Source: http://www.slideshare.net/kamsahanta/bases-venezuela
Timestamp: 2016-07-30 12:59:22+00:00

Document:
by Barangelys
by Belén Aguilera Bueno
by Sandra Guz
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by Silvina Slater
by Paola Navarrete
by Lagua554
kamsahanta, Software Developer,
En los actuales momentos, Venezuela construye un modelo de desarrollo para el cual el sistema educativo en su conjunto constituye una esfera vital y un elemento articulador de la nueva matriz política, social y cultural que en el país se está generando.
genesisdegrey
Sue Grace Badilla Alviar
U.E.P: Colegio El Carmelo
Cristyan Alvares
E D U C A C I Ó N I N I C I A L
Directora General de Niveles y Modalidades
Marianela León González
Directora de Educación Preescolar
Maria Isabel Cabrera de Brazón, Pablo Ríos Cabrera,
Wallis Velásquez de Gómez, Olga Sánchez García
Olga Sánchez G.
Colaboración: Evelyn Torres
Comisión de Formación Docente del Nivel Preescolar
Equipo Técnico de Revisión:
Irma Alvarado de Ojeda, Marielba Gil, Zulay Zerpa,
Oneyda García, Mercedes Cedeño, Yasmina Rauseo,
Carlos Toro, Liliana Díaz Ch, Evelyn Torres, Gladys
Serrano, Yoama Paredes.
Instituciones y Personas que participaron en el
Proceso de Construcción Colectiva Curricular:
Universidad Pedagógica Libertador: Instituto
Pedagógico de Caracas y Colegio Universitario de
Caracas, Universidad Central de Venezuela, Escuela de
Educación, Universidad Católica Andrés Bello, Escuela
de Educación Universidad Metropolitana, Escuela de
Educación Universidad del Zulia, Escuela de Educación,
Universidad José María Vargas, Escuela de Educación,
Universidad de los Andes, Escuela de Educación, Colegio
Universitario Monseñor de Talavera, Instituto
Universitario de Tecnología Industrial Rodolfo Loero
Arismendi, Dirección de Educación Básica, Dirección de
Educación Especial, Oficina Sectorial de Planificación y
Presupuesto, Equipos Técnicos de Formación
Permanente, Directivos y Docentes de Educación
Preescolar, Educación Especial y Educación Básica, de
las Entidades Federales del país
Ilustración: David Hantuch
Depósito legal: If 68420043753598
Editorial Noriega.
Capítulo I. Currículo de Educación Inicial: Origen y Definiciones 7
1 Antecedentes de Educación Inicial 8
2. La Educación Inicial: Definiciones y Alcances 17
3. Conceptualización del Currículo 20
Capítulo II. Fundamentos del Currículo de Educación Inicial 22
1. Concepción de la Niña y el Niño entre 0 y 6 años y 23
su Entorno Social y Cultural
2. Marco Político, Filosófico y Legal 27
3. Desarrollo y Aprendizaje Infantil 32
4. Fundamento Pedagógico del Currículo 53
5. El/la Maestro(a) de Educación Inicial como 49
6. Perfil del Niño y la Niña 51
7. Una Aproximación al Perfil del/la Docente de 66
Capítulo III. Finalidades, objetivos y estructura curricular 71
1. Finalidades y Objetivos de Educación Inicial 72
2. Objetivos de la Curricular 72
3. Estructura Curricular 73
Capítulo IV. Desarrollo Curricular 86
1. Tipos de Atención en Educación Inicial 87
2. Ambiente de Aprendizaje 94
3. La Evaluación y Planificación en la Educación Inicial 107
Referencias 118
En los actuales momentos, Venezuela construye un
modelo de desarrollo para el cual el sistema educativo
en su conjunto constituye una esfera vital y un elemento
articulador de la nueva matriz política, social y cultural
que en el país se está generando.
Esto implica que el Gobierno Bolivariano haya asumido
una transformación educativa que contempla dentro de
su concepción, una educación integral de calidad para
todos y todas dentro de un continuo de desarrollo
humano. Es así que surge la Educación Bolivariana, que
define los procesos de enseñanza y aprendizaje en un
contexto de naturaleza humana total e integral; de
forma que los niveles y modalidades como instrumentos
administrativos del sistema educativo, se correspondan
a los momentos del desarrollo humano propios de cada
edad en los componentes biológico, psicológico, cultural
y social, con el fin de crear los escenarios de
aprendizaje para la formación integral de los ciudadanos
y ciudadanas del país.
Se parte de la concepción del Estado Docente
sustentado en la afirmación de que todo sistema
educativo obedece a una concepción acerca del
ciudadano o ciudadana que desea formar y tiene como
base las aspiraciones y expectativas de la sociedad en la
cual está inserta. El paradigma educativo que se
construye en el país, tiene como centro al ser humano
como ser social, capaz de responder y participar
activamente en la transformación de la sociedad en la
que vive y se desarrolla.
GOBIERNO BOLIVARIANO DE VENEZUELA / DISTRIBUCIÓN GRATUITA
En este marco, la Educación Inicial como primera fase
de la Educación Bolivariana, está dirigida a la población
entre 0 y 6 años o hasta que ingrese al primer grado de
Educación Básica, con el fin de garantizar sus derechos
a un desarrollo pleno, conforme al ciudadano y ciudadana
que se quiere formar en una sociedad democrática,
participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural.
Destacando el derecho a una educación integral y de
calidad, en los términos de equidad y justicia social
como establece la Constitución de la República
El documento Bases Curriculares de la Educación
Inicial que se presenta a la sociedad venezolana, tiene
como propósito presentar un marco referencial que
oriente la acción educativa que se desarrolla desde las
instituciones y en los espacios comunitarios. Es producto
de la sistematización del proceso de construcción
colectiva y participativa a nivel nacional, que se inició en
el año 2002; comprende fundamentos legales, políticos y
tendencias teóricas actuales en relación al aprendizaje y
desarrollo infantil; así como criterios y lineamientos
generales para la práctica educativa que ejecutan
distintos actores relacionados con la educación de niños
y niñas entre 0 y 6 años, conforme a los contextos
sociales, económicos y culturales del país
El documento Bases Curriculares de Educación Inicial
será complementado con folletos y fascículos que
brindan orientaciones pedagógicas y se aspira que sirvan
de guía a docentes y otros adultos significativos de los
niños y niñas, como una manera de darle coherencia al
currículo de Educación Inicial.
CURRÍCULO DE EDUCACIÓN INICIAL: ORIGEN Y
En este capítulo se presentan los antecedentes y la
definición de Educación Inicial, así como, la
conceptualización del currículo, tomando en cuenta las
situaciones del contexto social e histórico del país, el
desarrollo de la práctica educativa, los avances en las
tendencias teóricas y otros elementos importantes que
dan lugar a la decisión del Ministerio de Educación y
Deportes de establecer la Educación Inicial como
política de atención integral a la población entre 0 y 6
1. Antecedentes de Educación Inicial
La Educación Inicial en Venezuela tiene como
antecedente a la Educación Preescolar que se oficializa
como primer nivel del sistema educativo nacional a
través de la Ley Orgánica de Educación (1980) y se pone
en práctica a través del currículo implementado en el
año 1986, fundamentado para ese tiempo en
innovaciones filosóficas, psicológicas y pedagógicas con
un enfoque de desarrollo integral, lo que reflejó nuevas
orientaciones en la búsqueda de mayor calidad
educativa para los niños y niñas más pequeños(as).
El currículo de Educación Preescolar (1986) plantea que
el niño y la niña son el centro y autores de su propio
aprendizaje, con atención a las peculiaridades
individuales y el respeto como seres únicos dentro de un
contexto familiar y comunitario. Además, el currículo es
conceptualizado como sistema humano integral, activo,
abierto en el cual todos sus elementos interactúan. En
tal sentido, se consideran como elementos
fundamentales del proceso educativo: los niños y niñas,
los(as) docentes, el ambiente de aprendizaje, la familia
En líneas generales, el currículo de Educación Preescolar
caracterizan como: sistémico e interactivo, basado en el
desarrollo integral de la población infantil, centrado en
las características, necesidades e intereses del niño y
la niña, que adopta con criterio amplio elementos
procedentes de diferentes modelos teóricos acerca del
Por otra parte, en el sistema educativo, el nivel
preescolar se constituyó como subsistema. El mismo se
ofreció a través de dos tipos de atención: formal, en
instituciones educativas; y no formal, en cual se
facilitan los procesos educativos a través de otros
actores del sistema social: la familia y grupos
Como componentes del diseño curricular de Educación
Preescolar se establecieron: un Modelo Normativo,
referido a postulados filosóficos, legales, teóricos que
dan sustento a la acción educativa en el preescolar
(deber ser); y un Modelo Operativo, constituido por
elementos que contienen orientaciones referidas a las
acciones prácticas del proceso educativo formal
dirigido, especialmente a la población entre 3 y 6 años:
Plan de Estudio (1989) y Guía Práctica de Actividades
para Niños Preescolares (1986)).
Además de estos componentes, desde el año 1985 hasta
el año 1998, se incorporan al Nivel de Educación
Preescolar, programas educativos no convencionales
como una iniciativa para ampliar la cobertura,
fundamentada en la necesidad de una extensión masiva
de atención a la población infantil en situación de
pobreza, excluida de oportunidades educativas. Estos
programas son: Familia, Centro del Niño y la Familia,
Atención Integral al Niño del Sector rural y El Maestro
Estos programas a su vez perseguían, preparar las
condiciones para el mejoramiento de las comunidades y
de actores mediadores (familias, madres de los hogares
de atención integral) en su formación para que pudieran
asumir conciente y responsablemente su papel en la
educación de los niños y niñas entre 0 y 6 años.
Los programas no convencionales en el tiempo
transcurrido siempre han sido importantes como
iniciativas de atención a los sectores de menos recursos.
Los actores del proceso de construcción colectiva
(familias, comunidades, docentes), consideran que las
experiencias no convencionales son válidas y pertinentes
para la situación social y económica que se vive
actualmente en Venezuela, siempre y cuando se tome en
cuenta las necesidades de las familias, de los niños y las
niñas y de las comunidades en las que se ejecutan.
Asimismo, las autoridades del Ministerio de Educación y
Deportes y los actores involucrados ven la necesidad de
incorporar estas experiencias al currículo de Educación
Inicial para lograr coherencia en la atención integral que
se persigue con las políticas educativas.
