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Timestamp: 2020-06-02 22:17:55+00:00

Document:
DS. Congreso de los Diputados, Comisiones, núm. 152, de 25/07/2012
Año 2012 X Legislatura Núm. 152
Comparecencias del señor secretario general de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Robles Orozco), para:
- Informar sobre el desarrollo de la Cumbre Río+20, Conferencia de Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible. A propuesta del Gobierno. (Número de expediente 212/000442) ... (Página2)
- Presentar las propuestas del Gobierno ante la Cumbre Río+20 - United Nations Conference on Sustainable Developement. A petición del Grupo Parlamentario Socialista. (Número de expediente 212/000392) ... (Página2)
El señor PRESIDENTE: Se abre la sesión. Quiero indicar que esta sesión tiene un carácter extraordinario, tiene algunas especialidades, que seguro ustedes conocerán tan bien como yo, y tiene un régimen más restrictivo en su convocatoria. Al ser a petición del Gobierno, el orden del día es muy determinado, concreto y atenido a la solicitud de la convocatoria. Este presidente velará por que el tenor de las intervenciones sea así. En la comparecencia del secretario general de Cooperación Internacional para el Desarrollo se ha admitido, aparte de la solicitud del Gobierno, la del Grupo Socialista que versa sobre la materia, aunque con una diferencia de perspectivas: por parte del portavoz gubernamental, sobre lo tratado en la Cumbre del Río, y, por el Grupo Parlamentario Socialista, respecto a las propuestas del Gobierno ante esa misma cumbre. Conforme a comparecencias precedentes el desarrollo de nuestra sesión consiste en la primera intervención del secretario general y seguirá la del grupo solicitante, Grupo Socialista, y a partir de ahí los demás grupos en orden de menor a mayor. Reciba el agradecimiento de este presidente por la disposición del secretario general a comparecer en este Congreso sin que pasaran demasiadas semanas desde la celebración de la cumbre. Tiene, en primer lugar, la palabra el secretario general.
El señor SECRETARIO GENERAL DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO (Robles Orozco): Muchas gracias por la oportunidad de comparecer ante sus señorías. Como recordarán ustedes, con motivo de la tramitación del Plan anual de cooperación, acordamos que cuando se celebrara la Cumbre de Río, les informaría de sus resultados lo antes posible, habida cuenta de que es una cumbre que se había convocado con unas enormes expectativas, que tiene una implicación y afecta a temas que tienen que ver con los objetivos de desarrollo. El deseo de mi comparecencia era no dejar pasarlo y que esto fuera de interés para ustedes cuanto antes. Como saben, la conferencia de Brasil, Río+20, que coincide con los veinte años de la anterior cumbre, la Cumbre de la Tierra, se convocó con el objetivo de buscar un desarrollo sostenible y de avanzar hacia conceptos como la economía sostenible y verde. No se convocó como una cumbre exclusivamente de aniversario, no era esa la finalidad, no se trataba de hacer una celebración de los veinte años de la Cumbre de la Tierra, sino de poder avanzar en lo sustantivo. Todo se puede analizar con diferentes ópticas y con el color que cada uno quiera ponerle, con más o menos optimismo, pero ciertamente entre lo que hace dos años se podía esperar de esta cumbre a lo que realmente ha sido, como trataré de explicarles con la mayor transparencia y sinceridad, hay un trecho importante. La cumbre fue de alto nivel, estuvieron jefes de Estado y jefes de Gobierno -estuvo nuestro propio presidente del Gobierno-, ministros, la delegación española fue una delegación mixta entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Medio Ambiente, los dos pilares que estaban en la cumbre. Fue una cumbre con un número muy importante de países, 190 países estuvieron representados en ella. Como objetivo general se trataba de renovar el compromiso político con el desarrollo sostenible y evaluar los procesos alcanzados en su ejecución, así como de definir la agenda del desarrollo sostenible en los próximos veinte años. La conferencia tenía dos grandes temas, por una parte, la economía verde, en el marco del desarrollo sostenible y, por otra parte, la erradicación de la pobreza y el marco institucional en el que vamos a desarrollar el desarrollo sostenible, valga la redundancia.
La Unión Europea ha estado trabajando intensamente los últimos dos años precisamente en la preparación de esta cumbre. La Unión Europea ha sido un actor relevante, fuerte y ha tenido una agenda muy concreta, porque ha sido la impulsora de lo que se pretendía que fueran los objetivos a alcanzar allí. En ese tono, la Unión Europea ha tenido una visibilidad muy fuerte, los comisarios han llevado el peso de las negociaciones, han estado muy presentes. Todos los días que estuve, desde la Precom hasta la propia conferencia, hemos estado permanentemente coordinados con todo el grupo de la Unión. Ha habido una acción política muy intensa, y esta parte hay que ponerla de relieve en el conjunto de la Unión Europea y de los países miembros. La Unión Europea ha liderado básicamente los objetivos de la conferencia. Entre los objetivos máximos que la Unión Europea se planteaba y lo que después se ha alcanzado hay una brecha realmente importante.
Uno de los objetivos principales de la Unión Europea era adquirir una serie de compromisos vinculados al área de la gestión de ecosistemas, de la eficiencia en el uso de los recursos, los océanos y las energías. Pretendía básicamente sentar las bases para una efectiva transición hacia esa economía verde que fuera baja en carbono y eficiente en el uso de los recursos, como objetivo para crear empleo, aumentar la inclusión social y conseguir la erradicación de la pobreza. Estas son las grandes líneas que tenía la Unión Europea.
Otro de los objetivos esenciales de esta conferencia fue la transformación del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, del PNUMA, en una agencia especializada dentro del sistema de Naciones Unidas. Como bien conocen, no se ha conseguido la creación de la agencia que se esperaba, pero es verdad que se ha reforzado el programa de Naciones Unidas. Nos hemos quedado a medio camino entre lo que pretendía la Unión Europea y lo que realmente se ha conseguido. Todo se puede entender como un paso o como una cuestión intermedia. La Unión Europea también tenía entre sus intenciones el lanzamiento de los objetivos de desarrollo sostenible. Les he hablado primero de aquel bloque en el que nosotros hemos estado jugando un papel activo,
que es nuestro espacio natural, que es la Unión Europea, y donde hemos compartido objetivos.
El otro bloque con el que estaba la negociación abierta era el G-77. El G-77 más China son aquellos países menos desarrollados o en vías de desarrollo y que tenían un planteamiento no diametralmente, pero sí un poco distinto. Para ellos los objetivos de desarrollo sostenible eran vistos como una amenaza para los objetivos del desarrollo del milenio, incluso entendían que los avances en economía verde eran una coartada de los países desarrollados para un mayor proteccionismo y básicamente el G-77 ha centrado sus objetivos en los temas de financiación. El gran debate ha sido si detrás de todo esto había un proyecto de financiación o no. No tengo que extenderme demasiado en qué momento se encuentra el mundo, y básicamente la situación económica de los países más avanzados. Entre los países desarrollados no hay uno que en este momento no esté inmerso en una crisis de alguna naturaleza, financiera o económica, por lo que desde el primer momento se vio que no había una posibilidad de compromiso en nuevas líneas de financiación, se trataba de nuevas líneas adicionales. Las negociaciones no fueron nada fáciles, dado que en la ronda previa a la cumbre estaban claramente identificadas posturas muy distintas. Por una parte, las de la Unión Europea, como les he dicho hace un momento, con compromisos muy ambiciosos y, por otra parte, las de los países en vías en desarrollo que condicionaban cualquier tema básicamente a las transferencias.
El concepto de economía verde tuvo grandes reticencias por parte del grupo de los países en vías de desarrollo, conocido como los G-77, y muchos de ellos argumentaron, como les he dicho, que era una nueva forma de proteccionismo o de mercantilización de la naturaleza. La declaración final se trata de un texto de mínimos, muy equilibrado, que refleja el complejo proceso de negociación que ha habido, posicionamientos muy contrapuestos, y una delicada situación internacional. Pese a su limitada ambición, el documento abre una serie de procesos que será necesario seguir en el futuro. Debe considerarse, a nuestro juicio, como un punto de inicio en futuras políticas de desarrollo sostenible. Es verdad que no se ha alcanzado su objetivo, aunque tampoco se ha cerrado, sino más bien al contrario, pero se han puesto las bases para poder seguir avanzando. Aunque los resultados han sido escasos, Naciones Unidas ha lanzado un mensaje de continuar con el proceso, va a haber una continuación y un seguimiento que se va a materializar en acciones concretas. En los próximos días se concretará el panel de personas que harán la propuesta de los nuevos ODS y se seguirá impulsando en la medida de lo posible. Siempre se podrá ver, depende la actitud con la que uno lo mire, que se ha abierto un camino para no cerrar el proceso en el que estábamos inmersos.
Esta visión de conjunto que hemos planteado con el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente es la siguiente. En primer lugar, las menciones al principio de responsabilidades comunes quedan recogidas y son acordes a lo que estaba planteado en la Unión Europea. También se han acordado algunas cosas positivas, como es que bajo la comisión de estudios estadísticos de Naciones Unidas va a haber un proceso de indicadores que nos permitan medir mejor el desarrollo sostenible. Este es un avance concreto, que tengamos un sistema que nos permita poder medirlo. Habrá que coordinar este proceso con otros foros, como es el caso concreto de la OCDE.
La economía verde se considera como una herramienta básica para alcanzar el desarrollo sostenible, aunque no se ha conseguido un compromiso por parte de todos los países para lograr su transición. Es verdad que algunos países han lanzado modelos concretos, por lo que queda diseñado lo que puede ser en su momento la economía verde. Se ha lanzado un listado de lo que debería ser la economía verde, como he dicho hace un momento, y ha habido un punto de equilibrio entre posiciones muy enfrentadas. Algunos países se mostraron reticentes a este concepto y la Unión Europea, por el contrario, ha empujado y ha dejado abierta esta agenda de cara al futuro.
Por lo que se refiere al marco institucional, se ha quedado también en un punto intermedio. El programa de Naciones Unidas, como he dicho hace un momento, ha reforzado sus funciones y la Asamblea General, en su próxima sesión 67, tiene que adoptar una resolución para fortalecer precisamente ese programa. Hay un compromiso concreto que se va a plasmar en la próxima asamblea de cómo se va a reforzar ese programa, aunque sin llegar a lo deseable que era constituir una agencia. La participación de la sociedad civil en las nuevas estructuras de gobernanza y de toma de decisiones tampoco ha sido bastante ambiciosa, ha quedado más bien escasa, por decirlo de alguna manera. No se han conseguido tampoco por parte de la Unión Europea menciones concretas a lo que son metas y objetivos, que era un tema de la agenda de Naciones Unidas.
En cuanto a los ODS, no se ha conseguido una lista cerrada ni de objetivos ni de metas por parte de Unión Europea. Sí ha quedado abierta la posibilidad de que se avance hacia los ODS como complemento de los ODM. El temor que ha habido permanentemente es que unos objetivos taparan los otros y que unos objetivos desplazaran la agenda del desarrollo. Los países menos desarrollados, los países que en este momento están más pendientes del cumplimiento de los ODM, han sido muy beligerantes. Se ha llegado a un compromiso por el cual la agenda de los ODS no va a sustituir a la agenda de los ODM, sino que va a ser una agenda que va a ir avanzando al post 2015. En eso estamos en este momento y se avanzará en la próxima asamblea.
En la sección que se refiere a seguridad alimentaria, nutrición y agricultura sostenible sí que aparecen menciones concretas. Se han conseguido compromisos muy cerrados en el ámbito de la alimentación, la malnutrición infantil, el desarrollo rural, la mejora de la productividad,
la sostenibilidad, la reducción de los residuos alimentarios, el cambio climático, la inversión agrícola y el comité de seguridad. En ese ámbito concreto de la seguridad alimentaria sí que se han conseguido avances importantes.
Otro bloque en el que se han conseguido avances importantes -y se han reafirmado-, y que tiene una especial sensibilidad o importancia para nosotros, es en el tema del agua y del saneamiento. Como saben ustedes, desde hace tiempo ha sido una de las señas de identidad de la cooperación española. Hemos conocido etapas anteriores de lo que fue la creación del Fondo del agua, que ha sido la apuesta de España por esas políticas, que están vinculadas obviamente a la salud, pero también al desarrollo: el agua es desarrollo. Para España el tema del agua es un concepto de derechos humanos y así se ha peleado para que se incorporara en las resoluciones. Había reticencias por algunos países como Canadá y el Reino Unido, que se han ido incorporando a ese consenso, hay una mención expresa y, en nuestra opinión, se ha conseguido en esta materia un avance satisfactorio. En cuanto a las secciones de cambio climático, diversidad, bosques y desertificación, se limitan básicamente a lo que estaba acordado. Los avances en esta sección de biodiversidad han sido en realidad un poco escasos. No hay mucho más de lo que ya había previamente, por lo que no hay un avance fundamental.
En los objetivos del desarrollo sostenible, que es la parte que le podía afectar más a esta Comisión, aunque no se han definido unas áreas concretas ni unas metas ni unos objetivos, básicamente era lo que estaba planteado. Va a haber un proceso intergubernamental que nos permitirá avanzar ahora con el nombramiento de este panel de 30 expertos, con carácter intergubernamental, que irán trabajando de cara a la siguiente sesión 68 en una propuesta de objetivos sostenibles. Nos hemos quedado a medio camino, no se cierra la puerta a los ODS, pero en este momento se pospone y se acompasa más con el final de ciclo de los ODM. Esto va a estar vinculado más al post 2015 que al resultado inmediato que se preveía aquí.
¿Cuál es la conclusión? Ha habido un documento, que es el documento del futuro que queremos, en el que se recogen líneas de trabajo y conceptos, en el que se afirman cuestiones que hasta ese momento ya estaban asentadas y en el que se ha obtenido un difícil equilibrio entre los dos bloques que han estado claramente en la negociación, que han sido, por una parte, la Unión Europea, con unos objetivos muy ambiciosos, y, por otra parte, el G-77, que no compartía esos objetivos y centraba sus deseos básicamente en las líneas de financiación. Había unas posiciones sumamente enfrentadas y difíciles. Les he ahorrado todo el proceso de negociación, que ha sido muy tortuoso y muy límite. Incluso llegado el comienzo de la conferencia, prácticamente no había documento. Brasil presentó un documento de última hora para intentar salvar la cumbre y sobre él hubo que trabajar en los últimos momentos hasta altas horas de la madrugada todos los días. Quizá como valor político, que funciona en paralelo con la cumbre, la Unión Europea ha tenido -no sé si por primera vez, pero por primera vez desde mi experiencia- un liderazgo y una actuación como bloque político que es importante destacar. Esto es un valor extra a la conferencia que en cuanto a la política exterior y a la política común de la Unión Europea tiene su importancia. Este básicamente ha sido el documento de la cumbre de Río sobre el que ustedes mismos podrán hacer sus juicios y sus valoraciones.
