Source: https://www.slideshare.net/luisfernandolandaeta/enfoque-multidisciplinar-en-los-conflictos-hibridos
Timestamp: 2017-09-26 16:10:56+00:00

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1.3.2 enfoque psicopedagógico dific... by Danna Báez 1627 views
Modelo psicoeducativo (1) by glenys1973 6744 views
Escelente enfoque digno de leer,
Maestria Geopolitica de los Espacios Acuaticos
1. 51DOCUMENTOS DE SEGURIDAD Y DEFENSACENTRO SUPERIOR DE ESTUDIOS DE LA DEFENSA NACIONALEL ENFOQUE MULTIDISCIPLINAREN LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSMayo de 2012MINISTERIO DE DEFENSA
2. CATÁLOGO GENERAL DE PUBLICACIONES OFICIALEShttp://publicacionesoficiales.boe.es/Edita:MINISTERIODE DEFENSASECRETARÍAGENERALTÉCNICANIPO: 083-12-116-4 (libro e)Fecha de edición: julio 2012NIPO: 083-12-117-X (edición en línea)ISBN libro-e: 978-84-9781-753-0Las opiniones emitidas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de los autores.Los derechos de explotación de esta obra están amparados por la Ley de Propiedad Intelectual. Ningunade las partes de la misma puede ser reproducida, almacenada ni transmitida en ninguna forma ni por medioalguno, electrónico, mecánico o de grabación, incluido fotocopias, o por cualquier otra forma, sin permisoprevio, expreso y por escrito de los titulares del © Copyright.
3. – 5 –INDICEINTRODUCCIÓN............................................................................................... 7Rafael Calduch CerveraEL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA? ... 11Fabián Sánchez GarcíaEL ENFOQUE INTEGRAL A LOS CONFLICTOS HÍBRIDOS.............. 25Guillem Colom PiellaLA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOS......... 37Rafael Calduch CerveraLA INTELIGENCIA EN LOS CONFLICTOS HÍBRIDOS........................ 65Francisco Martínez VázquezEL EMPLEO DE LA FUERZA EN LOS CONFLICTOS HÍBRIDOS..... 71Fabián Sánchez GarcíaASISTENCIA HUMANITARIA EN ESCENARIOS HÍBRIDOS............. 87Guillem Colom PiellaLOS ASPECTOS CULTURALES..................................................................... 93Rafael Calduch Cervera
4. – 6 –GOBERNANZA Y REFORMA DEL SECTOR DE LA SEGURIDAD.. 113Francisco Martínez VázquezUNIDAD DE ACCIÓN EN LA APLICACIÓN DEL ENFOQUE INTE-GRAL................................................................................................................ 123Guillem Colom PiellaCOMPOSICIÓN DEL GRUPO DE TRABAJO............................................. 131DOCUMENTOS DE SEGURIDAD Y DEFENSA ...................................... 133
5. – 7 –INTRODUCCIÓNAbordar la investigación y análisis de los «conflictos híbridos» resul­ta una tarea ambiciosa y, desde luego, imposible de llevar a cabo de unaforma exhaustiva por un reducido equipo y en el breve plazo de tiempode sólo un semestre. Teniendo en cuenta estas limitaciones, el presenteDocumento de Seguridad y Defensa aspira únicamente a marcar unaslíneas futuras de investigación y desarrollo de la doctrina militar pero, almismo tiempo, destaca muy claramente las que hasta ahora han arrojadoalgunas luces y aquellas otras que movidas por la moda intelectual o lafalta de rigor metodológico, han contribuido a generar innumerables yestériles debates entre los especialistas, llegando incluso a provocar apre­ciables errores a la hora de definir estrategias y aplicarlas a la resoluciónde conflictos reales.Las relaciones de conflicto social, sean cuales sean sus causas y mo­tivaciones, se caracterizan por cuatro notas distintivas: la desigualdad depoder entre las partes; la incompatibilidad objetiva o perceptiva de losintereses o demandas de los actores, el recurso a conductas o accionesrecíprocas que son antagónicas, destacando el recurso a la violencia comofórmula extrema de dichas conductas, y el provocar efectos sobre el ordende convivencia colectiva de una sociedad, ya sea nacional o internacional.Sin duda los conflictos armados, y la guerra especialmente, constituyenlas formas extremas de conflictividad social por recurrir a la destrucciónde personas y bienes como fórmula esencial y decisiva de relación paraalcanzar los intereses deseados.Esta reflexión general resulta imprescindible para entender dos aspec­tos claves en el análisis de cualquier tipo de conflicto social, incluidos losconflictos híbridos. En primer lugar, como toda relación social los conflic­tos no son fenómenos estáticos sino dinámicos y por consiguiente debenser analizados como procesos sociales y no como situaciones estáticas de
6. – 8 –INTRODUCCIÓNlas sociedades. Abordados como procesos sociales su estudio debe cen­trarse en los actores o grupos que intervienen en la relación conflictiva yen la evolución de las pautas de conducta que utilizan en el desarrollo delproceso mucho más que en las que se utilizan en un momento determinado.En segundo término, los objetivos que pretenden alcanzarse o los in­tereses que aspiran a satisfacerse mediante el conflicto pueden lograrsetambién mediante la cooperación. En otras palabras, el recurso a la re­lación conflictiva no es inevitable, ni está determinada por los aconte­cimientos sino que es fruto de la voluntad de las partes. Por ese motivo losconflictos son resolubles, aunque a veces sus protagonistas se empeñen enno resolverlos mas que mediante el uso de la violencia y la destrucción deloponente.Tomando como referencia esta concepción del conflicto y tras unaprofunda reflexión y debate entre sus miembros, el equipo de investigaciónha optado por considerar que el término «conflicto híbrido» no puedeaplicarse a las guerras irregulares, ya sean entre Estados o grupos arma­dos, y que si algún significado teórico puede atribuirse a dicha expresióndebe ser referido a la complejidad y multidimensionalidad que adquierenlos conflictos cuando evolucionan por sus tres fases principales: la etapade crisis o prebélica; la etapa bélica y la fase posbélica de estabilizacióny reconstrucción.El punto de partida adoptado por el grupo sigue las pautas marcadaspor los principales documentos de Naciones Unidas que han sentado ladoctrina sobre los fundamentos, políticos y jurídicos, del sistema de segu­ridad colectiva así como los objetivos, alcance y naturaleza de las formasde intervención y de las misiones por las que discurre también su aplica­ción efectiva.De acuerdo con esta doctrina la acción de la comunidad internacional,y de Naciones Unidas en su nombre, debe realizarse con una concepcióntotalizadora de las distintas fases por las que se desarrollan los conflic­tos y de las medidas que pueden y deben adoptarse, incluido el uso de lafuerza, de acuerdo con las circunstancias y requerimientos que existen encada una de ellas.Queda claro, por tanto, que no se trata de definir una nueva categoríade conflictos, sino de abordarlos con una perspectiva analítica dinámica ytotalizadora que pueda, incluso, asumir la dificultad que entraña la coe­xistencia en las diversas áreas o zonas de un mismo escenario de conflictode sus distintas etapas.
7. – 9 –INTRODUCCIÓNDesde esta perspectiva, que como se tendrá ocasión de argumentar,coincide sólo parcialmente con el denominado Comprehensive Approach,la naturaleza híbrida de la evolución experimentada por algunos conflic­tos exige ser abordada con un planteamiento científico multidisciplinar enel que los conocimientos aportados por las distintas ciencias, sean socialeso físico-naturales, debe incardinarse en un esquema teórico previamentedefinido que confiera sentido cognitivo y aplicabilidad práctica a los re­sultados de los estudios que se realicen, evitando así el error de realizaruna mera agregación incoherente de conocimientos también sin una baseinterpretativa común.Se ha realizado una amplia referencia a los recientes intentos de de­sarrollar la denominada Aproximación Integral (Comprehensive Ap-proach) a la gestión y resolución de conflictos debido a su importanciaactual en los planteamientos doctrinales de numerosos países y organis­mos internacionales. Esta referencia se ha realizado de forma crítica se­ñalando las potencialidades de dicha aproximación integral, pero tambiénsus graves deficiencias, en buena medida debidas a la falta de una baseteórico-estratégica común previamente definida y aceptada, pero tambiéna una constatable falta de voluntad política de los países para aplicarla enlos conflictos que existen en el mundo actual.En cuanto a la participación de las Fuerzas Armadas en los «conflic­tos híbridos», porque al fin y al cabo esta es una investigación promovidapor el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional, el Documen-to diferencia muy claramente sus funciones y actividades en cada unade las fases, aunque dedica una especial atención a la etapa de la guerraasimétrica porque es en ella donde el peso nuclear de las actividades adesarrollar les corresponde de forma decisiva aunque no exclusiva.Finalmente, la etapa del posconflicto bélico ha sido objeto de un aná­lisis necesariamente generalista, por las limitaciones de la investigación,pero deliberadamente reflexivo y crítico por ser éste uno de los ámbitosdonde más literatura se ha producido y donde los debates y discrepanciasentre los especialistas militares y civiles, especialmente los de algunas or­ganizaciones no gubernamentales, más virulencia han adquirido y dondese manifiesta una mayor falta de consenso científico.Respecto de esta última etapa del conflicto, la investigación mantieneuna clara diferenciación priorizada entre los requerimientos y activida­des que exige la dimensión estabilizadora que surge tras el fin, defini­tivo o temporal, de las hostilidades y las necesarias para desarrollar la
8. – 10 –INTRODUCCIÓNdimensión de reconstrucción cuya finalidad se distingue del objetivo dealcanzar el desarrollo para el país o países afectados. Por ese motivo seha puesto una particular atención a la reforma del sector seguridad porsu importancia como condición necesaria, aunque no suficiente, para po­der llevar a cabo las tareas que exige la reconstrucción cuyos problemas ydificultades no sólo se apuntan sino que también se abordan considerandosus causas y algunas de las principales lecciones aprendidas.En conclusión, el Documento que se presenta responde a una nece­sidad, conocer y explicar los principales factores que concurren en losconflictos híbridos y que les confieren una especial complejidad teórica yuna particular dificultad a la hora de formular estrategias eficaces. Perolos análisis que se incluyen sólo tratan de evaluar de forma crítica, perocientíficamente fundada, las principales líneas de reflexión académica yestratégica que se están desarrollando y apuntar las principales cuestio­nes y los temas relevantes que desde una perspectiva multidisciplinar ygeneralista deberían estudiarse como paso previo para generar una teoríaespecífica de estos conflictos.Rafael Calduch CerveraCatedrático de Relaciones Internacionales
9. – 11 –EL CONFLICTO HÍBRIDO¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?Hace ya más de una década que el adjetivo híbrido se abrió pasoen el lenguaje de algunos expertos en asuntos de defensa para calificarlo que consideraron como el nacimiento de un nuevo tipo de conflicto,diferente tanto de la guerra tradicional o convencional como de la gue-rra irregular, y que, en líneas generales, sería la resultante del empleosimultáneo de ambas formas de lucha. Aunque bastante generalizadoel uso de esta nueva denominación no faltan también quienes conside-ran que no hay razones objetivas para acuñar nuevos nombres y que loque se observa en los conflictos actuales o recientes no deja de ser frutode una evolución en los medios y procedimientos empleados que, aun-que los hacen más complejos, no por ello dejan de estar perfectamenteencuadrados en la categoría de los conflictos irregulares.La teoría del «conflicto híbrido»Han sido numerosos los analistas que han contribuido a la dise-minación del nuevo concepto de «conflicto híbrido» especialmente losbritánicos, australianos y, desde luego, estadounidenses, que aunquefueron los últimos en incorporarse al grupo han sido los que luego hanmantenido este debate con mayor fuerza y más han influido en el res-to de la comunidad occidental. Entre los estudiosos más destacadosde esta supuesta nueva forma de guerra se encuentra Frank Hoffman,antiguo oficial del Cuerpo de Marines estadounidense, al que algunoshan llamado «el padrino intelectual de la guerra híbrida», y que perió-dicamente ha ido publicando artículos y ensayos relativos a este tipo deconflicto que han tenido notable influencia.
