Source: https://usmderecho4g.wordpress.com/derecho-penal-ii/
Timestamp: 2016-12-08 18:05:16+00:00

Document:
DERECHO PENAL II | UNIVERSIDAD SANTA MARIA 4to "G"
“LA CULPABILIDAD”
EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE CULPABILIDAD / TEORÍAS DE LA CULPABILIDAD / LA IMPUTABILIDAD / EL DOLO / LA CULPA / LA PRETERINTENCIÓN / LA RESPONSABILIDAD OBJETIVA / LA NORMALIDAD DEL ACTO VOLUNTARIO CONCEPTO DE CULPABILIDAD.
Es el conjunto de presupuestos que fundamentan la reprochabilidad personal de la conducta antijurídica.
La imputabilidad es un supuesto indispensable de la culpabilidad, y es por ello que a la imputabilidad se le llama “capacidad de culpabilidad” o “capacidad de imputabilidad”; es decir, debe existir la imputabilidad para que pueda haber imputabilidad. Para ser culpable hay que ser imputable.
Solamente las personas imputables en Venezuela, es decir., las personas que hayan alcanzado la edad de 18 años y gocen de perfecta salud mental, pueden ser culpables, y serán culpables cuando perpetren un delito determi­nado que se les pueda reprochar, es decir, que se le puede imputar la conducta de un individuo mediante un juicio de reproche.
Entre la culpabilidad y la imputabilidad existe una diferencia: todas las personas mayores de 18 años y (con capacidad) gocen de perfecta salud mental todos pueden ser imputados, pero no todos son culpables. Tiene que para ello cometer un delito. Sólo serán culpables cuando hayan perpetrado un delito determinado, un acto típicamente anti­jurídico. Mientras no delincamos, somos imputables pero no culpables.
NATURALEZA DE LA CULPABILIDAD.
Dos teorías fundamentales:
La Teoría Psicológica y
Ellas tratan de explicar la culpabilidad como elemento del delito.
La Teoría Psicológica.-
Según ella, la culpabilidad tiene un fundamento psicológico, que se desarrolla de acuerdo con el concepto de conocimiento y voluntad que domina al autor del acto en el momento de su ejecución.
Relación subjetiva, psicológica entre el autor y el acto típicamente antijurídico.
Según Jiménez de Azúa: Dice, que la Imputabilidad “SI” es Psicológica, pero que la Culpabilidad es Valorativa, puesto que su contenido es un Reproche.
Según Von Listz, Define la culpabilidad como: “relación subjetiva, psicológica, entre el autor y el acto típicamente antijurídico”.
La Teoría Normativa.-
Ha sido la sustituta de la Teoría Psicológica. Ya no es puro hecho psicológico de conocimiento y voluntad, sino que es un proceso de ese carácter, pero anormal, por ser atribuible a una motivación re­prochable del autor.
Hay más que conciencia y voluntad.
La esencia de esta Teoría es: La posibilidad de haber obrado de otra manera o de diferente manera. Se incluyen las razones, los motivos y el carácter que tuvo el autor para cometer el acto, (le agrega la medida de la responsabilidad). Por esto, la pena debe ser medida según la gravedad de la culpabilidad, y esta gravedad depende del carácter y los motivos del autor del acto.
La 1ra. Teoría.- Se va más hacia, si el individuo ES imputable o NO.
La 2da. Teoría.- Le agregan la medida de la responsabilidad, viéndolo como si se le podía exigir otra conducta. ESPECIES DE CULPABILIDAD
Es la forma cómo puede ser culpable:
Dolo.- con intención
Culpa- a título de culpa, sin intención.
El Dolo La Culpa.
Son aquellas que excluyen la culpabilidad, y por lo tanto el delito, y por consecuencia la responsabilidad penal, (cuando no hay una de ellas, NO hay delito y NO hay culpabilidad). Son las que impiden que se reproche a una persona imputable, el acto típicamente antijurídico que ha realizado.
La diferencia esencial que existe entre las causas de justificación y las causas de inculpabilidad estriba en que, cuando existe una causa de justificación (legítima defensa), el acto es intrínsecamente justo, adecuado al ordenamiento jurídico, es secundum jus; en otras palabras, las causas de justificación excluyen la antijuricidad del acto. En cambio, cuando existe una causa de inculpabilidad, el acto en sí mismo, considerado aisladamente, es típicamente antijurídico, pero se absuelve al sujeto en el juicio de reproche por su conducta antijurídica.
CLASIFICACION DE LAS CAUSAS DE INCULPABILIDAD.
El Error.- El error de hecho esencial e invencible, es la causa de inculpabilidad por excelencia. Y decimos que es la fundamental porque casi todas las otras causas de inculpabilidad se fundamentan en ésta.
La Obediencia Legítima y Debida.- consagrada en el ordinal 2do del artículo 65 del Código Penal venezolano vigente.
Caso Fortuito.- Existe caso fortuito cuando el resultado es imprevisible (no meramente imprevisto) para el agente. Tal imprevisibilidad ha de apreciarla el Juez, en el caso concreto.
CONCEPTO.- Evolución del Concepto.
Es la voluntad criminal, constituida por la conciencia de querer y .por la conciencia de obrar, traducidas en una conducta externa (acción). Es uno de los elementos del delito. Es la voluntad, la intención, pero tiene que haber la “conducta externa”.
Es “la voluntad consciente, encaminada u orientada a la perpetración de un acto que la ley prevé como delito”.
El dolo consiste, pues, en la voluntad o intención de cometer un acto, sabiendo que es punible con el propósito de perpetrar o cometer el delito (de violar la ley penal).
Consideramos que tal opinión no puede admitirse, en virtud de la siguiente observación: porque el delincuente no viola la ley penal por el mero capricho o placer de violarla; la intención o voluntad del delincuente se dirige a los efectos prácticos que sé derivan de la perpetración de un delito determinado.
Por ejemplo: cuando se perpetra un delito de hurto, al sujeto activo de ese delito, o sea al delincuente, lo tiene sin cuidado violar o no violar la ley penal; a él sólo le interesa apoderarse de una cosa mueble ajena, es decir, su intención va dirigida a la obtención de determinados propósitos o resultados prácticos al perpetrar el delito.
TEORÍA DE LA VOLUNTARIEDAD (Francisco Carrara).-
El dolo es la intención o voluntad más o menos perfecta de ejecutar un acto que se conoce contrario a la ley (penal)
TEORÍA DE LA REPRESENTACIÓN (Von Liszt).-
Sostiene que el dolo es el conocimiento que acompaña a la manifestación de voluntad, de todas las circunstancias de hecho que concurren al acto previsto por la ley (penal).
CONCEPTO DE DOLO.-
Es la voluntad (yo quiero o no) consciente, encaminada u orientada a la perpetración de un acto que la ley prevé como delito.
ELEMENTOS DEL DOLO.-.
Se distinguen dos elementos de composición del dolo:
1. los elementos intelectuales, y
2. los elementos afectivos o emocionales.
1. Elemento Intelectual Del Dolo. Está constituido por: la previsión, el conocimiento y la representación del acto típicamente antijurídico, y comprende, ante todo, el conocimiento de los elementos objetivos del delito, de la figura delictiva; así por ejemplo: para que exista delito de hurto es preciso que el sujeto activo sepa que la cosa mueble de la cual se apodera es ajena. El hurto es un delito doloso, intencional, en consecuencia, si el sujeto activo, erróneamente, piensa que la cosa ajena le pertenece a él, entonces este agente estará exento de responsabilidad penal, porque el error de hecho esencial en que ha incurrido, al creer que la cosa ajena le pertenece, excluye el dolo, la culpabilidad y en consecuencia la responsabilidad penal.
Otro ejemplo: para que un hombre perpetre un delito de adulterio, es necesario que se sepa que la mujer con la cual tiene acceso carnal es casada. Sí, erróneamente, cree que es libre (soltera, viuda o divorciada), no comete delito de adulterio; y, por lo tanto, no es penalmente responsable, porque el error de hecho esencial en que ha incurrido excluye el dolo, que es la única especie de culpabilidad admisible, lo mismo en el adulterio que en el hurto.
2. El Elemento Emocional, Volitivo o Afectivo del Dolo.
Debe haber el “Deseo”, que el agente desee la realización de ese resultado típicamente antijurídico.
A) 1.- Dolo de Daño
2.- Dolo de Peligro
B) 1.- Dolo de Ímpetu
2.- Dolo de Propósito
C) 1.- Dolo Genérico
2.- Dolo Específico
D) Dolo Directo
E) Dolo de Consecuencias Necesarias
F) Dolo Eventual
A.1.- DOLO DE DAÑO.- Habrá Dolo de Daño, cuando el agente tenga la intención de causar un daño efectivo, material, directo a bienes jurídicamente protegidos o a intereses jurídicamente protegidos.
A.2.- DOLO DE PELIGRO.- Habrá dolo de peligro cuando el agente tenga, única­mente, la intención de crear, para tales bienes o intereses jurídicamente pro­tegidos, una situación de peligro.
B.1.- DOLO DE ÍMPETU.-
En el dolo de ímpetu, la persona obra en un momento de arrebato o de intenso dolor determinado por injusta provocación, movida por un torbellino emocional, sin que exista premeditación, deliberación, para per­petrar el delito. Este tipo de dolo es el típico de los delitos pasionales.
B.2.- DOLO DE PROPÓSITO.- En el dolo de propósito, el agente delibera y premedita la perpetración del delito, o sea, elige los medios más idóneos y las ocasiones más propicias para la perpetración de un delito determinado.
Esta clasificación tiene un interés criminológico, por lo siguiente: en el dolo de ímpetu, la persona no es una persona peligrosa, sino que, ante una si­tuación trágica de su vida, se ve precisada a delinquir; en cambio, en el dolo de propósito, SI es una persona peligrosa, por cuanto premedita y delibera la perpetración de un delito; en él concurre la frialdad de ánimo que no tiene el dolo de ímpetu, en el que no concurre ni la calma del espíritu, ni el intervalo entre la determinación y la acción.
C.1.- DOLO GENÉRICO.- El dolo genérico es simplemente la intención de perpetrar un de­lito in genere, es decir, el ánimo genérico de delinquir.
C.2.- DOLO ESPECÍFICO.- El dolo específico es la especial intención o fin particular que el individuo se propone en concreto, fin que constituye el elemento específico del delito o un criterio diferencial entre varios tipos legales o penales que objetivamente son idénticos.
Por ejem­plo: existe un delito contra la propiedad que se denomina secuestro propia­mente dicho, o lucrativo, en el que el dolo específico, la finalidad que persigue el agente es obtener un rescate (que puede consistir en dinero, cosas, títulos, documentos, etc.), a cambio de libertar al secuestrado, o sea, una fina­lidad lucrativa, pero para que este delito se perpetre no es necesario, no es in­dispensable, que el sujeto activo logre su objetivo.
D.- DOLO DIRECTO.- En el Dolo Directo, el resultado coincide con la intención delictiva.
Es el dolo por antonomasia, por excelencia, el más característico y el más frecuente. En el dolo directo, el agente se representa como cierto, como seguro, un resultado típicamente antijurídico, y quiere directamente realizar, actualizar ese resultado antijurídico, ya previsto como seguro, como cierto. Partiendo de esta definición nos referiremos, a continuación, al dolo de con­secuencias necesarias y al dolo eventual.
D.1.- DOLO DE CONSECUENCIAS NECESARIAS.- Existe cuando el agente se representa como seguro, como cierto, un resultado típicamente antijurídico principal, que es el que desea actualizar y realizar, y un resultado típicamente antijurídico necesario, también, representado como cierto, como seguro, que en principio tiene sin cuidado al sujeto activo, que en principio no le interesa al sujeto activo realizarlo o actualizarlo, pero que el sujeto activo ratifica, en la medida en que este resultado típicamente antijurídico accesorio está indisolublemente vinculado al resultado típicamen­te antijurídico principal, y en la medida en que es menester que se realice, que se actualice el resultado típicamente antijurídico accesorio, para que tam­bién se actualice el resultado típicamente antijurídico principal.
En esta hipótesis, el sujeto activo es plenamente responsable, a título de dolo directo, en lo que respecta al resultado típicamente antijurídico prin­cipal, y es plenamente responsable, a título de dolo de consecuencias necesa­rias, en lo que respecta al resultado típicamente antijurídico accesorio, que él ha ratificado en la medida en que estaba indisolublemente vinculado al re­sultado típicamente antijurídico principal, y en la medida en que era menes­ter que se actualizase el accesorio para que también se cumpliera o realizase el resultado típicamente antijurídico principal.
Ejemplo.- supongamos, que una persona tiene la intención de matar al Presidente de la República, tiene la intención de consumar un magnicidio, pero ocurre que el Jefe del Estado viaja siempre acompañado por su Edecán y por su cho­fer. El magnicida desea matar al Jefe de Estado poniendo una bomba de tiem­po al paso del coche presidencial. Claro está, se representa como seguros, co­mo ciertos, dos resultados típicamente antijurídicos: uno, el principal, que es el que a él le interesa en realidad (el magnicidio); y otro, el accesorio, que en principio lo tiene sin cuidado, que le importa poco que se realice o no, y que únicamente le interesa en la medida en que está indisolublemente vinculado al resultado típicamente antijurídico principal; porque, en principio, al mag­nicida no le interesa que muera el chofer ni el Edecán; únicamente ratifica ese resultado típicamente antijurídico accesorio, porque es menester que él se realice para que también se realice el resultado típicamente antijurídico principal, o sea, la muerte del Jefe de Estado.
D.2.- DOLO EVENTUAL.- Existe dolo eventual cuando el agente se representa, ya no como seguro, ya no como cierto, sino meramente como posible o, mejor aún como probable, un resultado típica­mente antijurídico que en principio él no desea realizar, sino que desea reali­zar una conducta distinta de ese resultado típicamente antijurídico ya pre­visto como posible, más aún como probable.
Pero además en el dolo eventual, a diferencia de lo que veremos que ocurre en la culpa consciente, culpa con representación o culpa con previsión, el agente no confía en que su buena suerte, su pericia, le impida la actualiza­ción de ese resultado típicamente antijurídico, que si bien no prevé como cierto, como seguro, si prevé, por lo menos, como probable; sin embargo, el agente continúa desarrollando la conducta inicial, hasta que se produce ese resultado típicamente antijurídico.
El dolo eventual es una figura limítrofe con la culpa consciente, con representación, o culpa con previsión, por tanto, se hace muy difícil aun cuando no imposible, establecer la diferencia que existe entre el dolo eventual (en el campo del dolo) y la culpa consciente, cul­pa con representación o culpa con previsión (en el campo de la culpa).
De acuerdo con la fórmula de Frank, el agente en el dolo eventual ra­zona de la siguiente manera: “Ocurra de esta manera u ocurra de la otra, yo continúo desarrollando mi actividad inicial”; No desea realizar el resultado antijurídico, que ha previsto como probable, pero continúa desarro­llando su actividad inicial, a pesar de que no confía en que su buena suerte, su pericia, impida la actualización de ese resultado típicamente antijurídico.
Ejemplo: El caso de Rafael Vidal
Ejemplo: Una persona maneja su automóvil a una velocidad superior a la pautada en los reglamentos y en las leyes del tránsito, porque desea, suponga­mos, llegar a tiempo a casa de la novia y, por el poco tiempo de que dispone, se le hace menester desarrollar una velocidad desenfrenada. Él se representa, no como seguro, no como cierto, pero sí como probable, un resultado típica­mente antijurídico, el atropellamiento, la muerte o la lesión de un peatón que pueda interponerse en su marcha, no desea la actualización de ese resultado típicamente antijurídico, que se ha representado como probable, pero tam­poco confía en que su buena suerte, su destreza o su pericia lo impida. Él se dice: “ocurra de esta manera u ocurra de la otra, yo continúo manejando mi automóvil a alta velocidad, no porque yo desee o me interese matar a una persona, sino porque me interesa llegar a tiempo a un lugar determinado y dispongo de un lapso breve para hacerlo”.
Efectivamente, continúa desarrollando una alta velocidad, y atropella y mata o lesiona a un peatón: “Dolo Eventual”; el agente ha previsto el resultado típicamente antijurídico como probable, no ha confiado en que su destreza, su pericia, impida la realización de ese resultado antijurídico, y sin embargo ha seguido actuando, hasta que actualizó ese resultado típicamente antijurídico que había previsto como probable.
DIFERENCIA ENTRE DOLO DIRECTO / DOLO DE CONSECUENCIAS Y DOLO EVENTUAL.- La diferencia que existe entre el dolo directo y el dolo de consecuencias necesarias por una parte, y el dolo eventual por la otra, es la siguiente: en el dolo directo y en el dolo de consecuencias necesarias el agente se representa, prevé el resultado o los resultados típicamente antijurídicos como ciertos, co­mo seguros; en tanto que en el dolo eventual el agente se representa el resul­tado típicamente antijurídico no como seguro, no como cierto, sino como probable.
– Imprudencia,
– Ne­gligencia,
– Impericia en la profesión, arte o industria, o por
– Inobservancia de los reglamentos, órdenes o instrucciones,
se causa u ocasiona un resultado an­tijurídico previsible y penalmente castigado por la ley.
IMPRUDENCIA: El concepto de imprudencia exige una acción, consiste en obrar sin cau­tela, en contradicción con la prudencia, es la culpa por acción.
La Imprudencia Punible, está integrada por tres elementos:
– Una acción u omisión voluntaria no maliciosa.
– Un mal efectivo y concreto.
– Una relación de causa a efecto que ligue, por modo evidente, ambos extremos.
Los individuos están obligados a observar en todas las cir­cunstancias de la vida, aquellas condiciones bajo las cuales se hace compati­ble su conducta, de acuerdo con las enseñanzas de la experiencia, con los in­tereses jurídicos de los demás, y por tanto, a dirigir sus cuidados y diligencias en tal sentido y a empleados en tal medida, que no hay otro remedio sino reconocer experimentalmente que ha cumplido con su deber. La conducta contraria es imprudente.
NEGLIGENCIA: La negligencia es una omisión, desatención o descuido, consistente en no cumplir aquello a que se estaba obligado, en hacerla con retardo, es la falta de uso de los poderes activos en virtud de los cuales un individuo, pudiendo desarrollar una actividad, no lo hace por pereza psíquica.
Según la jurispru­dencia italiana, es la inobservancia de deberes. Se contrae a hechos cometidos por omisión, abstención, inacción. Es la culpa por omisión
Ejemplo: la persona que está jurídicamente obligada a cortar la corriente en líneas donde se realizan trabajos de reparación y no lo hace, por lo que, en virtud de esa omisión, muere electrocutado un obrero que realizaba traba­jos en esas líneas.
IMPERICIA: En el viejo derecho francés, se denominaba torpeza la falta de destreza, de habilidad, de propiedad de hacer una cosa, y se dividía en torpeza material y torpeza moral. En esta última entra la culpa moral de la ignorancia profesio­nal el agente responde porque ha descuidado adquirir los conocimientos ele­mentales y necesarios para el ejercicio de su profesión o arte.
La impericia o torpeza es culpable cuando es grosera y podía evitarla el sujeto tomando cier­tas precauciones.
Ejemplo: El caso típico es el del albañil que desde el andamiaje en el cual trabaja deja .caer un ladrillo que mata a un transeúnte, pero los casos más frecuentes se presentan por falta de capacidad técnica de constructores, arqui­tectos, ingenieros, médicos, farmacéuticos y parteras.
No debe confundirse la impericia con la poca habilidad profesional, por­que la ley exige en las personas para un determinado ejercicio profesional ciertas condiciones de estudio, ciertos conocimientos técnicos y científicos y formalidades probatorias, pero entre los capacitados hay diferencia de inge­nio, de habilidad, de estudio.
INOBSERVANCIA DE REGLAMENTOS:
No cumplir con la normativa legal que existe en cada caso.
Este criterio de culpa se presenta sin que existan los otros. La palabra reglamento se usa en sentido amplio, comprende tanto los decretos reglamen­tarios propiamente dichos, como las leyes, ordenanzas y disposiciones de la autoridad que tengan por objeto tomar medidas propias para evitar acciden­tes o daños, para la seguridad pública, y para la sanidad colectiva. Estas leyes, reglamentos y ordenanzas o disposiciones de la autoridad se concretan en la policía de minas, explotaciones industriales, navegación, trabajos públicos, transporte, tránsito de vehículos y otros.
Las leyes obligan a todos los ciudadanos; sin embargo, algunas se dic­tan para determinadas personas, como las que se contraen al ejercicio de la medicina, de la abogacía, de la farmacia, de la odontología, de la ingeniería, etc. El profesional puede obrar de acuerdo con la ley que reglamenta el ejer­cicio respectivo, pero con imprudencia o negligencia.
LA NOCIÓN DE PREVISIBILIDAD.-
