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Sumarios: RIESGOS DEL TRABAJO Contingencias y situaciones cubiertas. Accidente de trabajo. Deber de seguridad - PDF
Sumarios: RIESGOS DEL TRABAJO Contingencias y situaciones cubiertas. Accidente de trabajo. Deber de seguridad
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Eugenio Aguilar Maldonado
1 PARTE/S: TRIBUNAL: SALA: V., N. B. c/instituto de Seguridad Social y Seguros de la Prov. del Chubut s/daños y perjuicios Cám. Apel. Trelew FECHA: 06/02/2013 JURISDICCIÓN: B Chubut Sumarios: RIESGOS DEL TRABAJO Contingencias y situaciones cubiertas. Accidente de trabajo. Deber de seguridad Ver correlaciones Siendo suficiente el relato de los hechos en lo que concierne a la generación del siniestro, corresponde al juzgador tanto encuadrar el tipo de responsabilidad como identificar el factor de atribución. De manera que, si el siniestro ocurrió en el marco de una relación de empleo, la responsabilidad atribuida debe juzgarse, en principio, en el marco contractual; ello, sin perjuicio de que tampoco resulta prohibido el encuadre bajo la esfera extracontractual. CONTRATO DE TRABAJO Procedimiento laboral. Jueces. Facultades. Iura novit curia Las conclusiones sobre la instrumentación del principio iura novit curia son aplicables al encuadramiento de la responsabilidad como contractual o extracontractual, en cuanto la invocación por el actor de uno de esos títulos de responsabilidad no justifica el rechazo de la pretensión por la circunstancia de que el juez considere procedente el otro, y en tanto y en cuanto el sustento fáctico en que se apoye la sentencia sea el mismo que el esgrimido por el pretensor. RIESGOS DEL TRABAJO Contingencias y situaciones cubiertas. Accidente de trabajo. Deber de seguridad En el marco de la responsabilidad contractual, el artículo 75 de la ley de contrato de trabajo establece el deber de seguridad a cargo del empleador. Y si bien es cierto que en el actual texto de la norma, modificado por la ley 24557, se eliminó el epígrafe deber de seguridad, existen diversas razones que conducen a afirmar la subsistencia de este deber, como son los artículos 14 y 75, inciso 22), de la Constitución Nacional; este último otorgó jerarquía constitucional a la protección a la vida, la salud y la integridad psicofísica y moral de los trabajadores. RIESGOS DEL TRABAJO Aseguradoras de riesgo del trabajo. Intervención en el proceso No cabe confundir la citación de la aseguradora de riesgos del trabajo como tercero con la citación en garantía. Así, si el demandante no pidió la condena contra el tercero, el juez no puede condenarlo ya que si procediera de otra forma fallaría más allá de lo pedido. RIESGOS DEL TRABAJO Contingencias y situaciones cubiertas. Accidente de trabajo. Acción de derecho común. Factor objetivo de atribución Cuando la atribución de la consecuencia del hecho dañoso no está referida a la culpa, o sea no es imputable moralmente al sujeto autor del hecho, el factor de responsabilidad es objetivo por prescindir de la persona. De manera que de nada sirve al dueño o guardián probar que de su parte no hubo culpa (Voto del Dr. Vergara). RIESGOS DEL TRABAJO Contingencias y situaciones cubiertas. Accidente de trabajo. Deber de seguridad El deber de seguridad subsiste en plenitud con la actual redacción del artículo 75 de la ley de contrato de trabajo, el que tiene naturaleza contractual y su factor de atribución es objetivo con fundamento en la garantía de seguridad, de modo tal que ante la producción de un daño durante el desarrollo de la prestación, se genera una presunción de causalidad adecuada que debe ser desvirtuada por medio de la acreditación de las eximentes que son propias del sistema objetivo (Voto del Dr. Vergara).