10. – 12 –EL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?Para construir su teoría de la «guerra híbrida» Hoffman utiliza di-versos ejemplos históricos que representarían la evolución del conflictoasimétrico desde las guerras del Peloponeso, pasando por nuestra guerrade la Independencia, como ejemplo de la que denomina «guerra com-puesta», y finalmente llegando al conflicto árabe-israelí del año 2006 enel Líbano como paradigma del nuevo tipo de guerra.Pero las conclusiones que saca Hoffman de los acontecimientos his-tóricos son bastante discutibles. Pasando por alto la dudosa utilidad delejemplo de la lucha entre Atenas y Esparta para su tesis, la afirmaciónde que en la guerra de la Independencia española, el general Wellingtoncoordinó a nivel estratégico a las fuerzas aliadas y a las guerrillas espa-ñolas es cuando menos sorprendente.Según Hoffman la guerra de la Independencia española es un ejem-plo típico de lo que denomina «guerra compuesta», antecedente de laguerra híbrida. Se trataría de un conflicto en el que las fuerzas con-vencionales y la insurgencia actuarían coordinadamente bajo una mis-ma dirección estratégica, aunque en distintas zonas de operaciones delteatro, teoría que ya había sido formulado por Thomas M. Huber enel año 1996 y posteriormente desarrollada en un trabajo monográficoeditado por la Escuela de Mando y Estado Mayor de Estados Unidos1que también han utilizado otros analistas estadounidenses2.De acuerdo con esta interpretación de la Historia, la derrota fran-cesa en España se debió al empleo de los ejércitos regulares aliados y delas guerrillas españolas en el mismo teatro bajo la coordinación estra-tégica del general Wellington, y en apoyo de esta teoría Hoffman cita laobra del historiador británico Charles J. Esdaille3.Sin embargo, los hechos que conocemos de ese periodo histórico,incluidos los que nos proporciona Esdaille en su obra, no parecen jus-tificar esa teoría. Si bien la guerrilla española favoreció, probablementede forma decisiva, el triunfo de los aliados, Wellington nunca sintióespecial aprecio por su contribución a la lucha contra los francesesy, en general, los ignoró. En la propia obra del historiador británicoabundan los testimonios que confirman esta actitud y, aunque el con-1 HUBER, Thomas M.: «Compound Warfare. The Fatal Knot», US Army Command andGeneral Staff College Press, Fort Leavenworth, Kansas, 2002.2 WILKIE, Robert: «Hybrid Warfare», Air&Space Power Journal, invierno de 2009.3 ESDAILLE, Charles J.: Fighting Napoleon Guerrillas, Bandits and Adventures in Spain, 2004(publicada en español con el título España contra Napoleón), editorial Edhasa, Barcelona, 2006.
11. – 13 –EL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?cepto que tenía de la guerrilla mejoró en los últimos años, nunca llegóa considerarla como un elemento más de su estrategia. En este sentidoEsdaille afirma:«Tampoco es extraño que apenas los mencionase (a los guerrille-ros) ensusplanesparalacampañadelaño1813.Alcontrario,conWe-llington entonces como comandante en jefe de los Ejércitos españo-les, la estrategia consistió más bien en depositar la confianza en todasaquellastropasconvencionalesquelospatriotaspudiesenpresentar.»Por otra parte, las guerrillas actuaban en las distintas regiones es-pañolas con independencia unas de otras sin que existiera mando niestrategia unificada, más allá de la lucha sin cuartel contra el invasor.Y cuando algunas de ellas lucharon bajo la dirección del general britá-nico, en el último año de guerra, ya habían dejado de ser fuerzas irre-gulares y su entidad, organización y tácticas de combate eran induda-blemente, con mayor o menor fortuna, las del ejército regular. Por todoello, la afirmación de que la guerra contra los franceses se ganó en laPenínsula por la actuación coordinada de las fuerzas regulares o con-vencionales y las irregulares o guerrillas, no parece muy rigurosa.Si los ejemplos históricos citados sirven a Hoffman para ir constru-yendo antecedentes de su teoría de la guerra híbrida, el enfrentamientoen el sur del Líbano en el año 2006 entre árabes e israelíes constituyepara el estadounidense el paradigma indiscutible de la nueva forma deguerra en la que el mismo bando utiliza de forma simultánea la guerraconvencional y la irregular.Pero es discutible que por el hecho de que la guerrilla de Hezbollahutilizara misiles contracarro y otros armamentos de última generaciónse convirtiera necesariamente en una fuerza convencional; es más ló-gico pensar que simplemente supieron aprovechar el armamento quele suministraron del exterior, posiblemente junto con los operadores, ehicieron un buen uso de la técnica de la guerrilla urbana y de la utili-zación de la población como escudo. Todo ello dentro de la más puraortodoxia guerrillera.También durante la invasión soviética de Afganistán el empleo quelos muyahidin hicieron de los misiles Stinger, proporcionados por Es-tados Unidos, causaron estragos en las unidades de helicópteros sovié-ticas; pero eso no significó que los insurgentes afganos llevaran a cabouna guerra convencional; no parece que nadie se haya atrevido a de-
12. – 14 –EL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?cirlo. Los medios y procedimientos utilizados por afganos y palestinosfueron en ambos casos, salvo algunas excepciones, los que siempre hautilizado la insurgencia: la emboscada, la sorpresa, las operaciones en-tre la población, la guerrilla urbana, la utilización de la población civilcomo escudo.Otras razones, como la existencia de enfrentamientos de una du-ración mayor de lo que suele ser habitual en las acciones de la gue-rrilla, tampoco parecen un argumento especialmente convincente. Lascircunstancias son muy variadas y la insurgencia puede hacerse fuerteel tiempo necesario para desgastar al máximo al enemigo, si encuentracondiciones favorables para ello. Episodios de resistencia prolongadade la insurgencia frente a unidades regulares enemigas no son infre-cuentes en la literatura bélica.Es muy probable que el fracaso del Ejército israelí en su lucha contraHezbollah no se debiera a que fuesen sorprendidos por un nuevo tipo deguerra. Lo que causó su derrota fue posiblemente su mala preparaciónpara enfrentarse a una insurgencia mucho más sofisticada y adiestrada.Importantes fallos de inteligencia, el desprecio por las formas de luchairregulares y el empleo de tácticas y medios totalmente inadecuados paraeste tipo de enfrentamientos, tales como la aviación y las unidades blinda-das en terrenos urbanizados, pudieron ser las causas directas del fracaso.Y todo ello unido al empleo de una doctrina de planeamiento operativode origen estadounidense confusa y de difícil aplicación a las operacionesmilitares: las denominadas Operaciones Basadas en Efectos (EBO) queya ha tenido que ser abandonada por sus mismos promotores.Sobre este último extremo, el general James N. Mattis, comandantedel US Joint Forces Command, decía en una Directiva a la fuerza en 2008:«Un análisis del reciente conflicto israeli-Hizballah demostróque la terminología EBO utilizada fue demasiado complicada, in-útil, y no podía ser entendida por los miles de oficiales que teníanque aplicarla añadiendo más adelante que aunque hay diversas ra-zones para la pobre actuación del Ejército israelí durante la guerra,varias valoraciones posconflicto han llegado a la conclusión de quela excesiva dependencia de los conceptos EBO fue una de los prin-cipales causas de su derrota»4.4 MATTIS, James N.: «Commander’s Guidance for Effects-based Operations», Joint ForceQuarterly, issue 51, p. 106, cuarto trimestre de 2008.
13. – 15 –EL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?Por otra parte, hay otros expertos que opinan que no existe cambioni en la naturaleza ni en el carácter de la guerra y encuentran innece-saria la introducción de nueva terminología. Entre ellos se encuentrael propio Huber5 que había acuñado con anterioridad el concepto de«guerra compuesta» utilizado por Hoffman para formular su teoríade la «guerra híbrida». Otros autores como Russell W. Glenn6 y PaulK. Van Riper tampoco son partidarios de esta denominación y hanmantenido interesantes debates con Hoffman7. Pero, incluso los queabogan por la nueva teoría de la guerra híbrida, en uno u otro momen-to manifiestan dudas sobre si realmente se encuentran ante un fenóme-no nuevo. Así, por ejemplo Erin M. Simpson reconocía que:«Desafortunadamente, el marco analítico en uso actualmentehace difícil discernir las similitudes y diferencias significativas entreestas guerras “guerras híbridas” y las anteriores.»Otros, como el coronel McCuen, en un artículo publicado en el año2008 en la Military Review, dedicado a la «guerra híbrida», de la quetambién es defensor, comienza diciendo:«Nosotros en Occidente estamos haciendo frente a una formade guerra aparentemente nueva “guerra híbrida”. Y en nota a piede página aclara que utiliza el adverbio “aparentemente” porquetodas las guerras son guerras híbridas potenciales. Raramente enla historia las guerras han acabado siendo exclusivamente como lasque hoy llamamos “convencionales”»8.En definitiva nos está diciendo que aunque la idea de las nuevasguerras híbridas parece muy atractiva en realidad se trata probable-mente de algo tan antiguo como la misma guerra.5 «Huber Comments on Hybrid Warfare and Compound Warfare» for DMH Facultyand Others Interested, Combined Arms Center Blog, en: http://usacac.army.mil/blog/blogs/hist/archive/2009/02/12/huber­comments­on­hybrid­warfare­and­compound­warfare­for­dmh­faculty­and­others­interested.aspx (consultado el 17 de mayo de 2011).6 GLENN, Russell W.: «Thoughts on “Hybrid” Conflict», Small Wars Journal, en: http://smallwarsjournal.com/blog/journal/docs­temp/188­glenn.pdf (consultado el 15 de mayo de 2011).7 «On war modifiers», Small Wars Journal, en: http://smallwarsjournal.com/blog/2009/03/on­war­modifiers/ (consultado el 15 de mayo de 2011).8 MCCUEN, John: «Hybrid Wars», Military Review, marzo-abril de 2008.
14. – 16 –EL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?El «conflicto híbrido» en la literaturade defensa estadounidenseHacer un repaso de la literatura existente sobre el «conflicto híbri-do» en los distintos países sería muy interesante pero excedería los lí-mites de este capítulo. No obstante, si se analiza con cierto detalle la si-tuación en Estados Unidos, por obvias razones nos haremos una buenaidea de cuál es el estado de la cuestión.En primer lugar hay que señalar que en algunas ocasiones han sidolas propias autoridades de defensa las que han utilizado el término hí-brido para referirse a la complejidad del conflicto irregular, si bien deuna forma imprecisa. Por ejemplo, en el año 2008 el general George W.Casey, jefe de Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos, escribíaen el número de octubre del Army Magazine:«Las amenazas híbridas –combinaciones diversas y dinámicasde capacidades convencionales, irregulares, terroristas y criminales–harán difícil la utilización de enfoques singulares, siendo necesariosoluciones híbridas e innovadoras que impliquen nuevas combina-ciones de todos los elementos del poder nacional»9.Definición que volvería a repetir un año más tarde en otro artículoen la misma revista10. En relación con estas afirmaciones es interesanteseñalar que, según esta descripción del conflicto, el terrorismo es un fe-nómeno ajeno a la guerra irregular; y sin embargo, en aquellas fechas,el Manual de Campaña para Operaciones del propio Army11 incluía alterrorismo como una de sus manifestaciones. Una anécdota, quizás,pero que muestra claramente la imprecisión que existe en cuestionesterminológicas en el ámbito del conflicto asimétrico.También el secretario de Defensa, Robert Gates, utilizó el términohíbrido por primera vez en público en su comparecencia ante el ArmedServices Committee del Senado en enero de 200912 y poco después en9 CASEY, George W.: «America’s Army In an Era of Persistent Conflict», Army Magazine,volumen 58, número 10, p. 24, octubre de 2008.10 CASEY, George W.: «The Army of the 21st Century», Army Magazine, volumen 59,número 10, p. 28, octubre de 2009.11 FM 3­0 Operations, pp. 1-4, pp. 1-15, 27 de febrero de 2008.12 SENATE: Hearing to Receive Testimony on the Challenges Facing the Department of De­fense, US Senate Committee on Armed Services, 111th Cong., 1st sess, 27 de enero de 2009.
