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Timestamp: 2017-03-28 11:37:46+00:00

Document:
1_9788499854779 by Editorial Tirant Lo Blanch - issuu
Especial referencia a sus competencias
de acción preventiva
Titular de la Cátedra Jean Monnet
Este libro ha sido realizado en el marco del proyecto
siguiente: “Nuevas tendencias y desarrollos recientes en
el mantenimiento y la consolidación de la paz en territorios sobre los que ejerce jurisdicción o control en un ente
distinto al estado territorial” del Ministerio de Educación
y Ciencia (código SEJ2006-08057/JURI).
© SUSANA SANZ CABALLERO
I.S.B.N.: 978 - 84 - 9876 - 338 - 6
1. EL SECRETARIO GENERAL EN LA CARTA DE
1.1. EL DISEÑO DE LA FIGURA DEL SECRETARIO GENERAL
EN LA CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS: LA DUALIDAD
DE FUNCIONES DEL SECRETARIO GENERAL.....................
1.2. EL NOMBRAMIENTO DEL SECRETARIO GENERAL. ¿SE
ELIGE AL MEJOR O AL MENOS MOLESTO?..........................
1.3. LA GARANTÍA DE INDEPENDENCIA DEL SECRETARIO
GENERAL: ¿POLÍTICAMENTE CÉLIBE O POLÍTICAMENTE
VIRGEN? .......................................................................................
2. FUNCIONES POLÍTICAS DEL SECRETARIO
2.1. LAS FUNCIONES POLÍTICAS QUE SE DERIVAN DEL ARTÍCULO 98 DE LA CARTA ..............................................................
2.1.1. El Secretario General actuará como tal en todas las sesiones de la Asamblea General, del Consejo de Seguridad, del
Consejo Económico y Social y del Consejo de Administración
Fiduciaria ............................................................................
2.1.2. Obligación de rendir un informe anual a la Asamblea General sobre las actividades de la Organización .................
2.1.3. El Secretario General ejerce poderes delegados ................
2.2. LAS FUNCIONES QUE SE DERIVAN DEL ARTÍCULO 99 DE
LA CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS .................................
2.2.1. Los poderes implícitos del artículo 99 de la Carta de las
Naciones Unidas: los poderes del Secretario General en la
determinación de los hechos ...............................................
2.2.1.1. La práctica del Secretario General .......................
2.2.1.2. La práctica del Consejo de Seguridad ..................
2.2.1.3. La práctica de la Asamblea General ....................
2.2.2. Otros poderes del Secretario General que se derivan del
espíritu de artículo 99 de la Carta .....................................
2.2.2.1. La práctica del Secretario General .......................
2.2.2.2. La práctica del Consejo de Seguridad ..................
2.2.2.3. La práctica de la Asamblea General ....................
2.2.3. Conclusión: la consagración jurídica de la interpretación
extensiva de las competencias del Secretario General ex
artículo 99 de la Carta ........................................................
2.3. OTRAS FUNCIONES DE POSIBLE CONTENIDO POLÍTICO
2.3.1. La función que se deriva del artículo 102 de la Carta: el
registro y publicación de los tratados internacionales ......
2.3.2. Un terreno vetado para el Secretario General: la función que
se deriva del artículo 96 de la Carta (solicitar dictámenes
al Tribunal Internacional de Justicia) ...............................
2.4. CONCLUSIÓN GENERAL SOBRE LAS FUNCIONES POLÍTICAS DEL SECRETARIO GENERAL ..........................................
3. LOS PODERES DEL SECRETARIO GENERAL
EN MATERIA DE ACCIÓN PREVENTIVA: DE LA
DIPLOMACIA PREVENTIVA A LA PREVENCIÓN
ESTRUCTURAL DE CONFLICTOS
3.1. EL IMAGINARIO CONCEPTUAL DEL SECRETARIO GENERAL
EN MATERIA DE PREVENCIÓN...............................................
3.1.1. El concepto de diplomacia preventiva................................
3.1.2. El concepto de alerta temprana .........................................
3.1.3. El concepto de prevención de conflictos .............................
3.1.4. El concepto de prevención estructural ...............................
3.2. EL INCREMENTO DE PODERES DEL SECRETARIO GENERAL
NO SIGNIFICA MONOPOLIO DE PODERES EN MATERIA DE
PREVENCIÓN ..............................................................................