Existe culpa cuando obrando sin intención pero con imprudencia, ne­gligencia, impericia, etc., se causa u ocasiona un resultado antijurídico previ­sible. Esto quiere decir lo siguiente: no es menester que el agente efectivamen­te haya previsto el resultado antijurídico para -que haya culpa, sino que basta con que lo haya podido prever.
Es decir, para que haya culpa, no se requiere la efectiva previsión del resultado antijurídico, sino que basta con la previsibi­lidad (posibilidad de prever) el resultado antijurídico.
En resumen, para que exista culpa es menester la previsibilidad; no es preciso que la posibilidad se haya actualizado, que el agente haya previsto efectivamente ese resultado antijurídico, pero sí es preciso que el resultado antijurídico sea previsible (posibilidad de prever).
Ejemplo: Un fumador, al lanzar una colilla de cigarrillo encendida, se puede prever que puede suceder un incendio.
OJO.- Si la Culpabilidad desaparece, no habrá Delito ni hecho típicamente antijurídico, (si el hecho no se podía prever). Para que exista Culpa, es menester que exista la Previsibilidad.
CLASES DE CULPA.-
1ra CLASIFICACIÓN.- Se determina por mayor o menor previsibilidad.
1. CULPA GRAVE
Existe la Culpa Grave, cuando el resultado antijurídico ha podido ser previs­to por cualquier persona (todos pueden preverlo).
2. CULPA LEVE
Existe la Culpa Leve, cuando el resultado antijurídico sólo puede ser previsto por personas de prudencia normal, promedio, por personas diligentes.
3. CULPA LEVÍSIMA
Existe Culpa Levísima, cuando el resul­tado antijurídico sólo puede ser previsto por una persona de excepcional pru­dencia, sólo hubiera podido ser previsto por personas extraordinariamente di­ligentes.
2da CLASIFICACIÓN.- Es la división más exacta de la Culpa.
1. CULPA CONSCIENTE CON REPRESENTACIÓN O CON PREVISIÓN
Existe, cuando el agente se ha representado el resultado antijurídico previsible, como posible, pero no como probable; pero confía en que su buena suerte, su pericia o destreza, im­pedirán la actualización de ese resultado antijurídico.
Ejemplo: una persona maneja a alta velocidad y se representa, prevé, como posible pero no como probable, que pueda matar a alguien (resultado antijurídico previsible); pero continúa, no obstante, manejando a alta velocidad, pues confía en que su bue­na suerte, su pericia o destreza, pueden impedir que él mate a alguien; si tal resultado antijurídico previsto como posible, pero no como probable, se ac­tualiza habrá culpa consciente, con representación o con previsión.
2. CULPA INCONSCIENTE SIN REPRESENTACIÓN O SIN PREVISIÓN
Existe, cuando el agente no se representa siquiera el resulta­do antijurídico, que pudo y debió prever.
Ejemplo: en el ejemplo anterior la persona va manejando a alta velocidad y ni siquiera se imagina que puede matar a alguien y sin embargo mata, habrá entonces culpa sin representación, inconsciente o sin previsión.
Otro ejemplo: el caso del cazador que llega fatigado, entra en su casa y deja la escopeta cargada en un cuarto próximo al alcance de un niño.
3ra CLASIFICACIÓN.- 1. CULPA INMEDIATA
Existe la Culpa Inmediata cuando existe la relación cierta y directa en­tre la culpa del individuo y el resultado de ella.
Ejemplo: Si un empleado de un tren en marcha deja inadvertidamente abierta la puerta de un vagón de pasa­jeros y se cae un niño a la vía.
2. CULPA MEDIATA
Existe la culpa mediata cuando entre la culpa del individuo y su resultado inmediato y directo, surge un hecho nuevo, “indi­recto y mediato”, que tiene por consecuencia un daño.
Ejemplo: en el mismo caso expresado del tren en marcha, si al ver caer al hijo, el padre se lanza a so­correrlo y muere en el intento, mas al hijo no le sucede nada.
DELITO PRETERINTENCIONAL O ULTRAINTENCIONAL.-
Existe Delito Preterintencional, o Delito Ultraintencional, cuando el resultado típicamente antijurídico excede de la intención delictiva del agente, o sea, cuando el resultado típicamente antijurídico va más allá de la intención que ya era delictiva del agente.
Por ejemplo: una persona desea solamente lesionar a otra (“A” desea solamente golpear a “B”), y con tal intención le da, supongamos, unos palos, con tan mala fortuna para “A” y, desde luego también para” B”, que este último cae mal, cae sobre el filo de una acera, se fractura la base del cráneo y muere.
En este caso, el resultado típica­mente antijurídico (la muerte del sujeto pasivo) ha ido más allá de la inten­ción delictiva del agente, que era únicamente lesionar al sujeto pasivo. El agen­te ha obrado solamente con intención de dañar, pero no con intención de matar al sujeto pasivo; y, sin embargo, el resultado típicamente antijurídico ha sido la muerte del sujeto pasivo: “homicidio preterintencional” u “homicidio ultraintencional”.
ELEMENTOS DEL DELITO PRETERINTENCIONAL.-
1. Es menester o es necesario, que el agente tenga intención delictiva, tenga la inten­ción de perpetrar un delito, claro está, un delito de menor gravedad que aquel que a la postre se produjo; a diferencia de lo que ocurre en el delito culposo, en el cual el agente no tiene intención delictiva alguna.
2. Es menester o es necesario, que el resultado típicamente antijurídico exceda, vaya más allá de la intención delictiva del sujeto activo o agente.
NATURALEZA JURÍDICA.- (Responsabilidad Objetiva)
Existen varias Teorías para explicar la Naturaleza Jurídica, veremos las 3 más importantes:
1. Francesco Carrara.- Sostuvo la existencia de un dolo preterin­tencional; pero en nuestra opinión esta posición no se puede admitir, porque incluso la expresión dolo preterintencional o dolo ultraintencional constituye una contradicción en los términos empleados.
Hablar de dolo preterintencio­nal significa hablar de una intención que va más allá de sí misma, lo cual ob­viamente implica una contradicción en los términos.
2. José Irureta Coyena.- Un penalista uruguayo; sostiene que el delito preterintencional es una mixtura (mezcla), de dolo y culpa.
Por ejemplo: en el homicidio preterintencional (sostiene Irureta Coyena) existe culpa en lo que atañe al resultado, o sea, la muerte del sujeto pasivo, y existe dolo en lo que respecta a la lesión que el agente quería originalmente inferir al sujeto pasivo.
Sin embargo, tampoco se puede admitir esta teoría, porque es absolu­tamente inaceptable una doble calificación culpabilística para el mismo deli­to; el delito será culposo o doloso, o preterintencional, pero no puede ser al mismo tiempo doloso y culposo.
3. Sebastián Soler.– Según esta opinión, los delitos preterintencionales o ultrain­tencionales son en realidad delitos calificados por el resultado, y son simple­mente una reminiscencia, un rezago de la vieja y rechazable responsabilidad objetiva (su naturaleza está en que son delitos calificados por el resultado).
En nuestra opinión, la posición certera en esta materia acerca de la naturaleza del delito preterintencional o ultraintencional, es la sustentada por Sebastián Soler.
DELITOS CONCAUSALES.-
Existen los Delitos Concausales, cuando el resultado típicamente antijurídico se produce por:
1. Por una causa preexistente desconocida por el agente.
Ejemplo: “A” le pega un tiro a un sujeto “B”, que a cualquier otra persona no pasaría de una simple herida; pero “B” era hemofílico y se desangró.
2. Por una causa sobrevenida, distinta a la que originó el hecho.
Ejemplo: Cuando “A” producto de un accidente, es montado en una ambulancia que va a exceso de velocidad, producto de la velocidad choca y se incendia, entonces “B” muere producto del incendio.
“CAUSAS DE EXCLUSIÓN DE LA CULPABILIDAD”
LA IMPUTABILIDAD / MINORÍA DE EDAD / ANOMALÍAS PSÍQUICAS / ANOMALÍAS CAUSADAS POR INGESTIÓN DE DROGAS O ALCOHOL / EL ERROR / LA DEFENSA PUTATIVA / LA NO-EXIGIBILIDAD DE OTRA CONDUCTA / EL ESTADO DE NECESIDAD / EL MIEDO INSUPERABLE.
LA IMPUTABILIDAD (ETIMOLÓGICAMENTE).-
Significa atribuir, en otros términos, significa atribuibilidad, posibilidad de atribuir a una persona determinada un acto por ella realizado.
LA IMPUTABILIDAD (CONCEPTO).-
Es el conjunto de condiciones físicas y psíquicas, de madurez y salud mental, legalmente necesarias para que puedan ser puestos en la cuenta de una persona determinada, los actos típicamente antijurídicos que tal persona ha realizado.
Más sencillamente Carlos Franco ha dicho que “es la capacidad de obrar en materia penal”.
LA IMPUTABILIDAD EN EL CÓDIGO PENAL VENEZOLANO.-
Nuestro Código Penal acoge en materia de imputabilidad “la solución Clá­sica”, se apoya en dos principios elementales:
la libertad de las personas;
es decir, que el individuo entienda el significado del acto que reali­za (conciencia), y determine si lo realiza o no con entera y absoluta libertad.
A este respecto, el Código Penal ve­nezolano expresa: “No es punible el que ejecuta la ac­ción hallándose dormido o en estado de enfermedad mental suficiente para privarlo de la conciencia o de la libertad de sus actos”.
Sigue, pues, los postu­lados de la Escuela Clásica, en el sentido de que la responsabilidad penal deri­va de la responsabilidad moral.
Art. 62. Cód. Penal No es punible el que ejecute la acción hallándose dormido o en estado de enfermedad mental suficiente pare privarlo de la conciencia o de la libertad de sus actos.
Sin embargo, cuando el loco o demente hubiere ejecutado un hecho que equivalga en un cuerdo a delito grave, el Tribunal decretará la reclusión en uno de los hospitales o establecimientos destinados e este clase de enfermos, del cual no podrá salir sin previa autorización del mismo Tribunal. Si el delito no fuere grave o si no es el establecimiento adecuado, será entregado e su familia, bajo fianza de custodia, e menos que elle no quiera recibirlo.
Sigue los postulados de la Escuela Clásica. La Responsabilidad Penal deriva de la Responsabilidad Moral.
LA LLAMADA IMPUTABILIDAD DISMINUIDA.-
Los psiquiatras de hoy han puesto de manifiesto la existencia de una zona intermedia, entre la perfecta salud mental y la enajenación, alienación o enfermedad mental, en la cual no se está completamente loco ni absolutamente sano.
Dentro de este grupo surgió entonces la apreciación del semi-loco, y a esta semi-locura, que altera parcialmente la inteligencia y la voluntad, señala­ron los penalistas clásicos una responsabilidad atenuada, una semi-responsa­bilidad o imputabilidad disminuida.
Nuestro Código Penal acepta la modificación de la responsabilidad por alteración parcial de la mente, pero en lo referente al tratamiento penal sigue el sistema clásico de atenuación de las penas privativas de la libertad, es decir, admite la llamada “imputabilidad disminuida” que da lugar a una rebaja de la pena aplicable.
Art. 63 Cód. Penal.- Cuando el estado mental indicado en el artículo anterior sea tal que atenúe en alto grado la responsabilidad, sin excluirla totalmente, la pena establecida pare el delito o falta se rebajará conforme a las siguientes reglas:
EL MOMENTO DE LA IMPUTABILIDAD ACTO LIBRE EN SU CAUSA.-
El momento decisivo ara determinar la imputabilidad o inimputabilidad de una persona determinada es el momento de la manifestación de voluntad, pero puede ocurrir que la persona sea imputable, que tenga conciencia y libertad de sus actos en el momento de la manifestación de voluntad, y que, en cambio, ya no la tenga, sea inimputable, en el momento de la realización del resultado antijurídico. En este caso, estamos ante un acto libre en su causa.
Se habla de acto libre en su causa cuando el agente era imputable en el momento de la manifestación de voluntad, pero ya no lo era en el momento de la producción del resultado antijurídico.
EL ESTADO DE NECESIDAD.-
La inmensa mayoría de los autores, de los penalistas, están de acuerdo en que:
La persona que obra en estado de necesidad está exenta o debe estar exenta de responsabilidad penal; sin embargo, las discrepancias surgen cuando se trata de establecer el fundamento de tal irresponsabilidad penal.
Para algunos autores (Grado, Fichte y otros), el acto realizado en estado de necesidad es un acto ajurídico, un acto que no es jurídico ni tampoco antijurídico, un acto que escapa de la órbita del derecho. Estiman ellos que, ante la inminencia o actualidad de un peligro grave, la ley positiva, la ley humana, queda como abolida o suspendida, y entonces recobra toda su vigencia la ley natural que impone al hombre el deber de salvarse. Se objeta con razón a esta posición:
a – Que es muy estrecha, porque únicamente es aplicable cuando dos personas están a punto de perecer al mismo tiempo, y ésta es sólo una hipótesis de estado de necesidad.
b – Que no es cierto que existan actos ajurídicos (no existe una zona intermedia entre la juricidad y la antijuricidad); que todo acto o es jurídico, perfectamente adecuado al ordenamiento jurídico o ha contradicho las normas del ordenamiento jurídico.
Por otra parte, ha habido autores que estiman que el acto necesario es un acto antijurídico, un acto injusto, que, sin embargo, debe quedar impune.
Para la Dra. Maritza Dávila: El Estado de Necesidad es una causa de justificación eximente de la Responsabilidad Penal.
REQUISITOS DEL ESTADO DE NECESIDAD.-
No Causada
DIFERENCIAS ENTRE EL ESTADO DE NECESIDAD Y LA LEGÍTIMA DEFENSA.-
Algunos autores, entre quienes figura Constancio Bernaldo de Quirós, han sostenido que la legítima defensa es solamente una clase de estado ne­cesario, un estado de necesidad privilegiado. Con mayor rigor científico, de. fendió Berner la existencia de un “Derecho de necesidad”, del cual se derivan la defensa necesaria’ (legítima defensa) y el estado de necesidad.
Francisco Carrara puso de manifiesto la afinidad existente entre el esta­do de necesidad y la legítima defensa, al estudiar ambas eximentes como for­mas de coacción. Estima el eminente penalista que el estado de necesidad y la legítima defensa caen siempre bajo las mismas reglas fundamentales. La ante­rior afirmación es tan exagerada que el mismo “Sumo Maestro de Pisa”, aun­que, como se ha dicho antes, comprende estas dos causas de justificación en la formula de la coacción, tiene que distinguir entre la acción (estado de nece­sidad) y la reacción (legítima defensa). Señalaremos a continuación las ana­logías que se dan entre las dos causas de justificación consideradas:
1.- SEGÚN LA CAUSA:
La legítima defensa y el estado de necesidad tienen, esencialmente, igual causa: una situación de peligro actual o inminente. Sin embargo, hay que advertir que, como indicaremos oportunamente, existen notables diferen­cias entre las justificantes tantas veces mencionadas, por lo que atañe a los orígenes de tal peligro.
2.- SEGÚN LA FINALIDAD PERSEGUIDA POR EL AGENTE:
En la legítima defensa y en el estado de necesidad el agente persigue idéntica finalidad: la salvación de un bien jurídico que se encuentra en peligro.
LAS DIFERENCIAS CONCRETAS QUE EXISTEN ENTRE EL ESTADO DE NECESIDAD Y LA LEGÍTIMA DEFENSA.-
1.- SEGÚN LA NATURALEZA DE LOS INTERESES EN CONFLICTO.
En la legítima defensa están en pugna el interés ilegítimo del agresor (que se propone matar, robar, etc.) y el interés legítimo del agredido (que de­fienda su vida, su propiedad, etc.).
En el estado de necesidad, en cambio, coliden dos intereses legítimos, lo que va a producir un conflicto de normas pro­tectoras de intereses; como, por ejemplo: el robo famélico; el conflicto surge entre el derecho a la vida del que roba y el derecho de propiedad del despo­jado, en otras palabras, la colisión de normas se plantea entre la que protege la vida del hambriento y la que ampara el patrimonio atacado.
2.- SEGÚN LOS ORÍGENES DEL PELIGRO.
En la legítima defensa la situación peligrosa para los intereses tutelados por el Derecho es creada siempre por el hombre, por una agresión ilegítima. Recordemos que la agresión es un acto en sentido penal (manifestación de vo­luntad, conducta humana voluntaria).
En el estado de necesidad, en cambio, la situación puede provenir:
A).- De una persona que puede ser:
I.- El mismo agente; en este caso, sólo procederá la eximente de la Responsabilidad Penal cuando el sujeto que obra en su salvación no haya provocado dolosamente la situación de peligro.
II.- El titular del bien jurídico sacrificado.
III.- Un tercero, que puede ser el necesitado en la hipótesis del auxilio necesario a terceros.
B).- De animales no azuzados por el hombre; decimos “animales no azuzados por el hombre”
C).- De fuerzas naturales (ciclones, rayos, etc.).
3.- SEGÚN LA EXTENSIÓN
De acuerdo con nuestro Código Penal, hay sensibles diferencias en lo que respecta a la extensión, entre la legítima defensa y el estado necesario. Por lo que toca a los bienes jurídicos, es más amplia la legítima defensa. En efecto, de acuerdo con el artículo 65, Ordinal 3ro de nuestro Código Penal, cada persona puede defender legítimamente todos los derechos (o bienes jurídicos) de los cuales sea titular; en cambio, en estado de necesidad, sólo pueden salvaguardarse dos bienes jurídicos: la vida y la integridad personal. En lo que atañe a las personas, es más amplio el estado de necesidad como sabemos, el Código Penal venezolano vigente permite, junto a la propia salvación en estado de necesidad, el auxilio necesario a terceros; por el contrario, el Código Penal venezolano vigente solamente se refiere a la legítima defensa propia y no consagra, inexplicablemente, la legítima defensa de terceros.
4.- SEGÚN LOS EFECTOS CIVILES
Existen también diferencias muy importantes, en lo que atañe a la responsabilidad civil. Conforme al Código Penal venezolano vigente, la persona que ha obrado en defensa propia está exenta de responsabilidad civil (Artículo 115 en relación con el Ordinal 3ro del Artículo 65). “Son responsables civilmente las personas en cuyo favor se haya precavido el mal, a proporción del beneficio que hubieren reportado. Los tribunales señalarán según su prudente arbitrio, la cuota proporcional de que cada interesado deba responder.
En la Legítima Defensa “NO” existe Responsabilidad Civil.
En el Estado de Necesidad “SI” existe Responsabilidad Civil.
REQUISITOS EXIGIDOS POR EL LEGISLADOR VENEZOLANO.-
El ordinal cuarto del artículo 65 del Código Penal venezolano vigente establece lo siguiente: “No es punible el que obra constreñido por la necesidad de salvar su persona, o la de otro, de un peligro grave e inminente, al cual no haya dado voluntariamente causa y que no pueda evitar de otro modo”.
1.- Un peligro grave, actual o inminente:
2.- Que el agente no haya provocado dolosamente el peligro:
3.- Imposibilidad de evitar el mal (peligro) por un medio que no sea el sacrificio de un bien jurídico ajeno.
EL ERROR DE DERECHO: es el que recae sobre la existencia, la exten­sión., el alcance, la vigencia u obligatoriedad de una norma jurídica.
Está consagrado en el artículo 60 del Código Penal venezolano vigente que expresa: “La ignorancia de la ley no excusa ningún delito ni falta.” (Ignorancia de la ley es lo mismo que error de derecho). Por tanto, el error de derecho no constituye causa de inculpabilidad y, por tanto, no constituye eximente de responsabilidad penal.
EL ERROR DE HECHO EN EL CODIGO PENAL VENEZOLANO VIGENTE.
Sí constituye causa de inculpabilidad, y por ende eximente de respon­sabilidad penal, siempre y cuando se satisfagan los requisitos exigidos para ello.
El artículo 61 del Código Penal venezolano vigente establece lo siguiente: “Nadie puede ser castigado como reo de delito no habiendo tenido la in­tención de realizar el hecho que lo constituye, excepto cuando la ley se lo atribuye como consecuencia de su acción u omisión”.
Primer requisito: es menester que se satisfaga un error de hecho esencial , por ejemplo, sobre el objeto material del delito; así, para una persona que cometa hurto es indispensable que sepa que la cosa mueble de la cual se apodera es ajena, si el agente cree erróneamente que esa cosa mueble le pertenece, excluye la responsabilidad penal; el dolo, o sea, si tomó algo creyendo que le pertenecía, falta la intención de hurtar, por tanto ese error de hecho excluye la responsa­bilidad penal en lo atinente al delito de hurto. También el error de hecho esencial puede versar sobre una cualidad de otra persona; así, por ejemplo: para que un hombre cometa delito de adulterio es menester que tenga relación carnal con una mujer casada y que él sepa que está casada, pero si el hombre cree, erróneamente, que la mujer es libre (soltera, viuda o divorciada), ese hombre no comete el delito de adulterio. Pero sí cometerá el delito la mujer que, sabiéndose casada, tiene relación carnal con un hombre distinto ­ de su marido.
También puede versar el error de hecho esencial sobre la trascendencia, del significado antijurídico del acto, es decir, la persona puede pensar que está realizando un acto, lícito y realmente lo que está realizando es un acto ilícito. En este caso, (existe, entonces, una de las llamadas eximentes putativas de las cuales la más importante es la defensa inculpable o putativa, en la que el ­agente cree errónea, pero seriamente, que es víctima de una agresión ilegítima, cuado realmente no es así.
