo, esquizofrénicas. En Cataluña, País Vasco, Baleares y Madrid el porcentaje de centros de titularidad privada es mucho más alto que la media del país. Las razones son históricas y de desarrollo económico, pero este no es el debate. La cuestión es que parezca que las personas que reciben asistencia sanitaria en esos centros privados tienen unos índices de morbilidad, de recidivas u otros indicadores peores que los de centros públicos (para las mismas dolencias, claro) Sería como cuestionar la profesionalidad de los cuadros médicos de la privada en comparación con los de la pública…
Me gusta hacer una comparación curiosa y es que, dentro del derecho al libre desplazamiento por el territorio español nos encontramos unas carreteras y autovías que han sido financiadas con dinero público ¡pero construidas por empresas capitalistas, con ánimo de lucro, explotadoras de sus trabajadores, evasoras de impuestos…!
Finalmente ni los profesores de la pública, ni los médicos y DUEs de la pública, ni los procuradores de los tribunales, ni los representantes políticos me han pedido ni mi opinión, ni mi permiso para esquilmar mi bolsillo. ¿Para cuándo la libertad de elegir aquello que creo es lo mejor para mí y los míos?
22 mayo, 2013 en 15:02
Gracias por su comentario, Expatriado. No puedo estar más de acuerdo con ud. Incidiendo en su ejemplo de las autopistas, resulta curioso que se hable a menudo de que la externalización introduce el ánimo de lucro en la sanidad pública, como si los proveedores de máquinas de diálisis, respiradores o medicamentos fuesen ONGs. ¿Debería la administración fabricar sus propios equipos electromédicos y medicinas para contrarrestar el ánimo de lucro de Philips, Dräger o Bayer? ¿El ánimo de lucro sólo es “nocivo” si aplica a la gestión?
El gran problema de todo esto, es que los árboles no nos dejan ver el bosque: el debate maximalista sustituye al análisis detallado de los cambios que se quieren aplicar y sus consecuencias. Y ese anáisis es muy necesario.
22 mayo, 2013 en 18:10
Pongo este enlace porque viene a cuento del comentario:
http://www.eldiario.es/economia/Mariano-Rajoy-dacion_en_pago-autopistas-radiales-FCC-ACS-Ferrovial-Abertis_0_133686924.html
Sin entrar a valorar, solo para añadir algún punto más a la reflexión.
Angeles G Dice:
“En el ámbito de la educación vemos como las CCAA con un porcentaje alto de provisión pública de la enseñanza los resultados cualitativos son más bajos que los de las CCAA con porcentajes más altos de educación concertada”
El mejor sistema educativo es el Finlandés y es en un 99% público. Cuando los políticos saben que tienen que llevar a sus hijos a donde van los de los demás se preocupan de la calidad.
Se intenta denostar lo público, algunos por interés, otros por buena fé. Nadie propone privatizar la justicia, parece que es algo que emana del estado, la protección de los individuos no solo tiene que ser jurídica, también físisca,.
En EEUU a raiz del 11 S ,se volvió a dejar la seguridad de los aeropuertos en manos del FBI, funcionarios y no de contratas de seguridad, eso contradice al tópico que lo privado funciona mejor.
Demasiados intereses, ahora ya no hay nicho de negocio, pues hale a hionchar la burbuja sanitaria el caso Güemes, apuntó por donde van los tiros. Los médicos, profesores etc, son los mejores valorados por la sociedad, curiosamente funcionarios, mientras que los políticos de los peores.
En cuanto a decir que ya se paga la sanidad y no hay porque ir a un hospital de pago, si empezamos así yo puedo decir que nunca estuve enferma y no tengo por qué pagar. Se trata que todo el mundo tenga derecho a la salud y eso lo pagamos entre todos. El que tiene mucho dinero si desea que pague.
Sr. Valdelomar, gracias por publicar un post sobre ese tema. Lo he leído, con sus comentarios y me temo mucho que sigo si poder formarme una opinión exenta de apriorismos. En España todos los debates parten de ideologías, por lo que veo, generalmente maniqueas y maximalistas, cualquiera que sea el ángulo de enfoque. Puede ser un enfoque público=bueno; privado=malo o el inverso. Borges (Jorge Luis) decía que no hay “literatura social” sino “buena o mala literatura”. Intento aprender y formarme una opinión libre y personal sobre este tema que me cuesta doble (pago la sanidad pública con impuestos – incuyendo el “centimo santario” – y la privada por el Colegio de Abogados, además de facturas médicas y el 100% de las medicinas. De paso, pago operaciones privadas a mis mayores porque la sanidad pública no se hace cargo en un plaz razonable de dolencias serias, sin protestar; oido que en el Reino Unido el servicio sanitario (público y privado) es mucho peor que era el NHS…en fin, sólo espero tener salud y no ser usuario, aunque tenga que pagrlo doble. Es como el seguro e incendios y loimpustos para mantener el servicio de bomberos. Mejor gastar sin usar. Podría contar aquí cosas de concursos de hospitales públicos y de hospitales privados pro me temo que todo es inútil en un lugar dode se pne “the charriot before the oxes” (como dijo…Churchill? s que queda estupendo citarlo)
Una de las máximas del blogger debería ser: ni un post sin citar a Churchill 🙂 ¡Gracias por su comentario, Jesús! Estoy de acuerdo con ud. Los servicios públicos a menudo nos fuerzan a pagar dos veces por lo mismo: no es mi caso con la sanidad, pero sí con la educación. Personalmente, prefiero un sistema que permita elegir, pero eso aún parece lejos en España. Tal vez la externalización permita crear un tejido sanitario privado que posibilite otros modelos en el futuro.
