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EL COMPORTAMIENTO DEL NIÑO DE SEIS AÑOS
REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA UNIVERSIDAD DEL ZULIA VICERRECTORADO ACADEMICO DECANATO DE POST-GRADO E INVESTIGACIÓN MAESTRIA EN ORIENTACIÓN
ROL ORIENTADOR DEL DOCENTE PARA LA EDUCACIÓN EN VALORES DE LOS
Magíster Scientiarum en Orientación Mención Educativa
Tutora: Dra: Dulce María Guerra R.
Lcda. Marycruz Ramírez
C.I. 11.608845
MARACAIBO, diciembre, 2010
ROL ORIENTADOR DEL DOCENTE PARA LA EDUCACIÓN EN VALORES DE LOS ESTUDIANTES DE EDUCACIÓN PRIMARIA
• A Dios Todopoderoso, fuente inagotable que guía mi camino para el logro de las metas alcanzadas.
• A mis amados padres, seres maravillosos por darme el don de la vida.
• A mi amado hijo Emmanuel Eduardo, pilar fundamental de mi vida y mis esfuerzos.
• A mis hermanos (as) y sobrinos (as), por su valioso apoyo.
• A mis tíos (as) y primos (as) por su cariño sincero.
• A Lilisbeth Rojas por su constancia y dedicación incondicional.
• A ti Señor mi maestro y guía por iluminar mi camino, acompañándome en cada paso que doy, por darme inteligencia y sabiduría para culminar esta investigación.
• A la Dra. Dulce Guerra por su apoyo y colaboración en la elaboración de este trabajo.
• A mis colegas, por la ayuda prestada.
• A todas aquellas personas que de una u otra forma contribuyeron en la ejecución este maravilloso trabajo
TITULO FRONTISPICIO VEREDICTO DEDICATORIA AGRADECIMIENTO INDICE DE CONTENIDO INDICE DE TABLA INDICE DE CUADROS RESUMEN ABSTRACT INTRODUCCIÓN
Objetivos de la Investigación……………………… Objetivo General…………………………………………………………
Objetivos Específicos…………………
Justificación de la Investigación………………
Delimitación de la Investigación…………
Antecedentes de la Investigación……….……………………………….… Bases Teóricas de la Investigación……….…….…………………………
Teorías que fundamentan la investigación…
………………………….… Teoría de Rokeach (1973)….……….……………………………………. Teoría de Valores…………………………………………………………
…………………………… Teoría Axiológica……………………………………………………………
Teoría de valores de Escobar (2003)…
…………………………… Funciones del Rol Orientador del Docente……………………………….
Diagnosticar…………………………………………………………………
Diseñar…………………………
Facilitar……………………
Promover…………………………………………………………………….
Actividades del Docente………………………………………………………
Juegos………………………………………………………………………
Cuentos……………………………………………………………………
Cantos…………………………………………………………………
Dinámicas de Grupos……………………………………………………
Proceso para la Educación en Valores………………………………………
Internalización………………………………………………………………
Concientización…………………………………………………………….
Identidad del Yo……………………………………………………………
Definición de términos básicos……………………………………………….
Tipo de Investigación………………………………………………………
Población…………………………………………………………………… 99
Técnica e instrumento para la recolección de datos……………………
Propiedades Psicométricas……………………………………………….
Procedimientos……………………………………………………………
Plan Análisis de Datos……………………………………………………
CAPITULO IV. RESULTADO DE LA INVESTIGACIÓN
BIBLIOGRAFIA…………………………………………………………………. ANEXOS ………………………………………………………………………
Operacionalización de Variable………………………………………
Distribución de la población ……………………………………………
Valor de las alternativas…………
Baremo de Interpretación……………………………………………….
Expertos Valideros……………………………………………………….
Dimensión Función del rol Orientador….……………………………
Dimensión Actividades del Docente…………………………………
Dimensión Proceso para la Educación en valores…………………
Variable: Rol orientador del docente para la educción en valores…
Ramírez, Maricruz. Rol orientador del docente para la educación en valores de los estudiantes de educación primaria UNIVERSIDAD DEL ZULIA FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÒN DIVISIÓN DE ESTUDIOS PARA GRADUADOS MAESTRIA EN ORIENTACIÓN MENCION EDUCACACIÓN. VENEZUELA 2012.
El propósito fundamental de ésta investigación fue analizar el rol orientador del docente para la educación en valores de los estudiantes de educación primaria, tomando en cuenta los aportes teóricos de Rokeach (1973), Ramos (2002), Scheler, M:
(2002), entre otros.La misma fue de carácter descriptiva, con diseño no experimental, transversal. La información obtenida para el desarrollo de este trabajo, se obtuvo de 30 docentes de la Escuela Básica Nacional Bicentenario José Antonio Páez, ubicada en el sector San Felipe del Municipio San Francisco del estado Zulia, mediante la observación
y la encuesta, utilizando una escala de frecuencias para observar las conductas de los docentes y un cuestionario con treinta y cinco preguntas de respuestas cerrada. Los
instrumentos fueron validados por el juicio de tres expertos y se determinó la confiabilidad con la fórmula Alfa de Cronbach obteniendo un coeficiente de 0,90. Se analizaron los datos con medidas de tendencia central y de variabilidad. Los resultados evidenciaron posiciones divergentes en cuanto a lo observado por la investigadora y las respuestas aportadas por los docentes, determinando que el docente cumple de manera medianamente adecuada con sus funciones de diagnosticar, diseñar, facilitar, promover
y asesorar a los estudiantes y padres. Así mismo, desarrolla de manera medianamente
adecuada los juegos de roles, los cuentos, cantos y dinámicas grupales como actividades para propiciar la educación en valores. Además, manifestó un proceso para la educación en valores medianamente adecuado, indicándose con esto un nivel medianamente alto en el desarrollo de valores en la institución seleccionada para el estudio, es decir que el rol orientador del docente para educar en valores presenta debilidades, de allí que se recomendó la utilizando de estrategias para fortalecer los valores en la escuela.
Palabras claves: rol orientador, docente, educar en Valores.
Ramírez, Maricruz. Guiding role of the teaching for education in values of the students of primary education UNIVERSIDAD DEL ZULIA FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÒN DIVISIÓN DE ESTUDIOS PARA GRADUADOS MAESTRIA EN ORIENTACIÓN MENCION EDUCACACIÓN. VENEZUELA 2012.
The fundamental purpose of this research was to examine the guiding role of teacher education in values of students of primary education, taking into account the theoretical contributions of Rokeach (1973), Ramos (2002), Scheler, m (2002), from same otros. This research was a descriptive, not experimental, cross design. Information obtained for the development of this work was obtained from 30 teachers from the school basic national bicentennial José Antonio Páez, located in San Felipe the municipality San Francisco of the State of Zulia, through observation and survey, using a scale of frequencies to observe the behaviour of teachers and a questionnaire with thirty-five closed answers questions. Instruments were validated by the trial of three experts and reliability with Cronbach Alpha formula found getting a coefficient of 0.90. Data were analysed with measures of central tendency and variability. The results demonstrated conflicting positions as to what is observed by the researcher and the answers provided by teachers, determining the teacher meets moderately adequately with their functions to diagnose, design, facilitate, promote and advise students and parents. It also develops moderately adequately role-playing games, stories, chants and group dynamics as activities to promote education in values. Furthermore, expressed a moderately suitable process for education in values indicating that a moderately high level in the development of values in the selected institution for the study, i.e. the guiding role of teaching for educating in values presents weaknesses, there was recommended using it strategies to strengthen the values in the school.
Keywords: teaching, guiding role, educating in values.
Los procesos de cambios que se están gestando en el país, producto de la modernización, integración y globalización, han incidido ampliamente en el desarrollo del ser humano y por ende, en su educación, tomando en cuenta que la formación debe ser integral de forma que abarque las áreas cognitiva, socio- emocional, psicomotora, en fin, todo aquello que permita el logro de ser creativo, participativo, critico, reflexivo, democrático y comprometido con sus aspectos individuales y colectivos.
En este sentido, la educación cada vez, está mas responsabilizada de la formación
integral de los estudiantes y por ello, el docente no puede concretarse solo a las actividades de lo que aprende el estudiante en el aula desde el punto de vista teórico, por cuanto su rol debe abarcar algo más, exigiéndole el sistema educativo, ser promotor, investigador, mediado
r y orientador de manera que con sus estrategias propicie en sus educandos la
educación en valores de carácter instrumental y social, que adecue su comportamiento
a las normas y cánones morales determinados por la sociedad.
Cabe destacar, que en la actualidad, el docente no es el centro de la acción educativa, forma parte del proceso pero como facilitador, mediador, indicando con esto que debe propiciar actividades que contribuyan con la buena disposición y formación de hábitos, normas y por tanto, los valores como principios universales, para poder convivir en el ambiente social, escolar y familiar.
En este marco de ideas, la presente investigación parte de una problemática evidenciada en las instituciones de educación básica, donde cada vez mas, la crisis de valores se manifiesta en la conducta de los estudiantes, aunado al hecho de preocupar la poca participación del docente en esta formación, al no aplicar su rol de orientador para generar el cambio en sus educandos.
Al partir de estos dos hechos, el rol del docente como orientador y educación en valores de los estudiantes de educación básica, se desarrolla este estudio en cuatro (4) capítulos, exponiendo en este proyecto el capítulo I con el Planteamiento del Problema, los objetivos, la justificación y la delimitación, así como el II capítulo explica el Marco Teórico referido a los antecedentes que le sirven de sustento a las variables y las bases teóricas que la sustentan.
Así mismo, se expone el capitulo III, denominado Marco Metodológico con el tipo, diseño de la investigación, la población y muestra del estudio, la técnica e instrumentos de recolección de datos con la validez, confiabilidad y plan de análisis de los datos. Por ultimo, se expone el Capítulo IV con Los Resultados de la investigación, de la cual surgieron las Conclusiones y Recomendaciones pertinentes al estudio.
En el mundo actual, la globalización ha generado una sociedad que tiende a la hegemonización de las diferentes formas de expresión, contribuyendo al desarrollo de un recurso humano apto y capacitado en valores. Desde esta perspectiva, se genera un escenario donde la educación en valores está considerada la base en la formación de estos recursos, por ello, las sociedades contemporáneas que pretenden ser democráticas, abiertas y plurales se caracterizan por el interés permanente en sus ciudadanos y ciudadanas de fortalecer y consolidar el funcionamiento de los mismos.
El estado y su constitución se inspiran indiscutiblemente, en la carta universal de los derechos humanos, como una forma de garantizar a sus ciudadanos y ciudadanas, unos derechos individuales que le permitan tener acceso a una vida digna en un estado de bienestar satisfactorio. Para Morillo (2001), todos estos derechos de los diferentes estados de las sociedades abiertas y plurales, deben garantizar a las personas, su inscripción dentro de un orden social internacional a fin de mantener la eficacia y el goce de lo mismo.
Al mismo tiempo, para que se de el respeto y protección de los derechos humanos, se requiere necesariamente una reconfiguración de la educación y de los valores que la misma promueve. Esta es una perspectiva reivindicada a nivel mundial; por cuanto los movimientos que acontecen en un mundo cada día mas universalizado y complejo, amenazado por riesgos globales, y el incremento galopante de las desigualdades
socioeconómicas entre naciones ricas y pobres, como también en el plano contextual, orienta la práctica en valores, permitiendo fortalecer la justicia, la paz y la solidaridad, para el mantenimiento de la armonía en el conjunto de los distintos países, tanto en sus diversas relaciones multilaterales como con la naturaleza. En este marco de ideas, plantea Morillo (2001), que se le está dando a la educación un papel estelar en la formación de esos valores.
Esta nueva visión del mundo está repercutiendo favorablemente en el plano educativo, pues parece ser que no se tendrá una sociedad de cultura democrática, de justicia social y en consecuencia, de una ciudadanía satisfecha, con mejores niveles de vida, si esta cultura no es defendida, asumida y procesada en la escuela, en el marco de los valores de dignificación y convivencia humana. Por el desarrollo y cultivo de valores democráticos se convierten en una sociedad, un derecho y una obligación de todas las instituciones de la sociedad que se dedican a la formación del individuo.
En este contexto, el objetivo fundamental de la educación en general y de la educación escolar en concreto, es proporcionar a los ciudadanos y ciudadanas una formación plena que les ayude a estructurar su identidad y a desarrollar sus capacidades para participar en la construcción de la sociedad. En este proceso, el sistema educativo debería posibilitar a los estudiantes como futuros ciudadanos independientes, las herramientas teórico prácticas necesarias para que reflexionen, construyan y apliquen valores, facilitándole la convivencia en sociedades plurales y democráticas, tal como el respeto, la tolerancia, la participación y el diálogo.
La realidad de los países latinoamericanos en la actualidad, muestran necesidad que la educación preste mas atención a la formación en valores de las generaciones más jóvenes. A través de los años, la educación moral y de valores se ha dejado de lado y se ha enfatizado en otros aspectos de la vida académica, aunque no hay una investigación que lo compruebe, Villegas (1995), plantea que esto parece estar muy relacionado con el incremento de la violencia, el nivel de corrupción y los actos de agresividad que ocurren a diario en la mayoría de los países latinos, considerando por ello, que el principal problema general de estos países probablemente sea el nivel de
corrupción que existe, tanto a nivel de gobierno como a nivel individual.
De allí, la necesidad de un cambio profundo y ciertamente, la educación es la vía más efectiva que tienen los países para proveer oportunidades de transformación. Las sociedades latinoamericana plantean un conjunto de exigencias al sistema
educativo, relacionadas con la formación en valores de los estudiantes, lo cual obedece
a una serie de razones muy complejas, entre ellas: el rápido cambio que sufren las
sociedades, las economías, las formas de producción, que han ocasionado una incertidumbre acerca de lo que antes no era motivo de dudas y, en muchos casos, una correspondiente “crisis” de valores (los anteriores ya no responden a las realidades actuales, pero no se ha generado el proceso cultural necesario para propiciar valores nuevos). Así mismo, la comunicación entre generaciones se vuelve más difícil, y se pierden los asideros que en otros permitían la transición progresiva y gradual a nuevos estadios históricos.
Se expuso en la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación
y la Cultura (UNESCO, 1994), que la incertidumbre provoca el derrumbe de lo
compartido, con lo que se está afectando la solidez que permite la cohesión de las sociedades y las culturas. Se expresa en esta organización, el equivocado rumbo del desarrollo económico, que ha provocado la exclusión de mayorías poblacionales de los procesos sociales, económicos y culturales en los países latinoamericanos, lo cual no puede más que generar entre sus víctimas, sentimientos de impotencia, frustración e incluso, ira, que se transforman en crimen y violencia. La angustia de vivir en sociedades donde priva la inseguridad, a su vez, alimenta antivalores de competencia, individualista, de venganza y de sobrevivencia del más apto a costa de los más débiles, que claramente aparecen como disruptores de la posibilidad de convivencia armónica.
Finalmente, plantean los miembros del organismo antes citado, que las formas de gobierno permiten a los individuos se beneficien personalmente de los puestos para el servicio de los demás, lo cual no representan los intereses de las mayorías, y entorpecen en lugar de favorecer los procesos de desarrollo; formas de gobierno donde las leyes se hacen para violarlas y priva la impunidad —realidad propia tanto de los
países con dictaduras como de aquéllos con democracias imperfectas (casi todos), y la ausencia de alternativas a estos sistemas, desmorona los valores nacionales y cívicos y genera actitudes de "sálvese quien pueda", lo que a su vez, impide construir sociedad.
A nivel de Latinoamérica, las generaciones más jóvenes están recibiendo mensajes sobre valores éticos y morales contradictorios. En las sociedades de organización más simple, hay uniformidad en los mensajes, por cuanto, quienes educan al niño en la escuela y el hogar, son personas que se conocen y comparten ideales, valores, así como también, parte de lo que hace a esas sociedades diferentes es tender a ser muy homogéneas en sus valores y creencias.
En las sociedades de organización más compleja, como lo son la mayoría de las sociedades latinoamericanas, los mensajes que el niño recibe en el hogar, la escuela, los medios de comunicación y los amigos o compañeros, son contradictorios muy frecuentemente, debido, en parte, a que estas sociedades son más plurales y multiculturales. Por ello, el sistema educativo venezolano debe contemplar en su currículo todos los factores físicos, sociales, emocionales de corrientes psicológicas y pedagógicas, favoreciendo el desarrollo de valores establecidos en la sociedad, tomando en cuenta los requerimientos del siglo XXI.
