Source: https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/A-8-2015-0142_ES.html
Timestamp: 2020-03-28 16:25:18+00:00

Document:
INFORME sobre una asistencia sanitaria más segura en Europa: mejorar la seguridad de los pacientes y combatir la resistencia a los antimicrobianos
Procedimiento : 2014/2207(INI)
Ciclo relativo al documento : A8-0142/2015
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sobre una asistencia sanitaria más segura en Europa: mejorar la seguridad de los pacientes y combatir la resistencia a los antimicrobianos
Ponente de opinión: Piernicola Pedicini
– Vista su Resolución legislativa, de 23 de abril de 2009, sobre la propuesta de Recomendación del Consejo sobre la seguridad de los pacientes, en particular la prevención y lucha contra las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria(1),
– Vista la Recomendación del Consejo, de 9 de junio de 2009, sobre la seguridad de los pacientes, en particular la prevención y lucha contra las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (2009/C 151/01),
– Vista la Directiva 2011/24/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 9 de marzo de 2011, relativa a la aplicación de los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza,
– Vista la Comunicación de la Comisión, de 15 de noviembre de 2011, titulada «Plan de acción contra la amenaza creciente de las resistencias bacterianas» (COM(2011)0748),
– Vistas las Conclusiones del Consejo, de 22 de junio de 2012, sobre la repercusión de la resistencia a los agentes antimicrobianos en el sector de la salud humana y en el sector veterinario - Una perspectiva de «Salud Única»,
– Vista su Resolución, de 11 de diciembre de 2012, sobre el desafío microbiano: la creciente amenaza de la resistencia a los antimicrobianos(2),
– Vistos los informes de 13 noviembre de 2012 y de 19 de junio de 2014 de la Comisión al Consejo sobre la base de los informes de los Estados miembros relativos a la aplicación de la Recomendación del Consejo sobre la seguridad de los pacientes, en particular la prevención y la lucha contra las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (2009/C 151/01),
– Vista su Resolución, de 4 de octubre de 2013, sobre el informe de la Comisión al Consejo sobre la base de los informes de los Estados miembros relativos a la aplicación de la Recomendación del consejo sobre la seguridad de los pacientes, en particular la prevención y la lucha contra las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (2009/C 151/01)(3),
– Vista la Decisión 1082/2013/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de octubre de 2013, sobre las amenazas transfronterizas graves para la salud,
– Visto el Eurobarómetro Especial 411 sobre el tema «La seguridad de los pacientes y la calidad de la asistencia sanitaria»,
– Visto el Informe sobre el avance del Plan de acción contra la amenaza creciente de las resistencias bacterianas (SANTE/10251/2015),
– Vista la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo, de 10 de septiembre de 2014, sobre los medicamentos veterinarios (2014/0257(COD)),
– Visto el Marco Conceptual de la Clasificación Internacional para la Seguridad del Paciente elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS),
– Vistos los esfuerzos de la Presidencia letona por abordar la cuestión de la resistencia a los antimicrobianos, en particular en relación con la tuberculosis y la tuberculosis multirresistente;
– Vistas las Conclusiones del Consejo, de 1 de diciembre de 2014, sobre la seguridad de los pacientes y la calidad de la asistencia, en particular la prevención y lucha contra las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria y las resistencias a los antimicrobianos,
– Visto el primer informe conjunto del ECDC, la EFSA y la EMA sobre el análisis integrado del consumo de agentes antimicrobianos y la aparición de resistencia a los antimicrobianos en bacterias de humanos y animales productores de alimentos —análisis conjunto interinstitucional sobre la resistencia y el consumo de antimicrobianos (JIACRA)—,
– Visto el Informe de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria (A8-0142/2015),
A. Considerando que la dimensión principal de la calidad global de la asistencia sanitaria es la seguridad de los pacientes, cuyos aspectos fundamentales son una cultura de seguridad del tratamiento y la gestión de los incidentes que ponen en peligro la seguridad de los pacientes;
B. Considerando que el volumen de datos disponibles sobre la prevalencia e incidencia de acontecimientos adversos en los sistemas sanitarios de los Estados miembros actualmente es limitado, si bien está experimentando un aumento continuo, y que los últimos datos disponibles datan de 2008;
C. Considerando que se calcula que entre el 8 y el 12 % de los pacientes hospitalizados en la UE sufren acontecimientos adversos mientras reciben tratamiento y que casi la mitad de estos acontecimientos podrían evitarse;
D. Considerando que entre los acontecimientos adversos más frecuentes relacionados con un tratamiento figuran las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS), los efectos medicamentosos y las complicaciones que surgen en el transcurso de una intervención quirúrgica o después de esta;
E Considerando que la seguridad y la calidad de la asistencia sanitaria requieren condiciones de trabajo dignas y seguridad en el trabajo para los profesionales sanitarios, y que, en particular, garantizar la seguridad de los pacientes, la prevención el control de las IRAS y la prevención de la propagación de bacterias multirresistentes es muy difícil en entornos asistenciales saturados y faltos de personal;
F. Considerando que la crisis económica actual ha incrementado la presión sobre los presupuestos de sanidad de los Estados miembros y que ello puede repercutir en la seguridad de los pacientes, ya que muchos Estados miembros han recortado los presupuestos y los niveles de personal en sus sistemas sanitarios sin que se aborde adecuadamente la eficiencia, salvo con recortes más bien duros;
G. Considerando que la crisis económica ha intensificado las desigualdades existentes en relación con el acceso a los servicios sanitarios;
H. Considerando que la formación continua de los facultativos y otros profesionales de la salud es fundamental para prevenir acontecimientos adversos, incluidos los ocasionados por la administración de medicamentos, cuyo coste para los sistemas sanitarios de la UE asciende a unos 2 700 millones EUR al año en gastos de asistencia sanitaria y constituyen un 1,1 % de todas las hospitalizaciones de la Unión;
I. Considerando que la sanidad electrónica (eHealth) centrada en el paciente y los tratamientos médicos domiciliarios tienen un alto potencial para mejorar la calidad y la eficacia de los tratamientos médicos, a la vez que contribuyen a una mejora de los resultados de la atención sanitaria;
J. Considerando que un enfoque multidisciplinario aumenta la probabilidad de resultados positivos de los tratamientos médicos;
K. Considerando que los pacientes, las familias y las organizaciones de pacientes desempeñan un papel fundamental al abogar por una asistencia más segura, y que su papel debería promoverse a través de la capacitación y participación de los pacientes en el proceso y la política asistencial a todos los niveles;
L. Considerando que los tratamientos médicos a domicilio pueden ayudar psicológicamente a los pacientes y mejorar los resultados de la asistencia sanitaria;
M. Considerando que se observa un consumo mayor de antibióticos entre las personas menos informadas y que un conocimiento total de los antibióticos podría hacer que los ciudadanos hagan un uso más responsable de los mismos;
N. Considerando que entre un 30 y un 50 % de los pacientes no toman los medicamentos que les prescriben los médicos o los toman sin respetar la prescripción médica;
O. Considerando que hay conflictos de intereses relacionados con la industria farmacéutica en los hospitales, entre los médicos generalistas y también entre los veterinarios;
P. Considerando que las IRAS constituyen un grave problema de salud pública en los Estados miembros (según los datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), una media de 1 de cada 20 pacientes hospitalizados sufre IRAS, esto es, 4,1 millones de pacientes al año, y 37 000 personas mueren debido a alguna IRAS en la UE al año, aunque se considera que entre el 20 y el 30 % de estas infecciones podrían prevenirse con programas intensivos de higiene y control), y que esto constituye una enorme carga para los presupuestos limitados del servicio sanitario;
Q. Considerando que las experiencias y aportaciones de los pacientes a menudo difieren de las de los profesionales sanitarios y que pueden ser de gran utilidad para encontrar nuevas maneras de reducir y evitar las IRAS;
R. Considerando que las IRAS causadas por bacterias multirresistentes están aumentado;
S. Considerando que la resistencia a los antimicrobianos ha aumentado en todo el mundo en el caso de los patógenos bacterianos, conduciendo a un aumento de la prevalencia de IRAS y a la ineficacia de los tratamientos de enfermedades infecciosas en humanos y animales a escala nacional, europea e internacional;
T. Considerando que se estima que en 2050 en todo el mundo morirán cada año 10 millones de personas debido a la resistencia a los antimicrobianos;
U. Considerando que el nivel de resistencia a los antibióticos utilizados comúnmente para tratar las bacterias causales es al menos del 25 % o más en varios Estados miembros; que existe un desequilibrio creciente entre la resistencia a los antimicrobianos y el desarrollo de nuevos antibióticos y su introducción en la práctica clínica, y que esto está vinculado a retos científicos, reglamentarios y económicos;
