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La Crisis Argentina: junio 2013
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”AL COMPÁS DEL TAMBORIL” Calendar junio 23, 2013 | Posted by Malú Kikuchi Por Malú Kikuchi (23/6/2003) Córdoba es una provincia llena de humor y gracia, pero al mismo tiempo es docta y solemne. Para celebrar los 400 años de la fundación de la Universidad de Córdoba 19/6/1613), Cristina Kirchner, acudió presurosa a presidir el festejo. ¡Y eso que Córdoba tiene un gobierno peronista que no responde al FPV! La presidente se lució. Quedará en el recuerdo. A pesar de la ira visible, incontenible, inmanejable, que le produjo el lógico fallo de la Corte sobre politizar la justicia, abusando de su predilecta oratoria belicista, declaró que: “los MILITANTES debemos estar alegres (¿y los muertos y heridos de Castelar?), preparados para otra BATALLA”. Acompañando al “Grupo Urbano” que interpretaba muy libremente en tono de cumbia/salsa el himno nacional, con tambores, Cristina se sacó el tapado de piel, entró en calor, tamborileó y ¡hasta bailó el himno! Inolvidable. Patético. Para mostrarle a la Corte y al poder judicial, que ella está dispuesta a seguir con su imperiosa necesidad de autocracia absoluta. El 20/6/2013, bajo un sol radiante, al pie del monumento a la bandera, en Rosario, como diría un ciclista, se le soltó la cadena. En su feroz ataque a la Corte y a todo el poder judicial, les dedicó frases dignas de la cumbia villera (que había bailado el día anterior) y les dijo: “necesitan algún GIL que encuentre la GUITA…”. Y no puede alegarse que la presidente tenga un vocabulario escaso o que no sabe usarlo. De entre casa, ¿hablará así? Y siguió con el ataque, tan enojada que aceptó el hecho que Argentina no es el país de las maravillas y dijo: “porque los problemas terribles de seguridad que tenemos, desde el narcotráfico, desde la violencia, desde la trata, también tienen que ver con la justicia”. Y con el ejecutivo ¿no? Y de pronto, fallo de por medio, la mejor Corte de la historia del país, el as de espadas del truco kirchnerista, conformada por buenos jueces; lo que ni los opositores osaban discutir, se transformó en una escoria. ¿Qué pasó? Simple, la Corte usó su prerrogativa sobre la constitucionalidad de una ley. La Corte Suprema de Justicia de la Nación, se llama así, porque es “suprema”. No hay instancia legal superior. A partir del fallo del presidente de la Corte de EEUU, el juez John Marshall (1803) en el juicio “Madbury (juez nombrada por el saliente presidente de EEUU, Adams) versus Madison (secretario de gobierno del nuevo presidente Jefferson), estableció que “la Constitución es lo que la Corte dice que es”. En Argentina, también. La creó, de acuerdo con la CN, Mitre el 15/1/1863. Es la cabeza del poder judicial. Es uno de los 3 poderes que conforman el gobierno. El ejecutivo existe gracias a una mayoría transitoria; el legislativo representa pluralidades transitorias. El judicial es permanente, es el contrapoder que defiende al ciudadano aunque sea minoría. Es el defensor a ultranza de las libertades individuales. No es, ni debe ser, partidario. No puede ser político. Esta “maravillosa” (hasta el 19/6/2013) Corte, está conformada por: presidente, Ricardo Lorenzetti, 2004, nombrado por K. Vice, Elena Highton de Nolasco, 2004, nombrada por K; ministros: Carlos Fayt, 1983, Alfonsín; Enrique Petracchi, 1983, Alfonsín; Juan Carlos Maqueda, 2003, Duhalde; Raúl Zaffaroni, 2003, K y Carmen Argibay, 2005, K. Han dejado de ser maravillosos. Salvo Zaffaroni que votó en disidencia, los restantes declararon los artículos que se refieren al voto popular de los consejeros de la magistratura dentro de listas partidarias, de la ley de “democratización de la justicia”, anticonstitucionales. Lo que explica que las bondades o inoperancias de la Corte para el FPV, dependen de fallos a favor o en contra del gobierno. Por eso, sin calificar, “la Corte adicta anterior”, no debía ser cambiada por “adicta”, ya que si lo era, lo era del gobierno de Menem, que en tiempos K, ya no era presidente. Más allá del hecho de tener hoy una buena Corte, es obvio que los K pretendían una Corte que les fuera adicta a ellos. Habrá que prepararse, la próxima batalla de la presidente contra el poder judicial, el que sí debe ser remozado, no es justo que no paguen impuesto a las ganancias, ni que no deban hacer declaraciones juradas. De ahí a que el