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Timestamp: 2014-03-07 22:25:36+00:00

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celex-txt - 52003DC0430
Informe de la Comisión (Oficina de Ayuda Humanitaria - ECHO) - Informe anual 2002
/* COM/2003/0430 final */
2. Marco general de la política en 2002
3. Panorámica de las operaciones humanitarias de ECHO
3.1. África, el Caribe y el Pacífico
3.1.1. Cuerno de África y África Oriental
3.1.2. África Austral
3.1.3. África Central
3.1.4. África Occidental
3.2. Balcanes, Nuevos Estados Independientes, Mediterráneo Meridional
3.2.1. Balcanes
3.2.2. Nuevos Estados Independientes (NEI)
3.2.3. Mediterráneo Meridional y Oriente Medio
3.3. Asia y América Latina
3.3.1. Asia.........
3.3.2. América Latina
3.4. Preparación ante las catástrofes - DIPECHO
4.1. Relaciones contractuales con los socios -AMA
4.2. Relaciones con los principales socios humanitarios y con donantes de fuera de la UE
4.3. Relaciones con otras instituciones comunitarias
4.4. Herramientas de planificación
4.5. Mecanismo de subvención
4.6. Comunicación e información
4.7. Recursos presupuestarios y humanos, auditoría y evaluación
5. Panorama y perspectivas
6. Anexos estadísticos
(Oficina de Ayuda Humanitaria - ECHO)
Informe anual 2002 [1]
[1] DE CONFORMIDAD CON LO DISPUESTO EN EL ARTÍCULO 19 DEL REGLAMENTO (CE) DEL CONSEJO N° 1257/96 DE 20 DE JUNIO DE 1996 SOBRE LA AYUDA HUMANITARIA.
La respuesta de ECHO ante las crisis humanitarias siguió el desarrollo global de las necesidades creadas por catástrofes naturales o provocadas por el hombre, dando un giro de Europa oriental a África y Asia. Esa respuesta se canalizó a través de 114 decisiones de financiación cuyo valor total ascendió a 537,8 millones de euros, cantidad que vuelve a ser considerablemente mayor que el presupuesto asignado de entrada por la Comisión. La dramática evolución de la situación humanitaria en Afganistán tras el regreso de entre 1,5 y 2 millones de refugiados, junto con la crisis humanitaria en el África austral, donde hasta 13 millones de personas tuvieron que hacer frente a una grave escasez de alimentos, obligaron a ECHO a recurrir a la reserva de ayuda de emergencia para entregar otros 80 millones de euros en créditos de compromiso. ECHO empezó además, oportunamente, a hacer planes para imprevistos a fin de afrontar las consecuencias humanitarias de la guerra de Iraq.
ECHO siguió dedicando una especial atención a las «crisis olvidadas» en zonas rara vez visitadas por las cámaras de televisión. Angola, Chechenia, Uganda, Sáhara Occidental y Yemen son lugares donde ECHO proporcionó asistencia humanitaria a víctimas que ya no eran noticia. Para conseguir una distribución imparcial de su ayuda en función de las necesidades, ECHO perfeccionó su metodología para distinguir crisis olvidadas.
Otra característica del trabajo de ECHO consistió en lograr la sostenibilidad de sus operaciones, intentando transferir la responsabilidad sobre proyectos o sentar las bases de una futura vinculación con los instrumentos de desarrollo a más largo plazo. Se decidió introducir una política de este tipo, que vincula la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo, de cara a la retirada paulatina de las operaciones de ECHO en los Balcanes. Asimismo, en Sierra Leona y en Angola, la ayuda humanitaria prestada por ECHO se inscribió en un plan de actuación integral de la CE para afrontar las crisis humanitarias y el proceso de reasentamiento inicial.
Las novedades en relación con las cuestiones de gestión de crisis dentro de la Política Exterior y de Seguridad Común, así como en el contexto de la «Convención sobre el Futuro de Europa», han necesitado una respuesta activa de ECHO explicando y defendiendo el carácter específico del «espacio humanitario».
ECHO profundizó sus relaciones con sus socios principales por medio de los «diálogos de programación estratégica». Éstos se celebraron en noviembre de 2002 por tercer año, con la participación de los principales organismos de las Naciones Unidas (ACNUR, PMA, UNICEF, OCHA y, por vez primera, OMS). Se mantuvieron diálogos similares con el CICR, la FICR y las ONG.
En 2002, ECHO realizó esfuerzos importantes para seguir mejorando la comunicación, la colaboración y la coordinación con el Parlamento Europeo. Éste aprobó en su sesión plenaria de 14 de enero de 2003 el informe elaborado por la Sra. Carlotti, expresando la valoración favorable del PE en cuanto al progreso de ECHO en la prestación efectiva de ayuda, la simplificación de los procedimientos y la buena gestión financiera durante el periodo 2001-2002.
ECHO mejoró sus actividades de información, comunicación y concienciación durante 2002, sobre todo con una mayor presencia en los medios de comunicación de masas y la puesta en marcha de su sitio web de nuevo diseño en noviembre.
En cuanto a la continuación de la reforma en 2002, ECHO pasó de los sistemas financieros centralizados a otros parcialmente descentralizados. Se ha reorientado y fortalecido el sistema de control interno, gracias a lo cual se pueden evaluar mejor los riesgos relacionados con los proyectos humanitarios y hacer un seguimiento más eficaz de los progresos tomando como base los resultados.
En julio de 2002 ECHO fue objeto de una reorganización interna para seguir mejorando la eficacia del servicio, crear nuevas sinergias y distribuir mejor la carga de trabajo entre unidades.
En 2002, las catástrofes naturales afectaron a 170 millones de personas y mataron a casi 40.000. Las más de 42 guerras y crisis violentas que se sucedieron a lo largo del año dejaron tras de sí un legado de 37 millones de personas desarraigadas. Pese a que ECHO, con un presupuesto de 537,8 millones de euros en 2002, volvió a ser uno de los tres principales donantes de ayuda humanitaria a escala mundial, la ayuda humanitaria global de 4.500 millones de dólares (OCHA) sigue representando tan sólo una porción del gasto militar mundial de 839.000 millones de dólares (SIPRI Yearbook 2002), lo que obliga a la comunidad humanitaria a limitar su respuesta y centrarse en las zonas más necesitadas.
La respuesta de ECHO siguió la evolución global de las necesidades esenciales de las personas afectadas por las catástrofes naturales o provocadas por el hombre, dando un giro de Europa oriental a África y Asia. La mitad de las crisis violentas tuvo lugar en África, donde se encontraba el 27,5% de todos los refugiados. Asia tuvo la mayor población de refugiados de todo el mundo (48,3% del total). ECHO consiguió aplicar su estrategia basada en las necesidades, tal como refleja la distribución regional de su financiación de operaciones humanitarias: la población de los países ACP fue la mayor receptora de ayuda (211,5 mill. EUR, 39%), seguida de Asia (137,96 mill. EUR, 26%) y por Europa oriental (85,3 mill. EUR, 16%). Las nuevas situaciones de emergencia, como la de Afganistán, ocasionada por el regreso acelerado de entre 1,5 y 2 millones de refugiados, y la crisis humanitaria del África austral, donde hasta 13 millones de personas tuvieron que hacer frente a una grave escasez de alimentos, obligaron a ECHO a recurrir a la reserva de ayuda de emergencia para entregar otros 80 millones de euros en créditos de compromiso. Asimismo, en el contexto de la política internacional tras el 11 de septiembre, ECHO empezó, oportunamente, a hacer planes para imprevistos a fin de afrontar las consecuencias humanitarias de la guerra de Iraq. Ello exigió una estrecha coordinación con los Estados miembros, con los principales socios, en especial los de las Naciones Unidas y el movimiento de la Cruz Roja, y con otros grandes donantes como Estados Unidos.
Mientras que la difícil situación del pueblo Iraquí, causada por dos grandes conflictos seguidos de diez años de sanciones internacionales, recibió una creciente atención de los medios de comunicación en 2002, otras crisis humanitarias han desaparecido de los titulares. ECHO continuó con éxito su apoyo a las crisis olvidadas. La financiación total asignada a las observadas en Tanzania, Uganda, Yemen, Angola, Chechenia y Sahara Occidental fue de 85 millones de euros (16% del presupuesto de ECHO).
Las muchas novedades en relación con las cuestiones de gestión de crisis dentro de la Política Exterior y de Seguridad Común, así como en el contexto de la «Convención sobre el Futuro de Europa» han necesitado una respuesta activa. Así pues, ECHO participó en diversos foros (comités del Consejo para el segundo pilar, Comité Militar de la UE, etc.) y elaboró documentos para explicar y defender el carácter específico del «espacio humanitario», para resaltar el «valor añadido» del sistema de ayuda humanitaria vigente a nivel europeo, basado en diez años de experiencia, y para asegurarse de que todos los partícipes conozcan el carácter neutral, imparcial e independiente de la ayuda humanitaria.
En el presente apartado se ofrece un análisis, país por país, de las operaciones humanitarias de ECHO. No se trata sólo de una panorámica. La ayuda humanitaria proporcionada refleja la aplicación de la estrategia de ECHO en 2002: intervenir en las áreas donde se requiere más ayuda humanitaria, seguir prestando ayuda a las «crisis olvidadas» y ofrecer una ayuda humanitaria de calidad procurando una buena coordinación de la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo. A fin de poner de relieve este aspecto y subrayar la orientación de su trabajo hacia los resultados, ECHO ha decidido cambiar la presentación del apartado con respecto al año pasado. Las operaciones humanitarias se presentan destacando las necesidades humanitarias, los objetivos humanitarios y los logros, así como los esfuerzos realizados para lograr una coordinación y conexión con los instrumentos de intervención a más largo plazo. Por otra parte, no sólo se informa de las decisiones de financiación, sino también de la ejecución de éstas en lo que se refiere a contratos firmados y pagos realizados [2].
[2] El hecho de que algunas cantidades del presupuesto de 2002 no estuvieran contratadas antes de final de año puede deberse a uno o varios de los siguientes factores: retrasos ocasionados por una situación de seguridad inestable; duración global de las decisiones superior a 12 meses (algunos contratos se publican más tarde intencionadamente); petición menor de fondos por parte de los socios de lo que se esperaba en el momento de adoptarse la decisión; reservas no gastadas o decisiones muy tardías dentro del año.
La respuesta de ECHO a las crisis humanitarias producidas en todo el mundo se ha canalizado a través de 114 decisiones de financiación [3], por un total de 537,8 millones de euros. El porcentaje de ejecución presupuestaria en cuanto a los créditos de compromiso alcanzó el 100% por quinto año consecutivo. En 2002 se firmaron 798 contratos de operaciones humanitarias que incluían proyectos en más de 60 países [4]. Los socios responsables de la ejecución eran organizaciones no gubernamentales (62% de financiación de ECHO, la gran mayoría ONG de la UE), organismos de las Naciones Unidas (27%, destacando como socios principales el ACNUR (10,2%(, el PMA (8%( y el UNICEF (4,7%() y otras organizaciones internacionales, principalmente el CICR y la FICR (con el 7,9% de financiación). El 3,5% restante se empleó fundamentalmente en contratos de asistencia técnica o información, comunicaciones, auditoría, evaluación o similares.
[3] Tipos de decisiones: máxima urgencia: 1; emergencia: 21; plan global: 10; ayuda humanitaria /DIPECHO: 82.
[4] Incluyendo contratos de ejecución de decisiones de 2001.
Afectadas por catástrofes naturales y por catástrofes provocadas por el hombre de carácter crónico, la población altamente vulnerable del Sudán, tanto del norte (territorios controlados por el Gobierno) como del sur del país (territorios controlados por la oposición), siguió sufriendo graves dificultades humanitarias en un momento en el que el proceso de paz parecía evolucionar positivamente. Hubo necesidades humanitarias acuciantes en todas las grandes áreas sectoriales: salud y nutrición, seguridad alimentaria, agua y saneamiento.
Objetivos humanitarios y logros
Se ha respondido al objetivo de impedir un mayor deterioro de los segmentos más vulnerables de la población, prestando una especial atención a los desplazados internos (unos 4 millones en todo el país), mediante intervenciones muy diversas en las áreas antes mencionadas, así como mediante la prestación de ayuda a las actividades logísticas, de coordinación y de seguridad de las operaciones humanitarias, etc. Para ello, el plan global 2002 para Sudán contó con 17 millones de euros, y sus operaciones abarcaron tanto el norte como el sur de forma equilibrada, a través de cuatro socios. Las intervenciones en salud y nutrición fueron las que recibieron más financiación de ECHO. Los proyectos iban dirigidos a mejorar el nivel nutricional crítico de los niños, las madres lactantes y otros grupos vulnerables, y preveían un mayor y mejor acceso a los servicios de atención primaria de salud. Se emprendió un control específico de enfermedades y la prevención de las principales enfermedades mortales, que afectan a cientos de sudaneses del sur. Aunque aún no se dispone de una panorámica completa de la incidencia en materia de salud y nutrición, estos proyectos beneficiaron directamente a más de 2,5 millones de personas -incluidos niños desnutridos, mujeres, desplazados internos, sus comunidades de acogida y personas mayores. ECHO financió proyectos de agua y saneamiento en el norte que beneficiaron directamente a unas 230.000 personas y a su ganado, mientras que en el sur los proyectos iban dirigidos a unos 380.000 beneficiarios. Los proyectos relacionados con la seguridad alimentaria fueron particularmente intensos en el sur, donde se atendió a las necesidades de más de 2 millones de personas proporcionándoles maquinaria ligera, herramientas y semillas, así como procurándoles un mejor acceso al ganado y a los productos de la ganadería. También se trabajó para erradicar la peste bovina y para controlar otras enfermedades animales.
En respuesta a un llamamiento rápido entre organismos, ECHO adoptó una decisión urgente adicional de 1 millón de euros que preveía ayuda humanitaria de emergencia para los desplazados internos recién llegados a la región de Kassala como consecuencia del incremento de las hostilidades, así como para las poblaciones necesitadas que residían en zonas antes inaccesibles. Sin embargo, el alto grado de inseguridad en muchas regiones y las restricciones de acceso debidas tanto a las negativas del Gobierno como a influencias climáticas estacionales siguieron imponiendo grandes limitaciones. ECHO defendió de manera activa a diferentes niveles un acceso ilimitado de la ayuda humanitaria a las poblaciones necesitadas.
Los avances en la vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo fueron escasos en 2002. Aunque ya se había aprobado en abril de 2001, el programa «Humanitarian Plus» financiado con fondos del FED, pensado para facilitar la transición de la ayuda de emergencia a la de desarrollo, no alcanzó aún la fase de ejecución plena. No obstante, la reactivación del diálogo político entre Sudán y la UE en 1999 ha abierto la posibilidad de una normalización progresiva de las relaciones entre la UE y el país y como consecuencia del traspaso a largo plazo de las actividades.
Aunque se mantuvieron algunas bolsas de necesidades perentorias, las urgencias humanitarias derivadas de la guerra fronteriza con Eritrea y de la sequía en el sudeste se habían estabilizado bastante en la última parte del año. Además, con la mejora continua de las condiciones en el noroeste de Somalia, las necesidades de los refugiados somalíes procedentes de esta área cambiaron de la atención y el mantenimiento a la ayuda en la repatriación.
Al igual que sucedió en 2001, se produjo una epidemia a gran escala de meningitis, y las precipitaciones fueron mucho menores de lo habitual. La escasez de lluvias creó una preocupación creciente hacia finales de año sobre los efectos de una nueva sequía a gran escala en partes de las regiones de Somali, Oromiya y Afar. Los efectos en la producción de alimentos y en su disponibilidad en todo el país produjeron un serio deterioro de los problemas de desnutrición ya crónicos, con cifras de desnutrición aguda global tan elevadas de hasta el 29% en algunas áreas. Además, se informó de pérdidas importantes de ganado, calculadas en más del 40% en algunas zonas, en comunidades de pastores y agropastorales de Afar y Hararghe, junto con unos problemas crecientes para garantizar el suministro de agua.
En respuesta a las bolsas de necesidades que quedan tras la sequía, y para consolidar la anterior respuesta de emergencia, ECHO suministró una ayuda adicional de 400.000 euros para suministro de agua en las regiones de Somali, Oromo y Afar, y para el seguimiento de la seguridad alimentaria y la alerta temprana en la región de Somali, afectada por la sequía. Además, teniendo en cuenta las continuas necesidades de protección derivadas del conflicto fronterizo, ECHO asignó 750.000 euros al CICR para ayudar a unos 7.000 prisioneros de guerra y presos o detenidos relacionados con la guerra. Para las necesidades derivadas de la repatriación de los refugiados somalíes, ECHO proporcionó 1,6 millones de euros al ACNUR, que sirvieron para repatriar a los 30.000 refugiados somalíes seleccionados.
