Source: http://hj.tribunalconstitucional.es/en-US/Resolucion/Show/24709
Timestamp: 2020-08-08 08:24:00+00:00

Document:
HJ System - Decision: SENTENCIA 239/2015
SENTENCIA 239/2015, de 30 de noviembre
ECLI:ES:TC:2015:239
En el recurso de amparo núm. 274-2013, promovido por don Teodoro Francisco Miguel Vaca Martínez de Morentín, en calidad de sucesor hereditario de doña María Esperanza Martínez de Morentín Unceta, representado por el Procurador de los Tribunales don Ramiro Reynolds Martínez, bajo la dirección de la Letrada doña Trinidad Primo Varona, contra la Sentencia núm. 581/2012 de la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de fecha 16 de julio de 2012, por la que se desestima el recurso contencioso-administrativo núm. 650-2011 interpuesto contra el acuerdo del Tribunal Económico-Administrativo Foral de Guipúzcoa de fecha 27 de enero de 2011, desestimatorio, a su vez, de la reclamación económico-administrativa núm. 238-2010 promovida contra el acuerdo del Servicio de gestión de impuestos directos de fecha 10 de febrero de 2010, que rechazaba la solicitud de rectificación de la autoliquidación formulada por el impuesto sobre el patrimonio correspondiente al ejercicio 2008. El recurso se extiende al Auto de 7 de noviembre de 2012 que desestimó el incidente de nulidad de actuaciones interpuesto contra la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia antes indicado. Han intervenido la Procuradora de los Tribunales doña Rocío Martín Echagüe, en nombre y representación de la Excma. Diputación Foral de Guipúzcoa, y el Ministerio Fiscal. Ha sido Ponente la Magistrada doña Adela Asua Batarrita, quien expresa el parecer del Tribunal.
1. Por escrito registrado en este Tribunal el día 15 de enero de 2013, don Ramiro Reynolds Martínez, Procurador de los Tribunales, en nombre y representación de don Teodoro Francisco Miguel Vaca Martínez de Morentín, en calidad de sucesor hereditario de doña María Esperanza Martínez de Morentín Unceta, bajo la dirección de la Letrada doña Trinidad Primo Varona, interpuso un recurso de amparo contra la resolución judicial que se indica en el encabezamiento de esta Sentencia. Los hechos de los que trae causa la demanda de amparo son, en síntesis, los siguientes:
a) Doña María Esperanza Martínez de Morentín Unceta, residente en Guipúzcoa, presentó la autoliquidación del impuesto sobre el patrimonio correspondiente al ejercicio 2008, instando a continuación su rectificación con solicitud de devolución del importe ingresado, al considerar que puesto que la obligación de contribuir por el citado tributo había sido suprimida en el resto del Estado, incluidos los territorios forales de Vizcaya y Álava, la normativa foral que daba cobertura a su obligación tributaria (la Norma Foral de Guipúzcoa 14/1991) había devenido ilegal, al discriminar a los residentes en el territorio de Guipúzcoa, obligándoles a soportar una obligación tributaria inexistente en el resto del territorio nacional (por obra de la Ley 4/2008, de 23 de diciembre).
c) Contra el anterior acuerdo se presentó una reclamación económico-administrativa ante el Tribunal Económico-Administrativo Foral de Guipúzcoa (núm. 238-2010), que por resolución de fecha 27 de enero de 2011 la desestimó.
d) Contra la anterior resolución se interpuso un recurso contencioso-administrativo (núm. 650-2011) ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, quien por Sentencia núm. 581/2012, de 16 de julio de 2012 de su Sección Primera acordó desestimar el recurso, al considerar que carecía de la competencia necesaria para pronunciarse sobre el objeto del recurso, en la medida que la disposición adicional quinta de la Ley Orgánica 2/1979, de 3 de octubre, del Tribunal Constitucional (en la redacción dada por la Ley Orgánica 1/2010), había atribuido al Tribunal Constitucional el conocimiento de los recursos interpuestos contra las normas forales fiscales. A juicio del órgano judicial, aunque es competente para conocer de los recursos contra los actos administrativos y de revisión económico-administrativa, sin embargo, no puede enjuiciar la validez de las normas forales fiscales de forma indirecta ni adoptar pronunciamientos anulatorios de los actos de aplicación con fundamento en la invalidez de tales normas. Y puesto que la parte recurrente invoca la vulneración, por la Norma Foral reguladora del impuesto sobre el patrimonio, del derecho a la igualdad de los arts. 14 y 31.1, ambos de la Constitución, fruto de la diferencia territorial de trato que genera, dicho planteamiento es ajeno a la jurisdicción contencioso-administrativa que carece, por cualquier medio o procedimiento, de la potestad de conocer de pretensiones en contra de normas forales fiscales. Y, por los mismos motivos, rechaza el órgano judicial el planteamiento de una cuestión de inconstitucionalidad sobre la Norma Foral controvertida.
