Source: http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=uriserv:OJ.C_.2018.129.01.0027.01.SPA&toc=OJ:C:2018:129:TOC
Timestamp: 2018-04-20 16:34:17+00:00

Document:
EUR-Lex - 52017IE1072 - EN - EUR-Lex
EUR-Lex - 52017IE1072 - EN
Document 52017IE1072
Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «El papel central del comercio y la inversión en la consecución y la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible» (Dictamen de iniciativa)
OJ C 129, 11.4.2018, p. 27–35 (BG, ES, CS, DA, DE, ET, EL, EN, FR, HR, IT, LV, LT, HU, MT, NL, PL, PT, RO, SK, SL, FI, SV)
Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «El papel central del comercio y la inversión en la consecución y la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible»
(2018/C 129/05)
Jonathan PEEL (UK-I)
Christophe QUAREZ (FR-II)
163/0/1
La ejecución y realización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se considera una máxima prioridad mundial. Para respetar el plazo de 2030, es fundamental mantener el impulso desde ahora.
El Comité Económico y Social Europeo (CESE) considera que los ODS, junto con el Acuerdo de París sobre el Clima (COP21) (1), cambiarán fundamentalmente la agenda comercial mundial, especialmente para el comercio de productos industriales y agrícolas. La necesidad de aplicar este tipo de acuerdos de calado debe constituir el núcleo de las futuras negociaciones comerciales de la UE.
La UE disfruta de una posición única para fomentar la realización de los ODS. Cuenta con la credibilidad necesaria para desempeñar eficazmente su función de puente entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Es preciso dar mayor prioridad al desarrollo de las políticas esbozadas en la Comunicación de la Comisión titulada «Próximas etapas» (2), y centrarse en mayor medida en la plena integración de los ODS «en el marco político europeo y las prioridades actuales de la Comisión», junto con los Estados miembros, cuando sea necesario.
Reconoce que tiene la obligación de hacerlo en virtud del Tratado de Lisboa (3). El fomento y aplicación de los ODS y la promoción de los valores europeos en todo el mundo deben dar lugar a una sinergia reforzada.
Aunque el comercio solo se menciona una vez en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) (4), se menciona nueve veces de manera específica en los ODS. Paralelamente a una acción directa destinada a alcanzar los ODS, instamos a la Unión a incluir un comercio y una inversión «respetuosos con los ODS». Hay muchas maneras en que el comercio y la inversión pueden contribuir de manera positiva, aunque a veces indirecta, al logro de los mismos.
Una meta específica para el objetivo 17 (revitalizar la alianza mundial para el desarrollo sostenible) consiste en «promover un sistema de comercio multilateral universal, basado en normas, abierto, no discriminatorio y equitativo en el marco de la Organización Mundial del Comercio». Hace tiempo que la Unión destaca la importancia del multilateralismo y del papel clave de la OMC, y debe seguir tomando medidas activas en su apoyo.
El CESE señala que, como los ODS no son jurídicamente vinculantes ni disponen de un mecanismo de resolución de litigios, la UE debe trabajar a través de sus propias políticas y actividades para favorecer su realización.
El CESE acoge favorablemente la intención de la UE de facilitar actualizaciones anuales, pero muestra su preocupación por el hecho de que, a menudo, la Unión parezca preocuparse más por mostrar cómo las actuales políticas coinciden con los ODS o se solapan con ellos, en lugar de tratar de obtener la máxima sinergia orientando y adaptando sus propias políticas y actividades. Se obtendrían mejores resultados si la UE concentrara más su atención en el logro de los ODS.
Hay una serie de ámbitos políticos clave en los que creemos que la UE debe actuar para garantizar una plena sinergia con los ODS. Entre ellos figuran la renovación del Acuerdo de Asociación ACP-UE (Acuerdo de Cotonú), así como una interacción más amplia de la UE con dichas regiones. Concretamente, deberán incluirse tanto acciones específicas de desarrollo de las capacidades para ayudar a aplicar el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio como la estrategia conjunta, y más amplia, de ayuda al comercio UE/Estado miembro. Se trata de una contribución fundamental y una parte esencial de la iniciativa de Ayuda para el Comercio de la OMC, dirigida a reforzar la capacidad de los países en desarrollo para aprovechar las oportunidades que ofrecen los acuerdos comerciales. Será importante que la aportación del sexto Examen Global de la OMC se centre en los ODS.
También deberá brindarse un apoyo más específico al comercio como medio de impulsar tanto la integración regional como los ODS, en particular en las regiones en las que aún no se hayan negociado acuerdos de asociación económica (AAE), y a pesar de que dichos acuerdos aún no hayan cumplido todas las expectativas iniciales.