Más allá de cuestiones semánticas y de que esta entrada sobre pliegos de licitación sanitaria debería haberse planteado tras una reflexión más profunda sobre los beneficios e inconvenientes de la privatización de la gestión sanitaria pública seguiré usando este término), su lectura no permite entender cuáles serán las consecuencias de su puesta en marcha.
Con la privatización de gestión se crean 2 sistemas de gestión sanitaria (A y B) en 1 CC.AA. Reflexionen sobre ambos sistemas, sobre su equidad e igualdad de oportunidades de éxito, independientemente de su fórmula de gestión. Intenten adivinar cuál será el régimen de gest. pública y cuál el de gest. privada.
– Los gestores de estos hospitales reciben una cantidad anual por adelantado, la cápita, que es un importe por habitante (no por paciente) del área sanitaria. Este importe ha sido establecido por la Consejería de Sanidad (es motivo de gran controversia dado que es hasta un 25% superior a lo presupuestado el año anterior. Fuente AFEM http://cort.as/46Sj)
– El presupuesto anual incluye los gastos de la asistencia sanitaria de los habitantes sanitarios de su área que este hospital va proveer así como aquellos que NO va a proveer (porque sea necesario satisfacer en otros centros). Es decir van a recibir por adelantado de la administración el importe de la asistencia sanitaria que van a prestar otros centros sanitarios, del Sistema B, que si cobran estos servicios lo harán con más de un año de retraso.
– El % del presupuesto total de estos hospitales destinado a provisión de servicios en otros centros es de hasta el 55% del total del presupuesto del hospital Es decir, estos centros se convierten en depositarios y administradores (banca privada) de una parte importante del presupuesto sanitario de otros hospitales.
– El presupuesto de estos hospitales está blindado por contrato (vinculado al IPC)
– Hospitales reciben un % del presupuesto sanitario, establecido por la Com. de Madrid. Debido a la actual coyuntura económica de recortes su presupuesto se verá reducido por este motivo. Esta reducción se ve agravada relativamente porque el presupuesto de los hospitales del sistema A está blindado y no pueden ser recortados
– Además de los recortes asociados a la actual coyuntura económica, para poner en marcha el sistema A, el primer año de funcionamiento, sus presupuesto se reduce de forma adicional (18%)
– Este descenso va en parte destinado al pago por adelantado a los centros del sistema A por servicios que prestarán los hospitales del sistema B. Los hospitales del sistema B sólo cobrarán la asistencia prestada el año anterior a los ciudadanos de los hospitales del sistema A si ponen en marcha un sistema adecuado de facturación (un gasto añadido de gestión dado que actualmente la facturación es inexistente porque era innecesario al tratarse de la misma caja)
Esta dualidad recibe el nombre de Síndrome de transferencia público-privada http://cort.as/46T4 Juzguen Vds mismos
23 mayo, 2013 en 09:02
Uno de los inconvenientes del “no a todo” es que resulta fácil incurrir en contradicciones. Durante la “campaña anti-externalización” que llevan uds. desarrollando desde hace meses, uno de los argumentos esgrimidos ha sido que, ya que las transferencias de pacientes a los hospitales de gestión interna no resultan rentables para el prestatario, éstas no se producirían ni siquiera en los casos en que fueran necesarias, con el consiguiente perjuicio para los pacientes. Ahora dice ud. que los hospitales externalizados “van a recibir por adelantado de la administración el importe de la asistencia sanitaria que van a prestar otros centros sanitarios, del Sistema B (gestión interna)” ¿en qué quedamos? ¿se van a realizar transferencias a centros de gestión interna, o no?; se haga lo que se haga, ¿estará mal hecho?
Pero lo que más me ha llamado la atención de su comentario es la frase “El presupuesto de estos hospitales está blindado por contrato (vinculado al IPC)”. ¡¡¡Blindado!!! En la cláusula 10 del PCAP (derechos y prerrogativas de la administración) vemos en el apartado b) que la administración puede “Modificar el contrato, por razones de interés público debidamente justificadas, en los términos y con los efectos previstos en el presente PCAP y en el TRLCSP.” Así mismo, en la cláusula 11 (obligaciones de la administración) el apartado c) fuerza a “Restablecer el equilibrio económico del contrato cuando de conformidad con la legislación vigente y el presente PCAP corresponda.”. ¿Blindado?
Este contrato no está blindado, en absoluto. Una cláusula de actualización de precios por el IPC es algo básico en cualquier contrato a largo plazo, pero no tiene nada que ver con un blindaje. Nuestros sueldos y pensiones también tienen previsto actualizarse por el IPC: ¿diría ud. que están “blindados”? Resulta bastante evidente que no.
Gracias por el comentario Sr. Valdelomar. Trataré de responder las preguntas que usted plantea:
1) Traslados intercentros.
– Los hospitales del sistema A no están equipados ni diseñados para atender todo tipo de patologías. Suele tratarse de centros de aproximadamente 300 camas y no disponen de determinados recursos. Por lo tanto los traslados, necesariamente deberán producirse.
– Las gerencias de los hospitales del sistema A pueden tratar de limitar o de reducir los traslados debido a que existe un estímulo económico negativo para el traslado. Esto es exactamente lo que se ha defendido desde las diversas asociaciones de facultativos (ver informe AFEM páginas 9-10 http://cort.as/2xIP ).
