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Timestamp: 2020-07-08 04:39:13+00:00

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Elaboración de Estudios | Blog de Oscar Alejandro Cuya Matos | Página 2
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Se anota pautas para elaborar estudios de impacto ambiental
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Impacto ambiental, áreas de influencia del proyecto y ámbito de estudio
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La delimitación del área de estudio podría parecer un paso muy sencillo en el proceso de elaborar un estudio de impacto ambiental (EsIA). Pensar así es no estar muy consciente de la relevancia de la decisión que se va a tomar. Corresponde esta decisión al jefe del estudio, con el asesoramiento de sus diferentes responsables de líneas temáticas.
Intuitivamente, entendemos que no es exactamente lo mismo “área de estudio” y “área de influencia del proyecto”. Se puede evaluar un ámbito más extenso que contenga el área de influencia del proyecto y el área de control o ámbito en el que no se presentarán los efectos del proyecto.
Como anotación complementaria debemos precisar que el área del EsIA, habitualmente, se representa en un mapa, considerando los elementos (ej. ríos) y procesos (ej. deforestación) representables cartográficamente; aunque este sesgo no debe soslayar el análisis de otros elementos (ej. ecosistema) y procesos (ej. inflación local) sin posibilidad de representación cartográfica convencional.
Por otra parte, no está demás indicar que la teoría sobre el diseño de muestreo, en EsIA, considera áreas de muestreo en sitios con influencia directa del proyecto y en sitios de control o sin influencia del proyecto. Tales muestreos corresponderán a una fase antes de la ejecución del proyecto. Posteriormente, cuando el proyecto se ejecute se deberá seguir registrando las muestras en los sitios definidos como de influencia directa y en los nominados como de control. Las gráficas históricas que resulten mostrarán cada variable, con dos trayectorias: “con influencia del proyecto” y “sin influencia del proyecto”; y de esa manera podrán observarse los cambios netos debidos al proyecto.
Tanto la extensión del área de estudio como la escala cartográfica elegida determinarán la intensidad de muestreo (número de muestras). Así, una superficie amplia, que incluya áreas tanto de influencia directa, indirecta como áreas de control, como sugiere la teoría, tendrá un mayor número de muestras, demandará un costo logístico mayor y requerirá más tiempo de trabajo en comparación con un ámbito de estudio que solo incluya al área de influencia directa e indirecta.
Para un titular de proyecto podría ser una preocupación grande lo relacionado con el tiempo, en caso que su programa de actividades tenga ciertas priorizaciones. Por otro lado, si un proyecto es clave para el desarrollo de la localidad y se incrementa el tiempo de elaboración del EsIA y de las otras fases del proceso de certificación ambiental, ello significaría una dilación de las inversiones en el lugar, afectando las expectativas de la población del lugar.
En general, se procura desde la propuesta o cotización de un EsIA y desde la misma elaboración de los Términos de Referencia (TdR) establecer a priori el área de influencia directa como área de estudio “ambiental” y el área de influencia indirecta como el área de estudio “social”. Sobre la base de un mapa base que muestra las áreas de influencia se diseña el programa de muestreo. Se procura que todo el juego de mapas muestre tanto el área de influencia directa como indirecta.
En la práctica se espera que el área de influencia directa pueda ser cartografiable a una escala de mayor detalle; y el área de influencia indirecta pueda tener también una representación cartográfica, aunque algo más regional, a una escala más panorámica.
No hay reglas establecidas. Se puede decir que las premisas de trabajo para definir el área de estudio varían en la medida del tipo de proyecto, la autoridad competente, las normas técnicas y el equipo de especialistas que desarrollará el EsIA.
¿Qué indican las normas en cuanto al ámbito de estudio del EsIA?
El Decreto Supremo Nº 019-2009-MINAN, Reglamento de la Ley 27446, Ley del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, modificado por el Decreto Legislativo Nº 1078, en el anexo III, Términos de Referencia Básicos para el EsIA, anota que la línea de base debe contener las características del área o lugar donde se ejecutará el proyecto, precisando la delimitación de las áreas de influencia directa e indirecta. Señala también que la propuesta de identificación y evaluación del área de influencia será ratificada o modificada por la autoridad competente, al dar la conformidad de los Términos de Referencia respectivos.
En cuanto a la descripción del proyecto, su ubicación, emplazamiento, etc., deberá tenerse en cuenta el Artículo 48° del mismo reglamento que indica que el EslA debe ser elaborado sobre la base del proyecto de inversión formulado al nivel de factibilidad. Dicho artículo también señala que la Autoridad Competente no admitirá a evaluación un EsIA si no se cumple dicha condición.
Asimismo, debe tenerse en cuenta el artículo 24°, del citado reglamento, que anota que las infraestructuras y otras instalaciones que requieran un estudio ambiental y que se localicen al interior de una concesión, lote o área productiva de un proyecto de inversión, constituyen un componente auxiliar del mismo, por lo que deben ser evaluadas como parte del estudio ambiental del proyecto de inversión o de sus modificaciones.
Como se desprende de la lectura de los textos de los artículos mencionados, la norma considera la delimitación a priori del área de influencia directa e indirecta. Esta área de influencia sería también el ámbito de estudio del EsIA. La norma no hace referencia a la inclusión de un área de control.
Se menciona también que la autoridad competente ratificará o modificará la propuesta de delimitación del área de influencia del proyecto. Ello significa que el área de estudio quedará establecida a partir del momento en que se recibe la conformidad de los TdR por parte de la autoridad competente; por lo mismo no se podrían, posteriormente, incluir agregados, reubicaciones o cambios al proyecto que modifiquen el área de influencia del proyecto, sin poner en riesgo la continuidad del EsIA. Además, dada la exigencia que el proyecto esté en el nivel de factibilidad, la autoridad competente no tomaría a bien cambios sustantivos en el diseño del proyecto mientras se elabore el EsIA. A pesar de ello el titular de proyecto podría argumentar que su proyecto aun no está en fase de ingeniería y que ciertos componentes se están afinando.
Referente al artículo 24° del reglamento en mención ¿Si las diferentes instalaciones, facilidades o infraestructuras del proyecto están espacialmente muy separadas y en microcuencas diferentes podría plantearse un área de influencia discontinua, en parches? Es posible que la respuesta deba ser afirmativa.
Para la delimitación del área de influencia del proyecto es conveniente tener en cuenta, también, la existencia de áreas naturales protegida, áreas de conservación, áreas para pueblos no contactados, concesiones, etc. Las normas sobre el particular señalan las particularidades de cada caso anotado.
No hay forma de elaborar los TdR de EsIA sin contar con el proyecto puesto que en tales TdR debe señalarse el área de influencia. Para otorgar la conformidad de la delimitación del área de influencia, la autoridad competente podría requerir una visita de reconocimiento al lugar de emplazamiento futuro del proyecto, así como imágenes de satélite actuales de una resolución razonable y archivos digitales del emplazamiento de la infraestructura del proyecto.