La Unión también debería tratar de desarrollar mayores sinergias entre los 27 principales convenios pertinentes para su Sistema Generalizado de Preferencias + (SGP +) y los ODS, en la medida en que sus competencias lo permitan.
El Comité insta asimismo a la UE a promover la consecución de los ODS, siempre que sea posible, a través de sus relaciones bilaterales. Un ejemplo paradigmático a este respecto es el de la interacción con China respecto de su iniciativa titulada «Un cinturón, una ruta», cuya aplicación, según se afirmó en la reciente reunión de la Mesa Redonda UE-China (5), «debe contribuir al logro de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible».
El CESE destaca el papel esencial de una conducta empresarial responsable en la consecución de los ODS. En este contexto, el sector privado desempeñará un papel esencial y profundo: la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) calcula (6) que se necesitarán 2,5billones de dólares adicionales anuales, de los cuales se espera que la tercera parte proceda del sector privado. Muchas empresas tienen ya sus estrategias en relación con los ODS, pero todas deben ser alentadas para asumir la responsabilidad de su impacto en la sociedad mediante la diligencia debida en función del riesgo. El CESE señala que la movilización de recursos también se ve facilitada por políticas fiscales internacionales que apoyen las inversiones para la aplicación de los ODS (7).
El ODS 17 también se refiere de forma explícita al papel de la sociedad civil indicando que «para que una agenda de desarrollo sostenible sea eficaz se necesitan alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil». Por tanto, el CESE insta a que todos los futuros mandatos para los capítulos sobre comercio y desarrollo sostenible en las negociaciones de la UE sobre comercio y asociación incluyan una cláusula específica por la que se exija a las dos partes de cada mecanismo de supervisión de la sociedad civil que colaboren para promover los ODS y supervisen los efectos de dicha colaboración.
Deberá darse la misma importancia a estos capítulos sobre comercio y desarrollo sostenible (especialmente los relacionados con los ODS, el Acuerdo de París y el respeto de los convenios de la OIT) que a los que tratan de cuestiones comerciales, técnicas o arancelarias.
Por último, el CESE recuerda a la UE su recomendación anterior (8) de llevar a cabo una evaluación de impacto completa sobre los posibles efectos de la aplicación de los ODS y el Acuerdo de París sobre la política comercial de la UE, incluida la agricultura. Una buena política comienza con un buen análisis.
2. Antecedentes: Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
La aplicación de la Agenda Global 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible y, en particular, de su elemento central, los ODS, seguirá siendo una prioridad mundial esencial hasta la fecha prevista para alcanzar los objetivos. Los diecisiete ODS van respaldados por otras 169 metas específicas.
Los ODS son de carácter global y universalmente aplicables, y están interrelacionados; lo que significa que alcanzarlos es una responsabilidad compartida de todos los países. Ya están conduciendo a un nuevo tipo de colaboración mundial más amplia, más participativa y más consultiva, en la que más de noventa países han solicitado la ayuda de otros, en particular la UE, para satisfacer dichos objetivos.
El Acuerdo de París, que ya ha entrado en vigor, ha reforzado considerablemente la importancia de los ODS. Desde entonces, ha aumentado considerablemente la incertidumbre por la intención declarada del Gobierno estadounidense de retirarse del Acuerdo, y lo que esto puede suponer en la práctica. Ello abre la puerta a la UE para que asuma el liderazgo mundial, garantizando que tanto los ODS como el Acuerdo de París sigan siendo prioridades principales, basándose en el gran interés que han mostrado China y otras economías en crecimiento por estos acuerdos. Hasta la fecha muchas economías rápidamente emergentes todavía no han hecho grandes esfuerzos para ayudar a otros países situados a la zaga en materia de desarrollo.
La Comunicación de la Comisión titulada «Próximas etapas para un futuro europeo sostenible — Acción europea para la sostenibilidad», publicada en noviembre de 2016, tiene el propósito de integrar plenamente los ODS «en el marco político europeo y las prioridades actuales de la Comisión», como, de hecho, está obligada a hacer en virtud del Tratado de Lisboa (9). El Comité ha acogido favorablemente esta iniciativa, sobre la que se está trabajando, en su dictamen sobre la agricultura en las negociaciones comerciales (10), en el que también se recomendaba que la UE realizara una evaluación de impacto completa sobre sus posibles efectos en la política comercial de la UE.
En la Comunicación se afirma que los ODS «serán una dimensión transversal» para la aplicación de la estrategia global de la UE, y se señala que la UE «desempeñó un papel decisivo» en la elaboración de esta agenda. Debería haber una estrecha sinergia entre el fomento y la aplicación de los ODS y la promoción de los valores europeos en todo el mundo, aun cuando los ODS no estén directamente destinados a impulsar la buena gobernanza y el Estado de Derecho.