De conformidad con su cometido básico, ECHO asignó 1 millón de euros, 785.000 de ellos al grupo de Médicos sin Fronteras por su satisfactoria respuesta a la epidemia de meningitis. Dicha respuesta incluyó la vacunación urgente de más de 970.000 personas, asegurando una cobertura media de en torno al 90% en las zonas afectadas, con el fin de contener la epidemia. En respuesta a la aparición de una nueva sequía de gran escala, se asignaron otros 4 millones de euros a finales de año para hacer frente a las necesidades sanitarias, de desnutrición y de escasez de agua. Los fondos derivados de esta decisión se siguen desembolsando con arreglo al cometido básico, pues la sequía continúa en 2003 y surgen necesidades perentorias.
Habiendo afrontado las enormes necesidades urgentes y posteriores derivadas de la guerra fronteriza y de la sequía, y la repatriación de los refugiados somalíes, ECHO fue suprimiendo paulatinamente la ayuda en 2002 tal como estaba previsto. La oficina de ECHO en Addis Abeba se cerró en junio, tras haberse ocupado además de la respuesta de emergencia ante la meningitis, manteniéndose ahora la vigilancia desde la Oficina Regional de Nairobi. De los principales socios de ECHO, aproximadamente el 50% recibió financiación de continuidad procedente de los instrumentos de intervención a más largo plazo, como los dedicados a la seguridad alimentaria y a la cofinanciación de ONG, mientras que casi todos los demás obtuvieron financiación de otros donantes de fondos para rehabilitación o desarrollo.
En respuesta a las nuevas necesidades con arreglo al cometido básico derivadas de la aparición de la sequía a finales de 2002, ECHO ha reforzado la capacidad en recursos humanos de su Oficina Regional de Nairobi para que también se ocupe de Etiopía. Tanto la estrategia de entrada como la de salida están estrechamente coordinadas con otros instrumentos de intervención de la CE, sobre todo con la masiva respuesta de ayuda alimentaria de la CE.
Las necesidades urgentes derivadas de la guerra fronteriza con Etiopía se estabilizaron en gran medida en 2002. Las necesidades que aún existían se referían a unos 60.000 desplazados internos a la espera de reasentamiento, así como a los refugiados que estaban en Sudán a la espera de ser repatriados.
La nueva ayuda de ECHO en 2002, por un total de 1,75 millones de euros, permitió que se siguiera proporcionando un refugio adecuado a los 60.000 desplazados internos, y protección a más de 2.500 prisioneros de guerra y presos o detenidos relacionados con la guerra a través del CICR, así como ayuda al ACNUR para la primera fase de repatriación de más de 30.000 refugiados eritreos registrados. 300.000 euros de esta financiación de ECHO destinados a la instrucción sobre los riesgos de las minas no se emplearon totalmente debido a que el Gobierno decidió asumir dichas actividades directamente. Por último, la financiación incluyó además el apoyo a la OCHA, que abarcó la creación de suboficinas en las regiones de Debub y Gash Barka, para facilitar la coordinación de la vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo y la evaluación de las nuevas necesidades urgentes que puedan surgir.
La supresión gradual de la ayuda de ECHO se desarrolló según lo previsto, con una dotación de 1,75 millones de euros en 2002 frente a los 7 millones de euros de 2001. La oficina de ECHO en Asmara se cerró en junio de 2002, manteniendo ahora la vigilancia la Oficina Regional de Nairobi. Además, se proporcionaron fondos a la OCHA para ayudar al proceso de vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo. La financiación de ECHO para la primera fase de la repatriación de refugiados eritreos está vinculada a la financiación para el reasentamiento de dichos refugiados con cargo al FED.
Somalia, especialmente sus regiones central y meridional, sigue enfrentándose a disturbios civiles, al caudillismo y a la anarquía. Se han avanzado poco hacia la estabilidad política en el país, ya que más de trece iniciativas de paz han fracasado y la gran mayoría de la población sigue viviendo en la pobreza más absoluta. La extrema inseguridad y la impredecibilidad han provocado el hundimiento de las infraestructuras y los servicios sociales. Los cambios climáticos adversos han contribuido a agravar aún más las necesidades.
Las necesidades de seguridad alimentaria son altas, debido a la grave escasez de producción cerealística y ganadera. Las estructuras sanitarias públicas existentes adolecen de falta de medicamentos y de personal cualificado en todas las categorías (0,4 médicos y 2,8 enfermeras por cada 100.000 habitantes). Se calcula que el 30% de la población no tiene acceso alguno a los servicios sanitarios. Según las estimaciones, la esperanza de vida al nacer es de 47 años. Sólo el 15,6% de los niños de un año han recibido una vacunación completa. La tasa media global de desnutrición aguda en niños menores de 5 años en Somalia es del 17%.
Los sistemas de suministro de agua en el centro y en el sur de Somalia han quedado totalmente destruidos a causa de la inestabilidad crónica y del desmembramiento del Estado. El 70% de los pozos perforados han rebasado su tiempo previsto de vida y necesitan importantes trabajos de restauración. Menos del 20% de la población tiene acceso a agua potable segura. Según recientes evaluaciones, se llegan a emplear hasta seis horas diarias de recorrido sólo para coger veinte litros de agua.
Objetivos humanitarios y logros:
Ante el telón de fondo de la disminución de la financiación por parte de los donantes, ECHO ha incrementado su ayuda. En comparación con 2001, la ayuda financiera de ECHO a Somalia en 2002 se duplicó hasta llegar a los 4,5 millones de euros. El objetivo global de ECHO para el país es ayudar a las víctimas de la inseguridad y de los riesgos de origen climático, prestando mayor atención a las zonas centro y sur. En 2002 ECHO financió proyectos dirigidos a aliviar las necesidades agudas en materia de salud, nutrición, seguridad alimentaria y agua y saneamiento. Con un 71% del presupuesto total asignado a proyectos de salud y nutrición, las actividades financiadas apoyaron un amplio programa de salud del que se benefició aproximadamente un millón de somalíes. El programa incluía atención primaria de salud, hospitales de referencia, alimentación terapéutica, vacunación y control del cólera. En el norte de Mogadiscio se levantó un Centro de Atención Primaria totalmente operativo y en el norte y el sur de Mogadiscio y en la región de Bay se dotó a tres hospitales con medicamentos y equipos médicos para atender tanto a los heridos de guerra como a otro tipo de pacientes. Las oportunas respuestas permitieron restringir la epidemia de cólera, incluido un brote en el nordeste del país. Por haber faltado seis estaciones lluviosas consecutivas en la región de Gedo, se reservaron fondos para proyectos de seguridad alimentaria dirigidos a 150.000 personas, con el fin de hacer frente a las graves consecuencias de esta situación para las comunidades de pastores y sus rebaños.
En el sector del agua y del saneamiento, se emplearon fondos para reconstruir puntos de agua en zonas rurales. ECHO financió 11 pozos de sondeo y 30 pozos excavados manualmente de los que se beneficiaron 55.200 personas en el centro y en el sur de Somalia. En el noroeste del país, las actividades de agua y saneamiento realizadas incrementaron el suministro de agua potable a 350.000 personas, entre ellas refugiados y desplazados internos reasentados recientemente en la ciudad de Hargeisa. Como medida de control para frenar el brote de cólera en Bossaso, se llevó a cabo un proyecto sanitario en campos de desplazados internos con el fin de mejorar las condiciones higiénicas.
ECHO y la Unidad de la UE en Somalia han desarrollado una estrategia conjunta de definición y evaluación de proyectos para evitar posibles solapamientos, duplicaciones y diferencias de planteamiento entre proyectos apoyados por diferentes instrumentos de intervención de la CE, así como por otros donantes. Se anima a las agencias a que comenten sus propuestas al Órgano de Coordinación de la Ayuda a Somalia (SACB) antes de presentarlas oficialmente a la CE para evitar, por ejemplo, solapamientos o duplicaciones.
La situación humanitaria en el norte de Uganda, sobre todo en Acholiland (distritos de Gulu, Kitgum y Pader), se ha ido deteriorando a lo largo de varios años debido a la gran inseguridad originada sobre todo por los brutales ataques a la población civil por parte del Ejército de Resistencia del Señor (LRA). Se calcula que un millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares y a vivir en campos protegidos por el ejército ugandés. Así pues, el 80% de la población de Acholiland vive en campos para desplazados internos. El desplazamiento de la población local generó necesidades en los sectores de agua y saneamiento, sanidad y nutrición, seguridad alimentaria y artículos no alimentarios, así como en el de protección/rehabilitación de antiguos niños soldados.
El volumen de consultas y de consumo de medicamentos en los departamentos de consultas externas de los cuatro hospitales situados en Kitgum, Gulu y Pader se ha incrementado en un 40%. Debido al hacinamiento en las «ciudades protegidas», las prácticas de higiene y sanitarias, unidas a la escasa disponibilidad de agua, han contribuido a la prevalencia de enfermedades como la malaria, la diarrea y las infecciones respiratorias. A modo de ejemplo, en los campos de desplazados internos del distrito de Gulu, la cobertura de letrinas es del 18% y la disponibilidad de agua es inferior a 3 litros por persona al día de media. Debido al carácter impredecible e insuficiente de las lluvias, se perdió la cosecha de 2002 en los distritos de Kotido, Kitgum y Pader, con una pérdida de aproximadamente el 80% de la producción.
La respuesta de ECHO en 2002 se dirigió a un programa concertado de ayuda a los hospitales de referencia de los distritos. A través de distintos colaboradores, se ha proporcionado financiación para equipos médicos, medicamentos esenciales, generadores, depósitos de agua y letrinas en cinco hospitales de Gulu, Kitgum y Kalongo, así como para realizar actividades encaminadas a mejorar la situación relativa al agua y el saneamiento en los lugares donde se concentran los desplazados internos. Las intervenciones iban dirigidas a unas 950.000 personas. Se perforaron 20 pozos de sondeo, se repararon otros 5, se terminaron de construir 6 pozos excavados manualmente y se programó la construcción de 2.950 letrinas y 1.000 pozos de vertido. Se distribuyeron artículos no alimentarios entre 4.800 desplazados internos. Debido al secuestro a gran escala de niños por parte del LRA, ECHO financió un proyecto de protección, rehabilitación y reintegración de antiguos niños soldados en los distritos de Kitgum y Pader. Se beneficiaron directamente 1.400 niños, y se calcula que hubo unos 10.000 beneficiarios indirectos, incluidos los familiares y los vecinos directos de los niños afectados.
La ayuda de ECHO está estrechamente coordinada con otros instrumentos de intervención de la CE, con los Estados miembros y con otros donantes a través de la Delegación de la CE en Kampala.
El norte de Kenia sufrió durante tres años consecutivos la falta de lluvias, entre 1999 y 2001. Aunque las lluvias de 2001 favorecieron una mejora general de la situación en el país, especialmente en las tierras cerealísticas del oeste, las precipitaciones en los distritos septentrionales y orientales siguieron estando por debajo de lo normal y fueron insuficientes para lograr la recuperación de unos mecanismos de supervivencia efectivos.
La falta de vegetación de ramoneo y de agua provocó numerosas migraciones de las comunidades de pastores hacia zonas donde los pastos se encontraban en mejor situación. Se informó de unas tasas crecientes de desnutrición en los distritos de Wajir, Marsabit, Tana River y Mandera. La desnutrición aguda general en el distrito de Wajir fue del 14,7%, dentro de la cual el 2,9% fue grave. Los servicios sanitarios públicos sufren una grave escasez de medicamentos y se calculó que unos 80.000 niños corrían peligro de morir por una combinación fatal de desnutrición e infección.
En 2002, ECHO apoyó un conjunto integral de proyectos de ayuda de emergencia en situaciones de sequía, dirigidos sobre todo a las comunidades de pastores de los distritos del norte y nordeste. De acuerdo con su objetivo de preparar a las comunidades vulnerables ante futuras sequías, ECHO apoyó un gran proyecto relacionado con el ganado. Cientos de trabajadores de sanidad animal recibieron formación para vacunar y tratar las principales epidemias del ganado. En el sector del agua, se llevó a cabo la restauración de más de 200 puntos de agua, así como la creación de comités de gestión del agua a escala local.
ECHO está suprimiendo gradualmente la ayuda de su programa de respuesta a la sequía, pero seguirá supervisando atentamente la situación humanitaria sobre el terreno y animando activamente a que los donantes para el desarrollo asuman intervenciones a más largo plazo.
Tras cumplir en 2002 su octavo año de funcionamiento, ECHO Flight siguió ofreciendo servicios de transporte aéreo humanitario eficientes y rentables para los proyectos en el Cuerno de África y en las regiones vecinas. Tras varios años de dedicarse fundamentalmente al Cuerno de África, en 2002 se inauguró el servicio periódico desde Nairobi a la República Democrática del Congo, estableciendo un campamento base en Goma. Así se ha mejorado enormemente el acceso del personal humanitario y del transporte de mercancías para la realización de proyectos en el este de la República Democrática del Congo.
La muerte en combate en febrero de 2002 de Jonas Savimbi, líder de UNITA, y el consiguiente alto el fuego alimentó la esperanza de una verdadera paz para Angola tras 27 años de guerra civil. Sin embargo, la mayor accesibilidad tras el alto el fuego, levantó la cortina que había ocultado la auténtica dimensión de la situación humanitaria en las áreas del país que antes eran inaccesibles. Se daban con demasiada frecuencia unas elevadas cifras de desnutrición y de mortalidad, muy por encima de los umbrales de emergencia, que afectaban igualmente a los antiguos combatientes de UNITA y a sus familias congregados en zonas de acuartelamiento por todo el país. La mayor accesibilidad del país desencadenó además grandes desplazamientos de población, de modo que a final de año habían regresado a sus hogares 1.500.000 de desplazados internos y 80.000 refugiados, en su mayor parte a áreas caracterizadas por la ausencia total de unas condiciones mínimas para su reasentamiento, y en muchos casos densamente minadas. Pese al alto el fuego, aumentaron las necesidades de ayuda humanitaria, y a finales de 2002 dependían de la misma tres millones de personas.
Al igual que se hicieron evidentes las necesidades humanitarias críticas, quedó claro que la financiación de ECHO no sería suficiente por sí sola. Aparte de una aportación inicial de 8 millones de euros para ayuda de emergencia en forma de alimentación, atención sanitaria y artículos de primera necesidad, así como para actividades esenciales de logística y coordinación, ECHO dedicó otros 6 millones de euros casi exclusivamente a intervenciones de nutrición destinadas a salvar vidas en las zonas de nuevo acceso, incluidas las zonas de acuartelamiento de la UNITA. Tras el alto el fuego, ECHO adoptó un planteamiento mucho más flexible en sus intervenciones para así supervisar y responder rápidamente a los desplazamientos masivos de población, y seguir prestando ayuda a los grupos más vulnerables. Los esfuerzos de la comunidad humanitaria en su conjunto siguen viéndose obstaculizados por la gran precariedad de la infraestructura de transporte aéreo y terrestre, así como por la fuerte presencia de minas. Las explosiones de éstas ocasionan numerosas muertes y heridas -también de trabajadores humanitarios- y, una vez más, han dejado aisladas a cientos de personas. A finales de 2002, se habían terminado de ejecutar el 42% de los contratos financiados por ECHO durante el año, debiendo terminar casi todos los demás para marzo de 2003. Los proyectos ayudaron a estabilizar la situación alimentaria, salvando cientos de jóvenes vidas, y a restablecer la atención primaria de salud en zonas donde no se había podido disponer de ella durante años, y proporcionaron además artículos de ayuda urgente, como mantas, utensilios de cocina y refugio provisional, a más de 225.000 personas.
Tras el acuerdo de alto el fuego, la DG de Desarrollo, EuropeAid y ECHO prepararon un plan de actuación (125 mill. EUR) para apoyar el proceso de paz acelerando la puesta en práctica de los programas de ayuda de emergencia y de rehabilitación existentes. El plan de actuación dirigió -o redirigió- todos los tipos de financiación de la CE a afrontar la crisis humanitaria y el proceso de reasentamiento inicial. Por otra parte, en agosto se aprobó un programa de emergencia (30 mill. EUR, procedentes de fondos del FED), para dar respuesta a las primera fases del proceso de desmovilización. Dicho programa de emergencia complementa las actividades de ECHO en Angola.
En el Documento Estratégico Nacional del 9º FED se reconoce el papel fundamental de la vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo, tal como se plasmó en el plan de actuación para Angola. ECHO, por lo tanto, intentará suprimir gradualmente la ayuda de las zonas en la que se requiera una intervención más duradera, señalando necesidades y transfiriendo las responsabilidades lo antes posible a las agencias de desarrollo, a la vez que centrándose en su cometido básico de intervenciones para salvar vidas.
Angola, Zimbabue, Zambia, Malaui
En julio de 2002, las Naciones Unidas solicitaron 611 millones de dólares en ayuda humanitaria para el África Austral. Unos 13 millones de personas se enfrentaban en esos momentos a una grave escasez de alimentos, a enfermedades, a una creciente espiral de pobreza, a escasez de agua, a unas calamitosas condiciones sanitarias y a un deterioro continuo de los servicios básicos. El llamamiento comprendía 511 millones de dólares (el 84%) de ayuda alimentaria y el resto en ayuda humanitaria urgente no alimentaria. Los países afectados específicamente son Lesotho, Malaui, Mozambique, Suazilandia, Zambia y Zimbabue.