e) Promovido un incidente de nulidad de actuaciones contra la anterior Sentencia al considerar la parte recurrente que se había vulnerado su derecho a la tutela judicial efectiva ante la negativa del órgano judicial al planteamiento de la cuestión de inconstitucionalidad, mediante Auto de fecha 7 de noviembre de 2012 se desestima al considerar que “no es que la Sala no haya tenido en cuenta el planteamiento de la cuestión litigiosa en términos que atañen a la constitucionalidad de la Norma Foral 14/1991 de Gipuzkoa del Impuesto sobre el Patrimonio sino que ha entendido que los motivos y pretensiones del recurrente no abocaban a suscitar tal cuestión, sino a la inaplicación directa de aquella norma, razón por la cual no estimamos necesario plantearnos el recurso ad casum al citado mecanismo de control indirecto de la validez de las normas legales lo que, además, presuponía negativamente que no había ninguna razón o motivo para dudar de la conformidad de precitada norma fiscal con el llamado bloque de constitucionalidad”.
A juicio de la recurrente, basta con acudir, además, al Auto por el que se desestima el incidente de nulidad de actuaciones para comprobar cómo la decisión de no plantear una cuestión de inconstitucionalidad fue tomada apriorísticamente, en cuya aparente defensa se acude a justificaciones vacuas, incongruentes e irracionales. De hecho, el Auto insiste en que la decisión que al Tribunal le compete es discrecional y no precisa siquiera explicación explícita, cuando de acuerdo con la doctrina de la STC 35/2002, la decisión sobre el planteamiento (positiva o negativa) debe ser exteriorizada de manera suficiente y adecuada, tanto desde la perspectiva fáctica como jurídica, fruto del deber de motivación de las sentencias (art. 120 CE).
En virtud de lo anterior, solicita la parte actora que se estime el recurso de amparo, se le reconozca su derecho a la tutela judicial efectiva y, de conformidad con el art. 55.2 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC), se eleve al Pleno del Tribunal Constitucional una cuestión de inconstitucionalidad contra la Norma Foral 14/1991, de 27 de diciembre, reguladora del impuesto sobre el patrimonio, o, subsidiariamente, se anule y deje sin efecto la Sentencia dictada con retroacción de las actuaciones al momento anterior al dictado de la Sentencia para que por la Sala juzgadora se eleve una cuestión de inconstitucionalidad respecto de la Norma Foral identificada.
3. Por providencia con fecha de 10 de junio de 2014, la Sección Tercera de este Tribunal acordó la admisión a trámite del recurso de amparo. Asimismo, y en aplicación de lo previsto en el art. 51 de la Ley Orgánica de este Tribunal, acordó dirigir comunicación a la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco a fin de que, en el plazo de diez días, remitiese certificación o fotocopia adverada de las actuaciones correspondientes al recurso contencioso-administrativo núm. 650-2011, interesándose al mismo tiempo que se emplazara a quienes hubiesen sido parte en el procedimiento, excepto a la parte recurrente en amparo, para que en el plazo de diez días pudieran comparecer ante este Tribunal si así lo desearan. Igualmente, se acordó dirigir atenta comunicación al Tribunal Económico-Administrativo Foral de Guipúzcoa a fin de que, en el plazo de diez días, remitiese certificación o fotocopia adverada de las actuaciones correspondientes al expediente de la reclamación económico-administrativa núm. 2010-0238.
4. Por escrito presentado en el Registro General de este Tribunal el día 8 de julio de 2014 la Procuradora de los Tribunales doña Rocío Martín Echagüe, actuando en nombre y representación de la Excma. Diputación Foral de Guipúzcoa, solicitó que se la tuviese por comparecida en el presente proceso constitucional en la representación citada.
5. Mediante diligencia de ordenación de fecha de 11 de julio de 2014 la Sala Segunda de este Tribunal acordó tener por personada y parte en nombre y representación de la Excma. Diputación Foral de Guipúzcoa a la Procuradora de los Tribunales doña Rocío Martín Echagüe, así como dar vista de las actuaciones recibidas a las partes personadas y al Ministerio Fiscal, por plazo común de veinte días, para que, conforme determina el art. 52.1 de la Ley Orgánica de este Tribunal, presentasen las alegaciones que a su derecho convinieren.
