Source: https://www.scribd.com/doc/222962023/Afro-Colombia-No-s
Timestamp: 2016-08-27 20:29:04+00:00

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BrowseUploadSign inJoinBooksAudiobooksComicsSheet MusicWelcome to Scribd! Start your free trial and access books, documents and more.Find out moreAFROCOLOMBIANOS - RAZA NEGRA EN COLOMBIAEn las cúrales de nuestro congreso, en las filas de nuestro ejercito, en las oficinas de nuestros profesionales, en nuestras industrias, en los cuadros de nuestros conjuntosdeportivos, en las aulas de nuestras Universidades y en los bancos de nuestras escuelas, están presentes los afrocolombianos descendientes de razas africanas. Sin embargo, en la literatura Colombiana y en los textos de las escuelas ha faltado la visión de conjunto que nos lleve a comprender el origen de los hombres de piel oscura y de cabellos ensortijados, a analizar sus valores y a exaltar sus meritos, sacrificios y esfuerzos en la formación de nuestra patria. Como un merecido reconocimiento a los Afrocolombianos, en esta sección encontrarás información sobre sus orígenes, su trayectoria, sus aportes y su situación actual. Espero que el contenido aquí expuesto sea de tu agrado, si tienes información complementaria a la aquí expuesta no olvides remitirla al correo contacto@todacolombia.com para anexarla lo antes posible. Que tengas un Feliz día. AFROCOLOMBIANOS - RAZA NEGRA EN COLOMBIA  Población Negra o Afrocolombiana  África – Origen de los Afrocolombianos  Negreros y Esclavos  Trata de negros en Colombia  Sublevación y Cimarronaje en Colombia  Los Palenques  Abolición de la Esclavitud en Colombia  Ley de Manumisión y Libertad de Partos en Colombia  Ley de Abolición de la Esclavitud en Colombia LOS PALENQUES EN COLOMBIA Vertiente cultural Afrocolombiana La población negra o afrocolombiana VERTIENTE CULTURAL AFROCOLOMBIANA La población negra de Colombia se constituye con los descendientes de africanos de las etnias provenientes del Africa ecuatorial, esclavizados y traídos a América desde la época de la Colonia, en el siglo XVI. Su llegada tiene lugar dentro de los inicios del capitalismo mundial, cuando la colonización europea introduce esclavos en el continente americano para la explotación de materias primas como el algodón, azúcar, arroz, tabaco entre otros. Ingresan legalmente al país por Cartagena de indias, haciendo parte de la trata de negros, en un mercado dominado por Holandeses y Portugueses; como contrabando, llegan por el Litoral Pacifico a Buenaventura, Charambirá y Gorgona, o por el Atlántico a las costas de Riohacha, Santa Marta, Tolú y el Darién. Hasta 1550, el asentamiento de población africana en el que hoy es el territorio colombiano era escaso y se limitaba a pequeñas poblaciones de litoral Caribe. A finales del siglo XVI, la mano de obra para la explotación minera era en su mayoría de origen africano, sustituyendo de este modo al indígena en estas labores, debido al rápido descenso poblacional de los aborígenes y a las disposiciones de la Corona en cuento a su protección. También se les incorpora a otros trabajos como la agricultura, las artesanías, la ganadería y el servicio domestico. Sin embargo, también eran objeto de operaciones de inversión y de las modalidades de compra y venta o de alquiler de fuerza de trabajo, así como, créditos, permutas, trueques, hipotecas e incluso pago de servicios. Así pues el trafico esclavista se impone en las Antillas como puente de entrada al continente ante la escasez de mano de obra aborigen aniquilada por los españoles. En 1513 se establecen la primeras medidas para la trata de negros a gran escala, periodo conocido como el de las Licencias, que consistía en cobrar un impuesto de dos ducados por esclavo introducido en las indias, lo que necesitaba una licencia previa que representó una importante fuente de ingresos para la Corona. En 1789 se opta por la libertad del comercio de la mano de obra esclava por lo que la oposición inglesa a la esclavitud y los movimientos independistas americanos, debilitan el comercio y favorecen su gradual extinción. Los afrocolombianos fueron ubicados en zonas calidas, selváticas o en las costas, en ambientes similares a los de su natal Nigeria, Gabón, Congo, entre otros. La mayor concentración se encuentra actualmente en las zonas costeras de la región del Pacifico (Departamentos del Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño) y del Caribe (departamentos de La Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Sucre y Antioquia). Así mismo, se sitúan en las regiones calidas de los valles del Magdalena, Cauca, San Jorge, Sinú, Cesar, Atrato, San Juan, Baudó, Patía y Mira. Algunos enclaves de antiguos palenques, haciendas, minas, o plantaciones bananeras, son hoy en día, núcleos significativos de población negra en casi todas las regiones del territorio colombiano. El Departamento Nacional de Planeación especifica como áreas socioculturales de comunidades negras, las siguientes zonas: Costa Atlántica, Litoral Pacifico, Chocó, Atrato medio, Zona minera de Antioquia, Magdalena medio, Valle del Cauca, Valle del patía, Urabá, San Andrés y Providencia, y el eje cafetero. Actualmente se estima que del total de la población, el 29% es afrocolombiana, es decir, alrededor de 13‟000.000 de habitantes, lo que ubica a Colombia como uno de los países de América con mayor número depoblación negra, después de los Estados Unidos y el Brasil. Los departamentos con mayor población afrocolombiana son Valle (1‟900.000); Antioquia (1‟400.000) y Bolívar (1‟300.000). Arriba LA POBLACION NEGRA O AFROCOLOMBIANA Dentro de la población negra o afrocolombiana se pueden diferenciar cuatro grupos importantes: los que se ubican en el corredor del pacífico colombiano, los raizales del Archipiélago de San Andrés Providencia y Santa Catalina, la comunidad de San Basilio de Palenque y la población que reside en las cabeceras municipales o en las grandes ciudades. Los primeros residen tradicionalmente en la región occidental costera de bosques húmedos ecuatoriales, cuencas hidrográficas, esteros, manglares y litorales; tienen prácticas culturales propias de los pueblos descendientes de africanos entre las que se destacan la música, las celebraciones religiosas y la comida; el cultivo de la tierra tiene raíces fundamentalmente campesinas. En esta región se encuentran los 132 Territorios Colectivos de Comunidades Negras titulados hasta el día de hoy, los cuales ocupan un territorio de 4.717.269 hectáreas que corresponde al 4,13% de las tierras del país. El segundo, correspondiente a las comunidades raizales del archipiélago de San Andrés, Providencia de raíces culturales afro-anglo-antillanas, cuyos integrantes mantienen una fuerte identidad caribeña, con rasgos socioculturales y lingüísticos claramente diferenciados del resto de la población afrocolombiana. Utilizan el bandé, como lengua propia y como religión originaria la protestante. El tercero, la comunidad de San Basilio de Palenque, en el municipio de Mahates del departamento de Bolívar, pueblo que alcanzó su libertad en 1603, constituyéndose en el primer pueblo libre de América, allí se habla la otra lengua criolla afrocolombiana: el palenquero. Este pueblo ha logrado existir, en parte, gracias al relativo aislamiento en que ha vivido hasta hace poco. Los departamentos con mayor porcentaje de afrocolombianos son Chocó, el Archipiélago de San Andres, Providencia y Santa Catalina, Valle, Bolívar y Cauca. Los que concentran aproximadamente el 50% de la población afro del país son: Valle del Cauca, Antioquia y Bolívar. La población afrocolombiana vive en la actualidad un proceso acelerado de migración hacia centros urbanos como consecuencia del desplazamiento forzado ocasionado por el enfrentamiendo de los grupos ilegales, en las regiones de Urabá y del medio Atrato y por la expansión de los cultivos ilícitos en las regiones de los ríos Patía y Naya; es así como en las ciudades de Cartagena, Cali, Barranquilla, Medellín y Bogotá reside el 29,2% de dicha población. Territorios Colectivos de Comunidades Negras (TCCN) por Territorial DANE y departamento Territoriales DANE y departamentos Nº de Municipios con TCCN Nº de Títulos Nº de Comunidades Área total en Hectáreas Noroccidental 34 64 642 3.156.116 Antioquia 10 12 51 240.777 Chocó 24 52 591 2.915.339 Centrooccidental 1 1 10 4.803 Risaralda 1 1 10 4.803 Suroccidental 15 67 567 1.556.350 Cauca 3 15 119 501.617 Nariño 11 29 361 739.648 Valle Del Cauca 1 23 87 315.085 Totales 50 132 1.219 4.717.269 Fuente: INCODER, 2004. Arriba Fuente: Colombia Tierra de Esperanza. Ediciones Aula XXI Ltda. DANE - Departamento Administrativo Nacional de Estadística ÁFRICA - ORIGEN DE LOS AFROCOLOMBIANOS África es uno de los cinco continentes en los que están divididas las tierras del planeta. Situada al sur de Europa y al lado del Asia Menor, en su seno se desarrolló la raza negra, que proliferó en numerosos pueblos y se matizó con muchas culturas. Allí, en su