nombramiento y la estabilidad de los jueces, por ende su imparcialidad, dependa de la política de turno, hay un abismo de injusticia. Que gracias al apego de la Corte a la CN, por esta vez, no se hará realidad. Pero hay que estar atentos. El hambre de poder, la necesidad de impunidad, crecen con el correr de los días. En la opinión pública está el no permitirlo. Con ayuda de la Corte. Y es bueno recordar que la opinión pública, somos nosotros. Mientras, cerca de las PASO, previas a las elecciones legislativas, que “siga el baile, siga el baile, de la tierra en que nací, la comparsa de los negros, al compás del tamboril.” O a la presidente contrariada en su voluntad omnímoda ¿le cae mejor “La marcha de la bronca”? (Pedro y Pablo). *”Al compás del tamboril”, milonga, letra de Carlos Warren, música de Edgardo Donato. La hizo famosa Alberto Castillo, ahora la cantan Los Auténticos Decadentes.
Por Nicolás Márquez (*) La contundente resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de esta semana, probablemente se debió, más que a un purismo jurídico y apego al derecho constitucional, al hartazgo que tiene el Tribunal de marras respecto de un Poder Ejecutivo que no deja de hostigarlo ni condicionarlo. En efecto, recordemos que fueron 4 sobre los 7 Jueces de la Corte los que aceptaron y apañaron con su asistencia la sórdida maniobra oportunamente pergeñada por Néstor Kirchner, a través de la cual se le dio un golpe de Estado a 4 Jueces de la Corte vigente en el año 2003, y tras el derrocamiento de éstos, se impuso en su reemplazo al polémico abolicionista, evasor fiscal y locador de prostíbulos Eugenio Zaffaroni, a Carmen Argibay, a Elena Highton de Nolasco y a Ricardo Lorenzetti. El trueque para con los nuevos magistrados a cambio del nombramiento, habría consistido en que éstos avalaran dos medidas inconstitucionales: la pesificación de los ahorros y la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, a fin de comenzar a iniciar con “efecto retroactivo” y violación del principio de “cosa juzgada” encarcelamientos indiscriminados a militares octogenarios que tres décadas atrás habían combatido victoriosamente contra los Montoneros, el ERP, y el resto de las guerrillas de los años ‘70. Vale recordar además que este ardid consistente en instalar una Corte Suprema propia con una pretendida “mayoría automática” no fue novedad en el kirchnerismo, dado que cuando Néstor era dictador de la de la Provincia de Santa Cruz hizo lo propio, colocando 3 de los 5 jueces del alto tribunal provincial. De este modo, Néstor tanto como Gobernador o luego como Presidente, procuró tener siempre una suerte de órgano satélite para llevar adelante sus propósitos autocráticos. Pero volviendo a lo acontecido en la CSJN en los últimos tiempos, todo indica que aquel acuerdo entre el kirchnerismo y los nuevos jueces se ha roto o desarmado, y este es uno de los asuntos que más irrita al régimen: “No los elegimos para esto” dijo meses atrás un alto funcionario kirchnerista respecto de los magistrados nombrados en esta administración. Ocurre que la Argentina no tiene instituciones o tiene instituciones débiles, lo cual es más o menos lo mismo, entonces éstas funcionan no por su fuerza intrínseca sino en aras de los vaivenes políticos, electorales y circunstanciales: ¿Cabe imaginarse un fallo semejante dos años atrás cuando el poderoso régimen arrasaba con el 54% de los votos y la oposición había quedado reducida a la mínima expresión? A excepción de Eugenio Zafaroni (quien nunca abandonó a sus empleadores), los otros tres jueces puestos de facto por el kirchnerismo se manejaron con menor nivel de obsecuencia y en los últimos tiempos, tras advertir la implosión del régimen, éstos se han permitido obrar como “independientes” y emitir fallos ajustados a derecho, tal como ocurrió esta semana, episodio que hay que celebrar desde ya, pero esta determinación judicial obedece mucho más al “poder de lo fáctico” (parafraseando a Vicente Massot) que al apego de la letra de la Constitución Nacional. Motivaciones al margen y aunque esto suene como un trabalenguas, la Corte dio un corte de mangas a la manga de cortesanos que rodean a la alicaída Presidente. Este fallo constituyó claramente un revés más que se suma al debilitamiento electoral y político de un régimen al que, afortunadamente, se le acortan sus perspectivas de vida. (*) En el mes de agosto publica su nuevo libro, en coautoría con Agustín Laje.
