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Timestamp: 2013-12-06 12:25:09+00:00

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DINERO: julio 2010
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[La Asamblea General de Naciones Unidas, aprobó ayer 28 de julio, en su sexagésimo cuarto período de sesiones, una resolución que reconoce al agua potable y al saneamiento básico como derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos. La resolución fue adoptada a iniciativa de Bolivia, tras 15 años de debates, con el voto favorable de 122 países y 44 abstenciones. La Asamblea de Naciones Unidas se mostró “profundamente preocupada porque aproximadamente 884 millones de personas carecen de acceso al agua potable y más de 2.600 millones de personas no tienen acceso al saneamiento básico, y alarmada porque cada año fallecen aproximadamente 1,5 millones de niños menores de 5 años y se pierden 443 millones de días lectivos a consecuencia de enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento”. La adopción de esta resolución estuvo precedida de una activa campaña liderada por el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma. A continuación presentamos la intervención de Pablo Solón, representante Permanente del Estado Plurinacional de Bolivia, en la Asamblea General de Naciones Unidas.] “Derecho Humano al Agua y Saneamiento” Señor PresidentePermítanme empezar la presentación de esta Resolución recordando que “Los seres humanos somos esencialmente agua”. Alrededor de dos terceras partes de nuestro organismo están compuestas de agua. Un 75% de nuestro cerebro está constituido por agua, y el agua es el principal vehículo de las transmisiones electroquímicas de nuestro organismo.Nuestra sangre circula como un enjambre de ríos en nuestro cuerpo. El agua en la sangre ayuda a transportar nutrientes y energía a nuestro organismo. El agua también aleja de nuestras células los productos de desecho para su excreción. El agua ayuda a regular la temperatura de nuestro cuerpo.La pérdida de un 20% de agua del cuerpo puede causar la muerte. Es posible sobrevivir varias semanas sin alimento pero no es posible sobrevivir más de algunos días sin agua. “El agua, sin duda alguna, es vida”.Por eso hoy, presentamos esta histórica resolución a consideración del plenario de la Asamblea General los Estados copatrocinadores de:Angola, Antigua y Barbuda, Arabia Saudita, Azerbaijan, Bahrein, Bangladesh, Benin, Eritrea, el Estado Plurinational de Bolivia, Burundi, Congo, Cuba, Dominica, Ecuador, El Salvador, Fiji, Georgia, Guinea, Haití, Islas Salomón, Madagascar, Maldivas, Mauricio, Nicaragua, Nigeria, Paraguay, República Centroafricana, República Dominicana, Samoa, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Serbia, Seychelles, Sri Lanka, Tuvalu, Uruguay, Vanuatu, la República Bolivariana de Venezuela, y Yemen.El derecho a la salud fue originalmente reconocido en 1946 por la Organización Mundial de la Salud. En 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos declaró entre otros el “derecho a la vida”, el “derecho a la educación” y el “derecho al trabajo”. En 1966 se avanzó en el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales con el reconocimiento entre varios otros del “derecho a la seguridad social”, y “el derecho a un nivel de vida adecuado” que incluye una alimentación, vestido y vivienda adecuados.Sin embargo el “derecho humano al agua” ha seguido sin ser reconocido plenamente aunque existen claras referencias en varios instrumentos internacionales como: la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.Por eso los copatrocinadores presentamos esta resolución para que se reconozca el derecho humano al agua y al saneamiento en momentos en los cuales las enfermedades provocadas por falta de agua potable y saneamiento provocan más muertes que cualquiera de las guerras.Cada año más de 3 millones y medio de personas mueren por enfermedades transmitidas por agua contaminada.La diarrea es la segunda causa más importante de muertes de niños por debajo de los 5 años. La falta de acceso a agua potable mata más niños que el SIDA, la malaria y la viruela juntos.A nivel mundial aproximadamente una de cada 8 personas no tiene agua potable.En solo un día más de 200 millones de horas del tiempo de las mujeres se consumen para recolectar y transportar agua para sus hogares.La situación de la falta de saneamiento es aún mucho peor porque afecta a 2600 millones de personas que equivalen a un 40% de la población mundial.Según el Informe de la Experta Independiente sobre saneamiento que ha sido un importante aporte para esta resolución y que contribuirá aun mas a su implementación:“El saneamiento, más que muchos otras cuestiones de derechos humanos, evoca el concepto de la dignidad humana; se debe considerar la vulnerabilidad y la vergüenza que tantas personas experimentan cada día cuando, una vez más, se ven obligadas a defecar al aire libre, en un cubo o una bolsa de plástico. Es lo indigno de esta situación lo que causa vergüenza.”La gran mayoría de enfermedades en el mundo son causados por materia fecal. Se estima que el saneamiento podría reducir en más de un tercio las muertes niños por diarrea.En todo momento la mitad de las camas de los hospitales de todo el mundo están ocupadas por pacientes que padecen enfermedades asociadas con la falta de acceso al agua potable y la falta de saneamiento. Señor PresidenteLos derechos humanos no nacieron como conceptos totalmente desarrollados, son fruto de una construcción dada por la realidad y la experiencia. Por ejemplo el derecho humano a la educación y al trabajo que están en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se fueron construyendo y precisando en el tiempo, con el Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales y en otros instrumentos internacionales tales como la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Lo mismo ocurrirá con el derecho humano al agua y al saneamiento.Por eso saludamos y alentamos en el tercer párrafo operativo de esta resolución a que la experta independiente siga trabajando en todos los aspectos de su mandato y presente a la Asamblea General las principales dificultades relacionadas con la realización del derecho humano al agua potable y al saneamiento, y el efecto de éstas en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.La Cumbre Mundial sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio está muy próxima y es necesario dar una señal muy clara al mundo de que el agua potable y el saneamiento son un derecho humano, y que vamos a hacer todo lo posible para avanzar en la consecución de esta meta para la cual apenas nos quedan 5 años.Por eso la importancia del segundo párrafo operativo de la resolución que exhorta a los Estados y las organizaciones internacionales a que proporcionen recursos financieros y propicien el aumento de la capacidad y la transferencia de tecnología por medio de la asistencia y la cooperación internacionales, en particular a los países en desarrollo, a fin de intensificar los esfuerzos por proporcionar a toda la población un acceso económico al agua potable y el saneamiento.Toda resolución tiene un corazón. Y el corazón de esta resolución está en su primer párrafo operativo. A lo largo de varias consultas informales hemos buscado acomodar las diferentes preocupaciones de los Estados Miembros, dejando de lado las cuestiones que no son propias de esta resolución y buscando siempre el equilibrio sin perder la esencia de esta resolución.El derecho al agua potable y al saneamiento es un derecho humano esencial para el disfrute pleno de la vida.El agua potable y el saneamiento no son solamente elementos o componentes principales de otros derechos como “el derecho a un nivel de vida adecuado”. El derecho al agua potable y al saneamiento son derechos independientes que como tal deben ser reconocidos. No es suficiente exhortar a los Estados a que cumplan con sus obligaciones de derechos humanos relativas al acceso al agua potable y al saneamiento. Es necesario convocar a los Estados a promover y proteger el derecho humano al agua potable y al saneamiento.Señor Presidente,Nuevamente y siguiendo el camino transparente de buscar siempre un amplio entendimiento y sin que se pierda la perspectiva sobre la esencia misma de este proyecto de resolución, a nombre de los copatrocinadores queremos proponer una enmienda oral al primer párrafo de la parte resolutiva para reemplazar el termino “declarar” por la expresión “reconocer.”Señor PresidenteAntes de pasar a considerar esta resolución quiero traer a la mente de todas delegaciones que, según el reporte del 2009 de la Organización Mundial de la Salud y de UNICEF que lleva por título “Diarrea: Porqué los niños siguen muriendo y que se puede hacer”: cada día, 24.000 niños mueren en los países en desarrollo por causas que se pueden prevenir como la diarrea producto de agua contaminada. Esto significa que muere un niño cada tres segundos.Uno, dos, tres…Como dice mi pueblo “Ahora es cuando”AUTOR : Pablo SolónFUENTE : ALAI
ACTUALIDAD;07/30/2010
La globalización está en crisis y una de sus causas es el alto desempleo global. Paul Krugman cuelga esta gráfica en The New York Times siguiendo el análisis de Catherine Rampell sobre el desempleo producido en las últimas crisis en Estados Unidos. Como puede apreciarse, la crisis actual ha producido la mayor oleada de desempleo de las últimas décadas.Y es una oleada global. De ahí que el problema mayor de la economía no sea la deuda sino el alto desempleo que se vive en el mundo. Krugman no da una respuesta a como hemos llego a ésto. Simplemente advierte que estamos ante una situación muy adversa donde el empleo destruido nos arrastra a una nueva Gran Depresión global.La respuestas que brotan en la superficie ante esta masiva destrucción de empleo apuntan a los efectos negativos de la reducción del crédito. Las instituciones financieras, amenazadas por la crisis y los impagos, han cortado el suministro a las empresas y éstas, sin crédito, no pueden funcionar ni invertir. El corte de suministro de crédito a gran escala, produce un desempleo en gran escala. Pero este es solo el último eslabón de la cadena. Un análisis en los eslabones anteriores nos aporta elementos para comprender el fenómeno. Durante los últimos 30 años la actividad de las empresas se financiarizó por completo. La economía entera se volcó a la hegemonía de las finanzas que en la última década fue de burbuja en burbuja: burbuja de las puntocom, burbuja inmobiliaria, burbuja del crédito. La quiebra de Long Term Capital Management en 1998 o la de Enron el año 2001 son ejemplos de esta misma historia que reventó con la quiebra de Lehman Brothers el año 2008, justo diez años después de la primera gran quiebra del mercado de capitales.Este proceso de financiarización extrema contó con el gran aliado de la globalización financiera que permitió a las grandes empresas instalarse en cualquier lugar del mundo donde hubiera mano de obra barata. Si las finanzas hicieron lo suyo con resultados fantásticos y burbujas que en su momento nadie detectó (ni el FMI ni el BCE), el golpe final vino con la externalización del trabajo.Centenares de empresas aprovecharon las ventajas de contar con mano de obra al décimo del salario en su casa matriz, trasladando las fábricas a China, India o México. E incluso a barcos factoría donde no tenían que molestarse con planes de pensiones o beneficios sociales. Esto destruyó paulatinamente la maquinaria industrial de muchos países, con el resultado de una precarización del trabajo donde si antes el salario del jefe de hogar permitía pagar la hipoteca; ahora ni el salario conjunto de ambos cónyuges pudo hacerlo.El alto nivel de desempleo tiene a la globalización en crisis. Una globalización que se ve doblemente asediada por el problema de la deuda y la incapacidad de generar nuevas inversiones por el colapso interno del sistema financiero.AUTOR : Marco Antonio MorenoFUENTE : EL BLOG SALMON
