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Timestamp: 2020-08-08 21:39:52+00:00

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01 Document Tecnic Zones Humides Balears | Humedal | mar Mediterráneo
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Técnicas de análisis y caracterización de materiales - Faraldos.pdf
Estudio de Impacto 1
DR Presentacion Mapama
Rehabiltacion PormanBOE a 2011 3494
Trabajo Javeriana
Informe salida de campo (ecología)
Alianzas-UICN Marozzi San San y Gandoca Valoracion Multidimensional
m ambiente.pdf
20190827_Procedimientos de Evaluación Ambiental
Analisisdelahuelladecarbonodelaproduccinytransportedepellets
DOCUMENTO TÉCNICO DE DELIMITACIÓN, CARACTERIZACIÓN, CLASIFICACIÓN E INVENTARIO DE ZONAS HÚMEDAS DE BALEARES
Director del Estudio: ALFREDO BARÓN PÉRIZ
2.1. MARCO INTERNACIONAL
2.2. MARCO EUROPEO Y MEDITERRÁNEO
2.3. MARCO ESTATAL
2.3.1. LEGISLACIÓN ESTATAL DEL AGUA
2.3.2. NORMAS ESTATALES DE CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA
2.4. MARCO AUTONÓMICO
4.1. MALLORCA
4.1.1. SERRES DE LLEVAN T
4.1.2. LLANOS CENTRALES
4.1.3. SERRA DE TRAMUNTANA
4.2. MENORCA
4.2.1. TR AMUNTANA
4.2.2. MI GJORN
4.3. EIVISSA
4.4. FORMENTERA
5. CRITERIOS DE CLASIFICACIÓN DE LAS ZONAS HÚMEDAS
5.1.1. CLASIFICACIÓN DE LOS HUMEDALES DE BALEARES
5.1.2. DOMINIOS HIDROGEOMORFOLÓGICOS
5.1.3. TIPOS MORFOLÓGIC OS
5.1.4. TIPOS HIDROGEOLÓGICOS
5.2.1. BALSAS TEMPORALES
5.2.2. MASAS DE AGUA CÁRSTICA
5.2.3. ZONAS HÚMEDAS ARTIFICIALES
CRITERIOS DE DELIMITACIÓN DE HUMEDALES
5.3.1. MÉTODOS DE TRABAJO
5.3.2. CARTOGRAFÍA VEGETAL DE LOS HUMEDALES
BALSAS TEMPORALES
MASAS DE AGUAS CÁRSTICAS
ZONAS HÚMEDAS ARTIFICIALES
7. ESTADO DE CONSERVACIÓN Y VALORACIÓN DE LAS ZONAS HÚMEDAS. 152
7.1. VALORES DE LOS HUMEDALES
7.2. VALORACIÓN DE LOS HUMEDALES
7.3. BALSAS TEMPORALES
7.4. MASAS DE AGUAS CÁRSTICAS
7.4.1. ESTADO DE CONSERVACIÓN
7.4.2. VALORACIÓN
8. PROPUESTA DE ACTUACIÓN
8.2. CARACTERIZACIÓN ADICIONAL
8.3. PROPUESTA DE GESTIÓN: RESTAURACIÓN. REHABILITACIÓN
8.3.1. ASPECTOS GENERALES
8.3.2. ASPECTOS DE GESTIÓN
8.3.3. PROPUESTA DE ACTUACIÓN
8.4. PROPUESTA DE PROTECCIÓN
8.4.1. PROPUESTA ACTUAL
8.4.2. LA “RED DE ZONAS HÚMEDAS DE LAS ISLAS BALEARES”
8.4.3. PROPUESTA DE DECRETO Y RÉGIMEN DE PROTECCIÓN
DIRECCIÓN GENERAL DE RECURSOS HÍDRICOS:
ALFREDO BARÓN PÉRIZ Mª Concepción González Casasnovas
Equipo de trabajo de la DGRH:
Juana Mª Garau Muntaner Jordi Gimenez García Margalida Comas Colom
ASISTENCIA TÉCNICA: Foa Ambiental s.l.
FERNANDO OROZCO CONTI Gabriela M. Ubaldi Juan Salguero Martinez Francisco Garau Hernández
Cartografía vegetal:
Balsas temporales:
Vicenç Forteza
Masas de agua cárstica:
Damiá Jaume Francisco Gràcia Joaquín Ginés Toni Merino
Digitalización y edición cartográfica:
Rosa Amengual Mª Angeles Caba (SITIBSA)
Las zonas húmedas constituyen ecosistemas de reconocido valor, tanto por el interés de los procesos bióticos y abióticos que en ellas se desarrollan como por la diversidad, peculiaridad y abundancia de especies silvestres. Constituyen, en los países de clima mediterráneo, los ecosistemas de mayor productividad, ya que el agua, por regla general el factor limitante en los ecosistemas terrestres, es en ellas especialmente abundante.
En un pasado relativamente reciente, cuando la economía tenía una dependencia de la producción agraria local, se consideraba de interés público la desecación de los prados o lagunas, para incrementar las tierras de cultivo y mejorar las deficientes condiciones sanitarias que favorecían el paludismo. En efecto, durante todo el siglo XIX y buena parte del XX, toda la legislación existente obligaba a la desecación de los humedales declarados insalubres e incentivaba la de los “improductivos” con acceso a la propiedad de las tierras desecadas, estímulos fiscales e incluso, concesión de títulos nobiliarios.
En efecto tras una incipiente ordenación promovida a partir de la Edad Media por monarcas y nobleza para asegurar algunos humedales que no fueran desalubres, para su disfrute cinegético y aprovechamiento de los recursos, estableciendo una cierta administración de algunos de los espacios, la tendencia general fue la eliminación de estos espacios y su “recuperación” para usos productivos.
La desecación de los terrenos pantanosos era una obligación de la Administración de policía de sanidad rural, principalmente a cargo de los municipios, que consideraba las zonas palustres cercanas a las poblaciones como verdaderos focos de infección, áreas insalubres y perjudiciales. Así, conforme iban creciendo los núcleos de población, toda zona encharcada se hacía desaparecer inmediatamente. Incluso llegó a considerarse como obra pública la labor de saneamiento y desecación de los humedales según la Ley General de Obras Públicas de 1877.
Desde un punto de vista productivo o de fomento, las zonas pantanosas eran el exponente máximo de terreno improductivo que se integraron plenamente dentro de las políticas sobre enajenación o cesión a los particulares de los terrenos llamados baldíos. Así, el Decreto de 29 de junio de 1822 proponía el repartimiento de terrenos baldíos y realengos mediante sorteo entre militares retirados y civiles inutilizados en la guerra de la Independencia –el premio patriótico-. Además, paralelamente a la permisión de la desecación y posterior cultivo de los humedales, destacar una fórmula constante en estas prácticas, como la adquisición en plena propiedad del terreno emergente, junto con la concesión de una serie de estímulos fiscales.
Tras la publicación de las Leyes de Aguas de 1866 y 1879, y de Puertos de 1880, la consideración jurídica de las zonas húmedas continua en las líneas erradicadoras ya expuestas, siguiendo presentes las razones de salud pública y de transformación agraria como las dos razones principales para la intervención en estos espacios.
El régimen de aprovechamiento de las zonas húmedas instaurado por las Leyes de Aguas de 1866 y 1879 y Puertos de 1880 merece una especial atención. En cuanto a la transformación en tierras de labor de los humedales de propiedad privada, eran los dueños quienes decidían sobre su conveniencia o no. Sólo en el caso de terrenos pantanosos de propiedad común entre varias personas, se contemplaba la obligación de desecar, con intervención del Ministerio de Fomento, en el caso de que la mayoría de los dueños decidieran la transformación. Igual obligación se imponía al Gobierno en los humedales públicos en caso de “necesidad de ensanche laborable para el país”. En otro sentido, si expresamente se declaraba por las autoridades competentes la insalubridad de la zona húmeda, el Estado podía obligar a los particulares a la desecación forzosa de sus lagos o charcas, y si éstos no acometían la labor, el Gobierno podía llevarlo a cabo subsidiariamente o concederlo a otra persona, en cuyo caso quien realizase la transformación se convertiría en su propietario. Por su parte la desecación por los particulares de pantanos, lagos, etc., pertenecientes al Estado y declarados insalubres, se llevaría a cabo mediante una concesión, con carácter de obra pública en la mayoría de los casos, produciéndose la cesión gratuita de la extensión desecada con arreglo al plan aprobado a modo de recompensa al esfuerzo inversor. Además, en estos casos, se concedían al particular otra serie de ventajas como la extracción gratuita de arenas y piedras de terrenos públicos, exenciones fiscales, etc.
Como punto álgido y culminación de legislación erradicadora y agresiva, cabe citar la Ley de 27 de julio de 1918 sobre desecación y saneamiento de lagunas, marismas y terrenos pantanosos (“Ley Cambó”), que generalizaba los apoyos financieros y tributarios a los interesados a concurrir en la desecación de humedales, tanto públicos como privados. De acuerdo a esta Ley, y a diferencia de la legislación anterior, no era precisa la declaración de insalubridad para ordenar la desecación. Dicha Ley no fue derogada hasta la aprobación de la Ley 29/1985 de 2 de Agosto, de Aguas.
Ya avanzada la primera mitad del siglo XX, destacan la Ley de Puertos de 19 de enero de 1928 y su reglamento de igual fecha. Se mantuvieron las concesiones del Ministerio de Fomento para la desecación y saneamiento de los humedales del Estado, al igual que los de propiedad particular, previa licencia del Gobernador Civil.
La desecación y transformación de humedales son aspectos recurrentes en la política de los años posteriores, desde la Ley de Colonización de Grandes Zonas Regables de 1939 hasta la Ley de Reforma y Desarrollo Agrario de 1973, con el objetivo principal de potenciar la agricultura intensiva.
Como consecuencia del anterior marco legal y de la percepción social de los mismos, diversos humedales de las Islas Baleares prácticamente han desaparecido (Prat de Sant Jordi, Prat de Sa Porrasa…) y otras han perdido superficies muy significativas (La Albufera de Alcudia, Ses Feixes en Eivissa). Muchas zonas desecadas no resultaron aptas para un cultivo sostenible y acabaron abandonadas, con acuíferos salinizados y situaciones de degradación ambiental y económica, lo que propició su ocupación urbanística total o parcial.
Si en el siglo XIX y primera mitad del XX, el principal objetivo del drenaje y desecación fue agrícola, en la segunda mitad del siglo XX muchos prados y estanques fueron afectados con objetivos urbanísticos en un proceso que no contempló el equilibrio del desarrollo económico con la preservación de los elementos naturales de interés. Este proceso cambió en Baleares con la Ley 1/1991 de 30 de Enero, de Espacios naturales y de régimen urbanístico de las áreas de especial protección de las Islas Baleares, a la cual nos referimos más adelante, que supuso la protección de una gran parte de las zonas húmedas insulares.
La conservación de las zonas húmedas se ha convertido en una prioridad internacional y estatal, reconocida en la legislación vigente. Así, en 1982 (BOE de 20 de Agosto), el Reino de España ratificó la “Convención relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas” (Convenio de RAMSAR). Esta ratificación obliga al Estado a unos objetivos generales de conservación y uso racional de las zonas húmedas.
Por lo que se refiere a la legislación estatal y como normativa básica, hay que destacar la Ley 29/1985, de 2 de Agosto, de Aguas, que representa un giro total respecto a la legislación anterior: se pasa de incentivar la desecación de humedales a protegerlos. En su articulo 103 (art. 111 del Real Decreto Legislativo 1/2001 de 20 de Julio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Aguas), define el concepto de zona húmeda y de forma general, las funciones de la Administración Hidráulica (A.H.), que deberá ejercer en coordinación con la Autoridad Ambiental, todo ello en concordancia con el Reglamento del Dominio Público Hidráulico, aprobado mediante R.D. 849/1986 de 11 de Abril, que lo desarrolla en el “Capítulo V: De zonas húmedas”, en los artículos 275 a 283 ambos inclusive.
En el artículo 275 se definen las zonas húmedas y se especifica las que están comprendidas. En el artículo 276 se establece la obligatoriedad por parte de la A.H., de la realización de un inventario de las “zonas húmedas existentes en el territorio” y de las superficies que, mediante las adaptaciones correspondientes, pudieran recuperar o adquirir la condición de zonas húmedas. El artículo 277 regula el contenido mínimo de dicho inventario.
- En Baleares la Ley 1/1991 establece en su art. 11.1 que las zonas
húmedas incluidas dentro de las Áreas Naturales de Especial Protección disfrutaran del más alto nivel de protección.
