Source: http://www.redperiodistasgenero.org/implementacion-del-capitulo-j-de-la-plataforma-de-beijing-mujeres-medios-y-comunicacion-en-colombia-2020/
Timestamp: 2020-07-07 09:05:58+00:00

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Implementación del Capítulo J de la Plataforma de Beijing: mujeres, medios y comunicación en Colombia 2020 – Red de Periodistas con visión de genero
Colombia ha ratificado casi todos los tratados internacionales sobre derechos humanos y derechos de la mujer, incluyendo el Programa de Acción de la Plataforma de Beijing (1995). También ha mostrado progresos significativos en el desarrollo de leyes para promover la igualdad de género y para asegurar los derechos humanos de la mujer. Se puede ejemplificar con la Política Pública Nacional de Equidad de Género para las Mujeres y el Plan Integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencias (2012), así como la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras (2011) con estipulaciones importantes sobre igualdad de género. Además, se han promulgado leyes sobre violencia y discriminación contra las mujeres (2008) y acceso a la justicia para las mujeres víctimas de violencia sexual, especialmente durante el conflicto armado (2014), y la ley que reconoce el feminicidio como un delito (2015), entre otras.
Así mismo la Constitución Política de Colombia, en su artículo 13, reconoce el derecho a la igualdad y prohíbe la discriminación basada en género. Además, establece que el Estado debe fomentar la igualdad real y efectiva. Por su parte, el artículo 43 garantiza la igualdad de derechos y de oportunidades para mujeres y hombres y estipula que las mujeres no pueden ser objeto de ninguna discriminación.
La Plataforma de Acción de Beijing, vigente hoy, desde hace 25 años considera el empoderamiento de todas las mujeres y específicamente en el capítulo J dedicado a la mujer y los medios de comunicación, propone dos objetivos estratégicos para todos los países: 1) aumentar el acceso de la mujer, su participación en la expresión de sus ideas y la adopción de decisiones en los medios de difusión, así como en las nuevas tecnologías de comunicación. 2) fomentar una imagen equilibrada y no estereotipada de la mujer en los medios de difusión.
Sus objetivos iniciales, explica el informe de seguimiento a dicha ley, eran “generar procesos de cambio para que el Estado y la sociedad asumiera el nuevo entorno legal como una oportunidad para avanzar hacia el derecho de las mujeres a una vida libre de violencias y aclarar que las violencias contra las mujeres no son naturales, son evitables, nada las justifica y constituyen un delito”. Sin embargo hoy – como varios apartados de la Ley 1257 – esta estrategia no avanza como se corrobora en el balance de 10 años de vigencia de la Ley 1257.
El análisis de la Ley 1257 de 2008 en sus diez años de implementación, realizado por la Red Nacional de Mujeres señala que desde el 2014 el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MINTIC) ha liderado la implementación de la Estrategia Nacional “Mujer Tienes Derechos, sin embargo en cuatro años, refiere a las mismas estrategias o programas de difusión, no se cuenta con información precisa del impacto de la campaña, ni de las dificultades que se han presentado, los ajustes realizados y los retos.
La Ley 1257 de 2008 establece en su Capítulo IV, una serie de medidas de sensibilización y prevención, dentro de las que se encuentra la señalada en el artículo 10: “El Ministerio de Comunicaciones elaborará programas de difusión que contribuyan a erradicar la violencia contra las mujeres en todas sus formas, a garantizar el respeto a la dignidad de la mujer y a fomentar la igualdad entre hombres y mujeres, evitando toda discriminación contra ellas”. La disposición plantea un mandato de carácter general en el marco de la instrumentalización de la política pública frente al tema de “sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres”.
La Sentencia C-804/06 del 27 de septiembre de 2006, precisa aspectos de lenguaje incluyente, declaró inexequible el artículo 33 del Código Civil de Colombia, que dice:. “Las palabras hombre, persona, niño, adulto y otras semejantes que en su sentido general se aplican a individuos de la especie humana, sin distinción de sexo, se entenderán que comprenden ambos sexos en las disposiciones de las leyes, a menos que por la naturaleza de la disposición o el contexto se limite manifiestamente a uno solo. Por el contrario, las palabras mujer, niña, viuda y otras semejantes, que designan el sexo femenino, no se aplicarán a otro sexo, a menos que expresamente las extienda la ley a él”.
