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Timestamp: 2020-07-03 16:21:44+00:00

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﻿ SENTENCIA 11001-03-24-000-2001-0002-01 DE FEBRERO 26 DE 2004
SENTENCIA 11001-03-24-000-2001-0002-01 DE 26 DE FEBRERO DE 2004
CONTENIDO:REGISTRO DE UNA SIGLA COMO MARCA. LA SIGLA DEL NOMBRE COMERCIAL ES UN ELEMENTOS DÉBIL.
TEMAS ESPECÍFICOS:ELEMENTOS DE LA MARCA, REGISTRO DE LA MARCA, MARCA DÉBIL, REGISTRO DE MARCA DÉBIL, SIGLA DEL NOMBRE COMERCIAL
REVISTA JURISPRUDENCIA Y DOCTRINA N°:388 DE ABRIL DE 2004, PG.556
Sentencia 2 de febrero 26 de 2004
REGISTRO DE UNA SIGLA COMO MARCA
LA SIGLA DEL NOMBRE COMERCIAL ES UN ELEMENTO DÉBIL
EXTRACTOS: «Se decide en única instancia la acción de nulidad y restablecimiento del derecho ejercida por Ingenieros Químicos Asociados Ltda., IQA, contra actos administrativos mediante los cuales la Superintendencia de Industria y Comercio declaró infundada una observación y concedió a Industria Química Andina & Cía. S.A. el registro de la marca IQA (mixta) para distinguir los productos comprendidos en la clase 29 internacional.
La entidad demandada consideró que pese a la identidad gráfica, ortográfica y fonética del elemento denominativo del signo con la marca IQA registrada a favor de Ingenieros Químicos Asociados Ltda., IQA, para distinguir los servicios comprendidos en la clase 42 internacional, los signos en conflicto pueden coexistir pacíficamente sin generar confusión en el público consumidor, puesto que los productos alimenticios de la clase 29 internacional no guardan relación con los “servicios prestados individual y colectivamente a título de miembros de una organización, que requieren un alto grado de actividad mental y que se refieren a aspectos teóricos o prácticos en materias complejas del esfuerzo humano, especialmente en lo relacionado con la transformación, desarrollo y manufactura de toda clase de productos químicos y plásticos, afines y derivados” que son los servicios de la clase 42 internacional que la actora distingue con su marca IQA.
La actora alega violación del artículo 83, literal a de la Decisión 344 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena, por aplicación indebida, por haber sostenido la entidad demandada que los productos de la clase 29 en la que se concedió el registro de la marca IQA (mixta) no guardan relación con los servicios de la clase 42; del artículo 59 del Código Contencioso Administrativo porque no tuvo en cuenta las pruebas que aportó para demostrar el uso de su marca IQA y del nombre comercial; 83, literal b de la Decisión 344 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena, ya que no se tuvo en cuenta la preexistencia del nombre comercial Ingenieros Químicos Asociados Ltda., IQA, que viene siendo utilizado desde antes de la solicitud del registro de la marca IQA, (mixta) para los productos de la clase 29 internacional.
Puesto que en el caso presente no se discute la identidad gráfica, fonética y conceptual entre el elemento denominativo IQA de los signos en disputa, lo esencial de la controversia consiste en determinar si entre los servicios de la clase 42 internacional en que la actora emplea su marca IQA y su nombre comercial Ingenieros Químicos Asociados Ltda., IQA, y los productos de la clase 29 internacional en que se registró la marca IQA (mixta) a favor de Industria Química Andina & Cía. S.A. existe o no conexión competitiva que pudiese inducir al público a error. De la respuesta que se dé a este interrogante dependerá que el registro de la marca IQA (mixta) en la clase 29 internacional se encuentre o no incurso en las causales de irregistrabilidad previstas en los literales a y b del artículo 83 de la Decisión 344.
ART. 83.—Asimismo, no podrán registrarse como marca aquellos signos que, en relación con derechos de terceros, presenten algunos de los siguientes impedimentos:
A los efectos de este fallo, importa señalar que en sentencia (1) de 2 de octubre de 2003 (C.P. Manuel Santiago Urueta Ayola), la Sala tuvo oportunidad de examinar la misma controversia que vuelve a suscitarse entre las partes en este proceso, con ocasión de acción de nulidad interpuesta por la actora contra los actos mediante los cuales la Superintendencia de Industria y Comercio concedió a Industria Química de Alimentos & Cía S.A. el registro de la marca IQA para distinguir los productos comprendidos en la clase 33 internacional. A dicho pronunciamiento se hará referencia, en cuanto resultare pertinente, en las consideraciones de este fallo.