La deuda pública estadounidense el 8 de julio de 2010 era de 13.192 billones de dólares, frente a una proyección del PIB de 14.743 billones de dólares. En abril de 2010, China era tenedora de bonos del Tesoro estadounidense por valor de 900.200 millones de dólares, rebasando el valor de los bonos estadounidenses en manos del Japón, por un montante de 795.500 millones de dólares. En 2007, las obligaciones de deuda –tanto no hipotecaria como hipotecariamente respaldada por— de las mayores empresas públicamente patrocinadas de los EEUU (GSE, por sus siglas en inglés), como Fanny Mae y Freddy Mac, sumaba un total de 7,37 billones de dólares.¿Significa eso el desastre para los EEUU? La opinión establecida anda errada, como lo prueba el caso de China.La inquietud de PaulsonEl anterior Secretario de Estado, Hank Paulson, reveló en una memoria recientemente publicada que en agosto de 2008, de visita en Pekín por los Juegos Olímpicos, fue informado por funcionarios chinos de que “altos funcionarios rusos habrían sugerido [tiempo atrás] al más alto nivel a los chinos coordinarse para poner en venta conjuntamente enormes cantidades de títulos de las GSE, a fin de forzar a una intervención de emergencia de las autoridades de los EEUU para salvar a esas empresas”. Paulson dijo que, aunque “los chinos declinaron cooperar”, la información resultaba de todas formas “profundamente perturbadora”, puesto que “una venta masiva podría crear un repentina pérdida de confianza en las GSE y sacudir los mercados de capitales”.En un artículo de opinión aparecido el 14 de junio de 2010 en Foreign Affairs y cofirmado por Benn Steil, socio veterano y director de International Economics, y Paul Swartz, analista del Centro de Estudios Geoeconómicos, los autores sugieren que “necesitando los EEUU vender 1,3 billones adicionales de deuda pública en 2009, el riesgo descrito por Paulson es, ciertamente, real”.Señalan que durante la década pasada, la propiedad extranjera de la deuda de los EEUU se incrementó espectacularmente. La tenencia en manos extranjeras de bonos del Tesoro creció de un 29% hasta un 48% del stock pendiente, mientras que la tenencia extranjera de deuda respaldada por las agencias públicas estadounidenses y por las GSE se había incrementado del 6% al 16%. Prácticamente todo el incremento habido en ambos casos respondía a la intervención de gobiernos extranjeros, y no compras de inversores privados. Y uno de los gobiernos era dominante: China. Según las estimaciones de los autores, China ha acumulado unos asombrosos 850.000 millones de dólares en títulos del tesoro y otros 430.000 millones de dólares en deuda de las agencias públicas durante la pasada década: casi la mitad del total de la acumulación en manos de gobiernos extranjeros. (En abril de 2010, China era tenedora de títulos del Tesoro norteamericano por valor de 900.200 millones de dólares, rebasando el valor de los títulos estadounidenses en manos del Japón, por un montante de 795.500 millones de dólares.)Los autores informan de que para algunos el miedo a que los chinos pudieran deshacerse de la deuda estadounidense anda equivocado. “Hacer eso sería proceder radicalmente en contra de sus propios intereses”, dijo el presidente de la Reserva Federal, Bern Bernanke, en 2006; una venta masiva precipitaría la caída del poder de compra local y global del dólar, tan temida por los chinos; así que los chinos no se cortarán la nariz para tener una cara más feroz. Pero un argumento análogamente defectuoso, alertan los autores, puede hacerse en relación con cualquier cautivo de un esquema piramidal de tipo Ponzi. Nadie que se halla prisionero de un esquema Ponzi quiere verlo colapsar, y sin embargo venderá, porque sabe que le irá todavía peor si son otros lo que empiezan a vender antes que él.Así pues, se preguntan los autores, ¿cuál es el riesgo real de una venta masiva extranjera coordinada que pudiera desestabilizar completamente los mercados financieros? Su respuesta: “Es aquí donde Paulson deja caer el balón. Sólo nos dice que China rechazó el esquema ruso de coordinar la venta masiva de deuda de las GSE. Sin embargo, una venta a gran escala y casi simultánea de esa deuda es lo que realmente terminó por ocurrir. Según nuestros cálculos Rusia vendió por valor de 160.000 millones de dólares, prácticamente todos los títulos de que era tenedora, durante 2008, mientras que China vendió cerca de 70.000 millones de dólares entre junio de 2008, cuando más títulos atesoraba, y el final de ese año”.Y mientras duraron las ventas, el diferencial entre la deuda de las GSE y la deuda del Tesoro estadounidense se disparó. Entre 2003 y 2007, promediaba los 37 puntos básicos. Cuando Rusia comenzó a vender deuda de las GSE en enero de 2008, el diferencial llegó a los 57 puntos básicos. Cuando China comenzó a vender en julio, el incremento del diferencial obligó a las instituciones financieras de los EEUU emitir más y más títulos en apoyo de sus empréstitos. El gobierno puso a las GSE en el refrigerador en septiembre. Sin embargo, la venta china y rusa de deuda de las GSE se aceleró en el cuarto trimestre de 2008, como los diferenciales, que llegaron en noviembre a un máximo de 150 puntos básicos.El episodio ilumina los claros riesgos para los EEUU, y en realidad para el mundo entero, de la creciente dependencia estadounidense del préstamo público exterior, concluyen los autores.Conclusión equivocada. ¿Por qué? Porque los EEUU no tienen una deuda externa denominada en monedas extranjeras.La hegemonía del dólarLos autores no se preguntan por qué los EEUU, siendo vulnerables, no se hallan sepultados bajo la tenencia extranjera masiva de títulos de deuda soberana estadounidense. La razón es que las deudas soberanas estadounidenses están todas denominadas en dólares, una moneda fiduciaria que la Reserva Federal puede emitir a voluntad. Los EEUU no tienen deuda exterior en el sentido estricto del término. Tienen deuda interior denominada en su propia moneda fiduciaria, de la que son tenedores en grandes cantidades los gobiernos extranjeros. Los EEUU no están nunca en peligro de quiebra a causa de su deuda soberana porque siempre pueden imprimir todos los dólares que necesitan para pagar a los tenedores extranjeros de su deuda. Los tenedores extranjeros de la deuda soberana estadounidense carecen de incentivos para presionar por la devolución de esa deuda, porque lo único que eso generaría seria que los EEUU imprimieran más dólares, con la consiguiente caída del valor cambiario del dólar.En esa situación, el prestatario goza de poder de mercado sobre el prestador. Esta ventaja de la que gozan los EEUU viene de la hegemonía del dólar, una muy peculiar condición de las finanzas globales en las que el dólar, moneda fiduciaria que los EEUU pueden imprimir a voluntad, es mundialmente reconocido como la moneda de reserva en el comercio internacional a causa del poder geopolítico de los EEUU, que le permite obligar a la denominación en dólares del comercio internacional de las materias primas esencialmente básicas. Todo el mundo acepta dólares, porque los dólares pueden comprar petróleo y todas las economías necesitan petróleo. Es verdad que se puede comprar petróleo también con euros y yenes, pero sólo porque estas monedas son libremente convertibles a dólares, y por lo mismo, son, en realidad, monedas derivadas del dólar.Pero eso no significa tampoco barra libre. Aunque los EEUU consiguen importar a bajo precio pagando con billetes de dólar que nunca tendrán que recomprar con oro, el tipo de comercio que eso trae consigo tiene su castigo: la pérdida de puestos de trabajo de bajo costo en el sector industrial, que se van a ultramar, principalmente a China. En los últimos meses, percatándose el gobierno chino de que una economía de bajos salarios es una economía subdesarrollada, ha animado a los trabajadores chinos a exigir aumentos salariales a través de la negociación colectiva y de la huelga. Los puestos de trabajo con salarios bajos, así pues, serán transferidos por las empresas transnacionales a otras economías subdesarrolladas de bajos salarios, como Vietnam, Indonesia y a algunos países latinos de la América meridional y central. Pero este tipo de globalización del comercio a través de un arbitraje salarial transfronterizo empuja también a la baja a los salarios en los EEUU y en otras economías avanzadas, provocando una insuficiencia en los ingresos de los consumidores, incapaces de absorber la acrecida producción global. Ésa es la causa principal de las actuales crisis financieras, agravadas por la desregulación financiera. Pero la causa más honda es la sobrecapacidad global inducida por los bajos salarios de trabajadores que no pueden permitirse comprar lo que producen. Resultado: la economía mundial está plagada de sobrecapacidad. No basta con insistir en la creación de puestos de trabajo. Lo que se precisan son trabajos con salarios lo bastante elevados como para eliminar la sobrecapacidad. Lo que tendría que hacer el G20 no es coordinar la austeridad fiscal, sino comprometerse firmemente con una subida salarial a escala planetaria. AUTOR : Henry C. K. LiuFUENTE : New Economic Perspectives 2.0
OPINION; 07/28/2010
El problema no es la deuda sino el desempleo
Durante el último tiempo se ha enfatizado mucho el problema de la deuda, haciendolo ver como el tema más relevante del momento. Se han tomado medidas de gran eficacia para aplicar recortes fiscales o reducciones salariales. Tan eficaces como aquellas destinadas a salvar a la banca de su rotundo colapso. Pero no se ha tomado ni una sola medida para la creación real de empleo. Se piensa que el empleo se generará automáticamente una vez que el mercado se estabilice. Sin embargo no se tiene en cuenta que la lenta recuperación multiplica por tres o cuatro veces la lenta recuperación del empleo. Algo de eso ya vimos en La persistencia del desempleo tras las crisis. Por eso que el tema no es la deuda sino el desempleo.A tres años de iniciada la crisis financiera y pese a que la economía ha experimentado un repunte en los últimos 12 meses, el desempleo sigue siendo el hueso más duro de roer. En Estados Unidos bordea oficialmente el 10%; pero el desempleo real llega al 16,5%. El problema mayor es la persistencia del desempleo, o la imposibilidad real de crear empleo. AUTOR : Marco Antonio MorenoFUENTE : EL BLOG SALMON
DESEMPLEO;07/28/2010
Un minuto de megabancos Roosevelt de Estados Unidos?
