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Timestamp: 2019-10-19 19:19:21+00:00

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Consecuencias del impago de la prima de seguro en las relaciones entre aseguradora y asegurado en los accidentes de tráfico - El Derecho - Civil, Sector Jurídico
Sometemos a examen en las presentes líneas la temática relativa a las consecuencias que en la siniestralidad vial se derivan del impago de las primas de seguro por los asegurados en los seguros concertados para cubrir las eventualidades por siniestros de la circulación. Y, en concreto, el tan manido art. 15 de la Ley del contrato de seguro -LCS- que ha sido objeto de análisis en este caso para llegar a conocer la trascendencia en la práctica de las consecuencias de ese impago de la prima, tanto en los supuestos de que se trate de una prima única, como si se trata de una prima sucesiva y el impago se refiera a la falta de pago de una de estas primas. Y ello es importante al objeto de concretar en qué situación queda el asegurado que incumple su parte principal del contrato, cual es la de pagar la prima en las condiciones pactadas en la póliza, además de otras complementarias o sucesivas que surgen tras la firma del contrato de seguro.
No podemos negar, y de ahí la prolija jurisprudencia y doctrina jurisprudencial al respecto, que la redacción de este art. 15 LCS es compleja y que permite diferentes posiciones sobre la situación en la que queda el asegurado que incumple el pago ante la cobertura de la póliza de seguro, o su inexistencia.
Pues bien, veamos la redacción que recoge el texto de la Ley para de ahí ir valorando el alcance y consecuencias de la norma. Así, el art. 15 LCS señala que:
Veamos, pues, la casuística que nos ofrece este precepto.
II. Falta de pago de prima única y falta de pago de prima sucesiva. Sus consecuencias
Se distinguen en el art. 15 LCS dos tipos de primas de seguro y le anuda a ello consecuencias jurídicas distintas en atención a si el impago lo ha sido de la prima única o lo ha sido de las primas sucesivas. Es tajante la Ley con el impago de la primera prima o prima única, ya que se reconoce que el asegurador tiene derecho a resolver el contrato o a exigir el pago de la prima debida en vía ejecutiva con base en la póliza, para, a continuación, añadir que salvo que las partes hayan pactado lo contrario en el contrato de seguro, -lo que es extraño ya que la póliza está prerredactada por la aseguradora- si la prima no ha sido pagada antes de que se produzca el siniestro, el asegurador quedará liberado de su obligación salvo los supuestos que más tarde comentamos. Con ello, ese impago de la prima, es decir, la inexistencia de ese cumplimiento de su obligación por el asegurado del pago determina que la cobertura no exista y que por consecuencia de ocurrir un siniestro sería el Consorcio de Compensación de seguros el que respondería.
Sin embargo, en la redacción del párrafo 2º se distinguen dos situaciones con sus, a su vez, diferentes consecuencias jurídicas, ya que para el caso de que las primas sucesivas a la primera pagada fuera impagada se fija la consecuencia de que la cobertura del asegurador queda suspendida un mes después del día de su vencimiento.
Nótese que lo que el legislador ha hecho es anudar a este impago de la prima no la extinción del contrato de seguro y su correspondiente cobertura, sino sólo su suspensión por periodo de un mes o de los cinco siguientes. Sin embargo, una vez que la prima siga sin pagarse añade el legislador que: “Si el asegurador no reclama el pago dentro de los seis meses siguientes al vencimiento de la prima se entenderá que el contrato queda extinguido.” Con ello, se introduce una exigencia de actuación de la aseguradora ante esta pasividad del asegurado en el pago, aunque la doctrina jurisprudencial hace muchas matizaciones a esta fórmula como a continuación exponemos.