2 Texto Completo: En la ciudad de Trelew, a los días de febrero del año dos mil trece, se reúne la Sala "B" de la Cámara de Apelaciones de esta ciudad, con la presidencia a cargo del Dr. Raúl Adrián Vergara y presencia del Sr. Juez del Cuerpo Dr. Aldo Luis De Cunto, para celebrar Acuerdo y dictar sentencia definitiva en los autos caratulados: "V., N. B. c/ Instituto de Seguridad Social y Seguros de Seguros de la Provincia del Chubut s/ Daños y Perjuicios" (Expte. N año 2012) venidos en apelación. Los Sres. Magistrados resolvieron plantear las siguientes cuestiones: PRIMERA: Se ajusta a derecho la sentencia apelada? SEGUNDA: Qué pronunciamiento corresponde dictar? y expedirse en orden al sorteo practicado a fs A LA PRIMERA CUESTIÓN, el Dr. De Cunto dijo: Vienen estas actuaciones a conocimiento de la Alzada con motivo de los recursos de apelación interpuestos por el letrado de la parte tercera citada por honorarios a fs. 264, y por la parte demandada a fs. 267, concedidos a fs. 266 y fs. 268 respectivamente, en contra del pronunciamiento definitivo dictado en autos a fs. 249/259 vta., por el cual se rechaza la excepción de falta de legitimación pasiva opuesta por la tercera citada; se declara la inconstitucionalidad de los artículos 1, 2, 6, 8, 9, 15, 21, 22, 39, inc. 1 y 40 de la LRT, rechazándosela respecto de los artículos 46, inc. 1, 49, cláusula adicional primera de la ley y artículo 75 de la LCT; y haciendo lugar a la demanda promovida por N. B. V. contra el Instituto de Seguridad Social y Seguros de la Provincia por daños y perjuicios, condenando a la demandada a que abone a la actora la suma de $ con más intereses. Asimismo por la excepción de falta de legitimación pasiva se impusieron las costas a la aseguradora L. C. A. de R. del T. A. S.A.; y por el principal a la demandada. Cabe aclarar que a fs. 263 dedujo recurso la aseguradora citada, mas la misma desistió del recurso a fs A fs. 274/277 obra la expresión de agravios de la demandada, de la que se confiere traslado a fs. 278, contestando la actora a fs. 280/281 vta.. I.- Haré una breve reseña de los agravios expuestos y de la respuesta a los mismos, para luego adentrarme en el análisis de unos y otras. 1) La demandada se agravia en primer lugar de que el "a quo" estableció la indemnización a cargo de su mandante por incapacidad parcial y permanente, atribuyéndole su responsabilidad de acuerdo a lo dispuesto por el art del C. Civil, por considerar que la escalera era una cosa riesgosa y que existió relación causal entre la actuación de la cosa y el daño. Critica el razonamiento del juzgador porque entiende que la actora no ha podido probar que la escalera era cosa riesgosa y que existiera el nexo causal. Expresa que la escalera en sí no es cosa riesgosa, pero en razón de un testimonio se indicó que era vieja, por lo que el juez dedujo el riesgo de esa característica, asimilando que si era vieja estaba en mal estado. Considera que el objeto estaba en perfecto estado de uso y conservación, por lo que entiende equivocado el razonamiento del juez. Agrega que también se equivoca el sentenciante al referirse a que el suelo sobre el que estaba apoyada la escalera influyó en la producción del accidente, asimilando la irregularidad del mismo con inestabilidad. Destaca que el suelo del entrepiso es microagujereado a los fines de que suba la calefacción, pero su estabilidad se demuestra a partir de que sobre el mismo están colocadas las estanterías. Añade que la actora en ningún momento pretende imputar responsabilidad a su mandante en razón del estado del suelo, por lo que se trató de un tema introducido por el juzgador. Sostiene que el magistrado restó relevancia a la primera declaración de la contraria, cuando expresó que "bajando los archivos, tropezó con la escalera". Refiere que esta primera declaración es más espontánea, sin la influencia que pudo haber recibido después de los compañeros de trabajo, del sindicato o de algún abogado. En cambio en su escrito de demanda modificó el relato al