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Timestamp: 2018-08-15 03:50:18+00:00

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Hospital de Emergencias Dr. Clemente Alvarez by NCM Publicidad - Issuu
LA CONSTRUCCIÓN DEL HOSPITAL DE EMERGENCIAS DR. CLEMENTE ÁLVAREZ Una propuesta de calidad y humanidad. El nuevo Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez, un hito en la historia de la salud pública de Rosario. El Hospital público y nuevas premisas.
LA HISTORIA Del Hospital Rosario al Hospital de Emergencias. Clemente Álvarez. Emblema de una tradición médica rosarina vinculada a la salud pública. El Hospital en números. Hacia un nuevo siglo.
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EL NUEVO MODELO DE SALUD DE ROSARIO El proceso de descentralización. Plan Estratégico de Rosario La red de salud. Cuidados progresivos
SALUD Y OBRA PÚBLICA Los contenedores. La participación.
UN NUEVO EDIFICIO PARA UN “NUEVO” HOSPITAL
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EL PROYECTO La nueva construcción. La elección del terreno. El hospital a mano. La maqueta. La organización de las funciones. Características del proyecto. Flexibilidad del espacio. Instalaciones. Envolvente. Cubierta. Estructura resistente. Los espacios libres.
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PLANOS Proceso Constructivo. Detalles. La señalética.
ARTE, SALUD Y ARQUITECTURA
LA OBRA TERMINADA. El hospital por fuera y por dentro Ficha Técnica
CONVERSACIÓN EN EL NUEVO HOSPITAL Entrevista realizada por Francisco Fasano
NOTAS SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DE LA TIPOLOGÍA DEL HOSPITAL HORIZONTAL Aspecto funcional. Sistema constructivo Hospital Santa Caterina, Salt Girona Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez
Este libro expone la construcci贸n de un edificio p煤blico de la ciudad de Rosario que fija su objeto en el hombre. En este contexto, la arquitectura tiene un rol social, de utilidad y mejoramiento de la vida. Agradecemos a todos los participantes de esta construcci贸n, ya que una obra como 茅sta siempre es el resultado de un esfuerzo colectivo.
UNA PROPUESTA DE CALIDAD Y HUMANIDAD
Mueren en el mundo anualmente antes de cumplir los 5 años de edad 9.600.000 niños por razones evitables vinculadas con su desamparo médico y la pobreza. Uno cada tres segundos. Fallecen medio millón de madres por año, 500.000 madres, durante el embarazo o el parto por falta de atención médica, y pobreza. Una madre cada minuto. El 98% en países en desarrollo. En América Latina, perecen anualmente por las mismas razones, 300.000 niños y 23.000 madres. Estas realidades son un “escándalo ético”, en un planeta donde las revoluciones en la ciencia de la salud han logrado reducir a mínimos la mortalidad infantil (en Suecia sólo mueren 3 niños de cada mil antes de cumplir un año frente a 30 en América Latina), y de mortalidad materna (en Canadá se producen 6 muertes de madres por cada 100.000 nacidos frente a 90 en América Latina). Mientras que la esperanza de vida, según el Nóbel de Economía Amartya Sen (2008), el más importante indicador de éxito de un país, es en los países ricos de 78.9 años, en América Latina y el Caribe es de 72.2 (2000-2005). En la Argentina las cifras son mucho mejores que los promedios latinoamericanos, y han progresado, pero hay un gran camino para recorrer. Según UNICEF se registran cerca de 6000 muertes anuales de niños por razones vinculadas a la pobreza. Por otra parte, hay diferencias importantes en las tasas de mortalidad materna e infantil según provincias y sectores sociales. Son mucho más altas en el Noroeste y Noreste que en las otras regiones del país. Asimismo la calidad de la salud que recibe la población tiende a ser diferente según esté asociada a una prepaga, forme parte de un sistema mutual o una obra social, o deba recurrir al sistema de hospitalario público. La esperanza de vida que fue de 74.3 en el 2000/5 varía significativamente cuando se pasa de áreas prósperas a áreas pobres.
Se impone en el Continente, para dar respuesta, fortalecer las políticas de salud pública, y en el país reforzarlas cada vez más. Mientras que los países industrializados gastan más de 2.000 dólares per cápita en salud, en América Latina y el Caribe el gasto es menor a 400 dólares. Por otra parte mientras en el mundo rico el gasto público es el 76% del gasto total en salud, en el Continente después de las privatizaciones se estimaba en el 42% (2004). Son imprescindibles, en el campo de la salud, políticas públicas vigorosas como lo demuestra la experiencia internacional. Los países con mayor esperanza de vida tienen todos una fuerte inversión en salud pública. Especialistas como Musgrave (1996) señalan dando cuenta de múltiples investigaciones: “Mientras que ninguna de las razones para la intervención del Estado es solamente para el sector de salud, ciertas fallas del mercado son peores aquí que en cualquier otra área de la economía”. Se necesita una fuerte y continuada inversión pública en salud para asegurar ese derecho básico de todo ciudadano de una sociedad democrática. Pero además esa inversión es particularmente apremiante en una región que es la más inequitativa del planeta, y debe tener una orientación hacia los más desfavorecidos. Dos reputados expertos, Birdsall y Hecht (1995), resaltan que las investigaciones indican que “resulta evidente que para lograr la igualdad en resultados de salud, el gasto público requerido por persona es mucho mayor para pobres que para ricos” (1). “Salud para todos”, “lucha por la equidad en salud”, rechazo a la “tiranía de los promedios” como llama Mirta Roses (2003) Directora de la Organización Panamericana de la Salud a no prestar atención a las inequidades que ocultan los promedios en salud pública, deben ser metas claves para avanzar en este campo en el Continente y en el país.
Es una propuesta de calidad y humanidad en servicios de salud. Pero no para un grupo selecto sino para la ciudadanía en su conjunto y especialmente para los más débiles. Representa muy bien el pensamiento de su inspirador original Hermes Binner, que ha afirmado que “cualquier servicio público destinado a morigerar las desigualdades sociales debe ser de la mejor calidad y del mejor nivel de atención”. Este Hospital pensado participativamente no surge del vacío. Durante la gestión Binner continuada por Miguel Lifschitz, la ciudad de Rosario ha ganado el Premio de las Naciones Unidas (2005) a la ciudad mejor gestionada del Continente, por sus logros concretos. Las bases de su éxito: un modelo de gestión municipal al servicio de las necesidades prioritarias de sus habitantes, altamente descentralizado, participativo, y que tiene como un eje clave, un nuevo modelo de salud pública de alta equidad y eficiencia. En los 90, cuando las ideas ortodoxas desmantelaban en todo el país la capacidad de acción del Estado, generaban pobreza y desempleo y aumentaban explosivamente las desigualdades, dicha gestión defendió la acción pública, la fortaleció y renovó, rechazó las privatizaciones salvajes, y se enfocó a convertir a Rosario en un municipio cogestionado con la ciudadanía, y de excelencia gerencial. El Nuevo Hospital, como se explica en esta tan bien documentada y sólida obra, forma parte de una política de salud de avanzada. Asimismo, de la obra surge fluidamente el diálogo interdisciplinario y colectivo del que nació este modelo de hospital que está llamado a convertirse en un referente regional. En el texto bíblico, en el Levítico (19:16) está escrito: “No desatenderás la sangre de tu prójimo”. El Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez hace honor a este llamamiento ético fundamental, y renueva la esperanza en que la América Latina y la Argentina soñadas en donde todos estén incluidos, es posible.
El Nuevo Hospital de Emergencias de Rosario muestra que todo ello es factible y debería ser un motivo de orgullo para el país y toda América Latina.
Bernardo Kliksberg(*) NOTAS
Estamos frente a un Hospital totalmente público que ensanchará considerablemente la oferta pública en Santa Fe. Pero al mismo tiempo que constituye una fuente nueva relevante de atención sanitaria, está pensado desde la perspectiva de sus posibles usuarios, desde el primero hasta el último detalle. El trabajo combinado de arquitectos, médicos y usuarios ha permitido un diseño totalmente original e innovador que crea todas las posibilidades para una atención de la más alta calidad. Desde la recepción hasta la internación, todo el hospital tiene un rostro humano. Es casi posible olvidar que se está en un hospital frente al ambiente cálido y acogedor que surge de sus espacios. Al mismo tiempo contiene múltiples soluciones imaginativas para dar respuesta a los problemas propios de los hospitales modernos.
El tema de inequidad en salud y el rol de las políticas públicas es tratado detalladamente en Amartya Sen,
y Bernardo Kliksberg, “Primero la Gente” (2008), Editorial Planeta/Deusto. REFERENCIAS • Birdsall, Nancy y Hecht, Robert Michael (1995). “Swimming against the tide: strategy for improving equality in health”. World Bank. • Musgrave, Philip (1996). “Public and Private Roles in Health”. World Bank. • Roses, Mirta (2003). Informe anual de la directora de la OPS. La transición hacia un nuevo siglo de salud en las Américas., Organización Panamericana de la Salud, Washington DC. (*)Asesor Principal de la Dirección del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para América Latina y el Caribe, y Profesor Honorario de la Universidad de Buenos Aires.
“EL NUEVO HOSPITAL DE EMERGENCIAS DR. CLEMENTE ÁLVAREZ, UN HITO EN LA HISTORIA DE LA SALUD PÚBLICA DE ROSARIO”
Cuando la ciudad de Rosario iniciaba su proceso de crecimiento y había alcanzado una población de alrededor de noventa mil habitantes, el 24 de junio de 1898, se produjo la inauguración del “Hospital Rosario”, primer hospital público en nuestra ciudad, denominado más tarde como “Dr. Clemente Álvarez”. En aquel entonces el esquema organizativo respondía claramente a la disposición de pabellones aislados atendiendo a los lineamientos de las teorías de los higienistas que veían en el aire al mayor vehículo de contagio de las enfermedades. La ciudad, ciento diez años después de la inauguración de aquel primer Hospital, ha podido concretar y poner en marcha otro importantísimo emprendimiento sanitario público, el “Nuevo Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez”, para dar respuestas a los actuales paradigmas de atención de la salud y a las demandas crecientes de una población urbana que sobrepasa el millón de habitantes y de una amplia región que recurre a los servicios de alta complejidad del sistema municipal de Rosario. Este logro es el resultado de la experiencia innovadora de gobierno desarrollada por la Municipalidad de Rosario durante los últimos18 años, que ha jerarquizado de manera singular la salud pública, de manera inversa a lo ocurrido en la provincia de Santa Fe y en la Argentina en igual período. Esta experiencia de gestión se ha basado por un lado en un enfoque estratégico que ha priorizado las políticas sociales y por otro en la práctica de un gobierno fuertemente democrático y participativo. El concepto estructurador de esta política de salud pública se sustenta en una fuerte afirmación de la noción de los derechos de las personas, entre los cuales se inscribe el derecho a la salud. ¿Qué significa pensar una política de salud desde los derechos? En primer lugar, pensar en el afuera de la organización o institución desde la cual se formula y gestiona la política, porque en ese afuera están los ciudadanos. Son entonces sus derechos y demandas los que se convierten en objeto y meta de la política de salud. Se incorpora la mirada de distintos actores, así como la conciliación de necesidades, prioridades, intereses, perspectivas y propuestas de acción en un proceso dinámico que intenta incorporar la complejidad, heterogeneidad y el movimiento permanente de la vida social.
Por otra parte, fue fundamental también el proceso de sensibilización, formación y capacitación de los recursos humanos para poder llevar adelante estas ideas. El nuevo nosocomio cuenta con un equipo de profesionales de altísimo nivel y es considerado el mayor efector de salud en su tipo en el interior de la Argentina. El Plan Municipal de Salud fue orientado hacia la renovación de la red de atención primaria y del sistema sanitario, según las necesidades de los nuevos cambios tecnológicos. En las primeras etapas de este plan se propuso la rehabilitación de los hospitales en términos de planta física, equipamiento, insumos, regularización de guardias, descentralización administrativa, actualización tecnológica, regularización de planteles y educación permanente, tareas que fueron imprescindible para avanzar en el campo de la salud.
Construir la ciudad, implica dotar a ésta de formas adecuadas a las necesidades de su población, hecho íntimamente ligado con la posibilidad de conformar instituciones representativas para la ciudadanía. Es por ello que el “Nuevo Hospital de Emergencias Clemente Álvarez”, se erige en un legado para la ciudad del siglo XXI y en el símbolo del modelo de Salud Pública de Rosario, expresando la capacidad de los rosarinos para imaginar y realizar un gran proyecto y el profundo compromiso social del Gobierno Municipal.
El nuevo hospital, ha surgido entonces en el marco del concepto de Municipio Saludable, en tanto que no sólo se piensa en recuperar la salud o atender la enfermedad o en la prevención específica, sino en mejorar de la calidad de vida de la población. Localizado en el centro geográfico de la extendida ciudad de Rosario, se integra a la trama urbana a través de una vía rápida de comunicación como es la Avenida Pellegrini, lo cual posibilita un fácil y rápido acceso, desde las rutas y autopistas que convergen desde los alrededores y desde distintas localidades de la provincia de Santa Fe y de otras provincias. La arquitectura innovadora del nuevo hospital, de baja altura que ocupa una manzana para no agredir el paisaje urbano, contribuye a la generación de una nueva centralidad en el sector oeste de la ciudad, promoviendo la actividad comercial del sector, tejiendo la complejidad urbana y forjando a su vez la calidad del espacio público. El conjunto edilicio fue planteado como un contenedor que admite múltiples configuraciones, lo que lo convierte en un hospital modelo. La concreción programática demandó un largo y laborioso debate entre un equipo médico de alto grado de profesionalidad y el equipo de proyectistas, dirigidos por el Arq. Mario Corea, para poder dar respuesta a los múltiples requerimientos planteados. Los accesos fueron ubicados estratégicamente en los dos extremos del planteo lineal sobre la avenida, con el ingreso de público y pacientes ambulatorios por la entrada de la izquierda y el de ambulancias por el vértice derecho, diferenciando claramente los distintos tipos de circulaciones dentro del conjunto edilicio. El edificio se caracteriza por ser muy luminoso, donde todos los que lo habiten podrán gozar de la luz natural de los espacios verdes y arbolados, mejorando así las condiciones de pacientes y trabajadores.
EL HOSPITAL PÚBLICO Y NUEVAS PREMISAS
La ciudad de Rosario tiene, a estas alturas, numerosos ejemplos para mostrar a propios y extraños. A partir de ahora, uno de los casos modélicos que puede exhibir esta ciudad es su nuevo hospital. El Hospital Clemente Álvarez de Rosario que se presenta en este libro fue planteado, en el proyecto del arquitecto Mario Corea y su equipo de Rosario, como un gran contenedor edilicio que permitirá múltiples configuraciones y es, en este sentido, un establecimiento modelo. Es curioso cómo, en la historia de este hospital, se verifican etapas marcadas a través de ciclos muy nítidos: cuando se inauguró, el 24 de junio de 1898, su nombre era Hospital Rosario y en sus orígenes estaba destinado a la atención de niños y mujeres. Pasaron 80 años y, en 1978 se sumó al conjunto la atención de emergencias al recibir la estructura médica del demolido Hospital Central. En la actualidad, el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez se transformó en un centro de referencia regional en la atención de traumas y quemaduras, con un desarrollo especial en las áreas de agudos y emergencias. Ya reconocido como un centro quirúrgico de alta complejidad, los pacientes no sólo acuden de Rosario y su contorno, sino desde muchas localidades de los alrededores e incluso de Santa Fe y de otras provincias. Funciona además como unidad docente de pregrado y posgrado de la Universidad Nacional de Rosario. Las numerosas razones que justificaban su relocalización partían de las opiniones del cuerpo médico, la comunidad y los arquitectos. El nuevo edificio se ubicó entonces en el que es prácticamente el centro geográfico de la ciudad, y cuenta con fácil acceso
desde las rutas y autopistas que convergen en Rosario. La idea de levantar este complejo edilicio fue impulsada desde el comienzo por el entonces intendente de la ciudad, doctor Hermes Binner. Las gestiones comenzaron a fines de 1997 y en ese momento un médico sanitarista –Binner- y un arquitecto, encararon el programa con la mirada puesta en el siglo XXI. Me contaba el arquitecto Mario Corea (cuya vasta experiencia en este campo se tomó en cuenta desde el inicio) que la concreción del complejo programa final demandó un auténtico proceso dialéctico, con debates largos y laboriosos, en el que participó un equipo médico encabezado por el doctor Amilcar Ghirardi, Carlos Toni y Ricardo Goñi y los jefes de los servicios con la intervención del doctor Carlos Padula desde Barcelona. Así, en 1998 (a un siglo de la inauguración del nosocomio original) se hizo el proyecto ejecutivo y a fines de ese año la idea de arquitectura estaba virtualmente concluida. Mario Corea subraya que, a diferencia de los hospitales que se organizan por sus servicios (con las diversas especialidades), en el Hospital de Emergencias, la organización fue según fuera el grado de los cuidados, lo que obviamente culmina en el sector de Cuidados Intensivos. Pero éste es sólo uno de los rasgos que singularizan al proyecto que nos ocupa. De lo que no cabe duda alguna es que este flamante establecimiento de 22.000 metros cuadrados de superficie cubierta ingresa en la categoría de hospital de nueva generación y debe calificárselo como modelo. El proyecto Hay, a mi modo de ver, dos premisas que articularon la estructura funcional del edificio: la accesibilidad y la flexibilidad. La accesibilidad se traduce en la ubicación de las entradas en los dos extremos de la propuesta lineal sobre la avenida, con el ingreso de público y pacientes ambulatorios por el portal de la izquierda y el acceso de ambulancias por el vértice de la derecha. La segunda premisa alude a la flexibilidad, una cualidad fundamental en construcciones que van a sufrir cambios en cualquier momento (si se tiene en cuenta la velocidad en cuanto a tecnologías aplicadas a la atención de la salud, así como a nuevos métodos terapéuticos). El nuevo edificio del hospital está preparado para adaptarse a esos cambios sin problemas ni obras complicadas que, por lo general, ocasionan molestias a los internados. El arquitecto Corea comenta al respecto que en algunos de los edificios hospitalarios en los que intervino en España hubo que realizar cambios mucho antes de su terminación, lo que da una idea de la ubicuidad que deben tener las instalaciones en estos casos.
De configuración horizontal, el hospital se desarrolla en dos plantas, con un entrepiso técnico entre ambas, donde se localizan los equipos e instalaciones con fácil acceso a cualquiera de ellos, para permitir su operación y reparación sin alterar en lo más mínimo el funcionamiento del nosocomio. En tres bloques perpendiculares a la tira de la fachada y en el contrafrente se ubican en la planta baja: la Guardia Médica; Diagnóstico y Tratamiento y el Bloque Quirúrgico, compuesto por 6 quirófanos; en la planta alta y sobre los bloques descriptos se ubican la Terapia Intensiva; la internación de Cuidados Intermedios y la de Cuidados Normales. En todos los casos, las circulaciones públicas y médicas (sucias y limpias respectivamente) están cuidadosamente diferenciadas. Siguiendo los lineamientos de un planteo teórico que formuló hace tiempo, Mario Corea refiere que se aplicó en este proyecto la teoría de contenedores, aptos para funciones y destinos cambiantes(*). Y ratificando lo dicho más arriba, los cambios que se produjeron durante el proceso de la obra justificaron con holgura la adopción de este criterio. Con respecto al lenguaje adoptado en este conjunto, se advierte con claridad el espíritu de modernidad, su coherencia expresiva y el diestro manejo de una intensa relación espacio-tiempo. El austero diálogo de los materiales, mostrados con pulcritud y con encuentros armoniosos y cuidados, lo mismo que la transparencia, y la claridad estructural, forman parte de lo que pueden llamarse ideas de base. En este sentido dice Corea que es “un mensaje a la comunidad”, ya que la transparencia es un símbolo y además todo el edificio dispone de luz natural, lo que alegra los espacios y sugiere la noción de salud. Los arquitectos Silvana Codina (directora del Departamento de Arquitectura Hospitalaria de Rosario) y Mario Corea, jefe del proyecto, deben sentirse orgullosos de haber concretado una obra que será –como dije al comienzo- un modelo en la materia en la ciudad, la provincia y el país todo. Por eso, a las muchas obras e iniciativas que Rosario tiene para exhibir a los visitantes, destaco que se añade ahora este conjunto hospitalario abierto para todos y con la mirada puesta hacia el futuro. (*) Ver página 209, Notas sobre la construcción de la tipología del hospital horizontal.
