Source: https://historiadecovaleda.wordpress.com/2016/04/11/atlas-forestal-de-castilla-y-leon-xxiii/
Timestamp: 2017-02-20 01:41:04+00:00

Document:
ATLAS FORESTAL DE CASTILLA Y LEÓN – XXXIII | HISTORIA DE COVALEDA
← ATLAS FORESTAL DE CASTILLA Y LEÓN – XXXII
ATLAS FORESTAL DE CASTILLA Y LEÓN – XXXIV →
ATLAS FORESTAL DE CASTILLA Y LEÓN – XXXIII	Publicado el 11 abril, 2016	por covaleda El mapa forestal de Ceballos (1962-1966)
A comienzos de la década de los treinta, empieza a despuntar una nueva generación de investigadores y estudiosos de las ciencias forestales. Entre ellos cabe destacar a botánicos y geobotánicos como Manuel Martín Bolaños, Carlos Vicioso, Emilio Huguet del Villar y, particularmente, Luis Ceballos. Este botánico, que finaliza sus estudios de ingeniero de montes en 1920, se incorpora diez años después a la sección de Flora y Mapas Forestales del Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias (IFIE), en un momento adecuado para iniciar una larga singladura dentro de la botánica forestal española. En cierta forma es heredero del naturalismo decimonónico y por lo tanto se le puede considerar un tanto fuera de su época. No obstante, con su brillante labor y con la compañía de excelentes investigadores como Martín Bolaños y Vicioso, consigue reconocimiento internacional y el apoyo necesario para llevar adelante su labor investigadora, publicando trabajos de flora y cartografía forestal de Cádiz, Málaga, Lérida y Canarias occidentales. También se iniciaron los estudios correspondientes de Ávila, Soria y Huelva, aunque éstos no llegaron a publicarse. La reorganización del IFIE dejó inconclusa esta serie de mapas forestales provinciales.
En 1962 se retomó la empresa de realizar un mapa forestal con el objetivo de tenerlo preparado para presentarlo en el VI Congreso Mundial Forestal que se celebraría en España en 1966. Este mapa se llevó a cabo bajo la dirección de Luis Ceballos, recopilando para ello la documentación existente en los Servicios Forestales, que fue revisada y completada con recorridos de campo realizados por tres ingenieros de montes: Manuel López Vallejo, José Alberto Pardos Carrión, y Javier Úbeda Delgado, éste último, Jefe del Servicio Provincial del ICONA de Palencia y, posteriormente, Jefe de la Sección de Incendios de la entonces Dirección General de Caza, Pesca y Conservación de la Naturaleza de la Junta de Castilla y León. Este trabajo se preparó para su publicación a escala 1:400.000, trabajando previamente sobre 1:50.000 y 1:200.000 para su posterior reducción a la mencionada escala final de publicación. Los trabajos de campo consistían en recorridos para plasmar en croquis las principales masas forestales sobre mapas 1:50.000 que posteriormente eran trasladadas al borrador 1:200.000. Estos recorridos se completaban con los levantamientos topográficos disponibles para los montes ordenados y las fotografías aéreas existentes en algunas provincias. Conforme a lo previsto, se presentó en 1966 en el VI Congreso Forestal Mundial, constituyendo el primer Mapa Forestal de España publicado.
Vista aérea de los hayedos de Bezana en Burgos.Al fondo, el Embalse del Ebro. Obsérvese esta misma masa forestal en el Mapa Forestal de Ceballos (1966).
En este mapa, los cultivos agrícolas quedan en color blanco, los terrenos forestales desarbolados en amarillo y las masas arboladas en diferentes colores según sus especies principales, eligiendo distintos tonos de un mismo color para las distintas especies de cada género —tonos verdes para Pinus y anaranjados para Quercus—, acudiendo a tonos vivos para resaltar las especies exóticas en España —Pinus radiata y Eucalyptus sp—. Además, para evitar equívocos, quedaban anotadas las iniciales de la especie principal de cada tesela.
Hoja nº6 del mapa forestal de Ceballos, de 1966.
En las masas procedentes de repoblación el signo de la especie se acompañó con una «R», con objeto de poner de manifiesto las posibles discordancias fitogeográficas que pudieran suponer tales repoblaciones y, a su vez, reflejar la magnitud del esfuerzo repoblador de décadas anteriores.