Tengo que decirles algo que quizá tiene otra importancia y que ha sucedido al mismo tiempo que la Conferencia de Río. Durante la Conferencia de Río se han celebrado los eventos paralelos, de los cuales ha habido muchos y muy importantes. Quiero destacar que España ha jugado un papel importante en determinadas cuestiones, que son las líneas de identificación de nuestra política de cooperación. Lo hemos hecho, por ejemplo, con el tema del agua y del saneamiento. Me he detenido en las conclusiones para decirles que para nosotros ha sido importante. Estuvimos en un evento paralelo con el Banco Interamericano de Desarrollo, que como saben es el órgano gestor de nuestro Fondo del agua. Ese evento, que presidió el propio ministro de Medio Ambiente -y en el que yo mismo estuve, junto con los ministros de El Salvador, de Guatemala, el Banco Interamericano, el gestor del propio fondo, así como empresas gestoras de agua-, nos dio la posibilidad de poner en escena, en el conjunto de la comunidad internacional, ante decenas de delegados y decenas de países muy importantes, un proyecto bandera e importante, que es nuestra apuesta por el agua y el saneamiento en América Latina. Ese evento fue realmente importante, salió muy bien y la valoración de los países que estuvieron fue muy positiva.
Junto con el evento del agua, que quizá es el más significativo, saben que también España ha impulsado durante los últimos años el Foro de sostenibilidad corporativa, que tiene que ver con la participación del sector privado en la sostenibilidad y en el desarrollo, el llamado global compact, en el cual está el sector español, que es de los más activos dentro de este foro. Tengo que decirles que el Foro del sector privado que presidió el propio secretario general Ban Ki-moon fue quizá uno de los más importantes de esta cumbre, y una de las cuestiones más significativas es la visibilidad por primera vez de la importancia que tienen en el desarrollo los actores de la sociedad civil, incluyendo al sector empresarial. España, aparte de participar en el gran foro de Ban Ki-moon, tuvo su propio foro y les diré que fue de las cuestiones más importantes y más destacadas. Un tercer foro español fue el de nuestro trabajo con la Cedeao en África, basado en el asunto de energías renovables y energías básicamente destinadas a la población rural, en el que presentamos nuestro proyecto y nuestro valor competitivo. También se presentó con el PNUMA y el PNUD un plan sobre fondos que se habían destinado precisamente a la financiación de proyectos de medio ambiente y pobreza en Uruguay, es decir que fue financiado en su momento
por el Fondo del milenio. Otro foro importante es el de Food for life and life for food, liderado por el secretario general, sobre la lucha contra el hambre, que se hizo con FAO, FIDA y el PMA, que trata de uno de los objetivos básicos del milenio, la reducción del hambre y la pobreza. El presidente de Níger estuvo presente en el evento. Saben ustedes que la cooperación española está, y va a seguir estando, en Níger, donde tenemos proyectos importantes. Esta misma semana precisamente se firmará en Níger un aumento de nuestras contribuciones ante lo que se avecina en la zona por la hambruna. Por último, estuvimos activos en otra de las cuestiones que ha sido seña de identidad de la cooperación española, como es el grupo de financiación innovadora, que a comienzos de este año España terminó de presidir, en el que hay sobre la mesa temas tan importantes como la tasa de las transacciones financieras. También ahí estuvimos jugando nuestro papel. Esto es importante, porque en paralelo con la cumbre ha habido una serie de eventos que han puesto de manifiesto los proyectos, los compromisos, las políticas de los diferentes Gobiernos y que ha dado también visibilidad a las acciones que estamos llevando a cabo.
Con esto termino, señor presidente. Quedo a su disposición para lo que crean conveniente.
El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra el portavoz del Grupo Socialista, el señor Luena.
El señor LUENA LÓPEZ: Señor secretario general, bienvenido a esta que es su Comisión. Si me lo permiten, quiero comenzar haciendo un merecido homenaje a los cooperantes liberados, Ainhoa Fernández y Enric Gonyalons, junto a la italiana Rosella Urru, que fueron secuestrados en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, y manifestar la alegría de tenerlos ya en casa. Expreso el deseo de que esta sesión extraordinaria sirva para recordar y esperar que el rescate de las dos cooperantes españolas de Médicos sin Fronteras, Blanca Thiebaut y Montserrat Serra, que desde hace más de un año continúan secuestradas en el África subsahariana, sea también una buena noticia en estas fechas, aunque la prudencia recomendada impida recabar una mayor información en esta sede. Confiamos en el resultado positivo de las continuas gestiones que nos consta que están realizando los representantes de nuestro Gobierno en la zona. Los esfuerzos de estos jóvenes cooperantes, como los que hoy recordamos, junto a las poblaciones que atienden en campamentos de refugiados, las que sufren las consecuencias de continuas y sucesivas crisis alimentarias o a las que acompañan en sus derechos por el acceso al agua, a los servicios básicos de salud y educación, normalmente representan ese corazón de la cooperación al desarrollo, hoy seriamente amenazado, por cierto, ante la falta de cumplimiento de los compromisos de la AOD y la preeminencia, en muchas ocasiones, de intereses comerciales y estratégicos frente a problemas de ámbito global, como son la pobreza y las desigualdades sociales o los conflictos de poder en torno a recursos naturales, agua, energía, tierras, etcétera. Ante la insuficiencia de la AOD es urgente movilizar más recursos adicionales, junto a una voluntad política clara de los Estados para incluir las causas de la pobreza en una agenda de desarrollo global que aborde también los retos de la seguridad, las migraciones o el cambio climático. Lo que pretende el Grupo Socialista en esta sesión es abordar una serie de cuestiones que afectan a la coherencia de todas las políticas y al derecho humano en clave de sostenibilidad, cuestiones que están en la raíz de los problemas que se tratan de paliar a través de la cooperación en su conjunto, especialmente en la cooperación en el terreno.
Agradecemos el análisis y la información que ha motivado esta comparecencia en sesión extraordinaria, como bien recordaba el señor presidente, a solicitud del Gobierno, habiendo acordado la acumulación de la iniciativa de nuestro grupo parlamentario, presentada hace dos meses, destinada a conocer previamente qué tipo de propuestas iba a liderar el Gobierno de España en la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Queremos subrayar, en cualquier caso, la insuficiencia de la explicación del secretario general en relación con el propósito que motivó una de las escasas propuestas de resolución del Grupo Socialista que, como excepción, formó parte del dictamen sobre el PACI, aprobado por la mayoría de votos del PP en esta Comisión, con la abstención del resto de los grupos, ya que no hubo búsqueda, creemos, del necesario consenso. También queremos señalar nuestra decepción en cuanto los contenidos expuestos tras esta primera intervención, y le daré las razones. Creo que ha obviado en este trámite el hecho de que la resolución del dictamen aprobado el pasado 14 de junio, del PACI, debería haber incluido también la valoración de los resultados del G-20 en materia de desarrollo. También creo que ha obviado el requisito de tener una sesión monográfica en la que se hubiera podido contar con la participación y las opiniones de las organizaciones sociales que asistieron a la Cumbre de Río+20, cuestión, señor presidente, que trataremos de subsanar, no obstante, en el próximo periodo de sesiones solicitando las comparecencias correspondientes con motivo de la aprobación de dicha resolución.
Hablaré ahora sobre del papel de España en dicha cumbre, porque escasamente podemos apreciar el papel específico, el valor añadido de nuestra delegación gubernamental, y sobre la participación activa de los representantes de la delegación de la cooperación española en debates, grupos paralelos en este importante foro, así como su interacción e intercambio de información con los actores sociales y económicos españoles allí presentes. En la Cumbre de Río+20 creemos que la delegación española se limitó a asumir posiciones de negociación marcadas por la Unión Europea -lo decía el secretario general-, no constando ningún liderazgo en ninguna de las cuestiones principales que se debatieron. Después formularé alguna pregunta más concreta
al respecto para tratar de recabar alguna información más sustantiva. Sentimos decepción ante los claros signos que demuestran una debilidad y una falta de voluntad política del Gobierno para abordar, de cara al próximo plan director, una programación clara, transparente, directamente ligada al reforzamiento de la coherencia de políticas en un ámbito que afecta a pilares esenciales de las políticas internas del conjunto de países firmantes de la declaración y a cambios estructurales en el modelo productivo, energético, fiscal, social, económico, de sostenibilidad medioambiental, de gobernabilidad, de participación social, de comportamiento empresarial, de lo que depende el propio concepto y futuro del desarrollo sostenible que nos compromete a todos. Todas estas cuestiones las analizaré a continuación al fijar nuestras propuestas como grupo en relación con los resultados y seguimiento de la cumbre.
A este objetivo de coherencia entre las distintas políticas es precisamente al que responde la iniciativa conjunta que ha firmado la portavoz de mi grupo en la Comisión para el Estudio del Cambio Climático, Cristina Narbona, para realizar el seguimiento de los compromisos de dicha cumbre en sus tres pilares, medioambiental, económico y social, así como de su aplicación en España a través de una subcomisión específica centrada en cuatro grandes cuestiones, a las que ya aludió nuestra portavoz en dicha sesión. No obstante, dado su interés para la cooperación española, y las futuras líneas del plan director, quiero resumir algunos de estos ejes. En primer lugar, los indicadores para la medición e integración coherente de la dimensión económica, social y ambiental del progreso, más allá del PIB, y me remito a la conclusión 38. Sabemos que España, -lamentamos que no haya participado aún de manera efectiva en ninguno de los procesos impulsado por el PNUMA, por la OCDE- no está dentro de los países que han hecho este ejercicio, porque su medición más allá del PIB tiene que ver con la necesidad de cambio del paradigma económico, con los efectos sociales y ambientales de la actividad económica, y ese cambio de modelo resulta muy ajeno a la orientación política de ese Gobierno. En este sentido, parece incoherente que España asuma la presidencia del PNUMA y que nuestro Gobierno aún no se haya incorporado este proceso.
En segundo lugar, el establecimiento de los ODS, los objetivos de desarrollo sostenible, a partir de 2015 para integrar la Agenda internacional del desarrollo con la Agenda internacional sobre sostenibilidad, y algo ha comentado sobre esto el Secretario General. Las conclusiones de Río+20, párrafo 247 y siguientes, prevén una convocatoria a los países para formar parte del grupo promotor, que es un proceso que se abre a partir de la Asamblea de Naciones Unidas del próximo septiembre y que va a dar continuidad a los actuales ODM. Este proceso exige a Gobiernos como el de España, donde, por cierto, la sociedad civil muestra un alto grado de sensibilidad y apoyo a las políticas de desarrollo sostenible, que formen parte del mismo. Como secretario general de Cooperación, ¿cree que España va a optar a esto, dada la debilidad de nuestra posición tras los recortes que se han producido y el escaso liderazgo que España ha jugado en esta cumbre? Pongamos el ejemplo de algo que usted ha mencionado mucho en su intervención, el derecho al agua y al saneamiento, así como el de la energía sostenible para todos, que son dos de los ámbitos destacados en Río+20, nuestro valor añadido, como se ha declarado, y ha dicho usted mismo, en lo que veníamos trabajando desde el Foro mundial del agua en México en 2006. Es un retroceso, otro más, ya que ninguno de esos dos ejes se compadece con la realidad de las decisiones adoptadas en nuestro país en relación con las energías renovables y el drástico recorte del 83,33% -quiero recordarlo- del Fondo del agua en los presupuestos de nuestra cooperación. Todo un récord, si me permite decirlo, de incoherencia en esta materia que ha dejado, paradójicamente, empantanados este instrumento y los proyectos destinados a dicha finalidad. Las otras cuestiones se refieren a la protección de la biodiversidad marina, en general la biodiversidad del ecosistema -usted lo ha mencionado- y al establecimiento de mecanismos de rendición de cuentas para el sector privado, que no pueden quedar relegadas en las directrices de la cooperación española. Las consecuencias de todo esto son la pérdida de credibilidad de la cooperación española y una política que camina hacia la nada, sin información sobre recursos y previsiones, con claros signos de desmantelamiento ideológico y de abandono de los objetivos rectores de la cooperación española.
Señorías, si retomamos el documento final de la Conferencia de Río+20, ese futuro que queremos, observaremos que está lleno de referencias a compromisos intergubernamentales, sin definición, sin garantías, sin calendario, sin mecanismos, sin financiación, que obligan a redirigir, a reconducir, en nuestra opinión, sus decepcionantes resultados. Creo que usted le ponía otro calificativo más generoso, pero creo que hay que hablar de resultados decepcionantes. En Río+20 se trataba de alcanzar un acuerdo que supusiera una acción colectiva eficaz contra los desafíos globales del medio ambiente. Un par de cuestiones que estuvieron en la agenda de la cumbre, hasta que se cayeron de la misma, eran promover regulaciones que incentivaran el tránsito hacia una economía verde y detener el constante y enorme flujo de subsidios para los combustibles sólidos. Contribuir a reconducir, como le decía, los decepcionantes resultados de Río+20 implica resolver, como ya hemos aludido antes, entre otros aspectos, la propia definición de los objetivos de desarrollo sostenible, que deben complementar y mejorar los actuales ODM y, en todo caso, ser formulados con la vista puesta en el debate post 2015. Se trata de que estos objetivos reconozcan el vínculo entre pobreza y medio ambiente, incorporando aspectos sociales y otros elementos vinculados con el ámbito de la fiscalidad global o con el logro de un multilateralismo más democrático e inclusivo. Me alegro de
haber oído su opinión sobre la financiación innovadora. Aquí tuvimos la oportunidad de aprobar una resolución sobre la tasa de transferencia que finalmente no se pudo lograr; pero conociendo su opinión favorable espero que lo podamos hacer en el futuro.