V. Considerando que los estudios más recientes evidencian que, salvo unas pocas excepciones, la resistencia a los antimicrobianos en hospitales ha aumentado globalmente en la UE en los últimos años;
W. Considerando que la UE calcula que todos los años fallecen al menos 25 000 personas por infecciones ocasionadas por bacterias resistentes, lo que se estima que cuesta a los regímenes sanitarios públicos 1 500 millones EUR, según datos de 2011 recopilados por el ECDC;
X. Considerando que se estima que los costes ocasionados por infecciones resistentes a los medicamentos ascienden a 1 500 millones EUR anuales debido al aumento del gasto sanitario y las pérdidas en productividad. que los pacientes que tienen bacterias resistentes han de ser aislados cuando reciben tratamiento en el hospital y que estos recursos adicionales cuestan 900 millones EUR y provocan 2,5 millones de días-cama adicionales al año;
Y. Considerando que una de las principales causas de la propagación de la resistencia a los antimicrobianos en los hospitales es la falta de cumplimiento de prácticas generalmente aceptadas de prevención y control de infecciones;
Z. Considerando que la eficacia de los medicamentos de primera línea sobre los patógenos bacterianos es cada vez más limitada y que los medicamentos de segunda y tercera línea no siempre están disponibles y a menudo son más tóxicos y menos efectivos que los medicamentos de primera línea;
AA. Considerando que una de las causas principales de la resistencia a los antimicrobianos es el uso indebido de estos, entre ellos los antibióticos, y en particular el consumo sistemático y el abuso de los mismos;
AB. Considerando que el alto nivel de movilidad existente entre los sistemas sanitarios europeos y que el carácter cada vez más transfronterizo de la asistencia sanitaria en Europa pueden favorecer la propagación de microorganismos resistentes de un Estado miembro a otro;
AC. Considerando que los programas de vacunación son un instrumento eficaz para luchar contra la resistencia a los antibióticos, ya que pueden desempeñar un papel importante para limitar el uso de antibióticos y por consiguiente el desarrollo de resistencia a los antimicrobianos;
AD. Considerando que la investigación y desarrollo sobre antibacterianos presenta algunos retos únicos que hacen necesaria una perspectiva a largo plazo para desarrollar conocimientos especializados y aplicarlos en laboratorios y que es lamentable que muchos investigadores con estos conocimientos especializados hayan pasado a otros ámbitos debido a la falta de fondos privados y públicos;
AE. Considerando que la inobservancia de unas precauciones básicas en materia de higiene, ya sea en los centros hospitalarios o fuera de ellos, puede dar lugar a una propagación de agentes patógenos, en particular de aquellos resistentes a los agentes antimicrobianos;
AF. Considerando que cada vez más pruebas científicas demuestran que una buena higiene de manos en los entornos asistenciales exige el uso de métodos para secar las manos que no faciliten la contaminación cruzada microbiana a través de la diseminación aérea y atomización;
AG. Considerando que puede haber presencia de bacterias resistentes en los dispositivos médicos incluso después de haberlos esterilizado conforme a las especificaciones del fabricante;
AH. Considerando que el uso de antimicrobianos en la medicina humana y en la medicina veterinaria contribuye al desarrollo del resistoma en el medio ambiente, que puede servir de fuente de desarrollo de la resistencia tanto en humanos como en animales; que se utilizan las mismas clases de antibióticos en la medicina animal y humana, y que en ambos sectores han aparecido mecanismos de resistencia similares;
AI. Considerando que la ganadería intensiva puede conllevar la administración adecuada y rutinaria de antibióticos al ganado, las aves y los peces en las granjas para promover un crecimiento más rápido, así como su uso generalizado con fines profilácticos para prevenir la propagación de enfermedades asociadas a las condiciones de falta de espacio, confinamiento y estrés en que se mantiene a los animales y que inhiben sus sistemas inmunitarios, y para compensar las condiciones de insalubridad en que son criados;
AJ. Considerando que el concepto de «Salud Única», apoyado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), reconoce que la salud humana, la salud animal y los ecosistemas están interconectados; que, en particular, los animales y los alimentos derivados de animales pueden ser una fuente directa de patógenos zoonóticos resistentes; que, por lo tanto, la administración de antibióticos a animales, en particular, a los destinados al consumo y criados con métodos de ganadería intensiva, puede afectar a la resistencia a antibióticos en los seres humanos;
AK. Considerando, a la vista del concepto de «Salud Única», que un enfoque según el cual los profesionales médicos, tanto de medicina humana como veterinaria, emprenden iniciativas para prevenir las infecciones resistentes y reducir el uso de antibióticos, puede prevenir las IRAS, tanto dentro como fuera de los hospitales;
AL. Considerando que, según la OMS, el uso de antimicrobianos para el ganado es superior en gran medida con respecto a su uso en seres humanos en distintos Estados miembros de la UE(4);
AM Considerando que, según las asociaciones europeas de consumidores, más del 70 % de los productos cárnicos inspeccionados en seis Estados miembros de la UE estaban contaminados por bacterias resistentes a los antibióticos, mientras que en otros ocho estas bacterias estaban presentes en el 50 % de las muestras(5);
AN. Considerando que se han observado altos niveles de resistencia de la Campylobacter a las fluoroquinolonas y que gran parte de las infecciones ocasionadas por esta bacteria en el ser humano se deben a la manipulación, la preparación y el consumo de carne de pollo; que tales niveles de alta resistencia reducen las opciones eficaces de tratamiento de las infecciones ocasionadas por esta bacteria;
AO. Considerando que, en la UE, desde 2006 está prohibido el uso subterapéutico de antibióticos basado en administrar bajas dosis del producto para promover el crecimiento del ganado;
AP. Considerando que la inmensa mayoría de los piensos medicamentosos para animales de granja contiene antimicrobianos;
AQ. Considerando que el uso de antimicrobianos en animales de compañía es un factor de riesgo adicional para el desarrollo y la transmisión de la resistencia a los antimicrobianos en el ser humano y que la tendencia al alza de la resistencia a los antibióticos observada en las clínicas veterinarias para los animales de compañía es similar a la que se observa en los hospitales;
AR. Considerando que el riesgo de transmisión de la resistencia a los antimicrobianos transmitida de los animales de compañía al ser humano no puede cuantificarse plenamente y que es necesario realizar más investigaciones en este sentido;
AS. Considerando que se ha reconocido que la actual legislación sobre medicamentos veterinarios no proporciona suficientes herramientas para garantizar que se gestionen adecuadamente los riesgos para la salud humana derivados del uso de antimicrobianos en animales;
AT. Considerando que el problema del uso no indicado en la etiqueta de antibióticos es causa de preocupación tanto para la medicina animal como para la medicina humana;
AU. Considerando que las empresas farmacéuticas tienden a añadir nuevos antibióticos dentro de las clases existentes de antibióticos en lugar de descubrir y desarrollar agentes antibacterianos realmente nuevos, por lo que la resistencia a estos nuevos agentes surgirá más rápido que para los medicamentos con un mecanismo de acción realmente nuevo;
AV. Considerando que resulta necesario alentar a los laboratorios farmacéuticos para que desarrollen nuevos antibióticos reflexionando sobre la creación de medidas estimulantes y modelos económicos alternativos para recompensar la innovación;
AW. Considerando que es de suma importancia alentar a las empresas farmacéuticas a que inviertan y sigan invirtiendo en el desarrollo de nuevos agentes antimicrobianos, en particular aquellos con actividad frente a enfermedades en las que la resistencia a los antimicrobianos es motivo de grave preocupación, en particular:
● enfermedades causadas por bacterias gram-negativa multirresistentes prevalentes (como K. pneumoniae, Acinetobacter, E. coli), o por otras bacterias multirresistentes como el estafilococo dorado o la tuberculosis;
● otras enfermedades causadas por virus (como el VIH) o parásitos (como la malaria);
así como a que desarrollen otros métodos para luchar con las IRAS sin recurrir a los antibióticos;
AX. Considerando que esto puede lograrse abordando algunos de los retos científicos, reglamentarios y económicos fundamentales que han obstaculizado el desarrollo de antimicrobianos y, en particular, incentivando la inversión en investigación y desarrollo, y centrándola en las mayores necesidades de salud pública, preservando al mismo tiempo la sostenibilidad de los sistemas nacionales de salud pública;
AY. Considerando que el artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2001/18/CE establece un plazo para el uso de genes que confieren resistencia a los antibióticos a las plantas transgénicas;
AZ. Considerando que los especialistas de productos nunca deben realizar tratamientos terapéuticos, sino solo apoyar al personal médico cuando este lo solicite, por ejemplo para realizar operaciones de montaje y desmontaje de instrumentos específicos;
AAA. Considerando que las disposiciones de la Directiva 2011/24/UE relativa a la aplicación de los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza se están aplicando en toda la UE, por lo que es más pertinente que los pacientes europeos deban ser informados sobre la seguridad de los pacientes en los diversos Estados miembros;