15. – 17 –EL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?un artículo titulado «A Balanced Strategy» publicado en el número deenero-febrero de ese mismo año de la revista Foreign Affairs. Tambiénaltos cargos militares13, entre otros el comandante del US Joint ForcesCommand, general James N. Mattis, en su comparecencia ante el Co-mité de las Fuerzas Armadas del Congreso, en marzo de 2009, hacíaalusión a las «guerras de naturaleza híbrida»14.Pero a pesar de estas menciones esporádicas, en los principales Do-cumentos de Defensa estadounidense de los últimos años esta denomi-nación de «guerra o conflicto híbrido» prácticamente no se utiliza. Nohay referencias a él en la National Defense Strategy 2008, actualmenteen vigor, ni la hubo en la precedente del año 2005. Tampoco la Natio­nal Security Strategy 2010 menciona la «guerra híbrida». Únicamenteen el Quadrienal Defense Review 2010 se utiliza este término y lo hacepara referirse de pasada a la complejidad de la guerra actual o a losdiferentes procedimientos y métodos a utilizar en ella (hybrid approa­ches). Otros importantes Documentos oficiales como el QuadrennialRoles and Missions Review Report 2009 o la CJCS Guidance 2009­2010tampoco utilizan el «término híbrido».Finalmente, en septiembre de 2010 la GAO (United States Gover­ment Accountability Office) emitía un informe solicitado por el Sub­committee on Terrorism, Unconventional Threats and Capabilites delCongreso en el que, como resultado de una exhaustiva investigación,afirmaba que:«Altos cargos militares, en recientes testificaciones públicas,afirmaron la creciente probabilidad de que las fuerzas de EstadosUnidos se enfrenten a un adversario que use tácticas, técnicas y pro-cedimientos de la lucha híbrida. Sin embargo, el Departamento deDefensa no ha definido oficialmente la guerra híbrida hasta estemomento y no tiene planes para hacerlo porque el Departamentode Defensa no lo considera una nueva forma de guerra.»En el informe se aclaraba que el término híbrido y los conceptoscon él relacionados, eran empleados por algunos responsables delDepartamento de Defensa estadounidense para describir la creciente13 WILKIE, Robert: «Hybrid Warfare», Air&Space Power Journal, invierno de 2009.14 «Statement of General James N. Mattis, USMC. Commander, United States Joint For-ces Command», House Armed Services Committee, 18 de marzo de 2009.
16. – 18 –EL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?complejidad del conflicto asimétrico pero no para articular una nuevaforma de guerra.Y, con posterioridad a este informe, la recientemente promulgadaNational Military Strategy 2011 ignora completamente los términos«conflicto y guerra híbridos».Otras referencias interesantes son también los principales regla-mentos del Army, protagonista fundamental en cualquier conflictoirregular. En ninguno de los manuales de campaña en vigor, en los quese trata esta forma de guerra, se menciona el conflicto híbrido: FM 3-0Operations (2008), FM 3-24 Counterinsurgency (2006) y FM 3-07 Sta­bility Operations (2008).Aunque estas notas no pretenden en ningún modo ser exhaustivassi parecen suficientes para dejar patente que, aún cuando la denomina-ción de híbrido para los actuales conflictos se ha usado, y se usa, inclu-so por parte de altos funcionarios de la Administración estadouniden-se, el concepto de una nueva forma de guerra no ha logrado hacerse unhueco en la Doctrina de Defensa de Estados Unidos.Conflicto irregular y «conflicto híbrido»15Que los conflictos armados actuales se han hecho más complejoses ya una obviedad. También parece indiscutible el hecho de que unescenario en el que se combinen la guerra convencional y la irregularrequerirá utilizar estrategias diferentes de las que se aplicarían en uno uotro caso. Sin embargo, no está claro que el hecho de aumentar la com-plejidad del conflicto aconseje una nueva categorización con todo loque pudiera añadir de confusión en una materia que ya tiene bastantesaspectos ambiguos.15 El uso de los términos conflicto y guerra suele ser también confuso. En algunos casos,demasiado frecuentes, se utilizan de forma indistinta; en otros se usan para referirse a fenóme-nos distintos. En inglés la confusión aumenta porque es frecuente emplear de forma indiscrimi-nada los sustantivos conflict, war y warfare. En el contexto de este trabajo se utiliza la palabraconflicto entendido como el enfrentamiento por choque intencionado entre dos grupos socialescon intención hostil y cuyas manifestaciones pueden ser de muy diversa naturaleza, FREUN, J.:Sociología del conflicto, Ediciones Ejército, 1995. La guerra es una de las múltiples formas queadopta el conflicto.
17. – 19 –EL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?Desde épocas remotas las guerras convencionales y las irregula-res han sido manifestaciones distintas del mismo fenómeno mediantela adaptación más o menos afortunada de medios y procedimientosa las circunstancias del momento. Y es cierto que la guerra irregularha cobrado protagonismo sobre la convencional en las últimas décadasy que no puede descartarse que ambas formas se empleen simultánea-mente, lo que por otra parte no sería nada nuevo. De todas formas si secomparan las distintas definiciones existentes para estos fenómenos, enlas que tampoco hay unanimidad, no parece claro que la guerra híbridasea algo diferente de la guerra irregular.Con el término irregular se pretendería poner de manifiesto el ca-rácter de esa guerra, o también la peculiar forma de combatir (warfare,en inglés), diferente de la guerra tradicional o convencional, porque daentrada a un sinfín de procedimientos y medios no regulados por lasleyes y convenciones internacionales, en los que cabe desde el asesinatoindiscriminado o terrorismo (concepto que usamos con facilidad peroque está aún por definir en la comunidad internacional), hasta el uso detácticas y medios convencionales, incluida la más sofisticada tecnolo-gía. Procedimientos que, al igual que ocurre con la guerra tradicional,se van adaptando en función de las circunstancias y disponibilidades encada momento y teatro, y que cada día van adquiriendo nuevas y mu-chas veces desconocidas complejidades. Es lo que los coroneles chinosQiao Liang y Wang Xiangsui, ya en el año 1999, denominaron «guerrasin restricciones» que, en todo caso, también parece más apropiada quela de guerra híbrida porque define mejor la esencia de estos modos deguerra actuales.La definición de guerra irregular que ya parece consolidada en Es-tados Unidos tiene una formulación algo peculiar:«La “guerra irregular” favorece las aproximaciones indirectasy asimétricas, aunque puede emplear toda la gama de capacidadesmilitares y otras capacidades a fin de erosionar el poder, la potenciay la voluntad de un adversario»16.Pero, aunque es así como figura en los principales documentos yreglamentos, tampoco es raro encontrar algunas variantes.16 DoD Directive 3000.07, Irregular Warfare, p. 11, 1 de diciembre de 2008.
18. – 20 –EL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?En cuanto al concepto de «guerra híbrida» los analistas tampocoutilizan una definición única y en ocasiones los matices pueden ser im-portantes como por ejemplo al establecer si el empleo de los mediosconvencionales e irregulares se realiza de forma simultánea o no, cir-cunstancia sobre la que no parece haber acuerdo y que quizás podríaintroducir un elemento diferenciador de cierta significación.El mismo Hoffman, gran impulsor de este concepto ha propuestodistintas aunque parecidas definiciones. En la última de ellas, que en rea-lidad es una descripción, dice que la guerra híbrida es aquella en la que:«El adversario presentará con toda probabilidad una únicacombinación de amenazas híbridas que estarán dirigidas especí-ficamente a las vulnerabilidades de Estados Unidos. En lugar dediferentes amenazas con enfoques fundamentalmente diferentes(convencional, irregular o terrorista) podemos esperar enfrentarnosa adversarios que emplearán todas las formas y tácticas de guerra,quizás simultáneamente. La actividad criminal puede considerarsetambién parte de este problema, ya que o bien desestabiliza a losgobiernos locales o ayuda al guerrero insurgente o irregular pro-porcionándole recursos. Esto puede implicar contrabando, narco-terrorismo, transferencia ilícita de municiones o armas avanzadas ola explotación de las redes de bandas urbanas»17.Otro defensor de la guerra híbrida, el coronel McCuen dice que:«Las guerras híbridas son una combinación de guerra simétricay asimétrica en las que las fuerzas que intervienen conducen ope-raciones militares tradicionales contra fuerzas militares y objetivosenemigos y simultáneamente –y más decisivamente– intentan lograrel control de las poblaciones locales en la zona de combate dándolesseguridad y estabilidad (operaciones de estabilidad)»18.La comparación de estas definiciones, y otras parecidas que po-drían citarse, lleva a concluir que en todas ellas se describe el mismotipo de fenómeno: un conflicto armado en el que se utilizan toda clasede medios y procedimientos ya sea la fuerza convencional o cualquier17 HOFFMAN, Frank G.: «Hybrid Warfare and Challenges», Joint Force Headquartes, issue52, primer cuatrimestre de 200918 MCCUEN, John: «Hybrid Wars», Military Review, marzo-abril de 2008.