– En aquellos casos en que el traslado finalmente se produce, éste se hace preferentemente a otro centro del Sistema A como queda probado en el correo del Director Médico del Hospital Infanta Elena de Valdemoro (El Mundo 18/12/12 http://cort.as/2yEn ): “Después de la Fundación, ninguno. Después otra vez ninguno. Y al final, los hospitales públicos” ¿Por qué influir en esta decisión, cuando ésta debiera ser del paciente en función de la asistencia precisada? Porque a los hospitales del sistema A les sale más rentable pagar a otro hospital del sistema A puesto que el dinero queda en casa. Es un fantástico ejemplo del peligro de gestionar sanidad con ánimo de lucro: introducir criterios empresariales en decisiones médicas.
– Es precisamente la opaca facturación intercentros la que hace este negocio rentable (beneficios). Es complejo de entender pero lo tienen resumido en estas dos presentaciones: Presentación 1 ( http://cort.as/37ct ) y Presentación 2 ( http://cort.as/37e3 ). Y si no me creen comprueben las contradicciones y los bailes de cifras que muestra el propio Consejero de Sanidad ( http://cort.as/46oY )
2) Blindaje
– Blindar quiere decir proteger. El presupuesto de los hospitales del sistema A está protegido frente a los recortes. Está garantizado, protegido por su vinculación al IPC. ¿Se puede recortar el presupuesto del sistema A en la práctica? ¿Alguna vez se ha renegociado a la baja algún contrato de gestión sanitaria hospitalaria? No, padre. SIEMPRE se ha renegociado al ALZA. Es lo que popularmente se conoce como “rescate”. Siempre al alza, porque el regulador se encuentra cautivo ¿Qué hace si la empresa sanitaria amenaza con quiebra y dice que no puede seguir prestando la actividad? Pasa con las autopistas, como para no pasar con un servicio básico como asistencia sanitaria hospitalaria. Alternativas ¿cierre? ¿otro concurso express para el oligopolio?
– Seamos prácticos. Madrid 2013. Sr Valdelomar ¿Dónde repercutirá el 100% del recorte presupuestario? En los hospitales del sistema B ¿o no es así?
En el fondo usted mismo lo ha confesado, que desea que se CREE un tejido sanitario privado. No habría nada de malo en ello, salvo porque se quiere CREAR con dinero público y a costa de depauperar hosp de sistema B. Por eso hablamos de un Expolio Sanitario
24 mayo, 2013 en 00:34
Respecto al punto 1), entiendo entonces que renuncia ud. a su queja de que se estén pagando por adelantado servicios que prestarán los hospitales de gestión interna, ya que estos servicios serán prácticamente nulos, ¿no es así?
Respecto al punto 2), puede ud. usar los sinónimos y definiciones de “blindar” que quiera. Pero es que no, que una cláusula de actualización por el IPC no es un blindaje, y por más vueltas que le de no lo va a ser. Las cláusulas de actualización por el IPC no han impedido congelar sueldos, congelar pensiones, y no impedirán reducir los contratos de externalización si la administración así lo decide.
23 mayo, 2013 en 20:57
Estimado señor Valdelomar, si no otro, al menos su campaña tiene el mérito de la constancia.
De modo que hay un Pliego de Cláusulas Administrativas, y por eso podemos estar tranquilos. ¡O sancta simplicitas! Ya la señora de la Nuez, que alguna práctica tendrá en estas cosas, le ha respondido, así que mejor me callo.
Verá usted, señor Valdelomar, gestión privada NO significa necesariamente “mejor” gestión, ni gestión “más eficiente”; ni tan siquiera significa gestión “más barata para el usuario y el contribuyente”, por mucho que se redacte un bonito pliego (o no tan bonito; otros foreros han señalado que está plagado de errores y omisiones). Eso es un mito carente de fundamento empírico, por mucho que lo prediquen frailes austriacos.
Tenemos un ilustrativo y reciente caso: el de los ferrocarriles en el Reino Unido. Lea usted este paper, y saque sus conclusiones.
24 mayo, 2013 en 01:02
En efecto, Elisa me ha respondido, y estoy bastante de acuerdo con su respuesta: ella dice “yo ya he visto pliegos muy correctos que luego se incumplen tranquilamente por la Administración y/o el concesionario o incluso por los dos a la par”. Mi experiencia es similar, aunque tengo que decir que a la Administración le resulta mucho más fácil incumplirlos. Podemos concluir que con estos pliegos la Administración puede, más o menos, hacer lo que quiera. Es decir, como en los hospitales internalizados. Puede controlar o no la calidad de los servicios prestados, como en los hospitales internalizados. Puede recortar o gastar de más, como en los hospitales internalizados. Porque, a fin de cuentas, no pierde el control de los hospitales, siguen siendo suyos.
Que ideológicamente se esté de acuerdo o no con la externalización, es independiente de la calidad de los pliegos. Si ud. cree que la externalización es una mala idea, no va a cambiar de opinión por muy bien hecho que esté el contrato. Para quienes estemos a favor de la externalización, o para quienes no tengan una idea formada al respecto, creo que puede resultar interesante profundizar sobre las bases de este modelo tal y como se va a aplicar. Y ya sabemos que los contratos a veces no se cumplen, pero quiero pensar que al menos sirven como marco para el desarrollo posterior del servicio.