- El P.H.I.B. en el apartado 3.7 de la Memoria recoge el inventario de las
zonas húmedas de 1991 y en el art. 63 de la Normativa establece el programa
de actuaciones a realizar por la A.H.
- Por su parte la Ley 5/2005 para (LECO) establece las categorías de los espacios naturales protegidos y su ordenación.
En cumplimiento de los artículos 276 y 277 del R.D.P.H. y en desarrollo de los artículos 63.5 y 84 (Programa 10) del Plan Hidrológico de las Islas Baleares (en adelante PHIB), se realiza el “DOCUMENTO TÉCNICO DE DELIMITACIÓN, CARACTERIZACIÓN, CLASIFICACIÓN E INVENTARIO DE LAS ZONAS
HÚMEDAS DE BALEARES”, documento que completa y substituye el Inventario de 1991, incluido en el vigente PHIB, pasando a formar parte del mismo, de acuerdo a lo previsto en sus artículos 85 y 86.
Con este documento se pretende por un lado cumplir con las obligaciones de la A.H. y por otro facilitar a las autoridades municipales, insulares y autonómicas la aplicación correcta del art. 11.1 de la Ley 1/1991, y a la autoridad ambiental la aplicación a estos espacios de la Ley 5/2005 (LECO), así como la integración de los espacios que se consideren en el INVENTARIO NACIONAL DE ZONAS HÚMEDAS y en cumplimiento de lo previsto en el artículo 111 de la Ley de Aguas y artículos 275 a 283 del Reglamento de Dominio Público Hidráulico así como de las previsiones contenidas en la Directiva Marco del Agua.
El trabajo se estructura contemplando los siguientes aspectos:
- Análisis de las normas legales en las que deben enmarcarse las
actuaciones, posibles u obligadas, de la A H y de otras administraciones.
- Análisis de las diversas definiciones y criterios de clasificación
existentes. Elección de criterios de clasificación y delimitación para las Islas, desde una perspectiva de la A H.
- Caracterización, delimitación y clasificación de las zonas húmedas de Baleares como instrumento de gestión y planificación.
- Análisis inicial de actividades y presiones. Valoración del estado de conservación y de los valores funcionales de los humedales.
- Propuestas iniciales de
adicional, programa de monitoreo.
- Propuestas de actuaciones de recuperación y regeneración.
- Propuestas de protección.
El documento elaborado se pretende abierto y fundamentalmente una herramienta de trabajo para la A.H. de cara a una profundización en el conocimiento del DPH, su gestión y planificación y el cumplimiento de los objetivos de la DMA.
El trabajo ha sido realizado por el equipo del Servicio de Estudios y Planificación pero en el han intervenido numerosas personas a distintos niveles cuya colaboración es justo reconocer.
En primer lugar la caracterización inicial se ha basado en el trabajo “Caracterización de las zonas húmedas de las Islas Baleares“, realizado por Pere Tomàs y Joana Cifre de Bruc y coordinado por FOA Ambiental s.l., bajo la dirección de la DGRH.
La cartografía vegetal como base para la delimitación de humedales ha sido realizada por José Amengual.
Todos los aspectos relacionados con las balsas temporales se han basado en el “Inventario provisional de balsas temporales de las Islas Baleares” realizado por Vicenç Forteza y Jordi Muntaner, del Servicio de Protección de Especies de la Dirección General de Caza, Protección de Especies y Educación Ambiental. Hay que agradecer igualmente al GOB MENORCA su colaboración.
La caracterización de cuevas con ambientes anquihalinos y dulceacuícolas se debe a la colaboración de Damià Jaume y de Xisco Gracia y la clasificación de cuevas del catálogo a Joaquín Gines. Toni Merino aportó información inédita de la cueva de Vallgornera.
SITIBSA ha realizado los trabajos de digitalización y edición de la cartografía. Hay que agradecer al personal de SITIBSA y en especial a Rosa Amengual, el cariño puesto en estos trabajos y sobre todo su paciencia ante las sucesivas modificaciones producidas.
La valoración de los humedales y zonas húmedas artificiales ha sido fruto de la colaboración de José Amengual, Juan Mayol, Martí Llobera, Angel Pomar, Vicenç Forteza, Lleonard Llorenç, Juan Carlos Salom, Paula Goberna, J. Estarelles, Joan Llop y Juana María Garau. Se solicitó, así mismo, la colaboración para dicha valoración de Pere Tomás, de J.L. Pretus, de J. Rita y del GOB Mallorca; por diversas circunstancias, estos últimos no han podido participar en los trabajos de valoración.
Por último, pero no menos importante, la labor realizada por Fernando Orozco, de FOA Ambiental s.l., por su labor de coordinación y las muchas horas dedicadas a la revisión de textos y a la discusión de los mismos así como de aspectos conceptuales y de gestión.
Evidentemente todos estos trabajos no hubiesen sido posibles sin la labor previa de todos los científicos y profesionales que a lo largo de los años han dedicado su cariño y su esfuerzo al estudio de los humedales de Baleares y del resto del Estado. La bibliografía refleja la importancia de la labor realizada.
Aparte de las citas bibliográficas es preciso resaltar la importancia del Plan Andaluz de Humedales, documento que representa una magnífica síntesis de aspectos legales y conceptuales y del que este trabajo es directamente deudor.
La aplicación del ordenamiento jurídico internacional en el ámbito ambiental ha sido problemática debido, en la mayoría de los casos, a su falta de obligatoriedad para los Estados Parte. En este sentido es importante precisar el grado de obligación que suponen los Tratados o Convenios Internacionales para el Estado español, y por extensión para la Comunidad Autónoma de Baleares. Cualquier Tratado internacional, una vez se publica en el Boletín Oficial del Estado (BOE, en adelante), pasa a formar parte de nuestro ordenamiento jurídico, por lo que se entiende que es de cumplimiento obligatorio.
Existen multitud de Tratados, Convenios y Programas Internacionales que afectan, de forma directa o indirecta, a la conservación de los humedales españoles, y por tanto a los de Baleares.
Es necesario destacar los siguientes instrumentos:
- El Convenio para la protección del Patrimonio Mundial, Cultural y
Natural de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, en adelante), ratificado por el Estado español en 1982, cuyo objetivo es (art. 4) «asegurar la identificación, protección, conservación, reabilitación y transmisión a las generaciones futuras del patrimonio cultural y natural», considera que el patrimonio cultural y natural de los Estados, respetando en todo momento su soberanía, es, en definitiva, un «Patrimonio Mundial», y por tanto establece un sistema de cooperación y asistencia internacional para ayudar a los Estados a protegerlo y conservarlo, a través del llamado Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
- El Convenio de Bonn, dependiente del Programa de Naciones Unidas
para el Medio Ambiente (PNUMA, en adelante), ratificado por España en 1985, incide en la importancia de determinados hábitats para la supervivencia de las especies migratorias de animales silvestres, como es el caso de los humedales para las aves acuáticas.
- Por otro lado, también hay que considerar otra fuente importante de
producción de normas relativas a los humedales: El Convenio de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica (CBD, en adelante), firmado en la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro (Brasil) en 1992.
El Estado español, como miembro de la Unión Mundial para la Conservación (IUCN, en adelante) forma parte, a través del MIMAM, del Programa sobre Humedales y Recursos hídricos de la IUCN.
- Respecto a los Tratados internacionales específicos sobre humedales,
hay que mencionar el que fue uno de los primeros Convenios de la época moderna que se refería específicamente a la conservación de la naturaleza y que hoy por hoy es el único Convenio Internacional que se centra en un tipo de
ecosistema determinado: los humedales. Se trata de los acuerdos alcanzados bajo el auspicio de la UNESCO, en la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como Hábitats de Aves Acuáticas, celebrada en la ciudad iraní de Ramsar en 1971, más conocidos como Convenio Ramsar.
El Convenio Ramsar es el primer Tratado Internacional que plantea de forma clara una política de protección para los humedales frente a las tradicionales políticas de desecación, puesto que en su exposición de motivos considera que «los humedales constituyen un recurso de gran valor económico, cultural, científico y recreativo, cuya pérdida sería irreparable». Es por esta razón que los objetivos del Convenio Ramsar van orientados en este sentido, y son los siguientes:
1. Impedir la pérdida progresiva de humedales.
2. Asegurar la conservación de los humedales y de la biodiversidad que
los integran.
3. Contribuir a un desarrollo sostenible en todo el planeta.
Estas obligaciones de carácter general se concretan en una serie de compromisos específicos para los Estados que son los siguientes:
- Designación de al menos una zona húmeda para ser incluida en la Lista de Humedales de Importancia Internacional (art. 2.1).
- Promoción del Uso Racional de los humedales que se localizan en su territorio (art. 3.1).
- Creación de Reservas de Humedales (art. 4.1).
- Fomento de la investigación, el intercambio de datos y publicaciones y la formación del personal en lo referente a zonas húmedas (art. 5.3 y 4.5).
- Esfuerzo por aumentar las poblaciones de aves acuáticas mediante la gestión adecuada de los humedales (art. 4.4).
El Convenio Ramsar engloba actualmente a 138 países, con un total de 1.364 áreas incluidas en el listado de Humedales de Importancia Internacional, con una superficie de más de 120 millones de hectáreas (Lista Ramsar, abril 2004), constituyendo sin duda alguna, el referente fundamental de otras normas o programas en cuya temática puedan encuadrarse los humedales.
El Convenio Ramsar plantea una política de coordinación con otros Convenios y organismos internacionales o regionales en el Plan Estratégico 1997-2002 a través de su Objetivo Operativo 7.2: «Reforzar y formalizar los vínculos entre Ramsar y otras convenciones y organismos internacionales y/o regionales relativos al medio ambiente con el fin de promover el logro de las metas y objetivos compartidos con respecto a las especies o cuestiones relacionadas con los humedales».
De esta forma diversos organismos internacionales utilizan la Oficina del Convenio Ramsar como asesora o asociada en temas de humedales, y basan su política a este respecto en conceptos tan importantes en Ramsar como el de Uso Racional, así como en los principios, planes estratégicos, etc. de este Convenio. Es el caso del Comité del Patrimonio Mundial, el Convenio de Bonn, el Convenio CITES, el Programa MaB de Reservas de la Biosfera, el CBD, el Programa de Humedales de IUCN, la Estrategia Pan-Europea sobre Diversidad Biológica y Paisajística, así como la iniciativa de la Comisión Europea MedWet que se encuentra coordinada con el Comité de Humedales Mediterráneos (MedCom) creado por la COP7 del Convenio de Ramsar sobre la base de los objetivos de este Convenio para los humedales de la Región Mediterránea.
Actualmente el concepto de uso racional de los humedales forma parte de sus instrumentos de acción y se considera sinónimo del de Desarrollo Sostenible.
El Convenio Ramsar ha supuesto una revolución en lo referente a la concepción y percepción de las necesidades de conservación y protección de los recursos naturales, motivando la aparición de las primeras normas de protección de la naturaleza en muchos países, entre los que se encuentran España. No en vano, por ejemplo, la definición de zonas húmedas que establece la Ley de Aguas de 1985 es similar a la del Convenio Ramsar.
El Estado español que ratificó el Convenio en 1982, ha designado hasta ahora un total de 49 Sitios Ramsar, con una superficie de 173.126 ha. (Lista Ramsar, 2003) incluyéndolos en la Lista Ramsar.
Los sucesivos Programas de Acción Comunitaria en Materia de Medio Ambiente, y especialmente a partir del Quinto, vienen configurando toda una serie de instrumentos normativos y no normativos que están relacionados directa o indirectamente con la conservación de los humedales de la Unión Europea.
Hay que mencionar los siguientes instrumentos:
- La Directiva de Conservación de las Aves Silvestres, de la Unión Europea (UE, en adelante) (79/409), que tiene como objetivo la protección, la administración y la regulación de las especies silvestres de aves y de su explotación. En su artículo 4 se prevé la creación de la figura de las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA, en adelante) y la obligación de los Estados Miembros de tomar «las medidas adecuadas para evitar dentro de las zonas de protección[…] la contaminación de los hábitats, así como las perturbaciones que afecten a las aves». En Baleares los humedales tienen esta figura de protección sobre la base de su riqueza ornitológica.
- La Directiva de conservación de los hábitats naturales y de flora y fauna silvestres (Directiva Hábitats) de la U. E. (92/43), que tienen como
objetivo «Contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres en el territorio europeo de los Estados Miembros».