Como indica Ceballos en la memoria, este mapa tenía como objetivo dar una visión de conjunto de nuestra vegetación forestal, que sirva como representación gráfica de índice general y geográfico de nuestras masas arbóreas, considerando que los estudios de detalle debían abordarse por provincias, a una escala mayor que la propuesta para el Mapa Forestal de España. Este enfoque global condicionó la escala final de edición —1:400.000 para poder disponerlo en un mapa mural conjunto de 3 x 2,25 m—; la cartografía, sencilla, sólo recogía los ríos, carreteras y núcleos de población principales y curvas de nivel cada 200 m; así mismo se efectuó una importante simplificación en la representación de la vegetación. Dicha simplificación consistía en la representación únicamente de las principales especies forestales arbóreas sociales. En Castilla y León se seleccionaron las siguientes: Pinus sylvestris, P. laricio, P. pinaster, P. pinea, P. halepensis, P. radiata, Juniperus thurifera, Fagus sylvatica, Castanea sativa, Quercus pedunculata, Q. sessiliflora, Q. toza, Q. lusitanica, Q. ilex, Q. suber, Populus sp y Eucalyptus sp (nomenclatura botánica original).
También en aras de facilitar la lectura del mapa se optó por no representar las mezclas y los mosaicos, en los que diferentes especies comparten un mismo recinto. Para estos casos se decidió mostrar, con carácter general, únicamente la especie dominante en cada tesela. El sacrificio de las especies secundarias y de las combinaciones de especies en el rótulo, difícil para cualquier botánico-fitosociólogo que siempre ve comunidades antes que especies, facilitaba no obstante la lectura del mapa acorde con la visión de conjunto que pretendía proporcionar.
Los conocimientos disponibles en los años sesenta llevaron, equivocadamente, a considerar que los pinares de Lillo (León) y Velilla del Río Carrión (Palencia) tenían origen
antrópico. Ortofoto y fotografía aérea del pinar de Velilla.
El Mapa Forestal se acompañó de un fichero geobotánico en el que se recogía, para cada especie principal, su descripción y filiación botánica, área general, ecología y distribución en España, para lo cual se elaboraron pequeños pero detallados mapas de distribución de cada especie.
El Mapa Forestal de España de Ruiz de la Torre (MFE200, 1986-1997)
Este mapa fue elaborado entre 1986 y 1997 bajo la dirección de Juan Ruiz de la Torre para la Dirección General de Conservación de la Naturaleza (MAPA/MMA) y publicado a escala 1:200.000 con una memoria individualizada para cada hoja, alcanzando un total de 92 hojas (el trabajo de campo en Castilla y León se realizó entre 1990 y 1997). En la memoria se describe el marco geográfico junto con sus características climáticas, geológicas y edáficas y, especialmente, las comunidades vegetales presentes en la zona de estudio. Así mismo, la memoria contiene una relación numerada del contenido de las teselas.
El teselado del mapa se realizó sobre fotografía aérea a escala aproximada 1:30.000 y con visita en campo a cada una de las teselas. La información resultante se restituía en papel sobre los mapas 1:50.000 y posteriormente se reducía a 1:200.000. También se elaboró una versión digital del mapa con toda la información codificada en distintos campos, que es la que se ha utilizado para elaborar el mapa que se presenta en este Atlas.
Fragmento del Mapa Forestal de España 1:200.000, hoja 6-4 Soria y portada de la Memoria General. Este mapa utiliza simbolos, tramas de sobrecarga y colores de fondo para representar distintos aspectos de la vegetación forestal. La simbología es diferente según se trate de especies arbóreas (códigos de dos letras), otras especies y cubiertas (letras griegas y otros símbolos) o ejemplares y rodales aislados (símbolos ideográficos). La codificación de la vegetación incluye también información acerca de la proporción en que se presentan las especies principales arbóreas, si se trata de mezclas o mosaicos y si corresponde a repoblaciones en terrazas o poblaciones artificiales poco integradas.
Este mapa, heredero del realizado 25 años antes bajo la dirección de Ceballos, sigue en lo sustancial la tradición de la cartografía forestal de España, y está destinado a representar las principales formaciones vegetales, con especial incidencia en las masas arboladas.
Tanto por su escala, 1:200.000, como por su ámbito nacional y el organismo promotor de este mapa, que fue la Dirección General de Conservación de la Naturaleza, podemos decir que se trata de un mapa básico para la planificación de la gestión del medio natural. Su actualización (MFE50) ha servido de base cartográfica para la realización del 3º Inventario Forestal Nacional.
Sin embargo, por su disponibilidad, ya que está editado en papel, en hojas 200.000, y por la interpretación directa de sus contenidos, el MFE200 resulta de utilidad en diversos trabajos técnicos relacionados con el medio natural, y tiene interés para todo aquel que quiera ver en un mapa temático los principales componentes del paisaje vegetal de un territorio. Los elementos que componen el Mapa Forestal y que informan acerca de las características de la vegetación de cada tesela son: el rótulo, el color de fondo y la trama de sobrecarga.