ángulo nordeste, está el río Nilo, dominio de los Faraones, realzado por sus pirámides, riquísimo en sus palacios, ennoblecido por sus sabios, refinado en su nobleza, como cuna de la cultura universal. El norte del África fue escenario de una civilización hoy marchita que llegó a superar a muchos pueblos de la orilla norte del Mediterráneo. Allí se libraron guerras, allí florecieron manifestaciones religiosas y políticas, allí sobre todo, alzo sus tiendas y galopo en sus corceles la civilización árabe que había de aportar a la cultura moderna la penetración de sus matemáticos, el arte de sus arquitectos, jardinerosy ceramistas, la inspiración de sus poetas y la sabiduría de sus médicos, químicos, físicos y astrónomos. Egipto, Etiopía y norte de África (Pueblos morenos pero de facciones muy semejantes al europeo) se hallan separados del resto del continente por una larga cadena de desiertos, de los cuales el mas extenso es el del Sahara. Por largos siglos solo se aventuraban a cruzarlos, al paso de resistentes camellos y entre muchos peligros, los mercaderes que traficaban con riquísimos cargamentos de sedas, tapetes, marfiles, perfumes y gemaspreciosas, cuyo valor superaba las distancias y los riesgos. Y detrás del desierto se mantuvo desconocida el África tropical, la de los rinocerontes y el león, del hipopótamo y del elefante, del orangután, el gorila, la jirafa y la cebra; la de mil maravillas naturales y también la de los negros que vivían en su trópico, como nuestros indígenas americanos, en economías cerradas y que disfrutaban de su aislamiento tratando de lograr una vida mejor para su descendencia y una satisfacción mas adecuada de sus necesidades elementales. Se ha dicho que el aspecto geográfico del África es en todo distinto de los demás continentes. No tiene, como América, una cordillera tan elevada repartiendo en forma sencilla las aguas entre los mares. Sus hoyas fluviales no aparecen iguales a las de América, casi paralelas, como si estuvieran peinadas y confluyendo en el mismo sentido del horizonte. Los ríos mas caudalosos del África tropical son el Nilo, que desemboca al Mediterráneo en su ángulo del Sudeste; el Senegal, el Níger, el Congo y el Orange, que van al Atlántico. De las aguas que afluyen al Oriente, las más importantes son las del Zambaza, esas fueron las principales vías de penetración para los europeos que primero exploraron el inmenso y misterioso corazón de ese continente, y ellas también enmarcan la moradanatural de los negros africanos. Antes de que Colón descubriera la América, ya las naves de Portugal habían bordeado muchas veces el África y explorado sus costas. Si el choque entre Europa y América fue terrible para nuestros indígenas, mas desastroso fue para los pueblos africanos. Guerras, desigualdad religiosa, desprecio de las culturas atrasadas, hicieron que Europa mirara a los hombres de piel oscura como bárbaros enemigos y como seres inferiores, casi como animales. Todos los argumentos falsos se acumularon para despojar a los negros de los más elementales derechos humanos y para atribuir al más fuerte el aprovecharse de ellos en forma inmisericorde. De ahí nació y por eso se generalizo la esclavitud. La conquista del Nuevo Mundo hispano estuvo, regida por los contratos que cada jefe descubridor celebraba, con la Casa de Contratación de Sevilla, pactados según las noticias que llegaban a Europa del oro y riquezas de las Indias. Pero las cosas de América no eran tan buenas ni tan fáciles como se imaginaban los peninsulares, y sobrevinieron las guerras con los nativos, al forzarlos a trabajar en las minas, a producir la alimentación de sus dominadores a serviles de cabalgaduras y de cargueros en los asperísimos caminos que se iban abriendo hacia el interior de las colonias. Aquello era un mundo de tiranos y tiranizados, carente del respeto que infunden las ciencias etiológicas hacia los hombres y las culturas retrasadas. Los indígenas se fueron extinguiendo, despoblándose sus rancherías, asesinando su tradiciones y desplazando a los hombres y mujeres hacia el interior de las selvas y de las costas inaccesibles; en el preciso momento en que era mas necesaria su fuerza de trabajo, para las faenas de la vida colonial, que empezaba a ser mas humana. De ahí nació la venida de los negros africanos a América para ejecutar los trabajos que habían aniquilado a los indígenas. Las bases de la esclavitud en América fueron, pues, la discriminación de razas y el agotamiento de los indígenas americanos. Los principales grupos distinguidos por los antropólogos en la confusa masa de pueblos negros son los sudaneses, que se extienden desde las regiones occidentales pasando por las hoyas del Senegal y del Níger hasta el Sudán anglo-egipcio; los bantúes, cuyo centro principal era el Congo y tierras del sur y sudeste de África; los bosquimanos y los hotentotes, cuyo centro era el sudoeste de África; los negrillos o pigmeos, moradores del cordón ecuatorial africano. Pero no nos interesa tanto esta clasificación, ya que dentro del África las migraciones de las tribus, la esclavitud mutua y el intercambio de mujeres mezclaron hasta el máximo las ideas y los hábitos de los negros. Había sin embargo, en toda la herencia del África negra algunos caracteres comunes que se habían de conservar en el fondo de las almas torturadas de los esclavos y en que consistió su aporte a la nueva sociedad americana. Desnudos, arrancados intempestivamente de sus familias, separados de su paisaje, de sus ocupaciones habituales y de la organización social que aprendieron a respetar desde niños, los negros habían de sentar su mutuo entendimiento en un plano común muy elemental, en lo que les nacía mas del fondo del alma y en lo que consistían sus tradiciones mas arraigadas e insustituibles. Veamos pues cual fue la herencia que nos vino del África: 1. Los pueblos no olvidan sus alimentos familiares. Al venir los negros a América trajeron los frutos a que estaban familiarizados: la patilla o sandia; el gombo que encontramos hoy en el departamento de Bolívar; el ñame y, posiblemente, varias especies de plátanos. 2. Asimismo los hombres se apegan a sus ritmos musicales. Cuando el negro se vio en América, y su padecer y el azote de sus amos le dieron tregua una de sus primeras aspiraciones debió ser la de reconstruir sus primitivos instrumentos musicales, un carrizo, una tambora, para modular con ellos una evocación de su patria perdida, y, al oírla, otros negros y negras debieron sentir el escalofrió de una alegría dormida en el recuerdo y saldrían al ruedo para revivir, a ocultas de sus opresores, su antigua y nueva danza, que es su manera de interpretar la alegría y la gracia, la belleza y el amor. Nació así la música Afroamericana. 3. Sin embargo la cualidad y dote más permanente de la raza negra habían de ser sus creencias religiosas y sus ritos, los cuales, a pesar de la esclavitud, tuvieron larga permanencia en tierras para ellos extrañas de América. 4. Entre los negros es notable el arte de los tejidos elaborados con hojas de palma. Es muy probable que muchas manifestaciones de esa habilidad y de esa gracia que presentan los objetos folklóricos americanos nos vengan del África. 5. La medicina negra, también el arte, envuelven en sí un elemento de terror mágico y sugestivo. El mismo se advierte en muchas de las prácticas médicas y en la personalidad de los curanderos populares en América y en los bailes hipnotizantes como el batuque. 6. Para el europeo, la muerte es tristeza fría y callada, para el indígena es fiesta y para el negro es alarde de sentimientos. También nuestros negros juntan a sus velorios todas las lamentaciones cargadas de dolor y cantan sus afras. Como recuerdo africano podemos tomas también esa costumbre y habilidad con que las negras americanas llevan en la cabeza las ollas, los cantaros, a veces pesados, o también objetos ligeros, manteniendo el equilibrio y el ritmo de andar por senderos escabrosos y largos caminos. Pero, sin duda, el aporte más considerable del negro a su nueva sociedad en América fue su cuerpo y sus dotes hereditarias, su pigmento y su piel, sus músculos y sus caderas, su pelo y su andar, su salud en los peores climas y su reciedumbre para trabajar en ellos. Lo bueno y lo malo del África se debe aceptar como es y porque es parte de nuestra vida nacional. Porque a los negros se les debe culpar también la introducción de varias enfermedades en América tropical, una de las cuales, y no la menor, es la anemia tropical determinada por ciertos gusanos intestinales. 