El ámbito de estudio planteado por la literatura específica
Gómez hace referencia al “entorno” del proyecto, el cual está formado por todos los elementos del ambiente que el proyecto afecta; es el ambiente con el cual el proyecto interactúa; es fuente de recursos y materia prima (entradas); receptor de efluentes (salidas); soporte de la infraestructura del proyecto como edificios, instalaciones, etc.; provisor de oportunidades; generador de condicionantes; y receptor de oportunidades (2003: 206). Se puede considerar un entorno inmediato, próximo, o de acción directa, que incluye aquellos factores relacionados permanentemente con la actividad, y un entorno general o de acción indirecta (Conesa 2010: 218).
La delimitación del entorno, de su ámbito geográfico, no puede definirse en conjunto y a priori. Se requiere el estudio de cada fenómeno considerado. “En principio, el ámbito total sería la envolvente del territorio o cuenca espacial afectada por el proyecto para cada factor; se tratará de una superficie más o menos amplia, continua y próxima al proyecto, aunque en muchas ocasiones las alteraciones puede manifestarse en aéreas lejanas y aisladas, configurando así un entorno discontinuo y no envolvente del proyecto” (Gómez, 2003: 306).
“La importancia de la delimitación del entorno en el EsIA se debe a su papel de ámbito de referencia, pues la alteración de un factor ambiental solo puede entenderse en términos relativos, es decir, de la parte que se afecta respecto a la totalidad existente” (Gómez, 2003: 306).
En suma, la frontera del proyecto sería fácil de delimitar; en cambio la delimitación geográfica del ámbito afectado sería difícil, particularmente para los efectos intermedios (secundarios, terciarios) y finales, pudiendo variar extraordinariamente para los diferentes factores estudiados. “Más que delimitar un ámbito geográfico para el estudio, es preferible que cada experto (decisión multicriterio), establezca el área de influencia para cada factor estudiado dentro de su especialidad” (Gómez, 2003: 303, 306; Conesa 2010: 216-218).
Conesa, afirma que “la solución simplista, que a veces se adopta, de delimitar un círculo de radio más o menos amplio, alrededor del punto de localización del proyecto, no es válida y sólo puede adoptarse como base para ciertos elementos y en fases preliminares de trabajo” (2010: 217).
A modo de comentario de esta sección podríamos decir que es usual y esperado, en la práctica, contar con un único ámbito de influencia del proyecto, no por factores, válido para el estudio de todos los componentes del medio y representable cartográficamente.
La posibilidad de tener un ámbito de influencia discontinuo, como señala la literatura anotada, se daría en los casos que se esté considerando evaluar los impactos acumulativos y sinérgicos. Una forma de detectar este tipo de impactos es analizando las vías y medios de “transporte” de impactos: Ríos, cursos de agua; sistemas de agua subterránea; caminos, pistas, vías; atmósfera, vientos prevalecientes; personas. También se puede reconocer estos impactos por su forma de acumulación: Trasporte físico- químico; perturbación gradual, pérdida de tierra o fragmentación; Acumulación espacial y temporal o sobrelapamiento de efectos o áreas de influencia; potencial de inducir crecimiento.
Delimitación a priori o posteriori del área de influencia de un proyecto
¿Deberíamos delimitar un ámbito de estudio que incluya las áreas de influencia directa, indirecta y las de control, como señala la teoría, o en su defecto, deberíamos delimitar un ámbito de estudio que solo incluya las áreas de influencia directa e indirecta?
Si aún no hemos empezado el estudio ¿Cómo precisar el área de influencia directa e indirecta? ¿Es posible definir tales áreas a priori?
Si se observa la práctica cotidiana de realizar los EsIA, en la actualidad, pareciera que esa respuesta es afirmativa, pues la idea que subyace es la de precisar o acotar como ámbito de estudio las áreas de influencia directa e indirecta. El área postulada como de influencia directa serviría para los estudios de la biota y el medio físico-geográfico, y el área de influencia indirecta, para los estudios sociales, económicos y culturales.
Lo que es una conjetura o hipótesis, acerca de las posibles áreas de influencia directa e indirecta, pasaría a ser una “certeza a priori”. Este proceder no sería el más consistente con los métodos técnicos o científico pues las hipótesis o conjeturas deben ser probadas, verificadas, falsadas o contrastadas.
Para una determinación a priori del ámbito de influencia del proyecto se requeriría conocer la extensión espacial de los impactos ambientales. Sin aun no hemos empezado el EsIA ¿Cómo tener la certeza de los impactos y sus alcances espaciales? En realidad, tendríamos una conjetura, una aproximación a priori, que luego de los análisis y las visitas a campo, cuando se desarrolle el EsIA, se podría corroborar.
Anotemos un caso hipotético: Para efectos de evaluar el ámbito de influencia de un proyecto cuyo único efecto es la presencia de un contaminante del aire se selecciona un área de estudio razonablemente amplia, y así se consigna en los TdR del EsIA. Luego al elaborar el EsIA y correr el modelo de dispersión del contaminante se obtiene el área de influencia directa del contaminante. Se observan los resultados y se interpreta que hasta cierta distancia a la redonda se podría tener concentraciones que superan el estándar de calidad del aire y con ello afirmar “a ciencia cierta” el ámbito de influencia directa e indirecta.
En general, al realizar el EsIA, una vez que se predicen y califican los impactos ambientales y sociales se tendría una mejor aproximación de la extensión espacial que tendrá cada impacto. Superponiendo los mapas que reflejen la extensión espacial de cada impacto se podría tener un mapa resultado que muestre todos los alcances espaciales de los impactos. Sobre este mapa resultado se podría delimitar un ámbito común que incluya la extensión espacial de todos los impactos. Este sería el proceso mental que se seguiría para obtener el área común de influencia directa e indirecta.
El criterio de considerar un área de estudio lo suficientemente grande para luego redefinir las áreas de influencia directa e indirecta sería una aplicación de la regla más conservadora, pues así se evitaría algún caso en el que la autoridad competente presente observaciones argumentando que el área de influencia directa e indirecta es mayor que el área estudiada en el EsIA.
Tal observación sería muy seria pues tendría que repetirse el trabajo de campo para tomar muestras adicionales, pues no se trataría solo de delimitar un área más grande en los mapas sino que surgiría la obligación de rediseñar la intensidad de muestreo. Incluso podría tenerse nuevas unidades de tierra que ahora deberían ser muestreadas, y si ellas tienen dificultades de acceso terrestre se decidiría el empleo de helicópteros, lo cual obligaría a tramitar un adicional permiso de desbosque. También habría que revisar si los permisos de colecta cubren esta nueva campaña de muestreo.
Mientras mayor sea el área de estudio, se reduciría el riesgo de recibir observaciones de orden técnico de los hidrólogos, hidrogeólogos y profesionales de las ciencias físico-geográficas, y quizá también de los profesionales vinculados al estudio de las cuencas hidrográficas, humedales, zonificación económico ecológica. El criterio de procurar delimitar el área de estudio siguiendo límites naturales, como divisorias de aguas, ríos o incluir sistemas naturales o ecológicos enteros genera muchas veces áreas de estudio de mayor extensión.
