Source: https://generaldavila.wordpress.com/2016/04/20/guardar-y-hacer-guardar-coronel-de-infanteria-r-juan-ignacio-salafranca-alvarez/
Timestamp: 2017-04-29 05:39:22+00:00

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GUARDAR Y HACER GUARDAR (Coronel de Infantería -R.- Juan Ignacio Salafranca Álvarez) – General Dávila
abril 20, 2016 de generaldavila	GUARDAR Y HACER GUARDAR (Coronel de Infantería -R.- Juan Ignacio Salafranca Álvarez)	La Ley Orgánica 5/1985 del Régimen Electoral General, establece en su artículo 108.8:
“En el momento de tomar posesión y para adquirir la plena condición de sus cargos, los candidatos electos deben jurar o prometer acatamiento a la Constitución, así como cumplimentar los demás requisitos previstos en las leyes o reglamentos respectivos”
El real Decreto 707/1979 de 5 de abril, determina la fórmula de juramento o promesa para la toma de posesión de cargos o funciones públicas, estableciendo en su artículo 1:
“En el acto de toma de posesión de cargos o funciones públicas en la Administración, quien haya de dar posesión formulará al designado la siguiente pregunta:
¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones de (cargo), con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución, como norma fundamental del Estado?
Resulta curioso constatar como los señores Magistrados del Tribunal Constitucional interpretan lo que es una simple afirmativa, pues en una misma sentencia, la 119/1990 afirman, por una parte:
“Para tener por cumplido el requisito legal de prestación de juramento o promesa de acatamiento a la Constitución no bastaría solo con emplear la forma ritual, sino emplearla, además, sin acompañarla de cláusulas o expresiones que de una u otra forma, vacíen, limiten o condicionen su sentido propio, sea cual sea la justificación invocada para ello”
Para más tarde aclarar en lo que, con el debido respeto a tan alto tribunal, cualquier hispano parlante llamaría un claro “pasteleo”:
“La fórmula de juramento o promesa no es incompatible con adiciones que no supongan su incumplimiento”.
Si, en vez de a la letra de la sentencia, nos atenemos a la Gramática española, cada vez más maltratada, una simple afirmativa es sí prometo o sí juro.
Todo lo anterior trata de demostrar cómo, una vez más, los que no respetan el orden vuelven a ganar la partida; pues el acto de jura de la Constitución no tiene otro objeto que dar solemnidad a un acto, mediante un compromiso público de algo que, cada uno en privado, tiene como obligación, el acatamiento a la Constitución. Si ello no fuera así a ningún conductor se le permitiría ponerse al volante sin haber jurado solemnemente cumplir el Código de la circulación, se da por hecho que todo el mundo debe cumplirlo y si no será corregido conforme a la legislación vigente. Lo mismo cabe decir en su ámbito con otras leyes o preceptos.
Todo ello demuestra el poco valor, en estos tiempos de relativismo moral, de cualquier compromiso que se rompe, a las primeras de cambio, haya o no un juramento o promesa de por medio. Tiempo hubo en que un simple apretón de manos era mayor garantía que resmas y resmas de contrato.
En una profesión, la militar que fue y debiera seguir siendo de caballeros, cualquier compromiso que adquieren sus miembros tendría valor de ley; quizá por ello un Ministro de Defensa estableció para determinados mandos militares la misma obligatoriedad que hemos señalado al principio para la toma de posesión de cualquier cargo público, olvidando que todo el que accede al mando o dirección de una Unidad, Centro u Organismo de la estructura militar, juró, en su día, ante algo tan sagrado como la Bandera de la Patria, según una fórmula que ha ido variando en el tiempo, pero que, en cualquier caso obliga a guardar y hacer guardar la Constitución, mientras ordenadamente no se cambie.
En cuanto a lo de hacer guardar, sin que ello justifique que los sigamos, tenemos permanentemente claros ejemplos de su incumplimiento. Empecemos por el título preliminar, o mejor aún por el Real Decreto 2964/1983, de 30 de noviembre por el que se establece el “Día de la Constitución”, que en su artículo 2º dice:
“Las Instituciones del Estado de ámbito nacional o territorial, conmemorarán con la mayor solemnidad y con actos públicos el “Día de la Constitución” en la forma que establezcan sus órganos de gobierno y dirección”.
¿Alguien ha presenciado algún acto público que no sea el que se celebra en las Cortes y al que no asisten de forma continuada los representantes de varias autonomías?
