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Timestamp: 2017-05-25 23:47:43+00:00

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LOS SIETE ARCANGELES DEL PAN →
Síntesis Política de Imagen Política	Publicado el 25 julio, 2011	por Imagen Política Finanzas, Negocios /Energía
México, con sólida protección ante adversidades externas
Persisten las preocupaciones sobre EU y Europa: SHCP
Caen ganancias de FEMSA; ventas suben 15.5%
HSBC e Infonavit, ejemplo de azoteas verdes en AL
Badín desmiente exhibición de garantía para Mexicana
Concentra sector comercio 19.2% de personas ocupadas
Hay al menos 55 millones de pobres
Se disparan precios al consumidor
19 secretarios de seguridad abdican ante violencia
Investiga PGR a Héctor Osuna por concesión
Unidad de PRI no está prendida con alfileres
Emilio González suspira por la presidencial
Posible, alternancia presidencial, insiste Fox
Acabar con cacicazgos regionales: Josefina
PRD tiene una deuda de 257 millones de pesos
Inaplazable una reforma fiscal integral: Manlio
Alerta en mercados por falta de acuerdo en EU
No nos vamos a dividir: Moreira
Exige Beltrones a Calderón dejar mediocridad en el gobierno
Reprobó 70% de maestros… y podrá dar clase
Indefensa la PGR ante jueces de Greg
Teje Peña al 2012 una red nacional. A tres meses de que arranque el proceso electoral de 2012, Enrique Peña Nieto tiene lista una estructura nacional de operadores que le permitirá imponerse como abanderado del PRI y buscar arrebatar al PAN la Presidencia de la República. Para impulsar sus aspiraciones, el Gobernador mexiquense heredó de su antecesor, Arturo Montiel, una organización clave para tejer una red que le aseguró presencia y liderazgos fieles en todas las entidades del País. La agrupación Fuerza Mexiquense, creada por Montiel para tratar de llegar a Los Pinos, fue rebautizada por Peña Nieto como Expresión Mexiquense. El pasado 7 de julio, cuatro días después de las elecciones en la entidad, las redes de Peña fueron renombradas con sus propias siglas: Expresión Política Nacional (EPN). Desde hace casi seis años, la organización ha operado para apoyar campañas de candidatos del PRI en todos los estados del País. Aunque están fuera de la estructura formal de la dirigencia estatal tricolor, los cuadros son financiados con recursos del partido. Según el testimonio de varios operadores, aunque la instrucción es sacar adelante las elecciones locales, el objetivo de fondo es sembrar células que sirvan a futuro para la aspiración presidencial de Peña Nieto. La estrategia está diseñada para que el apoyo brindado a los priistas de otros estados genere cierto nivel de “agradecimiento”, que los compromete a actuar con reciprocidad cuando de defina el abanderado presidencial. (Reforma)
Héctor Aguilar Camín. Sostenible/Insostenible. Hace una semana, en este espacio, me pregunté si era sostenible el estado de bienestar europeo. Fernando Escalante Gonzalbo comentó mi artículo con la pregunta contraria. Yo preguntaba: ¿son sostenibles las sociedades con estados de bienestar de rangos europeos? La pregunta de Escalante fue: ¿son sostenibles las sociedades sin un estado de bienestar como el que parece estar en crisis en Europa? (“¿Qué significa sostenible?”. La Razón, 23/7/11). Me temo que la respuesta a las dos preguntas es la misma: No. No son sostenibles en el tiempo los estados de bienestar europeos dispendiosos, ni son sostenibles en el tiempo las sociedades que no tienen un estado de bienestar similar a los europeos. Con los excesos del estado de bienestar griego (español portugués o italiano) que da a los ciudadanos garantías sociales que su economía no puede pagar, el estado de bienestar tipo europeo no puede ir sino a la quiebra. Con las deficiencias del estado de bienestar mexicano (o brasileño, o argentino o colombiano), que no da a sus ciudadanos los mínimos de bienestar que su economía puede dar, no podemos ir sino a la discordia democrática. La igualdad de las políticas del estado de bienestar europeo es la mayor que se haya planteado la civilización: no sólo un ideal universal, sino las políticas públicas y el dinero social (los impuestos) que pueden hacerlas posibles. La desigualdad de sociedades como las latinoamericanas, sólo puede tener respuestas prácticas en la imaginación de un estado de bienestar tipo europeo. Estados Unidos no es el buen ejemplo para eso. Es el país que ha creado la mayor riqueza de la historia humana y es el país que tiene los bolsones de pobreza, desigualdad, injusticia y división social más agudos del Occidente desarrollado. Algo está mal ahí y algo muy bien en los países nórdicos de Europa (novelistas policiacos y paranoicos criminales aparte). Los niveles de igualdad y las seguridades comunes de la vida han creado en Europa las sociedades más justas de la historia (quizá también las más aburridas). Pero la irresponsabilidad populista europea, que ofrece a sus ciudadanos más de lo que puede pagar, no es sostenible. Lo sabemos muy bien los países latinoamericanos que sin haber construido nada mínimamente parecido al estado de bienestar europeo, leemos algo de nuestra genética clientelar y politiquera, en las cuentas impagables de los estados del estado de bienestar griego, italiano, español o portugués. (Milenio)
Jesús Silva Herzog. De reformas y engañabobos. Sería un consuelo pensar los problemas de nuestra política son sólo nuestros. Sería grato imaginar que los defectos de nuestra democracia son únicos, que provienen de nuestra inexperiencia, de la herencia de instituciones de un régimen previo. Sería un alivio si nuestra exótica enfermedad contrastara con la admirable salud de nuestros vecinos. Pensar que nuestras dificultades provienen justamente de nuestra rareza o de nuestro rezago. De ser así, la tarea sería sencilla: bastaría con imitar inteligentemente. Aprender de la experiencia de los exitosos y adaptar sus recetas a nuestra realidad. Si todos a nuestro alrededor parecen saludables y corpulentos, habría que copiar su dieta y hacer sus ejercicios. El único problema con ese cuento que muchos se cuentan y nos cuentan es que afuera, esas democracias modélicas viven una crisis severa y están tan enfermas como la nuestra. Ante emergencias gravísimas, las democracias que consideramos más avanzadas ofrecen