Los ODS y el Acuerdo de París cambian radicalmente la agenda comercial mundial, especialmente para el comercio de productos industriales y agrícolas. La necesidad de aplicar estos acuerdos debe constituir en este momento el núcleo de todas las futuras negociaciones comerciales de la UE.
La Unión cuenta con la credibilidad necesaria para desempeñar eficazmente su función de puente entre los países desarrollados y los países en desarrollo. El CESE (11) ha señalado ya anteriormente que la UE disfruta de una posición única para impulsar esta agenda:
es un agente de peso como uno de los principales exportadores e importadores del mundo,
su posición ya no se considera como fundamentalmente defensiva en materia de agricultura,
ha dado muestras de un interés sostenido en comercio y desarrollo, y
por encima de todo, en la Conferencia Ministerial de la OMC de 2015 en Nairobi demostró su capacidad para presentar ideas novedosas y equilibradas.
3. ODS: el papel esencial del comercio y la inversión
El 1 de mayo la Fundación de las Naciones Unidas (12) tuiteó «Ensuring good education, health & governance for all makes conflict less likely. @UN has 17 #GlobalGoals to do this. http://bit.ly/UN2030» (Garantizar una educación, salud y gobernanza adecuadas para todos disminuye las posibilidades de conflicto. @UN tiene 17 #ObjetivosGlobales para conseguirlo). Estos requisitos son fundamentales si se quieren alcanzar los ODS, mientras que la guerra y la corrupción siguen siendo los principales obstáculos.
Sin embargo, si se quieren alcanzar los ODS, el comercio y la inversión están llamados a desempeñar un papel esencial. Aunque el comercio solo se menciona una vez en los ODM, se menciona hasta en nueve ocasiones en los ODS. El sitio web de la OMC pone el foco de atención en los objetivos 2 (poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible), 3 (garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades), 8 (promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos), 10 (reducir la desigualdad en y entre los países), 14 (conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible) y 17 (revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible). A estos objetivos habría que añadir los objetivos 7 (garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos) y 9 (construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación). Asimismo, estos deberán estar en plena sinergia con otras formas de acción, en particular el desarrollo.
El comercio en el sector agrícola también desempeñará una función primordial en la realización de la mayoría de ODS, sobre todo los objetivos 12 (garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles) y 15 (gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad), así como los objetivos 1 (poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo), 13 (adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos) y 5 (lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas).
Los ODS, a diferencia de los ODM, determinan de forma específica los «medios de ejecución» a través de sus 169 metas concretas. Un número tan elevado de metas dificulta la definición de prioridades o la obtención de apoyo. Sin embargo, es muy importante velar por que sigan siendo inclusivos y que ninguna capa de la sociedad se quede a la zaga.
Al CESE le preocupa que no se hayan definido eficazmente suficientes medidas o políticas y que no se hayan identificado en su totalidad las principales lagunas.
Será esencial evaluar detalladamente la contribución que pueda aportar el comercio por sí solo. Junto a la acción directa, se deberían incluir el comercio y la inversión «respetuosos con los ODS» que utilicen, por ejemplo, tecnologías limpias. Hay muchas maneras en que el comercio y la inversión pueden aportar una contribución positiva, aunque indirecta. Sin embargo, no siempre pueden ser la fuerza motriz para la consecución de los ODS, ni pueden ofrecer un enfoque sistemático.
El comercio debería ser, por definición, sostenible, aunque en la práctica no siempre lo sea, especialmente a la luz de los actuales criterios de sostenibilidad, en particular la huella de carbono. En el pasado, se intercambiaban en Europa alimentos y bienes que una región no podía producir por sí misma (13). Había otros dos factores importantes: unas capacidades clave, fundamentales, de procesamiento, desarrolladas durante un largo período de tiempo, y la facilidad de transporte. El acceso al agua era de vital importancia, ya que el transporte por tierra era mucho más caro y menos fiable.
Estos factores siguen siendo importantes. Las políticas de sustitución de importaciones han fracasado con frecuencia. La confianza internacional en el comercio es fundamental si se desea reducir al mínimo o evitar las barreras innecesarias a la importación. A tal fin se hace necesario un sistema de comercio mundial, respaldado por un sistema de resolución de conflictos y de elaboración de normas internacional. Aquí el cometido de la OMC sigue siendo determinante, pese a los posibles inconvenientes provenientes del Gobierno estadounidense.
De hecho, una meta específica del objetivo 17 consiste en «promover un sistema de comercio multilateral universal, basado en normas, abierto, no discriminatorio y equitativo en el marco de la Organización Mundial del Comercio»; de esta forma, se confía a la OMC una tarea fundamental. La UE debe seguir alentando y apoyando esta propuesta.
