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Timestamp: 2018-10-22 17:35:46+00:00

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GONZÁLEZ LÓPEZ, Emilio (1903-1991)
Discípulo de Jiménez de Asúa, fue Catedrático de Derecho Penal en las Universidades de La Laguna, Salamanca y Oviedo desde 1931 hasta su suspensión e inhabilitación en 1937, aunque su condición de diputado en las Cortes republicanas y el desempeño de cargos políticos de confianza lo mantuvieron en realidad alejado de la vida académica durante esos años. En su largo exilio estadounidense se dedicó a la enseñanza e investigación en historia y literatura.
Nació en La Coruña, concretamente en el lugar de San Roque d'Afora, a las 11 de la mañana del día 13 de noviembre de 1903.
Era hijo legítimo de Antonio González Doldán, tipógrafo, natural de La Coruña y domiciliado en la calle del Orzán 108, segundo piso, y de Carmen López Corgo, natural y vecina de La Coruña; al nacer Emilio tenían, respectivamente, 19 y 22 años de edad. Emilio González López dejó en sus memorias una vívida estampa de su padre, buen lector, librepensador, anticlerical y cercano al ideario anarco-sindicalista.
Sus abuelos paternos fueron Buenaventura González Pardo, marinero, y Peregrina Doldán Paradela, cigarrera, ambos coruñeses, y los maternos José María López Salgueiro, pintor, y Elvira Corgo Vázquez, también cigarrera.
Vivió de niño en diversos lugares de La Coruña: San Roque, Riazor y la calle del Curro, y durante su época de estudiante en Madrid en varias pensiones cercanas al caserón de San Bernardo. En 1930 tenía domicilio en su ciudad natal en la calle Torre 136, y accidental en Madrid, calle Alberto Aguilera 34. En 1932 vivía en Madrid, calle Rodríguez de San Pedro número 47 duplicado, principal izquierda. Su último domicilio en Madrid, que tuvo que abandonar al comenzar el asedio de la ciudad en la Guerra civil por quedar próximo al frente, estuvo en la llamada “Casa de las flores”, en la calle Hilarión Eslava número 2.
Se casó con María Núñez Cañas en la madrileña iglesia de los Santos Justo y Pastor, el 2 de junio de 1931.
Exiliado desde 1939 en Estados Unidos, se estableció en Nueva York con su mujer. Murió en esa ciudad el 19 de diciembre de 1991 y está enterrado en el cementerio de San Amaro, en La Coruña.
Estudió el bachillerato en el Instituto de La Coruña, terminándolo con matrícula de honor. El título de bachiller fue expedido el 1 de julio de 1920 por el Instituto General y Técnico de Santiago, conforme al Real Decreto de 10 de marzo de 1917.
En el curso 1920-21 hizo en Madrid el preparatorio de Derecho, que superó con las máximas calificaciones; fueron sus profesores Julián Besteiro (Lógica fundamental), Antonio Ballesteros (Historia de España) y Juan Hurtado (Lengua y literatura españolas). En el curso 1925-26 completó sus estudios de Derecho en la Universidad de Madrid, con excelentes calificaciones: o sobresalientes o matrículas de honor en todas las materias salvo en dos, que superó con notable. En sus memorias destacó la personalidad y las enseñanzas de Luis Jiménez de Asúa (Derecho penal) y de Felipe Sánchez Román (Derecho civil), a quienes tuvo por sus mejores profesores, y señaló como muy deficiente la docencia de otros, especialmente la de Laureano Díez Canseco (Historia del Derecho).
El 7 de junio de 1926 realizó los ejercicios (escrito, oral y práctico) del examen de grado de licenciatura ante un tribunal formado por Felipe Sánchez Román, Luis Jiménez de Asúa y Román Riaza, en los que alcanzó la calificación de sobresaliente.
En diciembre de ese mismo año le fue concedido mediante oposición el Premio extraordinario de licenciatura. El tribunal, formado por Sánchez Román, Jiménez de Asúa y Francisco Cueva y Palacio, propuso a los tres candidatos presentados que disertasen sobre “Los delitos contra el honor”, tema sorteado entre los previamente elegidos por el tribunal y que los aspirantes habían de preparar en un encierro de cuatro horas y leer luego ante los examinadores.