parálisis, desacuerdo, ineptitud. Los legisladores actúan como delegados de sus patrocinadores, cerrados al acuerdo, negados a la decisión. El interés general no despunta entre la obstinación del localismo y la ideología. La ciudadanía no se ve reflejada en el mosaico de sus parlamentos, la distancia entre clase política y sociedad se ensancha. Atravesamos una seria crisis de la democracia en el mundo occidental. Timothy Garton Ash, el historiador del presente, apuntaba apenas hace unos días que el atasco político parecía conducir a Estados Unidos y a la Unión Europea a la decadencia: Padecemos “una política hipersensible al dinero, los intereses especiales, las campañas mediáticas, los grupos de interés, los grupos de enfoque el último sondeo de opinión y la próxima elección local”. Por eso sorprende la credulidad de algunos promotores de la reforma política en México que piensan que con un par de modificaciones, el país cuadrará el círculo: el poder se alojará felizmente en la ciudadanía; los políticos se emanciparán de las burocracias para rendirle cuentas al soberano que vota; el parlamento discutirá con altura y, libre del influjo de los poderes económicos, iluminará el interés nacional. Advierto: creo que necesitamos una reforma institucional. No tengo duda de que debemos cambiar reglas, modificar el mecanismo básico de alicientes y castigos. Pero promover la reforma no llama a despertar expectativas absurdas. No necesitamos engañabobos para combatir a los conservadores que piensan que no hay nada que cambiar. El tema de la reelección legislativa es emblemático: algunos nos quieren vender la idea de que ese cambio traería un cúmulo de transformaciones virtuosas en la política mexicana. Con inmenso simplismo, nos dicen que, tras la reelección, desaparecerían los improvisados porque habría políticos profesionales atentos a la voluntad ciudadana, capaces de atender el interés público y rechazar las imposiciones de las jerarquías. Ofrecen, desde luego, multitud de estudios comparativos, sin advertir que en ninguna parte del mundo la reelección resulta abreviatura de la soberanía ciudadana. Vuelvo a decirlo: creo que a México le conviene restablecer la reelección en el Legislativo y en los ayuntamientos. Creo que generaría cambios positivos en el país (aunque también supondría costos y peligros). Lo que no acepto es que el debate político siga la pauta de la publicidad de medianoche. Si a esas horas vemos en televisión las ridículas curas infalibles para la obesidad, a todas horas escuchamos que la reelección rompería el perverso imperio de los partidos; haría que los políticos fueran súbditos de la gente, motivaría la patriótica colaboración en el Legislativo y entre los poderes y daría a los ciudadanos un control efectivo sobre su democracia. Yo no pienso llamar al número 01800 que aparece en pantalla. La reelección es, a mi entender, el complemento necesario de la elección: voto hoy para examinar mañana el efecto de mi decisión. El voto expresa una confianza que caduca. Tras un periodo de prueba, toca al elector renovar la confianza o cancelarla. La reelección cierra teóricamente el círculo de la representatividad pero en la práctica está muy lejos de ser garantía suficiente de proximidad entre gobierno y ciudadanía. ¿Festejan todos los países que tienen esta institución ordinaria, la estrechísima unión entre los vecinos y sus representantes? ¿Celebran que, gracias al poder de premiar y castigar, los ciudadanos de a pie son los jefes reales de sus diputados y que las decisiones del parlamento reflejan con fidelidad sus intereses? Es cosa buena que en Estados Unidos y en Europa exista reelección legislativa. Debemos seguir su ejemplo pero, advirtamos que esa institución no es puente al paraíso de la identificación, ni garante de la soberanía ciudadana. Si queremos promover la reelección legislativa, no necesitamos cultivar esas absurdas ilusiones que, más temprano que tarde, reventarán. La reforma no necesita engañabobos. (Reforma)
Elba / Ebrard / Tango
Ezra Zhabot. Buscando a Elba. Una de las consecuencias de no haber desmontado en su totalidad el viejo aparato corporativo priísta, es que algunas partes de él se mantienen como factores reales de poder que hay que tomar en cuenta en la lucha por conseguir triunfos en elecciones estatales y en la federal. Con un poder político distribuido irregularmente entre los gobernadores y el Congreso federal, estas instituciones, todavía capaces de orientar el voto entre sus sectores sociales, siguen siendo buscadas por todos aquellos partidos y candidatos que creen poder ganar elecciones con su apoyo. Muy pocas organizaciones corporativas tienen estas características, después del desgaste propio provocado por el fin del presidencialismo absoluto que las sostenía. Ni la CTM, ni mucho menos la CROC u otras centrales obreras y de trabajadores al servicio del Estado entran en esta categoría de proveedoras de votos para los candidatos. El único poder real que ha crecido en este sentido es el que surge de las filas del magisterio en la figura de Elba Esther Gordillo. Maestros con una preparación todavía muy limitada para las condiciones de modernización presentes en el mercado, siguen siendo presa fácil de un sindicato que, habiéndoles conseguido beneficios importantes, mantiene una cadena de transmisión de órdenes sumamente efectiva. El crecimiento político de la lideresa magisterial se basa en el mejoramiento salarial real de los maestros durante los últimos 13 años, y en la construcción de una institución electoral propia, el partido Nueva Alianza, desde donde la señora Gordillo pudo operar directamente y sin necesidad de intermediarios, los apoyos a aquellos otros partidos y candidatos que le llegaron al precio. Y si durante la administración de Fox, Elba Esther fue la fallida interlocutora del presidente con el PRI, ya que finalmente fue incapaz de cumplir lo que prometió en el Congreso, con Felipe Calderón el apoyo se dio desde la campaña, y en el marco de una difícil relación en el terreno educativo para lograr avances significativos en la modernización del sector. Por supuesto que en un sistema democrático este tipo de liderazgos carecerían de la legitimidad necesaria para operar como lo hacen, es decir, a través de modelos coercitivos y de venta