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Timestamp: 2019-09-16 01:06:40+00:00

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Médicos y medicinas en la historia N° 39 - Homenaje al Prof. Dr. Federico Pérgola by El Guion Ediciones - Issuu
Número en homenaje al Prof. Consulto Adjunto Dr. Federico Pérgola
BREVE HISTORIA DE LA CÁTEDRA DE PATOLOGÍA (EX ANATOMÍA PATALÓGICA) DE LA FACULTAD DE MEDICINA (UBA) HISTORIA DE LA ANATOMÍA PATOLÓGICA EN LA FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS DE CÓRDOBA (1878-2019) SEMBLANZA DEL PROF. DR. FEDERICO PÉRGOLA LUCAS: ESCRITOR, EVANGELISTA, HISTORIADOR, MÉDICO Y SANTO HISTORIA DE LA MEDICINA NUCLEAR EN LA ARGENTINA DRA. CECILIA GRIERSON
MÉDICOS Y MEDICINAS EN LA HISTORIA ÓRGANO DEL INSTITUTO DE HISTORIA DE LA MEDICINA DE LA FACULTAD DE MEDICINA (UBA)
VOL. XIV Nº 39 - septiembre 2019 - Buenos Aires ISSN 1666-6682 NÚMERO EN HOMENAJE AL PROF. CONSULTO ADJUNTO DR. FEDERICO PÉRGOLA
SUMARIO Editorial................................................................................................2 Director honorario
Federico M. Pérgola (†) Director
Carlos Camilo Castrillón Subdirector
Norma Isabel Sánchez Secretaría
Laura Pérgola Catalina Sosa Comité de Honor
Breve historia de la Cátedra de Patología (ex Anatomía Patológica) de la Facultad de Medicina (UBA)......................................................3 Norma Isabel Sánchez, Ricardo Jorge Gelpi y José Napoli Historia de la Anatomía Patológica en la Facultad de Ciencias Médicas de Córdoba (1878-2019).....................................................14 Norma Acerbi Cremades Semblanza del Prof. Dr. Federico Pérgola.........................................21 Laura Pérgola Lucas:escritor, evangelista, historiador, médico y santo....................25 Carlos Camilo Castrillón
Norma Acerbi Cremades Alfredo Eugenio Buzzi Alberto Carli Osvaldo Okner Florentino Sanguinetti Juan Carlos Stagnaro Adolfo Venturini
Homenaje al Prof. Dr. Federico Pérgola............................................31 Laura Pérgola
Federico (poema)...............................................................................41 Carlos Camilo Castrillón
María Teresa Di Vietro Beatriz Kennel Diseño y diagramación
Los cardiólogos, mural de Diego Rivesa...........................................32 Historia de la Medicina Nuclear en la Argentina...............................33 Verónica Cecilia Sánchez
Dra. Cecilia Grierson.........................................................................42 Adolfo H. Venturini Novedades del Departamento de Humanidades Médicas..................43 La revista Médicos y Medicinas en la Historia es una publicación trimestral. Registro de la propiedad intelectual Nº 188920. Propietarios Laura Andrea Pérgola y Federico Miguel Pérgola. Impresa en septiembre de 2019. Tirada de esta edición 100 ejemplares. Las opiniones que los autores vierten en los artículos son de su exclusiva responsabilidad y no representan necesariamente las de la revista. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación, aun mencionando la fuente. Esta publicación es una realización de: Martín Coronado 358 (1641) Acassuso - Buenos Aires WhatsApp: 11-5640-4792 elguionediciones@gmail.com / www.elguionediciones.com.ar https://www.facebook.com/elguionediciones Instagram: @elguionediciones Médicos y Medicinas en la Historia están disponibles online en: www.elguionediciones.com.ar
Médicos y Medicinas | 1
EDITORIAL Carlos Camilo Castrillón
Federico Miguel Pérgola, así se llamaba el médico clínico del Bajo Belgrano. Así se llamaba el médico de familia de mi familia. Así se llamaba el médico de cabecera de mis padres. Yo lo conocí en mi infancia cuando acompañaba a mis padres al consultorio del doctor Pérgola. O cuando el doctor Pérgola venía a verlos a mi casa.
Yo lo conocí en mi adolescencia. Yo iba a un colegio de Belgrano al Bachillerato. Él era profesor en Comercial. El colegio tenía una canchita de fútbol con piso de baldosas. Y ahí nos juntábamos alumnos y profesores los fines de semana a jugar partidos. A veces venían algunos padres. En el mismo año que yo,
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pero en Comercial, estaba el hijo de Labruna, Omar Labruna, padre, ídolo de River Plate y de Federico Miguel Pérgola, compartió varias tardes con nosotros jugando al fútbol, lo cual era una de las mayores alegrías de Federico: jugar con su ídolo. Yo lo conocí en mi juventud. Estudiando medicina, tuve que iniciar la Unidad Docente Hospitalaria, y la hice en el Hospital de Clínicas. Si bien él estaba en otra cátedra, tuve varios encuentros y charlas con él, durante las cuales aprendí mucha medicina, pero sobre todo mucho humanismo médico. Él me estimuló para que, aun siendo alumno de Medicina, hiciera cursos en la Facultad de Historia de la Medicina e Historia de la Ciencia, que afianzaron mis estudios de Medicina. Yo lo conocí en mi adultez. Después de la residencia, volví a la Facultad de Medicina y volví al Departamento de Humanidades Médicas. Hice la carrera docente y él fue mi profesor de Socioantropología. Desde entonces, siento que estuvimos juntos siempre. Ingresé al Departamento de Humanidades Médicas como docente y seguí a su lado hasta el año pasado. Federico Miguel Pérgola fue un gran hijo, un gran esposo, un gran padre, un gran médico, un gran doctor, un gran escritor, un gran cuentista, un gran ensayista, un gran autor de textos médicos, un gran profesor, un gran maestro, un gran humanista; pero por sobre todas las cosas, fue una gran persona, un gran compañero, un gran amigo, un gran hombre. Y así lo recordaremos toda la vida. Federico Miguel Pérgola fue el director y creador de esta revista Médicos y Medicinas en la Historia y todo este número de la revista está enteramente dedicado a él.
BREVE HISTORIA DE LA CÁTEDRA DE PATOLOGÍA (EX ANATOMÍA PATOLÓGICA) DE LA FACULTAD DE MEDICINA (UBA) Norma Isabel Sánchez, Ricardo Jorge Gelpi y José Napoli*
Resumen Intentamos recorrer el pasado de la cátedra de Patología (FM/UBA), rescatando los nombres de sus docentes, ubicados en un breve contexto histórico. Mutó su denominación en mas de una ocasión; nació como Anatomía Patológica. Palabras claves: cátedras, docentes, Departamento de Patología, publicaciones, concursos
Summary We try to go through the past of the chair of Pathology (FM/UBA), rescuing the names of their teachers, located in a brief historical context. He mutilated his denomination on more than one occasion; was born as a Pathological Anatomy. Keywords: chairs, professors, Department of Pathology, publications, competitions
Introducción Hemos seleccionado, para internarnos en el desarrollo de la Anatomía Patológica argentina, unos acotados ámbitos por donde transitará este escrito: las escuelas médicas y las cátedras ad hoc (de Buenos Aires), el Departamento Nacional de Higiene (DNH), la Administración Sanitaria y Asistencia Pública (ASyAP) de la Capital, el Ministerio de Salud Pública, las leyes universitarias y algo más. Aceptaremos, sin mayores cuestionamientos, que la Patología estudia los cambios morfológicos y funcionales que producen las enfermedades en órganos y tejidos; resulta imprescindible a los profesionales de la salud humana (y de los animales) y posee un cuerpo doctrinal cambiante en el tiempo. En virtud de esto último, recordamos que la evolución del conocimiento en patología, podría dividirse en cuatro períodos: humoral (de la Antigüedad * Docentes de la Facultad de Medicina (UBA).
al Renacimiento); orgánico y tisular (con los aportes del italiano Marcello Malpighi y el francés Marie F X Bichat) o verdadera anatomía patológica; celular (con Rudolf Virchow y sus continuadores, como Robert Koch) y subcelular y molecular (de los siglos XX y XXI)1. Sin dudas, hay otras clasificaciones. Si se nos pide unos pocos nombres de quienes se ocuparon de ella, aparecen los de Hipócrates, Galeno, Juan Bautista Morgani, Bartolomé Eustaquio, Jerónimo Fracastoro, Francisco Redi, Lazaro Spallanzzani, Teodoro Schwann, René Laënec, Guillaume Dupuytren. Así se arriba al primer tercio del siglo XIX, cuando en París -se asegura- se creó una cátedra de Anatomía Patológica y un museo. Si intentamos otro listado: emerge la notoriedad 1.  Para la preparación de este trabajo, ha sido fundamental la tesis de José Napoli, Enseñanza de la patología de pregrado (FM/UBA, 1988) y el escrito de Alberto Juan Monserrat, “Reseña histórica de la Patología en Buenos Aires (hasta 1970)” (versión en pdf, que fue su presentación para la adscripción en la Carrera Docente, 1970).
de los franceses Louis Pasteur y Claude Bernard; del austríaco Carl Rokitansky; del inglés Joseph Lister; de los españoles Santiago Ramón y Cajal y Pío del Río Hortega; del suizo-francés Gustave Roussy, todos buenos microscopistas, listado que es muy inacabado, pero que no es difícil completar. Nadie ignora que la enseñanza de la medicina y su práctica ha variado notoriamente desde el lejano pasado, con mil errores, pero a la vez, con éxitos debido al afecto, al cuidado, al acompañamiento que pusieron los profesionales junto al lecho del enfermo, asociado al saber. Advertidos que este quedaba “pobre”, en plena “revolución científica” y ante el convencimiento de que la dolencia no se debe a cuestiones sobrenaturales, sino que es posible hallar las causas que las provocan y actuar en consecuencia, se puso en marcha la mayor racionalidad posible para explicarla y actuar en consecuencia. Las renovadas tecnologías, que son muchas, y los microscopios (de simples a sofisticados) han abierto otros enfoques. Entremos en tema. Río de la Plata colonial-virreinal Tribunal del Protomedicato (1779/80) Escuela de Medicina (1800)
Fue la nuestra una región muy marginal del imperio español; no olvidada, pero con seguridad “no central”. Cuidar la salud, fue una preocupación de las autoridades, por supuesto con disposiciones precarias (no muy diferentes de las que regían en Europa) y hubo un intento casi permanente por poner coto al curanderismo y otras prácticas con matices aberrantes. Un papel significativo jugaron los cabildos, encargados de la “higiene de los alimentos”, de la inspección de las boticas, del contralor de los profesionales y un pequeño listado adicional. Hacemos una parada en la época del virrey Juan José de Vértiz y Salcedo, quien puso los cimientos para la instalación del Tribunal del Protomedicato (1779-80), a semejanza de los que existían en España, México y Perú. Cumplido el objetivo, en 1800, se habilita una escuela (sobre el modelo de la universidad escocesa de Edimburgo) y se seleccionan los catedráticos: Miguel Gorman, Agustín E Fabre, Cosme M Argerich. Resulta evidente que el citado “tribunal” tuvo una doble función: administrativa (se ocupará de la higiene pública) y educacional (de la enseñará medicina). Los estudios comprenderán las materias médicas y una novedad, la química, según el texto de Antoine Lavoisier, responsable del: Traité élémentaire de chimie … Pequeñas disposiciones regulan la labor de docentes y alumnos; un puñado de jóvenes inicia su instrucción y en las jornadas de las “invasiones inglesas” (1806 y 1807), que azotaron la ciudad capital, tendrán ocasión
para actuar, acompañando a los médicos residentes y los socorristas que tenían ciertas pericias; los heridos recibieron atención y así, con pocas modificaciones, se va a mantener en las posteriores guerras que, durante el XIX, apenan a los pobladores locales (desde las de la Independencia a las internacionales). Otra decisión que marca época es el interés por la vacunación antivariólica: un barco trae desde España una partida con linfa. Comenzó la inoculación de los niños blancos; el religioso Saturnino Segurola se encargó de comandar la tarea y, como su vida fue larga, ayudó desde 1805, a los tiempos de Bernardino Rivadavia y de Juan M de Rosas. Había concluido el ciclo colonial. La independencia de las Provincias Unidas Instituto Médico Militar (1815-21) Universidad de la provincia de Buenos Aires (1821) Departamento de Medicina (1822) Academia de Medicina (1822) Clausura de los estudios universitarios
Entre mayo de 1810 y julio de 1816, una sucesión de hechos políticos, militares, sociales, económicos, dan perfil al flamante Estado. Por ejemplo, la Asamblea del Año XIII (una reunión constituyente y verdadero embrión democrático) autoriza habilitar un Instituto Médico Militar, una suerte de facultad de medicina, ante la urgencia de contar con profesionales y procede a redactar algunas normativas. En la práctica, fue modesto, con una diminuta estructura; se inscribieron unos pocos jóvenes (concluyeron los estudios o se graduaron de manera ocasional e improvisada). Adhirió a la orientación francesa, con circulación de los libros del citado Lavoisier, además de Jean Lamarck, Georges Cuvier, Philippe Pinel, … y se valoraba el significado mayúsculo del descubrimiento empírico del inglés Edward Jenner, frente a la temida viruela. Uno de sus distinguidos alumnos fue Francisco Javier Muñiz2. Se diluyó hacia 1821. La década de 1820 fue anárquica y cada provincia (de las 14 que existían) se dio el ordenamiento interno que pudo. La única mini-poderosa era la Buenos Aires, que dirigía el gobernador Martín Rodríguez y escuchó la propuesta de su ministro Rivadavia, quien impulsaba la instalación (y el sostenimiento económico) de una universidad; finalmente, se concretó. Se designó al religioso Antonio Sáenz su máximo responsable y encargado de preparar el reglamento; se organizaron cinco departamentos (equivalentes a facultades): Medicina (a cargo de Cristóbal M de Montufar), Ciencias Sagradas (José Valentín Gómez), Jurisprudencia (Vicente A Echeverría), Matemática 2.  En realidad Muñiz estudia en el INM y se gradúa en 1822 cuando ya es Departamento de Medicina (anexo a la Universidad).
(Felipe Senillosa) y Ciencias Preparatorias (Rivadavia). La casa de estudios resultaba una novedad; estaba planificada de manera diferente a la de Córdoba (en funcionamiento desde 1613), porque se abría la carrera de medicina y la enseñanza de las matemáticas, que hoy equivaldría (por aproximación) a ciencias exactas; con una renovación bibliográfica, pues hay noticias que para determinadas materias, como la Economía Política, se utilizaron los textos de Adam Smith, David Ricardo, Thomas Malthus, James Mill … Inspirada por Rivadavia, se creó la Academia de Medicina; reunió a los facultativos, nativos y extranjeros, de alto reconocimiento en el medio, quienes se hicieron cargo de dispares tareas y en 1823 inició la edición de los Anales de la Academia de Medicina de Buenos Ayres (la primera manifestación local del periodismo científico). Intentaba emular a las de Europa; sin embargo, cayó en total atonía. Las décadas de 1830 y 1840, repiten características: guerras civiles, enfrentamientos continuos, falta de recursos fiscales y,…, lenta agonía de la universidad. No obstante, existe un registro de las tesis doctorales, que eran requisito de graduación, desde 1827. Coinciden con los años del apogeo rosista, con sus particularidades políticas y sus claros y oscuros, y entre aquellos, mencionamos: la llegada de exploradorescientíficos al modo de Alcides D´Orbigny, Augusto Bravard, Martín de Moussy, Charles Darwin; este, apasionado naturalista, se puso en contacto con uno de los médicos graduados en Buenos Aires, Muñiz, también entusiasta recolector de fósiles. El segundo aspecto a destacar fue el despeje y defensa del curso del Paraná del embargo comercial anglo-francés que afectaba a la región del Río de la Plata; fue un verdadero freno y un acto de soberanía ante una intrusión extranjera. La Nación Argentina unificada Reapertura de la Universidad de Buenos Aires De Departamento a Facultad de Ciencias Médicas (1874)3 Estatuto Universitario DNH (1880). ASyAP (1884) Ley universitaria n° 1.597. Nacionalización de las universidades (1885)
Estamos en la década de 1850 y 1860: se libraron las batallas de Caseros, Cepeda, Pavón. Gastos múltiples en armamentos y equipamientos bélicos; padecimientos civiles y militares. Muertos, heridos, familias destruidas y una economía en bancarrota. Sin embargo, un hilo de luz: se aprueba la Constitución de 1853 (con sus reformas de 1860 y 1861) y regresan 3.  Desde 1821 hasta 1856 se la conoció como Facultad de Medicina. De 1856 a 1965, Facultad de Ciencias Médicas, de 1964 a hoy: Facultad de Medicina.
los proscriptos, entre los que emergen auténticos intelectuales. El país se legaliza y, en pleno liberalismo, la salud de los pobres pasa a constituir un tema de atención. Ha llegado la hora de pensar en los estudios médicos. Se dispuso la reapertura de la universidad (cometido que encaró el rector Juan María Gutiérrez); se establecieron los departamentos y el de Medicina, nombra su presidente (Juan A Fernández); una de las cátedras (del total de ocho) es la de Medicina Legal, Anatomía Patológica e Historia de la Medicina, a cargo de Nicanor Albarellos. ¡Podrá comprenderse qué amplia era de contenido! Estamos en 1874, cuando se dicta un Estatuto Universitario (Reglamento de la Instrucción Secundaria y Superior), que algunos resistieron. La facultad de medicina se incorpora a la universidad y se reestructuran las materias: así Histología y Anatomía Patológica, será responsabilidad de Ignacio Pirovano, especializado en Europa, donde presenció los cateterismos cardíacos en perros de Bernard, tomó lecciones con Pasteur, leyó On the antiseptic principle in the practice of the surgery de Lister. Al regreso, no solo está munido de un microscopio y una moderna caja de cirugía, sino dispuesto a introducir los métodos antisépticos y asépticos4. No es menor la gravitación, un tanto tangencial, que ejerce César Milone, quien había sido contratado por el gobierno argentino por su pericia como anatómico y disector5. Adquirió fuerza el DNH, una suerte de protoministerio, abierto en 1880, en la presidencia de Julio A Roca, cuyo quehacer es ejercer un control sobre los asuntos relacionados con la salud pública, cualquiera fuese el lugar de la Nación donde hubieran de aplicarse o ejecutarse. Organizó y reglamentó al cuerpo médico (cuidando “la conservación de las buenas prácticas profesionales o faz ética”), vigiló el ejercicio ilegal de la medicina, inspeccionó a las farmacias y droguerías, controló y fomentó la vacunación. En sus 63 años de existencia, dio cabida a los profesionales médicos graduados acá o venidos del exterior. A la vez, se instaló, en 1884, en la capital del país, la ASyAP. Aun así la ayuda médica era insuficiente, pues la población crecía a un ritmo notable, entre otras razones, por el arribo de inmigrantes. Funcionó casi 60 años. Acá es prudente recordar que a los profesionales no los desvelaba, en demasía, el sueldo cobrado desde las arcas públicas (ya sea que estén a 4.  Ignacio Pirovano (Argentina, 1848-1895). Sus dichos, provocaban, entre algunos, verdaderas burlas, pero, tuvo admiradores como Juan B Justo, Manuel Augusto Montes de Oca y decenas más. 5.  César Milone (Italia, 1844- Argentina, 1904), llegó alrededor de 1886 y una de sus tareas era armar un museo anatómico.
cargo de cátedras y/o se desempeñen en las entidades médicas), sino mantener un acreditado consultorio privado (su fuerte fuente de ingresos). Realidad que tal vez hoy esté invertida. Esto no implica desconocer la “calidad” de quienes se desempeñaban en estos empleos. Y había una tendencia a alojar laboratorios de anatomía patológica, en hospitales y todo lugar que pareciera prudente; para ello es prioritario contar con profesionales idóneos. Comienza a regir la primera ley universitaria, la n° 1.597 (conocida como Avellaneda) que, en lo inmediato nacionaliza las dos existentes: la de Córdoba y Buenos Aires. La Nación Argentina. Fines del siglo XIX y primeras décadas del XX Cátedra de Anatomía Patológica (FM/UBA) Docentes: Telémaco Susini Joaquín Llambías Pedro I Elizalde
y con profesionales de Viena, en sus sucesivos viajes. Se dotó de una actualizada bibliografía, con lo “recientemente” editado. De regreso, dividió su vocación entre el ejercicio profesional, la gestión y la docencia universitaria. De su vastísima actividad, diferenciaremos seis hitos fundamentales a.- Trabajó en la ASyAP, tanto en la Casa de Aislamiento como en el laboratorio. La breve historia es la siguiente: en 1886, asociado a José Penna, de manera privada, detectó y aisló el vibrión colérico en la autopsia de un sujeto que había muerto de una afección gastro-intestinal, con lo que se confirmó la existencia del cólera asiático en el país. De allí nació la idea del director de esa entidad, José María Ramos Mejía, de montar un Laboratorio Bacteriológico y de nombrarlo director (1887-93); en ese centro
Tras una inicial temporada, fue normal que se procediese a la modificación de las cátedras, de los contenidos y la bibliografía y se debatió sobre la conveniencia de organizarse a partir de un modelo anátomo-clínico de la escuela francesa o el clínicofisiopatológico de la alemana. Se potenciaron, para los graduados, los viajes de perfeccionamiento por los principales centros médicos de Europa, se acomodaron los institutos de investigación, ampliaron las exigencias curriculares y procuraron los contactos con profesionales de Latinoamérica. Y le llegó la hora a la Anatomía Patológica que, por su complejidad, merecía su independencia y autonomía. Se procedió a nombrar su responsable. Primer titular (1887-1917). Telémaco Susini6 A poco de graduado, la provincia lo beca por tres años, para perfeccionarse en Europa y así compartió jornadas con Pasteur (en París), con Koch (en Berlín)7 6.  Telémaco Susini (Argentina, 1856-1936); médico (1879, Facultad de Ciencias Médicas/Bs As). No confundir con su hijo: Enrique Telémaco Pedro Susini (Argentina, 1891-1972), quien estudio en Viena y fue pionero en la difusión de la radio y la cinematografía. Ver: Quién es Quién en la Argentina. Biografías contemporáneas. Bs As, Kraft, 1943. 7.  Fácil es comprender lo mucho que se podría escribir al respecto y lo haremos con limitaciones. Por las particularidades de producción del país, resultaban altamente valiosos los estudios sanitarios de la ganadería y así le dio especial importancia al carbunclo y su vacuna, con observaciones a gran escala sobre los ganados, a la tuberculosis de los bóvidos, la perineumonía en las ovejas y las enfermedades del cerdo. Se asoció a la labor de la Inspección Veterinaria, realizando controles cruzados e intercambiando información entre especialistas de variadas áreas. Línea que continuaron Julio Méndez y Julio Lemos, quienes levantarán el Instituto de Antitoxinas, privado, donde estudiaron la vacuna contra el carbunclo a doble y luego a una sola dosis.
capitalino se desempeñaron, además, Carlos Malbrán, Julio Méndez y un número significativo de otros laboratoristas. Las tareas se complejizaron y así leemos: “Los primeros trabajos científicos que se emprendieron en el Laboratorio y que han sido publicados como tesis de doctorado, fueron la tesis inaugural del Dr Carlos G Malbrán sobre la Patogenia del cólera y del Dr Manuel Coronel sobre un caso de Endotelioma de la Pleura, tesis que se presentaron a la Facultad en el año 1887, siendo ambos trabajos efectuados bajo la dirección científica del Dr Susini”8 . 8.  Penna, José y Horacio Madero. La Administración Sanitaria y Asistencia Pública de la Ciudad de Bs As. Estudio de los servicios de Higiene y Beneficencia Pública, desde la época colonial hasta el presente. Bs As, Municipalidad de la Capital, Kraft, 1910, tº 2, p 480-1.