Luis J. Grossman Director del Casco Histórico de Buenos Aires
ÁLVAREZ HOSPITAL DE EMERGENCIAS DR. CLEMENTE ALVAREZ
DEL HOSPITAL ROSARIO AL HOSPITAL DE EMERGENCIAS
En la década del ochenta del siglo XIX el estado sanitario y las condiciones higiénicas de la ciudad de Rosario eran muy preocupantes, la creciente inmigración y, en consecuencia, el problema de la vivienda, los hacinamientos y las malas condiciones de vida aumentaban día a día. Esta situación provocó epidemias de enfermedades infectocontagiosas que provocaron la muerte de centenares de personas. Las epidemias de cólera de los años 1886/7 hicieron trepar la tasa de mortalidad de un 37 por mil a un 65.3 por mil en esos años. Es así como, durante la intendencia de Floduardo Grandoli (1883-1885), se decide iniciar un relevamiento de establecimientos insalubres y otro de conventillos para evaluar el estado sanitario de la ciudad y así iniciar las obras de red cloacal y provisión de aguas corrientes correspondientes. El censo realizado dejó afuera los ranchos, y casillas precarias, especialmente las situadas en el Bajo y sus resultados fueron de 1.000 conventillos ocupados por aproximadamente 25.000 personas, cifra que en épocas de embarque y cosechas aumentaban considerablemente. En base a estos datos, y para paliar la situación, en diciembre de 1891 se aprobó una ordenanza donde se estipulaban las condiciones que debían reunir los conventillos. Pero recién en 1899 comenzó a funcinar el sistema cloacal que, como sólo conectaba al 30% de las casas, no resultó suficiente y debieron instalarse numerosos baños públicos. El 1° de enero de 1890, la Oficina de Higiene (creada en 1887) se transforma en la Asistencia Pública cuyo objeto era ocuparse de “asuntos relativos a la higiene del Municipio, proveer de asistencia médica a los indigentes y proteger a la clase menesterosa”, asegurando asistencia médica y gratuita. La Asistencia Pública se edificó sobre la calle Balcarce, entre San Luis y Rioja y tenía una estructura edilicia similar a la del antiguo edificio de la Maternidad Martin, en pie en la actualidad. Destinada a la atención de urgencias y emergencias como único centro de la ciudad y la región, y dirigida en sus inicios por el doctor Isidro Quiroga, la Asistencia Pública de Rosario fue reconocida
como uno de los principales centros para la atención de urgencias y emergencias hasta su traslado, en 1978, al Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez, inaugurado en ese año. En 1894 una nueva epidemia de cólera azota a la ciudad provocando la muerte de 452 personas, pero en este caso y debido a la campaña antiepidémica en marcha, la tasa de morbilidad es menor respecto a la anterior. Pero en 1900 aparece la peste bubónica y en1902 la viruela. Además, el fenómeno de la inmigración provoca un crecimiento poblacional vertiginoso: se pasa de 94.000 personas en 1887 a 150.000 en 1907 y a 221.500 en 1914. La cantidad de recién llegados agrava aún más el problema de la vivienda. Se alzan unos 3800 ranchos y casillas entre 1906 y 1910, ya los conventillos llegaban a 2006, y albergaban a unas 45.926 personas (el 30% de la población total) en malas condiciones de vida, y con falta de higiene. Uno de los factores de peligro que afectaba seriamente a la higiene pública era el avance progresivo de los vaciaderos de basura hacia el puerto debido a la ausencia de hornos incineradores. Entre las instituciones y hospitales que surgieron para dar respuesta a esta situación fueron de vital importancia: la Casa de Aislamiento, luego Hospital Carrasco; el Hospital Rosario, el Hospital Italiano, Enfermería Anglo Alemana, Asilo de Huérfanos, Asilo del Buen Pastor y el Asilo de Mendigos. El 2 de Julio de 1897, bajo la intendencia de Alberto J. Paz, la municipalidad compró la manzana comprendida entre las calles Libertad (actual Sarmiento), Progreso (actual Mitre), América (actual Rueda) y Virasoro, con una superficie total de 12.756,80 m2., para construir allí un nuevo nosocomio. La estructura contaría con un pabellón de maternidad, dos salas de niños, lavadero y desinfección. El 24 de octubre del mismo año se colocó la piedra fundamental del Hospital Rosario
y el 24 de Junio de 1898 se inauguró el establecimiento, que abriría sus puertas al público durante la intendencia de Luis Lamas y bajo la dirección del doctor Ignacio Firmat, encargado, además, de la sala de maternidad y cirugía de mujeres Las salas de medicina y cirugía de niños estaban bajo la responsabilidad del doctor Camilo Aldao; a su renuncia, en diciembre de 1898, se nombra en su lugar al doctor Clemente Álvarez. El hospital tenía una superficie de 16.900 metros cuadrados ocupada por espaciosos salones y jardines, estaba ubicado en el “barrio sud”, y conformado por ocho pabellones: administración, maternidad, cirugía, otras enfermedades, policlínico, autopsias y depósitos mortuorios, desinfecciones y lavaderos, cocina y almacenes. La atención estaba destinada a casa de maternidad, asistencia de enfermedades ginecológicas y afecciones no contagiosas de los niños. Para tener acceso al hospital se requería ser habitante del municipio y presentar certificado de pobreza, sin el cual los pacientes debían abonar por adelantado las cuotas establecidas, exceptuando las urgencias. Este establecimiento de propiedad municipal, formaba parte de los servicios sanitarios puestos bajo la dirección de la Asistencia Pública y prestaba grandes beneficios a la población por lo idóneo de su personal técnico y auxiliar, y la calidad de sus instalaciones y materiales. En un principio sólo se recibía a mujeres y niños, pero luego se habilitó un departamento para hombres. La obra del Hospital Rosario surgió en el marco de un plan para la construcción de diversos edificios en el municipio. En el año 1904, bajo la intendencia de Santiago Pinasco, comenzó un debate acerca del perfil de los beneficiarios a raíz del cual se fijó por primera vez la forma y condiciones de atención en los hospitales municipales. Por ordenanza se estableció que estarían destinados a enfermos pobres con certificado de pobreza y a todas las personas que lo soliciten en calidad de pensionistas, estos últimos se diferenciaban en dos categorías. Para los de primera se estableció un arancel de cinco pesos diarios, por
quincenas adelantadas y el beneficio de habitaciones separadas de las salas comunes. Para los de segunda, un arancel de dos pesos diarios y el alojamiento en salas comunes. La recaudación estaba destinada al sostenimiento del hospital. En el año 1900 el personal técnico se componía de un médico director, dos médicos auxiliares, un practicante, dos parteras y un farmacéutico. Pero ya en el año 1906 el hospital contaba con un médico director encargado de la sala de maternidad, un médico de clínica y encargado del laboratorio bacteriológico, tres médicos de clínica y cirugía, dos médicos internos, tres practicantes, un ayudante de laboratorio y un farmacéutico. En cuanto al plantel de servicios y mantenimiento, en el año 1900 había un cabo enfermero, siete enfermeras, un cocinero, un ayudante, tres lavanderas y un portero, mientras que en el año 1906 ya existían tres cabos de sala, diez enfermeros, doce enfermeras, tres cocineros, un peón de botica, un portero y dos peones. Hacia el mismo año se agregaron un ecónomo a cargo de la administración del hospital, un capellán y ocho hermanas religiosas. En el año 1900 ingresaron al hospital una totalidad de 579 enfermos, pero en 1906 esa cifra asciende a 1810 pacientes. El término medio diario de los enfermos alojados en 1906 fue de 143 y la permanencia de cada enfermo de 27,5 días. En 1921, siendo gobernador de la provincia de Santa Fe el doctor Enrique Mosca e intendente municipal el señor Cecilio Juanto, se decide confiar a las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, la dirección y el gobierno administrativo del Hospital Rosario. Inicialmente se nombraron nueve hermanas; entre ellas, la Madre Superiora ocupó el cargo de administrador o ecónomo. Esta congregación realizó todo tipo de tareas en el hospital, desde la administración, adquisición, distribución y cuidado
de la ropa, la compra de alimentos y el control de limpieza. También cumplieron una meritoria labor junto al enfermo en los momentos difíciles, para reconfortarlo y aliviar sus sufrimientos. Recién en el año 1973 se traspasan en forma efectiva las obligaciones y responsabilidades administrativas a manos de un contador público. Pero las religiosas continuaron desarrollando tareas hospitalarias de gran ayuda hasta el año 2004 en que se retiran del nosocomio por orden de la congregación. A partir de 1924 se proyectó en los terrenos vecinos del Hospital Rosario la construcción de dos pabellones para dementes, pero ésta obra nunca se concretó. Además se construyó la cocina, el comedor, la despensa y el local de servicios. En el mismo año se adquirieron dos ambulancias de tracción a sangre y cuatro juntas de caballos compartidos entre el Hospital Rosario y el Hospital Carrasco. Hacia 1927 se comenzaron a confeccionar los planos para el futuro túnel destinado a la unión entre los edificios del hospital y la “clínica de trabajo”. Con el fin de contribuir con el sostenimiento del Hospital Rosario, y debido a la escasez de recursos, en 1932 se creó el Patronato de Damas con el auspicio del director de la Administración Sanitaria y Asistencia Pública. Con estos aportes, seis años más tarde, se inició la reconstrucción del nosocomio. El 30 de diciembre de 1948, por Ordenanza 483, se designó con el nombre de Profesor Doctor Clemente Álvarez la sala II del Hospital Rosario y se dispuso que sea erigido en dicha sala un busto del maestro fallecido. Seguidamente, el 25 de noviembre de 1949, por Ordenanza 591, se impuso la redesignación del antiguo Hospital Rosario como Hospital Doctor Clemente Álvarez en honor al médico fallecido el 22 de julio de 1948.
En el año 1956 se creó el servicio de Cardiología y dos años después se inauguró el Pabellón Nº 2, que contaba con nuevas comodidades -más camas, calefacción y agua caliente- y permitió ampliar la capacidad de internación hasta ese momento de 210 enfermos. Posteriormente, en el año 1966, se habilitó la sala de cirugía equipada con aire acondicionado, oxígeno y anestesia, además de una sala de esterilización y cirugía menor. Dos años después, se incorpora al hospital el Banco de Drogas Antineoplásicas a cargo del Dr. Raúl Viú Armengol. En 1973, gracias a la donación efectuada por la familia Vaschetti de nuestra ciudad, se construyó la unidad coronaria. Esta nueva unidad fue un orgullo para la salud pública, por su infraestructura, equipamiento y el excelente nivel del recurso humano médico y de enfermería, capacitado para el tratamiento de las patologías cardiológicas de alta complejidad. El servicio de cardiología se destacó además por la actividad científica y docente, ya que contaba con un sistema de formación de postgrado de donde emergieron excelentes especialistas, algunos de los cuales hoy trabajan en la red de salud municipal. Los antecedentes del hospital como centro de atención de emergencias surgen en 1976; de este modo los consultorios externos de atención programada pasarían a desarrollarse en el área de consultorios externos del policlínico. Dos años más tarde, el intendente de facto, Augusto F. Cristiani, anunció el proyecto de creación de un hospital de emergencias, justificado por el campeonato mundial de fútbol del que la ciudad de Rosario sería sede. Se proyectó la atención de pacientes mediante “la detección de coberturas de obras sociales, mutuales y compañías de seguros”. Desde entonces se modificó el sector destinado a internación en cuanto al habitual criterio de albergue de pacientes. A partir de ese momento, se construyeron habitaciones de dos camas cada una. Asimismo, los servicios se agruparon en tres departamentos: emergencia, cirugía y clínica.
Antiguo Hospital de Emergencias 1978 - Demolición del Hospital Central o Asistencia Pública
El 27 de abril de 1978, durante la dictadura militar, la obra quedó inaugurada bajo el nombre de Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez, recibiendo toda la estructura médica de la Asistencia Pública, también conocida como Hospital Central (que fue demolido). Se proyecta entonces como un Hospital de Emergencia, Trauma y Alta Complejidad Clínico-Quirúrgica, atendiendo a pacientes de la ciudad y la región. Poco después de su inauguración, en noviembre de 1978 se crea la unidad renal, destinada a dializar pacientes renales agudos. Años más tarde, en 1999 y 2000, se realizarían siete trasplantes renales a pacientes bien seleccionados, con resultados exitosos. En el año 1979 se dio inicio a un nuevo sistema de educación de postgrado con la incorporación de la Residencia de Clínica Médica en diferentes especialidades, de tal modo que el hospital sumaba a sus funciones la formación institucional de especialistas. La participación de los residentes en las actividades científicas y asistenciales les permitía una capacitación de primer nivel, con un amplio manejo en emergencias clínico-quirúrgicas y en trauma. Desde los diferentes servicios egresaron médicos con amplios conocimientos ético-profesionales. El servicio de terapia intensiva se inició con ocho camas de internación de cuidados críticos, equipadas con los adelantos tecnológicos de la época. El monitoreo ECG en cada cama, los respiradores y el alto entrenamiento del personal en la patología agudo y trauma, dieron un enorme prestigio a la institución en el ámbito de la emergencia. En 1995 la sala es remodelada y se aumenta la capacidad a diez camas, con dos salas de aislamiento y elasticidad para atender a doce pacientes. El servicio de quemados estaba equipado con la tecnología e infraestructura necesaria para el tratamiento del quemado grave, y era el único servicio de la ciudad en un hospital público.
También, el hospital desarrollaba una amplia tarea en traumatología y ortopedia, con gran experiencia en el tratamiento de fracturas. El hospital también fue reconocido por contar con el primer servicio de neurocirugía en el ámbito de los efectores públicos, con amplio manejo de la patología traumática de cráneo y raquimedular. Posteriormente se creó el departamento de neurociencias con atención pediátrica en el Hospital Vilela y de adultos en el Hospital de Emergencias Dr. Clemente Alvarez. Esto permitió ampliar los horizontes y llegó a ser una especialidad de reconocimiento a nivel nacional, colcando al hospital otra vez entre los mejores de nuestro país. También el sector de anatomía patológica cobra un gran crecimiento, con equipos y recursos que agilizaban los procesos e informes de los exámenes hospitalarios. Pero además de su prestigio en el área de emergencias, el hospital cumplió siempre una gran función en la atención de pacientes en consultorios externos, con participación de todas las especialidades, asegurando el diagnóstico de diferentes patologías, permitiendo el control y seguimiento luego de la internación, con la posterior derivación del enfermo al equipo de referencia. En los últimos años, con la apertura del CEMAR (Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario), la gran mayoría de consultas se realizan en dicho efector y el hospital sólo conserva una escasa actividad de consultorios de control o seguimiento. En 1987 se realiza la primera ablación multiorgánica a cargo del doctor López Candiotti, quien fuera uno de los pioneros en la procuración de órganos en el país y en la provincia de Santa Fe; el doctor. Angel Viruega (neurocirujano) tuvo a cargo el diagnóstico de muerte encefálica, el doctor Angel García, en conjunto con el área de cuidados intensivos, realizó el mantenimiento del donante y el doctor Mario Perichón llevó adelante los estudios de histocompatibilidad.
Durante los años 1987 y 1990 se efectuaron tres ablaciones multiorgánicas, y en 1990 el CUDAIO comienza a funcionar dentro del hospital, lo que lleva a triplicar los donantes en un mismo período. En 1998 el hospital es elegido para participar de un estudio multicéntrico, junto a trece hospitales del país, para valorar el impacto que tendría la figura de un Coordinador Hospitalario en Trasplantes. En el año 2003 se inicia el Programa Federal de Procuración de Órganos y el hospital comienza a trabajar con dos coordinadores, los doctores Guillermo García y Silvio Pulcinelli. Estos cambios impulsaron los proyectos y en el año 2005 se alcanza el máximo de donantes. En setiembre de 1991 un grupo de profesionales del hospital y empresarios de la ciudad constituyeron la Fundación del Hospital de Emergencias Dr. Clemente Alvarez. Una entidad sin fines de lucro y que tiene como objetivo promover el desarrollo científico y técnico del hospital, mejorar el nivel de equipamiento, contribuir con el mantenimiento y las ampliaciones del edificio, impulsar los programas de investigación científica y promover el desarrollo de programas de capacitación para el personal de la institución. Mediante un convenio con la municipalidad de Rosario, la fundación comienza a coordinar y administrar el servicio de diagnóstico por imágenes (Rx, Ecografía y TAC). Así el Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez fue el primer hospital público de la ciudad que dispuso de un tomógrafo, lo que permitió realizar grandes avances en el área del diagnóstico. Además se creó el Banco de Tutores, elementos de fijación externa e interna para ortopedia y traumatología, con el objeto de contar con la disponibilidad inmediata de los elementos de inmovilización esquelética en la urgencia.
La fundación organizó la Biblioteca, equipada con una diversidad de materiales biomédicos, suscripta a los principales centros de información nacionales y extranjeros, brindando a sus asociados los servicios de localización y recuperación de información, búsquedas computarizadas y capacitación de usuarios en la investigación bibliográfica. Desde sus inicios, la fundación dispuso de recursos humanos médicos, técnicos y administrativos que permitieron una eficiente atención en cada una de sus áreas. El 10 de abril de 1996, por iniciativa de los doctores Amílcar Ghilardi y Lázaro Gidekel, se creó el Servicio de Voluntarias, convocando a Rosa Pazos y a María de Aguirre. Los profesionales de los servicios fueron consultados sobre las necesidades de cada sector. Así, se fueron incorporando más integrantes al voluntariado y trabajaron duramente para conseguir ropa para los carenciados, realizar trámites fuera del hospital, escuchar al paciente y a sus familiares tratando de aliviar el dolor con mensajes alentadores. El Concejo Municipal en su sesión del 22 de mayo de 1997 declaró al Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez como Institución Benemérita, al encuadrarse su actividad a los considerandos en la Ordenanza Nº 6213, por su trayectoria notable al beneficio de la ciudad y de sus habitantes, contribuyendo al desarrollo humano local y al progreso urbano. En 1996 el Departamento de Emergencias del hospital decide realizar el Primer Congreso Argentino de Emergencias Médico – Quirúrgicas, 1º Congreso de Emergenciología de Rosario y el Congreso Nacional de Enfermería. Se desarrolló en el Centro de Convenciones del Patio de la Madera de nuestra ciudad y reunió a destacados profesionales nacionales y extranjeros especializados en emergencia, permitiendo intercambiar opiniones y mostrar nuestra experiencia. El Congreso resultó muy exitoso especialmente por el nivel científico alcanzado, logrando una concurrencia masiva. Por
1999 - Inicio de los trabajos
tal motivo se decidió realizarlo cada dos años, con temarios enriquecedores, simulacros de catástrofes con víctimas múltiples y conclusiones que nos enorgullecieron, trascendiendo el hospital. a nivel nacional. Los mismos fueron presididos por los Dres. Ricardo Roffo, Ricardo Ciccarelli, Néstor Marchetti, Rodolfo Verrone, Héctor Pellegrino. El 12 de Diciembre de 1997 se firma el Acta Fundacional del Nuevo Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez, con la participación de autoridades municipales, de Secretaría de Salud Pública y representantes de los diferentes servicios de la red de salud y del hospital. Nace allí la ilusión de contar con un nuevo edificio hospitalario, acorde con las necesidades de la población. El Acta fundacional dice… “ La comunidad del Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez con las presencias del Sr. Intendente Municipal de Rosario Dr. Hermes Binner, de la Sra. Secretaria de Salud Pública Municipal Dra. Mónica Fein, del Director y jefes de servicios del Hospital, del los directores de hospitales municipales y del Sr. Presidente de la Fundación del Hospital se convoca en el día de la fecha, para acordar las bases fundamentales de la construcción del nuevo Hospital de Emergencias. Así como en el siglo pasado, otros rosarinos con idénticas responsabilidades y con las mismas preocupaciones forjaron las bases de los hospitales municipales de Rosario, que con el tiempo se constituyeron en auténticos monumentos a la solidaridad, hoy con la misma preocupación con el fin de seguir mejorando la calidad de vida de los rosarinos, se acuerda rubricar éste acta fundacional del nuevo Hospital en el convencimiento de que éste hospital también constituirá u mojón para las futuras generaciones. En tiempo en que priman los desvalores espirituales y materiales, es auspicioso para el presente y el futuro de los rosarinos acordar la construcción de un nuevo hospital acorde al dinámico desarrollo de las ciencias de la salud. Previa lectura y ratificación se suscribe la presente acta fundacional en la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, a los doce días del mes de Diciembre de 1997.”…
2004 - Apertura de ofertas de la cuarta etapa
En 1998 el Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez comienza con un amplio desarrollo en el área de la cirugía laparoscópica en cirugía general, ginecología y urología; las modernas terapéuticas permitían resolver las diferentes patologías por métodos sin incisiones abdominales, acortando el periodo de internación, con disminución del dolor postoperatorio, menor riesgo de eventraciones y con reinserción laboral precoz del enfermo. El desarrollo del Departamento de Neurociencias fue progresivo, convirtiéndose en el único efector público Neuroquirúrgico de la ciudad y la región, dotado de un equipo de profesionales de 1º nivel en trauma encéfalocraneano y raquimedular así como también en patologías neuroquirúrgicas complejas programadas. Poco tiempo después, el 19 de diciembre de 1999 comienzan las obras en Av. Pellegrini 3250, en un acto donde se depositan bajo los cimientos del edificio una caja que contiene el programa médico que le dio origen, el acta de inicio de los trabajos y la memoria descriptiva de la obra. Entre los años 2001 y 2002, la ciudad es afectada por la crisis económica severa que se vivió en todo nuestro país, y los trabajos en la obra del nuevo hospital interrumpen estando montada la estructura básica de hormigón y el cerramiento. El equipo técnico traslada sus oficinas a la obra y junto a un grupo de operarios de la Dirección de Arquitectura Hospitalaria se organizan las tareas de custodia y limpieza, se retiran las placas de poliuretano expandido que se utilizaron como encofrado perdido, tarea que se realizó con personal de la planta municipal. Las obras se retoman con intensidad a fines del 2003. A comienzos del año 2004 desde el interior del hospital y de la Secretaría de Salud Pública, se comienza a trabajar en la estructura organizativa del nuevo hospital, conformándose una
comisión integrada por el Dr. Migel Cappiello como coordinador técnico de la Secretaría de Salud, el Dr. Néstor Marchetti como Director del Hospital, los Subdirectores Dres. Claudio Alonso y Mario Nóbile, el Jefe del Departamento de Enfermería del Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez Lic. José Ugarte y la Jefa del Departamento de Estadística Lic. María del Carmen Leone, con la asesoría del Dr. Pablo Bonazzola del Hospital Garraham de Buenos Aires.
