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Timestamp: 2019-07-16 19:30:05+00:00

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iPhone XR, análisis: definitivamente, éste es el candidato a superventas de Apple para el próximo año | AplicacionesSmartTV.com - Web de información sobre aplicaciones para Smart TV y noticias relacionadas.
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Posted On Viernes, octubre 26, 2018 By Anna Martí. Under Sin categoría
Curiosa la jugada de Apple de este año. Curiosa y con algo de déjà vu con un modelo extra de smartphone que se suma con menor precio y más colores a los "iPhone senior", y es el que desgranaremos hoy en el análisis del iPhone XR, el de una sola cámara, el de los colores.
Un teléfono que a priori resulta bastante jugoso a quien pretende adquirir un buque insignia al dar gran parte de lo que incorporan sus hermanos mayores a menor precio, y con el añadido de llegar a un público que busque acabados más desenfadados sin priorizar la doble cámara (ahora que ya casi es cosa del pasado). El último procesador de Apple con un diseño algo distinto y unas dimensiones intermedias entre un hermano y otro, os contamos qué tal se porta.
6,1 pulgadas Liquid Retina HD IPS
64/128/256 GB (no ampliables con microSD)
El año pasado Apple aún dio un último aliento a la estoica estética que el iPhone manifestaba en su parte frontal desde el primer modelo en 2007 con el iPhone 8. Pequeñas variaciones como el botón Home, que evolucionó a Touch ID con el iPhone 5S, o el aumento de diagonal que se vio desde el iPhone 5 (con el que fue el gran salto a nivel de marca con los modelos Plus), los marcos eran notorios en los smartphones de Apple hasta que vino el iPhone X y dijo: ya notch hemos hartado.
Así, los iPhone 8 y 8 Plus fueron el último vestigio de esos marcos y el iPhone XR, pese a ser el "menor" o el "más básico", ya incorpora el frontal con muesca. Eso sí, como dijimos en las primeras impresiones son marcos más gruesos que los de sus hermanos, de unos 4,17 milímetros.
Pero simétricos; aquí Apple sigue única en su especie y premiándonos a los amigos del TOC, sin disparidad en el grosor entre marcos horizontales y verticales como sí vemos habitualmente en los fabricantes que han optado por un diseño similar. Aunque hay un pequeño incumplimiento de la simetría absoluta que suele caracterizar los diseños de Apple con un Lightning que no está alineado al centro del borde, sino que está algo más cerca de la pantalla.
Trasera de cristal y marcos metálicos también para este iPhone, pero el acero vira a aluminio en los bordes de éste. La sensación, pese a esto, es muy parecida a la que tenemos sujetando el iPhone X o el XS, aunque es algo más grueso y según nuestra sensibilidad al peso sí podremos notar esos aproximadamente 20 gramos de más que tiene sobre estos dos teléfonos, siendo más voluminoso que ellos e incluso que el iPhone XS Max al ser más grueso (teniendo una pantalla de menor diagonal).
Es interesante ver cómo han cambiado los volúmenes y diagonales en Apple con respecto al año pasado. La marca no se caracteriza precisamente por los cambios de diseño, y entre 2017 y 2018 hemos visto cuatro tamaños y dos diseños "y medio".
Lo que nos ocurre un poco con el aspecto del iPhone XR es que nos recuerda un tanto a aquel iPhone 5C, que vino con su plástico y sus colores a revolucionar los stands de las Apple Store y a quien no concebía que un smartphone de la marca volviese al policarbonato (con una configuración que implicaba llevarse un equipo "antiguo"). Pero en este caso probablemente con bastante mejor sabor de boca para ese público más exigente con los materiales y sin tener que renunciar del todo al progreso en hardware de la marca.
No es que el plástico sea algo negativo, pero implica no soportar carga inalámbrica y no estar a la moda, y el iPhone XR es también un sándwich de cristal con aluminio mate en sus bordes. Y cabe puntualizar también que en este caso no tiene certificación IP68, sino IP67.
Bordes que comulgan con lo que vemos en los iPhone desde los iPhone 6 y 6 Plus y que dibujan una semicircunferencia perfecta alineados con los cristales trasero y delantero. No hay salientes ni relieves entre estas superficies y esto da una sensación de continuidad que suele agradecerse (sobre todo al agarre con una mano).
Además no resbala y ojo, el cristal es muy limpio a diferencia de lo que solemos ver cuando se recurre a este material. Eso sí, la protuberancia de la cámara es llamativa, y al estar hecha de aluminio quizás sea más susceptible a arañazos o picadas.
Bien acabado y construido, hay un buen trabajo de compactación, aunque no tanto como vemos en otros smartphones rivales de este año, que a igual pantalla presentan un volumen menor. Incluso con baterías o diagonales algo mayores, como el LG G7 ThinQ o el Xiaomi Mi 8.
