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Timestamp: 2019-06-19 18:30:38+00:00

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Partición por el testador y normas particionales
por ellv el Jue 25 Ago 2016 - 17:54
PARTICIÓN HECHA POR EL TESTADOR Y NORMAS PARTICIONALES.
Es preciso diferenciar la partición propiamente dicha de las llamadas normas de la partición:
-.- La partición hecha por el testador, propiamente dicha, es aquella en que el testador procede a adjudicar directamente los bienes a los herederos, y en buena lógica implicaría la realización de todas las operaciones particionales -inventario, liquidación, formación de lotes con la adjudicación de los mismos-.
-.- Mientras que en las normas para la partición el testador, se concreta en expresar la voluntad de que cuando se lleve a cabo la partición, ciertos bienes se adjudiquen en pago de su haber a ciertos herederos que indica.
II.- Supuesto de hecho.
Don Mariano fallece en estado de casado con Mercedes, con dos hijas, Amparo y Carmen, y con un nieto Abelardo, hijo de su premuerta hija María.
Otorgó su última voluntad mediante testamento en el cuál:
-.- Lega a su esposa Mercedes su cuota legal usufructuaria y el pleno dominio del tercio de libre disposición.
-.- Legó a su nieto Abelardo, la legítima estricta que le corresponda.
-.- Lega a sus dos hijas Amparo y Carmen, por partes iguales, además de su legítima estricta, el tercio de mejora.
-.- Instituye universales herederas a sus hijas Doña Amparo y Doña Carmen, sustituidas por sus descendientes.
Además establece que: “Como norma particional, adjudica para pago de sus derechos legitimarios de su nieto, y hasta donde alcance su valor, los derechos que corresponden al testador sobre el piso de Guadalajara y el local en Madrid” “Si los derechos del testador excedieren de la legítima estricta, en pago de la misma se adjudicará a su nieto el porcentaje mayor sobre la citada vivienda en pleno dominio que de la misma corresponda, y si quedase resto, y hasta cubrir la legítima estricta lo percibirá del solar de Madrid.”
Y finalmente indica que “como norma particional, adjudica para pago de sus derechos a la hija Amparo y con cargo a la porción hereditaria, los derechos que al testador correspondan sobre la vivienda de Madrid y el local comercial sito en Valladolid.”
La viuda y las dos hijas, sin la comparecencia del nieto, realizan la partición de la herencia; y manifiestan en la misma que el nieto no ha comparecido por su oposición a la misma, y que nada se le adjudica, por lo que la entrega de su legado se realizará mediante escritura separada.
Lógicamente, el Registrador no procedió a inscribir la partición, alegando que es necesaria la comparecencia del nieto, como ha reiterado la DGRN en numerosas resoluciones, ya que la legítima tiene en nuestro derecho la naturaleza de pars bonorum.
Las otorgantes presentaron recurso contra la calificación, alegando que:
-.- Fue el testador quién realizó la partición; y no estando perjudicados los derechos del nieto legitimario, debe pasarse por ella.
-.- Que el legitimario a quien se adjudique por vía de legado su legítima, si considera que no cubre sus derechos legitimarios, podrá ejercitar las acciones de complemento o de reducción de disposiciones inoficiosas, de ahí que no sea necesaria la intervención del legitimario en la partición realizada por los herederos. Se debe tener en cuenta que si se impugna la partición por lesión de la legítima, funciona el artículo 1077 del Código Civil, por el que el heredero demandado podrá optar entre indemnizar el daño o consentir que se proceda a una nueva partición, pudiendo indemnizar el heredero demandado en metálico, por lo que la consideración de la legítima como «pars bonorum» cae por su peso.
-.- . Conforme a la Resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado de 16 de noviembre de 1922, no cabe exigir una demostración a priori de que no existe perjuicio legitimario, habida cuenta que el artículo 1056 del Código Civil ordena que se pase por la partición hecha por el testador, siempre con reserva de las acciones de impugnación derivadas de un lesión legitimaria. Para eso amparan las acciones de complemento de legítima (artículo 815 del Código Civil) y de reducción de disposiciones (artículo 817 del Código Civil). Si se incentivan este tipo de trabas a la partición, se bloquea ésta, que es lo que precisamente quiso evitar el testador.
