Source: https://issuu.com/directorassociales/docs/_configuracion_red_local_atencion_psh
Timestamp: 2017-01-19 04:43:18+00:00

Document:
100 argumentos y propuestas by ¿Busineamos? - issuu
red local de atención
100 argumentos y propuestas
Este documento pretende ser una guía para una política social estratégica
de atención a las personas sin hogar y servir de referencia y debate para
las y los responsables políticos y técnicos de las administraciones locales
y autonómicas, en la planificación y la evaluación de los recursos
y los servicios de atención a personas sin hogar así como a las
y los profesionales y voluntarios y voluntarias de la intervención social con
El documento tiene un carácter estratégico; sus contenidos
no son propuestos para su inmediata ejecución, sino orientaciones para
el desarrollo futuro de la Red de centros y servicios de atención
a las personas sin hogar. Un desarrollo que cada comunidad autónoma
y cada entidad local tendrán que adaptar a sus propios ritmos en función de
su situación, sus específicas necesidades en esta materia, las características
de su propia Red de servicios sociales y también, por supuesto,
sus posibilidades presupuestarias.
Se trata de diseñar referencias compartidas y elementos homogéneos
comunes para la identidad de esta Red en el conjunto del Estado.
Una red de carácter público, porque se trata de hacer efectivos derechos de
ciudadanía, que ha de impulsar la actuación de las entidades locales,
desarrollando y recuperando, en algunos casos, el protagonismo
que les corresponde en la atención a las personas sin hogar.
Configuración de una red local de atención a personas sin hogar
CUB 100 argumentos
INFORMES, ESTUDIOS E INVESTIGACIÓN 2011
NIPO: 860-11-119-7
Las edades centrales de la vida
1. Tradición y proximidad
3. Mínimo común
4. Responsabilidad de las comunidades autónomas
5. Responsabilidad de la Administración General del Estado
6. Planificación y coordinación municipal
7. Titularidad pública
8. Apoyo a iniciativas sin fin de lucro.
En el Sistema público de servicios sociales
9. En el marco del Sistema público de servicios sociales
10. Prestaciones de derecho
11. Financiación suficiente
12. Diversidad de situaciones, diversificar respuestas
13. Que la diversificación no sea discriminatoria
14. Culminar la reforma de centros y servicios
15. Revisar todas las prácticas
18. Reclamaciones, quejas y sugerencias
20. Participación
21. Supresión de barreras
22. Flexibilidad en las normativas
23. Adaptabilidad del centro a las personas
INTEGRADA EN EL SISTEMA PÚBLICO DE SERVICIOS SOCIALES
Integralidad y trabajo en red
24. Trabajo en red
25. Activar respuestas normalizadas
25. Atención integral
Prevenir y erradicar el sinhogarismo
27. Prevenir situaciones de sinhogarismo
28. Apoyar estrategias de erradicación del sinhogarismo
29. Programa local de atención a personas sin hogar
30. Red integral de centros y servicios
31. Homogeneizar términos
32. Participación y colaboración de las entidades privadas
33. Ubicación y análisis de impacto en el territorio
34. Diferenciar las emergencias sociales de la atención y acogida a
Servicio municipal de acogida de personas sin hogar
35. Atención primaria de servicios sociales para personas sin hogar y
36. Independiente o integrado en un Centro de acogida
37. Profesionalidad
38. Gestión de ayudas económicas
39. Acabar con los espacios de atención masificados
40. Atención inmediata y transitoria de necesidades básicas
41. Servicios para la inclusión social
42. Duración de la estancia en función de las circunstancias de cada
persona técnicamente valorada
43. Cobertura de todo el territorio
44. Titularidad municipal
45. Acceso sin controles abusivos. Los datos de identidad personal,
requisito suficiente para acceder a los centros de acogida
46. Espacios y normas para favorecer la intimidad
47. Mínimos asistenciales
48. Diversas modalidades de «baja exigencia»
49. Sin renunciar a objetivos de mejora personal e inserción
Unidades de inserción
50. Intimidad y autonomía para la convivencia
51. Acompañamiento
52. La convivencia familiar, paradigma de la inserción
53. Espacios para la convivencia familiar
54. Menores acompañados
Viviendas tuteladas y otros alojamientos
55. Refuerzo de habilidades personales
56. Colaboración económica de los usuarios y usuarias
57. Reserva de viviendas municipales en función de necesidades
y no de colectivos
58. Acceso especial a viviendas de alquiler público
Alojamientos de emergencia para personas sin hogar
59. Alojamientos para emergencias
60. Protocolos en situaciones de emergencia
61. Organización de los dispositivos de emergencia
62. Normalización
63. Centros específicos
64. Trabajo de calle
65. Continuidad e intervención en el entorno
66. No favorecer la presencia en la calle
67. Acción voluntaria y profesionales
Techo para tod@s
68. Objetivo a medio plazo
Procesos integrales e integrados
69. Voluntariedad
70. Procesos unitarios
71. Diseños técnicos consensuados y sistemas informáticos en red
72. Apoyo y acompañamiento
73. Referencias personales estables y emotivas
74. Integrar facetas personales
75. Procesos cíclicos
Favorecer el arraigo
76. No facilitar desplazamientos no justificados
77. Desplazamientos concertados
80. Intervenciones no voluntarias
81. Implicación activa de los organismos tutelares
82. Con las estructuras básicas de la Red de servicios sociales
83. No sustituir la responsabilidad de las estructuras generales
84. Coordinación con centros y servicios específicos de servicios
85. Coordinación con centros y servicios sanitarios
86. La convalecencia de personas sin hogar
87. Protocolos de actuación con Salud mental
88. Protocolos con del Cuerpo Nacional de Policía y con la Policía
Municipal o Local
89. Sistema homogéneo de información
90. Conjunto de indicadores básicos
91. Investigación específica
92. Formación
Coordinación entre entidades locales
93. Red local de atención a personas sin hogar
94. Acuerdos de colaboración en la atención a personas sin hogar
entre diferentes localidades
95. Encuentro bianual
96. Mecanismos de autocontrol
97. Estrategia común de comunicación
98. La importancia de los medios
99. Interés de la ciudadanía
100. Puertas abiertas
La situación en que se encuentran las personas sin hogar es considerada
como una de las formas más extremas de exclusión social y de pobreza. Es
una problemática que no ha contado con un papel relevante en el conjunto
de las políticas sociales, pero que cada vez suscita mayor interés tanto en el
ámbito europeo como en el estatal. En el marco de la Unión Europa (en
adelante UE) se han producido algunos avances en los últimos años y en
varios Estados miembro se están adoptando e implantando estrategias para
En nuestro caso, la cuestión es abordada desde distintos ámbitos. En el
año 2009, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, a través de la
D. G. de Política Social, de las Familias y de la Infancia, decidió dar un impulso las actuaciones desarrolladas para abordar esta problemática de exclusión social extrema, para lo cual propuso la creación de un grupo de trabajo específico para ello.
Este grupo de cooperación técnica sobre la atención a personas sin hogar fue acordado por la reunión conjunta de la «Comisión especial del Plan
Nacional de Acción para la Inclusión Social y comisiones de seguimiento de
los programas cofinanciados con las comunidades autónomas (en adelante
CC.AA.) y las ciudades de Ceuta y de Melilla», de la que forman parte la
D. G. de Política Social, de las Familias y de la Infancia y representantes de
las áreas de servicios sociales y de inclusión social de todas las CC.AA. y de
las ciudades de Ceuta y de Melilla y de la Federación Española de Municipios y Provincias (en adelante, FEMP).
El Grupo se constituyó el 12 de noviembre de 2009 con la finalidad de
continuar con la cooperacióntécnica ínter administrativa para tratar en el
ámbito estatal, el fenómeno del «sinhogarismo» y las actuaciones de atención social a las personas «sin hogar», como grupo vulnerable, así reflejadas
en los planes nacionales de acción para la inclusión social del Reino de España y en los planes de inclusión de prácticamente la totalidad de las
CC.AA. y de algunos ayuntamientos1.
Forman parte del mismo las CC.AA. de Andalucía, Aragón, Illes Balears, Castilla-La Mancha, Cataluña (Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona), Extremadura, Madrid (Comunidad y Ayuntamiento de Madrid),
Comunitat Valenciana, La Rioja y País Vasco y la FEMP.
http://www.mspsi.gob.es/politicaSocial/inclusionSocial/inclusionSocialEspana/home.htm
Para llevar a cabo los trabajos que el grupo planteó en su primera reunión, se acordó contar con la colaboración externa de un experto en la materia. Esta colaboración corrió a cargo de Gustavo A. García Herrero que
redactó el primer borrador de un documento sobre «100 argumentos y propuestas para la configuración de una red local de atención a personas sin hogar, integrada en el Sistema Público de Servicios Sociales» (en adelante
El documento fue debatido en el Grupo de trabajo y se sometió posteriormente a un análisis más exhaustivo en un «Seminario Estatal sobre la
atención a personas sin hogar»2, celebrado en Sevilla los días 25 y 26 de noviembre de 2010. Este Seminario (una de las actividades realizadas en el
Año Europeo de Lucha contra la pobreza y la exclusión social) fue organizado por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, la Junta de
Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla, y contó con la participación de
representantes de diversas CC.AA., ayuntamientos, entidades sociales y
especialistas en este tema.
Al documento definitivo que ahora se presenta, quedaron incorporadas las contribuciones realizadas por los componentes del grupo y las que se
derivaron de dicho Seminario, además de las propuestas de la Federación
de Entidades de Apoyo a Personas sin Hogar (en adelante, FEPSH).
Este documento constituye el marco de referencia desde el que deriven los futuros trabajos a emprender, en el ámbito de la colaboración técnica, por el Grupo de trabajo.
La D. G. de Política Social, de las Familias y de la Infancia quiere agradecer a todas las personas que han colaborado para la elaboración de este
documento, que ahora publica el Ministerio de Sanidad, Política Social e
Igualdad; a los miembros del Grupo de trabajo; a las personas de las administraciones públicas y de las entidades sociales que aportaron sus ideas y su
trabajo al citado Seminario Estatal celebrado en Sevilla; a personas expertas y muy especialmente a Gustavo A. García Herrero, experto en la materia, y al equipo de profesionales del Albergue Municipal del Ayuntamiento
de Zaragoza por el excelente trabajo realizado y la colaboración prestada.
Véase http://www.mspsi.gob.es/politicaSocial/portada/home.htm, siguiendo por Inclusión Social > Servicios sociales de atención primaria > Grupos de cooperación técnica.
Con la finalidad de que el documento puede conducir a una política social
estratégica de atención a las personas sin hogar, los principales objetivos del
— Servir de referencia para el debate y la adopción de acuerdos en elmarco de dicho Grupo de cooperación técnica.
— Servir de guía para las y los responsables, políticos y técnicos de las
administraciones locales y autonómicas, en la planificación y evaluación de recursos y servicios de atención a personas sin hogar así
como a las y los profesionales y voluntarios y voluntarias de la intervención social con las personas sin hogar.