No hay entonces una gran diferencia con sus hermanos ni en sensaciones cuando se trata del iPhone XS: aluminio en lugar de acero y dimensiones que quedan más cerca de los que ahora son los pequeños (hasta que haya un nuevo SE, si lo hay). La bandeja para la SIM queda en el lado derecho en la parte infeerior y no hay botón Home: lo veremos más adelante, pero la interacción se basa de nuevo en los gestos y los tres botones físicos, dejándose el 3D Touch de camino.
Apple tiene su historial con casi perenne frontal, pero con el tipo de pantalla (y su resolución) también llegó a asentar un precedente con un panel IPS que mantenía por mucho AMOLED que imperase en la competencia. Eso cambió con el iPhone X y se ha prolongado con los XS, pero al tercero en discordia le ha tocado un panel IPS con sus 326 píxeles por pulgada.
Estos dos aspectos no son necesariamente negativos ni mucho menos: los AMOLED tienen sus ventajas a nivel energético y de brillo y casi son necesarios para según qué diseños, pero los IPS no sufren reflejos de color y son más económicos. ¿Qué ocurre con el iPhone XR? Que tenemos un panel bien calibrado a nivel de saturación, que no hay tonalidades verdosas o magentas según la inclinación y que el nivel de contraste es bueno, pero que la resolución nos hace viajar un poco en el tiempo hacia atrás.
No notamos falta de detalle, pero es una lástima volver a los niveles del iPhone 8 pudiendo quedar con los 458 píxeles por pulgada del iPhone X o XS. Son por cierto 6,1 pulgadas de pantalla IPS coronadas por un notch que per se es funcional a nivel de hardware (el Face ID) y en cierto modo de software, ya que actúa de separador de modo que el usuario puede desplegar la cortina de notificaciones (swipe hacia abajo en la parte izquierda) o el centro de control (swipe hacia abajo en la parte derecha).
Esto quizás podría ser más versátil, pero los ajustes que provee iOS para la pantalla siguen siendo escasos. Lo justo para personalizar el fondo de pantalla, el brillo o la temperatura así como el modo Night Shift, pero no las posibilidades que vemos en los fabricantes terceros de Android a nivel de matiz de blancos u opciones para la pantalla de bloqueo.
La pantalla viene algo fría de fábrica, comparada con la calibración de algún IPS anterior como el del iPhone 7. Puede compensarse activando el True Tone en estos ajustes de pantalla, ya que es una detección automática y efectivamente en cuanto lo activamos el panel adquiere calidez (con un matiz más bien rojizo) y es menos molesto, aunque lo ideal sería tener un ajuste manual (tanto para la temperatura como para el tono).
Sí hay opción de levantar para activar, lo cual se agradece sobre todo para el desbloqueo de Face ID o consultar las notificaciones sin tocar la pantalla, y despertarla con un toque. Ambas funcionan muy bien, con la sensibilidad adecuada tanto táctil como de los sensores de movimiento (aunque el levantar para activar podría ser algo más sensible).
El dato del brillo máximo son 625 nits. Este número nos dirá más o menos según cada uno, pero lo que podemos decir es que no le vendría mal algo más de brillo para cuando los rayos de sol caen e inciden con mayor intensidad. Sí tiene margen de mejora el ajuste de brillo automático, ya que en alguna ocasión nos ha tocado reajustarlo tras la acción automática añadiendo o bajándolo un poco, sobre todo en interiores.
Correcta también a nivel de ángulos de visión y de sensibilidad táctil, aunque es una lástima que no soporte 3D Touch, la tecnología de Apple para que la sensibilidad a la presión del panel permita otro nivel de interacción y la posibilidad de agilizar el flujo de uso con la apertura de menús contextuales. No es algo en vano: prescindir de ello es una consecuencia de tener una frecuencia de refresco 120 hercios (aunque el refresco de pantalla se mantiene en los 60 Hz).
No es algo que vayamos a apreciar a nivel de calidad de imagen a priori, dado que es un cambio que busca dar interacciones más fluidas (que serlo lo son, pero más o menos igual que en el iPhone XS). Para la interacción interfaz-usuario tenemos los gestos, que inauguró el primer iPhone sin botón Home y funcionan muy bien, especialmente el de multitarea que no experimenta ningún parón ni en vertical ni en horizontal y cuya sensibilidad está en el punto ideal. Pero se echa de menos este tercer nivel de interacción del 3D Touch cuando se es usuaria de él (en iPhone "antiguos" como el iPhone 7).
No ha habido discriminación a nivel de procesador en la nueva generación de iPhones de este año y en 2018 todos los modelos luchan con igualdad en este sentido, aunque hay una pequeña (y oculta) diferencia: el iPhone XS acompaña al Apple A12 Bionic con 3 GB de RAM, no con los 4 GB que vemos en el XS y el XS Max.