Presente y futuro del mapa forestal
El mapa forestal de España MFE50 (1997-2006) Para llevar a cabo el tercer ciclo del Inventario Forestal Nacional (IFN3) la Dirección General de Conservación de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente — ahora Dirección General para la Biodiversidad— elaboró un nuevo Mapa Forestal de España a escala 1:50.000 (MFE50). Debido a su orientación —servir de base al IFN3— este mapa se centró casi exclusivamente en las masas arboladas, diferenciándose sustancialmente de la anterior edición del Mapa Forestal que recogía información acerca de la cubierta de todos los terrenos forestales, tanto arbolados como desarbolados. En Castilla y León este trabajo se realizó entre los años 2001 y 2002.
La diversidad de los ecosistemas forestales hace dificil su clasificación en unidades cerradas, siendo habitual encontrar mezclas, mosaicos, ecotonos, transiciones y comunidades en pleno dinamismo que no puede incluirse en tipos o asociaciones previamente definidas. Esto dificulta la elaboración de una cartografía de la vegetación que debe codificar esta realidad de forma abreviada en sistemas de clasificación jerarquizados. En la imagen claro en pinar de Pinus sylvetris con abedules (Betula alba) y serbales (Sorbus aucuparia) en Vinuesa (Soria).
El MFE50 se ha realizado mediante fotointerpretación de ortofotografías con píxel cercano a 1 m, apoyándose para la identificación de las especies arbóreas en información auxiliar como el MFE200 y las parcelas del IFN2 y, en menor medida, en trabajo de campo. El tamaño mínimo de tesela es de de 2,5 ha para el suelo forestal arbolado y de 6,25 ha para el resto. El resultado es un mapa que delimita con buena precisión las masas arboladas, lo que le permite no sólo servir de base para el IFN3 sino también para otros objetivos de planificación y evaluación de los recursos forestales e incluso de apoyo a la gestión.
Este mapa cuenta en Castilla y León con unas 160.000 teselas de las cuales 92.000 son arboladas con un tamaño medio de 35 hectáreas/tesela. Para cada tesela arbolada se identifican las tres especies arbóreas principales, sus respectivas ocupaciones y estados de desarrollo, así como la fracción de cabida cubierta y otros parámetros referentes a la forma de la tesela, distribución, etc.
Las teselas desarboladas únicamente cuentan con información genérica (pastizal / matorral / desierto) quedando por lo tanto una importante proporción del territorio forestal con una información muy escasa. Con objeto de cubrir este hueco ha llevado a cabo en 2006 un trabajo de cartografía de los terrenos desarbolados mediante colaboración de la Universidad Politécnica de Madrid con la Dirección General para la Biodiversidad y la Consejería de Medio Ambiente, lo que permite disponer en Castilla y León de un mapa forestal que identifica las especies o comunidades principales tanto de los terrenos arbolados como de los desarbolados (MFE50CyL).
Este mapa, que estará disponible en 2007, presenta el teselado original (MFE50), pero complementa la información de los terrenos desarbolados con información procedente del MFE200 y de trabajo de campo. Para identificar las unidades de vegetación se ha seguido la nomenclatura del MFE200 eliminando en lo posible las unidades excesivamente genéricas –como “matorral mixto”- y centrando el trabajo de campo en las teselas de contenido poco fiable o excesivamente genérico. El porcentaje de teselas visitadas ha sido cercano al 20% de las teselas desarboladas.
Dentro de la gestión del medio natural, la declaración de Espacios Protegidos y, particularmente, la red Natura 2000, hacen cada vez más necesaria la elaboración de cartografía de la vegetación con mayor carga florística, centrada no sólo en la descripción de las formaciones vegetales, su estructura y especies más frecuentes —los hábitats—, sino también en la localización puntual de las especies botánicas más sensibles, para el seguimiento individualizado de sus poblaciones y para adoptar las adecuadas iniciativas para su protección o conservación. La integración de aspectos relativos a la fauna en estas cartografías parece una lógica evolución de este tipo de trabajos cartográficos dirigidos a la protección de nuestros ecosistemas.
La publicación de la Directiva 92/43/CEE, más conocida como la Directiva Hábitats, que puso en marcha la red Natura 2000 desde instancias europeas, motivó la elaboración del primer inventario cartográfico de los hábitats incluidos en la citada Directiva. Posiblemente la premura en la elaboración de esta cartografía hizo que los resultados no fueran óptimos, por lo que recientemente se ha elaborado el Atlas de Hábitats Naturales y Seminaturales de España, a escala 1:50.000, (Rivas-Martínez et al., 2002). Este mapa ya no se restringe a los hábitats de interés comunitario de la citada Directiva, como hacía su precedente, sino que cartografía todos los tipos de hábitats, que normalmente se corresponden con asociaciones o alianzas fitosociológicas. Para ello se elaboró una Lista Patrón de los hábitats a inventariar.