En este sentido, resulta manifiesta la influencia que ejerce el lenguaje jurídico bien sea para mantener la condición de sujeción de la mujer y su sometimiento a prácticas injustamente discriminatorias y por tanto, desconocedoras de sus derechos constitucionales fundamentales, o bien para transformar el estado de cosas imperante y lograr una igualdad real y efectiva entre varones y mujeres”.
Y continuó: “pretender que se utilice como universal el vocablo hombre solo trae como consecuencia la exclusión de las mujeres, pues en su uso oficial sólo se refiere a los varones. La Corte precisó que sólo una definición cuyo contenido permita visualizar lo femenino, hacer visible a las mujeres, armoniza con la dignidad humana, la igualdad, el derecho a participar en el ejercicio del control político y acorde con la prohibición de discriminación. Por lo expuesto, el artículo 33 del Código Civil fue excluido del ordenamiento jurídico por contrariar los preceptos constitucionales, salvo en los apartes que resultan acordes con la dignidad, igualdad y derechos de las mujeres”.
Sin embargo este no se cumple, llegando al punto que una de las administraciones distritales adoptará el eslogan “Bogotá mejor para todos”, a pesar de seguir vigente la norma y por lo que la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género realizará pronunciamiento para exigir el cumplimiento del Acuerdo, al igual que varias organizaciones y expresiones independientes que también se manifestaron y solicitaron el cambio del slogan sin que tuviera resultado,se mantuvo hasta el final de dicha administración, pasando por encima del Acuerdo.
Dicho documento obligó a la empresa prestadora de servicios de telefonía celular Virgin Mobile a “abstenerse de forma inmediata de emitir y divulgar campañas a través de cualquier medio de comunicación (impreso, audiovisual, exterior y/o digital), que vulneren derechos fundamentales, como la dignidad humana, la igualdad y la no discriminación en contra de la mujer, y que transmitan mensajes de apología a conductas ilegales, por las razones expuestas en su parte motiva de esta resolución”. Esto con ocasión de una publicidad emitida por dicha empresa para vender un paquete de telefonía móvil en el que hacía apología, naturalizaba y justificaba la violencia contra las mujeres. Tal como se enuncia antes, este apartado también analiza Políticas Públicas vinculadas con los derechos de las mujeres y comunicación.
En lo que respecta a comunicaciones en los lineamientos de la misma política construidos en el 2012 se encuentra que la transformación cultural y comunicación, serán transversales a la Política, dentro de las estrategias plantea la movilización y comunicación para la transformación cultural y cita “…uso de medios de comunicación para la divulgación de procesos de reconocimiento de los derechos de las mujeres. La estrategia busca que sus acciones alcancen el impacto de transformar imaginarios sociales que existen y reproducen diversas formas de discriminación, particularmente contra la mujer y desde un enfoque diferencial. Especial atención se dará a los roles y estereotipos de género, se trabajará a nivel simbólico y las subjetividades e identidades de género.”
Bajo el Conpes Social 161 de 2013 se precisó el plan de acción indicativo para el período 2013- 2016 y en la actualidad se encuentra en un limbo puesto que no se ha actualizado. En los informes que se encuentran de la implementación no se evidencian mayores acciones ni resultados en lo relacionado con comunicaciones, la única información que se encuentra dice “Así mismo, se ha venido adelantando la estrategia de comunicación Mujer tienes derechos, desarrollada en el marco de lo establecido en el Auto 092 y en la Ley 1257 de 2008, con el objetivo de contribuir a la disminución de todas las formas de violencias contra las mujeres y, especialmente, contra aquellas en situación de desplazamiento. En este sentido se ha avanzado en la producción y difusión masiva de piezas comerciales, cuñas, programas y materiales pedagógicos, afiches, camisetas, separadores, vallas y pulseras, entre otros; pero además en la vinculación de otras entidades públicas, gobernaciones, alcaldías, sector privado, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación a la Estrategia”. (Lineamientos PP Equidad de género).
Es de anotar que se han dado avances y se han realizado acciones importantes en el tema, sin embargo termina siendo la voluntad política o una apuesta personal más que un compromiso que se debe cumplir para el avance efectivo del capítulo J.
Los componentes estructurales de la propuesta de política pública de comunicación indígena son: formas de comunicación propia, medios apropiados, plan de formación de comunicadores indígenas, y garantías y derechos para la comunicación indígena”. La política pública de comunicación indígena fue protocolizada el 6 de diciembre de 2017 por el Gobierno Nacional y tiene un plan de acción establecido. El reto ahora es fortalecer el enfoque de género en su puesta en marcha.
