Source: http://www.libertadidioma.com/20171025.htm
Timestamp: 2020-03-28 12:16:48+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Miércoles 25 Octubre 2017
Jesús Cacho. vozpopuli 25 Octubre 2017
Ignacio Camacho ABC 25 Octubre 2017
Todo el que entienda, sin ser independentista, que el 155 es una medida desproporcionada está moral y políticamente obligado a explicar qué modo alternativo se le ocurre de mantener en Cataluña no ya la autoridad, sino la simple legalidad del Estado. No vale la de dialogar porque los rebeldes no dan lugar al diálogo y porque la autodisolución de la nación española no se puede negociar en un pacto. Desde el 7 de septiembre no queda ningún vínculo de lealtad institucional que los separatistas no hayan violado y si algo cabe reprocharle al Gobierno es su tardanza en dar este paso que antes del referéndum podía haberle evitado un amargo descalabro. La insurrección de las autoridades catalanas forma parte de un levantamiento planificado y no hay golpe que se pueda parar dándoles a los golpistas la mano.
A partir de ahí no existe otro camino, por abrupto que sea, y el Gobierno lo transitaría mejor si estuviese más convencido y menos aterrado. Fácil no va a ser pero ya no caben comportamientos timoratos. La autonomía catalana es un régimen clientelar muy asentado, trufado de comisarios políticos y con alto compromiso ideológico -si es el que nacionalismo se puede considerar una ideología- entre los funcionarios. El grado de desobediencia pasiva va a ser alto y requerirá un pulso muy firme, una voluntad muy resuelta y un absoluto desinterés por caer simpático.
En todo caso, salga bien o mal -y puede salir mal, para qué llamarse a engaño-, lo que de ninguna manera resulta el 155 es el fin del modelo territorial del Título Octavo. Más bien supone todo lo contrario: la demostración de que los mecanismos constitucionales funcionan aunque algunos estén desengrasados. El ahora célebre artículo es un dispositivo cautelar previsto para una situación como ésta, una hipótesis entonces remota -en aquel tiempo menos imaginable en Cataluña que en el País Vasco- que el tiempo ha convertido en un supuesto exacto. Ante la rebeldía explícita de un poder territorial descontrolado, preso de un delirio megalómano como el de aquel Coronel Kurtz deConrad y Coppola, el Estado no suspende ni revoca la autonomía sino que la restaura y la devuelve al marco estatutario. La prevalencia del orden jurídico obliga al Derecho a establecer preventivamente procedimientos coercitivos ingratos.
Esa restauración de la normalidad no va a ser un viaje apocalíptico al corazón de las tinieblas ni a un Vietnam político lleno de guerrilleros emboscados, pero tampoco podrá hacerse sin romper ningún plato. Siempre será menos estropicio del que los secesionistas han causado. Éste es un reto para caracteres fuertes, no para espíritus pusilánimes, melifluos o encogidos; exige tanta habilidad como determinación y tanta contundencia como tacto. La experiencia del 1 de octubre sugiere que es mala estrategia confiar la dirección de esta clase de operaciones sólo a juristas y abogados.
Cataluña: Estado de Derecho vs desobediencia civil
Miguel García Martín okdiario 25 Octubre 2017
Las últimas semanas han sido intensas para todos los que vivimos —o queremos vivir— cerca del Derecho. La situación que vive nuestro Estado a raíz de la Declaración Unilateral de Independencia de Cataluña es un hito sin precedentes que está marcando un antes y un después en la historia de nuestro país. Todo ciudadano que esté siguiendo con atención la actualidad política sólo puede encontrarse con un sentimiento: el de preocupación. Dicho sentir se multiplica aún más si se da el valiente paso de ajustar la nitidez de la imagen que nos aportan nuestros ojos de ciudadano con unos pocos matices jurídicos. Delante de nosotros aparece un escenario maquiavélico, difícil de imaginar hasta en un plano hipotético.
La actuación de las instituciones catalanas respaldada por un porcentaje importante de la ciudadanía supone el mayor reto al que se ha enfrentado nuestro Estado de Derecho desde el momento de su constitución. El ataque, directo y manifiesto, al imperio de la ley está sacando a la luz supuestos de hecho cuya consecuencia jurídica no suele ni ser leída en las facultades de Derecho, pues la probabilidad de que se den en la realidad es tan baja como la de que aparezcan en una prueba universitaria. El movimiento independentista catalán ha desempolvado delitos de otra época, que tenían más vínculos con el siglo pasado que con el presente.
Ante toda esta situación, el Gobierno se ha visto en la obligación —pues no se puede hablar de voluntad— de ejecutar el artículo 155 de la Constitución con el objetivo de que Cataluña vuelva a la legalidad. Pero la realidad es que responder a un número de catalanes que roza el 50% de la población con el ya lema político de que “Cataluña debe volver a la legalidad” es completamente insuficiente. Nos encontramos ante una población que entiende que la ley no es más que una barrera formal que colisiona con la voluntad de su gente de decidir su futuro y tratar de refutar su pretensión con un argumento jurídico es difícil; no por la solidez jurídica de su argumento, que brilla por su ausencia, sino por las escasas posibilidades que tiene un argumento jurídico de calar en una mente emocional.
Si levantamos un poco la vista, el panorama parece aún más aterrador. Implementar el paquete de medidas que el Senado estudiará —y aprobará— la semana próxima suena mejor en el papel que a pie de calle, y posiblemente, saque a la luz un fenómeno que apareció por primera vez en la antigua Grecia. Pocos descartan un escenario en el cual la sociedad independentista catalana, enarbolada por sus líderes y sustentada en un ideario fuerte, opte por desacatar de forma pública, pacífica e ilegal la disposición restauradora del Gobierno. O como dirían Bedau, Rawls o Habermas: opte por la desobediencia civil.
Tras las declaraciones de los últimos días de los líderes del movimiento parece más fácil aventurarse a predecir qué imágenes veremos la semana próxima en los periódicos que tratar de estimar sus consecuencias. ¿Cómo de patológico puede llegar a ser para nuestro Estado de Derecho que un colectivo desobedezca flagrante y dolosamente una disposición legal de tal importancia? Ya en el siglo XVIII, Ronald Dworkin, en su obra ‘Los Derechos En Serio’, reflexionaba sobre hipótesis de este tipo, afirmando categóricamente que al ser el cumplimiento de la ley su último objetivo, la desobediencia de toda ley hace que el sistema se tambalee.
Hacer caso omiso de una norma alegando una posible justificación moral es del todo descabellado, pues como reconocía Erwin Griswold, decano de la Facultad de Derecho de Harvard, rasgo esencial del derecho es que se aplique igualmente a todos, que a todos obligue por igual independientemente de los motivos personales. Cualquier posición que difiera del cumplimiento sería un atentado contra los pilares de nuestro Estado de Derecho; no solo contra el imperio de la ley, sino también contra los derechos fundamentales y la seguridad jurídica. Consecuentemente, cualquier escenario en el cual no se responda con contundencia ante una manifestación de este tipo provocaría que nuestro Estado de Derecho quedara deslegitimado. Un Estado de Derecho que no reacciona tajantemente cuando un grupo de sus ciudadanos pasa por encima de la legalidad pierde toda legitimidad para defender el imperio de la ley ante la población restante.
Al mismo tiempo, encontramos enfoques que difieren parcialmente del anterior. El mismo Dworkin, continuando su reflexión sobre la desobediencia civil, llega a la conclusión de que cualquier ley que un número significativo de personas se siente tentado de desobedecer por razones morales, será dudosa por razones constitucionales. Pues la Constitución hace que la moralidad política convencional sea pertinente para la cuestión de validez. Pero, en este caso, parece que poca duda cabe acerca de la constitucionalidad del paquete de medidas, habiendo más indicios de que el problema recae en la distancia entre las razones morales independentistas y la moralidad constitucional. Ello no es más que otra razón para volver la vista atrás y preguntarnos cómo hemos llegado hasta aquí, tratando de averiguar cómo una sociedad desarrollada, como es la catalana, puede llevar por bandera una moral política tan alejada de aquella positivizada en las constituciones occidentales, que se sustenta en valores como la democracia y la libertad.
Ante tal impacto, nuestro ordenamiento constitucional se embarca en un mar inhóspito cuyo viento trae a mi cabeza las palabras del ilustre filósofo cordobés Séneca, que sentenció: “Cuando un barco no tiene rumbo, ningún viento le es favorable”. No existe posibilidad de aplicar o no la Constitución, en un Estado constitucional de Derecho la Constitución se aplica siempre. En un Estado constitucional de Derecho quien comete un supuesto de hecho tipificado genera una consecuencia jurídica siempre, sin importar si es del norte o del sur, en virtud del principio de igualdad y de seguridad jurídica. Y en un Estado constitucional de Derecho la ley y las resoluciones judiciales deben cumplirse siempre. Parece, por tanto, que la mejor manera de enfrentarse a un mar inhóspito es confiando más que nunca en nuestra nave. Confiemos en nuestro Estado de Derecho y tengamos valor y coraje para afrontar nuestra responsabilidad.
*Miguel García Martín es el mejor jurista universitario de España 2017.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Octubre 2017
Rafael Núñez Huesca gaceta.es 25 Octubre 2017
De hecho, durante el régimen de Franco se produce un “excepcional desarrollo” de Cataluña. El Instituto Nacional de Industria (INI) promueve inversiones, se crea la SEAT en Barcelona, Pegaso, petroleras, hidroeléctricas. A la muerte de Franco Cataluña, “con sólo el 6% del territorio nacional tiene 45% de las autopistas”.
Franco, la neutralidad de España y sus consecuencias hasta hoy
Pío Moa gaceta.es 25 Octubre 2017
Fue un hecho sumamente improbable, pero real, en una Europa en llamas, con presiones de todas partes y alternativas extremas de la contienda, máxime dada la posición geoestratégica del país, entre Europa y África y entre el Mediterráneo y el Atlántico, escenarios los cuatro de la enorme confrontación de potencias. Solo hubo un hecho que pudo alterar la neutralidad, el envío de la División Azul a Rusia, pero que no la cambió en la práctica.
Para entender mejor la cuestión conviene señalar que muchas razones pesaban a favor de la entrada de España a favor de Alemania e Italia, dado que estas habían ayudado en la guerra al bando nacional, tenían cierta afinidad ideológica –aunque no debe ser exagerada—con el régimen de Franco, y no existían agravios históricos con ambas potencias. En cambio sí existían con Francia, Inglaterra y Usa. Con Inglaterra pesaba (y pesa) especialmente su invasión de una porción estratégica del territorio español en Gibraltar. Debe recordarse, además, que el Hitler que ha pasado a la historia como uno de los mayores genocidas, es el Hitler de la guerra mundial desde 1942, no el anterior. Mientras que el carácter genocida de Stalin estaba ya sobradamente acreditado, lo que no había evitado su conversión en patrón del Frente Popular, y más tarde su alianza con las potencias anglosajonas.
Para España tuvo las siguientes consecuencias: a) Libró al país de las devastaciones, bombardeos y deportaciones, etc., que sufrió el resto del continente; b) No la libró de cierta hambre, menor que en la mayor parte de Europa pero bastante aguda durante dos años, debida tanto a la herencia de la zona del Frente Popular como al semibloqueo inglés; c) Evitó a España la enorme carga moral que supusieron las atrocidades y crímenes de guerra cometidos, aunque en distinto grado, por todos los bandos en pugna; d) Evitó para España el enorme peso moral y político de la deuda con el ejército y las finanzas useñas, a los que debe casi todo el resto de Europa occidental su democracia y prosperidad.