de votos, como si el pertenecer al sindicato y recibir los beneficios de ello obligara a los docentes a responder a los intereses de la maestra suprema. Es esto un indicador claro de la presencia del viejo régimen en el marco de la incompleta democracia mexicana, en donde la habilidad de un liderazgo como el de la Gordillo es capaz de fortalecerse a través de la venta de votos al mejor postor. Son muchos los enemigos que esta estrategia le ha ocasionado a Elba Esther. El más importante representado por un fuerte sector del PRI hoy encabezado por Manlio Fabio Beltrones, quien no está dispuesto a reintegrar a la maestra al partido por lo que considera su deslealtad total en el momento en que el PRI se ve derrotado, y la maestra brinca de uno a otro postor a vender su apoyo efectivo. También lo es la izquierda lopezobradorista que no quiso negociar con ella en el 2006, lo que ocasionó en parte la derrota del PRD en la elección presidencial. A pesar de esto, los hoy precandidatos a la Presidencia de la República saben que el voto corporativo que ofrece Elba Esther, y que a mediano plazo puede costar muy caro, es indispensable para lo que se espera como una elección muy reñida entre dos o entre tres candidatos, dependiendo de la elección que cada partido haga. Tanto Ebrard como Peña Nieto esperan de una u otra forma contar con la ayuda magisterial en el momento crucial, e incluso quien resulte el candidato panista no despreciará de entrada la oferta elbista. Todos buscan a la maestra, y ella espera tranquila haciendo su cálculo de a cómo vender el voto de los docentes. Ni modo, la democracia mexicana no ha avanzado lo suficiente como para deshacerse de este poder que sería ilegítimo en otros países democráticos. (Universal)
Ricardo Alemán. El beso del diablo. Al jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, literalmente lo besó el diablo. Y es que una de las mujeres más odiadas de México —con o sin razón—, la señora Elba Esther Gordillo, dijo al periódico El País: “El candidato que más me gusta es Marcelo Ebrard”. En la entrevista, la lideresa del magisterio mexicano también reconoció que sabe “de mi mala fama” y que, por ello, “tal vez pueda estar perjudicando al señor Ebrard”. Aun así, ratificó que el que más le gusta se llama Marcelo Ebrard. Y en efecto, la señora Gordillo sabe que al expresar de manera pública su preferencia por tal o cual aspirante presidencial, en realidad esa preferencia se convierte “en el beso del diablo”. ¿Por qué? Porque la profesora Gordillo no solamente es la mujer más poderosa de México —poderosa por su dinero, por el manejo discrecional de la fortuna del magisterio; poderosa porque tiene un sindicato propio, un partido político propio; porque, gracias a sus alianzas con el PRI, el PAN y el PRD, los tres partidos le han escriturado porciones completas del Estado mexicano, y porque se trata de una lideresa intocable—, sino la más desprestigiada lideresa sindical y, por si no fuera suficiente, la señora es el símbolo de la corrupción y la depredación política a costa del Estado mexicano. La declaración de Gordillo se produjo a pocos días de que la líder magisterial asegurara —en una inusual conferencia de prensa— que no era tiempo para tener un candidato presidencial. Más aún, en un intento de ironía —que nomás no se le da—, dijo que para seleccionar a un aspirante presidencial requería una licuadora —para conseguir una suerte de licuado de varios de ellos—, ya que todos tienen cosas buenas y cosas malas. Sin embargo, la revelación a El País está lejos de ser una primicia, ya que la señora Gordillo ha dicho, durante años, a todo el que quiere escucharla —en tono recio y quedito—, que su candidato presidencial se llama Marcelo Ebrard. Por eso, porque muchos habían escuchado esa versión, pocos se tomaron en serio la declaración de la profesora Gordillo en aquella conferencia de prensa en donde —además de negar que tuviera un favorito para 2012— se lanzó contra su otrora aliado, Miguel Ángel Yunes, ex director del ISSSTE, ex candidato a gobernador de Veracruz y ex priista, al que no descansará la señora Gordillo hasta destruirlo. Ya en su momento —el 13 y el 17 de julio pasados—, Marcelo Ebrard “pintó su raya” respecto a la profesora Gordillo, al señalar que no tenía pensado un acercamiento con la líder magisterial y menos a su partido, Nueva Alianza. La respuesta de Ebrard parece una reacción de sentido común, ya que en el momento de mayor desprestigio de la señora Gordillo, a nadie y menos a Marcelo le conviene ser besado por la mujer con mayor carga de imagen negativa. Sin embargo, que nadie haga cuentas alegres, ya que en política nada está escrito y menos el rechazo prematuro a un apoyo fundamental como el que le propone la señora Gordillo al jefe de Gobierno del Distrito Federal. Y es que, a pesar del “beso del diablo” —de la señora Gordillo a Marcelo Ebrard—, lo cierto es que la lideresa del magisterio le hace un gran favor al jefe de Gobierno del DF, al considerarlo como “su gallo” para la carrera presidencial. ¿Por qué? Porque ahora resulta que todos o casi todos quieren con Marcelo Ebrard, que todos o casi todos lo consideran el hombre fuerte, el más viable, el mejor de los candidatos presidenciales. Y dígalo si no el hecho de que AMLO se puso celoso cuando en la plaza pública dijo que “la mafia del poder” no veía con malos ojos a Marcelo para convertirlo en su candidato. Luego fueron evidentes —y reales— los coqueteos del PAN y hasta del presidente Calderón con el jefe de Gobierno, hasta que una vez que no prosperaron las pláticas exploratorias, el propio Felipe Calderón salió a decir que no, que no le gusta una alianza PAN-PRD, que llevara como candidato presidencial a Marcelo Ebrard. Y ahora la señora Gordillo hace público lo que dijo durante años en privado: que su gallo es Marcelo Ebrard. Es decir, que se confirma que Marcelo es el único con posibilidades de derrotar a Enrique Peña Nieto. ¿Por qué? Lo hemos dicho muchas veces. Porque es el único capaz de jalar el voto de los que no pueden ver al PRI ni en pintura, de los renegados del PRI, de los decepcionados del PAN, de los fanáticos de AMLO junto con los que no pueden ver a AMLO, y el único capaz de crear una corriente de voto útil contra el PRI. Y si existen dudas, al tiempo. (Excélsior)