El cargo que alega violación del principio de igualdad.
Debe la Sala comenzar por señalar que no resulta atendible que la actora afirme que las decisiones previas que negaron a Industria Química Andina & Cía. S.A. el registro del signo IQA en las clases 1ª, 2ª y 19 de la clasificación internacional obligaban a la Superintendencia de Industria y Comercio a negar su registro en clase 29 internacional, en observancia del principio de igualdad.
La negativa del registro de IQA en las clases 1ª, 2ª y 19 internacionales no demuestra que respecto de los productos comprendidos en la clase 29 internacional el signo se encuentre incurso en causal de irregistrabilidad.
Por lo demás, tales decisiones expresan la percepción sobre el riesgo de confusión que en su momento tuvo la oficina de signos distintivos. No le corresponde a la Sala pronunciarse en relación con actos que son del todo ajenos al debate propio de esta instancia, atendido el contenido normativo de los actos acusados, pues su competencia al decidir la acción de nulidad y restablecimiento del derecho en el caso presente se circunscribe a determinar si el registro de IQA (mixta) en la clase 29 internacional está o no incurso en la causal de irregistrabilidad prevista en los literales a y b del artículo 83 de la Decisión 344.
El cargo que alega violación del literal a del artículo 83 de la Decisión 344.
Siguiendo la interpretación prejudicial rendida en este proceso, las marcas IQA para servicios de la clase 42, con la especificidad antes anotada, e IQA (mixta) para los productos de la clase 29 internacional se deben comparar como nominativas teniendo en cuenta que el elemento gráfico de este última no es el preponderante, pues simplemente consiste en un rombo lleno, en sentido horizontal, dentro del cual se encuentra en letra de molde la partícula IQA.
Los signos en conflicto son idénticos en los aspectos gráfico, ortográfico, visual y fonético. Desde el punto de vista conceptual en ambos casos IQA es la sigla de los nombres comerciales de las sociedades aquí enfrentadas.
El certificado de registro 145075 de la marca IQA a favor de Ingenieros Químicos Asociados Ltda., IQA distingue en la clase 42 internacional los siguientes servicios:
“Servicios prestados individual y colectivamente a título de miembros de una organización que requieren un alto grado de actividad mental y que se refieren a aspectos teóricos o prácticas en materias complejas del esfuerzo humano, especialmente en lo relacionado con la transformación, desarrollo y manufactura de toda clase de productos químicos y plásticos y de todos sus afines y derivados”.
Los productos comprendidos en la clase 29 internacional, en la cual se concedió a la Industria Química Andina & Cía. S.A. el registro de la marca IQA (mixta) son:
“Carne, pescado, caza; extractos de carne; frutas y legumbres en conserva, secas y cocidas; jaleas, mermeladas, compotas; huevos, leche y productos lácteos; aceites y grasas comestibles”.
En la interpretación prejudicial rendida en este proceso, el Tribunal Andino se refiere a los supuestos que deben concurrir para que se configure una de las dos hipótesis previstas en la causal de irregistrabilidad contemplada en el literal a del artículo 83 de la Decisión 344, en los siguientes términos:
“... En el presente caso tanto el actor como el tercero interesado ratifican la identidad de la marca IQA clase 29 cuyo registro se impugna, con la marca IQA clase 42 y el nombre comercial IQA, por lo cual el demandado se defiende argumentando que concedió el registro de la marca IQA por identificar productos de clase distinta.
Consecuentemente, cabe analizar los puntos que atienden a la naturaleza, propiedad y fines de los productos así como los canales de producción, los medios por los cuales se publicitan y la relación o vinculación entre los productos que distinguen con el propósito de determinar si por razón de la identidad de los signos se produce o no la confusión en el mercado respecto a los bienes que ellas amparen.
El artículo 83 literal a señala, en el caso de que se presente identidad o similitud de marcas, dos hipótesis distintas en cuanto a los productos o servicios de que se trate:
a) Que sean los mismos productos o servicios.
b) Que sean productos o servicios respecto de los cuales el uso de la marca pueda inducir al público a error.