En el plano internacional, las consecuencias fueron: a) Ahorró a Inglaterra un revés desastroso, al tener abierta durante toda la guerra la salida occidental del Mediterráneo; b) Hizo posible la Operación Torch de los aliados anglosajones en el norte de África c) Facilitó a alemanes e italianos algunas ventajas tácticas, muy inferiores desde el punto de vista estratégico a las recibidas por los anglosajones; d) En conjunto resultó mucho más provechosa para los Aliados anglosajones que para los alemanes, aunque esto se debió más a la mera posición geoestratégica de España que a voluntad deliberada de Madrid.
Estas breves consideraciones pueden servir para enmarcar la situación y la actitud de los gobiernos españoles por entonces. Sería un error creer que la neutralidad –el período de “no beligerancia” no la alteró en la práctica—fue una decisión mantenida sistemáticamente y como un principio por España, y más concretamente por Franco. Decisiones de ese enorme alcance y con tan enormes riesgos casi nunca se toman sin vacilaciones y cálculos contradictorios. Así, la decisión inglesa de rechazar la paz con Hitler, muy firme en Churchill, no lo era tanto en otros altos dignatarios ingleses, y no estuvo lejos de ser impedida, como ha explicado el historiador useño John Lukacs.
Debe tenerse en cuenta que al Caudillo no le gustaba en absoluto, de principio, la perspectiva de una guerra europea. Así, ya con motivo de la crisis de Munich, en septiembre de 1938 y durante la batalla del Ebro, crisis que estuvo cerca de provocar la guerra, Franco declaró que en tal caso España permanecería neutral, lo que fue visto en Roma y Berlín como una muestra de ingratitud. El posterior pacto entre Hitler y Stalin le llenó sin duda de estupefacción, y en septiembre de 1939, el ataque a Polonia, un país católico con régimen autoritario, le llevó a extremar su desagrado, pidiendo a todos la limitación del conflicto. Poco antes, en mayo, había advertido en Medina del Campo que la guerra estallaría pronto e iba a ser “más terrible de lo que la imaginación alcanza”. Y había advertido al embajador italiano que no contase con una alianza militar, dado que España iba a dedicarse a la reconstrucción interna.
Las razones de Franco son fácilmente discernibles: la anterior guerra europea había dado como resultado una revolución comunista y movimientos revolucionarios por todo el continente, uno de los cuales acababa de derrotar él, precisamente en España. No parecía pensable que una confrontación entre las potencias fascistas y las democracias, por poco que le gustasen estas últimas, terminase en otra cosa que un continente arruinado en el que el comunismo encontrarían su mejor oportunidad para imponerse. Por otra parte, en la I Guerra Mundial, España, permaneciendo neutral había hecho grandes negocios vendiendo diversos materiales a los aliados, y quizá podría volver a hacerlos con los dos bandos. No es probable que esto último pesara en el ánimo de Franco pero no dejaba de ser una experiencia conocida.
Sin embargo, la guerra en el oeste, en 1940, había resultado increíblemente fácil y poco destructiva para Alemania, que en pocas semanas barrió a los ejércitos inglés y francés –este último considerado generalmente el mejor del mundo en tierra— Relativamente pocos muertos y pocas devastaciones, ningún caldo de cultivo para nuevas revoluciones comunistas, y con los soviéticos felicitando efusivamente al Führer.
Eso cambiaba radicalmente las perspectivas. Todo indicaba la imposición de un nuevo orden en Europa, y a España le convenía entrar en él en las mejores condiciones posibles. El único obstáculo parecía el rechazo de Inglaterra a la paz que le ofrecía Hitler, e Inglaterra era mucho más que Inglaterra: era un inmenso imperio , con recursos en principio inagotables. Aun así, de momento no parecía un gran problema, pues las posibilidades inglesas de invadir el continente eran nulas. El 3 de junio, Franco expresó a Hitler su deseo de “no permanecer ajeno a sus preocupaciones” y de rendirle “los servicios que Vd. Considere más valiosos”. La carta ha solido interpretarse como un deseo de entrar en guerra, pero para entonces esta parecía ganada, de modo que probablemente estaba pensada con vistas al Nuevo Orden. En aquel momento, Hitler no creía tener la menor necesidad de España, por lo que la carta no tuvo efecto práctico. Además, faltaba todavía un mes para que comenzase la batalla de Inglaterra.
La prolongación de esta batalla, que duraría tres meses y medio, hizo que Hitler empezase a valorar seriamente la colaboración española, y que Franco, cuyo interés principal estaba en la reconstrucción del país, se mostrase cada vez más escéptico bajo palabras de apariencia entusiasta. Serrano Súñer fue a Alemania a preparar la entrevista entre Franco y Hitler, en la que debería decidirse la entrada en la guerra. Para ello Franco expuso unas condiciones que sabía muy bien difícilmente cumplibles para Hitler: expansión en África a costa de Francia y grandes cantidades de víveres y armamento. Siempre se ha discutido sobre si realmente creía que le podían dar todo aquello o no, pero Franco era demasiado realista para creer que Alemania estaba en condiciones de cumplir sus demandas. Su verdadero pensamiento lo expresó en una instrucción a Serrano Súñer: “Si nos garantizan una guerra corta, no hay más que completar los preparativos. Pero si la guerra es larga, no nos pueden arrastrar sin tener resueltos los problemas en forma soportable para nuestro pueblo”. Importa mucho la fecha de esta carta: 24 de septiembre, cuando la batalla de Inglaterra está ya perdida para Alemania, con Franco sabiendo bien que la estrategia inglesa consiste en aguantar hasta que Usa entre en guerra, aunque por el momento se mantuviera neutral, pero ayudando a Inglaterra y provocando a Alemania. La guerra será, por tanto, larga. Franco, con las divisiones alemanas en la frontera, no podía dar una negativa abierta a Hitler, por lo que seguirá una política evidentísimamente dilatoria. En esta carta de concentra toda la política que iba a seguir Franco hasta el final. No quería engañar a Hitler, a quien estaba agradecido, pero tenía en cuenta, por encima de todo, los intereses españoles. Y para él esos intereses consistían en la reconstrucción del país después de la guerra civil
Siempre me asombra que en las interminables discusiones bizantinas sobre la política de Franco, nadie, que yo recuerde, haya dado a esta carta el valor decisivo y demostrativo que tiene.
Y gracias a aquella política España pudo resolver sus problemas políticos y económicos por sí misma, sin deber nada al ejército y las finanzas useñas, y evolucionar luego hacia una democracia que el miserable antifranquismo retrospectivo ha convertido en fallida.
Pedro Aguado: “Quiero que mis hijas puedan expresarse con libertad y no por eso les puedan llamar fascistas”
Raquel Tejero y Borja Jiménez okdiario 25 Octubre 2017
Pedro Francisco García Aguado (Madrid, 9 de diciembre de 1968) aterrizó en Barcelona en 1987 para prepararse de cara a las Olimpiadas de Seúl de 1988, en las que participaría por primera vez en sus 17 años como internacional con la selección española de waterpolo. Hoy sigue residiendo, junto a sus hijas, en la Ciudad Condal, lugar que le ha visto escribir varios de sus ya doce libros, entre los que se encuentra ‘ConSíguelo’, su última obra.
El presentador de televisión, escritor y ‘coach’ se muestra incómodo ante la situación política por la que atraviesa Cataluña. “No lo estoy viviendo bien, lo estoy pasando muy mal”, señala. Sin embargo, por suerte, sí le va bien en el ámbito profesional. ‘ConSíguelo’ “está pensado para que cualquier persona se plantee un reto personal y sea capaz de conseguirlo“, explica Aguado, que cree que “hay que auto-conocerse para poder llegar a conseguir tus retos, porque no todos utilizamos los mismos mecanismos mentales para conseguir nuestros sueños, nuestras metas y nuestros objetivos”. Por ello, “el libro puede servir para cualquier persona que se plantee de aquí a un tiempo conseguir un reto personal”.
Aguado es un tipo feliz, dicharachero, divertido… Sin embargo, su mueca cambia cuando se trata del asunto catalán. “Se ha conseguido que las personas que vivimos aquí y que no somos afines al independentismo no nos sintamos del todo bien“, afirma un indignado Pedro Aguado, que se queja de que “nos están intentando vender que hay un derecho a la autodeterminación y a un voto, y no es verdad porque hay una Constitución que marca unas normas que hay que seguir“.
Comparándolo con su experiencia con hijos conflictivos en el programa ‘Hermano Mayor’, cree que “a un hijo no le puedes decir que haga todo lo que le da la gana, y si no le gusta, que se salte las normas”. Aguado lleva una bandera de España en la muñeca y estuvo en la manifestación a favor de la unidad de España, lo que refleja su sentir con la deriva independentista que encabeza Carles Puigdemont. “Yo fui jugador de la selección española de waterpolo durante 17 años, en los que no me ponía el chándal de España para salir por la bonita ciudad que es Barcelona. No me atrevía porque no me apetecía tener ningún incidente con nadie“, subraya.
“No sólo creo que hay pruebas del adoctrinamiento en los colegios catalanes, sino que hay pruebas consistentes de que existe”, explica Aguado, que se sorprende porque haya “una huelga contra la opresión franquista cuarenta años después”.
Para el presentador “hay partidos que han nacido al amparo de unas ideologías que están haciendo mucho daño, no sólo a Cataluña, sino también a España”. “Hay una estrategia de ingeniería social, que está demostrada, donde se dice bien claro lo que hay que hacer para que hubiera un buen comportamiento del catalán”, opina.
“Se ha estado haciendo un trabajo en materia educativa desde hace más de veinte años que ya está dando sus frutos”, continúa un Aguado que cree que “no se puede razonar ni argumentar con los independentistas”. “Ya no sólo para cambiar la forma de pensar, ya que cada uno es libre para pensar como quiera, sino que los argumentos que te dan todos es como si estuvieran ‘zoombizados’, piensan de la misma manera y usan los mismos argumentos. Y en cuanto lo sacas de esos argumentos no saben decir otra cosa. El trabajo ya está hecho”, afirma.
Para el exjugador de waterpolo “no hay ningún tipo de opresión y se vive con total libertad” en Cataluña: “Quiero que mis hijas puedan expresarse con libertad y no por ello les puedan llamar fascistas u otro tipo de burradas, como ocurre aquí en Cataluña”.
“Sufro ataques en redes sociales todos los días. Cada día que me levanto y digo buenos días, me dicen que ‘cómo que buenos días, gilipollas, drogata’. Aquí, como no pienses como una banda que hay por ahí, enseguida te van a atacar. Pero bueno, para eso estamos, para ayudar a los que no piensan de esa manera a que se expresen de la mejor manera posible”, concluye un contrariado Aguado.
NO IMPUNIDAD PARA LOS GOLPISTAS
Sábado, a las 12 en Colón: nueva cita de DENAES por la unidad de España
Rosalina Moreno gaceta.es 25 Octubre 2017
Denaes ha convocado una nueva concentración este sábado en Madrid. El domingo habrá otra en Barcelona, convocada por ‘Societat Civil Catalana’, y también una misa.