¿Se han tomado alguna vez medidas contra ellos? Pruebe algún particular a infligir cualquier disposición de rango menor y verá como sobre él cae, con toda justicia, el peso de la Ley.
En cuanto al título preliminar, reza en su artículo 3º.1:
“El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”
Ni se exige el cumplimiento del deber de conocerla, al haberse delegado las competencias en educación, con claro incumplimiento de las normas generales que incluyan en los planes de estudio la enseñanza de este idioma, ni se respeta el derecho a usarla, llegándose a imponer multas por hacerlo.
Sigue el mismo artículo en su punto 2:
“Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”
Por tanto, fuera de esas Comunidades Autónomas, no cabe el uso de otras lenguas, habiéndose llegado en el incumplimiento de hacer guardar la Constitución a establecer traductores nada menos que en el Senado español, la cámara alta de representación de los españoles, para traducir de una lengua que nose puede usar en fuera de su ámbito a otra en las mismas circunstancias, entre dos españoles que, no lo olvidemos tienen el deber de conocer la lengua común.
Podríamos poner muchos más ejemplos de vulneración flagrante del ordenamiento constitucional, pero vamos a cerrar con algo que a los militares duele especialmente, lo referente a la Bandera de España.
El artículo 4º, después de definir en su primer punto cuál es la bandera de España, sin especificar Escudo alguno, objeto de una Ley posterior, pasa en su punto 2 a afirmar:
“los Estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las Comunidades Autónomas. Éstas se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales”
Pues bien, no solo se ha permitido reiteradamente la ausencia de la enseña nacional junto a las elegidas por los distintos estatutos, sino que ha habido algún Presidente del Gobierno de España que ha recibido a los representantes de alguna comunidad con la respectiva bandera estatutaria ondeando en el Palacio de la Moncloa. ¿Alguien ha exigido responsabilidades?
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8 pensamientos en “GUARDAR Y HACER GUARDAR (Coronel de Infantería -R.- Juan Ignacio Salafranca Álvarez)”	facoba30 |
abril 20, 2016 en 10:30 am	A la orden de usia mi Coronel, perfectos los extractos referidos en todo el texto sobre la Contitución, que unos cumplen………y otros (los de siempre) no, creo es hora mi Coronel de que esto de un giro de 360 grados, y se les ponga a la clase politica en su sitio, y que cumplan a rajatabla el juramento a la Constitución, quitandoles todos y cada uno de los privilegios que ellos se han impuesto, y que el resto de ciudadanos desposeemos.
Señor y Rey mio D. Felipe VI, ¿hasta cuando va usted dejar que destrocen nuestra patria?, un saludo, y Viva España.
abril 20, 2016 en 10:58 am	Efectivamente Mi Coronel, ese y ningún otro es el problema de España y de los Españoles, si las mas altas Jerarquías de este País, ( casa Real, Gobiernos, Políticos, Jueces, Cuerpos de Seguridad, Autonomías, Diputaciones, Ayuntamientos, etc. etc. no se hacen respetar y obligan a cumplir las Leyes, empezando por ellos mismos, que nos dimos con la Constitución del 78, ¿ como nos pueden pedir a los ciudadanos que cumplamos con ellas ?, ¿ como nos pueden pedir que paguemos nuestros impuestos sin defraudar, cuando ellos son los máximos defraudadores de este País ?.
Cansado estoy de escuchar a los Políticos que hay que cambiar esto y aquello, no Señores, no, no hay que cambiar nada, tan solo hay que hacer cumplir las Leyes que tenemos, y si una vez que todos las cumplamos, se ve que en algo fallan nuestras Leyes, pues entonces sí, entonces mediante el consenso se cambian, pero mientras no hagamos cumplir por parte de todos, las que tenemos, nunca sabremos si estas son las adecuadas o no.
El problema es que en esta Sociedad, adoctrinada tan sectáriamente, en su enseñanza desde la infancia, hace tiempo que todos o casi todos hemos claudicado ya, y el no cumplimiento de nuestras obligaciones, lo vemos como lo mas normal del mundo, teniendo toda la culpa, nuestras Autoridades, al ser ellos los primeros que ni cumplen ni hacen cumplir las leyes.
Un abrazo de un veterano CLP.
abril 20, 2016 en 4:10 pm	Los políticos por el mero hecho de serlo se consideran por encima de las leyes que ellos mismos crean y que infringen a cada paso con total discrecionalidad.
