Source: http://docplayer.es/92840-El-derecho-a-la-vivienda.html
Timestamp: 2018-11-17 16:24:24+00:00

Document:
EL DERECHO A LA VIVIENDA - PDF
Download "EL DERECHO A LA VIVIENDA"
Francisco José Casado Paz
1 EL DERECHO A LA VIVIENDA Un derecho humano fundamental estipulado por la ONU y reconocido por tratados regionales y por numerosas constituciones nacionales Publicación elaborada por Christophe Golay, Asesor del Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación y Melik Özden, Director del Programa Derechos Humanos del CETIM y Representante Permanente ante la ONU Una colección del Programa Derechos Humanos del Centro Europa - Tercer Mundo (CETIM)
3 INTRODUCCIÓN El derecho a la vivienda es un derecho universal. Está reconocido a nivel internacional y en más de 100 Constituciones nacionales de todo el mundo. Es un derecho reconocido para todas las personas. A pesar de este derecho, los sin techo, los que viven en alojamientos precarios y los desalojados son cada vez más numerosos en todas las ciudades así como en el campo en todo el planeta. Más de 4 millones de personas han sido desalojadas por la fuerza de su vivienda entre 2003 y En el mundo actual, hay 100 millones de personas sin techo y más de un billón tiene alojamientos precarios. Según estimaciones de las Naciones Unidas, 3 billones de personas vivirán en barrios de chabolas en La mayoría de estas personas viven en países del sur, pero ningún continente escapa ni escapará a esto. Más allá de los problemas de la vivienda propiamente dicha - tener un tejado sobre la cabeza - lo que más preocupa son las condiciones de la vivienda. Más de un billón de personas en el mundo no tiene acceso al agua potable y 2,6 billones no tienen acceso a los servicios básicos de saneamiento. Dichas personas viven en condiciones de higiene insalubres e indignas; mueren por este motivo millones de personas cada año, entre las cuales hay 1,8 millones de niños víctimas de diarreas 3. Por más crucial que sea el tema de las condiciones sanitarias, no constituyen el único problema de la vivienda. La negación, de jure o de facto, del derecho a la vivienda conlleva unas consecuencias dramáticas en cascada y causa múltiples violaciones de los derechos humanos en los campos del empleo, la educación, la salud, las relaciones sociales, la participación en la toma de decisiones (privación de los derechos cívicos entre otros)... Si bien la organización por parte de la ONU de dos conferencias mundiales específicas sobre las cuestiones de la vivienda y de numerosas cumbres conexas (desarrollo, medio ambiente, etc.) en estos últimos tres decenios, ha permitido sensibilizar a la opinión pública sobre la gravedad de la situación, las declaraciones y los planes de acción adoptados no han tenido efectos. La Declaración del Milenio, adoptada el 13 de septiembre de 2000 por la Asamblea General de las Naciones Unidas no es una excepción a la regla. 1 Según la ONG COHRE (Center on Housing Rights and Evictions), más de 4 millones de personas han sido víctimas de desalojos forzados entre 2003 y millones en África, 2,1 millones en Asia y el Pacífico, más de en el continente americano y en Europa. COHRE, Forced Evictions. Violations of Human Rights, December /attachments/global%20survey% pdf 2 ONU-Habitat, A safe city is a just city. World Habitat Day PNUD, Informe de desarrollo humano Más allá de la escasez: Poder, pobreza y la crisis mundial del agua. 3
4 Además, no ataca a las causas estructurales de la pobreza 4 y los dos objetivos fijados en ella que tienen una relación directa con la cuestión de la vivienda son muy tímidos: mejorar sensiblemente la vida de al menos 100 millones de habitantes de chabolas de aquí a 2020 y reducir a la mitad la proporción de personas que no tienen acceso al agua potable de aquí a Estos objetivos son insuficientes y se admite cada vez más comúnmente que el conjunto de los objetivos del milenio no se alcanzará en el plazo previsto. Por otra parte, el enfoque propuesto para conseguirlo - aumentar las financiaciones para construir nuevas viviendas para los más pobres - es, también, absolutamente insuficiente. Lo que hay que hacer para que sea efectivo el derecho a la vivienda para todo el mundo es atacar las causas profundas del noacceso a la vivienda en el mundo. El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la vivienda, el Sr. Miloon Kothari, ha identificado dichas causas que comprenden, especialmente: la especulación del terreno y la propiedad; las expropiaciones y los desalojos forzosos; el éxodo rural y el crecimiento de los barrios de chabolas; la discriminación contra los grupos vulnerables, incluidas las mujeres, los niños, los refugiados, los inmigrantes, y las personas ancianas o con discapacidades; las catástrofes naturales y los conflictos armados; y los efectos negativos de la privatización de los servicios públicos 6. En otras palabras, reivindicar el derecho a la vivienda implica luchar por la inclusión de las personas más vulnerables de la sociedad y hacer respetar la obligación legal de los Estados de garantizar una vida digna para todos. Esto implica también luchar contra los desalojos forzosos, ilegales en derecho internacional, pero de los que son víctimas centenares de miles de personas cada año. No se pueden tratar todos los aspectos e implicaciones del derecho a la vivienda en el marco de esta publicación, la cual pretende: contribuir a mejorar la información disponible sobre el derecho a la vivienda; presentar ejemplos de la puesta en práctica del derecho a la vivienda a nivel nacional; indicar los mecanismos de control, a nivel internacional, regional y nacional, que pueden utilizar las víctimas en caso de violación del derecho a la vivienda. 4 Ver en este sentido nuestra publicación El derecho al desarrollo, edición CETIM, Ginebra, junio de Cf. A/RES/55/2, 6 Cf. Informes anuales del Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la vivienda presentados a la Comisión de Derechos Humanos (de 2001 a 2005) y al Consejo de Derechos Humanos (desde 2006) respectivamente, E/CN.4/2001/51, E/CN.4/2002/59, E/CN.4/2003/5, E/CN.4/2004/48, E/CN. 4/2005/48, E/CN.4/2006/41, A/HRC/4/18, 4