Diagramación y equipamiento del centro de endoscopía digestiva de urgencia, con aparatos para videoendoscopías muy sofisticados, así como también el material para el área de emergencias y los sectores de internación.
Esta comisión diagramó un cronograma de actividades a desarrollarse en los próximos tres años, elaborando el plan de trabajo para cada área.
2. Formulación de los programas asistenciales y de gestión. Esto incluyó:
1. Equipamiento: Reuniones con los diferentes servicios y departamentos hospitalarios (médicos, enfermería, bioquímica, estadística, bioingeniería, arquitectura, etc.) solicitando inquietudes, proyectos y el equipamiento necesario que se debía adquirir sumado al trasladable que estaba en funcionamiento. Una amplia tarea se desarrolló en el área de diagnóstico por imágenes para establecer las características de equipamiento de Radiología con intensificador de imágenes, Ecografía con Doppler color y portátiles, Tomografía Computarizada y Resonancia Nuclear Magnética. Se solicitó asesoramiento a diferentes empresas y evaluación del equipamiento en otros servicios con equipos similares en funcionamiento. Pensando en un Hospital de Alta complejidad se solicitó el equipamiento para Digitalizar las imágenes, permitiendo observar los estudios en las pantallas de cada estación de trabajo del hospital, con un sistema de archivo de todos los estudios realizados a cada paciente. También fue solicitado gran cantidad de instrumental para cirugías de urgencias, programadas y laparoscópicas con equipamiento para seis salas de cirugía y la central de esterilización de materiales por calor seco, húmedo y óxido de etileno.
En conjunto con la Dirección de Informática, se solicitó todo el equipamiento de informática para todo el hospital.
a. Gestión de trabajo asistencial directo. Dirigida a mantener y mejorar la calidad técnica y la utilización adecuada de los recursos asistenciales. Analizar el trabajo en equipo, la interdisciplina, la organización por niveles de cuidados y coordinación clínica, la atención basada en evidencias, la efectividad clínica, la gestión clínica y por resultados, la evaluación de tecnologías, el aseguramiento de la calidad. b. Gestión de pacientes. Dirigida a garantizar el flujo adecuado de pacientes en los procesos de atención y el logro de la satisfacción de los usuarios. Incluye los sistemas de admisión, egresos, registros médicos, los procesos de atención al público, la atención personalizada, el marco ético-asistencial, la observancia de los derechos de los usuarios. c. Gestión del recurso humano y las relaciones laborales. Comprende la aplicación del régimen laboral, el desarrollo del sistema de conducción y coordinación, la capacitación permanente y el manejo de las relaciones laborales.
d. Gestión económica, de insumos, equipamiento y obra. Incluye el conjunto de actividades de programación, adquisición, aprovisionamiento, mantenimiento y desarrollo de los recursos materiales necesarios para la atención. e. Gestión de redes. Se orienta tanto a la población del área de responsabilidad e influencia del efector como al conjunto de efectores y programas de sistema de salud. Abarca también la vinculación con la seguridad social y la extrasectorial (educación, promoción social, justicia, etc.) f. Modelo global de conducción. 3. La elaboración y aprobación del marco normativo a elaborar en los próximos años, incluyendo las normas de creación, el régimen económico y financiero, el régimen jurídico, el régimen de personal, los convenios interjurisdiccionales, el presupuesto de puesta en marcha y financiamiento del nuevo hospital en el ejercicio de la inauguración. 4. La desactivación y el traslado del viejo hospital. 5. La puesta en funcionamiento en vacío del nuevo hospital por servicio y por área, para evaluar el funcionamiento de los sistemas. Esta comisión ratificó el perfil del hospital, de Trauma, Emergencia y Alta Complejidad ClínicoQuirúrgica para la ciudad y la región. Además realizó múltiples visitas guiadas a la obra del nuevo hospital con los distintos servicios asistenciales, recorriendo los diferentes espacios para la familiarización con los mismos y para que pudieran orientarse y evaluar las necesidades. Cada servicio y área del hospital formó parte del proceso constructivo de adaptación, equipamiento y funcionamiento, diseñando los circuitos de atención de pacientes y familiares.
Durante los años 2005 – 2006 se trasladaron al CEMAR. (Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario) los consultorios externos de las especialidades que se realizaban en el hospital con turnos programados, ya que el nuevo efector no dispondría de consultorios a demanda. La tarea fue lenta y progresiva, con adaptación de los diferentes servicios a los nuevos horarios e instalaciones. En el año 2006 se implementó una gran modificación en el sistema de internación del hospital, que es la modalidad por Cuidados Progresivos que consistió en brindar al paciente la atención adecuada con todos los recursos necesarios, en el área correspondiente, con atención más personalizada e integral por equipos multidisciplinarios, logrando una mejor recuperación del enfermo, dejando sin efecto el antiguo y tradicional sistema de internación por especialidad y por sector. Las tres nuevas áreas son: a. Cuidados Críticos: Terapia Intensiva, Unidad Coronaria y Quemados. Son unidades de ´hospitalización individualizadas, destinadas a la atención de pacientes graves, con funciones vitales real o potencialmente deterioradas y que para mantener la vida requieren de tratamientos específicos y/o con soporte mecánico. b. Cuidados Intermedios Altos: Son unidades destinadas a pacientes que previsiblemente tienen un bajo riesgo de necesitar medidas terapéuticas de soporte vital, pero que requieren más monitorización y cuidados de enfermería que en la sala convencional. Permiten alojar pacientes que antes continuaban en cuidados críticos. c. Cuidados Intermedios Bajos: Son unidades de internación destinadas a pacientes que requieren cuidados comunes, previos al alta médica o a ser trasladados a otros efectores de la red de menor complejidad.
Se constituyó un equipo coordinador de cuidados progresivos liderado por el Dr. Mario Nóbile, con integrantes del área médica, de enfermería, administrativos, trabajadores sociales y personal del CUF. (Centro único de facturación) que realizaban pasajes de sala, coordinaban con los demás servicios la internación de urgencia y programada por sector, conectándose con los demás niveles de la red de salud para resolver las derivaciones de enfermos a otros efectores o aceptarlos, con control de los exámenes complementarios y la facturación de historias clínicas de los pacientes con cobertura social. Los diferentes servicios hospitalarios rápidamente vislumbraron las ventajas del nuevo proceso de atención y apoyaron el mismo.
En junio de 2007 se constituye la Comisión de Mudanza Hospitalaria integrada por representantes de la Secretaría de Salud Pública, de la Dirección del Hospital y los diferentes servicios para diseñar el proceso de traslado. Se plantearon diferentes objetivos, entre ellos: a. Traslado de equipamiento por etapas. b. Funcionamiento en vacío. c. Traslado de pacientes d. Manejo de los tiempos de internación e. Coordinación con otros efectores municipales y provinciales.
En el año 2006 comienza la Capacitación del recurso humano hospitalario, en trabajo coordinado por el Programa de la Función Pública Municipal liderado por la Lic. Nidia Garber. Se programó en etapas incluyendo los procesos de atención, resolución de conflictos, adiestramiento en informática y otros temas de interés, a cargo de docentes universitarios. Se capacitaron 200 personas en el transcurso de un año con el objetivo de continuar con el proceso de capacitación luego de la apertura del hospital.
En los primeros meses del año 2008 se realizaron simulacros de atención, especialmente en el área de emergencia, con víctimas múltiples, que permitió evaluar los circuitos de atención y evitar errores posteriores.
Con el área de Higiene y Seguridad Laboral se trabajó en el proyecto de evacuación del edificio frente a catástrofes o incendios, estableciéndose las normativas para cada imprevisto.
En conjunto con la Dirección de Arquitectura y Bioingeniería se efectuaron pruebas en vacío de todos los circuitos, desde el sistema de refrigeración-calefacción, oxígeno, aspiración, sistemas de seguridad, etc.
El 30 de mayo de 2007 se realizó un acto de recorrida de las instalaciones, con la obra civil finalizada, mostrando el nuevo Hospital de Emergencias a la comunidad, con una concurrencia masiva de la población.
Para coordinar la mudanza y establecer los circuitos de atención de pacientes en el momento del traslado, se efectuaron reuniones con el Jefe del Área VIII de Salud de la Pcia. De Santa Fe Dr. Lelio Mangiaterra, la Dirección General de Servicios de Salud de la Secretaría de Salud Pública, los Directores de hospitales provinciales y los Directores de hospitales municipales.
En los meses siguientes se comenzó con la instalación del equipamiento pesado y puesta en marcha del mismo, especialmente en el área de diagnóstico por imágenes. Además se realizó el equipamiento del mobiliario necesario para cada sector y la instalación de la red de informática.
Desde el hospital y con el objeto de reducir el número de pacientes internados en el momento del traslado, el 15 de abril de 2008 se interrumpe la internación programada. Al mismo tiempo comienza a funcionar el área de diagnóstico por imágenes en el nuevo edificio.
2007 - Inauguración
El día 25 de abril se cierra la guardia de emergencia del hospital y tres días después se comienza con el traslado de los pacientes hospitalizados con la colaboración de todos los servicios médicos, de enfermería y administrativos, con las ambulancias del SIES. coordinando las salidas y llegadas de los móviles. Además se contó con el apoyo de todas las áreas técnicas para evitar inconvenientes en el funcionamiento. No se registraron problemas durante la mudanza, sin complicaciones con los pacientes y los familiares. El día 5 de mayo se realiza la apertura de la guardia de emergencia en el nuevo hospital, recibiendo todo tipo de pacientes con diferentes diagnósticos y 20 días después se comienza con la cirugía programada de las especialidades. Siendo Intendente Municipal de Rosario el Ing. Miguel Lifschitz, Secretario de Salud Pública Municipal el Dr. Luis Dimenza, Director del Hospital el Dr. Néstor Marchetti, Subdirector el Dr. Claudio Alonso, Directora Administrativa CPN. Silvia Bastuz, se dejó habilitado el nuevo edificio el 30 de abril de 2008. El trabajo en equipo, la diagramación y evaluación de cada uno de los procesos, la coordinación de las diferentes tareas técnicas y asistenciales hicieron que la mudanza del Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez fuera un éxito, que será recordado como un hecho histórico por cada uno de nosotros.
Dr. Néstor Marchetti Director del Hospital Dr. Clemente Álvarez
CLEMENTE ÁLVAREZ. EMBLEMA DE UNA TRADICIÓN MÉDICA ROSARINA VINCULADA A LA SALUD PÚBLICA A 110 años de la inauguración del Hospital Rosario, origen del actual Hospital de Emergencia “Clemente Álvarez”, y en la habilitación del moderno edificio de avenida Pellegrini, se reseña la vida del doctor Clemente Álvarez, co fundador de un sistema de salud pública que enorgullece a los rosarinos y presta servicios a la población de cuatro provincias. Ciencia, docencia, ejercicio de la medicina y solidaridad social resumido en un solo nombre: Clemente Álvarez.
Clemente Álvarez nació en España el 29 de enero de 1872. Era hijo de Serafín Álvarez, un andaluz de 30 años de edad que había emigrado de España por sus ideales antimonárquicos.
Ocupó cargos de médico en la policía y en la Sociedad Argentina de Socorros Mutuos. Posteriormente asumió la dirección de la sala de niños del Hospital Rosario,estando al frente de la misma por varios años.
Revolucionario y publicista republicano, autor del polémico libro “El credo de una religión nueva, bases de un proyecto de Reforma Social”, abandonó la península con el advenimiento de Alfonso XII, en 1873. Lo acompañaba su esposa Felipa y su hijo Clemente. Una vez en la Argentina actuó como periodista, maestro, escritor, legislador y magistrado 1. También fue padre de Juan, a quien tanto le debe Rosario en el rescate de su historia y en su evolución cultural.
Fue jefe de la Sala II del Hospital Rosario, que dirigió durante décadas, y del Hospicio de Huérfanos. Fue maestro por antonomasia, en la Facultad de Ciencias Médicas, vivió rodeado de jóvenes discípulos. Integró su consejo directivo, al igual que el de la Universidad Nacional del Litoral. Alternó las preocupaciones profesionales con sus inquietudes científicas y fundó la “Revista Médica”, a la vez que inició investigaciones y esquicios que después le permitieron publicar varios trabajos, entre ellos “Hematología Clínica”, “Profilaxis de la tuberculosis en la República”, e “Hipertensión arterial permanente y su tratamiento” 4.
Mientras Serafín actuaba decididamente en política santafesina, militando entre los seguidores del ex gobernador José Gálvez, y sufría embates por su actuación como magistrado que no ocultaba principios innovadores y progresistas, Clemente estudió medicina en la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires, graduándose con diploma de honor, en 1894, cuando apenas contaba con 22 años de edad. En la casa de Serafín se respiraba libertad y era un ámbito de debates, discusiones, proyectos y anhelos superadores que vinculaban a sus integrantes con la ciudad cosmopolita que los acogía e impulsaba a actuar. Serafín también dirigía el periódico “El Rosario”, con una prédica a favor de los intereses locales 2. En 1895 publicó un libro titulado: “Programa del Socialismo en la Argentina”, con propuestas que no fueron tomadas en serio por la dirigencia de la época pero que implicaba un cambio radical del sistema político argentino 3. Clemente viajó para perfeccionarse en el Viejo Mundo, donde estuvo en íntimo contacto con destacadas personalidades de la época y visitó sus clínicas. Con ese caudal de conocimiento volvió a Rosario en 1895, desempeñando en adelante una prolífica carrera.
En 1901, juntamente con otras personalidades, fundó la Liga Argentina contra la Tuberculosis, cuya presidencia desempeñó varios años. También intervino en la creación del Círculo Médico y el Hospital del Centenario, y por su intensa labor realizada y la extensión de sus conocimientos fue designado como miembro de la Asociación Médica Argentina y la Academia Nacional de Medicina 5.
SUS INICIOS EN LA SALUD PÚBLICA: EL HOSPITAL ROSARIO Clemente Álvarez ejerció su profesión en el ámbito público, en el Hospital Rosario, al que vio crecer desde sus cimientos. El intendente municipal Alberto J. Paz había colocado su piedra fundamental el 24 de octubre de 1897, siendo inaugurado durante la gestión de su sucesor, Luis Lamas, el 24 de junio de 1898, es decir, hace exactamente 110 años 6. Su primer director fue Ignacio Firmat. Era junto al Hospital de Caridad, hoy Hospital Provincial, (de 1854), la única institución gratuita de la segunda ciudad del país, teniendo que satisfacer las demandas no sólo de una ciudad
que ya alcanzaba los 100 mil habitantes, sino de una amplísima región vinculada a ella por un complejo entramado ferroviario. Todo convergía en el gran puerto exportador que se modernizaba rápidamente para satisfacer las necesidades del comercio de ultramar. Por otra parte, la Asistencia Pública Municipal recién se crearía en 1908 7. La gestión de la salud pública distaba de ser entendida en aquel entonces como un servicio primordial inherente al Estado tal cual como se lo concibe en la actualidad, y aquellos gobiernos delegaban su accionar en la materia en asociaciones particulares. La luz eléctrica llegó al Hospital Rosario pasado 1912, al igual que la caldera para la sección Lactarium, dos necesidades ampliamente sentidas 8. En ese mismo año se reglamentó el funcionamiento de la Escuela de Enfermeros y Enfermeras que allí funcionaba, siendo nombrado como encargado de la misma al doctor Eduardo Cattáneo. La situación económica de los médicos que se desempeñaban con exclusividad en los hospitales públicos era muy precaria. Salvo unos contados cargos rentados la gran parte de ellos figuraban como personal ad honorem. Aún así, para los recién recibidos implicaba la posibilidad de aprender junto a destacados profesionales. Por ejemplo: con Clemente Álvarez (quien había sido encargado de la sección de Medicina y Cirugía de Niños en 1898, y luego asumiría la dirección de la Clínica Médica de Hombres), José B. Ábalos, y Ramón S. Borghi, en el Hospital Rosario; con Bartolomé Vasallo, y Saturnino Albarracín, en el de Caridad, y con Alberto Baraldi, en la Asistencia Pública. En 1909 Clemente Álvarez publica el primer libro cardiológico editado en la Argentina, titulado: “La asistolia y su tratamiento” 9. En 1911 se lo designó miembro de la comisión encargada de dictaminar respecto a las condiciones que había de tener el Hospital Nacional del Centenario, y luego tuvo a su cargo
la organización de la segunda Conferencia Nacional de Profilaxis Antituberculosa 10. El plantel de médicos del Hospital Rosario en tiempos de la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen revela que el mismo fue también un ámbito de legitimación social y acción social de aquella dirigencia notable. Eran directores de Áreas, además de Clemente Álvarez, Tomás Varsi, Rubén Vila Ortiz, Manuel Pignetto, Ramón Borghi, José Ábalos, Enrique Ferreira, Juan Pesenti, Artemio Zeno, Tomás Cerruti, y Eduardo Carrasco, entre otros. El Hospital funcionó en el predio adquirido por el Concejo Deliberante en 1897, el que estaba comprendido por las calles Libertad (Sarmiento), América (Rueda), Progreso (Mitre), y Virasoro. Se trataba entonces de un barrio de incipiente urbanización y por décadas predominaron en él quintas y basurales. Una crónica de “La Capital”, en 1937, reflejaba la inundación padecida en las calles aledañas a los hospitales Rosario e Italiano, a causa de la gran lluvia y la acumulación de desperdicios arrojados a los basurales de la zona: “Se nos significa a este respecto que las aceras que rodean a las manzanas comprendidas entre las calles Rueda y Virasoro, desde Entre Ríos a San Martín, se encuentran cubiertas por crecidos yuyales y abrojales que en algunos lugares alcanzan a una altura de medio metro. Estos yuyales favorecen, lógicamente, el ocultamiento de los verdaderos depósitos de basuras que son arrastrados cuando se produce alguna lluvia de importancia” 11. En 1921 el gobierno decidió confiar la administración y la dirección del nosocomio a las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, estando por lo tanto al frente del mismo una hermana superiora. Las religiosas se ocuparon de los más variados temas pero fundamentalmente del apoyo a los enfermos 12. El hospital siguió creciendo en servicios. El de Hemoterapia, el 17 de enero de 1944, pudo enviar a la ciudad de San Juan, arrasada dos días antes por un terremoto, un avión con quince litros de sangre. Al día siguiente hizo lo mismo otro aparato con 30 litros más 13.
EN LA FUNDACIÓN DE LA ASOCIACIÓN EL CÍRCULO Clemente Álvarez participó en la fundación, el 25 de septiembre de 1912, de la Asociación El Círculo, institución cultural basal de la cultura rosarina del siglo XX, que comenzó su labor en la Biblioteca Argentina. Su hermano, el historiador Juan Álvarez, la presidió, acompañándolo en esa primera comisión otros hombres que ocuparon un primer lugar en la dirigencia rosarina de las décadas siguientes: Camilo Muniagurria, Rubén Vila Ortiz, Julio Bello, Cornelio Casablanca, Francisco Correa, Enrique Fidanza, Ricardo Foster, Emilio Ortiz Grognet, Fermín Lejarza y Artemio Zeno, entre otros, muchos de ellos vinculados al surgimiento de la Liga del Sur y luego el Partido Demócrata Progresista. El móvil inicial del grupo fue el de bregar por el desenvolvimiento artístico en la ciudad, trayendo a los artistas más famosos que arribaran al país pero bien pronto se extendió la faz musical a todos las otras ramas del arte y editó una revista prestigiosa 14. Clemente Álvarez también fue un anfitrión de visitantes académicos ilustres. Bernardo Houssay, el primer Premio Nobel en medicina de Latinoamérica y pilar de la ciencia Argentina, y creador del Conicet, señaló una vez que la primer conferencia que dictó fuera de Buenos Aires tuvo lugar en Rosario, a invitación de Clemente Álvarez y Artemio Zeno, cuando aún su nombre no había alcanzado el renombre académico que lo distinguió internacionalmente.