Para Villegas (1995) tener un currículo de educación en valores que explícitamente enfoque la educación de ese aspecto del niño o joven, eliminará muchas de las contradicciones presentes en el medio ambiente y obligará a diferentes sectores de las sociedades a reflexionar sobre qué valores son de importancia para los miembros de esa sociedad.
Por ello, el contenido del currículo de educación en valores ha sido motivo de controversia en diferentes países del mundo, y probablemente esto explica por qué muchos países han escogido dejar a la educación moral fuera del currículo.
Por lo tanto, Villegas (1995), expone que parte de la controversia se debe a una discusión sobre lo qué es la parte legítima de un currículo sobre educación en valores (el contenido); por cuanto unos piensan que los religiosos deberían ser parte, otros
están en desacuerdo; considerando que los son mas tradicionales deberían ser incluidos mientras, otros están en desacuerdo con esta posición. Sin embargo, todos coinciden en considerar los que son básicos para comportamiento: honestidad, respeto, responsabilidad, empatía, preocupación por los demás y el bien común, pero, la manera como éstos son transmitidos, ha generado contradicción.
En el caso particular de Venezuela, el Ministerio del Poder Popular para la Educación, se ha abocado a una reforma educativa que paulatinamente se comienza a implementar y pretende dar un giro a la tradicional visión de las escuelas, para reemplazarlas por otras donde se de la transversalidad del conocimiento y la interrelación permanente con la realidad según la pauta pedagógica, permitiendo así, el inicio de un proceso de creación y recreación cultural que puede, al estar bien orientado, resultar en una nueva forma de convivencia social efectivamente fundada en los valores y derechos humanos. La reforma comienza a partir de la Resolución del Ministerio de Educación N° 1484, dada el 8 de octubre de 1997 que a nivel de políticas públicas, enfatiza en los valores y derechos humanos; instrumento legal que regula estos aspectos los cuales han sido implementados paulatinamente.
Es importante destacar que la resolución le da a la formación docente en materia de derechos humanos, un carácter de obligatoriedad. Este aspecto aún no ha sido adecuadamente difundido y es una de las tareas que urge en las escuelas a fin de ofrecer variadas alternativas formativas a los docentes que pueblan la geografía nacional, en instituciones de todos los niveles del sistema educativo. Cabe destacar, que el desarrollo de valores es un compromiso que solo la escuela, el docente y su personal no pueden lograr, por cuanto los estudiante estén un tiempo especifico con su maestro, quien practica todos los aspectos que le permiten conocerse y conocer, para convivir y ser. Sin embargo, el concepto práctico se aplica en el hogar y en el ambiente social donde se desenvuelve, por ello, la tarea también recae sobre los padres y los adultos significativos que están con ellos.
Por tanto, en la reforma curricular del nivel de educación básica (M.E 1997), se estableció que debe replantearse la función socio-educativo que cumple la escuela,
como una educación para la formación de auténticas personas con valores definidos, proyectos, con esperanza, con alegría de vivir, con libertad y compromiso que se prolonguen a lo largo de la vida, para contribuir a la transferencia y aplicación de los aprendizajes y permitir la coexistencia en una sociedad en permanente transformación.
Como se observa, la escuela debe ser el complemento del hogar, el lugar donde se contribuye de manera sistemática a formar el aprecio por los valores, por lo cual, el docente debe estar formado muy especialmente para educar en valores, de allí que la derogación de la Carta Magna de 1961 ha permitido que las instituciones que conforman la estructura educativa del país, entren en una etapa de revisión por parte del Ministerio del Poder Popular para la Educación, para lo cual, se han implementado planes y programas dirigidos específicamente a docentes y estudiantado en general, tal es el caso del Motor Moral y Luces, cuyo propósito es fomentar los valores y principios en los docentes, que posteriormente transmitirán a los estudiantes.
Sobre la base de lo anteriormente expuesto, se crea la necesidad de contar con maestros, hombres y mujeres que conciban la educación como un proyecto ético, que asuman estilos de vida ideales y con su ejemplo, promuevan un modelo de conducta individual y social deseable, por lo cual, debe enfatizarse cada vez mas en los roles del docente al facilitar, mediar y orientar el proceso educativo de sus estudiantes.
El quehacer del educador es una misión, una profesión, que implica horas, dedicar alma, tener vocación. Valorar la educación es apreciar a los que la imparten, especialmente a los maestros y maestras, quienes tienen a su cargo la enseñanza de sus educandos, dado que muchas veces los valores impartidos en el hogar, se fortalecen y practican. En esto, se hace evidente la importancia que tiene como elemento fundamental para la transformación de la sociedad.
Cuando se habla de formación en valores, queda implícito que debe darse un aprendizaje como cambio de conducta; en este sentido, la integración de valores al aprendizaje de manera intencionada y consciente, significa no solo pensar en el contenido como conocimientos y habilidades, sino en la relación que ellos poseen con
los significados de la realidad, que debe saberse interpretar y comprender adecuadamente a través de la cultura y por tanto, del comportamiento científico y cotidiano, por consiguiente, el valor también es conocimiento, pero es algo más, es sentimiento y afectividad en el individuo.
Así, el aprendizaje de un conocimiento matemático, de lengua o cualquier otra asignatura, debe ser tratado en todas sus dimensiones: histórica, política, moral, subrayando la intencionalidad hacia la sociedad. Visto así, el proceso de enseñanza- aprendizaje adquiere un nuevo contenido por su carácter integral, donde es imprescindible manejar los valores.
De esto se entiende que desarrollar la Educación en valores implica, entre otras cosas, encaminar el proceso educativo hacia un modelo de formación, así como, desarrollar el vínculo con la realidad a través de lo socialmente significativo de ésta, dando sentido al enfoque socio humanista, que aporten orientación al estudiante para que su desarrollo sea integral, atendiendo la parte académica y personal.
Bajo esta perspectiva, los docentes de las escuelas de educación primaria deben preocuparse por el desarrollo de valores, por cuanto es uno de los ejes transversales asumidos en el Currículo de Educación Básica. M.E., (1997) Además, están involucrados no solo en los aspectos teóricos sino en los procedimentales y actitudinales, conduciendo los aprendizajes del hacer, saber y convivir para que coadyuven al logro del ser con personal cuya moral se adecue a las exigencias de la sociedad.
Cabe destacar, por ello que el docente en su práctica pedagógica aplica unas serie de acciones que determinan los roles y papeles, establecidos en la resolución N° 12 de 1983 y aun vigente en el Ministerio del Poder Popular para la Educación, donde se da gran importancia la orientación, de allí que seria necesario indagar como está desarrollando las funciones en el aula para poder educar a sus estudiantes, en valores,
requiriendo conocer que se hace y cuales resultados se están obteniendo especialmente en la educación Básica.
No obstante, en las instituciones del Municipio San Francisco especialmente en la parroquia San Francisco Sector San Felipe en la Escuela Básica Bicentenario José Antonio Páez, según lo expresan los docentes y los informes del director y supervisor, es notable la preocupación que actualmente existe por una probable pérdida progresiva de valores observada también en todos los sectores que conforman la sociedad. El caso es que los estudiantes de la escuela citada, toman en ocasiones actitudes agresivas y hostiles ante sus maestros y sus compañeros de clase, generando el deterioro de la convivencia en las aulas, reflejándose la agresividad.
Para ello, el docente en su rol orientador, debe diagnosticar la realidad del estudiante, de su medio socioeconómico, educativo y cultural, así como las condiciones familiares para conocer cuales son las fortalezas y las debilidades y a partir de éstas, diseñar acciones que implemente en el aula y en la institución en forma de juegos canciones, dinámicas, que busquen y propicien la solidaridad, el respeto, la justicia, la paz, debiendo asesorar de manera individual a los estudiantes para contribuir de esa forma, con su educación en valores.
Sin embargo, la situación que se evidencia en esta escuela antes citada, no está enmarcada en el deber ser, al constatarse eventos entre los estudiantes de agresividad constante, con falta de respeto y responsabilidad así como poco compromiso, lo cual genera un ambiente inadecuado, de insatisfacción y desagrado por parte de los docentes, quienes critican éstos y responsabilizan a los padres y a la sociedad en general, pero según lo comentan directivos y supervisor, no se hace algo por cambiar los hechos, dejando que los problemas se incrementen sin darle solución.
Cabe destacar que los hechos indican además, que las actividades aplicadas por los docentes en el aula, poco orientan a los estudiantes en cuanto a las reglas para educarse en valores, desaprovechando además, los juegos, cuentos, canciones y dinámicas para fortalecerlos y contribuir con el desarrollo del respeto, la solidaridad, justicia, paz, igualdad, compromiso y responsabilidad de los educandos.
De igual manera, los docentes de estas instituciones expresan tener poco conocimiento acerca de sus estudiantes, es decir, se desconocen los intereses, la motivación, las actitudes y valores que el niño tiene para su futuro; así como tampoco aceptan las normas para acatar los lineamientos de disciplina que en la escuela se plantean.
Lo antes expuesto podría ser producto de los modelos que el estudiante observa en la sociedad así como es la clara expresión, según distintas autoridades consultadas que existe un híper proteccionismo hacia los niños y niñas, que no se les educa, y en muchas ocasiones, los padres aceptan las normas de la escuela hasta que éstas deben ser aplicadas a sus hijos, lo cual conduce a preguntarse si se debe a un problema donde se evidencia la pérdida de valores, aunado al hecho que tanto el docente como los padres poco atienden las manifestaciones que exterioriza el niño para comprender el avance educativo del mismo y/o tomar las acciones de reforzamiento que el caso requiera. En atención a esta problemática, se propone la siguiente interrogante ¿Cómo es el rol del docente para la educación de valores en lo estudiante de educación primaria de la Escuela Básica Nacional Bicentenario José Antonio Páez del Municipio San Francisco del Estado Zulia?
Analizar el rol orientador del docente para educar en valores a los estudiantes de Escuela Primaria de la Escuela Básica Nacional Bicentenario José Antonio Páez del Municipio San Francisco del Estado Zulia.
Identificar las funciones del rol orientador del docente en la Escuela Básica Nacional Bicentenario José Antonio Páez.
Caracterizar las actividades que aplica el docente para educar en valores a los estudiantes de la Escuela Básica Nacional Bicentenario José Antonio Páez.
para la educación en valores en la Escuela Básica Nacional
Bicentenario José Antonio Páez.
Determinar el nivel de desarrollo
de valores en el aula de la Escuela Básica
Nacional Bicentenario José Antonio Páez.
El tema sobre la educación en valores, seleccionado para realizar esta investigación, reviste importancia notable para el campo educativo, al involucrar un aspecto relevante como es la orientación, haciendo énfasis en el rol que tiene el docente hacia los niños, niñas y adolescentes de educación primaria al educarlos en valores sobre todo porque desde el punto de vista contemporáneo es un aspecto que preocupa y ocupa a los educadores.
De esta manera, la presente investigación se justifica por su aporte pedagógico a los docentes en ejercicio, quienes tienen como norte, mejorar la calidad de los procesos educativos y la formación integral de los estudiantes de la Escuela Básica Nacional José Antonio Páez, para la formación integral de los niños, niñas y adolescentes. Igualmente, se justifica porque el sistema educativo venezolano requiere de profesionales que cumplan a cabalidad con su rol orientador, pues a través de este rol se generan acciones beneficiosas tanto para el educando como para la familia, la escuela, la comunidad y la sociedad en general.
Así mismo, la investigación se justifica teóricamente pues a partir de la misma se podrían desarrollar nuevos talleres sobre valores para orientar a los docentes a obtener conocimientos y habilidades que los ayuden al abordaje de los problemas asociados a la disciplina, hábitos y convivencia en el aula, contribuyendo así con los docentes que enfrentan esta problemática.
Desde el punto de vista social, la investigación se justifica porque a partir de los resultados del estudio se podrán implementar nuevos aportes y estrategias para los docentes, de cómo impartir el eje transversal valores en las actividades educativas en función de promover una educación de calidad para el desarrollo en los estudiantes de la educación básica primaria en cuanto a la formación de valores que potencian su desarrollo y su formación como futuros individuos responsables, comprometidos con el desarrollo del país, lo cual podrá evidenciarse en los cambios que éstos manifiesten con su conducta tanto en la escuela, como en el hogar y la sociedad.
En cuanto a la perspectiva metodológica, el estudio se justifica al brindar un cuestionario que luego de ser válido y confiable determinando su eficacia y congruencia, se podrá considerar para otros estudios que se refieran al rol de orientador del docente y la educación en valores en el nivel de educación primaria. Aunado a esto, es relevante al convertirse en un antecedente para estudios que luego realicen al brindarse aportes interesantes en las conclusiones y recomendaciones del mismo.
Se considera pertinente este estudio porque al hablar del rol orientador del docente y de educar en valores, es imprescindible haber logrado las competencias teóricas y prácticas que posibiliten al profesional de la docencia brindar la asesoría, apoyo y gula necesaria a los educandos que atienden, hecho investigado y corroborado con este trabajo donde se propicien los conocimientos, habilidades y destrezas desarrolladas en el proceso de escolaridad de la maestría, en casos que se detecten en el ambiente escolar y social.
De igual manera, la investigadora al realizar este estudio, aplica los conocimientos teóricos referidos al rol orientador del docente y la educación en valores, brindando aportes así como formulando resultados, conclusiones y recomendaciones pertinentes con el desarrollo de la misma que van a contribuir a minimizar el problema de valores que se está experimentando hoy día en las instituciones de educación primaria.
Esta investigación se desarrolla en la Escuela Básica Nacional Bicentenario José Antonio Páez, ubicada en el sector San Felipe del Municipio San Francisco del estado Zulia. Se toma como población de estudio a los docentes de la educación básica primaria, constituida por un grupo de 30 docentes. El período que corresponde a la realización de la investigación es desde abril 2007 hasta julio 2010.
El estudio se sustentó con los aportes de la teoría de valores de Rokeach (1973), así como también en los planteamientos de Carreras y otros (2001) quienes plantean la teorización de los valores en cuanto a sus características.
En este capitulo se presentan los antecedentes y las bases teóricas que sustentan el rol orientador y la educación en valores avalados por los teóricos que los fundamentan desde el punto de vista axiológico, filosófico y epistemológico, además de conceptualizar y caracterizar estos aspectos para interpretar los hechos a la luz de la realidad de las instituciones educativas
Se presentan a continuación estudios referidos al Rol Orientador del Docente para la Educación en Valores realizados con anterioridad que sustentan las bases teóricas v metodológicas del estudio, considerándolas pertinentes por la similitud en cuanto a las variables estudiadas, así como también, se asumen para comparar los resultados obtenidos con lo de la presente investigación
Ruiz (2006), realizó en la Universidad Rafael Urdaneta, un estudio cuyo objetivo central fue determinar el Rol del supervisor escolar en la formación en valores de la I etapa de Educación Básica, de manera que los supervisores fomenten los valores sociales de tolerancia, derechos humanos, paz y democracia. Las técnicas para la recopilación de datos, fueron dos cuestionarios conformados por 34 ítems, con diseño de escala de Likert. Los resultados indicaron que los supervisores fomentan los valores sociales de tolerancia, derechos humanos, paz y democracia, así como las características de la didáctica en valores, presentando limitaciones en el abordaje de los criterios para la planificación pedagógica de la formación axiológica.
La autora concluye que el rol del supervisor en la formación en valores no se cumple
a cabalidad puesto que el mismo presenta limitaciones en cuanto a dirigir las acciones
para fortalecerlos en el aula y en las instituciones, propiciándolos en la planificación
pedagógica donde se determina que puede hacer el supervisor para el logro de estos
objetivos referidos a los valores.
Manzanilla (2006) realizó en la Universidad Rafael Urdaneta un estudio titulado el
Rol Orientador del Supervisor para el Fomento de los valores Éticos en el Nivel Inicial,
cuya finalidad fue determinar de manera descriptiva estas dos variables evidenciando eI
papel requerido para cumplir con las funciones del Rol Orientador donde se estimule,
apoye, motive las opiniones de los docentes.