Se trata de un cambio de modelo basado en la satisfacción de necesidades presentes y futuras, desde un enfoque que tiene que ser nítido, claro, de derechos y de respeto de los límites que tiene el planeta. Este reto, esta ambición no se ha dirimido en Río+20 y ello nos obliga a ser críticos también con la posición del Gobierno por su deriva, en algunos casos, hacia posiciones de las más conservadoras que se han discutido en esta cumbre. Buena prueba de ello es el claro abandono del cumplimiento de obligaciones internacionalmente asumidas en materia de recursos de la AOD, lo que impide una posición de fuerza y de credibilidad, usted lo sabe, en las relaciones intergubernamentales, de las que habla el documento, con el resto de Estados. España ha suscrito -ustedes, en representación de nuestro Estado-, junto al resto de países de la amplia representación internacional, el punto 258 de la declaración. Permítame, señor presidente, que recuerde el comienzo de dicho punto. Dice: Reconocemos que es crucial que se respeten todos los compromisos relacionados con la AOD, como los contraídos por numerosos países desarrollados, de alcanzar para 2015 el objetivo de dedicar el 0,7% del producto nacional bruto a AOD. Este punto 258 lo ha firmado este Gobierno. Hay más, usted sabe que Río+20 falló también a las mujeres. La ausencia del concepto "derechos sexuales y reproductivos" en la declaración final obligó a que se presentara una enmienda de totalidad por parte de las organizaciones de mujeres que convocó a líderes mundiales en una rueda de prensa para subrayar su rechazo al retroceso que se daba en esta materia respecto a los avances de la Agenda 21 del año 1992 y, sobre todo, de la Conferencia de El Cairo de 1994. Esto lo han subrayado, repito, muchas organizaciones de mujeres. Esa andanada de Estados allí representados, como el Vaticano, Egipto y Siria, que fueron aliados en contra de los derechos de las mujeres - reacción previsible, porque ya se había observado en el comité sobre la situación de la mujer celebrado este año- pretendió contrarrestarse con la proposición no de ley presentada en esta sede por nuestra portavoz de Igualdad, que fue aprobada por unanimidad. Esa reacción, si me permite, orquestada y encabezada por un singular movimiento fundamentalista, con ciertas amistades peligrosas, como he dicho antes, cuenta hoy en España con su mejor portavoz en el ministro de Justicia, tras las últimas declaraciones que le hemos podido escuchar. No hemos sabido nada de una posición activa, personalizada de la cooperación española, no dentro de la Unión, a favor de estos derechos o de la salud, la seguridad alimentaria, la energía sostenible, etcétera, cuestiones todas ellas que han formado parte del mandato de esta Comisión ante dicha cumbre.
Voy terminando, señor presidente. Señor secretario general, quizá usted haya viajado a Brasil para la búsqueda de la cofinanciación para proyectos triangulares o de cooperación sur-sur, aprovechando el liderazgo de la economía brasileña en el nuevo escenario internacional. Es cierto que muchos de los retrocesos que se detectan en esta declaración final se deben a la influencia que en ella han tenido intereses propios del país anfitrión, y así lo corroboró el ministro Arias Cañete en esta Cámara, aunque en algún otro foro él mismo aplaudiera dicha actuación como exquisitamente diplomática. Ya hemos comentado la escasa consistencia de nuestro país, al menos desde el punto de vista presupuestario, en relación al valor añadido de España, al derecho humano del agua y del saneamiento. Tampoco las conclusiones de Río+20 o del G-20 desbloquean temas de seguridad alimentaria y de regulación de las causas que provocan especulación y volatilidad en el precio de los alimentos o exclusión de dichos productos de los mercados de futuros. ¿Puede confirmarnos si la supresión de las restricciones a la exportación en materias primas alimentarias formará parte de las negociaciones de la ronda de Doha? También me gustaría preguntarle qué opina acerca del debate que está encima de la mesa sobre la puesta en marcha de tasas antidumping como mecanismo de financiación innovador.
El escaso -voy a decirlo así- peso político de la cooperación española en una cumbre que se trataba de vincular a través de los objetivos de desarrollo sostenible, de la nueva Agenda de desarrollo, y en la que se reconociera el vínculo entre pobreza y medio ambiente y que el pilar social se incorporara a los planteamientos de la llamada -usted también lo ha dicho así- economía verde, es consecuencia de los planteamientos, en algunos casos proteccionistas, del señor Arias Cañete o de los economicistas, como los que se reflejaron en una, creemos, desafortunada intervención del presidente Rajoy en dicha cumbre. Los brutales recortes que ha sufrido la cooperación española sin duda son un motivo de marginación de esta política, no sabemos si herida de muerte, de la acción del Gobierno del Partido Popular, del señor Rajoy. Quiero recordar que en estos primeros seis meses hemos sufrido tres hachazos a la cooperación. En primer lugar, 1.000 millones de euros en el acuerdo de no disponibilidad, nada más llegar al Gobierno. En segundo lugar, la tramitación de los presupuestos, que ha supuesto un recorte de un 72% en el programa de cooperación que gestiona la secretaría de Estado a la que usted está adscrito, y con una agencia, la Aecid, que cuenta con menos de la mitad de los presupuestos anteriores, apenas 375 millones de euros. En tercer lugar, el nuevo acuerdo de hace escasos días de no disponibilidad, que asciende en el caso de su ministerio a más de 14 millones de euros, que parece que afectará a los capítulos de subvenciones y transferencias corrientes; en cualquier caso, no lo conocemos. Se ha producido un retroceso histórico de la cooperación española que sitúa nuestro porcentaje de AOD en el 0,23%, similar al de los años
del anterior Gobierno del Partido Popular, del señor Aznar, y mucho nos tememos que ni siquiera se alcanzará ese porcentaje en este ejercicio. Es el mayor retroceso de los países de la Unión en un esfuerzo que es común, cuando otros países también afectados por la crisis, como Portugal e Irlanda, no han querido reducir tan desproporcionadamente sino mantener ese porcentaje en relación con sus correspondientes niveles de renta.
En cuanto al último acuerdo de no disponibilidad de los 14,61 millones de euros, señor secretario general, ¿nos puede confirmar si afectará prácticamente en su totalidad al programa 143 de la cooperación para el desarrollo? ¿Qué partidas de gasto, y en qué cuantía, van a verse limitadas como consecuencia de ese nuevo recorte presupuestario? ¿Con qué previsiones?
El señor PRESIDENTE: Señor portavoz, aprovecho que haya formulado esta pregunta, que no es atinente al objeto de nuestra sesión, para recordarle su tiempo.
El señor LUENA LÓPEZ: Señor presidente, termino rápidamente. Siempre atiendo sus recomendaciones.
Ayer aprobaron ustedes en esta Cámara el techo de gasto. ¿Tiene ya alguna previsión para los próximos presupuestos? Si me lo permite, puesto que usted ha sido un miembro destacado de esta Comisión, le preguntaré para cuándo tiene previsto autorizar su Gobierno la comparecencia pendiente desde abril, a solicitud del Grupo Catalán y del Grupo Socialista, del director de la Aecid para que nos explique su capacidad de actuación ante estos datos.
Termino, señor presidente. Reservaré para el siguiente turno alguna pregunta o alguna cuestión más que me ha quedado pendiente. Empezábamos la legislatura con la disposición del Grupo Socialista -lo hablaba antes con el portavoz en el día de hoy del Grupo Popular, portavoz adjunto, Señor Uriarte- a mantener y preservar el diálogo, a conseguir una unidad en una política pública como debe ser la de la cooperación española. En estos seis meses se han producido esos recortes presupuestarios que dejan el concepto de la parte de la política pública como el más tocado, lo que es un agravante y una dificultad para que el Grupo Socialista dé su apoyo. En cuanto a la otra parte, la del consenso -y esta comisión es un ejemplo de eso-, apelo a que recuerde que tenemos por delante un escenario de diálogo y de trabajo también con la sociedad civil, con los actores de la cooperación española, que es el plan director, para que -se lo digo con todo respeto- enmienden la actitud, más del Gobierno que del Grupo Popular -he de decirlo-, que se dio en el debate de las resoluciones del PACI. Nunca había ocurrido que todos los grupos de la oposición se abstuvieran en la votación del dictamen porque no se veían representados. Si ustedes rectifican en esos recortes desproporcionados de la cooperación española y en su actitud, desde luego aquí está el Grupo Socialista porque entendemos la posición de responsabilidad que se debe mantener en relación con una política que debe ser central en cuanto a la acción exterior de nuestro país.
Muchas gracias, señor secretario general por su comparecencia y por sus explicaciones.
El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra el portavoz adjunto del Grupo de La Izquierda Plural. No he dicho nada sobre tiempos, pero como es obvio que el anterior portavoz ha saltado sobre el límite reglamentario tampoco se lo voy a decir a usted. Únicamente le ruego que lo tenga en cuenta.
El señor SIXTO IGLESIAS: Agradezco al señor secretario general de Cooperación su comparecencia en un día un tanto atípico. Dada la poca cantidad de grupos parlamentarios presentes creo que podremos ser un poco más flexibles en el tiempo. De todas formas, no voy a hacer una intervención muy larga.
El señor PRESIDENTE: El presidente iba a responder al señor Sixto, pero le ha dejado sin argumentos.
El señor SIXTO IGLESIAS: Comienzo diciendo que para nosotros la cumbre oficial ha sido un flagrante fracaso y una muestra clara de la irresponsabilidad de los Gobiernos y de la falta de voluntad política para actuar de acuerdo con las urgencias y las demandas sociales y de la ciencia. Por el contrario, la Cumbre de los pueblos por una justicia social y ambiental, con más de 80.000 personas movilizadas, celebrada el 20 de junio en Río, ha ganado la disputa política frente a la cumbre oficial. Ante el fracaso de las negociaciones en la cumbre oficial, que han sido sistemáticamente cooptadas y corrompidas por empresas transnacionales en el proceso previo, tenemos que plantear, al menos desde nuestro punto de vista, que es necesario un profundo cambio en las Naciones Unidas y exigir responsabilidades a la Unión Europea y al Gobierno español por haber malgastado 145 millones de dólares en una de las cumbres más inútiles de la historia de Naciones Unidas. La sociedad civil abandonó la cumbre oficial en protesta por el fracaso de la misma, por lo vacío e irresponsable de la declaración final, por la cooptación de las Naciones Unidas por las empresas transnacionales y la falta de diálogo con la sociedad civil organizada. Las ONG también exigieron a Ban Ki-moon retirar del párrafo de la declaración donde se hacía mención a que esta había sido aprobada con el apoyo de la sociedad civil. Con este gesto se ha querido visibilizar también que Naciones Unidas se está convirtiendo en un espacio vacío y débil a merced de los intereses corporativos que tienen una capacidad de influencia creciente a la hora de dictar las agendas políticas, con un acceso preferente a los espacios de discusión y a los documentos de negociación.
En Río se entregó una carta al señor presidente del Gobierno para promover un giro a nivel mundial respecto al modelo insostenible en el que vivimos, rechazando el concepto de capitalismo verde, pidiendo el control de la
actuación de las corporaciones, promoviendo el acceso a los recursos en los países del sur y apostando por una agenda comercial internacional que ponga la sostenibilidad del planeta y la justicia social en el centro de las políticas, así como presionando para que no haya un retroceso respecto a lo conseguido en Río-92. Se ha echado en cara al presidente del Gobierno que haya ido a hablar de una supuesta economía verde cuando en nuestro país está promoviendo la energía nuclear, las prospecciones petrolíferas, entre otros sitios en el litoral valenciano, al tiempo que se asfixia el desarrollo de las energías renovables recortándolo. De hecho, uno de los párrafos del discurso del presidente del Gobierno en la cumbre hablaba de potenciar las energías renovables, cuando precisamente en España se las está machacando. Más de 120 redes, plataformas, organizaciones sociales de todo el mundo lanzaron en la Cumbre de los pueblos de Río, en Brasil, una campaña global para confrontar el poder de las corporaciones y sus crímenes contra la humanidad. La campaña denuncia también la agenda política de Río+20, centrada más en complacer los intereses de las grandes corporaciones y de los bancos que pretenden mercantilizar todavía más la naturaleza. Dos de los objetivos son el desarrollo de regulaciones de obligatorio cumplimiento para las empresas y la puesta en funcionamiento de un mecanismo internacional para juzgar los crímenes ambientales, sociales y económicos de las corporaciones e imponer las sanciones.
El proceso paralelo lanzado en Río aspira a promover un amplio debate global sobre la ilegitimidad del poder corporativo, así como sobre la necesidad de crear las herramientas necesarias y redoblar las movilizaciones para acabar con la impunidad de las transnacionales. La campaña va cobrar mayor importancia cuando se trata de la reinvención del capitalismo en Río+20, a través del diseño y la implementación de la economía verde, dominada por las corporaciones, que además es concebida como una ruta inteligente para seguir robando y expoliando la naturaleza. En relación con todo esto, le planteamos algunas cuestiones. ¿Cuál es la posición del Gobierno español frente al avance de los partenariados público-privados entre las agencias de Naciones Unidas y las empresas transnacionales? ¿Qué posición tiene el Gobierno español frente a la mercantilización y privatización de la naturaleza y de los servicios ecosistémicos que con la excusa de la economía verde pretenden expoliar todavía más los recursos y agravar y profundizar las violaciones de los derechos humanos en el proceso de la explotación de los recursos naturales en el planeta? ¿Cómo pueden justificar la Unión Europea y el Gobierno español que argumentan en la Cumbre de Río que no pueden poner dinero en los programas de lucha contra la crisis ecológica mientras han aprobado en la Cumbre del G-20 y en la última Cumbre de la Unión Europea miles de millones de euros para los bancos y otros paquetes de ayudas? No hay dinero para la lucha contra el cambio climático y contra la pérdida de biodiversidad, la destrucción de los océanos, la deforestación, etcétera, pero sí la hay para los banqueros y especuladores.
El señor PRESIDENTE: El portavoz del Grupo de Convergéncia i Unió, el señor Picó, después de este último precedente, lo tendrá más difícil. Adelante.
El señor PICÓ I AZANZA: Intentaré seguir las instrucciones.
Quiero agradecer al secretario general su pronta comparecencia en la Comisión de Cooperación Internacional, un mes después de la Conferencia de Río+20, para informar sobre el desarrollo de la misma. Quiero expresar también, como ha hecho el portavoz socialista, nuestra satisfacción por la liberación de los cooperantes secuestrados en Tinduf.
Nos ha dado cuenta -de forma poco extensa, debo decirlo- de las posiciones defendidas por el Gobierno en la conferencia y en los eventos paralelos que se celebraron en Río. Nos hubiera gustado que su comparecencia se hubiera producido antes de la conferencia. Creemos que es necesario reforzar el papel del Congreso en la conformación de la posición del Gobierno en estas cumbres internacionales, para lo cual debe darse una predisposición por parte del Gobierno en este sentido. Antes de la conferencia y con ocasión del debate del PACI del presente año, aprobamos una propuesta de resolución formulada conjuntamente por los grupos parlamentarios Vasco y Catalán, reclamando la participación de las comisiones de Cooperación Internacional, tanto del Congreso como del Senado, en esta labor. Además, unos días antes de la Conferencia de Río, se celebró la primera Cumbre Mundial de Legisladores, dedicada al control parlamentario, que acordó reforzar la respuesta legislativa de los parlamentos para hacer cumplir los objetivos de Río. Hemos de buscar fórmulas ágiles de participación de las comisiones en la posición del Gobierno de España ante estas Cumbres. Espero que la de Río+20 sea la última en la que usted venga únicamente a informar de los resultados y busquemos canales anteriores para formular nuestras propuestas.