EN LOS ORÍGENES DE LA FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS En la segunda década del siglo XX eran 250 los médicos que ejercían su profesión en Rosario. La ciudad continuaba dando saltos demográficos, y cada vez era mayor la población que no podía acceder a servicios esenciales. Se imponía formar nuevos médicos.
Clemente Álvarez, a sus 40 años de edad, “era un hombre de comportamiento infatigable, de maestro nato, con experiencia enriquecida por largas jornadas de asiduo trabajar” 15. Como antes se mencionó, su vocación por el estudio científico permitió publicar el que fuera considerado el primer libro cardiológico editado en la Argentina. Su labor en este sentido es rescatada por el doctor Garófalo en su valioso libro sobre la historia de la Cardiología en Rosario. Álvarez no podía entonces menos que sumarse a la obra de compartir el saber científico. En 1920 inauguró sus cursos la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, dependiente de la flamante Universidad Nacional del Litoral. Álvarez se inscribió para concursar por la cátedra de Patología Médica dando por domicilio el de la calle Laprida 1350, y lo ganó. Fueron miembros del tribunal Roberto Solé y Alejandro Ceballos, consejeros de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires, y Frank L. Soler de la Facultad de Medicina. Integró por lo tanto el plantel de docentes fundadores, integrado por Tomás Cerruti, Alberto Baraldi, Artemio Zeno, Enrique Fidanza, Enrique Ferreya, David Staffieri, Teodoro Fracasi, Rafael Araya, Tomás Varsi, y Camilo Muniagurria 16, entre otros. A mediados del año 1922 se inauguraron los servicios correspondientes a las clínicas del Hospital del Centenario, el más grande tributo que una ciudad argentina rindiera a la Revolución de Mayo, y allí estuvo Clemente Álvarez, ocupándose de la Clínica Médica. La mayoría de los médicos formados en Rosario en las décadas siguientes lo tuvieron como profesor en una de las materias clave para el ejercicio de la medicina. Por otra parte, sus colegas en el plantel docente lo conocían con anterioridad por su actuación en el Hospital Rosario. Quince años antes que se creara la Facultad de Ciencias Médicas, Álvarez, junto al doctor Corbellini, dictaba clases de clínica médica, y por eso el Hospital Rosario era considerado “La Meca” de aquellos que se querían formar en esa
especialidad. Partió de esas reuniones la necesidad de crear un Hospital Escuela. En 1910 se sumó a su equipo del Hospital y la Asistencia Pública, actuando, por traer a colación un ejemplo, bajo su jefatura, Teodoro Fracasi, un italiano de 22 años recién graduado en la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires, y que en 1924 fuera designado Director del Hospital de Alienados o Instituto Psiquiátrico, que funcionaba anexo de la Facultad de Medicina y al Hospital del Centenario. De la misma edad que Fracasi eran Roque Coulin, (quien llegó a ocupar luego la jefatura de Sala del Hospital Rosario y la dirección de la Asistencia Pública, teniendo además una decidida actuación política como dirigente de la Unión Cívica Radical y legislador nacional)17 y Santiago Giorgi (futuro director del Hospital Rosario y la Asistencia Pública, director del periódico “Tribuna”, y dirigente del Partido Demócrata Progresista).
Estuvo a cargo del Departamento Unico de Ablación e Implantes del nosocomio, fundado en 1984 20. En el 2007 concluyó la construcción de las nuevas instalaciones, emplazadas entre las calles Avenida Pellegrini, Cochabamba, Crespo y Vera Mujica. Por su alta tecnología e infraestructura, se sostiene desde el municipio que el Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez es el efector más moderno de Latinoamérica 21.
Clemente Álvarez fue consejero superior de la Universidad Nacional del Litoral, interviniendo en la acefalía de 1930, y mostrándose crítico en la situación universitaria argentina 18.
UN RECUADRO: LOS MÉDICOS En esta secular historia existieron nombres de profesionales que prestigiaron la institución, algunos de los cuales son mencionados en el cuerpo central de esta nota. Sin embargo, y por razones de espacio consideramos ilustrativo al menos mencionar también a: Francisco Bernasconi, Lázaro Gídekel, Carlos Toni, Guillermo Delgado, Víctor Argonz, Isidoro Rosenberg, María López Morillas, Jaime Slulitell; G. Juratorio, Juan J. Premoli, Alejandro Dotta, Guillermo Ravizzini; Juan C. Tammaro, Ricardo Roffo. Eliseo Lembo, Amílcar Ghilardi, Alberto Nau, Roberto Tozzini, Rafael Pineda, y Eduardo Milanesio. Y acelerando este parcial repaso: los doctores Ciccarelli, Acciardi, Olazarri, Roullión, Raimundo, Krupick, Chumpitaz, Babbini, Abellán, Koffman, Azar, Fergurson, Viruela, Cererols, Locatelli, Ferrazzini, Massitti, Berstein, Bergallo, Chavez, Caballero, Turich, Raggi, Fernández, Soza, Peri, Tombolini y Alonso.
Su carrera universitaria, siempre ascendente, se inició en 1920 (enseñando patología y clínica médica, y actuando en distintos períodos como consejero directivo de la Facultad, y consejero superior de la Universidad Nacional del Litoral) y concluyó en 1946, cuando al igual que otros tantos docentes se alejaron de la vida universitaria argentina en disidencia con el gobierno nacional. En aquellos 25 años de magisterio también fue organizador de los principales congresos médicos del período 19.
Conicet-Academia Nacional de la Historia
También fueron directores del Hospital Rosario dirigentes de la talla de José Benjamín Abalos, el primer decano de la Facultad de Medicina de Rosario y rector de la Universidad Nacional del Litoral. Eminente cirujano, que puso especial empeño en el desarrollo de la salud pública rosarina, dirigió el Hospital Rosario, y la Asistencia Pública en tres oportunidades.
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO, Juez por las circunstancias, en el libro Soldados y poetas. Historias que hicieron la historia argentina. Editorial Emecé, Buenos Aires, 2002, p. 200. 2 El mencionado diario puede consultarse en el Armario Metálico de la Hemeroteca Argentina “Dr. Juan Álvarez”. 3 MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H), Santa Fe en la transformación argentina. El Poder Central y los condicionamientos políticos, constitucionales y administrativos en el desarrollo de la provincia, 1880-1912. Museo Histórico Julio Marc, Rosario, 2001, p. 318. 4 Diario La Prensa, de Buenos Aires, 23 de julio de 1948. 5 Archivo de Redacción del diario La Capital, de Rosario, sobre correspondiente a Clemente Álvarez, y la sección Efemérides Rosarinas, de Miguel Ángel De Marco (h). 6 Diario La Capital, de Rosario, del 25 de octubre de 1897 y del 24 de junio de 1898. 7 MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H) Y HORACIO DE ZUASNABAR, Doctor Zuasnabar (1888-1966), pionero de la medicina pública argentina, Editorial Homo Sapiens, Rosario, 2004 8 Digesto de Ordenanzas Municipales, correspondiente al año 1912. 9 FLORENCIO B. GARÓFALO, Historia de la Cardiología de Rosario, Juan Carlos Caride y María Cristina Butteri Editores, Buenos Aires, 2004. 10 Diario La Nación, de Buenos Aires, 23 de julio de 1948. 11 Diario La Capital, 13 de junio de 1937. 12 Ver página web de la Fundación del Hospital de Emergencia Clemente Álvarez: hospital.fundacionheca.org.ar 13 Diario La Capital, 18 de enero de 1944. 14 MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H), El Círculo de los Cosmopolitas, en el libro Teatro El Círculo, Rosario, Asociación Cultural El Círculo, Borsellino Impresos, 2007. 15 RAIMUNDO BOSCH, Historia de la Facultad de Medicina, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional del Litoral, Rosario, 1966, p. 34. 16 Ibídem, p. 91. 17 De las Efemérides Rosarinas, de Miguel Ángel De Marco (h). Ver crónica del diario La Capital, del 21 de noviembre de 1945. 18 Boletín de la Universidad Nacional del Litoral, Tomo VI, correspondiente a 1932, publicación oficial, Sección I- Capítulo I, Sección reproduciendo las Actas del Consejo Directivo, iniciándose la misma con la numeración de página 18. 19 Diario La Prensa, 23 de julio de 1948. 20 Archivo de Redacción del Diario La Capital. Sobre perteneciente al Hospital de Emergencias. 21 Ver www.rosario.gov.ar. 1
Dr. Clemente Álvarez Nicolás Antonio de San Luis
El hospital funciona los 365 días del año, es centro especializado en traumatología (accidentología, violencia, accidentes laborales y agresiones de causa externa); neurología compleja y quemados; posee una unidad de trasplante renal; es el principal procurador de órganos de la provincia de Santa Fe; es receptor de patologías coronarias complejas; presta servicios de oncohematología; tiene un centro de sangrado digestivo; y un servicio de diagnóstico por imágenes con tomografía, resonancia magnética, ecodoppler y radiología convencional. Con una dotación de 156 camas disponibles, la mayoría se distribuye en habitaciones de 2 camas; pero se incluyen, además, camas de asilamiento en todos los sectores; 24 camas de observación en guardia de emergencia,12 camas en unidad de cuidados intensivos, 10 camas en unidad de cuidados coronarios, 6 camas en unidad de quemados y 5 puestos de hemodiálisis para enfermos agudos y crónicos. La unidad de cuidados intensivos posee un sector de neurointensivismo. Tiene 6 quirófanos, 3 salas de rayos, 1 tomógrafo y 1 resonador magnético.
Se producen 6.500 egresos anuales de los cuales hasta un 20% corresponde a pacientes de fuera de los límites del municipio. La estadía promedio en el hospital es de siete días y el porcentaje de ocupación de camas oscila entre 85 y 95%. Se realizan 4.700 intervenciones quirúrgicas anuales de las cuales un tercio son programadas o urgencias diferidas y dos tercios urgencias o emergencias. El laboratorio realiza 420.000 determinaciones anuales. El departamento de diagnóstico por imágenes 50.000 prácticas.
También se realiza en el hospital docencia de pregrado en el marco de convenios con la Universidad Nacional de Rosario y universidades privadas. Se realizan por año aproximadamente 45.000 consultas ambulatorias especializadas de pre y post internación, ya que el resto de las consultas son atendidas en el CEMAR. Se efectúan también aproximadamente 35.000 consultas anuales de emergencia primaria, 50% son urgencias y emergencias, y el 50% restante patologías no urgentes. Del total de estas consultas, 45% requieren internación, algunas en sala de observación, otras en los sectores críticos o en salas generales. Dr. Néstor Marchetti Director del Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez
Cada obra construida es síntesis de la institución que contiene y habla de ella. Asimismo el proceso de su planificación y materialización, que es lo que se relata aquí, habla sobre los criterios compartidos de quienes les ha dado origen, sobre sus concepciones, sobre sus obstáculos y sobre los medios que se utilizaron para llegar a ese fin. Los hospitales han existido desde tiempos remotos, algunos diseñados específicamente y otros en su gran mayoría adaptados para la atención de enfermos y cuyo origen fueron cuarteles, conventos, convertidos en leprosarios o asilos. En nuestro país hay muchas estructuras inconclusas y también varios ejemplos de emprendimientos parciales que han fallado en el proceso de su planificación, que han sido producto de ideas importadas y trasladados automáticamente de otros contextos, generados por actores extraños y por sobre todo sin un plan. Que, los contengan, basado en el derecho a la salud.
El equipo de salud conoce la importancia que para las instituciones representa contar con un proyecto de consenso entre todos sus miembros, desarrollado por sus propios actores, reflexionando sobre sus propios procesos de trabajo, en tiempos adecuados y con una planificación conjunta. Esta presentación del Nuevo Hospital Clemente Álvarez se realiza para dar a conocer el proceso de la obra y también para promover una evaluación de lo logrado que retroalimente a los futuros proyectos de la ciudad.
En Rosario y en la región ha transcurrido prácticamente un siglo durante el cual no se ha construido un hospital de esta escala, especialmente diseñado para la salud pública, surgido y sostenido desde la propia comunidad hospitalaria, con los recursos de todos los ciudadanos y durante la década mas crítica de la reciente historia argentina. Un impulso trascendente ocurrió en Rosario entre 1989 y 1993 ya que durante este período se dieron las bases para un nuevo modelo de atención que hoy es ampliamente reconocido por sus usuarios y valorado dentro y fuera de la ciudad. Se remodelaron los hospitales existentes, se construyeron y adecuaron Centros de Atención Primaria y se dieron los primeros pasos para la concreción de dos edificios que hoy son emblemáticos: el Cemar y el nuevo Hospital de Emergencias, que junto a los Centros de Salud conforman una red pública consolidada para la atención gratuita de los pacientes. Arq. Silvana Codina
EL NUEVO MODELO DE SALUD DE ROSARIO
EL PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN(*)
En la ciudad de Rosario, el proceso de descentralización comenzó a implementarse en diciembre de 1996, con la creación del Programa de descentralización y modernización municipal. En una primera fase se procedió a la delimitación de distritos —un total de seis, en base a nuevas áreas territoriales organizadas en función de su densidad poblacional y de sus características socio-culturales— y a la elaboración de un diagnóstico que diera cuenta de la situación de la ciudad y de sus potencialidades. En la segunda fase, la de implementación, el alcance del proceso se amplió de manera tal que posibilitó una verdadera transformación estructural de la ciudad. Con este propósito mayor, el proyecto completo de descentralización se organizó abarcando cuatro grandes aspectos: • La reorganización administrativa que requiere la creación de un Centro Municipal en cada uno de los seis distritos y supone un proceso de mejora continua para cuantificar los resultados y efectuar los ajustes necesarios. • La reorganización funcional u operativa, a partir de la cual se implementó un Área de Servicios Urbanos en cada distrito (ASU), con el objetivo de desconcentrar las tareas municipales vinculadas a las obras y servicios públicos de pequeña y mediana escala. • La redefinición de las políticas urbanas que fijaron los lineamientos de los diferentes procesos de transformación. Se definió así una política de localización de los Centros Municipales de Distrito (CMD) y se elaboró un plan de obras y servicios en cada uno de ellos con la participación ciudadana, garantizando de este modo una acción de gobierno descentralizada, y contando con un presupuesto que permita establecer un orden de prioridades con la población. • La definición de un nuevo modelo de gestión basado en mecanismos de información pública y canales de participación ciudadana, para incorporar a la población en los procesos de evaluación, control y toma de decisión.
Con este esquema, el proceso de descentralización reforma integralmente el estado municipal y tiende a disponer los niveles de decisión en un contexto concreto, allí donde los problemas surgen y se sufren. En este sentido, la red de atención de la salud pública juega un papel protagónico en la gestión descentralizada. Los centros de salud y hospitales zonales ubicados geográficamente en lo seis distritos en que se organiza la ciudad permiten una mayor interacción entre ellos y generan, además, el acercamiento de los equipos de salud a la comunidad.
(*) Rosario parte por parte. Cuadernos de Descentralización.
La ciudad de Rosario decide incorporar la herramienta de la planificación estratégica, sumándose a mediados de 1995 como miembro pleno del Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU) con sede en la ciudad de Barcelona. Se plantea entonces asumir a principio del año 2000 una conjunción de esfuerzos entre el ámbito público y el privado para el desarrollo urbano, económico y social. La gestión del plan estratégico debe aportar soluciones a cinco cuestiones básicas: el nuevo soporte económico; las infraestructuras de servicios; la calidad de vida creciente; la equidad e integración social; y la gobernabilidad del territorio. A partir de entonces se iniciaron diversos estudios preliminares para impulsar el Plan Estratégico de Rosario (PER), tomando como base experiencias exitosas de otras ciudades y convocando a investigadores, especialistas universitarios, técnicos municipales y expertos de algunas instituciones representativas de la ciudad. El resultado de este trabajo fue la elaboración de un diagnóstico previo que sirvió de base para la discusión y confección del definitivo, contando con el aporte y participación de numerosas instituciones y vecinos. En octubre de 1996 se constituyó la junta promotora, que se encargó de convocar a la ciudad para la formulación del plan estratégico. La junta promotora, el consejo general, la oficina de coordinación y las comisiones temáticas constituyeron el esquema organizativo para la implementación del PER. Posteriormente se agregó a esta organización el consejo técnico consultivo. Con esta organización, el PER se desarrolló en tres etapas: diagnóstico, formulación e implementación. Después de una importante tarea de integración y consenso entre los diferentes actores se lograron definir cinco líneas estratégicas que resumen los principales programas y proyectos del Plan:
1. La ciudad del trabajo 2. La ciudad de las oportunidades 3. La ciudad de la integración 4. La ciudad del río 5. La ciudad de la creación Dentro de la línea estratégica La ciudad de las oportunidades del PER se fijó el programa “Modelo en salud pública” con una visión integral y participativa que tiene como eje la prevención y apunta a la actualización tecnológica, la excelencia del equipamiento y la eficacia de la atención. Rosario cuenta con un gran prestigio en materia de salud pública. El nivel académico de una universidad que ha formado profesionales de excelencia y la decisión de la municipalidad de destinar el 28 % de su presupuesto a la salud revierten sobre la necesidad de atender a la demanda de una vasta región, y constituyen signos de ese posicionamiento. Además, la salud pública municipal tiene en Rosario una larga tradición, una historia de cien años que se inicia con sus dos hospitales más emblemáticos: el Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez y el Hospital Intendente Gabriel Carrasco. A partir de allí no ha dejado de crecer y en la actualidad cuenta con tres hospitales polivalentes (Intendente Gabriel Carrasco, Roque Sáenz Pena, Juan Bautista Alberdi), dos hospitales de alta complejidad (Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez, Hospital de Niños Víctor J. Vilela), dos maternidades (Maternidad Martin, Roque Sáenz Pena), un centro de rehabilitación (ILAR), cincuenta centros de salud propios y veinticinco centros vecinales nucleados en la Dirección de Atención Primaria de la Salud. A partir de 1990 se ha iniciado en esta estructura una serie de grandes transformaciones que incluyen objetivos a largo plazo, con los siguientes ejes:
• La jerarquización de la atención primaria de la salud como estrategia para abordar los problemas de salud-enfermedad de la población en forma integral. • La recuperación, refuncionalización y equipamiento moderno de todos sus hospitales y centros de salud. • La aplicación de numerosos programas de prevención y promoción sanitarias. En el marco de estas transformaciones, que suponen una decisiva política de salud pública centrada en la construcción de ciudadanía, y dentro de el Plan Estratégico Rosario se establecieron los siguientes proyectos: 1. 2. 3. 4. 5.
Nuevo Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez. Habilitación del Centro de Especialidades Ambulatorias Rosario (CEMAR). Habilitación de la Unidad Oncohematología y Trasplante de Médula Ósea. Coordinación del sistema de salud regional. Plan integral de prevención y educación para la salud.
Libro Plan Estratégico Rosario, Diagnóstico y Formulación - 1998
La salud pública de la ciudad comenzó a cambiar hace dieciocho años, hoy es ampliamente reconocida, y ha sido premiada, debido la calidad de su atención, por la Organización Mundial de Salud de las Naciones Unidas, y por la Organización Panamericana de Salud. La eficiencia social de este modelo depende de su organización en una red que centra sus acciones sobre la necesidad del paciente y que exige la actualización y adecuación permanente de muchos conceptos y prácticas médicas. La red funciona de manera piramidal en tres niveles: • el primero, la atención primaria, constituye el espacio de mayor resolutividad, y está conformado por los centros de salud municipales y algunas vecinales distribuidos estratégicamente en todo el municipio y organizados, a partir de la descentralización administrativa, de forma distrital; • el segundo nivel de atención está constituido por tres hospitales —Dr. Roque Sáenz Peña, Intendente Gabriel Carrasco y Juan Bautista Alberdi—, un servicio de Internación Domiciliaria Pediátrica y de Adultos, dos maternidades — Maternidad Martin y Dr. Roque Sáenz Peña—, un instituto de rehabilitación (ILAR) y el Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias Rosario (CEMAR); • el tercer nivel conforma las áreas de mayor tecnología y alta complejidad en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela y el Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez. El sistema se completa con el Servicio Integrado de Emergencias Sanitarias (SIES) con ambulancias para traslados y emergencias. Todas las prácticas sanitarias se organizan en estos tres niveles que conforman la red de servicios médicos a la que el usuario accede fácilmente para ser atendido y orientado según sus necesidades. De este modo, cada equipo de salud individual tiene una población adscripta más o menos fija: una dupla de profesionales conformada por un médico y una enfermera trabaja cotidianamente con un grupo determinado de núcleos familiares.