5 Todos los movimientos y grupos sociales así como las ONG que defienden a los sin techo, a los que tienen una vivienda precaria y a los que son desalojados no conocen bien los instrumentos internacionales y cómo usarlos en el ámbito nacional. Esta publicación tiene como objetivo acompañarlos en la reivindicación y la exigencia del respeto del derecho a la vivienda en su lucha cotidiana. La primera parte trata de la definición y el contenido del derecho a la vivienda. La segunda presenta el reconocimiento del derecho a la vivienda a nivel internacional, regional y nacional. La tercera trata de las obligaciones de los Estados y de su puesta en práctica en el ámbito nacional. La cuarta expone los recursos disponibles y sus mecanismos a nivel nacional, regional e internacional para proteger a las personas o a los grupos de personas vulnerables cuyo derecho a la vivienda se ve violado. 5
6 I. DEFINICIÓN Y CONTENIDO DEL DERECHO A LA VIVIENDA A) Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales Para el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el órgano principal de la ONU encargado de supervisar la realización del derecho a la vivienda por parte de los Estados, no hay que entender el derecho a la vivienda en un sentido limitado o restrictivo que lo equipare al simple hecho de tener un tejado por encima de la cabeza o lo considere exclusivamente como una comodidad. Debe considerarse más bien como el derecho a vivir en seguridad, paz y dignidad en alguna parte. 7 Una vivienda será conforme al derecho internacional si se garantizan ciertos aspectos mínimos en todo momento: la seguridad legal de la ocupación, incluida una protección legal contra el desalojo; la proximidad de los servicios, materiales, equipamientos e infraestructuras necesarias, incluido el acceso al agua potable y a servicios sanitarios; el coste asequible, incluso para los más pobres mediante subsidios para viviendas y protección contra arrendatarios que se excedan; la habitabilidad, incluida la protección contra el frío, la humedad, el calor, la lluvia, el viento y las enfermedades; el acceso fácil para los grupos desfavorecidos, incluidas las personas ancianas, los niños, las personas con discapacidades físicas y las víctimas de catástrofes naturales; un emplazamiento adecuado, es decir alejado de las fuentes de contaminación pero próximo a servicios sanitarios y establecimiento escolares. 8 El Comité insiste en la prohibición de los desalojos forzosos. En su Observación general núm. 7: el hecho de hacer salir a personas, familias y/o comunidades de los hogares y/o las tierras que ocupan, en forma permanente o provisional, sin ofrecerles medios apropiados de protección legal o de otra índole ni permitirles su acceso a ellos 9. Para el Comité, los desalojos forzosos son prima facie (a primera 7 Cf. Observación general núm. 4, sobre el derecho a una vivienda adecuada (artículo 11, par.1), 7, adoptada el 13 de diciembre de 1991 (ver el anexo 1), (Symbol)/HRI.GEN.1.Rev.7.Sp 8 Cf. Observación general núm. 4, sobre el derecho a una vivienda adecuada (artículo 11, par.1), 8, adoptada el 13 de diciembre de 1991 (ver el anexo 1). 9 Observación general núm. 7, sobre el derecho a la vivienda (artículo 11, par. 1): desalojos forzosos, 3, adoptada el 20 de mayo de 1997 (ver anexo 2), (Symbol)/HRI.GEN.1.Rev.7.Sp 6
7 vista) incompatibles con las obligaciones del Pacto sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales y todas las personas deberían gozar de cierto grado de seguridad de tenencia que les garantice una protección legal contra el desalojo forzoso, el hostigamiento u otras amenazas. 10 B) Relator Especial sobre el derecho a la vivienda Para el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la vivienda, el Sr. Miloon Kothari, el derecho humano a una vivienda adecuada es el derecho de todo hombre, mujer, joven y niño a tener un hogar y una comunidad seguros en que puedan vivir en paz y dignidad. 11 El Relator Especial subraya que la realización del derecho a la vivienda está íntimamente ligado a la realización de otros derechos humanos fundamentales, como el derecho a la vida, el derecho a la protección de su vida privada, de su familia y de su domicilio, el derecho a no estar sometido a tratos inhumanos o degradantes, el derecho a la tierra, el derecho a la alimentación, el derecho al agua y el derecho a la salud. También insiste en el hecho de que la realización de este derecho va unida al respeto de los principios fundamentales de la no discriminación y la igualdad entre hombres y mujeres 12. Como complemento de los trabajos del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Relator Especial elaboró unos indicadores para el derecho a la vivienda 13 y unos criterios por su puesta en práctica 14. El Relator Especial sobre el derecho a la vivienda también ha destacado, en varios de sus informes, la interdicción de los desalojos forzosos 15 y la obligación de ayudar a las personas sin vivienda 16. Recientemente ha elaborado unos Principios básicos y directrices sobre los desalojos y el desplazamiento generado por el desarrollo 17 que completan los Principios y directrices sobre el 10 Idem, Cf. Informe del Relator Especial sobre el derecho a la vivienda presentado en la 57ª sesión de la Comisión de Derechos Humanos, E/CN.4/2001/51, 8, de 25 de enero de Cf nota Cf. Anexo II de su informe anual presentado en la 4 ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, A/HRC/4/18, de 5 de febrero de Se trata de los siguientes criterios: 1) la seguridad de la ocupación; 2) los bienes y servicios