Source: https://www.parcan.es/pub/ds.py/2016/31/3/
Timestamp: 2019-12-14 15:32:03+00:00

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Diario de Sesiones 31/2016, de fecha 13/4/2016 - Punto 3 - Parlamento de Canarias
Diario de Sesiones 31/2016, de fecha 13/4/2016 - Punto 3
9L/C-0351 COMPARECENCIA DEL GOBIERNO -CONSEJERA DE EDUCACIÓN Y UNIVERSIDADES-, INSTADA POR EL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA CANARIO, SOBRE ACOSO ESCOLAR EN CENTROS EDUCATIVOS.
La señora PRESIDENTA: Del Grupo Socialista Canario, a la consejera de Educación y Universidades, sobre el acoso escolar en los centros educativos.
Mi grupo parlamentario ha decidido presentar esta comparecencia para conocer las acciones que está desarrollando la Consejería de Educación y Universidades para dar respuesta al problema del acoso escolar.
El acoso escolar es una situación que se produce de forma reiterada en el tiempo en la que un escolar somete a otro a vejaciones y aislamiento en el entorno del colegio o instituto. Sobre esta premisa trabaja el Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso en la educación, para localizar, actuar y erradicar la violencia en el ámbito educativo. (Abandona su lugar en la Mesa la señora presidenta. Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente primero, De la Hoz Fernández).
Es ligerísimo el aumento de los casos en los últimos años. Se debe al mayor conocimiento que tienen las familias y los propios centros de esta problemática, por encima de la conflictividad. La ciudadanía va conociendo más del tema y ello, unido a una serie de episodios que han tenido repercusión mediática, ha hecho que muchos padres se informen y consulten más para saber si su hijo está sufriendo acoso escolar.
Sabemos que Canarias es pionera en la lucha contra el acoso y la violencia escolar, un ámbito que se empezó a trabajar en las islas a finales de los años noventa. El archipiélago también fue una de las primeras regiones en formar profesionales en la materia y en la implantación de comisiones de convivencia en todos los centros educativos. Fruto de todas estas actuaciones, en el 2006 se puso en marcha el Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso Escolar de la Consejería de Educación.
También se ha formado al alumnado para que sea mediador y pueda detectar y comunicar con criterio los posibles casos de acoso, con el objetivo de que en cierta medida puedan mediar en el conflicto, sobre todo entre alumnos más pequeños. Cuando no es algo muy grave, el objetivo es que los estudiantes mayores puedan mediar y encauzar el problema hacia una mejor convivencia en el centro. La asignatura de Educación Emocional, que tiene como objetivo principal educar a los niños en cómo administran sus sentimientos y empatías de forma que puedan enfocarlos de forma positiva, va a ayudar a mejorar la respuesta del alumnado ante estos conflictos.
El tema del acoso escolar no es un tema exclusivo de esta comunidad autónoma, ni siquiera del resto de las comunidades autónomas que conforman el Estado español, sino que es un tema que es común a todos los países, en unos se da más que en otros, y evidentemente tampoco se sabe si hoy en día hay más casos que en el pasado, porque ya desde el año 1978 hay estudios que empezaron a hacerse con algunos países, como, por ejemplo, en Escandinavia, que empezó desde el año 1978 a hacer estudios sobre el acoso escolar.
Por lo tanto, es un tema que evidentemente sabemos que el niño acosado... El acoso puede ser de distintas formas, puede ser el acoso psicológico, como pueden ser los insultos, las amenazas, el chantaje o la exclusión social, que es aislarlo del grupo; o la agresión física, pegar al niño; o el acoso sexual, importante en los centros escolares y de lo que también le solicitamos información, señora consejera.
Es un tema en el que sabemos que la consejería trabaja en diferentes programas y actuaciones. Yo resaltaría el programa que lleva a cabo el servicio telefónico de atención inmediata al niño o a la familia que sufre este problema y me gustaría saber concretamente cuántos casos se han detectado de acoso escolar, cuál es el equipo, qué profesionales atienden este equipo telefónico, ese equipo de atención inmediata -si son psicólogos, si son juristas, qué tipo de profesión tienen-, y después saber, cuando se activa un protocolo de intervención, en qué consiste exactamente.
En mi segunda intervención plantearé otras cuestiones, señora consejera.
Permítanme que comience esta comparecencia afirmando que nuestra normativa para prevenir y actuar en materia de acoso escolar es de las más avanzadas del Estado, si no la que más. De hecho, somos la única comunidad autónoma con un servicio integral de atención a los casos que se inicia vía telefónica y que involucra a toda la comunidad educativa, pero de esto tendré ocasión de hablar más adelante.
Lo más importante, de inicio quizás, sea delimitar el asunto del que hablamos. En el Decreto 114/2011, de 11 de mayo, por el que se regula la convivencia en el ámbito educativo de la Comunidad Autónoma de Canarias, se define el acoso escolar, en su artículo 2, como la intimidación y el maltrato entre escolares de forma repetida y mantenida en el tiempo, con la intención de humillar y someter abusivamente a una persona indefensa por parte de otra acosadora o de un grupo, a través de agresiones físicas, verbales y sociales con resultado de intimidación psicológica y rechazo grupal. Este decreto es la base de toda la prevención que se realiza en nuestros centros escolares y en él se fijó, de forma pionera en el Estado, la mediación como la mejor vía de resolución de conflictos. Un decreto que fue posteriormente desarrollado por la Orden de 27 de junio de 2014, por la que se regula la gestión del conflicto de convivencia por el procedimiento de mediación en los centros educativos de enseñanza no universitaria de la Comunidad Autónoma de Canarias, en la que ya se planteó la obligación de contar con un responsable de mediación acreditado en todos los centros escolares de forma progresiva.
