Source: http://luisdallanegra.bravehost.com/Ordimper/cap24o03.htm
Timestamp: 2017-04-25 18:24:03+00:00

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Capítulo XXIV EL ATAQUE A AFGANISTAN
El reverendo estadounidense Jesse Jackson fue invitado por el régimen Talibán, a encabezar una “delegación de paz” en la región.
Jackson habló con el Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, quien le reiteró la postura del gobierno de George Bush de no negociar con el Talibán [438]. Para el 7 de octubre del 2001 EUA comenzó la operación de invasión sobre Afganistán en represalia por los atentados del 11 de septiembre del 2001. El Pentágono fue el primero en confirmar los ataques a distintas ciudades afganas. El Primer Ministro británico, Tony Blair, confirmó que submarinos del Reino Unido participaban en los ataques lanzados por EUA contra objetivos en Afganistán. En un mensaje al país, dijo que EUA había solicitado el uso de submarinos británicos, capacitados para lanzar misiles, del tipo Tomahawk. EUA solicitó también el uso de material de reconocimiento militar y de la base británica en la isla de Diego García en el Océano Indico. Horas antes de iniciarse el ataque, EUA había rechazado una oferta del régimen talibán para evitar los ataques de represalia por los atentados del 11 de septiembre. El gobierno afgano había ofrecido a EUA, juzgar a Osama Bin Laden, principal sospechoso de la autoría de los ataques, de acuerdo con la ley interna de Afganistán, es decir bajo los estrictos preceptos de la ley islámica, si recibían pruebas fehacientes de parte de EUA de la participación en los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington. El embajador talibán en Pakistán, mullah Abdul Salam Saif dijo que “los estadounidenses comunicaron pruebas a otros países. Nosotros no hemos visto nada, sólo acusaciones contra una persona que tiene que ser juzgada”; agregó que Afganistán estaba dispuesto a capturar a Bin Laden para que fuera enjuiciado en territorio afgano y de acuerdo con sus leyes internas, pero que necesita más pruebas de su culpabilidad: “Las leyes islámicas son las que están en vigor en Afganistán y, por tanto, este es el lugar adecuado para que Osama sea llevado a juicio”. La respuesta de EUA fue una rotunda negativa [439]. El portavoz de la Casa Blanca dijo: “El primer paso que debe dar el gobierno afgano es entregar a Bin Laden y sus lugartenientes”... “Es el momento de la acción, no de las palabras”. El mismo portavoz añadió que las cuatro exigencias formuladas por el presidente Bush siguen sin ser atendidas por el régimen talibán: a) La entrega de Bin Laden; b) el cierre de los campos de entrenamiento de Al-Qaeda; c) permitir inspecciones internacionales en suelo afgano; y d) la liberación de ocho trabajadores humanitarios occidentales acusados de propagar el cristianismo en Afganistán. La respuesta del presidente George W. Bush fue: “Los talibán han tenido la oportunidad de entregar a los terroristas en Afganistán y de cerrar sus campos de entrenamiento. Han sido advertidos y el tiempo está acabándose” [440]. A la semana, el presidente de EUA, George W. Bush, ofreció “una segunda oportunidad” al régimen afgano del Talibán, declarando que detendría los bombardeos y reconsideraría lo que estaban haciendo a su país si entregaban a Osama Bin Laden y también a sus “líderes, sus lugartenientes, y otros granujas y criminales con él”. El mandatario también formuló una advertencia al presidente de Irak, Saddam Hussein: “Lo estamos vigilando con mucho cuidado”. Mientras hacía estas advertencias, declaraba en conferencia de prensa, que se podría tardar “entre uno y dos años” en desentrañar el funcionamiento de la red terrorista que destruyó las torres gemelas del World Trade Center y causó grandes daños en las instalaciones del Pentágono. Mientras llevaba a cabo ataques militares sobre Afganistán, sugirió que Naciones Unidas podría ayudar a reconstruir la devastada nación asiática, que padece una guerra civil desde hace más de dos décadas; relegando a la organización mundial, al rol de fuerza de paz y distribuidora de alimentos [441]. Debido a los acontecimientos del 11 de septiembre, la tradicional reunión anual de la Asamblea General de la ONU se postergó, celebrándose en noviembre. El presidente de EUA, George W. Bush, en su