AAB. Considerando que es fundamental garantizar los derechos de los pacientes y la confianza pública en los servicios sanitarios, velando por que los Estados miembros dispongan de sistemas que ofrezcan compensaciones financieras equitativas en caso de negligencias derivadas de una asistencia médica inapropiada;
AAC. Considerando que la introducción del recurso colectivo podría ayudar a los pacientes que se han visto perjudicados por una práctica ilegal que causa el mismo acontecimiento adverso atribuible a las IRAS;
AAD. Considerando que internet es el mayor mercado farmacéutico no regulado del mundo; que el 62 % de los productos farmacéuticos comprados en línea son falsos o no conformes a la legislación; que existe una gran cantidad de operadores que venden productos ilegalmente en línea y que el volumen de negocio anual a escala mundial derivado de la venta en línea ilegal de medicamentos sujetos a prescripción se estima en unos 200 000 millones de dólares estadounidenses;
AAE. Considerando que el artículo 168 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea establece que la acción de la Unión Europea complementará las políticas nacionales y se encaminará a mejorar la salud pública, prevenir las enfermedades humanas y evitar las fuentes de peligro para la salud física y psíquica;
Aplicación de las recomendaciones del Consejo sobre la seguridad de los pacientes
Observaciones sobre el Segundo Informe de aplicación de la Comisión
1. Recuerda que la legislación farmacéutica de la UE se estableció para proteger la seguridad de los pacientes; recuerda la Resolución del Parlamento Europeo, de 22 de octubre de 2013, sobre el informe de la Comisión al Consejo sobre la base de los informes de los Estados miembros relativos a la aplicación de la Recomendación 2009/C 151/01 del Consejo, sobre la seguridad de los pacientes, en particular la prevención y la lucha contra las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (2013/2022(INI));
2. Acoge con beneplácito la mejora del sistema de vigilancia de las infecciones nosocomiales en la UE y las últimas medidas implantadas por algunos Estados miembros con el fin de mejorar la seguridad general del paciente y reducir la incidencia de IRAS y, en concreto, los progresos realizados por los Estados miembros en cuanto al desarrollo de estrategias para la seguridad de los pacientes, incluida la seguridad de los pacientes en la legislación en materia de salud, y el desarrollo de sistemas de notificación y formación;
3. Señala, no obstante, que el segundo informe de aplicación aún revela un progreso desigual entre los Estados miembros en relación con la seguridad de los pacientes y lamenta el hecho de que algunos Estados miembros hayan ralentizado significativamente la aplicación de las recomendaciones del Consejo, entre otras razones, posiblemente a consecuencia de las limitaciones financieras derivadas de la crisis económica;
4. Lamenta que las medidas de austeridad hayan provocado una reducción en el nivel del personal de limpieza en los hospitales y otros centros asistenciales en toda Europa, dado el papel fundamental que tiene el personal de limpieza para garantizar unos altos niveles de higiene;
5. Pide a los Estados miembros que, en este periodo de crisis económica, velen por que los sistemas de asistencia sanitaria no se vean afectados por medidas de austeridad y sigan contando con la financiación adecuada y, en particular, que eviten las medidas más perjudiciales, como el ahorro a corto plazo, que provocarán costes elevados a medio y largo plazo, y que, en lugar de ello, se concentren en el desarrollo ulterior de unos sistemas sanitarios de alta calidad y eficiencia; pide a los Estados miembros que garanticen un número suficiente de profesionales sanitarios especializados en la prevención y el control de infecciones, así como la higiene hospitalaria, en aras de conseguir un enfoque más centrado en el paciente;
6. Pide a los Estados miembros que identifiquen objetivos cuantitativos concretos y ambiciosos en cuanto a la reducción del uso de antibióticos;
7. Aplaude la labor del Grupo de trabajo de la UE sobre la seguridad de los pacientes y la calidad de la asistencia médica que aúna a representantes de los 28 Estados miembros de la UE, y de los países de la AELC, organizaciones internacionales y órganos de la UE, y ofrece asistencia en el desarrollo de la agenda de la UE en materia de seguridad de los pacientes y calidad de la sanidad;
8. Pide a la Comisión que continúe realizando un seguimiento de la aplicación de las disposiciones relativas a la seguridad de los pacientes en los Estados miembros y que, cuando sea necesario, desarrolle nuevas directrices;
9 Acoge con beneplácito la labor cofinanciada por la UE y realizada por la OECD sobre indicadores comparables para evaluar la seguridad del paciente; pide a los Estados miembros que apliquen dichos indicadores para evaluar la seguridad de los pacientes;
10. Señala la importancia de incluir la seguridad del paciente en la educación, en la formación profesional in situ y en la formación continua de los trabajadores de la salud y los profesionales sanitarios en todos los Estados miembros;
11. Destaca los beneficios potenciales de la sanidad electrónica para reducir los acontecimientos adversos al realizar un seguimiento de los flujos de información y mejorar los conocimientos de los procesos médicos, así como mediante recetas electrónicas y avisos sobre la interacción farmacológica; pide a la Comisión y a los Estados miembros que continúen estudiando las posibilidades que ofrece la sanidad electrónica en el ámbito de la seguridad del paciente, incluida la introducción de historiales electrónicos de los pacientes, y que aumenten el nivel de cooperación mediante el intercambio de experiencias, conocimientos y buenas prácticas en este sector;
12. Pide a la Comisión Europea y a los Estados miembros que evalúen el potencial de la sanidad móvil en cuanto a eficiencia de la atención, incidencia de la hospitalización y reducción de costes anuales per cápita de la asistencia sanitaria;
13. Señala que el uso de antibióticos y la prevalencia de resistencia a los antimicrobianos varían ampliamente según los Estados miembros y alienta a los Estados miembros a que apliquen las mejores prácticas;
14. Hace hincapié en la urgente necesidad de promover la investigación y la innovación veterinaria a nivel nacional y de la UE;
15. Insta a los Estados miembros a que apliquen o desarrollen las siguientes medidas:
a) proseguir con su labor basada en mejorar la seguridad del paciente mediante la adopción de las medidas necesarias orientadas a la aplicación integral de las recomendaciones del Consejo;
b) recopilar de forma periódica datos de conformidad con los estudios normalizados sobre la prevalencia e incidencia de acontecimientos adversos en su propio territorio y mejorar los sistemas de alerta temprana, así como coordinar adecuadamente el intercambio de estos datos;
c) garantizar que los sistemas sanitarios y las instalaciones sanitarias se gestionen al margen de las decisiones políticas, y que los administradores sean designados conforme a méritos y no a afiliaciones políticas;
d) garantizar una mejora y evaluación continuas de las condiciones de trabajo para los profesionales de la salud a fin de mejorar la seguridad de los pacientes;
e) garantizar una formación básica de todo el personal sanitario, incluido del que no está en contacto directo con los pacientes, en prevención y control de infecciones antes de que empiece a trabajar en un hospital u otro centro sanitario, y posteriormente con regularidad;
f) garantizar la formación apropiada y actualizada de los facultativos y de otros profesionales de la salud, así como intercambiar mejores prácticas, a fin de que estén al día de la tecnología más reciente y de las mejores prácticas de higiene hospitalaria, e implantar sistemas de seguimiento para verificar que sus competencias están actualizadas, incluida la aplicación del listado de la OMS de verificación de la seguridad quirúrgica; esto reduciría la incidencia de errores médicos (incluidas las IRAS) causados por un conocimiento parcial y una falta de reciclaje en relación con los nuevos avances tecnológicos;
g) garantizar la adopción de un enfoque multidisciplinario en los tratamientos médicos;
h) garantizar una mayor coherencia y continuidad de la atención al paciente, centrándose en la transición entre sectores y la transmisión de información, por ejemplo de los hospitales a la atención primaria;
i) aliviar la carga que soportan las instalaciones sanitarias incentivando los cuidados y los tratamientos médicos a domicilio;
j) garantizar que los profesionales médicos informen a los pacientes acerca del uso de medicamentos no prescritos y sobre los riesgos potenciales a fin de que puedan dar un consentimiento informado;
k) intercambiar información sobre los mejores enfoques en cuanto a la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos a fin de que se aplique el enfoque más eficaz en toda Europa;
l) garantizar un acceso igual a los servicios sanitarios y el tratamiento médico para los pacientes a fin de luchar contra las desigualdades sanitarias existentes;
m) promover campañas informativas dirigidas a los pacientes acerca de los riesgos de los acontecimientos adversos en la salud y sobre las posibles medidas de prevención a partir de medidas básicas de higiene y lanzar campañas de sensibilización y cursos de educación sanitaria en los centros escolares sobre el uso racional no solo de los antibióticos, sino también de todos los medicamentos, así como sobre el riesgo que plantea el aumento de la resistencia a los antibióticos; estas campañas deben estar dirigidas a padres y cuidadores de niños pequeños y personas mayores, y siempre deben ir seguidas de una evaluación de los resultados;