Este ámbito le abrió la oportunidad de una amplia capacitación y resultó fundamental para lo que luego vendría: b.- Será el Titular de Anatomía Patológica, dispuesto por el Congreso, en 1886. Eran los años del presidente Miguel Juárez Celman y del ministro de Justicia e Instrucción Pública Finelón Posse. De inmediato gestionó la fundación de un Instituto, para llevar adelante la labor de investigación e instrucción del alumnado (reiteraba que prefería la denominación de Anatomía y Biología Patológica) ¿Será el novel instituto de investigación de la Facultad de Ciencias Médicas?9; habrá que intensificar su análisis, si bien no tenemos dudas que se habrá inspirado en el de Pasteur, de reciente funcionamiento en París. Casi de inmediato se abrió el Museo, con ricas colecciones, y se inaugura, de este modo, el primero del que dispondrá la Universidad. Susini se retiró en 1917, es decir tras 30 años de trabajo10. c.- Fue el séptimo director de la ASyAP (1896-99); en tiempos del PAN (Partido Autonomista Nacional). Durante su desempeño se habilitó el servicio triquinoscópico de las carnes de cerdo y la construcción del edificio de la Inspección Veterinaria en el Matadero de Liniers, donde trajinaron veterinarios y personal médico, buscando asegurar la calidad de las que se enviaban al consumo. Como complemento se abrieron las estaciones sanitarias de veterinaria. d.- Participó de protestas estudiantiles y universitarias. En los años de la Reforma Universitaria (1918), el presidente Hipólito Yrigoyen pensó en Susini como “embajador-componedor”, pero fue repudiado por los sectores conservadores (que lo acusaban de un pasado de fuerte anticlericalismo y de haber liderado en 1875 la quema del Colegio del Salvador; y, en 1892, de colaborar con la instalación del Colegio Libre de Segunda Enseñanza, una suerte de “desprendimiento” del Colegio Nacional). No muy diferente de lo que le tocará vivir a Nicolás Matienzo. Este episodio y sus experiencias de vida lo llevaron preparar el libro: Los problemas sociales y la Iglesia Católica (1919). e.- Sus escritos médicos (que se pueden leer en 9.  Y protocoliza la descripción de todas las autopsias que se realizan en la Cátedra, con la descripción macroscópica. (Pueden consultarse en el Museo). 10.  Ver su: “Una lección para la juventud. Conferencia de despedida” (folleto), publicación de la Revista del Círculo Médico Argentino y Centro de Estudiantes de Medicina. Bs As, 1918, 71 p. Además: “Homenaje a la memoria del Prof Dr Telémaco Susini, en: La Semana Médica. Bs As, Año XLIII, n° 30, 23 de julio de 1936, p 263-270 (de la Sociedad de Anatomía Normal y Patológica). Y, de Lartigue, Jorge y Alfredo G Kohn Loncarica, “El Dr Telémaco Susini y la Cátedra de Anatomía Patológica”, en: Tercer Congreso Nacional de Historia de la Medicina Argentina. Rosario, 19-21 de octubre 1972. Bs As, publicación de La Semana Médica, s/f, p 63-6.
las revistas de entonces: la Médico-Quirúrgica, del Círculo Médico Argentino y Centro de Estudiantes de Medicina, Anales del DNH) se vinculan a la aguas corrientes y cloacales, a las epidemias, cólera, carbunclo, fiebre amarilla, tuberculosis, divulgación de los métodos pasteurianos y la evolución de las ideas sobre el contagio, leche de consumo, nodrizas,
hidrofobia, prostitución, higiene escolar y de los ferrocarriles, estado sanitario de la Nación; influencia de la civilización sobre la salud del individuo y la colectividad; el seguro social, el seguro de enfermedad, economía y medicina social: unos cuantos con orientaciones que -en apretada síntesis- recuerdan los informes del francés Louis René Villermé o las propuestas de los ingleses Edwin Chadwick y Henry Sidgwick. Es decir ya estaba en el ambiente de la época, allá y acá, un poco antes o un poco después, la necesidad de un enfoque social, que ampare a los trabajadores que frenaron o adelantaron (según como se analicen) la gran depresión y las dos guerras mundiales. En la Argentina se percibe una conjunción de locales e inmigrantes, demandas obreras y protestas de los insatisfechos, que claman por una sociedad aparentemente menos injusta y desequilibrada. En esa línea estuvo Susini. f.- Participó de las jornadas que dieron lugar a la ley n° 1.420, sobre la educación primaria; fue concejal capitalino y miembro honorario nacional de la Academia Nacional de Medicina y titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, a la que ingresó en 1914. Dejó un discipulado, de donde rescatamos nombres como los de: José Badía, Fernando Ruíz, Horacio Piñero, Gregorio Aráoz Alfaro, Carlos Malbrán, José Arce, Ángel H Roffo. Segundo titular (1918-31). Joaquin Llambías11 Caótico fueron sus inicios, como repercusión de los sucesos gestados en Córdoba y efectos en Buenos 11.  Joaquín Llambías (Argentina, 1868-1931). Se doctoró en 1894 y también se perfeccionó en Europa. Fue intendente de la Ciudad de Bs As, en tiempos de Yrigoyen, presidente de la Cruz Roja Argentina.
Aires y otros puntos del país y del exterior. Luego, las aguas volvieron a su curso y como provecho quedó la vocación por remozar las casas de estudios y darle los beneficios posibles. La cátedra toma el nombre de Anatomía y Fisiología Patológica y se bautiza el Instituto con el nombre de Telémaco Susini; se persistió en el acopio de imágenes, fotografías y diapositivas; se aporta la microscopía a la descripción macroscópica de las autopsias. Tercer titular (1932-54). Pedro I Elizalde12 Colaboró con el nacimiento de la Sociedad Argentina de Anatomía Normal y Patológica (1933) y fue uno de sus presidentes; ayudó a la habilitación de la publicación: Archivos de la Sociedad Argentina de Anatomía Normal y Patológica. De la época, se recuerdan dos influencias fundamentales, una, de la mano de un alemán y la otra, de un español; residía en el país Christofredo Jakob, un especialista en neuroanatomía, que, desde uno de los laboratorios donde trabajó, afianzó los conocimientos y colaboró con el adiestramiento de nuevos investigadores y sorprendió con la publicación de Folia Neurobiológica Argentina. El otro, Pío del Río Hortega, refugiado republicano que arribó hacia 194013, promocionado por la Institución Cultural Española para un curso teórico-práctico de histología e histopatología. Confraterniza con los profesionales del Instituto de la Facultad de Medicina y corrieron rumores que se le haría una designación. Fundó los Archivos de la Sociedad Argentina de Histología Normal y Patológica; y, en 1943, fue nombrado profesor extraordinario de embriología e histología de la FM/La Plata (1943-4).
La Nación Argentina. El peronismo: bisagra entre los años 40 y los 50 Un premio Nobel de Fisiología y Medicina (1947) Leyes n° 13.031 (o Guardo) y n° 14.297
En el Viejo Mundo, se puso fin a la Segunda 12.  Pedro I Elizalde (Argentina, 1885-1968). Se doctoró en 1903; de formación científica e interés por la historia: publicó, por ejemplo, en 1932, una conferencia inaugural que resulta un franco compendio. Se retiró en 1954; sobrevino una etapa de interinos hasta la designación del nuevo Titular (Julio C Lascano González). Integró la ANM (desde 1938) y existe un premio con su nombre de Anatomía y Fisiología Patológica, desde 1973 (trienal). 13.  Pío del Río Hortega (España, 1882-Buenos Aires, 1945). Entrenado por buenos maestros españoles, ingleses y alemanes, uno de los grandes de la anatomía patológica, con vocación por los estudios oncológicos. Tuvo dos maestros notables: Santiago Ramón y Cajal y Nicolás Achúcarro. La primera visita al país la hace en 1925; se instala en 1940, cuando en su patria se aviva al dictador Francisco Franco.
Guerra Mundial y, en la Argentina, ganó las elecciones un hombre que provenía de las Fuerzas Armadas: Juan D Perón. Año 1947: una sorpresa para la universidad argentina; Bernardo A Houssay recibiría el Premio Nobel de Fisiolgía y Medicina, profesional que había estudiado e intimado con unos cuantos de los acá citados. En cuanto a la anatomía patológica, pronto se percibió que la mayoría de los servicios quirúrgicos y clínicas aspiran a contar con patólogos y, dado que las necesidades docentes lo exigen, se reclamó una ampliación, que se concretó en el corto plazo. Actuaron: Ramón Latienda y Oscar Aníbal Itoiz14. Se aprueban dos leyes vinculadas al ámbito universitario: la n° 13.031 (1947) de Educación Superior (o ley Guardo, que cerró el ciclo de la ley Avellaneda), resistida de determinados sectores, que la interpretaron como muy politizada y favorable al peronismo (aludía a los institutos, departamentos, la
investigación y las becas y la carrera de investigador). Se completó con el decreto n° 29.337/49, sobre el fin del arancelamiento universitario. Y la n° 14.297 (1949), que, además de dividir al país en regiones universitarias, incorpora en el artículo 59°: “Los estudiantes tendrán una representación en los consejos directivos de cada facultad por medio de un delegado, alumno regular … y proveniente de una entidad gremial reconocida. Tendrá voto solo en aquellas cuestiones que directamente afecten a los intereses estudiantiles; de esta manera se levantaban algunos reclamos de la vieja Reforma Universitaria”. Asimismo, es aleccionador el 34° (sobre la responsabilidad y propiedad científicolegal como concerniente de manera exclusiva a los autores, excepto las investigaciones organizadas por las universidades, facultades, institutos). En síntesis: 14.  Oscar A Itoiz fue uno de los directores del Hospital de Clínicas. Nota: después de 1955, Anatomía Patológica se traslada a la calle Uriburu (frente a la FM). Véase: Mosquera, José E., “La anatomía patológica en los últimos cincuenta años en la Argentina”, en: Aznárez, Enrique P (Compilador). Historia general de la medicina argentina (II). Los últimos 50 años de la medicina argentina. Córdoba, Dirección General de Publicaciones, 1980, p 289-98.
se “promueve la vida política universitaria”. Ha quedado atrás el Estado liberal; sucesos heterogéneos (desplegados en Europa y acá receptados) nos han hecho avanzar hacia un Estado social, hacia un Estado de bienestar, donde la salud es una cuestión fundamental. Se centralizan las actividades de asistencia y prevención en un Ministerio. Nuestra facultad hace años que tiene su nueva sede y, desde 1964, el nombre de Facultad de Medicina (que mantiene hasta hoy). La Nación Argentina. Etapa de 1956-1966 Dos cátedras de Anatomía Patológica (1956) Docentes: Julio C Lascano González, José L Monserrat El Conicet Nuevas normativas universitarias
El derrocamiento del titular del Poder Ejecutivo revivió, para un sector de la población, momentos de incertidumbres; cambios políticos e institucionales y se procedió a reordenar a las universidades, hasta que regrese la “ansiada” armonía (tanto que se restableció la ley Avellaneda). Existían seis públicas: Córdoba, Buenos Aires, La Plata, Tucumán, Litoral y Cuyo, que disponían de la carrera de medicina. Se advertía una matrícula estudiantil creciente, acompañada de cátedras superpobladas y, en 1956, se dispone llamar a concurso para nombrar los responsables de Anatomía Patológica, de tal modo que se beneficien docentes y alumnos. Se instala el Conicet (1958), que reaviva la vocación por la investigación, un tanto aletargada (pero no inexistente), con la posibilidad de lograr becas, que permitan una dedicación mayor a las pesquisas. Se hace evidente, por otra parte, que EEUU pasa a ser el país preferido para completar especializaciones, dejándose un tanto de lado los ámbitos alemanes, franceses, ingleses. Los profesores designados fueron: Julio César Lascano González15 (1956), para la primera cátedra y José Lorenzo Monserrat16, para la segunda (19561970). Una de las innovaciones fue la incorporación del microscopio electrónico17 y la adaptación de 15.  Julio César Lascano González (Argentina, 1905-1986); ocupó el sitial n° 4 en la Academia Nacional de Medicina (sillón Francisco C Argerich), desde 1969 y Emérito desde 1983. 16.  José Lorenzo Monserrat (Cuba, 1904-¿?). Se graduó en 1929 y doctoró con Estrema normal y patológica de la médula ósea). Director del Departamento de Patología (y, más tarde, su hijo Alberto). Profesor Emérito. En esos años acompañaban: Eugenio Máximo Caputi, Ibis Arienti de García, Héctor Gallardo, María Mercedes Gamboni, Roberto Mario Iotti, Nidia Gladys Gómez Rueda de Leverone, Susana Vighi, Mercedes E Viviani de Witteveen, Juan Carlos Cutrín. 17.  Invento del primer tercio del XX, que superaría la microscopía óptica.
la sección de patología experimental así como la reglamentación sobre la realización de las autopsias y el estímulo a los Ateneos, intensificando las ventajas de asociar asistencia, docencia e investigación. Terminada la etapa de la “Revolución Libertadora”, por ocho años veremos dos presidentes civiles: Arturo Frondizi18 y Umberto Íllia; ni uno ni otro terminará su mandato. El reclamo de innovaciones universitarias era casi permanente y se insistía en la conveniencia de habilitar institutos de investigación y solo algunos estuvieron en condiciones de solicitar esta recategorización. La Nación Argentina. Etapa de 1966 a 1982 El rigor militar. Nuevas normativas universitarias Un premio Nobel de Química (1970) 1973-6: breve retorno de la democracia. Ley n° 20.654 De nuevo el rigor militar. Ley n° 22.207 Docentes: Eduardo A Porta, Grato E Bur, Ricardo D Colillas Departamento de Patología (1976)
Todo parece desmoronarse con la “Revolución Argentina” (y la nefasta Noche de los Bastones Largos), que se proponía evitar, de cualquier modo, la politización de los estudiantes y profesionales y eliminar las “causas de acción subversiva”. Una nueva normativa para los estudios superiores; por el decreto-ley n° 16.912 (1966) se ponía fin a la autonomía universitaria y obligaba a los rectores y decanos de las universidades nacionales a asumir como interventores dependientes del Ministerio del Interior; los de Buenos Aires, Córdoba, La Plata, Tucumán y Litoral decidieron apartarse; acataron los de las universidades del Sur, del Noreste y de Cuyo. En la UBA, además del rector, nueve decanos anunciaron sus renuncias. Al año siguiente, en medio de un alto grado de conflictividad, se dicta la n° 17.245, u Orgánica de las Universidades; con un artículo “autoritario” (el 10°) que prohíbe en sus recintos la actividad de militancia, agitación, propaganda, proselitismo o adoctrinamiento de carácter político. Vuelve la “fuga de cerebros” y, más de uno advirtió que ciertos nombramientos se hacían por afinidad ideológica, no por preparación. Sin embargo (y esto no es un perdón) se instauró la Secretaría de Estado de Ciencia y Técnica. Nada podía impedir que se filtrasen las crónicas del “mayo francés” (1968) y alegró la noticia del premio Nobel de Química para Luis F Leloir (1970). Antes de abandonar esta etapa, recordamos que 18.  Dos reglamentaciones son de este período: la ley que autoriza las universidades privadas y el Estatuto Universitario del Rectorado (UBA) que define a los institutos como unidades de investigación (1958).
se puso en ejecución el plan Taquini19 (1968), que contemplaba la descentralización y regionalización universitaria, ante lo que se estimaba un desborde del volumen de las más grandes y tradicionales, mientras había una casi total carencia en otros parajes del territorio nacional y, como resultado, se fundaron unas cuantas y se agregó, años después, el proyecto de colegios universitarios para las ciudades chicas. No todos están de acuerdo en considerar que fue una medida acertada en el corto plazo; posiblemente sí mirada a la distancia. Al terminar los 70, estábamos en 25 universidades nacionales (más la UTN, Universidad Tecnológica Nacional).
Microscopio que pertenece al Museo de Patología.