La Fundación Denaes para la defensa de la Nación Española ha convocado para este sábado, a las doce, una nueva manifestación en la madrileña Plaza de Colón para reivindicar una vez más la unidad del país y la defensa de la “Constitución” frente “a la impunidad de los golpistas”.
El pasado 7 de octubre, también en la Plaza de Colón, Denaes celebró otra multitudinaria concentración que congregó, según la fundación, a 250.000 personas, que fue emitida sólo por Intereconomía TV. Contó con el respaldo de más de 50 entidades, además de un partido, VOX, y del respaldo del editor de La Gaceta, Julio Ariza.
Los asistentes acudieron masivamente con banderas españolaes, lanzaron vivas a España. “España unida jamás será vencida”, “Puigdemont a prisión”, “yo soy español, español, español”, ‘Con golpistas no se dialoga” o “No nos engañan, Cataluña es España” fueron algunos de los múltiples cánticos. En ella, se pidió al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que despertara de su letargo y aplicase ya el artículo 155.
En ella participó el presidente de VOX, Santiago Abascal, que en su intervención reiteró que en Cataluña se ha dado un golpe de Estado y que la respuesta necesaria, además de suspender la autonomía, pasa por meter a los golpistas en prisión. También intervino el escritor y periodista de Intereconomía TV, José Javier Esparza, y el sociólogo Javier Barraycoa, promotor de Somatemps y columnista de esta casa.
Esparza señaló que todos “amamos a Cataluña porque también es nuestra casa” y tuvo palabras de recuerdo y agradecimiento para “todos los españoles de uniforme que se han visto vilipendiados por defender la ley española” en la comunidad autónoma catalana.
EDITORIAL El Mundo 25 Octubre 2017
Según se agota el plazo para que el Senado valide la activación del artículo 155, las conjeturas se disparan y ocupan el espacio que en democracia sólo deberían llenar los compromisos. Fiel hasta el final al cálculo trilero como forma de entender la política, Puigdemont no desvela si cederá a las presiones que le suplican una convocatoria de elecciones para evitar la intervención del Estado o si vendrá a la Cámara Alta a traficar una vez más con su mercancía favorita: el victimismo. De quien sí esperamos claridad es del Gobierno, y de momento su mensaje está siendo nítido: el Govern que ha destruido la legalidad constitucional en Cataluña lo que tiene que hacer es restablecerla íntegramente. Las elecciones son útiles pero secundarias. Tan sólo el anuncio de una retractación explícita y de un regreso a la razón constitucional, ha recordado el Gobierno, detendría a estas alturas la aplicación del 155. No como medida de gracia, sino como corolario lógico: recuperada la salud, el antídoto ya no es necesario.
Lo triste, sin embargo, es que el principal socio del Gobierno discrepe respecto de la necesidad, hondura y duración de la intervención en Cataluña. Algunos portavoces socialistas, delatando la precaria convicción que sostiene su respaldo a Rajoy en este trance decisivo, ya se han apresurado a condicionar la aplicación del 155 a una hipotética convocatoria electoral de Puigdemont. No sería poca claudicación que el todavía presidente de la Generalitat se aviniera a los comicios, pero tampoco es suficiente. Ha dado demasiadas muestras de deslealtad como para admitir sin más que obrará de buena fe, y que hasta el día de las urnas gobernará Cataluña con respeto a las únicas leyes legítimas. Los ciudadanos necesitan la certeza de que lo hará, y no el enésimo subterfugio esgrimido para sustraerse al imperio de la Constitución.
Juan Carlos Bermejo vozpopuli.es 25 Octubre 2017
De todas las medidas que el Gobierno ha anunciado que pondrá en marcha al amparo del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, la más relevante y trascendente es la convocatoria de elecciones.
Rajoy, Rivera y Sánchez acordaron que la fecha sería el 28 de enero de 2018. Sin embargo, tras el consejo de ministros Rajoy anunció que sería antes de seis meses.
No obstante, el Gobierno y el resto de partidos han cedido la iniciativa nuevamente a Puigdemont, instándole a convocar elecciones antes de que el Senado apruebe las medidas propuestas por el Gobierno el próximo viernes y así evitar tener que aplicar el artículo 155 de la Constitución.
La consigna generalizada transmitida por PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos a la opinión pública es tratar de convencer a Puigdemont para que “recupere el juicio y convoque elecciones”.
Este hecho, constituye uno de los errores de mayor magnitud jamás cometidos, ya que pone el futuro de España en manos de lo que decidan unos separatistas que, a día de hoy, son el principal enemigo de nuestra democracia.
La ejecutiva de mi partido ha exigido a Rajoy que aplique el artículo 155 de la Constitución para disolver el parlamento catalán y convocar elecciones cuanto antes con el objetivo de que los ciudadanos echen a los secesionistas del gobierno y lidere el nuevo ejecutivo el candidato de la lista más votada dentro de las opciones constitucionalistas, donde mi compañera Inés Arrimadas tendría serias opciones de conseguirlo. Asimismo, también ha retado a los separatistas a convocar elecciones, alegando que “no deberían tener miedo a las urnas de verdad”.
Debemos preguntarnos: ¿sabemos lo que opina la población española sobre una convocatoria inmediata de elecciones? ¿Han consultado los partidos a sus afiliados en toda España? Porque no podemos olvidar que Cataluña es de todos los españoles. Lo que allí ocurra repercutirá en toda España, nos preocupa, y así lo demostramos el 8 de octubre saliendo a la calle en multitudinarias manifestaciones por toda España.
Yo me he molestado en hacer esta pregunta, especialmente entre los afiliados de mi partido, y la respuesta generalizada es: “Las elecciones deberían realizarse tras recuperar el orden constitucional en Cataluña, cosa improbable antes de seis meses y sin duda imposible antes del 28 de enero”.
Huyendo de juicios de valor, debemos ser analíticos y objetivos para determinar si una convocatoria cuasi inmediata de elecciones provocaría la derrota del independentismo, ya que un fracaso en las mismas acarrearía un desastre absoluto, la fractura social sería insalvable y conllevaría la pérdida, con toda seguridad, de la región catalana para siempre, y con ello, la destrucción de España.
En primer lugar, hay que tener en cuenta que actualmente los separatistas controlan todos los órganos públicos tanto administrativos como mediáticos, donde llevan décadas adoctrinando a los ciudadanos. A ello debemos añadir el sinfín de fundaciones y asociaciones subvencionadas por la Generalitat en pro de la independencia en constante actividad propagandística.
Desarticular toda esta red antes de seis meses es imposible, y en unas elecciones próximas, estos entes dispondrían de medidos técnicos y económicos, tomarían las calles con la complacencia de los mossos, coparían las televisiones, radios y prensa. Además, seguirían presionando desde la vertiente educativa, especialmente en las universidades, para difundir el mensaje de lo que sería un calco de las elecciones plebiscitarias de 2015, coaccionado en la calle a parte de la población no independentista para provocar su abstención y poniendo en clara desventaja a las fuerzas constitucionalistas, con el riesgo más que evidente de que ganen en las elecciones tanto en escaños como en votos.
A fecha de hoy, aunque algunos independentistas se hayan sentido decepcionados por la actitud de Puigdemont y estén preocupados por la fuga de capitales y empresas, encuestas recientes siguen otorgando la mayoría parlamentaria a los separatistas. Especialmente relevante es la publicada por El Periódico de Cataluña el 22 de octubre, que además incluye las intenciones directas de voto y señalan que la fidelidad al voto independentista es mucho mayor que la del voto constitucionalista.
Si el Senado decide aplicar el artículo 155 debe ser para destituir al gobierno golpista, retomar la normalidad institucional, recuperar la confianza económica, erradicar la propaganda separatista en los medios
En segundo lugar, en el caso de que con todas las ventajas anteriormente citadas, las fuerzas constitucionalistas fueran capaces de obtener algunos escaños más que las fuerzas independentistas, no hay ninguna garantía de que la candidatura más votada (digamos que sea Ciudadanos) obtenga el apoyo necesario para investir a Inés Arrimadas, ya que necesitaría el voto favorable de Podemos para juntar más síes que noes, y eso, se antoja imposible, ya que Podemos antes apoyaría a un gobierno de ERC (o de JxS), quién, tocado por los resultados de las urnas, renunciaría temporalmente a la independencia, pero en ningún caso a perder el poder y el gobierno que ahora tiene. En resumen, el proceso independentista se ralentizaría hasta coger más fuerza aprovechando una nueva coyuntura favorable, como podría ser una recesión económica o un nuevo escándalo de corrupción en el Estado central, que sin duda acaecerán tarde o temprano.
Si el Senado decide aplicar el artículo 155 debe ser para destituir al gobierno golpista, retomar la normalidad institucional, recuperar la confianza económica, erradicar la propaganda separatista en los medios, asistir a la educación para evitar la coacción a menores y universitarios, hacer cumplir las sentencias judiciales pendientes, acabar con la discriminación lingüística, asumir el mando de los mossos para garantizar el orden público y tener un control real de las cuentas para revertir la insolvencia de una región que se sostiene gracias al FLA.
Cualquier persona objetiva sabe perfectamente que seis meses no son suficientes para llevar a cabo las acciones citadas, las cuáles son imprescindibles para recuperar el orden constitucional en Cataluña, y, por lo tanto, para la convocatoria de unas elecciones libres, limpias y con garantías democráticas.
En una cena privada (según me relatan fuentes de toda solvencia) el expresidente Aznar afirmó que “Rajoy era totalmente incapaz de afrontar, y menos solucionar, el desafío separatista. En lugar de movilizar a más de cuarenta y cinco millones de españoles frente a un máximo de doscientos cincuenta mil radicales separatistas, la mayoría enchufados al erario público, ha preferido desarticular tal movilización y pactar con Sánchez un cambio constitucional que prevé unas cesiones políticas y económicas absolutamente delirantes”.
En realidad, como ya expliqué hace dos semanas en este medio, las cesiones políticas son el reconocimiento de Cataluña como nación asociada al reino de España con representación internacional independiente, un nuevo modelo de financiación (ya ofrecido públicamente por De Guindos) que incluye el cupo vasco con agencia tributaria propia, la condonación de su deuda que sería repartida entre el resto de CCAA y la cobertura del déficit de las pensiones.
Para Aznar, Rajoy, obligado (o más bien aterrado según publicamos en este medio) por el desafío secesionista y la reacción de ahorradores y consumidores que han frenado la sedición, tuvo que “amenazar con la aplicación de un 155 de broma” para provocar unas elecciones presionado por el resto de partidos, en el que se cesa, aunque no se detiene (como habría ocurrido en cualquier Estado de Derecho) a los máximos responsables de la Generalitat, conservando todo su poder porque la autonomía no se suspende y manteniendo el adoctrinamiento en el odio a España en colegios y escuelas porque según el ministro de Educación Méndez de Vigo “ahora no es el momento”. Las palabras de Sáenz de Santamaría afirmando que “se puede adaptar el 155” subrayan que Rajoy no está dispuesto a llegar hasta el final.
Mientras tanto, Cataluña es ya primera plana, para mal, en todos los medios económicos internacionales. La región ha pasado de ser considerada un buen lugar para invertir y hacer negocios a otra de la que es mejor huir a toda velocidad.
En palabras de Bloomberg, la mayor y más influyente agencia de información económica del mundo “Cataluña se encamina hacia una prolongada e intensa dinámica de falta de control, inseguridad legal y enfrentamientos civiles”, y cita la grave advertencia “las consecuencias (de la actual situación) son impredecibles, pero en cualquier caso dramáticas en términos de coexistencia, crecimiento económico y empleo”.