¿Cuándo se dice Que el error de hecho es accidental? cuando recae so­bre una circunstancia accesoria, sobre un accidente., del hecho punible o tipo legal. Por ejemplo: una persona tiene el deseo de robar una joya valiosa, pero, por error de hecho, se apodera de una imitación, del delito de hurto, pues es el agente quería apoderarse de una joya y realmente se apoderó de ella, sólo que fue una imitación, de valor insignificante.
Dentro del error de he­cho accidental, encontramos:
el error in persona y
la aberratio ictus o error en el golpe
Ambos son errores de hecho puramente accidentales; y por ello, no son causa e inculpabilidad y por ende, no eximen e responsabilidad penal. Entre los dos hay una diferencia como se verá claramente en estos dos ejemplos: supongamos que “A” quiere matar a “B”, y, cuando va a ejecutar el acto homicida, confunde a “B” con “C”, que es su padre, y dispara contra él y lo mata. En este caso, “A” ha incurrido en un error in persona que se caracteriza por la confusión que sufre el sujeto activo en lo tocante a la identidad del sujeto pasivo.
Supongamos ahora otro caso, en el que “A” en el que “A” tiene intención de matar a “B”, al cual conoce muy bien, por lo que no existe posibilidad de que “A” sufra confusión con respecto a la identidad de “B”, pues sabe perfectamente quien es; luego, “A” dispara sobre “B”, con tan mala puntería, que la bala se desvía y mata a “C”, que es el padre de “A”. En este caso, “A” ha incurrido en una aberratio ictus o error en el golpe.
El código penal venezolano vigente consagra estos dos errores accidentales en el artículo 68, al establecer: “Cuando alguno por error, o por algún otro accidente, cometa un delito en perjuicio de persona distinta de aquella contra quien había dirigido su acción, no se le imputarán las circunstancias agravantes que dimanen de la categoría de ofendido o lesionado, o de sus nexos con éste, pero sí las que habrían disminuido la pena del hecho si lo hubiera cometido en perjuicio de la persona contra quien dirigió su acción.
El segundo requisito para el error de hecho esencial excluye tanto el dolo como la culpa , consiste en lo siguiente: Es menester que ese error de hecho, además de esencial sea invencible, o sea, que la persona no lo hubiera podido evitar por más diligencia o cuidado que hubiese puesto en la realización de una conducta determinada. Este error se fundamenta en la no previsibilidad (No posibilidad de prever) el resultado dañoso; en este caso, estamos en presencia de un caso fortuito. Por ejemplo: En un campo determinado para la caza, una persona se coloca imprudentemente en dicha área; un cazador dispara cuando ve algo moviéndose entre los arbustos, que piensa que es un conejo y era una persona; está exento de responsabilidad penal, está amparado por una causa de inculpabilidad, ya que nunca llegó a pensar que allí pudiera estar persona alguna.
Pero el error de hecho puede ser vencible, es decir, que ha podido ser evitado por el sujeto activo, si hubiese puesto mayor atención, mayor diligencia, en lo que hace y lo que deja de hacer. Este error se fundamenta en la previsibilidad del resultado dañoso (Posibilidad de prever el resultado dañoso); en este caso, el acto que origina las consecuencias dañosas, excluye el dolo, pero deja subsistente la culpa. Por ejemplo: Una enfermera da a un paciente un tóxico, en vez de un calmante, por no leer la etiqueta del frasco, y el paciente muere por intoxicación. En este caso, la enfermera no será responsable penalmente de homicidio intencional, pues no tenía la intención de matar a nadie; éste es un error de hecho esencial, porque falta la intención. Pero será responsable de homicidio culposo, porque el error, además de esencial, es vencible, porque podía evitarlo, si se hubiere dado cuenta o puesto mayor diligencia en las instrucciones del frasco; es decir, obró culposamente, negligentemente; si bien, no es un homicidio intencional (Porque esta clase de error excluye el dolo), si lo es culposo (Porque esta clase de error deja subsistente la culpa). Calos Binding habla de un error al revés, en el cual incurre la persona que piensa que ha realizado un acto ilícito y se siente delincuente, cuando en realidad el errado es él. Por ejemplo: Como se sabe, que para que haya seducción bajo promesa matrimonial, se necesita que se trate de una mujer conocidamente honesta (aún cuando no sea virgen) y mayor de 16 años pero menor de 21. (Ver art. 379 del cod. Penal.); y que haya promesa matrimonial, para engañarla y poseerla. Pero supongamos que, en el caso concreto, que la mujer tiene 25 años; el agente se siente delincuente y recurre a un abogado, porque cree que ha cometido un acto ilícito, cuando en realidad este acto es atípico; la mujer de 21 años, es decir, sobrepasa la edad que la ley penal prevé para que exista el delito de seducción bajo promesa matrimonial. Por cuanto no está previsto en la ley penal como delito, y por lo tanto no acarrea sanción penal.
EXIMENTES PUTATIVAS: DEFENSA PUTATIVA.
¿Cuándo existe una eximente putativa? Cuando al agente obra con la creencia errónea. Pero seriamente fundada en las apariencias, en los antece­dentes, en las circunstancias del caso concreto, de que está amparado por una causa de justificación, cuando efectivamente tal causa de justificación no exis­te, es decir, no lo ampara. La eximente putati­va se apoya en un error de hecho, esencial e invencible en que ha incurrido el agente, y en tales circunstancias el agente sólo está amparado por una eximente putativa, una causa de inculpabilidad, también eximente de responsabilidad penal. La más comúnmente invocada de las eximentes putativas es la llamada defensa putativa o inculpable, que se diferencia de la legítima defensa en que falta en la primera, precisamente la agresión ilegítima, que es el primer requisito, impretermitible, de la legítima defensa; agresión ésta que puede ser actual o inminente, y que, objetivamente, no existe en la defensa putativa o inculpable, pero el agente pudo pensar razonablemente que estaba siendo objeto de una agresión, dadas las circunstancias y antecedentes del caso particular y concreto.
LA OBEDIENCIA LEGÍTIMA Y DEBIDA U OBEDIENCIA JERÁRQUICA.
Está consagrada en el ordinal 2º del artículo 65 del Código Penal venezolano vigente: No es punible: “El que obra en virtud de obediencia legítima y debida.” En este caso, si el hecho ejecutado constituye delito o falta, la pena correspondiente se le impondrá al que resultare haber dado la orden ilegal. Es decir, la obediencia que debe el subordinado al superior en virtud de una disposición legal o constitucional, que establezca el vínculo de subordinación y supraordinación, respectivamente, entre el subordinado y el superior. De manera que la obediencia puramente doméstica no constituye exi­mente de responsabilidad penal; La obediencia inculpable jerárquica es una causa de inculpabilidad, que se apoya en un error de hecho esencial e invencible en que ha incurrido el subordinado. ¿En qué consiste ese error?: Consiste en lo siguiente: el subordinado recibe una orden formal y aparentemente legal; luego puede pensar seriamente que la orden, además de formalmente legíti­ma es sustancialmente legítima, cuando, en realidad, la orden es sólo formal­mente legítima, pero sustancialmente ilegal, ilícita, y en este error, y en fun­ción de él, procede la causa de inculpabilidad de la obediencia jerárquica, para eximir de responsabilidad penal al subordinado que acatando la orden aparentemente legal actuó, creyendo, además, que también era sustancialmen­te legítima.
2. Es menester que esa orden esté comprendida dentro de la relación normal que, en virtud de la constitución, de los reglamentos y de las leyes del ramo, existe entre el superior y e subordinado, es de­cir, que esa orden esté comprendida en las respectivas competencias.
3. Es menester que la orden sea formalmente, aparentemente, lícita o legítima, porque si la orden es formalmente ilegítima, no procede esta causa de inculpabilidad, como eximente de responsabilidad penal. Es decir, es menester que se cumplan las formalidades que den apariencia, que den visos, de legalidad a una orden que es sus­tancialmente ilícita, sustancialmente antijurídica.
Si la orden que el superior da al subordinado es evidentemente ilícita, y el subordinado cumple esa orden manifiestamente en contra de la Consti­tución, de los reglamentos y leyes de la República, no estará amparado por esta causa de inculpabilidad, que la orden sea aparentemente lícita; por tanto, si la orden que imparte el superior es evidentemente antijurídica, el subordinado que la cumple, a sabiendas de que es contraria a la Constitución, no estará amparado por la obediencia legítima y debida, u obediencia jerárquica, como causa de incul­pabilidad y, por ende, eximente de responsabilidad penal.
El artículo 25 de la Constitución Nacional establece: “Todo acto del Poder Público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Cons­titución es nulo, y los funcionarios y empleados públicos que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los casos, sin que es sirvan de excusa órdenes superiores manifiestamente con­trarias a la Constitución y las leyes.
Ahora bien, lo que si puede ocurrir en el caso de órdenes atroces es que haya estado de necesidad, así por ejemplo, el superior le ordena al subordinado que mate a otra persona, bajo amenaza de que si no cumple con esta orden, el muerto será él. Entonces el subordinado, para salvar su propia vida amenazada de muerte si no cumple la orden, mata a la otra persona. En este caso, el subordinado que, para salvar su propia vida, tuvo que cumplir la orden manifiestamente contraria a la Constitución y a las leyes, está exento de responsabilidad penal, pero no porque lo ampare la causa de inculpabilidad que se llama obediencia legítima y debida u obediencia jerárquica, sino porque lo ampara una causa de justificación, cual es el estado de necesidad.
LA NO EXIGIBIUDAD DE OTRA CONDUCTA. Ciertos autores, entre ellos Luis Jiménez de Asúa y Max Ernesto Mayer, sostienen la existencia de esta causa supralegal de inculpabilidad, es decir, sostienen que además de las causas legales, consagradas en la ley penal, exis­ten otras causas supralegales, no previstas en la ley penal. Estas consisten en lo siguiente: si a una persona no se le puede exigir una conducta distinta de la que ha realizado, esa persona es inculpable, está exenta de responsabilidad penal, porque no existe la posibilidad de reprocharle el acto típicamente anti­jurídico, y en tal sentido está amparado por una causa supralegal de inculpa­bilidad, cual es la no exigibilidad de otra conducta.
CONCEPTO / EVOLUCIÓN HISTÓRICA / FUNCIÓN / CLASIFICACIÓN / SISTEMA DE APLICACIÓN / PENAS ACCESORIAS / CONVENCIÓN / CONMUTACIÓN DE PENAS / EXCUSAS ABSOLUTORIA /CONDICIONES OBJETIVAS DE PUNIBILIDAD
CONCEPTO Es la aflicción, el sufrimiento, que se le impone al delincuente en virtud y en función del principio retributivo y expiacionista, según el cual a quien ha hecho mal se le debe responder con otro mal. Esta aflicción, este sufri­miento, puede consistir en la privación o siquiera en la restricción o la dismi­nución de un bien jurídico, que pertenezca a la persona que ha perpetrado un delito, o sea, al delincuente: la libertad, bienes jurídicos patrimoniales, etc.
CLASIFICACION DE LAS PENAS SEGÚN EL CÓDIGO PENAL VENEZOLANO VIGENTE.
Los artículos 8, 9, 10 Y 11 del Código Penal se refieren en forma asistemática, desorganizada, a las penas. El artículo 8 expresa lo siguiente: “Las penas se dividen principalmente en corporales y no corporales”.
El artículo 9 dispone lo que sigue: “Las penas corporales, que también se denominan restrictivas de la libertad, son las siguientes:
Relegación a una colonia penal
Expulsión del Territorio de la República (Derogada Art. 50 C.R.B.V.)
Sujeción a la vigilancia de una autoridad pública
Inhabilitación para ejercer alguna profesión, industria o cargo
6. Suspensión del mismo
8. Caución de no ofender o dañar
9. Amonestación o apercibimiento
10. Pérdida de los instrumentos o armas con que se cometió el hecho punible y de los efectos que de él provengan
11. Pago de costas procesales
Finalmente el artículo 11 C.P. establece:
“Las penas se dividen también en principales y accesorias.
Son principales las que la Ley aplica directamente al castigo del delito.
Son accesorias: Las que la Ley trae como adherentes a la principal, necesaria o accidentalmente”.
1.- Penas corporales privativas de la libertad:
La primera y más importante de las penas corporales privativas de la libertad es la pena de presidio. El artículo 12 del Código Penal establece: “La pena de presidio se cumplirá en las Penitenciarias que establezca y reglamente la Ley”.
El artículo 13 del mismo Código establece: “Son penas accesorias de presidio:
2.- La inhabilitación política mientras dure la pena.
3.- La sujeción a la vigilancia de la autoridad por una cuarta parte del tiempo de la condena, desde que ésta termine.
De modo que el condenado a presidio, ante todo, está obligado a realizar trabajos forzados pero no inhumanos, porque el mismo Código establece que estos trabajos deben ser proporcionales a la fuerza del penado, y que, en caso de que el penado se enferme, debe ser atendido en la enfermería del mismo establecimiento penitenciario, o en locales especiales, cuando así lo amerite la gravedad de la enfermedad.
Además, cabe indicar que la condenación a presidio de uno de los cónyuges-es causal de divorcio consagrada en el ordinal 5to del artículo 185 del Código Civil.
Otra pena corporal privativa de la libertad es la pena de prisión. El ar­tículo 14 del Código Penal establece: “La pena de prisión se cumplirá en las Cárceles Nacionales que establezca y reglamente la ley, y en su defecto, en algunas de las mismas Penitenciarías destinadas al cumplimiento de las penas de presidio. En este caso se mantendrá la debida separación entre los conde­nados a una u otra pena”.
El artículo 15 dispone: “El condenado a prisión no estará obligado a otros trabajos sino a los de artes y oficios que puedan verificarse dentro del establecimiento, con la facultad de elegir los que más se conformen con sus aptitudes o anteriores ocupaciones”.
Y las penas accesorias de la pena de prisión están consagradas en el ar­tículo 16 que textualmente expresa: Son penas accesorias de la prisión:
1.- La inhabilitación política durante el tiempo de la condena.
2.- La sujeción a la vigilancia de la autoridad por una quinta parte del tiempo de la condena, terminada ésta”.
EL ITER CRIMINIS O CAMINO DELlCTIVO.
DIFERENCIAS ENTRE LOS ACTOS DELIBERA TIYOS, LOS ACTOS PREPARATORIOS Y LOS ACTOS DE COMIENZO DE EJECUCI0N.
l.- ACTOS DELIBERATIVOS:
Son aquellos actos mediante los cuales el agente piensa en perpetrar un delito determinado, concibe la idea de perpetrar un delito determinado, tiene la intención de perpetrar un delito determinado.
Los actos deliberativos son impunes, mientras no se exterioricen no constituyen delitos; y en consecuencia, no dan lugar a ninguna clase de responsabilidad penal.
Al examinar los caracteres del Derecho Penal, indicamos que éste es un regulador externo de la conducta humana, o un regulador de la conducta humana exterior; por ello, mientras las intenciones, deseos y pensamientos criminales, no se exterioricen, no constituyen delitos; y, en consecuencia no dan lugar a responsabilidad penal alguna (“Nadie puede ser castigado por sus pensamientos”).
2.- ACTOS PREPARATORIOS:
Como regla general los actos preparatorios también son impunes; una persona compra una escalera. ¿Para qué compra la escalera?: puede comprarla con la finalidad de perpetrar un hurto con escalamiento, que es un hurto calificado previsto en el artículo 455 del Código Penal venezolano vigente, pero también puede adquirida para subirse en ella y pintar las paredes y el techo de su casa: es un acto equívoco, es un acto multívoco, un acto que tiene varios significados, varios sentidos posibles, es decir, un acto susceptible de varias interpretaciones diferentes. Otro ejemplo: Una persona porta indebidamente, ilícitamente o ilegítimamente armas;
3.- ACTOS DE COMIENZO DE EJECUCIÓN: Los actos de comienzo de ejecución, que se caracterizan por la univocidad; univocidad significa que el acto tiene sólo un sentido, indiscutiblemente un sentido.
El artículo 80 del Código Penal establece en su encabezamiento lo siguiente: “Son punibles, además del delito consumado y de la falta, la tentativa de delito y el delito frustrado”. Como sabemos, el delito se castiga no solamente cuando se consuma, sino también cuando se queda en grado de tentativa o en grado de frustración; mientras que la falta, únicamente se castiga cuando se consuma, no se castiga la falta intentada, ni la falta frustrada.
Y a continuación, en el primer aparte de dicho artículo, el Código Penal nos suministra el concepto de tentativa de delito en los siguientes términos: “Hay tentativa cuando, con el objeto de cometer un delito, ha comenzado alguien su ejecución por medios apropiados y no ha realizado todo lo que es necesario a la consumación del mismo, por causas independientes de su voluntad”.
ELEMENTOS DE LA TENTATIVA DE DELITO: 1. Es menester que el agente tenga la intención de perpetrar un delito.
Ej. “A” tenía la intención de cometer un delito, “A” tenía la intención de matar a “B”.
2. Es menester que el agente con el objeto, con la finalidad o el propósito de perpetrar un delito, comience la realización del mismo por medios idóneos, por medios apropiados, es decir, valiéndose de medios eficaces para la perpetración de tal delito.
Ej. “A” inició la ejecución de tal delito con un medio idóneo, con un medio apropiado, valiéndose de un revólver debidamente cargado.
3. Es menester que el agente no haya hecho todo lo que es indispensable para la consumación, para la perpetración del delito por causas o circunstancias independientes de su voluntad.
Ej. “A” no hizo todo lo que era menester realizar, para consumar el homicidio, por causas independientes de su voluntad, porque “C” se interpuso e impidió que “A” disparara sobre “B”; si “C” no se hubiese interpuesto, “A” habría disparado sobre “B” y probablemente lo habría matado.
LA TENTATIVA ABANDONADA, LA TENTATIVA CALIFICADA Y LA TENTATIVA IMPEDIDA.
La tentativa impedida es la tentativa propiamente dicha.
LA TENTATIVA ABANDONADA.
Se refiere el artículo 81 del Código Penal en los siguientes términos: “Si voluntariamente desiste el agente de continuar en la tentativa, sólo incurre en pena cuando los actos ya realizados constituyen, de por sí, otro u otros delitos o faltas”, ¿Cuándo existe entonces tentativa abandonada?: cuando el agente desiste voluntariamente, vale decir: espontáneamente, de continuar con la tentativa inicial. LA TENTATIVA CALIFICADA
Establece el artículo 81 del Código Penal que si voluntariamente desiste el agente de continuar en la tentativa, sólo incurre en pena (y empezamos ahora con la tentativa calificada) cuando los actos ya realizados constituyan, de por sí, otro u otros delitos o faltas.
Otro ejemplo: una persona tiene la intención de perpetrar un delito de robo; con tal intención se provee de un arma que porta indebidamente y además penetra en la casa ajena sin el consentimiento del sujeto pasivo, y cuando ha penetrado en la casa desiste voluntariamente, espontáneamente, de continuar la perpetración del delito de robo, que era el delito que inicialmente, fundamentalmente él deseaba consumar. En este caso respecto al delito de robo, existe tentativa abandonada, y ya sabemos que la consecuencia que acarrea la tentativa abandonada es la impunidad; pero en cambio, el agente debe ser castigado por los actos preparatorios, en este caso segundo:
1.- Porte indebido de armas.
2.- Violación de domicilio, que realizó antes del desistimiento voluntario y espontáneo de consumar el delito de robo.
Tentativa calificada con relación a los actos preparatorios previstos en la Ley Penal como delictivos en forma autónoma.
FRUSTRACION DEL DELITO Y ELEMENTOS DEL DELITO FRUSTRADO.
¿Cuáles son, entonces, los elementos del delito frustrado?:
1.- Que e agente tenga la intención (delictiva) de consumar un delito.
2.- Que el agente haya empleado medios idóneos, medios apropiados, con la intención de perpetrar ese delito.
Entre la tentativa de delito y el delito frustrado existe una diferencia sutil pero perfectamente perceptible; esa diferencia se puede esquematizar en los siguientes términos: en la tentativa de delito, el agente no ha hecho todo lo que es menester para consumar el delito por causas independientes de su voluntad; mientras que, en el delito frustrado, el agente ha hecho todo aquello que es indispensable para consumar el delito y sin embargo no ha logrado su consumación por causas o circunstancias independientes de su voluntad. Tal es la diferencia sutil, pero perceptible, que existe entre la tentativa de delito y el delito frustrado.
En lo que respecta a la penalidad del delito frustrado y de la tentativa de delito, el artículo 82 del Código Penal dice textualmente 10 siguiente: “En el delito frustrado se rebajará la tercera parte de la pena que hubiere debido imponerse por el delito consumado, atendidas todas las circunstancias, y en la tentativa del mismo delito, se rebajará de la mitad a las dos terceras partes, salvo en uno y otro caso disposiciones especiales”.