Por tanto, señorías, el trabajo sistemático para la prevención de posibles casos de acoso escolar en los centros educativos de Canarias no es algo nuevo. Existen en las islas protocolos, planes y servicios ya consolidados que dan respuesta a todos y cada uno de los casos de los que se tienen noticia.
El Área de Convivencia de la Dirección General de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa viene realizando una intensa labor de desarrollo de protocolos de intervención, medidas concretas a aplicar y coordinación entre los distintos elementos que intervienen en la prevención y resolución de los conflictos, desde la propia comunidad educativa hasta la inspección o el servicio psicológico especializado, que pone a disposición de todas las familias la Consejería de Educación y Universidades. Esta contrastada experiencia del servicio nos permite tener una primera visión de cómo ha de afrontarse el problema de estas conductas no deseables en el ámbito de los centros escolares.
Todas las actuaciones en el ámbito del acoso escolar están orientadas a conseguir cambios en las conductas y también en los sentimientos del alumno, tanto de las víctimas, en las que se fomenta la autoestima y la sensación de pertenencia al grupo en condiciones de igualdad, como de los agresores o agresoras, con quienes se trabajan valores como la empatía, el control de la ira y muchos otros, incluso del resto de la comunidad educativa, para promover la denuncia del acoso y evitar la complicidad de los silencios. Por esta razón es fundamental la detección temprana de los casos, que facilitará la posterior intervención con el alumnado y la comunidad educativa afectados, sin que se deban afrontar situaciones enquistadas y de mucha más difícil solución.
Además todas las intervenciones en los centros escolares se abordan desde una perspectiva inclusiva, con la participación del alumnado, el profesorado y las familias, y con un enfoque educativo antes que punitivo.
Con estas premisas, se trabaja en el marco general de actuación ante un posible acoso escolar, de forma que la prevención se convierta en el mejor método para evitar que surjan casos nuevos. En este sentido, el desarrollo curricular de la comunidad también incluye el modelo de convivencia positiva, tanto en el currículo de Educación Primaria, publicado en julio del 2014, como en el currículo de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, publicado en el 2015. Unos currículos que se potencian con la elección de varias materias que se centran en la resolución de conflictos o en la formación integral de la persona, dentro de las materias de libre configuración autonómica, como es la Educación Emocional y Creatividad en Primaria, Prácticas Comunicativas y Creativas en Secundaria, Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos en la misma etapa y Valores Éticos y Cívicos como alternativa a la asignatura específica de Religión.
Además contamos con el documento de Orientaciones para el desarrollo y adquisición de las competencias básicas, que también recoge el enfoque de convivencia en todas las competencias en general y en las competencias cívicas y sociales en particular.
Desde hace varios años en la etapa de Secundaria los centros pueden solicitar una medida de atención a la diversidad llamada Programa para la Mejora de la Convivencia -el Promeco-. Los centros que desarrollan este programa reciben formación específica para fomentar el trabajo cooperativo del profesorado y atender al desarrollo personal, social y escolar del alumnado, implementando estrategias que inciden en la mejora de las relaciones y la disminución de la conflictividad social y escolar. Se promueve la docencia compartida, la participación familiar y la coordinación con los equipos directivos para la mejora de la gestión de la convivencia.
Unas estrategias preventivas de la violencia escolar en general y del acoso en particular orientadas a partir de un enfoque global, sistémico e integrador de aspectos curriculares, pedagógicos, metodológicos, relacionales, de abordaje socioemocional, personal, social y escolar y participación de toda la comunidad educativa.
Aun así, existen casos en los que todo este trabajo preventivo no es suficiente y hay que intervenir directamente en la solución de un caso de acoso escolar. Una intervención en la que podemos distinguir tres fases: la detección, la intervención propiamente dicha y el seguimiento de las medidas adoptadas.
Como ya he apuntado, la detección temprana de los casos es quizás la herramienta principal con la que contamos, porque facilita enormemente la intervención y solución posterior de las situaciones de acoso escolar. En un marco de intervención ideal, las conductas de acoso o que pueden dar pie a convertirse en acoso son detectadas y abordadas por el profesorado dentro de su labor educativa y se solucionan en el seno de cada comunidad escolar sin que tengan mayor trascendencia. Sin embargo, existen otras situaciones en las que las conductas inadecuadas de algún alumno o alumna no son fácilmente detectables y acaban formando una relación de agresor o agresora y víctima con sus compañeros y compañeras. Por esta razón, desde hace diez años, la Consejería de Educación saca a concurso y adjudica un servicio de atención telefónica externo, con personal titulado en psicología, al que puede llamar cualquier miembro de la comunidad educativa, en horario de ocho a veintidós horas, de lunes a viernes. Una llamada telefónica que en este curso escolar hemos convertido en gratuita, con el fin de facilitar al máximo cualquier denuncia de acoso escolar, llamando al 800 007 368. Se trata de un servicio pionero en el Estado y que a día de hoy sigue teniendo solo nuestra comunidad autónoma. Otras han dispuesto servicios de consulta telefónica pero el diseño en Canarias es el único que ofrece un seguimiento integral y una intervención directa en los casos detectados.
