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Timestamp: 2017-10-19 03:40:22+00:00

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El parto distócico en el ganado vacuno | Albéitar Portal Veterinaria
El parto distócico en el ganado vacuno
El control en los días previos al parto es fundamental
jueves 05 de mayo de 2016, 12:26h
Tener claro qué actuaciones se deben seguir ante un parto distócico y en qué momento llevarlas a cabo es de suma importancia para intentar salvaguardar la salud y la vida del ternero y de su madre.
Posición dorso sacra con desviación lateral de la cabeza.
Posición dorso sacra con flexión ventral de la cabeza (flexión sobre el esternón).
Posición dorso sacra con flexión dorsal de la cabeza (flexión sobre el lomo).
Codo en flexión.
Presentación de patas traseras.
Presentación de las cuatro patas al mismo tiempo.
Presentación de la parte dorsal del ternero.
Novilla en los dias previos al parto.
Vaca con distocia (el parto no progresa después de dos horas).
Vaca en parto durante la fase de expulsión.
Episiotomía en una vaca después del parto.
Vaca con episiotomía y su ternero.
Terneros muertos de parto gemelar. Ambos se extrajeron muertos, el primero venía mal colocado con la cabeza para atrás en posición lateral.
Mónica Espada [1,2], Luis Figueras [1,2], Laura Carreño [1], Carlos Alcay [1], Laura Sastre [1] y Alfonso Villarroya [1]
1. Gabinete Técnico Veterinario
2. Departamento de Patología Animal. Facultad de Veterinaria de Zaragoza
Una de las preguntas más habituales que suelen hacer los ganaderos en el comienzo de su actividad es: ¿cómo sé si el parto va bien o cuándo tengo que llamar al veterinario? La respuesta no es fácil porque cada parto es diferente y la experiencia es un gran valor para obtener un buen resultado.
El control en los días previos al parto es fundamental: observar cómo se realiza la preparación al parto, el control de la alimentación de la vaca, así como su estado general. Todos los posibles signos clínicos observados en los días previos (la presencia de prolapso vaginal preparto, anorexia, dolor abdominal, heces líquidas, asimetría en la ubre, cola levantada, pérdida de volumen de la ubre, etc.) van a aportar información relevante.
Uno de los signos más indicativos de que se aproxima el parto es que la vaca se separe del resto. El animal se encuentra incómodo, no acude a comer, se levanta y se tumba, y pierde el tapón mucoso. Finalmente, cuando la vaca se tumba comienzan las contracciones. En estos momentos la persona encargada deberá estar pendiente de la evolución del parto, especialmente cuando se observa que comienza la fase de expulsión. A partir de ese momento, hay que controlar si expulsa la bolsa, si hay rotura de aguas, si se exterioriza alguna parte del ternero, etc. Se recomienda no tocar a la vaca si no es necesario y, sobre todo, no apresurarse en la extracción del ternero. Mi recomendación siempre es la de no intervenir si no es necesario. Es frecuente que algunos ganaderos, en estos momentos de incertidumbre, se pongan nerviosos y quieran extraer a la cría antes de tiempo por miedo a que esta se ahogue. En ese caso es importante explicar las posibles consecuencias de una manipulación precoz (rotura del cuello de útero, desgarros vaginales, episiotomía por falta de dilatación vulvar, etc.). Una vez que se inician las contracciones, indicativas de que el proceso del parto se ha desencadenado, se recomienda su control periódico, cada 20-30 minutos, y siempre desde lejos de forma visual. Observar que la vaca se tumba y comienza a empujar, cómo se ven las patas del ternero y cómo va saliendo en cada contracción un poco más.
Si tras una hora de parto no se observa ninguna parte del ternero y la vaca continúa haciendo fuerza o lleva la cola levantada y se ve colgando parte de la placenta, pero el ternero no asoma, o la vaca ha roto la bolsa de agua pero no se percibe que haga fuerza es el momento de realizar una exploración vaginal. El tiempo de espera que se recomienda es de una hora y media en vaca y dos horas y media en novilla tras los primeros signos observados, pero es muy importante el criterio de un observador experimentado. Antes de cualquier actuación, es fundamental realizar una buena anamnesis (aprovechando el momento en que nos colocamos la vestimenta para partos: guantes, lubricante y desinfectante). Es importante la información de días de gestación; si la gestación fue por inseminación o por monta natural; en caso de ser una ganadería con toro, tamaño de sus crías; historial de la vaca (número partos, distocias en partos anteriores, mortalidad perinatal, estado sanitario de la ubre, asistencia al ternero tras el parto, etc.).