aparición ante la AG de la ONU, reclamó “acción” en la lucha contra el terrorismo, en lugar de compasión por los atentados del 11 de septiembre: “El tiempo para la compasión ha pasado. El tiempo de la acción ha llegado”. Dijo en su discurso, que la amenaza del terrorismo es “global”. Señaló a la red Al-Qaeda y a su líder, Osama Bin Laden, como los responsables de los ataques del 11 de septiembre. Advirtió que “esta amenaza no puede ser desestimada. La civilización misma está amenazada. Cada una de las naciones que conforman la coalición tiene obligaciones”. Dijo que los países que están ayudando en la lucha contra el terrorismo deben ir más allá de los lineamientos de la ONU, como el intercambio de informes de inteligencia y congelamiento de los bienes de las redes y personas consideradas terroristas: “Estas obligaciones son urgentes y deben ser forzosas para cada nación representada en esta alianza”. Sin reconocer que fue EUA quién formó y entrenó al talibán, dijo que: “el Talibán y la red Al-Qaeda son indistinguibles. El pueblo afgano no se merece a los gobernantes que ahora tienen” [442]. Poco antes de su aparición ante la AG de la ONU, había enviado una carta a través del embajador de EUA ante la ONU, John Negroponte, a ese organismo internacional, En el segundo día del contraataque, cuando todavía seguían lloviendo bombas y misiles sobre Afganistán el presidente George W. Bush anunció al mundo que EUA no descartaba la posibilidad de ataques contra “otros grupos terroristas y otros países”. Durante una conferencia de prensa ofrecida por la Casa Blanca, el portavoz Ari Fleisher explicó que la campaña lanzada contra el régimen de los talibán iba más allá de la captura de Osama Bin Laden: “el objetivo es una red completa de terroristas” que se encuentra en diversos países. En principio, al terminar la campaña en Afganistán, la guerra contra el terrorismo se extendería a tres nuevos países: Somalia, Sudán y Yemen. A criterio de los gobiernos de EUA y británico, objetivos ligados a Osama Bin Laden. Tony Blair y el presidente George W. Bush acordaron que el momento especial creado por los éxitos de la coalición antiterrorista debía mantenerse con una acción rápida en otro lugar. Oficiales de inteligencia tanto de Gran Bretaña como de EUA han estado en el lugar para reunir información acerca de los terroristas y determinar sus lazos con la organización de Bin Laden, Al-Qaeda [443]. El Secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, participando de una reunión, afirmó que su país no necesita ninguna resolución de la ONU para decidir si tras Afganistán expandirá su campaña militar y precisó que el terrorismo es “global” [444]. El embajador de Rusia ante la ONU, Sergei Lavrov, expresó reticencias diciendo que “tenemos que ver por qué la carta de John Negroponte claramente relaciona esa frase (sobre los nuevos ataques) a la necesidad de más investigación. Tenemos que esperar hasta que la investigación esté terminada”. El embajador chino, Wang Jing pidió cautela: “No queremos tener muchas víctimas civiles”. El embajador de Sudán, uno de los países que podría ser atacado, dijo que EUA tenía el derecho a defenderse, pero deberán elegir los blancos correctamente. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, elogió la manera en que EUA enmarcó los ataques en lo autorizado por la Carta Orgánica de la ONU. Pero con respecto a nuevos ataques en otros países se limitó a decir que “necesitamos una estrategia amplia que una a todas las naciones y enfoque todos los aspectos del problema” [445]. Mientras el Secretario General de la ONU avalaba las actividades belicistas del gobierno de EUA, tres Premios Nobel de la Paz, le mandaban una carta expresando su rechazo: Los Premios Nobel de la Paz que suscribimos, hemos llegado a Nueva York para expresar nuestro rechazo a las acciones militares iniciadas ... como represalia por los ataques terroristas del pasado 11 de septiembre, y entregar el pronunciamiento conjunto -de ocho de nuestros colegas- en el que expresamos que la violencia no se combatirá con más violencia y reclamar a la Asamblea General de las Naciones Unidas que evite más dolor y asegure una paz fundada en la justicia y la libertad, haciendo prevalecer el orden jurídico e institucional en el que hoy se funda la convivencia entre las