Entrando ya en el asunto de la comparecencia, la valoración de la cumbre no es muy positiva. Muchas personas hablan de un esfuerzo mal aprovechado, de que no existen compromisos concretos, de que no hay medidas, de que los presupuestos son limitados, de que hay poca agenda y de que no se avanza de forma decidida en las soluciones de los desafíos. Evidentemente, podemos compartir muchas de estas consideraciones, pero también hay aspectos positivos, y usted los ha puesto de manifiesto. Por ejemplo, valoramos muy positivamente el movimiento que se ha creado ante esta cumbre. El resultado de la cumbre pone de manifiesto que existen dificultades por parte de muchos Gobiernos para avanzar en pro de la economía verde, que contribuye a la erradicación de la pobreza y al crecimiento económico sostenible, pero es evidente que existe un movimiento social que reclama avanzar más, que lo hace
aportando propuestas, creando debates y que puede hacer muchas cosas al respecto. En este sentido, confirmando que el documento aprobado no es ambicioso, debo destacar que ha sido aprobado por todos los miembros de Naciones Unidas y eso también es importante. A pesar de esto, no creo que sea un documento de impulso definitivo para el desarrollo sostenible y para renovar el compromiso político. Es un documento que ratifica principios, renueva compromisos, reconoce avances desiguales en los compromisos de Río y nos ofrece bases mínimas, pero bases para continuar trabajando.
Nos ha hablado también de los ODS. Estoy de acuerdo con usted, pero me gustaría saber cuál va a ser la participación del Gobierno en el panel de trabajo de los ODS. Nos gustaría saber cuál va a ser nuestra participación.
También es parcialmente positivo el fortalecimiento del programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente, a pesar de que no se ha convertido en agencia. Asimismo, es bueno que se haya fortalecido la capacidad del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, al que usted hacía referencia. Hay otros puntos importantes, como el Desafío Hambre Cero adoptado por la ONU, los objetivos del reciclaje del cloruro de polivinilo, el empoderamiento de mujeres empresarias en África en economía verde, las nuevas iniciativas como la Alianza Mundial de los Océanos, etcétera.
Hablando de todos estos aspectos positivos, podemos afirmar que nos hubiera gustado que España hubiera tenido un papel más relevante en la cumbre. Usted nos ha dicho, y lo entiendo perfectamente, que España ha trabajado dentro de la Unión Europea, y ha puesto de manifiesto el papel que esta ha ejercido en la cumbre, pero nos hubiera gustado una participación más activa y singular de España en la conferencia.
Aspectos positivos y negativos, luces y sombras nos llevan a considerar la cumbre de Río+20 como un punto de partida, un punto desde el que iniciar el trabajo. Pongamos esto en positivo. Lo importante es que trabajemos. La presidenta de Brasil lo resumió muy bien y usted también lo ha dicho. El documento aprobado es más un punto de partida que de llegada. Ban Ki-moon ha dicho también que los discursos han terminado y que ahora empieza el trabajo. Y hablando del trabajo, que es lo que nos toca en estos momentos y queda mucho por hacer, quiero centrarme en algunas preguntas que me gustaría formularle en este sentido. Una de ellas es sobre la financiación para impulsar temas concretos. El documento habla, por ejemplo, de financiación para seguridad alimentaria -usted también se ha referido a ello-, para energía sostenible y para acceso al agua. Se calcula que son más de 500.000 millones de dólares los que se han comprometido, aunque no sabemos de dónde van a salir. Retrocediendo cronológicamente, quiero poner de manifiesto una preocupación, con un breve comentario en relación con la reunión del G-20, celebrada en México, desde la perspectiva de las políticas públicas de cooperación internacional al desarrollo. Leyendo los acuerdos alcanzados, vemos que no existe la mínima referencia a las tasas sobre transacciones financieras. Francia lo defendió valientemente. No conozco muy bien cuál fue la posición española en este sentido. Creo que es una mala noticia que no esté. Nos hubiera gustado que hubiera alguna referencia a ello. Nos gustaría saber, si usted lo sabe, cuál fue la posición que adoptó el Gobierno en esta cumbre del G-20 en relación con las tasas sobre transacciones financieras. Y volviendo a mi preocupación sobre la financiación, como le decía, me gustaría saber qué objetivos tiene el Gobierno de participación en la financiación de los acuerdos que se han alcanzado en Río+20.
Por otro lado, la energía ha sido uno de los temas más relevantes en la cumbre. Ha comentado usted la participación en el evento paralelo a la conferencia. El Fondo OPEP para el desarrollo internacional compromete al menos 1.000 millones de dólares para una iniciativa sobre energía y cooperación; Energía para los pobres, me parece recordar que se llama. La declaración reconoce explícitamente que el acceso a la energía es indispensable para el logro del desarrollo sostenible y para la inclusión social y se incluye el compromiso de facilitar la prestación de apoyo para que obtengan acceso a estos servicios los 1.400 millones de personas que actualmente no disponen de ellos. En este sentido, quiero recordarle que esta Comisión, en su sesión del día 30 de mayo pasado, mandató al Gobierno a impulsar, a través de las políticas de cooperación internacional para el desarrollo, el acceso universal a la energía de los países empobrecidos, de acuerdo con los criterios de sostenibilidad medioambiental y en función de los acuerdos alcanzados en Río+20 y en la Unión Europea. Sabemos que la Unión Europea tiene un compromiso fuerte con el programa. El Parlamento Europeo también lo mostró así con la aprobación de una resolución en su sesión del día 2 de febrero de este año. La pregunta es muy sencilla. Si esta Comisión aprobó el mandato que le exponía antes, si la Unión Europea ha mostrado su compromiso, si Río+20 ha hecho de la energía uno de los temas más importantes, ¿qué medidas prevé impulsar el Gobierno, su ministerio, en relación con los compromisos de Río+20 y con el mandato de esta Comisión en relación con la iniciativa Energía para todos?
En materia de salud, el documento aprobado avanza muy poco. No lo circunscribo a lo que decía el portavoz socialista, porque creo que es más amplio, y por ello me gustaría saber cuál fue la posición del Gobierno español en materia de salud en la Conferencia Río+20.
Dejando algunas preguntas para un turno posterior, acabo agradeciendo su pronta comparecencia en esta Comisión y sus explicaciones. Espero que nos responda a las preguntas que le he formulado en este momento.
El señor PRESIDENTE: Es el turno del portavoz adjunto del Grupo Popular.
El señor URIARTE AVALA: En primer lugar, quiero dar la bienvenida al secretario general. En segundo lugar,
como grupo parlamentario, queremos sumarnos a la felicitación al Gobierno. Creo que, como sociedad, debemos darnos la enhorabuena por la liberación de los cooperantes y desear la pronta liberación de los que aún siguen secuestrados.
Como apunte inicial, señorías, con el permiso de la Mesa, quiero hacer una pequeña reflexión sobre la gran finalidad que tiene esta Comisión, que es perseguir el desarrollo humano y sostenible de los países más empobrecidos y de millones de seres humanos que están sufriendo en muchos rincones del planeta. Esa es la finalidad y debemos recordárnosla mucho para no caer en debates demagógicos a los que luego haré alguna referencia. En esa finalidad, el desarrollo humano, hay un punto directamente implicado, que es la adquisición de derechos y libertades por parte de las personas. Para eso hace falta mucha coherencia, como se ha dicho aquí en las intervenciones de esta mañana, especialmente en las del Grupo Socialista y en las del Grupo de Izquierda Unida. Esa coherencia, señores, hay que demostrarla en todos los aspectos de la vida política y de la sensibilidad personal. Aquí viene la reflexión que quiero hacer esta mañana y que quiero que quede recogida en el "Diario de Sesiones". Las personas, hombres y mujeres, que trabajan por los derechos y por las libertades y que los defienden en todos los lugares del planeta se merecen el reconocimiento de sus señorías y del Congreso del Diputados. Ayer, por ejemplo, se hizo un reconocimiento a una persona que trabajó por los derechos y por las libertades, el expresidente del Congreso, don Gregorio Peces Barba. Mi grupo parlamentario se sumó a ese reconocimiento, con el emotivo aplauso y el minuto de silencio y puesta en pie del Grupo Parlamentario Popular. En cambio, ese mismo día -hablando de coherencia- se vetaron las condolencias expresas del Congreso de los Diputados por la muerte del don Oswaldo Payá, defensor también de los derechos humanos y de las libertades en un país tan difícil como Cuba; un señor que había superado los sectarismos ideológicos, porque habló con todos los parlamentarios de todas las ideologías, y que buscaba la transición tranquila en su país, hecha por los cubanos, que les diera derechos y libertades. Se ha hablado mucho de coherencia y me ha sorprendido que todavía existan ideologías en esta Cámara que les limiten a ustedes el reconocimiento de personas como Oswaldo Payá. (Aplausos). Dicho esto y con el reconocimiento de mi grupo a su persona, entro en las valoraciones.
La valoración que queremos hacer de la cumbre, la recojo, hablando de ideología, de las palabras que escuché al profesor Larru, un excelente académico y experto en evaluación de la cooperación internacional, que decía que el principal problema de la cooperación española eran las tres íes: la ignorancia, la inercia y la ideología. Sabiendo que sus diputados son inteligentes y no ignorantes, entiendo que las reflexiones que hacen, especialmente el señor Luena, sobre la Cumbre Río+20 responden a la inercia, a la inercia del modelo que su partido político tiene en la cabeza, a la inercia de lo que debe ser la cooperación internacional y el desarrollo, y, desde luego, a la ideología. Debemos hacer una reflexión profunda sobre cómo superar, como se ha hecho en muchas ocasiones en esta Comisión, la patente ideología al hacer cooperación y al buscar el desarrollo humano de muchos de estos países. Uno de los ejemplos más claros por los que la ideología se sigue insertando en las reflexiones acerca de la cooperación es que no somos capaces de superar la crítica fácil, la crítica de los recortes cuantitativos a la cooperación como ejemplo de cómo está funcionando la cooperación en España. El sector ya está haciendo esa reflexión. La crítica a los recortes es legítima y me parece bien que se haga, pero debemos hacer el esfuerzo de valorar la cooperación mucho más allá del incremento o el descenso de la ayuda oficial al desarrollo, porque la cooperación y la búsqueda del desarrollo son mucho más que la ayuda oficial al desarrollo, y esta cumbre es un ejemplo de ello.
La cumbre puede criticarse porque, efectivamente, no se han conseguido las propuestas iniciales que se pretendían alcanzar, pero hay que hacer una valoración positiva, porque se han asentado grandes puntos de partida para poder seguir debatiendo entre muchos países. Se ha conseguido un consenso que, como ha explicado el secretario general, era realmente difícil en los inicios de la cumbre y en los dos años previos a la misma. La reflexión que debemos hacer es: Si el tratado que se puso encima de la mesa fue casi del mismo día de inicio de la cumbre, como ha explicado el secretario general, y el debate del tratado comenzó dos años antes, ¿quién gobernaba en este país dos años antes, señor Luena? ¿Qué ministerios eran los que estaban al frente de las negociaciones? Desde luego, no los del Partido Popular. No critico si hace dos años tenían peso político para poder plantear algún tipo de tratado más ambicioso y que tuviera efectividad, pero creo que el acuerdo al que se ha llegado con consenso al final de la cumbre merece nuestros respetos. Es un buen punto de partida y marca algunas de las reflexiones que nos tenemos que hacer en torno al desarrollo humano que vivimos en nuestro planeta. Hay un gran grupo, el G-77, que ha negado varios de los acuerdos. La Unión Europea ha sido la más ambiciosa, con España como protagonista de esas negociaciones, con intenciones también muy ambiciosas. No han llegado a puntos de entendimiento en algunos aspectos y esto merece una reflexión profunda. Los países en vías de desarrollo no se ponen de acuerdo con los países desarrollados en materias que les incumben directamente a ellos. Esto va mucho más allá de si España tiene peso político o de si España ha incrementado la ayuda oficial al desarrollo. Esto se merece un debate en profundidad sobre qué desarrollo queremos, qué desarrollo estamos dispuestos a dar y qué desarrollo quieren los países en vías de desarrollo. ¿Qué desarrollo quieren ellos? Esto es importante tenerlo en cuenta.
Hay dos aspectos que quiero resaltar y sobre los que quiero preguntar al secretario general, porque son las claves para felicitarnos por la Cumbre Río+20 y esta
Comisión debe hacer un seguimiento de ellos, porque afectan directamente al desarrollo de las personas y a la erradicación de la pobreza. Son dos de los acuerdos pilares de Río+20: el acceso al agua y al saneamiento y la seguridad alimentaria. Como ha dicho el secretario general, España ya dijo antes de la Cumbre Río+20 que quería que fueran aspectos importantes en su política de cooperación internacional, y así se han recogido en el PACI, en el que se mencionan también como intención para el próximo plan director.
España puede tener en esto un liderazgo importante, un liderazgo que vaya al núcleo, a la esencia del desarrollo en muchos de los países. Se han firmado dos acuerdos por los que quiero preguntar al secretario general, porque están directamente relacionados con estos dos aspectos. Uno de ellos es el acuerdo tomado en esta Cumbre Río+20 sobre el centro logístico en Canarias, dentro del Programa Mundial de Alimentos, que va directamente a prevenir las crisis alimentarias y a trabajar en emergencias, esto es, a trabajar directamente en la seguridad alimentaria. Me gustaría saber cómo han ido al final las negociaciones sobre el Programa Mundial de Alimentos y el centro logístico. En esta Comisión se sabía que había dificultades para poder sacarlo. ¿Se ha firmado ya? En relación con esto, creo que todos nosotros debemos felicitarnos por las iniciativas que hemos presentado en esta Cámara y que al final han obtenido un gran resultado, porque eso es cooperación internacional, aunque no lo mencionamos, porque parece más fácil la crítica solamente cuantitativa de nuestra ayuda oficial al desarrollo.
La otra valoración que le quiero pedir al secretario general es sobre el agua y el saneamiento. Creo que se ha confirmado como sede para la nueva Secretaría de la Alianza global del partenariado de operadores del agua una sede de ONU-Habitat en Barcelona. Esto, igual que la oficina logística en Canarias, pone a España en el mapa de la cooperación internacional mundial, pone a España en el mapa de las agencias de Naciones Unidas, y eso nos va a permitir demostrar la gran profesionalidad que tiene el sector de la cooperación internacional en nuestro país y, desde luego, avanzar en grandes debates no solo sobre la cooperación internacional española, sino también sobre el desarrollo global. Son grandes acuerdos que se han firmado recientemente, en las últimas semanas, que tienen una relación directa con los acuerdos firmados en la Cumbre Río+20 y, desde luego, tienen una relación intrínseca con el interés de este Gobierno por el desarrollo humano, por la cooperación internacional y, aunque estemos pasando por momentos presupuestarios complicados, por la seriedad con la que se quiere tomar la cooperación internacional. (Aplausos).
