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Timestamp: 2017-03-28 13:45:36+00:00

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Libertad Religiosa | Bernardo Barranco Blog
Charlie Hebdo y límites de las libertades
A todas luces reprobable el atentado cobarde a la revista Charlie Hebdo, perpetrado el pasado 7 de enero que conmocionó por su brutalidad el corazón de las democracias occidentales.
Con un saldo de 12 muertos y 11 heridos, detonó la movilización más importante en las últimas cuatro décadas en París. Los franceses salieron a defender la libertad, la tolerancia y a condenar la violencia.
Pasados los momentos dramáticos quedan muchas cuestiones a reflexionar. Una de ellas es la tensión entre la libertad religiosa y la libertad de expresión. Quedan claros los límites de la libertad religiosa, sobre todo en el manejo sedicioso que hacen de la religión los grupos radicales yihadistas que ejercen punición injustificada en el nombre de Alá.
Pero está a debate la libertad de expresión. El Papa Francisco en conferencia ante los medios, durante su vuelo a Manila, provocó a la Europa herida con su reflexión: “Es una aberración matar en nombre de Dios y que la religión nunca puede ser usada para justificar la violencia”. Pero también hay un “límite” en la libertad de expresión cuando esta “ofende las creencias religiosas de otros”.
Tensión entre los límites de la libertad de expresión como de la libertad religiosa
El Papa puso en el mismo nivel de límites tanto la libertad religiosa como la libertad de expresión. Las críticas al pontífice no se han hecho esperar. Probablemente la más agresiva vino del primer ministro inglés, David Cameron, quien exaltó la libertad de expresión al extremo de legitimar el “derecho a ofender”. Los sentimientos liberales se sintieron agredidos por el pontífice cuya lógica discursiva la equipararon al pensamiento radical musulmán.
El Papa se ha visto obligado aclarar sus dichos, especialmente el ejemplo no muy fino de que si su asistente, Dr. Gasbarri, ofendía a su madre, seguramente esperaría “un puñetazo”. Interpretado como anticlimático e incitador de la violencia.
El Papa posteriormente responde: “No puedo insultar constantemente, provocar a una persona continuamente, porque me arriesgo a enojarlo o enojarla, y me arriesgo a recibir una reacción injusta, una que no es justa. Pero eso es humano… la libertad de expresión debe tomar en cuenta de la realidad humana, y por esta razón uno debe ser prudente. Es una forma de decir que uno debe ser educado, prudente”.
El gran riesgo ahora, es no saber distinguir entre religión de fundamentalismo, religión de fanatismo religioso. Muchos medios y comentaristas ven en las entrañas doctrinales del islam las semillas de odio y de violencia. No se hace otra cosa que fomentar la estigmatización de una de las religiones más dinámicas del mundo a barca a más de mil doscientos millones de personas. La Islamofobia recorre con fuerza Europa, se multiplican las redadas y movimientos de la ultraderecha conservadora anti-migrantes se han reactivado. Resurgen trágicas predicciones como la de Samuel Huntington, en su libro. El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, 1996, su teoría fundamenta un mundo compuesto por múltiples civilizaciones en conflicto; occidente enfrentará el desacato de identidades regionales étnicas y religiosas y que muy probablemente las próximas guerras sean religiosas. ¿Es tan válido el reclamo contra las guerras santas, yihad, guerras santas o como quiera llarmarlas como manipulación ideológica de lo religioso como los excesos de una tipo de prensa que ofende, ridiculiza y agrede los sentimientos religiosos?
La sensibilidad religiosa puede ser peligrosa cuando lo sagrado es agredido. En México recordemos, 1988, la exposición del pintor Rolando de la Rosa en Chapultepec, en la que figuraba la imagen de la virgen de Guadalupe con el rostro de Marilyn Monroe, cristo con el rostro de Pedro Infante. Desató una ola de manifestaciones de grupos católicos, encabezados Pro-Vida y dispuestos a irrumpir en la exposición para destruirla. La intervención del gobierno fue determinante para disuadir la masa embravecida y finalmente retirar la muestra. Lo religioso puede ser un factor de paz como lo muestran sus códico ético pero también puede ser manipulado y convertirse en catalizador de insospechada violencia.
En las democracias, las libertades religiosas, la de expresión y las otras, son libertades irrestrictas pero no absolutas. Para una convivencia saludable entre etnias, minorías y diversas religiones habría que reconocer que la libertad de expresión, como todas las libertades, tiene límites.