Un llamado a concurso para cubrir las cátedras de Anatomía Patológica, determinó el siguiente orden de mérito: Eduardo Ángel Porta, Grato Eleodoro Bur y Ricardo Domingo Colillas20; todo muy dificultoso, un tanto en consonancia con las iniquidades que vivía el país. El año 1973, despertó fuertes expectativas y se votó en dos ocasiones. Perón, retornó de España y existía una “euforia” que excedió los límites. Solo duró tres años. Por entonces se sanciona la ley universitaria, n° 20.654, de 1974, que algunos la entendieron como al servicio de la “liberación nacional”; la contracara de la dictadura. El nefasto 1976 y de nuevo un golpe militar. Se re-lanza el aplastamiento de la vida universitaria, que se volverá, casi al igual que el conjunto de la sociedad, caótica y de escaso vuelo intelectual (con 19.  Elaborado por Alberto C Taquini (h), quien fuera decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, presidente de la AFIC (Asociación Fomento a la Investigación Científica). Hizo dos programas: uno, de 1968, Plan de Creación de Nuevas Universidades, y, el otro, de 1989, Creación de Colegios Universitarios. 20.  Eduardo A Porta (Argentina, 1924), responsable de la segunda cátedra, 1970-72. Grato E Bur (Argentina, 1919), cubrió el período 1972-3 y, al renunciar, lo reemplaza César Maruffo como interino; Ricardo D Colillas (Argentina, 1920), quien no se hace cargo y es designado, nuevamente, José Lorenzo Monserrat (1976).
las excepciones, que las hubo). Las atribuciones del Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional, duras, opresivas, mantenían maniatadas a la ciudadanía, sin embargo afloraban las expresiones de repudio. Procedieron a dictar una nueva ley, la n° 22.207, que en su art 4°, reitera la prohibición de la propaganda, adoctrinamiento, proselitismo o agitación de carácter político-partidario o gremial, y asimismo la difusión o adhesión a concepciones políticas autoritarias o subversivas. A la vez, con cinismo el art n° 22°, se dice que los docentes tienen plena libertad para enseñar e investigar. No merece su análisis, pues enturbió la vida de muchos connacionales, con poco protagonismo para la cultura y el saber y sí reiterados exilios de profesores e investigadores. En términos generales, la marcha de las cátedras universitarias era un tanto inquietante (no por la calidad de sus docentes; sino por la crisis institucional del país). La población está preocupada con la Guerra de las Malvinas, que tuvo lugar durante 74 días (2 de abril-14 de junio de 1982) con un saldo de cerca de 800 muertos, amén de mutilados, traumados. Varios abusos quedaron al desnudo; y se aceleró el reclamo por el reordenamiento institucional. La Nación Argentina. Etapa de 1982 a 2000 Segundo Nobel de Fisiología y Medicina (1984) Leyes universitarias n° 23.068 y nº 23.569 Ley nº 24.521, de Educación Superior Docentes: Osvaldo Koch, Alberto J Monserrat César A Maruffo, Rúrico Ibarra, Boris Elsner, Santiago C Besuschio José G Casas, Francisco Celeste Jorge O Zárate, Eduardo Santini Araujo
Quedaban atrás los años duros, crueles y se animó, otra vez, a la república-democrática. Elecciones de rectores y decanos y era frecuente escuchar reclamos, del tipo: autonomía universitaria, libertad académica, fin del orden autoritario. Se tonificó el espíritu cívico, mientras se hacían esfuerzos por ahuyentar dos “creencias”: los “militares” habían sido los salvadores de la Nación y “pensar con libertad” es un delito. Este período se encaró un programa renovador del Conicet, apoyado por la Secretaría de Ciencia y Técnica. La intensa matriculación de los postulantes, determina que, se agregue a los viejos participantes,
otros nuevos21. Se desempeñaban como profesores titulares, con designación desde 1982: Osvaldo R Koch22 y Alberto J Monserrat23. Se establece el Departamento de Patología, se fusionan las cátedras; todo aparenta ser engorroso, pero se buscaba el mejor resultado, el superior beneficio para el docente y los alumnos. Un suceso sobresaliente: el químico César Milstein, en 1984, recibía el premio Nobel de Fisiología y Medicina, por sus contribuciones a la biología molecular (radicado en Gran Bretaña y cumpliendo tareas en la Universidad de Cambridge); doloroso es aceptar que unos cuantos de los mejores pesquisadores estaban fuera del país. Se aprueba (en una suerte de transición) la ley Orgánica de la Universidades Nacionales, n° 23.068, de normalización universitaria (1984), que dice en el art 2°: “promover, organizar y desarrollar la investigación y la enseñanza científica y técnica, pura y aplicada”; y completa con el 10°: “dentro de los sesenta días de promulgada …, cada universidad asegurará la existencia de un régimen de reincorporación que contemple la situación del personal docente y no docente cesanteado, prescindido u obligado a renunciar por motivos políticos, gremiales, o conexos …”. La UBA instalará, a partir de 1986, la Secretaría de Ciencia y Técnica. En 1988 se sancionó la ley nº 23.569, del régimen económico-financiero de las universidades nacionales, que, como nota saliente, ordenaba a cada casa de estudios la legitimización de un “fondo universitario”. Unas cuantas buscaron reinsertar investigadores cesanteados, promocionar un programa de becas de actualización y transparentar el uso del dinero destinado a financiar sensatos programas; además, fortalecer las carreras de investigador y de técnicos, con aplicación rigurosa de criterios académicos en las evaluaciones, “la ciencia como instrumento para el desarrollo nacional”, con articulación ciencia/ tecnología/producción. 21. Siempre es arbitrario dar un listado, aun así mencionaremos a: Domingo J Brachetto Brian, Andrés E Bianchi, Domingo Mosto, Jorge Abulafia, Luis Becu Castro, Luis R Cabrini, Aníbal Castañé Decoud, Oscar C Croxatto, Arturo Di Pietro, Eduardo Lascano, Emilio Alfredo Machado, Allan J Murray, Diego Outes, Moisés Polak, Juan M Prado, Fritz Schajowiez, Micaela Guruceaga,…, quienes trabajaron preferentemente en la Capital y habría que agregar a los que lo hicieron en otras casa de estudios del interior y en los diferentes hospitales o laboratorios. 22. Osvaldo R. Koch (La Plata, 1940-2017). Fue titular entre 1982-89 y con prórrogas hasta 2006. Fue subsecretario de Asuntos Académicos y profesor Consulto, como Jorge O Zárate y José G Casas. 23. Alberto J Monserrat (Argentina, 1936- 2014). Cubrió, como Titular, el período 1982-89; re-concursó, con prórrogas hasta 2002. Había pasado, como la mayoría de los acá citados, por los cargos de ayudante, jefe de trabajos prácticos y designaciones docente.
Es el turno de un nuevo presidente y se aprobará la ley n° 24.521 (1995), de Educación Superior, que destaca como tarea de la universidad, la de preparar científicos, profesionales y técnicos, profundizar la democratización de la enseñanza, aceptar la representación de docentes, estudiantes, no docentes y graduados. Dejaba la posibilidad de alguna forma de arancelamiento en el nivel de grado. Incluye (en la sección pertinente) el funcionamiento la Coneau (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria), que inspecciona a las universidades públicas y privadas, con expertos encargados de analizar los proyectos institucionales, la solvencia de las carreras de grado y de postgrados, los créditos de
Ubicación del Museo de Patología.
sus bibliotecas, …; en resumen: un control de calidad de la educación superior. Se instala la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, con cuatro fondos: para la Investigación Científica y Tecnológica (Foncyt), Tecnológico Argentino (Fontar), Fiduciario de Promoción de la Industria del Software (Fonsoft) y Argentino Sectorial (Fonarsec). Más tarde, dependería del Ministerio de Ciencia, Técnica e Innovación Productiva (en el presente Secretaría). Se agregaron otros titulares: César Antonio Maruffo, Rúrico Ibarra, Boris Elsner, Santiago César Besuschio24. Estaban en funcionamiento los primeros Codep (Consejos Departamentales) y nuevos docentes José Gabriel Casas, Francisco Celeste, Jorge Oscar Zárate y Eduardo Santini Araujo. La Nación Argentina. El siglo XXI Ley de Educación Nacional, n° 26.206 El Museo de Patología El presente. Docentes: Ricardo J Gelpi, María C Morales, Néstor Lago, Pablo M Donato 24. César A Maruffo (Argentina, 1937) de 1987 a 2002 en la 1° cátedra; Rúrico Ibarra (Salta, 1935) cubrió entre 1987 y 2000, en la 2° cátedra; Boris Elsner (Argentina, 1940; solo sabemos que fue dado de baja en 2006, por límite de edad); Santiago César Besuschio (Argentina, 1931), con desempeño entre 1987 y 1997; responsable del libro: Patología General (1992).
Diciembre de 2001 arrancó caótico; la crisis económica empujó a la social (pero no a la institucional) y, tras 16 meses de transición, se restableció el orden con un nuevo llamado a elecciones presidenciales. Se aprobó la ley de Educación Nacional, n° 26.206 (2006) que reconoce cuatro niveles (inicial, primaria, secundaria y superior) y ocho modalidades (técnico/ profesional; artística; especial; permanente de jóvenes y adultos; rural; intercultural bilingüe; en contextos de privación de la libertad; domiciliaria-hospitalaria). Con dos artículos para releer (10°): “El Estado Nacional no suscribirá tratados bilaterales o multilaterales de libre comercio que impliquen concebir la educación como un servicio lucrativo o alienten cualquier forma de mercantilización de la educación pública”. El art 90°: “El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología promoverá, a través del Consejo Federal de Educación, la incorporación de los principios y valores del cooperativismo y del mutualismo en los
Una vitrina del Museo de Patología.
procesos de enseñanza-aprendizaje y la capacitación docente correspondiente …”. Verdadera sorpresa fue la apertura del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (2007). El siguiente fue declarado: Año de la Enseñanza de la Ciencia. Por suerte, para los festejos de los 190 años de la UBA estábamos en democracia, al igual que para el cincuentenario del Conicet (que honra con una grilla considerable de investigadores, técnicos y centros de especialización y expertos que publican en revistas de consulta internacional y local). El Museo de Patología Es uno de los cuatro que pertenecen a la FM/UBA; reúne piezas anatómicas patológicas, documentación 12 | Médicos y Medicinas
histórica, biblioteca, instrumental médico, histoteca, diapoteca y fototeca. Sus responsables han sido varios; hoy, José Napoli. El presente (2019). Titulares La Facultad de Medicina dispone de 16 departamentos y uno es el de Patología: con actividades de pregrado (cátedras de Patología I y Patología II) y postgrado; una escuela de ayudantes; promoción de la investigación (en las áreas de patología nutricional, renal, ocular, hepática, fisiopatología cardiovascular e inmunopatología), tareas asistenciales y sostenimiento del Museo. Cuenta con el Instituto de Fisiopatología Cardiovascular, el Centro de Patología Experimental y dos laboratorios: de Patología Hepática y de Investigaciones Oculares. En el presente son titulares regulares: Ricardo J Gelpi25, María C Morales26, Néstor R Lago, Pablo M Donato. Palabras finales En 198 años de vida de la universidad capitalina, se ha ajustado, acomodado a los cambios y, a veces, los ha anticipado. Nada muy diferente de las otras del país. De las exposiciones magistrales, a las nuevas modalidades; de la poca investigación, a un amplio entusiasmo. De los profesores elitistas y muy sabios (la mayoría de las veces) a los actuales, igual de entendidos y abiertos al diálogo. Hay reclamos insistentes de renovación bibliografía, de aparatos, de protocolos de investigación, de rigores metodológicos, de congresos, viajes, estancias de formación. Colabora el Conicet, la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica, el Rectorado de la UBA. Se promueve el intercambio de becarios y la publicación de notas originales. Hubo momentos muy politizados y otros no tanto; existe una cierta avidez desde el periodismo científico de divulgación por dar a conocer novedades y podría seguir la lista. El país cuenta con más de 50 universidades
25.  Ricardo J Gelpi (La Plata, 1950). Graduado, en La Plata, en 1976. Profesor Titular desde 2003 y director del Departamento de Patología desde 2013; quien agrega a su dedicación de base, los temas de las humanidades médicas, de la bioética y los pedagógicos, como los juramentos en las escuelas médicas a través de la historia. 26.  María Cecilia Morales (Argentina, 1949). Asumió en 2007 y su cargo caduca en 2021. Nota: colaboraron o colaboran: Germán Esteban González, José Manuel Rodríguez, Verónica D´Annunzio, Daniel Navacchia, Hernán Oscar Robledo, Carlos Adolfo Vigliano, José Napoli. Agradecimientos: para avanzar en esta búsqueda fue fundamental la colaboración de la Dirección de Personal (FM/UBA, vg: de Héctor A Mesler) y de Claudia Fernández (del Decanato). Somos conscientes que pueden existir pequeños errores, aunque intentamos ser rigurosos con los datos que recolectamos.
nacionales27; muchas con sus facultades de medicina. Nos pareció innecesario detallar que cada uno de los mencionados ha sido (o es) autor de escritos y libros singulares, responsables de entidades académicas, de tesistas; unos entusiastas de la política, otros de la pedagogía universitaria o de la gestión. Y, nunca ANEXO I. Docentes Antecedentes:
olvidar, que la mayoría de los “éxitos” se debe a tareas de conjunto, la reciprocidad de información y sabiduría entre varias asignaturas y sus responsables, a la buena acogida de magisterios recibidos desde el exterior y sopesados con la realidad local.
Nicanor Albarelos (Medicina Legal, Anatomía Patológica e Historia de la Medicina) Ignacio Pirovano (Histología y Anatomía Patológica)
1887-1917 1918-1932 1932-1954	1954-1955 1956
Telémaco Susini (Anatomía Patológica) Joaquín Llambías (Anatomía y Fisiología Patológica) Pedro I de Elizalde interinatos Se crean dos cátedras Ramón Latienda; Oscar A Itoiz	1956 Julio C Lascano González 1956-70 José L Monserrat 1970-71 Eduardo A Porta interinatos	1973 Grato E Bur 1976	Ricardo Colillas 1982 Osvaldo Koch	1982 Alberto J Monserrat 1982	Nace el Departamento de Patología 1987: César Maruffo 1988 Rúrico Ibarra Boris Elsner Santiago C Besuschio José G Casas, Francisco Celeste, Jorge O Zárate, Eduardo Santini Araujo	En la actualidad: Ricardo J Gelpi, María C Morales, Néstor R Lago, Pablo M Donato
ANEXO II. Normativas universitarias 1800 Escuela de Medicina del Protomedicato, según la legislación española 1815 IMM, según normativas de la Asamblea de 1813 1821 Universidad de Buenos Aires, según un reglamento de Antonio Sáenz 1874 Estatuto Universitario (Reglamento de la Instrucción Secundaria y Superior) 1885 Ley n° 1.597 (Avellaneda), Presidencia de Julio A Roca 1947 Ley n° 13.031 (Guardo), Presidencia de Juan D Perón 1949 Decreto n° 29.337 (suspensión del arancelamiento), Presidencia de Perón 1949 Ley n° 14.297(de regiones universitarias), Presidencia de Perón 1958 Ley n° 14.557 (de universidades privadas), Presidencia de Arturo Frondizi 1966 Ley n° 16.912, de la dictadura militar 1967 Ley n° 17.245, de la dictadura militar 1974 Ley n° 20.654, Presidencia de Perón 1976 Ley n° 22.207, de la dictadura militar 1984 Ley n° 23.068, Presidencia de Raúl R Alfonsín 1988 Ley n° 23.569, Presidencia de Alfonsín 1995 Ley n° 24.521, Presidencia de Carlos S. Menem 2006 Ley n° 26.206, Presidencia de Néstor Kirchner
Anexo III. Universidades nacionales Hasta 1900	Década de 1920 Década de 1930	Década de 1950	Década de 1960	Década de 1970	Década de 1980	Década de 1990	Década de 2000	Década de 2010	supera las
2 5 (más las populares y obreras) 6 8 (más la Tecnológica) 9 23 27	34 44 50 (más la UTN)
27.  Amén de la UTN (de numerosas sedes) y las universidades privadas.
HISTORIA DE LA ANATOMÍA PATOLÓGICA EN LA FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS DE CÓRDOBA (1878-2019) Norma Cremades Acerbi
Resumen Esta primera entrega alude al desenvolvimiento de la Anatomía Patológica en Córdoba, desde la fundación de la Facultad de Ciencias Médicas, en 1877; a sus profesores Titulares y demás colaboradores y se detiene en 1958. Palabras claves: anatomía patológica, docentes, UNC
Summary This first installment alludes to the development of the Pathological Anatomy in Córdoba, from the foundation of the Faculty of Medical Sciences, in 1877; to its Professors and other collaborators and stops in 1958. Keywords: pathological anatomy, teachers, UNC
Primera Parte (1878-1958) Introducción La palabra patología, sin otro calificativo, es el término que actualmente compendia a la Histología Patológica o Histopatología; Anatomía Patológica; Anatomohistopatología y al académico de Anatomía y Fisiología Patológicas, con los que sucesiva y alternativamente fue designada la especialidad que constituye, sin lugar a dudas, uno de los pilares fundamentales de las ciencias de la salud. La anatomía patológica evolucionó en Europa, con los magistrales estudios de Giovanni Battista Morgagni (1682-1771), anatomista italiano que relacionó y comparó las modificaciones impresas a la morfología anatómica normal de las vísceras de los organismos que “in vivo” habían padecido determinadas enfermedades. Dichas observaciones, le valieron ser considerado como el creador de la pato-
morfología. Morgagni, también describió algunos síntomas y signos resultantes de modificaciones fisiológicas impresas por las noxas. Haciendo gala de sus fecundas observaciones redactó trabajos de gran envergadura y fue un maestro en el mejor sentido de la palabra. Otro aspecto de la patología estriba, sin lugar a dudas, en el mejor conocimiento de las micro y ultraestructuras normales, no solo en su morfología estática o muerta, sino también en la de los tejidos vivos, como en su funcionalismo, la que se denomina Histofisiología, constituyendo un hecho fundamental para la adecuada interpretación de la homeostasis que permitirá analizar mejor la etiopatogenia –especulación sustancial de la patología– perturbadora de la normalidad. A la patología moderna, se han incorporado las
adquisiciones en el campo de las ciencias biológicas, como: Genética, Embriología, Infectología, Hematología, Citología; aparte de las que le precedieron en su evolución como: Anatomía, Fisiología, Química, Física, Bacteriología, Parasitología y otras. En la segunda mitad del siglo XIX, la patología, estaba enmarcada esencialmente dentro de procedimientos técnicos: la macroscopía y la microscopía comparativas de las modificaciones impresas por las noxas, era entonces, evidentemente morfológica, pero ya se había tornado indispensable de los programas en las universidades del Viejo Mundo. Carlos Rokitansky (1804-1878), de la Universidad de Viena, y Rodolfo Virchow (1821-1902), de la Universidad de Berlín, ostentan el cetro de ese magisterio. Ambos maestros anátomo-patólogos, demostraron que por la anatomía patológica, el conocimiento médico quedaba fundado, ampliado y completado. Profundizaron además en la histología patológica, señalando la vía de la química e histoquímica y la importancia de la patología experimental. Es evidente que la influencia europea, llegó a nuestro ambiente, preocupando a los docentes y profesionales, especialmente a los creadores de las primeras instituciones médicas del país. En Córdoba Nuestro trabajo de investigación, sobre el nacimiento y evolución de la patología en Córdoba, está dividido por la extensión en dos etapas: 1.- Desde la creación de la Facultad de Ciencias Médicas en 1877 hasta 1958. 2.- Desde 1959 a 2019. La trayectoria de la patología, en la Facultad de Ciencias Médicas de Córdoba, debe comenzar desde su creación por ley del Congreso Nacional, concretada por el proyecto del Dr Luis Warcalde y el empuje del rector Prof Dr Manuel Lucero, sancionada el 10 de octubre de 1877.
El primer decano fue el Prof Dr Hendrick Weyenberg, asumiendo al mismo tiempo que tomaba a su cargo, las cátedras de Anatomía e Histología Normal. Dichas cátedras las ejerció durante seis años, superando con su espíritu de triunfador y de empresa, todos los problemas resultantes de la falta de medios y recursos para el logro de una docencia acorde con las exigencias didácticas. La carencia de textos adecuados para los alumnos los resolvió drásticamente con la redacción y edición de apuntes adecuados. Weyenberg, redactó también el programa para la Escuela de Medicina, orientada a la enseñanza de todas las ramas biológicas atinentes a dicha ciencia. La carrera tenía una duración de seis años, al fin de los cuales se otorgaba el título de Doctor en Medicina y Cirugía. La asignatura Anatomía Patológica, se dictaba en 3° y 4° año de la carrera, en dos fases: Una, la denominada Histopatología, se daba en 2° año; y la otra, Macroscopía en 3° y 4° año de la carrera médica. El primer profesor de Anatomía Patológica, se designó por decreto del PEN, el 25 de abril de 1882, durante el decanato del Prof Dr Luis Rossi y fue el Dr Alejandro Camusso, quien también dictó el primer Curso de Obstetricia y su clínica. Camusso, de nacionalidad italiana, había estudiado en la Universidad de Génova. Revalidó su título en Córdoba en 1881. Designado profesor, se incorporó también al cuerpo directivo de la Academia, pero al final de 1883, se ausentó de Córdoba, regresando a su país. En marzo de 1884, Anatomía Patológica se anexó a la Cátedra de Histología, a cargo del Dr Ramón Gil Barros.
Ramón Gil Barros, nació en La Rioja, el 31 de agosto de 1857. Fue uno de los primeros alumnos de la Facultad, cuando se abrieron sus aulas en 1878. Un distinguido estudiante, de gran rectitud de procederes, se doctoró en 1884, con una tesis titulada: “De la ley que rige la acomodación del feto durante el embarazo”.
Fue practicante interno del Hospital San Roque, en los años 1881-1883. Jefe de Clínica en la cátedra de Obstetricia, siendo aun estudiante, entre 1883-1884. Designado profesor, fue enviado a Europa junto a los maestros Ranvier y Klein, de Paris, donde adquirió durante seis meses de estadía, notables conocimientos. Se trataba de una beca de apoyo económico, creada recientemente por ley nacional y de gran importancia para los recién egresados. Gil Barros había demostrado desde estudiante su cariño, capacidad y dedicación a la Obstetricia, pero supo adaptarse a las necesidades de la naciente facultad, que debía proveer de un profesor a la cátedra de Histología, la que había quedado vacante por enfermedad grave de Weyenbergh. De regreso a Córdoba, en abril de 1885, organizó el Gabinete de Histología, iniciando la enseñanza práctica de la materia. Dictó los cursos de Histología Normal y Anatomía Patológica, con dos horas semanales, para cada asignatura. Durante los primeros años dispuso de pocos elementos. En su informe al HCD de la Facultad de 1888, dice: “Ante todo, el Gabinete que tengo el honor de dirigir por ser catedrático de la asignatura Histología, no es más que un bosquejo de laboratorio, muy incompleto en cuanto a útiles y nulo en cuanto a personal. Hay solo un microscopio de mi propiedad. Sin embargo detallaré lo que he logrado en estos tres primeros años: En 1885: descripción práctica del microscopio y de los elementos que lo componen. Ejercicios en el manejo del microscopio, micrometría, dibujo de preparaciones microscópicas, valoración de objetivos y hematimetría, practicados por cada uno de los estudiantes. Estudio y diagnóstico microscópico de todos los elementos y tejidos de casi todos los órganos que componen el cuerpo humano, para lo cual hemos confeccionado varias preparaciones de sangre, leche, saliva y esperma frescos. En el año 1886, se repitieron los trabajos del año anterior y además se les ha enseñado el método de hacer y estudiar los cortes. Al mismo tiempo se ha practicado en 3° y 4° años, el análisis y diagnóstico microscópico de las alteraciones que corresponden a la Anatomía Patológica general. En 1887 el laboratorio aun no cuenta con los útiles indispensables para montar preparaciones microscópicas definitivas por ningún procedimiento clásico, motivo por el cual no se han podido realizar. Hemos ideado un procedimiento que permite montar los preparados sin aparato especial y por eso me he permitido hacer figurar esos ejercicios en el programa del corriente año. Sin embargo, se han ultrapasado
los límites que me había impuesto en el programa que oportunamente presenté y aceptó el HCD” Me olvidaba recordar que tengo a disposición de la enseñanza muchas preparaciones que me pertenecen y que nos prestan señalados servicios” 1.
