Source: http://www.libertadidioma.com/2007/20071204.htm
Timestamp: 2020-04-01 10:58:11+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Martes 4 Diciembre 2007
Sobre la concentración de esta tarde
Luis del Pino Libertad Digital 4 Diciembre 2007
Comunicado de la Plataforma Ciudadana Peones Negros ante la concentración de esta tarde:
La Plataforma Ciudadana Peones Negros, ante la manifestación de esta tarde convocada por los partidos políticos, patronal y organizaciones sindicales, quiere manifestar en primer lugar su solidaridad con las familias de los dos guardias civiles cobardemente tiroteados por esa organización terrorista, ETA, que lleva cuarenta años sembrando el dolor y el miedo en el País Vasco y en toda España y que nunca ha sido otra cosa que una banda criminal.
La Plataforma manifestó, nada más producirse el atentado, su deseo de que el Gobierno pusiera en práctica medidas legislativas, judiciales y policiales concretas que permitieran descargar sobre ETA, y sobre quienes la apoyan, todo el peso de la Ley y del Estado de Derecho, comenzando por la revocación de la resolución parlamentaria que autoriza a negociar con los asesinos. Asimismo, la Plataforma hizo público su compromiso de apoyar al Gobierno si emprendía ese camino de rectificación de la equivocada política antiterrorista seguida durante esta legislatura.
Desgraciadamente, el Gobierno, haciendo una vez más oídos sordos a lo que es un clamor ciudadano, sigue sin dar ningún paso concreto que permita constatar que nunca más habrá negociación con quienes de nuevo han vuelto a asesinar.
¿Existe algún motivo para no anunciar de manera inmediata la revocación de la resolución parlamentaria que autoriza a negociar con ETA? ¿Existe algún motivo para no impedir de forma inmediata que el entorno de ETA pueda seguir utilizando fondos públicos a través de los ayuntamientos gobernados por ANV?
Ya no es hora de palabras, ni de declaraciones huecas, sino de adoptar medidas concretas contra el terrorismo por parte de todos los poderes del Estado, en aplicación de la Ley y en defensa de las víctimas y de todos los ciudadanos.
Mientras esas medidas no se adopten, es imposible sustraerse a la sospecha de que no existe auténtica voluntad en el Gobierno para dar por concluida una negociación con los asesinos que ha dividido a la sociedad española, que ha pervertido la Ley y que ha debilitado el Estado de Derecho.
Volvemos a reiterar el ofrecimiento que ya hicimos al Gobierno nada más producirse el atentado: pongan ustedes en marcha las medidas contra ETA que la sociedad española está reclamando y nosotros les apoyaremos en ese camino de persecución de los terroristas. Pero con nosotros no cuenten si no dan pasos firmes, claros y concretos que demuestren que la negociación no será nunca más posible. La sociedad española ya le ha dado a este Gobierno demasiados cheques en blanco en materia de lucha antiterrorista y todas las veces, sin excepción, se ha respondido a esa confianza con nuevas mentiras destinadas a mantener abierta la puerta del diálogo con quienes utilizan las vidas de los españoles como herramienta de negociación.
En consecuencia, y a pesar de que comparte el lema de la manifestación y el contenido del comunicado conjunto de los partidos, la Plataforma Ciudadana Peones Negros no acudirá a la manifestación de esta tarde. Suscribimos, asimismo, punto por punto, el comunicado hecho público por la AVT, que también se ha desvinculado de esta convocatoria.
Y a las personas de buena voluntad que decidan, a pesar de todo, acudir a la manifestación, les recordamos que esa manifestación debe ser, única y exclusivamente, un homenaje a las víctimas y una muestra de repulsa al terrorismo. Esa manifestación no es el momento ni el lugar de efectuar reproches a nadie, salvo a los propios terroristas. Y quien no entienda eso, que se quede en su casa. Nada regocijaría más a los asesinos que ver convertirse esa manifestación en un escenario de división entre los españoles.
El PSOE tras el atentado
Cristina Losada Libertad Digital 4 Diciembre 2007
Hace unos días, el dirigente socialista Álvaro Cuesta, además de calificar de repugnante, lenguaraz, impostor, extremista y otras lindezas al presidente de la asociación mayoritaria de las víctimas del terrorismo, decía que Alcaraz convocaba manifestaciones en la época de menos víctimas de la banda criminal. Fue decirlo y a las cuarenta ocho horas ETA asesinaba a un guardia civil y dejaba a otro en estado de muerte cerebral. Esa imprudencia declarativa es recurrente en el socialismo gobernante. Como exponente máximo han quedado las palabras de ZP la víspera del atentado de Barajas. Los insultos de Cuesta a la AVT le han costado un abucheo que sus adeptos atribuyen a ultraderechistas. Porque una cosa es que haya que hacer el paripé de la unidad para la derrota de ETA y otra distinta renunciar a la campaña de descrédito de las víctimas desafectas. La cúpula del PSOE se va a poner detrás de una pancarta idéntica a la que tantas veces ha sujetado la AVT y ha congregado a ciudadanos partidarios de una política de firmeza contra la banda. Pero de su nula intención de implementarla hablan los hechos y los figuras. Así, Bermejo ya ha anunciado que se limitará a seguir apuntando los atentados y asesinatos que no condenen los apéndices de ETA incrustados en las instituciones, pues todavía "no tenemos bastante". Se desconoce cuántas víctimas más le harán falta.
La historia, con su tendencia a repetirse, nos ha dado esta vez, como tras los asesinatos de Estacio y Palate, una versión oficial del atentado como "accidente". Según Rubalcaba, no sólo fue fortuito el encuentro entre los guardias civiles y sus asesinos, sino también el asesinato, toda vez que no se trató, dijo, de un acto premeditado. Decir que una banda terrorista que se dedica a matar comete crímenes no premeditados es más que un disparate. Suelta un tufo exculpatorio. Y permite alimentar "la esperanza" de que los cabecillas de ETA, en realidad, no quieren hacer tanto daño. Hay quien ha escrito que el atentado en Capbreton ha suscitado preocupación entre los capos terroristas. No me pregunten cómo lo sabe. Sólo sabemos que eso es lo que el Gobierno desea hacer creer. Sigue tratando de mantener activos los rescoldos de la premisa sobre la que fundó el "proceso". El lenguaje de eufemismos, engaños y tergiversaciones delata la persistencia de ese proyecto político. El escenario ha bajado al sótano, pero allí continúa para volver a emerger cuando reaparezcan "las condiciones adecuadas", como figura en la resolución del Congreso que se niega a revocar la mayoría socialista-nacionalista.
Tan premeditada como esa versión de Rubalcaba calificando de fortuito, y por tanto, accidental, el asesinato de Raúl Centeno y el intento de asesinato de Fernando Trapero, resulta la estrategia del Gobierno para aparecer ahora –las urnas obligan– como adalid de la lucha contra ETA. Se escenifica, a iniciativa suya, la sagrada unidad, pero con más trampa que nunca: con los que están por la negociación y por pagar íntegro el precio político. La unidad no es el talismán de poderes mágicos que surte efecto simplemente por declararse. Hoy, mañana, sólo será una fachada Potemkin para tapar las vergüenzas y para incurrir en otras. Ya se está utilizando para lanzar nuevamente a la jauría contra las víctimas contrarias a la negociación, que han declinado sumarse a la farsa. Se masca un bis del "incidente Bono". La prueba de que Z no renuncia a su "diálogo" es que continúa necesitando la destrucción civil de sus oponentes. A por ellos han ido y van con premeditación y alevosía.
EDITORIAL Libertad Digital 4 Diciembre 2007
La ceremonia de la confusión que el Gobierno, el partido que lo sustenta y todos sus terminales mediáticos han puesto marcha a cuenta del atentado de Capbreton puede llegar a su apogeo este martes con motivo de la manifestación en repulsa del asesinato de Raúl Centeno. La única reacción posible frente a los criminales es la que tanto la AVT como el Partido Popular o el Foro de Ermua vienen insistiendo desde hace años: ilegalizar ANV y PCTV, revocar la resolución que permite al Gobierno negociar con la ETA y volver al Pacto Antiterrorista. El Gobierno, sin embargo, insiste en lo de siempre pero, esta vez, con el pie cambiado, como si las consignas no hubiesen circulado a la velocidad adecuada.
Por un lado Conde Pumpido se apresura en asegurar que las gestiones para poner a ANV fuera de la ley no son cosa de ayer y avanzan a buen ritmo, aunque de PCTV no haya dicho nada. Por otro, el inefable Bermejo insiste en que no hay indicios para actuar contra la formación proetarra. Algo, definitivamente, no funciona dentro del Gobierno y quizá no sea el nerviosismo la única causa. Esto entronca directamente con el objeto de la manifestación, convocada deprisa y corriendo para poner el viento a su favor en una situación tan comprometida para el Gobierno como es la de haber dialogado con los que dispararon el sábado contra los dos agentes de la Benemérita. Que Zapatero pida la derrota de la ETA es un brindis al sol sin demasiado sentido pues, a fin de cuentas, él, a diferencia del PP o de la AVT, tiene la capacidad política de actuar.