La Declaración Ministerial de la OMC firmada en Nairobi especificó que el comercio internacional puede contribuir al logro de un crecimiento sostenible, sólido y equilibrado para todos (14), y añadió que esto sería mucho más difícil en ausencia de un mecanismo comercial multilateral eficaz. También destacó la importancia de su iniciativa de Ayuda para el Comercio, que debería desempeñar un papel clave para ayudar a alcanzar muchos de los ODS.
El compromiso de la OMC de abolir los subsidios para las exportaciones agrícolas, alcanzado en Nairobi, satisface una meta clave especificada para el ODS 2 (hambre cero). Las actuales negociaciones de la OMC sobre las subvenciones al sector pesquero son pertinentes para el ODS 14 (océanos, mares y recursos marinos) cuya finalidad es prohibir, a más tardar para 2020, las que contribuyen al exceso de capacidad y a la sobreexplotación pesquera. El CESE espera que en la próxima reunión ministerial de la OMC en Buenos Aires se alcance un acuerdo de este tipo.
Desde 1947, primero el GATT y ahora la OMC han estado eliminando barreras. Aparte de los alimentos, los productos agrícolas y textiles, las prendas de vestir, el calzado y la cerámica, el énfasis se ha desplazado ahora de la supresión de los aranceles a la eliminación de las barreras no arancelarias. Como el CESE ha manifestado ya anteriormente (15), «el comercio contribuye a corregir los desequilibrios entre la oferta y la demanda, y puede reforzar significativamente la seguridad alimentaria y la nutrición al mejorar el acceso a los alimentos, fomentar la eficiencia en el uso de los recursos y aumentar la inversión y las oportunidades de mercado y crecimiento económico, lo que, a su vez, genera empleo, ingresos y prosperidad».
Conforme aumentan los ingresos generales, también crece la demanda de una selección y variedad sin precedentes de alimentos y bienes de consumo. Entre ellos se encuentran los productos de algodón, los cereales y la carne de ternera, que requieren cantidades considerables de agua para su producción, elemento que en muchos lugares es un bien escaso. El uso sostenible del agua y del suelo (así como evitar la contaminación del aire) son esenciales para conseguir muchos de los ODS. La racionalización de la producción se convertirá cada vez más en un asunto fundamental: por ejemplo, Uzbekistán (que todavía no es miembro de la OMC) depende en gran medida de su producción de algodón pese a que se trata de un país árido y que el algodón es un cultivo que exige cantidades ingentes de agua y de plaguicidas.
El Acuerdo sobre Facilitación del Comercio, que entró en vigor a principios de 2017, debería incrementar sensiblemente la sostenibilidad en el comercio internacional a través de la eliminación de retrasos y de bloqueos innecesarios en las fronteras. El desarrollo de capacidades es una de las funciones clave de la UE en este ámbito.
Las repercusiones del comercio y de la inversión sobre el cambio climático son considerables. Las negociaciones del Acuerdo sobre Bienes Ambientales, multilateral, constituyen un importante paso en la integración del cambio climático en la política comercial multilateral, pero se necesitarán más medidas multilaterales para fomentar una mayor coherencia.
La función de la inversión en la consecución de los ODS también es fundamental, sobre todo en África, al contribuir a la dotación de una infraestructura suficiente (objetivo 9) y de suficientes instalaciones de transformación de productos secundarios y aumentar su capacidad para trasladar los productos resultantes a centros de transporte y al mercado.
Tal y como se indica en el dictamen del Comité sobre los acuerdos individuales de inversión (16), «un ámbito de competencia clave para las Partes de un acuerdo de inversión debe ser facilitar la inversión mediante la creación de las infraestructuras sostenibles necesarias. Los gobiernos tienen la responsabilidad de ofrecer una base reguladora sólida en materia de infraestructuras, […], o de garantizar unas redes eficaces y eficientes de suministro de energía y agua y de transporte como resultado de un trabajo de base sistemático y eficaz en este ámbito. Las redes de energía y suministro de agua requieren un diseño complejo y puede hacer falta una década o más para completarlas».
4. El cometido de la Unión y sus ámbitos de competencia
Como ya se ha señalado, la Comunicación de la Comisión sobre las «Próximas etapas» tiene el propósito de integrar plenamente los ODS «en el marco político europeo y las prioridades actuales de la Comisión».
En su Comunicación de 2006 titulada «Una Europa global: competir en el mundo», la Comisión indicó que era esencial garantizar que en lo que respecta a la liberalización del comercio «los ciudadanos reciban los beneficios. Mientras tratamos de conseguir la justicia social y la cohesión en Europa, también debemos promover nuestros valores, incluidas las normas sociales y medioambientales y la diversidad cultural, por todo el mundo» (17).