La DGRN entiende que:
-.- En primer lugar, es preciso diferenciar la partición propiamente dicha de las llamadas normas de la partición. La partición hecha por el testador, propiamente dicha, es aquella en que el testador procede a adjudicar directamente los bienes a los herederos, y en buena lógica implicaría la realización de todas las operaciones particionales -inventario, liquidación, formación de lotes con la adjudicación de los mismos-, mientras que en las normas para la partición el testador, se concreta en expresar la voluntad de que cuando se lleve a cabo la partición, ciertos bienes se adjudiquen en pago de su haber a ciertos herederos que indique.
La Sentencia del Tribunal Supremo de 7 de septiembre de 1998, ha establecido que para la distinción entre partición y operaciones particionales -normas para la partición- «existe una regla de oro consistente en que si el testador ha distribuido sus bienes practicando todas las operaciones (inventario, avalúo...) hay una verdadera partición hecha por el testador, pero cuando no ocurre así, surge la figura de las «normas particionales», a través de las cuales el testador se limita a manifestar su voluntad para que en el momento de la partición se adjudiquen los bienes en pago de su haber a los herederos que mencione».
También en este sentido, la Sentencia del Tribunal Supremo de 7 de septiembre de 1993 y la de 15 de julio de 2006, en las cuales, no son partición los simples ruegos, deseos recomendaciones y otras que no supongan adjudicación, hechos por el testador; en este caso estaremos ante normas particionales y no ante una partición hecha por el testador.
La diferencia entre ambos supuestos es muy importante.
-.- La simple norma de la partición vincula a los herederos, o en su caso, al contador-partidor designado para hacerla, en el sentido de que al hacerse la partición habrán de tenerse en cuenta las normas dictadas por el testador y adjudicar, siempre que sea posible, al heredero o herederos de que se trate los bienes a que la disposición testamentaria se refiere.
-.- Por el contrario, la verdadera partición testamentaria, determina, una vez muerto el testador, la adquisición directa «iure hereditario» de los bienes adjudicados a cada heredero, es decir, y como ha declarado la Sentencia del Tribunal Supremo de 21 de julio de 1986, es de aplicar a estas particiones el artículo 1068 del Código Civil, según el cual, «la partición legalmente hecha confiere a cada heredero la propiedad exclusiva de los bienes que le hayan sido adjudicados».
-.- La duda sobre si se está en presencia o no de una verdadera partición testamentaria se nos presenta cuando el testador distribuye los bienes entre los herederos sin practicar las operaciones que normalmente entraña la partición.
La mencionada Sentencia de 21 de julio de 1986 lo resuelve en sentido afirmativo. Así pues, conforme esta jurisprudencia, cabe el reparto de los bienes sin formalizar el inventario ni practicar la liquidación, de manera que en el supuesto de esa Sentencia nos encontrábamos ante una verdadera partición, de forma que el artículo 1068 del Código Civil era aplicable a ese caso «sin perjuicio, también, de la práctica de aquellas operaciones complementarias de las citadas adjudicaciones que puedan ser necesarias para su plena virtualidad, operaciones que en modo alguno suponen que la propiedad exclusiva sobre los bienes adjudicados a cada heredero no se haya verificado como efecto de la partición desde la muerte del testador».
Afirma la DG que en el presente caso, se lega la legítima y se habla de norma particional, estableciéndose una prelación para la adjudicación de los bienes, luego sólo se señalan unas pautas para seguir cuando se realice la partición.
. En definitiva se hace un legado de cuota legitimaria con asignación de cosas -y no un legado de cosas con delimitación de cuota-. De tratarse de un legado de cosa cabría aceptar una partición pendiente de las acciones de complemento de legítima por parte del nieto. Pero se trata de un legado de cuota que exige un avalúo de todo el caudal hereditario para su determinación.
En consecuencia, no nos encontramos ante una auténtica partición del testador, por lo que debemos concluir en que las menciones que se hacen en el testamento son unas normas de partición.
Resolución 5-Julio-2016

References: artículo 1077
 Resolución 
 artículo 1056
 artículo 1068
 artículo 1068

Resolución