Pero la acción está siguiendo otros derroteros muy distintos. En lugar de poner a los terroristas contra la pared, que es de lo que trata todo esto, el Gobierno quiere rematar la maniobra de prestidigitación política echando un farol al Partido Popular y a las víctimas para apropiarse de su prestigio y de su imagen de firmeza frente a los asesinos. Pero es sólo de boquilla, porque Zapatero ya ha anunciado que él no se personará en la concentración escudándose en fútiles pretextos de agenda. No es extraño, lo que necesita de los populares puede obtenerlo sin necesidad de exponerse a los más que previsibles abucheos que recibirá tras una legislatura consagrada casi por entero a entenderse con una banda de criminales. Esa pancarta no la quiere Zapatero, no vaya a ser que le abronquen como abroncaron los suyos a Aznar durante la manifestación del 12 de marzo de 2004.
En definitiva, el Gobierno ha llegado tarde a pedir lo que otros llevan casi cuatro años pidiendo. Además, lo ha hecho mal; con medias palabras y mojándose lo justo para no salir escaldado. Y, por último, lo más probable es que, una vez pasado lo peor, no lo haga nunca, pues mientras no pida explícitamente al Parlamento que revoque la resolución que le dio luz verde para trapichear con la ETA no habrá condena ni redención posible.
Pío Moa Libertad Digital 4 Diciembre 2007
Las manifestaciones de la AVT, como bien notó el gobierno pro terrorista y acosador de las víctimas, iban contra la colaboración política que salva y privilegia a los asesinos. Pero la de hoy tiene el carácter opuesto.
¿Por qué una manifestación contra la ETA? ¿Hay alguna duda de que la mayoría de los ciudadanos rechaza el terrorismo? De lo que hay duda, en cambio, es de que lo rechacen los politicastros convocantes, que intentan cubrirse con estas mascaradas. Nada más grotesco y revelador que estas concentraciones convocadas por los gobiernos y políticos que tienen la obligación de luchar eficazmente contra los asesinos y, en vez de ello, se dedican a “soluciones políticas”, “diálogos”, “negociaciones” en los que les ofrecen todo género de concesiones y esperanzas y arruinan el estado de derecho.
Ha estado muy justa la AVT al negarse a participar en la mascarada organizada por los mayores auxiliares con que la ETA ha contado y sigue contando, unos auxiliares o colaboradores políticos que no han dado la menor señal de rectificación. Su manifestación constituye una nueva estafa a los ciudadanos, y nadie medianamente lúcido puede participar en ella, y menos la asociación de víctimas. Sí, en cambio, el grupo dirigente del PP, siempre anheloso de "ayudar" a Zapo y siempre fiel a su vocación cabestril. Los cabestros, ya saben ustedes, son los grandes bueyes encargados de encauzar a los toros.
ETA “tirotea” a Zapatero
Lorenzo Contreras Estrella Digital 4 Diciembre 2007
Acababa de conocerse la orden de encarcelamiento dictada por la Audiencia Nacional contra cuarenta y seis de los cincuenta y dos encausados en el sumario del “caso Ekin” cuando en la localidad francesa de Capbreton ETA asesinaba a un guardia civil de los servicios de información y dejaba malherido a otro, ambos desarmados y tiroteados por la espalda. Las circunstancias del triste episodio han sido profusamente descritas, aunque puedan quedar aspectos por descifrar. Falta la interpretación unánime. Hay pluralidad de enfoques. ¿Emboscada? ¿Choque fortuito, como pretende Rubalcaba? Más bien lo primero. En todo caso, nada de “encuentro fortuito” en una cafetería de la localidad. Y menos aún, tiroteo en el sentido de intercambio de disparos por el obvio motivo de que los agentes estaban inermes.
Políticamente, ha cambiado el escenario del duelo entre ETA y España. La banda terrorista ha roto definitivamente —al menos en apariencia— la baraja de las aproximaciones preexistentes entre aquélla y el Gobierno. Ambas partes salen perjudicadas. ETA porque, al precio de su reafirmación como enemigo, ha desafiado a Francia. El Gobierno español porque, ya en precampaña electoral, se ve privado de su esencial baza propagandística: lograr que no hubiese, en relación con la banda, funerales oficiales. Pero ahí queda la imagen de Zapatero teniendo que presidir, por muy arropado que estuviese por los Reyes, unas exequias que afectaban directamente a su imagen política.
Dentro de lo relativo, se acabó el pacificador de “mano izquierda”, el hombre que ha sabido o habría sabido hacer del diálogo y la negociación con ETA un fenómeno de habilidad en el que las facturas políticas pudieran ser asumibles dentro de un sistema de plazos. Era indispensable para ello no sufrir bajas mortales en su esfera de responsabilidad. La muerte de los dos ecuatorianos en la terminal de Barajas podía presentarse como una circunstancia accidental en la medida en que el atentado etarra fue entonces ajeno, al menos directamente, a la intención de asesinar.
Con un segundo funeral inminente a causa del estado terminal en que se hallaba el otro guardia civil tiroteado en Capbreton, Zapatero, en el supuesto de que asistiera a las nuevas exequias, se garantizaba un nuevo deterioro político en cuanto gobernante insultado y descalificado por muchas que fueran las precauciones de los servicios de seguridad.
En realidad, pese a una tragedia que afecta a todos los sectores políticos propiamente españoles, si alguno obtiene cierta ventaja de imagen, ése es el Partido Popular, permanentemente entregado con lucidez a la denuncia de las negociaciones con ETA, contactos que se acaban de revelar estériles. Se trata de una circunstancia que cala en la sensibilidad popular por mucho ungüento político que se quiera aplicar desde el Gobierno a todo el curso de los acontecimientos registrados.
Desde la Audiencia Nacional, el juez Baltasar Garzón, protagonista togado de las últimas colisiones con ETA, ha manifestado que, aunque mate, la banda “está mal”, y además, según él, no es verdad que durante la tregua se bajara la guardia desde los distintos poderes de Estado. En el primer aspecto, cabría argüir que el enfermo gravísimo parece gozar de suficiente salud. En cuanto a la “bajada de guardia”, procede recordar que ETA, durante la etapa de “aproximaciones” negociadoras, ha mejorado sus finanzas, ha colocado a sus peones políticos en instituciones públicas de las que habían sido desalojados y ha mejorado sus arsenales mortíferos, sin perjuicio de mantener descaradamente su sistema de extorsiones. Cierto que ha conocido más la cárcel, pero la banda sabía perfectamente que, tras las elecciones de marzo, caso de victoria zapaterista, las puertas se iban a abrir. Otra cosa es que a ETA le preocupe poco el destino de los presos.
Esas manifestaciones con truco
VALENTÍ PUIG ABC 4 Diciembre 2007
NO es nuevo que la sociedad catalana no sepa exactamente lo que le pasa. Tampoco es nuevo que el espectro general del nacionalismo pretenda gestionar esa inquietud sin nombre. Parece que la sociedad catalana se desconozca, entre otras cosas porque en su día aceptó ser representada por la ficción de una Cataluña homogéneamente nacionalista, fuese convergente o socialista. Después de las serias disfunciones en los trenes de cercanías, el problema del Prat o el trazado del AVE, la irritación de la ciudadanía consistió en desfilar el pasado sábado por Barcelona detrás de una pancarta que reclamaba el «derecho a decidir». Enésima vuelta de tuerca del nacionalismo: un derecho a decidir que ni es la autonomía ni es la autodeterminación, ni es la independencia. Fue, sencillamente, una manifestación con truco. ETA asesina al profesor Ernest Lluch en Barcelona en noviembre del año 2000. La conmoción en algunos aspectos supera socialmente la del atentado de Hipercor. La manifestación de repulsa es multitudinaria y plural: la mayoría cree tener en común su rechazo al terrorismo de ETA. De repente, la periodista encargada de leer el manifiesto final consensuado por los grupos convocantes se aparta del guión negociado y se dirige a Aznar: «Ustedes que pueden, dialoguen». Siete años después, sabemos adónde llevan esos diálogos espontáneos y ajenos a la naturaleza criminal del interlocutor tan deseado. En aquella manifestación se repartieron indebidamente pancartas alusivas al diálogo, en cantidad industrial y de naturaleza gráfica identificable. Años antes del tripartito que sería apadrinado por Zapatero, el eslogan de dialogar con ETA es asumido por sectores de la manifestación y por gentes de buena voluntad. ¿Quién iba a replicar que, al contrario de lo que dijo la presentadora del acto, Ernest Lluch no hubiese intentado dialogar con la persona que lo había matado? El pesar por el asesinato del profesor Lluch y la condena colectiva de ETA se convertían así en una manifestación con truco.
Tras el atentado del 11-M en Madrid, las manifestaciones fueron masivas en toda España. En Bilbao, no asistió la izquierda abertzale y, mientras que PP y PSE marchaban a la cabeza de la manifestación, el PNV y el «lehendakari» Ibarretxe se ubicaron en un tramo posterior de la marcha. En San Sebastián pudo verse una pancarta más que oportuna: «Todos somos madrileños». Por el contrario, en el caso de Barcelona la crispación contrastaba aparatosamente con el espíritu de unidad que era el gran objetivo de aquellas manifestaciones. Al frente desfiló Pascual Maragall, entonces presidente de la Generalitat, y en otra fila de la cabecera se situó Rodrigo Rato, entonces vicepresidente del gobierno. Con el ya obligado diferencial particularista, el lema era «Contra el terrorismo, Cataluña con las víctimas de Madrid, por la democracia y la Constitución». En las otras concentraciones, el lema acordado fue «Con las víctimas, con la Constitución, por la derrota del terrorismo». No puede decirse que la manifestación de Barcelona fuese fiel al afán unitario que la convocaba. Los dirigentes del PP fueron abucheados durante toda la manifestación y al final tuvieron que ser protegidos por la policía. Rato fue prácticamente desplazado de la manifestación a gritos de «asesinos». El consenso acabó en disonancia.