6. La Procuradora de los Tribunales, doña Rocío Martín Echagüe, en nombre y representación de la Excma. Diputación Foral de Guipúzcoa, presentó su escrito de alegaciones el día 24 de julio de 2014 suplicando se dictase sentencia por la que se declarase no haber lugar al amparo solicitado. A su juicio, las partes en un proceso judicial no tienen derecho a plantear cuestiones de inconstitucionalidad al ser una potestad exclusiva de los órganos judiciales en aquellos casos en los que puedan albergar una duda sobre la constitucionalidad de la norma aplicable al caso y de cuya validez dependa el fallo (SSTC 148/1986, 23/1988 y 159/1997). Por esta razón, la decisión de un órgano judicial de no elevar al Tribunal Constitucional una cuestión de inconstitucionalidad no viola el derecho a la tutela judicial efectiva (STC 159/1997, FJ 5).
7. Mediante escrito registrado en este Tribunal el día 4 de septiembre de 2014, don Teodoro Francisco Miguel Vaca Martínez de Morentín, representado por el Procurador don Ramiro Reynolds Martínez y defendido por la Letrada doña Trinidad Primo Varona, evacuó el trámite de alegaciones conferido suplicando se dictase Sentencia estimatoria del amparo pretendido, insistiendo para ello en los mismos argumentos que es su escrito de demanda.
Además, la parte actora fundamenta la nulidad e inconstitucionalidad de la Norma Foral de Guipúzcoa 14/1991, de 27 de diciembre, reguladora del impuesto sobre el patrimonio, por la violación del principio de igualdad (arts. 14 y 31.1, ambos de la Constitución) no sólo en la diferencia territorial que genera el mantenimiento en el territorio de Guipúzcoa de un impuesto que ha sido suprimido en el resto del territorio nacional, sino también en la falta de potestad del territorio histórico de Guipúzcoa para mantener la vigencia de un impuesto, el del patrimonio, que había sido suprimido por parte del Estado (por la Ley 4/2008, de 23 de diciembre), contradiciendo así lo previsto en el art. 41.2 c) de la Ley Orgánica 3/1979, del Estatuto de Autonomía, y en los arts. 1 a 3 de la Ley 12/2012, del concierto con el País Vasco, que obliga a los territorios históricos a mantener, dentro de su territorio, un régimen de tributos concertados, siguiendo la estructura general impositiva del Estado y adoptando las medidas normativas necesarias para aplicar las medidas fiscales de carácter excepcional y coyuntural que el Estado decida. Sin embargo, Guipúzcoa ha mantenido en su territorio un impuesto, el del patrimonio, que había sido suprimido en el ordenamiento nacional, cuando lo que debía haber hecho era haber procedido también a su eliminación coetánea como así hicieron los territorios de Álava (Norma Foral 22/2008, de 22 de diciembre) y Vizcaya (Norma Foral 7/2007, de 20 de diciembre).
8. El día 16 de septiembre de 2014 presentó su escrito de alegaciones el Ministerio Fiscal solicitando la estimación del recurso al considerar que se ha lesionado el derecho de la actora tanto a la tutela judicial efectiva sin indefensión (art. 24.1 CE) como a un proceso con todas las garantías (art. 24.2 CE), procediéndose, en orden al restablecimiento de los derechos fundamentales lesionados, a retrotraerse las actuaciones al momento anterior a dictar sentencia, con el fin de que se dicte una resolución fundada en Derecho respecto de la procedencia de plantear al Tribunal Constitucional una cuestión de inconstitucionalidad sobre la Norma Foral 14/1991, reguladora del impuesto sobre el patrimonio en Guipúzcoa.
