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Timestamp: 2017-02-22 01:43:14+00:00

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Apoyando la construcción de relaciones de equidad en la familia: la mediación, una estrategia para la resolución de conflictos | Instituto de Familia y Vida
Apoyando la construcción de relaciones de equidad en la familia: la mediación, una estrategia para la resolución de conflictos
Publicado el octubre 17, 2012 por institutofamiliayvida	Fuente Internet
Por: Universidad Pontificia Bolivariana-Bucaramanga, Instituto de Familia y Vida, Facultad de Psicología
Construir relaciones de equidad en el espacio familiar implica reconocer como punto de partida que las familias han venido transformándose históricamente a partir de los diferentes cambios sociales, económicos y políticos; cambios han dado lugar a una gran diversidad en términos de su estructura y tipos de organización, que a su vez, han representado nuevas configuraciones familiares y mayor complejidad en el cumplimiento de su función y desarrollo. Esta situación ha hecho necesaria la construcción no solo de nuevas conceptualizaciones sobre las familias, sino a diseñar nuevas formas de intervenir con el fin de atender las necesidades que pueden surgir en ese proceso de acomodación permanente en el contexto en el cual se desarrolla.
Toda propuesta de trabajo que pretenda atender los conflictos que tienen origen en la familia no puede desconocer que el conflicto es inherente a dinámica familiar, que existen algunas “crisis” que le son propias y hacen parte del proceso de ajuste que tiene la familia a lo largo de su ciclo vital[1] y otras que pueden tener origen debido a factores externos e imprevistos que deben ser analizados en el contexto social y cultural en el que ocurre dicho fenómeno. Esto incluye tener en cuenta las historias familiares, las creencias, las costumbres, los rituales, las necesidades, el estilo de vida particular de cada familia, su forma de afrontar y dar solución a sus conflictos. Entendemos el ciclo vital familiar como un proceso en el tiempo a través del cual las familias evolucionan y demandan cambios en la relación entre sus miembros. Este proceso está caracterizado por una serie de etapas que reflejan la experiencia de la vida familiar y el rol que cada uno debe cumplir teniendo en cuenta las tareas que se consideran propias de cada etapa. Es de anotar que la etapa del ciclo vital en la que se encuentra la familia esta determinada por la edad del hijo mayor, y describe la vida familiar desde la conformación de la pareja hasta la salida de los hijos del hogar, dando origen a la siguiente clasificación:
Familias recién conformadas
Familias con hijos recién nacidos,
Familias con hijos en edad escolar,
Familias con hijos adolescentes,
Familias con hijos adultos y finalmente
Etapa de Nido vacío.
La contextualización sobre las transformaciones de la familia y su ciclo vital se hace importante en la medida que los conflictos que pueden surgir, así como la forma de resolverlos, dependen en gran medida de su historia de relaciones y del contexto en el cual se ha desarrollado.
La Mediación ha sido definida por la Ley Colombiana como “un mecanismo alternativo de solución de conflictos a través del cual un tercero ajeno al problema interviene entre las personas que se encuentran inmersas en un conflicto para escucharlas, ver sus intereses y facilitar un camino en el cual se encuentren soluciones equitativas para los participantes en la controversia”[2] En esta medida el mediador debe es una figura que trabaja para encontrar puntos de consenso y hacer que las partes en conflicto acuerden un resultado favorable. El mediador actúa dentro de una libertad de formalidades y aunque tiene una participación activa en la discusión, no tiene bajo sus funciones la solución del conflicto. La mediación como mecanismo alternativo de resolución de conflictos tiene aplicaciones en diversos escenarios, entre ellos el ámbito familiar dado que no sólo permite a los participantes lograr la resolución de una situación conflictiva que se expresa en un acuerdo consistente y una solución mutuamente aceptable, sino que permite la continuidad de las relaciones entre las personas y la protección de los vínculos futuros de las personas involucradas en el conflicto (Zanuzo, 2005).
Los conflictos generalmente están asociados a la confrontación, el desacuerdo, la oposición, el antagonismo entre otros, sin embargo, la mediación parte de una visión positiva del conflicto en la cual se reconoce que cumple una función social de transformación y cambio que permite la identificación de problemas y movilizar todos los recursos con los que cuenta una sociedad o grupo o personas para su resolución. Así mismo, la mediación permite reconocer el conflicto como “un encuentro o desencuentro entre dos o más formas de entender una misma realidad entre distintas percepciones “ (Farré Salvá,2004).
La mediación tiene como principios una visión positiva del conflicto, el uso del diálogo, la potencialización de contextos cooperativos en las relaciones interpersonales, el desarrollo de habilidades de autocontrol y autorregulación en las partes, así mismo, el desarrollo de actitudes de comprensión y empatía frente a la percepción que tiene cada parte del conflicto, la práctica de la participación democrática y en especial el protagonismo de las partes en la resolución de los conflictos.