naciones. ... Expresamos nuestro profundo rechazo a la doble moral que propicia la agresión militar apoyada en operaciones humanitarias que dejan sin hogar a miles de hombres, mujeres y niños en Afganistán, agudizando el desastre humanitario sin resolver las causas del conflicto; y hacemos un llamado a buscar Justicia, no Venganza. ... A fin de impedir que se continúen cometiendo crímenes aberrantes a nombre de la libertad y a la sombra de la impunidad, hacemos también un llamamiento a fortalecer la jurisdicción universal para el juzgamiento de crímenes contra la humanidad y al pronto establecimiento del Tribunal Penal Internacional. ... La lucha debe librarse contra la bomba silenciosa del hambre, la pobreza y la exclusión social, que representa una situación de injusticia estructural política y económica que hoy sufren la mayoría de los pueblos del mundo. Ninguna acción bélica puede ser desatada unilateralmente por ningún país o grupo de países al margen de las decisiones de los organismos pertinentes de las Naciones Unidas. Hemos llegado hasta aquí ... denunciando lo absurdo de cualquier carrera armamentista y evitando que la guerra continúe operando como motor de la economía y la construcción de nuevas hegemonías [446]. La Asamblea Nacional por los Derechos Humanos de Chile, también hizo una declaración: Solidarizamos con los familiares de las víctimas de los atentados realizados en EUA, en su mayoría trabajadores de distintas nacionalidades, enfrentados a la desaparición de sus seres queridos. Las imágenes de personas con fotos de sus familiares nos hacen recordar el drama de los miles de detenidos desaparecidos en América Latina. No olvidamos que desde hace dos siglos los gobiernos norteamericanos han convertido a EUA en el principal estado terrorista del mundo. Los golpes de Estado impulsados por las agencias de inteligencia estadounidenses y los 90.000 detenidos desaparecidos en América Latina lo demuestran. También las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki demuestran el desprecio por la vida humana que ha caracterizado el accionar estadounidense. Por ello no pueden menos que asombrarnos las declaraciones del gobierno norteamericano sobre el valor absoluto de la vida humana. En América Latina EUA ha intervenido permanentemente en nuestros asuntos internos y no han trepidado en la violación masiva de los derechos humanos de nuestros pueblos. ... Rechazamos la lógica maniqueísta de la política norteamericana que considera enemigos a quienes no aceptan subordinarse a su política belicista, como quedó explícito en el reciente discurso del presidente Bush. Hoy, además de una economía sin fronteras, el gobierno norteamericano pretende imponer por medio de la guerra un mundo abierto a sus intervenciones armadas, en beneficio de sus intereses económicos y estratégicos. Exigimos que los Estados respeten los derechos humanos y el derecho humanitario internacional y que lo hagan siempre, en toda circunstancia. Por ello, es urgente que EUA y Chile, antes de hablar de guerra, ratifiquen el establecimiento de la Corte Penal Internacional como mecanismo necesario de cooperación internacional, para abordar crímenes internacionales [447]. El Juez español Baltasar Garzón, pidió la conceptualización del terrorismo como crimen contra la humanidad: Permanecer callado y a la espera de esta especie de teatro de operaciones en el que estamos siendo actores, porque de nuestro futuro se trata, es una omisión gravísima o una aceptación culpable de los proyectos bélicos reiteradamente proclamados por los gobernantes de EUA, y exigidos por los ciudadanos americanos que reclaman “venganza”. A quien discrepa, casi se le considera traidor, y se le vigila cuando se manifiesta para que no sufra daño. Que EUA iba a reaccionar como anuncia que lo hará, o como ya ha podido hacerlo -invasión de Afganistán, acciones bélicas de comandos, bombardeos, acciones encubiertas-, era lógico y esperado, pero la sumisión simiesca de todos no era previsible. Así, resulta preocupante que países como Francia o España no hayan alzado la voz en forma clara para decir no, para no aceptar la solución violenta como única posible, para desvelar la gran mentira de la “solución final” contra el terrorismo; es lo que me ha hundido en una profunda depresión de la que apenas me recupero