El Tratado de Lisboa (18) exige que en todas las actividades de la Unión en materia de comercio, desarrollo y acción exterior en sentido amplio haya una labor de información mutua. El Comité ya ha expresado su malestar (19) por que los ODS apenas se mencionen en la Comunicación de la Comisión «Comercio para todos» (20), publicada poco después de su adopción por las Naciones Unidas. Al aplicar su Estrategia «Comercio para todos», la Unión debe centrarse en garantizar que sus futuros acuerdos comerciales y de asociación satisfagan las normas principales de la OIT y los compromisos de la COP 21, y garanticen la protección de los consumidores.
Sin embargo, como puso de manifiesto la reciente sentencia (21) del Tribunal de Justicia sobre el ALC UE-Singapur, la competencia de la UE en materia de inversión es limitada, aunque goce de una plena competencia en asuntos comerciales.
Los ODS no son jurídicamente vinculantes, ni están respaldados por un mecanismo de resolución de litigios. Su éxito dependerá las políticas y los programas de desarrollo sostenible de los distintos países. Las Naciones Unidas afirman que se necesitan asociaciones entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Su sitio web (22) presenta incluso listas de acciones que pueden emprenderse a nivel individual.
La UE debe seguir examinando sus propias políticas y actuaciones para determinar cómo podría contribuir mejor al logro de los ODS, sobre todo en relación con el comercio. Nos preocupa el que la Unión parezca a menudo más dispuesta a mostrar cómo sus políticas actuales coinciden con los ODS o se solapan con ellos que a adaptar dichas políticas para obtener la mayor sinergia posible. El Comité tampoco está del todo convencido de que la Comisión haya desarrollado un enfoque plenamente transversal entre direcciones generales para abordar las cuestiones fundamentales. Se obtendrían mejores resultados concentrando más su atención en el logro de los ODS, en particular en el ámbito de la política comercial.
Estos ámbitos deberían incluir la próxima renovación del Acuerdo de Asociación ACP-UE (Acuerdo de Cotonú), así como una interacción más amplia de la UE con dichas regiones. Junto a las acciones específicas de desarrollo de capacidades para respaldar el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio, también se debería apoyar toda revisión en curso de la estrategia conjunta de ayuda al comercio UE/Estado miembro (23), un elemento clave de la iniciativa de Ayuda para el Comercio de la OMC. Diseñada para reforzar la capacidad de los países en desarrollo a fin de aprovechar las oportunidades que ofrecen los acuerdos comerciales, será a su vez fundamental para la consecución de muchos de los ODS.
También deberá brindarse un mayor apoyo específico al comercio como medio de respaldar tanto la integración regional como los ODS, en particular las regiones en las que aún no se hayan negociado acuerdos de asociación económica (AAE), aunque también lamentamos que dichos acuerdos aún no hayan cumplido plenamente las expectativas iniciales.
Dentro de los límites de sus competencias, la UE también debería tratar de desarrollar mayores sinergias entre los ODS y los 27 convenios obligatorios en el ámbito de la OIT que guardan relación con su programa SPG + (así como con los requisitos del programa «Todo menos armas» para los países menos desarrollados).
En la declaración final de la 14.a reunión de los medios económicos y sociales ACP-UE, celebrada en Yaundé (24), se afirma que todos los recursos financieros disponibles a nivel mundial deberían movilizarse para lograr los ODS, dentro de un marco de buena y transparente gobernanza presupuestaria, incluyendo al sector privado.
El Comité también considera que la UE debería promover la consecución de los ODS, siempre que sea posible, a través de sus relaciones bilaterales. Un ejemplo paradigmático a este respecto es el de la interacción con China respecto de su iniciativa titulada «Un cinturón, una ruta», cuya aplicación, según se afirmó en la reciente reunión de la Mesa Redonda UE-China (25), «debe contribuir al logro de los […] Objetivos de Desarrollo Sostenible y a la aplicación del Acuerdo de París sobre el cambio climático». Esto se refleja en las últimas observaciones similares formuladas recientemente por el secretario general de las Naciones Unidas.
Sin embargo, el CESE reafirma estar firmemente convencido de la importancia de que China, así como los demás países, cumplan lo estipulado en los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El CESE considera, asimismo, que la UE debe integrar la Estrategia Europa 2020 con los objetivos comunes de los ODS, a fin de crear las condiciones de un crecimiento inteligente, sostenible e integrador.