Cronograma para las elecciones legislativas de 2013 El cronograma electoral para 2013 oficializado por el Gobierno es el siguiente: 13 de mayo: Finalizó el plazo para convocar a las Paso nacionales. La Ley N º 26.571 fija en su artículo 20 que “la convocatoria a elecciones primarias las realizará el Poder Ejecutivo Nacional con una antelación no menor a 90 días previos a su realización. En Provincia el plazo venció antes, el 16 de abril, pero de acuerdo con el artículo 2 de la Ley N º 14.086 las Paso deben ser el mismo día de las nacionales. 12 de junio: Conformación de alianzas y adhesiones. A nivel nacional, en cumplimiento del artículo 6 de la Ley N º 26.576, “los partidos políticos que integren alianzas deben requerir su reconocimiento ante el juez federal con competencia electoral”. En Provincia, ese día venció el plazo para cumplir con el artículo 22 de la Ley N º 14.086 para el reconocimiento de alianzas. La norma establece que las alianzas deben presentarse “con una antelación no menor a los 60 días de la elección primaria”. 22 de junio: Cierre de las listas de precandidatos. En Nación lo dicta el artículo 26 de la Ley N º 26.571 y en Provincia el artículo 3 de la Nº 14.086. En ambos casos se da como máximo un plazo de 50 días antes de los comicios para presentar las listas. 12 de julio: Inicio de la campaña. De acuerdo con las leyes de las Paso, “la campaña electoral podrá iniciarse con 30 días de anticipación” a la fecha del comicio. 22 de julio: Inicio de la publicidad de campaña. La Ley fija que la publicidad televisiva de campaña podrá iniciarse 20 días antes de los comicios. En cambio, en la provincia de Buenos Aires, el artículo 16 de la norma N º 14.086 habla de “15 días previos a la fecha de los comicios”, es decir el 27 de julio, para todas las categorías de medios. 27 de julio: Restricción de los actos de gobierno. Las leyes de Nación y Provincia establecen que 15 días antes de la elección queda prohibido todo acto de gobierno que pueda inducir a la captación del voto. 3 de agosto: Difusión de encuestas. En la provincia está prohibida por ley la difusión de encuestas dentro de los ocho días previos a la efectivización de las Paso. 9 de agosto: Cierre de campaña. La campaña electoral finaliza 48 horas antes del inicio del acto eleccionario, coinciden el artículo 31 de la Ley N º 26.571 de la Nación, con el artículo 14 de la norma provincial Nº 14.086. 11 de agosto: Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso). Elecciones generales 12 de septiembre: Oficialización de listas. Un mes después de la realización de las Paso, y como dicta el artículo 20 de la Ley nacional Nº 26.571 “la resolución de oficialización de listas una vez que se encuentre firme”, será comunicada al Ministerio del Interior a los efectos de asignación de aporte, espacios publicitarios y franquicias que correspondieren”. 22 de septiembre: Inicio de la campaña. Así lo establece el artículo 91 de la Ley N º 26.571, cuando reza que “la campaña electoral se inicia 35 días antes de la fecha del comicio”. 2 de octubre: Inicio de la publicidad. El artículo 92 de la ley mencionada con antelación prohíbe la difusión de avisos publicitarios en medios televisivos, radiales y gráficos antes de los 25 días previos a la elección. 12 de octubre: Restricción de los actos de gobierno. Durante la campaña electoral, la publicidad de los actos de gobierno no podrá contener elementos que promuevan expresamente la captación del sufragio a favor de ninguno de los candidatos. También se fija esa prohibición a los 15 días previos a la emisión del sufragio. 19 de octubre: Prohibición de difusión de encuestas. Las mismas no podrán divulgarse más allá de los ocho días anteriores a la elección. 25 de octubre: Fin de la campaña electoral. “La campaña finaliza 48 horas antes del inicio del comicio”, establece el artículo 91 de la Ley nacional. 27 de octubre: Elecciones generales. De acuerdo con el artículo 1 de la Ley N º 25.983 “la elección se realizará el cuarto domingo de octubre inmediatamente anterior a la finalización de los mandatos”.