Vemos, pues, que es mayor la rebaja de pena en la tentativa de delito que en el delito frustrado.
Es importante advertir que la tentativa y la frustración no se conciben en los delitos culposos; esto por un motivo elemental: porque, tanto para que haya tentativa cuanto para que haya frustración, es menester que el agente tenga la intención de perpetrar un delito, intención que falta en el agente de los delitos culposos que no tiene intención delictiva alguna. Mal se puede quedar en grado de tentativa o en grado de frustración un delito que el agente no tiene la menor intención de cometer; por eso, en los delitos culposos no se concibe la tentativa ni la frustración.
EL DELITO IMPOSIBLE: CONCEPTO.
Existe el delito imposible cuando el agente tiene la intención de cometer un delito y sin embargo no consuma tal delito por alguno de estos dos motivos: porque no emplea un medio idóneo, porque no emplea un medio apropiado, o bien porque falta el objeto material del delito que el agente se propone cometer; puede haber inidoneidad del medio empleado por el sujeto activo; por ejemplo: el agente tiene la intención de matar a otra persona, pero creyendo que le suministra un veneno, por error le suministra azúcar. El azúcar, por lo menos en cantidades normales, es una sustancia absolutamente inocua, no es letal; habría que suministrar cantidades fabulosas de azúcar para matar a una persona; el agente emplea un medio inidóneo con la intención de consumar un delito y creyendo que emplea un medio idóneo, porque él piensa que suministra un veneno al sujeto pasivo. Delito imposible, en este caso, por falta de idoneidad del medio empleado por el sujeto activo.
Pero también puede haber delito’ imposible por falta de objeto material del delito que el sujeto activo se propuso cometer; por ejemplo: “B” ha muerto y “A”, creyendo que “B” está vivo, dispara sobre él con la intención de matarlo. En este caso falta el objeto material del delito de homicidio, a saber: una persona viva; no se puede matar, es obvio y elemental, a una persona que ya ha muerto.
TEORIAS RELATIVAS A LA PUNIBILlDAD O A LA IMPUNIDAD DEL DELITO IMPOSIBLE.
Según la teoría objetiva, el delito imposible debe quedar absolutamente impune, el delito imposible no acarrea ninguna suerte de responsabilidad penal. De acuerdo a los autores que sustentan la teoría objetiva, tal impunidad se apoya en que el delito imposible no ocasiona daño alguno, ni siquiera expone a peligro un bien o interés jurídicamente protegido; de allí la impunidad del delito imposible, según la teoría objetiva.
Radicalmente contraria, diametralmente opuesta, es la teoría subjetiva; atiende a la peligrosidad, a la temibilidad del sujeto activo, y sostiene que el delito imposible debe acarrear una pena, debe acarrear responsabilidad penal, siquiera sea esa pena menor que aquella aplicable en caso de consumación del delito. ¿Por qué? Porque, en la hipótesis del delito imposible, el sujeto activo ha demostrado que es peligroso, que es temible, por ejemplo: con la intención de matar a una persona le dio azúcar creyendo que le daba veneno.
Infortunadamente, el Código Penal venezolano acoge la teoría objetiva, según la cual el delito imposible debe quedar impune, porque no ha engendrado daño ni peligro alguno; y, por ello, de acuerdo al Código predicho, el delito imposible no acarrea responsabilidad penal alguna, es impune; el delito imposible en Venezuela no conl1eva la imposición de pena alguna, queda impune.
FORMAS DE PARTICIPACION. LA CO-AUTORIA.
El encabezamiento del artículo 83 del Código Penal venezolano vigente dice textualmente: “Cuando varias personas concurran a la ejecución de un hecho punible, cada uno de los perpetradores, y de los cooperadores inmediatos, queda sujeto a la pena correspondiente al hecho perpetrado”.
De modo que si hay co-autoría, es decir, que si varias personas físicas e imputables participan como autores en la perpetración de un delito, cada uno de ellos debe ser castigado con la pena correspondiente al hecho punible en cuya perpetración han intervenido tales co-autores; y la misma pena debe ser aplicada a los cooperadores inmediatos o cómplices necesarios.
La co-autoría puede ser necesaria o circunstancial. Es necesaria en los delitos colectivos que nunca pueden ser perpetrados por una sola persona física e imputable, sino que necesariamente han de ser cometidos por dos o más personas, como por ejemplo, el delito de agavillamiento.
Es circunstancial en los delitos individuales, que pueden ser cometidos por una sola persona física e imputable, como por ejemplo, el homicidio; y si, en un caso concreto, circunstancialmente, varias personas físicas e imputables, participan en un homicidio, esto no le resta a tal delito su carácter individual, ni le confiere carácter de delito colectivo, porque basta que exista la posibilidad lógica y jurídica de que un determinado delito sea cometido por una sola persona física e imputable, para que merezca la denominación de delito individual, y en este caso, el homicidio es uno de ellos. El aparte único del mismo artículo 83 del Código Penal se refiere a la autoría intelectual o al autor intelectual, y textualmente dice: “En la misma pena incurre el que ha determinado a otro a cometer el hecho”. El autor intelectual es la persona que determina, que induce, a otra persona a perpetrar un hecho determinado, la cual no tenía intención (antes de la inducción) de realizar delito alguno; es decir, es instigada, inducida, se le hace nacer la intención de perpetrar el delito. Luego si el autor material, inducido por el autor intelectual, perpetra el delito, este autor intelectual debe ser castigado con idéntica pena que la aplicable al autor material.
¿A quién se llama cooperador inmediato o cómplice necesario? A aquella persona sin cuya intervención no se hubiese podido perpetrar el delito consumado. Por ejemplo: la persona que lleva al sujeto pasivo al lugar adecuado para la emboscada, que el agente necesita para cometer el homicidio contra él.
Es una forma accesoria de participación en la perpetración de un delito determinado; el cómplice es un partícipe accesorio en la medida que coadyuva a la perpetración del delito.
ELEMENTOS DE LA COMPLICIDAD.
1.- Es menester que exista un hecho principal, por ser la complicidad accesoria en cuanto a la participación; o sea, accesoriedad de la participación, porque la ayuda accesoria supone un hecho principal, la existencia de un autor material, de un autor intelectual, que se proponen la perpetración y éstos reciben la ayuda del cómplice accesorio o secundario.
2.- Es menester que el cómplice se valga de algunos de los medios enumerados en los tres ordinales del artículo 84 del Código Penal Ordinal 1ro. “Excitando o reforzando la resolución de perpetrarlo o prometiendo ayuda y asistencia para después de cometido”.
Hay que establecer la diferencia entre el autor intelectual y esta forma de complicidad. El autor intelectual induce, mueve la voluntad del autor material a perpetrar un delito que antes de la inducción no tenía la intención de realizar; en cambio, en esta forma de complicidad, el cómplice se limita como dice el Código Penal a excitar o reforzar la resolución que ya tenía la otra persona.
Hay también diferencia entre la forma de complicidad contemplada en la segunda parte del mismo ordinal 1ro (o prometiendo asistencia y ayuda. . .) “El encubrimiento”, que es un delito accesorio contra la administración de justicia. La diferencia se puede esquematizar así en esta forma de complicidad se promete asistencia y ayuda antes de la perpetración para prestarla después, para prestarla posteriormente a la perpetración.
Ordinal 2do: “Dando instrucciones o suministrando medios para realizado”. .
El cómplice indica, a una persona que ya tiene la intención de perpetrar un delito determinado, los medios más idóneos, más eficaces para la perpetración (ayuda moral), o le suministra a una persona instrumento: pistola, cuchillo, etc., para que perpetre un delito determinado.
Ordinal 3ro: “Facilitando la perpetración del hecho o prestando asistencia o auxilio para que se realice, antes de su ejecución o durante ella”.
Lo que ocurre con el llamado “campana”, que se queda en la puerta para avisar la llegada de la policía.
COMUNICABILIDAD DE LAS CIRCUNSTANCIAS Y ACCESORIEDAD DE LA PARTICIPACION.
El encabezamiento del artículo 85 dice textualmente: “Las circunstancias agravantes o atenuantes inherentes a la persona del delincuente o que consistieren en sus relaciones particulares con el ofendido o en otra causa personal, servirán para atenuar o agravar la responsabilidad sólo de aquéllos en quienes concurran”. Esto quiere decir que las causas de atenuación, de agravación y de exención de responsabilidad penal personales no se comunican a las demás personas que puedan intervenir en la perpetración.
Ejemplo relativo a una eximente de responsabilidad penal: “A” hijo de “B” junto con “C” (extraño) realizan un hurto contra “B”. En este caso, “A” está amparado por una eximente de responsabilidad penal personal, y por ello incomunicable a los demás que intervengan; a este respecto el ordinal 2do del artículo 483 dice textualmente: “En lo que concierne a los hechos previstos en los Capítulos I, III, IV Y V del presente Título (el X), y en los artículos 475, en su parte primera, 477 y 480, no se promoverá ninguna diligencia en contra del que haya cometido el delito: . . . 2) En perjuicio de un pariente o afín en línea ascendente o descendente; del padre o de la madre adoptivos”. Vemos, pues, como a “A” lo ampara el ordinal 2do del artículo 483 precitado, pero no ampara al extraño “C”, porque esta eximente es personal.
La segunda parte del mismo artículo dice textualmente: “La pena se disminuirá en una tercera parte si el hecho se hubiere ejecutado en perjuicio de su cónyuge legalmente separado, de un hermano o de una hermana que no vivan bajo el mismo techo con el autor del delito, de un tío, de un sobrino o de un afín en segundo grado, que viva en familia con dicho autor; y no se procederá sino a instancia de parte”.
El aparte único del artículo 85 del predicho Código expresa lo siguiente: “Las que consistieren en la ejecución material del hecho o en los medios empleados para realizarlo, servirán para agravar la responsabilidad únicamente de los que tuvieron conocimiento de ellas en el momento de la acción o en el de su cooperación para perpetrar el delito”.
FORMAS DE PARTICIPACIÓN. LA CO-AUTORÍA.
El encabezamiento del artículo 83 del Código Penal Venezolano vigente dice textualmente:
“Cuando varias personas concurran a la ejecución de un hecho punible, cada uno de los perpetradores, y de los cooperadores inmediatos, queda sujeto a la pena correspondiente al hecho perpetrado.
En la misma pena incurre el que ha determinado a otro a cometer el hecho”.
Es circunstancial en los delitos individuales, que pueden ser cometidos por una sola persona física e imputable, como por ejemplo, el homicidio; y si, en un caso concreto, circunstancialmente, varias personas físicas e imputables, participan en un homicidio, esto no le resta a tal delito su carácter individual, ni le confiere carácter de delito colectivo, porque basta que exista la posibilidad lógica y jurídica de que un determinado delito sea cometido por una sola persona física e imputable, para que merezca la denominación de delito individual, y en este caso, el homicidio es uno de ellos.
El aparte único del artículo 83 del Código Penal, se refiere a la autoría intelectual o al autor intelectual. El autor intelectual es la persona que determina, que induce, a otra persona a perpetrar un hecho determinado, la cual no tenía intención (antes de la inducción) de realizar delito alguno; es decir, es instigada, inducida, se le hace nacer la intención de perpetrar el delito. Luego si el autor material, inducido por el autor intelectual, perpetra el delito, este autor intelectual debe ser castigado con idéntica pena que la aplicable al autor material.
¿A quién se llama Cooperador inmediato o cómplice necesario?
A aquella persona sin cuya intervención no se hubiese podido perpetrar el delito consumado. Por ejemplo: La persona que lleva al sujeto pasivo al lugar adecuado para la emboscada, que el agente necesita para cometer el homicidio contra él.
1.- Es menester que exista un hecho principal, por ser la complicidad accesoria en cuanto a la participación; o sea, accesoriedad de la participación, porque la ayuda accesoria supone un hecho principal, la existencia de un autor material, de un autor intelectual (Cuando exista) que se proponen la perpetración y éstos reciben la ayuda del cómplice accesorio o secundario.
2.- Es menester que el cómplice se valga de algunos de los medios enumerados en los tres ordinales del artículo 84 del Código Penal.
1º.- Excitando o reforzando la resolución de perpetrarlo o prometiendo asistencia y ayuda después de cometido.
Hay también diferencia entre la forma de complicidad contemplada en la segunda parte del mismo ordinal 1º (o prometiendo asistencia o ayuda…).
El encubrimiento, que es un delito accesorio contra la administración de Justicia. La diferencia se puede esquematizar así: en esta forma de complicidad se prometa asistencia y ayuda antes de la perpetración para prestarla después, para prestarla posteriormente a la perpetración.
2º.- Dando instrucciones o suministrando medios para realizarlo.
El cómplice indica, a una persona que ya tiene la intención de perpetrar un delito determinado, los medios más idóneos, más eficaces para la perpetración (ayuda moral) o le suministra a una persona el instrumento: pistola, cuchillo, etc.
3º.- Facilitando la perpetración del hecho o prestando asistencia o auxilio para que se realice, antes de su ejecución o durante ella.
COMUNICABILIDAD DE LAS CIRCUNSTANCIAS Y ACCESORIEDAD DE LA PARTICIPACIÓN:
El encabezamiento del artículo 85 dice textualmente: “Las circunstancias agravantes o atenuantes inherentes a la persona del delincuente o que consistieren en sus relaciones particulares con el ofendido o en otra causa personal, servirán para atenuar o agravar la responsabilidad sólo de aquellos en quienes concurran”…
Esto quiere decir que las causas de atenuación, de agravación y de exención de Responsabilidad Penal personales no se comunican a las demás personas que pueden intervenir en la perpetración. Ejemplo relativo a una eximente de Responsabilidad penal: “A” hijo de “B” junto con “C” (extraño) realizan un Hurto contra “B”, en este caso “A” está amparado por una eximente de Responsabilidad penal personal, y por ello incomunicable a los demás que intervengan; a este respecto el ordinal 2do del artículo 483 del Código Penal dice textualmente:
“En lo que concierne a los hechos previstos en los capítulos I, III, IV y V del presente Título, y en los artículos 475, en su primera parte, 477 y 480, no se promoverá ninguna diligencia en contra del que haya cometido delito:
1º.- En perjuicio del cónyuge no separado legalmente.
2º.- En perjuicio de un pariente o afín en línea ascendente o descendente; del padre o de la madre adoptivos, o del hijo adoptivo.
3º.- En perjuicio de un hermano o hermana que vivan bajo el mismo techo que el culpable…
Vemos, pues, como “A” lo ampara el ordinal 2º del artículo 483 precitado, que no ampara al extraño “C”, porque esta eximente es personal.
La segunda parte de este artículo dice textualmente:
“La pena se disminuirá en una tercera parte si el hecho se hubiere ejecutado en perjuicio de su cónyuge legalmente separado, de un hermano o hermana que no vivan bajo el mismo techo con el autor del delito, de un tío, de un sobrino o de un afín en segundo grado, que viva en familia con dicho autor; y no se procederá sino a instancia de la parte”.
El segundo aparte del artículo 85 del Código Penal expresa lo siguiente:
“…Las que consistieren en la ejecución material del hecho o en los medios empleados para realizarlo, servirán para agravar la responsabilidad únicamente de los que tuvieron conocimiento de ellas en el momento de la acción o en el de su cooperación para perpetrar el delito.”
Se comunican a todas las personas que han participado en la perpetración del delito y que han captado la existencia de los hechos. No es menester que los autores o co-autores del delito sepan en cual artículo está prevista la agravante, ni que sepan el aspecto técnico-jurídico de la agravante, porque la comunicabilidad sólo se refiere a los hechos en los cuales se apoya la circunstancia agravante de la responsabilidad penal.
Por ejemplo, el hurto con fractura es un hurto calificado que implica la aplicación de una pena mayor a la del hurto simple; por eso, esta circunstancia, agravante lato sensu y calificante stricto sensu, de responsabilidad penal material, que consiste en el medio de perpetración del delito (hurto cometido por medio de fractura), que consiste en la materialidad misma del delito, se comunica a todas las personas que han participado en la realización del hurto.
Esto ocurre con las causas de agravación, atenuación y de exención, porque si un acto determinado se realiza en legítima defensa, todos los que intervinieron en el acto intrínsecamente lícito, justo, están exentos de responsabilidad penal. En resumen, incomunicabilidad de las causas personales de exención, de agravación y de atenuación y en cambio, comunicabilidad de las causas reales o materiales de exención, de agravación y de atenuación de la responsabilidad penal.
Según el artículo 84, que acoge la teoría de la responsabilidad relativa, normalmente el cómplice propiamente dicho debe ser castigado con una pena rebajada en la mitad de la aplicada al autor material, al autor intelectual y al cooperador inmediato; pero en ciertos casos, la complicidad propiamente dicha se asimila a la autoría. Por ejemplo: en el aborto agravado hay formas de complicidad propiamente dichas asimiladas a la autoría, y el cómplice propiamente dicho en el aborto agravado es castigado con las mismas penas aplicables al autor intelectual, material y cooperador inmediato.
CONCURSO REAL O CONCURSO MATERIAL DEL DELITO:
Existe concurso real o material de delitos cuando con dos o más actos se violan varias disposiciones de la Ley penal, o varias veces la misma disposición de la Ley penal.
Es menester que haya dos o más actos, con los cuales se violen varias disposiciones de la de la ley penal, o varias de veces la misma disposición de la ley penal. Por ejemplo: homicidio, luego hurto, y luego violación.
Se aplica al sujeto activo, íntegramente la pena más severa y parcialmente la pena menos severa, previa la conversión indispensable en caso heterogeneidad de tales penas.
Existe concurso ideal de delitos cuando con el mismo acto se violan varias disposiciones de la ley penal , o sea, cuando a un mismo acto es perfectamente adecuado a varios, a dos o a más, tipos legales.
Es menester que haya un acto con el cual se violen varias, dos o más, disposiciones legales, o sea, que haya un acto que este perfectamente encuadrado en dos o más tipos legales o penales.
Se aplica al sujeto activo solamente una pena: la pena que acarrea la perpetración del delito más severamente castigado de los que están implicados en el concurso ideal de delitos.
DIFERENCIAS ENTRE EL CONCURSO REAL Y IDEAL DE LOS DELITOS:
1.- Relativa al Supuesto de Hechos:
Para que haya concurso real de los delitos es menester que haya varios actos (dos o más) con los cuales se violan disposiciones de la ley penal, o varias veces la misma disposición de la Ley penal. Para que exista concurso ideal de delitos basta que haya un solo acto, mediante el cual se violan varias disposiciones de la ley penal.
2.- Relativa a la Consecuencia Jurídica:
En el concurso real o material de delitos se ha de aplicar íntegramente al sujeto activo o agente la pena más severa, y parcialmente la pena menos severa, tras la conversión necesaria, en caso de heterogeneidad de las penas aplicables. Y en el concurso ideal de los delitos la consecuencia jurídica es la aplicación al sujeto activo o agente de una sola pena: la correspondiente al delito más severamente castigado de aquellos que están involucrados en el concurso ideal de los delitos.
ELEMENTOS DEL DELITO CONTINUADO:
1.- Es menester que haya varios actos, varias violaciones de la misma disposición legal, pero con actos ejecutivos de la misma resolución criminal.
2.- Es menester que exista la misma resolución criminal y que las varias violaciones de la misma disposición constituyan actos ejecutivos de la misma resolución delictiva o criminosa.
CONSECUENCIAS DEL DELITO CONTINUADO:
Se aplica la pena correspondiente al delito cometido con continuidad, pero aumentada de una sexta parte a la mitad. Al respecto el Código Penal Venezolano, artículo 99, dice textualmente:
“Se considerarán como un solo hecho punible las varias violaciones de la misma disposición legal, aunque hayan sido cometidas en diferentes fechas, siempre que se hayan realizado con actos ejecutivos de la misma resolución; pero se aumentará la pena de una sexta parte a la mitad.