con la resolución 1373 [448] del Consejo de Seguridad de la ONU del 30 de septiembre del 2001 sobre medidas contra el terror. No es posible que viva en un país que sufre el terrorismo desde hace más de treinta años y que día a día clama por la legalidad y el Estado de derecho para hacerle frente, y que ahora se ponga el casco militar y decida ayudar sin límite a un hipotético bombardero de la nada, a una masacre de la miseria; a un atentado a la lógica más elemental, de que la violencia engendra violencia y que la espiral del terrorismo, de los terrorismos -porque no todos son iguales ni en sus génesis, ni en desarrollo o finalidad- se alimentan con más muertos, sean del color que sean, y ese aumento de víctimas garantiza la justificación de su actitud e incluso le otorga más “legitimidad” para continuar su acción delictiva. Occidente y sus jerarquías políticas, militares, sociales y económicas han estado más ocupados del progreso abusivo y vergonzante de la producción, la especulación y el beneficio globalizados, que de una adecuada redistribución de la riqueza, de una política de exclusión social, que de una mayor atención a la integración de los pueblos o de una política de inmigración progresista y solidaria; del mantenimiento y exigencia de la deuda externa, que de la implementación de recursos en esos países a los que ahora se les pide ayuda o comprensión, o a los que se amenaza con la guerra final, con la “justicia infinita” o con la paz duradera. Por esas omisiones conscientes ahora se sufren las consecuencias terribles de una violencia irracional extrema y fanáticamente religiosa. Sin embargo, la paz o la libertad duraderas sólo pueden venir de la mano de la legalidad, de la justicia, del respeto a la diversidad, de la defensa de los derechos humanos, de la respuesta mesurada, justa y eficaz. ... No estoy pensando ahora en las responsabilidades criminales de los que idearon y ejecutaron los terribles hechos del 11 de septiembre. Esas corresponde fijarlas a la Justicia Nacional o Internacional, como a los servicios policiales o de inteligencia compete buscar y mostrar las pruebas para que el juicio sea factible y justo. No es de recibo decir: “Tengo las pruebas, pero no las hago públicas porque puedo perjudicar las fuentes”. ¡No!; esto no es serio. Esto, sencillamente, es ilegal. Por cierto, todos han establecido la definitiva responsabilidad de Osama Bin Laden, y probablemente la tenga, como último líder indiscutible del terrorismo fundamentalista islámico, o como inductor inmediato de los crímenes, pero no debemos olvidar que estamos ante un delito atroz, pero ante un delito al fin y al cabo que necesita un proceso de acreditación e imputación y de un juicio público. ... La respuesta que yo quiero y que estoy seguro desean el pueblo americano y el mundo entero civilizado, si se explican bien y con rigor la situación y el fenómeno, no es desde luego la militar, sino aquella que parte necesariamente del Derecho mediante la elaboración y la aprobación urgente de una Convención Internacional sobre el terrorismo que unifique los conceptos e incluya las normas que regulen los tipos de investigación y cooperación policial y judicial; que eliminen cualquier traba para la investigación en países o enclaves con opacidad fiscal; o la obligación de descubrir las cuentas, bienes y denunciar a sus titulares; la desaparición del principio de doble incriminación; la creación de un espacio único universal, lo que supone necesariamente la urgente ratificación del Estatuto de la Corte Penal Internacional, y la conceptuación del terrorismo como un crimen contra la humanidad perseguible bajo el principio de justicia penal universal; la desaparición de la extradición y su sustitución por la simple entrega de los responsables; la creación de una auténtica Comunidad de Inteligencia; la creación de un Observatorio Internacional sobre terrorismo, y la ayuda a los países afectados para que amplíen sus recursos, no militares, sino humanitarios, culturales, económicos... Es cierto que en esa línea se ha pronunciado el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; pero, ¿en qué medida no se va a quedar la iniciativa de principios en una simple norma de estantería? ¿Qué sanciones se impondrán a los países que no cumplan? Probablemente se me dirá que