Reclamar, a estas alturas, el derecho a decidir es un ilusionismo político que causa pasmo. La sociedad catalana lleva ejerciendo el derecho a decidir desde el referéndum de la Ley para la Reforma Política, la composición de las Cortes Constituyentes y el referéndum constitucional, y desde entonces vota en consecutivas elecciones generales, autonómicas y municipales, sin olvidar la votación de los dos estatutos de autonomía, con mayor o menor abstención. Considerando que ambos estatutos emanaron sustancialmente de instancias representativas de la ciudadanía de Cataluña, ¿en qué términos proponen unos u otros ese derecho a decidir? Convengamos que se trata más bien de un truco, una añagaza política instrumentada una vez más a partir de un sentimentalismo de pertenencia complementado por elementos de ira dado el desbarajuste de las infraestructuras y una mágica evaporación de responsabilidades. A la caza del voto, lo que se olvida es que pedir derecho a decidir cuando ya se tiene sólo provocará más insatisfacción y fatiga.
La negación de la violencia
Daniel Martín dmago2003@yahoo.es Estrella Digital 4 Diciembre 2007
Hasta el más malvado pistolero de la peor película de vaqueros sabe que matar a alguien desarmado esta mal visto. Por eso suele ofrecer a la víctima una pistola para que, cuando menos, intente defenderse. Si pasamos de la ficción al disparate del nacionalismo vasco, vemos cómo la “libertad” del pueblo vasco permite disparar a quemarropa a dos guardias civiles desarmados. Esa es la lucha que muchos defienden en el País Vasco y otros muchos intentan justificar desde su silencio o la admisión de un conflicto secular. El fondo del asunto es hijo de la locura y primo hermano de unos intereses partidistas y económicos. ¿Acaso eso puede justificar ninguna muerte?
La banda mafiosa ETA ha vuelto a asesinar. Esta vez en Francia. Y el delito escandaliza por su frialdad, alevosía y cobardía. Disparar al inocente desarmado no tiene excusa. Por mucho que el discurso etarra defienda la lucha para liberar a su país. ¿En serio alguien cree que la muerte de Raúl Centeno sirve de algo? La muerte injustificada y absurda tan solo sirve para demostrar la capacidad humana para la sinrazón.
El problema de ETA es peliguado. Alrededor de un 15% de la población vasca sostiene la ideología etarra a pesar de que eso suponga el caos, el salvajismo, la barbarie, la muerte. Es mucha gente para suponer que con la detención de diez etarras más se acabará con la rabia de estos vascos que, antes que nada, no quieren ser españoles. Para ello mienten, insultan, chantajean, amenazan y, cuando pueden, matan. Bonita causa la suya. Pero, no obstante, muy real.
Ahora, los partidos políticos democráticos se unirán para hacer las manifestaciones de turno y todos, menos lo de siempre, condenarán algo que tiene que ver más con un ajuste mafioso de cuentas que con un atentado terrorista. El problema es que los otros, los que entienden a ETA, incluidos aquí esos partidos que nos dicen a los que no somos vascos que no entendemos su “conflicto”, seguirán intentando justificar la causa etarra a costa de la muerte de sus presuntos enemigos. Contra eso ni la policía ni las concesiones competenciales conseguirán frenar el terror.
Ante la violencia etarra sólo existe una auténtica defensa. Hay que ningunear a los que de algún modo “entienden” a los etarras asesinos, a esos malnacidos que niegan la libertad y adoran a la violencia gratuita. Hay que marginar social, política y humanamente a cualquiera que pueda defender, aunque sea tácita o silenciosamente, la existencia de un grupo terrorista. No deben “existir” en nuestra sociedad. Y no me refiero a defendernos con la ley del Talión, sino a aplicar la muerte civil y social a todos aquellos que defienden que una causa pueda defenderse desde la violencia.
El problema es que España no está preparada para algo así. La sociedad vasca está sumida en un clima de miedos e intereses partidistas. Los primeros se muestran incapaces de reaccionar ante décadas de violencia indiscriminada; los que no han huido, intentan sobrevivir mirando a otro lado. Y los partidos que viven del conflicto vasco necesitan a ETA para justificar su existencia. Eso es lo que ocurre cuando un nacionalismo vive de cuatro tradiciones campesinas, las mentiras de un loco —Sabino Arana— y una lengua muerta. Así, el tiro en la nunca se convierte en el mejor de los argumentos.
Por otro lado, la sociedad española en general es demasiado fofa. Estructurada en torno a dos partidos que niegan sistemáticamente los conceptos de libertad y democracia plena, nuestra sociedad vive del individualismo, del mirar a otra parte, del compromiso ocasional a corto plazo, del querer más que el vecino y del desear antes el mal ajeno que el bien común. Si nuestros partidos no consiguen ponerse de acuerdo en torno al tema etarra, ¿qué conseguirá una sociedad disgregada en cuarenta millones de individualidades?
Pero ya digo que sólo el ostracismo tajante, riguroso, sistemático y prolongado de aquellos que entienden o justifican a ETA de cualquiera de las maneras, conseguirá acabar con este absurdo matonismo de crimen organizado construido a partir de unas falacias ideológicas. El pasado sábado dos gudaris dispararon a dos hombres desarmados. ¿Qué pretendían? Seguramente “una Euskadi grande y libre”. Sólo que la muerte, en lugar de liberar, esclaviza a las sociedades. Europa entera vivirá siempre bajo el trágico recuerdo del Holocausto judío. El País Vasco, si alguna vez consigue vivir en paz, vivirá lastrado por el recuerdo de la violencia etarra. Mil muertes dan para mucho, y pasarán siglos antes de que Euskadi consiga una conciencia limpia y una sociedad completamente libre. La culpa y la vergüenza son tatuajes perennes en la piel de cualquier sociedad moribunda.
IGNACIO CAMACHO ABC 4 Diciembre 2007
HAY barrunto de cólera en las calles de Madrid, una atmósfera cargada de cainismo bajo la bruma del «smog» de diciembre, un aire enrarecido de consignas turbias que corren por las aceras como las hojas secas del Retiro, arrastradas por un viento de tormenta presentida que ha nimbado la Moncloa con las nubes del miedo. Miedo a la calle. Miedo al abucheo. Miedo a la algarada. Miedo a la ira ciudadana estimulada con los megáfonos de la revancha.
La sombra de los días sombríos del 11-M pesa ahora sobre las espaldas de un Gobierno en zozobra. Zapatero y sus ministros se han borrado de la manifa porque temen sufrir el envés de la moneda de aquellas tardes de infamia, y van a mandar a Pepe Blanco para que sufra el vudú del radicalismo embravecido de una cierta derecha excitada que quiere pasar la factura diferida de la asonada izquierdista de marzo de 2004. Los estrategas del zapaterismo preparan el contraataque, que va a consistir en cargar cualquier previsible exceso exaltado a la cuenta de un PP que por ahora permanece en su sitio con la serenidad del que se sabe cargado de razones.
El Gobierno se mueve en esta crisis con una incomodidad tan torpe como patente. La escenografía fúnebre de las banderas dobladas pesa sobre la cabeza del presidente como un reproche silencioso mucho más contundente que los gritos ofuscados, y las miradas de los deudos de una víctima se le clavan como alfileres en el costado de su mayor debilidad política. La insistencia oficial en el carácter «fortuito» del atentado, que parece una sesgada atenuante intencional de los asesinos, ha sido un irritante aguijón que estimula la furia latente de una sociedad dividida. La blandura intrínseca del zapaterismo, su debilidad estructural, rechina en esta hora de dientes apretados por el dolor y la rabia, y rodea de un aura impostada la indudable sinceridad de los gestos serios y las expresiones contritas. El presidente está preso de sus tres años de coqueteo con los terroristas, situado en el escenario que más temía, y que en su irreductible optimismo confiaba en no verse obligado a afrontar. Pero ETA no perdona una oportunidad de sufrimiento; sorprende que este hombre haya tardado tanto en comprenderlo.
Y ahora se borra de la primera línea, hurta la cara de su responsabilidad, escurre el bulto ante la hora amarga del liderazgo. Se ha pasado la legislatura echando troncos en la hoguera del divisionismo y se arruga ante el chisporroteo residual de la ira que ha alimentado. Va a ser la de hoy una tarde difícil, muy difícil: toda la tensión de tres años y medio de crispadas discordias gravita en medio de una clase política forzada a la precaria unidad del dolor y expuesta a las probables sacudidas de una ciudadanía encolerizada, a cuyo sosiego no ayuda desde luego la ausencia inexplicable de la AVT. Es la clase de momentos en que un líder se mide ante su propia dimensión. Y el presidente no va a estar, una vez más. Difuminado, encogido, replegado. Lo verdaderamente fortuito es el encuentro de un político tan pequeño con una responsabilidad tan grande.
Un crimen cualquiera
Florencio Domínguez El Correo 4 Diciembre 2007
El 11 de diciembre de 1980, el inspector José Javier Moreno Castro acudió poco después de las ocho de la tarde a un bar de Eibar en el que había quedado con su novia. Un vecino vio la llegada del policía y se dirigió a su domicilio donde tenía alojados a los miembros del 'comando Eibar-Urko' a los que informó de la presencia del inspector. Los etarras salieron de la casa, dieron la vuelta a la manzana y tirotearon al agente causándole la muerte. Perpetrado el crimen, regresaron a su escondite a la vuelta de la esquina.