En resumen, la decisión de optar por un área de estudio más grande o más pequeña repercutirá directamente sobre los costos logísticos del estudio y sobre la duración del mismo. Si se presentaran observaciones serias por parte de la autoridad competente podría ponerse en riesgo la aprobación del EsIA y la certificación ambiental del proyecto.
¿Un criterio razonable?
El criterio de definir un área de estudio mayor sería una premisa razonable de una empresa consultora que no desea correr el riesgo de obtener observaciones referidas al área de estudio, aunque con ello tendría menor posibilidad de recibir el encargo de elaborar el EsIA debido a un presupuesto más alto. No obtendría la buena pro en el concurso de selección de la empresa que realizará el EsIA.
¿Habría algún otro problema asociado a un área mayor de estudio?
La respuesta es afirmativa, pues estudiar un área mayor deja abierta la gestión a mayores compromisos del titular del proyecto, puesto que las personas podrían creer que el área de estudio “ampliada” es también el área de influencia del proyecto. Si eso fuera el caso surgirían compromisos que podrían retardar el proceso de revisión del EsIA, incluso poner en riesgo su aprobación.
Ensayando un ejemplo para ilustrar el caso: si un proyecto no afectaría ciertos humedales que se encuentran muy cerca, aunque al otro lado de la cuenca, al incluir estos humedales en el área de estudio podría estar abriéndose todas las exigencias para la evaluación, monitoreo y conservación de humedales, que el titular de proyecto tendría que cumplir como parte de sus compromisos derivados del EsIA. Lo apropiado sería que el titular del proyecto implemente todo un programa de acción para la conservación de la diversidad biológica como parte de sus políticas ambientales y de responsabilidad social pero no como un compromiso del EsIA, dado que no estaría causando efectos sobre el humedal.
Si dentro del mapa del área de estudio se incluye propiedades, concesiones, tierras comunales, etc., es posible que los propietarios y concesionarios puedan concebir expectativas para recibir alguna compensación cuando el proyecto se inicie. Si estas áreas estudiadas, en las que se encuentran estos propietarios, quedan fuera del área de influencia directa e indirecta, el titular del proyecto no tendría que asumir mayores compromisos, respecto a alguna compensación. El propietario podría argüir que igualmente debe compensársele puesto que su área fue estudiada y él participó en el proceso de consulta. Se intuye que una persona disconforme, y con liderazgo, podría generar una corriente de opinión negativa sobre el proyecto, aparte de lo que signifiquen realmente los impactos.
En este caso hipotético, si el EsIA se hubiera remitido a estudiar las áreas de influencia real, directa e indirecta no se habría presentado las disconformidades. Más allá de toda disquisición teórica, surgiría la recomendación práctica: El área de estudio debe ser lo más acotado posible y coincidente con el área de influencia del proyecto.
Mayor aérea de estudio mayor extensión en los mapas
Cada mapa temático es una representación de la realidad, en una determinada escala, sobre la base de algún principio de clasificación, y su principal característica debe ser su fiabilidad, es decir cualquier punto del mapa debe corresponder a la característica real del sitio. Para asegurar esta fiabilidad se establece una intensidad de muestreo y visitas de reconocimiento de campo. Es deseable también la verificación o contrastación en campo para calcular algún indicador de confiabilidad o certeza del mapa, sobre la base de alguna matriz de confusión. En otros términos, un mapa es un documento cartográfico, elaborado por un profesional competente, calificado y habilitado para suscribirlo. Tiene un costo en la medida de la escala, la superficie a representar y las exigencias formales y técnicas en cuanto a intensidad de muestreo y de verificación que alguna norma puede establecer (caso del mapa de suelos, por ejemplo).
El enfoque de estudios integrados, holísticos e interdisciplinarios, aplicado con criterio ortodoxo, procura definir un área de estudio, y representarlo en un mapa por cada disciplina participante (suelos, geología, geomorfología, hidrología,…, usos actual, calidad de aire, clima, zonas de vida), y luego representarlo como un mapa integrado de tierras, un mapa de zonificación ecológica o un mapa ambiental (aunque no siempre se logra o se incluye este segundo mapa en el EsIA).
Siguiendo con el ejemplo del contaminante atmosférico y nuestro enfoque de estudios integrados: Resulta así que nuestra área de estudio razonablemente amplia, con criterio previsor, y delimitada sobre la base de la amplitud de dispersión de algún contaminante atmosférico (pues sería el único efecto sobre el medio físico) obligaría a todas las disciplinas participantes en el EsIA a preparar sus mapas temáticos para el total de dicha área.
En nuestro ejemplo de la afectación de la calidad de aire por un determinado proyecto con un único elemento con potencial de causar impacto por la emisión de partículas, debemos elaborar de todas maneras el mapa de suelos para todo el ámbito de estudio, a pesar que no se afecte el suelo. Si nuestro EsIA tiene el nivel detallado nuestro mapa de suelos deber ser detallado al igual que los demás mapas: fisiográficos, geomorfológicos, capacidad de uso mayor, hidrológicos, etc. Nuestro concepto de estudios integrados, holísticos e interdisciplinarios obliga a describir y representar todo el ámbito de estudio, para cada componente del medio (se afecte o no se afecte) con el fin de sentar la línea de base del EsIA.
Si postulamos que el suelo no se afectará por la emisión de partículas no se tendría que incluir un mapa de suelos detallado en el EsIA. Sería suficiente para este tipo de proyecto considerar el mapa de cobertura y uso de la tierra. Incluso otros mapas como el fisiográfico, no serían determinantes en el análisis de impacto. Solo bastaría un mapa de cobertura y uso de la tierra, y no sería necesario el mapa de suelos. Estimado lector, no siga esta recomendación (a pesar que puede ser muy consistente) pues si no presenta el mapa de suelos en su EsIA detallado de este proyecto hipotético cuyo único efecto se daría sobre la calidad del aire, recibirá observaciones por no haber presentado el mapa de suelos.
A modo de síntesis de lo expuesto, nuestra práctica cotidiana para delimitar el área de estudio en los EsIA no se estaría condiciendo con la teoría sobre el particular.
CONESA, Vicente (2010). Guía metodológica para la evaluación del impacto ambiental. 4ta ed. Madrid: Mundi Prensa, pp. 216-218
GÓMEZ, Domingo (2003) Evaluación de impacto ambiental. 2da ed. Madrid: Mundi Prensa, pp. 303, 306
Esta entrada se publicó en Elaboración de Estudios y está etiquetada con impacto ambiental en 23 febrero, 2011 por Oscar Alejandro Cuya Matos.
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¿Cuál es la prioridad? ¿Una guía para elaborar estudios de impacto ambiental o una guía para elaborar los términos de referencia de un EIA?
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Los términos de referencia son fundamentales en la elaboración del estudio de impacto ambiental (EIA), pues establecen los alcances y contenido del estudio en alusión. No está demás precisar que el estudio de impacto ambiental siempre es específico para un proyecto; por tanto los términos de referencia siempre serán específicos para un EIA.
