Source: http://www.argentina-rree.com/14/14-090.htm
Timestamp: 2017-12-15 12:11:42+00:00

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Como ocurriera en el caso de la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA) fue un foro intensamente utilizado por la diplomacia argentina para sumar votos favorables de la región en temas "sensibles" a los intereses argentinos -particularmente la cuestión de las Malvinas-. Por ejemplo, en la XV Asamblea General de la OEA, reunida en Cartagena de Indias, Colombia, a principios de diciembre de 1985, 17 países -Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Haití, Honduras, México, Uruguay, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Surinam y Venezuela- presentaron y aprobaron en forma unánime un proyecto de resolución que instaba a respetar las resoluciones de la ONU, de acuerdo con las cuales la Argentina y Gran Bretaña debían negociar en forma pacífica su disputa de soberanía sobre las islas Malvinas (1). No obstante, la efectividad de dicha resolución fue prácticamente nula, dado que no modificó la postura británica, a pesar de lo que en ese momento sostuvo el canciller Caputo (2).
La XV Asamblea General de la OEA demostró además la falta de consenso en temas de relevancia que concernían al continente. Este problema se puso de manifiesto cuando se resolvió la aprobación de lo actuado por el Grupo de Contadora en relación con la crisis centroamericana. Sin embargo, el visto bueno del organismo panamericano no incluyó ninguna resolución que permitiera condenar el embargo comercial impuesto por Estados Unidos a Nicaragua, o que convalidara la decisión del propio Grupo de Contadora de suspenderlo durante 6 meses. Asimismo, en el caso de un proyecto de resolución presentado por Uruguay y México, que exigía el retorno a la democracia en Chile, el gobierno del último logró convencer a varios de los miembros del organismo de que no lo apoyaran, frustrando así su aprobación. Esta XV Asamblea General de la OEA culminó el 9 de diciembre de 1985 con la aprobación de una resolución de condenaba el terrorismo y fijaba criterios generales de coordinación regional. No obstante, aplazaba la condena de la tortura como crimen para el derecho internacional (3).
La XVI Asamblea General de la OEA reunida en Guatemala, en noviembre de 1986, respaldó el comunicado del gobierno argentino, que sostenía que la "zona de exclusión" decretada por Gran Bretaña alrededor de las Malvinas constituía una "amenaza cierta" a la paz. La resolución, aprobada por consenso de sus 31 miembros, instaba a la Argentina y Gran Bretaña a negociar, criticaba la decisión británica en tanto generaba un elemento adicional de tensión en el diferendo, y subrayaba la necesidad de evitar acciones que -como esta medida británica- agravaran el problema existente en el Atlántico Sur. Las autoridades británicas rechazaron la resolución de la OEA, limitándose a declarar que las potencias pesqueras tendrían que habituarse a las nuevas disposiciones de Londres (4).
Un nuevo respaldo de la OEA a la Argentina en la cuestión de Malvinas tuvo lugar en Río de Janeiro el 4 de febrero de 1987, cuando una resolución del Comité Jurídico Interamericano, el órgano consultivo del organismo panamericano, ratificó que "la Argentina tiene inobjetable soberanía sobre las islas Malvinas", y calificó como "un acto atentatorio no sólo contra el derecho sino también contra la paz y la seguridad internacionales" la decisión británica de establecer una zona de exclusión pesquera en aguas ubicadas alrededor del archipiélago (5).
La OEA no limitó su respaldo a la posición argentina en la cuestión de Malvinas, sino que también se pronunció a favor de la continuidad democrática frente a la crisis militar de Semana Santa que estalló en abril de 1987. Así, el 22 de dicho mes, Venezuela presentó ante el foro multilateral una iniciativa para tratar la crisis militar argentina, moción que fue respaldada por los representantes de Bolivia, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Guatemala, Panamá, Perú, República Dominicana, Uruguay y Trinidad -Tobago. Finalmente, el Consejo Permanente de la OEA proclamó ese mismo día 22 "su más firme y categórico respaldo al presidente Raúl Alfonsín", por sus esfuerzos destinados a preservar "el alto destino democrático" de la Argentina. Esta resolución del Consejo fue aprobada por aclamación, aunque los representantes de Chile y Paraguay presentaron reservas legales a la misma (6).
El 1º de marzo de 1988, tuvo lugar en Washington una Reunión Extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, convocada por la Argentina para analizar la gravedad y posibles consecuencias de las maniobras militares que Gran Bretaña tenía programado realizar días después en el Atlántico Sur, conocidas con el nombre de "Fire Focus (7)". Luego de analizar el caso, el Consejo aprobó por 25 votos a favor, ninguno en contra y la abstención de Estados Unidos y Santa Lucía una resolución -copatrocinada por la Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Venezuela, Costa Rica y República Dominicana- que incluía 4 puntos: 1) exhortación a Gran Bretaña y la Argentina para entablar negociaciones para resolver lo que el documento define como "una disputa de soberanía"; 2) preocupación "por el aumento de tensión en el Atlántico Sur", como consecuencia de los ejercicios militares programados por Gran Bretaña entre el 7 y el 31 de marzo de 1988; 3) "esperanza" de que Londres reconsiderara la decisión de maniobrar en el Atlántico Sur; y 4) transmisión de la resolución a la ONU (8).
