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Natalia Ramírez Poblete
1 CARGAS PROBATORIAS DINÁMICAS: NI NUEVAS, NI ARGENTINAS, NI APLICABLES por MAXIMILIANO GARCÍA GRANDE 1. LAS CARGAS PROBATORIAS DINÁMICAS: Podemos esbozar que las cargas probatorias dinámicas implican que la carga de probar determinado hecho recae sobre quien está en mejores condiciones fácticas de hacerlo, encontrándose la contraparte en una imposibilidad o extrema dificultad de acompañar dicho material probatorio. Se valoran las posiciones de ambas partes, tanto de quien alegó el hecho como también de la contraria. El primero debe encontrarse en una imposibilidad o dificultad para demostrar su afirmación y, la contraparte, hallarse en una posición de gran facilidad para derribar el hecho descrito por aquél. La carga probatoria dinámica supone entonces que el onus probandi se encuentra sobre aquél que se encuentra en mejor posición para probar determinados hechos que dificultosamente pueden ser demostrados por quien los alegó Su verdadero origen: Comenzaremos por derribar dos mitos. Ni las cargas probatorias dinámicas son una teoría moderna ni tuvieron su origen en Argentina.- La manifestación más antigua de la teoría data de 1823 y fue expuesta por el inglés Jeremías BENTHAM. Dicho autor denunció el abuso y las dilaciones causadas por encontrarse la carga probatoria sobre quien demanda, y propuso que la carga pese sobre quien esté en mejores condiciones probar: Entre las partes contrarias a cuál se debe imponer la obligación de proporcionar la prueba? Esta cuestión presenta infinitas dificultades en el sistema procesal técnico. En un régimen de justicia franca y simple, en un procedimiento natural, es muy fácil de contestar. La carga de la prueba debe ser impuesta, en cada caso concreto, a aquella de las partes que la pueda aportar con menos inconvenientes, es decir, con menos dilaciones, vejámenes y gastos. (...) Se dirá, es a la parte que inicia el juicio, que formula la alegación, a la que corresponde probar la veracidad de la misma. Tal es el aforismo que se presenta por sí mismo y que, en apariencia, es muy plausible. Pero, por muy plausible que sea, la experiencia ha demostrado que cuanto más se la ha querido seguir, más se ha apartado del fin que se proponía y mayores han sido las dilaciones, los vejámenes y los gastos. En una palabra, dicho aforismo más ha servido para crear dificultades 1
2 que para resolverlas 1. Por lo tanto, la teoría tiene poco más de 180 años y su origen es europeo. El instituto, lejos de quedarse en suelo británico, cruzó aguas septentrionales y llegó al viejo continente, principalmente Alemania.- Gracias a un hallazgo de ARAZI 2, podemos situar en el 1933 un antecedente nacional, ya que un proyecto de reformas del Código Civil de ese año formulaba en su art el interés sobre las situaciones de las partes litigantes a fin de determinar el sentido de la carga de la prueba.- Del año 1957 data el primer antecedente jurisprudencial conocido, donde se impuso el onus probandi sobre quien se encontraba en mejores condiciones fácticas de aportar la prueba, y proviene de la Corte Suprema Nacional en la causa: Perón, Juan D. 4 El envión nacional a la teoría es mucho posterior y proviene de una sentencia de un Juzgado rosarino, sobre un caso de mala praxis médica. A partir de 1981 ha tenido un impulso importante en la doctrina de nuestro país y ha sido bautizada con el nombre que la conocemos hoy LAS CARGAS PROBATORIAS DINÁMICAS NO DEBERÍAN APLICARSE ANTE LA AUSENCIA DE PRUEBA EFICAZ: No generaría ningún rechazo afirmar que, ante la ausencia de prueba suficiente, el juez debe rechazar la demanda incoada. Si bien esta conclusión dista de ser polémica, las aguas se enturbian cuando comenzamos a indagar sobre la causa de dicha afirmación; o sea, el motivo por el cual el juez debe rechazar la demanda. El juez rechaza la demanda porque el actor no probó teniendo la carga de hacerlo, o porque no desvirtuó la presunción favorable hacia el actor?, el juez, cuando no observa prueba, decide por el sólo hecho de atenerse a las reglas de la distribución (normas de forma) o falla de acuerdo a las presunciones del derecho de fondo?.- 1 BENTHAM, Jeremías; Tratado de las pruebas judiciales, Valetta Ediciones, Buenos Aires, 2002., pág ARAZI, Roland; Derecho Procesal Civil y Comercial, Rubinzal-Culzoni Editores, Tomo I, pág Salvo disposición en contrario la carga de acreditar los hechos constitutivos de la culpa y los demostrativos de la no culpa pesa sobre ambas partes, en especial sobre aquélla que se encuentra en situación más favorable para probarlos.- 4 Si bien este fallo no sentó un denodado estudio sobre el tema, es importante por haberse anticipado dentro de nuestro país- a lo que luego será una teoría ampliamente estudiada por toda la doctrina. Puede leerse en el fallo: Los Códigos de fondo y las leyes de procedimiento reglamentan la carga de la prueba con especial consideración de las circunstancias de hecho y de la índole de las relaciones jurídicas correspondientes, no ateniéndose por tanto, exclusivamente a losa aforismos tradicionales y a las construcciones de la doctrina al respecto que no tienen otro valor que el de simples indicaciones generales En materia de enriquecimiento ilegítimo de los funcionarios, las circunstancias mismas y la naturaleza de las cosas, que toda legislación seria debe respetar en primer término, son las que exigen que sea el funcionario quien produzca la prueba de la legitimidad de su enriquecimiento y no el Estado la de la ilegitimidad; es aquél quien está en las mejores condiciones para suministrar esa prueba, en tanto que para éste existiría, si no una imposibilidad, una grave dificultad evidente Esta causa puede leerse en LL CHIAPPINI, Julio y PEYRANO, Jorge W.; Lineamiento de las cargas probatorias dinámicas en ED ; PEYRANO, Jorge W.; Doctrina de las cargas probatorias dinámicas, LL 1991-B