ORIGEN DEL DELITO CONTINUADO:
El origen del delito continuado tiene un carácter misericordioso, por cuanto trataba de evitar la imposición de la pena de muerte. Cuando una persona perpetraba tres hurtos, se aplicaba la pena de muerte en forma inevitable; por ello, el último hurto se llamaba “Hurto Famoso”. Pues bien, para evitar la pena de muerte, los criminalistas antiguos estimaron entonces, que no había tres hurtos sino un hurto continuado.
Pero en el caso de Venezuela, para que haya delito continuado (de apropiación indebida, de hurto, etc.) es menester que haya varios actos, y que con tales actos se consumen varias violaciones de la misma disposición legal, pero que tales violaciones sean ejecutivas de la misma resolución delictiva, criminal, porque aun cuando los delitos sean perpetrados por la misma persona y aun cuando los delitos sean de la misma clase (por ejemplo, cuatro hurtos), si no existe unidad en lo atinente a la resolución criminosa, no existe delito continuado, si una persona ha cometido independientemente cuatro hurtos con diversas intenciones criminosas.
1.- Una sirvienta quiere hurtar siete perlas del collar de la dueña de la casa, pero en lugar de cogerlas todas de una vez, las va hurtando una por una. En este caso hay varios actos que violan la misma disposición legal, los cuales son ejecutivos de la misma resolución delictiva, cual era hurtar dichas perlas en porciones para que la agraviada no se diera cuanta, hasta reunir el conjunto.
2.- El cajero de un banco decide apropiarse indebidamente de cien mil bolívares (100.000,00), pero en vez de cogerlos todos de una sola vez, se lleva primero diez mil (10.000,00), luego veinte mil (20.000,00), luego cuarenta mil (40.000,00) y así sucesivamente hasta llegar a los cien mil, todo esto con objeto de que no se advierta la falta. En este caso como en el anterior una persona realiza varias violaciones de una misma disposición legal, y tales violaciones se realizan con actos ejecutivos de la misma resolución delictiva inicial, que era, apropiarse indebidamente de los cien mil bolívares.
SISTEMAS ACERCA DE LA APLICACION DE LA PENA A UN INDIVI­DUO
RESPONSABLE DE VARIOS HECHOS PUNIBLES:
En cuanto a la consecuencia jurídica del concurso real o material de de­litos, puede ocurrir que las penas aplicables sean homogéneas, o sea, de la mis­ma especie, por lo que no hay que hacer conversión de pena alguna, pero pue­de ocurrir que las penas aplicables sean heterogéneas, o sea, de distinta espe­cie como por ejemplo: que el delito más severamente castigado acarree pena de presidio, y el menos severamente castigado acarree pena de prisión. Ante tal hipótesis de heterogeneidad de penas, es necesario convertir la pena menos grave en la misma especie de la pena que acarrea el delito más severamente castigado (por ejemplo, prisión en presidio), pues no se pueden aplicar ambas, ya que tienen. consecuencias diferentes y son contradictorias, en cambio si hay homogeneidad, no se hace necesario esta conversión, ya que ambas penas son iguales.
El caso de homogeneidad de penas está previsto en el artículo 86 del Código Penal venezolano vigente que textualmente dice. “Al culpable de dos o más delitos, cada uno de los cuales acarree pena de presidio, sólo se le apli­cará la correspondiente al hecho más grave, pero con aumento de las dos ter­ceras partes del tiempo correspondiente a la pena del otro u otros”.
Vemos como en el caso de homogeneidad de penas consagrado en el ar­tículo 86 del Código Penal, no hay conversión de pena alguna, sino que se aplica íntegramente la pena del delito más severamente castigado y parcial­mente la pena menos severa; las dos penas son de presidio. El caso de heterogeneidad de penas está previsto en el Art. 87 del Código citado, en los siguien­tes términos: “Al culpable de uno o más delitos que merecieren pena de pre­sidio y de otro u otros que acarreen penas de prisión, arresto, relegación a Co­lonia Penitenciaria, confinamiento, o multa, se le .convertirán éstas en la de presidio, y se le aplicará sólo la pena de esta especie correspondiente al delito más grave, pero con el aumento de las dos terceras partes de la otra u otras penas de presidio en que hubiere incurrido por los demás delitos y de las dos terceras partes también del tiempo que resulte de la conversión de las otras penas indicadas en la de presidio”.
¿Cuáles son las reglas de la conversión de penas?: las reglas de la conver­sión de penas están establecidas en la parte in fine del artículo 87 del Código Penal venezolano vigente en los siguientes términos: “…La conversión se hará computando un día de presidio por dos de prisión, por tres de arresto, por cuatro de relegación a Colonia Penitenciaria, por cinco de confinamiento y por (60,00 U.T.) de multa”. Así por ejemplo: la conversión de cuatro años de prisión en presidio serían dos años de presidio.
Artículo 94 Código Penal:
“En ningún caso excederá del límite máximo de treinta años la pena restrictiva de la libertad que se imponga conforme a la Ley”.
Artículo 96 Código Penal:
“Al culpable de dos o más hechos punibles que acarreen sendas penas de multa, se le aplicarán todas, pero nunca más de veinte mil bolívares si se trata de delitos, ni de tres mil bolívares si se trata de faltas”.
El límite máximo de la pena corporal es el tiempo de 30 años, de modo que si la pena excede de este tiempo, solo se aplicarán 30 años, sea cual fuere el resul­tado de la conversión.
SISTEMAS ACERCA DE LA APLICACIÓN DE LA PENA A UN INDIVIDUO RESPONSABLE DE VARIOS HECHOS PUNIBLES:
1.- Sistema de la Absorción: (Poena maior absorbet minorem).
Se aplica, sólo, la pena más severa. Rige el concurso ideal.(Artículo 98 del Código Penal). “El que con un mismo hecho viole varias disposiciones legales, será castigado con arreglo a la disposición que establece la pena más grave”.
2.- Sistema de Acumulación Jurídica.
Se aplica íntegramente la pena más grave y parcialmente la pena o penas más leves. Regula el concurso real, excepto el caso que indicaremos sub 3
Artículo 86.- Al culpable de dos o más delitos, cada uno de los cuales acarree pena de presidio, solo se le aplicara la correspondiente al hecho mas grave, pero con aumento de las dos terceras partes del tiempo correspondiente a la pena del otro u otros.
Artículo 87.- Al culpable de uno o más delitos que merecieren penas de presidio y de otro u otros que acarreen penas de prisión, arresto, relegación a colonia penitenciaria, confinamiento, expulsión del espacio geográfico de la República, o multa, se le convertirán estas en la de presidio y se le aplicara solo la pena de esta especie correspondiente al delito mas grave, pero con el aumento de las dos terceras partes de la otra u otras penas de presidio en que hubiere incurrido por los demás delitos y de las dos terceras partes también del tiempo que resulte la conversión de las otras penas indicadas en la de presidio.
La conversión se hará computando un día de presidio por dos de prisión, por tres de arresto, por cuatro de relegación a colonia penitenciaria, por cinco de confinamiento o expulsión del espacio geográfico de la Republica, y por sesenta bolívares de multa.
Artículo 88.- Al culpable de dos o más delitos cada uno de los cuales acarree pena de prisión, solo se le aplicara la pena correspondiente al mas grave, pero con el aumento de la mitad del tiempo correspondiente a la pena del otro u otros.
Artículo 89.- Al culpable de uno o más delitos que merecieren pena de prisión y de otro u otros que acarreen penas de arresto, relegación a colonia penitenciaria, confinamiento, expulsión del espacio geográfico de la República o multa, se le convertirán estas en la de prisión y se le aplicara solo la pena de esta especie que mereciere por el hecho mas grave, pero con aumento de la mitad del tiempo correspondiente a la otra u otras penas de prisión en que hubiere incurrido y de la mitad también del tiempo que resulte de la conversión de las otras penas indicadas en la de prisión.
La conversión se hará computando un día de prisión por dos de arresto, por tres de relegación a colonia penitenciaria, confinamiento o expulsión del espacio geográfico de la República y por treinta bolívares de multa.
Artículo 90.- Al culpable de dos o más hechos punibles, cada uno de los cuales acarree pena de arresto, solo se le castigara con la pena correspondiente al mas grave; pero aumentada en la tercera parte del tiempo correspondiente a la pena del otro u otros.
Artículo 91.- Al culpable de uno o más hechos punibles que merecieren pena de arresto y de otro u otros que acarrean penas de relegación a colonia penitenciaria, confinamiento, expulsión del espacio geográfico de la República o multa, se le convertirán ‚estas en la de arresto y se le aplicara solo la pena del hecho mas grave que la mereciere, pero con aumento de la tercera parte de la otra u otras penas de arresto en que hubiere incurrido y de la tercera parte también del tiempo que resulte de la conversión de las otras penas indicadas en la de arresto.
La conversión se hará computando un día de arresto por dos de relegación a colonia penitenciaria, confinamiento o expulsión del espacio geográfico de la República, y por quince bolívares de multa.
Artículo 92.- Al culpable de dos o más hechos punibles que merecieren penas de relegación a colonia penitenciaria, confinamiento o expulsión del espacio geográfico de la República, se le aplicara la primera con aumento de una cuarta parte del tiempo correspondiente a la otra u otras. En los mismos términos se aplicara la de confinamiento, si con ellas solo concurriere la de expulsión del territorio de la República.
Artículo 93.- Cuando la pena de multa concurriere con la de relegación a colonia penitenciaria, confinamiento o expulsión del territorio de la República, no se aplicara aquella sino que se la convertirá en la de estas que le sea concurrente y la cual se impondrá entonces con el aumento del tiempo correspondiente a la multa.
La conversión se hará a razón de un día de relegación a colonia Penitenciaria, de confinamiento o de expulsión del espacio geográfico de la Republica, por diez bolívares de multa.
Artículo 94.- En ningún caso excederá del límite máximo de treinta años la pena restrictiva de libertad que se imponga conforme a la Ley.
3.- Sistema de Acumulación Material: (Tot delicta, tot poenae).
Se aplica la suma de todas las penas. Rige el concurso real de hechos punibles, cuando todos estos acarrean penas de multa
Artículo 96.- Al culpable de dos o más hechos punibles que acarreen sendas penas de multa, se le aplicaran todas, pero nunca mas de veinte mil bolívares si se trata de delitos, ni de tres mil bolívares si se trata de faltas.
Constituyen varios hechos constitutivos de diversas violaciones de la Ley Penal que la ley, a los efectos de la pena, considera como un delito único.
Para que se configure un delito continuado, se requiere:
1.- Pluralidad de violaciones o hechos.
(Reiteradas violaciones a la ley penal por hechos que reúnen, cada uno en sí, todas las características de una infracción).
2.- Violación de la misma disposición legal.
(Las diversas acciones deben constituir cada una de ellas el mismo hecho delictivo).
3.- Que tales violaciones se hayan realizado con actos ejecutivos de la misma resolución.
(Esto es como las diversas etapas de un solo proyecto, plan o designio criminal)
Cuando varias personas participan en la ejecución del hecho, pero no sabemos cual de ellas produjo el resultado. Delito con grado de complicidad correspectiva. (Linchamiento).
Artículo 494.- El que, sin permiso de la autoridad cuando este permiso sea requerido por la ley, haya puesto en venta o distribuido en lugar público impresos, dibujos o manuscritos, será penado con multa de cincuenta bolívares como máximo. Si se tratare de impresos o dibujos embargados ya por la autoridad la pena será de arresto hasta por treinta días y la multa será de cincuenta a ciento cincuenta bolívares.
Conflicto que en ocasiones se presenta, entre dos o más normas que se excluyen entre sí, ya que una sola es aplicable perfectamente al caso planteado, aunque “aparentemente” el hecho cae en otra norma u otras normas que parecen estar en pugna por abarcarlo, el problema radica en determinar cual es la norma aplicable y en distinguir tales supuestos de los casos de verdaderos concursos en que se encuentran la aplicación de varias normas.
A través de varios principios trata la doctrina de resolver conflictos de normas:
1.- Principio de Especialidad:
De acuerdo con este principio, cuando se plantea un conflicto aparente de normas o la duda sobre la norma aplicable a un caso, por existir otra que pareciera comprender igualmente el supuesto, debe preferirse la norma o la Ley especial a la general. (La Ley especial deroga a la ley general).
2.- Principio de Subsidiariedad:
En razón a este principio, algunas normas sólo entran en juego cuando no se aplican otras normas de carácter principal que hacen referencia a la ofensa o peligro al mismo bien jurídico pero en un grado de diversa gravedad. Se trata entonces de una norma que cede su lugar ante otra que se aplica perfectamente al absorber a la norma, en general, de carácter más leve.
Tales son entre otros, los supuestos de nuestra legislación del delito de emisión de un cheque sin provisión de fondos (Art. 494 del código de Comercio), en relación al artículo 464 del Código Penal.
3.- Principio de Consunción:
De conformidad con esta regla puede también darse el caso de la consunción, hipótesis en la cual una determinada norma desplaza a otra por regular un hecho que constituye una progresión del hecho contemplado por otra norma. Ejemplos de consunción serían los casos en general de delitos consumados ante supuestos de tentativa, esto es, por ejemplo la norma que regula el delito de homicidio consumado se aplica y no la regula la tentativa, aunque el sujeto en el mismo contexto haya intentado primero matar; asimismo el delito de homicidio absorbe las lesiones que se hayan ocasionado antes y la violación absorbe el delito de rapto.
4.- Principio de Alternatividad:
Finalmente, la doctrina enuncia también el denominado principio de alternatividad, cuyo sentido y alcance es explicado de muy diversas formas por los autores, como lo observa Jiménez de Asúa, podríamos decir que tal relación de alternatividad se presenta, cuando el mismo hecho es regulado por varias disposiciones que en definitiva se excluyen sobre la base del análisis de la naturaleza de cada una de las hipótesis en conflicto.
CONCEPTO DE LAS CAUSAS GENERALES DE ATENUACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD PENAL.
CLASIFICACION DE LAS ATENUANTES.
1.- Eximentes legales Incompletas.
Se encuentran consagradas en los ordinales 1ro, 2do y 3ro del artículo 74 del Código Penal venezolano vigente. En el ordinal 1ro se es­tablece lo siguiente: “Ser el reo menor de veintiún años y mayor de dieciocho cuando cometió el delito”. Hemos dicho que si, para la época de la realización del acto, el agente no ha alcanzado la edad de diecio­cho años es penalmente inimputable.
Están consagradas en el ordinal 4to del artículo 74 del Código Penal venezolano vigente, y se denominan indefinidas o indeterminadas porque no las enumera formalmente el Código Penal venezolano vigen­te, sino que da una fórmula amplia al Juez, para que determine cuáles otras circunstancias deben ser consideradas también como atenuantes.
5.- Circunstancias Atenuantes Especiales:
No están previstas en la parte general del Libro 1, sino en la parte especial del Libro Segundo, y sólo se refieren o aplican a uno o varios tipos legales. No se estudian, por tanto, en este curso, por cuanto el mis­mo sólo se refiere a la parte general, sino que se estudian en el curso que trata sobre la parte especial, a medida que se vayan estudiando los diver­sos tipos legales en donde rigen estas atenuantes especiales.
1.- La Ancianidad:
El artículo 75 del Código Penal Venezolano vigente Expresa:
“Al que ejecuta un hecho punible, siendo mayor de setenta años, no se le impondrá pena de presidio sino que en lugar de ésta y de la prisión se le aplicará la de arresto que no excederá de cuatro años”.
Sabemos que la pena de arresto es más benigna que la de prisión, y ésta que la de presidio. Así, por horrendo que sea el delito, a la persona mayor de setenta años sólo se le aplicará una pena de arresto cuyo límite máximo es de 4 años. El artículo 76 establece:
“En el caso del artículo anterior pueden dis­ponerse (debiera decirse “imponerse” o “aplicarse”, pero desde el Código de 1915, por lo menos, aparece la redacción del actual) de las mismas medidas previstas en el aparte final del artículo 62, en lugar de aplicarse la pena de arresto o aun después que éste se estuviere cumpliendo”.
Según esta disposi­ción, si, para la fecha de la perpetración del delito, el anciano es mayor de setenta años, en lugar de imponer la pena de cuatro años de arresto, el Juez tiene la facultad de cambiarla por una medida de seguridad, la consagrada en el aparte único del artículo 62 del Código Penal, bien sea recluyéndolo en un ancianato, entregándolo a sus familiares, etc.
Es otra causa de mitigación de la pena, pero en este caso no se refie­re a los diferentes períodos que experimenta la mujer como la menopausia, la menstruación, etc., sino que es debido a su propia condi­ción de mujer, a su propia condición de femineidad. El Código Penal venezolano vigente, que de ordinario trata muy mal a la mujer, esta­blece, en este supuesto, dos excepciones favorables, consagradas en los. artículos 18 y 59 del Código Penal venezolano vigente.
ARTICULOS 74, 75, 76, 18, 59 DEL CÓDIGO PENAL
ENFERMEDAD MENTAL INSUFICIENTE
Ante todo, es de advertir que se trata de un tema eminentemente psi­quiátrico, aunque tenga relevancia jurídica. La psiquiatría moderna, como ya explicamos, ha puesto de manifiesto la existencia de una zona intermedia entre la perfecta salud mental y la enfermedad mental suficiente o enajena­ción; dentro de esta zona se encuentran aquellas personas que, sin estar definitivamente enfermas, ni estar completamente sanas, sufren de trastornos mentales. El Código Penal venezolano vigente, siguiendo la doctrina clásica, considera la semi-enfermedad mental como una causa de atenuación que da lugar a una disminución de la pena aplicable. El artículo 63 del Código Penal consagra la semi-enfermedad mental como una eximente de responsabilidad incompleta, que da lugar a la disminución o atenuación de la pena aplicable.
CLASIFICACIÓN DE LA ENFERMEDAD MENTAL INSUFICIENTE
1.- Las Alucinaciones y las Ilusiones:
Las primeras consisten en la creencia de sensaciones inexistentes del oído, la vista, etc. Los alucinados se imaginan oír voces, ven fantas­mas, creen sentir el gusto del veneno en los alimentos (toxicofobia). Las segundas consisten en una falsa apreciación, en una falsa percepción, en una distorsión, de la realidad. Existen otras cosas, otras personas, pero el sujeto las percibe mal, confunde un objeto con otro.
2.- Las Obsesiones:
Consisten en neurosis obsesivas, compulsivas, son ideas pertinaces, son preocupaciones que coartan la voluntad. ¿Origen?: ha sido explica­do por la escuela psicoanalista, representada por Freud, de la siguiente manera: la memoria, la mente, tiene un mecanismo de autodefensa en virtud del cual se tiende a recordar la parte buena del pasado, la parte agradable, y por el contrario no tendemos a evocar los acontecimientos desagradables. Sucede, con respecto al origen de esta neurosis, que ha ocurrido en la vida de una persona, en su primera infancia, algo terrible, algo nefasto que la ha traumatizado seriamente desde el punto de vista anímico, emocional, etc., (por ejemplo: que la mujer haya sido violada, por lo que se inicia brutalmente en la vida sexual), luego, cuando esa persona alcanza el uso de razón, no quiere recordar aquellas cosas que le sucedieron en la primera infancia, para no sufrir por aquel aconteci­miento traumatizante que ha impactado negativamente su mente; esto, en virtud de ese mecanismo de autodefensa que tiene la memoria, por el que no se quiere recordar esas situaciones infaustas de nuestra prime­ra infancia. Y entonces, en virtud de una asociación anormal, esa situa­ción de la persona de no querer recordar ese acontecimiento nefasto, se transforma en una idea parásita, que la persona repite automáticamente, mecánicamente, en un sentimiento morboso hacia actos normales, a pesar de que está convencida de que la idea que la lleva a la realización de tal acto es en sí misma una idea absurda. Ejemplo: en una oportuni­dad dieron aquí en Valencia una película que explicaba en su trama una neurosis de este tipo. Se trataba de una mujer que tenía tres fobias: Una al color rojo, otra al coito con su esposo y una tercera consistente que al tocar alguien la puerta ella sentía frío.