Hace poco más de un centenar de años, los Estados Unidos condujeron el mundo en términos de repensar cómo las grandes empresas trabajado - y cuando el poder de estas empresas deberían ser limitados . En retrospectiva , la legislación avance - no sólo para los EE.UU., pero también a nivel internacional - fue la Sherman Antitrust Act de 1890.El Dodd- Frank financiero de ley de reforma , que está a punto de aprobar el Senado de los EE.UU. , hace algo similar - y desde hace mucho tiempo - para la banca.Antes de 1890, las grandes empresas fue ampliamente considerado como más eficiente y, en general más moderna que la pequeña empresa. La mayoría de la gente vio la consolidación de las empresas más pequeñas en un número menor , las grandes empresas como un desarrollo estabilizador que recompensa el éxito y permitió a la inversión productiva adicional. La creación de Estados Unidos como una gran potencia económica , después de todo, fue posible gracias a los molinos gigantes de acero , sistemas integrados de ferrocarril, y la movilización de las reservas de energía enorme a través de empresas como la Standard Oil.Pero el negocio cada vez mayor también tuvo un profundo impacto social , y aquí las entradas de contabilidad no estaban todos en la columna positiva. La gente que corría un gran negocio a menudo sin escrúpulos, y en algunos casos utilizaron su posición de mercado dominante para expulsar a sus competidores - permitía a las empresas sobrevivir , posteriormente, a restringir la oferta y aumentan los precios .Hubo predominio , sin duda , en los mercados locales y regionales de mediados del siglo XIX, Estados Unidos, pero nada parecido a lo que se desarrolló en los 50 años que siguieron. Las grandes empresas trajo grandes mejoras de la productividad, pero también aumentó el poder de las empresas privadas a actuar de maneras que fueran perjudiciales para el mercado más amplio - y para la sociedad.La Ley Sherman sí mismo, no cambiar esta situación durante la noche , pero , una vez que el presidente Theodore Roosevelt decidió asumir la causa , se convirtió en una poderosa herramienta que podría utilizarse para romper los monopolios industriales y de transporte. De esta forma , Roosevelt y los que siguieron sus pasos cambió el consenso.primer caso de Roosevelt, en contra de Valores del Norte en 1902 , tuvo una gran polémica. Pero la ruptura, una década más tarde, de la Standard Oil - tal vez la empresa más poderosa en la historia del mundo para esa fecha - fue visto por la opinión mayoritaria como totalmente razonable . Y el desmembramiento de la Standard Oil tuvo lugar en gran estilo americano : la empresa se dividió en más de 30 piezas , los accionistas lo hicieron muy bien , y la familia Rockefeller más tarde pasó a rehabilitar a los ojos del público estadounidense .¿Por qué son estas herramientas no se utilizan contra defensa de la competencia megabancos a día de hoy , que se han vuelto tan poderosos que pueden influir en la legislación y la regulación de forma masiva en su favor, al mismo tiempo que reciben generosos rescates financiados por los contribuyentes , según sea necesario ?La respuesta es que el tipo de poder que ejercen los grandes bancos de hoy es muy diferente de lo que fue imaginado por los redactores de la Ley Sherman - o por la gente que forma su aplicación en los primeros años del siglo XX. Los bancos no tienen poder para fijar precios de monopolio en el sentido tradicional, y su cuota de mercado - a nivel nacional - es inferior a lo que daría lugar a una investigación antimonopolio en los sectores no financieros.tapas de tamaño efectivo de los bancos fueron impuestas por las reformas bancarias de la década de 1930, y hubo un esfuerzo por mantener las restricciones en el Acta Riegle Neal - de 1994. Sin embargo, todas estas limitaciones quedaron en el camino durante la mayor desregulación de los 15 últimos años.Ahora, sin embargo , una nueva forma de defensa de la competencia llega - en forma de la Enmienda Kanjorski , cuyo lenguaje estaba incorporado en el proyecto de ley Dodd -Frank . Una vez que el proyecto se convierte en ley, los reguladores federales tendrán el derecho y la responsabilidad de limitar el alcance de los grandes bancos y , de ser necesario , ellos se rompen cuando plantean un "grave riesgo" para la estabilidad financiera .Esto no es una posibilidad teórica - tales riesgos se manifiestan con toda claridad a finales de 2008 y principios de 2009. Sigue siendo incierto, por supuesto, si los reguladores realmente adoptar tales medidas. Pero, como el representante Paul Kanjorski , la principal fuerza detrás de la disposición, ha dicho recientemente , " La lección clave de la última década es que los reguladores financieros deben usar sus poderes , en lugar de mimar a los intereses de la industria. "Y Kanjorski probablemente es justo que no se necesitaría mucho más . " Si hay un solo regulador utiliza estos poderes extraordinarios [ para romper "demasiado grandes para quebrar los bancos ] una sola vez ", dice , " que enviará un mensaje poderoso ", una que " la reforma de manera significativa cómo todas las empresas de servicios financieros se comportan para siempre ".Los reguladores pueden hacer mucho , pero necesitamos una dirección política del más alto nivel con el fin de hacer verdaderos progresos . Teddy Roosevelt , por supuesto , prefirió "Habla suavemente y lleva un gran garrote. " La Enmienda Kanjorski es un palo muy grande. ¿Quién la recogerá ?AUTOR : Simon Johnson , ex economista jefe del FMI , es co- fundador de una economía líder en blog, http://BaselineScenario.com, Profesor en el MIT Sloan, e investigador asociado en el Instituto Peterson de Economía Internacional.FUENTE : PROJECT SYNDICATE
PUNTOS DE VISTA;07/26/2010
¿Quién debe garantizar la estabilidad financiera ?
Los banqueros centrales de todo el mundo no vieron que se acercaba la actual crisis financiera antes de que comenzara en 2007. Martin Čihák, del Fondo Monetario Internacional, informó en julio de 2007 de que, de los 47 bancos centrales de los que se sabe que publicaron informes sobre la estabilidad financiera, “prácticamente todos” ofrecieron en los más recientes una “evaluación en conjunto positiva de su sistema financiero nacional”.Y, sin embargo, aunque esos bancos centrales nos fallaron antes de la crisis, deben seguir desempeñando el papel principal en la prevención de la próxima crisis. Ésa es la conclusión, tal vez ilógica, a la que el Squam Lake Group [http://squamlakegroup.0rg/], centro de estudio compuesto por quince economistas financieros del mundo académico al que pertenezco, llegamos en nuestro informe recientemente publicado: Fixing the Financial System (“Para recomponer el sistema financiero”).Se necesitan urgentemente reguladores macroprudenciales (funcionarios gubernamentales que no se centren en la solvencia de las entidades financieras particulares, sino en la estabilidad de todo el sistema financiero) y los banqueros centrales son quienes, lógicamente, deben desempeñar ese papel. Otros reguladores no fueron mejores a la hora de predecir esta crisis, por lo que son menos aptos para prevenir la siguiente.El nuevo gobierno de David Cameron en el Reino Unido parece haber llegado a la misma conclusión cuando anunció su propósito de transferir la autoridad reguladora del Organismo de Servicios Financieros al Banco de Inglaterra.Pero no existe unanimidad sobre el papel regulador de los bancos centrales. En los Estados Unidos, por ejemplo, se reconoce la importancia de la regulación macroprudencial, pero no la de otorgar esa autoridad a la Reserva Federal. La recién aprobada legislación sobre la reforma financiera en los EE.UU. encomienda la política macroprudencial a un nuevo Consejo de Supervisión de la Estabilidad Financiera. Eso está bien, pero el Secretario del Tesoro de los EE.UU. será el presidente de dicho consejo y la Reserva Federal, pese a obtener nuevas competencias, será, en gran medida, tan sólo uno de muchos miembros.Así, pues, el del jefe del consejo será el nombramiento político de alguien que procurará complacer al Presidente. La historia reciente muestra que quienes reciben un nombramiento político con frecuencia dejan de adoptar medidas valientes o impopulares para estabilizar la economía. Desde luego, un presidente moderno de los EE.UU. recuerda lo difícil que fue convencer a los votantes para que lo situarán donde se encuentra y está en permanente campaña para mantener índices de aprobación y preservar las perspectivas de su partido en las próximas elecciones. El Secretario del Tesoro forma parte del equipo del Presidente y trabaja en un despacho muy cerca de la Casa Blanca.George W. Bush ganó las elecciones de 2000, pese a perder el voto popular. En 2003, Bush eligió como Secretario del Tesoro a John W. Snow, presidente de una compañía ferroviaria que, como dijo el articulista Alan Abelson de Barron, “podría no ser el más brillante del gabinete”. Snow tuvo una actitud de deferencia con el Presidente y apoyó acríticamente sus políticas hasta que abandonó su cargo en 2006, justo antes de que estallara la crisis. En virtud de la nueva ley, Snow habría estado a cargo de la estabilidad de toda la economía de los EE.UU.Un tema que, como vio Bush, interesaba a los votantes en su campaña de reelección de 2004 fue el de la “sociedad de propietarios”. Según sostenía Bush, una economía lograda requiere que los ciudadanos aprendan a ser responsables de sus acciones y las políticas encaminadas a impulsar la propiedad de viviendas inculcarían esa virtud en gran escala. A los votantes les pareció bien, sobre todo si significaba políticas gubernamentales que fomentaban la burbuja inmobiliaria incipiente y hacían ponerse por las nubes el valor de sus inversiones en viviendas.Snow repitió lo dicho por su jefe. “La economía americana es como un resorte, lista para saltar”, gorjeó en 2003. Dos años después, cuando se acercaba el punto culminante en las burbujas de los mercados de valores y de la vivienda, declaró que “podemos sentirnos satisfechos de que la economía está bien encarrilada y de forma sostenible”.Pero Bush merece reconocimiento por haber recurrido también a Ben Bernanke en 2006 para Presidente de la Reserva Federal. Bernanke, que no formaba parte del equipo de Bush, estaba protegido contra las presiones políticas por la larga tradición existente en los Estados Unidos de respeto de la independencia de ese organismo. La elección de Bernanke, gran docto en la materia, fue, al parecer, el reflejo de la aceptación por parte de Bush del deseo del público de que se nombrara a un experto de primera fila.Los mismos problemas ocurren en muchos otros países. Quienes son elegidos en parte para conseguir la victoria en las próximas elecciones ven mediatizado su juicio económico. Por ejemplo, en 2003 una crónica periodística informaba de que el Secretario del Tesoro australiano, Ken Henry, había advertido que había una “burbuja inmobiliaria” en aquel país, pero después se apresuró a intentar retirar su afirmación diciendo que no era “para citarla fuera de esta sala”. Al comienzo de este año propuso por fin una nueva política impositiva para aminorar la burbuja inmobiliaria australiana, que aún continuaba, pero ahora no consigue que su gobierno la aplique.En cambio, en los últimos decenios los banqueros centrales de muchos países han logrado gradualmente la aceptación del principio de independencia respecto de las presiones políticas diarias. Ahora, en gran parte del mundo, el público comprende que se permitirá a los banqueros centrales hacer su trabajo sin intromisiones de los políticos. Existe una tradición del banquero central como un filósofo avezado en los asuntos del mundo, que propugna una política sensata a largo plazo, y esa tradición hace que a los banqueros centrales les resulte políticamente más fácil hacer lo que se debe hacer.De hecho, si bien los bancos centrales del mundo no vieron la llegada de la crisis actual y no adoptaron medidas antes de 2007 para aliviar las presiones que la propiciaron, sí que reaccionaron decisiva y enérgicamente cuando la crisis se desarrolló con medidas internacionales coordinadas, facilitadas por la tradición de independencia y cooperación políticas que se ha desarrollado con los años entre los banqueros centrales.La crisis ha puesto de relieve la extraordinaria importancia de la regulación macroprudencial. Aunque nuestros banqueros centrales no son jueces perfectos de la estabilidad financiera, siguen siendo quienes están en las mejores condiciones políticas e institucionales para garantizarla.AUTOR : Robert Shiller , profesor de Economía en la Universidad de Yale y economista jefe de MacroMarkets LLC , es co -autor , junto a George Akerlof , de Espíritus animales : Cómo Humanos Unidades Psicología de la Economía y por qué importa para el capitalismo mundial .FUENTE : PROJECT SYNDICATE
