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Timestamp: 2018-05-25 16:30:14+00:00

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Asesoramiento a empresas y trabajadores autónomos: dudas frecuentes – PrevenEventPrevenEvent
Asesoramiento a empresas y trabajadores autónomos: dudas frecuentes
Publicaremos las respuestas en nuestra web manteniendo la confidencialidad.
¿Es necesario que un trabajador autónomo contrate anualmente con un Servicio de Prevención Ajeno? ¿Qué obligaciones tiene en materia de prevención de riesgos laborales con respecto a la empresa que le contrata?
El artículo 3 de la Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales, establece que “Esta Ley y sus normas de desarrollo serán de aplicación tanto en el ámbito de las relaciones laborales reguladas en el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, como en el de las relaciones de carácter administrativo o estatutario del personal civil al servicio de las Administraciones Públicas,…..Ello sin perjuicio del cumplimiento de las obligaciones específicas que se establecen para fabricantes, importadores y suministradores, y de los derechos y obligaciones que puedan derivarse para los trabajadores autónomos.”
El artículo 4 del Real Decreto 171/2004, por el que se desarrolla el art. 24 de la Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales en materia de Coordinación de Actividades Empresariales, establece que “Cuando en un mismo centro de trabajo desarrollen actividades trabajadores de dos o más empresas, éstas deberán cooperar en la aplicación de la normativa de prevención de riesgos laborales. El deber de cooperación será de aplicación a todas las empresas y trabajadores autónomos en el centro de trabajo, existan o no relaciones jurídicas ente ellos…”.
Conclusión: El ámbito de aplicación de la Ley de Prevención no incluye a los trabajadores autónomos, pero dada su concurrencia con otros trabajadores de otras empresas en un mismo centro de trabajo, se derivan una serie de obligaciones y deberes de cooperación en materia de coordinación de prevención de riesgos laborales. La lógica, y el criterio de la Inspección de Trabajo de Madrid, dice que ese trabajador autónomo debe “garantizar” al resto de trabajadores concurrentes que el trabajo que va a realizar no va a generar ningún riesgo (aportando por ejemplo su evaluación de riesgos), que dispone de formación en materia de prevención de riesgos, EPIs adecuados y una aptitud médica que le considera apto para el trabajo que tiene que realizar. Pero en ningún caso un contrato con un servicio de prevención ajeno asegura que ese deber de cooperación se haya cumplido.
Por otro lado, el art. 14 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece que “los trabajadores tienen derecho a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo. El citado derecho supone la existencia de un correlativo deber del empresario de protección de los trabajadores frente a los riesgos laborales…En cumplimiento del deber de protección, el empresario deberá garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo. A estos efectos, en el marco de sus responsabilidades, el empresario realizará la prevención de los riesgos laborales mediante la integración de la actividad preventiva en la empresa y la adopción de cuantas medidas sean necesarias para la protección de la seguridad y la salud de los trabajadores, …., en materia de plan de prevención de riesgos laborales, evaluación de riesgos, información, consulta y participación y formación de los trabajadores, actuación en casos de emergencia y de riesgos grave e inminente, vigilancia de la salud, y mediante la constitución de una organización y de los medios necesarios…”
Así, el artículo 30 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, y el artículo 10 del RD 39/1997, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención, establece que “el empresario ha de realizar la organización de los recursos necesarios para el desarrollo de las actividades preventivas con arreglo a alguna de las siguientes modalidades:
Asumiendo personalmente tal actividad: para empresas de menos de 10 trabajadores, no pueden realizar actividades que conlleven una especial peligrosidad (Anexo I del Reglamento de los Servicios de Prevención), el empresario debe tener la capacidad correspondiente a las funciones preventivas que va a desarrollar.
Conclusión: En todo momento se habla del derecho de protección de los trabajadores a cargo de un empresario, obligando a éste a organizar la actividad preventiva de su empresa, pudiendo recurrir a diferentes modalidades, entre ellas la “asunción personal de la actividad preventiva”. La cualificación que ha de poseer el empresario en caso de asumir la actividad preventiva de la empresa está directamente relacionada con las funciones que asuma, debiendo obtener en todo caso la formación necesaria para desarrollar, al menos, las funciones de Nivel Básico.
Además, la ampliación a 10 trabajadores para que el empresario asuma personalmente la actividad preventiva ha sido reciente, ya que antes era hasta 6, pero para implicar a las empresas y disminuir los costes fijos, la Administración está haciendo campañas para que se opte por dicha modalidad.
Una vez analizada la situación de los autónomos en la Ley de Prevención, detallamos la documentación necesaria a aportar (criterios de la Inspección de Trabajo de Madrid):
Justificante de pago de la última cuota del Régimen Especial de trabajadores autónomos
Formación en materia de prevención de riesgos laborales (OBLIGATORIO en caso de realizar trabajos en altura, montaje de andamios o para el uso de equipos de trabajo como carretilla o plataforma elevadora)
Aptitud médica (OBLIGATORIO en caso de realizar trabajos en altura o montaje de andamios en altura)
Acreditación de estar en posesión de los Equipos de Protección Individual (EPIs) adecuados y autorizados para los trabajos a desarrollar
Registro de aceptación y adhesión a la evaluación de riesgos de la empresa que le contrata (información de los riesgos que se van a encontrar en el recinto o lugar de trabajo y las medidas preventivas que deben tenerse en cuenta).
