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Timestamp: 2019-05-24 02:49:16+00:00

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CDRI: Usted comenzó a ser embajador en el año 1974, así que ha vivido como diplomático toda la transición desde la época de Brezhnev hasta hoy en día, desde la Unión Soviética a la Rusia contemporánea. ¿Cuáles ve usted que son los retos principales de la Nueva Rusia?
Embajador Zaemsky: Me da gusto darle esta entrevista, porque yo creo que estos intercambios son muy importantes, y le agradezco esta oportunidad. En lo que se refiere a los retos de la Rusia contemporánea, yo diría que eso puede reducirse a una sola palabra, que es la modernización. Y esa modernización que en primer lugar tiene que ver con la economía, pero también con los servicios públicos, con todo lo que se está haciendo en el país para el bien de su gente. La política exterior rusa tiene como una tarea ayudar a la modernización del país, y por eso nosotros estamos trabajando en las embajadas y en los consulados para tratar de ayudar a entablar una cooperación con los socios extranjeros, y de esa manera ayudar a la modernización de nuestro país.
CDRI: Y desde la perspectiva demográfica, Rusia está viviendo un momento de crisis demográfica ya que la población rusa ha estado declinando en los últimos años. ¿Qué medidas está tomando el gobierno para hacerle frente a la caída de la población?
Embajador Zaemsky: Gracias a Dios, Rusia ya no está entre los países con población en decrecimiento. Este es el tercer año en el que tenemos un crecimiento suficiente para compensar el decline demográfico.
CDRI: Hablando de la agenda actual de política exterior, me gustaría conocer la posición rusa frente a las revoluciones del Medio Oriente. En especial, se han comparado estas revoluciones del Medio Oriente con las “Revoluciones de Colores” que han pasado en Ucrania, en Georgia, y últimamente también en Kirguistán, como si estas revoluciones del espacio post-soviéticos hubieran servido de preludio a esas nuevas revoluciones democráticas del Medio Oriente. ¿Qué piensa usted de esa idea?
Embajador Zaemsky: A decir verdad, yo no soy tan experto en los asuntos del Medio Oriente como para opinar sobre las raíces fundamentales de estos cambios, pero yo creo que sí hay una diferencia, porque por ejemplo en Ucrania lo que sucedió fue un claro intento de cambiar el resultado electoral a través de manifestaciones de gente que tomó las calles gritando y exigiendo el cambio de los resultados oficiales. Los procesos por ejemplo en Egipto, en Túnez, o en Libia, yo creo que tienen muchos años de historia propia, lo que no es el caso de Ucrania o de Kirguistán, y esa historia larga de 30 o 40 años sí le da a la gente de estos países el motivo suficiente como para exigir los cambios que ya debían estar allá hace tiempo. Por eso, yo claro que veo ciertas similitudes, pero por otro lado, las situaciones son bastante diferentes.
CDRI: Usted trabajó en el Consejo de Seguridad de la ONU por mucho tiempo, y me pregunto como ha evolucionado la posición rusa frente a la resolución del Consejo de Seguridad sobre Libia, pues Rusia no usó su veto, pero se abstuvo.
Embajador Zaemsky: Yo diría que lo que estaba evolucionando no era nuestra actitud frente a la resolución, porque nosotros tomamos parte en la aprobación de esa resolución, y siempre la vimos de igual manera. Pero sí, lo que ha cambiado, es el énfasis que estamos haciendo, porque la resolución 1973 fue aprobada con la meta principal de defender a la población civil. Lo que pasa es que las acciones de las fuerzas de coalición desgraciadamente no corresponden a esa meta, porque lo que están haciendo es exactamente provocando nuevas víctimas entre la población civil. Y por eso la posición rusa no es de crítica sobre estos procesos, sino que exigimos que se ponga fin a las acciones que le hacen daño a la población civil, y exigimos también que se cumpla la resolución. Lo que pasa es que durante el proceso de trabajo sobre el borrador de la resolución, ese trabajo fue bastante dramático porque nosotros le estábamos exigiendo a los coautores de la resolución explicarnos como iban a implementar esa resolución, porque la meta estaba clara, pero los medios no estaban claros. Rusia hasta propuso a los miembros del Consejo de Seguridad un proyecto de resolución muy corto que llamaba al alto al fuego y también a una implementación mas rigurosa de la resolución 1970. Lo que pasa es que en esta situación los copatrocinadores de la resolución la llevaron al voto, y allá Rusia tuvo que tomar una decisión muy importante. Yo diría que esa era la única salida para nosotros, abstenernos, porque de un lado nosotros no aprobábamos los métodos violentos usados por las autoridades de Libia contra su población civil, y por el otro nosotros no estábamos satisfechos con el lenguaje de la resolución, que no daba una respuesta clara a nuestras preguntas. Por eso Rusia se abstuvo.
CDRI: Quedándonos en el Consejo de Seguridad, me interesa saber por qué hubo un cambio de política rusa, que siempre se opuso a las sanciones contra Irán, pero en la última ronda de sanciones, Rusia votó a favor de las sanciones, al igual que China. ¿Cómo ha evolucionado la política extranjera rusa hacia el problema nuclear de Irán?
