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Timestamp: 2018-02-21 03:28:38+00:00

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Un reciente artículo de Bloomberg ha revelado de qué manera un grupo secreto de Facebook permitió crear un ejército de troles [1] a favor de gobiernos, incluyendo en la India, como medio de propaganda tendiente a manipular las elecciones [2
Pero la realidad es que Facebook no es un simple espectador en materia de política.
Lo que no dice Zuckerberg es que su compañía colabora activamente con partidos y dirigentes, incluyendo a los que utilizan esa plataforma para contrarrestar la oposición –a veces con ayuda de numerosos troles que propagan información falseada («fake news») e ideologías extremistas [3].
En Estados Unidos, empleados de
ese equipo trabajaron en el
terreno durante la campaña de
En la India, Facebook favoreció la presencia en la red del primer ministro Narendra Modi, quien hoy cuenta con más seguidores en Facebook que cualquier otro dirigente político del mundo.
Durante los mítines de campaña hay miembros del equipo de Katie Harbath junto a responsables comerciales del sector publicitario de Facebook cuyo papel consiste en ayudar a la compañía a sacar provecho financiero de la atención que las elecciones suscitan en las masas.
Esos especialistas enseñan a políticos y dirigentes cómo crear una página de Facebook para su campaña –página que autentifican con una marca azul–, cómo optimizar el uso de videos para atraer a la gente y cómo seleccionar eslóganes publicitarios. Al resultar electos esos candidatos, su colaboración con Facebook permite a la compañía extender aún más su propia influencia política y mejorar sus posibilidades de evadir las leyes.
El problema se acentúa cuando Facebook se erige antidemocráticamente en pilar de la democracia.
Freedom House, una seudo ONG con sede en Washington, que milita por la democracia en todo el mundo [4], reportó en noviembre de 2017 que un número creciente de Estados «manipulan las redes sociales para socavar las bases de la democracia» [5].
Eso se traduce en campañas de difamación, de acoso o de propaganda, campañas que el gobierno respalda discretamente para imponer su versión de los hechos, silenciar la disidencia y reforzar el poder.
Facebook abrió su primera oficina en Washington en 2007. La elección presidencial del año siguiente marcó el surgimiento del primer «presidente Facebook» en la persona de Barack Obama, quien –con ayuda de la plataforma– logró llevar su mensaje a millones de votantes durante las semanas que antecedieron la elección.
La cantidad de usuarios de Facebook creció de forma exponencial con los acontecimientos de las «primaveras árabes» que sacudieron el Medio Oriente en 2010 y 2011, poniendo de relieve la enorme influencia que la plataforma ejerce sobre la democracia.
Durante el periodo en que Facebook escogió a Katie Harbath, la ex partidaria de Giuliani, para dirigir su grupo político, las elecciones se convertían en un tema constante en las redes sociales.
Facebook comenzó a implicarse poco a poco en procesos electorales en todas partes del mundo.
Facebook se asoció a varios de los partidos políticos más controvertidos del mundo, mientras pisoteaba el principio mismo de la transparencia.
Desde 2011, la compañía está reclamando a la Comisión Electoral de Estados Unidos que le otorgue una dispensa para la ley que exige transparencia en todo lo concerniente a la promoción de un partido político, lo cual le habría evitado la crisis que ahora enfrenta sobre los gastos publicitarios rusos relacionados con las elecciones de 2016.
Las relaciones entre la compañía y los gobiernos siguen siendo complicadas.
La Unión Europea ha cuestionado a Facebook por haber permitido que el islamismo radical prospera a través de su red.
La compañía acaba precisamente de publicar su informe de transparencia, donde explica que entregará a los gobiernos datos sobre sus usuarios sólo si el pedido está legalmente justificado.
De no ser así, Facebook no vacilará en recurrir a la justicia [6].
El mercado indio es sin dudas el más beneficioso para Facebook en este momento, por encima del estadounidense.
En la India, la cantidad de usuarios crece dos veces más rápido, sin entrar a mencionar los 200 millones de indios que utilizan la mensajería WhatsApp, mucho más que en cualquier otro país del mundo.
En la época de las elecciones indias de 2014, Facebook ya había trabajado durante meses en otras campañas.