Aunque el llamamiento de las Naciones Unidas se centraba predominantemente en las necesidades alimentarias de la región, era evidente que la región no sólo sufría escasez alimentaria a consecuencia de la sequía. La recesión económica a largo plazo, unas políticas inadecuadas y, desde luego, la dramática propagación de la pandemia del VIH/SIDA contribuyeron a lo que se está convirtiendo en una crisis compleja y prolongada. Ya está infectado por VIH/SIDA uno de cada tres adultos. En 1998 la esperanza de vida al nacer había disminuido 20 años o más en la mayoría de los países de la región y había descendido a menos de 40 años en Malaui, Suazilandia, Zambia y Zimbabue. De todos los fallecimientos por SIDA sobrevenidos en el mundo en 2001, uno de cada seis se produjo en Lesotho, Malaui, Mozambique, Suazilandia, Zambia y Zimbabue.
Basándose en unas indicaciones preliminares de las necesidades humanitarias en la región, ECHO había comprometido ya 6,5 millones de euros en ayuda de emergencia durante la primera mitad de 2002 para Malaui, Zambia y Zimbabue. La ayuda, concretamente, financió operaciones de apoyo a actividades de vigilancia nutricional, alimentación escolar, alimentación complementaria, alimentación terapéutica y atención sanitaria. Se facilitó una cantidad suplementaria de 1 millón de euros para combatir el problema urgente de la plaga de langosta en Madagascar.
En respuesta al llamamiento de las Naciones Unidas, ECHO movilizó enseguida una cantidad adicional de 30 millones de euros en septiembre de 2002. Esta dotación suplementaria apoyó operaciones en Zimbabue (13,7 mill. EUR), Zambia (9 mill. EUR), Malaui (2,7 mill. EUR), Suazilandia (1,4 mill. EUR) y Angola (2 mill. EUR). Los beneficios de la financiación ampliaron enormemente las operaciones de alimentación escolar en Zimbabue y Suazilandia, cubriendo las necesidades de nutrición, pero contribuyendo además a que los niños permanecieran escolarizados. ECHO ayuda además directamente a las Naciones Unidas y a la OCHA en la coordinación humanitaria. El Programa Mundial de Alimentos recibe ayuda en forma de asistencia logística y supervisión, para garantizar una distribución de los alimentos políticamente neutral. Las operaciones en Zambia apoyan actividades en los campos de refugiados y preparativos para la repatriación de unos 300.000 refugiados angoleños. En Angola, la ayuda de ECHO está apoyando operaciones en las zonas de reciente acceso, contribuyendo a la ingente tarea de reasentar a millones de personas desplazadas y de refugiados que regresan.
Asimismo, en septiembre de 2002 ECHO destacó a Harare a un asesor técnico superior de la oficina regional de Nairobi para ayudar en las operaciones y establecer una oficina de ECHO. En noviembre, ECHO nombró a un asesor técnico permanente para Harare y terminó la contratación del personal local. Los planes para 2003 incluyen la ampliación de dicha oficina para apoyar la expansión de las operaciones en la región.
Aunque es demasiado pronto para evaluar toda la repercusión de las operaciones de ECHO, es evidente que la ayuda de ésta ha sido ya esencial para salvar vidas.
La ayuda de ECHO para el África Austral es complementaria de los fondos del FED disponibles para la región, incluidos fondos anteriores del FED para Zimbabue que ahora se dirigen exclusivamente a una ayuda que beneficia directamente a la población de Zimbabue. Por otra parte, se han celebrado consultas pormenorizadas y frecuentes con los demás servicios de la Comisión encargados de la ayuda alimentaria de emergencia, a fin de que la ayuda de ECHO sirva de complemento a estas otras formas de ayuda para la región.
En la República Democrática del Congo (RDC) ECHO se encontró con una nación ya empobrecida desde el punto de vista estructural por décadas de corrupción y mala gestión bajo el régimen de Mobutu, y que también tenía que hacer frente a los efectos acumulados de dos guerras civiles sucesivas. Un estudio realizado por la ONG estadounidense International Rescue Committee (IRC) mostró un «exceso de mortalidad» total en el este de la RDC de 2,5 millones de muertos en los 33 meses transcurridos entre agosto de 1998 y abril de 2001. Sin embargo, sólo en torno a un 14% de dicho «exceso de mortalidad» valorada por la IRC estuvo causado directamente por la violencia, atribuyéndose el resto al continuo deterioro de las condiciones de vida y de los servicios sociales durante décadas. En 2002, los congoleños morían no por heridas de bala o de machete, sino como consecuencia de la malaria y la desnutrición, por la perturbación de la producción de alimentos y de los mecanismos de distribución o por la falta de una atención sanitaria básica.
De cara a la respuesta humanitaria, convenía distinguir entre (a) las necesidades crónicas/agudas generadas por las crisis prolongadas y por la «gran guerra» ya apaciguada, y (b) las necesidades agudas/urgentes motivadas por las «pequeñas guerras» en marcha. Las prioridades humanitarias en áreas que presentaban necesidades crónicas eran restablecer o consolidar un sistema de atención primaria de salud sostenible y eficaz que fuera accesible para todos los segmentos de la población, y proporcionar alimentación suplementaria y terapéutica a niños desnutridos, así como una ayuda a sus familias para darles seguridad alimentaria a corto plazo. En lo que se refiere a las necesidades agudas/urgentes, el interés de ECHO se centró en la amenaza inmediata que suponían las enfermedades más mortíferas, mediante campañas de vacunación contra el sarampión e intervenciones clásicas de emergencia para combatir la malaria, el cólera y la desnutrición.
Los objetivos humanitarios de ECHO establecidos en el plan global 2002 para la República Democrática del Congo se cumplieron satisfactoriamente, desembolsándose toda la dotación de 32 millones de euros destinada al mismo. Por lo que se refiere a los objetivos operativos (específicos del sector), durante el año se prestó atención primaria de salud a través de 18 colaboradores en unos 105 de los 306 distritos sanitarios del país. Se trató a unos 2,7 millones de pacientes en los centros de salud apoyados por ECHO mediante el suministro de medicamentos, equipamiento, apoyo logístico y apoyo técnico, agua limpia y ropa. Otros diez socios colaboradores proporcionaron ayuda integral que comprendía nutrición, ayuda alimentaria y seguridad alimentaria de urgencia para unos 375.000 congoleños de las áreas en conflicto. ECHO también ofreció ayuda para los cometidos especiales de organismos internacionales específicos, y estuvo especialmente activa a la hora de promover la coordinación y el papel de la OCHA, desempeñando un papel preponderante en la misión conjunta de evaluación de los donantes desarrollada en julio.
Además de las actividades programadas en el plan global, ECHO también respondió con celeridad ante la erupción del volcán Goma de 17 de enero. El personal de ECHO en el país se encontraba en la zona a las 48 horas, y se aprobó inmediatamente una dotación adicional de ayuda de emergencia por valor de 5 millones de euros. Se crearon puntos de agua de emergencia en un plazo de dos días, y se distribuyeron cajas familiares de artículos de primera necesidad entre unas 100.000 personas. Se despejaron los principales accesos a Goma por carretera, se rehabilitó rápidamente el sistema municipal de distribución de agua y, durante tres meses, se proporcionó atención sanitaria gratuita a todos los que acudieron solicitándola. Por último, se proporcionó a unas 3.000 familias indigentes (15.000 personas) los medios para reconstruir sus hogares destruidos por la lava.
Finalmente, en respuesta a un llamamiento urgente del ACNUR, se aprobó a final de año una nueva decisión por valor de otros 1,1 millones de euros para evitar el cierre de los campamentos que proporcionan atención, protección y labores de mantenimiento a 60.000 refugiados angoleños.
La primera transferencia importante de responsabilidades de la vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo, a comienzos de 2002, afectó a un programa de reasentamiento puesto en marcha por ECHO de manera piloto en el año 2000 en la región Masisi de Kivu del Norte, un área tradicionalmente muy productiva que había caído presa de conflictos étnicos y de desplazamientos a gran escala. Se facilitaron más de 7 millones de euros con cargo al «Programa de apoyo a la rehabilitación» (PAR) y con fondos del artículo 255 del Convenio de Lomé. El segundo «tramo» de transferencias de responsabilidades afectó al sector sanitario. Desde el 1 de julio, unas 31 zonas sanitarias apoyadas por ECHO en las provincias de Kivu del Norte y Oriental fueron asumidas por la DG de Desarrollo/EuropeAid, con 9 millones de euros con cargo al «Programa de apoyo transitorio a la salud» (PATS) y a financiación con arreglo al artículo 255 del Convenio de Lomé. Por último, tras la erupción del volcán de Goma el 17 de enero, EuropeAid envió rápidamente una misión de evaluación que, trabajando sobre el terreno con el equipo de ECHO, proyectó una dotación de 4 millones de euros (artículo 255 de Lomé) destinada a la rehabilitación de las infraestructuras sociales para complementar el trabajo realizado por ECHO en la fase de emergencia.
Burundi forma parte del inextricable conflicto regional que desde hace varios años azota la región de los Grandes Lagos. Pero el conflicto de Burundi tiene, ante todo, sus propias causas internas que obedecen, sobre todo, a la rivalidad interétnica entre grupos tutsi y hutu. La guerra civil comenzó en 1993 tras el asesinato del primer presidente democráticamente elegido; y perdura pese al acuerdo de paz firmado en agosto de 2000, a la creación de un gobierno de transición y a los acuerdos de alto el fuego celebrados en 2002 entre tres facciones rebeldes. La situación en el país no mejoró en 2002, y prosiguieron las luchas entre grupos rebeldes y el ejército/el Gobierno. Los desplazamientos de población y la afluencia de refugiados en los países vecinos, así como la destrucción de las infraestructuras social y económica son las consecuencias directas de este conflicto para la población civil.
El objetivo de ECHO en Burundi era atender a las necesidades humanitarias básicas de la población en riesgo (personas desplazadas, indigentes, huérfanos, mujeres con familias a su cargo, repatriados). Este objetivo se alcanzó satisfactoriamente gracias a la cooperación con 20 socios. La respuesta de ECHO ante las necesidades urgentes se dirigió sobre todo a los sectores de la atención primaria de salud, la seguridad alimentaria, el abastecimiento seguro de agua, el saneamiento y la nutrición. Ello se hizo suministrando medicamentos esenciales y servicios médicos en zonas donde el acceso a los mismos era escaso o inexistente. También se financiaron programas de rehabilitación nutricional en momentos de crisis alimentaria y en zonas afectadas. Finalmente, las operaciones suministraron agua segura e instalaciones de saneamiento básicas a personas desplazadas por todo el país. ECHO respondió asimismo a crisis repentinas, como los desplazamientos provisionales en zonas inestables (provincias del este y el sur y zona rural de Bujumbura) y reaccionó inmediatamente ante las epidemias (meningitis, cólera). Se calcula que se han beneficiado de las operaciones financiadas por ECHO unos 2 millones de personas.
En 2002 continuó el proceso de vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y desarrollo, en particular con programas financiados por el Fondo Europeo de Desarrollo (FED) y en cooperación con los Estados miembros, especialmente desde que se han vuelto a poner en marcha varias nuevas operaciones de rehabilitación y desarrollo con el fin de reforzar el proceso de paz y la reconstrucción del país. Sin embargo, la permanente inestabilidad del país sigue siendo un obstáculo para el traspaso de las actividades de ECHO.
Tanzania cuenta con una inmensa población de refugiados procedentes de países vecinos, que depende casi totalmente de la ayuda humanitaria para sobrevivir. A comienzos de 2002 había 495.000 refugiados procedentes de Burundi, de la República Democrática del Congo y de Rwanda que vivían en 14 campamentos en el oeste de Tanzania bajo protección del ACNUR. Esta población de refugiados se incrementó en 20.000 personas a lo largo de 2002. Pese a los continuos intentos por aplicar los acuerdos de paz, la mayoría de los refugiados no pudieron regresar a sus hogares, mientras que la legislación tanzana excluye la autonomía y la integración. Las necesidades humanitarias incluían alimentación, alojamiento, protección y atención sanitaria.
El objetivo principal de ECHO era continuar con el apoyo que había prestado durante años a esta operación de «cuidado y mantenimiento», siendo esta una crisis prolongada que ya no constituía una prioridad para muchos donantes. Los objetivos del plan global 2002 de ECHO para Tanzania se atendieron con una cantidad de 27 millones de euros asignada a socios internacionales como la FICR, el ACNUR, el UNICEF y el PMA. Las asignaciones para cada socio se comprometieron en su totalidad. Se apoyaron programas en los sectores de ayuda alimentaria, logística, agua, saneamiento, sanidad, alojamiento y protección. Se beneficiaron de esta intervención más de 500.000 refugiados, y ECHO fue el mayor donante al programa de refugiados de Tanzania del ACNUR. También se alcanzó el objetivo de mantener la supervisión. Se concedió gran atención a la repatriación de refugiados burundeses, que comenzó en marzo de 2002, para así defender durante la misma los principios humanitarios de seguridad, dignidad y voluntad de elección. Aunque a lo largo del año regresaron (regresos voluntarios y facilitados) más de 50.000 burundeses, la continuación de la violencia en Burundi y en la República Democrática del Congo alentó nuevas oleadas de refugiados a Tanzania. Pese al inesperado regreso de la mayoría de los refugiados ruandeses hacia finales de 2002 (más de 20.000), la cifra total de refugiados registrados en los campamentos dirigidos por el ACNUR en el oeste de Tanzania aumentó a lo largo del año. ECHO defendió la protección de grupos vulnerables a través de proyectos infantiles y relativos al género.
En 2002 se consiguió cierta vinculación a través de la intervención dentro del «Programa especial para las zonas afectadas por refugiados» (SPRAA, 22 mill. EUR, 1997-2003) y en virtud de la financiación del artículo 73 de Cotonú (antiguo artículo 255 de Lomé; 4 mill. EUR para algunos de los sectores de los campamentos a más largo plazo de educación, medio ambiente, salud y agua/saneamiento). Por otra parte, se pudo lograr un acuerdo sobre la transferencia de algunos proyectos de ayuda alimentaria financiados por ECHO al instrumento de intervención en seguridad alimentaria gestionado por EuropeAid.
Sierra Leona - Guinea - Liberia
Los tres países que integran la Unión del Río Mano han sufrido guerras y conflictos durante los últimos 12 años. Los problemas humanitarios de la región están estrechamente interrelacionados y los acontecimientos de un país suelen influir directamente en los otros dos. Además, según las estimaciones, en un momento dado, hubo unas 700.000 personas desplazadas internamente en sus propios países (500.000 en Sierra Leona, 250.000 en Liberia, 50.000 en Guinea). El centro de los disturbios se ha ido desplazando de Liberia a Sierra Leona.
Desde finales de septiembre de 2000 regresaron a Sierra Leona unos 75.000 refugiados del país (ACNUR). De ellos causan preocupación 58.000, es decir, los que necesitan ayuda humanitaria. El programa de reasentamiento de estos repatriados se consideró como una de las principales prioridades humanitarias y el mayor reto para el país.
La situación humanitaria en Guinea se ha mantenido relativamente estable, aunque la región de Forestiere se ha visto afectada por períodos de inseguridad. A comienzos de 2002, aún había 180.000 refugiados en Guinea. De ellos, 65.000 vivían en campamentos administrados por la OCNUR (50.000 sierraleoneses y 15.000 liberianos), mientras que fuera de los campamentos vivían, según las estimaciones, unos 50.000 sierraleoneses y 65.000 liberianos.
Los desplazados internos en Liberia se encontraban en una situación extremadamente vulnerable. La red social local, ya sometida a presión por los muchos años de luchas e inestabilidad, no podía hacer frente a la carga extra de otros 38.000 desplazados internos que huyeron al reanudarse los combates en el condado de Lofa. Estos desplazados internos se asentaron en campamentos en los condados de Bong, Grand Cape Mount y Gbapolou. Además, vivían en campamentos de refugiados en Liberia aproximadamente otros 35.000 refugiados procedentes de Sierra Leona.
ECHO respondió a las necesidades humanitarias mediante un planteamiento regional, con un plan global de 17 millones de euros para los cuatro grupos de personas necesitadas (esto es, refugiados, repatriados, desplazados internos y comunidades de acogida) según distintos grados de vulnerabilidad, y proporcionó una ayuda integral (que incluía la prestación de servicios sanitarios, agua y saneamiento, alimentación, así como alojamiento y artículos no alimentarios). Se prestó apoyo además al sistema de información cartográfica y de bases de datos humanitarias, a la distribución de alimentos y al fomento de los principios humanitarios básicos. Se respondió satisfactoriamente a los objetivos humanitarios de ECHO, desembolsándose en su totalidad la dotación de 17 millones de euros asignada. Entre 21 socios, entre ellos organismos de las Naciones Unidas, ONG internacionales y el CICR, se realizaron proyectos en los tres países.