Para la Fiscal los anteriores razonamientos del órgano judicial no pueden considerarse como una motivación razonable y suficiente por los siguientes motivos. En primer lugar, porque si bien es cierto que la pretensión esgrimida en el recurso contencioso-administrativo era la de anular los actos administrativos que rechazaron la solicitud de rectificación de la autoliquidación del impuesto sobre el patrimonio, con fundamento en la ilegalidad sobrevenida de la Norma Foral 14/1991, lo que excluía el conocimiento de la eventual inconstitucionalidad de esta Norma por parte de la jurisdicción contencioso-administrativa al corresponder su conocimiento en exclusiva al Tribunal Constitucional. Sin embargo, la Sentencia impugnada no hace ningún tipo de valoración o razonamiento que permita conocer por qué no es procedente el planteamiento de la cuestión de inconstitucionalidad, al margen de que la solicitud hecha por la parte pudiera haber sido incorrecta jurídicamente. En segundo lugar, aunque el órgano judicial subraya que el planteamiento de las cuestiones de inconstitucionalidad corresponde en exclusiva a los órganos jurisdiccionales y no a las partes, resulta incoherente luego cuando se limita a rechazar el planteamiento, sin pronunciamiento alguno sobre su necesidad para resolver la cuestión ante él planteada, y sin incorporar ningún razonamiento sobre la validez de la Norma Foral cuya aplicación el órgano judicial termina avalando al resolver desestimando el recurso.
En suma, la Fiscal estima que la falta de planteamiento de la cuestión de inconstitucionalidad de manera incoherente y arbitraria supone una lesión del derecho a la tutela judicial efectiva sin indefensión del art. 24.1 CE (SSTC 182/2012 y 177/2013). El órgano judicial, pese a tener obligación de plantear una cuestión de inconstitucionalidad por depender de la validez de la Norma Foral 14/1991, el fallo a adoptar, elude pronunciarse. No constituye motivación suficiente alegar que el argumento planteado por la parte recurrente fue incorrecto pues, la decisión del planteamiento no depende de la voluntad de la parte, ya que se trata de una decisión exclusiva del órgano judicial en base a su propia valoración de la norma aplicable para resolver la cuestión planteada. Así las cosas, al desestimar el órgano judicial el recurso contencioso-administrativo con confirmación de los actos administrativos impugnados, ha incurrido en un exceso de jurisdicción, pues ha resuelto de manera implícita el recurso indirecto contra la Norma Foral 14/1991, sin plantear una cuestión de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional.
Por otra parte, considera la Fiscal que el Auto de 7 de noviembre de 2012 que desestimó el incidente de nulidad de actuaciones, con fundamento en que el planteamiento de las cuestiones de inconstitucionalidad son una facultad exclusiva de los Tribunales, no es una respuesta fundada en Derecho, carece de una verdadera motivación y, por tanto, es igualmente lesivo del derecho a la tutela judicial efectiva tanto desde la perspectiva del derecho a obtener una resolución fundada en Derecho como desde la del derecho al recurso.
1. El presente recurso de amparo se dirige contra la Sentencia núm. 581/2012 de la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de fecha 16 de julio de 2012, por la que se desestima el recurso contencioso-administrativo núm. 650-2011 interpuesto contra el acuerdo del Tribunal Económico-Administrativo Foral de Guipúzcoa de fecha 27 de enero de 2011, desestimatorio, a su vez, de la reclamación económico-administrativa núm. 238-2010 promovida contra el acuerdo del Servicio de gestión de impuestos directos de fecha 10 de febrero de 2010, que rechazaba la solicitud de rectificación de la autoliquidación formulada por el impuesto sobre el patrimonio correspondiente al ejercicio 2008.
2. La Sentencia de la Sección Tercera del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 20 de enero de 2015 (caso Arribas Antón contra España) exige que en los asuntos admitidos a trámite por este Tribunal Constitucional se explicite la razón de su especial trascendencia constitucional. Pues bien, de conformidad con lo previsto en el art. 50.1 b) de la Ley Orgánica 2/1979, de 3 de octubre, del Tribunal Constitucional, y de acuerdo con los criterios explicitados en la STC 155/2009, de 25 de junio, debe señalarse que la cuestión planteada en el presente proceso de amparo, de acuerdo con el supuesto previsto en la letra b) del fundamento jurídico 2 de esa Sentencia, permite precisar a este Tribunal, tras el cambio normativo producido con la aprobación de la Ley Orgánica 1/2010, de 19 de febrero, de modificación de las leyes orgánicas del Tribunal Constitucional y del Poder Judicial, su doctrina sobre el derecho a la tutela judicial efectiva (art. 24.1 CE) en relación con la facultad de los órganos judiciales de controlar la validez constitucional de las normas forales fiscales en orden a su eventual inaplicación previo planteamiento de una cuestión prejudicial de validez ante este Tribunal Constitucional.