3 A Prima facie el incumplimiento del onus probandi no puede resolver el juicio. La carga no conlleva una sanción ni un apercibimiento para quien la incumple, sólo una desventaja o mejor dicho- la pérdida de una ventaja futura. Entonces, si una carga no acarrea un simple apercibimiento en medio del proceso, sería absurdo que se condene contra el incumplidor al final del mismo y con la sanción máxima: perder el pleito. La carga remite al interés privado (así, no int eresa al ordenamiento jurídico imponer sanción) y por tal motivo no puede ser usado por el órgano jurisdiccional como regla decisiva en el litigio. 6 Prestigiosa doctrina argentina y extranjera ha concluido que el Tribunal debe fallar contra quien debía probar y no lo hizo 7 ; nosotros opinamos que debe verse la cuestión desde el otro lado de la moneda: el Tribunal debe resolver a favor de quien se presumía su liberación y dicha presunción no fue destruida con prueba en su contra.- Máximo CASTRO llega a la misma conclusión: En ausencia de prueba y dado que el juez no tiene porqué dar mayor crédito al dicho del demandante que al del demandado, debe absolver a éste. Es ya bien conocido en derecho penal el principio de que en todo aquello que fuese dudoso es necesario estar siempre por la más favorable para el acusado. En derecho civil, aunque la regla no se ha formulado en los mismos términos, el concepto es fundamentalmente idéntico: en ausencia de prueba debe ser absuelto el demandado, no ya absuelto de la instancia (como se hacia antiguamente, dejando abierta la puerta para que el demandante pudiera promover un nuevo juicio), sino de manera total y definitiva, dejando cerrada la puerta a todo litigio ulterior 8.- Nos recuerda DE LA COLINA -quien se contestaba la misma pregunta: Cuáles son las consecuencias de la falta de prueba?- que Lo más justo, pues, lo más sabio, es la máxima romana, que crea y protege la presunción de libertad y de propiedad en el demandado, imponiendo a las partes la prueba de los hechos que les favorezcan. Los jueces no pueden negarse a 6 Hacemos la salvedad para cuando la inactividad de un litigante acarrea apercibimientos, como por ejemplo si el demandado no contesta la demanda. Pero en el caso de no cumplir con la carga probatoria, ninguna sanción legal surge, sólo una posición más desfavorable en el juicio.- 7 CHIAPPINI, Julio y PEYRANO, Jorge W.; Lineamiento de las cargas probatorias dinámicas en ED y El proceso atípico; Editorial Universidad; 1993, pág. 163; PEYRANO, Jorge W.; Compendio de reglas procesales..., Editorial Zeus, Rosario, 1983, pág. 126; DEVIS ECHANDÍA, Hernando; Nociones generales de derecho procesal civil, Ed. Aguilar, Madrid, 1966, pág. 326; DEVIS ECHANDÍA; Compendio..., pág CASTRO, Máximo; Curso de Procedimientos civiles; Talleres gráficos Ghio, Buenos Aires, 1926, págs. 223 y
4 administrar justicia, por ausencia, oscuridad, deficiencia o destrucción de las pruebas entre sí, y es deber de los litigantes esclarecer su conciencia y llevar a su animo la convicción del derecho que les asiste. Si así no lo hacen, sucumba su pretensión 9.- Ante estas objeciones puede alegarse lo siguiente: no existe una construcción legal e inobjetable del principio de liberalidad o favor debitoris dentro de la órbita del derecho civil, o sea una norma inequívoca de donde se extraiga el principio de inculpabilidad, sino que, por el contrario, sólo se hallan las excepciones a dicha máxima cuando la ley presume la culpa- 10. Sin embargo, si bien no hay una presunción expresa de inculpabilidad del demandado, esta emana implícitamente de las normas de fondo 11 y a contrario sensu del artículo 143 del código de rito santafesino. También podemos encontrar el principio del favor debitoris en el art 218, inc. 7º del Código de Comercio -entre otras disposiciones normativas-, al cual consideramos que debe ser aplicable analógicamente en la órbita civil. Como escribieron OBARRIO 12 y BONNIER 13, la regla es la libertad del deudor y, su coacción, la excepción. Tampoco podemos dejar de olvidar la nota de Vélez Sarsfield al artículo 745 del Código Civil en donde se vale del principio Plus favemus liberationibus quam obligationibus 14. Es un precepto del derecho romano, mucho anterior a la teoría de la distribución de la carga probatoria del derecho procesal. Es, en realidad, la distribución del onus 9 DE LA COLINA, Salvador; Derecho y legislación procesal, 2ª edición, Editorial Lajouane, Buenos Aires, 1916,, pág Por otro lado, si la escasez de regulación de las presunciones de liberación del deudor es el motivo principal para utilizar a la distribución del onus probandi como mecanismo para dirimir el litigio cuando no hay prueba, debemos decir que este argumento carece de validación en nuestra provincia de Santa Fe donde, como todos sabemos, tampoco hay regulación alguna sobre la distribución de la carga probatoria. Pero sí, en Santa Fe, podemos inferir la presunción de liberación del demandado a contrario sensu del art. 143 del código procesal civil y comercial. En la norma citada se presumen (salvo prueba en contrario) reconocidos los hechos articulados por el actor o reconveniente ante la falta de contestación a la demanda o reconvención.- 11 Creemos encontrar algunos ejemplos en los siguientes artículos del Código Civil: Art. 618: Si no estuviere determinado en el acto por el que se ha constituido la obligación, el día en que debe hacerse la entrega del dinero, el juez señalará el tiempo en que el deudor deba hacerlo. Si no estuviere designado el lugar en que se ha de cumplir la obligación, ella debe cumplirse en el lugar en que se ha contraído. En cualquier otro caso la entrega de la suma de dinero debe hacerse en el lugar del domicilio del deudor al tiempo del vencimiento de la obligación, Art. 778: No expresándose en el recibo del acreedor a qué deuda se hubiese hecho la imputación del pago, debe imputarse entre las de plazo vencido, a la más onerosa al deudor, o porque llevara intereses, o porque hubiera pena constituida por falta de cumplimiento de la obligación, o por mediar prenda o hipoteca, o por otra razón semejante. Si las deudas fuesen de igual naturaleza, se imputará a todas a prorrata, Art. 746: Cuando el pago deba ser hecho en prestaciones parciales, y en períodos determinados, el pago hecho por el último período hace presumir el pago de los anteriores, salvo la prueba en contrario.- 12 OBARRIO, Manuel, Curso de Derecho Comercial, Tomo I, Editorial Lajouane, Buenos Aires, 1900, pág BONNIER, Eduardo; Tratado teórico y práctico de las pruebas en Derecho Civil y en Derecho Penal; 2ª edición española; Tomo I; Madrid, Imprenta de la revista de legislación, 1891, pág. 46. Dice Bonnier: Atengámonos a la máxima, tan antigua como sabia, que protege el status quo, la presunción de propiedad o de libertad que surja a favor del demandado.- 14 Nota al artículo 745 del Código Civil: Las leyes romanas y los códigos modernos exigen la prueba del pago de los tres últimos períodos, para suponer el pago de los anteriores. Pero para esto no hay razón alguna. Si el acreedor o la oficina pública encargada de una contribución, da el recibo por el último año de una pensión o contribución anual, los acreedores sólo deben ser culpados, cuando no expresaron que quedaban impagas las pensiones o contribuciones anteriores. Este es el caso de aplicar el principio: Plus favemus liberationibus quam obligationibus.- 4
