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EL DERECHO A LA EDUCACIÓN EN EL CONSTITUCIONALISMO ESPAÑOL DEL SIGLO XIX Y SU RECEPCIÓN EN LA OBRA DE CONCEPCIÓN ARENAL por REMEDIOS MORAN MARTÍN | Era de iluminacion | España
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nms. l O-11,1996
EL DERECHO A LA EDUCACIN EN EL CONSTITUCIONALISMO ESPAOL DEL SIGLO XIX Y SU RECEPCIN EN LA OBRA DE CONCEPCIN ARENAL
R E M E D I O S MORAN MARTN*
SUMARIO: Introduccin.I. La educacin en Espaa durante la primera mitad del siglo XIX.1.1. La herencia del siglo XVIII.1.2. La educacin en el siglo XIX.^n. El derecho a la instruccin en Concepcin Arenal.2.1. La propuesta de Concepcin Arenal.2.2. Medios que propone para conseguir su proyecto.2.3. Influjo en la obra de Concepcin Arenal.Conclusiones. Los mismos principios que justifican el deber moral de instruirse dan derecho la instruccin; al que no quiere adquirir la indispensable se le puede obligar; al que no pueda se le debe auxiliar para que la adquiera; una vez comprendida su importancia, no se vacilar en decleircirla gratuita, como la justicia para el que no pueda pagarla. (...) Nadie que observe el pueblo puede desconocer su importancia, (...) todo impone la necesidad moral, y an material, de instruirle. (Concepcin Arenal: La instruccin del pueblo, 226-7).
INTRODUCCIN Al plantearme el tema del Derecho a la educacin en el Constitucionalismo espaol y en la obra de Concepcin Arenal he elegido u n a opcin mixta: considero que se puede hacer u n estudio de la
* Profesora Titular de Historia del Derecho. UNED. 49
REMEDIOS MORAN MARTN
evolucin del derecho a la educacin en el panorama legislativo del siglo XIX hasta enlazarlo con el pensamiento de Concepcin Arenal y, a travs de su obra, tratar de captar la ubicacin del proyecto de la autora y el influjo que pudo tener en el momento que le toc vivir, especialmente la enseanza primaria, que es la que ella aborda y por la que empieza a materializarse el derecho que nos ocupa. Como cuestin previa, es conveniente plantear qu se entiende por derecho a la educacin. Considero que es el derecho de toda persona a recibir una instruccin y, como consecuencia, el deber del Estado de posibilitar y garantizar su ejercicio mediante la creacin de escuelas, pblicas y privadas, financiando su funcionamiento. Por lo tanto junto al derecho a la educacin se debe recoger el derecho a la libertad de enseanza, es decir, a la libertad para la creacin de centros docentes y libertad de ctedra, tanto en centros pblicos como en privados ^ No es un concepto ajeno al pensamiento del siglo XIX, de hecho es en el primer tercio del siglo cuando empieza a plantearse en Espaa la instruccin como un derecho del ciudadano: El hombre nacido de otro hombre tiene como todo ser un derecho sagrado a que sus padres lo alimenten y socorran; racional sobre los dems, tiene derecho a que lo instruyan; miembro de la sociedad, apenas nace tiene derecho a reclamar las atenciones de ella en su conservacin y educacin; destinado por fin a una sociedad eterna y bienaventurada, tiene derecho a recibir los auxilios de una Iglesia encargada de formarle para ser algn da ciudadano de los ngeles. El padre que se hace sordo a los deberes de la naturaleza debe ser reprimido por la potestad civil; la potestad humana, respetando y auxiliando los derechos de la Religin, no debe oponerse jams a unos desvelos de orden superior entrelazadas entre s estas autoridades, deben concurrir
^ El concepto de derecho a la educacin en EMBID IRUJO, A.: El contenido del derecho a la educacin, en Civitas. Revista espaola de Derecho Administrativo (Madrid), 31 (octubre-diciembre, 1981), 653-681. Id.: Las libertades en la enseanza, Madrid, 1983, 179-354. DAZ GONZLEZ, T.: El derecho a la educacin, Pamplona, 1973. GUAITA, A.: Instruccin pblica, en Nueva Enciclopedia Jurdica, Tomo XIII, Barcelona, 1968, 126-142. SEVILLA ANDRS, D.: Libertad de enseanza en Nueva Encilcopedia Jurdica, Tomo XV, Barcelona, 1981, 350367. NoGUEiRA, R.: Principios constitucionales del sistema educativo espaol, Madrid, 1988, 16, 28 y otras.
EL DERECHO A LA EDUCACIN EN EL CONSTITUCIONALISMO ESPAOL...
cada una en particular, y todas en comn, a una obra en que todos son igualmente interesados ^.
LA EDUCACIN EN ESPAA DURANTE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX. LA HERENCIA DEL SIGLO XVIIL
Sin intencin de ser exhaustiva, me remontara al siglo XVIII con el fin de encuadrar el ambiente que encontr Concepcin Arenal y las corrientes de pensamiento que pudieron influir en su obra. Sealara la existencia de tres tipos de proyectos educativos en el siglo XVIII: Ilustrados, Arbitristas y Utpicos. Arbitristas y utpicos hacen una crtica del sistema actual y proponen proyectos, la mayora de difcil plasmacin en la prctica. Por lo tanto slo se har una referencia, breve, a los proyectos de los ilustrados, que a grandes rasgos, cuando son proyectos generales, tambin se pueden incluir entre los arbitristas ^. Durante el siglo XVIII la educacin est prcticamente en manos de la iglesia, los nobles se educan con preceptores y en los Ayuntamientos existe una incipiente escuela a cargo de maestros mal pagados y poco preparados. La educacin secundaria carece de sustantividad, como preparatoria de los estudios universitarios, se imparte en la Universidad, en Facultades menores y en el caso de los nobles, que no necesitan cursar una carrera, existen colegios religiosos.
2 El Restaurador, n 110, jueves, 30-X-1823, 984, apud. Ruiz BERRIO, J.: Poltica escolar de Espaa en el Siglo XIX (1808-1833), Madrid, 1970, 11-12 y notas 3 y 4. ^ Posiblemente la obra ms ilustrativa al respecto sea la de SAREAILH, J.: La Espaa ilustrada de la segunda mitad del siglo XVIII, Madrid, 1985. Distintos aspectos de la educacin en el siglo XVIII en Revista de Educacin (Madrid), n extraordinario La educacin en la Ilustracin espaola (1988).
principalmente en manos de Jesutas o Escolapios ^. La Universidad es la nica que tiene entidad e imparte enseanza de modo sistemtico, dependiendo bien de la iglesia o de municipios ^. Ante este panorama, se encuentra nuestra Ilustracin impregnada de alusiones a la necesidad de instruir al pueblo. Virtud, perfeccin, prosperidad y felicidad, en el sentido ilustrado van indisolublemente unidas a la instruccin del pueblo. Esto hace que los autores ms destacados del siglo XVIII tengan entre sus objetivos la educacin en su sentido ms amplio. No es mi objetivo el hacer un estudio de la educacin en el siglo XVIII, slo unas referencias que nos puedan introducir en el pensamiento ilustrado sobre el tema para conectarlo con el siglo XIX con el fin de apreciar algunas de las ideas de Concepcin Arenal, sus posibles influencias y su proyeccin. Entre los autores que podemos estudiar, considero que ninguno tan significativo como Jovellanos, que sin ser educador, en este campo, como en otros, realiza una sntesis de las corrientes de pensamiento de su tiempo y adems, en el tema que nos ocupa rene una serie de condicionantes que lo hacen especialmente interesante: es asturiano, por lo que vive experiencias similares a Concepcin Arenal, que vive en Asturias durante varios perodos de su vida; su vida y obra se adentra en el siglo XIX, por lo que est a caballo entre ambos siglos, participa en los primeros momentos del liberalismo y forma parte no slo de las Cortes Constituyentes, sino de distintas comisiones para el estudio del tema de la instruccin pblica.
* FUELLES BENTEZ, M . de: Educacin e ideologa en la Espaa contempornea, Barcelona, 1986, 2.*ed., 22-23. 5 Existe una amplia biliografa sobre la Universidad en los siglos XVIII y XIX, slo indicativamente, PESET, M . y PESET, J.L.: La Universidad espaola (siglos XVIII y XIX). Despotismo ilustrado y revolucin liberal, Madrid, 1974. Id.: Gregorio Mayans y la reforma universitaria. Idea del nuevo mtodo que se puede practicar en la enseanza de las Universidades de Espaa, 1 de abril de 1767, Valencia, 1975. Id.: El fin del antiguo rgimen y la Universidad liberal, en Revista de Educacin (Madrid), 240 (septiembre-octubre, 1975), 14-22. HERNNDEZ SANDOICA, E . , Y PESET, J.L.: Universidad, poder econmico y cambio social, Madrid, 1990. LVAREZ DE MORALES, A.: Gnesis de la Universidad espaola contempornea, Madrid, 1972.
Lector insaciable y crisol de cualquier nueva teora, la influencia de Condorcet es clara en Jovellanos, no slo en el ttulo de su obra, sino en su planteamiento y objetivos. Pensaba Jovellanos, siguiendo a Condorcet, que es conveniente la instruccin del pueblo en las respectivas profesiones, de forma que su perfeccionamiento ira en beneficio de toda la sociedad ^. Pero el cambio social necesita el estudio de nuevas disciplinas, (las llamadas tiles) y urga, especialmente, la instruccin del obrero en su oficio, asimismo, se consideraba imprescindible una renovacin pedaggica que condujera a la formacin integral del hombre, siguiendo los dictados de Rousseau ^. Estas ideas son constantes en todos los ilustrados desde Feijo, y son recogidas no slo por Jovellanos, sino tambin por Floridablanca ^, Campomanes ^ y Cabarrs ^^.
^ Las fuentes de la prosperidad social son muchas; pero todas nacen de un mismo origen, y este origen es la instruccin pblica... es el primer objeto de la solicitud de un buen gobierno, es el mejor camino para llegar a la prosperidad. Con la instruccin todo se mejora y florece; sin ella todo decae y se arruina en un estado JOVELLANOS, M . G . DE: Memoria sobre educacin pblica, en BB.AA.EE., tomo 46, Madrid, 1963, 230-231. En este orden de las causas de prosperidad de una nacin tiene el primer lugar la ilustracin y se presenta a mis ojos como la primera fuente de toda prosperidad, como la nica, puesto que una nacin ilustrada tendr en su mano conocer y alcanzar todas las dems causas subalternas de su properidad, Id., Correspondencia de Jovellanos con D. Manuel de Godoy, en BB.AA.EE., tomo 86, Madrid, 1956, 197. ' Historia de la Educacin en Espaa. I. Del Despotismo ilustrado a las Cortes de Cdiz, Estudio preliminar de Enrique Guerrero, Madrid, 1985, 22-32 (desde ahora cito H.E.E.). ^ Instruccin reservada para la direccin de la Junta de Estado, en Biblioteca de Cultura Espaola, Volumen XIII, 114-261. ^ RODRGUEZ DE CAMPOMANES, P.: Discursos sobre la educacin popular de los artesanos y su fomento, Madrid, Impr. A. Sancha, 1775. '^ Ah! si una nacin fuese ilustrada... Vase cuan sencillos son los conocimientos elementales que todo hombre puede exigir de la sociedad, que sta debe a todos sin distincin, y sin los cuales quebranta la esencia de su pacto. Leer, escribir, contar y medir;... Quiere vd., pues, que el pacto social se fortifique y arraigue en los corazones, y que todos ellos conspiren a la observancia de las leyes y se indignen de sus quebrantamiento {sic)7 expliqese su origen y los beneficios que nos produce.
R E M E D I O S M O R A N MARTN
No obstante esta continua preocupacin p o r los temas educativos, considero que la idea de los ilustrados era la instruccin del p u e b l o p a r a c o n s e g u i r u n a t r a s f o r m a c i n de la e s t r u c t u r a social que permitiera el progreso del Estado, luego sus proyectos estaban impregnados de utilitarismo y siempre partan de la csp i d e h a c i a abajo, sin c a l i b r a r r e a l m e n t e las n e c e s i d a d e s o los p o s i b l e s d e r e c h o s del p u e b l o , s i n o el b i e n e s t a r del c o n j u n t o social. Durante el siglo XVIII no se plantea el t e m a de la educacin c o m o u n derecho, sino c o m o u n a necesidad p a r a el fomento general del Estado.
