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Solución de controversias en los TLC. by Julían Tole Martínez by Julían Tole Martínez - Read Online
Solución de controversias en los TLC.: Aportes del Derecho de la OMC
by Julían Tole Martínez
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El comercio internacional es extraordinariamente dinámico e imprescindible para cualquier Estado que aspire a un desarrollo integral de su economía. Sin embargo, los Estados, al participar del comercio internacional, deben enfrentar una serie de retos y dificultades, sobre todo los efectos que generan las asimetrías en las relaciones economías y los años de experiencia y de preeminencia que tienen algunos Estados con un mayor protagonismo en la construcción de reglas y estructuras institucionales de un sistema del comercio internacional que, fundado en la liberalización económica, camina entre el régimen multilateral y los procesos de integración regional.
Publisher: Universidad ExternadoReleased: Aug 1, 2014ISBN: 9789587721317Format: book
Solución de controversias en los TLC. - Julían Tole Martínez
Tole Martínez, José Julián
Solución de controversias en los TLC. Aportes del Derecho de la OMC / Julián Tole Martínez. -- Bogotá : Universidad Externado de Colombia, 2014.
1. Tratados de libre comercio de Colombia 2. Tratados de libre comercio de Colombia -- América Latina 3. Tratados de libre comercio de Colombia -- Unión Europea 4. Tratados comerciales -- Colombia 5. Política comercial -- Colombia 6. Regulación del comercio exterior -- Colombia I. Universidad Externado de Colombia II Título
382.92 SCDD 21
ISBN 978-958-772-131-7
© 2014, JULIÁN TOLE MARTÍNEZ
Composición: David Alba Salazar
Si presentar un libro es siempre algo agradable, escribir la presentación de un libro que recoge el trabajo de alguien a quien he venido siguiendo y orientando a lo largo de los años en que ha desarrollado su actividad investigativa hasta llegar al volumen que el lector tiene hoy en sus manos es aún más agradable. Por si ello fuera poco hay que recordar que el trabajo recibió la máxima calificación cuando fue presentado como tesis doctoral en la Universidad de Barcelona, lejos de la tierra natal de su autor. La tesis doctoral de JULIÁN TOLE MARTÍNEZ que ahora convertida en libro ve la luz se culminó en el Departamento de Derecho y Economía Internacionales de la Universidad de Barcelona, después de que su autor hubiera avanzado estudios sobre la materia en la propia Universidad Externado de Colombia y en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Lo importante del trabajo es que llega en un momento en que el regionalismo económico mundial está en un punto álgido, porque el sistema multilateral de comercio, que nació con el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio en 1947 y se perfeccionó con la Organización Mundial del Comercio en 1995, ha entrado en crisis por la falta de culminación de la Ronda de Doha iniciada en 2001. Esta situación viene dando lugar a una proliferación de acuerdos comerciales regionales de diversa índole, en muchos de los cuales figuran como coprotagonistas, precisamente, los dos grandes actores comerciales mundiales sobre los que versa el análisis de JULIÁN TOLE MARTÍNEZ: la Unión Europea y los Estados Unidos. Esto significa que el libro sale a la luz en unas circunstancias críticas de transición del sistema regulatorio del comercio y las relaciones internacionales en el cual existe una amplia variedad de instrumentos internacionales de regulación de las ventajas comerciales con procedimientos propios para solución de conflictos y, por tanto, de posibles litigios entre Estados que forman o pueden formar parte simultánea o sucedáneamente de diferentes arreglos con diversos copartícipes que obligan a que los mecanismos de solución de diferencias se acoplen a las nuevas realidades.
Así, ha quedado lejos el momento en que las zonas de libre comercio o las uniones aduaneras eran una de las honrosas excepciones a la Cláusula de la Nación más Favorecida del GATT, luego incluida en la OMC, y que exige tratar a todos los partícipes en el sistema de idéntica forma. La Cláusula de la Nación más Favorecida, que era la piedra angular de la regulación multilateral del comercio internacional está hoy en crisis porque el trato especial y diferenciado que se otorga a los países en desarrollo, y la proliferación extraordinaria de acuerdos comerciales regionales de diverso alcance, se han convertido en la regla y han dejado de ser la excepción. En tal contexto, el sistema multilateral de comercio deja cada vez más espacio a estos acuerdos regionales o subregionales, entre ellos los estudiados por JULIÁN TOLE MARTÍNEZ, que ocupan un lugar destacado.
La publicación de este libro llega, por ello, en un momento oportuno para el análisis de la cambiante realidad del comercio mundial, suponiendo además una aportación que estoy seguro será aprovechada por la academia y las autoridades colombianas, puesto que Colombia está implicada en el fenómeno de la regionalización comercial de una manera destacada. De hecho, desde 1961 Colombia entró a formar parte de la recién creada Asociación Latinoamericana de Libre Comercio –ALALC– que cubría la totalidad de países sudamericanos y México, y que luego se transformó en la Asociación Latinoamericana de Integración –ALADI– en 1980, cuando la ALALC no pudo avanzar según el modelo de integración y desmantelamiento arancelario del que se había dotado. Casi al mismo tiempo, Colombia formó parte de aquella integración que quiso profundizar en su cooperación a través de un tratado subregional Andino, concretado por el acuerdo de Cartagena de 1969, firmado por Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú, hoy ejemplo de integración latinoamericana consolidada pese a las vicisitudes que ha tenido que experimentar con la entrada, primero, de Venezuela en 1973, la salida de Chile en 1976 y la posterior retirada de Venezuela cuando el presidente CHÁVEZ prefirió incorporarse al Mercosur, en un controvertido proceso. Colombia se apuntó también, desde su lanzamiento en la Cumbre de Miami de 1994, a la proyectada Área de Libre Comercio de las Ameritas –ALCA– que, impulsada por Estados Unidos, la OEA y el BID debía cubrir la totalidad de países democráticos de América y que fracasó tras la reunión de Buenos Aires de 1995. Pero esto no es todo. Colombia se ha involucrado fuertemente en la Alianza del Pacífico que agrupa de momento a cuatro países, muy fiables en su concepción del comercio y la economía internacional como factor de progreso: Colombia, Chile, Perú y México y que espera incluir próximamente en plenitud a Costa Rica y Panamá. Con esta tradición de rompimiento con la antigua política de la CEPAL de impulsar la sustitución de importaciones y con el deseo de abrir fronteras es lógico que el país haya suscrito acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y con la Unión Europea.