Por otra parte, se plantea a partir de 1996, la revisión
curricular del Nivel Preescolar, dados los cambios en el
contexto social, económico y cultural donde se
desarrolla el proceso educativo. En este sentido, la
Dirección de Educación Preescolar y la Oficina Sectorial
de Planificación y Presupuesto del Ministerio de
Educación, llevan a cabo una evaluación del nivel en
función de varios estudios: (a) La articulación entre la
Educación Preescolar y la Educación Básica (1996); (b) El
Estado del Arte de la Educación Preescolar Venezolana
(1997); (c) Análisis de la Validez Interna del Diseño
Curricular (1997) y (d) Análisis de la Práctica Pedagógica
Estos estudios coincidieron en señalar la necesidad de
tomar decisiones a corto y mediano plazo con relación a
la definición de lineamientos curriculares en el marco de
una visión del sistema educativo en su conjunto como un
verdadero continuo, así como hacer los ajustes
pertinentes, en atención a los cambios ocurridos en el
contexto social y educativo en los diez años de vigencia
del currículo del Nivel Preescolar.
De igual manera, se consideraron los cambios
curriculares propuestos para el Nivel de Educación
Básica (1996-1998) que introducen elementos
innovadores que lo acercaban a la concepción curricular
del Nivel Preescolar; en consecuencia, se tomaron en
cuenta aspectos comunes y no comunes de Preescolar y
Básica, a objeto de ajustar de manera adecuada los
requerimientos y competencias que se pretenden en
ambos niveles y de lograr una verdadera articulación
Asimismo, el Estado Venezolano ha asumido
compromisos internacionales con relación a la Educación
Inicial, entre éstos considera la declaración final de la
Conferencia Mundial Educación para Todos en Jomtien
(1990), que incluyó como una de sus conclusiones:…“El
aprendizaje comienza desde el nacimiento. Ello exige el
cuidado temprano y la educación inicial de la infancia, lo
que puede conseguirse mediante medidas destinadas a la
familia, la comunidad o la instituciones según convenga”
Diez años después de la Conferencia Mundial de
Educación para Todos en Jomtien, los países de
América Latina, El Caribe y América del Norte, se
reúnen en Santo Domingo en febrero del 2000, para
evaluar los progresos realizados en la Región hacia el
logro de los objetivos y metas entonces formuladas y
renovar sus compromisos para los próximos quince años
en el Marco de Acción Regional de Educación Para
Todos. Los acuerdos fueron, entre otros:
“Aumentar la inversión de recursos y el acceso a
programas de desarrollo integral de los niños y
niñas menores de cuatro años, con un enfoque
centrado, principalmente, en la familia y con
especial atención a aquellas que están en
Sostener los logros alcanzados e incrementar la
atención educativa inicial a partir de los cuatro
años de edad con estrategias centradas en la
familia, la comunidad o centros especializados,
especialmente para los niños y niñas en
situaciones de desventaja.
…Mejorar la calidad de los programas de
desarrollo integral y educación de la primera
infancia mediante:
El fortalecimiento de los sistemas de
capacitación y acompañamiento a la familia y a los
diversos agentes que contribuyen a la salud, la
nutrición, el crecimiento y la educación temprana,
como procesos integrados, continuos y de calidad.
El fortalecimiento de los procesos de monitoreo y
evaluación de los servicios y programas dirigidos
a la primera infancia, estableciendo estándares
nacionales consensuados y flexibles, que
consideren la diversidad.
El establecimiento de mecanismos de articulación
entre las instituciones que prestan servicios y
programas relacionados con la supervivencia y
desarrollo de los niños y niñas menores de seis
El mejor aprovechamiento de las tecnologías y
medios de comunicación para llegar a las familias
que viven en zonas alejadas y difíciles de
alcanzar por los programas institucionalizados.”
Igualmente las ministras y los ministros de educación de
los países iberoamericanos convocados por el Ministerio
de Educación de Panamá y la Organización de Estados
Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la
Cultura, OEI, reunidos en la ciudad de Panamá el 3 y 4
de julio de 2000 para la celebración de la X Conferencia
Iberoamericana de Educación, con el propósito de
analizar y debatir los problemas propios de la Educación
Inicial en el Siglo XXI. Los resultados de las
deliberaciones se expresan en la Declaración de Panamá,
“…para lograr una educación de calidad para
todos se requiere impulsar la educación de la
primera infancia.”
…”Que la educación es un proceso social
ininterrumpido que comienza desde el momento
de la concepción y se extiende a lo largo de toda
la vida y, dentro de ella, la educación inicial
(desde el nacimiento y hasta la educación
primaria o básica, según las distintas acepciones
en los países) es una etapa en sí misma, en la cual
se sientan las bases para la formación de la
personalidad, el aprendizaje, el desarrollo
afectivo, la capacidad de diálogo y tolerancia en
las relaciones interpersonales, así como el
entendimiento entre pueblos y culturas.”
…”Que la educación inicial es uno de los factores
estratégicos para garantizar la equidad, disminuir
los efectos de la pobreza y promover la justicia
en pos de la consolidación de la democracia, la
convivencia social, así como en el apoyo al
desarrollo económico y a la competitividad de
nuestros países.”
…”Que una educación inicial de calidad contribuye
a disminuir los índices de repitencia, deserción y
sobreedad en los siguientes niveles,
constituyendo así una inversión de alta
rentabilidad social que impacta en la eficacia y
eficiencia interna de los sistemas educativos.”
Todos estos compromisos tiene implicaciones en nuestro
país, en lo que se refiere a la toma de decisiones a nivel
de políticas, de asignación de recursos y de cambios
curriculares en atención a las necesidades y las
características sociales, económicas y culturales de la
población infantil y sus familias.
Como producto de esos acuerdos y los resultados de la
evaluación curricular, así como en consideración a los
cambios producidos en la sociedad venezolana,
principalmente en materia política y jurídica, se originó,
en el año 2001, un documento de Propuesta de “Currículo
Básico Nacional de Educación Inicial.” La propuesta
pretendía ser coherente con la Constitución de la
República (1999) y la Ley Orgánica para la Protección
Integral del Niño y del Adolescente (en vigencia a partir
del año 2000); además con las políticas públicas hacia la
atención y protección integral infantil que ha
establecido el Estado venezolano y los compromisos
asumidos en acuerdos internacionales en materia de
El documento “Currículo Básico Nacional de Educación
Inicial”, sirvió de base para la construcción colectiva,
proceso en el cual participaron los actores de la
educación infantil en todo el país (docentes,
especialistas, auxiliares, formadores de docentes,
familias y comunidades, organizaciones gubernamentales
y no gubernamentales).
Este proceso utiliza una metodología participativa desde
la práctica educativa para luego confrontar con las
tendencias teóricas y enfoques que persiguen la
consistencia y coherencia curricular desde el punto de
vista científico, humanista y del desarrollo de la persona
En una primera fase de sistematización del proceso de
construcción colectiva se logró recoger información que
permitió reorientar la versión preliminar de la Propuesta
Curricular, lo que dio como producto el documento
“Bases Curriculares de Educación Inicial”, donde se
presentan criterios y lineamientos generales para la
Asimismo, los actores del proceso de construcción
colectiva elaboran los currículos estadales y locales
considerando las particularidades de los entornos
sociales, culturales, y lingüísticos, en atención al
principio de diversidad contemplado en la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV).
En consecuencia, se presenta el Documento Bases
Curriculares de Educación Inicial, como producto del
proceso de construcción colectiva y participativa a nivel
nacional, que se inició en el año 2002; el mismo toma en
consideración, el marco legal, político, filosófico, las
políticas educativas, al desarrollo del Nivel Preescolar
en los últimos años, las tendencias teóricas actuales en
relación al aprendizaje y desarrollo infantil, los cambios
en el contexto social y económico del país, los
resultados de la evaluación curricular realizada por el
Ministerio de Educación (1996-1998), así como, los
compromisos asumidos por el Estado Venezolano en
materia de educación de los niños y niñas entre 0 y 6
2. La Educación Inicial: Definiciones y Alcances
El paradigma educativo que se construye en el país,
tiene como centro al ser humano como ser social, capaz
de responder y participar activamente en la
transformación de la sociedad en la que vive. En este
sentido, se concibe la educación como un continuo de
desarrollo humano que se ejecuta a través de los
procesos de enseñanza y aprendizaje entendida como
unidad compleja de naturaleza humana integral; de
forma que correspondan, los niveles y modalidades a los
momentos de desarrollo del ser humano en los órdenes
físico, biológico, psíquico, cultural y social, que se
producen en períodos sucesivos donde cada uno engloba
al anterior para crear las condiciones de aptitud,
vocación y aspiración a ser atendidas por el sistema
educativo. Tal como lo establece el artículo 103 de la
En este paradigma, la Educación Inicial se inserta en un
enfoque de educación y desarrollo humano como un
continuo, enfoque integral globalizado que vincula la
Educación Inicial con la Educación Básica para darle
continuidad y afianzamiento en ésta última a los vínculos
afectivos que son la base de la socialización y de la
construcción del conocimiento. La Educación inicial con
un sentido humanista y social, es un derecho y un deber
social, tal como lo consagra la CRBV. En tal sentido,
concibe a la niña y al niño, como sujetos de derecho,
desde una perspectiva de género, seres sociales,
integrantes de una familia y de una comunidad, que
poseen características personales, sociales, culturales y
lingüísticas particulares y que aprenden en un proceso
constructivo y relacional con su ambiente. Asimismo, la
Educación Inicial privilegia a la familia como el primer
escenario de socialización, donde se asegura la
formación de la personalidad, de los valores y de la
Por ende, la Educación Inicial se concibe como una etapa
de atención integral al niño y la niña desde su gestación
hasta cumplir los 6 años, o cuando ingresen al primer
grado de Educación Básica, a través de la atención
convencional y no convencional, con la participación de la
familia y la comunidad. Comprende dos niveles: maternal
y preescolar, con base al artículo 103 de la CRBV que
establece: “La educación es obligatoria en todos sus
niveles, desde el maternal hasta el nivel medio
diversificado...” Asimismo, hace énfasis en la atención
pedagógica como un proceso continuo dirigido al
desarrollo y al aprendizaje.