3.2.1. Nuevos actores de la prevención ........................................
3.2.2. Prevención de conflictos y organizaciones regionales .......
4. EL SECRETARIO GENERAL, LA REFORMA
DE NACIONES UNIDAS Y LA CULTURA DE
4.1. LIDERAZGO PRÁCTICO ASUMIDO POR EL SECRETARIO GENERAL EN LA RENOVACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS
4.2. LIDERAZGO PRÁCTICO ASUMIDO POR EL SECRETARIO
GENERAL EN LA PREVENCIÓN DE CONFLICTOS ..............
4.3. CLAVES DE LA ESTRATEGIA PROPUESTA POR EL SECRETARIO GENERAL EN EL ÁMBITO DE LA ACCIÓN PREVENTIVA ...............................................................................................
4.4. PROBLEMAS PARA LA ESTRATEGIA DE PREVENCIÓN
PROPUESTA POR EL SECRETARIO GENERAL .....................
4.4.1. Convencer a los Estados para invertir en prevención.......
4.4.2. Desterrar en las relaciones internacionales la aplicación
de la doctrina de la guerra preventiva ...............................
4.4.3. Crear confianza en que ni las estrategias de prevención,
ni la diplomacia preventiva, ni los mecanismos de alerta
temprana suponen una injerencia de la Organización en
los asuntos internos ............................................................
Conclusiones ..........................................................................................
Documentos oficiales de Naciones Unidas más relevantes citados ....
Bibliografía citada .................................................................................
Prologar la monografía de la Dra. Susana Sanz Caballero sobre
las funciones políticas del Secretario General de las Naciones Unidas
me produce una triple satisfacción: por la autora, por el marco en el
que ha realizado la investigación y por el tema de la misma.
En primer lugar por la autora. Conocí a la profesora Susana Sanz
en 1987 como alumna de mi curso general de Derecho internacional
público en la Universitat de Valencia. Desde entonces llevamos 20
años trabajando juntos. He seguido de cerca cada uno de sus trabajos, de sus artículos, de sus monografías. A lo largo de estos ya más
de 20 años he visto su progreso científico. La obra que el lector tiene
en sus manos es una obra en la que la autora manifiesta una madurez científica y académica que le hacen destacar en una Universidad
donde la calidad no es siempre lo más apreciado. Es, por tanto, una
norme satisfacción ver cómo aquélla estudiante de la Licenciatura
en Derecho se ha convertido en una excelente investigadora y en una
magnífica Profesora de Universidad (ambas con mayúscula)
El segundo motivo de satisfacción viene referido al marco en el
que la autora ha realizado esta investigación. El marco es el Centro
de Estudios de Derecho y Relaciones Internacionales (CEDRI) y, dentro de él, uno de los proyectos de investigación financiados que llevan a cabo sus miembros en su seno, en concreto el Proyecto “Nuevas
tendencias y desarrollos recientes en el mantenimiento y la consolidación de la paz en territorios sobre los que ejerce jurisdicción o control un ente distinto al Estado territorial” (SEJ2006-08057/JURI).
Dentro de la amplia producción científica del Centro, en el marco
concreto del proyecto de investigación en el que se enmarca esta
obra, es ésta la tercera monografía que el CEDRI publica en el año
2008. No puedo, por tanto, sino sentir satisfacción por ver los frutos
de un trabajo que se está haciendo bien.
Finalmente, la satisfacción de redactar este prólogo proviene
también del tema escogido para la monografía. Tema al que yo también he dedicado alguna de mis investigaciones y que, en el marco de
la evolución del sistema del mantenimiento de la paz y la seguridad
internacionales es, en mi opinión, de carácter central.
La Secretaría General es uno de los órganos menos estudiados
de las Naciones Unidas y, aunque el órgano mencionado en la Carta
es la Secretaría General, es claro que la representación de la misma la tiene el Secretario General. De hecho, el Capítulo XV de la
Carta, pese a llevar por título “La Secretaría”, no habla de ella, sino
exclusivamente del Secretario General. Y las funciones políticas del
Secretario General, muy poco explícitas en el texto de la Carta, son,
precisamente, las que han impulsado en gran medida algunas de las
evoluciones más destacadas y destacables de la acción de Naciones
Unidas para mantener la paz y la seguridad internacionales en los
A diferencia de la figura (y los figurantes) del Secretario General
de la Sociedad de Naciones, que se ceñía un papel exclusivamente administrativo, la figura del Secretario General de las Naciones
Unidas, tal y como está planteada en la Carta, permite, al menos
implícitamente, el desarrollo de una variada gama de funciones políticas.