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Uriarte, por la brevedad de su intervención.
Quiero hacer una aclaración como moderador del debate. Quizás al principio no supe explicarme sobre la especificidad de la comparecencia, que es a solicitud y solo por iniciativa del Gobierno, de manera que se atiene a lo que el Gobierno tiene voluntad de informar a esta Cámara. Por eso llamé la atención a un portavoz anterior, para que se atuviera al objeto del debate, cuando mencionaba otras cuestiones como posibles comparecencias. Por lo mismo, le digo al señor portavoz del Grupo Popular que la referencia a la declaración aprobada el día anterior en el Pleno y a la no aprobada está fuera del objeto de la comparecencia, por lo que ruego que quede fuera de cualquier contestación. Me refiero a la conmemoración con motivo del fallecimiento del expresidente del Congreso y al accidente aún no esclarecido, con resultado mortal, de un ciudadano cubano y de un nacional español. No son motivo de tratamiento en esta Comisión específica, en esta sesión de hoy, por lo que les ruego que no entren en debate sobre ellos.
El señor SECRETARIO GENERAL DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO (Robles Orozco): Doy las gracias a todos los grupos por sus intervenciones, que considero constructivas. Intentaré contestar a las preguntas que me han formulado.
Empiezo por el portavoz del Grupo Socialista, señor Luena, al que agradezco su tono y su información. Quizás haya que analizar más en el tiempo el origen de la conferencia. Hemos dicho muy de pasada que la Unión Europea lleva trabajando en ella dos años. Esto nos lleva a apreciar que esta conferencia fue convocada en un contexto internacional bastante diferente de este en el que se ha terminado celebrando. Así, las previsiones de todo tipo que pudieron hacerse hace años desde el punto de vista de objetivos y de financiación han cambiado sustancialmente y eso se ha notado, como es natural, en las conclusiones. El ejemplo más extremo, más claro hace referencia a los temas de financiación, que citaba también el señor Picó. Por cierto, aprovecho para decirle, con todas mis disculpas de antemano, que no es correcta la interpretación que usted hace. Desgraciada o afortunadamente, como cada uno lo vea, no existe ningún compromiso de financiación. Por tanto, ni España ni ningún otro país tienen que decir nada a este respecto, porque una de las cuestiones que no ha salido de la cumbre ha sido un compromiso sobre financiación. No existen compromisos adicionales sobre financiación, precisamente porque los que pueden aportar en este momento financiación son los países desarrollados y son todos ellos, no solo España, los que en este momento no están en condiciones de hacerlo. Comprendo que nosotros estamos todos los días imbuidos por lo que afecta a nuestro país y lo que vemos en los medios, pero este tipo de reflexiones nos viene muy bien para que pensemos qué está sucediendo en nuestro entorno y nos sirve para la reflexión que ahora haré respecto al papel de España en las agencias y en los organismos internacionales de cooperación. Les aseguro a ustedes, señorías, que la situación del retraimiento de fondos en la AOD no es un
problema de España, es un problema general. Yo hablo con todas las agencias y con todos los organismos y en este momento todos los grandes donantes han retraído fondos, todos, porque todos los países desarrollados están atravesando crisis de naturaleza distinta, o financiera o económica o de cualquier otra naturaleza. Países de Europa que tenían porcentajes importantes de AOD han comunicado a la Comisión su reducción. Creo que se lo comenté la última vez que estuve aquí. Un país como Holanda, que estaba en el 1%, ha comunicado que baja al 0,50% su contribución. Es decir, la Comisión, que tenía unas previsiones de alcanzar, en 2015, el 0,7%, ya ha anunciado que no llegará al 0,52%. Esto se traduce al conjunto de la comunidad internacional. Por tanto, no es un problema específico de España, es un problema de la comunidad internacional. Por eso mismo no hay instrumentos nuevos de financiación en la Cumbre de Río. Ese era uno de los debates; ese era el debate del G-77 que ha hecho que no se avanzara en ese terreno. Volviendo al argumento anterior, esto fue convocado años atrás, en un contexto en el que no se sabía el escenario que íbamos a tener y, por tanto, el devenir de las negociaciones ha sido influido por el panorama internacional en el que nos movemos. Las declaraciones políticas, los objetivos políticos claro que se mantienen, pero no la concreción. Ustedes pueden haber interpretado de mis palabras y de la lectura del documento lo que realmente ha dado de sí la cumbre.
Como ha comentado también un portavoz, el Grupo Socialista conoce casi mejor que yo esta cumbre. Yo he sido responsable cuatro meses de la gestión final de este documento, pero ustedes lo han sido durante dieciocho meses, porque ese documento se ha gestionado en el contexto de la Unión Europea. Durante dos años largos, la Unión Europea ha estado trabajando en negociaciones, en posiciones, y, por tanto, ustedes saben bien cuáles han sido los mecanismos internos, cuál ha sido la posición, cuál ha sido el liderazgo de la Unión Europea y cuáles eran nuestras posiciones. Yo he retomado este asunto con una política de coherencia en nuestras posiciones, y de todas las cuestiones que he resaltado no me parece menor que la Unión Europea haya tenido una posición de bloque político. Eso hay que destacarlo, porque es un valor muy positivo. Lo que sucede es que si lo destacamos como valor positivo, es poco coherente demandar al mismo tiempo cuál es la posición específica de España. Si la Unión Europea no hubiera tenido una posición común, diríamos que el fracaso de la Unión Europea ha sido que no ha tenido una posición común; diríamos que qué fracaso de la unión política de la Unión Europea; diríamos que cada país ha jugado por libre. Pues bien, yo creo que hay un avance político importante en las posiciones de la Unión Europea. Y podría devolverles a cada uno de ustedes la pregunta: ¿Me podrían ustedes decir cuál es el papel específico, singular de cada uno de los Estados miembros? ¿Conocen ustedes cuál ha sido la posición particular, distinta de la Unión Europea, de Francia, Alemania, Austria o cualquier otro país? A quien se ha escuchado, como es natural, porque así se eligió, ha sido al conjunto de la Unión. Lo que sucede es que todos los Estados miembros hemos tenido un trabajo intenso, profundo y permanente -y créanme hasta altas horas de la madrugada-en todas las negociaciones previas y durante la propia conferencia. Se ha configurado una posición conjunta, con mucho trabajo y mucho debate interno de la Unión Europea, y ha habido una posición común de la Unión Europea, que es un éxito político importante. Insisto, les devuelvo la pregunta: ¿Díganme ustedes qué país de la Unión Europea ha jugado por libre? Si me dice algún país de la Unión Europea que haya jugado por libre, le podré decir cuál es nuestra posición, porque la hemos tenido dentro de la Unión Europea. Insisto, ustedes la conocen bien, porque ha sido una posición del país. Nosotros la hemos gestionado durante los últimos cuatro meses y ustedes la conocen bien porque la han gestionado durante los dieciocho primeros meses de la negociación del proceso. Me parece que sí que ha habido un avance en lo político en cuanto a la posición de la Unión Europea.
Ahora me preguntan qué ha hecho España. España ha jugado coherentemente como socio leal y Estado miembro dentro de la Unión Europea. Claro que hemos planteado algunas cuestiones. No tengo ningún inconveniente en decírselo, algunas se las he mencionado de pasada. Para nosotros era importante precisamente el tema del agua, puesto que no todos los países estaban de acuerdo en la misma visión del agua como un derecho humano fundamental, y lo hemos trabajado y gestionado bien. Para nosotros también era importante que la Agenda de los ODS, en la que cree la Unión Europea, no sustituyera a los ODM, sino que fuera una agenda suplementaria y que preparara el post 2015. Hemos conseguido trasladar esa visión al seno de la Unión Europea y la hemos trabajado adecuadamente. Hemos tenido nuestra posición en los temas que era necesario corregir dentro de la Unión Europea y luego los hemos defendido coherentemente, como un bloque, dentro de las negociaciones de la Cumbre de Río+20.
Dice usted que España ha tenido una presencia escasa por este tema dentro de la Unión Europea, pero tengo que decirle que no. Cuando he citado los eventos paralelos lo he hecho con la intención de provocar este debate, porque al margen de que hemos trabajado dentro de los grupos de la Unión para llevar nuestra propia identidad, ODS, agua, etcétera, los eventos paralelos han puesto de manifiesto precisamente qué Estados miembros de la Unión Europea tienen una política propia y una identidad en determinadas cuestiones. España ha sido de los países miembros de la Unión Europea que más eventos paralelos ha celebrado y en los que más eventos paralelos hemos sido solicitados. Les he citado los más relevantes. Hemos estado en eventos propios, como el del agua, que ha sido de los más relevantes que ha habido en la Cumbre de Río. Hemos estado en los más importantes de los partenariados público-privados, que han dado identidad a la Cumbre Río, como es el caso
de Global Compact. Hemos estado en los eventos sobre financiación innovadora, pues, como saben ustedes, España ha liderado entrado ese grupo en los años anteriores. Yo estuve durante la Presidencia, recién el Gobierno en el mes de enero, porque le tocaba a España cerrar el turno de la Presidencia y hemos trabajado en esos asuntos. Hemos estado en la financiación de instrumentos de lucha contra la pobreza en el evento de Paraguay. Hemos estado en el de energías renovables en África, donde España ha financiado proyectos sobre energías renovables. Claro que España ha estado muy presente, muy activa y muy visible en todos los eventos. Le puedo asegurar que no solamente hemos participado, sino que se nos ha buscado para que tuviéramos esa relevancia. Pocos países han tenido la visibilidad en los eventos paralelos como nosotros. Sinceramente creo que lo hemos hecho bien y eso pone de manifiesto que el tipo de vinculación que se quiere hacer entre la disminución presupuestaria y el rol político no es cierta. No lo es por una razón. Vuelvo a decir que, quizás a base de leer todos los días los medios y de pensar en nuestra propia situación, ignoramos que esta situación no es exclusiva ni excluyente de España, esta situación está afectando al conjunto de los grandes donantes. Nosotros creemos que es una cuestión excluyente o exclusiva nuestra, pero las agencias de Naciones Unidas y los socios de la cooperación saben que no es así, que no es un problema de España, sino que es un problema de los grandes donantes de la comunidad internacional que se sienten afectados de la misma manera. No tenemos un tratamiento diferenciado porque no estamos diferenciados. Este es un problema que, desgraciadamente, porque afecta a los fondos que pueden movilizar las agencias, está afectando a otros países. Eso no nos está afectando en nuestro diálogo con las agencias. Por el contrario, nos ven activos, participativos y coherentes.
Aprovecho aquí para decirles, aunque sea un poco barrer para casa, que el movimiento, como se suele decir, se demuestra andando. Durante estos años hemos estado hablando en esta Comisión de constituir consensos y líneas de trabajo. Les he citado -y lo hago sin dificultad alguna, ya que me siento profundamente orgulloso, porque de alguna manera todos hemos colaborado a ello durante la etapa anterior y ahora- el Fondo del agua, que puso en marcha el Gobierno anterior y que España va a continuar gestionando. El señor Luena dice: qué barbaridad lo que hemos reducido el Fondo del agua. Señor Luena, hemos reducido muchas cosas, pero no solo en la política de cooperación. Ojalá el país estuviera en otra situación en la que no tuviéramos que reducir tantas cosas para poder salir adelante. Hay que contarlo todo, señor Luena. Es verdad que el Fondo del agua ha reducido este año sus presupuestos, pero ¿sabe usted que tiene sin ejecutar -sin ejecutar- en el Banco Interamericano para el Desarrollo 200 millones de euros? ¿Cree usted que con esta situación que tiene España, nos parece bien que tengamos 200 millones sin ejecutar en el BID? ¿Cree usted que hay que dotarlo con muchísimo más dinero? Hemos mantenido la partida presupuestaria, partida que nos va a permitir seguir estudiando el proyecto y créame usted que hay músculo económico en el BID, 200 millones de euros. La pregunta debería de ser: ¿Por qué hay 200 millones de euros en el BID sin ejecutar? Si quiere le puedo hacer una lista larga de fondos parecidos que están sin ejecutar. Sinceramente, la situación no está como para que no analicemos esas cuestiones. En el BID hay 200 millones de euros de cartera de proyectos todavía sin ejecutar. Hay músculo como para hacer esto.
Le he citado el Fondo del agua, pero puedo mencionar las iniciativas sobre seguridad alimentaria o de otra naturaleza. Se las puedo citar sin ningún problema, porque este Gobierno las hace suyas. Porque las hizo suyas previamente, las hicimos nuestras en esta Comisión, señor Luena. ¿Qué es hacer consenso sino que cuando vinieron aquí los planes directores y los planes anuales elaboramos iniciativas para mejorarlos, los apoyamos y los votamos? ¿Qué creía usted, que era un brindis al sol porque estábamos en la oposición? No, es que creíamos en ellos, creíamos que eran unos buenos proyectos. Por ejemplo, hacer política de agua y saneamiento en América Latina es un buen proyecto, porque es un proyecto de salud y de desarrollo. Por tanto, lo vamos a seguir haciendo en la medida de las disponibilidades económicas y de las posibilidades del país, y como eso muchas otras cuestiones.
Cuándo hablamos de la coherencia y de si somos o no creíbles, debo responder que ayer recibí la llamada del director del Fondo global del sida, que, como usted sabe, está celebrando en este momento la Conferencia en Washington, para agradecer el liderazgo del Gobierno español por su incorporación de nuevo a dicho fondo, del que ustedes por cierto se retiraron. Valora extraordinariamente que en las tremendas dificultades que en estos momentos estamos viviendo, España haya hecho una aportación que abre el camino y el ejemplo a muchos otros países que también pasan por dificultades. Palabras del propio director -las estoy diciendo paral "Diario de Sesiones", por lo que ustedes podrían decirme qué barbaridad y él mismo las podría leer- ...que abre el camino a que otros países con dificultades sigan el ejemplo de España en un momento como este. Eso significa un impacto directo en muchas personas. Es una llamada que tuve ayer mismo y hoy se va a anunciar en Washington la reincorporación al fondo. Sinceramente no creo que la posición -y eso fue un error de enfoque- de la credibilidad o la fortaleza de un país en el conjunto de la política internacional se base exclusivamente en poner dinero y en las cantidades, se basa también en la coherencia, en la continuidad de los proyectos, en ser actores, en ocupar posiciones y en fijar la posición común en el mundo. Es el ejemplo que le estoy dando en este momento de nuestra presencia en todos los side event que ha habido en la Cumbre de Río, a muchos de los cuales se nos ha llamado y hemos estado presentes.