Denisse Dersser. Bailar el tango. Abrazados. Entretejidos. Entrelazados. Elba Esther Gordillo pecho a pecho, muslo a muslo, cadera a cadera con Felipe Calderón. Bailando el tango al ritmo de votos y puestos y negocios y prebendas. Una pareja milonguera cuyo grado de cercanía ella nos acaba de revelar; un dúo dinámico cuyos pasos sincronizados ella ha hecho públicos. Y no en el “Salón México” sino en una conferencia de prensa insólita en la cual habla de un acuerdo político en el que ella ofreció votos del Panal a cambio de puestos públicos; en el que ella prometió apoyo electoral a cambio de poder y del dinero que lo acompaña. Allí está la coreografía de la complicidad que el propio Presidente se vio obligado a reconocer: la victoria en el 2006 implicó que a La Maestra se le respetaran posiciones reconocidas o negociadas desde la administración anterior. Elba Esther Gordillo lleva años bailando, y siempre ha encontrado pareja. La encontró con Carlos Salinas de Gortari, quien fue el primero en colocarla en la pista. La encontró con Ernesto Zedillo, quien le compró zapatos nuevos. Bailó de manera cercana con Vicente Fox, quien dejó que ella impusiera sus propios pasos. Y bailó el tango inglés -conocido por ser particularmente competitivo- con Felipe Calderón cuando pasó la elección del 2006 llamando a gobernadores, dándole instrucciones a los jefes estatales del Panal, presionando a los dirigentes seccionales del SNTE en su favor. Vueltas por aquí, vueltas por allá, pasos hacia la izquierda, pasos hacia la derecha. La Maestra que asegura el triunfo electoral y recibe la Lotería Nacional. La Maestra que moviliza a los maestros y recibe el ISSSTE. La Maestra que promete los votos y recibe los vetos a la modernización educativa. Elba Esther Gordillo: elástica, rítmica, sincopada. Cuya forma particular de bailar el tango mexicano es solicitarle a Miguel Ángel Yunes -siendo director del ISSSTE- una cuota mensual de millones de pesos para su partido, el Panal. Cuyos pasos elaborados por la pista incluyen mandar maletas con dinero para las campañas de ciertos candidatos. Cuyo estilo distintivo al estrechar a la pareja del momento abarca la oferta de financiarlo. Y aunque según Felipe Calderón, el arreglo con él nunca incluyó impunidad ni licencia para saquear las arcas, el hecho es que lo primero ocurrió y lo segundo también. Como ha sido publicado en las páginas de este periódico, Elba Esther Gordillo recibe -y es parte de su caja chica- aproximadamente 10 millones de dólares al mes en cuotas sindicales. Dinero para casas lujosas, penthouses caros, jets privados, elecciones inequitativas. Dinero que el SNTE le da al Panal y con el cual rebasa los límites legales de las aportaciones a los partidos. Dinero de la Lotería Nacional que fue a parar a las arcas del Panal. Dinero que la Unidad de Fiscalización del IFE debe rastrear. Una acumulación de ilícitos que el PRI prefiere ignorar cuando Humberto Moreira habla de la “coincidencia de proyectos” entre su partido y el Panal rumbo al 2012. Una larga lista de tangos irregulares que el PRI opta por desconocer cuando declara que La Maestra es “amiga” y “mantiene uno de los liderazgos más consolidados del país”. El priismo, intentando bailar de cachetito con Gordillo como parte de lo que llama “el reencuentro del PRI con la sociedad mexicana”. Marcelo Ebrard buscando su abrazo y Ernesto Cordero también, mientras ella gira y gira, al son de la sucesión presidencial, gritando que el tipo de pactos que ella hace no son ilegales y no le avergüenzan. Demostrando que si cualquier persona intenta meterle el pie -y haya sido su pareja de baile- posee información para destruirlo. Mandando un mensaje sobre el poder que tiene y cómo podría ponerlo al servicio de cualquiera que quiera llegar a Los Pinos en el 2012. Invitando al tango, que necesariamente requiere a dos. Pero el tango mexicano no entretiene; más bien envilece. No produce placer sino podredumbre. No saca chispas sobre la pista de baile sino evidencia la enorme complicidad que existe entre quienes bailan allí. La única forma de mejorar la calidad de las contorsiones que se dan entre Elba Esther y sus diversas parejas es convertir a los sindicatos y a los partidos políticos en sujetos obligados de la ley de transparencia. Romper los monopolios que estrangulan la vida sindical y permiten que los dirigentes se aprovechen de los recursos de los trabajadores. Exigir que el SAT y la PGR inicien inmediatamente una revisión al manejo financiero del SNTE así como a los ingresos, gastos y declaraciones fiscales de Elba Esther. Demandar que la Auditoría Superior de la Federación haga un informe detallado de los recursos que han sido entregados al sindicato magisterial. Porque diversos estudios han sugerido que el tango hace que la gente se sienta más relajada, más atractiva, menos deprimida. Pero el tipo de tango que Elba Esther Gordillo y sus compañeros llevan años ensayando no lleva a exclamar cómo lo hiciera Audrey Hepburn en Mi Bella Dama: “¡Podría bailar toda la noche!”. Más bien incita la exigencia de parar la música. (Reforma)
Raymundo Riva Palacio. 2012: Tango en el PRD. El Consejo Nacional del PRD se revolvió este fin de semana entre acusaciones sobre la responsabilidad de la debacle electoral en el Estado de México. El choque, como era natural, fue entre los reformistas del grupo de Los Chuchos, que controlan el aparato del partido, y las voces que representan a Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, la discusión de fondo no socializada en ese encuentro, se encuentra en otros niveles y tiene que ver con dos temas: la viabilidad electoral de MORENA, el Movimiento de Regeneración Nacional, y la factibilidad de López Obrador, a partir de esa estructura, como candidato presidencial. Hasta antes del 3 de julio y la derrota en el Estado de México, López Obrador lucía como la figura consolidada para obtener la candidatura en otoño próximo. Un par de meses antes, aproximadamente, ofreció al jefe de Gobierno del Distrito Federal, y su adversario por la nominación, Marcelo Ebrard, que fuera el coordinador de la campaña presidencial, ser el número uno en la lista para el Senado el próximo año y que en la selección del candidato para sucederlo en la capital, aunque por elección directa, fuera