7. No es superfluo recordar, por último, la extraordinaria superioridad física del negro en los deportes ya sea como boxeadores, como futbolistas, beisbolistas, corredores y en casi todos los deportes de exigencia física. Arriba Fuente: PRECOLOMBIA introducción al estudio del indígena colombiano. At. Teresa Arango Bueno. Ed. Sucesores de Rivadeneyra S.A. NEGREROS Y ESCLAVOS EN COLOMBIA La tragedia de los negros comenzaba en el África por la cacería que hacían de ellos como si fueran fieras y por la trata o venta con que se les entregaba a los negreros o “comerciantes de ébano”, que así se llamaban a quienes los transportaban a América. La institución de la esclavitud databa en África de épocas remotas, ya que los mismos negros tenían esclavos para cambiarlos por baratijas y otros elementos necesarios a su vida. También era antiguo el intercambio de mujeres esclavas entre los pueblos africanos. La navegación de los mares, en la época conquistadora, fue un cautiverio, y las naves verdaderas cárceles. No se habían inventado todavía los barcos de hierro, ni lasmaquinas de vapor, ni los medios para conservar el agua y los alimentos, ni los dispositivos para iluminar sin peligro de incendio. La medicina y la cirugía estaban atrasadísimas, y a bordo de las naves eran ejercidas por el barbero, una persona sin ningún conocimiento y que era un verdadero bárbaro. Además de todo esto, las naves eran estrechas y tardaban meses en cruzar el océano; en ellas se comían alimentos que hoy nos producirían náuseas, las noches eran tétricas, las enfermedades eran comunes y en su gran mayoría no tenían remedio, los desordenes se sucedían con frecuenta y los comandantes tenían que mantener la disciplina con castigos terribles, aun con la pena de muerte. Añadase a tales molestias los peligros inherentes al mar y al viento, el calor y la sed del trópico, las tormentas, las perdidas de rumbo, las inquietudes por ataques piratas, los malos olores, el salpullido, los piojos, el mareo, la amenaza de incendios, la brutalidad de los capitanes, el pesado trabajo a bordo, y tendremos una imagen de lo que sufrían los europeos, los señores y amos, navegando hacia América. Pero para describir lo que eran los barcos negreros y lo que sufrían los ya esclavos de por vida, transportados en ellos, faltan palabras y sobran sentimientos. Hacinados en las bodegas calurosas (Donde solo cabían 300 hombres eran amontonados 900), alimentados con escasez, de donde nacía el beriberi; nunca aliviados, tratados con fiereza, castigados a látigo, pasaban aquellos infelices su traslado a lo que se llamaba civilización; olvidando una amargura con otra más reciente. Cuando hombres, mujeres y niños como una recua eran desembarcados en Cartagena, los esclavos respiraban aire libre con pulmones que apenas tenían fuerzas para hacerlo. Allí se los vendía, a veces se los herraba a fuego como al ganado, y los compraban los mineros, los hacendados, los transportadores, como se pudieran negociar unas mulas o una mercancía cualquiera sin alma, sin responsabilidad y sin humanos derechos. Ese criterio mercantil y ganadero con que se vendían los negros, procurando sólo su capacidad de trabajo, ejerció una selección racial que tajo a América lo mas sano, lo mas vigoroso, lo mas apuesto, lo mejor de la sangre que se producía en el África tropical. Si lo sobresaliente de los indígenas pereció en la lucha conquistadora, si de Europa llego junto al conquistador valiente también la chusma de una sociedad envejecida, en cambio del África nos vino lo mejor, lo más vigoroso que allá encontraron los negreros. Inclusive sabemos que vinieron a Cartagena negros de sangre real tan altivos como Domingo Bioho, quien tuvo inquieto durante quince años al Gobierno de la Nueva Granada, hasta que la Corona le dio el titulo de rey de Arcabuco, concediéndole relativa independencia, y allí organizo un pequeño reino africano con corte y soldados. No hay registros del número de negros sacados del África para nuestras costas, ni de los que murieron en la penosa travesía y mucho menos de las que se establecieron y dejaron descendencia en nuestra tierra, solo sabemos que una tercera parte moriría antes de pasar a los compradores y que a Cartagena llegaban alrededor de 4.000 esclavos al año. Las condiciones de los climas calidos, similares a los de sus países de origen, hicieron que los negros, al llegar a costas colombianas, progresarán demográficamente muy rápido y que se acoplarán con las demás culturas fundiéndose y formando la sociedad colombiana de la actualidad. LA TRATA DE NEGROS EN COLOMBIA Abastecimiento y Comercio de Esclavos Los proveedores de la mano de obra esclava en las costas africanas utilizaron diversos métodos para la consecución de la mercancía. En efecto, comoquiera que la esclavitud era institución corriente, especialmente en la costa occidental del África, buena parte del comercio negrero tuvo como fuente la población africana ya esclavizada. Sin embargo, el mayor volumen de esclavos se obtuvo mediante la caza directa y utilizando la violencia, el fraude, promoviendo las guerras intertribales y fomentando la avaricia en príncipes y gobernadores africanos, a quienes se les convirtió en intermediarios del comercio, básicamente por los tratantes portugueses, holandeses, franceses e ingleses. Tratándose de una mercancía tan especial, la Corona española, desde el comienzo mismo de la trata, dispuso una serie de medidas no sólo para controlar estrictamente el comercio y asegurar los impuestos y gabelas, sino para impedir el paso de algunas tribus consideradas levantiscas y peligrosas para el proceso de aculturación del indígena, así como la concentración excesiva del elemento negro que pusiese en peligro la seguridad de los puertos y de las propias colonias, estableciéndose una legislación que regulaba la calidad y cantidad del trafico de esclavos. Además del estricto control que llevaría la Casa de Contratación de Sevilla en relación con los permisos, licencias y asentamientos, así como otros organismos de la administración, en cada caso se establecieron los llamados puertos de permisión o desembarco, internación y reparto de las cargazones africanas. La Nueva Granada contó con el puerto de mayor movimiento y actividad, pues a Cartagena de Indias eran conducidos no sólo los esclavos destinados al gran virreinato peruano, sino los que posteriormente serían reexportados a las islas del Caribe y las Antillas. Cartagena reunía ciertas condiciones económicas y sociales que la habilitaron como puerto ideal para el comercio negrero. Contaba con buen número de médicos y protomédicos para el minucioso examen a que eran sometidas las “piezas de esclavo”, la seguridad para mercancía tan valiosa y codiciada era casi total; la actividad de comerciantes, intermediarios y tratantes, así como la circulación de metales, era intensa; el sistema de comunicaciones era relativamente rápido, lo que facilitaba un comercio y tráfico continuo, etc.; pero además, a los tratantes les resultaba particularmente atractivo arribar a Cartagena y comerciar precisamente allí, pues siendo el Nuevo Reino el mayor productor de oro y dicha ciudad el puerto de salida de los metales, el precio de los esclavos tendía a se superior y de otra parte, las posibilidades para el contrabando de los minerales resultaban excepcionales. Cabe advertir que la política de la Corona en relación con los puertos de permisión obedecían, además, al interés oficial por continuar en estos grandes depósitos el proceso de aculturación del elemento negro, el cual supuestamente comenzaba en las costas africanas. De otra parte, el esclavo negro necesariamente entraba en relación con otras castas y grupos socio-
radicales, sobre todo con el indígena, lo que a juicio de los funcionarios españoles constituía un riesgo para la labor de cristianización de los aborígenes, si no se adoptaban medidas preventivas en el momento mismo de la llegada de los esclavos a territorio americano. Cartagena, en razón de la conquista y defensa militar de los territorios ocupados se convirtió, casi desde su fundación, en punta de lanza de colonización en la etapacontinental y fue además puerto de gran movimiento, centro administrativo de primera importancia, lugar de intenso intercambio y de servicios de una extensa región. Sin embargo, la actividad más lucrativa y el comercio más apetecido fue el que se adelanto con la fuerza de trabajo esclava, convirtiéndose éste en la mayor fuente de riqueza. Aun sin haberse establecido la magnitud del movimiento negrero no la intensidad del comercio durante el siglo XVI y primera mitad del XVII, es de presumir que fue a partir y alrededor de las transacciones con la mercancía fuerza de trabajo esclava como se formaron los grandes capitales de intermediarios y comerciantes y por su parte, el tesoro, como sostenían los propios funcionarios reales, “.... recibía mayor beneficio con un navío de negros que con galeones y flotas...”