La mediación en el ámbito familiar reconoce que los conflictos responden a un proceso histórico que está directamente relacionado con las creencias, los valores e ideología de sus integrantes, lo que genera bloqueo o distorsión de la información afectando la dinámica de la relación y la percepción de confianza, y finalmente, que tienen un componente estructural que hace visibles “las relaciones de poder” entre sus miembros.
Existen diferentes tipos de conflictos, que según Moore(1986) pueden ser: Conflictos de relaciones, originados por percepciones estereotipadas de las partes en conflicto y por un comportamiento negativo repetitivo; de información, ya sea por diferencias en la interpretación de los datos, ausencia, error, o diferentes procedimientos de evaluación de la misma; de intereses, definidos por su carácter competitivo percibido o real, donde fácilmente el otro es visto como una amenaza para el logro de las metas propias; de valores, relacionados con modos de vida, ideologías que marcan los criterios de evaluación de las ideas o comportamientos, y finalmente, estructurales, que están caracterizados por la desigualdad del control, la propiedad o la distribución de recursos, lo cual marca diferencias importantes en términos del poder y la autoridad entre las partes. Es importante señalar que estas tipologías no son excluyentes, lo cual quiere decir que un mismo conflicto familiar puedan estar presentes varias de ellas.
El análisis de los conflictos en el ámbito familiar implica además, tener en cuenta las características de las personas que participan en el conflicto, el ambiente en el cual se desarrolla, las estrategias y tácticas empleadas con anterioridad para resolver situaciones familiares y especialmente las expectativas e intereses que las personas puedan tener frente al proceso. Por esto se considera necesario que durante la primera entrevista se pueda obtener información sobre estos recursos que pueden potenciar en gran medida u obstaculizar el proceso de mediación. Todo conflicto según Filley (1989) pasa por un proceso en el cual se considera importante reconocer las condiciones antecedentes, que pueden estar relacionadas con la dificultad en el establecimiento de los límites en la relaciones (límites no muy claros, ambiguos), o con la falta de comunicación, lo que llevarían a tener información sobre la naturaleza del conflicto. Este misto autor propone que existe un conflicto percibido, que se evidencia en la forma como las personas definen la situación conflictiva, un conflicto sentido, que refleja los sentimientos que les generan y un conflicto manifiesto que explica en gran medida la conducta o forma como se ha reaccionado frente a esta situación.
Redorta (2004) a su vez describe el ciclo del conflicto en tres etapas que daría elementos al mediador sobre sus posibilidades de abordaje. En primer lugar se encuentra la etapa de escalada, caracterizada por un proceso de competición entre las partes, donde cada cual representa una amenaza para el logro de sus propias metas, en segundo lugar, la etapa de estancamiento, caracterizada por un proceso de cooperación, donde al parecer las partes estarían en condiciones de negociar más fácilmente y finalmente una etapa de desescalada donde las partes pueden estar en condiciones de restablecer la confianza. Es importante señalar que el mediador debe reconocer y tener en cuenta los elementos de análisis del conflicto expuestos, así como el proceso y ciclo de los conflictos, con el propósito de orientar en mejor medida su posible intervención.
Las estrategias para resolver los conflictos dan lugar a tres posibles escenarios: Ganar-Perder, Perder- Perder ó Ganar- Ganar, este último es la apuesta de la mediación y van a estar directamente relacionados con los estilos de gestión del conflicto adoptado por las partes. Filley (1986) reconoce diversos estilos diferenciados en función de la importancia que tienen las relaciones futuras y las metas de cada una de las partes, así:
El estilo Ganar- Perder, supone una máximo valor por parte de la persona sobre sus metas propias restado valor a las relaciones futuras. El estilo Ceder – Perder se encuentra determinado por una sobrevaloración del mantenimiento de las relaciones y subvaloración de las metas propias, incluso renuncia a ellas; el estilo Perder – Dejar es adoptado por personas quienes consideran el conflicto como una experiencia inútil y lo evitan o minimizan para no sufrir mayor tensión o frustración. El estilo de transacción, indica una mayor disposición a la negociación donde tanto las metas como las relaciones futuras son igualmente importantes y finalmente el estilo Integrativo, que sería el estilo donde las personas están dispuestas no sólo a negociar sino comprometidas en una búsqueda activa para satisfacer las metas propias y las de la otra parte. En este estilo, el conflicto es percibido como algo natural y útil y el proceso de resolución de los conflictos se da en un contexto más democrático. (Fig. 1)
Modelos de Mediación La mediación propuesta está basada en el modelo transformativo de Bush y Folger (1994)[3]. El conflicto, a partir de este modelo, es una consecuencia de la percepción mutua de las partes como una amenaza, un ataque y una agresión.
A partir de este modelo el objetivo de la mediación es modificar la relación existente entre las partes y el acuerdo es concebido como una consecuencia del cambio producido en la relación.