aducir que se cayó al suelo porque la escalera se movió debido a su deficiente estado de conservación lo que hace que pierda estabilidad. Resalta que al manifestar, en la primera declaración, que se tropezó, admitió que se cayó por su culpa, ya que si alguien se tropieza es porque no estaba mirando donde pisa o estaba desatento. Reitera que no se acreditó el mal estado de la escalera y que el juez, a fin de contribuir a configurar a la escalera como cosa riesgosa, introdujo la cuestión de la irregularidad del suelo. Asimismo insiste en el reconocimiento de culpa, y por ende de responsabilidad, por parte de la actora al efectuar la denuncia ante la ART. En segundo término se queja del reconocimiento del rubro daño moral, considerando que el mismo deviene improcedente dado que su mandante no realizó actos que pudieran menoscabar el espíritu de la actora, ya que en todo momento fue atendida y protegida a los fines de que los daños producidos por su culpa fueran saneados de la mejor forma y lo antes posible, otorgándosele las prestaciones médicas requeridas y la cobertura de la obra social de la accionada. En un apartado final efectúa lo que titula "Consideraciones Jurídicas", donde se explaya acerca de que la presente se trata de una acción civil por lo que deben dejarse de lado los beneficios y presunciones de la legislación laboral, no resultando aplicable la normativa en materia de deberes de seguridad e indemnidad propios del derecho del trabajo. A tal fin cita jurisprudencia de la Sala "A" de esta Cámara, con especial referencia a las normas de los artículos 1111 y 1113 del C. Civil, y a los hechos no introducidos en los escritos introductorios. Finalmente solicita que debe condenarse a la ART al pago de la suma reclamada en tanto la misma no exceda el monto de la cobertura contratada, citando jurisprudencia de esta Cámara en el sentido de que el citado en garantía es el único caso en el cual, quien no fuera demandado pero traído a juicio por la accionada, debe ser condenado. Solicita la adecuación de las costas como consecuencia de los argumentos expuestos en los agravios, efectuando el petitorio de estilo. 2) La actora contesta los agravios, señalando que no es un hecho controvertido que el 07/07/08 mientras su parte se encontraba desarrollando sus tareas habituales sufrió un accidente de trabajo, que se lesionó la
3 rodilla izquierda y que luego debió ser operada. Agrega que la demandada reconoció que la actora estaba en el entrepiso del sector archivo, colocando rótulos a las cajas archivadoras, subida a una escalera pequeña tipo tijera. Se refiere al concepto de cosa riesgosa y viciosa, así como al art del C. Civil en cuanto a la eximición de responsabilidad del dueño o guardián. En base a ello indica que la demandada debió probar que el accidente sufrido por la actora obedeció a la culpa de la víctima o de un tercero por quien no deba responder, circunstancia que no se acreditó, debiendo ser esta prueba plena y concluyente. Por otro lado, sostiene que su parte probó el accidente laboral, la calidad de dueño o guardián de la demandada sobre la escalera, el riesgo de la misma y el daño sufrido. Añade que esta Sala tiene como doctrina legal que la responsabilidad civil del empleador por el daño sufrido por el trabajador con motivo o en ocasión del trabajo, es consecuencia de la ejecución de un contrato de trabajo, derivando el deber de responder del empleador por el incumplimiento de sus obligaciones de acuerdo al art. 75 de la LCT. En cuanto al agravio relativo al daño moral, considera que nada tiene que ver el argumento exculpatorio respecto a que la demandada no realizó actos que pudieran afectar el espíritu de la demandada, ya que el rubro indemnizatorio en cuestión se solicitó en orden a los padecimientos sufridos, las incertidumbres y la posibilidad de que la dolencia pudiera agravarse. II.