Cabe decir que Apple siempre ha jugado otra liga en lo referente a RAM y miliamperios/hora y que los números no lo son todo siempre, además de que el salto de 3 a 4 GB en cuanto a experiencia de uso es menor a otros como de 2 a 3 GB. Pero a nivel de actualidad, esto significa nacer con la misma memoria que los modelos previos, y no es algo halagüeño de cara al uso cuando el terminal tenga unos años.
Pero quedémonos en el presente y en lo que percibimos en el uso de este iPhone recién salido del horno. ¿Hay pues mucha diferencia entre éste y el XS en fluidez y rendimiento? No, no la hay, y lo decimos nosotros y parte de los números.
Son 3 GB de RAM y no 4 GB como los XS, pero no hay nada de *lag* en las acciones realizadas, ni en aperturas o cierres ni en cargas
No hay nada de lag en las acciones realizadas, ni en aperturas o cierres ni en cargas. Lo único que quizás va algo más lento es el pre-load y las instalaciones, pero es prácticamente inapreciable y la experiencia es de fluidez constante, incluso cuando abrimos apps más exigentes.
Bien pues al cargar juegos, en la edición de vídeo o en la reproducción multimedia. No hay parones en apps de tipo timeline ni al buscarle las cosquillas a la multitarea, con el aliciente de que se calienta muy poco (muy levemente en los juegos y algo más en los tests de rendimiento).
Hablando de éstos, os ponemos los resultados del iPhone XR ante los benchmarks disponibles. Hay poco equipo con 4 GB de RAM en 2018 si hablamos de la liga de los buques insignia (y sólo el iPhone XR con 3 GB), así que lo enfrentamos a móviles cuya configuración es relativamente similar.
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3DMark (Ice Storm Unlimited) - - 36.685 - 61.119 30.745
Software: una nueva actualización entre un modelo y otro, aunque sin muchos cambios
A iOS 12 ya lo tenemos bastante conocido tras haberlo probado a fondo en los iPhone XS y XS Max, pero no está demás dar unas pinceladas al volver a probarlo en el iPhone XR. De hecho, en esta ocasión tenemos la recién llegada actualización iOS 12.0.1, aunque hemos tenido alguna sorpresa inesperada tratándose de una actualización para corregir errores.
El sistema se inicia con la habitual guía para configurarlo a nivel de aspecto, seguridad y conectividad, acabando en la instalación de las apps de fábrica. En caso de Apple, el surtido de éstas no es discreto y además de las utilidades básicas como el correo o el navegador tenemos apps como la del Apple Watch, Bolsa, Podcasts y otras de necesidad más cuestionable, pero que podremos borrar si no nos interesan.
Así viene iOS 12.0.1 en el iPhone XR.
Curiosamente, entre esas apps no figura la que permite disfrutar de una de las principales novedades de iOS 12: los atajos, es decir, el poder realizar con una sola orden una cadena de acciones. Hay que descargar la app Atajos de la App Store (o bien tirar de las sugerencias de Siri) y entonces podemos crearlos, compartirlos o descargarlos.
Como ya dijimos en el análisis del iPhone XS, al principio cuesta un poco entender la dinámica de los atajos dado que la manera de crearlos no es muy intuitiva. Suele ocurrir que no se dé con el orden correcto para enlazar las acciones, además de que hay ciertas restricciones con apps de terceros a favor de las apps propias, por ejemplo al permitir crearlos para Apple Music y no para otras como Spotify.
Otra de las novedades es la de "Tiempo de uso", en la línea de lo que también vemos en Android 9 Pie buscando que el usuario sea más consciente de las horas que pasa mirando la pantalla y a qué. Esto tiene su propia sección en los ajustes y es donde tendremos que ir si nos interesa autolimitar el uso de ciertas apps, pudiendo tener el widget con nuestro gráfico de uso por horas para echar un vistazo rápido.
Esto nos da algo más de información sobre nuestra pauta de uso (que podremos utilizar para moderarlo, variarlo o como nos convenga), y también lo hacen las estadísticas sobre la autonomía. De hecho, poco a poco esto último va siendo algo más completo, mostrando gráficos de consumo diarios y semanales y con el consumo que hace cada app, aunque lo veremos más en detalle en el apartado de autonomía.
El widget de Tiempo de uso permite ver qué tal vamos rápidamente.
Menos evolución vemos en los ajustes de audio y pantalla, que distan mucho de lo que vemos en capas de software como EMUI o ZEN UI. Las apps sólo se podrán disponer en escritorio (sin cajón) y la pantalla de bloqueo sigue inmutable, pero lo que llegó el año pasado para quedarse (junto al notch) son los gestos, los cuales de un año a otro hemos visto emerger en capas como MIUI o Oxygen OS casi de manera clónica y cuyo uso y ejecución repasamos de nuevo:
Multitarea (doble clic en el botón Home): como el anterior, pero manteniendo el toque hasta que emerge el carrusel de apps en segundo plano. El cambio es que para cerrar apps basta con deslizarlas hacia arriba.