En su Dictamen sobre el «Desarrollo sostenible: Inventario de las políticas interiores y exteriores de la UE» (26), el CESE indicó lo siguiente: «La Agenda 2030 de las Naciones Unidas debería plantearse como un discurso positivo, proactivo y transformador para Europa, y este proceso debe venir impulsado por una fuerte voluntad y determinación políticas para construir una Unión Europea sostenible mediante la transformación de nuestras economías gracias a un desarrollo que sustente la inclusión social, con bajas emisiones de carbono, que sea resiliente y competitivo, y que utilice de forma eficiente los recursos. Este discurso orientado hacia el futuro también ayudaría a superar la inusitada falta de confianza de los ciudadanos de la UE en el proyecto de la Unión y, en particular, a granjearle el apoyo de los jóvenes. La UE debería utilizar la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para brindar a los ciudadanos de la UE una nueva visión de Europa: el contrato social del siglo XXI».
5. Cometido del sector privado
La UNCTAD calcula (27) que, para satisfacer los diecisiete ODS (y sus 169 metas), habrá que recaudar 2,5billones de dólares adicionales anuales. De esta cantidad, se prevé que al menos un tercio provenga del sector privado, cuya función se resalta en el objetivo 17 junto con la de la sociedad civil.
La mayor parte de este dinero adicional procederá de un incremento en el comercio y la inversión, derivado esencialmente de la necesidad de construir ciudades nuevas, y del consiguiente suministro de infraestructuras, escuelas, hospitales y carreteras. Esto ya está implícito en la iniciativa china «Un cinturón, una ruta».
Como ya se ha señalado, la construcción de infraestructuras en África adquirirá una importancia especial. El comercio en el interior de África es limitado; representa entre el 10 y el 15 % del total de los intercambios comerciales africanos. Tal y como ya ha indicado el CESE, «la intensificación de la capacidad de los países africanos para ampliar el comercio de productos agropecuarios, asociada a los ODS sobre infraestructuras, integración regional y refuerzo de los mercados interiores, también con un aumento de la transformación de productos secundarios, será esencial para que África pueda participar positivamente en el comercio agrícola, así como para mejorar la seguridad alimentaria» (28).
Asimismo, el CESE ha indicado que «el entorno normativo también debe planificarse a largo plazo. Las empresas también necesitan planificar a largo plazo, en particular para que sus inversiones den fruto». No beneficia a nadie que una u otra parte falle en su compromiso. Los agentes estatales y del sector privado deben mostrarse sólidos y desarrollar nuevas sinergias, aprendiendo nuevas formas de compromiso. En este contexto, la contribución de la sociedad civil debería ser clave, en particular a nivel de los interlocutores sociales» (29).
La gestión eficaz de las cadenas mundiales de valor y suministro (CMV y CMS) será fundamental en este sentido, como ha destacado el CESE en su Dictamen sobre «El trabajo digno en las cadenas mundiales de suministro» (30). Las cadenas mundiales de valor cubren todas las actividades relacionadas con un producto, desde su concepción hasta el consumidor final. Una cadena mundial de suministro forma parte de una cadena mundial de valor dedicada a la adquisición, pero no a la concepción ni la distribución.
El CESE ha declarado que su objetivo «consiste en disponer de una política gradual, coherente y sostenible para la gestión responsable de las CMS» y en «fomentar planteamientos prácticos y adecuados, basado en los riesgos, que tengan en cuenta la naturaleza específica de la cadena mundial de valor y las CMS (lineal o modular, sencilla o compleja, organización de larga o corta duración)».
El impacto del sector privado será profundo. Puede ser un importante catalizador de la renovación social, económica y cultural, en particular mediante la promoción y el desarrollo de competencias clave y una mayor diversificación. Muchas empresas disponen ya de sus propias estrategias en relación con los ODS. No obstante, una conducta empresarial responsable será importante a la hora de ayudar a alcanzar los ODS, en particular, animando a todas las empresas a asumir la responsabilidad de su impacto en la sociedad. Ello se realizará a través de un procedimiento de diligencia debida en función del riesgo, en particular, en las CMV y CMS que, por una parte abarquen los impactos negativos y los riesgos y, por otra, promuevan activamente los beneficios, garantizando que ninguna capa de la sociedad se quede a la zaga. A su vez, esto debería impulsar las licencias de explotación de las empresas, maximizando al mismo tiempo tanto la innovación y el crecimiento económico sostenible.
Para garantizar una mayor sinergia entre los ODS y el sector privado se necesitará:
promover la responsabilidad social de las empresas, la norma ISO 26000 y el desarrollo de acuerdos marco internacionales entre grandes multinacionales y las organizaciones sindicales internacionales (en todos los sectores, sobre todo en los industriales),
desarrollar la calificación no financiera de las empresas (social y medioambiental) y promover las inversiones socialmente responsables,
incluir la responsabilidad social y medioambiental en la cadena de valor entre el contratista y el subcontratista.