Embajador Zaemsky: Bueno, yo le puedo decir que no es cierto decir que Rusia estaba en contra de las sanciones. Si Rusia hubiera estado en contra de las sanciones, entonces ninguna de las resoluciones sobre Irán habrían sido aprobadas, porque Rusia las habría vetado, y el asunto habría terminado ahí. Lo que pasa es que nosotros estamos viendo la situación de una manera muy seria, y nosotros jamás hemos apoyado unas soluciones precipitadas que nos estaban sugiriendo los Estados Unidos y algunos otros países. Nosotros tenemos un montón de ejemplos de este tipo: cuando nos dijeron por ejemplo que Irán estaba desarrollando una tecnología nueva con unos tubos que le fueron suministrados por Rusia, empezamos a indagar y resultó que los tubos fueron suministrados por Holanda, lo que no tiene nada que ver con Rusia. Y otra tecnología que supuestamente también era rusa resultó ser alemana. Así que nosotros jamás aprobamos unas medidas precipitadas. Nosotros queremos ver que Irán cumpla las decisiones y satisfaga las preguntas de la Agencia Internacional de Energía Atómica, porque esa organización sí tiene varias preguntas sobre el programa nuclear de Irán. Pero por otro lado nosotros no creemos que sería justo castigar a Irán por hacer cosas que no son ilegales.
CDRI: Nos interesa conocer las relaciones de Rusia con China, y en especial la Organización del Tratado de Shanghai. Durante la administración de George Bush, los Estados Unidos vieron con un poco de desconfianza la creación de esta organización que reúne a China y Rusia con los países de Asia Central, teniendo a Irán como observador. ¿Cuáles son los fines de esta organización, y para qué fue concebida?
Embajador Zaemsky: Los fines de la Organización del Tratado de Shanghai son únicamente el desarrollo de proyectos entre países miembros de esa agrupación: proyectos económicos, científicos, la lucha contra los narcóticos; son muchos los planes y los proyectos que se están discutiendo dentro de esa organización. Y a decir verdad, yo a veces no entiendo por qué los Estados Unidos tienen que pensar algo malo sobre una organización que se está creando a propósito muy lejos de la frontera de los Estados Unidos, y por qué los Estados Unidos quieren controlar los procesos en todo el mundo. Yo creo que es lógico que los países vecinos en cualquier parte del mundo se unan y traten de resolver juntos los problemas que les surjan.
CDRI: La crisis de la planta nuclear de Fukushima en Japón ocurrida después del Tsunami constituye una gran preocupación. Considerando la frontera de Rusia con Japon, lo que podria afectar a las poblaciones del Extremo Oriente de Rusia. ¿Cuáles son las medidas que está tomando el estado ruso frente a esta potencial crisis nuclear?
Embajador Zaemsky: Yo diría que lo mas importante que estamos haciendo desde el primer instante es el monitoreo de la radiación en esas zonas vecinas entre Japón y Rusia, y le estamos dando toda esa información a la población de las islas que podrían ser afectadas. Yo francamente hablando no tengo conocimiento de los planes que pueden existir sobre una posible evacuación de los ciudadanos rusos o de otras medidas que puedan ser tomadas, pero lo estamos viendo con gran preocupación por un lado, y por el otro estamos tratando de ser en lo máximo prácticos y realistas para ver como se desarrollan las cosas, para salvaguardar intereses de nuestra población, y claro para ayudar a nuestros vecinos japoneses.
CDRI: Ahora moviéndonos al continente americano, las relaciones de Rusia con América Latina se han desarrollado mucho en las últimas décadas. Se ha hablado mucho de Venezuela, también de Brasil y otros países de la región, incluyendo la República Dominicana. ¿Cómo describe usted las nuevas relaciones de Rusia con América Latina en general, y con la República Dominicana en particular?
Embajador Zaemsky: Nosotros estamos a favor del desarrollo ulterior de relaciones entre Rusia y los países de América Latina, y hasta yo diría que América Latina desde hace pocos años ha llegado a ser una nueva prioridad de la política exterior rusa. Por eso estamos desarrollando nuestras relaciones con diferentes países: con los países del MERCOSUR y otras organizaciones regionales, y nosotros creemos que es lógico tener mayor cooperación y comercio entre Rusia y los países de América Latina, porque de cierto modo nosotros podríamos ser considerados dos polos que se complementan. Por eso estamos a favor de una relación mas dinámica con América Latina. En lo que se refiere a la República Dominicana, yo creo que tal vez aquí estamos frente a un panorama aún mas promisorio, porque son muchas las posibilidades de cooperación, y son relativamente pocos los resultados hasta ahora. Así que nosotros lo que queremos hacer es esforzarnos en acordar algunos convenios y proyectos para salir adelante en las relaciones con la República Dominicana.
CDRI: ¿Cómo han evolucionado las relaciones ruso-americanas desde que tomó el poder el Presidente Obama?
Embajador Zaemsky: Yo creo que se han desarrollado de una manera muy fructífera. Al decir esto, yo me refiero tanto a los acuerdos muy importantes a los cuales hemos llegado con nuestros colegas norteamericanos, como el tratado de desarme que fue firmado el año pasado por el Presidente Medvedev y el Presidente Barrack Obama. Pero también proyectos de inversión, no solamente de inversión norteamericana a Rusia sino también de inversión rusa a los Estados Unidos. Así que yo estoy muy optimista desde este punto de vista, y lo último que a mí me gustaría destacar es que gracias a estas buenas relaciones que se establecieron entre los presidentes, lo que hemos logrado es una mayor participación de las empresas norteamericanas en la creación de un centro de nuevas tecnologías que se llama Skolkovo, que es el análogo de Sillicon Valley. Esperamos que esta cooperación ruso-norteamericana vaya a ser por el bien de todos los pueblos, y claro que del pueblo ruso y el pueblo norteamericano.

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