LA EDUCACIN EN EL SIGLO XIX.
E n los albores del siglo XIX el problema de la educacin sigue latente. Desde el principio se plantean u n a serie de temas que suponen el punto de inflexin entre la concepcin de la educacin ilustrada y la liberal, que presenta u n a gran diferencia: la consideracin de la instruccin como u n medio para conseguir la utilidad pblica o la educacin como u n derecho y por lo tanto el deber del Estado de procurarla y garantizar su ejercicio. Siguiendo a Fuelles, el liberalismo espaol hunde sus raices en dos grandes fuentes: la Ilustracin y las ideas de la revolucin de 1789. Como sucesores de los ilustrados comparten la idea de la instruccin pblica como instrumento principal de renovacin y reforma. Como
En una palabra, amigo mo, la sociedad debe, en primer lugar, a sus conciudadanos la ms libre comunicacin de sus luces, y en segundo, los auxilios que deben prometerse de su formacin. La libertad de las luces! Jams, lo confieso, he podido comprender las dificultades de que se ha erizado este punto, tal vez demasiado sencillo a mis ojos. Qu lmites debe tener en la sociedad la libertad de las opiniones, de la palabra y de la escritura que la reproducen? El mismo que las acciones; esto es, el inters de la sociedad. Mi libertad cesa cuando ofendo o al pacto que me la asegura o a los dems garantes de ella CABARRS, CONDE DE: Carta segunda sobre los obstculos de opinin y el medio de removerlos con la circulacin de las luces, y un sistema general de educacin, en H.E.E.,\, 331-333.
E L DERECHO A LA EDUCACIN E N EL CONSTITUCIONALISMO ESPAOL...
herederos de la revolucin creen en la necesidad de una educacin para la libertad, si bien luego, al acceder los moderados al poder este principio queda relegado. Adems, al consagrar la Constitucin el principio de igualdad, consideran que no puede llevarse a la prctica si existe desigualdad cultural, que, al cabo, atenta contra la libertad. As, la instruccin se concibe no solo como un instrumento de reforma social, sino como elemento esencial de una pedagoga de la democracia ^^ Dos sern los informes que planteen las principales cuestiones que nos ocupan y entre ellos se formular el principio de la instruccin pblica en el primer texto constitucional espaol. Siguiendo el orden cronolgico seran: Bases para la formacin de un plan general de Instruccin Pblica (de 16 de noviembre de 1809), de Jovellanos ^^. Ttulo IX de la Constitucin de Cdiz de 1812 1^. Informe de la Junta creada por la Regencia para proponer los medios de proceder al arreglo de los diversos ramos de Instruccin Pblica (9 de septiembre de 1813), de Manuel Jos Quintana ^4. En las Bases, de Jovellanos, se perfila ya un plan de instruccin general y gratuita, se observa la instruccin de la mujer, la divisin de la enseanza en primaria, secundaria y universitaria (con las materias que sera conveniente impartir en cada una de ellas), educacin de las nias (escuelas gratuitas y generales para las nias pobres y privadas para las de familias nobles), la inspeccin del Estado en cada uno de los niveles, etc. De la instruccin pblica trata el ttulo IX de la Constitucin de Cdiz. En l se plasman constitucionalmente varios principios esenciales respecto a la instruccin:
1> FUELLES BENTEZ, J.M.: Educacin e ideologa..., 55-56. 12 BB.AA.EE., tomo 46, Madrid, 1963, 268-276. 1^ Utiliz la edicin de los textos constitucionales elaborada por ESTEBAN, J. de: Constituciones espaolas y extranjeras, I, Madrid, 1977, 122-3. ^^ En H.E.E., I, 377-417. (Desde ahora cito por esta edicin: IIP.Q, pp).
Hace extensiva la primera enseanza (no se refiere a la secundaria) a todos los pueblos de la monarqua, mediante la creacin de escuelas, con indicacin de las materias que se deben impartir (art. 366). Reforma y creacin de Universidades y otros establecimientos para la enseanza de todas las ciencias, literatura y bellas artes (art. 367). Uniformidad educativa: El plan general de enseanza ser uniforme en todo el reino (art. 368). Creacin de una Direccin General de Estudios cuyo fin ser la inspeccin de la enseanza pblica bajo la supervisin del Gobierno (art. 369). Competencia de las Cortes en materia de reforma de la instruccin pblica (art. 370). Ya se le haba concedido a las Cortes, en el Cap. VII. De las facultades de las Cortes, artculo 131, vigsimosegunda facultad, Establecer el plan general de enseanza pblica en toda la monarqua. Libertad de expresin (art. 371), proclamada en el discurso preliminar y salvaguardada tambin por las Cortes, en el artculo 131, facultad vigsimocuarta. Un examen de estos artculos lleva a pensar que realmente la creacin de escuelas de primera enseanza en los pueblos facilita el acceso a la instruccin primaria, pero no hace extensiva y obligatoria a todos los ciudadanos la educacin, ni igual, puesto que no se alude a la instruccin de las nias, y, por tanto, no se recoge el principio del derecho a la educacin, en el sentido que hoy lo entendemos. En segundo lugar, cuando en el artculo 369 trata de la inspeccin se refiere a la enseanza pblica, no a la privada, que era la que reeilmente estaba establecida en 1812, sin aludir a la pblica existente, generalmente pagada por los Ayuntamientos. En tercer lugar, la inclusin del artculo 371 en este ttulo abre una polmica, ya enunciada con la ilustracin, sobre la libertad de enseanza, que, ser el campo de batalla de la educacin durante el siglo XIX, ms que el propio derecho a la educacin. 56
E L DERECHO A LA EDUCACIN EN EL CONSTITUCIONALISMO ESPAOL.
Por lo tanto, en la Constitucin de Cdiz no se formula plenamente el derecho a la educacin, si bien se abre la puerta a su desarrollo legislativo, como as ocurrir. A este objeto se pretende elaborar u n a Ley General de Instruccin Pblica, para lo que se crea la Junta de Instruccin Pblica, a la que se encarga u n informe sobre la reforma general de la educacin, que realizar principalmente Manuel Jos Quintana, presentado el 9 de septiembre de 1813 con el ttulo Informe para proponer los medios de proceder al arreglo de los diversos ramos de instruccin pblica ^^, y que en 1821 se convertir en ley con pocas modificaciones ^^. Es consciente de las dificultades que entraa el proyecto que presenta, por lo que hace u n a declaracin de las limitaciones prcticas que se pueden presentar: en la organizacin del nuevo plan de enseanza la instruccin debe ser tan igual y tan completa como las circunstancias lo permitan. El informe presenta una lnea de actuacin con unos principios inaccesibles en el momento en que se redactan: Extensin de la enseanza primaria a todos los ciudadanos, en virtud del principio de igualdad y permitir la secundaria para los que la puedan recibir ^^. Uniformidad de todos los estudios, adaptndola a los avances de la ciencia, de acuerdo con el principio de libertad de imprenta y de opinin, dentro de este principio, se ensear en lengua castellana, para la enseanza primaria y secundaria, a u n q u e se utilice el latn para los estudios superiores ^^. Enseanza pblica y gratuita: ...(en) las escuelas de primeras letras... es donde se proporcionan al hombre aquellos conocimientos que, siendo necesarios todos, deben ser comunes a todos; y por
15 Ibid., 377-417. 1^ FUELLES BENTEZ, J.M.: Educacin e ideologa..., 59. CABALLERO, E . : Estudio preliminar a Historia de la educacin..., 43. 1^ ...es preciso dar todos los ciudadanos aquellos conocimientos que se pueden extender todos, y no negar a ninguno la adquisicin de otros ms altos, aunque no sea posible hacerlos todos tan universales IIP.Q., 381. 18 Ibid., 382.
consiguiente, hay una obligacin en el Estado de no negarlos ninguno, pues que los exige en todos para admitirlos al ejercicio de los derechos del ciudadano. El resto de la enseanza pblica debe consevar la misma liberalildad que hasta ahora. Libertad, estableciendo el principio de libertad de eleccin entre la enseanza pblica y la privada. Consagracin de la divisin de la enseanza en primaria, secundaria (que se recoge por primera vez de forma explcita) y la tercera enseanza o universitaria. A la enseanza primaria es a la que el Estado debe prestar mayor atencin y extender a todos. Accesos a ctedras por oposicin y compensacin de las aptitudes. Creacin de la Direccin General de Estudios, para la inspeccin de la enseanza pblica y de una Academia Nacional ^^. Respecto a la mujer, el dictamen es claro: no entra en este punto porque no se le ha encomendado, aunque sugiere una serie de temas ^^.
'^ Ibid., 381-414. La creacin de un organismo del que dependa la enseanza es una de las luchas que se llevan a cabo a lo largo del siglo XIX, de modo que en los perodos conservadores se retrotraern las competencias del mismo a los antiguos ministerios de Fomento, Gracia y Justicia y al Consejo Real, y en ios perodos progresistas se potenciar su actuacin, hasta la creacin definitiva de un ministerio propio en 1900. LVAREZ DB MORALES, A.: Los precedentes del Ministerio de Educacin, en Revista de Educacin (Madrid), 240 (septiembre-octubre, 1975), 87-98. MAYORAL CORTS, V.: El Consejo Nacional de Educacin: origen y transformaciones en Ibid., 127-140. ^^ No hemos hablado en esta exposicin, ni dado lugar entre las bases, la instruccin particular que debe proporcionarse las mujeres, contentndonos con indicar que las diputaciones propongan en esta parte los establecimientos de enseanza que convengan. La Junta entiende que, al contrario de la instruccin de los hombres, que conviene sea pblica, la de las mujeres debe ser privada y domstica; que su enseanza tiene mas relaciones con la educacin que con la instruccin propiamente dicha; y que para determinar bases respecto de ella era necesario recurrir al examen y combinacin de diferentes
Si comparamos los dos textos de Bases para la instruccin pblica, el de Jovellanos y el de Quintana, no hay diferencias sustanciales, excepto en el tema de la mujer, en el que Jovellanos es ms avanzado que Quintana, pero en esencia uno y otro siguen los dictados de Condorcet y por lo tanto es ms cuestin de matiz que de fondo. Sobre el texto de Quintana se realiz un dictamen y un proyecto de decreto (en el que tambin particip Quintana), que coincidan sustancialmente con su espritu, fechados ambos el 7 de marzo de 1814 ^^ y se cre una Comisin encargada de formar el Plan de Instruccin Primaria del Reino, el 31 de agosto de 1834, que por la Instruccin para el rgimen y gobierno de las Escuelas de Primeras Letras del Reino, de 21 de octubre de 1834, se ocup de hacer un estudio sobre el estado de la alfabetizacin y escuelas de primeras letras del Reino para poder llevar a cabo las reformas que propugnaba la normativa ^^. Considero que es la primera vez que se plasma en un proyecto de Ley el principio del derecho a la educacin, con la correspondiente obligacin del Estado de posibilitar su ejercicio. Sin embargo, nada de lo expuesto pudo llevarse a la prctica por la vuelta de Fernando VII y la derogacin de la Constitucin de Cdiz, por lo que se vuelve a la situacin anterior a 1812, y, en el tema que nos ocupa, a la no observancia del derecho a la educacin y a la dejacin de sta en manos de la iglesia. Habr que esperar al trienio liberal, cuando el 29 de junio de 1821 se apruebe por las Cortes el Reglamento Genersil de Instruccin Pblica ^^, que segua la lnea marcada por el informe de Quintana de 1813, excepto en la libertad de enseanza en el nivel universitario, como medio de
principios polticos y morales, y descender despus la consideracin de intereses y respetos privados y de familia; que aunque de la mayor importancia, puesto que de su acerada disposicin resulta la felicidad de uno y otro sexo, no eran ahora de nuestra inspeccin, ni nos han sido encargados IIP.Q., 415. 21 H.E.E., II, 353-376 y 377-396, respectivamente. 22 Sobre los niveles de alfabetizacin en la primera mitad del siglo XIX, Ibid., GuEREA, J.L.: Analfabetizacin y alfabetizacin en Espaa (18351860), en Revista de Educacin (Madrid), 288 (enero-abril, 1989), 185-236. 23 R . . . , 49-67.
r e s t r i n g i r el p o d e r d e la iglesia y e n la l i b e r t a d d e c r e a c i n d e c e n t r o s p r i v a d o s , r e c o g i d a e n el a r t c u l o 5 ^^.