19. – 21 –EL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?otro medio irregular como la insurgencia, el terrorismo e incluso otrosmás sofisticados mediante el empleo de las últimas tecnologías y en lasque la influencia sobre la población resulta vital. Quizás el único matizque podría introducir alguna especificidad sería el hecho de que el em-pleo de todos esos medios se hiciera de forma simultánea extremos enel que no hay tampoco unanimidad. Pero aún en este caso no pareceque estuviéramos en presencia de un nuevo tipo de guerra, sino en todocaso una de las muchas variantes del conflicto irregular.El «conflicto híbrido» y el contexto socialLa complejidad de los nuevos conflictos asimétricos es cada día ma-yor. Y en ello influyen, sin duda alguna, las nuevas formas de las rela-ciones internacionales y el modo de concebir la seguridad. El fenómenode la globalización y de la interdependencia geopolítica, el protagonis-mo de Naciones Unidas y otras organizaciones regionales, la tendenciaa la configuración de una seguridad colectiva regida por la multilate-ralidad, son factores que contribuyen a diseñar un entorno de seguri-dad cada vez más complejo. Pero, aún siendo importantes todas estascircunstancias, no parecen suficientes para explicar por sí solas las difi-cultades aparentemente insuperables a las que se enfrentan las nacionespara la resolución de los modernos conflictos asimétricos.Posiblemente, el factor que mayor influencia ejerce en la actualidaden el planeamiento, preparación y ejecución de cualquier operación mi-litar sea el notable cambio experimentado por el sistema de valores delas sociedades democráticas occidentales en las últimas décadas y ladiferente percepción que tienen de los conflictos bélicos. Los nuevosideales de «guerras humanitarias» hacen que el empleo de la fuerza seacada vez más difícil e ineficaz, sin que se haya avanzado en la búsquedade otros medios sustitutorios para la resolución de conflictos, y dejan aesas sociedades en manifiesta inferioridad frente a enemigos que proba-blemente deciden llevar a cabo una lucha sin restricciones. Dificultadesy limitaciones que no se habían planteado antes en la Historia, al me-nos con la intensidad actual.Alejandro Magno «sofocó» eficazmente la insurgencia en Sogdianay Bacteria en sólo 18 meses con métodos que ahora calificaríamos debrutales (por cierto, en las tierras de los actuales Uzbekistán y Afganis-
20. – 22 –EL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?tán donde la comunidad internacional lleva más de nueve años sin quesea posible aún vislumbrar el final). Ya en tiempos contemporáneos,durante la Segunda Guerra Mundial, el hecho de que los bombardeossistemáticos e indiscriminados sobre las ciudades produjeran un elevadí-simo número de víctimas civiles no pareció ejercer un efecto disuasorioen ninguno de los dos bandos. Y muy poco después, los británicos en sulucha contra la insurgencia malaya, campaña utilizada frecuentementecomo modelo de éxitos de contrainsurgencia, no tuvieron ningún empa-cho en el desplazamiento de poblaciones enteras y en constituir más de400 «reservas», aplicando represalias sobre población inocente cuandolo estimaban conveniente19. Todavía más cerca de nosotros, durante laSegunda Guerra Mundial el hecho de que en los bombardeos sistemáti-cos e indiscriminados sobre las ciudades produjeran un elevadísimo nú-mero de víctimas civiles no pareció ejercer un efecto disuasorio en ningu-no de los dos bandos. Muy posiblemente, en todos estos casos, como enmuchísimos otros a lo largo de la Historia, la gravedad e importancia delobjetivo estratégico buscado pesó más que la brutalidad de los mediosempleados.Para la sociedad occidental actual, sin embargo, éstos serían proce-dimientos totalmente inaceptables. Múltiples factores nos han llevadoa una situación radicalmente distinta. Se pretende hacer las guerras deforma quirúrgica y, desde luego, sin bajas propias. Y todo ello siguiendola teoría de que lo más importante no es aniquilar al enemigo sino ga-narse las mentes y los corazones de las poblaciones, estrategia que posi-blemente dejaría perplejo a Clausewitz. Sin entrar a discutir la bondadde esta filosofía el problema que se plantea es que los medios y procedi-mientos arbitrados por las sociedades occidentales para hacer frente aesta nueva situación no han evolucionado a la misma velocidad que lohan hecho las amenazas, y realmente no se sabe cómo plantear la luchaen esas condiciones. Y esta circunstancia, unida a la creciente compleji-dad de los conflictos, parece ser la verdadera dificultad de la lucha con-tra enemigos irregulares, y la introducción de debates y denominacionesmás o menos artificiales o ingeniosos poco ayuda a resolverla.Porque la necesidad de integrar los esfuerzos de diversos ámbitos dela Administración en la lucha contra la insurgencia no es nada nuevo19 NAGL, John A.: Learning to Eat Soup with a Knife, pp. 75 y 89, The University of ­ChicagoPress, 2002.
21. – 23 –EL CONFLICTO HÍBRIDO ¿UNA NUEVA FORMA DE GUERRA?sino que es conocida desde hace muchos años. Pero en los tiempos de laguerra fría, gobernantes y militares prestaron muy poca atención a estetipo de conflictos y a las enseñanzas obtenidas en distintos teatros ysiguieron tratándolos como guerras menores (small wars) y aunque lasrecientes experiencias han obligado a considerar el conflicto irregularcomo una verdadera guerra, con la misma prioridad que debe darse ala tradicional o convencional, la realidad es que se ha progresado muypoco en la comprensión de su verdadera naturaleza y en adaptar o crearlos medios y procedimientos necesarios para hacerle frente con éxito.ConclusionesAunque la complejidad de los conflictos actuales ha favorecido laacuñación constante de nuevas denominaciones, la necesidad de añadirun nuevo vocablo al ya de por si sobrecargado y confuso arsenal de tér-minos existentes para designar la nueva complejidad de los conflictosparece, cuanto menos, discutible.Desde hace años existen muchas denominaciones que con mayoro menor fortuna pretenden designar el fenómeno de la lucha no con-vencional. Una de ellas, la de guerra irregular, que en la actualidadestá suficientemente consolidada y generalmente admitida, parece quecapta perfectamente esa realidad sin necesidad de nuevos apellidos. Porlo tanto, aún cuando el término híbrido tiene indudablemente una granfuerza expresiva y refleja muy gráficamente la complejidad de la guerrairregular, asimétrica, no convencional, revolucionaria o sin restriccio-nes, el panorama terminológico es tan confuso que no parece aconseja-ble añadir un nuevo término para referirse a un fenómeno ya recogidoen las denominaciones previamente existentes.fabián SánChez GaRCíaGeneral de brigada del Ejército de Tierra (reserva)
22. – 25 –EL ENFOQUE INTEGRALA LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSEl Enfoque Integral (Comprehensive Approach) se ha convertidoen uno de los conceptos más utilizados en la esfera de la seguridad y ladefensa en los últimos años. Considerado por muchos como el nuevoparadigma para la gestión de crisis internacionales, esta idea surgió amediados de la década pasada para dar respuesta a las dificultades ob-servadas por las fuerzas multinacionales en operaciones de gestión decrisis, estabilización posconflicto y construcción nacional que se hanrealizado desde el fin de la guerra fría1. Para ello, esta iniciativa pre-tende armonizar los objetivos, las estrategias y las acciones de todoslos actores participantes en una intervención de este tipo a todos losniveles, planos y fases de la misma.Al reforzar la Cooperación Cívico-Militar (CIMIC) y la colabora-ción interagencias en los planos nacional e internacional, el EnfoqueIntegral ha adquirido un gran protagonismo puesto que se perfila comouna novedosa aproximación a la gestión de la Seguridad Nacional y unnuevo modelo para la resolución de crisis complejas; por lo que estásiendo desarrollado e implementado por numerosos países de nuestroentorno y por organizaciones internacionales como Naciones Unidas,la Unión Europea o la Alianza Atlántica.En términos generales, puede afirmarse que la necesidad de desa-rrollar nuevas herramientas nacionales y multinacionales de gestión decrisis se puso de manifiesto tras el fin de la guerra fría, cuando muchosconflictos que habían permanecido ocultos tras la política de bloques1 El término Comprehensive Approach fue originalmente planteado en el año 2006 por elCentro de Doctrina Conjunta y Conceptos del Ejército británico y puede hallarse en el siguien-te Documento: Joint Doctrine & Concepts Centre-Joint Discussion Note 4/05: The Comprehen­sive Approach, Ministry of Defense, Shrivenham, 2006.
23. – 26 –EL ENFOQUE INTEGRAL A LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSestallaron con toda su violencia y obligaron a la comunidad interna-cional a intervenir en su resolución. Desde entonces, el grueso de lasoperaciones de gestión de crisis –entendidas éstas como aquellas ac-ciones orientadas a detener una crisis, prevenir su escalada hacia unconflicto armado y/o contener cualquier posible hostilidad derivada2–se han realizado en un marco normativo, mediático, operativo y tác-tico difuso; en un entorno multinacional muy complejo; han contadocon la participación de muchos actores –Fuerzas Armadas, agenciasgubernamentales, organizaciones internacionales, empresas privadas uOrganizaciones No Gubernamentales (ONG)– de distinta procedenciay con cometidos, agendas, objetivos y recursos muy dispares; y tambiénhan requerido el empleo concertado de una amplia gama de acciones einstrumentos de naturaleza política, diplomática, económica, informa-tiva, humanitaria, policial o militar3.Y es que la experiencia acumulada de la participación de la comuni-dad internacional en la resolución de conflictos en América Latina, Áfri-ca Subsahariana, continente asiático, los Balcanes, Afganistán o Irakpronto puso de manifiesto las carencias nacionales e internacionales enmateria de gestión de crisis, estabilización posconflicto o construcciónnacional4. Por un lado, pronto se observó que las Fuerzas Armadas deOccidente –equipadas, adiestradas y organizadas para combatir contrael Pacto de Varsovia– gozaban de la supremacía militar en el plano con-vencional, pero en muchos casos carecían de las capacidades necesariaspara conducir operaciones de baja y media intensidad o llevar a cabolabores de estabilización o apoyo militar a la reconstrucción5. Ello su-puso el desarrollo de nuevas capacidades y la reorientación de las exis-2 AAP-6 NATO Glossary of Terms and Definitions, 22 de marzo de 2010.3 KENT, R.: «International humanitarian crises-two decades before and two decadesbeyond», International Affairs volumen 80, número 5, octubre de 2004, pp. 851-869; WEISS,T.: «Learning from military civilian intervention on peace operations», International Peacekee­ping, volumen 6, número 2, pp. 112-128, marzo-mayo 1999; y para la perspectiva militar de lasmismas, VEGA, E.: Operaciones militares de gestión de crisis: tipos, evolución y características,Intituto Universitario «General Gutiérrrez Mellado»-Universidad Nacional de Educación aDistancia, Madrid, 2010.4 MACLEAN, S.; BLACK, D. and SHAW, T.: A Decade of Human Security, Global Governanceand New Multilateralism, Ashgate Publishing, Darlington, 2006.5 VV.AA.: «De las operaciones conjuntas a las operaciones integradas. Un nuevo desafíopara las Fuerzas Armadas», Documentos de Seguridad y Defensa, número 37, Centro Superiorde Estudios de la Defensa Nacional, Madrid, 2010.
24. – 27 –EL ENFOQUE INTEGRAL A LOS CONFLICTOS HÍBRIDOStentes para realizar con éxito esta gama de operaciones muy alejadasde las tradicionales misiones de los ejércitos. Igualmente, la crecientepresencia de actores civiles (agencias gubernamentales, organizacionesinternacionales, ONG, empresas privadas o medios de comunicación)en el teatro de operaciones obligó al desarrollo de nuevos protocolos deactuación y colaboración, la codificación de la CIMIC y el desarrollode nuevos métodos de planeamiento cívico-militar concertado o de em-pleo de medios civiles bajo mando militar.Y por último lugar, las recientes experiencias en labores de esta-bilización y construcción nacional en escenarios hostiles no sólo hanobligado a limitar las aspiraciones de la comunidad internacional en lacreación de Estados y descartar nuevas aventuras de este tipo; revela-do la inviabilidad política y estratégica de mantener largas campañasmilitares; expuesto el valor de la comunicación estratégica y la gestiónde la información pública u obligado a revisar los pilares de la contra-insurgencia y elaborar un nuevo cuerpo de pensamiento para acometerlas labores de estabilización, apoyo militar a la reconstrucción y de se-guridad6; sino que también han mostrado la extrema necesidad de in-tegrar los esfuerzos civiles y militares, públicos y privados, nacionalesy multinacionales en un proceso de análisis, planeamiento, ejecución yevaluación lo más integrado y homogéneo posible7.En otras palabras, las lecciones aprendidas de las experiencias re-cientes no sólo han expuesto la enorme dificultad que entraña la ges-tión de unas crisis que presentan una formidable complejidad en sudimensión interna y vertiente exterior; sino también han puesto de ma-nifiesto la necesidad de concertar las estrategias, capacidades y accio-nes de todos los actores con intereses en la resolución de la crisis desdeel primer momento y al más alto nivel, compartiendo –en la medidade lo posible– información, situación final deseada, objetivos estraté-gicos, planeamiento operativo y gestión de recursos. La coordinacióndebe abarcar desde el nivel político-estratégico al táctico y realizarse en6 COLOM, G.: Estados Unidos en Afganistán e Irak y los límites de la Transformación, AME-RIGO, F. y PEÑARANDA, J.: Dos décadas de posguerra fría, pp. 81-95, Instituto Universitario«General Gutiérrez Mellado», Madrid, 2009.7 Un repaso de las grandes dificultades y principales problemas a la hora de acometer unaoperación de gestión de crisis puede hallarse en: CARVALHO, B. de and AUNE, I.: «AssessingComplex Peace Operations, Some Considerations of Methodology and Procedure», NUPIWorking Paper, número 782, Norwegian Institute of International Affairs, Oslo, 2010.