Los políticos en este momento consideran un honor democrático el no tener palabra ni principios, para estas personas la democracia es en si misma el cambalache, el trapicheo y el pasteleo al que dan el rimbombante nombre de consenso y que utilizan para, en nombre del pueblo español, traicionar todo y a todos porque nada es intocable y no hay mas ley que su santa voluntad.
Es por eso que nadie pretende hacer cumplir leyes que ellos consideran fuera de lugar, poco interesantes para sus cambalaches o simplemente que no da rédito político alguno obligar que se cumplan.
El viejo dicho de:
cobra en estos tiempos todo su valor emblemático
abril 20, 2016 en 4:31 pm	Las sentencia del Tribunal Constitucional que usted cita, Don Juan Ignacio, se añade a muchas otras que han sido sistemáticamente incumplidas. Los nacionalistas y separatistas ha despreciado al alto tribunal pero su actitud de desacato no ha tenido consecuencias jurídicas a lo largo del tiempo. Se ha dado así la impresión de que el Estado o bien no dispone de instrumentos adecuados para hacer cumplir las leyes o bien permite que sean burladas por razones políticas. Esta situación de debilidad explica también la forma en que se produce el reto al Estado de Derecho y a la Constitución planteado ahora.
No se puede mantener por más tiempo una situación en la que se da carta de naturaleza a la vulneración de la ley por temor a afrontar el coste político de defenderla eficazmente. Lo que ha ocurrido en estos últimos años es lamentable y tiene graves consecuencias, entre otras la quiebra de ese valor moral indispensable para la convivencia que es el respeto a la ley. De la firmeza que demuestre el Estado para mantener este principio en una situación límite, va a depender no solo el futuro de España como nación, sino el sentido mismo que los ciudadanos den a la democracia y a la libertad. Hacer cumplir la ley no significa obcecación ni rigidez, es más bien un límite a la arbitrariedad y el abuso de poder, la garantía de la libertad y la convivencia entre todos.
Felicitándole por su valiente y oportuno artículo, reciba un abrazo.
abril 20, 2016 en 4:35 pm	Se ha venido consintiendo unas y justificando otras, me refiero al desacato de las Leyes, y una vez perdido el HONOR, hay lo que hay.
abril 20, 2016 en 7:03 pm	Sin comentarios Juan, mas claro agua. Hay dos principios que no parecen estar claros hoy: “Autoridad y responsabilidad”
Hace unos días salto la noticia de que la diputada Canaria Meri Pita ha presentado una proposición no de ley en la que solicita que el Archipiélago debería ser declarado “zona de paz” con el estatus de “territorio de neutralidad permanente” y, en consecuencia, que “el Estado central no establezca en la zona tropas, bases militares ni construya fortificaciones de ningún tipo o sobre la base de ninguna alianza europea o internacional”.
Lo sorprendente, no es el hecho de que esta señora tenga esa convicción o pensamiento, al fin y al cabo el libre albedrío es una cualidad del ser humano y se esté de acuerdo o no con ella, individualmente tiene todo el derecho a expresar su opinión. Lo sorprendente es que sea diputada.
La condición de diputado le exige no solo el sometimiento al DERECHO (en mayúsculas), que también, su guarda respecto a la sociedad a quien representa. Le obliga el juramento o promesa previo a asumir su alta responsabilidad. Y el derecho a la seguridad nacional e individual esta claramente establecido en la Constitución.
No es objeto aquí discutir la ética de la defensa y no lo voy a hacer, pero sí se trata de garantizar la paz social, el mejor camino para asegurarla es procurar el progreso de la sociedad en libertad, con justicia, respeto a la dignidad de grupos o personas y seguridad. El fracaso de cualquiera de estas tres condiciones quebraría la libertad. Y una sociedad conculcada en su libertad, podrá controlarse mediante la fuerza un cierto tiempo, pero ninguna soporta indefinidamente esa indigna situación. Llevaría indefectiblemente a la quiebra de la paz.
Confiemos que esta diputada o cualquier otro iluminado con alta responsabilidad, no piense que eliminando la policía desaparecerían los delincuentes, que por el camino que vamos no sería sorprendente.
http://www.abc.es/espana/canarias/abci-podemos-quiere-echar-canarias-militares-201604191444_noticia.html
abril 21, 2016 en 12:41 pm	Reblogueó esto en yagovelis.
abril 21, 2016 en 4:04 pm	Totalmente de acuerdo . Un abrazo

References: artículo 108
 real Decreto 
 artículo 1
 Real Decreto 
 artículo 2
 artículo 3
 artículo 4