Finalmente es importante indicar que Colombia en cuanto a política pública en comunicaciones es inexistente, lo que puede representar una oportunidad para que en su formulación se plantee desde los enfoques de género, derechos de las mujeres y diferencial.
“Hay otros programas que han sido liderados por el Distrito Capital de Bogotá y el departamento de Antioquia, a través de Mujeres TIC y Mujeres Digitales, respectivamente. Ambas iniciativas se centran en el desarrollo de habilidades de trabajo para las mujeres, y el empoderamiento de esas capacidades mediante el uso de las TIC. Más recientemente, en Bogotá, la ONG Colnodo y varias agencias públicas condujeron una serie de capacitaciones en TIC para mujeres de diferentes zonas de la ciudad como parte del proyecto ‘Formación para la igualdad de oportunidades de las mujeres a través de las TIC’», señala el informe “Derechos de la mujer en línea” de Fundación Karisma.
Este estudio muestra un panorama más alentador en términos de género y tecnología. El 62 por ciento de las mujeres encuestadas cree que mujeres y hombres tienen igualdad de oportunidades para acceder a internet. La mayoría de estas mujeres también cree que no debe haber restricciones para que la mujer use internet en lugares públicos (85%) o en el acceso a contenidos en línea (89%). La web se entiende comúnmente como una herramienta que está disponible en igualdad de condiciones para hombres y mujeres. El problema parece ser la disociación entre el valor percibido de esta herramienta y las prácticas cotidianas al usarla. Además, la experiencia de la violencia en línea ha llevado el 32%de estas mujeres a la autocensura o a bloquear o borrar a personas con las que no quieren interactuar por internet.
Este informe sostiene que, incluso en las comunidades de escasos recursos, internet es ya una realidad para las mujeres y los hombres, y no hay desigualdades de género trascendentales en términos de acceso a internet. Sin embargo, lo que aún hace falta en Colombia es darse cuenta del valor de internet como una herramienta para el empoderamiento y el ejercicio de derechos. Pocas mujeres lo usan como una herramienta política para informar y ser informadas. Conciliar el tiempo laboral y social de las mujeres con el uso de internet como un espacio para su empoderamiento y el ejercicio de sus derechos podría ser el mayor desafío
Mensajes que transmiten estereotipos sexistas, sexuales y agresivos, donde el cuerpo es el arma y el campo de batalla para este tipo de violencia.
La descalificación es cuestión rutinaria, en donde la familia y las relaciones personales – en especial, la constante referencia a sus hijos y/o hijas- así como el aspecto físico, son citadas constantemente para intimidar o atacar.
La intimidación no cae en las ideas o los argumentos, sino más bien en el hecho de que es una mujer la que expresa una opinión.
Los temas que más a menudo desencadenan la violencia contra las mujeres periodistas son los relativos a los derechos de la mujer o de la comunidad LGBTI, al género y feminismo, a la denuncia del sexismo y el machismo en la sociedad, o al contenido político.
Cambio de hábitos, tal como cerrar cuentas en línea de redes sociales o la autocensura, así como el cambio de sus prácticas periodísticas a plataformas fuera de línea porque se concibe la web como un entorno violento, que puede crear una representación insuficiente de los informes de las mujeres y de sus opiniones en los medios de comunicación en línea.
El uso de apodos, seudónimos o alter egos para evitar que el debate se personalice y se vuelva violento.
La publicación –“retweets»– de mensajes violentos, con el objetivo de llamar la atención y exponer a la persona agresora. 4. El bloqueo de las cuentas de las personas agresoras y las denuncias ante las autoridades y los servicios de medios sociales.
El aumento de los niveles de estrés y los sentimientos de miedo y vulnerabilidad, entre otros.
Las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley que reciben quejas, por lo general, no saben cómo manejarlas, tienen recursos precarios o no entienden las amenazas, ya que para ellas parece que no tienen verdaderas consecuencias para la víctima.
Existe un gran desconocimiento de todas las partes – víctimas, autoridades y la sociedad en general – sobre cómo se manifiesta la violencia de género en línea, en particular, contra las mujeres periodistas.