La Caixa anunció ayer, durante la presentación de resultados, que no tiene intención de volver a Barcelona a medio plazo, lo que significa que la salida masiva de depósitos continúa.
Este es el resultado de la cobardía enfermiza de Rajoy que ha dejado pudrirse el problema durante años permitiendo el incumplimiento sistemático de la Constitución y la Ley, la persecución de los no nacionalistas, el adoctrinamiento en el odio a España y el incumplimiento de las sentencias judiciales, y que ahora mantiene la incertidumbre con la aplicación del artículo 155 pero condicionado a que los separatistas “recuperen el juicio”.
Señores Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias, si quieren ver como se destruye España, entonces permitan la convocatoria de elecciones antes de seis meses en Cataluña.
PD: Hoy les dedico el tema “Wonderful Life” de Black https://youtu.be/u1ZoHfJZACA
Lucio A. Muñoz Periodista Digital 25 Octubre 2017
Los funcionarios catalanes y la temeraria renuencia a descabezar el golpe
EDITORIAL Libertad Digital 25 Octubre 2017
Por si fuera poco dislate limitar a seis meses la suspensión de la Administración regional catalana, el acuerdo del Consejo de Ministros por el que se va a proceder a tan surrealista aplicación del artículo 155 de la Constitución no contempla medida alguna contra los cabecillas del golpe de Estado –presidente, vicepresidente y Consejo de Gobierno de la Generalidad– en el caso de que volvieran a desobedecer no aceptando su destitución.
Por lo visto, nada importa que Puigdemont ya adelantara en julio que no acataría ninguna inhabilitación que no procediera del Parlamento regional. Ni que insistiera el mes pasado. Ni que este lunes su consejero de asuntos internacionales, Raül Romeva, haya reiterado esa disposición –que entraña la comisión de nuevos delitos (cuanto menos, de desobediencia y de usurpación de funciones)– al dar por hecho que los funcionarios del Principado obedecerán a las "instituciones catalanas electas".
Si, al menos, los golpistas que siguen detentando el poder en Cataluña ya hubieran sido detenidos y puestos a disposición judicial por todos los delitos penados con cárcel que han perpetrado desde su ilegal convocatoria del 1-O, esta falta de previsión ante una no tan imprevisible nueva desobediencia no tendría tanta importancia. Pero esta es la hora en que la Fiscalía General del Estado no ha presentado querella nueva alguna ni ampliado la que presentó en septiembre contra los cabecillas del golpe, sin que una sola formación con representación parlamentaria haya denunciado tan bochornosa parálisis de la Justicia.
Así las cosas, y en el caso de que los golpistas no se contenten con la impunidad y la cuasi independencia de facto que la clase política española les ofrece a cambio de que no sometan al Parlamento regional la proclamación de independencia de Cataluña, la asunción efectiva de las competencias autonómicas por parte de la Administración central va a depender decisivamente del grado de obediencia de los funcionarios al Gobierno de la Nación durante esos seis meses de aplicación –como máximo– del 155.
El acuerdo del Consejo de Ministros contempla, ciertamente, el escenario de desobediencia de los funcionarios, a los que sí se les advierte de las duras consecuencias –tanto en el ámbito administrativo como en el penal– a las que habrían de enfrentarse en caso de seguir las directrices de los golpistas. Sin embargo, ¿qué injusto y prevaricador acuerdo es este que no hace advertencia alguna a los máximos responsables del golpe y sí a sus subordinados? No será la primera vez, por otra parte, que advertencias de esta índole, y que tanto recuerdan a las que el Constitucional y la Fiscalía emitieron en su día a los Mossos y a los directores de los centros educativos a fin de que no colaboraran con la celebración de consultas ilegales, son ignoradas por los empleados públicos, ya por temor, ya por complicidad. Y no hay que olvidar que, para cuando esos expedientes sancionadores o penales se salden, bien podrían los nacionalistas haber vuelto a sus poltronas como vencedores de las disparatadas elecciones autonómicas que el Gobierno de Rajoy pretende celebrar, como mucho, dentro de seis meses.
Cualquier estrategia mínimamente seria destinada a abortar un golpe de Estado pasa prioritariamente por descabezarlo. Pero en esa tarea no está una clase política que se dispone a invitar al capo del golpe al Senado para que haga allí sus "alegaciones", con la indisimulada esperanza de que renuncie a su Estado soberano en forma de república independiente a cambio de seguir disfrutando de impunidad y de esa residual presencia del Estado español en una Cataluña secuestrada por los separatistas.
Y en esas seguimos, con un Código Penal y con una timorata aplicación del artículo 155 en suspenso, a la espera de lo que decida el golpista Carles Puigdemont.
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 25 Octubre 2017
Por ello mejor no tener ninguna esperanza de sentido comun ni nada que se le parezca a un mínimo giro que permita reconducir la situación hacia la normalidad sin el trauma social y económico ya gravísimo pero que aún puede derivar hacia un drama mayor.
La convocatoria de ese Parlament, convertido en un instrumento de quita y pon, que ha arrasado cualquier legalidad incluida la propia, para el jueves, un día antes de la votación en el Senado puede traer como colofón una nueva jugarreta en clave golpista que se pretenderá disfrazar una vez más de palabrería dialogante. Puigdemont, hurtando el cuerpo, hará votar por la cámara regional la Declaración Unilateral de Independencia y al mismo tiempo proceder a convocar unas elecciones “Constituyentes”. Con ello la pretensión es crear una doble legalidad. La española, que ya no reconocen y que con tal resolución violan ya de manera descarna y total, pretendiendo con ese paso que esa ya no es “su” legalidad y contraponiendo a ella la de la proclamada republica catalana. La convocatoria a las urnas “constituyentes” sería el truco final para contraponerlas a las que el estado se ha comprometido a convocar en el plazo de seis meses. Con eso habrán de lidiar el 155, el Gobierno y los partidos constitucionales.
La última puerta a la sensatez, que Puigdemont se personara ante el Senado y que después optara, sin declaración de la DUI, por convocar a las urnas a los catalanes, parece ya no solo como improbable sino como imposible. Ya no solo es que personaje no quiera, sino que ni siquiera puede ni le iban a dejar.
El proceso quedará avalado incluso y primero por el Parlamento, merced a una iniciativa del PP, aunque lo esencial será la votación en el Senado que es quien en este caso tiene en ello las competencias y con aún mayor margen, quien sancionara su aplicación.
Pues lo primero resulta evidente, con la famosa DUI, que excepto Maduro y, con suerte, Kim Jong Un, nadie reconocerá, la anulación inmediata por el Constitucional, el procesamiento por rebelión de Puigdemont y al resto de sediciosos, y por supuesto la aplicación de 155 en la comunidad. Y sobre la convocatoria electoral, pues si esta la efectúa el presidente Puigdemont ante de ser cesado por el Senado, y para ello si que tiene competencias legales, pues entonces habrá que ver y hasta que pueda valer.
Pero, especulaciones aparte, no lo es decir que es ahora cuando empieza lo de verdad. Y esto va a ser muy amargo, muy doloroso y todos, pero todos, lo vamos a sufrir. Los catalanes lo primeros, claro esta, pero el resto de España y de los españoles, también.
Alejo Vidal-Quadras gaceta.es 25 Octubre 2017
Pablo Molina Libertad Digital 25 Octubre 2017
El espectáculo que el nacionalismo catalán está brindando al mundo entero pone de relieve que su verdadero hecho diferencial es una ausencia prácticamente absoluta de sentido del ridículo. La pretendida superioridad del Homo Indepens Catalaniensis es, en realidad, una reacción psicológica para compensar la vergüenza que la charlotada independentista provocaría en cualquier persona moralmente sana, formada intelectualmente y con ciertas dosis de pudor.
O sea que las tres décadas y media de callada disciplina para forjar una nación de independentistas han culminado en una astracanada colectiva que ya solo defienden fanáticos nivel Charles Manson y los que, directamente, viven del invento, como los altos, medios y bajos cargos de la Gene (© Dolça Catalunya) y sus más de 400 chiringuitos autonómicos.
Una de las peores consecuencias de la intentona golpista de la Gene es que la astracanada se ha convertido en el tema principal de las reuniones familiares y las sobremesas a uno y otro lado del Ebro. Urgen cambiar de tema, o al menos el enfoque que estamos dando al problema catalán, ahora que ha estallado en toda su magnitud. Son ya varias semanas analizando las más complejas cuestiones jurídico-políticas del desafío independentista en el principal foro de debate de nuestro, la barra de bar, y a estas alturas corremos el riesgo de repetir argumentos.
Lo que se impone, llegados a este punto del drama, es asistir cómodamente al rosario de deserciones en el movimiento independentista y celebrar sus momentos estelares, que los habrá, una vez que sus protagonistas comiencen a ver en el horizonte la posibilidad de quedarse sin sueldo oficial junto con un cambio de residencia forzoso a una prisión del "Estado español", como siempre ocurre con los mindundis que voluntariamente se presentan para ser carne de cañón.
Es muy triste que el enemigo de España sea un personaje como el pobre Puigdemont, pero más aún que los españoles estemos dedicando tantas horas a hablar de esta banda lamentable de locoides llorones que, en realidad, solo servirán para renovar el repertorio de chistes de catalanes para las próximas dos décadas.
Emilio Campmany Libertad Digital 25 Octubre 2017
Analizando las causas de la deriva independentista, nos hemos creído, unos más que otros, la propaganda golpista y hemos dado por hecho que el enfado de los separatistas proviene de la mutilación que a manos del Constitucional sufrió un estatuto de autonomía aprobado en referéndum por todos los catalanes. El independentismo transmite la idea de que la voluntad del pueblo catalán fue doblegada por un tribunal político que carece de genuina independencia. La mentira es tanto más creíble desde que, en efecto, el Tribunal Constitucional está controlado por los políticos. Pero no por eso deja de ser una mentira. En aquel referéndum votó el 48% del censo y el estatuto fue aprobado por el 73% de los votantes. Es decir, tan sólo un tercio de los catalanes se tomó la molestia de votar el ilusionante estatuto. Para colmo, Esquerra y la CUP pidieron el no.
Lo que motivó en realidad la huida hacia la independencia fue la negativa del Gobierno a beneficiar a Cataluña con un sistema de financiación similar al del País Vasco. Los nacionalistas recurrieron entonces a amenazar con la independencia ofreciendo renunciar a ella a cambio del cupo. Cuando el Gobierno respondió exponiendo a escarnio público el injustificado y abultadísimo patrimonio de los Pujol, obtener el cupo dejó de ser una ambición económicamente interesante para convertirse en una perentoria necesidad. Hasta el punto de estar los nacionalistas dispuestos a arrojarse al vacío antes que renunciar a él. Nada extrañan en la Esquerra y la CUP las tendencias suicidas. Pero ¿los convergentes? No me refiero sólo a los políticos, sino a lo que se ha venido llamando burguesía catalana, y que no es otra cosa que el conjunto de quienes detentan en Cataluña el poder económico. ¿Por qué gente habitualmente timorata cuando está en juego su bienestar económico arriesga tanto?