Este documento se articula en tres apartados:
En cada una de ellos se formulan diversos epígrafes, desarrollados en un total de 100 argumentos expresados en párrafos concretos de carácter propositivo, dada la finalidad del documento, para que puedan ser objeto de debate.
El documento tiene un carácter estratégico; sus contenidos no son
propuestos para su inmediata ejecución, sino orientaciones para el desarrollo futuro de la red de centros y servicios de atención a las personas sin
hogar. Un desarrollo que cada comunidad autónoma y cada entidad local3
tendrán que adaptar a sus propios ritmos en función de su situación, sus específicas necesidades en esta materia, las características de su propia Red
de servicios sociales y también, por supuesto, sus posibilidades presupuestarias.
comunes para la identidad de esta Red en el conjunto del Estado. Una Red
Ayuntamientos generalmente y otras corporaciones locales: Diputaciones provinciales, consells, cabildos, mancomunidades, consorcios, entes públicos de carácter local
de carácter público, porque se trata de hacer efectivos derechos de ciudadanía, que ha de impulsar la actuación de las entidades locales, desarrollando
y recuperando, en algunos casos, el protagonismo que les corresponde en la
atención a las personas sin hogar.
Responsabilidad pública y protagonismo local que no pueden olvidar
las organizaciones sin fin de lucro que tanta presencia y liderazgo tienen
en el sector. Asociaciones u organizaciones no gubernamentales tradicionales y otras de nuevo cuño que aportan nuevos modelos de intervención,
acordes a las características actuales del sinhogarismo. Todas ellas han de
mantener la presencia y protagonismo que les corresponde, en el marco de
la red pública de atención a personas sin hogar. La estrategia que propone
este documento sólo reserva a la titularidad pública el nivel básico de
atención de esta Red, en coherencia con el propio diseño del SPSS del que
forma parte. El resto de actuaciones y equipamientos están abiertos a la titularidad y gestión por parte de entidades sin ánimo de lucro y, en su caso,
a otras entidades privadas, mediante las fórmulas de contratación, concertación y colaboración, impulsadas por una Red pública con criterios comunes y elementos homogéneos, y por la responsabilidad pública efectiva
en la atención a las personas —ciudadanos y ciudadanas— que están sin
Conviene precisar que la referencia a personas sin hogar en este documento se hace en sentido restrictivo, contemplando sólo las personas sin
cobijo de ningún tipo, que duermen en la calle, y a quienes se alojan de forma temporal en instituciones o albergues, tal y como tipifican las dos primeras categorías de la Tipología europea de sin hogar y exclusión residencial,
ETHOS, de FEANTSA(European Federation of National Organisations
Working with the Homeless y FEANTSA ESPAÑA): sin techo y sin vivienda, excluyendo las otras dos categorías (vivienda insegura y vivienda inadecuada)4.
Esta reducción es así por cuanto el presente documento se refiere exclusivamente al desarrollo de los dispositivos para atender a las personas
que se encuentran si hogar. Por eso no se trata de unaalternativa, sino sólo
de un aspecto de lo que debe ser una política integral de erradicación del
sinhogarismo, que requiere abordar sus causas estructurales y un enfoque
decididamente preventivo, garantizando el acceso a los derechos sociales
básicos de todos los ciudadanos y ciudadanas y muy especialmente a quienes se encuentran en situación de riesgo o vulnerabilidad, mediante protec-
http://www.feantsa.org y http://www.feantsa.es/spip.php?article105
ción social suficiente, protección de la salud y prestaciones sanitarias adecuadas (en especial en el caso de las enfermedades mentales), educación de
calidad, participación ciudadana y vivienda digna y adecuada y garantía de
Por tradición y por proximidad, la atención a las personas sin hogar es responsabilidad de las corporaciones locales. Así ha sido, aunque actualmente
muchas han hecho dejación de esta responsabilidad, dejando que sea asumida por organizaciones sin fin de lucro. Es necesario recuperar la responsabilidad pública en esta materia y hacerlo desde el protagonismo local.
Sólo el 23,1 % de los 615 centros para personas sin hogar son de titularidad pública,
un porcentaje que se mantiene sin variación en los últimos años.
En los albergues, el 41,2 % de las plazas ofertadas son públicas. En las plazas ofertadas en pisos, este porcentaje es del 21,4 %.
Sin embargo, más de las tres cuartas partes (75,8 %) de la financiación total de todos
los centros, es pública.
Fuente: INE. Encuesta Personas sin hogar. Centros (2008)5.
Las formas de asumir esta responsabilidad han de ser necesariamente diversas, como diversa es la situación de cada municipio en esta materia por
sus características poblacionales, su ubicación geográfica y su recorrido histórico. No es lo mismo un municipio con una población de más de 100.000
habitantes, que un pequeño municipio rural o incluso dentro de los medios
rurales, municipios donde las actividades agrícolas temporeras atraen estacionalmente un importante número de jornaleras y jornaleros, que lugares
donde nunca se producen estas situaciones. De la misma manera, las áreas
metropolitanas tienen, a estos efectos, características especiales que han de
ser muy tenidas en cuenta. Sin embargo, todos ellos han de ser conscientes
que, de una u otra manera, la atención a las personas sin hogar es responsabilidad suya.
http://www.ine.es/ y http://www.ine.es/prensa/np464.pd
El 65,2 % de los centros para personas sin hogar se ubican en municipios mayores de
100.000 habitantes. El 12,2 % en municipios menores de 20.000 habitantes.
Fuente: INE. Encuesta Personas sin hogar. Centros (2008).
El que cada municipio tenga que adaptar sus respuestas a la específica situación de las personas sin hogar en su localidad, no significa que no se deban establecer unos principios y líneas generales, así como un mínimo común de prestaciones y equipamientos, para conseguir referencias a nivel
estatal, que garanticen un contenido básico común de protección a estas
personas. Además, el carácter itinerante de muchas de las personas sin hogar hace imprescindible una articulación supramunicipal, cuya base ha de
ser una oferta homogénea en sus aspectos fundamentales.
Responsabilidad de las comunidades
Para que las corporaciones locales puedan llevar a cabo esta responsabilidad en la atención a las personas sin hogar, resulta imprescindible el apoyo
económico y técnico de sus respectivas CC.AA. Es responsabilidad de éstas
definir en su normativa el alcance de la responsabilidad municipal en esta
materia, y articular, así mismo, la coordinación necesaria entre los diferentes municipios y territorios.
Responsabilidad de la Administración General
La Administración General del Estado (en adelante, AGE) debe asumir
también una función de apoyo económico (a través del crédito para el desarrollo de prestaciones básicas de servicios sociales de corporaciones locales
o Plan concertado6) y técnico a las entidades locales a través de sus
Resolución de 28 de febrero de 2011, de la Secretaría General de Política Social y Consumo,
por la que se publica el Acuerdo del Consejo de Ministros de 25 de febrero de 2011, por el que
se formalizan los criterios de distribución, así como la distribución resultante, para el año 2011,
de los compromisos financieros aprobados por la Conferencia Sectorial de Asuntos Sociales,
en su reunión de 27 de enero de 2011, respecto de los créditos destinados a la cofinanciación de
los planes o programas sociales (BOE Núm. 66, de 18 de marzo de 2011).
CC.AA., para el desarrollo de sus responsabilidades en la atención a las
personas sin hogar, y para articular la cooperación a nivel estatal en esta
materia, que hace imprescindible el carácter itinerante de muchas personas
sin hogar. La AGE debe asumir también la responsabilidad de diseñar y
consensuar con las CC.AA. y con las corporaciones locales un Programa estatal de atención a personas sin hogar, que sirva de referencia para la planificación y la intervención con este colectivo por parte del conjunto de administraciones públicas.
Sólo 12 albergues aparecen financiados en el Plan Concertado en los años 2008 y
2009: 7 de Andalucía (Jaén —2 albergues—, Huelva, Granada, Jerez, Cádiz y Málaga), 3 de
Galicia (Lugo, Ourense y A Gudiña), 1 en Canarias (Santa Cruz de Tenerife) y 1 en Aragón
(Zaragoza). En 2009 estos Albergues suponen un total de 653 plazas de alojamiento. En
2010 el número de albergues ha sido de 11 al darse de baja en el programa el correspondiente a Jaén.
Fuente: Ministerio de Sanidad y Política Social. Memoria / Presentación del Plan Concertado7.
Planificación y coordinación municipal
La responsabilidad local en la atención a las personas sin hogar, requiere
planificar y coordinar esta atención en su territorio, en cuyo contexto se desarrollen las actuaciones de la propia entidad local y las de las entidades sin
fin de lucro que desarrollen su actividad en esta materia en el territorio, y
que decidan integrarse o coordinarse con la Red pública de atención a personas sin hogar.
La responsabilidad local debe incluir la titularidad de aquellos centros y
servicios de atención a las personas sin hogar en su territorio, que por su carácter básico y por constituir el acceso a la Red, tengan un carácter estratégico. El acuerdo de mínimos a nivel estatal y autonómico deberá concretar
estos centros y servicios de carácter básico que deben ser de titularidad pú-
http://www.mspsi.gob.es/politicaSocial/inclusionSocial/serviciosSociales/planConcertado/
blica. Garantizando esta titularidad pública, las entidades locales podrán
gestionar sus centros y servicios mediante la contratación de servicios de carácter material y de aquellos de contenido técnico que no supongan el reconocimiento o prescripción de lo que se considere protección social básica a
las personas sin hogar en el territorio.
Apoyo a iniciativas sin fin de lucro
Teniendo en cuenta la importante tradición y presencia de la iniciativa social en la atención a las personas sin hogar, la colaboración con estas entidades ha de ser promovida y apoyada de manera prioritaria para desarrollar la
red de centros y servicios en el territorio, sin que en ningún caso sustituyan,
sino que complementen, la responsabilidad pública. Por ello, la colaboración
mediante subvenciones o convenios con las entidades locales no debe sustituir la responsabilidad sobre un centro o servicio que deba ser de titularidad
pública, cuya gestión sólo puede ser externalizada mediante las formas de
contratación de servicios establecidas. La financiación por parte de cualquier administración pública, sea estatal, autonómica o local, a cualquier entidad sin fin de lucro en materia de atención a personas sin hogar, debe estar
condicionada a su integración en la planificación y coordinación local.
La titularidad pública
Es objeto de debate el alcance que ha de tener la titularidad pública
en la red de atención a personas sin hogar, y más aún, si debe existir dentro de la misma algún espacio reservado a la gestión pública
directa e indelegable.
En el marco del Sistema Público de Servicios
La Red de atención a personas sin hogar forma parte del SPSS. Dentro del
mismo ha de garantizar un nivel de atención primaria que ofrezca a los ciudadanos y ciudadanas que se encuentren sin hogar, la información y orientación, el apoyo técnico y el acceso a las prestaciones y servicios que les
pueda corresponder. Ha de garantizar, así mismo, las prestaciones básicas
de alojamiento alternativo y de inclusión social, así como, en determinados
casos, la prestación básica de ayuda a domicilio, como ya viene siendo práctica en algunos centros de la red de atención a personas sin hogar.