Siri (mantener botón Home pulsado): mantener el botón lateral pulsado (también está la llamada con "Oye, Siri").
Captura de pantalla: pulsar simultáneamente botón lateral y de subir volumen y soltar en seguida (es decir, no mantener, si no activamos la opción de apagar).
Apagar/emergencias: pulsar simultáneamente el botón lateral y el de subir o bajar volumen.
Como ya dijimos con su hermano menor/mayor el iPhone XS, se trata de una navegación muy cómoda que no tiene una gran curva de aprendizaje, pero se echa en falta puntualmente un gesto de "atrás" (como por ejemplo implantaron MIUI o EMUI) y la utilidad de la barra flotante que queda como un tirador es algo cuestionable, viendo que precisamente en esas capas en las que veíamos los mismos gestos no hay nada similar. Pero como ya habíamos anticipado en la sección de pantalla, van muy fluidos y tienen un buen nivel de sensibilidad.
La navegación con gestos en iOS es muy cómoda y no tiene una gran curva de aprendizaje, pero se echa en falta puntualmente un gesto de "atrás"
¿Qué se nota con respecto a la primera versión del sistema? No vamos a decir que tanto monta, monta tanto, pero lo cierto es que puede que se hayan ido unos bugs (aunque el que reportamos de iCloud se mantiene) para que vuelvan otros, como la aparición de un campo de búsqueda al abrir el apartado de wifi o Blutooth (cuando no debería, tapando botones). Nada preocupante ni mucho menos, pero aspectos como la aparición de un cuadro de búsqueda en los ajustes donde no debería o que la reproducción multimedia experimente algún parón sin venir a cuento dan que pensar que alguna revisión queda por hacer.
¿Hola? ¿Hay alguien? Tampoco pudimos desactivar la subida de Fotos a iCloud en esta ocasión, que viene activada de fábrica, pero esto nos encontramos al abrir el ajuste.
El notch vino para quedarse con el iPhone X (y no sólo en Apple, que menudo MWC el de este año). Fue la manera escogida por este fabricante para aprovechar la pantalla al máximo sin recurrir a sistemas como el de OPPO, Vivo o el recientemente anunciado Xiaomi Mi MIX 3, que integra tanto la cámara frontal como los sensores y cámara alternativa para crear un mapa 3D de lo que tiene enfrente, como explicamos en su momento.
Y es lo que también corona el frontal del iPhone XR, en principio en igualdad de condiciones a nivel de componentes y funciones (a tenor de lo expuesto por Apple). Es decir, bajo la muesca tenemos la cámara frontal, la infrarroja, una luz de apoyo y un proyector infrarrojo, pero ¿cómo se portan todas estas piezas?
Se portan bastante bien en general, prestando una experiencia similar a la que tuvimos con los anteriores iPhone con Face ID que hemos probado. Con el levantar para activar pantalla el desbloqueo es relativamente rápido, aunque por el sistema lo que hace es desbloquear sin abrir a escritorio (es decir, se queda la pantalla de bloqueo con el icono del candado abierto, indicando que se ha desbloqueado correctamente).
Lo hace bien en la mayoría de situaciones, incluso con luz muy baja y aunque añadamos gafas o nos cambiemos el pelo. Donde le costará más actuar es si le da la luz directamente a los sistemas de reconocimiento o si levantamos demasiado rápido el teléfono en una situación de luz baja, situaciones en las que lo mejor es volver a iniciar la lectura en una mejor posición.
En relación a la realidad aumentada y a los Memojis, en el iPhone XR se ejecutan ambas aplicaciones sin problemas. Los Memojis son bastante fieles a la gesticulación (salvando la parte de los guiños, ahí aún tienen problema) y van añadiendo grados de personalización, ya que como ya dijimos no se trata de un avatar creado según nuestro aspecto, sino que lo configuramos nosotros a la carta.
Hay cada vez más apps de terceros para aprovechar la realidad aumentada, pero iOS proporciona la suya a modo de una herramienta más en las utilidades que vienen de fábrica. Medidas es un combo de nivel y de cinta métrica, y en este terminal se ejecuta sin problemas ni aumentos de temperatura extraños.
Cámara: ojo, Google, que Apple se ha marcado "un Pixel"
La diferencia, la clave, la jugada. Lo que caracteriza a este iPhone y que impone el principal pretexto para optar por otro y no junto a la pantalla es que la parte trasera se ve invadida por sólo una cámara.
Nada de la joroba tipo semáforo de sus hermanos y coetáneos: una sola lente, protuberante y que saca pecho, físicamente y por calidad. Ahora lo veremos en su análisis, pero antes recordamos las especificaciones técnicas de las cámaras trasera y frontal.
