Source: https://www.slideshare.net/FranciscoCalzado/201403-informe-pwc-union-bancaria
Timestamp: 2018-01-17 11:45:31+00:00

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1. www.pwc.es www.ie.edu La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha Informe del Centro del Sector Financiero de PwC e IE Business School
2. Informe coordinado por Luis Maldonado, director general del Centro de Sector Financiero de PwC e IE Business School Febrero de 2014
3. 3 Índice Introducción	4 Resumen ejecutivo	10 El Mecanismo Único de Supervisión, la llave maestra	14 El examen de selectividad. El paso por el desfiladero.	22 El MUS por dentro	24 El Mecanismo Único de Resolución, una pieza básica 26 La operativa. Así funcionará el MUR	32	Una Red de Seguridad con lagunas	34 La provisión urgente de liquidez, el último recurso tabú	38 El MEDE, un cañón de uso limitado	40	Una Regulación Única para evitar fragmentaciones	42 Aprendiendo de los errores	47 Conclusiones y recomendaciones 48 Bibliografía	51
4. 4 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha El proceso de construcción de la Unión Europea ha ido avanzando desde sus orígenes con pasos firmes e impulsos políticos discontinuos que han tenido mucho que ver con el contexto económico internacional. Así, la entrada en funcionamiento de la Unión Económica y Monetaria (UEM) y la creación del euro supusieron un paso fundamental y, afortunadamente, como reiteró el propio Banco Central Europeo en los momentos más agudos de la crisis soberana en 2012, un proceso irreversible. No obstante, la reciente crisis financiera y fiscal ha puesto de manifiesto importantes carencias en la arquitectura del sistema financiero europeo. En concreto, la fragmentación financiera ha demostrado jugar un papel fundamental en el círculo vicioso entre la deuda soberana y los sistemas bancarios, que se retroalimenta en los momentos de crisis y puede llegar a producir situaciones límite como las vividas a mediados de 2012. Los máximos responsables europeos ya advirtieron a principios de siglo que la introducción del euro no suponía que la UEM fuera un proceso acabado. Pero, tal y como pronosticaba en 2001 el entonces presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, con ocasión de la creación de la moneda única, habría que esperar a la siguiente crisis para seguir profundizando en la construcción de la unión monetaria: “Estoy seguro de que el euro nos obligará a introducir nuevos instrumentos de política económica. Hoy es políticamente imposible proponerlos. Pero algún día habrá una crisis y se crearán nuevos instrumentos”. Podríamos decir que ese momento realmente llegó en el Consejo Europeo del 29 de junio de 2012 cuando se aprobó políticamente la puesta en marcha de una Unión Bancaria y se dieron instrucciones a la Comisión Europea para presentar una propuesta concreta (gráfico 1). Desde entonces, en poco más de un año y medio, la velocidad del avance ha sido espectacular. Hoy, tenemos un consenso importante sobre los elementos que entendemos deben constituir una unión bancaria: un Mecanismo Único de Supervisión (MUS) para toda la zona del euro; un Mecanismo Único de Resolución (MUR), con una autoridad única europea capaz de intervenir, reestructurar o liquidar los bancos en caso necesario y un Fondo de Resolución Único; una Red de Seguridad para los depósitos bancarios que no distorsione la competencia y evite la fragmentación, y una Regulación Única que sirva de base o entramado legal para el conjunto del proceso. El grado de avance de cada uno de estos elementos es desigual. El sistema de supervisión, que entrará en vigor en noviembre de 2014, está casi cerrado y las instituciones implicadas andan metidas de lleno en los trabajos de preparación. El mecanismo de resolución, que empezará a funcionar en 2015, está respaldado por un principio de acuerdo que debe ser confirmado en la primera parte de 2014. La Red de Seguridad es la que está más retrasada y no se vislumbra la posibilidad de que se pueda avanzar a corto plazo hacia un fondo común de garantía de depósitos; si bien se han producido avances importantes respecto a la armonización de los distintos fondos de garantía de depósito existentes. Y la Regulación Única está en buena parte desplegada, aunque quedan también algunos aspectos importantes por dilucidar. Introducción
5. Introducción 5 26 de julio de 2012 MUS/MUR/PGDE: El Consejo Europeo, en colaboración con la Comisión, el Eurogrupo y el Banco Central Europeo, realiza un llamamiento en favor de una Unión Bancaria (“Hacia una auténtica Union Económica y Monetaria“). 19-21 de marzo de 2013 MUS: Redacción final de los acuerdos del Consejo Europeo alcanzados en diciembre de 2012. Noviembre de 2014 MUS: El BCE asumirá las funciones que le confiere el Reglamento. Previamente difundirá los resultados y de las recomendaciones que hubieran de adoptar las entidades. 10 de julio de 2013 MUR: La Comisión propone un Mecanismo Único de Resolución para la Unión Bancaria. 17 de diciembre de 2013 MUR: Acuerdo del Ecofin sobre las características del Consejo y el Fondo Único de Resolución. Acuerdo entre el Parlamento Europeos y los Estados miembros sobre la nueva Directiva de Garantía de Depósitos. 22 de mayo de 2013 MUS: El Parlamento Europeo respalda el paquete de normas aunque dicta una serie de recomendaciones. 21 de junio de 2013 MUS: Acuerdo político del Consejo Europeo sobre la Propuesta de Reglamento del Consejo, que atribuye funciones específicas al BCE. 15-22 de octubre de 2013 MUS: Adopción formal de los acuerdos, los cuales son publicados en el Boletín Oficial el 29 de octubre. 23 de octubre de 2013 MUS: El BCE comienza una evaluación global con vistas a la asunción de las funciones de supervisión. Comienza el Risk Assesment Exercise de las 128 entidades de crédito incluidas en dicha evaluación. 27 de noviembre de 2012 MUS: Dictamen del Banco Central Europeo. 12 de diciembre de 2012 MUS: El Consejo acuerda su posición sobre el marco legislativo del MUS. 12 de septiembre de 2012 MUS: La Comisión Europea publica el paquete legislativo relativo al mecanismo único de supervisión bancaria. 2012 2013 2014 27 de junio de 2013 Acuerdo del Consejo Europeo sobre la Directiva por la que se establece un marco para el rescate y la resolución de entidades de crédito y empresas de inversión. Marzo – julio de 2014 MUS: Ejercicio de revisión de la clasificación y valoración de los activos en balance con objeto de identificar las necesidades de provisiones y capital (Asset Quality Review). 8 de enero de 2014 Inicio de las negociaciones entre el Consejo, el Parlamento y la Comisión para la aprobación definitiva del MUR. 1 de marzo de 2014 Fecha límite para aprobar el Acuerdo Intergubernamental que detallará el funcionamiento del Fondo Único de Resolución. Mayo – octubre de 2014 MUS: Ejercicio de medición de la solvencia de cada entidad bancaria en condiciones extremas (Stress Test) Gráfico 1. Principales hitos de la Unión Bancaria MUS: Mecanismo Único de Supervisión MUR: Mecanismo Único de Resolución FGDE: Fondo de Garantias de Depósitos Europeo Fuente: Elaboración propia. 11 de diciembre de 2013 Acuerdo entre el Consejo, el Parlamento y la Comisión para la aprobación de la Directiva de Recuperación y Resolución Bancaria
6. 6 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha Antes de analizar en profundidad cada uno de estos elementos y sus implicaciones para las entidades financieras, nos detendremos brevemente en las razones que justifican la Unión Bancaria. En concreto, la crisis ha puesto de manifiesto que la arquitectura del sistema financiero europeo, basado en supervisores nacionales y con mecanismos de resolución nacionales, resulta inadecuada para garantizar la estabilidad financiera de una zona con una moneda común. Así, la prociclicidad del nexo entre riesgo soberano y riesgo bancario se ha hecho evidente, y hemos podido ver situaciones en las que el deterioro del sistema financiero ha superado ampliamente la capacidad fiscal de un país (caso de Irlanda) o en las que el desequilibrio de las cuentas públicas, que ha traído consigo aumentos del spread soberano, han contribuido negativamente al encarecimiento de la financiación o hasta al cierre del mercado incluso para los bancos más solventes. Todo ello ha afectado negativamente al potencial de crecimiento y de creación de empleo de las economías europeas, incluyendo la española. Una de las consecuencias más directas de la fragmentación financiera ha sido el denominado sesgo interno, una tendencia según la cual el ahorro nacional tiende a financiar la inversión del país. Este fenómeno se aplica tanto a la financiación interbancaria como a la deuda pública, exacerbándose en periodos de crisis y teniendo, por tanto, efectos aceleradores de la misma. Todo lo anterior ha contribuido además a hacer que el mecanismo de transmisión de la política monetaria no haya funcionado adecuadamente en Europa durante la crisis. Así, desde finales de 2010 los tipos de interés del crédito a jun-08 jun-08 sep-08 sep-08 dic-08 dic-08 m ar-09 m ar-09 m ar-10 m ar-10 m ar-11 m ar-11 m ar-12 m ar-12 jun-09 jun-09 jun-10 jun-10 jun-11 jun-11 jun-12 jun-12 sep-09 sep-09 sep-10 sep-10 sep-11 sep-11 dic-09 dic-09 dic-10 dic-10 dic-11 dic-11 Lehman Rescate Grecia Rescate Portugal Bankia Rescate Irlanda España Irlanda 0,2 -0,2 0,4 -0,4 0,6 Contagio neto del soberano a sector bancario Contagio neto del sector bancario a soberano -0,6 1E 16 Gráfico 2. Contagio en ambos sentidos entre el riesgo soberano y el bancario Nota metodológica: Este indicador muestra la diferencia entre el porcentaje de la variación neta de un índice equiponderado de las cotizaciones de los CDS de las principales entidades bancarias que no es debida a la información historica de los CDS bancarios, sino a los shocks contemporáneos en los riesgos de crédito soberano, y la variación neta opuesta, esto es, la que captura el efecto sobre el riesgo soberano de los shocks que afectan al nivel de riesgo financiero. El indicador toma valores positivos cuando el efecto de los shocks en el nivel de riesgo de crédito soberano sobre la medida de riesgo financiero es superior al efectivo contrario. El valor de este indicador un día dado se estima a partir de la información disponible en los sesenta dias anteriores. Adicionalmente, la serie se suaviza mediante una media movil de sesenta días. Fuente: O. Arce y S. Mayordomo, 2012, “Contagio de riesgo de crédito entre sectores”, documento de trabajo.