El segundo ejemplo que le pongo es el Fondo global del sida.
Me permitirá también que introduzca el Programa Mundial de Alimentos, ya que lo ha hecho el portavoz del Grupo Popular, que sirve para ilustrar dos cosas: primero, la coherencia de una política de Estado que da continuidad a cosas que me parece que están bien hechas y que merecen la pena, y, segundo, si somos o no creíbles. Acabo de venir de la reunión del Ecosoc, donde se ha aprovechado para firmar el acuerdo de sede entre España y el Programa Mundial de Alimentos. Saben ustedes que es un proyecto que se estaba negociando durante años, lo que quiere decir que no era fácil sacarlo adelante. Insisto, más información puede tener usted que yo de cómo se inició el proceso y por qué no se llegó a firmar. Lo he retomado hace seis meses porque me parecía un buen proyecto. En esta Comisión se nos había hablado muchas veces del mismo. No había llegado a buen puerto, lo hemos retomado y hemos conseguido cerrar el acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos, y se ha cerrado ahora en este contexto de dificultad. El Programa Mundial de Alimentos sí que le ha dado credibilidad al Gobierno español y a España y lo hemos firmado. En este momento ya está firmado el acuerdo para el centro logístico de Las Palmas y también para la oficina de enlace en Madrid que va a tener el Programa Mundial de Alimentos. Esto va a significar que España, y a través del puerto de Las Palmas, va a ser uno de los actores privilegiados y excelentes en todo lo que significa la hambruna y la crisis alimentaria del Sahel. Desde el puerto de Las Palmas se van a distribuir miles de toneladas de alimentos y van a llegar a una población estimada en estos momentos de 17 millones de personas, 8 millones de ellas en situación de emergencia real de hambruna. Eso se va a hacer desde el puerto de Las Palmas con los gestores españoles y con muchas ONG española. Creo que eso le ha dado credibilidad y coherencia a España. Insisto, esto se ha hecho dando continuidad a un proyecto que se había iniciado anteriormente. No tengo ningún empacho en reconocer que este proyecto se había iniciado, es verdad que había habido muchas dificultades y no se había llegado a acuerdos. Por cierto, quiero aprovechar para dar las gracias a cuantas personas han participado en la gestión de este proyecto, un proyecto muy difícil de sacar adelante, pero también quiero hacer partícipe, si me lo permite, a todos los anteriores gestores políticos de este tema. Aquí ha habido anteriores secretarios de Estado y ministros que supongo que tenían el mismo interés, Otra cuestión es que no se pudo firmar. Insisto, reconozco ese importante esfuerzo.
Otro ejemplo, si me lo permite, que demuestra que no es correcta la vinculación entre dinero y la credibilidad que se le asigna a los países es lo que acaba de suceder precisamente con la sede de la Oficina del Agua para Barcelona. España ha competido -no es que se nos haya dado- con una ciudad holandesa y con Estambul por una candidatura en la que España ha obtenido, para la ciudad de Barcelona, la sede de la Oficina del Agua de ONU-Habitat. Una candidatura que tenía que tener una solvencia y tenía que tener detrás un proyecto. Hemos sido evaluados, ha habido una evaluación de ONU-Habitat visitando la ciudad de Barcelona y España ha ganado ese puesto para la ciudad de Barcelona. En la resolución de ONU-Habitat se tiene muy en cuenta el proyecto técnico, la solvencia de la candidatura y además se pone en valor temas importantes, como el partenariado público-privado, la implicación de las administraciones, se pone muy especialmente el énfasis en el ejemplo de coordinación de tres administraciones: el Estado, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona. He tenido la suerte de presentar el proyecto en la ciudad de Barcelona de mano de dos consejeros de la Generalitat, el señor Pelegrí y el señor Recoder, y del propio alcalde Trias, en el Hospital de Sant Pau. Sinceramente es un buen ejemplo de que sí que se cree en España, se cree en la posibilidad de hacerlo, porque quien lo ha presentado es el Gobierno español, que es quien puede presentarlo, el Ministerio de Asuntos Exteriores. Una vez más aquí quiero agradecer y felicitar a la Generalitat, que ha presentado y ha colaborado extraordinariamente en el proyecto, al Ayuntamiento de Barcelona y, por supuesto, a los colaboradores, entre los que hoy está aquí el subdirector del Ministerio de Asuntos Exteriores, que han trabajado ejemplarmente para conseguir esta candidatura. Le acabo de poner tres ejemplos que demuestran que España, en un periodo corto de tiempo, ha conseguido la sede para Barcelona, ha conseguido concretar ese tema para Las Palmas, seguimos gestionando el Fondo del agua, hemos hecho un número importante de side events en Río, por lo que el valor que se da al papel de España es independiente en este momento de lo que usted llama los recortes, porque, insisto, no nos está afectando exclusivamente a nuestro país, sino que está afectando al conjunto de los donantes internacionales.
Señor Luena, decía usted hace un momento que se va a dar el precedente del recorte y que este año estamos en el 0,23. Señoría, sabe que el Gobierno anterior terminó en el 0,29. Entre los deseos y las realidades hay una brecha. Como usted recordará, si estuviéramos hablando de compromisos este año 2012 el Gobierno socialista comprometió que estaríamos en el 0,7 y hemos terminado la gestión del periodo socialista con un 0,29%. Es decir, hay una brecha realmente importante. Esto de la brecha me permite decir algo. Estamos encarando la redacción del plan director -y usted cita de pasada el plan anual de cooperación, por cierto, hoy está aprobándose en la Comisión de secretarios y de subsecretarios para pasar este mismo viernes al Consejo de Ministros, por lo que terminaremos por publicarle- y hoy mismo ya tenemos el borrador del plan director de la secretaría general. Con el borrador del plan director elaborado vamos a empezar el proceso de consultas, que comenzará, por la propia Administración General del Estado, para buscar esa coherencia de políticas que usted dice, seguirá por todos los demás órganos que tienen que
participar y estará abierto también a la sociedad civil con unas jornadas.
Señor Luena, convendría saber qué es un plan director o, por lo menos, qué entiende el Gobierno que es un plan director. El plan director no debe ser el intento de redescribir toda la filosofía, todos los acuerdos internacionales o todos los objetivos que nos gustaría tener en el ámbito de la cooperación, no es eso. Sería un ejercicio estéril si volviéramos a escribir la Declaración de Paris, la Declaración de Busán o lo que nos gustaría hacer. Eso no es un plan director. El plan director es el compromiso de un Gobierno a lo largo del periodo que le toca gestionar, de lo que se puede hacer, no de lo que nos gustaría hacer. Me gustaría que supiéramos diferenciar esta posición, la brecha que existe entre lo que nos gustaría hacer y lo que podemos hacer. Voy a evitar a toda costa, créamelo, incurrir en lo que a mi juicio fueron ejercicios de voluntarismo. Le he puesto un ejemplo de pasada, y créame que no es una crítica. Supongo que era un deseo real cuando se afirmó categóricamente que en el año 2012 se llegaría al 0,7 y cuando empezó la crisis y con el primer recorte que hizo el Gobierno socialista se seguía diciendo que alcanzaríamos el 0,7. Trataré de evitar todo ese tipo de cuestiones. El plan director planteará lo que se puede hacer en cuatro años, no lo que nos gustaría hacer en cuatro años. También les pido que cuando hablen de si las resoluciones se han incorporado o no, enfoquen sus resoluciones con ese sentido de la responsabilidad. No de redescribir otra vez los deseos de la cooperación española, sino un ejercicio responsable de lo que se puede hacer en la cooperación española en el contexto actual, porque, si no, la brecha entre lo que deseamos y lo que podemos hacer va a hacer inviable que yo, como un gestor responsable, pueda aceptar que se incorporen resoluciones que sé que no se van a poder cumplir. Puedo quedar muy bien con el Parlamento autorizando que el Grupo Popular apoye determinadas iniciativas, si evidentemente partimos de la base de que son deseos. Si lo que usted me dice es que vamos a escribir un plan director de deseos, si ahora pactamos eso aquí y me dice que el plan director es un plan de deseos, entonces aprobamos lo que usted quiera. Si el plan director es un plan de compromisos, entonces hay que hacer un ejercicio de responsabilidad de lo que se puede hacer de verdad. Les pido a ustedes que cuando llegue el nuevo plan director enfoquen las resoluciones pensando en lo que se puede hacer de verdad en los cuatro próximos años que tenemos por delante.
Espero no dejarme nada. Respecto a una pregunta muy concreta sobre la tasa de transacciones financieras, el propio presidente del Gobierno se ha pronunciado ya. El presidente del Gobierno ha dado su aceptación a este tema y uno de los grupos en los que seguimos trabajando activamente, señor Luena, es el grupo de los instrumentos de financiación innovadora. Por tanto, España va a apoyar -y está apoyando- la tasa de transacciones financieras. Por cierto, usted cita de pasada que no hemos sido muy activos en la reducción de los subsidios a los combustibles sólidos en la Cumbre de Río. También ha citado antes el tema de la coherencia de políticas. Sería bueno que trasladáramos la coherencia de políticas del ámbito internacional al ámbito nacional, porque estos días en el conjunto de la nación está habiendo un debate sobre las subvenciones a combustibles sólidos y todo lo que esto implica. No conviene decir una cosa en el ámbito internacional y hacer otra cosa en el ámbito nacional. Hay que trasladar la coherencia de políticas a todos los ámbitos.
Termino diciéndole que un valor importante de esta conferencia ha sido el papel de la Unión Europea como bloque político. Nosotros hemos jugado activamente dentro del bloque de la Unión Europea, hemos promovido nuestras señas de identidad y hemos jugado lealmente con la Unión Europea. España ha tenido una visibilidad muy importante, como país, en todos los llamados eventos paralelos, y así ha sido reconocido. Insisto, en lo más concreto, hemos tenido Fondo del agua, PMA, Fondo global del sida, temas que en estos momentos nos ponen a España como actores queridos y buscados en la cooperación internacional, y así lo vamos a seguir haciendo. En este momento vamos a estar activos en temas tan importantes como los ODS, los ODM, vamos a estar en la Agenda post 2015 y estamos haciendo lo posible por marcar la agenda política.
El señor Sixto, de La Izquierda Plural, tiene su visión -que es la suya y es lógico que sea así- sobre el fracaso de la Cumbre de Río. Esa es una afirmación tan amplia que cabe todo tipo de matices sobre ella. Usted lo basa sobre todo en lo que han sido, a su juicio, las críticas de la sociedad civil. Esa es una parte de la cumbre. Ya le he dicho que en ese terreno de la participación de la sociedad civil no ha habido cambios sustanciales, pero que no haya habido cambios sustanciales no sé si puede ser interpretado como un fracaso. Discrepo sobre que la participación de los partenariados público-privados se haya visto como algo negativo. Por el contrario, parece que la comunidad internacional lo ve de otra manera. No hay que olvidarse de que no hace tanto tiempo ha estado la Cumbre de Busán y que precisamente allí se ha hablado de la necesidad de buscar financiaciones adicionales. En el consenso internacional, no unos señores raros o extraños sino el consenso de la comunidad internacional en Busán, ha sido que en este momento los partenariados público-privados tienen y deben jugar un papel muy activo en el desarrollo. No se ha hecho otra cosa que dar continuidad y sentido a este tema. La Cumbre de Río ha tenido una fuerte identidad en el papel que pueden jugar en el desarrollo las alianzas público-privadas. Aunque respeto muchísimo su visión, desde luego no es una visión mayoritaria. La visión mayoritaria es más bien la contraria. Lo que usted presenta como un fracaso, la mayoría de los países y de la comunidad internacional lo ve como un éxito y como una de las cuestiones en las que se ha avanzado. Permítanme que no tenga esa visión apocalíptica de la reinvención del capitalismo malvado que está en este momento inten
tando acogotar al mundo. Más bien tengo la visión positiva de una sociedad civil en la que se incluye, como es natural, a los agentes sociales -y el mundo empresarial también es un agente social- que quieren colaborar de forma responsable al desarrollo. Existe todo un código ético. El proyecto de Naciones Unidas de Global Compact es un código ético muy estricto y muy cerrado de la participación del sector empresarial en el desarrollo y está impulsado directamente por el secretario general. Desde hace años España ha financiado activamente ese proyecto con el anterior Gobierno. Sinceramente hay que verlo como un avance de responsabilidad social del sector privado en el desarrollo, y así lo entiendo yo. Por lo demás, ya le he dado mi visión, nos hemos quedado en un punto de equilibrio entre bloques que era difícil hacer compatible por las circunstancias económicas en las que estamos, pero también creo que esto no debe ser entendido como un punto final, sino como un punto de partida, así es como nosotros lo entendemos.
El señor Picó, de Convergéncia i Unió, ha compartido algunos análisis y me pedía explicación sobre la posición española. He tratado de explicarle que la posición española ha tenido mucho que ver con la posición de la Unión Europea. Nos ha parecido que el valor político adicional de esta cumbre era precisamente que la Unión Europea haya tenido una posición común. Eso ha sido un hecho positivo y que las posiciones de los Estados miembros se han trabajado en los grupos, dentro de la Unión Europea, que es la que realmente ha gestionado esta fórmula.
Me plantea la idea, que yo mismo he -destacado en esta Comisión, de cómo hacer más partícipe a las comisiones del Congreso y del Senado. Estoy plenamente de acuerdo con usted. Cuando se vayan a celebrar cumbres relevantes -obviamente, no estamos hablando del día a día de las reuniones de los grupos de trabajo, sino de las cumbres relevantes en las que realmente sea bueno que la Comisión pueda opinar- haré el esfuerzo de programación y de organización con ustedes para que, si es posible, tengamos algún tipo de comparecencia previa para que puedan sugerir ideas y puedan estar informados de la situación. En este momento está sobre el horizonte la Asamblea General del año que viene, que analizará los ODM y que hablará sobre el post 2015. Como tenemos tiempo para ir previéndolo, nos pondremos de acuerdo, si les parece bien, para fijar cuándo y cómo se puede tener un debate monográfico sobre el post 2015 y la vinculación de los ODS y los ODM. Me parece de lo más razonable.
Le vuelvo a dar el mismo argumento que al señor Luena sobre la brecha que hay entre lo que queremos y lo que podemos. No deberíamos de perder de vista que eso es casi siempre lo habitual en nuestra vida, en todos los sentidos, entre las aspiraciones que cada uno puede tener individual o colectivamente y nuestras potencialidades reales, pero eso tiene especial importancia en este momento. Si se trata de mantener los objetivos en el sentido general y decirnos a nosotros mismos si están vivos esos objetivos o esas declaraciones internacionales de París, Busán, Accra, evidentemente podemos ir por esa vía y las repetimos y estaremos de acuerdo. Si por el contrario de lo que se trata es de hacer operativo aquí qué vamos a hacer, debemos de ser conscientes del contexto en el que en este momento no movemos las administraciones generales, la Administración del Estados y las comunidades autónomas. Y cada uno de nosotros podemos analizar lo que nos sea más cercano y preguntar qué brecha hay entre lo que queremos y lo que podemos hacer. Con ese ejercicio de realismo de esa brecha podremos enfocar la actividad de la Comisión de una forma más adecuada.