El nivel maternal se refiere a la educación integral de
niños y niñas, desde la gestación hasta cumplir los 3 años
de edad, en la cual la familia y especialmente la madre,
cumplen un papel fundamental, considerando las
características de desarrollo y las necesidades de este
grupo etáreo, especialmente las de afecto y
comunicación. Igualmente, un elemento importante en
esta fase de vida es que el niño y la niña necesitan el
contacto humano físico, la relación madre-hijo o hija,
para establecer el vínculo que permitirá el desarrollo
social y emocional. Ese vínculo o apego constituye el
primer lazo social que se desarrolla entre madre e hijo,
base de la socialización del ser humano.
Aún cuando los niños y niñas del nivel maternal serán
atendidos por la vía institucional en los centros de
Educación Inicial, prevalecerá su atención por la vía no
convencional, a través de orientaciones directas a la
familia, en centros comunitarios (ludotecas y centros de
atención integral) y a través de medios de comunicación
masiva y alternativa (radio, televisión, material impreso).
El nivel maternal incluye la orientación a las mujeres
embarazadas en las áreas de salud, alimentación y
estrategias para favorecer el desarrollo de manera que
al nacer el niño y la niña cuenten con potencialidades que
les permitan avanzar en su desarrollo integral.
El nivel preescolar se orienta a niños y niñas desde los 3
años hasta cumplir los 6 años o hasta su ingreso a
primer grado de Educación Básica, al igual que el nivel
maternal ofrece atención en instituciones educativas, en
la familia y en la comunidad. Se continúa con la atención
integral del niño y la niña, fortaleciendo el área
pedagógica ejecutada por distintos actores educativos o
personas significativas, que promueven experiencias de
aprendizaje que faciliten el desarrollo pleno sus
potencialidades, para que puedan encarar con éxito la
escolarización de la Educación Básica.
El aspecto de atención integral, se refiere al cuidado,
educación, protección de sus derechos, higiene,
recreación, alimentación y salud infantil; bajo la
corresponsabilidad de la familia, el Estado y la sociedad.
De acuerdo a lo señalado en la CRBV y en la Ley
Orgánica para la Protección del Niño del Adolescente
(LOPNA), que contemplan la exigencia al Estado de
ofrecer instituciones y servicios que garanticen el
derecho a la educación y la obligación de las familias,
responsables de garantizar la educación de los niños y
La Educación Inicial, en los niveles maternal y
preescolar, se ofrece a través de: (a) atención
convencional, institucionalizada en: maternales,
preescolares, centros de educación inicial y otros
servicios e instituciones de atención al niño y la niña,
incluyendo los sostenidos por las empresas para la
atención integral de las hijas e hijos de los trabajadores
y los de coordinación interinstitucional; (b) atención no
convencional que se desarrolla en locales y espacios
diversos que incluyen ambientes comunitarios,
familiares, ludotecas, centros comunitarios de atención
integral y hogares espontáneos de cuidado infantil.
3. Conceptualización del Currículo de Educación
El Currículo de Educación Inicial, se sustenta en la CRBV
que define la educación como un derecho humano y un
deber social para el desarrollo de la persona, desde una
perspectiva de transformación social-humanista
orientada a la formación de una cultura ciudadana,
dentro de las pautas de diversidad y participación.
En la concepción de la educación como elemento
fundamental para el desarrollo del ser social, se propone
un currículo participativo, flexible y contextualizado que
atienda la diversidad social y cultural en una sociedad
democrática, participativa, multiétnica y pluricultural.
En este marco el currículo se define desde una
perspectiva de construcción cultural (Grundy, 1998), el
cual enfatiza la experiencia humana como punto de
partida para organizar la práctica educativa, dándole
concreción al hecho pedagógico como praxis social.
Asimismo, como elemento para la transformación social
(Kenmis, 1996), el currículo en un paradigma educativo
que valora la participación y acción de las personas de
una comunidad, de una localidad, de una entidad federal
y de la nación, destacando la producción social de
significados culturales.
En este sentido, el currículo de Educación Inicial se
orienta hacia el desarrollo integral de la población desde
la gestación hasta que cumpla 6 años o ingrese al primer
grado de Educación Básica; y promueve interrelaciones
entre el niño y la niña con sus pares, con su grupo
familiar, con los docentes y otros adultos significativos
de la comunidad. En consecuencia, considera la
diversidad social y cultural de las familias y
comunidades donde las niñas y los niños crecen y se
FUNDAMENTOS DEL CURRÍCULO DE EDUCACIÓN
En esta parte del documento se presenta como se
concibe en el currículo de Educación Inicial, al niño, la
niña y el entorno social y cultural que lo rodea, el marco
filosófico, político y legal; así como el marco teórico
acerca del desarrollo y aprendizaje, el fundamento
pedagógico del currículo, la concepción del/la docente
como mediador(a) de experiencias de aprendizaje y los
perfiles curriculares.
1. Concepción de la Niña, el Niño entre 0 y 6
años y su Entorno Social y Cultural
En la Educación Inicial el entorno social y cultural es
fundamental para el desarrollo infantil, y en ese
entorno, se concibe a las niñas y los niños como seres
humanos, sujetos de derecho que poseen un potencial de
desarrollo que les permitirá avanzar etapas sucesivas a
través de las cuales se irán produciendo los cambios que
habrán de conducirlas(os) hasta la adolescencia y la
Aunque cada niño y niña tiene su propio ritmo y su estilo
de desarrollo y aprendizaje, se caracterizan por su
curiosidad, su sensibilidad, su espontaneidad y una
permanente observación, exploración e investigación de
su ambiente. Las actividades de su vida diaria en los
diferentes espacios de interacción social (hogar,
maternal, centro preescolar, centros de educación
inicial y de atención integral, parques, reuniones
familiares o infantiles) les permitirán integrarse
progresivamente como miembros de una familia, de una
escuela, de una colectividad.
Dentro de esta concepción el entorno del niño y la niña
se aprecia con un sentido ecológico, siguiendo a
Brofembrener (1987), considerando todo lo que lo(a)
rodea y lo(a) afecta directa e indirectamente: la familia,
los hogares de atención integral, los centros de
Educación Inicial, los adultos significativos, la
comunidad, la garantía de sus derechos, la cultura, los
medios de comunicación social, las previsiones y acciones
para la protección integral, además de los espacios
físicos y naturales que condicionan su desarrollo.
El concepto de familia, como escenario natural de
desarrollo integral ha variado en su concepción y
actualmente se ve de manera distinta a lo que se conocía
tradicionalmente. Es así que el término familia varía
inclusive dentro de una misma sociedad y en un mismo
grupo social, dependiendo de las relaciones parentales
que se produzcan en su seno y de la presencia e
influencia del padre y la madre. En este sentido se
entenderá por familia al grupo primario que atiende y
acompaña al niño y la niña en su hogar, y que satisface
sus necesidades de alimentación, salud, afecto, juego,
comunicación, seguridad y conocimiento (MECD, 2003).
La corresponsabilidad establecida en la CRBV, en torno a
la vinculación de la familia, la sociedad y el Estado, con
el objeto de garantizar a los niños y las niñas un
desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus
derechos, parte por reconocer a la familia, como el
primer escenario de desarrollo de los niños y niñas
(CRBV, Art. 75). En tal sentido, es en ese núcleo donde
se inician los procesos de socialización y participación;
se construyen los primeros vínculos, relaciones
afectivas, sus aprendizajes y sus comportamientos
responden a las prácticas de crianza de sus hogares y
comunidades de donde provienen; de esta forma cuando
el niño o niña y su familia se encuentran con el/la
docente en la institución educativa o en los espacios
comunitarios, comparten sus historias de vida, su
cultura, sus expectativas.
En este contexto es importante resaltar que la cultura
refleja los patrones de crianza, las creencias y las
prácticas cotidianas de los adultos significativos y las
instituciones con las cuales el niño y la niña tienen
contacto. Las familias además poseen un conjunto de
creencias y expectativas acerca de las maneras en que
sus hijos e hijas se desarrollan y aprenden, que son
determinantes en las actuaciones de crianza, que a su
vez afectan el desarrollo infantil.
Por estas razones, es necesario partir del entorno
cultural en el cual se encuentran los niños y niñas.
Cuando se trabaja en los ambientes familiares o con las
madres integrales o cuidadoras, es importante tomar en
cuenta los factores que influyen en los patrones de
crianza, lo que justifica cualquier esfuerzo que se haga
para orientar y fomentar la participación del padre, la
madre, familiares (abuelos, tíos, hermanos mayores) y
otros adultos significativos en la educación de los niños
De esta forma la Educación Inicial contribuye con la
socialización de la niña y el niño, participando en su
proceso de vida para que tengan oportunidades de
adquirir patrones sociales y culturales que les permitan
integrarse y transformar a la sociedad en la que viven y
se desarrollan. A través de este proceso se adquieren
los patrones básicos de relación entre los que cabe
destacar: la identidad (autoconcepto, género,
pertenencia de grupo y nación), el apego, el autocontrol,
la cooperación y la solidaridad, la aceptación, la
afiliación, la amistad, la apropiación de la cultura propia
y la diversificación de las relaciones sociales.
La adecuada socialización del niño y la niña es uno de los
más importantes resultados que la sociedad exige de la
familia y de la educación y se va construyendo a través
de las relaciones que establece con sus familiares, con
otras personas y con un entorno educativo y social
favorable. Mediante este proceso el niño y la niña
internalizan normas, pautas, hábitos, actitudes, valores
que rigen la convivencia social.
El elemento esencial del proceso de socialización es el
propio niño y la propia niña, su capacidad para
relacionarse con el entorno e ir accediendo
gradualmente a niveles de mayor conocimiento y de
nexos sociales cada vez más complejos, a través de una
interacción dinámica. Su propia actividad, la de sus
pares y la de los adultos responsables de su desarrollo
facilitarán la construcción de nuevos patrones sociales.
La familia, los centros de Educación Inicial, los espacios
comunitarios de atención educativa y los hogares de
atención integral, como primeros entornos de
socialización del niño y la niña deben caracterizarse por
la prevalecía de relaciones de afecto, para que aprendan
a comunicarse, a cooperar con su grupo familiar, a
cumplir con ciertas pautas de comportamiento, a
distinguir lo que está bien de lo que no lo está, a
respetar a sus familiares y a las demás personas, a jugar
y disfrutar en grupo y a valorar la convivencia, la paz, la
armonía, el ambiente y el trabajo.