Cuando se produce una llamada al servicio telefónico de acoso escolar solicitando ayuda, el personal titulado en psicología que la atiende está suficientemente preparado para detectar el grado de preocupación detectado en la llamada, evaluar los indicadores de posible acoso escolar en el relato de quien llame y proceder a la apertura de expediente.
Según el resultado de la llamada, se notifica a la Inspección educativa para activar el protocolo de intervención en el centro, al que se acude en los casos de acoso en un máximo de setenta y dos horas.
En este extremo hemos de señalar que el protocolo se aplica en todos los casos que solicitan ayuda por posible acoso escolar, pero solo se confirma el acoso en el 50 % de los casos denunciados. En el resto se diagnostica otro tipo de situación de conflicto social, que también se atiende y orienta desde el servicio, pero que no puede ser catalogado como acoso.
En esta primera etapa del procedimiento, se prefiere pecar de exceso de activación en el protocolo por acoso escolar a que pueda quedarse un solo niño o niña sufriendo el acoso de sus compañeros y compañeras sin recibir la ayuda necesaria para parar el acoso y atender las necesidades de todo el alumnado implicado.
Una vez efectuado el aviso, se avisa el protocolo incluido en el marco general de actuación ante un posible acoso escolar y que está a disposición de la ciudadanía y de todos los miembros de las comunidades escolares en la página web de la consejería. Muy resumidamente, se basa en la entrevista con las posibles personas agredidas y las agresoras, el diagnóstico de la situación inicial y el comienzo de la intervención con estas personas y con sus familias, pero también con el resto del alumnado de los ciclos o etapas formativas involucrado en el caso. En este caso hablamos del alumno observador, con el que se ha incrementado el trabajo en los últimos años y que ha dado como resultado una implicación mucho mayor de toda la comunidad educativa a la hora de atajar los problemas de acoso. El hecho de trabajar con todo el alumnado favorece romper la ley del silencio que puede existir y cada vez más se logran alumnos y alumnas ayudantes, es decir, compañeros y compañeras que se ofrecen para acompañar a la persona acosada y servirle de apoyo, tanto para prevenir que se mantenga la situación de acoso como para facilitar su sensación de pertenencia al grupo. La gravedad de cada caso es la que determinará las medidas concretas a adoptar, a las que se realiza un seguimiento en función de su importancia. En el centro escolar es más constante y desde el servicio de inspección y el área de competencia de la consejería es más espaciado, pero suele incluir contactos de comprobación de cada caso durante el curso escolar en que se ha denunciado y el siguiente.
La señora MENDOZA RODRÍGUEZ: Gracias, presidente. Señora consejera.
En la escuela existen muchas formas de ejercer y sufrir violencia. Combatirla es una responsabilidad conjunta de la comunidad educativa, de los padres y de los compañeros.
Yo voy a centrar mi intervención en la parte que puede impulsar la Administración y que le corresponde ejecutar a la comunidad educativa.
La escuela debería ser siempre un espacio en el que sentirse seguro; sin embargo, esto no ocurre para muchos de los niños. No estamos enseñando a los niños a convivir, no fomentamos los vínculos entre ellos y, sin embargo, los entendidos aseguran que la vinculación es la primera herramienta contra el acoso. Debemos, por tanto, sensibilizar al profesorado con esta herramienta. Tenemos que apostar por una educación en valores, que permita esa unión o esa vinculación. Educar en valores, señorías, equivale a prevenir la aparición de conductas contrarias a la convivencia en el aula. Hay que inculcar acciones tales como la calma, la disminución del egocentrismo, la tolerancia, la igualdad, el respeto, la amistad, la comprensión, la paciencia, la solidaridad, todos ellos esenciales para un desarrollo sano de los niños.
Quien forma se convierte en responsable del mundo ante el niño y, por tanto, no vale eso tan usado de que en la escuela se enseña y en casa se educa. Nuestros niños pasan la mayor parte del tiempo en la escuela. No podemos ni debemos deslindar la formación de la educación. Todos debemos trabajar de la mano. En consecuencia, abogamos por preparar y dotar de las herramientas apropiadas a nuestros profesores, de forma que ellos a su vez puedan formar adecuadamente a nuestros niños y a nuestras niñas. Un niño que conoce sus límites y conoce los límites de otro niño puede vivir hoy y disfrutar mañana de una vida sana y saludable, ya sea en un entorno familiar o escolar.
Pero estos valores también hay que enseñarlos. ¿Podríamos asegurar que los profesores que educan a nuestros niños o que enseñan a nuestros niños saben transmitirles estos valores?
En el momento en que podamos conseguir una atmósfera en la que los niños puedan trabajar juntos, en armonía, manteniendo la esencia de cada uno, construyendo codo a codo y promoviendo las múltiples características que intensifican la sociedad, habremos hecho frente a nuestro desafío. Luego que aprendan matemáticas, física, inglés, pero construyamos primero personas. Solo así terminaríamos... o por lo menos con una gran parte del acoso escolar.
Señora consejera, obviamente esto no es una responsabilidad únicamente suya, pero le sugerimos no gastar más recursos en programas, en campañas, en jornadas puntuales. Invirtamos en atacar el problema desde la raíz. Gastemos los recursos donde podamos ver resultados, aunque no sea a corto plazo, a medio, a largo plazo, pero valdrá la pena. ASG considera que la educación en valores debe ser la base principal en la que se sustente nuestra práctica educativa. No podemos olvidar que estamos formando a personas, a personas a las que les corresponde el desarrollo de la sociedad del mañana y que serán ellas los encargados de difundir esos valores que les enseñamos cuando son niños.