El Decreto Supremo Nº 019-2009-MINAM, Reglamento de la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental (SNEIA) define los términos de referencia como sigue: “Propuesta de contenido y alcance de un Estudio de Impacto Ambiental que precisa los lineamientos e instrucciones para encargarlo y elaborarlo, en función a la naturaleza de un proyecto. Contiene la determinación de la línea base, la descripción del proyecto, la caracterización ambiental, según sea el caso, el plan de participación ciudadana y la valorización económica del impacto ambiental de los proyectos sujetos al proceso de Evaluación de Impacto Ambiental”.
Un proyecto de construcción de un edificio, antes de entrar a la fase de construcción, requiere de planos en los cuales se presente el diseño de la estructura. Incluso, muchas veces se tiene la maqueta, que muestra cómo quedará la edificación. Es decir, de antemano, sabemos cómo quedará el edificio. Aquí, una analogía: La maqueta, los planos y el expediente técnico son a la construcción del edificio como los términos de referencia son a la elaboración del estudio de impacto ambiental. Al igual que no se debe empezar a construir el edificio si no se cuenta con los planos, no se debe empezar a elaborar el estudio de impacto ambiental si no se ha concluido con sus términos de referencia.
Los términos de referencia son específicos para cada estudio de impacto ambiental. Son como la firma de una persona; quizá esta firma pueda ser parecida a otras pero nunca idéntica. Esta identidad es la característica de los términos de referencia de un estudio de impacto ambiental.
Concluir con el diseño del proyecto en el nivel de factibilidad
Para elaborar los términos de referencia de los estudios de impacto ambiental debe concluirse con el diseño del proyecto. El proyecto debe estar diseñado en el nivel de factibilidad para iniciar la elaboración de su estudio de impacto ambiental. El Artículo 48º del Reglamento de la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental así lo indica: “el EIA debe ser elaborado sobre la base del proyecto de inversión diseñado a nivel de factibilidad. La autoridad competente no admitirá a evaluación un EIA si no cumple esa condición”.
Puesto que la elaboración del estudio de impacto ambiental puede tomar mucho tiempo, sobre todo si se debe tomar muestras de campo en dos estaciones climáticas, muchos titulares de proyectos estarían tentados de iniciar el estudio de impacto ambiental sin concluir con el diseño del proyecto. Dirían que se podría ir avanzado con la toma de muestras biológicas del EIA.
Un diseño correcto del muestreo biológico para un EIA requiere el conocimiento del proyecto y sus detalles. No es una toma de muestras de una supuesta área de influencia o una evaluación biológica desconectada de la predicción de los impactos del proyecto. Se requiere tener especificado los sitios de intervención del proyecto. Por ejemplo, para el caso de proyectos de prospección en hidrocarburos se requiere tener especificado los campamentos fijos y volantes, la localización de helipuertos, la ubicación de los pozos exploratorios, la localización del diseño de sísmica, los medios de transporte (helicópteros, barcazas,…). Por tanto, no se puede “ir avanzado con la toma de muestras” si no se tiene concluido el diseño del proyecto; dicho con más énfasis, no se puede “ir avanzando con la toma de muestras” si no se tiene diseñado el estudio de impacto ambiental, lo cual implica contar con los términos de referencia aprobados.
Alguien podría optar por elaborar unos términos de referencia muy generales y panorámicos, mientras se concluye con el diseño del proyecto. En este caso, se estará cumpliendo con las formalidades pero no es la mejor actitud en términos de compromiso.
Como sinopsis de lo comentado, hasta este punto, podemos decir que los términos de referencia constituyen un requisito fundamental para iniciar la elaboración del estudio de impacto ambiental, y que no es muy responsable olvidar esta premisa. Igualmente, no es muy responsable iniciar un estudio de impacto ambiental sin términos de referencia y sin contar con el diseño del proyecto.
Aprobación de los términos de referencia de los estudios de impacto ambiental
El Reglamento de la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental anota que para las categorías II y III el titular deberá presentar una propuesta de términos de referencia, en su solicitud de clasificación del proyecto (ver Artículo 41º). Asimismo, este reglamento especifica que la elaboración de los estudios de impacto ambiental debe realizarse con estricta sujeción al marco legal vigente y a los términos de referencia aprobados por la Autoridad Competente (ver Artículo 47º).
En caso que los proyectos se localicen al interior de un área natural protegida o en su correspondiente zona de amortiguamiento, la Autoridad Competente deberá solicitar opinión técnica sobre los Términos de Referencia al Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado- SERNANP. Asimismo, para aquellos proyectos relacionados con el recurso hídrico, se deberá solicitar la opinión sobre los términos de Referencia a la Autoridad Nacional del Agua – ANA (ver Artículo 44º).
Antes que el citado Reglamento indicara la aprobación de términos de referencia, las normas y lineamientos sobre participación ciudadana en los estudios de impacto ambiental y social para las actividades de hidrocarburos exigían la presentación del Plan de Participación Ciudadana y los términos de referencia del estudio de Impacto Ambiental (ver D.S Nº 012-2008-EM y R.M. Nº751-2008-MEM/DM)
El reglamento de la Ley del SNEIA enfatiza la especificidad del contenido del estudio de impacto ambiental. Anota textualmente en su Artículo 49º: “Sin perjuicio de lo establecido en el artículo 10º de la Ley [funciones de las autoridades de fiscalización] y lo señalado en los términos de referencia incluidos en los anexos III y IV, el contenido específico del EIA será determinado en las normas que emitan las autoridades sectorial, regional o local correspondiente, en función de la magnitud, complejidad y otras características peculiares de los proyectos de inversión a su cargo”.
Los términos de referencia incluidos en los anexos III y IV, que señala el Artículo 49º, en sentido estricto no constituyen términos de referencia específicos [en la acepción que plante esta nota]. Tales anexos proponen el contenido típico de un estudio de impacto ambiental, y sirven como guía para elaborar los términos de referencia específicos de un EIA.
Guía para la formulación de términos de referencia de estudios de impacto ambiental
Si tanto peso tiene los términos de referencia del EIA, entonces, se requiere lineamiento técnicos oficiales y guías para su elaboración. En nuestro medio se han publicado numerosas guías para la elaboración de estudios de impacto ambiental. Solo existe un caso de una guía para la elaboración de términos de referencia para estudios de impacto ambiental.
La entonces Dirección de Evaluación y Ordenamiento Ambiental, que conjuntamente con la Dirección de Monitoreo Ambiental, conformaban la Dirección General de Medio Ambiente Rural del Instituto Nacional de Recursos Naturales – INRENA (en sus inicios, cuando existía esta institución), generó la Resolución Jefatural Nº 021-95-INRENA, del 27 de febrero de 1995, que aprobó la “Guía para la formulación de términos de referencia de estudios de impacto ambiental en el Sector Agrario”.
Dicha guía fue elaborada por el suscrito o autor de esta nota, en su calidad de Director de Evaluación y Ordenamiento Ambiental. Justamente, la idea central era contar con apropiados términos de referencia de estudios de impacto ambiental, bajo la premisa que los si los términos de referencia son pertinentes, el estudio de impacto ambiental tendría mayores probabilidades de ser también pertinente.