Antes de la exploración es importante sujetar bien a la vaca previendo la posibilidad de que en el momento de la extracción pueda tumbarse. Lo ideal es anudarla con poca cuerda y a media altura, en una zona en la que se pueda manipular bien al animal y sin riesgo de que se quede encajado al postrarse. En este momento es importante la observación externa de la vaca: estado general, signos de fatiga, preparación al parto (ubre bien preparada, dilatación de vulva, distensión de los ligamentos, etc.).
También debe inmovilizarse la cola en un lateral y realizar un lavado vulvar con agua y yodo. Una vez hecho esto se puede llevar a cabo el examen obstétrico por vía vaginal.
En la primera valoración se examina el tamaño del canal del parto (si es estrecho, si está dilatado, si está engrasado o si hay alguna malformación). Introduciendo más la mano se alcanza el cuello del útero, en cuya exploración se evaluará el grado de dilatación y si existe torsión:
1. Grado de dilatación del cuello del útero
No existe dilatación. Esta es la alteración más frecuente en novillas. En estos casos debe aplicarse un espasmolítico que actúe sobre las fibras musculares del útero (por ej. hidrocloruro de vetrabutina, que requiere una prescripción excepcional porque no está registrado para vacuno). Se debe valorar la dilatación del cuello cada 30 minutos mediante palpación con un periodo máximo de dos horas sin resultados.
Existe dilatación incompleta. Esta alteración aparece con más frecuencia en vacas con déficit alimentario y baja condición corporal. Se recomienda pinchar un espasmolítico de cuello de útero y realizar un ligero masaje manual del cuello.
En ambos casos, cuando tras estas actuaciones el cuello no se dilata hay que optar por la realización de cesárea.
Nunca se deberá intentar extraer el ternero cuando el cuello no se haya dilatado completamente porque existe un riesgo muy alto de romperlo o de producir un prolapso al extraer el ternero. En ambos casos, con mal pronóstico para la vaca.
2. Torsión de cuello del útero
Se produce cuando el útero se gira dentro del abdomen. Este proceso es más frecuente en animales que se encuentran en zonas de montaña o en aquellos que tienen que subir o bajar grandes desniveles durante la gestación. La torsión puede ser:
Media: cuando se palpa la torsión introduciendo la mano o los dedos en el útero
Total: cuando el cuello está completamente cerrado. Es uno de los procesos más costosos de corregir para el veterinario y que más experiencia requieren. La torsión se debe resolver mediante el giro del útero en la dirección contraria a la torsión. Dicha manipulación puede realizarse mediante manipulación rectal girando manualmente el útero o bien mediante el volteo de la vaca, asegurando correctamente el giro de vaca. Siempre debe intentarse la resolución de la torsión, dejando para última opción la cesárea.
En el caso de torsiones incompletas es más sencilla la resolución manual, sobre todo si se ha roto la bolsa, porque se puede agarrar al ternero más fácilmente lo que ayuda a realizar el giro. En el caso de torsiones completas es más costoso porque dependiendo del tamaño de la vaca y del feto cuesta localizar una zona para ejercer la presión. Además, en este caso, tras la resolución de la misma podemos encontrarnos con dilatación incompleta del cuello uterino que habrá que resolver siempre previamente a la extracción del ternero.
Una vez se ha realizado la valoración del canal del parto y del cuello del útero, lo siguiente a examinar es:
3. Tamaño del ternero
Se debe valorar si el tamaño del ternero es equilibrado con el espacio del canal del parto. Desequilibrios entre dimensión de canal de parto y tamaño de ternero son la principal causa de cesárea. Esto se presenta principalmente en ganaderías de aptitud cárnica en las que se realiza monta natural. Cuando se trabaja con inseminación artificial no suele haber distocias por esta causa.
Hay que determinar si el ternero está vivo, si tienen mucha o poca vitalidad o si está muerto. En caso de terneros muertos se puede contemplar la resolución del parto mediante fetotomía.
5. Lubricación
La lubricación del ternero y del canal del parto es muy importante para favorecer la manipulación del ternero dentro del útero y, por tanto, determinante para algunas correcciones. En partos que se iniciaron hace muchas horas o días con terneros muertos y secos la resolución es más costosa y más grave para la vaca por las lesiones a nivel de mucosa uterina que se pueden generar, en muchos casos irreversibles.
6. Posición de la vaca
Siempre que sea posible es mejor mantener a la vaca de pie. En esta posición es más fácil resolver las distocias porque existe más espacio y menos presión del resto de vísceras sobre el útero.