El mismo aval de nuestros derechos fundamentales comprende necesariamente el establecimiento de límites que garanticen la convivencia social. O como dicen los abogados, buscar el equilibrio en los derechos en conflicto. Y el único garante entre la tensión de libertades religiosas, de asociación, de expresión y de disentimiento es el Estado laico.
El estado laico moderno debe educar en la cultura de la tolerancia y de respeto de las diversidades; debe intervenir y garantizar el libre desarrollo y respeto de las minorías religiosas. Sin un Estado laico atento estaríamos a merced de la tiranía mediática, de los fundamentalismos y de los fanatismos religiosos.
Milenio Estado de México, miércoles 21 de enero de 2015
Etiquetas:Charlie Hebdo y religiones, David Cameron, derecho a ofender, Dr. Gasbarri, El fundamentalismo religioso, Estado laico y libertad de expresión, Estado laico y libertad religiosa, Francisco limites a la libertad de expresión, límites a las libertades, Libertad Religiosa, libro El choque de civilizaciones, masacre de Charlie Hebdo, Papa Francisco su puñetazo criticados, Pro Vida 1988, Rolando de la Rosa, Samuel Huntington, tiranía mediática, Virgen de Guadalupe, yihadistas Publicado en Uncategorized | Leave a Comment »
Peña Nieto, el presidente católico
Enrique Peña Nieto ha reiterado que mantendrá el carácter laico de Estado, que como sabemos recientemente quedó plasmado en el artículo 40 de la Constitución, pero existen temores fundados de que en este sexenio se puedan operar dramáticas regresiones. Un primer recelo radica en el excesivo pragmatismo no sólo del PRI, sino del primer círculo que rodea al Presidente; la tradición y principios pueden ser abandonados según las circunstancias, cualquier cosa puede pasar. La segunda duda es: ¿qué entiende Peña Nieto por Estado laico? De acuerdo con algunas entrevistas, su visión es muy pobre y se reduce a la separación entre la Iglesia y el Estado, entre política y religión, cuando la laicidad de un Estado moderno es una construcción mucho más compleja. La tercera es la desconfianza que existe en la práctica vivida tanto por la persona como por el funcionario Peña Nieto frente al tema religión y su indiscutible adhesión a la Iglesia y principios católicos. Nuestra intención no es prejuzgar, sino poner sobre la mesa antecedentes, razonamientos y desconfianzas de muchas iglesias, grupos minoritarios y sectores académicos seculares.
Desde su nacimiento, Peña Nieto está ligado a la religión católica. Creció en el seno de una familia católica apegada a la Iglesia en un entorno conservador y provinciano, como se vive en Atlacomulco. Sus padres, María del Perpetuo Socorro Ofelia Nieto Sánchez devota y Enrique Peña del Mazo, acudían junto con sus hijos semanalmente a misa. Casi todas las instituciones educativas en las que Enrique Peña se formó son confesionales, desde el Colegio Plancarte de Atlacomulco, atendido por las monjas de la orden Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, hasta la Universidad Panamericana, fundada por el Opus Dei, donde realizó estudios en derecho.
Arturo Vélez primer obispo de Toluca y miembro del llamado inexistente grupo Atlacomulco
Peña Nieto tiene parentesco con dos obispos recios. Por un lado Maximino Ruiz y Flores (1875-1949), doctor en teología dogmática y gobernador de la Curia Metropolitana, sin duda influyente. Y Arturo Vélez, el primer obispo de Toluca, ambos hijos distinguidos de Atlacomulco. Con el estilo acucioso de Miguel Ángel Granados Chapa, en uno de sus artículos refirió los parentescos católicos de Peña Nieto: Su familia extensa abarca a varios mandatarios estatales, incluye también a un obispo, nada menos que el primero de la diócesis de Toluca. Se trata de Arturo Vélez Martínez, primo de Alfredo del Mazo Vélez, el primero de ese nombre, que fue gobernador del estado, senador de la República y secretario de Recursos Hidráulicos (Reforma 21/12/09). Arturo Vélez murió el 22 de agosto de 1989 a los 85 años de edad, después de haber estado al frente de la diócesis durante casi 30 años. Tuteló el estado de México con personajes que van desde Isidro Fabela, pasando por Gustavo Baz, Sánchez Colín y, por supuesto, el profesor Carlos Hank González. En pocas palabras, Vélez es la versión religiosa de un priísmo acendrado y del llamado inexistente grupo Atlacomulco. Hasta el componente de la corrupción pesa sobre el potente personaje en los manejos poco furtivos de los recursos manejados en las rifas de casas realizadas por el primer obispo de Toluca.