En su artículo 3 prevé la creación de una Red Europea ecológica coherente (la Red Natura 2000), compuesta por las llamadas Zonas de Especial Conservación (ZEC, en adelante) que corresponden a los lugares considerados como de Importancia Comunitaria por los Estados miembros (LIC, en adelante), sobre la base de los hábitats y especies de los Anexos de la misma, así como por el conjunto de las ZEPA de la Directiva Aves. Además establece la necesidad de desarrollar planes de gestión y se crean instrumentos financieros para su aplicación.
De este modo, la protección efectiva de la Red Natura 2000 tiene una gran trascendencia para la protección de los humedales comunitarios ya que incluye hábitats propios de humedales, tales como hábitats costeros, de agua dulce, turberas, etc. con una gran importancia como hábitats de especies de flora y fauna típicas de ecosistemas acuáticos de humedales.
La Comisión presentó una Comunicación al Consejo y al Parlamento Europeo para el desarrollo de una Estrategia de Biodiversidad de la Unión Europea, en febrero de 1998.
Se consideró que los humedales tienen una importancia primordial para la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica y se considera que la política de aguas es altamente estratégica para su conservación. Por este motivo se propone dentro de las actuaciones relativas a la Conservación de los recursos naturales, la consideración como objetivo prioritario el «Utilizar la Directiva Marco de Aguas como instrumento para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad…», así como «Proteger los humedales de la Comunidad y restaurar el carácter ecológico de los humedales degradados».
En la conservación de los ecosistemas acuáticos europeos, incluyendo los humedales, va a tener una especial trascendencia la Directiva 2000/60/CEE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre del 2000, conocida como Directiva Marco del Agua (DMA, en adelante).
Por primera vez una Directiva se articula alrededor de la conservación de ecosistemas como una entidad funcional y no en la gestión de algunos de sus componentes bióticos o abióticos. Para esto se define el concepto de Estado Ecológico como una expresión de la calidad de la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas acuáticos. El fin último de la Directiva es que los ecosistemas acuáticos europeos incluyendo los humedales alcancen, como máximo en el 2015, el Buen Estado Ecológico de las “masas de agua”.
Aunque la Directiva no establece medidas específicas para los humedales si impone para aquellos asociados a masas de agua subterránea o superficial, la obligatoriedad de alcanzar el objetivo de buen estado ecológico en 2015.
Fuera del marco legal propio de la UE, pero afectando en cierta medida a la conservación de los humedales europeos, hay que mencionar el Convenio relativo a la Conservación de la Vida Silvestre y del Medio Natural en Europa (Berna, 1979) conocido como Convenio de Berna, que fue aceptado por el Estado español el 27/05/1986, y que depende del Consejo de Europa, aplicándose dentro del llamado ámbito Pan-Europeo.
Este Convenio, al igual que el de Bonn, incide en la importancia que tienen los humedales como hábitats de especies de aves acuáticas de interés y el mantenimiento de sus procesos migratorios. Además el Comité Permanente del Convenio de Berna ha establecido los principios para el desarrollo de una Red Europea de Áreas de Especial Interés para la Conservación (especialmente de los hábitats de las especies presentes en los Apéndices I y II del Convenio, entre las que se encuentra un número importante de aves acuáticas que viven en los humedales de Baleares), la llamada Red Esmeralda, en coordinación con la Red Natura 2000 establecida en la Directiva de Hábitats.
Como desarrollo del CBD y los Convenios de Berna y Bonn, en el marco del Consejo de Europa, se aprobó en el año 1995, en Sofía (Bulgaria), la Estrategia Pan-Europa para la Diversidad Biológica y Paisajística. Entre sus objetivos se encuentra el diseño, puesta en marcha, restauración y mantenimiento de una red ecológica Pan-Europea con determinados ecosistemas, hábitats, especies y aspectos del paisaje, entre los que se encuentran en un lugar privilegiado muchos ecosistemas propios de humedales. Los temas de acción relacionados con humedales son impulsados y coordinados por la Oficina del Convenio de Ramsar.
En la región Mediterránea se han creado algunos instrumentos que pueden ser herramientas válidas para la gestión de los humedales. Se trata del marco abierto por el Convenio de Barcelona (referente a la contaminación en el Mar Mediterráneo) de 1976 (y su modificación de 1995) y sus protocolos de desarrollo, especialmente el de Zonas Especialmente Protegidas del Mediterráneo, que posteriormente sería modificado mediante el Protocolo sobre Zonas Especialmente Protegidas y Diversidad Biológica del Mediterráneo (1995), en el que se establece la necesidad de tomar medidas especiales de protección para la fauna y vegetación en peligro del área mediterránea, designando áreas de protección especial para su conservación y supervivencia, las llamadas Zonas Especialmente Protegidas de Importancia Mediterránea (ZEPIM, en adelante). Estas zonas incluyen tipos representativos de ecosistemas entre los que se encuentran distintos humedales litorales. De hecho, en la Resolución de 1995 se destaca la necesidad de potenciar la conservación y la gestión racional de los humedales mediterráneos.
Desde la UE se lleva a cabo la Iniciativa MedWet sobre Humedales Mediterráneos, a la que se irían adhiriendo países del entorno mediterráneo no comunitarios, y que plantea una serie de objetivos, señalando en la Declaración aprobada en la Conferencia de Venecia de 1996, como objetivo principal el de:
«… parar y revertir la pérdida y la degradación de los humedales mediterráneos como una contribución a la conservación de la biodiversidad y al desarrollo sostenible de la región».
Para el cumplimiento de estos objetivos se ha elaborado para el periodo 1996- 2006 la Estrategia de Humedales Mediterráneos que es una adaptación regional para el mediterráneo del Plan Estratégico de Ramsar y que adopta como meta «detener e invertir la pérdida y degradación de los humedales mediterráneos». Además se ha creado un comité de humedales Mediterráneos (MedCom) en el marco del Convenio Ramsar (Resolución 7.22, COP7) como foro para la colaboración en el mediterráneo y como entidad consultiva del convenio en esta región.
Una de las políticas fundamentales a la hora de asegurar la integridad de los humedales baleares en el marco de sus cuencas es la política agrícola, en vista de que los usos del suelo condicionan claramente el estados de éstos. En este sentido la PAC proporciona, a través del Reglamento 1259/1999/CE, de 17 de mayo de 1999, por el que se establecen las disposiciones comunes aplicables a los regímenes de ayuda directa en el marco de la política agrícola común, dos herramientas principales para el desarrollo de una Política Agrícola compatible con la conservación y uso racional de los humedales baleares en el marco de sus cuencas.
En primer lugar, la condicionalidad en el cobro de medidas agroambientales, que supone que el cobro de subvenciones agrícolas puede estar condicionado al cumplimiento de un código de buena conducta ambiental en prácticas agrícolas (art. 3.1) que será determinado por cada comunidad autónoma, y que en el caso de Baleares se aprobó en octubre de 1999. Además también se puede utilizar la aplicación de las disposiciones del art. 5.2, donde se prevé la posibilidad de que los importes procedentes de medidas de Modulación y las sanciones establecidas por incumplimiento de condiciones ambientales en regímenes de ayuda directa, puedan ser destinados a medidas agroambientales o a zonas desfavorecidas o con límites ambientales.
En España podemos diferenciar dos grandes grupos de instrumentos legales que afectan a la protección de zonas húmedas: los que hacen referencia a la política de aguas continentales o costeras y los que se refieren a la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica, los espacios naturales y las especies de fauna y flora silvestres.
Ha sido la Administración Hidráulica y no la ambiental la primera en proteger las zonas húmedas españolas mediante la Ley 29/1985 de Aguas (LA, en adelante) que fue reformada por la Ley 46/1999 y refundida mediante R D Legislativo 1/2001 por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Aguas (T R L A). Esta ley representa un giro total respecto a la legislación anterior: se pasa de incentivar la desecación de humedales a protegerlos, derogando la “Ley Cambo” paradigma de la política de desecación de humedales.
La Ley de Aguas en su art. 103 (art. 111 del R D Legislativo 1/2001 de 20 de julio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la L A), define el concepto de zona húmeda y de forma general, las funciones de la A. H., que deberá ejercer en coordinación con la Autoridad Ambiental, todo ello en concordancia con el Reglamento de Dominio Público Hidráulico, aprobado mediante el R D 849/1986 de 11 de abril, que lo desarrolla en el “Capítulo V: De las zonas húmedas”, en los arts. 275 a 283 ambos inclusive.
En el art. 275 se definen las zonas húmedas y se especifica las que están comprendidas.
En el art. 276 se establece la obligatoriedad por parte de la A.H., de la realización de un inventario de las “zonas húmedas existentes en el territorio” y de las superficies que, mediante las adaptaciones correspondientes, pudieran recuperar o adquirir la condición de zonas húmedas.
El art. 277 regula el contenido mínimo de dicho inventario:
“En relación con las zonas húmedas del apartado a) del art. anterior, el inventario incluirá, en la medida en que se disponga de ellas, las siguientes especificaciones:
g) Posibles aprovechamientos que puedan realizarse, considerando la utilización sostenida de los recursos naturales.”
El art. 278 prevé la posibilidad de fijar “… un entorno natural o perímetro de protección … mediante expediente en el que se dará audiencia a los propietarios afectados”
El art. 279 regula las actividades en zonas húmedas que requieren autorización o concesión.
El art. 280 regula la coordinación entre administraciones (hidráulica y ambiental), para la protección eficaz de las zonas húmedas de interés natural o paisajístico. Y establece en su apartado 2, que los Organismos de Cuenca podrán promover la declaración de determinadas zonas húmedas como “de especial interés para su conservación y protección”.
El art. 281 establece que las actuaciones referidas a la recuperación o creación de zonas húmedas (art. 276.2.b.), se realizarán mediante programas específicos.
El art. 282 establece:
1. De acuerdo con el inventario a que se refiere el art. 276, la Administración realizará los estudios necesarios, en orden a rehabilitar o restaurar como zonas húmedas, si procede, aquellas que hubieran sido desecadas por causas naturales o artificiales”.
a) Cuando sobre la antigua zona húmeda no existan aprovechamientos en la actualidad. b) Cuando, aún existiendo aprovechamientos, estos sean de escasa importancia. c) Cuando, tratándose de aprovechamientos agrarios, los rendimientos previstos inicialmente y que hubieran dado lugar a la desecación no se alcanzasen habitualmente, con sensible desmerecimiento.
El art. 283 establece el procedimiento para promover las desecaciones de zonas húmedas por razones de interés público.
Por otra parte, la Ley 22/1988 de Costas (LC) declara en su artículo 3.1 como bienes de dominio público marítimo terrestre, la ribera del mar y de las rías, incluyendo expresamente “las marismas, albuferas, marjales, esteros y, en general, los terrenos bajos que se inundan como consecuencia del flujo y reflujo de las mareas, de las olas o de la filtración del agua del mar”.
Al encontrarse estos humedales dentro del DPMT, y en virtud de la imprescriptibilidad e inembargabilidad del mismo, en el art. 9.1 de la Ley de Costas se afirma que «No podrán existir terrenos de propiedad distinta a la demanial del Estado en ninguna de las pertenencias del dominio público marítimo-terrestre ni aún en el supuesto de terrenos ganados al mar o desecados en su ribera…»
Todo lo indicado, pone de manifiesto que con la LA y la LC se ha consolidado en la legislación española, la diversidad de la tipología jurídica de los humedales. Por consiguiente, debe tenerse presente la distinción general entre humedales continentales, a efectos de la aplicación de la normativa sobre aguas, y humedales costeros o litorales, para la aplicación de la LC, existiendo por tanto dos regímenes distintos. Esto se complica a veces, y así, en el concepto amplio de zona húmeda del art. 103 LA, se podría entender incluidos tanto los sistemas húmedos de aguas dulces como de aguas marinas. En este sentido, el Tribunal Constitucional afirmó en su sentencia de 29 de noviembre de 1988 que la LA se considerará una ley básica medioambiental para la protección de los humedales litorales en todo lo no previsto en la LC, o sea, que la normativa sobre aguas aparecería como supletoria a la de Costas.
Por otra parte, algunas zonas húmedas se forman por la confluencia de un curso fluvial, del mar y de un acuífero subterráneo. En esos casos y según la
regla legal de la predominancia, los humedales se deberían integrar dentro del dominio público marítimo-terrestre o dentro de las aguas continentales en base a la constatación, estudiada científicamente, sobre el tipo de agua, salada o dulce, que prevalece o domina, en el humedal.