o) hacer hincapié en la importancia de prevenir las IRAS en entornos asistenciales conteniendo la propagación a través de la evaluación del paciente y del contacto, así como medidas de control de infecciones, y seguir fomentando buenas prácticas de higiene (como lavarse las manos);
p) aumentar las precauciones higiénicas valorando el papel del especialista en esta materia para que controle todos los aspectos de salud e higiene relativos a las instalaciones sanitarias, los pacientes y las relaciones entre los pacientes y los visitantes externos;
q) asociar activa y formalmente a las organizaciones y a los representantes de los pacientes en todas las fases y a todos los niveles de desarrollo de políticas y programas;
r) desarrollar orientaciones de la UE para la participación de los pacientes en las estrategias y acciones de seguridad de los pacientes en colaboración con las partes interesadas, en particular las organizaciones de pacientes;
s) proporcionarles el apoyo adecuado para que desarrollen las actividades relacionadas con la seguridad de los pacientes;
16. Pide a Estados miembros que investiguen las posibles malas prácticas implicadas en la renovación y reutilización de dispositivos médicos originalmente diseñados y etiquetados como de uso único;
17. Insta a los Estados miembros a que mejoren los programas de sensibilización para profesionales médicos, otros trabajadores de la salud, los veterinarios y el público en general, concentrándose en el uso de antibióticos y la prevención de infecciones;
18. Pide a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) que elabore directrices sobre el uso no prescrito o no autorizado de medicamentos basadas en las necesidades médicas y que compile una lista de medicamentos no prescritos que se utilizan a pesar de que existen alternativas autorizadas;
19. Pide a la Comisión Europea y al ECDC que desarrollen directrices para los profesionales de la salud, los pacientes y sus familias sobre el lavado y secado de manos eficaz y el fomento del uso de métodos de secado de manos que no faciliten la contaminación cruzada microbiana a través de la diseminación aérea y la atomización;
20. Hace hincapié en la necesidad de mejorar la comunicación, la educación y la formación tanto de veterinarios como de ganaderos;
21. Insta una vez más a la Comisión a que presente cuanto antes una propuesta legislativa para que se añada obligatoriamente la ficha informativa del medicamento al prospecto; la información facilitada en la ficha informativa del medicamento debe presentarse de forma fácilmente legible, destacada y distinguible del resto del texto; la ficha informativa del medicamento debe contener una breve descripción de los datos necesarios del medicamento, para permitir al paciente comprender la utilidad y los posibles riesgos del medicamento y con objeto de utilizar el medicamento de forma segura y correcta; ello incluye, entre otras cosas, los consejos para usar correctamente los antibióticos;
22. Insta a la Comisión Europea y a los Estados miembros a que promuevan la introducción del logotipo europeo previsto en el Reglamento de Ejecución (UE) nº 699/2014 de la Comisión para identificar con facilidad a las farmacias en línea que ofrecen al público medicamentos por venta a distancia, de tal manera que se ofrezca protección a los consumidores frente a la compra de medicamentos falsos, que a veces resultan peligrosos para la salud;
23. Señala que, en virtud de la Decisión 1082/2013/UE sobre las amenazas transfronterizas graves para la salud, los Estados miembros deben facilitar a la Comisión información actualizada acerca de los planes de elaboración y planificación de la respuesta a escala nacional, por lo que insta a los Estados miembros a presentar la información pertinente en los plazos establecidos en la citada Decisión;
Problemas de notificación y rendición de cuentas/responsabilidad
24. Insta a los Estados miembros a alentar una entrada regular de información procedente de los profesionales de la salud que aconsejen a los pacientes cómo minimizar los riesgos para su seguridad a través del contacto con el sistema de asistencia sanitaria;
25. Pide a los Estados miembros que instauren organismos independientes que interactúen con los profesionales a fin de garantizar una mayor sensibilización y la difusión de las alertas sobre amenazas a la seguridad de los pacientes;
26. Pide a los Estados miembros que mejoren los sistemas de notificación para los acontecimientos adversos y los errores médicos con el desarrollo de medidas orientadas a fomentar la elaboración de informes precisos, anónimos y exentos de culpas por parte de los profesionales de la salud y los pacientes y que examinen la posibilidad de establecer un sistema electrónico que facilite y mejore los informes por parte de los pacientes;
27. Pide a los Estados miembros que adopten medidas que mejoren la calidad —y no solo la cantidad— de informes sobre acontecimientos adversos, a fin de que los informes contengan información sólida que mejore realmente la seguridad de los pacientes, y establezcan un sistema en el que puedan recuperarse fácilmente datos y que garantice una evaluación amplia y sistemática;
28. Pide a la Comisión que lleve a cabo estudios normalizados para la recopilación de datos sobre las IRAS;
29 Pide a los Estados miembros que sean más rigurosos a la hora de verificar y hacer cumplir la prohibición de que personal externo no facultativo administre tratamientos médicos;
30. Pide a Estados miembros que informen a los pacientes sobre los riesgos y las medidas preventivas en relación con acontecimientos adversos en la asistencia sanitaria, y sobre los procedimientos de denuncia y las opciones jurídicas disponibles en caso de que se produzca un acontecimiento adverso, por ejemplo, a través de un representante de los derechos del paciente;
31. Pide a los Estados miembros que tomen las medidas necesarias para evitar los conflictos de intereses que afecten a médicos y veterinarios en relación con la prescripción y venta de medicamentos;
32. Insta a los Estados miembros a que garanticen la disponibilidad de información completa sobre los mecanismos existentes de denuncia y de recurso para los pacientes que hayan sufrido alguna IRAS o hayan sido víctimas de una negligencia médica;
33. Pide a la Comisión que informe sobre las prácticas nacionales de recurso colectivo en casos relacionados con las IRAS;
34. Reconoce el valor de las iniciativas ciudadanas, como la Carta Europea de los Derechos del Paciente basada en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, o el Día Europeo de los Derechos del Paciente que, desde 2007, se celebra cada año el 18 de abril; Pide a la Comisión y a los Estados miembros que apoyen el Día Europeo de los Derechos del Paciente a escala local, nacional y europea;
Lucha contra la resistencia a los antimicrobianos
Situación y soluciones prometedoras
35. Se congratula de la actuación de la Comisión sobre la resistencia a los antimicrobianos y la prevención y la lucha contra las IRAS, así como del trabajo de coordinación y vigilancia del ECDC, en particular en el marco de la Red Europea de Vigilancia de las Resistencias a los Antimicrobianos (EARS-Net), la Red Europea de Vigilancia del Consumo de Antimicrobianos (ESAC-Net), y la Red de Vigilancia de las Enfermedades Relacionadas con la Asistencia Sanitaria (HAI-Net);
36. Celebra la labor conjunta de coordinación y vigilancia del ECDC, la EMA y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en relación con la resistencia a los antimicrobianos;
37. Observa con preocupación que, entre 2010 y 2013, los porcentajes de K. pneumoniae resistentes a fluoroquinolonas, cefalosporinas de tercera generación y aminoglucósidos, así como la resistencia combinada a los tres grupos de antibióticos y la resistencia a los carbapenemas, como grupo de antibióticos de última línea, han aumentado significativamente en muchos Estados miembros y a escala de la UE; señala, además, que durante el mismo período, la resistencia a cefalosporinas de tercera generación también ha aumentado considerablemente en muchos Estados miembros y en la UE en el caso de la E. coli; indica, por otra parte, que en determinadas regiones de Europa la tuberculosis multirresistente (MDR-TB) representa hasta un 20 % de todos los nuevos casos de tuberculosis y que los resultados del tratamiento de la MDR-TB son alarmantemente bajos;
38. Observa con preocupación que en los países que registran altos niveles de resistencia a diversos medicamentos, como la resistencia a los carbapenemas, hay pocas opciones terapéuticas, entre otras las polimixinas; recalca que, en estos países, la presencia de bacterias resistentes a las polimixinas constituye un aviso importante de que las opciones de tratamiento de los pacientes infectados son cada vez más limitadas;
39. Señala que es muy probable que las infecciones causadas por bacterias resistentes a los antimicrobianos impliquen unas hospitalizaciones largas y costosas, así como el uso de tratamientos terapéuticos alternativos y más caros que incrementarán la carga en los sistemas sanitarios de los Estados miembros;
40. Lamenta que, durante los últimos veinticinco años, se haya observado una falta de concienciación sobre la importancia de realizar un uso racional de los antimicrobianos, en particular de los antibióticos, así como un estancamiento en el desarrollo de medicamentos en el ámbito de los antimicrobianos, en particular debido a la aparición de barreras científicas, económicas y normativas;
41 Señala que tanto el programa Horizonte 2020 como el Tercer Programa de Salud Pública de la UE han hecho hincapié en las IRAS y la resistencia a los antimicrobianos;
42. Señala que algunos de los antibióticos existentes y efectivos no están disponibles en varios Estados miembros, lo que provoca una selección inadecuada de terapia con medicamentos y pide por tanto a los Estados miembros y a la Comisión que examinen cómo mantener antibióticos eficaces en el mercado;