7. Posición del ternero
Las distocias por incorrectas posiciones del ternero son las más frecuentes.
Distocias por la incorrecta posición del ternero
La posición dorso-sacra del ternero se considera la normal. El ternero aparece con las patas delanteras y con la cabeza por encima de ellas. Alteraciones de esta posición, y por lo tanto distocias, en las cuales habrá que intervenir son:
Alteración de la posición de la cabeza
Presentación dorsal con desviación de la cabeza del ternero que puede colocarse lateralmente al cuerpo, dorsal (sobre el lomo) o ventral (sobre el pecho). Esta posición requiere de la actuación del veterinario para la colocación correcta de la misma.
En algunas ocasiones se encuentra asociado a estrechez de la cavidad pélvica o insuficiente dilatación del cuello del útero, por lo que en el momento en el que el ternero se va colocando en posición hacia el canal del parto se vuelve por falta de espacio.
Es necesaria la corrección de la posición de la cabeza, manualmente o mediante los ganchos atraumáticos de los ojos, previa a la extracción.
Alteración de la posición de las patas
Se trata de la presentación dorsal del ternero con presencia de una única pata. La otra extremidad se encuentra en semiflexión o flexión completa sobre el cuerpo. A pesar de que la segunda posición es más costosa de resolución, la primera suele hacer que el ternero quede más encajado en cavidad pélvica. Excepto en el caso de terneros de muy poco tamaño, partos dobles o abortos que pueden extraerse en esta posición, se recomienda resolver esta posición antes de su extracción. Para ello con la mano o con la ayuda de una cuerda se dará la vuelta a la mano.
Pueden ocurrir otras variaciones en la posición del ternero como son la presentación del ternero con las patas anteriores o posteriores pero en posición ventral. Requieren la manipulación del ternero para su extracción. La recolocación es más fácil cuando existe buena lubricación. En vacas con pelvis estrechas o vacas tumbadas es más costosa.
Presentación posterior del ternero
Puede tener dos variantes:
Presentación de patas traseras. En esta posición el ternero puede nacer sin asistencia. Suelen ser partos más largos debido al hecho de que las contracciones son menores y en un alto porcentaje de casos la cría nace muerta por ahogamiento o con graves signos de hipoxia sufriendo mortalidad perinatal en los días siguientes al parto.
Presentación caudal con las patas flexionadas hacia delante (ternero sentado). Esta posición requiere obligatoriamente asistencia. Cuando la resolución es en las primeras horas, el ternero está vivo y el canal está lubricado, es fácil de resolver y de buen pronóstico. Sin embargo, cuando el ternero está muerto, el canal seco y la vaca agotada del esfuerzo del parto se llega a encontrar la parte posterior del ternero encajada en el canal del parto. En estos casos la resolución por colocación y extracción resulta muy complicada, por lo que en algunos estos casos más fácil y más rápido realizar una fetotomía.
Situaciones transversales del ternero
Son posiciones menos frecuentes en las que es preciso empujar las patas posteriores hacia el abdomen. Puede ocurrir la presentación de las cuatro patas al mismo tiempo o la presentación de la parte dorsal del ternero. Esta última es una distocia de difícil resolución y en la mayor parte de los casos es necesaria la realización de intervención por cesárea.
Aunque en vacas es poco frecuente el parto doble (5,23 %, según datos de los autores), se pueden presentar distocias por mala presentación de los dos terneros, bien por presentación de extremidades de diferentes terneros o porque ambos queden encajados en el canal del parto en diferentes posiciones. Lo complicado en esta actuación es identificar las partes de cada uno de los terneros para poder desencajarlos. Se debe proceder en primer lugar a la extracción del que esté mejor colocado.
La nutrición de la vaca en los últimos meses de gestación es determinante para que la vaca llegue al parto con óptima condición corporal y para reducir distocias al parto por debilidad o carencias de determinados nutrientes.
La experiencia del personal encargado del control de los partos es muy importante, tanto en el caso de que sean ellos los que los resuelvan como en el caso de que sea el veterinario el que tenga que asistirlo.
La higiene en la atención al parto es una obligación.
El principio básico ante cualquier parto distócico es que nunca debe intentarse la extracción del ternero sin la exploración adecuada de la vaca y el examen correcto de la posición del ternero.
El tiempo de dilatación en el parto de la vaca es necesario y variable en cada vaca o novilla. No hay que apresurarse en la extracción del ternero.
Mantener la calma y la experiencia son fundamentales para la correcta solución de los partos con un mayor grado de éxito.
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