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“Más difícil aún resulta delimitar el momento en que se produce el paso de la omnipotencia a la impotencia, de la buena fortuna a la adversidad, de lo brillante a lo enmohecido” Ryszard Kapuściński He escrito innumerables notas acerca de la brutal y genocida corrupción que hoy reina en la Argentina, infinitamente superior a todo lo ocurrido en el pasado, incluida la década menemista. Recuerdo que, una vez, a raíz de una editorial en la que me preguntaba por qué los argentinos no relacionábamos la corrupción con el deterioro de nuestra vida personal, un periodista norteamericano me llamó y respondió: “entre los pueblos sajones, la cosa pública es de todos; entre los latinos, no es de nadie”. Más allá de la inteligente proposición, vuelvo a preguntarme, en razón del nuevo crimen de Castelar, y a la luz de las gigantescas denuncias de Carrió y Lanata, cómo puede ser que los familiares de los muertos y heridos ferroviarios no se den cuenta que la sangre derramada se ha convertido en los billetes de quinientos euros que la familia imperial y mafiosa que nos gobierna ha acumulado en sus bóvedas del sur, muchos de ellos transformados en diamantes durante la gira que doña Cristina y Patotín realizaron a Angola, con nulos resultados comerciales para el país. Periodistas y analistas bien intencionados dudan antes de decir la verdad, pura y dura; por ejemplo, escriben que, durante la “década ganada”, el Gobierno derivó veinticinco mil millones a los empresarios del transporte amigos. Como en tantos otros casos, tal vez para evitar acciones legales, recurren a eufemismos para enmascarar la realidad: los Kirchner no le repartieron dinero a otros sino que, lisa y llanamente, se la metieron en su propio bolsillo utilizando testaferros de todo tipo. Para que quede claro a qué me refiero: los Cirigliano, Ricardo Jaime y Schiavi son Kirchner, De Vido es Kirchner, Lázaro Báez es Kirchner, los Eskenazi son Kirchner, Jorge Brito es Kirchner, Ferreyra y sus socios (ElectroIngeniería) son Kirchner, Cristóbal López es Kirchner, Spolsky es Kirchner, Rudy Ulloa Igor es Kirchner, Recalde y La Cámpora son Kirchner, y la lista puede prolongarse hasta el infinito si agregamos a ella a la contraparte de tanta inmundicia: los empresarios que pagan por medrar y cazar en un zoológico, que también son Kirchner, como lo son los jueces federales que, ante las denuncias, miran para otro lado, sobreseen las causas sin investigar o demoran semanas cruciales allanamientos. De uno y otro lado del mostrador, don Néstor (q.e.p.d.) era el verdadero dueño de las empresas y campos que sus testaferros compraban, y su viuda y sus hijos las han heredado. ¿Esto no lo saben los periodistas que investigan? ¿No lo saben los padres de Lucas, el chico cuyo cadáver estuvo dos días dentro de un vagón en Once? ¿No lo saben los pobres e indigentes del Conurbano que ven, todos los días, morir a sus hijos por la adicción al “paco”? ¿Lo saben los deudos de los veintisiete muertos por día en accidentes en las rutas, que nos han convertido en el país más luctuoso del mundo en la materia? Los chacareros y los habitantes de los pueblos chicos del interior, ¿no saben que el dinero con el que se hubiera podido pavimentar los caminos de tierra está en las bóvedas de estancias sureñas? Esos productores y pequeños propietarios, ¿ignoran que cobran por sus cosechas un dólar de tres pesos porque los Kirchner perdieron, con el propósito de robarse YPF, reservas de energía equivalentes a quinientos millones de cabezas de ganado? Cuando escribí mi nota anterior, “Calesita Estrellada”, ignoraba cuán rápido mis pronósticos se confirmarían. Por una parte, la centro-derecha ratificó su estupidez congénita al lograr fracasar, con gran esfuerzo, en todos los intentos de constituir una gran confluencia de ese origen, a contrapelo de lo que sí hicieron los partidos de izquierda en la ciudad y en la Provincia de Buenos Aires. Por la otra, la señora Presidente se ocupó de informar