Narendra Modi aprovechó a fondo el respaldo de Facebook y de WhatsApp para reclutar voluntarios que a su vez extendieron el mensaje a través de las redes sociales.
A partir de la elección de Modi como primer ministro de la India, la cantidad de suscritos aumentó en 43 millones, dos veces más que en el caso de Trump.
A medida que aumentaba la influencia de Modi en las redes sociales, sus seguidores iniciaron una campaña de acoso contra sus rivales políticos en Facebook y WhatsApp.
La India se convirtió en un nodo de desinformación, incluso con propagación de información falsa que provocó motines en los que murieron varias personas.
El país se hizo además extremadamente peligroso para los partidos de oposición y los periodistas.
Pero Modi y el Partido Popular Indio (Bharatiya Janata Party, BJP) no fueron los únicos en utilizar los servicios que Facebook propone.
La compañía pretende poner las mismas herramientas y servicios a la disposición de todos los candidatos, sin importar su orientación política, así como de grupos poco conocidos de la sociedad civil.
Lo interesante es que el propio Mark Zukerberg quiere ser presidente de Estados Unidos y ya contrató a David Plouffe –consejero de campaña de Barack Obama en 2008– y a Ken Mehlman –consejero de campaña de George Bush hijo en 2004.
Actualmente está trabajando con Amy Dudley –ex consejera del senador Tim Kaine–, con Ben LaBolt –ex encargado de prensa de Barack Obama– y con Joel Benenson –consejero de campaña de Hillary Clinton en 2016 [7].
Un estudio publicado en 2014 bajo el título Evidencia experimental de un fenómeno de contagio emocional a gran escala a través de las redes sociales [8] analizó la proporción entre los mensajes positivos y negativos vistos por 689 000 usuarios de Facebook.
El experimento, realizado entre el 11 y el 18 de enero de 2012, trató de identificar efectos de contagio emocional que modificaban el peso emocional de las informaciones enviadas a los usuarios.
Los investigadores concluyen que por primera vez hallaron «la prueba de que las emociones pueden propagarse a través de una red informática, [aunque] los efectos vinculados a esas manipulaciones son limitados».
Este estudio fue criticado tanto por sus bases éticas como por la metodología utilizada.
Ante la intensificación de la polémica, uno de los principales instigadores de esa investigación y miembro del equipo responsable de los datos de Facebook, Adam Kramer, defendió el estudio en un comunicado de la compañía [9].
Días después, la directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, emitió una declaración [10], durante su estancia en la India.
En una actividad organizada en Nueva Delhi por la Cámara de Comercio, Sheril Sandberg declaró: «Este estudio se realizó en el marco de las investigaciones que las empresas desarrollan para poner a prueba diferentes productos, ni más ni menos.
La comunicación al respecto fue muy mala y nos excusamos por ello. No quisimos contrariarlos a ustedes.»
¿Para qué nuevo producto revolucionario realizó Facebook experimentos sicológicos tendientes a manipular las emociones de sus usuarios?
Esos productos revolucionarios son los ejércitos de troles numéricos utilizados con fines propagandísticos que difunden fake news (información falsa) para ayudar a sus clientes durante las elecciones.
La mayoría de nosotros no prestamos verdadera atención a lo que se divulga a través de las redes sociales y la mayor parte de lo que en ellas aparece es más bien inofensivo.
Al menos eso parece a primera vista.
La realidad es que lo que se pone en internet tiene un impacto aterrador.
Según una investigación conjunta del Laboratorio Nacional del Noroeste del Pacífico y la Universidad de Washington, el contenido de lo que se pone en las redes sociales puede ser utilizado por un programa informático para predecir acontecimientos futuros –quizás incluso para predecir quién será el próximo primer ministro de la India.
En un trabajo que acaba de publicar ArXiv [13], un equipo de investigadores descubrió que las redes sociales pueden ser utilizadas para «detectar y predecir acontecimientos en el mundo real» [14].
Analizando Twitter es posible predecir con precisión desórdenes sociales, por ejemplo, cuando las personas utilizan ciertos hashtags para intercambiar sobre determinados problemas, antes de que la cólera acabe propagándose en el mundo real.
En la India ha surgido una gigantesca industria de la desinformación o «fake news», cuya influencia es muy superior al discurso político tradicional y que, a falta de control, puede llegar a convertirse en un problema de seguridad, como sucedió con las «primaveras árabes».