Me pregunta cuál va a ser la posición de los ODS. Lo que sucede es que en este momento no hay ODS. Una de las cuestiones que ha salido de la Cumbre de Río es que no ha sido capaz de decir cuáles son los objetivos, las metas de los ODS. Por el contrario, se ha generado la posibilidad de crear un grupo de trabajo, en el que procuraremos estar. Como le he dicho a grandes rasgos, creemos que tenemos que ir hacia unos ODS, pero sin olvidarnos de que todavía no hemos terminado de cumplir los ODM, de que 2015 está ahí y que tenemos que acelerar para cumplirlos al máximo y tener una agenda de ODS que nos permita ir previendo el post 2015. Ha puesto de manifiesto algunos avances que también he comentado sobre el Desafío Hambre Cero, sobre el empoderamiento de mujeres, etcétera. Todo eso me parece realmente relevante.
Me preguntaba sobre el tema de la financiación, y ya le he dicho, también de pasada, que hay una interpretación que no compartimos, y es que precisamente la cumbre no ha alcanzado compromisos de financiación. Eran los dos extremos: la Unión Europea no ha logrado una lista cerrada de ODS y tampoco convertir el PNUMA en agencia, pero el G-77 no ha conseguido la financiación. Esa era la brecha. En cuanto a la tasa de transacciones financieras, ya le he dicho que España está a favor y que la va a apoyar. Pregunta qué hemos hecho en materia de salud. Lo que sigue vigente son los ODM y es lo que marca. Yo digo siempre que tenemos una hoja de ruta, que no hay que inventar nada. Hasta 2015 tenemos una hoja de ruta, que son los ODM, que no se han derogado ni se han cambiado. Por tanto, lo que tenemos que hacer en cuanto a los objetivos de servicios sociales básicos es seguir la hoja de ruta de los ODM. Sobre la energía para todos, como sabe hay un proyecto, el Energy for all, lanzado por Naciones Unidas, que además ha hecho suyo el comisario de Desarrollo de la Unión Europea, antiguo comisario de Energía, el señor Piebalgs, en el que ha pedido a España una participación especial. El comisario quiere lanzar unos proyectos piloto y unas ideas; ha ofrecido a España participar en algunos de esos proyectos y lo vamos a hacer. Igual que estamos lanzando proyectos de cooperación delegada más intensamente y programación conjunta, también vamos a participar en el proyecto de Energy for all, especialmente en los planes que lanza la Comisión,
porque evidentemente se reconoce el papel activo y el valor que España tiene en estos terrenos.
El señor Uriarte, del Grupo Popular, hace una referencia muy interesante, que he apuntado, sobre las tres íes. Me quedaré con una, que es la de la inercia. Me gustaría que fuéramos capaces de romper esa inercia, que estuviéramos abiertos a los cambios. No entender el contexto de las cosas creo que lleva a la frustración. Las cosas son las que son en un contexto. En este momento tenemos un contexto, no solo nacional sino internacional, de profundísimos cambios, pero no me refiero solo al tema de la financiación sino a la filosofía y a los planteamientos que subyacen para obtener el desarrollo. De eso se ha hablado en las últimas cumbres internacionales y es lo que está en marcha. En la Unión Europea acabamos de aprobar un documento, que es la Agenda por el cambio, en el que se habla de muchas cuestiones que debemos tener en cuenta. Si nos quedamos con la i de inercia, la adaptamos al contexto, dejamos de lado la i de ideología y estamos abiertos a los planteamientos que en estos momentos son consensos internacionales, será bastante más fácil avanzar. Insisto en que no hay que perder de vista lo que podemos hacer en este momento y en que los consensos se construyen de verdad de esta manera.
El señor Uriarte es el que ha introducido el tema del PMA y el de la Oficina del Agua, que he citado de pasada, y yo con gusto le doy alguna explicación más. En cuanto al PMA, le diré que es un acuerdo importante de sede, que va a tener un centro logístico en Las Palmas, que va a contar no solo con silos y logística para el movimiento sino también con sociedad civil y con organizaciones no gubernamentales que gestionarán parte del proyecto y que tiene un retorno importante para todo el movimiento económico del puerto de Las Palmas, pero básicamente es un corredor humanitario que va a permitir la distribución de la ayuda alimentaria en África occidental, lo que sitúa, insisto, en buena posición a la cooperación española en el tema humanitario. Para que nos hagamos una idea, diré que de los seis centros logísticos que tiene en el mundo el Programa Mundial de Alimentos, dos de ellos estarán gestionados directamente por España, que serán el de Las Palmas y el de Panamá. Acabo de tener otro side event del programa mundial en Nueva York y con Brasil que, como saben, ha sido nuestro socio en los proyectos de hermanamiento, de twinning, con los programas de instrucción alimentaria, que creo que ha suscitado un gran interés. Las Palmas tendrá, como digo, ese depósito humanitario, tendrá también un centro de transbordo del grano y una logística. Ese despliegue que hace el PMA en España se completará con una oficina en Madrid. La idea del PMA, del Programa Mundial de Alimentos, es convertir España en un punto de encuentro entre América, Europa y África. Evidentemente, y por desgracia, las crisis alimentarias de la zona del Sahel hay que contemplarlas a medio y largo plazo y, por tanto, hay que plantear un trabajo en el medio y en el largo plazo.
La Oficina del Agua, a la que también he hecho referencia, aparte de traer a España una sede de Naciones Unidas, nos refuerza en un sector que va a seguir siendo prioritario en el próximo plan director, que es el agua y el saneamiento; por tanto, es absolutamente coherente con los trabajos que hemos haciendo. Hemos hecho una apuesta por el agua, tenemos inversiones importantes y las vamos a seguir teniendo, por lo que este es un refuerzo en esa especialización. La oficina va a trasladarse a Barcelona, al complejo Sant Pau, y como característica diferenciadora diré que va a haber un partenariado público-privado que va a ser positivo para el desarrollo de esos países. La oficina de Barcelona es un mix entre lo público y lo privado, que es por donde camina en este momento la comunidad internacional.
Agradezco a todos ustedes la amabilidad con la que han tratado el tema. Espero haber contestado a las preguntas que me han hecho. En todo caso, vuelvo a decir que tomo nota de sus preocupaciones y que intentaré seguir trasladando a la Comisión, como siempre, la información de la que dispongamos, y ser lo más transparente posible. Les adelanto, como he dicho, que el plan director está en fase de consultas y que espero cumplir los plazos para llevarlo al Consejo de Ministros y venir aquí a hablar de él en el próximo otoño.
El señor PRESIDENTE: ¿Algún portavoz desea hacer uso de la palabra? (Pausa). Adelante, señor Luena.
El señor LUENA LÓPEZ: Intervendré de forma breve para realizar algún comentario -no quisiera reabrir el debate- y, con el permiso del siempre benevolente señor presidente, hacer un par de preguntas, una propuesta final y una conclusión.
El señor PRESIDENTE: Dos preguntas y una propuesta.
El señor LUENA LÓPEZ: Voy a ser muy breve, de verdad. El señor secretario general ha hecho hincapié en los dos logros de la cooperación española, que son fruto de esa continuidad del trabajo: el PMA en Las Palmas, que es una sede muy importante en el ámbito internacional, y la Oficina del Agua en Barcelona. Nos felicitamos por ello. Es una felicitación al actual Gobierno y, por consiguiente, a la continuidad, como usted bien decía.
El balance es gris. Creo que usted no ha dicho gris, pero más o menos se deduce de su primera intervención sobre las conclusiones de la cumbre que el balance es gris. Por tanto, no le voy a pedir un especial brillo en un entorno gris, pero lo que ocurre es que quizá hemos contribuido a darle ese tono. Usted argumenta sobre la Unión Europea, pero creo que el todo ni oculta ni anula ni excluye a la parte de ese todo que es la Unión Europea. Voy a volver a decirle lo que ya le he dicho en mi primera intervención, que creo que debíamos haber tenido algún liderazgo, en cuestiones como coherencia de políticas o
en el agua, en esas políticas acordadas en la Unión Europea. Creemos que deberíamos haberlo hecho y, sin embargo, hemos contribuido a ese balance gris. Usted habla mucho del cambio de contexto, del queremos y del podemos, pero que no se nos olvide el debemos; como sociedad, como Cortes Generales, como Gobierno, como sistema sociopolítico no nos olvidemos del debemos. Es cierto que ha habido un cambio de contexto. ¿Pero es cierto que en la situación actual de la cooperación española, en relación con los fondos y con ese retraimiento -por utilizar su palabra, aunque no quiero incurrir en ninguna de las íes del señor Uriarte-, el cambio de contexto influye? Sí. Ahora hay una influencia del cambio de políticas con el cambio de Gobierno mayor que ese cambio de contexto, incluso ha habido una utilización de ese contexto y cambio de contexto para hacer un cambio de políticas. Es donde quizá mantengamos diferencias el Gobierno y el Partido Socialista. No se debe aprovechar ese cambio de contexto para darle una vuelta de tuerca más grande de la que posiblemente sea necesaria. Eso es lo que nosotros queremos dejar claro, porque al final a ver quién incurre en la i de ideología. Por consiguiente, visión realista, sí, señor secretario general, responsabilidad, también, pero recortes desproporcionados, no. Si le parece, como estamos en el final del periodo de sesiones afrontamos el plan director con esa visión realista; a la responsabilidad nos apuntamos, pero a los recortes desproporcionados no. Esa es la línea roja que le marco desde hoy en nombre del Grupo Socialista. Creo que no debería utilizar el discurso de que está en el banco, de los 200 millones, de la no ejecución, que he escuchado en algún otro contexto. No quiero entrar más en eso. He dicho que no iba a reabrir el debate y no lo voy a hacer.
Voy a entrar en las dos preguntas y en la propuesta -insisto, con la benevolencia del señor presidente-, para hacer después una conclusión final. El compromiso que asumimos en la Cumbre del Cambio Climático, en relación con el Fondo verde de Copenhague, eran 150 millones de euros destinados a la financiación de energías renovables, entre ellos, proyectos destinados al norte de África. Nos gustaría que nos aclarara -si es posible ahora y si no puede hacerlo en otro momento- dónde, en qué partida y cuándo van a hacerse efectivos esos compromisos de España para financiar dicho Fondo verde. Como ha hablado del plan director, nos gustaría que nos adelantara -ya que estamos hoy en una sesión extraordinaria para tratar de este tema- qué importancia va a dar el Gobierno a la Agenda internacional simbolizada por los objetivos de desarrollo sostenible de los que estamos hablando. La propuesta es que quizá sea el momento de recuperar la Comisión delegada del Gobierno para cooperación al desarrollo sostenible, que creo recordar que desapareció en la reestructuración que hizo el Gobierno nada más llegar. Después de la cumbre quizá sea el momento de recuperarla.
Terminamos, como digo, el periodo de sesiones con una reunión extraordinaria de esta Comisión. Le reitero la disposición del Grupo Socialista y le pido que ese diálogo, ese consenso necesario para afrontar el debate del plan director lo extienda -usted mencionaba que hay un borrador- al resto del sector y a todos los actores de la cooperación española. También le quiero decir que le deseamos suerte y acierto, porque para los representantes políticos, especialmente para quienes están en los Gobiernos, este es un tiempo en el que la suerte y el acierto son más necesarios que nunca. Le reitero la disposición del Grupo Socialista, con esa línea roja que le he marcado.
El señor PRESIDENTE: Le tengo que decir al portavoz que el periodo de sesiones ordinario hace semanas que lo terminamos. Estamos en un periodo extraordinario que, por definición, nunca termina porque no se sabe realmente cuando empieza.
El señor SIXTO IGLESIAS: Haré una intervención muy corta. Como el compareciente hablaba de apartar la i de ideología y después ha dicho que no comparte las apreciaciones que le he hecho, para lanzar luego una serie de críticas al Partido Socialista, a las que nos tienen acostumbrados en esa guerra de "tú recortas más que yo", no puedo evitar poner eso en relación con una noticia, que no voy a calificar porque me saldrían palabras muy gruesas para esta Cámara. Estos días pasados vimos en todos los medios de comunicación un estudio en el que se desgranaba cómo billones y billones de euros en manos de las grandes fortunas iban a parar a los paraísos fiscales. Desde la ideología que defiendo, no puedo evitar poner en relación una cosa con la otra, es decir, los grandes capitales acumulados en paraísos fiscales con los recortes sistemáticos en ayuda al desarrollo y el reparto cada vez más desigual de la riqueza en este planeta. Por eso es fundamental para nosotros la i de ideología, porque implica un reparto diferente y una mayor justicia social. No puedo evitar ponerlo encima de la mesa y dejarlo patente.
El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra el señor Picó.
El señor PICÓ I AZANZA: Me congratulo de las congratulaciones de todos por que la sede del secretariado de la Alianza Global de Operadores de Agua esté en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau en Barcelona. Quiero hacer simplemente un pequeño apunte -creo que lo expresó muy bien el alcalde de Barcelona, el señor Trias-, y es que el éxito de la candidatura para acoger la sede es tanto de los anteriores como de los actuales equipos de Gobierno, tanto del Ayuntamiento de Barcelona, como de la Generalitat de Catalunya y del Estado. Por tanto, congratulados todos, continuamos.
El secretario general se refería a mi afirmación de que no existe compromiso de financiación en el documento aprobado. Efectivamente, en el documento aprobado no
existe un compromiso de financiación, pero si se da a través de otros instrumentos como, por ejemplo, el Fondo de la OPEP para el desarrollo internacional, que comprometía 1.000 millones de dólares para una iniciativa sobre energía y cooperación. Mi pregunta tiene más razón de ser. ¿Van a existir compromisos económicos por parte de España? Estábamos hablando del 0,7%. El señor Luena se refería al párrafo 258 de la declaración. Para mí es tan importante lo que dice esa parte de la declaración de que es crucial dedicar el 0,7%, como la otra -y ahí va mi pregunta-, que dice: Alentamos encarecidamente a todos los donantes a que elaboren cuanto antes calendarios indicativos móviles que ilustren cómo piensan alcanzar sus metas de conformidad con sus respectivos procesos de consignación presupuestaria. Destacamos la importancia de movilizar un mayor apoyo nacional en los países desarrollados para el cumplimiento de sus compromisos, por ejemplo, mediante la sensibilización pública, facilitando datos respecto a los efectos de la ayuda sobre el desarrollo y demostrando resultados tangibles. Veo tan importante la senda del 0,7% como esa segunda parte de la declaración aprobada que he leído. En unos momentos de crisis económica como la que vivimos, ¿cómo piensa defender su presupuesto? ¿Cómo piensa sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de que existan partidas presupuestarias para ayuda al desarrollo? ¿Cómo piensa hacer estas agendas? Tan importante es una cosa como la otra y me gustaría que el secretario general respondiera a mi pregunta.