Sucede que esta niña vivía con su madre, la cual era una prostituta; cuando llegaba un cliente a su casa y tocaba la puerta, ella salía para recibirlo, y, para que entrara a la habitación, sacaba a la niña que se encontraba durmiendo allí, ya que dicha habitación tenía calefacción, y ella la llevaba al recibo, donde no había calefacción y por lo tanto hacía frío: “Por ello cada vez que alguien tocaba la puerta ella sentía frío”.
Siguiendo el relato: En determinada oportunidad, uno de los clientes de la madre intentó violar a la niña que tenía escasos 4 años: “Por ello la Coitofobia”.
Y por último: Un día que la madre peleó con un cliente, golpeó al cliente y le rompió la cabeza, y el hombre en el suelo con el cráneo abierto manchó toda la sala de sangre: “Por ello la fobia al color rojo”.
3.- Los Delirios parciales:
Afectan ciertas esferas de la conducta de una persona, y en virtud de ellos, la persona sobrevalora sus aptitudes, sus posibilidades en un campo determinado, lo que la lleva a realizar actos ridículos. Por ejem­plo: la persona que se cree un gran político o un médico excelente, o un gran abogado, etc. Estos delirios parciales, más que peligrosos, resultan pintorescos, pues las personas tienen una falsa representación de su va­lor, aun cuando conlleven ciertos riesgos, como por ejemplo: en el caso de que una persona se crea excelente médico y se le ocurra operar.
4.- Las Impulsiones:
Por medio de éstas, las personas se ven fatalmente obligadas a rea­lizar un acto que consideran y saben que es inmoral, malo, antijurídico, pero que sin embargo a la postre lo realizan. Son, por ejemplo: la c1ep­tomanía, que es la propensión a hurtar algo de poco valor, que la perso­na puede comprar, pero sucede que la persona siente placer al tomar esos objetos insignificantes. Ha sido observada con frecuencia en muje­res menstruantes y preñadas. La DIPSOMANIA, que es la tendencia irre­sistible al uso .de la bebida, aun cuando la persona sabe que está perju­dicando su salud. La piromanía, que es la tendencia por la cual hay una disposición mórbida del espíritu a verificar actos inmotivados de incen­dio. Como en el caso del Emperador Nerón, que quemó a Roma para inspirarse, pues creía que era poeta. Petronio se cortó las venas, pero antes de morir le escribió una carta a Nerón diciéndole: incendia pero no hagas versos.
5.- Constitución Epileptoide:
En este caso no nos referimos a la epilepsia, sino a la llamada epi­lepsia larvada o latente. Esta constitución da lugar a las llamadas reac­ciones en corto circuito, en las cuales la reacción no guarda relación con el motivo que la ha provocado, como por ejemplo: el marido llega a su casa, después de una tarde de trabajo, y la esposa no le tiene la cena lis­ta. El marido la descuartiza a machetazos. Es una reacción en cortocircuito, totalmente desproporcionada al acto que la ha provocado, el cual es relativamente insignificante.
6.- La Psiconeurosis maníaco Depresiva:
Es la enfermedad mental más importante de cuantas hemos men­cionado, de la que hoy día padecen una inmensidad de personas. Aquí se distinguen dos fases: una maníaca y otra depresiva, contrapuestas, distintas. En la fase maníaca, el sujeto se siente dueño del mundo, con­cibe proyectos descabellados, desproporcionados con relación a sus ap­titudes, y tiene falsas ideas respecto a sus fuerzas, inteligencia, etc. De allí pasa a la fase depresiva, el sujeto se siente una piltrafa humana, se siente despreciado, cree que todos lo quieren dañar, se siente incapaz, llega a la melancolía, no habla o contesta con monosílabos, el sujeto, que ha pasado de la fase maníaca a la depresiva, vuelve a la etapa ma­níaca, y así sucesivamente. Claro que, ambas fases se presentan al suje­to sin motivos normalmente explicables, aunque sí en virtud de un mo­tivo psicológicamente explicable, psiquiátricamente explicable, o sea, en virtud de que esa persona sufre la psiconeurosis maníaco depresiva.
LA PERTURBACIÓN MENTAL DERIVADA DE LA EMBRIAGUEZ O INGESTIÓN DE DROGAS
El alcohol, como los alcaloides, produce en el organismo los efectos de una intoxicación, que puede ser pasajera, mas con el abuso se hace crónica o habitual y degenera en psicosis. El legislador venezolano establece sanción siempre para los actos cometidos por los embriagados, ya que en nuestro me­dio es frecuente la perturbación mental por embriaguez, y constituye la ma­yor causa de criminalidad. Casi todos los delitos graves: homicidios, lesiones, riñas, violaciones, son cometidos por los ebrios, y el aguardiente es el estimu­lante buscado para llevar a cabo, con ánimos, los actos más reprobables. En nuestro medio el aguardientismo es peligrosísimo.
1.- Si se probare que, con el fin de facilitarse la perpetración del delito, o preparar una excusa, el acusado había hecho uso del licor, se aumentara la pena que debiera aplicársele de un quinto a un tercio, con tal que la totalidad no exceda del maximum fijado por la ley a este genero de pena. Si la pena que debiere imponérsele fuere la de presidio, se mantendrá esta.
2.- Si resultare probado que el procesado sabia y era notorio entre sus relaciones que la embriaguez le hacia provocador y pendenciero, se le aplicaran sin atenuación las penas que para el delito cometido establece este Código.
En relación a la vejez, fija nuestra Ley un límite de los setenta años, cuyo cumplimiento no excluye la responsabilidad penal para el caso de comisión de hechos punibles, ni extingue la pana que se estuviere cumpliendo en todo caso, pero si mitiga la responsabilidad.
Artículos 75 y 48 del Código Penal.
Artículo 48.- A los setenta años termina toda pena corporal que hubiere durado por lo menos cuatro años y la que para entonces hubiere durado menos y estuviere en curso, se convertirá en arresto, si es de presidio, o prisión hasta que transcurran los cuatro años.
Las providencias del caso las dictara el Juez de Primera Instancia en lo Criminal que hubiere conocido
Es la situación de la persona que ha delinquido, que ha perpetrado un delito, que ha sido condenada por tal delito en virtud de sentencia condenatoria definitivamente firme, y que ha vuelto a delinquir
La circunstancia de que un sujeto cometa de nuevo un delito después de haber sido condenado anteriormente. De acuerdo a nuestro sistema penal, es un aumento o agravación de la responsabilidad penal.
Se distingue entre reincidencia genérica, específica y multi-reincidencia.
Se trata de la comisión simplemente de otro hecho punible.
De la comisión de un nuevo hecho punible de la misma índole que el anteriormente perpetrado.
Multi-Reincidencia:
De la comisión de un hecho punible que merezca pena corporal después de dos o más sentencias condenatorias a penas de la misma especie, siempre y cuando el delito sea de la misma índole.
Artículos 100, 101, 102 Código Penal.
Artículo 100.- El que después de una sentencia condenatoria y antes de los diez años de haberla cumplido o de haberse extinguido la condena, cometiere otro hecho punible, será castigado por este con pena comprendida entre el termino medio y maximum de la que le asigne la ley.
Si el nuevo hecho punible es de la misma índole que el anteriormente perpetrado, se aplicara la pena correspondiente con aumento de una cuarta parte.
Artículo 101.- El que después de dos o más sentencias condenatorias a pena corporal, incurriere en hecho punible que la merezca de la misma especie y sea de la misma índole, en el termina indicado en el artículo anterior, será castigado con la pena correspondiente al nuevo hecho aumentada en la mitad.
Artículo 102.- Para los efectos de la ley penal, se consideran como delitos de la misma índole no solo los que violan la propia disposición legal, sino también los comprendidos bajo el mote del mismo Titulo de este Código y aun aquellos que, comprendidos en Títulos diferentes, tengan afinidad en sus móviles o consecuencias.
EXCUSA DE PROVOCACIÓN
Está consagrada en el artículo 67 del Código Penal venezolano en los siguientes términos: “El que cometa el hecho punible en un momento de arrebato o de intenso dolor, determinado por injusta provocación, será casti­gado, salvo disposición especial, con la pena correspondiente disminuida des­de un tercio hasta la mitad, según la gravedad de la provocación”.
En el Derecho Romano, en el Germánico y en el Canónico, se conside­raba sólo un caso especial de esta excusa de provocación: cuando el marido encontraba a su mujer en adulterio con otro hombre y la mataba, estaba exen­to de toda responsabilidad penal; pero si era lo contrario, a la mujer se le apli­caba la pena propia del cónyugicidio. Incluso en el Derecho Romano se de­cía. “Si hallas en adulterio a tu mujer con otro hombre, puedes matarla libre­mente; pero si ella te halla a ti con otra mujer, que no se atreva a tocarte ni con el dedo de una mano”.
El artículo 423 del Código Penal venezolano expresa: “No incurri­rá en las penas comunes de homicidio, ni en las de lesiones, el marido que sorprendiendo en adulterio a su mujer y a su cómplice, mate, hiera o maltrate a uno de ellos o a ambos. En tales casos las penas de homicidio o lesiones se reducirán a una prisión que no exceda de tres años ni baje de seis meses”.
El estado emocional, el arrebato, el trauma psicológico, el torbellino pasional, etc., que llevan al individuo a la perpetración del delito. Dice el Dr. José R. Mendoza que los estados pasionales atenúan la responsabilidad crimi­nal porque se supone que el agente obra en un momento en que su inteligen­cia y su libertad están disminuidas, en que se excita de modo violento el es­píritu y se ofusca la serenidad de la razón o se perturba momentáneamente el ánimo, impulsado a obrar antes de que la razón se imponga. Así, los psicó­logos hablan de pasiones dinámicas que llevan a la acción y pasiones adiná­micas que llevan a la inercia. Entre las adinámicas está el dolor. Pero, frecuen­temente, del dolor se pasa a la ira, o sea, de la pasión adinámica se pasa a la dinámica, y entonces la persona puede cometer un hecho punible: puede matar, lesionar, etc., y estará amparado por la excusa de provocación, cuando estén satisfechos los requisitos y condiciones que examinaremos posterior­mente. El arrebato o ímpetu, excluye absolutamente el cálculo, la premedita­ción. En otras palabras, la excusa de provocación es absolutamente incompa­tible con la premeditación, porque ésta implica frialdad de ánimo, que permi­te al agente medir, pensar, etc.; pero el que actúa en virtud de arrebato emo­cional no premedita, luego no piensa, y es por esto que no son compatibles por un lado la excusa de provocación y por el otro la premeditación.
FUNDAMENTACIÓN OBJETIVA: EL HECHO PROVOCADOR
El hecho provocador: la provocación debe ser injusta, no ha de tener fundamento jurídico alguno. Para determinar, a los efectos que posteriormen­te estableceremos, la importancia de la provocación, se deben tomar en cuen­ta todas las circunstancias del caso concreto, como la personalidad del agente y del ofendido: no es lo mismo la injuria o la provocación que proviene de una persona socialmente desprestigiada, a la cual no se le presta crédito, que la que proviene de una persona de prestigio, a la que se le da importancia; igualmente, en relación al ofendido, sea un privilegiado, sea un pobre diablo, se debe tomar en cuenta las relaciones entre éste y el ofensor, ya que éstas pueden explicar que un gesto, una expresión, que no ofenda a terceros, sí ofenda a uno de ellos, en virtud de sus relaciones y antecedentes.
También hay que tomar en cuenta las circunstancias de tiempo y lugar: dónde y cuándo ocurrió la provocación; así, en la playa, se justifica un biki­ni, pero en una fiesta es una ofensa para el anfitrión, y esto cambia, pues, el significado del acto. Así, dice alguien: “Si un hombre y una mujer están abra­zados sin música, eso significa coito o acto precoital; pero, si hay música, sig­nifica baile”. Por ello es que se deben tomar en cuenta esas circunstancias (tiempo, lugar, personalidad, relación entre ellos, etc.), que deben ser obser­vadas por el Juez, porque sólo así se determinará la gravedad o importancia de la provocación, o sea, si la provocación es de baja o alta calidad, a fin de aplicar la excusa de provocación del artículo 67 del Código Penal venezolano vigente o la circunstancia atenuante del ordinal 3ro del artículo 74 del Códi­go Penal.
La injuria u ofensa pueden ser verbales u orales, escritas o reales, pue­den estar dirigidas al sujeto activo o a un familiar cercano de esa persona, es­pecialmente a la madre. Los hechos provocadores pueden consistir en risas despectivas, gestos, etc.
Puede haber también falsas interpretaciones en cuanto a las palabras, las cuales pueden engendrar la perpetración de un delito grave, por el distinto significado que una palabra tenga en distintos países; así, hay palabras que en una parte son inofensivas, pero que en otras son ofensivas, por lo que alguien propuso que se estableciese una alcabala donde se les dé una lista de palabras buenas o malas a las personas que visitan un país determinado, porque de una mala interpretación puede surgir un delito. Por ejemplo: “chiche” es una pa­labra que en Argentina designa un adorno, y en México es el nombre vulgar del seno; un día, bailando un argentino en México con una dama de la socie­dad, se fijó en que dicha dama llevaba un bonito adorno en el pecho, por lo cual le dijo: “que hermoso chiche tiene usted, señorita”, por lo que la dama se sintió ofendida y abandonó el sitio, para luego regresar junto con su padre y exigir una explicación, mas el hecho no pasó de allí. Por ello el Juez debe estudiar todas estas circunstancias, para así graduar la provocación.
Además, como se dijo al principio, esta provocación no ha de tener fun­damento jurídico alguno; así, por ejemplo: no constituye injusta provocación que el patrono despida a un trabajador, cuando exista una causal contemplada en la Ley del Trabajo. Por tanto, si este trabajador mata al patrono, no estará amparado por la excusa de provocación, porque no ha sido objeto de una pro­vocación injusta, ya que ese acto tiene asidero legal.
GRADUACIÓN DE LA ATENUANTE POR LA GRAVEDAD DE LA PROVOCACIÓN
Es sumamente importante establecer la gravedad de la provocación, por­que de allí depende, o la aplicación de la excusa de provocación, atenuante consagrada en el artículo 67 del Código Penal venezolano vigente, o la aplica­ción de la circunstancia atenuante especificada o determinada consagrada en el ordinal 3ro del artículo 74 del mismo Código Penal, que da lugar a la apli­cación de la pena entre el término medio y el límite mínimo. Esta circunstan­cia atenuante especificada o determinada, consagrada en el citado precepto, está expresada en los siguientes términos: “Haber precedido injuria o amenaza de parte del ofendido, cuando no sea de tal gravedad que dé lugar a la apli­cación del artículo 67”. Y la excusa de provocación consagrada en el artículo 67 está formulada en los siguientes términos: “El que cometa el hecho punible en un momento de arrebato o de intenso dolor, determinado por injusta provocación, será castigado, salvo disposición especial, con la pena correspon­diente disminuida desde un tercio hasta la mitad, según la gravedad de la pro­vocación”.
Por eso, es importante que el Juez determine la gravedad de la provo­cación, habida cuenta de las circunstancias que concurren en el caso concreto, para decidir si se aplica el artículo 67 o si, por el contrario, se aplica el artícu­lo 74 en su ordinal 3ro, y como la atenuante consagrada en el artículo 67 del Código Penal es de mayor eficacia atenuatoria que la consagrada en el ordinal 3ro del artículo 74 del Código Penal, es de vital importancia determinar la gravedad de la provocación.
REACCIÓN INMEDIATA Y REACCIÓN LEJANA.
En lo que respectivo a la excusa de provocación, hay que sentar el principio fundamental de que no es menester, indispensable, que la reacción siga inme­diatamente al acto de la provocación. Aunque usualmente la reacción sigue, inmediatamente, a la provocación, en nuestro caso no se hace necesario que sea inmediatamente. Puede ser lejana, pueden mediar días, meses, años, entre el momento de la provocación y el momento de la reacción; un autor italiano (Florian) dice que muchas veces un gesto o un saludo despectivo dirigido a la persona que fue ofendida hace mucho tiempo, puede evocar en la mente de ésta la misma situación afectiva, emocional o pasional que existió en el mo­mento de la ofensa, y si en tales circunstancias ésta reacciona, procede la apli­cación de esta causa de atenuación de la responsabilidad penal.
ARTÍCULO 67 CÓDIGO PENAL
Artículo 67.- El que cometa el hecho punible en un momento de arrebato o de intenso dolor, determinado por injusta provocación, será castigado, salvo disposición especial, con la pena correspondiente disminuida desde un tercio hasta la mitad, según la gravedad de la provocación.
CASOS ESPECIALES DE PROVOCACIÓN
El artículo 67, tantas veces citado, que consagra la excusa de provoca­ción, hace tal salvedad; y, en esos casos de provocación, se aplica la norma es­pecial y no la regla general dada en el artículo 67. Tales casos especiales de provocación, admitidos en el Código Penal venezolano vigente, que no se exa­minarán aquí exhaustivamente porque corresponden a la parte especial del Derecho Penal, son: el previsto en el primer aparte del artículo 423 del Códi­go Penal venezolano que textualmente dice: “No incurrirá en las penas comu­nes de homicidio ni en las de lesiones el marido que sorprendiendo en adulte­rio a su mujer y a su cómplice, mate, hiera o maltrate a uno de ellos o a am­bos”. Una objeción puramente formal al artículo es la siguiente, que se refie­re al cómplice, cuando en realidad el hombre que tiene acto sexual con la mujer casada nunca puede ser cómplice de adulterio, pues, o es inculpable y, por ende, irresponsable penalmente, cuando no sepa que esa mujer está casa da, o es co-delincuente, cuando lo sepa, y se le aplicará en ese caso una pena igual a la de la adúltera y no la de cómplice, que es la mitad de la pena aplica­ble al autor, de acuerdo a lo que establece el artículo 84 de nuestro Código Penal “Incurren en la pena correspondiente al respectivo hecho punible, re­bajada por la mitad, los que en él hayan participado en cualquiera de los si­guientes modos:
1.- Excitando o reforzando la resolución de perpetrarlo o prometiendo asistencia o ayuda para después de cometido.
2.- Dando instrucciones o suministrando medios para realizarlo.
3.- Facilitando la perpetración del hecho o prestando asistencia o auxi­lio para que se realice, antes de su ejecución o durante ella.
CONCEPTO DE CAUSAS DE AGRAVACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD PENAL
Son aquellas que, en alguna medida, en algún grado, dan lugar al aumento a la pena normalmente aplicable.
CLASIFICACIÓN DE LAS CAUSAS GENERALES DE AGRAVACIÓN
1.- Circunstancia Agravantes genéricas o propiamente dichas, consagradas en los 20 ordinales del artículo 77 del Código penal.
Artículo 77 CP
Artículo 77.- Son circunstancias agravantes de todo hecho punible las siguientes:
1.- Ejecutarlo con alevosía. Hay alevosía cuando el culpable obra a traición o sobre seguro.
2.- Ejecutarlo mediante precio, recompensa o promesa.
3.- Cometerlo por medio de inundación, incendio, veneno, explosión, varamiento de nave, avería causada de propósito, descarrilamiento de locomotora o por medio del uso de otro artificio que pueda ocasionar grandes estragos.
4.- Aumentar deliberadamente el mal del hecho, causando otros males innecesarios para su ejecución.
5.- Obrar con premeditación conocida.
6.- Emplear astucia, fraude o disfraz.
7.- Emplear medios o hacer concurrir circunstancias que añadan la ignominia a los efectos propios del delito.
8.- Abusar de la superioridad del sexo, de la fuerza, de las armas, de la autoridad o emplear cualquier otro medio que debilite la defensa del ofendido.
9.- Obrar con abuso de confianza.
11.- Ejecutarlo con armas o en unión de otras personas que aseguren o proporcionen la impunidad.
12.- Ejecutarlo en despoblado o de noche. Esta circunstancia la estimaran los Tribunales atendiendo a las del delincuente y a los efectos del delito.
13.- Ejecutarlo en desprecio o en ofensa de la autoridad pública o donde esta se halle ejerciendo sus funciones.
14.- Ejecutarlo con ofensa o desprecio del respeto que por su dignidad, edad o sexo mereciere el ofendido, o en su morada, cuando este no haya provocado el suceso.
15.- Ejecutarlo con escalamiento. Hay escalamiento cuando se entra por vía que no es la destinada al efecto.
16.- Ejecutarlo con rompimiento de pared, techo o pavimento o con fractura, entendiéndose por esta toda fuerza, rotura, descomposición, demolición, derribo o agujeramiento de paredes, terrenos o pavimentos, puertas, ventanas, cerraduras, candados u otros utensilios o instrumentos que sirvan para cerrar o impedir el paso o la entrada y de toda especie de cerraduras, sean las que fueren.
17.- Ser agraviado cónyuge del ofensor, o su ascendiente o hermano legítimo, natural o adoptivo; o cónyuge de estos; o ascendientes, descendientes o hermano legítimo de su cónyuge; o su pupilo, discípulo, amigo intimo o bienhechor.