su propuesta la que recibiera el mayor apoyo de la izquierda. Es decir, tácticamente lo había eliminado de la contienda. Esos planes no estaban en la mente de Ebrard, quien acordó con López Obrador una fórmula para decidir la candidatura presidencial sin que se rompa la izquierda en el proceso. De acuerdo con cercanos al tabasqueño, los puntos superados son la programación de tres debates sobre política, economía, sociedad y democracia; las fechas a celebrarse esa confrontación entre septiembre y noviembre; y que el mejor posicionado para entonces obtenga la candidatura de unidad. Igualmente quedaron de acuerdo en que se haga una consulta abierta a la población para determinar quién es el mejor colocado en las preferencias electorales. En lo que aún no hay arreglo es en el método. Ebrard propone una encuesta y López Obrador, en la tradición de la izquierda mexicana, una consulta directa. Porqué limitar a una encuesta la selección del candidato —que incluiría a no más de mil 800 personas en el estudio—, dice López Obrador a sus cercanos, si puede preguntarse a miles de personas —calculan entre 200 y 300 mil que podrían acudir a la urna para escoger candidato de la izquierda—. López Obrador accedió a la consulta a población abierta con la confianza que le dieron sus encuestas, que muestran una amplia ventaja sobre Ebrard en el segmento de perredistas, y un empate técnico en población abierta. Las encuestas públicas, aunque coinciden en la ventaja de López Obrador entre perredistas, no es igual cuando se incluye al público en general, donde Ebrard lo supera. En ese contexto se concretaron los acuerdos, que tras el resultado de la elección en el Estado de México, pone en duda objetiva la fortaleza del tabasqueño. El motor electoral de López Obrador es MORENA, que se empezó a armar como una estructura de redes ciudadanas desde septiembre de 2006, con la idea de crear un partido que absorbiera al PRD. El movimiento fue inspirado en el Partido de los Trabajadores de Brasil, nacido en los 70 del sindicalismo beligerante en Sao Paulo y que llevó a la Presidencia a Luis Inazio Lula da Silva. Sus creadores, que fueron traídos a México por el líder del PT mexicano, Alberto Anaya, diseñaron un movimiento multinivel similar al brasileño para López Obrador, que se concretó en MORENA, un acrónimo inspirado en el sincretismo religioso y racial mexicano, con el que juega mucho el tabasqueño. MORENA, cuyo plan es constituirse en Asociación Política Nacional en octubre para edificarlo en partido dentro de año y medio —de acuerdo con la ley electoral, no se podrán formar nuevos partidos políticos hasta 2013—, pretender ser una opción a los partidos políticos que, dice López Obrador, “están muy desacreditados, incluidos los de corte progresista”. Las redes ciudadanas de López Obrador fueron la herramienta de presión para que MORENA y no el PRD, se hiciera cargo de la campaña de Alejandro Encinas en el Estado de México. López Obrador aseguró que MORENA tenía 500 mil afiliados en el Estado de México, y en la misma lógica estructuralista que maneja desde su campaña presidencial, vaticinó que cada uno de ellos llevaría cinco votantes a las urnas. López Obrador impuso su veto a la alianza con el PAN con la promesa de victoria en el Estado de México, y le colocó a Encinas como coordinador de campaña a uno de sus incondicionales, Ricardo Ruiz, uno de los tabasqueños responsables de los errores estratégicos en la campaña de 2006. MORENA no aportó los dos millones y medio de votos ofrecidos por su dirigente, sino apenas parte de los poco más del millón de votos que tuvo Encinas, con lo que el movimiento ciudadano de López Obrador mostró tener muy poco músculo electoral. La derrota de Encinas es inferior, estratégicamente hablando, a la derrota de MORENA y López Obrador. El Estado de México es donde presumían su mejor fuerza y fracasó. Los análisis internos realizados por el equipo de López Obrador para encontrar las causas de esa derrota, sugieren que la diferencia no fue mayor debido a que el PRD en el Distrito Federal —no MORENA—, reforzó la campaña de Encinas en la zona connurbada al oriente de la ciudad de México. En la debilidad de ese movimiento se encuentra la vulnerabilidad de López Obrador. Encinas está buscando la nulidad de la elección mexiquense por presunto rebase en los topes de campaña del PRI —la ley electoral del estado sí establece ese causal de nulidad—, con lo que podría dar oxígeno al argumento que su derrota no tuvo que ver con fallas en la campaña o debilidad de la estructura, sino por la ilegalidad en el uso de recursos. López Obrador y MORENA necesitan esa nulidad para mantener la correlación de fuerzas ante Ebrard y el PRD que tenían hasta antes del 3 de julio. Si Encinas fracasa no fracasará en automático su jefe político y el movimiento, pero sí cambiará la ecuación y se desarmarán los argumentos de fuerza política-electoral que hasta ahora tenían virtualmente secuestrados a Ebrard y al PRD. En este escenario, la contienda por la nominación presidencial de la izquierda se nivela y, ciertamente, se vuelve más interesante. (La Razón)
Peña / Consejo / 600
Leonardo Curzio. El futuro de Peña Nieto. El gobernador Enrique Peña Nieto puede hacer todo en estos momentos menos confiarse. Tiene todavía cuatro titánicas pruebas que superar y de la forma en que lo haga dependerá su futuro político. Hasta ahora el mexiquense ha sorteado tres grandes pruebas que lo ubican como el puntero en la carrera por la Presidencia de la República en 2012. Ha logrado, en primera instancia, convertirse en una figura nacional. Muy pocos gobernadores logran hacerlo. Peña Nieto tiene una valoración muy positiva en todos los estados del país y ya se conduce como si fuera una estrella de la televisión. Tiene un envidiable balance de opiniones, sus positivos son muy elevados y ello le permite aportar, con su imagen, muchos puntos a su partido. Esta ventaja le ha permitido consolidarse como un factor de unidad al interior del PRI, ningún otro aspirante presidencial puede desplegar un amago creíble de ruptura en el proceso de nominación. La tercera es que completó el proceso de relevo en su entidad con una apabullante victoria. Superadas estas pruebas tiene ahora una secuencia nada fácil. La primera etapa es