Personalmente, no creo que toda gestión privada sea más eficiente que toda gestión pública, pero el sr. Friedman me convenció hace mucho tiempo de que, en general la gestión privada es más eficiente que la pública. ¿Ud. está convencido de todo lo contrario? Bien, no coincidimos ideológicamente en esto. Pero ese desacuerdo no justifica la enorme cantidad de argumentos totalmente injustificados que se han llegado a lanzar contra la externalización.
Personalmente, me gusta más debatir ideas que echar a pelear falacias, pero lamentablemente eso parece ser cada día más difícil en España.
23 mayo, 2013 en 22:47
Me sorprende (me salgo un poco del tema pliegos) el comentario sobre pagar dos veces. Hace muchos años que gozo de buena salud y no hago gasto en la pública. Pero con mis impuestos estoy pagando la asistencia sanitaria a los parados, a las embarazadas sin recursos, a los pacientes crónicos dependientes. Y también a los que pagando seguros privados son trasladados a la pública cuando ya no les cubre más días de UCI o necesitan una técnica cara que a la privada no le es rentable. Igual que pago la educación de los gitanillos de la cañada real. Se llamacestado del bienestar y nunca me quejaré por ello.
24 mayo, 2013 en 01:17
Ana, personalmente manifiesto mi total disposición a pagar la educación de los gitanillos de la calzada. Bueno, me gustaría que esa educación sirviera para más de lo que sirve ahora, pero no rechazo pagarla, en absoluto. Lo que rechazo es pagar dos veces la educación de mis hijos. Es más, rechazo que tú pagues con tus impuestos una parte de las plazas escolares públicas que mis hijos no utilizan. Porque esas plazas escolares ya las estoy pagando directamente en otro colegio, y si ya están pagadas, ¿por qué hay que volver a pagarlas vía impuestos?.
La solución a esto se inventó hace mucho tiempo, y se llama cheque escolar. Los gitanillos de la calzada también tendrían cheque escolar, y podrían escoger un colegio donde ese cheque fuera suficiente, o tal vez un colegio que costase un poco más. Podrían “escoger“, palabra que espanta a la mayoría de nuestros políticos.
Yo creo que el estado puede garantizar la educación universal sin convertirse en maestro, y puede garantizar la sanidad universal sin convertirse en médico. Y, por mi ideología, creo que no debe hacer la competencia a los ciudadanos que quieran montar colegios y hospitales. Como le decía a Cum Privilegio, esa es mi ideología, y por supuesto no tienes que compartirla. Pero tener otra ideología no tiene que impedirnos aceptar la realidad, y la realidad es que hoy, en España, quien paga educación privada paga lo mismo dos veces, y quien paga sanidad privada paga lo mismo dos veces.
24 mayo, 2013 en 01:23
Buena observación, Eduardo!
24 mayo, 2013 en 08:04
Sr. Valdelomar. Me alegra que a usted también le ocurra. Este proceso de externalización resulta difícil de entender para todos. A continuación intentaré responder a las cuestiones planteadas
1) Facturación intercentros
– Hasta el 55% del presupuesto total que recibirán (por adelantado) los gestores de los hospitales del Sistema A (Hospital Infanta Leonor) se dedicará a la facturación intercentros. Es decir que la mayoría del presupuesto de los hospitales del sistema A se destina a pagar (con al menos un año de retraso) la asistencia sanitaria que otros proveedores de salud (e.g. Hospitales del sistema B) prestarán. ¿Es esto incorrecto, Sr. Valdelomar?
– Si un hospital destina la mayoría de su presupuesto a pagar a otros hospitales, ¿De qué tipo de negocio estamos hablando? ¿Deberíamos llamarle hospital o mejor casa de socorro? ¿Es eso a lo que llama usted mejorar la gestión de la sanidad? ¿Retener durante un año dinero público y retraerlo al menos un año de los verdaderos proveedores? Esta es la clave de la rentabilidad de la externalización. Resulta lamentable.
– Parece pues que, como usted mismo sugiere, la externalización sanitaria pretenda crear un tejido sanitario privado con dinero público. INACEPTABLE.
– Lo que indico es que los presupuestos de los hospitales del Sistema A están protegidos frente a los recortes porque están vinculados al IPC y no al presupuesto sanitario global del que proceden quedando patente en lo que ocurre este primer año en el corazón de una crisis económica ¿es esto falso?
– Lo justo sería que existiendo un presupuesto único este se repartiera proporcionalmente entre los proveedores sanitarios en función de la asistencia que provean. De esta manera los recortes repercutirían de la misma manera en todos los hospitales independientemente de su fórmula de gestión. ¿No es esto lo más justo?
– Resulta muy llamativo que aquellos que defienden la competitividad de la gestión privada reconozcan que estos hospitales no son capaces de competir en IGUALDAD DE CONDICIONES y deban BENEFICIARSE de una vinculación presupuestaria al IPC, cosa que no ocurre con el presupuesto sanitario global y menos aún con el presupuesto de los sistema sanitario público.
Como pueden ver este proceso, el de la privatización de la gestión sanitaria, externalización para algunos, tiene demasiados puntos oscuros. Estos aspectos deben ser estudiados en profundidad antes de continuar con un proceso probablemente irreversible. ¿Cómo se pueden pedir las necesaria explicaciones y en su caso responsabilidades a los políticos que están dirigiendo este proceso? ¿Hay Derecho?