En otras palabras, aunque los productos o servicios que identifiquen no sean los mismos, los productos o servicios no deben tener una conexión tal que el uso de la marca pueda inducir al público a error.
La llamada conexión competitiva podría resultar de:
— La naturaleza, propiedades y fines.
Hay productos que debido a su composición, cualidades y destino utilitario son tan diferentes que son fácilmente distinguibles, pero hay otros que no. Por ello la disparidad de productos no debe ser apreciada de modo exclusivo en razón de pertenecer o no a la propia clase de nomenclador oficial, sobre todo porque el consumidor no distingue entre las clases sino entre los productos; concepto que fue considerado para modificar el artículo 68 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena (sic) que decía que “el registro de una marca y su protección se extenderán solamente a una clase” a las disposiciones de los artículos 82 y 83 de la Decisión 344 que no hacen relación a una clase de nomenclador sino a los productos o servicios que contenga la solicitud con lo cual según lo vertido en la doctrina y recogido en jurisprudencia del tribunal: “se evidencia que en una misma clase de nomenclatura internacional, podrían coexistir dos marcas utilizadas en la identificación de productos o servicios disímiles siempre que no se induzca al error”, y que “con base en una marca registrada para identificar determinados productos o servicios de una clase, se pueda lograr impedir el registro de otra idéntica o semejante y cuando con ello se pueda distinguir productos o servicios agrupados en otra, siempre y cuando con ello se pueda inducir al error”. Con lo cual lo principal para establecer en cada caso particular las similitudes reales entre los productos serían su naturaleza, su estructura o composición, su finalidad aplicativa y sus cualidades o propiedades.
— La relación o vinculación entre los productos.
Cierta relación entre los productos puede crear una conexión competitiva como la generada entre los productos químicos y farmacéuticos que no son los mismos pero se desarrollan dentro del mismo ramo de la producción química o la finalidad que los lleven a complementarse haciendo que el uno sea accesorio del otro. Esa conexión entre los productos influye en la relación que el consumidor haga del origen empresarial de los productos o servicios relacionados, lo cual eventualmente, puede llevarlo a confusión en el caso de que ese vínculo sea tal que el consumidor medio interesado en adquirirlos asuma que provienen del mismo productor.
— Los canales de comercialización.
La doctrina mantenida en este sentido ha sostenido que cuando las áreas comerciales de los productos identificados por las marcas en pugna sean notoriamente autónomas ha de presumirse la inexistencia de confusión; no así si es que los productos o servicios son comercializados a través de idénticos canales de distribución y venta al público porque su concurrencia en un ámbito común causaría probablemente tal riesgo; es decir que, a pesar de que sean diferentes los productos o servicios a los que las marcas en controversia protejan, si tienen una indudable relación y son los mismos canales de comercialización y se venden en los mismos comercios, pueden inducir al público al error o confusión.
— Similares e idénticos medios de publicidad.
Además de los medios de comercialización o distribución de los productos, y su relación media entre los mismos, los medios de publicidad pueden producir confundibilidad por la forma de presentarse en general; sobre todo, si en ambas campañas publicitarias se utilizan conceptos o ideas similares porque ocasionarían la presencia de una identidad ideológica entre los productos y cuanto mayor sea la publicidad (radio, prensa y televisión) el riesgo de confusión se incrementará”.
El registro de IQA ampara servicios y no productos. Por consiguiente la protección conferida a su titular no se extiende a los empaques de plástico o cartón para productos alimenticios, los cuales no pertenecen a la clase 42 de la clasificación internacional de Niza.
De otra parte, debe tenerse en cuenta que las certificaciones de clientes y las facturas de venta allegadas a la actuación administrativa prueban que Ingenieros Químicos Asociados Ltda., IQA, es proveedor de sacos contenedores flexibles “jumbo-bag” para empacar e.i., azúcar a granel con destino a la industria alimentaria.
Los insumos o materias primas para la industria alimentaria y los productos alimenticios listos para el consumo se diferencian por el tipo de consumidor final, los canales de comercialización y distribución y por los canales de publicidad.