Esta tipología diversa de adscripción jurídica plantea la duda sobre las zonas húmedas como dominio público o propiedad privada.
La cuestión debe ser analizada según nos situemos en la legislación de aguas o en la ley de Costas. Según la LA, la naturaleza jurídica de los humedales interiores o continentales no se encuentra expresamente demanializada en su art. 1.2, pero indirectamente sí se puede deducir su carácter de dominio público en tanto que éste sea el que posea las aguas superficiales o subterráneas que les da origen, así como sus lechos (art. 2 de la LA). Pero esta regla presenta dos claras excepciones: la primera, cuando la zona húmeda, de agua dulce, está situada integramente en terrenos de propiedad particular, en cuyo caso se considerarán parte integrante del mismo siempre que se destinen al servicio exclusivo de tales terrenos según lo perceptuado por el art. 10 de la LA, cuyo contenido recientemente reformado por la LMLA ha supuesto la resolución de la problemática sobre la aplicación indiscutible a estos humedales de la normativa de protección ambiental, independientemente de su naturaleza privada. La segunda excepción al carácter demanial de los humedales, se plantea a partir de la inscripción de éstos en el Registro de la Propiedad con anterioridad a la publicación de la LA.
Por tanto es posible la existencia de humedales de propiedad privada, según lo previsto por la LA y en función de la naturaleza jurídica del terreno donde se asientan. Por ello, al hablar el art. 103 de la LA de las zonas húmedas, no se está afirmando categóricamente su carácter demanial, sino que más bien realiza una serie de previsiones sobre su tutela, uso y aprovechamiento, máxime cuando la ubicación del art. 103 en la estructura de la LA la encontramos en el Título V, denominado “De la protección del dominio público hidráulico y de la calidad de las aguas”. En este sentido la postura contraria a una demanialización general los humedales continentales ha cobrado un definitivo apoyo tras la LMLA, ya que el legislador, titular de la facultad soberana para proceder a una ampliación demanial, ha considerado más oportuno no actualizar los componentes del dominio público hidráulico declarados en el art. 2 de la LA excepto en lo relativo a las aguas procedentes de la desalación de las aguas del mar incorporadas a cualquiera de los componentes del dominio público hidráulico. En conclusión y como razonaba el Tribunal Constitucional en la ya citada sentencia 227/1988, de 29 de noviembre, las zonas húmedas del art. 103 de la LA no es una materia que hay que incluir necesariamente dentro de la categoria de dominio público hidráulico, sino que más bien sus prescripciones están referidas a un conjunto de medidas de defensa de las condiciones ambientales de estos espacios que se aplican independientemente de su naturaleza demanial o privada.
Por el contrario, en la legislación de costas, se establece un régimen diferente. En ella, las marismas litorales se integran directamente en la zona marítimo- terrestre y esta dependencia se encuentra definida expresamente como dominio público en el art. 3 de la LC. Para el legislador de costas no hay dudas
acerca de la titularidad pública estatal de estos espacios, no admitiéndose sobre éstos más derechos que los de uso y aprovechamiento en virtud de autorización o concesión. Carecerá de todo valor frente a este carácter público de las zonas húmedas litorales cualquier derecho privado, por prolongado que sea en el tiempo y aunque aparezcan amparados por el registro de la Propiedad, ni siquiera en el supuesto de terrenos ganados al mar o desecados en su ribera (arts. 8 y 9 de la LC). En garantía de este principio, se declararán nulas todas las actuaciones que infrinjan esta regla.
En cuanto a los propietarios de enclaves –zonas húmedas costeras- reconocidos por la Legislación anterior o amparados por una sentencia judicial firme anterior a la entrada en vigor de la LC, pasan a ser titulares exclusivamente de un derecho de ocupación y aprovechamiento sobre tales terrenos por un período de 30 años, prorrogables a otros 30, y a cuyo efecto deberán solicitar la correspondiente concesión (Disposición Transitoria Primera de la LC). Únicamente se renuncia a recuperar para el Estado los terrenos privados ganados al mar y los desecados en virtud de una cláusula concesional establecida y otorgada según la legislación anterior, en cuyo caso su naturaleza jurídica se mantiene, sólo en la parte en que con las operaciones de desecación los terrenos se han desnaturalizado, es decir han perdido sus características y morfologías típicas, puesto que también se dice que, en todo caso, las playas y la zona marítimo-terrestre que circundan a esos humedales desecados son de carácter demanial.
En conclusión, entre los humedales continentales existe la posibilidad de encontrar titularidades privadas, mientras que los costeros, cuyas condiciones naturales no hayan desaparecido por operaciones de desecación amparadas por una autorización anterior, se sitúan dentro del dominio público en virtud de la LC.
En el contexto de la gestión de la cuenca hidrográfica de los humedales, ,aparece también el desarrollo normativo del Plan Nacional de Regadíos (Horizonte 2008), que se produce mediante R D 329/2002, de 5/04/2002, por el que se aprueba el Plan Nacional de Regadíos. Entre los objetivos del mismo que pueden influir en la conservación de la integridad ecológica de los humedales de baleares a través de la gestión racional de sus cuencas, podemos señalar principalmente los siguientes (art. 2): d) “Modernizar las infraestructuras de distribución y aplicación del agua de riego para racionalizar el uso de los recursos, reducir la contaminación de origen agrario de las aguas superficiales y subterráneas y promover innovaciones en los sistemas de riego para reducir los consumos de agua; y e) Incorporar criterios ambientales en la gestión de las zonas de regadíos a fin de evitar la degradación de las tierras, favorecer la recuperación de acuíferos y espacios naturales valiosos, proteger la biodiversidad y los paisajes rurales y reducir los procesos de desertización”.
Para el desarrollo de los mismos se establece un Programa de actuación (art. 3.1 a)) destinado a la consolidación y mejora de los regadíos existentes para optimizar el uso del agua, modernizar los sistemas de riego y la sostenibilidad de las áreas regadas.
Se articulan bajo el marco jurídico de la Ley 4/1989, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres.
La ley, en su artículo 9.3 establece que «La planificación hidrológica deberá prever en cada cuenca hidrográfica las necesidades y requisitos para la conservación y restauración de los espacios naturales en ella existentes, y en
particular de las zonas húmedas». De este modo, en su art. 10 esta ley prevé que «Aquellos espacios del territorio nacional, incluidas las aguas continentales
y los espacios marítimos sujetos a la jurisdicción nacional […] que contengan elementos y sistemas naturales de especial interés o valores naturales sobresalientes, podrán ser declarados protegidos…» Es, por tanto, posible aplicar todos los instrumentos de planificación, gestión, etc. (los
correspondientes Planes de Ordenación de Recursos Naturales (PORN, en adelante), Planes rectores de Uso y Gestión (PRUG, en adelante), etc. relativos
a espacios naturales protegidos (ENP, en adelante) a aquellos humedales que
gocen de alguna figura de protección legal que derive de esta ley o de los desarrollos legislativos de las comunidades autónomas en virtud de sus competencias en materia de medio ambiente. Bajo esta idea se articula mediante el art. 25 de esta misma ley la obligación de que el actual MIMAM a través de la DGCONA, «… con la información de las Comunidades Autónomas
elabore y mantenga permanentemente actualizado un Inventario Nacional de Zonas Húmedas, a fin de conocer su evolución y, en su caso, indicar las medidas de protección que deberán recoger los planes hidrológicos de
Dado que tanto la Ley básica de Aguas como la Ley de Conservación establece la necesidad de desarrollar un inventario nacional de humedales como una herramienta básica de conservación de estos ecosistemas, el Consejo de Ministros aprobó el R D 435/2004, por el que se regula el Inventario nacional de zonas húmedas. En este Decreto se establece que el Inventario Nacional es el que elabora y mantiene actualizado con la información de las comunidades autónomas la DGCONA en el marco de la Ley de Conservación. Además, define los requisitos y el procedimiento a seguir por las comunidades autónomas para incluir un determinado humedal en el mismo. En este R D se establece que el Inventario Nacional tendrá una función de instrumento informativo y de coordinación por lo que la inclusión de un humedal en el Inventario carece de efectos directos en relación a su régimen jurídico de protección que será el que determine la autoridad administrativa competente (art. 5).
Como respuesta del Estado español a los compromisos adquiridos en 1993 al
firmar el CBD, se ha desarrollado la Estrategia Española para la Conservación
y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica, enmarcada dentro de la futura Estrategia de Desarrollo Sostenible del MIMAM.
La Estrategia pretende establecer un marco general para la política nacional de conservación y uso sostenible de la diversidad biológica, diagnosticando su situación actual. Identifica igualmente los procesos y sectores productivos que están causando su deterioro e indica las directrices para su desarrollo, así
como algunas medidas que deben adoptar, tanto las administraciones públicas como la sociedad en general.
El desarrollo de los objetivos de la Estrategia se lleva a cabo mediante Planes de Acción Sectoriales, el primero de los cuales es, precisamente, el Plan Estratégico Español para la Conservación y el Uso Racional de los Humedales en el marco de los ecosistemas acuáticos de que dependen, aprobado por la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza en su reunión del 19/10/1999. Este Plan Estratégico trata de ser la respuesta estatal a las obligaciones adquiridas por los principales Convenios internacionales e iniciativas regionales de protección de la naturaleza en el campo de los humedales.
2.4 . MARCO AUTONÓMICO
La Comunidad Autónoma de las Illes Balears en virtud de su Estatuto de Autonomía tiene competencias en materia de aguas y en materia de medio ambiente. En efecto el art. 10 establece que la Comunidad Autónoma tiene la competencia exclusiva en las siguientes materias:
- “Ordenación del territorio, incluido el litoral, urbanismo y vivienda. Régimen de aguas y aprovechamientos hidráulicos, canales y regadíos. Aguas minerales y termales. Ordenación y concesión de recursos y aprovechamientos hidráulicos.
Patrimonio monumental, cultural, histórico, artístico, arqueológico, científico y paisajístico de interés para la Comunidad Autónoma, sin perjuicio de lo dispuesto en el art. 149.1.28ª de la Constitución.
En ejercicio de estas competencias corresponderán a la C.A. la potestad legislativa, la potestad reglamentaria y la función ejecutiva.”
Por su parte el art. 11 establece:
“En el marco de la legislación básica del Estado y, en su caso, en los términos que la misma establezca, corresponde a la C.A. de las Illes Balears el desarrollo legislativo y la ejecución de las siguientes materias:
- … - Protección del medio ambiente. Normas adicionales de protección. Espacios naturales protegidos. Ecología.”
En desarrollo de dichas competencias la C. A. ha elaborado una normativa que afecta especialmente a las zonas húmedas:
- Ley 1/1984 de 14 de marzo, de Ordenación y Protección de Áreas Naturales de interés especial.
- Decreto 46/1988 de 28 de abril que declara protegidas determinadas especies de fauna silvestre.
- Ley 1/1991 de 30 de enero, de Espacios Naturales y de Régimen Urbanístico de las Áreas de Especial Protección de las Islas Baleares. En
su art. 11.1 establece que las zonas húmedas (entre otras) incluidas dentro de las Áreas Naturales de Especial Protección, disfrutarán del más alto nivel de protección.
- Decreto 68/1997 de 21 de mayo, por el que se regula la concesión de ayudas para fomentar los métodos de producción agraria compatibles con las exigencias de protección de las zonas húmedas y zepas de la CAIB.
- Real Decreto 378/2001 de 6 de abril, por el que se aprueba el Plan Hidrológico de las Islas Baleares, normativa publicada en el BOCAIB Nº 96 de 21 de abril de 2001.
- Decreto 49/2003 de 9 de mayo por el que se declaran las zonas sensibles de las Islas Baleares.
- Ley 5/2005 de 26 de mayo para la conservación de espacios de relevancia ambiental (LECO).
Dado que el PHIB es la normativa fundamental como desarrollo de la Ley de Aguas, a efectos de la actuación de la Administración Hidráulica en las Islas, se desarrollan a continuación, los aspectos referidos a las zonas húmedas, contenidos tanto en las directices del PH como en el propio Plan.