El señor CAMPOS JIMÉNEZ (Desde su escaño): Sí. Muchas gracias, señor presidente.
Señora consejera, nosotros no vamos a ocupar los minutos que tenemos en esta ocasión, pues, para marcarle la hoja de ruta al Gobierno. Creo que se está haciendo un trabajo muy interesante, no solamente en etapas anteriores del Gobierno de Canarias sino incluso en esta, pero sobre todo del conjunto de la comunidad educativa, y lo más relevante es haber entendido, en un momento determinado, que estábamos ante uno de los problemas más importantes, no solamente en el plano educativo sino que trascendía a este, y evidentemente hablamos de un problema muy serio socialmente y que debe ocupar, por tanto, un lugar fundamental en la agenda educativa y en la agenda política. Y eso, afortunadamente, se entendió y hace unos años que pasamos de determinar o de denominar aquello de "peleas de chiquillos" a realmente a como hay que denominarlo, a las situaciones de maltrato o a las situaciones de acoso escolar. Que lamentablemente en ocasiones no significa exclusivamente un mal trago para un chico o chica de los nuestros en cualquier centro educativo sino que trasciende más, generando en algunos casos traumas que les acompañan durante toda su vida, y no me voy a poner en el peor de los escenarios que todos conocemos.
Fue un paso relevante apostar por la formación del profesorado y de las familias. Sin unos u otros era imposible realmente abordar de manera integral este problema, pero más determinante fue, primero, a través de experiencias piloto en algunos centros educativos, que se ha ido extendiendo al conjunto de los centros de toda Canarias y que debe ser el patrón angular de la actuación el incorporar al propio alumnado en los sistemas no solo de intervención sino también de mediación para erradicar este conflicto.
Lo importante al final es que de la aplicación de todas estas medidas ha ido descendiendo el número de casos, por lo menos en cuanto a aquellos primeros años en los que se empezó a actuar, en los que se empezó realmente a llamar por su nombre, lo que venía sucediendo durante muchísimos años, probablemente durante todo el tiempo en materia educativa en los centros educativos. Pero no nos podemos conformar, primero porque mientras siga existiendo solo un caso en un centro educativo en Canarias obviamente no podemos estar satisfechos, pero sobre todo porque todos somos conscientes, precisamente por entender en qué consiste el acoso, en qué consiste el maltrato en el ámbito escolar, que en muchos de estos casos ni siquiera aflora. Y, por tanto, ahí sí quizás es donde le pedimos al Gobierno un mayor esfuerzo en el ámbito, en el sentido de intentar seguir buscando estrategias, nuevas experiencias, que permitan, obviamente, erradicarlo, pero de aquí a que eso se consiga, si fuera posible alguna vez, al menos sí conseguir que afloren, a través de todas las estrategias posibles, afloren todos y cada uno de los casos y no solamente siempre a través de la denuncia del propio afectado, que en la mayoría de los casos no sucede así, sino de todo el entorno.
Creo que puede contar con el conjunto de la comunidad educativa y en este caso es obvio decirle que con Nueva Canarias, por supuesto.
La señora DEL RÍO SÁNCHEZ: Señor presidente. Señora consejera. Señorías.
Estamos de acuerdo, bastante de acuerdo, en la líneas generales, en que el acoso escolar no se minimiza ni se erradica sino se aborda de modo global, no solo con medidas de detección, denuncia y castigo, sino sobre todo poniendo el foco en la prevención. Porque, señorías, el bullying no es sino una manifestación social de la violencia en la escuela y, como el moobing en el ámbito laboral, lo que hay detrás es un sustrato cultural, que es el que debe ser combatido: el uso abusivo del poder, la ley del más fuerte, el todo vale con tal de lograr el objetivo y, lo que es más preocupante, el silencio cobarde e interesado de quienes se sitúan a favor de quien tiene y ejerce el poder.
La escuela no refleja más que los valores que la sociedad promueve, y este es el punto que más nos afecta, porque hay mucho más detrás.
Los datos estadísticos nos hablan de un 5 % de casos de acoso escolar en los centros educativos, pero creemos que estos datos no son más que la punta del iceberg, que igual que en la violencia machista lo que hay detrás es mucho más profundo y desconocido. Lo cierto es que hay una violencia psicológica que no es visible hasta que el proceso no llega hasta un determinado nivel de sufrimiento, donde ya se ha generado muchísimo daño. Que es invisible también porque en muchos casos se hace a través de las redes sociales, sin que los centros educativos tengan conocimiento, y este es un factor también muy importante a tener en cuenta. Por eso, igual que en la lucha contra la violencia machista, el foco no debe estar solo en las víctimas sino que debemos implicarnos todas y todos. También ante el acoso escolar debemos implicar a toda la comunidad educativa, situando a las y los estudiantes en el centro de la solución del problema. Así lo refleja la literatura especializada sobre el tema tanto en España como en Europa, en la que queda de manifiesto que los programas más exitosos contra el acoso escolar son los que cuentan con la participación del alumnado en un papel relevante. ¿Cómo?: impulsando las mediaciones entre iguales, actuando sobre la pasividad del espectador y priorizando la detección de la frustración como mayor desencadenante del acoso.