La historia de ETA es tan larga en crímenes que no son pocos los que se han cometido mediante atentados improvisados sobre la marcha como el de José Javier Moreno. Esa lista se ha ampliado con el asesinato en Francia de Raúl Centeno ocurrido el pasado sábado. El hecho de que el atentado de Capbreton no fuera una acción terrorista planificada con mucha antelación no reduce la gravedad del crimen, no disminuye la responsabilidad de los pistoleros que lo han cometido, ni de la organización a la que pertenecen y, por supuesto, no lo convierte en un accidente que deba repudiarse con menos energía que cualquier otro atentado etarra.
Lo único que pone de manifiesto es que la voluntad homicida de ETA sigue siendo la que era, que la ruptura de la tregua se ha hecho con todas las consecuencias, tal y como, por otra parte, había quedado demostrado con los dos últimos atentados que se habían registrado en Vizcaya, el dirigido contra un escolta en Bilbao y la trampa preparada para los ertzainas en los juzgados de Getxo. En ambos casos los terroristas hicieron todo lo que estaba en su mano para matar y fueron causas ajenas a su voluntad las que impidieron que se consumaran sus propósitos.
Lo único que sorprende del último crimen es el escenario, que los etarras hayan decidido matar en territorio francés, máxime cuando los dos agentes tiroteados no representaban una amenaza inmediata para los tres pistoleros. Desde hace ya una década ETA venía discutiendo de forma intermitente sobre la posibilidad de atentar en Francia y hasta el momento se había resistido a dar ese paso por temor a las consecuencias políticas que podría generar. Los dirigentes de la banda saben que si su situación en Francia es mala, atentando en territorio galo sólo podrían conseguir empeorarla. En el 2001, después de tirotear varias veces a los gendarmes hiriendo de gravedad a dos de ellos, ETA dio un paso atrás: entonces no se atrevió a llegar hasta las últimas consecuencias.
Eso sí, la banda no ha renunciado a tratar de intimidar a los policías franceses recogiendo sus fotografías de la prensa o anotando datos personales: «En Zuberoa, también están controlando los coches los de la Aduana francesa(...). Dos policías, uno con barba, de unos 40 años, euskalduna, vive en XXXX», indica un escrito de la banda en el que, en lugar de las equis aparece el nombre de la localidad donde reside el supuesto policía.
La encerrona fortuita
Carlos Semprún Maura Libertad Digital 4 Diciembre 2007
Cuando el pasado sábado por la mañana tres etarras asesinaron a dos guardias civiles, de paisano y sin armas, en el aparcamiento de una cafetería de Capbreton (Landas, Francia), los ministros de Interior de Francia y España, reunidos en Berlín con sus colegas para estudiar la mejor manera de no combatir el terrorismo, se precipitaron en avión a las proximidades del lugar del crimen. Me llamó la atención que tanto Alliot-Marie como Rubalcaba insistieran ante los medios una y veinte veces que se trataba de un acto "fortuito". Pero enseguida entendí que esa insistencia era política; Rubalcaba para desdramatizar los hechos y Alliot-Marie simplemente por seguirle los pasos, porque es tonta de nacimiento.
La insistencia en presentar el crimen como algo fortuito, que se produjo por casualidad, sitúa simbólicamente los hechos en la categoría del accidente; sería así una tragedia como los accidentes de tráfico, los terremotos o las reyertas de los sábados por la noche a la salida de las discotecas, con navajazos o disparos. Porque si se admite la encerrona, el crimen premeditado, lo cual es más que probable, habría que admitir la férrea voluntad terrorista y asesina de ETA, lo cual obstaculiza los contubernios gubernamentales con la banda, y sobre todo, en este caso concreto, en este crimen particular, surge la sospecha de que ETA en esas regiones del sur de Francia, cuenta con complicidades y ayudas.
Pese a todas las desinformaciones, nada fortuitas, y a todos los bulos sobre lo ocurrido, lo único cierto es que un comando etarra asesinó a dos guardias civiles el sábado por la mañana. ¿Les habían seguido? ¿Les avisaron de dónde estaban? Lo más inverosímil es la tesis oficial del "encuentro fortuito". Aunque de tejas abajo nada es imposible, yo no creo que el chivatazo provenga de la policía francesa antiterrorista, pero no hay que olvidar que en esa región de Francia hay grupos, desde luego ultraminoritarios, que simpatizan con ETA, cometen atentados contra las casas de los "maquetos" y cuentan en Bayona o Hendaya, pongamos, con la complicidad de algún concejal o de algún "notable" local.
Tratándose de un país vecino, los medios galos han demostrado una vez más su supina ignorancia. He oído mil veces este fin de semana que "por primera vez" todos los partidos españoles, comenzando por los más importantes, PP y PSOE, manifestarán juntos, en el Parlamento y en la calle, su repulsa a ETA. Tratándose del PP, los piropos de todos los medios son los mismos "partido franquista" o "heredero del franquismo", "derecha ultracarca", etc. Todos los españoles recordamos las multitudinarias manifestaciones para protestar contra los asesinatos de ETA que tuvieron lugar con José María Aznar, González y hasta Zapatero, en primera fila; si eso cesó fue porque el Gobierno zapaterista se rindió a ETA e intentó oponerse a las manifestaciones, sobre todo a las organizadas por AVT. En relación con España, lo que a los medios galos les falta de memoria, les sobra de mala fe.
Regina Otaola Libertad Digital 4 Diciembre 2007
Todos los demócratas morimos un poco cada vez que la banda asesina etarra comete un atentado mortal, pero no perdemos la esperanza de poder derrotar a ETA. Por eso hoy también debemos unir nuestras fuerzas para que se adopten las medidas necesarias, pero no basta con la condena, hay que ir más allá. El Congreso no puede mantener una resolución que permite negociar con la banda. Las instituciones democráticas no pueden albergar a los que comparten la estrategia del Terror con ETA, en todas sus manifestaciones. Ni el sistema democrático se puede permitir partidos políticos que colaboran activamente con los terroristas, a los que legitiman, apoyan y encubren.
Si el gobierno está por la derrota de ETA, lo primero que debe hacer es derogar o anular esa resolución indigna que da cabida al diálogo con los que sólo negocian matando. Porque ahí radica toda la fuerza del terrorismo: en emplear el Terror para dominar a la sociedad, sin tener que someterse a la Ley y a lo que dicten las urnas. Dar legitimidad política a una organización criminal terrorista supone validar sus medios asesinos. Y en este sentido el Gobierno no ha querido rectificar hasta el momento. Por eso, ¿cómo pretende el presidente del Gobierno explicar a los familiares que ahora se va a actuar con contundencia contra ETA, mientras mantiene vigente la resolución para el “fin dialogado” del terrorismo?
Además, por mucho que el ministro de Justicia persista en no querer ver más que “indicios” de la subordinación de ANV y PCTV a ETA-Batasuna, lo cierto es que hace ya mucho tiempo que los proetarras se quitaron las caretas en las calles del País Vasco, y sobran pruebas de su vinculación con ETA-Batasuna. Buen ejemplo de ello es la campaña contra el TAV: ETA ordena el sabotaje y Batasuna se dedica a su promoción, mientras ANV realiza consultas ilegales o promueve acciones contrarias desde los ayuntamientos que controla. Todo el entramado político, como la propia trama civil de ETA imputada por el 18/98, sirve a los fines de los pistoleros porque trabajan para ellos dando difusión a su estrategia y extendiendo su control sobre la sociedad a través del Terror.
Por eso es tan importante mantener la unidad en el acoso contra ETA, sin fisuras: la unidad política que auspiciaba el Pacto Antiterrorista y la unidad en el ámbito legal que proporcionaba la Ley de Partidos. La unidad política en la condena de un atentado terrorista se da por supuesta, porque sólo PCTV y ANV legitima los asesinatos como parte del “contencioso vasco”. Pero este Gobierno debe precisamente por ello instar la ilegalización de los colaboradores de los terroristas, y revocar definitivamente la resolución que precisamente considera que hay un “conflicto político vasco” que genera “violencia”. La unidad legal ha sido hecha añicos con un sinfín de disertaciones sobre qué era o dejaba de ser “izquierda abertzale”, lo que ha posibilitado las reuniones de nacionalistas y socialistas con Batasuna, y la propia suspensión de la Ley de Partidos contra ANV y PCTV.
En realidad, a estas alturas ya no sé cómo podríamos confiar los demócratas en que el Gobierno socialista va a apostar efectivamente por la derrota del terrorismo, porque nada de lo que hace pasa de la cosmética electoral y de la propaganda sobre la bondad de las intenciones de Z. Todavía estamos esperando, con las Elecciones Generales a la vuelta de la esquina, una auténtica declaración presidencial, acompañada de hechos, en la que Rodríguez Zapatero rectifique públicamente su política de negociación con ETA. Para ese consenso siempre ha estado tendida la mano de Mariano Rajoy, pero es que el Gobierno nunca ha buscado la unidad con el PP porque le obstaculizaba, entre otras muchas cosas, para pactar con todos los demás partidos en el Congreso la resolución para el diálogo con los terroristas.