Como se aprecia, Barros debió afrontar muchas dificultades, pero con él vinieron a Córdoba los primeros micrótomos, tipo Ranvier y suficiente material para efectuar técnicas de cortes e inclusiones para las preparaciones microscópicas de tejidos. Después de ejercer con prestigio durante nueve años la mencionada cátedra, solicitó dictar la de Obstetricia y su Clínica, como profesor Titular, ante la renuncia de Enrique Pietranera, desde el 10 de abril de 1894. Barros, la ejerció durante dieciocho años cumpliendo el mayor deseo de su vocación médica. Fue vice-decano de la FCM en 1900, con periodo completo. Intendente de la ciudad de Córdoba, desde el 27 de abril de 1905, con sucesivas reelecciones hasta el 15 de junio de 1915. Fue Decano de la FCM, desde el 11 de junio de 1904, hasta su renuncia el 7 de agosto de 1905. Aceptó que la Municipalidad de la capital, realizara en el Anfiteatro Anatómico del Hospital San Roque, las autopsias de los fallecidos en la vía pública o a los muertos sin asistencia médica. Su actividad comunal fue ejemplar y contribuyó al progreso y modernización de la ciudad de Córdoba: inauguró la circulación de tranvías eléctricos. Construyó los puentes Centenario, Sarmiento y Matadero, completó la pavimentación en la zona céntrica, reemplazando los adoquines. Mejoró los Mercados Norte y Sur, construyendo el Mercado Modelo General Paz. Prolongación y ampliación de la avenida General Paz y de la avenida Argentina (hoy Hipólito Yrigoyen), por citar alguna de sus numerosas obras. Barros fue presidente del Círculo Médico de Córdoba, durante el periodo del 30 de octubre de 1915 al 30 de octubre de 1916. Su labor fue de orden y de consolidación de la entidad, así como de impulso a la actividad científica de los profesionales. Falleció el 27 de junio de 1922 y se le tributaron emotivas honras fúnebres, por parte de la universidad y el gobierno de la provincia. En 1887, el HCD de la Facultad, resolvió separar la Cátedra de Histología de la Anatomía Patológica. Recomendó Barros que se encargada de esta última, pero él contestó que no se encontraba suficientemente preparado para ejercerla. Dio así un ejemplo de ética 1.  Pereira, J C, “Ramón Gil Barros. Maestro ejemplar ciudadano ilustre”; en: Córdoba, Dirección General de Publicaciones, UNC, 1991, p 13-4.
en la docencia, prefiriendo solo desempeñarse en los temas que dominaba. Se designó entonces como encargado de Anatomía Patológica al Dr Antolín Torres, quien había finalizado la carrera con un brillante promedio. Fue premiado con un viaje a Europa para su perfeccionamiento en la especialidad y la adquisición de material didáctico. En la Cátedra de Histología se designó por decreto del PEN, al Dr Alejandro Ortiz Lamas, desde el 28 de mayo de 1894. Antolín Torres, nació en Los Molinos, (departamento de Calamuchita, Córdoba) en 1857. Se graduó de doctor en Medicina y Cirugía, en 1884, con una tesis titulada: “Resección de la rodilla”, una operación que por primera vez había practicado en Córdoba, el Prof de Clínica Quirúrgica Dr Rafael Piccinini. Al regreso de su viaje por Europa, el Dr Torres trajo el primer aparato para Microfotografías, que el Dr Bachmann, restauró y puso en uso treinta años después. Organizó también el museo para la enseñanza práctica y experimental de la materia. En 1889 fue elegido decano de la Facultad de Ciencias Médicas, emprendiendo una eficaz tarea de
reorganización, aunque fue breve ya que renunció al cargo en 1891. Se desempeñó también como senador provincial, pero se alejó del cargo por los cambios políticos de la época, entre juaristas y radicales. Antolín Torres, dictaba diariamente clases de Histología Normal y tres semanales de Anatomía Patológica, hasta 1890, alejándose de las tareas académicas y políticas, dedicado a la vida privada y ejercicio profesional. Falleció en Córdoba, el 6 de septiembre de 1898. En la Cátedra de Anatomía Patológica, le sucedió en agosto de 1891, el Dr Samuel Castellano, designado profesor titular de la materia, hasta su jubilación en 1913. Castellano dio notable impulso a la docencia, pese a las ya proverbiales dificultades con las que se vio enfrentado por la falta de equipos y escaso material disponible para mostraciones técnico-prácticas de patología.
Castellano, nació en Córdoba en 1861. Recibió el grado de doctor en Medicina y Cirugía en 1889 con una tesis titulada: “Estudio teórico, clínico, experimental sobre la Antipina”. Sirvió en el Ejército Nacional, hasta 1891, cuando fue designado profesor Suplente de Anatomía Patológica, hasta su jubilación en 1918, ejerciendo con notable competencia y responsabilidad, ganando el respeto y cariño de alumnos y discípulos. En el año 1911, el HCD de la Facultad, resolvió contratar profesores en el extranjero. El 24 de agosto de 1912, se firmó en la Embajada Argentina en Roma, el contrato con el Dr Ferdinando Strada, quien arribó a nuestro país, el 1 de enero de 1913, para hacerse cargo con dedicación exclusiva, como director del Instituto de Anatomía Patológica, a inaugurarse en el Hospital Nacional de Clínica, anexo a la cátedra de dicha materia, a cargo de Castellano, hasta su jubilación. El contrato fue firmado en nombre de la UNC, por Alberto Figueroa, encargado interino de negocios en la Representación Diplomática Argentina en Roma. El primitivo contrato de Strada, fue renovado tres veces, estando al frente del Instituto, de la cátedra y del museo de la especialidad.
Strada, nació en Milán en 1872. Doctorado en la Universidad de Pavía en 1897, siguió estudios de perfeccionamiento con los profesores Golgi y Sangarelli. Con Golgi permaneció durante cuatro años, haciendo investigaciones sobre anatomía microscópica normal y patológica. No olvidemos que por aquel entonces, estaban en auge los principios de la Patología Celular, basados en los trabajos de Virchow, las que desalojaron las Médicos y Medicinas | 17
viejas teorías humorales hipocráticas, la Organicista de Morgagni y la Histica de Bichat. Por propuesta de Monti, que reemplazó a Golgi, fue designado jefe del Laboratorio de Anatomía Patológica en Pavía. Sin dejar dicho cargo, en 1902, se trasladó al Instituto de Patología en Turín a cargo del profesor Foa, donde trabajó con el profesor Vanzetti, al que con el tiempo le sucedió en la dirección del Instituto. En 1898, recibió el premio “Quaglino”. Poco tiempo después, pasó a la Universidad de Estrasburgo, colaborando con el profesor Chiari quien acababa de reemplazar a Von Recklinhausen. Strada, completó cursos sobre Química Biológica, Bacteriología e Histopatologia. Con el propósito de aumentar sus conocimientos, a fines de 1904, se trasladó a Paris. Permaneció en el Instituto Pasteur, desde noviembre a marzo de 1905, con el sabio Roux, realizando un curso sobre Microbiologia técnica. El Instituto Pasteur estaba frecuentado por celebres personalidades como Laveran, Borrel, Metchnikoff, Mesnill y otras figuras prestigiosas del mundo científico de la época. Strada asistió al curso y al laboratorio de química biológica, dirigido por Gabriel y Bertrand y bajo la guía del Dr Malfitano, realizó investigaciones referidas a Química Analítica. De regreso a Italia, en 1910, ejerció en la cátedra de Anatomía Patológica, hasta que fue indicado por su firme preparación, como el más calificado candidato para ser contratado por la Facultad de Ciencias Médicas de Córdoba. Por aquellos años en nuestra ciudad, los conocimientos e investigación sobre anatomía patológica, se basaban en exámenes necrópsicos o piezas quirúrgicas y cuando se realizaban, adolecían de muchas restricciones, motivo por el cual la enseñanza de la materia era solamente teórica. Con la llegada de Ferdinando Strada, no tardaron en producirse innovaciones fundamentales, en la organización del Instituto en el Hospital Nacional de Clínicas, contiguo a la sala de autopsias. El edificio estaba construido en el nosocomio inaugurado el 24 de mayo de 1913, pero Strada pudo realizar algunas modificaciones sobre el plano edilicio que facilitaron una mejor instalación de los laboratorios y aulas para la organización de la enseñanza. El HCD de la Facultad resolvió el 25 de septiembre de 1913, la recepción oficial de los profesores contratados en el extranjero, Strada y von Krogh, el primero para la enseñanza de la Anatomía Patológica y el segundo para Bacteriología, Micología y Microscopia. El día fijado, se celebró la sesión extraordinaria, presidida por el rector Julio Deheza. El vice-decano,
en ausencia del decano José M. Escalera, hizo la presentación de los profesores contratados. Strada, luego de expresar su agradecimiento por tan honrosa recepción, recordó que la Honorable Academia en una ordenanza sancionada el 2 de mayo de 1913, había establecido que: 1.- La enseñanza de la Anatomía Patológica se haría en dos partes, una teórica y una práctica. 2.- La enseñanza de la teórica estaría a cargo del profesor de la materia y la práctica, que comprendería autopsias e histología patológica, a cargo del director del Laboratorio. La asignatura quedará separada y con funciones distintas a saber: “Las atribuciones de cada profesor, con amplia libertad y posibilidad de desarrollar su programa sin restricciones, según criterios y miras propias, para mayor beneficio de la enseñanza. No me ocuparé del Curso teórico a cargo del ilustre Prof Samuel Castellano, que lo desarrolla desde años atrás, con la amplitud, la competencia y dedicación que todos le reconocen y me concretaré a la enseñanza práctica. Estoy desarrollando el curso de Técnicas de Autopsias, hasta finalizar este año escolar. En el próximo año, este programa formará parte de la materia de examen. Una autopsia debe responder a todos los fines que se persiguen, es decir determinar por un lado la causa última de la muerte del individuo y permitir por otra, el aislamiento de buenas piezas para el Museo, así como la adquisición de material para investigaciones histológicas, bacteriológicas y otras, sin dañar el eventual nexo causal de los diversos procesos patológicos, difícil a veces desde el punto de vista técnico. La formación de un Museo es absolutamente necesario en esta Facultad y será objeto de nuestro especial empeño. Algo se tiene ya adelantado en este sentido y más se hará cuando se haya organizado el nuevo Instituto”2.
Efectivamente, Strada, como lo había prometido, organizó la actividad docente-asistencial, creó y enriqueció el Museo de Anatomía Patológica, además una biblioteca especializada y un archivo de protocolos y preparados histológicos. En la Facultad de Ciencias Médicas, el Strada, fue el primer docente con dedicación exclusiva a la cátedra la que sin duda le significaba, una obligación que atendía con el mayor celo. En mérito a sus sobresalientes condiciones, fue designado socio adscripto a la Academia Nacional 2.  Garzón Maceda, Félix. Historia de la Facultad de Ciencias Médicas. Córdoba, Imprenta UNC, 1927, t° 1, cap 10, p 354-55.
de Ciencias, por resolución fechada el 21 de julio de 1914. El 16 de septiembre de 1921, se le designó también como profesor de Histología, hasta su jubilación en 1946. Fue socio activo de la Sociedad Científica Argentina y formó parte de HCD de la Facultad, junto con otras figuras egregias como Romagosa, Morra, Brandan, Nicolai, Walker y otros. Strada fue un hombre de sólida formación humanista con profundos conocimientos de griego, latín, además de hablar y escribir alemán, francés y castellano. Fue el primer patólogo con una sólida e integral formación y creador de una escuela que generó destacados discípulos, tales como: Luis V Ferraris, Alfredo A Ferraris, Julio González Warcalde, Julio Escarguel Malbran y José A Herrero, complementaron y perfeccionaron su obra, con notable jerarquía académica y científica. El maestro falleció el 13 de Eeero de 1968. Seis meses después, el 13 de julio de 1968, se designó con su nombre el aula de la 1° Cátedra de Patología. En dicha oportunidad, su discípulo Luis V Ferraris pronunció un emotivo discurso y entre sus conceptos decía: “Es necesario impedir a toda costa que el polvo del olvido caiga sobre las personas, los hechos y la labor realizada por los que nos precedieron” “El Prof Strada, habiendo nacido bajo otro cielo venturoso, amó a su nueva Patria como un hijo reconocido por la libertad que disfrutó, el respeto otorgado a su persona y la distinción a que lo hacía acreedor su eximia labor Universitaria”.
Le sucedió en la cátedra, su colaborador Julio González Warcalde, designado en 1947 profesor Titular y director del Instituto. Con meritoria tarea, profundizó el capítulo de la Tisiología, junto a Gumersindo Sayago y Abel Cetrángolo. Bajo su dirección se publicaron los: Anales del Instituto de Anatomía Patológica.
Ferdinando Strada, discípulos y colaboradores. Hospital Nacional de Clínicas 1930. De izquierda a derecha: ayudantes José Herrero, señora Gómez y Tomás Ferreira. Colaboradores: Escargel Malbrán y Alfredo A Ferraris. Sentados Oliva Otero, Ferdinando Strada, Luis V Ferraris.
Julio González Warcalde, nació en Córdoba el 20 de octubre de 1900. Inició su vocación por la Anatomía Patológica a los veinticinco años, ingresando a la 1° Cátedra de dicha asignatura. Fue comisionado en 1936, por el Prof. Sayago para estudiar tisiología y se perfeccionó en el Instituto del Prof Huebschmann, en Duesseldorf (Alemania), luego en Francfort, con el Prof Fischer-Wasels y en Munich, con el Prof Scholz. Después de dos años de estudio regresó a Córdoba y trabajó intensamente en tareas docentes y de investigación. Fue elegido decano de la FCM, el 2 de febrero de 1954, bregando por mantener la jerarquía y la disciplina de alumnos y docentes. Cuando el gobierno nacional, lo dejó sin respaldo, presentó la renuncia indeclinable, el 15 de noviembre de 1954 y poco después el 7 de abril de 1955, también renunció como profesor Titular de la Cátedra de Anatomía Patológica, alejándose de toda la actividad universitaria. Se trasladó entonces a San Juan, donde instaló el Laboratorio de Anatomía Patológica. Prodigó durante tres años sus enseñanzas y formó a los primeros anatomopatólogos sanjuaninos. En 1958 se radicó a Mendoza, donde fundó el Instituto de Anatomía Patológica dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo. En esta ciudad también generó una escuela de patólogos. Falleció en dicha ciudad el 3 de mayo de 1967. Fue un permanente forjador de vocaciones, formando con su responsabilidad y disciplina a una pléyade de jóvenes médicos interesados en la Especialidad. Fue una vida de trabajo dedicada al servicio de su ideal universitario. Por resolución n° 143, del 3 de marzo de 1955, el delegado Interventor en ejercicio del Decanato de la Facultad de Ciencias Médicas, Prof Dr José Francisco Verna, creó varias segundas cátedras y entre ellas, la 2° Cátedra de Anatomía y Fisiología Patológica. Dicha cátedra pasó a funcionar en el Hospital San Roque y estuvo a cargo interinamente y por poco tiempo, del
profesor adjunto Alberto Abdala. Al retirarse González Warcalde, en 1955, se hizo cargo de la 1° Cátedra de Anatomía Patológica, Luis Ferraris hasta su jubilación en 1958. La misma quedó entonces a cargo de Alfredo Ferraris, hasta 1959, por haber sido designado profesor Titular de la 2° Cátedra en el Hospital San Roque, cargo que ejerció hasta 1974. Luis Venancio Ferraris, nació en Córdoba el 18 de enero de 1901. Obtuvo el doctorado en Medicina y Cirugía en 1925 y por sus altas calificaciones, fue designado médico interno del Hospital Nacional de Clínicas y obtuvo una beca del Gobierno de la Provincia de Córdoba, para continuar en Europa estudios de perfeccionamiento. La beca no fue aceptada por Ferraris, porque quiso darle prioridad a su actividad hospitalaria de formación. Discípulo de Ferdinando Strada, fue ayudante Técnico de la 1° Cátedra de Anatomía Patológica y, en forma simultánea, jefe de Laboratorio de Anatomía Patológica en el Hospital San Roque, durante los años 1935 y 1936 Profesor Adjunto por concurso de la 1° Cátedra de Anatomía Patológica, desde 1937 a 1955. En este último año fue designado profesor Titular y director del Instituto de Anatomía Patológica en el Hospital Nacional de Clínicas. Con los beneficios de la jubilación, se retiró en 1959, casi después de cuarenta años de una meritoria labor docente y científica, obtenida como resultado de un permanente esfuerzo de superación y su alto sentido de responsabilidad. Fue designado en 1976 por la UNC, Profesor Extraordinario Honorario. Continuó su práctica privada, con laboriosidad y honestidad. Falleció en Córdoba, el 30 de agosto de 1984. Alfredo A Ferraris, nació en Córdoba el 10 de agosto de 1907. Recibió el título de Farmacéutico en 1927, de Médico Cirujano en 1934 y Doctor en Medicina y Cirugía, en 1940. Tesis titulada: “Neumonías focales
y verdaderas en los niños. Anatomía Patológica y Patogenia” (1940). Fue jefe del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital de Niños, en el periodo 1939 a 1955. A raíz de una epidemia de encefalitis en los niños, trabajó en Buenos Aires con el renombrado catedrático español Pio del Río Ortega, para estudiar las alteraciones de la microglia con técnicas de impregnación argéntica. Profesor Titular por concurso de la 2° Cátedra de Anatomía y Fisiología Patológica, desde el año 1950 hasta su jubilación en 1974. Ejerció otras funciones docentes de importancia, como Titular de Histopatología de la entonces Escuela de Bioquímica y Adjunto de la Cátedra de Histología y Embriología de la Facultad de Ciencias Médicas. Fue miembro fundador y primer presidente de la Sociedad de Anatomía Patológica, filial del Círculo Médico de Córdoba. Socio fundador de la Clínica Chutro SRL en 1946, una de las primeras polivalentes de Córdoba. Mantuvo hasta 1975 un laboratorio particular de la especialidad. La UNC lo designó profesor Consulto. Después de una infatigable y exitosa labor docente, académica y de investigación, falleció en Córdoba el 16 de septiembre de 1976. 	Con las actuaciones de los profesores Luis V Ferraris y Alfredo A Ferraris, se cierra la primera etapa del trabajo titulado Historia de la Anatomía Patológica en la Facultad de Ciencias Médicas, de la cual esta reseña tiene carácter de comunicación preliminar3.
Continuará en la próxima entrega la Segunda Parte (1959-2019)
3.  Completar con: Acerbi Cremades, Norma. 140 años de la Fundación de la Facultad de Ciencias Médicas de Córdoba. UNC, Taller General de Imprenta, octubre 1917. Ferraris, R V, “Prof Dr Ferdinando Strada”; en: Revista Círculo Médico de Córdoba, 1969. Ferraris, L V, “Discurso del Prof Dr Luis V Ferraris, con motivo de dar el nombre del Dr Ferdinando Strada al aula de la 1° Cátedra de Anatomía Patológica”, julio 1968. Ferraris, H, “Prof Dr Alfredo A Ferraris”; en: Boletín Sociedad de Anatomía Patológica y Citopatología, n° 1, 1998. Ferraris, R V, “Prof. Dr. Luis Venancio Ferraris”; en: Trabajos Instituto Anatomía Patológica. Imprenta UNC, 1952. Martellotto, G I, “Maestro de la Patología”; en: Maestro de la Medicina de Córdoba. Talleres Gráficos de la Municipalidad de Córdoba, diciembre 2002. Mosquera, J E, “La Anatomía Patológica en los últimos 50 años en la Argentina”; en: Historia General de la Medicina Argentina. Dirección General de Publicaciones, UNC, 1980. Mosquera, J E,	“Dos figuras de nuestra patología: JakobStrada”; en: Boletín Academia Nacional de Ciencias. Córdoba, 1969. Pereira, J C, “Ramón Gil Barros. Maestro ejemplar ciudadano ilustre”; en: Dirección General de Publicaciones. UNC, 1991.