Como el lector podrá ver en la monografía que tiene en sus manos, más allá de las pocas funciones políticas que se encuentran explícitas en la Carta, los diversos secretarios generales que ha tenido
la Organización a lo largo de su historia han ido desarrollando, a
través de una amplia práctica, tanto las funciones políticas que se
encuentran implícitas en la misma, como aquellas otras que podemos afirmar que derivan del “espíritu” de la Carta (pues no cumplen
escrupulosamente los requisitos exigidos para el reconocimiento de
una competencia como implícita). Como el lector podrá observar,
la doctora Sanz realiza un exhaustivo análisis de la práctica que
permite seguir ese desarrollo y ampliación de funciones, realizando
acertadas observaciones críticas.
Sin duda, el espíritu de la autora también se deja ver a lo largo
de la obra. Su clara apuesta por una Organización de las Naciones
Unidas que sea fuerte, dotada de recursos suficientes, con capacidad
de acción y en la que un Secretario General lo más independiente
posible pueda dirigir las riendas de esa acción a favor del mantenimiento de la paz; así como su manifiesto fervor por la acción preventiva como instrumento para evitar conflictos y como el instrumento
que mas debería desarrollarse en el marco de las Naciones Unidas
para mantener la paz y la seguridad internacionales, se dejan ver a
lo largo de toda la obra. Sus críticas, sus juicios de valor, son claras
manifestaciones de compromiso y de una escala de valores bien determinada. No puedo decir que coincida completamente con la autora en esos compromisos, valores y apuestas, pero sí le reconozco su
coherencia y rigor y debo confesar que, en ocasiones, tanta seguridad
me produce envidia.
En cualquier caso, el riguroso y exhaustivo análisis de la práctica del Secretario General que realiza la autora en esta monografía,
proporciona una visión de conjunto, y a la vez precisa, de las actuales funciones políticas del Secretario General y, en especial, de sus
funciones en el ámbito de la acción preventiva. Además, yendo más
allá del análisis y sistematización de la práctica, la autora termina
con un último apartado sobre el Secretario General, la reforma de
las Naciones Unidas y la cultura de prevención de conflictos en el
que, no sólo resalta el liderazgo asumido de forma manifiesta por
el Secretario General tanto en un ámbito como en el otro, sino que
además realiza interesantes propuestas de futuro.
Cuando el 18 de septiembre de 2003, tras una rueda de prensa
sobre el conflicto en Iraq, se le preguntó al Secretario General: “¿Su
papel es el de tomar posición y decir claramente lo que puede hacer
la Organización o esperar a que le digan qué hacer?”. La respuesta
del Secretario General fue: “Usted me pregunta si yo voy a ser secretario o general: yo seré los dos. De hecho, me parece que ustedes
han podido constatar que yo no espero simplemente que se me diga
lo que debo hacer. He tomado iniciativas”*. Pese a que esta afirmación se justifique por aprovechar en un juego de palabras los términos de “Secretario” y de “General”, debo afirmar que no creo que las
personas que han ocupado la cabeza de la Secretaría hayan estado
preparadas para ser “generales”, pero sí han demostrado la mayor
parte de ellos, en grados diversos y con fortuna diferente, competencia para actuar como “diplomáticos”, ejerciendo funciones políticas
que, en más de una ocasión, han permitido, no sólo prevenir conflictos, sino, lo que es muchísimo más importante, evitar que seres
humanos inocentes fallecieran víctimas de conflictos que la ceguera
de los Estados, intereses espurios o manifestaciones diversas de la
miseria humana, iban a provocar. Sólo la reivindicación del papel
del Secretario General de las Naciones Unidas en este ámbito de la
SG/SM/9088, Comunicado de prensa de 18 de septiembre de 2003
prevención de conflictos justificaba ya el esfuerzo y dedicación de la
doctora Sanz para escribir esta excelente monografía.
Estoy seguro que el lector no quedará indiferente tras su lectura. Está bien escrita, es dinámica y comprometida. No le será fácil
discrepar de los argumentos de la autora y, si alguna vez lo hace,
deberá confesar que tan razonable y bien argumentada es su discrepancia como la posición mantenida por la profesora Susana Sanz
Valencia, 15 de octubre de 2008
“Often, expectations of the United Nations are expectations of its SecretaryGeneral”1.
El oficio más difícil del mundo... Así fue como Trygve Lie, primer
Secretario General de Naciones Unidas, describió el puesto a su sucesor, Dag Hammarskjöld, en su discurso de relevo al frente de la
Secretaría General de Naciones Unidas en 1953.