El sistema de adscripción asegura acuerdos que tienden a democratizar la clínica, y potencia el papel terapéutico del vínculo entre médico y paciente con el propósito de producir autonomía, responsabilidad y compromiso tanto en los terapeutas como en el grupo familiar. Un modelo participativo de salud basado en la adscripción, exige un nuevo enfoque para evaluar la relación médico-paciente que va a incidir notablemente en el éxito de los procesos terapéuticos y en la calidad de vida de la población. Pero además, la organización en red permite que, en el ámbito de la atención primaria, donde la confianza y familiaridad entre médico y paciente está garantizada, se evalúen los diferentes procesos terapéuticos y, sólo en base a sus necesidades reales, se deriven a otros niveles de la red. La atención primaria garantiza en la ciudad de Rosario la resolución del 80 % de los problemas de salud de la población, abordándolos en forma interdisciplinaria y desde una perspectiva tanto familiar como social. En consecuencia, los hospitales se ocupan de la atención de todos aquellos casos que, por su complejidad, no pueden ser resueltos en los centros de salud. Tal como funciona la red, la aplicación del sistema de adscripción de la atención primaria se replica en el segundo y en el tercer nivel, los especialistas de los hospitales adscriben equipos de los centros de salud de tal modo que la población derivada es asistida por el profesional que trabaja con su equipo médico de referencia. Este método permite una tarea conjunta y controlada entre los diferentes niveles de atención para trazar estrategias y tratar casos bien concretos con toda la información necesaria. La atención en los hospitales abarca tanto el consultorio externo como la internación. Así, la atención ambulatoria especializada, información general, guardias de urgencia y emergencia, salas de observación, hospital de día y demás servicios centrales completan la atención y aseguran el fácil acceso de toda la población al sistema de salud. Los hospitales cumplen un rol fundamental en el funcionamiento del sistema de adscripción y de cuidados progresivos, sus especialistas abordan los
casos de mayor complejidad terapéutica en un diálogo fluido y permanente con los profesionales de los centros de salud con quienes, además, toman decisiones en forma conjunta. Se atienden en la red de servicios de salud municipal más de 1.200.000 consultas anuales; el objetivo de este modelo es la preservación y promoción de la salud, curando las enfermedades, pero además guiando las acciones de prevención necesarias para la eliminación de las causas que las provocan.
Guardia Hospital de Niños
Centro de Salud Dr. Maradona
Centro de Salud Dr. Maiztegui
Consultorios Hospital de Ni単os
Guardia Hospital de Ni単os
Terapia Intensiva Hospital de Niños
Laboratorio Hospital de Niños
Consultorios Externos Hospital de Niños
Dentro de la organización hospitalaria moderna, la tendencia actual hacia la estratificación por niveles de complejidad aparece como la mejor opción para la resolución de problemas y optimización de recursos.
con el resto de los efectores, independientemente de las dependencias administrativas, que plantea un nuevo modelo de salud más eficiente, equitativo y solidario.
Una atención de cuidados progresivos organiza los servicios hospitalarios y otros afines según las necesidades del paciente y en forma tal que este reciba los cuidados según el grado de requerimiento. En consecuencia, se le asigna un sector dependiendo de la gravedad de su patología y no de la especialidad que origine la demanda. Esto implica el desarrollo de sectores de internación de complejidad creciente, desde los cuidados mínimos, pasando por los cuidados intermedios hasta la unidad de cuidados intensivos, involucrando la complementación de los servicios con la internación domiciliaria, cirugía ambulatoria y la red de hospitales de menor complejidad.
Esta concepción terapéutica exigió una reestructuración y refuncionalización del Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez, tal como operó hasta el momento de la construcción del nuevo edificio, que trascendiera los límites rígidos de las salas, servicios o departamentos, para instaurar una gradual y progresiva descentralización operativa de la administración a los fines de conseguir: • la gestión efectiva y socialmente eficiente de las respectivas unidades asistenciales, • la gestión óptima de los recursos que demanda, • la mejora de la calidad de todos los procesos y las prestaciones que se realizan. Ciudados progresivos según la Organización Mundial de la Salud
De este modo, no se trató sólo del simple traslado del hospital de un sitio a otro sino de crear un nuevo concepto de hospital, en el contexto de una ciudad metropolitana del siglo XXI, insertada en el Mercosur, con criterio de red y organizado por niveles de complejidad y cuidados progresivos. Todo ello con la vista puesta en un futuro de integración
“La concepción mediante la cual se organizan los servicios hospitalarios y otros afines según las necesidades de atención del paciente en forma tal que el enfermo reciba los servicios de atención en el grado que los requiera en el momento más oportuno y en el sitio o área física del hospital más apropiado a su cuadro clínico”
La Salud Pública de Rosario, en el aspecto edilicio, orientó los esfuerzos recuperando y refuncionalizando los edificios existentes: 7 hospitales y 50 centros de salud que dependen de su estructura. La especial atención dada a la recuperación edilicia (junto a la adecuación tecnológica de los equipamientos) y su evolución dentro de un Plan de Salud consensuado, construido con mirada estratégica y sostenido en el tiempo, fue garantizado por una política de recursos humanos, profesionales y técnicos y por el sostenimiento de un presupuesto que llegó a porcentajes nunca antes aplicados en la ciudad (28% del presupuesto general). Estos tres pilares: Plan, Presupuesto y Tiempo han sido fundamentales para la concreción de un nuevo Modelo de Salud en Rosario.
El hospital, el CEMAR, los centros de salud, no son considerados el refugio de la salud: la salud publica está en la ciudad; por esto, los Planes de Obra Pública, sumados a los Programas Sociales, tuvieron por objeto unir las fracciones de la trama urbana para lograr una sola ciudad a la medida y al alcance de todos y han contribuido a garantizar el acceso a la salud de los rosarinos.
La obra pública en Rosario ha tenido la característica de no ser un hecho aislado, el cómo, el cuándo y el dónde se construye la ciudad contribuyó a la formación de la identidad colectiva y reafirmó el sentido de pertenencia de los ciudadanos. La construcción de infraestructura y aperturas viales y de avenidas de acceso al río tejen y unen los pedazos de la ciudad y a sus habitantes. La ciudad avanza rápidamente englobando núcleos que antes se encontraban distantes, transformando el espacio regional en un espacio urbano. Se constituyen y definen, así, áreas más o menos centrales y otras de una relativa marginalidad. El propósito ha sido evitar la ciudad dual, la que consolida centros y periferias mutuamente excluyentes y segrega social y funcionalmente poblaciones y actividades, y procurar una ciudad policéntrica, con barrios plurales y zonas de actividad polivalentes que revaloricen la calidad de los espacios públicos, su valor simbólico y su función integradora. Arq. Silvana Codina
LOS CONTENEDORES El Cemar y el Nuevo Hospital de Emergencias
Dos de las obras más representativas fueron discutidas y aprobadas por consenso dentro del marco del Plan Estratégico de Rosario. Dos obras de salud que por su escala y características trascendieron el mero hecho funcional y el marco institucional de la Secretaría de Salud y se constituyeron en piezas urbanas que por su historia, importancia y trascendencia cambiaron a Rosario: • El Cemar • El Nuevo Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez El Cemar: una nueva concepción edilicia para un nuevo modelo de atención en red, que centra su accionar en lo ambulatorio y en la resolución rápida de diagnóstico y tratamiento que por derivación desde los centros de salud lleva adelante prácticas de diferentes especialidades que se reúnen en un gran edificio que fuera una estructura inconclusa, sin destino y abandonada por muchos años. Hoy, un complejo de 23.000 m2 destinado a resolver en forma ambulatoria patologías que antes congestionaban buena parte de los hospitales públicos.
que la construcción de áreas nuevas y todo ello sin llegar a ofrecer nunca respuestas óptimas o adecuadas al esfuerzo realizado. Comprobando que la estructura edilicia condicionaba un tipo de organización de la salud que se quería superar por otro mas integrable se tomaron dos decisiones trascendentes para la infraestructura edilicia rosarina: la ejecución del Cemar en la vieja estructura abandonada de hormigón de San Luis y Balcarce y la construcción de un Nuevo Hospital de Emergencias Clemente Álvarez en un terreno que había albergado promesas de localización de varios hospitales. Estas dos obras terminadas, integran hoy junto con los demás efectores municipales, los contenedores de un nuevo Modelo de Salud en Rosario.
La rehabilitación de la estructura y el proyecto del CEMAR fueron realizados por la Secretaría de Planeamiento bajo la dirección del Arq. Augusto Pantarotto y el Arq. Gerardo Caballero. El nuevo edificio para el Hospital Clemente Álvarez: un nuevo edificio en reemplazo de una estructura obsoleta y sometida a sucesivos cambios que llegaron a un punto de no poder contener un plan coherente a futuro. Estando el edificio del viejo hospital en una situación de anarquía, cualquier intervención que se propusiera realizar por su costo de oportunidad se convertía en inconveniente. Es que cuando alcanzan determinado volumen las inversiones necesarias en remodelación, suponen costos mayores
LA PARTICIPACIÓN La fórmula elegida para la elaboración del programa funcional del nuevo hospital
Los equipos médicos y técnicos de la Secretaría de Salud Pública conformaron grupos de trabajos interdisciplinarios para llevar adelante un programa médico que fuera la base para un programa arquitectónico y posteriormente se pudiera llevar a cabo el proyecto, tanto del Cemar como el Nuevo Hospital Clemente Álvarez. Médicos, sanitaristas, ingenieros, enfermeros, auxiliares, voluntarios, nutricionistas, técnicos, sicólogos y otros miembros del propio hospital y de la secretaría de salud municipal se integraron en forma de un equipo encargado de la programación y tuvieron al frente al Director del Hospital como responsable del grupo. Uno de los pilares de la gestión en salud, la participación, fue llevada adelante esta vez para la elaboración del programa médico-arquitectónico del nuevo edificio. La comunidad del hospital participó en la redacción de su propio paquete de necesidades. A partir de la información que fue relevándose en sucesivas reuniones, se conjugaron las necesidades parciales y por servicios en un programa general, que fue avalado por las autoridades del hospital y de la secretaría. Este documento que fue el programa médico se tradujo a un programa arquitectónico, con denominación de locales y asignación de superficies parciales y generales y se elevó al Plan Estratégico de Rosario. La propuesta, con una localización tentativa.
Circulaci贸n P煤blica
Participación según la Organización Mundial de la Salud
“Proceso mediante el cual los individuos y las familias asumen la capacidad de contribuir a su propio desarrollo y al de la comunidad”
Las obras arquitectónicas son funcionales a un modelo de gestión. Así, un hospital de estructura administrativa rígida exigirá una obra arquitectónica totalmente diferente a un hospital descentralizado y orientado hacia el usuario. En este sentido, una nueva perspectiva de trabajo grupal, en base al intercambio entre las diferentes disciplinas comprometidas, difiere y supera lo que tradicionalmente se entendió como programa de necesidades —programas unidisciplinarios, incomunicados entre sí, que terminaban afectando la calidad de los resultados— y propugna la participación de un equipo médico-arquitectónico en todas las etapas de las diferentes tareas.
El criterio tradicional y cerrado en cada etapa —programa de necesidades-programa arquitectónico-anteproyecto-proyecto— como compartimentos estancos y actuando fragmentadamente se reemplazó, en el caso de este proyecto edilicio, por aproximaciones sucesivas que daban respuesta a los diferentes y superpuestos procesos de trabajo del hospital.
Como las nuevas corrientes de reflexión en medicina tienden a la visualización del paciente como unidad, de manera que las diferentes especialidades conviven y confluyen en su abordaje y atención en tanto individuo, del mismo modo, el edificio del Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez desde su misma concepción, se definió como el producto de la integración de un equipo de salud (médicos, técnicos, arquitectos, directivos) que actúan, en términos de su propia especialidad, comunicados, en situación de debate, intercambio y consenso. Así, la comunidad del hospital puso a consideración el desarrollo de las tareas, y estas se debatieron y reinterpretaron a la luz de los avances de la atención médica. A partir de la información que fue relevándose en sucesivas reuniones, se conjugaron las necesidades parciales y por servicios en un documento médico arquitectónico general, que fue avalado por las autoridades del hospital y de la Secretaría de Salud en etapas evolutivas. Este documento ya contenía las primeras ideas arquitectónicas. Se formalizaron así diferentes equipos de trabajo de la Secretaría de Salud Pública con el asesoramiento de expertos en el tema, el Dr. Pablo Bonazzola, el Dr. Miguel Cappiello, Dr. Ricardo Goñi, Dr. Carlos Toni y el Arq. Mario Corea. Dr. Antonio Bonfatti
Una obra pública refleja una concepción política y en el caso de un hospital público, principios generales de la relación salud-paciente-estructura física. El Hospital Dr. Clemente Álvarez es entonces el resultado final, pero también una síntesis figurativa, del proceso de su construcción, de las políticas de base que sustentan un sistema de salud pública en una red participativa, funcional y accesible para todos los ciudadanos y, también, de un nuevo modelo de gestión hospitalaria acorde con esa estructura sanitaria reticular. La decisión de realizar una nueva construcción para un hospital tan representativo de la ciudad se apoyó en una evaluación minuciosa del viejo edificio. En términos generales el análisis de la capacidad instalada demuestra que la mayoría de los edificios destinados a salud pública en el área municipal son de inauguración anterior al año 1940, es decir que ya llevan 60 años de funcionamiento y, en consecuencia, resultan altamente obsoletos ya que no fueron diseñados para albergar las funciones médicas y paramédicas complejas que se desarrollan, cada vez con mayor rapidez, modificando los programas casi de continuo.
El costo de las inversiones en esta alternativa de recuperación no compensaba los beneficios, y por eso la decisión de construir un nuevo hospital, optimizó en gran medida la inversión. Para la nueva institución, resultante de un nuevo modo de gestionar la salud y un edificio acorde a ese modelo, se fijaron los siguientes objetivos: • Construir un nuevo edificio para el Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez, destinado a la asistencia de emergencias, patologías agudas de pacientes adultos y centro de trauma regional. • Redistribuir los servicios del actual hospital, dentro de la red de salud municipal. • Equipar al nuevo hospital con la tecnología acorde a su nivel de complejidad. • Entrenar al personal profesional y no profesional en una nueva modalidad de atención orientada al ciudadano. • Duplicar la superficie cubierta de atención al publico. • Mejorar el desarrollo y ampliación de las áreas de emergencia, quirúrgicas e internación. • Ampliar las áreas de actividades docentes.
Concebido como Hospital General de Agudos, el edificio del Hospital Dr. Clemente Álvarez fue creado con una lógica de desarrollo acorde al modelo médico de inicios del siglo XX. Posteriormente, la evolución de la atención médica determinó que, de forma paulatina, se fueran anexando distintas estructuras para satisfacer las nuevas necesidades, con una lógica anárquica que arrojó como resultado altas dosis de ineficiencia y elevados costos de operación y mantenimiento. Seguir invirtiendo en el viejo edificio, acorde al antiguo y rígido modelo médico, significaba profundizar la ineficiencia en la operatividad del hospital. La complejidad edilicia del viejo hospital resultaba inabordable en el sentido de su restauración u optimización espacial.
Para la ubicación del hospital se buscó, a nivel urbano, un predio que fuera accesible y dentro del centro geográfico de la ciudad, dado que el hospital es un efector que, si bien abastece a la región, pertenece al ámbito municipal. Se trata de un terreno de una hectárea y media que, dentro de la trama residencial, es lindero a las vías del ferrocarril. Esta situación atenúa el carácter de barrera arquitectónica que produce, por lo general, una edificación que sobrepasa el módulo de una hectárea (manzana). Como la superficie del predio es mayor a los 10 mil metros, el hospital se pudo desarrollar con un factor de ocupación del 60% del suelo, lo que implica que un 40% del terreno se mantenga libre para áreas de ventilación, iluminación y espacios verdes. A su vez, estas dimensiones permitieron limitar el edificio a sólo dos niveles con un claro predominio de la relación horizontal por sobre la vertical. Así, y aunque la implantación del hospital produce un fuerte impacto a nivel urbano, este se ve atenuado porque la altura del hospital está en correlato con las alturas máximas de las edificaciones de la zona, respetando, de esta manera, el paisaje urbano que lo rodea. El terreno se encuentra ubicado en el Distrito Oeste de la ciudad sobre la avenida Pellegrini (de doble mano con dos carriles por mano y con tránsito medio), una de las arterias más importantes de acceso desde el oeste a la ciudad, que ha formalizado su condición de “corredor este-oeste” con la concreción de la autopista Rosario-Córdoba, a la que se une a través de una rampa de elevación que la conecta directamente. El Plan Director de Rosario, le asigna a la avenida Pellegrini la función de acceso al Aeropuerto Internacional de Fisherton a través de un intercambiador localizado en las inmediaciones del arroyo Ludueña. Virtualmente, dicho acceso formará parte del segundo anillo circunvalar de la ciudad y su desarrollo culmina con el ingreso del complejo vial puente Rosario-Victoria (Entre Ríos).
el norte y hacia el sur. Por detrás del terreno, a sólo tres cuadras, hay otra avenida importante que atraviesa el ejido urbano, Presidente Perón, cuya traza coincide con la de la antigua vía del F.C. Oeste Santafesino. Esta avenida al igual que Pellegrini está clasificada, en el Plan Director de Rosario, como otra de las vías de penetración urbano-territorial, reconocida como elemento del sistema vial jerarquizado, que en su traza registra la localización de grandes parcelas de uso industrial, y otras variantes de uso. El resto de las calzadas del sector conservan la trama urbana, están pavimentadas en su totalidad, algunas en hormigón y otras en pavimento asfáltico tipo ruta. De este modo, la ubicación del edificio tiene una relación directa y rápida con las principales rutas de acceso a Rosario (rutas 33, 34, 11 y 9) y, en las grandes avenidas del Distrito hay la posibilidad de instalar semáforos de control automático para ambulancias. Arq. Silvana Codina
La avenida Francia y el bulevar Avellaneda, que cruzan la avenida Pellegrini en las proximidades del predio, son también dos vías rápidas de comunicación de Rosario hacia
EL HOSPITAL A MANO
El acto creativo y el impulso inicial de proyectar en el papel las primeras ideas de intervención del espacio en su versión más pura, no fueron reemplazados por la computadora y los softwares de diseño recientemente llegados al mundo de la arquitectura.
Croquis Arq. Mario Corea
Dibujo Arq. Alejandro De Stéfano
Dibujo Arq. Francisco Quijano
La idea permanece en la abstracción del pensamiento hasta que, a través del dibujo, comienza un proceso de separación que continúa posteriormente en la maqueta o nacimiento de la obra corporizada, primera visión tridimensional de la idea y conclusión del proceso.
Ingreso al sector de emergencias
General del edifico
Ingreso por Calle Pellegrini Patios Internos General del Edificio
Siempre entendemos que el proyecto surge de las condiciones específicas del lugar. “Lugar” entendido en toda su complejidad tanto cultural como social, urbana, geométrica y topográfica. Consideramos que siempre que sea posible, es preferible la utilización del Hospital horizontal ya que es mucho más eficiente que el Hospital vertical. Éste último tiene que depender de medios mecánicos de circulación vertical., cuyos tiempos muertos de espera complican seriamente el funcionamiento y rendimiento general del hospital. La situación se agrava de manera especial en las horas punta y para los servicios ambulatorios y de urgencias. La segunda idea importante que se tomó en cuenta fue la capacidad del edificio de adaptarse a los cambios funcionales y tecnológicos. Creemos que enfrentarse a un proyecto de hospital público a las puertas del siglo XXI, en pleno desarrollo de la llamada “revolución científico-técnica”, hace necesario detenerse a reflexionar a nivel conceptual. Hay que tener en cuenta que esta revolución es introductoria de muchos avances tecnológicos en el tratamiento médico, tanto en el diagnóstico como en la cirugía, y también considerar la permanente variación en cuanto a la organización y “modus operandis” del Hospital.
Esta tendencia plantea un permanente incremento del equipamiento tecnológico y exige de la arquitectura una gran capacidad de respuesta, tanto en lo relacionado a las instalaciones como al espacio físico. La concepción de un edificio de estas características se puede abordar desde el proyecto de un sistema de soporte, basado en una malla abierta e intercomunicada similar a una estructura urbana, que dirija y compatibilice las necesidades que se puedan plantear. Ciudad dentro de la ciudad. Los nuevos cambios en las terapias y la tecnología a un ritmo cada vez más acelerado, nos obligan a pensar en un complejo hospitalario abierto y permeable. Así pues, el edificio debe actuar como una arquitectura soporte capaz de dar cabida al programa de hoy y ser compatible a las necesidades futuras. Esta arquitectura se traduce substancialmente en la determinación de unos puntos fijos compatibles con un sistema geométrico, estructural y espacial que, partiendo de un módulo básico, genere una trama adaptable capaz de absorber programas variados. El edificio, de este modo, se ha resuelto como un sistema abierto predominantemente horizontal, que integra a su sistema la estructura, los flujos de servicios, de personas, de materiales e instalaciones, las áreas servidas y las de apoyo. Dado el volumen del hospital se ha considerado importante desarrollarlo en dos niveles.
La nombrada revolución científico-técnica ha modificado profundamente el tratamiento de los pacientes. A nivel de diagnóstico y de tratamientos, tanto quirúrgicos como postoperatorios, la tendencia dominante es reducir al máximo la estancia del paciente en el hospital, obteniendo así el doble efecto de atender a un mayor número de pacientes en igual cantidad de camas y, al mismo tiempo, incrementar notoriamente la demanda de los servicios de consulta externa y rehabilitación.