colectivos; 3) los bienes y servicios medioambientales (en especial terrenos y agua); 4) la capacidad de pago (incluido el acceso a la financiación); 5) la habitabilidad; 6) la facilidad del acceso (físico); 7) el emplazamiento; 8) el respeto al medio cultural; 9) el derecho de estar a salvo de la expulsión; 10) la información, las capacidades y el refuerzo de las capacidades; 11) la participación y la exteriorización; 12) la reinstalación; 13) la salubridad del medio ambiente; 14) la seguridad (física) y el respeto a la vida privada. Cf. el informe anual del Relator Especial presentado a la 59ª sesión de la Comisión de Derechos Humanos, E/CN.4/2003/5, de 3 de marzo de Cf. E/CN.4/2004/48. Ver también el Folleto informativo núm. 25 del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACDH), Los desalojos forzosos y los derechos humanos, 16 Cf. E/CN.4/2005/ Presentados en la 4ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, cf. A/HRC/4/18. 7
8 desplazamiento interno debido a conflictos armados o a catástrofes naturales que presentamos en una publicación anterior 18. Además, el Relator Especial ha dedicado un estudio a la igualdad de las mujeres en materia de propiedad, de acceso y de control hipotecario y la igualdad en el derecho a la propiedad y a una vivienda adecuada 19, estudio en el que analiza los obstáculos a la realización efectiva de los derechos de las mujeres en materia de vivienda como la violencia contra la mujer, las normas culturales y sociales discriminatorias, las leyes discriminatorias sobre la familia o la persona, la discriminación múltiple, la privatización y el coste inasequible de la vivienda para la mujer, o el modo en que los desastres naturales, los desalojos forzosos y el VIH/SIDA afectan a las mujeres 20. C) ONU-Habitat Para la Comisión sobre asentamientos humanos (ONU-Habitat) 21 y la Estrategia Mundial de Vivienda 22 la noción de una vivienda adecuada (...) significa disponer de un lugar donde poderse aislar si se desea, espacio adecuado, seguridad adecuada, iluminación y ventilación adecuada en relación con el trabajo y los servicios básicos, todo ello a un costo razonable 23. Es de destacar que la ONU ha organizado dos conferencias mundiales (en 1976 en Vancouver y en 1996 en Estambul) sobre los asentamientos humanos en las que se adoptaron declaraciones y planes de acción con el fin de solucionar los problemas de vivienda en el mundo (ver también el capítulo II.A). 18 Ver nuestra publicación de título: Los desplazados internos, ed. CETIM, Ginebra, junio de Cf. Resolución 2002/49 de la Comisión de Derechos Humanos. 20 Cf. E/CN.4/2006/ La Comisión sobre asentamientos humanos se convirtió en 2002 en el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas sobre asentamientos humanos y fue bautizada como ONU-Habitat, y se sitúa bajo la autoridad de la Asamblea General, cf. resolución de la Asamblea General A/RES/56/206, adoptada el 21 de diciembre de La estrategia mundial de vivienda se presentó oficialmente el 16 de febrero de 1989 en Nueva York, en la sede de la ONU, con el objetivo de vivienda adecuada para todo el mundo de aquí al año 2000, cf. resolución 43/181 de la Asamblea General de la ONU, adoptada el 20 de diciembre de Cf. Primer informe de la Comisión sobre establecimientos humanos dedicada a la puesta en práctica de la Estrategia mundial de vivienda adecuada para todo de aquí a 2000, A/43/8/Add.1, par. 2, de 6 de junio de
9 Cuadro núm. 1 Desalojos forzosos Más de un millón de personas son víctimas de desalojos forzosos cada año. Lo son a consecuencia de conflictos armados pero también de proyectos de desarrollo, de la modernización de ciudades o de la organización de mega-eventos, como los Juegos Olímpicos. Los embalses construidos por el desarrollo son el origen de centenares de miles de desalojos y desplazamientos forzosos cada año. En Turquía, por ejemplo, la construcción del embalse Ilisu, sobre el Tigris (Kurdistán turco), implica el desalojo forzoso de más de kurdos. En India, la modernización de las ciudades conlleva desalojos masivos de la población que vive en barrios de chabolas. Es especialmente preocupante el caso del proyecto de rehabilitación del suburbio de Dharaviavi en Bombay, uno de los más grandes de Asia. Podría significar la expulsión de más de personas en unos meses. En China, la ciudad de Pekín se ha transformado mucho con la perspectiva de la organización de los Juegos Olímpicos de 2008, conllevando el desplazamiento forzoso de varios centenares de miles de personas, la mayoría de manera arbitraria e irrevocable. La modernización de la ciudad de Bruselas (Bélgica), para hacer posible la instalación de la sede a la Unión Europea, también conllevó numerosos desalojos desde 1958, sin ningún tipo de concertación con los habitantes y los comerciantes, dejando vía libre a los especuladores hipotecarios. En Europa, miles de personas son igualmente víctimas de desalojos forzosos cada año porque tienen un estatuto legal precario, como los gitanos y okupas. Por ejemplo, varios locales okupados han sido desalojados por la fuerza, sin previo aviso y de manera irrevocable en Ginebra (Suiza) en julio de Fuentes: - Informe del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Sr. Jean Ziegler, comunicaciones enviadas a los gobiernos y otros actores y sus respuestas, A/HRC/4/30/Add.1, de 18 de mayo de Le Monde, A vendre: Dharavi, bidonville, 214 hectares, 19 de julio de L installation de l Union européenne dans la ville de Bruxelles: Impact et mobilisation des habitants ( ), enero de 2004, PUBLICATION%202004/Union%20euro%20et%20mobilisation%20habitants%20- %20Rapport.pdf - Según la ONG COHRE, más de personas fueron desalojadas el 1 de julio de 2007, y más de un millón de personas habrá sido desplazada cuando se inauguren los Juegos Olímpicos de Pekín. COHRE subraya que esta situación es comparable a la organización de los Juegos Olímpicos en Seúl en 1988, por la que personas fueron desalojadas por la fuerza. COHRE, Fair Play for Housing Rights: Mega-Events, Olympic Games and Housing Rights,