En definitiva, el libro de JULIÁN TOLE MARTÍNEZ es un magnifico instrumento para los estudiosos sobre la integración económica regional y una guía para que los negociadores colombianos, envueltos en la gestión de los acuerdos en que Colombia está involucrada en varias partes del mundo, tengan a mano un manual riguroso de cómo se resuelven las disputas en el foro multilateral de la OMC o las diferencias surgidas de alguno de los TLC entre Estados Unidos o la Unión Europea con Colombia y con los demás países latinoamericanos. Esta obra que el lector tiene en sus manos no es, pues, un simple ejercicio académico para la obtención de un título de doctor sino un estudio muy útil para entender cómo hay que abordar la solución de diferencias en un mundo caracterizado por zonas de libre comercio y uniones aduaneras al que Colombia se encuentra fuertemente integrado.
Catedrático de la Organización Económica Internacional de la Universidad de Barcelona; Director General Honorario de la Comisión Europea y Académico de número de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras de España
El intenso proceso de globalización económica en estas últimas décadas ha venido acompañado por la proliferación de acuerdos comerciales de carácter multilateral, regional y bilateral, que suelen prever, junto a sus preceptos sustantivos, mecanismos para la solución de las controversias. La doctrina ha venido prestando una especial atención al sistema de solución de diferencias de la OMC y a los mecanismos establecidos en el marco de ciertas organizaciones internacionales de integración económica regional. Ahora bien, otros mecanismos para la solución de controversias internacionales, como los previstos en múltiples Tratados de Libre Comercio –TLC– que se han venido celebrando desde los años noventa, han sido mucho menos analizados.
Este libro, que tengo el gusto de prologar, tiene el gran mérito de adentrarse en dicho último ámbito, pues realiza un análisis sistemático de los mecanismos de solución de controversias previstos en los TLC celebrados por los Estados Unidos y la Unión Europea con diversos países latinoamericanos. El autor trata de identificar y evaluar los modelos de solución de controversias que se vienen configurando en tales TLC, contrastándolos con los del sistema multilateral de comercio y otros referentes del Derecho internacional.
Esta obra es el fruto de una prolongada actividad de investigación del autor, que se inició en México, como investigador invitado del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, y culminó en la Universidad de Barcelona, donde defendió exitosamente en 2012 su tesis doctoral, que tuve la oportunidad de co-dirigir y que es la principal base del presente libro. Seguidamente, destacaré algunos de los aspectos que considero más relevantes de esta monografía.
El libro incluye, entre sus primeros pasajes, un interesante análisis sobre la noción de controversia manejada en diversos instrumentos que regulan las relaciones comerciales internacionales. El autor subraya la existencia de ciertas diferencias y ambigüedades en los elementos que configuran la noción de controversia en distintos instrumentos internacionales. Así, los TLC analizados en este libro emplean un concepto amplio de diferencia, que transita desde la controversia de facto, delimitada por la medida comercial u otras cuestiones que son objeto de la diferencia, hasta una controversia de iure, donde el fundamento jurídico o la norma concreta del tratado señalada en el mandato o en los términos de referencia define el alcance de la diferencia. El autor observa que la noción amplia del término controversia incorporada en los TLC celebrados por los Estados Unidos y la Unión Europea con países latinoamericanos no se limita a un tradicional ámbito contencioso o jurisdiccional, es decir, a estar en presencia de un desacuerdo causado por una acción u omisión de un Estado parte (demandado), que no ajusta su comportamiento al o los acuerdos, y otro Estado (reclamante), que estima que se ha ocasionado así una infracción del régimen jurídico que justifica recurrir a la decisión de un tercero imparcial dotado de jurisdicción. También se incluye dentro de esta noción un ámbito político, puesto que permite a las partes someter a consultas medidas en proyecto y, además, mantener su poder para negociar directamente una solución, incluso cuando ya se ha iniciado la etapa ante el panel o Grupo Especial. El autor también delibera acerca de los solapamientos o conflictos que pueden darse entre diversos mecanismos de solución de controversias, especialmente entre los previstos en los tlc y el del sistema de solución de diferencias de la omc, que incluso se basa en una amplia noción de controversia, observando que pueden llegar a distintas aproximaciones sobre idénticas o muy parecidas cuestiones sustanciales y procedimentales. Como reconoce con detalle el autor, ello ya ha ocurrido en la práctica con algunas decisiones de órganos resolutorios multilaterales y del tlcan que se han solapado o han sido contradictorias, por lo cual examina diversas cláusulas para la selección o exclusión de foro y otras fórmulas para tratar de solventar semejantes conflictos.
Teniendo en cuenta que los mecanismos para la solución de controversias establecidos en los TLC analizados por el autor se inspiran, en buena medida, en los que se han venido empleando, en diversas etapas, dentro del sistema multilateral de comercio, el libro incluye una interesante visión retrospectiva sobre la evolución del sistema del GATT de 1947 hasta el vigente de la OMC. Bajo el GATT de 1947 se fue gestando, paulatinamente, un peculiar mecanismo que durante varias décadas fue un destacado modelo para diferentes procedimientos de solución de controversias comerciales internacionales. La evolución de este régimen ha permitido que, con la creación de la OMC por los Acuerdos de Marrakech de 1994, se amplíen las materias abarcadas por el sistema multilateral de comercio, sumando al tradicional comercio de bienes, entre otros, el comercio de servicios, la protección de la propiedad intelectual, las medidas en materia de inversiones relacionadas con el comercio o las compras públicas. Ahora bien, para lograr esta expansión material fue necesario proveer al sistema multilateral de comercio durante la Ronda Uruguay de un marco institucional más estable, con una organización internacional dotada de personalidad jurídica y de una estructura institucional de naturaleza permanente y, al mismo tiempo, mejorar los mecanismos destinados a supervisar y garantizar el cumplimiento de sus distintos acuerdos mediante la transformación del procedimiento de solución de diferencias hacia un esquema mucho más legalista o jurisdiccional. Bajo este contexto, el autor emprende un estudio acerca de la consolidación de la estructura institucional del sistema multilateral de comercio y del reforzamiento de su mecanismo de solución de diferencias mediante el Entendimiento sobre Solución de Diferencias –ESD–, con el cual se busca un mayor respeto al Derecho de la OMC o, en otras palabras, se trata de garantizar una mayor previsibilidad del comportamiento de los Estados miembros.
Una vez sentadas las principales bases conceptuales y contextuales del estudio, el autor se sumerge en el análisis de los diversos esquemas de procedimientos de solución de controversias que se incorporan en los TLC estadounidenses y europeos con países latinoamericanos. Aunque se observan entre ellos algunas líneas o modelos comunes, cada mecanismo de cada acuerdo responde, por lo menos en parte, a las peculiares necesidades, objetivos e intereses de las partes signatarias. Precisamente por ello, los procedimientos de solución de controversias en los TLC son calificados por el autor como trajes hechos a la medida , combinando diferentes técnicas, que suelen materializarse en mecanismos híbridos con soluciones que dependen del mutuo acuerdo de las partes contendientes o de la decisión de un grupo ad hoc, que en ocasiones tienen carácter vinculante.