En momentos en que está en su apogeo el debate sobre los linchamientos, es necesario que se entienda que ese tipo de incidentes no se habría propagado tan rápidamente sin el acceso de la juventud a Facebook, Twitter, Youtube y otras redes sociales que permiten a esa industria de la desinformación generar y propagar los montajes de videos falsos y de«fake news».
El fenómeno de los linchamientos, que apareció desde hace ya varios años, es una consecuencia directa de esa industria del «fake news» o desinformación, que pasa de las redes sociales al mundo real.
Esto toma otro cariz ahora que se ha revelado que Facebook y WhatsApp conspiraron con el establishment creando «un ejército de troles» con fines de propaganda numérica y engendrando explosiones de violencia en suelo indio.
Esto es un caso típico de terrorismo.
Hay que recordar que el terrorismo se define como «la utilización sistemática del terror o de la violencia por parte de un individuo o un grupo con fines políticos».
En el caso que nos ocupa, ese terrorismo es obra de una compañía extranjera –Facebook– en suelo indio mediante una guerra numérica de (des)información.
¿Qué estamos esperando para reaccionar contra tales actos?
Durante las elecciones presidenciales estadounidenses hubo una campaña de «fake news» o desinformación.
Esta fue parte de la campaña oficial, realizada a su vez con la colaboración de empresas tecnológicas, y se afirma que hasta los rusos utilizaron sus propias redes.
Ese mismo método se utilizó también para orientar el debate sobre el Brexit.
Mientras escribimos este artículo, esa enorme industria del «fake news» extiende sus tentáculos sobre la India.
Numerosos deportistas de renombre, «celebrities», economistas y políticos ya han sido víctimas de la diseminación de contenidos falaces.
Es una peligrosa tendencia que debería ser objeto de estrecha vigilancia por parte de nuestros servicios de inteligencia en aras de prevenir futuros desastres.
Veamos, en una breve explicación, cómo funciona todo eso.
Se ponen en marcha numerosos sitios y portales web de diversa legitimidad y financiamiento.
Se crean contenidos específicos para diversas categorías de personas, en función de la región donde viven, de su ideología, su edad, su religión… contenidos que se mezclan con una enorme cantidad de material erótico que disimula el objetivo verdadero.
Ese contenido falaz se introduce después en la red social y en grupos específicos previamente identificados mediante herramientas de análisis desarrolladas por empresas tecnológicas.
A medida que se propaga, esa información falsa va adquiriendo su propia dinámica y alguien –una celebridad, algún político o incluso un periodista– acaba repitiéndola.
Lo que sucede entonces ya cae en el rango de la verdadera locura.
Ya sea a propósito o por ignorancia, los medios dominantes comienzan a propagar esas mentiras, dedicando la integralidad de sus revistas de prensa al análisis de esa información falsa o «fake new»… quién dice qué y por qué lo dice, bla bla bla, en vez de tratar de verificar la autenticidad de tales afirmaciones.
Dado el carácter sensacional de esas falsedades, y también porque personas influyentes las repiten, esa visión falseada del mundo va a contaminar el mundo real.
¿Testigos? Las víctimas de linchamientos.
Se llega así a un momento en que es casi imposible distinguir entre lo verdadero y lo falso, diferenciar el hecho de la ficción, con toda la sociedad radicalizándose en diferentes facciones que se oponen entre sí basándose en mentiras.
En la época de las elecciones indias de 2014 apareció en la prensa un artículo sobre el tema «¿Puede Facebook influir en el resultado de la elección india?».
El título revelaba la existencia de un verdadero iceberg.
Si Facebook es capaz de modificar nuestras emociones y de hacernos votar… ¿qué más puede hacer? [15].
Asombrosamente, la Comisión Electoral India no encontró nada mejor que firmar un documento asociándose con Facebook para censar a los votantes durante el proceso electoral [16].
El doctor Nasim Zaidi, jefe de la Comisión Electoral India (ECI), declaró:
Las 17 agencias de inteligencia de Estados Unidos emitieron serias advertencias en cuanto al impacto de este fenómeno de desinformación sobre su proceso electoral y su sociedad.