Si se revisa con minuciosidad dicha guía se puede descubrir que su contenido se corresponde con las recomendaciones que establecía en su momento el Banco Mundial, en su Libro de Consulta para la Evaluación Ambiental, Volumen I, Anexo 1-3, Modelo de términos de referencia. De la misma manera, se puede anotar que dicha guía incluye información proveniente de la sección “Definiciones y conceptos. Integración de las evaluaciones de impacto ambiental (EIA) en la gestión ambiental” elaborada por Domingo Gómez Orea, insertada en: DOMÍNGUEZ, Hilario (coordinador). Curso sobre evaluaciones de impacto ambiental. 2ª edición. Madrid: Dirección General del Medio Ambiente – MOPU, 15-31 pp.
La guía en alusión contiene dos secciones bien diferenciadas. La Sección I se refiere al contenido de los términos de referencia y la Sección II al contenido de los estudios de impacto ambiental. Incluye como temas innovadores, para la época, el concepto de plan de gestión ambiental en vez del concepto de plan de manejo ambiental; asimismo, incluye la recomendación de efectuar la valorización ambiental.
Como nota importante, en dicha Guía se decía que “el estudio de impacto ambiental debe ser conciso y limitado a los problemas ambientales significativos. El texto principal [del EIA] debe concentrarse en los resultados, conclusiones y acciones recomendadas; apoyados por resúmenes de los datos recolectados y la referencia de toda cita empleada. Los datos detallados o sin interpretación no son apropiados para su presentación en el texto principal; deben ser presentados en los anexos o en un volumen aparte”.
Actualmente, existe el mandato legal para preparar guías para la elaboración de términos de referencia. El Reglamento de la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental señala que las autoridades competentes elaborarán o actualizarán guías específicas para la formulación de términos de referencia de los Estudios de Impacto Ambiental relacionados con los proyectos clasificados, considerando los contenidos y criterios indicados en lo anexos III y IV (ver Artículo 40º). También indica que las Autoridades Competentes podrán emitir normas para clasificar anticipadamente proyectos de inversión y aprobar términos de referencia para proyectos que presente características comunes o similares (ver Artículo 39º).
Los términos de referencia de EIAs en la práctica actual
En nuestra práctica cotidiana, se estaría considerando como términos de referencia de un estudio de impacto ambiental al índice (más o menos detallado), elaborado de acuerdo con los términos o índices que las dependencias ambientales han publicado oficialmente (como parte de algún reglamento o como norma específica).
En ninguno caso, tales índices publicados podrían considerarse como términos de referencia del estudio de impacto ambiental que estemos elaborando. Son solo pautas para elaborar el índice y los términos de referencia específicos. Recordar que los términos de referencia no se remiten únicamente a preparar el índice del contenido que tendrá el estudio de impacto ambiental. Evidentemente, contar con un índice, antes de iniciar el estudio, ayudará a organizar el desarrollo del estudio pero no sería suficiente. Se requieren pautas y compromisos mayores.
También se estaría considerando como términos de referencia de un estudio de impacto ambiental al documento que prepara el titular del proyecto, como parte del concurso de selección de la empresa consultora a la cual se le encargará la elaboración del estudio de impacto ambiental. Este documento, denominado también términos de referencia, tiene generalmente mayor desarrollo que un índice. A veces es amplio y demasiado general, otras veces tiene una profundidad con ciertas exigencias que podrían, todas, no ser aplicables al proyecto en cuestión. Este documento, como parte de las bases del concurso, tiene como fin evaluar las propuestas técnicas que los postores presenten acerca de cómo plantean elaborar el estudio de impacto ambiental. Incluso, en las bases del concurso, se solicitan aportes a dichos términos. Muchas veces los aportes técnicos pueden significar para las empresas consultoras un aumento en el presupuesto que plantean para el estudio de impacto ambiental, haciendo su cotización menos competitiva, si la decisión final no tendrá en cuenta un alto estándar técnico para el estudio de impacto ambiental.
Tales términos de referencia, elaborados por el proponente del proyecto, tienen el fin de ser el rasero con el cual medir las propuestas técnicas de los candidatos postores. Ese es su fin. Y siempre estará asociado a un presupuesto. Si el titular del proyecto decide elegir la propuesta económica más baja hay cierta probabilidad que se esté eligiendo la propuesta técnica con menores alcances técnicos y el menor contenido posible para lograr la certificación ambiental.
Una vez seleccionada la empresa consultora, el documento denominado términos de referencia se convertirá en un compromiso contractual. Muchas veces se realiza una integración de dicho documento y la propuesta del postor ganador. Se tiene así un documento concordado que evidentemente mejora la aproximación inicial pero que igualmente estará asociado a un presupuesto.
Screening, scoping y términos de referencia de estudios de impacto ambiental
El screening y scoping facilitan la elaboración de los términos de referencia del estudio de impacto ambiental. Nuestra legislación no obliga la presentación de un estudio de alcances para el EIA (scoping), sin embargo muchas empresas lo realizan como parte de sus compromisos sociales. En estos casos, la elaboración de los términos de referencia se facilita, pues el scoping constituye un diagnóstico del área de influencia del proyecto. Las precisiones sobre los procedimientos formales aplicables al estudio de impacto ambiental y al proyecto en referencia, resultado del screening del proyecto, facilitarán también la elaboración de los términos de referencia del EIA.
Los términos de referencia y la aprobación del estudio de impacto ambiental
Hay mucha preocupación de los titulares de proyectos sobre el tiempo extenso que toma el proceso de certificación ambiental. Habría demasiada discrecionalidad, se piensa. Si se elaboran con pertinencia y se aprueban correctamente los términos de referencia del EIA se reduciría el nivel de discrecionalidad en su revisión.
Una observación o exigencia en la revisión que escape a lo contemplado en su alcances o términos de referencia estaría fuera de lugar, a no ser que los términos de referencia no hayan sido elaborados con pertinencia y su aprobación haya sigo ligera. Los términos de referencia específicos serían los mejores instrumentos para asegurar la calidad del estudio de impacto ambiental.
Por ello, entonces, la importancia del énfasis en los términos de referencia: en su elaboración y aprobación. Si bien las guías para la elaboración de términos de referencia podrían ser muy útiles, quizá sea conveniente contar con lineamientos técnicos específicos para elaborar términos de referencia, por su naturaleza vinculante.
En general, hay el sentir acerca de que las recomendaciones de las guías son muy generales y casi no se aplican, quizá por su naturaleza orientadora y no vinculante. Sobre la base de esta premisa se podría recomendar, por tanto, que es más conveniente contar con una norma técnica vinculante.
El Reglamento de la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental define las guías técnicas como documentos de orientación expedidos por las autoridades competentes para facilitar el cumplimiento de las obligaciones legales y los compromisos asumidos por los proponentes de proyectos en el marco del SEIA (ver Anexo I, glosario)
¿Usted cree que la aprobación de los términos de referencia para estudio de impacto ambiental reduciría alguna discrecionalidad en la revisión tales estudios?
¿Qué priorizaría, un conjunto de lineamientos técnicos normativos o una guía para elaborar términos de referencia de estudios de impacto ambiental?
¿Qué priorizaría, una guía para elaborar términos de referencia de estudios de impacto ambiental o una guía para elaborar estudios de impacto ambiental?