Ahora los demócratas convencidos de la necesidad de derrotar a ETA sólo podemos mostrar nuestras solidaridad a los miembros de la Guardia Civil y a los familiares de los asesinados, apoyar a las víctimas y confiar en la acción de la Justicia y en la fortaleza del Estado de Derecho contra ETA. Y el Gobierno, por su parte, sólo puede hacer lo que le venimos pidiendo muchos, no sólo el PP, desde que supimos de sus intenciones: que cese toda negociación política con los terroristas, porque son los primeros que no quieren paz, democracia y libertad. ¿Tendrá que esperar el Gobierno a marzo para atender la demanda de toda una sociedad?
Una manifestación no es suficiente
Editorial ABC 4 Diciembre 2007
LA manifestación que hoy se celebrará en Madrid para condenar el atentado que costó la vida al guardia civil Raúl Centeno y mantiene en estado de muerte cerebral a su compañero Fernando Trapero podría ser un punto de partida para restaurar el consenso antiterrorista perdido en esta legislatura y devolver a la sociedad la confianza en su clase política, pero la sonora e inexplicable ausencia del Gobierno y de su presidente no alienta precisamente el optimismo. Si no fue posible un acuerdo similar cuando ETA asesinó a dos inmigrantes ecuatorianos en la Terminal 4 de Barajas, víctimas que deben ser recordadas con la misma intensidad que las demás, aunque el espejismo perverso de la negociación con ETA las haya condenado a una especie de ostracismo oficial, la tensión vivida ayer en distintas ciudades de España esparce densas sombras de duda sobre la eficacia de esta convocatoria en la que tampoco estará la AVT. En cualquier caso, más vale tarde que nunca para empezar a corregir errores, y por eso es deseable que la manifestación de hoy tenga una amplia respuesta ciudadana. Es el momento de la unidad, de la serenidad y del sentido de Estado. Es la hora de la rectificación, no de la revancha; del comportamiento cívico, no del ajuste de cuentas. ETA no debe seguir triunfando con la desunión de los españoles. Por eso sería un grave error que este acto unitario contra el terrorismo fuera una nueva ocasión perdida para el consenso social y político.
Sin embargo, el cambio de rumbo que precisa la política antiterrorista no se agota en la celebración de esta manifestación, ni consistiría en que el Partido Popular calle cualquier crítica y se adhiera incondicionalmente a las decisiones del Gobierno.
La conmoción por el atentado y la necesidad de un consenso sincero para erradicar el terrorismo no deben conducir a equívocos que desnaturalicen la labor de la oposición, ni borrar el recuerdo de los errores cometidos, propiciando una absolución inmerecida por todos ellos. No es lícito aprovechar políticamente el terrorismo, pero sí lo es pedir que la política sobre terrorismo desarrollada por el Gobierno hasta ahora se someta a una rectificación radical. Más allá del acuerdo sobre la condena por el atentado de Capbreton, el objetivo de derrotar a ETA debe llevar a Rodríguez Zapatero a una revisión drástica y profunda de la política general de su Gobierno. Es imprescindible, por supuesto, que se intensifique la labor policial y la colaboración con Francia, pero además hay que reactivar todos los demás recursos del Estado, muchos de ellos deprimidos por la estrategia fallida de la negociación con la banda.
La derrota de ETA requiere la deslegitimación política de sus objetivos. Estos no sólo son inaceptables hoy porque se defienden con asesinatos, sino que serán igualmente inaceptables en el futuro aunque ETA dejara de matar, y aunque actualmente sean defendidos por partidos políticos que se dicen democráticos. Será difícil acabar con ETA -no sólo con sus «comandos»; también con sus frentes políticos y sociales- si no existe un decidido compromiso del Gobierno de la nación y de la oposición, cualesquiera sean los partidos que ocupen uno u otra, contra el independentismo separatista. La política territorial de Rodríguez Zapatero ha abierto la puerta a postulados soberanistas que nunca debieron tener reflejo legislativo. El precio por el estatuto de Cataluña aún está por pagar.
Mientras ETA constate que los partidos que promueven la independencia frente a España están legitimados por el PSOE y acceden al poder autonómico y condicionan el desarrollo institucional del país con reclamaciones sobre el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional o en contra de la Monarquía parlamentaria, siempre tendrá la esperanza de contar con un coro de oportunistas que, por afinidad separatista, animen al Gobierno a seguir negociando. No en vano, la derrota de ETA sería también la de los independentismos más hostiles. Ha llegado el momento de que el PSOE cambie su política de alianzas para conservar el poder y opte por el interés nacional. La negociación con ETA ha fracasado porque los terroristas siempre quieren más de lo que un Gobierno puede ofrecer. De la misma manera, la política de apaciguamiento con los nacionalismos se ha acreditado como un error, porque los separatismos han interiorizado la deslealtad como su única manera de entender la relación con el Estado.
La política antiterrorista es una política integral que comprende la lucha policial y la defensa de principios. Ya no es posible segregar una de otra, porque, si no hay convicción a la hora de defender la unidad nacional, la integridad del orden constitucional y, por consiguiente, de rechazar el pacto con los separatistas, no será posible cercenar el terrorismo de esa raíz que se mantiene viva, entre otras razones, por la legitimación que desde el poder central se está dando a los partidos independentistas, como el Bloque Nacionalista Gallego o Esquerra Republicana de Cataluña. O Batasuna, como sucedió en estos años. Sólo un pacto con el Partido Popular y la puesta en marcha de todos los mecanismos del Estado de Derecho contra los frentes políticos de ETA hará creíble la voluntad de Rodríguez Zapatero de derrotar a los terroristas. Las palabras ya son estériles. Sólo son creíbles los hechos. En esta legislatura no se ha aprobado una sola reforma legislativa que mejore la lucha contra ETA. Al contrario, se han menoscabado la Ley de Partidos, el Ministerio Fiscal y la acción judicial.
Igualmente se han pactado los asuntos de Estado con partidos que serían marginados en cualquier democracia europea. Se ha confundido a la sociedad sobre la inmoralidad intrínseca de los proetarras, difundiendo mensajes inverosímiles sobre su disposición a la paz. Y así es como, triste paradoja, a los etarras asesinos de Raúl Centeno les espera la cadena perpetua en Francia, mientras en España se sumió a la sociedad en la amarga arbitrariedad de la excarcelación de De Juan Chaos.
La derrota de ETA ha de ser policial y sin condiciones. También política. La declaración parlamentaria de mayo de 2005, que autoriza un final dialogado de la violencia, debe ser revocada. Acción Nacionalista Vasca y el Partido Comunista de las Tierras Vascas deben ser ilegalizados inmediatamente y sus dirigentes y representantes, investigados penalmente por su relación con ETA. Y para esta derrota global de ETA el Gobierno sólo cuenta con el PP, el único que garantiza al PSOE y a la sociedad en su conjunto el pacto de Estado que acabaría con las esperanzas de los pistoleros.
La unidad ante ETA es imposible, pero Rajoy se presta al juego
Ricardo Rodríguez elsemanaldigital 4 Diciembre 2007
Si hay que ir se va, pero ir por ir es bobada. La muletilla le viene pintiparada al PP. A pesar de eso, su líder cerró filas con ZP, aun sin la esperanza de una rectificación del presidente.
La Muerte, con sólo moverse de su guarida, crea realidad. Y la política pactó este fin de semana con ella: con la realidad; con la contundente demanda social de un mínimo de unidad para las cámaras entre Gobierno y Oposición ante el retorno de ETA al tiro en la nuca. Pura simulación. La hay en el gesto de José Luis Rodríguez Zapatero adoptando el discurso de dureza. Ha cambiado de mantra, forzado por el primer atentado mortal de la banda asesina tras la ruptura oficial de la tregua. Y poco más.
Donde antes la dulzaina decía paz, ahora proclama que perseguirá hasta el final a los terroristas y su entorno. Empujado por el drama, el Gobierno busca refugio en el campo semántico del PP. ¿Milagroso consenso? No. El Ejecutivo y la Oposición aparentan la colaboración en la lucha contra el terrorismo, en una especie de reedición del Dilema del Prisionero, el famoso problema de la Teoría de los Juegos donde se concluye que todos ganan si todos colaboran (o uno sólo gana si traiciona a los demás en el último momento). Ambas partes se aproximan, pero manteniendo intactas sus distancias, sus recelos, sus resquemores, sus reproches y sus hostilidades. Así de frágil es la filigrana.
Mariano Rajoy se presta al juego de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando sabe que es inútil. A la vista de los acontecimientos, una vez rota la tregua, el presidente se ha negado insistentemente a revocar la autorización del diálogo con la banda terrorista o se ha opuesto a ilegalizar a ANV. ¿No debió Rajoy exigir de antemano a Zapatero que de sus labios saliese una negativa rotunda a volver a negociar con los asesinos? El líder del PP debió convertir al presidente del Gobierno en rehén de sus palabras. Una declaración obligada: pero en eso, por desgracia, seguiremos igual que antes del atentado.
De acuerdo. No es retórica, sino hechos, lo que quiere la opinión pública. No frases bien moldeadas, sino resultados concretos contra ETA. Pero el jefe del Ejecutivo ni siquiera quiere bajarse del tigre y sólo espera ganar la carrera en marzo a costa del descalabro del presidente del Partido Popular. Eso es lo malo, porque en semejante juego las reglas no se respetan desde hace demasiado tiempo. Entonces, ¿para qué la generosidad y la falta de exigencias de Rajoy? ¿Simplemente para demostrar su categoría de hombre de Estado y que no es culpa suya si no se logra un acercamiento a Zapatero para afrontar el más grave problema nacional?