43. Señala que la resistencia a los antibióticos suele retrasar la prescripción de un tratamiento con antibióticos adaptado y que la administración de un tratamiento con antibióticos no adaptado o tardío causa graves complicaciones a los pacientes que padecen enfermedades infecciosas graves y, en ocasiones, puede conllevar la muerte;
44. Observa con gran preocupación el elevado número de animales infectados por bacterias resistentes a los antibióticos, así como el riesgo de que estas bacterias de la carne infectada se transmitan a los consumidores;
45. Observa con gran preocupación el vínculo entre el uso veterinario de antimicrobianos y el desarrollo de la resistencia a los antimicrobianos en ganaderos, así como el riesgo de que esta resistencia se propague en el tratamiento hospitalario;
46. Acoge con satisfacción las iniciativas y acciones emprendidas por los Estados miembros, los profesionales veterinarios y los propietarios de animales orientadas a garantizar el uso responsable de antimicrobianos en los animales y a reducir el uso de antimicrobianos en la ganadería;
47. Considera que la investigación de los nuevos antimicrobianos es de suma importancia y pide a la Comisión que utilice el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE) para fomentar la investigación, por ejemplo apoyando las estructuras existentes como las Iniciativas sobre Medicamentos Innovadores (IMI);
48. Pide que se conceda mayor atención al desarrollo de nuevos agentes antimicrobianos orientados a nuevos objetivos, así como a la promoción del uso de los antibióticos bacteriostáticos que no eliminan los agentes patógenos sino que limitan su proliferación, reduciendo así la probabilidad de que estos agentes desarrollen resistencia a dichos antibióticos;
49. Celebra y fomenta la realización de más investigaciones para desarrollar verdaderamente nuevos antimicrobianos, en particular antibióticos que actúen contra las bacterias Gram-negativa multirresistentes más frecuentes y contra enfermedades particularmente propensas a la resistencia a los antimicrobianos, como K. pneumoniae, Acinetobacter, E. Coli, SIDA, estafilococo dorado, tuberculosis y malaria; insiste, sin embargo, en que es de vital importancia garantizar ante todo un uso responsable y sensato de los antimicrobianos; celebra y alienta que se siga investigando para desarrollar métodos alternativos destinados a tratar las IRAS sin la administración de antibióticos y a luchar contra la MDR-TB;
50. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que aceleren las actividades de investigación y desarrollo con miras a ofrecer nuevas herramientas para luchar contra las infecciones bacterianas que están siendo cada vez más frecuentes en Europa;
51. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que refuercen los incentivos para la cooperación del sector público y privado con el fin de reforzar la investigación y el desarrollo (I+D) de los antibióticos;
52. Insta a los Estados miembros a intensificar el nivel de cooperación en materia de seguridad de los pacientes y de lucha contra la resistencia a los antimicrobianos, a fin de limitar y reducir la difusión de microorganismos resistentes de un Estados miembro a otro;
53. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que utilicen modelos de «trayectorias adaptativas» y otras herramientas normativas para un acceso temprano del paciente a antibacterianos innovadores para tratar las infecciones resistentes;
54. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que utilicen el programa «trayectorias adaptativas» de la Agencia Europea de Medicamentos y que hagan uso de todas las herramientas normativas que tengan a su disposición para permitir que los pacientes accedan con mayor rapidez a los tratamientos antibacterianos innovadores;
55. Hace hincapié en la necesidad de que los pacientes estén en el centro de cualquier política sanitaria y fomenta el conocimiento de la salud y la implicación del paciente en la toma de decisiones en torno al tratamiento;
56. Considera de vital importancia que la Comisión garantice la continuación del Plan de acción de la UE sobre resistencias bacterianas con posterioridad a 2016, haciendo hincapié en cómo superar los retos científicos, reglamentarios y económicos asociados a las resistencias a los antimicrobianos, además de incluir la prevención y el control de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria;
Recomendaciones sobre el uso de antibióticos en la medicina humana
57. Recuerda que la automedicación con antibióticos debe prohibirse estrictamente y subraya la necesidad de que las autoridades competentes de los Estados miembros apliquen una política de «solo con receta» para los antibacterianos;
58. Pide a los Estados miembros que adopten las medidas adecuadas para garantizar un uso responsable y sensato en la medicina humana de todos los antimicrobianos, en particular de los antibióticos que se consideran el tratamiento de última línea de las infecciones bacterianas en hospitales, ya que el uso inadecuado de antibióticos con carácter preventivo, incluso en los hospitales, es una de las principales causas del desarrollo de resistencia a los antibióticos;
59. Pide a los Estados miembros que promuevan el acceso a medicamentos de calidad, así como la adhesión a ciclos completos de tratamiento para todos los pacientes, con apoyo específico a los más vulnerables, como una manera de prevenir el desarrollo de resistencia;
60. Insta a los Estados miembros a realizar investigaciones sobre los antibióticos «olvidados» para poder aumentar la variedad de medicamentos;
61. Pide a la Comisión que participe en el trabajo de la OMS para desarrollar un nuevo modelo económico, a fin de tomar en consideración las preocupaciones y las necesidades de la sanidad pública;
62. Pide a los Estados miembros y a la Comisión que inicien un proceso de reflexión para desarrollar un nuevo modelo económico que desvincule el volumen de ventas de la retribución pagada por un nuevo antibiótico, por ejemplo a través de un pago fijo único o de una serie de pagos fijos a la empresa, que refleje el valor para la sociedad de un nuevo antibiótico y aporte suficiente rentabilidad a la empresa, al tiempo que el comprador tendrá derecho a utilizar el producto y podrá controlar totalmente las cantidades;
63. Insta a los Estados miembros a que apliquen o desarrollen las siguientes medidas:
a) recordar a los médicos la importancia fundamental de garantizar que la prescripción de antibióticos para el tratamiento sea adecuada y responsable;
b) garantizar que, siempre que sea posible, se realice sistemáticamente un diagnóstico adecuado antes de prescribir antibióticos, por ejemplo utilizando nuevas herramientas de diagnóstico que permitan efectuar un diagnóstico rápido en el punto de atención, especialmente en el caso de patologías que suelen ser recurrentes, y trabajar para eliminar los obstáculos que impidan un diagnóstico microbiológico adecuado, especialmente en el sector ambulatorio;
c) regular la prescripción de antibióticos para el tratamiento y, en particular, aplicar estrictamente las leyes que prohíben la entrega de antibióticos sin receta para el tratamiento, a fin de garantizar un uso apropiado de loa medicamentos, especificando el objetivo terapéutico y seleccionando la terapia con medicamentos apropiada;
d) aplicar prácticas comerciales responsables evitando el conflicto de intereses entre los que fabrican el medicamento y los que lo prescriben;
e) fomentar el desarrollo de nuevos modelos de ingresos en los que la rentabilidad para las empresas esté desvinculada de la cantidad de antibióticos recetados, alentando a la vez la innovación farmacéutica equilibrándola con la sostenibilidad de los sistemas sanitarios;
f) regular la venta y distribución de antibióticos, de tal forma que los pacientes solo puedan obtener la cantidad específica de antibióticos prescrita por el médico, pues en algunos Estados miembros rigen normativas que autorizan la venta de antibióticos en envases con mayor cantidad que la prevista específicamente para el tratamiento;
g) garantizar un mayor nivel de adhesión del paciente y de cumplimiento de los tratamientos con antibióticos y otros tratamientos adecuados prescritos por un médico, y desarrollar estrategias destinadas a aumentar la comprensión, por parte del paciente, de la importancia de un uso responsable de los tratamientos con antibióticos y los riesgos de aumentar la resistencia a los antimicrobianos;
h) realizar un seguimiento de la resistencia a los antibióticos y del uso de antibióticos en los hospitales y garantizar que los antibióticos utilizados en los hospitales solo se usen conforme a las indicaciones correctas, en las dosis correctas y durante el período más corto posible, según recomiendan las prácticas clínicas basadas en pruebas;
i) intensificar el control de infecciones, en particular desde una perspectiva transfronteriza, controlando cuidadosamente el posible transporte de bacterias multirresistentes mediante una evaluación adecuada de los pacientes trasladados de un país, una región o un hospital conocido por su alta prevalencia de bacterias multirresistentes, y aislando a los pacientes que den positivo en habitaciones individuales o en salas con otros pacientes positivos;
j) desarrollar una estrategia de múltiples interesados en la MDR-TB para abarcar aspectos clave como la prevención, la sensibilización, el diagnóstico, un tratamiento adecuado y la adhesión y el cumplimiento de la medicación recetada;
k) mejorar las normas de seguridad, sobre todo para los dispositivos médicos resistentes a la esterilización (como, por ejemplo, los endoscopios) y controlar minuciosamente que los dispositivos médicos diseñados originalmente y etiquetados con la marca CE para un solo uso, en caso de que se regeneren, respeten todas las normas de seguridad a efectos de garantizar la salud de los pacientes;