En Sierra Leona, ECHO contribuyó a la dirección de cuatro hospitales de distrito, de cincuenta y seis centros de atención primaria, del programa ampliado de vacunación para todo el país y de un estudio para evaluar la resistencia de la malaria a la cloroquina. Además, se perforaron o restauraron más de cien puntos de agua y se instalaron tres mil letrinas y más de cincuenta duchas y lavaderos en campamentos de desplazados y refugiados. Se distribuyeron artículos no alimentarios básicos y material para cobijarse a la población desarraigada (por ejemplo, más de 30.000 mantas y colchonetas, 50.000 juegos de utensilios de cocina, bidones, 30.000 pastillas de jabón y 700 rollos de plástico de 200 m )
En Guinea, los fondos de ECHO contribuyeron a la ejecución de un programa integral de atención primaria y de agua y saneamiento, dirigido a unos 37.000 refugiados en los campamentos de Boréah, Nonah, Laïné y Kouankan. Se construyeron además 75 pozos y 300 letrinas en otros lugares. Asimismo, la población de la prefectura de Guéckédou (200.000 personas) tuvo acceso a atención primaria de salud y, según las estimaciones, unos 7.000 niños y 500 mujeres embarazadas recibieron alimentación suplementaria. Finalmente, tras un brote de fiebre amarilla en Conakry, ECHO contribuyó a una campaña de vacunación de emergencia que se dirigió a millón y medio de personas, desarrollada por la Organización Mundial de la Salud.
En Liberia, los colaboradores financiados por ECHO alimentaron a 150 niños que sufrían desnutrición grave en centros de alimentación terapéutica, y pusieron en práctica un programa para responder a un brote de cólera que amenazaba a una población de 50.000 personas. Además, se construyeron diez puntos de agua, 200 letrinas y un número similar de lavaderos en campamentos para desplazados internos. Por último, el programa de protección del CICR se dirigió a una población vulnerable de 100.000 personas.
A finales de año (20/12/2002), se asignó una financiación suplementaria de 2 millones de euros para prestar ayuda a la OACNUDH en la repatriación de refugiados a Sierra Leona y proporcionar servicios humanitarios básicos a los refugiados liberianos en Sierra Leona.
Las actividades de ECHO de vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo en 2002 se centraron esencialmente en preparar el terreno -junto con DG de Desarrollo y EuropeAid- para poner definitivamente en marcha dos programas clave de rehabilitación y desarrollo financiados por la CE, esenciales para la vinculación de las ayudas en Sierra Leona: el SLRRP («Programa de reasentamiento y reintegración» para los 200.000 repatriados) y el HSSP («Programa de apoyo al sector sanitario»). Con el inicio de estos dos programas en noviembre de 2002, la llegada de un asistente técnico al Ministerio de Sanidad y la contratación de un joven experto encargado de la vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo en la Delegación, la CE ha realizado buenos progresos en la materia en Sierra Leona.
En Guinea, ECHO transfirió a otros servicios de la Comisión algunos programas de seguridad alimentaria que se excedían el cometido básico de ECHO. Desde diciembre de 2002, la DG de Desarrollo y EuropeAid han asumido dos proyectos previamente financiados por ECHO (haciendo uso de los fondos del 6º y el 7º FED), mientras que otro está cubierto por la línea presupuestaria para la cofinanciación de ONG.
En Liberia, la DG de Desarrollo/EuropeAid y ECHO aplican la idea del «continuum», según la cual los programas de ambos servicios se complementan entre sí. La DG de Desarrollo y EuropeAid siguen financiando proyectos en situaciones posteriores a emergencias mediante fondos del 8º FED con arreglo al artículo 255 (25 millones de euros para dos años) en los sectores de sanidad, agua y nutrición. ECHO complementa esta contribución dirigiendo sus esfuerzos a las poblaciones desarraigadas dentro de Monrovia y en sus alrededores
Tras el intento de golpe de estado en Costa de Marfil de septiembre de 2002, se aprobó una decisión de emergencia por 1,5 millones de euros. Esta contribución se empleó y se sigue empleando para prestar apoyo a varias estructuras sanitarias y permitirá que las familias vulnerables reciban una ración de comida suplementaria.
En 2002, la situación en Serbia entró plenamente en una fase posterior a la crisis. No obstante, siguió habiendo necesidades críticas, ya que la situación empeoró debido al incremento de la pobreza y al número de refugiados y desplazados internos, que siguió siendo considerable (377.000 y 187.000, respectivamente).
ECHO siguió suprimiendo gradualmente su ayuda al país, pero mantuvo una operación de proporciones importantes, por valor de 37,5 millones de euros, dedicada a las necesidades humanitarias inmediatas de la población más vulnerable, sobre todo refugiados y desplazados internos.
Los principales objetivos de la actividad de ECHO en 2002 giraban en torno a tres ejes: en primer lugar, el mantenimiento de las condiciones de vida básicas de los refugiados y desplazados internos vulnerables, así como de algunas personas extremadamente vulnerables, durante el invierno de 2002-2003. En segundo lugar, la consolidación y finalización de los programas de ECHO en los sectores sanitario y psicosocial, proporcionando equipamiento médico básico y rehabilitación además de formación. En tercer lugar, el fomento de soluciones duraderas para los refugiados, encaminadas a aumentar al máximo sus posibilidades de integración. ECHO también mantuvo financiación para la repatriación sostenible a Bosnia y Hercegovina y a Croacia. A los repatriados en perspectiva se les proporcionaron oportunidades de realizar visitas de sondeo, asistencia letrada y transporte.
Las dos decisiones que adoptó ECHO para Serbia en 2002 (37,5 mill. EUR) se plasmaron en 47 contratos, 25 de los cuales ya están finalizados. Durante el periodo considerado, se aportaron alimentación básica y artículos de higiene a aproximadamente 115.000 personas. 1.200 familias de refugiados recibieron ayuda en forma de materiales de construcción y en especie, con lo que se posibilitó que se asentaran de forma permanente en Serbia. Se está dando cabida a otros 150 refugiados de edad avanzada extremadamente vulnerables en instalaciones rehabilitadas para la prestación de atención prolongada. Casi 1.000 individuos han aprovechado las visitas de sondeo para volver a Croacia y comprobar si desean regresar de manera permanente.
En el caso de los desplazados internos, se ha mantenido un suministro ininterrumpido de artículos alimentarios y de higiene para 50.000 personas. Se ha acogido a 110 familias de desplazados internos en alojamientos de carácter privado y se han rehabilitado 51 centros colectivos.
A un total de 98.000 necesitados de protección social extremadamente vulnerables se les proporcionaron artículos de higiene o alimentación en comedores de beneficencia. 28.000 residentes de centros colectivos y casos vulnerables recibieron combustible para afrontar el invierno.
La ayuda por 6,5 millones de euros en el sector sanitario se amplió a toda la población serbia a través de un programa de ayuda de ámbito estatal al sector de la atención primaria de salud. Se hizo especial hincapié en la población romaní para asegurarse de su inclusión en los servicios de atención sanitaria.
En todos los sectores, se realizaron esfuerzos para apoyar el proceso de vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo procurando la coordinación con las administraciones nacionales, con otros donantes y con la Agencia Europea de Reconstrucción, así como con los programas de la Comisión para facilitar el regreso a Bosnia y Croacia. Es demasiado pronto para valorar cuáles serán los resultados de la apuesta de ECHO por la vinculación entre las ayudas, dado que muchos proyectos siguen en marcha. Las perspectivas son buenas en el sector sanitario, donde la Agencia Europea de Reconstrucción ha programado dedicar 9,5 millones de euros en 2003 a seguir fortaleciendo el sector sanitario básico. La Agencia prevé apoyar el desarrollo de la política sanitaria. Ello implica la participación de socios de ECHO como UNICEF o la OMS, que también actúan como asesores del ministerio. Puede haber otras oportunidades en al ámbito de las actividades generadoras de ingresos y de la formación profesional. ECHO continuará buscando oportunidades de establecer vínculos durante el año 2003.
ARYM - Kosovo
Desde el punto de vista humanitario, las principales necesidades en ARYM/Kosovo durante 2002 estaban relacionadas con las secuelas del conflicto de 1999 y con los refugiados afectados en Kosovo, los desplazados internos, los repatriados y otros residentes vulnerables de las áreas en conflicto.
ECHO asignó 5,5 millones de euros a ARYM/Kosovo en 2002 con el objetivo de proporcionar ayuda básica a los refugiados y desplazados internos, a las minorías y a otros grupos vulnerables, así como de facilitar soluciones duraderas y la transición hacia las actividades de desarrollo estructural. En la Antigua República Yugoslava de Macedonia, ECHO ayudó a cubrir las necesidades alimentarias básicas de los desplazados internos y sus familias de acogida, de los residentes vulnerables de las áreas en conflicto y de los alojados en centros colectivos, en tanto que, en el sector no alimentario, se suministraron paquetes de artículos de higiene a las familias de acogida y leña a las familias, los centros escolares y los ambulanta de las regiones en conflicto. En 2002 prosiguió la rehabilitación urgente de centros escolares y ambulatorios, al igual que las intervenciones en los sectores del agua y el saneamiento. En el sector social, se introdujeron servicios comunitarios y medidas de desarrollo de la confianza en Tetovo, Kumanovo y Skopje. Con algo más de 3.000 refugiados de Kosovo aún en la ARYM, se buscaron para esta población beneficiaria de ayuda, a través del ACNUR, soluciones más duraderas, como la repatriación, la promoción o la integración local.
Durante 2002 hubo en marcha en la ARYM 13 proyectos llevados por 9 colaboradores. Los beneficiarios fueron 3.500 refugiados, 14.000 desplazados internos y 5.500 familias necesitadas de asistencia social. Asimismo, 2.500 campesinos recibieron semillas y pienso para animales. 40.000 habitantes de poblaciones se beneficiaron de proyectos de agua y saneamiento. Los proyectos en marcha de servicios de interés social (cuidado de enfermos mentales o de niños, acogida de huérfanos, etc.) alcanzaron a unos 40.000 beneficiarios. 12 proyectos se concluyeron con éxito, y el último deberá finalizar en junio de 2003.
Aunque ECHO retiró gradualmente la ayuda a Kosovo a finales de 2001, las necesidades de las minorías (en torno a 150.000 personas) eran tales que en 2002 se prestó una ayuda suplementaria (protección y ayuda material) a través del ACNUR. El proyecto de ésta se terminó satisfactoriamente.
El proceso de vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo en la ARYM es menos directo que en otros países, ya que la mayoría de los instrumentos centran la atención en las reformas institucionales que preparan al país para el proceso de Asociación y Estabilización y no para el desarrollo de base. Sin embargo, ECHO ha procurado esa vinculación en diversos sectores. En el sector social, los 23 centros Babylon para niños y jóvenes creados por ECHO, en los que se reunían niños (y padres) de diferentes orígenes étnicos, se han transferido ahora al Banco Mundial. También en este sector, la ayuda de ECHO a familias necesitadas de protección social se amplió durante 2002 a la espera de los resultados de las reformas del sistema de protección social nacional que finalmente fueron anunciadas por el Ministerio de Trabajo y Política Social a principios de 2003. ECHO ha invertido una considerable cantidad en el sector del agua y el saneamiento en la ARYM y el último proyecto en este sector incluía la creación de una base de datos que recogía datos sobre todos los proyectos de ECHO. Estos proyectos se han emprendido pensando en un desarrollo a largo plazo y la base de datos ha sido bien acogida por la administración central y las administraciones locales y podrían ser útiles para que la Agencia Europea de Reconstrucción prepare futuros programas en este sector.
Chechenia, Ingushetia y Daguestán
Tres años después del comienzo de la segunda guerra en Chechenia, el conflicto continuaba, sin perspectivas de solución política. Aunque la fase inicial de intensos bombardeos dio paso a un conflicto de menor intensidad, en 2002 seguían en activo en Chechenia más de 80.000 soldados federales, mientras los ataques periódicos de los rebeldes seguían sin disminuir. La situación aún se caracterizaba por las gravísimas violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario, siendo la población civil la principal víctima del conflicto.
En un contexto de inseguridad permanente que ha afectado a todas las familias chechenas, en 2002 seguía habiendo un elevado número de familias chechenas desplazadas en las repúblicas vecinas de Ingushetia y Daguestán, así como en el resto de la Federación Rusa. Pese a la presión cada vez mayor sobre las familias desplazadas en Ingushetia para que regresen a Chechenia y pese al cierre de uno de los campamentos de tiendas en noviembre, aún había unos 100.000 desplazados internos en Ingushetia y entre 5.000 y 10.000 en Daguestán.
Puesto que no se produjo ninguna mejora de la situación humanitaria en Chechenia ni en Ingushetia o Daguestán, e incluso aumentó la vulnerabilidad de las personas desplazadas, que están agotando sus capacidades de supervivencia, ECHO mantuvo su apoyo tanto a los desplazados internos como a la población local de Chechenia. La financiación total (28 mill. EUR) se repartió entre Chechenia (más del 60% del total), Ingushetia (aproximadamente el 35%) y Daguestán (menos del 5%). En Chechenia, ECHO siguió financiando el suministro de agua en Grozny, la distribución de alimentos básicos en todas las regiones, la prestación de atención médica gratuita en los hospitales y la ayuda a los departamentos de cirugía y traumatología de varios de ellos, la rehabilitación de un taller de prótesis en Grozny, así como la ayuda a cuatro hospitales infantiles, la habilitación de zonas aptas para la infancia en Grozny y la ayuda a actividades de concienciación sobre las minas.
En Ingushetia, ECHO defendió el derecho de los desplazados internos a permanecer allí mientras la inseguridad en Chechenia les impidiera regresar en condiciones de seguridad y, por lo tanto, continuó prestándoles una ayuda sustancial. Los fondos se emplearon para mejorar los alojamientos, primero reemplazando tiendas viejas y luego intentando construir barracones para alojar a los desplazados internos que tenían necesidad urgente de alojamiento; para mejorar las instalaciones de agua y saneamiento en los campamentos y los asentamientos espontáneos; para distribuir artículos no alimentarios básicos (camas, ropas y artículos de higiene); para proporcionar enseñanza primaria y jardines de infancia; para prestar apoyo médico y psicológico, en particular cuidados maternoinfantiles, para dar ayuda psicosocial y ofrecer actividades de formación profesional, especialmente a los jóvenes; para dar protección, en particular mediante asesoramiento jurídico y ayuda a los desplazados internos, así como para defender los derechos de los desplazados internos y de la población local en Chechenia.
En Daguestán, ECHO asignó financiación para la ayuda a los desplazados internos procedentes de Chechenia, en forma de alimentos básicos, de ayuda médica a un hospital y de mejoras en el abastecimiento de agua y en el saneamiento en los asentamientos espontáneos.
Debido al grado de inseguridad en Chechenia y cada vez más en Ingushetia y Daguestán, las actividades, al igual que en el pasado, tuvieron que ser realizadas a distancia por los socios. El acceso a Chechenia se ha ido haciendo cada vez más problemático, poniendo las autoridades federales y locales cada vez más obstáculos para la prestación de ayuda. Además, se han introducido nuevas restricciones al trabajo de las agencias humanitarias en Ingushetia, donde las autoridades intentaron prohibir que los socios sustituyeran las tiendas de los campamentos o construyeran alojamientos alternativos para los desplazados internos. El acceso a los campamentos fue problemático durante algún tiempo y la seguridad global en Ingushetia se deterioró a finales de año.
En Daguestán, el secuestro del jefe de misión de Médicos sin Fronteras el 12 de agosto provocó la suspensión de todas las actividades de la organización tanto en Daguestán como en Chechenia.
En 2002, ECHO financió operaciones a través de 17 diferentes socios responsables de la ejecución; se completaron 45 operaciones, una se suspendió y se pusieron en marcha 61 nuevos contratos. Se proporcionó a unos 60.000 desplazados internos y personas vulnerables atención médica en Chechenia, Daguestán e Ingushetia. El principal sector de intervención siguió siendo el de la distribución de alimentos. Se proporcionó ayuda alimentaria básica a unos 220.000 desplazados internos y a población vulnerable en Chechenia y Daguestán. Se distribuyeron alimentos específicos a 1.000 niños de entre 6 y 24 meses de edad en Ingushetia; comidas calientes diarias a 45.000 niños de escuelas primarias en Chechenia. Se levantaron aproximadamente 800 nuevas tiendas y se construyeron 170 barracones para alojar a las personas que vivían en campamentos de tiendas o en asentamientos espontáneos en Ingushetia.
Se distribuyeron artículos de primera necesidad entre 20.000 familias de desplazados internos en Ingushetia (artículos de higiene y para dormir, leña) y entre 30.000 niños desplazados en Ingushetia y Chechenia (ropa para niños). Hasta 1.000 jóvenes desplazados internos en Ingushetia se beneficiaron de actividades de ayuda psicosocial y de capacitación y formación profesional.
Las condiciones de distribución de agua y de saneamiento se mejoraron en Ingushetia (20.000 desplazados internos) y se dio acceso a agua potable a la población residente de Grozny (100.000), prestando especial atención a los centros escolares y de salud. En Ingushetia, Chechenia y Daguestán, 210.000 personas (sobre todo niños) recibieron sesiones de concienciación sobre las minas. ECHO contribuyó asimismo a la puesta en funcionamiento de «zonas aptas para la infancia», que sirven a aproximadamente 1.000 niños en Chechenia e Ingushetia.