Pues bien, cuidado con los espejismos cuando se masca un profundo foso entre el Gobierno y el sentir ciudadano, que ha reverdecido el debate sobre los límites de la democracia representativa. ¿Ganar unas elecciones generales equivale a un cheque en blanco para el gobernante legitimado en las urnas? Zapatero pensaba hace cuatro años que no. A lo largo de esta legislatura, sin embargo, ha demostrado lo contrario, frente a una mayoría social que grita contra sus tratos con los encapuchados para escarnio de las víctimas. Los actos terroristas son de ellos, pero no se puede esperar más tiempo a que Zapatero rinda cuentas políticas por haber favorecido a la banda en estos años infaustos.
En el fondo, se comprenden los rebatos al sosiego de Mariano Rajoy, pero también las reticencias de dirigentes del PP sobre su presencia en la manifestación de este martes bajo el lema Derrotemos juntos a ETA de la mano no sólo del PSOE, sino también de formaciones como el PNV o Nafarroa Bai acostumbradas a ver el aplastamiento de vidas y libertades como secuelas inevitables de una cuenta pendiente de la gran Euskal Herria con España. Son muchos años picando piedra en este frente. Suficientes para asegurar que, al menos, algunos populares no hayan estado por la labor de chuparse el dedo. La abstención del Partido Popular en la marcha, pero también su presencia, emite un mensaje confuso a la opinión pública.
Sobre la cabeza de Mariano Rajoy ha planeado el temor a pasarse de frenada ante el zarpazo de la bestia o el quedar atrapado en el mote de Maricomplejines. Los ciudadanos, no obstante, no llegan a matizar tanto como la clase política, siempre enredada en el debate continuo por la diferenciación y la búsqueda de espacios propios.
Recetas imprescindibles para terminar con el sustento de ETA
Alfredo Casquero elsemanaldigital 4 Diciembre 2007
No es necesario ser experto en lucha antiterrorista para desmontar a ETA. No hablo de la cuestión policial, que para eso, sobradas muestras han dado los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad de conocer perfectamente cómo se persigue a los asesinos. Quiero referirme al caldo de cultivo que alimenta y alienta a estos animales: el nacionalismo.
Sólo hay una manera de finalizar la sangría nacional, y es enfrentarse dialécticamente a ellos. Con toda la ley, con toda la historia. Sin muchos aspavientos. Sin necesidad de palabras fuertes, ni malos modos. Llevamos muchos años de democracia en España. Y demasiados años agachando la cabeza ante una imposición en el lenguaje y una sucesión de mentiras históricas sin apenas respuesta.
Por ejemplo, va siendo hora ya que desde el Estado, por medio del Ministerio de Educación y Cultura, se corrija las mentiras de los libros nacionalistas. Es mentira que Cataluña haya sido nunca una nación. Es mentira que lo haya sido tampoco la Comunidad Autónoma Vasca. El idioma común, el de todos, no es el castellano. Es el español, y así viene establecido en la Constitución Española. No es verdad que se trate, en el caso del vasco, de un nacionalismo moderado. A no ser que la moderación esté en mirar a otro lado cuando ETA asesina. O permitir el exilio de miles de sus ciudadanos. Es hora de decirle al PNV que si no acata la Constitución, de una vez por todas, por las buenas, lo hará por las malas. Y de decirle bien clarito, como nunca se le ha dicho, que con España no se juega.
Es hora de un pacto entre PSOE y PP. Sí, un gran pacto de concentración nacional, sin complejos. Para cambiar la ley electoral, y que no decidan los nacionalistas. Para que el Estado reasuma muchas competencias cedidas, como la Educación, y para cerrar definitivamente el Título VIII. Es necesario cambiar la Constitución, y enmendar el gran error de los padres de la Constitución, en aras al consenso con los nacionalistas.
"España se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas". Adiós al término nacionalidades. Primero, porque no es cierto. Sólo hay una nación. Segundo, porque todo el cuento nacionalista se ha basado en esta confusa y ambigua definición. No, Sr. Zapatero, la nación española no es un concepto discutido y discutible. No es discutible. Ni siquiera es un concepto, Sr. Zapatero, que un poco de historia no le vendría mal. Es una realidad. De quinientos años. (Para ese gran pacto al que me refiero es necesario que usted no esté. Porque no es de fiar. Porque no tiene remota idea de nada. Porque es un veleidoso. Porque está vacío. Porque es insustancial. Y fundamentalmente porque nos ha introducido en un túnel cuya salida obstruye).
Es necesario igualmente decirles a los nacionalistas, tan orgullosos ellos de sus himnos, de sus banderas, de su nacionalismo, que nosotros también lo estamos. Que el nacionalismo español, no excluye, aúna; no divide, reconcilia; no se apropia, reparte. La mentira nacionalista, el cuento nacionalista, el abuso nacionalista lo hemos soportado con demasiada paciencia. Acabar con la mentira que sustenta a ETA, es condición necesaria también para acabar con ella. Acabando con la imaginería nacionalista, con dosis altas de realidad, acabaríamos también, de rebote, con toda la sarta de políticos aprovechados que han hecho de la división, de la falacia y del enfrentamiento, un entramado fantástico de supervivencia. Un modus vivendi instalado en la estructura de nuestra democracia, y que al igual que un virus, amenaza ya definitivamente a toda la nación. Es hora de hablar claro. Es hora de la verdad. Es la hora de España.
El Zapitán Z nos ha devuelto a lo peor de la transición
Pedro Fernández Periodista Digital 4 Diciembre 2007
ZP nos ha metido en el túnel del tiempo. No sólo estamos desenterrando a su abuelito, el masón (el otro no existe), sino que, además, nos ha trasladado a los peores momentos de la glorificada Transición.
Abucheos y gritos airados en los funerales, ministros y presidentes del Gobierno escabulléndose para no oír los insultos... Todavía no hemos vuelto a entierros a toda prisa y ataúdes sacados por las puertas traseras de las iglesias, pero llegaremos. ZP, aparte de Bobo Solemne, es cobarde, tan cobarde como Adolfo Suárez, que tampoco asistía a los entierros de asesinados por ETA. En cambio Aznar aguantó a la chusma de izquierdas que le acusaba de asesino en las manifestaciones de repudio del 11-M.
La lección que aprendió ZP sobre ETA, según Ramón Jáuregui, el hombre que no se enteró de los GAL en su puesto de delegado del Gobierno en el País Vasco:
El diputado de CiU Guinart Solá explica su voto en contra de la derogación de la autorización del Congreso al Gobierno para negociar con ETA y advierte de que se volverá a negociar:
Entendemos que las condiciones actualmente no se dan, pero no sabemos si en el futuro podrían volver a darse y si serían creíbles, que por cierto no será fácil. Entendemos que todos los gobiernos —este, el pasado y el futuro— deben intentar solventar la lacra del terrorismo por todos los medios, los policiales o los del diálogo, siempre desde una posición de no violencia. Ese mandato que este Parlamento resolvió hace dos años, a nuestro entender, puede seguir siendo válido en el futuro, contemplando siempre la legalidad de todas cuantas acciones se emprendan y la ausencia de violencia.
Y encima el Supremo, encabezado por el magistrado ultraprogresista Perfecto Andrés Ibáñez, habitual en El País, falla a favor del pobre Emilio Botín y establece una doctrina para beneficiar a Juanjo Ibarretxe y otros aliados del PSOE.
Cada vez más cerca de Venezuela.
La acusación popular no basta, según el TS
Vicente A.C.M. Periodista Digital 4 Diciembre 2007
La Justicia en España cada día nos asombra con sentencias que atentan contra el sentido común y la propia credibilidad en las Instituciones. Resulta que el TS ha sentado un precedente al sentenciar que no basta la sola acusación popular para llevar adelante una acusación en los procedimientos abreviados. Para que pueda realizarse, deberá ir acompañada por la correspondiente acusación del Ministerio Fiscal.
Esta sentencia corta de raíz cualquier camino de acusación que no esté avalada por el Gobierno que es el que controla a la Fiscalía. Con ello la politización de la Justicia ya es total, pues no se podrá acusar a quien el Gobierno no quiera que se acuse.Eso lo hemos tenido muy claro en los casos como Otegi, de Juana Chaos, Atuxa, Ibarretxe, donde el Sr. Conde Pumpido ha hecho de D. Tancredo mirando a otro lado e incluso retirando las acusaciones previas,
En este caso, personajes como Ibarretxe o los implicados en las falsificaciones de Informes policiales del 11M, van a aquedar sin cargos, porque el ministerio Fiscal no presentó acusaciones. Esta sentencia es una aberración de tal magnitud que deberá ser recurrida ante otras altas instancias y al propio defensor del pueblo.
Vamos camino de una dictadura y el TS acaba de sentar un precedente que sin duda marca el paso a una Justicia que no juzgará si el poder no quiere. Esa sumisión al poder ejecutivo nos deja a los ciudadanos totalmente indefensos y hace que la corrupción, la prevaricación y la insumisión, sean toleradas si el Gobierno considera que es el momento político oportuno, o bien favorece a sus intereses políticos.
Con este tipo de actuaciones el pueblo español puede perder toda esperanza de obtener justicia. El TS ha dado vía libre a la maleabilidad de la ley por el poder. Lo sospechábamos, pero aún tenía una mínima esperanza en la honradez y profesionalidad de unos jueces. Ya no me queda ninguna duda de que estaba equivocado. La justicia ha muerto en España. Otra victoria del sectarismo de quien solo usa a la Justicia para sus propios fines políticos. De aquí a la dictadura ya queda menos trecho.