al mundo que pretende replicar aquí el modelo de ¿justicia? que su fallecido patrocinador, el Papagayo Caribeño, impusiera en su país, donde una señora Juez, por el sólo hecho de haber fallado en contra de los deseos del tirano, pasó cuatro años en la cárcel, sufrió violaciones y golpizas y hasta ayer padeció arresto domiciliario. También imita a Pajarito Chiquitico en su permanente denuncia de ridículas conspiraciones –la última del venezolano incluyó la compra de dieciocho aviones de combate por la oposición-, para justificar las enormes catástrofes que el gobierno bolivariano ha derramado sobre su población: inseguridad, inflación, caída en la producción de combustibles, escasez y racionamiento de alimentos y hasta de papel higiénico, corrupción, tráfico de drogas, lavado de dinero, etc. ¿Nota usted alguna semejanza con nuestra realidad? ¿Recuerda que aquí los empresarios son responsables de la inflación, y no la brutal emisión que se ordena realizar al Banco Central? ¿Qué la prensa independiente conspira denunciando bolsos, aviones y bóvedas? ¿Qué los maquinistas, aliados a “Pino” Solanas, chocan los trenes a propósito para perjudicar a Randazzo? Volviendo al mal uso de las palabras, o a la prudencia en utilizarlas, debemos claramente decir que. además de cometer todo tipo de tropelías contra la vida y la propiedad que, por sí solas deberían llevarla a la cárcel de por vida, la señora Presidente es golpista y destituyente. Con su forma de gobernar y, en especial, cuando encabeza el ataque militante a la Corte Suprema, está violando la Constitución Nacional (artículos 1º, 14, 14 bis, 16 a 19, 22, 27 a 29, 31 a 34, 36 a 39, 41 a 43) e incurriendo en todos los delitos descriptos en los títulos X y XI del Código Penal. Como consecuencia de esa descripción, con la que nadie –salvo, por supuesto, “Carta Abierta” y “Justicia Legítima”- puede disentir, no solamente debe ser inmediatamente sometida a juicio político, sino calificada como infame traidora a la Patria, como dice la propia Constitución. Si los argentinos queremos tener un futuro como nación republicana, representativa y federal, debemos no sólo dejar de ser prudentes y cobardes sino comenzar a hablar –y hablarnos- claro y llamar a las cosas por su nombre: lo que estamos viviendo es el gobierno de una banda gigantesca de delincuentes, que han entrado a saco en todos los terrenos, con el propósito de enriquecerse, de robar bienes y empresas y, además, de convertirnos en un narco imperio, podrido hasta sus cimientos, que necesita contar con cada vez más pobres/clientes para disfrazarse de demócratas; en ese camino, no trepidan en pisotear leyes y tratados y desconocer derechos y garantías. Está en nosotros impedir que vayan por todo y, finalmente, lo consigan. PENSAR EN ACCIÓN
La Cámpora se infiltra en las Fuerzas Armadas Por Agustín Laje (*) Restando pocos días para la asunción de Juan Domingo Perón a su tercera y última presidencia, el gobierno de Héctor Cámpora desplegó en 1973 el llamado “Operativo Dorrego”, que puso en las calles bonaerenses a 4 mil efectivos del Ejército y 800 integrantes de organizaciones de superficie de Montoneros, en el marco de tareas conjuntas de reconstrucción barrial. Las hipótesis esbozadas respecto de los verdaderos objetivos de la actividad en cuestión han sido de lo más variadas. La historia oficial enseña que se trató de un intento de “reconciliar a las Fuerzas Armadas con la Juventud Peronista”, pero interpretaciones más ajustadas a los documentos secretos de la época sostienen que la intención de fondo consistía en inyectar nuevas perspectivas ideológicas en las Fuerzas Armadas. Tal es el caso del escritor Juan Bautista “Tata” Yofre, quien en su libro El Escarmiento cita la confidencial “Biblia Montonera” en la que la organización terrorista se refirió al Operativo Dorrego de la siguiente forma: “Se alternan tareas manuales con las intelectuales, y en los momentos de descanso prolongado se organizan reuniones de grupos mixtos, de civiles y militares, alrededor