2. Marco político, filosófico y legal.
La fundamentación política, filosófica y legal del
currículo de Educación Inicial se concibe en un sistema
educativo que persigue la formación del ciudadano o
ciudadana que se desea con base a las aspiraciones y
expectativas actuales de la sociedad venezolana. Todo
esto en consideración al artículo 3 de la CRBV que
“El Estado tiene como fines esenciales la
defensa y el desarrollo de la persona y el respeto
a su dignidad, el ejercicio democrático de la
voluntad popular, la construcción de una sociedad
justa y amante de la paz, la promoción de la
prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía
del cumplimiento de los principios, derechos y
deberes consagrados en esta Constitución. La
educación y el trabajo son los procesos
“El Estado protegerá a las familias como
asociación natural de la sociedad y como el
espacio natural para el desarrollo integral de las
personas... Los niños, niñas y adolescentes son
sujetos de plenos de derecho... El Estado, las
familias y la sociedad asegurarán, con prioridad
absoluta, protección integral, para lo cual se
tomará en cuenta su interés superior en las
decisiones y acciones que le conciernen...”.
Y los artículos 102 y 103:
“La educación es un derecho humano y un deber
social fundamental…” “Toda persona tiene
derecho a una educación integral, de calidad,
permanente, en igualdad de condiciones y
oportunidades...” “La educación es obligatoria en
todos sus niveles, desde el maternal hasta el
nivel medio diversificado... El Estado creará y
sostendrá instituciones y servicios
suficientemente dotados para asegurar el acceso,
permanencia y culminación en el sistema
educativo...”
Por otra parte, los artículos 107, 108 y 111 de la CRBV
señalan que la educación ambiental es “obligatoria en los
niveles y modalidades del sistema educativo, así como
también en la educación ciudadana no formal...”; la
contribución de los medios de comunicación públicos y
privados en la formación ciudadana; y el derecho “al
deporte y la recreación como actividades que beneficien
la calidad de vida individual y colectiva…”.
Cabe destacar el artículo 81 de la CRBV, que incorpora
los derechos de las personas “con discapacidades al
ejercicio pleno y autónomo de sus capacidades y a su
integración familiar y comunitaria…el respeto a la
dignidad humana… su formación y capacitación…”.
Igualmente el artículo 9 de la misma Constitución se
refiere al castellano como idioma oficial de los
venezolanos y los idiomas indígenas como oficiales en los
pueblos indígenas “por constituir patrimonio cultural de
la nación y la humanidad”; así como, el artículo 121 señala
el derecho de los pueblos indígenas “a mantener y
desarrollar su identidad étnica y cultural, cosmovisión,
valores... tienen derecho a una educación propia y a un
régimen educativo intercultural y bilingüe, atendiendo a
sus particularidades socioculturales, valores y
tradiciones.”
Como se puede apreciar, el desarrollo de la persona es
una meta fundamental del sistema educativo, de acuerdo
a la CRBV. En esta expresión se destacan dos términos
claves: “desarrollo” y “persona”. El desarrollo se refiere
al proceso continuo de cambios por el cual un organismo
pasa desde su gestación hasta su ocaso, como producto
de componentes de orden biológico, psicológico, cultural
y social. Por su parte la persona es el ser social y
designa lo que es único y singular de un individuo, así
como su capacidad de asumir derechos y deberes en un
colectivo social. Todo ello va en consonancia con las
tendencias filosóficas actuales que destacan la
importancia de la educación para la vida, a través de la
formación integral del educando con énfasis en los
valores (libertad, honestidad, colaboración,
responsabilidad, respeto), para lograr de esta forma
propiciar la cooperación, el amor al trabajo, la
convivencia, la paz y la armonía entre las personas.
Suponen los preceptos constitucionales una concepción
de la educación, como elemento fundamental para el
desarrollo humano, con base en el respeto al individuo
para hacerlo un(a) ciudadano(a). Es así que, la formación
integral que se pretende con la educación articula el
proceso de aprendizaje en un todo coherente, partiendo
para ello de la integración del hacer, conocer y convivir
para el desarrollo del ser social. Con esta perspectiva
humanista y holística o integral de la persona, vista ésta
como totalidad, es decir, por una parte mente y cuerpo y
por otra, de ser humano en convivencia social y
Esto permite afirmar que la Educación Inicial está
orientada hacia el desarrollo de la persona (ser social) y
la universalización de los derechos fundamentales,
desde una perspectiva humanista social.
Igualmente se determina en esta fundamentación la
obligación del Ministerio de Educación y Deportes de
impulsar la concientización y la efectividad de la
corresponsabilidad de la protección integral infantil; la
consideración de los niños y niñas como sujetos de
derechos y como prioridad absoluta en las decisiones en
cuanto a las políticas y planes encaminados a lograr la
protección integral. Así como, el fortalecimiento de la
familia para que pueda asumir concientemente su papel
en el proceso de desarrollo infantil. La garantía de que
se cumplan los derechos fundamentales y la atención
adecuada y oportuna en el núcleo familiar, permitirá que
los que hoy son niños y niñas puedan ser más adelante
adultos física, psicológica, social, emocional y
moralmente equilibrados, con un proyecto de vida y un
proyecto social en colectivo.
Asimismo destaca la CRBV la necesidad de un currículo
adecuado a la diversidad de contextos personales,
sociales, culturales y lingüísticos, para contribuir a la
formación ciudadana de acuerdo a las culturas
particulares y a la identidad local y nacional. De esta
forma, el currículo orientado a niños y niñas entre 0 y 6
años debe partir de las experiencias del ambiente
familiar comunitario, para que se produzca la
contextualización del aprendizaje y del desarrollo del
niño y la niña, lo que proporciona viabilidad y pertinencia
social y cultural al currículo.
Todo lo planteado anteriormente se fortalece con los
establecido en la LOPNA, orientada hacia los derechos
de niños, niñas y adolescentes, en los artículos desde el
53 hasta el 68, de conformidad con la CRBV, que señala
el derecho a la educación de esta población y la
obligación de los padres, representantes o responsables
en materia de educación. El derecho a la participación en
el proceso educativo, a ser respetados por los
educadores, a una disciplina escolar acorde con los
derechos y garantías. Incorpora también esta Ley, la
educación de niños y adolescentes indígenas y los que
tienen necesidades especiales. Así como, el derecho al
descanso, la recreación, el esparcimiento, el deporte y el
juego, el derecho a la libertad de expresión y a la
Esta fundamentación es acorde con la filosofía de Simón
Rodríguez (Rubilar, 2004) quien esboza una educación
práctica y social que sustenta todo el sistema y
“preestablece los vínculos individuo-sociedad”, como
instrumento de “formación de ciudadanos”. Vista la
escuela como “centro activo, práctico ligado a las
necesidades reales del educando”. Con esta visión
concibe el saber “como saber experiencial, para
aprender, del conocimiento para hacer, producir y
crear” (p. 2). De esta forma la relación entre la teoría y
la práctica en educación la plantea en el orden del
tratamiento de las cosas y de impulsar las ideas
sociales “saber vivir en República”. Por tanto la
educación que plantea don Simón Rodríguez y lo definido
en la CRBV muestra una coherencia, que se considera en
los fundamentos de Educación Inicial.
3. Desarrollo y Aprendizaje Infantil.
En atención a que la educación venezolana se define
como elemento fundamental para el desarrollo del ser
social, las Bases Curriculares de Educación Inicial se
sustentan en perspectivas acerca del desarrollo y
aprendizaje infantil en concordancia con los
fundamentos pedagógicos. A continuación se consideran
varias tendencias que pretenden mantener la coherencia
curricular y profundizar la comprensión de la diversidad
y complejidad del desarrollo humano.
Desde la visión humanista social, se entiende el
desarrollo como un proceso que se produce a lo largo de
toda la vida y que se origina por la combinación de
estructuras biológicas (lo génetico) y las condiciones
sociales y culturales (medio ambiente). De acuerdo a
Hernández (2003), son varios los autores que apoyan
esta afirmación, como Stern, Piaget, Vigotsky, Leontiev.
Explicando que aunque la Psicología Infantil desarrolla
una noción de mirar a ambos componentes en un mismo
plano, a considerarlos en un mismo orden, de una misma
naturaleza psicológica, el cerebro humano por si solo no
determina las condiciones psíquicas humanas, éstas
surgen de las condiciones humanas de vida. Así, se puede
afirmar que el desarrollo social de la persona (relación
herencia -- medio ambiente) determina la condición
humana. Las particularidades del individuo en un
ambiente que le provea de actividades y experiencias de
vida humana, de aprendizajes, dan lugar al desarrollo.
Un elemento importante a considerar para analizar y
comprender el desarrollo son los estadios del mismo, que
según Santrock, (2003), se refieren al período de vida
en el cual una persona cuenta con determinadas
características. Los períodos usualmente definidos son:
prenatal, primera infancia, niñez temprana, niñez
intermedia y adolescencia. Aunque la posición asumida en
esta fundamentación es que el desarrollo se produce
durante toda la vida, desde la gestación hasta la vejez.
Los estadios que corresponden a la Educación Inicial,
siguiendo a Santrock (2003), son los tres primeros:
prenatal, primera infancia y niñez temprana. El período
prenatal va desde la concepción al nacimiento; la primera
infancia desde el nacimiento hasta los 18 o los 24 meses
y la niñez temprana comienza cuando termina la primera
infancia y se extiende hasta los 5 o 6 años.
En el currículo se asumen varias tendencias que enfocan
el desarrollo infantil. En este sentido, Erikson (1963),
citado en ME (1998), desde una posición crítica del
psicoanálisis enfatiza que el desarrollo humano se da en
fases psicosociales al contrario de las fases
psicosexuales que planteó Freud. El autor, de acuerdo a
sus investigaciones, destaca que la relación padre-hijo
es fundamental en el desarrollo de la personalidad.
Considera que en la infancia es conveniente que el niño y
la niña sientan que sus necesidades y deseos son
compatibles con los de la sociedad, de lo contrario se
sentirán rechazados o cuestionados. Sólo si se
consideran competentes y apreciados ante sí mismos(as)
y ante la sociedad adquirirán el sentido de la identidad.