todo esto es una utopía o incluso una entelequia. ... Si ha sido posible un acuerdo para la aplicación del artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, aunque no se entiendan ni la decisión ni el sentido de la misma por cuanto la amenaza del terrorismo no es externa, en especial en el caso del terrorismo islámico que surge o puede surgir en cualquier país en el que prenda la yihad islámica o guerra santa, porque sus raíces se hunden en conceptos deformados de una religión o en una convicción extremista de esa manifestación, también debe ser posible aspirar a algo más que al mero engrase de la maquinaria de la guerra. En definitiva, a unos acuerdos o decisiones políticas que ofrezcan una respuesta de alcance equivalente en el sentido expuesto [449]. EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU
Esta vez, el gobierno norteamericano llevó el caso al CS de la ONU. Aunque se trata de un caso en el que un grupo terrorista fue el atacante, EUA consideró que el gobierno talibán en Afganistán protegía a estos terroristas y por lo tanto debía tomarse represalia contra Afganistán. Respecto del grupo terrorista, al que sindicó como miembros de Al-Qaeda, liderado por Osama Bin Laden, debía operar contra ellos en “legítima defensa” individual y colectiva.
En su punto 3ro la Resolución 1368 del CS de la ONU [450]: “Insta a todos los Estados a que colaboren con urgencia para someter a la acción de la justicia a los autores, organizadores y patrocinadores de estos ataques terroristas y subraya que los cómplices de los autores, organizadores y patrocinadores de estos actos y los responsables de darles apoyo o asilo tendrán que rendir cuenta de sus hechos;” La Resolución 1373 del CS de la ONU [451] habla de la reafirmación: “... del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva reconocido en la Carta de las Naciones Unidas y confirmado en la resolución 1368 (2001)”. A su vez indica que: “...todos los Estados tienen el deber de abstenerse de organizar, instigar y apoyar actos terroristas perpetrados en otro Estado o de participar en ellos, y de permitir actividades organizadas en su territorio encaminadas a la comisión de dichos actos.” Además, Decide que todos los Estados: “a) Se abstengan de proporcionar todo tipo de apoyo, activo o pasivo, a las entidades o personas que participen en la comisión de actos de terrorismo, inclusive reprimiendo el reclutamiento de miembros de grupos terroristas y eliminando el abastecimiento de armas a los terroristas; ... c) Denieguen refugio a quienes financian, planifican o cometen actos de terrorismo, o prestan apoyo a esos actos, o proporcionan refugios;” Esto le permitió a EUA actuar, como si estuviera operando en legítima defensa frente al ataque, aunque no haya identificado fehacientemente quienes son los terroristas, cuál es el territorio en el que se encuentran o qué Estado es el que verdaderamente los patrocina o apoya. Entretanto, el gobierno norteamericano decidió vetar una condena contra los envíos de ántrax por correo en el CS de la ONU ante la sospecha de que pudiera tratarse de un episodio de “terrorismo doméstico”. La resolución, propuesta por Francia, se encontró a última hora con la resistencia de la delegación estadounidense por considerarla “prematura”. Un oficial del Gobierno de EUA declaró al New York Times: “supongamos que los ataques de ántrax son obra de un puñado de locos ultraderechistas o de un científico renegado como el Unabomber (...) En ese caso, se trataría de un crimen doméstico. El Consejo de Seguridad no estaría legitimado para inmiscuirse” [452]. Horas después de sembrar el desconcierto en los pasillos de la ONU, la Administración de Bush contraatacó haciendo un llamamiento internacional para endurecer las medidas contra las armas bacteriológicas y dotar de poderes especiales a los inspectores de Naciones Unidas. Los aliados europeos volvieron a reaccionar con sorpresa: en junio del 2001, fue el propio Bush quien boicoteó la puesta al día del Tratado contra las Armas Bacteriológicas de 1972 alegando que los inspectores extranjeros tendrían “demasiado acceso” a las instalaciones de EUA [453]. © DALLANEGRA
[438] Ver, El Talibán invita a Jesse Jackson a Liderar una “Delegación de Paz”, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 28 de Septiembre del 2001.