- Delimitada la materia sobre la cual habrá de ejercer este Cuerpo la facultad revisora, me adentraré en el tratamiento de los agravios reseñados. Por una cuestión de orden lógico, corresponde examinar los agravios en la forma en que fueron expuestos, ya que corresponde tratar primero el relativo a la atribución de responsabilidad, para luego examinar, en su caso, el referido al daño moral, y finalmente el pedido de extensión de condena a la ART y de adecuación de las costas. 1) En cuanto a la atribución de responsabilidad, la actora, en su demanda, relató el accidente expresando que se encontraba subida a una escalera tijera, colocando etiquetas a las cajas archivadoras cuando repentinamente la escalera se movió debido a su deficiente estado de conservación lo que hizo que perdiera estabilidad y cayó pesadamente al suelo (ver fs. 06, pto. III, 2do. párrafo). En cuanto a la atribución de responsabilidad, destaca que la escalera se encontraba en un deficiente estado de conservación, siendo una cosa productora de riesgo, ya que por su modo de utilización era generadora de peligros dada su endeblez (ver fs. 06 vta. "in fine"). Por su parte la demandada negó que el hecho se produjera como consecuencia del deficiente estado de conservación de la escalera (ver fs. 20, pto. III, 4), relatando que la actora hizo uso de una de las escaleras del sector y que como consecuencia del tropiezo que tuvo al subir a la misma, cayó al piso (ver fs. 20 vta., pto. IV, anteúltimo párrafo). Seguidamente expresa que la actora estaba ubicada en el sector del entrepiso, colocándole rótulo a las cajas archivadoras, subida a una de las escaleras pequeñas, tipo tijera, y que al momento del accidente no había otras personas en el lugar. Las que acudieron luego escucharon de boca de la actora que se había tropezado al bajar, reiterando que la escalera estaba en perfecto estado de uso (ver fs. 21). Como se aprecia la diferencia entre las partes radica en que la actora aduce que se cayó como consecuencia de que la escalera se movió, perdió estabilidad por su deficiente estado de conservación, mientras que la demandada invocó que el siniestro se produjo por el tropiezo de la actora al bajar de la escalera, es decir, por un hecho de la propia víctima. Esta divergencia es señalada por el juzgador de grado quien señaló que "De las pruebas colectadas en la causa, resulta que efectivamente el día 7 de julio del año 2008 aproximadamente a las diez de la mañana, la actora sufrió un accidente mientras cumplía sus tareas habituales de trabajo...la demandada reconoció el acaecimiento del hecho dañoso al contestar la demanda (ver fs. 20 vta.)...dicho suceso se corrobora con la denuncia efectuada por la empleadora en la fecha indicada a la ART...ver documental obrante a fs Asimismo también admitió que la actora se encontraba en su lugar de trabajo el que está compuesto por un edificio de una sola planta, y que cuenta con un entrepiso formado por estanterías autoportantes. Además, que la actora se encontraba en el sector de entrepiso colocándole rótulo a las cajas archivadoras en las estanterías, subida a una pequeña escalera tipo tijera...no obstante ello, la demandada sostiene que no existe relación causal entre la cosa -escalera- y el daño experimentado por la actora, puesto que dicha herramienta de trabajo se encontraba en perfectas condiciones, y que según los dichos de esta última se habría caído producto de un tropezón" (ver sentencia a fs. 255 vta., 2do. párrafo). En cuanto al análisis de la prueba y de la atribución de responsabilidad, el sentenciante razonó de manera dirimente que "Del testimonio del Señor L. A. C., quien dijo ser compañero de trabajo de la actora, surge que ésta sufrió una caída mientras estaba etiquetando cajas...señaló, que estaba en el piso de abajo cuando escucharon un golpe, por lo que se acerca al pie de la escalera y ve a la actora llorando y rengueando. Añadió, que le preguntó que había ocurrido contestándole que se había caído de la escalera por lo cual la ayudó a bajar y la sentó al pie de la misma. Por otra parte, dijo, que se trataba de una escalera tijera vieja por cuanto ya estaba antes que ingresara