7. Introducción 7 familias y empresas disminuyeron en algunas de las principales economías europeas, mientras que aumentaban en los países periféricos (Grecia, Portugal, Irlanda, Italia y España). Por otro lado, a la fragmentación financiera se ha sumado la fragmentación en la respuesta a la crisis. Al no existir una autoridad de resolución única, las autoridades de los países miembros han reaccionado en base a un mandato nacional, cuyos objetivos responden a los intereses de cada Estado y no necesariamente contribuyen a la estabilidad financiera del conjunto. De esta forma, los supervisores nacionales han impuesto límites al ratio de préstamo sobre depósitos en las filiales o sucursales de sus bancos en otros países, se han aprobado regulaciones para limitar la capacidad de actuación de los bancos extranjeros en un mercado determinado y se han establecido 500 375 8 1 5 0 2 15 10 3 25 204 35 30 5 45 40 6 Enporcentaje Tipodeinteres 50 7 OMT Bank Sovereing 250 125 Enero-08 Enero-10 Enero-12 Enero-13 0 Gráfico 3. Evolución de la deuda soberana y la financiación bancaria 2008-2013 (CDS, puntos básicos como porcentaje de la deuda) Coeficiente de Variación Ene-04 Feb-05 M ar-06 Alemania Italia España Portugal Irlanda Abr-07 M ay-08 Jun-09 Jul-10 Ago-11 Sep-12 O ct-13 Gráfico 4. Tipos de interés en préstamo a empresas en Alemania, Italia, España, Portugal e Irlanda Fuente: Fondo Monetario Internacional. A Banking Union for the Euro Area 2013. Fuente: Funcas. Papeles de la Economía Española. Construir una Unión Bancaria. Noviembre 2013
8. 8 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha Gráfico 5. Deuda soberana de Irlanda, Grecia, España, Italia y Portugal en manos de los bancos nacionales, en porcentaje. 10% Irlanda Grecia España Italia Portugal 0% 30% 20% 50% 40% 70% 60% 90% 80% 100% 2010 2011 2012 2013 restricciones para canalizar la liquidez de una filial a su matriz. Desde el inicio de la crisis se han tomado medidas claramente encaminadas a romper este vínculo entre el riesgo soberano y el bancario y hacer funcionar la política monetaria. Las más Gráfico 6 . Ayudas de Estado en forma de capital a los bancos de la UE-27 importantes han sido la concesión a finales de 2011 y principios de 2012 por parte del Banco Central Europeo (BCE) de financiación ilimitada a la banca europea durante un periodo de tres años (a través de las denominadas operaciones de refinanciación a largo Fuente: Autoridad Bancaria Europea (EBA). Informe sobre el ejercicio de transparencia en la UE 2013 Fuente: Ayudas de estado al sector financiero español en el contexto de la Unión Europea. Joaquín Maudes. Funcas Spanish Economic and Financial Outlook. Octubre 2013. Distribución por países (en porcentaje) En miles de millones de euros En porcentaje del PIB Alemania	285,46 Reino Unido	140,11 España	54,17 Irlanda	46,41 Holanda	41,44 Grecia	35,71 Bélgica	24,03 Portugal	18,39 Austria	9,83 Dinamarca	6,38 Italia	2,60 Luxemburgo	2,50 Francia	2,20 Letonia	1,46 Eslovenia	1,04 Lituania	0,69 Suecia	0,65 EU 27	672,89 Irlanda Francia Eslovenia Lituania Dinam arca EslovaquiaAustriaEspañaEU -27 Euro área-17 Luxem burgoBélgicaLetonia H olanda Italia Reino U nido Alem ania PortugalG recia 5 0 10 15 20 25 30
9. Introducción 9 importantes incógnitas sobre la coordinación de la supervisión y de los mecanismos de resolución para aquellas entidades financieras que no sean directamente supervisadas por el BCE. En este grupo de bancos entrarían los de los países de la Unión Europea que no pertenecen a la zona del euro y que no han solicitado participar en Unión Bancaria, pero también aquellas entidades que por tener un tamaño pequeño quedan bajo la jurisdicción de las autoridades nacionales de supervisión. La irreversible implantación de la Unión Bancaria clarifica por otro lado el papel de la Autoridad Bancaria Europea y resalta la importancia que deben tener las otras AES (la de seguros y , sobre todo, la de valores y mercado) en la configuración del nuevo mapa financiero europeo. Finalmente, cabe formular una pregunta abierta sobre si este es el final del camino en cuanto al proceso de integración europeo y sobre cómo y cuándo se darán las circunstancias para avanzar en la unión fiscal y política. Tal y como establece el denominado Documento de los Cuatro Presidentes (firmado en 2012 por Herman van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, con la colaboración de Jose Manuel Durao Barroso, presidente de laomisión Europea; Jean Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, y Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo), la Unión Bancaria forma parte de un proyecto mucho más ambicioso, en el que se proponen nuevas medidas de armonización presupuestaria y de toma de decisiones en común. plazo, o LTROs por sus siglas en inglés) y las compras ilimitadas de deuda a corto plazo en el mercado secundario (en inglés, Outright Monetary Transactions, o OMTs). Si bien el OMT, por el momento, no se ha utilizado su mero anuncio ya ha producido los efectos perseguidos. En el plano del entramado institucional, también se adoptaron medidas para mejorar el marco europeo de supervisión macroprudencial, como la creación del Consejo Europeo de Riesgo Sistémico (CERS), del Sistema Europeo de Supervisores Financieros (SESF) y de las denominadas AES (autoridades europeas de supervisión), con competencias sobre banca, seguros y valores. Sin embargo, éstas son medidas de carácter coyuntural y la Unión Bancaria debe precisamente ir al origen del mismo, que no es otro que realizar las reformas institucionales y de funcionamiento que permitan concluir el proceso de integración europeo. Si bien se han producido importantes progresos en el establecimiento de una Unión Bancaria que complete y dé verdadero sentido a la unión monetaria, son varios los retos que quedan pendientes. En primer lugar, el desigual grado de avance de los elementos que componen el proceso apunta al riesgo de una Unión Bancaria inacabada que no permita eliminar la fragmentación existente. En segundo lugar, una de las implicaciones de la Unión Bancaria será facilitar el proceso de concentración bancaria, por lo que habrá que prestar especial atención al posible aumento del riesgo sistémico que de ello pudiera derivarse. En tercer lugar, existen
10. 10 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha La Unión Bancaria está en marcha. El proyecto, que ha sido calificado como el más ambicioso de la Unión Europea desde la introducción del euro, entra en funcionamiento este año. Su objetivo central es subsanar los problemas detectados en el sistema bancario europeo durante la crisis financiera (fragmentación de los mercados, distorsión de los circuitos de crédito, deficiente transmisión de la política monetaria, respuestas nacionales descoordinadas…), y en especial romper el vínculo, que se ha demostrado potencialmente vicioso, entre el riesgo de los Estados y de las entidades financieras. De esta manera, se pretende eliminar o limitar el lastre para las arcas públicas de los episodios de crisis bancaria, que tanto dinero han costado a los contribuyentes en los últimos tiempos. ¿Resolverá la Unión Bancaria todos estos problemas? Su diseño, tal y como lo conocemos hoy, es complejo e incompleto y tiene aún algunas lagunas, pero evaluado en su conjunto constituye una contribución a la estabilidad y consistencia del sistema financiero, sobre todo a medio y largo plazo, y en definitiva es un avance importante en el proceso de construcción de la Unión Europea. Estos son los cuatro pilares en los que se apoya el proyecto: 1)	El Mecanismo Único de Supervisión (MUS). Es la llave de todo el proceso. La crisis nos enseñó que la regulación financiera no basta y que es preciso homogeneizar los mecanismos de supervisión para aportar certeza a los mercados sobre la situación real de las entidades y sobre las medidas para corregir los potenciales desajustes. Su configuración, que está casi cerrada (entrará en funcionamiento en noviembre de 2014), garantiza unos criterios armonizados de supervisión para todos los bancos de la eurozona y de los demás países de la Unión Europea que lo soliciten. Sin embargo, el tratamiento de la supervisión se realizará en dos planos: el BCE se encargará directamente de las entidades más importantes (alrededor de 130), mientras las de menor tamaño serán supervisadas por las autoridades nacionales. Al asumir principios de funcionamiento de inspiración anglosajona, el MUS supondrá un cambio significativo en el modelo de supervisión en comparación con las experiencias precedentes de diversos países europeos, incluyendo España. Antes de que el sistema entre en vigor, en 2014 las entidades bancarias se someterán a distintos exámenes y pruebas para asegurar que los bancos más importantes acceden al nuevo mecanismo en buenas condiciones de solvencia y eliminar las posibles dudas de los inversores. Resumen ejecutivo “Es mejor dar pequeños pasos en la dirección correcta que un gran paso en la equivocada” (Proverbio chino) “Una vez que aceptamos nuestros límites, podemos ir más allá” (Albert Einstein)
11. Resumen ejecutivo 11 creación de una Red de Seguridad basada, aunque no exclusivamente, en la protección de los depósitos bancarios, que es un factor clave para la estabilidad del sistema. El objetivo natural de constituir un Fondo Único de Garantía de Depósitos, que debería complementar el Fondo Único de Resolución, no está en la agenda política, por la firme oposición de un grupo de países centrales de la eurozona a compartir los riesgos de los depósitos bancarios de otros Estados miembros. La Red de Seguridad, por tanto, descansa en los fondos nacionales de garantías de depósitos. El esfuerzo armonizador, que se concretó en una directiva de 2009, unificó el nivel mínimo de cobertura de los depósitos garantizados en 100.000 euros y también ha permitido establecer un calendario de objetivos en los plazos máximos de pago y en la financiación de los fondos. Sin embargo, persisten diferencias entre los esquemas de protección, lo cual da lugar a la potencial aparición de ventajas o desventajas competitivas que son independientes del nivel de solvencia de las entidades. Además, la dotación de los fondos nacionales podría resultar insuficiente para hacer frente a crisis sistémicas.. 4)	La Regulación Única. Es un conjunto de reglas prudenciales armonizadas que tratan de reparar la fragmentación normativa en la adaptación de los criterios de Basilea III (las recomendaciones internacionales de supervisión bancaria) a las legislaciones nacionales europeas. Para ello, se ha instrumentado ese proceso de 2)	El Mecanismo Único de Resolución (MUR). Es el complemento imprescindible del Mecanismo Único de Supervisión y supone un avance considerable en el proceso de mutualización de riesgos de las entidades europeas. Está previsto que se ponga en marcha en 2015, aunque sus principales funciones empezarán a desarrollarse en 2016. El MUR tendrá importantes facultades para decidir la suerte de los bancos no viables, si bien el proceso de toma de decisiones es complejo. El mecanismo establece un procedimiento ordenado de asunción de pérdidas por parte de los accionistas y acreedores (el denominado bail-in o rescate interno), que será la primera línea de defensa en caso de dificultades. Si ese colchón no fuera suficiente, entrará en acción el Fondo Único de Resolución, costeado por la industria financiera, cuya creación es una de las grandes novedades de la Unión Bancaria por el compromiso que supone de compartir riesgos. Sin embargo, el Fondo no se creará de golpe, sino que se irá nutriendo progresivamente, durante diez años, hasta 2026, con el trasvase de aportaciones de los fondos nacionales hasta un total aproximado de 55.000 millones. Además, la mutualización será gradual a lo largo de diez años. . Una duda que se plantea es qué pasará si se agotan todos los recursos disponibles. Para ese caso extremo, hay previstos algunos mecanismos de financiación con dinero público, pero la creación de una instancia de último recurso se ha postergado hasta 2026. 3)	La Red de Seguridad. El tercer pilar de la Unión Bancaria es la