25 mayo, 2013 en 19:46
Mi intención no es entrar en el detalle de como se calcula la facturación intercentros (lo dejo para otro post), sino resaltar como los traslados intercentros a veces se denuncian como excesivos, y a veces como excesivamente escasos. Siempre me sorprende que se ataque o se defienda al mismo tiempo una cosa y su contraria…
Respecto a la actualización de precios por el IPC, tengo que insistir: esa cláusula no protege contra nada, sencillamente porque hay otras claúsulas que específicamente permiten cambios en las condiciones económicas del contrato, para ajustarlas a la realidad del servicio (se las he detallado en mi primera respuesta).
Voy a intentar aclararlo con un ejemplo: imagínese que contrata ud. una asistenta por horas, y acuerda con ella 4 horas por semana, con un precio/hora revisable cada año según el IPC. Al cabo de un año, se encuentra ud. en una situación económica peor, y no puede mantener ese gasto, de modo que incrementa ud. el precio/hora por el IPC según lo acordado, pero a continuación le pide que empiece a ir solo 2 horas a la semana.
No es frecuente acordar revisiones por IPC en contratos pequeños como el del ejemplo, pero en grandes contratos a muy largo plazo es lo normal. La revisión según IPC sólo pretende mantener constante el valor de los servicios, sin que la inflacción anual los devalúe cada año. Si paga ud. los mismos euros cada año, pero esos euros cada año valen menos, de facto está pagando cada vez menos por lo mismo.
En los hospitales de gestión interna no tiene sentido plantear este tipo de actualizaciones, porque su presupuesto depende del de la administración, que se realiza cada año. No hay precios que revisar ni hay contratos firmados, precisamente porque el gestor es la propia administración, que obviamente no firma un contrato consigo misma.
24 mayo, 2013 en 08:05
Estoy completamente de acuerdo con medidas como el cheque escolar, pero no me pareció que ese fuera el sentido de algún post anterior. Tampoco pienso q esté pagando con mis impuestos las plazas d tus hijos, sino manteniendo un sistema imprescindible. Te lo digo yo, que fui a un colegioque entonces era privado 🙂
24 mayo, 2013 en 08:43
Verá usted, señor Valdelomar, mi ideología es básicamente la de un conservador, aunque esa palabra resulte hoy malsonante. Y por tanto creo que las cosas que funcionan hay que conservarlas.
Si usted considera desapasionadamente el asunto, se dará cuenta de que
-el gasto público sanitario en España es comparativamente bajo.
-el gasto total sanitario en España es comparativamente bajo.
-los indicadores sanitarios en España tienen valores comparativamente altos.
Si cree lo que dicen los expertos, se dará cuenta de que
-no hay estudios serios que avalen la eficiencia o economía del sistema que se propone.
Así que la carga de la prueba corresponde a ustedes, no a los que desean conservar el sistema actual.
Por otra parte, si lee los periódicos, se dará cuenta de que muy probablemente:
-si al concesionario le fuere mal, ¡qué penita nos dará! Hala, estaremos en un “riesgo sistémico sanitario”, así que le daremos una ayudita o ayudaza, que eso sí que es un repago. ¡Gestión privada, a riesgo y ventura del contribuyente! Quizás la combinación ideal… pero no para mí.
26 mayo, 2013 en 01:03
Ciertamente no me resulta “malsonante” su ideología, que me parece de lo más respetable. Así mismo, creo que tiene ud. todo el derecho a defender un modelo sanitario (¡faltaría más!). En realidad, si entré hace algún tiempo en este debate fue porque no me gustan los argumentos que se vienen utilizando por algunos colectivos que defienden esa misma postura, y que van desde la falacia hasta la difamación, todo ello aderezado con abundantes dosis de miedo.
Dice ud. que el gasto público sanitario es comparativamente bajo. ¿Comparado con quién? En este post se lo comparo con el gasto de MUFACE: http://www.evalco.eu/Tolstoi/?p=272 . A esta comparación se pueden objetar diferencias de contexto, ámbito de actuación y cobertura entre los dos modelos, pero también se pueden objetar diferencias entre la sanidad pública española y la francesa, alemana o norteamericana. Dicen que las comparaciones son odiosas: en mi opinión, son muy poco productivas.
La externalización no es nueva: hace décadas que se viene aplicando con notable éxito en multitud de sectores profesionales, incluido el sanitario. La externalización de hospitales tampoco es nueva: se practica desde hace años en Madrid, en el resto de España, en el resto de Europa y en todo el mundo. No estamos ante una aventura alocada que la Comunidad de Madrid se haya sacado de la chistera.
Ideológicamente, es por completo aceptable discrepar con esta estrategia, o estar en contra de ella, pero eso no justifica desacreditarla, tergiversarla y, ni mucho menos, asustar a la gente con terribles consecuencias que podrían derivarse de ella. Si este debate se pudiera mantener en sus justos términos y límites, podría llegar a ser productivo.
24 mayo, 2013 en 08:53
No iba a entrar en el tema de la facturación intercentros, Eduardo, pero pienso que no has entendido el sentido del post de “Diez preguntas…”. La facturación intercentros supone varias trampas:
Trampa 1: las cifras que han usado son increíbles. Por poner un ejemplo, el Infanta Leonor (precisamente el más grande y autosuficiente de los 6) gastó más del doble en facturación intercentro que en asistencia en el propio hospital. Vamos, ni un puesto de la Cruz Roja. Para eso que lo cierren, porque menuda ineficiencia. Encima, en los pliegos confiesan que no hay forma fiable de calcular la facturación intercentros hasta ahora. Sin entrar en el baile de porcentajes del 16 al 70% porque alguen de la consejería lo dijo a ojo llevando a la niña al cole (sic).