25. – 28 –EL ENFOQUE INTEGRAL A LOS CONFLICTOS HÍBRIDOStodas las fases y planos de la operación, desde su concepción inicial yposterior planeamiento operativo hasta su ejecución sobre el terrenoy final evaluación8.En consecuencia, desde un punto de visto conceptual, y teniendoen cuenta que no existe una definición universalmente aceptada de estainiciativa, el Enfoque Integral pretende que los actores participantesen la gestión de una crisis dispongan de un procedimiento de concer-tación abierto que les dote de un conocimiento compartido de la si-tuación y de sus posibles cursos de evolución; inclusivo para garanti-zar la contribución y la presencia de todos los actores interesados enparticipar; transparente porque todos puedan conocer de antemanoel funcionamiento del proceso de toma de decisiones, planeamiento yevaluación; ágil porque no existan mecanismos de bloqueo y realistaporque los objetivos a lograr estén condicionados a las prioridades po-líticas y los medios puestos a disposición por todos los actores durantela fase de concertación9.La implementación de este procedimiento de concertación multi-nacional e interagencias requerirá realizar enormes cambios en la cul-tura organizativa y en el funcionamiento interno de las instituciones,y tampoco garantizará el éxito en ninguna operación de gestión decrisis, estabilización o construcción nacional. No obstante, es proba-ble que una vez el empleo del Enfoque Integral se haya generalizadoentre la comunidad internacional, éste complicará la reproducción delos errores cometidos por nuestros países en los Balcanes, Afganistán,Irak o Libia, tales como la definición de objetivos políticos demasiadoambiciosos, inalcanzables, ambiguos o irreales; la improvisación en losplanteamientos estratégicos; la rivalidad institucional entre los partici-pantes; el desconocimiento de los códigos culturales de los escenariosde actuación; la falta de comunicación entre los actores militares y losciviles, nacionales e internacionales o públicos y privados en el terre-no; la creación de estructuras para la gestión de crisis redundantes e8 BENSAHEN, O. and PETERSON, H. A.: Improving Capacity for Stabilization and Recon­struction Operations, Rand Corporation, Santa Monica, 2009.9 FRIIS, K. and JARMYR, P.: «Comprehensive Approach. Challenges and opportunities incomplex crisis management», Security in Practice, número 11, Norwegian Institute of Interna-tional Affairs, Oslo, 2008.
26. – 29 –EL ENFOQUE INTEGRAL A LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSineficientes; la dispersión de los recursos humanos y materiales o laexclusión de ciertos actores clave en el proceso de toma de decisiones10.Teniendo en cuenta que la colaboración entre los actores partici-pantes en la operación de gestión de crisis durante su previo análisisy ulterior planeamiento, conducción y evaluación constituye el princi-pio fundamental del Enfoque Integral, es preciso apuntar que a fechade hoy ni existe una definición universalmente aceptada ni tampocose ha desarrollado un modelo único para la gestión y la concertacióninteragencias en labores de gestión de crisis complejas. No obstante,atendiendo a los hallazgos de la experimentación multinacional rea-lizada hasta la fecha y las lecciones observadas en las crisis recientes–y en especial la intervención internacional en Libia, que constituye laantítesis del Enfoque Integral– cualquier operación integrada deberíafundamentarse en los siguientes principios generales de actuación11:–	Unidad de acción. Cualquier operación deberá arrancar con unanálisis de la situación en la que todos los actores implicados pue-dan estar representados; seguir con la definición de unos objetivosrealistas, alcanzables y compartidos –en la medida de lo posible–entre todos los actores; y finalizar con una implementación flexi-ble y una evaluación coordinada de la operación.–	Propiedad (ownership). El país o la región donde se realizará laintervención debe considerarla como propia y encaminada a subienestar, pues es su población la última responsable del éxito y lamáxima beneficiaria de la misma.–	Capacidad local. Cualquier intervención exterior debe priorizar lapromoción y fortalecimiento de las instituciones locales.–	Política-seguridad-desarrollo. Estas tres esferas son interdepen-dientes, por lo que el fracaso en una puede arruinar cualquier éxi-to cosechado en las otras dos.–	Resultados visibles. Es vital realizar acciones de impacto (mejorade la seguridad, las infraestructuras o los servicios sociales bási-cos) que proporcionen resultados visibles y patentes, a la par quesostenibles.10 FRIIS, K.: «The Politics of the Comprehensive Approach: the Military, Humanitarianand State-building discourses in Afghanistan», NUPI Working Paper, número 773, NorwegianInstitute of International Affairs, Oslo, 2010.11 VV.AA.: Multinational Experiment 5 (MNE5): Report of Synthesized Findings, USJF-COM, Suffolk, 2008, pp. II/4-II/7.
27. – 30 –EL ENFOQUE INTEGRAL A LOS CONFLICTOS HÍBRIDOS–	Flexibilidad, proactividad y prevención. Es vital integrar, combi-nar y secuenciar las acciones realizadas y los efectos conseguidospor los distintos instrumentos del potencial nacional e interna-cional.–	Armonización de los objetivos y los recursos disponibles. El Enfo-que Integral debe facilitar la definición de una situación final de-seada clara y realista, unos objetivos estratégicos alcanzables entiempo, espacio y forma, y enlazarlos con unos recursos adecua-dos y suficientes.–	Análisis de las raíces del conflicto. En la medida de lo posible, elEnfoque Integral debe abordar las raíces de la crisis para garanti-zar una resolución satisfactoria y duradera de la misma.–	Liderazgo civil. El Enfoque Integral es una herramienta para lagestión de crisis bajo liderazgo civil en la que participan distintostipos de actores con el fin de alcanzar la coherencia en la resolu-ción de crisis complejas.–	Implicación vertical en los niveles de conducción. El Enfoque Inte-gral requiere que los distintos actores se impliquen desde el primermomento al más alto nivel, y en la medida de lo posible antes deque ésta estalle.–	Diálogo continuo y activo. Cualquier plan de acción realista bajolos auspicios del Enfoque Integral demanda un diálogo activo yun flujo de información efectivo entre los gobiernos, organizacio-nes internacionales, ONG y el sector privado.–	Enfoque regional. Los intereses, inquietudes y necesidades de lospaíses afectados deben ser tenidos en cuenta y verse reflejados enel plan para la intervención.–	Planeamiento continuo, concurrente, ágil y flexible. Para garantizaruna rápida y efectiva adaptación de todos los actores implicadosen la intervención a los cambios de situación propios de las ope-raciones de gestión de crisis.Aunque estos principios deberían fundamentar cualquier EnfoqueIntegral a la gestión de crisis, no parece que las concepciones existentesprioricen la consecución de estos objetivos sino la resolución de pro-blemas internos de organización y coordinación interagencias. Así, acontinuación se presentarán los rasgos definidores de las distintas ini-ciativas nacionales y multinacionales que se hallan en curso.
28. – 31 –EL ENFOQUE INTEGRAL A LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSEn primer lugar, el Enfoque Integral más abierto a la participa-ción externa y más ambicioso en cuanto a objetivos, planteamiento,ejecución y evaluación, se formuló en el Experimento Multinacional 5(MNE5)12. Este experimento planteó un proceso abierto, democráticoe inclusivo a todos los participantes con independencia de su poder einfluencia y que arrancara en el análisis preliminar y se dilatara hasta lasalida definitiva de las fuerzas multinacionales. A pesar de las enormesbondades de este proceso, todavía a fecha de hoy ningún actor ha pro-cedido a la implementación de este método abierto, prefiriendo desa-rrollar herramientas más limitadas y más susceptibles de control políti-co o autonomía nacional en operaciones integradas de gestión de crisis.En segundo lugar, organizaciones como la Alianza Atlántica o laUnión Europea están desarrollando un Enfoque Integral mucho másrestringido y orientado fundamentalmente a la mejora del funcio-namiento de sus instrumentos internos de gestión de crisis. En estesentido, mientras el concepto aliado busca reforzar sus atribuciones enoperaciones no-artículo 5 mediante la formalización de relaciones en-tre ésta y otros actores relevantes junto con la mejora de sus propiasherramientas, lo que está comportando el desarrollo de una limitadacapacidad específica para fines civiles13; la Unión Europea concibesu propio Enfoque Integral para complementar la existente CMCO(Civil­Military Coordination) para la coordinación interna de la Uniónen materia de gestión de crisis y mejorar la dimensión exterior mediantela institucionalización de medidas de planeamiento, conducción y eva-luación de las operaciones integradas en un contexto de cambios insti-tucionales provocados por la entrada en vigor del Tratado de Lisboa14.No obstante, es importante realizar dos breves apuntes al respecto,puesto que por un lado, en ambos casos sólo se pretende la coopera-ción práctica y la coordinación funcional en la medida de lo posible ysin que ello entrañe la definición de una única situación final deseada,ni unos objetivos estratégicos comunes, ni unas líneas de acción concre-12 USJFCOM J9 Concepts Division: The Comprehensive Approach: A Conceptual Frame­work for MNE5, USJFCOM, Suffolk, 2005.13 Declaración final de la cumbre de Lisboa, pp. 2 y 9, 20 de noviembre de 2010.14 GROSS, E.: «EU and the Comprehensive Approach», DISS Report 2008­13. Danish Ins-titute for International Studies, Copenhagen, 2008.
29. – 32 –EL ENFOQUE INTEGRAL A LOS CONFLICTOS HÍBRIDOStas, ni tampoco la integración de medios y capacidades15. Por otro lado,tanto en el caso de la Alianza Atlántica como la Unión Europea, eldesarrollo de esta iniciativa está siendo más lento de lo esperado puestoque en ambas organizaciones se están observando problemas políticosy controversias internas que están demorando su implementación prác-tica en las operaciones presentes16.Muy distinto se presenta el Proceso de Planeamiento Integrado delas Misiones (Integrated Mission Planning Process) que está siendoimplementado por el Departamento de Operaciones de Paz de Na-ciones Unidas17 con el objeto de facilitar el planeamiento y ejecuciónde misiones integradas cívico-militares18. Su ámbito de aplicación secircunscribe al análisis previo y al planeamiento de las operacionesque puede llevar a cabo esta organización y su objetivo no es otroque incrementar la coordinación interna de las agencias pertenecien-tes a Naciones Unidas mediante el establecimiento de un proceso deplaneamiento operativo integrado y secuencial, que comienza con elanálisis de la situación y termina con la elaboración de los planes ne-cesarios para implementar el mandato aprobado por el Consejo de Se-guridad de Naciones Unidas. Como puede constatarse, este modelo deEnfoque Integral es muy restringido y su utilidad real bastante limita-da, puesto que no concibe las relaciones que esta organización deberáestablecer con otros actores ajenos a ella durante el planeamiento ope-rativo, ni como deberá coordinarse con el conjunto de organizacionesy agencias que participarán en la resolución de crisis sobre el terreno,15 COLOM, G.: «El enfoque integral aplicado a la Alianza Atlántica y la Unión Europea»,VV.AA.: Los nuevos paradigmas de la seguridad, pp. 29-47, Centro Internacional de Toledo parala Paz, Madrid, 2009.16 JACOBSEN, P.: «Right Strategy, Wrong Place: Why NATO’s Comprehensive ApproachWill Fail in Afghanistan», UNISCI Discussion Papers, número 22, pp. 78-90, enero de 2010.17 DPKO: Integrated Mission Planning Process, DPKO/HMC/2004/12, 23 de enerode 2004, posteriormente avalada por el secretario general en: UNITED NATIONS: IMPP (Inte­grated Missions Planning Process), Guidelines endorsed by the Secretary-General, 13 de juniode 2006. Por otro lado, sus antecedentes históricos pueden hallarse en RIKHYE, I.: The Politicsand Practices of United Nations Peacekeeping: Past, Present and Future, Brown Book Compa-ny, Toronto, 2000.18 UNITED NATIONS: Note of Guidance on Integrated Missions, 9 de diciembre de 2005 yUNITED NATIONS: Note of Guidance on Integrated Missions (revisada), 9 de febrero de 2006.