de los fogones del vivac, produciéndose de esta forma un intercambio de opiniones y una comunicación más fluida que durante las tareas cotidianas, posibilitando y facilitando la captación ideológica”. Tras asumir Perón la presidencia, el Operativo Dorrego quedó en el olvido y la carrera del coronel Juan Jaime Cesio y del teniente general Jorge Carcagno –hombres del Ejército que impulsaron la actividad junto a dirigentes guerrilleros– se vino en picada. Perón ni siquiera concurrió al cierre del operativo el 25 de octubre de 1973, donde el Ejército hizo desfilar a sus tropas mientras las organizaciones de base de Montoneros también hacían desfilar a sus grupos militarizados: “Brigada Pablo Maestre”, “Brigada de Reconstrucción Eva Perón”, “Brigada Capuano Martínez”, “Brigada Fernando Abal Medina”. Cámpora terminó siendo virtualmente destituido por su propio jefe partidario, y pronto vería morir su carrera política en México, completamente solo y aislado de la Argentina. A cuatro décadas del Operativo Dorrego, la historia se evidencia circular, redundante, repetitiva. Héctor Cámpora ya no gobierna el país, pero sí lo hacen quienes se dicen sus herederos políticos. La organización Montoneros fue exterminada, pero las llamadas “organizaciones de derechos humanos” recogieron el legado ideológico de aquélla. Las Fuerzas Armadas ya no tienen el poder de antaño, pero sí padecen una crisis moral similar a la que las aquejaba en 1973, cuando el aludido operativo tuvo lugar. Y en el marco de este anacronismo setentista que caracteriza los tiempos que corren, el kirchnerismo vuelve a la carga con el objetivo que jamás pudo cumplir Cámpora: adoctrinar a las Fuerzas Armadas con arreglo a ideas de izquierda. Así las cosas, los recientes cambios en el gabinete del gobierno reflejan una nueva etapa en la estrategia kirchnerista respecto de las Fuerzas Armadas. Del año 2003 a esta parte, la destrucción moral e ideológica de las fuerzas fue la meta que guió a Néstor y Cristina en el trazado de sus políticas de defensa. El hombre clave de ese período se llamó Horacio Verbitsky, quien puso a la ex montonera Nilda Garré en el gobierno como ministra de Defensa primero, y como ministra de Seguridad después. De esta parte a lo que se viene, en cambio, es la reconstrucción de las fuerzas en virtud de una nueva ideología funcional al kirchnerismo lo que guiará al régimen. El hombre de esta renovada etapa sería el nuevo ministro de Defensa, Agustín Rossi, quien ya anunció que la estructura de las Fuerzas Armadas será utilizada para efectuar “tareas sociales” en pleno año electoral, apoyadas por los militantes de La Cámpora. ¿Un nuevo “Operativo Dorrego” está en marcha? Lo cierto es que las intromisiones de La Cámpora en sectores vinculados a las Fuerzas Armadas han sido moneda corriente en los últimos días. El desembarco de la agrupación neomontonera en el área de defensa ya está en marcha. El caso más visible es el del dirigente camporista Santiago Rodríguez, que estuvo al frente de Fabricaciones Militares –totalmente cooptada por militantes– junto a su novia Bárbara Grané, y que ahora estará a cargo de la secretaría de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa. Otros tantos camporistas, al igual que Rodríguez, han asumido puestos administrativos que los ponen en contacto con miembros de las fuerzas, permitiéndoles efectuar ese trabajo en el que se muestran expertos: el adoctrinamiento. Fuentes que por razones obvias me solicitaron mantenerlas en el anonimato me aseguraron que el personal civil de los Casinos de Oficiales y Suboficiales de la Fuerza Aérea Argentina con base en la Guarnición Aérea Córdoba son militantes de La Cámpora, que cobran cerca de $5.000 mensuales. Según estas mismas fuentes militares, “el personal civil proveniente de La Cámpora se ha infiltrado totalmente dentro de nuestras Fuerzas Armadas, con conocimiento de la alta oficialidad encargada de los Institutos Militares”. Llamativamente, la preocupación se manifiesta en los cuadros más