Además, se proporcionaron actividades de protección financiadas por ECHO a desplazados internos, repatriados y residentes por todo el norte del Cáucaso, en particular asesoramiento jurídico.
La situación humanitaria no permitió que ECHO mantuviera un proceso de vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo en 2002.
En el año 2002 se tuvieron unos niveles casi normales de precipitaciones después de tres años de intensa sequía. Sin embargo, los efectos de la sequía se siguieron sintiendo por todo el país. Más de la cuarta parte de los 6,3 millones de habitantes necesitaban ayuda alimentaria urgente y los niveles de desnutrición infantil se mantuvieron inaceptablemente altos. Más de la mitad de la población carecía de acceso a agua potable limpia, mientras que el Gobierno seguía siendo incapaz de proporcionar suministros médicos suficientes para hacer frente a la elevada incidencia de enfermedades.
Por primera vez en varios años, no fue necesaria una decisión de financiación de emergencia. El 30 de abril de 2002 se aprobó un plan global de doce meses por 10 millones de euros. El programa presentaba tres objetivos específicos. El primero era ayudar a cubrir las necesidades inmediatas de alimentos básicos, siempre que fuese posible, mejorando simultáneamente la seguridad alimentaria de los hogares más vulnerables. El segundo objetivo era reducir la morbilidad y la mortalidad mejorando el acceso a la atención primaria de salud, garantizando una respuesta efectiva ante los brotes de enfermedades infecciosas y promoviendo la concienciación de la comunidad en materia de salud. Finalmente, se debía incrementar el acceso a agua potable a la vez que promover el uso seguro del agua para así reducir la incidencia de enfermedades relacionadas con la misma. Se cubrieron todas las regiones del país, pero incidiendo en la provincia de Khatlon, en el sudoeste, la región más afectada por la sequía.
Recibieron ayuda alimentaria unas 55.000 personas (incluidos 15.000 niños desnutridos), mientras que 27.000 hogares rurales se beneficiaron de proyectos de seguridad alimentaria a corto plazo. Se mejoró el acceso a agua potable limpia para 250.000 personas, mientras que el conjunto de la población se benefició de un mayor acceso a atención primaria de salud. Se firmaron 17 acuerdos de subvención con 14 socios. No se encontraron grandes problemas y las 17 operaciones han concluido o prácticamente.
En 2002 otros instrumentos de financiación de la Comisión aceleraron los preparativos para reiniciar las actividades en Tayikistán tras varios años de ausencia. Las actividades comenzarán a estar en pleno rendimiento a finales de 2003 o principios de 2004. ECHO intensificó los contactos con otros servicios de la Comisión y con otros donantes para impulsar el proceso de vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo.
En el sur del Cáucaso, pese a la disminución de la ayuda con respecto al año anterior, ECHO tuvo que acudir en ayuda de los afectados una vez más por la sequía en Georgia y en Armenia, y reanudar después su asistencia a la población más vulnerables de Georgia, especialmente en las proximidades de Abjasia.
Argelia (Sahara Occidental)
155.000 refugiados saharauis viven -algunos desde 1975- en el desierto en el suroeste de Argelia. Son víctimas de una crisis olvidada y del cansancio de los donantes. Sus propios recursos son muy limitados y dependen en gran medida de la ayuda internacional. Sus principales necesidades son de alimentos, tanto básicos como complementarios. Otras grandes necesidades son la atención sanitaria, el alojamiento y la ropa.
De acuerdo con su estrategia de atender a las crisis olvidadas, ECHO proporcionó 14,34 millones de euros a través de un plan global, convirtiéndose así en el mayor proveedor de ayuda a los refugiados saharauis.
Los objetivos son garantizar la estabilidad y la diversidad de la cesta de alimentos. Esto se ha logrado en gran parte consolidando las reservas de seguridad de alimentos básicos, que se creó en julio de 2001. El uso de la reserva durante la ejecución del plan global 2002 ayudó a proporcionar 2.100 kilocalorías diarias por persona todos los meses (excepto septiembre) de acuerdo con las normas de la OMS. Ya se han distribuido 1.000 t de arroz, 1.727,35 t de cebada y 517 t de lentejas en el marco del plan global 2002.
Los productos alimentarios complementarios ya entregados han servido además para equilibrar la cesta de alimentos: 1.437,65 t de leche en polvo, 408 t de carne de camello, 609 t de dátiles, y 343 t de hortalizas y frutas frescas.
Además de las 5.000 t de productos ya mencionadas, en 2003 se entregarán, en el marco del plan global de 2002, otras 8.777 t de productos alimentarios básicos y complementarios. Con esto se cubrirán las necesidades alimentarias básicas hasta la ejecución del plan global de 2003.
La ayuda de ECHO se prestó a través de 6 socios. La gestión de la ayuda mejoró en comparación con años anteriores. Pero ECHO no está aún plenamente satisfecho con la calidad de la supervisión y por ello ha enviado recomendaciones a sus socios sobre prácticas correctas al respecto. ECHO también llevará a cabo una auditoría de las operaciones a principios de 2003.
En 2002 no existía un interés suficiente de los donantes en la intervención y en la vinculación, por tratarse de una crisis olvidada.
Territorios Palestinos, Jordania, Líbano
La crisis humanitaria generada por el estallido de la segunda Intifada en septiembre de 2000 se fue deteriorando de forma constante. El toque de queda y las restricciones al desplazamiento contribuyeron a elevar los niveles de desempleo hasta el 53% y situaron a unos dos millones de personas, que representan el 60% de la población palestina, por debajo del umbral de la pobreza de 2 euros al día. Recibieron ayuda alimentaria en torno a 1,9 millones de personas, pese a lo cual el consumo real de alimentos per cápita descendió un 25-30%. La escasez de medicamentos, la denegación de acceso a servicios de salud y las limitaciones financieras dificultaron la eficacia del sector sanitario. Aumentó considerablemente la necesidad de ayuda psicológica, especialmente a niños. El acceso habitual a agua limpia se convirtió en un problema cotidiano. También se vieron indirectamente afectados por la crisis los palestinos vulnerables de Jordania, Líbano y Siria.
ECHO respondió a la situación de emergencia humanitaria con la aprobación de cinco decisiones por un valor total de 35 millones de euros, más del doble de la cantidad inicialmente prevista. ECHO financió operaciones en todos los sectores fundamentales afectados por la crisis: salud, nutrición y aspectos psicosociales; agua y saneamiento; alimentos; alojamiento y rehabilitación. También se apoyaron oportunidades económicas y de empleo de pequeña escala, así como actividades de protección del CICR y su programa de vales urbanos. Por último, se apoyó al organismo de coordinación pertinente de las Naciones Unidas -OCHA-en sus esfuerzos de promoción de la labor humanitaria. Casi 300.000 personas, la mayoría de ellas de poblaciones rurales y aisladas, se beneficiaron de proyectos financiados por ECHO dirigidos a proporcionar agua potable. En el sector sanitario se ayudó a aproximadamente 1,3 millones de personas. Las actividades generadoras de ingresos fueron dirigidas a unos 10.000 individuos, mientras que la ayuda alimentaria llegó a 151.280 personas, entre ellas 6.145 niños desnutridos menores de cinco años y mujeres lactantes. 53.200 personas recibieron ayuda psicológica y se repararon 558 alojamientos.
Fuera de los Territorios Palestinos, se rehabilitaron los alojamientos de 331 familias en campamentos de refugiados palestinos del OOPS en Jordania (75), Líbano (115) y Siria (141), beneficiando a más de 1.500 personas. ECHO también financió operaciones en el sector del agua y el saneamiento en favor de los refugiados palestinos más vulnerables en el Líbano, entre los que se cuenta un número estimado de 40.000 refugiados no registrados que viven en campamentos no oficiales y en agrupamientos.
En los Territorios Palestinos, las restricciones de los desplazamientos impuestas por las Fuerzas de Defensa israelíes tanto a las personas como a los bienes han dificultado igualmente la realización de operaciones humanitarias y el desplazamiento del personal humanitario. Algunas operaciones financiadas por ECHO requirieron una modificación del contrato, entre otras cosas para ampliar su duración, pero todas acabaron por quedar retenidas. En el Líbano se abandonó un proyecto en el sector del agua y el saneamiento, que beneficiaba a refugiados palestinos, debido a problemas con las autoridades locales.
Aunque no se ha producido una transferencia de actividades a otros instrumentos financieros de la Comunidad, hay tres áreas en las que las sinergias son evidentes en cuento a la vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo: el sector alimentario, el sector sanitario y las actividades de generación de ingresos y creación de puestos de trabajo. En el sector alimentario, mientras que ECHO se ocupa de las necesidades urgentes de las poblaciones destinatarias, los principales objetivos del programa de seguridad alimentaria de la UE son contribuir al fortalecimiento a largo plazo del marco institucional, desarrollar la infraestructura rural y los servicios agrarios y establecer un sistema de información sobre seguridad alimentaria. En el sector sanitario, las operaciones financiadas por ECHO se coordinan con el apoyo más amplia que se proporciona el marco de la ayuda de la UE a los territorios palestinos ocupados. Esto último incluye un completo análisis del sector sanitario, ayuda al Ministerio de Salud palestino y a determinados hospitales de Jerusalén Este, así como gestión y planificación hospitalarias. Con respecto a las actividades de generación de ingresos y creación de puestos de trabajo, la experiencia positiva de ECHO se está teniendo en cuenta al elaborar el proyecto de Documento Estratégico Nacional para Cisjordania y la Franja de Gaza. El objetivo es dirigirse al sector social proporcionando instrumentos financieros que apoyen la realización de actividades que vayan más allá de la ayuda de emergencia a corto plazo y puramente humanitaria ofrecida por ECHO.
Yemen se encuentra entre los 25 países más pobres del mundo. El país aún debe hacer frente a las consecuencias de la guerra civil de 1994, que enfrentó al Norte y al Sur. Yemen tiene una población mayoritariamente rural, que sigue siendo víctima de las tensiones tribales y de las catástrofes naturales. Se calcula que, en 2002, sólo el 25% de la población tenía acceso a servicios sanitarios y que sólo el 69% accedía a agua potable limpia.
En 2002, los principales objetivos de ECHO eran mejorar la situación sanitaria de las personas que viven en áreas aisladas, sin acceso a atención primaria de salud ni a agua transportable. En la isla de Socotra, se conectaron 17 manantiales con poblaciones cercanas mediante tuberías, la construcción de 5 aljibes y el suministro de 20 cisternas para separar el agua dirigida al consumo humano y la dirigida al consumo animal. Esto ha permitido dotar de una red de distribución de agua a 55 pueblos y dar acceso al agua a más de 11 000 personas. En la misma isla, se han reparado cinco caminos con los que mejora el acceso de 7 000 personas a servicios básicos. En la región de Dhala, 65 000 personas que viven en áreas rurales aisladas accedieron a mejores servicios sanitarios y a agua. En la región de Taez, 50 000 habitantes de áreas rurales aisladas accedieron a mejores servicios sanitarios mejorados. En la ciudad de Taez, 986 personas vulnerables de la comunidad akhdam fueron reasentadas en un lugar más seguro. Por otra parte, en diciembre de 2002 se asignaron a Yemen otros 1,59 millones de euros para restablecer el acceso a agua potable por parte de 25 500 personas y facilitar el acceso a servicios de atención sanitaria por parte de 162 000 personas en 2003.
ECHO reconoció la situación de Yemen como una crisis olvidada en 2002. El insuficiente interés por parte de los donantes negó la posibilidad de traspasar las actividades humanitarias a instrumentos de intervención a más largo plazo.
3.3.1. Asia
En 2002 la crisis de Afganistán fue el problema dominante en Asia. A partir de la primavera, se produjo una de las mayores afluencias de refugiados que se recuerda. Desafiando todas las predicciones, casi 2 millones de personas volvieron desde Pakistán e Irán, junto con otros 500.000 desplazados internos que regresaban a su tierra natal. Se enfrentaron a una situación de devastación por más de 20 años de guerra: casas destruidas o inhabitables, campos no cultivados y falta hasta de las infraestructuras básicas.
El centro de interés inicial, con una asignación de 35 millones de euros, era responder a las necesidades humanitarias más urgentes y ayudar a los refugiados afganos en los países vecinos.
Cuando la magnitud del regreso se hizo evidente, ECHO fue dedicando progresivamente más fondos a la región, hasta llegar a una cifra de 73 millones de euros, más del doble de la cantidad inicial. Las prioridades de ECHO también evolucionaron en respuesta a la situación, de manera que al final los objetivos generales eran tres. En primer lugar, mantener la sostenibilidad del regreso y evitar así nuevos desplazamientos. Se dieron fondos para la construcción de alojamientos, letrinas y redes de suministro de agua, para intervenciones sanitarias urgentes y para la distribución de semillas y artículos no alimentarios de primera necesidad, como mantas y combustible, además de proyectos destinados a generar ingresos. En segundo lugar, la ayuda humanitaria se dirigió a las víctimas de la grave sequía, que entonces se encontraba en su cuarto año consecutivo, lo que les permitió seguir vivos y les ayudó a no tener que desplazarse fuera de su zona. A estas personas se les proporcionó agua potable, agua de riego, atención primaria de salud y apoyo nutricional. Se construyeron y repararon 1.500 pozos mediante proyectos financiados con fondos de ECHO. En tercer lugar, se concedió ayuda a los refugiados en países vecinos, proporcionándoles agua, instalaciones de saneamiento y atención sanitaria.
Durante 2002, ECHO trabajó junto con más de 40 socios y apoyó proyectos que ayudaron a 400.000 afganos a superar los problemas de alojamiento. Se ofrecieron buenas oportunidades de empleo, con los que las personas pudieron sobrevivir al contar con ingresos y alimentos -se financió un total de 4,5 millones de días-hombre de trabajo. Esto permitió la reparación de 1.500 km de carreteras en Afganistán, 300 km de canales de riego, 13 centros escolares, 10 clínicas, 1 hospital y 235 pasos de agua y puentes. A finales de año se prestó una especial atención a que las poblaciones vulnerables pudieran sobrevivir al duro invierno afgano y se ayudó a más de 1 millón de personas, dándoles, por ejemplo, mantas, combustible y otros artículos no alimentarios esenciales.
En enero de 2001, cuando el país acababa de abrirse tras la caída de los talibanes, ECHO pudo también abrir una oficina en Kabul y estar operativa bastante antes que casi todos los demás donantes.
Durante 2002 empezaron a funcionar en Afganistán grandes proyectos de reconstrucción y desarrollo de la UE. La vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo está muy avanzada y ha comenzado la coordinación de operaciones en los niveles sectorial y regional. El principal logro concreto en 2002 fue la próxima transferencia de los proyectos sanitarios a los instrumentos de desarrollo gestionados por EuropeAid. En el Programa Indicativo Nacional para Afganistán en 2003 de la Comisión se incluye un importante componente sanitario. El segundo logro se refiere a la reintegración de los repatriados. ECHO se ocupa de todas las cuestiones humanitarias en este contexto, desde la repatriación hasta el alojamiento, mientras que EuropeAid se ocupa de la asistencia a largo plazo a través de la recuperación del medio rural.
Después de dos grandes conflictos -la guerra Irán-Iraq y la guerra del Golfo- y de 12 años de sanciones internacionales, un país antes próspero está ahora en la ruina. Incluso antes de la intervención militar de los EE.UU. en Iraq, las necesidades humanitarias en el país eran enormes. Uno de cada ocho niños muere antes de cumplir los cinco años, el 20% de los niños menores de cinco años tiene un peso inferior al normal y uno de cada doce padece desnutrición aguda.
Incluso antes de la guerra en Iraq, ECHO había sido durante algún tiempo el mayor donante de ayuda humanitaria internacional, dando un total de más de 150 millones de euros desde 1992. En 2002, se concedieron 13 millones de euros para aliviar el sufrimiento del pueblo iraquí, complementando el programa de «petróleo por alimentos» de las Naciones Unidas, que permite al Gobierno iraquí vender petróleo a cambio de alimentos y de otros suministros básicos. ECHO ha puesto el acento en proporcionar atención sanitaria, agua limpia y saneamiento en el centro y el sur del país, donde las necesidades son mayores y están afectados casi 7 millones de iraquíes (la mitad de ellos niños).
A finales de 2002 seguían en marcha casi todas las operaciones financiadas por ECHO, puestas en práctica por 9 socios diferentes, aunque la mayoría se encontraba en una fase relativamente avanzada. En virtud de la financiación de ECHO, el 95% de los niños iraquíes de menos de 5 años se han vacunado contra la poliomielitis y 25 escuelas de enseñanza primaria inundadas han quedado totalmente rehabilitadas. En el ámbito de la salud, el único hospital pediátrico del norte de Iraq recibió equipamiento para poner en funcionamiento una unidad post-quirúrgica. Prácticamente finalizaron los trabajos de rehabilitación de 8 centros antituberculosis y del Centro Nacional de Sangre en Bagdad, mientras que la rehabilitación de varios hospitales y centros de atención primaria del centro y el sur del país estaba muy avanzada. En el terreno del agua y el saneamiento, comenzaron los trabajos de rehabilitación de dos depuradoras de aguas residuales en Bagdad, de otras varias depuradoras y de unidades de purificación compactas, así como la instalación de redes de suministro de agua en varias ciudades.