Su título de licenciado fue expedido el 12 de diciembre de 1928.
Las asignaturas de doctorado (Política social, Historia del Derecho internacional, Historia de la literatura jurídica y Derecho municipal comparado, las tres primeras obligatorias y la última optativa) las cursó el año académico de 1926-27, también con óptimas calificaciones.
Pensionado por la Universidad de Madrid, desde octubre de 1927 hasta julio de 1928 asistió en Múnich a las lecciones de Derecho penal de Ernst von Beling, tanto a las universitarias como a las veladas científicas que organizaba en su casa, y el profesor alemán emitió un breve pero entusiasta informe sobre sus extraordinarios conocimientos y aptitudes.
El 9 de febrero de 1929 realizó el ejercicio del grado de doctor en Derecho, con una tesis sobre la antijuridicidad que obtuvo la calificación de sobresaliente. Del tribunal formaron parte Felipe Sánchez Román, Luis Jiménez de Asúa y Joaquín Garrigues.
El 10 de febrero de 1930, en el Laboratorio Jurídico Ureña de la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, opositó al Premio extraordinario de doctorado, distinción que obtuvo. Los tres aspirantes tuvieron que preparar en un encierro de cuatro horas una disertación escrita sobre “La indisolubilidad del matrimonio”, tema sorteado entre los previamente elegidos por el tribunal.
Fue Ayudante de Clases Prácticas de Derecho Penal desde el curso 1925-26 en la Universidad de Madrid, a propuesta del catedrático de la asignatura, Luis Jiménez de Asúa, y a su completa satisfacción, según certificó en 1929 el Secretario de la Facultad de Derecho Felipe Sánchez Román.
En instancia presentada el 22 de octubre de 1929 exponía que era el Ayudante más antiguo de la cátedra, y solicitaba la percepción del sueldo del Profesor Auxiliar por pasar éste, Eduardo Piñán, a percibir los dos tercios del catedrático ausente; la petición fue resuelta favorablemente el 4 de noviembre con efectos de 18 de septiembre. Según relata el propio González López en sus memorias, quien se ocupaba de hecho de las clases en las ausencias y bajas por sanción de Jiménez de Asúa era él, más resuelto y mejor formado que Piñán.
El 20 de enero de 1931, siendo todavía Ayudante de Clases Prácticas, solicitó que se le concediese la gratificación correspondiente a la Auxiliaría de Derecho penal, vacante por renuncia de quien hasta entonces la desempeñaba; le fue concedida el 7 de febrero de 1931.
La primera plaza que ocupó como catedrático de Derecho Penal la obtuvo en la Universidad de La Laguna tras concurrir a las oposiciones (turno libre) convocadas al efecto mediante Real Orden de 15 de enero de 1929 (Gaceta de Madrid del 19). Pidió tomar parte en ellas mediante instancia firmada en Santiago de Compostela el 16 de marzo de 1929. El nombramiento del Tribunal se publicó en la Gaceta de 27 de marzo de 1930 (con rectificación en la de 1 de abril): lo presidía Antonio Royo Villanova, y los vocales fueron Inocencio Jiménez Vicente, Antonio Mesa y Moles, Luis Jiménez de Asúa y José Antón Oneca (secretario). Terminados los ejercicios, en los que contendió con José Guallart, a la sazón Auxiliar en Zaragoza, la propuesta del tribunal, favorable por mayoría a Emilio González López, fue elevada al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes el 1 de abril de 1931; según relata en sus memorias y consta en la documentación conservada, votaron por él José Antón Oneca (que no aparecía en principio en la Real Orden de nombramiento del Tribunal antes indicada) y Luis Jiménez de Asúa, dirimiendo en su favor el presidente Antonio Royo Villanova. Se le nombró el 18 de abril de 1931. El interesado solicitó (instancia de 9 de mayo de 1931) y obtuvo (resolución de 18 de mayo) autorización del Ministerio para tomar posesión en Madrid, argumentando el quebranto económico que le supondría su desplazamiento y lo desacertado de incorporarse en unas fechas en las que tendría que examinar a alumnos cuyo plan y método de trabajo desconocía. Tomó posesión en Madrid el día 22 de mayo de 1931.