SEMBLANZA DEL PROF. DR. FEDERICO PÉRGOLA Laura Pérgola
El encuentro entre el médico y el paciente será, como siempre lo fue, la colaboración de dos personas para mejorar la salud del enfermo. Federico Pérgola
Federico Miguel Pérgola nació el 5 de junio de 1931. Como fue sietemesino, su peso al nacer fue bajo, apenas alcanzaba el kilo y medio. Por ese eso, sus padres, Ana María Tettamanti y Nicolás Pérgola, tardaron en anotarlo, motivo por el cual en su documento figuraba el 6 de junio como fecha de nacimiento. Su infancia junto con su único hermano Oscar, quien nació casi seis años después que él, transcurrió en el Bajo Belgrano. Su madre modista y su padre empleado del Correo, junto con su entrañable abuela Ana, los criaron para que se forjaran un futuro. Todo el esfuerzo era para que ambos accedieran a la Universidad. Federico Pérgola, desde muy chico, demostró ser una persona inteligente, autodidacta, deseoso de incrementar sus conocimientos y lleno de pasiones. Cursó la escuela primaria en un colegio público cercano a su casa y el secundario en el Colegio Nacional N° 8 “Julio A. Roca”, conocido por todos como “El Roca”. Destacado alumno, mejor promedio, eso le permitió acceder al viaje de egresados, que en esa época solo lo hacían los mejores promedio de cada escuela pública. Su dedicación a cada cosa que hacía se ve reflejada en la recopilación de sus trabajos en la escuela secundaria, especialmente de las materias que siempre le apasionaron: biología, literatura, arte e historia. Terminado el secundario ingresó a la Universidad de Buenos Aires, a la Facultad de Medicina, ese lugar que se transformaría en su segundo hogar. Eligió esa carrera por dos motivos: por su pasión por la biología y porque, según contaba, cuando a su abuelo materno,
Dibujo realizado en tinta china por Federico Pérgola para la materia Osteología en el colegio secundario.
que padecía cáncer de esófago, le realizaban ciertas curaciones en su casa, él espiaba por la cerradura de la puerta y se sorprendía del trabajo de los médicos. La carrera de Medicina la cursó entre 1949 y 1955. El 27 de diciembre de 1961 defendió su tesis de doctorado “La arteriosclerosis y el factor de clarificación del plasma”, por la que obtuvo la calificación: Distinguido. Al año de haberse recibido de médico se casó con María Matilde Nelson, con quien tuvo tres hijas: Graciela, Silvina y Laura. Médicos y Medicinas | 21
En la Facultad de Medicina desarrolló su labor académica y docente. En 1983 ganó el concurso por oposición y fue nombrado Profesor Ordinario Adjunto de Medicina Interna. En 1991 fue nombrado Coordinador del Módulo II de la Carrera Docente. Desde el año 2000 hasta 2018 fue Director de la Carrera de Formación Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud de la Facultad de Medicina. También ocupó el cargo de Secretario de Desarrollo Docente a partir del año 2006. En 2008 se lo designó como Director del Instituto de Historia de la Medicina y Director del Museo “Houssay” de la Ciencia y de la Tecnología y Director del Museo de Historia de la Medicina y la Cirugía “Vicente Risolía”. Dirigió a partir de 2011 el Departamento de Humanidades Médicas. En reconocimiento a su labor docente fue nombrado Profesor Consulto de la Facultad de Medicina (UBA): Fue Académico Emérito de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, título que se le otorgó en marzo de 2018. También fue miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y miembro de Número de la Academia de Ética de Medicina. En 2012 fue designado Director titular del directorio de la editorial Eudeba en representación de la Facultad de Medicina. Obtuvo numerosos premios, entre los más importantes: Premio Hipócrates otorgado por la Academia Nacional de Medicina (2003), Maestro de la Medicina. Premio otorgado por La Prensa Médica Argentina (2011) y Reconocimiento a la trayectoria de la Universidad de Buenos Aires en su 190º Aniversario (2011). Muchas cosas lo apasionaba, entre ellas, la pintura, que le permitían expresar su imaginación y
creatividad y, al mismo tiempo, despejar la mente de una profesión tan intensa como es la de ejercer la medicina. Realizó varias exposiciones, algunas en la Facultad de Medicina. También las letras fueron su pasión. Además de
gran lector, fue un autor prolífero, escribió más de 400 artículos médicos y no médicos, y alrededor de 70 libros, la mayoría sobre medicina, pero también ensayos, cuentos y poesías. Entre ellos, destacan: •	Sucinta historia de la medicina del siglo XX, el del asombro (con Laura Pérgola), obra inédita. •	Historia universal de la medicina (con Osvaldo Okner), Buenos Aires, El Guion Ediciones, 2018. •	Tratado de Bioética, Buenos Aires, Eudeba, 2017. •	Sexólogos en el mundo. Tres siglos de investigaciones sobre el sexo humano en Occidente, Buenos Aires, El Guion Ediciones, 2016. •	Las humanidades médicas hoy, Buenos Aires, El Guion Ediciones, 2016. •	La enseñanza de la medicina en la Argentina (con L. Moratal Ibáñez), Buenos Aires, Akadia, 2016. •	Las primeras mujeres de la medicina universitaria argentina, 1889-1950 (con Norma I. Sánchez y Sergio Provenzano), Buenos Aires, EAB, 2015. •	Historia de la medicina argentina: desde la época de la dominación hispánica hasta la actualidad, Buenos Aires, Eudeba, 2014. •	Breve historia de las especialidades médicas II (con Alfredo Buzzi), Buenos Aires, El Guion Ediciones, 2014. •	Guía para estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (con Sergio Provenzano), edición revisada y actualizada, Buenos Aires, Ediciones Médicas del Sur, 2014. •	Eugenia Sacerdote de Lustig. Pionera del cultivo de células en la Argentina (con Stella Maris Ranuncolo), Buenos Aires, Folio/Uno, 2013. •	Origen e investigaciones en inmunología: ¿cómo surgió en la Argentina?, Buenos Aires, Eudeba, 2013. •	Organización y administración académica. Su evolución a través de la historia (con Laura Moratal Ibáñez), Buenos Aires, Akadia, 2012. •	Breve historia de los especialidades médicas (con Alfredo Buzzi), Buenos Aires, Ediciones Médicas del Sur, 2012. •	Las endemias en la Argentina, Buenos Aires, Salud Investiga, 2011. •	Sarmiento: el quijote de la pampa argentina (con Norma Isabel Sánchez y prólogo de Jorge Reinaldo Vanossi), Buenos Aires, el autor, 2011. •	Rectores de la Universidad de Buenos Aires (con Alfredo Buzzi), Buenos Aires, Ediciones Médicas del Sur, 2011. •	Los decanos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (con Alfredo Buzzi), Buenos Aires, Ediciones Médicas del Sur, 2010. •	Fraudes y mistificaciones en publicaciones argentinas del siglo XX. Información riesgosa
para la salud. Violación de las leyes e ineficacia en los controles (con A. García Puga), Buenos Aires, Akadia, 2010. Aportes para la historia de la cardiología argentina (con J. Milei, MT Di Vietro y L Mirábile), Buenos Aires, Ediciones médicas del Sur, 2010. Salvador Mazza y el archivo “perdido” de la Mepra, Argentina, 1926-1946 (con Norma Isabel Sánchez y María Teresa Di Vietro), Buenos Aires, El Guion Ediciones, 2010. Diccionario bio-bibliográfico de médicos argentinos (con Alfredo Buzzi), Buenos Aires, Ediciones Médicas del Sur, 2010. Clásicos argentinos de medicina y cirugía (con Alfredo Buzzi), Tomo III, Buenos Aires, Fundación Gador, 2009. Historia de medicamentos, Buenos Aires, Toer, 2009. Osvaldo Fustinoni. Una fecunda trayectoria (con Alfredo Buzzi), Buenos aires, El Guion Ediciones, 2009. Ciencia bien escrita. Monografías y tesis en medicina (con Laura Pérgola, Buenos Aires, El Guion Ediciones, 2008. La antropología médica en discusión, Buenos Aires, El Guion Ediciones, 2008. Brujos y cuasi médicos en los inicios argentinos obtuvo una Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores ENSAYO en 1982, 2º ed., Buenos Aires, El Guion Ediciones, 2008. Miseria y peste en la Edad Media, Buenos Aires, El Guion Ediciones, 2006. Una apuesta en el bajo Belgrano, Buenos Aires, El Guion Ediciones, 2005. Antropología médica. Medicina para la persona (con José María Ayala), Buenos Aires, CTM, 2005. Historia de la salud social en la Argentina, Buenos Aires, Editores Argentinos Asociados, 2004. Por el camino del tabaco, (con Agustín García Puga, Buenos Aires, El Guion Ediciones, 2003. Cultura, globalización y medicina, obtuvo el premio “Sociedad Argentina de Historia de la Medicina”, Buenos Aires, El Guion Ediciones, 2002. Neurología en esquemas (con J. C. Fustinoni), Buenos Aires: Ed. Panamericana, 1997. Segunda edición en 2001. Aportes para la historia de la cardiología argentina 1969-2000 (con José Milei, María Teresa Di Vietro y Lorena Mirabile), Buenos Aires, Sidus, 2000. Atlas de enfermedades del cuerpo humano, Buenos Aires, Anejo, 1999. Historia del Hospital de Clínicas (con F.
Sanguinetti), Tomo II, Buenos Aires, Ediciones Argentinas, 1999. Trastornos neurológicos y psiquíatricos del anciano ¿Se puede prolongar la vida? (con J. C. Fustinoni), Colombia, Ed. Atlante, 1998. Historia del Hospital de Clínicas (con F. Sanguinetti), Tomo I, Buenos Aires, Ediciones Argentinas, 1997. Arte y medicina (con Juan Carlos Fustinoni), Buenos Aires, Héctor A. Macchi, 1996. Historia de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires (con O. Fustinoni), Buenos Aires, Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, 1995. Clásicos argentinos de medicina y cirugía (con Alfredo Buzzi), Tomo II, Buenos Aires, López Editores, 1995 Clásicos argentinos de medicina y cirugía (con Alfredo Buzzi), Tomo I, Buenos Aires, López Editores, 1993. Semiología General y Laboratorio (con A. Kalinov), Buenos Aires, Edimed. 1993. El pabellón de Practicantes del Hospital de Clínicas (con A. Buzzi, J. E. Burucúa, J. Califano, J. E. Burucúa (hijo), O. Bagnoli y G. Pereyra), Buenos Aires: Ed. Fundación de All, 1991. Médicos italianos famosos hasta el siglo XIX, (con Laura Pérgola), Buenos Aires, Edimed, 1990. Metodología del trabajo médico y científico, Buenos Aires, Edimed. 1987 Historia de la cardiología (con O. H. Okner), Buenos Aires,, Edimed. 1987. Historia de la Medicina. Desde el origen de la humanidad hasta nuestros días (con O. H. Okner), Buenos Aires, Edimed, 1986. Semiología y fisiopatología del aparato cardiovascular (con O.H. Okner), Buenos Aires, Edimed, 1984 (2° Edición 1993). Semiología y fisiopatología del aparato respiratorio (con O. H. Okner). BuenosAires: Edimed. 1984. Introducción a la semiología (con O. H. Okner), Buenos Aires, Eudeba, 1983. Médicos en las letras argentinas (con O. Fustinoni), Buenos Aires, Ed. La Prensa Médica Argentina. 1981. La Facultad de Medicina de Buenos Aires (con O. Fustinoni y O. R. Pérgola), Buenos Aires,Ed. Macchi,1969. El pensamiento mágico en la medicina colonial argentina, Buenos Aires, edición del autor, 1966.
Libros en colaboración •	Comunicación en medicina. Buenos Aires: Ed.
Fundación Roemmers. 1977. (Capítulo: “El
lenguaje médico”, pp. 15-25).
•	Lecciones de cirugía (de W. L. Lange y E. J. Soto
Romay) (5º edición). Buenos Aires: Ed. López Libreros. 1986. (Capítulo: “Historia de la cirugía”, pp. 1-16). Introducción a la medicina/ Genética/ Inmunología. Buenos Aires: Biblioteca de Medicina. Ed. El Ateneo. 1992. (Capítulo: “Introducción a la medicina”, pp. 7-11). Cardiología. Buenos Aires: Biblioteca de Medicina. Ed. El Ateneo. 1992. (Capítulo: Yatrogenia,” pp. 687-692). Diccionario Médico Ilustrado de Melloni (actualización). Buenos Aires: Ed. Anejo. 1995. (Actualización de la obra). Constelación Poética Hispanoamericana. Bahía Blanca /Buenos Aires: Publicaciones Altair, 1998. (Poesías: Alien y El gorrión). Semiología Médica Fisiopatológica (Cossio Fustinoni - Rospide). Séptima edición. Buenos Aires: CTM, 2001. (En 8ª edición Eudeba, 2014: “Semiología General” (actualización del capítulo de Pedro Cossio); “Cabeza y cuello y Extremidades” (actualización de los capítulos de Víctor Miatello e hijo); “Hematología”; “Inmunología”; “Nutrición”; “Geriatría” (con O. Fustinoni). Bioética y Humanidades Médicas (Editores: Dietrich von Engelhardt, José Alberto Mainetti, Roberto Cataldi Amatriain y Luisa Meyer). Buenos Aires: Biblos. 2004. (Capítulo: Un atisbo de antropología en el sur argentino,” pp. 87-95). Barón M: Los últimos cincuenta años de la medicina argentina y sus protagonistas. Bs. As.: Perfil. 2006. (Capítulo: “Los últimos 50 años de la medicina argentina”, pp. 205-211). La Campaña del Desierto. Buenos Aires. Academia Argentina de 2009. (Capítulo: La visión del mundo y las enfermedades de las etnias que habitaron el sur del territorio,” pp. 263-274). Los días de Sarmiento. Academia Provincial de Ciencias y Artes de San Isidro, San Isidro, Segundo tomo, 2011. (Capítulo: La fiebre amarilla en Buenos Aires,” pp. 449-469). Roemmers 90 años junto a la medicina argentina (90 años de avances médicos) Buenos Aires, J. C. Toer & Asociados, 2011. (Capítulo: N”ueve décadas de avances médicos en la Argentina», pp. 41-66. Argentina 200 años de historia (varios autores), Buenos Aires, Círculo Militar, 2011. (Capítulo: “De la casa de Expósitos al Hospital de Niños [1800 a 1900]”, pp 599-613). Alberto C. Taquini y el 75ª Aniversario del descubrimiento de la Angiotensina (Capítulos
(con NI Sánchez): Seis investigadores de la angiotensina: Braun Menéndez Fasciolo, Houssay, Leloir, Muñoz y Taquini y Alberto C. Taquini, discípulo de ernardo A. Houssay)”, Buenos Aires, ININCA, 2014. •	Semiología Médica Fisiopatológica (Cossio Fustinoni - Rospide). Buenos Aires, Eudeba, 2014. •	El campo de la salud mental (varios autores) (en prensa). •	Libro conmemorativo en homenaje al 80º aniversario de Ciencias de Buenos Aires. Semblanza de académicos. Buenos Aires. Academia Nacional de Ciencias. 2016. Le tocó padecer la enfermedad que él consideraba un desafío que había que resolver. Así lo decía para Télam: “El gran desafío pendiente es el cáncer, que tiene características tan particulares porque los oncogenes (genes que han tenido una mutación y pueden causar la enfermedad) se meten dentro del genoma; si bien hay factores que pueden ayudar, como el cigarrillo, el origen exacto no se conoce, y sigue ahí”. Con su mente lúcida, sugiriéndonos proyectos, dándonos fuerzas para seguir con nuestras vidas, nos dejó la tarde del domingo 28 de octubre de 2018.
LUCAS: ESCRITOR, EVANGELISTA, HISTORIADOR, MÉDICO Y SANTO Carlos Camilo Castrillón*
San Lucas (Óleo de El Greco, Catedral de Toledo)
Lucas nació en Antioquía de Siria (la vieja capital residencial de los Seléucidas que, en tiempos del imperio romano fue la residencia del procónsul romano de Siria y actualmente se llama Antakya, y pertenece a Turquía), sobre el río Orontes y cerca del Mediterráneo, ciudad habitada entonces por griegos, judíos, macedonios y sirios. No se sabe la fecha exacta de su nacimiento, pero sí que nació en el seno de una familia de origen griego, gentilo pagana y pudiente (Col 4, 14). Su nombre es una contracción de Lucano (Lucanus) o de Lucio (Lucius), que a su vez proviene del griego Loukás. El nombre Lucas viene del latín luce: luz; y significa ‘luminoso’, ‘iluminado’, ‘portador de luz’. Lucas es el nombre que perduró
hasta nosotros ya que donde nació pertenecía en ese momento al imperio romano. Fue educado en Literatura, Retórica y Medicina, y fue médico de profesión. Era uno de los pocos que tuvo una educación global, filosófica y científica. En efecto, la medicina griega de esa época era más de lo que es hoy, porque se ha reducido a una simple profesión. En ese entonces era una concepción global de la vida humana, de carácter a la vez filosófico y científico, con una visión global y unitaria del conocimiento y de la verdad y que apuntaba a la excelencia humana en todos los aspectos. Tuvo su primer y decisivo contacto con el cristianismo y abrazó la fe cristiana alrededor del año 40, ya que se sabe que pertenecía a la comunidad
* Subsecretario de Asuntos Académicos, Facultad de Medicina, UBA, a cargo de la Carrera Docente.
cristiana de Antioquía (donde los discípulos de Cristo comenzaron por primera vez a llamarse “cristianos) cuando Ágabo (Antioquía, Siria, ¿?-Antioquía, +58), uno de los 70 discípulos del cristianismo primitivo, fue allí en el año 42 a profetizar (Hch 11, 27). A partir de entonces, dedicó su vida a la enseñanza y a la predicación, haciendo conocer y amar a Jesús. Fue discípulo de los apóstoles. Más tarde fue discípulo de San Pablo (Tarso, Cilicia, 5-10-Roma, 58-67), quien se refirió a Lucas como su ayudante, colaborador en la obra evangélica e iluminador, y lo siguió hasta su martirio (fuente tradicional, 67; según la historiografía moderna, 58-64) (2 Tim 4, 11). No tuvo mujer ni engendró hijos. Murió célibe y mártir, colgado y crucificado de un árbol de olivo en Beocia (Grecia), a la edad de 84 años. Lucas escritor La referencia cierta de los autores de los libros de la Biblia siempre fue un tema de discusión. La mayoría de los historiadores acepta la certeza científica de alguno de los libros escritos por Pablo. La tradición posterior ha ido atribuyendo la autoría concreta de una persona a cada uno de ellos. Precisamente, la certeza de Pablo es la que actúa como fuente indirecta de la autoría de Lucas, siendo éste un dato real y verosímil (Col 4,14; 2 Tim 4, 11; Fil 1, 23.24; Hch, “secciones nos”, cap 20). Lucas escribió su obra en dos partes, que hoy bien se podría llamar “Historia de los Orígenes del Cristianismo”. El cristianismo primitivo y la tradición cristiana los transformaron en dos libros muy famosos: el Evangelio según San Lucas y los Hechos de los Apóstoles. El nombre de “Evangelio según San Lucas” fue por la necesidad de los cristianos de disponer de los cuatro evangelios en un mismo códice. El nombre de “Hechos de los Apóstoles” fue debido a la costumbre helenística de presentar los libros como “Hechos de …” y a continuación, distintos personajes de la historia. La autoría de Lucas en los dos casos se fundamenta en sus respectivos Prólogos, ambos dirigidos a Teófilo, personaje desconocido y simbólico, pero más probablemente alguna autoridad u oficial romano, por el adjetivo ilustre (Lc 1,3), que un nombre de persona cualquiera o de un sacerdote judío; en que en los Hechos de los Apóstoles hace referencia a su Evangelio como “El primer libro lo escribí …”; donde hace un resumen del contenido de su primer obra y retoma el hilo de los últimos sucesos del Evangelio para empalmar la continuación del relato en los Hechos. A esto podemos agregar el lenguaje, sus características de estilo, gramática y vocabulario, conformando una unidad literaria. Finalmente,
confirmado por la tradición desde el año 175 por el Canon o Fragmento romano de Muratori, el Prólogo antimarcionita (contra la secta de Marción: Sínope, Ponto, 85-Roma, 160), los Alejandrinos (Esteban, Felipe, Nicanor, Nicolás, Parmenas, Prócoro y Timón; Clemente, Orígenes y Panteno), San Ireneo de Lyon (Esmirna, 130-Lugdunum, 202) y Quinto Septimio Florente Tertuliano (Cartago, 170-Cartago, 220). Ambos pertenecen al estilo, el plan narrativo, la manera de contar, la sensibilidad de un escritor culto y refinado como Lucas, pudiendo deducir algo de su personalidad a través de sus escritos (aunque no sea ésa su intención, un escritor casi siempre se retrata y transparenta al escribir). Lucas es el autor del tercer Evangelio, uno de los cuatro presentes en la Biblia cristiana y el tercer Evangelio sinóptico. El Evangelio es la “buena nueva” del Nuevo Testamento. Los Evangelios son los cuatro libros canónicos e históricos con los que comienza la segunda parte de la Biblia cristiana. Los tres primeros evangelios se llaman sinópticos debido a los llamativos y numerosos paralelismos y semejanzas que tienen entre sí y con los que están escritos, por el detalle de los textos y el orden de los fragmentos o pasajes notorios usados posteriormente por la liturgia (perícopas); aunque en realidad fueron escritos en forma independiente debido a sus divergencias. Cada uno de los evangelistas presentó un mensaje común de un modo personal y propio. Dice Lucas en su Prólogo: “Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.” (Lc 1, 1-4). Lucas es el único escritor del Nuevo Testamento que no es hebreo y que escribió en griego, aunque con algunos detalles de expresión semítica o de ambiente palestinense. El Evangelio de Lucas es un escrito elegante desde el punto de vista del idioma, que no está lleno de semitismos como los demás, así que su autor sería genuinamente griego que, además, trasluce una personalidad de cierta formación humanística. La prosa de Lucas es muy rica y denota una alta formación académica siendo, sin duda alguna, la más literaria de los autores del Nuevo Testamento. Su Evangelio relata la predicación y los hechos de Jesús, aunque afirma que no fue testigo de sus obras; por ello, y también por el estilo y vocabulario utilizado. (Atractiva personalidad. Escritor de gran talento y alma delicada. Obra original, información y
orden, no es más histórico. Respeto a las fuentes método de yuxtaposición línea de marcos con transposiciones y omisiones episodios desplazados por claridad y lógica influencia de otras tradiciones omisión por menos interesantes para paganos o porque ya están representados en otro. Actividad con pequeños retoques omisiones o adiciones presenta las cosas de manera propia evitando o atenuando lo que puede herir su sensibilidad o la del lector o ser menos comprensible interpretando términos oscuros precisando la geografía numerosas y finas pinceladas rica aportación de la investigación personal reacciones y tendencias de su alma sicología religiosa inclinación propia del temperamento de lucas gratitud por beneficios divinos y de alegría espiritual fervor que emociona y enfervoriza el corazón Estilo de lucas complejo calidad excelente si depende de sí menos bueno por respeto a sus fuentes de las que conserva algunas imperfecciones aunque trata de corregirlas Su evangelio es el más fácil de leer. Son 1.200 renglones escritos en excelente estilo literario. En los Hechos de los Apóstoles habla en primera persona del plural (Hch 16, 10). Escritor muy agradable. Es el que tiene el estilo más hermoso en el Nuevo Testamento. Sus libros se leen con verdadero agrado.) Lucas evangelista Lucas evangelizó de dos maneras diferentes: la evangelización oral y la evangelización escrita. La evangelización oral la llevó a cabo en un primer momento junto con los discípulos de Jesús y posteriormente casi siempre acompañando a Pablo y en una ocasión a Tito (2 Cor 1,18). Su predicación oral se hizo en torno al kerygma (anuncio de la muerte redentora y de la resurrección de Jesús) junto a relatos sobre la pasión, anécdotas de su vida que mostraban su enseñanza, su misión, su persona, su poder, con episodios memorables, milagros, palabras, parábolas, sentencias. La evangelización escrita la hizo a través del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles. Fueron escritos en la región de Acaya, y la crítica suele fechar sus escritos probablemente desde antes del año 70 y hasta el 80 (probablemente en los dos años en que Pablo estuvo preso en Cesarea), después del Evangelio de Mateo (escrito en Judea alrededor del 40-50 en lengua hebrea, o sea arameo, para los cristianos convertidos del judaísmo) y del Evangelio de Marcos (escrito en Italia alrededor del 64-70, también en arameo). Al no ser israelita y escribir en griego, su mensaje evangelizador está dirigido a los cristianos gentiles.