Según un centro de investigación en estadística, la mayoría de los estadounidenses –un espectacular 88%– piensa que la difusión de «fake news» perjudica su percepción de la realidad cotidiana [17].
Nosotros, en la India, nos dirigimos hacia un escenario aún más catastrófico. ¿Por qué? Porque, al revés de lo que sucede en la India, el gobierno de Estados Unidos y su comunidad de inteligencia exponen públicamente el problema y han trabajado en una solución ante esa amenaza.
¿Puede la India hacer lo mismo con Facebook metiendo sus narices en los asuntos internos del país?
Se crean todo tipo de comisiones, se programan audiencias senatoriales para aclarar este asunto y se establecen nuevos equipos para contrarrestar eficazmente esta amenaza contra la sociedad.
Mientras se investiga el papel de Facebook en la elección presidencial estadounidense, se presta poca atención a cómo el equipo secreto de Facebook influyó en las elecciones indias.
TOMADO DE: http://www.voltairenet.org
Publicado por Libertad Bermeja en 8:28 No hay comentarios:
Publicado: 25 dic 2017 13:58 GMT -
El analista recuerda que antes de la votación Washington había "declarado truculentamente" que "no le importaba el resultado y que lo ignoraría pasara lo que pasara".
Además, la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, advirtió "en tono siniestro" que EE.UU. "estaba tomando nota de los nombres" y reiteró las amenazas previas de Donald Trump de cortar la ayuda financiera a aquellas naciones que votaran en contra de la política estadounidense.
Según Cunningham, estas declaraciones resaltan el "desdén descarado" de Washington por los derechos democráticos.
Lo que EE.UU. "no parece reconocer" es que el consenso en la ONU "es un reflejo de la democracia internacional", señala el analista, para agregar que la actitud oficial estadounidense es: "si no respaldas nuestra posición —no importa cuán cuestionable sea—, entonces tu opinión no es válida".
La enviada estadounidense también mostró una "lógica retorcida" cuando reprendió al resto de naciones por "atacar" el "derecho soberano" de EE.UU. a nominar a Jerusalén como la capital de Israel.
En realidad, es EE.UU. el que "ha atacado el consenso internacional y las resoluciones de la ONU con respecto al estatus neutral de Jerusalén", denuncia el autor del artículo.
Por otro lado, en opinión de Cunningham, el "abrumador rechazo" de la decisión del presidente Trump de reconocer Jerusalén como la capital de Israel demuestra hasta qué punto se ha desplomado la posición internacional de EE.UU.
Así, el analista recuerda que incluso los aliados cercanos de EE.UU. en la OTAN, como Reino Unido, Francia o Alemania, votaron en contra de la posición de Washington.
Incluso las naciones que son grandes receptoras de la ayuda de EE.UU. no fueron intimidadas por las amenazas de castigo financiero: Afganistán, Egipto, Irak, Pakistán se unieron a países africanos pobres como Etiopía, Kenia y Níger, entre otros, para repudiar a Washington.
Yemen, devastado por la guerra y en medio de una crisis de hambruna, también emitió un voto en contra.
Todo ello "no solo muestra cuán fuera de línea está Washington", sino también que un número creciente de Estados "están dispuestos a desafiar abiertamente las tácticas intimidatorias" de EE.UU., subraya el experto.
"¿Líder del mundo libre? Más bien un malhechor cuyo autoritario ego megalómano ya no es tolerable para casi todos los demás", añade, en referencia al país norteamericano.
https://youtu.be/tHuKNGz30EI
EE.UU. ha dejado claro que "no le importa la posición" de la ONU, y que "toda la opinión pública y las leyes internacionales no son nada para Washington" si condenan su política.
Los resultados de la votación en la Asamblea General de la ONU sobre Jerusalén demuestran que "el chantaje" de Washington no ha funcionado, al tiempo que revelan la actitud selectiva de EE.UU. hacia el derecho internacional, señala un artículo analítico del periódico Vzgliad.
La postura de la ONU no tendrá influencia alguna en los planes de Washington, pero sí "en cómo los estadounidenses ven a la ONU" y en "cómo vemos a los países que no nos respetan en la ONU", aseveró la embajadora de EE.UU ante ese órgano, Nikki Haley, añadiendo que "este voto será recordado".