En la principal tenemos una lente estándar con un sensor con resolución de 12 megapíxeles de píxeles de 1,4 micras de tamaño y apertura f/1.8, que sin estar acompañada del telefoto soporta el demandado modo retrato (aunque veremos que de manera distinta) y dispone de estabilización óptica de imagen (OIS) y zoom digital hasta cinco aumentos. Hay participación de los algoritmos y la unidad de proceso neural en el resultado final, de manera automática y sin verlo como la opción para "AI" que vemos en apps como la de EMUI o MIUI.
La cámara frontal TrueDepth dispone de un sensor de 7 megapíxeles con apertura f/2.2, con estabilización electrónica y flash retina (es la pantalla iluminada). También hay modo retrato, ayudado del reconocimiento facial que se emplea para el Face ID y con cinco efectos de iluminación (más que la trasera, que tiene tres).
Pero primero demos un paseo por la app y no perdamos las costumbres, aunque aquí hay pocas novedades que comentar. Mas bien son adaptaciones para este móvil algo distinto a nivel de fotografía con respecto a los XS.
La app de cámara de iOS está en sintonía con el ritmo de cambio y evolución del sistema y el diseño de los terminales que caracterizan a Apple, y estamos viendo una misma interfaz con muy pocas variaciones a nivel de funciones desde el cambio al minimalismo en iOS 7. Se añadió el modo retrato (según en qué teléfonos) y ahora el HDR es "inteligente", si queremos.
Lo que esto implica lo vimos en los otros iPhone pero lo recordamos para la ocasión: el Smart HDR viene activado por defecto e implica que el móvil, sus algoritmos y sus sensores eligen si aplicarlo o no. Para hacerlo manualmente, hay que ir a los ajustes y desactivar el correspondiente switch.
Esto es bastante incómodo si se quiere alternar entre Smart y manual, como también el querer cambiar la resolución del vídeo (que nos aparece indicada en la interfaz, pudiendo aprovechar eso para un acceso directo). La app es sencilla, intuitiva y se comporta de manera estable, pero podría mejorar también añadiendo el modo manual o la posibilidad de aprovechar los RAW, para no tener que ir a apps de terceros.
Así, en la interfaz tenemos los habituales accesos rápidos para flash, temporizador, fotos con movimiento, filtros y HDR (si desactivamos el Smart) en la parte superior y los modos en la inferior, pasando de ellos deslizando a izquierda o a derecha. Tanto cámara lenta, como timelapse, como panorámicas y modo retrato se mantienen en su interfaz y procedimiento, conservando esa sencillez, aunque como veremos en el análisis los retratos esta vez sólo admiten seres humanos: nada de cafés y gatos con bokeh en el iPhone XR.
Se hace algo extraño hablar en singular en este apartado con la viralización de la doble cámara, sobre todo ahora que ya vemos tres y cuatro cámaras en la parte trasera (quién sabe si más, de la mano de Nokia). Pero Apple ha considerado que no cuanto más mejor, o no siempre, y como Google con sus Pixel de este año ha apostado también por una sola cámara en este terminal.
¿Cómo se porta? Bastante decentemente, teniendo en cuenta las posibilidades que no tiene por no disponer de un compañero tan interesante como un tele. De día defiende bien, con colores realistas y con la viveza adecuada, cuidando el detalle en el primer plano y algo menos en el fondo.
En las situaciones de iluminación máxima no está nada cómoda y esto se nota en la exposición y en la nitidez: a mediodía y con el radiante y potente sol de esas horas las formas más alejadas se distinguen más pobremente y los colores se diluyen. En este caso el tipo de fotografía que mejor sale son las macro, sobre todo si apuramos la distancia máxima de enfoque.
¿Qué pasa con el HDR y su inteligencia? En general suele saltar cuando se necesita, por ejemplo a la hora de aumentar el rango dinámico en un cielo azul que lo sería tanto o si jugamos a los contraluces. Esto lo sabremos al consultar el resultado en la galería, donde nos indicará si la fotografía se ha hecho o no con HDR (pudiendo guardas siempre la automática si lo deseamos).
Pero, ¿es distinto el Smart HDR del HDR manual? Sí y no. Si comparamos una fotografía con Smart HDR y HDR veremos que la Smart suele aumentar algo más el rango dinámico, pero no hay mucha diferencia (quizás un sol más definido o más gradiente de color en una fotografía nocturna).
Puede haber diferencias en los resultados según se aplique el HDR estándar (manual) o el Smart, pero son menos apreciables que las que vemos con el disparo sin HDR.
Donde sí la hay es entre uno de estos dos disparos y el automático: habitualmente compensará el disparo en HDR, incluso en fotografías en las que no haya un fondo que salvar, ya que suele equilibrar mejor la exposición al sacar detalle en las sombras. Además, con la opción de guardar la original siempre podremos tener la automática.
Habrá alguna situación en la que no convenga, por ejemplo si disparamos con luz media a una superficie con mucho contorno como un follaje. Ahí podrá quedarnos con unos contornos demasiado exagerados, sobre todo si tiramos de zoom al perderse algo más la nitidez, pero en general tiende a equilibrar, como también veremos en la cámara frontal.