Una vez hecha la precisión que antecede es importante señalar que la única cuestión que se somete a nuestra consideración, desde la óptica del derecho a la tutela judicial efectiva del art. 24.1 CE es, si la negativa del órgano judicial a controlar la constitucionalidad de la Norma Foral 14/1991 es o no lesiva del citado derecho fundamental. Eso sí, debe precisarse, antes que nada, que en el presente proceso constitucional no se ventila la eventual constitucionalidad de la Norma Foral 14/1991 sino, única y exclusivamente, si la negativa del órgano judicial a plantear una cuestión prejudicial ante este Tribunal Constitucional sobre la misma es contraria a aquel derecho fundamental, pues “el recurso de amparo no es un cauce idóneo para efectuar juicios abstractos de constitucionalidad de la Ley, sino un medio reparador de lesiones concretas y efectivas de derechos fundamentales (SSTC 206/1990, de 17 de diciembre, FJ 5; 119/1991, de 3 de junio, FJ 4; 31/1994, de 31 de enero, FJ 4; 120/1998, de 15 de junio, FJ 1), salvo cuando ello resulte imprescindible para corregir la lesión del derecho fundamental que sea achacable directamente a la aplicación del precepto legal que se reputa contrario a la Constitución (entre otras, SSTC 223/2001, de 5 de noviembre, FJ 7; 222/2004, de 29 de noviembre, FJ 3)” (STC 47/2007, de 12 de marzo, FJ 4). Y puesto que el objeto del presente proceso constitucional consiste en determinar, como se ha dicho, si la negativa de la Sala juzgadora a aplicar la norma o a no plantear una cuestión prejudicial ante este Tribunal Constitucional es o no lesiva del art. 24.1 CE, hay que excluir ya en este momento el análisis de la eventual contradicción entre la norma foral fiscal que da cobertura a los actos administrativos impugnados y la Constitución, el Estatuto de Autonomía del País Vasco o la Ley del concierto, estas dos últimas normas, en cuanto forman parte del bloque de constitucionalidad.
Según lo que antecede, desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2010, de 19 de febrero, aunque los órganos jurisdiccionales pueden fiscalizar la validez de las normas forales fiscales, no pueden, caso de considerarlas contrarias a las normas que integran el bloque de la constitucionalidad, expulsarlas del ordenamiento jurídico. El legislador orgánico ha querido así sustraer al juez ordinario de la competencia para inaplicar una norma foral fiscal ante un eventual juicio de incompatibilidad con aquel bloque. La depuración de este tipo de normas corresponde de forma exclusiva, a partir de aquella disposición orgánica, al Tribunal Constitucional, que tiene la jurisdicción para declarar, con eficacia erga omnes, su eventual inconstitucionalidad. De esta manera, forma parte de las garantías consustanciales a todo proceso judicial en nuestro Ordenamiento, que la norma foral fiscal aplicable en el proceso no pueda ser orillada por el juzgador a causa de su posible invalidez, sino a través de la promoción de la cuestión prejudicial prevista en la disposición adicional quinta LOTC.
No obstante lo anterior, es indudable que forma parte del conjunto de las facultades inherentes a la potestad de juzgar, privativa de los Jueces y Tribunales del Poder Judicial por mandato de la propia Constitución (art. 117.3), la de seleccionar la norma jurídica aplicable al caso concreto, su interpretación y la subsunción en ella de los hechos (SSTC 76/1995, de 22 de mayo, FJ 5; y 173/2002, de 9 de octubre, FJ 10). Ahora bien, una vez seleccionada la norma aplicable al caso concreto, si existiesen dudas sobre su eventual contradicción con las normas que integran el bloque de la constitucionalidad definido en el art. 28 LOTC, al Juez le asisten dos opciones: bien despejar esas dudas mediante la realización, de forma fundada, de un juicio de validez de la norma aplicable; bien, en caso contrario, plantear una cuestión prejudicial sobre su eventual invalidez al Tribunal Constitucional. De este modo, si un órgano judicial estima que una norma foral fiscal adolece de posibles vicios de inconstitucionalidad, viene obligado a suscitar la correspondiente cuestión prejudicial ante el Tribunal Constitucional, y, si no lo estima así, supuesto en el que obviamente no está compelido a plantear la cuestión, debe limitarse a aplicarla, eso sí, razonando los motivos por los cuales considera, en contra de la opinión del recurrente, que la disposición cuestionada no adolece de los vicios que se le imputan, resultando plenamente conforme con el ordenamiento constitucional.