El Secretario General de Naciones Unidas personifica mejor que
nadie los intereses colectivos de la humanidad y de la conciencia humana2. Diplomático y abogado, funcionario de a pie y jefe ejecutivo a
partes iguales, el Secretario General es el símbolo de los ideales de
las Naciones Unidas y el portavoz de los intereses de los pueblos.
Tiene un rol simbólico ante el mundo, junto a un rol burocrático. Como principal jefe administrativo de la Organización mundial
más internacional y cabeza visible de la misma, se ha convertido de
algún modo en custodio de la Carta (aunque ni la Carta ni nadie
le haya asignado esta función formalmente). Es una suerte de jefe
diplomático global sin servicio diplomático propio. Ejerce funciones
políticas, algunas de ellas delegadas, otras propias y expresamente
reservadas para él en la Carta, otras implícitas y otras que derivan
de una interpretación teleológica de la Carta de Naciones Unidas.
Cumple funciones de comandante en jefe pero no tiene ejército. Es
un líder mundial que no tiene el respaldo de un electorado. Es nombrado por los Estados, pero debe ser independiente de todos ellos ex
artículo 1003. Necesita del respaldo de los miembros permanentes
Ramcharan, B. G.: The history, role ad organization of the cabinet of the
United Nations Secretary-General”, en Nordic Journal of International
Law, 1990, n. 59, pp. 103-116, p. 115.
“In the eyes of the world... [he/she] must embody the principles and ideals
of the Charter” (Informe de la Comisión Preparatoria, UNCIO, 1945, doc.
PC/20).
“1. En el cumplimiento de sus deberes, el Secretario General y el personal
de la Secretaría no solicitarán ni recibirán instrucciones de ningún gobierno ni de ninguna autoridad ajena a la Organización, y se abstendrán de actuar en forma alguna que sea incompatible con su condición de funcionarios
internacionales responsables únicamente ante la Organización.
del Consejo de Seguridad, pero debe estar por encima de ellos. Actúa
como secretario de las sesiones de la Asamblea General de Naciones
Unidas, el Consejo de Seguridad, el Consejo de Administración
Fiduciaria y el Consejo Económico y Social y cumple las misiones
que éstos le encomienden, pero al mismo tiempo se puede dirigir a
todos ellos, hacerles propuestas e influir en su trabajo, entre otros
modos, a través de sus informes. Tiene gran influencia y liderazgo
internacionales, pero no tiene poderes ejecutivos reales. Administra
la Organización internacional más mundial y compleja que existe,
pero no decide ni maneja realmente el presupuesto de la misma.
Goza de gran autoridad moral y se pretende de él que ejerza funciones de mediador, conciliador, facilitador de diálogo o procurador
de buenos oficios, pero no cuenta con un servicio diplomático propio.
Responde ante los Estados miembros pero son ellos los que deciden
la dirección política de la Organización. Tiene gran autoridad moral,
pero escaso poder material. Quien lo compara con un jefe de Estado
se equivoca, porque el Secretario General no tiene poder real para
dirigir la Organización de la que es cabeza visible4. Su oficina está en una posición política de gran visibilidad y liderazgo, pero no
tiene los instrumentos de poder necesarios para implementar sus
propuestas de los que sí dispone, en el ámbito estatal, un órgano
legislativo5. Como dijo Shashi Tharoor, mueve el mundo, pero no lo
puede dirigir6. El Secretario General propone, pero otros órganos de
la Organización, disponen. De hecho, el actual Secretario General,
el coreano Ban Ki-moon, ha bromeado en más de una ocasión sobre
el hecho de que se siente más “secretario” que “general” porque no
2. Cada uno de los miembros de las Naciones Unidas se compromete a respetar el carácter exclusivamente internacional de las funciones del Secretario
General y del personal de la Secretaría, y a no tratar de influir sobre ellos
en el desempeño de sus funciones”.
Alexandrowicz, C. H.: “The Secretary-General of the United Nations”, en
International and Comparative Law Quarterly, 1962, n. 56, pp. 1109-1130,
Rivlin, B.: “Leadership in the UN, 1997: the Secretary General and the
US-a symbiotic relationship under stress”, en International Journal, 1997,
vol. 52, pp. 197-218, p. 199.
Tharoor, S.: “The role of the Secretary-General” en The adventure of peace:
Dag Hammarskjöld and the future of the United Nations, 2005, Ask, S. y
Jungkvist, A. (eds.), MacMillan, New York, pp. 146-160, p. 148.