El procedimiento en esta propuesta de mediación, sugiere reuniones conjuntas y/ o individuales, con el propósito de lograr un reconocimiento de la responsabilidad en el desarrollo del conflicto por cada una de las partes. Este modelo acentúa la revalorización y el reconocimiento, buscando que las partes puedan tener no sólo una comprensión más clara del conflicto y las razones por las cuales se presenta, sino la posibilidad de reconocer los conocimientos y habilidades o recursos con los cuales cuentan para poder dar solución a los mismos.
Teniendo en cuenta las tareas que propone para cada una de las partes, este modelo exige que el mediador sea consciente de la gama de alternativas y pueda garantizarle a las partes total o parcialmente su control sobre las mismas. Es importante señalar que el fin último desde este modelo no es necesariamente llegar a un acuerdo, pero si transformar la relación de las partes con el fin de que se habiliten los espacios de comunicación y de diálogo que les permita no sólo dar solución a la situación actual sino a otras posibles situaciones de conflicto.
Así mismo, reconoce la capacidad de las partes para resolver el problema, explora y acepta las necesidades, solicitudes y perspectivas de la otra parte como válidas y como un producto de la naturaleza del conflicto. Dado que busca modificar la actitud combativa de las partes y tener el control del proceso se considera que representa un doble beneficio: la resolución del conflicto y adquirir conocimiento de utilidad para futuras discrepancias.
Proceso de Mediación Sheppard et al., (1991), proponen las siguientes fases dentro del proceso de mediación:
1. Fase de definición: En esta fase las partes exploran mutuamente, se pretende conseguir mayor conocimiento de las causas del conflicto, se define el conflicto y se encuentra información necesaria para buscar alternativas y encausar la disputa.
2. Fase de discusión: El objetivo es clarificar la información y presentar los argumentos de una parte a la parte contraria. Cada parte expone su punto de vista en relación al conflicto y la manera que considera más apropiada de resolverlo.
3. Fase de selección de alternativas: Aquí se filtra la información para decidir su importancia y se busca de manera conjunta una alternativa que resuelva el conflicto, de tal manera que sea satisfactoria para cada una de las partes.
4. Fase de reconciliación: Se pretende finalmente reforzar la decisión tomada en relación a la alternativa elegida dando el espacio para escuchar posibles apelaciones y/ o objeciones.
Es importante señalar que el proceso de mediación puede desarrollarse en una o más sesiones, lo cual se define de acuerdo con la complejidad de la situación a resolver. Como guía de este proceso se utiliza la Ficha de Mediación (Anexo No 1)
FICHA DE MEDIACION
DATOS DEL CASO EQUIPO MEDIADOR: _____________________________________________________________
MOTIVO DE CONFLICTO: Registro del evento desencadenante de la situación que los ha llevado a solicitar ayuda.
NOMBRE DE QUIEN SOLICITA EL PROCESO:
DATOS PERSONALES DE LAS PARTES
Nombre: _____________________________________ Edad: ________________
Ocupación: ____________________ Nivel educativo : _________________________
Ciudad de origen : _________________________
Nombre: ____________________________ Edad: ________________
Ocupación: ______________________________ Nivel educativo : _______________
ANTECEDENTES DEL CONFLICTO: (Describir la relación entre las partes teniendo en cuenta elementos que puedan permitir comprender la situación de conflicto y la naturaleza del mismo teniendo en cuenta la variable: “PODER”) MAPA DE LA SITUACION DE CONFLICTO: Es importante ubicar las personas que están implicadas en el conflicto, en el caso de la familia puede ser útil el familiograma. IDENTIFICACION DEL CONFLICTO Definición del problema PARTE 1
Sentimientos de cada una de las partes PARTE 1
Comunicación analógica (lenguaje no verbal)
Posicionamiento Qué quiere?
Estilo de gestión del conflicto:__________________________
Intereses: Por qué lo quiere?
Necesidades: Para qué lo quiere?
¿Qué estrategias han utilizado previamente?
Definición conjunta del conflicto:
Posibles Temas de la agenda :
Qué están dispuestos a hacer para gestionar de manera positiva esta situación?
PROCESO DE NEGOCIACION Tema de la agenda: _______________________________________________________________________
OPCIONES DE LA PARTE 1
OPCIONES DE LA PARTE 2
Acuerdos preliminares:
ACTA FINAL DE MEDIACION
[1] Hernández (2001); Eguiluz (2004)
[2] Tomado de página Ministerio del Interior y de Justicia de la República de Colombia http://www.conciliacion.gov.co/paginas_detalle.aspx?idp=44# (2011)
[3] Diego Vallejo, Raúl de; Guillén Gestoso, Carlos. La mediación, Proceso, tácticas y técnicas. Madrid. Ed. Pirámide.2006
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