La situación política no permitió que ECHO mantuviera un proceso de vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo en 2002.
La tercera mayor crisis humanitaria en Asia en 2002 se produjo en Corea del Norte. Allí se ha producido en el pasado decenio un deterioro inexorable de la situación económica y social, con una drástica reducción del suministro de alimentos, agua y medicamentos. Se han multiplicado la desnutrición y las enfermedades evitables, especialmente entre los niños: UNICEF constató que el 21% tienen un peso inferior a lo normal, el 42% sufre de desnutrición crónica y el 9% de desnutrición aguda. A las agencias de ayuda humanitaria no les ha resultado fácil trabajar en el país, pero se han producido una mejora continua de las condiciones de funcionamiento, y se mantiene un diálogo abierto con el Gobierno para lograr un mejor acceso a los beneficiarios, libertad para supervisar los proyectos y realizar estudios y el reconocimiento de los grupos más vulnerables.
ECHO es el principal donante de ayuda humanitaria de Corea del Norte. En 2002 proporcionó apoyo nutricional y suministró material y medicamentos a 1.762 centros de salud en las zonas más necesitadas del país, mientras que aproximadamente 250.000 personas se beneficiaron de la mejora de los sistemas de suministro de agua y de alcantarillado. Además, se prestó ayuda de emergencia para responder a las necesidades inmediatas de unas 22.500 personas después de las inundaciones del verano, que causaron daños generalizados en el oeste del país. De los 21 millones de euros asignados a Corea del Norte, 9,5 millones de euros se canalizaron a través del Programa Mundial de Alimentos hacia finales de año a fin de proporcionar una ayuda alimentaria de emergencia después de que Estados Unidos dejara de dar fondos al PMA en Corea del Norte. Esto permitió mantener con vida a más de 2 millones de mujeres, niños y personas muy vulnerables, al suministrarles 47.000 toneladas de trigo.
El alto el fuego firmado entre el Gobierno y los separatistas tamiles en febrero ha dado entrada a un nuevo proceso de paz y ha permitido que más de 230.000 personas desplazadas por la guerra civil regresen a sus hogares. Las familias no pueden alimentarse por sí solas cuando regresan a ciudades y pueblos cuya infraestructura de alojamiento, agua y saneamiento ha quedado destruida. Un gran problema con el que se encuentran los que regresan es el del acceso a tierras de cultivo, las cuales, si es que se dispone de ellas, pueden estar deterioradas por la presencia de minas. Además, en el norte y el este del país faltan profesionales de la salud y suministros médicos.
La asignación inicial de ECHO de 4 millones de euros se incrementó hasta los 8,3 millones de euros para ayudar al flujo regular de retornados. Para ayudarles a establecerse en su tierra natal, ECHO financió programas integrales y proporcionó artículos no alimentarios de primera necesidad a 12.000 familias vulnerables de retornados. Se levantaron 650 alojamientos, se construyeron o rehabilitaron 350 pozos y 300 letrinas y se renovaron 6 estanques de riego. Estos planes multisectoriales presentan un importante componente de seguridad alimentaria que permitió a 9.200 campesinos y artesanos y a 500 pescadores recibir material relacionado con su trabajo, por ejemplo semillas, abono, aves de corral, aperos de labranza, herramientas para la artesanía y redes de pesca. Para ayudar a ocuparse del millón de minas sin explotar en las antiguas zonas en conflicto, ECHO ha apoyado la formación sobre los riesgos de las minas, prospecciones y demarcaciones, en beneficio de 610.000 personas. Los resultados de las prospecciones estarán disponibles a principios de 2003 y la cifra de 1.000 víctimas de minas que se calcula para de 2002, aunque sigue siendo muy elevada, se mantiene en el mismo nivel que en años anteriores, pese al importante movimiento de retorno. A finales de año, ECHO tomó además la decisión de financiar trabajos urgentes de retirada de minas, que se realizarán en 2003.
ECHO también prestó ayuda hasta agosto de 2002 a una conexión de transporte marítimo, que permitió que más de 300 toneladas de suministros médicos y de otro tipo llegaran a la población de Jaffna, que había quedado asilada del resto del país. El barco transportó además a 1.500 pacientes graves a lugares en los que pudieran ser tratados adecuadamente.
Se debe preparar una salida gradual de ECHO en algunos sectores. Concretamente, la retirada de minas deberá estar a cargo de la DG de Relaciones Exteriores/EuropeAid desde finales de 2003. Los proyectos en el ámbito de la salud serán apoyados por la DG de Relaciones Exteriores/EuropeAid en 2004/05. Se construirán alojamientos permanentes gracias a un fondo para la reconstrucción en el norte y el este, gestionado por el Banco Mundial en nombre del Gobierno, con una contribución de la DG de Relaciones Exteriores/EuropeAid a finales de 2003. Los bienes de producción y equipamientos agrarios y el agua y saneamiento los proporcionará la DG de Relaciones Exteriores/EuropeAid en 2004/05.
ECHO se ha centrado en áreas específicas en las que no intervienen otros donantes. En particular, las actividades se han dirigido a ayudar a los refugiados de Sri Lanka en Tamil Nadu, al sur del país, y a las víctimas de la sequía en Rajastán, el segundo estado más pobre de la India. ECHO intervino además en dos catástrofes provocadas por el hombre y en gran medida olvidadas: la violencia intercomunal en Gujarat y el conflicto de larga duración de Cachemira.
ECHO financió la adquisición y la distribución de 38 toneladas de alimentos con fines nutritivos para 2.200 mujeres embarazadas y lactantes y 830 niños menores de cinco años que viven en campamentos de refugiados procedentes de Sri Lanka en Tamil Nadu. En Gujarat se distribuyeron 180 toneladas de arroz, dahl y aceite entre 50.000 personas desplazadas y también se proporcionó alojamiento, así como actividades educativas, a 35.000 mujeres y niños víctimas de la violencia intercomunal de marzo de 2002. En Cachemira, unas 100.000 personas afectadas por el conflicto, especialmente niños, reciben ayuda psicosocial y protección. Se asignó un total de 5 millones de euros, que incluyen una decisión adoptada en diciembre para aliviar los efectos de la prolongada cuarta sequía consecutiva en Rajastán. Aquí, se están tomando medidas para mitigar los efectos de futuras sequías; más de 100.000 personas se beneficiarán en 2003 del suministro de agua limpia y 350.000 personas participarán en programas de alimentos o dinero por trabajo.
En la actualidad no hay actividades de desarrollo aptas para el traspaso de proyectos.
100.000 refugiados butaneses están bloqueados en campamentos en el sudeste de Nepal, no deseados ni por Nepal ni por Bután y totalmente dependientes de la ayuda alimentaria del Programa Mundial de Alimentos. La intensificación de la ya prolongada guerra civil entre el Gobierno y los rebeldes maoístas ha generado importantes necesidades en un país ya de por sí pobre en recursos incluso antes de que comenzara el conflicto.
Las actividades de ECHO se ampliaron en 2002, con una dotación de 3,7 millones de euros. Se prestó ayuda continuamente, en forma de 5.600 toneladas de arroz, legumbres, lentejas, guisantes, aceite y sal, para los refugiados butaneses. Por primera vez, también se concedieron fondos para ayudar a personas afectadas por la guerra civil, prestando especial atención a las actividades de protección de poblaciones hostigadas e intimidadas, al restablecimiento de los contactos familiares y a la prestación de atención primaria de salud.
En la actualidad no hay proyectos de desarrollo aptos para el traspaso de proyectos.
Birmania/Myanmar y Tailandia
El caso de Birmania/Myanmar es una crisis en Asia cuyas necesidades humanitarias están olvidadas. A la que hay que añadir las de los refugiados birmanos que han cruzado la frontera con Tailandia. En 2002, ECHO estuvo más activa en estas áreas, concediendo financiación por valor de 9,0 millones de euros en fondos. Se sabe que en Birmania/Myanmar existen enormes necesidades humanitarias, pero las férreas restricciones del Gobierno birmano hacen difícil valorarlas con precisión. Ahora hay 134.000 refugiados birmanos en campamentos a lo largo de la frontera tailandesa, lo que constituye un incremento de casi el 50% con respecto a los siete últimos años.
Dentro de las limitaciones impuestas por el Gobierno birmano, se apoyaron importantes proyectos para combatir la malaria mediante el suministro de medicamentos a aproximadamente 1,5 millones de personas en el sudeste, el nordeste y el sur del país, y mediante la mejora de los sistemas de distribución de agua y saneamiento en el Estado de Rakhine oriental, la zona seca del centro del país y la municipalidad de Rangún.
En los campamentos de refugiados de Tailandia, ECHO ha seguido prestando ayuda en forma de suministros de alimentos básicos a los 60.000 refugiados que viven en dos de los campamentos de karen. Y también ha financiado mejoras de las infraestructuras sanitarias y actividades de formación en temas de salud e higiene, inmunización y abastecimiento de agua potable. El número total de beneficiarios se calcula en 61.600, incluidas 800 víctimas de accidentes con minas.
Laos es un país propenso a las inundaciones y a las sequías. Una parte sustancial de la población no tiene acceso a agua potable ni a servicios sanitarios, y hay escaseces de alimentos localizadas. Desde 1980, el Gobierno ha estado animando u obligando a miles de personas de pueblos de zonas altas a que se reasienten en zonas bajas. Las condiciones en estos nuevos asentamientos con frecuencia se asemejan a las de los campamentos de refugiados (falta de acceso a agua limpia, escasez de alimentos y epidemias).
ECHO proporcionó 1,1 millones de euros para personas desplazadas vulnerables y para los que pueden haber sido víctimas de las políticas de reasentamiento. Un objetivo subyacente era incrementar el acceso de las minorías étnicas a formas de sustento sostenibles como alternativa al reasentamiento.
No existían perspectivas de vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo en 2002, pero en 2003 se recogerá información con miras a traspasar proyectos en 2004.
Vietnam es muy propenso a sufrir inundaciones y otras catástrofes naturales, especialmente en la región del delta del Mekong.
Se dieron 1,2 millones de euros para las víctimas de las tormentas tropicales, los deslizamientos de tierra y las inundaciones de julio, para mejorar la distribución de agua y el saneamiento, para formación en materia de higiene personal y alimentación y para reponer las reservas agotadas de vacunas.
El conflicto étnico y religioso en las Molucas, Sulawesi, Aceh, Papua y Kalimnantan occidental ha provocado el desplazamiento de más de 1,3 millones de personas dentro del país. Éste es también muy vulnerable a las catástrofes naturales.
ECHO estuvo más activa que en años anteriores, ayudando a las víctimas de las catástrofes naturales y de los conflictos civiles. Se concedieron 3,5 millones de euros para protección, promoción e información de los desplazados internos, así como para suministro de agua limpia, saneamiento, atención sanitaria y alimentos para grupos altamente vulnerables, como los afectados por las sequías causadas por los efectos de El Niño.
Las necesidades humanitarias vigentes no permitieron traspasar actividades de ECHO en 2002.
Timor Occidental y Oriental
Aún sigue habiendo 35.000 refugiados en campamentos en Timor Occidental, que sigue perteneciendo a Indonesia.
ECHO siguió apoyando a estos refugiados, con ayuda de emergencia, apoyo nutricional, suministro de agua, educación sanitaria y apoyo para su repatriación y reasentamiento. Se asignó un total de 1,9 millones de euros.
Ahora que Timor Oriental es independiente y que se ha restablecido la estabilidad, ECHO ha ido retirando poco a poco su actividad en el país, conectando sus anteriores actividades allí con proyectos de desarrollo y reconstrucción. Su oficina en Dili cerró a principios de 2003.
La recuperación de Camboya tras el conflicto se produce lentamente después de tres décadas de guerra, caos y genocidio. El proceso de reasentamiento de los refugiados aún está en marcha, habiendo aumentado incluso el número de desplazados internos como resultado de los desalojos y de la búsqueda de tierras cultivables. Las antiguas zonas de los Kemeres Rojos y los campos de batalla, ahora abiertos al mundo exterior, adolecen de falta de agua, higiene y alimentos, además de presentar una considerable contaminación por minas o municiones sin explotar, produciéndose más de 800 accidentes de civiles al año. El UNICEF calcula que entre el 35% y el 45% de los camboyanos sufren de desnutrición crónica. La cobertura sanitaria está muy poco desarrollada en las zonas rurales y depende de la ayuda extranjera. La tasa de mortalidad infantil media de Camboya, del 125 por mil, sube en algunas provincias al 225 por mil. Camboya es también propensa a las sequías, las inundaciones y los ciclones.
Para atender a las necesidades humanitarias de la población desplazada, los niños y las personas que viven en zonas aisladas, se asignaron 5,5 millones de euros a una serie de proyectos, dedicados al suministro de agua, la provisión de herramientas, semillas, medicamentos y equipamiento médico, la formación del personal sanitario, la retirada de minas (hubo 800 accidentes por minas registrados en 2002) y la lucha contra la amenaza de epidemia de fiebre dengue hemorrágica. Con estas medidas, fueron vacunados 160 720 niños (0-5 años) y aproximadamente 78 000 personas de 194 pueblos se beneficiaron de la construcción y la rehabilitación de pozos.
El presupuesto de ECHO en Camboya se irá reduciendo progresivamente, a menos que nuevas catástrofes naturales exijan una intervención. Está habiendo una retirada progresiva de los servicios sanitarios secundarios y desde los proyectos que han alcanzado la fase de transición en la que otros donantes pueden asumirlos. Por ejemplo, la Cooperación Belga y DFID se han comprometido a asumir proyectos sanitarios en 2003-2004 para las regiones de Oddar Meanchey y Mondolkiri. El proceso de transferencia a las agencias de desarrollo está sujeto a la revisión en curso.
En este inmenso país, ECHO ha centrado la atención en catástrofes naturales concretas localizadas en zonas apartadas donde no actúan las agencias humanitarias chinas. Destacaron las inundaciones y los deslizamientos de tierras producidos en junio, que destruyeron más de 3 millones de viviendas.
Se asignaron 4,5 millones de euros para afrontar los efectos de las catástrofes naturales. Se distribuyó arroz y trigo entre 100.000 personas dependientes de la agricultura de subsistencia, se suministraron ropa y mosquiteras y se construyeron servicios sanitarios, depósitos de agua y dos escuelas de primaria. También se prestó ayuda al Tíbet para la adquisición de 8.000 ovejas y para proporcionar alimentos y medicinas a la población nómada que perdió su ganado en grandes nevadas.
El 22 de junio, un terremoto de magnitud 6,3 en la escala Richter dañó todo un anillo de poblaciones en el noroeste de Irán, matando a 237 personas, hiriendo a 1.300 y dejando a unas 5.000 familias (25 000 personas) sin hogar.
ECHO proporcionó 0,5 millones de euros para ayuda de emergencia a las víctimas del terremoto. El socio de ECHO en la zona se dedicó a satisfacer las necesidades sanitarias construyendo 10 caminos públicos (5 en Qazvin, 3 en Hamadan y 2 en Zanjan) y facilitando 50 instalaciones de duchas móviles. Estas medidas beneficiaron a aproximadamente 6 385 personas.
Dado el limitado alcance de la intervención de ECHO, la vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo no era aplicable.
Desde hace más de cuarenta años se desarrolla en Colombia una compleja guerra civil entre el Gobierno y diversos grupos de guerrilla y grupos paramilitares. Debido a ella, cada año hay 300.000 personas desplazadas más.
Colombia sigue siendo el principal foco de la actividad de ECHO en América Latina, con una asignación de 9,2 millones de euros en 2002. La financiación de ECHO permitió al Comité Internacional de la Cruz Roja suministrar paquetes de comida de emergencia y artículos no alimentarios a unos 195.000 nuevos desplazados internos. Las condiciones de vida de aproximadamente 17.000 familias (85.000 personas) mejoraron considerablemente gracias a la asistencia global que prestaron 12 ONG europeas y sociedades nacionales europeas de la Cruz Roja en más de 100 municipios de 19 departamentos colombianos. Dicha asistencia consistió en apoyo nutricional, vivienda, saneamiento, acceso a agua potable, actividades generadoras de ingresos, asistencia psicosocial y formación. Además, unas 25.000 personas accedieron a asistencia sanitaria básica gracias a las clínicas móviles de la Cruz Roja Francesa y la Cruz Roja Española en el norte de Putumayo, Río Cimitarra, Norte de Santander y Medio Atrato, financiadas por ECHO.
En líneas generales, ECHO presta ayuda a los desplazados internos en el primer año después del desplazamiento, mientras que el instrumento de intervención de la Comisión para las «poblaciones desarraigadas» financia proyectos durante periodos de hasta tres años, para reforzar las capacidades locales y facilitar la reintegración social y económica de las personas desplazadas. En 2002, fue asumido por dicho instrumento de intervención un proyecto del ACNUR apoyado por ECHO.