acompasar su popularidad con un reparto de las candidaturas a diputados y senadores que deje conforme a todos los sectores de su partido, especialmente a aquellos que no están particularmente cerca de él. Será costoso para todos los priístas romper con Enrique Peña, pero su voluntad cooperativa puede disminuir si quedasen inconformes con el reparto de poder. En esta categoría los gobernadores y los nuevos aliados del todavía gobernador del Estado de México (el partido verde y el Panal) pedirán las perlas de la Virgen. No será fácil conciliar tantos intereses. La segunda etapa es aterrizar unas líneas generales del programa electoral que manden ya una señal de por donde irían las cosas. Será crucial que se diga cuál es su proyecto energético, su política social, qué ideas tiene en materia de seguridad pública y cómo va a gestionar la agenda de competitividad del país. El tiempo de las vaguedades se acerca a su fin. Las líneas generales del programa nos indicarán en dónde está el corazón ideológico del PRI. Si está más cerca de los planteamientos reformistas de Ernesto Zedillo y la tecnocracia o, bien, se acerca más a esa visión tradicional, hija del nacionalismo revolucionario, que todavía goza de una asombrosa vitalidad en el tricolor. Para muchos sectores, pero en especial el privado, resulta capital, antes de expresar sus apoyos, tener una claridad meridiana de lo que cabe esperar del candidato. Particularmente interesante será saber su posicionamiento en torno a la posibilidad de abrir el mercado de las telecomunicaciones y la televisión. Las apuestas serias son las que establece un candidato con los grupos más influyentes y poderosos del país. Los intereses en pugna son, hoy por hoy, tan abiertos que todos pedirán garantías (con razón). Será costoso para EPN negar a los grupos que compiten con Televisa una señal de que él no responderá (solamente) al interés de la televisora, sino que garantizará una sana competencia en todos los mercados. No será fácil cuadrar ese círculo. Otra aduana es la opinión internacional. Peña tendrá que abrirse de capa con corresponsales extranjeros, embajadores y en especial ante todos los grupos que en Estados Unidos siguen el proceso electoral mexicano. No tendrá allí mucho espacio para ambigüedades. El PRI tiene un pasado del que no es fácil sustraerse (y menos en el exterior). Para muchos observadores del vecino país el Revolucionario Institucional no tiene un compromiso sólido en materia de combate al narcotráfico y su observancia de los derechos humanos puede suscitar interrogantes. La lista de preguntas es larga y la de interlocutores también. El compromiso con la libertad de expresión está todavía por acreditar. Salvo el sexenio de Ernesto Zedillo, el resto de las administraciones priístas se manejaron presionando a los medios de comunicación para evitar críticas. Ese pasado los obliga a mejorar su imagen y convencer que son un partido que entiende las reglas de una democracia. Finalmente queda la campaña. Hasta ahora Peña Nieto ha corrido en solitario, no ha tenido un contrincante que le dispute el espacio público. La pregunta que flota en el ambiente es si tendrá las habilidades dialécticas y políticas para enfrentarse en un escenario no controlado con otros candidatos a la Presidencia de la República. Esa historia está por escribirse. (Universal)
Templo Mayor. A PESAR de tanta sonrisa frente a las cámaras, la reunión del Consejo Político Nacional del PRI no fue miel sobre hojuelas como algunos tricolores quieren hacer creer. POR EJEMPLO, la ausencia de Enrique Peña Nieto no fue casualidad, sino producto de la rebelión de algunos grupos al interior del PRI. PARA MÁS SEÑAS cuentan que Humberto Moreira tuvo que operar para pedirle al mexiquense que ni se asomara por el auditorio “Plutarco Elías Calles”, para evitarse así más críticas por estar jugando con dados cargados. SE SABE QUE los afines a Manlio Fabio Beltrones no estaban dispuestos a volver a caer en el juego del aplausómetro en su propia casa, por lo que presionaron a Moreira para que el cónclave no se convirtiera en un mitin de destape. Y SI BIEN se evitó que aquello se convirtiera en una cargada tricolor, la realidad es que también le disminuyó importancia al encuentro pues, ante la ausencia de Peña, sólo asistieron nueve de los 19 gobernadores del PRI. COMO QUIEN DICE, hubo paz pero nomás tantita. ***** POR CIERTO que quien se puso al brinco en el PRI fue Beatriz Paredes. DURANTE la reunión del sábado, la actual dirigencia priista dio santo y seña de los boquetes financieros heredados por Humberto Moreira (claro, los que él recibió en el partido, no los que dejó en Coahuila). MÁS TARDARON en presentar el documento que la tlaxcalteca en reaccionar. Por medio de una persona de todas sus confianzas, Paredes le hizo llegar un recadito a su sucesor: “esas deudas no son mías, lo aclaras tú o lo aclaro yo en el micrófono”. Y PA’ PRONTO que manda Moreira a Manuel Aguilera, secretario técnico del Consejo Político Nacional, a aclarar que los desfalcos no los dejó Beatriz sino que el PRI los viene arrastrando desde los tiempos de Roberto Madrazo. ¡No le saquen! (Reforma)
Gerardo Viloria. EPN: oxígeno y tiempo. En 2005 durante la campaña para gobernador del Estado de México, el joven candidato del PRI, ENRIQUE PEÑA NIETO, resistiéndose a formar parte de la generación del pesimismo, marcó una nueva forma de lograr la confianza del electorado a través de firmar ante notario público sus compromisos con los mexiquenses, empleando una frase única: “Te lo firmo y te lo cumplo”. Así se obligó, ya como gobernador, a dar cumplimiento a 608 débitos, de los cuales el miércoles pasado complementó el número 600, con el cual llega prácticamente al final de los 608. La palabra empeñada con la cifra 600, consistió en un centro médico regional con especialidades que da forma al Hospital Materno Infantil, que lleva el nombre del patriota Vicente Guerrero, en cual se prevé brindar atención -aproximadamente- a 450 mil personas anualmente, así como cuidado a las nuevas madres e hijos, desde su concepción hasta su nacimiento. Este centro médico requirió de una inversión superior a los 308 millones de pesos. Un comunicado del gobierno del estado, señala que “está equipado con la más avanzada tecnología y cuenta con 60 