Prestaciones de derecho
Los derechos subjetivos que se enuncian en las nuevas leyes autonómicas
de servicios sociales deben contemplar también la situación de las personas sin hogar. Los catálogos o carteras de prestaciones y servicios, a través
de los cuales se concretan las personas usuarias, las condiciones, contenidos y procesos para la efectividad de estos derechos, han de contemplar
prestaciones de derecho para la prevención, la asistencia y la inclusión social de las personas sin hogar. Sería importante consensuar a nivel estatal
unos contenidos mínimos en esta materia, como referencia para los catálogos o carteras de servicio que desarrollen las leyes autónomas de servicios
8 leyes autonómicas de servicios sociales mencionan específicamente a los «transeúntes» como titulares de los derechos contenidos en las mismas. En el resto se mencionan con denominaciones muy similares, como titulares de estos derechos, las «personas en
situación de urgencia personal o indigencia», «personas en evidente estado de necesidad»,
«vulnerabilidad, exclusión y urgencias sociales»…
7 leyes autonómicas de servicios sociales mencionan específicamente prestaciones
para «transeúntes» o «personas sin hogar». Todas las leyes contemplan, con unos u
otros enunciados, las prestaciones de alojamiento alternativo o atención residencial, así
como la prevención y la inclusión social.
4 leyes autonómicas de servicios sociales contemplan equipamientos específicos
para personas sin hogar (centros de acogida, albergues, comedores…).
2 CC.AA. tienen normativa específica para centros para personas sin hogar: Andalucía
(Orden 28-07-00) y Galicia (Orden de 25-01-08).
Fuente: Elaboración propia a partir de datos facilitados por la D. G. de Política Social, de las
Familias y de la Infancia (2010).
Sería oportuno que parte de los recursos económicos que las entidades locales puedan ahorrar como consecuencia de la financiación que contempla
el Sistema para la autonomía personal y atención a la dependencia (en ade-
lante SAAD)8 de necesidades que hasta ahora han venido asumiendo, puedan dedicarlo al desarrollo de esta Red de atención a personas sin hogar,
que ha sido el ámbito menos desarrollado a lo largo del proceso de modernización de los servicios sociales. Sería muy preocupante que en lugar de
producirse este incremento de recursos, los centros y servicios de atención a
personas sin hogar vieran reducir sus recursos por la necesidad de financiar
el SAAD.
Entre un 57 % (INE) y un 54 % (P. Cabrera) de la financiación de los centros y servicios de
atención a personas sin hogar en España es pública. De ella un 40 % corresponde a los
municipios, un 39 % a las CC.AA. y el 21 % restante a la AGE (2004).
Fuente: Cabrera, P. J., Estudio sobre las personas sin hogar (2009).
Diversidad de situaciones, diversificar
Más allá de clasificaciones que se puedan hacer para analizar una realidad
tan compleja como la que se refiere a personas sin hogar, los centros y servicios destinados a estas personas atienden una gran diversidad de situaciones, que no siempre deben ser abordadas en los mismos espacios, ni requieren las mismas normas, expectativas o exigencias. Personas sin hogar
cronificadas en las calles de la ciudad o con formas de vida itinerante, trabajadores temporeros que acuden de manera coyuntural a centros para personas sin hogar, inmigrantes recién llegados y sin recursos ni vínculos, trabajadores precarios que pierden su empleo y sin subsidio, personas con
enfermedad mental cuya situación hace imposible permanecer en el entorno familiar… Incluso familias monoparentales, parejas o matrimonios con
hijos e hijas menores de edad que se ven privados de su vivienda habitual y
sin recursos. Son situaciones que comparten la necesidad de alojamiento e
inclusión, pero que requieren respuestas adaptadas en función del tipo de
problemática o del grado de desarraigo.
Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a
las personas en situación de dependencia (BOE núm. 299, de 15 diciembre de 2006) y
http://www.dependencia.imserso.es/dependencia_01/index.htm
Que la diversificación no sea discriminatoria
En ningún caso la necesidad de ofrecer respuestas específicas diferenciadas
a las diferentes situaciones, puede justificar trato discriminatorio o segregación. Sólo el tipo de procesos con cada persona o familia pueden justificar la
existencia de centros o servicios diferentes, con diferentes atenciones y diferentes condiciones de estancia. La procedencia o nacionalidad o las diferencias culturales o religiosas por si solas, no justifican la existencia de centros
o servicios diferenciados.
Culminar la reforma de centros y servicios
Es necesario profundizar en la reforma de los centros y servicios de atención a personas sin hogar, conscientes del retraso con el que se han adaptado a las condiciones del nuevo SPSS. Dignificar, flexibilizar y trabajar en
red deben ser las referencias tanto para el diseño de nuevos equipamientos
para personas sin hogar como para la reforma de los existentes. Todos los
centros de atención a personas sin hogar de titularidad pública deben contar con un reglamento elaborado con estos criterios, que debe ser actualizado con periodicidad, favoreciendo la participación de los usuarios y usuarias en su elaboración.
Es imprescindible revisar el funcionamiento de los centros y servicios de
atención a personas sin hogar para ver si perdura alguna norma o práctica
que no respete los derechos de las personas y su dignidad. La seguridad,
que es también un derecho que los centros deben garantizar, no justifica en
ningún caso normativas o prácticas que conculquen sus derechos como personas o resulten denigrantes para los usuarios y usuarias de estos centros, y
que nunca se permitiría llevar a cabo con otras personas. La vigilancia y garantía de cumplimiento de los derechos de las personas usuarias de los centros y servicios de atención a personas sin hogar debe realizarse mediante
auditoria pública a través de servicios de inspección efectivos por parte de
las CC.AA., particularmente en aquellos centros que formen parte del catálogo que su legislación contemple en relación con este colectivo. Es necesario denunciar las malas prácticas de actuación que supongan un maltrato
institucional a personas sin hogar.
Los centros y servicios para personas sin hogar deben ofrecer a sus usuarios
y usuarias una información comprensible sobre las condiciones de uso y de
manera muy especial sobre sus derechos como usuarios/as, en lugar de limitarse a destacar las prohibiciones o limitaciones en el uso del centro o servicio. La información a las y los usuarios debe contemplar también los recursos del centro o servicio, los usos, los costes y su financiación, ya que se trata
de derechos como personas usuarias y consumidores. Actualmente más de
la mitad de los usuarios y usuarias de los centros y servicios para las personas sin hogar en España son extranjeros, por lo que la información debe
elaborarse en los diferentes idiomas que faciliten su comprensión a estas
personas. Uno de los compromisos de las y los profesionales y los voluntarios y voluntarias de los centros y servicios de atención a personas sin hogar
ha de ser el facilitar la comprensión de esta información a todas y todos sus
El registro de datos de identidad personal, y cualquier otro que la intervención pueda requerir en cada caso, ha de realizarse siempre cumpliendo los
requisitos de la Ley Orgánica de protección de datos de carácter personal8,
informando a la persona usuaria, solicitando su autorización y haciéndole
saber su derecho de acceso y rectificación. No se realizará ninguna cesión
de datos personales a otro centro o servicio que no esté expresamente autorizada por la propia persona. Se tendrá en cuenta con especial celo esta necesaria protección de datos personales al diseñar cualquier sistema de información centralizado o en red.
Todos los centros y servicios de atención a personas sin hogar han de disponer mecanismos accesibles y eficaces para que sus usuarios/as presenten reclamaciones, quejas y sugerencias, así como para responder a las mismas
Todos los centros y servicios de atención a personas sin hogar deben establecer y respetar procedimientos sancionadores ajustados a derecho. Las
expulsiones o cualquier otra medida de carácter disciplinario no podrán
aplicarse en ningún caso como decisión unilateral de la dirección o de alguno de las y los trabajadores, al margen de este procedimiento. El procedimiento sancionador podrá contemplar actuaciones de carácter sumario
cuando las circunstancias lo requieran, respetando siempre la separación
entre promotor y resolutor, así como el trámite de audiencia previa a la persona interesada. Las sanciones nunca podrán implicar la suspensión, ni siquiera de forma temporal, del derecho al alojamiento de emergencia, salvo
por motivos de seguridad que deberán ser denunciados para la correspondiente intervención policial. La regulación de estos aspectos en el reglamento de los centros y servicios de atención a personas sin hogar ha de llevarse a cabo con el asesoramiento jurídico necesario para conjugar los
derechos de sus usuarios y usuarias con la ejecución práctica de las sanciones cuando haya lugar.
Preocupa encontrar un procedimiento sancionador adecuado a derecho que cumpla el procedimiento administrativo en esta materia,
conjugando la protección básica que hay que procurar a toda persona, con la seguridad del resto de usuarias y usuarios y de las y los
trabajadoras/es.
Los centros y servicios de atención a personas sin hogar deberán establecer
mecanismos de participación adaptados a las características de las personas
usuarias y del propio centro, superando con fórmulas creativas las limitaciones de las fórmulas tradicionales de participación en otros centros sociales,
de muy difícil aplicación en algunos centros y servicios para personas sin
hogar, particularmente en centros de acogida y de baja exigencia. La participación es necesaria tanto para la mejora de la calidad del servicio como
para la autoestima de sus usuarios y usuarias, tan importante en los centros
y servicios de atención a personas sin hogar. Por eso la información y la consulta a las y los usuarios deben ser práctica habitual en todos los centros y
servicios de la red, y se ha de favorecer también las decisiones conjuntas y la
implicación efectiva de los usuarios y usuarias en su funcionamiento, asumiendo responsabilidades en determinadas tareas, particularmente en los
procesos de media y larga estancia. Y lo más importante: Se debe garantizar
siempre que cada persona sea partícipe de las decisiones y los cambios que
afectan a su propia vida.
Los centros y servicios de atención a personas sin hogar han de diseñarse
con criterios de accesibilidad, eliminando barreras arquitectónicas y favoreciendo que puedan ser utilizados por personas con limitaciones funcionales.
Los actuales centros y servicios deben realizar todos los esfuerzos posibles
para hacer accesibles sus instalaciones y para suprimir barreas arquitectónicas, cumpliendo en todo caso la normativa vigente en materia de accesibilidad universal.
Flexibilidad en las normativas
Las características de las personas que utilizan los centros de atención a
personas sin hogar requieren que sus normativas se diseñen de forma que
permitan la suficiente flexibilidad en su aplicación. Las personas responsables de estos centros han de establecer, así mismo, protocolos internos para
que la flexibilidad se aplique con criterios técnicos en cada intervención y
para evitar la discrecionalidad.
Adaptabilidad del centro a las personas
De la misma manera, las características de las personas que utilizan los centros y servicios para personas sin hogar hace necesario que estos se gestionen permitiendo la mayor capacidad de adaptación a las especiales circunstancias de sus usuarios/as y a los cambios sociales, así como la suficiente
permeabilidad para articular la colaboración con otros centros y servicios
de la red de atención a personas sin hogar y, en general, con la red de servicios sociales.