puntos de vista; 07/26/2010
La destrucción del medio ambiente y el crecimiento parece que van de la mano. Por esa razón hoy existe un movimiento importante que propone un crecimiento cero o hasta un de-crecimiento en las economías del planeta como una forma de frenar el deterioro del medio ambiente.El decrecimiento es definido como una reducción en términos físicos en la producción y consumo a través de una contracción en la escala de actividad y no sólo por incrementos en la eficiencia. En un trabajo reciente Kallis-Schneider-Martínez Alier (www.esee2009.si) explican que el decrecimiento puede ser visto como una reducción voluntaria, equitativa y gradual en la producción y consumo de tal modo que se garantice el bienestar humano y la sustentabilidad ambiental a nivel local y global, tanto en el corto como en el largo plazo.Para alcanzar el decrecimiento se han propuesto muchas medidas relacionadas con tecnología, trabajo, educación y crédito. Algunas de estas medidas están relacionadas con políticas macroeconómicas. Por ejemplo, se propone una reforma monetaria en la que desaparece la moneda fiduciaria, considerando que así se corta de tajo la propensión al crecimiento desenfrenado. La moneda fiduciaria no está respaldada por reservas de oro o algún otro metal, o valores y divisas, de tal modo que su valor intrínseco es nulo. Su función de medio de pago es posible porque ha sido designada oficialmente como el instrumento monetario por excelencia. La confianza derivada de esta declaratoria permite que un simple pedazo de papel pueda desempeñarse como instrumento monetario. Parece que los seguidores del decrecimiento siempre han visto un enemigo en este mecanismo porque les parece que permite el crecimiento sin fin por carecer de un referente tangible. Esta es una visión equivocada: la prueba es que aún cuando la moneda no era fiduciaria había crecimiento.El crecimiento tampoco encuentra sus orígenes en una patología cultural, una manía, un fetiche o una moda loca. El crecimiento es la consecuencia directa de la operación de las economías capitalistas. Y esta afirmación se aplica al capitalismo tal y como existía en Génova en el siglo XVI, o al mundo de las mega-corporaciones que imponen sus reglas en los mercados globales. También vale para describir lo que pasa en el capitalismo industrial o en el financiero.En pocas palabras, el crecimiento está generado por factores endógenos del capitalismo porque el objetivo del capital es producir ganancias sin un fin determinado. Ese es el sentido de la particular forma de circulación monetaria que define al capital. Por la ley de la mercancía su propósito no es producir cosas más o menos útiles (o decididamente inútiles), sino producir ganancias y reproducirse a sí mismo. Por eso el capital es un motor de acumulación interminable, independientemente de si existe o no una moneda fiduciaria, o de si hay tal o cual mentalidad. La competencia intercapitalista es la manifestación de esta característica del capital.En los Grundrisse, Marx señala que “conceptualmente, la competencia no es otra cosa que la naturaleza interna del capital, su carácter esencial, que surge y se realiza en la interacción de muchos capitales, una tendencia interna que se presenta como necesidad externa. El capital existe y sólo puede existir como muchos capitales y su determinación aparece como la interacción recíproca de unos con otros. Por las fuerzas de la competencia, el capital está siendo continuamente acosado ‘¡marcha, marcha!”Cada componente de estos capitales es un centro privado de acumulación y sabe que de no actuar como tal, la competencia lo aniquilará. Por eso el capital siempre está estrenando espacios de rentabilidad: nuevos productos, procesos y mercados. Cada intersticio y cada oquedad es un territorio en espera de ser conquistado para la rentabilidad del capital. Para sus ojos inquietos, todo es un espacio de rentabilidad, desde los alimentos y el agua, los recursos genéticos, los yacimientos de petróleo o las píldoras tranquilizantes para olvidar el estrés cotidiano.¿Podríamos tener un sistema tecnológico tan eficiente que redujera la huella ecológica aún con crecimiento? Eso está por verse, pero por el momento las ganancias de eficiencia han sido contrarrestadas por el efecto escala y por el efecto boomerang (al incrementar la eficiencia, los costos unitarios disminuyen, los precios bajan y aumenta el consumo).Debe quedar claro que el crecimiento capitalista es una especie de enfermedad que todo destruye, comenzando con el ser humano. El corolario de todo esto es que la única forma de abandonar la manía del crecimiento es deshaciéndonos del capital. Por supuesto, esto abre otra discusión interesante. Mientras tanto, la teoría macroeconómica lo único que ha podido hacer es darse cuenta de las consecuencias terribles del estancamiento en las economías capitalistas: desempleo, inventarios no vendidos, crisis. ¿Capitalismo sin crecimiento? No va a ser fácil.AUTOR : Alejandro NadalFUENTE : LA JORNADA
OPINION;07/23/2010
Ya lo habíamos advertido en el post Colapso del esquema ponzi sumerge al dólar y a Estados Unidos. Ahora es el presidente de la Fed, Ben Bernanke, quien señala sin tapujos que “las perspectivas económicas son particularmente inciertas”, añadiendo que el banco central está dispuesto a tomar medidas para sostener la recuperación si es necesario. La gráfica de Doug Short nos muestra la compleja situación que vive Estados Unidos con una imposibilidad de repuntar a 34 meses de iniciada la crisis, y con una caída en el valor de las acciones de 31,7%.Ben Bernanke, que en marzo del año pasado decía “El fin de la crisis se acerca”, hizo estas afirmaciones durante su comparecencia semestral ante la comisión bancaria del Senado sobre Economía y Política Monetaria. En ella indicó que el crecimiento económico “seguirá siendo moderado”, que habrá “una mejora gradual del empleo”, y que “la inflación está bajo control”. Pero enfatizó que “la recuperación será lenta”.El punto crucial para Bernanke es la difícil recuperación del mercado laboral. El aumento promedio de 100.000 puestos de trabajo al mes resulta insuficiente para reducir de manera significativa la desocupación, más aún cuando el sector privado sigue despidiendo gente. Por eso que el tiempo necesario para recuperar los ocho millones y medio de puestos de trabajo perdidos entre 2008 y 2009, tomará varios años. Puede tardar una década. Otra década perdida para Estados Unidos.Como hemos señalado en varios artículos, el problema del desempleo instala la amenaza de una crisis permanente, por ese factor tan subestimado y desconocido de la persistencia del desempleo. Estos son los resultados de dejar a la economía en manos de la oferta y arrebatársela a la economía del lado de la demanda. En la economía del lado de la oferta se piensa que basta con “tirar la plata en helicóptero” y despilfarrar, mientras en la economía por el lado de la demanda el tema era imperativo: generar empleo. Tras tres décadas de economía del lado de la oferta (empresas de papel, despilfarro y especulación) y con creación mayoritaria de empleo precario y mal remunerado, comienza el fin de esa hegemonía en su casa matriz. Bernanke se ha equivocado, como cuando dijo “El fin de la crisis se acerca”. Pero esta vez está en lo cierto: la economía vive un momento particularmente incierto. AUTOR : Marco Antonio MorenoFUENTE : EL BLOG SALMON
ACTUALIDAD;07/23/2010
Zoellick señala que la crisis ha producido 60 millones de nuevos pobres
El director del Banco Mundial, Robert Zoellick, que en abril pasado reconoció que "el tercer mundo ha llegado a su fin", señaló que la crisis económica ha empujado a la pobreza a 60 millones de personas en todo el mundo. De ellas, 10 millones se encuentran en América Latina. Zoellick hizo estas declaraciones en México, donde reconoció que la recuperación económica mundial es frágil e incierta, sumándose así a las expresiones de Ben Bernanke quien ayer señaló que el futuro de la economía es "particularmente incierto"Zoellick se encuentra en Ciudad de México, para la firma de créditos por la suma de 800 millones de dólares, con tasas de interés más favorables que las de los mercados financieros internacionales. En esa ciudad expresó que su institución ha otorgado préstamos a diversos países por un total de 135.000 millones de dólares para paliar los efectos de la crisis económica.En el encuentro con Zoellick, el secretario de Hacienda de México, Ernesto Cordero, entregó sus propias cifras de nuevos pobres mexicanos tras la crisis desatada en 2008. Ernesto Cordero afirmó que la crisis de 1995 había dejado en México 15 millones de pobres adicionales, y que la crisis actual incorporaba a la pobreza a casi 6 millones de mexicanos. Esto no significa que México aporte el 60% de los nuevos pobres de América Latina que anuncia Zoellick. Hay una diferencia importante en la disparidad de criterios para medir la pobreza. Mientras para el Banco Mundial es extremadamente pobre la persona que vive con 1,5 dólar al día, en México se empieza a considerar pobreza extrema vivir con menos de 2,85 dólares al día.Los datos recabados en las últimas semanas dan cuenta que la economía de Estados Unidos no se está recuperando al ritmo esperado, lo que tendrá un efecto negativo sobre América Latina y, en particular, sobre su vecino mexicano.AUTOR : Marco Antonio MorenoFUENTE : EL BLOG SALMON
Actualidad; 07/23/2010
El proyecto de regulación financiera no ofrece garantías para prevenir nuevas crisis