Históricamente el acceso a los medios de comunicación, desde su nacimiento en 1785, ha sido para las clases económicas privilegiadas vinculadas a los poderosos del momento: hombres ricos y blancos; es decir que quedaban por fuera las voces de los hombres que no pertenecían a las altas clases sociales y absolutamente todas las mujeres. La narración de la evolución del periodismo nacional no incluye a las mujeres, sin embargo el trabajo de la historiadora Magdala Velásquez Toro ha rescatado la incidencia de mujeres como Soledad Acosta de Samper – colaboradora de revistas y periódicos, fundadora de la revista La Mujer- quien en 1892 presentó en un congreso internacional la monografía “Aptitud de la mujer para ejercer todas las profesiones y el periodismo en Hispanoamérica” planteando que “lo justo será abrir las puertas a los entendimientos femeninos”, solicitud vigente 128 años después porque en Colombia el 70% de los periodistas son hombres y el 30% mujeres según Cartografías de la Información (2019) del Centro de Estudios de la Fundación de la Libertad de Prensa, Flip.
Desde entonces, poco se sabe de medios de comunicación cuyo enfoque sea la reivindicación de los derechos de las mujeres, siendo una de las necesidades más sentidas para reclamar la existencia de acceso a los medios de comunicación masivos para ejercer el derechos a la libertad de expresión – y de prensa – es dominada sobre todo por hombres, con poder económico, de origen urbano y muchas veces cercanos a los poderes políticos tradicionales del orden nacional y local constituyen los grupos propietarios de los medios de comunicación, con incidencia sobre las decisiones de directores, editores, reporteros: tres hombres, los más ricos del país, poseen el 57% de los medios.
La violencia sexual ha sido un arma de guerra contra las mujeres en el marco del conflicto armado interno colombiano, y mujeres periodistas han sido víctimas a manera de represión por ejercer el periodismo. El caso emblemático ha sido el de la periodista Jineth Bedoya, secuestrada, torturada y violada por paramilitares, hecho que ha inspirado campañas como “Es hora de no callar” y el decreto del «Día Nacional por la Dignidad de las Mujeres Víctimas de la Violencia Sexual en el marco del Conflicto Armado Interno».
“Integrar una perspectiva de género en la protección de periodistas implica atender las necesidades particulares y riesgos específicos de las mujeres periodistas, asumiendo los principios de atención preferencial, interseccionalidad, transparencia y participación. En este sentido, una buena práctica del Estado colombiano es el ‘Protocolo específico con enfoque de género y de los derechos de las mujeres’, de la Unidad Nacional de Protección de Colombia, que prevé la creación de un Comité de Evaluación de Riesgo y Recomendación de Medidas (CERREM) de Mujeres, el cual cuenta con la participación de organizaciones de mujeres, órganos gubernamentales del Estado como la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer y representantes de órganos internacionales como ONU Mujeres. (Ministerio del Interior de Colombia. Resolución 0805 de 2012)”.
Tema 4: Participación en los medios y derechos laborales
Sin embargo, en Colombia:
“Las periodistas que comenzaron a abrir espacio para las mujeres en los medios tuvieron una experiencia completamente diferente a la de quienes comenzaron en los 70 y las más recientes.
Además, “la mujer narra e interpreta los hechos desde otro ángulo; algunos entrevistados lo llamaron “el lado hembra” o femenino de la prensa. Lo anterior se ve reflejado en la aparición de nuevos temas en las agendas cuando comenzaron las mujeres a ejercer el periodismo. Varias pioneras confesaron el interés que tuvieron por escribir sobre la planificación, el sexo, la explotación laboral, el maltrato a menores, entre otros tópicos que rara vez se trataban. Muchas por hablar de ellos fueron fuertemente criticadas”. (Carreño y Guarín, 2008, p.84).
Paradójicamente, y como lo enuncia la revista Semana el 15 de febrero de 2020, seis mujeres ocupan cargos de dirección en medios regionales https://www.semana.com/gente/articulo/lasmujeres-que-dirigen-los-seis-diarios-regionales-mas-importantes-del-pais/652000, lo que se puede considerar en un limitado avance pero que también se ha recorrido camino desde 1995. Otras han abierto la puerta para que otras continúen.