De nuevo el Reglamento de 1821 es derogado a la vuelta del absolutismo, siendo sustituido por el Real Decreto de 16 de febrero de 1825, el Plan y Reglamento de Estudios de Primeras Letras del Reino, completado por la Real Cdula de 16 de enero de 1826, sobre enseanza media ^^. La Real Cdula de 1825 est totalmente acorde con el espritu del Informe Quintana, la Real Cdula de 1826 se adeca ms a la reforma iniciada en la Universidad en 1824 que limita la libertad de expresin, controlando el acceso del profesorado y uniendo la enseanza de la religin a la de la poltica ^^. Es, por tanto, con este plan con el que inicia C. Arenal sus primeras letras, si bien, con la vuelta de los moderados al poder se produce un recorte en los principios que Quintana haba introducido en materia de enseanza. A partir de este momento los gobiernos moderados intentan recortar la financiacin de la enseanza primaria, y por lo tanto el ejercicio del derecho a la educacin, que desde ahora deja de ser (siquiera como proyecto) gratuita ^^. Siguiendo los criterios del
2^* FUELLES BENTEZ, J.M.: Introduccin a Historia de la educacin en Espaa. II..., 17-20. Id: Educacin e ideologa..., 72-81. ^^ Sobre la enseanza media, vid., SANZ DAZ, F . : La segunda enseanza oficial en el siglo XIX, Madrid, 1985. VIAO FRAGO, A.: Poltica y educacin en los orgenes de la Espaa Contempornea. Examen especial de sus relaciones en la enseanza secundaria, Madrid, 1982. ^^ P*UELLES BENTEZ, J.M.: Introduccin a Historia de la educacin, n..., 22-23. ^^ La enseanza gratuita jams ha producido los efectos que se esperaban de ella; y no por haberse adoptado en una nacin, ha sido bastante acelerar sus progresos... Conviene, pues, restringir el principio de la enseanza gratuita... el gobierno obrar con tino y prevencin dando la enseanza primaria el desarrollo ms amplio que sea dable, cuidando de que alcance todos sin distincin de clase ni fortuna. No es deber suyo, sin embargo, concederla gratuitamente los que posean bastantes facultades para sostener los gastos que acarrea; stos no tienen ms derecho que el que se les presenten los medios de instruccin; es decir: que se cuide de establecer escuelas donde puedan ir recibirla; pero hecho una vez esto, la enseanza gratuita no debe ser ms que para aquellos que se hallen en la imposibilidad de costearla por s propios.
Duque de Rivas, el plan de 4 de agosto de 1836 recorta la financiacin de la enseanza por distintas vas: Financiacin por los Ayuntamientos, con las consiguientes diferencias entre unos y otros, aunque hace referencia a la financiacin por la provincia o el Estado (art. 2), sin embargo a lo largo del texto las referencias a la financiacin por los pueblos son continuas ^*. Diferencia entre instruccin pimaria pblica elemental e instruccin primaria superior (no se recoge esta diferencia en la privada) (art. 3"). En relacin con los planes anteriores introduce un captulo III, artculo 21, dedicado a las escuelas de nias, si bien deja para un decreto especial su regulacin. Tanto en el proyecto de Constitucin del ministerio de Iztriz de 1836 como en la Constitucin de 1837 se declara el principio de libertad de expresin, con sujeccin a las leyes (arts. 3 y 2, respectivamente) ^^, y la Constitucin devuelve la competencia de la enseanza a las Cortes, con la consiguiente derogacin del Plan de 1836 y la redaccin de un nuevo Plan de instruccin primaria de 21 de julio de 1838 ^^, que prcticamente, en enseanza primaria, reproduce el plan de 1836, aunque difiere del resto de la normativa en cuanto a los proyectos de segunda y tercera enseanza, que no llegan a entrar en vigor. Entre las diferencias ms destacables en el tema que nos ocupa son:
La enseanza primaria es la nica que conviene generalizar, procurando, si es posible, que no halla un slo individuo en toda la sociedad que no participe de ella;... Pasando ms all, todos los dems conocimientos se van haciendo cada vez menos necesarios la generalidad de los ciudadanos, y circunscribindose a ciertas y determinadas clases; y aqu es donde conviene limitar el principio de la enseanza gratuita... Escrito del Duque de Rivas justificando el abandono de la gratuidad universal (1836), en H.E.E., II, 412-413. 28 Arts. 8, 11, 12, 17.3, 20, etc. 2^ Se volver a recoger en la misma forma en el Ttulo I, art. 2" de la Constitucin de 1845. "^ Ley autorizando al gobierno para plantear provisionalmente el plan de instruccin primaria de 21 de julio de 1838, en H.E.E., II, 149-158.
Se restringe el derecho a la educacin (puesto que se reduce la financiacin estatal de la enseanza primaria que ahora slo ser gratuita excepcionalmente, siguiendo los criterios ya expuestos por el Duque de Rivas, como novedad se establece un sistema de becas (art. 18) 31. Creacin de una Comisin de Instruccin Primaria en las Diputaciones provinciales (art. 28). Encomendacin a dicha Comisin de mejorar y aumentar las escuelas de nias, establecimientos de la mayor importancia (art. 35), por lo dems el artculo queda redactado exactamente igual que en el Plan de 1835 del Duque de Rivas. Fomento de las escuelas de prvulos y de las de adultos (arts. 36 y 37). Tendencia al incremento de la enseanza de la religin y la moral. Esta ley ser completada con el Reglamento de las Escuelas Pblicas de Instruccin primaria elemental, de 26 de noviembre de 1838 32. Gil de Zarate a lo largo de su obra De la instruccin pblica en Espaa expone cmo a partir de 1844 empieza a participar activamente en los temas de instruccin ^3. Las bases que propona para la reforma eran:
^1 Los nios pobres, a juicio del Ayuntamiento, sern admitidos gratuitamente la escuela, oyendo para ello previamente al maestro. Se reservarn en las escuelas primarias superiores un nmero de plazas gratuitas para los nios que juicio de la Comisin local hubiesen sobresalido en los exmenes de las escuelas elementales, y anuncien talento y aptitud para el estudio. Estas plazas no excedern nunca de la dcima parte de los nios contribuyentes que asisten la escuela superior. 32 H.E.E., II, 159-192. '^ ...todos mis trabajos anteriores 1844 no haban pasado de una mera preparacin para ponerme en estado de conocer las necesidades de la enseanza en sus diversos ramos, los esfuerzos intentados para mejorarla, los recursos que ofreca, y las bases en que haba de fundarse su completa reforma. Esta reforma
EL DERECHO A LA EDUCACIN EN EL CONSTITUCIONALISMO ESPAOL.
Secularizacin de la enseanza ^^. Libertad de enseanza: intervencin del Estado para asegurar la imparticin de determinadas materias, pero dejando cauce a la enseanza privada. Gratuidad de la enseanza, pero con restricciones: enseanza gratuita slo en la primera enseanza para los menesterosos (utilizando los mismos argumentos que en el plan del Duque de Rivas), pero, incluso, exigiendo una pequesima contribucin en la medida de lo posible; tambin gratuidad en las escuelas normales. Exigir una matrcula adecuada a las fortunas medias en la segunda enseanza. Enseanza superior gratuita en la universitaria y con particularidades cuando se trata de estudios para la obtencin de un ttulo profesional. La reforma de la enseanza secundaria y la universitaria se llevar a cabo mediante el Real Decreto de 17 de septiembre de 1845, conocido como el Plan Pidal, completado en enseanza primaria por la Circular de 14 de marzo de 1844 y posteriormente con la Real Orden de 28 de febrero de 1846 (sobre actuacin de los Ayuntamientos en el nombramiento y dotacin de maestros), el Real Decreto de 23 de septiembre de 1847 (sobre retribucin y nombramiento de los maestros) y el Real Decreto de 30 de marzo de 1849 (por el que se crea el cuerpo de inspectores). Real Decreto de 11 de agosto de 1849 (de unificacin de libros de texto), cuyo principal factor en este perodo ser G de Zarate ^^. En este momento de la evolucin, lo ms destacable de la actuacin de Gil de Zarate es la defensa de la libertad de enseanza controlada y centrada ms en el derecho a recibir educacin que en la libertad de creacin de centros de enseanza, dentro de una tendencia hacia la secularizacin de la enseanza ^^.
fue desde mi nueva posicin el pensamiento dominante que se apoder de m, el objeto exclusivo de mis ardientes deseos; y ella me dediqu sin descanso GIL DE ZARATE, A.: De la instruccin pblica en Espaa, tomo I, Madrid, 1855, 107. ^^ Entregar la enseanza al clero, es querer que se formen hombres para el clero, no para el Estado; es trastornar los fines de la sociedad humana... es en suma hacer soberano al que no debe serlo ibid., 117-8. 35 Ibid., 150-161, 164-173 y 293-302 y 198, respectivamente. 3^ GMEZ ORFANEL, G . y GUERRERO SALOM, E . : La educacin y la evolucin histrica..., 11.
Sin embargo, el acceso de los progresistas al poder en 1856 requera una reforma general del sistema educativo, que vendr de la mano de Claudio Moyano, es la Ley de 9 de septiembre de 1857, que no ser esencialmente innovadora, sino que incorpora el Reglamento de 1821, el Plan de 1836 del Duque de Rivas y el Plan Pidal de 1845, adems de parte del espritu del proyecto de Alonso Martnez de 1855 ^^. Priman en la Ley Moyano los criterios de: Obligatoriedad de la enseanza primaria para todos los espaoles, bajo la responsabilidad de los padres y tutores y con sancin en caso de incumplimiento (arts. 7-8''). Gratuidad slo en la enseanza primaria elemental para casos excepcionales justificados (art. 9). Uniformidad en los planes de estudio y en los materiales (art. 2-4), con excepciones de materias para las escuelas de nias, en donde se les sustituye por labores propias de su sexo (art. 5). Establecimiento de la enseanza primaria para sordo-mudos y ciegos (art. 6). Tendencia a la secularizacin, matizada por la posibilidad de creacin de centros docentes por las rdenes religiosas, y por la supervisin que la iglesia poda hacer para velar por la pureza de la doctrina (arts. 153 y 295-296, entre otros), como consecuencia del Concordato de 1851 (especialmente del art. 2) ^^. Recorte en la libertad de enseanza. Esta tendencia a la intervencin del Estado en la enseanza, que atenta a la libertad de ctedra, provocar lo que se conoce como la
^^ H.E.E., II, 456-500. QUINTANA DE UA, D.: La poltica educativa de Espaa entre 1850 y 1939, en Revista de Educacin (Madrid), 240 (septiembre-octubre, 1975), 30-32. '^ Sobre las relaciones Iglesia-Estado en este perodo, vid. AzcRRAGA SERVET, J.: Las relaciones Iglesia-Estado en la poca de Isabel II, en Espaa en la poca de la fundacin de la Guardia Civil. V Centenario Duque de Ahumada, Madrid, 1994, especialmente pp. 100-103.
E L DERECHO A LA EDUCACIN EN EL CONSTITUCIONALISMO ESPAOL...
cuestin universitaria, que concluir con la expulsin de la Universidad de varios de los catedrticos ms carismticos del momento, que, siguiendo la corriente krausista, abogan por la libertad de ctedra, como son Salmern, Sanz del Ro y F e m a n d o de Castro ^^. El reflejo de esta tendencia intransigente en la enseanza primaria ser la ley de Instruccin primairia de 2 de junio de 1868 ^^, donde se recoge u n total intervencionismo de la iglesia, que slo d u r a r unos meses. Tras la revolucin del 68, de nuevo se tiende a consagrar legislativamente la libertad de enseanza, mediante el Decreto de 14 de octubre de 1868 por el que se deroga la Ley de Instruccin primaria de 2 de junio del mismo ao, que contiene una extensa declaracin de principios y un breve articulado. En el prembulo se reflejan las ideas defendidas por los krausistas de formacin integral de la persona '*^ libertad de creacin de centros y de ctedra ^^ y gratuidad de la enseanza primaria (art. sexto: Se sostendrn con fondos pblicos las escuelas que se creein necesarias para generalizar la instruccin primaria del pueblo).
EL DERECHO A LA INSTRUCCIN EN CONCEPCIN ARENAL.