Como dice el TS (Sentencias de 9 de marzo de 1996, y de 8 de junio de 2006, EDJ 2006/80768), el art. 15.2 menciona la facultad del asegurador de reclamar el pago de la prima dentro de los seis meses siguientes a su vencimiento y si no lo hace, se entiende que el contrato queda extinguido, lo cual supone que, cuando están suspendidos los efectos de la cobertura según dicho precepto, el asegurador tiene la opción de pedir el pago de la prima o bien de resolver el contrato. Y, en su consecuencia, se produce una resolución ex lege en el supuesto de inactividad por parte del asegurador
A) Exigencia de prueba de la aseguradora de haber presentado al cobro el recibo del cargo de la prima sucesiva
Por regla general nadie acude a una aseguradora a pagar un recibo de una póliza de seguro, sino que el sistema habitual es el de la domiciliación bancaria, aunque es cierto y verdad que todavía se dan los casos de asegurados que pagan en mano a sus agentes, pero las compañías son reacias cada vez más a admitir este sistema de pago y exigen el pago por entidad bancaria, porque así se evitan también que los agentes de seguro tengan que estar devolviendo a la aseguradora las primas cobradas por estos a los asegurados. Por ello, por ejemplo, la AP Baleares, Sección 3ª, en Sentencia de 24 de julio de 2012 (EDJ 2012/204113) apunta a este respecto que en relación a una situación de impago recuerda que la Sentencia del TS de 17 de octubre de 2008 (EDJ 2008/190067) que “cuando se pactó la domiciliación bancaria, la entidad aseguradora debe probar que presentó el recibo y que le fue devuelto por falta de fondos en el tiempo en que había de ser abonado, pero en modo alguno precisa acreditar, para que se produzca el incumplimiento del tomador, con el efecto suspensivo de la cobertura, que el Banco se lo comunicó al cliente, ni tiene que efectuar ningún tipo de requerimiento o comunicación al tomador. No lo exige la Ley ni ninguna disposición reglamentaria (…), y no lo exige la jurisprudencia…”. Es así, por lo que ante el impago de la prima se distribuye la carga de la prueba en la lógica exigencia de que el recibo estaba domiciliado, que se remitió al cobro y que este se devolvió por el banco por falta de fondos, o por decisión del propio asegurado en el plazo de quince días tras el cargo. Pero no se exige en esta resolución una probanza suplementaria destinada a añadir lo que la Ley no exige como es que el banco recuerde al asegurado el impago o que se le tenga que llevar a cabo algún requerimiento de pago que la Ley no exige. Ante ello, en esta sentencia se añade que "la única persona negligente en el caso es la tomadora del seguro, que mantuvo durante un tiempo sin fondos la cuenta en donde tenía domiciliado el seguro, incurriendo incluso en la imprevisión de no convenir con el Banco o con la aseguradora un aviso para el caso de producirse la situación de hallarse la cuenta en descubierto".
Lo que se quiere significar en este caso es que siendo el asegurado el obligado al pago de la prima a él incumbe poner los medios a su alcance para liberarse del cumplimiento de tal obligación. Y en este caso en concreto el siniestro se produjo transcurrido más de un mes desde el día de vencimiento para el pago de la prima y en período de suspensión de la cobertura pactada, con lo que el asegurado estaba sin cobertura ante la aseguradora aunque si lo es ante terceros y se produce este antes del transcurso de seis meses desde el vencimiento de la póliza la tendrá en relación al perjudicado por el siniestro.
Por otro lado, aunque se señale que incumbe a la entidad aseguradora la carga de acreditar la referida culpa del tomador en el impago, conforme a la doctrina del TS -Sentencias de 17 de octubre de 2008 (EDJ 2008/190067) y de 25 mayo de 2005 (EDJ 2005/83543), entre otras-, lo cierto y verdad es que la acreditación del impago es causa suficiente y le corresponde al asegurado acreditar circunstancias impeditivas para el pago, o que éste se ha efectuado debidamente.