Su brevísima estancia en La Laguna comenzó a fines del verano de 1931. En los primeros días de octubre fue elegido Decano de la Facultad de Derecho tinerfeña, pero tomó posesión ya en Madrid ese mismo mes. No volvería a Tenerife: a principios de 1932 instó su excedencia forzosa en la enseñanza en razón del cargo político para el que se le había nombrado.
El 3 de mayo de 1933 obtuvo su nombramiento como catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Salamanca, en virtud de un concurso de traslado que había sido convocado el 4 de abril anterior (Gaceta del 7) y en el que fue único aspirante. La cátedra había quedado vacante a causa del nombramiento de Antón Oneca, hasta entonces titular de la misma, como magistrado del Tribunal Supremo.
Tampoco tuvo mucha ocasión de frecuentar las aulas salmantinas, pues aunque se reintegró al servicio activo de la enseñanza al día siguiente de su nombramiento (esto es, el 4 de mayo de 1933), el 3 de enero de 1934 solicitó de nuevo al Ministerio su pase a la situación de excedente forzoso a la que le abocaba su condición de diputado electo. El Ministerio ordenó ese mismo día la excedencia, que había de disfrutar reteniendo dos tercios de sus haberes y derechos. Al disolverse las Cortes en enero de 1936, una resolución ministerial del día 14 de ese mes dispuso su reintegración al servicio activo de la enseñanza universitaria. No obstante, González López pidió al rector, Miguel de Unamuno, permiso para ausentarse de su cátedra con objeto de dedicarse a la campaña preparatoria de las inminentes elecciones a Cortes.
El 11 de marzo de 1936, menos de dos meses después de su reincorporación formal a su plaza salmantina, permutó su cátedra con la de Isaías Sánchez y Sánchez Tejerina, convirtiéndose así en titular de la de Derecho Penal en la Universidad de Oviedo. De nuevo autorizado para ello, tomó posesión en Madrid el día 16 de marzo de 1936; en su instancia, de 14 de marzo y resuelta favorablemente el mismo día, argumentaba que no podía desplazarse a Oviedo por estar actuando como vocal en un tribunal de oposiciones a la judicatura.
Esta tercera cátedra tampoco fue efectivamente servida. Elegido otra vez diputado por la circunscripción de La Coruña en las elecciones de 1936, el 6 de abril el Ministerio, previa instancia del interesado, dispuso su pase a la situación de excedencia forzosa que establecía el artículo 2 de la ley de incompatibilidades de 8 de abril de 1933, con derecho a percibir los dos tercios del haber que por entonces disfrutaba.
La Guerra civil y el proceso de depuración de 1937 le despojaron de su cátedra ovetense.
Comenzada la Guerra y siguiendo el traslado de Gobierno y Cortes, pasó de Madrid a Valencia y luego a Barcelona. Pese a lo señalado en algunas biografías, en Valencia no tuvo actividad académica alguna, aunque sí en la capital catalana. El Patronato de la Universidad Autónoma de Barcelona, en sesión de 2 de noviembre de 1937, adoptó el acuerdo de agregar a la institución durante el año académico 1937-38 como encargado de curso a Emilio González López, por entonces todavía en situación de catedrático excedente dada su condición de diputado, ya que la cátedra de Derecho penal estaba de hecho vacante por ausencia de su titular, Eugenio Cuello Calón. El Presidente del Patronato, Pompeu Fabra, lo comunicó formalmente al día siguiente al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, que respaldó la decisión el 27 del mismo mes disponiendo que percibiera como gratificación la diferencia existente entre los haberes que por entonces tenía asignados como catedrático excedente (los dos tercios de su sueldo) y los que le corresponderían si se hallara en activo.