En este ambiente es en el que se desEirrolla la obra de la autora. C o n c e p c i n Arenal se h a h e c h o eco de la c o r r i e n t e K r a u s i s t a , mantiene correspondencia con Sanz del Ro, al que conoce posible'^ CACHO VIU, V.: La Institucin Libre de Enseanza. L Orgenes y etapa universitaria (1860-1881), Madrid, 1962, 134-189 y 282-318. El tema de la libertad de ctedra se aborda ampliamente por LOZANO, B.: La libertad de ctedra, Ed. Marcial Pons, Madrid, 1995, especialmente para este tema en concreto, pp. 45-77. 40 H.E.E.. II, 300-319. '*^ Entregar la instruccin primaria al clero era aprisionarla en un crculo de hierro... era condenarla a ser siempre la misma en su manera ntima de ser y en su forma; era, en una palabra, estacionarla y negar la ley del progreso humano. Para que esa instruccin promueva concertadamente el primer desarrollo de las facultades del nio, preparando y facilitando la accin ulterior y continua de la vida, necesita ser progresiva como ella, y libre para ser progresiva, H.E.E., II, 320. 4^ Consagrada en el Decreto de 21 de octubre de 1868, de Ruz ZORRILLA. 65
mente desde la dcada de 1840 en la que pudo asistir a la Universidad como oyente ^^, con Femando de Castro, que inicia el acercamiento de la mujer a la Universidad y se ocupa especialmente de la instruccin femenina, con Francisco Giner de los Ros, Gumersindo de Azcrate, etc.. ^^. Asimismo, la legislacin a partir de este momento est claramente inspirada por las ideas krausistas (Ej. Decreto de 2 de junio de 1873). Sin embargo, la lucha por la libertad de ctedra no termina, dando lugar en este momento a la segunda cuestin universitaria y a la creacin de la Institucin Libre de enseanza ^^. La libertad en la enseanza y la constitucionalizacin explcita del derecho a la educacin vendr recogida en el Proyecto de Constitucin Federal de la Primera repbhca de 1873, donde se recoge la libertad de ctedra (art. 3 del ttulo preliminar), la libre creacin de centros de instruccin o educacin (cirt, 26, que reproduce el art. 24 de la Constitucin de 1869) y la cobertura al ejercicio del derecho a la educacin, facultando a los Estados que compongan la Federacin para exigir a los Municipios que sostengan escuelas de nios y de adultos, dando instruccin primaria gratuita y obligatoria (art. 108). Es el intento de vuelta a los principios de 1814. Sin embargo la Constitucin de 1876 no declara tales principios, sino que recoge la libertad de expresin y la de creacin de centros, es decir, la libertad de enseanza, pero no posibilita el derecho a la educacin, no estableciendo la enseanza general y gratuita, ni siquiera la primeiria (arts. 12-13). Se persigue el consenso y se logra una total apata en materia educativa '*^. En 1876 se crea la Institucin Libre de Enseanza, dos aos despus la seccin de primera y segunda enseanza y en este preciso ao Concepcin Arenal presenta a un concurso organizado en la Real Academia de Ciencias Polticas y Morales su memoria La
'^^ CAMPO ALANCE, M.^: Concepcin Arenal. 1820-1893. Estudio biogrfico documental, Madrid, 1973, 63. ^'^ Ibid., 63 y ss. DIAZ CASTAN, C : Concepcin Arenal. Obras completas (Estudio preliminar y edicin de ), en B.AA.EE., Tomo CCCII, Madrid, 1993, XXXVIII-LVIII. ^^ AZCRATE, P . de: La Cuestin Universitaria (1875). Epistolario de Francisco Giner de los Ros, Gumersindo de Azcrate y Nicols Salmern, Madrid, 1967. LOZANO, B.: La libertad de ctedra, 77-82. '^^ GMEZ ORFANEL, G . y GUERRERO SALOM, E . : La educacin y la evolucin histrica..., 16-17.
instruccin del pueblo, que considero viene a ser u n a reflexin de la autora sobre el derecho a la educacin, propiciado en los primeros momentos del liberalismo, pero camuflado posteriormente por los intereses de clase de la burguesa, ms interesada en el debate sobre la libertad de enseanza que sobre el derecho a la educacin, en sentido estricto y el deber del Estado de posibilitar su ejercicio. Desde el Informe Quintana, que tanto influira en los planes posteriores progresistas hasta este m o m e n t o las distintas tendencias seguidas en materia de educacin van confluyendo en las vivencias de Concepcin Arenal, en su propia instruccin, en la de sus hijos y su entorno; son demasiados planes de escasa vida y casi nula eficacia, que le hacen ver la realidad de u n a forma desesperanzada; la visin que tena Concepcin Arenal del estado de la educacin en Espaa la expone claramente en su obra, despus de hacer u n repaso de la diferencia que hay entre los datos oficiales ^^ y la recdidad, termina su reflexin con las siguientes palabras: El resultado de nuestras observaciones sobre la enseanza y cultura general no podr menos de ser un triste convencimiento de que en Espaa la instruccin est poco generalizada, es poco profunda, inspira escaso inters, y se mira con indiferencia an por las clases que estn en mejor posicin para adquirirla y apreciarla: entre la gente menos acomodada ilustrada, claro est que ser an menor el respeto al saber y el deseo de instruirse. Como la instruccin se aprecia en proporcin que se tiene, y se hacen esfuerzos para lograrla en proporcin que se aprecia, Espaa est mal dispuesta para el trabajo y sacrificios que exige la enseanza obligatoria, si ha de ser una realidad y no una ley que no se cumple. Estos sacrificios y trabajos tienen que ser proporcionados los obstculos que hay que vencer, obstculos morales que dependen de la ignorancia inmoralidad, y obstculos materiales que son consecuencia del nmero insuficiente de escuelas, de los escasos medios de enseanza con que cuentan, de su imperfecta orgeinizacin, y, por ltimo, de la pobreza y aun miseria de los que han de asistir a ellas. El nmero de escuelas pblicas es insuficiente, el de alumnos suele ser excesivo; en muchos casos no se puede ensear, ni aun el '*' Sobre los datos oficiales en el momento en que escribe Concepcin Arenal, GUERRERO SALOM, E.: La Institucin, el sistema educativo y la educacin de las clases obreras a finales del siglo, en Revista de Educacin (Madrid), 243 (marzo-abril, 1976), 64-71. 67
orden material es posible, y el local reducido y mal apropiado prueba que se tiene muy poco en cuenta la higiene y la salud de los nios. Si los que asisten voluntariamente no caben, qu sucedera si la enseanza fuese en realidad obligatoria? Los medios materiales de enseanza es raro que sean de los ms perfectos, y muy comn que se carezca an de los ms sencillos indispensables. En muchas localidades la escuela est a tanta distancia que es imposible que los nios la frecuenten, sobre todo en el rigor de las estaciones, cuando tienen que arrostrar los ardores del sol, o la lluvia y la nieve, mal vestidos y mal calzados o descalzos... ^^. En este momento de la exposicin me hago una pregunta en t o m o a la opcin de Concepcin Arenal en su obra relacionada con la enseanza Por qu trata casi exclusivamente la instruccin primaria?, ella, mujer, que no haba podido cursar una carrera universitaria, que estaba en contacto con los krausistas y que algo acoge en su obra de esta corriente por qu refleja tan escasamente en su obra estas cuestiones? La respuesta creo que est en esta misma profesin de las teoras krausistas, donde, dentro del sistema organicista, consideraba en primer lugar al individuo y, formado ste, se ampliara el crculo hacia la sociedad y el mundo. Desde las corrientes ms tradicionades que han tratado de encasillcir el pensamiento de Concepcin Arenal dentro de las postuTEis ms conservadoras del cristianismo, se ha negado la afiliacin de la autora a la corriente krausista ^^, sin embirgo, tanto por sus vivencias personales y amistades como por el planteamiento de su obra la considero dentro del krausismo ^^, a pesar de que a veces se desva de esta corriente, incluso en materias importantes. Posiblemente, por su carcter eminentemente prctico, que se refleja tambin en su forma de escribir clara y breve, dentro de su proyecto, prefera empezar por lo ms fcil, como en su propuesta de integracin
'*^ En Obras completas, tomo XI, Madrid, 1896, 97-98 (desde ahora cito I.P.) '*^ TOBO FERNNDEZ, J.: Las ideas sociales de Concepcin Arenal, Madrid, 1960,21. ^^ POSADA, A.: Breve historia del krausismo espaol, Oviedo, 1981, 81. MARS VANCELLS, P.: Concepcin Arenal y la Institucin Libre de Enseanza, Madrid, 1992, 24-29. PREZ-PRENDES, J.M.: Las Ciencias Jurdicas, en Historia de Espaa (fundada por Ramn Menndez Pidal, nueva etapa, dirigida por Jos Mara Jover Zamora), tomo XXXIX. 1. La Edad de Plata de la cultura espaola (1898-1936), Madrid, 1993, 357.
de la mujer en el mundo cultural y profesional, por lo que se ubica en la seccin de enseanza primaria de la Institucin Libre de Enseanza, creada en 1878, y en la que colaborara activamente, especialmente en la educacin de la mujer y de prvulos, siendo, junto a Juan Ua, miembro del patronato encargado de administrar el jardn de infancia Einejo a la ctedra de Pedagoga, despus del Congreso Pedaggico de 1882 ^^; asimismo, en el Boletn de la Institucin Libre de Enseanza public parte de su obra ^^. E n el curso siguiente tambin se integrara su hijo, FemEindo Garca Arenal, como colaborador en la Institucin, participando en las excursiones de los alumnos ^^.
LA PROPUESTA DE CONCEPCIN
La reconduccin de cualquier tema hacia el aspecto pedaggico en Concepcin Arenal es u n o de los aspectos recurrentes en los trabajos dedicados a la autora, sin embargo, no se h a hecho a n u n estudio que trate de dilucidar su pensamiento sobre la enseanza y que lo enlace con las corrientes de su momento ^'*. Distingue Concepcin Arenal entre instruccin y educacin. A primera vista se aprecia esta diferencia en el ttulo de sus obras La instruccin del Pueblo, La instruccin del obrero ^^, La instruccin del preso^^ y La educacin de la mujer^^.
^^ TURN, I.: La educacin y la escuela en Espaa de 1874 a 1902, Madrid, 1967, 188, 304 y otras. ^2 MARS VANCELLS, P.: Concepcin Arenal y la Institucin Libre de Enseanza..., 18-20. ^^ CACHO VU, V.: La Institucin Libre de Enseanza..., 479. ^'^ Los trabajos realizados sobre este tema son ms apologticos y descriptivos, sin profundizar en el tema, CASAS FERNNDEZ, M . : Concepcin Arenal en el aspecto pedaggico, Madrid, 1954. SALAS DE JIMNEZ, J.: Doa Concepcin Arenal. Sus ideas, sus obras, sus mritos, Zaragoza, 1920. GARCA MARTNEZ, E . : Concepcin Arenal y la educacin, Madrid, (s.a.). ^^ Obras completas. Tomo XI, Madrid, 1896, 321-337 (desde ahora LO.). ^^ Edicin del Boletn de la Institucin Libre de Enseanza (Madrid), 382 (enero, 1893), 1-5 (desde ahora I.Pr.), este texto corresponde a un captulo posteriormente publicado en El visitador del preso. 5^ Obras Completas, Tomo XI, Madrid, 1896, 339-368 (desde ahora E.M.)