Véase también la Sentencia de AP Cádiz, Sección 2ª, de 23 de abril de 2013 (EDJ 2013/116861). Hay alguna Audiencia, como la de AP Cáceres, Sección 1ª, de 18 de abril de 2013 (EDJ 2013/77750), que apunta que:
“Esta Sala tiene declarado (…) que, tratándose del pago de primas sucesivas, como ocurre en este caso, la jurisprudencia sostiene que, no obstante la redacción del artículo 15.2 de LCS, la actuación de las referidas consecuencias legales exige esencialmente y en todo caso que se acredite, no solo la concurrencia de una objetiva falta de cumplimiento de la obligación del asegurado, sino, además, que ese impago sea culposo, estos es, que jurídica y subjetivamente haya sido imputable y reprochable a aquél, de tal modo que en ningún caso el solo incumplimiento del pago de la prima puede producir el efecto automático de darse por resuelta, o no vigente la póliza.”
Sin embargo, entendemos que ello debe ser en el objetivo entendible de que no se puede obligar a la aseguradora a probar más de lo que puede probar. Y ello porque probar la culpa más allá que la propia dejación en el pago podría convertirse en una prueba diabólica difícil de conseguir, por lo que probado el impago si el asegurado no acredita algunas vías por las que ha intentado pagar y no lo ha hecho la aseguradora no puede ser compelida a probar lo que no puede hacer.
Por ejemplo, en esta trascendental cuestión de la prueba de la culpa, la AP Burgos, Sección 3ª, en Sentencia de 17 de abril de 2013 (EDJ 2013/77736) señala que la jurisprudencia ha interpretado el artículo 15.2 en términos muy favorables para el asegurado, sobre todo en los casos de prima domiciliada. Según la jurisprudencia el impago debe ser imputable al tomador del seguro para que se produzca la suspensión del contrato, y en caso de prima domiciliada es necesario que el asegurado haya pasado el recibo al cobro y que este haya resultado impagado, por ejemplo por falta de fondos. A continuación, no es necesario que el asegurador haga ningún tipo de requerimiento o comunicación, fehaciente o no, al tomador, porque la ley no lo exige, salvo que haya alguna previsión contractual al respecto. En esos términos se pronuncia la sentencia de la citada AP Burgos de 17 de abril de 2013 (EDJ 2013/77736), que señala que:
"Producido el hecho del impago de la prima, para determinar si hay culpa -si es imputable- del tomador del seguro hay que tener en cuenta en primer lugar lo pactado acerca de la forma y tiempo de pago, pues obviamente no cabe atribuir culpa al tomador cuando el recibo no se presenta en el lugar previsto (domicilio del tomador, entidad bancaria, o no está, en su caso, a disposición del pagador en la oficina aseguradora correspondiente) o existe un aplazamiento (...). Si no hay pacto, la entidad aseguradora debe acreditar que ha presentado el recibo al cobro, sin que se le haya efectuado su abono, si bien esta última consecuencia resulta que, habiéndose cumplido la presentación, se siga en la posesión o tenencia del recibo. Y corresponde al tomador acreditar el pago, o bien el hecho o circunstancias que constituyen causa o motivo idóneo para justificar su falta de culpa".
Por ello, este concepto de culpa es relativo, bien entendido quien es el que tiene la facilidad de probar cada uno sus respectivos extremos objeto de prueba. La aseguradora que pasó el recibo en el lugar, plazo y forma convenidos y el asegurado que pago o que, al menos, intentó pagar.
B) La aseguradora puede reclamar la anualidad vencida y no pagada pero no la sucesiva si ante el impago no ha reclamado la deuda dentro de los seis meses siguientes a su vencimiento
Así lo fija la AP Asturias, Sección 4ª, en Sentencia de 7 de junio de 2013 (EDJ 2013/113914), que apunta que se aplica en estos casos la excepción de caducidad por no haber reclamado la aseguradora el pago de la prima dentro de los seis meses siguientes a su vencimiento. Pasividad en el cobro a la que el citado art. 15 anuda la extinción del contrato ("si el asegurador no reclama el pago dentro de los seis meses siguientes al vencimiento de la prima, se entenderá que el contrato queda extinguido"). Siendo así que si se considera extinguido el contrato, es obvio que resulta inviable pretender el pago de primas correspondientes a periodos posteriores a esa extinción.