Al registro de IQA para distinguir los productos comprendidos en la clase 29 internacional, le es enteramente aplicable el análisis que en la sentencia de 2 de octubre de 2003 consignó la Sala al examinar idénticas acusaciones que la actora formuló contra los actos mediante los cuales la Superintendencia de Industria y Comercio concedió el registro de la marca IQA (mixta) a favor de Industria Química Andina & Cía. S.A. para distinguir los productos comprendidos en la clase 33 internacional. En esa ocasión en cita la Sala resaltó las diferencias existentes con los servicios de la clase 42 internacional que ampara la marca IQA de la actora. Es, pues, del caso reiterar las consideraciones que hizo la Sala, al consignar el siguiente análisis.
“Descendiendo a los servicios y productos objeto de las marcas enfrentadas, cuyas respectivas clases están conformadas en la forma atrás dicha, se observa que al compararlas la principal diferencia que emerge entre ellas es la de que una distingue servicios y la otra productos, lo cual de por sí determina una diferencia sustancial, a lo que se agrega que tienen finalidades distintas, pues no pueden ser sustituibles entre sí, no guardan complementariedad y sus canales de comercialización, igualmente, son diferentes.
En efecto, es claro que la finalidad de los servicios de la clase 42 que específicamente escogió la titular de la marca IQA, es de apoyo a los procesos industriales o de transformación en general, mientras que la de los productos de la clase 33 es la de servir de bebidas embriagantes.
Justamente, por tener naturaleza distinta no son sustituibles o intercambiables entre sí para cumplir la misma finalidad, pues no se puede sustituir un vino con un servicio intelectual relacionado con la transformación, desarrollo y manufactura de productos químicos y plásticos, y viceversa.
Tampoco guardan complementariedad toda vez que unos no necesitan de los otros para su consumo, ni existe la posibilidad física de que los consumidores juzguen que deban consumirlos en conjunto, por cuanto unos son servicios, por cierto muy calificados, y los otros son productos de consumo general. Por su esencia son aprovechados de manera no solo separada sino diferente, en cuanto unos son objeto de uso en procesos industriales, mientras que los otros son objeto de consumo final.
En lo atinente a los canales de comercialización cabe decir que no son iguales, pues es evidente que los servicios cobijados por la marca IQA se ofrecen en la relación directa con el usuario, que está dado por empresas industriales de los sectores químico y plástico y, en todo caso, de organizaciones que requieren servicios de un alto grado de actividad mental y que se refieren a aspectos teóricos o prácticos en materias complejas del esfuerzo humano, especialmente en tales sectores, en tanto que los productos de la clase 33 se ofrecen en múltiples sitios, que van desde los establecimientos de diversión (bares, griles, clubes, discotecas y similares), pasando por tiendas, licoreras, cigarrerías, hasta mercados y supermercados, en los cuales difícilmente se va a encontrar la oferta de servicios como los atrás anotados.
De otra parte, los destinatarios de unos y otros, que genéricamente se denominan consumidores, son diferentes, pues los de los servicios son, como se dijo, empresas y organizaciones como las atrás descritas, y así se verifica en las facturas y comprobantes de las operaciones realizadas por la actora en relación con sus servicios, entre cuyos adquirentes aparecen, v. gr. Cementos del Valle S.A., Colombina S.A., Cerro Matoso, Diamante Samper, Corona, etc., es decir, usuarios especializados, mientras que de suyo se sabe que los productos de la clase 33 tienen como consumidor final a quienes indistintamente ingresan a los mencionados sitios de distribución, esto es, son de consumo masivo, luego se trata un consumidor medio y heterogéneo.
A lo anterior se debe agregar que no se encuentra siquiera aducido y menos demostrado que el signo IQA que la actora registró a su nombre sea una marca notoria, lo cual sería suficiente para excluir su uso por terceros aun para productos o servicios diferentes”.
Por consiguiente, acertó la entidad demandada al considerar que pese a existir identidad gráfica, fonética y ortográfica, la marca IQA es registrable para distinguir los productos de la clase 29 internacional, pues entre estos y los servicios de la clase 42 en la que se encuentra registrada IQA no existe conexión competitiva capaz de inducir al público consumidor en error, razón por la que pueden coexistir pacíficamente.
El cargo que alega violación a la protección del nombre comercial.
El nombre comercial de la actora es Ingenieros Químicos Ltda., IQA Ltda., constituida mediante escritura pública 3587 de 16 de noviembre de 1978 de la Notaría 13 de Bogotá, cuyo objeto social es la “compraventa, transformación, desarrollo y manufactura de toda clase productos químicos y plásticos y de todos sus afines y derivados; la asesoría, diseño, montaje, interventoría, ingeniería, construcción, consultoría, análisis de y para la industria química, plástica y demás industrias, instalaciones industriales, comerciales, agrícolas y de todo tipo conexo o complementario con las anteriores”.