La respuesta está en la corrupción. El cupo no es ya sólo una forma de hurtarle al Estado parte de sus legítimos ingresos. Es también el modo de tapar decenios de corrupción durante los cuales Pujol y su familia no fueron más que los administradores del podrido sistema donde chapoteó buena parte de la alta sociedad catalana. Recuérdese que donde amenazó Pujol con hacer caer todas las ramas si alguien tiraba abajo la suya fue en el Parlamento de Cataluña. Ahora, tras conducir a todos los catalanes al borde del precipicio, esos mismos poderosos tratan de soslayar el 155 como sea para evitar que el Estado empiece a abrir cajones.
Para quien no crea que el cupo podría tapar toda la corrupción de Cataluña, que se pregunte por qué en el País Vasco no se destapa nunca ningún caso de corrupción. La clave está en la inspección tributaria. Quien la controla decide quién ha de ser inspeccionado y quién no. El contribuyente seguro de que no lo será podrá ocultar o disfrazar cualquier ingreso. El problema que tienen ahora quienes esperaban beneficiarse es encontrar el modo de parar a la Esquerra y a la CUP. Todo lo que les pase se lo habrán ganado a pulso.
José María Albert de Paco Libertad Digital 25 Octubre 2017
Destituir a la cúpula de los Mossos y sojuzgar a quienes se resistan a la autoridad designada por el Gobierno.
Desmantelar el Departamento de Relaciones Exteriores, reasignando las funciones del mismo que se consideren de interés general a Presidencia.
Cerrar las llamadas Delegaciones del Gobierno y todas aquellas oficinas emplazadas en el extranjero que no hayan tenido más finalidad que orquestar el simulacro de una red diplomática paraestatal, autorizando únicamente la Delegación de la Generalitat en Madrid (que en el actual organigrama institucional, por cierto, figura en plano de igualdad con el resto de delegaciones de "fuera de Catalunya", eufemismo de baratillo de "el extranjero").
Suprimir de la web de la Generalitat la pestaña Transición nacional (la aplicación del 155 –también– será semántica o no será).
Derogar las subvenciones a entidades cuyas actividades primordiales sean la incitación al odio y la agitación callejera, y muy particularmente las que se destinan a la Asamblea Nacional de Cataluña y a Òmnium Cultural, en lo que ha de ser la primera y más importante medida para desbaratar la trama civil con cargo al erario que socava la democracia española. No se trata de prohibir la existencia de dichas entidades, sino de que la robusta, pujante y dinámica sociedad civil catalana empiece a costearse sus vicios.
Comprobar, asimismo, si las ayudas a otras fundaciones, organismos y asociaciones han servido para sufragar los gastos del procés: las hay de variado pelaje, desde la Asamblea de Municipios Independentistas hasta la Plataforma Pro Seleccions Esportives Catalanes, pasando por la Plataforma per la Llengua, Procés Constituent, Súmate o el Cercle Català de Negocis.
Se trata, en fin, de someter Cataluña a una auditoría general y depurar las responsabilidades que se deriven de la operación.
En lo que concierne a los medios de comunicación públicos (TV3, Catalunya Ràdio, etc.), y ante el flagrante sectarismo de que han dado muestra sus profesionales, atizando en todos los programas de la corporación, incluidos los espacios infantiles, la aversión a España y a los españoles, urge que un órgano colegiado de gobierno restaure la objetividad, el pluralismo y un cierto sentido de la vergüenza. Designar una comisión de profesionales (pleonásmicamente ajenos al medio) para que reescriban el libro de estilo de las emisoras, que, recuérdese, además de proscribir el uso del español y priorizar como objetivo la afirmación de la "identidad nacional" de Cataluña, prescribe que "los términos país, nación, nacional, gobierno y Parlamento, entre otros, hacen referencia a Cataluña si no se indica otra cosa". Y aparte, claro está, de lo que el interventor lleve planificado, habrá que dotarse de un criterio para resolver los imprevistos, tales como el hallazgo en un cajón de órdenes de pago a sospechosos inhabituales, flecos del 3% u otras putrefacciones. El Estado va a tener que hacer horas extras. Las que exigen 40 años de absentismo.
Ernesto Ladrón de Guevara latribunadelpaisvasco.com 25 Octubre 2017
“Supongamos, si no, lo extremo -lo que por cierto estarían dispuestos a hacer, sin más, algunos republicanos de tiro rápido (que los hay, y de una celeridad que les promete el campeonato en cualquiera carrera a pie)-; supongamos lo extremo: que se concediera, que se otorgase a Cataluña absoluta, íntegramente, cuanto los más exacerbados postulan. ¿Habríamos resuelto el problema? En manera alguna; habríamos dejado entonces plenamente satisfecha a Cataluña, pero ipso facto habríamos dejado plenamente, mortalmente insatisfecho al resto del país. El problema renacería de sí mismo, con signo inverso, pero con una cuantía, con una violencia incalculablemente mayor; con una extensión y un impulso tales, que probablemente acabaría (¡’Quién sabe!) llevándose por delante el régimen. Que es muy peligroso, hurgar en esta secreta, profunda raíz, más allá de los conceptos y más allá de los derechos, de la cual viven estas plantas que son los pueblos. ¡Tengamos cuidado al tocar en ella! Yo creo, pues, que debemos renunciar a la pretensión de curar radicalmente lo incurable. Recuerdo que un poeta romántico decía con sustancial paradoja: <<Cuando alguien es una pura herida, curarle es matarle>> Pues esto acontece con el problema catalán.” (José Ortega y Gasset, Discursos en las Cortes constituyentes de la II República)
No toca ahora criticar al Gobierno por lo que pudiendo haber hecho en su momento no se hizo; ni los errores de oportunidad. Son momentos sumamente delicados que exigen patriotismo, y eso es, ahora más que nunca, cerrar filas en torno a la defensa de España, de la Constitución, y del Estado de Derecho; es decir, apoyar al Gobierno, apoyar al Senado, y aunar esfuerzos para vencer a los secesionistas catalanes que no nos van a poner nada fácil devolver la normalidad de la que nunca se tenía que haber salido. El daño económico, social y político que se ha producido a Cataluña en primer término y a España en general ya es irreversible.
Probablemente los que se han alzado en rebelión no pondrán las cosas fáciles para que se ejecute lo dispuesto en aras al artículo 155 de la Constitución y restablecer el orden democrático y constitucional a esa parte de España que es Cataluña. Es probable que se vean más decisiones difíciles para hacer cumplir el orden jurídico y estatutario en una Comunidad cuya voluntad mayoritaria ha sido vulnerada por una parte de la sociedad catalana minoritaria, sublevada y elevada a la categoría de rebeldía a la Constitución y a las leyes legítimas del Estado. Habrá, si ello sucediera, que articular cuantas medidas extremas de nuestro ordenamiento constitucional sean necesarias para lograr la paz, con la fuerza legítima del Estado.
Pero es hora de repensar lo que ha sucedido en Cataluña -y no solamente en esa región- para llegar a este punto. Lo que ha sobrevenido no es fortuito ni algo que no se pudiera prever. Lo anunciaban de alguna manera los constituyentes en la II República cuando comentaban el espinoso tema de las lenguas regionales. Vayan algunos párrafos descriptivos:
“[…]Sres. Diputados, se trata de algo trascendental para la vida de España. No nos hallamos en presencia de una de tantas cuestiones como se han tratado y se han de tratar en esta Cámara en el debate de la Constitución, referentes a la vida jurídica del nuevo Estado y de la nueva sociedad que estamos organizando en estos días; emerge la cuestión de la entraña misma del futuro de España. Si nos equivocamos en cualquiera otro de los temas aquí resueltos o que hemos de resolver, habremos hecho o haremos un cierto daño a tal o cual ideal y, en último término, al Estado que estamos formando; pero sin nos equivocamos al resolver este problema habremos hecho un grave daño a la República y a España.” (Sánchez Albornoz, 1931)
“[…] Esta es la postura que este Diputado considera más adecuada. Pero eso, Sr. Sánchez Albornoz, con carácter obligatorio. ¿Por qué? Pues la razón es clara: porque el Estado que deserte de esa misión fundamental, fundamentalísima, que supone nada menos que formar las conciencias de las generaciones en los Institutos y en las Universidades, entrega a estos señores, o a quien sea, el porvenir entero de una región, del alma de una región, que es mucho más que el de la economía y que el de todas las esencias de la vida de la región. Y un Estado que hace eso se suicida.” (Maura, 1931)
“[…]Pero, viniendo al fondo de la cuestión, no es, acaso lo de la lengua, con serlo tanto, lo más grave. La lengua, en muchos casos -y lo decía muy bien el Sr. De Francisco-, en mi tierra nativa se toma como un instrumento de nacionalismo regional y de algo peor, y es allí, además, una lengua que no existe, que se está inventando ahora y que rechaza todo el mundo, porque el genuino aldeano, si se le pregunta a solas, dice: A mí no me importa eso; lo que yo quiero es aquello que me pueda elevar el espíritu y que me pueda hacer entender de la mayor parte de las gentes.” (Unamuno, 1931)
Lo sorprendente es que los que nos han gobernado desde 1978 no tomaran cumplida nota de lo que ya advertían los próceres de la II República, sin ver que en el tema de las lenguas como instrumento de secesión estaba la clave de los problemas que se nos avecinarían. Sería mala solución, simplemente, apagar el fuego de este incendio que amenaza con llevarse por delante el entramado institucional, sin poner remedio a sus causas, esperando a que en cualquier momento más o menos próximo suceda, nuevamente, otra explosión en espacios autonómicos muy proclives para ello a tenor de los precedentes. Y no nos olvidemos del intento de crear nacionalismos suprarregionales con motivo de la lengua (los países catalanes y la Euskal Herría de los siete herrialdes, incluso en Galicia con la excusa del reino suevo), lo que descompondría nuestra nación de forma similar al desmembramiento de la antigua Yugoslavia.
A estas alturas no voy a reincidir en algo que ya está suficientemente documentado y probado sobre las lenguas autonómicas, indebidamente llamadas “lenguas propias”, que han sido el germen y el instrumento para la formación del espíritu nacionalista en las gentes, y herramienta de adoctrinamiento, configurando una cosmovisión perfectamente ahormada en una parte de la ciudadanía de esas regiones, cuya pretensión ha sido romper España. Volver a incidir y demostrar esto a mí me produce una profunda pereza y cansancio, pues llevo escribiendo sobre ello algunas décadas. Lo doy por sabido, al menos entre mis lectores.
Un grupo de ciudadanos ha constituido una asociación para defender que el español -lengua de los españoles- sea respetado en el conjunto del territorio nacional, y protegidos los derechos de los hispanohablantes, como corresponde a la normalidad en todo el mundo -menos en España-. Eso no significa que no se acepte el rico patrimonio de lenguas existentes en España, pero parece obvio que todos los nacionalizados en España conozcan el español, como sucede en el resto de los países del mundo con sus idiomas respectivos, sin perjuicio de otras lenguas regionales que puedan ser usadas dentro y fuera de sus territorios. Las lenguas son de los ciudadanos y es un derecho de éstos el usarlas. Para defender ese derecho, ese grupo de ciudadanos agrupados en el colectivo “Hispanohablantes.com” ha impulsado una iniciativa legislativa popular, en forma de proposición de Ley, que ha sido autorizada por el Congreso de los Diputados, abriendo un periodo de nueve meses para recoger 500.000 firmas, cuyo requisito es imprescindible para ser debatido en la Cámara parlamentaria. Con ello se desarrollarían los preceptos constitucionales correspondientes a las lenguas de España y al derecho a la educación.