Profundizando este planteamiento acerca del desarrollo
social y emocional, que constituyen la base del desarrollo
integral del niño y la niña, así como la importancia del
contacto entre los seres humanos, investigaciones como
las de Goldberg (1983) y Lamb (1982), citados en ME
(1998) afirman que los primeros contactos resultan
críticos para el establecimiento del “vínculo” entre
padres e hijos, y que para que se produzca el desarrollo
social y emocional en el niño y la niña se necesita el
En la misma línea, Bowlby (1969) enunciado en ME
(1998), señala que el apego constituye una necesidad
básica tan indispensable como la alimentación. Esta
búsqueda de contacto o proximidad física “piel a piel”,
es considerada como el primer lazo social que se
desarrolla entre madre e hijo, base de la socialización
del individuo, razón por la cual se ubica primordialmente
en la primera infancia. No obstante, es importante
destacar que las relaciones de apego no se establecen
exclusivamente con la madre, sino con cualquier persona
(padre, cuidador u otra) que sea significativa para el
niño y la niña, es decir, hacia cualquier figura que
permanezca en contacto frecuente con el o ella y que
satisfaga sus necesidades. Este contacto social inicial
constituye un elemento importante para el posterior
Aportes de estas tendencias al currículo de Educación
• El afecto es fundamental para el desarrollo
armónico del niño y la niña, toda relación social
promovida en el ámbito educativo y familiar debe
basarse en la afectividad.
• Las relaciones sociales infantiles suponen
interacción y coordinación de los intereses
mutuos, en las que la niña y el niño adquieren
pautas de comportamiento social a través de los
juegos, especialmente dentro de su grupo de
pares (niños y niñas de la misma edad, con los que
comparte tiempo, espacio físico y actividades
comunes).
• Las niñas y niños aprenden a sentir la necesidad
de comportarse de forma cooperativa, a
conseguir objetivos colectivos y a resolver
conflictos entre individuos.
• El desarrollo social incluye los intercambios entre
una persona y las demás, que deben favorecer
adecuadamente al desarrollo de los procesos
básicos de: identidad, autoestima, autonomía,
expresión de sentimientos y la integración social.
• Es importante resaltar que estos procesos se
configuran durante la niñez y en ellos influyen de
manera relevante la vivencia de experiencias:
o Que permitan al niño y la niña tener una
visión positiva, optimista de sus
características, capacidades y habilidades
físicas, cognitivas y sociales para
desenvolverse en el ambiente y de su
contexto personal (nombre, edad, familia,
pertenencias, acontecimientos).
o De manifestación de sus sentimientos y
emociones (alegría, tristeza, rabia, temor,
ansiedad, etc.) que forman parte de su
vida como ser humano.
o De relaciones afectivas y satisfactorias
con las personas que los rodean, así como
también el desarrollo de los estilos de
interacción que las mismas producen.
o De relación interpersonal en que el niño y
la niña participan, cuyas representaciones
abarcan varios aspectos, entre los que se
encuentran: la de la propia imagen
corporal y del género.
Vinculado con el desarrollo social y emocional está el
desarrollo moral, tema de suma relevancia hoy día, por el
gran interés en la educación en valores, la calidad de
vida y la dignidad de la persona. Jean Piaget (1983),
quién contribuyó con este campo de estudio, define la
moral como "un sistema de reglas y la esencia de
cualquier moralidad hay que buscarla en el respeto que
el individuo adquiere hacia estas reglas" (p. 9). El
estudio lo realizó mediante conversaciones con los niños
y niñas acerca de las reglas de los juegos, las mentiras y
la idea de justicia. Para el autor la reflexión ética
procura descubrir las razones por las cuales los
individuos tienen que comportarse de una cierta manera.
Piaget centró su investigación en la forma como el niño y
la niña pasan de la heteronomía a la autonomía; es decir,
la manera en que el control ejercido por parte de los
otros es reemplazado por el autocontrol.
Asimismo, Kohlberg, quien contribuyó a la
documentación del área de desarrollo moral, a través de
un método de intervención consistente en proponerle a
los sujetos dilemas morales hipotéticos que intentaba
demostrar que los seres humanos disponen de libertad
para actuaciones susceptibles de recibir una calificación
moral, es decir, que puedan ser juzgadas como buenas o
malas, justas o injustas. De esta forma, la sociedad
juega un papel fundamental en el desarrollo moral, por
las oportunidades que tienen los niños y niñas de tomar
las perspectivas acerca de la moralidad de otras
personas (ME, 1998).
La moralidad se refiere a las cuestiones sobre lo que es
aceptado o no aceptado en un contexto de convivencia
humana. En los primeros años de infancia es total la
influencia de los adultos sobre el niño y la niña, acerca
de las ideas de lo bueno y de lo malo, de lo justo e
injusto, de correcto e incorrecto. A medida que el niño y
la niña crecen se darán cuenta de que la libertad para
actuar determina que sus actuaciones son susceptibles
de recibir una calificación moral, es decir, que puedan
ser juzgadas como buenas o malas, justas o injustas,
según el medio donde se desenvuelven.
• Se hace presente la necesidad de auspiciar en la
práctica pedagógica, la discusión de temas
morales, la no-imposición de puntos de vista, el
favorecer la autonomía, la participación en la
elaboración de las pautas de convivencia y su
cumplimiento, el respeto al ritmo de trabajo y a
la espontaneidad, las oportunidades para
trabajar, compartir, colaborar, resolver
conflictos, el trabajo en grupos.
• La importancia de que docentes, familias y otros
adultos significativos de los niños y niñas sean
coherentes en sus comportamientos con las
pautas de formación en cuanto a valores, normas
y conductas relacionadas con la moralidad.
• El énfasis en el aspecto afectivo, para propiciar
la confianza y seguridad emocional, de manera tal
que permita al niño y la niña puedan compartir sus
experiencias sin percibir amenazas externas;
prestar atención a las reacciones emocionales
frente a las dificultades y promover el
enfrentamiento de los retos con éxito.
• El logro de un clima afectivo en un ambiente de
aprendizaje que resulte agradable y motivante,
tanto para los niños y niñas como para los(as)
educadores(as).
Coherente con los planteamientos del desarrollo social,
moral y emocional, las experiencias que tengan el niño y
la niña en su ambiente constituyen un aspecto
primordial. Al respecto, la perspectiva ecológica del
desarrollo humano, descrita por Bronfenbrenner (1987)
destaca la influencia directa que tiene el entorno social
sobre el individuo en desarrollo, y específicamente
resalta la interacción entre ambos (individuo – contexto
social), como un proceso generador de cambios.
Bronfenbrenner (1987), a partir del contexto cultural
concibe el desarrollo como “una acomodación progresiva
entre el organismo en crecimiento y los entornos
cambiantes en el cual vive y crece” (p. 40). Esos
entornos cambiantes son el ambiente ecológico de la
persona en desarrollo. Al nivel interno, lo llamó
microsistema, conjunto de interacciones que influyen en
el desarrollo dentro del entorno inmediato, a éste
corresponde: la familia, la escuela, los centros de
cuidado infantil. En el nivel siguiente, mesosistema, se
dan las interacciones entre los microsistemas, entre la
familia y la escuela, la familia y los cuidadores. El tercer
nivel, exosistema, son los sucesos que ejercen influencia
indirecta en el desarrollo, aún cuando los niños y niñas
no participen directamente en la interacción; en este
orden están las relaciones de trabajo de los padres, las
acciones de la comunidad educativa y otras
significativas para el desarrollo infantil.
• Bajo este enfoque, los niños y las niñas en
desarrollo, constituyen un sistema abierto que
está constantemente expuesto a las influencias
de las situaciones que ocurran en su realidad
social, no sólo en su entorno inmediato (núcleo
familiar), sino también las que ocurren en otros
contextos que puedan o no estar en relación
• Presenta el enfoque ecológico del desarrollo
infantil, la necesidad de la integración de familia,
comunidad y escuela en una gran comunidad que
tiene como eje la transmisión de valores, la
formación de una conciencia acerca del respeto,
cuidado de la vida y el medio ambiente.
• Deriva una práctica educativa que considere las
múltiples variables o entornos -y sus
interacciones- que influyen para que el desarrollo
se produzca en forma integral y armónica: la
familia, la escuela, los centros de cuidado, las
leyes de protección infantil, las condiciones
sociales y económicas. Influencias que aún cuando
sean indirectas afectan el desarrollo.
• La práctica educativa debe estar abierta a la
familia y la comunidad de manera que se
produzcan interacciones positivas que favorezcan
el desarrollo y el aprendizaje del niño y la niña.
Igualmente, la fundamentación del currículo considera la
perspectiva cognitiva vista desde Jean Piaget que
propone la epistemología genética (Piaget, 1980; Piaget e
Inhelder, 1978), tanto en su visión estructural del
desarrollo como funcional de la inteligencia. En cuanto a
lo estructural aborda los dos primeros períodos de vida:
el sensoriomotor (0 a 2 años) y el operacional concreto,
que en su primera parte abarca entre los 2 y los 7 años
aproximadamente. En la explicación del funcionamiento
intelectual o la inteligencia aborda los conceptos de
asimilación, acomodación, equilibración, conflicto
cognitivo y toma de conciencia. Esto significa que, a
través de los períodos de vida el objetivo de la
adaptación al medio se logra con un funcionamiento
intelectual constante.
El aporte de Piaget permite orientar la mediación
educativa tomando en cuenta el orden de sucesión de las
adquisiciones. Para ciertos contenidos, el logro de
algunas habilidades intelectuales depende de la
preexistencia de habilidades más elementales. El
conocimiento se logra a partir de la acción, lo que implica
favorecer la interacción del sujeto con su medio, el
aprendizaje activo, favorecer el espíritu investigativo,
crítico, creativo y autónomo.
Asimismo, la propuesta de Piaget se fundamenta en la
afirmación de que todas las estructuras que conforman
el desarrollo cognitivo tienen la génesis en una
estructura anterior y es mediante procesos
constructivos que las estructuras más simples se
incorporan a otras de orden superior. Sin embargo, la
perspectiva del desarrollo cognitivo por etapas,
postulada por Piaget, ha recibido numerosas críticas y
se considera en gran parte superada, sin embargo,
resulta de utilidad para tener una idea de los procesos
cognitivos de los niños y niñas para ayudarlos a superar
sus conflictos. (Ríos y Ruiz, 1993).