Así mismo de acuerdo con la investigación de la Silla vacía acerca de propietarios de medios nacionales y locales realizada en 2016, se encuentra que la mayoría de medios siguen estando en manos de hombres y las mujeres son marginales en la propiedad de la mayoría de medios. De los 24 que tienen personas como dueños o accionistas, la mayoría son hombres y tres no tienen ninguna mujer entre sus accionistas. Solo en siete, las accionistas tienen más del 30 por ciento de la propiedad. Y de las tres donde tienen mayoría, dos son por herencia de hombres (en el diario del Sur lo tiene Lydia Stella Ceballos de Suárez, esposa de su cabeza, Humberto Suárez Burgos; en el Diario del Huila María Mercedes Rengifo de Duque heredó de su esposo la mayoría de acciones del medio), lo que muestra que los medios siguen estando bastante controlados por hombres, aunque las mujeres tengan cada vez más presencia en las redacciones e incluso en cargos directivos , de igual manera destaca que hay 9 directoras de los 26 medios.
De acuerdo con varias investigaciones consultadas, predominan cuatro rasgos sexistas en la publicidad colombiana en prensa y televisión como: “pasividad, agresividad, omisión y exclusión, cosificación y fragmentación en relación con la imagen de las mujeres.
” La Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género lo constató en 2018 cuando realizó el análisis “Las mujeres en el cubrimiento de las elecciones presidenciales de 2018 en Colombia”, al monitorear El Colombiano, El Heraldo, El País y El Tiempo, periódicos generalistas con amplia difusión en este país, allí encontró que “durante los 36 días más movidos de la campaña electoral, recopiló 144 impresos donde se encontraron 651 piezas informativas y editoriales sobre el proceso electoral. En el análisis de este contenido, se pudo ver que la presencia de las mujeres como fuente de información significó [solo] el 20%, frente a los hombres que lo hicieron en un 80%”. (Valoyes Villa, 2019).
Adicional a lo anterior, se halló “que los derechos de las mujeres como tema especial de cubrimiento solo alcanzó a ser presentado en 4 piezas (0.61%), dato que indica que los derechos de las mujeres no fueron una temática de la agenda mediática en el marco de la participación política-electoral”. (Valoyes Villa, 2019).
Una mirada importante sobre los contenidos sexistas en medios y comunicación digital se debe hacer desde la destinación presupuestal que las administraciones públicas hacen en publicidad, particularmente en la promoción de información relacionada con los derechos de las mujeres y el género, de acuerdo con lo que dictan las normativas nacionales explicadas en el tema 1.
En este sentido, encontramos en el capítulo ¿Pauta o propaganda? del Informe anual 2019 de la FLIP, información relevante para abrir esta discusión. Entre el año 2016 y el 2019, las alcaldías de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla y las gobernaciones de Valle del Cauca, Boyacá, Magdalena y Santander gastaron en total $668.425.896.827 en contratos de publicidad oficial. Según denuncia la FLIP, “estas generosas chequeras cargadas con recursos públicos también fueron utilizadas para comprar contenido nativo (content marketing), para la realización de eventos y otra serie de propósitos que no necesariamente cumplen con la intención legal de la publicidad oficial y que por el contrario tienen dos efectos negativos: utilizar la pauta como un mecanismo de censura indirecta y engañar a las audiencias disfrazando propaganda de periodismo.” (FLIP, 2019).
Esta situación pone en evidencia los vacíos en el monitoreo y vigilancia del uso de los recursos públicos destinados a medios de comunicación por publicidad pagada y más aún, la arbitrariedad de los gobiernos locales y regionales en la destinación de recursos públicos en publicidad oficial, la cual debe cumplir la función de impulsar políticas públicas, derechos y obligaciones de la ciudadanía, promoción de servicios relacionados con la naturaleza de la institución, y los anuncios que estén obligados por la ley.
¿Cuánto de estos recursos contribuyeron a difundir las políticas públicas sobre los derechos de las mujeres?
Muchos de los proyectos programas e iniciativas de comunicaciones con enfoque de género se han desarrollado a partir de la identificación de necesidades particulares de determinados grupos de mujeres, comunidades o audiencias. Dichas iniciativas han avanzado de forma independiente o con el apoyo de algunos medios masivos de comunicación, pero sin apoyo estatal y en pocos casos trabajando en red o de manera articulada con estrategias en común. Si bien el objetivo de la mayoría de estas propuestas se enfoca en informar de manera responsable, reducir los prejuicios en torno a los derechos y la representación de las mujeres en los medios y abrir nuevos canales de diálogo, son escasos los esfuerzo de los gobiernos por apoyar la creación de trabajos mancomunados y fortalecer la capacidad de sostenibilidad y permanencia de estas iniciativas. Esto último se manifiesta en la reducida inversión de presupuesto para los medios comunitarios y alternativos, los casos de inseguridad, acoso y violencia a los que se han enfrentado principalmente periodistas fuera de las grandes ciudades capitales y la corta vida de los medios que no cuentan con apoyo financiero.