30. – 33 –EL ENFOQUE INTEGRAL A LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSni tampoco imagina como deberá integrarse la ejecución y evaluaciónde la operación de paz19.Finalmente, son muchos los países de nuestro entorno que estánarticulando su propio Enfoque Integral con el objeto de mejorar sucoordinación interministerial o su actuación nacional en materia degestión de crisis y así garantizar su unidad de acción en el ámbito exte-rior. Aunque existen enormes diferencias internas en relación al alcan-ce, características y ámbito de aplicación del Comprehensive Approacha nivel nacional, a grandes rasgos se podrían establecer cuatro grandesmodelos que se distinguen por el grado de coordinación interagenciasy participación institucional o externa. El primero fue desarrollado porCanadá bajo la designación de «tres D» (Diplomacia, Defensa y De-sarrollo) y se planteó para mejorar la coordinación de estos tres Mi-nisterios en la resolución de crisis. A pesar de ser empleado por ciertospaíses de nuestro alrededor, la mayoría de éstos están procediendo auna mayor coordinación institucional bajo los preceptos del «tres D másC» (Diplomacia, Defensa, Desarrollo y Comercio) o Enfoque Guberna-mental (Whole of Government Approach)20. En este sentido, mientras elprimero añade al Ministerio de Economía en el análisis, planificacióny evaluación de cualquier acción integrada; el segundo propone quesean todos los ministerios y agencias gubernamentales (desde sanidad,educación o cooperación al desarrollo hasta interior, policía o sistemajudicial) los que se coordinen para lograr una acción nacional única,coherente, estable y satisfactoria a cualquier crisis en cuya resoluciónpueda participar el país, una respuesta que parece sugerir que esta inter-vención puede dilatarse en el tiempo y entrañar labores de estabilizacióny de construcción nacional21.El cuarto modelo sería el Enfoque Integral como tal, y entrañaríano sólo la coordinación de todos los ministerios y agencias implicados19 CONNING, C. de: «Coherence and Coordination in United Nations Peacebuilding andIntegrated Missions», Security in Practice, número 5, Norwegian Institute for InternationalAffairs, Oslo, 2007.20 PATRICK, S. and BROWN, K.: Greater than the Sum of its Parts? Assessing «Whole­of­Gov­ernment Approaches» to Fragile States, International Peace Academy, Nueva York, 2007.21 USJFCOM J9 Concepts Division: The Comprehensive Approach… opus citada, pp.12-17. Una visión complementaria al problema puede hallarse en GVOSDEV, N. and REVERON,D.: «Waging War, Building States», Policy Review, número 163, pp. 29-42, octubre-noviembrede 2010.
31. – 34 –EL ENFOQUE INTEGRAL A LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSen la resolución de la crisis, sino también integraría –en la medida de loposible– en la evaluación, planeamiento y análisis, a actores externos ala administración del estado, caso de la sociedad civil, ONG o empre-sas privadas22.En consecuencia, los cuatro modelos observados permiten consta-tar que cada país que desee incrementar su coherencia interna en la ges-tión de crisis puede optar por distintas fórmulas de integración: desdela más simple y orientada a la cooperación práctica entre los Departa-mentos de Defensa, Exteriores y Desarrollo, hasta la plena integraciónde todas las administraciones del Estado y la participación de actoresprivados y la sociedad civil.En resumen, en términos generales puede afirmarse que el EnfoqueIntegral busca mejorar la coordinación de los actores participantes enla gestión de crisis complejas con el objeto de lograr una respuestaúnica y coherente a la misma. Sin embargo, los ejemplos aquí expues-tos no sólo ponen de manifiesto que no existe ninguna definición úni-ca y universalmente aplicable de Comprehensive Approach; sino quela variedad de concepciones existentes parecen demostrar que bajoeste principio general de actuación –fundamentado en la concertaciónde las estrategias y acciones de los actores participantes en la gestiónde una crisis con el fin de lograr la unidad de acción y la coherencia enlos planteamientos– se incluyen todas aquellas iniciativas nacionalese internacionales orientadas a resolver los problemas de coordinacióninternos y/o de cooperación externa identificados por cada nación uorganización23.Aunque esta indefinición normativa, rivalidad institucional e incer-tidumbre práctica están lastrando la configuración e implementaciónde un Enfoque Integral común para todos los actores participantes enla gestión de crisis, esta iniciativa es especialmente útil para resolvereficazmente los conflictos híbridos. Y es que, tal y como el general Fa-bián Sánchez ha explicado en las páginas anteriores, la resolución de22 RINATOKSKI, K. and AUTTI, M.: Comprehensive Approach: Trends, Challenges and Pos­sibilities for Cooperation in Crisis Prevention and Management, Crisis Management Initiative,Helsinki, 2008.23 PETERSEN, F. and BINNENDIJK, H.: «From Comprehensive Approach to Comprehen-sive Capability», NATO Review, número 3, marzo de 2008, s/n; o LINDLEY-FRENCH, J., COR­MISH; P. and RATHMELL, A.: «Operationalizing the Comprehensive Approach», ProgrammePaper, número 1, Chatham House, Londres, 2010.
32. – 35 –EL ENFOQUE INTEGRAL A LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSestos conflictos irregulares requiere una visión global del problema,un compromiso a largo plazo y el empleo armonizado de una ampliagama de herramientas de naturaleza política, civil, informativa, econó-mica, de desarrollo o militar.Guillem Colom PiellaProfesor del Instituto Universitario«General Gutiérrez Mellado»
33. – 37 –LA DIMENSIÓN POLÍTICADE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSLa evolución de los conflictosy la política internacionalDurante la segunda mitad del siglo XX la política internacionalestuvo directa y decisivamente condicionada por la bipolaridad y ladisuasión nuclear imperante entre Estados Unidos y la Unión Sovié-tica. Lógicamente esta realidad se impuso a otros grandes procesos decambio en la sociedad internacional, como el de la descolonización oel de las integraciones regionales, hasta el punto de mostrar la aparien-cia de una sociedad internacional estática o, al menos, estable.Naturalmente el fin de la bipolaridad nuclearizada dio paso a unavisión más completa y rigurosa de la realidad internacional con toda sucomplejidad, convirtiendo las certezas doctrinales sobre las amenazaspolíticas y militares del pasado en interrogantes e incertidumbres sobrelos conflictos del presente. Por ese motivo, todo debate científico sobrela conflictividad internacional debe partir de un conocimiento de los he-chos actuales como parte de la tendencia histórica a la que pertenecen.análiSiS de loS heChoS:la tendenCia de loS ConfliCtoS en laS últimaS déCadaSTanto los datos del Global Trends in Armed Conflict 1946­2009, ela-borado a partir de los datos del Major Episodes of Political Violence1946­2010 compilados por el equipo dirigido por Monty G. Marshall,director del Center for Systemic Peace, como los datos publicados en
34. – 38 –LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSel Conflict Barometer 2009 por el equipo del Heidelberg Institute forInternational Conflict Research, avalan claramente las siguientes con-clusiones:1. La mayoría de los conflictos violentos son de baja o media in-tensidad, es decir no se trata de guerras sino de crisis, más o me-nos graves, o de formas de conflictividad prebélica con violen-cia latente o manifiesta (terrorismo, revueltas populares, golpesde Estado, etc.). Del total de 365 conflictos analizados en el año2009 tan sólo 31 de ellos fueron guerras.2. Por el ámbito de desarrollo de los conflictos, éstos han sido mayo-ritariamente intraestatales. De acuerdo con el Conflict Barometerde los 365 conflictos censados en el año 2009 un total de 273 fue-ron conflictos surgidos dentro de los países mientras que sólo 92fueron conflictos entre países.3. En ambas fuentes de datos existe coincidencia en la tendenciadecreciente en el número de conflictos bélicos internacionalestras el fin de la bipolaridad, aunque existe una discrepancia en-tre estas bases de datos en cuanto a la tendencia a largo plazo.4. Desde el fin de la descolonización, a comienzos de los años seten-ta, se ha producido un auge significativo de las guerras de origenétnico o revolucionario, dentro de la categoría de guerras intraes-tatales, superando también ampliamente el número de guerrasinterestatales.5. Aunque no se puede establecer una relación de causalidad, seaprecia una clara correlación estadística entre el incremento delos conflictos intraestatales y el aumento de los procesos de tran-sición política desde regímenes autocráticos a sistemas total oparcialmente democráticos.6. Finalmente y con carácter general se puede afirmar que el pe-riodo de bipolaridad presenta un mayor grado de conflictividad,tanto bélica como prebélica, que el periodo de las dos últimasdécadas posteriores a la caída del muro de Berlín1.1 CENTER FOR SYSTEMIC PEACE: Global Conflict Trends (1946­2009), véase en: http://www.systemicpeace.org/conflict.htm (actualizado el 15 de marzo de 2011). MARSHALL, M. G.and COLE, B. R.: Global Report 2009. Conflict, Governance and State Fragility, edit. Centerfor Systemic Peace, 2010, véase en: http://www.systemicpeace.org/Global%20Report%202009.pdf (actualizado el 9 de mayo de 2011). MARSHALL, M. G.: Major Episodes of Political Violence(1946­2010), véase en: http://www.systemicpeace.org/warlist.htm (actualizado el 27 de agosto de
35. – 39 –LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSTomando en consideración estos hechos, se puede concluir que elproceso de transformación del orden político internacional, iniciadotras la desaparición de la Unión Soviética y el fin de la bipolaridad,tiene una estrecha correlación con los cambios políticos que se estánproduciendo en el interior de numerosos países y que ambos procesosse están realizando con una significativa reducción de la conflictividadbélica, aunque ésta se genera en mayor medida por las dinámicas polí-ticas internas de los países que como consecuencia de las transforma-ciones que experimenta el sistema político mundial.CambioS eStRuCtuRaleS en la SoCiedad inteRnaCionalEfectivamente, desde hace dos décadas se ha generado un crecienteconsenso doctrinal sobre la importancia y el alcance de los cambiosque experimenta el orden mundial. Bajo el término de «globalización»se sustenta el criterio de que tales cambios son estructurales, afectandotanto a la dimensión política como a la económica y cultural, de unalcance mundial y con un efecto político que refuerza la hegemoníamultilateral frente a la bipolaridad dominante en la época anterior2.Abandonada la hipótesis de una hegemonía unilateral de EstadosUnidos que se difundió durante los primeros años noventa, poco a pocolos hechos han impuesto la tesis de que la creciente interdependenciaeconómica y comunicativa sólo puede ser gestionada políticamente porun sistema hegemónico multilateral, en el que las grandes potenciascon capacidad de proyección mundial deben concertarse entre ellasen la definición de las reglas y decisiones de alcance global, al mismotiempo que deben incorporar a las potencias regionales para lograr suaplicación efectiva en cada una de las áreas del sistema internacional.Este nuevo orden mundial compartido entre las grandes potenciasy las potencias regionales se encuentra en fase de creación y, por tanto,sus reglas de funcionamiento y sus efectos son todavía confusos y, con2010). HEIDELBERG INSTITUTE FOR INTERNATIONAL CONFLICT RESEARCH: Conflict Barome­ter 2010, véase en: www.hiik.de/en/konfliktbarometer/pdf/ConflictBarometer_2010.pdf (consul-tado el 23 de mayo de 2011).2 BAYLIS, J. and SMITH, S. (eds.): Globalization and World Politics. An Introduction to Inter­national Relations, tercera edición, edit. Oxford University Press, Oxford, 2006.