La intervención con personas sin hogar requiere abordar muy diversos ámbitos -asistenciales, relacionales, laborales, sanitarios, educativos… Ningún
centro, servicio o institución puede pretender ofrecer respuesta a todas estas necesidades. De ahí la importancia de articular redes capaces de establecer circuitos ágiles y sencillos, particularmente en los momentos iniciales de
la intervención, que permitan actuar en aquellos ámbitos que sea necesario
activar ante las necesidades específicas de cada persona. Intervenciones integrales frente a centros integrales, para lo que es necesario poner todos los
recursos, públicos y privados, a disposición de los itinerarios a través de los
cuales las personas sin hogar puedan superar su situación, que debe ser
siempre la referencia para todas las entidades que intervienen. El trabajo
en red no debe ser solo coordinarse en la intervención cotidiana, sino que
debe partir de espacios de responsabilidad compartidos que tenga su reflejo
en las estrategias y en las formas de organización de esa intervención. El
ámbito local debe ser el escenario privilegiado y necesario para este trabajo
en red, aunque para ello hay que superar las dificultades de articulación con
otros servicios que no son de titularidad local.
Activar respuestas normalizadas
En materia de salud o inserción laboral, los centros y servicios de atención a
personas sin hogar deben utilizar las estructuras de los correspondientes sistemas públicos, aun cuando se puedan establecer actuaciones específicas de
carácter transitorio para personas sin hogar, siempre que no sustituyan la
responsabilidad de esos sistemas, sino que vayan orientadas a facilitar el acceso a sus estructuras, servicios y prestaciones. También en materia de educación, cultura, deporte, y especialmente en lo relativo al ocio y tiempo libre, las actuaciones específicas con personas sin hogar no deben dificultar el
objetivo de favorecer la integración de estas personas, siempre que sea posible, en ámbitos normalizados. De la misma manera, la necesidad de alojarse
coyunturalmente en un centro de atención a personas sin hogar, no debe ser
motivo de que una persona deje de ser atendida en las estructuras básicas
de los servicios sociales que le corresponda. Ha de garantizarse a las personas sin hogar su derecho a que se valore su situación de dependencia, si es
preciso, y que se realice con carácter prioritario, así como a recibir las prestaciones económicas o servicios que pudieran derivarse de este reconocimiento. En el caso de mujeres que sufran violencia de género, encontrarse
sin hogar no ha de ser impedimento para ser atendidas en los centros y servicios específicos para mujeres víctimas de violencia de género.
En el ámbito específico de actuación de los servicios sociales, estos deben
ofrecer a las personas sin hogar todo el abanico de alternativas disponibles,
desde la asistencia a sus necesidades básicas de alojamiento, alimentación,
vestido e higiene, información y orientación, baja exigencia y alternativas
de inserción. La motivación para superar la situación del sinhogarismo ha
de ser una constante en todos los niveles de intervención, de manera muy
especial en los momentos iniciales, y respetando siempre la libre decisión de
la persona. Desde la Red de atención a personas sin hogar se deben diseñar
los circuitos más ágiles y efectivos para garantizar el acceso de estas personas a los centros y servicios de los demás sistemas públicos, con especial
atención al Servicio Nacional de Salud (en adelante SNS), a la vivienda y a
la garantía de rentas y otros recursos externos.
Prevenir situaciones de sinhogarismo
Las causas por las cuales una persona llegue a encontrarse sin hogar no
siempre son abordables desde los servicios sociales. Lo cual no nos exime
de la responsabilidad de señalarlas y exigir a las administraciones públicas
que intervengan en los ámbitos específicos que les corresponda. Asimismo,
tenemos la responsabilidad de intervenir en aquellos espacios de vulnerabilidad personal, familiar y social que son abordables desde los servicios sociales, intensificando todo el apoyo profesional y dedicando los recursos necesarios para evitar procesos de exclusión que puedan hacer que una
persona llegue a encontrarse sin hogar.
Apoyar estrategias de erradicación
del sinhogarismo
El desarrollo de una Red de atención a las personas sin hogar, objetivo de
la estrategia que este documento pretende definir, debe insertarse en el
marco de estrategias orientadas a la erradicación del sinhogarismo, como
las promovidas a nivel europeo por diversas entidades sociales, con medidas
integrales en las diversas políticas e iniciativas que puedan coadyuvar a ello.
Especial importancia en estas estrategias han de tener las políticas de empleo y vivienda, así como la adecuación de todas las políticas sociales para
hacer efectiva a las personas sin hogar la universalidad de los derechos que
cada una de ellas debe garantizar.
Servicio municipal de acogida
Viviendas públicas de
Programa local de atención a personas
Las entidades locales que según la normativa deban asumir responsabilidades en atención a personas sin hogar, deberán contar con un programa
específico que establezca el modelo de intervención, así como la red de centros y servicios para el alojamiento y la inclusión social, con las características y dimensiones que en cada localidad se requiera.
Red integral de centros y servicios
Para ello la Red local deberá tener como elemento referencial un Servicio
municipal de acogida que articule los diversos centros y servicios de alojamiento y atención a las necesidades básicas así como el trabajo de calle y los
espacios para emergencias. Es necesario transformar el modelo tradicional
de intervención para personas sin hogar basado exclusivamente en albergues y centros de acogida y establecer dispositivos más favorecedores para
la inclusión, la intervención social y los procesos de mejora.
Homogeneizar términos
Resulta imprescindible avanzar en la homogeneización conceptual y terminológica de los diferentes centros y servicios de la Red de atención a personas sin hogar, así como de las características y los contenidos mínimos que
deben reunir cada uno de ellos.
Participación y colaboración de las entidades
Siendo una red de responsabilidad pública, las iniciativas sin fin de lucro,
con una presencia y un protagonismo tan destacado en el sector, pueden integrarse en la misma asumiendo la titularidad o gestión de los centros y servicios mediante las fórmulas de contratación, concertación o medidas de
impulso y colaboración, como las subvenciones y convenios, salvo en aquellos centros y servicios que por su carácter básico o por constituir la referencia y acceso a los mismos, deban ser de titularidad municipal, aun cuando
puedan ser gestionados por entidades privadas mediante alguna de las formas de contratación previstas en la Ley de contratos del sector público10.
Ubicación y análisis de impacto en el territorio
La decisión de ubicar cualquier centro de atención a personas sin hogar en
el territorio ha de llevarse a cabo analizando con detalle su impacto en el
entorno más inmediato y, en su caso, estableciendo las medidas necesarias
para reducir los impactos negativos que pudieran generar en el vecindario.
Los centros y servicios para la atención a personas sin hogar han de ubicarse en el territorio con criterios de proximidad (no alejamiento del centro
de las ciudades y con acceso a recursos, transporte...), equidad (todo el municipio tiene que dar respuesta solidariamente a estas necesidades) y de
Ley 30/2007, de 30 de octubre, de Contratos del Sector Público (BOE num. 261, de 31 octubre de 2007) y Real Decreto 817/2009, de 8 de mayo, por el que se desarrolla parcialmente la Ley 30/2007, de 30 de octubre, de Contratos del Sector Público (BOE núm. 118, de 15
arraigo (en el entorno donde está el centro y la comunidad vecinal más
Diferenciar las emergencias sociales
de la atención y acogida a personas sin hogar
La falta de equipamientos específicos ha hecho que en muchas ciudades se
utilicen los equipamientos específicos de atención a personas sin hogar para
atender emergencias sociales de personas y familias que por determinadas
coyunturas se ven privadas de su alojamiento habitual y necesitan de manera urgente un alojamiento alternativo. Es preciso evitar que tales personas y
familias puedan incorporarse así de forma inapropiada a una red que atiende a personas sin hogar, disponiendo para ellas espacios diferenciados para
su alojamiento y atención de la forma más normalizada posible. La Red de
atención a personas sin hogar no puede ni debe ser alternativa para estas situaciones, sino que debe dedicarse exclusivamente a procurar atenciones
básicas, con la inmediatez que requiera, y la atención social adecuada a las
características y necesidades de las personas si hogar en sus diferentes situaciones, orientada siempre a la mejora de su situación y a lograr su inclusión
social. Por tanto, se deben mantener como redes diferenciadas, la atención a
emergencias sociales y la atención a personas sin hogar, con criterios específicos y recursos diferentes.
Emergencias sociales vs. centros de atención
Es este un tema especialmente debatido, por la tradición de muchos lugares y por la dificultad de diferenciar, en ocasiones, unas y
para personas, sin hogar y desplazadas
En cada municipio ha de existir un Servicio municipal de acogida que cumpla funciones de atención primaria en la Red pública de servicios sociales
para personas no residentes —desplazadas, transeúntes…—, así como para
quienes residiendo en el municipio lo hagan en la calle o en espacios que no
sean viviendas. Este Servicio será la referencia de la Red de centros y servicios para personas sin hogar en el municipio, y prestará apoyo técnico a las
estructuras municipales para la planificación y la coordinación de las actuaciones en esta materia. En aquellos municipios que por su reducido número
de habitantes no esté justificada la existencia de un Servicio específico de
estas características, sus funciones serán asumidas por sus estructuras básicas de servicios sociales. Los municipios podrán mancomunarse o agruparse
en estructuras comarcales o consorcios para gestionar y prestar el Servicio
municipal de acogida a personas sin hogar.
Es motivo de debate la existencia o no de este Servicio, su función
estratégica en la Red de atención a personas si n hogar y, en todo
caso, la necesidad no solo de que sea de titularidad pública, sino
también de gestión directa e indelegable.
Independiente o integrado en un Centro
El Servicio municipal de acogida de personas sin hogar podrá estar incorporado a un Centro de acogida, constituyendo su servicio de admisión, o bien
organizarse de forma independiente, en función de las características y necesidades de cada municipio o zona. En todo caso ha de ser el lugar de referencia en el territorio para los diferentes modelos de acogida que pudieran
coexistir en el mismo.
El Servicio municipal de acogida de personas sin hogar contará con las y los
trabajadores sociales y aquellos otros profesionales necesarios para garantizar la atención primaria a este colectivo. Es necesario que cada comunidad
autónoma determine la composición mínima que han de tener estos servicios en función del tamaño o características de cada municipio o zona.
El Servicio municipal de acogida ha de disponer de ayudas económicas
para aquellos gastos que las personas que atiende deban realizar y que estén contemplados en la intervención que se lleve a cabo con ellas. Estas
ayudas deben tener un procedimiento ágil de gestión, de manera que puedan ser abonadas con la inmediatez imprescindible para que cumplan sus
Acabar con los espacios de atención
En el diseño de la Red local de atención a personas sin hogar los espacios
de atención masificada (macro albergues o macro centros de acogida) han
de ser recursos a extinguir. En el nuevo diseño, por nueva construcción o
por reforma de centros existentes, hay que descartar el retorno a ese modelo de centro masificado.
Atención inmediata y transitoria
de necesidades básicas
Las entidades locales deben ofrecer a través de los centros de acogida o de
otros establecimientos, cobertura de las necesidades de alojamiento, alimentación, vestido e higiene de forma permanente —24 horas, los 365 días
del año— y atender a toda persona que lo necesite, de manera inmediata y
transitoria. Cuando un centro de acogida de personas sin hogar deba atender situaciones de emergencia social que afecten a personas que no se consideren «sin hogar» deberán limitar su acogida el tiempo estrictamente necesario para gestionar una respuesta normalizada de alojamiento y atención
¿Centralidad de los centros de acogida de personas
Hay quien critica la, a su juicio, excesiva centralidad de los albergues
o centros de acogida a personas sin hogar, demasiado ligado al binomio necesidad-recursos, y proponen que, en su lugar, se apueste
por un Programa local de alojamiento con una diversidad de alternativas que proporciones un número suficiente de plazas residenciales
social, para evitar saturar los dispositivos específicos de atención a personas
sin hogar y, sobre todo, para que no se obligue a personas y familias a utilizar espacios y servicios no adecuados a sus circunstancias que puedan suponer un riesgo añadido a la situación de emergencia que les afecta.