En sentencia de 2 de octubre de 2003, la Sala también desestimó la alegada violación a la protección conferida por el derecho interno al nombre comercial de la actora, con las consideraciones que por su pertinencia para el caso presente es del caso reiterar. Dijo así la Sala:
“El artículo 83 literal b de la Decisión 344 del acuerdo de Cartagena, invocado como violado señala:
“ART. 83.—Asimismo, no podrán registrarse como marcas aquellos signos que en relación con los derechos de terceros, presenten algunos de los siguientes impedimentos: (...).
b) Sean idénticos se asemejen a un nombre comercial protegido de acuerdo con las legislaciones internas de los país miembros, siempre que dadas las circunstancias pudiere inducir al público a error”.
En tanto que los artículos 603 y 605, inciso segundo, del Código de Comercio, en su orden disponen:
ART. 605.—(...) Se presume que el depositante empezó a usar el nombre desde el día de la solicitud y que los terceros conocen tal uso desde la fecha de la publicación”.
En el sub lite, el aludido nombre comercial es Ingenieros Químicos Asociados Ltda., IQA, aspecto que es relevante para esa comparación dado que la misma se debe hacer de conjunto, sin fraccionar los signos, según se ha reiterado por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.
En ese orden de ideas, se tiene que los extremos a cotejar son el nombre comercial Ingenieros Químicos Asociados Ltda., IQA, para distinguir servicios que se encuadran en la clase 42, y la marca IQA para distinguir productos..., pudiéndose observar que la primera denominación es genérica, descriptiva o evocativa de los servicios que con ella, como nombre comercial, se ofrecen, sin que la expresión final le quite ese carácter, luego participa de la misma genericidad o descriptividad de este, mientras que la segunda, conformada por la sola expresión IQA, vista en sí misma, tal como aparece registrada, no significa nada, luego resulta ser un signo de fantasía.
En la jurisprudencia comunitaria se señala que “pueden ser objeto de registro como marcas los signos evocativos que, incorporando un elemento de fantasía, insinúen indirectamente al consumidor, una idea o un concepto que le permita relacionar al signo con el producto o con el servicio amparado o distinguido por aquel” y como tal circunstancia no se da en este caso, pues el nombre comercial está constituido únicamente por la expresión genérica o evocativa anotada, el mismo no puede ser apropiable por alguien en particular, de allí que no pueda ser oponible al registro de la marca impugnada.
A lo anterior se agrega que comparadas las dos expresiones Ingenieros Químicos Asociados Ltda., IQA e IQA, se encuentra que vistas en conjunto, sus diferencias son mayores que sus semejanzas, pues estas se reducen a la partícula IQA, la cual aparece en contextos gramaticales y conceptuales distintos, como quiera que en la opositora va al final y utilizada como sigla, precedida de palabras que no tiene la marca registrada, en la cual dicha partícula es única y se utiliza como palabra, que como se dijo no tiene un significado en el idioma castellano.
Observadas de forma conjunta y sucesiva, se advierte, entonces, que Ingenieros Químicos Asociados Ltda., IQA, no es confundible con el solo signo IQA, menos si se atienden las razones relativas a las diferencias de los objetos que distinguen servicios y productos, respectivamente, atrás expuestas en la comparación de las marcas IQA opositora e IQA acusada, pues en la comparación del nombre comercial y de una marca también se debe considerar ese aspecto, según lo expone el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en la interpretación prejudicial traída al sub lite al decir: “El signo solicitado para registro como marca no será suficientemente distintivo y, en consecuencia, no será registrable, si, puesto en comparación con un nombre comercial protegido, sea que dicha protección derive de su registro o de su uso previo y efectivo, se constata que existe identidad o semejanza entre ellos, así como entre los productos y servicios que constituyan el objeto del signo solicitado para registro como marca y de la actividad económica del titular del nombre comercial,(...).La prohibición no se configurará si la semejanza que media entre los signos no existe entre los productos y los servicios que constituyan su objeto” (negrilla de la Sala).