Los bombardeos de Barcelona, que imposibilitaron la continuidad de sus clases, y su nombramiento como Cónsul de España en Ginebra interrumpieron definitivamente su carrera académica en España. A causa de ese destino diplomático el Ministerio lo declaró, el 31 de diciembre de 1938 y previa petición del interesado (instancia de 12 de diciembre anterior), en situación de excedencia forzosa sin derecho a percibir los dos tercios de su sueldo.
El 21 de mayo de 1976, por mediación de Manuel Ramírez Jiménez, catedrático de Derecho Político de la Universidad de Zaragoza, dirigió instancia al Director General de Universidades e Investigación solicitando que, puesto que había cumplido setenta años el 13 de noviembre de 1973, se le rehabilitara y se le reconociera el tiempo de servicio que estuvo separado de su cargo como catedrático. Acompañaba a su instancia certificado de antecedentes penales y declaración jurada de “no haber sido expulsado de ningún cuerpo del Estado, provincia o municipio mediante expediente disciplinario o tribunal de honor, ni haber sido inhabilitado a perpetuidad por la jurisdicción militar”. El 29 de mayo fue declarado jubilado con los haberes que por clasificación le correspondían y, de conformidad con lo dispuesto en el Decreto 3357/1975 de 5 de diciembre, se le reconoció a efectos de derechos pasivos el período comprendido entre su separación del servicio (25 de septiembre de 1937) y el momento en que cumplió la edad reglamentaria de jubilación.
No obstante, el 1 de febrero de 1978 elevó instancia al Ministerio argumentando que su separación del servicio se había dictado en aplicación de la ley de 10 de febrero de 1939, la cual disponía en su artículo 11 que todos los acuerdos que se adoptasen en su cumplimiento tenían el carácter de Pronunciado, por lo que podía procederse a la reapertura de los expedientes cuando nuevos elementos de juicio pudieran aconsejar la modificación de la resolución adoptada; lo que solicitaba González López era que se procediese a la revisión de su expediente sin tener en cuenta lo prevenido en el Decreto de 5 de diciembre de 1975. El Ministerio desestimó su solicitud el 19 de mayo de 1978, considerando que no debía reabrirse el expediente de depuración.
El 16 de febrero de 1937 (BOE de 7 de abril), en Zaragoza, se incoó su expediente de depuración en aplicación del Decreto de 8 de noviembre de 1936 y Orden del 10 del mismo mes y año, cuya instrucción estuvo a cargo de una comisión nombrada por el Presidente de la Junta Técnica del Estado, Fidel Dávila, y compuesta por los cinco catedráticos siguientes: Antonio de Gregorio Rocasolano (Presidente), Lorenzo Torremocha Téllez, Teodoro Andrés Marcos, Isaías Sánchez y Sánchez Tejerina y Cándido A. González Palencia (Secretario).
La Comisión decidió sobre la base de tres breves informes.
El primero lo evacuó el Gobierno civil de Oviedo: “La actuación política de este catedrático ha sido tan destacada en la esfera nacional, que releva (sic) dar información sobre el mismo en este aspecto. Desconocido en esta ciudad en el personal universitario, por no haber actuado en ella apenas”.
El segundo corrió a cargo del rectorado de la Universidad de Oviedo: “Conducta académica: No me es posible proporcionarles, pues en Oviedo nunca desempeñó su cátedra. Conducta política y social: Izquierdista, de Casares Quiroga. Desempeñó diversos cargos políticos de la confianza del Ministerio de la Gobernación siendo Casares Quiroga su titular. Ha sido diputado en todas las Cortes republicanas. Conducta religiosa: No tengo noticias, pero a juzgar por las políticas y por algunas referencias debía ser francamente laico”.
El tercero era el “Informe de la Gaceta de Madrid y de la Prensa”: “Es público y de todo el mundo sabido que este Sr. fue el primer catedrático que salió de las filas de la F.U.E. por la Universidad de La Laguna, sitio preferido por los amigos de Jiménez de Asúa. Ha sido diputado a las Cortes constituyentes en 1931, en las de 1933, perteneciendo al grupo gallego de la O.R.G.A., y en las de 1936, que trajeron al Frente Popular. Ha desempeñado altos cargos, como Director General de Administración Local, en los gobiernos republicanos de Azaña, Casares, etc.”