Asimismo, la primera referencia apreciable sobre uno y otro concepto la hace en el Captulo IX de La instruccin del pueblo, dedicado a la maestra, donde haciendo referencia a que las maestras suelen estar reducidas a las escuelas de prvulos, donde ms se cuida a los nios que se les ensea, dice: de modo que las personas que estn al frente de ellas son principalmente nieras, y escasa instruccin literaria necesitan, porque muy poco tiene que ensear en el sentido de transmitir conocimientos literarios. En otros conceptos pueden y deben ensear mucho, pero esto se refiere la educacin y no la instruccin, que es nuestro asunto ^^. Sorprende que sea en La educacin de la mujer, donde, adems de titularla educacin y no instruccin, como en el resto de las obras, empiece el texto haciendo una amplia distincin entre los dos conceptos: para Concepcin Arenal, la educacin va dirigida no a la inteligencia, sino a todas las facultades que constituyen el hombre moral y social..., procura formar el carcter, hacer del sujeto una persona con cualidades esenciales generales, de que no podr prescindir nunca y necesitar siempre si ha de ser como debe, principios en los que sigue el pensamiento krausista. En este sentido la mujer debe tener la misma Ccilidad de educacin y si se habla de cantidad, incluso ms, porque ms la necesita, puesto que tiene desventajas naturales y sociales ^^. Por exclusin, la instruccin se refiere a la adquisicin de conocimientos ^^. Los colectivos en los que Concepcin Arenal se fija para que sobre ellos se aplique su proyecto educativo son, a nivel general el
58 I.P., 152. 5^ E.M., 341-348. Esta diferencia est presente en la obra de distintos autores del momento, entendiendo educacin en sentido ms amplio, dirigida a los valores e instruccin en sentido ms estricto, dirigida a la adquisicin de conocimientos, BENOT, E . : Errores en materia de enseanza e instruccin pblica, Cdiz, 1862, 2.^ ed., 35-57 y 123-125. ^^ Jovellanos dir: ...yo entiendo por instruccin pblica la suma de los conocimientos que posee una nacin, o lo que es lo mismo, la suma de las porciones de instruccin particular que reside en sus individuos tomados colectivamente, Refleciones sobre la instruccin pblica. Carta primera (Ed. Jos Miguel CASO GONZLEZ: El pensamiento pedaggico de Jovellanos y su Real Instituto Asturiano, Oviedo, 1980, 41).
pueblo, especficamente dedica parte de su obra al obrero, al preso, al pobre ^^ y a la mujer. De ellos la instruccin del pueblo es la empresa ms importante, en realidad comprensiva de todas las dems, sin descuidar la de colectivos marginados, como los presos (de hecho la instruccin del pueblo va encaminada como fin ltimo a que no haya presos, puesto que parte de la base de que un hombre instruido es menos propenso a delinquir), de mendigos... En su obra La instruccin del pueblo, elabora una especie de tratado sobre la educacin en el que, despus de desarrollar varios principios, como deber moral, deber legal, coactividad de las leyes..., se decanta decididamente por la necesidad de la obligatoriedad de la enseanza. Partiendo de este principio, hacemos un repaso a su pensamiento pedaggico, siguiendo las pginas de su obra: A) Necesidad de una ley que imponga la obligatoriedad de la enseanza: La ley puede en justicia obligar al hombre a que cultive su inteligencia?, responde tajantemente que s, aunque an no sea un deber moral, el Estado tiene la obligacin de imponer coactivamente la obligatoriedad de la enseanza con una doble apoyatura: mandato divino (Sed perfectos). las leyes obligan en conciencia cuando no mandan cosa contra la conciencia. Esta ley debe ser: coactiva, aconfesional, neutral e instructiva. La ley de enseanza obligatoria debe ser dirigida a los nios pobres y coactiva especialmente para estas clases, porque los de las clases acomodadas van sin necesidad de coaccin por la auto^^ De la correccin del pobre vicioso, cap. IX de El visitador del pobre, edicin Obras Completas de Concepcin Arenal (estudio preliminar y edicin de Carmen Das Castan), B.AA.EE., Tomo CCCII, Madrid, 1993, 40-46.
ridad ^^. Lo que denota un psima formacin jurdica por parte de la autora. Sin embargo esta imposicin legal debe cumplir unos requisitos: En la escuela obligatoria no debe hablarse de religin, sino en sentido lato, sin particularizar ningn culto, es decir aconfesional. Sin embargo a lo largo de su exposicin no cumple este requisito, porque basa todo el plateamiento moral de su obra en los preceptos del catolicismo. No debe hablarse de poltica militante: por lo tanto, en materias controvertidas, la escuela obligatoria debe ser neutral, puesto que de lo contrario los padres podran rechazar la ley que mostrara a sus hijos un camino a seguir que no es el que ellos desean ^^. Es una de las ideas claves de la Institucin Libre de Enseanza. En correspondencia con esta idea est la misin tutelar del Estado (de influencia krausista): El Estado debe buscar el trmino medio, de forma que solo intervenga cuando sea estrctamente necesario, en todos los casos, no solo en el concreto de la instruccin, meditando sus decisiones, consultando opiniones, y tomadas todas las precauciones, si se equivoca ni los hombres podrn acusarle (sic), ni Dios se lo demandar, porque habr realizado la justicia como la comprenda, despus de haber hecho lo que estaba en su mano para comprenderla bien. La ley hecha en semejantes condiciones, tenga carcter tutelar u otro, es justa en la hora presente; y si algn da deja de serlo, el porvenir la modificar absolvindola, como absolvemos hoy los errores inevitables del pasado^'*. Pero, adems, debe ser instructiva, no solo obligatoria, porque de lo contrario no se conseguira el fin que se persigue.
62 I.P., 111. 63 Ibid., 46-48. 6^ I.P, 51-52. Sobre el concepto de lo justo trascendente, lo justo histrico y lo justo normativo, vid., PREZ-PRENDES, J.M.: Curso de Historia del Derecho Espaol, I, Univesidad Complutense, Madrid, 1983, 30 y ss.
B) Plasmacin y reivindicacin del derecho a la instruccin: El hombre tiene derecho a ser instruido Quin debe proporcionarle dicha instruccin?: en primer lugar el padre y la madre, pero si stos son tan ignorantes que no pueden drsela la sociedad en su conjianto debe responder de ello. Lo ideal sera que la sociedad espontneamente lo hiciera, pero como sto no suele ocurrir ser el Estado el que lo haga. Para Concepcin Arenal, lo ideal es la escuela no pblica, tampoco se decanta claramente por la privada, sino subvencionada directamente por los ciudadanos, pero si stos no lo hacen el Estado, en ltima instancia, y la administracin, en cada u n o de sus grados, debe asumir la financiacin ^^. C) Enseanza gratuita: Y por la misma razn que la enseanza obligatotia para los que no la desean, h a de ser gratuita para los que no pueden pagarla. Cuando se dice enseanza gratuita, se entiende generalmente la primaria, y convendra fijarse en cules enseanzas son gratuitas y hasta qu punto lo son para el que se dice recibirlas gratis ^^. Es gratuita parte de la enseanza secundaria, la Universitaria y escuelas de oficios, seminarios, militares... y aunque se dice que la
^^ Cierto es que el ideal no es que el estado pague las escuelas, como no es que tenga casas de beneficiencia, tribunales de justicia, presidios y cuarteles. Sera de desear que no fuera necesaria coaccin de ningn gnero para que cada uno cumpliese con su deber; que la compasin acudiera espontneamente toda desdicha, y que el derecho que tiene el nio que se le ponga en condiciones de ser racional educndole, se armonizara con el deber de ensearle, de modo que bastase la conciencia pblica para porporcionar medios de enseamza, sin que para nada tuviesen que intervenir los poderes pblicos. Lo que hay que desear es que el Estado haga lo menos posible de aquello que es preciso hacer, y que, sin su intervencin, se hace bien; lo que hay que temer es que lo necesario no lo haga nadie, o lo haga quien lo hace peor. Si la escuela la establece la provincia, mejor que si la establece el Gobierno; si el Municipio, mejor que la provincia; si los particulares, infinitamente mejor que el Municipio. Pero, en fin, si este deber de ensear no se cumple como moral, no hay ms medio que convertirle en deber legal como el de aprender; y si el ciudadano, de una manera espontnea, impulsado por su conciencia, no ofrece su donativo para la enseanza, hay que exigirle contribucin para la escuela Ibid., 73-74. 66 Ibid., 76.
enseanza primaria lo es, en realidad no es as, salvo cuando est sostenida por alguna asociacin benfica, porque cuando depende del Municipio, la provincia o el Estado, se mantiene con el impuesto, al que todos ms o menos contribuyen, de ah la injusticia de que los pobres, que no pueden pagar a los maestros de sus hijos, tengan que contribuir para pagar parte de la enseanza secundaria, la especial o las Universidades ^^. D) Enseanza continua: En el sentido de que la enseanza nunca termina, puesto que siempre hay nuevos nios que nacen y hay que ensear y nuevas materias. Para ello la labor de la beneficiencia y del Estado en sus distintas esferas debe ser continua, promoviendo los medios para la enseanza, retribuir al maestro, e, incluso, dar socorro a los escolares sin el cual le sera imposible la asistencia a la escuela ^*. E) Exigencia de crear en el pueblo la conciencia de la necesidad de la enseanza: En esta lnea estn los captulos IV y V de su obra, dirigidos a exponer la necesidad de elevar el nivel cultural y moral del pueblo, donde se pueda aplicar realmente un ley de instruccin y se puede desarrollar el derecho y el deber a la instruccin y el deber del Estado de facilitarla. En un pueblo que sea rudo, carente de elementos morales, intelectuales y materiales, no puede hacerse creer que la instruccin es un deber moral y una ventaja: ...sin opinin pblica y su concurso eficaz, la instruccin pblica obligatoria ser ilusoria, si acaso no es irrisoria. En este sentido, la instruccin debe hacerse de arriba abajo, que no slo es una asamblea que vota una ley o un ministro que da un decreto, sino la cooperacin de todas las eminencias, que lo son por su saber, su fortuna, o por alguna ventaja o prestigio concreto. Por eso es muy difcil imponer la enseanza obligatoria en un pueblo
67 Ibid., 77. 68 Ibid.. 84-85.
donde exista m u c h a resistencia. La enseanza obligatoria solo es posible donde haya cultura generalizada, y la hay cuando comprendiendo bien el deber moral de instruirse se convirti en deber legal. E n Espaa se tiene an u n escaso nivel cultural, que hay que elevar por todos los medios. Esta tarea es lenta, y se debe actuar de manera firme y perseverante ^^. F) Sancin del incumplimiento de la ley que obliga a la instruccin? Concepcin Arenal opta por la conveniencia de u n a ley que haga obligatoria la enseanza primaria, pero hacindola flexible, para que, sin romperla, sea adaptable a las circunstancias de los legislados, de modo de pudiera dejar de ser cumplida sin desobediencia, concillando el respeto que se debe a la ley y las exigencias de la necesidad. Y, adems de una ley, deben tomarse otras medidas que ayuden al cumplimiento de sta, contando, en fin, con la cooperacin del individuo, que personalmente o asocindose, contribuya a obras que redunden en beneficio de todos ^^. G) Contenido de la enseanza primaria: E n este punto Arenal se presenta sumamente conservadora, en el sentido de intentar u n dirigismo absoluto sobre el pueblo, ms concretamente sobre los pobres, a los que ira dirigida la ley de instruccin primaria obligatoria. Tras aludir a la deficiente instruccin primaria actual, donde solo se ensea a leer y escribir mal, algo de aritmtica y a memorizar el catecismo, y dado que al pueblo le llegan todo tipo de teoras errneas, no necesariamente por la lectura, se tiene que aspirar a que de cada hombre se haga u n ser racional, con necesidades tanto intelectuales como fsicas, proporcionadas al medio social en el que vive y al modo de satisfacerlas. Esta instruccin primaria tendr, adems de las actuales, aunque con mayor proftmdidad y mejores mtodos, las siguientes materias:
69 Ibid., 85-87. ^ Ibid., 105-110, especialmente 109.
Religin, Moral, Conocimiento del hombre. Idea del Universo, Estudio de las sociedades humanas (de su historia, de lo que es en ellas el Derecho, y cmo de las leyes morales, intelectuales, fsicas, se derivan las civiles, econmicas, penales y polticas) y Arte (para compreder las armonas de la belleza, de la justicia y de la verdad) ^^ H) Educacin igual para hombres y mujeres e insercin de stas en la vida profesional. En su obra La instruccin del pueblo, Concepcin Arenal apenas hace alguna alusin a la instruccin de la mujer. Solo dedica un captulo a las maestras (Captulo IX), y con este motivo hace una serie de reflexiones en tomo a la instruccin de la mujer, pero cuando trata de la instruccin, en general, en el resto de los captulos, siempre lo hace en masculino, salvo alguna breve alusin cuando habla de la necesidad de reducir las horas de escolarizacin, donde se refiere a la divisin del trabajo de los nios y las nias, que podran compatibilizarlo con la escuela. Avanzando su discurso, aboga por la igualdad en la instruccin, dado la gran influencia que la mujer tiene en la familia y en la transmisin de las costumbres y de la religin. Denuncia que en las escuelas de nias no slo se da una instruccin literaria ms deficiente an que en las de nios, sino que no se imparte absolutamente una instruccin industrial, que deben aprender fuera, y una tambin deficiente instruccin manual, que apenas les sirve para llevar la casa. Por lo tanto la maestra de primera enseanza no debe dar una instruccin manual, sino que en la hora y media o dos horas que debe durar la instruccin primaria diaria, debe dar la misma instruccin que a los nios y los jvenes y por lo tanto que la formacin de la maestra sea igual a la de los maestros, que sea una carrera con la misma oposicin y ascensos ^^. Prcticamente es sta de las nicas referencias que Concepcin Arenal hace a la instruccin de la mujer, porque ms que de instruccin, como se ha dicho arriba, trata el tema de la educacin de la mujer,
71 Ibid., 125-127. 72 Ibid., 150-161.
como medio de formar su carcter, en un intento de hacerla entrar en el mundo del trabajo a travs de su participacin en la beneficiencia y en algunas profesiones. Realmente el inicio de la actividad de Concepcin Arenal en tomo a la educacin de las mujeres ser junto a Femando de Castro, que pretende la instruccin de mujeres para la enseanza. Por este motivo, tras la revolucin del 68, surgen las Conferencias Dominicales para Seoras, en la Universidad de Madrid, la Escuela de Institutrices y la Asociacin para la Enseanza de las mujeres ^', y es entonces cuando la autora escribe dichas conferencias, que despus se publicarn con el ttulo La mujer del porvenir, donde aboga por la igualdad entre hombre y mujer, empezando por la educacin y siguiendo por el ejercicio de cualquier profesin que no vaya contra su naturaleza ^^. Considera a la mujer con mayores aptitudes para ensear, de modo que las cosas que sepa tan bien como el hombre las ensear mejor que l ^^, del mismo modo, aunque an no existe en Espaa la experiencia, no cree que a priori se deba excluir a la mujer de ninguna profesin (excepto la de las armas). Respecto a los lugares donde la mujer puede adquirir los conocimientos necesarios para las distintas profesiones, considera que la mayoria puede adquirirlos en su propia casa, leyendo libros especficos y consultando a maestros. Por lo que es partidaria de la enseanza privada, sin ms intervencin pblica que los exmenes, pero cuando sea necesario asistir a establecimientos pblicos, pide que se tenga la
'^ JIMNEZ-LANDI, A.: La Institucin Libre de Enseanza, Madrid, 1973, 1973, 42 y 343-345. CACHO VU, V.: La Institucin Libre de Enseanza..., 206210 y 276-277. ^^ Aqu no prejuzgamos la cuestin de la altura a que podr elevarse la mujer por el pensamiento; llegue hasta donde pueda, que ms all no ha de ir; solo sostenemos que no hay antagonismo entre los trabajos del espritu y los materiales, entre las cosas grandes y las pequeas; bien entendido que para ella, lo mismo que para el hombre, lo ms grande es el cumplimiento del deber. Pero el deber lo comprender mejor cuando sepa ms, y tendr ms medios de llenarle cuando goce de la plenitud de su existencia, hoy mutilada por exclusiones errneas y vetos absurdos ARENAL, C : La mujer del porvenir, en Obras completas. Tomo IV, Madrid, 1896, 227.
75 E.M., 2,56.
compostura necesaria por parte de los hombres, como en otros lugares de reunin donde asisten personas de ambos sexos ^^. I) La educacin e instruccin del preso: Vendra a ser una educacin moral y religiosa, en primer lugar y, en segundo lugar, instruccin y educacin industrial, de modo que, en la medida de lo posible siga ejerciendo su oficio o aprenda uno de modo que puedan tener recursos con los que pueda mantenerse una vez que cumpla su pena. Finalmente, la instruccin literaria, que ser mayor o menor segn la duracin de su condena, pero en todo caso sera equiparable a lo que Concepcin Arenal entiende por enseanza primaria, que debe ser lo ms completa posible ^^.
MEDIOS QUE PROPONE PARA CONSEGUIR SU PROYECTO.
Adems de la aptitud, que el pueblo tiene naturalmente para la belleza y para deslindar el bien y el mal, y la voluntad, que hay que estimularla, se necesitan medios materiales necesarios. En primer lugar, Arenal fomnula tajantemente la reforma en dos direcciones, en sus palabras: ms aos de la vida y menos horas cada da. En lugar de estar seis u ocho horas al da, que sean dos o tres, que son las que el nio puede mantener la atencin, con lo que podr ser compatible con trabajos de otro tipo en el caso de nios pobres y por otro lado ampliar la edad de enseanza obligatoria, porque los nios tan fcilmente aprenden como olvidan, en cambio los adolescentes tienen mayor capacidad para aprender cuestiones que les servirn en el futuro. Ella propone una instruccin de diez a dieciseis aos en total, durante dos horas al da ^^.
^^ Ibid., 357-364. Sobre el panorama del momento sobre el estado de las aulas mixtas, GABRIEL, N. de: Maestras, escuelas mixtas y moralidad en la Galicia del siglo XX, en Revista de Educacin, 285 (enero-abril, 1988), 217-229. '^ ARENAL, C : Estudios penitenciarios, en Obras completas. Tomo VI, Madrid, 1896, 128-153. 78 /.P., 129-137 y 167-170.
E n segundo lugar, se debe primar la labor de los maestros, pero para que haya una buena instruccin se debe comenzar por dignificar el trabajo del maestro, que en Espaa es u n a profesin insalubre, por las mallas condiciones de las escuelas, tanto fsicas como psquicas, con salarios muy bajos, lo que les lleva a la necesidad de buscar u n complemento al escaso salario que perciben, que va en detrimento de su correcta dedicacin a la enseanza. Las medidas que propone son las siguientes: Aumento del nmero de escuelas, con disminucin del nmero de alumnos en cada u n a de ellas. Mejores mtodos de enseanza, acordes con el avance de la ciencia y la pedagoga. Retribucin conveniente del maestro, formando u n cuerpo facultativo d e p e n d i e n t e del E s t a d o , q u e e n t r a r a p o r oposicin, ascendiendo por antigedad hasta cierto nivel, llegado al cuil sera necesaria nueva oposicin o concurso y que solo pudieran tener un sueldo, y aunque comprende que tiene que ser bajo, se puede paliar con que al menos tuviesen la perspectiva del ascenso. Mayor instruccin de los maestros ^^. Enseanza del maestro a distintos niveles, p a r a que no se atrofie con la repeticin igual siempre. En tercer lugar, el legislador, puesto que se va a encontrar con grandes dificultades e indiferencia del pueblo para aplicar dicha ley de instruccin primaria obligatoria, deber adoptar u n a serie de medidas como: Centralizar la enseanza primaria, haciendo que los maestros dependan directamente del Ministerio de Fomento. '^ Durante el siglo XD la formacin de profesores era uno de los problemas ms importantes, al que se sumaba el de la retribucin. Ya Gil de Zarate propona una serie de remedios para resolverlos, ORTEGA, F.: Un Pasado sin gloria: la profesin de maestro, en Revista de Educacin, 284 (septiembre-diciembre, 1987), 19-25. 79
Formar un cuerpo facultativo para la enseanza primaria, con acceso por oposicin y ascensos por antigedad y nuevas oposiciones. Exigir mayor formacin a los maestros. Exigir la instruccin no solo a los nios, sino tambin a los adultos, haciendo extensiva la instruccin al obrero y escuelas de adultos ^^, la instruccin en centros de Beneficiencia y la instruccin durante el servicio militar ^^. Adoptar medidas eficaces en contra de la mendicidad infantil, que, por distintos motivos es una de las causas de que los nios no asistan a la escuela ^^. Estimulcir la concesin de premios en concursos sobre buenos mtodos de enseanza y la publicacin de obras de instruccin y recreo del pueblo ^^. En cuarto lugar, favorecer la creacin de bibliotecas y estimular la lectura y publicacin de libros tiles ^'*. En quinto lugar, el cambio en el material de enseanza, tendiendo a la elaboracin de libros donde se cuide la claridad, la brevedad, la belleza y el orden ^^ y mejores mtodos de enseanza, adaptados
^^ I.P., 170-172 y 197-207. Tambin en el informe presentado al Congreso hispano-portugus-americano de lS92,Id., LO., 321-337. 81 I.P.., 172-175. 82 Ibid., 179-184 y 209-215. 83 Ibid., 175-177. La escuela no ha de ser una tortura, ni un paraso; ha de dar a la infancia el necesario solaz, el ejercicio, la variedad que necesita el nio, pero inicindolo al mismo tiempo en las condiciones de la vida, que es trabajo y descanso, goces y dolores, lucha en que si no se alcanza la victoria, resultar la derrota. No se ha de abrumar con tarea superior a sus fuerzas, ni tampoco deben buscarse mtodos para que aprenda sin que le cueste ningn trabajo y como jugando: porque lo que se aprende as suele ser a costa de mucha fariga de parte del que ensea, y se olvida con facilidad; y sobre todo, porque la escuela debe formar parte esencial y ordenada de la iniciacin de la vida, donde hay que trabajar y vencerse. La rectificacin de la voluntad que se tuerce y la gimnasia de las facultades superiores y encaminadas a la armona, deben empezar desde muy temprano Id., El pauperismo, en Obras completas, tomo XVI, 57. 84 Ibid., 192-194. 85 Ibid., 220-222.
a cada nio, combinando esfuerzo y aptitud, reduciendo la enseanza memorstica por otra ms activa, con menor apoyo en los libros de texto tradicionales, etc ^^, donde el maestro no sea un niero, sino un educador ^^. En este aspecto es donde Concepcin Arenal capta mejor el espritu de la Institucin Libre de Enseanza, teniendo en cuenta, tambin que la redaccin de la obra donde trata estos aspectos es posterior a La instruccin del pueblo. Finalmente, es imprescindible la colaboracin de los particulares para que la aplicacin de la ley sea posible y entre las distintas medidas que propone la autora, considera fundamental la asociacin de los particulares pira estimular la instruccin, como el mejor de los medios pira conseguir los fines que se propone de instruccin popular ^^. Con estas medidas se pasara de la enseanza primaria, que ella considera intil tal como se presentaba en Espaa, a la instruccin popular ^^.
INFLUJO EN LA OBRA DE CONCEPCIN ARENAL.
La lectura de la obra pedaggica de Concepcin Arenal me llam poderosamente la atencin. En una primera aproximacin parece novedosa aunque inserta dentro de las corrientes del momento; en
^^ El aspecto pedaggico lo trata Concepcin Arenal fundamentalmente en Obsevaciones sobre la educacin fsica, intelectual y moral, de Herbert Spencer, en Obras Completas, tomo XI, Madrid, 1896, 237-320. ^^ Reitera Concepcin Areanl a lo largo de su obra la necesidad de que los maestros no sean nieros, posiblemente sea una crtica a la obra pedaggica de Montesinos y de Ramn de la Sagra y sus proyectos de escuelas de prvulos para recoger a los nios cuyas madres tenan que trabajar. De hecho, Ramn de la Sagra, que parece influir en la obra penitenciaria de Concepcin Arenal, no es seguido en su faceta pedaggica, SAGRA, R . de: Relacin de viajes hechos en Europa, bajo el punto de vista de la instruccin y beneficiencia pblica, la representacin y el castigo y la reforma de los delincuentes, los progresos agrcolas e industriales y su influencia en la modernidad, Madrid, 1844. 88 /.P.,185-196. 89 ibid., 139-150.