Las Directrices del Plan Hidrológico 9.5 y 9.6 establecen lo siguiente:
Directriz 9.5:
“Es un objetivo del PH preservar los espacios naturales de las Islas y, en particular, los declarados como Áreas Naturales de Especial Interés, en armonía con un planteamiento integral de su desarrollo económico. La protección de las zonas de acumulación de aguas superficiales (embalses, lagos, lagunas) se contemplará desde dos puntos de vista. En primer lugar, será necesaria una clara definición de los límites del dominio público a través de un deslinde actualizado y una asignación de usos del recurso en función de los previstos en la vigente Ley de Aguas. En segundo lugar, deberá contemplarse la protección legal de que disfruta cada zona, en función de las características de la figura adoptada, así como las correspondientes limitaciones de uso impuestas por la propia figura legal. Las zonas, que en la actualidad, no se hallan protegidas y que, por alguna circunstancia pudieran ser consideradas como frágiles o de relevante valor natural, serán incluidas en alguna de las figuras de protección, o bien el Plan definirá sus perímetros y asegurará el propio recurso, el hábitat y el paisaje”.
Directriz 9.6:
“El PH incluirá un Programa para el estudio del funcionamiento hidrológico e hidrogeológico de los humedales incluído en alguna de las figuras de protección, definiendo los mecanismos de recarga-descarga, los balances hídricos, el caudal de demanda medioambiental, la calidad requerida y las restricciones a que deben someterse la explotación de los acuíferos y torrentes que los alimentan.
Serán objeto de atención preferente los siguientes espacios declarados Áreas Naturales de Interés Especial:
- Mallorca: Albufera de Alcudia y Muro, Lagunas del Salobrar de
Campos, Marina de Llucmajor, Albufereta de Pollensa, Canova de Artá, Estany de les Gambes, Punta de N’Amer y Mondragó.
- Menorca: Albufera des Grau, Son Bou, Costa Sur de Ciudadela,
Barranco de Algendar y Zona de Cala Mitjana-Biniganes.
- Ibiza: Salinas de Ibiza.
- Formentera: Salinas de Formentera, Estany Pudent y Estany des
Peix”.
En desarrollo de las Directrices establecidas se elaboró el Plan Hidrológico de las Islas Baleares.
En el apartado 3.7 de la Memoria se recoge el inventario y la tipificación realizada por el Govern Balear en 1991 y sus figuras de protección.
La Normativa regula lo referente a estos espacios en su art. 63 “Protección de zonas húmedas”.
Artículo 63. Protección de zonas húmedas
1. En lo que hace referencia a medidas de protección se estará a lo
dispuesto en el Inventario Nacional de Zonas Húmedas, a elaborar por el Ministerio de Medio Ambiente en colaboración con la Conselleria de Medi Ambient, Ordenació del Territori i Litoral, según las recomendaciones establecidas por la ley 4/1989 de 27 de marzo de conservación de espacios naturales y de la flora y fauna silvestre.
2. En tanto no se complete el anterior inventario, el Plan considera como
zonas húmedas a proteger especialmente las incluidas en el cuadro 63.1.
3. Las áreas de protección, fuera de la zona de policía de la AH serán las
definidas en las Directrices de Ordenación de Territorio.
4. El Plan asume como propias las figuras de protección y todo el
reglamento asociado a las Áreas Naturales de Especial Interés (ANEI). En esta línea, la operación y explotación de embalses, cauces temporales y unidades
hidrogeológicas contenidos en ámbitos territoriales declarados espacios protegidos, deberá ajustarse a las normativas derivadas de su figura de protección.
5. Antes del 1er horizonte del Plan la AH desarrollará un programa de
estudio para conocer y proteger estos espacios singulares en lo que es su ámbito de actuación. El estudio deberá contemplar por lo menos los siguientes
aspectos de cada uno de los humedales considerados:
funcionamiento hidráulico e hidrogeológico, mecanismos y cuantificación de la recarga y descarga, caudal de demanda medioambiental, calidad requerida, restricciones a que debe someterse la explotación de acuíferos o torrentes que los alimenta, restricciones de las acciones antrópicas, redes de control de piezometría, hidrometría y calidad.
6. Serán objeto de atención preferente las siguientes zonas húmedas:
- Albufera de Alcudia y Muro
- Lagunas del Salobral de Campos
- Albufera de Pollença
- Estany de Ses Gambes
- Albufera des Grau
- Costa Sur de Ciudadela (Cala Galdana, Macarella, Son Saura del Sur)
- Trabaluger
- Salinas de Eivissa
- Salinas de Formentera
- Estany Pudent
- Estany des Peix
En ellas, las actuaciones de protección a realizar por la AH antes del 1er horizonte del Plan serán las siguientes:
-Deslinde del DPH y definición de las zonas de policía. -Delimitación, desde el punto de vista hidrogeológico, de franjas de protección. -Evaluación de las aportaciones necesarias para el mantenimiento de los humedales. -Evaluación de los riesgos de contaminación y establecimiento de medidas correctoras en su caso.
7. La AH podrá solicitar las oportunas Evaluaciones de Impacto Ambiental (EIA) de forma previa a la autorización de proyectos y obras a realizar en su zona de competencia, en función de las propias características de la actuación y su posible incidencia sobre el medio”.
Para el cumplimiento de lo previsto en el citado artículo el PHIB establece entre sus actuaciones básicas el Programa 10: Mantenimiento Hídrico de Humedales. Las acciones que comporta dicho programa son las siguientes:
Artículo 84. Programa 10. Mantenimiento hídrico de humedales.
El artículo 103 de la Ley de Aguas y los artículos 276 y 280 del R.D.P.H. establecen la obligación para los organismos de cuenca de inventariar las zonas húmedas y proponer las medidas necesarias para su protección y conservación. Del mismo modo, la Ley de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre establece que la planificación hidrológica deberá prever las necesidades y requisitos para la conservación de espacios naturales y, en particular, de las zonas húmedas. Por ello el programa está dirigido no tanto al inventario e identificación que está ya muy avanzado en Baleares, sino a proponer las pertinentes medidas preventivas, de control y de corrección, a desarrollar en coordinación con las Administraciones ambientales competentes en cada caso.
Las acciones de que consta el programa son las siguientes:
- Identificación y descripción de las zonas húmedas y otros espacios naturales a considerar en el programa. La definición de cada zona comporta el establecimiento de sus límites, la descripción de sus características
hidrológicas, biológicas, paisajísticas y culturales, su estado de conservación y las amenazas de deterioro existentes, así como las utilizaciones de recursos que en la actualidad se llevan a cabo.
- Establecimiento de estrategias de acción en el uso del recurso para solucionar situaciones críticas, tales como: la recarga artificial, pozos de emergencia, aportación de recursos externos o medidas para la recuperación de la calidad.
De acuerdo con los resultados de los estudios y análisis anteriores se hará una propuesta concreta de actuación, que consistirá, según los casos, en el desarrollo de medidas preventivas, de control y protección o de corrección y rehabilitación. Para todas las zonas consideradas se propondrá, además, el correspondiente perímetro de protección con las limitaciones de usos y actividades que deben establecerse en su interior.
Se dispone de estudios avanzados en las zonas húmedas de Menorca y en algunas de Mallorca como la Albufera y Cala Mondragó. El programa establece el estudio hasta el primer horizonte del Plan de las Zonas Húmedas con mayor extensión y con figura de protección, que son las siguientes:
S’Albufera de Mallorca (Alcudia). S’Albufereta de Pollença. Salobral de Campos. Estany de Sa Gambes. Estany de Tamarells. Torrent de Canyamel. Torrent de Son Bauló. Torrent de Na Borges. Son Reial. Cala Mondragó. Cala Mesquida. Calas de Manacor.
Albufera d’Es Grau. Son Bou. Prat de Lluriac. Cala en Porter. Cala Galdana. Albufera de Fornells. Albufera de Mongofre.
Salinas de Eivissa.
Salinas de Formentera-Estany Pudent. Estany d’es Peix.
Para el 2º horizonte del Plan se estudiarían las restantes zonas húmedas de las 3 islas.
No siempre es fácil establecer el momento en que las propiedades que definen los sistemas ecológicos de los extremos del gradiente ambiental (acuáticos- terrestres) dan paso a un humedal y viceversa.
Debe tenerse en cuenta conjuntamente la organización espacial de estos sistemas y el aspecto temporal, ya que a lo largo del tiempo las propiedades pueden variar notablemente haciendo que las características se desplacen más hacia un extremo u otro del gradiente.
Los ecosistemas acuáticos epicontinentales pueden dividirse, por la existencia o no de un flujo importante de agua, en dos tipos estructurales de ecosistemas:
lóticos o de aguas corrientes (ríos), y leníticos o de aguas estancadas o remansadas (lagos y humedales).
En los ríos, todo el sistema se organiza alrededor de un eje principal longitudinal cabecera-desembocadura, un eje lateral (cauce-llanura de inundación) y uno vertical (cauce-acuífero aluvial), secundarios. En estos ecosistemas que poseen un tiempo de residencia muy corto (10-12 días), el agua circula con gran rapidez transportando materiales disueltos y en suspensión hacia el mar. El factor ecológico principal de estos sistemas es el transporte horizontal (flujo). Su funcionamiento esta condicionado por los procesos físicos y biológicos que se producen en su cuenca hidrográfica.
En los ecosistemas de aguas remansadas o leníticos, las diferentes manifestaciones paisajísticas se clasifican en lagos, lagunas y charcas, siendo el tamaño el criterio tradicional que se ha empleado para su discriminación. El lago se asocia con un cuerpo de aguas permanentes y de dimensiones considerables (centenares de metros de longitud); la charca es una lámina de agua de dimensiones reducidas (longitudes inferiores a 50 m y superficies menores a 0,5 ha), y la laguna se considera una situación intermedia entre ambos.
Desde una perspectiva ecológica el factor de discriminación básico es la profundidad. Este parámetro genera un gradiente de organización estructural en los ecosistemas de aguas no fluyentes que sitúa en sus extremos a los lagos y los humedales y en posición intermedia, las lagunas.
Desde esta concepción ecológica, la distinción entre lago, laguna y humedal no la da el tamaño, sino la profundidad, que determina un umbral mínimo suficiente para que se produzca un fenómeno de estratificación térmica. Los umbrales de profundidad para que se produzca este proceso dependen de la morfología-morfometría de la cubeta y de otras condiciones: latitud, altitud, relieve, vegetación de la cuenca, orientación, etc.
Para la zona templada se fija arbitrariamente una profundidad superior a 10 m para caracterizar a los lagos (Higler & Statzner, 1988). Para la Península Ibérica se emplea una orquilla entre los 8 y 10 m, la cual, dependiendo de la
altitud, orientación, relieve y forma de la cubeta, define en nuestro país la frontera entre los sistemas lacustres y palustres (Casado y Montes, 1995).
Teniendo en cuenta que se considera como límite donde puede establecerse la vegetación acuática emergente una profundidad máxima de 2 m, se ha propuesto un rango de profundidad menor de 1 a 2 metros para caracterizar a los humedales. Una vez definidos ecológicamente los extremos del gradiente de profundidad, las lagunas como segmento intermedio, se situan en un rango de profundidades entre 2 y 8 metros.
Bajo este concepto de humedal, se incluye un gradiente de paisajes húmedos, que incorpora no sólo los que presentan una lámina de agua superficial, sino también aquellos que consisten simplemente en la presencia de una mayor humedad edáfica, lo que permite el desarrollo de suelos y plantas diferentes. González Bernáldez y Montes (1989) se ha propuesto para designar este tipo de sistemas el término criptohumedal, es decir, humedal oculto o poco aparente, que abarca los bosques de galería, carrizales, juncales, prados húmedos, etc., en los que, aunque la presencia de agua no es visible, sí los son sus efectos en forma de comunidades de vegetación freatrofítica. La otra manifestación del concepto de humedal son aquellos casos en los que existe una lámina de agua permanente el tiempo suficiente como para que se desarrollen organismos (microorganismos, vegetación, fauna) estrictamente acuáticos. A estos humedales se les denominan formaciones palustres.
En todo caso, y debido al alto dinamismo que caracteriza a estas unidades funcionales, esta división es más a efectos operativos que real, ya que hay que introducir una dimensión temporal para entender y aplicar estas definiciones. Una misma unidad territorial puede fluctuar a lo largo de un amplio rango ambiental, de manera que en distintos momentos, y dependiendo de las variaciones climáticas anuales e interanuales, mostrará caracteríticas más similares a una formación palustre, a un criptohumedal o a un sistema terrestre. Por otra parte, también los diferentes tipos pueden presentarse simultáneamente asociados en sistemas complejos que, a su vez, varían en su composición y distribución a lo largo del tiempo.
Características ecológicas más importantes que delimitan de una forma operativa el gradiente de profundidad que define a los ecosistemas lacustres y palustres más respresentativo.