Hay que insistir una vez más que una cosa es la educación y otra el adoctrinamiento. La educación tiene un respeto a ultranza al individuo. En el adoctrinamiento la persona es un mero engranaje y no tiene más valor que en tanto y cuanto es útil para fines de construcción nacional.
Desde este artículo solicito a mis lectores el apoyo y ayuda a este noble fin de recoger 500.000 firmas. Quienes quieran ayudarnos pueden inscribirse en participacion@hispanohablantes.es, y para más información visitar la página del colectivo www.hispanohablantes.es
¡He descubierto que aquí se manipula y se adoctrina!
Carmelo Jordá Libertad Digital 25 Octubre 2017
Dentro del desastre que está suponiendo y de la catástrofe absoluta que podría suponer, el estallido de la crisis catalana está teniendo algunas cosas buenas: la aparición de la figura de un rey que estaba esperando una oportunidad para darnos la medida de su enorme talla; el final del silencio de muchos catalanes que llevaban años bajo una piedra, pero que por fin se decidieron a hablar y actuar desde el 8 de octubre; la desaparición, por fin, de tantos complejos para sentir un razonable orgullo por ser españoles y por lucir nuestra bandera…
También está sirviendo, aunque no tanto como debería, para que las caídas del guindo se hagan en manada. Esto, hay que reconocerlo, es normal: durante años hemos sido bombardeados con las teorías de los expertos en lo catalán que defendían que no había que preocuparse, que todo esto no iba en serio, que los nacionalistas lo que querían era más dinero, que al final se impondría el famoso seny y que nunca llegaríamos a esta situación. Gracias por vuestra clarividencia, amigos.
De hecho, muchos de estos catalano-futurólogos, los mismos que sonreían con condescendencia y decían que"España se rompe" casi tantas veces como "Todo es ETA", siguen esperando un último giro de los acontecimientos que les dé la razón. Yo les entiendo: que tu discurso de años quede como una ristra de gilipolleces debe de ser muy duro, pero eso no hace que su análisis sea ahora menos falso que antes; solo que ahora va aderezado con aún mayores dosis de wishful thinking.
Pero de todos los cambios que el estallido del procés está provocando, el más sorprendente es el de que nos hayamos dado cuenta, por fin, de que en los colegios catalanes se adoctrina, de que en los medios públicos y privados de Cataluña se manipula. ¡Qué escándalo!, habría podido decir un comisario Renault cualquiera.
Nunca es tarde si la dicha es buena, pero en este caso la verdad es que es más que tarde. Sobre todo porque algunos, unos pocos, llevamos mucho tiempo denunciándolo, advirtiendo de que la principal función del sistema educativo catalán no es transmitir conocimientos ni formar ciudadanos, sino generar nuevos fieles para la fe laica nacionalista.
Sobre todo porque algunos, poquísimos, llevamos años denunciando que TV3, La Vanguardia o las numerosas radios públicas no son medios de comunicación tanto como terminales de un gigantesco departamento de propaganda. Y bastaba querer verlo, escucharlo o leerlo para darse cuenta, bastaba haber visto el mismo editorial en trece periódicos. Pero, claro, quedabas mucho mejor si en lugar de eso denunciabas la parcialidad de Telemadrid, que distaba –y dista– mucho de ser perfecta, pero al menos nunca ha sido correa de transmisión del racismo, el odio antiespañol y la xenofobia.
Bienvenidos a la verdad todos los que ahora se sorprenden por lo que era tan sencillo de conocer; pero, por favor, no finjan una indignación tan grande o pensaremos que, además de casi ciegos, son ustedes bastante hipócritas.
José García Domínguez Libertad Digital 25 Octubre 2017
Cambio de Orden y Constitución
la Constitución actual intentó integrar a esos totalitarios y en su primer artículo dice el siguiente imposible: "España se constituye en un Estado social y democrático de derecho ...."
Luis Riestra vozpopuli.es 25 Octubre 2017
Ya está aquí ese cambio de Orden político, social y económico del que tanto hemos hablado, que dura una generación y que se produce por estar en riesgo la existencia misma de la nación. Es la fase de crisis del Ciclo Generacional y va de libro, pues la apertura de la misma la formalizado un miembro de la Generación X, de los "nómadas", los que están (estamos) llamados a realizar dicho cambio de orden , me refiero a quien gobierna la Institución más antigua de los españoles (no de él): la Monarquía Hispánica, un activo como ninguno y que al parecer, gracias a Felipe VI, sí trabajará a favor del sujeto constituyente, de Ustedes, de todos; mientras lo haga de esa forma y no consigan manipularle intereses espurios, ningún enemigo interior podrá destruir España, pero esto último está por ver, siempre es así.
El penoso contraste
Frente a ese ejemplo, están los llamados "constitucionalistas", que poco tardaron en unirse a Podemos para regatear con los sediciosos la Ley de leyes. ¿Lo hacen por su preocupación por los intereses del pobre español medio? No hombre no, eso ni lo hacen, ni lo han hecho, ni lo haráninguno de ellos, pues su preocupación es coger votos , cuota de mercado político, más poder, más subvenciones para campañas y así mangonear más desde “lo público” y seguir con el experimento ruinoso al que nos someten.
Como se ve, los “grillats” no están solo en Cataluña, aunque allí, donde un grupo de rufianes ha puesto sus sucias manos antes, el trabajo de perversión está más avanzado y la intención de todos es seguir con la corrupción en sus más variadas formas, que está claro que el Orden actual no es la alegría de Dios precisamente.
Pero estos son jugadores cortos de miras y nosotros hemos de ver al horizonte, así que empezaremos por el determinante económico del cambio de Orden.
El desequilibrio sistémico
Como hemos demostrado sobradamente en este blog, estamos en el final de un ciclo económico largo cuya característica principal es el menor crecimiento de la producción y un desequilibrio sistémico por exceso de oferta, con lo que, entre otros aspectos, la economía global puede sustituir la producción catalana sin ningún problema. Dicho desequilibrio por sobre oferta también afecta, lógicamente, a la oferta laboral y, salvo casos próximos a la genialidad, la abundancia de trabajadores, capacitados o no, es muy alta, afectando, como vimos, a la generación de rentas salariales .
Nos espera pues un futuro económico difícil, que tendrá repercusiones políticas internas y externas, que intentará violentarse y que se agravará por las malas prácticas, pasadas, presentes y futuras de nuestros malos dirigentes. ¿Y por qué hay tantos grillados, mediocridad y corrupción en la cumbre del Poder?
El Orden secular actual
Sería muy largo y complejo describirlo aquí, pero sí señalaré que su gestación empezó con el golpe de Estado municipal tras las elecciones del 12 de abril de 1931 , un golpismo que, con variantes, se intenta y se intentará repetir (desde ayuntamientos y/o autonomías) en un futuro, no lo duden. Desde entonces persiste la falsedad de que algo que no es democrático puede imponer a todos los españoles las ideas psicóticas de unos iluminados, apareciendo así pirómanos que como el nietísimo (otro) Pablo Iglesia quien, en su supremacismo ideológico de acomplejado que no soporta a los españoles, no puede decir la palabra España ; a él pueden agregar una larga lista de nacionalsocialistas que están ahí por su habilidad para colocarse vía el sistema electoral de listas de partido. Así que, como el sujeto constituyente no se adapta a sus ideicas, se han de usar todos los medios posibles, lícitos o no, para transformarle, en realidad destruirle.
Para conseguir ese proyecto totalitario se utiliza de forma dogmática el Sistema Educativo, el Cultural ( el Establishment editorial lo vimos ) y los Medios de Comunicación, públicos y privados, en un experimento político para crear un nuevo país. Pasó con la República, con Franco y, ahora, con el Régimen del 78, que hace un reparto del Estado entre los bandos y todo para mayor enriquecimiento de una casta que aduce un supremacismo ideológico (como la "legitimidad" republicana, por ejemplo) cuando menos hilarante por cateto, mentiroso y corrupto.
En su perversión política se inventan "països catalans", "Espanya ens roba", que Cataluña es la madre de Occidente (no es broma) o policías sexistas (¿actuará la justicia contra Colau?), entre otras consignas delirantes, que solo son medios retorcidos de agitación y adoctrinamiento sectario que, por absurdos, nos llevan a concluir que el nacionalismo, como el neo-comunismo podemita, es una mera excusa para hacer el mal consciente e intencionadamente y de paso pillar lo que se pueda de "lo público". Ante eso, lógicamente, surgirá el conflicto, que a ellos interesa sea violento, con muertos, para hacer más propagandismo de sus mentiras, extender la maldad política, conseguir apoyos exteriores, titulares de los proveedores de Roures y el duopolio televisivo , ir de víctimas para asaltar el Estado y, desde él, imponer su orden totalitario, algo que hacen, los muy falsarios, poniendo cara de no haber roto un plato . Como en los años 30 del siglo pasado pero con Internet; es el mismo orden y el mismo zeitgeist que ahora morirá y, mientras más se prolongue su agonía, peor.
Ilusión y Constitución
Lamentablemente, la Constitución actual intentó integrar a esos totalitarios ( ver preámbulo ) y en su primer artículo dice el siguiente imposible: "España se constituye en un Estado social y democrático de derecho ...." El error es tan monumental que daría para un libro, pero solo señalaré que confundir a España con su Estado es típico del fascismo, nazismo y comunismo, o de analfabetos de la Política y no extraña que los independentistas lo copiaran casi literalmente.
Adicionalmente, se fija un sistema electoral que no es representativo del sujeto constituyente, de los votantes (las cobayas, nosotros), sino de las ideologías, de los partidos, a los que se da poder (para su experimento) de forma proporcional a los votos ( Art. 68.3 ), asignando diputados según trampas territoriales, tras lo cual reciben financiación para la promoción de sus ideicas, alimentándose así a la bestia que padecemos.
Romperá mal
En España tenemos la suerte de contar con un pensador político que intentó el cambio de Orden cuando no tocaba - en torno a 1974 -, jugándose su fortuna y su vida, siendo encarcelado, y a quien le consta que el Gobierno de entonces ordenó, en dos ocasiones, matarle. Él no podía conocer entonces la Teoría Generacional, que es de finales de los noventa, aparte que en España, salvo yo mismo, prácticamente nadie la trabaja y, lógicamente, no podía saber que su proyecto no prosperaría. Aún así, pude debatir dicha teoría con él esta primavera al tratar el caso de Steve Bannon, quien la sigue y fue jefe de estrategia de Trump y, gracias a su erudición enciclopédica pudimos recrearla partiendo de algunos de los autores en los que se basa la misma. Hablo de Antonio García Trevijano , ese pensador político al que "todos" copian pero "nadie" cita y que, de alguna manera, al intentar cambiar el Orden a destiempo y pertenecer a otra generación, falsó dicha teoría sin quererlo. Ahora sí es el momento.
Pues bien, cuando en 2012 (otros cinco años perdidos), durante la anterior sedición nacionalista en Cataluña, propuse un cambio del sistema electoral y mostré cómo funcionaría, que es la única reforma constitucional de la que cabe hablar ahora, la del artículo 63.3, para que podamos elegir representantes verdaderos que sí estén legitimados para reformar algo, o cuando en 2014 expliqué como la Monarquía Hispánica podría ser una solución a la crisis institucional actual , por solo citar dos casos, soy yo quien de alguna forma estoy falsando las conclusiones teóricas de García Trevijano, una de las cuales dice que las oligarquías de partidos estatales no reforman el sistema electoral por las buenas , con lo que esto terminará mal. ¿Ustedes que piensan, que tendrá razón el Maestro y romperá mal o que esto se puede arreglar pacíficamente? Porque, en el fondo, son Ustedes quienes pueden forzar la mejor solución. ¿O no?
