Source: https://joseisrael.com/2018/05/23/el-docente-orientador-un-cheque-sin-fondos/
Timestamp: 2018-12-11 02:24:05+00:00

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El docente orientador: ¿“un cheque sin fondos”? – El Sendero Pedagógico
El docente orientador: ¿“un cheque sin fondos”?
En las redes de los docentes orientadores cada día se leen mensajes que interpelan el sentido de la Orientación Escolar en Colombia. Son mensajes que, en algunos casos, forjan preguntas en el lector respecto su oficio; en otros, expectativas por conocer la receta que ofrece algún miembro del chat para aplicarla y evitarse la angustia de pensar qué tiene que ver la receta con lo psicopedagógico, con lo ético y con las funciones consignadas en el Decreto 1075 de 2015, en la Resolución 15683 de 2016, en la Directiva ministerial No 50 de 2017 o en las tres. Pero hay mensajes que no dejan de preocupar.
Son numerosas las demandas escriturales de docentes orientadores pidiendo apoyo acerca de qué hacer ante circunstancias determinadas. Dejan entrever vacíos en el sentido de su accionar, en el ejercicio de sus derechos, en el rol de otros integrantes de la comunidad educativa, de las responsabilidades del gobierno, del Estado, de las instituciones y de la sociedad en general.
Se trata en términos filosóficos de un asunto de ignorancia tal como la concibe Platón (2010) en El Sofista. El filósofo en mención inicia teorizando sobre el conocimiento con una introspección sobre el desconocimiento. En ese juego lingüístico y de raciocinio, no define a la ignorancia como un estado de carencia, sino más bien de llenura. Nos dice, por ejemplo, que “si la ignorancia fuera como el hambre, un estado de carencia, la educación sería el trabajo más sencillo del mundo, porque sería como dar de comer al hambriento”(Zuleta, 1996, p. 34).
Entender la ignorancia desde esta perspectiva, nos permite ver que nuestro problema como docentes orientadores no es de ausencia o de falta sino, por el contrario, es un estado en el que nos sentimos pletóricos de opiniones y saberes impuestos. El docente “se ha convertido, en la vasta mayoría de los casos, en un funcionario obligado a cumplir con los mandatos de hombres y mujeres que no tienen su instrucción, que no poseen experiencia alguna en tratar con los jóvenes y cuya única actitud hacia la educación es la del propagandista”(Russell, 1985, p. 80).
Los docentes orientadores y los docentes en general no somos -como lo sugirió alguna vez un directivo docente- un “cheque sin fondos” para los “gerentes” de las instituciones educativas ni para la administración: local, municipal, distrital y nacional de la educación. ¡No! Los docentes orientadores y educadores en general poseemos un capital cultural, psicopedagógico, académico, ético y moral. Este no ha sido un regalo, lo hemos formado a partir de formación inicial y avanzada en la universidad y de la experiencia que nos ha condescendido la autonomía, la capacidad, la libertad, la “mayoría de edad” -en términos kantianos- para ejercer el oficio valiéndonos de nuestro propio entendimiento y no pendiendo de lo que nos digan los demás.
Cuando los inmediatos superiores del docente orientador o incluso cuando él mismo no reconocen ese capital sicopedagógico, emocional, cognitivo, ético ni la experiencia que respaldan nuestra acción profesional, ese educador se declara menor de edad -en términos kantianos- y por eso hace “lo que le mandan”. Y es ahí cuando se vuelve pertinente recordar las palabras de Zuleta (1996, p. 65) “uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no es un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro”.
“…trabajando hasta 12 horas…”
“Tenemos hoy colegas trabajando 6, 8 y hasta 12 por el compromiso con las/los estudiantes, a causa de una administración gobierno que no tiene un compromiso real con la protección de la juventud ni con la educación”, se lee en un chat. Frente a esta aseveración uno se pregunta: ¿Se está ejerciendo la mayoría o la minoría de edad por parte de esos colegas?