12. 12 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha adaptación a través de un reglamento de aplicación directa (el Reglamento de Requerimientos de Capital, que entró en vigor el 1 de enero de 2014). Eso significa que no hay necesidad de transponer sus disposiciones a las legislaciones nacionales, lo que limita al máximo el margen de discrecionalidad de las autoridades de los países europeos. El Reglamento regula, entre otros aspectos críticos para la homogeneización supervisora, los niveles de capital, liquidez y apalancamiento. Sin embargo, sigue habiendo zonas normativas resistentes a la armonización, en las que los legisladores nacionales tienen capacidad de maniobra, como los procedimientos de autorización, los colchones de capital o las sanciones, lo cual hace más compleja la creación de un conjunto de reglas de juego comunes para los países de la Unión Europea. Con esta combinación de avances y dificultades, ¿funcionará la Unión Bancaria? De momento, los mercados parecen creer que sí. Al cierre de la edición de este informe, y tomando como referencia temporal el acuerdo de diciembre pasado sobre el Mecanismo de Resolución Bancaria, se puede constatar que ha habido un descenso de los costes de aseguramiento de la deuda bancaria y también de la prima de riesgo de asegurar deuda de entidades bancarias respecto a deuda de instituciones no bancarias, que son indicadores correlacionados con la solvencia de los bancos. En este sentido, el índice de Credit Default Swaps (CDS) de las 25 principales entidades europeas, que mide el riesgo de impago de las mismas, llegó a estar en enero de 2014 en su nivel más bajo desde marzo de 2010. También se ha producido un descenso significativo de los costes de la deuda de los países soberanos periféricos, como es el caso de España, si bien las recientes turbulencias en los mercados de divisas de los países emergentes han distorsionado estas tendencias. Pero, en todo caso, se trata de un veredicto muy provisional, dado el poco
13. Resumen ejecutivo 13 se diluirán y su articulación será suficiente para proteger el sistema financiero de potenciales tensiones en entidades aisladas y evitar un contagio al conjunto del mismo. Pero si el crecimiento falla, los problemas de los bancos se generalizarían y la Unión Bancaria no estaría completamente preparada para absorber una crisis sistémica, sobre todo en los primeros estadios del proceso. •	Un tercer condicionante decisivo para la suerte del proyecto será el proceso de selección de personal, porque de él dependerá la capacidad de sus gestores para tomar decisiones de forma rápida, independiente y sin sometimiento a los intereses nacionales. Aunque el proceso de decisión establecido es complejo, es de esperar que en una situación de emergencia las medidas necesarias sean adoptadas por los responsables más competentes y mejor informados. tiempo transcurrido y los muchos detalles que quedan por cerrar en 2014. Para anticipar el posible éxito del proyecto hay que tomar en consideración distintas variables y condicionantes. •	En primer lugar, el tiempo. La Unión Bancaria necesita tiempo para madurar y resolver sus ineficiencias de partida. El proceso de mutualización de riesgos es progresivo y solo alcanzará su plena eficacia al cabo de diez años. Además, la entrada en funcionamiento del Mecanismo Único de Resolución en 2016 abre un paréntesis de casi dos años en el que la estructura básica de la Unión Bancaria no estará desplegada completamente. •	En segundo término, sus resultados dependerán de la situación de la economía en los próximos años. En condiciones razonables de crecimiento económico, los inconvenientes iniciales del sistema
14. 14 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha financiera europea fue el recelo de los inversores ante la información proporcionada por las entidades, ya fuera por su poca transparencia, ya por la heterogeneidad de los indicadores y criterios clave (por ejemplo, en el caso de los activos ponderados por riesgo). El objetivo del MUS es aportar certeza sobre la situación real de las entidades y previsibilidad sobre los mecanismos para corregir los potenciales incumplimientos. Un sistema, dos planos. El MUS tendrá responsabilidad sobre todas las entidades financieras de los países del euro y de los países de la Unión Europea que no estén integrados en el euro pero que acuerden participar en el proyecto. Sin embargo, el tratamiento de la supervisión se realizará en dos planos: 1.	El BCE supervisará directa y continuamente las entidades más grandes o importantes (las denominadas significativas). Para que El Mecanismo Único de Sup El Mecanismo Único de Supervisión (MUS, o SSM, por sus siglas en inglés) es un sistema europeo de supervisión financiera compuesto por el BCE y las autoridades nacionales competentes de los Estados miembros participantes. Su puesta en funcionamiento está prevista para noviembre de 2014. El MUS es la llave maestra que abre las puertas a la Unión Bancaria. Su importancia no radica tanto en sus funciones supervisoras (que en líneas generales se ajustan al patrón clásico de autorización, vigilancia y corrección) como en su condición de instrumento homogéneo para toda la eurozona. La existencia de un mecanismo único, y por tanto menos permeable a los intereses de los países o de las entidades, es crucial para restablecer la confianza y garantizar que los fondos de los contribuyentes están bien gestionados. Como hemos visto en la introducción, uno de los detonantes de la crisis
15. El Mecanismo Único de Supervisión, la llave maestra 15 al control directo del BCE es superior al 90%. Para Alemania, este porcentaje es del 65% -ver gráfico 8-. 2.	Las entidades no significativas (alrededor de 6.000) serán supervisadas por las autoridades nacionales, aunque siempre de acuerdo con los criterios armonizados que se establezcan para el conjunto de las instituciones de crédito. En todo caso, el BCE tiene la potestad de decidir en cualquier momento la supervisión directa sobre cualquier entidad no significativa, si lo considera necesario para garantizar la aplicación de los criterios generales de supervisión. Se podría decir que en este plano el BCE actuará, más que como supervisor, como supervisor de supervisores. ¿Por qué este doble enfoque de la supervisión? Las razones son prácticas y políticas. Por un lado, el BCE concentrará sus esfuerzos de supervisión en los bancos una entidad sea considerada significativa debe reunir alguna de las siguientes condiciones: que tenga más 30.000 millones de euros en activos; que sus activos superen el 20% del PIB nacional y sean de más de 5.000 millones de euros, o que el BCE o las autoridades nacionales consideren que tienen importancia considerable para la economía de su país. También estarán sometidas a supervisión directa las entidades que hayan recibido ayuda por parte de los organismos europeos de asistencia financiera, cualquiera que sea su tamaño. En cualquier caso, se establece un mínimo de tres bancos por cada país participante. Se estima que alrededor de 130 entidades (que suman cerca del 85% de los activos bancarios consolidados de la zona de euro) cumplen alguna de estas condiciones, y por tanto serán tuteladas directamente por el BCE. En España, si se miden los activos en base consolidada, el porcentaje de entidades que se traspasa ervisión, la llave maestra
16. 16 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha En todo caso, lo que se pretende con este doble plano de la supervisión no es que haya dos modelos o tratamientos distintos, sino que se aplique un grado diferente de centralización en unos bancos y otros. Los criterios de supervisión han de ser los mismos para todos los bancos incluidos bajo el paraguas del MUS. Se garantiza así lo que podríamos llamar la “unicidad” del sistema, si bien el esquema añade complejidad al mecanismo de funcionamiento. Para desarrollar sus funciones, el MUS dispondrá en su sede de Fráncfort de alrededor de mil profesionales. Gran parte del nuevo equipo se nutrirá de más importantes ante la imposibilidad física de atender directamente al gran número de entidades existentes en la zona del euro. Además, los bancos centrales nacionales tienen una rica experiencia en la supervisión de sus propias entidades, basada en la proximidad a las mismas, lo que les garantiza un alto grado de eficacia en la tarea. Por otra parte, ese esquema de funcionamiento da satisfacción a un grupo de países que prefiere mantener sus entidades de menor tamaño, y por tanto consideradas no significativas, bajo la supervisión de los bancos centrales nacionales. Esta tesis se apoya en la idea de que los bancos más pequeños no son sistémicos y no requieren supervisión directa del BCE. Gráfico 7. Depósitos elegibles sobre el total de activos de los 16 mayores grupos bancarios de la UE, en porcentaje Fuente: Bankscope Impact Assessment BBR. 0% 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 Media 5% 10% 19,6% 20,5% 17,7% 16,5% 20,1% 14,3% 11,3% 18,5% 31,3% 18% 14,6% 15,5% 25,8% 12,9% 17,5% 23,1% 18,2% 15% 20% 25% 35% 30%
17. El Mecanismo Único de Supervisión, la llave maestra 17 diferentes prácticas supervisoras de los miembros de la zona del euro, así como de otros países desarrollados. Como consecuencia de todo ello, el gran reto del nuevo modelo es superar esas diferencias, establecer unos principios comunes de funcionamiento y desarrollar una metodología armonizada de evaluación. En este esfuerzo de homogeneización, el BCE está trabajando en la elaboración de un sistema de rating supervisor propio, es decir, de un marco uniforme y estructurado de calificación de las entidades financieras en función de sus riesgos, a semejanza de lo que hacen la mayoría de las autoridades supervisoras nacionales en el mundo. En España, esa metodología específica se denomina SABER (Supervisión de la Actividad Bancaria bajo el Enfoque Riesgo). La importancia de la la Dirección General IV. Desde el punto de vista operativo, es muy relevante el peso que se concede en la organización del MUS a la Dirección General de Supervisión Microprudencial IV, una de las cuatro direcciones generales que canalizarán sus actividades (ver información en el recuadro 2).Al contrario que las otras tres direcciones generales, que tienen profesionales desplazados de los bancos centrales de los países integrados en el euro, aunque también está prevista la incorporación de personal externo. El cambio de modelo. La introducción del MUS supone el cambio de un modelo de supervisión descentralizado a otro de planificación centralizada y ejecución parcialmente descentralizada. En la actualidad, la supervisión de las entidades de crédito en la Unión Europea se realiza a nivel nacional a través de las autoridades competentes de cada país miembro. Desde el 4 de noviembre, la labor de supervisión será realizada por el BCE con el apoyo y la asistencia en su ejecución de las autoridades nacionales. El cambio tiene una gran trascendencia, tanto para el nuevo órgano supervisor como para las entidades sometidas a su jurisdicción. Hay que tener en cuenta que el MUS debe supervisar modelos de negocio muy heterogéneos y entidades con criterios de medición y valoración también muy distintos (como por ejemplo, en el caso, ya citado, de la determinación de los activos ponderados por riesgo, o en el tratamiento de los créditos deteriorados). Al mismo tiempo el nuevo modelo de supervisión no se crea de la nada, sino que parte de la experiencia de Gráfico 8. Número de entidades que supervisará el Banco Central Europeo, por países Fuente: Banco Central Europeo. Austria 0 5 10 6 6 24 16 13 15 4 3 3 3 2 3 3 1 4 5 4 6 7 15 20 Nºdebancos Países 25 30 BélgicaC hipreAlem aniaEstoniaEspaña FinlandiaFranciaG reciaIrlanda Italia Luxem burgoLetoniaM alta M alta H olandaPortugal Eslovenia Eslovaquia