18.- Que el autor, con ocasión de ejecutar el hecho y para prepararse a perpetrarlo, se hubiere embriagado
deliberadamente, conforme se establece en la regla 1 del artículo 64.
19.- Ser vago el culpable.
20.- Ser por carácter pendenciero.
3.- Las agravantes Especiales, que son la contrapartida de las atenuantes especiales.
1.- Muerte del Reo.
2.- La Amnistía.
CAUSAS ESPECÍFICAS DE LA EXTINCIÓN DE LA ACCIÓN PENAL Y DE LA PENA
En cuanto a la causa específica de extinción de la acción penal, cabe ad­vertir que el perdón de la parte agraviada en los delitos de acción privada, en los delitos enjuiciables sólo a instancia de la parte agraviada, extingue sólo la acción penal; excepcionalmente, sin embargo, y en virtud de una disposición, especial de la ley, el perdón de la parte agraviada puede extinguir la pena, pero, por regla general, sólo extingue la acción penal.
En cuanto a la causa específica de extinción de la pena, ella está constituida por el indulto, ya que para que exista legalmente, es menester que ha­ya pena, y hay pena cuando ella ha sido impuesta en virtud de sentencia con­denatoria definitivamente firme pasada en autoridad de cosa juzgada.
Tenemos, pues, que el perdón del agraviado, en principio, en los delitos de acción privada. es una causa especifica de extinción de la acción penal, y el indulto es una causa especifica de extinción de la pena.
LA MUERTE DEL REO. EFECTOS.
El artículo 103 del Código Penal dice textualmente: “La muerte del procesado extingue la acción penal.
La muerte del reo extingue también la pena, aun la pecuniaria impuesta y no satisfecha y todas las consecuencias penales de la misma, pero no impide la confiscación de los objetos o instru­mentos con que se cometió el delito, ni el pago de las costas procesales que se harán efectivas contra los herederos”.
De manera que la muerte del pro­cesado extingue la acción penal, en tanto que la muerte del ya condenado extingue la pena impuesta por la sentencia condenatoria definitivamente fir­me que estaba cumpliendo.
El artículo 106 del citado Código expresa 10 siguiente: “En los hechos punibles para cuya averiguación y castigo es menester instancia de parte (de­litos de acción privada) el perdón del ofendido extingue la acción penal, pero no hace cesar la ejecución de la condena, sino en aquellos casos establecidos por la ley. El perdón obtenido por uno de los reos alcanza también a los de­más. El perdón no produce efecto respecto de quien se niegue a aceptado”. Esto nos dice que, por regla general, el perdón del ofendido extingue jurisdicción penal, pero excepcionalmente puede extinguir la pena impuesta por sentencia condenatoria definitivamente firme; claro, esto en delitos de acción privada.
LA AMNISTÍA Y EL INDULTO EN CÓDIGO PENAL VENEZOLANO VIGENTE
El artículo 104 del Código Penal dice textualmente: “La amnistía extin­gue la acción penal y hace cesar la ejecución de la condena y todas las conse­cuencias penales de la misma.
El indulto o gracia que condona la pena la hace cesar con todas sus ac­cesorias. Cuando el indulto se concede conmutando la pena impuesta por otra inferior, se cumplirá ésta con las accesorias que le correspondan”.
DIFERENCIAS ENTRE LA AMNISTÍA Y EL INDULTO
1.- La amnistía es un acto de la competencia de la Asamblea Nacional, es un privilegio del Poder Legislativo consagrado en el del artículo 186 de la C.R.B.V.
El indulto es un acto de la exclusiva competencia del Poder Ejecutivo, es una facultad inherente al Presidente de la República.
2.- La amnistía se concede generalmente por delitos políticos.
El indulto se puede conceder por delitos políticos o comunes; también puede con­cederse por delitos militares, pero entonces rigen disposiciones diferen­tes consagradas en el Código de Justicia Militar.
3.- La amnistía implica una ley que contiene disposiciones generales y abs­tractas, que no se refieren a personas nominativamente designadas, sino a delitos, y beneficia y ampara tanto a las personas que están siendo procesadas como a las que ya han sido condenadas por sentencia conde­natoria definitivamente firme, por la perpetración del delito o de los de­litos (políticos general, tradicional e históricamente) comprendidos en las disposiciones de la Ley de Amnistía.
En cambio, el indulto se hace nominativamente, individualmente, se otorga a una o varias personas y se concede de acuerdo al bajo índice de peligrosidad, o cuando hay duda de la justa condenación de la persona en el momento inicial, o en el caso de resocialización.
4.- La amnistía extingue la acción penal y la pena, es una causa de extin­ción común a la acción penal y a la pena, según la fecha en que entra en vigencia la Ley de Amnistía, con relación al estado en que se encuen­tra una persona en ese momento. Si la persona está siendo procesada, la amnistía con respecto a esa persona extingue la acción penal; si la per­sona ya ha sido condenada por sentencia condenatoria definitivamente firme, la amnistía con respecto a esa persona extingue la pena. Esto, porque en la amnistía se atiende al delito mismo, luego por el mismo delito puede haber procesados y condenados, y esto es lo usual.
El indulto sólo extingue la pena, porque es una causa específica de ex­tinción de la pena; y para que el indulto proceda válida y jurídicamente tiene que haber pena, y hay pena cuando se ha dictado una sentencia condenatoria definitivamente firme, pasada en autoridad de cosa juzga­da, o sea, cuando contra ella se han ejercido y agotado los recursos or­dinarios y extraordinarios que la ley acuerda, o cuando no se han ac­tualizado.
Propia e impropia: Si la amnistía ocurre o es declarada antes de que se hubiera dictado sentencia condenatoria definitivamente firme, será propia porque extingue la acción penal; pero si es decretada después que se ha dic­tado sentencia condenatoria definitivamente firme, será impropia, porque extingue la pena. En el primer caso ocurre con respecto al procesado y en el segundo caso ocurre con respecto al condenado.
El indulto puede ser pleno o por conmutación. El indulto pleno trae consigo la libertad absoluta y hace cesar la pena con todas sus accesorias. El indulto por conmutación consiste en el cambio de una pena severa por una más benigna, con las accesorias que a ésta corresponden.
PRESCRPCIÓN DE LA ACCIÓN PENAL
La acción Penal prescribe, es decir, se extingue por el transcurso de un cierto lapso sin que el delito sea perseguido.
La prescripción de la acción penal es de naturaleza extintiva, liberatoria.
En el fundamento científico de la prescripción de la acción penal se se­ñalan dos concepciones: una, que encuentra su razón en el olvido del delito, en la cesación de la perturbación social causada por el hecho, en la desapari­ción de las pruebas o en la dificultad de establecerlas después de mucho tiem­po; la otra, que la justifica como una pena para la negligencia del acusador. Pero casi todas las legislaciones, incluyendo la nuestra, han acogido el primer concepto, de olvido presunto del delito y este olvido suprime la necesidad de castigar y es reconocido por la ley como presunción invencible, juris et de ju­re. (“El tiempo olvida todo”).
3.- Por siete años si el delito mereciere pena de presidio de siete años o menos.
4.- Por cinco años, si el delito mereciere pena de prisión de mas de tres años.
5.- Por tres años, si el delito mereciere pena de prisión, de tres años o menos, arresto de mas de seis meses, relegación a colonia penitenciaria, confinamiento o expulsión del espacio geográfico de la República.
7.- Por tres meses, si el hecho punible solo acarreare pena de multa inferior a ciento cincuenta bolívares o arresto de menos de un mes.
¿CUÁNDO COMENZARÁN A CORRER LOS LAPSOS ESTABLECIDOS ANTERIORMENTE PARA LA PRESCRIPCIÓN PENAL?
ARTICULO 109 DEL CP.
Artículo 109.- Comenzara la prescripción: para los hechos punibles consumados, desde el día de la perpetración; para las infracciones, intentadas o fracasadas, desde el día en que se realizo el último acto de la ejecución; y para las infracciones continuadas o permanentes, desde el día en que ceso la continuación o permanencia del hecho. Si no pudiere promoverse o proseguirse la acción penal sino después de autorización especial o después de resuelta una cuestión prejudicial deferida a otro juicio, quedara en suspenso la prescripción y no volverá a correr hasta el día en que se de la autorización o se define la cuestión prejudicial.
¿CUÁNDO SE INTERRUMPE EL CURSO DE LOS LAPSOS ESTABLECIDOS EN EL CÓDIGO PENAL PARA QUE PRESCRIBA LA ACCIÓN?
ARTICULO 110 CP
Artículo 110.- Se interrumpirá el curso de la prescripción de la acción penal por el pronunciamiento de la sentencia siendo condenatoria, o por la requisitoria que se libre contra el reo, si este se fugare. Interrumpirán también la prescripción el auto de detención o de citación para rendir indagatoria y las diligencias procésales que le siga; pero si el juicio, sin culpa del reo, se prolongare por un tiempo igual al de la prescripción aplicable mas la mitad del mismo, se declarara Prescrita la acción penal. Si establece la ley un termino de prescripción menor de un año, quedara ella interrumpida por cualquier acto de procedimiento; pero si en el termino de un año, contado desde el día en que comenzó a correr la prescripción, no se dictare sentencia condenatoria, se tendrá por prescrita la acción penal. La prescripción interrumpida comenzara a correr nuevamente desde el día de la interrupción. La interrupción de la prescripción surte efectos para todos los que han concurrido al hecho punible, aun cuando los actos que interrumpan la prescripción no se refiere sino a uno.
Implica la existencia de una pena impuesta por sentencia condenatoria definitivamente firme, pasada en autoridad de cosa juzgada. Y para que la pena prescriba se hace necesario el transcurso de cierto lapso, sin que la misma sea ejecutada.
ARTICULO 111 CP
Artículo 111.- Cuando un condenado sea sometido por cualquier otro hecho punible a un nuevo juicio, se computara la prescripción según la pena que deberá imponerse en la nueva sentencia, cuando resulte inferior a la impuesta en la anterior.
Al igual que la prescripción de la acción penal, la prescripción de la pena es de naturaleza extintiva y liberatoria.
ARTÍCULOS 112, CP
1.- Las de presidio, prisión y arresto por un tiempo igual al de la pena que haya de cumplirse, mas la mitad del mismo.
2.- Las de relegación a colonia penitenciaria, confinamiento y expulsión del espacio geográfico de la República, por un tiempo igual al de la condena, mas la tercera parte del tiempo.
3.- Las de suspensión de empleo o inhabilitación para el ejercicio de profesión, industria o arte, por un tiempo igual al de la condena, mas la cuarta parte del mismo.
4.- Las de multas en estos lapsos: las que no excedan de ciento cuarenta bolívares, a los tres meses; y las que pasen de dicho límite, a los seis meses; pero si fueren mayores de dos mil quinientos bolívares, solo prescribirán al año.
5.- Las de amonestación o apercibimiento, a los seis meses.
Se entiende que la pena que haya de cumplirse, a que se refieren los números 1 y 2 de este artículo, es la que resulte según el cómputo practicado por el juez de la causa.
Cuando la sentencia firme impusiere penas a mas de un delito, el tiempo para la prescripción se aumentara en una cuarta parte del designado en este artículo para la respectiva pena.
El tiempo para la prescripción de la condena comenzara a correr desde el día en que quedo firme la sentencia o desde el quebrantamiento de la condena si hubiere esta comenzando a cumplirse; pero en el caso de nueva prescripción, se computara en ella al reo el tiempo de la condena sufrida.
Se interrumpirá esta prescripción, quedando sin efecto el tiempo transcurrido, en el caso de que el reo se presente o sea habido, y cuando cometiere un nuevo hecho punible de la misma índole antes de completar el tiempo de la prescripción, sin perjuicio de que esta pueda comenzar a correr de nuevo.
Si, en virtud de nueva disposición penal mas favorable al reo, fuere menester revisar una sentencia condenatoria modificando la pena impuesta, solo se tendrá en consideración, para los efectos de la prescripción, la pena que proceda conforme a la nueva disposición legal, la cual tendrá efecto retroactivo en todo lo que fuere en beneficio del reo.
El artículo fundamental en esta materia es el l 13 del Código Penal que textualmente expresa: “Toda persona responsable criminalmente de algún de­lito o falta, lo es también civilmente. La responsabilidad civil nacida de la penal no cesa porque se extingan ésta o la pena, sino que durará como las obligaciones civiles con sujeción a las reglas del Derecho Civil.
Sin embargo, el perdón de la parte ofendida respecto a la acción penal, produce la renuncia de la acción civil, si no se ha hecho reserva expresa.
Se prescribirá por diez años la acción civil que proceda contra funcio­narios públicos por hechos ejecutados en el ejercicio del cargo”
Analizaremos, paso por paso, esta disposición, que es la fundamental, para así delimitar el concepto de la responsabilidad civil derivada del delito:
1.- Toda persona responsable criminalmente de algún delito o falta, lo es también civilmente. Es penalmente responsable y por ello debe serle impuesta la pena establecida en la ley penal. Es civilmente responsable y por ello debe reparar los daños ocasionados o indemnizar los perjui­cios producidos, pues la finalidad de la acción de responsabilidad civil es restituir la cosa cuando fuera posible, la reparación del daño que pro­dujo la perpetración del delito y la indemnización de los perjuicios. Es decir, la acción de responsabilidad civil es la que tiene por finalidad ob­tener la reparación de los daños y perjuicios que produjo la perpetra­ción de un delito.
2.- La responsabilidad civil nacida de la penal no cesa porque se extingan ésta o la pena, sino que .durará como las obligaciones civiles, con suje­ción a las reglas del derecho civil. La acción de responsabilidad civil no se extingue por el mero hecho de extinguirse la acción penal o la pena, sino que la acción civil prescribe conforme a las reglas del derecho civil en virtud de la naturaleza y la finalidad de la acción civil, y por lo tanto, prescribe no conforme a como prescribe la acción penal, sino como prescriben las acciones civiles.
3.- Sin embargo, el perdón de la parte ofendida respecto a la acción penal produce la renuncia de la acción civil, si no se ha hecho reserva expre­sa. De modo que, si la parte ofendida perdona al sujeto activo, para que ese desistimiento de la acción penal no conlleve el de la acción civil, es menester hacer reserva expresa de esta acción de responsabilidad ci­vil, caso en el cual se extingue la acción penal, porque se perdona o se desiste; pero sigue viva la acción de responsabilidad civil en virtud de la reserva expresa que de ella ha hecho la parte agraviada, y si no se ha he­cho la reserva expresa, se produce entonces la renuncia de la acción civil.
4.- Se prescribirá por 10 años la acción civil que proceda contra funcionarios públicos por hechos ejecutados en el ejercicio del cargo.
OBJETO DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL DERIVADA DEL DELITO
ARTÍCULO 120 DEL CP
El encabezamiento del artículo 121 ejusdem expresa lo siguiente: “La restitución deberá hacerse de la misma cosa, siempre que sea posible, con pa­go de los deterioros o menoscabos a regulación del Tribunal”. O sea, que siempre que sea posible la restitución de la cosa, debe realizarse ésta, con el pago de los menoscabos o deterioros que produjo a tal cosa la perpetración del delito; esto es, repetimos, cuando sea posible, pues puede ser que no lo sea, por ejemplo, porque la cosa ha sido vendida en forma tal, en condiciones tales, que se la convierte en irreinvindicable, o porque se ha perdido, o porque la destruyó el que la hurté, etc.
A la reparación del daño causado se refiere el tercer aparte del mismo artículo 121 del Código Penal en los siguientes términos: “Si no fuere posi­ble la restitución de la cosa, se reparará la pérdida pagándose el valor de ella”. Esto nos dice que la reparación del daño causado tiene carácter subsidiario con respecto a la restitución, porque si es posible, debe hacerse la restitución, pero si no es posible, se reparará el daño.
El último aparte del artículo 121 expresa: “La reparación se hará valo­rando la entidad del daño a regulación del Tribunal, atendido el precio natural de la cosa, siempre que fuere posible, y el grado de afección en que la tenga el agraviado; y sólo se exigirá cuando no hay lugar a la restitución.
LAS INDEGNIZACIONES DE PERJUCIOS
Está contemplada en el artículo 122 de la citada Ley Sustantiva en los siguientes términos: “La indemnización de perjuicios comprenderá no sólo los que se hubiesen causado al agraviado, sin también los que se hubieren irrogado por razón del delito, a su familia o a un tercero.
Los Tribunales regularán el importe de esta indemnización en los mis­mos términos prevenidos para la reparación del daño en el artículo preceden­te. Vemos que la indemnización es más amplia que la reparación del daño ocasionado, pues comprende, no sólo el perjuicio irrogado al agraviado, sino, además, los ocasionados a sus familiares o a un” tercero.
El encabezamiento del artículo 123 ejusdem expresa lo siguiente: “La obligación de restituir, reparar el daño o indemnizar los perjuicios, se trasmi­te a los herederos del responsable, pero hasta concurrencia del monto de la herencia, siempre que la acepten bajo beneficio de inventario”.
ARTICULOS 114,115,116,117,118,119,120,121,122,123.
No existiendo estos o no teniendo bienes, responderán con los suyos propios los autores del hecho salvo, salvo al beneficio de competencia en la forma que establezca la ley civil.
3.- Responderán con sus propios bienes los menores de quince años que ejecuten el hecho penado por la ley, salvo el beneficio de competencia.
Artículo 117.- Son además responsables subsidiariamente los posaderos o directores de establecimientos o casas de huéspedes, de los efectos robados a estos dentro de las mismas casas o establecimientos, o de su indemnización, siempre que los alojados hubieren dado conocimiento al mismo posadero, o director o al que haga sus veces, del depósito de aquellos objetos y además, hubieren observado las prevenciones que los dichos posaderos, o a sus sustitutos, les hubieren hecho sobre cuidado y vigilancia de los mismos. Esta responsabilidad no tendrá lugar en caso de robo con violencia hecha a las personas, a no ser que este haya sido ejecutado por los dependientes de la casa. La misma responsabilidad subsidiaria y con las mismas condiciones, toca a los capitanes o patrones de embarcaciones mercantes o de transporte, por el robo de los efectos de los pasajeros puestos a bordo de ellas, salvo que lo que se dice en el párrafo anterior de los dependientes, se entiende aquí de los empleados subalternos del buque.
Artículo 119.- En caso de rebelión existe la solidaridad en la responsabilidad civil derivada de los daños y expropiaciones causados por fuerzas rebeldes. Tal responsabilidad solidaria comprende a todos los que figuren en la insurrección con el grado de general, aun cuando sea usurpado, y cualquiera que sea el lugar de la República donde las fuerzas rebeldes hayan causado el daño. En cuanto a los rebeldes que hayan actuado con grados inferiores, aun cuando sean usurpados, la solidaridad sólo existe por los daños y depreciaciones que cause cualquier fuerza rebelde en el respectivo Estado, Distrito Metropolitano de Caracas, Territorio o Dependencia Federal, donde ellos hayan participado en la rebelión. Se exceptúan únicamente de responsabilidad civil los soldados reclutados por los rebeldes, o que al cometer el daño lo hubiesen hecho en cumplimiento de ordenes superiores.
Artículo 121.- La restitución deberá hacerse de la misma cosa, siempre que sea posible, con pago de los deterioros o menoscabos a regulación del Tribunal. La restitución debe hacerse aun cuando la cosa se halle en poder de un tercero que la posea legalmente, salvo su repetición contra quien corresponda. No será aplicable esta disposición cuando el tercero haya adquirido la cosa en la forma y con los requisitos establecidos por las leyes para hacerla irreivindicable. Si no fuere posible la restitución de la cosa, se reparará la pérdida pagándose el valor de ella. La reparación se hará valorando la entidad del daño a regulación del tribunal, atendido el precio natural de la cosa, siempre que fuere posible, y el grado de afección en que la tenga el agraviado; y solo se exigirá cuando no haya lugar a la restitución.
Artículo 123.- La obligación de restituir, reparar el daño o indemnizar los perjuicios, se trasmite a los herederos del responsable, pero hasta concurrencia del monto de la herencia, siempre que la acepten bajo beneficio de inventario. La acción para repetir la restitución, reparación o indemnización, se transmite igualmente a los herederos del perjudicado.