a trabajar allí, y que el piso en el que estaba apoyada era una superficie irregular, metálica del tipo rejilla que permite la calefacción de ambas plantas...en virtud de lo expuesto, resulta que el accidente de trabajo padecido por la accionante se ocasionó por la utilización de una herramienta de trabajo provista por su empleador...la cual en ese momento poseía una cierta antigüedad, y se hallaba asentada sobre una base irregular metálica. Es decir, que si bien, se trata de una cosa que normalmente no resulta peligrosa, su potencialidad dañosa pudo desenvolverse por su anormal posición, situación o ubicación que presentaba en el momento de suceder el evento en cuestión...de acuerdo a ello, resulta ostensible la existencia de la relación causal entre la actuación de la cosa -escalera- y el daño ocasionado a la actora, sin que la demandada hubiera acreditado en modo alguno la fractura total o parcial del nexo causal. Así la demandada señaló que la actora había caído de la escalera por haber tropezado, es decir, argumentó la culpa de la víctima por quien no debería responder. Por un lado, reitero, no demostró que el accidente de trabajo padecido por la actora se hubiera originado por su exclusiva culpa y, por otro lado, tampoco acreditó que la escalera utilizada por aquélla se encontrara en óptimas condiciones de uso" (ver sentencia a fs. 255 vta./256).
4 2) Sentado lo anterior, la demandada hace centrar su crítica al razonamiento del juzgador, básicamente en dos argumentos: que la actora reconoció en su denuncia a la ART que se tropezó; y que en cuanto al riesgo de la cosa, la escalera estaba en perfecto estado de conservación no siendo en sí riesgosa y que el juez hizo mérito del tipo de piso para concluir que la escalera se movió, por la inestabilidad de apoyo, y que ello provocó la caída de V. (ver fs. 274/275, pto. II, a). Con relación a la admisión de la actora de su tropiezo, cabe señalar que la denuncia de fs. 116 a la ART fue suscripta, no por la actora sino por el jefe de personal de la empleadora. Allí se describió escuetamente el accidente, indicando que "Bajando unos archivos, tropezó -hay dos letras ilegibles- la escalera. Cayó golpeando ambas piernas, brazo y cuerpo". Por lo tanto, de lo anterior no se deduce que la actora admitió que se tropezó bajando la escalera como esgrimió la demandada, y mucho menos que reconoció su torpeza, ya que aun cuando el relato de la denuncia hubiera sido tomado de los dichos de la actora -lo cual no se acredita-, del mismo se desprende que estaba bajando unos archivos pero no mencionó que estaba bajando de la escalera. Por lo demás las dos letras ilegibles no permiten derivar derechamente que admitió que se tropezó con la escalera o si lo que se tropezó fue la propia escalera. Es así que la supuesta prueba con la cual la demandada habría acreditado la eximente del hecho -culpable- de la víctima resulta a todas luces insuficiente para dicho cometido. Debe recordarse que de acuerdo al artículo 1113, 2do. párrafo del C. Civil, el dueño o guardián sólo se exime de responsabilidad total o parcialmente, acreditando la intervención de una causa ajena al riesgo o vicio de la cosa. La responsabilidad se sustenta en el riesgo creado: es la contrapartida del interés que en la cosa riesgosa o viciosa tiene quien ejerce sobre ella un poder jurídico (dueño) o de hecho (guardián). La responsabilidad por riesgo creado significa que el daño debe ser asumido por quien ha introducido la fuente de peligro que lo ha causado. El aprovechamiento, utilización, etc., de las cosas peligrosas o en mal estado no debe realizarse a riesgo ajeno, sino a riesgo propio. El daño derivado del peligro o defecto de la cosa no debe ser soportado por los terceros, sino por quien mantiene con ella algún nexo de hecho o de derecho: por el sujeto que se sirve de la cosa o la tiene a su cuidado, o por el que tiene la posibilidad jurídica de ejercer estas facultades. Además del art se desprende que es al dueño o guardián a quien compete probar