Lucas tuvo una interdependencia con Mateo y Marcos. El Evangelio de Lucas tiene al menos dos fuentes: La fuente llamada F (Fuente) de los “Logia”, en los discursos, las palabras y los relatos de Marcos; y la fuente llamada Q (del alemán Quelle), desconocida pero exigida al narrar en forma diferente. Lucas presenta más concordancias con Mateo. que con Marcos. Esas concordancias se dan al principio y al final, pero en su parte media (Lc 9, 51-19, 27) se parece mucho a otros evangelizadores, entre los que sobresalen las influencias de Pedro (sección doctrinal o “pereana”). Por eso se puede hablar de cuatro bloques en su evangelio: la sección del evangelio de la infancia de Jesús, la sección galilea, la sección doctrinal o pereana, y la sección del relato de los acontecimientos en Jerusalén. Cronológicamente se puede hablar de un ProtoLucas, primer evangelio escrito por Lucas conforme al evangelio matiano y a otras fuentes, antes de conocer el evangelio marciano; el Lucas intermedio donde se encuentran al menos tres secciones marcianas; y el Lucas definitivo, alejándose de Marcos en una forma literaria distinta y con fuentes particulares de su investigación eficaz y esmerada que lo hacen diferente e indispensable. El Evangelio de San Lucas es el más extenso de los Evangelios y también es el de expresión y composición literaria más culta y elegante, debido a la preparación cultural de su autor, aunque éste huye del lenguaje clásico para hacerlo más comprensible al pueblo, acomodándose al lenguaje común. Aunque no fue testigo de todos los acontecimientos, su relato es exacto y está lleno de afecto y sentimiento. Después de una breve introducción, Lucas inicia su relato con el nacimiento y los primeros años de la vida de Jesucristo. Los hechos de la infancia de Jesús están narrados en amables escenas. Y lo finaliza con la ascensión de Cristo a los cielos, enlazándolo de esta forma con el versículo inicial de los Hechos de los Apóstoles, obra imprescindible para el conocimiento del cristianismo primitivo. El Evangelio de Lucas es el evangelio de la misericordia, porque así, misericordioso, presenta Lucas a Dios (Lc 13, 6-9; Lc 15, 1s; Lc 15, 7; Lc 15, 10). El consuelo, la compañía, la compasión, la conmiseración, la misericordia, son también el compromiso del médico para con el paciente a través de la simpatía, de la empatía. El Evangelio de Lucas es el evangelio de la mujer, porque demuestra gran estimación por la mujer. Todas las mujeres que en él aparecen son amables y Jesús siempre les demuestra gran afecto y comprensión. El Evangelio de Lucas es el evangelio de la oración, porque presenta a Jesús orando en todos los grandes momentos de su vida (Lc 3, 21; Lc 5, 16; Lc 6, 12; Lc
9, 28) e insistiendo continuamente en la necesidad de orar siempre y de no cansarse de orar (Lc 11, 5-8; Lc 18, 1-8). Es el único que escribe el saludo de Isabel a María durante la visitación (Lc 1, 39-45) que forma parte de la oración del Ave María. Y la oración de María a Dios: El Magníficat (Lc 1, 46-56). El Evangelio de Lucas es el evangelio de las parábolas, porque menciona algunas parábolas que los otros no mencionan. La parábola del acreedor que tenía dos deudores durante el episodio de la pecadora perdonada (Lc 7, 36-50), la parábola del buen samaritano (Lc 10, 29-37), la parábola del amigo importuno (Lc 11, 5-8), la parábola de la higuera estéril (Lc 13, 6-9), la parábola de la dracma perdida (Lc 15, 8-10), la parábola del hijo perdido y el hijo fiel: “El hijo pródigo” (Lc 15, 11-32), la parábola del administrador infiel (Lc 16, 1-8), la parábola del rico malo y Lázaro el pobre (Lc 16, 19-31), la parábola de servir con humildad (Lc 17, 7-10), la parábola del juez inicuo y la viuda importuna (Lc 18, 1-8) y la parábola del fariseo y el publicano (Lc 18, 9-14). El Evangelio de Lucas es el evangelio del Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo es puesto en un primer plano, igual que en los Hechos de los Apóstoles y como lo hizo Pablo (Lc 1, 15: Lc 1, 35; Lc 1, 41; Lc 1, 67; Lc 2, 25-27; Lc 4, 1; Lc 4,14; Lc 4, 18; Lc 10, 21; Lc 11, 13; Lc 24, 49). El Evangelio de Lucas es el evangelio de los milagros, porque describe milagros que no están presentes en los otros evangelios. La resurrección del hijo de la viuda de Naím (Lc 7, 11-17), la curación en sábado de la mujer encorvada (Lc 13, 10-17), la curación de un hidrópico en sábado (Lc 14, 1-6), la limpieza y curación de los diez leprosos (Lc 17, 1119) y la curación de la oreja derecha del siervo del sumo sacerdote durante el prendimiento de Jesús (Lc 22, 47-53). El Evangelio de Lucas es el evangelio de los pecadores arrepentidos, porque presenta siempre a Jesús infinitamente comprensivo con los que han sido víctimas de sus pasiones humanas (Lc 7, 36-50; Lc 15, 11-32; Lc 19, 1-10; Lc 23, 34; Lc 23, 39-43). Lucas quiere insistir en que el amor de Dios no tiene límites ni rechaza a quien desea arrepentirse y cambiar de vida. Por eso los pecadores leen con tanto agrado y consuelo su Evangelio. Evidentemente fue escrito pensando en ellos. El Evangelio de Lucas es el evangelio de los pobres, porque allí aparece Jesús prefiriendo siempre y tratando con ternura a los pequeños, enfermos, a los pobres y a los pecadores arrepentidos (Lc 1, 5153; Lc 6, 20-26; Lc 12, 13-21; Lc 14, 7-11; Lc 16, 15; Lc 16, 19-31; Lc 18, 9-14). Es un Jesús que corre al encuentro de aquéllos para quienes la vida es más angustiosa y dura.
El Evangelio de Lucas es el evangelio de María, porque es el evangelio que más trata sobre la Virgen María. Lucas es el gran poeta de María junto con Juan. Juan que vivió mucho más tiempo junto a María, nos la presenta con toda su hondura mística. Pero Lucas nos presenta a María como mujer, como madre, en lo concreto, en lo humano, en lo particular, como alguien que se alegra y que sufre como cualquier persona humana. Lucas historiador Lucas fue un gran historiador. Interesado por la verdad histórica, Lucas reprodujo en su Evangelio todo aquello que había oído directamente de los apóstoles y discípulos de Jesús. En el Prólogo del Evangelio según San Lucas el autor escoge un vocabulario y un estilo periódico muy parecido a los de los historiadores de la época helenística. El Evangelio según San lucas es una biografía de la vida de Jesús. Como historiador, Lucas demuestra ser un gran biógrafo. Y es excelente como biógrafo de Jesús, ya que su Evangelio es el más completo. No conoció a Jesús, pero sí a Pablo, de quien fue su discípulo. Y también conoció personalmente a María y Juan. Su Evangelio es el que narra los hechos de la infancia de Jesús. La anunciación (Lc 1, 26-38), la visitación (Lc 1, 39-45), el nacimiento de Juan el Bautista (Lc 1, 57-58), el Magníficat (Lc 1, 46-56), el nacimiento de Jesús y la visita de los pastores (Lc 2, 1-20). En el libro de los Hechos de los Apóstoles narró los primeros pasos del cristianismo y los comienzos de la vida de la Iglesia a través de la predicación de los apóstoles hasta la primera venida de Pablo a la ciudad de Roma. Fue compañero carísimo de viajes de Pablo por lo que este libro es como un diario de viaje. En el Nuevo Testamento hay diez kerygmas y todos están desarrollados en los Hechos de los Apóstoles aparte de que algunos están descriptos en otros textos y por otros autores. En los Hechos de los Apóstoles, al narrar los grandes viajes de Pablo, habla en plural diciendo: “Fuimos a… Navegamos a…”, y va narrando con todo detalle los sucesos tan impresionantes que le sucedieron a Pablo en sus cuatro famosos viajes. Lucas acompañó a Pablo cuando éste estuvo prisionero, primero dos años en Cesarea y después otros dos en Roma. Lucas médico Lucas era médico. San Pablo lo llamó el médico querido: “Os saluda Lucas, el médico querido, y Demas” (Col 4,14). Antioquia era una ciudad administrativa y
comercial; Tarso, a unos 200 km, era la capital universitaria de Cilicia. Su fama cultural rivalizaba en el mundo de la época con Alejandría. Sus escuelas eran consideradas incluso superiores a las de Atenas. Lucas no tuvo que ir lejos a buscar su aprendizaje médico. Es probable que Lucas haya estudiado medicina en Tarso, sede de una prestigiosa escuela médica. Se ha afirmado que en ningún otro sitio del Asia Menor podía obtener una mejor educación, pues al decir de Estrabón (Amasya, Turquía, -63-Amasya, +23), allí se ofrecía y aprendía una formación intelectual y humana completa: “filosofían kai ten allen paideian egkuklíon hápasan”. Así Lucas obtuvo una excelente formación y educación. Y en sus dos libros se halla presente su vocabulario médico. La tradición lo hizo pintor. Pero nunca lo fue. Esta idea surge en el siglo VI con Theodoros Anagnostes, lector de la Iglesia de Santa Sofía de Constantinopla (520530), quien refiere que la emperatriz Licinia Eudoxia (Constantinopla, 422 - Constantinopla, 462) le regaló a Aelia Pulqueria (Constantinopla, 19/I/399 Constantinopla, 18/II/453) un cuadro de la virgen pintado por Lucas en Jerusalén, y que se conserva en la Iglesia Santa María la Mayor de Roma, venerado bajo el título de “Salus populi romani”. La refutación surge de que el cuadro corresponde a la época bizantina y de que San Agustín afirmó que en su tiempo no se conocía la cara de María. Si bien Lucas no pintó el rostro exterior de la Madre de Jesús, en sus escritos sobre la infancia de Jesús nos dejó el mejor retrato del interior del alma de María. Su relación con la pintura nos habla de la transposición al campo pictórico del arte con que Lucas supo describir a los personajes bíblicos de su época en sus textos. Dejó la medicina como profesión principal cuando se convirtió al cristianismo. Pero a partir de allí cuidó de la quebrantada salud del gran apóstol San Pablo a quien acompañó en sus viajes. Como compañero de viajes de Pablo describió en los Hechos de los Apóstoles sus cuatro famosos viajes y lo acompañó cuando estuvo prisionero, primero dos años en Cesarea y luego dos años en Roma. Como médico, comprobó personalmente la muerte de Eutico como testigo presencial, y luego dio el testimonio impresionante de un médico que ha visto con sus ojos la reanimación de un muerto (Hch 20, 7-9). Como médico era muy comprensivo. El médico ve a cada uno tal cual es. Y Lucas veía a las personas tal cual eran (mitad debilidad y mitad buena voluntad) y las amaba y las comprendía. Lucas, pagano y griego, llevó a la Iglesia con sus escritos una tradición humanística, de valoración de los rasgos humanos, que están incorporados al Evangelio. Era necesario un genuino griego para mirar
con mirada de humanismo griego, y para bajar a la tierra la religión de Dios. Lucas santo Lucas es santo proclamado por la Iglesia Católica, como todos los evangelistas. Cuando fue martirizado, su cuerpo fue enterrado en Tebas, la principal ciudad de Beocia hasta el siglo IV. Sus huesos fueron trasladados en el año 357 a Constantinopla, capital del Imperio Romano de Oriente por voluntad de Constancio II (Sirmio, Serbia, 7/VIII/317-Tarso, Cilicia, 3/XI/361), tercer hijo del emperador Constantino I el Grande. Durante las Cruzadas, sus restos fueron llevados a
Padua. Su cráneo fue transportado a la Catedral de San Vito de Praga el 9/XI/1354 por orden del Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos IV de Luxemburgo (también Rey de Romanos, Carlos I, Rey de Bohemia y Carlos IV de Alemania: Praga, República Checa, 14/V/1316-29/XI/1378). Sus reliquias se encuentran en la Basílica de Santa Justina, Padua, Italia. Estudios conducidos allí por la comisión científica presidida por el anatomopatólogo italiano Vito Terribile Wiel Marin el 17/IX/1999 concuerdan con los datos sobre San Lucas conocidos por la tradición.
Convertido a la fe de Cristo alrededor del año 40. Su fiesta se celebra en el santoral cristiano el 18 de octubre. Lucas sirvió a Dios sin falta y supo penetrar en el misterio de Jesús con los ojos de un no-judío (el único caso entre los cuatro evangelios) y representa uno de los grandes logros de la predicación paulina. La tradición lo ha erigido como patrón de los artistas (porque era amigo de artistas del arte cristiano primitivo, artistas del vidrio, etc.), carniceros, cerveceros, cirujanos (por sus conocimientos de medicina), doctores (porque era médico), encuadernadores, escultores, joyeros, notarios, pacientes (por su ejercicio de la medicina) y solteros (porque vivió y murió célibe). También es Patrono de las ciudades de Bolonia (Región de Emilia-Romaña, Italia), Padua (Región del Véneto, Italia) y Reutlingen (Distrito de Reutlingen, Estado Federado de Baden-Wurtemberg, Alemania). Es representado con un libro o como un toro o novillo alado, como médico o pintando un ícono de María. Colofón Lucas es una de las grandes figuras de la Biblia cristiana en el Nuevo Testamento. Algunos autores llamaron al Evangelio de Lucas: “El libro más encantador del mundo.” San Juan Crisóstomo (Vlasim, República Checa, ¿?-Praga, 14/IX/407), uno de los Padres de la Iglesia, le llamó: “Incansable en el trabajo, ansioso de saber y sufrir. Lucas no acertaba a separarse de Pablo.” El poeta Dante Alighieri (Florencia, Italia, 1265-Rávena, 14/IX/1321) dijo de Lucas que era “el que describía la amabilidad de Cristo” (“scriba mansuetudinis Christi”). En cierta oportunidad, un alumno le dijo al Cardenal Désiré Félicien-Francois-Joseph Mercier (Braine l’Alled, Bélgica, 21/XI/1851-Bruselas, 23/I/1926): “Por favor, aconséjeme cuál es el mejor libro que se ha escrito sobre Jesucristo”. Éste le respondió: “El mejor libro que se ha escrito sobre Jesucristo se llama el Evangelio de San Lucas.” Bibliografía AA VV: “Relecturas de los Hechos de los Apóstoles”. En Colección Cuadernos Bíblicos. N° 128, Navarra, Editorial Verbo Divino. Aletti, Jean-Nöel: “El Evangelio de Lucas y las escrituras de Israel (La importancia de la Tipología en Lucas)”. En Colección Cuadernos Bíblicos. N° 185, Navarra, Editorial Verbo Divino. Baudoz, Jean Francois: “La Lectura Sinóptica de los Evangelios”. En Colección Cuadernos Bíblicos.
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HOMENAJE AL PROF. DR. FEDERICO PÉRGOLA Laura Pérgola
Cuando me senté a escribir estas palabras, me puse a pensar qué diría él si supiera que lo estamos homenajeando y recordé que la última vez que asistió a un acto en el que le entregaron un reconocimiento, me dijo: “ya me ven muy viejo y pensarán que estoy por morirme, por eso me entregan premios”. Así hablaba de la muerte… con la misma naturalidad que de la vida, esa vida a la que él estaba tan aferrado y que no quería soltar. Es que justamente se dedicó a cuidar la vida de muchos y a enriquecerla con sus enseñanzas, porque no solo fue un apasionado del arte de curar sino también del arte de enseñar. Y en eso era bondadoso porque le gustaba transmitir sus conocimientos y colaborar con la formación de quienes le pedían un consejo o a quienes les dirigía una tesis. Seguramente me hubiera llamado varias veces para preguntarme si estaba escribiendo estas palabras y si necesitaba su ayuda. Y también pienso que llegó a sus 87 años porque nunca dejó de tener proyectos… Su pensamiento quedó plasmado en su vasta obra, de alrededor de 75 libros y cientos de artículos. Siempre tenía un libro pensado para escribir, tal es así que en su último año de vida trabajó, junto con el Dr. Okner, arduamente en su libro Historia universal de la medicina, tal vez su obra más representativa. Y ya tenía en mente otros libros, que lamentablemente no pudo llegar a escribir pero sé que algún bosquejo ha dejado en su “ordenador”, como le gustaba decir y discutía conmigo, porque yo le insistía con que no debía ser tan purista del idioma, ya que todos hablamos el mismo español, con nuestros propios regionalismos, modismos e, incluso, dialectos. Porque también era un apasionado de la palabra, esa que media en la relación médico-paciente. Él decía en uno de sus artículos: “el médico de hoy no solo debería pensar muy bien sus palabras, sino que antes de hablar al paciente tendría que considerar siempre: 1) si sus palabras serán útiles al enfermo, 2) si son absolutamente ciertas, 3) si es necesario pronunciarlas y 4) si son del todo desinteresadas”. La medicina era, sin dudas, su gran pasión. Le
dedicó todos sus días… Él mismo llegó a reconocer que la medicina le quitó horas de estar con su familia y que sin el aguante de nosotras, de mi madre, no hubiera logrado escribir tanto. Para él el médico debe estar en una “educación médica continua”, porque la verdad cambia y los médicos siempre deben estar estudiando. Amaba profundamente esta Facultad, a la que también le costó dejar. Ejerció con extrema dedicación sus cargos de Secretario de Desarrollo Docente y la dirección de este Departamento. Con mis hermanas le decíamos si hacía faltar seguir viniendo, pero para él el no venir; el no caminar por estos pasillos y saludar a todo el mundo; el no hacer miles de recetas a quienes le pedían; el dejar de participar de reuniones de doctorado, de ética; etc., era un imposible. Gran parte de su vida transcurrió en este lugar… Quién sabe por qué inspira tanta pasión… y no puedo yo decir mucho porque también disfruto mis días en la UBA, acá o en Puan. Seguramente sean esas pasiones que heredamos de él, creo que las tres tenemos un poco de cada una de sus grandes pasiones: la medicina, el arte y la escritura. Otras de sus pasiones fue la cría de canarios, y peces. Porque como él bien decía en una entrevista su interés por la medicina comenzó por la biología. Le gustaba hacer pruebas genéticas, especialmente con los pájaros, con los que obtuvo algunos premios. Y, por supuesto, su pasión no académica era el fútbol, especialmente, su querido River. ¡No quiero imaginar todo lo que hubiera sufrido el pasado fin de semana! Y vale que cuente esta anécdota, en una oportunidad mis gemelos se quedaron a dormir con él y me dijeron que pensaban ir con la camiseta de Boca… entonces le avisé porque sabía que para él iba a ser un impacto y los esperó con la camiseta de River puesta… Se rieron mucho… Los tres demostraron siempre que se podía convivir aunque no tuvieran la misma pasión… Además de apasionado también era metódico, ordenado, puntual. La puntualidad era un don en él. Nunca entendí cómo llegaba a horario siempre, cosa que a mí particularmente me cuesta… Hasta alguien
me contó que llegaba media hora antes de tener que reunirse con él, porque sabía que si algo le molestaba era la impuntualidad. Es que él valoraba el tiempo, ese que se le escapó este último año… A un mes de su fallecimiento, quiero agradecer a todas y todos los que lo acompañaron, lo visitaron, lo llamaron y quiero agradecer que estén hoy acá acompañándonos en este momento tan difícil.