Arq. Silvana Codina Arq. Mario Corea
En el diseño se planteó una estructura física que aceptara el reto de la medicina actual en continua transformación; una estructura donde la función y organización del hospital, tal como se las concebía hasta el momento, no fueran las determinantes de la forma sino que, por el contrario, la forma fuera capaz de contener y sustentar las nuevas funciones y la nueva organización a futuro, al mínimo costo y de la forma menos brusca posible para los cambios propuestos. La importancia vital de la relación ciudad-comunidad / hospital-arquitectura fue interpretada abriendo la fachada acristalada del edificio en toda su transparencia sobre los 100 metros de frente que dan a avenida Pellegrini. El hospital se ha organizado en las siguientes áreas funcionales: 1. block público, 2. block de emergencia y urgencia, 3. block quirúrgico, 4. block de internación por niveles de complejidad, 5. block de diagnostico y de tratamiento, 6. block técnico administrativo, 7. sector de servicios generales y mantenimiento, 8. sector de docencia e investigación, 9. sector de dependencias técnicas El nuevo hospital duplica la superficie cubierta de 9.000 metros cuadrados de edificación del viejo hospital a 18.000 metros cuadrados de planta útil que, sumado a los entrepisos técnicos, totalizan 22.000 metros cuadrados cubiertos. La construcción se desarrolla básicamente en dos plantas, con un entrepiso técnico entre ambas. Este alberga los equipos e instalaciones, permitiendo el acceso para facilitar, en caso necesario, su operación y reparación.
Cuenta con 156 camas, cuya distribución en los servicios es la siguiente: 40 camas serán para cuidado crítico polivalente, distribuidas así: • 24 para la unidad de terapia intensiva (18 camas para cuidados generales, 5 para cuidados especiales —inmunodeprimidos, unidad de trasplantes, recuperación cardiovascular o diálisis de agudos— y 1 sala de procedimientos dentro de la unidad de cuidado crítico • 10 camas para unidad coronaria • 6 para la unidad de quemados. 56 camas en el área de cuidado intermedio 60 camas para cuidados generales. Todas las habitaciones son dobles con sanitarios. Todo el sector de internación se ubica en planta alta, por su vinculación con casi todas las áreas del hospital. El block quirúrgico (6 quirófanos) responde al criterio de organización de circulaciones diferenciadas limpia y sucia. Los locales de filtro se hallan en el perímetro del sector, básicamente sobre la circulación técnica. Se amplían las zonas para actividades docentes y administrativas, con especial desarrollo del área de emergencias: cuidados críticos, área quirúrgica, internación en habitaciones dobles o simples para pacientes aislados y servicios de apoyo en diagnóstico y tratamiento acorde a sus características.
La unidad de terapia intensiva localizada en la planta alta, está sobre el block de emergencia y urgencia, en el ámbito de mayor implementación de servicios. La continuidad de las circulaciones permite hilvanar las internaciones en una sola gran unidad funcional incluyendo cirugía y diagnóstico. El sector de pacientes aislados se ubica de manera apartada, por detrás de la circulación médica, y es atendido con el mismo criterio de organización por grados de cuidados para facilitar la prevención de infecciones cruzadas. La superposición con la planta baja permite circulaciones verticales secundarias de público y abastecimiento, aunque las principales son médicas o técnicas. Otra premisa del proyecto fue acotar y definir los términos de crecimiento del hospital y no proyectar en base a un progreso indefinido porque, con cambios edilicios de más del 25%, se desvirtuarían las condiciones iniciales de arranque y el concepto mismo del efector. Limitado el crecimiento a un 25% sobre el total construido, se dispuso un sector, en las terminales de cada uno de los bloques, que permite tanto aumentar superficies en la guardia, diagnósticos, quirófanos como seguir siendo servidos por las circulaciones proyectadas.
Dos lógicas organizan la estructuración del nuevo hospital, la de accesibilidad al edificio y la de progresividad de la atención. La accesibilidad en dirección norte a sur resuelve la restricción de las áreas públicas, médicas, y de servicios. La progresividad en dirección oeste a este en planta baja señala el nivel de programación creciente que va de una atención pautada a la demanda espontánea de la guardia, del diagnóstico, de la cirugía, y, en planta alta, organiza los grados de cuidados, desde terapia intensiva, pasando por cuidados medios, hasta internación en bajo nivel de cuidados. De este modo, en el sentido norte-sur el edificio se organiza en tres blocks, de acuerdo a un nivel de restricción que va en aumento desde lo público —en el sector más cercano a la avenida Pellegrini, donde están ubicadas las salas de espera de la guardia de emergencias, la confitería y el sector de accesos del ambulatorio —a lo médico y lo técnico, de máxima reserva. En ambos extremos del edificio se encuentran los dos accesos públicos principales, por un lado está el ingreso ambulatorio programado o de las visitas, por el otro lado, y de manera totalmente independiente, está el ingreso de la emergencia que tiene una localización clarísima y fácilmente identificable.
Con esa misma lógica que de norte a sur va pautando el sentido de restricción con respecto a lo público, lo médico y lo técnico, de oeste a este se organiza el abordaje, la atención del paciente, en base a un criterio de progresión similar: la emergencia se ubica en el primer block hacia el oeste, sobre calle Crespo; la atención de diagnóstico está inmediatamente conectada con emergencia por circulaciones que son técnicas pero también públicas —de modo que el paciente una vez atendido en la parte de emergencia puede pasar al block de diagnóstico— y el block de cirugía. La lógica oeste-este organiza la atención de acuerdo a las necesidades del paciente.
• Circulación técnica. Es la que corresponde a los médicos y pacientes en camillas, tanto se trate de los pacientes internados que bajan a diagnóstico como de los pacientes que de cirugía se derivan a las internaciones que están en el nivel superior. • Circulación de abastecimientos y servicios generales.
En la planta alta esa misma lógica organiza los otros niveles de cuidado. Hay un máximo de concentración para la terapia intensiva que se encuentra en el block ubicado sobre la emergencia en planta baja. Aquí también se resuelve la conexión entre guardia y terapia (que es la más frecuente y la que debe ser atendida con un grado de inmediatez mayor) por medio de circulaciones interiores verticales. Esa misma relación de grado de cuidado va de la terapia intensiva pasando por nivel intermedio de cuidado hasta los cuidados generales. La circulación del edificio se define en términos troncales y en tres tipos: • Circulación pública. Todos los sectores públicos por donde los usuarios circulan con libertad están en planta baja. Allí también se encuentran los consultorios de la emergencia, los consultorios de atención ambulatoria programada, el sector de guardia, diagnóstico con laboratorio y sala de rayos, y seis quirófanos. Arq. Silvana Codina Arq. Mario Corea
FLEXIBILIDAD DEL ESPACIO Un Hospital dentro del Hospital
Bajo el concepto de prevención, el edificio del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez dispone de una infraestructura de emergencia extraordinaria que le otorga flexibilidad operativa ante situaciones extremas, permitiéndole expandir sus propios límites de atención. En situaciones imprevistas de necesidad colectiva (catástrofes o accidentes múltiples), la circulación pública y las esperas de planta baja entran en funcionamiento inmediatamente convirtiéndose en un verdadero hospital de campaña con capacidad para duplicar el número de asistidos. Todas las columnas del block público tienen un poliducto (gases medicinales y tomas corriente) de manera de poder instalar en torno a ellos camillas de atención con las mismas prestaciones que las de una habitación común. Circulación Pública
Una mirada tridimensional del edificio permitiría observar que existen, además de la planta baja y la superior, una planta intermedia o entrepiso técnico. Aunque el hospital está desarrollado completamente en dos niveles, entre estos existe otro que opera como localización de toda la infraestructura de instalaciones. Por este nivel corren los conductos de aire acondicionado, los caños de bajada de lluvia en sus tramos horizontales, los desagües y todas las instalaciones. Se ingresa allí por medio de las conexiones verticales. De este modo, las dos plantas de uso del hospital siempre están servidas ya sea desde el piso o desde el cielo raso —en el caso de la planta baja— por ese entrepiso técnico. Esta disposición permite un gran nivel de flexibilidad porque todo lo que se desarrolla en los planos de planta baja y del primer piso son espacios de uso noble, no invadidos por funciones edilicias técnicas o de mantenimiento. En tanto existe un grado de indeterminación fijado por avatares sanitarios o tecnológicos —porque la experiencia en este tipo de construcciones indica que, ni bien un hospital está terminado, ya hay que empezar a reformarlo— la estrategia de diseño es fundamental para interpretar un programa médico y darle constancia de uso en un tiempo correcto, pero siempre garantizando un grado de libertad espacial en los planos nobles o en los planos de uso médico.
operar cambiando e incorporando nuevas instalaciones. La totalidad de las canalizaciones principales de los distintos flujos (agua, electricidad, aire acondicionado, vacío, oxígeno, gas y tubo neumático) van tendidas en el espacio del entrepiso técnico sobre las circulaciones generales, con exclusión de los desagües pluviales y cloacales que lo hacen perimetralmente a las áreas servidas. El planteo se formula en una situación mixta, diseñando sus líneas según las troncales que definen la estructura o integrándose a cielorrasos, paneles, etc., lo cual permite las transformaciones que necesariamente requerirán las diferentes áreas funcionales con un entrepiso técnico para los poliductos, cableado, etc., que permita el fácil acceso, cambios, reparaciones y mantenimiento sin afectar el funcionamiento del Hospital ni romper estructuras fijas. Las canalizaciones se materializan según el siguiente orden: • provisión centralizada de energía y fluidos • provisión descentralizada de aire acondicionado • desagües
La adecuación arquitectónica a los futuros cambios funcionales y tecnológicos que pueden afectar a un servicio en funcionamiento produce tantas molestias en pacientes y personal como el encarecimiento de las posibles soluciones. El punto crítico de cualquier modificación se produce en las instalaciones, si estas no se pueden modificar facilmente y sin tener que paralizar el suministro del resto del edificio, todo el planteo de adecuación a los cambios entra en crisis. Es por este motivo que existe un semipiso técnico donde se localizan el 70% de las instalaciones distributivas que sirvan a la planta baja y a la planta alta, el objetivo es que de este semipiso se pueda
Entrepiso TĂŠcnico
La envolvente se maneja con los mismos criterios que las demás partes constitutivas del edificio: paños vidriados, ciegos, etc. que aíslan convenientemente el interior para reducir las aplicaciones termomecánicas de confort. Asimismo constituyen un sistema flexible y modulado que igual que la estructura resistente lo conforman unidades repetitivas e intercambiables. Los materiales: hormigón y aluminio asegurarán la inalterabilidad y buena vejez del edificio.
En el proyecto se ha previsto una cubierta con piezas prefabricadas de hormigón color gris de 40 x 40 cm apoyadas en tacos regulares. Todas las azoteas son accesibles.
ESTRUCTURA RESISTENTE Losas sin vigas de espesor constante.
La estructura de hormigón del edificio soporta la flexibilidad de los posibles cambios. Está conformada por entrepisos o losas que son alivianadas por pequeños bloques de hormigón. Con ello, las circulaciones no estabilizan apriorísticamente ningún uso que después no pueda ser transformado, sino que la planta es universal, y de tal modo que, según nuevas necesidades, los tránsitos pueden modificarse, ya que la tabiquería entre los módulos que resuelven los espacios funcionales de uso es liviana y móvil. La elección de la estructura se basa no sólo en la libertad inicial del proyecto, sino también por su flexibilidad para futuros cambios. La independencia de la estructura resistente con la envolvente y el sistema tecnológico favorecen a las transformaciones funcionales provocadas por la incorporación de nuevas tecnologías. Las instalaciones se coordinan con el esquema estructural para asegurar la necesaria flexibilidad. La transmisión de las cargas al terreno se concentra en puntos (los mínimos) a efectos de lograr la eficiencia del sistema de fundación por pilotes. La regularidad de luces y organización general prevé la posibilidad de sistematizar la construcción. En síntesis, se realiza un esqueleto que se construye a partir de una red armada de módulos elementales y repetitivos que contienen en sus matrices perforaciones programadas tanto en el sentido vertical como horizontal, que permitirán el acceso al entrepiso técnico de nuevas canalizaciones conectoras.
Estructura de Hormig贸n Armado
Contenidos entre los bloques funcionales, posibilitan la iluminación, el asoleamiento, la ventilación y la expansión espiritual de los enfermos. En algunos casos se han dispuesto espacios semicubiertos para constituir auténticos microclimas y el mismo criterio de microclima se pretende imprimirle a los espacios que separan a los bloques de la línea de edificación. Con relación a los espacios verdes, se crea un paisaje interior brindado por las circulaciones y los espacios parquizados circundantes. El diseño de los espacios verdes fue realizado por la Dirección de Parques y Paseos de la Municipalidad de Rosario. Su ejecución y mantenimiento se lleva a cabo por un grupo de jóvenes con discapacidades del Taller de Jardinería.
La ejecución se realizó en etapas. Se eligió el sistema de administración para la ejecución por cuestiones de economía y por criterio de concepción. 1ª ETAPA - 1999 Hormigón armado
Instalaciones eléctricas, especiales y obras complementarias: • Instalaciones eléctricas de fuerza motriz e iluminación. • Sistemas especiales. • Provisión e Instalación de ascensores hidráulicos y montacargas. • Provisión e Instalación de gases medicinales.
2ª ETAPA - 2000 Cerramiento exterior 3º ETAPA - 2001 Albañilería exterior Comprendió la ejecución de la cubierta, solados exteriores, equipamiento exterior, instalaciones sanitarias, iluminación exterior, herrería, pintura. 4ª y 5ª ETAPA - 2004 Albañilería interior e instalaciones Comprendió la ejecución de pisos y solados, tabiquería en seco, cielorrasos, carpintería interior, instalaciones sanitarias, instalación contra incendio, instalación de gas, instalación de puesta a tierra, revestimientos interiores, herrería y pintura. Instalación de aire acondicionado Provisión de plantas generadoras térmicas de agua fría y caliente. Acondicionamiento integral (verano-invierno) de los locales.
Circulaci贸n Planta Baja
Circulaci贸n Planta Alta
Internaci贸n Planta Alta
T erapia Intensiva
Evolutiva del Terreno 1999 - 2007
Detalle Baranda - Direcci贸n
Detalle Parasoles Fijos
La creación de un sistema de señales gráficas tiene como fin comunicar y orientar dentro de un espacio delimitado. Si esto se logra, ya tenemos un 80% del trabajo hecho, si aparte se puede lograr una buena imagen estética, tanto mejor. Partimos de la base que la comunicación debe ser inmediata, clara y eficaz, sobre todo en una situación de emergencia como en un hospital. En el ámbito de un hospital la comunicación debe funcionar tanto para el personal interno como para los visitantes ocasionales. Para lograr esta orientación, se desarrollaron pictogramas, que son símbolos gráficos rápidamente comprensibles. Resultó de suma importancia realizar una pequeña investigación para saber qué imágenes asociamos comúnmente a las distintas prácticas médicas quienes estamos alejados de dicha disciplina. En este tipo de lugares públicos es muy importante la función del pictograma, dado que concurre gente de muy variado nivel educativo, cultural y hasta de lenguas distintas al español. Mediante estos pictogramas se puede hablar un lenguaje más universal que con texto solamente y en muchos casos ayuda a la comprensión de la función de las distintas áreas del hospital. Materialidad Una vez resuelto el tema de la creación del sistema de pictogramas, se pasó al tema del soporte. Dado que teníamos informaciones generales, particulares y puntuales, debimos recurrir a varios formatos de soporte, dependiendo del tipo y cantidad de información.
En el hall principal se diseñó un sistema de banners, éstos corren paralelos a la circulación y contienen información general sobre grandes áreas del hospital. Contenido La planificación del contenido de estos banners se realizó según un sistema llamado “por goteo”. El mismo permite organizar mejor la comunicación y no “cargar” al visitante con demasiada información. Para esto, la misma se sectoriza en distintos soportes, y una vez que la persona ha llegado al área de su interés, otra señalización amplía la información acerca de ésta. Por ejemplo, al ingresar al hospital, un banner indica donde está el área de internación y, tomando esta dirección, se llegará a dicho lugar donde una segunda señalización detalla qué unidades de internación específicas se encuentran en el sector. En cuanto a la confección tipográfica, se utilizó una fuente del tipo palo seco que facilita la lectura en textos cortos. Se buscó el mayor contraste tipográfico y se estableció un cuerpo mínimo para la lectura de acuerdo a la distancia e inmediatez de la información. Nos tomamos algunas licencias en lo que respecta a las denominaciones de las áreas para facilitar la comprensión, como por ejemplo: el área de “Diagnóstico por Imágenes” no contiene sólo esta forma de diagnósticos, y su nombre específico debería ser “Exámenes Complementarios”. Pero, esa denominación no es clara para todo el mundo, así que fue preferible utilizar (aunque en parte sea inexacta) la denominación “Diagnóstico por Imágenes”, que está más difundida.
Para la señalización general, y la particular se decidió trabajar con paneles compuestos de láminas de aluminio con un núcleo central de polietileno. Y para la señalización puntal elegimos láminas de P.V.C espumado.
Andrea Basso, Juan Pablo Rodríguez Belén
Señalizaciones puntuales
Señalización ingreso general
Arte y arquitectura están estrechamente ligados en el diseño del nuevo Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez. Los proyectistas incluyeron obras de artistas, sobre todo de la región, que fueron encargadas o seleccionadas por su valor estético y simbólico. Esta decisión implica un aporte distintivo para una institución cuyo fin central es la atención de la salud, ya que a la funcionalidad se le suma la posibilidad de estar en un espacio marcado fuertemente por una estética que invite a experimentar sensaciones relacionadas con la expectativa y la esperanza en medio del temor y la intranquilidad que se suele sufrir en el hospital. Una de las obras, la más emblemática, fue especialmente encomendada a Roberto Rosas (Mendoza, 1938), quien proyectó una gran escultura de nueve metros de ancho por cinco de alto. “Sol en el maizal” -como se titula- fue diseñada para el oratorio, espacio ubicado en la parte superior del ingreso de urgencias, teniendo en cuenta que se trata del lugar por donde ingresan los casos más graves y urgentes al hospital. Para dar un sentido a ese espacio, el escultor Roberto Rosas eligió una imagen que reciba a los pacientes expresando un buen augurio, y por ello trabajó sobre la forma de un pavo real. Un efecto de transiluminación, -desde adentro hacia afuera- sumado a sus grandes dimensiones, permite que esta escultura pueda ser vista desde el exterior, y se perciba como un arco que recibe a los pacientes a la sala de curación. La simbología fue una respuesta de Rosas a la condición de atender a todas las creencias posibles en el sentido más abierto que pueda tenerse. El maíz se presenta como alimento popular de la zona mientras que el sol es lo que renueva la vida todos los días. Las palabras de su creador sintetizan el concepto: “la obra simboliza la apertura de la luz sobre el cultivo histórico de la región que en forma de arco se abre por sobre el
ingreso de las emergencias, como un buen augurio”. Otra obra significativa es el mural cerámico de Carlos Uriarte (Rosario, 19101995), trabajo de grandes dimensiones que se ubica en el auditorio y que también puede observarse desde el exterior durante la noche. Se trata en este caso, de un mural perteneciente a uno de los artistas más importantes de la ciudad, quien a su vez fue miembro fundador del Grupo Litoral, y marcó hitos en la pintura argentina, obteniendo en 1965 el premio Palanza, el más importante de la época. El mural fue rescatado y restaurado por la Municipalidad de Rosario y su imagen es la característica que Uriarte desarrolló a partir de los años 50 cuando las figuras de los pescadores se convirtieron en protagonistas en su discurso sobre el Litoral. Lejos de la interpretación naturalista, su planteo roza la abstracción a partir de una acabada síntesis y colores puros en la composición. Esta mirada sobre el Litoral se continúa con la obra “Los inundados” de César López Claro (Azul, 1912-Santa Fe, 2005), que fue donada generosamente por su viuda y está exhibida en la biblioteca y sala de lectura del primer piso del hospital. López Claro es uno de los grandes artistas de la provincia. Fue reconocido por su permanente militancia social y compromiso con el arte. Entre las numerosas distinciones que recibió se destacan los grandes premios de Honor del Salón de Santa Fe y del Salón Nacional. Asistió como delegado al Congreso Internacional de la Paz en Helsinski (Finlandia) y su producción supera las 5.000 obras, muchas de ellas galardonadas con grandes premios provinciales, nacionales e internacionales. “Los inundados” plantea el drama que vive un sector castigado que debe soportar el flagelo de la inundación pero sobre todo el de la marginación. La visión americanista de
este artista, lo relaciona con otros grandes, como Antonio Berni y Cándido Portinari, quienes desarrollaron una temática similar buscando denunciar las graves injusticias sociales a través de la representación de hechos conmovedores. El desgarramiento y las deformaciones que dan cuenta del sufrimiento, se potencian con un trabajo de collage a través materiales de desecho reunidos para dar mayor realismo a la composición. La generosidad permitió también incorporar una escultura de Roberto Favaretto Forner (San Justo, Santa Fe, 1939). “Forma abstracta” fue situada en la cafetería, delante de un vidrio semitransparente que le da un marco especial. El caso de este artista es llamativo, ya que ha pasado por diferentes lineamientos plásticos y técnicos, dentro de la figuración o la abstracción. “Forma abstracta” no interesa por su valor simbólico sino por el artístico. Los vacíos que desarrolla el artista en la escultura permiten entrelazarla con la arquitectura del lugar, de tal manera que la variación de la iluminación durante el día la convierte en una pieza siempre cambiante. Este planteo se conjuga con otras dos obras que fueron prestadas por el Museo Castagnino+macro. Se trata de sendas esculturas figurativas de Alfredo Bigatti (Buenos Aires, 1898-1964) y Miguel Angel Budini (Córdoba, 1898-1964) que hacen referencia a la figura femenina, aunque con distintas motivaciones.
generación de artistas vanguardistas que se propuso superar el academicismo reinante en el país en las primeras décadas del siglo XX. En el caso de Budini, la obra “Figura” sintetiza una atenta espera a través de un cuerpo que se contorsiona suavemente. Esta manera de representar, característica del escultor, le permite mostrar una tensión corporal sin caer en el expresionismo, ya que plantea un cuidado equilibrio. Budini fue también multipremiado y entre otras distinciones recibió los grandes premios de Honor del Salón de Córdoba en 1953 y del Salón Nacional en 1957. El conjunto se completa con un busto de Clemente Álvarez realizado por Nicolás Antonio de San Luis (Messina, Italia, 1897-Calamuchita, Córdoba, 1960), seudónimo de Nicolás Antonio Russo. De San Luis fue uno de los más importantes escultores que vivió varios años en la ciudad, donde también hizo escuela. Más allá del atractivo cruce entre arte y arquitectura, este conjunto permite comenzar a disfrutar de trabajos exhibidos en lugares cuyo fin primero –como lo es en este caso, la atención de la salud- se enriquece con las nuevas presencias que intervienen el espacio y lo dotan de un aura especial. La certeza de esta apreciación se evidencia en lo que se siente, que se vive al recorrer las salas, y si alguien duda de la justa significación, sólo debe pensar qué pasaría si no estuvieran.