Votar PSOE es votar secesión. Votar PSOE es secuestrar a la Justicia.
El negocio de España
Pedro Arias La Voz 4 Diciembre 2007
El BBVA, entidad sucesora del viejo BB que nutriera de luz estadística al análisis económico regional en España, ha hecho públicas las balanzas fiscales de las autonomías actuales. Son revolucionarias, antinacionalistas, políticamente incorrectas y una demostración de la gran solidaridad interterritorial del Estado constitucional. Madrid, la supuesta madrastra centralista, es la comunidad que más aporta al fondo común de reparto; y Galicia, la pretendida Cenicienta crónica, una de las comunidades que más fondos recibe y que provienen de los bolsillos del resto de los españoles.
Pero siempre estamos llorando; de hecho todo el galleguismo teórico, moderado o independentista, se ha fundado sobre una falacia estadística, sobre una falsa representación de la realidad. Y seguimos quejándonos sin descanso. Y los partidos compitiendo por quién es el más conseguidor, por quién saca más de la ubre estatal que nutren otros ciudadanos. Picaresca irremediable, juego de trilerismo político en el que todo es superestructura sin fundamento.
Se llega hasta el extremo de que esta misma semana el BNG ha renunciado a la reprobación de la peor ministra de Fomento de la democracia, la que se ciscara en el Plan Galicia, por unas migajas competenciales del PSOE que nada aportan ni resuelven. Y en la misma semana en que aparece la constatación, la evidencia contable de cómo nos beneficia el marco constitucional, del gran negocio que para Galicia representa la unidad de España. Si fuésemos independientes, mal lo íbamos a pasar.
Pero la cultura de la queja galleguista, la pose reivindicativa y conseguidora queda muy bien y justifica la existencia de partidos enteros y de líneas programáticas sistemáticas en los partidos. Conseguir lo que nos merecemos, saldar la deuda histórica, que nos den lo que nos han sacado, que nos dejen autogobernar, que nos pasen competencias y fondos para financiarlas. Son las jaculatorias habituales e incluso el centro de la vida política gallega. Todas se sustentan sobre falsos supuestos, sobre modelos económicos equivocados, refutados por los hechos fiscales, por los datos empíricos y por la comprensión de lo que es realmente la solidaridad de un Estado unitario y democrático y de cuáles son las claves del desarrollo económico territorial.
La picaresca ha sido tentación permanente por estos pagos porque el gorroneo es más cómodo y simpático que el hablar en clave de verdad y rigor. Pero es ya cansino y antiestético, un intercambio desigual que desluce a los que cobran sin pagar, los que venden las supuestas y especiales humillaciones de un pasado lejano. Se deben abandonar ya los viejos estereotipos: en esta época de información y comunicaciones no conducen más que al ridículo. Hay que dejar de llorar, mejor reconocer el negocio común de España y echar todos una mano a su desarrollo y regeneración.
Divorcios a la catalana
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 4 Diciembre 2007
Observa Sirera que el primer acto electoral de Josep Antoni (ay) Duran i Lleida ha sido sumarse a una manifestación separatista. Efectivamente, ahí es donde el de Unió se siente a gusto, por mucho que en ocasiones se pronuncie en contra de la independencia de Cataluña. Lo que prima en el núcleo duro de Unió es el odio a España. Un odio muy educado y calculado, pues con las cosas de comer no se juega. Pero ahí está Duran, una vida entera en misa y repicando.
Se ha dicho que Cataluña sufre un íntimo divorcio, el que separa a su clase política y a su ciudadanía con un abismo insondable. En realidad los divorcios son varios, solo que los divorciados se toquetean cuando hace falta y se quedan tan anchos.
Hay un vistoso divorcio en el Gobierno de la Generalidad. Una mitad grita en la calle exigiendo el "derecho a decidir" como solución a los problemas infraestructurales que su propia inoperancia tontiverde ha desatado. Otra mitad se queda en casa a ver el fútbol. Les incomoda acaso la posibilidad de que alguien les recuerde cómo su jefe, siendo alcalde de Cornellà, convenció al ministro de Fomento para que el AVE atravesara Barcelona. O bien el plan era malo, y Montilla, Corbacho y Clos se equivocaron forzando el cambio el trazado... o bien el plan era bueno y las obras se están llevando a cabo con incompetencia supina. Busquen donde busquen al culpable, siempre les saldrá un socialista. O a una.
Otro divorcio es el de CiU. No me refiero a sus dos partidos, sino al quebrado segmento social que los sostuvo durante casi un cuarto de siglo. Sus apoyos eran tan amplios que resultan sencillamente incompatibles con eso que ahora llaman "soberanismo" y que es separatismo con corbata. Sólo hay que ver los estudios demoscópicos. El independentismo no pasa en Cataluña del veinte por ciento. Y se supone que los votantes de ERC están ahí dentro. ¿Dónde bucea Mas?
También hay individuos muy influyentes que se han divorciado de sí mismos y se llevan la mar de bien, sin pelearse frente al espejo. Defienden a la vez a la izquierda y a la derecha, promueven el separatismo desorejado y la recuperación de competencias para el Estado. Alojan y pagan un sueldo a opinadores amenazantes y hacen lo mismo con una parte de los que estos llaman "Brunete mediática". Se divierten un montón apostando a los treinta y siete números de la ruleta. Aunque necesitarían unas lecciones de cálculo de probabilidades si no desean dilapidar su fortuna.
CAÍDA "MUY NOTABLE" EN LECTURA EN ESPAÑA, SEGÚN PISA
El precio de la normalización: Se deteriora la educación en Cataluña y País Vasco
El último informe de PISA deja al sistema educativo de España en un mal lugar. Sigue por debajo de la media de los países de la OCDE. Cae ligeramente en matemáticas y de forma dramática en lectura. Los datos del informe revelan, además, que Cataluña y País Vasco, que siempre han estado en buenas posiciones dentro de España, caen a los puestos penúltimo y antepenúltimo. Álvaro Vermoet, presidente de la UDE, apunta como causa a la proscripción del castellano como lengua vehicular, algo que "todos los informes, como los de la Unesco, reconocen como un factor importante de la calidad" de la enseñanza.
Libertad Digital 4 Diciembre 2007
El nivel de comprensión lectora de los alumnos españoles de 15 años ha descendido de forma "muy notable", el de matemáticas es "ligeramente inferior" y el de ciencias apenas varía en comparación con 2003, según las conclusiones del Informe PISA 2006, que ha sido publicado este viernes. Así, los estudiantes españoles obtienen 461 puntos en comprensión lectora (481 en 2003) y 480 en competencia matemática (485 en 2006), mientras que logran 488 en ciencias (487 en 2003).
Estos resultados se producen, según apunta el presidente de la UDE Álvaro Vermoet porque "en estos años no se ha hecho una reforma educativa", necesaria para que el sistema deje de degenerarse, una tendencia que recoge el informe PISA. Si las comparaciones de España con el resto de países de la OCDE resultan muy negativas, ya que queda por debajo de la media de los 57 países estudiados, la situación es más grave si lo comparamos con la Unión Europea.
El informe estudia también en detalle la evolución de la educación en 10 comunidades autónomas españolas. En los informes anteriores Cataluña, y especialmente el País Vasco, habían registrado una posición favorable respecto del resto. Esto cambia en el último informe PISA, ya que en ciencia ocupan, respectivamente, las posiciones penúltima y última. Cataluña también es penúltima en matemáticas y empata en esa posición con Asturias en lectura.
Álvaro Vermoet ha declarado a Libertad Digital que "la caída de Cataluña en el último informe", elaborado a partir de los datos recabados en 2006, "ha sido muy pronunciada" respecto del anterior, de 2003. En los tres años que separan los dos últimos informes, "las diferencias entre Comunidades Autónomas se han incrementado". Especialmente llamativa es "la caída en las comunidades autónomas en que se ha reforzado el nacionalismo".
Cataluña "ha pasado de ser una de las mejores a la penúltima, sólo por delante de Andalucía". La razón es clara: "se proscribe al castellano como lengua vehicular". Vermoet incide en que "todos los estudios internacionales", con fuentes como la Unesco, "inciden en que la enseñanza en la lengua materna es un factor muy importante en la calidad", un factor que está ausente en las dos comunidades que caen en el informe PISA. Esta tendencia, además, "se refuerza por el aumento de la inmigración, a la que también se quiere hacer pasar por la normalización".
La ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, ha comparecido ante los medios de comunicación, a los que ha dicho que los alumnos españoles se desenvuelven "positivamente" en ciencias y de una forma "aceptable" en matemáticas. Por lo que se refiere al tercer apartado estudiado por PISA, la lectura, y que ha marcado una notable caída, ha declarado que la media de la comprensión lectora ha bajado en toda la OCDE, pero que es "un problema que merece toda la atención".
ACUSA A ZAPATERO DE APROVECHARSE DE LOS "DESAJUSTES" DE LA LEY
Rajoy promete "correcciones" en la Constitución para impedir la "debilitación del Estado"
El presidente del PP ha cerrado este sábado la conferencia política de su partido centrada en perfilar una reforma constitucional limitada para "corregir los defectos del sistema". Tras condenar el asesinato de un joven guardia civil en Francia a manos de ETA, Rajoy ha prometido que promoverá las "correcciones necesarias" en la Carta Magna si gana las elecciones para que "nadie, nunca jamás" modifique "a su antojo el régimen constitucional" de los españoles.