Donald Trump también había amenazado en la víspera de la votación con congelar ayuda a países de la ONU que votaran contra su decisión sobre Jerusalén.
El mandatario norteamericano confió en que, de no ser oído, EE.UU. ahorrará "miles de millones" gracias a esta medida.
Según el artículo, EE.UU. ha dejado claro a través de las declaraciones de su embajadora que "no le importa la posición" de la mayoría de los países de la ONU, y que "toda la opinión pública y las leyes internacionales no son nada para Washington" si condenan la política estadounidense.
Al mismo tiempo, EE.UU. "no se cansa de citar al derecho internacional y a las exigencias de la mayoría en la ONU" cuando sí coinciden con sus intereses.
Así, cuando se aprueba una resolución que condena a Moscú, los políticos norteamericanos realizan numerosas declaraciones sobre la necesidad de implementarla, refiriéndose a la opinión de la "comunidad internacional".
"Puro chantaje"
Por otro lado, el artículo denuncia que EE.UU. intentó usar un "puro chantaje" para lograr un voto favorable de la Asamblea General, pero este "no ha funcionado".
Además, algunos líderes internacionales, como el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, instaron a la comunidad mundial a no sucumbir a la presión estadounidense.
"Señor Trump, no puede comprar la voluntad democrática de Turquía con sus dólares", resaltó el líder turco.
En la misma línea, el ministro de Relaciones Exteriores palestino, Riyad al Maliki, enfatizó que los diplomáticos estadounidenses "cometen otro error" al amenazar a otros Estados y su derecho "a tomar decisiones soberanas".
En opinión de Dmitri Drobnitski, politólogo ruso y especialista en política estadounidense, Washington podría utilizar la resolución de la ONU "como una excusa para privar a alguien de ayuda financiera", sobre todo a los países a los que "quiso presionar durante mucho tiempo".
El Consejo de Seguridad de la ONU vota una resolución sobre Jerusalén durante una reunión en Nueva York (EE.UU.), el 18 de diciembre de 2017. / Brendan McDermid / Reuters
Drobnitski pronostica que EE.UU. usará cada vez más la influencia económica para promover sus intereses.
"La diplomacia económica, la presión económica y la influencia económica están adquiriendo una importancia sin precedentes ahora", subrayó el analista, recordando que las sanciones contra Rusia "también son una presión económica con objetivos políticos".
Sin embargo, incluso si Trump "se ahorrara" estas inversiones, estas cantidades no son comparables con la ayuda que Washington le ha prometido a Israel: 38.000 millones de dólares durante diez años, recuerda Vzgliad.
Entre advertencias y amenazas, el mandatario norteamericano confía en que, de no ser oído, EE.UU. ahorrará "miles de millones" gracias a esta medida.
El apoyo unánime a la resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU resultó ser un "insulto" para EE.UU., según declaró la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, después de vetar la resolución.
"No será olvidado", agregó.
EE.UU. fue el único de entre los 15 miembros del Consejo que se opuso a esa resolución.
"Es un ejemplo más de que la ONU hace más daño que bien al abordar el conflicto palestino-israelí", afirmó Haley.
"Cuando consideren su voto, quiero que sepan que el presidente y Estados Unidos se toman este voto de manera personal", reza la carta de Haley.
"El presidente observará cuidadosamente esta votación y ha solicitado que le informe de quiénes votaron contra nosotros", indicó la misiva.
Panorama de la ciudad de Jerusalén.
La Asamblea General de la ONU ha aprobado con 128 votos a favor, 9 en contra y 35 abstenciones una resolución para rechazar el reconocimiento estadounidense de Jerusalén como capital de Israel.
La decisión, tomada este jueves durante una sesión de emergencia, reitera que todo fallo sobre el estatus de la Ciudad Santa queda sin efecto y debe ser revocado.
La resolución de Naciones Unidas contraría la decisión tomada por el presidente estadounidense Donald Trump a inicios de mes, que involucra el futuro traslado de la Embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén.
Sin embargo, la postura de la ONU no tendrá influencia alguna en los planes de Washington, según afirmó la embajadora de EE.UU ante ese órgano, Nikki Haley.
Publicado por Libertad Bermeja en 13:17 No hay comentarios:

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