C) La aseguradora responde frente a terceros de los daños y lesiones causados por su asegurado dentro de los seis meses siguientes al vencimiento de la póliza aunque en las relaciones inter partes asegurador-asegurado son distintas
En ese periodo de suspensión de la vigencia de la póliza lo que está claro es que este efecto jurídico lo es solamente entre las partes del contrato, pero “de puertas hacia fuera” la vigencia existe en cuanto a la necesidad de admitir jurídicamente la responsabilidad de la aseguradora frente a los perjudicados por la actuación irresponsable en la conducción del asegurado. Y así, la AP Barcelona, Sección 14ª, Sentencia de 24 de mayo de 2013 (EDJ 2013/116422) apunta que la doctrina tradicional rechaza que la falta de pago de sucesivas primas pueda ser oponible a los terceros perjudicados, (pero referido a ese periodo de suspensión, claro está). La jurisprudencia admite que hay un mes de vigencia prorrogada y seis meses para instar el pago de la prima o resolver el contrato y que en el interino, la aseguradora responde frente a los terceros.
Por tanto, abierto el plazo de seis meses, la aseguradora puede optar por resolver el contrato o por reclamar la prima. Pero mientras tanto y respecto de terceros, el contrato está en vigor. Si la aseguradora no hace ni lo uno ni lo otro, a los seis meses el seguro queda resuelto ex lege. Pero en tanto no se produce la resolución, el contrato está en suspenso, pero vigente frente a terceros posibles perjudicados. Otra cosa será que entre aseguradora y asegurado se resuelva esta cuestión reclamando el pago aquélla al asegurado ante la obligación ex lege que ha tenido que cumplir cuando se había producido el impago de la prima, pero la vigencia de la póliza estaba en suspenso entre las partes pero en vigor ante terceros.
D) En caso de impago la póliza sigue en vigor entre asegurador y asegurado un mes después del vencimiento, pero en suspenso una vez transcurrido ese mes
En efecto, como señala la AP Asturias, Sección 5ª, en Sentencia de 24 de mayo de 2013 (EDJ 2013/109605), no se interrumpen de inmediato los efectos del contrato, sino que durante un mes seguirá la cobertura, transcurrido el cual, ésta queda suspendida, aunque no extinguido el contrato. Pero si el pago se retrasa hasta el transcurso de seis meses desde el vencimiento de la prima sin que la aseguradora reclame el pago el contrato se extingue. Y aunque la suspensión de la cobertura se produce transcurrido el mes, esa excepción opera únicamente en la relación asegurador-asegurado, no con respecto al tercero perjudicado.
E) Aunque en el FIVA conste la cobertura lo importante es que pueda acreditarse que el contrato está extinguido por transcurso de los seis meses desde el vencimiento para suprimir la cobertura si se produce el siniestro una vez transcurrido este plazo
Lo importante para determinar si la póliza estaba en vigor, no solo para privar del derecho al asegurado para que la compañía le cubra su siniestro, sino que incluso para que los terceros perjudicados por el siniestro también puedan hacerlo, es que hayan transcurrido esos seis meses desde el vencimiento, ya frente a la presunción del FIVA de que existe cobertura está la probanza de que la prima sucesiva no se ha pagado. Y así, la AP Madrid, Sección 12ª, en Sentencia de 9 de mayo de 2013 (EDJ 2013/106028) señala que:
“…no habiendo la Mutua reclamado el pago de la anualidad vencida correspondiente al periodo de 7 de febrero de 2.008 a 7 de febrero de 2.009, dentro de los seis meses siguientes al vencimiento de la prima, que el contrato quedaba extinguido, como así ha sido el caso. Este es el criterio que sigue la jurisprudencia (…), en el sentido de que si el asegurador no reclama el pago dentro de los seis meses siguientes al vencimiento de la prima se entenderá que el contrato queda extinguido.