una segunda lectura se aprecia en ella gran cantidad de incongruencias, finalmente me acerqu a sus posibles motivaciones y a la causa de sus contradicciones, fruto de este proceso son estas pginas. La autora emplea una forma de exposicin directa a veces, confusa, otras, pero su discurso es un medio para conseguir exponer su teora que es principio y fin de su obra: denunciar tan lejos como parece estar Espaa de comprender que la cuestin de enseanza es una gravsima cuestin social ^^. Concepcin Arenal prcticamente no cita. En la introduccin a La instruccin del pueblo hace referencias, siempre generales, a Larra, Hipcrates, Proudhon, M. Stal y Guizot, Kant, Platn, Leibnitz. Descartes, Comte ^^ adems de Feijo y Herbert Spencer, sobre los que hace un juicio crtico de sus obras sobre educacin. Ha sido poco estudiada hasta el momento la influencia que pudo recibir la autora y las lecturas que reailiz, considero que es la obra de Rene E.G. Vaillant la que mejor logra captar este aspecto ^^, asimismo, Jess Tobo Fernndez, principalmente desde el punto de vista sociolgico y religioso ^^; sin embargo, centrndome en las posibles influencias de autores espaoles, desde las primeras pginas de esta obra, incluso analizndola lineedmente, se vislumbra un precipitado de influencias del que destacara tres grupos de fuentes: Patrstica y escolstica. Ilustracin. Krausismo. En el discurso de Concepcin Arenal aparece un claro influjo de la escolstica, principedmente de Santo Toms y, a travs de l o por lec90 ibid.. 10. 9^ Ibid., 8, 9, 15, 16 Y 24, 131 y 234, Observaciones sobre la educacin fsica, intelectual y moral, de Herbert Spencer..., 21A, respectivamente. 9^ VAILLANT, R.E.G.: Concepcin Arenal, New York, 1926, especialmente pp. 115-145. '^ ToBO FERNNDEZ, J.: Las ideas sociales de Concepcin Arenal, 21, 75-81 y 83-89.
tiiras directas, de San Agustn, al que cita ^'*. En este sentido, es significativo el captulo primero de La instruccin del pueblo dedicado a los principios que conviene tener presentes para promulgar una ley de enseanza primaria obligatoria, donde se plantea la equiparacin entre deber moral y deber legEil (hace casi un esbozo de la ley positiva de Santo Toms ^^), inserta en la tradicin escolstica enraizada en San Agustn y su teora sobre la accin moral y la libertad humana. Recoge, asimismo, toda la teora escolstica de la Ley Universal, la Justicia, a la que los legisladores se aproximan o se apartan, siendo esta misma variedad la primera prueba del error. Sin embargo, junto a lecturas, no demasiado profundas, de los autores dichos, su principal fuente de inspiracin pudo ser Jovellanos, de modo que me atrevera a decir que la recepcin de la escolstica en la obra de Concepcin Arenal se realiza a travs de Jovellanos, cuyo Tratado terico-prctico de enseanza (desde ahora JOV.TT-P) est impregando del pensamiento tomista: el orden del ser se convierte para el hombre libre en el orden del deber (ambos con el fundamento en Dios), nace la moral y consecuentemente el derecho ^^. En Arenal, Como la ley no es, o no debe ser, sino la expresin de la justicia, hay que conocerla para realizarla, y el deber, antes de ser legal, ha de ser moreil, es preciso saber que una accin es justa para hacerla obligatoria y recurrir hasta la coaccin material para que se realice ^^. Asimismo, es tomado del pensamiento jovellanista la idea de los deberes negativos y positivos (a veces Jovellanos habla de virtudes negativas y virtudes positivas, virtudes y vicios..., ms acorde con los conceptos ilustrados), de modo que, incluso, pone los mismos ejemplos que este autor, considerando entre los negativos no atacar la honra, la vida ni la hacienda de otro ^^. Ya en su primera exposicin acerca de la moralidad de la ley y de la idea de Justicia, Concepcin Arenal, al mezclar conceptos escols94 I.P., 44. 95 Ibid., 29. 96 ViLLOTA ELEJALDE, J.L.: Doctrinas filosfico-jurtdicas y morales de Jovellanos, Oviedo, 1958, 41 y ss. 97 Ibid., 32-33. 98 Ibid., 32. JOV.TT-P, 264.
ticos con el pensamiento de Jovellanos se contradice, y lo hace en varios momentos de su obra, al tratar de la justicia y la alusin a la necesidad de que el legislador tenga en cuenta las circunstancias del momento y necesita concurso ms eficaz de la opinin pblica. La ley, para no ser letra muerta, necesita un mnimum de apoyo en la conciencia de los que han de cumplimentarla y este apoyo habr de ser mayor cuando tenga carcter positivo ^^, en las pginas siguientes matiza los requisitos de la ley para ajustarse a la justicia y cumplidos, considera que la ley es justa en la hora presente, ideas que, segn su exposicin precedente, iran en contra de la justicia universal, por lo tanto es causa de error; pero que est perfectamente de acuerdo con el sentir de Jovellanos lo que se demuestra en el desarrollo de este punto, porque si bien Concepcin Arenal no suele citar en las obras que nos ocupa, sin embargo, hace una clara referencia a Jovellanos al hablar de la inutilidad de dictar leyes que no se pueden cumplir y en la necesidad de no imponer como deberes legales los que no son tenidos por deberes morales, haciendo en realidad un repaso a las teoras de Jovellanos sobre la necesidad de adaptacin de la ley a las convicciones del pueblo y, cuando stas no son convenientes, intentar cambiarlas, de otra forma solo se conseguira el hacer delincuentes honrados ^^^, en clara referencia a la obra de Jovellanos del mismo ttulo y con el mismo espritu que la referencia de Concepcin Arenal *^^. Tambin adopta Concepcin Arenal la idea, ya expresada por Jovellanos, de la necesidad de que la enseanza primaria abarque a la generalidad de los ciudadanos, y sea enteramente gratuita ^"^, la
99 i.p., 32. 10'' /td., 34 y 109. ^^^ Vid., MORAN MARTN, R . : La reforma del Derecho Penal en el pensamiento de Jovellanos y posible influencia en Lardizbal, en Anuario Jurdico Escurialense (San Lorenzo de El Escorial), XXVI (Homenaje a Fr. Jos Lpez Ortiz), vol. II (1993), 471-498. ^^^ A fin de acordar los fundamentos sobre que se deban asentar los principios del mtodo y doctrina elemental de la enseanza general, convendr que la junta medite y determine los proposiciones siguientes: 1." Si convendr que toda la enseanza conveniente la generalidad de los ciudadanos, ya para la primera educacin, ya para el estudio de las ciencias especulativas y prcticas, sea enteramente gratuita, JOVELLANOS, G . M . de: Bases para la formacin de un plan general de instruccin pblica..., TA.
diferencia es que Jovellanos lo presenta como u n a propuesta, y Arenal como u n a necesidad ineludible. Aparecen reiteradamente conceptos propios del pensamiento de Jovellanos, como la referencia a la caida en el egoismo ' ^ , el derecho a la instruccin (que Jovellanos lo explcita en el placer que siente el hombre por el conocimiento de lo nuevo, lo bello, la verdad y la virtud) ^^'*; la defensa de la enseanza en castellano ^^^; la instruccin como desarrollo de las facultades fsicas, intelectuales y morales del individuo, que conducen hacia el a u m e n t o de la felicidad general, tan presente en toda la obra de ambos autores, el uso de trminos utilizados habitualmente por Jovellanos, como instruccin literaria, libros tiles o enseanzas tiles... Es considerable el volumen de pginas que Concepcin Arenal dedica a la necesidad de la intervencin de los particulares en la difusin y financiacin de la enseanza, explicitando que es ms conveniente hacerlo a travs de asociaciones, frases en las q u e recuerda a Jovellanos que tanto estimul la creacin de entidades de este tipo, principalmente en Asturias ^^^, que t a n de cerca vivi nuestra autora, pero la idea de Jovellanos era la difusin de la Ilustracin y las ciencias nuevas y tiles, la de Concepcin Arenal la consecucin de la independencia en la enseanza. Del mismo modo est en ambos presente la instruccin de los presos. El pensamiento de Melndez Valds, que Rene Vaillant consider a que representa la transicin entre Jovellanos y Arenal^^^, est desarrollado en la obra de Arenal, tmese como referencia las palabras de aqul que pueden ponerse en la pluma de sta comparndolas con su referencia al estado de instruccin en E s p a a a r r i b a 103 /.p., 33-34. J0V.7T-P, 256-257. O"* I.P., 57-78. JOV.7T-P, 265-266.
105 /.p., 77. J0V.2T-P., 243-245. 106 yi^ CASO GONZLEZ, J.M.: El pensamiento pedaggico de Jovellanos y su Real Instituto Asturiano, Instituto de Estudios Asturianos. Cuadernos Populares Culturales, n 2, Oviedo, 1980. 1"'^ VAILLANT, R.E.G.: Concepcidn Arena/..., 125.
transcrita: Lloremos sobre la inocente niez, esperanza naciente del Estado, en la infeliz educacin que ahora recibe, nula, arbitraria, incoherente... abandonada a mercenarios mal pagados, ineptos cuando menos, si no perjudiciales. Aprendemos lo que nos daa y debemos olvidar, y poco o nada de lo mucho que conviene saber. Nos faltan escuelas y enseanzas, y orden y vigilancia en las que hay. Independientes entre s, cada cual obra sin relacin a las dems, segn el talento de su regente. Nos falta un magisterio que las dirija todas y atienda cuidadoso al desempeo de un plan pensado y general. Nos falta este plan tan necesario como urgente. Nos falta un curso elemental que abrace por entero, con claridad y sencillez, la instruccin de los primeros aos. Nos faltan libros y lecturas que con utilidad y recreo nos llenen los siguientes. O todo, en fin, nos falta, o est o que tenemos... incompleto y sin orden conveniente. Unos buenos principios de la moral civil, otros de nuestra historia y nuestras leyes, los de la numeracin y la aritmtica, algunas definiciones de las ciencias, algo de las bellezas de la naturaleza para conocerlas y admirarlas, algo tambin de la agricultura y de las artes, ancdotas interesantes, rasgos de sensibilidad para formamos a la compasin y la indulgencia ^^^. Igualmente aparece en la obra de Concepcin Arenal confluencias con el pensamiento de Campomanes, en especial en los siguientes puntos: Enseanza primaria general, igual, tanto para nobles como para el resto de las clases y gratuita para los pobres. Intruccin primaria a los artesanos ^^^, a los que Arenal, con una terminologa ms apropiada al siglo XIX, llama obreros, sin embargo sta no solo habla de la instruccin en sus respectivos oficios, de la religin y la educacin moral (adems de aprender a leer y escribir cuando son nios), sino de una instruccin primaria general y continuada, incluso en los centros de trabajo y en escuelas de adultos.
1^^ MELNDEZ VALDS, J.: Discursos forenses, 176-177. apud. SARRAILH, J.: La Espaa ilustrada de la segunda mitad del siglo XVIII, Madrid, 1985, 56-57. ^^ RODRGUEZ DE CAMPONAMES, P . : Discurso sobre la educacin popular de los artesanos..., id.: Discurso sobre el fomento de la industria popular, Madrid, Imp. A. Sancha, 1774.
La educacin por igual de hombres y mujeres, especialmiente similar es el discurso sobre las aptitudes de unos y otros, y la necesidad de formacin de maestras de primeras letras que reciban un sueldo ^^^, si bien la diferencia est en que Concepcin Arenal aboga por un salario del Estado, cilejado de las instituciones locedles (en lo que a veces, como en otros temas, se contradice), mientras que Campomanes considera que debe salir de los bienes de propios de los ayuntamientos. Necesidad de un material claro y breve para el estudio de la primera enseaza. Haciendo un estudio de la obra pedaggica de Concepcin Arenal, la influencia de los ilustrados es clara. Como tambin creo que lo es la influencia de Manuel Jos Quintana. Esta influencia se aprecia no tanto en los principios de su reforma, que son los que estn en el ambiente del siglo XIX, sino en los medios que propone la autora para conseguir su propuesta. Realmente, podra pensarse que es a Jovellanos, que a su vez influye en el Informe de Quintana, que toma como referencia Arenal, si no fuera porque en la parte final del Informe Quintana, que hemos transcrito anteriormente, no se esbozara el pensamiento de Arenal sobre la educacin de la mujer (en lo que tambin coincide con el planteamiento de Gil de Zarate ^^^), tan distinto a Jovellanos y a autores ms cercanos al entorno de Concepcin Arenal. En la materia que nos ocupa, Jovellanos y Quintana representan el puente entre la ilustracin y el liberalismo del siglo XIX, siendo el primero colofn de la ilustracin y el segundo el iniciador del liberalismo. La diferencia esencial, no obstante, entre la autora y los ilustrados est en que stos consideran que la instruccin popular es necesaria como medio de conseguir el progreso de la nacin, en cambio Concepcin Areneil puede ubicarse en el liberalismo, busca, en primer lugar, la realizacin de la persona, en segundo el beneficio de la sociedad en su conjunto, que redundar en la humanidad en general, luego su visin es mucho ms amplia y conecta con planteamientos krausistas.