Los centros de acogida de personas sin hogar no pueden limitarse a proporcionar alojamiento y atenciones materiales, sino que deben incorporar necesariamente servicios técnicos, con profesionales cualificados, para llevar a
cabo las funciones de valoración, diagnóstico, orientación, diseño de itinerarios de inserción y el resto de intervenciones tendentes a motivar, apoyar,
gestionar y acompañar técnicamente procesos de cambio orientados a la inclusión social.
Duración de la estancia en función
de las circunstancias de cada persona
técnicamente valorada
La estancia en los centros de acogida no debería tener un tiempo de estancia preestablecido, sino que ha de adecuarse a la específica situación de
cada persona, a partir de una valoración profesional y de un itinerario de inserción personalizado, sin límites temporales establecidos con carácter general. El alojamiento en estos centros ha de contemplar situaciones y protocolos para prolongar la estancia el tiempo necesario, cuando la salida de
una persona pueda suponer la quiebra de un proceso de inserción iniciado o
en expectativa, particularmente por acceso a un empleo o cobro de una
Por atender necesidades básicas, los centros de acogida deben ofrecer una
cobertura total del territorio, por lo que cada comunidad autónoma debe
establecer la correspondiente planificación que defina los ámbitos territoriales y su capacidad de atención para dar respuesta a las necesidades de las
Los municipios mayores de 100.000 habitantes deberán disponer al menos
de un centro de acogida municipal para personas sin hogar, gestionándolo
directamente o mediante contratos, convenios o conciertos con empresas o
entidades sin fin de lucro, para la prestación de determinados servicios o
para la gestión integral del centro. Especial atención merecen las áreas metropolitanas, en las cuales varios municipios podrían gestionar de manera
conjunta un mismo centro de acogida para atender las necesidades de las
personas sin hogar en su territorio. En los municipios de menor población,
el centro de acogida podrá ser sustituido por espacios específicos para las
atenciones materiales, que podrán ser igualmente contratados, conveniados
o concertados con empresas o entidades sin fin de lucro, incluso con establecimientos hoteleros. Las CC.AA. podrán definir el centro de acogida de
un municipio como centro de referencia para un territorio formado por varios municipios de menor tamaño, estableciendo los compromisos de financiación que ello conlleve.
Acceso sin controles abusivos. Los datos
de identidad personal, requisito suficiente
para acceder a los centros de acogida
El acceso a los centros de acogida de personas sin hogar debe hacerse con la
única condición de que la persona esté identificada y cumpla el reglamento
del centro. No son admisibles controles de tipo policial previos para acceder
a estos centros, considerando a esta población de manera indiscriminada
como potenciales delincuentes. De ninguna manera se pueden solicitar
otros datos que no sean los de carácter personal, como condición para acceder a estos centros. No es ético ni aporta utilidad alguna a la intervención o
a la organización del centro; además de no poder garantizar su fiabilidad. El
que no se deba establecer como obligatorio para el acceso al centro un
cuestionario con más datos que los que permitan identificar a la persona, no
implica que para otras atenciones especializadas en el propio centro no se
pueda solicitar toda la información que la intervención requiera. En el caso
de centros y servicios de baja exigencia y en situaciones de emergencia, ni
siquiera se debe plantear como requisito de admisión que la persona usuaria entregue o presente su documentación personal.
Espacios y normas para favorecer la intimidad
El alojamiento en los centros de acogida de personas sin hogar debe realizarse en condiciones de intimidad para todos los usuarios y usuarias, ya que
es condición para favorecer actitudes y hábitos de convivencia y de inserción. Las habitaciones deben ser individuales, incluso en el alojamiento de
corta estancia y, en la medida de lo posible, también las duchas e inodoros.
Los espacios para la convivencia deben diseñarse pensando en favorecer las
relaciones. Las habitaciones colectivas han de ser una excepción en los centros de acogida de personas sin hogar, sólo podrán utilizarse para situaciones de emergencia. Tan importante como disponer espacios que favorezcan
la intimidad, es que la normativa de los centros permita el uso de estos espacios no sólo para pernoctar sino también para la estancia diurna, ya que
también en ese horario disponer de oportunidades para la intimidad refuerza actitudes y habilidades para la convivencia y la inserción, y evita el enorme deterioro de tener que estar durante todo el día en espacios colectivos,
con horarios rígidos, o en la calle.
Mínimos asistenciales
La «Baja exigencia» no debe contemplarse como alternativa a los centros
de acogida, sino como complemento de los mismos para aquellas personas
cuyas circunstancias hagan inviable en ese momento su permanencia en estos centros o cualquier alternativa de autonomía personal o de incorporación a procesos de inserción. La Baja exigencia debe ofrecer la cobertura de
las necesidades más básicas de alojamiento, alimentación, vestido e higiene
a estas personas, sin otra exigencia que evitar que supongan una amenaza o
riesgo para otros usuarios/as.
El concepto y la práctica de Baja exigencia
La diversidad de conceptos y prácticas englobados bajo el término
Baja exigencia hace especialmente complejo definir unos contenidos homogéneos en esta materia, señalar quienes deben ser sus
destinatarios/as y sus condiciones de acceso. Cuestiones que siguen siendo, en consecuencia, objeto de debate.
Diversas modalidades de «baja exigencia»
Estas atenciones pueden ofrecerse de manera continuada, sin límite de
tiempo de estancia para las personas que se determine en función de sus circunstancias, o como espacios de uso esporádico y acceso libre para cualquier persona que lo desee, como medida de reducción de daños. Entre ambos extremos, la Baja exigencia puede contemplar una amplia variedad de
centros y servicios, adaptados a las características y necesidades de cada
municipio, incluyendo tanto estancias diurnas, alojamiento nocturno o ambas opciones. La Baja exigencia puede ubicarse como centro específico, o
como un espacio o atención específica en los centros de acogida de personas sin hogar. En todo caso, debe estar coordinada con el correspondiente
Servicio municipal de acogida, ya que también las personas sin hogar cronificadas tienen derecho a contar con un nivel de atención primaria dentro de
Sin renunciar a objetivos de mejora personal
La Baja exigencia no debe suponer, en ningún caso, renunciar a conseguir
progresos en la incorporación de estas personas a centros o servicios que
permitan superar su situación, sin que ello sea condición para continuar recibiendo los mínimos asistenciales. Debe ser una oportunidad para motivar
y, siempre que sea posible, iniciar procesos de mejora en la situación de estas personas, que les permitan utilizar recursos más normalizados. Aun
cuando en los centros y servicios de Baja exigencia los procesos sean más
largos y lentos, no pueden constituir nunca un cajón de sastre o un final de
trayecto. A nadie se le debe considerar un usuario o usuaria, permanente e
indefinido per se, independientemente de sus características y su situación
personal al acceder al centro o servicio, ni se puede renunciar nunca a conseguir objetivos de mejora de su situación.
Intimidad y autonomía para la convivencia
La Red de atención a personas sin hogar ha de ofertar alojamiento de media y larga estancia en condiciones de intimidad que haga posible una convivencia personal y, en su caso familiar, adecuada, con el objetivo de desa-
rrollar al máximo la autonomía de cada persona y su protagonismo en las
decisiones y en las responsabilidades que estas conllevan. Los espacios de
uso colectivo deben limitarse al máximo en este tipo de unidades, así como
cualquier limitación de acceso y uso del espacio que cada persona o unidad
familiar tenga asignado, si no está justificada por exigencias del propio proceso de inserción.
Las y los profesionales del Servicio municipal de acogida o del propio centro o servicio que gestionen estas unidades, realizarán un acompañamiento
de estos procesos, así como un seguimiento para garantizar que se cumplen
sus objetivos y que es procedente su continuidad. Los procesos de inserción
se articularán desde el Servicio municipal de acogida con los centros, servicios o entidades implicadas en los mismos.
La convivencia familiar, paradigma
de la inserción
La convivencia familiar es un derecho de las personas y paradigma de la inserción social. Bajo cualquiera de las formas que libremente decida cada
persona. Como tal debe ser respetado y promovido en el ámbito de los servicios sociales, creando las condiciones para que pueda desarrollarse de manera adecuada. Ningún centro social puede romper o limitar la convivencia
familiar como condición para acceder a los centros o para utilizar sus servicios. Tampoco los centros de atención a personas sin hogar pueden hacerlo
por motivos de organización del propio centro, a no ser que existan circunstancias de la propia convivencia familiar que lo aconsejen.
¿Pueden existir familias sin hogar?
Uno de los debates más intensos es el relacionado con el alojamiento de familias en la Red de atención a personas sin hogar. Se cuestiona no sólo su conveniencia, particularmente si existen menores de
edad, sino el concepto mismo de que una familia pueda encontrarse
Espacios para la convivencia familiar
El programa de alojamiento de personas sin hogar debe incluir espacios
que permitan alojar unidades familiares en adecuadas condiciones de intimidad, particularmente cuando en ellos existan menores de edad. Es muy
importante no mantener a una familia en la Red de atención a personas sin
hogar más tiempo del imprescindible para responder a la urgencia de su situación, cuando no se trate específicamente de personas sin hogar, sino de
situaciones de emergencia social que puedan afectar a quienes hasta ese
momento han tenido un alojamiento propio.
El alojamiento de menores de edad en alguno de los centros o servicios de
la Red de atención a personas sin hogar y particularmente en los centros de
acogida, aun cuando sea de manera transitoria y en situaciones de urgencia,
sólo se llevará a cabo cuando estén acompañados por sus padres, madres o
personas que demuestren ser sus tutoras legales. En ningún caso se alojará a
menores no acompañados, circunstancia que, cuando se produzca, se pondrá de inmediato en conocimiento del correspondiente servicio autonómico
de menores para que intervenga. Se establecerán protocolos con las fiscalías de menores y con los servicios de menores de la comunidad autónoma
correspondiente para ordenar el acceso y permanencia de menores de edad
en estos centros, con especial atención a las situaciones específicas de riesgo
que se pudieran detectar, más allá de la carencia de alojamiento y de recursos que motivan su llegada al centro.
Refuerzo de habilidades personales
Las viviendas tuteladas son un equipamiento necesario en muchos procesos
de inserción y, por ello, imprescindible en la Red de atención a personas sin
hogar, como paso intermedio a la autonomía para la convivencia en una vivienda normalizada, tanto para personas solas como para unidades familiares. La estancia en estas viviendas debe servir para reforzar las habilidades
personales para la convivencia. Por ello deben contemplarse a medio y largo plazo y facilitar al máximo la intimidad y la autonomía personal. El
acompañamiento profesional de los procesos y el componente educativo
son imprescindibles para que las estancias en las viviendas tuteladas cumplan sus objetivos.
