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Timestamp: 2017-08-16 15:18:58+00:00

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Charly, la estrella que puede hacerlo todo
2017-02-21 12:10:18
...Random o muy Charly...
Este 22 de febrero, el músico argentino presentará a la prensa su nuevo disco, Random, cuyo primer single es “La máquina de hacer feliz”. Con tonos de blues, el mismo Charly grabó todos los instrumentos de su nueva producción. Aquí un texto que recuerda la trayectoria de este monstruo que cumplirá 66 años en 2017
Desde que tengo memoria he escuchado música argentina, en un inicio eran Mercedes Sosa, León Gieco y Víctor Heredia los que inundaban los domingos musicales en casa. Siempre progres, siempre abiertamente rojos y esperanzadores. Después, con la adolescencia fui acercándome a Fito Páez, Pedro Aznar o Soda Stereo (Cerati solo vendría después), todo eso sin saber que en medio de ellos, de los domingos en casa y el primer discman, había un personaje que había hecho eco en el folclore y el llamado rock argentino, ese personaje es Charly García.
Este texto busca revisar a Charly García, apuntando paso a paso su desarrollo como músico, como estrella de rock, como el personaje hundido en las drogas, y como el superhombre que sobrevive hoy todavía con varias neuronas fundidas por alcohol y drogas, y que con 65 años está por sacar su nuevo álbum a finales de febrero. Lo que quiero plantear aquí va más allá de la mirada literal que podemos tener del músico argentino, va a mirarlo como el genio que es y con la mirada enamorada que le profeso, verlo como el que hace esas canciones que traspasan modas.
“Si tuviéramos que ejemplificar al músico de rock argentino, sería Charly”, dice Gustavo Santaolalla, y es que no hay nadie antes de él que haya inventado ese papel, no hay quien pueda ocupar su puesto –aun cuando tiene varios herederos—. Con Charly hay un parteaguas en la música argentina, como dice Pedro Aznar. Pero el parteaguas no se queda ahí, sino que llega a la vida de todos los que hemos escuchado su música.
La carrera de Charly inicia cuando a los tres años alguien tiene la fantástica idea de regalarle un piano de juguete; a los cinco empieza a tocar música clásica y a los 12, con un título profesional de profesor de piano, inicia una corta carrera de concertista clásico. Algunos recuerdan que en ese entonces Charly al tocar cambiaba de Mozart a Chopin, sin que nadie se diera cuenta. El pequeño concertista terminaba y todos aplaudían, su oído absoluto le daba la capacidad de cambiar las melodías más escuchadas, pues para Charly era un juego. Charly, desde ese momento, ya era una estrella, y como él mismo lo ha dicho: las estrellas pueden hacerlo todo.
La fama no llega a García hasta 1971, cuando aparece al lado de Nito Mestre en la legendaria banda Sui Generis. Se presentan ante cientos de personas por primera vez en el Buenos Aires Rock y con “Canción para mi muerte” cautivan al público que los seguiría hasta el día de hoy. Sui Generis tiene canciones de sencillez musical, de crecimiento post adolescente, que siempre hablan de amor, pero con profundidades que invaden hasta al que se cree limpio de lágrimas.
Y es que “Canción para mi muerte” es una canción total por donde pasa la infancia soñadora, el amor puro, la desilusión de la vida y la esperanza que pueden darte una mujer, un hombre, unos ojos grises o la nota musical que alcanza a ser escuchada por el corazón que habita en una cama preparada para dos: ahí está el centro del universo.
Canciones como “Confesiones de invierno” (disco homónimo), “Botas locas” y “Juan Represión” (Pequeñas anécdotas sobre las instituciones), tienen una carga social tan potente, al grado que las últimas dos fueron censuradas por la junta militar del momento. Con un éxito rotundo alcanzado en cinco años, Charly García se aburre y busca algo nuevo, propone a Nito Mestre acabar con Sui Generis y la historia de esta banda termina con conciertos a reventar en el Luna Park.