l) lanzar campañas de sensibilización destinadas a un público amplio, que incluyan cursos de educación sanitaria en los centros escolares, sobre el uso racional de los antibióticos y los riesgos que plantea el aumento de la resistencia a los antibióticos, así como sobre la importancia de desarrollar buenas prácticas en el ámbito de la higiene personal; estas campañas deben estar dirigidas a jóvenes y mayores, así como a padres y cuidadores de niños, y deben ir seguidas de una evaluación de los resultados, teniendo en cuenta las oportunidades que ofrecen a este respecto los sistemas sanitarios en línea;
m) aumentar la financiación pública y crear nuevos puestos académicos para concentrarse en explorar y validar nuevos enfoques para tratar las infecciones bacterianas;
n) aumentar, en particular, los incentivos para la investigación y el desarrollo de nuevos antimicrobianos;
o) pedir al ECDC que realice misiones sobre el terreno para facilitar a los Estados miembros asistencia y formación científica y técnica sobre la resistencia a los antimicrobianos, tal como se prevé en el artículo 9 del Reglamento (CE) nº 851/2004 por el que se crea un Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, instando a los Estados miembros que aún no lo hayan hecho, especialmente a aquellos en los que la resistencia microbiana ya es alta o está creciendo de forma alarmante, a que pidan al ECDC que realice estas misiones;
p) publicar los registros de hospitales y otros centros sanitarios en relación con las IRAS, a fin de que los pacientes puedan decidir con conocimiento de causa;
64. Pide a la Comisión que reflexione sobre las consecuencias de la creciente movilidad prevista en la Directiva 2011/24/UE en relación con la mayor resistencia a los antimicrobianos que podría darse por los pacientes que viajan por Europa para recibir tratamiento;
Recomendaciones sobre el uso de antibióticos en la medicina veterinaria en general y en la ganadería en particular
65. Expresa su preocupación por el hecho de que el informe conjunto de la EFSA y el ECDC sobre la resistencia a los antimicrobianos evidencia que las bacterias que causan con más frecuencia infecciones alimentarias, como la Salmonella y la Campylobacter, han demostrado una considerable resistencia a los antimicrobianos comunes;
66. Reitera el llamamiento formulado en su Resolución de 27 de octubre de 2011 sobre la amenaza para la salud pública que representan las resistencias a los antibióticos para eliminar gradualmente el uso profiláctico de los antibióticos en la ganadería, destacando que los sectores de la ganadería y la piscicultura intensiva deben centrarse en la prevención de enfermedades a través de una buena higiene, unas instalaciones adecuadas y buenas prácticas en la cría de animales, así como mediante estrictas medidas de bioseguridad, en lugar de recurrir al uso profiláctico de los antibióticos;
67. Insta a los Estados miembros a que adopten o desarrollen las siguientes medidas:
a) promover y alentar el uso responsable y sensato de todos los antimicrobianos en la medicina veterinaria, incluidos los piensos medicamentosos, permitiendo su uso tan solo para el tratamiento después del diagnóstico veterinario, haciendo una consideración adicional para los antibióticos que figuran en la lista de la OMS de antimicrobianos de importancia crítica para la medicina humana;
b) introducir instrumentos jurídicos para restringir el uso de antibióticos en animales si se identifica un riesgo importante para la salud pública;
c) realizar controles más estrictos para limitar el uso de antibióticos en la medicina veterinaria; una de las maneras de lograrlo sería limitando el derecho a recetar antibióticos a los veterinarios cualificados profesionalmente y desvinculando el derecho de los veterinarios a recetar y vender antibióticos a fin de eliminar todos los incentivos económicos;
d) lanzar campañas de sensibilización sobre el uso responsable de los antimicrobianos para animales, incluidos los animales de compañía;
e) reducir la necesidad de antibióticos mediante la mejora de la salud animal a través de medidas de bioseguridad, prevención de las enfermedades y buenas prácticas de gestión, y establecer unas metodologías y prioridades fuertes y más claras en la lucha contra el desarrollo de la resistencia a los antimicrobianos;
f) asegurarse de que los sectores de la ganadería y la acuicultura se centren en la prevención de enfermedades a través de una buena higiene, unas instalaciones adecuadas y buenas prácticas en la cría de animales, y en estrictas medidas de bioseguridad, en lugar de recurrir al uso profiláctico de antibióticos; es sabido que pueden lograrse unos procedimientos más sólidos de gestión de granjas y ganadería mediante una revisión de las disposiciones sobre densidad máxima de los animales en la ganadería, dado que los actuales tamaños de los rebaños a menudo impiden el tratamiento individual o de grupos más pequeños de animales, lo que incentiva el uso profiláctico de antimicrobianos;
g) limitar el uso de antibióticos en la cría intensiva e incentivar modelos de cría biológicos o extensivos;
h) reducir el uso de antibióticos en animales, eliminando progresivamente su uso con fines profilácticos cuando se administren antibióticos a los animales a efectos preventivos y reduciendo al mínimo posible la necesidad de recurrir a la metafilaxis, es decir, a la medicación en masa de los animales con la intención de curar a los ejemplares enfermos para prevenir la infección de los que están sanos;
i) desarrollar y aplicar estrategias o planes de acción nacionales para contrarrestar la resistencia a los antimicrobianos, que podrían incluir, entre otros:
i) la aplicación de directrices nacionales sobre el tratamiento antimicrobiano animal para garantizar un uso responsable de los antimicrobianos basado en pruebas y condiciones específicas en los respectivos Estados miembros,
ii) la aplicación de políticas preventivas de salud animal destinadas a mejorar el estado de salud de los animales y a reducir la necesidad de utilizar antimicrobianos en la ganadería;
iii) la definición de las responsabilidades de los veterinarios en cuanto a la gestión de la salud animal y la toma de decisiones sobre el uso de antimicrobianos;
iv) la aplicación de una formación continua de los profesionales veterinarios y los propietarios de animales;
j) la confirmación de la prohibición del uso de antibióticos como promotores de la cría de ganado;
68. Insta a los Estados miembros a regular todos los conflictos de intereses y los incentivos financieros entre los veterinarios que venden y prescriben antibióticos;
69. Pide a la Agencia Europea de Medicamentos que elabore una lista de antibióticos administrados a los animales en los que se ha identificado un riesgo significativo para la salud pública;
70. Insta a las autoridades nacionales y a la EMA a que apliquen o desarrollen las siguientes medidas:
a) reforzar la actual evaluación de riesgos de nuevos antimicrobianos veterinarios identificando los principales riesgos potenciales para la salud pública en una fase muy temprana de la autorización;
b) controlar el desarrollo de resistencia en bacterias específicas según planes acordados entre los reguladores y las empresas cuando se apruebe por primera vez un nuevo antimicrobiano en la medicina veterinaria;
c) controlar los cambios en el uso de antimicrobianos en animales como parte del proyecto de Vigilancia Europea de la Administración Veterinaria de Antibióticos (ESVAC) (dirigido por la EMA) para medir el impacto de las acciones emprendidas;
71. Insta a Estados miembros y a la Comisión a que examinen y estudien detenidamente la posibilidad de prohibir los antibióticos en los piensos medicamentosos con ocasión de los próximos debates sobre la legislación en materia de medicamentos veterinarios y piensos medicamentosos;
72. Pide al colegislador que, en el momento de negociar la propuesta de Reglamento sobre los medicamentos veterinarios 2014/0257 (COD), adopte medidas que estén en consonancia con el principio de la salud compartida y, en concreto, que:
– adopte disposiciones que prohíban el uso no prescrito en animales de determinados antimicrobianos autorizados solo en la medicina humana;
– apoye un registro obligatorio de las cantidades de todos los antimicrobianos utilizados en la ganadería, que deberá comunicarse a las autoridades nacionales competentes que deberán publicarlo anualmente;
– garantizar que las normas de calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos veterinarios no se reduzcan con la nueva legislación sobre estos productos y que estas normas rigurosas se garanticen en todo el ciclo de vida de los medicamentos veterinarios;
– crear una base de datos de la UE con información sobre cuándo, dónde, cómo y en qué animales se utilizan los antimicrobianos;
– prohibir la venta en internet de antimicrobianos;
73. Pide al colegislador que, cuando negocie la propuesta de Reglamento relativo a la fabricación, la comercialización y el uso de piensos medicamentosos y por el que se deroga la Directiva 90/167/CEE del Consejo (2014/0255 (COD)), garantice que incluye disposiciones dirigidas a limitar de forma sustancial el uso de piensos medicamentosos que contienen antimicrobianos para los animales productores de alimentos y, en particular, prohíba estrictamente el uso preventivo de antimicrobianos incluidos en los piensos medicamentosos;
74. Pide a la Comisión y al ECDC que realicen investigaciones sobre los daños potenciales —directos e indirectos— que provoca el uso de antibióticos en los animales de compañía y que adopten medidas de atenuación para reducir los riesgos de posible transmisión de la resistencia a los antimicrobianos de los animales a los seres humanos;