Hablamos, por tanto, de la necesidad de una educación de calidad que debemos tomarnos en serio en los centros educativos como espacio privilegiado de convivencia, promoviendo la educación activa, trabajando valores con todo el grupo, que impliquen empoderamiento, capacidad de resiliencia y asertividad, convirtiendo la convivencia en la asignatura más importante, promoviendo una educación inclusiva que borre las barreras entre los diferentes y entienda la diversidad como riqueza; una educación que promueva la tolerancia cero frente a la agresividad.
En definitiva, proponemos el fomento y desarrollo de equipos de mediación entre iguales, formación de estudiantes, familias y profesores para plantear normas de convivencia en positivo y revertir los efectos de los recortes, tanto en número de horas con el profesorado como en el...
Es verdad que este es un asunto que yo creo que nos incumbe a todos y por eso vamos a intentar también nosotros, en la medida de nuestras posibilidades, aportarle algunas medidas que se están aplicando en otras comunidades autónomas y que seguro que nosotros también podríamos aplicar.
Yo creo que los últimos hechos trágicos que sucedieron hace un par de meses, cuando el niño Diego, de 11 años, en Madrid dejó escrito "no aguanto ir al colegio", creo que a todos nos han marcado de alguna manera. Hace unas semanas también la policía, aquí, en Canarias, ha investigado un caso de acoso escolar, a través de Instagram, en el instituto de Los Realejos.
Y a mí lo que sí me ha sorprendido, señora consejera, es que usted no nos ha dado las estadísticas y los datos. Yo estos días he estado buscándolos y me parece que son alarmantes, porque entre los años 2010-2012 los casos fueron 240 y en los últimos dos cursos hemos tenido en torno a 237 actuaciones -esos son datos que tengo yo y que pude buscar-, y 134 de estas 237 actuaciones se ha considerado que son casos de acoso. Nos parece que estos son unos datos tremendos y queríamos saber exactamente qué está haciendo la consejería para combatir el ciberacoso, porque este está arrasando -yo creo que todos además tenemos niños con edades, con teléfonos, con correos...-. Yo creo que estamos preocupados porque muchas veces no somos capaces de detectarlo a tiempo. Yo creo que aquí habría que hacer también campañas de sensibilización para que los padres sepan cómo pueden actuar, y también a través de los propios colegios. Es verdad que hay una página web, pero, señora consejera, yo la estuve mirando y, hombre, que a los padres nos recomiende una serie de libros para leer -esos es lo que dice-, a los profesores también les ponen una guía de libros para leer... Hombre, es verdad que está el teléfono gratuito, pero yo creo que eso no es suficiente. Yo le voy a poner que hay algunas comunidades autónomas... Porque yo aquí lo que no sé -el decreto lo vi, el del 2011- es si se puso en marcha el observatorio de la convivencia. Yo vi unas declaraciones de una anterior directora general del año 2008-2009, que se ponía en marcha el observatorio de la convivencia para recoger, unificar y coordinar toda la información como un órgano de participación, y nos gustaría saber para qué ha servido.
Le voy a poner solo dos, porque no me queda mucho tiempo, dos medidas que están, otras comunidades autónomas poniendo en marcha. Una unidad de emergencia itinerante por todos los centros educativos, formada por profesionales que tienen que ver con... -profesionales jurídicos-, con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y también con los psicólogos. Y luego hay una prueba anónima que están haciendo en los diferentes centros, que es una prueba que es un test, y, a través de ese test, luego los especialistas detectan si es verdad que algún niño que ni siquiera lo sabe, pues, está sufriendo algún tipo de acoso escolar. A nosotros nos parece que estas medidas que se están aplicando en otras comunidades autónomas son medidas mucho más actuales y que también podríamos hacer un trabajo en...
La señora GARCÍA MARTÍNEZ: Gracias, señor presidente. Señora consejera, señorías.
La escuela debe ser siempre un espacio en el que el alumno se sienta seguro; sin embargo, para algunos la escuela se ha convertido en la fuente de un tipo de violencia del que son víctimas y que ejercen sus propios compañeros.
El acoso escolar no tiene que ver con el tipo de centro escolar ni con los recursos con los que este cuenta. Tiene que ver con los individuos, con la personalidad y con la educación en valores que se da a estos en su casa y en el colegio. Un empujón que se repite, un apodo que denigra, un insulto cada vez que sale a la pizarra... en la escuela o en el instituto existen muchas formas de ejercer y sufrir la violencia entre iguales y muchas formas de tratar de acabar con ella. Es una responsabilidad conjunta de toda la comunidad educativa evitar que el acoso escolar siga existiendo.
En Canarias contamos con una trayectoria importante en la lucha de la prevención del acoso escolar, como ya nos decía la consejera. Y hay tres aspectos importantes que quiero resaltar: el Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso Escolar, en funcionamiento desde el 2006; el recientemente publicado protocolo ante un posible acoso escolar; y, a nivel de información, los cursos de identificación, prevención e intervención en acoso escolar.
Tenemos programas, proyectos y múltiples acciones que han posibilitado crear espacios educativos en los que poder articular procesos de relación, comunicación y gestión de conflictos sustentados en la filosofía de la paz y la convivencia positiva.
Para finalizar, consejera, solo plantearle dos cuestiones. Es necesario ver la fórmula para asignar algunas horas en el horario del centro a los miembros de los equipos de la convivencia y a los mediadores acreditados en mediación, para que puedan seguir desarrollando el impulso de la cultura de la paz. Es lo menos que podemos hacer por estas personas que tan valiosa labor realizan, para que nuestras escuelas sean espacio en el que la violencia no tenga cabida. Y la segunda, reforzar los procesos formativos del profesorado.