Aportes de esta tendencia al currículo de Educación
• El conocimiento se logra a partir de la acción, lo
que implica favorecer la interacción del sujeto
• Aprender supone desarrollar capacidades
intelectuales nuevas que hacen posible la
comprensión y la creación.
• La mejor forma de promover el paso de un nivel
de desarrollo a otro es mediante experiencias de
aprendizaje activo, lo que pedagógicamente
implica brindar al niño y la niña la oportunidad de
observar, manipular, experimentar, que se
planteen interrogantes y traten de buscar sus
• Es necesario partir de contenidos significativos
en la vida del niño y la niña por los cuales ellos
muestren curiosidad. Se debe favorecer el
espíritu investigativo, crítico, creativo y
Igualmente, se considera la teoría cognitiva
sociocultural de Vigotsky (1981), que partiendo del
análisis del desarrollo, enfatiza el papel del lenguaje y
de las relaciones sociales en el mismo. Las ideas
principales de la teoría son: comprender las habilidades
cognitivas de los niños y niñas significa comprender e
interpretar su desarrollo; el lenguaje y especialmente
las palabras y el discurso cumple un papel mediador en
las habilidades cognitivas como instrumento para
facilitar y transformar la actividad mental; las
habilidades cognitivas tienen su origen en las relaciones
sociales y están inmersas en un ambiente social y
cultural (Tappan, 1998, citado por Santrock, 2003).
Vigotsky (1981) plantea, que para conocer el desarrollo
del niño y la niña, es necesario comprobar primero el
nivel efectivo y real, que consiste en el "nivel de
desarrollo de las funciones psicointelectivas que se ha
conseguido como resultado de un específico proceso de
desarrollo, ya realizado" (p. 33). Luego se analiza el nivel
de zona de desarrollo próximo o potencial, que genera un
nuevo desarrollo que cambia los procesos intelectuales
del individuo. Este nivel de desarrollo permite estimar la
diferencia entre el nivel real de desarrollo, entendido
como la capacidad de resolver independientemente un
problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado
mediante la resolución de problemas bajo la guía de un
adulto o de otro actor mediador, así la mediación está
vinculada con el concepto de "zona de desarrollo
Este concepto ha tenido importantes consecuencias en
el campo educativo, constituye la base teórica de un
principio pedagógico general: la única buena enseñanza
es la que precede al desarrollo. En este sentido, se
plantea el principio de la educación que desarrolla.
La mediación, como proceso para lograr el avance del
desarrollo, actúa como apoyo, interponiéndose entre el
niño o la niña y su entorno para ayudarle a organizar y a
desarrollar su sistema de pensamiento y de esta manera
facilitar la aplicación de las nuevas capacidades a los
problemas que se le presenten. Si el aprendiz aún no ha
adquirido las capacidades para organizar lo que percibe,
el mediador le ayuda a resolver la actividad que se le
plantea, tomando en cuenta sus propias competencias
intelectuales. Este tema se profundizará más adelante
en el aspecto referido al/la maestro(a) como
mediador(a).
Para Castorina y Ferreiro, (1996) Vigotsky presenta
una teoría del desarrollo histórico-social, con una visión
de la formación de las funciones superiores como
internalización mediada de la cultura por lo que el
sujeto social es activo, pero ante todo es interactivo, en
oposición a Piaget que postula:
“una teoría universalista, individualista del
desarrollo, capaz de ofrecer un sujeto activo
pero abstracto (“epistémico”), que hace del
aprendizaje un derivado del propio
desarrollo....Desde esta perspectiva, las tesis de
ambos autores no da lugar a oposición tajante ni a
una complementariedad, sino a una compatibilidad
abierta a futuras indagaciones” (p. 11).
• En la propuesta educativa de Vigostky se ubica la
comprensión y la significación como factores
fundamentales del aprendizaje, así, el lenguaje
cumple un papel preponderante como hecho social
• Toda actividad educativa debe partir del análisis
del desarrollo para comprender al niño y la niña y
actuar conforme a lo que se ha detectado.
• La práctica de este tipo de aprendizaje arranca
de una propuesta concreta: partir siempre de lo
que el niño y la niña tienen y conocen, respecto de
aquello que se pretende que aprendan. Sólo desde
esa plataforma se puede conectar con sus
intereses y puede remodelar y ampliar sus
esquemas perceptivos.
• La educación debe estar constituida por procesos
que permitan orientar habitualmente los ritmos y
contenidos del desarrollo, a través de acciones
que influyan sobre éste. En tal sentido el proceso
educativo debe “halar el desarrollo”, crear en los
niños y niñas las condiciones y suministrar los
elementos (materiales, interacciones) que vayan
superando las capacidades y alcanzando las
• En la práctica educativa, la acción del educador
como mediador se hace más relevante, porque
apoya las potencialidades, el desarrollo de nuevas
capacidades, a partir de las propias competencias
La teoría cognitiva social, representada por los
psicólogos Albert Bandura y Walter Mischel (Santrock,
2003), sostiene que los procesos cognitivos son
mediadores importantes de la vinculación entre el
ambiente y el comportamiento. Las investigaciones
acerca del aprendizaje a través de la observación y el
autocontrol, referido a la imitación o el modelaje
destacan que las personas representan cognitivamente
el comportamiento de los demás, inclusive de ellas
mismas. Bandura, más recientemente incorpora en su
modelo de desarrollo y aprendizaje, el comportamiento,
la persona y el entorno actuando en forma interactiva, lo
que denomina un ‘determinismo recíproco’.
Su teoría, que al principio, la denominó ‘teoría del
aprendizaje social’, señala la relevancia, de analizar los
efectos de los medios de comunicación como mecanismos
que orientan el modelaje social. Sostiene el investigador
que los medios crean imágenes, representaciones,
modelos de la realidad, que actúan sobre la persona, por
lo que, en consecuencia, producen o modifican los
procesos cognitivos y los comportamientos. Sin
embargo, los cambios del medio ambiente social, puede
variar los comportamientos.
• Señala la importancia de las experiencias
ambientales en el comportamiento y en el
desarrollo humano, de ahí que en la práctica
pedagógica en el aula, con la familia y la
comunidad, se deban mediar procesos que
consideren el entorno del niño y la niña como
elemento significativo para el desarrollo y el
• Toma en cuenta el modelaje como un aspecto a
considerar en el aprendizaje, ya que los
comportamientos de las personas en la vida de un
niño o niña son imitados por éste(a) e influyen en
• Destaca la relevancia de los efectos de los
medios de comunicación social en los procesos
cognitivos y los comportamientos de los niños y
niñas; de ahí que los docentes deben estar
atentos a este hecho y orientar a las familias
sobre los posibles efectos.
Otra tendencia a considerar es la de Callón (citado por
Betler, 2001), que plantea que el desarrollo se
estructura en torno a la emoción entendida como una
reacción tónica afectiva, vínculo entre lo biológico y lo
psíquico que cumple una función de comunicación
inmediata entre personas más allá de cualquier relación
intelectual. El entorno más cercano y significativo del
niño/niña en sus primeros años de vida es el entorno
humano, con el que establece el primer diálogo, el
diálogo tónico. En ese lenguaje del cuerpo, previo, no
verbal, sensible, cobrarán forma las primeras actitudes
en el niño y la niña, las mismas están ligadas al desarrollo
de la vida afectiva, sirven de cimiento en los primeros
años de vida, para iniciar la socialización.
Lo afectivo define la comunicación humana, como hecho
que, como mínimo, se produce cuando dos personas
comparten el mismo momento, se percatan de su mutua
presencia como humanos y, por lo tanto, el
comportamiento de cada una de ellas se produce en
función de la relación que conforman.
Henry Wallon (1951), remite a la importancia de tener
mayor conciencia del impacto que produce en el niño o la
niña, la manipulación y comunicación corporal por parte
del adulto, la información que lleva implícita, lo
trascendente de los primeros intercambios con el
entorno humano, lo necesario de desarrollar destrezas
y habilidades comunicacionales por parte del/la docente,
a partir de un lenguaje corporal adecuado y pertinente
en la práctica educativa en niños y niñas.
Por lo anterior, la actividad física del infante debe ser
aceptada, potenciada y valorada como una necesidad
intrínseca fundamental para su desarrollo. En sus
investigaciones, Wallon destacó la importancia que
tienen las acciones motoras en el desarrollo evolutivo
del niño y la niña, estableciendo que el ser humano es
una “unidad funcional”, donde hay una estrecha relación
entre las funciones motrices y las funciones psíquicas, lo
que se denomina psicomotricidad.
En esta línea, la psicomotricidad se presenta como un
factor predominante para el aprendizaje social y la
adaptación al entorno, por consiguiente, el niño y la niña
deben moverse para aprender y deben aprender para
moverse a causa de lo que reciben del ambiente, tanto
externa como internamente que caracterizan su propia
naturaleza (Di Sante, 1996).
Una de las primeras relaciones entre cuerpo y
aprendizaje, lo constituye el encuentro tónico-emocional
entre el bebé y su mamá. Cuándo el niño o niña entra a
una institución educativa, la relación cuerpo y
aprendizaje se da a través de la mediación corporal que
desarrolla el docente, en el momento que reconoce su
cuerpo y el cuerpo del niño como espacio afectivo de
La mediación corporal se define como un conjunto de
actitudes, técnicas y estrategias corporales que se
ponen al servicio del niño y la niña, para favorecer la
comunicación afectiva, el aprendizaje significativo y la
salud, se produce en el proceso educativo. Se dinamiza a
través del tono emocional adecuado, en gestos, posturas,
movimientos, toque, miradas, suspensión, la manera de
cargar, el uso de la voz, el desplazamiento y la rítmica,
para ofrecer al niño y la niña contención y autonomía
progresiva de acuerdo a su nivel de desarrollo.
• Señala la importancia de las experiencias de
movimientos, posturas, calidad del tacto, la
mirada, el uso de la voz, el gesto, proximidad,
suspensión, la manera de tomar o brindar su
cuerpo como espacio de comunicación y
aprendizaje. incorporando estos elementos en la
práctica educativa, el docente u otro adulto
significativo puede favorecer un diálogo tónico-
emocional saludable.
