Source: http://www.agtvm.com/Usufructo_uso_y_habitacion.htm
Timestamp: 2018-01-24 11:43:45+00:00

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Según la celebre definición atribuida por JUSTINIANO al jurisconsulto PAULO, usufructo es el derecho de usar y disfrutar de las cosas ajenas, salvo su sustancia; ius alienis rebus utendi fruendi salva rerum substantia (Instituciones, libro II, Título IV, De usufructu, proemio).
El Código Civil español, siguiendo la orientación clásica, describe el usufructo diciendo que "da derecho a disfrutar los bienes ajenos con la obligación de conservar su forma y sustancia, a no ser que el título de su constitución o la ley autoricen otra cosa" (artículo 467 CC). La novedad de esta fórmula radica en la salvedad contenida en sus últimos términos de que la ley o la voluntad de las partes puedan modificar el principio legal de no poder alterarse la forma o sustancia de la cosa. Con razón se ha censurado la vaguedad a indeterminación en que el Código incurre al caracterizar el usufructo con una nota que viene a ser desmentida y anulada por el mismo legislador.
En términos más precisos, si bien no se ajustan exactamente al artículo 467, define el Usufructo DE BUEN, definición recogida por CASTAN, como "un derecho real de carácter temporal, que autoriza a su titular a disfrutar de todas las utilidades que resultan del normal aprovechamiento de una cosa ajena, con arreglo a su destino, y le impone la obtención de restituir en el momento señalado, bien la misma cosa, bien, en casos especiales, su equivalente".
El régimen aplicable al derecho de usufructo en general y en particular el de bosques y plantas, se rige por el siguiente orden de prelación:
En primer lugar, el derecho de usufructo se regirá por el título de constitución de este derecho, es decir, por la voluntad del dueño de la cosa sobre la que se va a constituir un derecho real de goce y disfrute.
A falta o por insuficiente de título constitutivo, el derecho de usufructo supletoriamente se regirá por los artículos 2 y siguientes de la Ley catalana de usufructo. Sin embargo, si estamos ante un usufructo de bosques y de plantas, la costumbre de la comarca regirá en primer lugar antes que la propia Ley, en defecto o por insuficiencia de título de constitución, y sólo después de ésta se aplicarán con carácter supletorio los artículos 20 y siguientes de la Ley 13/2000.
Finalmente - y a pesar del silencio del artículo primero -, por la remisión que nos hace el preámbulo de la ley, se aplicarán supletoriamente y en última instancia, los artículos 467 y siguientes del Código Civil.
En cuanto a los derechos de Uso y habitación, el régimen aplicable será el siguiente:
En primer lugar, su contenido y límites vendrán establecidos en su título de constitución.
Supletoriamente se regirán por los artículos 33 y siguientes de esta Ley.
Por insuficiencia de estos artículos, les serán de aplicación las normas que sobre usufructo se regulan en la misma ley en todo aquello que fueran compatibles.
En última instancia y según prescribe el preámbulo de la Ley 13/2000 se aplicará el Código Civil.
Volviendo al Derecho de Usufructo, conviene decir que como la Ley catalana no regula en su totalidad este derecho, en Cataluña son directamente aplicables y vigentes los siguientes artículos del Código Civil:
Los artículos 471 a 474 y 479 del Código Civil, sobre el alcance de las facultades de uso y disfrute que corresponden al usufructuario, así como sobre los aumentos y acciones que beneficien a la cosa usufructuada.
Los artículos 486 y 512 sobre acciones y costas judiciales derivadas del usufructo.
Los artículos 491 a 496 relativas a las obligaciones del inventario y fianza que previamente corresponden al futuro usufructuario.
El artículo 506 regulador del usufructo constituido sobre la totalidad de un patrimonio.
Los artículos 508 y 510 con las matizaciones derivadas de la aplicación del Código de Sucesiones, relativos al usufructo de una herencia.
Otros modos de constituirse el usufructo son el usufructo a término y el condicional.
3._ Ejercicio del Derecho de usufructo (Artículo 3 de la Ley).
El usufructuario puede hacer mejoras a la cosa usufructuada, sin alterar la sustancia de la misma (3).
El usufructuario no puede perjudicar a la cosa usufructuada, y si lo hiciera, debe responder de ello ante el nudo propietario, el cual puede reclamarle los daños y perjuicios que le haya ocasionado (4).
No debe confundirse la disposición del usufructo, cuyo régimen está contemplado en el artículo 4, con el usufructo con facultad de disposición, regulado en los artículos 14 a 19 de la misma Ley. La diferencia entre estas dos figuras radica sin duda en el objeto de disposición. El artículo permite que el usufructuario pueda disponer del que es titular: el derecho del usufructo sobre un determinado bien. Por el contrario, en el usufructo con facultad de disposición el usufructuario dispone del bien usufructuado. En consecuencia, sí se quiere diferenciar este supuesto del contemplado en el artículo 4, hemos de concluir que en el usufructo con facultad de disposición, el usufructuario dispone de la plena propiedad del bien, esto es, de la nuda propiedad y del derecho de usufructo.
La amplia disponibilidad del derecho de usufructo establecida en este artículo va más allá de las disposiciones del Derecho común y de la tradición jurídica romana. En el Código Civil, si bien se admite la posibilidad de disponer del derecho de usufructo, se establecen importantes limitaciones según se desprende de los artículos 480 y 498 del Código Civil.
CLASES GENÉRICAS DEL USUFRUCTO EN EL DERECHO CIVIL CATALÁN.
Usufructo de cuota indivisa.
Se regula en el artículo 8.
Usufructo de finca hipotecada.
Usufructo sujeto a condicón resolutoria o a plazo final.
El usufructo constituido bajo condición resolutoria se extingue por la muerte del titular, si ésta ocurre antes de que la condición se cumpla. Los derechos constituidos por el usufructuario cuya regulación no lo disponga de otro modo, quedanextinguidos a su muerte o en el momento en que se cumple la condición resolutoria.
El usufructo constituido a plazo final subsiste a la muerte del usufructuario, si ésta ocurre antes de que se cumpla el plazo. El derecho se transmite entonces a los herederos o legatarios, hasta la expiración de dicho plazo.
Los derechos constituidos por le usufructuario o adquirente cuya regulación no lo disponga de otro modo, no quedan extinguidos a la muerte del usufructuario, sino en el momento en que se cumple el plazo impuesto.
La Ley, en su capítulo III, regula el supuesto del usufructo con facultad de disposición, cuyas notas características son las siguientes:
1). Norma general: Se puede constituir el usufructo con la facultad para disponer de los bienes usufructuados, tanto sí se ha constituido a título universal como si se ha constituido a título particular.
Si se ha establecido que sólo se puede disponer de los bienes en caso de necesidad, el usufructuario puede hacerlo siempre que se trate de necesidades suyas y de su familia o, en su caso, del otro miembro de la pareja estable, de acuerdo con lo que establece el título constitutivo.
El usufructuario no puede hacer uso de esta facultad, si antes no ha consumido o no ha dispuesto de los bienes propios no necesarios para la vida o el ejercicio de la profesión.
Límites en el caso de usufructo universal (Artículo 18).
El usufructuario a título universal no puede disponer de la cuarta parte de los bienes a él sujetos.
La persona que haya constituido el usufructo universal puede dejar sin efecto esta limitación. Se entiende que lo ha hecho si, de forma expresa, autoriza al usufructuario a disponer de todos los bienes comprendidos en el usufructo.
En el artículo 20 se regula el usufructo de bosques maderables, en contraposición al usufructo de árboles que tienen una destinación distinta de la de obtener madera, regulado en el artículo 21; del mismo modo, el artículo 22 dispone el usufructo de los árboles y los arbustos que se renuevan o retoñan por le tronco o las raíces, junto con el de los árboles de ribera y de crecimiento rápido, así como el de los pimpollos, en oposición al usufructo de árboles o arbustos que después de talados no se renuevan o retoñan, previsto en el artículo 23 de la ley; y también, el usufructo de los árboles muertos en oposición a los arrancados o cortados por el viento, según dispone el artículo 24, para regular, en última instancia, el usufructo de la mata baja, en el artículo 25 de la Ley.
Este usufructo se constituye de acuerdo con las normas establecidas en la propia Ley, concretamente conforme lo dispuesto en el artículo 2, y se regirá 1º) por lo dispuesto en el Título Constitutivo y en las modificaciones correspondientes, y 2º), en su defecto, por la costumbre de la comarca, de conformidad con el artículo 1.4 de la Ley.
Seguidamente, nos referiremos a la facultades y límites del ejercicio del titular del derecho de usufructo sobre el bosque.
Usufructo de Bosques destinados a madera.
Según el artículo 20 de la Ley el usufructario de bosques que, por su naturaleza, están destinados a madera, tiene derecho a realizar talas de árboles. También reza el precepto que estas talas deberán adecuarse a una explotación racional, de acuerdo con un plan técnico, configurándose éstos como límites del derecho legalmente concedido al usufructuario.
En cuanto a la explotación racional del bosque, el usufructuario debe realizar las talas de forma adecuada, de tal modo que se evite tanto su tala prematura como el envejecimiento excesivo de los árboles. Y ello sería así, de conformidad con la obligación del usufructuario de cuidar las cosas dadas al usufructo como un buen padre de familia, de acuerdo con el artículo 497 del Código Civil.
En segundo lugar, debe destacarse que el usufructuario deberá realizar las talas o cortas como acostumbraba a realizarlas el propietario, en cuanto consideradas como actos de explotación y en cuanto se le permite continuar con la explotación que anteriormente se venía realizando. En este sentido, la conducta del usufructuario debe acomodarse a como venía haciéndose, de acuerdo con el plan adoptado por el dueño. Sin embargo, ISABEL VIOLA DEMESTRE, entiende que el usufructuario puede realizar tales que no sigan las del propietario siempre y cuando las prácticas de este último hubieren sido perjudiciales para el bosque o no fueran las correctas, puesto que esta actuación del usufructuario quedaría amparada dentro de la expresión legal "adecuadas a la explotación racional".
Por el contrario, el usufructuario no puede proceder a la tala en el monte maderable al margen de la prosecución de la explotación, al considerar que fuera del plan de explotación y, sobre todo, por costumbre de la comarca, los árboles no pueden ser considerados perceptibles por el usufructuario, ya que, entonces, se estaría modificando el destino de cada árbol, que pasaría a ser un elemento de la funcionalidad del conjunto para erigirse como un elemento correspondiente al carácter estructural del bosque. Por consiguiente, dicha tala podría entenderse como un acto de dominio que el usufructuario tiene vetado..
Además, la Ley establece en el mismo artículo 20 que la explotación racional se hará de acuerdo con un plan técnico, lo cual quiere decir que se efectuará conforme a los modernos criterios de explotación de los bosques y como expresión de una tradición forestal siempre progresiva. El plan técnico fijado por el artículo 20 de la Ley debe ponerse en relación con la Ley 6/1988, de 30 de marzo, Forestal de Cataluña (vid. el artículo 46.1 de dicha Ley).
En conclusión, el usufructuario de bosques maderables podrá hacer las talas adecuadas a una explotación racional, de acuerdo con un plan técnico, de conformidad con lo establecido en el artículo 20 de la Ley.
El artículo 29 de la Ley muestra de forma clara el principio salva rerum substantia, como límite básico de todo usufructo. La forma del usufructo fijado en este artículo se halla en la expresión "bosques que, por su naturaleza, están destinados a madera, por lo que puede decirse que se identifica con la idea del destino del bosque, traduciéndose, concretamente en las talas. Por consiguiente, la limitación del usufructo de bosque maderable consistirá, de un lado, en que dicho destino no pueda ser modificado, atendiendo a que, justamente, en dicha forma se halla el disfrute del usufructuario, y de otro lado en el respeto del resto del bosque.
Otros conjuntos de Árboles.
La Ley establece los destinos del conjunto de árboles, distintos de la de su naturaleza maderable, en dos párrafos. En el punto primero del artículo, se refiere a los conjuntos destinados a una función de recreo o de ornato de una finca, las masas de arbolado destinadas a la sombra, a aumentar la aglutinación del suelo, a fijar las arenas, a defender las fincas de los vientos, a encauzar las aguas o a dar fertilidad al suelo, mientras que en el segundo hace referencia a los árboles destinados a obtener productos distintos a la madera, indicando como tales, la resina, la savia, la corteza y otras.
En segundo lugar, debe señalarse que las finalidades de los conjuntos de árboles que la Ley 13/2000 enumera no constituyen una lista cerrada sino que, por el contrario, se trata de una muestra de numerus apertus, ya que la propia disposición legal emplea expresiones que denotan la posibilidad de que existan otros destinos diferentes de los enumerados, consideración aplicable tanto en relación del punto primero como en la del segundo del artículo 21 de la Ley. Esta postura viene reforzada por el artículo 46.2 de la Ley 6/1988, de 16 de marzo, Forestal de Cataluña, en el cual se detallan como objetos posibles de aprovechamientos forestales "cortezas, pastos, frutos, resinas, plantas aromáticas, plantas medicinales, setas (incluidas las trufas), productos apícolas y, en general, los demás productos propios de los terrenos forestales" .
En estrecha relación con el destino específico que el propietario le ha otorgado al conjunto de árboles, la Ley objeto de estudio prescribe que el usufructuario no puede alterarla, en consonancia, además, con el principio salva rerum substantia. Este impedimento obliga al usufructuario de árboles con el destino previsto tanto en el primer punto como en el segundo. Y, como consecuencia de esta premisa general, relativa a la conservación del destino predeterminado por el propietario, la propia ley deduce una limitación específica cual es el que al usufructuario le está prohibido talar los árboles sobre los que recaiga el derecho en cuestión.
Respecto los árboles con destino distinto a la obtención de madera, la ley estable en el punto 2, del articulo 21, una limitación, según la cual el usufructuario "solo tiene derecho a los productos mencionados".
Plantas que se renuevan o retoñan (Artículo 22).
El artículo 22 de la Ley establece:
"2.- A los árboles de ribera y de crecimiento rápido les es de aplicación lo dispuesto en el apartado 1, pero con la obligación de reponer lo que se le tale":
"3.-El usufructuario puede disponer también de los pimpollos o arbustos de vivero, pero debe restituir en tiempo hábil las extracciones efectuadas".
Este articulo regula las facultades del usufructuario de una finca respecto de los árboles y los arbustos que se encuentran en ella, sustituyendo lo dispuesto en el artículo 270 de la Compilación. La doctrina considera que este artículo recoge la categoría romana de los silva caedua de D. 50,16, 30 pr., pero no es unánime pues también se ha entendido que es una consecuencia de la oposición entre arbores caeduae y arbores non caeduae.
De acuerdo con el artículo 22.2 de la Ley, los árboles de ribera y de crecimiento rápido se regulan por lo dispuesto en el punto primero del mismo artículo pero con la adición de una obligación para el usufructuario cual es la de que deberá reponer los árboles que corte.
Hay que señalar que este punto del artículo 22 se refiere a los árboles que sólo crecen en terrenos húmedos o cerca de aguas corrientes, vistas o no vistas, según define el Costumari català que, precisamente, son de crecimiento rápido.
Según el artículo 22.3 de la Ley el usufructuario podrá disponer también de los pimpollos (plantones) o arbustos de vivero, pero debe restituir en tiempo hábil las extracciones efectuadas.
Este punto 3 del artículo 22 de la Ley, que sigue la tradición romanística, supone la consideración de los viveros forestales como objetos afectados al destino económico de la finca y como manifestación puede disponer de los plantones como frutos o rédito o rendimiento normal del vivero, pero tiene la obligación de reponerlos, obligación ésta de reponer que se configura como límite de sus disfrute y como manifestación del principio salva rerum substantia.
Otras plantas (Artículo 23).
"El usufructuario de árboles o arbustos que, después de talados, no se renuevan o retoñan, sólo puede disponer de sus productos mediante podas de las ramas. Si se debe talar algún árbol para atender a las necesidades de la finca, es precisa la autorización del nudo propietario" (Artículo 23).
Los autores entienden que el usufructuario puede percibir los frutos que estos árboles produzcan. Siguiendo esta línea interpretativa, el usufructuario no sólo podrá aprovechar las ramas obtenidas después de la poda, sino también los productos del árbol, aunque éstos no encajen en el concepto estricto de frutos.
Asimismo entiende la doctrina que el usufructuario deberá destinar los productos a al finca en el caso de que así lo hubiesen convenido con el nudo propietario, pese a que, como consecuencia de ello, no obtenga beneficio alguno. Sin embargo, en este supuesto, la disposición de los productos obtenidos de la poda de los árboles que no se renuevan o retoñan ya no tendría la consideración de facultad sino de obligación para el usufructuario.
Árboles muertos o dañados (Artículo 24).
Como interpretación de este precepto se ha considerado que el artículo diferencia los árboles que mueren por causa natural (por vejez o enfermedad) de los árboles que perecen por causas externas como la lluvia, los relámpagos, el fuego, etc. y, por supuesto, el citado por la ley, esto es, el viento.
En segundo lugar, por lo que al tipo de árboles se refiere, la doctrina es unánime al entender que este artículo es susceptible de aplicación a toda clase de árboles, excepción hecha de los árboles de los bosques maderables, que se rigen por lo dispuesto en el artículo 20.
En cuanto a los árboles frutales, el artículo 24 sólo se refiere a los árboles frutales para el supuesto en que hayan muerto por causas naturales, dado que en los demás casos se trata de un supuesto encuadrable en el artículo 21 de la Ley, que dispone que el usufructuario no podrá alterar dicho destino y, en consecuencia, se le prohibe talarlo..
Los árboles arrancados o cortados por causas accidentales pertenecerán al nudo propietario. Sin embargo, la Ley también concede al usufructuario la facultad de utilizarlo para, en su caso, reparar los edificios usufructuarios y para leña de consumo doméstico.
Mata baja (Artículo 25).
El apartado I del artículo 26 de la Ley describe, con ánimo definitorio, el contenido del derecho del usufructuario de dinero señalando que tiene derecho a los rendimientos que produce un capital en dinero. Así, pues el derecho de usufructo de dinero, en la configuración dada por el artículo 26.1 de la Ley, será el derecho de usar y disfrutar un capital en dinero mediante la percepción de los rendimientos que ésta sea susceptible de producir.
Los apartados 2 y 3 del artículo 26 de la Ley establecen un distinto régimen jurídico dependiendo de que el usufructuario haya constituido fianza o, por el contrario, no haya otorgado tal garantía, sea porque está eximido de hacerlo, sea porque no la pueda constituir, sea porque, aunque no lo mencione expresamente la Ley, no la quiera constituir. Si el usufructuario ha constituido fianza, puede dar al capital la destinación que considere conveniente y tiene la obligación de devolver la cantidad de dinero equivalente a este capital al extinguirse el usufructo (art. 26.2). En idénticos, términos, el párrafo segundo del artículo 597 del Código Civil, al propósito del usufructo de créditos, establece que el usufructuario con fianza podrá dar lugar al capital que realice el destino que estime conveniente.
En cuanto a la posibilidad de renuncia a la fianza por parte del nudo propietario, ante el silencio de la Ley, puede aplicarse por analogía el artículo 493 del Código Civil, según el cual "el usufructuario, cualquiera que sea el título del usufructo, podrá ser dispensado de la obligación de hacer inventario o de prestar fianza, cuando de ello no resultare perjuicio para nadie.
El usufructuario tiene la obligación de devolver la cantidad de dinero equivalente a este capital al extinguirse el usufructo (art. 26.1). En el mismo sentido se pronuncia el artículo 482 del Código Civil
La obligación de restitución del usufructuario al extinguirse el usufructo quedaría configurada como una deuda de valor; así se deduce de la expresión equivalente contenida en el artículo 26.1 de la Ley.
Una vez puesto el capital a interés (artículo 26.3 de la Ley) ahora sí podrá el usufructuario obtener los rendimientos que produce un capital en dinero, tal y como describía el apartado 1 del artículo 26 de la Ley, siendo entonces de aplicación la previsión contenida en el artículo 28 de la Ley: los rendimientos en el usufructo de dinero….son frutos civiles y se tienen por percibidos día a día. Pero con carácter previo, el apartado 3 del artículo 26 de la Ley impone al usufructuario esa obligación de poner el capital a interés, aunque estrictamente se trata tanto de una obligación como de un derecho. El usufructuario no sólo tiene la obligación, con el acuerdo del nudo propietario, de poner el capital a interés, sino que también tiende derecho a ello.
Se regula en el artículo 27 de la Ley. En el usufructo de participaciones en un fondo de inversión el usufructuario tiene derecho a los rendimientos positivos que originen las participaciones durante el tiempo de duración del usufructo (artículo 27.1). Si se trata de fondos de reparto, los rendimientos serán los producidos por las inversiones en que se materialice el fondo, deducidos los gastos del fondo, que serán los que se repartan entre los partícipes. Si se trata de fondos acumulativos, los rendimientos serán la diferencia experimentada por el valor de las participaciones entre la constitución y la extinción del usufructo.
La Ley precisa que los rendimientos a los que tiene derecho el usufructuario son los positivos, presuponiendo que hay rendimientos negativos. En efecto, a continuación, la ley establece que el valor negativo eventual de los rendimientos no genera obligaciones del usufructuario hacia le nudo propietario (artículo 27.2). Este precepto parece pensado para los fondos de inversión acumulativos en que el valor de las participaciones puede disminuir durante el usufructo.
La titularidad de las participaciones en el fondo de inversión corresponde al nudo propietario y por tanto a él le compete exigir el reembolso de las participaciones (art. 27.3). En consecuencia, las comisiones que origine este reembolso son a cargo del nudo propietario (artículo 32.4) y el derecho de información sobre la marcha del fondo y las participaciones corresponde al nudo propietario. Por eso, la ley prevé (Art. 30.4) que si la entidad gestora del fondo no facilita información al usufructuario, éste puede recabarla del nudo propietario.
Hay fondos de inversión que garantizan a los partícipes un rendimiento mínimo durante un tiempo determinado. Este rendimiento mínimo es un rendimiento que el usufructuario ya tiene asegurado, por lo que en estos fondos, como excepción a la norma general, el nudo propietariono puede unilateralmente exigir el reembolsoantes de que expire el plazo de garantía, pues supondría amenazar los derechos del usufructuario. Para que el nudo propietario pueda pedir el reembolso antes de expirar el plazo de garantía es necesario que lo autorice el título constitutivo o que el usufructuario lo consienta (artículo 27.5).
3.- Derechos del usufructuario (Artículo 30).
El artículo 30.5 permite al usufructuario que lo es por disposición testamentaria o por sucesión intestada optar por, en lugar de su derecho al aumento de valor de la participación, recibir del nudo propietario un rendimiento presunto equivalente al interés legal del dinero aumentado en dos puntos (fondos de inversión mobiliaria) o al interés legal del dinero simplemente (fondos de inversión inmobiliaria). Se observa que en este caso el usufructo se ha convertido en un derecho de crédito contra el nudo propietario. Este rendimiento ha de hacerse efectivo por anualidades vencidas (artículo 30.7, al final).
La acción del usufructuario para exigir al nudo propietario sus rendimientos prescribe a los cinco años contados desde el día del reembolso (artículo 30.3), ya se produzca el reembolso antes o después de la extinción del usufructo.
Finalmente el legislador establece que el usufructuario tiene derecho a recibir del nudo propietario la información relativa al fondo si la entidad gestora del fono no se la facilita directamente (artículo 30.4).
4.- Derechos del nudo propietario (Artículo 31).
El segundo apartado del artículo 31 enumera los derechos del nudo propietario en el caso de extinción del usufructo antes de que se produzca el reembolso. El derecho de reembolso pertenece en exclusiva al nudo propietario, como regula el artículo 27. 3, que rige con carácter general para los fondos de reparto y para los acumulativos. El nudo propietario en tal caso tiene derecho al capital inicial, es decir, al valor de las participaciones en el momento en que adquirió su propiedad. La plusvalía obtenidaentre la fecha de extinción del usufructo y la fecha del reembolso, pues el usufructuario tendrá el correlativo derecho al incremento entre la fecha de constitución del usufructo y la fecha de su extinción. Y, finalmente, también tendrá derecho el propietario en este caso al incremento, en su caso, desde la fecha en que adquirió las participaciones hasta la fecha en que se constituyó el usufructo, y esto para el caso de que el usufructo se constituya con posterioridad a la adquisición de las participaciones por el nudo propietario.
El último apartado del precepto es reiteración del artículo 27.4, que se refiere a toda clase de fondos de inversión, no sólo a los acumulativos. Este precepto establece la previsión de convertir el derecho de usufructo constituido sobre las participaciones en usufructo de dinero, siempre que no exista acuerdo entre las partes o no haya previsto otra cosa el título constitutivo del usufructo.
5.- Comisiones (Artículo 32).
Comentarios a la Ley 13/2000, de 20 de noviembre, de regulación de los Derechos de Usufructo, Uso y Habitación.
Director Alfonso Hernández Moreno
Coordinadores: Carlos Villagrasa Alcaide y Miriam Anderson

References: artículo 467
 artículo 506
 artículo 4
 artículo 4
 artículo 8
 artículo 20
 artículo 21
 artículo 22
 artículo 23
 artículo 24
 artículo 25
 artículo 2
 artículo 1
 artículo 20
 artículo 497
 artículo 20
 artículo 20
 artículo 46
 artículo 20
 artículo 29
 artículo 21
 artículo 46
 artículo 22
 artículo 270
 artículo 22
 artículo 22
 artículo 22
 artículo 22
 artículo 20
 artículo 24
 artículo 21
 artículo 26
 artículo 26
 artículo 26
 artículo 597
 artículo 493
 artículo 482
 artículo 26
 artículo 26
 artículo 28
 artículo 26
 artículo 27
 artículo 30
 artículo 31
 artículo 27
 artículo 27