jóvenes, que advierten los esfuerzos por desvirtuar aquellos valores por los que decidieron incorporarse en las Fuerzas Armadas, tras un largo proceso de previa desmoralización. La preocupación se fundamenta, en concreto, sobre dos cuestiones: el adoctrinamiento que ya están empezando a sufrir los miembros de las Fuerzas Armadas por un lado, y el contacto con el arte y la técnica militar que están teniendo los militantes de La Cámpora por el otro, de lo cual pueden aprender mucho. Adoctrinar niños de jardín de infantes y presos en las cárceles ha sido, hasta el momento, una actividad relativamente sencilla para La Cámpora. ¿Pero cómo terminará esta nuevo “Operativo Dorrego” versión siglo XXI? (*) Es autor del libro Los Mitos Setentistas, y director del Centro de Estudios LIBRE. En agosto publicará nuevo libro sobre el kirchnerismo, en coautoría con Nicolás Márquez. agustin_laje@hotmail.com | www.agustinlaje.com.ar | @agustinlaje
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CAPANDO PALABRAs “Más difícil aún resulta delimitar el momento en que se produce el paso de la omnipotencia a la impotencia, de la buena fortuna a la adversidad, de lo brillante a lo enmohecido” Ryszard Kapuściński He escrito innumerables notas acerca de la brutal y genocida corrupción que hoy reina en la Argentina, infinitamente superior a todo lo ocurrido en el pasado, incluida la década menemista. Recuerdo que, una vez, a raíz de una editorial en la que me preguntaba por qué los argentinos no relacionábamos la corrupción con el deterioro de nuestra vida personal, un periodista norteamericano me llamó y respondió: “entre los pueblos sajones, la cosa pública es de todos; entre los latinos, no es de nadie”. Más allá de la inteligente proposición, vuelvo a preguntarme, en razón del nuevo crimen de Castelar, y a la luz de las gigantescas denuncias de Carrió y Lanata, cómo puede ser que los familiares de los muertos y heridos ferroviarios no se den cuenta que la sangre derramada se ha convertido en los billetes de quinientos euros que la familia imperial y mafiosa que nos gobierna ha acumulado en sus bóvedas del sur, muchos de ellos transformados en diamantes durante la gira que doña Cristina y Patotín realizaron a Angola, con nulos resultados comerciales para el país. Periodistas y analistas bien intencionados dudan antes de decir la verdad, pura y dura; por ejemplo, escriben que, durante la “década ganada”, el Gobierno derivó veinticinco mil millones a los empresarios del transporte amigos. Como en tantos otros casos, tal vez para evitar acciones legales, recurren a eufemismos para enmascarar la realidad: los Kirchner no le repartieron dinero a otros sino que, lisa y llanamente, se la metieron en su propio bolsillo utilizando testaferros de todo tipo. Para que quede claro a qué me refiero: los Cirigliano, Ricardo Jaime y Schiavi son Kirchner, De Vido es Kirchner, Lázaro Báez es Kirchner, los Eskenazi son Kirchner, Jorge Brito es Kirchner, Ferreyra y sus socios (ElectroIngeniería) son Kirchner, Cristóbal López es Kirchner, Spolsky es Kirchner, Rudy Ulloa Igor es Kirchner, Recalde y La Cámpora son Kirchner, y la lista puede prolongarse hasta el infinito si agregamos a ella a la contraparte de tanta inmundicia: los empresarios que pagan por medrar y cazar en un zoológico, que también son Kirchner, como lo son los jueces federales que, ante las denuncias, miran para otro lado, sobreseen las causas sin investigar o demoran semanas cruciales allanamientos. De uno y otro lado del mostrador, don Néstor (q.e.p.d.) era el verdadero dueño de las empresas y campos que sus testaferros compraban, y su viuda y sus hijos las han heredado. ¿Esto no lo saben los periodistas que investigan? ¿No lo saben los padres de Lucas, el chico cuyo cadáver estuvo dos días dentro de un vagón en Once? ¿No lo saben los pobres e indigentes del Conurbano que ven, todos los días, morir a sus hijos por la adicción al “paco”? ¿Lo saben los deudos de los veintisiete muertos por día en accidentes en las rutas, que nos