En el ámbito autonómico, la Junta de Castilla y León puso en marcha el año 2002 la realización de una cartografía detallada de hábitats a escala 1:10.000, en colaboración con las Universidades de Salamanca y León. Está previsto realizar esta cartografía para todos los Lugares de Importancia Comunitaria de la Red Natura 2000 presentes en la región, habiéndose realizado hasta esta fecha unas 715.600 Ha (enero de 2007) estando previsto que toda esta información esté pronto disponible en Internet.
Para su elaboración se lleva a cabo una primera fase de fotointerpretación de ortofotos digitales para la delimitación del teselado mediante un Sistema de Información Geográfica (GIS). Al tiempo, se realiza un trabajo de recopilación de información sobre la flora y vegetación de las zonas a cartografiar, apoyándose para ello en la base de datos «Catálogo de la Flora Vascular Silvestre de Castilla y León» (Consejería de Medio Ambiente, 2005). En esta fase previa de gabinete se elabora un listado de flora de interés especial según una serie de criterios de tipo biológico o ambiental: aislamiento sistemático del taxón, distribución restringida, existencia de factores de amenaza o de un declive de sus poblaciones, el haber figurado en alguna «lista roja» previa (directiva hábitat, listas nacionales, etc.), aportación relevante a la fisonomía, dinámica o biodiversidad de los ecosistemas, etc.
En la fase de campo se recorre la mayor parte de las teselas delimitadas, se comprueba la corrección de sus límites y se identifica el tipo de vegetación. La caracterización de la vegetación se efectúa mediante «Tipos de vegetación» equivalentes a una determinada «Comunidad Vegetal Básica» o mezcla de varias. Estas a su vez se corresponden con unidades fitosociológicas de rango Clase, Orden o Alianza, descendiendo al nivel de Asociación, únicamente en el caso de las comunidades arbustivas o arbóreas.
El trabajo de campo también incluye inventarios florísticos (1 por cada 50 ha) con objeto de recoger la composición de cada uno de los tipos de vegetación delimitados. Durante estos cinco años se han realizado 11.674 inventarios que contienen 344.611 citas florísticas.
El «Catálogo de la Flora Vascular Silvestre de Castilla y León» se elaboró entre 2000 y 2005 mediante colaboración entre la Consejería de Medio Ambiente y la Universidad de Salamanca. Para ello se recopiló la documentación disponible acerca de la flora de la región (recopilación bibliográfica y de herbarios) y se elaboró una base de datos que incluye 3.732 especies de flora y más de trescientos mil registros o citas. Esta base de datos no está publicada pero estará próximamente disponible en Internet.
El CORINE Land Cover
También desde instancias europeas se puso en marcha, en 1990 otro proyecto cartográfico destinado a cubrir todo el territorio de la Unión Europea, así como algunos países de nuestro entorno. Es el proyecto CORINE Land Cover (CLC90), consistente en una cartografía de usos del suelo a escala 1:100.000 con periodicidad inicialmente decenal y metodología homogénea en todo su ámbito de aplicación, siendo esta uniformidad de criterios su principal virtud, ya que está diseñado para comparar las estadísticas de distintos países y orientar las políticas europeas. Este mapa tuvo una segunda edición con el denominado Image and CORINE Land Cover 2000 (I&CLC-2000), ahora coordinado por la Agencia Europea de Medio Ambiente.
El proyecto I&CLC-2000 se apoya en imágenes de satélite con resolución de 12,5-25,0 m. Se trata de una cartografía con planteamientos modernos en cuanto a su metodología, pero de bajo detalle en lo que se refiere a la resolución de las imágenes, a la escala y a la descripción de la vegetación natural y seminatural. Estas circunstancias, unidas al hecho de que el CLC2000 arrastró algunos de los defectos cartográficos del CLC90 hacen que esta cartografía haya tenido poco uso en el campo forestal. La siguiente edición de este proyecto es el CORINE Land Cover 2006, que se apoyará en imágenes de satélite SPOT 4 (pixel de 10 a 20 m) y previsiblemente se llevará a cabo entre 2007 y 2008.
El Sistema de Información del Ocupación del Suelo de España (SIOSE)
La diversidad y heterogeneidad de los trabajos cartográficos en este y otros campos de los recursos naturales han sido dos de las razones que han motivado la propuesta de Directiva INSPIRE, destinada al establecimiento de una infraestructura de información espacial para Europa, orientada a la aplicación de las políticas comunitarias de medio ambiente o que puedan incidir en él.