El CESE considera que cualquier futuro acuerdo comercial o de asociación de la UE debe tener como propósito incluir la promoción de los principios y las normas de la responsabilidad social de las empresas y perseguir la elaboración de una legislación nacional en este campo, en particular en lo que respecta a los informes no financieros. Dichos acuerdos deberían insistir en la necesidad de que cada una de las partes firmantes fomente activamente la observancia por parte de las empresas de las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales (31) y del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, y que se garantice el derecho a la negociación colectiva y al diálogo social.
En su Documento informativo sobre «La responsabilidad social de las empresas» (32), el Comité también ha destacado la importancia de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos (33), aprobados en 2011, como un paso clave en el ámbito de la responsabilidad social de las empresas por el énfasis puesto en los derechos humanos dentro de la dimensión social. Las Naciones Unidas siguen desarrollando este enfoque con la vista puesta en la adopción de un tratado internacional vinculante sobre las empresas transnacionales y otras empresas en relación con los derechos humanos.
Otros dictámenes pertinentes del CESE se refieren al cometido del sector privado en el desarrollo (34) y a la creación de la garantía del FEDS y del Fondo de Garantía del FEDS (35).
Satisfacer el objetivo 17 debería implicar tanto la contratación pública como el papel de los gobiernos en colaboración con el sector privado. La Unión debería cooperar más con la UNCTAD y la CEPE, que han estado promoviendo la función de las asociaciones público-privadas. Pese a que por lo general apoya a este tipo de asociaciones, el CESE (36) ha llamado la atención sobre ciertos motivos de preocupación, indicando que las asociaciones entre los sectores público y privado «pueden convertirse en instrumentos esenciales para ejecutar las estrategias de desarrollo, siempre que se garantice previamente una combinación adecuada y una buena comunicación entre las partes interesadas».
El Comité ya ha destacado el enorme potencial del comercio electrónico para las pymes y otras empresas más especializadas, pues les permitirá, al igual que a las empresas locales, acceder a mercados hasta ahora inaccesibles. En la medida en que las pymes son un motor primordial para la innovación y el mantenimiento y desarrollo de la sostenibilidad, que crean entre el 70 y el 80 % del empleo, el CESE pide a la Comisión que preste especial atención a estas empresas ayudándolas a satisfacer los ODS.
El ODS 17 se refiere de forma explícita al papel de la sociedad civil indicando que «para que una agenda de desarrollo sostenible sea eficaz se necesitan alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Estas alianzas inclusivas […] son necesarias a nivel mundial, regional, nacional y local». También hace referencia a «marcos de examen y vigilancia». Por primera vez en la historia de las Naciones Unidas, los ODS especifican que los gobiernos son responsables ante los ciudadanos. La aplicación de los ODS requerirá la participación directa de la sociedad civil, sobre todo porque dicha participación impulsará el Estado de Derecho y contribuirá a combatir la corrupción. Cuando la sociedad civil tiene miedo de contribuir, ocurre lo contrario. En una sociedad abierta, su voz es una potente fuerza para lograr cambios nacionales importantes, apertura y pluralidad.
Desde la firma del Acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Corea en 2011, todos los acuerdos de asociación económica y comercial de la Unión han aspirado a incluir capítulos sobre comercio y desarrollo sostenible (37) con mecanismos de control para la sociedad civil. Estos capítulos se encuentran en fase de revisión. Conviene reforzarlos y, cuando sea posible, adaptarlos a fin de respaldar la consecución de los ODS. Los futuros mandatos de negociación de la UE deben incluir una referencia específica a los ODS en los capítulos sobre comercio y desarrollo sostenible.
Dichos mecanismos presentan un gran potencial a la hora de promover los valores de la Unión, incluidas las normas sociales y medioambientales. Pueden producir resultados tangibles. Además, constituyen una importante vía para la cooperación con la sociedad civil de los países socios y su capacitación.
Estos mecanismos conjuntos de la sociedad civil deben poder intervenir para promover la consecución de los ODS y contrarrestar toda posible evolución negativa. Consideramos que estos capítulos sobre comercio y desarrollo sostenible han de ser aplicables en las mismas condiciones que las demás cláusulas comerciales. A este respecto, instamos a la Comisión Europea a negociar, en cada uno de los futuros acuerdos, la adopción de medidas que permitan una supervisión completa de la aplicación de los capítulos sobre comercio y desarrollo sostenible, y que, en caso necesario, adopte dichas medidas.