El pliego de cargos, formalizado ya el mismo día de incoación del procedimiento, se extendió con el siguiente tenor: “Primero: Uno de los más rebeldes elementos de la F.U.E., que logró cátedra enseguida, siendo el primer elemento de aquella organización que entró en el profesorado, aunque por el portillo de La Laguna. Segundo: Diputado izquierdista en todos los parlamentos republicanos. De la O.R.G.A. Separatista gallego. Tercero: Director General de Administración Local y de otras Direcciones en gobiernos de Azaña, Casares, etc.”
El curso del expediente requería que a continuación contestase por escrito el imputado y que la Comisión examinase sus alegaciones, pero González López se hallaba en zona republicana y no intervino en el procedimiento.
La Comisión decidió por unanimidad proponer como sanciones la separación definitiva del servicio y la inhabilitación para ejercer cargos públicos de autoridad política, administrativa o académica, y elevó tal propuesta a la Comisión de Cultura y Enseñanza el 18 de mayo de 1937.
La Comisión de Cultura y Enseñanza la hizo suya en Burgos dos días después, y la Presidencia de la Junta Técnica del Estado ordenó, también en Burgos, el 25 de septiembre de 1937 (BOE del 29) la separación definitiva del servicio de Emilio González López y su inhabilitación para cargos directivos y de confianza, dándosele de baja en el escalafón. El 30 de septiembre se le comunicó esta resolución al rector dela Universidad de Oviedo.
Su separación definitiva del servicio fue reiterada por orden de 29 de julio de 1939 (BOE del 18 de agosto).
A principios de los años cuarenta se le seguía causa por responsabilidades políticas. El 3 de abril de 1941 el titular del Juzgado Instructor Provincial de Responsabilidades Políticas de Madrid se dirigió al Subsecretario del Ministerio de Educación Nacional recabando informe sobre “el inculpado Emilio González López, cuyo paradero se desconoce”, y en concreto sobre los “cargos desempeñados con anterioridad y después del Movimiento Nacional, antecedentes políticos y sociales que obren del mismo y cuál sea su situación actual”. La respuesta del Director General de Enseñanzas Superior y Media, de 15 de abril, se limitaba a detallar sus sucesivas cátedras, sus cargos en la Administración republicana y su condición de diputado en las Cortes del 34, sin entrar en más valoraciones.
El 20 de enero de 1944 fue la Sala Segunda del Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas la que se dirigió al Subsecretario del Ministerio de Educación preguntando si el “encartado” percibía en ese momento alguna pensión o cualquier otro emolumento. La respuesta de la Dirección General, de 2 de febrero, fue negativa.
En 1926 obtuvo plaza por oposición como oficial tercero del Ministerio de Gracia y Justicia, que desempeñó brevemente, primero en la Dirección General de Prisiones y luego en la de Gracia y Justicia, y que simultaneó con su Ayudantía de Clases Prácticas y sus estudios de doctorado.
En el ámbito de la gestión académica y en los años que precedieron a su exilio lo único destacable es su nombramiento como Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna cuando apenas acababa de ganar la cátedra en ella. La propuesta, unánime, fue de la Junta de Facultad reunida el 5 de octubre de 1931. El Ministerio dispuso el nombramiento el 13 de octubre, y el mismo día autorizó a que el nuevo Decano tomase posesión en Madrid, lo que hizo el día 21 de ese mismo mes. De todas formas, el 3 de marzo del año siguiente pasó a situación de excedencia forzosa por los cargos políticos que ocupó.