75. Señala que algunos Estados miembros ya han eliminado con éxito el uso profiláctico a nivel de granja; pide por tanto a la Comisión que presente una legislación para eliminar el uso profiláctico de antibióticos;
Enfoques de colaboración con la Unión Europea
76. Pide a los Estados miembros que cooperen de cara a la definición de unas normas mínimas de seguridad de los pacientes e indicadores de la seguridad y la calidad de la asistencia sanitaria a escala de la UE, en consulta con todas las partes interesadas pertinentes, incluidas las organizaciones de pacientes;
77. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que mantengan el diálogo con todas las partes interesadas y desarrollen una estrategia coordinada, integral y sostenible a escala de la UE en materia de seguridad de los pacientes, y que presenten soluciones concretas para implantarlas en atención primaria y a escala nacional, regional, local y de la UE;
78. Pide a los Estados miembros y a la Comisión que inicien un proceso de reflexión junto con la OMS para desarrollar un nuevo modelo económico que desvincule el volumen de ventas de antibióticos de la retribución pagada por un nuevo antibiótico, garantizando una rentabilidad justa a las empresas, salvaguardando al mismo tiempo la sostenibilidad de los sistemas nacionales de salud;
79 Pide a la Comisión, a los Estados miembros y a la industria farmacéutica que optimicen las asociaciones de la UE entre el mundo académico y la industria farmacéutica, tal como pone de manifiesto la Iniciativa sobre Medicamentos Innovadores (IMI);
80. Insta a las empresas farmacéuticas, a los gobiernos y al mundo académico a que contribuyan con sus mejores bazas (infraestructuras, compuestos, ideas y recursos financieros) a la investigación fundamental pionera y a proyectos conjuntos precompetitivos; considera que es necesario dotar a la Iniciativa sobre medicamentos innovadores (IMI) de la flexibilidad necesaria para estudiar todas las nuevas conclusiones que surjan de tales proyectos;
81. Alienta a seguir buscando colaboraciones público-privadas, como la Iniciativa sobre Medicamentos Innovadores (IMI), los programas «New Drugs for Bad Bugs», COMBACTE, TRANSLOCATION, Drive AB o ENABLE, para aprovechar la fuerza de la colaboración;
82. Acoge con satisfacción la iniciativa del programa conjunto sobre resistencia a los antimicrobianos, que permite a los Estados miembros acordar las necesidades de investigación con el fin de evitar duplicaciones, y solicita un aumento de la financiación destinada a desarrollar nuevos medicamentos y otros métodos alternativos a los antibióticos para combatir la resistencia a los antimicrobianos;
83. Alienta a la UE a unirse al fondo mundial para la innovación propuesto por la «Antibiotic Resistance Review» llevada a cabo en el Reino Unido con objeto de apoyar la «ciencia de cielos azules»;
84. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que apoyen unas herramientas de diagnóstico fáciles de aplicar para asegurarse de que se dispone más fácilmente de un diagnóstico adecuado antes de que se recete o se administre un antibiótico, sobre todo en el sector ambulatorio;
85. Insta a la UE a promover y a participar en cualquier iniciativa integral destinada a reforzar los medios para combatir la resistencia a los antibióticos, y a apoyar la investigación en este ámbito;
86. Pide a la Comisión que elabore, en colaboración con los Estados miembros, recomendaciones sobre las normas de seguridad alimentaria que deben aplicarse en relación con la presencia de patógenos (multi)resistentes y/o determinantes de resistencia específicos;
87. Recalca que la resistencia microbiana se ha convertido en un grave problema que debe abordarse urgentemente; pide a la Comisión que estudie proponer una legislación sobre el uso prudente de los antibióticos en caso de lograrse poco o ningún progreso en los Estados miembros en un plazo de cinco años a partir de la publicación de estas recomendaciones;
88. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión, al Comité de las Regiones y a los Estados miembros.
DO C 184 E de 8.7.2010, p. 395.
Textos Aprobados, P7_TA(2012)0483.
Textos Aprobados, P7_TA(2013)0435.
Tackling antibiotic resistance from a food safety perspective in Europe, WHO Europe, 2011
Antibiotic use in livestock: Time to act’ (position paper), BEUC (European Consumer Organisation)
Los temas de la seguridad del paciente(1) y la lucha contra la resistencia a los fármacos, especialmente la resistencia a los antibióticos, no resultan en absoluto desconocidos para quienes se encargan de gestionar los sistemas sanitarios ni tampoco para quienes han asistido en estos años a los plenos de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo.
Se trata de temas que se han abordado de manera amplia no solo en la Organización Mundial de la Salud (OMS) sino también en instituciones europeas como la Comisión, el Consejo y agencias especializadas, como el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
Por tanto, se dispone de un volumen considerable de información, que por un lado ha facilitado la labor basada en identificar los problemas principales y, por otro, precisa de un esfuerzo de análisis orientado a encontrar sugerencias nuevas y útiles que fundamenten el valor añadido de este informe en relación a los últimos actos parlamentarios.
De hecho, tanto el Parlamento Europeo, a finales de 2013 (Informe Rossi), como la Comisión Europea, en 2014 (segundo informe de ejecución de las recomendaciones del Consejo de 2009) y el Consejo, en diciembre de 2014 (Conclusiones del Consejo de empleo, política social, sanidad y consumidores), han abordado el tema, reafirmando concretamente lo dispuesto en el artículo 168 del TFUE, por el que la Unión, respetando las competencias de los Estados miembros, promueve la cooperación con vistas a complementar las políticas sanitarias nacionales y con el fin de garantizar un alto nivel de protección de la salud humana.
Además de destacar la labor de las instituciones europeas, también se reconoce la aportación de las agencias especializadas y, en particular, el gran esfuerzo realizado por el ECDC, al que se le han encomendado tareas de supervisión y coordinación y que, con la colaboración de la EMA y la EFSA, ha elaborado recientemente (enero de 2015) un importante informe conjunto, el primero de su tipo, sobre el análisis integrado del consumo de agentes antimicrobianos y sobre los casos de resistencia microbiana de las bacterias en seres humanos y animales destinados al consumo alimentario.
El proyecto de informe parte de la necesidad de que la seguridad del paciente o la libertad del paciente de no sufrir daños o daños potenciales como consecuencia de un tratamiento terapéutico resulta un elemento esencial para la calidad de los sistemas sanitarios.
Conforme a las cifras disponibles de un 8-12 % de los pacientes hospitalizados en la UE, hablamos de otros tres millones de personas, que según datos que no están completamente actualizados, sufren daños o acontecimientos adversos(2), incluidas las infecciones asociadas con la asistencia sanitaria, nosocomiales o no (IRAS)(3), y se considera que muchas de ellas (entre el 20 y el 30 %) podrían prevenirse.
¿Cuáles son entonces las causas principales que contribuyen a aumentar el riesgo de los pacientes?
Ya en 2012, la Comisión Europea observó que las medidas económicas de austeridad que imponen recortes horizontales en la sanidad y que inciden directamente en la calidad de los tratamientos médicos comprometen la seguridad del paciente, algo que resulta realmente inaceptable.
En el proyecto de informe se ha tratado de indicar diferentes causas que minan la seguridad de los pacientes, tal vez algunas más importantes que otras, pero todas ellas están correlacionadas hasta el punto de crear un círculo vicioso que parece, sobre todo en algunos países de la UE, aumentar de manera alarmante la propagación de algunas enfermedades mortales.
Entre las causas analizadas, destacan:
a) la falta de políticas adecuadas y programas nacionales sobre la seguridad de los pacientes;
b) la dificultad para identificar acontecimientos adversos y para recabar datos homogéneos;
c) la falta de atención a la necesidad de capacitar correctamente al personal sanitario y de controlar su rendimiento;
d) la carencia de sistemas de aviso preventivo y de vigilancia activa;
e) el uso inadecuado, a menudo por razones culturales, de medicamentos que posteriormente generan resistencia;
f) las prácticas, que lamentablemente se aplican en la actualidad en algunos Estados miembros y que permiten sustituir al personal médico por personal técnico para aplicar tratamientos terapéuticos reservados única y exclusivamente a los médicos;
g) la venta de medicamentos, en particular los relacionados con los antibióticos, que en algunos países no permite comprar cantidades de medicamentos limitadas al consumo previsto en los protocolos terapéuticos;
h) el consumo de medicamentos no prescritos, o que no sigan las indicaciones o las vías de administración específicamente autorizadas, se considera en algunos países una alternativa terapéutica válida a veces sin una eficacia documentada, pero puede entrañar un riesgo y, por tanto, debería regularse estrictamente;
i) el uso excesivo o abuso de antibióticos, la no adecuación de las prescripciones e incluso los mismos efectos relacionados con el riesgo iatrogénico de los medicamentos, que, según datos recientes, ascenderían a 2 700 millones EUR al año.
j) el uso excesivo de antibióticos en la alimentación de los animales destinados al consumo humano, que aumenta la resistencia a los antibióticos también en los hombres;
k) la deceleración o el estancamiento en la investigación de nuevos medicamentos alternativos.