De modo que, aunque la información contenida en el certificado del FIVA goce de presunción de veracidad, esto no impide la prueba en contrario, y ha quedado evidenciado, de las pruebas aportadas, que a la fecha del siniestro 16 de abril de 2.010, habiendo transcurrido en exceso el plazo de los seis meses de suspensión, el vehículo del Sr. Casimiro no estaba ya asegurado por la Mutua, por extinción del contrato.”
F) Distinción en las situaciones de impago de la primera prima y las sucesivas
Es evidente que en el primer caso la Ley no admite periodos de suspensión de la vigencia, ya que no se ha producido nunca el pago de la prima, ni tan siquiera en la primera ocasión. Así, la AP Cuenca, Sección 1ª, Sentencia de 29 de enero de 2013 (EDJ 2013/20225) apunta que:
“El artículo 15 de la Ley de Contrato de Seguro distingue claramente entre el impago de la primera de las primas del seguro concertado y el impago de la sucesivas; en el primer caso el asegurador tiene derecho a resolver el contrato o exigir el pago de la prima en vía ejecutiva con base en la póliza. Salvo pacto en contrario, si la prima no ha sido pagada antes de que se produzca el siniestro el asegurador quedará liberado de su obligación; mientras que si la falta de pago es una de las primas siguientes la propia ley, en el mismo artículo y párrafo segundo, establece la suspensión de la cobertura del asegurador un mes después del día de su vencimiento; si el asegurador no reclama el pago dentro de los seis meses siguientes al vencimiento de la prima se entenderá que el contrato queda extinguido. En cualquier caso, el asegurador, cuando el contrato esté en suspenso, sólo podrá exigir el pago de la prima del período en curso.”
Vemos que los efectos liberatorios de la compañía son distintos para con aquél asegurado que no ha pagado nunca y aquél que sí lo ha hecho, pero por las circunstancias que fueran deja de pagar una de las sucesivas. Así, en el primer caso la compañía de seguros queda liberada de la obligación cuando acaece el siniestro sin haber pagado la primera de las primas el asegurado o tomador del seguro, mientras que en el segundo se establece un período de gracia de un mes a partir del cual quedara suspendida la cobertura.
Así, la doctrina jurisprudencial entiende que cuando el contrato se halla en suspenso ello impide al asegurado exigir al asegurador la cobertura pactada por la póliza -Sentencias del TS de 19 de mayo de 1990 (EDJ 1990/5282) y de 17 de octubre de 2008 (EDJ 2008/190067), entre otras-. Ahora bien, si se trata del ejercicio de la acción directa por el perjudicado, dicha circunstancia, es decir la suspensión del contrato, no le será oponible al perjudicado, dado que el contrato no se ha extinguido, queda únicamente en suspenso, tratándose de una excepción de carácter personal que no es oponible frente al perjudicado por disposición del art. 76 LCS -Sentencias de AP Madrid, Sección 14ª, de 30 de junio de 2011 (EDJ 2011/185666) y de AP Barcelona, Sección 13ª, de 16 de junio de 2011 (EDJ 2011/183207), entre otras-.
G) El tercero perjudicado es inmune a las relaciones existentes entre asegurador y asegurado pero siempre que el siniestro se produzca como mucho dentro de los seis meses siguientes el vencimiento de la póliza
Debe recordarse que siempre y cuando los hechos del siniestro hayan ocurrido dentro de los plazos que marca el art. 15 LCS el perjudicado no dejará de percibir su importe de la aseguradora aunque esta, a su vez, repita más tarde contra el asegurado si considera que ante el impago de la prima y transcurso de los plazos marcados resultó que la aseguradora se vio obligada a pagar a los perjudicados. Así, por ejemplo, la AP León, Sección 1ª, en Sentencia de 19 de abril de 2013 (EDJ 2013/93564) recuerda que cuando el demandante actúa como perjudicado teniendo la condición de tercero es inmune a los efectos previstos por el art. 15 de LCS, ya que en el caso de impago de las primas siguientes el contrato pasado el primer mes queda en suspenso hasta transcurridos cinco meses más en que el contrato se extingue por mandato de la ley si el asegurador no reclama el pago. La entidad aseguradora puede resolver el contrato o bien exigir el pago de la misma, manteniéndolo entre tanto en suspenso pero hasta que la resolución del contrato no se produzca, este subsiste y por tanto la aseguradora sin perjuicio de su facultad de repetición frente al asegurado, viene obligada al pago de la indemnización. Pero el hecho de hallarse suspendida la póliza no afecta a terceros. Ello, como hemos dicho, salvo que el siniestro se produzca más allá del periodo de suspensión.