Tipo limnológico
>8-10 m
Organización alrededor de un eje luz-gravedad. El efecto de la luz organiza el sistema en un comparti- mento heterotrófico. Presenta una compartimenta- ción vertical en tres capas (estratificación térmica). Presenta un dinamismo moderado por mantener ni- veles de agua más o menos constantes. El planctón en el compartimento autotrófico y el bentos, en el he- terotrófico, son los tipos biológicos más característi- cos. Su dinamismo se relaciona con la formación y desmantelamiento (mezcla) de la estratificación tér- mica. Orillas relativamente fáciles de delimitar. Pre- sentan una baja relación superficie/volumen de agua. Son los ecosistemas acuáticos continentales más independizados del medio terrestre. La luz no llega al fondo por lo que no tiene la cubeta cubierta por macrófitos, excepto la zona litoral. Poca oscila- ción diaria de parámetros metabólicos. Productividad media-baja.
Organización alrededor de un eje orilla-profundidad. Todo el sistema tiende hacia la heterotrofía. Puede presentar estratificaciones temporales no estables. Presentan grandes fluctuaciones en sus niveles de agua. El planctón puede llegar a ser importante co- mo tipo biológico. Presentan una relación volumen de la columna de agua/superficie de la cubeta. Po- seen una importante dependencia de los ecosiste- mas terrestres de su cuenca. La luz suele llegar has- ta el fondo, por lo que puede tener la cubeta cubierta de micrófitos. Productividad media-alta.
<1-2 m
Organización según el micromodelado de la cubeta. Es el ecosistema autotrófico por excelencia. No pre- senta una estratificación vertical. La luz llega al fon- do, por lo que presenta una cubeta cubierta por ma- crófitos. Presentan una elevada relación superficie/ volumen del agua.Constituyen los ecosistemas de aguas remansadas más regionales, altamente de- pendientes de sus cuencas. Orillas muy difíciles de delimitar. El bentos, y no el plancton, es el tipo bioló- gico característico. Son el paradigma de los ecosis- temas de niveles fluctuantes. Su estabilidad se rela- ciona con su acoplamiento a las fluctuaciones anua- les e interanuales. Grandes oscilaciones diarias de parámetros metabólicos. Productividad muy alta.
CRIPTOHUMEDAL
Espacios caracterizados por la presencia de vegetación freatofítica, como bosques de galería, carrizales, juncales, prados húmedos, etc., sin presencia de lámina de agua, pero con nivel freático muy próximo a la superficie.
Actualmente no existe una definición de humedal mundialmente aceptada y las que existen suelen mezclar conceptos muy dispares desde el punto de vista ecológico. Están condicionadas por los objetivos de las acciones a desarrollar o por el campo profesional de los investigadores.
Las definiciones pueden agruparse en tres tipos: estratégicas o formales, científicas y legales.
Estratégicas. No tienen un contenido científico. Utilizadas por instituciones gubernamentales o no, para desarrollar programas relacionados con una situación puntual o específica ( p.e. protección de aves, etc.). Utilizan como criterio los componentes visuales básicos. No emplean criterios de identificación y delimitación.
La única que tiene proyección internacional (y como veremos legal) es la elaborada por el Convenio Ramsar.
Art. 1. “Se considerarán humedales las extensiones de marismas, pantanos, turberas o superficies cubiertas de agua sean estas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de los seis metros”.
Art. 2. “Además podrán comprender zonas de bordes fluviales o de costas adyacentes al humedal, así como las islas o extensiones de agua marina de una profundidad superior a los seis metros en marea baja, cuando se encuentren dentro del humedal”.
El Plan Estratégico Español para el Uso Racional de Humedales sigue las líneas de definición formal de Ramsar y establece:
“Son objeto del Plan Estratégico las unidades ecológicas funcionales que
temporalmente),
1. Las marismas, turberas o aguas rasas, ya sean permanentes o temporales, esté integradas por aguas remansadas o corrientes y ya se trate de aguas dulces, salobres o salinas, naturales o artificiales. Las márgenes de dichas aguas y las tierras limítrofes en aquellos casos en que, previa tramitación del expediente administrativo oportuno, fuera así declarado como tal, por ser necesario para evitar daños graves a la fauna y a la flora.
2. Las áreas costeras situadas en la zona intermareal”.
confusiones, lo cual limita su uso desde una perspectiva científica o de gestión, en especial en lo referente a identificación, inventario y delimitación. Al no basarse en un concepto ecológico del humedal sino en un un tipo de unidad paisajística o como hábitat característico de especies singulares queda totalmente sesgada hacia esos aspectos.
Científicas. Se basan en el conocimiento ecológico y el funcionamiento hidrológico de los humedales, con mayor o menor incidencia en alguno de estos aspectos. Emplean criterios científicos para identificar y establecer los límites de cualquier tipo de humedal.
El Fish and Wildlife Service de Estados Unidos, a través de un equipo multidisciplinar, elaboró una definición (Cowardin et al 1979) que pretendía identificar estos ecosistemas por la presencia de vegetación higrófila, suelos hídricos y régimen hidrológico, a efectos de su inventario, delimitación y clasificación.
“Los humedales son territorios de transición entre los sistemas terrestres y los acuáticos donde el nivel freático está en o cerca de la superficie, o el terreno esta cubierto por una lámina de agua poco profunda. A los efectos de esta clasificación los humedales pueden tener uno o más de los siguientes tres atributos:
1. Al menos periódicamente el terreno soporta predominantemente vegetación hidrófita.
2. El substrato esta formado predominantemente por suelos hídricos no drenados.
3. El substrato esta saturado de agua o cubierto por aguas poco profundas, algún tiempo durante la estación productiva de cada año”.
- Con presencia de hidrofitos y suelos hídricos.
- Sin hidrofitas pero con suelos hídricos.
- Con hidrofitas pero sin suelos hidromorfos.
- Sin suelos pero con hidrofitas.
- Sin suelos ni hidrofitas.
El único elemento presente siempre es el agua.
Los suelos hídricos drenados que en la actualidad no pueden soportar plantas hidrófitas por un cambio en el régimen de agua pueden ser buenos indicadores de la presencia de antiguos humedales.
Esta definición no incluye las aguas profundas cuyo límite se establece en 2 m de profundidad puesto que esta representa normalmente la máxima a la que pueden desarrollarse plantas emergentes.
En 1993 el National Rechearch Concil de EEUU, creó un comité multidisciplinar de expertos que en 1995 estableció una definición de referencia.
“Un humedal es un ecosistema que depende de una constante o recurrente inundación con aguas poco profundas o en saturación en o cerca de la superficie del substrato. Las características esenciales mínimas de un humedal son la inundación o saturación recurrente en o cerca de la superficie del terreno y la presencia de características físicas, químicas y biológicas reflejo de la inundación o saturación recurrente. Las características comunes del diagnostico son suelos hídricos y vegetación higrófila. Estas características estarán presentes excepto donde factores fisicoquímicos, bióticos o antrópicos específicos los han eliminado o impedido su desarrollo”
En la definición de 1979 se introduce por primera vez el criterio de la presencia de la vegetación higrofita, suelos hídricos y presencia de agua como elementos cuantificables para identificar y clasificar los humedales y se reconoce la existencia de humedales sin higrofitas ni suelos hídricos dando el mayor peso de caracterización a la hidrología.
En la definición de 1995 se reconoce por primera vez desde una institución oficial los humedales como ecosistemas.
González Bernáldez y Montes (1989) desarrollaron para España una definición científica con una base ecológica general, que se adecúa a las características ecológicas globales de los humedales españoles, la mayoría de los cuales pertenecen al dominio climático mediterráneo. Esta definición, con algunas modificaciones, sirvió de base para la definición de referencia adoptada por el Inventario de Lagos y Humedales de España, de la DGOH:
“Un humedal es una unidad funcional del paisaje que no siendo un río, ni un lago ni el medio marino, constituye en el espacio y en el tiempo una anomalía hídrica positiva respecto a un entorno más seco. El exceso de humedad debe ser lo suficientemente importante para afectar a los procesos físicos, químicos y biológicos del área en cuestión. Estas unidades territoriales se caracterizan básicamente por contener suelos hídricos y vegetación higrófila, además de poseer una fauna, microorganismos y unos usos humanos diferentes a la de los espacios adyacentes”
Bajo esta definición científica, se incluyen tanto los criptohumedales como las formaciones palustres.
Esta definición incorpora los atributos recogidos en la definición utilizada en los Estados Unidos: vegetación hidrofita, suelos hidromorfos y presencia de agua o humedal, usando como principal criterio para la delimitación la vegetación hidrofítica.
También el programa MedWet para el Mediterráneo utilizó estos mismos atributos y una definición y sistema de clasificación, basada en el sistema americano.
Legales. Desde la entrada en vigor de la Ley de Aguas en 1985 y en 1986 del Reglamento del Dominio Público Hidráulico, España es uno de los pocos países, junto con Estados Unidos, que cuenta en su legislación con una definición legal de humedal. A diferencia de las americanas, la definición que
figura en la LA, es una definición formal o estratégica que coincide en lo sustancial con la del Convenio Ramsar, excluyendo las zonas de aguas marinas. No sólo engloba los humedales en el sentido de ecosistema, sino otros elementos con láminas de agua, incluidos los artificiales (denomina al conjunto zonas húmedas).
La Ley de Aguas a través de su modificación y el posterior texto refundido, (TRLA), entiende por Zona Húmeda en su art. 111.1: Las zonas pantanosas o encharcadizas, incluso las creadas artificialmente, tendrán la consideración de zonas húmedas.
Pero este concepto se concreta en el art. 275.1 del RDPH:
b) Las márgenes de dichas aguas y las tierras limítrofes en aquellos casos en que, previa la tramitación del expediente administrativo oportuno, fuera así declarado, por ser necesario para evitar daños graves a la fauna y flora.
La Ley de Aguas no considera Zonas Húmedas a los lagos, lagunas y charcas. Jurídicamente, y empleando los criterios de tamaño y origen, considera a los lagos y lagunas como masas de agua permanente, no marinas, y de origen natural, siendo la laguna de menor tamaño que el lago. Sus lechos se consideran como partes integrantes del Dominio Público Hidráulico, con las consecuencias legales y de gestión que esto conlleva. Sin embargo las charcas, diferenciadas de los lagos y lagunas en la LA, por ser depósitos de agua de menor tamaño y de origen natural o artificial, si están en una propiedad privada, se considerarán como parte integrante de las mismas, siempre que se destinen al servicio exclusivo de tales predios (art. 10 del TRLA).
Las principales consecuencias que se derivan de la ausencia de una base científica en la definición legal de humedal en la LA son:
a) La imposibilidad de disponer de criterios objetivos y reproducibles con los que identificar si un determinado espacio, es o ha sido, hidrológica y ecológicamente, un humedal. Se hace difícil igualmente desarrollar programas detallados de evaluación funcional y clasificación ecológica, así como llevar a cabo las actividades de inventario y delimitación que se establece en el art. 277 del RDPH.
b) El distinto tratamiento que da la LA a cuerpos de agua que pueden tener un valor ecológico similar. De esta forma se establece un gradiente de protección que iría desde humedales (formaciones palustres, hábitats de aves acuáticas u otros grupos de organismos protegidos por leyes o convenios) a lagunas, lagos y, por último, a las charcas (formaciones palustres de pequeño tamaño); algunas de
las cuales pueden ser esenciales para el mantenimiento de muchas poblaciones raras, endémicas, o con un estado de conservación delicado (microorganismos, macrófitos acuáticos, invertebrados o anfibios), y que podrían quedar prácticamente sin régimen de protección; tal sería el caso de las balsas temporales en las Islas Baleares.
Aunque la Ley 22/1988, de Costas no establece una definición de humedal en su art. 3.1. incluye como bienes de dominio público marítimo terrestre estatal los humedales costeros que estén influidos por la dinámica marina.
“Son bienes del dominio público marítimo terrestre estatal:
1. La ribera del mar y de las rías que incluye:
a) La zona marítimo-terrestre o espacio comprendido entre la línea de bajamar escorada o máxima viva equinoccial, y el límite hasta donde alcanza las olas en los mayores temporales conocidos.
Se consideran incluidas en esta zona marítimo-terrestre las marismas albuferas, marjales, esteros, y, en general, los terrenos bajos que se inundan como consecuencia del flujo y reflujo de las mareas, de las olas o de la filtración del agua del mar”.
Existen múltiples clasificaciones, ligadas normalmente a los distintos tipos de definición. Hay diferentes tipos de clasificaciones en función de los objetivos de las mismas. A grandes rasgos se pueden diferenciar clasificaciones estratégicas y clasificaciones sistemáticas.