5 probandi una consecuencia de las presunciones de liberación del demandado, su plasmación en el proceso 15 La función de la carga probatoria no es entonces decidir el litigio en contra de quien debía probar y no lo hizo, sino mostrar el camino de análisis probatorio del Juez al sentenciar e indicar a los litigantes cuales son los hechos que no necesitan probar sabiendo que éstos se presumen o deben probarlos la parte contraria. 16 La distribución de la carga probatoria debe tratarse con importancia, pero mayor interés debería recaer sobre las presunciones que imponen las leyes, que terminan determinando aquella distribución.- El fundamento de derecho que motivará a las sentencias en caso de non liquet serán las presunciones del derecho común y, como dijimos, las distintas teorías de la carga del prueba pueden servir de guías o indicadores: a las partes, para saber que hechos deben probar puesto que no se consideran presumidos, a los jueces para mostrar las distintas actividades probatorias y las ventajas o desventajas que obtuvieron con su acción o inacción 17. Obviamente, si la carga probatoria no tiene como función dirimir el litigio (sino que ese es ya terreno de las presunciones); tampoco tendrán dicha función las cargas probatorias dinámicas.- Dejamos entonces plasmada la primera de las razones de inaplicabilidad de las cargas probatorias dinámicas: no pueden determinar el sentido de la sentencia, ya que ésta, de no haber prueba eficaz, debe motivarse por las presunciones del derecho de fondo y no por las teorías sobre la distribución del onus probandi.- 15 Así, ROSENBERG advirtió lo siguiente: La sentencia del juez se pronunciará en tal caso necesariamente en contra de la parte; no porque ella soporta la carga de la prueba, sino al revés: decimos que la carga de la prueba incumbe a la parte porque en caso de incertidumbre sobre una característica definidora del precepto legal debe decidirse en perjuicio de esa parte. Sólo al apreciar adecuadamente esta relación de causa y efecto, se comprenderá la coherencia de nuestro problema con la doctrina de la aplicación del derecho y se reconocerá la exactitud de nuestro punto de partida (ROSENBERG, Leo; La carga de la prueba, Editorial B de F, 2º edición en castellano, año 2002., págs. 27 y 28).- 16 Podemos ver la cuestión con más claridad si la llevamos al absurdo: si un litigante incoa su acción pretendiendo destruir una presunción iuris et de iure y ofrece prueba a tal fin (vgr. alega desconocer el derecho civil, que nunca supo de dichas leyes a pesar de haber nacido y vivido en el país, y ofrece testigos para ratificar la total ignorancia del litigante); pero no termina produciendo dichas pruebas ofrecidas: en dichas circunstancias, el juez fallará sosteniendo la pétrea presunción y no porque el pretendiente no pudo probar. De la misma manera deberá sentenciar cuando hay una presunción iuris tantum que, al fin y al cabo, tiene igual entidad que las presunciones iuris et de iure en los casos que no tiene prueba en su contra.- 17 Dada la insuficiencia de nuestros medios y los límites de nuestras posibilidades de conocimiento puede suceder en cada proceso que no sea aclarado en todos sus detalles el acontecimiento que sirve de base a la controversia y que circunstancias importantes no puedan ser averiguadas. Pero tal non liquet en las cuestiones de hecho no puede conducir a un non liquet en las cuestiones de derecho: el magistrado debe dictar en cada caso una resolución. Esto se facilita gracias a las normas sobre carga de la prueba, que en tal caso le dan una indicación sobre el contenido de su sentencia; en particular, para resolver cuando se ha mantenido incierta, en contra de la parte que soporta la carga de probar, la afirmación sobre los hechos. ROSENBERG, Leo; Tratado de Derecho Procesal Civil, Tomo II, Ediciones jurídicas Europa-América, Buenos Aires, 1955, pág Ver también EISNER, Isidoro; La prueba..., pág
6 3. COLISIÓN ENTRE LA DISTRIBUCIÓN DE LAS CARGAS PROBATORIAS DEL DERECHO DE FORMA Y LAS PRESUNCIONES LEGALES: El derecho común como fuente de la distribución probatoria: Existe gran relación entre el derecho de fondo y la distribución de la carga probatoria o, como escribió ROSENBERG: la distribución de la carga de la prueba es sólo una consecuencia de la estructuración del derecho común 18. Trataremos, en el transcurso del trabajo, de exponer que el onus probandi es un reflejo de las presunciones de derecho; reflejo que se deshace con la teoría de las cargas probatorias dinámicas 19 Es que sobre las reglas de la distribución de la carga probatoria hay un conjunto de presunciones que les dan fundamento 20.- Vamos a intentar profundizar la relación que existe entre las presunciones y las cargas probatorias, y en particular analizar la presunción de liberación del deudor, por dos motivos: en primer lugar porque nos va a determinar el sentido del fallo cuando no hay prueba producida (o la producida es ineficaz para formar la convicción del Juez) y en segundo lugar porque este primer análisis va a ser el puente directo para analizar a las cargas probatorias dinámicas y su relación (desde mi forma de ver, contradictoria) con las presunciones del derecho de fondo La influencia de las presunciones sobre la distribución de la carga probatoria: Las presunciones son deducciones a partir de hechos conocidos; son fruto de un proceso de inducción, donde lo más probable es que dado o acontecido cual o tal hecho ocurra el otro, aunque se llegue a este último de forma indirecta y por medio de una construcción mental. Son el resultado de una 18 ROSENBERG, Leo; La carga de la prueba, Editorial B de F, 2º edición en castellano, año pág Giuseppe CHIOVENDA al analizar los hechos constitutivos, impeditivos y extintivos en su libro Principios del Derecho Procesal Civil, aducía que si bien no debe confundirse a las presunciones legales con la carga probatoria, por ser las primeras originarias del derecho de fondo y las segunda de la normativa de forma, esto no quitaba que las reglas de la carga de la prueba derive del derecho sustancial.