Si los mismos profesores incitan al odio, están sembrando terrorismo, enfrentamiento, insolidaridad, ruina, venganza y profundo malestar
Jesús Salamanca diariosigloxxi 25 Octubre 2017
A muchos catalanes los han echado a la calle para que den la cara. Han conseguido intimidar a esa mayoría silenciosa y a quienes solo aspiran al progreso de Cataluña, trabajando a diario con ahínco y entusiasmo. No hay término medio –que suele ser el punto del respeto—Se está en un bando o en otro, se manipula la realidad a diario, se niegan las evidencias, se llama cultura al adoctrinamiento y, cuando se quedan sin argumentos, recurren a ese “no entendéis nada”. Las escuelas catalanas son la viva imagen del odio descontrolado. En palabras de Stendhal: “El odio tiene su cristalización; en cuanto uno puede esperar vengarse, vuelve a empezar a odiar.
José Manuel López García diariosigloxxi 25 Octubre 2017
José Luis Manzanares republica 25 Octubre 2017
El futuro imperfecto de subjuntivo ha caído en desuso, tanto que hasta puede ser considerado un error por las nuevas generaciones, más dadas al ordenador que a la gramática. Pero existe. Incluso el artículo 485 del Código Penal se dirige contra el que “matare” al Rey y no contra quien efectivamente lo mata. Sirva el introito para justificar esa expresión a propósito del hipotético futuro de una Cataluña a cuya autonomía se ha aplicado, por fin y probablemente con lamentable retraso, el artículo 155 de la Constitución.
La idea es garantizar el regreso de esa parte de España al Estado de Derecho que nuestra Carta Magna configura. Una intervención de urgencia que, aunque localizada en Cataluña, afecta a la totalidad del pueblo español. El enfermo pasará a planta en cuanto las circunstancias lo permitan. Y de allí a casa para reanudar su vida normal. Y así será si todo sale bien. No cabe descartar, sin embargo, complicaciones para las que el equipo médico ha de estar preparado, pues peligraría la vida del paciente.
No habrá que preocuparse mucho mientras la reacción callejera a las medidas adoptadas por el Gobierno de España con la aprobación del Senado se limite a las ya habituales manifestaciones más o menos multitudinarias pero pacíficas. Con el transcurso del tiempo irían disminuyendo en número y asistencia.
Entre los riesgos hay, no obstante, dos que pueden dar al traste con nuestras esperanzas. El primero es que se produzca alguna manifestación violenta o, al menos, tumultuaria, contra el orden público, lo que devendría en delito de sedición. Y el segundo, como una exasperación del anterior, es que se llegue a un alzamiento violento para alcanzar la independencia, lo que llevaría al delito de rebelión. Curiosamente, según el artículo 472 del Código Penal, la finalidad perseguida sería “declarar la independencia de una parte del territorio nacional”, no la de hacerla efectiva o mantenerla. Habrá que contar también con una cierta resistencia pasiva contra el funcionamiento de las instituciones y de los servicios asumidos por el Estado, pero eso sería peccata minuta en comparación con las conductas sediciosas y, sobre todo, rebeldes. El posicionamiento de los Mossos d’Escuadra jugaría entonces un papel estelar.
Si la policía autonómica hiciera suyas las medidas del artículo 155 todo sería relativamente fácil. No se alimentaría el victimismo frente a unas fuerzas de seguridad que vendrían de fuera para abortar cualquiera iniciativa independentista por pacífica y democrática que fuera. Ya hemos visto lo ocurrido con el intento de impedir el referéndum ilegal de 1-O: una más que previsible manipulación de los hechos y un rotundo triunfo de los soberanistas no sólo a nivel internacional. Fue un triunfo que, servido a la propaganda de los facciosos en bandeja de plata, no puede repetirse.
El fracaso de la implementación pacífica de las medidas acordadas al amparo del artículo 155 de la Constitución llevaría inevitablemente, por el contrario, a la activación del artículo 116 de aquel mismo texto, donde se contemplan los estados de alarma, excepción y, muy particularmente, de sitio, lo que supondría la intervención del Ejército como garante último de la integridad territorial de España. Este sería el peor escenario imaginable, pero dicen que la política consiste, aunque a veces no lo parezca, en otear el horizonte y adelantarse al futuro.
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 25 Octubre 2017
ÁNGEL RIVERO El Mundo 25 Octubre 2017
Ciudadanos: ganar España para perder Catalunya
Fran Carrillo okdiario 25 Octubre 2017
Ciudadanos se enfrenta a un dilema inconsciente: encadenarse al origen o dejar el pasado definitivamente atrás para construir un horizonte político conveniente para España. O quedarse en las raíces o penetrar en el bosque sin mirar atrás. Desde hace tiempo están en lo segundo, aunque les cueste desprenderse de su partida de nacimiento. Su bautismo en 2006 escenificó la resistencia ante un nacional-populismo que hoy, sin caretas ni máscaras, muestra al fin su rostro más atroz y totalitario. Pero la realidad les pone en el frontispicio de la historia: pueden ser lo que definitivamente vinieron a ser: la alternativa de futuro para una nación que lleva demasiado tiempo ensimismada en el conformismo.
En los últimos días, numerosas encuestas se han realizado acerca de la valoración que tiene la gente sobre lo que ha hecho cada partido del conflicto iniciado por la Generalitat de Cataluña. De una lectura transversal de las mismas se concluye que los votantes del PP aprueban más la gestión que ha hecho Ciudadanos del asunto que su propio partido. Consideran más firme y resolutiva la acción de Rivera que la de Rajoy. Ítem más: la mayoría de españoles están de acuerdo en la aplicación del artículo 155 de la Constitución, cuyo mayor defensor desde primera hora fue el líder naranja. Y valoran que Rivera haya sido más presidenciable en momentos de crisis nacional que un Rajoy demasiado reactivo en sus decisiones, pertrechado en una estrategia que ha permitido que la narrativa contraria venza por incomparecencia. Ciudadanos ha demostrado más ideas y voluntad que el Gobierno, más relato que mensajes y mayor visión de futuro. Si sortea sus deficiencias estructurales en varias comunidades autónomas, donde escasea en cuadros y voces, acudirá a los próximos comicios con ganas de molestar a más de uno. Y esta vez en serio.
Porque, hasta ahora, la tercera vía en España nunca ha pasado de ser un impulso seductor a contracorriente de la verdadera tendencia ciudadana: una desafección coyuntural que no ha sido todo lo bien gestionada que se presuponía por esa nueva política que prometió grano antes de dar cumplida respuesta a las apetencias del pueblo, que demandaba algo más que un mero cambio de cromos. Podemos definitivamente prefiere ser un partido plurinacionalista, destrozando todo espejo discursivo en el que reflejar su idea de España. Mientras Ciudadanos ha encontrado en el problema catalán —paradoja política— la oportunidad que lleva esperando cuando en 2013 decidió hacerse mayor. Pero ganar España conlleva que pueda perder Catalunya. De la mano de Inés Arrimadas se ha logrado, con empaque y sentido común, consolidar allí al partido como oposición. Pero apenas si mantendría el número de escaños que logró en las últimas elecciones, según esas mismas encuestas. Quizá sea su techo, de ahí que una lista conjunta con PP y PSC sea lo más conveniente ante el desafío golpista de CUPdemont: una lista llamada Junts per Catalunya o Units per Catalunya haría saltar por los aires todo argumentario de mayoría social con el que el independentismo encaja su posverdad.
En Alcalá 253 saben que están ante la oportunidad de consolidar entre los españoles un proyecto de centro liberal donde la firmeza en la toma de decisiones no esté reñida con la capacidad para discutir, debatir y entender los posicionamientos contrarios. Es preciso que no penetre la confusión entre la injusta ecuanimidad que equipara escenarios y pasiones con la capacidad de gestionar conflictos. La coyuntura presente requiere de cordura apelada, que no de equilibrismos políticos. Y ahí una opción centrista es fundamental. Porque el centro sólo puede desarrollarse bajo un prisma liberal, dejando la alternativa polarizadora a opciones más conservadoras, sean por la izquierda o por la derecha. España no está para medias tintas, ni tampoco para plumas finas.
Es el franquismo, niños
Rosa Cuervas-Mons gaceta.es 25 Octubre 2017
En dos mundos paralelos. Uno, el de los informes de abogados del Estado. Otro, el de las víctimas de la ignorancia y la contaminación ideológica.
Instituto de Sant Pol de Mar (Barcelona). La directora envía a los padres de los alumnos una carta que tiene por objetivo conseguir el permiso de los padres para que sus hijos puedan cambiar las clases por una manifestación “contra la represión franquista” y el artículo “155”. “Contra la represión franquista”, sí. Y así estamos. En dos mundos paralelos. Uno, el mundo de los informes de abogados del Estado, de resoluciones del Constitucional y de pactos interpartidos para aplicar un 155 ‘quirúrgico’ [el día que alguien nos explique qué significa eso de quirúrgico lo agradeceremos mucho] y otro, el de la contaminación ideológica que convirtió a la directora de Sant Pol de Mar en víctima de la ignorancia y, ahora, en verdugo de mentes jóvenes. El problema es que, lejos de hacer frente a esa realidad de la mentira docente, los políticos deciden cuánto y por cuánto tiempo extender el 155 con un ojo en las encuestas electorales y otro en la prensa extranjera.
Sáhara, Palestina, Kurdistán y Euskal Herria
Les contábamos ayer que las bases más radicales del separatismo calentaban la calle para convertir a Cataluña, un día más, en la vergüenza de España. Una vergüenza que ya afecta al turismo y a la economía y que no deja, en realidad, de sorprendernos. Porque hay mucho de movimiento antisistema en este lío golpista y antiespañol. Vean, si no, el informe que explica cuál es el modelo político y de convivencia de las CUP, los socios de Puigdemont en el sainete separatista: “Una vez rotos los lazos con la UE, la CUP priorizaría sus relaciones con países con modelos socialistas y que se encuentran en la auténtica ruina, y hacia zonas con las que comparten el derecho de autodeterminación. ‘Miraremos de establecer como prioritarios de nuestra solidaridad internacionalista, a causa del comportamiento histórico, estratégico y de enraizamiento en nuestra casa, los siguientes países: Venezuela, Cuba, y países del ALBA, Colombia, Sáhara, Palestina, Kurdistán y Euskal Herria’”.
El viernes -si el Gobierno no encuentra una vía de escape que le permita seguir escurriendo el bulto- comenzará a aplicarse la ley en Cataluña y, con suerte, se iniciará el camino de retorno al sentido común. Ojalá que los Mossos, a quienes hoy dedicamos nuestro tema de apertura, decidan unirse a la senda correcta y no, como les piden los separatistas, terminar de traicionar todo aquello que juraron defender.
LAS CIFRAS DE LA MÁQUINA DE PUIGDEMONT
F.E. El Semanal 25 Octubre 2017
El 155 puede acabar con la maquinaria de Puigdemont para construir secesionistas. La intervención legal permitiría conocer los entresijos de la televisión más dilapidadora de España.