También hay que destacar que el autor parte en su análisis de una idea: los TLC y especialmente sus mecanismos de solución de controversias no existen de forma aislada, sino que se influyen mutuamente y también reciben las influencias de otros instrumentos internacionales. Existen, sin duda, influencias o relaciones entre los múltiples mecanismos de solución de controversias que pueden generar algunas sinergias o también afectar y alterar la eficacia de los tratados que los regulan. Así, los TLC estadounidenses y europeos diseñan unos nuevos modelos de solución de controversias cuyos elementos fundamentales, que concreta cada instrumento, se ven influenciados, en buena parte, por la dilatada experiencia del sistema multilateral de comercio. Como bien subraya el autor, cada modelo, independientemente de que sea más cercano a la conciliación o al arbitraje internacional, tiene como finalidad garantizar el cumplimiento de los compromisos adquiridos por las partes signatarias y trata de proporcionar seguridad jurídica a las relaciones económicas a través de un conjunto de actuaciones, reglas y principios procesales. Es por esta razón que en esta monografía se ha realizado un importante trabajo de examen de las diferentes etapas (consultas, contenciosa y cumplimiento) de los denominados modelo TLC estadounidense y modelo TLC europeo de solución de controversias, que permite mostrar al lector de qué manera funcionan estos mecanismos, cuáles son sus propias singularidades y coincidencias, así como cuáles son sus dificultades o deficiencias como procedimientos destinados a resolver conflictos.
Considero, en suma, que estamos ante una valiosa y original obra, que realiza un estudio sistemático y profundo de los dos modelos de TLC antes mencionados, a la luz de los aportes del Derecho de la OMC, y de otras influencias y condicionantes del Derecho internacional público en la solución de controversias comerciales internacionales.
Profesor Titular de Derecho internacional público de la Universidad de Barcelona
La inserción de los Estados en el comercio internacional se hace particularmente notoria con la proliferación de acuerdos internacionales cuya morfología varía desde aquellos que regulan las zonas de libre comercio, de los cuales se tiene noticia diariamente, hasta los acuerdos negociados multilateralmente bajo el auspicio de la Organización Mundial del Comercio (en adelante OMC). Independientemente de la forma que asuman estos instrumentos, todos comparten un propósito, dotar de previsibilidad y seguridad jurídica a los intercambios económicos. De ahí que las instituciones, los mecanismos de solución de controversias y en general las obligaciones o concesiones que los Estados establecen en los acuerdos internacionales dependerán del grado, de complejidad y amplitud de sus objetivos económicos, más exactamente de los intereses de su comercio internacional. Así, en relación a los mecanismos con que cada acuerdo cuenta para resolver las controversias, sean multilaterales, regionales o bilaterales, obedecen directamente al parámetro del esquema de regulación de los intercambios económicos al cual pertenecen. En este sentido, se pueden presentar diferentes modelos de mecanismos que van desde la integración de un grupo ad hoc o panel de arbitraje hasta el establecimiento de un tribunal permanente.
Sin importar el modelo que asuma el mecanismo de solución de controversias, este es sin duda uno de los elementos centrales de todo acuerdo comercial, en tanto no solo representa un instrumento procesal para resolver las diferencias que se presentan en la aplicación e interpretación de las obligaciones adquiridas por los Estados en el instrumento internacional, sino que también refuerzan el cumplimiento de las mismas y tratan de evitar que una controversia comercial se politice , es decir, sea afectada por otras consideraciones que no sean las obligaciones comerciales asumidas en los acuerdos.
Otro aspecto para tener en cuenta es que los mecanismos de solución de controversias incorporados en cada acuerdo comercial se relacionan de manera horizontal en el marco del Derecho internacional económico, sin establecer una jerarquía entre ellos o un órgano de cierre que tenga la última palabra en la resolución de controversias en materia de comercio internacional. Es más, existen numerosas influencias o relaciones entre ellos que pueden generar algunas sinergias, o también afectar y alterar la eficacia de un acuerdo. Por ello, las normas y las decisiones de cada grupo ad hoc o panel de arbitraje, inclusive de un tribunal permanente, pueden no solo colisionar, sino también competir entre sí. De ahí el interés de este libro, de realizar un estudio comparativo y del grado de aproximación al sistema de solución de diferencias de la OMC de las diferentes etapas, actuaciones procesales y principios de los mecanismos de solución de controversias incorporados en los tratados de libre comercio celebrados por los Estados Unidos y por la Unión Europea con países latinoamericanos. Al mismo tiempo, sin olvidar determinar en este estudio la cercanía de los mencionados mecanismos a un enfoque jurisdiccional (con una solución legalista de las controversias) o a un enfoque diplomático (con una solución política de las controversias).
Este interés por contribuir en el entendimiento de los elementos más importantes de los mecanismos de solución de controversias es compartido por diversos autores latinoamericanos, como LACARTE-MURÓ y GRANADOS, WITKER, SBERRO, LÓPEZ-AYLLÓN, VEGA CÁNOVAS, PIÉROLA, etc., y por otros autores como GANTZ, ABBOTT, MARCEAU, PAUWELYN, HENCKELS, DE MESTRAL, DAVEY, etc., quienes analizan las similitudes y discrepancias entre el mecanismo multilateral y los mecanismos regionales, o se refieren a algún mecanismo en un acuerdo regional para determinar el enfoque jurisdiccional o diplomático más próximo y sus posibles ventajas o dificultades respecto al mecanismo multilateral, o versan sobre la superposición o los conflictos entre estas jurisdicciones. Pese a esta abundante literatura se descubre que, salvo error u omisión, hasta la fecha no existe ningún estudio que se refiera específicamente a determinar las características de los modelos de solución de controversias diseñados por dos de las economías más importantes, la estadounidense y la europea, y que al mismo tiempo examine los aportes del sistema de solución de diferencias de la OMC en cada una de las etapas y actuaciones procesales de los mecanismos regulados en los tratados de libre comercio antes señalados. Así, este libro contribuye con nuevos elementos teóricos-procesales sobre la solución de controversias, lo que resulta un caso de estudio interesante, ya que al valorar dos modelos, que si bien únicamente en los mecanismos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte se ha logrado un nivel de práctica moderadamente relevante , permiten entender algunos aspectos de la evolución que ha venido experimentado el Derecho internacional económico, donde circulan e interactúan diversas normas, conceptos o instituciones jurídicas de numerosos instrumentos internacionales, provocando cambios que dinamizan las relaciones económicas sobre las cuales operan.
En definitiva, los mecanismos de solución de controversias constituyen una de estas instituciones jurídicas que crean una nueva perspectiva para resolver las complejidades en las relaciones económicas de una sociedad internacional cada vez más interdependiente y globalizada. Bien señala la propia OMC, que [t]he best international agreement is not worth very much if its obligations cannot be enforced when one of the signatories fails to comply with such obligations ¹ . Esto explica la necesidad de un mecanismo de solución de controversias en los tratados de libre comercio celebrados por los Estados Unidos y por la Unión Europea con países latinoamericanos, que garantice que cuando surja una diferencia comercial estos Estados podrán disponer de un conjunto preestablecido de etapas y actuaciones procesales cuya aplicación permita adoptar una decisión que resuelva cualquier asunto relativo a la interpretación o aplicación de sus obligaciones comerciales.