Siendo gobernador, Peña Nieto ha establecido vínculos personales con los obispos. Comparecía dos veces al año en cada conferencia de la CEM en Cuautitlán bajo el pretexto de la hospitalidad mexiquense. Se mantuvo interesado en cubrir las necesidades y requerimientos de los 14 obispos mexiquenses y de otros que pasaron o son originarios del estado de México. Para ello, el gobernador mexiquense formó una oficina especializada de enlace y atención a los obispos, conducida por Roberto Herrera Mena; no escatimó recursos para proveer de atenciones, privilegios materiales y hasta caprichos de los prelados. Jenaro Villamil narra cómo Onésimo Cepeda fue uno de los viajeros frecuentes en alguno de los siete helicópteros Augusta que compró el gobierno estatal; en esa aeronave el obispo se traslada de Ecatepec a Ixtapan, sitio de veraneo del gobernador para jugar golf y, por supuesto, degustar vinos franceses. Su entusiasmo con los Legionarios de Cristo es visible, así como apoyos vistosos al Teletón. Peña Nieto también se deja consentir: el 18 de agosto de 2008 recibió el reconocimiento como alumno distinguido de la Universidad Panamericana. Recordemos que en 2009 financió la numerosa y costosa comitiva clerical, en la que Peña visitó al papa Benedicto XVI para presentarle con grandes reflectores a su futura esposa Angélica Rivera. En un portal titulado Sacro y Profano, editado desde Roma, sobre comidillas clericales, se lee: Un experimentado monseñor dijo alguna vez al autor de estas líneas: ¿por qué los obispos se llevan tan bien con Enrique Peña Nieto? Porque les da lo que necesitan, mientras los panistas no. En contraparte, en esta convivencia entrañable entre los obispos y Peña Nieto, pesa sobre el clero un asunto muy delicado: la sospechosa y anómala nulidad del primer matrimonio de Angélica Rivera, que comprometería no sólo a la arquidiócesis de México, sino a la nunciatura y altas autoridades de la curia vaticana.
El presidente Peña Nieto con su tío Arturo Montiel
Pesa también sobre el católico presidente Peña Nieto su cuota de responsabilidad, pues participó en los más altos niveles cargos durante el gobierno de su tío Arturo Montiel, una de las gestiones sobre las que recae la sospecha de grosera corrupción y enriquecimiento inexplicable.
Peña Nieto como candidato ha otorgado a Iglesia un estatus privilegiado para la gobernabilidad y estabilidad política del país. Veremos si como presidente irá más allá del PAN. Sin duda se avivarán obispos y corrientes clericales priístas, pero también el presidente Peña Nieto enfrentará la oposición poderosa no sólo de agrupaciones religiosas no católicas, sino de significativos grupos que reivindican los derechos de las minorías. Si Peña Nieto cede a la concepción católica de la libertad religiosa y abre la educación al catecismo, enfrentaría también sectores del mismo PRI y masones activos, intelectuales y grupos seculares de la academia que confrontarían las posibles tentaciones regresivas de Peña Nieto de otorgar inconmensurables privilegios a la estructura de la Iglesia católica.
La Jornada, miércoles 5 de diciembre de 2012
Etiquetas:Alfredo del Mazo Vélez, Angélica Rivera, Arturo Montiel, Arturo Vélez primer obispo de Toluca, Atlacomulco, ¿Qué entiende Peña Nieto por Estado laico?, cambios religiosos al artículo 3, Carlos Hank González, Colegio Plancarte de Atlacomulco, Concesiones Peña Iglesia católica, Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el llamado inexistente grupo Atlacomulco, Enrique Peña del Mazo, Grupo Atlacomulco, Gustavo Baz, Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, Isidro Fabela, Jenaro Villamil, Legionarios de Cristo, Libertad Religiosa, María del Perpetuo Socorro Ofelia Nieto Sánchez, Maximino Ruiz y Flores, Onésimo Cepeda, Opus Dei, Peña Nieto y Estado laico, Peña y el Teletón, Roberto Herrera Mena, Sánchez Colín, Universidad Panamericana Publicado en Uncategorized | Leave a Comment »
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En forma y fondo, la reforma al artículo 24 ha sido un fracaso. La Iglesia católica no quedó plenamente satisfecha, finalmente con una formulación amorfa, y los grupos laicistas quedaron agraviados por los desaseos legislativos de PAN y PRI, los cuales, a toda costa, se propusieron imponer una reforma con base en madruguetes y marrullerías legislativas, provocando la ira y nuevos sainetes entre los diputados. Una vez más, como sociedad, perdimos la oportunidad de un debate a fondo y de altura sobre libertades y derechos humanos. En cambio, reinó el oportunismo y la camorra; 80 por ciento del debate en San Lázaro se consumió en reproches de procedimientos, mociones, recriminaciones de los actores, y unos pocos entraron en el tema sustancial de las libertades en una sociedad moderna.
Con la reforma todos perdimos; la frustración en ciertos sectores del PAN era evidente, porque la reforma pudo ir más lejos y el dictamen elaborado por José Ricardo López Pescador se fue desdibujando; el PRI salió fracturado; algunos se sintieron agraviados y de plano se fueron; ahora la propia reforma está en riesgo porque puede revertirse en el Senado, según anunció María de los Ángeles Moreno, quien consideró grave que el coordinador de los diputados de su partido, María de los Ángeles Moreno, haya exigido a los integrantes de su bancada sacar esa reforma de manera acelerada y casi a escondidas, ya que el dictamen se aprueba en la madrugada y de inmediato se presentó al pleno. Todo apunta nuevamente hacia Enrique Peña Nieto. Y en el PRD se puso de manifiesto la división interna. La facción de los chuchos vende su voto a cambio de la presidencia de la mesa directiva de la Cámara y festejó el resultado. Perdimos todos porque de un total de 500 votos, sólo se pronunciaron los 260 legisladores, es decir, apenas 52 por ciento. ¿Dónde se metieron los 240 diputados restantes que se ausentaron y por qué abandonaron el recinto?
La pérdida de la congruencia de los actores políticos es notable. El pragmatismo político conduce, cuando se actúa bajo consigna, a la pérdida de dignidad intelectual y política: tal es el caso de Emilio Chuayffet. Hace tan sólo unos días, alertó sobre la manipulación de conciencias por parte de la Iglesia católica y reafirmó su rechazo a la intervención de esa institución en la vida política de México, en la presentación de un libro, el 27 de noviembre. Fue contundente al afirmar: Por eso la queremos lejos los católicos, por eso no queremos que intervenga en la vida política, porque sabemos cuán lejos puede llegar y de qué manera tan sencilla puede manipular conciencias y orientar en su favor, en su propio interés, lo que ella dicta como prioritario. Emilio Chuayffet y la bancada priísta mexiquense fueron los principales promotores de la polémica reforma al artículo 24. La tradición laica y liberal de PRI se cuartea ante la lógica de poder de corto plazo que significa congraciarse con la Iglesia en tanto actor fáctico, y ceder a la pretensión explícita del clero, como ha sido reivindicar la libertad religiosa, para posicionarse de manera privilegiada en la lucha electoral por reconquistar Los Pinos como obsesión. En la reforma del artículo 24, PAN y PRI se alían en la carrera para granjearse las simpatías de clero y en vísperas de una inoportuna visita pontifical de Bendicto XVI a tan sólo unos días de iniciarse formalmente las campañas políticas.
La disputa sobre la reforma al artículo 24, de nuevo nos ha mostrado las heridas aún no cicatrizadas y que de alguna manera están vivas en la memoria colectiva de una parte importante de los mexicanos, las dos guerras fraticidas en la historia de la nación, así como de la torpe irrupción política que el alto clero, sobre todo los cardenales, que ha provocado en diversas coyunturas alta tensión y polarización social. He conversado con un obispo que, a propósito del desenlace sobre el artículo 24, muestra extrañeza y hasta desesperación por el rechazo y la suspicacia de actores laicistas y seculares sobre la presencia social de la Iglesia, y en especial por la percepción de desmedida ambición y constante búsqueda de privilegios. Lo que se le dificulta comprender a muchos actores religiosos es que el Estado moderno mexicano se funda y es fruto de un profundo conflicto religioso.
Más que jurídica y hasta política, el episodio del artículo 24 nos muestra una disputa simbólica. La reforma tiene que pasar aún por el Senado, probablemente se acompañe de otra reforma pendiente al artículo 40 que contrarreste el actual. El riesgo de un pobre debate nos puede conducir a falsas disyuntivas y callejones sin salida. Pensar que a mayor libertad religiosa menor Estado laico es un planteamiento absurdo; también a la inversa, el fortalecer el carácter laico del Estado, las libertades religiosas serán acotadas. Todo lo contrario, sólo un verdadero Estado laico es el único que garantiza la libertad religiosa, la equidad y el respeto de las minorías. Por ello, lamentablemente, por la forma en que se procesó la reforma del artículo 24, todos salimos perdiendo
Etiquetas:80% del debate reproches, artículo 24 constitucional, Cámara de Diputados, Chuchos PRD, De 500 solo votaron 260 legisladores, Emilio Chuayffet, Enrique Peña Nieto, inoportuna visita pontifical de Bendicto XVI, José Ricardo López Pescador, libertad de conciencia, Libertad Religiosa, María de los Ángeles Moreno, PAN y PRI desaseo legislativo, presión de la Iglesia, reforma al artículo 24 Publicado en Uncategorized | Leave a Comment »
Estado e Iglesia:¿quién da más?
MÉXICO, D.F. (Proceso).- La manera abrupta y contradictoria con la que actuó para reformar el artículo 24 de la Constitución, exhibe una vez más los afanes de la clase política por congraciarse con la jerarquía católica. Con madruguetes y artificios legislativos, tal como ocurrió con las reformas en las 19 entidades en las que se repenalizó el aborto en 2009, se evita el debate y se impone el albazo.
El PAN y el PRI hicieron mancuerna de nuevo para avalar una vieja pretensión de la Iglesia católica: elevar a rango constitucional la libertad religiosa.
Ante la próxima visita de Benedicto XVI a México, ambos partidos registran y aun admiten el creciente peso político del clero que incide ya en el ánimo electoral; ceden también ante él, por conveniencia, temor o chantaje. ¿Por qué la libertad religiosa? Porque la agenda moral que ostenta la Iglesia (aborto, familia patriarcal y sexualidad) requiere una mayor facilidad de acción de sus representantes y de espacios de actuación institucional.
Esto es ir más allá de la libertad individual de creer o no. La libertad religiosa incluye la capacidad de maniobra societal y de acción política de la propia Iglesia. En una reveladora entrevista concedida a este semanario en 2006, Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, destapó la intención de la Iglesia para reformar el artículo 24 y reconoció que enfocaría su presión sobre el Poder Legislativo, fundamentalmente con los líderes de las bancadas.
“Hay que entrar en relación personal con ellos, porque muchos políticos piensan que, en materia de relaciones Iglesia-Estado, ya no hay nada qué hacer”, dijo en esa ocasión (Proceso 1574).
El pragmatismo de la clase política mexicana es un factor de riesgo real, no sólo para la consolidación de la laicidad del Estado, sino para el desarrollo de la propia democracia en el país. Bajo la consigna del “realismo político” subyace el imperio del resultado electoral cortoplacista que ha venido liquidando las identidades y tradiciones políticas. La búsqueda del todo para la siguiente elección se impone, así como la lógica de la codicia de los grupos por el poder, dispuestos a sacrificar raíces políticas y trayectorias ideológicas.
En ese rango nadie se salva. El mismo Emilio Chuayffet, quien se presume liberal, declaró a finales de noviembre pasado que quería lejos a los católicos: “No queremos que intervengan en la vida política porque sabemos cuán lejos pueden llegar”. Semanas después se convirtió en el principal artífice de la reforma.
Ese gesto no pasó inadvertido para el diputado Porfirio Muñoz Ledo: “¿De cuando acá Chuayffet es tan católico?”, declaró. Lo mismo puede decirse de otros actores, como Beatriz Paredes, sacudida por las feministas que le reprochan su complacencia por las reformas de 2009 que ahora tienen a muchas mujeres en la prisión.
También del perredista Pablo Gómez, magnánimo con las libertades de la Iglesia católica, quien apeló a una consigna de un grupo de la vieja izquierda; o de Emilio González zMárquez, el góber piadoso, conocido por sus donativos a la Iglesia cristera de Jalisco a costa del erario estatal; o el propio Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, quien con frecuencia se reafirma católico y guadalupano, e incluso ha mantenido relaciones políticas poco católicas desde su campaña política de 2006 con grupos neocarismáticos encabezados por la secta cristiana Casa Sobre la Roca. Hay muchos otros casos que tienen el mismo talante: el cálculo de la rentabilidad política a costa de la congruencia.
A Enrique Peña Nieto se le señala como uno de los promotores de la concesión legislativa al clero católico. Él ha venido cultivado la imagen del político priista moderado con posturas religiosas conservadoras acorde con la atmósfera actual. Su look e impostura religiosa se asemejan más a las características distintivas de un personaje panista: joven, metrosexual, conservador, eficiente, dinámico, católico, patriota, defensor de la familia, apasionado, apuesto y poco leído.
Es el embozo para satisfacer los altos niveles de audiencia, posicionándolo a tal grado que asegure el inevitable retorno del PRI a Los Pinos. Como candidato a la Presidencia de la República parece desempolvar las viejas tesis salinistas sobre el papel político de la Iglesia y asignarle un destacado rol de aliada estratégica.
Durante su mandato como gobernador desarrolló una política de cercanía y arropó a los 14 obispos mexiquenses que de buena gana se dejaron consentir y con sumo agrado le acompañaron a Roma en diciembre de 2009 a visitar al Papa Benedicto XVI para anunciar su enlace matrimonial con la actriz Angélica Rivera. Así tendríamos que leer la postura de Víctor René Rodríguez, obispo auxiliar de Texcoco y secretario general de la CEM, quien calificó como “exitosa” la gestión del mexiquense.
Peña Nieto se ha convertido en los últimos años en un invitado permanente a las asambleas generales de los obispos. Tras un análisis comparativo, el autor puede afirmar que más de 30% de los obispos ubicados principalmente en el centro y norte del país miran con simpatía a Peña Nieto; puede decirse que, más que priistas, los obispos se comportan como peñistas.
Por el lado del PAN, sobre todo del presidente Felipe Calderón, la relación con los obispos ha sido sinuosa. Pese a que el presidente proviene de “cuna azul”, los sectores duros del CEM miran con recelo y desconfianza el pragmatismo político del presidente y en especial sus alianzas con grupos neopentecostales ultraconservadores encabezados por Rosi y Alejandro Orozco.
El presidente se ha empeñado en demostrar su catolicidad y es un hecho su intervención en la polémica reforma al 24 constitucional. Josefina Vázquez Mota, a su vez, es la precandidata panista con la agenda clerical más abierta hacia los obispos mexicanos. En su equipo de campaña destacan católicos conservadores afines al Yunque; también entra a la competencia por la generosidad y la benevolencia, obsequiando a cada obispo, en enero de 2011, un iPad, cuyo costo unitario es de 12 mil pesos.
La disputa por granjearse la benevolencia religiosa se incrementará hacia 2012. Y el juego sucio está contemplado. Además, la Iglesia católica posee por naturaleza, una sólida complexión política propia; su alto clero tiene experiencia probada. La jerarquía sabe, sobre todo en las coyunturas electorales, insertar con firmeza su agenda e intereses propios.
Así lo hizo en las reformas al artículo 130 constitucional hace 20 años. Un proceso electoral implica el reacomodo de actores, de proyectos y de grupos. Es la oportunidad porque es el momento de mayor debilidad del sistema político, y los prelados aprendieron, siguiendo la escuela de Girolamo Prigione, a presionar y a sacar el máximo provecho. La pregunta es si la Iglesia realmente tiene mayor poder o es la clase política la que se alejado de la sociedad
Estudios sobre el comportamiento de la jerarquía católica indican que los obispos con mayor arraigo en la permanencia al frente de sus diócesis tienen mayor peso social y político. El proceso de descentralización y la aparición de gobernadores virreyes favorecen también la gravitación política de los prelados. De un universo de 110 obispos en activo, 56% tienen un arraigo entre cuatro y 10 años; 22% de los prelados tienen más de 11 años de residencia.
En esta franja algunos se convierten en actores fácticos del poder. Por ejemplo, el jalisciense Juan Sandoval Íñiguez, quien adquirió un desmedido peso político; el arzobispo Emilio Berlié, quien ha actuado en política en Yucatán y es uno de los factores de ascenso del PRI en la entidad, antaño bastión panista; o el “daltónico” Onésimo Cepeda, capellán de la élites políticas del PRI.
Hay una paradoja, que poco importa a la clase política: mientras más peso y poder político tiene la estructura eclesiástica católica, menos influencia espiritual y pastoral posee entre la población. Así lo indican los datos duros de los últimos censos: en 1970, 96.2% de la población se declaró católica; en 2010 el índice bajó a 83%. Y aun cuando la clase política habla de la trascendencia de la laicidad del Estado en la democracia y en la convivencia social, en la práctica esta es transgredida.
Señores: ¿quién da más?
Revista Proceso no. 1833, 18 de diciembre de 2011
Etiquetas:130 constitucional, 30 % episcopado peñista, agenda moral de la Iglesia, arraigo de los obispos, Beatriz Paredes, Carlos Aguiar Retes, Casa sobre la Roca, Emilio Chuayffet, Emilio González zMárquez, Enrique Peña Nieto, Episcopado Mexicano, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, Girolamo Prigione, gober piadoso, influencia visita Benedicto XVI a México, Josefina Vázquez Mota, Juan sandoval Iñiguez, Libertad Religiosa, Onésimo Cepeda capellán del PRI, Pablo Gómez, Peña Nieto con perfil panista, poder legilativo Iglesia católica, Porfirio Muñoz Ledo critica Chuayffet, PRI y PAN aliados con la Iglesia, reforma al artículo 24, relciones Iglesia Estado, Rodrigo Vera Proceso 1574, Rosi y Alejandro Orozco, Víctor René Rodríguez, Yunque Publicado en Uncategorized | Leave a Comment »
A veinte años de cambios al 130 constitucional
Podríamos sentenciar que el verdadero Estado laico en el México moderno surge con las reformas del 18 de diciembre de 1991 promovidas por Salinas de Gortari. A lo largo de estos veinte años se han operado cambios significativos en las relaciones entre las iglesias y la sociedad, propias de los cambios culturales que no deben ser atribuidos a las reformas constitucionales.
Se conmemora un acontecimiento que puso fin a una extraña condición en que se encontraban las iglesias: éstas no existían jurídicamente.
A veinte años de los cambios constitucionales, especialmente del artículo 130, podemos decir que se han operado muchas modificacionwa pero que todo ha seguido igual: una jerarquía poderosa con fuerte incidencia política. Las reformas salinistas pusieron fin al el llamado modus vivendi operado desde Ávila Camacho en los años cuarenta del siglo pasado.
El peso de la historia de las guerras fratricidas y las heridas aún no cicatrizadas hasta la fecha, propiciaron una insólita relación entre el Estado y la Iglesia católica en particular que se desenvolvía en el ámbito de la discrecionalidad política; una simulación funcional, calificada por la politóloga Soledad Loaeza, como “complicidad equivoca”.
Aquí, la tutela del Estado se pretendía absoluta y autoritaria pero negociada. Por ello los ordenamientos constitucionales, claramente anticlericales, no se aplicaban pero se reservaban como una “espada de Damocles”.
En los años ochenta la Iglesia católica decide, estimulada por el pujante y naciente pontificado de Juan Pablo II, “salir de oscuro rincón jurídico”, expresión de la época del entonces cardenal Ernesto Corripio Aumada.
Se pedía sacudirse de la tutela del Estado y de desmarcarse de la discrecionalidad del sistema político presidencialista que ya mostraba en el sexenio de Miguel de la Madrid, signos claros de desgaste y debilitamiento.
Efectivamente, la Iglesia estimuló acciones tendientes a identificarse con causas de la sociedad civil, especialmente a partir del sismo de 1985.
Sin que pasara a ser progresista, apuntaló temas de derechos humanos, indígenas, democracia, reforma electoral, condenó la corrupción y cuestionó el modelo económico, así como el fomento de Ong’s e instituciones de asistencia privadas, las llamadas Iap’s.
¿Qué cambios político sociales podemos advertir en estos veinte años? Por el espacio tan apretado sólo anotamos tres:
A) Caída católica. La Iglesia católica ha descendido notablemente su porcentaje histórico de adherencia religiosa, de casi 90 por ciento en 1990 a 83 por ciento en 2010. Una caída de 7 puntos según los censos de población.
Mientras más incidencia política muestra su jerarquía, mayor es la crisis pastoral de un catolicismo que parece sucumbir ante el embate de otras denominaciones cristianas.
B) Cambio en las agendas. La Iglesia católica hasta fines del siglo pasado, se suma a las reivindicaciones sociales en torno a la alternancia, democratización, crítica a la corrupción. Actualmente la agenda política de la jerarquía católica se ha centrado en el debate sobre la moral, politizado la discusión sobre los valores.
La Iglesia se ha autodenominado instancia tutelar de los valores de la nación. Temas como el aborto, la sexualidad, el nuevo tipo de parejas, la homosexualidad, la eutanasia, Etc., son centro de grandes controversias y enfrentamiento con la sociedad civil.
C) La laicidad del Estado. Hace veinte años el tema central de discusión y disputa era el tipo de relación Estado/Iglesia (s); ahora las controversias pasan sobre el carácter laico del estado y el papel político de las religiones.
A veinte años, la jerarquía reclama mayores espacios políticos y nuevas reformas tendientes a ampliar las libertades religiosas. ¿Lo lograrán?, las apuestas le son favorables.
2011-12-01•Acentos de Milenio Estado de México
Etiquetas:"salir de oscuro rincón jurídico”, aborto, agenda moral de la Iglesia, artículo 130, caída de católicos en México, Carlos Salinas de Gortari, complicidad equivoca, Ernesto Corripio Aumada, Espada de Damocles, Estado laico, eutanasia, homosexualidad, Libertad Religiosa, Miguel de la Madrid, nuevo tipo de parejas, sexualidad, sismos de 1985, Soledad Loaeza Publicado en Uncategorized | Leave a Comment »
Para garantizar derechos Sexuales y Reproductivos, hay que vigilar actos de obispos
Para garantizar derechos SyR, hay que vigilar actos de obispos
México, DF, 24 junio 09 (CIMAC).- Los derechos sexuales y reproductivos sólo van a valer cuando sean reconocidos política y jurídicamente; por ello, hay que vigilar la participación de los obispos en el proceso electoral pues -aunque es “prudente”- en ocasiones manipulan a los fieles para votar por los partidos que se oponen a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), afirmó el especialistas Roberto Blancarte.
Durante la mesa de análisis, “Estado laico, iglesias y elecciones”, realizada ayer por la tarde, el doctor Roberto Blancarte y Bernardo Barranco, especialistas en religiones, señalaron que la participación de la jerarquía católica en el proceso electoral ha sido hasta ahora “prudente” pues también está desencantada de los políticos del país.
A pesar de ello, los sacerdotes entran de manera activa en la vida política del país a través de abogados y asesores, con el fin de incidir en las políticas públicas, mantener su presencia política y que su verdad impere, subrayó Blancarte, especialista de El Colegio de México (Colmex).
“No puedes decir que tienes un derecho y exigir que sea reconocido, pasando por encima de los derechos de las demás personas”, señaló Blancarte durante la mesa de análisis que forma parte del Seminario Permanente de Análisis Socio-religioso que se realiza desde el Observatorio Eclesial.
En el caso de la ILE, agregó, pueden no estar de acuerdo, sin embargo este es un derecho que tienen las mujeres. Con la normatividad no se les está induciendo a que aborten, sino que se les esta dando el derecho a decidir. Ejemplo de ello son los casos de violación; la mujer abusada tiene el derecho a decidir si tiene el producto o no.
Blancarte detalló que la participación de los prelados pasa por este debate. A la Iglesia le ha costado mucho trabajo entender que este mundo ya es otro y no pueden hacer lo que hacían antes; están en el proceso de “entender” que hay nuevos valores, que si bien no son los suyos, los tienen que aprender. “No nada más es mi derecho, hay otras y otros que defienden su derecho, y aunque yo no esté de acuerdo con ellos, los tengo que respetar”, ejemplificó.
En este punto coincidió con el también consejero electoral del Estado de México, Bernardo Barranco, quien señaló que nos encontramos en una repolitización de lo religioso. La inclusión de la jerarquía en la estructura de los partidos políticos para influir en las políticas es cada día más evidente y con más rasgos fundamentalistas, que buscan marcar pautas de la moral pública. En el tema de la despenalización del aborto han caído en más fundamentalismos, haciendo que los gobiernos cierren filas y estén a favor de ellos, aseguró.
Frete a ello, las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) se han convertido en las grandes defensoras del laicismo, comprobando que tienen la capacidad de hacer tambalear la política, luchando por un país que quiere tener democracia.
“Un país con democracia debe garantizar que quien decida abortar, lo haga”, expresó.
PROCESO ELECTORAL, DESENCANTO GENERAL
Al referirse al proceso electoral, Bernardo Barranco señaló que ha estado marcado por el desencanto, sin líderes y protagonistas; “hasta el momento, lo más interesante que hemos escuchado es la propuesta del voto nulo que, de rebasar el 4 por ciento que siempre refleja y llegar hasta un 10 por ciento, sería un éxito.
En este marco, la Iglesia comparte mucho el diagnóstico de hartazgo de la población, pero a pesar de ello se entrega, en términos de no avalar la abstención y el voto nulo, hermanándose con el Instituto Federal Electoral (IFE).
Por parte de la iglesia, la tónica es de oportunismo político; la necedad de los obispos de participar en el proceso electoral en términos de su libertad religiosa y libertad de expresión lo muestra, ya que hasta el momento “no hay grandes novedades, no han dado nota”.
Agregó que estamos ante una laicidad incluyente que cuestiona la “tentación” de lo religioso frente al poder; de ahí la terca resistencia de los obispos en el tema de lo electoral.
Cimac, Miércoles 24 de junio de 2009
Etiquetas:El Colegio de México, Interrupción Legal del Embarazo (ILE), Libertad Religiosa, Observatorio Eclesial, Roberto Blancarte Publicado en Uncategorized | Leave a Comment »

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