Source: http://www.magicasruinas.com.ar/rock/revrock322.htm
Timestamp: 2016-10-25 20:52:30+00:00

Document:
rock, la reunion de Sui Generis, Montevideo cr�nicas del siglo pasado
Seis a�os despu�s de haberse separado, Sui Generis volvi� a reunirse formalmente. Este evento de extraordinarias caracter�sticas se llev� a cabo en un estadio de f�tbol en Montevideo, Uruguay.
Hasta all� lleg� nuestro enviado especial, siendo Pelo el �nico medio argentino que presenci� el hist�rico reencuentro.
El hotel "Ocean�a" est� ubicado en Punta Gorda, una zona residencial a medio camino entre el aeropuerto y el centro de Montevideo. El edificio fue construido sobre una de las lomas costeras, pudiendo disfrutar el pasajero de una hermosa perspectiva de la ciudad y la costa que la bordea. Este es, b�sicamente, un lugar tranquilo, y por esa raz�n los organizadores del retorno de Sui Generis decidieron que ser�a el lugar apropiado, lejos del ruido del centro.
El d�a del concierto, desde muy temprano, se moviliz� a la numerosa troupe para efectuar las pruebas de sonido, un ritual que siempre resulta tedioso, y como dijo uno de los m�sicos: "Esta es la parte m�s pesada del trabajo". La noche anterior hubo franco para todo el mundo y los efectos se hicieron sentir en el momento de pasar lista. El grupo de Mestre estuvo listo bastante r�pidamente; del grupo de Garc�a s�lo se vio a un tranquilo David Leb�n, que con su bast�n �que usa a causa de una cortadura en un pie� ha recibido los motes de "Manucho" y "Georgie". Halagado por la calidad literaria de los apodos, David act�a perfectamente su papel de escritor senil.
El d�a se present� tan espl�ndido que la mayor�a se olvid� de las pocas horas de sue�o y quer�an comenzar con las pruebas de sonido. El lugar donde se desarrollar�a el concierto es realmente estupendo: un viejo estadio de f�tbol en muy buenas condiciones. Sobre uno de los arcos se mont� un impresionante escenario, que parec�a una r�plica del utilizado por Queen en V�lez. Sorprendidos, los m�sicos no dejaron de alabar el buen trabajo de producci�n �a cargo de Pity I�urrigaro, promotor de Porchetto, Gieco y Rada�. No era para menos, dif�cilmente alg�n grupo argentino haya tenido semejante infraestructura para un concierto.
1. 2. 3. PROBANDO
Efectivamente, las pruebas de sonido son la parte m�s dura del trabajo, y m�s en este caso en que hubo que ecualizar a dos grupos con todos sus arsenales sonoros, y luego los dos juntos. Es un trabajo desgastante; una y otra vez se repiten las mismas canciones hasta lograr el nivel buscado. Pero todos estaban de buen humor y con paciencia transcurrieron cinco largas horas bajo el ardiente sol montevideano.
Sui Generis fue, y a�n hoy lo es, uno de los pocos n�meros de rock que se pudieron exportar de la Argentina, y el p�blico uruguayo mostr� todas sus ansias por verlos en la marat�nica venta de entradas. El d�a del concierto sali� un aviso en los diarios de Montevideo anunciando que las localidades estaban agotadas y con humor dec�a "Sorry, el estadio no es de goma". Una chanza que los productores se dieron el lujo de hacer con quince mil entradas vendidas, un record �nico en toda la historia del espect�culo uruguayo.
Y Sui Generis consigui� ese �xito abrumador, hist�rico. Tal vez se pueda objetar esta reuni�n, pero hay dos cosas que est�n bien claras: Sui Generis es, m�s que nadie, un grupo que puede reunirse sin especulaciones por la condici�n de sus m�sicos; y porque fue sutilmente utilizado como elemento de penetraci�n del rock argentino en Uruguay.