Cuenta Charly que al llegar a su casa después del último concierto de Sui Generis, después de los aplausos que duraron horas, descubrió lo que era la soledad del artista. No pasó mucho tiempo para que García tomara las riendas una vez más y creara una nueva banda, Serú Girán, integrada por David Lebón, Pedro Aznar, Óscar Moro y el mismo Charly García. Con esta banda, la apuesta por explorar más géneros musicales llegó al extremo de lograr permear todos los gustos musicales de la Argentina, además de todos los niveles socioeconómicos. Su éxito llegó a ser tal que fueron llamados “los Beatles criollos”.
El compromiso social volvió en Serú con canciones que disfrazan significados y por medio de metáforas indescifrables para los censores en letras como:
“Canción de Alicia en el país”: “Quién sabe, Alicia, este país/ no estuvo hecho porque sí.../ Te vas a ir, vas a salir, / pero te quedas/ ¿dónde más vas a ir? / Y es que aquí sabes/ el trabalenguas traba lenguas,/ el asesino te asesina,/ y es mucho para ti”.
Para el año 82 y después de haber creado varias bandas, Charly se convierte en solista y saca su primer álbum, Yendo de la cama al living, de donde se desprenden canciones como “Yo no quiero volverme tan loco”, “Inconsciente colectivo”, o “No bombardeen Bueno Aires”, las tres con amplio sentido social, pues la Guerra de Malvinas estaba a todo lo que daba. La década de los 80 del siglo XX sería la de más éxito para Charly García, todos lo querían en sus shows de TV, en las estaciones de radio y no había chico que no conociera sus canciones.
Charly rompe en este momento todos los límites musicales y explora más allá en sus letras y melodías. Conciertos multitudinarios convertían a Charly en la estrella del rock argentino.
Canciones como “Los dinosaurios” (Clics modernos) se convirtieron en himnos de la sociedad argentina. La canción fue lanzada hasta el 83, pero escrita en la década anterior, cuando la dictadura de Videla. En su letra se habla de los desaparecidos, en cómo todos podían ser blanco de la dictadura cualquier día, y en su letra Charly brinda esperanza al decir que mientras todos son víctimas potenciales, es un hecho que los dinosaurios (los villanos) habrán de desaparecer.
En el disco Parte de la religión la canción “Rezo por vos” fue escrita por el gran Luis Alberto Spinetta. Los dos más grandes del rock argentino se reunían para hacer un álbum conjunto, pero las personalidades tan distintas, genios ambos, hicieron que el proyecto quedara trunco en una sola canción. Después de la ruptura Spinetta le escribe el tema “Pobre amor, llámenlo” donde dice “hoy Carlos partió sin esperas desde un no lugar/ y algo que noquea nos quedó aquí como el speed de la luz/ acaso un adiós”. Pensémoslo así, Charly es ese chico que tú mismo puedes o pudiste ser, el que perdió a la chica y aun así la sigue amando, el que sabe que es insoportable, pero lo intenta. Spinetta era un poeta, un loco inalcanzable, y es por eso que Charly tomaba esa distancia de él.
Otro de los temas del álbum, quizá el más emblemático y mejor de todos, es “El karma de vivir al sur”, dedicado a su hijo Miguel, quien un día llegó sin avisar para vivir con él. El choque de personalidades fue abrumador, en la canción le dice:
Me vas a hacer feliz / vas a matarme con tu forma de ser. /Me vas a hacer reír /vas a matarme con tu forma de ser. /Me vas a hacer feliz /vas a mostrarme ese lado inconcluso. / Me vas a hacer reír /vas a mostrarme lo que no puede ser...
Charly cuenta una de esas situaciones donde todo puede ir en contra, pero uno pone todo en el asador incluso sabiendo que amar a alguien nos puede lastimar.
La década de 1990 fue la peor época de Charly: las drogas y el alcohol lo embrutecen, mujeres y dealers lo persiguen, pasa de estar en los periódicos por su genialidad musical, para ser el personaje lleno de escándalos. Es una estrella indomable que rompe instrumentos en conciertos y se presenta en estados alterados cada vez más intensos.