En España el proyecto SIOSE (Sistema de Información de la Ocupación del Suelo de España) se ha diseñado bajo la óptica de INSPIRE, con la vocación de servir de base cartográfica de consenso para las distintas administraciones y para diferentes ámbitos de la gestión del territorio. Se trata de un mapa de ocupación del suelo a escala 1:25.000 basado en imágenes de satélite SPOT (resolución máxima de 2,5 m obtenida mediante fusión de imágenes pancromáticas y multiespectrales) y ortofotografías del PNOA (Plan Nacional de Ortofotografía Aérea, con resolución de 0,5 m). La asignación de coberturas a cada recinto se realiza en gabinete mediante la fotointerpretación de las ortofotos e imágenes de satélite y con el apoyo auxiliar de cartografía temática como el propio Mapa Forestal de España, imágenes Landsat 5 de primavera y otoño u ortofotografías de mayor resolución (en Castilla y León se cuenta con ortofotografías con resolución de 0,25 m). Este proyecto contempla trabajo de campo, pero únicamente con carácter prospectivo o de control del trabajo de gabinete, con visita a un pequeño porcentaje de los recintos. El diseño del SIOSE se ha realizado a lo largo de 2005 y 2006, con participación de las Comunidades Autónomas, y el trabajo de producción del mismo se llevará a cabo entre 2007 y 2009.
Imágenes fotointerpretadas para el proyecto SIOSE (Sistema de Ocupación del Suelo de España).A la derecha arriba, ortofoto con resolución de 25 cm; debajo, imagen SPOT 5 con resolución de 2,5 m. En la parte superior de las imágenes se aprecian las calles realizadas durante el tratamiento selvícola en el pinar (claras); transcurridos pocos años, el dosel arbóreo se cierra de nuevo y dejan de apreciarse los efectos de la intervención. La Robla (León).
En lo que respecta a los terrenos forestales y agrícolas la asignación de coberturas no se desglosa en pequeñas unidades sino en grandes clases de ocupación del suelo. En lo que respecta al medio natural se consideran las siguientes clases: pastizal, matorral, arbolado (coníferas / frondosas caducifolias / frondosas perennifolias), terrenos sin vegetación (roquedos, canchales, ramblas, playas, suelos desnudos, etc.) y zonas húmedas (zonas pantanosas, turberas, salinas, etc.). Además se distinguen diferentes intervalos de fracción de cabida cubierta para el arbolado y algunos atributos particulares para determinadas clases. En cada recinto puede haber una o varias coberturas, indicándose la ocupación de cada una.
Este planteamiento es coherente con el objetivo de elaborar una cartografía integradora de las distintas áreas de la gestión del territorio (agrícola, forestal y urbano). Está previsto que el teselado del SIOSE sirva de base para el Mapa Forestal de España (MFE25) que complementará la información pertinente para los recintos con coberturas forestales.
El canal pancromático cubre el espectro visible, de 480 a 710 nm. El multiespectral tiene cuatro bandas: 1 (verde) de 500 a 590 nm, 2 (roja) de 610 a 680 nm, 3 (infrarrojo cercano) de 780 a 890 nm y 4 (infrarrojo medio) de 1.580 a 1.750 nm (esta última con resolución de 20 m). El satélite francés SPOT 5 permite disponer de imágenes multiespectrales con resolución de 10 m, imágenes pancromáticas con resolución de 5 m e imágenes pancromáticas Supermode que se generan con resolución de 2,5m. Este satélite barre toda la superficie terrestre cada 26 días dando diariamente cerca de 14 vueltas a la Tierra. Su vida útil finaliza previsiblemente en 2009. El CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial dependiente del Ministerio de Industria,Turismo y Comercio) tiene previsto el lanzamiento de un satélite español SEOSAT en 2010 que cubriría el hueco dejado por el SPOT 5 en la alta resolución (2-6 m).
Vista general de la cobertura de imágenes Spot 5 del año 2005 adquirida por el Instituto Geográfico Nacional – Centro Nacional de Información Geográfica (IGN-CNIG) y el Ministerio de Medio Ambiente para el proyecto SIOSE. En la página de la izquierda, imagen al falso color obtenida con una combinación de bandas 3 2 1 (RGB), destacando en rojo las cubiertas con vegetación más activa. En esta página, composición de bandas para obtener «color natural».
