Source: http://tribunalsupremo.organojudicial.gob.bo/Autos%20Supremos/penal/penal-II/2006/as200612346.htm
Timestamp: 2020-04-01 20:13:29+00:00

Document:
200608-Sala Penal Segunda-2-346
AUTO SUPREMO: No. 346 Sucre 28 de agosto de 2006
PARTES: Ministerio Público c/ Marco Antonio Ramírez Perales
VISTOS: el recurso de casación interpuesto por Marco Antonio Ramírez Perales de fojas 46 a 48, impugnando el Auto de Vista Nº 38/05 de 28 de septiembre de 2005 dictado por la Sala Penal de la Corte Superior del Distrito Judicial de Tarija, dentro del proceso penal que por el delito de tráfico de sustancias controladas, sigue el Ministerio Público contra el recurrente, sus antecedentes, y:
CONSIDERANDO: que tramitado el proceso oral, público y contradictorio el Tribunal de Sentencia Primero en lo Penal de Tarija pronunció sentencia condenatoria en contra de Marco Antonio Ramírez Perales declarándolo autor del delito de tráfico de sustancias controladas previsto en la sanción del artículo 48 con relación a los incisos ll) y m) del 33) de la Ley Nº 1008, sancionándolo con la pena privativa de libertad de diez años de presidio a cumplir en la Cárcel Pública de Morros Blancos de la ciudad de Tarija.
Que contra este fallo, el procesado Marco Antonio Ramírez Perales, mediante memorial que corre de fojas 108 a 111, formula recurso de apelación restringida, el mismo que fue resuelto mediante Auto de Vista Nº 38/05, cursante de fojas 36 a 39, pronunciado por la Sala Penal de la Corte Superior del Distrito Judicial de Tarija declarando no haber lugar al recurso confirmando, por tanto, la sentencia impugnada.
CONSIDERANDO: que contra este Auto de Vista, Marco Antonio Ramírez Perales recurre de casación, siendo admitido formalmente por Auto Supremo Nº 39/06 de 11 de enero de 2006, saliente de fojas 54 y 54 vuelta, del cuaderno procesal, correspondiendo en consecuencia, que este Tribunal ingrese al análisis pertinente para resolverlo en alguna de las formas previstas por el artículo 419, segundo párrafo del Código de Procedimiento Penal.
Que en cuanto al planteamiento del recurso se refiere, se tiene que el recurrente fundamenta su impugnación en los siguientes términos:
1. Que el Tribunal ad quem, al confirmar la resolución impugnada, no ha realizado un adecuado examen de la valoración del Tribunal de mérito, toda vez que la prueba no era suficiente para generar en el juzgador, certeza sobre la culpabilidad del recurrente por el delito que le ha sido atribuido.
2. Que de la lectura del Auto de Vista, se evidencian contradicciones tales como el hecho de que, por una parte, confirma la conclusión del a quo de que se trataría de un consumidor y por otra, deniega tal situación concluyendo que es, potencialmente, peligroso a la adicción. Asimismo, señala, que no hubiera considerado las circunstancias en que fue aprehendido, toda vez que se encontraba en posesión de sustancias controladas y objetos para su consumo, independientemente de la cantidad.
3. Señala como precedentes contradictorios, los Autos Supremos Nº 213/01 y Nº 029/01, los cuales transcribe en sus partes pertinentes.
4. Que existió una errónea valoración de la prueba toda vez de que, si bien la cantidad que se le encontró supera a la que los especialistas determinan para su consumo inmediato, debió entenderse que ésta era una previsión para su futuro consumo. Que por otra parte, conforme a la Convención de Estupefacientes de 1961, las semillas no contienen el principio activo, por cuanto al haberse pesado la sustancia conjuntamente, no se ha determinado, con precisión, la cantidad de sustancia controlada por la que se lo juzga, ya que confrontando tal situación con el dictamen científico del Perito en toxicología que intervino en el proceso, se demuestra que no habría sido valorado por el juzgador.
CONSIDERANDO: que del análisis del proceso y de los fundamentos del recurso se tiene:
1. Respecto a la valoración defectuosa de la prueba a efecto de determinar la concurrencia o no de los elementos constitutivos del tipo penal atribuido, se tiene que el imputado refiere que se ha desvirtuado el hecho de que se le apodara "el loro" y que tal situación acarrea, como consecuencia, que la información por la que ha sido aprehendido en flagrancia, era falsa, es decir que no es evidente que se dedique al comercio de sustancias controladas. Que los datos del proceso ponen en evidencia que el a quo, en su resolución, aplicando las reglas de la sana crítica y reglas de experiencia, ha inferido que no se puede pretender desvirtuar, a partir de tal argumento, el hecho que por alguna información recogida, se obtuvieron datos del domicilio del procesado, así como una orden de allanamiento merced a la cual se ingresó a su domicilio, situación que no puede sustentarse en el buen entender de los funcionarios de la FELCN, sino en datos ciertos y evidentes, dado el resultado de la pesquisa realizada. Esa operación intelectiva, que se ha confirmado, mediante los elementos objetivos constituidos en prueba documental y testifical apoyando el razonamiento de experiencia del Tribunal, constituyen, en su conjunto, la resolución del a quo, no siendo por tanto, evidente la defectuosa valoración de la prueba acusada en el recurso.