Tenemos que aportar a nuestro alumnado modelos de conducta adecuada, no solo para conseguir que no sea un agresor o agresora sino para dotarlo de herramientas que permitan detener situaciones de acoso dentro de clase.
El grupo solicitante, el Grupo Socialista, la señora González, para su segunda intervención.
Comienzo esta segunda intervención subrayando la necesidad, ante cualquier problema de esta gravedad que hoy nos ocupa, de educar en valores, tanto en casa como en la escuela. Somos nosotros, los adultos, quienes tenemos el deber, la responsabilidad y la obligación ética y moral de no inculcar a los niños y niñas ideas que puedan conducirlos a actitudes de desprecio hacia sus compañeros y compañeras. Debemos construir una sociedad abierta, tolerante y respetuosa, trabajando para ello desde la infancia en la familia y en las aulas.
Quiero también subrayar que muchos de los miedos y complejos de los adultos se convierten en actitudes o comentarios que trasladan a sus hijos, sin ser conscientes o aun siéndolo de esas ideas que van luego a reproducir.
Es justo hoy recordar que el Partido Popular consideró necesario hacer desaparecer la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos. Sería hoy, en 2016, cuando según la Lomce del PP, y solo del PP, se daría por completamente extinguida esa apuesta del Gobierno de Rodríguez Zapatero por promover una sociedad libre, tolerante y justa que contribuya a la defensa de los valores y los principios de libertad, pluralismo o derechos humanos, entre otros. No obstante, dejemos por el momento un veremos que así sea.
Por otra parte, quiero evitar hacer más matices políticos para abordar este asunto, el del acoso escolar, porque soy absolutamente consciente de que muchos padres y madres que hoy nos están mirando con atención esperando algo más de nosotros.
El respeto a las diferencias, incluso desde esta premisa tan básica, nos exige comenzar a reflexionar y a puntualizar qué es exactamente la diferencia hoy, en la sociedad canaria del siglo XXI. ¿Quién o quiénes determinan que una persona, un aspecto físico, un comportamiento, es diferente? ¿El hecho de que sea minoritario? Somos nosotros quienes creamos las diferencias, quienes catalogamos al no mayoritario, al no convencional, como algo anormal. Los niños y niñas acosados suelen ser personas no diferentes sino especiales; especiales porque puede que sean más sensibles, puede que sean más maduras, puede que les den más vueltas a las cosas, puede que no hayan tenido la oportunidad de elegir ante ciertas circunstancias, puede que sí hayan tenido incluso más oportunidades al respecto pero no lo consideren importante.
"Eres una marica, eres un aburrido, gordo, empollona, raro, cuatro ojos...", ni en las aulas ni en casa podemos permitir que esto, de lo que a menudo somos testigos, se considere cosas de niños.
En una situación de acoso sucede que las víctimas terminan siendo culpables y, cuando el asunto trasciende y se demuestra que efectivamente ha existido acoso escolar, esa culpabilidad se extiende al ámbito familiar. Hablamos de niños y niñas que hacen bien las cosas, que son respetuosos con los demás, que sacan buenas notas, pero de pronto comienza un cambio de actitud, en ocasiones, como consecuencia del estado de ánimo en el que se encuentran: aislamiento, depresión, tristeza, pasividad, apatía, agresividad, terrores nocturnos, excesiva dependencia de los adultos, llanto constante, etcétera. El miedo a relacionarse con los niños de su edad les conduce a que se refugien en otros más pequeños y se resistan a crecer, para así sentirse protegidos.
Especialmente grave llega a ser cuando en esta situación a todo se añade la violencia física o cuando el niño o niña acosado se ve obligado a imitar al acosador: suspenden a propósito, se burlan de quienes en realidad son como ellos.
No puede ser que ir al colegio se convierta en una tortura, no puede ser que un niño de 6 años se refugie en los baños del recreo, solo, en silencio, esperando a que pase el tiempo para volver a su pupitre, a salvo de la protección del maestro o maestra. Eso no lo podemos permitir.
Se exige la implicación de la comunidad educativa. No tratarlo como un asunto menor consiste, insisto, en que no son cosas de niños. Hay que actuar ante la más mínima sospecha, por pequeña que sea, para así poder aplicar acciones en fases tempranas.
Es muy importante tener presente que muchos niños no lo cuentan por vergüenza, por miedo o por lo peor: porque admiten que merecen ser tratados así, pues a medida que aumenta el acoso disminuye la autoestima.
Es clave la vigilancia en el centro, la labor de los docentes. Los niños y niñas deben crecer jugando, riendo, compartiendo, disfrutando de la vida a esas edades, no sufriendo por sentirse peores, diferentes o raros. Los episodios de acoso escolar marcan el desarrollo posterior de la persona, su carácter. Adultos con problemas para relacionarse con otras personas, con miedo o tendencia a la depresión, han desarrollado este carácter como consecuencia del acoso al que fueron sometidos en su infancia. El acosador termina destrozando la vida de esa persona.
Otro aspecto a tener muy en cuenta es que estamos ante un problema que ocurre a diario, en todo tipo de colegios, a plena luz del día, a veces con testigos y a veces no. Las nuevas tecnologías y las redes sociales, tan positivas para tantísimas cosas, hacen que ese acoso se lo lleven muchos niños en las mochilas. Porque los insultos, las burlas continúan luego por WhatsApp, Tuenti o Facebook. No quiero ni mucho menos demonizar estas redes sociales de comunicación pero sí advertir de la necesidad de que padres y madres en casa estén atentos a lo que sus hijos con el móvil o con el ordenador están haciendo. Hablo tanto de proteger al niño o niña que sufre acoso como de controlar que presente conductas acosadoras.