Un disparo con zoom de algunos aumentos (entre 2x y 3x).
De noche se obtiene un buen resultado con fotografías con iluminación media, dentro de lo esperado y sin sorpresas. Con la pérdida de detalle y el ruido que suele salir inevitablemente, y con algo más de detalle si se trata de un plano principal y el cielo de fondo si disparamos con HDR.
No hay control manual, salvo el habitual para el enfoque y la compensación de la exposición, pero podemos tirar de apps de terceros tanto para esto como para sacar jugo al RAW. Aunque el procesado es bastante suave y apenas es necesario editar en general.
Con Camera+ 2 podemos disparar en RAW y en modo manual, para hacer juegos como éste con las estelas de luz.
Para disparar en manual y/o aprovechar el archivo RAW hay algunas apps de terceros, como Adobe Lightroom, Camera+ 2 o Procamera.
El modo retrato era una de las incógnitas en este móvil al ser el primer iPhone con una sola cámara que lo lleva. La experiencia sigue siendo buena: Apple hizo magia con este modo casi imponiendo los raíles al resto de por dónde debían ir los suyos por la naturalidad y la calidad del recorte, y aunque en este caso no queda a la altura del juego con dos cámaras los resultados son muy buenos.
En general es un modo tolerante en cuanto a distancia y situación lumínica. El enfoque automático se porta bien y, salvo en situaciones de luz baja/media el disparo se produce a una velocidad aceptable.
En este contexto tendremos que ser algo más pacientes con la obturación y será conveniente que esperemos a mover el móvil para evitar un resultado borroso, con cierta invasión de ruido y menor nitidez, pero aplicando un buen recorte. En general discrimina bien el primer plano del fondo, aunque el pelo es un enemigo más fuerte aquí que para el iPhone XS y nos encontramos borrones y errores más a menudo (sin ser algo dramático), incluso habiendo un buen contraste entre sujeto y fondo.
No hay "bokeh" si no eres un ser humano en la cámara trasera del iPhone XR.
Salva bien los contraluces, muy bien en algunas ocasiones en las que le hemos buscado las cosquillas en ese sentido. Aquí volverá a ser nuestro amigo el HDR, que no dejara sombras ni contornos exagerados en el rostro sino todo lo contrario, equilibrando la exposición.
Eso sí, en el modo retrato notaremos más esa tendencia al magenta que ya vimos también en el iPhone XS y que se acentúa en el rostro, sobre todo si la luz ya no es blanca sino que es algo más cálida (atardecer intermedio o interiores). Y lo que no acaba de resaltar son los modos de iluminación, habiendo sólo tres y no cinco: luz natural, luz de estudio y luz de contorno.
Son modos que necesitan algo de ayuda para obtener el mejor resultado y que agradecen más bien una iluminación menos intensa (el de luz de estudio suele sobreexponer si lo disparamos por ejemplo en exteriores muy bien iluminados). Veremos que se saca mucho más partido de ellos en la cámara frontal, donde sí están los cinco que ya conocemos, pero esto os lo mostraremos a continuación.
Y como ya hemos dicho al hablar de la app de cámara, este modo funciona exclusivamente con personas. Lo hemos intentado engañar y no ha funcionado, ocurre como con el modo retrato del Huawei Mate 20 Pro, pero aquí no tenemos la escapatoria del modo Apertura: o retratamos personas o no retratamos nada.
Ver galería completa » iPhone XR, modo retrato (13 fotos)
Igualdad de condiciones en la cámara subjetiva con respecto a los XS, y una ventaja con respecto a la trasera: estar con toda la maquinaria del Face ID y tener los cinco modos de iluminación para el modo retrato. El sensor es de menor resolución y tamaño y la lente es de menor apertura, pero se va a defender bien con esas armas.
Como ocurre con las traseras, la cámara va a ser agradecida a la luz pero no tanto a la abundancia de la misma, ya que si tenemos una escena con alta iluminación tiene también una ligera tendencia a la sobreexposición. Pero cuando puede compensar mejor este parámetro suele dar tonos y colores naturales, sin sombreados y con buen nivel de detalle.
La distancia mínima de enfoque es bastante corta y podemos jugar con esto para probar el desenfoque natural de lente o el modo retrato, el cual será bastante tolerante en este sentido con la ayuda de un obediente y eficaz enfoque automático. Se resiente antes y más que el de la trasera con la falta de luz y en cuanto ésta empieza a disminuir los contornos pierden definición y aparece el ruido, pero incluso así el resultado es aceptable.
De noche la invasión de ruido es mayor, pero lo que hemos de tener en cuenta es que va a enlentecerse la obturación sobre todo en el modo retrato (como pasaba en la trasera, aunque quizás con un umbral algo mayor). En esta situación más nos vale ser pacientes con los retratos, o saldrá un desenfoque tras una figura borrosa.