camas, ocho consultorios, dos salas de expulsión neonatal, tres quirófanos, además de Unidad Dental, Ultrasonido, Laboratorio de Rayos X, Banco de Sangre, Unidad de Cuidados Intensivos, Terapia Intermedia Neonatal, Unidad de Crecimiento y Desarrollo, así como Terapia Intensiva para adultos, monitoreo a través de circuito cerrado y, sistema de robo contra infantes”. Es imperioso comentar que el año pasado, casi en la misma fecha, el 19 de julio de 2010, salvando las contradicciones de la entidad que le ha tocado gobernar, ENRIQUE PEÑA NIETO entregó el compromiso número 600, consistente en las instalaciones del Hospital Materno Infantil Josefa Ortiz de Domínguez Bicentenario, en el municipio de Chalco. Sin mezquindad, sin restarle mérito, debemos admitir que el Estado de México es la entidad más importante del país económica, social y políticamente, por ello, PEÑA NIETO, en una tarea que sin duda tendría que cumplir, pero en un nuevo saber hacer, entrega a los mexiquenses un camino de largo aliento, no tan sólo un Estado con una más amplia infraestructura acorde a las necesidades pujantes de su desarrollo y población, sino además, políticamente no deja cabos sueltos ya que en forma casi genérica convirtió las disonancias en acordes y las discrepancias en acuerdos. La dinámica de nuestro tiempo es vertiginosa. Han transcurrido casi seis años, y con el derecho de cada quien, sobretodo de aquellos que dudan -con razón o sin ella- que ENRIQUE PEÑA antes de que finalice su gestión pueda cumplir con todos sus compromisos firmados ante notario público durante su campaña, él mismo ha reconocido que “si alguno estuviera en riesgo, lo habremos de expresar en su debido tiempo; todavía tenemos oxígeno y tiempo”. (Milenio / Edomex)
Ejército / Justicia Militar
Manuel Camacho. Ejército: política democrática de Estado. El Ejército mexicano (y las Fuerzas Armadas) han ocupado espacios más grandes de los que la ley les otorga por las deficiencias en el funcionamiento de la seguridad civil y por la incapacidad de los Poderes del Estado para definir el nuevo papel que le corresponde en la transición a un régimen democrático y frente a una crisis de inseguridad como la que se ha vivido en los últimos años. La falta de definiciones ha llevado a que dominen la necesidad inmediata de contener a los grupos armados, la injerencia externa no sujeta a reglas claras y públicas de cooperación bilateral y multilateral y la existencia de una zona gris generada por acciones que no cuentan con el debido respaldo constitucional ni suficiente consenso político. Por ello se ha sobreexpuesto al Ejército y provocado malestar entre sus integrantes. Muchos de ellos se sienten decepcionados. Por una parte se les ha ordenado participar en misiones de alto riesgo, con altos costos humanos y en condiciones muy adversas para la tropa. Pero por la otra, no se les otorga el debido apoyo. No se ha construido una política que cuente con el respaldo efectivo de todas las fuerzas políticas, ni los distintos componentes del Estado se han coordinado en una política común. Con frecuencia se buscan evadir las responsabilidades. En el Ejecutivo ha dominado el interés por encabezar la lucha contra la delincuencia y obtener el consecuente reconocimiento. En el Congreso ni siquiera se han planteado la necesidad de suspender temporalmente las garantías en algunos estados, donde la autoridad quedó rebasada y busca darle la vuelta a esa responsabilidad. Entre las fuerzas políticas no ha habido la capacidad para convenir una verdadera política de Estado. Varios gobiernos locales han hecho todo lo posible para hacerse a un lado. En el gobierno federal ha sido frecuente la falta de coordinación. La Suprema Corte ya ha dado recientemente un paso firme en la dirección de la protección de los derechos. La falta de una política democrática de Estado ha dejado al Ejército a la defensiva, en términos doctrinarios, tácticos y ante la opinión pública. Si no se construye una solución integral acorde con los problemas de seguridad que se enfrentan y con la necesidad de que su actuación se derive plenamente de la Constitución y la ley, su efectividad y prestigio social serán afectados, y con ello, se debilitará adicionalmente al Estado y la seguridad de los ciudadanos. Se necesita replantear la política y diseñar la nueva institucionalidad que, en la democracia, le permita al Ejército cumplir su misión con seguridad para la sociedad y para quienes lo integran. Más allá de la necesidad de revisar la ley de seguridad nacional, habría que revisar los conceptos, los principios y el diseño institucional en su conjunto. Se debería comenzar con una actualización del concepto de la seguridad nacional que corresponda a los nuevos tiempos mundiales, nacionales y de la aspiración a ser parte de un régimen democrático consolidado. A partir de esa definición, habría que definir la mejor política y el nuevo arreglo institucional que aumente su efectividad y proteja los derechos de la sociedad. El tema no es sólo el Ejército, es la necesidad de revisar la actuación del Estado en su conjunto. La solución no está en poner un parche legal, cuando lo que se necesita es llevar a cabo un arreglo mayor: adecuación de la seguridad nacional al régimen democrático y al respeto a los derechos humanos; definición compartida de la política de seguridad en la que el Congreso, los estados y la Federación asuman la responsabilidad que les corresponde; precisión nacional sobre los alcances de la cooperación con Estados Unidos; política social de mayor alcance; y un plan de transición para avanzar en la pacificación y en la recuperación para el Estado de la facultad exclusiva de la coerción legítima, la que pasa necesariamente por la mayor legitimación del propio Estado. (Universal)