Pero cualquier consideraci�n se termina cuando se encienden las luces y comienza el show. Una hora antes del inicio del concierto, el espect�culo en el estadio era imponente: estaba absolutamente colmado por una multitud que tranquilamente esperaba a sus �dolos.
El primero en salir fue Nito Mestre y su grupo, estruendosamente recibidos. Interpretaron una selecci�n de canciones de sus �ltimos tres �lbumes, poniendo especial �nfasis en el material de "20-10", que pronto ser� editado en Uruguay. El p�blico respondi� fervorosamente a la mansa propuesta de Mestre; sus rocks suaves y las baladas sentimentales fueron elevando lentamente la temperatura del lugar. El grupo gust� y mucho, tanto que Mestre no pudo reprimir su emoci�n ante un reconocimiento como pocas veces hab�a recibido. La banda, incentivada por la audiencia, mostr� todas sus posibilidades interpretativas, d�ndole la m�xima calentura a cada ejecuci�n. Terminado el set, Mestre invit� a subir a escena a su amigo Garc�a, quien arranc� con "Confesiones de invierno" y oficialmente rubric� el regreso del mito m�s grande de la m�sica popular argentina. Sui Generis (Garc�a en guitarra y piano y Mestre en flauta y guitarra) realiz� un acto descontra�do, donde import� tanto la t�cnica como la emoci�n que se transmit�a. A esta altura, escuchar nuevamente canciones como "Mariel y el capit�n", "Cuando me empiece a quedar solo" y "Canci�n para mi muerte" s�lo tiene un sentido evocativo y nost�lgico, adem�s de marcar claramente cu�les son las diferencias con la
m�sica que hoy compone Garc�a.
MATE DE PEPERINA
El siguiente acto fue la presentaci�n de Seru Giran. El show empez� con problemas de sonido y una serie de canciones que no son las m�s fuertes del grupo. Esto hizo crear un ambiente de frialdad que reci�n empez� a transformarse a partir de una caliente versi�n de "Cu�nto tiempo m�s llevar�". Con un Garc�a totalmente desatado y decidido a entregar el alma, y secundado con igual intensidad por sus compa�eros, Seru Giran pudo demostrar toda su devastadora potencia cuando tocan rock'n' roll. Uno de los nuevos temas, "No llores por m� Argentina" es un canto testimonial en la l�nea de "Alicia en el pa�s", pero con una m�sica arrolladora, vital. El show termin� con un verdadero caos esc�nico: Garc�a tirando sus teclados y Leb�n revoleando su guitarra. Exhaustos, los Seru hab�an conseguido remontar un mal comienzo e imponer totalmente su presencia esc�nica. El cierre del espect�culo lleg� con las dos bandas haciendo temas de los Sui. Result� particularmente emotiva la versi�n de "Rasgu�a las piedras", fervorosamente cantada por lodo el estadio. El p�blico se entreg� a la fiesta y pese a la pasi�n manifiesta (derrumbaron la estructura met�lica de contenci�n y pugnaron por subir al escenario) no ocurri� nada, especialmente por la actitud de evitar desbordes del p�blico y el ordenamiento pasivo de la polic�a, que en todo momento prest� colaboraci�n.
Afortunadamente, en el espect�culo visto en Montevideo Sui Generis fue casi una an�cdota al pasar, el relato de una historia pasada; y, en cambio, Mestre y Seru Giran tuvieron su momento de gloria. Ese reconocimiento del p�blico hacia la m�sica que estos dos argentinos hacen actualmente es el saldo final m�s importante. Para los uruguayos, Sui Generis dej� de ser un mito, y Seru Giran y Nito Mestre significan una parte de la m�sica argentina que arrib� a esas m�rgenes del Plata. Por todo eso vali� la pena la empresa, y la verdadera capitalizaci�n de este hecho sin precedentes se abre con proyecciones insospechadas.

References: Sui Generis
Sui Generis
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