¿Qué obligaciones establece la normativa en materia de inspección y mantenimiento de los motores?
Se entiende por equipo de trabajo cualquier máquina, aparato, instrumento o instalación utilizado en el trabajo. Se considera utilización de un equipo de trabajo cualquier actividad referida a un equipo de trabajo, tal como la puesta en marcha o la detención, el empleo, el transporte, la reparación, la transformación, el mantenimiento y la conservación, incluida, en particular, la limpieza. La definición es un término muy amplio y deben entenderse que incluye todas las fases de la vida de una máquina (art. 2 Real Decreto 1215/1997, de Equipos de Trabajo).
El art. 3 del RD 1215/1997 establece que el empresario ha de adoptar las medidas necesarias para que, mediante un mantenimiento adecuado, los equipos de trabajo se conserven durante todo el tiempo de utilización en unas condiciones adecuadas. Dicho mantenimiento se realiza teniendo en cuenta las instrucciones del fabricante o, en su defecto, las características de estos equipos, sus condiciones de utilización y cualquier otra circunstancia normal o excepcional que pueda influir en su deterioro o ajuste.
Las operaciones de mantenimiento, reparación o transformación de los equipos de trabajo cuya realización suponga un riesgo específico para los trabajadores sólo pueden ser encomendadas al personal especialmente capacitado para ello.
Mantener el equipo de trabajo en condiciones adecuadas implica que los requisitos que han de cumplir los equipos han de mantenerse, mediante un mantenimiento adecuado, a lo largo de todo el período de tiempo de utilización del equipo. Para poder realizar muchas operaciones de mantenimiento, reparación o transformación es necesario anular protecciones o abrir equipos con tensiones o energías peligrosas en su interior, es decir, el trabajador que realiza esas funciones puede estar sometido a peligros que no existen en el funcionamiento normal del equipo. Por ello, estos trabajo solo deben ser realizados por trabajadores con una formación y un adiestramiento adecuados.
El art. 4 del RD 1215/1997 establece que el empresario ha de adoptar las medidas necesarias para asegurar el buen funcionamiento de los equipos. Así, debe:
1.- Someter a una comprobación inicial de aquellos equipos de trabajo cuya seguridad dependa de sus condiciones de instalación, tras su instalación y antes de la puesta en marcha por primera vez, y a una nueva comprobación después de cada montaje en un nuevo lugar o emplazamiento, con objeto de asegurar la correcta instalación y el buen funcionamiento de los equipos.
2.- Cometer a comprobaciones y, en su caso, pruebas de carácter periódico, a aquellos equipos de trabajo sometidos a influencias susceptibles de ocasionar deterioros que puedan generar situaciones peligrosas, con objeto de asegurar el cumplimiento de las disposiciones de seguridad y salud y de remediar a tiempo dichos deterioros.
3.- Realizar comprobaciones adicionales de tales equipos cada vez que se produzcan acontecimientos excepcionales, tales como transformaciones, accidentes, fenómenos naturales o falta prolongada de uso, que puedan tener consecuencias perjudiciales para la seguridad.
Los resultados de las comprobaciones deben documentarse y estar a disposición de la autoridad laboral. Dichos resultados deben conservarse durante toda la vida útil de los equipos. Cuando los equipos de trabajo se empleen fuera de la empresa deben ir acompañados de una prueba material de la realización de la última comprobación. Los requisitos y condiciones de las comprobaciones de los equipos de trabajo se han de ajustar a lo dispuesto en la normativa específica que les sea de aplicación.
El fabricante de los motores Verlinde-Stagemaker establece en su manual de instrucciones las revisiones que son necesarias realizar a los motores (cotidianamente, mensualmente, cada tres meses y anualmente), y quién está capacitado para realizarlas. Es decir, todas las empresas deberían tener documentadas las revisiones que hacen de los motores cotidianamente, mensualmente, cada tres meses y anualmente, y más cuando se utilizan fuera de la empresa y se montan y desmontan muchas veces. Las revisiones que puede hacer el operador del motor (cotidianas, mensuales y cada 3 meses) normalmente no se documentan, aunque deberían, pero las que se tienen que realizar anualmente por un mecánico especializado deben ir documentadas.
El fabricante de los motores CM Lodestar establece en su manual que las inspecciones frecuentes son visuales y realizadas por el operador o por personal designado (no se requieren registros de tales inspecciones), y las inspecciones periódicas son visuales de condiciones externas hechas por una persona designada (se requieren registros de tales inspecciones). Además del procedimiento de inspección descrito, se debe establecer un programa de mantenimiento preventivo para prolongar la vida útil de los motores y mantener sus confiabilidad y darle un uso continuo asegurado. El programa debería incluir inspecciones periódicas y frecuentes, prestando especial atención a la lubricación de los varios componentes que usan los lubricantes recomendados.

References: artículo 3
 artículo 4
 Real Decreto 
 artículo 30
 artículo 10
 Real Decreto