Ni Reinas Ni Cenicientas Ni reinas Ni cenicientas
propuesta de la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género (RCPV) para Canal Capital, fue un programa de televisión de formato documental protagonizado por mujeres con el fin de darles un espacio para hablar sobre sus derechos, su vida y sus sueños. El programa, que emitió 146 capítulos desde el año 2012 hasta el 2015, recibió reconocimientos en Colombia, México, España y en el Primer Congreso de Defensores del Televidente en Argentina se recomendó que su formato fuera replicado en otros países.
Radio novela Lazos Invisibles Una producción de la RCPVG y PC Media Impact sobre la igualdad en derechos entre mujeres y hombres, otra mirada para sus relaciones afectivas. El trabajo se realizó con emisoras comunitarias y personas sensibles al tema de varias localidades de Bogotá.
– Enrédate con las mujeres de Tunja. En busca de mis derechos
– Aportes para el ejercicio profesional. Un buen periodismo incluye la visión de género y los derechos de las mujeres
– DVD con 10 capítulos del programa Ni reinas Ni cenicientas con cartilla pedagógica
– Página web http://www.redperiodistasgenero.org/
Es un espacio de periodismo, análisis y opinión sobre diversidad sexual y de géneros (LGBTI). Es un medio de comunicación y un formador de opinión que invita a la reflexión, la participación y al debate por medio de un periodismo independiente, serio y responsable. Sentiido.com es una de las plataformas de la Fundación Sentiido, establecida en Bogotá, Colombia, en febrero de 2013.
Las Igualadas Canal de youtube con enfoque de género del periódico El Espectador, en formato de youtuber, analiza temas relacionados con la garantía de los derechos de las mujeres.
Siete Polas Colectivo conformado por siete feministas con el objetivo de transformar un mundo sexista con el poder de la información y las palabras.
Las Degeneradas Podcast con enfoque de género del periódico El Tiempo.
La Ruta Pacífica es un movimiento feminista con accionar político de carácter nacional, que trabaja por la tramitación negociada del conflicto armado en Colombia y por hacer visible el impacto de la guerra en la vida y cuerpo de las mujeres. Tiene un programa radial llamado“ 1.000 voces”.
Colectivo conformado por 8 mujeres feministas con una significativa presencia digital: Catalina Ruíz Navarro, Maria del Mar Ramón, Gigi Borré, Sher Herrera, Juliana Abaúnza, Matilde de los Milagros Londoño, Luisa Castellanos e Ita María. Su objetivo, conversar sobre aborto, derechos sexuales y reproductivos de la mujer y violencia contra la mujer en la red social y de comunicación más popular entre las personas jóvenes y adolescentes: Instagram. Su comunidad digital hoy está conformada por 6000 personas.
Carol Ann Figueroa Canal de Youtube que propone darle la vuelta a todo. Mirar al revés, que en realidad es el derecho. Burlarse del absurdo, señalar lo incómodo, decir lo que se calla, compensar las cargas, encontrar eurekas, darnos fuerza, mandar al carajo de una vez por todas esa construcción diminuta y rígida que la sociedad pretende hacer de la mujer.
Mutante Mutante se define como un ejercicio de comunicación independiente que tiene como objetivo abrir conversaciones que aporten a una causa en particular, basadas en procesos de investigación periodística. Su primera conversación social la realizaron durante octubre y noviembre de 2018 acerca del problema de violencia sexual contra mujeres menores de edad en Colombia. En marzo de 2019, continuaron explorando el tema, enfocándose en lo que sucede en los colegios de Colombia en materia de cuidado y educación sexual.
Sitio web promovido por la cooperativa financiera Confiar para reivindicar la participación de las mujeres colombianas en la cultura, la política y la economía. https://mujeresconfiar.com/
Se define como un “un colectivo en red sin ganas de hacer negocios, sin ánimo de formalizarnos, ni de corporatizarnos. Somos un colectivo con emisora, con un espacio (o morada material), con actividades, con alianzas para crear, para disfrutar, para encontrarnos”.