Trampa 2: por muchas pegas que pongan las empresas, son hospitales sin UCI pediátrica, sin neurocirugía, sin… Por tanto traslados tiene que haber. Pero si ponen pegas, habrá muchos menos. Eso sí, la cápita la hemos calculado con la facturación intercentros de ahora (sin media pega para ningún traslado), y no la tocaremos aunque esa fact intercentros disminuya.
Trampa 3: si yo traslado paciente de Arganda al Marañón, sólo pagamos gastos variables, porque los fijos ya los ha pagado la Comunidad, que es la misma que paga la facturac intercentros. Si Capio “compra” Arganda y decide trasladar a la FJD, Capio sólo tendría que pagar los variables, que los fijos también los tiene ya pagados (aunque van incluidos en las cápitas que está cobrando, así que esa parte, a la saca de regalo). Pero la Comunidad no puede dejar de pagar el servicio de Neurocirugía del Marañón aunque disminuya su uso. Vamos, que no sale por una pasta.
Y eso que, para mí, el principal problema de esto no es el dinero, sino la inseguridad de los pacientes (véase el caso de Valdemoro que ya se ha comentado), o lo que supone para pacientes míos con toda la historia en el Marañón que ahora les cambien a la FJD, por ejemplo… Que la libre elección no es tan fácil de ejercer y muchos de mis pacientes son muy rurales…
24 mayo, 2013 en 08:55
Quería decir “nos sale por una pasta”, se me ha ido la s y cambia el sentido de la frase…
26 mayo, 2013 en 17:42
De los dos últimos comentarios concluyo:
-El ejemplo de la asistenta conllevaría una merme importante en la calidad de la limpieza de mi casa. No quiero ni imaginarme extrapolarlo a la sanidad.
-Imagínese que no puedo prescindir de las 4 horas de mi asistenta (así es la sanidad). Y además tengo un presupuesto fijo para limpieza: si le subo el sueldo según IPC tendré que ahorrar en detergente. Así lo que yo limpiaba también verá mermada su calidad.
– En serio cree que la defensa de la sanidad pública sin ánimo de lucro es cuestión ideológica? Con la cantidad de gente de todos los colores políticos que ha unido? Incluyendo sociedades científicas, colegios profesionales, gente de todos los estamentos y muchos votantes (exvotantes) del PP? Y encima lo califica vd de ideología extrema puesto que nos acusa de tergiversar, difsmar y meter miedo injustificado? Vaya, no pensaba que fuera ese el espíritu de este blog…
26 mayo, 2013 en 18:52
Estimado señor Valdelomar, creo que hace ya algún tiempo le remití a una serie de envíos publicados en “Nada es Gratis” por los mayores expertos españoles en Economía de la Salud. En uno de ellos (http://www.fedeablogs.net/economia/?p=27975) se planteaba esta pregunta:
“¿Por qué no avanzar en modelos de gestión directa (pública) que propicien un régimen regulatorio más flexible para el personal sanitario y la contratación de servicios, aprendiendo de las experiencias que han resultado ser más exitosas (los profesionales sanitarios parecen estar dispuestos a ello)? ¿Es necesario dar el salto a la gestión indirecta (privada y con ánimo de lucro) para explotar las ganancias que se derivan de un sistema de contratación y retributivo más favorecedor de la eficiencia, con los efectos distributivos que ello conlleva? ”
Muchos, aplicando el conocimiento que sobre ellos vamos teniendo, tienden a dar una respuesta en la que nuestros gurtélidos-ere-filesios políticos no quedan demasiado bien parados, Pero quizás usted pueda convencer a tantos desconfiados y sacarlos de su error. ¿Cuál es su respuesta, señor Valdelomar?
28 mayo, 2013 en 17:42
Huyamos de dogmas.
Lo importante del servicio público “sanidad” es que mejore la salud de las personas. El debate de la titularidad del servicio crea referencias circulares infinitas que no aportan nada al debate.
¿Por qué los trabajadores del sector sanitario público deben cobrar más que los del sector sanitario privado teniendo las mismas funciones? Se puede extender a otros sectores como la educación obligatoria o la universidad. Debe ser un pecado introducir el mérito y la compensación del esfuerzo en la cosa pública.
¿Por qué la provisión del mismo servicio en lo privado a igualdad de calidad es más económico que en lo público? ¿Realmente este sobrecoste protege mejor los intereses del ciudadano que paga o del ciudadano que cobra -lease profesionales sanitarios y proveedores del sistema de salud en general-?
¿Por qué un jubilado que convive con su cónyuge y que cobra 2200 € al mes paga un 40% menos en los medicamentos que necesita y un padre de familia con dos hijos que ingresa lo mismo y que está casado paga esa diferencia? ¿Esto atenta contra el concepto de salud pública?
¿Qué ley es aquella que dice que un hospital gerenciado por un ente público es mejor que otro gerenciado desde la iniciativa privada?
¿Por qué no se permite elegir a los ciudadanos cuánto estamos dispuesto a pagar por recibir la sanidad necesaria con independencia del provisor de los servicios? Porque es peligroso preguntar al ciudadano no vaya a ser que sean perjudicados nuestros propios intereses (los de los políticos y la casta funcionarial sobre pagada).
Hay más preguntas (con respuesta) que están esperando hacerse aunque haya algunos que lucharían por que no fuesen formuladas.