• Enfoca las interrelaciones que se dan a partir del
diálogo tónico – emocional entre el niño, la niña y
el adulto, generadoras de un conjunto de
sensaciones, reacciones, emociones y afectos que
marcan las primeras estructuraciones de la
• Concibe la mediación corporal como la integración
y toma de conciencia del cuerpo como receptor y
emisor interactivo en su actividad dentro del
contexto educativo, como espacio consciente e
inconsciente donde se dan vivencias y
experiencias de comunicación y aprendizaje
• La psicomotricidad involucra una serie de
elementos importantes en el desarrollo infantil,
por consiguiente, debe ser entendida en un
sentido amplio y no sólo como ejercitación y
asimilación de las diferentes partes del cuerpo.
Existe una estrecha relación entre la actividad
motora y la actividad cognitiva en el proceso de
• Las actividades motrices han de estar orientadas
hacia la consecución de un mejor conocimiento
del propio cuerpo, una percepción del espacio y
sus relaciones con el tiempo y un progreso de las
aptitudes coordinativas.
Uno de de los aspectos fundamentales del desarrollo
humano lo constituye el lenguaje, por su papel en la
formación del ser social, de allí que constituya un
instrumento clave en la educación. El lenguaje es
considerado como un sistema arbitrario de símbolos
abstractos reconocido por un grupo humano como útil
para comunicar sus pensamientos y sentimientos, estos
símbolos pueden ser verbales o no verbales, orales o
escritos y todos poseen un significado (ME, 1998). En
este sentido, abarca tanto los procesos productivos de
la lengua: hablar y escribir como los receptivos:
escuchar y leer. La adquisición del lenguaje, así como de
los diversos medios de expresión y comunicación, tienen
una especial importancia en la Educación Inicial.
Así, el lenguaje se considera tanto un instrumento del
pensamiento como un medio de comunicación. Su
desarrollo se inicia con los primeros contactos de la
madre con el/la bebé en su vientre. Es precisamente a
través del lenguaje que el niño y la niña se insertan en el
mundo y se diferencian de él, ya que en su desarrollo van
pasando de una función afectiva e individual, a cumplir
una función eminentemente cognitiva y social. A través
del lenguaje tanto oral como escrito, el niño y la niña
pueden expresar sus sentimientos y explicar sus
reacciones a los demás, conocer distintos puntos de
vista y aprender valores y normas. También pueden
dirigir y reorganizar su pensamiento, controlar su
conducta, favoreciendo de esta manera un aprendizaje
cada vez más consciente (ME, 1998).
La adquisición del lenguaje es una tarea que nunca
termina y se desarrolla junto a los procesos del
pensamiento que están intrínsecamente relacionados con
la vida afectiva, social e intelectual del ser humano. Por
lo tanto, no es un elemento más en los procesos de
enseñanza y de aprendizaje, sino un aspecto implícito de
dichos procesos y, como tal, debe ser apoyado en todas
las oportunidades en que sea posible.
• En la práctica educativa el lenguaje se desarrolla
en el ámbito del conocimiento y la práctica, ya
que las personas necesitan conocer los signos
lingüísticos de su lengua y expresarlos a través
de una conducta específica que puede ser
gesticular, hablar o escribir.
• Considera que lenguaje se desarrolla en un
contexto sistemático porque exige que se unan
ciertos signos y se apliquen determinadas reglas.
Se produce en cadenas articuladas, es decir, se
basa en la producción de signos en cadena.
• Tiene presente las diversas funciones del
lenguaje como son la de servir como instrumento
de comunicación, representar la realidad física y
los conceptos, las realidades sociales, las
opiniones, las fantasías, los sueños y emociones,
exteriorizar estados de ánimo e influir por medio
de las palabras en actitudes, en el pensamiento y
conductas de quien escucha o lee.
Como puede observarse el desarrollo integral y el
aprendizaje infantil es el resultado de diversas y
complejas interrelaciones entre sus componentes de
carácter biológico y las experiencias que recibe del
entorno físico, social y cultural en el transcurso de su
vida. A lo largo de este proceso se progresa en el
conocimiento y en el control de los aspectos de
expresión del lenguaje, del cuerpo, social, intelectual,
moral y emocional que caracterizan la vida del ser social.
4. Fundamento Pedagógico del Currículo
Coherente con las tendencias presentadas acerca del
desarrollo y aprendizaje infantil, el currículo concreta
su base pedagógica en la concepción constructivista del
conocimiento, el aprendizaje significativo, la
globalización de los aprendizajes y la definición del/la
docente de Educación Inicial como mediador(a) en el
proceso del desarrollo y aprendizaje infantil.
La concepción del conocimiento que se privilegia en la
acción educativa inicial, en articulación con la Educación
Básica, supone, tanto la acción del acervo o subjetividad
en la construcción del objeto, como la particular
perspectiva del sujeto, derivada de su ubicación en un
entorno ecológico, histórico y social desde donde se
construye ese saber. Esta orientación supone la
integración de los cuatro pilares fundamentales de la
educación, señalados en el Informe a la UNESCO de la
Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo
XXI (1996):
Conocer: el conocimiento se verifica como
comprensión, como acciones, como conducta, como
lenguaje, parte de la interacción con el objeto de
estudio y otros sujetos.
Hacer: para influir en el entorno hacen falta
técnicas y métodos, utilizados con intencionalidad.
Convivir: la necesidad de "aprender a vivir juntos
conociendo a los demás, su historia, sus tradiciones y
su espiritualidad" en la búsqueda de "crear un
espíritu nuevo que impulse la realización de
proyectos comunes o la solución inteligente y
pacífica de los inevitables conflictos", (Delors 1996).
Ser: la síntesis de los tres pilares anteriores, lo que
demuestra que el ser humano es la construcción de
las experiencias de toda una vida.
Con esta base epistemológica, se entiende al proceso
pedagógico como una práctica donde el educando actúa
sobre la realidad para conocerla y transformarla, de ahí
que el niño y la niña construyen su conocimiento a
medida que interactúan con el ambiente donde se
desenvuelven, desde su cultura y experiencias previas.
verdadero aprendizaje humano es una construcción de
cada individuo que logra modificar su estructura mental
y alcanzar un mayor nivel de diversidad, complejidad e
integración; es decir, es un aprendizaje que contribuye
al desarrollo de la persona.
De esta forma se propicia el desarrollo del niño y la niña,
como seres sociales, orientándolos, desde sus primeros
años hacia la toma de decisiones pertinentes y dirigidas
a la búsqueda del bienestar y mejoramiento de la calidad
El enfoque sobre el aprendizaje significativo en la
Educación Inicial se basa en lo planteado por Ausubel y
sus colaboradores (Ausubel, Novak y Hanesian, 1978), y
se define como el proceso mediante el cual un sujeto
incorpora a su estructura cognitiva, nuevos conceptos,
principios, hechos y circunstancias, en función de su
experiencia previa, con lo cual se hace potencialmente
significativo. En ese proceso, el aprendiz logra
relacionar la nueva información, en forma racional y no
arbitraria, con sus conocimientos anteriores, de tal
manera, que la nueva información es comprendida y
asimilada significativamente.
En relación directa con esta perspectiva constructivista,
el proceso de aprendizaje significativo necesita una
intensa actividad por parte del niño y la niña, que han de
establecer relaciones entre el nuevo contenido y los
elementos ya disponibles en su estructura cognitiva. Es
de naturaleza fundamentalmente interna, no debe
identificarse con las actividades de simple manipulación
o exploración de objetos o situaciones; éstas son un
medio que puede utilizarse en la educación para
favorecer la actividad cognitiva interna directamente
implicada en el aprendizaje significativo. No ha de
identificarse, consecuentemente, aprendizaje por
descubrimiento con aprendizaje significativo. El
descubrimiento como método de enseñanza, como
manera de plantear las actividades escolares, es una de
las vías posibles para llegar al aprendizaje significativo,
pero no es la única ni consigue siempre su propósito.
Diversos autores han sostenido que mediante la
obtención de aprendizajes significativos el alumno
construye significados que enriquecen su conocimiento
del mundo físico y social, potenciando así como su
crecimiento personal (Ríos, 1998).
En este contexto, la práctica pedagógica procura
aprendizajes significativos para asegurar que los
conocimientos adquiridos en los espacios educativos
puedan ser utilizados en circunstancias de la vida
cotidiana del niño y la niña. Para lograr este tipo de
aprendizaje, la metodología que utilice el/la maestro(a)
debe tomar en cuenta los intereses y potencialidades de
los niños y niñas, así como sus conocimientos previos.
Vinculado con el aprendizaje significativo, la
globalización de los aprendizajes se origina de la propia
esencia relacional del aprendizaje. Como indica Coll
(1987), el aprendizaje “no se lleva a término por una
simple adición o acumulación de nuevos elementos”, sino
que las personas “establecen conexiones a partir de los
conocimientos que ya tienen, no proceden pues, por
acumulación sino por relación”. Esta idea la ratifica
Zabalza (2001), cuando señala que el aprendizaje
significativo es un aprendizaje globalizado, posibilita la
formación de un significativo número de relaciones
entre lo nuevo que se aprende y “la estructura
cognoscitiva del alumno”.
La globalización de los aprendizajes está sustentada,
además, en la concepción psicológica de que la
percepción infantil de la realidad no es fragmentada
sino que la capta por totalidades. También la Sociología
enfatiza que el medio social no ofrece fragmentos de la
vida sino de ésta en su totalidad. Este fundamento
implica una organización didáctica basada sobre las
relaciones y no sobre elementos aislados, puesto que hay
que educar al niño y la niña para toda la vida (Sánchez,
La globalización supone una actitud ante la enseñanza, ya
que introducir esta perspectiva, como plantea también
Zabalza, tiene que ver tanto con la “técnica didáctica”
como con la actitud con que se aborda el hecho
educativo, relacionada ésta de cómo se asuman los fines
de la educación y con “la capacidad para situar cualquier
contenido de aprendizaje como parte integrante de
estos fines”.
La globalización en cuanto elemento didáctico, consiste
en organizar el conocimiento atendiendo las
potencialidades e intereses y los niveles de desarrollo
de los niños y las niñas, formándolos(as) para que sean
capaces de enfrentar situaciones futuras. Es decir, no
se trata que adquieran habilidades por separado,
desconectadas entre sí, sino conjuntos de capacidades,
conectadas con la realidad.