10 Cuadro núm. 2 Urbanización, derecho a la vivienda y derecho a la ciudad Tal como subraya el AITEC, el desarrollo de las ciudades - y sobre todo de las ciudades grandes y muy grandes - fue el rasgo dominante de la urbanización en el siglo pasado. El crecimiento urbano es un fenómeno mundial. La urbanización acelerada que empezó en los años 50 daría lugar, según se estima, a una tasa mundial de urbanización del 65% en el año La ciudad actual es producto de la globalización liberal. Tiene que útil, y ofrecer infraestructuras y servicios urbanos susceptibles de atraer a inversores, de prometer niveles de productividad altos y de garantizar la paz social. En los países del Sur, los múltiples desafíos sociales, económicos, técnicos y políticos que conocen las ciudades son suscitados, sobre todo por una urbanización regulada de manera muy débil desde las capitales. Si bien es ampliamente reconocido que las ciudades, sobre todo las más grandes, son el motor del crecimiento económico, conviene preguntarse sobre el lugar que ocupan las ciudades en las consecuencias provocadas por este nuevo papel, en las sociedades actuales La concentración urbana, que acompaña a la concentración de capitales, trastoca las relaciones entre la ciudad y el campo, y de manera más general la relación entre ciudad y territorio. Lleva a nuevas formas urbanas, que se traducen en el espacio para desigualdades crecientes en la distribución de las riquezas: ciudades privadas y guetos de lujo son frecuentes en los barrios miserables. Los intentos por instrumentalizar las ciudades para ponerlas al servicio del mercado tienden a vaciarlas de su tradicional e indispensable tradición política. Por esta misma razón, los ciudadanos, convertidos en simples agentes económicos, tienen que reconquistar los atributos de la ciudadanía. En este contexto, emerge un movimiento civil ciudadano mundial que combate las desigualdades generadas por este sistema: desigualdades sociales, políticas, económicas y ecológicas. Hay que exigir el acceso de todo el mundo a los derechos económicos, sociales y culturales. También en este contexto, la sociedad civil mundial lanzó a principios de los años 2000, la campaña derecho a la ciudad. Según Jean-François Tribillon, el derecho a la ciudad consiste en gozar de una vivienda adecuada, tener un trabajo remunerado, crear una familia, vivir a salvo de molestias policiales incluso cuando uno proviene de lejos. Pero también, simplemente y más específicamente, vivir en una ciudad bonita, cómoda, sana, respetuosa con el medio ambiente. Los movimientos sociales dieron inicio al Foro Social de las Américas (Quito, julio de 2004) y en el Foro Urbano Mundial (Barcelona, septiembre de 2004) se reivindicó una Carta mundial del derecho a la ciudad que incluye una gestión democrática de la ciudad (art. II.1) y que contiene un capítulo referido al derecho a la vivienda (art. XIV). Por su parte, el Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la vivienda se mostró interesado en un presupuesto participativo de ciertas ciudades (de la 10
11 zona del Mercado Común del Sur, MERCOSUR) que están probando nuevas estrategias de mejora de la vivienda y de las condiciones de vida de los pobres. En uno de sus informes anuales, estudió varios casos: En Porto Alegre (Brasil), residentes y los funcionarios municipales afirman que el proceso presupuestario participativo no sólo ha supuesto una marcada diferencia en las condiciones de vida sino que, lo que es más importante, ha tenido un efecto de potenciación de la influencia de los pobres. En Montevideo (Uruguay), las políticas y programas en favor de los pobres adoptadas por la ciudad, sin apoyo del Gobierno central y a pesar del declive económico, han conducido al cierre de las enormes brechas entre los grupos de bajos ingresos y el resto de la población de la ciudad mediante, entre otras cosas: la ampliación de los servicios de saneamiento hasta llegar a más del 90% de las residencias; la oferta de transporte público a todos los asentamientos periféricos de la ciudad; la adquisición de más de 220 hectáreas de terrenos en el centro de la ciudad y su asignación para la construcción de viviendas para personas de bajos ingresos; y el establecimiento de bancos de materiales de bajo costo y centros de asistencia técnica. Rosario (Argentina) se ha declarado Ciudad de derechos humanos y ha adoptado un compromiso de apertura, transparencia y rendición de cuentas. El gobierno municipal se somete al escrutinio de un comité de ciudadanos que examina continuamente las obligaciones y los compromisos contraídos por Rosario en virtud de los instrumentos jurídicos internacionales, recomienda medidas y organiza la capacitación en materia de derechos humanos. A nivel europeo varia decenas de alcaldes de ciudades europeas adoptaron el 18 de mayo de 2000, en Saint-Denis (Francia), una Carta Europea de los Derechos Humanos en la ciudad. Querían extender el alcance del Compromiso que firmaron en octubre de 1998 en Barcelona: bajar al nivel municipal algunos de los derechos humanos fundamentales y traducirlos en hechos. Al redactar esta Carta, las ciudades europeas pretenden llevar a la práctica en un contexto de proximidad territorial los principios fundadores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por las Naciones Unidas en Los redactores de este texto deseaban volver a colocar las esperanzas de la ciudadanía en el centro de los proyectos de las ciudades ciudades que pueden transformarse en espacios privilegiados por la innovación social, la práctica de la solidaridad y de la resistencia a una mundialización, juzgada demasiado liberal, de la economía. Fuentes: -Asociación Internacional de Técnicos, Expertos e Investigadores (AITEC), - Informe del Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la vivienda, presentado en la 59ª sesión de Comisión de Derechos Humanos, E/CN.4/2003/5, 47 a 49, de 3 de marzo de Asociación Internet para la Promoción de los Derechos Humanos (AIDH), 11