Perspectivas de la cartografía forestal
Cabría pensar que con la larga historia que nos antecede y, especialmente, de mano del desarrollo tecnológico en áreas como la teledetección, la fotografía aérea y los sistemas de información geográfica, deberíamos tener a día de hoy perfectamente cartografiada la vegetación de España, con absoluto detalle y precisión. Pero no es así; falta bastante por hacer para tener satisfechas todas las necesidades de cartografía de la flora y la vegetación, de cara a la gestión del medio natural.
Los primeros mapas forestales centraban su atención en las formaciones arboladas no sólo porque los medios técnicos eran más limitados sino también porque la gestión de los bosques era una parte fundamental de la gestión forestal. Sin embargo la realidad actual es que la gestión del medio natural incluye tanto terrenos arbolados como desarbolados y la cartografía en la que se apoya debe abarcar todo el territorio forestal. De hecho, la cartografía de vegetación de áreas concretas presenta cada vez con más frecuencia información puntual de especies sensibles, evolucionando de esta forma hacia instrumentos de gestión de más detalle. Crocus serotinus en Acebedo (Picos de Europa, León).
Una de las preocupaciones que motivaron la elaboración de los primeros mapas forestales era conocer las principales masas forestales españolas, su localización, su superficie, su estado, etc. Esta preocupación por disponer de una estadística de superficies y características de las masas forestales (existencias, crecimientos) también es la que ha motivado la realización del actual Inventario Forestal Nacional y las consiguientes actualizaciones del Mapa Forestal de España sobre el que se apoya dicho Inventario. Se trata de instrumentos para la planificación y la política forestal, necesarios para no perder la perspectiva de la visión global del territorio.
Aunque ambos instrumentos suponen un esfuerzo de inventariación importante —el IFN3 tiene 16.302 parcelas en Castilla y León y el MFE50 cerca de 160.000 recintos— esta información resulta insuficiente o inadecuada para otras necesidades. La gestión del medio natural se apoya en cartografía de mayor detalle, frecuentemente 1:10.000, y requiere información pormenorizada que no está contenida en los mapas de menor escala o de carácter más general. Los datos del Inventario Forestal Nacional, que se toman en parcelas distribuidas sistemáticamente por las masas arboladas, tienen significación estadística cuando se promedian a nivel provincial o nacional, por lo que a escala de monte sólo tienen el valor puntual, que es innegable pero difícilmente extrapolable sin información complementaria, como pueden ser los vuelos LIDAR (el IFN3 en Castilla y León cuenta con una parcela por cada 183 hectáreas arboladas). Esta circunstancia hace necesarios otros instrumentos de gestión forestal más detallados.
Hoy en día se dispone de ortofotografías e imágenes de satélite con precisión suficientes para elaborar una cartografía forestal a la escala que se estime oportuna. La calidad de los sistemas de información geográfica y la capacidad de almacenamiento de los sistemas informáticos hacen que apenas haya limitaciones para manejar grandes bases de datos. Así mismo los equipos portátiles con GPS facilitan notablemente el trabajo de campo evitando errores de identificación o delimitación de los recintos. En definitiva, hoy en día está plenamente desarrollada la tecnología necesaria para elaborar una cartografía forestal de muy buena precisión cartográfica.
Sin embargo no podemos decir lo mismo de sobre la calidad de la información de cada uno de los recintos e, incluso, de los criterios de fotointerpretación. En estos campos queda bastante por hacer y las técnicas de captura de la información y codificación de la misma deben seguir mejorando. Por otra parte, debe tenerse en cuenta que cuanto mayor es el detalle de la cartografía mayor debería ser el apoyo de campo para que la información acerca de las cubiertas sea fiable. Sin embargo, la realidad de los últimos años es que evolucionamos hacia mapas con un número creciente de teselas pero cada vez con menor apoyo de campo.
En la actualidad se dispone de fotografías aéreas de alta resolución que permiten identificar con precisión numerosos elementos del territorio. En la imagen, cárcavas del río Adaja a su paso junto a las localidades de Pajares de Adaja y Blascosancho.
La incorporación de las imágenes de satélite puede aportar nuevas vías de trabajo en la actualización de estos mapas, máxime con las mejoras de resolución de algunos satélites actuales, cercanas al metro. Otra cuestión relacionada con la anterior y que necesita un adecuado desarrollo es la automatización de la fotointerpretación, incluso en la identificación de contenidos, al menos para determinados usos o en los procesos de actualización de la cartografía.
El SIOSE en el que se apoyará el nuevo ciclo del Mapa Forestal (MFE25) se ha planteado con una precisión cartográfica suficiente no sólo para la planificación sino también para la gestión forestal ya que establece un error máximo de fotointerpretación de 5 m y un tamaño mínimo de tesela de 2 hectáreas (salvo algunas excepciones). Esta escala de trabajo se aproxima a la escala de gestión en el campo forestal, lo que obliga a reflexionar acerca de la conexión entre este mapa y otros instrumentos de gestión y sistemas de información del territorio que se manejan en la gestión del medio natural.