Sobrepasar la jornada laboral, creyendo que ese es un compromiso implícito con los estudiantes y que es una acción loable del docente orientador pero sacrificando la salud física y mental del docente orientador: ¿es un defecto en el entendimiento o es falta de decisión para servirse, con independencia, del entendimiento sin la conducción del otro? ¿A caso la única institución del Estado que tiene compromiso con los estudiantes es la escuela pública estatal?
Si la causa de la desatención de los estudiantes es debida a que “una administración gobierno (…) no tiene un compromiso real con la protección de la juventud ni con la educación” ¿Entonces el antídoto es trabajar “hasta 12 horas”? ¿Desconoce el docente orientador la Directiva Ministerial 50, expedida por el Ministerio de Educación producto de la meritoria lucha de los maestros de Colombia, en la que se explicita que la jornada laboral del docente orientador es de 6 horas dentro de la institución y dos por fuera?
Frente a estos episodios y a muchos otros tenemos que ser más políticos, menos ingenuos, menos peregrinos, y comprender que el enfoque asistencialista del docente orientador y del docente en general que en su tiempo funcionó, hoy no está vigente. El docente orientador no es un apóstol ni un mesías, es un sujeto político, ético y que tiene derechos. En una publicación anterior, llamo al magisterio a ser consciente de que las enfermedades del Siglo XXI no son virales ni bacterianas porque éstas ya han sido combatidas por la medicina. La enfermedad actual es neuronal. Estamos ante el síndrome de Burnout y con esos actos a cambio de prevenirlo se agudiza.
Byung (2017, p. 52) declara que la depresión, el Trastorno con Déficit de Atención por Hiperactividad, el Trastorno Límite de la Personalidad y el Síndrome de Desgaste Ocupacional no están ligados a un proceso de represión y de negación. “Apuntan más bien a un exceso de positividad, es decir, no a la negación sino a la incapacidad de decir no, no al no-deber, sino a poderlo todo”. A auspiciar el cansancio, el fruto de la sociedad del rendimiento, de la autoexplotación del ser humano por el ser humano, de la autoagresión, del intento de superar “la propia sombra” que es el corolario de la política del “régimen vampiro” en que tiene lugar el trabajo.
Colegas: que no nos suceda como el relato sobre la rana que ajusta su temperatura corporal ante un cambio ascendente de temperatura en un recipiente con agua caliente, y cuando el agua llega al máximo de ebullición, el anfibio intenta saltar para salvar la vida, pero la fuerza no le alcanza porque la ha perdido ajustando su temperatura corporal.
“Tengo un estudiante que se está escapando…”
“Tengo el caso de un estudiante que se está escapando del colegio y de su casa” “¿Qué me recomiendan hacer?”. El texto remite a Freire (1994, 29) en la aclaración que hace al referirse a la “trampa” que existe en el ejercicio de ser maestra y el de ser tía. El pedagogo brasilero es contundente al aseverar: “maestra no es tía” y retoma la incógnita de una educadora que lo interroga: “¿En qué medida ciertas maestras quieren dejar de ser tías para asumirse como maestras?”.
Para el docente orientador, es de rigor diferenciar su práctica educativa de otras prácticas que no son de su dominio. Para alcanzarlo es necesario acceder al conocimiento que ofrece la psicología, la pedagogía y otras disciplinas, incluida la de la legislación. Me asalta la siguiente hipótesis: ignorar el conocimiento sobre todo de estas dos disciplinas y la normatividad existente es lo que está enrareciendo la Orientación Escolar, sumiéndola en una actividad cualquiera, “en un cheque sin fondos”, más que en una acción profesional. El control de los estudiantes, en la jornada escolar y fuera de ella, no es del resorte del docente orientador. En el primer caso les compete a maestros y a directivos docentes hacerlo y, en el segundo, a la familia. Si el asunto es más complejo, atañe a las entidades de protección, explicitas en la ley de Infancia y Adolescencia, en la legislación vigente y en el Manual de Convivencia, por citar apenas unas referencias.