III. Conclusiones alcanzadas por AP Alicante en unificación de criterios sobre este punto
Por ello, y ante los problemas existentes en la interpretación de esta temática, en la AP Alicante nos hemos planteado la necesidad de unificar el criterio ante esta controvertida cuestión, esbozando finalmente la respuesta unificadora que a continuación se transcribe ante la duda siguiente:
¿Cómo repercute la falta de pago de las primas sucesivas en el caso de un siniestro de la circulación?
El art. 15.2 LCS prevé que si el impago se produce durante el mes siguiente al día del vencimiento de la prima impagada, la relación contractual continúa vigente y desplegando toda su eficacia igual que si la prima se hubiera pagado. De producirse el siniestro en este mes el asegurador está obligado a indemnizar al asegurado el daño que se le ha producido (es la llamada eficacia "inter partes") y ha de responder, en el seguro de responsabilidad civil, frente al perjudicado que ejercite contra él la acción indemnizatoria directa prevista en el artículo 76 de la citada Ley de Contrato de Seguro, y sin que en esta última hipótesis (la denominada eficacia frente a tercero) tenga acción de repetición contra su asegurado.
Transcurrido el mes siguiente al día del vencimiento de la prima impagada, durante los cinco meses, si el tomador continúa sin pagar la prima y la relación contractual no ha sido resuelta por el asegurador valiéndose el art. 1124 CC, queda suspendida la cobertura del asegurador. De producirse el siniestro durante estos cinco meses y tratándose de un seguro de responsabilidad civil, la eficacia jurídica del impago de la prima es distinta "inter partes" (asegurador-asegurado) y frente al tercer perjudicado. En caso de que la relación quede circunscrita sólo y exclusivamente a la Compañía Aseguradora y al asegurado, el cual carecerá de la acción indemnizatoria frente a su asegurador (que, en principio, se le reconoce en los arts. 1, 19 y 73 LCS), ya que la obligación indemnizatoria de éste estaba en suspenso cuando se produjo el siniestro a causa del impago de la prima por el tomador del seguro. Así pues, la suspensión de la cobertura citada no puede ser entendida de un modo general, sino, tal y como se dijera "inter partes", con posibilidad de ser alegada y opuesta al asegurado, pero no frente al tercero perjudicado, al tratarse de una excepción del carácter personal, eficaz entre las partes suscritoras del vínculo contractual, pero inoponible en los supuestos de ejercicio de la acción directa contra las Compañías Aseguradoras, añadiendo que todo ello sin perjuicio del derecho de repetir, que en su caso existiera por la aseguradora contra el asegurado.
Sólo si transcurren seis meses siguientes al día del vencimiento de la prima impagada sin haber reclamado su abono el asegurador, la relación contractual queda extinguida "ipso iure" y de forma automática sin que tenga que ser resuelta por las partes contratantes.
De haberse producido el siniestro después de transcurridos estos seis meses, no estará obligado el asegurador a indemnizar al asegurado el daño que se le ha producido (eficacia "inter partes"), ni responde, en el seguro de responsabilidad civil, frente al perjudicado que ejercite contra él la acción indemnizatoria directa prevista en el art. 76 LCS.
Este artículo ha sido publicado en la "Revista de Derecho de la Circulación", el 1 de febrero de 2015.

References: resolución 
 resolución 
 artículo 15
 artículo 15
 artículo 15
 resolución 
 artículo 76