han convertido en el país más luctuoso del mundo en la materia? Los chacareros y los habitantes de los pueblos chicos del interior, ¿no saben que el dinero con el que se hubiera podido pavimentar los caminos de tierra está en las bóvedas de estancias sureñas? Esos productores y pequeños propietarios, ¿ignoran que cobran por sus cosechas un dólar de tres pesos porque los Kirchner perdieron, con el propósito de robarse YPF, reservas de energía equivalentes a quinientos millones de cabezas de ganado? Cuando escribí mi nota anterior, “Calesita Estrellada”, ignoraba cuán rápido mis pronósticos se confirmarían. Por una parte, la centro-derecha ratificó su estupidez congénita al lograr fracasar, con gran esfuerzo, en todos los intentos de constituir una gran confluencia de ese origen, a contrapelo de lo que sí hicieron los partidos de izquierda en la ciudad y en la Provincia de Buenos Aires. Por la otra, la señora Presidente se ocupó de informar al mundo que pretende replicar aquí el modelo de ¿justicia? que su fallecido patrocinador, el Papagayo Caribeño, impusiera en su país, donde una señora Juez, por el sólo hecho de haber fallado en contra de los deseos del tirano, pasó cuatro años en la cárcel, sufrió violaciones y golpizas y hasta ayer padeció arresto domiciliario. También imita a Pajarito Chiquitico en su permanente denuncia de ridículas conspiraciones –la última del venezolano incluyó la compra de dieciocho aviones de combate por la oposición-, para justificar las enormes catástrofes que el gobierno bolivariano ha derramado sobre su población: inseguridad, inflación, caída en la producción de combustibles, escasez y racionamiento de alimentos y hasta de papel higiénico, corrupción, tráfico de drogas, lavado de dinero, etc. ¿Nota usted alguna semejanza con nuestra realidad? ¿Recuerda que aquí los empresarios son responsables de la inflación, y no la brutal emisión que se ordena realizar al Banco Central? ¿Qué la prensa independiente conspira denunciando bolsos, aviones y bóvedas? ¿Qué los maquinistas, aliados a “Pino” Solanas, chocan los trenes a propósito para perjudicar a Randazzo? Volviendo al mal uso de las palabras, o a la prudencia en utilizarlas, debemos claramente decir que. además de cometer todo tipo de tropelías contra la vida y la propiedad que, por sí solas deberían llevarla a la cárcel de por vida, la señora Presidente es golpista y destituyente. Con su forma de gobernar y, en especial, cuando encabeza el ataque militante a la Corte Suprema, está violando la Constitución Nacional (artículos 1º, 14, 14 bis, 16 a 19, 22, 27 a 29, 31 a 34, 36 a 39, 41 a 43) e incurriendo en todos los delitos descriptos en los títulos X y XI del Código Penal. Como consecuencia de esa descripción, con la que nadie –salvo, por supuesto, “Carta Abierta” y “Justicia Legítima”- puede disentir, no solamente debe ser inmediatamente sometida a juicio político, sino calificada como infame traidora a la Patria, como dice la propia Constitución. Si los argentinos queremos tener un futuro como nación republicana, representativa y federal, debemos no sólo dejar de ser prudentes y cobardes sino comenzar a hablar –y hablarnos- claro y llamar a las cosas por su nombre: lo que estamos viviendo es el gobierno de una banda gigantesca de delincuentes, que han entrado a saco en todos los terrenos, con el propósito de enriquecerse, de robar bienes y empresas y, además, de convertirnos en un narco imperio, podrido hasta sus cimientos, que necesita contar con cada vez más pobres/clientes para disfrazarse de demócratas; en ese camino, no trepidan en pisotear leyes y tratados y desconocer derechos y garantías. Está en nosotros impedir que vayan por todo y, finalmente, lo consigan. Bs.As., 16 Jun 13 Enrique Guillermo Avogadro
NI CON PLATA
QUÉ TE PASHA CRIS...............

References: resolución 
 artículo 20
 artículo 2
 artículo 6
 artículo 22
 artículo 26
 artículo 3
 artículo 16
 artículo 31
 artículo 14
 artículo 20
 resolución 
 artículo 91
 artículo 92
 artículo 91
 artículo 1