12 II. TEXTOS INTERNACIONALES Y REGIONALES PERTINENTES El derecho a la vivienda está reconocido en muchos textos a nivel internacional y regional. A nivel internacional, los dos textos más importantes son la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de A nivel regional, los textos más importantes son la Carta Social Europea revisada en 1996 y varios instrumentos africanos de protección de los derechos de los niños y de la mujer (ver más adelante). A) A nivel internacional La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) El derecho a la vivienda fue reconocido por primera vez a nivel internacional en la Declaración Universal de Derechos Humanos de En esta declaración, los Estados proclaman que: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad. (artículo 25) La fuerza de la Declaración Universal de los Derechos Humanos radica en que actualmente está aceptada por todos los Estados. 2. El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966) En 1966, casi 20 años después de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los Estados adoptaron el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), en el cual reconocieron especialmente el derecho a la vivienda. En su artículo 11, los Estados se comprometen a tomar las medidas necesarias para realizar: el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso ( ) vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia. Los Estados Partes tomarán medidas apropiadas para asegurar la 24 Sobre el reconocimiento del derecho a la vivienda a nivel internacional, ver ONU-Habitat y HCDH, Housing rights legislation: review of international and national legal instruments, 2002, Ver asimismo Alto Comisionado para los Derechos Humanos Folleto informativo No 21, El derecho humano a una vivienda adecuada 12
13 efectividad de este derecho, reconociendo a este efecto la importancia esencial de la cooperación internacional fundada en el libre consentimiento. 3. El Pacto Internacional de Derechos civiles y políticos (1996) El mismo año, los Estados adoptaron el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el que reconocen el derecho a la vida (artículo 6), el derecho a no ser sometido a tortura ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes (artículo 7) y el derecho a no ser objeto de intromisiones arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia o su domicilio (artículo 17). El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos son tratados. Son jurídicamente obligatorios para todos los Estados parte (respectivamente 156 y 160 en julio de 2007) que los han ratificado Las convenciones que protegen a grupos particularmente vulnerables Todo el mundo, sin discriminación tiene derecho a la vivienda. Este principio fundamental se consagró en la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (1965), por la que los Estados se comprometen a: prohibir y eliminar la discriminación racial en todas sus formas y a garantizar el derecho de toda persona a la igualdad ante la ley, sin distinción de raza, color y origen nacional o étnico, particularmente en el goce ( ) del derecho a la vivienda. (art. 5 (e.iii)) Sin embargo, para proteger a los grupos particularmente vulnerables, como las mujeres, los niños, los pueblos indígenas y tribales, los refugiados o apátridas, los Estados han aceptado otros tratados a nivel internacional: Las mujeres El derecho a la vivienda de las mujeres se reconoce en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979). Según el art. 14 (2), los Estados se comprometen a: adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en las zonas rurales a fin de asegurar en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, su participación en el desarrollo rural y en sus beneficios, y particularmente en las esferas de la vivienda, los servicios sanitarios, la electricidad y el abastecimiento de agua, el transporte y las comunicaciones. 25 La lista de estos Estados está disponible en el sitio internet del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos: 13
14 Los niños En la Convención sobre los Derechos del Niño, los Estados se comprometen a ayudar a los padres, u otras personas que tienen a cargo al niño, especialmente para su alojamiento. En su artículo 27(3) se prevé que: Los Estados Partes, de acuerdo con las condiciones nacionales y con arreglo a sus medios, adoptarán medidas apropiadas para ayudar a los padres y a otras personas responsables por el niño a dar efectividad a este derecho y, en caso necesario, proporcionarán asistencia material y programas de apoyo, particularmente con respecto a la nutrición, el vestuario y la vivienda. Los pueblos indígenas y tribales El artículo 1 común a los dos Pactos de 1966 de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales y de los Derechos Civiles y Políticos, aplicable a las poblaciones indígenas y tribales, prevé que: En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia. El derecho a la vivienda de los pueblos indígenas y tribales es también reconocido, mediante su derecho a la tierra, por la Convención 169 de la OIT referida a los pueblos indígenas y tribales (artículo 16). Los refugiados El derecho a la vivienda de los refugiados ha sido reconocido en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (1951). Su artículo 21 prevé que: En materia de vivienda y en la medida en que esté regida por leyes y reglamentos o sujeta a la fiscalización de las autoridades oficiales, los Estados Contratantes concederán a los refugiados que se encuentren legalmente en sus territorios el trato más