A pesar de la publicación de decálogos para el tratamiento de noticias con enfoque de derechos y perspectiva de género, el tratamiento informativo continúa cayendo en lugares comunes, machistas y sexistas. Sin embargo, se insiste sobre recomendaciones que puedan servir a colegas para el desarrollo de sus actividades en el periodismo y la comunicación:
AUMENTAR LA PRESENCIA DE LAS MUJERES en los medios, buscando que sus historias, voces, opiniones e ideas tengan mayor protagonismo en las producciones mediáticas. Según el Proyecto de Monitoreo Global de Medios (GMMP) del 2015, las mujeres sólo representaron el 10% del sujeto central de las notas informativas monitoreadas en más de 100 países, en los últimos 15 años.
DIVERSIFICAR LA COBERTURA sobre las mujeres como ciudadanas activas y con derechos, y no solo como víctimas o en roles secundarios. Las mujeres tienen de 2 a 3 veces más probabilidades de ser presentadas como víctimas que los hombres (GMMP, 2015) lo cual refuerza estereotipos femeninos de indefensión y debilidad. 3. SANCIONAR SOCIALMENTE en los medios toda forma de violencia contra las mujeres e incluir información para la denuncia y el restablecimiento de derechos de las víctimas. Insistir en que la violencia contra las mujeres no se da en casos aislados, sino que forma parte de un sistema machista donde la violencia es sistemática y normalizada. Lo más importante, este sistema se puede y se debe cambiar.
SUPRIMIR LA PROYECCIÓN Y DIFUSIÓN de imágenes estereotipadas de las mujeres en los medios de comunicación, y promover la representación de mujeres diversas, autónomas, capaces, en pluralidad de roles y espacios. Solo el 4% de las noticias cuestionan los estereotipos de género, lo cual termina, incluso sin quererlo, reforzando los roles tradicionales que perpetúan la desigualdad y las violencias hacia las mujeres y niñas. (GMMP, 2015)
Crear una amplia BASE DE DATOS que permita consultar fuentes femeninas conocedoras de las problemáticas del país y capaces de incorporar los derechos de las mujeres en la información. Equilibrar las vocerías en las noticias, buscando la aparición de mujeres expertas, con capacidad para analizar, opinar, recomendar.
Hacer USO CONSCIENTE DEL LENGUAJE. El lenguaje construye realidades y muchas están asociadas a la discriminación. Tener presente el enfoque y el uso de un lenguaje incluyente y no discriminatorio.
Garantizar IGUALDAD DE OPORTUNIDADES para las mujeres en los medios de comunicación, que garanticen su derecho a la libertad de expresión, a la integridad y a la no discriminación. Hay sobradas evidencias de la “división sexual del cubrimiento” de temas en los medios, que suele alejar a las mujeres de la política, el orden público, la justicia, y acercarlas a temas “femeninos” como la cultura y la farándula; de la diferencia en la asignación salarial de las mujeres frente a trabajos similares realizados por hombres; del “techo de cristal” que obstaculiza el ascenso a cargos de decisión. En Colombia, más del 70 por ciento de las periodistas cree que sí hay una agenda diferenciada para mujeres y hombres dentro de sus salas de redacción. (FLIP, 2017)
PROMOVER MEDIOS LIBRES DE ACOSO Y VIOLENCIA contra las mujeres, con políticas de cero tolerancia frente al acoso laboral y sexual por parte de compañeros, jefes y fuentes, y generar mecanismos efectivos de denuncia y restablecimiento de los derechos de las periodistas. Igualmente, es fundamental estimular redes de solidaridad entre pares, para que la denuncia de acoso sexual no sea considerado por la opinión pública como un asunto que les atañe únicamente a las mujeres.
IMPULSAR UNA CULTURA DE MUJERES LIBRE-PARLANTES que defienda la expresión de las mujeres y la sanción social a las violencias, así como el autocuidado de las mujeres que reportan en el terreno y en la web. Dado el contexto, el Informe Anual de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2017) insta a Colombia a “adoptar medidas (…) para prevenir los ataques y otras formas de violencia perpetrados contra mujeres periodistas y para enjuiciar y castigar a sus responsables” así como para “promover la denuncia de la violencia”.