Mayor centralidad de las viviendas tuteladas
en la Red de atención a personas sin hogar
Cuestionando lo que consideran excesiva centralidad de los centros
de acogida, hay quienes plantean un mayor protagonismo de las viviendas tuteladas en la Red de atención a personas sin hogar, desvinculando el acceso a las mismas necesariamente de la intervención iniciada en otros dispositivos de la Red, particularmente en los
Colaboración económica de los usuarios
Como un aspecto más en el proceso de autonomía personal para la convivencia, deberá establecerse la colaboración económica de los usuarios y
usuarias para el mantenimiento de los gastos de la vivienda, en la cuantía
que su situación económica lo permita y sin que en ningún caso se establezca un pago por alquiler total o parcial. De la misma manera, los usuarios/as
deberán hacer frente a sus gastos cotidianos, incluida la comida, aun cuando
cuenten para ello con ayudas de los propios servicios sociales.
Reserva de viviendas municipales en función
de necesidades y no de colectivos
Los ayuntamientos deben reservar un número suficiente de viviendas para
su uso como viviendas tuteladas. Así mismo, podrán ampliar este número
mediante conciertos o convenios con organizaciones sin fin de lucro, siempre coordinadas en el marco del Programa municipal de alojamiento para
personas sin hogar. Las viviendas tuteladas se han de planificar y han de estar a disposición del Servicio municipal de acogida para responder a necesidades de alojamiento e inserción de cualquier persona o familia que las
puedan necesitar, y no limitadas o tipificadas por colectivos.
Acceso especial a viviendas de alquiler público
Los ayuntamientos deben establecer mecanismos que permitan el acceso
prioritario a viviendas de alquiler municipal a personas que completen itinerarios de inserción en la Red de centros y servicios para personas sin hogar, bajo la prescripción y acompañamiento de las y los profesionales del
Servicio municipal de acogida. Esta colaboración de los ayuntamientos para
proporcionar viviendas tuteladas y el acceso en condiciones especiales a vivienda pública de alquiler, constituye un elemento esencial para completar
la Red de atención a personas sin hogar y sus procesos de inclusión, evitando así que esta Red pueda quedar reducida a un espacio cerrado y residual
en el marco de los servicios sociales. La corresponsabilidad de los departamentos de vivienda de las entidades locales es fundamental para completar
estas y otras alternativas de alojamiento para personas sin hogar, como mini
residencias, pisos compartidos, etc.
Alojamientos para emergencias
Debe ser responsabilidad de los ayuntamientos disponer espacios y medios
para poder alojar con carácter de urgencia y con la flexibilidad requerida, a
todas las personas que lo necesiten en situaciones en las que pernoctar o
permanecer en la calle pueda suponer un grave riesgo, por rigor climatológico o por circunstancias específicas de las propias personas, cuando estén
completos los equipamientos ordinarios de la Red de atención a personas
Protocolos en situaciones de emergencia
Se establecerán protocolos de actuación con la policía local y otros servicios
ciudadanos para intervenir en situaciones de emergencia por rigor climatológico (frío, lluvia intensa, vientos muy fuertes…), para garantizar a todas
las personas sin hogar alojamiento y atenciones básicas.
La disposición de espacios para alojamientos de emergencia en los dispositivos de baja exigencia y en los centros de acogida es una buena opción para
atender situaciones de emergencia. No obstante, en función de las circunstancias de cada localidad, podrán establecerse espacios específicos para
atender este tipo de situaciones, siempre coordinadas desde el Servicio municipal de acogida.
La atención a las necesidades específicas de las personas sin hogar y el desarrollo del itinerario de inserción de cada persona, deberá realizarse siempre
que sea posible desde recursos normalizados, para evitar situaciones que
puedan reforzar el estigma de la situación que vive la persona. De manera
especial, los talleres en los centros de acogida de personas sin hogar no deben plantearse como una alternativa laboral ni como fuente de ingresos
para personas que pueden realizar un empleo remunerado.
Con este criterio de normalización, la Red de atención a personas sin hogar
podrá completarse con dispositivos específicos para trabajar procesos de inserción con personas sin hogar en circunstancias que así lo requieran. En
particular, los centros de día para personas sin hogar con enfermedad mental, los centros para personas sin hogar en proceso de superación de adicción al alcohol o centros de recuperación de habilidades laborales para personas sin hogar con grave deterioro de las mismas, son algunos de los
centros específicos que pueden completar la Red de atención a personas sin
hogar, coordinados siempre con el correspondiente Servicio municipal de
La Red de centros y servicios de atención a personas sin hogar en una localidad, debe completarse con servicios de intervención en la calle, que permita mantener un contacto permanente con aquellas personas sin hogar que
rechazan el uso de esos centros. Estos servicios podrán ser tanto diurnos
como nocturnos y, como el resto de centros y servicios de la Red, estarán
coordinados con el Servicio municipal de acogida. Es importante que el trabajo de calle con personas sin hogar esté articulado con la intervención que
puedan llevar a cabo en este medio otros sistemas, de manera especial el
SNS11, para atender a las personas sin hogar y particularmente a quienes sufren problemas de salud mental.
El carácter estratégico del «trabajo de calle»
Hay quienes plantean el carácter estratégico del Trabajo de calle
como «puerta de entrada» al Sistema para muchas personas sin
hogar, y reclaman, en consecuencia, que sea de titularidad pública
y de prestación obligada en todas las localidades donde existan
Continuidad e intervención en el entorno
En el trabajo de calle con personas sin hogar la continuidad es condición
imprescindible para que se constituya como referencia permanente de la
Red de atención a personas sin hogar para quienes rechazan el uso de cualquier otro centro o servicio en esta Red, pudiendo constituir para ellos la
auténtica puerta de entrada no solo a la Red de atención a personas sin hogar sino al conjunto del SPSS y otros sistemas públicos de protección social.
El trabajo de calle con personas sin hogar debe incorporar el contacto con
el entorno vecinal para generar evitar actitudes de rechazo y promover actitudes y comportamientos solidarios con estas personas.
11 Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad y Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y
No favorecer la presencia en la calle
La intervención en la calle con personas sin hogar no debe plantearse como
alternativa a las atenciones que ofrecen los centros y servicios de atención a
este colectivo, ni facilitar de manera indiscriminada la presencia de personas sin hogar en la calle, ya que podría desanimar a algunas de estas personas a utilizar los centros y servicios, al tiempo que enfrentaría estas iniciativas con el vecindario. Un exceso de atenciones en la calle conlleva el riesgo
de reforzar aún más a estas personas en sus ubicaciones habituales, y su rechazo a utilizar los centros y servicios, así como que perciban a quienes realizan esa labor más como una oportunidad asistencialista que como motivadores para el cambio.
Acción voluntaria y profesionales
Mantener el contacto con las personas sin hogar en la calle es tarea en la
que se puede integrar de manera eficaz la labor de las y los profesionales
con la de la acción voluntaria. En todo caso, para que se cumplan los objetivos de la intervención de calle con las personas sin hogar, tanto el trabajo
de las y los profesionales como el de los voluntarios y voluntarias ha de estar plenamente integrado en la Red de atención a personas sin hogar, particularmente con los centros de acogida y con los servicios de baja exigencia,
y coordinado por las y los profesionales del Servicio municipal de acogida.
Techo para todas y todos
En coherencia con el Objetivo de la UE de que en el año 201512 ninguna
persona sin hogar tenga que dormir en la calle, debería existir un compromiso por parte de todas las administraciones, para que a medio plazo existan los recursos suficientes para que ninguna persona tenga que pernoctar o
vivir en la calle contra su voluntad. Aun cuando sea en condiciones de baja
exigencia, pero proporcionando un lugar a cubierto para cobijarse, así como
alimentación a todas las personas que lo necesiten. Desarrollar los centros
de baja exigencia y habilitar espacios específicos para esta finalidad en los
12 Declaración del Parlamento Europeo, de 16 de diciembre de 2010, sobre la estrategia de la
UE en relación a las personas sin hogar.
centros de acogida, es la mejor opción para conseguir este objetivo que, en
ningún caso puede considerarse que desanime a ninguna persona a iniciar
procesos que permitan superar su situación, sino más bien al contrario, al
evitar un mayor deterioro de sus capacidades y al favorecer el contacto con
la Red de centros y servicios de atención a personas sin hogar mediante la
identificación efectiva de la persona, el acercamiento, la motivación y el
La voluntariedad es condición esencial e imprescindible para iniciar o mantener cualquier intervención social. Es preciso cualificar la intervención con
las personas sin hogar, desarrollando sus contenidos técnicos para motivar a
las personas para iniciar y mantener estos procesos, así como ofrecer una información comprensible y realista sobre sus condiciones y perspectivas para
que esta decisión sea informada y consciente.
La Red de atención a personas sin hogar ha de ser capaz de intervenir con
las particularidades, necesidades y potencialidades de cada persona de la
forma más adecuada. Para ello, a partir del trabajo en red que estos centros
y servicios han de articular, el tradicional mecanismo de las derivaciones ha
de dar paso al diseño de procesos unitarios de intervención en los que estén
comprometidos los diversos centros y servicios que forman la Red de atención a personas sin hogar en cada localidad. Un proceso integral que ha de
compartir diagnósticos y asumir el proceso en la parte que a cada centro o
servicio pueda corresponder, a partir de los resultados de la intervención
que hayan llevado a cabo otros centros o servicios. De la misma manera la
intervención de cada centro o servicio debe realizarse teniendo en cuenta
que puede continuar en otro centro o servicio de la Red.
Diseños técnicos consensuados y sistemas
Para posibilitar estos procesos unitarios es necesario avanzar en diseños
técnicos que homogeneicen conceptos y contenidos de los proyectos, para
hacer posibles las prácticas profesionales que puedan dar continuidad a la
intervención con una misma persona en los diferentes momentos de la misma. Son necesarios, así mismo, sistemas de información compartidos entre
los centros y servicios implicados en estos procesos, con aplicaciones informáticas compatibles con las que se utilizan en la Red de servicios sociales
de atención primaria, siempre respetando el derecho a la protección de datos de carácter personal de los usuarios y usuarias y con las condiciones establecidas para ello.
En la intervención con personas sin hogar es fundamental llevar a cabo
procesos integrales de desarrollo de cada persona, con sus necesidades, potencialidades, «idas y venidas». Y debe hacerlo de manera integral, tanto en
los espacios, como en los recursos y en las acciones, así como por las y los
(profesionales y voluntarios y voluntarias) que intervienen en la realidad
cotidiana de la persona. Esta intervención debe contemplar siempre el refuerzo y apoyo a sus motivaciones de cambio, así como el acompañamiento
para el acceso y uso de los recursos que pueda necesitar a lo largo del proceso hacia los objetivos de autonomía personal e inclusión social. En materia de acceso a recursos, hay que superar aquellas limitaciones que dificultan que las personas sin hogar puedan acceder a las rentas mínimas de
inserción, casi siempre por carecer de un hogar propio y de un entorno en el
que garantizar el desarrollo de los itinerarios de inserción.