Además, la globalización atiende y contempla la
diversidad, es decir, las características diferentes que
puede poseer un mismo grupo: escuelas, personas,
cultura, subcultura, situación geográfica, situación
Como forma de poner en práctica la globalización, se han
ensayado, a lo largo del tiempo, diversas metodologías,
ejemplos de ello son los centros de interés y la
metodología de proyectos, entre otros (Torres, 1994).
Por otra parte, la propuesta de ejes curriculares en
Educación Inicial tienen un fin globalizador, ya que
siempre están presentes de una manera integrada en el
proceso de aprendizaje del niño y la niña; y van dirigidos,
fundamentalmente, a dos propósitos: darle consistencia
al currículo y prevenir problemas sociales relacionados
En este sentido, los ejes considerados son: la
afectividad, la inteligencia y lo lúdico, los dos primeros
como procesos que comienzan al inicio de la vida y se van
fortaleciendo a medida que se producen procesos de
desarrollo que duran toda la vida; el tercero como medio
de aprendizaje que se utiliza en la educación infantil.
Los ejes del currículo son puntos de referencia para el
trabajo del docente y de otros adultos significativos
que atienden niños y niñas entre 0 y 6 años. El eje
afectividad parte de que el humano es un ser social y
emocional, necesita de los demás para su desarrollo y
realización como persona. Su cotidianidad tiene una
carga afectiva y valorativa que le da sentido y
significado a todas sus acciones. Uno de los aspectos
más importantes en el desarrollo humano es la relación
que el niño y la niña establecen consigo mismo(a) y con
los demás dentro del ambiente que le rodea. Esta
interacción se establece en dos dimensiones: una interna
que tiene que ver con sus propias emociones y otra
vinculada con las relaciones sociales que establece con
Por otra parte, el eje inteligencia está orientado hacia
el desarrollo intelectual, que se refiere,
fundamentalmente, al desarrollo de la percepción y del
pensamiento, siempre en estrecha interrelación con las
áreas motora, social, emocional y lingüística. Igualmente,
el desarrollo intelectual está estrechamente vinculado a
los procesos cognitivos, porque es a través de las
sensaciones, de la percepción, de las representaciones,
que se forman las primeras ideas, las concepciones
acerca del mundo, se crean además las bases para la
Asimismo, al asumir lo lúdico como actividad
fundamental y ubicarlo como eje del currículo se
proyecta su utilización en diferentes momentos y
actividades del proceso educativo. De acuerdo con esto,
se concibe un criterio de intencionalidad, por lo que se
incluye en la planificación educativa, debiendo destacar
el juego como una actividad didáctica, para lograr
determinados objetivos del currículo, sin perder de
vista, los intereses de los niños y niñas, sus
potencialidades, propiciando su iniciativa y creatividad.
La adopción del aspecto lúdico en las situaciones de
aprendizaje requiere de la utilización de una pedagogía
organizada con base a estrategias didácticas que
valoren el placer de jugar y aprender. En este sentido,
el/la docente como mediador(a) debe propiciar
escenarios de juegos entre grupos que garanticen la
interacción entre los niños y niñas, la comunicación y
expresión oral artística y creativa, en un ambiente de
apoyo que fomente la confianza y la creación libre.
La articulación de los tres ejes del currículo en forma
coherente se produce porque la esfera afectiva, las
motivaciones, los intereses, ejercen una gran influencia
en la realización de actividades y en el planteamiento y
solución de problemas, elementos esenciales en el
desarrollo del pensamiento. Por su parte, las
actividades lúdicas planificadas en la acción pedagógica,
son fundamentales para el desarrollo cognoscitivo e
intelectual, y si se desarrollan en un ambiente de
afectividad propiciarán la imaginación, la creatividad, a
la vez que el esfuerzo y la dedicación.
5. El/la Maestro(a) de Educación Inicial como
En la Educación Inicial, se concibe el rol del/la
educador(a) como mediador(a) de experiencias de
aprendizaje. Entendiendo la mediación como el proceso
mediante el cual se produce una interacción social entre
dos o mas personas que cooperan en una actividad
conjunta, con el propósito de producir un conocimiento.
En Educación Inicial el/la mediador(a) actúa en dos
ámbitos integrados: (a) la escuela y (b) el social-cultural
(familia y comunidad). En consecuencia, requiere de un
profundo conocimiento del desarrollo del niño y la niña,
de las formas como aprende, de sus derechos, sus
intereses, sus potencialidades y de su entorno familiar y
Se asume que la calidad de la relación educativa
depende, en alto grado, de la capacidad de/la
educador(a), por ello es necesario que éste(a) tenga una
formación que le permita fortalecer el desarrollo de las
potencialidades del niño y la niña, lo que se logra a
través de una adecuada mediación de los aprendizajes.
Esta concepción del/la educador(a) está vinculada al
concepto de "zona de desarrollo próximo" formulado por
Vygotsky (1981), el cual permite estimar la diferencia
entre el nivel real de desarrollo, entendido como la
capacidad de resolver independientemente un problema,
nivel efectivo y real del niño y la niña, que consiste en el
"nivel de desarrollo de las funciones psicointelectivas
que se ha conseguido como resultado de un específico
proceso de desarrollo, ya realizado" (Vigotsky, 1973, p.
33); y el nivel de desarrollo potencial, es donde se
genera un nuevo desarrollo que cambia los procesos
intelectuales del individuo, determinado mediante la
resolución de un problema bajo la guía de un adulto (un
maestro o maestra, sus padres, otros familiares) o en
colaboración con otro compañero más competente, quien
puede ser un(a) hermano(a), un(a) primo(a), un(a)
El/la mediador(a) se ubica en la comprensión y la
significación como factores fundamentales del
aprendizaje, así, el trabajo educativo debe estar
orientado a superar el memorismo, la metodología
tradicional de los ambientes educativos y lograr un
aprendizaje significativo, más integrador, comprensivo y
autónomo. La práctica del docente parte siempre de lo
aquello que se pretende que aprendan. Sólo desde esa
base se puede conectar con sus potencialidades e
intereses y puede ampliar sus esquemas perceptivos
(ME, 1998).
La mediación permite que el niño y la niña logren
aprendizajes, gracias al apoyo de los demás y de la
cultura. En definitiva se aspira que el/la docente o
adulto significativo en su rol de mediador(a), organice y
planifique las actividades en función de las experiencias
que dan lugar a los aprendizajes; todo en concordancia
con la situación. “A través de la mediación el individuo
será habilitado con los prerrequisitos cognitivos
necesarios para aprender y beneficiarse de la
experiencia y llegar a ser modificado” (Feuerstein,
6. Perfil del niño y la niña que egresa de
La Educación Inicial se propone contribuir a la
formación integral del niño y la niña, enmarcada dentro
de una labor conjunta, interactiva, cooperativa y
coordinada, por parte de los distintos actores
educativos que concurren en una comunidad, en función a
sus características de desarrollo y al contexto social -
cultural en el cual se desenvuelven.
En este sentido, se define el perfil del niño y la niña que
egresa de Educación Inicial, específicamente del nivel
preescolar en función de cuatro aprendizajes
fundamentales: aprender a conocer, aprender a hacer,
aprender a convivir y aprender a ser, señalados en el
Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional
sobre la Educación para el Siglo XXI (1996). Asumiendo
el “aprender a ser” como síntesis de los anteriores
Estos aprendizajes son concebidos de una manera global
e integral, debido a que el conocimiento infantil se
produce en un proceso que implica componentes
cognitivos, interactivos, afectivos y emocionales, así
como su aplicación y comunicación en el contexto social y
cultural, por lo que no puede concebirse desarticulado.
En consecuencia, la planificación y la evaluación
educativa concebidas con características de
integralidad y continuidad, al igual que los procesos de
enseñanza y las estrategias didácticas, deben ser
coherentes con los aprendizajes que se esperan al
egresar del preescolar. Éstos, considerando las pautas
del desarrollo del niño o la niña en esta edad, se señalan
• Aprende a reconocerse a sí mismo(a) como parte
diferente y, a su vez, integrante de su entorno
• Aprende y valora las diferencias y similitudes de
• Adquiere conocimientos a través de la
interpretación de códigos lingüísticos,
matemáticos, científicos y sociales.
• Es capaz de comunicarse, expresar curiosidad
intelectual, sentido crítico y autonomía de juicio.
• Utiliza el lenguaje oral en diferentes situaciones
y contextos: conversando, cantando, recitando,
narrando cuentos o anécdotas.
• Se inicia en la identificación de palabras
escritas; así como en la escritura de palabras y
números en textos simples en un contexto
• Comprende acciones y situaciones de textos
simples, como cuentos, poemas, adivinanzas,
rimas, entre otros.
• Interpreta el ambiente estableciendo relaciones
de causa-efecto, de espacio y tiempo, la
cuantificación y elementos tecnológicos
relacionados con su edad y nivel de desarrollo.
• Se expresa creativamente a través de
actividades artísticas: la pintura, el dibujo, el
modelado, la música, la expresión corporal,
representaciones de personajes y situaciones.
• Es capaz de realizar actividades y juegos que
requieren de grandes movimientos y de
destrezas motoras finas con orientación hacia
• Utiliza los objetos, juguetes, instrumentos y
materiales disponibles como un medio para su
aprendizaje y modificar su entorno.
• Realiza juegos y actividades de aprendizaje con
diversos materiales con la ayuda del adulto, otros
niños o niñas y por iniciativa propia.
• Aplica procesos de pensamiento, experiencias y
conocimientos en las diversas situaciones y
problemas de su vida diaria.
• Practica hábitos relacionados con el trabajo:
planifica lo que va hacer, desarrolla la actividad
planificada y comenta lo que hizo.
• Practica hábitos de alimentación, higiene,
descanso, aseo personal, prevención y protección
de la salud y seguridad personal.
• Participa con otras personas en actividades y
creaciones colectivas en diferentes entornos: la
escuela, la familia y la comunidad.
• Se identifica como persona y se inicia en la toma
de conciencia como ser social en una familia y una
comunidad, de sus normas, hábitos, valores y
• Establece relaciones sociales a través del juego,
las conversaciones y otras situaciones de la vida
• Demuestra interés por las otras personas y
practica la solidaridad y la cooperación mutua.

References: artículo 103
 artículo 103
 artículo 3
 artículo 81
 artículo 9
 artículo 121
 resolución 

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