2. Que con relación a las supuestas contradicciones internas del Auto de Vista, del examen de la resolución del ad quem, se tiene que esta señala: "se deshecha la posibilidad de que se trate de consumidor", así como por el informe presentado por el Perito, quien concluye que "no es una persona adicta al consumo sino potencialmente peligrosa a la adicción" y no como refiere el recurrente, siendo evidente, que el Auto de Vista impugnado mantiene una unidad lógica de criterio uniforme y no es contradictoria en si misma.
3. Con relación a los precedentes contradictorios, es menester señalar que los mismos son criterios interpretativos teleológicos del sentido y alcance de la ley sobre un caso particular, pero que puede ser objeto de modificación; con este antecedente, se tiene que el Auto Supremo Nº 029/01 responde a la aplicación e interpretación de la ley, desde el punto de vista causalista, debiendo considerarse que la línea contenida en el Auto Supremo Nº 417 de 19 de agosto de 2003, determinó que los delitos emergentes de la Ley del Régimen de la Coca y Sustancias Controladas son de carácter formal y no de resultados, adscribiendo los delitos contenidos en la Ley 1008 a la corriente finalista, no siendo, en consecuencia, el precedente aplicable al caso de Autos, por cuanto el Auto de Vista observó la doctrina vigente. Situación distinta es la referida en el Auto Supremo Nº 213/01, cuyo antecedente se refiere a la posesión de cantidades menores de sustancias controladas (6 gramos de materia y 2 de semillas), de lo cual conforme sale de los datos de la presente litis se habla de un contenido de 440 gramos, por lo que el precedente invocado no guarda identidad de antecedentes y no puede ser comparado con el Auto de Vista impugnado, por lo que el Tribunal de alzada ha compulsado la sentencia del a quo conforme a la doctrina legal vigente no siendo, en consecuencia, contraria a la doctrina invocada por el recurrente.
4. Con relación a la cantidad precisa de sustancias controladas, es evidente que el razonamiento del recurrente tiene fundamento científico, evidenciándose que no se ha determinado, con precisión, la cantidad del ingrediente activo contenido en la sustancia secuestrada; sin embargo, conforme previenen el inciso ll) del artículo 33 de la Ley 1008, con relación al m) del citado artículo y norma especial, se tiene que el procesado se encontraba en posesión tanto de semillas como de las partes de la planta que sí contienen la sustancia activa, siendo evidente por tanto que Cannabis Sativa conforme la definición del diccionario de la lengua española, es el nombre genérico del cáñamo índico usado como estupefaciente, situación que concuerda con la descripción de la sustancia prohibida contenida en la lista I de estupefacientes del anexo de la Ley 1008, que tomó como base, las listas de estupefacientes y psicotrópicos de la Convención de Estupefacientes de 1961 y del Convenio sobre sustancias psicotrópicas, con inclusión de todas las modificaciones introducidas por la Comisión de Estupefacientes en vigor desde el 19 de septiembre de 1987, donde no se hace distinción respecto a las partes de la planta, considerándose, de manera genérica, la planta Cannabis Sativa (Marihuana) así como su resina, sustancia controlada prohibida.
Que es evidente que el principal ingrediente activo de la marihuana es el THC (delta-9-tetrahydrocanabinol), sin embargo, por el principio de legalidad sustantiva penal, se tiene que desde la publicación de la Ley Nº 1008, la Marihuana o Cannabis Sativa, en general, es la planta sustancia cuya tenencia se encuentra prohibida, prohibición que, además, no le era desconocida al procesado, conforme se tiene de la descripción fáctica emergente de la sentencia, toda vez que pretendió deshacerse de ella ante la irrupción a su domicilio durante el allanamiento.
Que realizando una interpretación desde la corriente finalista, conforme lo ha determinado el Auto Supremo Nº 417/03, se tiene que los ápices de la plántula así como sus semillas, son parte de la misma variedad vegetal denominada Cannabis Sativa y cuya tenencia, en cantidades superiores a las determinadas para el consumo personal inmediato (48 horas), constituye delito de tráfico no siendo necesario discriminar las semillas del resto de la planta a tiempo de realizar su pesaje, por cuanto la tenencia de las simientes de Marihuana es, potencialmente, peligrosa para la salud pública y su tenencia está prohibida por ley.
CONSIDERANDO: que con sujeción a lo previsto por el artículo 416 del Código de Procedimiento Penal, existe contradicción cuando, ante una situación de hecho similar, el sentido jurídico que le asigna el Auto recurrido no coincida con el del precedente, sea por haberse aplicado normas distintas o una misma norma con diverso alcance.
Que, en el recurso de casación, debe establecerse, con precisión, la contradicción existente entre los precedentes alegados y el Auto de Vista impugnado. Que en el caso de Autos, efectuado el análisis respectivo se concluye, de manera incuestionable, que no existe contradicción en los términos fundamentados en el fallo impugnado con relación a los precedentes invocados de acuerdo con la segunda parte del artículo 419 y artículo 416 de la Ley 1970, por lo que corresponde declarar infundado el recurso.
POR TANTO: la Sala Penal Segunda de la Corte Suprema de Justicia, con intervención del Ministro Dr. Jaime Ampuero García, Presidente de la Sala Penal Primera, convocado al efecto, con la facultad conferida por el artículo 59 inciso 1), de la Ley de Organización Judicial, artículo 50 numeral 1) y segunda parte del artículo 419 ambos de la Ley Nº 1970, declara INFUNDADO el recurso de casación interpuesto por Marco Antonio Ramírez Perales de fojas 46 a 48.

References: artículo 48
 artículo 419
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 33
 artículo 416
 artículo 419
 artículo 416
 artículo 59
 artículo 50
 artículo 419