Referencias personales estables y emotivas
Para que sea efectivo, el apoyo y acompañamiento, las personas sin hogar
han de encontrar referencias personales estables y emotivas en los centros y
servicios de la Red. Toda persona sin hogar debe tener estas referencias, ya
que son esenciales para iniciar y mantener procesos de cambio y para recuperar procesos que hayan fracasado anteriormente.
Integrar facetas personales
La intervención con personas sin hogar requiere integrar los diferentes aspectos en los que se manifiesta su situación de exclusión y, particularmente,
lo relacionado con su necesidad de alojamiento y de vivienda, empleo, acceso a recursos económicos —rentas mínimas, pensiones o subsidios— a los
que pudiera tener derecho, y a la salud; pero también debe contemplar el
ocio y los aspectos relacionales ya que sin ellos su inclusión carecería de
base efectiva. Las personas sin hogar no solo necesitan medios para vivir,
sino motivos para vivir; y esos motivos solo los puede aportar su contacto
positivo con otras personas y con el entorno, y las oportunidades para desarrollar sus aficiones e intereses personales.
Las características de las personas sin hogar hacen necesario establecer con
ellas estrategias de intervención a largo plazo, que contemplen la posibilidad de pasos atrás y recaídas. Para abordar estas intervenciones, de nuevo el
trabajo en red resulta imprescindible, de manera que se puedan asumir procesos de carácter cíclico en los que las personas encuentren siempre una
oportunidad de enganche a la Red de centros y servicios y, dentro de ella,
recuperar las posibilidades de intervención que en cada momento sean posibles.
No facilitar desplazamientos no justificados
Las intervenciones que se lleven a cabo en la Red de atención a las personas sin hogar deben estar orientadas a favorecer el arraigo de estas personas, salvo en aquellos casos en los que su necesidad sea exclusivamente un
alojamiento puramente circunstancial, por encontrarse de paso en la localidad. Los centros y servicios de atención a las personas sin hogar no deben
facilitar, en ningún caso, desplazamientos que no estén justificados por necesidades de la propia intervención. El pago indiscriminado de billetes o
aquellos cuya única finalidad sea la que una persona salga de la localidad en
la que ha recalado, debe ser abolido en la práctica de todos los centros y servicios.
Stop al pago indiscriminado de billetes
No existe discrepancia en este aspecto, sino la exigencia de que de
una vez por todas se acabe con la práctica del pago indiscriminado
de billetes para que una persona sin hogar salga de una determinada localidad. Debe denunciarse esta mala práctica allí donde se produzca.
Desplazamientos concertados
Los únicos desplazamientos que deben ser abonados son aquellos que previamente sean concertados con el Servicio municipal de acogida de otra lo-
calidad o con su Red de servicios sociales, avalando la utilidad del desplazamiento para el bienestar o el proceso de inserción de una persona o su reagrupamiento familiar. En tales casos el abono del transporte deberá hacerse
a un destino y nunca con escalas intermedias para que la persona tenga que
seguir solicitando ayudas para continuar su desplazamiento.
Los centros y servicios de atención a personas sin hogar han de facilitar el
empadronamiento en los mismos, como domicilios colectivos, de aquellas
personas que careciendo de otro lugar para empadronarse, residan habitualmente en la localidad. De la misma manera han de facilitar el empadronamiento a aquellas personas en las que esté justificado como parte de un
proceso de intervención, que tenga como objetivo su arraigo en la localidad.
En ningún caso debe facilitarse el empadronamiento a personas que estén
empadronadas en otra localidad, sin que exista causa justificada de las anteriormente citadas, ya que ello podría suponer la pérdida de su derecho a determinadas prestaciones sociales durante varios años.
Empadronamiento de marginados (…) el Padrón debe reflejar el domicilio donde realmente vive cada vecino/a del municipio (…) En consecuencia, las infraviviendas (chabolas,
caravanas, cuevas, etc., e incluso ausencia total de techo) pueden y deben figurar como
domicilios válidos en el Padrón, ya que la realidad es en ocasiones así. Las situaciones más
extremas pueden plantear la duda sobre la procedencia o no de su constancia en el Padrón
municipal. El criterio que debe presidir esta decisión viene determinado por la posibilidad o
imposibilidad de dirigir al empadronado una comunicación al domicilio que figure en su inscripción (…) La correcta aplicación de este criterio determina, por un lado, que se deba
aceptar como domicilio cualquier dirección donde efectivamente vivan los vecinos/as, y, por
otro, que pueda y deba recurrirse a una dirección ficticia en los supuestos en que una persona que carece de techo reside habitualmente en el municipio y sea conocida de los servicios sociales correspondientes. Las condiciones que deberían cumplirse para este tipo de
empadronamiento son las siguientes:
• Que los responsables de estos servicios informen sobre la habitualidad de la residencia
en el municipio del vecino o vecina que se pretende empadronar.
• Que los servicios sociales indiquen la dirección que debe figurar en la inscripción en el
Padrón, y se comprometan a intentar la práctica de la notificación cuando se reciba en
esa dirección una comunicación procedente de alguna administración pública.
En estas condiciones, la dirección del empadronamiento será la que señalen los servicios
sociales: La dirección del propio servicio, la del albergue municipal, la del punto geográfico
concreto donde ese vecino/a suela pernoctar, etc. Evidentemente, para practicar este tipo
de inscripción no es necesario garantizar que la notificación llegará a su destinatario/a, sino
simplemente que es razonable esperar que en un plazo prudencial se le pueda hacer llegar.
Fuente: Resolución de 21/07/1997, de la Subsecretaría, por la que se dispone la publicación de la Resolución de 4 de julio de la Presidenta del INE y del Director general de cooperación territorial, por la que se dictan instrucciones técnicas a los ayuntamientos sobre actualización del Padrón municipal (extracto).
Para personas que han residido de forma continuada en la calle u ocasionalmente en centros para personas sin hogar, siempre o de manera habitual
en una misma localidad, pero que no han estado empadronadas, deberá
acreditarse desde los propios centros o desde el Servicio municipal de acogida esta residencia continuada a fin de que sea certificada por parte de la
Secretaría del Ayuntamiento y pueda ser aceptada por la correspondiente
comunidad autónoma con el mismo valor que el empadronamiento, particularmente a efecto de su derecho a recibir prestaciones sociales (rentas mínimas de inserción, pensiones no contributivas o PNC…). Las CC.AA. deben establecer protocolos en los que se regulen estos procedimientos. Se
debe valorar, así mismo, la necesidad de flexibilizar el periodo de carencia
exigido para recibir determinadas prestaciones autonómicas o locales, estableciendo situaciones especiales para que puedan acceder a ellas las personas sin hogar.
Intervenciones no voluntarias
Es necesario establecer protocolos con las fiscalías para determinar criterios de intervención con personas sin hogar en estado de extremo deterioro
que se nieguen a utilizar los recursos sociales o sanitarios, para procurarles
una tutela judicial efectiva. Estos procedimientos deben ser todo lo ágiles
que su situación requiere, y deben contar con la efectiva implicación de policía local y nacional, y de los servicios de salud, particularmente de salud
mental. El grado de deterioro personal y la afectación a la convivencia o la
salud de otras personas deben ser tenidos en cuenta al valorar esta situación
y decidir intervenciones no voluntarias, en orden a garantizar su seguridad,
su salud y sus condiciones de vida más básicas. Las y los profesionales que
tienen que realizar intervenciones no voluntarias con personas sin hogar
han de contar con el necesario asesoramiento jurídico para llevarlas a cabo
con garantías tanto para las destinatarias como para ellas mismas.
¿Existen suficientes mecanismos para llevar a cabo
intervenciones no voluntarias con personas sin hogar?
El debate se plantea entre quienes consideran que ya existen suficientes mecanismos para llevar a cabo las intervenciones no voluntarias que es preciso con personas sin hogar, y quienes piensan que
estos mecanismos se muestran muy insuficientes en la práctica y
que sería necesario precisarlos y adecuarlos a las circunstancias de
En el caso de personas tuteladas, su alojamiento en la Red de atención a
personas sin hogar debe ser de carácter excepcional y siempre a demanda
de la entidad que tenga asumida la tutela, que será responsable de proporcionar el alojamiento más adecuado a la situación de esta persona, que nunca puede ser su permanencia en un centro de atención a personas sin hogar
o su deambulación de unos a otros centros de estas características.
Con las estructuras básicas de la Red
Los centros y servicios de atención a personas sin hogar deben estar integrados en la Red de servicios sociales de cada localidad, siendo su Servicio
municipal de acogida la referencia de esta integración, y su coordinación
con las estructuras básicas de servicios sociales el mecanismo más importante de la misma. Los centros de acogida de personas sin hogar deben
constituir un apoyo para intervenciones que lleven a cabo los servicios sociales de la localidad, proporcionando alojamiento alternativo de urgencia y
coyuntural que requieran, siempre evitando que personas y familias que se
encuentren en situaciones de emergencia social, puedan prolongar más de
lo imprescindible su estancia en centros específicamente previstos para alojar y atender personas sin hogar.
No sustituir la responsabilidad de las
estructuras generales de los servicios sociales
Alojar a una persona o grupo familiar en situación de emergencia social en
un centro de acogida de personas sin hogar, no debe suponer que la responsabilidad de la intervención se deba asumir desde estos centros o desde el
Servicio municipal de acogida a personas sin hogar, si tienen residencia en
la localidad y se está interviniendo con ellas desde su Red de servicios sociales. Ha de ser la Unidad de Trabajo Social (en adelante UTS) que corresponda por su lugar de residencia quien continúe asumiendo la intervención.
Su estancia en un centro de acogida o en cualquier otro centro de atención
a personas sin hogar solo puede entenderse como complemento y apoyo
puramente de urgencia y transitorio a esta intervención, sin que en ningún
caso la sustituya. Es imprescindible articular una adecuada coordinación
con la Red de servicios sociales de atención primaria de la propia localidad,
para garantizar una atención normalizada a aquellas personas del propio
municipio que en situaciones de emergencia social deban recurrir a alguno
de los centros o servicios de la Red de atención a personas sin hogar. De la
misma manera en el caso de mujeres que sufran violencia de género, encontrarse sin hogar no ha de ser impedimento para ser atendidas en los centros
y servicios específicos para estas situaciones.
Coordinación con centros y servicios
específicos de servicios sociales
Los centros y servicios de atención a personas sin hogar y de manera particular, los de atención inmediata, como los centros de acogida y centros de
baja exigencia, atienden situaciones que, por sus características, requieren la
coordinación directa con centros y servicios específicos del SPSS. En particular es necesario establecer protocolos ágiles y efectivos con los servicios
para la mujer, con los de protección de menores, con los de atención a inmigrantes en situación de primera acogida y para el acceso a residencias en el
caso de personas mayores.
Coordinación con centros y servicios sanitarios
Toda persona tiene derecho a recibir asistencia sanitaria; también las personas extranjeras, en los términos establecidos. Los centros y servicios de
atención a personas sin hogar y, en particular, los centros de acogida y centros de baja exigencia, no deben ofrecer atenciones sanitarias que la persona tenga derecho a recibir en el SNS, incluso cuando se encuentre fuera de
su lugar habitual de residencia o carezca él. Ahora bien, los graves problemas de salud que afectan a muchos usuarios y usuarias de los centros de
atención a personas sin hogar, y más aun quienes viven de forma habitual
en la calle, hace imprescindible una intensa y ágil coordinación de estos centros con los correspondientes servicios de salud, tanto a nivel de atención
primaria como hospitalaria.