18. 18 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha asignadas funciones segmentadas por tipos de entidades, la IV asume una responsabilidad transversal sobre el conjunto de los bancos y desempeña funciones sobre aspectos tan importantes como la autorización, la metodología, la calidad supervisora, el análisis de riesgos, la gestión de crisis o el uso de sanciones. De esta manera, es la Dirección General que tiene una visión global del modelo, lo cual le permite identificar más fácilmente los incumplimientos que se produzcan, y ejerce de contrapeso frente a la posible influencia de las entidades supervisadas sobre las direcciones generales que se encargan del control y vigilancia de grupos concretos de bancos. De acuerdo con esta importancia, la Dirección General IV dispondrá de una amplia dotación de recursos humanos y tecnológicos. Un equipo más independiente. Desde el punto de vista de las herramientas de supervisión, el rasgo más característico del nuevo modelo es la introducción del concepto de inspecciones conjuntas en las entidades consideradas significativas. Frente a la práctica de las inspecciones continuadas in situ (la presencia permanente de personal supervisor dentro de las entidades), que es clave en el modelo de supervisión de diversos países (incluido España), el MUS se inclina por potenciar las inspecciones externas mixtas (en inglés, joint supervisory teams), con participación de los supervisores locales (que aportarán en torno al 80% del personal) y del BCE (un 20%). En cada equipo habrá un coordinador designado por la autoridad central del BCE, que será el responsable ante el Consejo de Supervisión, y un subcoordinador representante del organismo supervisor nacional. Esta combinación garantiza, por un lado, el aprovechamiento del conocimiento del terreno que tienen los bancos centrales nacionales y, por otro, refuerza la independencia del equipo inspector, ya que la presencia del personal procedente de Fráncfort asegura que no haya una influencia indebida de las entidades supervisadas en el proceso. Foto panorámica. El nuevo modelo también asignará un peso importante a las inspecciones de carácter primordialmente temático u horizontal, es decir, las que analizan de forma comparada determinadas situaciones del sistema financiero, como por ejemplo el riesgo de los tipos de interés, la suficiencia de capital, la recurrencia de la cuenta de resultados, los niveles de gobernanza, etc. Este planteamiento de las inspecciones permite al supervisor obtener una especie de fotografía panorámica del comportamiento de las entidades y sus debilidades en aspectos concretos de su gestión, lo cual facilita el proceso de armonización. La inspiración anglosajona. ¿Qué supone este conjunto de características del nuevo modelo de supervisión? Aunque definir un sistema tan complejo se preste a múltiples interpretaciones, hay un cierto consenso entre los especialistas en torno a la idea de que se trata de un modelo de supervisión operativo, preventivo y estratégico, que descansa más en la revisión del control interno y de la gobernanza que en la revisión contable. Como consecuencia de ello, el nuevo modelo está más cercano a las prácticas de los países anglosajones (como Reino Unido y Estados Unidos) que a las que se aplican, por ejemplo, en España e Italia. No podemos dejar de destacar la paradoja que supone que el nuevo modelo de supervisión, que nace en el seno de la eurozona, se inspire en buena parte en los principios que rigen en sistemas supervisores de países que no están en el euro, si bien es cierto que algunos Estados centroeuropeos
19. El Mecanismo Único de Supervisión, la llave maestra 19 (señaladamente, Alemania) comparten, en líneas generales, las prácticas anglosajonas. Juntos pero no revueltos. Otro de los rasgos importantes del MUS es la independencia. El nuevo sistema de supervisión se sitúa en la órbita de funcionamiento del BCE, pero el modelo establece con claridad que funcionará de forma separada e independiente de la política monetaria del propio BCE. Esta separación trata de evitar que surjan conflictos de interés entre ambas esferas de decisión, que en muchos casos, se retroalimentan. Un ejemplo: un cambio de los tipos de interés de la eurozona (la principal herramienta de la política monetaria) tiene repercusiones sobre el riesgo de tipos de interés de las entidades europeas y, por tanto, sobre su supervisión. Otro ejemplo, en dirección inversa: si una entidad que ha recibido préstamos del BCE es considerada inviable, y por tanto entra en el mecanismo de resolución y el mismo BCE podría llegar a asumir pérdidas en sus operaciones de política monetaria. ¿Cómo se garantiza este aislamiento de ambas políticas? La provisión más importante es que el Consejo de Supervisión (ver recuadro 2), que es el órgano de gestión del MUS, operará de forma separada del Consejo de Gobierno del BCE e incluso tiene autonomía para rendir cuentas ante el Parlamento Europeo. Además, cuando el Consejo de Gobierno tenga que deliberar sobre cuestiones de supervisión deberá hacerlo con una agenda propia y en reuniones específicas. En caso de discrepancia, el Panel de Mediación del MUS intervendrá para resolver las diferencias. La separación es también física: el personal encargado de ambas políticas trabajará en edificios distintos. El objetivo último, según el vicepresidente del BCE, Vitor Constancio, es construir el modelo “más avanzado” utilizando “todos los métodos modernos” para diseñar un modelo “con visión de futuro y basado en el riesgo”. Un nuevo mapa en el sector. El nuevo mecanismo de supervisión no es la única pieza del rompecabezas, y sus efectos en el sistema financiero europeo solo cuajarán cuando se pongan en marcha y se desarrollen los otros dos pilares de la Unión Bancaria. Con esta salvedad, hay un cierto consenso en el sector sobre la idea de que las consecuencias implícitas de la supervisión única (armonización de criterios, mayor transparencia para los inversores, mejora de la fiabilidad de los modelos internos de los bancos, eliminación de barreras a las operaciones transfronterizas, desaparición de desventajas competitivas, etc) conducirán, de forma natural, a un nuevo mapa del sector, en el que previsiblemente se dibujarán dos grandes tendencias: 1.	Un proceso de reestructuración y concentración en el sector bancario, sobre todo a través de fusiones y adquisiciones. En los últimos cinco años, las operaciones corporativas en Europa han sido muy escasas, en parte como consecuencia de la desconfianza entre entidades. La supervisión única restaurará previsiblemente el clima de confianza en la industria financiera y facilitará que las entidades se planteen fórmulas de consolidación para elevar sus niveles de rentabilidad y resolver el exceso de capacidad en el conjunto del sector. Adicionalmente, el Mecanismo Único de Resolución, que es complemento imprescindible de la supervisión unificada, creará un marco institucional en el que hay más posibilidades de que la resolución de entidades no viables se realice a través de la venta de sus negocios a otros bancos, como ha ocurrido en Estados Unidos. 2.	Una gradual reducción del tamaño de la industria en Europa y de su influencia en el tejido económico. La
20. 20 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha todo, nuevo. Eso significa que las entidades financieras deberán hacer tabla rasa y poner el contador a cero en sus relaciones con el MUS. Estas son algunas de las recomendaciones prácticas para adaptarse a la situación: •	Reflexionar sobre la vía más apropiada para relacionarse con el nuevo supervisor y actuar en consecuencia. Ello puede requerir el desplazamiento de personal cualificado a Fráncfort, a fin de mitigar el síndrome de lejanía provocado por el nuevo esquema de supervisión, aunque sin dejar de lado a las autoridades nacionales. •	Cambiar la organización interna de la entidad. El nuevo modelo supervisor exige que todas las entidades desarrollen un marco claro de apetito al riesgo aprobado por el Consejo de crisis ha demostrado que el sector tiene exceso de capacidad (desde 2008, los activos han caído un 12%) y la unificación de la supervisión espoleará a las entidades a ajustar sus balances y a reducir su exposición al riesgo para desarrollar modelos de negocio más seguros y sostenibles en el tiempo. Esta reducción del tamaño de la industria financiera europea podría redundar en un menor peso de su actividad en la financiación de la economía. En la actualidad, el 50% de la financiación de las empresas europeas procede de los préstamos bancarios, mientras que en Estados Unidos la proporción es de solo el 25%. Manual de instrucciones para entidades: contador a cero. El nuevo modelo de supervisión es, sobre
21. El Mecanismo Único de Supervisión, la llave maestra 21 continua, y cada banco deberá desarrollar una función específica de solvencia dinámica. También habrá que dedicar más recursos a la auditoría interna y dar más peso a la evaluación de riesgos que a la verificación. •	Prestar la máxima atención a la planificación de los criterios de capital y liquidez (que son los que van a marcar la comparación con el resto de las entidades europeas) desde una perspectiva dinámica. Para ello, los bancos tendrán que desarrollar modelos complejos que incluyan objetivos de capital en distintos escenarios de riesgo. Cada banco deberá elaborar también su propio benchmarking, con el fin de comprender mejor el mapa global y disponer de la información precisa para dialogar con el supervisor. Administración. En ese marco se insertarán las políticas de planificación de capital, de gestión y control del riesgo y de auditoría interna. Asimismo, hará falta una visión renovada en temas como la transparencia de la estructura corporativa, las obligaciones y responsabilidades del Consejo de Administración, el tratamiento de los conflictos de interés, los nombramientos, las comisiones de auditoría o la función de cumplimiento, entre otros. •	Explicar el modelo de negocio de cabo a rabo. No hay que dar nada por sabido ni por sentado. Los antecedentes y las prácticas previas no sirven. •	Invertir en recursos humanos y tecnológicos. La nueva supervisión estará enfocada hacia una evaluación
22. 22 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha umbral mínimo que se ha fijado para el capital de máxima calidad. Está previsto que concluya el próximo junio. 3.	Una prueba de resistencia, en colaboración con la Autoridad Bancaria Europea. Ofrecerá una visión de futuro sobre la capacidad de las entidades para absorber pérdidas en dos escenarios potenciales (básico y adverso) con un horizonte de tres años. Para ello, se han establecido dos umbrales mínimos de capital ordinario de nivel 1 sobre activos: un 8% para el escenario base y, lo más importante, un 5,5% para el adverso. Un factor clave en esta prueba de estrés es la consideración de la cartera de deuda soberana de los bancos. Finalmente, el BCE ha decidido someter la deuda soberana a estrés (a riesgo de crédito o de mercado, según carteras). También se valorarán los denominados activos de nivel 3, es decir, los de carácter ilíquido. En términos globales, la prueba de resistencia es el gran termómetro que decidirá qué entidades necesitan recapitalizarse, ya que se puede dar el caso de que un banco cumpla los requisitos mínimos de solvencia, pero suspenda el test de estrés, en cuyo caso tendrá que conseguir más capital. La prueba de resistencia se celebrará, como máximo, en octubre de 2014, con datos a 31 de diciembre de 2013. El objetivo de la evaluación exhaustiva, cuya recogida de datos está avanzada, es obtener una valoración de cada banco como resultado conjunto de las tres partes del análisis. De esta valoración se desprenderán actuaciones supervisoras El examen de selectividad. El paso por el desfiladero. La entrada en vigor del Mecanismo Único de Supervisión, que está prevista para el 4 de noviembre de 2014, estará precedida de una evaluación exhaustiva (en inglés, comprehensive assessment) de los balances de las entidades europeas supervisadas directamente por el Banco Central Europeo, es decir, los alrededor de 130 bancos considerados significativos (entre ellos, 16 españoles). Se trata de un ejercicio de transparencia y comparabilidad para eliminar las posibles dudas de los inversores sobre la solidez de las principales entidades de la zona del euro. Este proceso, que está considerado decisivo para la estabilidad del sistema financiero europeo, comprende tres partes bien diferenciadas. Son, por orden cronológico, las siguientes: 1.	Una evaluación del riesgo desde el punto de vista de la supervisión. Se centrará en aspectos como la liquidez, el apalancamiento o la financiación. En particular, incluirá análisis cuantitativo y cualitativo basado en información retrospectiva y proyectada dirigida a valorar el perfil de riesgo intrínseco de cada entidad, cómo se compara con otros bancos y cuáles son sus debilidades frente a factores exógenos. 2.	Un examen de la calidad de los activos (en inglés, Asset Quality Review, o AQR). Se realizará una amplia revisión de los balances de las entidades a 31 de diciembre de 2013, que incluirá las exposiciones crediticias y de mercado, los activos dentro y fuera de balance y las exposiciones nacionales e internacionales. En esta fase, el número mágico es el 8%, que es el
23. El Mecanismo Único de Supervisión, la llave maestra 23 Comisión Europea relacionadas con las ayudas de Estado a la banca, en vigor desde agosto pasado, y que están basadas en parte en la experiencia de la reestructuración bancaria en España. En esa normativa se establece un procedimiento para reestructurar entidades, incluyendo un reparto de las cargas entre accionistas y acreedores. Pero al ser un mecanismo general, no diseñado ex profeso para el proceso de evaluación exhaustiva, esa fórmula podría sembrar desconfianza entre los inversores y minar su credibilidad. Por otra parte, durante los meses que dure el proceso es posible que se produzcan algunas contraindicaciones. Es el caso, por ejemplo, de la restricción del crédito. Las entidades evaluadas tenderán, en efecto, a limpiar sus balances y a vender activos para presentarse al examen en un buen estado de revista, con el consiguiente efecto contractivo sobre el suministro de financiación. En el caso de que ese riesgo se materialice, el BCE estará obligado a tomar medidas para impulsar la liquidez en los mercados. que, llegado el caso, incluirán la exigencia de aportar capital adicional (u otras medidas de saneamiento) para las entidades que no cumplan los requisitos. Es fácil comprender por qué este proceso está considerado una especie de paso del desfiladero hacia la Unión Bancaria. Por un lado, la evaluación debe ser estricta; de lo contrario, el proceso entero perdería credibilidad y el Mecanismo Único de Supervisión nacería con el pie cambiado. Pero, al mismo tiempo, si el examen es excesivamente severo, podría colocar a algunas entidades en una situación desairada, lo cual erosionaría la reputación de sistema, con el riesgo de inestabilidad que ello comporta. Otro de los riesgos al que se enfrenta el proceso de evaluación es que no existe un instrumento específico que permita reponer capital y sanear su estructura a las entidades que se queden cortas en términos de solvencia y no consigan hacerlo por sus propios medios. En caso de que sea necesario inyectar dinero público, la solución obligada es tomar como referencia las nuevas normas de la