“La pureza” de Bigatti es una pieza intimista premiada a mediados de los años 20, que mantiene las características estéticas de las obras que realizó el artista por esos años cuando trabajó en una escala mediana. La mujer, a través de una refinada representación, funciona como un símbolo a partir de un cuidado equilibrio entre el desnudo y la expresión del rostro. El reconocido creador -que realizó varias de la esculturas del Monumento Nacional a la Bandera- formó parte de la llamada “Escuela de París”, una
Lic. Fernando Farina Director del Museo de Arte Contemporáneo de Rosario
“La Pureza” Alfredo Bigatti
“Forma Abstracta”
Los Inundados C茅sar L贸pez Claro
Mural Cerรกmico Carlos Uriarte
HOSPITAL DE EMERGENCIAS DR. CLEMENTE รLVAREZ
Sol en el Maizal Oratorio Roberto Rosas
Roberto Rosas Fotos de Taller
“Cuando se nace con una vocación muy definida, todas las actitudes de nuestra vida apuntan a ordenar el tiempo, la economía, las ideas y el destino final de lo que hagamos. Este ha sido mi dogma desde la niñez. No pude jamás dejar pasar la vida en estado de pura contemplación. Elegí, entonces, el camino de las artes que, sin duda, han colaborado en escribir el desarrollo de la humanidad. La plástica y sobretodo la escultura, han perdurado a través de los milenios gracias a los materiales empleados: piedra, hueso, marfil, arcilla y luego oro, hierro y bronce. Toda la historia del hombre puede leerse a través de la escultura. He ahí el valor de la TRASCENDENCIA y la gratificación personal al realizar obras como “Sol en el maizal”, que puedan ser apreciadas por miles de personas en un espacio público para la meditación y donde la naturaleza devuelve un estado de calma y contención en todo su esplendor”. Roberto Rosas, agosto 2008
LA OBRA TERMINADA El Hospital por fuera y por dentro
ConfiterĂ­a
Circulación Médica
Circulaci贸n P煤blica Planta Alta
Quir贸fano
Circulaci贸n Cirug铆a
Espera Consulta Externa
Obra: Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez. Superficie del terreno: 1,4 ha Superficie construida: 22.000 m2 Año de proyecto: 1997 Año de finalización: 2007 Ubicación: Av. Pellegrini y las calles Vera Mujica y Crespo, Rosario, Pcia. de Santa Fe. Proyecto: Arq. Mario Corea, Arq. Silvana Codina, Arq. Fancisco Quijano. Intendentes Municipales: Dr. Hermes Binner, Ing. Miguel Lifschitz. Secretarios de Salud: Dr. Antonio Bonfatti; Dra Monica Fein, Dr. Miguel Cappiello, Dr. Luis Dimenza. Secretarios de Obras Públicas: Sebastián Bonet, Patricia Sandoz, José Garibay. Equipo técnico: Arq. Alfredo Llusá, Arq. Alejandro De Stefano. Estructura: Ing. Antonio Muiños. Instalaciones: Arq. Miguel Antezza, Ing. Oscar Bercovich, Ing. NorberoTarragó, Marcos Olivera. Dirección de obra: Arq. Jorgelina Paniagua. Inspección de obra: Arq. Liliana Colautti, Hugo Pogliotto, Gonzalo Cifré, Miguel Suárez. Colaboradores: Arq. Valeria Berrini, Arq. Marcelo Brunetti, Arq. María Carraza, Arq. Evangelina Dania, Arq. Mariana Don, Arq. Javier Lebié, Arq. Lorena Plano, Arq. Mariana Schiavetti. Paisajismo: Arq. Eduardo Fornarini. Asesores técnicos: Ing. Fermín León Peña, Ing. Mario De Luca, Ing. Luis Lescano, Arq. Gonzalo Orellana, Roberto Colello. Señalética: Andrea Basso, Juan Pablo Rodríguez Belén. Programa Médico: Dr. Miguel Cappiello, Dr. Ricardo Goñi, Dr. Carlos Toni, Dr. Pablo Bonazzola, Dr. Néstor Marchetti. Empresa constructora: IECSA-CALCATERRA. Hormigón: WERK constructora SRL. Constructora albañilería: MINERVINO S.A., ERCA S.A. Carpintería metálica: ACRISTAL.
CONVERSACIÓN EN EL NUEVO HOSPITAL
ENTREVISTA REALIZADA POR FRANCISCO FASANO Política, salud y arquitectura, suma de voluntades y experiencias para un proyecto solidario
En el recientemente inaugurado Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez, los principales protagonistas de esta nueva propuesta, fueron entrevistados por Francisco Fasano para que relataran el largo proceso creativo y de ejecución de una pieza emblemática que desde su arquitectura encierra los principios fundacionales de la gestión oficial. Una realidad en la que se sumaron voluntades, ideas y experiencias de políticos, médicos y arquitectos para materializar una concepción diferente de la salud pública, donde la solidaridad, la dignidad y la respuesta a un derecho constitucional, fueron el eje central de su desarrollo. A modo de epílogo de este libro, compartimos una síntesis de la extensa charla entre el Dr. Hermes Binner, actual Gobernador de la Provincia de Santa Fe e Intendente de Rosario cuando se toma la decisión de realizar el nuevo establecimiento y se comienza su construcción, el Dr. Miguel Angel Cappiello, ex Secretario de Salud Pública de Rosario y actual Ministro de Salud de la Provincia de Santa Fe, el Dr. Néstor Marchetti Director del Hospital y los Arqs. Silvana Codina ex Directora de Arquitectura Hospitalaria de Rosario y Mario Corea, rosarino residente en Barcelona, responsables junto a un equipo de profesionales del proyecto arquitectónico. Francisco Fasano: “Mario, primero Rosario y ahora toda la provincia, tienen la posibilidad de contar con tu colaboración aportando la gran experiencia adquirida en otras latitudes. ¿Cómo es esta historia de éxodos y regresos como hijo pródigo?” Mario Corea: “En 1976 cuando los militares producen el Golpe de Estado, a los tres días me echaron de la Universidad aplicando la Ley de Prescindibilidad Política y también me despidieron de mi cargo de arquitecto de Diseño Urbano de la Prefectura del Gran Rosario. Ante la creciente inseguridad, me vi obligado a abandonar mi ciudad y mi país, de todas formas debo destacar que tuve suerte en poder irme. Cuando la Argentina recuperó la democracia, en forma simbólica y muy gratificante, me
devolvieron la Cátedra en la Universidad, pero renuncié ya que estaba radicado en Barcelona y no podía ejercerla. Regresé para la Bienal Internacional de Arquitectura, y a trabajar efectivamente y llevar adelante proyectos en Rosario, durante la administración de Hermes Binner como Intendente y Rubén Palumbo como Secretario de Planeamiento, para colaborar con el renovado planteo de la ciudad, la Nueva Centralidad Urbana y el Plan Director. Luego, después de dos años colaborando con en el Urbanismo de Rosario y haber construido dos establecimientos de salud en Cataluña, el Dr. Binner me convoca para proyectar el nuevo Hospital de Emergencias. Con Silvana Codina, que estaba a cargo de la Dirección de Arquitectura Hospitalaria de la ciudad, ya habíamos trabajado anteriormente para el Hospital de Niños. El proyecto no fue importado, se desarrolló íntegramente respondiendo a las necesidades locales y a la filosofía que desde la Intendencia le daba sustento a este nuevo desafío”. FF: “¿Hermes, cómo lo conociste a Mario y qué fue lo primero que hicieron juntos?” Hermes Binner: “En Rosario, cuando regresó con la intención de brindarle a la ciudad su agradecimiento por todo lo que había recibido en su educación. Creyó necesario aportar su saber, sumando a nuestro entusiasmo su apasionamiento, lo que permitió realizar varios proyectos en Rosario y en la actualidad en la Provincia de Santa Fe. Nos colma de alegría reencontrarnos con este rosarino del que aprovechamos plenamente sus conocimientos y experiencia.” Silvana Codina: “Personalmente fue muy gratificante trabajar con él y si bien no compartimos el mismo momento en la Universidad, tuvimos maestros comunes en nuestra formación. A partir de ese conocimiento y la misma raíz, fue muy fácil la labor en conjunto. En la Dirección de Arquitectura Hospitalaria conformábamos un equipo que tenía
a cargo varios hospitales y habíamos ejecutado obras, que si bien no eran de este volumen, crecían en dimensiones e importancia. En este caso, el manejo de la escala de los proyectos de Mario fue determinante y pudimos complementarlo con nuestros conocimientos de la práctica cotidiana y los procesos médicos. Fue una experiencia muy enriquecedora.” FF: “Este proyecto plantea como eje la interdisciplina donde cada uno de los participantes llega con una definida trayectoria. Armar un equipo exige estar mentalmente dispuesto a aceptar nuevas ideas. ¿Cómo fue esa relación entre el cuerpo médico, las necesidades políticas y las propuestas que empezaban a surgir desde la arquitectura?” Néstor Marchetti: “Por primera vez se consultó a los servicios médicos antes de construirlo, sin imponernos la obra. La Dirección de Arquitectura Hospitalaria, con la presencia activa de Mario Corea, organizó un trabajo en equipo consensuando cada uno de los temas y participación en el diseño, realizando reuniones periódicas con todos los involucrados: la Dirección, el Area de Salud y la Secretaría de Salud Pública. Todo estuvo previsto; al instalarse en el nuevo edificio se recibió lo que se había solicitado; se conocía cómo eran los quirófanos, las salas de internación, los espacios públicos. Es el hospital más completo que tiene la región en traumatología y emergencias médicas, con los recursos y tecnología de avanzada que permiten llegar a diagnósticos precoces, intervenciones de urgencia y de alta complejidad. Trabajan casi 900 personas, con una internación completa de 156 camas. Diariamente los pacientes nos agradecen por la atención que reciben y por cómo se sienten en estas instalaciones.” FF: “Desde la función pública se diagraman estrategias y se fijan objetivos cuya eficacia se comprueba con posterioridad. En este momento, cuando lo ven en funcionamiento ¿Se verifica el cumplimiento de esas metas?”
Miguel Angel Cappiello: “Participé en la totalidad del proceso, desde aquel 12 de diciembre de 1997 cuando con el entonces Intendente Hermes Binner, redactamos el acta fundacional en el viejo Hospital Clemente Álvarez; le siguieron las etapas de construcción del proyecto médico, del trabajo con el personal, el desarrollo del diseño arquitectónico, la elaboración de los pliegos del complejo equipamiento, hasta la dramática decisión política de suspender la obra en un momento difícil del país. Pablo Bonazzola fue uno de nuestros asesores en la implementación de este nuevo modelo de cuidados progresivos; un sistema de atención de gran eficacia, sin consultorios externos, con excepción de los de post internación. Hoy siento emoción de ser parte de una historia grande de la ciudad de Rosario y de la salud pública municipal, a pesar de la gran crisis que pasó la Argentina y la provincia de Santa Fe.” FF: “Mario, desarrollaste tu accionar profesional en varios países y particularmente en hospitales de Barcelona. ¿Trasladaste esa experiencia a Rosario o lo ejecutado aquí fue exportado al viejo mundo?” MC: “Siempre digo que el día que mi arquitectura no me sorprenda o no me emocione, dejo de hacerla. Con esta obra me sigue pasando, es una de las más importantes para mí. Traía una experiencia con una escala y un lugar, pero no podía trasplantarlas de Cataluña a Rosario porque son realidades diferentes, Esa fusión entre lo realizado en Europa y el conocimiento profundo de mi ciudad, me permitió un resultado que es piedra fundamental en la construcción de un “Nuevo tipo de hospital horizontal del Siglo XXI” que incluimos con posterioridad en proyectos europeos. Fue concebido como una mini-ciudad y está a la vanguardia de los que estoy realizando en Europa. Aquí le sumamos la atención por grado de cuidados y una capacidad de ciento cincuenta camas que optimiza el funcionamiento. Una tipología que podremos aplicar con éxito en el resto de Santa Fe.”
FF: “Hermes, desde la política se fijan pautas, que luego se trasladan a los técnicos, en este caso los proyectistas. ¿Las propuestas que surgen desde la arquitectura, enriquecen esas ideas iniciales?” HB: “Indudablemente. Las herramientas que tenía la medicina de fines de Siglo XIX para defender la vida eran realmente muy rudimentarias. Inclusive estos hospitales tenían un amplio sector destinado a las Hermanas de Caridad ya que el ayudar al bien morir era también un objetivo. Al evolucionar, con la incorporación de tecnología y nuevos conocimientos, la arquitectura pensada para esos otros conceptos colisionaba con la actualizada práctica médica. Trasladar el nuevo modelo a esa vieja estructura significaba una tarea ciclópea, onerosa para el presupuesto de salud y en general de deficientes resultados. Se requerían cada vez más servicios y adaptaciones para cubrir las demandas. Buscando soluciones en una asamblea de médicos en el antiguo Clemente Álvarez, comenzó a rondar la idea de construir uno nuevo con una acción interdisciplinaria, interactuando la ciencia y la técnica con la arquitectura y la ingeniería. En la medida en la que se localizó el terreno, se definió su diseño y se decidió la ubicación de cada uno de los servicios, fue creciendo la confianza en los equipos de salud, al constatar que no era un anuncio preelectoral, sino que significaba cumplir con uno de los derechos fundamentales de la población, que es la salud.” No solamente debía estar escrito en la Constitución, teníamos que brindar las posibilidades para que ese acceso fuera posible.” FF: “Hay pacientes para los que el espacio médico se torna un lugar casi inalcanzable donde se concentra el saber y como además están acostumbrados a un modelo de atención que viene de la beneficencia, agradecen el servicio como si fuera un regalo, no un derecho. ¿En este caso, se revierten estos conceptos y sentimientos en ambos protagonistas?”
HB: “Tratamos de adelantarnos a la demanda. La población reclama salud, vivienda y trabajo, que no son un lujo sino necesidades básicas del desarrollo de las personas. Si nos adelantamos con una oferta concreta, dignificamos al ser humano construyendo un nuevo modelo. Todo proyecto necesita del sector público, sin el cual no se puede lograr un sistema igualitario. Hay temas en los que podrán existir diferencias, pero frente a la enfermedad hay que ser muy claros: todo ser humano tiene derecho a la mejor atención médica con la mayor calidad y dignidad.” MC: “La arquitectura hospitalaria antes respondía exclusivamente a las demandas funcionales; que fuera apta para desarrollar la medicina. La actual debe ofrecer más valores; luz natural, transparencia, confort. No es suficiente ser operativamente correcto, es importante que tanto el personal como los pacientes reciban estas condiciones de diseño. En una visita alguien nos dijo: - “Arquitecto, éste no se parece a un hospital”; precisamente de eso se trata, que sea una pieza de arquitectura, donde además se practica la medicina. No tiene diminutas ventanas, recovecos, pasillos interminables, lugares laberínticos con pequeñas oficinas debajo de escaleras como en los antiguos hospitales; éste no lo va a permitir, no hay rincones donde ponerlas, su transparencia hace que la ciudad vea desde afuera nuestra actividad. El poder político entendió lo que queríamos y aportó los recursos para que lo lleváramos adelante en un momento crítico del país. Recuerdo que en el 2001 di una conferencia que llamé “Memorias de un sueño roto”, porque parecía que se había truncado. Al final pudimos volver a soñar y lo concretamos.” FF: “¿La arquitectura es parte del proceso terapéutico y puede mejorar los servicios que se prestan en un hospital?
SC: “Sí, por supuesto. Al recorrerlo vemos cómo se han modificado prácticas y conductas, porque el espacio propone una mejor relación entre los profesionales, los trabajadores y los pacientes. En el hospital anterior, una de las demandas que recibíamos los arquitectos era que instaláramos rejas separando las áreas de uso médico de las del público. La propuesta de la Dirección de Arquitectura Hospitalaria fue totalmente la inversa: abierta, transparente y permeable. Una decisión que hoy se verifica como eficiente; ya que sin estos elementos tan drásticos igualmente se respetan las barreras.”
de ejecutarlos. Las organizaciones de salud son de gran complejidad, en ellas convergen varios procesos productivos y fundamentalmente sus recursos humanos, piezas clave de nuestro trabajo. Planificamos la mudanza a partir de la experiencia de Mario en Europa, asesorándonos aquí de logística con especialistas y el día que se concretó, con la colaboración de todos los hospitales de la ciudad, no se vivió como si el Hospital Clemente Álvarez hubiera cerrado sus puertas. Fue un hito histórico fundamental para la salud.”
FF: “¿Desde el sector médico también confirman este aporte de la arquitectura?”
FF: “El proyecto tiene dos improntas muy fuertes: su horizontalidad y su transparencia. ¿En qué medida reflejan la filosofía central de la gestión oficial?”