- (...) ni siquiera el reparto de la carga de la prueba debe confundirse con las presunciones establecidas por el derecho sustancial (praesumtiones juris), en las cuales la ley por razones propias de la relación jurídica particular, determina los hechos que considera suficientes para producir un cierto efecto jurídico, pero bajo condición de que no sean afirmados y probados ciertos hechos contrarios, por eso están reguladas por el derecho sustancial (lex rei), mientras que las reglas sobre la carga de la prueba, como limitan la formación del convencimiento del juez por razones meramente procesales son de derecho procesal, reguladas por consecuencia por la lex fori; aunque también ellas deriven su materia del derecho sustancial, al cual es preciso acudir en cada caso para conocer, por ejemplo, cuáles son las condiciones específicas de existencia de una relación jurídica. (...) Así como el principio de justicia distributiva que reparte de tal modo la carga de la prueba, se inspira precisamente en la consideración de lo que es normal y anormal, regla y excepción, así al regular la prueba caso por caso, precisase tener presente esta relación. A veces esta relación aparece determinada claramente por la ley, hasta con términos especiales (excepto que, fuera de, etc.). Pero cuando faltan estos signos exteriores o son equ ívocos, es preciso mirar a la naturaleza del acto de que se trata CHIOVENDA, Giuseppe, Principios del Derecho Procesal Civil, Tomo II, Instituto Editorial Reus, Madrid, pág ROSENBERG, Leo; La carga de la prueba, Editorial B de F, 2º edición en castellano, año pág sólo hace falta mostrar el nacimiento del derecho violado, de la propiedad, de la deuda principal, del crédito asegurado o del derecho en que se funda la excepción, mientras el impedimento del nacimiento, la extinción o la exclusión de estos derechos y créditos entran en la carga de la afirmación y de la prueba de la otra parte. Sin embargo, hay algunas pocas excepciones de estas reglas. Con respecto a los derechos que directamente constituyen el objeto del proceso, estas excepciones sólo son, por lo que yo veo, la consecuencia de una presunción que se refiere a la no existencia de un derecho o de una relación jurídica. Así, por ejemplo, hace valer un derecho cancelado en 6
7 suposición en base a lo que suele ocurrir en la generalidad de los casos en donde se da un hecho como el acreditado. Al hecho conocido se lo denomina indicio, al hecho deducido gracias al indicio se lo denomina presunción. Las presunciones, como consecuencias de los indicios, pueden ser provenientes del legislador o del juez; a las primeras se las llamará presunciones legales y a las segundas judiciales. 21 El legislador, al plasmar una presunción, ha querido que se infiera un hecho a partir de la acreditación de otro; ahora bien, dicha acreditación puede que el legislador quiera que sea absoluta y permanente, o bien que ante prueba en su contra se destruya. Aquellas presunciones que no admiten prueba en su contra son denominadas presunciones iuris et de iure o absolutas 22, a las segundas se las llama iuris tantum o relativas 23, las cuales si no son destruidas con prueba adversa tienen igual eficacia a las presunciones iuris et de iure. Las presunciones legales se encuentran, por lo general, reguladas en los códigos y las normas de fondo; las presunciones judiciales, por ser una potestad valorativa de los magistrados se encuentran en los códigos procesales. Sin embargo, esta dicotomía presunciones legales códigos de fondo y presunciones judiciales códigos procesales puede tener excepciones.- Creemos que en el Código Procesal de Santa Fe podemos hallar una de éstas en su art Este artículo es importantísimo y lo remarcamos por tres motivos. En primer lugar es una presunción legal extraída de una norma procesal, por lo que sirve para desmitificar aquella máxima el registro de inmuebles, tiene que probar, gracias a presunción del 891, inc. 2, que el derecho todavía existe; no basta la prueba de las circunstancias decisivas para el nacimiento del derecho. Por consiguiente, según el caso, tal vez debe mostrarse la ausencia de hechos impeditivos o destructivos.- 21 Las presunciones legales, obviamente, se encuentran codificadas con anterioridad al aporte de prueba, mientras que las presunciones judiciales se elaboran en primera instancia luego de un hecho conocido o probado, luego de un indicio. A pesar de esas diferencias, el resultado es el mismo: el juez considera existente un hecho o estado jurídico.- 22 Encontramos dentro del Código Civil casos de este tipo de presunciones: Art. 90: El domicilio legal es el lugar donde la ley presume, sin admitir prueba en contra, que una persona reside de manera permanente para el ejercicio de sus derechos y cumplimiento de sus obligaciones, aunque de hecho no esté allí presente... o en el Art. 3604, en cuanto a la presunción de liberalidad de los contratos entre causante y heredero forzoso: Si el testador ha entregado por contrato, en plena propiedad, algunos bienes a uno de los herederos forzosos, cuando sea con cargo de una renta vitalicia o con reserva de usufructo, el valor de los bienes será imputado sobre la porción disponible del testador, y el excedente será traído a la masa de la sucesión. Esta imputación y esta colación no podrán ser demandadas por los herederos forzosos que hubiesen consentido en la enajenación, y en ningún caso por los que no tengan designada por la ley una porción legítima. 23 Algunos ejemplos dentro del Código Civil son: Art. 75: En caso de duda de si hubieran nacido o no con vida, se presume que nacieron vivos, incumbiendo la prueba al que alegare lo contrario. Art. 77: El máximo de tiempo del embarazo se presume que es de trescientos días y el mínimo de ciento ochenta días, excluyendo el día del nacimiento. Esta presunción admite prueba en contrario. Art. 243: Se presumen hijos del marido los nacidos después de la celebración del matrimonio y hasta los trescientos días posteriores a su disolución, anulación o la separación personal o de hecho de los esposos. No se presume la paternidad del marido con respecto al hijo que naciere después de los trescientos días de la interposición de la demanda de divorcio vincular, separación personal o nulidad del matrimonio, salvo prueba en contrario..- 7