El estudio fue de tipo descriptivo, tomando en cuenta al personal supervisor,
directivo y docentes de los preescolares de la parroquia Olegario Villalobos, circuito No
2 del Municipio Maracaibo, se utilizó la técnica de observación mediante encuesta
elaborándose un cuestionario conformado por 36 ítems, con diseño de escala de Likert.
El estudio evidenció que la participación de los docentes para el fomento de los valores
éticos no se cumple, no son reforzados, ni cubren sus expectativas, ni las que al
respecto plantea el Proyecto Educativo Nacional y del Plantel, por ello, el supervisor
debe hacer énfasis en el trabajo en conjunto con los docentes y directivos para lograr la
transmisión de los valores éticos en las instituciones.
Espinoza (2005), llevó a cabo un estudio titulado "Modelo de Gestión Directiva
para el Desarrollo de Estrategias de Educación en Valores" desarrollado en la
Universidad Rafael Urdaneta, cuyo objetivo estuvo dirigido a diseñar un modelo de
gestión. El estudio fue de tipo descriptivo y de campo, realizadas en la Escuela Básica
Nacional "María Camargo de Álvarez", Municipio Escolar Maracaibo 3, para la cual
utilizó la técnica aplicada de cuestionario con cuatro alternativas de respuesta para
cada ítem según la escala modificada de Likert.
El estudio tuvo como conclusión que el director en su característica de líder,
predomina al ser directivo con participación institucional, además de trabajar en equipo
y tener una categoría moderadamente alta en la toma de decisiones sobre las
estrategias educativas aplicadas para el desarrollo de la educación en valores que son deficientes, por lo tanto, se recomendó aplicar el modelo propuesto.
Moreno (2002), realizó un trabajo desarrollado en la Universidad del Zulia, cuyo objetivo fue analizar el rol orientador del docente para fomentar valores en las instituciones de educación básica, además de identificar las funciones orientadoras de
éste, El estudio fue de tipo descriptivo, analítico y de campo, tomando como población a
la totalidad de docentes y padres de las instituciones de la I etapa de educación básica
de la parroquia 6 del sector 7 de la parroquia "Caracciolo Parra Pérez" del Municipio Maracaibo, Como muestra se asumió a 329 padres y 54 docentes, la técnica aplicada fue la encuesta, elaborando 2 cuestionarios.
La autora concluyó que deben establecerse estrategias de liderazgo, comunicación, relaciones interpersonales y de intervención, coadyuvantes con el rol orientador del docente para fomentar valores, haciendo partícipe a los padres y representantes de las instituciones de educación básica, así mismo, resultaron moderadamente bajos el autoconocimiento, autonomía y autorreguladores, además del diálogo y los valores dirigidos a transformar el entorno, por lo cual, se propuso analizar y comprender de manera critica los temas moralmente relevantes.
Estos aspectos le sirvieron para diseñar el modelo de gestión basado en la autogestión educativa, donde las personas involucradas son consideradas con toda la potencialidad de su creación y aportes, facilitando la formación en valores cívicos, morales, sociales, culturales , políticos y económicos requerido para integrarse como ciudadanos útiles a si mismo, a la escuela y la comunidad. Este estudio establece unas series de estrategias para fomentar valores, lo cual se asume como base a la presente investigación.
Como se observa, los estudios expuestos por Ruiz (2006), Manzanilla (2006), Espinoza (2005) y Moreno (2002) hacen énfasis en la formación o educación en valores, dándole el papel de formador en algunos casos, al supervisor y en otro, al
docente como orientador, para lo cual se establecen en su mayoría, modelos de gestión o estrategias dirigidas al proceso de sensibilización para propiciar tanto en los adultos como en los estudiantes, un cambio en cuanto a su forma de pensar, sentir y actuar.
En razón de lo antes expuesto, la investigadora sustenta las bases teóricas con los aportes que en líneas generales presentan los antecedentes acerca de los teóricos que fundamentan los valores, así como se nutre de la información aportada, tomando en cuenta que los resultados que se otorgan van a ser comparados con cada uno de los estudios presentados, por ello, la relevancia y pertinencia con la investigación que se lleva cabo.
Las bases teóricas del presente estudio están conformadas por los aportes de distintos expertos en el área de orientación educativa, así como de la teoría de valores, con los cuales se fortalece la variable, dimensiones e indicadores, contextualizándole en el ámbito de la educación primaria.
Cabe decir que la orientación y los valores han sido estudiados anteriormente por cuanto se consideraron aspectos relevantes en la formación del individuo debido a que desde el punto de vista personal al estar en contacto con los demás, tiene la posibilidad de comprender y ser comprendido, además de analizar su comportamiento con miras a actuar en función de lo que conviene para ser aceptado por la sociedad. En razón de esto, se explican la teoría de Rockeach (1973), la de los valores, así como aspectos resaltantes de la orientación. A continuación se ofrece un breve resumen sobre sus características y utilización.
Teoría de Rockeach (1973)
La teoría de Rokeach (1973) por su origen y sustentación, se considera necesario explicarla al ser pertinente para educar en valores además de asumirse como teoría base del estudio, concretando que el teórico manifiesta en ella, la naturaleza de los Valores y Sistemas Humanos.
Para Rockeach (1973), cualquier concepción de la naturaleza de los valores humanos, si es para ser científicamente fructífera, debería satisfacer al menos ciertos criterios. Debería ser intuitiva, atrayente, capaz de definición operacional. Así mismo, distinguir el concepto valor de otros conceptos con los que podría confundirse - conceptos tales como actitud, norma social y necesidad - y aún debería estar sistemáticamente relacionado a tales conceptos.
Se sugiere evitar términos circunstanciales que en si mismos son indefinidos, términos tales como "convendría", "debería" o "concepciones de lo deseable"; por cuanto es propicio representar aproximaciones libres de valor para el estudio de los valores humanos; es decir, una aproximación que capacite a los investigadores independientes a duplicar los hallazgos y conclusiones empíricas de otros a pesar de las diferencias en valor.
Se formula una concepción de valores humanos con criterios guiados por cinco suposiciones sobre la naturaleza de los valores humanos: 1. el número total de valores que posee una persona es relativamente pequeño; 2. los hombres en cualquier lugar poseen los mismos valores a diferentes grados, 3. los valores están organizados en sistemas de valores, 4. los antecedentes de los valores humanos pueden estar ligados a la cultura, sociedad y sus instituciones y la personalidad; 5. las consecuencias de los valores humanos se manifestarán virtualmente en todos los fenómenos que los científicos sociales podrían considerar valiosos de investigar y entender.
Estas suposiciones también representan un conjunto de razones que argumenta que el concepto valor más que cualquier otro, debería ocupar la posición social entre todas las ciencias sociales - sociología, antropología, psicología, psiquiatría, ciencias políticas, educación, economía e historia, más que cualquier otro concepto, es una
variable interviniente, que muestra la promesa de ser capaz de unificar los intereses aparentemente diversos de las ciencias relacionadas con el comportamiento humano. Los problemas de valores humano, escribe Williams (2006, p. 286) “aparecen en los campos de la ciencia sociales y los valores elementales son potencialmente importantes como variables a ser analizadas en todas las áreas principales de investigación"
Williams (2006, p. 283) ha destacado que los valores de una persona sirven como los criterios o estándares en términos en que se hacen las evaluaciones, “valor como criterio es usualmente el uso más importante para el propósito del análisis científico social" Para el autor citado, el número de valores como criterios que una persona posee debe ser razonablemente pequeño, seguramente mucho más pequeño que las miles de cosas que tienen efecto reforzante como resultado de un aprendizaje previo.
Si este número de valores como criterio, tiende a ser lo suficientemente pequeño, las tareas de identificarlos uno por uno midiéndoles se hacen considerablemente más fáciles, y también se hace más fácil confrontar con problemas teóricos y de medidas relacionados a la organización en el sistema de valores. Y si el número total de valores humanos es relativamente pequeño y todos los hombres en todas partes lo poseen, las investigaciones de valores comparativos de cruces culturales se harían entonces considerablemente más fáciles también.
Con las anteriores consideraciones en mente, se puede ahora ofrecer las siguientes definiciones de lo que significa decir que una persona tiene un valor o un sistema de valores. En tal sentido, Rockeach (1973), plantea que el poder relativo del concepto valor contra otros conceptos, enfocan los valores superiores de las personas, explicando que podría tratarse de un concepto que es más cierto, más dinámico, económico que invitaría a una entusiasta colaboración interdisciplinaria, ampliando el alcance del campo tradicional del psicólogo social, para incluir pruebas de educación y reeducación más como problemas de persuasión.
Por lo tanto, en esta teoría Rokeach (1973, p.5) plantea que “un valor o un sistema de valores es una creencia duradera de que un modo especifico de un estado final de
existencia, es personal o socialmente preferible a un modo de conducta o estado final de existencia opuesta”; por lo tanto, un sistema de valores es una organización duradera de creencias que conciernen a modos de conductas o estado de existencia.
Según la definición citada, no puede negarse el poder de influencia que tienen los valores sobre la conducta y por ello, deben ser relativamente duraderos. Por supuesto, su durabilidad no es absoluta, es solo relativa puesto que la relación que pueda existir entre valores y conducta es definitivamente dinámica. La jerarquía de valores que posee una persona tiene relativa estabilidad en la persona. Con ello se hace referencia al proceso progresivo de aprendizaje y de formación de los mismos que luego de integrados a la personalidad, definen al individuo de la misma manera que lo hacen sus otras características personales. De hecho, explica Rokeach (1973), pueden ser considerados como orientadores de la conducta individual y social deben tener cierta estabilidad que le permita al individuo predecir y controlar su comportamiento y el de otros.
Se asumen según la teoría, varios aspectos de la naturaleza, como son que un valor es perdurable y por ello, se sugiere que la calidad duradera de valores surge principalmente del hecho que inicialmente son enseñados y aprendidos en aislamiento de otros valores en un absoluto. Se enseña el valor en su totalidad, es decir, ser honesto, honrado, respetuoso y no ser un poco de cada uno de estos. Esta situación contribuye a analizar que a medida que un niño se hace cada vez más maduro, con situaciones sociales que presenten valores más severos que competirán con otros, requiriendo un enfrentamiento de un valor contra el otro, una decisión, para lo que el valor es más importante.
En esta situación particular, es mejor, por ejemplo, buscando éxito o mantenerse honesto, actuar obedientemente, buscar autorrespeto o reconocimiento social, gradualmente a través de la experiencia y el proceso de madurez, todos aprenden a integrar los valores aislados y absolutos que se han enseñado en este o aquel contexto en el sistema jerárquicamente organizado, mientras cada valor es ordenado en prioridad o importancia relativa a otros valores. Por ello, una amplia analogía es útil cuando un valor es realmente activado junto con otros en una caso dado, el resultado
conductual será el de más importancia relativa entre todos los valores competitivos que ha activado la situación.
De igual manera, la teoría establece que un valor como toda creencia, tiene componentes cognoscitivo, afectivo y de comportamiento, por cuanto, cuando una persona tiene un valor conoce la forma correcta de comportarse o el estado final correcto por el cual luchar. Un valor efectivo es el sentido de que puede sentirse emocionado sobre él, ser afectivamente para que pueda aprobarse en contra de los que exhiben casos positivos y reprobar a los que exhiben casos negativos de la misma. Además, un valor tiene un componente de conducta en el sentido que es una variable que interviene y conduce a actuar cuando se actúa. Otra naturaleza del valor se refiere a un modo de conducta o estado final de la existencia, por cuanto una persona tiene un valor, se puede tener en mente creencias, concernientes a modos deseables de conducta o estados finales de existencia deseables.
Estos valores son instrumentales y terminales, dentro de éstas están los personales y los sociales. Los valores instrumentales son morales y de competencias, los primeros referidos al modo de comportamiento y no necesariamente se incluyen en valores que conciernen a estados finales de la existencia. Los valores morales se refieren solo a ciertas clases de valores instrumentales, para los que tienen un enfoque interpersonal que al valorarse incitan remordimientos de conciencia o sentimientos de culpabilidad.
Otros valores instrumentales, son las de competencias o auto actualización, tienen un enfoque más personal que interpersonal y no parecen estar especialmente relacionados con la moralidad, por lo que su valoración conduce a sentimientos de culpabilidad.
Según el teórico Rokeach (1973, p.7), se distinguen tres (3) tipos de creencias. 1. Creencias Descriptivas o existenciales: aquellas que se identifican como verdaderas o falsas. 2. Creencias Evaluativas: donde el objeto de la creencia es juzgado como bueno o malo, como aceptable o inaceptable y 3. Creencias prescriptivas: donde algunos significados relacionados al valor o al juicio sobre el objeto, son considerados
deseables o indeseables
clasificándolos en valores terminales y los instrumentales.
En este sentido, el teórico menciona la jerarquía de valores
Valores Terminales: Los valores terminales son los estados finales idealizados de la existencia del ser humano. Existen dos clases del mismo. Personales y Sociales:
pueden ser autocentrado o socio centrados, en un foco interpersonal o intrapersonal. Tales estados terminales como salvación y paz, hermandad mundial son interpersonales. Parece razonable anticipar que las personas pueden variar confiablemente de una a otra en las prioridades que ellos colocan un determinado valor social y personal.
Valores Instrumentales: Son los modos idealizados de comportamiento del ser humano. Existen dos clases: Morales y de competencia. Se refieren principalmente a modos de comportamiento y no necesariamente incluyen valores que conciernan a estados finales de la existencia, tienen un enfoque interpersonal que al violarse incitan remordimientos de conciencia o sentimientos de culpabilidad por el mal. Los valores de competencia o auto actualización tienen un enfoque más personal que interpersonal y no parecen estar especialmente relacionados con la moralidad. Su violación conduce a sentimientos de vergüenza por insuficiencia personal más que por culpabilidad.
Esta diferenciación supone que los valores instrumentales son valores medios para alcanzar los estados finales de existencia que son los terminales, porque su realización depende directamente de la ejecución de muy pocas conductas claramente diferenciales. Sin embargo, los terminales constituyen ideales que no se alcanzan a menos que la persona haya orientado su conducta a través de muchos instrumentales a lo largo de su experiencia de vida.
Explica Rokeach (1973) que aún cuando no existe una correspondencia uno a uno entre valores instrumentales y finales si existe una verdadera relación dinámica entre estos dos tipos de valores, determinándose mutuamente, por cuanto, si bien es cierto, todo valor terminal necesita de instrumentales, los finales son capaces de mantener a la persona en la defensa permanente de sus valores instrumentales.
El rol orientador del docente para la educación en valores, significa encontrar espacios de reflexión tanto individual como colectiva, para que el alumnado sea capaz de elaborar de forma racional y autónoma los principios del valor, principios que le van a permitir enfrentarse críticamente a la realidad. Se denomina valores al conjunto de pautas que la sociedad establece para las personas en las relaciones sociales. Su estudio corresponde a la Axiología, una rama de la Filosofía, y de una forma aplicada pueden ocuparse otras ciencias como la Sociología, la Economía y la Política, realizándolo de maneras muy diferenciadas.
Según Scheler (2002, p.16), los valores son aprehendidos por una intuición emotiva, y dentro de una teoría pura de los valores se puede distinguir entre “una teoría pura de los valores mismos” (que sería una “teoría lógica del objeto”) y una de las “posturas valorativas” (una “teoría del pensamiento”). Scheler asume algunas de las teorías de Kant. Comienza rechazando, al igual que él, toda moral de los bienes y los fines, rechazando la existencia de un Bien supremo o fin último. El valor moral de la voluntad dependería de la experiencia histórica, por lo que tendríamos una moral en continúa evolución. Por ejemplo, en la actualidad es normal que las mujeres vayan en bikini a la playa, pero éstos hace algunos años sería impensable y totalmente inmoral.
La “teoría de los valores” se fundaría su nueva ética material, y respondería a las objeciones de Kant, que creyó poder prescindir de los valores manifestados en los bienes y confundió los valores con los bienes y los fines, quedando el valor totalmente confundido con la actividad subjetiva del sujeto moral en cuanto tal. Scheler (2002. p. 18), analizó “la realidad original de los valores”. Su teoría es una teoría general de los valores y no sólo de los valores morales, establece los valores como independientes de las cosas y de sus estructuras reales, intentando mostrar la diferencia del valor respecto del objeto concreto, ejemplo, que un helado esté rico es inherente a él, pero esta cualidad no se desprende de sus propiedades o de sus diversas sensaciones de agrado, sino que depende de los matices de lo agradable sensorial de forma
independiente de las cosas en que se manifiestan. Esta manera de ser objetiva, es propia de las esencias.