El artículo 155 prevé la intervención en este entramado televisivo y radiofónico que, desde hace años, se ha convertido en algo más que un altavoz del independentismo: es también su instigador y, desde luego, un movilizador de reclutas para la causa.
Eso explica la inegente cantidad de dinero público gastado en la Corporación, aunque nada es suficiente para alimentar un 'bicho', el del independentismo, que ha picado a cientos de miles de catalanes convencidos de que todo lo que cuenta Tv3 es cierto y que es universo ficticio de odio político y económico de España hacia Cataluña es cierto.
Si el viernes prospera en el Senado el 155, eso empezará a cambiar. O no. Sus responsables actuales, fieles a Puigdemont hasta el acantilado, ya han anunciado que se rebelarán contra cualquier injerencia, por legal que sea. Sin altavoz, el secesionismo pierde casi toda su influencia.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 25 Octubre 2017
ESdiario 25 Octubre 2017
El independentismo acelera para culminar su potente campaña de agitprop contra España, en vísperas de la aprobación en el Senado del artículo 155 de la Constitución. Y uno de los frentes principales de la ofensiva secesionista va a ser el sector educativo.
Así, el Sindicato de Estudiantes de Cataluña ha convocado para este jueves una huelga general en colegios e institutos "contra la represión franquista y el artículo 155". El portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan Carlos Girauta, ha difundido este martes en su cuenta de Twitter la misiva que el sindicato afín a la Generalitat está remitiendo a los padres de los escolares catalanes.
Advierte el Sindicato de Estudiantes a los padres que "la normativa prevé que sean ustedes los que autoricen a sus hijos e hijas menores de edad a no asistir a clase ese día (este jueves) para poder adherirse a la huelga".
"Cabe hacer constar que el instituto estará abierto y atendrá con normalidad a los alumnos que allí accedan", concluye la carta.
OKDIARIO ha visitado Amer (Gerona), el pueblo donde nació y creció el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Con una población de algo más de 2.000 habitantes la localidad se considera en “un 95% independentista”. Además, nos han confesado que aquellos que simpatizaban con el Partido Popular han decidido abandonar el pueblo por el rechazo recibido por parte de los demás habitantes.
Hemos acudido a la zona para hablar con los vecinos acerca del President y conocer los orígenes de una de las personas que han protagonizado el proceso independentista de Cataluña. Comerciantes y familiares consideran a Puigdemont como “una buena persona”. Además, nos cuentan que ya prácticamente “no va” al lugar porque “siempre está muy ocupado”. La última vez que acudió a Amer fue con motivo de la festividad de Sant Jordi donde firmó libros a los asistentes.
El pueblo cuenta con banderas esteladas en cada calle. La iglesia tiene colgado del campanario una enorme pancarta con el ya conocido ‘Sí’. Cada esquina del lugar posee un distintivo separatista, especialmente en la plaza del pueblo.
“Aquí nos conocemos todos”, nos han contado. Por lo tanto, todas y cada una de las personas a las que hemos preguntado conocían de primera mano a Puigdemont. “Para nosotros es Dios”, afirman.
En el pueblo se respira un ambiente claramente independentista y de rechazo a todos aquellos que no comulguen con esa idea. “Un partido tan corrupto como el PP, y que le vote la gente mayoritariamente, sólo puede ser por una cosa…Porque representa el odio contra Cataluña…El PP representa el odio contra Cataluña”, nos cuenta uno de los vecinos.
Amer es tan pequeño que es habitual encontrarse con familiares de Puigdemont paseando por la calle. “¡Mira, el cuñado del presidente!”, nos sorprende una de las personas mientras hablábamos. El marido de una de las hermanas del presidente catalán pasea por la calle aunque afirma que él “no tiene ningún tipo de información”. Nos le encontramos justo en frente de la pastelería que la familia Puigdemont regenta desde hace muchos años. Un local en el que trabajan sus familiares pero en el que “él nunca lo ha hecho”.
Entre risas una señora nos cuenta que “han echado a los del PP” del pueblo .“Han visto que la gente somos más abiertos que el PP, ellos son muy cerrados”, afirma.
Sobre la celebración del referéndum ilegal del 1-O nos enteramos de que, como en otros pueblos, se usaron los tractores de los payeses para bloquear el ‘colegio electoral’ e impedir así la labor de la Guardia Civil. La actuación de los Mossos D’Esquadra tampoco fue muy diferente al resto de los lugares: “Teníamos las urnas, pasaron allí y vieron que no había nada, que había mucha gente pero nada…”.
Responsables de centros catalanes piden a los padres que autoricen la falta a clase de sus hijos para protestar «contra la represión franquista».
R. Ruiz/J.M.Zuloaga. larazon 25 Octubre 2017
Directores de distintos centros educativos han remitido circulares a los padres de alumnos en los que se informa de la convocatoria de huelga general estudiantil para hoy y mañana. Es el caso de la directora del IES Miquel Biada de Mataró (Barcelona) que, en una carta a los padres, solicita que autoricen a sus hijos menores para secundar la huelga convocada por el Sindicato de Estudiantes «en contra de la represión franquista y el artículo 155». La directora remite a la web del sindicato de izquierdas por si los padres quieren informarse, pero advierte de la necesidad de que autoricen la ausencia de sus hijos e informa de que el instituto permanecerá abierto para aquellos que decidan acudir a clase.
Sin embargo, casos como éste son susceptibles de la apertura de expedientes disciplinarios, según aclara la Inspección educativa. «Los directores de los centros no tienen como función hacer de correa de transmisión entre los sindicatos convocantes de una huelga y los padres de alumnos para que la secunden. Conculca el estatuto de la Función Pública, que prevé la neutralidad del docente, y vulnera derechos fundamentales del alumno, ya que el director debe velar por el interés superior del menor, que es asistir a clase», explican fuentes de la Inspección educativa catalana.
Tampoco los estudiantes tienen derecho a huelga «que es exclusivo de los trabajadores», dice la inspección, aunque ayer el Síndic de Greuges lo defendía al asegurar que «los centros no pueden permanecer aislados del entorno, y niños y adolescentes tienen derecho a recibir información y formación, a participar, a reunirse y hacer huelga». En el caso de la circular del instituto de Mataró, tampoco se aclara que los alumnos de primero y segundo curso de la ESO no pueden hacer huelga y tienen la obligación legal de asistir a clase. «Un hecho muy grave», aseguran los inspectores consultados por LA RAZÓN. Así viene establecido por la ley de Educación. Primero en la LOE y se mantiene en la Lomce, aunque durante su redacción se pensó en eliminar este punto. La disposición final primera permite que los alumnos, a partir de tercero de la ESO, puedan faltar a clase para reunirse si antes lo ponen en conocimiento del director sin que eso suponga sanción o falta de ningún tipo. No obstante, en la práctica, este artículo viene a ser una cobertura pseudolegal a las huelgas de estudiantes.
Un caso similar ha ocurrido en otro instituto de Sant Pol de Mar (Barcelona), donde también se ha enviado una circular a los padres, aunque, en este caso, sí se advierte de que los alumnos del primer ciclo de la ESO no tienen derecho a la huelga. El presidente del sindicato de profesores ANPE, Nicolás Fernández, ayer se lamentó de las situaciones que se están produciendo durante estos días en las escuelas catalanas. «Lo que estamos viviendo estos días supone la puesta a disposición de la educación al servicio de un proyecto político segregador y secesionista con el objetivo de romper nuestro marco común de convivencia».
Ayer, el coordinador de jóvenes de Sociedad Civil Catalana, Josep Lago, manifestó que «las huelgas estudiantiles tienen un alto porcentaje de seguimiento porque los alumnos tienen miedo a ir a clase por los piquetes y sus comportamientos violentos, no porque respalden la convocatoria».
Las entidades que integran el Marco Unitario de la Comunidad Educativa (MUCE) expresaron su indignación con las acusaciones de adoctrinamiento y la previsible aplicación del artículo 155. No acatarán la orden de hablar en castellano y seguirán hablando de política en clase de Ciencias Sociales, según dijeron. El sindicato de maestros USTEC-STES advirtió de que, si la escuela catalana es intervenida, no reconocerá como interlocutores válidos a quienes asuman las competencias.
Los padres responden y acusan a los directores de «adoctrinar» a sus hijos
ESTHER ARMORA ABC 25 Octubre 2017
José Mari Alonso. Logroño elconfidencial 25 Octubre 2017
Hasta El Corte Inglés vende libros infantiles que fomentan el separatismo
La cadena de grandes almacenes ofrece 'L'abecedari de la independència' para los pequeños que se familiarizan con el soberanismo en sus primeras lecturas
Carles Ballfugó cronicaglobal 25 Octubre 2017
Hasta El Corte Inglés vende libros que fomentan el adoctrinamiento independentista entre los niños. El grupo comercial que dirige Dimas Gimeno ofrece en su tienda online el ejemplar L'abecedari de la independència a un precio de 5,65 euros. También está disponible en dos de los de los cinco centros que tiene la compañía en Barcelona.
El libro, editado por La Galera, es toda una invitación a la independencia de Cataluña a los pequeños que se familiarizan con la política en sus primeras lecturas. La editorial recibió 18.000 euros de subvención por parte de la Generalitat en 2013. El volumen fue publicado un año después, en septiembre de 2014.
A de ANC, O de Òmnium…
El objetivo de La Galera, con sede en Barcelona, es que L’Abecedari per la Indepèndencia sea considerado en los colegios de Cataluña “como material auxiliar para la formación de los alumnos”. El ejemplar pertenece a la categoría de “didáctico”.
Ilustrado por Roser Calafell, como recoge la sinopsis “está pensado para que los pequeños aprendan las letras del abecedario". Cada letra tiene un motivo identificable con el procés: "Hará las delicias de los niños y niñas (y adultos) y los acercará al momento histórico que estamos viviendo”.
24 páginas a todo color en las que la A corresponde a ANC, la B a burro català, la C a consulta, la O a Òmnium Cultural, la R a república y la S a Sí al referéndum.
Toni Soler y la historia
El abecedario indepe no es el primer proyecto conjunto entre La Galera y Calafell. A principios de 2014 la editorial lanzó La meva primera història de Catalunya, con ilustraciones de la dibujante de Horta.
Este libro, que ahonda en los orígenes históricos de Cataluña cuenta con las explicaciones del periodista Toni Soler. Pretende “dar una visión clara y general de la evolución del país haciendo referencia a sus momentos más significativos”.
Una de las efemérides que se ven reflejadas en el texto es la cadena humana por la independencia de la Diada de 2013, durante el desafío soberanista del expresidente de la Generalitat y ahora líder del PDeCAT, Artur Mas.
Además de en El Corte Inglés, otros centros comerciales como Fnac o la cadena de librerías La Casa del Libro incluyen estos libros en sus catálogos. Librerías de toda la región también los distribuyen.
La venta del diccionario infantil se ha extendido más allá de Cataluña, hacia la Comunidad Valenciana y Baleares. Una práctica habitual con ejemplares en lengua catalana destinados a la educación primaria en colegios públicos de las tres autonomías.
Redacción lavozlibre 25 Octubre 2017
Junqueras, Puigdemont y Turull en el Palau de la Generalitat El argumentario interno de JxSí: DUI y “resistir con la gente”
La ANC llama a concentrarse el viernes ante “la llegada de la República”

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 resolución 
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 artículo 63
 artículo 485
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 artículo 472
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 artículo 116
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