EFE Libertad Digital 4 Diciembre 2007
Rajoy ha presentado en la clausura de la Conferencia que el PP ha celebrado en Madrid su propuesta de reforma "limitada" de la Constitución, que afecta al Título VIII y que pretende corregir los "defectos de funcionamiento" del sistema. Ha anunciado que si gana las elecciones promoverá incrementar a tres quintos las mayorías necesarias para acordar las leyes que regulan instituciones como el Tribunal Constitucional y el CGPJ con el objetivo de fortalecer su independencia e imparcialidad.
Además ha destacado que también promoverá que, al menos, doce de los miembros del Consejo General del Poder Judicial sean elegidos "no sólo entre, sino también por jueces y magistrados". En su opinión, urge garantizar la estabilidad del Estado de las Autonomías y consolidar un Estado viable con capacidad y competencias para liderar un proyecto compartido, dotar al Estado de los medios necesarios para garantizar tanto la igualdad de los españoles coma la solidaridad y dar rango constitucional a la práctica del consenso en los grandes temas de Estado.
"Necesitamos sentarnos para elaborar un nuevo punto de apoyo", ha dicho Rajoy, quien ha asegurado que el PP está preparando un "proyecto muy ambicioso" que permitirá "recuperar para España el tiempo perdido durante estos tristes años". En ese proyecto, se ha referido a la urgencia de plantear las "correcciones necesarias para que nadie, nunca jamás, pueda considerar ni siquiera la posibilidad de modificar a su antojo el régimen constitucional de los españoles".
Ha explicado que después de 30 años hay "desajustes" que José Luis Rodríguez Zapatero "ha agravado" y se ha referido al informe pedido por el Gobierno al Consejo de Estado, un dictamen que Rajoy ha calificado hoy de "monumento a la razón". "No quiso corregir los fallos porque Zapatero vio en los descuidos de la Ley una gran oportunidad para lograr sus propósitos", ha añadido.
Rajoy se ha referido entonces a los derechos individuales de los españoles, que deben ser iguales en el Estado y cuya tutela debe ser competencia exclusiva del Estado. "El techo que cobija los derechos que proclama nuestra Constitución es el Estado. Quien debilita al Estado, debilita nuestros derechos", ha manifestado. Se trata, ha explicado, de concretar "escrupulosamente" cuáles son las competencias que el Estado debe conservar y que nunca serán transferidas a las comunidades.
Ha resaltado la importancia de garantizar la competencia exclusiva del Estado "irrenunciable e indelegable" en la política exterior, la defensa o la seguridad y coordinación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así como en las bases de la ordenación de la economía –para garantizar la unidad de mercado– o la coordinación de la lucha contra las catástrofes naturales.
Para acometer reformas nacionales en urbanismo, vivienda o inmigración hay que fortalecer las competencias legislativas del Estado en estas cuestiones, ha considerado. En lo referente a preservar la igualdad de los españoles en la enseñanza de la lengua común, la recepción de prestaciones sanitarias y sociales o la distribución de recursos naturales y de los ingresos públicos, Rajoy ha dicho que es necesario fortalecer las competencias de las Cortes en esos asuntos.
Por ello, ha continuado, para garantizar la igualdad de los españoles ante la ley éstos han de poder acudir al Tribunal Supremo en defensa de sus intereses y, al respecto, ha apostado por "constitucionalizar" la reserva del conocimiento del recurso de casación ordinario a favor del Tribunal Supremo.
El líder del PP ha destacado la importancia de las elecciones y ha preguntado: "¿Vamos a enderezar el rumbo de España como defiende el PP o vamos a darle un cheque en blanco a quien ha convertido en arte saltarse las leyes y colarse por los resquicios para desmantelar el patrimonio común?".
Educación para la ciudadanía / la asignatura de la discordia
Ciudadanía recibe otra objeción masiva en un colegio de Cartagena
La materia ya ha sido rechazada por los padres de casi 21.000 alumnos en toda España
La nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía sigue cosechando el rechazo de miles de padres.
V. Menacho La Razón 4 Diciembre 2007
madrid- Varios padres de Cartagena han unido sus voces contra Educación para la Ciudadanía y han creado la plataforma Cartagena por la Libertad de Educación. Las declaraciones de objeción frente a la polémica asignatura no paran de aumentar en España, en general, y en particular en Murcia, donde un grupo de padres del colegio cartaginés Sagrado Corazón de Jesús (Los Dolores) ha presentado, de forma conjunta, 23 objeciones.
Los objetores sostienen que la asignatura es inaceptable en su contenido y en su pretensión, ya que el Estado no es quién para erigirse en formador de la conciencia moral de las personas. A su juicio, usurpar el derecho de los padres a escoger el tipo de educación moral que desean para sus hijos, e intentar amoldarlos al gusto y conveniencia del Gobierno, no es sólo inconstitucional sino puro totalitarismo. Por ello, reclaman que por encima de los Reales Decretos, y de la Ley Orgánica, está la Constitución que en el artículo 27.3 afirma el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias convicciones morales.
Esta concentración para objetar de forma masiva no es la primera que se realiza, ya que, hace una semana, el colegio Virgen de Begoña, de la misma ciudad, recogió hasta 62 declaraciones de objeción de conciencia. La región de Murcia es la cuarta comunidad en cuanto a número de objeciones, según un estudio de la asociación Profesionales por la Ética que, hasta el pasado mes, ha contabilizado 1.875 objeciones en la Región, casi 21.000 en toda España.
En Cartagena, la insumisión de los padres frente a esta asignatura se ha comenzando a hacer de forma pública y colectiva, con el fin de informar a la ciudadanía sobre lo que está pasando y pedir a las autoridades apoyo, con la intención de contrastar los datos benévolos que ofrece la Administración sobre la implantación de la asignatura. Por este motivo, se ha creado esta semana en Murcia la plataforma «27.3 Padres por la libertad» que, junto a «Cartagena por la libertad de educación», trata de hacerse oír en la comunidad escolar, ofreciéndose para informar a padres, colegios o asociaciones sobre los motivos por los que están en contra.
VISITA OFICIAL DE LA PRESIDENTA MACAPAGAL A ESPAÑA
El español volverá a ser asignatura obligatoria en las aulas de Filipinas
EFE El Mundo 4 Diciembre 2007
MADRID.- La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal, ha anunciado este lunes, durante la primera jornada de su visita de Estado a España, su compromiso de que el idioma español vuelva a ser una asignatura de estudio obligatorio en las escuelas de este país asiático.
Más de 5.000 personas estudian el castellano en Filipinas -la mitad de ellos lo hablan a diario-, el noveno país más poblado de Asia con cerca de 85 millones de habitantes que durante 350 años y hasta 1898 fue colonia española.
Una medida 'extraordinariamente importante'
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, en una rueda de prensa junto con su homólogo filipino, Alberto Rómulo, ha dicho que la medida anunciada por Macapagal es "extraordinariamente importante" y supone una "esperanza" para que el español vuelva a estar "muy presente" en la sociedad del archipiélago.
España colaborará con el Gobierno de Filipinas para implantar este plan con la formación de profesores y el envío de material académico, según explicó Moratinos. El ministro destacó las "excelentes" relaciones entre ambos países, constatada por la visita de Estado de Macapagal, la primera de un presidente filipino en los últimos 45 años.
Apretada agenda de Macapagal
Durante su primera jornada en España, Macapagal fue recibida por los Reyes y a continuación visitó el Senado, donde su presidente, Javier Rojo, le impuso las Medallas del Congreso y del Senado, y le entregó una edición de lujo de la Constitución de 1812.
Tras participar en una concentración de repulsa al último asesinato de ETA, la presidenta filipina pronunció un discurso en el que manifestó su solidaridad en la lucha contra el terrorismo. Subrayó que el compromiso con la democracia y el respeto a los derechos humanos son "valores inherentes" a las identidades de ambos países.
El Concello colaborará con el servicio lingüístico Liña do Galego
Un teléfono gratuito recoge quejas por la imposibilidad de emplear el gallego.
Redacción.A Coruña La Opinión 4 Diciembre 2007
El Ayuntamiento coruñés colaborará con la Vicepresidencia de la Xunta y A Mesa pola Normalización Lingüística en la divulgación del servicio informativo denominado Liña do Galego, que facilita un número telefónico gratuito para la presentación de quejas sobre la vulneración de los derechos lingüísticos.
La línea, que funciona desde el 26 de noviembre a través del número 902 106 474 entre las 08.00 y las 22.00 horas, recoge protestas ciudadanas por la imposibilidad de usar el gallego en instituciones o empresas, además de felicitaciones para quienes sí lo permitan.
La Concejalía de Normalización Lingüística del Ayuntamiento de A Coruña repartirá 7.000 folletos entre las diferentes instalaciones municipales, así como en sedes de asociaciones y en los centros educativos de la ciudad.
El servicio lingüístico admite también la posibilidad de enviar las quejas mediante la dirección de correo electrónico linhadogalego@amesaanl.org.
Nota del Editor 4 Diciembre 2007
Con dinero público para obviar que algunos cumplan con el deber constitucional de concer el español y el grupo de chupópteros siga viviendo del dinero de los demás, los fondos públicos, esos que salen del bolsillo de los de la franja media y por tanto contribuyentes y silenciados ciudadanos.

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