Casi dos años después del surgimiento de la crisis financiera que llevó a la economía estadounidense a su peor recesión en más de siete décadas, el Congreso de Estados Unidos aprobó finalmente este jueves la revisión de la regulación financiera.Aunque el maratón legislativo se ha terminado, los líderes políticos, la prensa y los académicos reconocen que aún es defectuoso y no ofrece garantías para evitar otra crisis.Legislación de compromisoCuando el Senado apruebe el proyecto de revisión dos semanas después del voto afirmativo de la Cámara de Representantes, el documento será enviado al despacho del presidente Barack Obama para que lo firme."Estoy a punto de firmar la reforma regulatoria de Wall Street para proteger a los consumidores y sentar las bases de un sistema financiero más fuerte y seguro, un sistema financiero que se caracterice por la innovación, la creatividad, la competitividad y que sea mucho menos propenso al pánico y al colapso", indicó Obama.Descrita como "una reforma con dientes" por el secretario del Tesoro Tim Geithner, el proyecto de ley supone un compromiso de intereses en conflicto.Este proyecto de ley, de 2.300 páginas, es el intento más ambicioso en décadas para reformar las regulaciones financieras de Estados Unidos. Su propósito es limitar las peligrosas acciones de Wall Street, a las que se les responsabiliza de la crisis global de 2008, así como resolver los riesgos sistémicos de la problemática creencia de ser "demasiado grande para sucumbir" que ha predominado entre las empresas financieras, y crear una agencia de protección del consumidor.También otorga mayor autoridad a los reguladores para llevar a cabo un estricto control de los bancos, limitar la toma de riesgos por parte de las empresas financieras y supervisar el comercio que anteriormente no estaba regulado.Con objeto de hacer subir a algunos legisladores republicanos al tren de la reforma, la versión final del proyecto ha suprimido varias disposiciones propuestas por la administración Obama en junio de 2009.Sin vencedor absolutoSon muchos los que ven la reforma como una batalla entre los grandes bancos y el gran gobierno. Wall Street parece estar entre los perdedores, pero la administración tampoco puede considerarse un ganador absoluto.El proyecto de ley, llamado así en honor del presidente del Comité de Banca del Senado Christopher Dodd y del presidente del Comité de Servicios Financiaros de la Cámara de Representantes Barney Frank, se está tratando de vender como otra victoria política de la administración Obama, tras la histórica reforma del sistema sanitario que entró en vigor en marzo.Algunos demócratas han elogiado el proyecto como una victoria histórica sobre la temeraria Wall Street."Cuando ocurrió este terremoto, no había suficiente supervisión, transparencia ni responsabilidad para protegernos de la caída", dijo el líder del grupo mayoritario en el Senado, Harry Reid. "Esta ley fortalecerá todo eso".Obama, por su parte, anunció que no habrá más rescates fiscales de las grandes instituciones financieras.Los republicanos, sin embargo, han lamentado que el proyecto de ley sea una reacción federal tremendamente exagerada y un "asesino de puestos de trabajo" porque puede trasladar hacia el exterior los empleos del sector financiero.El senador republicano Richard Shelby, que ha trabajado con los demócratas en la reforma financiera, calificó el proyecto de "monstruo legislativo". Otros simplemente lo han rechazado como una "mala ley".Los críticos señalan que el momento elegido por la administración para desarrollar esta ley no es el adecuado, pues ahora lo más importante es la creación de empleo. Por tanto, preocupa que la reforma pueda perjudicar el mercado de trabajo y ralentizar el crecimiento económico.Según un reciente sondeo elaborado por The Washington Post y ABC News, los índices de aprobación de Obama han alcanzado mínimos históricos.Incertidumbres pendientesEn un editorial publicado el miércoles, The Wall Street Journal comentó que el proyecto de ley es un triunfo de los reguladores, pero deja incertidumbres para el futuro.El proyecto no ofrece remedios rápidos, indicó el diario. En su lugar, presenta recomendaciones para los reguladores a la hora de actuar. En muchos casos, el impacto real no se sentirá durante años.Even Dodd, patrocinador jefe del proyecto, reconoció que la ciudadanía debe ser persuadida para que crea que esta ley se ha desarrollado en su beneficio."Hemos llevado a cabo un trabajo de márketing para explicar exactamente lo que hemos hecho, para salir y hablar sobre ello, no sólo en un contexto político, sino también sobre las razones que explican que sea valioso", señaló.En una carta abierta publicada el miércoles, la Cámara de Comercio de Estados Unidos, la influyente organización empresarial y el mayor organismo de presión en el sector financiero, afirmó que "las incertidumbres son enemigas del crecimiento, la inversión y la creación de empleo".Criticó al Congreso y al Gobierno estadounidense por haber inyectado "una gran incertidumbre en la toma de decisiones económicas y en la planificación empresarial".Muchos economistas dudan de si esta ley podrá prevenir nuevas crisis."No evitará futuras crisis, de ningún modo", le aseguró a Xinhua Raghuram Rajan, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) dedicado a la docencia en la Universidad de Chicago. Repetir un error es algo "humano", añadió.Dodd reconoció el problema. "No es una ley perfecta, seré el primero en admitirlo", manifestó."Tendremos que esperar a la próxima crisis económica, porque con toda seguridad llegará, para determinar si las disposiciones de esta ley ofrecen o no a esta generación y a la próxima generación de reguladores las herramientas necesarias para minimizar los efectos de esa crisis".AUTOR : Comite EditorialFUENTE : ARGENPRESS
REFORMA FINANCIERA;07/21/2010
Durante las últimas décadas, uno de los principales motores de la prosperidad económica mundial fue el aumento de la deuda y de la estructura financiera del esquema Ponzi. Gran parte del crecimiento producido desde los años 80 pero, sobretodo, desde los años 90, estuvo impulsado por las generosas líneas de crédito que los gobiernos, las empresas y los consumidores emplearon siguiendo ese esquema. Pues bien, el colapso del esquema ponzi y de su banca en las sombras, ha comenzado a hundir a Estados Unidos.Con el esquema ponzi, una gran cantidad de personas estiraron la deuda hasta esos límites asfixiantes que la reventaron. Para muchos, el endeudamiento permitió la mayor fiesta en la tierra, tal como aquella de “los años locos”, nombre que se da a ese período de derroche desatado en los años 20 del siglo pasado, y que terminó abruptamente con la Gran Depresión iniciada en 1929. En aquellos rugientes años, el optimismo de inventos como el avión y la radio generaron un nivel de endeudamiento colosal destinado más al derroche que a las inversiones. De ahí que una de las causas de aquella crisis se le endosa al frenazo que se le dio al crédito y al fuerte incremento en la tasa de interés establecido por la Fed como una manera de contener el despilfarro. Ya sabemos como terminó aquello, cuando la economía entera se desplomó y tomo diez años y una guerra mundial para recuperarse.Hoy las cosas son terriblemente similares. El sistema económico basado en la deuda se hizo enormemente dependiente de ella hasta crear un sistema de economía paralela que, desde las sombras, nos engullía a todos. Solo que la Fed de Nueva York tardó mucho tiempo en tomar en serio ese problema de la banca paralela, descubriendo que antes de que estallara la crisis, en julio de 2007, los pasivos de la banca en las sombras eran dos veces los pasivos de la banca real, un 70% del PIB mundial.Por eso que esta crisis es tan seria y tiene aún para largo. Por eso que no se sorprenda que el dólar siga deslizándose hacia abajo. Es lo que viene. Como señalamos en algunos artículos, la fijación del yuan al dólar fue su único sostén en los últimos dos años. Sin embargo, una dosis más de ese mismo veneno, el endeudamiento, puede ayudar a resolver las cosas si se aplica con rigor en la generación de empleo. No hay manera de hacerlo y el empleo es lo único que puede impulsar la demanda y comenzar a mover la maquinaria de la economía real.El colapso de la banca en las sombras tiene a la primera economía del planeta paralizada: el desempleo oficial está en el 10% (el real se empina en el 17%); las ventas minoristas se han desplomado; y las ventas de propiedades han caído a su nivel más bajo en 50 años. Estados Unidos se enfrenta a un déficit público de 1,6 billones de dólares, una deuda pública de 16 billones de dólares, y una deuda total que llega a 60 billones de dólares.Con estos datos no hay sistema que funcione, más aún si ha sido para vicios y derroche masivo. Estados Unidos está en las primeras etapas de una implosión financiera que hará historia. Desde fines del año pasado, Europa vio como los mercados se obsesionaron con la crisis de la deuda soberana de los países europeos. Pues bien, ahora entramos en una nueva fase: las campanas de alarma del gran buque de la economía global, que comienza a irse a pique.AUTOR : Marco Antonio MorenoFUENTE : EL BLOG SALMON
DEUDA;07/21/2010
En Finanzas desconfiamos
En todo el mundo, el debate sobre la regulación financiera está madurando. Hay en juego una serie de argumentos y propuestas que muchas veces compiten entre sí –y que, por ende, concitan la confusión pública y política.Una estrategia para la re-regulación financiera –respaldada por argumentos de diverso grado de persuasión- consiste en limitar el tamaño y el alcance de las instituciones financieras. Algunos sostienen que las entidades más pequeñas pueden quebrar sin perjudicar el sistema, ahorrándoles así a los contribuyentes el costo de un rescate. Pero si surge un riesgo sistémico de alguna manera que aún no se llega a entender plenamente, los bancos más pequeños pueden quebrar o caer en una situación de emergencia simultáneamente, afectando la economía real.Un segundo argumento que se debate acaloradamente sostiene que limitar el tamaño y el alcance de los bancos tiene costos relativamente bajos en términos de rendimiento. Este punto se utiliza para favorecer un tercer argumento: las instituciones grandes tienen una influencia política indebida y, por lo tanto, “capturan” a sus reguladores. Dicho sin rodeos, las instituciones financieras grandes y rentables encontrarán la manera de conseguir el sistema regulatorio que quieran –un sistema que sea compatible con una superestructura de operaciones altamente rentable que va más allá de los requisitos de cobertura y busca maximizar las ganancias a corto plazo.Una segunda estrategia, sobre la cual existe, en principio, un acuerdo sustancial, consiste en limitar el apalancamiento. El principal argumento es que el alto apalancamiento contribuye poderosamente al riesgo sistémico –una condición en la que los precios de los activos se mueven de una manera sumamente correlacionada y la situación de emergencia, cuando se produce, se propaga rápidamente-. El apalancamiento también es causado en parte por percepciones erróneas del riesgo y un mal cálculo de la liquidez. Es deseable limitar el apalancamiento, pero no al punto de aumentar el costo del capital y la inversión.Es más, son pocos los que no coincidirían en que, a medida que aumenta la complejidad del sistema, las brechas y asimetrías en términos de información, conocimiento y pericia se multiplican. Esas asimetrías afectan el desempeño del mercado de diferentes maneras, y los conflictos de interés son particularmente peligrosos en un contexto de esa naturaleza porque crean un incentivo para sacar provecho precisamente de esas ventajas.Los