Esta cuestión obliga a un cambio de planteamiento en la generación y actualización de estas bases de datos cartográficas. El trabajo diario de la administración forestal requiere información acerca de los usos actuales del territorio ya que éstos pueden condicionar la concesión de subvenciones, autorización o informes sobre actividades que inciden en el territorio, o los propios proyectos de actuaciones forestales. Dicha información acerca de los usos del uso del suelo debe ser individualizable a nivel de parcela catastral y el sistema debe permitir la rectificación de la información si contiene errores o su actualización cuando se realizan actuaciones que tengan consecuencia normativas o de gestión (cambio de uso por reforestación, incendio, infraestructuras, roturación, abandono de cultivo, urbanización, etc.). Ello implica construir un sistema de información de uso del suelo forestal o agrario (incluyendo todos los terrenos rurales, agrícolas y forestales) con el adecuado respaldo legal y que se mantenga de forma continua. El Sistema de Información Geográfica de la Política Agrícola Común (SIGPAC) se creó por el Ministerio de Agricultura en 2002 siguiendo los requerimientos del Reglamento (CE) 1593/2000, para responder a necesidades equivalentes y es una buena referencia para evaluar esta iniciativa en el campo forestal. Una muestra de la envergadura de esta base de datos es el número de recintos que tiene en Castilla y León, cercano a los 15 millones. Este sistema de información de uso del suelo debería poder conectar con el parcelario de la propiedad e informar del grado de protección de cada recinto ya que ambos son dos condicionantes de la gestión íntimamente asociados al uso del suelo. Todo ello pasa necesariamente por una mejora en la información catastral de los terrenos forestales e, incluso, la incorporación al catastro de las unidades permanentes de gestión de los documentos de planificación.
Una de las principales dificultades para el desarrollo de estos instrumentos de gestión reside en la necesaria coordinación entre las administraciones y departamentos no solo en la elaboración de estos sistemas de información geográfica sino, especialmente, en su mantenimiento.
El SIGPAC es un Sistema de Identificación Geográfica de Parcelas Agrícolas mediante el cual los agricultores y ganaderos deben realizar las solicitudes de ayudas comunitarias ligadas a la superficie. Este sistema está en funcionamiento desde 2005 y se puede consultar en internet. Se elaboró partiendo del catastro de rústica y posterior fotointerpretación para delimitar en cada parcela catastral distintos recintos con sus respectivos usos del suelo. Los terrenos forestales están incluidos en los siguientes usos del SIGPAC con estos códigos: forestal arbolado (FO), pastizal (PS), pasto arbustivo (PR), pasto con arbolado (PA) e improductivo (IM). En la imagen, Arrabal de Portillo (Valladolid).
Mapa forestal 1:400.000
A continuación se presenta un mapa de vegetación o mapa forestal a escala 1:400.000, que representa la cubierta vegetal de los terrenos forestales de la región. Este mapa se ha elaborado para este Atlas Forestal a partir del Mapa Forestal de España (MFE200) en su versión digital cedido por el Banco de Datos de la Naturaleza de la Dirección General de la Biodiversidad. Para ello, se han simplificado o adaptado los contenidos del mapa original intentando conservar las características básicas de su versión publicada a escala 1:200.000, principalmente en lo que se refiere a sus sistemas de colores y símbolos.
Identificación del contenido de las teselas El contenido de cada tesela queda identificado por el color o colores de fondo y por el rótulo:
El color representa el Tipo Climático-Estructural y el Nivel de Madurez, quedando en blanco las teselas de uso mayoritario agrícola.
El rótulo identifica a las comunidades vegetales presentes o sus especies principales.
Significado del color de fondo
El sistema de colores representa el Tipo Climático-Estructural y el Nivel de Madurez, según el esquema propuesto por Ruiz de la Torre en la Memoria General del MFE200, basado en las propuestas de Gaussen.
Los colores representados en el mapa corresponden al teselado original del MFE200, antes de la simplificación del teselado. De esta forma, una misma tesela puede tener distintas tonalidades de fondo que reflejan a las distintas teselas del MFE200 original, poniendo así de manifiesto su posible heterogeneidad interna.