24. 24 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha IV. Será responsable de los estándares de supervisión, la metodología y el control de calidad. Cada una de las direcciones generales tendrá un director general (el español Ramón Quintana ha sido elegido para ocupar ese cargo en la Dirección General II) y habrá también seis directores generales adjuntos (la española Margarita Delgado estará en la Dirección General I) y varios jefes de división y de sección. El modelo de supervisión Metodología armonizada de evaluación. La metodología, que se encuentra en fase de elaboración, será un mix de las características técnicas de distintos modelos de supervisión. La metodología resultante tendrá en cuenta el sistema del rating supervisor (gran parte de los supervisores nacionales tiene un método específico y diferente de evaluación de sus entidades), sus consecuencias (intensidad supervisora y medidas de corrección temprana) y el mayor o menor énfasis en modelos cuantitativos, entre otras características. El modelo que está desarrollando el BCE se compone de: •	Aspectos de las entidades que deben ser sometidos a valoración. Se evaluarán diez tipos de riesgos, controles y fundamentales financieros: negocio y rentabilidad, crédito, mercado, operaciones, tipos de interés, gobierno interno, capital, liquidez, concentración y seguros. •	Métrica para la valoración de los tipos de riesgo. La calificación supervisora dependerá de una serie de ratios cuantitativos, estandarizados y con umbrales. El MUS por dentro Organización interna Consejo de Supervisión. Es el órgano interno encargado de la planificación y ejecución de la política de supervisión. Estará compuesto por un presidente (la francesa Danièle Nouy), un vicepresidente (la alemana Sabine Lautenschläger, miembro del Comité Ejecutivo del BCE), cuatro representantes del BCE y un representante de la autoridad nacional competente de cada Estado participante. Las decisiones se tomarán por mayoría simple. Comité Director. De composición más reducida que el Consejo de Supervisión, asistirá a éste en sus funciones. Estará presidido por el presidente del Consejo de Supervisión y tendrá un máximo de diez miembros, incluyendo un vicepresidente y un representante del BCE. Panel de Mediación. Es el órgano que se encargará de garantizar la separación de la política de supervisión y la política monetaria, resolviendo las diferencias entre el Consejo de Supervisión y el Consejo de Gobierno del BCE. Estará compuesto por un miembro de cada Estado participante. Direcciones generales. Serán cuatro: I. Supervisará la actividad de las mayores entidades (aproximadamente, las 30 más grandes) II. Supervisará a las entidades restantes (aproximadamente, 100) III. Vigilará las entidades no significativas del sistema, que el BCE no supervisa directamente pero sobre las que tiene responsabilidad.
25. El Mecanismo Único de Supervisión, la llave maestra 25 En las inspecciones, se introducirá el concepto de inspecciones conjuntas, en las que participarán profesionales de las autoridades de supervisión nacional (en un 80%, aproximadamente) y de la autoridad central de Fráncfort (en un 20%). También se potenciarán las inspecciones primordialmente temáticas u horizontales, es decir, aquellas en las que se evalúan aspectos concretos de todas las entidades del sistema. Otro rasgo característico de la labor de inspección es que será preventiva y estará más centrada en la evaluación de los riesgos que en su verificación. El ejercicio de proyecciones de solvencia y el informe de autoevaluación del capital se emplearán también como herramientas en el desarrollo de las inspecciones. Financiación. Los costes del MUS serán financiados por las entidades que sean objeto de supervisión, que abonarán tasas anuales. También pagarán tasas las entidades de estados miembros no participantes que tengan sucursales en estados miembros participantes. •	Escala. Se establecerán cuatro niveles de riesgo (bajo, medio-bajo, medio alto y alto) y sus correspondientes calificaciones de control (fuerte, adecuado, inadecuado y débil) •	Juicio experto. Se determinará en qué medida el juicio del MUS puede modificar los resultados de la valoración semiautomática de una entidad. Se establecerá un cierto grado de discrecionalidad, especialmente para empeorar el rating. •	Apetito por el riesgo del propio MUS. Se determinarán las consecuencias para las entidades de tener un rating determinado. Las consecuencias serán de distinta índole: intensidad supervisora, exigencias de capital y liquidez, medidas de control interno y gobierno corporativo, etc. Las entidades mejor calificadas estarán sometidas a una menor intensidad de inspecciones. •	Fuentes de información. La supervisión se nutrirá del sistema de la información financiera y de recursos propios que las entidades deberán articular en 2012; del informe de autoevaluación de capital; de las proyecciones de solvencia y liquidez, y de la información procedente de la propia actividad supervisora (inspecciones, reuniones…). Mecanismos y herramientas de supervisión. El MUS utilizará las herramientas convencionales de supervisión (inspecciones en situ, seguimiento a distancia, reuniones informativas, etc), aunque con una combinación diferente a la de otros modelos.
26. 26 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha totalidad de los bancos de los países participantes (los de la eurozona y los otros miembros de la Unión Europea que lo soliciten), si bien, como ocurre en el MUS, en un doble plano. Los bancos considerados significativos (alrededor de 130), que están bajo la supervisión directa del BCE, serán competencia del Consejo Único de Resolución, mientras que el resto permanecerán bajo la jurisdicción de las autoridades nacionales de resolución. En todo caso, el Consejo tomará las riendas del proceso de cualquier entidad cuando se requiera el uso del Fondo Único de Resolución. Este esquema de funcionamiento es clave para garantizar la homogeneidad respecto al MUS. Además, incentiva a los países de la UE que no están integrados en la zona del euro a sumarse a la Unión Bancaria, ya que todos los bancos de los países participantes podrán beneficiarse de la asistencia del Fondo Único de Resolución. El Mecanismo Único de Res El acuerdo de principio para la creación del Mecanismo Único de Resolución (MUR) (en inglés, Single Resolution Mechanism, o SRM) instaura una arquitectura común para la reestructuración de los bancos en dificultades o no viables. En este sentido sí puede decirse que se trata de un mecanismo único, como proclama su apellido. Más dudas suscita el mismo concepto cuando hablamos de los dos ejes sobre los que gira el MUR: el Consejo Único de Resolución, cuya composición y proceso de decisión encajan mejor con la idea de multiplicidad, y el Fondo Único de Resolución, que convivirá con los fondos nacionales durante un periodo de transición de diez años (ver información adjunta). El ámbito de aplicación del MUR será el mismo, y con la misma estructura, que el del Mecanismo Único de Supervisión (MUS). El sistema tendrá responsabilidad y asumirá competencias sobre la
27. El Mecanismo Único de Resolución, una pieza básica 27 través de sus aportaciones al fondo de resolución. Solo en último extremo será posible recurrir al apoyo de los fondos públicos, lo cual minimizará de forma notable el coste de los rescates bancarios para el contribuyente. De esta forma se pretende mejorar la disciplina de mercado, asegurar que los que se apropian de los beneficios en las épocas de bonanza afrontan las pérdidas cuando las cosas van mal y garantizar que los responsables de las entidades financieras tienen los incentivos apropiados en su gestión de las mismas. El MUR operará con importantes competencias y facultades, para lo cual se nutre legalmente de lo establecido en la Directiva de Recuperación y Resolución Bancaria, que está en la fase final de su aprobación legislativa. Para llevar a cabo sus fines, el MUR dispone de cuatro instrumentos básicos: El objetivo del marco común de resolución no es salvar un banco no viable y que por tanto ha fracasado como institución; en el pasado, esa pretensión ha resultado muy onerosa para los contribuyentes. Tampoco se trata de liquidarlo de forma desordenada, lo que a menudo tiene un fuerte impacto sistémico. Antes bien, el propósito es sanear la entidad, aislar sus partes enfermas para proteger las que no lo están, de tal manera que mantenga sus funciones esenciales, como su sistema de pagos, para evitar el efecto de contagio y preservar así la estabilidad del sistema financiero. ¿Quién financiará el proceso de reestructuración? Como veremos más adelante, el régimen común articula un modelo en el que el primer colchón de absorción de pérdidas son los accionistas y acreedores. En una segunda línea de defensa, el coste del proceso será financiado por la industria bancaria, a olución, una pieza básica
28. 28 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha o diluye para asumir las primeras pérdidas), y después sucesivamente se reducirán o convertirán en acciones los créditos de los acreedores, incluyendo los propietarios de bonos o instrumentos híbridos (como las emisiones preferentes ) y, en última instancia, los depósitos de más de 100.000 euros, entre los cuales tendrán preferencia los de las personas físicas y los de las pymes, en detrimento de los de las grandes empresas. En cualquier caso, los accionistas y los acreedores tendrán que asumir unas pérdidas mínimas del 8% de los pasivos pasivos o del 20% de los activos ponderados por riesgo (lo que se denomina el requerimiento mínimo) antes de que entre en acción el fondo de resolución. Los depósitos garantizados (hasta 100.000 euros) y ciertos pasivos (el salario fijo y los fondos de pensiones de los empleados, los relacionados con bienes y servicios críticos para el funcionamiento del banco, o los que tienen un periodo de madurez de menos de siete días, por ejemplo) están excluidos de esta lista del bail-in y por lo tanto son intocables. Para preservar la estabilidad financiera, el MUR también puede, discrecionalmente, excluir del rescate interno un 5% de los pasivos. •	La venta de activos. Permite al Consejo de Resolución vender parte del negocio sin el consentimiento de los accionistas. •	La transferencia a una institución-puente. Da la posibilidad de ceder todo o parte del negocio a una entidad controlada por las autoridades, que continuará ofreciendo servicios financieros esenciales mientras se resuelve la situación. •	La segregación de activos. Permite el traspaso de activos tóxicos a un vehículo independiente o banco malo. •	El ‘bail-in’ o rescate interno. Es un proceso de asunción de pérdidas por parte de los accionistas y los acreedores del banco en dificultades o no viable. La clave del proceso de reestructuración es el bail-in, que impone una jerarquía de accionistas y acreedores (ver gráfico 9) para ver quién asume los costes y en qué orden, y por tanto establece una clara percepción del riesgo de los componentes del pasivo. Según la Directiva de Resolución y Recuperación Bancaria, los primeros damnificados serán los accionistas (el capital contable se elimina Activos Gráfico 9. Funcionamiento del esquema de resolución y recuperación bancaria Fuente: Elaboración propia Depósitos garantizados Pasivos excluidos discrecionalmente Capital Contable Pasivos Excluidos Resto de instrumentos sujetos al bail-in. Una vez que los instrumentos de requerimiento mínimo (8%) hayan absorbido pérdidas, la Autoridad de Resolución podrá llegar a excluir hasta un volumen de pasivos equivalente al 5% del total de los activos. 3% del total de los activos 5% del total de los activos 8% del total de los activos: requerimiento mínimo. (Primeros instrumentos que absorberán pérdidas). Para realizar este esquema se ha tomado como ejemplo una entidad cuyo capital es igual al 5% del total de los activos.