Además, no se ha probado que el nombre comercial opositor es notorio, calidad que como lo ha precisado el Tribunal de la Comunidad Andina “no se halla implícita en la circunstancia de ser ampliamente conocida, sino que, por tratarse de una cuestión de hecho, es necesaria la demostración suficiente de su existencia, a través de la prueba, entre otros, de los indicadores previstos en el artículo 84 de la Decisión 344””.
Como quedó expuesto, es jurisprudencia constante del Tribunal Andino y de esta Sala que no es jurídicamente válido fraccionar los signos nominativos compuestos cuyos elementos forman un conjunto en el que a sus elementos corresponde el mismo valor, pues en ese caso deben ser considerados como un todo.
Por consiguiente, resulta inaceptable que en aras de la prosperidad de sus pretensiones la actora fraccione su nombre comercial, pues ello distorsiona la objetiva apreciación de las semejanzas o diferencias que solo pueden resultar de su estricto cotejo conforme las reglas de comparación de signos y altera la protección conferida al nombre comercial, ya que es sabido que esta se refiere al nombre comercial tal cual se usa y no a sus partes aisladamente consideradas, máxime cuando se forma con palabras descriptivas, genéricas o evocativas, como en este caso.
En el nombre comercial de la actora IQA es un elemento débil puesto que, bien podría ser la sigla del nombre comercial de otros sujetos. Es el caso de las empresas en conflicto en el sub iudice pues IQA es la sigla del nombre comercial tanto de Ingenieros Químicos Asociados Ltda. como de Industria Química Andina & Cía. S.A.
Atendidas las reglas de protección del consumidor y de la leal competencia, IQA no es susceptible de apropiación particular con carácter exclusivo, pues debe preservarse a cualquier empresario el legítimo derecho de emplear esta sigla para sugerir al consumidor la abreviatura de su nombre comercial, con tal que se asocie a otros elementos de modo que no se reproduzca o imite los existentes.
Así pues, aunque es cierto que la actora probó el uso del nombre comercial Ingenieros Químicos Asociados, IQA, según se precisó, ello en modo alguno significa que tenga un derecho exclusivo al uso de la sigla IQA.
Además debe tenerse en cuenta que no se probó el uso del nombre comercial Ingenieros Químicos Asociados, IQA o de la marca IQA en empaques de cartón o de plástico para productos alimenticios listos para su consumo.
La actora probó el uso del nombre comercial respecto de las actividades de fabricación de empaques para insumos empleados como materias primas por la industria alimenticia, i.e., azúcar.
Como quedó expuesto, dichas actividades así como los empaques para materias primas e insumos destinados a la industria alimenticia, son absolutamente disímiles de los productos alimenticios de la clase 29 internacional en la que la Superintendencia de Industria y Comercio concedió el registro de la marca IQA (mixta) a favor de Industria Química Andina & Cía. S.A.
El análisis precedente permite concluir que el signo IQA (mixto) resulta registrable en la clase 29 internacional pues, se reitera, tratándose de una sigla o abreviatura de denominaciones descriptivas, genéricas o evocativas, debe permitirse que cualquier empresario pueda emplearla como elemento de su nombre comercial con tal que se acompañe de otros elementos que doten de distintividad al conjunto.
Por lo expuesto, la Sala estima que los actos acusados se ajustaron a la legalidad, y por tanto, deben denegarse las súplicas de la demanda, como en efecto se dispondrá en la parte resolutiva de esta providencia, pues tuvo razón la Superintendencia de Industria y Comercio al sostener que la marca IQA (mixta) goza de la distintividad requerida para que procediese su registro en la clase 29 de la clasificación internacional de Niza, dado que entre los productos de esa clase y los servicios de la clase 42 internacional distinguidos con IQA no existe riesgo de confusión directa o indirecta. Por tanto, no está incursa en las causales de irregistrabilidad previstas en los literales a y b del artículo 83 de la Decisión 344 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena».
(Sentencia de 26 de febrero de 2004. Expediente 11001-03-24-000-2001-0002-01. Consejo Ponente: Dr. Camilo Arciniegas Andrade).
(1) Radicación 11001-03-24-000-2001-00003-01(6744); Actor: Ingenieros Químicos Asociados Ltda., IQA.

References: artículo 83
 artículo 59
 artículo 83
 artículo 83
 artículo 83
 artículo 83
 artículo 83
 artículo 68
 artículo 83
 artículo 84
 artículo 83