rigurosos requerimientos de divulgación que incluyen conflictos de interés son una manera de limitar el potencial daño. O los conflictos se pueden limitar regulando el alcance de las instituciones financieras. Por ejemplo, la gestión, distribución, colocación y securitización de activos y las operaciones por cuenta propia se separarían de diversas maneras. Este esquema tiene la ventaja adicional de impedir que los diferentes perfiles de riesgo y sus requerimientos de capital apropiados se mezclen en la misma entidad y balance.Existen otras dos maneras de lidiar con la complejidad y las asimetrías. Una, ampliamente adoptada en los países en desarrollo, consiste simplemente en imponer restricciones a los productos (por ejemplo, derivados y fondos de cobertura) con el argumento de que la ventaja en términos de evitar riesgos compensa ampliamente los costos –menos acceso al capital y menor propagación del riesgo-. La otra manera consiste en intentar reducir las brechas de información o su impacto mediante la regulación de la pericia y los incentivos que rodean el proceso de calificación (cuyo fracaso tuvo serias consecuencias en la crisis actual).En un nivel un poco más profundo, existen dos corrientes encontradas que recorren el debate público que gira alrededor de la crisis. Una es la posición de la “tormenta perfecta”: hubo muchos fracasos, malas percepciones, asimetrías de información y complejidades, así como una buena dosis de comportamiento repugnante, pero nunca se les ocurrió a los participantes del mercado, reguladores o académicos que el efecto añadido sería prácticamente un colapso del sistema. Los críticos de ese argumento sostienen que los actores sofisticados entendían los riesgos sistémicos, que no les importó y que cínicamente jugaron el juego que ellos mismos contribuyeron a crear –en algunos casos con un enorme rédito.Ahora parece aceptado universalmente (muchas veces de manera implícita) que el gobierno debería establecer la estructura y las reglas del sistema financiero, y que los participantes luego tienen que persiguen su interés propio dentro de ese marco. Si el marco es correcto, el sistema tendrá un buen desempeño. Las reglas soportan la carga de asegurar el interés social colectivo en la estabilidad, eficiencia y justicia del sistema.Pero en un sistema complejo en el que la pericia, la perspicacia y la información en tiempo real no se concentran en un solo lugar, y por cierto no en los círculos gubernamentales y regulatorios, la confianza en un marco de ese tipo parece deficiente y poco inteligente. Es más, ignora la importancia de la confianza. Un mejor punto de partida, en mi opinión, es la noción de responsabilidad compartida por la estabilidad del sistema y sus beneficios sociales –compartida, es decir, por los participantes y los reguladores.Es sorprendente que ningún ejecutivo sénior del que yo tenga conciencia haya expresado con algún grado de detalle cómo podía emplearse la pericia de su institución en la búsqueda del objetivo colectivo de la estabilidad. La sospecha detrás de gran parte del descontento público actual es que estas instituciones, habiendo influido en la formulación de las reglas legales y éticas, podrían hacer algo más en función de la estabilidad que sólo obedecerlas.La industria de las finanzas, los reguladores y los líderes políticos necesitan crear una sensación compartida de responsabilidad colectiva por el sistema en su totalidad y su impacto en el resto de la economía. Este conjunto de valores debería estar profundamente embebido en la industria –y así debería trascender cualquier disputa por la regulación-. Debería tener prioridad sobre el interés personal limitado o las potenciales oportunidades de ganancia asociadas con la explotación de una ventaja en materia de información. Y se lo debe considerar un aditamento de las normas, reglas y ética de referencia asociadas con los tiempos “normales”.Algunos dirán que esta idea no va a funcionar porque va en contra de la codiciosa naturaleza humana. Sin embargo, estos valores forjan otras profesiones. En la medicina, existe una brecha gigante e insondable en cuanto a pericia e información entre médicos y pacientes. El potencial de abuso es enorme, pero está limitado por los valores profesionales que se inculcan durante toda la formación de los médicos y que están reafirmados por una forma silenciosa de control entre pares.Por sí solo, un cambio de estas características en los valores y el modelo implícito que define los roles no resolverá, con certeza, el desafío del riesgo sistémico. Tampoco lo hará restarle importancia a las reglas. Pero si se lo toma en serio, podría contribuir a ofrecer un recordatorio permanente de la importancia del sector financiero para el bienestar más extendido de la economía. Podría servir incluso para comenzar a reconstruir la confianza. AUTOR : Michael Spence , premio Nobel de Economía y profesor emérito de la Universidad de Stanford , preside la Comisión de Crecimiento y Desarrollo.FUENTE : PROJECT SYNDICATE
OPINION;07/19/2010
Por primera vez un país se va en serio contra Estados Unidos y da un golpe donde más duele: en la calidad de la deuda. Llevamos bastante tiempo hablando del poder excesivo y oligopólico de las Agencias de Calificación, y de su nula neutralidad. Standard & Poors, Moody’s y Fitch, tienen la facultad para otorgar el veredicto final sobre la salud económica de los países, sin que ningún gobierno sea capaz de evitarlo o decir algo al respecto. Las tres agencias de Estados Unidos deciden cuales países son fuertes y cuales son débiles; hacia qué lugar pueden dirigirse las inversiones y hacia que lugar no. Pero eso ha comenzado a cambiar.Dentro de las novedades que nos presenta China cada día, esta vez le ha tocado el turno al estreno de su primera Agencia de Calificación de Riesgo, Dagong Credit, creada por Pekín para romper el monopolio que Estados Unidos tiene en este ámbito y aportar una visión alternativa a la de las “tres hermanas” de Wall Street.El primer informe de Dagong Credit, ha causado un gran revuelo por el mal pie en que deja a Estados Unidos respecto a la calidad de su deuda. Para evaluar la solvencia de los países, Dagong Credit emplea criterios distintos a los tradicionales, al tomar en cuenta la capacidad de crear riqueza y la cantidad de reservas del país. El resultado es que con este criterio, Estados Unidos pierde el mítico nivel “triple A” (la mejor calidad de deuda) y queda en “doble A”. Gran Bretaña y Francia descienden a “AA-”; e Italia, España y Bélgica, bajan nada menos que a “A-”. Canadá, Alemania y los Países Bajos, obtienen “AA+”, la misma nota que China, que sube (ver tabla).Está demás decir que las críticas por el hecho de que China se haya revalorizado a sí misma, son abundantes. Pero muchos expertos señalan que la clasificación de Dagong Credit es mucho más “realista” que las de Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch, sobre todo en lo que refiere a la calidad de la deuda de Estados Unidos. Las tres grandes de Wall Street no solo fueron incapaces de advertir la enorme crisis que se incubaba al interior de la primera potencia mundial, sino que han ocultado sistemáticamente una realidad que es mucho más negativa. La deuda pública de Estados Unidos supera los 13 billones de dólares (el 90% del PIB), y gran parte de los 40 billones de dólares en deuda privada está “en las sombras”: Esto tiene al mercado financiero convulsionado, pues Estados Unidos se encuentra al borde de la quiebra. AUTOR : Marco Antonio MorenoFUENTE : EL BLOG SALMON
ECONOMIA MUNDIAL;07/19/2010
Existe un fuerte consenso en que el fallo principal que condujo a la actual crisis fue la total desregulación del sistema bancario. Un sistema bancario que en las últimas décadas creó un clon paralelo al de la banca tradicional, plenamente interconectado al sistema financiero global, pero desconectado de la actividad real de la economía. Ese universo paralelo que encontró la industria financiera para llevar a cabo la función tradicional de vincular a los ahorradores con los prestatarios, tuvo un incremento colosal en las últimas décadas, como muestra la línea azul de la gráfica. Eso es lo que se conoce como el “sistema bancario en las sombras”.Este sistema se encuentra en el corazón de la actual crisis financiera y, según el último informe de la Fed de Nueva York, sigue siendo más grande que el sistema bancario tradicional. De acuerdo a los datos de la Fed, hay todavía US$16.000.000.000.000 (16 billones de dólares) salpicando por todo el sistema financiero de la banca estadounidense, contaminando a la banca mundial. La cifra es mayor a todo el producto interno bruto de los Estados Unidos y es interesante constatar su fuerte incremento desde los años 80.El sistema bancario en las sombras implica muchos de los temas que desataron la actual crisis, y el informe ofrece una mirada detallada de la forma en que el sistema hizo su trabajo. En primer lugar, el volumen de los créditos se hizo más grande en la banca en las sombras que en la banca comercial. Antes del estallido de la crisis la banca en las sombras tenía un pasivo de 20 millones de dólares en comparación a los 10 billones de dólares de la banca comercial. Los préstamos titulizados, los CDO, los CDS, el mercado de los fondos mutuos, las burbujas accionarias, se encuentran en el corazón de este gran fraude legal que la autorregulación existente permitió, dado que aportaba enormes flujos de dinero para mantener al sistema en movimiento.La fragilidad del sistema quedó demostrada con su brutal colapso. Pero mientras el desplome del mercado inmobiliario fue apenas el catalizador de la crisis financiera, la fase aguda de la crisis se definió por la corrida sufrida por el sistema bancario en las sombras entre fines de 2007 y comienzos de 2008. Previendo la crisis, todos los ahorradores y prestamistas intentaron recuperar su dinero al mismo tiempo. Esto, porque en la banca en las sombras, a diferencia de la banca comercial, el dinero existente son sólo papeles que no están respaldados por ningún activo real. De ahí la fuerte corrida que hundió a Bear Stearns y Lehman Brothers antes que las autoridades monetarias tuvieran claridad frente a lo que estaba ocurriendo en el mercado, pese a que ya estaban tumbadas Fannie Mae y Freddie Mac. La caída de Lehman, en todo caso, fue la señal de advertencia de que todo el sistema se desplomaba y que el colapso era inminente.Tarde vienen los especialista de la Fed a dar cuenta de esta gran falla del mercado, y de los peligros que encierra el hecho de que la mayor parte del sistema funcione sin ningún tipo de regulación. El tema de fondo es que si la banca en las sombras también se expone a corridas financieras que pueden provocar un colapso de igual o mayor magnitud que las corridas a la banca comercial, es lógico que esta banca también debe ser regulada. Su fracaso ha causado enorme daño a toda la economía mundial. AUTOR : Marco Antonio MorenoFUENTE : EL BLOG SALMON
BANCA;07/19/2010