- a pesar de las continuas quejas de las autoridades del puerto sobre el decaimiento del comercio esclavista, Cartagena fue, desde 1595 hasta 1615, el único puerto de América española autorizado para recibir las cargazones de los asentistas y tratantes de esclavos; con posterioridad se agrego Veracruz y excepcionalmente se dieron permisos para otros sitios. Sin embargo, en casi todos los contratos se estipuló que Cartagena sería el puerto de primera entrada. Mediante una red organizada de grandes comerciantes españoles y criollos, la mercancía humana se distribuía por mar, ríos y caminos a los distintos centros de mercado y sitios de trabajo de América como México, Perú, Santo Domingo, Puerto Rico, Cuba, Caracas, etc., así como a los distritos mineros y a las regiones agrícolas de la Nueva Granada. De acuerdo con lo dispuesto en las licencias, contratos y asientos, la mercancía humana debía trasladarse de las costas africanas a los puertos de permisión, y sólo con la debida autorización se podrían habilitar puertos de refresco o sitios de escala como San Tomé, Jamaica, Barbados, etc. Legalizada la mercancía mediante el pago de impuestos, examen médico e imposición de la coronilla real o marca (operaciones conocidas como Palmeo y Carimba), se procedía a a subasta publica por lotes o “piezas indias” y posteriormente a su distribución e internación a los distintos sitios de trabajo. En el caso de la Nueva Granada, los esclavos eran conducidos en pequeños grupos por los ríos Magdalena y Cauca hacia Santa Fe, Antioquia, Cali, Popayán, Chocó y demás centros y zonas de actividad y explotación económicas. Arriba Fuente: Nueva Historia de Colombia Vol. 1. La esclavitud y la sociedad esclavista. Jorge Palacios Preciado. Ed: PLANETA COLOMBIANA EDITORIAL S.A. 1989. Pag. 168-170. SUBLEVACIÓN Y CIMARRONISMO EN COLOMBIA Sublevación Cimarrones y Cimarronaje SUBLEVACION Uno de los problemas más difíciles y persistentes que debió afrontar la sociedad esclavista prácticamente desde la primera mitad del siglo XVI, fue la huida de los esclavos. En 1530, por ejemplo, los negros fugitivos incendiaron a Santa Marta; hacia 1533, un buen número de esclavos traídos por el fundador de Cartagena huyó a las zonas montañosas de la provincia; en 1556 se produjo una importante rebelión de esclavos en Popayán; en 1598 se presento una sublevación de esclavos en las minas de Zaragoza, matando a dueños y fortificándose en palenques; a finales del siglo, el gobernador de Cartagena proponía formulas para financiar la persecución y búsqueda, a través de cuadrilleros y la Santa Hermandad, de los “Negros cimarrones que con la ocasión de los muchos, montes y aspereza de montañas crecen cada día” y para entonces ya se habían organizado los celebres palenque de la Matuna y San Basilio. Durante el siglo XVII, y especialmente a lo largo del siglo XVIII, fueron numerosas las rebeliones y huidas de esclavos y surgieron muchos palenques y comunidades de negros fugitivos. Frente a este fenómeno que tanta inquietud despertó en la Corona, fue muy distinta la actitud de las autoridades y la de los propietarios. En primer termino los cabildos, audiencias y gobernadores establecieron penas severas para impedir y combatir la fuga y el cimarronaje y más adelante, la Corona adoptó muchas de las disposiciones provinciales. Por su parte, los dueños de los esclavos solían exigir la aplicación de los castigos mas severos, pero difícilmente financiaban las empresas de debelación y exterminio de los palenques, no sólo por los costos que significaban por los permanentes fracasos sino porque el precio de un esclavo cimarrón tenía una depreciación considerable. El cabildo de Cartagena, hacia 1570, dispuso penas severísimas: “....Si al negro o negra que anduviere huido o ausente de sus amos, no se volviere y redujere al servicio de sus amos dentro de un mes después que se ausente, caiga o incurra de que al negro le sea cortado el miembro genital e supinos, lo cual cortado lo pongan en la picota de la ciudad, para que ello tomen ejemplo los negros y negras, la cual justicia se haga públicamente en el rollo, donde rodos los vean, lo cual se ejecute por todo rigor....” y en la Recopilación (Lib. VII, tít. V) se establecieron castigos para los negros cimarrones, a quienes, sin necesidad de instruirles proceso alguno, se les podría castigar con 50 azotes si se ocultaban cuatro días; con 100 azotes si el negro huido se juntaba con otros fugitivos y, finalmente, si permanecía por más de seis meses en cimarronaje, se le aplicaría la pena de muerte, siendo ahorcado “hasta que mueran naturalmente”. De otra parte, las autoridades solían organizar expediciones para la captura de los negros fugitivos, utilizando especialmente grupos de indígenas como guerreros y guías; y mediante el soborno, dadivas, primas y recompensas a la población de color, se lograba la delación captura y aun muerte de los cimarrones. Sin embargo, pese a la severidad de las penas y a la persecución sistemática, surgieron numerosos palenques en casi toda la zona esclavista de la Nueva Granada. La Mutana, Tabacal, San Basilio, San Antero, San Miguel, el Arenal, etc., en la costa del Atlántico; Mompós, Uré, Carate, Cintura, Norosí, en las riveras del bajo Cauca y San jorge; Envigado, Cáceres, Remedios, Guarne, Rionegro, Guayabal, Anolaima, Tocaima, Cartago, Otún, San Juan en el Magdalena medio, Antioquia, región oriental y los Llanos; Patia, Guatapí, Cali, Puerto Tejada, El Cerrito, Yurumangui en el Chocó, Litoral pacifico y Valle del Cauca. Algunos de estos palenques se dieron una organización político-militar muy definida alrededor del cabildo, pero igualmente se adoptaron algunas instituciones del gobierno colonial, mientras que en el aspecto económico predominaron formas africanas, como el uso y explotación comunal de la tierra sobre la base de la ayuda mutua, y en igual forma desarrollaron su propia cultura y tuvieron variadas manifestaciones de la misma. El más famosos de los palenques tanto por su organización como por la beligerancia ante las autoridades y dueños de esclavos fue el de San Basilio, el cual se formó desde finales del siglo XVI al sur de Cartagena. Las autoridades intentaron muchas veces la rendición y destrucción de esta comunidad, pero los palenqueros resistieron los ataques y en no pocas ocasiones pusieron en serio peligro la seguridad del puerto. Las relaciones con este palenque y algunos otros fueron, sin embargo, desde la franca hostilidad y la guerra abierta hasta la solidaridad y entendimiento. Así por ejemplo, en algunas ocasiones a lo largo del siglo XVII, como en 1619, fueron declarados libres algunos grupos de negros cimarrones y se les facilito tierras para laborar, mientras queen otras ocasiones, especialmente a finales del siglo se ordeno el exterminio total de los palenqueros. Estas comunidades relativamente libres, dentro de la sociedad esclavista, se convirtieron en una amenaza permanente para las autoridades coloniales y despertaron una gran inquietud entre la población blanca. De una parte, las autoridades y funcionarios vivían bajo el constante temor de una sublevación general del elemento negro, encabezado por los cimarrones, o la alianza con grupos extranjeros y piratas; de otra parte, los particulares y dueños corrían el peligro de perder el capital invertido en los esclavos o ser victimas de asaltos en los caminos y haciendas, revueltas en las minas, sufrir robos de bienes de consumo y raptos, especialmente del elemento femenino de color. Al parecer los amplios movimientos esclavos, particularmente los del siglo XVIII, tenían como objetivo provocar una insurrección general de la población de color con la posible participación de algunos grupos indígenas en contra de la esclavitud y de las autoridades coloniales. El cimarronismo, el bandidaje y los intentos de rebelión general ponen en evidencia la crisis del sistema y de la sociedad esclavista, la cual se agudizaría mas adelante, dentro del proceso general de evolución de la sociedad colonial, y que comprendería algunas etapas, como la interrupción de la trata y del comercio de esclavos, mayor amplitud en los procesos de manumisión, la libertad de partos y, finalmente la abolición de la esclavitud a mediados del siglo XIX. Arriba CIMARRON Y CIMARRONAJE La resistencia a la esclavitud de la gente africana y de sus descendientes fue constante durante todo el periodo colonial. Formas pasivas, como el desgano en el trabajo, la destrucción de los instrumentos de labor y la desobediencia colectiva, fueron algunas de sus expresiones. A éstas se sumaron otras, activas, como la rebelión y el enfrentamiento. Todas las formas de resistencia contra la esclavitud y la discriminación se denominan cimarronaje. Las expresiones del cimarronaje se conocen con el nombre de cabildos. Estos eran asociaciones de personas procedentes de un mismo lugar en África, que compartían una historia similar. Sus miembros se reunían con frecuencia para realizar bailes, toques de tambor y cantos en los días de fiesta. Los cabildos también se desempeñaban como sociedades de socorro: reunían fondos para resolver las necesidades de sus miembros y auxiliaban a los recién llegados de África. En Cartagena de Indias fueron famosos los cabildos Arará y Mina hasta que, en el siglo XVIII, sus casas fueron cerradas por las autoridades. Esta actitud represiva del gobierno español se debió a que las actividades