Las clasificaciones estrátegicas son listados elaborados en base a unos objetivos concretos, tal es el caso de la clasificación de la convención de Ramsar que adopta una definición muy amplia de humedal y tiene como objetivo la protección de todos los hábitats acuáticos, de manera que las fronteras entre tipos son difíciles de definir.
Las clasificaciones sistemáticas/científicas son listados elaborados en base a ciertos criteríos que dependen en gran medida de la definición de humedal adoptada y, por tanto, de los objetivos de la clasificación. Entre estas encontramos las clasificaciones genéticas (en función del origen de la zona), las funcionales (en función de los bienes y servicios de las que nos proveen), las hidrológicas (en función del funcionamiento hídrico de las mismas), las morfológicas (según su forma), o las diferente combinaciones posibles, entre otras clasificaciones ambientales.
Según la organización de las clasificaciones se pueden distinguir clasificaciones jerárquicas y no jerárquicas. Las jerárquicas describen los ecosistemas en función de atributos de diferente escala temporal y espacial, de forma que se pueden encontrar unos tipos generales que se van subdividiendo
en otros tipos cada vez más locales, como la adoptada en el Plan Andaluz de Humedales o el Inventario Nacional de Zonas Húmedas y Sistemas Acuáticos Profundos de USA.
También es posible diseñar una clasificación empírica de los humedales existentes, en función de análisis estadísticos multivariantes que permiten la agrupación de tipos según la conjunción de las variables medidas, generalmente seleccionadas en función de la definición de humedal adoptada.
Según la agencia de protección de medio ambiente de los Estados Unidos, hay dos aproximaciones básicas a la hora de clasificar hábitats acuáticos (US EPA 2002), las basadas en la geografía y las basadas en las condiciones ambientales.
Las clasificaciones de tipo geográfico tienen como objetivo la reducción de la variabilidad basada en la varianza espacial del clima y geología, y por tanto en la topografía, vegetación clímax, hidrología y suelos. Son ejemplos de éstas la paneuropea y las regionalizaciones ecológicas. Las de tipo ambiental derivan de usos de las cuencas, hidrogeomorfología, vegetación o una combinación de ellas. También es posible una combinación de ambos tipos de clasificación.
Se incluyen aquí las principales clasificaciones que se utilizan o han servido de base metodológica para clasificaciones posteriores.
La clasificación RAMSAR es una clasificación basada en una definición estratégica y que no fija criterios de delimitación.
Las clasificaciones de COWARDIN y BRINSON, basadas en definición científica son clasificaciones jerarquizadas y permiten clasificar, delimitar y caracterizar cualquier tipo de humedal.
El sistema adoptado por el Convenio Ramsar (Anejo 2b a la Recomendación 4.7 y Resolución VI.5) es utilizado a nivel internacional. Permite la identificación de los humedales más significativos. Está sesgada a la protección de aves y dificulta una gestión integrada.
TABLA. SISTEMA PARA LA CLASIFICACIÓN DE TIPOS DE HUMEDALES DEL CONVENIO DE RAMSAR
MARINOS Y COSTEROS
Aguas marinas someras permanentes de menos de seis metros de profundidad en
marea baja; se incluyen bahías y estrechos.
Lechos marinos submareales; se incluyen praderas de algas, praderas de pastos
marinos, praderas marinas mixtas tropicales.
C. Arrecifes de coral.
D. Costas marinas rocosas; incluye islotes rocosos y acantilados.
E. Playas de arena o de guijarros; incluye barreras, bancos, cordones, puntas e
islotes de arena; incluye, sistemas de dunas.
F. Estuarios; aguas permanentes de estuarios y sistemas estuarinos de deltas.
G. Bajos intermareales de lodo, arena o con suelos salinos ("saladillos").
H. Pantanos y esteros (zonas inundadas) intermareales; incluye marismas y zonas
inundadas con agua salada, praderas halófilas, salitrales, zonas elevadas inundadas
con agua salada, zonas de agua dulce y salobre inundadas por la marea.
I. Humedales intermareales arbolados; incluye manglares, pantanos de "nipa", bosques inundados o inundables mareales de agua dulce.
Lagunas costeras salobres/saladas; lagunas de agua entre salobre y salada con
por lo menos una relativamente angosta conexión al mar.
Lagunas costeras de agua dulce; incluye lagunas deltaicas de agua dulce.
L. Deltas interiores (permanentes).
M. Ríos/arroyos permanentes; incluye cascadas y cataratas.
N. Ríos/arroyos estacionales/intermitentes/irregulares.
O. Lagos permanentes de agua dulce (de más de 8 ha); incluye grandes madre viejas
y meandros o brazos muertos de río, ciénagas y pantanos.
Lagos estacionales/intermitentes de agua dulce (de más de 8 ha); incluye lagos en
Q. Lagos permanentes salinos/salobres/alcalinos.
R. Lagos y zonas inundadas estacionales/intermitentes salinos/salobres/alcalinos.
Sp. Pantanos/esteros/charcas permanentes salinas/salobres/alcalinas. Ss. Pantanos/esteros/charcas estacionales/intermitentes salinas/salobres/alcalinas. Tp. Pantanos/esteros/charcas permanentes de agua dulce; charcas (de menos de 8 ha), pantanos y esteros sobre suelos inorgánicos, con vegetación emergente en agua por lo menos durante la mayor parte del período de crecimiento. Ts. Pantanos/esteros/charcas estacionales/intermitentes de agua dulce sobre suelos inorgánicos; incluye depresiones inundadas (lagunas de carga y recarga), "potholes", praderas inundadas estacionalmente, pantanos de ciperáceas.
Turberas no arboladas; incluye turberas arbustivas o abiertas ("bog"), turberas de
gramíneas o carrizo ("fen"), bofedales, turberas bajas.
Va. Humedales alpinos/de montaña; incluye praderas alpinas y de montaña, charcas temporales originadas por el deshielo.
Humedales de la tundra; incluye charcas y humedales temporales originados por
el deshielo en la tundra.
Pantanos con vegetación arbustiva; incluye pantanos y esteros de agua dulce
dominados por vegetación arbustiva, turberas arbustivas ("carr"), arbustales de Alnus
sp.; sobre suelos inorgánicos.
Humedales boscosos de agua dulce; incluye bosques pantanosos de agua dulce,
bosques inundados estacionalmente, pantanos arbolados; sobre suelos inorgánicos.
Xp. Turberas arboladas; bosques inundados turbosos.
Manantiales de agua dulce, oasis.
Zg. Humedales geotérmicos. Zk. Sistemas hídricos subterráneos en karst o en cuevas.
1. Estanques de acuicultura (p.ej. estanques de peces y camaroneras)
2. Estanques artificiales; incluye estanques de granjas, estanques pequeños
(generalmente de menos de 8 ha).
3. Zonas de riego; incluye canales de regadío y arrozales.
4. Tierras agrícolas inundadas estacionalmente*.
5. Zonas de explotación de sal; salinas artificiales, salineras.
6. Areas de almacenamiento de agua; reservorios, diques, represas hidroeléctricas,
estanques artificiales (generalmente de más de 8 ha).
7. Excavaciones; canteras de arena y grava, piletas de residuos mineros.
8. Plantas de tratamiento de aguas servidas; "sewage farms", piletas de
sedimentación, piletas de oxidación.
Canales de transportación y de drenaje, zanjas.
"Llanuras de inundación" es un término utilizado para describir humedales, generalmente de gran extensión, que pueden incluir uno o más tipos de humedales, entre los que se pueden encontrar R, Ss, Ts, W, Xf, Xp y otros (vegas/praderas, sabana, bosques inundados estacionalmente, etc.). No es considerado un tipo de humedal en la presente clasificación. * El tipo 4 incluye praderas y pasturas inundadas utilizadas de manera intensiva.
La clasificación de Humedales y de Hábitats de Aguas Profundas de los EE UU establecida por Cowardin et al 1979 está basada en una estructura jerárquica y va desde Sistemas y Subsistemas en los niveles más generales hasta Clases, Subclases y Tipos Dominantes, para cada Sistema o Subsistema. A las Clases, Subclases y Tipos Dominantes se les aplican “modificadores” según el régimen hídrico, la calidad química del agua y los suelos. Se aplican modificadores especiales para los humedales y aguas profundas creados o muy modificados por el hombre. Esta clasificación ha servido de base para todas las clasificaciones modernas. Tiene el inconveniente de considerar solo los humedales como frontera (ecotono) con lo cual deja fuera los humedales aislados en territorio seco (criptohumedales, bolsas y lagunas esteparias, etc.) típicos en áreas mediterráneas áridas o semiáridas.
Fondo no consolidado
Ribera no consolidada
Fondo no consolidado (blando)
Cauce (lecho corriente)
Humedal emergente
Humedal arbustivo
Humedal forestal
Flujo influido mareas
( curso bajo)
FLUVIAL O
Flujo PERENNE BAJO
(curso medio)
Flujo PERMANENTE ALTO
(curso alto)
LIMNÉTICO
SISTEMA MARINO
Fondo rocoso Fondo no consolidado Vegetación subacuática
Fondo rocoso Fondo no consolidado Vegetación subacuática Ribera rocosa Ribera no consolidada Humedal emergente
Fondo rocoso Fondo no consolidado Vegetación subacuática Ribera no consolidada Humedal musgo-liquen Humedal emergente Humedal arbustivo Humedal arbóreo (bosque inundado)
LÍMITE QUE DA AL MAR DEL SISTEMA MARINO
a. INUNDADO IRREGULARMENTE
b. INUNDADO REGULARMENTE
c. EXPUEXTO IRREGULARMENTE
d. SUMBAREAL
COSTA NO
Figura 1. Características y ejemplos de hábitats en el Sistema Marino. EHWS= Marea alta extrema de mareas vivas; ELWS= Marea baja extrema de mareas vivas. [Cowardin, et al . 1979 ]
PERSISITENTE
(LAGUNA DE MAREA)
Figura 2. Características y ejemplos de hábitats en el Sistema Estuárico. EHWS= Marea alta extrema de mareas vivas; ELWS= Marea baja extrema de mareas vivas. [Cowardin, et al . 1979 ]
AGUAS INTERMEDIAS
a. INUNDADO TEMPORALMENTE
b. INUNDADO ESTACIONALMENTE
c. INUNDADO SEMIPERMANENTEMENTE
d. INUNDADO INTERMITENTEMENTE
NO PERSISITENTE
ZONA HÚMEDA CON
MATORRAL / ARBUSTOS
Figura 3. Características y ejemplos de hábitats en el Sistema Fluvial. [Cowardin, et al . 1979 ]
e. INUNDADO PERMANENTEMENTE
Figura 4. Características y ejemplos de hábitats en el Sistema Lacustre. [Cowardin, et al . 1979 ]
Figura 5. Características y ejemplos de hábitats en el Sistema Palustre. [Cowardin, et al . 1979 ]
MESETA PALUSTRE
f. SATURADO
Cierta vegetación, como árboles, arbustos, matorrales, emergentes, musgos y líquenes se utilizan para definir clases por su relativa facilidad de distinción y porque no cambian su distribución rápidamente. Otras formas de vegetación como las plantas vasculares enraizadas, sumergidas o flotantes, vasculares flotantes, algas sumergidas, con frecuencia más difíciles de detectar, se utilizan para definir la clase “vegetación subacuática”.
Si la vegetación cubre menos del 30% del substrato para definir las clases se utiliza la fisiografia y composición del substrato. Fondos, Riberas y Lechos o Cauces se separan en base a la duración de la inundación. Las subclases se basan en una distinción más fina del material del substrato. Las subclases de la clase Arrecife p.e. se basan en el tipo de organismo que forma el arrecife (corales, moluscos y gusanos).
Los Tipos Dominantes (categoría subordinada a subclase) se determina en base a las especies vegetales dominantes, las especies animales sesiles o sedentarias o ambas.
Por la importancia metodológica de esta clasificación, se incluye desarrollada en el Anejo.
Otra importante clasificación es la Clasificación Hidrogeomórfica (Brinson 1993) basada en la geomorfología y el funcionamiento hidrológico de los humedales.