Con el propósito de dar un tratamiento completo a las cuestiones antes planteadas, este libro se ha dividido en cuatro capítulos. En el primero, como un aspecto introductorio, se examinan los principales elementos de la noción de controversia en el marco del régimen jurídico de la OMC y de los tratados de libre comercio celebrados por los Estados Unidos y por la Unión Europea con países latinoamericanos, identificando el objeto, el tipo de reclamación prevista en los acuerdos bajo estudio y las limitaciones más importantes para activar el procedimiento de solución de controversias, entre ellas, las denominadas cláusulas de exclusión del foro o cláusulas de selección del foro.
Seguidamente, el Capítulo segundo se centra en una visión retrospectiva del Entendimiento de Solución de Diferencias de la OMC, lo que permite comprender de modo integral la consolidación de la estructura institucional y el reforzamiento de su mecanismo de solución de diferencias con el Acuerdo de Marrakech de 1994, y también se analizan las etapas y actuaciones procesales aplicables a las controversias relativas a la aplicación e interpretación de los acuerdos abarcados entre los Estados Miembros de esta organización internacional.
En el Capítulo tercero se valoran los procedimientos de solución de controversias que se prevén en los diferentes tratados de libre comercio de los Estados Unidos con algunos países latinoamericanos; más exactamente, se determina la estructura institucional y cada una de la etapas procesales del llamado modelo TLC estadounidense de solución de controversias, que se elabora a partir de los mecanismos regulados en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte de 1994 (en adelante TLCAN), el Tratado de Libre Comercio entre Chile y los Estados Unidos de 2004 (en adelante TLC Chile-EEUU), el Tratado de Libre Comercio entre la República Dominicana, Centroamérica y los Estados Unidos de 2004 (en adelante CAFTA-RD), el Tratado de Libre Comercio entre Perú y los Estados Unidos de 2009 (en adelante TLC Perú-EEUU), el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y los Estados Unidos de 2012 (en adelante TLC Colombia-EEUU), y el Tratado de Libre Comercio entre Panamá y los Estados Unidos (en adelante TLC Panamá-EEUU) de 2012.
Finalmente, el Capítulo cuarto centra la atención en los procedimientos de solución de controversias incorporados en los diferentes tratados de libre comercio de la Unión Europea con algunos países latinoamericanos. En concreto, el Acuerdo de Asociación Económica entre la Unión Europea y México de 2000 (en adelante TLC México-UE), el Acuerdo de Asociación Económica entre la Unión Europea y Chile de 2005 (en adelante TLC Chile-UE), y el Acuerdo Comercial entre Perú, Colombia y la Unión Europea de 2012 (en adelante TLC Andino-UE), los cuales configuran el denominado modelo TLC europeo de solución de controversias. De cada uno de estos acuerdos se estudiará de manera específica la estructura institucional y la tipología de la solución de controversias, comparando sus etapas y actuaciones procesales tanto con el modelo TLC estadounidense como el sistema de solución de diferencias de la OMC.
Para la elaboración de este libro se han tenido en cuenta la investigación realizada por el autor en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, y la participación en eventos y en discusiones sobre los diez años de vigencia del TLCAN de 1994. En esta estancia de investigación, se llevaron a cabo entrevistas personales con diferentes profesores mexicanos (WITKER, CRUZ MIRAMONTES, etc.) que participaron en las negociaciones del TLCAN. Además, esta obra es parte del trabajo de investigación de tesis doctoral presentada para obtener el título de Doctor en Derecho por la Universidad de Barcelona, y muy especialmente es el resultado de las exigencias, la rigurosidad y la crítica constructiva de sus directores de tesis, el profesor FRANCECS GRANELL TRÍAS, especialista en temas de cooperación entre la Unión Europea y América Latina, y el profesor XAVIER FERNÁNDEZ PONS, experto en Derecho internacional público y en el estudio del sistema de solución de diferencias de la OMC.
Se ha realizado también una revisión exhaustiva de las principales fuentes bibliográficas, teniendo en cuenta los informes de los órganos resolutorios más relevantes sobre los mecanismos de solución de controversias multilaterales (GATT-OMC) y de los indicados TLC estadounidenses y europeos. En cuanto a los análisis académicos y doctrinales, se ha puesto particular atención tanto en obras clásicas sobre la materia como en estudios más novedosos. Han ayudado igualmente las publicaciones compiladas por el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, la OMC, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la Comisión de Derecho Internacional, así como muchos artículos publicados en algunas revistas especializadas como el Journal of World Trade, el Journal of International Economic Law, el American Journal of International Law, el Journal of International Arbitration, el European Journal of International Law, la Revista Española de Derecho Internacional, la Revista Electrónica de Estudios Internacionales y la Revista de Economía (Información Comercial Española), entre otras. Por último, se ha acudido a las publicaciones que recogen los instrumentos jurídicos multilaterales, páginas Web y publicaciones oficiales de la OMC, y los instrumentos jurídicos regionales, como los Diarios Oficiales de cada uno de los Estados partes en los TLC. Todas estas fuentes son detalladas en la bibliografía y notas de pie de página de este libro.
En las últimas tres décadas, la manera más visible de manifestarse la inserción de los Estados en la economía internacional ha sido mediante la proliferación de acuerdos comerciales con una morfología muy disímil que varía desde los tratados de libre comercio (en adelante TLC) bilaterales o plurilaterales, de cuyas negociaciones hay informaciones diariamente, hasta las cada día más complejas negociaciones de acuerdos multilaterales auspiciados por la OMC. Una tendencia generalizada en estos instrumentos que regulan el comercio internacional es la inclusión de mecanismos para dirimir las diferencias que se presentan en la aplicación o interpretación de los textos acordados y que al mismo tiempo garantizan el cumplimiento de las obligaciones que en ellos se incorporan. Los procedimientos de solución de controversias en los acuerdos comerciales se caracterizan por su dinamismo y diversidad, pues cada mecanismo en cada acuerdo se diseña como un traje a la medida , que en ocasiones incluso puede regular más de un mecanismo. Si se realiza un inventario de todo ese abanico de enfoques y matices que ofrece tal cantidad de mecanismos en los acuerdos comerciales, se observa que es una materia cuyo análisis no se puede realizar de una manera escueta debido a sus múltiples implicaciones y ramificaciones de todo orden. Por ello, resulta lógico que el punto de partida del examen de estas cuestiones sea delimitar la noción de controversia y sus elementos básicos.