Modo retrato con iluminación natural. Si disparamos a contraluz suele quedar un halo tanto en la trasera como en la frontal, en ocasiones algo exagerado, pero en general compensa bastante bien la exposición.
Hay que decir que funciona muy bien incluso de perfil (algo que ya comentamos como mejora al modo retrato del iPhone X), y a lo que se saca más partido es a los efectos de iluminación. Eso sí, tanto en la trasera como en la frontal su resultado va a depender de nuestra ayuda, sobre todo en el modo de luz de escenario, y siempre habrá un mejor resultado si jugamos con la luz de modo que actúe lo más parecido posible a un foco (es decir, mejor una ventana al frente que un sol de mediodía, siempre dentro de un límite y mejor si no es en luz media-baja por el ruido).
El HDR tiende a equilibrar las sombras y salvar los cielos, sea cual sea el efecto de iluminación (se nota menos en el monocromo).
El HDR es también en este caso un buen aliado. Trabaja igual que en la trasera, es decir, podemos hacerlo manual o bien recurrir al Smart HDR, pero por los resultados quizás nos compense dejarlo en automático dado que suele equilibrar bastante la exposición e incluso los colores.
También tendencia al magenta en el procesado de los resultados de esta cámara. Aquí se va a notar más porque siempre habrá piel (cuando el matiz tiende al magenta las pieles salen más rosa, cuando tiende al verde salen más amarillas), pero también en los fondos con colores cálidos (que saldrán más rojizos).
La apertura puede modificarse a posteriori, tanto en el retrato trasero como en el delantero, para cambiar el grado de desenfoque aplicado.
No hay modo belleza en Apple, y esa ligera pérdida de nitidez que vimos al aplicar los efectos de iluminación ha ido a menos y los resultados con estos efectos son más naturales. Aquí tenemos los cinco que comentábamos, con la particularidad de que los modos de escenarios suelen necesitar un reencuadre para que salgan mejor y, como hemos dicho para la parte trasera, será mejor que haya una fuente de luz concreta y no una iluminación general.
Ver galería completa » iPhone XR, fotografía (41 fotos)
Con la grabación de sonido en estéreo el vídeo de Apple subió un peldaño más. Aún hay mejoras posibles, entre otras más resolución para la cámara lenta, pero esta única cámara trasera del iPhone XR también deja muy buen sabor de boca en el vídeo.
Tenemos una toma de colores fiel a la realidad y también muy buena captura de audio en general. Aunque lo que destaca es esa estabilización tan fluida a la que nos ha malacostumbrado Apple, elijamos la resolución que elijamos.
Podemos capturar hasta 4K, pudiendo elegir los fotogramas por segundo y teniendo la opción de los 60 fps para vídeos más fluidos. En todo caso hay una buena compensación de la exposición a los cambios de plano y un buen rango dinámico.
El ruido empieza a aparecer con luces medias, acompañado de una pérdida de definición que se acentúa de noche. La estabilización aquí tiene mayor labor y no defrauda, pese a los inconvenientes de la situación lumínica.
La cámara lenta también está bien resuelta. No tenemos es FullHD del que presumen Sony y Samsung, pero tampoco se echa tanto en falta si las condiciones de luz son favorables y al menos la grabación es completamente manual, sin depender de la app ni que haya restricción a un intervalo de segundos.
La cámara frontal tiene estabilización electrónica y obviamente las tomas no van a estar a la altura de la trasera, también por la calidad de los vídeos que en este caso será como máximo 1080p. Pese a esto, la calidad es más que aceptable con buena luz, será de noche y con luz media-baja cuando notemos que la imagen tiembla o hay tirones con los cambios de plano debido a esta menor estabilización.
Autonomía: más miliamperios por hora no siempre significan más horas
En un plato de la balanza tenemos más volumen para más batería: 2.942 miliamperios/hora y una resolución más modesta. En otro plato tenemos más pantalla y la tecnología IPS. ¿Cómo es la autonomía de este móvil intermedio en ciertos aspectos entre el XS y el XS Max?
Las estadísticas de batería de iOS se han hecho mayores y con ello nosotros, los usuarios, tenemos algo más de información sobre nuestro uso y el consumo que hacen de recursos las apps que están activas. Sabemos las horas de pantalla y las medias tanto del día como de los días acumulados, y para este iPhone nos sale una autonomía de unas 18 horas, con unas 7 horas de pantalla.
No es una autonomía que destaque, es correcta y da para pasar el día tranquilamente cargándolo antes de que acabe, eso sí. Cuando la jornada es más intensa, con horas de reproducción multimedia, cámara y más conexión de datos que wifi aguanta bien unas 10 horas, que para un uso intenso no está nada mal.