Carlos Ramírez. SCJN no sabe de justicia militar. Sí hay debido proceso castrense. A partir del criterio de que la Corte Suprema de Justicia de México excedió en sus funciones al absorber la sentencia de la Corte Interamericana dirigida al Estado mexicano, un grupo de expertos en seguridad nacional elaboró un análisis de fondo de la determinación de la Corte mexicana de modificar el fuero de guerra y concluyó que se vulneró la capacidad de la seguridad nacional de la República. El análisis encontró una severa contradicción en la resolución de la Corte en la contradicción 381/210 contraria a la CIDH al reconocer el fuero como una excepción, pero luego vino la voltereta en el expediente VARIOS 489/210 en la que la Corte de México jaló la resolución de la CIDH dirigida al Estado mexicano y decidió que el fuero militar ya no era una excepción. La decisión de la Corte mexicana ignoró el funcionamiento de la justicia militar y colocó al Ejército en una situación de fragilidad porque el fuero de guerra es la columna vertebral de la disciplina militar. De ahí la importancia del análisis de expertos sobre el tema de la justicia militar, cuya parte medular se transcribe: En el centro del debate se encuentra la cuestión de que el fuero de guerra no cumple con los principios del debido proceso, al carecer de independencia e imparcialidad. Posiciones dogmáticas y fundamentalistas que sostienen a priori que la estructura y funcionamiento de las fuerzas armadas implican que la justicia militar no sea independiente e imparcial, sin exponer en forma clara y objetiva cómo es que llegaron a esa conclusión, sino que especulan sobre la existencia de una absoluta e irracional subordinación y sujeción al principio de obediencia jerárquica de los Jueces o Tribunales Militares a sus respectivos Comandantes, lo que sólo refleja el total desconocimiento del verdadero funcionamiento de las instituciones armadas y de la forma en que operan los principios de autoridad y obediencia jerárquica en las mismas. La disciplina militar que sostiene al ejército tiene como base la obediencia; sin embargo, ello no implica que el superior en jerarquía o en cargo pueda emitir órdenes discrecionalmente a su ocurrencia, ni que el subalterno esté obligado invariablemente a cumplir toda orden; por el contrario, la emisión de cualquier mandato constituye un ejercicio de autoridad, que invariablemente se encuentra sujeto al principio de legalidad previsto en la Carta Magna, conforme al cual la autoridad sólo puede hacer aquello que la ley expresamente le faculta; de tal suerte que ninguna autoridad militar puede interferir en la función jurisdiccional sin que alguna norma jurídica lo faculte para ello. El artículo 14 de la Ley de Disciplina del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos literalmente señala que “Queda estrictamente prohibido al militar dar órdenes cuya ejecución constituya un delito; el militar que las expida y el subalterno que las cumpla, serán responsables conforme al Código de Justicia Militar”, en tanto que el artículo 427 del Código de Justicia Militar tipifica como un delito con motivo de la Administración de Justicia para “el que ejerza arbitrariamente una influencia ilegal en los procedimientos, para que den por resultado la absolución o la condenación de los acusados, sufrirá la pena de tres años de prisión”. Más aún, el artículo 423 fracción I de propio Código castrense sanciona al funcionario de la Administración de Justicia Militar que “dicte una sentencia con violación de algún precepto terminante de la ley o manifiestamente contraria a las constancias procesales, cuando se obre por motivos inmorales y no por simple error de opinión” de donde claramente se advierte que la subordinación y obediencia jerárquica por sí solas no constituyen ningún obstáculo a la independencia de la justicia militar, tan es así que el artículo 891 del mismo cuerpo legal militar categóricamente ordena que “los jueces para desahogar cualquiera diligencia judicial deberán hacerlo directamente, no teniendo en sus funciones más relación con los comandantes de guarnición, que las establecidas en este Código”. Es decir, los principios de subordinación y obediencia jerárquica que tanto emplean los detractores del fuero de guerra no tienen aplicación dentro de la impartición de justicia militar en México, lo cual se corrobora por el hecho de que la investigación y sanción de las responsabilidades en que pueden incurrir los jueces y magistrados militares en el desempeño de sus funciones no se encuentra en manos de ningún Comandante o autoridad militar; sino que el Título Séptimo del Libro Tercero del Código de Justicia Militar establece el procedimiento que debe seguirse en estos casos, quedando a cargo del propio Supremo Tribunal Militar determinar si es procedente enjuiciar al funcionario o empleado judicial del Fuero Militar, y en su caso suspenderlo de su encargo para sujetarlo al proceso respectivo. A lo largo de la legislación militar existen infinidad de disposiciones que dan muestra clara de que la jerarquía militar no se interpone en la impartición de justicia, como por ejemplo el artículo 19 de la ya aludida Ley de Disciplina del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos dispone que “en un acto oficial, donde estuviere un militar y se presentare otro de mayor jerarquía, le cederá el asiento o lugar preeminente. Esta formalidad no tendrá lugar en los Tribunales Militares.”; o el artículo 285 del reglamento para el Servicio Interior de las Unidades, Dependencias e Instalaciones que categóricamente establece que “el personal del servicio de justicia militar deberá actuar con estricto apego a los principios éticos de legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia en los asuntos en que tengan injerencia”. La principal garantía de que los Tribunales Militares emiten sus resoluciones con total independencia e imparcialidad se encuentra tanto en el procedimiento penal militar, que cumple con todos los principios del debido proceso, respetando los derechos de defensa del inculpado y los de la víctima, la igualdad de las partes, la publicidad de las actuaciones, estableciendo los recursos efectivos para impugnar dichas resoluciones ante un tribunal superior, que a su vez puede ser revisada por la Justicia Civil mediante el juicio de Amparo, por lo que en última instancia son los tribunales constitucionales los que resuelven si tales resoluciones se ajustan o no a derecho. La conclusión del análisis de expertos es obvia: la Corte desconoce el funcionamiento de la justicia militar y a pesar de ello dictaminó contra ella. (Financiero)
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References: resolución 
 resolución 
 artículo 14
 artículo 427
 artículo 423
 artículo 891
 artículo 19
 artículo 285