8 por la cual todas las presunciones legales emanaban de normas materiales. En segundo lugar vemos una presunción iuris tantum muy severa: se supone el reconocimiento de los hechos articulados si la contraparte no los contestó, salvo la prueba en contrario que produzca el displicente 25. Pero aquí, en tercer término, surge lo más remarcable: estamos ante una inversión de la carga probatoria Influencia de las presunciones iuris tantum: Si bien ambas presunciones legales esencialmente rigen ante la carencia de prueba convincente o eficaz, las presunciones iuris tantum determinarán el sentido de la carga de la prueba ya que establecen a quien le corresponde aportar la prueba debido a que la legislación, verbigracia, presume su culpa o deuda; o al contrario presume la liberación, absolución o inocencia de la contraparte La doble función de las presunciones iuris tantum: Se dice que los hechos que gozan de una presunción legal iuris tantum están exentos de prueba 28, esto es verdad, pero sólo para quien alega el hecho; justamente el contrario tendrá la carga de rebatir la presunción legal. Si la no exigencia de la prueba de los hechos presumidos por la ley fuera para ambas partes, no tiene sentido la distinción de presunciones iuris tantum de las presunciones iuris et de iure; justamente, en la carga probatoria a la contraparte es donde reside la esencia de las presunciones iuris tantum y su diferencia con las iuris et de iure. Por eso afirmamos que las presunciones legales iuris tantum 24 La falta de contestación a la demanda, aun en el juicio en rebeldía, o a la reconvención, implica el reconocimiento de los hechos articulados por el actor o reconveniente, sin perjuicio de la prueba en contrario que produjere el demandado o reconvenido. Omitida la contestación, se llamarán los autos para sentencia, si correspondiere; decreto que se revocará si aquellos solicitaren la apertura a prueba.. 25 Ver también CHIAPPINI, Julio; Procedimiento civil aplicado, Editorial Jurídica Panamericana, 2004, pág Veamos, el art. 143 del código procesal santafesino rige en cuanto a las pretensiones declarativas (no las ejecutivas) en las cuales el actor tiene el onus probandi. La ley no presume la veracidad de los hechos del actor cuando este inicia el litigio, todo lo contrario, presume la liberación del demandado. Pero cuando el accionado (demandado o reconvenido) no contesta la demanda o reconvención, se invierte la carga probatoria. Ahora s e presumen los hechos reconocidos y el demandado tendrá que cargar con la prueba de destruir dicha suposición. Si al inicio del pleito el actor tenía la carga de probar y el demandado la presunción de liberación, ahora por el hecho de que el demandado no contestó la demanda- se presumen reconocidos los hechos alegados por el actor y el accionado cargará con la prueba en contra de dicha suposición legal. Hubo una inversión de la carga probatoria, reflejo de una presunción legal. Se ve nítidamente la influencia de las presunciones sobre la distribución del onus probandi. 27 Sobre los efectos de ambas presunciones dice MAGALHÃES que la absoluta transforma al hecho en una verdad formal, categórica e indiscutible; la relativa, por su lado, impone una inversión de la carga de la prueba ( MAGALHÃES, Humberto Piragibe, Las presunciones en el Proceso, en Derecho Procesal Incidental, CARRILLO, Hernán Gonzalo y CHIAPPINI, Julio; Editorial Zeus, pág. 443). Quiere decir el autor que la parte contraria a la favorecida por una presunción relativa tendrá que cargar con la prueba para destruir la mencionada presunción.- 28 DEVIS ECHANDÍA, Compendio... pág. 201; SCHÖNKE, Adolfo; Derecho Procesal Civil; Bosch Casa Editorial, traducción española de la quinta edición alemana pág. 204; Proyecto de Código Civil de 1998, Art. 1618: Prueba del daño. La carga de la prueba del daño corresponde a quien lo alega, salvo: a) que la ley lo impute o lo presuma, b) Que, conforme a las reglas de la experiencia, su existencia sea presumida. Art. 1620: Prueba de la relación causal. La carga de la prueba de la relación causal corresponde a quien la alega, salvo: a) Que la ley la impute o la presuma; b) que, conforme a las reglas de la experiencia, su existencia sea presumible. La carga de la prueba de la causa ajena corresponde a quien la alega.- 8
9 tienen una doble función, como eximente de prueba para la parte favorecida y como carga de prueba para la contraria Influencia de las presunciones hominis: Aquel que se encuentre favorecido por una presunción judicial esta dispensado de la carga de seguir aportando prueba 29 y el litigante contrario deberá aportar la prueba para convencer al juez de lo contrario 30.- Veamos un ejemplo que se da en la practica con frecuencia dentro del fuero de la Provincia de Santa Fe: Hay una presunción de legitimidad de los títulos ejecutivos que genera en el demandado la carga probatoria; supongamos que el ejecutado aduce que la firma inscripta en el título no es suya, si éste no prueba dicha falsedad material perderá el juicio. Ahora bien, se lo condena porque tenía la carga de probar y no probó o porque había una presunción de legitimidad del título que no fue desvirtuada? Obviamente, se lo condena en base a la presunción favorable al ejecutante. Igual ejemplo podría aplicarse para quienes intentan redargüir un instrumento público. Por lo tanto, tiene la carga de probar aquél que en su contra tiene una suposición que debe desbaratar para salir victorioso. También se nota la relación, entre la carga probatoria y las presunciones, en la órbita de la responsabilidad civil, donde el daño por la privación de uso de un automotor o el daño moral se presumen y debe, el demandado, demostrar su no existencia 31.- Cuando no está probado el vínculo o el contrato entre las partes, debe presumirse a favor del demandado y su liberación. En cambio, cuando el contrato está probado o consentido (o se presume legalmente), el sentido de la duda obra en forma inversa y -ante la carencia de prueba sobre la extinción del contrato- la regla será condenar al deudor, porque se presume su 29 Lo cual no es aconsejable porque aportar más prueba puede reforzar el convencimiento del juez y además nadie puede saber, hasta la sentencia, cual es el pensamiento del juzgador.