A semejanza de lo que acontece en las cuestiones de inconstitucionalidad, la decisión sobre el planteamiento de una cuestión prejudicial sobre normas forales fiscales prevista en la disposición adicional quinta LOTC corresponde, de forma exclusiva e irrevisable, al órgano judicial que resuelve el litigio, por lo que ninguna vulneración existe de los derechos garantizados por el art. 24.1 CE cuando el Juez o Tribunal no alberga dudas sobre la constitucionalidad de la norma foral fiscal aplicable al caso concreto y decide en consecuencia, en contra de la opinión del justiciable, no plantear la cuestión al Tribunal Constitucional que se le solicita (SSTC 58/2004, de 19 de abril, FJ 10; 84/2008, de 21 de julio, FJ 5; 26/2009, de 26 de enero, FJ 2, y 212/2014, de 18 de diciembre, FJ 3). Ahora bien, “el que esta potestad de los Jueces y Tribunales esté configurada de manera exclusiva no significa, en modo alguno, que no deba ser exteriorizado, de manera suficiente y adecuada, el razonamiento que, desde la perspectiva tanto fáctica como jurídica, ha llevado al órgano judicial a la decisión de plantear o no dicha cuestión de inconstitucionalidad, pues no cabe olvidar que la exigencia de motivación de las Sentencias tiene rango constitucional (art. 120 CE)” (STC 35/2002, de 11 de febrero, FJ 3).
3. La Sentencia núm. 581/2012 de la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de fecha 16 de julio de 2012, objeto del presente proceso constitucional, rechaza tanto entrar a conocer los vicios de inconstitucionalidad que la parte recurrente imputaba a la Norma Foral 14/1991, de 27 de diciembre, del impuesto sobre el patrimonio, como plantear una cuestión prejudicial de validez ante el Tribunal Constitucional respecto de la misma, con fundamento en su falta de competencia para conocer sobre la validez de las normas forales fiscales ex art. 3 d) LJCA (tras la redacción dada por la Ley Orgánica 1/2010).
A la vista de lo expuesto es claro que hubo una dejación de funciones por parte del órgano judicial, el cual debía entrar a controlar la validez constitucional de la Norma Foral 14/1991, indirectamente impugnada, para concluir, bien su validez y, con fundamento, en la misma, considerar innecesario el planteamiento de una cuestión prejudicial ante este Tribunal Constitucional, bien su eventual invalidez y, en consecuencia, para poder no aplicarla, suscitar la correspondiente cuestión de validez. Sin embargo, el órgano judicial soslaya cualquier pronunciamiento sobre la validez de la Norma Foral 14/1991 y, sin más fundamento, inadmite (aunque formalmente desestima) el recurso articulado por la parte actora, dejando así su pretensión sin juzgar.
Es obligado recordar que los derechos y garantías previstos en el art. 24 CE no garantizan la justicia de la decisión o la corrección jurídica de la actuación o interpretación llevada a cabo por los órganos judiciales comunes, pues no existe un derecho al acierto, pero sí deben asegurar que las pretensiones se desenvuelvan y se resuelvan en el proceso establecido al efecto, con observancia de las garantías constitucionales mediante una resolución fundada en Derecho, la cual podrá ser favorable o adversa a las pretensiones ejercitadas (STC 173/2002, de 9 de octubre, FJ 8). Una resolución fundada en Derecho requiere una argumentación acorde con una exégesis racional del ordenamiento, de manera que no sea fruto de la arbitrariedad. No basta, pues, con obtener una respuesta motivada, sino que, además, ésta ha tener contenido jurídico y no resultar arbitraria. Y una resolución judicial puede tacharse de arbitraria cuando, aun constatada la existencia formal de una argumentación, la misma no es expresión de una razonable administración de justicia sino simple apariencia de la misma por ser fruto de un mero voluntarismo judicial o expresar un proceso deductivo irracional o absurdo (SSTC 148/1994, de 12 de mayo, FJ 4; 244/1994, de 15 de septiembre, FJ 2; 54/1997, de 17 de marzo, FJ 3; 160/1997, de 2 de octubre, FJ 7; y 173/2002, de 9 de octubre, FJ 6).