El concepto controversia es anfibológico, así se evidencia en los diferentes acuerdos comerciales que admiten la posibilidad de celebrar consultas e iniciar el procedimiento de solución de controversias aunque no haya un incumplimiento ¹ , y otros permiten, en ciertos casos, que la medida que genera la controversia no se encuentre vigente o sea tan solo un proyecto de medida. Por ello, en este estudio la noción de controversias comprende el catálogo más amplio de elementos significativos que ofrecen, en primer lugar, los novedosos TLC celebrados entre los Estados Unidos o la Unión Europea con algunos países latinoamericanos y, segundo, el Entendimiento relativo a las normas y procedimientos por los que se rige la Solución de Diferencias (en adelante ESD ) de la OMC ; simultáneamente, para entender esta noción es necesario retomar algunas construcciones doctrinales comunes del Derecho internacional público, como son las definiciones de los profesores S ERENI , D ÍEZ DE V ELASCO , M ERRILLS, R EMIRO B ROTÓNS y M ONTAÑÁ M ORA , entre otros ² .
En términos generales tanto en el Derecho internacional público como Derecho internacional económico han utilizado indistintamente los vocablos controversia o diferencia ; es más, al confrontar las versiones oficiales en español y en inglés del artículo 2.º párrafo 3 de la Carta de la Naciones Unidas se advierte el término controversia como equivalente de la voz inglesa dispute, cuestión que se repite en el texto de diversos acuerdos comerciales contemporáneos. De hecho, en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (en adelante GATT) de 1947 no se mencionan en ninguna de sus disposiciones las palabras controversia, diferencia ni disputa: solo contempla el mecanismo de consultas entre sus Partes Contratantes (art. XXII) para ser invocado por la Parte que alegue sufrir anulación o menoscabo de las ventajas obtenidas (art. XXIII). En los documentos oficiales del antiguo GATT se encuentra que la única alusión al término diferencia es para aclarar que se usa con el mismo sentido que en otros organismos se atribuye a la palabra ‘controversias’ ³ .
En el régimen jurídico de la OMC, el mecanismo destinado a resolver las posibles disputas entre sus Miembros consta de un instrumento que incorpora la palabra diferencia , y no controversia, como sinónimo oficial frente a la versión inglesa Dispute Settlement Understanding. Pese a esta elección del ESD de la OMC, en ninguna de sus normas se define qué es una diferencia, de ahí que sea necesario recurrir a algunas nociones de diferencia internacional en el Derecho internacional, como, por ejemplo, aquella empleada desde 1924 por la jurisprudencia del Tribunal Permanente de Justicia Internacional, que en el caso Mavrommatis en Palestina la define como:
[…] un desacuerdo en un punto de Derecho o de hecho, una contradicción, una oposición de tesis jurídicas o de intereses entre dos personas o Estados ⁴ .
Algunos autores iusinternacionalistas, entre ellos el profesor DÍEZ DE VELASCO, precisan el alcance de esta definición del Tribunal Permanente de Justicia Internacional, en tanto que limitan la diferencia internacional
… al momento en que se crea o aparece internacionalmente la diferencia, cabe decir que esta surge cuando un sujeto internacional hace valer ante otro una reclamación concreta basada en un incumplimiento de una obligación y la parte a la que va dirigida la rechaza ⁵ .
Por tanto, para que exista una controversia en el ámbito internacional es necesario que al menos concurran los siguientes elementos: los sujetos de Derecho internacional o la presencia de partes identificas; el objeto o la existencia de un conflicto de intereses que se refieren no solo a cuestiones puramente jurídicas, sino también a cuestiones de hecho ⁶ ; y la exteriorización o manifestación del conflicto, es decir, que la diferencia haya sido fijada por las partes mediante actos unilaterales, conversaciones directas o cualquier medio idóneo para identificar o delimitar el contenido de la misma ⁷ .
Esta noción y elementos de la doctrina iusinternacionalista, aunque prima facie aparece ajustada al criterio de controversia en contexto de los acuerdos comerciales bajo estudio, resulta todavía insuficiente para determinar el ambiguo contenido de las controversias económicas internacionales ya que, como se mencionó anteriormente, los diferentes acuerdos comerciales no presuponen solamente, dentro del origen de la diferencia o tipos de reclamaciones, el incumplimiento de una obligación como ocurre en la clásica teoría de la responsabilidad de los Estados por hechos internacionalmente ilícitos; además, incluyen otras reclamaciones que se producen por actos u omisiones que, sin ocasionar tal incumplimiento, representan la anulación o menoscabo de una norma emergente del acuerdo, es decir, en reclamaciones sin infracción ⁸ .
Ante este panorama una diferencia surge cuando las partes están en desacuerdo acerca de la interpretación o aplicación al caso concreto de alguna o algunas de las normas del acuerdo comercial ⁹ . Este desacuerdo es causado por una acción u omisión de un Estado (demandado) que no ajusta su comportamiento al, o los acuerdos, y otro Estado (reclamante) que estima que se ha ocasionado así una ruptura del régimen jurídico ¹⁰ . Claro está, la acción u omisión del Estado demandado puede originase por la aplicación de una medida vigente o en proyecto , o cualquier asunto que afecte o pueda afectar el funcionamiento de un acuerdo, bien sea porque es incompatible o porque vulnera los contenidos jurídicos de los acuerdos (reclamaciones por una violación ), o siendo compatible anula o menoscaba alguna de las ventajas resultantes del acuerdo (reclamaciones de sin infracción ), o cualquier otra cuestión que el Miembro reclamante juzgue que puede afectar el funcionamiento del acuerdo (reclamaciones de situación ).
La noción de diferencia en los acuerdos comerciales no se limita a un acto estrictamente contencioso, ya que permite a las partes contendientes mantener su poder político para negociar directamente una solución. En otras palabras, los mecanismos que resuelven las diferencias han sido concebidos para privilegiar el pronto arreglo entre las partes, de tal manera que es posible una solución previa, o incluso durante el proceso, ante el panel o Grupo Especial mediante un acuerdo entre las partes. Así se establece en el párrafo 7 del artículo 3.º del ESD de la OMC, que a la letra reza:
El objetivo del mecanismo de solución de diferencias es hallar una solución positiva a las diferencias. Se debe dar siempre preferencia a una solución mutuamente aceptable para las partes en la diferencia y que esté en conformidad con los acuerdos abarcados.
Otro ejemplo de este aserto se encuentra en el párrafo 10 del artículo 3.º ibíd., que señala:
Queda entendido que las solicitudes de conciliación y el recurso al procedimiento de solución de diferencias no deberán estar concebidos ni ser considerados como actos contenciosos y que, si surge una diferencia, todos los Miembros entablarán este procedimiento de buena fe y esforzándose por resolverla (cursiva fuera del texto).