favorable posible y en ningún caso menos favorable que el concedido generalmente en las mismas circunstancias a los extranjeros. La población migratoria El derecho a la vivienda de los trabajadores migratorios y sus familias, cada vez más numerosos 26, se reconoce en el artículo 43 (1) de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de los todos los Trabajadores Migratorios y de sus familiares (1990). Según esta Convención: Los trabajadores migratorios gozarán de igualdad de trato respecto de los nacionales del Estado de empleo en relación con ( ) El acceso a la vivienda, con inclusión de los planes sociales de vivienda, y la protección contra la explotación en materia de alquileres. Todos los tratados mencionados son vinculantes para los Estados que las han ratificado Según las cifras más recientes de las Naciones Unidas, hubo 191 millones de personas migrantes en millones en los países industrializados y 75 millones en los países del Sur. ONU-Habitat, A safe city is a just city. World Habitat Day La lista de los Estados Parte de estos tratados internacionales está disponible en el sitio internet del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos: 14
15 5. Las declaraciones internacionales Aparte de los tratados internacionales de protección de los derechos humanos, los Estados han reconocido el derecho a la vivienda y se han comprometido a realizarlo en muchas declaraciones internacionales. En 1976, por ejemplo, en la Declaración de Vancouver adoptada por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los asentamientos humanos, los Estados declaran que: Disponer de una vivienda y de servicios suficientes es un derecho fundamental del hombre y los gobiernos tienen que la obligación de procurar que todos sus residentes puedan ejercer este derecho, empezando por ayudar a las capas más desfavorecidas de la población instituyendo programas que alientes la iniciativa personal y la acción colectiva. Es necesario que los gobiernos se esfuercen por eliminar todos los obstáculos que retrasan el alcance de sus objetivos. Tiene que darse una atención especial a la eliminación de la segregación social y racial por medio, entre otros, de la creación de comunidades mejor equipada, mezclando los grupos sociales, profesiones, viviendas y equipamientos diferentes. 28 (Sección III (8)) Reafirmando el estatuto jurídico del derecho a la vivienda, los jefes de Estado y de gobierno, reunidos en Estambul (Turquía) en 1996 en ocasión de la Segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre los asentamientos humanos (Habitat II), adoptaron una declaración en la que se comprometen, entre otras cosas a: garantizar a todos una vivienda adecuada y a ofrecer asentamientos humanos más seguros, más sanos, más vivos, más duraderos y más productivos. ( 1) Y se les promete que: asegurar progresivamente la total realización del derecho a una vivienda adecuada, previsto en varios instrumentos internacionales. Con este fin, solicitaremos la participación activa de todos nuestros socios públicos, privados y no gubernamentales, a todos los niveles, para garantizar a todo el mundo la seguridad jurídica de la ocupación, la protección contra la discriminación y la igualdad de acceso a una vivienda adecuada y asequible. ( 8). Otras muchas declaraciones internacionales también han denunciado la práctica de los desalojos forzosos. En la Agenda 21 adoptada en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y el desarrollo de 1992, los Estados declararon que: el derecho a una vivienda adecuada [es un] derecho fundamental de la persona humana (...) los individuos deberán ser protegidos por la ley contra los desalojos injustos de su vivienda o de sus tierras. 29 Los desalojos forzosos también fueron calificados de violaciones flagrantes de los derechos humanos por la Comisión de Derechos Humanos en La no-discriminación contra las mujeres en el acceso a la vivienda y a la tierra es asimismo objeto de varias declaraciones a nivel internacional. En una 28 Traducción del CETIM. 29 Párrafos 7(6) y 7(9.b) de la Agenda Cf. Resolución 1993/77 de la Comisión de Derechos Humanos, adoptada el 10 de marzo de
16 resolución sobre el derecho a la vivienda y a la igualdad de las mujeres en materia de propiedad, de acceso y del control territorial, la Comisión de Derechos Humanos reafirmó en 2005: el derecho de las mujeres a un nivel de vida suficiente incluyendo una vivienda adecuada, tal como se consagra en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. E invitó encarecidamente a los gobiernos a: cumplir plenamente con sus obligaciones y compromisos internacionales y regionales en relación al disfrute de la tierra así como al derecho de las mujeres a poseer y controlar bienes, tierras y una vivienda y de tener acceso a ellas sin tener en cuenta su situación matrimonial, así como a un nivel de vida suficiente, incluyendo un derecho adecuado. 31 B) A nivel regional Los principales tratados regionales de protección de los derechos humanos civiles y políticos - la Convención Europea de Derechos Humanos, la Convención Americana de los Derechos Humanos y la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos - reconocen el derecho a la vida, el derecho a no ser sometidos a penas ni tratos crueles, inhumanos o degradantes y el derecho a no ser objeto de intromisiones arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia o su domicilio. Estos derechos civiles y políticos garantizan una protección parcial del derecho a la vivienda a nivel regional. Algunos tratados regionales reconocen también el derecho a la vivienda como tal: la Carta Social Europea, la Carta Africana de los Derechos y el Bienestar del Niño y el Protocolo a la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos sobre los Derechos de la Mujer. 