Él insistía con que éramos el eslabón de una cadena, una sucesión de una especie, polvo cósmico, él creía que con la vida terminaba todo, que no tenía importancia para trascender, sin embargo sé que coincidimos en que dejó su huella en nosotras, en sus nietos y nietas, en sus bisnietos y bisnieta, en su hermano, en sus hijos políticos, en sus discípulos, en todos quienes lo conocieron. Muchas gracias
LOS CARDIÓLOGOS, MURAL DE DIEGO RIVERA (CONTRATAPA)
En 1944, el doctor Ignacio Chávez le pidió a Diego Rivera que pintase dos murales para decorar la entrada al auditorio del Instituto Nacional de Cardiología de la ciudad de México, que se acababa de crear. Su pedido fue bien explícito, ya que Chávez quería que quedaran inmortalizados los “momentos culminantes de la creación científica” y que los murales expusieran “la proyección ascendente del conocimiento”. En la base del mural, cuya copia fue donada al Departamento de Humanidades Médicas por el Dr. Alfredo Buzzi, representó las dos etapas fundacionales de la medicina en China y Grecia.
Para representar la evolución del conocimiento cardiológico, en la base aparece el busto de Galeno que va subiendo hasta la esquina superior derecha. Cesalpino, quien desafió al dogma galénico y acuñó el término circulación, se observa al lado de Galeno. Harvey, quien sentó la idea de la circulación mayor, aparece a la izquierda palpando la arteria radial. Encima de Harvey, se ve a Morgagni dando clase a tres estudiantes con un paciente enfermo. Los tres anatomistas más importantes, Vesalio, Malpighi y Vieussens, están ubicados en la esquina inferior derecha de abajo hacia arriba. En la parte superior izquierda, llama la atención el fuego de una hoguera, que consume a Miguel Servet, condenado por Calvino a ser quemado por sus descubrimiento sobre la circulación pulmonar, consideradas opiniones heréticas. El lugar central, por encima de los anatomistas y fisiólogos, quedó reservado para los clínicos: Auerbrugger, Laennec y Corvisart. En este grupo también figura Skoda, uno de los primeros en estudiar la endocarditis. Los anatomistas presentes en el mural son Aschoff, quien está hablando con Tawara y en la esquina superior derecha se los ve a Keith y Flack, junto a un microscopio. His, quien viste un guardapolvo, enseña a sus colaboradores y Purkinje da una confererencia. En este mural priman los colores del fuego: rojo, naranja. Ese fuego que representa la luz y el conocimiento pero que a la vez quema y destruye. Diego Rivera (1886-1957) fue un destacado muralista mexicano de ideología comunista, famoso por plasmar obras de alto contenido social en edificios públicos. Casado con Frida Kahlo, fue creador de diversos murales en distintos puntos del ahora llamado Centro Histórico de la Ciudad de México, así como en otras ciudades mexicanas, norteamericanas y sudamericanas (Buenos Aires, San Francisco, Detroit y Nueva York).
HISTORIA DE LA MEDICINA NUCLEAR EN LA ARGENTINA Verónica Cecilia Sánchez*
Resumen Hay un largo camino que recorre desde John Dalton a Antoine Henri Becquerel, Pierre y Marie Curie, Frédéric Joliot e Irene Curie (y algunos mas) que dio cabida a la era atómica. Entre sus mayores aplicaciones pacíficas se hallan las referidas al diagnóstico y tratamiento, es decir, la Medicina Nuclear. Dicha especialidad inicia su desarrollo a finales de los años 40’; 1946 constituye una fecha histórica ya que se construye el primer reactor productor de radionucleídos. Los ensayos radiobiológicos en nuestro país se realizaron en el Instituto de Medicina Experimental (actualmente Instituto Roffo) en 1926. En 1949, un equipo de Harvard junto al Dr Héctor Perinetti y colaboradores, hicieron los primeros estudios médicos con radioisótopos, usando I131 para determinar las causas del bocio endémico en Mendoza. En 1963 se crea la Sociedad Argentina de Biología y Medicina Nuclear. La CNEA es una institución ligada a la medicina nuclear argentina y fue creada el 31 de mayo de 1950 por decreto del presidente Perón. Las acciones concretadas a partir del lanzamiento del Plan Nuclear Argentino en 2006 han convertido al país en un referente. Palabras claves: medicina nuclear, CNEA, isótopos radioactivos, Plan Nuclear Argentino
Summary There is a long road that runs from John Dalton to Henri Becquerel, Pierre and Marie Curie, Frédéric Joliot and Irene Curie (and some more) that accommodated the atomic era. Among its greatest peaceful applications are those related to diagnosis and treatment, that is, Nuclear Medicine. This specialty begins its development at the end of the 40’s; 1946 constitutes a historical date since the first radionuclide producing reactor is built. Radiobiological tests in our country were carried out at the Institute of Experimental Medicine (now Roffo Institute) in 1926. In 1949, a Harvard team together with Dr Héctor Perinetti and collaborators, made the first medical studies with radioisotopes, using I131 to determine Causes of endemic goiter in Mendoza. In 1963 the Argentine Society of Biology and Nuclear Medicine was created. The CNEA is an institution linked to Argentine nuclear medicine and was created on May 31, 1950 by decree of President Perón. The actions taken after the launch of the Argentine Nuclear Plan in 2006 have made the country a benchmark. Keywords: Nuclear Medicine, CNEA, radiactive isotopes, Argentine Nuclear Plan
*Médica de Planta del Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Municipal de Oncología “María Curie” Médica Especialista Universitaria en Medicina Nuclear. Secretaria de la Carrera de Médico Especialista Universitario en Medicina Nuclear (UBA). Miembro de la Asociación Argentina de Biología y Medicina Nuclear
Introducción Los conceptos sobre la existencia de una partícula indivisible se remontan a 500 años aC, a partir de que era posible la división de la materia en dos partes, cada una de ellas en otras dos y así sucesivamente, pero sin llegar al infinito. John Dalton, a principios del XIX, da vida científica al átomo indicando que “toda materia está compuesta de átomos y todas las combinaciones químicas tienen lugar entre ellos”. Un siglo después, Antoine Henri Becquerel, de modo casual, descubre la radiactividad natural, confirmado por Pierre y Marie Curie. En 1933, Frédéric Joliot e Irene Curie descubren la posibilidad de crear isótopos radiactivos artificiales. La era atómica había comenzado con sus hallazgos pacíficos y su contracara. Entre sus mayores aplicaciones pacíficas se hallan las referidas al diagnóstico y tratamiento, es decir, la Medicina Nuclear. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido a esta especialidad como la que se ocupa del diagnóstico, tratamiento e investigación médica mediante el uso de radionucleídos, con exclusión de las fuentes selladas que se emplean en radioterapia (3). Medicina Nuclear: antecedentes a nivel mundial Pocas veces ocurre en medicina que determinada especialidad logre ostentar una fecha de nacimiento cierta, e incluso más arduo todavía es poder atribuir con razonable convicción su paternidad. Eso es lo que ocurrió con la Medicina Nuclear: su fecha de natalicio puede ser rastreada hasta el 26 de febrero de 1896 y Becquerel es el mejor candidato a progenitor. Este físico francés comprobó que ciertos materiales emitían una radiación desconocida. Años más tarde, su discípula Marie Curie denominaría al fenómeno “radiactividad” (5). Más cercano a nuestro tiempo, la Medicina Nuclear inicia su desarrollo como especialidad a finales de los años 40’, momento en que se decide utilizar la energía nuclear con fines médicos; 1946 constituye una fecha histórica, ya que se construye el primer reactor productor de radionucleídos. Von Hevesey fue el primer científico que pensó en emplear los radionucleídos en el ser vivo. Durante más de diez años lo único que hacían los
primeros médicos nucleares del mundo eran pruebas tiroideas rústicas, como la captación de I131 con contadores Geiger, poco a poco surgieron los primeros radiofármacos: rosa de bengala-I131 para hígado, hipuran I131 para pruebas dinámicas renales, neohidrina mercurio 203 para obtener imágenes de riñón y últimamente en forma vertiginosa, coincidente y al mismo tiempo resultante del circulo virtuoso: adelantos electrónicos (nuevos equipos), informática, radiofármacos (en estos últimos suele haber más de 300, que son útiles en investigación y medicina) y cada día surgen más sin que se observe un tope a esta tecnología (6). A continuación se describe la cronología del desarrollo de la Medicina Nuclear en el mundo: 1895: descubrimiento de los rayos X-Roentgen 1896: descubrimiento de la radiactividad de uranioBecquerel 1898: descubrimiento de la radiactividad naturalMarie Curie 1913: desarrollo del concepto de isotopía-Soddy 1923: primera utilización de los trazadores en la exploración biológica-Hevesey 1931: construcción del primer ciclotrón-Lawrence 1934: descubrimiento de la radiactividad naturalCurie/Joliot 1938: primeros estudios de la fisiología de la tiroides 1939: primeras aplicaciones terapéuticas 1951: construcción del scanner con cristal de centelleo de yoduro sódico, para realizar las primeras gammagrafías-Reed/Libbi 1952: el término “medicina nuclear” sustituye al de “medicina atómica” que se empleaba hasta entonces 1961: creación de la tecnología de emisión de positrones (PET)-Robertson/Yamamoto 1962: aparición del generador de Tc99m 1963: construcción de la cámara de centelleo-Anger A partir de los años 60 el desarrollo de la medicina nuclear es imparable. Son de gran importancia la puesta a punto en los años 70 de la técnica de Spect cerebral y en los años 80 del PET (tomografía por emisión de positrones) (9).
Seis décadas de la Medicina Nuclear Argentina Los orígenes Los primeros ensayos radiobiológicos se realizaron en el Instituto de Medicina Experimental (actualmente Instituto Roffo) en 1926. En 1949, un equipo de Harvard junto al Dr Héctor Perinetti y colaboradores hicieron los primeros estudios médicos con radioisótopos, usando I131 para determinar las causas del bocio endémico en Mendoza. Este trabajo fue el primero en el mundo en usar un radioisótopo para estudios epidemiológicos (5). En 1943, el Dr Juan Membrives, becario en USA, escribe a su director de beca, el profesor Bernardo A Houssay, indicando que puede enviar pequeñas cantidades de I131 para estudios de fisiología tiroidea en animales de investigación. Houssay le contesta que careciendo en el país de equipos de medición y las dificultades de transporte para recibir el trazador y enviar posteriormente las muestras para su medición, por el momento es imposible aceptar la propuesta (3). Si bien existieron algunos empleos de radioisótopos anteriormente en el país, como el uso de P32 (fósforo) en hematología por envíos de colegas de USA, o el uso terapéutico del Radio en Oncología, todavía nada existía en ese campo. Walter Eggeberg, alemán, quien hasta 1928 había formado parte del grupo de trabajo de Otto Hahn, descubridor del proceso de fisión, llegó a la Argentina en 1949 para tareas de formación, desarrollo y docencia contratado por la Universidad Nacional de Tucumán. Como carecía de equipos de medición de la radiactividad, los improvisó enviando construir tubos Geiger a un fabricante de tubos de gas neón. En 1951 es contratado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y a su lado se formó un grupo de profesionales de extraordinario valor y empuje que descubrieron, desarrollaron y produjeron radioisótopos. Evolución y desarrollo Formalmente la medicina nuclear se inicia en la primera mitad de la década del 50’. En 1950 Perinetti, cirujano mendocino, concurre a la Clínica de Tiroides del Massachussets General Hospital. En ese servicio se aprestaban a realizar estudios “geomédicos” de enfermedades de la glándula tiroides empleando radioyodo. En 1951 una comisión argentino-estadounidense comenzó el estudio en Mendoza empleando I131, para estudiar por primera vez la cinética del radioyodo en áreas de bocio endémico y determinar la adaptación del hombre a la carencia de yodo. El grupo norteamericano había proporcionado el equipamiento, su contraparte a través de la CNEA, la provisión del radioyodo. En la segunda mitad de esa misma década, a través
del “préstamo” de tres equipos de captación tiroidea de I131 y un equipo de pozo que realiza la CNEA a tres distintos hospitales de Buenos Aires, se da el puntapié inicial a la creación de la futura especialidad médica, la Medicina Nuclear (3). La sociedad científica: Fundación de la Sociedad Argentina de Biología y Medicina Nuclear En 1963 se crea la Sociedad Argentina de Biología y Medicina Nuclear (entidad que nuclea en la actualidad a los médicos y técnicos de la especialidad), por la propuesta de los doctores Aldo Lanari (fundador), Héctor Forcher y Jorge Verde, con el nombre de Sociedad Argentina de Medicina Nuclear. El acta de fundación de la sociedad fue firmada por 124 profesionales ligados a la especialidad, que pasó a llamarse Asociación Argentina de Biología y Medicina Nuclear (AABYMN) por razones legales. En la historia de la entidad, se debe mencionar que desde su fundación Arturo J San Martín, médico endocrinólogo y nuclear, fue el único miembro que ocupó el cargo de presidente en tres oportunidades y actualmente sigue ejerciendo la especialidad, siendo reconocido por su vasta experiencia y trayectoria. En el estatuto de la Asociación se describen los objetivos: 1. El estudio y fomento de la Biología y Medicina Nuclear y de todo cuanto se relacione directamente con dichas ciencias; 2. Difusión de los estudios, trabajos y adelantos alcanzados; 3. La promoción del intercambio científico con sociedades similares del país y del exterior; 4. Participar de la actividad docente de las distintas profesiones involucradas; 5. Actuar ante las autoridades competentes encargadas de regular las actividades profesionales y del dictado de normas vinculadas con la Biología y Medicina Nuclear; 6. Establecer convenios bilaterales con sociedades afines que posibiliten la admisión reciproca de sus miembros sin desmedro de las pautas de ingreso del estatuto; 7. Propender a la formación, certificación y recertificación de los profesionales y técnicos para el ejercicio de las actividades propias de la Biología y Medicina Nuclear. Todo ello sin fines de lucro (2). La Comisión Nacional de Energía Atómica; sus orígenes La CNEA es una institución íntimamente ligada a la Medicina Nuclear Argentina. Fue creada el 31 de mayo de 1950 por decreto 10936/50 del Presidente Juan Domingo Perón, en el
marco de un plan que se deseaba llevar a cabo y al que se denominó “Proyecto Huemul”, instalado 7 km de Bariloche. Los millones de dólares demandados no se podían disfrazar de gastos reservados de la Dirección de Migraciones y se creó la Comisión. Luego, el tiempo, mostraría que el “Proyecto Huemul” era un fracaso, tal que el diario The New York Times tituló: “El sueño atómico de Perón se desvanece” (10). La CNEA regulaba el empleo de los elementos radiactivos en el uso pacífico de la energía nuclear y era juez y parte, por lo cual la legislación posterior dividió esa institución en dos partes, destinándola a docencia, investigación y producción de elementos radiactivos a la CNEA y creando una nueva institución denominada Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), dependiente de Presidencia de la Nación, que controla los permisos institucionales, profesionales y técnicos para el uso de radioisótopos en seres humanos. Ambas instituciones conviven en el mismo edificio. En la historia de esta institución no puede dejar de destacarse la figura del ingeniero Celso Papadópulos ¿Por qué fue tan importante? En primer lugar, merece la pena analizar el escenario de la época. En el país se estaban utilizando fuentes selladas de radio 226 desde 1913 y de cobalto 60 desde 1948 en aplicaciones médicas, fundamentalmente de radioterapia ginecológica, sin ningún control del Estado, pese a los riesgos que involucraban para los pacientes tratados, sus familiares y los propios profesionales. Los primeros precursores de la Biología y Medicina Nuclear del país estaban haciendo uso de fuentes abiertas de I131, Fósforo 32 y tirito en diversos centros de Buenos Aires, Mendoza y Salta sin que existiese ninguna reglamentación al respecto. Mientras tanto, el ingeniero Papadópulos era jefe de la Sección Astronomía del Instituto Geográfico Militar, profesor de Geodesia en la Escuela Superior de Guerra y jefe de trabajos prácticos de la Cátedra de Topografía en la Facultad de Ingeniería de la UBA. Se produjo el hecho circunstancial que el entonces presidente de la CNEA, el ingeniero Oscar Quihillalt, invita a Papadópulos a hacerse cargo en esa institución del recientemente creado Departamento de Informaciones Atómicas. Al cabo de un año, la inteligencia de Celso, su brillante capacidad de gestión y conducción, habían logrado que la CNEA se hubiese reorganizado y transformado en un ente de producción, investigación y control de los riesgos radiosanitarios involucrados. Fue el creador y primer jefe del entonces llamado Departamento de Radioisótopos, redactor y propulsor del reglamento que aprobó el decreto nº 842/58, por el cual se estableció que ninguna persona en el país puede tener, poseer, importar, comprar, usar, utilizar, vender,
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exportar o eliminar materiales radiactivos sin permiso previo de la CNEA. De ahí la importancia del ingeniero Papadópulos en la historia de la institución, quien da nombre a las jornadas que realiza la AABYMN, en las cuales se congregan los especialistas de todo el país para conocer la actualidad de la especialidad (8). Aplicaciones de la tecnología nuclear a la salud. Radioisótopos y radiofármacos Desde su fundación, la CNEA ha considerado la producción de radioisótopos como una de sus actividades primordiales. En la actualidad y desde hace casi 50 años, el reactor RA-3, ubicado en el Centro Atómico Ezeiza, es el principal productor de radioisótopos en toda Latinoamérica. Los radioisótopos allí producidos son separados y purificados para su comercialización en instalaciones sitas en ese centro: la planta de producción de radioisótopos por fisión, la planta de producción de radioisótopos y el ciclotrón de producción. Los productos manufacturados por la CNEA están destinados fundamentalmente a su empleo en Medicina Nuclear, tanto para diagnóstico como para tratamiento. El Molibdeno 99 y el Iodo131, ambos obtenidos por fisión de uranio, son los radioisótopos de mayor empleo en medicina. La producción de estos radionucleídos satisface completamente la demanda nacional además de permitir exportaciones a países de la región como Brasil y Chile. Otros radioisótopos producidos, aunque con una demanda menor, son el Samario 153, Cromo 51 y Fósforo 32 (7). Medicina Nuclear y la CNEA La CNEA desde sus etapas fundacionales, ha prestado particular atención a las aplicaciones de los radioisótopos y de las radiaciones ionizantes a la salud humana, tanto en el diagnóstico como en la terapia de enfermedades, convirtiéndose en una firme y constante promotora de la Medicina Nuclear en el país. Prueba de ello es el decisivo rol que ha desempeñado en la creación, desarrollo y apoyo a la operación del: 1. Centro de Medicina Nuclear del Hospital de Clínicas José de San Martín En 1958 por iniciativa conjunta de la CNEA y la Universidad de Buenos Aires, se creó en el Hospital de Clínicas, dependiente de la Facultad de Medicina, el Laboratorio de Radioisótopos, que en 1962 se transformó en Centro de Medicina Nuclear. En 1967, mediante un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo, se equipó al centro con instrumental de última generación. A partir de entonces se convirtió en un referente local e internacional para la formación de recursos humanos en el tema. Las principales actividades son la asistencial, docencia e investigación
en las áreas de la Medicina Nuclear y el Diagnóstico por Imágenes. En 1980 la CNEA incorporó un equipo de Tomografía por Emisión de Fotón Único (SPECT) para la realización de gammagrafías. En 2012 fue reinaugurado el centro al que se incorporó un equipo SPECT-TC con dos cabezales (7). 2. Centro de Medicina Nuclear del Instituto Oncológico Ángel H Roffo Fue creado como resultado de un convenio de asistencia técnica entre la CNEA y la UBA en 1976. Al estar inmersos en un hospital oncológico, los integrantes de este centro tienen la posibilidad de interaccionar con el resto de las especialidades, generando una modalidad de trabajo interdisciplinario que les permite adquirir una mirada local a la problemática oncológica. Las principales actividades del centro son la asistencia, investigación y docencia en el campo de la Medicina Nuclear y la Física Médica, aplicadas a la Oncología. 3. Escuela de Medicina Nuclear, FUESMEN (Mendoza) Surgió a partir de una iniciativa de la CNEA que puso en marcha en 1986 la creación de una Escuela de Postgrado en Medicina Nuclear y Radioisótopos. Tiene como objetivo principal la realización de actividades científicas, docentes y asistenciales en materia de Medicina Nuclear y Radiodiagnóstico. Cuenta con recursos tecnológicos de primera línea y gracias a la formación diferencial de sus recursos humanos, la investigación y el desarrollo, se ha posicionado como una institución innovadora en el medio. 4. Fundación Centro de Diagnóstico Nuclear (Buenos Aires) A partir de 2003, la CNEA y la FUESMEN encararon un proyecto que significaba dotar al Gran Buenos Aires de un centro de última generación de diagnóstico por técnica de emisión de positrones (PET), acordando para ello la creación de la Fundación Centro de Diagnóstico Nuclear (FCDN). Su equipamiento confiere al centro gran autonomía y un alto índice de productividad. Sus principales actividades son la asistencia, investigación y docencia en las áreas de la Medicina Nuclear y el Diagnóstico por Imágenes. Con los dos primeros centros, la CNEA mantiene una vinculación directa mientras que en los dos últimos casos la relación se materializa principalmente a través de su participación en las fundaciones que los administran. Además, la CNEA está propiciando la apertura de nuevos centros de medicina nuclear en diversas ciudades del interior del país. El plan estratégico de CNEA 2010-2019 se establece como política
institucional al respecto: “Promover la replicación del modelo de gestión de fundación sin fines de lucro con el objeto de asegurar que cada vez más regiones del país tengan acceso a tecnología de avanzada en el campo de la Medicina Nuclear y oportunidades de capacitación y formación en las distintas disciplinas asociadas” (1). Huellas argentinas en Latinoamérica En el área de la Medicina Nuclear nuestro país ha sido pionero en Sudamérica, de la mano de la CNEA, institución que siempre mantuvo un rol fundamental que aún continua vigente. En la década del 60’ argentina ya había comenzado sus desarrollos en la materia, mientras que en el resto de la región se llevarían a cabo años más tarde, incluso en Brasil. La Argentina siempre estuvo a la vanguardia en ese campo, convirtiéndose en un ejemplo de referencia para otros estados e impulsando tecnologías que luego se difunden al resto de la región. Esto se remonta al año 1991 cuando la Fundación Escuela de Medicina Nuclear (FUESMEN) de la provincia de Mendoza, dispuso el primer equipo PET del hemisferio sur, junto con un ciclotrón para la producción de radioisótopos. Asimismo, en el año 2001, la CNEA introdujo comercialmente desde el centro atómico Ezeiza la fluordesoxiglucosa (FDG) en Buenos Aires, que la FUESMEN ya venía usando localmente. En 2014 se puso en marcha el Plan Nacional de Medicina Nuclear, por el cual se están construyendo en varias provincias centros de medicina nuclear y radioterapia que acercarán la alta tecnología en diagnóstico y tratamiento a las más alejadas regiones del país. Así, Formosa, La Pampa, Entre Ríos, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Buenos Aires de beneficiarán con la instalación de ciclotrones, equipos PET-TC, SPECT-TC y otros. También se han reequipado los centros propios de la CNEA: la Fundación Centro de Diagnóstico Nuclear (FCDN) y la FUESMEN inauguró en 2016 el primer PET híbrido con resonador de América Latina. Por otra parte, la Argentina contará con el primer Centro de Protonterapia de Latinoamérica, ubicado frente al Instituto Roffo de la Ciudad de Buenos aires. Desde hace varios años desde Ezeiza se produce Molibdeno 99 en la única planta sudamericana de producción de molibdeno por fisión. Desde allí se abastece a todo el mercado nacional, a un tercio del mercado de Brasil y a otros países latinoamericanos a través de la venta de generadores de Tecnecio 99. En el país tenemos aproximadamente 300 entros de medicina nuclear y la CNEA fue pionera, posibilitando un gran nivel en estos servicios y desarrollos, tanto en el ámbito privado como público (4).