LAS FUNCIONES POLÍTICAS DEL SECRETARIO GENERAL...
tiene ningún poder si el Consejo de Seguridad no está unido7. En
definitiva: no es sólo el oficio más difícil del mundo, es un oficio que
encierra en sí mismo varios oficios juntos, a cual más complejo.
El presente trabajo ha sido realizado en el seno del proyecto de
investigación sobre Nuevas tendencias en el mantenimiento de la
paz y seguridad internacionales SEJ 2006-08057, financiado por el
Ministerio de Educación y Ciencia y tiene por objeto analizar las
funciones políticas del Secretario General, en el marco general del
propósito de las Naciones Unidas de mantener la paz y la seguridad
internacionales, especialmente en lo referente a la principal función
del Secretario General en dicho marco: la acción preventiva.
Pero esas funciones no pueden ser analizadas de forma aislada,
sino en el contexto, en primer lugar, de las características generales
y la evolución, en la práctica, de la figura del Secretario General
y, en segundo lugar, del desarrollo de su funcionamiento. Por ello,
dedicaremos una primera parte a los aspectos más controvertidos
del cargo de Secretario General de Naciones Unidas como son su
nombramiento y la garantía de su independencia. En segundo lugar,
analizaremos el crecimiento que han experimentado las funciones
políticas del Secretario General, intentando justificar jurídicamente
Delimitado el marco, podremos centrarnos ya en los poderes actuales que se ha arrogado el Secretario General en concreto en la
prevención de conflictos, y, dentro de este ámbito, su papel diseñando
nuevas políticas y estrategias para dar nuevo contenido a los mecanismos de diplomacia preventiva, alerta temprana, acción preventiva estructural, etc. Como resultado de toda la investigación anterior y siempre en el marco del incremento de poderes del Secretario
General, ligaremos dos ideas que el propio Secretario General ha
unido y ha convertido en dependientes la una de la otra: la reforma
siempre pendiente de Naciones Unidas y el necesario cambio de paradigma que se debe producir en las Naciones Unidas de una cultura de reacción a una cultura de prevención de conflictos.
Ban Ki-moon: “¿Por qué el mundo ha cambiado en favor de las Naciones
Unidas?”, en Newsweek International, 4 de junio de 2007.
Aunque la descripción de las funciones del Secretario General de
Naciones Unidas se dejaran en el articulado del tratado constitutivo
de la Organización casi para el final (el capítulo XV se titula “La
Secretaría” y se compone de los artículos 97 a 101), esto no significa que en los trabajos preparatorios se minusvalorara el papel que
éste iba a desempeñar. Los poderes que se atribuyen al Secretario
General en los artículos 97, 98 y 99 de la Carta de Naciones Unidas
son en general amplios8, aunque sin duda lo son más en el artículo
989 que en el 9710 y más en el artículo 9911 que en el 98. La dicción de
estos tres artículos —y especialmente del último—, que resumen las
funciones que desempeña el Secretario General, no es especialmente explícita ni detallada. Pero esa ambigüedad va a permitir, precisamente, una interpretación extensiva de unos poderes que, para
mayor refuerzo internacional del cargo, la Carta otorga a quien está
al frente en la Secretaría, y no a la Secretaría en sí (pese a que el
artículo 7.112 de la Carta a quien califique como órgano principal de
la Organización sea a la Secretaría y no al Secretario).
Tinker, C.: “The changing role of the United Nations Secretary-General”, en
American Society of International law Proceedings, 1992, vol. 86, pp. 308312, p. 310.
“El Secretario General actuará como tal en todas las sesiones de la
Asamblea General, del Consejo de Seguridad, del Consejo Económico y
Social y del Consejo de Administración Fiduciaria, y desempeñará las demás funciones que le encomienden dichos órganos. El Secretario General
rendirá a la Asamblea General un informe anual sobre las actividades de
“La Secretaría se compondrá de un Secretario General y del personal que
requiera la Organización. El Secretario General será nombrado por la
Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad. El Secretario
General será el más alto funcionario administrativo de la Organización”.
“El Secretario General podrá llamar la atención del Consejo de Seguridad
hacia cualquier asunto que en su opinión pueda poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales”.