"Malvinas: respaldo en la OEA a la posición argentina", Clarín, 7 de diciembre de 1985, p. 9; "OEA: consenso decisivo para las islas Malvinas", por Julio Crespo, La Nación, 7 de diciembre de 1985, pp. 1 y 3; "Instan a una negociación pacífica sobre Malvinas. Diecisiete países señalan en la reunión de la OEA la amenaza persistente en el Atlántico Sur", La Prensa, 7 de diciembre de 1985, p. 1; "Exito diplomático. Satisface al canciller la determinación de la OEA respecto de Malvinas", La Prensa, 8 de diciembre de 1985, pp. 1 y 4; y "La OEA y las Malvinas", La Prensa, 11 de diciembre de 1985, p. 8.
"Caputo regresó satisfecho por la votación de la OEA. Dijo que la resolución por Malvinas es un progreso diplomático", La Nación, 8 de diciembre de 1985, p. 9.
"Exito diplomático de Chile", Clarín, 10 de diciembre de 1985, p. 32, y "La OEA fijó criterios de coordinación regional para combatir el terrorismo", Clarín, 10 de diciembre de 1985, pp. 32-33.
M. Wilhelmy, "La política exterior argentina en 1986...", op. cit., pp. 29-30. Cabe señalar que el 10 de noviembre, el diario británico The Times informaba que la OEA había convocado a una sesión extraordinaria para tratar el tema del establecimiento de una zona de exclusión pesquera alrededor de las islas Malvinas, y que se esperaba una resolución crítica hacia Gran Bretaña como resultado de esa reunión. El artículo explicaba que ningún país latinoamericano apoyaría a Gran Bretaña en la conferencia de la OEA, pero que se esperaba que Estados Unidos ejerciera "presión para bajar de tono la resolución". Había dos resoluciones en consideración, explicaba el diario: una de ellas apoyaba el reclamo de la Argentina a la soberanía, mientras que la segunda llamaba a Gran Bretaña y a la Argentina a negociar un arreglo pacífico y a discutir el tema de la soberanía sobre las islas. Según la nota, Margaret Thatcher encontraría ambas resoluciones "inaceptables", pero la administración de Reagan probablemente encontrara la segunda alternativa "aceptable". The Times, 10 de noviembre de 1986, p. 8. Al día siguiente, el mismo diario relataba que la reunión de la OEA había comenzado con su secretario general "condenando fuertemente a Gran Bretaña por crear una nueva crisis alrededor de las islas Malvinas, al extender su reclamo hacia las aguas territoriales que rodean las islas". The Times, 11 de noviembre de 1986, p. 14. Sin embargo el 12 de diciembre, la nota sobre el tema revelaba alivio al anunciar que "la OEA fue unánime sobre la resolución más suave acerca de la zona pesquera en las Malvinas", y calificaba la resolución allí aprobada como una "resolución de compromiso", la cual urgía a Gran Bretaña y a la Argentina a reasumir las negociaciones sobre la soberanía y a abstenerse de tomar nuevas medidas que pudieran empeorar "la ya delicada situación existente". Según opinión de este diario, dicha resolución había logrado evitar la aprobación de otra, fuertemente condenatoria hacia Gran Bretaña y favorable al reclamo de la Argentina sobre las Malvinas. The Times, 12 de diciembre de 1986, p. 10. Todos estos diarios citados en el informe de la investigadora Lara Manóvil.
"Ratifican en la OEA apoyo a la Argentina", Clarín, 5 de febrero de 1987, p. 9.
"La OEA trata la situación argentina", Clarín, 22 de abril de 1987, p. 15, y "Declaración de respaldo de la OEA a la democracia en Argentina", Clarín, 23 de abril de 1987, p. 8.
El pedido de convocatoria al Consejo Permanente de la OEA fue formulado por el embajador argentino ante la organización, Gastón de Pratt Gay, luego de recibir instrucciones de la Cancillería argentina. En su nota ante el Consejo, Pratt Gay denunció como un hecho "particularmente serio" la decisión británica, y previno respecto de "nuevas y mayores tensiones" en el Atlántico Sur provocadas por estas maniobras militares británicas. A su vez, cabe añadir que la decisión de pedir la reunión partió de una iniciativa surgida de un proyecto presentado en la Cámara Baja por el peronista Eduardo Vaca, y respaldado por el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de dicho cuerpo legislativo, el radical Federico Storani. Ver "Sesión especial en la OEA por el operativo Fire Focus en Malvinas", Página /12, 23 de febrero de 1988, p. 4.
"La OEA dijo sí a la Argentina, y Estados Unidos, ni sí ni no", Página /12, 2 de marzo de 1988, p. 4.

References: resolución 
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