Los valores representarían un mundo especial de esencias que son llamadas cualidades valiosas o “cualidades de valor”, dominando los objetos con sus particulares relaciones y conexiones. Las cualidades valiosas son “objetos ideales”, como por ejemplo, los colores y las cualidades del sonido. Scheler (2002. p. 18), habló de la distinción entre los valores, los bienes y los fines, ya que para él, los valores constituirían una esfera especial de las esencias. Por lo tanto, para este filósofo alemán, no hay valores porque haya bienes y fines (que sería lo que opinaba Santo Tomás de Aquino), ni hay valores porque haya normas (como decía Kant), sino que los valores serían independientes de las cosas, estarían en otra esfera diferente. Lo propio de las cosas es “ser”, pero lo propio de los valores no es “ser”, sino que es “valer”: las cosas son y los valores valen.
Los valores son descubiertos mediante la experiencia fenomenológica, que es a priori, porque no se conocen por la experiencia sensible: se sustraen por inducción. Los valores son dados igual que las demás esencias, a través de una intuición inmediata y evidente, por la experiencia. Los valores no pertenecen al dominio de lo pensado, ni son captados por una intuición racional, sino que la experiencia de los valores se tiene por un acto especial llamado “percepción afectiva” de los mismos, que sería el sentimiento. Los valores sólo son dados en una percepción afectiva absoluta, que es un sentimiento puro que capta la esencia a priori. A esta percepción de los valores por la vía del sentimiento se la conoce como “intuición emocional de las esencias”.
La importancia de la educación de los valores plantea, la urgencia de encontrar medios adecuados para llevar adelante este objetivo fundamental del quehacer educativo. Desde la perspectiva de la educación de los valores parece un aspecto que hay que recuperar y potenciar, pues sin duda todo el proceso de valoración implica el desarrollo de este ámbito afectivo. El proceso por el que un fenómeno o valor va
integrándose progresiva y definitivamente en la vida del individuo es denominado internalización.
Los valores no existen sin el hombre, que con ellos está en disposición de dar significado a la propia existencia. El centro o el "lugar" de los valores es el hombre concreto que existe con los demás en el mundo para realizar su propia existencia. Las cosas adquieren valor en la medida en que se insertan en este proceso de humanización del hombre. Esta condición del encuentro con los valores reclama una actitud educativa en la que de nuevo hay que reconocer el lugar central del hombre en la constelación de los valores, reconocimiento que conduce de inmediato a la esfera de la libertad humana. Y, ¿no es éste el terreno educativo por excelencia?
Teoría de valores según Escobar (2003)
Escobar (2003. p.123) plantea la corriente subjetivista afirmando que “los valores son el resultado de las reacciones individuales y colectivas”. El valor no tiene sentido ni existencia propia sin que exista el sujeto. La valoración real o potencial es un elemento indispensable del valor. Es impensable que algo tenga valor sin referencia a ningún ser humano que lo juzgue. Subjetivismo es “Toda teoría del conocimiento donde el carácter de verdad se hace dependiente en una forma o, en otra, de la constitución del sujeto que conoce. Toda teoría que pueda afirmar que lo que es verdad para un sujeto puede no serlo para otro."
El subjetivismo en general, es la reducción de toda verdad y moralidad a la individualidad psíquica del sujeto particular, siempre variable e imposible de trascender, sin posibilidad alguna de validez de una verdad absoluta universal, limita la validez de la verdad al sujeto que conoce y juzga. Hace depender el conocimiento humano de factores que residen en el sujeto cognoscente.
Esta doctrina filosófica, al igual que el escepticismo, aparece en la antigüedad. El subjetivismo se origina en el siglo V a.C.: "Para el griego, la patria constituía una necesidad absoluta, sin la cual no podía vivir. Los sofistas, los maestros de la sabiduría, fueron los primeros que aportaron la reflexión subjetiva y la nueva doctrina, en la que
cada cual ha de obrar según su propia convicción." La reflexión sobre la naturaleza había llegado a un callejón sin salida, y no es extraño que el hombre volviera la vista hacia sí mismo, para preguntarse sobre el sentido de su propia vida, abandonando provisionalmente la consideración de la naturaleza. En Atenas se establece una vida democrática que se hace propicia para el pensamiento atento al vivir personal (subjetivismo), dejando las cosmologías y las cosmogonías.
La corriente objetivista es lo opuesto a la subjetivista. Afirma que los valores dependen del objeto y no del sujeto; lo único que hace el sujeto es captar el valor. La valoración es subjetiva, pero ello no implica que el valor sea subjetivo; la percepción es subjetiva, pero no el objeto percibido, que mantiene intactas sus cualidades primarias aun cuando nadie lo perciba. No puede confundirse el objeto con su captación. Esta corriente sostiene que los valores dependen del objeto y no del sujeto, lo único que hace el sujeto es captar el valor, el objetivista reconoce que la valoración es subjetiva, pero no el objeto percibido, que mantiene intacta sus cualidades primarias aún cuando nadie las perciba, así ocurre con el valor. No puede confundirse el objeto con su captación, defiende el objetivismo.
Scheler (2002. p. 20), profesa una visión objetivista de los valores, a los que considera como “cualidades independientes e inmutables” que existen prescindiendo de que sean captados o no. Los valores no son relativos a la vida, al hombre, o a la historia, sino absolutos en sí. Son además, objetos completamente inaccesibles a la razón y sólo se revelan en el “percibir sentimental”, es decir, en el preferir, amar, odiar. En realidad, el amor es el auténtico descubridor de los valores; pues la vida emocional es irreductible a la vida sensible e intelectual.
Para Scheler (2002. p.21), los valores son “esencias”, como “hechos fenomenológicos”, distinguibles de los “hechos naturales” y de los “hechos científicos”. Su objetividad consiste en que son independientes de los “bienes” (los cuales son tan sólo sus portadores), y de los “fines”, a los que apunta la voluntad. El “conocimiento moral” se da por los actos emocionales del “preferir” y “posponer, sino “intuitivo”, porque
no se da por relación de proposiciones (o principios), sino por conexiones de esencias. En última instancia, para el autor citado, todo conocimiento se funda en lo “emocional”.
Existe una ciencia que se ocupa de estudiar los valores en su carácter general tratando de explicar su sentido. Es la axiología o filosofía de los valores. La Axiología es la parte de la Filosofía que estudia los valores, con el objeto de formular una teoría que permita explicar la existencia y la vigencia de todo un mundo de producción humana que tiene importancia definitiva para la vida del hombre y su desarrollo histórico social. La ética está muy ligada a la disciplina axiológica, porque todas las normas que conforman el mundo moral implican valoraciones que permiten formular el concepto de lo bueno y lo malo
La palabra axiología la emplearon por primera vez, en el siglo XX, el francés Paúl Lapie en su obra Logique de la volonté, 1902, y el alemán Eduard Von Hartmann en su obra Grundriss der Axiologie, 1908; si bien la expresión "valor" fue empleada originariamente por los economistas para designar el valor de uso o de cambio que poseen las cosas. La Axiología aparece aproximadamente a principios de siglo y alcanza gran desarrollo a través de dos grandes pensadores alemanes: Max Scheler y Nicolai Hartmann.
La teoría de los valores actual ha dirigido sus debates e investigaciones en diversas direcciones, especialmente, los que se han dirigido al carácter absoluto y relativo de los valores. Es decir, los que han tomado como punto de partida para una Axiología la determinación de valor como algo reductible esencialmente a la valorización realizada por los portadores de valores, o como algo situado en una esfera metafísica independiente. Los que pueden calificarse de nominalistas éticos, que consideran que el valor depende de los sentimientos de agrado y desagrado del hecho de ser o no ser deseados, de la subjetividad humana individual o colectiva. Y, los que consideran que lo único que hace el hombre frente al valor, es reconocerlo como tal y aún considerar las cosas valiosas como cosas que participan.
Muchos investigadores creen que esta disciplina nació e inició sus primeros pasos durante la segunda mitad del siglo XIX. Antes de la existencia de la Axiología, los valores eran entendidos de una manera aislada y asistemática. Rockeach (1973, p. 66), autoridad mundial en el estudio sobre valores expresa que valor es: " Una convicción o creencia estable en el tiempo de que un determinado modo de conducta o una finalidad existencial, es personalmente o socialmente preferible a su modo opuesto de conducta o a su finalidad existencial contraria", implicando que tendrá significado si la persona se lo da, o en otras palabras, de acuerdo a la percepción de cada individuo. Aunque existen valores que son de carácter universal, puesto que deben asumirse de la misma manera por el hombre en su desenvolvimiento en la sociedad, hecho que el docente como orientador y formador de sus estudiantes debe tomar muy en cuenta. Rol Orientador del Docente para la Educación en Valores
El docente orientador debe potenciar, por lo tanto, que las personas que estén trabajando con él salgan de su radio de influencia en lo posible, procurando que se vinculen con otras personas. Por lo tanto, es imprescindible en un profesional de la educación, ha de considerarse una especial inclinación, amor y confianza en la tarea trascendente de educar, de transmitir parte importante de sí mismo a los demás con fines de servicio. Se trata, en suma, de lo que muchos entienden por vocación, aunque este término se preste a distintas matizaciones. Es imprescindible que el docente posea cualidades específicas de su profesión.
Gran confianza en la educación, en su trabajo concreto. Sin fe auténtica en los frutos
del proceso que él dirige, difícilmente será capaz de vivirlo con ilusión y entusiasmo y mucho menos transmitirlos a sus estudiantes. La educación, adecuación a los comportamientos sociales de un grupo humano, o socialización, se transmite de generación en generación y es en su mayoría inconsciente. La transmisión se realiza normalmente por modelos humanos, por contagio. Respeto hacia los alumnos, que ha
de manifestarse en actitudes de comprensión, ayuda, simpatía, justicia
Sociabilidad y
comunicabilidad como actitudes que favorecen los procesos de interacción psicológica y social en que inevitablemente ha de basarse el proceso formativo. El docente debe ser capaz de abrirse a los demás y ofrecer sus conocimientos, sus ideas y su amistad.
Respeto y cultivo de los valores humanos: morales, intelectuales, culturales. Actitud de continuo perfeccionamiento en todas las dimensiones de la persona. Según Piaget (2002. p. 144), cuyas investigaciones siguen siendo una fuente de consulta insoslayable para todos los docentes independientemente del nivel educativo en que se desempeñen. Sus aportes son invalorables ya que a través de sus estudios se describió con detalles la forma en que se produce el desarrollo cognitivo. Asimismo su teoría permitió que los docentes conozcan con relativa certeza el momento y el tipo de habilidad intelectual que cada alumno puede desarrollar según en el estadio o fase cognoscitiva en la que se encuentra.
Básicamente el docente debe ser un guía y orientador del proceso de enseñanza y aprendizaje, él por su formación y experiencia conoce que habilidades requerirles a los alumnos según el nivel en que se desempeñe, para ello deben plantearles distintas situaciones problemáticas que los perturben y desequilibren. En síntesis, las principales metas de la educación en general y la de los docentes en particular son: en principio crear hombres que sean capaces de crear cosas nuevas, hombres creadores e inventores; la segunda meta es la de formar mentes que estén en condiciones de poder criticar, verificar y no aceptar todo lo que se le expone.
Esto, en la sociedad actual, es muy importante ya que los peligros son , entre otros, caer en la cultura de los slogans o en las opiniones colectivas y el pensamiento dirigido . En consecuencia es necesario formar alumnos activos , que aprendan pronto a
investigar por sus propios medios, teniendo siempre presente que las adquisiciones y descubrimientos realizadas por si mismo son mucho mas enriquecedoras y productivas .
Funciones del Rol orientador del docente
Según González (2004, p. 66), “el profesor facilitador debe esperar a que cada estudiante sienta la necesidad de manifestar sus valores para crear las condiciones que favorezcan su expresión y aceptar que cada estudiante es potencialmente diferente”, y por tanto, manifiesta en diferentes momentos y formas, esta necesidad, lo que requiere de una atención absolutamente individualizada, el profesor orientador diseña las situaciones de aprendizaje que estimulan la formación y desarrollo de valores como reguladores de la actuación del estudiante, en condiciones de interacción social.
Ello implica, diseñar tareas de aprendizaje que propicien la reflexión del estudiante en torno a la importancia de los valores que se pretenden formar para su vida personal y profesional, tareas que los estimulen a asumir una posición activa, flexible y perseverante en la expresión de sus valores como reguladores de su actuación en un clima de participación democrática sustentada en la aceptación, la confianza y el respeto a la diversidad de opiniones y donde el profesor es una autoridad no impuesta sino ganada por su ejemplaridad y condición de modelo educativo.
De igual manera, se considera que un orientador puede asumirse como tal en la realización de un sin fin de actividades consideradas como normales. Cubrir estas actividades, pone en juego las creencias, valores, tradiciones, rituales y disposiciones de quien deja de ser profesor para convertirse en orientador. McLaren (2005, p. 123) expresó que, el acercamiento a través del ritual permite comenzar a develar y desestructurar la forma como se ha adquirido, adaptado y adoptado la práctica de la Orientación, por quien accede a ser orientador. Ver la realización de esta práctica como rito de paso, lleva a considerar que su desarrollo es de forma irregular, compleja y contradictoria al discurso educativo. Transitar de un estado a otro crea un estado de angustia por no saber qué hacer y sobre todo que hacer con lo que no se es: con la propia identidad.
La experiencia de estar sin ser, aunque sea momentáneamente, hace que se pueda distinguir entre ser orientador y llegar a ser orientador, la pregunta es: ¿Cómo o de qué manera se potencia? ¿Cómo o de qué forma esta práctica contribuye en la construcción teórico-metodológica de la Orientación Educativa? Este es el problema silencioso que le ha perdido el miedo al ser orientador, por lo tanto, el amor, el respeto, la esperanza. Actualmente, esta visión cansa y a su vez, lo que con ella se relaciona: la regularidad absoluta, la obediencia puntual e irreflexiva, la adquisición de una forma de hacer, el tener colmado el tiempo de actividades de toda índole, una cierta autorización para olvidarse de sí mismo, el descuido de sí, reducidos a no pensar y sí, a tener actividades de tipo maquinal, en consecuencia, a no necesitar hacerse de una memoria como orientador educativo.
La forma es influida, pero el «sentido» lo es todavía más… la parcial rutina, la reducción de un hacer a un no saber qué hacer, es un signo de decreciente fuerza de muerte en el campo de la Orientación Educativa. La orientación es el programa total o conjunto de actividades y servicios según la Universidad Nacional Abierta (1992) en que se empeña la escuela, encaminada principalmente a brindarle ayuda al estudiante para que elabore y lleve a efecto planes adecuados para conseguir una adaptación satisfactoria a todos los aspectos de la vida cotidiana.
La orientación se considera una disciplina enmarcada en el área del conocimiento de las ciencias sociales, dirigida al desarrollo del ser humano, a quien se le atiende desde el punto de vista individual o colectivo. Es importante asumir la posición de Essenfeld de Brear (1979), cuando analiza las ideas básicas de la psicología humanista, considerando tres tendencias: sobrevivencia, existencia y autorrealización, para lo cual se elaboran programas específicos, tomando en cuenta si la orientación es asistencial (Curativa y Remedial) educativa (Profiláctica o Adaptativa) y desarrollista (Personal y Social).
Explica Higuera (1999), que la orientación es curativa cuando pretende ayudar a la persona a superar problemas de orden social o personal que amerita atención inmediata, cuando esté afectado por una crisis. Se considera preventiva si la finalidad
es ayudar al individuo a comprender que sus acciones en el presente lo puedan conducir a conductas socialmente deseables o indeseables y por ello, se planifican estrategias que contribuyan al logro de objetivos positivos o deseables. Además, es desarrollista al promover el desarrollo de las potencialidades de los seres humanos, sin poner limites, buscando la información necesaria para emprender acciones positivas.
El docente es un profesional práctico, quien en su cotidianidad adquiere un conjunto de competencias y habilidades que lo distinguen de cualquier otro profesional, ya que posee un saber que le es propio el cual se pone en acción cuando enseña. Cabe destacar que el docente crea un clima saludable para ayudar al estudiantado a obtener un efectivo aprendizaje, siendo una de sus mejores contribuciones al proceso de orientación. Los lineamientos sobre política de formación docente a nivel nacional, según la Resolución 12 (1983), la Ley Orgánica de Educación (2009), y el Currículo Básico Nacional (1998), hacen las siguientes consideraciones en:
- Atender a los estudiantes como persona, con sus características individuales
- Fomentar el crecimiento de si mismo, de los demás y del ambiente.