Esta entrada fue publicada en Elaboración de Estudios el 10 febrero, 2010 por Oscar Alejandro Cuya Matos.
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La evaluación de la diversidad biológica en los estudios de impacto ambiental
No estaría demás precisar, lo que estamos conceptualizando acerca de una evaluación de la diversidad biológica: ¿Es equivalente a evaluación biológica? ¿Es parte de una evaluación biológica? ¿Es una evaluación ecológica? Debemos tener las respuestas pertinentes.
De acuerdo con la Convención sobre la Diversidad Biológica, el concepto de diversidad biológica alude a la variabilidad de los organismos vivos, e incluye la diversidad dentro de especies, entre especies y de ecosistemas. Revisar el término en la página siguiente:
Relacionado con el tema, se puede anotar que la referida Convención incluye el “Artículo 14. Evaluación de impactos y reducción de impactos adversos”, el cual indica entre varios puntos, que debe contarse con procedimientos apropiados que introduzcan la evaluación de impacto ambiental de los proyectos que tengan algún potencial de ocasionar efectos adversos sobre la diversidad biológica. Para mayores detalles ingresar al enlace siguiente:
http://www.cbd.int/convention/articles.shtml?a=cbd-14
Lo central en un estudio de impacto ambiental no es una línea de base biológica, a modo de un inventario total de las especies o formas de vida presentes en el área de influencia, e incluso desconectada de la predicción de impactos sobre la biota o sobre la biocenosis. Definimos biota en sentido general como el conjunto de seres vivos de una región, y respecto a biocenosis, entendemos que además implica la relación entre organismos.
Si hemos mencionado impactos sobre la biota o biocenosis ¿no será mejor referirse a impactos sobre el ecosistema? A estas alturas, es notorio que surge alguna necesidad de precisar los conceptos detrás de los términos “diversidad biológica”, “biodiversidad”, “biota”, “biocenosis”, “ecosistema” ¿Qué debemos evaluar? ¿Los impactos biológicos? ¿Los impactos ecológicos? ¿Significa lo mismo referirse a impactos biológicos o ecológicos?
La evaluación de impactos ecológicos es el proceso de identificar, cuantificar y evaluar los impactos potenciales de las acciones sobre el ecosistema o sus componentes. Una de sus principales aplicaciones se presenta en el campo de la evaluación de impacto ambiental.
Los estudios de impacto ambiental pueden incluir evaluaciones biológicas sobre agentes y vectores de enfermedades, puesto que un proyecto puede convertirse en un medio de dispersión de enfermedades endémicas. Este tipo de evaluaciones biológicas tiene un sentido diferente al de impactos sobre el ecosistema pues se focaliza en impactos sobre la salud.
La práctica actual de las evaluaciones biológicas, desarrolladas como parte del estudio de impacto ambiental, en general, se remite a inventariar las especies del área de influencia, de la mayor cantidad de grupos biológicos posibles. Esta práctica es la que debemos adecuar para producir una evaluación que permita reconocer los elementos vulnerables (biota, especies, gremios, comunidades, hábitat, ecosistemas,…) ante los peligros que puedan significar las actividades específicas de un proyecto; y que permita además reconocer la resiliencia, elasticidad, adaptabilidad y potencial de cambio de tales elementos biológicos para poder calificar la magnitud del impacto sobre los mismos.
Los estudios de impacto ambiental actuales concentran sus esfuerzo, tiempo y presupuesto, en el inventario de especies, en desmedro de la evaluación de otras variables que contribuyan a predecir los impactos sobre los componentes biológicos.
Por ejemplo, una actividad de prospección sísmica en el bosque húmedo tropical, cuya actividad de campo puede durar seis u ocho meses, no ocasionará alguna modificación en la riqueza o diversidad de especies; ni pondrá a las especies en riesgos de extinción. Por la cantidad de personas, desplazándose en el bosque, la biota será perturbada, ausentándose del área (específicamente, un desplazamiento temporal de ciertos grupos o gremios biológicos).
Evidentemente no se puede calificar este efecto como una reducción de la riqueza o la diversidad. Lo curioso es que estos estudios de impacto ambiental tienen inventarios biológicos taxonómicos “casi completos” y no presentan mayor información de utilidad específica para evaluar el impacto del proyecto sobre los componentes biológicos.
Un ejemplo relacionado con la anotación anterior: El desplazamiento de personas con equipos por el bosque, la apertura y actividad de campamentos y helipuertos eliminarán alguna cobertura vegetal y ahuyentarán la fauna, entre otros efectos. Si este efecto ocurre en bañaderos de fauna, áreas de reproducción, saladeros o colpas, el efecto será mayor. La evaluación biológica en los estudios de impacto ambiental de la actividad de sísmica, generalmente, no incluye un inventario y localización de tales sitios de importancia biológica. Si en la zona de actividad existe una gran densidad de dichas áreas, evidentemente, el efecto será mayor. Dicha información es importante para calificar si el impacto por perturbación temporal será mayor o menor.
Al quitar la cobertura vegetal, para construir el campamento o el helipuerto, el interés mayor de la evaluación biológica podría estar no tanto en el inventario total de especies del área sino en la presencia de árboles semilleros de características excepcionales, termiteros, madrigueras, árboles frutales. La mayor presencia de estos elementos determinará mayores impactos biológicos por apertura de tales campamentos y helipuertos.
Por otro lado, debemos evaluar los elementos que preocupan a las comunidades nativas. Por ejemplo, ellos muestran su preocupación sobre las quebradas importantes, “caminos de mitayo”, “chacras”, “colpas”, “campamentos de mitayo”, “purmas”, “lugares con maderas importantes”, “lugares con madre de animales”, “lugares de animales”, “sitios de plantas importantes”, “lugares donde hay restos humanos”.
Sería ideal contar con un estudio e inventario de todos los componentes del ecosistema de tal forma de lograr una completa caracterización de las condiciones de línea de base biológica; sin embargo, las limitaciones de tiempo y presupuesto obligan a restringir los estudios a un rango más limitado de especies o parámetros del ecosistema. No se sugiere que se elimine el inventario biológico taxonómico sino que su alcance se incluya en la real necesidad de la predicción y evaluación del impacto ambiental.
Puesto que se tiene restricciones para realizar una evaluación biológica completa y total podemos recurrir al concepto de “Componente Valioso del Ecosistema”, VEC (por sus siglas en inglés, valued ecosystem component). Los VECs son componentes del medio, bióticos o abióticos, importantes para la población y la sociedad en su conjunto. Su importancia es establecida por su valor cultural o científico, y su correcta selección permite predecir los impactos ecológicos sobre el área de influencia del proyecto. Para mayores detalles sobre este concepto se puede recurrir al texto: Treweek, Joanna (1999) Ecological impact assesment. Oxford: Blackwell science. 351pp.
Otra opción metodológica es recurrir a indicadores ecológicos. Dado que el estudio de impacto ambiental tiene naturaleza predictiva (pues se realiza antes que el proyecto se ejecute) en sentido estricto se tiene conjeturas o hipótesis de impactos. Para construir y probar hipótesis se requieren variables e indicadores. Los indicadores constituyen la expresión cuantitativa de las variables, y deben ser mensurables (factibles de medir), entendibles, objetivos (replicables) y comparables.
