Source: http://comunidad-escolar.pntic.mec.es/819/univer1.html
Timestamp: 2017-11-22 12:52:10+00:00

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Universidad 1 COMUNIDAD ESCOLAR 819
El nuevo modelo establece una estructura más abierta y flexible y da mayor autonomía a las universidades en la elaboración de los planes de estudio
El Consejo de Ministros ha aprobado, a propuesta de la ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, el Real Decreto de Ordenación de Enseñanzas Universitarias, cuyo texto ha sido publicado en el “Boletín Oficial del Estado” de fecha 30 de octubre.
La nueva ordenación de las enseñanzas universitarias establece tres niveles de titulaciones: Grado, Master y Doctorado. (Foto: Rafael Martínez)
El real decreto de ordenación de las enseñanzas universitarias aprobado por el Consejo de Ministros es, según se precisa en un comunicado informativo del MEC, “la culminación de la reforma para permitir la modernización de las universidades españolas y situarlas en pie de igualdad respecto a los mejores sistemas universitarios del mundo”.
El decreto establece una importante novedad para las universidades porque, por primera vez en la historia, “serán ellas las responsables de diseñar y proponer los planes de estudios que consideren más atractivos y acordes con sus recursos e intereses”. Se facilita así el camino hacia la especialización de las universidades y su plena adaptación a las necesidades y opciones formativas de su entorno. “Con todo ello -se precisa en la nota informativa- el nuevo modelo permitirá formar de manera más eficaz a los mejores profesionales y aumentará la capacidad de respuesta de las universidades a las demandas de la sociedad”.
La estructura en tres niveles y la utilización del crédito europeo posibilitará que los nuevos títulos sean comparables con los de los 46 países que forman el Espacio Europeo de Educación Superior.
Respecto a los estudiantes que cursan sus estudios de acuerdo con el sistema hasta ahora en vigor, el nuevo real decreto garantiza la total validez de las enseñanzas; por tanto, todos los estudiantes y titulados conservan plenamente sus derechos a efectos académicos o profesionales.
En el argumentario del real decreto se especifica que “la progresiva armonización de los sistemas universitarios exigida por el proceso de construcción del Espacio Europeo de Educación Superior, iniciado en 1999 con la Declaración de Bolonia y la consiguiente interacción operada entre tales sistemas por las diversas normativas nacionales sucesivamente promulgadas, ha dotado de una dimensión y de una agilidad sin precedentes al proceso de cambio emprendido por las universidades europeas”, y se añade que “cercano ya el horizonte de 2010 previsto por la citada Declaración para la plena consecución de sus objetivos, el sistema español, aun habiendo dado notables pasos hacia la convergencia mediante la sucesiva adopción de normativas puntuales, adolecía, sin embargo, del adecuado marco legal que, de un modo global, sustentara con garantías la nueva construcción”.
Por otra parte, la nueva organización de las enseñanzas universitarias responde no sólo a un cambio estructural sino que además impulsa un cambio en las metodologías docentes, que centra el objetivo en el proceso de aprendizaje del estudiante, en un contexto que se extiende ahora a lo largo de la vida. Para conseguir estos objetivos, en el diseño de un título deben reflejarse más elementos que la mera descripción de los contenidos formativos. Este nuevo modelo concibe el plan de estudios como un proyecto de implantación de una enseñanza universitaria. Como tal proyecto, para su aprobación se requiere la aportación de nuevos elementos, tales como justificación, objetivos, admisión de estudiantes, contenidos, planificación, recursos, resultados previstos y sistema de garantía de calidad.
Los planes de estudios conducentes a la obtención de un título deberán tener en el centro de sus objetivos la adquisición de competencias por parte de los estudiantes, ampliando, sin excluir, el tradicional enfoque basado en contenidos y horas lectivas. Se debe hacer énfasis en los métodos de aprendizaje de dichas competencias así como en los procedimientos para evaluar su adquisición. Se proponen los créditos europeos, ECTS, tal y como se definen en el Real Decreto 1125/2003, de 5 de septiembre, como unidad de medida que refleja los resultados del aprendizaje y volumen de trabajo realizado por el estudiante para alcanzar los objetivos establecidos en el plan de estudios, poniendo en valor la motivación y el esfuerzo del estudiante para aprender.
Asimismo, se establece también en el presente real decreto un sistema de acceso y admisión a las diferentes enseñanzas que aporta mayor claridad y transparencia, contemplando las distintas situaciones de transición desde ordenaciones anteriores a la actual. Se garantizan los derechos académicos adquiridos por los estudiantes y los titulados conforme a sistemas educativos anteriores quienes, no obstante, podrán cursar las nuevas enseñanzas y obtener los correspondientes títulos, a cuyo efecto las universidades, en el ámbito de su autonomía, determinarán, en su caso, la formación adicional necesaria que hubieran de cursar para su obtención.
Por otra parte, uno de los objetivos fundamentales de esta organización de las enseñanzas es fomentar la movilidad de los estudiantes, tanto dentro de Europa, como con otras partes del mundo, y sobre todo la movilidad entre las distintas universidades españolas y dentro de una misma universidad. En este contexto, se precisa en el texto, “resulta imprescindible apostar por un sistema de reconocimiento y acumulación de créditos, en el que los créditos cursados en otra universidad serán reconocidos e incorporados al expediente del estudiante”.
En el capítulo I del real decreto se incluyen las disposiciones generales del mismo; el capítulo II establece con carácter general la estructura de las enseñanzas universitarias oficiales, que se concretan en los capítulos III, IV y V para las enseñanzas de Grado, Máster y Doctorado, respectivamente. Por su parte, el capítulo VI regula los procedimientos de verificación y acreditación de los títulos. Además el real decreto contiene once disposiciones adicionales, cinco transitorias, una disposición derogatoria única y cuatro disposiciones finales, y en el anexo I presenta la memoria que configura el proyecto de título oficial que deben presentar las universidades para solicitar la verificación del mismo de acuerdo con lo establecido en esta norma y el anexo II contiene la relación de materias básicas que se han incluido en cada una de las ramas de conocimiento.

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