“Se establecen como órganos principales de las Naciones Unidas: una
Asamblea General, un Consejo de Seguridad, un Consejo Económico y
Hoy día, quien está al frente de la Secretaría no solo es el jefe administrativo de la Organización de las Naciones Unidas, sino
que ayuda a resolver controversias internacionales, atiende las señales de los mecanismos de alerta temprana, advierte al Consejo de
Seguridad sobre amenazas a la paz, gestiona operaciones de paz y
lidera iniciativas y proyectos en todos los ámbitos de actividad de la
Organización, en temas económicos, medioambientales, humanitarios, culturales, sociales, de derechos humanos, desarrollo, etc.
1.1. EL DISEÑO DE LA FIGURA DEL SECRETARIO
GENERAL EN LA CARTA DE LAS NACIONES
UNIDAS: LA DUALIDAD DE FUNCIONES DEL
Una de las grandes innovaciones de la Carta de San Francisco
con respecto al Pacto de la Sociedad de Naciones fue el papel político
que asignó la Carta a su Secretario General, muy especialmente a
través del artículo 99. Los representantes de los Estados que participaron en la redacción de la Carta tuvieron claro desde el principio
que deseaban para la nueva Organización un Secretario que tuviera
algo más que meros poderes administrativos, que era lo que el Pacto
de la antigua Sociedad de Naciones había asignado al Secretario
General de la organización de entreguerras.
En realidad, en el momento de redactar la parte de la Carta relativa a las funciones del futuro Secretario General de Naciones
Unidas, en la conferencia de San Francisco, hubo dos modelos sobre la mesa. Uno era el de la oficina del Secretario General de la
Sociedad de Naciones y el otro, el del Director General de la Oficina
de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Con respecto al
primero, el Pacto de la Sociedad de Naciones solo se refería a la figura del Secretario General y a la Secretaría en su artículo 6, con la
escueta mención de que la Secretaría sería permanente y comprendería al Secretario General y los secretarios y personal que fuera
necesario. Por tanto, el desarrollo de esta oficina (más administrati-
Social, un Consejo de Administración Fiduciaria, una Corte Internacional
de Justicia y una Secretaría”.
vo o más político) quedaba en manos de la personalidad del primer
Secretario General que tuviera la Organización. Éste fue sir Eric
Drummond, quien claramente se ciñó al papel de burócrata y nunca
contempló una extensión de sus poderes al ámbito político13. Sir Eric
Drummond tuvo el mérito de poner las bases para el reclutamiento
según criterios internacionales del personal de una oficina internacional, pero a menos que de manera confidencial ejerciera algún tipo de función política o mediación, todo lo que ha trascendido de él
es su rol como gerente administrativo de la Sociedad de Naciones.
Nunca actuó como un político, nunca se dirigió ni a la Asamblea ni
al Consejo de la Organización salvo para informar sobre temas administrativos o presupuestarios y nunca convocó una conferencia de
prensa14.
El segundo modelo a disposición de los redactores de la Carta
como criterio inspirador de la nueva Oficina del Secretario General
de Naciones Unidas era el que proveía la figura del Director General
de la OIT, quien desde la creación de la Organización en 1919 había adoptado una posición de liderazgo activo en temas laborales
internacionales. Albert Thomas, primer Director General de la OIT,
había estado en contacto constante con los gobiernos, había mediado en grandes conflictos, había escrito cartas a los miembros de la
Organización sugiriéndoles modos de ejecución de sus obligaciones y
había hecho propuestas a los otros órganos principales de la OIT.
Finalmente, los países participantes en la conferencia de San
Francisco decidieron extender los poderes del Secretario General
en la nueva Organización más allá del mero papel de máximo jefe
administrativo de la misma (según el precedente de la OIT) pese
a todos los problemas que pudiera plantear el dar a esta figura esta controvertida dualidad, estas dos caras de Jano: ser responsable
administrativo (algo instintivamente ligado a la idea de una burocracia apolítica) y ser al mismo tiempo un actor con competencias
políticas15.
Barros, J.: Office without power: Secretary-General Sir Eric Drummond,
1919-1933, 1979, Clarendon press, New York, passim.
Rovine, A. W.: “The Secretary-General in world politics: a historical review”,
en The Journal of International Law and Economics, 1974, vol. 9, pp. 113148, p. 116.
En palabras de quien ejerció como Secretario General de la ONU desde
1961 hasta 1971, U Thant: “I do not subscribe the view that the Secretary-
1_9788499854779

References: ARTÍCULO 98
 ARTÍCULO 99
 artículo 99
 artículo 99

artículo 99
 artículo 102
 artículo 96

artículo 1003
 artículo
989
 artículo 9911

artículo 7
 artículo 99
 artículo 6