INCLUIR LA FORMACIÓN EN GÉNERO Y DERECHOS DE LAS MUJERES en los medios y en las escuelas de periodismo y comunicación. “El que no sabe es como el que no ve”, dice el refrán. Las relaciones desiguales entre hombres y mujeres definen nuestra cultura, y se expresan cotidianamente en las familias, los trabajos, las parejas, las escuelas, las calles. Ver el mundo con ojos sensibles a los temas de género, cuestionar lo que “es normal”, desnaturalizar roles y estereotipos, cambiar los discursos y las prácticas implica mucha reflexión, formación y acción.
HABLAR ABIERTAMENTE de los impactos de la cultura machista en la vida de las mujeres y de los hombres en todas sus dimensiones y de sus implicaciones negativas para la paz, la democracia y el desarrollo de los países.
GARANTIZAR DERECHOS DIGITALES DE LAS MUJERES. El Estado debe hacer ajustes a las políticas públicas en los siguientes aspectos: 1) Revisar su agenda digital para asegurar que se incorporen las preocupaciones y prioridades de género; 2) Desarrollar indicadores para evaluar y establecer el verdadero acceso a internet de las mujeres, a fin de desarrollar respuestas políticas adecuadas que fomenten un mayor rango de uso de internet, la participación ciudadana y el empoderamiento; 3) Incluir el desarrollo de capacidades y la utilización de internet y las TIC en los procesos educativos; 4) Aumentar la capacidad y la conciencia entre las autoridades encargadas de atender las denuncias de violencia de género en línea.
REALIZAR Y DIFUNDIR MONITOREOS DE MEDIOS. Hacer monitoreos específicos de radios comunitarias y otro tipo de medios alternativos; ampliar los temas y ámbitos de investigación: mujeres indígenas, comunidades afroamericanas, etc. y socializar los resultados en la mayor cantidad posible de espacios: públicos, abiertos, universidades, estudiantes de bachillerato; expertos/as, periodistas/as.
Agencia Nacional de Televisión. (2018). “La representación de Mujeres y Hombres en la televisión colombiana”.
Alcaldía de Santiago de Cali y Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo –AECID–. (2013). “Cambiar la mirada desde un periodismo no sexista”.
Carreño Malaver, Ángela María y Guarín Aristizábal, Ángela María. (2008). La periodista en Colombia. Radiografía de la mujer en las redacciones (tesis de pregrado). Pontificia Universidad Javeriana, Colombia. En: https://www.javeriana.edu.co/biblos/tesis/comunicacion/tesis121.pdf
Castañeda Pinzón, Martha Carolina; Mejía Villa, Wilson Fabián y Ceballos Montoya, Valentina. (2014). Análisis de la relación de la publicidad en los estereotipos de género en un grupo de adolescentes universitarios: un estudio exploratorio. En: https://intellectum.unisabana.edu.co/handle/10818/10403
Charria Quintero, Adalgiza. (2013). Cambiar la mirada desde un periodismo no sexista. En:http://www.cali.gov.co/bienestar/publicaciones/117911/estudios_investigaciones_y_o tras_publicaciones_/
Dirección de Comunicaciones, Ministerio de Cultura. (2017). Memorias del “Encuentro de escuelas y procesos de formación en comunicación indígena (Cerrito – Valle del Cauca)”. Colombia.
El poder femenino: las mujeres que dirigen los diarios regionales más importantes del país. (15 de febrero de 2020). Semana. En: https://www.semana.com/gente/articulo/lasmujeres-que-dirigen-los-seis-diarios-regionales-mas-importantes-del-pais/652000
Flores, Pamela. (2017). Cubrimiento periodístico y visibilidad del feminicidio en el Heraldo (Barranquilla, Colombia). Estudio de Caso. En: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0121-32612017000100002
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Fundación Karisma con el apoyo de la World Wide Web Foundation y la Agencia Sueca de Cooperación para el Desarrollo Internacional. (2015). “Derechos de la mujer en línea”, una iniciativa de investigación y promoción de políticas para el empoderamiento de la mujer a través de la web.
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AUTORAS Por Fundación Sentiido: María Mercedes Acosta y Lina Cuéllar. Por Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género: Gema Granados Hidalgo, Fabiola Calvo Ocampo, Sandra Valoyes Villa, Claudia Carrero Montealegre, Gerly Corzo y Mildred Ladino Gama. Apoyo: Margarita Velásquez, Grace Montserrat Torrente y Laura Terán Pugliese.
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References: artículo 13
 artículo 43
 artículo 10
 artículo 33
 artículo 33
 Resolución