- 30 RICCI, Francisco; Tratado de las pruebas; Ed. La España Moderna. 102 y 103: Las presunciones, según el artículo 1354 del Código Civil (italiano), que no están establecidas por la ley, quedan a la prudencia del juez, el cual no debe admitir más que presunciones graves, precisas y concordantes, y sólo en los casos en que la ley admite la prueba testifical. Pero podía el legislador, ya que no es posible determinar a priori el número indefinido de presunciones humanas ni apreciar su valor, disponer que quien tenga en su favor una presunción cualquiera hominis está dispensado de la obligación de probar? No ciertamente, sin desconocer la índole de semejantes presunciones, cuyo valor depende siempre de las circunstancias especiales del caso, que el juez solo puede apreciar. Ahora, si teniendo en cuanta tales circunstancias, las presunciones aducidas son de tal modo eficaces que provoquen en el juez el convencimiento de cuanto con las mismas se quiere sostener; aquel que las alega estará dispensado de proporcionar otras pruebas ulteriores en su favor; pero si tales presunciones en el caso especial de que se trate no son consideradas suficientemente fuertes, será preciso suministrar nuevas pruebas, so pena de perder la propia demanda con la propia excepción.- 31 Ver sobre presunciones iuris tantum y la carga de probar la injusticia de las sentencias: LIEBMAN, Enrico Tullio; Eficacia y autoridad de la sentencia y otros estudios sobre la cosa juzgada, Ediar; Buenos Aires, págs. 171 y
10 incumplimiento. La distribución de la carga probatoria es consecuencia de este juego de presunciones, y no su causa.- Con esto no buscamos relativizar la importancia de la carga probatoria, pero sí demostrar su dependencia de las reglas del derecho material y no juzgarlas como un instituto autónomo del derecho de forma, capaz de decidir un litigio en caso de carencia de prueba. Podemos decir que el sentido de la distribución de la carga de la prueba es una consecuencia directa de las presunciones legales iuris tantum y judiciales; y observar la doble función de las presunciones legales, una función -relacionada con el derecho material- que es la de instituir derechos y obligaciones; y otra del ámbito procesal- que es determinar el mecanismo de distribución de la carga probatoria 32.- Es válido preguntarse si existe en el derecho civil una presunción de liberación del deudor, similar a la presunción de inocencia del reo del derecho penal. Estaríamos hablando ya de una presunción soberana y primera; de la cual el resto de los supuestos actuarían como excepción de ésta. Esta presunción, como ya dijimos, la podemos encontrar en varios artículos, como por ejemplo el 145 del Código de Procedimientos Civil y Comercial de Santa Fe a contrario sensu, la nota al 745 del Código Civil, el art. 218 inc. 7º del Código de Comercio, entre otros; y también por los principios generales del Derecho que imponen la presunción de inculpabilidad de las personas 33.- La afirmación de que la carga probatoria pesa sobre quien necesita deshacer una presunción no contradice ni es distinta de las diferentes teorías sobre la distribución de la carga probatoria, teorías por las cuales se distribuye el peso probatorio según el carácter de los hechos alegados, según la posición de las partes, o cargan a los litigantes con demostrar los presupuestos de hecho 32 Recordemos a DELLEPIANE: (...) las presunciones legales son, a la vez que preceptos adjetivos, disposiciones sustantivas; que reconocen derechos y obligaciones o estados personales de que fluyen derechos y obligaciones. Al propio tiempo, establecen la forma de hacer valer derechos judicialmente, indican el medio de comprobarlos ante los tribunales. Por consiguiente, y en virtud de esta doble finalidad, de esta dualidad de contenido de las presunciones legales, resulta que estas son disposiciones híbridas, leyes de fondo y de forma a la vez. DELLEPIANE, Antonio; Nueva teoría general de la prueba; Valerio Abeledo Editor, Buenos Aires, 1919; págs. 119 y Evidentemente, si el derecho procesal atribuye la carga de demostrar determinada circunstancia, es porque prefiere que ante la falta de esa prueba se mantenga un estado de derecho determinado, porque esa permanencia es más útil a la sociedad. Las normas de fondo son las encargadas de realizar ese juicio de valor, las normas procesales de crear el sistema para aplicarlo o hacerlo valer (Véase también MICHELI, Gian Antonio; La carga de la prueba; Ejea, 1961, pág. 192). Imaginemos lo contrario, conjeturemos que el plexo normativo supone a todos los demandados como deudores. Dicho supuesto acarrearía a la carga probatoria a todos los demandados y caeríamos en aquella situación que sirvió de crítica a la teoría de BENTHAM: habría demandas injustas y sin fundamento. Es necesario, en un principio imputar a los litigantes la prueba de sus aserciones.- 10
11 de las normas invocadas al fundamentar su pretensión. Aunque está más que demostrada la relación causal entre las presunciones y la distribución de la carga de la prueba, es necesario profundizar más en el tema, ejemplificando y plasmando varias reconocidas posiciones doctrinarias Doctrina acerca de la relación entre las presunciones y la distribución de la carga probatoria: Para aclarar mejor la íntima relación entre presunción y distribución de la carga citaremos a RICCI: El actor que tiene en favor de su demanda una presunción, está dispensado del peso de la prueba; y de la propia suerte el demandado también está dispensado del mismo peso cuando la excepción se funda en una presunción. El efecto de la presunción es hacer considerar la cosa presunta como probada, mientras no se demuestre lo contrario. Según esto, la parte a la cual se opone una presunción, no puede limitarse a afirmar lo contrario, sino que debe destruir la presunción misma con una clara prueba de los hechos en que funda su impugnación 34.- BONNIER sobre el asunto dice El que reclama alguna cosa en juicio, quiere innovar puesto que ataca, o bien la posesión positiva del adversario, si se trata de un derecho real, o bien en materia personal, esa especie de posesión de su libertad en que se halla colocado todo hombre, cuya dependencia con respecto a otro no está probada. Él es, pues, quien debe justificar su aserto, puesto que nada se presume fuera de las presunciones establecidas por la ley 35.