Ante el “escape” de los educandos, Freire es preciso al decir: “en realidad no hay niños que se evadan de las escuelas, así como no los hay fuera de éstas -como si no estuviesen dentro solamente porque no quieren-, sino que hay alumnos a quienes en ocasiones se prohíbe entrar en las escuelas y a veces permanecer en ellas.”(Freire, 1994b, p. 29)
Los propagandistas con la ideología dominante -como los denomina el filósofo británico- no sólo opacan la realidad, sino que también nos vuelve miopes y nos impiden ver claramente esa realidad. “Su poder es domesticador y nos deja ambiguos e indecisos cuando somos tocados y deformados por él.”(Freire, 1994, p. 29)
De nuestras funciones
Como la mejor crítica a un río es construirle un puente, enseguida amplifico tres vigas para que los docentes orientadores se balanceen en ellas y no se dejen caer en las tormentosas corrientes del río del rendimiento, y por esa vía del agotamiento como personas y como profesionales. Las vigas que se referirán en este escrito no son desconocidas por los colegas, de ahí que la pretensión no es otra que recordarlas e invitar a su aplicación.
La Directiva ministerial No 50 de 2017 y la circular 02 de 2018
El paro de maestros de 2017 logró que los acuerdos incluyeran la expedición de la Directiva Ministerial No 50. En ella que se estipula la jornada laboral de los docentes orientadores de 6 horas dentro del plantel y dos por fuera. La directiva se apoya en el Manual de Funciones, Requisitos y Competencias de los educadores, adoptado por la Resolución 15683 de 2016 y del Ministerio de Educación Nacional [MEN].
Ninguna norma vigente le asigna “funciones esenciales al docente orientador en el área de gestión de tipo administrativo, motivo por el cual no es posible que el rector le asigne actividades o funciones de este tipo.” El Manual de Funciones, Requisitos y Competencias de los educadores, adoptado por la Resolución 15683 reglamentaria del Decreto 1075 de 2015, si asigna esas funciones principales y esenciales a los docentes orientadores. Pese a lo reglado, hay colegas realizando funciones de gestión administrativa, con los riesgos que eso implica. Y muy seguramente no es un defecto del entendimiento, sino “la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro”.
Funciones principales del docente orientador
Los componentes de estas funciones están puestos en la Ley General de la Educación, la cual fue reglamentada por el Decreto 1860 de 1994 y estableció, en su artículo 40, el objetivo de la Orientación Escolar. Esas funciones principales son:
La toma de decisiones personales.
La identificación de aptitudes e intereses.
La solución de conflictos y problemas individuales, familiares y grupales.
La participación en la vida académica social y comunitaria.
El desarrollo de valores, y las demás funciones relativas a la formación personal de que trata el artículo 92 de la Ley 115 de 1994
“Formación del educando. La educación debe favorecer el pleno desarrollo de la personalidad del educando, dar acceso a la cultura, al logro del conocimiento científico y técnico y a la formación de valores éticos, estéticos, morales, ciudadanos y religiosos, que le faciliten la realización de una actividad útil para el desarrollo socioeconómico del país. Los establecimientos educativos incorporarán en el Proyecto Educativo Institucional acciones pedagógicas para favorecer el desarrollo equilibrado y armónico de las habilidades de los educandos, en especial las capacidades para la toma de decisiones, la adquisición de criterios. el trabajo en equipo, la administración eficiente del tiempo, la asunción de responsabilidades, la solución de conflictos y problemas y las habilidades para la comunicación, la negociación y la participación”.
Funciones esenciales del docente orientador
Son tres las funciones esenciales:
En lo afín a la planeación y organización le concierne al docente orientador:
Participar en la elaboración y revisión del Proyecto Educativo Institucional, del Plan Operativo Anual y del Plan de Mejoramiento Institucional.
Contribuir con el proceso de evaluación de los resultados de la gestión y definición de los planes de mejoramiento;
Proponer espacios y canales de participación de la comunidad educativa, para el cumplimiento de los objetivos institucionales en el mejoramiento del ambiente escolar.