Sudamérica (Perú, Bolivia, Paraguay, Ecuador, Brasil)
ECHO interviene en estos países para responder a catástrofes naturales concretas en las que se producen necesidades humanitarias de gran escala.
Se dieron 1,3 millones de euros a las personas afectadas por las grandes nevadas y por las temperaturas inusualmente bajas que hubo en el mes de julio en el sur de Perú y en el suroeste de Bolivia. Se proporcionó ayuda urgente para rehabilitar 500 casas, proteger a 50.000 cabezas de ganado e instruir a los habitantes locales sobre cómo responder ante las catástrofes naturales.
Justo al lado, en Paraguay occidental, ECHO concedió 0,9 millones de euros para suministrar agua limpia para el consumo humano y medicamentos básicos para tratar infecciones respiratorias, tuberculosis y enfermedades parasitarias para 32.000 personas vulnerables afectadas por dos años de sequía.
Tras las fuertes lluvias e inundaciones en Ecuador durante febrero, marzo y abril, ECHO financió operaciones (0,8 millones de EUR) cuyo objetivo eran 10.000 familias con problemas de acceso a agua potable segura en las provincias de Esmeraldas, Manabí, Los Ríos, Guayas y El Oro. Otras 4.000 familias de las mismas provincias recibieron apoyo para llegar al nivel de autosuficiencia mínimo. ECHO financió también ayuda de emergencia (0,45 millones de EUR) tras la erupción de el Reventador a finales de 2002.
Se proporcionó ayuda de emergencia por valor de 0,4 millones de euros a 6.000 víctimas de los deslizamientos de tierra e inundaciones que azotaron el sudeste de Brasil a comienzos de año.
América Central (Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador)
Centroamérica es una de las regiones más propensas del mundo a las catástrofes. Más del 80% de la región corre cada año el riesgo de sufrir terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones y huracanes. La capacidad nacional para hacer frente a dichas catástrofes está limitada esencialmente por los altos niveles de pobreza, por la degradación medioambiental y por la pasividad gubernamental cuando se trata de zonas apartadas. El acceso a agua segura constituye también un problema de primer orden.
En 2002 ECHO asignó 5,0 millones de euros a América Central. Durante los últimos tres años se ha perturbado el régimen habitual de precipitaciones, causando severas sequías en algunas áreas y grandes inundaciones en otras, con lo que se han visto reducidas las cosechas y ha aumentado la inseguridad alimentaria. Se hicieron estudios sobre la nutrición en las regiones vulnerables de Guatemala, Honduras y Nicaragua. Más de 400.000 personas de estos países se han beneficiado de suplementos alimentarios, de formación en prácticas correctas de nutrición, higiene y agricultura y de un mayor acceso a agua segura. Concretamente, se verificó el estado nutricional de más de 50.000 niños menores de cinco años y se dio alimentación suplementaria a los que la necesitaban.
En El Salvador se hizo un seguimiento de las intervenciones realizadas el año anterior tras el terremoto de enero de 2001, dando formación a personas para que aprendieran a construir casas más resistentes a los terremotos con materiales tradicionales y se convirtieran en formadores dentro de sus propias comunidades.
No es aplicable en las catástrofes naturales no reiteradas y de pequeña escala. En cuanto a la respuesta a la desnutrición, se está llevando a cabo actualmente una programación de la sección de seguridad alimentaria de EuropeAid, con el fin de intensificar sus intervenciones con ayuda directa en Guatemala a partir de 2004 y de introducir una estrategia regional que se centre en los más vulnerables. La intervención de EURONAID en 2003 se limitará a un único proyecto en Nicaragua. Los estados centroamericanos están debatiendo actualmente la posibilidad de poner en marcha un fondo regional para emergencias.
El conflicto entre el Gobierno mejicano y la población indígena en la provincia de Chiapas ha afectado directamente a unas 30 000 personas, 21 000 de ellas desplazadas. Estas víctimas del conflicto sufren de desnutrición, de unos servicios sanitarios empobrecidos y de un menor acceso a servicios básicos de las viviendas, como agua limpia y letrinas.
En diciembre de 2002 ECHO financió raciones alimentarias y servicios médicos para unas 30.000 personas vulnerables que habían regresado a sus hogares o que seguían estando desplazadas por efecto de la violencia. Esto ayudará a que recuperen unos niveles mínimos de vida.
ECHO se está retirando de esta situación y transfiriendo responsabilidades a organismos de desarrollo a más largo plazo.
Entre septiembre y octubre de 2002, Cuba fue azotada por los huracanes Isidoro y Lili, que dañaron las viviendas -con frecuencia de madera- de una población económicamente frágil. En torno a 300 000 personas fueron evacuadas a regiones más seguras al oeste del país.
ECHO apoyó el suministro de artículos de primera necesidad, alimentos y agua potable para más de 30 000 víctimas, con el fin de restablecer unos niveles mínimos de vida.
Dado el reducido alcance de la catástrofe, la vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo no era aplicable.
Junto a sus proyectos de ayuda humanitaria, ECHO asignó además 8,0 millones de euros a su programa de preparación ante las catástrofes (DIPECHO), ayudando a las comunidades vulnerables a adoptar medidas prácticas para prepararse de cara a futuras catástrofes naturales. El programa se dirige a las regiones más propensas a las catástrofes del mundo en desarrollo: Sudeste Asiático, Asia Meridional, el Caribe, Centroamérica y la Comunidad Andina. Sus objetivos generales son ayudar a las comunidades locales y las instituciones a prepararse, aumentar su capacidad para hacer frente a las catástrofes y financiar obras de mitigación de catástrofes de pequeña escala.
Durante 2002 continuó la ejecución de los tres planes de acción de DIPECHO aprobados en 2001: para la Comunidad Andina, Asia Meridional y el Caribe. Los ocho proyectos para Asia Meridional, realizados en la India, Bangladesh, Sri Lanka, Nepal y Paquistán, se ocuparon ante todo de los problemas creados por las inundaciones, insistiendo especialmente en la formación del personal local y de los voluntarios. Según las evaluaciones, es probable que estos proyectos hayan beneficiado a más de 2 millones de personas en el sur de Asia.
El tercer plan de acción para la Comunidad Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) recibió un nuevo impulso gracias a la asignación suplementaria de 1,6 millones de euros en 2002. Su objetivo global es ayudar a las comunidades locales y las instituciones a prepararse, aumentar su capacidad para hacer frente a las catástrofes y financiar obras de mitigación de catástrofes de pequeña escala. Las operaciones en la región proseguían a finales de año, pero ya se calcula que más de 30.000 personas se han beneficiado de 400 talleres y de sesiones de formación sobre prevención, respuesta ante las emergencias y primeros auxilios.
En diciembre se aprobó una decisión de asignar 6,4 millones de euros para ayudar a que las comunidades vulnerables que viven en el Sudeste Asiático (Vietnam, Laos, Camboya, Filipinas, Indonesia y Tailandia) y en Centroamérica (Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y Costa Rica) se preparen para las catástrofes naturales. Los proyectos incluyen el establecimiento de sistemas de alerta rápida, cursos de formación para el personal local y para voluntarios y trabajos de concienciación.
A finales de año, se tomaron medidas adecuadas para que el Acuerdo Marco de Asociación (AMA) [5] respetara el nuevo Reglamento Financiero y sus disposiciones de aplicación.
[5] El Acuerdo Marco de Asociación es el instrumento que regula las relaciones entre ECHO y las organizaciones humanitarias que se dedican a ejecutar proyectos financiados por ECHO; contiene, de hecho, los principios generales de la asociación y las condiciones aplicables a los acuerdos de subvención de ECHO para operaciones humanitarias. Por otra parte, sirve de procedimiento de preselección de ECHO, dado que permite a la Oficina de Ayuda Humanitaria verificar el cumplimiento de una serie de criterios objetivos por los socios potenciales.
ECHO también siguió realizando una amplia consulta con las organizaciones firmantes del AMA a fin de revisar a fondo y consolidar el Acuerdo. Se prevé que en la segunda mitad de 2003 entre en vigor un nuevo AMA, que se centrará en la noción de «calidad de la ayuda humanitaria». Se ha prestado una especial atención a cambiar el acento, pasando del control de los recursos y las aportaciones a la planificación de los objetivos, los indicadores y el control de los resultados. Con la revisión se creará además el marco adecuado para las relaciones con organizaciones internacionales como el CICR o la FICR, mientras que las relaciones con las Naciones Unidas estarán reguladas por el acuerdo revisado UE/ONU.
Con respecto a la atención prestada a la calidad de la ayuda humanitaria, la conferencia anual de socios de ECHO (Bruselas, 14-15 de octubre de 2002) dedicó mucho tiempo, en grupos de trabajo y en debates plenarios, a analizar (1) las herramientas de gestión de la calidad en el sector humanitario y su aplicación por parte de las ONG, (2) los sistemas de gestión de los recursos humanos aplicables a las ONG del sector humanitario y (3) las plataformas humanitarias informáticas y su posible empleo como instrumentos de coordinación. La conferencia anual fue un elemento destacado del proceso de consulta y diálogo de ECHO con sus socios en 2002.
Durante 2002, ECHO profundizó sus relaciones con sus principales socios por medio de los «diálogos de programación estratégica». En éstos, ECHO y sus socios comentaron sus respectivas prioridades y estrategias para el siguiente año. Se celebraron en noviembre de 2002 por tercer año, con la participación de los principales organismos de las Naciones Unidas (ACNUR, PMA, UNICEF, OCHA y, por vez primera, OMS). Los diálogos de programación estratégica con socios de las Naciones Unidas se reforzaron aún más gracias a la visita de la directora de ECHO a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York en diciembre de 2002, donde se reunió con sus homólogos de la OCHA, el UNICEF y el PNUD. Se celebraron diálogos similares con el CICR, la FICR y las ONG. Asimismo, ECHO participó en más reuniones de los órganos ejecutivos de los organismos de Naciones Unidas que en años anteriores, en un intento por consolidar más la relación.
La participación activa de ECHO en el proceso CAP [6] se materializó a través de su participación en la concentración de donantes de Montreux II, así como en las reuniones preparatorias de la OCHA tanto en la sede como sobre el terreno. Dichas reuniones precedieron a los llamamientos unificados interinstitucionales de las Naciones Unidas en Bruselas en noviembre de 2002, donde la directora de ECHO y su personal expusieron la postura de la Comunidad. En este contexto, ECHO asistió a 11 de los talleres de la OCHA sobre el terreno (Burundi, Corea del Norte, República Democrática del Congo, Eritrea, Región de los Grandes Lagos, Guinea, Indonesia, Liberia, Federación Rusa, Sierra Leona, Somalia, Sudán, Tayikistán y Costa de Marfil).
[6] El Proceso de Llamamientos Unificados (CAP) es un proceso de programación coordinado por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) con el fin de recabar ayuda humanitaria para determinadas situaciones de emergencia de gran envergadura o complejas.
Dado que la ayuda humanitaria de Estados Unidos y la de la CE representan entre las dos más de la mitad de la ayuda humanitaria mundial, es de especial importancia que entre ECHO y sus homólogos de la administración estadounidense haya unos contactos que funcionen bien y una buena coordinación. En abril de 2002, durante la vista de la directora a Washington, se sentaron las bases de un diálogo y una coordinación continuos entre ECHO y PRM/USAID/OFDA [7]. A ello siguió, en octubre de 2002, el primero de una serie de diálogos estratégicos anuales, además de los contactos mantenidos con regularidad entre ECHO y la administración estadounidense a todos los niveles, tanto en las sedes como sobre el terreno.
[7] PRM: Oficina de población, refugiados y migraciones (Bureau of Population, Refugees and Migration); USAID: Agencia estadounidense para el desarrollo internacional (United States Agency for International Development); OFDA: Oficina estadounidense de ayuda en catástrofes en el extranjero (Office of the U.S. Foreign Disaster Assistance)
En el escenario mundial, ECHO comenzó en septiembre de 2002 a hacer planes para imprevistos a fin de afrontar las consecuencias humanitarias de la guerra de Iraq. Ello exigió una estrecha coordinación con los Estados miembros, con los principales socios, en especial los de las Naciones Unidas y el movimiento de la Cruz Roja, y con otros grandes donantes como Estados Unidos.
En el año 2002 también se registró una mayor presencia de ECHO en el Parlamento Europeo. Tras la presentación del plan de trabajo anual de la Oficina de Ayuda Humanitaria y de la DG de Desarrollo por el Comisario Nielson el 23 de enero de 2002, ECHO realizó esfuerzos importantes para seguir mejorando la comunicación, la colaboración y la coordinación con el PE. Ello quedó demostrado en particular por el compromiso de la directora de asistir regularmente a reuniones parlamentarias. ECHO participó en tres reuniones de la Comisión de Desarrollo y Cooperación, a dos de las cuales asistió su directora, así como en una reunión de la Comisión de Asuntos Exteriores y Derechos Humanos. Se supone que esta relación se desarrollará más en 2003, entre otras cosas mediante un acto público de concienciación organizado conjuntamente por ECHO y por el Parlamento Europeo.
En el informe elaborado por la Sra. Carlotti, aprobado en sesión plenaria el 14 de enero de 2003 [8], el Parlamento Europeo expresó su valoración favorable en cuanto al progreso de ECHO en la prestación efectiva de la ayuda, la simplificación de los procedimientos y la buena gestión financiera durante el periodo 2001-2002.
[8] (A5-0433/2002)
La relación institucional con los Estados miembros de la UE está definida por el artículo 17 del Reglamento (CE) 1257/96, y ECHO se reúne regularmente con ellos en el seno del Comité de Ayuda Humanitaria. En 2002, éste se reunió diez veces, y emitió dictámenes sobre 36 proyectos de decisiones de financiación, además de comentar unas 60 cuestiones de estrategia y política, como la estrategia de ayuda o la estrategia de información de ECHO, documentos de política e iniciativas, evaluaciones, datos estadísticos, etc. Todos los proyectos de decisiones de financiación presentados por ECHO al Comité recibieron su dictamen favorable unánime.
Aparte de la relación institucional, los Estados miembros y ECHO se reúnen además de manera extraoficial, normalmente una o dos veces, al año en las «reuniones informales del Comité de Ayuda Humanitaria», en la capital del país que tenga la Presidencia de la UE. En esas reuniones extraoficiales, altos representantes de los organismos humanitarios de los Estados miembros y de ECHO hablan de la política o de cuestiones temáticas de especial interés. Una de dichas reuniones se celebró en octubre de 2002 en Copenhague, y en ella se habló de los «Aspectos civiles y humanitarios de la gestión de crisis» y de «Lecciones aprendidas y supervisión en el trabajo humanitario».
Durante 2002 se actualizaron y perfilaron los instrumentos de planificación desarrollados por ECHO en el pasado. Su evaluación de las necesidades globales, un análisis estadístico que presenta la calificación de 130 países ordenados según las necesidades humanitarias, se perfeccionó incluyendo datos sobre las contribuciones de los donantes y datos del PNB per cápita, con lo que se puede valorar con más exactitud la capacidad de un país para hacer frente a los movimientos de refugiados. Para ECHO es importante actualizar la evaluación de las necesidades globales, ya que esta herramienta de planificación le permite constatar si sus operaciones humanitarias se siguen orientando a las áreas que tienen mayor necesidad. Por otra parte, ECHO desarrolló en 2002 un documento estratégico sobre entradas internas en 2002, intentando definir unos criterios objetivos sobre cuándo debe intervenir en caso de catástrofes.
La capacidad de ECHO para reconocer las necesidades humanitarias más urgentes depende, entre otras cosas, de que conozca las donaciones humanitarias realizadas por los Estados miembros para crisis humanitarias concretas. Mientras que, hasta ahora, la codificación de datos relativos a las donaciones humanitarias de los Estados miembros a terceros países se basaba en un sistema en papel («fax de 14 puntos»), una nueva aplicación informática («HOLIS 14 POINTS») permite ahora la codificación electrónica directa de dichos datos por los Estados miembros y ofrece la notificación automática por correo electrónico. HOLIS 14 POINTS terminó de introducirse a finales de 2002, sustituyendo al sistema de fax. Esta herramienta permite hacer preguntas en línea para extraer estadísticas sobre las donaciones humanitarias de los Estados miembros por Internet, y también es accesible para la OCHA, el organismo de las Naciones Unidas encargado de coordinar las intervenciones humanitarias de distintos donantes. HOLIS 14 POINTS ha permitido mejorar considerablemente el intercambio de información entre los grandes protagonistas de la ayuda humanitaria.