la actuación de una causa extraña en la producción del daño: "la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder". Ello significa que la relación causal se presume; no pesa sobre el damnificado la prueba de una estricta relación causal entre el riesgo o vicio de la cosa y el daño; es suficiente que demuestre un nexo de causalidad aparente: la intervención de la cosa riesgosa o viciosa en el evento dañoso, salvo la prueba opuesta que puede rendir el demandado de que la causa del daño ha sido un factor distinto y ajeno al riesgo o vicio (conf. Zavala de González, Matilde: "Responsabilidad por riesgo", Ed. Hammurabi, 1997, págs. 41/43). Afirmado lo precedente carece de relevancia lo indicado en cuanto al buen estado de la escalera y a que la actora no hizo mención al tipo de suelo como causa de la inestabilidad de la misma. Es que el juez hizo mérito de la declaración testimonial de fs. 152/vta., en la cual el testigo señaló que la actora le dijo que se cayó de la escalera, el testigo subió y la ayudó a bajar y la sentó al pie de la escalera (respuesta sexta), agregando que la escalera era vieja (respuesta séptima) y que el piso es de una superficie irregular de estructura metálica tipo rejillas (respuesta octava). En base a ello, el sentenciante tuvo por probado el riesgo de la cosa, en cuanto razonó que por tratarse de una escalera vieja y el tipo de suelo, la primera se movió. Es cierto que la actora adujo que la inestabilidad de la escalera se debió al deficiente estado de conservación y no hizo mención al tipo de piso, sin embargo lo sustancial del hecho invocado, el riesgo de la cosa por su inestabilidad, el juez lo tuvo por probado, sin que invalide su conclusión que tuviera en cuenta el tipo de piso -de acuerdo a la prueba testimonial- como factor coadyuvante de dicha inestabilidad. Refuerza lo anterior la doctrina sentada por esta Sala en cuanto al tipo de responsabilidad del empleador en materia de accidentes de trabajo. Es de indicar que en diversos pronunciamientos (CANE, Sala "B", SDL N 29/09 del 06/04/09; CA Trelew, Sala "B", SDL N 08/12 del 18/04/12, y SDL N 10/12 del 26/04/12) he sostenido que más allá de que se invocara el art del C. Civil, el cual en su extenso texto prevé varios factores de atribución -deber de garantía por el hecho del dependiente, dolo o culpa en el daño "con" la cosa, riesgo o vicio en el daño "por" la cosa-, al haberse efectuado el relato de los hechos, corresponde al sentenciante encuadrar la responsabilidad atribuida de acuerdo al principio "iura novit curia". Es de señalar que podría cuestionarse aquí que existe un conflicto entre el citado principio y el de congruencia, en el caso de que se entendiera que el actor no fue claro o suficientemente explícito en la atribución de responsabilidad. Al respecto es de admitir que la cuestión no es pacífica. En un excelente artículo de doctrina de Andrea Meroi (conf. Meroi, Andrea A.: "Iura Novit Curia" y Garantías Procesales" en la autora expresa que la "causa petendi" ha sido definida como el fundamento o razón en el que el demandante sustenta su petición de tutela jurídica al órgano jurisdiccional y con cita de Alvarado Velloso adhiere a la teoría "dualista" o de la "individualización", entendiendo que la causa de la pretensión se descompone en dos subelementos: 1) los hechos invocados en la demanda y contestación y 2) la imputación jurídica que las partes efectúan con motivo de los hechos. Con todo esta autora admite que tanto la doctrina como la jurisprudencia mayoritarias adscriben a la concepción unitaria o sustancialista de la "causa petendi", según la cual el juez no está vinculado por la calificación jurídica del actor, pudiendo modificarla sin que la resolución pueda tacharse de incongruente con la condición, además de no alterar los hechos y respetar el principio de contradicción, de no modificar la "causa petendi". Siempre según Meroi, la máxima "iura novit curia" no puede ser entendida como facultad del juez de producir un potestativo cambio de