que allí se realizaban les permitían a los africanos recordar sus costumbres, consideradas en contra de la religión católica. La gente de una misma cultura recurría a sabidurías propias, decisiones y acciones para aliviar sus penas, curar sus dolencias e idear estrategias para recuperar la libertad. Los cabildos fueron centros de evocación y afirmación de valores, imágenes, música, culinaria y expresiones lingüísticas o gestuales de tradición africana. Por esta razón se consideran refugios de africanía, es decir, espacios donde la gente del África podía evocar las memorias, sentimientos, aromas, formas estéticas, texturas, colores y armonías de su tierra natal. Con el paso del tiempo, y gracias a su creatividad, enriquecieron sus legados con tradiciones europeas e indígenas, al tiempo que muchas de sus prácticas se arraigaron en las sociedades de los peninsulares y nativos americanos. No sólo los cabildos fueron espacios de resistencia al cautiverio en la Nueva Granada. Los palenques también lo fueron. Eran pueblos fortificados, construidos por los africanos que huían de sus amos. Los grupos de fugitivos apalencados amenazaron la estabilidad económica de la sociedad esclavista. Para los amos, el cimarronaje representaba una pérdida económica. Los esclavizados tenían un precio y, al fugarse, se fugaba también el capital que representaban. Además eran una amenaza constante porque obstaculizaban el tránsito de mercancías, asaltaban y asesinaban a los viajeros que se dirigían o partían de las ciudades, y ejercían una gran influencia sobre aquellos que aún permanecían en cautiverio. Por otra parte, los cimarrones que vivían en Cartagena y sus alrededores eran vistos como posibles aliados de los piratas ingleses y franceses que deseaban saquear el puerto. Pero la búsqueda de la libertad no se limitó a la resistencia religiosa y bélica. A principios del siglo XVIII ya existía una importante población de criollos, es decir, nacidos en la Nueva Granada, aunque de padres africanos. También se llamaba criollos a los hijos de padres españoles y madres africanas. La sociedad colonial designó a estas últimas personas con la palabra mulatos. En ambos casos el término criollo se refería al hecho de no haber nacido en África, sino en los territorios esclavistas americanos. Un siglo y medio después del inicio de la trata, los criollos recurrieron a las leyes para reclamar su libertad. Las Leyes de Indias y los Códigos Negros regían la vida colonial y la de los esclavizados. A pesar de que muchas de ellas autorizaban el trato inhumano de los cautivos, otras permitían al esclavizado la posibilidad de manumitirse, es decir, de liberarse de la esclavitud. Las modalidades eran múltiples. La libertad podía alcanzarse por concesión o gracia cuando el propietario de un esclavizado lo liberaba sin ninguna contraprestación ni pago. O el cautivo se liberaba cuando lograba reunir el dinero equivalente a su precio y compraba su propia carta de libertad. La transacción era legal, pero se llevaba a cabo sólo si su dueño estaba de acuerdo con la propuesta. Esta modalidad se conocía como automanumisión. La tercera forma de lograr la libertad por la vía de las leyes surgió en 1821, durante los primeros años de la República, cuando se promulgó la Ley de Libertad de Vientres, según la cual el Estado liberaba a todos los africanos y sus descendientes nacidos a partir de ese año. Por último, la Ley de Abolición de 1851, que eliminó totalmente la esclavitud en Colombia. La resistencia también se dio en el ámbito de las creencias y del lenguaje. La espiritualidad de la gente del África, su interpretación del cristianismo, la pervivencia de ancestrales saberes y técnicas botánicas y médicas continuaron activas en la Nueva Granada. Las llamadas curandería, brujería y hechicería eran en realidad prácticas que tenían que ver con métodos curativos africanos que circulaban en todas las ciudades del territorio español, donde no sólo se hablaban lenguas africanas, indígenas y europeas, pues ya habían nacido las lenguas criollas, que combinaban herencias de origen africano con aportes del español y el inglés. Arriba Fuente: Nueva Historia de Colombia Vol. 1. La esclavitud y la sociedad esclavista. Jorge Palacios Preciado. Ed: PLANETA COLOMBIANA EDITORIAL S.A. 1989. Pag. 168-170. LOS PALENQUES EN COLOMBIA Palenques Ubicación de los Palenques
PALENQUES EN COLOMBIA Desde los inicios del periodo colonial muchos esclavizados se volvieron cimarrones y conformaron pequeñas bandas en las montañas. De manera espontánea fueron tomando conciencia de grupo hasta que se convirtieron en apalencados y fundaron pobladosautónomos llamados palenques. Estas comunidades agrícolas se ubicaron en sitios de difícil acceso protegidos por fortificaciones en forma de empalizadas y fosos escondidos, y defendidos por gente equipada con arcos, flechas y armas de fuego. En los reportes del gobernador de Cartagena, Gerónimo de Suazo, se menciona que cuando los soldadosespañoles lograban hallarlos para destruirlos, se encontraban con aldeas bien dispuestas en las que predominaban cultivos de maíz, gallinas y yuca. Los palenques albergaban gentes de diversos orígenes africanos. El liderazgo político, militar y religioso fue una constante en este tipo de sociedades guerreras organizadas por grupos de edad, es decir, mediante un sistema que propendía por la reunión de todas las personas según sus años y su sexo. Esta forma de articular a la colectividad era una respuesta táctica a la necesidad de mantener en pie de guerra partidas de soldadosdispuestos a defender el palenque. El Palenque de San Basilio, situado a 60 km de Cartagena, es una comunidad de descendientes de cimarrones africanos del siglo XVII. Domingo Biohó fue el líder mítico cuya fiereza quedó plasmada en los reportes que los gobernadores de la Provincia de Cartagena enviaban a la Corona. Desde 1603, la fuga de esclavizados de la ciudad de Cartagena y sus alrededores inquietó a las autoridades. Los fugitivos no sólo partían con las herramientas de labranza y las armas de fuego, sino que fundaban pueblos en las ciénagas inaccesibles de la región. Desde sus fortalezas descendían al valle del río Magdalena para asaltar las embarcaciones que transportaban víveres, oro y todo tipo de mercancías. La guerra duró casi un siglo hasta que, en 1691, el rey de España optó por la negociación y les otorgó las tierras en las que habían levantado sus poblados. Gracias a los documentos coloniales se sabe que los palenques de la costa Caribe, en especial los que estaban situados en los Montes de María, como el Palenque de San Basilio, tuvieron una economía de subsistencia basada en sementeras de yuca y maíz, y que establecieron contactos con los esclavizados de las haciendas vecinas, quienes les servían de intermediarios para cambiar pequeñas cantidades de oro extraído de las arenas auríferas de los ríos por medio de armas de fuego. Arriba UBICACION DE LOS PALENQUES EN COLOMBIA La documentación colonial muestra que desde muy temprano hubo palenques en la Península de La Guajira y en las gobernaciones de Santa Marta y Cartagena. En el siglo XVI esta última contó con asentamientos de fugitivos ubicados en los alrededores de los pueblos de San Sebastián de Buenavista, Tofeme en el partido de Tolú y la barranca de Malambo. Estos palenques estaban densamente poblados. En el siglo XVII el inconformismo de los esclavizados aumentó y los palenques se multiplicaron. En la Provincia de Cartagena fueron numerosos. Estaban diseminados a lo largo y ancho del territorio, ocupando el norte, centro y sur de la provincia. En el norte, la actividad se concentraba en la Sierra del Luruaco, donde tenían gran influencia los poblados rebeldes designados con los nombres de Betancur y Matuberé. En el centro, las comunidades cimarronas de San Miguel y El Arenal, situadas en las estribaciones de la Sierra de María, eran reconocidas por su larga tradición de rebeldía y porque contaban con más de doscientos cimarrones cada una. En el sur, los asentamientos de Cimarrón y Norosi se establecieron en la Serranía de San Lucas y ejercieron su dominio en los territorios situados entre los ríos Magdalena y Nechí. Tanto en estos como en los del centro convivieron criollos y deportados africanos de diversos orígenes. En el siglo XVIII los palenques se situaron a lo largo de los valles formados por los ríos Cauca y Magdalena. Un buen ejemplo lo constituye El Castigo, ubicado en el suroccidente del virreinato de Santa Fe, que congregó a más de cuatrocientas familias asentadas en dos poblados estables, y que basaban su subsistencia en una economía estacional. ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD EN COLOMBIA La abolición de la esclavitud en Colombia fue un proceso largo y con muchos altibajos e inconsistencias. Fueron varias las décadas que tuvieron que esperar los afrocolombianos para que se hiciera realidad la abolición definitiva de la esclavitud. Con la abolición de la esclavización el primero de enero de 1852, culminó el largo proceso de manumisión republicana que se había iniciado 40 años atrás con la expedición de la Constitución de Cartagena de 1812. Allí se legisló por primera vez en Colombia sobre la libertad de las personas esclavizadas, libertad que jamás se concretó debido al fracaso del proyecto político cartagenero, producto de la Reconquista española en 1815 comandada por Pablo Morillo. No obstante, este personaje logró lo que tal Constitución no pudo: otorgó la libertad a muchos esclavizados a cambio de la colaboración con la causa española. Precisamente, debido al contexto en que se inició y desarrolló la discusión sobre la abolición —el de la guerra de independencia— el problema de la esclavización, más que un tema humanitario, se convirtió en una consigna política con la que se buscó insistentemente ganar adeptos y pasar como benefactores del prójimo, así como modernos y demócratas. Esto hizo Bolívar en 1816, cuando para salirle al paso a la propuesta de libertad de los esclavizados ofrecida por los españoles, les prometió también libertad a cambio de la vinculación al ejército patriota. El espinoso tema de libertad de las personas esclavizadas se discutió después de la independencia, en el Congreso de Cúcuta. Allí, uno de los aspectos más debatidos fue la Ley de Libertad de Vientres, sancionada el 19 de julio de 1821. Su texto final fue una clara conciliación entre los abolicionistas y los anti-abolicionistas. La Ley sólo se aprobó cuando se protegió el derecho a la propiedad privada de los esclavistas, que se expresó en la consigna de “ser generosos con los esclavos sin dejar de serlo con los amos”. Este fue el salvavidas al que se aferraron los anti-abolicionistas, liderados por personajes como el padre de la Historiografía colombiana, José Manuel Restrepo; Domingo Briceño y el cartagenero Ildefonso Méndez, entre otros. Este grupo aprobó la Ley sólo cuando se les garantizó la defensa de sus intereses, que fueron protegidos con el polémico artículo 2º de dicha Ley, en el que se estableció “que los hijos de las esclavas que nacieran a partir de 1821 serían libres en la medida en que les trabajaran a los amos de sus madres durante 18 años”. Con esto no sólo aplazaban la libertad para 1839, sino que otorgaban la libertad a un reducido número de personas y no a todos los esclavizados, tal como se les había prometido en el transcurso del proceso de independencia. A esta fórmula debió finalmente adherirse Bolívar, lo que contradecía su posición inicial de libertad absoluta, inmediata y sin restricciones. Contra los intereses económicos de los esclavistas, nada tenía que hacer la palabra empeñada de Bolívar, ni los preceptos liberales y modernos que ideológicamente habían guiado la guerra de independencia: libertad, igualdad y fraternidad. A partir de ese momento, para los hijos e hijas de las esclavizadas nacidas en 1821, el año de 1839 tenía un significado especial, cargado de un cúmulo de esperanzas y expectativas, ya que en esa fecha debían obtener su libertad al cumplir el requisito de los 18 años de trabajo. Pero, contrariamente a lo esperado, el Estado aprobó la Ley del 29 de Mayo de 1842, con la cual no solamente se aplazó por 5 años más la libertad de los que debían obtenerla en 1839, sino que se reabrió el tráfico de personas esclavizadas que había sido prohibido en 1821. A esta nueva frustración la población esclavizada respondió con el recurso del cimarronaje. En efecto, si bien esta fue una práctica recurrente durante el siglo XIX, fue precisamente en 1840, y especialmente en 1842, cuando el cimarronaje alcanzó su máxima intensidad como respuesta lógica al incumplimiento de lo establecido en la Ley. La sistemática presión del imperio inglés sobre los países latinoamericanos para que acabaran con la esclavitud, el incremento del cimarronaje como consecuencia del fracaso de la manumisión republicana, el ascenso del liberalismo al poder y la entrada en escena de la Generación del 48 —llamada así por la influencia recibida por la Revolución Francesa—, quienes consideraban a la Constitución de Cúcuta como un producto inacabado, fueron sentando las bases para que la abolición apareciera de nuevo cómo consigna política y como el aspecto más inconcluso y llamado a corregir de la Constitución de 1821. En las nuevas condiciones, las Sociedades Democráticas se convirtieron en el espacio desde donde los sectores populares le reclamaron a la elite la abolición de los esclavizados. Para esto, entre otros mecanismos, los liberales aprovecharon las fiestas nacionales como el 20 de Julio y las regionales, como la independencia de Cartagena, para liberar a los pocos esclavizados que les permitía la crisis económica de las Juntas de Manumisión. En el espectáculo de la „libertad‟ el número de liberados era lo menos importante; lo que interesaba realmente a los liberales, además del ritual, era posar frente a los conservadores como verdaderos demócratas y amantes de libertad. Eran tales los dividendos políticos de la consigna de la abolición, que los conservadores también la asumieron como suya a través de las Sociedades Conservadoras. Desde su llegada a la presidencia en 1850, José Hilario López no sólo defendió, como era de esperarse, la norma de “Ser generoso con los esclavizados sin dejar de serlo con los propietarios”, además se inclinó por un proceso de abolición a largo plazo. Solo la presión que se hizo desde el Congreso, la prensa, las Sociedades Democráticas, y la ejercida por los propios esclavizados, lo llevaron finalmente a la decisión de la abolición absoluta. El debate parlamentario sobre la abolición se inició en marzo y concluyó en mayo de 1851. Este fue una réplica al de Cúcuta: la discusión se centró en el tema de cómo ser justo con los esclavizados sin dejar de serlo con los esclavistas, es decir la protección del derecho a la propiedad privada. Cuando la abolición era inminente, conservadores y liberales zanjaron sus diferencias y contradicciones, y en único bloque defendieron la fórmula de abolición con indemnización. Únicamente cuando el Estado les garantizó el pago de los esclavos que iban a ser liberados, aprobaron finalmente la Ley de Manumisión, el 21 de julio de 1851, para que entrara en vigencia el 1º de enero de 1852, fecha en que aproximadamente 16.000 esclavizados accedieron a la libertad por la vía de la manumisión republicana. El 1º de enero de 1852, los liberales, a través de actos públicos, celebraron en todo el país el triunfo de la libertad con ruidosas fiestas en las que se entregaron las certificaciones de libertad a los esclavizados y vales a los esclavistas que estipulaban el valor a pagarles por los esclavos liberados. Una de estas celebraciones, por ejemplo, fue la que se efectuó en Barranquilla, la cual se inició con un Tedeum: “después de este acto religioso se colocó el retrato del ciudadano presidente, general José Hilario López, en la sala de sesiones de la Sociedad Democrática. Por la tarde, presidido por la Junta de Manumisión, tuvo lugar en la plaza de la Iglesia Parroquial el interesante acto de romper para siempre las cadenas de la esclavitud a 70 seres que gemían bajo su peso, cuyo acto dispuso dicha junta con el entusiasmo y solemnidad digno del objeto para dar cumplimiento a lo dispuesto por la Ley del 21 de julio de 1851. La corporación municipal, las autoridades políticas, judiciales y eclesiásticas, la Sociedad Democrática y una infinidad de espectadores concurrieron a su mayor lucimiento”. En otros actos del Caribe Neogranadino, “en medio de numeroso público, música, bailes y aclamaciones se colocó en la cabeza de los recién liberados las palabras de libertad, igualdad y fraternidad”. A su vez, Juan José Nieto, gobernador de la provincia de Cartagena inició el 1º de enero de 1852 su extenso discurso en el acto de abolición con las siguientes palabras: “Mis hermanos. Desde hoy se acabaron los esclavos en la Nueva Granada; y es por eso que los saludo en este día, el más solemne, el más bello que ha tenido la República, porque es el día complementario de nuestra regeneración política; el día en que ha desaparecido para siempre de entre nosotros el odioso título de señor y de esclavo, y en que ninguno de nuestros hermanos lleva colgada de su cuello la poderosa, la negra cadena de la servidumbre”. Nieto terminó su discurso arengando a la multitud con estas consignas: “Viva la Nueva Granada. Viva la libertad. Viva la República. Viva la democracia. Viva la administración López”. Autor: DOLCEY ROMERO JARAMILLO Profesor de la Universidad del Atlántico y la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla. Fuente: El Heraldo. Edición digital del la revista dominical del 07-01-14 LEY DE MANUMISIÓN DE PARTOS EN COLOMBIA Acta 26 Sesión del día 28 de mayo de 1821 Leída el acta del día 26, fue aprobada con algunas ligeras correcciones que se hicieron. Seguidamente se recibió por el señor presidente el juramento acostumbrado, al señor José Antonio Yanes, quien tomó asiento en la sala como diputado suplente renombrado en la provincia de .....