1. En el continente europeo La Carta Social Europea revisada (1961, revisada en 1996) La Carta Social Europea revisada en 1996 protege el derecho a la vivienda de manera muy explícita. Prevé en el artículo 31 que: Con el fin de garantizar el ejercicio efectivo del derecho a la vivienda, las Partes se comprometen a tomar medidas destinadas: 1. a favorecer el acceso a la vivienda de un nivel suficiente; 2. a prevenir y a reducir el estado de los sin techo de cara a su eliminación progresiva; 3. a ofrecer un coste de la vivienda accesible a las personas que no disponen de recursos suficientes. La Carta Social Europea revisada es hoy en día obligatoria para los 24 Estados que la han ratificado Cf. Resolución de la Comisión de Derechos Humanos, E/CN.4/RES/2005/25, adoptada el 15 de abril de Albania, Andorra, Armenia, Azerbaiyán, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia, Georgia, Irlanda, Italia, Lituania, Malta, Moldavia, Noruega, Países Bajos, Portu- 16
17 2. En el continente africano La Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos (1981) La Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos no reconoce explícitamente el derecho a la vivienda, pero muchos otros derechos reconocidos, como el derecho a la salud (artículo 16) y el derecho de los pueblos a un medio ambiente satisfactorio y global, propicio a su desarrollo (artículo 24), pueden ser interpretados en el sentido de que protegen el derecho a la vivienda. La Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos también prevé que los Estados africanos tienen que realizar el derecho a la vivienda que han reconocido a nivel internacional incluyendo la aceptación del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (artículo 60 de la Carta Africana). Todos los Estados que han aceptada la Carta Africana y el Pacto Internacional tienen, pues, la obligación de tomar medidas para realizar el derecho de su población a la vivienda. La Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos ha sido ratificada por los 53 Estados miembros de la Unión Africana 33. La Carta Africana de los Derechos y del Bienestar del Niño (1990) La Carta Africana de los Derechos y del Bienestar del Niño es más explícita. Los Estados que la han aceptado se comprometen a tomar, en función de sus medios, todas las medidas apropiadas para ayudar a los padres u otras personas responsables del niño y a proveer, si es necesario, de programas de asistencia material y de apoyo, especialmente en lo que se refiere a la vivienda (artículo 20). Respetar la Carta Africana de los Derechos y del Bienestar del Niño es hoy en día obligatorio para los 41 Estados de la Unión Africana que la han ratificado 34. El Protocolo a la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos sobre los derechos de la Mujer (2003) El Protocolo a la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos sobre los Derechos de la Mujer también es muy explícito. Su artículo 16 prevé que: La mujer tiene el mismo derecho que el hombre a acceder a una vivienda y a tener condiciones de alojamiento aceptables, en un medio ambiente sano. A gal, Rumanía, Suecia, Turquía y Ucrania. Cf. %27homme/cse/1_pr%E9sentation_g%E9n%E9rale/Overview_fr.asp#TopOfPage 33 La lista de los Estados parte de la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos está disponible en el sitio web de la Unión Africana: 34 Argelia, Angola, Benin, Botswana, Burkina Faso, Burundi, Cabo Verde, Camerún, Costa de Marfil, Chad, Comoros, Congo, Egipto, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Etiopía, Gambia, Gabón, Ghana, Guinea, Kenya, Libia, Lesotho, Madagascar, Mali, Malawi, Mozambique, Mauricio, Mauritania, Namibia, Nigeria, Níger, Uganda, Ruanda, Senegal, Seychelles, Sierra Leone, Sudáfrica, Tanzania, Togo y Zimbabwe: Cf. 17
18 este efecto, los Estados garantizan a las mujeres, sea cual sea su estado matrimonial, el acceso a una vivienda adecuada. Su artículo 21 protege el derecho de sucesión de las mujeres en estos términos: 1. La viudas tiene derecho a una parte igual en la herencia de los bienes de su consorte. La viuda tiene derecho, sea cual sea el régimen matrimonial, a continuar viviendo en el domicilio conyugal. En caso de volver a casarse, conserva ese derecho si el domicilio le pertenece en propiedad o lo ha heredado. Respetar el Protocolo a la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos sobre los Derechos de la Mujer es hoy en día obligatorio para los 21 Estados de la Unión Africana que lo han ratificado En el continente americano El Protocolo de San Salvador (1988) El Protocolo de San Salvador pretende completar la Convención Americana de los Derechos Humanos de Sin embargo, la protección que da al derecho a la vivienda es, desgraciadamente, muy limitada. El derecho a la vivienda no está protegido en el continente americano más que mediante el reconocimiento del derecho de toda persona a vivir en un medio ambiente sano y de gozar de los equipamientos colectivos esenciales (artículo 11). El Protocolo de San Salvador es obligatorio para los 14 Estados que lo han ratificado 36. En el continente asiático, no hay ningún texto regional en particular de protección de los derechos humanos. 35 Benin, Burkina Faso, Cabo Verde, Comoros, Djibouti, Gambia, Libia, Lesotho, Mali, Malawi, Mozambique, Mauritania, Namibia, Nigeria, Ruanda, Senegal, Seychelles, Sudáfrica, Tanzania, Togo y Zambia, cf Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, Suriname y Uruguay, cf. %A0SALVADOR 18