- Explorar el área vocacional del estudiante para orientarlo.
- Contribuir a la formación individual y social del estudiante; propiciar un clima psicológico que facilite la comunicación personal e interpersonal.
- Fomentar el cultivo de valores relacionados con la personalidad, la familia, nación, para detectar y corregir diferencias, comprender y asimilar los rápidos cambios productos de la dinámica social, y estimularle la crítica sustentada en el análisis y la reflexión.
- Facilitar la toma de decisiones en lo que respecta a la vida laboral y / o la continuación de estudios.
Como puede apreciarse, la orientación y la enseñanza integran juntos el proceso educativo, el cómo se enseña es tan importante como el qué se enseña, de allí que el docente estimule al grupo a que trate de entenderse y aceptarse entre si, y a que trabaje en la elaboración y cumplimiento de las normas establecidas por el grupo, para aumentar tanto su autodecisión como su responsabilidad. A las consideraciones arriba
expuestas habría que agregarle una serie de características personales que completan la imagen de un buen docente orientador en Educación Básica. Estas características personales se exponen en el diseño curricular de La Universidad del Zulia (1995. p, 347), las cuales manifiestan que, un docente debe ser:
Creativo: por lo que considera la innovación como posibilidad deseable en sus actitudes profesionales y personales. Honesto: porque mantiene una actitud equilibrada y justa en su actuación personal y profesional. Optimista: actúa siempre positivamente. Perseverante: insiste en la búsqueda de medios y oportunidades para alcanzar mejores logros y mejores satisfacciones. Expresa capacidad para captar y practicar los postulados de la educación permanente. Reflexivo y crítico: analiza los hechos y emprende las acciones necesarias para mejorarlas.
Como se observa, el educador debe estar dotado de características muy especificas para poder cumplir con sus funciones y obtener el éxito esperado en el nivel con respecto a la metodología del Currículo Básico Nacional del M.E (1998) donde se plantean los ejes transversales para poder generar un desarrollo Integral del alumno, y como tal, debe emplear estrategias acordes a sus necesidades e intereses. Según la propuesta para la Reforma del Código de Ética del Orientador (2001) en su artículo 29, plantea los roles que debe desempeñar el orientador, según las áreas y contextos, los cuales pueden ser:
El de mediador: que le permite diseñar, desarrollar y evaluar los procesos que contribuyen con el desarrollo armónico e integral del potencial de los seres humanos. Se pretende que se prepare al docente de manera tal que sirva de enlace entre el- estudiante y el conocimiento.
El de asesor: que le presta sus servicios profesionales actuando como experto en el desarrollo humano en situaciones vinculadas a cualquier área de la orientación. En este caso, asesora tanto a estudiantes como a los padres para propiciar espacios de aprendizaje significativo.
El de promotor e interventor: que participa activamente en los procesos de transformación de los grupos humanos con los que se involucra. Cabe destacar que en el caso que ocupa a la investigación, se requiere de los estímulos de los procesos referidos a la orientación del estudiante de Educación Básica. El de consultor: que le permite diseñar y evaluar planes de intervención. Esto con la finalidad de propiciar experiencias significativas en los estudiantes. El de planificador: que diseña programas, proyectos, acciones y demás actividades propias para la resolución de situaciones específicas, referidas a la orientación. El de investigador: que utiliza las herramientas y técnicas que le proporcionan los métodos de investigación para hacer más efectivo el proceso de intervención y para el desarrollo de la orientación como disciplina, para poderle brindar a los estudiantes las experiencias necesarias para que el educando aprenda.
Otros, derivados de la especificidad del área ocupacional para atender y de los contextos que surjan en el desarrollo de la orientación y que se reglamente por la Organización Nacional de Orientadores. Así mismo, el artículo 30 de la mencionada propuesta señala las funciones específicas que debe cumplir el orientador en cualquier contexto de acción, las cuales se mencionan a continuación:
Ser parte activa del Equipo de Gestión, participando en la formulación y ejecución del Proyecto Educativo Integral de la Institución. Ser líder y agente motivador en la Institución, asumiendo el liderazgo para planificar, dirigir, llevar a la práctica y finalizar programas atinentes a su hacer directo y otros en la Unidad Educativa. Cumplir una función de apoyo permanente a los distintos estamentos de la Institución. Contribuir a crear las condiciones para que todos (equidad) los Aprendices tengan éxito en sus experiencias de aprendizaje.
Además, debe ser un ente prestador de servicios en su Institución. Ser una instancia de acogida entre los diversos actores comprometidos e involucrados en la tarea educacional, esto es, Aprendices - alumnos, Docentes y Familia. Con los aprendices, ser consejero, coordinador, mediador, guía, informador y formador. Con la
familia, ser una articulación que une a los Padres, dar una asistencia educativa hacia y
a la familia. Cumplir una función altamente integradora de los Padres y Representantes.
Al docente orientador le comprende diagnosticar las características de los sistemas humanos en los contextos educativo, organizacional, asistencial, jurídico y comunitario. Asimismo, Fernández (1999, p. 230), expresa la importancia de diagnosticar en educación en valores, “es decisiva ya que contribuye al proceso de socialización del estudiante”, cuyo propósito esencial es convertirlo en un ser social. Desde esta dinámica, el diagnóstico debe penetrar en todo el sistema de influencia educativa, en el cual ocupa un lugar fundamental la familia, la escuela y la comunidad, de ahí la importancia de construir entre familiares, docentes y el resto de los factores socializadores, los medios de comunicación masiva entre otros.
Diagnosticar en valores no es posible en comportamientos aislados y simples, pues ello siempre estaría condicionado por la acción de los diferentes componentes del sujeto. La caracterización de los valores de una persona debe partir de su expresión en comportamientos recurrentes y complejos, que integren la comunicación y la actividad.
Es posible señalar algunos indicadores psicológicos para el diagnóstico de los valores. Ellos son: a) El contenido de lo que expresa el sujeto. En este indicador deben considerarse a su vez el vínculo afectivo, la riqueza de contenido y la elaboración
personal que se evidencie en el discurso. b) La ejecución de la actividad. Aquí se tendrá en cuenta además de sus resultados, la consistencia de la actividad con lo que expresa
y los roles que se asuman en su realización.
Para la formación de valores, la concepción del sujeto presentada, plantea algunas cualidades funcionales que resultan necesarias para su formación. Ellas son:
flexibilidad, capacidad para construir e identificar alternativas de actuación, mediatización de las operaciones cognitivas y proyección futura.
Diseñar es ejecutar y evaluar programas dirigidos a desarrollar el potencial de los sistemas humanos en los distintos contextos y áreas de acción del orientador. Según Díaz (2008, p.64), esta teoría desde la práctica diaria, difiere significativamente de la anterior. Según sus bases, el punto de partida del proceso toma como insumo al niño o la niña como organismo vivo. Esta teoría de que los valores se diseñan, toma como insumo la salida de la teoría anterior. Es decir, esta teoría la alimenta "la persona joven que le hace frente a la vida con un sistema de creencias y valores que se ha ido formando de manera continua y que es capaz de interpretar en el marco de las mismas, todas las situaciones a las que se va enfrentando en su andar cotidiano".
Por tanto, esta teoría no considera o toma en sus inicios a alguien que hay que formarle los valores, sino a alguien que ya tiene formado un sistema de valores determinado. Además, tampoco considera que los padres, la familia y los maestros intervengan directamente en el proceso aunque, sí participa de manera muy activa el entorno. Según la teoría anterior, el objeto de trabajo era el niño o la niña recién nacidos que, como organismo vivo, desconocían en principio la realidad y vivían en un contexto donde los padres, la familia y los maestros eran pilares básicos en la formación de sus valores.
Sin embargo, es utilizado habitualmente en el contexto de las artes, ingeniería, arquitectura y otras disciplinas creativas, diseño se define como el proceso previo de configuración mental, "pre-figuración", en la búsqueda de una solución en cualquier campo. Etimológicamente derivado del término italiano disegno dibujo, designio, signare, signado "lo por venir", el porvenir visión representada gráficamente del futuro, lo hecho es la obra, lo por hacer es el proyecto, el acto de diseñar como prefiguración es el proceso previo en la búsqueda de una solución o conjunto de las mismas.
Plasmar el pensamiento de la solución mediante esbozos, dibujos, bocetos o esquemas trazados en cualquiera de los soportes, durante o posteriores a un proceso de observación de alternativas o investigación. El acto intuitivo de diseñar podría llamarse creatividad como acto de creación o innovación si el objeto no existe, o es una
El verbo "diseñar" se refiere al proceso de creación y desarrollo para producir un
nuevo objeto o medio de comunicación (objeto, proceso, servicio, conocimiento o entorno) para uso humano. El sustantivo "diseño" se refiere al plan final o proposición determinada fruto del proceso de diseñar (dibujo, proyecto, maqueta, plano o descripción técnica) o, más popularmente), al resultado de poner ese plan final en
práctica (la imagen o el objeto producido).
Es una tarea compleja, dinámica e intrincada. Es la integración de requisitos técnicos, sociales y económicos, necesidades biológicas, con efectos psicológicos y materiales, forma, color, volumen y espacio, todo ello pensado e interrelacionado con el medio ambiente que rodea a la humanidad. De esto último se puede desprender la alta responsabilidad ética del diseño y los diseñadores a nivel mundial.
A lo que refiere Maddio (2006. p.234), diseñar “es proyectar nuevas ideas desde
nuestra propia mirada, en donde el diseño al igual que toda obra de arte es captada primeramente por nuestra vista y reflejada en nosotros mismos”. La necesidad particular que habrá de satisfacerse puede estar completamente bien definida desde el principio. Además es posible identificar los diferentes campos del diseño dependiendo de las necesidades que este cubre: vestuario, interiores de casa, carreteras, paisajes,
edificios, barcos, sistemas de calefacción, máquinas, en ingeniería.
Estimular conductas sanas y productivas dentro de la gama de posibilidades del individuo y en su entorno. El facilitador es el que orienta e incentiva las actividades del
participante para lograr con independencia y responsabilidad, los objetivos propuestos con capacidad para utilizar estrategias y recursos que produzcan en el docente el desarrollo de la creatividad y participación activa, la transferencia de conocimiento habilidades y destrezas, situaciones de la vida real y el desarrollo de actividades y valores.
Expresa Serrano (1999) que el docente en su actuación como profesional, debe desempeñar diferentes roles que según Serrano son el rol de facilitador, orientador, promotor social e investigador. El rol del docente como facilitador del aprendizaje, exige una amplia formación personal y profesional, reconociendo que el aprendizaje es exploración, creatividad y una actividad que le exige respuestas ante nuevas situaciones. Como orientador el docente debe poseer conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes y valores que le permitan atender al educando como persona; tomando en cuenta sus características, necesidades e intereses y promoviendo en los alumnos relaciones interpersonales adecuadas.
El desarrollo y adaptación del individuo en su contexto, es una de las funciones que cumple el docente orientar para uno de los grandes dilemas dentro del ámbito escolar, es que no hay espacio para trabajar como es necesario el tema de los valores. Es muy cierto que no hay tiempo de sobra contemplado en la cantidad de contenidos que entran en el diseño curricular de cada año, de cada materia.
Otro de los inconvenientes reales es la dificultad para encontrar consenso al definir cuáles son los puntos fuera del programa, importantes para trabajar, y de qué manera hacerlo. Incluso como profesores se sabe que se va de un aula a otra con muy poca holgura de tiempo, y escasas posibilidades. ¿De qué forma entonces se pueden promover valores? Personalmente creo que hasta hoy, salvo raras excepciones donde todos han podido acordar; enseñar y promover valores es una cuestión de actitud personal y un poco de trabajo extra en el aula:
Aprovechando al máximo el contexto diario y cada inconveniente que pueda surgir para señalar sin disimulos, con todas las palabras, un tema significativo para ellos. Insistir en el concepto y mantener una conducta con él. Hablando mucho, hay mil temas para reforzar, a veces de manera individual, a veces de forma grupal, y existe en cada docente, la actitud que maneja mejor, para hacerlo de manera sólida y contundente. Interactuando con los alumnos de manera de reflejar permanentemente esos valores que se quieren enseñar o promover. Personalmente me resulta, quién no se ha dado cuenta que cada grupo se comporta de acuerdo a como lo hace su profesor.
Tomándose algunos minutos de una clase para leer objetivamente un tema de importancia para ese grupo. Pegar en el aula una lámina que registre códigos de convivencia y pautas de trabajo, entre otros. Los alumnos escuchan, aunque a veces no parezca, más todavía, recuerdan cada pequeña palabra al respecto y cada gesto como no lo hacen a veces con los contenidos curriculares en sí. Tienen una gran capacidad de atención para estos temas (si son serios al respecto) porque tienen una gran necesidad de ellos, hay un gran espacio en su interior que necesita respuestas, o la ciencia de saber formularse bien una pregunta para buscar una respuesta, buscan códigos y conductas que solo se encuentran a través de los valores.
La forma más rápida que se tiene para ayudar a los alumnos hoy, no es más que una actitud personal. Una forma de ser transmitida a la vocación de enseñar. Preferible y más sano es hacerles ver todo lo que aprenden, todo lo que pueden, que pueden ser grandes razonadores, que pueden relacionar, buscar, preguntarse. No sobra tiempo para debates, con suerte y aplausos dentro de poco podamos ponernos todos de acuerdo, mientras tanto podemos hacer algo hoy, cada uno desde su lugar.
Por su parte, Latapí (1999) opina que una educación de calidad debe desarrollar en los estudiantes su carácter, su inteligencia, así como la compasión, y la sensibilidad a las necesidades de los demás. De acuerdo con este autor, un estudiante debe ser educado de tal manera que desarrolle su autoestima y su sentido de logro, pero también debe aprender que la libertad implica responsabilidad hacia las necesidades de los demás. Para el autor citado, las escuelas deben promover una formación integral.
El docente orientador asesora a las personas e instituciones en distintas áreas relacionadas con la atención psicológica y formación de individuos. Cabe destacar, que para cumplir estas funciones, el docente debe ser sensible a las necesidades del estudiante y desarrollar habilidades para satisfacerlas adecuadamente. Así mismo, debe estar consciente que algunos estudiantes, ocasionalmente, necesitan ayuda individual y por ello, debe estar dispuesto a prestárselas, brindándole nuevas estrategias que fomenten y faciliten el aprendizaje significativo, vivencia y la confianza en si mismo.
Es importante señalar, que la orientación escolar contribuye para que el educando pueda obtener pleno rendimiento en sus actividades escolares, de allí que deberá prever los medios para asesorarle en sus estudios, enseñarle a planificar su tiempo, así como mejorar sus hábitos de estudio. Así mismo, le asesora para que obtenga una mejor adaptación en la escuela, al hogar y a la vida social en general, contribuyendo con su labor social y cívica, preparándolo para la cooperación social y los deberes comunitarios.
Aunque el interés de la orientación educativa es el estudiante, también trabaja con todos los elementos de la institución escolar, personal directivo, docente, padres y representantes. Por ello, asesora al personal del plantel para interesarlos en mejorar sus respectivas actuaciones, a través de talleres, charlas, foros, con vista a perfeccionar la atención del alumno, realizando actividades para aproximar la escuela a la comunidad. Con el fin de brindarle al estudiante mayores oportunidades tanto en lo cognoscitivo como en lo afectivo.
Según, Pichardo (1998), si se parte de la base que educar no es sólo transmitir conocimientos, sino despertar en el educando una actitud de apertura al mundo natural
y social, con cuyos enfrentamientos enriquezca creativamente un mundo, queda
descartada toda estrategia meramente repetidora de información y contenido, por lo que
la preparación del personal docente no debe lógicamente percibirse de manera única,
como la preparación para administrar en forma aislada el proceso instruccional, sino que
su función debe estar circunscrita a generar nueva información, nuevos métodos y nuevas orientaciones con relación al proceso enseñanza-aprendizaje.