La crisis global no da señales de resolverse. Los sobresaltos en los mercados financieros y las malas noticias en los sectores reales de la economía indican que las cosas podrían empeorar. Algunos analistas ya se preguntan abiertamente si el mundo se encamina hacia una réplica de la Gran Depresión de los años 30.No es una pregunta alarmista. La realidad es que las raíces de esta crisis son muy profundas y se encuentran en la esencia misma de las economías capitalistas. El volcán que estalló en 2008 es la parte visible de un desastre que se viene cocinando desde hace más de 30 años. Conviene recordar algunos rasgos de la evolución de la economía estadunidense para comprender que la recuperación va a requerir algo más que un simple estímulo fiscal. Las lecciones son importantes para todo el mundo.En Estados Unidos la crisis actual no se origina simple y llanamente en el mercado de las hipotecas chatarra. Los orígenes se encuentran en la compresión salarial desde los años 70. Ese fenómeno terminó con la llamada fase dorada del capitalismo (1945-1975) marcada por tasas de crecimiento sostenido, por remuneraciones al alza y una reducción notoria en la desigualdad social. En cambio, a partir de los años 70 el crecimiento se redujo, la masa salarial cayó y la desigualdad aumentó.La única manera de mantener niveles adecuados de demanda agregada fue a través del endeudamiento que comenzó a crecer desmedidamente en los años 70. Ese proceso culminó con el desenfrenado crecimiento de pasivos del sector privado en los últimos 15 años en Estados Unidos. Hoy el panorama no es nada tranquilizador. Un estudio reciente revela que en promedio la contribución del endeudamiento a la demanda agregada en ese país durante la década pasada alcanzó 15 por ciento anual y culminó en 1998 con un 22 por ciento. O sea que casi una cuarta parte de la demanda agregada en Estados Unidos estuvo financiada con deuda en 1998. En contraste, en la década de los 20, en promedio la deuda sólo financió 8.7 por ciento de la demanda agregada.El desplome actual es todavía más preocupante. En los últimos 30 meses el desplome en el nivel de endeudamiento es de 42 por ciento. Es decir, que el desendeudamiento tiene contribución negativa a la demanda agregada, muy superior a lo que sucedió entre 1929 y 1931 (caída de 12.5 por ciento por el desendeudamiento). Y ese ritmo de desendeudamiento no parece estar menguando en estos días. Lo único que ha podido mitigar ese brutal proceso de contracción de la demanda agregada ha sido el estímulo fiscal que ahora está por agotarse.En este contexto, el llamado a la reducción del déficit fiscal en el comunicado final del G-20 de Toronto es una estupidez. Desde 1970, ni la demanda, ni el empleo han crecido en Estados Unidos sin la ayuda de una demanda agregada impulsada por el endeudamiento.Mientras los asalariados trataban de compensar el estrangulamiento salarial y la pérdida de poder de compra con más deuda, el gran capital desplazó sus operaciones hacia países con bajos costos salariales. El proceso culminó con el traslado de cientos de miles de empleos hacia China. En tres décadas el mundo fue testigo del desmantelamiento de la planta industrial en Estados Unidos. Algunos consideran que se trató de un proceso asociado a la evolución normal de una economía capitalista. Pero lo cierto es que las grandes compañías multinacionales que se beneficiaron con el traslado de sus operaciones manufactureras a China no se desindustrializaron, simplemente cambiaron de domicilio. En Estados Unidos se quedaron los que piensan que lo mejor de ese país es su capacidad de hacer innovaciones financieras. Un resultado de este proceso fue el desequilibrio mundial entre los más grandes países superavitarios (China) y deficitarios (Estados Unidos). En buena medida la incapacidad de la economía estadunidense para generar empleos se debe precisamente al desmantelamiento de la planta industrial a lo largo de los últimos 25 años.En el Congreso en Washington casi nadie quiere otro paquete de estímulo para la economía estadunidense. Por eso muchos ahora piensan que habrá una recaída y la gráfica de la recesión tendrá la forma de una W. Pero otros piensan que podría tener la forma de una L muy, pero muy alargada. Es decir, la economía de Estados Unidos permanecería en el colapso varios años.Frente a este paisaje, el G-20 se pronunció por mantener y profundizar el modelo económico neoliberal en el mundo. Como si el único futuro posible fuera el mismo laboratorio de donde salió la crisis actual. Deberían leer el último capítulo de la Teoría General de Keynes, en especial el pasaje en el que advierte que quizá el único medio para mantener el pleno empleo y disminuir la desigualdad será a través de la socialización de la inversión. Pero, caray, todo esto estaba prohibido pensarlo en el pequeño estado policiaco en que Canadá convirtió la sede del G-20.AUTOR : Alejandro NadalFUENTE : SIN PERMISO
OPINION;07/16/2010
En su columna de ayer en Financial Times, Martin Wolff señala que el terremoto financiero iniciado hace tres años ha marcado el comienzo del fin de la hegemonía occidental. Y pese a que el colapso del sistema se detuvo por la masiva intervención monetaria y fiscal de fines de 2008 y principios de 2009, la crisis aún está lejos de terminar.El terremoto financiero ha dañado fuertemente a las economías occidentales, dejando en pie solo a las economías emergentes, principalmente las asiáticas (China, India y Rusia), y tal vez Brasil, dentro de las emergentes latinoamericanas. Pero la fuerza del temblor barrió con el prestigio occidental, y con la dominación económica y espiritual del mundo que encabezó occidente durante los últimos dos siglos. La hegemonía occidental ha llegado a su fin y, como muestran los gráficos, las economías avanzadas han dado inicio a su proceso de declinación, mientras las economías emergentes comienzan un leve pero incierto ascenso.En su artículo, Martin Wolff reseña el reciente libro del economista indio de la Universidad de Chicago, Raghuram Rajan Fault Lines: How Hidden Fractures still Threaten the World Economy (Lineas de Fractura: Cómo estas fracturas ocultas siguen amenazando la economía mundial). En su trabajo, Rajan pone el énfasis en demostrar que fueron las enormes brechas en la desigualdad generadas por el modelo económico vigente desde fines de los años 70, las que hacen de esta crisis un fenómeno distinto, que amenaza con producir fuertes tensiones sociales.A modo de ejemplo, Raghu Rajan señala que por cada dólar de aumento del ingreso real generado entre 1976 y 2007, 58 centavos fueron a engrosar el centil más rico de la población, mientras los otros 42 centavos de dólar quedaban para distribuirse de manera siempre desigual, en el 99% restante de la población. Para Raghu Rajan, la desigualdad extrema que se vive en el mundo ha sido el principal alimento de la crisis. Y es la enorme brecha de desigualdad que se vive en el mundo, la que ha quedado al descubierto con la crisis. El tema ocupa uno de los tópicos centrales de este blog, tal como el dato aportado el mes pasado de que el 0,1% de la población aumentó su riqueza un 19% el año pasado, pese a la fuerte crisis.Como señala Raghuram Rajan, "las fallas al sector financiero incluyeron incentivos distorsionados a la arrogancia y a la codicia, amparados por el crédito fácil y el comportamiento de los gobiernos que cayeron en la trampa de aceptar que los riesgos eran atractivos". Esa era del crédito fácil ya terminó y ahora viene el fuerte golpe de pagar la cuenta. Las consecuencias fiscales de esta crisis la vemos por todos lados: planes de austeridad, disminución en el consumo, tendencias bajistas, deflación, implosión de precios y salarios.La exacerbación de estas lineas de falla en la economía mundial presentan dos grandes riesgos: por un lado, la fuerte dependencia estructural a las exportaciones de economías como Alemania, China y Japón; y, por otro, el choque aún no resuelto de los sistemas financieros globales. La interacción entre ambas fallas producidas por la globalizción, ayudaron a desencadenar la crisis al interior de las economías nacionales y ahora se hace dificil su proceso de reconstrucción.El problema central que viven las economías avanzadas está en la debilidad de la demanda y lo abultado de su endeudamiento público y privado. Asimismo, el impacto producido por la contracción de los flujos de capital pone en riesgo a las economias emergentes, el único sostén de la economía actual. Esta falla de las economías avanzadas en el plano financiero y productivo instala el desafío de alcanzar una forma de estabilidad razonable para el mediano plazo.La tarea, como puede apreciarse, es ardua. Por un lado está la falta de reconocimiento de que las presiones deflacionarias son fuertes, y que la rigidez de las políticas monetaria y fiscal pueden inclinar la balanza hacia un nueva depresión. La otra amenaza está en la incapacidad de garantizar que los cambios estructurales a nivel presupuestario (dada la dependencia externa y la compleja situación interna) permitan una recuperación global sostenida y saludable.Las economías avanzadas ya no son lo que eran y si alguna vez fueron la fuente del gran crédito financiero, ya esta fuente se ha secado producto del derroche masivo de las últimas tres décadas. Para reorganizar la economía global se requerirá mucho esfuerzo, y también grandes acuerdos entre las economías avanzadas y en desarrollo, de tal manera de superar este enorme escollo y no seguir sufriendo nuevos terremotos en el futuro. AUTOR : Marco Antonio MorenoFUENTE : JAQUE AL NEOLIBERALISMO
Los ingresos de capital (capital inflows, en inglés) de cada economía nacional se determinan por la suma de tres componentes: 1) inversión extranjera directa de personas, empresas u organismos externos que financia actividades productivas; 2) inversión de portafolio o de cartera, que también realizan personas, empresas u organismos del exterior, y que se expresa a través de la compra de acciones, bonos públicos y privados u otro tipo de obligaciones; 3) todo préstamo u obligación que se contrae con una persona, empresa u organismo del exterior. Los egresos de capital (capital outflows) se determinan por la suma de cuatro elementos: 1) inversión extranjera directa de nacionales en el exterior; 2) inversión de portafolio de éstos fuera de su país; 3) préstamos u obligaciones a personas, empresas u organismos en otro país; 4) finalmente, en este caso como cuarto componente, movimientos netos de las reservas nacionales.En una economía exportadora neta de capital la suma de sus inversiones directas, de cartera y de préstamos que hace en el exterior es mayor a la suma de inversiones directas, de cartera, préstamos de fuera que se hacen en su interior y a las que se añade el movimiento neto de sus reservas. Y en una importadora neta de capital la primera suma de lo que se invierte fuera es menor que la segunda de lo que invierten los extranjeros en ella. A nivel global –dirá Perogrullo– la diferencia entre salidas y entradas es nula. Pero a nivel nacional no. Hay países exportadores netos de capital y otros importadores netos. ¿Exportadores netos? Por ejemplo, los tres más importantes del periodo 2003-2009: China, Japón y Alemania, con 15.2, 14.4 y 10.5 por ciento en esos años.Sólo tres naciones –únicamente tres– concentran la mitad de las exportaciones netas de capital en el mundo contemporáneo. ¿Por qué? Enorme capacidad de ahorro interno, sustentada en altísima productividad (Alemania, principalmente), pero también en alta productividad y bajo crecimiento (Japón, con un máximo de 21 por ciento de las exportaciones de capital en 2003 y 2004) y alta productividad y bajísimos salarios (China, sin duda, con solamente 