29. El Mecanismo Único de Resolución, una pieza básica 29 Unión Bancaria por lo que supone de complemento y coronación imprescindible del Mecanismo Único de Supervisión. Además, el acuerdo es especialmente valioso ya que sale adelante (a falta del consenso con el Parlamento Europeo) en circunstancias difíciles, dadas las reticencias exhibidas por algunos países miembros ante una estructura de mutualización de riesgos de esta naturaleza. Se trata de un sistema complejo e imperfecto, pero común, que establece unas reglas de juego para todos, lo cual permite tratar de forma similar a las entidades bancarias en dificultades o no viables. El caso de Chipre, cuando la Unión Europea tuvo que improvisar una respuesta tardía a los problemas de su sistema financiero, es un buen ejemplo, sensu contrario, de las ventajas de un marco de resolución homogéneo. En este sentido, la creación del MUR envía un mensaje a los mercados sobre la determinación de los países de la zona del euro de erradicar la cultura del rescate bancario con fondos públicos. La mejor manera de visualizar la importancia del acuerdo para la constitución del mecanismo es imaginar lo que hubiera pasado si éste no se hubiera producido. En el lado positivo de la balanza del acuerdo también debemos señalar que ha quedado claro que hacen falta sistemas comunes de respaldo (en inglés, backstops) que actúen como recurso de última instancia en el supuesto de que los instrumentos desplegados por el MUR no funcionen adecuadamente. Ese compromiso, aunque no traducido en medidas eficaces concretas, existe, y presumiblemente acabará por materializarse para completar el marco de resolución. Dos desafíos. Junto a los progresos realizados, el nuevo mecanismo presenta algunos retos significativos: 1.	El primer desafío que supone el compromiso alcanzado es el proceso de decisión, cuyo grado de complejidad puede llegar a dificultar la gestión de Este esquema garantiza que serán los inversores los que soportarán el primer golpe en cualquier proceso de reestructuración bancaria, evitando o limitando las operaciones de bail-out o rescate externo, habitualmente sufragadas por los contribuyentes, que han proliferado en las crisis bancarias en las últimas décadas. Otro rasgo característico del nuevo marco de resolución, también inspirado por la Directiva de Recuperación y Resolución, es la elaboración por parte de todas las entidades bancarias de planes de recuperación, revisables cada año, para afrontar hipotéticas situaciones de emergencia. Esos planes (en inglés, recovery plans), que ya están siendo preparados por los grandes bancos obligan a las entidades a detallar exhaustivamente su estructura interna, a precisar qué parte de sus negocios son prescindibles y a establecer un sistema de cortafuegos que pueda ser activado rápidamente en caso de un deterioro significativo de su posición. Este proceso de ponerse en lo peor se basa en el principio de que toda entidad, por robusta y solvente que pueda parecer, está expuesta a situaciones de crisis (algunos ejemplos recientes tenemos de ello) y por tanto puede ser objeto de un proceso de reestructuración. Llegado el caso, el plan de recuperación serviría de guía al Mecanismo Único de Resolución, que dispondría de la información necesaria para actuar de forma rápida y decisiva. Además, complementariamente, el MUR debe elaborar un plan de resolución (en inglés, resolution plan) para el caso de que la entidad entre en causa de resolución. Ambos tipos de planes configuran una especie de testamento en vida (en inglés, living will) de cada banco. Un avance conceptual notable. ¿Resolverá este sistema las situaciones de crisis bancaria que se presenten en el futuro? El mero hecho de que se esté hablando de la próxima creación de un Mecanismo Único de Resolución es ya un gran avance conceptual en el proceso de
30. 30 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha progresivamente con el dinero de los fondos nacionales), habrá tres posibilidades de financiación adicional: que un gobierno preste dinero a su fondo nacional, que éste pida financiación a otro fondo europeo y que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) inyecte dinero en el país afectado, como ocurrió en 2012 en España, con condiciones aparejadas. La eficacia de estos mecanismos ha sido puesta en duda. En particular, el recurso al MEDE es una posibilidad que ya existe y que, además, refuerza la interconexión entre riesgo soberano y bancario. Sí hay un compromiso explícito para crear un backstop específico en 2026, pero no se han negociado sus características: se trata de una página en blanco que habrá que escribir en los próximos años. En paralelo, también se han expresado dudas en los mercados sobre el suficiencia del tamaño del Fondo Único de Resolución, que se prevé llegue a 55.000 millones de euros en 2026. Y flecos importantes. El papel del Parlamento. El acuerdo alcanzado por los ministros de Economía y Finanzas en diciembre pasado para la creación del Mecanismo Único de Resolución está siendo debatido, al cierre de la edición de este informe, en la tradicional negociación tripartita (en inglés, trialogue) entre el Consejo, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. La negociación está sometida a una doble tensión. Por un lado, debe concluir a tiempo para que el acuerdo sea sancionado por el actual Parlamento, cuyo mandato expira en situaciones difíciles con la racionalidad, la imparcialidad, la confidencialidad y la urgencia que requieren estos casos. El dibujo final, en el que intervienen el Consejo Único de Resolución, el BCE, la Comisión Europea y el Consejo Europeo, concede la última palabra a los países participantes, lo cual puede producir interferencias en el proceso y reafirmar, antes que romper, el vínculo entre riesgo soberano y riesgo de las entidades. El calendario de decisiones también presenta algunas incógnitas. Aunque teóricamente las decisiones de la autoridad de resolución entran en vigor en un plazo máximo de 24 horas, el Consejo de Ministros tiene derecho a oponerse o proponer cambios, previa propuesta de la Comisión Europea, lo cual podría retrasar su aplicación más allá del plazo de un fin de semana que se considera razonable para soslayar las perturbaciones en los mercados. Este mecanismo exprés puede tener contraindicaciones si el Consejo, de acuerdo con la Comisión, usa su derecho de veto con fines preventivos, teniendo en cuenta que solo tiene un día para analizar la decisión del Consejo Único de Resolución.. 2.	El segundo desafío es la ausencia de un backstop o mecanismo de respaldo adecuado para el supuesto de que se agoten los recursos disponibles en el transcurso del proceso de reestructuración. Durante los diez años del periodo de transición hasta la constitución de un Fondo Único de Resolución (que se irá nutriendo
31. El Mecanismo Único de Resolución, una pieza básica 31 cargo de director ejecutivo, aunque existe un cierto consenso entre los países miembros sobre la necesidad de que sea una figura relevante y de peso político en el ámbito europeo. Sí parece claro que el MUR tendrá rango de agencia (figura administrativa que engloba a entidades independientes cuyo objetivo es ayudar a implementar las políticas de las instituciones europeas en temas específicos), tal y como ocurre con la Autoridad Bancaria Europea, el coordinador de supervisores locales creado en 2011. El impacto en las entidades: algo más que dinero. Las entidades de crédito de la zona del euro tendrán que financiar la progresiva constitución del Fondo Único de Resolución. Sin embargo, teniendo en cuenta que el periodo de transición durará diez años y que el objetivo final no es excesivamente ambicioso (un 1% de los depósitos garantizados, es decir, alrededor de 55.000 millones de euros), no cabe pensar que tales aportaciones desequilibren las cuentas de resultados del sector, aunque sí les supone un esfuerzo. En todo caso, la presumible mejora de la estabilidad financiera y de la confianza de los inversores puede compensar sobradamente, en caso de concretarse, la contribución de la industria. Pero el MUR implica algo más que dinero para las entidades. De entrada, todos los bancos participantes deben elaborar un exhaustivo plan de recuperación, el cual debe ser analizado y aprobado por la autoridad de vigilancia. Por otro lado, el orden de prelación de acreedores que establece el rescate interno o bail-in es un factor condicionante clave en la estructura del pasivo de cada entidad y puede llegar a afectar a su composición y a su coste. Además, los criterios del bail-in también influyen en las decisiones de los inversores, que tratarán de evitar poner dinero en el 8% de requerimiento mínimo, que es la primer colchón de absorción de pérdidas de una entidad. mayo de 2014. Por otra parte, porque el acuerdo de principio excluye de la misma el funcionamiento del Fondo Único de Resolución, que por razones legales debe ser aprobado no por la vía de la regulación legislativa sino a través de un acuerdo intergubernamental (entre países), En ese escenario, la negociación está siendo ardua. Los representantes del Parlamento apuestan por cambiar algunos de los puntos clave del compromiso asumido por los ministros de Economía y Finanzas, en particular el complejo proceso de decisión y la ausencia de un mecanismo de respaldo más concreto. También se ha abierto un debate sobre la posibilidad de acortar el periodo de diez años fijado para la plena dotación del Fondo Único de Resolución. En teoría, las discrepancias en el trialogue podrían llegar a bloquear o retrasar el acuerdo, si bien ese resultado parece poco probable, teniendo en cuenta que la división entre los distintos grupos parlamentarios debilita su capacidad de presión. En todo caso, los países miembros que son partidarios de un régimen de resolución más centralizado y ambicioso confían en que la presión del Parlamento sirva para mejorar el esquema final. 300 en busca de sede. El Mecanismo Único de Resolución necesitará recursos suficientes para trabajar con eficacia, autonomía y capacidad de iniciativa. En un principio, se ha barajado la creación de una entidad con 300 profesionales, que podría nutrirse de las autoridades nacionales de resolución, como es el caso del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en España. La sede del nuevo organismo está todavía por decidir. El debate fundamental es si debe instalarse en Alemania (con la ventaja de que ello garantiza una interacción fluida con el BCE y con el MUS, ambos con sede en Fráncfort, y el inconveniente de que supone una alta concentración del poder financiero) o fuera de ella (lo que supone menos comunicación pero más independencia de criterio y una cierta descentralización). Tampoco hay nada resuelto sobre quién desempeñará el
32. 32 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha cuando se han usado más de 5.000 millones de euros en un año natural. En estos supuestos, será necesaria una doble mayoría: dos tercios de los miembros del consejo que representen al menos el 50% de las contribuciones. El plenario tiene también el derecho a oponerse, en este caso por mayoría simple, a las resoluciones de la sesión ejecutiva en determinadas decisiones importantes. •	El Fondo Único de Resolución (FUR). Se regulará a través de un acuerdo intergubernamental (sin participación formal del Parlamento Europeo) que se negociará antes del 1 de marzo de 2014. El compromiso previo establece que el fondo estará inicialmente integrado por compartimentos nacionales (los fondos ya constituidos en los países participantes) que se irán mutualizando (fusionándose en el fondo común) progresivamente durante un periodo de transición de diez años, hasta desaparecer por completo. El objetivo es que al término de esa fase el fondo único represente una cantidad equivalente al 1% de los depósitos asegurados, es decir, alrededor de 55.000 millones de euros. De esta forma, durante el primer año de funcionamiento el coste de reestructurar un banco será soportado en su mayor parte por el fondo del país en que esté situado, mientras que al final del periodo de transición la totalidad del coste será financiado por el fondo común. El fondo será financiado por la industria bancaria a nivel nacional. Los detalles sobre cómo se realizará la transferencia de dinero desde los compartimentos nacionales al Fondo La operativa. Así funcionará el MUR El Mecanismo Único de Resolución (MUR) empezará a funcionar el 1 de enero de 2015 y sus principales competencias entrarán en vigor el 1 de enero de 2016. El MUR, cuyo perímetro de actuación incluye a todos los países cubiertos por el Mecanismo Único de Supervisión (MUS), está integrado por: •	El Consejo Único de Resolución (CUR). Tendrá amplios poderes para reestructurar entidades financieras. A instancias del BCE o por iniciativa propia podrá someter a una entidad financiera con problemas a un programa de reestructuración, determinar qué herramientas hay que aplicar en cada caso y usar el Fondo Único de Resolución, del que es propietario y administrador. Las decisiones del CUR entrarán en vigor como máximo 24 horas después de su aprobación, a menos que el Consejo de Ministros, a propuesta de la Comisión Europea, las rechace o proponga cambios. El CUR estará integrado por un director ejecutivo, cuatro directivos y los representantes de las autoridades nacionales de resolución de los países participantes. Funcionará con dos formatos: ejecutivo y plenario. En el formato ejecutivo, donde se tomarán decisiones sobre entidades individuales, intervendrán el director ejecutivo, los cuatro directivos y los representantes de los países afectados; el BCE y la Comisión Europea participarán como observadores permanentes. En la sesión plenaria, el Consejo tomará las decisiones de carácter general y las que impliquen un apoyo de liquidez superior al 20% del capital del Fondo Único de Resolución, las que afecten a recapitalizaciones que excedan del 10% de los fondos o bien
33. El Mecanismo Único de Resolución 33 Único de Resolución y sobre cómo se activará la mutualización progresiva del uso de esos fondos serán negociados entre los países participantes en el acuerdo intergubernamental. El acuerdo contempla también el diseño de un mecanismo común de respaldo o cortafuegos (en inglés, backstop) para el caso de que el dinero disponible se agote. Durante la fase de transición, los fondos podrán obtener financiación puente procedente de fuentes nacionales (respaldadas por aportaciones de los bancos) o del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). En este último caso, el procedimiento será el vigente actualmente, es decir, que serán los países, no las entidades, los que soliciten ayuda al MEDE, como ocurrió en el caso de España. También cabe la posibilidad de préstamos entre los diferentes compartimentos nacionales. Una vez concluida la fase de transición de diez años, entrará en vigor un mecanismo común de respaldo, que podrá prestar al fondo común y cuyos costes serán reembolsados por las entidades financieras a través de tasas. La naturaleza y características de este mecanismo común de respaldo serán desarrolladas durante la fase de transición. Para garantizar la soberanía presupuestaria de los países miembros, el Mecanismo Único de Resolución no podrá tomar decisiones que exijan aportaciones extraordinarias de los Estados sin su aprobación previa.