36. – 40 –LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSfrecuencia, cuestionados por las potencias medias o incluso por actoresno estatales que pugnan por participar directamente en su definición.Semejante tensión dialéctica en la configuración de las estructurasinternacionales no es nueva ni exclusiva de este periodo histórico. Comohan demostrado autores tan destacados como Henry Kissinger o Bull,constituye una característica propia de los procesos de transición delorden internacional3. Pero en la actualidad el cambio estructural de lasociedad internacional es coincidente con el cambio estructural en elseno de muchos países que forman parte de ella. La interacción entreambas dimensiones, nacional e internacional, introduce un grado decomplejidad e incertidumbre que dificulta notablemente la formaciónde amplios acuerdos políticos sobre las instituciones que deben organi-zar y las reglas que deben regir las relaciones entre los países tanto ensu vertiente estatal como social.En otras palabras, al mismo tiempo que se van diluyendo los límitesentre las estructuras política, económica y cultural de la sociedad inter-nacional, también se va difuminando la división histórica entre el ordenestatal y el orden internacional, obligando a las potencias que debendefinir y sustentar el sistema internacional a asumir la responsabilidadde determinar las reglas básicas que deben guiar la organización inter-na de los Estados y las sociedades. Todo ello en un contexto mundialdominado por la diversidad cultural y las aceleradas transformacioneseconómicas provoca un panorama poco propicio a lograr consensosgenerales sobre el orden internacional a instaurar o mantener y, todavíamás, sobre los objetivos y los procedimientos para abordar y resolverlos conflictos armados, ya sea en su modalidad de guerras convencio-nales o de guerras irregulares.la leGalidad y leGitimidad inteRnaCionaleSen loS ConfliCtoS híbRidoSAsistimos, por tanto, a una era caracterizada por la tensión perma-nente y creciente entre la «legalidad» internacional, en buena medida3 BULL, H.: The Anarchical Society, tercera edición 2002, edit. Columbia University Press,Nueva York, pp. 90 y siguientes. KISSINGER, H.: Un mundo restaurado, editorial Fondo deCultura Económica, México, 1973. Ídem. Política exterior americana, editorial Plaza y Janés,Barcelona, 1974.
37. – 41 –LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSheredada de etapas anteriores, y la transformación que está experimen-tando la «legitimidad» internacional como consecuencia de una pode-rosa tendencia a intensificar las relaciones entre países y sociedades condistintas formas de organización política y cultural.Esta tensión que impera entre el orden y la justicia de la políticamundial, por utilizar la terminología de Bull, se aprecia de un modoespecial en la evolución de los conflictos armados potenciando su ca-rácter híbrido, es decir multidimensional y complejo, y dificultando laaplicación de las políticas necesarias para su prevención, gestión y re-solución definitiva4.Ello se aprecia claramente en relación con la progresiva expansiónde las normas jurídicas internacionales que regulan el uso de la fuerzay su creciente colisión con el principio de no injerencia en los asuntosinternos de los Estados. A la instauración del principio general de pro-hibición del uso de la fuerza establecido en el artículo 2.4 de la Cartade Naciones Unidas, se han sumado el Convenio para la Prevención ySanción del Delito de Genocidio de 1948, las Convenciones de Ginebradel año 1949 sobre el Derecho Humanitario, la Declaración Universalde los Derechos Humanos del año 1948 y los pactos internacionales delaño 1966 que la desarrollan y, más recientemente, el Estatuto de la Cor-te Penal Internacional del año 1998, además de los numerosos tratadosde desarme, limitación y control de armamentos de ámbito universal,regional o bilateral o la instauración de nuevos principios como el de la«responsabilidad de proteger» que carecen todavía de una delimitaciónjurídica y política precisa con las dificultades de aplicación que elloacarrea.Frente a esta evolución jurídica dirigida prioritariamente a armo-nizar la regulación de las relaciones entre los Estados y/o los organis-mos internacionales, como sujetos del Derecho Internacional Público,se aprecia un afloramiento cada vez más nítido de las diferencias oabiertas divergencias de principios políticos y valores culturales queimperan en el seno de unas sociedades estatales compelidas a influirsecada vez más en la medida en que las tendencias globalizadoras se vanconsolidando.4 RIUTORT, B. (ed.): Conflictos bélicos y nuevo orden mundial, editorial Icaria, Barcelona,2003.
38. – 42 –LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSLa orientación universalista que subyace en la legislación interna-cional reguladora del uso de la fuerza y los conflictos armados contras-ta con la fragmentación política y cultural que subsiste como resultadode siglos o milenios de divisiones territoriales, étnicas, lingüísticas oreligiosas. En el vértice de estas dos poderosas tendencias históricas,aceleradas durante las dos últimas décadas, se sitúa el marco en el quedeben de adoptarse las decisiones políticas y las intervenciones en rela-ción con los conflictos híbridos.En consecuencia no resultan extrañas las dificultades para poderdefinir las estrategias más eficaces a la hora de intervenir y resolver losconflictos híbridos que, aun siendo en su mayoría intraestatales, ad-quieren con suma facilidad una proyección internacional. Es frecuenteque la lógica de decisión y acción que requiere la prevención, gestión oresolución de los «conflictos híbridos» se compadezca mal con las limi-taciones políticas y/o legales que imponen los gobiernos de los paísesque deben llevarla a cabo, condicionados por el impacto de los mediosde comunicación en las opiniones públicas y por los valores culturalesque dominan la vida de sus sociedades. Son los conocidos caveats quepueden llegar a desvirtuar en la práctica las posibilidades de éxito de lasintervenciones realizadas.Entre los numerosos aspectos en los que pueden apreciarse las di-ficultades que entraña la tensión entre legalidad y legitimidad interna-cionales merecen destacarse tres: el relativo a la utilidad de la diploma-cia preventiva, el referido a las actuaciones de mantenimiento de la paz,especialmente respecto de la población civil afectada por el conflictoarmado, y el correspondiente a las medidas de estabilización tras elconflicto bélico.Por lo que atañe a la diplomacia preventiva, resulta muy difícilcompaginar la necesaria combinación de medidas de presión o sancióny de estímulo a la negociación, destinadas a evitar la escalada en el usode la fuerza entre las partes como condición necesaria para facilitar laresolución definitiva del conflicto, cuando existe una creciente presiónmediática y social, tanto nacional como internacional, que condicionadecisivamente las opciones políticas que pueden ser aceptadas por laspartes o utilizadas por los países y organismos mediadores. La propiadecisión de lanzar una iniciativa diplomática de carácter preventivo laconvierte en centro de atención de los medios de comunicación de masasy a través de ellos de posicionamiento y/o movilización de las opiniones
39. – 43 –LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSpúblicas. Pero en un mundo globalizado mediáticamente la opción deuna diplomacia preventiva discreta o secreta sencillamente es imposible.Ensegundotérmino,lasactuacionesrequeridasparaelmantenimien-to de la paz exigen la aceptación previa de las partes en conflicto juntoconeldesplieguedelosrecursoshumanos,civilesy/omilitares,quedebenllevarlas a cabo. La problemática de su aplicación se aprecia no tanto res-pecto de las unidades militares de los contendientes cuanto con relaciónalapoblacióncivil,víctimainevitabledelacontienda,ylosgruposarma-dos irregulares poco respetuosos con las leyes humanitarias de la guerra.Los datos demuestran que a pesar de la reducción apreciada en losconflictos bélicos tras el fin de la bipolaridad, las poblaciones de refu-giados y desplazados han aumentado espectacularmente. De acuerdocon el Center for Systemic Peace el total de desplazados por los conflic-tos bélicos se ha situado entre los 30 y los 40 millones anuales de perso-nas desde el año 1990. La prevalencia de la neutralidad que exigen laspartes del conflicto bélico a las acciones desarrolladas por los peacekee­pers condiciona o limita su actuación protectora de la población civily de ayuda a los desplazados internos frente a las acciones violentas degrupos armados, regulares o irregulares.Algo similar ocurre durante la fase de estabilización tras el conflictoarmado. En efecto, dicha estabilización exige la ocupación del territoriopor parte de las fuerzas militares, policiales y/o civiles de los países queintervienen en este tipo de misiones, así como la instauración, con fre-cuencia impuesta, de un control político sobre las autoridades locales yla propia población. Ambas condiciones necesarias para el logro de losobjetivos de la misión estabilizadora constituyen, al mismo tiempo, im-portantesfuentesdedeslegitimaciónpolíticadelastareasestabilizadoraspara grupos o sectores de la población que, al menos legalmente, debíanser los principales beneficiarios de esas tareas pero que rechazan la pre-sencia de actores y fuerzas extranjeras en su territorio. De nuevo la con-tradicción efectiva entre la legalidad y la legitimidad se convierte en unacausa directa de complejidad en la resolución de los conflictos bélicos.A la vista de estos hechos resulta fácil constatar que la tensión entrela legalidad y la legitimidad que incide en las diversas fases de los con-flictos armados, no puede resolverse exclusivamente mediante el recur-so a una estrategia basada en el Enfoque Integral (Comprehensive Ap­proach) sencillamente porque corresponde a la dimensión estructural delmarco político en el que surgen y se desarrollan los propios conflictos
40. – 44 –LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSnacionales o internacionales. En definitiva, no es un problema estraté-gico o técnico sino de la voluntad (o falta de voluntad) política con laque se interviene en las distintas fases de evolución de los conflictos.Compatibilidad entre el intervencionismo hegemónicoy el sistema de seguridad colectivaEsa voluntad política de intervención en los conflictos para preve-nirlos, controlarlos o resolverlos, se desarrolla en un contexto interna-cional dominado por dos modelos de seguridad y defensa: el modelodel «intervencionismo hegemónico» y el de «seguridad colectiva».El primero está cimentado sobre el derecho de autodefensa de losEstados frente a cualquier acto de agresión o de amenaza inminente deagresión y en la existencia de una jerarquía de poder político, econó-mico y militar entre los países. De acuerco con este orden jerárquicode poder, las superpotencias y las grandes potencias mundiales ejercenuna hegemonía sobre el conjunto de la sociedad internacional median-te la adopción de decisiones y la implantación de normas de relación,jurídicas y políticas, entre sus actores que afectan decisivamente al or-den internacional. Ello las convierte en las garantes últimas de dichoorden lo que conlleva la responsabilidad de intervenir cuando se alterasu estabilidad y funcionamiento, especialmente si dicha alteración esconsecuencia de conflictos armados en o entre países, o cuando se ame-nazan directamente sus intereses como potencias hegemónicas.El intervencionismo de las grandes potencias, incluso mediante elrecurso a la fuerza, es una consecuencia directa de la jerarquía impe-rante en el orden internacional con independencia del modelo particu-lar de organización del poder que ha imperado en cada etapa históricade la sociedad internacional5. Cuando las grandes potencias renuncian5 Ya sea en el sistema de Estados europeo anterior al siglo XIX, en el concierto europeode grandes potencias decimonónico o en la bipolaridad con disuasión nuclear posterior a laSegunda Guerra Mundial, las grandes potencias han ejercido una política intervencionista ci-mentada en una variable combinación de medios diplomáticos, económicos, jurídicos y milita-res con la finalidad de preservar la estabilidad y continuidad del sistema internacional del queellas constituían sus principales pero no únicos beneficiarios. Para un estudio detallado de losdiversos estadios de evolución de la sociedad internacional en los últimos siglos sigue siendoun clásico: TRUYOL, A.: La sociedad internacional, editorial Alianza Universidad, segunda edi-ción, cuarta reimpresión, Madrid, 2004.