Utiliza tres criterios o propiedades:
- Emplazamiento Geomorfológico. Establece siete categorías:
1. De depresión. Abiertos o cerrados al flujo superficial o más o menos conectado con el flujo subterráneo.
2. De pendiente
3. Fluvial. Llanura de inundación. Formas asociadas con flujo más o menos intenso fundamentalmente unidireccional.
4. De borde (costero, de estuario o lacuestre). Franjeante.
5. Turberas extensivas. Se originan inicialmente en una depresión. Se van formando pequeños montículos de turba.
6. Llanuras de suelo orgánico.
7. Llanuras de suelo mineral
a) De depresión superficial (endorréica estricta)
NIVEL NIVEL FREÁTICO FREÁTICO
ALIMENTACIÓN AGUA SUBTERRÁNEA
b) De depresión subterránea
c) De pendiente subterránea
Crecidas de
Nivel freático bajo el humedal
d) De pendiente superficial
- Origen del agua: precipitación, flujos laterales (longitudinales o radiales).
- Hidrodinámica. Flujo vertical, horizontal unidireccional y horizontal bidireccional, asociados a tipos fundamentales de humedales. Temporalidad o permanencia.
FLUJOS LATERALES
SUB-SUPERFICIE
Fuentes principales de agua
Además de estos criterios fundamentales utiliza también la salinidad, los sólidos en suspensión, transparencia, acidez, contenido en nutrientes y composición del suelo.
Describe siete clases: fluvial, depresional, de pendiente, llanuras de suelos minerales, llanuras de suelos orgánicos, borde mareal y borde lacustre.
Los humedales depresionales pueden clasificarse basándose en la presencia de entradas o salidas (desagües) y la fuente principal de agua es cerrada (lluvia) o abierta ( de aguas subterráneas o superficiales).
Los humedales de borde lacustre se desarrollan en las orillas de los lagos y vienen condicionados por el tipo de litología y morfología de las mismas. Los de borde mareal ocupan la misma posición en la línea costera y orillas de los estuarios. Pueden separarse en base a la salinidad.
Los humedales de pendiente se sitúan en pendientes en las que el agua subterránea fluye próxima hacia la superficie pero esta no tiene capacidad de almacenarla.
Los humedales fluviales se sitúan en llanuras de inundación y zonas riparias. Pueden clasificarse en función de su posición y su régimen de flujo en:
mareales (curso bajo), perenne bajo (curso medio), perenne alto y no permanente.
Los humedales en llanos de suelos minerales se sitúan en áreas de topografía muy suave en las que la precipitación es la principal fuente de agua. En contraste, en los compuestos por suelos orgánicos, la topografía está controlada por la acreción vertical de materia orgánica.
En la práctica las definiciones de Cowardin y de Brinson se pueden combinar.
El programa MedWet sigue la clasificación de Cowardin. La estructura del sistema MedWet de descripción de Hábitats, presenta tres niveles jerárquicos:
sistemas, subsistemas y clases. El más elevado grado de la jerarquia, incluye cinco sistemas (marino, estuarino, ripario, lacustre y palustre), dos de los cuales (ripario y lacustre) estan subdivididos en subsistemas.
SISTEMA DE DESCRIPCIÓN DE HABITATS DE MEDWET
- aguas libres (water surface = O)
- sin vegetación (non-vegetated = S)
- vegetación subacuática (aquatic bed = A)
- arrecife (reef = R)
(no tienen)
De estuarino (E)
- vegetación helofítica (emergent = E)
- arbusteda (scrub-shrub = U)
- bosque (forested = F)
intermareal (tidal = T)
Flujo bajo aguas calmadas (Lower Perennial = W)
Ripario (R)
Flujo alto aguas corrientes permanentes (Upper Perennial = U)
aguas intermitentes (Intermitent = E)
Limnético (M)
Lacustre (L)
Litoral (L)
Palustre (P)
- musgos y líquenes (moss-Lichen = M)
Las clases y sus subclases
Aguas libres (water surface = O)
roca (rock = R) guijarro / grava (cobbles / gravel = C) arena (sand = S) fango (mud = M) orgánico (organic = O) yeso (gypsum = G) costra salada (salt crust = A) desconocido(unknown = K)
sin vegetación (non-vegetated = S)
roca (rock = R) guijarro / grava (cobbles / gravel = C) arena (sand = S) fango (mud = M) orgánico (organic = O) costra salada (salt crust = A) vegetación pionera (vegetated pioneer = V)
vegetación subacuática (aquatic bed = A)
algas (algal = A) musgo acuático (aquatic moss = M) hidrófitos flotantes (floating vascular = F) hidrófitos con hojas flotantes (floating-leaved = L) hidrófitos radicantes (rooted vascular = R) desconocida (unknown submergent = Z) superfície desconocida (unknown surface = X)
arrecife (reef = R)
corales (coral = C) moluscos (mollusc = M) lombrices (worm = W)
musgo y líquenes (Moss-Lichen = M)
musgo (moss = M) líquenes (lichen = L)
vegetación helofítica (emergent = E)
perenne (persistent = P) anual (non-persistent = N)
arbusteda (scrub-shrub = U)
de hoja caduca (deciduous = D) perenne (evergreen = E) muerta (dead = A)
Bosque (forested = F)
MARINO Y ESTUARINO
RIPARIO, LACUSTRE Y PALUSTRE
MODIFICADORES DEL RÉGIMEN DE AGUA (se puede utilizar la categoria desconocido; unknown = K)
Permanentemente inundado (permanently flooded = P)
semi-permanentemente inundado (semi-permanently flooded = L)
estacionalmente inundado (seasonally flooded = S)
temporalmente inundado (temporarily flooded = T)
submareal (subtidal = S)
intermitentemente inundado (intermittently flooded = I)
irregularmente expuesto (irregulary exposed = A)
saturado (saturated = U)
AREAS DE MAREA (Ripario y Palustre)
permanentemente inundado (permanently flooded-tidal =
regularmente inundado (regularly flooded = R)
irregularmente inundado (irregularly flooded = G)
semi-permanentemente inundado (semi-permanently flooded-tidal = Y)
regularmente inundado(regularly flooded = R)
estacionalmente inundado (seasonally flooded-tidal = E)
temporalmente inundado (temporarily flooded-tidal = M)
Äreas modificadas artificialmente inundadas artificialmente (artificially flooded = A)
MODIFICADORES DE LA SALINIDAD DEL AGUA
Salinidad marina (coastal halinity)
Salinidad interior (inland salinity)
Agua dulce (fresh = F) < 0,5 g/l
oligosalina (oligohaline = O) 0,5-5,0 g/l
Oligosalina 0.5 – 5 g/l
mesosalina (mesohaline = M) 5,0-18,0 g/l
Mesosalina 5 – 18 g/l
Polisalina 18 – 30 g/l
polisalina (polyhaline = P) 18,0-30,0 g/l
eusalina (eusaline = E) 30,0-40,0 g/l
mixosalina = salabrosa (mixohaline = brackish = B) 0,5-30,0 g/l
hipersalina (hypersaline = Y) > 40,0 g/l
eusalina (euhaline = S) 30,0-40,0 g/l
mixosalina 0.5 – 30 g/l
hipersalina (hyperhaline = H) > 40,0 g/l
* (Ver tabla 7.-Modificadores de la salinidad del agua)
MODIFICADORES ARTIFICIALES
cultivado (farmed = F)
substrato artificial (artificial substrate =
cultivado - encharcado (farmed – diked/impounded = B)
artificial - excavado (artificial excavated = C) artificial - encharcado (artificial – diked/impounded = G) artificial - excavado- encharcado (artificial – excavated - diked/impounded = H) rellenado - excavado (spoil – excavated = J) rellenado – encharcado (spoil – diked/impounded = L) rellenado– excavado - encharcado (spoil – excavated - diked/impounded = M) excavado - encharcado (excavated - diked/impounded =
rellenado (spoil = S)
excavado (excavated = E)
encharcado (diked/impounded = D)
parcialmente drenado (partially drained/ditched = P)
El Inventario de la Dirección General de Obras Hidráulicas utiliza una clasificación genético-funcional de los humedales y lagos españoles, basada en los procesos genéticos de formación de cubetas y los procesos hidrológicos que establecen el balance hídrico. Además combina otros factores de gran incidencia en la organización de la biocenosis acuática, como son: la permanencia de la lámina de agua, la concentración y composición iónica y la turbiedad. De esta forma se han establecido los tipos ecológicos que se relacionan en la tabla.
En esta clasificación se evita el uso de términos tradicionales por la ausencia de estandarización de estos vocablos en las descripciones ambientales.
CLASIFICACIÓN GENÉTICO-FUNCIONAL DE LOS HUMEDALES Y LAGOS ESPAÑOLES DEL INVENTARIO DE HUMEDALES DE LA DGOH (1991)
A.1. Alta Montaña
a. Lagos 1. Glaciocarst
2. Glaciar 1. Circo
b. Humedales 1. Lagunas y charcas
1. Glaciocarst
A.2. Media Montaña
a. Lagos 1. Karst
Humedales 1. Karst
A.3. Cuencas de Sedimentación
a. Lagos 1. Tectónicos
b. Humedales 1. Zonas planas en áreas de sedimentación
1. Tipo "raña"
2. Esteparios salinos
3. Complejos dunares
4. Freático aflorante
5. Carstificación subsidente y en superficie
6. Ruptura de pendientes
2. Valles fluviales en áreas erosionadas
1. Llanuras de inundación
2. Sistemas de salida de flujo subterráneo regional
3. Turberas
4. Complejos de ramblas y barrancos
5. Meandros abandonados, depresiones en valles
fluviales y paleocauces
Deslizamiento de laderas u otros fenómenos
3. Humedales en contacto litológico
4. Rocas volcánicas
1. Cráteres
2. Coladas de lava
A.4. Artificiales 1. Obras públicas
2. Salinas interiores
3. Charcas ganaderas
4. Arrozales
A.5. De difícil clasificación
B. COSTEROS
B.1. Atlánticos
Frentes de costa 1. Lagunas y depresiones
(zonas expuestas) 2. Lagunas asociadas a complejos playas-barreras- lagoon
Zonas internas 1. Estuario sin barrera
protegidas 2. Estuario con barrera
3. Llanuras mareales
4. Marismas atlánticas
B.2. Mediterráneos 1. Formaciones deltaicas
2. Lagunas litorales
3. Marjales
En el ámbito del Plan Estratégico se establece que son objeto del mismo “las unidades ecológicas funcionales que actúen como sistemas acuáticos o anfibios (al menos temporalmente), incluyendo:
1. las marismas, turberas o aguas rasas, ya sean permanentes o temporales, esten integradas por aguas remansadas o corrientes y ya se trate de aguas dulces, salobres o salinas, naturales o artificiales.
Las márgenes de dichas aguas y las tierras limítrofes en aquellos casos en que, previa tramitación del expediente administrativo oportuno, fuera así declarado como tal, por ser necesario para evitar daños graves a la fauna y a la flora.
Establece una tipología derivada de la clasificación del Convenio RAMSAR.
TIPOS DE HUMEDALES Y AMBIENTES ACUÁTICOS PRESENTES EN EL ESTADO ESPAÑOL OBJETO DEL PLAN ESTRATÉGICO, Y EQUIVALENCIA CON LOS TIPOS RAMSAR
Aguas marinas someras permanentes de profundidad inferior a 6 metros en marea baja
Lechos marinos submareales; incluye praderas de algas y fanerógamas marinas
Sistemas arenosos costeros; incluye sistemas dunares con depresiones inundadas, barreras, bancos, cordones, puntas e islotes de arena y playas
Estuarios y deltas; aguas permanentes de estuarios y sistemas estuarinos de deltas
Bancos mareales de lodo, arena o suelos salinos
Marismas y esteros mareales; incluye marismas y praderas halófilas, zonas inundadas por agua salada, zonas de agua dulce y salobre inundadas por la marea
Humedales mareales arbolados; incluye áreas boscosas inundables por la marea
Estanques costeros o albuferas salobres o salados
Estanques y marismas costeros de agua dulce
Tramos naturales de cursos de agua; incluye márgenes de ríos, arroyos y cascadas: - permanentes;
estacionales, intermitentes o irregulares
Lagos (mayores de 8 ha)
* de agua dulce
permanentes; incluye grandes madre viejas y meandros
estacionales o intermitentes; incluye lagos en llanuras de inundación
* salinos, salobres o alcalinos
- estacionales o intermitentes
Lagunas, charcas, esteros y pantanos (menores de 8 ha)
- estacionales o intermitentes; incluye lagunas endorreicas
- permanentes; incluye zonas con

References: Real Decreto 
 artículo 275
 artículo 276
 artículo 277
 artículo 111
 artículo 4
 artículo 3
 Resolución 
 artículo 3
 resolución 
 artículo 9
 Real Decreto 

Artículo 63

Artículo 84
 artículo 103
 Resolución