34. 34 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha rechazo de un grupo de países centrales de la eurozona a compartir el riesgo de los depósitos bancarios con otros estados miembros. Pero el hecho de que la creación de un fondo único de garantía de depósitos haya desaparecido de la agenda política no significa que no sea conveniente para completar la Unión Bancaria. La garantía de los depósitos es un factor clave para la estabilidad del sistema financiero, en tanto en cuanto evita o limita en gran medida los movimientos violentos de salida de dinero en efectivo que caracterizan las crisis bancarias. Ahora existen fondos de garantías de depósitos nacionales, financiados por los bancos, que cumplen esa función, pero la creación de mecanismos únicos de supervisión y de resolución en la zona del euro hace recomendable como complemento natural, que el concepto de unicidad se traslade también a los esquemas de protección de activos. De Una Red de Seguridad con La Unión Bancaria se concibió teóricamente como el resultado de la creación de tres nuevas estructuras de decisión: un Mecanismo Único de Supervisión, un Mecanismo Único de Resolución y una Red de Seguridad cuyo eje principal es la protección de los depósitos bancarios a través de los fondos de garantías de depósitos. Las dos primeras estructuras están debidamente encauzadas, y ya se conoce su calendario y sus características principales. La tercera pata (o pilar, de acuerdo con la terminología clásica de la Unión Europea), en cambio, está más lejos de ser una realidad. Aunque ha habido progresos en la armonización de los fondos nacionales de garantía de los depósitos bancarios, el objetivo de crear un fondo único de garantía de depósitos ha ido desapareciendo paulatinamente de la agenda. La razón de esta marginación del debate es el firme
35. Una Red de Seguridad con lagunas 35 garantía de depósitos, y por tanto la necesidad de mutualizarlos es menor. A la carencia de un fondo de garantía de depósitos único hay que añadir que no ha quedado bien resuelta la configuración de un cortafuegos (o backstop) que pueda ser utilizado en el supuesto de que los costes de la crisis superen los fondos de los mecanismos previstos (ver capítulo anterior sobre el Mecanismo Único de Resolución). La conclusión de todo ello es que la Red de Seguridad en la que descansa la Unión Bancaria tiene ciertas lagunas, lo cual puede difuminar el resultado final del proyecto y en particular no apoya el objetivo de romper el circuito que retroalimenta el riesgo soberano y el riesgo de las entidades financieras. Dónde estamos: a medio camino. Dando por sentado que la creación de un Fondo Único de Garantía de Depósitos es esta manera, un hipotético Fondo Único de Garantía de Depósitos, apoyado en los fondos nacionales, actuaría como papel secante para absorber las pérdidas habidas en una crisis bancaria, independientemente de la solvencia del país en que se produjese. Asimismo, y en combinación con el Fondo Único de Resolución, que también se financiará con aportación de la industria financiera, ayudaría a generar una densa malla de garantías que aportaría credibilidad y fortaleza al proyecto de Unión Bancaria. Sin embargo, también es cierto que la constitución de un Fondo de Garantía de Depósitos europeo, aun siendo deseable, no es absolutamente fundamental para la Red de Seguridad. Una vez que los depósitos garantizados han quedado excluidos del proceso de bail-in y que se han sentado las bases para el Fondo Único de Resolución, es más difícil que haya que recurrir a los fondos de lagunas
36. 36 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha ahora mismo una utopía política, cabe preguntarse en qué medida el esquema actual de protección de activos que rige en los países del euro puede servir de apoyo, aun limitado o incompleto, al proyecto de Unión Bancaria. En la actualidad, los fondos nacionales de garantías de depósitos están a medio camino entre la fragmentación y la armonización. Por un lado, la Directiva de 2009 unificó el nivel mínimo de cobertura de los depósitos garantizados, que es probablemente el criterio más sensible en caso de crisis bancaria. De esta manera, en la actualidad todos los fondos nacionales deben garantizar al menos los depósitos de 100.000 euros por ahorrador y entidad. Además, en diciembre de 2013 el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo llegaron a un acuerdo para revisar la Directiva y establecer objetivos armonizados de plazos y financiación. El acuerdo reduce de 20 a 7 días laborables el plazo máximo para que los depositantes reciban su dinero, en tres fases: 15 días desde 2019, 10 días desde 2021 y 7 días desde 2024. La revisión también fija un objetivo de contribución ex ante (financiación preventiva periódica) del 0,8% de los depósitos cubiertos, a realizar en diez años, con aportaciones ponderadas por el riesgo de cada entidad. En su propuesta de Directiva de 2010, la Comisión Europea había sugerido una contribución del 1,5%. Pese a estos logros de armonización, en la Unión Europea existen cerca de cuarenta esquemas de protección diferentes (países como Alemania o Austria tienen más de uno), con diferencias significativas sobre todo en cuanto a su financiación. La mayoría de los países (incluyendo España) se constituyen con aportaciones ex ante, mientras un pequeño grupo de miembros (entre ellos Reino Unido e Italia), funcionan ex post, de tal forma que se reclaman aportaciones cuando el fondo necesita recursos. Además, los porcentajes de cobertura, los depósitos elegibles, las contribuciones y obligaciones de las entidades bancarias y la dimensión de los fondos son también muy variados. Esta biodiversidad de los fondos nacionales nos conduce a una red asimétrica, en la que conviven sistemas con una capacidad de resistencia frente situaciones de riesgo muy heterogéneas, lo que da lugar a la aparición de ventajas o desventajas competitivas de las
37. Una Red de Seguridad con lagunas 37 entidades de determinados países, independientemente de cuál sea el nivel de solvencia en cada caso. Pero al margen de la fragmentación y de su corolario negativo de la interconexión entre riesgo soberano y bancario, quizás el aspecto más destacable de la actual situación de los esquemas de protección en Europa es que su dotación podría resultar insuficiente para hacer frente a crisis sistémicas. Los fondos nacionales están preparados, en términos generales, para absorber el impacto de la caída de una entidad financiera de tamaño mediano, pero no más. Esta constatación sugiere la necesidad de crear instrumentos adecuados de financiación cruzada que permitan resolver situaciones de crisis generalizadas en un país miembro. Lo que hace falta: financiación sólida y un dique de contención. Ante la doble evidencia de que la creación de un sistema único de garantía de depósitos no figura ahora mismo en la agenda y de que la dotación de los fondos nacionales puede resultar insuficiente, un enfoque pragmático sería intentar reforzar la Red de Seguridad mediante el establecimiento de un potente mecanismo de respaldo común o backstop, que serviría de dique de contención mayor y que se activaría cuando el fondo o los fondos nacionales agotaran todos sus recursos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) planteó en 2013 la posibilidad de que el Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE), que dispone de 500.000 millones de euros, sea habilitado en situaciones de emergencia para financiar a los fondos nacionales en apuros. El MEDE desempeñaría así el papel de recurso de última instancia en caso de que se produzca un shock sistémico. En las entidades, todo pellizco duele. El impacto obvio en las entidades financieras, que son las que financian los fondos de garantía de depósitos, es que el reforzamiento de los mecanismos de protección de activos supondrá presumiblemente un incremento de sus aportaciones al sistema, con la consiguiente repercusión negativa en sus beneficios. En la actual situación de la industria europea y española, marcada por el descenso de su rentabilidad, cualquier pellizco en los beneficios es doloroso, pero no tendrá un impacto significativo en su cuenta de resultados.