41. – 45 –LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSa ejercer su función directora del orden internacional con su corolariode intervencionismo, como ocurrió durante el periodo de entreguerras,las instituciones internacionales, como la Sociedad de Naciones, y lasnormas establecidas para regular la solución de los conflictos o limitarsu alcance y consecuencias pierden efectividad por carecer de credibili-dad política y de eficacia disuasiva.La restauración del fracasado sistema de seguridad colectiva conla aprobación de la Carta de Naciones Unidas, aunque paralizadoparcialmente durante la etapa de bipolaridad, permitió vertebrar el in-tervencionismo hegemónico de las grandes potencias, en este caso lasvencedoras de la contienda mundial, con un procedimiento de decisiónmultilateral centrado en el Consejo de Seguridad y de aplicación uni-versal. Dicho procedimiento tenía como finalidad primaria la progresi-va erradicación de la violencia entre los Estados como instrumento desu política exterior y, secundariamente, la limitación del alcance y losefectos de esa violencia sometiéndola a los dictados del interés políticocolectivo y el Derecho Internacional.Naturalmente, como todo sistema internacional la seguridad colec-tiva goza de evidentes ventajas respecto al intervencionismo hegemóni-co ejercido directamente por las grandes potencias en época pretéritas,pero también ha demostrado importantes condicionamientos y limita-ciones en su aplicación.Entre las ventajas merece destacarse la que con frecuencia se señalacomo un inconveniente, es decir el principio por el que se reconoce laprimacía de las grandes potencias (vencedoras) a la hora de tomar lasdecisiones en el Consejo de Seguridad (derecho de veto), en justa co-rrespondencia a su mayor responsabilidad en el mantenimiento y fun-cionamiento del orden y la paz internacionales6.6 Le evidencia de la especial responsabilidad que poseen las grandes potencias en la garan-tía y aplicación de la seguridad colectiva se ha demostrado doctrinalmente por la denominadateoría de los bienes públicos, y en la práctica por la contribución de las grandes potencias alas misiones internacionales de pacificación aprobadas por Naciones Unidas, tal y como sereconoce en el Informe elaborado por el Grupo de Alto Nivel sobre las amenazas, los desafíosy el cambio, creado por el secretario general. Un mundo más seguro: la responsabilidad quecompartimos, A/59/565, 2 de diciembre de 2004. BRAÑA, F. J.: «Teoría de los bienes públicosy aplicaciones prácticas», Estudios de Economía Aplicada (número monográfico), volumen22, pp. 177-186, 2004. Troop and Police Contributors Archive (1999­2010), veáse en: http://www.un.org/en/peacekeeping/resources/statistics/contributors_archive.shtml (consultado el 28 demayo de 2011).
42. – 46 –LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSGracias a este principio el intervencionismo hegemónico de las gran-des potencias resulta compatible con la seguridad colectiva de NacionesUnidas ya que garantiza su aplicación efectiva y, lo que resulta todavíamásimportante,ledotadecredibilidadpolíticaycapacidaddedisuasión.El principal inconveniente del sistema de seguridad colectiva resultade su carácter estatal. En efecto, al haberse creado por y para aplicarseen las relaciones entre los Estados, aunque legalmente se ha extendi-do también a las relaciones entre actores no estatales, resulta difícil ycompleja su aplicación eficaz a aquellos conflictos armados en los quealguna o todas las partes intervinientes no son Estados, máxime si talesgrupos gozan del apoyo activo de amplios sectores de la población civil.En esos conflictos híbridos, la tensión entre la legalidad y la legi-timidad, a la que ya nos hemos referido, emerge con toda su crude-za para mostrar los límites jurídico-políticos y las dificultades prácti-cas para aplicar el sistema de seguridad colectiva de Naciones Unidas.Es precisamente en las circunstancias en las que dicho sistema quedaparalizado en su aprobación y/o aplicación cuando se aprecia nítida-mente la importancia decisiva que para el orden internacional repre-senta el intervencionismo hegemónico de las grandes potencias, úni-cos países capaces de dar una respuesta unilateral o multilateral al retoplanteado por el uso de la fuerza por los actores no estatales7.Naturalmente resulta erróneo pretender evaluar este tipo de inter-venciones hegemónicas realizadas por las grandes potencias con los cri-terios políticos, legales y estratégicos del sistema seguridad colectiva deNaciones Unidas ya que se trata de dos sistemas claramente diferentes.Actores y objetivos políticos en los «conflictos híbridos»Como hemos podido apreciar, uno de los principales factores que hacontribuido a introducir complejidad en la evolución de los conflictos, re-7 Ello se pudo apreciar claramente en la incapacidad de Naciones Unidas para evitar olimitar el genocidio de tutsis en la guerra de Ruanda (1993-1994) y su internacionalización alos países vecinos de Zaire, Burundi y Uganda. En cambio, las intervenciones del Reino Unidoen Sierra Leona en el año 2000, de Estados Unidos en Afganistán con la operación EnduringFreedom desde 2001, de Rusia en Georgia en el año 2008 o la más reciente de Francia en Costade Marfil, constituyen ejemplos de la capacidad unilateral de las grandes potencias de llevar acabo intervenciones militares cuando fracasa el sistema de seguridad colectiva.
43. – 47 –LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSforzando así a su carácter híbrido, es el creciente protagonismo de actoresno estatales y la diversidad de actuaciones, incluido el uso de la fuerza,que son capaces de realizar tanto a escala nacional como internacional8.diveRSidad e imPoRtanCia de loS aCtoReS inteRvinienteSen loS ConfliCtoS híbRidoSAunque parezca obvio el primero y principal de los actores intervi-nientes en los conflictos híbridos es el Estado a través de sus múltiplesinstituciones políticas y militares. Sin embargo, las diferencias territo-riales, demográficas, de régimen político, de desarrollo económico y desustratos culturales genera también una diversidad de intereses y for-mas de participación en el conflicto. La categoría de actores estataleses, por tanto, heterogénea en su composición y diversa en sus interesesy formas de actuación.A la distinción de los Estados en función de su participación o noen la generación y/solución de los conflictos así como de su posición he-gemónica en el sistema internacional, conviene agregar las que se basanen criterios geopolíticos y geohistóricos. De acuerdo con los primeroslos países que gozan de una contigüidad fronteriza, incluso sin inter-venir directamente en los conflictos híbridos, no pueden evitar verseafectados por las consecuencias que provocan, obligándoles a definir supropia posición política tanto respecto de las partes del conflicto comocon relación al resto de la comunidad internacional cuando ésta decideintervenir para evitarlo o resolverlo.En este marco debemos situar el protagonismo de las «potenciasregionales», es decir de aquellos estados que sin gozar de una vecindadgeográfica fronteriza con las partes del conflicto híbrido, disponen de8 RICHEMOND-BARAK, D.: «Non-State Actors in Armed Conflicts: Issues of Distinctionand Reciprocity», BANKS, W. (ed.): New Battlefields/Old Laws: From The Hague Conven­tion to Asymmetric Warfare, pp. 109-144, edit. Columbia University Press, Columbia, 2010.HEINZE, E. A.: Non­State Actors and the Evolution of the Law of Armed Conflict, Interna-tional Studies Association, Annual Meeting, Nueva York, 15-18 de febrero de 2009, véase en:http://www.allacademic.com/one/isa/isa09/index.php?cmd=Download+Document&key=unpublished_manuscript&file_index=2&pop_up=true&no_click_key=true&attachment_style=attachment&PHPSESSID=4ebeb819b643f961190164d1832b6746 (consultado el 28 de mayo de 2011).INSTITUTO ESPAÑOL DE ESTUDIOS ESTRATÉGICOS-CENTRO NACIONAL DE INTELIGENCIA:«Los actores no estatales y la seguridad internacional: su papel en la resolución de conflictos ycrisis», Cuadernos de Estrategia, número 147, Madrid, agosto de 2010.
44. – 48 –LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LOS CONFLICTOS HÍBRIDOSun poder político y militar en la región en la que éste se desarrolla y,por tanto, se ven afectadas por sus efectos sobre la estabilidad, la paz yla seguridad regionales. La importancia que estas potencias regionalesposeen en la génesis y evolución de los conflictos híbridos radica en quesus acciones u omisiones inciden en las estrategias que aplican las par-tes del conflicto contribuyendo a facilitar su resolución o su continui-dad. Por ese motivo y de forma cada vez más clara, el sistema de segu-ridad colectiva de Naciones Unidas trata de involucrar a las principalespotencias regionales en las misiones internacionales de pacificación quedecide realizar9.En el otro extremo del espectro estatal se encuentran los denomina-dos «Estados fallidos» (failed States) y los «Estados canallas» (rogueStates). Los primeros son una de las principales causas de los conflic-tos híbridos intraestatales al no existir instituciones estatales capaces dedesempeñar las funciones básicas propias de cualquier Estado, comoson el control de fronteras, mantenimiento del orden público, protec-ción de los derechos humanos esenciales, etc. Los segundos porque nosólo cuestionan o atacan abiertamente el orden internacional, sino quelo hace apoyando y patrocinando a grupos armados irregulares (guerri-llas, grupos terroristas, organizaciones criminales internacionales, etc.)que desencadenan o refuerzan los conflictos híbridos.Junto a los Estados figuran las organizaciones intergubernamenta-les, especialmente la Organización de Naciones Unidas (ONU), comola otra gran categoría de actores primordiales en la prevención, gestióny resolución de los conflictos híbridos. En buena medida, la interven-ción de las organizaciones internacionales está condicionada por lasacciones de los Estados y en particular por las políticas de las grandespotencias mundiales, pero resulta evidente que no son meras ejecutoras9 Aunque existe una amplia literatura sobre las potencias regionales y su contribución a laseguridad y estabilidad del orden internacional, su importancia en la aprobación y ejecuciónde las misiones internacionales de pacificación ha sido poco investigada hasta el momento pre-sente. BUZAN, B. and WAEVER, O.: Regions and Powers: The Structure of International Security,edit. Cambridge University Press, Cambridge, 2003. NOLTE, D.: How to Compare RegionalPowers: Analytical concepts and Research Topics, ECPR Joint Session of Workshops, Helsinki7-12 de mayo de 2007, véase en: http://www.essex.ac.uk/ecpr/events/jointsessions/paperarchive/helsinki/ws9/Nolte.pdf (consultado el 29 de mayo de 2011). FRAZIER, D. and STEWART-INGER-SOLL, R.: «Regional powers and security: A framework for understanding order within region-al security complexes», European Journal of International Relations, volumen 16, número 4, pp.731-753, diciembre de 2010.
1.3.2 enfoque psicopedagógico dificultades de aprendizaje

References: resolución 
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 artículo 2
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