La autonomía media es de unas 18 horas, con unas 7 horas de pantalla. La carga con el cargador de 5 vatios, el de serie, son unas tres horas
¿Qué tarda en cargarse? Según con qué lo hagamos. Si lo hacemos con el cargador que viene de serie, el de 5 vatios, tarda unas 3 horas y 10 minutos en cargar de 0 a 100% (móvil apagado), si lo hacemos con el de 10 vatios del iPad mini podemos tenerlo al 100% en 2 horas y cinco minutos.
Quizás Apple debería considerar incluir un cargador de al menos 10 vatios en el paquete, de modo que la experiencia de cargar un terminal en 2018 se quedase en 2018 y no en 2007, cuando otros móviles de baterías mayores cargan en tiempos mucho menores (estando el milagro de la carga SuperVOOC que os contamos con el OPPO Find X). Sería un aliciente que mejoraría el apartado de la autonomía, que sin ser mala tampoco destaca con respecto al iPhone X o el XR.
No hay tampoco muchas opciones para optimizar el consumo como estamos habituados a ver en las capas de software para Android. Está el modo de bajo consumo, ideado para prolongar al máximo la autonomía cuando ésta está sobre todo por debajo del 10%, y podemos intentar tener el brillo bajo y alguna otra consideración genérica.
Para la carga el iPhone XR dispone del que es de momento el único puerto en los dispositivos móviles de Apple: el Lightning, que campa solo (y asimétrico) entre el micrófono y el altavoz del borde inferior. Puerto que servirá para conectar los EarPods que sí vienen incluidos en el pack original, sin encontrar el conector de minijack a Lightning que los anteriores modelos incluían.
Tenemos sonido en estéreo facilitado por ese altavoz principal en la base y el auricular. No hay datos sobre si es el mismo equipo que montan alguno de los XS, pero la calidad del audio es, por alguna razón, algo inferior a la del iPhone XS.
El rango dinámico es correcto, pero tolera menos volumen máximo ya que si subimos del 80% aproximadamente pierde calidad carraspeando un poco. El máximo volumen que le hemos medido en nuestras pruebas ha sido de 112,4 decibelios, que no está nada mal, y aún dejándolo por debajo de ese 80% queda un buen volumen para que el teléfono sea nuestro centro multimedia.
Con los juegos, el contenido de vídeo y la voz en radio o podcasts la experiencia es buena, aunque todo mejora si tiramos de auriculares. Con los que lleva de serie, los EarPods, se obtiene un sonido de bastante calidad para ser unos auriculares in-ear, y la experiencia será variable según cuáles utilicemos, pero en todo caso (si son de una calidad mínima) habrá un sonido con mayor rango dinámico y color que con altavoces.
Ya lo hemos anticipado en la sección de software: aquí no encontramos ningún ajuste extra para personalizar la experiencia auditiva. No hay ecualizador o la posibilidad de configurar la salida y el matiz del sonido como podemos hacerlo en Zen UI, por ejemplo, así que con lo que hay nos tenemos que conformar.
En su presentación la sensación fue bastante común en redes sociales y en nosotros también lo dijimos aquí: el iPhone XR tiene varias razones para convertirse en el teléfono superventas de Apple, tal y como acabó siéndolo el iPhone 8 (lo cual sí que no imaginamos).
¿Reafirmamos la idea tras el análisis? Sí, lo hacemos ahora con conocimiento de causa. Es un terminal que da una experiencia muy buena, con un procesador que promete estar a la altura o más arriba que la competencia y que acerca por fin el ansiado modo retrato al móvil de Apple que menos cuesta (y que menos cámaras traseras tiene de los nuevos).
No, no puede hablarse de iPhone low-cost. No es un modelo anterior refurbished revestido de plástico, es un iPhone XS con una sola cámara, 1 GB menos de RAM y una pantalla inferior por resolución y falta de 3D Touch, pero son 859 euros, no son 700 ni 600 euros.
Es un iPhone quizás algo más asequible que ofrece renunciar a menos "modernidad" de lo que obligaba optar por un iPhone 8 o 7 en su momento, con el aliciente de que se encuentra disponible en más colores, encajando así probablemente en las preferencias de más gente. Pero también es llevarse la mitad del progreso fotográfico de Apple en los últimos años y una pantalla con un borde considerable en comparación con la del X y los XS.
La cámara está a la altura de las expectativas y reafirma la tesis de Google: una sola cámara también puede dar mucho juego y calidad de gama alta.
El diseño está cuidado, no resbala, apenas se ensucia y los colores son bastante "para todos los públicos".
Se echa en falta el 3D Touch, además de algo más de resolución y ese giga de RAM sobre todo pensando a largo plazo.
iOS tiene aún mucho que ofrecer sobre todo a nivel de personalización de pantalla, audio e interfaz, además de haber aún "bugs" por corregir.
El terminal ha sido cedido para la prueba por parte de Apple. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.
La noticia iPhone XR, análisis: definitivamente, éste es el candidato a superventas de Apple para el próximo año fue publicada originalmente en Xataka por Anna Martí .
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