3.3 por ciento de exportaciones de capital en 2003 y casi 24 por ciento en 2008 y 2009). ¿Importadores netos? Sorpréndase. Sobresalen nuestros vecinos (Estados Unidos), con 60 por ciento de importaciones netas de capital, también de 2003 a 2009. Le siguen –sorpréndase un poco más– España y Reino Unido, con 6.7 y 4.4 por ciento en esos años. Sólo estos tres tienen 70 por ciento de importaciones netas de capital en los últimos ocho años. Han vivido financiados por el exterior. Y por ahí está Grecia, que concentra cerca de 2 por ciento de las importaciones netas de capital, porcentaje altísimo en relación con el tamaño de su economía. En promedio, los movimientos totales de capital son del orden de 4,5 trillones (siempre estadounidenses, billones nuestros) de dólares corrientes. Ello representa cerca de 10 por ciento del producto mundial en promedio en dicho periodo. Pero este promedio –ese defecto tienen los promedios– oculta la enorme cantidad de recursos que se movieron en el mundo en 2006 y 2007, en que el monto de inversiones y préstamos alcanzó 6,5 y 8,9 trillones, 14 y 18 por ciento del producto mundial, respectivamente. ¿Significa esto, por ejemplo, que los estadunidenses –personas, empresas y agencias gubernamentales– ya no invierten en el exterior? Para nada. Lo único que significa es que el movimiento relativo entre sus salidas y entradas de capital favoreció a éstas. Sí, más entradas que salidas. ¿O que China – análogamente– no recibe capitales del exterior? No. Sólo que en China son mayores las salidas que las entradas de capital. Hay un grupo de exportadores que me parece interesante señalar. Los exportadores de petróleo y gas natural (Rusia, en este caso). Como grupo, Arabia Saudita, Rusia, Noruega, Emiratos Árabes Unidos, Libia, Venezuela y Argelia, entre otros, han aportado el mayor volumen anual de exportación de capital en el mundo. De 2003 a 2009 participaron con no menos de 21.3 por ciento. En 2006 concentraron poco más de la tercera parte del volumen de dinero de inversión y préstamo que se movió internacionalmente y que fue del orden –como se apuntó antes– de 6.5 trillones de dólares, equivalente a 14 por ciento del producto bruto mundial. Básicamente renta del petróleo y renta del gas natural ruso.Bueno, lo cierto de todo esto es que el volumen de capital transferido internacionalmente fue en ascenso hasta 2007 y que se desplomó en 2008 y 2009. En 2003, con cerca de 2.6 trillones de dólares, las exportaciones de capital representaron 7,3 por ciento del producto mundial. Pero en 2007, con casi 9 trillones de dólares, alcanzaron una participación de 18,3 por ciento en el producto mundial. Es cierto que luego de 2007 –justamente por la crisis y como expresión de ella– la astringencia de capital ha sido tremenda. En 2008 los ingresos de capital sólo alcanzaron poco más de 1,4 trillones, lo que agudizó severísimamente los problemas de crédito y de endeudamiento de personas, familias y gobierno. Y para 2009 se estiman números apenas cercanos a los 2 trillones, con un peso del 4 por ciento del producto mundial. Esta severa astringencia financiera, expresada en un cambio que va de 8,9 trillones movidos en 2007 a sólo 1,4 trillones en 2008, es una razón más para tener mucha cautela para señalar que la recuperación ya está en puerta, como hacen muchísimos políticos de casi todo el mundo, incluidos los de México. Ya veremos qué pasa con este movimiento internacional de recursos –el cual, por cierto, está muy pero muy urgido de regulaciones internacionales (FMI dixit)–, hoy fundamental para recuperar crédito y financiamiento a la aún deterioradísima producción mundial. Sí, aún deteriorada, no obstante su recuperación actual, que aún la deja lejos, muy lejos, de los niveles de mediados y finales de 2007. Sin duda.AUTOR : Jose Antonio Rojas NietoFUENTE : LA JORNADA
OPINION;07/14/2010
Las agencias de calificación de riesgo, que han jugado un cuestionable papel en la actual crisis financiera, se encuentran bajo sospecha, tal como señalamos hace un par de meses. La Unión Europea, continuando con la linea ofensiva iniciada contra estas agencias por el Comisario Europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha tenido esta vez la voz de Jean-Claude Trichet, el presidente del Banco Central Europeo, quien se ha pronunciado a favor de acotar el oligopolio de Fitch, Standard & Poor’s y Moody’s, las mayores calificadoras internacionales de riesgos crediticios, que han terminado haciendo un flaco favor a la economía mundial, al convertirse en sus principales verdugos.“Lo más oportuno ahora es no continuar con el oligopolio de las tres”, dijo Jean-Claude Trichet en una entrevista publicada ayer en el diario francés Libération. Trichet recordó que las agencias de calificación no solo actúan mucho más tarde de que los eventos ocurren, sino que además suelen “amplificar” los vaivenes de los mercados, lo que se contradice con la estabilidad financiera que se requiere en períodos de grandes turbulencias.La actuación de Fitch, Standard & Poor’s y Moody’s se ha expuesto últimamente a duras críticas por parte del Fondo Monetario Internacional, de la Comisión Europea, de los gobiernos y de muchos economistas. Su decisión de rebajar las calificaciones soberanas de Grecia, Portugal y España no sólo ha tenido fuertes repercusiones negativas en las bolsas europeas, sino que ha inducido desfavorablemente a la calificación de los bonos de deuda soberana. Estos hechos, lejos de aliviar o amortiguar los efectos de la actual crisis financiera, han tendido a potenciarlos haciendo que la crisis sea aún más mortífera. Moody’s, Fitch y Standard & Poor’s, se encuentran seriamente cuestionadas por ser incapaces de advertir la actuales circunstancias. Sin embargo, aún tienen sus adeptos.AUTOR : Marco Antonio MorenoFUENTE : EL BLOG SALMON
ACTUALIDAD;07/14/2010
El Vaticano registró su tercera pérdida financiera consecutiva, tras cerrar el balance del año 2009 con un déficit de US$5.2 millones.Las cuentas, que se dieron a conocer durante la XLIII Reunión del Consejo de cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos del Vaticano, revelaron ingresos por el orden de los 250.2 millones de euros frente a gastos de 254.3 millones de euros.Sin embargo, las donaciones anuales de las iglesias en todo el mundo -conocidas como el Óbolo de San Pedro- se incrementaron en alrededor del 9% en 2009 para ubicarse en una cifra de US$82.5 millones.La mayoría de los gastos efectuados por el Vaticano estuvieron destinados a cubrir las actividades del Papa Benedicto XVI y a servicios tales como Radio Vaticano, que realiza emisiones en los cinco continentes y en 40 idiomas.CrisisDe acuerdo con el presupuesto, el Vaticano también se enfrentó con las costosas mejoras de su sistema de telecomunicaciones. Además, se sumaron a las facturas los gastos de la restauración de bienes culturales y las pólizas de seguros.Según informó Radio Vaticano: "como otros estados, también en ese año el Vaticano ha sufrido los efectos de la crisis económico-financiera internacional".El corresponsal de la BBC en Roma, David Willey, informó con anterioridad que las cuentas anuales del Vaticano son revisadas por un comité de cardenales de todo el mundo.Para 2008, unas 4.500 personas trabajaban en la Ciudad del Vaticano -el estado soberano más pequeño del mundo- y el Papa, además, pagaba la pensión de unos 1.500 retirados.El Vaticano depende de contribuciones voluntarias de católicos en varios países para sufragar buena parte de sus gastos corrientes.El Vaticano comenzó a publicar los informes financieros anuales en 1981 cuando el Papa Juan Pablo II se dispuso a desafiar las percepciones que el estado Vaticano era rico.En 2008, el Vaticano perdió 900.000 euros, mientras que en el año 2007 registró un déficit de 9.1 millones de euros.AUTOR : RedaccionFUENTE : BBC MUNDO
VATICANO;07/12/2010
La noticia de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha subido sus proyecciones del crecimiento mundial del 4,2% al 4,6% suena muy bien y nos da razones para el optimismo. El problema es que, como todo promedio, los detalles nos dan información que no necesariamente es tan bonita para todos.Los detalles de los distintos países demuestran que Europa sigue siendo el enfermo de las zonas mundiales.Como parte de su análisis, el FMI evalúa la economía estadounidense y da una lista de debilidades que su economía continúa sufriendo, debilidades que se ven en otras partes también, y que resumo a continuación: * El consumo sigue débil. * El desempleo de larga duración. * Posible recaída del sector inmobiliario. * La debilidad de muchos bancos pequeños. * Limitada liquidez, especialmente para la pequeña y mediana empresa. * Posible contagio de los problemas de deuda de los países europeos.Por su alto déficit público dan unas recomendaciones de posibles medidas de incremento de ingresos y reducción de gastos que sirven para otros también, incluyendo los siguientes: * Reducción en subsidios fiscales, especialmente sobre los intereses en las hipotecas, es decir, las subvenciones fiacales. * Incrementos en impuestos sobre la energía. * Un impuesto de consumo nacional, es decir una IVA. * Un impuesto sobre las actividades financieras.Parece que el FMI está proponiendo reducciones del déficit estadounidense dando la impresión que no les convencen los argumentos del padrino del despilfarro, el profesor Nóbel Paul Krugman, que sigue pidiendo gastos públicos para defender las economías. Más de lo mismo, aunque lo mismo no ha funcionado hasta ahora, como he criticado en estas páginas.No es verdad esta impresión. El FMI sigue el camino del profesor Krugman de pensar que gastos estatales, incluso con altos déficitos públicos y crecientes deudas estatales, todavía son necesarios. Es decir, cortar si, pero todavía no.El FMI concluye hablado de que continúan riesgos en la economía mundial que la puede hacer recaer en dificultades financieras y en recesión económica. El riesgo que destaca es la creciente preocupación por los riesgos soberanos, es decir, el riesgo de que los países no puedan hacer frente a sus deudas.Espera un momento, la misma institución que sigue fomentando los altos déficitos públicos y crecientes deudas estatales está declarando que la solvencia de los estados es el riesgo de que no puedan hacer frente a sus obligaciones y que no podrán refinanciarse.Esta disconexión económica de fomentar lo que dices que es el riesgo principal para la economía mundial refleja un problema más psicológico que económico. ¿No se llama esquizofrenia, eso? Como no soy especialista en estos temas médicos, seguro que alguno de nuestros comentaristas nos podrá informar.Esta misma disconexión se ve también en los que pedían cada vez más gasto estatal, el despilfarro, que he comentado en estas páginas y, cuando no consiguen los resutados que buscan y cuando sólo consiguen altos déficitos públicos y crecientes deudas estatales, piden aún más y más gasolina al fuego.Los que querían despilfarro lo consiguieron y no han funcionado sus medidas, sólo ha empeorado las cuentas públicas, ¿por qué no cambiar y probar otra cosa? Lo que yo propongo, y he propuesto desde el principio, es distinto, ¿por que no probarlo? Quién sabe, a ver si funciona.AUTOR : Onesimo Alvarez MoroFUENTE : EL BLOG SALMON
ACTUALIDAD;07/12/2010
Editordelnorte
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