Si una forma de definir impactos es considerar que es el cambio en alguna variable del medio, ocasionado por un determinado proyecto, debemos por tanto establecer indicadores. Sobre indicadores se puede revisar el documento “Sustainable Development Indicators. Proposals for a way forward”
http://www.iisd.org/pdf/2005/measure_indicators_sd_way_forward.pdf
También se puede revisar las iniciativas existentes:
http://www.iisd.org/measure/compendium/searchinitiatives.aspx
Sobre indicadores ecológicos se puede obtener un versión libre del resumen del documento “Ecological Indicators for the Nation” en la página siguiente: http://www.nap.edu/catalog.php?record_id=9720
Se puede encontrar información adicional sobre la integración de la diversidad biológica en los procesos de evaluación de impacto ambiental y social (en la actividad de hidrocarburos) en el documento “Integrating Biodiversity into Environmental and Social Impact Assessment Processes”, el cual se encuentra disponible en el enlace siguiente:
http://www.theebi.org/pdfs/esia.pdf
Adicionalmente a la lectura de dicho documento se puede revisar el documento “Una guía para el desarrollo de Planes de Acción sobre Biodiversidad para el sector del gas y del petróleo”, disponible en el enlace siguiente:
http://www.ipieca.org/activities/biodiversity/downloads/publications/baps_spanish.pdf
En relación con los indicadores de impactos sobre la diversidad biológica se puede revisar el documento “Biodiversity Indicators for Monitoring Impacts and Conservation Actions” disponible en el enlace siguiente:
www.theebi.org/pdfs/indicators.pdf
Otras guías relacionadas con la diversidad biológica son las siguientes: “Integrating Biodiversity into Environmental Management Systems” (enlace: http://www.theebi.org/pdfs/ems.pdf) y “Framework for Integrating Biodiversity into the Site Selection Process” (enlace: http://www.theebi.org/pdfs/selection.pdf)
En nuestro medio ¿Se está elaborando adecuadamente la línea de base biológica en los estudios de impacto ambiental? ¿Cuáles serían sus deficiencias?
¿Es un problema de orden teórico o de orden instrumental?
¿Cuáles serían sus sugerencias para la mejora de dichos estudios biológicos?
¿La evaluación de impactos acumulativos es parte de los estudios de impacto ambiental o parte de la evaluación ambiental estratégica?
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Veamos un escenario. Muchas actividades y procesos relacionados con la gran industrialización y el parque automotor generan emisiones de gases de combustión, incidiendo directamente sobre el cambio climático, fenómeno de preocupación mundial.
Solicitar a un proyecto industrial, en su estudio de impacto ambiental, alguna explicación sobre su repercusión sobre el cambio climático podría ser importante, aunque también desmedido, si se supone que, en ese nivel, se atiende el problema del cambio climático. Si la empresa cumple sus compromisos, y su tecnología le permite operaciones con emisiones que cumplen los límites máximos permisibles, no estaría afectando la calidad del aire (supuestamente). Si el proyecto incluye el compromiso de cumplimiento de dichos límites tendría que ser admitido. Los valores los fijan las autoridades ambientales competentes de administración y ejecución, por tanto, es en este nivel jerárquico que es pertinente la pregunta ¿Cuál es el nivel de repercusión que podrían tener sobre el cambio climático todos los proyectos autorizados, que independiente cada cual esté cumpliendo con la norma sobre emisiones? Este tema correspondería a la Evaluación Ambiental Estratégica pues el problema tiene relación con las políticas del país, nacionales y sectoriales, en cuanto a la industrialización, incentivos y restricciones técnico-legales, límites máximos permisibles, estándares de calidad del aire, etc., para controlar el nivel de emisiones de gases de invernadero.
La norma sobre la Evaluación Ambiental Estratégica ha sido promulgada hace poco (Decreto Legislativo Nº 1078, promulgado el 27 de junio del 2008, que modifica la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental, Ley Nº 27446) y se espera alguna guía técnica sobre el particular. Sobre la Evaluación Ambiental Estratégica, la norma indica lo siguiente, textualmente:
“Artículo 4º.- Categorización de proyectos de acuerdo al riesgo ambiental
4.3 Corresponde al sector proponente aplicar una Evaluación Ambiental Estratégica – EAE, en el caso de propuestas de Política, Planes o Programas de desarrollo regional y local susceptibles de originar implicaciones ambientales significativas. Dicha EAE dará lugar a la emisión de un Informe Ambiental por el MINAM que orientará la adecuada toma de decisiones que prevenga daños al ambiente”.
La emisión que genere una actividad debería estar dentro de los límites máximos permisibles que establece la norma. Así lo garantizaría el correspondiente plan de manejo ambiental, contenido en el respectivo estudio de impacto ambiental. Pero es posible, que muchos proyectos localizados en el mismo lugar, todos ellos cumpliendo los límites máximos permisibles, generen efectos acumulativos, superando los estándares de calidad del aire en el área.
Sobre el particular, es conveniente tener en cuenta que cada lugar tiene una capacidad de dispersión diferente en la medida de su estabilidad atmosférica y configuración geográfica. Por tanto, antes de otorgar una concesión o autorización se requiere una evaluación de los impactos acumulativos. Corresponde a las autoridades competentes de administración y ejecución contar con tales estudios técnicos que incluyan una propuesta sobre la capacidad de carga o mejor, límites aceptables de cambio, para las áreas específicas o sus parques industriales. Solo de esa forma podrían tomar decisiones adecuadas sobre el otorgamiento de concesiones, autorizaciones y fomento de la industrialización. Debe tenerse en cuenta que las autoridades ambientales competentes de administración y ejecución lo constituyen el Ministerio del Ambiente, las autoridades sectoriales nacionales, las autoridades regionales y las autoridades locales, responsables entonces de la gestión de los impactos acumulativos de los proyectos en su conjunto.
La evaluación de impactos acumulativos es un instrumento de gestión ambiental, que en otros países se aplica; y que no está contemplado en nuestras normas. Aunque es pertinente señalar que en nuestro país, la evaluación de los impactos acumulativos está exigido legalmente, como parte de la Evaluación Ambiental Estratégica.
Con relación a lo anterior, el Reglamento de la Ley Nº 27446, Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental, aprobado mediante el Decreto Supremo Nº 019-2009-MINAM, y publicado recientemente, el 25 de setiembre de 2009, anota en su Artículo 63º como contenido de la EAE lo siguiente (en su numeral 5): La EAE contiene la “evaluación de los efectos ambientales secundarios, acumulativos y/o sinérgicos en el corto, mediano y largo plazo, su condición de permanente y temporales así como su carácter positivo o negativo, para el ambiente, con el debido sustento técnico”. Relacionado con este punto, en su numeral 4, anota: La EAE contiene la “identificación y caracterización de las posibles implicaciones ambientales que se puedan generar en materia de calidad ambiental, conservación del patrimonio natural y cultural, disponibilidad de los recursos naturales, salud, asentamiento poblacional, adaptación al cambio climático y otros aspectos relevantes, señalando la incidencia positiva o negativa que se pueda generar”.