En el año 2002 se realizó un gran esfuerzo para plasmar la estrategia de la Comisión de vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo en la práctica concreta, administrativa y de gestión, de ECHO y de la familia de Relaciones Exteriores en sentido amplio. En un esfuerzo administrativo común, ECHO consiguió que dicha vinculación se insertara mejor en los análisis estratégicos nacionales elaborados por la DG de Desarrollo y la DG de Relaciones Exteriores. Asimismo, ECHO desarrolló una metodología para reconocer los casos apropiados y medir los progresos en el paso de la ayuda humanitaria a la de desarrollo. Dicha metodología consiste básicamente en clasificar el statu quo de las operaciones humanitarias de ECHO con respecto a la vinculación entre la ayuda de emergencia, la rehabilitación y el desarrollo y con respecto al objetivo a alcanzar en 2003. La metodología deberá permitir que ECHO haga un seguimiento más objetivo y transparente de los progresos en esa vinculación.
Como en años anteriores, en 2002 ECHO concedió también subvenciones a ONG y a institutos de investigación en los ámbitos de la formación, los estudios y la comunicación. La dotación total fue de 2,8 millones de euros. El objetivo global de conceder subvenciones era complementar las actividades básicas de ECHO y aumentar la calidad de las operaciones de ayuda. Por otra parte, el mecanismo de subvención contribuyó a dar visibilidad a la ayuda humanitaria de la Comunidad.
Basándose en las prioridades señaladas en la estrategia de ayuda de ECHO para 2002, en el ámbito de la formación se seleccionaron cuatro proyectos de entre los 29 propuestos para apoyar cursos de capacitación profesional administrativa y financiera. En el área de los estudios se seleccionaron cuatro proyectos, de entre diez propuestos, acerca de la gestión de la seguridad de las actividades humanitarias internacionales y las directrices de apoyo a los refugiados y desplazados. En el terreno de la comunicación, ECHO adjudicó 11 proyectos de entre las 24 propuestas recibidas, centrando la atención en las «crisis olvidadas» y también en las campañas de información dirigidas a niños y adolescentes de la Unión Europea.
ECHO hizo continuos esfuerzos por mejorar sus actividades de información, comunicación y concienciación durante 2002, sobre todo con una mayor presencia en los medios de comunicación de masas (en particular la televisión) y la puesta en marcha de su sitio web de nuevo diseño en noviembre [9]. En éste se reflejaron las prioridades para 2002, haciendo mayor hincapié en las «historias de primera mano», y se empleó un enfoque interactivo más fácil de manejar y una identidad visual más definida. A finales de año, el número de páginas visitadas diariamente superaba la cifra de 3.000 y las cifras iban en aumento.
[9] http://europa.eu.int/comm/echo/index_en.htm
Se dedicó más atención a salir en los medios de comunicación de masas, con idea de atraer a un público más amplio. Se preparó una nueva presentación de ECHO en vídeo, poniendo de relieve su apoyo a las víctimas de crisis en todas partes del mundo.
Se proporcionó financiación y ayuda material para diversos programas de televisión sobre la ayuda humanitaria y las crisis olvidadas. Con el apoyo del mecanismo de subvención de ECHO para labores de concienciación, se emitió 97 veces en Eurosport, dirigido a las audiencias más jóvenes, un spot televisivo en el que se destacaba el trabajo de ECHO y de una ONG colaboradora. Otro spot televisivo que trataba del apoyo de ECHO y de ONG a los refugiados del Sahara Occidental se emitió 86 veces en dos grandes cadenas italianas. También se dieron fondos para un documental de 30 minutos sobre la situación humanitaria en Afganistán, emitido en la televisión nacional danesa en diciembre.
Por otra parte, ECHO aparecía específicamente en dos especiales de Euronews, emitidos 20 veces cada uno de ellas, así como en dos documentales retransmitidos en France 2 y Arte.
El logro principal fue mantener y mejorar el nivel de calidad de las inspecciones y los controles financieros introducidos en los últimos años. Pese al gran riesgo inherente a las operaciones en el ámbito de la ayuda humanitaria, dichos controles han permitido reducir los riesgos hasta un nivel compatible con los principios de regularidad, legalidad y buena gestión financiera.
En 2002 ECHO pasó de un sistema centralizado, en el que los compromisos financieros y jurídicos eran adoptados exclusivamente por el Director, que delegaba en los ordenadores de pagos de la unidad de financiación, a un sistema parcialmente descentralizado en el que, en determinadas circunstancias, dichos compromisos son adoptados por el jefe de unidad o el asesor responsable de la gestión de las operaciones. Los sistemas se han vuelto a revisar a fin de que respeten el nuevo Reglamento Financiero e incorporen la verificación a priori de todas las transacciones, tanto a nivel operativo como financiero. A ello se ha unido una intensificación del control interno y la introducción de listas de comprobación estándar.
En febrero de 2002, la dirección de ECHO llevó a acabo una autoevaluación de control interno, cuyos resultados se transmitieron a los diversos grupos de trabajo internos ya establecidos en 2001 [10], cada uno de los cuales se ocupa de aspectos específicos de la reforma de ECHO. La Oficina evaluó además en qué medida estaba preparado su sistema de control interno para pasar al nuevo Reglamento Financiero. En esta última evaluación, el diagnóstico de los riesgos se completó con una evaluación más pormenorizada de la gestión de las subvenciones de ECHO, señalándose las posibilidades de restringir los riesgos en un grado aceptable y, en lo posible, reducirlos más. En el contexto de esta evaluación se elaboró para ECHO un informe sobre el perfil de los riesgos.
[10] Grupo de simplificación de los procedimientos, grupo de decisiones, grupo del AMA, grupo del FICHOP, grupo de Intranet y grupo de HOLIS.
ECHO ha perfeccionado sus sistemas oficiales de supervisión periódica de la gestión financiera y de información adecuada sobre la gestión. Toda la información pertinente se comunica periódicamente a la dirección. En la comunicación se incluyen los indicadores básicos exigidos por las normas de control interno definidas por la Comisión (nivel de ejecución de los créditos presupuestarios, plazos para el pago, evolución de los compromisos pendientes, etc.). En todas estas áreas se desarrollaron en su momento sistemas adecuados de presentación de informes y se definieron objetivos específicos.
A fin de cumplir la meta general de la Comisión de reducir los plazos para el pago a 60 días, se ha establecido un plan de actuación con idea de reducir y supervisar dichos plazos. La noción del plazo para el pago se ha dividido en un plazo para la aprobación del informe del proyecto y otro plazo para el pago definitivo. En cada uno de ellos se han definido unas directrices. Se ha introducido un procedimiento de aviso, suspensión, cancelación y terminación de los contratos. En el mismo contexto, ECHO podría reducir la cantidad de compromisos «latentes» (contratos que no se han liquidado a los dos años de ser firmados) a menos del 4% del presupuesto medio anual. Para 2003 se contempla la introducción de una herramienta de supervisión específica, un registro central de facturas.
De conformidad con el nuevo Reglamento Financiero (en vigor desde el 1 de enero de 2003) ECHO reorientó sus sistemas de control interno a fin de evaluar mejor los riesgos relativos a los proyectos, y supervisar su progreso y su eficacia centrando la atención en los resultados.
A raíz de un informe de auditoría interna sobre la carga de trabajo de sus distintas unidades, ECHO fue objeto de una reorganización interna, partiendo de anteriores ajustes del organigrama realizados en 2000. El principal objetivo de la reorganización era seguir mejorando la eficacia del servicio, crear nuevas sinergias y repartir mejor la carga de trabajo entre unidades.
Las actividades de agentes externos (socios colaboradores y contratistas) financiadas por ECHO se someten a una auditoría financiera. Los resultados de ésta son importantes para el buen funcionamiento del Acuerdo Marco de Asociación, que regula las relaciones de ECHO con la mayoría de sus socios encargados de llevar a cabo los proyectos humanitarios. Incluyen además recomendaciones útiles sobre cómo mejorar los controles financieros y administrativos empleados por los socios para gestionar los fondos de ECHO. En 2002, ECHO realizó un análisis financiero sistemático de sus colaboradores para saber cuáles podrían no disponer de una base financiera sólida.
Se realizaron catorce auditorías a lo largo del año, entre ellas seis sobre el terreno, para informar de proyectos en curso. Asimismo, a final de año había 50 auditorías muy avanzadas en sedes de los socios de ECHO, cada una de las cuales comprendía de media cinco proyectos de ECHO concluidos, así como 15 auditorías sobre el terreno en diversas fases de realización, aunque por lo general avanzadas. En general, se revisaron sustancialmente las metodologías para realizar auditorías en las sedes de los socios y auditorías de las subvenciones, y se definió una nueva metodología para el área de auditorías sistemáticas de las oficinas de ECHO, de nueva introducción. Se familiarizó a los expertos y al personal de ECHO con la metodología y con los informes de auditoría no sólo mediante el contacto directo durante o como resultado de las propias auditorías, sino también por medio de presentaciones a la hora de comer y en sesiones semanales con expertos.
Las principales evaluaciones emprendidas y terminadas en 2002 trataron sobre operaciones de ECHO en Camboya y Tailandia, DIPECHO en Asia Central y la evaluación de operaciones de ECHO en favor de las víctimas de los terremotos de 2001 en la India y El Salvador.
Uno de los principales socios de ECHO, el ACNUR, fue también evaluada a finales de 2001. La cooperación del ACNUR con el equipo de evaluación y la aplicación de las conclusiones es un buen ejemplo de cooperación fructífera entre los dos socios. El estudio contribuyó en 2002 al trabajo de adaptar la principal herramienta contractual de ECHO, el Acuerdo Marco de Asociación, a la relación entre la CE y los organismos de las Naciones Unidas.
Se emprendieron tres estudios no previstos inicialmente, gestionados conjuntamente con el sector 4 de ECHO de relaciones con las ONG. Los estudios versaron sobre recursos humanos, plataformas informáticas y cuestiones de calidad para las ONG. Los resultados se presentaron y comentaron en la conferencia anual con socios de ECHO celebrada en los días14 y 15 de octubre de 2002 en Bruselas.
A finales de 2002 había tres estudios en marcha, que se han terminado posteriormente. Se refieren a la evaluación de los programas del PMA financiados por ECHO, a un informe global sobre la respuesta de ECHO ante situaciones graves de sequía y a una evaluación de las medidas de ECHO sobre preparación ante las catástrofes en el Sudeste Asiático. El último contribuirá a una nueva evaluación global de las actividades de mitigación de catástrofes que se emprenderá a principios de 2003.
Se han trasladado de 2002 a 2003 cuatro evaluaciones globales (preparación ante las catástrofes, Sudán, seguridad de los trabajadores de la ayuda de emergencia y respuesta de ECHO a las necesidades de grupos vulnerables específicos en situaciones de emergencia).
En lo relativo al seguimiento, la evaluación de las actividades de ECHO en Sierra Leona en 2001 se plasmó en el plan global de 2002, que incorporó sus recomendaciones sobre una orientación más efectiva hacia las mujeres y los niños menores de cinco años. Tras la evaluación de las operaciones en Colombia, ECHO siguió la recomendación de pedir a los socios que utilicen el marco lógico en las propuestas de proyectos.
En 2002, asimismo, se actualizó y distribuyó el manual de ECHO para evaluar la ayuda humanitaria, y entró en funcionamiento la base de datos de ECHO sobre evaluación, que contiene los datos de unos 70 evaluadores.
En vista de las tendencias y de la evolución que se han descrito en el presente informe, ECHO seguirá centrando las operaciones humanitarias en su «cometido básico», es decir, salvar y conservar vidas durante las situaciones de emergencia y después, y seguirá simplificando su organización y sus procedimientos internos a fin de prestar la ayuda humanitaria de manera oportuna y eficaz.
Según se describe en la estrategia de ayuda de ECHO para 2003, la respuesta a futuros retos humanitarios se centrará en intervenciones basadas en las necesidades, en crisis olvidadas y en la ayuda humanitaria de calidad.
Anexos 1 y 2: el presupuesto de ECHO en 2002 ascendió a 537.790 millones de euros (anexo 1). La cifra total de contratos de ayuda humanitaria firmados en 2002 fue de 798 (anexo 2). Como puede verse en el anexo 1, la línea presupuestaria B7-210 siguió siendo la principal fuente de financiación, con 509.745 millones de euros, seguida del presupuesto del Fondo Europeo de Desarrollo, con 17.475 millones de euros, y la línea presupuestaria B7-219, con 8 millones de euros para medidas de preparación ante las catástrofes. Finalmente, la línea presupuestaria B-210 A, con 2,57 millones de euros, se empleó para sufragar gastos de gestión administrativa (por ejemplo, estudios, formación y actividades de información).
Anexos 3 y 4: en el anexo 3 se presenta la ayuda geográfica por regiones, y en el anexo 4 se ofrecen más datos a nivel subregional o de países. Según el anexo 3, los países ACP (39%) y Asia (26%) siguieron siendo los principales beneficiarios de la ayuda humanitaria en 2002, mientras que la dirigida a los Balcanes sufrió una importante disminución (8% en 2002 frente a 15% en 2001).
Anexos 5 y 6: el anexo 5 muestra la distribución de los contratos firmados por los socios en la ejecución, mientras que en el anexo 6 se clasifican los contratos firmados por categorías y por nacionalidad de los socios. Algunos de esos contratos responden a decisiones de años anteriores. Por consiguiente, el presupuesto total recogido en el anexo 6 es mayor que el presupuesto real para 2002. Los grandes socios sujetos a contratos en 2002 fueron las organizaciones no gubernamentales (62%), seguidas de la familia de Naciones Unidas (27%). Al igual que en 2001, los organismos de éstas recibieron más de una cuarta parte de toda la financiación de ECHO. Dentro de la familia de Naciones Unidas, los socios principales fueron el ACNUR (10,2%), el PMA (8%) y el UNICEF (4,7%).
Anexo 7: en el cuadro del anexo 7 se ofrece una panorámica de los proyectos financiados con el mecanismo de subvención. De ellos, 4 trataron sobre cuestiones de seguridad de las actividades humanitarias internacionales (252.260 EUR) y 4 sobre el desarrollo de las capacidades profesionales y financieras (307.700 EUR). En el campo de las comunicaciones, se concedieron subvenciones ECHO a 11 proyectos (838.840 EUR)
Decisiones de financiación de ayuda humanitaria de la CE por fuentes de financiación
Contratos de ayuda humanitaria 1998-2002
// Número de contratos firmados
1998 // 1.004
1999 // 1.068
2000 // 926
2001 // 898
2002 // 798
Distribución geográfica de las decisiones de financiación 2000-2002
Decisiones de financiación de ayuda humanitaria por regiones en 2002
País/subregión Decisiones en mill. EUR
AFRICA, CARIBE, PACÍFICO 211,150
Angola 12,000
Burkina Faso, Chad 0,175
Burundi 17,500
Caribe/Pacífico 0,605
Congo (República Democrática) 38,100
Costa de Marfil 1,500
ECHO Flight 8,400
Eritrea 1,750
Etiopía 7,750
Gabón 0,300
Kenia 2,500
Madagascar 1,000
Malaui 1,500
Senegal 0,750
Sierra Leona, Guinea, Liberia 19,000
Somalia 4,500
África Austral 30,000
Sudán 18,000
Tanzania 27,000
Uganda 2,120
ACNUR (África) 11,000
Zambia 3,000
Zimbabue 2,000
Otros 0,700
EUROPA ORIENTAL/NEI 83,500
Armenia, Georgia 2,500
Norte del Cáucaso (crisis de Chechenia) 28,000
Tayikistán 10,000
(Serbia, Kosovo, ARYM) 43,000
ORIENTE MEDIO/NortE DE áfrica 63,930
Iraq 13,000
Oriente Medio (Palestina) 35,000
Refugiados del Sahara Occidental 14,340
Yemen 1,590
// País/subregión Decisiones en mill. EUR
ASIA 137,969
Afganistán/Paquistán/Irán 73,254
Camboya 5,500
China/Tíbet 4,450
Timor Oriental 1,935
La India 5,000
Indonesia 3,540
Laos 1,130
Myanmar/Birmania 3,500
Nepal/Bután 3,675
Corea del Norte 21,025
Sri Lanka 8,300
Tailandia 5,465
Vietnam 1,195
AmÉrica latina 19,646
Bolivia, Perú 1,300
Brasil 0,350
América Central (El Salvador, Guatemala,
Honduras, Nicaragua) 5,028
Colombia 9,200
Cuba 0,600
Ecuador 1,248
México 1,000
Paraguay 0,920
DIPECHO 8,000
Comunidad Andina 1,640
Sudeste Asiático y América Central 6,360
OTRA FINANCIACIÓN 13,595
Expertos de ECHO in situ 8,000
Subvenciones para formación y estudios 1,800
Información 1,350
Evaluación 1,000
Otros 1,445
TOTAL 537,790
Distribución de los contratos por socios responsables de la ejecución
Asistencia humanitaria de la CE en 2002 por categorías de socios (año de firma del contrato) //
Organizaciones de la CE // 1,5%
Organizaciones gubernamentales // 0,5%
Organizaciones internacionales // 7,3%
ONG // 62,2%
Naciones Unidas // 27,0%
Otros // 1,5%
Contratos de ECHO por categorías de socios y nacionalidad 2002 (año de firma de los contratos)
Proyectos financiados con el mecanismo de subvención 2002

References: ARTÍCULO 19
 artículo 255
 artículo 255
 artículo 73
 artículo 255
 artículo 255
 artículo 17