28 mayo, 2013 en 20:16
Veamos las respuestas a sus cuestiones:
1.- La primera pregunta me hace pensar que no conoce vd mucho el sistema sanitario. Los médicos cobramos mucho menos en la pública. Pero mucho. El personal de enfermería cobra más, pero porque sus condiciones de trabajo en la privada son escandalosas, un abuso total (en la pública son mileuristas, así que figúrese).
2.- Lo de más económico a igual calidad… pues mire, no, hay muchos estudios que lo demuestran (¡¡hasta el IASIST que cita la Consejería!!!). Sin contar con que la pública tiene que proveer un sistema del que la privada puede prescindir, porque cuando no puede dar más cobertura a sus asegurados, los manda a la pública (la de veces que he recibido pacientes que han pagado años y años de seguro y, a la hora de verdad, ese fantástico seguro sólo les cubre dos días en UCI).
3.- Pues no sé, pero no entiendo qué tiene que ver esto con la gestión privada.
4.- No son leyes. Son estudios. Ya se lo he comentado en la cuestión 1.
5.- Y, sí, efectivamente, nosotros preguntamos y el Consejero lo consideró una parodia. Una lástima. Pero como ya he dicho antes, no es sólo cuestión de elegir, es que también hay que mantener el sistema que cubre las necesidades de la gente que no puede elegir por motivos económicos, o porque requiere prestaciones que su seguro no le cubre. Y eso es muy caro. Y lo será más a costa de las concesiones. Pero es lo que ha salvado la vida a los seis bebés que han recibido un transplante cardiaco en el Marañón en los últimos cuatro meses. Como ya he dicho, doy por bien empleados mis impuestos para eso.
Por cierto, el porcentaje de gente con plaza fija en la sanidad es bajísimo. Tiene vd disponible el plan de reordenación de RRHH en la web de la Consejería. Está lleno de errores en las sumas y no incluye a los eventuales (casi un 40% de las plantillas), pero para hacerse una idea le puede servir. Un saludo.
La verdad es que aún comenzando mi post por el “huyamos de los dogmas” es difícil dejar de aferrarse a ellos.
Quizá el comentario sobre los seis bebés que viven gracias a la labor realizada en el Gregorio Marañón es excesiva. De hecho es muy peligroso utilizar ese tipo de argumentaciones porque se basan en la posible capacidad ilimitada económica de “lo público” si ello contribuye a que actuaciones tan magníficas (que realmente es así) como las del G.Marañón.
Y digo que es peligrosa esta argumentación porque es falaz. El dinero no es ilimitado. Los recursos no son ilimitados y todos ellos salen del mismo bolsillo. Vuelvo a plantear más preguntas. No se trata de blindar posturas que me hagan más fuerte para defender mi tesis sino de ser imaginativos y creativos con mejores soluciones que aumenten la calidad de unos servicios públicos (los preste quien los preste) que creo que pocos rechazan.
A ver. Si hay 100 u.m. disponibles y 20 los dedicamos al G.Marañón, quiere decir que quedan 80 u.m. para el resto. ¿Quién dice que el G.Marañón no pudiera hacer mejor las cosas con 15 u.m. en vez de con 20 u.m?
Aquí está la falacia, el creer que los P.G.E son propiedad de los que redactan los capítulos de gastos cuando es precisamente al contrario. Los P.G.E. existen porque hay capítulos de ingresos y los soberanos somos los sufridos contribuyentes no las castas políticas y funcionariales.
Finalmente. Si creen que la resolución de la burbuja inmobiliaria entrelazada con la financiera se acabará imprimiendo más billetes de euros es un gran error. No sabré de cirugía ni de coordinación de Centros de Salud, pero sí de economía. Cuando las decisiones económicas de las personas pesan más que las de el Estado nos encontramos con el verdadero Estado del bienestar y no con el Bienestar del estado (de las castas políticas y funcionariales)
Cuanta más libertad tienen las personas (y esa libertad incluye la de poder decidir qué hacer con “su” dinero) más posibilidades de progreso tiene un país. El camino contrario es la autodestrucción de un país. Nos ha de servir de ejemplo la relectura que los países nórdicos están haciendo de sus estructuras de estado introduciendo conceptos de eficacia y excelencia en la provisión de los servicios públicos, levantando por fin, el gran dogma de la titularidad o la gestión de los mismos. (Recuerdenme que me lea al art. 103 CE)
19 junio, 2013 en 12:11
Gasto sanitario en España 8,4 % de nuestro PIB. Gasto sanitario en Alemania 10,6 % del PIB. A nadie se le ocurre pensar que España es más eficiente y competitiva que Alemania, sin embargo en la sanidad estamos por encima. También por encima de EEUU. Porque si todo fuera cuestión de dinero, nadie tosería a los estadounidenses. Ellos deberían ser los más sanos, los más longevos, los menos obesos. Los 8.233 dólares (6.195 euros) que, según la OCDE, gastó por persona en salud en 2010 son casi el triple que los 2.300 euros de España, o un 53% más que la inversión de Noruega, la segunda en la lista.
Hay un sector en este pais que sistemáticamente odia lo público, cuando muchas veces en lo público se obra más altruistamente, precisamente porque gran parte del trabajo se hace vocacional. Se exceden las jornadas sin reclamar horas extras y se trabaja en casa sin pedir una productibidad añadida. Creo que hay muchos ciudadanos que todavía no conocen el trabajo secreto de muchos profesionales de diversos ambitos de la administracción. La administracción posee la selección de talentos que aprobaron por capacidad y mérito.