punto de vista jurídico respecto del querido y asumido por los litigantes; dicha máxima no implica descargar a las partes de la alegación de las normas jurídicas que les son favorables, sino que significa tan sólo que es innecesario probar el derecho vigente y alegarlo con completa precisión y total exhaustividad. Agrega que el límite a las facultades de aplicación del derecho por los jueces viene exactamente determinado por los límites que los litigantes hayan querido establecer respecto de sus derechos subjetivos, su medida y la amplitud de su ejercicio. Y finaliza la autora citada diciendo que la habilitación que se reconoce a los órganos jurisdiccionales para examinar la pretensión a la luz de un tratamiento jurídico distinto del que le
5 dota la parte encuentra el límite infranqueable de la identidad de la propia pretensión, ya que no debe prevalecer sobre el superior criterio de la defensa y seguridad jurídica. Dentro de la postura mayoritaria que critica la autora mentada, encuentro relevante destacar lo expuesto por Zavala de González, ya que se refiere en concreto a la aplicación del principio "iura novit curia" respecto del proceso de daños (conf. aut. cit., "Resarcimiento de Daños", T 3, Ed. Hammurabi, 1997). Esta autora considera que el juez tiene la atribución y el deber de emitir su pronunciamiento sobre la hipótesis fáctica planteada, sin estar constreñido por la definición técnica aportada por los litigantes, y si bien el magistrado puede variar la denominación jurídica de la situación de hecho, no debe modificar intrínsecamente ninguno de los elementos constitutivos del litigio, como la causa o el objeto, ya que una solución contraria implicaría introducir en el proceso una acción o una defensa distinta de las incorporadas por las partes, infringiendo el principio de congruencia (conf. aut. cit., op. cit., ídem, págs. 240/241). Añade que el primer principio (iura novit curia) se emplaza en el terreno jurídico; y el segundo (congruencia) en el fáctico, pero como no existe una separación tajante entre "cuestiones de derecho" y "cuestiones de hecho", se presenta una zona gris entre la libertad del juez para calificar la acción y la restricción que impide sustituir una acción por otra (conf. aut. cit., op. cit., ídem, pág. 241). Así se ha entendido que "Si bien el principio de congruencia veda al juzgador la posibilidad de introducir sorpresivamente alegaciones o cuestiones de hecho, de manera que las partes no hayan podido ejercer su plena y oportuna defensa, ello no impide, sin embargo, la aplicación del derecho a los hechos acreditados" (conf. SCBA, 4/4/89, ll, 1990-A-235). Con relación al juicio de daños -continúa diciendo Zavala de González-, puede señalarse que el principio de congruencia opera con mayor vigor en lo que atañe al objeto de la acción, mientras que son más amplias las atribuciones jurisdiccionales oficiosas en relación con la causa, título o razones que apoyan la petición. Y en el proceso de daños, la causa de la acción, entendida en sentido estricto, radica en el perjuicio injusto sufrido por el actor -en conexión con un hecho lesivo que debe ser su causa adecuada- (conf. aut. cit., op. cit., ídem, pág. 242). Y concretamente respecto a la cuestión aquí planteada, la autora citada considera que las conclusiones sobre la instrumentación del principio "iura novit curia" son aplicables al encuadramiento de la responsabilidad, como contractual o extracontractual, en cuanto la invocación por el actor de uno de esos títulos de responsabilidad, no justifica el rechazo de la pretensión, por la circunstancia de que el juez considere procedente el otro, y en tanto y en cuanto el sustento fáctico en que se apoye la sentencia sea el mismo que el esgrimido por el pretensor. Y si esto cabe decir respecto al ámbito de la responsabilidad endilgada, con mayor razón en cuanto al factor de atribución, en cuanto al libre encuadramiento del juez sobre el mismo (conf. aut. cit., ídem, págs. 245/246). En síntesis, siendo suficiente el