Según el ponente, el paciente debe ser el núcleo del tratamiento y no dejar que los sistemas sanitarios sufran recortes injustificados en nombre de la austeridad. Es necesario invertir en formación continua, supervisión de las prestaciones médicas y sanitarias, sistemas de alerta y medidas de preparación preventiva para evitar una parte importante de los acontecimientos adversos, incluidos los derivados del consumo de medicamentos.
Durante años se ha afirmado en todos los países occidentales la necesidad de contar con una metodología de evaluación de riesgos basada en el principio de «notificación sin punición» que fomenta la aparición de causas de acontecimientos adversos o de riesgos potenciales, pero que evidentemente no puede dejar que el paciente sea la —primera— víctima del riesgo o del daño derivado de haber recibido tratamientos médicos, privado también de posibles recursos destinados a compensar el sufrimiento.
Este es el motivo por el que sugiero localizar organismos independientes para elaborar informes sobre acontecimientos adversos y causas potenciales de acontecimientos adversos; por otro lado, la identificación de formas de indemnización de daños y perjuicios, también colectiva para las clases de enfermos que hayan sufrido lo mismo, o bien daños por la ocurrencia de acontecimientos similares durante el tratamiento terapéutico.
He solicitado valorar la introducción de normas destinadas a regir la presencia de especialistas de producto en los entornos en que se reciben los tratamientos.
Asimismo, he pedido que la gestión de las instalaciones sanitarias se encomiende a personas seleccionadas por sus competencias y méritos, y no por afiliaciones políticas o electorales.
La resistencia a los antibióticos es la capacidad de un microorganismo (por ejemplo, una bacteria, un virus o un parásito) para resistir la acción de un agente microbiano. Se trata de una adaptación del microorganismo a su ambiente. La resistencia a los antibióticos conlleva la reducción o eliminación de la eficacia del antibiótico para tratar o prevenir la infección debida al microorganismo de que se trate. El problema principal que plantea la resistencia a los antibióticos en la UE radica en la capacidad de las bacterias de desarrollar resistencia a la acción de un antibiótico.
Los antibióticos contribuyen a reducir la mortalidad y morbilidad por enfermedades bacterianas. También se trata de un instrumento fundamental para la medicina moderna: procedimientos comunes como el trasplante, la quimioterapia para el cáncer y la cirugía ortopédica no podrían no realizarse en ausencia de antibióticos potentes.
Lamentablemente, a menudo se hace un uso inapropiado de los antibióticos. Por ejemplo, se prescriben innecesariamente para las infecciones virales, contra las cuales no tienen efecto alguno. Del mismo modo, cuando no se concluye un diagnóstico con precisión, se prescriben por defecto antibióticos de amplio espectro (por ejemplo, antibióticos que matan a gran parte de las distintas bacterias y no solo a aquellas que son responsables de la enfermedad), en lugar de los que son realmente responsables.
Los antibióticos también se han usado como promotores del crecimiento de animales de granja en la UE hasta que se prohibió esta práctica en 2006.
El uso inapropiado de antibióticos ha resultado en todo el mundo y con el paso de los años en el nacimiento y la selección de bacterias resistentes.
Los últimos datos disponibles proporcionados por el ECDC, la EMA y la EFSA revelan que, en general y a pesar de que recientemente se han logrado algunos avances , la resistencia a los antibióticos es un problema de salud pública en auge en los hospitales y en la UE.
Por ejemplo, durante los últimos cuatro años (2010-2013), los porcentajes de K. pneumoniae resistentes a fluoroquinolonas, cefalosporinas de tercera generación y aminoglucósidos, y la resistencia combinada a los tres grupos de antibióticos, han aumentado significativamente a escala de la UE y del EEE. En el mismo período, la resistencia a las cefalosporinas de tercera generación ha aumentado considerablemente a escala de la UE/EEE en el caso de la E. coli.
En los países que registran altos niveles de resistencia a más medicamentos, entre ella la resistencia a los carbapenemas, se encuentran disponibles solo pocas opciones terapéuticas, entre otras las polímixínas. En estos países, la presencia de resistencia a las polímixínas es una advertencia importante de que las opciones de tratamiento de pacientes infectados son cada vez más limitadas.
En este contexto, el ponente está convencido de que el uso responsable y moderado de los antibióticos, ya sea en la medicina humana o veterinaria, y las estrategias globales de control de las infecciones dirigidas a todos los sectores de la sanidad (hospitales, estructuras de hospitalización a largo plazo y para tratamientos ambulatorios) constituyen las piedras angulares de intervenciones eficaces para prevenir la selección y transmisión de bacterias resistentes a los antibióticos.
Para ser más exacto, el ponente considera que los siguientes ámbitos de intervención deberían abordarse con carácter prioritario:
– uso prudente de los antibióticos disponibles (en medicina humana y veterinaria), es decir, solo cuando resultan necesarios con una prescripción apropiada (dosis, intervalo de dosificación y duración del tratamiento);
– acciones nacionales e internacionales dirigidas a limitar el traslado de pacientes infectados con bacterias resistentes;
– precauciones higiénicas para controlar la transmisión de cepas resistentes entre personas infectada, entre otras, la higiene de las manos, cribado para el transporte de cepas y aislamiento de pacientes que padecen infecciones bacterianas resistentes;
– investigación y desarrollo de antibióticos, con nuevos mecanismos de acción y de tratamientos alternativos.
El ponente felicita al ECDC y lo anima a continuar trabajando en la coordinación y vigilancia, en particular en el marco de la Red Europea de Vigilancia de Resistencias Antimicrobianas (Red EVRA) y de la Red de Vigilancia Europea del Consumo de Antimicrobianos (Red VECA). Acoge también con beneplácito la labor de la Agencia Europea de Medicamentos y de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Celebra el primer informe conjunto del ECDC, la EFSA y la EMA sobre el análisis integrado del consumo de agentes antimicrobianos y de casos de resistencia a los antibióticos de las bacterias de seres humanos y la producción de alimentos animales y pide que se refuercen ulteriores sinergias entre las tres agencias y con las autoridades nacionales competentes.
En conclusión, el ponente reitera la necesidad de garantizar que las políticas sanitarias no sufran recortes debido a la crisis económica y a las políticas de austeridad y que no se comprometa el objetivo de garantizar el máximo nivel posible de normas de seguridad del paciente, como bien establece la UE.
Considera que la Comisión debe continuar realizando un seguimiento constante de los progresos de los Estados miembros en relación con las recomendaciones formuladas por el Parlamento y el Consejo, haciendo públicos todos los avances ulteriores en materia de seguridad del paciente y de desarrollo de nuevos medicamentos que puedan contribuir a reducir la tendencia creciente de los acontecimientos adversos en la Unión Europea.
La OMS lo define como la ausencia en un paciente de cualquier riesgo innecesario o potencial asociado al
tratamiento sanitario.
Se entiende por acontecimiento adverso un incidente que produce daño al paciente.
A efectos del presente informe se entiende por IRAS toda infección que surja durante un tratamiento médico o a raíz de este (ya sea con fines terapéuticos, de diagnóstico o de prevención), siempre que el paciente no la padeciera ya o la estuviera incubando antes del inicio de dicho tratamiento. Los microorganismos infecciosos (bacterias, hongos, virus, parásitos y otros agentes transmisibles) que entran en juego en una IRAS pueden proceder del propio paciente (infección endógena), más concretamente de uno de sus reservorios naturales (intestinos, piel, etc.), o del entorno (infección exógena o cruzada). Las IRAS engloban el conjunto de infecciones asociadas al sistema sanitario o a los distintos itinerarios asistenciales. Incluyen las infecciones nosocomiales (contraídas en un centro asistencial con motivo de una hospitalización o de una atención ambulatoria) y las infecciones contraídas a raíz de una asistencia prestada fuera de un centro asistencial, bien en estructuras colectivas (como los establecimientos de estancia media y larga y, en particular, los establecimientos residenciales para personas mayores dependientes, etc.), bien a domicilio.

References: Resolución 
 artículo 4
 artículo 168
 Resolución 
 artículo 9
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 168