Su trayectoria política fue digna de nota. Las primeras manifestaciones de su compromiso político surgieron en época tan temprana como la de sus estudios de bachillerato en el Instituto de La Coruña. Al llegar a Madrid formó parte destacada de la Asociación Oficial de Estudiantes de Derecho, en cuya directiva coincidió con Ramón Serrano Súñer y José Antonio Primo de Rivera. Desempeñó luego un importante papel en los círculos estudiantiles que se significaron desde los primeros años de la Dictadura de Primo de Rivera en la oposición al régimen: promovió la fundación de la Unión Liberal de Estudiantes (ULE) como vehículo de confrontación política ante la creciente influencia de las asociaciones estudiantiles católicas; más tarde, previa reactivación de las Asociaciones oficiales de estudiantes reconvertidas en Asociaciones profesionales de estudiantes, fue cofundador, en 1926 y con Antolín Alonso Casares, de la Federación Universitaria Escolar (FUE), que presidió Antonio María Sbert y en la que ejerció el cargo de Secretario general. Formó también parte de la Liga de Educación Social, que a finales de los años 20 unió en un frente común contra la Dictadura a estudiantes, profesores, políticos y escritores.
Un segundo vector de su activismo político lo constituyó su ideario galleguista. Impulsó la creación y participó en la fundación en 1929 de la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA), que dirigió desde su inicio Santiago Casares Quiroga.
Obtuvo escaño de diputado a Cortes por la circunscripción de La Coruña en las tres elecciones celebradas durante la República. En las de junio de 1931 formó parte de la candidatura presentada por la ORGA, coaligada con el Partido galleguista y el socialista. En las de noviembre de 1933 resultó también elegido en las filas de la ORGA, dentro de la candidatura que ésta compartía con independientes y radicales. A las de febrero de 1936 concurrió ya, disuelta la ORGA por Casares Quiroga y fusionada con Acción Republicana, en las listas de Izquierda Republicana.
En las Cortes Constituyentes formó parte de la Comisión de Responsabilidades, encargada de investigar y depurar las de la Dictadura; actuó además como fiscal en el proceso incoado por esta razón. En las segundas Cortes ordinarias republicanas, resultantes de las elecciones de 1936, fue miembro de la Comisión de Gobierno interior y de la Interparlamentaria, y también de la Diputación Permanente.
A principios de 1932, siendo Casares Quiroga Ministro de Gobernación, fue nombrado Director General de Administración Local y Beneficencia. Al dividirse en dos esta dependencia administrativa, quedó como Director General de Beneficencia, puesto del que dimitió en abril de 1933, formalizándose su cese el 4 de mayo de 1933.
En octubre de 1933 fue nombrado consejero en representación del Estado en la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos.
Por Decreto de 16 de marzo de 1936 (Gaceta del 18) fue nombrado Delegado del Gobierno en el Banco de Crédito Industrial. En escrito fechado el día 23 del mismo mes el interesado lo ponía en conocimiento del Ministerio de Instrucción Pública, señalando que se trataba de un cargo no remunerado. Sin embargo, en sus memorias no se refiere al cargo de “Delegado”, sino al de “Gobernador”, y explica que el de dicho Banco “probablemente era el mejor retribuido de cuantos tenía la Administración española, pues, aparte del sueldo, que era elevado, tenía un tanto por ciento en los descuentos de los certificados de obras públicas de toda clase que hacía el Banco a los contratistas, lo que sumaba una mayor cantidad que el propio sueldo”.
El 5 de diciembre de 1938 recibió el nombramiento de Cónsul de España en Ginebra, ciudad en la que también desempeñó las funciones de Secretario de la delegación española, presidida por Jiménez de Asúa, en la Sociedad de Naciones.
En febrero de 1939, después de que Suiza reconociera el Gobierno de Franco, se trasladó a París, desde donde viajó a primeros de abril a Amberes para embarcarse rumbo a Nueva York.
Durante su exilio estadounidense fue profesor de lengua y literatura españolas en el Hunter College de la City University of New York. Allí asumió la jefatura del departamento de lenguas romances y desarrolló una notable labor docente e investigadora sobre historia y literatura que se plasmó en una extensa obra escrita. En ella ocupan lugar destacado los volúmenes que consagró a la historia de Galicia, desde los tiempos primigenios hasta la edad contemporánea, y a la literatura gallega (Emilia Pardo Bazán, Ramón María del Valle Inclán…), aunque también escritores de distinta cuna y diversas épocas fueron repetidamente objeto de su atención (Cervantes, Benavente…). Sólo en muy contadas ocasiones ejercitó en estos años su condición de penalista: además de la ocuparse de la revisión del proyecto de Código penal panameño a principios de los años cuarenta, tradujo al inglés en los sesenta el Código penal argentino.