Teniendo en cuenta las anteriores concreciones, para establecer el alcance de una controversia concreta que origina la activación de su mecanismo de solución, tanto en el régimen multilateral de la OMC como en los TLC estadounidenses y europeos, se debe, en primer lugar, definir el objeto de la controversia que da lugar al procedimiento, lo cual alude esencialmente a la interpretación y/o aplicación de las disposiciones de los acuerdos comerciales o sus instrumentos jurídicos abarcados; en segundo lugar, establecer el tipo de reclamación prevista en el acuerdo, esto es, analizar la medida contraria con las obligaciones del acuerdo, o cualquier cuestión que la parte reclamante considere que puede afectar el funcionamiento de los acuerdos, ya sean multilaterales o de los TLC; y en tercer lugar, descartar la existencia de limitaciones para activar el procedimiento; entre las limitaciones más importantes se encuentran las cláusulas de exclusión del foro o de selección del foro ¹¹ , que contienen las denominadas normas de conflicto de jurisdicciones .
I. OBJETO DE LA CONTROVERSIA
En primer lugar, para determinar la existencia de una controversia que dé lugar a la activación del procedimiento regulado en la OMC o en los TLC bajo estudio es necesario identificar el objeto concreto de la controversia, lo cual exige analizar si se presenta un conflicto de interpretación y/o aplicación del instrumento internacional. Como es bien sabido, los preceptos jurídicos de los acuerdos del régimen multilateral del comercio, y de los TLC estadounidenses y europeos establecen compromisos, derechos y obligaciones que deben ser cumplidos de buena fe por los sujetos a los que les resultan oponibles como una garantía del principio pacta sunt servanda ¹² . Gracias a este principio y a la propia voluntad de los Estados, las normas y obligaciones internacionales nacen con la vocación de ser cumplidas de manera espontánea ¹³ . Empero, los acuerdos económicos no contienen normas de mínimos y, al igual que la mayoría de los preceptos jurídicos internacionales, difícilmente se pueden redactar de un modo que permita prever todas las contingencias y eventualidades de las relaciones económicas entre las partes signatarias. Ante esta realidad resulta previsible que ocurran conflictos sobre la naturaleza y el alcance de esos compromisos, derechos y obligaciones, y se hace forzosa la interpretación y aplicación de estos contenidos normativos en contextos específicos.
El carácter acentuadamente abierto de los preceptos jurídicos del Derecho internacional económico, y concretamente del régimen multilateral del comercio, los TLC estadounidenses y europeos, también hace posible que algunos de sus órganos (comisiones, comités, Órgano de Apelación y los grupos especiales) elaboren y desarrollen un conjunto de normas en determinados ámbitos sustantivos de estos instrumentos internacionales; en estricto sentido, pueden establecer criterios o reglas específicas para solucionar el asunto que origina la controversia. Precisamente por ello se fijan, dentro del ámbito de aplicación de los mecanismos de solución de controversias sobre interpretación y aplicación, conceptos jurídicos que tienen un carácter heterogéneo , que se refieren fundamentalmente a cualquier asunto, cuestión o medida que afecte o pueda afectar el funcionamiento adecuado de los acuerdos.
La heterogeneidad normativa del régimen multilateral del comercio y los TLC antes señalados, hace referencia esencialmente a tres aspectos: en el primero, el objeto de la norma, las materias que regulan estos acuerdos van desde ámbitos estrictamente comerciales y económicos hasta cuestiones políticas y de cooperación; en el segundo, los sujetos destinatarios de la norma, los Estados signatarios y sus instituciones representan otra novedad desde la Unión Europea como ente supranacional, los organismos de los acuerdos y en algunos eventos los propios particulares; y en el tercero, la estructura de la norma, podemos encontrar, dentro de estos acuerdos económicos, una amplia tipología normativa. Para el objeto de estudio son particularmente relevantes las normas de remisión o reenvío, las normas programáticas, las normas con estructura de principios, etc.
Tras estas concreciones, es necesario realizar un breve estudio sobre el objeto del procedimiento de solución de controversias en el régimen multilateral del comercio y los TLC de algunos países latinoamericanos con los Estados Unidos y con la Unión Europea, con la finalidad de establecer algunos aspectos que distinguen los conceptos interpretación y aplicación en estos regímenes jurídicos.
A. CONTROVERSIAS SOBRE INTERPRETACIÓN DEL RÉGIMEN JURÍDICO DE LA OMC Y DE LOS TLC DE LOS ESTADOS UNIDOS Y DE LA UNIÓN EUROPEA CON ALGUNOS PAÍSES LATINOAMERICANOS
La interpretación es una acción consustancial al proceso de aplicación de toda norma, y las disposiciones jurídicas del Derecho internacional económico no son una excepción. Así pues, antes de fijar las consecuencias jurídicas de cualquier precepto (internacional o interno) en el caso concreto es preciso encontrar el sentido, establecer el alcance o esclarecer las ambigüedades de la norma a aplicar. La actividad interpretativa del Derecho no consiste sólo, como ingenuamente se había dicho tantas veces, en esclarecer el sentido de la norma, en entenderla , sino que comprende un gran número de operaciones mentales recíprocamente entrelazadas de modo inescindible ¹⁴ , de ahí que la interpretación de los tratados dé lugar a diferentes posiciones doctrinales en cuanto a los métodos y el alcance de esta actividad hermenéutica.
Un ejemplo de este aserto se encuentra en la interpretación finalista, que busca dar a la norma el sentido más acorde con el fin del instrumento internacional, de acuerdo con las circunstancias del momento y la necesidad social, mediante la utilización de los métodos interpretativos teleológico, sociológico y comparado. Otra concepción determina como objetivo fundamental del intérprete descifrar la verdadera voluntad de compromiso o acuerdo entre las partes; dentro de esta corriente doctrinaria se presenta la interpretación objetivista, la cual considera que esta voluntad se revela solo en el texto del Tratado, y para ello emplea los métodos interpretativos gramatical y lógico-sistemático; además, la interpretación subjetiva, en donde el texto del tratado es un elemento más en la identificación de la voluntad de las partes pues existen otros medios como los trabajos preparatorios, se vale de los métodos interpretativos histórico y práctico ¹⁵ .
Ahora bien, el instrumento internacional más importante que regula la actividad interpretativa es la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969 (en adelante Convención de Viena) y sus previsiones forman parte de las denominadas normas consuetudinarias de Derecho internacional público, por lo que cualquier panel las podría tomar en cuenta al momento de interpretar la normativa comercial multilateral o de los TLC. En efecto, se considera que las normas sobre interpretación de los Tratados de la Convención de Viena codifican las normas de Derecho internacional consuetudinario en la materia ¹⁶ , contemplados los artículos 31 sobre la Regla general de interpretación , 32 relativo a los Medios de interpretación complementarios y 33 que regula la Interpretación de tratados autenticados en dos o más idiomas . Estas reglas de la Convención de Viena tienen, en palabras del profesor R EMIRO B ROTÓNS , un carácter dispositivo , […] en la medida en que las partes de un tratado pueden regular su intención como tengan por conveniente ¹⁷ , de ahí que la Comisión de Derecho Internacional advierta que la interpretación de los tratados es hasta cierto punto un arte y no una ciencia exacta ¹⁸ . Por tanto, no es extraño el hecho de que en acuerdos internacionales particulares los órganos resolutorios o jurisdiccionales no apliquen algunas normas hermenéuticas generales, sino otras especiales previstas en el propio instrumento constitutivo que se desarrollan en la práctica ¹⁹ .