El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra el portavoz adjunto del Grupo Popular.
El señor URIARTE AYALA: Intervengo para manifestar la última valoración de mi grupo, reconocer -cosa que no he hecho al principio- la amplia participación, en número y en actividades, del Gobierno y de las instituciones españolas que han participado en la Cumbre Río+20 y poner encima de la mesa el reconocimiento del papel de España que han hecho otros países receptores de nuestra ayuda. Quiero hacer referencia a uno de los paneles que organiza España, realizados en paralelo a la cumbre, sobre la temática del agua y el saneamiento, y cómo ha puesto en valor su experiencia en el plan director de los próximos cuatro años, en el que participan el ministro de Agricultura, don Gonzalo Robles y los ministros de El Salvador, de Guatemala, el represente del Banco Interamericano de Desarrollo, etcétera. Cito este panel en concreto porque la referencia que hacen los ministros de El Salvador y de Guatemala es para agradecer a España su papel en las políticas de desarrollo, en los temas de agua y saneamiento, ya que las consideran claves para la lucha contra la pobreza y reclaman un refuerzo en las instituciones, en las capacidades técnicas, y una elaboración de marcos normativos que estén vinculados a la gestión del agua y el saneamiento. Se está hablando de fortalecimiento institucional, de apoyo técnico, de otros instrumentos de la cooperación internacional en los que España juega un papel fundamental y que son valorados por los países receptores de esa ayuda. Creo que esto es un buen reflejo del papel que ha jugado España en esta cumbre que hay que poner en positivo y que hay que seguir potenciando. Desde luego es intención del Gobierno hacerlo.
Quiero agradecer al secretario general la profundización en el tema del centro logístico del Programa Mundial de Alimentos en Canarias. Consideramos que va a ser un avance importante para ese gran sector profesional que tenemos en España de la cooperación, del desarrollo y de la ayuda humanitaria. Al mismo tiempo, pone a España en el mapa de la ayuda humanitaria y de la cooperación de Naciones Unidas, porque hemos oído que tendrá un centro en Madrid. Esto nos parece muy positivo, pero no solo para España sino para esos millones de seres humanos que están pasando por situaciones dramáticas, de emergencia, especialmente en el Sahel.
Acabo con un apunte sobre el plan director. Creemos, como ha dicho el secretario general, que debe ser coherente, realista y riguroso. El Grupo Parlamentario Popular quiere trabajar en esa línea y cuando termine el mes de agosto abriremos procesos de conversaciones y de negociaciones con el resto de los grupos parlamentarios para intentar buscar ese consenso que todos queremos. Debe ser un consenso realista, que hable de la cooperación que tenemos que hacer ahora, que es la que reclama el sector y que va, repito, mucho más allá de los incrementos presupuestarios.
El señor PRESIDENTE: Si el señor secretario general mira un poco el reloj cuando haga uso de la palabra, podríamos cumplir con los deseos de los comisionados.
El señor SECRETARIO GENERAL DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO (Robles Orozco): Intentaré ser breve. Contestando al portavoz socialista, tengo que decirle que es evidente que este es su discurso y, por tanto, no tengo nada que decir. No hay una utilización de la crisis como coartada para reducir ningún tipo de política sino que es un hecho inevitable; es decir, las disponibilidades presupuestarias llevan a la necesidad de tomar determinadas decisiones que tampoco nos gustan a nosotros, pero no solo en este terreno sino en ninguno, como no le gusta a nadie tomarlas en su ámbito personal o familiar o como pasa cuando le dan a uno un diagnóstico que no le gusta y tiene que afrontar determinadas cuestiones. Hay cosas que nos toca hacer en la vida aunque no nos gusten. He tratado de poner ejemplos de la continuidad de políticas, pero no casa bien la idea que usted trata de argumentar de que usamos la crisis para recortar, cuando realmente le estoy demostrando que lo que estamos haciendo es continuar con la inmensa mayoría de las políticas que se habían pactado en esta Comisión y que a uno le toca luego demostrar con los hechos que no son brindis al sol.
Si me he pasado ocho años apoyando determinadas políticas y ahora estoy siguiendo estas es porque evidentemente considero que eso es una política de Estado, no un discurso. Si hemos dicho que el agua y el saneamiento eran una política de Estado, estamos siguiendo una política de Estado con el agua y el saneamiento, con más o menos recursos, pero lo estamos haciendo.
Si introduzco el tema de los 200 millones es porque usted me ha dicho que hemos recortado un 83%. Lo que le digo es que en este momento hay margen para gestionar proyectos allí, puesto que hay depositados en el BID 200 millones de euros. Eso es una realidad. Usted me dice: No vamos a poder hacer proyectos. Yo le digo que sí. No he entrado en las razones por las que no se ha gestionado, pero si quiere se las cuento. He dicho que hay 200 millones depositados y creo que esa cantidad da para bastante; vamos a poder hacer muchos proyectos. Creo que en las circunstancias actuales se entendería muy mal que cuando no se han ejecutado 200 millones dotáramos ese fondo y dejáramos traslucir la idea de que no se ha gestionado con la agilidad suficiente. Sobre los otros fondos que están depositados en determinados sitios, intentaremos gestionarlos lo mejor posible y explicarnos a nosotros mismos por qué se han hecho determinadas aportaciones. En eso no quiero entrar porque no es objeto de esta Comisión.
Dice que dentro de la Unión Europea teníamos haber liderado algunas posiciones, y pone como ejemplo el agua. Busque usted otro ejemplo, porque precisamente ese es el que hemos liderado. Dentro de los grupos de la Unión Europea hemos liderado y hemos posicionado ese tema. Pero no solo ha sido dentro de los grupos de la Unión Europea, es que la visibilidad del proyecto del agua ha sido asociado a España. Le he explicado que ha habido un evento paralelo con el Banco Interamericano de Desarrollo, a todas luces muy importante, que ha tenido mucha visibilidad, y quien ha protagonizado esa visibilidad ha sido el proyecto del agua. Ese proyecto sí lo hemos liderado. Si me hubiera dado otro ejemplo quizá le hubiera dado la razón, pero en ese caso concreto no.
En cuanto al tema de los fondos comprometidos voy a unir las dos cuestiones. En ese momento, como usted sabe, el problema es poder cumplir compromisos que se adquirieron. No me lo tome usted a mal, no es un intento de lanzarles la pelota, si le contesto es porque me está preguntando. Le puedo hacer una larguísima lista de compromisos adquiridos no cumplidos, de aportaciones que se tenían que haber hecho en los últimos años, desde que se iniciaron los recortes, y que no se han realizado. Insisto en que no se lo tome a mal, no es un pim, pam, pum, fuego, no se trata de ver quién ha recortado más, pero es que en cooperación no empezamos a recortar nosotros sino ustedes, y esos recortes se tradujeron en que compromisos que se habían adquirido - recordará usted la palabra, porque yo la criticaba, entre comillas- se reprogramaban. Recordará que la anterior secretaria de Estado usaba la palabra reprogramamos. Reprogramar significaba literalmente retrasar. Cuando uno reprograma es que está retrasando las aportaciones. ¿En qué se tradujo eso? En que algunas aportaciones que se tenían que haber hecho en el año 2010 no se hicieron, tampoco en 2011 y hemos llegado a 2012 sin hacerlas, y en que también se han hecho algunas con años de retraso. Evidentemente ahí hay un problema de cumplir objetivos. Yo doy una explicación narrativa de los momentos. Se adquirieron compromisos en un momento en el que se creía que había esas disponibilidades presupuestarias y luego han evolucionado las cosas de otra manera. Seguramente en este contexto no se hubieran adquirido esos compromisos. Le puedo responder de lo que podemos hacer ahora, pero también le puedo decir dónde empieza a acumularse el problema. Hay un ejemplo que ha salido hoy. Como usted recordará, el Gobierno anterior convocó el Fondo Global del Sida en España, en Extremadura. Se animó a los demás países a que hicieran aportaciones y España se ponía a sí misma como ejemplo. En un contexto evidentemente restrictivo, pasamos de eso a cancelar las aportaciones al Fondo Global del Sida. Esa es la realidad. Si vamos por el camino de los temas presupuestarios, le anuncio de antemano las enormes dificultades que hay para poder cumplir esos compromisos, que ustedes conocen mejor que nadie porque las empezaron a sufrir. Le contesto con lo que es la realidad.
Me pregunta qué va a traer el IV Plan director. Pues el IV Plan director va a traer los compromisos posibles. En cuanto a la agenda internacional, claro que contempla el escenario de que a lo largo de estos años nos enfrentamos a la evaluación última de los objetivos del milenio. Tenemos que encarar el post 2015 y pensar en la Agenda del desarrollo sostenible. Ya les he dicho lo que no va a ser el plan director. El plan director no es una lista de deseos. El plan director es un compromiso de lo que es posible. El concepto de debemos que hace un momento introducía usted, señor Luena, es un concepto ético. De lo que yo le hablaba era de un problema de puro pragmatismo político y de gestión entre lo que queremos hacer y lo que podemos hacer, y el componente ético de lo que debemos hacer está sujeto a disponibilidad. Eso lo podemos trasladar a nuestra vida personal, porque hay muchas cosas que debemos hacer pero que no siempre podemos hacer. Introducir ese argumento aporta poco en este momento. El presidente me decía que debía usar mejor la palabra abismo. Muchas veces existe un abismo entre las posibilidades y las realidades y, en todo caso, hay que intentar acercarlo. Eso es lo que vamos a intentar hacer en el IV Plan director. En todo caso, insisto, estoy absolutamente abierto al tema.
El señor Sixto plantea la cuestión de los paraísos fiscales. Créame, no puedo estar más de acuerdo. En lo que sí discrepo es en que sea un tema ideológico. Precisamente ese es un tema que nos une a todos. En mis anteriores responsabilidades en la Administración, me ocupé muy personalmente de los paraísos fiscales. A España le tocó la Presidencia y yo tuve que presidir los grupos internacionales que luchaban contra el blanqueo de capi
tales. Promovimos el sistema de listas -grises, negras, blancas-, promovimos acciones muy concretas contra paraísos fiscales y promovimos legislación. Soy, entre otras cosas, bastante responsable de la legislación antiblanqueo de este país. Por tanto, es un tema que conozco, que comparto y que sé. Soy consciente de su trascendencia en todos los ámbitos, en el de la criminalidad, en el de los recursos que se quitan al desarrollo de los países, y por tanto comparto con usted la importancia del tema de los paraísos fiscales. Lo que no comparto es que sea un problema ideológico; creo que es un problema simplemente ético, por no entrar en argumentos más gruesos.
El señor Picó ha introducido el tema del agradecimiento a todos los gestores anteriores. Es lo primero que he hecho, señor Picó. He expresado mi agradecimiento a todos los anteriores gestores, muy especialmente en el proyecto del PMA de Las Palmas; no tanto en el de Barcelona, con sinceridad. El de Barcelona está mucho más vinculado a la gestión de este Gobierno, de la Generalitat actual y del ayuntamiento. Es un proyecto que se presentó a principios de año, es decir, que venía gestándose por la Generalitat y el consorcio del Hospital de Sant Pau y que ha puesto en marcha este Gobierno. No obstante, he expresado mi agradecimiento a todos los que han participado en él. En el caso concreto de Barcelona, la resolución pone de manifiesto la coordinación interinstitucional. En el caso concreto del PMA, he hecho referencia al anterior Gobierno, que fue quien inició este proyecto, que además me parece un buen proyecto. También he dicho que llevaba muchos años gestionándose con enormes dificultades y que no había salido. Algo sé de lo que ha pasado entre medias, pero no viene al caso. Los anteriores gestores saben las dificultades que se encontraron y las razones por las que al final el proyecto no salió estando prácticamente listo para la firma. En fin, lo importante en este momento es que el proyecto está firmado y que España y Las Palmas van a tener un papel en él. Felicito a todos los que tuvieron anteriormente la idea, tuvieron la posibilidad y lo gestionaron adecuadamente y les expreso mi agradecimiento.
En cuanto al presupuesto y a las posibilidades, usted, como conoce temas de la Administración, sabe que normalmente en todos los acuerdos se pone una coletilla que dice: sujeto a la disponibilidad presupuestaria. Así son las cosas. Uno puede firmar acuerdos interesantes, pero si no hay disponibilidad presupuestaria los documentos se convierten en una voluntad, en un deseo. En este momento, con carácter general, todo está sujeto a disponibilidad presupuestaria. Este es un tema que podemos sacar cuántas veces quieran, pero ignorar la realidad que tenemos en España, fuera de España, en el conjunto internacional y en las agencias internacionales sería caer en la melancolía. Les pido que tengan muy presente que todo está sujeto a la disponibilidad presupuestaria, pero aquí y fuera de aquí.
Ha hablado usted de sensibilizar a la sociedad. Estoy plenamente de acuerdo. Si en algo tenemos que pensar, y tendremos que pensarlo de cara al plan director, es en una política global de transparencia, de dación de cuentas, de medición del impacto. Esta política tiene una doble virtualidad, por un lado, es la política de transparencia que cualquier régimen democrático necesita y, por otro lado, nos tiene que servir para sensibilizar a la sociedad. Hoy más que nunca la sociedad tiene que ser muy, muy consciente del impacto de la cooperación, de la transparencia de los fondos y de los recursos de los que se dispone, para que podamos demandar su apoyo a las políticas que queremos hacer. Por tanto, estoy de acuerdo en que hay que buscar el apoyo de la sociedad y en que hay que sensibilizarla, y eso no se hace con palabras, ni siquiera con campañas, se hace con un proyecto global, que personalmente creo que tiene que arrancar de una política de transparencia y de dación de cuentas que incluya también otras cuestiones. Me parece fundamental. El plan director va a intentar avanzar también en esas políticas finales del impacto de nuestra cooperación.
Quiero dar las gracias a todos los grupos. Como les he dicho, estoy a su disposición, como siempre. He querido venir lo antes posible a la Comisión para rendir cuentas.
El señor PRESIDENTE: Damos las gracias al secretario general de Cooperación. Les recuerdo que la solicitud es del 5 de julio y la demanda del Grupo Socialista es del 28 de mayo. Doy las gracias a todos los portavoces, a los miembros de la Comisión y a los demás asistentes que han tenido la amabilidad de acudir en este día.

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