El rótulo de la tesela
Cada tesela cuenta con un rótulo compuesto por uno a cuatro símbolos que representan las especies dominantes o comunidades presentes en la misma. Para aludir a especies arbóreas se utilizan dos letras mayúsculas; para las especies arbustivas una mayúscula y una minúscula; para matorrales o comunidades herbáceas se utilizan letras griegas, intentando en todo caso, respetar en lo posible los símbolos del MFE200 publicado. Además hay símbolos especiales como el de los cultivos agrícolas (@) o el de las masas de agua (~). Los símbolos están unidos por tres posibles nexos: el punto (·) que indica mezcla de especies, el guión (-) que indica mosaico —yuxtaposición de comunidades vegetales—, y la barra inclinada (/), que se utiliza para separar los contenidos de teselas obtenidas por unión de dos o más recintos del MFE200 original.
Simplificación del MFE200
Debido a la escala de presentación en este Atlas, 1:400.000, ha sido necesario llevar a cabo una simplificación del MFE200 original consistente en:
Reducción del número de teselas integrando las de menor tamaño en las colindantes. Como resultado se ha reducido el número total de teselas desde las 25.264 que tiene la versión digital, en Castilla y León, hasta las 8.170 que tiene esta versión. La integración de una tesela en alguna de las colindantes se ha realizado en función del parecido de sus contenidos y de su superficie, forzando dicha integración para las teselas de menos de 100 ha, salvo en las teselas arboladas rodeadas exclusivamente por terrenos agrícolas. En función de la superficie y del contenido de los recintos integrados se modificaba o no el rótulo de la tesela compuesta resultante.
Simplificación del sistema de símbolos. El Mapa Forestal cuenta en Castilla y León con 279 símbolos distintos alusivos a otras tantas comunidades; a su vez estos símbolos se combinan en número de hasta cuatro para componer los rótulos de las teselas, resultando 4.322 combinaciones distintas. Dichos rótulos contienen, además de los símbolos identificativos de las especies, información referente a su origen —repoblación o regeneración natural—, su distribución —mezclas o mosaicos—, la proporción de las especies arbóreas dentro de la tesela, y las formas de distribución. Todo ello hace que, finalmente, el número de rótulos diferentes resulte muy elevado. La simplificación ha consistido en lo siguiente:
— Se ha reducido el número de símbolos de 279 a 89, agrupando en un único símbolo los que presentaban mayor relación.
— No se incluye información de la proporción de las especies arbóreas ni de su origen.
Eliminación del sistema de sobrecargas que informa principalmente acerca de la fisionomía de la tesela.
La escala de representación impide mostrar en toda su amplitud la riqueza de comunidades y especies vegetales presentes en nuestros montes, de forma que, salvo algunas excepciones, únicamente quedan representadas las formaciones de más de 100 ha que en el mapa suponen 6,25 mm2. Esto excluye a muchas pequeñas comunidades vegetales de gran importancia botánica o ecológica, pero que sólo pueden tener reflejo cartográfico en mapas de mayor escala.
A continuación se describen brevemente los símbolos utilizados en este mapa.
Siempre que ha sido posible, en el rótulo de la tesela se indican de forma individualizada las principales especies presentes en ella. No obstante, en algunas teselas no se dispone de información detallada de la mezcla de especies presentes, en cuyo caso se acude a símbolos pluriespecíficos.
Por otra parte, algunas especies están presentes en muy pocas teselas, como integrantes del rótulo, por lo que se han agrupado bajo el símbolo inespecífico «OF» — otras frondosas— que agrupa a diferentes especies de muy escasa representación superficial y que sólo aparecen en el mapa de forma muy localizada. En la siguiente tabla se indican estos símbolos pluriespecíficos y genéricos.
Los arbustos, que normalmente suelen presentar tallas entre 3 y 5 metros, rara vez llegan a formar teselas representables a escala 1:400.000. No obstante, sí se presentan ocasionalmente como acompañantes de otras especies arboladas o de matorral. En la siguiente tabla se recogen los símbolos utilizados para los arbustos. Como se puede comprobar, los de menor representación cartográfica se han agrupado en el símbolo inespecífico «Oa».
Las especies de matorral, debido a su elevado número, se han agrupado en casi todos los casos, en símbolos colectivos. Con objeto de seguir la forma de representación del MFE200 original, se ha acudido a letras griegas, que se recogen en la siguiente tabla.
Para los pastizales y otras comunidades desarboladas se ha seguido un criterio equivalente al indicado para los matorrales, como se indica en la siguiente tabla.
Por último, en la siguiente tabla se indican los símbolos utilizados para otros usos del suelo no incluidos en las anteriores tablas.
Esta entrada fue publicada en DOCUMENTOS, FOTOS, LIBROS, Uncategorized. Guarda el enlace permanente.	← ATLAS FORESTAL DE CASTILLA Y LEÓN – XXXII

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución