Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20110309&secondRef=ITEM-006&language=ES&ring=B7-2011-0171
Timestamp: 2013-05-23 16:14:30+00:00

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Debates - Miércoles 9 de marzo de 2011 - Vecindad meridional, y Libia en particular, incluidos los aspectos humanitarios (debate) Parlamento europeoChoisissez la langue de votre document :
6. Vecindad meridional, y Libia en particular, incluidos los aspectos humanitarios (debate) Vídeo de las intervencionesPV
Presidente. – El siguiente punto en el orden del día es la declaración de la Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad: Vecindad meridional, y Libia en particular, incluidos los aspectos humanitarios [2011/2616(RSP)]. Señora Vicepresidenta y Alta Representante, estamos seguros de que todas las acciones que emprenda el conjunto de la Unión Europea tendrán por objeto apoyar a la parte meridional de nuestro continente y a nuestros vecinos al otro lado del Mar Mediterráneo. Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señor Presidente, Señorías, agradezco la oportunidad de participar en el debate del Parlamento sobre las circunstancias relativas a la vecindad meridional y en concreto, como ha mencionado el señor Presidente, sobre la situación en Libia.
Quisiera comenzar poniendo de manifiesto la obviedad de que la vecindad meridional está cambiando muy rápidamente y que en toda la región el pueblo se está alzando por una aspiración fundamentalmente humana: la posibilidad de configurar sus vidas, desde el punto de vista económico y político. Están pidiendo participación ciudadana con dignidad y responsabilidad; piden justicia y piden trabajo. Creo que debemos responder a estas reivindicaciones. Las considero legítimas y creo que debemos asegurarnos de actuar con prontitud.
Una de las cuestiones fundamentales de la situación actual es que estas reivindicaciones han surgido en el país. Tanto en Egipto como en Túnez he oído decir en multitud de ocasiones: «Este es nuestro país; esta es nuestra revolución. Queremos hacer las cosas a nuestro modo, aunque también queremos su participación. Necesitamos ayuda».
Creo que estos son los principios que deberíamos tomar como referencia en nuestras intervenciones: Los ciudadanos deben ser los artífices de las transiciones democráticas, deben ser autóctonas. Ellos deben determinar qué pasos se habrán de seguir. Sin embargo, debemos estar dispuestos a ofrecer nuestro apoyo, con creatividad y determinación, y procurar estar a la altura de la magnitud histórica de los acontecimientos.
En una situación tan variable como la actual, debemos emprender acciones basadas en nuestros principios e intereses fundamentales. Sin lugar a dudas, debemos respaldar estos cambios. Los tunecinos, los egipcios y los libios, entre muchos otros, exigen el respeto de los mismos valores que encarnan los ideales europeos. El surgimiento de estas sociedades democráticas contribuirá al mantenimiento de la seguridad y propiciará una prosperidad compartida con nuestros vecinos. Por eso la Comisión y yo misma hemos puesto nuestro empeño en la elaboración de un documento común para el Consejo Europeo del viernes, en el que se han incluido medidas que esperamos contribuyan a la movilización de los recursos financieros de las instituciones europeas y del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Quisiera agradecer al Parlamento que haya reconocido con tanta prontitud la necesidad de asistir al Banco Europeo de Inversiones con su mandato para que pueda poner a disposición de los ciudadanos dichos recursos financieros, pues se han conseguido los resultados deseados.
Necesitamos su ayuda para contribuir con el BEI y el BERD. He mantenido conversaciones con ambas entidades sobre la capacidad que tienen de cambiar su mandato y poner nuevos recursos a disposición de nuestros vecinos siempre y cuando, insisto, nunca se haga a expensas de su labor actual sino de manera complementaria. Con el Banco Europeo de Inversiones sabemos que podemos movilizar más de 1 000 millones de euros. Para que se hagan una idea de la cantidad que esto supondría, tengan en cuenta que la inversión actual del Banco Europeo de Inversiones en Egipto es de 488 millones de euros. Se podría destinar al menos el doble de la inversión actual, de manera que podrían realizarse algunos de los grandes proyectos infraestructurales que tanto se necesitan y tanto desean los ciudadanos.
Del mismo modo, con este documento esperamos ver más apoyo a la formación y al intercambio de estudiantes. Uno de los elementos comunes de nuestros vecinos meridionales es que son sociedades jóvenes. También debemos ocuparnos de esos jóvenes, entre los cuales algunos han recibido una buena formación y otros muchos quieren disponer de más oportunidades educativas y formativas. Ruego al Parlamento que lo tenga en cuenta y pronto se lo pediré a los Estados miembros.
El surgimiento de una sociedad civil dinámica: En mis encuentros con la sociedad civil tunecina, me reuní con una serie de personas que nunca antes habían estado en la misma habitación porque no se lo habían permitido. Su deseo y voluntad de establecerse como ONG y organizaciones capaces de lidiar con los problemas que preocupan a la sociedad y de hacer que su Gobierno asuma sus responsabilidades es una parte fundamental, como saben, para el desarrollo de su sociedad. Son las raíces de una gobernanza más inclusiva: la capacidad del pueblo de sentir que tienen voz y voto en la gobernanza de su sociedad.
También, naturalmente, la seguridad alimentaria, uno de los principales problemas de la región cada vez más preocupante; la mayor apertura de los mercados; la habilidad de mejorar el acceso a los mercados y las asociaciones de movilidad son medidas que se han incluido en el paquete general que se presentará en el Consejo Europeo. Al igual que antes, quisiera poner de manifiesto que nos gustaría que este fuera un enfoque basado en los incentivos que permitiera a los ciudadanos avanzar más rápidamente y, al mismo tiempo, definir su propia identidad. Estos países son muy distintos y nos quieren decir: «No nos metan a todos en el mismo saco, ni crean que somos todos iguales. Somos países distintos. Queremos que nuestras sociedades se desarrollen de formas tan distintas como lo hicieron las suyas. Sí, nos parecemos en ciertos aspectos, pero queremos mantener aquello que nos hace únicos. Deseamos que lo respeten y que colaboren». Queremos que este enfoque diga que sí que damos más por más; que esos socios, esos países que quieren progresar más rápidamente con sus reformas van a recibir un mayor apoyo por parte de la Unión Europea.
Durante los próximos días y las próximas semanas, como ya venimos haciendo desde hace tiempo, hablaremos con nuestros socios internacionales sobre cómo podemos coordinarnos para que no se solapen nuestras intervenciones y podamos ofrecer una respuesta más rápida. El 23 de febrero presidí una reunión de altos funcionarios de las instituciones europeas, el Banco Mundial, el BEI, el BERD, el FMI y algunos altos funcionarios de China, Rusia, Australia, Corea, los 27 Estados miembros, los Estados Unidos y los países árabes. El objeto de la reunión no era decidir qué íbamos a hacer con respecto a esos países, sino prepararnos para ofrecer nuestro apoyo con prontitud.
Señorías saben que a veces se nos reprocha que en ocasiones tardamos mucho en responder. Quiero que estemos preparados y por eso mis conversaciones con la Liga Árabe, en concreto, y con los países afectados se han centrado en dejar muy claro que quiero garantizar que estemos preparados para ofrecer una respuesta y que dicha respuesta será coordinada y efectiva y que hará uso de los mejores recursos que tenemos tanto en Europa como en el resto del mundo.
Después de que mañana se celebre la reunión de Ministros de Exteriores, el Consejo Europeo del viernes, la reunión de la OTAN de mañana y, más adelante, durante el fin de semana, la reunión informal de Ministros de Exteriores en Hungría, volaré a El Cairo para reunirme con Amr Musa, Ministro de Asuntos Exteriores egipcio, y con la Liga Árabe para detallar el contenido de nuestros debates y para reunirme con el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores con quien ya he tenido la oportunidad de hablar. Pero, Señorías, sé que hay un interés especial en hablar de Libia. Por ello, tras haber dado cuenta de todo lo que venimos haciendo hasta el momento, quisiera pasar a hablar de aquellos temas que nos preocupan de Libia.
Personalmente, creo que hay dos prioridades inmediatas: en primer lugar, hacer frente a la crisis humanitaria y asistir en la evacuación; y en segundo lugar, garantizar el fin de la violencia y que los violentos rindan sus cuentas.
En lo que respecta a la ayuda humanitaria, hemos progresado muy rápidamente. La Comisión ha aumentado su ayuda a 30 millones de euros; la señora Comisaria, Kristalina Georgieva, estuvo la semana pasada en la frontera entre Túnez y Libia para ver cuál era la situación y asegurarse de que nuestra intervención estaba causando el efecto deseado. Naturalmente, también hemos mantenido contactos regulares con las Naciones Unidas para coordinar nuestras acciones. Los Estados miembros han destinado una parte importante de sus recursos para hacer frente al gran desafío que representa el continuo flujo migratorio, también mediante Frontex.
En lo que respecta a la evacuación de los ciudadanos de la UE, el Servicio Europeo de Acción Exterior ha sido fundamental para garantizar la diligencia en cuanto al intercambio de información y la efectividad plena de nuestros recursos. En colaboración con la Presidencia, el 23 de febrero activé el Mecanismo de Protección Civil de la UE para facilitar la evacuación de los ciudadanos comunitarios. Como Sus Señorías saben, la llegada de la información a tiempo real representa todo un desafío, pero teníamos que tomar las decisiones oportunas y por eso le pedí a Agostino Miozzo, Director de Respuesta a Crisis y Coordinación de Operaciones (SEAE), que viajara a Trípoli el domingo y el lunes para evaluar la situación sobre el terreno.
El señor Miozzo se reunió con funcionarios, se reunió con embajadores y me describió la situación como calmada y al mismo tiempo extremadamente intensa. Los embajadores europeos agradecieron poder tratar en profundidad y nutrirse de nuestro trabajo y análisis de la situación sobre el terreno que, junto al resto de contactos que estamos manteniendo en otras partes del mundo, nos ha ayudado a ofrecer una imagen más clara de la situación.
Naturalmente, en un principio centramos nuestros esfuerzos en la evacuación de los ciudadanos europeos. Debemos ser solidarios con Túnez, pues está sufriendo la peor parte de la evacuación de todas estas personas, en su mayoría egipcios, que están llegando a la frontera tunecina y que deben ser devueltos a Egipto. Sus Señorías son conscientes de que hay alrededor de un millón de egipcios en Libia y de que en la actualidad hay allí entre un millón y medio y dos millones de personas procedentes de los países africanos vecinos de Libia. Sabemos, por lo que hemos oído de la situación en Trípoli, que entre 2 000 y 3 000 africanos esperan en el aeropuerto un modo de salir del país.
No obstante, debemos estar dispuestos a redoblar nuestro apoyo al pueblo libio. Como ya he dicho, se trata de una situación muy variable y debemos interpretarla con mucha cautela. Por ello, he solicitado que mis servicios evalúen mediante una planificación prudente si sería posible aumentar el compromiso de la PCSD. Dicho compromiso tendría por objeto ofrecer apoyo a la evacuación y a los esfuerzos humanitarios actuales. Al igual que ha ocurrido con cualquier otra posibilidad relativa a la PCSD, habrá que analizar en detalle todas las circunstancias y necesitaremos contar con las respuestas oportunas en lo que se refiere a cuestiones de mandato, recursos y objetivos. Les comunico que esta tarea se está llevando a cabo durante esta semana.
Es fundamental abarcar la crisis humanitaria con efectividad. El fin de la violencia es una condición previa para cualquier otra medida. Por eso me complace que toda la comunidad internacional, mediante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, haya dejado clara su posición: La violencia es inaceptable y debe acabar. Debemos tener en cuenta a los ciudadanos.
Me alegro de que se alcanzara un acuerdo en Nueva York sobre la petición europea de que se incluyera una referencia al fiscal de la Corte Penal Internacional. Era una iniciativa europea. Ya han comenzado las investigaciones preliminares sobre presuntos crímenes de guerra.
No es de extrañar que estemos colaborando estrechamente con nuestros socios: con las Naciones Unidas, con la OTAN, con los Estados Unidos, con Turquía, con la Liga Árabe y con muchísimos otros países con lo que mantenemos un contacto diario. Hablamos con ellos sobre todos los problemas relativos a la vecindad meridional y, concretamente, nos aseguramos de que estamos colaborando de manera efectiva en lo que respecta a nuestro enfoque en materia de vecindad meridional. Como ya he dicho, esto incluye a nuestros socios. Nosotros, y sé que esperan que lo diga, también tenemos nuestra propia responsabilidad.
Suspendimos de manera inmediata las negociaciones sobre el Acuerdo marco UE-Libia y cualquier otro tipo de cooperación de carácter técnico.
Hemos iniciado los preparativos necesarios para las medidas restrictivas con vistas al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Además de las sanciones por parte de las Naciones Unidas, el 28 de febrero aprobamos embargo sobre equipo que pueda utilizarse con fines de represión interna y denominaciones autónomas en virtud de restricciones de viaje y congelación de activos. En la actualidad estamos intentando incluir en dicha lista también a muchas entidades controladas por Gadafi y sus allegados.
Señorías, seguiremos siendo pioneros en lo que respecta a los esfuerzos internacionales por restaurar la paz y la estabilidad en Libia. Una vez hayamos conseguido el fin de la violencia, tendremos que esforzarnos por apoyar el surgimiento de una nueva Libia donde sus líderes hayan resultado democráticamente electos y se respeten los derechos de sus ciudadanos. De acuerdo con lo que siempre he dicho, no vamos a imponer resultados, sino a fomentar el pluralismo, la responsabilidad, la auténtica democracia y la prosperidad compartida.
Todas las crisis son en definitiva una prueba a la que deben someterse nuestras políticas, nuestros recursos y nuestra capacidad de reacción a tiempo real. Los acontecimientos que experimentan nuestros vecinos meridionales representan todo un reto para la Unión Europea. Personalmente, en calidad de Vicepresidenta de la Comisión, creo que el modo en que respondamos ahora será determinante para la Comisión del futuro.
Por ello, me dirijo al Parlamento Europeo para pedirle su apoyo, porque solo mediante un esfuerzo colectivo podremos conseguir la unidad de la Unión Europea y reforzar su posición. Tenemos que pensar a lo grande, no podemos consentir que la falta de flexibilidad se interponga en nuestro camino. Podemos, y debemos, responder conjunta y estratégicamente. No obstante, creo que si lo conseguimos, podremos marcar la diferencia y apoyar a una población que no para de pedirnos auxilio ayudándoles a configurar su propio futuro.
(Aplausos) José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra, en nombre del Grupo PPE. – (ES) Señor Presidente, la Unión Europea se debate en la crisis de Libia ante una doble frustración: entre lo deseable, que es que un régimen criminal, que quiere morir matando, desaparezca cuanto antes, y lo posible.
Y, si queremos ser honestos, señor Presidente, tenemos que reconocer que la Unión Europea, a pesar de todos los esfuerzos, no ha satisfecho las expectativas de nuestros ciudadanos. Y no es una crítica, señora Ashton, es una cuestión de competencias.
En el ámbito de nuestras competencias, hemos actuado pronto y hemos actuado bien, incorporando a la Unión Europea a la Resolución 1970 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Pero no somos una unión militar. Aspiramos a ser una unión política y somos un actor todavía incipiente en la escena internacional.
Por eso, señor Presidente, mientras nosotros estamos celebrando este debate, mientras se reúne el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y, mañana, el Consejo de Ministros de Defensa, el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores y el Consejo Europeo, sigue muriendo la gente en Libia. Y ante esta cuestión tenemos que plantearnos qué es lo que podemos hacer.
¿Podemos permanecer impasibles ante la masacre de civiles inocentes? ¿Debemos permanecer impasibles ante la «somalización» de Libia y ante una nueva decisión a cámara lenta del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?
El Consejo Europeo tiene que lanzar un mensaje claro y bien definido, en una sola dirección: «el régimen de Gadafi tiene que acabar ya». Y, para eso, este mensaje tiene que ir acompañado de una serie de medidas crecientes de presión: en primer lugar, señor Presidente, la zona de exclusión aérea, la neutralización de las comunicaciones del señor Gadafi —y creo que hay que felicitar al Grupo ALDE por haber traído al Parlamento Europeo a los representantes de la oposición libia— y, desde luego, la concertación internacional, muy particularmente con la Unión Africana y también con la Liga Árabe.
Eso, señor Presidente, es lo que esperan los ciudadanos de nosotros y, desde luego, para eso, señora Ashton, tiene usted todo el apoyo de nuestro grupo político. Martin Schulz, en nombre del Grupo S&D. – (DE) Señor Presidente, Señorías, quisiera felicitarla, señora Vicepresidenta, por su declaración y por el modo comedido y brillante en el que ha expuesto su posición y el análisis de la situación de nuestros vecinos meridionales de Libia.
Se nos presenta un gran reto. Estamos viviendo un auténtico cambio histórico del equilibrio político del mundo, concretamente, en nuestra vecindad más inmediata. Debemos tratar una serie de desarrollos muy diversos. No se puede hablar de un proceso uniforme. El proceso uniforme es la revolución, pero es un proceso específico de cada país muy distinto en cada uno de ellos. El de Marruecos es distinto al de Túnez, el de Argelia al de Egipto, y Libia es un caso especial sobre el que estamos debatiendo en apasionadamente. Gadafi es un criminal. Es un asesino y su lugar está ante un tribunal de justicia internacional. Probablemente todos estemos de acuerdo en que, de una manera u otra, este hombre no va a salir impune. Lo mejor sería que el pueblo libio tuviera la oportunidad de resolver el problema por sí mismo y que así lo hiciera.
Nos enfrentamos a un reto importantísimo que requiere una mente fría. Debemos hacer una elección, la cual también se refiere a lo que se dice aquí. Por un lado, nuestras emociones nos dicen que hay que pararle los pies a este criminal, que el fratricidio de su propio país debe acabar y que no debemos descartar ninguna medida necesaria a este propósito, ni siquiera las militares. Eso es lo que nos dicta nuestra conciencia. Por otro lado, no obstante, todos somos conscientes de la mecánica de la política internacional y de que una mala decisión en este ámbito podría acarrear graves consecuencias a largo plazo.
Naturalmente, es muy fácil decir que vamos a intervenir con prontitud, pero incluso el establecimiento de una zona de exclusión aérea implica que debemos tomar la decisión de llevar aviones de guerra y destruir a las fuerzas aéreas libias sobre el terreno. Estas medidas se considerarían acciones de guerra por parte de la OTAN. Puede que por resolver un problema en Libia generásemos muchos más problemas en toda la región.
Mi consejo urgente es, por tanto, que todo lo que hagamos sea dentro del marco de la legalidad internacional y, concretamente, de acuerdo con la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y, he aquí el denominador común, con la participación de la Liga Árabe y la Unión Africana. Todo ello se ha contemplado en esta resolución. Creo que es lo más sensato. La única opción sensata que permitiría la intervención en Libia sería hacerlo de acuerdo con una resolución del Consejo de Seguridad y con la participación de los países árabes. Por ello quisiera insistir una vez más en que no debemos excluir ninguna posibilidad pero tampoco deberíamos dejarnos llevar por un arrebato y satisfacer nuestras emociones a corto plazo con los eslóganes trillados que tanto nos gustan pero que, y quisiera insistir en ello, podrían resultar peligrosos a largo plazo. ¡Es peligroso!
Me dirijo a usted, señor Buzek, porque será el representante del Parlamento en la próxima reunión del Consejo Europeo. Se ha planteado en el Consejo Europeo la cuestión de si será necesario un «Plan Marshall» para toda la región. Mi respuesta sería: «Sí, necesitamos un Plan Marshall para toda la región». No obstante, quisiera recordar a Sus Señorías qué supuso el Plan Marshall para Europa. George Marshall propuso a los Estados Unidos de América que un porcentaje de la producción económica de los Estados Unidos se destinara a Europa. El resultado es bien conocido. Hoy Europa se llama a sí misma la Unión Europea y cuenta con unos niveles de prosperidad, desarrollo democrático y dividendo de paz sin precedentes en todo el continente.
Pero también quisiera poner de manifiesto que precisamente los gobiernos que están debatiendo dicha propuesta creen que el 1 % del rendimiento económico total es demasiado para la Unión Europea. No se pueden hacer este tipo de exigencias tan comunes y no hacer nada al respecto. Para conseguir la estabilidad de la vecindad meridional, tendremos que destinar grandes cantidades. Porque si hay algo que esas personas necesitan es poder plantearse vivir en paz, democracia y prosperidad, es decir, poder plantearse conseguir lo que tenemos nosotros. Ese debe ser, también aquí, en el Parlamento Europeo, el propósito de todos nuestros esfuerzos de los próximos días, semanas y meses. Después de todo, ni las palabras bonitas ni las grandes resoluciones que aquí alcancemos ayudarán a mejorar la situación de nuestros vecinos meridionales. Necesitan hemos tangibles. Por eso nuestro objetivo común debe centrarse en el establecimiento de una zona de libre comercio a fin de conseguir la paridad económica entre el norte de África y la Unión Europea. Guy Verhofstadt, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, señora Ashton, creo que ahora necesitamos un mensaje muy claro y una declaración muy clara por su parte y por parte del Consejo Europeo sobre la situación en Libia. Considero que este mensaje debería incluir tres aspectos. Aún se está acabando con la vida de muchas personas. Nuestras declaraciones no son neutrales: Nuestras palabras pueden ayudar sobre el terreno.
En primer lugar, hemos de reconocer, o al menos empezar a hacerlo, al Consejo Nacional de Transición Provisional como representante del pueblo libio. Creo que alguien que acaba en masa con su propio pueblo ya no tiene ninguna legitimidad. Por tanto, debemos comenzar el proceso de reconocimiento porque puede que así ayudemos a la oposición a ganar la batalla política contra Gadafi.
En segundo lugar y el segundo mensaje que debe transmitir es que debemos intensificar nuestra ayuda. La oposición necesita medicamentos, alimentos y líneas telefónicas, cosas que sí podemos facilitarles.
En tercer lugar, tenemos que acabar cuanto antes con la capacidad aniquiladora de Gadafi. Hay un consenso manifiesto en la sociedad libia: no debería haber una intervención militar directa en Libia. Se trata de una revolución libia, y así debe seguir siéndolo. Pero sí que precisan una zona de exclusión aérea. La Unión Europea, el Consejo y usted, deben pedirle a las Naciones Unidas que aprueben una resolución a este respecto, que establezca una zona de exclusión aérea y que haga que cese el bombardeo de las ciudades controladas por la oposición.
Esos son los tres mensajes claros que se necesitan aquí y ahora. No dentro de una semana ni de dos semanas, sino hoy, mañana y sin duda alguna el viernes cuando el Consejo Europeo haga su primera declaración oficial a este respecto. Esos son los tres elementos clave que necesitamos hoy. (FR) Señor Presidente, quisiera aprovechar mi intervención para decir que los acontecimientos actuales tienen un carácter histórico que considero esencial.
Creo firmemente que los acontecimientos actuales de Libia, Túnez y Egipto representan una oportunidad sin precedentes de sentar las condiciones necesarias para la resolución pacífica del conflicto que han mantenido Palestina e Israel durante décadas.
Pido que Israel se atreva a tomar las medidas necesarias para emprender un proceso de paz rápido con el Estado palestino. Tenemos la oportunidad de demostrar que el proceso democrático que está viviendo esta región es un regalo histórico que debemos acoger con los brazos abiertos y que podría librar a la región y al mundo entero de un conflicto que ha causado muchísimo dolor, muchísimos desencuentros y muchísimas tragedias. Este es el mensaje que se debe enviar hoy a la región. Daniel Cohn-Bendit, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, hace un momento ha mencionado que debemos respetar el deseo de libertad de los pueblos.
Seamos francos. No lo hemos hecho en todos estos años. Nosotros, la Unión Europea y todos los Estados miembros, hemos formado parte del bando de las dictaduras. ¿Así que se han suspendido las negociaciones con el coronel Gadafi? ¡Felicidades! ¿Lo dice en serio? ¿Realmente cree que podría haber seguido manteniéndolas? Durante años, esta Unión Europea, estos Estados miembros y el señor Berlusconi han negociado el regreso, por ejemplo, de los refugiados a Libia. ¿A nadie le importaba el trato que recibían dichos refugiados por parte de Gadafi?
Después de todo, deberíamos hacer un poco de autocrítica a este respecto.
Hoy se ha alzado una nación. Cuenta con unos representantes. Cuando el pueblo polaco se alzó, nadie cuestionó si se había elegido democráticamente a Solidarność. Se reconoció de manera inmediata y se le ayudó. Les pido que reconozcan este gobierno de transición porque es la única fuerza que puede luchar por la democracia. Sí, tenemos que mantener la cabeza fría, señor Schulz, pero también tenemos que elegir de qué lado estamos.
Para ello necesitaremos dos cosas.
En primer lugar, Gadafi no puede ganar porque su victoria acabaría con las esperanzas de democracia de muchas regiones y habrían vencido los dictadores. Por ello nuestra política debe decir: el coronel Gadafi debe perder y los libios deben ganar a Gadafi.
En segundo lugar, los libios no desean la intervención militar de ninguna potencia extranjera; y eso es un hecho. Pero sí que dicen: «Queremos una zona de exclusión aérea». La Unión Africana habla de una zona de exclusión aérea. La Liga Árabe habla de una zona de exclusión aérea. Por tanto, la OTAN no.
El acuerdo de establecer una zona de exclusión aérea tiene por objeto la imposición de un nuevo equilibrio de poder político, aislar a Gadafi de las Naciones Unidas y decir que pasaremos por el Consejo de Seguridad o la Asamblea General, que en su total mayoría votó por unanimidad suspender a Libia como miembro del Consejo de Derechos Humanos. Por tanto, Gadafi ha quedado totalmente aislado y se le advierte: «No tienes futuro. No tienes ninguna posibilidad».
La zona de exclusión militar es, ante todo, un acto político. ¿Cómo podría conseguirse? Hay infinidad de ideas. Obviamente, nadie va a bombardear Libia, pero quizás se podría derribar un avión que estuviera despegando. Gadafi tiene que saber que no se le va a consentir que siga bombardeando ciudades libias. Hay muchas posibilidades. Es un acto político que debemos llevar a cabo.
Estoy convencido de que si cogemos el toro por los cuernos y reconocemos este gobierno provisional podremos movilizar a la Unión Europea, a las Naciones Unidas y a la Liga Árabe. ¡Aceleremos el aislamiento de Gadafi! Creo que entonces sus días como dictador en Libia estarán contados.
Pero también está el tema de la ayuda humanitaria. Se precisan médicos y debe pensarse en el modo de sacar a los heridos de Libia. Algunos puertos continúan abiertos. Es necesario que toda la ayuda humanitaria pase por el este de Libia. Por último, la ayuda alimentaria y la ayuda militar también. Se nos plantea una elección: si Gadafi tiene que perder, los otros tienen que ganar.
No debemos permitir que se repita lo acontecido en Bosnia. Se impuso un embargo a los bosnios y a los serbios. Todos estaban de acuerdo. No, aquí se trata de un bando contra otro. Deseamos un embargo militar, un embargo de armas contra Gadafi. Queremos que el pueblo libio tenga la oportunidad de liberarse con armas, porque así se presenta la situación y porque así lo ha querido el coronel Gadafi.
Para terminar, quisiera tratar el tema de los refugiados y la ayuda humanitaria. Debemos utilizar todos los instrumentos a disposición de la UE para alojar a los refugiados de manera temporal y garantizar que son reconocidos por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU). Hay cientos de refugiados que son reconocidos como tales en los campamentos del CDHNU. ¡Deberíamos permitir su entrada en Europa! Si lo hacemos, sería un gran gesto humanitario y político y conseguiríamos que por fin se reconociese a Europa y que se reconociesen los valores europeos porque estamos apostando por estos valores y garantizando la libertad en Libia, Túnez y Egipto.
(Aplausos) Charles Tannock, en nombre del Grupo ECR. – Señor Presidente, este es un debate extraordinario. Coincido en casi todo lo que ha dicho Daniel Cohn-Bendit y eso me preocupa. Como siempre he dicho, Gadafi es el Fidel Castro de África, aunque Castro nunca ha tenido que hacer uso de tanta violencia como la que han empleado últimamente el régimen de Gadafi y sus hijos sociópatas contra los manifestantes civiles.
En enero del año pasado puse de manifiesto el hecho de que Gadafi solía ser un gran patrocinador del terrorismo. Ahora, evidentemente se le acusa de aterrorizar a su propio pueblo. Gadafi ha invertido mucho tiempo y dinero en hacerle la corte a Occidente, intentando hacernos pensar que es un hombre nuevo. Obviamente no lo ha conseguido. Con los enormes ingresos procedentes del petróleo a su disposición, ha podido hacer gala de largueza a cambio de aquiescencia política en Europa y África, al igual que en su país y en el Reino Unido, especialmente con el Gobierno anterior.
En estos momentos nuestra prioridad es ayudar a poner fin a esta ola de violencia sin sentido en Libia. Yo mismo fui uno de los primeros en exigir una zona de exclusión aérea en esta Cámara. Felicito a Francia y al Reino Unido por haber luchado con tanto empeño por establecerla en todo el territorio y acabar con el bombardeo de Gadafi contra su propio pueblo y el transporte de mercenarios procedentes en su mayoría de Argelia y el África subsahariana. Creo que el Consejo de Seguridad, especialmente teniendo en cuenta la baza del veto ruso y chino, no sancionará el asunto de la zona de exclusión aérea.
Deberíamos plantearnos seriamente reconocer la legitimidad del Consejo Nacional de Transición Provisional de Bengasi como Gobierno de Libia para poder introducir en el país ayuda militar sin necesidad de recurrir a una resolución de las Naciones Unidas. Así evitaríamos nuevas masacres de civiles y los rebeldes que luchan por la democracia tendrían una posibilidad real.
Afortunadamente, se ha conseguido evacuar efectivamente a la mayoría de los ciudadanos de la UE residentes en Libia, pero personalmente tengo la impresión de que a la mayoría de Estados miembros solo les interesaba ayudar a los ciudadanos de su país. Parece que durante el proceso de evacuación se olvidaron totalmente de las disposiciones del Tratado de Maastricht que establecen que, con independencia del lugar donde se encuentre, cualquier ciudadano de la UE podrá buscar protección consular por parte de cualquier Estado miembro. Miguel Portas, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (PT) Señor Presidente, no podemos comprender el levantamiento libio sin las revoluciones de Túnez y Egipto. Precisamente porque el levantamiento libio es parte de un proceso histórico, revolucionario y popular que llevará la democracia al sur del Mediterráneo y a todo el mundo árabe, la posición de Europa, y sus cambios de posición en cuanto al modo en que ha estado actuando en Libia es extremadamente importante.
El régimen de Gadafi tiene los días contados porque se trata de una dictadura y porque el pueblo ya no le tiene miedo. Porque no puede sobrevivir con vecinos en transición democrática y porque ha quedado aislado de la comunidad internacional.
No obstante, en cuanto al cambio de la posición de Europa, resulta imprescindible decir algo del pasado, pues la Unión Europea era uno de los pilares en los que se basaba el antiguo régimen. La resolución no lo menciona, pero las armas con las que se reprime al pueblo libio son, en su mayoría, armas y bombas procedentes de Europa.
Por ello seré muy claro. La izquierda está a favor de congelar sus activos, del embargo de armas, de fomentar las relaciones con el levantamiento y de todas las medidas de ayuda humanitaria, pero también quiero dejar claro que estamos en contra de cualquier forma de intervención militar, incluida la medida que podría abrirle las puertas: la zona de exclusión aérea.
Se ha manifestado aquí. Tenemos experiencia: Sabemos cómo empiezan las intervenciones militares y sabemos que una vez empiezan nunca acaban. Bastiaan Belder, en nombre del Grupo EFD. – (NL) Señor Presidente, los europeos estamos presenciando la puesta en escena de un auténtico drama libio en nuestras fronteras meridionales. El régimen de terror de Gadafi no solo mantiene sus territorios, sino que también está atacando a las regiones renegadas de su país. Entretanto, los asesinatos están a la orden del día en la capital, Trípoli, y se está perdiendo el rastro de infinidad de ciudadanos libios. La gravedad de la situación pone de relieve la opinión de un viajero experimentado que ha visitado en multitud de ocasiones Libia de que puede que el único medio efectivo sea la intervención militar.
Señor Presidente, sin embargo no consigo entender el rechazo por parte de Occidente a utilizar este recurso final. Pero no soy tan comprensivo en cuanto a los retrasos y a la postergación del establecimiento de una zona de exclusión aérea sobre Libia. Después de todo, la inactividad a este respecto nos saldrá muy cara y solo contribuirá a prolongar el sufrimiento del pueblo libio. La Unión Europea puede y debe contribuir a sentar los cimientos de una Libia post-Gadafi con una perspectiva de futuro mejor para este Estado tribal. En primer lugar, debemos desarticular las fuerzas aéreas de Gadafi y dejar paralizado al «hermano líder», como se autodenomina. Bruno Gollnisch (NI). – (FR) Señor Presidente, Señorías, creo que la lenidad e impotencia de que venimos haciendo gala desde hace tiempo no debe dar alas al deseo de una intervención caótica cuyos efectos negativos podrían hacerse patentes de manera inmediata.
Por una vez puedo decir que, en líneas generales, coincido con la cauta intervención del señor Schulz. De hecho, creo que todas las buenas intenciones de esta Cámara, el deseo de colaborar con ayuda humanitaria y la injerencia en los asuntos de otros Estados podrían tener consecuencias devastadoras. Quieren que los dictadores abandonen sus países y están en su derecho. Pero si realmente quieren que se vayan tienen que dejarles alguna escapatoria. No pueden negarles el visado para salir de su país ni proponerles una buena vida en la cárcel como único futuro. Si lo hacen y cuando lo hagan, y es un hecho, señor Cohn-Bendit, no les habrán dejado otra opción que luchar hasta que se haya vertido hasta la última gota de sangre de su pueblo. ¡Es un hecho! Por tanto, el Derecho internacional tradicional tiene una ventaja considerable respecto a todo lo que se ha dicho hoy aquí. Es una pena que se haya pasado por alto y, sobretodo, que lo hayan pasado por alto precisamente quienes más alababan las virtudes de estos dictadores hace bien poco. Yo no invité a Ben Alí a esta Cámara ni escuché atentamente su discurso. Fueron todos ustedes, Señorías, y entonces nadie se quejó. Ioannis Kasoulides (PPE). – Señor Presidente, al principio, el levantamiento libio tenía las mismas motivaciones y características que los acontecimientos de Túnez y Egipto. El régimen de Gadafi emprendió una represión letal sin precedentes haciendo uso de la fuerza aérea, helicópteros de ataque y mercenarios sin escrúpulos que disparaban a matar a ciudadanos desarmados. Debido a la masacre hubo múltiples deserciones en el ejército, el Gobierno y los servicios diplomáticos. El pueblo de Bengasi y de otros muchos lugares se hizo con las armas del ejército desertor. El levantamiento se ha convertido en un conflicto armado y hay un gran desequilibrio de poder.
Gadafi ha perdido su legitimidad como líder, ha cometido crímenes contra la humanidad y contra su propio pueblo. El conflicto se ha prolongado en el tiempo y ha desencadenado un desastre humanitario tanto dentro como fuera de las fronteras libias. Se corre el riesgo de que los flujos migratorios se dirijan a la UE, a los Estados miembros meridionales. También ha aumentado el precio mundial del petróleo a niveles preocupantes para la economía mundial.
Por ello resulta imperativo que el conflicto termine de manera inmediata, pero Gadafi no puede salir victorioso. El establecimiento de la zona de exclusión aérea es urgente. Debemos utilizar todos nuestros recursos para asistir a los libios que luchan por la democracia y derrotar a las fuerzas que, ya sea por los sobornos, la intimidación o la manipulación de las tribus, siguen apoyando a Gadafi.
Podemos hacernos una idea de qué pasaría si ganase Gadafi. Presenciaríamos una situación aún peor que la que se vivió en Ruanda, para vergüenza de toda la especie humana. Ha llegado el momento de emprender medidas resueltas. Ana Gomes (S&D). – Señor Presidente, el Parlamento Europeo secunda a las Naciones Unidas en su mensaje unánime para el dictador libio: deja el cargo, detén el derramamiento de sangre, rinde cuentas ante la justicia.
Teniendo en cuenta las represalias que Gadafi ha emprendido contra su propio pueblo, la UE debe ejercer su responsabilidad de protección y contribuir al establecimiento de una zona de exclusión aérea, como han propuesto la Liga Árabe, la Organización de la Conferencia Islámica y la Unión Africana, así como a la puesta en práctica de otras medidas acordadas en el Consejo de Seguridad haciendo uso de todos los medios que tenga a disposición, inclusive la PCSD, señora Ashton, para hacer efectivo el embargo de armas.
La UE tiene que esforzarse más por ayudar a quienes quieren escapar de Libia o no pueden volver a casa apoyando al CDHNU y a las organizaciones de ayuda humanitaria presentes en el terreno y facilitando el realojo de los refugiados que no pueden ser repatriados, como por ejemplo los somalíes, los eritreos y los etíopes. La Unión Europea debería poner en práctica un plan de acción basado en el reparto equitativo de cargas para reubicar a los refugiados, un sistema de asilo común y medidas de protección temporales con carácter inmediato de acuerdo con la cláusula de solidaridad y el principio de no devolución como parte de una estrategia a largo plazo coherente que tenga por objeto hacer frente al impacto de la transición política del norte de África y ataje las causas primigenias de la migración.
La UE debe revisar la PEV-Sur, priorizar el apoyo a la capacidad y edificación de instituciones que sustenten el Estado de Derecho, los derechos humanos, inclusive los derechos de las mujeres, y que preparen unas auténticas elecciones. La UE debe establecer relaciones con las fuerzas emergentes libias, el Consejo Nacional de Transición, con carácter inmediato para dinamizar la transición democrática y garantizar que la democracia respete las libertades, el desarrollo y la dignidad a que aspira el pueblo libio, como viene demostrando. Alexander Graf Lambsdorff (ALDE). – (DE) Señor Presidente, este debate del Parlamento Europeo deja una cosa clara, a saber, que no somos neutrales en lo que respecta a este conflicto. Estamos del lado de la revolución democrática. Gadafi debe irse y el papel de Europa es fundamental para este propósito.
Se están repartiendo las cargas de trabajo a nivel internacional. Hablamos de una zona de exclusión aérea, algo para lo que, como bien ha dicho el señor Schulz, es necesario el respaldo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. ¿Qué pasaría si Moscú y Beijing no dan su consentimiento? Pues que tendríamos que acabar con esta laguna del Derecho internacional. Tendríamos que asumir la responsabilidad de proteger a la población desarmada a pesar de todo, con ayuda de la Liga Árabe y la Unión Africana, pero también con la ayuda de un papel proactivo por parte de la Unión Europea. La responsabilidad de la intervención militar recaería entonces en la OTAN y sus socios, pero la Unión Europea seguiría desempeñando una labor fundamental desde el punto de vista político y económico, incluso después de que la OTAN y las Naciones Unidas hayan dejado de desempeñar sus funciones.
Hay algo que quiero dejar muy claro: Me alegro, señor Schulz, de que haya dicho que necesitamos una zona de libre comercio porque si vetamos la entrada de los productos del pueblo en la UE, seguirán cruzando el Mediterráneo en barcazas y llegarán a Lampedusa en masa. Por ello, establezcamos una zona de libre comercio y permitamos que lleguen esos productos a la UE para que esas personas puedan contar con un futuro económico en sus países democráticos. Mirosław Piotrowski (ECR). – (PL) Señor Presidente, en Libia se han producido los últimos acontecimientos relativos a los procesos del norte de África y de Oriente Próximo. Las disposiciones del Tratado de Lisboa permiten que la Unión Europea haga uso de su Servicio Europeo de Acción Exterior, pero hasta la fecha ha adoptado un enfoque bastante flojo en cuanto a los acontecimientos en la región. Al menos en dos ocasiones he solicitado que se enviara una misión a la zona. Afortunadamente, en el caso de Libia se ha enviado una misión que tiene por objeto evaluar los esfuerzos humanitarios. No obstante, aún se precisan medidas políticas concretas. Según las Naciones Unidas, ya han muerto 1 000 personas en Libia y, según las organizaciones pro derechos humanos, la cifra podría llegar a 6 000. Las turbulencias de la región se traducen en un aumento de los precios del crudo en los mercados internacionales, algo que resulta patente para cualquier persona que resida en la Unión Europea. Es fundamental que la Unión Europea adopte en la próxima cumbre una posición en firme y que tome medidas acordes a los esfuerzos diplomáticos de los Estados Unidos. Gracias por su atención. Gerard Batten (EFD). – Señor Presidente, aunque las consecuencias de los acontecimientos actuales del norte África podrían afectar tanto positiva como negativamente a la prosperidad y a la paz futuras de la civilización occidental, estamos presenciando el resultado de un proceso que comenzó hace 40 años. Los países productores de petróleo han estado chantajeando a Occidente y hemos tenido que pagar miles de millones de dólares a regímenes corruptos y déspotas. Sin petróleo, el coronel Gadafi habría sido un dictador de pacotilla.
Tenemos que tener esperanza en que, por el bien de todos, surjan regímenes democráticos y liberales en países como Libia, pero no podemos fiarnos de que esto ocurra. Los países occidentales deben compartir sus fondos e investigaciones científicas para encontrar una alternativa al petróleo. Si hay algo que podemos sacar en claro de esta crisis más que de ninguna otra es que las civilizaciones occidentales no pueden depender de otras naciones en lo que respecta a sus recursos energéticos fundamentales. PRESIDE: Gianni PITTELLA Vicepresidente Elmar Brok (PPE). – (DE) Señor Presidenta, baronesa Ashton, Señorías, quisiera agradecer a la Alta Representante la explicación que nos ha dado sobre los esfuerzos que ha venido realizando durante las últimas semanas y que podrían poner a Europa un poco en el mapa si seguimos afrontando este asunto con el coraje necesario y emprendemos las medidas oportunas.
Salvando las diferencias, los acontecimientos del norte de África se parecen mucho a los de 1989. El pueblo exige libertad y la mejora de sus condiciones de vida. Además de la ayuda humanitaria que debemos distribuir, tenemos que ofrecer nuestra ayuda a las personas del norte de África, si es que la quieren, para desarrollar allí la democracia. Pero la democracia solo pervivirá si también ayudamos a esas personas a conseguir mejores condiciones de vida. A este respecto, se ha hablado de un Plan Marshall y de una zona de libre comercio. Considero que ambas medidas son necesarias porque su establecimiento en estos países podría resultar ventajoso para nosotros en un sentido histórico y tremendamente dramático de la democracia, la libertad y la mejora de las condiciones de vida. Por ello no debemos tomarnos este asunto a la ligera y debemos actuar con prontitud.
Para evitar que Gadafi, el asesino, se consagre, tenemos que animar a la población y demostrarles que estamos de su parte. Por eso es tan importante que se establezcan relaciones con el Consejo Nacional de Transición. Debemos ser sus contactos para dejar claro que también estamos poniendo en marcha otras medidas. Debemos contribuir a que Gadafi quede totalmente aislado y a que no pueda acceder a la población para que no tenga futuro y para que el pueblo pueda liberarse de él. También debemos evitar que Gadafi bombardee a la población. A tal fin resulta necesario el establecimiento de una zona de exclusión aérea o cualquier otra medida que ofrezca protección y aliento para evitar que los que luchan por la libertad se desmoralicen. Además, podemos hacerlo junto a la Liga Árabe y conforme a la Carta de las Naciones Unidas, por lo que la resolución de las Naciones Unidas no sería precisa en caso de que Rusia decidiese intervenir. Debemos, por tanto, ayudar a la población a abrirse camino hacia la libertad en este conflicto y evitar el surgimiento de una larga guerra civil con este asesino.
(El orador acepta responder a una pregunta formulada con arreglo al procedimiento de la «tarjeta azul» de conformidad con el apartado 8 del artículo 149 del Reglamento) Miguel Portas (GUE/NGL). – (PT) Señor Presidente, solo quería confirmar que he oído bien al señor Brok: ¿Acaba de decir que una solución militar o una decisión de índole militar no implicaría, en su opinión, la necesidad de una decisión por parte de las Naciones Unidas? Si es lo que realmente ha dicho, he de decir que estoy mil veces en desacuerdo con usted. Elmar Brok (PPE). – (DE) Señor Presidente, he especificado que para ello tendrían que participar la Liga Árabe y los países Árabes.
En segundo lugar, lo deseable sería conseguir la legitimidad mediante una resolución de las Naciones Unidas. Pero de recibir el veto de uno de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, sabemos por multitud de ejemplos que hay otros modos de emplear la Carta de las Naciones Unidas para nuestros propósitos. No podemos consentir que el veto de uno de los miembros permanentes nos impida evitar que Gadafi siga asesinando a su población. Adrian Severin (S&D). – Señor Presidente, los últimos hechos acontecidos en nuestra vecindad meridional son relevantes desde el punto de vista histórico e implican el reajuste de nuestras políticas en la zona. No obstante, antes debemos aprender de nuestra experiencia.
En primer lugar, debemos aprender que no podemos fiarnos de los líderes autoritarios ni imponer nuestro modo de vida. No es correcto. Debemos dejar que los pueblos den forma a sus sistemas democráticos a su manera y con sus propias condiciones.
En segundo lugar, tenemos que entender que la fragmentación nacional de nuestra política de cooperación al desarrollo en ocasiones ha propiciado el desarrollo de programas geopolíticos nacionales y, por tanto, priva a muchos países de las ventajas de la seguridad mediante el desarrollo.
En tercer lugar, como consecuencia de nuestra falta de visión y de voluntad política para hacer frente a los retos en materia de seguridad nacional, concretamente en lo que respecta al conflicto entre Israel y Palestina, solemos empeorar las crisis.
En lo que respecta a Libia, como a otros países, debemos recordar que no todos los que luchan contra un dictador son demócratas y que el cambio de por sí no siempre es bueno.
Por ello podemos hablar de diálogo, compromiso y ayuda humanitaria, pero el reconocimiento vendría demasiado pronto y deberíamos descartar el recurso a los medios militares o, en todo caso, hacerlo conforme a las Naciones Unidas y con la cooperación de la Liga Árabe. De otro modo, estaríamos aventurándonos y puede que nos resultase más difícil lidiar con las consecuencias de lo que pensamos. Marielle De Sarnez (ALDE). – (FR) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, esta vez Europa debe participar en la reunión. La cumbre del viernes tendrá que reconocer inequívocamente y sin reservas la legitimidad del Consejo Nacional de Transición, cuyas exigencias son muy sencillas. En primer lugar, la situación de emergencia humanitaria. Se está lidiando una guerra civil en Libia. Debemos intensificar nuestros esfuerzos y enviar diez veces más alimentos, más medicinas y más doctores y ofrecer nuestro apoyo a los miles de refugiados de las atestadas fronteras de Túnez y Egipto. Sin embargo, Europa no puede limitarse a enviar una respuesta humanitaria. El Consejo Europeo tiene que asumir sus responsabilidades y emprender, como parte de una decisión de las Naciones Unidas y con la participación de la Liga Árabe y la Unión Africana, el proyecto referente al establecimiento de una zona de una zona de exclusión aérea con objeto de evitar la masacre que las fuerzas aéreas del coronel Gadafi están perpetrando contra su propio pueblo.
Por último, tengo algo que decirles a los líderes que se aprovechan de nuestros temores: los emigrantes libios solo quieren una cosa: volver a su país. Y los que arriesgan sus vidas en pro de la libertad y la democracia solo quieren vivir y trabajar en un país libre del que puedan sentirse orgullosos. Cuando llegue el momento de la reconstrucción, la Unión Europea tendrá que luchar con determinación y coraje por su desarrollo económico. Derk Jan Eppink (ECR). – Señor Presidente, todos coincidimos en que Gadafi es un asesino. Estoy de acuerdo con usted, señor Schulz, pero me pregunto por qué nuestros líderes europeos se han esforzado tanto por halagarle durante todos estos años.
En esta foto tenemos al señor Van Rompuy, quien poco después de asumir el cargo ya se iba con malas compañías, y también al señor Verhofstadt, cuando recibió al dictador con honores militares, algo que indudablemente le encanta. Aquí, señor Cohn-Bendit, tenemos al señor Berlusconi. Sabemos que al señor Berlusconi le encanta besar, pero se está dando besos con la persona equivocada. También, señora Ashton, tengo aquí a Tony Blair, su antiguo jefe, besando al antiguo dictador.
Lo que quiero decir es que entiendo que tengan que reunirse con gente que es incluso peor que ustedes mismos, pero no tienen por qué besarles. No tienen por qué abrazarles. No tienen por qué hacerles la pelota.
Ustedes han estado alimentando al mismo monstruo contra el que ahora lucha su pueblo y por eso está masacrándolo. Por eso quisiera decirles a todos los líderes de la UE que han besado o abrazado al señor Gadafi: ¡Qué vergüenza! Mario Mauro (PPE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, era el hombre oportuno en el momento oportuno. El señor Cohn-Bendit ha dicho: el señor Gadafi es un criminal y ha firmado acuerdos con el señor Berlusconi.
Yo les digo que el señor Gadafi es un criminal y ha firmado acuerdos con la Comisión Europea del señor Prodi, con el Gobierno italiano del señor D’Alema, con el Gobierno laborista del señor Blair y con cientos de gobiernos más. El señor Gadafi es un criminal que, durante más de 20 años, ha dirigido un Estado que sigue siendo importantísimo desde el punto de vista estratégico para los intereses de medio mundo. Debemos ser realistas y admitirlo porque, de otro modo, ¿cómo vamos a meter mano en el Plan Marshall del que ha hablado el señor Schulz?
El Plan Marshall existió de verdad, los estadounidenses nos dieron dinero, pero al hacerlo exigieron que los Gobiernos europeos excluyeran las políticas comunistas de sus Estados; impusieron sus condiciones. ¿Qué condiciones queremos imponerles a los países meridionales del Mediterráneo para comprometernos con un Plan Marshall? ¿Acaso vamos a reemplazar a los dictadores de los últimos años con otros dictadores que sirvan a nuestros intereses o acaso este Plan Marshall tiene por objeto nutrir el desarrollo de instituciones sólidas y sanas que evoquen el espíritu que pervive en la sociedad civil y que hemos visto reavivado durante los últimos días en estos países?
Estas son las cuestiones que debemos plantearnos y las propuestas que debemos plantear ante el Consejo, entre ellas la zona de exclusión aérea y el establecimiento de patrullas en la costa de Libia, labor de los barcos europeos en el golfo de Sidra. No debemos plantear propuestas como las de Estados Unidos. Esa es la respuesta que Europa debe ofrecer en estos momentos. Juan Fernando López Aguilar (S&D). – (ES) Señor Presidente, señora Ashton, creo que este debate pone de manifiesto que todo el Parlamento Europeo es consciente de que esta crisis transformadora en el norte de África está suponiendo un examen, no ya de credibilidad a la política exterior europea, sino un examen de viabilidad a la existencia de una política exterior europea. Y, por tanto, es absolutamente determinante que la Unión Europea sea capaz de hablar con un mensaje único y reconocible ante la comunidad internacional.
Pero tengo un minuto, y lo quiero aprovechar para sumarme a las voces que han puesto de manifiesto la importancia que tiene la dimensión humanitaria de esta crisis transformadora, para que Europa sea capaz de prever los efectos sobre el frente humanitario, sobre las personas desplazadas, sobre los potenciales solicitantes de asilo y refugio que huyen de una zona en conflicto hacia la frontera más próxima, que es la de la Unión Europea.
Y por ello quiero poner de manifiesto la imperiosa necesidad de que la Unión Europea complete el paquete de asilo todavía pendiente; sea capaz de revisar la Directiva 2001/55/CE relativa a las medidas para atender a las personas desplazadas en emergencias humanitarias y las afluencias masivas de emigrantes no previstos; sea capaz de darle importancia a las herramientas de que dispone: Frontex y la Oficina Europea de Apoyo al Asilo; y sea capaz, sobre todo, de llenar de contenido la cláusula de derechos humanos en su política exterior, para que no sea solamente una cláusula verbosa, sino una condición de existencia de la política exterior de la Unión Europea. Kristiina Ojuland (ALDE). – Señor Presidente, ayer muchos de los miembros de esta Cámara se reunieron con los representantes del Consejo Nacional de Transición Provisional de Libia. Su mensaje era claro: necesitan apoyo y asistencia internacional y la necesitan ya.
Por ello, lo primero que debemos hacer, como Sus Señorías han dicho, es establecer relaciones con el Consejo Nacional de Transición para legitimizar sus actividades. Tenemos que reconocerles.
En segundo lugar, todos sabemos, como han mencionado Sus Señorías, que a cada minuto mueren más personas en Libia a manos de las fuerzas aéreas de Gadafi y por ello la Unión Europea debe estar dispuesta a actuar de manera rápida y en conjunto con las Naciones Unidas y la Liga Árabe para establecer una zona de exclusión aérea.
Por último quisiera referirme a los aspectos humanitarios. La población necesita cosas tan elementales como alimentos, agua y medicamentos y también precisan de asistencia técnica. Incluso los militares del bando opositor necesitan asistencia técnica para poder mantener contacto en línea los unos con los unos. Paweł Robert Kowal (ECR). – (PL) Señor Presidente, afortunadamente no es cierto que durante los últimos años toda Europa y todos los políticos del mundo hayan besado al señor Gadafi, como ha asegurado el señor Eppink. Hace ya 25 años, Ronald Reagan sabía perfectamente lo que representaba Gadafi. Han hecho falta 25 años para llegar a la misma conclusión. Evidentemente, esos besos tenían alguna razón de ser. Se veían justificados por la palabra «estabilidad». Hoy, en vez de «estabilidad», deberíamos escribir «democracia». Debemos aprovechar esta oportunidad y tiene que ser ahora. Dentro de unos días se celebrará una cumbre. Esperamos que genere resultados. No podemos permitirnos perder 25 años más. Nuestro problema es que no entendemos los tiempos. Aquí solemos decir lo que corresponde. El problema es tardamos mucho en actuar. Nuestro problema es que nuestras acciones no son efectivas. Quizás esta sea la mejor oportunidad que se nos presente en cuanto a nuestros vecinos, inclusive Lukashenko. Debemos aprender a reaccionar a tiempo o dentro de 25 volveremos a ver más fotos de besos. Gracias por su atención. Michael Gahler (PPE). – (DE) Señor Presidente, Señorías, todos queremos ayudar a que los pueblos del norte de África consigan sus objetivos legítimos. La gente de a pie decidirá su propio camino, pero debemos disponer de ayuda humanitaria y estar preparados para reaccionar inmediatamente por si nos piden ayuda. Por eso considero positivo que el Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO) ya esté presente en Túnez y Egipto.
Sin embargo, en la actualidad estamos experimentando una auténtica prueba de stress sobre las capacidades y habilidades de la UE y sus Estados miembros, teniendo en cuenta que tenemos que hacerlo todo de una vez: evacuar a nuestros ciudadanos, cubrir las necesidades básicas de los refugiados de los Estados vecinos y llevarles a casa, ocuparnos de los refugiados que llegan a la UE por mar y hacer frente a la reivindicación ilegítima de poder por parte de un dictador.
¿Qué medidas concretas hay que emprender para deslegitimizar a Gadafi?
En primer lugar, debemos sacar a todos nuestros embajadores de Trípoli.
En segundo lugar, debemos reconocer al Consejo Nacional de Transición Provisional como el único organismo legítimo mediante el cual negociaremos con Libia y llegaremos a algún acuerdo sobre la entrega de ayuda humanitaria.
En tercer lugar, los Estados miembros del Consejo de Seguridad deberían presentar una propuesta común sobre el establecimiento de una zona de exclusión aérea que se presentaría a votación dentro de poco.
En cuarto lugar, si se veta la propuesta en el Consejo de Seguridad, deberíamos apoyar el desarrollo del Derecho internacional regional. Es decir, si la Unión Africana, la Liga Árabe y la UE están de acuerdo, deberíamos buscar el modo de establecer de manera conjunta la zona de exclusión aérea en la región haciendo uso de los medios pertinentes.
Naturalmente, a medio plazo tendremos que debatir cómo podríamos ofrecer mayores oportunidades de desarrollo a esos países, como por ejemplo mediante el establecimiento de una zona de libre comercio, gracias a las cuales la población podría labrarse un futuro en su tierra natal. Sylvie Guillaume (S&D). – (FR) Señor Presidente, quisiera prestar mi apoyo a la resolución sobre la situación en Libia que ha presentado este Parlamento. De hecho, da que pensar a las instituciones europeas. Explica de forma clara y con determinación el modo en que podemos ayudar a superar las dificultades ahora que la situación en Libia empeora cada día.
Personalmente, quisiera hacer hincapié en dos aspectos: En primer lugar, nuestra prioridad a corto plazo es, de hecho, proteger a los civiles, ya se trate de desplazados que hayan huido de las batallas o de libios que hayan quedado atrapados en los ataques perpetrados por el coronel Gadafi sobre su propio pueblo. Debemos invertir todos y cada uno de nuestros recursos en la entrega de ayuda humanitaria de emergencia en Libia y en sus países vecinos, Túnez, Egipto y Nigeria, pues son los que más la necesitan al servir de refugio para todas esas personas.
En segundo lugar, tenemos una responsabilidad a medio y largo plazo: Debemos aprovechar la oportunidad histórica que se nos presenta, a favor de los levantamientos, de apoyar el proceso de transición democrática y mirar hacia el futuro para refundir las políticas de asilo e inmigración basándonos en una asociación realmente equilibrada que diera el golpe de gracia al empleo de los países del Mediterráneo como si se trataran de policías europeos. Edward McMillan-Scott (ALDE). – Señor Presidente, desde que fui nombrado Vicepresidente del Parlamento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos, he intentado alzar mi voz para hablar por los que no pueden hacerlo. Hoy se da esta circunstancia porque han asistido al Parlamento Europeo algunos de los miembros del Consejo Nacional de Transición Provisional, que ayer se reunieron con la Vicepresidenta y Alta Representante, que no pueden participar en el debate. Personalmente, y creo que muchos de Sus Señorías comparten mi punto de vista, la Unión Europea debe reconocer al Consejo Nacional de Transición Provisional de Libia antes del fin de semana, independientemente de cualquier otra medida que tome. He oído de muchas buenas ideas como las de la señora Ashton.
La derrota de Gadafi no solo es fundamental para Libia, sino también para los millones de árabes de otros países del mundo árabe que luchan por su libertad. Si reconocemos al Consejo Nacional de Transición Provisional de manera oficial, muchas de las necesidades humanitarias, entre otras como las necesidades temporales, pasarán por ese Consejo. La UE debe apoyar la democracia de manera inequívoca allí donde surja. Tokia Saïfi (PPE). – (FR) Señor Presidente, baronesa Ashton, en estos momentos tan dramáticos, con el futuro de Libia en juego, la entrega de ayuda humanitaria es importante, pero no lo es todo. La Unión Europea debe adoptar una posición clara respecto a la zona de exclusión aérea para poner fin a la cruenta represión que sufre la población. Entendemos la indecisión y los riesgos, pero este problema no se limita a Libia. Afecta al futuro político de toda la región y al futuro político de Europa.
La Unión Europea debe reconocer también de manera urgente al Consejo Nacional de Transición Provisional como autoridad legítima libia. Tenemos la oportunidad de mandar un mensaje contundente a todas las personas que luchan por su libertad: «Europa os respalda. Vuestra lucha es también nuestra lucha».
También debemos cambiar el rumbo de la política de vecindad para ayudar en la transición democrática, apoyar la economía y reforzar las relaciones con otros países y organizaciones de la región.
Por último, debemos prestar nuestra ayuda a esos países con carácter inmediato para atajar el problema de los flujos migratorios. Todas las personas que han tenido que emigrar dan prueba de que este no es un problema «de sur a sur», sino más bien «de sur a norte».
Señorías, Vicepresidenta Ashton, ha llegado el momento de elegir: Europa puede mandar un mensaje claro de apoyo y movilización de ayuda a estas personas o puede levantar un muro y convertirse en una fortaleza egoísta e ilusoria. Pier Antonio Panzeri (S&D). – (IT) Señor Presidente, Señorías, el carácter de este debate me permite, baronesa Ashton, recordarle qué concluyó la Asamblea Parlamentaria de la Unión para el Mediterráneo en su reunión de la semana pasada en Roma. Indicó algunas sendas que la Comisión haría bien en reemprender, concretamente, en lo que respecta a las sugerencias sobre el modo de apoyar los procesos de transición democrática en curso.
Por ello les invito a usted y a la Comisión a seguir con determinación los progresos de Túnez. Este país se presta objetivamente a traer la democracia y representar el punto de inflexión para toda la región.
En cuanto a Libia, tenemos que ser conscientes de que el haber decretado parte de la comunidad internacional el fin de las relaciones con el régimen del señor Gadafi tendrá consecuencias, especialmente teniendo en cuenta que dicho régimen está ofreciendo mucha más resistencia que los regímenes del señor Ben Alí o el señor Mubarak.
Esto implica que tenemos que debemos actuar con credibilidad, sinceridad y coherencia desde nuestros cuatro frentes; y el tiempo en política es decisivo. Debemos dar con un plan financiero adecuado europeo. Comprendo el sentido evocador de muchos, pero necesitamos un Plan Ashton más que un Plan Marshall. También necesitamos una política de inmigración y asilo, una política disuasoria que incluya el cierre del espacio aéreo y el pleno apoyo de los opositores al régimen de Gadafi.
Señora Ashton, depende de usted y de los lazos de su política exterior con el Consejo hacer que estos elementos tengan alguna importancia en los próximos días y evitar que los cambios en el Mediterráneo vuelvan a pillar desprevenida a la política exterior europea. Cristian Dan Preda (PPE). – (RO) Señor Presidente, hace unos días el régimen de Gadafi envió una carta al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la que expresaba su sorpresa por las sanciones adoptadas en 26 de febrero alegando que solo, según Gadafi, se había recurrido a una fuerza «moderada» para reprimir algunos «actos subversivos». Es una prueba de que el dictador ha perdido la partida y ya no es capaz de reconocer la gravedad de los actos que está perpetrando. Le quita importancia con un cinismo increíble a la brutalidad que viene empleando en Libia durante las últimas tres semanas.
Por otro lado, la reacción del régimen de Gadafi pone de manifiesto que no se muestra indiferente ante las sanciones que se han adoptado hasta ahora. Por eso creo que debemos aplicar las sanciones más duras posibles, conforme en todo momento al mandato de las Naciones Unidas. Pero creo que además de establecer zonas de exclusión aérea debemos apoyar a quienes tienen que derrotar a Gadafi y mostrar solidaridad con nuestros Estados miembros meridionales, que están recibiendo tremendas oleadas de inmigrantes. Resulta evidente que es lo que va a ocurrir. Simon Busuttil (PPE). – (MT) Señor Presidente, los acontecimientos que están teniendo lugar en el mundo árabe, y en todos los países del mundo árabe, son un precioso sueño que se está haciendo realidad. Pero para que este sueño no se convierta en una pesadilla tenemos que tomar parte y asegurarnos de que estas personas no solo se libran de sus dictadores, sino que también erradican cualquier forma de dictadura. Para ello deben pasar por una fase de transición que requerirá una asistencia masiva por nuestra parte.
Es cierto que todos hemos forjado relaciones con estos países y sus Gobiernos. Pero tras haber sido testigos de la extrema violencia que se ha emprendido, hemos aunado nuestras voces en contra de la violencia y contra el régimen responsable de la misma. El siguiente paso será sofocar dicha violencia, no solo con palabras, sino también con hechos. Cada día que pasa en el que se producen altercados violentos representa un día más en el que hemos consentido que se comentan asesinatos y derramamientos de sangre.
Debemos reforzar la presencia humanitaria de la Unión Europea. Ya hemos comenzado a hacerlo y la señora Ashton está realizando una excelente labor, pero debemos intensificar la ayuda humanitaria destinada al pueblo libio y a las personas que, huyendo del régimen opresor, han buscado asilo en Túnez y Egipto. Además, este flujo migratorio pronto llegará a Europa, por lo que debemos estar preparados. Quedamos muy bien al decir que los refugiados libios tienen las puertas abiertas, pero ya veremos si todos realmente asumimos nuestra responsabilidad llegado el momento. Ernst Strasser (PPE). – (DE) Señor Presidente, baronesa Asthon, en repetidas ocasiones ha tenido que aguantar las críticas de este Parlamento. Quisiera aprovechar la oportunidad que me ofrece el debate de hoy para decir que la Unión Europea, y en concreto usted personalmente y sus servicios, han actuado con prontitud, de manera adecuada y con efectividad durante toda esta crisis. Gracias a su labor Europa está un poco más cerca del papel que todos hemos imaginado para nosotros mismos como cofundadores del mundo internacional.
Es oportuno e importante darse cuenta de que las circunstancias varían en cada país, y especialmente en Libia. En el caso de Libia, la Unión Europea se ha posicionado de manera inmediata contra el genocidio y a favor de la sociedad civil. Estamos intensificando la presión sobre el régimen de Gadafi junto con la OTAN y las Naciones Unidas entre otros organismos. Obviamente no se puede descartar una intervención militar en el marco de las convenciones del Derecho internacional. Además, debemos distribuir la ayuda humanitaria entre las personas que han tenido que escapar de la zona de guerra, es decir, alimentos, medicamentos y un techo donde cobijarse.
Pero también tenemos que pensar en qué va a ocurrir el primer día de la era posterior a Gadafi. A este respecto, quisiera hacer referencia, una vez más, a la Asamblea Parlamentaria de la Unión para el Mediterráneo que se celebró en Roma, donde se propusieron algunas medidas muy positivas: En primer lugar, la seguridad personal de los ciudadanos; en segundo lugar, la seguridad política, que incluiría una estrecha cooperación con el Gobierno de transición; y en tercer lugar, la seguridad económica.
Debemos hacer todo lo que podamos por garantizar que la vida económica de estos países vuelva a la normalidad y que los ciudadanos encuentren un empleo. Krzysztof Lisek (PPE). – (PL) Señor Presidente, señora Ashton, creo que debemos considerar los acontecimientos del norte de África y de Libia como parte de una especie de proceso histórico. No hace mucho, éramos testigos de asesinatos en los Balcanes, lamentablemente fuimos partícipes de los mismos en cierto modo, y de una situación en la que los europeos se mataban unos a otros. Hoy tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano por evitar que se repita una situación como la que acabo de describir. Por ello, solicito que mostremos la determinación necesaria para reaccionar de manera inmediata en la próxima cumbre de la Unión Europea. Considero esencial el establecimiento de una zona de exclusión aérea y la ruptura total de las relaciones diplomáticas con el régimen de Gadafi y con su persona, pues es un criminal.
También considero necesario recordar lo que ocurrió en 1989 tanto en Polonia como en otros países. Se nos está presentando una oportunidad. Los jóvenes que hoy se manifiestan en las calles de Libia y demás países africanos realmente desean la democracia. Debemos ayudarles a conseguirla. Tunne Kelam (PPE). – Señor Presidente, señora Vicepresidenta, su declaración inicial me ha infundido ánimos, especialmente cuando ha hablado de que nuestras acciones deben encarnar los valores fundamentales de la UE, porque las protestas espontáneas del norte de África han puesto de manifiesto que los gobernantes que no respetan los principios democráticos no pueden generar una auténtica estabilidad. Tenemos que darnos cuenta de que hemos fracasado al intentar domesticar a dictadores tan brutales como Gadafi, lo cual es una vergüenza. El pueblo libio lucha por unos valores que compartimos y resulta evidente que debemos ponernos de su lado.
Este enfoque basado en los valores también podría aplicarse a las futuras políticas relativas a Estados como Irán, Belarús, Cuba, China o Rusia.
Dentro de dos días debemos respaldar la propuesta de una zona de exclusión aérea, reconocer de manera inmediata al Consejo Nacional de Transición Provisional y atajar las causas sociales y económicas de las revoluciones.
Creo que no podemos prescindir de un plan a largo plazo similar al Plan Marshall. Nadezhda Neynsky (PPE). – (BG) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, en 1999 para evitar disturbios en Bengasi, la ciudad de la oposición, Gadafi tuvo que buscarse chivos expiatorios a los que cargar la responsabilidad del contagio por SIDA de varios niños debido a las deficiencias de la sanidad libia. A tal fin, echó mano de a seis médicos búlgaros y un doctor palestino, que tuvieron que sufrir la angustia de varios años en prisiones libias.
Sin embargo, la manipulación de Gadafi no surtió el efecto deseado en su propio país, y así ha quedado probado por el hecho de que ha sido precisamente en Bengasi donde ha surgido la revolución. Las enfermeras, víctimas de la dictadura de Gadafi, se han convertido en un símbolo inequívoco de la solidaridad europea. Los ciudadanos y jóvenes libios esperan la solidaridad europea. También la esperan quienes no creen que el mundo árabe se esté planteando el dilema «dictadura o islamismo» y quienes día tras día demuestran con su sangre que en este mundo sí que hay sitio para la democracia.
Por eso hoy, en este debate sobre el futuro de Libia, los europeos debemos mostrarnos imparciales en nuestras evaluaciones, concretos en nuestras acciones y, lo que resulta aún más importante, unidos en nuestras decisiones. Debemos respaldar los principios, la libertad y la democracia en este mundo. Agustín Díaz de Mera García Consuegra (PPE). – (ES) Señor Presidente, miles de refugiados y miles de desplazados. La solución para la emergencia es la evacuación. Hace falta transporte. No quieren ir a la Unión Europea, quieren volver a casa —lo ha dicho el señor Guterres—.
Dos millones de inmigrantes, un millón de egipcios, 80 000 de Bangladesh. Debemos prestar atención a los débiles entre los débiles: a los eritreos, a los somalíes, a los subsaharianos confundidos con mercenarios, a los palestinos. El ACNUR dice que necesita 160 millones de dólares en tres meses, agua, medicamentos, alimentos, transporte.
El viernes esperamos una respuesta contundente de la Unión. Gadafi no puede escapar a la justicia penal internacional. Crímenes contra la humanidad son ataques masivos a la población. El Fiscal Luis Moreno-Ocampo ya está actuando.
Señor Presidente, el Parlamento Europeo debe estar allí. Somos también un instrumento democrático de presión y de información al mundo libre. Necesitamos un mandato de esta Cámara para que una delegación del Parlamento esté en los campos de refugiados del ACNUR, de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Salvatore Iacolino (PPE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, los levantamientos actuales son cada vez más numerosos y frecuentes en el Mediterráneo y ponen de manifiesto un fuerte deseo de participación democrática especialmente por parte de los jóvenes, a los que Facebook y Twitter ha empujado hacia un mundo diferente más acorde con sus aspiraciones.
Sin embargo, las regiones que dan al Mediterráneo representan mundos muy distintos y son, ahora más que nunca, un tormento de la violenta represión sanguinaria de dictadores con quienes, hay que reconocerlo, prácticamente la mayoría de los líderes mundiales han mantenido relaciones en algún momento.
Quisiera llamar la atención sobre ciertos aspectos: la emergencia humanitaria, protegiendo a los desplazados y recordando que esta crisis podría convertirse en una emergencia de salud pública en poco tiempo; las concentraciones excesivas de desplazados sin una asistencia sanitaria adecuada; el fin de la violencia; el establecimiento de una zona de exclusión aérea; una nueva y distinta forma de solidaridad, señor Presidente y señora Vicepresidenta, para una política mediterránea novedosa y distinta que realmente proteja al significativo número de personas que se mantienen firmes en el Mediterráneo; la revisión de Frontex y, cómo no, recordemos al Consejo, hoy ausente, que hay dos directivas sobre la protección de trabajadores estacionales y traslados dentro de una misma empresa de nacionales de terceros países, que también podrían constituir una respuesta, también de carácter económico, a estas reivindicaciones excepcionales que tenemos que afrontar con mayor efectividad. Presidente. – Aquí comienza el procedimiento de solicitud incidental de uso de la palabra («catch the eye»). Antes de comenzar quisiera avisarles de que he recibido 19 solicitudes de intervención, aunque no podrán participar todos. Solo intervendrán cinco o seis personas. Espero que nadie se ofenda, pero el debate está durando más de lo previsto debido a la larga introducción de la baronesa Ashton y no podemos quitarle tiempo al debate que se celebrará a continuación. Lo siento, pero iré dando la palabra según el orden en que se solicitó e intentaré, lógicamente, que todos los grupos se vean representados de manera adecuada. Arnaud Danjean (PPE). – (FR) Señor Presidente, baronesa Ashton, ha hablado de la imperiosa necesidad, de la que todos somos conscientes, de tomar medidas respecto a la crisis libia. Ha explicado de manera adecuada qué ha hecho la Unión Europea y qué ha hecho muy bien desde el punto de vista humanitario en materia de evacuación de ciudadanos europeos.
De hecho, creo que la Unión Europea podría haberle sacado partido a estas acciones de haberlas hecho públicas y mucho más visibles porque los ciudadanos suelen tener la impresión de que son únicamente los Estados miembros quienes llevan a cabo este tipo de intervenciones y, sin embargo, usted misma ha puesto de manifiesto que en este caso han funcionado los mecanismos europeos.
En el plano político y militar, es ciertamente necesario recordar la necesidad del establecimiento de la zona de exclusión aérea tanto desde el punto de vista político como militar. Pero no será suficiente porque no debemos olvidar que las zonas de exclusión aéreas no pudieron evitar las atrocidades que se cometieron en tierra en Bosnia y Kosovo, a pesar de que se aplicaron rigurosamente en caso de sobrevuelo.
Mientras esperamos las decisiones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, disponemos de los instrumentos comunes de la política exterior, de seguridad y defensa de Europa. Podemos emplearlos en materia de vigilancia marítima, vigilancia del embargo y entrega de ayuda humanitaria. Europa tiene que hacerse entender en este aspecto y usted dispone de los instrumentos para la acción. Richard Howitt (S&D). – Señor Presidente, coincido con los que en este debate han solicitado que la Unión Europea se involucre, intervenga y ejerza su responsabilidad de protección. También felicito a la Alta Representante, la señora Ashton, por haber enviado una misión a Libia con menores incidentes que, por ejemplo, uno de nuestros Estados miembros.
Pero, quienes se han mostrado tan críticos durante este debate, ¿han sido siempre tan críticos durante los 42 años que ha durado la brutal represión de esta dictadura militar? ¿Acaso protestaron hace una década por el asesinato a sangre fría de 1 200 prisioneros? ¿O contra la letanía histórica de torturas, desapariciones forzadas o ejecuciones extrajudiciales?
¿Acaso se quejaron cuando la Comisión Europea inició las negociaciones del acuerdo marco con Libia que supuestamente debía haberse alcanzado felizmente este año? La opinión pública ve con muy buenos ojos el rigor en la imposición de sanciones a los dictadores que se ven obligados a abandonar su país, pero aquellas personas a las que supuestamente estamos ayudando ven con mucho mejores ojos el rigor en el respeto de los principios antes de que surja cualquier crisis. Sonia Alfano (ALDE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, señora Ashton, en este caso ha demostrado mucho coraje al tomar el toro por los cuernos, como han dicho algunos, pero creo que aún quedan una serie de pasos fundamentales.
Entretanto, usted ha hablado de llevar a los culpables ante la justicia. Llamemos a las cosas por su nombre: tenemos que llevar al señor Gadafi ante la justicia. También ha hablado de la violencia. Creo que sería oportuno decir que en estos territorios se está consumando un genocidio, el enésimo.
No podemos seguir escondiendo la cabeza bajo la tierra. Creo que lo primero que tenemos que hacer es reconocer al Consejo de Transición libio, un consejo de transición. Necesitamos un interlocutor, no podemos seguir hablando de ayuda humanitaria reducida al máximo.
No cabe duda de que debemos alzar la voz a favor de la zona de exclusión aérea. No podemos seguir aceptando los vetos de China y Rusia, países dirigidos por dictadores. China censura los contenidos de Internet y Rusia asesina a periodistas como Anna Politkovskaya. Creo que en estos momentos lo primero que tenemos que hacer es tomar las riendas y reconocer al Consejo de Transición libio. Franziska Katharina Brantner (Verts/ALE). – (DE) Señor Presidente, quisiera tratar brevemente el tema de la política de vecindad meridional
y las propuestas que ayer presentaron la Comisión y la señora Ashton. Creo que aún no nos hemos dado cuenta de qué está pasando, por ejemplo, en nuestras relaciones con Arabia Saudí y en las negociaciones con Siria. ¿Cómo han pensado cambiarlas ustedes? ¿Cómo han pensado en cambiarlas ellos? ¿Seguirán manteniendo el statu quo en las negociaciones con Siria? ¿Qué van a hacer con Arabia Saudí? ¿Cómo tienen pensado interactuar con estos países?
Aunque en general considero que se trata de una buena propuesta, creo que le falta algo, a saber, el proceso mediante el cual estableceremos los criterios para la mejora de relaciones. ¿Cómo piensan poner en práctica eso de «prestaremos más…»? ¿En qué se van a basar? ¿Quién lo va a verificar? Personalmente creo que necesitamos un proceso similar al proceso de ampliación, en el que una Comisión establezca los criterios oportunos y una Comisión los verifique. Ilda Figueiredo (GUE/NGL). – (PT) Señor Presidente, nos solidarizamos con los pueblos árabes que luchan por la libertad, la democracia y el progreso social en Túnez, Egipto y Libia, teniendo en cuenta las especificidades de cada país. Pero no podemos olvidar el apoyo ofrecido por los gobiernos y responsables de la UE a estos dictadores, a los que vendían unas armas que ahora sirven para matar a su pueblo.
Asimismo, no podemos aceptar que ahora se produzca ningún tipo de intervención militar o injerencia en la lucha de estos pueblos. Sabemos cómo comienzan las injerencias extranjeras, pero nunca sabemos cómo terminan, como demuestran los ejemplos de Iraq, Afganistán y tantos otros países. Debemos respetar las decisiones políticas, económicas y sociales de los pueblos de estos países en el futuro inmediato y darles toda la ayuda humanitaria que soliciten sin condiciones previas o injerencia alguna. Mario Borghezio (EFD). – (IT) Señor Presidente, Señorías, evidentemente, debemos reconocer los graves errores que se han cometido en Occidente. En Italia hemos cometido el error de considerar al señor Gadafi «nuestro hijo de puta», como diría el Presidente Roosevelt, cuando en realidad no era más que un hijo de… como cualquier otro que gobierna a su pueblo e incluso le dispara o manda a otros hacerlo por él.
¿Cómo es posible que nadie del Parlamento haya mencionado la responsabilidad de los Jefes de Estado o de Gobierno africanos que hasta ayer por la mañana le consideraban un hermano, le mimaban, le enviaban a las Naciones Unidas en calidad de representante líder en la defensa de los derechos humanos y le animaron a autoproclamarse rey de reyes de los países africanos, o estoy hablando de otra persona?
Ahora Europa está cometiendo otro error: finge ignorar un peligro evidente, como el gran éxodo somalí o el eritreo, entre otros, que se está produciendo en las fronteras libias. Tenemos que afrontarlo con mucha energía. Deberíamos implantar un Plan Marshall que ayude a estos pueblos, no con el envío de armas, sino abarcando el sistema de las pequeñas y medianas empresas.
*** Presidente. – Antes de dar la palabra a la baronesa Ashton, quería comunicarles que hoy se encuentran entre nosotros dos representantes del Consejo Nacional de Transición Provisional Libio en la galería de visitantes, Mahmud Yebril Ibrahim el Uelfali y Ali Aziz al Eisaui, a quienes damos la bienvenida.
El ímpetu de los aplausos pone de manifiesto el respaldo y la solidaridad del Parlamento Europeo y su firme compromiso con la libertad y la democracia en Libia de que se ha dado prueba durante el debate. Gracias y buena suerte. Estamos justo detrás de ustedes.
*** Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señor Presidente, Señorías, gracias por el debate, en mi opinión, tan significativo que se ha celebrado en el Parlamento.
El tema común es, cómo no, el deseo de ver un cambio en Libia que haga que la Unión Europea y la comunidad internacional centren sus esfuerzos en satisfacer los anhelos de los ciudadanos libios.
Creo que el señor Schulz ha sido el primero en decirlo, aunque se ha repetido en multitud de ocasiones: tenemos que mantener la mente fría en cuanto a lo que hacemos y debemos ser resueltos en cuanto a lo que deberíamos hacer. Ante todo tenemos que garantizar la llegada del apoyo y la ayuda humanitaria a los lugares adecuados. Estamos en contacto con Médicos Sin Fronteras y con el Comité Internacional de la Cruz Roja, presentes en todo el país desde Bengasi a Trípoli. No obstante, por mis conversaciones, sé de la existencia de zonas del país donde resulta especialmente difícil conseguir asistencia o medicinas debido a que las luchas armadas cortan del paso a los ciudadanos que quieren acceder a ellas.
La señora Georgieva, Comisaria de ayuda humanitaria, está trabajando al respecto y el señor Amos, de las Naciones Unidas, se encarga de coordinar nuestros esfuerzos. La buena noticia es que, según se dice, en algunos lugares se las están arreglando bastante bien gracias a nuestro apoyo aunque, naturalmente, aún queda mucho por hacer.
También he escuchado los comentarios de Sus Señorías sobre el problema de los refugiados. Junto a los Estados miembros hemos trabajado mucho por procurar el regreso a casa de los ciudadanos. Muchos de los refugiados que llegaron a la frontera tunecina procedían de Egipto. Algunos Estados miembros han estado colaborando estrechamente con los tunecinos para facilitar el regreso por mar o aire de dichas personas y cuidar de quienes pronto regresarán a África.
Pero aún queda mucho por hacer. Estoy convencida de que si conseguimos una mayor estabilidad, la gente se quedará en su país, donde realmente quiere estar. Uno de los retos a los que se enfrenta la UE, y estoy abierta a cualquier otro punto de vista, es que al proporcionar una cierta estabilidad en nuestra vecindad meridional permitiremos que esas personas se queden precisamente donde quieren estar, con prosperidad económica y democracia. Ya no tendrán la sensación de que tienen que huir de la violencia, la falta de oportunidades u otros problemas.
Después está el tema de la zona de exclusión aérea y el papel de las opciones militares. Ya he hablado antes del trabajo que se ha hecho en el Comité Político y de Seguridad, con el que se continuó anoche, sobre lo que hemos descrito como una planificación prudente. Se ha hablado de esos debates en nuestras conversaciones con las Naciones Unidas en curso, como ya he indicado antes, y con la OTAN, a cuya reunión asistiré mañana. Naturalmente, se está colaborando estrechamente con nuestros socios. La Liga Árabe debatirá el sábado sobre el establecimiento de una zona de exclusión aérea.
Pero del mismo modo tengo muy presente lo que el Secretario General de la Liga Árabe dijo a mi delegación en nuestra visita de ayer: «Tenemos que definir nuestras necesidades porque el establecimiento de una zona de exclusión aérea, por definición, tiene distintas implicaciones para cada persona.» Se puede garantizar que todo lo que hagamos se haga como es debido. Sé que a este Parlamento le encantaría. Sean cuales sean las decisiones que tomemos, tenemos que asegurarnos de que sabemos qué es exactamente lo que estamos haciendo y contar con el apoyo de las personas implicadas. A este respecto quisiera volver a hacer hincapié en la necesidad del diálogo y las conversaciones que mantenemos continuamente con la Unión Africana y la Liga Árabe.
Podríamos mantener un gran debate, y probablemente deberíamos, sobre un asunto sobre el que empecé a escribir en la prensa, a saber, el aislacionismo en contraposición al compromiso, que representa un gran desafío. Tengo unas palabras para el caballero que ha mostrado las fotos: Si eres el Presidente del Consejo Europeo y acudes en calidad de presidente a una cumbre africana celebrada en Libia, lo más normal es que te saquen fotos con el Presidente Gadafi. Es lógico. Se han sacado fotos a muchas personas. Entre esas fotos también había una en la que salía nuestro querido líder del Grupo ALDE. Muy a menudo se sacan fotos de las personas que ocupamos un cargo de gran responsabilidad tratando con gente que no nos gusta demasiado porque nos vemos obligados a hacerlo.
No es justo enseñar una foto de Herman Van Rompuy cumpliendo con sus responsabilidades como Presidente del Consejo Europeo, y en representación de todos nosotros, junto al anfitrión de un evento celebrado en su país. Otra cuestión es que nos hubiera gustado que la Unión Africana hubiera celebrado esta cumbre en otro sitio. De hecho, en multitud de ocasiones les hemos insinuado que deberían escoger otro lugar. Pero al fin y al cabo acudimos a esa cumbre para reunirnos con gran parte de la Unión Africana donde propuso la Unión Africana. Quizás no nos guste, pero es un debate de verdad. Creo que tenemos que comprometernos de algún modo porque uno de mis principios guía es que el compromiso es mejor que el aislamiento. El aislamiento puede resultar efectivo en ciertas circunstancias, pero el compromiso es mejor.
Dicho esto, como ya he aclarado anteriormente, puede que a Gadafi le hayamos dado baza, pero ha llegado el momento de dejarle total y absolutamente al margen. Debemos evaluar en qué participamos y en qué modo y estar preparados para poder decir tras una revisión: lo hemos hecho por una serie de razones que consideramos adecuadas independientemente del país en cuestión. Creemos que, teniendo en cuenta las circunstancias, la participación es la mejor opción, pero a veces no es oportuna en ciertas circunstancias y, otras veces, aunque en algún momento hayamos actuado de cierta manera, puede que en estos momentos no sea la opción más adecuada.
Pero seamos francos y vamos a intentar no tirar por tierra todo lo que hemos conseguido por unas fotografías, por lo que han hecho unos u otros o por cualquier otro motivo. En general solemos poner todo de nuestra parte cuando las circunstancias no son propicias. Creo que deberíamos enorgullecernos del Presidente del Consejo por haber intentado representar a los Estados miembros del mejor modo posible.
Quisiera tratar el tema de las etiquetas. Aquí se ha hablado mucho de un posible Plan Marshall e incluso de un Plan Ashton. ¡De eso nada! Hay que hablar de un «Plan libio», de un «Plan egipcio» o de un «Plan tunecino» cuya elaboración dependerá de los ciudadanos de los países con los que nos hemos comprometido y a los que hemos ofrecido nuestro apoyo.
No quiero elaborar un plan consensuado entre nosotros y decir: «¡Oye, mira! Os traemos un plan para vuestro país». No vamos a hacer eso. Nos vamos a limitar a ser las personas que les apoyen para garantizar que su plan ampara la democracia y tiene potencial para ser todo lo que nos gustaría que fuera.
Esta Cámara cuenta con personas con años de experiencia que han vivido revoluciones y cambios. Tienen mucho que ofrecer. Espero que, si se considera oportuno y como dije en estos países, se acabe solicitando la ayuda de estas personas. Ellos han pasado por la misma situación y no solo pueden decir qué funcionó, sino también qué falló. A veces es tan importante saber qué hay que evitar como qué hay que hacer.
Estoy de acuerdo en que tenernos que replantearnos la actuación de la UE, la idoneidad de las herramientas de que disponemos, si son suficientes o si tenemos que reconsiderar nuestras posibilidades. Porque tienen razón, me atengo a mi mandato y solo puedo atenerme a mi mandato. Tengo cierto margen de maniobra, pero por lo general se me exige que me reúna con las instituciones de los 27 Estados miembros para aunar y coordinar nuestros esfuerzos.
Para terminar quisiera decir algo sobre la publicidad y la escucha. Creo que he hablado más que nadie con la prensa internacional sobre este asunto. Mi voz se ha oído por todo el mundo. Fuimos los primeros en pronunciarnos tras la renuncia de Mubarak y he salido mucho en la prensa. Pero también he hecho muchas cosas cuando la prensa no estaba presente. Y creo que es muy importante porque la escucha es fundamental. Todo el mundo va a estos países. Tienen muchísimos visitantes internacionales, lo cual está muy bien. Pero a veces creo que deberíamos darles más tiempo y espacio para que planifiquen sus próximos movimientos. Así podrán informarnos de manera más detallada cuando nos volvamos a reunir. Nosotros también tenemos que escuchar. Si hay algo que les pediría es que se tomasen su tiempo para escuchar. También me refiero a los Estados miembros. Debemos escuchar lo que nos dice la gente de a pie, como hice yo, con los jóvenes egipcios de la plaza Tahrir, con la sociedad civil tunecina o con los ciudadanos libios siempre que se dé la oportunidad. Debemos hablar del futuro que desean y hacer todo lo que esté en nuestras manos por respaldarles. Edward McMillan-Scott (ALDE). – Señor Presidente, quisiera una aclaración por parte de la señora Ashton. La mayoría de esta Cámara coincide en que el reconocimiento, por parte de la Unión Europea, del Consejo Nacional de Transición Provisional, actualmente, con base en Bengasi sería un gesto político muy significativo, gracias al cual se podría hacer llegar al país ayuda humanitaria o de índole estratégica. No ha mencionado nada al respecto, a pesar de que se ha planteado esa posibilidad en multitud de ocasiones. ¿Podría decirnos qué opina y si tiene la intención de comunicarles nuestra propuesta al Consejo el viernes? Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señor Presidente, es verdad que no he dicho nada al respecto a pesar de que lo he oído. No lo he hecho por dos motivos. En primer lugar, porque asumo que el Presidente del Parlamento Europeo, que estará presente en el Consejo Europeo, va a transmitir, como de costumbre, las impresiones del Parlamento y los acuerdos a los que se haya llegado. Creo que es el modo más oportuno de representar al Parlamento. En segundo lugar, porque la decisión corresponde a los Estados miembros. No es que no quiera reconocerlo, de hecho, ayer mismo me reuní con el caballero que está ahí sentado. Simplemente quería honrar al Parlamento y reconocer la labor del Presidente. Mario Mauro (PPE). – (IT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, en vista de lo que ha dicho el señor McMillan-Scott, no comprendo si finalmente la propuesta de reconocer al Consejo Nacional de Transición Provisional libio estará entre las propuestas que la Comisión y usted presentarán ante el Consejo.
Por lo que entiendo, quiere que el Parlamento mencione este asunto, ¿pero va la Comisión y la Vicepresidenta Ashton a presentar nuestra propuesta en el Consejo del día 11 entre sus propuestas de iniciativa propia? Eso es lo que le preguntamos. Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señor Presidente, tengo que atenerme a mi mandato, no puedo hacer nada más. Mi opinión personal no importa. Señorías, tienen que entenderlo.
Me he reunido con el Consejo y he escuchado al Parlamento. El Presidente del Parlamento dará parte de nuestras conversaciones. El señor Cohn-Bendit ha dicho que es muy importante. Estoy de acuerdo, pero no puedo decir que lo vaya a recomendar. Después de que el Parlamento apruebe su resolución y yo haya visto la propuesta, seguiremos adelante con lo que se haya acordado. Después, informaremos al Presidente del Consejo Europeo. Él lo incluirá en las conclusiones del Consejo Europeo, que son su responsabilidad. El Consejo de Asuntos Exteriores se reunirá y debatirá la propuesta y el Presidente del Parlamento Europeo expondrá en qué consiste. Solo entonces se tomará una decisión en el Consejo Europeo.
No quiero evitar el tema. Solo digo que son ustedes quienes deben sopesar las posibilidades y tomar una decisión. En ningún momento he pretendido faltarle el respeto al Consejo de Transición, pero hay que hacer las cosas como es debido y tenemos que asegurarnos de estar absolutamente seguros de las decisiones que tomamos. Presidente. – Voy a dar la palabra al señor Cohn-Bendit una vez más. Después tendremos que terminar. Solo quería recordarle a la baronesa Ashton que, como seguro que ya sabe, recibe el mandato de la Vicepresidencia de la Comisión Europea no solo del Consejo, sino también del Parlamento. Daniel Cohn-Bendit (Verts/ALE). – Señor Presidente, baronesa Ashton, se lo puedo decir en inglés: Su mandato también incluye que tiene que hacer propuestas a los Estados miembros. En eso consiste su mandato y queremos que se lo tome muy en serio. Tras haber asistido a un debate en el Parlamento Europeo y tras haber leído la resolución, baronesa Ashton, sabrá que se trata de una propuesta mayoritaria y tendrá que tomársela en serio. Tendrá que presentar la propuesta ante el Consejo. De lo contrario, su relación con el Parlamento Europeo entrará en crisis. Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión/Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señor Presidente, no sé a qué viene eso de la crisis. Señor Cohn-Bendit, creo que he sido muy clara en cuanto a qué implica mi mandato. La responsabilidad de reconocer a un gobierno compete al Consejo Europeo. La Alta Representante deberá, según su mandato, basarse en las propuestas que ha oído y después de haberlas discutido con las instituciones, transmitir los distintos puntos de vista este viernes en el Consejo Europeo. Pero la decisión es competencia de los Estados miembros.
De aquí, iré a hablar con el Presidente del Consejo Europeo, cuyo representante está presente, y también hablaré con el Presidente de la Comisión Europea. Antes del viernes, ya habremos hablado sobre este tema con las instituciones y el Consejo de Asuntos Exteriores, que se reúne mañana. No lo estoy evitando, pero creo que lo correcto es que los Estados miembros tomen la decisión en cuanto al reconocimiento de un nuevo gobierno. He entendido perfectamente al Parlamento.
No lo convirtamos en una crisis. No pretendo evitar el asunto. Solo le digo que debemos seguir el procedimiento por el bien del pueblo libio y sus representantes. Presidente. – He recibido seis propuestas de resolución(1) presentadas de conformidad con el artículo 110, apartado 2, del Reglamento.
La votación tendrá lugar tendrá lugar el jueves 10 de marzo de 2011. Louis Grech (S&D), por escrito. – Es lamentable que Europa no haya aprendido nada del pasado. La lentitud con que se respondió a la situación en Libia pone de manifiesto que Europa sigue manteniendo un enfoque fragmentado e incoherente en cuanto a sus vecinos meridionales. Si Europa sigue actuando de este modo, puede que volvamos a vernos en una situación tan catastrófica como la de la crisis humanitaria actual. Europa debe intervenir desde dos frentes:
1) Respuesta política y humanitaria: Para garantizar el cumplimiento de las aspiraciones libias con una democracia autóctona libre de la influencia del régimen de Gadafi y en la que los ciudadanos de la región puedan participar en la transición del país a la democracia.
2) Flujos migratorios: Aunque en la actualidad, la eventualidad de los grandes flujos migratorios de la región es una preocupación secundaria, debemos ponerle remedio. La UE lo ha admitido en el pasado, pero no ha conseguido poner en práctica un plan integral común. Por eso solicito la elaboración de un plan similar al Plan Marshall que incluya políticas integradas en materia de inmigración, basado en los principios de la solidaridad y el reparto equitativo de cargas, mediante el cual todos los Estados miembros declaren que no se abandonará a ningún país a su suerte y que se colaborará para hacer frente a la difícil situación ocasionada por los flujos migratorios, especialmente en el caso de los Estados miembros más pequeños. Andreas Mölzer (NI), por escrito. – (DE) Los efectos de los levantamientos del Magreb ya se han sentido en Europa con la llegada de barcos repletos de refugiados, la caída de los precios de las acciones y el aumento vertiginoso del precio de la gasolina. La UE, ingenuamente, solo supo anticipar, como mucho, esta última consecuencia. Teniendo en cuenta el aumento de los precios del crudo, la fortaleza del euro y la subida de los tipos de interés anunciada por el BCE, lo más seguro es que el precio de la gasolina no vuelva a bajar. Una vez más se ha puesto de manifiesto hasta qué punto dependemos de las reservas de crudo y lo necesarias que resultan las alternativas.
Los rebeldes piden el establecimiento de una zona de exclusión aérea, lo cual nos plantea un problema. Según los expertos, es necesario que las Naciones Unidas autoricen esta interferencia directa en la soberanía de un Estado y, como consecuencia, la destrucción de sus baterías antiaéreas. Además de esta posibilidad, los Estados miembros de la UE deben pensar en las posibles consecuencias de una guerra civil abierta. ¿Y cuál sería la posición de la UE si Gadafi tomase otro rumbo? Está claro que ningún dictador se deja amedrentar por una actitud amenazante. Gadafi ha demostrado que se puede llevar por delante a Occidente. El resto de dictadores están expectantes. Es ahora cuando la UE debe hacer gala de su fortaleza política y emprender medidas concretas para invertir la escalada de la violencia e impulsar el proceso de democratización en Libia. Mariya Nedelcheva (PPE), por escrito. – (FR) La salida de Muamar el Gadafi es lo más prioritario en este momento. Aunque también debemos tener en cuenta todo lo demás, la población es lo más importante. Nos centramos en los dictadores y solemos pasar por alto a los ciudadanos, los primeros en sufrir las consecuencias. El proceso de liberación del pueblo libio jamás tendrá lugar sin una auténtica transición política en el país. Sin embargo, la transición democrática no surtirá efecto sin un apoyo genuino por parte de los líderes de la oposición. En estos momentos la oposición está muy débil. La visibilidad es uno de los primeros pasos necesarios para darles impulso. Por otra parte, también se precisa una sólida estrategia regional. En cuanto a la cuestión de los refugiados, los Estados vecinos no pueden llegar a un acuerdo que acabe con la aglomeración de refugiados en las fronteras. Resultado: las condiciones sanitarias se están deteriorando, lo cual aviva las tensiones intracomunitarias. Si no se ataja esta crisis humanitaria, nos arriesgamos a que la situación se vuelva incontrolable. Edward Scicluna (S&D), por escrito. – Felicito a la señora Gomes por su resolución. No obstante, me he sentido un tanto decepcionado por que este acuerdo no contara con el apoyo del Grupo PPE. En él se pide que la UE elabore un plan para prepararse ante las secuelas de la crisis libia, especialmente en lo que respecta a la política de inmigración y realojo. No tenemos un plan A, ni que decir queda de un plan B.
Hasta ahora la pequeña isla de Malta, que es a su vez un Estado miembro cercano a Libia, nos ha prestado su ayuda dentro de sus posibilidades. Se ha evacuado a 13 000 personas de 89 nacionalidades diferentes en barcos y líneas aéreas maltesas. Pero los malteses no lo han hecho por la legislación comunitaria ni por Frontex, sino por motivos humanitarios y prescindiendo de los visados. Han seguido el principio de la solidaridad. No podemos saber si se trata de un flujo migratorio de proporciones bíblicas, pero lo que es seguro es que será enorme y, por tanto, muy significativo para Malta. Los malteses no piden la aplicación de Dublín II ni de Frontex. Piden solidaridad y una política de realojo basada en el principio del reparto equitativo de cargas. Por eso estoy tan decepcionado, porque no comprendo cómo es posible que el Grupo PPE haya eludido su responsabilidad. Traian Ungureanu (PPE), por escrito. – Los sucesos acontecidos en Libia y en la vecindad meridional de la UE refutan las políticas emprendidas en el pasado y ponen a prueba las políticas del futuro. Durante casi cuarenta años nos hemos guiado por el enfoque del statu quo. Gracias a esta política, Europa ha ganado estabilidad y se ha asegurado el acceso a la energía. Sin embargo, este enfoque no tenía en cuenta a las sociedades del norte de África ni al mundo árabe. Lo sabemos porque estas sociedades han conseguido resurgir de manera sensacional, pillándonos a todos por sorpresa. Debemos cambiar nuestro enfoque político para apoyar a las incipientes sociedades de los países árabes, pero en ningún caso debemos tomarlo como pretexto para tomar decisiones apresuradas que podrían echar por tierra nuestra política de vecindad.
La política de vecindad de la UE debe seguir siendo una política. No la reemplacemos por medidas descoordinadas. Se barajó la idea de destinar los recursos financieros de los programas europeos en materia de vecindad oriental a los programas de vecindad meridional. Personalmente creo que los países de la vecindad meridional se lo tomarían como un mal agüero. Además, el realojo no tiene sentido. No hay ningún desequilibrio entre el gasto per cápita de la vecindad meridional y el de la vecindad oriental. Son totalmente equitativos. El problema no radica en la cantidad invertida, sino cómo se invierta. (1)Véase el Acta.

References: Resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 149
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 110