Pues bien, como denuncia la parte demandante y aprecia el Ministerio Fiscal, la resolución judicial impugnada, aunque cuenta formalmente con una motivación, carece de contenido jurídico puesto que su proceso deductivo adolece de falta de racionalidad. Y no sana esta falta de motivación el posterior Auto del órgano judicial de fecha 7 de noviembre de 2015, dictado en el incidente de nulidad de actuaciones promovido por la parte actora, en la medida que incorpora una motivación que difícilmente puede calificarse de coherente y fundada en Derecho: “no es que la Sala no haya tenido en cuenta el planteamiento de la cuestión litigiosa en términos que atañen a la constitucionalidad de la Norma Foral 14/1991 de Gipuzkoa del Impuesto sobre el Patrimonio sino que ha entendido que los motivos y pretensiones del recurrente no abocaban a suscitar tal cuestión, sino a la inaplicación directa de aquella norma, razón por la cual no estimamos necesario plantearnos el recurso ad casum al citado mecanismo de control indirecto de la validez de las normas legales lo que, además, presuponía negativamente que no había ninguna razón o motivo para dudar de la conformidad de precitada norma fiscal con el llamado bloque de constitucionalidad”.
Conforme al pasaje citado, si lo que pretendía el órgano judicial era rechazar los vicios de inconstitucionalidad que la parte actora imputaba a la Norma Foral reguladora del impuesto sobre el patrimonio en Guipúzcoa, es evidente que no podía hacerlo sin dar respuesta a los concretos motivos de inconstitucionalidad que habían sido invocados. No es aceptable, desde el punto de vista de la motivación de las resoluciones judiciales (art. 120.3 CE), que la parte recurrente se vea en la necesidad de “presumir” las razones por las que el órgano judicial no ha apreciado duda alguna de la conformidad de la norma foral controvertida con el llamado bloque de la constitucionalidad. Hay que insistir una vez más en que la motivación de las resoluciones judiciales, impuesta por el art. 120.3 CE, es una exigencia derivada del art. 24.1 CE que permite conocer las razones de la decisión que aquéllas contienen y que posibilita su control mediante el sistema de los recursos (entre muchas, STC 56/2013, de 11 de marzo, FJ 2), todo ello independientemente de la parquedad o concentración del razonamiento empleado, siempre, claro está, que éste permita conocer la argumentación que lleva a la decisión judicial, descartándose así el mero voluntarismo selectivo o la pura arbitrariedad (por todas, STC 105/2012, de 11 de mayo, FJ 5), circunstancia esta que se ha producido en el presente caso en el que no sólo no hay razones fundadas en Derecho para resolver la cuestión que le fue planteada, en sentido favorable o adverso a la constitucionalidad de la norma foral controvertida, sino que las que se pretende que aparezcan como tales son difíciles de comprender por su irrazonabilidad.
4. El órgano judicial ha eludido pronunciarse sobre el fondo del asunto sometido a su consideración, so pretexto de su falta de competencia al respecto, con fundamento en una motivación no razonable, por lo que es obligado concluir que la decisión judicial cuestionada, como señala el Ministerio Fiscal, ha vulnerado el derecho de la parte demandante de amparo a la tutela judicial efectiva sin indefensión (art. 24.1 CE) y, por tanto, ello ha de conducir a la estimación del presente recurso de amparo.
La parte actora ha impugnado en el presente proceso constitucional exclusivamente la Sentencia de la Sección de fecha 16 de julio de 2012, que es la que le imputa la lesión de su derecho a la tutela judicial efectiva sin indefensión. No obstante, fruto de la exigencia del art. 44.1 a) LOTC relativa a la necesidad de que se hayan agotado todos los medios de impugnación previstos por las normas procesales para el caso concreto dentro de la vía judicial, promovió contra esa resolución judicial un incidente de nulidad de actuaciones que fue rechazado mediante Auto de la misma Sala y Sección de fecha 7 de noviembre de 2012.
La constatación de la vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva sin indefensión y, por tanto, la estimación del recurso de amparo interpuesto debe conducir necesariamente, en orden a la restitución de la recurrente en el pleno ejercicio de su derecho, a la anulación tanto de la Sentencia núm. 581/2012 de la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de fecha 16 de julio de 2012, recaída en el recurso contencioso-administrativo núm. 650-2011, como del Auto del mismo órgano judicial de fecha 7 de noviembre de 2012, que desestimó el incidente de nulidad de actuaciones promovido contra la anterior, con retroacción de las actuaciones al momento inmediatamente anterior al dictado de la referida Sentencia, para que por el órgano judicial se pronuncie una nueva resolución que sea respetuosa con el derecho fundamental vulnerado.
Estimar el recurso de amparo interpuesto por don Teodoro Francisco Miguel Vaca Martínez de Morentín, en calidad de sucesor hereditario de doña María Esperanza Martínez de Morentín Unceta, y, en consecuencia:
2º Restablecerle en su derecho y, a tal fin, declarar la nulidad de la Sentencia núm. 581/2012 de la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de fecha 16 de julio de 2012, recaída en el recurso contencioso-administrativo núm. 650-2011, así como del Auto del mismo órgano judicial de fecha 7 de noviembre de 2012, que desestimó el incidente de nulidad de actuaciones promovido contra la anterior.