[439] Ver, Poco Antes del Ataque, los Talibán Dijeron que Podían Juzgar a Bin Laden, en Diario Clarín, Buenos Aires, 8 de Octubre del 2001.
[440] Ver, La Respuesta Militar: EUA Ataca Afganistán, en Diario El País, Madrid, Domingo, 7 de octubre del 2001.
[441] Ver, Bush Ofrece una “Segunda Oportunidad” al Talibán, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 12 de octubre del 2001.
[442] Ver, En la Lucha Contra el Terrorismo Bush Pide ir más allá de la ONU, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 10 de Noviembre del 2001.
[443] Ver, Después de la campaña en Afganistán, en Diario La Nación, Buenos Aires, 26 de noviembre del 2001.
[444] Ver, La Guerra: La Extensión de la Lucha Contra el Terrorismo: Somalia sigue en la mira de EUA, en Diario Clarín, Buenos Aires,19 de Diciembre del 2001. También, Somalia Podría ser el Próximo Objetivo de EUA en Guerra Antiterrorista, en CNN en español, 19 de diciembre, 2001. http://www.cnnenespanol.com.
[445] Ver, EUA avisa a la ONU que atacaría a otros países, en Diario Clarín, Buenos Aires, 9 de Octubre del 2001.
[446] Firman: Mairead Corrigan Maguire, Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú Tum. Ver, Carta de Tres Premios Nobel de la Paz a Kofi Annan Expresando su Rechazo a las Acciones Militares de Represalia, publicada por Equipo Nizkor, Serpaj Europa, http://www.derechos.org:80/nizkor/, 8 de Octubre del 2001.
[447] Ver, Declaración Publica de la Asamblea Nacional de Derechos Humanos de Chile Sobre los Atentados en EUA. Publicado por Equipo Nizkor, Serpaj Europa, http://www.derechos.org:80/nizkor/, Santiago, 28 de Septiembre del 2001.
[448] Resolución 1373 del CS de la ONU, http://luisdallanegra.bravehost.com/Derint/recs1373.htm.
[449] Ver, Baltazar Garzón Pide, Entre Otras Reformas, la Conceptuación del Terrorismo Como un Crimen Contra la Humanidad, en Diario El País, Madrid, España, 2 de Octubre del 2001.
[450] Resolución 1368 del CS de la ONU, http://luisdallanegra.bravehost.com/Derint/recs1368.htm.
[451] Resolución 1373 CS de la ONU, http://luisdallanegra.bravehost.com/Derint/recs1373.htm.
[452] Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago.
[453] Ver EUA Veta, en el Consejo de Seguridad, una Resolución de Condena del Terrorismo Biológico bajo el Supuesto de que sea Terrorismo “Domestico”, en Diario El Mundo, Madrid, España, 2 de Noviembre del 2001.

References: resolución 
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 artículo 5
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