Sin embargo, la capacidad de un docente se puede desarrollar sólo a través de personas creativas, capaces de cambiar de acuerdo a las demandas y oportunidades que afronte, atentas a satisfacer las necesidades de los estudiantes, usando los métodos y procedimientos pedagógicos que les permitan introducirlos en el estudio del método científico, para que, involucrados en el proceso, no sólo puedan tener acceso a los productos, sino que sean activos participantes en el desarrollo de proyectos de investigación.
El concepto de asesoría que ha sido relacionado con el proceso enseñanza- aprendizaje, es intrínseco al desarrollo del individuo, quien de acuerdo a la pedagogía moderna es un ser naturalmente bueno, consciente de sus propias necesidades en proceso de evolución y con aptitudes en función de su interacción en el medio; su aprendizaje se efectúa mediante un proceso cognoscitivo y de condicionamiento operante, motivado según sus metas, necesidades, experiencia y percepción de la necesidad de resolver problemas.
La escuela actúa sobre el educando estimulando la creatividad, liderando los cambios sociales; el educador por su parte es el orientador de la instrucción formado en la psicología evolutiva, es el asesor y facilitador de experiencias de aprendizaje. Rara vez se encuentran políticas educacionales dirigidas a establecer en forma efectiva el logro de los objetivos tutoriales. Una meta importante de todo asesor es ayudar al estudiante a sustituir una conducta emocional impulsiva por una racional y deliberada, al orientar al estudiante a resolver sus problemas con una base racional utilizando conscientemente sus recursos intelectuales.
En ese sentido, el docente para asesorar a sus estudiantes, debe aplicar estrategias que según López (2009), le permitan “combinar actividades y tareas que conduzcan a la efectividad de técnicas, métodos, procedimientos y formas pedagógicas en el desarrollo educativo el plantel” (p 61), de allí que vigile el ejercicio pedagógico, evaluando y revisando constantemente los procesos y resultados que se obtengan
durante todas las actividades, para que se cumplan con eficiencia. En este orden de ideas, el asesor debe ofrecer sus conocimientos especializados y su experiencia como ayuda para tomar una decisión racional, usando su competencia en el diagnóstico científico y en la interpretación de datos técnicos para ayudar al estudiante a encontrar una forma abreviada de resolver sus problemas sin planteamientos prematuros.
El docente propone unas actividades para obtener la asimilación de valores y manifestarlos en actitudes. Por ello, hay actividades lúdicas, juegos, cuentos, técnicas de trabajo en grupo. Su importancia radica en que favorecen el desarrollo de los hábitos sociales más necesarios para la convivencia, la cooperación y sobre todo, son una ayuda para atender la diversidad.
Mareul, Legrand y Cruchet (1993, p. 87) explican que la preparación de la clase es muy importante, e indispensable para el trabajo sistemático en los cursos, evitando la perdida de tiempo, la inseguridad, la represión y la imprevisión. Por ello, la practica del docente en cuanto al manejo de sus clases debe basarse en actividades de formación integral que abarquen lo conceptual, lo procedimental y actitudinal, por lo cual, el profesor debe generar una dinámica proactiva entre todos los aportes que sirven para ir optimizando los procesos de aprendizajes en sus participantes.
El resultado de los objetivos programados direccionan el proceso de aprendizaje de los participantes, y esto se logra a través de actividades, acciones que se realizan para aprender; explicando Inciarte (1997) que se basa en un cuerpo teórico que explica el proceso de evolución, ejecutando una acción racional de toma de decisiones, en la cual diseñe y prevé a partir de los conocimiento del estudiante de la materia, del proceso instruccional y del contexto, donde se realizara su acción.
Con base en estas posiciones, el docente se propone y planifica actividades dirigidos a fortalecer los conocimientos, habilidades y actividades de los estudiantes, considerado actividades conceptuales, si enfatiza en lo cognitivo y teórico, procedimentales, cuando
tiene relación con lo practico, así como lo actitudinal en función del desarrollo del ser, los valores y costumbre. Estos últimos aspectos, se alcanzan con un proceso lento y gradual, donde influyen distintos factores como las experiencias personales previas, las actitudes de otras personas significativas, la información y experiencias novedosas, y el contexto sociocultural (por ejemplo, mediante las instituciones, los medios de comunicación y las representaciones colectivas). Se ha demostrado que muchas actitudes se gestan y desarrollan en el seno del proceso de enseñanza aprendizaje.
Dentro de las actividades conceptuales es necesario organizar y estructurar correctamente los materiales, lo cual le provee al docente de hacer uso de los conocimientos previos de los estudiantes y que éstos se impliquen cognitiva, motivacional y efectivamente en el aprendizaje. El profesor debe planear actividades donde ellos tengan oportunidades para explorar, comprender y analizar los conceptos de forma significativa, ya sea mediante una estrategia expositiva o por descubrimiento.
Estas actividades se refieren al desarrollo de los contenidos o temas a tratar en las clases que dependen del plan de estudio y son la selección de formas o saberes en el sentido teórico relacionado con los hechos, datos, cifras. Los hechos conceptos son un tipo de contenido que proporciona la construcción del conocimiento, de allí que las estrategias didácticas y los procesos psicológicos mediante los cuales se enseñan y se aprenden los hechos, los conceptos, estructurando las propuestas curriculares en torno a esto para organizar la práctica docente y orientarla hacia la manera mas adecuada de proceder.
La importancia de la práctica permite el recuerdo literal de información, lo mas importante es diseñar ejercicios o tareas que proporcionen la practica necesaria para el aprendizaje memorístico, basado en la repetición como producto de la practica, además, la repetición puede servir para predisponer al estudiante hacia el aprendizaje en tareas futuras siendo recomendable el repaso de los datos y hechos que el estudiante debe aprender.
En el caso del aprendizaje significativo, tanto las condiciones impuestas por el
material como las derivadas de la psicología de los estudiantes hacen que el diseño de actividades didácticos para la comprensión de conceptos, sea mas exigentes que el material utilizado por el profesor, es decir, significativo para los estudiantes, de allí que deben estar organizado y basarse en el conocimiento previo que tengan y así activar y relacionarse con ese nuevo material junto con una disposición favorable a buscar ese tipo de relaciones significativas.
Así pues, la aplicación de los contenidos procedimentales, actitudinales y conceptuales, admite apostar a estrategias que integren, la capacidad de elegir y de responsabilizarse de las opciones que se tomen. Educar es, preparar para la vida; haciendo que el proceso de enseñanza-aprendizaje, cumpla su finalidad socializadora y dote a los participantes de recursos y valores, no sólo para integrarse en el medio social en el que viven, sino para contribuir a su transformación, enfrentándose críticamente a su propia realidad como futuros profesionales de la educación.
Las actividades procedimentales son planteadas como aquellas estructuras, donde el docente busca hacer las diferentes acciones a seguir por parte del estudiante, tales como habilidades y destrezas, empleando estrategias y métodos adecuados a cada situación de manera sistemática y ordenada, de tal forma que las acciones no queden dispersas y que se minimicen los esfuerzos para lograr la tarea y facilitar los resultados, se centran en los aprendizajes del saber hacer con mayor exactitud, destacándose con énfasis en el quehacer cotidiano y así brindarle al profesor herramientas para que sus estudiantes, en concordancia con los valores éticos aprendan a manejar problemas de forma adecuada convirtiendo lo aprendido en una acción eficaz para la vida.
Por tal razón, dentro de los actividades procedimentales, se fomenta el desarrollo de la conciencia ciudadana mejorando el ambiente y la calidad vida, aplicando dichas actividades procedimentales el profesor determina la capacidad de introyecciòn de los contenidos conceptuales, logrando desarrollar en sus estudiantes actitudes para el logro de su desarrollo integral, autónomo e independiente siempre en armonía con el medio que lo rodea. Es por ello que las actividades de tipo procedimental se vinculan de manera personal e individual con el educando y esto le permite al profesor tener una
guía diferente en cada grupo y en cada participante, mientras más profundos sean los aprendizajes realizados podrán ser utilizados en nuevas situaciones de la vida diaria.
La Interacción profesor-alumno que se da a través de las actividades procedimentales según Coll (1998,131) “mas que consistir en una forma de intervención limitadora por parte del profesor, es todo lo contrario, sirve de ayuda de ayuda para que el alumno tome mayor conciencia de los instrumentos, de los propósitos, objetivos y metas a seguir”. De allí, que al tomar en cuenta los procedimientos dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje fomentará el desarrollo integral del estudiante y favorecerá la tarea del docente, ayudándolo a conocer aun más en cada proceso a sus educandos.
Las actividades actitudinales son promovidas como aquellas que fomentan los valores y normas de una sociedad, dichas actitudes se traducen en comportamientos coherentes con los valores humanos de los cuales carecen cada día mas las sociedades. Al promover las estrategias actitudinales el profesor busca desarrollar en pleno la personalidad de sus estudiantes, tanto en un sentido individual como en uno social, para que sean capaces de convivir en una sociedad pluralista. Tal capacitación estrecha lazos (profesor-alumno) contribuyendo a la integración y a la solidaridad. Dentro de las actividades actitudinales el profesor podrá ver el resultado del proceso de enseñanza-aprendizaje comparar si fue efectivo, significativo y si tocó la fibra sensible y humana del estudiante.
Para Coll (1998, p.137) “Las actividades actitudinales son tendencias o disposiciones adquiridas y relativamente duraderas a evaluar de un modo determinado, un objeto, persona suceso o situación y actuar en concordancia con dicha evaluación, por lo tanto las actitudes poseen tres componentes básicos y definitorios que reflejan la complejidad de la realidad social. La formación y el cambio de las actitudes operan siempre con estos tres componentes: Cognitivo (conocimiento y creencias) Afectivo (sentimiento y preferencia) Conductual (acciones manifestaciones declaraciones de intención)
La función principal de las actividades actitudinales no es otra que ordenar, clarificar y dar estabilidad al mundo que rodea profesor-alumno ayudando a categorizar y simplificar lo aprendido. En definitiva, estas actividades sientan las bases para una educación cívica v moral, y permiten la obtención de una educación integral completa. Se considera que los valores tienen el mismo nivel de importancia que las otras áreas del curriculum, por lo que deben usarse todos los recursos entre las que pueden utilizarse y que realmente son efectivas se encuentran: el juego y el cuento como medio para llegar a los valores, así como las dinámicas grupales que se ejecutan durante la práctica pedagógica.
El juego puede servir para fomentar el apoyo mutuo y la cooperación, para promover una actividad que suscite responsabilidades, y fomente la confianza en uno mismo, la autoestima y el respeto a los demás. Pueden ser útiles juegos que ayuden a los niños a resolver de una forma constructiva sus conflictos: el conflicto no debe ser visto como una cosa negativa y peligrosa, donde ganar o perder es la única solución, sino como una situación necesaria para la madurez, para el crecimiento.
Asimismo, el juego es un recurso educativo fundamental en la maduración infantil el papel del juego en el desarrollo de la personalidad infantil. El juego infantil es una actividad que puede abordarse desde muchos puntos de vista, uno de ellos es el educativo. Con el juego el niño pone en marcha los mecanismos de su imaginación, expresa su manera de ver el mundo que le rodea, de transformarlo, desarrolla su creatividad y le da la posibilidad de abrirse a los demás.
El juego tiene un papel muy importante en el desarrollo armonioso de la personalidad de cada niño. Tanto en la escuela como en el ámbito familiar los niños emplean parte de su tiempo en jugar, según sus edades y preferencias, ya sea individualmente o en grupo, dirigidos por personas mayores o libremente, con una intencionalidad pedagógica en unos casos o en otros simplemente lúdica y de relación
espontánea con los demás, pero en todos los casos implica una maduración de la personalidad del niño, desde éste punto de vista partiremos para considerar el gran valor educativo del juego.
Los padres tienen un papel fundamental en la educación de sus hijos, ya desde la cuna, con la palabra y los gestos transmiten el afecto y la seguridad que necesita el niño para su desarrollo; en la elección de sus primeros juguetes y en el juego con sus hijos ya están educándolos, transmitiéndoles unos valores éticos, morales y estéticos, una forma de interpretar la realidad; les están ayudando a desarrollar sus capacidades tanto intelectuales como afectivas.
Según Aguado (2009), el juego constituye un elemento esencial en el desarrollo del ser humano; mediante el juego, y a lo largo de toda la infancia, desarrollamos aspectos cognitivos, motores, socio afectivos y morales. Además, el juego motor, teniendo como eje la motricidad, posibilita la interacción entre iguales, socializando a través de acciones que suponen situaciones de coordinación, de enfrentamiento ante posibles conflictos y de búsqueda de consenso y el acuerdo con los otros miembros del juego.
Es sabido que los valores se transmiten más por cómo se enseña que por el qué se enseña; aquí planteamos una propuesta de inclusión en el currículo del contenido de juego motor centrado en la enseñanza de los valores y algunas de las estrategias metodológicas que permitirán un uso educativo del juego motor, encaminado a la formación y al desarrollo de valores tanto personales como sociales.
En la actualidad, los patios de juegos de los centros escolares son espacios comunes para todo el alumnado. No obstante, una rápida observación de lo que sucede en ellos nos demuestra que ciertas áreas siguen estando vetadas a las niñas. Este hecho es doblemente preocupante. Por una parte, constituye una manifestación clara de sexismo y, por otra, impide a los varones que no desean participar de los juegos "típicamente" masculinos el uso libre del espacio. La observación sistemática de la interacción y el uso del patio de juegos permitirá conocer los comportamientos del alumnado y daros cuenta de los mecanismos de imposición de unos sobre otros/otras.
Cabe destacar que los juegos permiten el desarrollo de valores como la solidaridad, el respeto, la responsabilidad, el compromiso, entre otros, contribuyendo de esta manera con las relaciones interpersonales, la autoestima y en general, la personalidad del individuo, lo cual es arte de la educación en valores. En ese orden de ideas, Vygotsky (1977) considera el juego una actividad social, en la cual, gracias a la cooperación con otros niños, se logran adquirir papeles o roles que son complementarios al propio. Cuando el autor explica el juego simbólico, señala que el educando transforma algunos objetos y los convierte en su imaginación en otros que tienen para el un distinto significado, por ejemplo, cuando corre con la escoba como si fuera un caballo, y con este manejo de las cosas contribuye a la capacidad simbólica del niño.
En razón de lo antes expuesto, el juego tiene como función principal entretener, divertir, pero representa también un papel educativo así como una actividad natural de los niños caracterizados por la espontaneidad que facilite el crecimiento y el desarrollo, por lo tanto, al momento de planificar actividades para la lectura, el docente estudia la posibilidad de la creatividad e interés que despierte en el estudiante, su atención, y por ello, deben realizarse diversas estrategias en las cuales se mantengan interesados a aprender y a adquirir experiencias y conocimientos. Por consiguiente, el niño aprende haciendo, y que mejor actividad que el juego, por ser además de divertido y entretenido, un medio para identificar palabras, ilustraciones, colores, formas, tamaños, desarrollando su inteligencia y su capacidad adoptativa, logrando prepararlo para resolver nuevas situaciones.
El hombre por naturaleza es un ser social que convive y comparte con otras personas parecidos a el, aunque nunca iguales, implicando tener que aceptar las diferencias que pueden existir pero a la vez, la necesidad de ayudar, de ser generoso y contribuir con los otros, siendo solidarios. Para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la cultura (UNESCO, 1997), la solidaridad tiene la idea de cohesión y concordia con otras personas, siendo sensible ante el dolor ajeno y de los problemas de la comunidad, es decir, tener la facultad de sentir, dejarse llevar por los
sentimientos de composición humana, ayudando de forma desinteresada.
Tierno (1996), define la solidaridad “una dimensión claramente humana y de servicio a la sociedad que se pone a prueba, si para prestar ayuda a los demás, se tiene que renunciar a beneficios propios, inmediatos y significativos” (p.73), manifestándose como única alternativa valida capaz de contrarrestar los hábitos de la competitividad que conducen, de manera segura a un egoísmo e individualismo exacerbado. Se considera una determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, no es un sentimiento superficial por los males de tantas personas cercanos o lejanos, sino una actitud definida y clara de procurar el bien de todos y cada uno.
En ese orden de ideas, Ramos (2001), expresa que “la solidaridad tiene los siguientes componentes: la composición, el reconocimiento y justicia” (p.210), explicando que la composición es un sentimiento que determina el modo de ver la realidad humana y social, es decir, supone observar los casos con sentimientos de fraternidad. El reconocimiento se refiere a la dignidad de la persona humana, supone relación de uno con el otro, por el hecho de mantener la convivencia. La justicia es el otro componente que permite la solidaridad del hombre con el hombre, desarrollando un sentimiento de comunidad y afecto.