El reglamento también incluye, en su glosario terminológico, la definición de impacto acumulativo: “Impacto sobre el ambiente ocasionado por proyectos desarrollados o por desarrollarse en un espacio de influencia común, los cuales pueden tener un efecto sinérgico. Los impactos acumulativos pueden ser vistos individualmente, pero significativamente en su conjunto”. Además, dicha norma incluye otras definiciones relevantes: “Impactos sinérgicos: efecto o alteración ambiental que se produce como consecuencia de varias acciones, y cuya incidencia final es mayor a la suma de los impactos parciales de las modificaciones causadas por cada una de las acciones que los generó”. “Impacto ambiental: alteración positiva o negativa de uno o más de los componentes del ambiente, provocada por la acción del proyecto”.
Que la Evaluación Ambiental Estratégica contenga la Evaluación de Impactos Acumulativos, puede estar sujeto a interpretación y discusión. Por ejemplo, BARANDIARÁN 2008: 44 señala con relación a los grandes proyectos “…un solo megaproyecto es presentado como un «conjunto de proyectos», donde únicamente se elaboran EIAs individuales para cada uno de ellos y no se desarrolla un EIA que integre la totalidad de los impactos directos e indirectos, acumulativos y sinérgicos que generan la sumatoria de todas las distintas «fases» del referido «megaproyecto»”.
“Ante esta situación, un grupo numeroso de personas y organizaciones en el Perú y en la región, han identificado en la EAE el instrumento que podría ayudar llenar esos vacíos y deficiencias”. “Sin embargo, a criterio del autor, esta no es la solución para el problema. La EAE debe permanecer en su definición de instrumento aplicable a políticas, planes y programas, con lo cual evitamos desnaturalizar el instrumento y confundir conceptos”. BARANDIARÁN 2008: 44
“…nuestro trabajo debería centrarse en promover la mejora y fortalecimiento del instrumento EIA, conforme a las realidades de estos «megaproyectos», haciendo las correcciones necesarias en el marco técnico, legal e institucional, y dejando las EAE para la evaluación de las políticas, planes y programas que debieran existir en su respaldo”. BARANDIARÁN 2008: 44
Si bien el punto que señala Barandiarán 2008:44 puede tener aplicación para los grandes proyectos, megaproyectos que incluyen otros proyectos. ¿Cómo quedan los múltiples proyectos independientes cuya acción aditiva generan impactos acumulativos? Si bien el caso de la minería aurífera en Madre de Dios tiene otras connotaciones, es una muestra de efectos acumulativos y sinérgicos, en grado sumo.
Por tanto, los impactos acumulativos derivados de muchos proyectos interactuando en un mismo espacio no corresponderían al estudio de impacto ambiental, sino a la Evaluación Ambiental Estratégica, que incluye una evaluación de impactos acumulativos.
Evidentemente, los estudios de impacto ambiental deben calificar los impactos del proyecto en cuanto a probabilidades de acumulación y sinergias entre los propios efectos que genera el proyecto. Así está contemplado, por lo menos, en las normas sectoriales; por ejemplo, el Artículo 35º del Reglamento para la Protección Ambiental en las Actividades de Hidrocarburos (D.S. 015-2006-EM), indica: “El Plan de Manejo Ambiental (PMA) deberá contener: a) Descripción y evaluación técnica de los efectos previsibles directos e indirectos, acumulativos y sinérgicos en el Ambiente, a corto y largo plazo, para cada una de las Actividades de Hidrocarburos que se plantea desarrollar en el área del proyecto”. Dicho reglamento, define el impacto acumulativo, en su Artículo 4º, como “Impactos que resultan de una acción propuesta, y que se incrementan al añadir los impactos colectivos o individuales producidos por otras acciones”.
El Reglamento de la Ley Nº 27446, Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental, aprobado mediante el Decreto Supremo Nº 019-2009-MINAM, incluye en sus anexos algunas exigencias relacionadas. En los anexos III y IV se indican, con relación a los términos de referencia básicos para estudios de impacto ambiental semi-detallados y detallados, en la sección de caracterización del impacto ambiental: la evaluación de los impactos ambientales debe realizarse mediante el uso de métodos cuantitativos aplicables, y que se “prevengan los impactos directos, indirectos, acumulativos y sinérgicos, y los riesgos inducidos que se podría generar sobre los componentes ambientales, del paisaje, sociales, culturales y la salud de las poblaciones”.
Puesto que se comentó acerca de los impactos acumulativos relacionados con la actividad de hidrocarburos, es conveniente anotar que las concesiones petroleras que se otorgan podrían contar con evaluaciones ambientales estratégicas o evaluaciones de impactos acumulativos, especialmente en las áreas que pudieran tener alguna connotación de impactos sociales. El Reglamento de la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental (Decreto Supremo Nº 019-2009-MINAM) en su Artículo 61º indica “Los resultados de la EAE deben orientarse a la prevención de las implicancias ambientales negativas significativas, así como a conocimiento de los flujos, tendencias y patrones de desarrollo y la prevención de posibles conflicto socio-ambientales, de trascendencia nacional o internacional, que podrían generar esas decisiones”.
Muchos procesos de evaluación de impactos ambientales tendrían dificultades no por la propia característica del proyecto sino por las exigencias de la población en cuanto a desarrollo y presencia del Estado. Sus luchas reivindicativas podrían utilizar como medida de presión la ausencia en los eventos de participación del proceso de aprobación de los estudios de impacto ambiental. Si no se realizan los talleres y audiencia, el estudio de impacto ambiental no se aprobaría.
Si bien el Artículo 62º del citado reglamento (Decreto Supremo Nº 019-2009-MINAM) señala que la “EAE debe aprobarse previamente a la ejecución de políticas, planes y programas públicos que recaen sobre materias declaradas de interés nacional mediante norma con rango de Ley” (y por tanto no alcanzaría a normas técnicas), si es posible considerar otros niveles de normas. El mismo Artículo 62º indica “El MINAM podrá requerir la elaboración de la EAE para aquellas políticas, planes y programas que resulten importantes para la debida tutela del interés público en materia ambiental”.
¿Qué opina usted sobre la evaluación de impactos acumulativos?
BARANDIARÁN, Alberto
2008 Evaluación ambiental estratégica en el Perú. Propuestas para el diseño de esta herramienta: Lima, Derecho, Ambiente y Recursos Naturales DAR
http://www.dar.org.pe/hidrocarburos/eae_publicacion.pdf Sigue leyendo →
Esta entrada fue publicada en Elaboración de Estudios el 29 noviembre, 2009 por Oscar Alejandro Cuya Matos.
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References: Artículo 48
 artículo 24
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 resolución 
 Artículo 48
 Artículo 41
 Artículo 47
 Artículo 44
 Artículo 49
 artículo 10
 Artículo 49
 Resolución 
 Artículo 40
 Artículo 39
 Artículo 63
 Artículo 35
 Artículo 4
 Artículo 61
 Artículo 62
 Artículo 62