relato de los hechos en lo que concierne a la generación del siniestro, corresponde al juzgador el encuadre del tipo de responsabilidad así como identificar el factor de atribución. Sentado lo anterior, y no estando controvertido que el siniestro ocurrió en el marco de la relación de empleo, la responsabilidad atribuida debe juzgarse en principio en el marco contractual, más aún cuando no se esgrime la existencia de delito que permita, en virtud de lo dispuesto por el art de C. Civil, el corrimiento a la órbita aquiliana. Ello sin perjuicio de que tampoco resulta prohibido el encuadre bajo la esfera extracontractual. Es que de acuerdo a la jurisprudencia sobre el tema, en vigencia de la ley 9688, la Cámara Nacional del Trabajo en pleno consideró aplicable el art del C. Civil en el caso de haberse optado por la acción de derecho común a la que se refería el art. 17 de la ley 9688 (conf. CNAT, en pleno, 26/10/71, Acuerdo Plenario N 169, in re: "Alegre, Cornelio c/ Manufactura Algodonera Argentina", cit. en Ackerman, op. cit., 116). Así también en algunas oportunidades se ha enmarcado la cuestión en el ámbito contractual (conf. CN. Com., Sala D, del 09/11/07, in re: "Samaniego, Nicolás c/ Copinco Invest S.A. s/ ordinario, eldial-aa44e5). Es más, la propia Corte Federal, en el antecedente "Gorosito" hizo referencia a las normas de la responsabilidad contractual (arts. 520 y 521 del C. Civil), mientras que en "Aquino" se efectúa una referencia explícita a los arts y 1113 del campo aquiliano. En resumen, sin perjuicio del primer análisis que efectuaré a la luz de la responsabilidad contractual, cabe considerar lo anteriormente expuesto respecto a la responsabilidad aquiliana por riesgo de la cosa de acuerdo a las normas que invocara el actor y aplicara el juez de grado. En el marco de la responsabilidad contractual, el art 75 de la LCT establece el deber de seguridad a cargo del empleador. Es cierto que en el actual texto de la norma, modificado por la ley 24557, se eliminó el epígrafe "Deber de seguridad" y la obligación del empleador de "adoptar las medidas que según el tipo de trabajo, la técnica y la experiencia sean necesarias para tutelar la integridad psicofísica y la dignidad de los trabajadores", lo que ha llevado a la doctrina a replantearse sobre la subsistencia del deber de seguridad. Sin embargo existen diversas razones que conducen a afirmar la subsistencia de este deber. En el orden constitucional, el art. 14 de la Const. Nacional asegura al trabajador "condiciones dignas y equitativas de labor" y luego de la reforma de 1994, por el art. 75, inc. 22 se ha dado jerarquía constitucional a la protección a la vida, la salud y la integridad psicofísica y moral de los trabajadores. En el orden normativo, la propia directiva del art. 75 de LCT sobre la observancia por parte del empleador de las normas legales sobre higiene y seguridad en el trabajo remite al contenido obligacional de la ley que comprende "las normas técnicas y medidas sanitarias, precautorias, de tutela o de cualquier otra índole que tengan por objeto" la protección de "la vida, preservar y mantener la integridad psicofísica de los trabajadores (art. 4, inc. b), e incluso estatuye expresamente que: "todo empleador debe adoptar y poner en práctica las medidas adecuadas de higiene y seguridad para proteger la vida y la integridad de los trabajadores..." (art. 8). Finalmente existen motivos de índole contractual, por cuanto en todo contrato se considera ínsita la obligación de seguridad, como derivada de la buena fe contractual (art del C. Civil), por lo que si esto se afirma en los contratos civiles y comerciales, con mayor razón cabe expresarlo dentro del ámbito del contrato de trabajo, donde el compromiso de la vida e integridad física del trabajador es mayor (conf. Livellara, Carlos A., en Rodríguez Mancini-Barilaro: "Ley de Contrato de Trabajo Comentada, Ed. La Ley, 2007, T II, págs. 917/919).

References: artículo 75
 artículo 75
 artículo 75
in fine
 artículo 1113
 resolución