La honestidad como valor universal, moviliza al mundo hacia una nueva vida con más felicidad. Es la cualidad humana que le permite a la persona actuar siempre con base a la verdad y en la auténtica justicia, dando a cada quien lo que le corresponde. Por ello, ser honesto es ser genuino y auténtico, expresando el respeto por uno mismo y por los demás. Al respecto, la honestidad para Llanes (2001), le permite: Vivir en coherencia con uno mismo, con los propios valores. Actúa en múltiples áreas desde las intenciones más íntimas y personales como son las opiniones acerca de la gente hacia las acciones más visibles como los premios o castigos que se aplican a quienes se educan.
Lo expuesto, implica que la honestidad es un proceso que se va desarrollando en la persona cuando es auténtica, sincera, honrada, justa consigo misma y con los demás,
generando en los otros una imagen de confianza y transparencia que le permite ser creído, escuchado y en ocasiones, admirado por poseer un valor tan importante desde el punto de vista individual como social.
Este valor está ligado directamente con la honradez, que según Rokeack (1973), permite que una persona sea sincera, verdadera, creando confianza, reflejando el comportamiento, el carácter y un sentido de vida propio, pero a la vez, le permite compartir los sentimientos que están en el corazón, lo cual facilita la comprensión y aceptación de los demás. Sin embargo, cuando la persona no es honesta, genera en los demás desconfianza, porque su palabra transmite mentira, con contradicciones, pudiendo cometer hurto, equivocaciones, de allí que su imagen es oscura y produce descontento y disgusto en los demás miembros con los que conviven, al ser deshonesta. El respeto es un valor personal y social, toda vez que debe comenzar por el individuo mismo para poderlo utilizar para los demás. Ramos (2003) plantea que es aceptar sin ser impositivo, aceptar a los demás como son, sin crear violencias para cambiar a quien no se acepta.
Este valor, lleva a la persona a reconocer y no violar los derechos, la dignidad de uno mismo y la de otros. Lleva a apreciar los valores de la autoestima, permitiendo una mayor aceptación hacia sí mismo y un mayor respeto hacia su propia realidad personal, por cuanto al respetarse uno mismo no se engaña, se está consciente y acepta tanto las cualidades y fortalezas, así como las limitaciones. Según Carreras y otros (2001), el respeto “es la consideración, atención y administración que se le debe a una persona” (p. 19); es un sentimiento que lleva a reconocer los derechos y la dignidad de los otros individuos.
Por lo tanto, este valor se fundamenta en la dignidad de la persona, la cual debe ser compartida de igual a igual. Además, este valor se profesa a los otros como personas. Por esta razón, Pérez (2000), considera que “cada persona tiene el derecho de ser tratada y querida por los demás por lo que es” (p. 120); fundamentándose en aceptar las diferencias que tienen los demás; también sirve de punto de partida para ser respetado.
Por consiguiente, el respeto es reconocer el valor inherente a los derechos humanos innatos de los individuos y de la sociedad, que deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con su propósito más elevado de la vida, de allí que hay que aprender a respetar a los otros sin importar la edad, sexo, nivel instruccional o jerárquico.
Según lo planteado, se infiere que el respeto tiene relación con el aprecio que la persona tiene de sí mismo, de su autoestima, valor propio para valorar a los demás, comprometiéndose con un propósito elevado en la vida, siendo amable, cortés, actuando con sentido de humanidad y responsabilidad sin perjudicar al otro, generando desigualdad, rebeldía, vulgaridad, desvalorizando lo que en realidad tiene importancia, lo cual a veces se hace de manera inconsciente, generando conflictos.
La tolerancia es otro valor importante que debe desarrollarse durante las actividades que ejecuta el docente en la práctica pedagógica, es aceptar que los demás no son iguales, que cada persona es diferente, permite ser tolerante, lo cual está directamente relacionado con la honestidad y el respeto, consintiendo las divergencias, aguantando al otro por más que no sea igual o no haga las actividades como las hacen los demás. La tolerancia más que un valor es una condición del individuo para aceptar que todas las personas son distintas y por ello, deben ser pacientes con quienes aprenden y captan rápido y quienes lo hacen lento o no lo logran, aguantando si es necesario y repitiendo hasta que se logre lo deseado.
Para Gil´Adi (2004), “la tolerancia tiene que ver con identificar similitudes y diferencias con los otros” (p. 219), es el camino de la aceptación y para esto, es importante primero, reconocerse con las características propias, historias, modelos mentales, estimarse y aceptarse. Este primer paso permite relacionarse con los otros, reconociendo en los demás como son.
Cabe decir, que la tolerancia implica necesariamente conocer los modelos mentales, ya que muchas veces hay que transigir y aceptar que las diferencias tienen que ver con ellos y no con caprichos, actitudes, contrarias o cuestiones personales. Por lo tanto, ser
tolerante significa según lo explica el autor antes mencionado, reducir la naturaleza destructiva de la competencia, ser capaz de aceptar si uno pierde, tener empatía y preocuparse por los demás.
Si se es empático, las situaciones son más aceptadas y como lo expresa Goleman (2004), cuando se cuenta con esta habilidad de saber lo que siente otro, se es más compasivo, comprensivo y paciente, permitiendo las equivocaciones y errores que puedan cometerse, explicando de manera asertiva pero con cuidado de no dañar, destruir u ofender al otro.
Vale destacar que para Rokeack (1973), la tolerancia va unidad a la paciencia, valor que implica ayudar a los demás, esperando horas posibles en los otros, la comprensión de lo que se dice y se hace, de allí que es fundamental para la convivencia y el respeto de unos a otros, procurando con esto la armonía interna, coadyuvando a tener adecuado contacto con los demás
Es necesario diferenciar entre tolerancia y complacencia, porque esta última tiene que ver con aceptar pasivamente a las personas sin atreverse a discrepar con ellos, por el contrario, debe buscarse la asertividad que según Gil’Adi (2004 p. 22) “es una habilidad de expresar las emociones y pensamientos facilitando actuar en pro de los intereses y derechos sin infringir o negar los de los demás, indicando con esto, ser honesto consigo mismo y con los demás, manteniendo la verdad y sinceridad acerca de las cosas.
No obstante, si la persona no es tolerante, puede manifestar comportamientos contrarios como impaciencia, oposición, obligando a aguantar, consentir, permitir, soportar, para eliminar los aspectos negativos de los otros, acciones que pueden afectar las buenas relaciones y generan sentimientos y emociones adversas que se notan en el tono de voz, los gestos y las miradas, de allí que inciden en la comunicación interpersonal.
Uno de los valores más importante a desarrollar durante los juegos es la responsabilidad, porque cuando la persona sabe aceptar los límites de la realidad, se vuelve disciplinada, equilibrada, cumplidora y responsable, aceptando y acatando
normas y reglas, así como se muestra comprometida con el deber ser, con lo correcto. Para Rokeack (1973), una persona responsable es fiable y digna de confianza y pueden ser efectivos en lo que hacen porque son puntuales, honestos, sinceros y esforzados.
Por su parte, Ramos (2003 p. 86), afirman que ser responsables es “estar en capacidad de cumplir cabalmente todos sus papeles en forma autónoma y además beneficie a los demás”; obligando a respetar al otro como alguien igual, con sus propias dimensiones y proyectos, siendo esto tanto un valor como una cualidad de la persona que le da relevancia ante las otras personas.
Explica Díaz, citado por Willman (2008, p. 145), que la responsabilidad es la condición del hombre, por lo cual éste responde a las consecuencias de sus actos, es decir, se convierte en una característica, condición o competencia que enaltece a la persona en diversas situaciones o momentos donde la ponga en práctica, respondiendo por sus actos, palabras y midiendo las consecuencias que su conducta y actitud acarrean.
Cabe decir, que la responsabilidad está sustentada, como lo explica Aguilar (2002), con valores de confianza, libertad, justicia, honradez y respeto, por eso representa un papel primordial en la educación, al ser un elemento que los padres y docentes deben inculcar, fomentar y modelar en los niños, niñas y adolescentes en formación.
Todo lo antes expuesto, indica que la responsabilidad está estrechamente ligada con la atención que se les debe brindar a los demás, por lo cual, debe fomentarse en la escuela, dándole al estudiante cierto margen de confianza para que vaya obteniendo el sentido del deber, asignándole pequeños encargos para que se sientan orgulloso de hacerlo y puedan además tomar decisiones acerca de lo que se puede decir y hacer.
En ese orden de ideas, Carreras y otros (2001), refiere, cuando se es responsable hay constancia y capacidad de responder adecuadamente ante las diversas situaciones que se le presentan en la vida con un sentido de dignidad y generosidad con las personas, de modo tal que todos salgan beneficiados sin perjudicar a nadie. Por lo
tanto, cuando se es responsable se practica la justicia y el respeto a los derechos de las personas, existiendo un diálogo sincero, de lo que se dice, se hace y se siente.
ser puntual, acatar los compromisos adquiridos, quedando satisfecho de su actuación porque sabe que lo hace de manera correcta tal como está establecido en lineamientos. En tal caso, le permite tener un adecuada convivencia social.
Cuando se habla de valores, inmediatamente se piensa en el deber ser, en lo correcto, cumplimiento del deber y por tanto, estar ceñido al deber, de allí que cuando se comparte con otras personas, es importante decir lo justo y hacerlo siempre pensando en lo que la persona desea que le digan y hagan. La justicia es un valor universal. Al respecto, Izquierdo (1998 p.96). explica que la justicia “incita a dar a cada uno lo que le corresponde, ser justo es cumplir con el deber, con equilibrio, delicadeza, sentido de proporción y flexibilidad humana”.Por lo tanto, es un valor que supone, que debe respetarse la virtud de la igualdad, de la equidad, del orden y la medida.
Por su parte, Carreras y otros (2000), manifiestan que tanto la justicia como la injusticia se descubren en la simple convivencia, siendo clásica su definición como “actitud moral o voluntad decidida de dar uno lo que es suyo” (p.11); siendo ese cada uno, la parte fundamental de la justicia, es la primera consecuencia que lleva a ver la misma relación a otro.
Este valor tiene semejanza o se complementa con el de igualdad que según Rokeack (1973), se define como la hermandad, teniendo las mismas oportunidades que los otros, promoviendo la convivencia, ya que de esta manera, se manifiesta el respeto, la solidaridad y la generosidad, al desarrollar las mismas oportunidades para todas las personas, haciendo prevalecer el cumplimiento de los deberes y las normas de forma similar como punto de partida para exigir los derechos, premios y reconocimientos.
En razón de lo explicado, este valor implica la imparcialidad, ser neutral al escuchar a otros, no emitir juicios de valor dejándose llevar por sentimientos de agrado más por
una persona que por otra, de allí la importancia de ser empático y equilibrado cuando se escucha a los otros, para poder ser justos en la percepción y en las conclusiones.
No obstante, cuando se desarrolla demasiado poder, la persona puede que no sea justo y sincero, perdiendo la Imparcialidad lo cual va a ir en detrimento de algunas personas, a quienes se les puede privar de sus derechos, exigiéndole más los deberes, lo cual impide el equilibrio y la armonía, generando descontento e insatisfacción y afectando la convivencia social.
El cuento es una narración generalmente breve de un hecho o de una serie de sucesos reales, legendarios o ficticios, con la intención de entretener, divertir, moralizar. Es una antiquísima forma de literatura popular que continua viva en las sociedades modernas. Se debe distinguir bien entre éste y la leyenda, la tradición, el mito. En el transcurso de trabajo sobre valores se pueden ir utilizando todos. Tiene diversas funciones psicológicas, lúdicas, lógicas y lingüísticas. Las psicológicas son básicas para incidir en la asimilación de los valores, ya que tienen implicación directa en la conciencia del alumno.
Según Cortazar (2007), un cuento es un acontecimiento dramático que implica una persona en tanto individuo, vale decir, en tanto comparte con todos nosotros una condición humana general, y en tanto se halla en una situación muy específica. Un cuento compromete, de un modo dramático, el misterio de la personalidad humana. Un cuento es una narración corta en la que intervienen, los personajes son las personas, animales o cosas que participan de la historia que se cuenta.
El cuento es una forma literaria definida como una forma breve de narración, ya sea expresada en forma oral o escrita. Posee ciertas características que permiten definirlo a grandes rasgos, considerándose un acto de contar algo en forma breve, en un corto espacio de tiempo. Un cuento es una narración ficticia que puede ser completamente creación del autor, o bien, puede basarse en hechos de la vida real, que podrían incluso ser parte de la vida del autor, quien se ocupa de tomar un sólo tema como el principal, produciendo un efecto sobre el lector o el auditor, y cierra el desarrollo de dicha
temática con un final que, muchas veces, es inesperado, mientras que en otras ocasiones es absolutamente algo predecible.
Un cuento siempre posee ciertos elementos esenciales que forman su estructura. El primero de ellos guarda relación con el hecho o suceso narrado, desde donde se desarrolla el tema central del cuento. En segundo lugar, el contenido, el que le aporta al cuento lo novedoso, lo que le permite ser una interpretación particular de la realidad, aunque esta sea ficticia. Finalmente, la expresión, ya sea lingüística o escrita, es lo que permite objetivar un cuento, pudiendo así poseer un receptor, un lector o auditor, que al escuchar o leer, permite que el cuento adquiera significado y vida.
Explican Ortiz y Rincón (2009) que las funciones psicológicas se pueden clasificar
en: Prueba del yo: El cuento como el juego, es el campo donde el niño entrena, donde prueba su yo. De protección del yo: Para toda persona es importante "soñar".EI cuento es para el niño el canal de sus sueños, la proyección de sus anhelos, anhelos de reafirmación del yo (autonomía, exploración de la realidad, de fuerza, de poder, de
integración de los mecanismos de sublimación, de
transformación de lo que es desagradable y molesto, en agradable y útil. Por último, se clasifica también según la reflexión: que se basa en el descubrimiento de los paralelismos entre lo cotidiano y lo real de la vida, así como el desarrollo del sentido del humor de la ironía: Son adquisiciones indispensables para ayudarlo a dominar sus problemas y tensiones, a tener confianza en la vida.
reflexión, de maduración
En cuanto a la función axiológica del cuento, se plantea que en todo lo que se hace, especialmente en el juego, el niño busca puntos de referencia sin los cuales se encuentra como perdido, de allí que a través del cuento, el docente educa en valores, reforzando el respeto, la solidaridad, igualdad, justicia, paz, libertad, amor, comprensión entre otro. Las funciones lúdicas se refieren al cuento como juego, con la intención de pasarlo bien y divertirse, hacen referencia al razonamiento.
Las funciones lingüísticas se refieren a la mejora del habla: el niño va adquiriendo nuevo vocabulario, estos puntos le vienen dados por las realidades que el descubre como importantes: las satisfacciones en un primer momento, las acciones y actitudes
que merecen aprobación en segundo lugar y los valores en definitiva. Dentro del cuento se habla de: la leyenda que es una narración que se presenta como verídica y que trata de personajes históricos o que se tienen como tales. La tradición es la narración que explica el origen o las causas de algún hecho de la realidad o del entorno inmediato, un pueblo, un fenómeno natural, con un razonamiento mítico que no se acerca a la realidad de los hechos. El mito en la mayoría de las culturas no hay una división clara entre el mito y el cuento: pero, en los mitos, el héroe suele tener personalidad propia e irrepetible.
Finalmente se apunta el valor pedagógico de las narraciones ya sean fantásticas o reales, utilizadas como ejercicio de reflexión y transmisoras de unos valores permanentes que facilitan también la disciplina escolar. Con el cuento se espera conseguir el autodominio y la autoestima.
Los cuentos pueden nacer en cualquier momento, por cualquier motivo; además, son fuente de numerosas actividades: representar, ilustrar, dibujar y lo que realmente interesa es que a través de éste, el niño vaya construyendo y asimilando las conductas que representan sus personajes y vaya descubriendo que cuando se respetan unas normas y unos valores, hay siempre un final feliz. Todas las actividades son útiles para trabajar los cuentos únicamente se deben tener presente la edad de los niños, (as), sin olvidar el desarrollo que representa dentro de su imaginación, fantasía y creatividad. Para los mayores se pueden recurrir a la tabulación o a la fantasía porque a través del cuento, historia o leyenda, se pueden reflexionar sobre una situación o idea.