El vigente régimen de la OMC establece en su artículo 3.1 del ESD que los Miembros […] afirman su adhesión a los principios de solución de diferencias aplicados hasta la fecha al amparo de los artículos XXII y XXIII del GATT de 1947 y al procedimiento desarrollado y modificado por el presente instrumento , precepto que podría confirmar la particular hermenéutica consolidada bajo el antiguo GATT. Adicionalmente, a pesar de que la jurisprudencia del antiguo GATT de 1947 no se haya referido expresamente a las normas de interpretación de la Convención de Viena ²⁰ , el Órgano de Apelación y de los Grupos Especiales de la OMC, fundados en el párrafo 2 del artículo 3.º del ESD de la OMC , realizan una remisión expresa a las normas usuales de interpretación del Derecho internacional general , que se han convertido en una de las fuentes más ricas de orientación para determinar la interpretación de este sistema jurídico multilateral ²¹ . En este sentido, el Órgano de Apelación en el asunto Estados Unidos-Pautas para la gasolina reformulada y convencional subraya que la regla general de interpretación de los tratados del artículo 31 de la Convención de Viena […] se ha elevado a la condición de norma del derecho internacional consuetudinario o general , que los órganos resolutorios de la OMC están obligados a aplicar para aclarar los preceptos de los acuerdos abarcados (en inglés covered agreements ), y, al mismo tiempo, el Órgano de Apelación señala que estas normas de la Convención de Viena "[…] son en cierta medida consecuencia del reconocimiento de que no debe leerse el Acuerdo General aislándolo clínicamente del derecho internacional público" ²² . Por esto, pese a que diferentes Miembros de la OMC , como los Estados Unidos, no son partes en la Convención de Viena, los paneles y el Órgano de Apelación aplican sus normas hermenéuticas en cumplimiento de su labor interpretativa.
No cabe duda de que esta labor de los órganos resolutorios, materializada en sus informes, constituye una de las principales fuentes del derecho de la OMC. Así se evidencia en el asunto Japón-Impuestos sobre las bebidas alcohólicas, al señalar que:
[…] los informes adoptados de los Paneles son una parte importante del acervo del GATT. Los paneles posteriores suelen examinarlos. Estos informes crean expectativas legítimas en los miembros de la OMC y, por consiguiente, deben tenerse en cuenta cuando son pertinentes para una diferencia. Sin embargo, no son obligatorios sino para solucionar la diferencia específica entre las partes en litigio ²³ .
De acuerdo con esta interpretación, los informes realizados bajo el antiguo GATT son considerados como un criterio de interpretación o una orientación interpretativa para los futuros Grupos Especiales, que el propio Órgano de Apelación aclara no debe ser confundida con el efecto de stare decisis ²⁴ . En otras palabras, en el sistema de solución de diferencias de la OMC no hay una norma según la cual las decisiones precedentes obliguen a los Grupos Especiales y al Órgano de Apelación en los casos subsiguientes, aunque aquellas contengan una cierta interpretación de las mismas disposiciones consideradas en el caso posterior. En la práctica se evidencia que estos órganos resolutorios han basado sus argumentos jurídicos en precedentes y en la amplia jurisprudencia ya creada.
Buena parte de la tradición hermenéutica sobre customary rules of interpretation of international law, consolidada por los órganos resolutorios de la OMC, es recogida expresamente en los TLC estadounidenses y europeos dentro del marco de las reglas de interpretación señaladas por la Convención de Viena, lo cual sin duda legitima el mecanismo de solución de controversias, y permite fijar el contenido y el alcance de cualquier precepto incluido en estos TLC desde los diferentes métodos interpretativos consolidados en la práctica del Derecho internacional general. Si bien cualquiera de los TLC en estudio puede incorporar normas alternativas de interpretación, el escenario más común es que estos acuerdos de manera explícita o implícitamente confirmen la aplicación de las normas de la Convención de Viena. En los TLC estadounidenses, por ejemplo, el artículo 102.2 del TLCAN dispone que: [l]as Partes interpretarán y aplicarán las disposiciones de este Tratado a la luz de los objetivos establecidos en el párrafo 1 y de conformidad con las normas aplicables del derecho Internacional , que incluye los artículos 31 y 32 de la Convención de Viena ²⁵ .
En ese marco, la propia jurisprudencia del TLCAN interpreta, en el asunto Aranceles aplicados por Canadá a ciertos productos agropecuarios originarios de Estados Unidos, que "las reglas aplicables del derecho internacional incluyen […] los artículos 31 y 32 de la Convención de Viena sobre el Derecho de Tratados de 1969, que son generalmente aceptados como reflejando del derecho internacional consuetudinario" ²⁶ . Adicionalmente, en el asunto Myers vs. Canadá el Tribunal Arbitral ha señalado que:
[e]l tlcan establece directrices internas para su interpretación con una serie de disposiciones. En el contexto de una controversia Capítulo 11 […] el artículo 102 (2) obliga a las Partes a […] interpretar y aplicar las disposiciones del Acuerdo a la luz de los objetivos establecidos en el apartado 1 y de conformidad con las normas aplicables del derecho internacional. […] Por otra parte, en el Capítulo 11 los árbitros están obligados por el artículo 113.11 a decidir las cuestiones en controversia, de conformidad con [el] Acuerdo y las reglas aplicables del derecho internacional’. De acuerdo con el artículo 1112.1, en caso de incompatibilidad entre el Capítulo 11 y otro capítulo del TLCAN, prevalece la de este último en la medida de la incompatibilidad ²⁷ .
Así, la principal norma consuetudinaria del Derecho internacional para la interpretación de los tratados no solo se aplica a los TLC estadounidenses, pues el TLC México-UE también señala en su Regla Modelo de Procedimiento n.º 34, que:
[l]os paneles arbitrales interpretarán las disposiciones de los instrumentos jurídicos abarcados de conformidad con las reglas de derecho internacional público.
Igualmente, el artículo 187.3 del TLC Chile-UE determina que:
[l]os grupos arbitrales interpretarán las disposiciones del presente Acuerdo de conformidad con las normas consuetudinarias de interpretación del Derecho internacional público, teniendo debidamente en cuenta el hecho de que las Partes deben aplicar el presente Acuerdo de buena fe y evitar la elusión de sus obligaciones.