19 III. OBLIGACIONES DE LOS ESTADOS Y PUESTA EN PRÁCTICA A NIVEL NACIONAL A) Las obligaciones de los Estados Como derecho humano, el derecho a la vivienda no es una opción política que los Estados puedan escoger seguir o no seguir. Su reconocimiento implica unas obligaciones jurídicas para los Estados. Los Estados que han ratificado el PIDESC o una Convención regional que reconozca explícitamente el derecho a la vivienda (p.e. la Carta Social Europea) tienen la obligación de incorporarlo en su legislación nacional, a menos que - según el sistema jurídico del Estado en cuestión - los tratados internacionales sean aplicables de oficio a nivel nacional. A semejanza de todos los demás derechos humanos, los Estados tienen la obligación de respetar, de proteger y de llevar a la práctica el derecho a la vivienda. También tienen que cooperar entre ellos y aportar ayuda internacional para los países que tienen dificultades para cumplir con sus compromisos. 1. La obligación de reconocer el derecho a la vivienda a nivel nacional La primera obligación de los Estados es consagrar el derecho a la vivienda en su derecho nacional. Sin esto, es imposible - según el sistema jurídico del Estado en cuestión - proteger de manera creíble el derecho de su población a la vivienda. El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la vivienda, Sr. Miloon Kothari, subrayó en 2002 que: Más de 50 países en todo el mundo han adoptado o modificado constituciones nacionales a fin de incluir elementos relacionados con el derecho a una vivienda adecuada, y muchas de ellas contienen garantías explícitas del derecho a una vivienda adecuada. 37 Sin embargo, en la práctica, esto no significa forzosamente que el derecho a la vivienda sea invocable ante los tribunales nacionales. En efecto, los Estados pueden acudir a diversos medios para reconocer el derecho a la vivienda a nivel nacional. En primer lugar, el reconocimiento del derecho a la vivienda en la Constitución como derecho humano fundamental. Esto es lo que han hecho muchos países 38. En este caso ideal, cada persona víctima de una violación del derecho 37 Cf. Informe del Relator Especial sobre el derecho a la vivienda presentado en la 58ª sesión de la Comisión de Derechos Humanos, E/CN.4/2002/59, de 1 de marzo de Armenia, Bélgica, Burkina Faso, Congo, Ecuador, España, Guinea Ecuatorial, Guyana, Haití, Honduras, Mali, México, Nicaragua, Paraguay, Rusia, Sao Tomé y Príncipe, Seychelles, 19
20 a la vivienda puede acceder a un tribunal para reivindicar la realización de su derecho (ver en el cuadro núm. 4, el caso Grootboom). En segundo lugar, el reconocimiento del acceso a una vivienda en la Constitución como principio, finalidad u objetivo social o político esencial del Estado. Este es el caso también de muchos países 39. En ellos, el Estado tiene el deber político de mejorar, mediante sus políticas y programas, el acceso de la población a la vivienda, incluyendo a los más pobres. Pero el acceso a los tribunales es más difícil, sobre esta única base, en caso de violación del derecho a la vivienda. Sin embargo, la mayor parte de ellos han ratificado el PIDESC. En este sentido, tienen la obligación de consagrar el derecho a la vivienda en su legislación nacional, haciendo posible así que sus ciudadanos invoquen este derecho ante los tribunales nacionales. Esto es lo que hizo, por ejemplo, Noruega, como otros 77 países, pero no todos los Estados son parte del PIDESC (156 en la actualidad). En tercer lugar, el reconocimiento del derecho a la vivienda como parte integrante de otros derechos fundamentales garantizados por la Constitución, como por ejemplo, el derecho a la vida o el derecho a unas condiciones de vida mínimas. En la mayor parte de los países, la Constitución reconoce el derecho a la vida como derecho fundamental. Entonces, es posible que los órganos de control interpreten este derecho de manera extensiva y que incluya la protección del derecho a la vivienda. Este es el caso, por ejemplo, de la India y de Bangladesh, donde el derecho a la vida es interpretado de forma muy extensiva por el Tribunal Supremo. Para la de la India, el derecho a la vida comprende, en especial, la protección del derecho a la salud, del derecho al agua, del derecho a la vivienda, del derecho a la alimentación y del derecho al medio ambiente 40. En cuarto lugar, el reconocimiento del derecho a la vivienda mediante textos internacionales o regionales que reconocen el derecho a la vivienda, como el PIDESC o la Carta Social Europea. Este es el caso en un gran número de países. Por ejemplo, el PIDESC está reconocido al menos por 77 países como parte integrante del derecho nacional 41. Sin embargo, la falta de Sudáfrica y Venezuela (ver el anexo 3). 39 Argentina, Bahrein, Bangladesh, Colombia, Corea, Costa Rica, Eslovenia, Finlandia, Filipinas, Grecia, Guatemala, Holanda, India, Irán, Italia, Nepal, Nigeria, Panamá, Perú, Polonia, República Dominicana, Sri Lanka, Suriname, Suiza y Turquía (ver también el anexo 3) 40 Ver el estudio de la FAO del caso de derecho a la alimentación en India FAO, Right to Food Case Study: India, Documentos de la FAO : IGWG RTFG /INF 4/APP Estos Estados son: Albania, Argelia, Alemania, Angola, Armenia, Austria, Azerbaiyán, Bélgica, Benin, Bielorrusia, Bulgaria, Burundi, Cabo Verde, Camboya, Chipre, Congo, Costa Rica, Costa de Marfil, Croacia, Djibouti, Ecuador, Egipto, El Salvador, España, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Etiopía, Finlandia, Filipinas, Francia, Gabón, Georgia, Ghana, Grecia, Guatemala, Guinea, Honduras, Kirguizistán, Letonia, Lituania, ex-república yugoslava de Macedonia, Madagascar, Malawi, Mali, Mongolia, Namibia, Nicaragua, Níger, Noruega, Países Bajos, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, República Centroafricana, República de Corea, República de Moldavia, República Democrática del Congo, República Checa, Rumanía, Rusia, 20
OFICINA DEL ALTO COMISIONADO DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS DERECHOS HUMANOS El derecho a una vivienda adecuada (Art.11, párr. 1): 13/12/91 CESCR Observación general Nº 4 (General Comments) 6 período

References: Resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 11
 artículo 27
 artículo 1
 artículo 21
 artículo 43
 Resolución 
 resolución 
 artículo 31
 Resolución 
 artículo 16
 artículo 21