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Timestamp: 2018-02-20 11:44:01+00:00

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Deducción de los intereses de demora en la nueva Ley 27/2014 | Asesoría fiscal y laboral Fargas
Esta nota precedió a la publicación el 6 de abril de una resolución de la Dirección General de Tributos (DGT) respecto a la deducibilidad de los intereses de demora con la nueva LIS.
Los contribuyentes son espectadores de un debate entre diferentes órganos de la Administración Tributaria que causa, como mínimo, perplejidad.
La resolución señala que la nueva LIS establece de forma novedosa la no deducibilidad de determinados gastos que la anteriormente vigente no recogía. De esta forma, la DGT justifica que se produce un salto cualitativo que hace que el tratamiento conjunto de los gastos no deducibles deba ser diferente.
Además, la DGT marca su territorio frente a los órganos de la A.E.A.T, remarcando que las disposiciones interpretativas o aclaratorias que dicta el Ministerio, al que pertenece la DGT, son de obligado cumplimiento para la Administración Tributaria. Sin duda, la posición de la A.E.A.T no gusto a la DGT, considerando que podía prescindir de su doctrina cuando existían resoluciones del Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC) que la contradecían, como en el caso de la deducibilidad de los intereses de demora.
Señalar que la doctrina del TEAC se deriva de la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre la materia pero referida a la Ley de 1978 que el TEAC aplica a la Ley 43/1995 vigente para ejercicios cerrados hasta el 31 de diciembre de 2014. La DGT insiste en su resolución es vinculante para la nueva normativa pues existen elementos que suponen una diferencia sustantiva respecto a la regulación precedente.
La argumentación de la DGT, que compartimos, admite la deducibilidad de los intereses de demora con la nueva LIS sin importar si provienen del aplazamiento/ fraccionamiento de una deuda tributaria o de liquidaciones giradas por los órganos de gestión e inspección. La resolución remarca, algo que es completamente válido tanto para la norma vigente como la anterior, el carácter compensatorio de los intereses de demora que, en ningún caso tienen naturaleza sancionadora como estableció el Tribunal Constitucional en su sentencia 76/1990.
Tal como sucedía con la LIS anterior, la actual reconoce el resultado contable como punto de partida para determinar la base imponible. No obstante, el resultado contable se corrige por los preceptos previstos en la LIS para determinar la capacidad económica del contribuyente.
La normativa contable, considera que tales gastos son gastos financieros, diferenciándolos por una parte de la cuota del impuesto y, por otra, de los recargos y sanciones. En consecuencia, desde el punto de vista contable son gastos financieros y, solo se pueden considerar no deducibles, si la LIS así lo establece.
A continuación la DGT analiza sistemáticamente los apartados que pudieran ser aplicables del artículo 15 de la LIS donde se fijan qué gastos no son deducibles.
Derivados de la contabilización del IS: no aplicable pues la norma contable diferencia la contabilización de la cuota y de los intereses que son gastos financieros.
Multas, sanciones y recargos: no aplicables pues la jurisprudencia del TC sostiene que los intereses no tienen ese carácter.
Donativos y liberalidades: no tienen tal condición pues quien los debe abonar no tiene “animus donandi” ya que vienen impuestos por el ordenamiento jurídico.
Gastos contrarios al ordenamiento jurídico: esta exclusión constituye la verdadera novedad respecto a la LIS anterior. Se trata de evitar la deducibilidad de gastos que están castigados por el propio ordenamiento jurídico, como es el caso de los sobornos. Sin embargo, los intereses de demora no son contrarios al ordenamiento, todo lo contrario, se derivan del mismo.
Recordemos que el razonamiento del Supremo, respecto de la Ley de 1978, es que la deducción de los intereses de demora de una liquidación girada por la Administración Tributaria constituyen un gasto no necesario para la obtención de ingresos pues se derivan de la infracción de una norma jurídica. No ocurre lo mismo con los intereses de demora provenientes de un aplazamiento o fraccionamiento que estaban previstos por la normativa. Si este argumento, se puede acoger, con graves reparos, respecto a la Ley de 1978 por su estructura y por la tradicional jurisprudencia del TS que asimilaba el concepto de gasto necesario con gasto imprescindible para la obtención de ingresos, su traslación a la normativa vigente desde 1 de enero de 1996 resulta incorrecta. Así lo entendía la reiterada doctrina de la DGT y del TEAC, hasta que se produjo el cambio de criterio acogiéndose a la jurisprudencia del TS sobre la Ley de 1978.
En este caso, a la DGT, no le queda más remedio que argumentar la existencia un cambio radical en el concepto de gasto no deducible. Pero, no es difícil intuir que la DGT busca el camino para recobrar la cordura, considerar que los gastos de demora, provengan de donde provengan, son gastos financieros y que la Ley no prevé, ni la actual ni la precedente, aunque eso no lo pude decir, norma que se excluya su deducibilidad.
Finalmente, la DGT recuerda que como cualquier gasto financiero está sometido a las limitaciones que establece el artículo 16 de la LIS.
Quedamos a su disposición para cualquier duda o consulta que pudiera tener.

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 15
 artículo 16