26 junio, 2013 en 10:15
Es dificilmente creíble como esa, llamémosle, marea silenciosa de personal estatutario altruista es el que realmente sostiene el sistema sanitario público español.
¿Cómo no defender y poner en un pedestal a todos aquellos empleados sostenidos con fondos públicos que obran vocacionalmente? Pero es algo miope pensar que eso sólo ocurre en el sector público. No sólo es miope sino injusto. Realmente esas personas son las que hacen que este país siga teniendo presente y futuro. Pero esas personas están en todo el tejido capilar de la sociedad.
Sigo con mis preguntas a raíz de esta defensa del buen profesional (más necesaria que nunca). ¿Por qué se mezclan con los iconos de la injusticia y del despilfarro como son los sindicalistos y politicastros?
¿Por qué desde su posición de puesto “intocable” no se dedican a dignificar su propia profesión en vez de escenificar la defensa de unos privilegios sostenidos con los recursos económicos de todos los españoles?
¿Por qué no denuncian y expulsan de su profesión a todos esos trabajadores públicos que ensucian y envilecen tan honrada profesión?
Sólo un ejemplo. A finales del año 2012 se detectó que profesionales sanitarios públicos de un hospital público de Zaragoza (perteneciente al sistema público sanitario) fueron expedientados por detraer material sanitario de las instalaciones del centro hospitalario. Las pruebas tan evidentes eran grabaciones en vídeo de estas sustracciones. Los sindicatos de forma inmediata denunciaron la situación. EL expediente sólo fue informativo ni siquiera disciplinario. A fecha de hoy estos trabajadores pagados con los impuestos de todos siguen en sus puestos de trabajo sin, ni siquiera una falta disciplinaria.
Disculpen pero esto en la empresa privada (esa que es tan mala, lleva cuernos, tridente y huele a azufre) es muy complicado que suceda e incluso un juez de lo social lo tendría muy fácil para fallar como despido disciplinario lo que es e incluso continuar por lo penal lo que pudiera ser falta e incluso delito… pero no porque son de esos compañeros que hay que defender porque son de lo público y estos tienen unos privilegios pagados con el esfuerzo de lo de todos.
Al final el tiempo pone las cosas en su sitio. En esta controvertida entrada de Eduardo Valdelomar se defiende la calidad de la licitación de los servicios sanitarios de la Comunidad de Madrid. Hace dos días se hizo público el informe de la Comisión Nacional de la Competencia sobre el particularhttp://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/09/30/actualidad/1380569825_150283.html .
Del mismo se pueden obtener las siguientes conclusiones:
1. DEFICIENTE CONTROL DE CALIDAD Y POLÍTICA DE PENALIZACIÓN:
1.1. “Desarrollan de un modo muy sucinto los controles de calidad y la penalización efectiva”. En el caso de Madrid “los pliegos contienen un detalle muy escueto de las penalizaciones y de su forma de determinación, lo cual reduce su credibilidad”.
1.2. Tampoco es bueno, añade, que el máximo que se le pueda restar del canon sea el 20%, porque si la empresa incumpliera todos los estándares “aún recibiría el 80% de la cápita”. “Parecería más oportuno que se establecieran unos valores mínimos para los indicadores de calidad, y no para los ingresos de la sociedad gestora”
2. LA GRAN TRAMPA DE LA FACTURACIÓN INTERCENTROS (lo que en teoría era el principal control de calidad de estos hospitales y que se basaba en el mantra “El dinero sigue al paciente”)
2.1. Según explica El País “Los ingresos de las concesionarias parten de una cantidad fija anual por paciente de su área geográfica. Si atraen los de otras áreas, se les compensa. Si sus pacientes se van a otros hospitales, se les penaliza. Esos intercambios son la llamada facturación intercentros”
2.2. En el informe de la CNC se indica que para determinar la facturación intercentros se usan precios públicos que, si no están bien calculados y no reflejan bien los costes, “pueden distorsionar gravemente la oferta sanitaria de los centros de gestión externalizada”, dado que “tendrán incentivos a enfocar sus recursos hacia la captación de pacientes de otras áreas de las especialidades comparativamente mejor remuneradas, desatendiendo la atención de las especialidades peor remuneradas”.
2.3. Para la CNC este es un problema relevante porque: a) prioriza la calidad percibida (efecto TV de plasma en la habitación) sobre la calidad objetiva (calidad de los servicios técnicos ofrecidos) y b) los cálculos empleados son opacos lo que supone un elevado “riesgo regulatorio”
3. AUSENCIA DE COMPETENCIA ¿ACONCHABAMIENTO? (LA TEORIA DEL RAYO LASQUETTIANO):
3.1. Lo que se tradujo en que “No hubo reducciones significativas de la variable precio (la cápita) propuesta […] por el licitador”, afirma.
3.2. La composición de la oferta atenta al azar ¿Hubo preacuerdo?: “Si existieran 6 posibles licitadores, la probabilidad de que solo se presentaran tres candidatos a los cinco lotes, que ningún lote quede sin oferta y que sus ofertas no coincidieran para ningún lote es del 0,0002%”.
En definitiva que un organismo oficial nada sospechoso de bolcheviquismo considera que los pliegos de “externalización” fueron muy deficientes
La ley del embudo: los bancos deben 250 millones a las comunidades de propi... ¿Cláusula suelo + sentencia del TS de 9 de mayo de 2013 = más seguridad ...

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