La estrella se sale de control. Empieza con los discos incomprensibles, como dicen algunos críticos, y lanza su eslogan “Say No More” (SNM), su respuesta a todos los periodistas que hablan mal de él.
La excentricidad de sus shows lo lleva a chocar con la asociación Madres de Plaza de Mayo, quienes no entienden el performance que plantea García donde propone lanzar muñecos de bebés desde un helicóptero haciendo alusión a las tácticas de desaparición de la dictadura. Charly entiende a la asociación y cambia la dinámica, invita a Hebe de Bonafini y otras de las Madres a cantar con él en el escenario “Los dinosaurios”, convirtiendo la polémica en uno de sus conciertos más políticos y con una carga sentimental muy fuerte.
Los tabloides siguen llenos de fotos de García en drogas, desnudándose en conciertos, o saltando del noveno piso de un hotel. Antes de que Mercedes Sosa llegara a rescatarlo para grabar un disco juntos, ya se podía ver la influencia tan fuerte que podía ejercer sobre él. En los conciertos para conmemorar a Sui Generis, García se muestra ahogado en drogas y alcohol, no alcanza bien los ritmos de las canciones y cambia las letras; sin embargo, en cuanto Sosa aparece para cantar con ellos, a él se le baja la sobredosis y se convierte en el niño emocionado por jugar con su madre.
En el 97 lanzan juntos Alta fidelidad, cuando Charly es visto como el peor ejemplo de la Argentina y su talento queda opacado por el escándalo. En el disco, Mercedes Sosa canta algunas de las canciones más emblemáticas de Charly, las más deprimentes también, e incluso llega a cambiar letras por parecerle algunas demasiado tristes, dándoles así un rayo de esperanza.
Bancate este defecto
Hay subidas y bajadas en la vida de Charly García; sin embargo, su trabajo como músico es espléndido, siempre limpio e innovador. Su música atraviesa las fronteras de las edades y los países, crea música para todo un continente y se mantiene. El ya conocido “Concierto subacuático” demuestra cómo no hay escándalo que logre nublar a los que han sabido escucharlo más allá de la provocación amarillista y seguirlo como el gran músico que es. En dicho concierto, apenas en 2009, vemos a un Charly García que ya es mayor, pero que no deja de ser la estrella que el público persigue y corea. Parecía que el gran concierto habría de quedarse en sólo una ilusión, pues antes de iniciarlo una tormenta eléctrica con lluvias torrenciales inundan el estadio, pero la gente en lugar de irse empieza a desnudarse y a cantarle “feliz cumpleaños” al papá del rock argentino. Con plásticos en los teclados, y Charly con un poncho encima, la banda da un concierto de hora y media donde nadie se va a pesar de la lluvia y todos gritan, bailan y cantan, en el éxtasis.
Charly García no puede mirarse en blancos y negros, en buenas y malas épocas, es un personaje entero, que se inventó a sí mismo, así como abrió brechas y creó camino para los grandes del rock en todo América Latina. A finales de febrero de 2017 sacará su más reciente trabajo, Random, un disco impredecible del que podemos esperar sólo brillantez. En el primer sencillo “La máquina de ser feliz”, encontramos a un García que vuelve a la melodía de Sui Generis, pero sin ser Sui Generis, con tonos de blues, y una letra que piensa en esa felicidad que viene y va, incontrolable en el mundo digital, descubriendo que la felicidad no te la da una máquina en soledad, la necesidad de estar con alguien más, la soledad del artista otra vez, la soledad universal. Charly García es el ejemplo del músico de rock argentino, y el músico de rock argentino no puede ser sin Charly García.
Imágenes 2 y 3: http://clar.in/2ldGi3w

References: Sui Generis
Sui Generis
Sui Generis
Sui Generis
Sui Generis
Sui Generis
Sui Generis