Realizar reportes de análisis del ambiente escolar y utilizarlos para la reformular las estrategias de la institución y para generar un ambiente escolar sano y agradable.
Acerca del clima escolar
Participar en la definición de estrategias que coadyuven con la generación de un ambiente sano y que favorezca el aprendizaje de los estudiantes y la convivencia en la institución.
De la función académica
Atiende la consulta personal sobre aspectos psicológicos y sociales demandados por estudiantes y padres de familia.
Evalúa y monitorea los aspectos psicopedagógicos de los estudiantes remitidos por los docentes y determina el curso de acción.
Identifica factores de riesgo psicosocial que afectan la vida escolar de los estudiantes y propone una estrategia de intervención.
Diseña en coordinación con el Consejo Académico e implementa una estrategia de Orientación vocacional y desarrollo de carrera, para los estudiantes que les permita a los estudiantes definir su proyecto de vida.
Presenta informes para las instancias colegiadas de la institución en las que se definen políticas académicas.
De la función comunitaria relacionada con: el Diagnóstico y orientación, la participación la convivencia, la proyección a la comunidad y prevención de riesgos.
Lidera la implementación de la ruta de prevención, promoción, atención y seguimiento para la convivencia escolar.
Participa en el Comité Escolar de Convivencia de la institución y cumple las funciones que se han determinado por Ley.
Promueve la convivencia y la resolución pacífica de los conflictos, suscitados en la vida escolar de los estudiantes.
Promueve el buen trato y las relaciones armónicas entre los miembros de la comunidad educativa.
Apoya la implementación de estrategias del centro educativo para relacionarse con las diferentes instituciones, para intercambiar experiencias y recibir apoyo en el campo de la convivencia y la orientación escolar
Proyección a la comunidad educativa
Diseña y pone en marcha la escuela de padres, para apoyar a las familias en la orientación psicológica social y académica de los estudiantes.
Promueve la vinculación de la institución en programas de convivencia y construcción de ciudadanía que se desarrollen en el municipio y respondan a las necesidades de la comunidad educativa.
Participa en la identificación de riesgos físicos y psicosociales de los estudiantes para incluirlos en el manual de gestión del riesgo de la institución.
Propone acciones de seguridad para que se incluyan en el manual de gestión del riesgo de la institución, que favorezcan la integridad de los estudiantes.
Con base en lo expuesto, el enrarecimiento en que viene cayendo el oficio del docente orientador podrá superarse sí y sólo sí, tanto Ella como Él se asumen como: intelectuales, trabajadores de la cultura, investigadores, sujetos de derechos, ser políticos y no como un funcionarios, como toderos. “No se espera de los sacerdotes que prediquen sermones durante varias horas todos los días, y en cambio se exige un esfuerzo análogo a los maestros…Nadie consentiría, hoy en día, que se sometiese a los médicos a la fiscalización de autoridades ajenas a la medicina, en relación con la forma en que aquéllos deberían tratar a sus pacientes, salvo, naturalmente, cuando se apartan criminalmente del sentido de la medicina”(Russell, 1985)
Compañeras y compañeros: ¡No dejemos que la zombificación se apodere de nosotros para robarnos el espíritu de ser auténticos docentes orientadores! ¡No somos un “cheque sin fondos”.! ¡Pongamos a circular el capital sicopedagógico, ético y de la experiencia, para elevar el valor de la Orientación escolar y ganarnos, en la praxis, el respeto que merecemos.
Byung-Chul, H. (2017). La sociedad del cansancio. (Herder, Ed.). Madrid.
Freire, P. (1994). Cartas a quien pretende enseñar. (S. X. Editores, Ed.), Educación. Madrid.
Platón. (2010). El sofista. (Alianza editorial, Ed.). Madrid.
Russell, B. (1985). Las funciones de un maestro. In Ensayos educativos (pp. 69–80). Madrid: EDHASA.
María Edimut Valencia Córdoba dice:
2 junio, 2018 en 4:06 pm

References: Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 40
 artículo 92
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