Por último, el Comité se congratula de la importancia que se concede a la economía social para «la creación de empleo y desarrollo sostenible» en el documento «Una nueva asociación mundial para erradicar la pobreza e impulsar el desarrollo sostenible después de 2015», adoptado por el Consejo en mayo de 2015 (38). Las organizaciones de la economía social también pueden ser actores clave a la hora de ayudar a alcanzar los ODS. En su reciente dictamen sobre la economía social (39), el CESE señala que esta economía está presente de forma destacada en la vida cotidiana y en la actividad productiva de amplias regiones de África, América y Asia, y contribuye decisivamente a la mejora de las condiciones de vida y de trabajo.
Bruselas, 7 de diciembre de 2017.
(1) Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC COP21), celebrada en París.
(3) Artículo 21, apartado 3, del TFUE.
(4) ODM 8: Fomentar una alianza mundial para el desarrollo.
(5) Pekín, 29-30 de junio de 2017 (punto 25).
(6) Comunicado de prensa de la UNCTAD, Ginebra, 2014, repetido periódicamente desde entonces.
(7) REX/487-Dictamen de iniciativa del CESE sobre «Las asociaciones de la UE para el desarrollo en el contexto de los convenios fiscales internacionales»; ponente: Alfred Gajdosik, coponente: Thomas Wagnsonner (pendiente de publicación en el Diario Oficial).
(8) Dictamen del CESE sobre el tema «Comercio para todos — Hacia una política de comercio e inversión más responsable», ponente: Jonathan Peel (DO C 264 de 20.7.2016, p. 123).
(9) Artículo 21, apartado 3, del TFUE.
(10) Dictamen de iniciativa del CESE sobre «El papel de la agricultura en las negociaciones comerciales multilaterales, bilaterales y regionales a la luz de la reunión ministerial de la OMC en Nairobi», ponente: Jonathan Peel (DO C 173 de 31.5.2017, p. 20).
(12) @UNFoundation.
(13) El norte de Europa ofrecía lana, pieles, madera y cereales, mientras que el sur, por su parte, ofrecía tela de algodón, aceite de oliva, corcho y vino, así como otros alimentos y frutas.
(14) https://www.wto.org/spanish/thewto_s/minist_s/mc10_s/mindecision_s.htm.
(15) Véase la nota 9 a pie de página, ídem.
(16) Dictamen del CESE sobre «El papel del desarrollo sostenible y la participación de la sociedad civil en los acuerdos individuales de inversión de la UE con terceros países», ponente: Jonathan Peel (DO C 268 de 14.8.2015, p. 19).
(17) COM(2006) 567 final, 4 de octubre de 2006, punto 3.1.iii).
(18) Artículo 3, apartado 5.
(19) Dictamen del CESE sobre el «Comercio para todos — Hacia una política de comercio e inversión más responsable», ponente: Jonathan Peel (DO C 264 de 20.7.2016, p. 123).
(20) COM(2015) 497 final.
(21) Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Comunicado de prensa n.o 52/17.
(22) http://www.un.org/sustainabledevelopment/takeaction
(23) Si bien se reconoce la contribución récord de la UE de 12 000 millones EUR en 2014.
(24) Con arreglo a lo dispuesto en el Acuerdo de Cotonú.
(25) Véase la nota 5 a pie de página.
(26) DO C 487 de 28.12.2016, p. 41.
(27) Comunicado de prensa de la UNCTAD, Ginebra, 2014, repetido periódicamente desde entonces.
(28) Dictamen de iniciativa del CESE sobre «El papel de la agricultura en las negociaciones comerciales multilaterales, bilaterales y regionales a la luz de la reunión ministerial de la OMC en Nairobi», nota 9 (DO C 173 de 31.5.2017, p. 20).
(29) Véase la nota 15 a pie de página.
(30) DO C 303 de 19.8.2016, p. 17.
(31) Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales, 2011.
(32) Documento informativo del CESE sobre «La responsabilidad social de las empresas», ponente: Evelyne Pichenot.
(33) http://www.ohchr.org/Documents/Publications/GuidingPrinciplesBusinessHR_En.pdf.
(34) Dictamen del CESE «Financiación para el desarrollo — La posición de la sociedad civil», ponente: Ivan Voleš (DO C 383 de 17.11.2015, p. 49).
(35) Dictamen del CESE «Creación de la garantía del FEDS y del Fondo de Garantía del FEDS», ponente: Jan Simons (DO C 173 de 31.5.2017, p. 62).
(36) DO C 67 de 6.3.2014, p. 1.
(37) La única excepción serían los acuerdos de asociación económica con la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional.
(38) http://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-9241-2015-INIT/es/pdf
(39) Dictamen de iniciativa del CESE sobre el tema «La dimensión exterior de la economía social», ponente: Miguel Ángel Cabra De Luna (DO C 345 de 13.10.2017, p. 58).

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 Artículo 21
 Artículo 21
 Artículo 3