Bettelheim (1988), hace referencia a la función liberadora y formativa de los cuentos de hadas para la mentalidad infantil. Al identificarse con los personajes de los cuentos, los niños empiezan a experimentar por ellos mismos sentimientos de justicia, fidelidad, amor y valentía como descubrimiento en la aventura de vivir. Considera los cuentos como fuente inestimable de placer estético y de apoyo moral y emocional para la niñez.
Los cuentos llevan a pasear los sueños de niños y niñas convirtiéndolos en su inmediata realidad, una realidad inexplicable para los adultos quienes suelen apagar esos momentos de increíble enajenación con sus serias reflexiones. Por lo tanto, con las historias infantiles no sólo entretienen y enseñan, además juegan un papel decisivo en la vida de niños y niñas que los escuchan o leen, les ayuda a enfrentar sus propios miedos, a superar sus egoísmos y a sensibilizarse ante diferentes situaciones.
El canto es una actividad ligada a distintas acciones que se realizan durante la práctica pedagógica, de allí que es fácil incorporarla como una estrategia o medio para alcanzar algunos objetivos. Por ello, Conde, Martín y Viciana (2004, p.17) expresan que “el canto para los niños es una necesidad y constituye un acto espontáneo que desarrolla la capacidad de expresión artística y afectiva”. Realizar actividades a través del canto tiene un gran valor educativo ya que se trabaja el contenido emocional implícito en todo aprendizaje a través de las canciones.
Una canción es aquello que se canta (produce sonidos melodiosos), se trata de una composición en verso o hecha de manera tal que se pueda poner en música. La palabra canción también permite nombrar la música que acompaña dicha composición. Una canción es una composición musical para la voz humana (comúnmente acompañada por otros instrumentos musicales) y con letra. Típicamente es para un solo vocalista, aunque puede también ser para un dueto, trío, o para más voces (música coral).
Las palabras de las canciones son tradicionalmente de versificación poética, aunque pueden ser versos religiosos de libre prosa. Las canciones pueden ser ampliamente divididas de muchas maneras distintas, dependiendo del criterio usado. Una división es entre "canciones artísticas", "canciones de música popular", y "canto folclórico". Otros métodos comunes de clasificación son de propósito (sacro vs laico), por estilo (baile, balada, Lieder,) o por tiempo de origen (Renacimiento, contemporáneo).
Se considera a la canción como el producto de un trabajo que combina tanto música o melodía con letras y sonidos a ser emitidos por un cantante. A diferencia de muchas otras piezas musicales, aquello que define quizás con mayor firmeza a la canción, es el hecho de que sea diseñada para ser interpretada vocalmente por un cantante. La versatilidad de las canciones es lo que permite adaptarlas a uno o varios cantantes, a diferentes estilos musicales, a diversos instrumentos y a diferentes ritmos.
Una canción puede variar inmensamente en lo que respecta a estilo, instrumentos, composición y duración. Esta situación se ha visto intensificada a partir del nacimiento de la canción popular ya que cada autor puede crear canciones de diverso tipo y duración sin tener que responder a parámetros rígidos previamente establecidos. La canción es hoy en día uno de los elementos más importantes de la cultura occidental. Como parte del arte musical, la canción puede responder al rock, al pop, al rap y al hip hop, al blues y a al jazz, entre otros estilos. Cada estilo construye su tipo preferido de canción pero no hay reglas en cuanto a las características de la misma, pudiendo ser breves o extensas.
Normalmente, la estructura de la canción tiende a ser similar en todos los casos aunque siempre operan especificidades. En este sentido, una canción cuenta por lo
general con un intercambio entre versos y estribillos al cual deben sumarse los momentos en los que los instrumentos continúan la melodía sin letra o sin la presencia de la voz. Las canciones son la forma más viva, fácil y espontánea de practicar la música. Desde los más elementales tarareos infantiles hasta las más elaboradas formas, las canciones ofrecen al niño un sinfín de posibilidades de expresión musical. Las canciones que se les enseña a los niños en la etapa inicial son cortas, alegres, de ritmo cómodo y agradable. En clase, las van repitiendo mientras juegan, descansan.
Una canción o una música bien ritmada pueden servir para organizar unas formas en el espacio que los propios niños pueden inventar. Cuando danzan coordinan los
gestos y movimientos anteriores en grupo, formando círculos, danzas de parejas, líneas que se cruzan. Antes de inventar una danza, analizan la música para conocer las
frases, las repeticiones, el elemento rítmico que sobresale, el tiempo
que cambiar ningún gesto o movimiento que no encaje, una vez que los alumnos la han
y así no tener
Las actividades musicales que se seleccionan llaman la atención por su tema, son sencillas en la organización y desarrollo (ya que se trabaja con niños pequeños), se aborda desde una metodología lúdica, desarrollándolas en forma de juego, son flexibles, adaptadas a sus características, potenciadoras de capacidades, gratificantes, divertidas Algunos criterios que hay que tomar en cuenta para la selección de las mismas son: la edad de los alumnos, la relación entre los contenidos que trata la actividad y los que ellos poseen, que respondan a sus intereses.
Las actividades musicales, según las capacidades que desarrollan se podrán clasificar en torno a tres grandes grupos: actividades de audiopercepción, expresión y representación. Las primeras se ocupan de potenciar las capacidades que hacen posible el desarrollo de la autopercepción. Según el canal de recepción de la información que favorezcan, pueden ser de:
Percepción auditiva (reconocer algunos objetos al dejarlos caer al suelo, ordenar determinados instrumentos según su sonido, adivinar qué persona ha pronunciado una frase, ordenar los sonidos con unas progresiones lógicas )
Percepción visual (colocar los sonidos correspondientes a una acción que ven, a la que se le quitado el sonido original, rodear sobre un papel instrumentos musicales que han escuchado anteriormente )
Percepción sensorial – táctil (sentir con los dedos las vibraciones producidas por un instrumento, reconocer por medio del tacto determinados objetos que han escuchado
Las actividades de expresión son la base para la vivencia e
interiorización musical y los mejores contextos donde se pueden aplicar los conocimientos y las experiencias musicales que se han adquirido. Con ellas se potencia
la expresión musical en sus distintas manifestaciones:
1. Expresión vocal. Dentro de estas actividades podemos desarrollar juegos con las palabras, frases, trabalenguas, imitar y reproducir sonidos de nuestro entorno, interpretar de forma individual y grupal un repertorio variado de canciones )
2. Expresión instrumental. Jugaremos con instrumentos naturales, objetos del entorno y de pequeña percusión, acompañaremos con instrumentos las canciones aprendidas en clase.
3. Expresión corporal y del movimiento. Son actividades de exploración del espacio, adaptación de los movimientos del cuerpo al ritmo de una melodía que se escucha, acompañamiento con gestos de las canciones o la interpretación sencilla de danzas.
Las actividades de representación son aquellas que se refieren al ámbito de la representación gráfico – plástica de la música y de sus elementos, de forma que los niños tienen un primer acercamiento a los códigos de comunicación musical. Suponen un marco adecuado para plasmar el grado de comprensión de los sonidos y sus parámetros. Ejemplos de dichas actividades son: representación gráfica de diferentes sonidos, realización de dibujos para expresar lo que nos sugiere una melodía, expresión de pequeños mensajes sonoros, dictado de sonidos
Las actividades que se proponen para la educación musical deben servir para potenciar habilidades, emociones y capacidades sensoriales, perceptivas y creativas. Debe intentar atraer al niño hacia la música, que aprenda a escucharla, conocerla, respetarla. Así, de una manera instintiva, irá adquiriendo su buen gusto. La música es para los niños una parte esencial de su desarrollo y de su aprendizaje. Y es que el niño es capaz de escuchar incluso desde antes de nacer, por ello, científicamente está comprobado que el primer sentido que desarrolla el feto en el vientre materno es el oído.
Las canciones infantiles tienen multitud de beneficios para los niños. Y es, aparte de ser divertidas por sus bailes, sus letras y su ritmo, son precisamente esas características las que hacen de las canciones infantiles un instrumento esencial en el desarrollo cognitivo, motriz, afectivo, intelectual, auditivo. El niño los percibe y sin darse cuenta, se irá moviendo al ritmo que la música le va marcando. Este movimiento acompasado hará que el niño desarrolle su expresión corporal, su coordinación y su capacidad motriz.
Las canciones infantiles poseen unas letras rimadas y muy repetitivas que son muy beneficiosas para el niño a la hora de aprender las letras. Además, como estas letras van acompañadas de gestos, también favorecen la dicción del niño y su capacidad de comprensión. Y aparte de todo esto, es que las canciones infantiles les encantan a los niños, porque son canciones divertidas, llenas de gestos y de movimientos, con letras graciosas.
En la educación de hoy se presentan numerosas técnicas que influyen sobre el aprendizaje de los estudiantes, estas técnicas, mejor conocidas como dinámicas de grupo permiten que las personas que las practiquen logren experimentar nuevos métodos que le permitan obtener mejores resultados en sus estudios. Rodríguez y Quiñones (2005, p.1), las definen” fuerzas que actúan en cada grupo a lo largo de su existencia y que lo hacen actuar de manera determinada”. Se pueden considerar movimiento, acción, cambio, interacción, reacción y transformación.
En este trabajo se exponen los fundamentos pedagógicos sobre la cual se basa la aplicación de las llamadas Dinámicas de Grupo de las cuales se establecen sus normas, desarrollo, aplicación y resultados, que las mismas producen en las personas que las practican; cabe destacar que cada una de estas técnicas sirven de apoyo para el aprendizaje y su efectividad va a depender de la persona que la ejecute. Se pueden resumir en:
Cuchicheo: En esta, los miembros dialogan simultáneamente de a dos para discutir un tema o problema del momento. Cuchichear significa hablar en voz baja a una persona de modo que otros no se enteren, esta consiste en dividir a un grupo en parejas que tratan en voz baja (para no molestar a los demás) un tema o cuestión del momento. De este modo todo el grupo trabaja simultáneamente sobre un mismo tema y en pocos minutos pueden obtener una opinión compartida sobre una pregunta formulada al conjunto. Esta técnica se asemeja al Phillps 66, puede decirse una forma resumida de el, con la diferencia de que en lugar de 6 personas son 2, los miembros del grupo y el tiempo se reduce a dos o tres minutos.
Esta técnica no requiere de preparación, cuando sea preciso conocer la opinión del grupo sobre el tema, problema o cuestión precisa o del momento, el director o coordinador del grupo invita a discutir sobre el mismo, en lo posible reducido a una pregunta muy concisa. Cada miembro puede dialogar con su compañero mas cercano, el que este a su lado, sin necesidad de levantarse. El diálogo simultáneo, de dos o tres minutos, se hará en voz baja intercambiando ideas para llegar a una respuesta o proposición que será luego informada al coordinador por uno de los miembros de cada pareja. De las respuestas u opiniones dadas por todos los subgrupos se extraerá luego la conclusión general o se tomaran las decisiones del caso.
Phillips 66: El nombre de esta técnica deriva de su creador J. Donald Phillips. Del Michigan State College, y del hecho de que 6 personas discuten un tema durante 6 minutos. Es particularmente útil en grupos grandes de más de 20 personas tiene como
objetivos los siguientes: Permitir y promover la participación activa de todos los miembros de un grupo, por grande que éste sea. Obtener las opiniones de todos los
miembros en un tiempo muy breve. Llegar a la toma de decisiones, obtener información
o puntos de vista de gran número de personas acerca de un problema o cuestión.
Además, esta técnica desarrolla la capacidad de síntesis y de concentración; ayuda
a superar las inhibiciones para hablar ante otros; estimula el sentido de responsabilidad,
dinamiza y distribuye la actividad en grandes grupos. El objetivo principal, consiste en lograr una participación democrática en los grupos muy numerosos. Tal como lo ha expresado su creador: En vez de una discusión controlada por una minoría que ofrece contribuciones voluntarias mientras el tiempo lo permite, la discusión 66 proporciona tiempo para que participen todos, provee el blanco para la discusión por medio de una pregunta especifica cuidadosamente preparada, y permite una síntesis del pensamiento de cada pequeño grupo para que sea difundida en beneficio de todos". El "Phillips 66" puede ser aplicada en muy diversas circunstancias y con distintos propósitos, siendo un
El seminario, tiene por objetivo, la investigación o estudio intensivo de un tema en reuniones de trabajo debidamente planificado. Puede decirse que constituye un verdadero grupo de aprendizaje activo, pues los miembros no reciben la información ya elaborada, sino que la indagan por su propios medios en un clima de colaboración reciproca .El grupo de seminario está integrado por no menos de 5 ni mas de 12 miembros. Los grupos grandes, por ejemplo, una clase, que deseen trabajar en forma de seminario, se subdividen en grupos pequeños para realizar la tarea. Las características son: Los miembros tienen intereses comunes en cuanto al tema, y un nivel semejante de información acerca del mismo.
El tema o material exige la investigación o búsqueda específica en diversas fuentes. Un tema ya elaborado o expuesto en un libro no justifica el trabajo de seminario. El desarrollo de las tareas, así como los temas y subtemas por tratarse son planificados por todos los miembros en la primera sesión de grupo. Los resultados o conclusiones son responsabilidad de todo el grupo. Todo seminario concluye con una sesión de resumen y evaluación del trabajo realizado. El seminario puede trabajarse durante
varios días hasta dar por terminada su labor. Las sesiones suelen durar dos o tres horas.
Según Bello (2005), el seminario como técnica de trabajo grupal se caracteriza por la participación activa de los estudiantes bajo la dirección del profesor, dentro de un ambiente de diálogo e investigación. Este método de estudio tiene como fin primordial y práctico el preparar al estudiante para que por medio de la mutua colaboración con sus compañeros y el director genere conocimiento.
Pequeño grupo: Muy interesante para estimular la creatividad de los alumnos puesto que son muy pocos cada cual puede expresar su opinión. El estudio de casos se hace desde todos los puntos de vista. Son los conocidos como grupo reducido de personas, no menor de 5 ni mayor de 20 personas, los cuales se reúnen para intercambiar ideas, sobre un tema de manera informal, considerada como un intercambio que se da en los individuos "cara a cara", donde todas estas personas o individuos poseen un interés común para discutir un tema en particular y resolver un problema o adquirir una información especifica, todo esto bajo un clima de espontaneidad, libertad de acción, buen humor, guiado solo por las reglas generales que rigen el proceso, las cuales son punto clave para diferenciar esta técnica de una charla o conversación corriente.
Según Caldela (2005), la lluvia de ideas es una técnica en la que un grupo de personas, en conjunto, crean ideas. Esto es casi siempre más productivo que cada persona pensando por sí sola. El torbellino de ideas ("brainstorming") es una técnica de comunicación, de búsqueda grupal de soluciones o resultados, que favorece la libre expresión individual de las ideas, sin restricciones ni censuras, y trata de romper la influencia de la rutina, de lo ya establecido, para buscar nuevas propuestas más creativas e imaginativas. El torbellino de ideas, centrado en un tema o problema a tratar, con frecuencia produce ideas nuevas, planteos originales, entre los cuales puede ocasionalmente haber aportes muy valiosos.
En el torbellino de ideas, el grupo se reúne para tratar un asunto bien delimitado, que es presentado por el coordinador y luego debatido por los asistentes. Los aportes de
cada uno son registrados para un tratamiento posterior. Hay dos modalidades básicas de trabajo: libre (cada uno habla a medida que se le ocurre algo, sin ningún orden) y ordenada (sucesivamente cada uno expone una idea, formando una "rueda de opiniones"). El torbellino de ideas es un modo de acción propicio al trabajo grupal y a la creatividad, cuya utilidad no se limita a un tipo de problemas sino que puede aplicarse en forma muy flexible a una gran variedad de situaciones.
El role playing es una representación de situaciones; se reparten papeles o roles diferentes entre diversos alumnos, según la situaciones o actitudes que mas interesen a la clase. Es una técnica a través de la cuál se simula una situación que se presenta en la vida real. Al practicar esta técnica debes adoptar el papel de un personaje concreto y crear una situación como si se tratara de la vida real. El obje

References: Resolución 
 resolución 
 resolución 
 Resolución 
 artículo 29
 resolución 
 artículo 30