La Ley de acceso a la asistencia sanitaria de cobertura pública a cargo del Servicio
Catalán de Salud (Ley 21/2010, de 7 de julio) hace mención específica a las personas
en riesgo de exclusión social como titulares del derecho (art. 2.º) y la garantía de acceso a las personas sin techo (disposición final segunda):
Artículo 2.º. Titulares del derecho a la asistencia sanitaria
• También son titulares del derecho a la asistencia sanitaria a cargo del Servicio Catalán de
Salud las personas que forman parte de alguno de los siguientes colectivos:
b) Las personas que pertenecen a colectivos en riesgo de exclusión social, con independencia de que estén o no empadronadas en algún municipio de Cataluña.
Disposición final segunda. Aplicación y desarrollo
Se autoriza al Gobierno para que dicte las disposiciones reglamentarias necesarias para
aplicar y desarrollar la presente ley, y en particular para establecer cuáles son los colectivos
que se incluyen en el ámbito de aplicación del apartado 2.b del artículo 2, con la condición
de que deben incluirse las personas sin techo y sin perjuicio de la inclusión de otros colectivos que se encuentren en una situación de riesgo de exclusión social, para garantizarles el
derecho de acceso a la asistencia sanitaria pública en condiciones de igualdad y gratuidad.
La convalecencia de personas sin hogar
Los centros de acogida de personas sin hogar o los de baja exigencia no
pueden ser considerados lugares idóneos para una convalecencia hospitalaria. Al menos en su configuración actual. No obstante, sería interesante ensayar acuerdos con el SNS para establecer en estos centros unidades que
permitan este tipo de estancias y atenciones de carácter socio-sanitario, financiadas por el SNS, lo que supondría un importante ahorro en el gasto sanitario —en estancias hospitalarias más prolongadas de lo necesario, ambu-
lancias o ingresos reiterados provocados por la misma ausencia de lugares
para las convalecencias…—, y sin merma de la calidad de la atención y los
cuidados que la persona pueda necesitar. Incorporar horas de atención del
Servicio de ayuda a domicilio a estas unidades, podría ser también un complemento útil para favorecer estas convalecencias.
Protocolos de actuación con Salud mental
Especial interés ha de tener el establecimiento de protocolos de actuación
con los servicios de salud mental, por la elevada incidencia de estas patologías entre las personas sin hogar, por el agravamiento que supone su situación de desarraigo, y por las dificultades que esta situación conlleva para
iniciar o mantener cualquier tratamiento. Es imprescindible que los servicios de salud mental establezcan actuaciones específicas en coordinación
con los centros y servicios de atención a personas sin hogar, especialmente
para usuarios/as, cronificados y de baja exigencia, así como complementarios del trabajo de calle, incorporando equipos específicos para intervenir
Protocolos con el Cuerpo Nacional de Policía
y con la Policía Municipal o Local
La Policía Nacional y las municipales o locales, por su contacto en la calle y
por su intervención en situaciones de emergencia o conflicto, son un referente muy útil para contactar con personas que pueden necesitar ser atendidas en la Red de centros y servicios de atención a personas sin hogar, particularmente en los centros de acogida y de baja exigencia. De ahí la
importancia de establecer protocolos de actuación con ambas policías para
que sepan tratar y derivar adecuadamente a estas personas. Especial utilidad tiene esta colaboración cuando es necesario dar respuesta a situaciones
de emergencia por rigor climatológico, en las que es necesario alojar y atender a toda persona que carezca de alojamiento.
Sistema homogéneo de información
La ordenación del sector y la racionalidad en las estrategias de atención a
las personas sin hogar, requieren la existencia de un sistema de información
homogéneo en todo el territorio, de obligado cumplimiento por parte de to-
dos los centros y servicios de responsabilidad pública. Un sistema de información básico que respete el derecho a la intimidad y a la protección de datos de carácter personal de sus usuarios y usuarias, y que sea consensuado
por las CC.AA., con participación de las entidades locales, responsables directas de esta Red. El Sistema de información de la Red de atención a personas sin hogar debe integrarse en los sistemas de información de servicios
sociales existentes, tanto a nivel local como autonómico y estatal.
La falta de datos básicos de la Red
Ha sido y sigue siendo una gran frustración constatar la incapacidad
de haber registrado ni siquiera la información más elemental de la
Red de atención a personas sin hogar en municipios mayores de
100.000 habitantes y capitales de provincia, tal y como se ha intentado de forma complementaria a la elaboración del presente documento.
Conjunto de indicadores básicos
Tan importante como la existencia de un sistema homogéneo de información es definir y mantener un conjunto homogéneo de indicadores básicos
que aporten información significativa y útil a nivel local, autonómico y estatal. Información que debe ser publicada a todos estos niveles, y estar a disposición de todas las instituciones como base para planificar sus dispositivos en materia de atención a personas sin hogar.
Sería muy útil consensuar investigaciones específicas sobre las personas sin
hogar y las atenciones que reciben, que complementen la información que
se derive del Sistema de información13 y del conjunto de indicadores básicos. Tanto la AGE, como las CC.AA. y las entidades locales han de favorecer investigaciones específicas en el marco de estos acuerdos.
La actitud y la capacidad de las y los profesionales es requisito fundamental
de la calidad de los centros y servicios de atención a personas sin hogar. Por
http://www.mspsi.gob.es/politicaSocial/inclusionSocial/serviciosSociales/siuss/home.htm
ello, los profundos cambios que han de acometerse en estos centros y servicios y en las intervenciones que han de llevarse a cabo desde los mismos, requiere dedicar una atención muy especial al reciclaje y formación de sus
profesionales. Es necesario un plan de formación básico a nivel estatal14 y
su desarrollo y concreción a nivel autonómico. Una formación que ha de
hacerse extensiva a las y los profesionales de los centros y servicios de organizaciones sin fin de lucro y empresas que intervengan en el sector, así
como, de forma específica, a los voluntarios y voluntarias que intervienen
Red local de atención a personas sin hogar
Una característica de la Red de atención a personas sin hogar es que buena
parte de sus usuarios y usuarias son compartidos en diferentes localidades.
De ahí la utilidad de la coordinación directa entre entidades locales, administraciones responsables de las estructuras básicas de atención a las personas sin hogar y de la coordinación, en sus territorios, de esta Red. Para ello
se propone la creación de una Red local en el conjunto del Estado, impulsada y apoyada por las CC.AA. y la AGE, y con un protagonismo específico
de la FEMP, por su papel como estructura de coordinación entre municipios.
Acuerdos de colaboración en la atención
a personas sin hogar entre diferentes
En el marco de esta Red local, sería muy útil llegar a acuerdos de reciprocidad que favorezcan la continuidad en la atención a sus usuarios/as, reconociéndose mutuamente, y en base a las condiciones que a tales efectos se
acuerden, la capacidad de continuar la intervención en cada momento a
partir de las intervenciones que se hayan podido llevar a cabo anteriormente en otros centros y servicios de la Red; todo ello con el respeto a la libre
decisión de los propios usuarios y usuarias y garantizando su derecho a la
http://www.mspsi.gob.es/politicaSocial/servicios/formacion/home.htm
Encuentro bianual
Como un elemento más en la coordinación de las entidades locales en materia de atención a personas sin hogar, se propone la realización de un encuentro bianual rotatorio, protagonizado por las propias entidades locales, a
través de la FEMP y con la presencia de las CC.AA. y de la AGE. Como soporte y apoyo de este Encuentro, se configuraría un Grupo técnico de trabajo formado por profesionales de los diversos municipios, que elaboraría
documentos y propuestas sobre materias específicas, incluida la formación.
Este Grupo organizaría, así mismo, en años alternos, un Encuentro técnico
de profesionales de entidades locales, CC.AA. y organizaciones sociales,
para reflexionar sobre la intervención que se lleva a cabo con personas sin
Las profundas reformas y adaptaciones que los centros y servicios de atención a personas sin hogar han de acometer, requieren una permanente tarea de reflexión y mejora. Para contribuir a ella sería muy útil consensuar
mecanismos de autocontrol entre los propios centros y servicios, de manera
que a demanda o con la periodicidad que se determine, un pequeño grupo
de personas expertas de centros y servicios de otros ayuntamientos implicados en el autocontrol, analizaran la situación y las prácticas de un determinado centro y emitieran el correspondiente informe evaluativo de uso
Estrategia común de comunicación
El estigma que todavía rodea todo lo relacionado con las personas sin hogar, y el consiguiente rechazo de la ciudadanía que provoca la implantación
de centros para atender a estas personas, hace necesaria una estrategia de
comunicación común y la realización de campañas a nivel local, autonómico
y estatal, para dar a conocer la verdadera situación de estas personas y de
los centros y servicios que los atienden. Es importante incorporar a la iniciativa social a esta estrategia, ya que constituyen un eficaz puente de comunicación con la ciudadanía.
En esta estrategia han de tener un papel decisivo la relación con los medios
de comunicación, a cuyo efecto ha de llevarse a cabo una relación fluida y
basada en conceptos positivos y de normalidad, frente a la comunicación
exclusivamente basada en la defensa ante situaciones traumáticas, conflictivas o como respuesta a movimientos de rechazo a la implantación de centros y servicios.
Interés de la ciudadanía
Frente a argumentos que se apoyan exclusivamente en la solidaridad con
las personas más necesitadas, destacando los aspectos más graves de la situación de las personas sin hogar, la estrategia de comunicación ha de incidir en el carácter normalizado y la utilidad de la Red de atención a personas
sin hogar para atender no sólo problemas de indigencia, sino su función de
atención primaria para desplazados en materia de servicios sociales, y la seguridad que aportan al conjunto de la ciudadanía como centros y servicios
para la cobertura de las necesidades básicas de alojamiento, alimentación,
vestido e higiene de cualquier persona que, en un determinado momento,
pueda necesitarlo, en coyunturas de crisis personal o emergencias.
La transparencia y la apertura de los centros y servicios a la ciudadanía,
puede ser una buena medida en esta estrategia de comunicación. La celebración de jornadas de puertas abiertas o de eventos que permitan a la ciudadanía acercarse, visitar y conocer los centros y servicios de atención a
personas sin hogar, respetando siempre la intimidad de sus usuarios/as, pueden ser muy útiles para mejorar la imagen de estos centros y servicios y
para ir superando tópicos y connotaciones negativas en torno a los mismos
y a sus usuarios y usuarias.
Siglas y anacronismos
Tipología europea de sin hogar y exclusión residencial.
Federación Europea de Organizaciones que Trabajan con Personas Sin Hogar.
Federación de entidades de apoyo a personas sin hogar.
Sistema para la autonomía personal y atención a la dependencia.

References: Resolución 
 Real Decreto 
 Resolución 
 Resolución 

Artículo 2
 artículo 2