NM: “Poner en contacto al personal, a los pacientes y a sus familiares con la luz natural, con el verde de los parques y el sol entrando en cada uno de los espacios, ha mejorado el humor y aumentado la capacidad laboral. Cuando recorremos las instalaciones, desde los pasillos podemos observar cómo se trabaja sin interrumpir la tarea. El viejo hospital cerrado, planteaba que la enfermedad estaba adentro y la salud afuera, debíamos modificar ese mensaje y por lo tanto esa estructura.” FF: “Los médicos utilizan las estadísticas para implementar los programas de salud, pero la vida va batiendo sus propios records y aparecen nuevos elementos y circunstancias. La palabra emergencia sugiere una cuota de imprevisible, cuando en realidad se puede prever. ¿A la hora de transmitir estos datos a los proyectistas, hay que ser un poco Julio Verne?” MC: “Repito palabras que he escuchado del Gobernador en la tarea de hacer salud pública: “Si no creamos erramos”. En más de veinte años consolidamos un modelo que permitió que los rosarinos realmente ejerzan ese derecho. Nuestros sueños serán cumplidos si elaboramos proyectos y asignamos presupuestos junto con la decisión política
HB: “Esta idea de transparencia se está aplicando en otros proyectos, en los que también Mario está colaborando junto a los equipos provinciales, en escuelas y en edificios para la justicia y la cultura. Indudablemente es una característica común que representa funciones y objetivos proporcionando espacios absolutamente solidarios. Aspiramos a que los ciudadanos comprendan que participando pueden mejorar la escuela de sus hijos, defender la plaza de su barrio, el centro de salud y ayudar a construir un modelo comunitario al alcance de todos los argentinos. Transparencia, solidaridad y participación, son los ejes que hemos tomado a partir de una experiencia tan importante como esta.” FF: “Hermes, al hospital de emergencia le alcanzó otra, la del país y se paralizaron las obras, al mismo tiempo se avecinaba un recambio institucional que te alejaba de poder verlo terminado dentro de tu mandato como Intendente. ¿Qué pasaba por tu mente en ese momento, viendo que no podrías concretar una obra a la que le habías puesto tanta energía?” HB: “Gobernar significa partir de la realidad para poder transformarla. Durante la crisis
profunda de diciembre del 2001, nuestra preocupación desde la Intendencia de Rosario fue suspender las obras públicas pero no el suministro gratuito de medicamentos y la ayuda alimentaria. Esta decisión permitió salvar a la sociedad, que estaba en un “todos contra todos” con numerosos desenlaces fatales. La solución fue que nos adaptáramos a esa realidad, comprando comida y medicamentos en lugar de ladrillos, para poder transitar ese momento tan difícil de la democracia.” FF: “El público suele desorientarse cuando circula en estos grandes espacios, sobre todo con la angustia que provoca una emergencia. ¿Cuál fue la propuesta para esta problemática?” MC: “Es uno de los conceptos fundamentales del hospital horizontal. La calle central que llamamos “la rambla” imita un espacio urbano que tiene esta condición de fácil orientación, desde ella se accede a todas las áreas en un recorrido muy simple. Es muy accesible, no tiene la estructura del estilo “siga la flecha azul” pintada en los pisos como los viejos hospitales ingleses donde se recorren verdaderos laberintos. Si puedo contar el hospital en una servilleta de papel es que está bien proyectado, si tengo que buscar los planos para explicarlo es que está mal. Y este se puede resumir en una servilleta. El equipo de arquitectura pensó más en la gente que en el lucimiento personal, recuerdo que Mies Van de Rohe decía “no quiero ser interesante, debo ser bueno y si soy bueno seré interesante”; aquí se aplicó este concepto y empezamos a tener un reconocimiento internacional sin haberlo buscado. La arquitectura tiene que servir a la gente no al ego del arquitecto.” FF: “Hablamos de alta complejidad. ¿Qué posee el Hospital Dr. Clemente Álvarez para afrontar una gran emergencia?”.
NM: “Tiene un área de emergencia en Planta Baja de fácil acceso. Una sala de espera con oxígeno y aspiración centrales, que puede ser transformada en un sector de internación pasando de veinte a cien camas. Asimismo, en el área pública se encuentra otra sala de espera que puede convertirse ante una catástrofe en una de internación sumando treinta camas más. Esta flexibilidad es lo que le da su condición de hospital de emergencias: aumenta la capacidad de atención en segundos y se transforma según las necesidades.” FF: “Finalizado este largo proceso. ¿Cuál es el balance?” NM: “Positivo, por eso agradezco al personal en su totalidad, porque para un buen funcionamiento se necesita a las personas; médicos, enfermeros, camilleros, empleados, mucamas. No podría estar al frente de esta pequeña ciudad si no estuvieran codo a codo todos los días acompañándome de forma eficiente. Fue un equipo muy sólido desde el principio.” MC: “En mi carrera profesional esta es más que una obra de arquitectura, tiene una carga afectiva como quizás ninguna otra la pueda tener; mis nietas la verán como un legado de su abuelo a su ciudad natal. Lo que más rescato es el apoyo y la confianza que tuve de parte de Hermes Binner, de la Secretaría de Salud, de Silvana Codina como coautora junto a todo el equipo de arquitectos, para llevarla adelante. Sin dudas haré otras en Santa Fe y me encantarán porque soy santafesino, pero éste es el primer amor.” SC: “Mario fue un verdadero maestro de todos los que participamos en el diseño y la ejecución del Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez . Un aprendizaje profundo que nos permite en la actualidad replicarlo en otros proyectos a nivel provincial
sumando conocimientos que sabremos utilizar a favor del conjunto de la sociedad.” HB: “Más que como arquitecto, a Mario quiero resaltarlo como ser humano. Con su destacada trayectoria es un ejemplo para nuestra sociedad, los jóvenes, los equipos de trabajo y la gente que no tiene esperanzas, pero que hay que tratar de que las recuperen, porque esta realidad demuestra que sumar voluntades alrededor de un objetivo, con perseverancia, dedicación y diálogo, genera una construcción colectiva con grandes resultados. En Santa Fe aprovecharemos toda su experiencia en los múltiples proyectos que está monitoreando junto a un numeroso grupo de arquitectos, prestando un importante servicio comunitario. Él es quien conduce este proceso, por eso reiteramos nuestro agradecimiento permanente a este rosarino que nunca se olvidó de su ciudad ni su provincia.”
Francisco Fasano Periodista
NOTAS SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DE LA TIPOLOGÍA DEL HOSPITAL HORIZONTAL
NOTAS SOBRE LA CONSTRUCCION DE LA TIPOLOGIA DEL HOSPITAL HORIZONTAL
MALLA ESTRUCTURAL LEY DE GENERACION
Nuestra investigación sobre el Hospital Horizontal comienza en el año 1972 con motivo de una serie de concursos llamados por el ministerio de Salud Pública de la Nación a los cuales presentamos nuestras propuestas. Esta serie de Hospitales Horizontales se apoyaban en las siguientes consideraciones: Diseño Del análisis del programa se determinaron los elementos diseñables y los elementos no diseñables. Se seleccionaron como diseñables los elementos altamente tecnificados o de requerimientos de funcionamiento muy especializado como el núcleo quirúrgico, la central de abastecimiento, etc., considerándose el resto del hospital como de diseño indeterminado, resuelto a través del marco ordenador, donde las distintas funciones podrán adoptar su forma particular en relación a su dinámica de cambio y transformación propia. Sistemas El sistema propuesto es una malla ortogonal formada por una unidad repetitiva única. La malla constituye el marco ordenador de los espacios que integran el conjunto. Se propone una ley de estructuración de la malla, que consiste en la adición sucesiva de la unidad constitutiva en cuatro sentidos, conformando un hecho continuo. Características de la Unidad Constitutiva Básica a) Es el módulo estructural resistente (6 x 13 m.). b) Asimila las diferencias tipológicas funcionales del programa. c) Incluye las circulaciones.
Fluídos Troncal
Público SISTEMAS DE MOVIMIENTOS
COMEDOR / SALON
Posibilidades del sistema Derivadas de estas características de la Unidad Constitutiva Básica: a) Se pueden ubicar funciones en cualquier parte de la malla. b) Las circulaciones pueden adaptarse a esa circunstancia. c) Las funciones alojadas en cualquiera de las unidades constitutivas de la malla pueden transformarse en otras. Estas posibilidades son las que materializan los conceptos de diseño indeterminado y de proceso de diseño colectivo generados a través del sistema posibilitador. De esta manera, la readaptación de un servicio dentro de sí mismo o afectando a otros, derivada de cambios en los requerimientos funcionales, puede concretarse sin alterar el contexto general del edificio.
Posibilidad de expansión Individualidad por servicio: La expansión individual por servicio se logra, mediante la adición de un sector de la malla estructural en relación directa con el servicio que requiera ser expandido. Esta posibilidad se encuentra, en el proyecto final, condicionada por las circunstancias siguientes: 1- La disponibilidad de terreno. 2- La ubicación espacial de la función afectada; especialmente cuando ésta se encuentra circunscripta por otros servicios. En estos casos la expansión de un servicio se produce a expensas de otro próximo, el cual queda sometido a las mismas leyes de reestructuración. En este proyecto, estas condiciones han sido llevadas a su mínima expresión y solamente a aquellos servicios definidos como menos variables, reduciendo casi a cero las necesidades de corrimientos encadenados de servicios. Esta forma de expansión es posible, en función de las posibilidades de readaptación de la unidad constitutiva básica para asimilar cualquier otra función y las posibilidades de corrección circulatoria contenidas en la misma unidad.
Carácter virtual del sistema El sistema adoptado propone, en forma virtual, las alternativas de transformación y crecimiento necesarias al edificio. Es decir, que las previsiones para desarrollos futuros están contenidas potencialmente en las características de la construcción inicial, pero sin implicar ninguna concreción física apriorística. Aquí el arquitecto funciona como agente catalizador, pero las decisiones de estos crecimientos y transformaciones pertenecen al grupo social.
1- Claridad en los accesos y circulaciones de todo orden. 2- Facilidad en la orientación del público. 3- Eliminación de sistemas mecánicos de movimiento de personas o elementos. 4- Aprovechamiento de la iluminación y ventilación natural en todos los locales del hospital, incluyendo pasillos de circulación, baños, etc. Controlar las condiciones climáticas en base al proyecto, los materiales y las disposiciones constructivas de manera de obtener la mejor calidad ambiental con la menor utilización de sistemas mecánicos de acondicionamiento. 5- Resolver el edificio fundamentalmente en un solo nivel. 6- Materializar la unidad constitutiva básica de la malla estructuradora, con un sistema estructural constructivo único. Accesos y circulaciones Sobre la malla estructural definimos dos circulaciones básicas, una de público y pacientes ambulatorios y otra restringida para médicos, enfermeras y pacientes hospitalizados. Estas dos circulaciones son paralelas y recorren toda la trama. Perpendicular a éstas aparecen una serie de circulaciones mixtas tanto de público como de personal sanitario que vinculan cada servicio a ambas circulaciones principales. Sistema de Abastecimiento de los Servicio La circulación de abastecimiento constituye un eje longitudinal específico en su uso, que vincula en forma directa la Central de Abastecimiento y Procesamiento y los locales de abastecimiento periférico de los servicios de hospital (hospitalización, urgencia, rayos, laboratorio etc.).
Esta circulación concentra el movimiento masivo de elementos, y la distribución de los locales de abastecimiento periférico en forma sistemática, formando la cabeza de las tiras transversales que sirve, proponen el orden simple, sin interferencias, de su funcionamiento. Carácter del edificio El carácter del edificio deriva de la materialización de las premisas sustentadas, sin ningún apriorismo formal o adjetivación particular. Se expresa el sistema, el carácter repetitivo de las unidades componentes, el carácter neutro y sintético del diseño que es necesidad primordial de formas que alojarán funciones cambiantes a lo largo del tiempo. Todo el edificio puede destinarse a consultorios externos por ejemplo, y como aval de la versatilidad del sistema, podemos decir, que podría alojar con eficiencia una escuela, un supermercado o un museo. La imagen del edificio es de sobriedad, de orden, de aprehensibilidad como componente de un entorno urbano o de un pasaje periferico en desarrollo. Valores ambientales internos La calidad ambiental del Hospital, exige en primera instancia un adecuado control climático. Este control se asegura, en la solución planteada, con los siguientes aspectos: • La planta compacta reduce la superficie de muros expuestos al exterior. • El doble techo neutraliza la transmisión de calor de esta superficie al interior de los locales. • El aventamiento elevado, dispuesto a doble orientación, aprovechando los vientos dominantes, permite contar en todos los locales con una intensa circulación de aire.
En resumen se plantea el aprovechamiento de los factores naturales en las condiciones de confort. El orden, la claridad y amplitud circulatoria, proponen un medio físico comprensible y promueven la identificación y pertenencia de las personas con el edificio.
Consideraciones generales Entendemos que la elección del sistema constructivo no es una variable más del problema, sino una parte fundamental e inseparable del concepto mismo de la solución sistemática del edificio, es en realidad la base concreta de materialización del concepto de diseño. Su elección correspondió a los siguientes criterios: • Proponer un sistema constructivo que se adapte con facilidad al crecimiento modular incremental, sin exigir una superestructura técnico constructiva (obrador, equipo técnico, tiempo, etc.) que pueda dificultar su concreción. • Producir una solución costructiva que materialice el diseño conceptual del edificio y que responda en un todo a las posibilidades de realizar en etapas, de crecimiento y de transformación. • Proponer un sistema que por su simplicidad responda a las posibilidades de la mano de la obra y a la capacidad tecnológica del medio para posibilitar que los beneficios de dicha recaigan en la población local. Particularidades del sistema Se propone una estructura modulada resistente constituida por columnas y vigas celosías de hormigón premodelado. La cubierta está constituida por un doble techo: • Techo 1: liviano, formado por canalones de fibrocemento autoportantes, apoyados entre las vigas celosías en la longitud de 6 metros. Oficia de barrera para el agua y de “toldo” a los efectos de proteger del calentamiento solar al: • Techo 2: formado por listones prefabricados de hormigón y piezas cerámicas y que oficia de cielorraso para los ambientes que cubre.
HOSPITAL SANTA CATERINA, SALT GIRONA Veintitres años despues, en 1995, ya como arquitectos en Catalunya, decidimos retomar los conceptos fundamentales de la tipología horizontal con motivo del concurso del Hospital de Santa Caterina en Salt, provincia de Girona.
El espacio entre los dos techos, que mantiene una adecuada separación en su perímetro exterior, permite la circulación del aire, proveyendo una protección del calor de gran rendimiento en el verano y atemperando las pérdidas térmicas en invierno. Además el mismo espacio permite alojar, teniendo dimensión accesible para el mantenimiento de instalaciones, pueden fabricarse en forma simple y hacerse removibles donde sea necesario. En términos generales, el sistema constructivo propuesto utiliza los elementos que provee la actual industria del hormigón, proponiendo a su vez un uso racional y ordenado de los métodos constructivos tradicionales, generando un producto simple, sin alardes tecnológicos costosos y en legítima armonía con las posibilidades de construcción, mantenimiento y operación sustentadas por el comitente. Todos estos conceptos elaborados en Argentina en 1972, estaban presuponiendo las condiciones que se hicieron ineludibles a finales de siglo. En su momento las propuestas fueron desestimadas y no pudimos construir ninguno de los hospitales planteados, pero las ideas sobrevivieron y se hicieron cada vez más adecuadas para la realidad europea y en particular para la realidad española.
Durante este período de tiempo, los conceptos de sostenibilidad, impacto ambiental, aprovechamiento de los recursos naturales, pasaron de ser ideas progresitas a convertirse en requerimientos indiscutibles alcanzando en muchos casos el estado de ley de obligatorio cumplimiento. Desde esta posición nos planteamos el proyecto de este Hospital con una variante al modelo original. En lugar de un solo nivel, nos planteamos dos niveles. En planta baja todos los servicios ambulatorios y críticos, llevando a planta alta únicamente la hospitalización. Las últimas tendencias en los hospitales europeos han planteado un permanente incremento del equipamiento tecnológico y exigen de la arquitectura una gran capacidad de respuesta, tanto en relación con las instalaciones como con el espacio físico; versatilidad, crecimiento y funcionalidad para una nueva arquitectura hospitalaria. La concepción de un edificio de éstas características se puede abordar desde la proyección de un sistema de soporte, basado en una malla abierta e intercomunicada, similar a una estructura urbana que dirige y compatibiliza las necesidades que se pueden plantear. Ciudad dentro de la ciudad.
Los proyectos de Catamarca, La Rioja, Chaco, Misiones y Formosa, todas provincias del norte argentino constituyeron para nosotros una tipología fundamental a desarrollar.
Esta arquitectura se traduce sustancialmente en la determinación de unos puntos fijos, compatibles con un sistema geométrico estructural y espacial, que partiendo de un módulo básico genera una trama adaptable capaz de absorber programas variados.
Estos proyectos se desarrollaron por el siguiente equipo de trabajo: Arquitectos: Analía Cervera, Mario Corea. Jackie Monzón, Roberto Shiira y con la colaboración de Adrián Caballero y Eduardo Petcoff.
El sistema abierto comporta la resolución repetitiva y sistemática de subsistemas y componentes que harán posible el uso de medios y tecnologías constructivas con garantías de éxito para el volumen y la seriación de los elementos que se utilizan.
De la observación de los diagramas conceptuales del proyecto, vemos por un lado la continuidad de ideas organizativas de los proyectos de 1972 y al mismo tiempo, la complejización del programa y su desdoblamiento en dos plantas.
Por último, recalcar el carácter de la calle pública y la imagen de los patios interiores que de aquí en adelante serán característicos de la tipología horizontal, verificable en los próximos proyectos del Hospital de Rosario y en el Hospital General de Menorca.
En la adecuación de los diagramas al programa concreto vemos la transformación de una malla continua, con pequeños patios, que buscaban la iluminación natural por medios de lucernarios a una trama que incorpora patios lineales, que permiten la iluminación y ventilación por las fachadas de todos los locales habitables.
En su imagen general este Hospital prefigura la morfología de los hospitales que vamos a desarrollar y finalmente construir en el futuro próximo.
En la planta baja reconocemos las tres circulaciones longitudinales, como en el modelo anterior con la calle pública, la calle médica y la calle de servicios. También aparecen los paquetes funcionales por servicios: urgencias, diagnóstico por la imagen, laboratorio, bloque quirúrgico y obstétrico, hospital de día y rehabilitación y por último consulta externa.
Este hospital significó definir el modelo del hospital del siglo XXI, tanto en su organización funcional como espacial de la estructura circulatoria y de accesos, materializando los conceptos de trama estructural continua que permite una gran flexibilidad.
Tambien aparecen claramente diferenciados los accesos: acceso principal, acceso a urgencias, acceso a consulta externa y hospital de día. Y por último acceso de personal y servicios. En planta alta las unidades de internación en tres paquetes que contienen 2 unidades cada uno para un total de 24 habitaciones y 35 camas por unidad, entre habitaciones simples y dobles, y un total de 210 camas. Una de las particularidades de esta unidad de internación es el control de enfermería en la isla que permite en el horario nocturno reducir el personal de enfermería necesario.
HOSPITAL DE EMERGENCIAS DR. CLEMENTE ÁLVAREZ Por último llegamos al hospital que motiva este libro y que significa la concreción de estas ideas.
Comparte con el Hospital General de Menorca y el proyecto Salt la trama estructural ordenadora que permite en una misma trama de soporte y en una misma modulación, montar la diversidad funcional que nos plantea el programa. También repite la estructura circulatoria de la calle pública, calle técnica y calle de servicios unidas perpendicularmente por las calles interiores, mixtas, de los distintos servicios. Como en el hospital de Salt y en el Menorca se desarrolla en una planta baja de consultas externas, admisiones, laboratorio por imágenes, bloque quirúrgico y urgencias y una planta con 3 unidades de hospitalización de 52 camas por unidad para un total de 156 camas. Cabe destacar el rol de las patios interiores, como fuente de luz y ventilación que son un elemento característico y determinante de esta tipología. Al mismo tiempo plantea una claridad, una arquitectura sostenible que al tener en cuenta los elementos naturales de luz y ventilacióin, como los sistemas de instalaciones más avanzados, reducen sustancialmente el consumo energético del edificio. Por último, su claridad circulatoria, que separa los movimientos de público y pacientes ambulatorios de los movimientos técnicos médicos y los de servicios, evitando cruces entre los distintos usuarios del hospital, garantizando así una gestión más eficiente del mismo. Estamos convencidos que un mejor edificio con valores arquitectónicos, espaciales y ambientales, ayudan a que los pacientes mejoren más rapidamente y que el personal, tanto médico como de servicio trabaje mejor. Arq. Mario Corea
Proyecto Dirección de Arquitectura Hopitalaria. Secretaría de Salud Pública. Municipalidad de Rosario. Proyectistas Arq. Silvana Codina Arq. Mario Corea Arq. Francisco Quijano Dirección de obras Arq. Jorgelina Paniagua Equipo técnico Arq. Alejandro De Stefano Arq. Alfredo Llusá
Créditos libro Concepto Arq. Silvana Codina Diseño y diagramación Noqué Carrillo Mascali Publicidad info@ncm.com.ar Fotografía Gustavo Fritegotto Giselle Marino Sebastián Martínez Impresión Borsellino Impresos S.R.L.
Contacto arquitectura_rosario@yahoo.com.ar Colaboradores Arq. Valeria Berrini Arq. Marcelo Brunetti Arq. María Carraza Arq. Arq. Arq. Arq. Arq.
Evangelina Dania Mariana Don Javier Lebié Lorena Plano Mariana Schiavetti
© 2008 · Homo Sapiens Ediciones Sarmiento 825 (S2000CMM) Rosario | Santa Fe | Argentina Telefax: 54 341 4406892 | 4253852 E-mail: editorial@homosapiens.com.ar Página web: www.homosapiens.com.ar Queda hecho el depósito que establece la ley 11.723 Prohibida su reproducción total o parcial ISBN N° 978-950-808-571-9
Constructoras IECSA - Calcaterra MINERVINO S.A. WERK S.R.L. ERCA S.A.
La construcción del Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez / compilado por Silvana Codina y Mario Corea 1a Ed. - Rosario : Homo Sapiens Ediciones, 2008. 220 p.: il.; 22x27 cm. ISBN 978-950-808-571-9
Financiación Banco Interamericano de Desarrollo (quinta etapa) Programa de Grandes Aglomerados Urbanos del Interior con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el desarrollo PNUD
1. Arquitectura. 2. Urbanismo. I. Codina, Silvana, comp. II. Corea, Mario, comp. CDD 711 Fecha de catalogación: 23/09/2008
Se termin贸 de imprimir el los talleres gr谩ficos de Borsellino Impresos, en el mes de octubre de 2008. Impreso en Argentina

References: in fine
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