Fue investido doctor honoris causa por la Universidad de La Coruña el 14 de junio de 1991, a propuesta conjunta de los dos departamentos (Derecho público y Derecho privado) de la Facultad de Derecho.
“La antijuricidad”, en Revista de Ciencias Jurídicas y Sociales, año XII (1929), núm. 47, 234-254, y año XIII, núm. 50 (1930), 39-104. (Edición exenta, La antijuricidad, Madrid, Tipografía de archivos, 1929).
El espíritu universitario, Madrid, Javier Morata editor, 1931.
Proyecto de Código Penal de 1943. Preparado por la Comisión codificadora y revisado por Emilio González López, Ricardo A. Morales, Alejandro Tapia E., Panamá, Comisión Codificadora, 1943.
Emilia Pardo Bazán, novelista de Galicia, New York, Hispanic Institute, 1944.
Galicia, su alma y su cultura, Buenos Aires, Ediciones Galicia - Centro Gallego de Buenos Aires, 1954 (2ª ed. 1978).
Historia de la literatura española. Edad Media y Siglo de Oro, New York, Las Americas Publishing Company, 1962 (hay ediciones posteriores: 1965, 1972).
La insumisión gallega, mártires y rebeldes. Galicia y Portugal en la Baja Eda Media (siglos XIV y XV), Buenos Aires, Citania, 1963.
The Argentinian Penal Code, with an Introduction by Ricardo Levene. Translated by Emilio González López, South Hackensack, NJ, Fred B. Rothman and Co. – London, Sweet and Maxwell, 1963.
Historia de la literatura española. La edad moderna (siglos XVIII y XIX), New York, Las Americas Publishing Company, 1965.
Historia de la civilización española, New York, Las Americas Publishing Company, 3ª ed. 1970.
Grandeza y decadencia del Reino de Galicia (Galicia y Portugal), Buenos Aires, Citania, 1957 (Grandeza e decadencia do Reino de Galicia, traducción ao galego de Francisco Fernández del Riego, Vigo, Editorial Galaxia, 1978).
El arte dramático de Valle-Inclán. Del decadentismo al expresionismo, New York, Las Americas Publishing Company, 1967.
Los políticos gallegos en la corte de España y la convivencia europea: Galicia en los reinados de Felipe III y Felipe IV, Vigo, Editorial Galaxia, 1969.
Bajo la doble águila: Galicia en el reinado de Carlos V, Edicións Patronato da Cultura Galega, 1970.
Siempre de negro. Galicia en la Contrarreforma: el reinado de Felipe II, Vigo, Editorial Galaxia, 1970.
El arte narrativo de Pío Baroja: las trilogías, New York, Las Americas Publishing Company, 1971.
La poesía de Valle-Inclán: del simbolismo al expresionismo, Editorial Universitaria, Universidad de Puerto Rico, 1973.
El águila caída: Galicia en los reinados de Felipe IV y Carlos II, Vigo, Editorial Galaxia, 1973.
Bajo las luces de la Ilustración: Galicia en los reinados de Carlos III y Carlos IV, Sada, Ediciós do Castro, 1977.
El águila desplumada, Vigo, Ediciós Castrelos, 1977.
El alba flor de lis: Galicia en los reinados de Felipe V, Luis I y Fernando VI, Sada, Ediciós do Castro, 1978.
La Galicia de los Austrias, La Coruña, Fundación Barrié de la Maza (Galicia histórica, preparada por el Instituto “P. Sarmiento” de Estudios Gallegos), 1980 (2 vols).
Historia de Galicia (con Introducción de Santiago Rey Fernández-Latorre y Prólogo de Antonio Blanco Freijeiro), La Coruña, La Voz de Galicia (Biblioteca Gallega, Serie Nova), 1980.