' ' " Id., Discurso sobre la educacin popular..., 376-69. ^'1 GIL DE ZARATE, A.: De la instruccin pblica..., 365-371.
Adopta del pensamiento krausista la visin tica del mundo (en lo que los krausistas coinciden con los ilustrados), su obra est impregnada de alusiones a la moralidad, a la belleza, a la unin con Dios ^^^, a la armona, que es fundamental para cada una de las cualidades dichas ^^^; a la pirmide social que se inicia por el individuo, la familia y se abre sucesivamente al resto de las instituciones ms generales^^'*, a la unin de hombres e ideas... si esto no llega a realizarse y no se ha expuesto suficientemente por la doctrina, segn Concepcin Arenal, se debe a que vivieron aislados, sin el apoyo de las amonestaciones del gran maestro que se llama la humanidad ^^^, en clara alusin a la obra de Sanz del Ro, palabras con las que Concepcin Arenal termina su principal obra sobre instruccin, como colofn a todo su planteamiento pedaggico. Entre los influjos krausistas, destacara la influencia de Femando de Castro en su preocupacin por la instruccin femenina; la de Giner de los Rios, en cuanto a sus mtodos pedaggicos y la de Rafael
1 ^2 Los mtodos para la enseanza popular han de procurar brevedad, claridad y belleza: esta ltima circunstancia, que acaso parezca ociosa, est lejos de serlo. El pueblo es un gran poeta y un gran artista; conviene embellecer la leccin que se le da para que mejor la tome, y no creemos que al ensearle se pueda prescindir del arte sino costa de la ciencia. Las obras de Dios son prodigiosamente deslumbradoras, de esplndida belleza, cuya utilidad, por no ser material, no es menos positiva, y el hombre ms rudo procura embellecer toda obra que sale de sus manos, /.P.,218. Cfr. con SANZ DEL RO, F.: El ideal de la humanidad, cap. 74 y otros (Ed. UREA, E . M . y otros: El ideal de la humanidad de Sanz del Rio y su original alemn, Madrid, 1992, 123). '^^ ...la moral colectiva, como la del individuo, es de una sola pieza, de varias armnicas, solidarias, y que no pueden funcionar con independencia... ARENAL, C : Observaciones sobre la educacin fsica, intelectual y moral de Herbert Spencer..., 294. ' ^'* Hay un mnimun de cumona entre la utilidad del individuo y la de la sociedad, que se llama honradez legal...La conciencia, el corazn y la razn de la humanidad miden la excelencia moral de los hombres por su abnegacin... Ibid., 286-87. ...menester que sepa el obrero que, como la vida material es una serie de relaciones con la Naturaleza, la vida social es una serie de relaciones con los individuos colectividades que componen la sociedad; y que, segn estas relaciones se ajustan no la justicia, los que la sostienen saldrn o no beneficiados ARENAL, C : I.O., 331. '15 /.p., 233-4.
M.* de Labra, en su visin global de la instruccin, que sintetizar posteriormente en su obra La enseanza primaria, la educacin femenina y la educacin popular. Con los tres mantiene Concepcin Arenal un contacto personal directo, especialmente con los dos primeros, asimismo con otros krausistas como Gumersindo de Azcrate, Adolfo Posada y Manuel Bartolom Cosso, pero el primero influye ms en otros aspectos de la obra de nuestra autora y los otros son mucho ms jvenes e inician su vida pblica y su obra con posterioridad a Concepcin Arenal, si bien con seguridad algunas de sus conferencias o de sus primeros trabajos fueron conocidos por Arenal. Considero que la obra de los krausistas fue poco conocida por Concepcin Arenal y que su influjo lo recibi a partir de tertulias, de conversaciones y de conferencias a las que asisti la autora, a travs de los cuales capt fundamentalmente el espritu tico del krausismo y los principios pedaggicos para conseguir ese cambio profundo que esta ideologa propugnaba y que, en esencia, se encontraba tambin en el pensamiento ilustrado y en los sentimientos de Concepcin Arenal. Sin embargo no pudo conectar con el pensamiento krausista en temas como escuela neutral o coeducacin, temas que enuncia, pero que no logra desarrollar coherentemente.
CONCLUSIONES No cabe duda de la importancia de la obra de Concepcin Arenal en el momento en que la escribi, pocas mujeres antes haban llamado la atencin sobre la necesidad de la instruccin femenina y de la igualdad, sin embargo, no llegar a ver casi nada de lo que propugnaba. Antes de su muerte se promulgara el Real Decreto de 18 de agosto de 1885 sobre establecimientos de libre enseanza, que se derogara al ao siguiente, no obstante, la Restauracin, en su conjunto, respetara la libertad de creacin de centros, pero no reconocera explcitamente el derecho a la educacin. Tendremos que esperar a la Constitucin de 1931 para su reconocimiento y posterior desarrollo. 89
La revolucin del 68 fue importante en el terreno de la enseanza, como ha dicho Ivonne Turn, para los hombres del momento se vea la nacin como una gran escuela, considerando que el principal problema era pedaggico, lo que los haca ciegos a otros problemas como los econmicos, sindicales... Desde este momento uno de los temas que se replantean ms acuciantemente es el de la separacin entre la iglesia y el Estado en materia de enseanza, de modo que se defiende la aconfesionalidad de la escuela tal como se desprende del planteamiento krausista. Cuando vemos que en distintos foros desde Gil de Zarate, hasta Salmern, Femando de Castro, Giner de los Ros, etc. defienden la aconfesionalidad ^^^, Concepcin Arenal, como se ha dicho en pginas anteriores, enuncia el principio, pero se vuelve hacia una postura mucho ms conservadora en el desarrollo. De hecho, todo su discurso se basa en la fe y su punto de peirtida y principales conclusiones se basan en los preceptos evanglicos. Su idea se puede encontrar en Dios y la libertad!, obra indita, donde lucha entre las dos tendencias, para optar por la primera ^^^, como se aprecia a lo largo de la lectura de La instruccin del pueblo, cuya ley de enseanza obligatoria se basa en preceptos divinos como Id y ensead a las naciones o sed perfectos ^^^ y en las obras dirigidas a la mujer, como La educacin de la mujer, La mujer del porvenir, donde se pide a la mujer que por la paz ceders de tu derecho *^^, o en La instruccin del preso ^^^, que empieza con una referencia al Salvador fue Maestro, etc. Del mismo modo, en el tema de la educacin de la mujer, Concepcin Arenal enuncia el principio de la instruccin (y principalmente de la educacin) de la mujer, pero se queda en el principio, puesto que en el desarrollo se repliega hacia posturas conservadoras, quizs por su realismo, quizs por sus fuertes principios religiosos, y si bien se atreve a decir que la mujer sera un buen sacerdote, no
^^^ TURN, I.: La educacin y la escuela..., 9-34. ^^^ CABEZAS, J.A.: Concepcin Arenal o el sentimiento romntico de la justicia, Madrid, 1942, apud. SANTIAGO MULAS, V. de: Introduccin, a La mujer del porvenir (edicin, introduccin y notas de), Madrid, 1993, 10-11. 118 /.p., 24 y 47. 11' ARENAL, C : La mujer del porvenir, 125 y 129. 120 LPr., 1.
avanza en otros temas ms candentes del momento. En este tema se queda atrs de Jovellanos, que hablaba de escuelas de ambos sexos, O de enseanza iguEil para hombre y mujer. Pero aun con los hombres de su entorno, cuando Labra aboga por la consecucin de los derechos civiles para la mujer, por la defensa de una instruccin igualitaria, por la plena capacidad de la mujer en todos los aspectos, o Giner de los Ros defiende la escuela nica, Concepcin Arenal solicita una educacin para que la mujer asuma mejor los deberes propios de su sexo, en escuelas separadas, donde asistan solo a los exmenes, pidiendo modificaciones muy tenues en la consideracin jurdica de la mujer. Est ms cerca de De la instruccin de la mujer cristiana, de Juan Lus Vives, que de las corrientes de su tiempo y concretamente de la coeducacin y escuela nica de los krausistas. La instruccin primaria universal es, en adelante, una garanta del orden y la estabilidad social^^^; esta idea ser desarrollada durante el siglo XIX por distintos autores, Gumersindo de Azcrate y Adolfo Posada entre los que estn ms prximos a Concepcin Arenal ^^^. En cuanto a la pedagoga Concepcin Arenal se mantiene, asimismo, en una lnea conservadora, mientras que desde mucho antes, pero especialmente desde 1882, se aboga por parte de los miembros de la Institucin Libre de Enseanza por una renovacin de los mtodos pedaggicos que hagan al maestro y al alumno partcipes de un mismo proyecto, en contacto con la realidad, no solo terico; cuando Giner de los Rios aboga porque la escuela sea un lugar de relacin personal, donde se diailogue, donde se prolongue el ambiente cordial de la familia ^^^, Concepcin Arenal sigue apegada a la enseanza tradicional, de tipo magistral, con premios y castigos, basada en el esfuerzo personal de los nios y en la autoridad cientfica y moral de los maestros; igualmente sigue defendiendo el sistema de acceso por oposicin, contra el que est Giner de los Ros, etc.
^^1 GUIZOT, Exposicin de motivos de la ley de 1833, apud., TURN, I.: La educacin y la escuela..., A5. '^2 POSADA, A.: La educacin del obrero como base de su influencia poltica, en Boletn de la Institucin Libre de Enseanza (Madrid), 13 (1889), 305 y ss. 12^ GINER DE LOS Ros, F.: Obras completas, tomo VII, Madrid, 1933, 2.^ ed., en el que se recogen distintos trabajos del autor sobre educacin.
Estas ideas, casi siempre enunciadas de acuerdo con el espritu krausista, se retraen a posturas poco innovadoras en el desarrollo. Considero que este es el motivo por el que autores como los mencionados, cuando con posterioridad a la obra de Concepcin Arenal escriben sobre los mismos temas que ella, a veces incluso con el mismo ttulo, apenas la citan, cuando presentan a lo largo de sus pginas una importante cantidad de ellas de todo tipo, incluso en temas en los que los bigrafos de Concepcin Arenal siempre inciden, como el trabajo que reeiliz junto a Femando de Castro en la educacin de la mujer, cuando, hablando de la obra de ste, relatan los hechos Giner *^'* o Labra, no hablan de la labor de nuestra autora. Sin embargo, todos coinciden en sealar su enorme personalidad y corazn, su fortaleza de espritu, su extensa y variada obra... ^^^, en otrais ocasiones, cuando empiezan compartiendo su pensamiento, terminan por superarlo, como es el caso de Gumersindo de Azcrate ^^^, a veces, despus de participar en debates, su nombre queda eclipsado, como es el caso de Congreso pedaggico de 1892, donde Labra la ignora totalmente, aunque le fueron aceptadas dos memorias ^^^, de lo que deduzco que personalmente fue apreciada y querida, pero cientficamente no fue reconocida por los hombres de la Institucin Libre de Enseanza, a los que por su formacin no pudo llegar a comprender, a pesar de su enorme esfuerzo: con palabras de CosGayn, medit ms que ley ^^^.
^^'^ Id., Instruccin y educacin, en Obras completas, tomo VII, Madrid, 1933, 2.* ed., 16. La nota de pie de pgina donde se habla de Concepcin Arenal no es del autor. ^^^ SAMA, J.: Doa Concepcin Arenal, en B.I.L.E. (Madrid), 384 (febrero, 1983), 44-48. COSSO, J.M. de: Estudios sobre escritores montaeses. Rutas literarias de la montaa, tomo I, Santander, 1973, 40-41. Esta idea puede comprobarse en la seleccin de pasajes dedicados a Concepcin Arenal que recoge MAACH, F . : Concepcin Arenal. La mujer ms grande del siglo XIX, Buenos Aires, 1907. '^^ AZCRATE, P . de: Gumersindo de Azcrate. Estudio biogrfico y documental, Madrid, 1969, 127. '^^ LABRA, R . M^: Los resultados del Congreso Pedaggico de 1892, en B.I.L.E. (Madrid), 411 (junio, 1894), 161-173 y 412 (julio, 1894), 207-215. ^2* COS-GAYN, F.: Juicio crtico de las obras de D* Concepcin Arenal, en Sesin celebrada en honor de la seora D" Concepcin Arenal, el da 28 de marzo de 1883, Tipologa de los hijos de M.G. Hernndez, Madrid, 1893, 21.
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