(ilegible). Después se leyeron tres informes de la comisión de peticiones, que se reservaron para proveer, y procediendo al orden establecido para el día, antes de éste, hizo el señor Félix Restrepo la siguiente moción, que fue apoyada por unanimidad de votos: “Que en consecuencia de los respetables encargos del Libertador, presidente y congreso de Angostura, tome este cuerpo en consideración los medios de extinguir la esclavitud”, y al intento hizo manifestación de proyecto de decreto redactado por una de las comisiones preparatorias que tuvo antes de la instalación del congreso, que se mandó agregar, y efectivamente se agrega a esta acta”. Cuando los pueblos de América concibieron el generoso y magnánimo designio de sacudir la opresión peninsular, no se propusieron por objeto las ventajas y comodidad de una sola clase de hombres ó familias. Si la Europa, en tortuosas sendas de su atroz y avarienta política sólo ha pensado el desdoblar el África para llenar la América de las victimas de su codicia, los nacientes gobiernos de ésta, ilustrados por la religión y la humanidad han dirigido todas sus miradas a la común felicidad de sus habitantes, y principalmente de esta numerosa porción del género humano, que ha sido en todos los tiempos la más desgraciada. Esta resolución bienhechora y, por decirlo así, creadora de una parte de la especie humana, estaría ya verificada si la España, asesina siempre de la América, no hubiera emprendido desolarla por segunda vez por una guerra, cuyas crueldades no tienen ejemplo sino en la historia de la conquista. El Congreso de Colombia, íntimamente persuadido de que ningún gobierno puede ser justo ni merecer la protección del Todopoderoso si no emplea su autoridad y fuerzas en la ventaja de sus semejantes, y enseñado por la historia de los siglos que la supresión de la esclavitud debe ser un medio seguro de mejorar las costumbres publicas y una fuente inagotable de prosperidad y abundancia en los importantes ramos del comercio, agricultura y minas; deseando al mismo tiempo conciliar en cuanto es posible los derechos de la naturaleza con el menor perjuicio de los poseedores. LEY DE 21 DE JULIO DE 1821 Sobre libertad de los partos, manumisión y abolición del tráfico de esclavos El Congreso General de Colombia CONSIDERANDO: 1º. Que el último Congreso de Venezuela recomendó muy vivamente al de Colombia, que tomase en consideración la suerte de los esclavos que existen en el territorio de la República. 2º. Que siguiendo los principios eternos de la razón, de la justicia y de la más sanapolítica, no puede existir un gobierno republicano verdaderamente justo y filantrópico, si no trata de aliviar en todas las clases a la humanidad degradada y afligida; 3º. En fin, que un objeto de tan grande trascendencia para la República se debe realizar extinguiendo gradualmente la esclavitud; de modo que sin comprometer la tranquilidad pública, ni vulnerar los derechos que verdaderamente tengan los propietarios, se consiga el que dentro de un corto número de años sean libres todos los habitantes de Colombia, DECRETA LO SIGUIENTE: Artículo 1º. Serán libres los hijos de las esclavas que nazcan desde el día de la publicación de esta ley en las capitales de provincia, y como tales se inscribirán sus nombres en los registros cívicos de las municipalidades y en los libros parroquiales. Artículo 2º. Los dueños de esclavas tendrán la obligación precisa de educar, vestir y alimentar a los hijos de éstas, que nazcan desde el día de la publicación de la ley; pero ellos, en recompensa, deberán indemnizar a los amos de sus madres los gastos impendidos en su crianza con sus obras y servicios, que les prestarán hasta la edad diez y ocho años cumplidos. Artículo 3º. Si antes de cumplir la edad señalada quisieren los padres, los parientes u otros extraños sacar al niño o joven, hijo de esclava, del poder del amo de su madre, pagarán a éste lo que regule justo por los alimentos que le ha suministrado, lo que se verificará por un avenimiento particular o por el prudente arbitrio del juez. Artículo 4º. Cuando llegue el caso de que por haber cumplido los diez y ocho años salgan los jóvenes del poder de los amos de sus madres, será una obligación de éstos el informar a la Junta de que se hablará después, sobre la conducta y procedimientos de los expresados jóvenes, a fin de que promueva con el Gobierno el que se les destine a oficios y profesiones útiles. Artículo 5º. Ningunos esclavos podrán venderse para fuera de la provincia en que se hallen, separándose los hijos de los padres; esta prohibición sólo subsistirá hasta que los hijos lleguen a los años de la pubertad. Artículo 6º. Se prohíbe absolutamente la venta de esclavos para fuera del territorio de Colombia, lo mismo que su extracción con igual objeto de venta. Cualquiera que infrinja esta disposición estará obligado a restituir dentro de cuatro meses los esclavos extraídos, los que por el mismo hecho quedarán libres. En caso de no verificarse la restitución, el infractor pagará la multa de $ 500 por cada esclavo, los que se aplican para los fondos de manumisión. Artículo 7º. Se prohíbe la introducción de esclavos de cualquiera manera que se haga; prohibiciones asimismo que ninguno pueda traer como sirviente doméstico más de un esclavo, el cual no podrá enajenarse en el país, y a su arribo a los puertos de Colombia se hará entender al introductor la obligación de reexportarlo en que queda constituido, dando para ello las seguridades convenientes. Los esclavos introducidos contra la prohibición de esta ley, serán por el mismo hecho libres. Artículo 8º. Se establecerá un fondo para la manumisión de esclavos, compuesto: 1º, de un 3 por 100 con que se grava, para tan piadoso objeto, el quinto de los bienes de los que mueren, dejando descendientes legítimos; 2º, de un 3 por 100 con que también se grava el tercio de los bienes de los que mueren, dejando ascendientes legítimos; 3º, del 3 por 100 del total de los bienes de aquellos que mueren dejando herederos colaterales; 4º, en fin, del 10 por 100 que pagará el total de los bienes de los que mueren dejando herederos extraños. Artículo 9º. Para colectar estos fondos se establecerá en cada cabeza de cantón una junta llamada de manumisión, compuesta del primer juez del lugar, del vicario foráneo eclesiástico, si lo hubiere, y por su falta, del cura, de dos vecinos y un tesorero de responsabilidad, los que nombrará el gobernador de la provincia. Artículo 10º. Formadas las juntas elegirán un comisionado en cada parroquia para que llevando listas de los que mueren y de las herencias que dejan, se cobre con la mayor brevedad y exactitud el impuesto de manumisión de esclavos, de que se hará cargo al tesorero con la debida cuenta y razón, para darla a su tiempo a quien corresponda. Artículo 11º. Los tesoreros de los fondos de manumisión presentarán anualmente sus cuentas a los ministros principales del tesoro de la provincia; en donde no los haya, lo verificarán a los ministros principales de la más inmediata, pero las feneceráel gobernador de la provincia en donde tuviere su origen. Artículo 12º. Anualmente en los días 25, 26 y 27 de diciembre, destinados a las fiestas nacionales, la junta de manumisión de cada distrito libertará los esclavos que pueda con los fondos existentes. Su valor se satisfará a los amos a justa tasación de peritos, escogiéndose para la manumisión los más honrados e industriosos. Artículo 13º. Cuando no haya esclavos en el cantón o provincia, los fondos se destinarán por el jefe del departamento a la manumisión de los esclavos de otra provincia; si no los hubiere en todo el departamento, el Presidente de la República designará los esclavos que deban manumitirse con aquellos fondos. Artículo 14º. La contribución de que habla el artículo 8º quedará abolida por el mismo hecho de que se extinga la esclavitud en todo el territorio de la República; y ninguna autoridad podrá aplicar a otro destino la menor porción de su producto. Artículo 15º. Se declaran perpetua e irrevocablemente libres todos los esclavos y partos de esclavas que habiendo obtenido su libertad en fuerza de leyes y decretos de los diferentes gobiernos republicanos, fueron después reducidos nuevamente a la esclavitud por el gobierno español. Los jueces respectivos declararán la libertad, acreditándose debidamente. Comuníquese al Poder Ejecutivo para su publicación y cumplimiento. Palacio del Congreso General de Colombia a 19 de julio de 1821, 11º. El Presidente del Congreso, JOSE MANUEL RESTREPO El Diputado Secretario, FRANCISCO SOTO. El Diputado Secretario, MANUEL SANTAMARIA. Palacio de Gobierno de Colombia, el Rosario de Cúcuta, a 21 de julio de 1821. Publíquese y ejecútese en esta villa, y para que se haga lo mismo en todos los pueblos de la República, comuníquese a los Vicepresidentes de los Departamentos. CASTILLO Por Su Excelencia el Vicepresidente de la República, el Ministro del Interior, DIEGO BAUTISTA URBANEJA. Arriba Fuente: Archivo general de la Nación. Abolición de la esclavitud en Colombia y Ley de Manumisión de partos. Movimiento Social de Comunidades Negras LEY DE LIBERTAD DE ESCLAVOS EN COLOMBIA EL SENADO Y CÁMARA DE REPRESENTANTES DE LA NUEVA GRANADA REUNIDOS EN CONGRESO DECRETAN: Artº 1º.