Es aún más claro el TLC Andino-UE, al ordenar en su artículo 317 que:
[c]ualquier grupo arbitral interpretará las disposiciones a las que se hace referencia en el artículo 299 de conformidad con las normas consuetudinarias de interpretación del Derecho Internacional Público incluidas en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, hecha en Viena el 23 de mayo de 1969.
En este punto es necesario insistir en que el límite de aplicación de la Convención de Viena se encuentra en las reglas y experiencia hermenéutica del órgano resolutorio de los TLC, de ahí que estas normas de interpretación del Derecho internacional general solamente sirven para aclarar las disposiciones vigentes de los acuerdos comerciales bajo estudio, esto es, constituyen un criterio de interpretación. Otro aspecto a remarcar es que los mecanismos de los TLC estadounidenses o europeos siguen en buena medida la práctica que ha consolidado la actividad hermenéutica de los órganos resolutorios de la OMC, en especial, respecto a la regla general de interpretación ²⁸ y los medios complementarios de interpretación ²⁹ . En otras palabras, los paneles recurrirán al artículo 31 de la Convención de Viena ³⁰ , que determina los siguientes criterios interpretativos: la lectura de buena fe ³¹ ; el sentido corriente de los términos del tratado ³² (interpretación gramatical); la utilización del contexto ³³ (interpretación lógico-sistemática), y la compatibilidad y fin del tratado (interpretación teleológica) ³⁴ .
Adicionalmente, en su actividad hermenéutica los paneles consideran que
[…] si después de aplicar el artículo 31, el sentido del término sigue siendo ambiguo u oscuro, o conduce a un resultado manifiestamente absurdo o irrazonable, el artículo 32 permite que el intérprete de un tratado recurra a: […] medios de interpretación complementarios, en particular a los trabajos preparatorios del tratado y a las circunstancias de su celebración ³⁵ .
Se trata, por consiguiente, de un método de interpretación integrador ³⁶ , para la solución de controversias en los TLC estadounidenses y europeos, que legitimará estas zonas de libre comercio , en tanto que el órgano resolutorio podrá utilizar estas reglas hermenéuticas para procurar que estos TLC sean compatibles con la normativa de la OMC y el régimen jurídico internacional.
Resulta especialmente importante, en el contexto de las reglas de interpretación de la Convención de Viena, la letra c del artículo 31, en la que se establece: Juntamente con el contexto, habrá de tenerse en cuenta: […] c) toda forma pertinente de Derecho internacional aplicable en las relaciones entre las partes , lo cual, en el ámbito de la solución de controversias en los TLC estadounidenses y europeos puede resultar de difícil aplicación, dado que este precepto parece proveer un mandato amplio para examinar las distintas fuentes de Derecho internacional público ³⁷ .
Después de estas consideraciones es posible llegar a una primera conclusión: la actividad hermenéutica en los procedimientos de solución de controversias de la OMC y de los TLC estadounidenses y europeos responde a las necesidades y finalidades propias de cada proceso de integración económica y, concretamente, a los compromisos u obligaciones jurídicas que, de manera voluntaria, los Estados signatarios de estos regímenes hacen con el proceso de liberalización comercial regional o multilateral, uno de los cuales es el deber de ofrecer seguridad jurídica a cada uno de los sujetos que participan en él. Esta seguridad jurídica se puede lograr a través de una cierta homogeneidad interpretativa ³⁸ que se extiende a la aplicación de las normas de interpretación del Derecho internacional general. Así en ocasiones se aparte de las mismas, la reiterada utilización de los artículos sobre la interpretación de los tratados de la Convención de Viena ha legitimado el importante rol que desempeñan los órganos resolutorios en la solución de controversias ³⁹ .
B. CONTROVERSIAS SOBRE APLICACIÓN DEL RÉGIMEN JURÍDICO DE LA OMC Y DE LOS TLC DE LOS ESTADOS UNIDOS Y DE LA UNIÓN EUROPEA CON ALGUNOS PAÍSES LATINOAMERICANOS
La aplicación de una norma u obligación internacional exige determinar previamente su contenido. Esta labor resulta especialmente compleja en las disposiciones jurídicas de los instrumentos internacionales analizados debido a su carácter multidimensional (comercio, inversiones, servicios, cooperación, diálogo político, etc.) y la heterogeneidad de los preceptos que regulan estas materias, de ahí que para su aplicación requieran una atenta interpretación ⁴⁰ . Por ende, el contenido de cada caso en concreto será el resultado de la operación interpretativa que realizan los Estados signatarios y los órganos del acuerdo (comisión, órgano de apelación y grupos especiales).
El régimen jurídico de la OMC y los TLC en estudio señalan, dentro del alcance del procedimiento de solución de controversias, la prevención o la resolución de diferencias originadas por cualquier medida contraria a las obligaciones del acuerdo ⁴¹ , o por otro asunto que la parte reclamante considere que puede afectar el funcionamiento de estos acuerdos comerciales ⁴² . Ahora bien, como regla general todos los hechos y situaciones ( cualquier otro asunto o cuestión que puede afectar el funcionamiento del acuerdo ) deben ser examinados a la luz de las normas internacionales vigentes en el momento en que tuvieron lugar, como una garantía del principio de la contemporaneidad ⁴³ . Pese a este límite temporal de las normas internacionales, se suscitan algunas alteraciones en relación con su ámbito de aplicación en el tiempo, en particular, en los mecanismos de solución de controversias de los TLC estadounidenses y europeos, donde encontramos tres tipos de medidas objeto del mecanismo de solución de controversias con diferente ámbito temporal: vigentes , en proyecto y derogadas .
El principio de la contemporaneidad establece que los procedimientos de los TLC bajo estudio se activan por cualquier medida vigente (que incluye las leyes, los reglamentos, los procedimientos, los requisitos o las prácticas) que haya sido adoptada por uno de los Estados signatarios, lo cual configura un mecanismo de naturaleza no retroactiva ⁴⁴ , que juzga actos celebrados y hechos acaecidos durante la vigencia de la medida (desde que entra en vigor hasta la fecha de su derogación). Una excepción que tiene la regla de la irretroactividad son los conflictos originados por medidas derogadas , es decir, cuando los actos o hechos ocurridos bajo la vigencia de una medida que posteriormente es derogada continúan produciendo todos o algunos de sus efectos, generando un incumplimiento de obligaciones o anulando o menoscabando beneficios comerciales regulados por el TLC ⁴⁵ .
Esta excepción crea una nueva regla en el ámbito de

References: resolución 
 artículo 2
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 31
 artículo 102
 artículo 102
 artículo 113
 artículo 1112
 artículo 187
 artículo 317
 artículo 299
 artículo 31
 artículo 31
 artículo 32
 artículo 31
 resolución