Personas que han sufrido se preguntan por qué siempre es la víctima quien termina pagando las consecuencias. Se le cambia de colegio mientras que el acosador o los acosadores continúan su vida normal, sin sufrir alteraciones. Queremos saber la opinión de la consejería al respecto. Es decir, si se considera que deberían impulsar acciones contra esos niños y niñas que demuestran el maltrato a sus compañeros o si ya se están desarrollando. Es frecuente que el centro invite a la familia a cambiar a su hijo de colegio, lo que resulta claramente injusto y perjudicial que de nuevo la víctima altere la vida de toda la familia.
Queremos preguntar también si los centros están dejando constancia por escrito de la visita de los padres y madres que acuden para contar que sus hijos, presuntamente acosados, cuentan con ellos. Colectivos que trabajan en la materia recomiendan que así sea, es decir, que quede siempre constancia de las advertencias que realizan los padres y madres y la información que reciben a través de sus hijos.
Termino insistiendo en que la clave es prevenir, es educar y es intervenir cuanto antes.
Acabo con un testimonio real: "Tengo 67 años, no recuerdo cómo fue mi primer beso pero no he podido olvidar el nombre de mis acosadores de Bachillerato elemental. Mis delitos: llevar gafas, ser larguirucho y risueño. Alguna vez he soñado con ellos, nunca con mi primera novia".
Para su segunda intervención, la señora consejera de Educación y Universidades, señora Monzón.
Gracias, señorías, les agradezco a todos las aportaciones, el tono de sus intervenciones y el apoyo que siento desde esta tribuna y desde esta consejería por parte, en general prácticamente de todos los grupos políticos.
No hemos hablado de datos pero la intención era darlos en esta segunda comparecencia. Sí podemos decir que la incidencia del acoso no va en aumento -ya lo aportaba el portavoz de Nueva Canarias-, lleva tres cursos prácticamente estabilizada, y teniendo en cuenta -esa es la reflexión que hacemos- que cada vez hay mayor sensibilidad y mayor capacidad de detección es posible, y eso esperamos, que en un futuro próximo se pueda llegar a afirmar que la incidencia va reduciéndose.
Por darles algunos datos, en el curso 2012/2013 hubo 129 solicitudes al servicio de acoso para que se detectara el caso y de los 129 solamente se constató la existencia de acoso escolar en 50 casos; en el curso 2013/2014, de 141 fueron 67; y en el curso 2014/2015, de 156 también se quedaron en 67. Estamos hablando de que en un 42 % de las llamadas recibidas se detecta que son casos de acoso escolar y, como decíamos antes, el resto de casos se estudian también, aunque no entran en el protocolo de acción de acoso escolar.
Para seguir dando datos, la proporción en cuanto a la variable sexo del alumnado víctima es similar: en la mayoría de los casos la alumna víctima es acosada por alumnas y el alumno víctima es acosado por alumnos; el acoso grupal entre dos y seis alumnos es bastante más frecuente que el individual; el número de casos confirmados es aproximadamente la mitad del número de casos informados, como les comentaba, y detectados como posible acoso, por lo que se activa el protocolo; se prefiere pecar por exceso de activación a que un solo caso de acoso pueda quedar sin ser atendido.
Hasta el curso 2013/2014, 1.º de Secundaria era el nivel destacado con mayor número de casos detectados, seguido de 2.º de la ESO. En el curso pasado, por primera vez el número de casos en 6.º de Educación Primaria se igualó con el de 1.º de Secundaria y, sin embargo, el número total de casos no ha aumentado. Se entiende que lo que se está produciendo es una detección más temprana y, por lo tanto, más preventiva. Esta hipótesis se ve respaldada por el hecho de que el tiempo que ha pasado desde que se inició el acoso va siendo cada vez más corto.
Entre las medidas que podemos destacar con resultados de mayor efectividad, aparte de todo el planteamiento que hice en la primera comparecencia -y que espero que la portavoz del Partido Popular las haya tenido en cuenta, además de lo que puede aparecer en la página web, de libros, que son muchas más medidas, pero también están en la página web, como son todos los programas de formación del profesorado, de educar en familia y demás; también están, lo que pasa es que a lo mejor...; no son tan difíciles de detectar, pero espero que sí que las haya tenido en cuenta-, entre esas medidas con resultados de mayor efectividad en la mejora de la convivencia resaltamos los planes de acogida y la dinamización de los recreos. Ambas acciones tienen como principal protagonista al propio alumnado, que asume diversas funciones. Destacan también la formación y ejecución de metodologías como el aprendizaje cooperativo y el aprendizaje de servicios. El alumnado ayudante y el trabajo cooperativo son claves para el aprendizaje y para la evolución del grupo en cohesión y valores, contribuyendo a crear un clima de aceptación y solidaridad que fomenta otras acciones prosociales y mejora las relaciones interpersonales. Esto redunda en la mejora de la competencia socioemocional y en el aumento del respeto a la diversidad y a las personas.
Todas estas acciones se desmarcan de la gestión de la convivencia punitiva, como hablábamos en un principio, pues no pretenden culpar ni imponer soluciones sino la puesta en marcha de medidas educativas y reparadoras.