- Desde el día primero de Enero de mil ochocientos cincuenta y dos serán libres todos los esclavos que existan en el territorio de la República. En consecuencia, desde aquella fecha gozarán de los mismos derechos y tendrán las mismas obligaciones que la Constitución y las leyes garantizan e imponen a los demás granadinos. Artº 2º.- El comprobante de la libertad de cada esclavo será la carta de libertad espedida en su favor con arreglo a las leyes vigentes, previos los respectivos avalúos practicados con las formalidades legales, y con las demás que dictan el Poder Ejecutivo. Sº Único.- Ningún esclavo menor de cuarenta y cinco años será avaluado en más de mil y seiscientos reales si fuere varón, y de mil y doscientos reales si fuere hembra: y ningún esclavo mayor de cuarenta y cinco años será avaluado en más de mil y doscientos reales si fuere varón, y de ochocientos reales si fuere hembra. Artº 3º.- Las juntas de manumisión expedirán a los tenedores de aquellos esclavos que fueren avaluados, y a quienes se fuere dando carta de libertad de conformidad con lo dispuesto en esta ley, certificados de la presentación, avalúo y libertad de cada esclavo, a fin de que oportunamente puedan cambiar los referidos certificados por los vales de manumisión mandados expedir por la presente ley. Artº 4º.- La Junta abrirá un registro de los nombres de todos los esclavos existentes en el cantón, expresando si fuere posible, la fecha y el lugar del nacimiento de cada uno de ellos, el distrito parroquial de su residencia y el dueño a que pertenezca. De este registro se sacará copia legalizada, la cual se enviará a la Junta Provincial de Manumisión. Artº 5º.- Teniendo a la vista, la Junta Provincial, las copias de todos los registros de las juntas de cantón, [Folio 69v]: formará un cuadro del cual enviará copia al Poder Ejecutivopor la Secretaría de Relaciones Exteriores, a fin de que se expidan por la de Hacienda los vales de la deuda creada por la presente ley de conformidad con los reglamentos que en el particular expidiere el Poder Ejecutivo. Art.º 6º.- Los vales que se emitan conforme a esta ley, llevarán la denominación de "vales de manumisión", y no ganarán interés. El producto anual de las contribuciones establecidas por leyes anteriores, y por la presente, para la manumisión de esclavos, se destinará a la amortización anual de dichos vales, a cuyo efecto el Poder Ejecutivoformará lotes de mil a diez mil reales, los cuales serán rematados en pública subasta en el mejor postor, que lo será el que ofreciere mayor cantidad en vales de la deuda creada por la presente ley. Art.º 7º.- El Poder Ejecutivo dispondrá que los tesoreros de manumisión enteren en las respectivas oficinas de hacienda, los fondos de su privativa recaudación; y tanto de estos como de los que recaudaren las oficinas de hacienda, y aplicados por leyes anteriores y por la presente a la manumisión de esclavos, se llevará cuenta separada. Art.º 8º.- Al fin de cada año económico se formará la cuenta general de los ingresos, y la suma total que resultare, tanto en dinero como en deudas líquidas, se destinará por elPoder Ejecutivo a la amortización de los vales de la deuda creada por la presente ley, de conformidad con lo dispuesto en el art.º 6º. Art.º 9º.- Se aumentan los fondos destinados para la manumisión con los siguientes impuestos que se cobrarán desde el día primero de Setiembre próximo: - 1º el seis por ciento en lugar del cuatro, y el 15 por ciento en lugar del doce y medio, de que habla el parágrafo primero del art.º 1º de la ley de 22 de Junio de 1850. - 2º el dos por ciento en lugar del uno, de que hablan los parágrafos 4º, 9º y 10º del propio artículo: - 3º el cuatro por ciento de las rentas provenientes de capellanías y fundaciones piadosas para festividades eclesiásticas. - 4º el dos por ciento de todas las rentas provenientes de beneficios y propiedades de monasterios, y cualesquiera bienes conocidos bajo la denominación común de "bienes de manos muertas", con excepción de las rentas de [Folio 70] los establecimientos de caridad, beneficencia, y educación pública: - 5º. el cuatro por ciento de las pensiones civiles y militares que alcancen a doscientos pesos anuales, y el uno por ciento más sobre esta base de las pensiones que excedan de aquella suma. Artº. 10º.- Las contribuciones establecidas por leyes anteriores y por la presente, con el objeto de crear fondos aplicables a la manumisión de esclavos, continuarán cobrándose hasta obtener la total amortización de los vales mencionados en los artículos 5º y 6º. Artº. 11º.- Los fondos de manumisión son sagrados, y ninguna autoridad ni corporación pública, ni funcionario de cualquier clase que sea, podrá distraerlos de su objeto, ni darles distinta inversión de la aquí establecida, pues quedarán personalmente responsables de mancomún et in solidum, y obligado al reintegro de la suma o sumas distraídas o invertidas en otros usos, tanto la corporación o el funcionario que diere la orden, como el funcionario o empleado que la ejecutare. Artº. 12º.- Inmediatamente después de la publicación de esta ley, en cada cabecera de cantón, cesarán los efectos de las disposiciones contenidas en los capítulos marcados con los números 1º, 2º, y 3º del art.º 9º de la ley de 22 de Junio de 1850; pero serán pagadas en dinero las deudas contraídas hasta dicho día, por los fondos de manumisión. De ahí en adelante los fondos que se colectaren servirán para llevar a ejecución las disposiciones contenidas en la presente ley. Artº. 13º.- Ningún esclavo prófugo será avaluado antes de su aprehensión, ni espedido por su valor el certificado mencionado en el Artº 3º. Tampoco lo serán los esclavos mayores de sesenta años, los cuales son libres, ni los manumisos nacidos después de la publicación de la ley 7ª Parte 6ª Tratado 1º de la Recopilación Granadina, los cuales no son vendibles. Artº. 14º.- Son libres de hecho todos los esclavos procedentes de otras naciones que serefugien en el territorio de la Nueva Granada, y las autoridades locales tendrán el deber de protegerlos y auxiliarlos por todos los medios que estén en la esfera de sus facultades. Artº. 15º.- Autorízase al Poder Ejecutivo para que pueda celebrar un tratado público con el Gobierno de la República del Perú, por medio del cual se obtenga la libertad de los esclavos granadinos que han sido importados: el territorio de aquella nación, abonando la Nueva Granada la indemnización que haya de darse a los actuales poseedores de aquellos esclavos, en parte de pago de la cantidad que corresponde a esta República en la que adeudaba la del Perú a la antigua Colombia. Artº. 16º.- Los derechos que se causen a deber a la renta de manumisión por fallecimiento de una persona que haya dejado bienes en diferentes provincias se liquidarán en aquella en que haya fallecido, y para el pago de ellas se pondrán de acuerdo las respectivas juntas de manumisión. Artº. 17º.- Si el individuo que fallezca dejare bienes en diferentes cantones de una misma provincia, la liquidación y pago se harán en el cantón en que haya fallecido, si la Junta Provincial de Manumisión no designare al efecto uno de los otros en que se encuentre parte de los bienes. Artº. 18º.- Los que reconozcan censos cuya hipoteca consista en esclavos, o en fincas con esclavos, podrán redimirlos con vales de los mandados expedir por la presente ley, siendo admisibles en pago por su valor nominal. Artº. 19º.- Quedan derogadas todas las disposiciones contrarias a las de la presente ley, y el P.E. dictará todos los reglamentos y órdenes del caso a fin de que tenga su más puntual cumplimiento. Dada en Bogotá a veintiuno de mayo de mil ochocientos cincuenta y uno. El Presidente del Senado, El Presidente de la Cámara de Juan N. Azuero Representantes J. Caicedo rojas El secretario del Senado, El Representante Secretario, Ramón González Antº. M. Pradilla Bogotá, a Veinte y uno de mayo de mil ochocientos cincuenta y uno. Ejecútese y Publíquese El Presidente de la República, José Hilario López El Secretario de Relaciones Exteriores, Victoriano de D. Paredes Decreto 2566 de 2003WEG Motor de Corriente Continua 677 Catalogo EspanolBrother1034 Overlock1. Presentacion General Rusicst1. Presentacion General Rusicstatencion niños a y adolescentessolucionario_aprendo4B101_ConfeccionesManual Del Cutivo de Tomate WEBCONTRATO ANCIANATO FUNDACION4636_Política_Pública_de_RetornosNORMATIVAS PARA LA ELABORACIÓN DEL INFORME ESCRITO DEL PROYECTO DE INVESTIGACIÓNModal Ida Des de Trabajo de GradoLA FORMULACION DE PROYECTOS PRODUCTIVOS
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