- DELLEPIANE argüía que no sólo las presunciones iuris tantum se relacionaban con la prueba, sino también las presunciones iuris et de iure: (...) Observemos que todos los preceptos, esparcidos en los códigos, por los que se crea presunciones, son relativos a la prueba, son normas por las cuales se impone un determinado medio de prueba, el indiciario, y en las que se exime a una parte de la obligación de probar otro hecho que el indicador del hecho que alega para fundar su derecho, arrojando la carga de la prueba de la inexistencia de este hecho, decisivo en la litis, sobre los hombros del adversario o negando a éste la facultad de acudir a prueba alguna que 34 RICCI, Francisco; Tratado de las pruebas; Tomo I, Ed. La España Moderna, pág BONNIER, Eduardo; Tratado teórico y práctico de las pruebas en Derecho Civil y en Derecho Penal; 2ª edición española; Madrid, Imprenta de la revista de legislación, 1891, pág
12 demuestre la no existencia del hecho decisivo 36. Es correcto lo formulado pero las presunciones absolutas no hacen a la distribución de la carga probatoria puesto que, aunque eximan a una de las partes de probar, no imputan dicha acción al adversario del favorecido por la presunción.- ALSINA también formulaba que En ciertos casos la ley regula la carga de la prueba atribuyéndola, no a quien afirma el hecho (constitutivo, impeditivo o extintivo), sino a quien niega su existencia. Ello ocurre siempre que en la ley se establece una presunción iuris tantum, que consiste en dar por existente o inexistente un hecho si concurre con otro antecedente. Se funda en las leyes de la naturaleza o en el modo normal de producirse los hechos, y su objeto es dar estabilidad a situaciones jurídicas que, de acuerdo con ellas, pueden considerarse normalmente existentes. El efecto de la presunción es librar de la carga de la prueba a quien ella beneficia, dando por existente el hecho presumido, pero siempre que se halle acreditado el hecho que le sirve de antecedente ROSENBERG clasificaba a las presunciones legisladas en dos grandes grupos, las presunciones de derecho y las de hechos. Se refería a presunciones de derecho cuando la legislación daba por sentado situaciones o estados jurídicos determinados. En cambio, las presunciones de hechos, estaban destinadas a la suposición de meros acontecimientos. Las presunciones de derecho era, para el autor alemán, reglas de la carga de la prueba 38.- Las presunciones de derecho son la causa de la distribución de la carga probatoria, ya que debe cargar con la prueba quien pretende la declaración de un derecho que la ley supone existente o inexistente. Dada esta relación causal, nos preguntamos si siempre debe ser así, si pese a las suposiciones legales la carga probatoria no puede ser alterada teniendo en cuenta las 36 DELLEPIANE, Antonio; Nueva teoría general de la prueba; Valerio Abeledo Editor, Buenos Aires, 1919, pág ALSINA, Hugo; Tratado teórico práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial, Tomo III, Ediar, Buenos Aires, 1958, pág La esencia de las presunciones de derecho se deduce de los efectos de éstas. Ellas no son únicamente, aunque lo son principalmente, reglas sobre la carga de la afirmación y la prueba, ya que la parte que hace valer la existencia o inexistencia presuntas del derecho sólo debe afirmar los presupuestos de la norma de presunción y probarlos en caso de ser discutidos, incumbiendo al adversario la carga de la afirmación y prueba de todas las circunstancias, de las cuales resulta la inexistencia o la existencia del derecho. (...) La prueba de lo contrario sólo se logra al convencerse el tribunal, positivamente, de que es cierto que la presunción es inexacta y que lo contrario de ella es exacto, esto es, que el derecho que se presume existente y perteneciente al adversario no existe o no pertenece a este último o que el derecho que se presume no existente sí existe ( ROSENBERG, Leo; La carga de la prueba, Editorial B de F, 2º edición en castellano, año 2002, págs. 267, 268 y 271) 12
13 particularidades del caso o la voluntad de los litigantes, o si, por el contrario, debe siempre sostenerse la rigidez de la distribución.- Haciendo referencia a la división de la carga probatoria entre las partes KISCH también hace referencia a su fijación por parte de las presunciones de derecho: Esta división está hecha a veces expresamente en la ley, por determinación, con carácter obligatorio, del litigante que ha de probar hechos concretos, o lo que es análogo- por establecimiento de presunciones de derecho, en virtud de las cuales se prescribe que, dado un estado jurídico determinado, se tenga por verdadero otro hecho y, bajo ciertas circunstancias, también una situación jurídica- mientras no se prueba lo contrario. (...) Aquél a favor del cual están establecidas no necesita probar, por consiguiente, el hecho presumido, sino sólo aguardar a que la parte contraria consiga demostrar lo contrario 39.- Las simples características del litigio no pueden per se alterar la distribución de la carga probatoria; salvo que el juez observe la conducta de una de las partes como reticente y contraria a la buena fe, imposibilitando la prueba de la contraparte. En este caso, se sumaría al proceso una prueba indiciaria (la conducta procesal) que podría derribar la presunción legal iuris tantum por una presunción judicial. Esta es la resolución acorde a derecho. Primero se desbarataría la presunción, por otra presunción, para luego automáticamente- cambiar el sentido de la carga probatoria; no la inversa. Esto será analizado en los capítulos siguientes.- Las presunciones legales iuris tantum y las judiciales tienen la eficacia de cambiar el onus probandi. Mientras no concurran los presupuestos de éstas presunciones en el pleito, la carga probatoria no puede ser invertida; y este tipo de inversión, que no admitimos, es el que pretende la teoría de las cargas probatorias dinámicas Colisión entre el onus probandi y las presunciones legales: A mi juicio las reglas del reparto de la carga probatoria deben ser rígidas en cuanto también lo sean las presunciones que las sustentan, y no deben variar según la particularidad del caso, en tanto y en cuanto las mismas 39 KISCH, Wilhelm, Elementos de Derecho Procesal Civil, Editorial Revista de Derecho Privado, 1932, pág