References: artículo 65
e contrario
 artículo 65
 Artículo 65
 artículo 65
 artículo 60
 artículo 61
 artículo 68
 artículo 65
 artículo 25
 artículo 8
 artículo 9
 artículo 11
 artículo 12
 artículo 13
 artículo 185
 artículo 15
 artículo 455
 artículo 80
 artículo 81
 artículo 81
 artículo 82
 artículo 83
 artículo 83
 artículo 84
 resolución 
 resolución 
 artículo 85
 artículo 483
 artículo 483
 artículo 85
 artículo 83
 artículo 83
 artículo 84
 resolución 
 artículo 85
 artículo 483
 artículo 483
 artículo 85
 artículo 84
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 99
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 86
in fine
 artículo 87

Artículo 94

Artículo 96

Artículo 86

Artículo 87

Artículo 88

Artículo 89

Artículo 90

Artículo 91

Artículo 92

Artículo 93

Artículo 94

Artículo 96

Artículo 494
 artículo 464
 artículo 74
 artículo 74
 artículo 75
 artículo 76
 artículo 62
 artículo 62
 artículo 63

Artículo 48

Artículo 100

Artículo 101

Artículo 102
 artículo 67
 artículo 423
 artículo 67
 artículo 74
 artículo 67
 artículo 74
 artículo 67
 artículo 67
 artículo 67
 artículo 67
 artículo 74

ARTÍCULO 67

Artículo 67
 artículo 67
 artículo 67
 artículo 423
 artículo 84
 resolución 
 artículo 77

Artículo 77

Artículo 77
 artículo 64
 artículo 103
 artículo 106
 artículo 104
 artículo 186

Artículo 109

Artículo 110

Artículo 111

ARTÍCULO 120
 artículo 121
 artículo 121
 artículo 121
 artículo 122
 artículo 123

Artículo 117

Artículo 119

Artículo 121

Artículo 123