La vasta experiencia en el diseño y construcción de reactores nucleares para investigación y desarrollo científico permite que hoy nuestro país cuente con un excelente sistema de aplicaciones nucleares a la salud, tanto en el ámbito público como privado, conformado por: 5	67 71 284 48 338
escuelas de Medicina Nuclear centros de cobaltoterapia centros de braquiterapia centros de Medicina Nuclear aceleradores lineales laboratorios de radioinmunoensayos
Expansión de la Red de Medicina Nuclear Con el apoyo del gobierno nacional, la CNEA ha venido asesorando y coordinando la creación de nuevos centros de medicina nuclear y radioterapia con carácter federal, buscando asegurar la llegada de la tecnología nuclear en salud para toda la población.
En este marco, (al año 2014) se proyectó la construcción de los centros de Oro Verde (Entre Ríos) y Bariloche. Por su lado, los Institutos Balseiro (Bariloche) y Dan Beninson (Ezeiza) están potenciando sus carreras vinculadas a la salud, acompañando los proyectos de expansión de la CNEA en esta temática, capacitando a gran parte de los profesionales y técnicos del área en todo el país. La Medicina Nuclear como especialidad en la Argentina El título de especialista es ajeno a las autoridades de la CNEA y la ARN. Ha sido considerado a nivel
nacional y provincial. El Ministerio de Salud en un comienzo reaccionó tardíamente y los primeros diplomas de indicaban “Especialista en Radioisótopos” que con el curso del tiempo se cambió al título otorgado en el presente: “Especialista en Medicina Nuclear”. Actualmente se toman en cuenta los cursos técnicos y a nivel provincial los colegios médicos o instituciones similares son los encargados de considerar los pedidos. La CNEA y la ARN consideran que el candidato a recibir un permiso de uso de material radiactivo en seres humanos debe realizar una práctica en clínica médica en institución reconocida y aceptada, por al menos tres años, luego efectuar alguno de los cursos de metodología y aplicación de radioisótopos aceptados y posteriormente realizar las prácticas activas que determina la reglamentación vigente. Los permisos individuales se deben renovar cada 5 años (3). Con respecto a la formación profesional existen actualmente dos sedes oficiales que dictan la Carrera de Médico Especialista: la sede del Hospital Municipal
de Oncología Maria Curie y el Hospital de Clínicas, ambas asociadas a la Facultad de Medicina de la UBA. El futuro Entre las promesas que vienen, hay que destacar el perfeccionamiento de equipos y la introducción de nuevos radiofármacos. Seguramente el perfeccionamiento de la cámara gamma hará posible la realización de los diferentes estudios con mayor rapidez y resolución anatómica. El otro espacio prometedor es el de la terapia, donde queda todavía un largo camino por explorar (5).
Conclusión Podemos reflexionar que, si bien nuestro país tiene un rol preponderante en materia de la aplicación de tecnología nuclear a la salud, aun deberían destinarse más recursos, ya que todavía el Plan Nacional de Medicina Nuclear parece insuficiente para satisfacer las demandas de toda la población. Por su parte, la Red de Medicina Nuclear (que reúne a todos los Servicios de Medicina Nuclear de la Ciudad de Buenos Aires), debería tener un rol más activo, y no solo circunscribirse (como actualmente) a derivar pacientes de un centro a otro, por ejemplo, cuando los equipos no funcionan. Asimismo, la CNEA debería ampliar su participación a nivel nacional, tanto público como privado, y no solo concentrar sus esfuerzos en cuatro instituciones (tal cual es la situación actual), sino brindar apoyo para que cada vez se puedan abrir más centros de medicina nuclear, pero preferentemente para cubrir aquellas zonas siempre relegadas, donde los pacientes no tienen la posibilidad de tener una prepaga, y lograr así que la situación sea más equitativa, es decir, que el acceso a la salud y la posibilidad de un buen diagnóstico y/o tratamiento no sea, con exclusividad, para los que tienen un mayor poder económico. Otro aspecto a tener en cuenta es que en la realidad, nuestro país es muy dependiente del exterior en cuanto a los desarrollos y utilización de ciertos radiofármacos, por lo que no siempre lo que se utiliza, por ejemplo en Europa o EEUU, es lo que se encuentra disponible aquí, con lo que se demuestra que a pesar del esfuerzo realizado por los profesionales, investigadores y las instituciones, el país se encuentra siempre retrasado
en esta especialidad, por lo que ello debería ser contemplado por el sector político para que se convierta en una real política de Estado. Bibliografía 1.- Argentina país nuclear, logros y avances del plan nuclear argentino. Ministerio de Planificación, CNEA, 2016, p 151-3. 2.- Asociación Argentina de Biología y Medicina Molecular; disponible en www.aabymn.org.ar (visitada el 29/9/18). 3.- Degrossi, Osvaldo J. Medicina Nuclear: aplicaciones en diagnóstico y tratamiento. Bs As, Editorial CP, p XIII-XXX. 4.- Furnari, Juan Carlos, Medicina Nuclear: huellas argentinas en el sendero latinoamericano; disponible en www.enula.org (visitada el 18/9/2018). 5.- Garabetyan, Enrique, Historia de la medicina nuclear; disponible en www.pagina12.com.ar/diario/ suplementos/futuro (visitada el 19/09/18). 6.- Kadlubik, Gregorio, “Medicina Nuclear: desarrollo histórico e impacto en la salud”; en: Revista Hospital Juárez de México, 2010, vol 77, n° 4, p 295-97. 7.- Memoria y balance 2014 de la CNEA. Bs As, CNEA, 2014, p 43-51. 8.- Placer, Alejandro, 50º Aniversario del decreto nº 842/58; disponible en www.radioproteccionsar.o.ine/ doc/papad/papadopulos.pdf (visitado el 29/9/18). 9.- Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular: Historia de la Medicina Nuclear. Disponible en www.semnim.es (visitada el 19/09/18). 10.- Vidal, Mario, Cómo y por qué en 1950 Perón creó la Comisión Nacional de Energía Atómica; disponible en www.infobae.com/opinión/2018/06/21 (visitada el 18/9/2018).
POEMA: “FEDERICO” Carlos Camilo Castrillón Te recuerdo lejos, Lejos en distancia, Lejos en el tiempo: El Bajo Belgrano, Esquina Mendoza Junto a Montañeses. Médico de barrio, cruzando Blandengues angosta, empedrada, para ir a las casas cercanas al río donde nadie iba. Viniste a la mía, Juramento y Húsares, Un montón de veces A ver a mis padres. Fueron tus pacientes. Y ahí te conocí Con tu bonhomía, con tu gesto plácido, tu actitud paciente, influyendo en mí, en mi alma de niño, dibujando en mí, mis ojos de niño, la idea del médico. Te recuerdo cerca, Cerca en la distancia Y cerca en el tiempo: Hospital de Clínicas En Clínica Médica, Profesor Adjunto; Y en la Facultad Humanismo Médico, Carrera Docente; Y entre todo esto: La literatura, el cuento, el ensayo, la historia, los premios, premios literarios y premios médicos, y el premio más grande, 40 | Médicos y Medicinas
familia, las hijas, los nietos, amigos, compañeros, todos, todos los que un día tuvieron la suerte, poder conocerte, y dar testimonio de tu vida ilustre, de aquello que fuiste, de aquello que eres aunque ya no estés y que serás siempre. Te recuerdo lejos. Te recuerdo cerca. Lo hago en la distancia Y lo hago en el tiempo. Te recuerdo siempre. Siempre en el pasado. Siempre en el presente. Siempre en el futuro. En todas las salas. En todas las camas. En cada paciente. En todas las aulas. En todas las clases. Y en cada alumno De grado o graduado. En la biblioteca Y en cada pasillo que puebla este claustro. En cada colega. En cada docente. En cada empleado Y en toda la gente. En todos los libros. En cada palabra Y en cada silencio. Por eso me sale Desde que ere chico Decir ante todos: Gracias, Federico.
Museo de Historia de la Medicina y de la Cirugía “Vicente A. Risolía”
DRA. CECILIA GRIERSON Adolfo Venturini*
Cecilia Grierson nació en Buenos Aires en 1859, hija de inmigrantes escoceses. Fue la primera médica argentina. Se graduó en 1889 en la Facultad de Medicina de la UBA con la tesis “Histero-ovariotomías efectuadas en el Hospital de Mujeres desde 1883 a 1889”. Padrino de tesis: Prof. Mauricio González Catán. En 1886, cuando era estudiante fundó la “Escuela de Enfermeros y Masajistas de Buenos Aires”, que inicialmente dependió del Centro de Estudiantes de Medicina. Después de laurearse se especializó en Ginecología y Obstetricia en el Hospital San Roque (luego Ramos
Mejía). En 1891 fue miembro fundadora de la Asociación Médica Argentina y en 1894 fundó la Asociación Argentina de Primeros Auxilios. Se desempeñó como Vicepresidenta del Congreso Internacional de Mujeres realizado en 1899 en Londres. En 1900 organizó el Consejo Nacional de Mujeres y en 1901 fundó la Asociación Obstétrica Nacional. En 1934, poco antes de morir, donó su propiedad en la localidad de Los Cocos, Córdoba, al Consejo Nacional de Educación, donde luego se construyó una escuela que lleva su nombre.
*Médico Anestesiólogo a cargo del Museo de Historia de la Medicina y de la Cirugía “Vicente A. Risolía”
NOVEDADES DEL DEPARTAMENTO DE HUMANIDADES MÉDICAS 1.- Por la resolución n° 558 (protocolizada el 10 de mayo de 2019), de la sesión del Consejo Directivo, que aprobó una nueva estructura de los Departamentos Académicos de la Facultad de Medicina (UBA), que ahora son 16, quedó restablecido nuestro Departamento de Humanidades Médicas (y se puso fin al anterior Departamento de Salud Pública y Humanidades Médicas). Tiene dos orientaciones: Historia de la Medicina y Bioética. Fue designado, por resolución n° 559, como nuevo director interino, el Prof Médico Carlos Camilo Castrillón. 2.- Hemos recibido una pieza que perteneció al Prof Emérito y ex Decano de la Facultad de Medicina, Dr Alfredo Patricio Buzzi, donado por su hijo Alfredo E Buzzi. Es la reproducción de un mural que pintó Diego Rivera (a pedido del cardiólogo mexicano Ignacio Chávez) para el Instituto Nacional de Cardiología de la ciudad de México. (Ver contratapa). 3.- Reiniciamos el ciclo de los Ateneos de Historia de la Medicina. El martes 28 de mayo, en la sede del Departamento de Humanidades Médicas, escuchamos al Prof Dr Alberto J Carli quien presentó la temática: La verdad de la razón. Hubo una importante afluencia de público. El martes 27 de agosto, disertó el Dr Adolfo Venturini con “Los doctores Alejandro Posadas y Cecilia Grierson en los museos ‘Houssay’ y ‘Risolía’ (FM/UBA)”. Los asistentes, que fueron muchos, recorrieron, al concluir la conferencia, las dos galerías. 4.- Por resolución n° 919 (protocolizada el 5 de junio de 2019), de la sesión del Consejo Directivo de la Facultad de Medicina (UBA), se designó director interino del Instituto de Historia de la Medicina, al profesor Consulto Abel Luis Agüero. 5.- La colección completa de Médicos y Medicinas en la Historia (revista en soporte papel del Departamento de Humanidades Médicas) se puede hallar en: https://www.elguionediciones.com.ar Facebook: https://www.facebook.com/elguionediciones/ Instagram: @elguionediciones 6.- Tenemos en preparación el segundo número de 2019 de la publicación online: Revista de Historia de la Medicina y Epistemología Médica, que ha cumplido diez años con dos entregas anuales. Ubicar en: www.fmv-uba.org.ar/.../revistasylibrosdigitales/histomedicina/index1024x768.htm 7.- Seguimos organizando la XXI° Jornada de Historia de la Medicina, que se hará en homenaje al Prof Dr Federico M Pérgola, el 4 de noviembre de 2019. 8.- Está abierto el llamado al premio del Ateneo de Historia de la Medicina 2019. La presentación de trabajos originales se mantiene hasta el 15 noviembre de 2019. Ver las normas en la publicación online: Revista de Historia de la Medicina y Epistemología Médica. Los escritos, que se reciban (bajo un seudónimo y en un sobre cerrado los nombres del autor) serán evaluados por un comité de expertos. 9.- Nos visitó en julio el investigador español Ignacio Suay-Matallana (del Instituto Interuniversitario López Piñero, Universidad Miguel Hernández, Alicante) quien participó de un Congreso de Patrimonio 42 | Médicos y Medicinas
Portuario, dado que él trabaja sobre historia de las aduanas y de las fumigaciones marítimas sanitarias, con especial énfasis en una experiencia realizadas por la empresa valenciana Grima, entre 1928 y 1930, en colaboración con el Departamento Nacional de Higiene, sobre el ácido cianhídrico, del que participaron M I Battaglia (presidente interino del Departamento Nacional de Higiene), Alberto Zwanck, Ernesto Garasino Magnin y otros. Una asistencia muy atinada le prestó el Lic Rafael Mora, así como Maria Teresa Di Vietro, directora de la Biblioteca Montes de Oca (FM/UBA). También recorrió la Sociedad Científica Argentina (con la cual mantenemos fluidos contactos). Recibimos, asimismo, consultas desde Barcelona, de Alfons Zarzoso (director del Museu d’Història de la Medicina de Catalunya) por una línea de investigación sobre el exilio de médicos españoles a América en el transcurso de la guerra de España de 1936-1939, como es el caso de Francisco Bergós Ribalta. Pudimos satisfacer sus inquietudes. 10.- El 29 de noviembre se desarrollará la Jornada de Epistemología en Ciencias de la Salud. El objetivo de esta actividad será el de compartir reflexiones y experiencias acerca de la teoría y praxis en Ciencias de la Salud Es responsabilidad del CECS (Centro de Epistemología en Ciencias de la Salud), de Facultad de Medicina (UBA), que dirigen Alberto J Carli y Beatriz Kennel. Los invitaremos a participar. 11.- Hemos recibido los siguientes libros:
Donación de Hugo Biagini
Donación de Ignacio Suay Matallana
XXI° Jornada de Historia de la Medicina In memorian Prof Dr Federico M Pérgola Fecha: lunes 4 de noviembre de 2019 Lugar: Departamento de Humanidades Médicas Horario: 9 a 18 Sin costo de inscripción
(primer piso, sector Uriburu)
Convocatoria a la presentación de trabajos De temas libres de historia de la medicina (nacional o universal), de epistemología, socio y antropologia médica El reglamento de presentación asi como las instrucciones de envío están disponible en la revista online: Historia de la Medicina y Epistemología Médica Identificador: http://www.fmv-uba.org.ar/comunidad/revistasylibrosdigitales/histomedicina/index1024x768.htm
Cada trabajo no podrá tener mas de tres autores Fecha límite de la entrega de los resúmenes: 15 de agosto Fecha límite de entrega del trabajo completo: 27 de setiembre Serán evaluados (para su aceptación o rechazo) por un comité especialmente designado d.- Comunicarse con: humanidades@fmed.uba.ar (y/o) cuquikohnlon@gmail.com Presidenta: Norma Isabel Sánchez Vicepresidente: Rafael Mora Comité de Honor	Comité Asesor Ricardo Gelpi Abel Luis Agüero Norma Acerbi Cremades Andrea Actis Gustavo Buzai	Alfredo Dantiacq-Sánchez Alfredo Buzzi María Teresa Di Vietro Alberto J Carli Adolfo Venturini Carlos C Castrillón	Beatriz Kennel	Colaboradores Laura Pérgola	Marcelo Figueroa Florentino Sanguinetti	Francisco Rubio Juan Carlos Stagnaro	María Inés Candurra
Los cirujanos mural que pintó Diego Rivera (a pedido del destacado cardiólogo mexicano Ignacio Chávez) para el Ins tuto Nacional de Cardiología de la Ciudad de México.
Réplica del mural Los cirujanos de Diego Rivera, que perteneció al decano de la Facultad de Medicina (UBA), Prof. Dr. Alfredo Buzzi. Donación: Prof. Dr. Alfredo E. Buzzi. 2016.
La Fundación Argentina Desarrollo Salud es una institución tendiente al bien común a través del Desarrollo Humano y la Salud, sin fines de lucro, destinada a hacer posible el bienestar de los individuos y de las comunidades para un verdadero crecimiento y desarrollo integral de la persona humana. Nuestros servicios para Organizaciones de Salud están basados en el desarrollo de un Modelo Conceptual amplio que incluye una Filosofía de la Salud en forma holística, biopsicosociocultural, y reconoce la inherente particularidad del Sector Salud. Somos un Equipo de Trabajo transdisciplinario, altamente capacitado y en constante crecimiento, que participa en cada proyecto de acuerdo con sus requerimientos y objetivos asegurando la más alta aptitud técnica y, al mismo tiempo, la flexibilidad para adaptarse a los tiempos y prioridades demandadas por quienes requieren nuestra intervención, tanto del sector Público como Privado. La Innovación es nuestro principal instrumento conceptual de trabajo que, sumado a las tradicionales herramientas metodológicas, ofrecen siempre un plus en el enfoque estratégico de cada proyecto.
fundardesa@gmail.com
La Fundación Argentina Desarrollo Salud ha colaborado en la impresión de esta revista.
Médicos y medicinas en la historia N° 39 - Homenaje al Prof. Dr. Federico Pérgola
Editorial Breve historia de la Cátedra de Patología (ex Anatomía Patológica) de la Facultad de Medicina (UBA), Norma Isabel Sánchez, Ricar...

References: artículo 59
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