14 presunciones no varíen 40. La inmutabilidad o mutabilidad de la distribución es la inmutabilidad o mutabilidad de las presunciones del derecho de fondo. La única rigidez que debe tener la distribución de la carga probatoria es que deben invariablemente atenerse a las presunciones del derecho de fondo. La función de las normas procesales es darle un sentido, un mecanismo, a las normas materiales. no contradecirlas o alterarlas. Si bien el derecho procesal ha sido justamente imbuido de independencia sistemática y normativa, no por ello debe dejar de ser el método de aplicación del derecho de fondo 41. La dependencia del derecho procesal hacia el material es innegable, aunque para muchos de los estudiosos del derecho de forma esta aseveración no sea de su agrado.- Ya aclarado el origen y el concepto de las cargas probatorias dinámicas, debo aducir que en mi humilde opinión hay un error de conceptos: de alterarse el onus probandi nos encontramos ante la siguiente contradicción: de aplicarse la carga probatoria dinámica tendrá la carga de probar aquella parte que tiene el beneficio de la duda de las presunciones ya enunciadas: o sea, mientras que el derecho de fondo otorga ante la duda- la presunción a favor de liberación, las reglas de forma cargan a dicha parte con demostrar tal liberación. Más claro aún: el derecho procesal carga a la parte demandada a que demuestre la liberación que el derecho de fondo presume.- El dinamismo mencionado hace que las cargas probatorias no sean más la consecuencia directa de las presunciones del derecho de fondo, sino que ahora entren a oponerse a éstas. En esta contraposición, entre las cargas probatorias dinámicas y las presunciones del derecho de fondo, es donde encuentro el mayor punto de crítica a esta novedosa teoría.- Vemos que mientras antes decíamos, como ROSENBERG, que la distribución de la carga probatoria es consecuencia del derecho común; ahora, el dinamismo de la segunda ha provocado 40 Ver infra el capítulo Sobre la justicia del caso concreto como fundamento de la teoría de las cargas probatorias dinámicas.- 41 El derecho civil o privado regula los estados y las relaciones jurídicas tal como deben ser. En la inmensa mayoría de los casos sus preceptos son observados voluntariamente; pero puede ocurrir también que se suscite controversia acerca de la existencia y extensión de los derechos de alguna persona, como igualmente que el obligado a realizar la prestación correspondiente a un derecho indudable se niegue a ello. En todas las ocasiones en que esto suceda debe existir una vía o procedimiento que sirva para terminar la controversia y la duda de modo vinculante e incluso para hacer posible, aunque sea valiéndose de la fuerza, frente al obligado, que éste cumpla la obligación correspondiente al derecho declarado. Esta vía es el procesal civil y el derecho que la regula es el Derecho procesal civil. Esta rama jurídica se halla, por tanto, en íntima relación con el derecho privado. Frente a él, empero, lógicamente considerada, constituye una esfera secundaria, pues el Derecho procesal simplemente ayuda a la aplicación y ejecución del privado KISCH, Wilhelm, Elementos de Derecho Procesal Civil, Editorial Revista de Derecho Privado, 1932, pág
15 una escisión y, por lo tanto, una contradicción 42. La carga probatoria nunca cambia per se ni debería hacerlo-, ella es trascendental para destruir una presunción en contra. Las presunciones legales influyen y determinan la carga probatoria. Por eso, el concepto de carga probatoria dinámica es inexacto, puesto que las cargas probatorias no se dinamizan sino que son la contrapartida de cada presunción y se rompería tal vínculo si eso sucediera. Como se dijo anteriormente, no puede el derecho material presumir la liberación o inculpabilidad de una persona, y el derecho de forma exigir a esa persona que prueba tal liberación o inculpabilidad pronosticando una desventaja en el litigio si no puede demostrar aquello que el derecho material presume.- Las cargas probatorias dinámicas contrarían las presunciones legales de derecho, motivo suficiente para no ser aplicadas. Ahora bien, es cierto que la omisión de esta teoría puede llegar a sentencias inequitativas, pues este dinamismo que ahora criticamos ha venido a solucionar problemas fácticos vistos en los distintos Tribunales. Si la teoría de las cargas probatorias dinámicas es fruto del valorable esfuerzo por afianzar la justicia, y nosotros encontramos fallas en la teoría, debemos entonces proponer otras soluciones.- Si bien debe analizarse cada uno de los casos en forma particular, en varios de ellos se podría haber fallado contra la demandada por haber ésta abusado del proceso (abusado de las reglas de la carga probatoria) o teniendo en cuenta la conducta reticente como material probatorio o elemento de convicción judicial 43. La conducta del adversario, en los casos de que impida la producción probatoria de la contraria no sólo aportando al proceso su negativa con respecto a los hechos formulados por la contraparte, sino también negándose a colaborar en el proceso, puede ser prueba indiciaria para rebatir la presunción de la cual se aprovechaba y beneficiaba esa parte, solución.- 42 Cuando hablamos de dinamismo de la carga probatoria queremos decir que el onus probandi se traslada de la parte que alegó el hecho a la parte que se encuentra en mejores condiciones de probarlo.- 43 Un claro caso de utilización de las conductas de las partes como material probatorio sucede en los casos de filiación cuando una persona se niega a hacerse los estudios de ADN. Pues bien, veamos que en éstos casos nadie falla contra la persona reticente aplicando las cargas probatorias dinámicas (al fin y al cabo, dicha persona era la que mejor estaba en condiciones de realizarse los estudios) sino que se sentencia en base al valor probatorio de las conductas de las partes.- 15
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Aspectos probatorios en Cajas de Seguridad Bancarias, Cajeros Automáticos y Tarjetas de Crédito Juan Manuel Hitters 1) Conceptos probatorios A) Indicio B) Presunción C) Principio de Colaboración Procesal
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References: artículo 143
 artículo 745
 artículo 745
e contrario
 artículo 1354
 resolución