38. 38 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha pueden acudir al BCE para obtener liquidez porque no tienen colateral adecuadas, y que por tanto se encuentran en una situación financiera complicada. Los bancos centrales nacionales actúan así de salvavidas en situaciones de extrema dificultad. Sin embargo, la provisión urgente de liquidez puede no La provisión urgente de liquidez, el último recurso tabú Una de las palancas de la red de seguridad del sistema financiero es la provisión urgente de liquidez (en inglés, Emergency Liquidity Assistance, o ELA), que se ha convertido de facto en el instrumento de último recurso que tienen las entidades en situaciones de apuro. Se trata de préstamos que conceden los bancos centrales nacionales a aquellos bancos que no Gráfico 10. Exposición del eurosistema en la UE de 17 países. Septiembre de 2012 Fuente: Banco Central Europeo, bancos centrales nacionales y estimaciones de Citi Research Préstamos del eurosistema en euros ELA a instituciones de crédito Tenencias SMP Exposición del eurosistema Exposición del Bundesbank Exposición del Bundesbank (% del PIB) Austria 17.4 0.0 0.0 17.4 4.7 0.2 Bélgica 39.7 2.1 0.0 41.9 11.3 0.4 Chipre 3.7 10.2 0.0 13.9 3.8 0.1 Estonia 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 Finlandia 3.7 0.0 0.0 3.7 1.0 0.0 Francia 176,5 0.0 0.0 176.5 47.8 1.8 Alemania 76.8 0.0 0.0 76.8 20.8 0.8 Grecia 30.3 100.6 35.8 166.6 45.1 1.7 Irlanda 79.1 40.0 17.0 136.1 36.8 1.4 Italia 276.7 0.0 96.2 372.9 100.9 3.8 Luxemburgo 5.0 0.0 0.0 5.0 1.4 0.1 Malta 0.6 0.0 0.0 0.6 0.2 0.0 Holanda 27.7 0.0 0.0 27.7 7.5 0.3 Portugal 54.9 0.0 21.5 76.3 20.7 0.8 Eslovaquia 2.6 0.0 0.0 2.6 0.7 0.0 Eslovenia 3.9 0.0 0.0 3.9 1.0 0.0 España 399.9 0.7 39.7 440.3 119.2 4.5 Total 1.198.6 153.7 210.2 1.562.5 422.9 15,9
39. Una Red de Seguridad con lagunas 39 encajar con el objetivo central de la Unión Bancaria, que es romper el vínculo existente entre riesgo soberano y bancario. En la medida en que esa liquidez es suministrada por los bancos centrales nacionales (y aparece en sus balances) y en algunos casos tiene incluso garantía del Estado, lo que se está produciendo es exactamente lo contrario: un reforzamiento de la conexión entre el riesgo de los países y de sus entidades financieras. Este impacto, unido al hecho de que no es obligatorio publicar los datos relevantes de su instrumentación, ha convertido la provisión urgente de liquidez en un tema casi tabú en las negociaciones para la implementación y el desarrollo de la Unión Bancaria. Estos inconvenientes han generado un debate en la Unión Europea sobre la posibilidad de que estas operaciones dejen de ser realizadas por los bancos centrales nacionales y sean exclusivas del BCE. Para ello, sería necesario modificar la normativa para la concesión de liquidez, incluyendo cambios en las garantías que se reclaman a las entidades financieras. En la figura 10 observamos la concentración de las operaciones de provisión urgente de liquidez en tres países (Grecia, Irlanda y Chipre), como reflejo de la situación de debilidad de sus respectivos sistemas financieros en septiembre de 2012.
40. 40 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha de euros, de los cuales España ha recibido 41.300 para recapitalizar las instituciones financieras (ver figura 11). En junio de 2012, los jefes de Estado o de Gobierno de la zona del euro aprobaron el uso del MEDE como instrumento de recapitalización directa a las entidades financieras en dificultades, hasta un máximo de 60.000 millones de euros, ampliando así considerablemente su radio de acción. Sin embargo, el debate político en el seno de la Unión Europea ha impedido de momento (hay negociaciones en marcha) que esa posibilidad, que reforzaría en gran medida la red de seguridad financiera de la zona del euro, se materialice. Un grupo de países centrales bloquean su aplicación porque consideran que si el MEDE ayuda a entidades bancarias concretas, su posición financiera (y su rating) se El MEDE, un cañón de uso limitado El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) (en inglés, European Stability Mechanism o ESM) es un organismo intergubernamental creado por el Consejo Europeo en marzo de 2011, que funciona como un mecanismo permanente para salvaguardar la estabilidad financiera en la zona del euro. Este mecanismo entró en vigor el 1 de julio de 2012, está dotado con 500.000 millones de euros y es el arma más potente de que dispone la Unión Monetaria para ayudar a los países en situación de crisis financiera. El apoyo de MEDE está condicionado a la asunción por parte del país asistido de una serie compromisos de política económica y financiera. Con esos objetivos, el MEDE y su predecesor, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), han desembolsado hasta el cierre de la edición de este informe 320.000 millones Gráfico 11. Programas de asistencia financiera del MEDE/FEEF y del FMI (en miles de millones de euros). Fuente: Economic Governance Support Unit del Parlamento Europeo y elaboración propia. País Grecia Irlanda Portugal España Chipre Tipo Balanza de pagos Programa de ajuste económico Programa de ajuste económico Asistencia financiera para la recapitalización de las instituciones financieras Programa de ajuste económico Supervisado por CE, BCE y FMI CE, BCE y FMI CE, BCE y FMI CE, BCE y FMI CE, BCE y FMI Importe comprometido 246,3 85 78 100 10 Desembolsado 215,4 (MEDE/FEEF: 185,5 FMI: 28,9 62,7 (MEDE/FEEF: 40,2 FMI: 28,9) 71,0 (MEDE/FEEF: 46,9 FMI: 24,1) 41,3 (MEDE/FEEF: 41,3) 4,9 (MEDE/FEEF: 4,6 FMI: 0,3) Ayuda sobre PIB 110,3% 39,2% 42,3% 4,3% 27,8%
41. Una Red de Seguridad con lagunas 41 euro, y habrá que ver cómo se articula, en el supuesto de que finalmente sea así. En la reunión de diciembre, los ministros de Economía y Finanzas solo se comprometieron a desarrollar en los próximos diez años un cortafuegos que en caso de necesidad preste dinero al Fondo de Resolución, a reembolsar por el sector bancario, sin precisar si el MEDE, como parece lógico, intervendrá en ese programa de asistencia. debilitaría, ya que no es lo mismo prestar dinero a un Estado, que en la mayoría de los casos tiene mecanismos para garantizar su devolución, que hacerlo a un banco en crisis. Las dificultades para ampliar la función de asistencia del MEDE a las entidades de crédito quedaron bien patentes durante el reunión de ministros de Economía y Finanzas celebrada en Bruselas el 18 de diciembre, en la que se sentaron las bases para la constitución del Mecanismo Único de Resolución (MUR) (en inglés, Single Resolution Mechanism, o SRM). En ese encuentro, no hubo acuerdo para el uso del MEDE como mecanismo de respaldo común o cortafuegos final (backstop) en caso de que se agoten el resto de las opciones para reestructurar entidades. El MEDE no servirá para recapitalizar de forma directa a los bancos señalados por su debilidad en los exámenes que se harán en 2014, antes de la entrada en vigor del Mecanismo Único de Supervisión, ni tampoco después de esa fecha, cuando empiece a constituirse el Fondo de Resolución Bancaria. Sí se puede pedir un préstamo al MEDE como fondo de solidaridad cuando todas las demás opciones hayan fracasado, pero solo como mecanismo de ayuda a los países, no a las entidades, es decir, en las mismas condiciones que antes de la aprobación de la Unión Bancaria. Cabe la posibilidad, no obstante, de que el MEDE sea el recurso de última instancia en 2026, cuando el Fondo de Resolución Bancaria se convierta al 100% en un instrumento común. Sin embargo, esa hipótesis está pendiente de negociación durante los próximos años entre los países miembros de la zona del Fuente: MEDE Gráfico 12. Aportación de capital de los miembros del MEDE, en miles de millones de euros. Miembro % de participación en el MEDE Suscripción de Capital en miles de millones de € Capital desembolsado en miles de millones de € Contribución MEDE s/PIB Austria 2,78% 19,48 2,22 0,006% Bélgica 3,48% 24,34 2,77 0,007% Chipre 0,20% 1,37 0,16 0,008% Estonia 0,19% 1,3 0,15 0,008% Finlandia 1,80% 12,58 1,43 0,007% Francia 20,39% 142,7 16,31 0,007% Alemania 27,15% 190,02 21,72 0,007% Grecia 2,82% 19,71 2,25 0,010% Irlanda 1,59% 11,14 1,27 0,007% Italia 17,91% 125,39 14,33 0,008% Luxemburgo 0,25% 1,75 0,2 0,004% Malta 0,73% 0,51 0,06 0,008% Países Bajos 5,72% 40,02 4,57 0,007% Portugal 2,51 17,5 2 0,011% Eslovaquia 0,82% 5,77 0,66 0,008% Eslovenia 0,43% 2,99 0,34 0,008% España 11,90% 83,32 9,52 0,008% Zona euro 100% 700 80 0,007%
42. 42 La Unión Bancaria, un proceso irreversible en marcha muchos países interpretar a su manera el cuerpo normativo común de la supervisión bancaria. El resultado ha sido la existencia de reglas de juego distintas (ver información adjunta). El mayor o menor rigor de las normas nacionales afecta a la solvencia de las entidades de crédito y puede crear ventajas o desventajas competitivas e incertidumbres entre los inversores, sobre todo en tiempos de crisis. La Regulación Única viene a tapar estas rendijas y a resolver, en buena parte, la fragmentación normativa. Lo que se ha hecho es instrumentar la adaptación de Basilea III a la normativa europea a través de un reglamento de aplicación directa, sin necesidad de transposición ni de intervención de las autoridades de los países miembros. Esto tiene la ventaja de que reduce de forma muy notable el número de opciones de discrecionalidad nacional. Además, un reglamento está sujeto al mismo proceso europeo de Una Regulación Única para La Regulación Única (en inglés, Single Rulebook) es otro de los pilares de la Unión Bancaria, aunque con frecuencia su importancia es infravalorada en el conjunto del proceso. La regulación única es un conjunto de reglas prudenciales armonizadas que las instituciones de la Unión Europea deben respetar para asegurar el cumplimiento uniforme de los criterios de Basilea III (los acuerdos sobre estándares de capital a nivel global) en todos los Estados miembros. Esta homogeneidad normativa, que parece básica en cualquier proceso de armonización como el que se propone en la Unión Monetaria, se ha estado incumpliendo con alguna frecuencia en el pasado. Los intríngulis de la normativa europea, cuya aplicación está basada en la transposición de las directivas a las legislaciones nacionales (en algunos casos con bastante discrecionalidad) han permitido a
43. Una Regulación Única para evitar fragmentaciones 43 entre sí, lo cual favorecerá las decisiones de los supervisores, depositantes e inversores. •	Más eficiente. Las instituciones bancarias no tendrán que adaptarse a 28 legislaciones diferentes. Avances con excepciones. A pesar de estos avances, siguen existiendo áreas de la normativa europea, encuadradas en la Directiva de Requerimiento de Capital, donde los legisladores nacionales tienen aún margen de discrecionalidad para imponer criterios distintos. Esas áreas, donde la capacidad de prescripción para los países es baja, son las relacionadas con los poderes y responsabilidades de las autoridades nacionales, como los procedimientos de autorización, el establecimiento de colchones de capital, la supervisión y las sanciones. También están en la directiva las exigencias sobre control del riesgo vinculadas a las leyes aprobación que una directiva, lo cual asegura el pleno control democrático de la decisión. Así nació el Reglamento de Requerimientos de Capital (en inglés, Capital Requeriments Regulation, o CRR), que complementa la cuarta versión de la Directiva de Requerimientos de Capital (en inglés, Capital Requeriments Directive, o CRD IV) y que es aplicable desde el 1 de enero de 2014. Este nuevo enfoque es un factor clave en el proceso de unión bancaria ya que favorece la disciplina de mercado y la competición entre entidades al establecer un marco normativo más homogéneo y claro. En consecuencia, la Regulación Única permitirá que el sector bancario europeo sea: •	Más resistente. La aplicación uniforme de medidas prudenciales reforzará la solvencia de las entidades. •	Más transparente. Los bancos europeos serán más comparables evitar fragmentaciones

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