Type and record number Recurso de amparo 274-2013
Promovido por don Teodoro Francisco Miguel Vaca Martínez de Morentín, en calidad de sucesor hereditario de doña María Esperanza Martínez de Morentín Unceta, en relación con la Sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que desestimó su impugnación sobre liquidación del impuesto sobre el patrimonio.
El recurrente en amparo interpuso recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en el que solicitaba la rectificación de la autoliquidación del impuesto sobre el patrimonio por considerar que la norma foral fiscal que lo regula es inconstitucional. El órgano judicial desestimó el recurso y rechazó el planteamiento de cuestión de inconstitucionalidad sin pronunciarse sobre la validez de la norma impugnada, alegando su incompetencia para conocer recursos contra normas forales fiscales, cuyo enjuiciamiento corresponde en exclusiva al Tribunal Constitucional.
Se otorga el amparo por vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva. Coincidiendo con la STC 222/2015, de 2 de noviembre, la Sentencia asevera que el órgano judicial, sin aportar una motivación suficiente, aparte de su falta de competencia, no se ha pronunciado sobre el fondo del asunto. La eventual declaración de inconstitucionalidad de una norma foral fiscal le corresponde exclusivamente al Tribunal Constitucional (Ley Orgánica 1/2010). Ahora bien, el órgano judicial debe exteriorizar las razones jurídicas que justifiquen su decisión de aplicar la norma, si la considera válida, o de plantear la cuestión de inconstitucionalidad.
El órgano judicial ha eludido pronunciarse sobre el fondo del asunto sometido a su consideración, so pretexto de su falta de competencia al respecto, con fundamento en una motivación no razonable, por lo que es obligado concluir que la decisión judicial cuestionada ha vulnerado el derecho de la parte demandante de amparo a la tutela judicial efectiva sin indefensión y, por tanto, ello ha de conducir a la estimación del presente recurso de amparo [FJ 4].
El órgano judicial debió entrar a controlar la validez constitucional de la Norma Foral 14/1991, indirectamente impugnada, para concluir, bien su validez y, con fundamento, en la misma, considerar innecesario el planteamiento de una cuestión prejudicial, bien su eventual invalidez y, en consecuencia, para poder no aplicarla, suscitar la correspondiente cuestión de validez; pero el órgano judicial soslaya cualquier pronunciamiento sobre la validez de la Norma Foral 14/1991 y, sin más fundamento, inadmite (aunque formalmente desestima) el recurso articulado por la parte actora, dejando así su pretensión sin juzgar [FJ 3].
Si un órgano judicial estima que una norma foral fiscal adolece de posibles vicios de inconstitucional, viene obligado a suscitar la correspondiente cuestión prejudicial ante el Tribunal Constitucional y, si no lo estima así, supuesto en el que obviamente no está compelido a plantear la cuestión, debe limitarse a aplicarla, razonando los motivos por los cuales considera que la disposición cuestionada no adolece de los vicios que se le imputan, resultando plenamente conforme con el ordenamiento constitucional [FJ 2].
Los derechos y garantías previstos en el art. 24 CE no garantizan la justicia de la decisión o la corrección jurídica de la actuación o interpretación llevada a cabo por los órganos judiciales comunes, pues no existe un derecho al acierto, pero sí deben asegurar que las pretensiones se desenvuelvan y se resuelvan en el proceso establecido al efecto, con observancia de las garantías constitucionales mediante una resolución fundada en Derecho, la cual podrá ser favorable o adversa a las pretensiones ejercitadas (STC 173/2002) [FJ 3].
No es aceptable, desde el punto de vista de la motivación de las resoluciones judiciales, que la parte recurrente se vea en la necesidad de presumir las razones por las que el órgano judicial no ha apreciado duda alguna de la conformidad de la norma foral controvertida con el llamado bloque de la constitucionalidad [FJ 3].
La cuestión planteada en el presente proceso de amparo permite precisar a este Tribunal su doctrina sobre el derecho a la tutela judicial efectiva en relación con la facultad de los órganos judiciales de controlar la validez constitucional de las normas forales fiscales en orden a su eventual inaplicación previo planteamiento de una cuestión prejudicial de validez ante este Tribunal Constitucional [FJ 2].

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