Entre el Antiguo y nuevo Régimen. Absolutistas y liberales: el reinado de Fernando VII en Galicia, Sada, Ediciós do Castro, 1981.
La vieja historia de La Coruña: la céltica Brigantia y la romana Flavia Brigantia, La Coruña, Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses, 1981.
Un gran solitario: D. Ramón de la Sagra, naturalista, historiador, sociólogo y economista, La Coruña, Caixa Galicia, 1983.
El reinado de Isabel II en Galicia. La regencia de María Cristina: moderados, progresistas y carlistas, Sada, Ediciós do Castro, 1984.
De Espartero a la revolución gallega de 1846: la buena y mala fortuna del progresismo gallego, Sada, Ediciós do Castro, 1985.
Las fronteras marítimas de Galicia. De la Prehistoria a la Edad Media, Sada, Ediciós do Castro, 1985.
Historia del puerto de La Coruña, de la Prehistoria a fines de la Edad Media: Magnum Portum Artabrorum, Brigantia, Flavia Brigantia, Farum Brigantium, Burgo de Faro, La Coruña, La Coruña, La Voz de Galicia, 1985.
Luis López Ballesteros (1782-1853), ministro de Hacienda de Fernando VII, La Coruña, Fundación Pedro Barrié de la Maza, 1986.
La Coruña, puerto y puerta de la Ilustración, La Coruña, Diputación Provincial, 1987.
La Iglesia gallega en la Guerra de la Independencia, Santiago de Compostela, El Correo Gallego, 1992.
Historia de la ciudad de La Coruña en la Edad Antigua y la Media, A Coruña, Diputación Provincial, 1992.
(coa colaboración de Amado Rincón; edición de Xosé Ramón Fandiño) Castelao, propagandista da República en Norteamérica, Sada, Ediciós do Castro, 2000.
El paso por Galicia de dos futuros presidentes de Estados Unidos: John Adams y su hijo John Quincy Adams, A Coruña, Trifolium, 2005.
Expediente título de doctor en Derecho, en AGA, caja 32/14398.
Expediente grado de Licenciado en Derecho, en AGA, caja 32/13971.
Expediente personal Ayudante Clases Prácticas, en AGA, caja 32/16197.
Expediente de la oposición a la cátedra de Derecho Penal de la Universidad de La Laguna, en AGA, caja 32/13383 leg. 6977/2.
Expediente personal, en AGA, caja 21/20527.
Fotografía: http://galegos.galiciadigital.com/es/emilio-gonzalez-lopez
González López, Emilio, Memorias de un estudiante liberal (1903-1931), Sada, Ediciós do Castro, 1987.
González López, Emilio, Memorias de un diputado de las Cortes de la República (1931-1936), Sada, Ediciós do Castro, 1988.
González López, Emilio, Memorias de un diputado republicano en la Guerra civil española (1936-1939), Sada, Ediciós do Castro, 1990.
Acto de investidura como “Doutor Honoris Causa” da Excma. Dña. Carmela Arias y Díaz de Rábago Condesa de Fenosa e do Excmo. Sr. D. Emilio González López [celebrado o día 14 de xuño 1991], A Coruña, Universidade, 1994.
Gómez Rivas, Isabel, “Noticias dos primeiros momentos do exilio de Emilio González López a través da súa correspondencia con Luis Jiménez de Asúa”, en Estudos Migratorios. Revista Galega de Análise das Migracións, vol. II, n. 1 (2009), 153-166.
Mancebo, María Fernanda, La Universidad de Valencia. De la Monarquía a la República (1919-1939), Valencia, Universitat – Instituto de Cultura Juan Gil Albert, 1994.
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Rincón Virulegio, Amado, “Sintética biografía de D. Emilio González López”, en AA.VV., Emilio González López. Un gallego ilustre, 1903-1991, Casa Galicia de Nueva York, 2007, 19-31.
(Actualización Junio de 2017)

References: Real Decreto 
 resolución 
 artículo 2
 artículo 11
 resolución 
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