Como seguimiento, hay dos tipos de seguimiento. Por un lado, el que se hace después de cada charla o taller, que se pasa un cuestionario de evaluación. La puntuación media con la que se ha valorado, sobre 10, ha sido por el profesorado un 9,1 y por el alumnado un 9,25. Al finalizar cada charla, el equipo que interviene en el centro genera un espacio denominado "Servicio Amigo" y que con una duración de aproximadamente treinta minutos pretende, además de la detección de posibles nuevos casos, proporcionar al alumnado la siguientes prestaciones: asesoramiento individualizado al alumno, resolución de dudas, dar recomendaciones breves al alumnado, promover otro tipo de actividades lúdicas relacionadas con la prevención de la violencia en el contexto escolar, visionado de películas, debates en grupo, manualidades, recomendar bibliografía relacionada y adaptada a las edades de los grupos y favorecer la reflexión guiada hacia una comunicación asertiva de los conflictos.
Después del protocolo, al finalizar con las actuaciones inmediatas, hay un plan de acompañamiento y seguimiento con los implicados directos y realizado desde el centro. En él se concretan los recursos necesarios: temporalidad, profesorado responsable, para velar por el cumplimiento de los compromisos asumidos por el alumnado, para garantizar la seguridad de la víctima mediante las medidas de protección implementadas, para mantener un acompañamiento y seguimiento con todo el alumnado implicado.
Las claves estratégicas para este seguimiento son con el alumnado víctima y alumnado ayudante, con el alumnado que había ejercido el acoso, con la familia de la víctima, con cada familia de los que ejercen el acoso.
También desde el servicio disponemos de un plan de seguimiento en el que se evalúan indicadores sobre el grado de sensibilidad y el grado de mejora en la situación del alumno y sobre el grado de satisfacción con la atención recibida desde el servicio. Este seguimiento se realiza a los dos, tres meses de cerrado el caso en comisión territorial, con todos los casos atendidos en el mismo curso y al curso siguiente, con los casos de acoso confirmados y cerrados en el curso anterior.
Señorías, a día de hoy continuamos trabajando en la mejora de la prevención del acoso escolar. Seguimos probando nuevos métodos y desechando otras medidas que no dan el resultado esperado. A medida que acumulamos más datos comprobamos también algunas de las dificultades que están aún por superar. Podemos hablar, por ejemplo, de la llamada escalada de los conflictos que se producen cuando las familias de víctimas y agresores se enfrentan. Es algo que, como cualquiera puede comprender, dificulta enormemente la intervención posterior de los equipos especializados en la resolución de las situaciones de acoso. Esto ocurre con mucha frecuencia cuando se produce una denuncia en la policía y la familia del alumno o alumna denunciada se entera. De ahí la importancia de que todos y todas comprendamos las ventajas del principio de intervención mínima.
La Instrucción 10/2005 de la Fiscalía General del Estado, sobre el tratamiento del acoso escolar desde el sistema de justicia juvenil, señala que no puede, desde luego, caerse en la simplificación de reducir su abordaje mediante medidas puramente represivas y menos aún a su tratamiento, centrado en la jurisdicción de menores, pues este enfoque simplista puede llevar a un enquistamiento del problema. No debe caerse en la tentación de sustraer el conflicto de su ámbito natural de resolución. La comunidad escolar es en principio, y salvo los casos de mayor entidad, la más capacitada para resolver el conflicto. Por lo demás, muchos de los victimarios no habrán alcanzado los 14 años, condición sine qua non para la intervención del sistema de justicia juvenil.
Por tanto, señorías, quiero aprovechar esta intervención para hacer un llamamiento. Desde la consejería estamos impulsando la difusión del protocolo de actuación ante casos de acoso y también de otros sobre gestión de conflictos con carácter general. El objetivo es que no quede un solo centro en el que no conozcan estos protocolos. Así, instamos a toda persona que detecte o se sienta víctima de una situación de acoso a acudir en primer lugar al centro escolar. Si no encuentra la respuesta esperada, llamar al Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso Escolar y solo en casos muy contados judicializar el caso, porque muchas veces la solución está más cerca de lo que creemos, y muchos creen que cuanto más alta es la autoridad a la que acuden más rápida es la resolución del conflicto. Un error que hemos de desterrar de todas las mentes. Nadie mejor que un tutor o tutora, un docente del centro o el equipo directivo para analizar la realidad de los casos denunciados en el contexto real del centro. Nadie mejor que ellos y ellas, con su experiencia y el conocimiento de todas las partes implicadas, para lograr una resolución tranquila de los casos. Nadie mejor que la plantilla de cada centro para aplicar lo que los expertos denominan...
La señora CONSEJERA DE EDUCACIÓN Y UNIVERSIDADES (Monzón Cabrera): Gracias, presidente.
...de intervención ganador en la que nos se culpabiliza al agresor y se victimiza a la otra parte, sino en la que se trabaja en que cada uno de los miembros de la comunidad educativa juegue su papel en la erradicación de una conducta con la que todos y todas queremos acabar. Sé que en ocasiones no es fácil para los progenitores acudir a la dirección del centro donde sus hijos e hijas les han explicado que se produce el acoso. Créanme: a ningún docente les gustan esas conductas y al enterarse serán los primeros en querer detenerlas. Ese voto de confianza puede favorecer enormemente la rápida solución del conflicto y hacer innecesaria la intervención de los equipos especializados, que siempre seguirán teniendo a su disposición de ser necesarios.
9L/C-0351 Sobre -Consejera de Educación y Universidades-, sobre acoso escolar en centros educativos.

References: artículo 2
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