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Timestamp: 2020-08-14 01:51:19+00:00

Document:
POLÍTICAS AGRARIAS EN MÉXICO: DEL
NACIONALISMO AL NEOLIBERALISMO.
EL CASO DE LA TRASNACIONAL MONSANTO
GONZÁLEZ GARCÍA KARLA DANIELA
DR. JOSÉ LUIS SANCHEZ GAVÍ
Capítulo I: “Las Raíces de la Problemática Agraria en México:
Bosquejo Histórico”
I. La Época Porfirista, la Cuestión de la Tierra y el Campesinado………6
II. La Revolución Mexicana y el Tema Agrario………...8
III. Zapata y la Cuestión Agraria………9
IV. Tema Agrario dentro de la Constitución de 1917………11
V. El Desarrollo de las Políticas Agrarias en los años 20´s – 30´s………13
VI. Cardenismo 1934-1940………....16
VII. Radicalización de la Política Agraria………..20
Capítulo II: “La Transformación del Campo Mexicano”
………..23
I. Hacia el Capitalismo en el Campo Mexicano………...24
II. El Nuevo Modelo de Desarrollo Agrícola 1940-1958………..25
III. Reforzamiento del Proyecto Agrario Privatizador………28
IV. El Tema Agrario en la sombra de la Crisis………..……….33
Capítulo III: “Cambios Acelerados en el Modelo Neoliberal. México se
Transforma; su impacto en el Campo”
I. Una Nueva Política Económica: Neoliberalismo………..42
II. México en el Contexto Neoliberal………...44
III. Políticas Agrarias en las décadas del Neoliberalismo 1980-2000………...….46
IV. El TLCAN y su Impacto en el Agro Mexicano………..49
V. Reforma al Artículo 27 Constitucional………...50
VI. Empresa Trasnacional en el Agro Mexicano………....56
VII. Monsanto en México………58
VIII. Proyectos de Monsanto en México………..………..59
………..….66
I. Cibergrafía………73
La tesis titulada “Políticas Agrarias en México: del Nacionalismo al Neoliberalismo. El caso de la Trasnacional Monsanto”, surge a partir de mi interés primeramente en
la Historia. Como bien sabemos la historia es una disciplina que se ha dedicado a
estudiar los hechos del pasado, aquello que ha tenido relevancia en el acontecer de la
evolución en este caso del ser humano. Lo interesante de la Historia es que trata sobre
el actuar del hombre; es entonces, que la historia estudia el comportamiento de las
sociedades antiguas, que han marcado el desarrollo de la humanidad. Y sin más
preámbulo puedo decir que la Historia es uno de los ejes fundamentales para poder
analizar el pasado, para comprender nuestro presente, ya que mirando a tras podemos
entender el porqué de nuestra actualidad, inclusive la Historia nos da esa facultad de
observar y examinar lo ocurrido, para aprender cómo mejorar el futuro. Una vez
expuesta el cómo es que entiendo la Historia y su importancia, puedo decir que mi
inclinación en particular es por el caso Mexicano.
La Historia de México, se basa principalmente en los acontecimientos dentro de la
sociedad mexicana: comunidades, pueblos, clases sociales, individuos, instituciones,
tradiciones, costumbres, etc. Cuyas características son únicas de acuerdo al periodo a
investigar. Dentro de mi trabajo de investigación la construcción del estado nacional, el
Porfiriato, la Revolución Mexicana, el proceso de institucionalización e industrialización,
así como el neoliberalismo, son manejadas como diversas etapas históricas, todas
difíciles, pero nos brindan la oportunidad de entender los avances y atrasos políticos,
económicos y sociales en el país, así como sus consecuencias. Puedo añadir que mi
tendencia hacia las Reformas Agrarias, y el caso de la Trasnacional Monsanto, es
porque el campo y la agricultura es parte fundamental de la vida histórica, económica,
política y social dentro de México, es por eso que creí importante escribir e investigar
estos dos temas, ya que de alguna manera se encuentran unidos por las diversas
etapas que ha tenido el campo. Indiscutiblemente no puedo hablar de la importancia de
la agricultura, sin hacer mención de las Reformas Agrarias, ya que son aquellas
Revolución Mexicana, es decir, en un principio buscan modificar la estructura de la
propiedad y producción de la tierra, siempre a favor del campesino, ya que la
concentración de la propiedad de la tierra se ha dado en pocos dueños, es decir, los
latifundistas. Al ser México uno de los países con mayor número de población dedicada
a la agricultura, creo conveniente analizar las realidades del campo y así comprender el
surgimiento de diversas necesidades que fue requiriendo el sector agrario y dar a
conocer lo cambios y resultados negativos y positivos que han obtenido gracias a estas
Reformas Agrarias, hechas sobre todo al Artículo 27 perteneciente a la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos. Pero sobre todo entender como estas
reformas agrarias dan paso al establecimiento en México de una de las transnacionales
más poderosas y polémicas en el mundo, en cuanto al tema de la agricultura, es decir,
Monsanto, dicha empresa criticada por activistas y ambientalistas en el mundo y en
México, por su iniciativa por desarrollar nuevas formas o técnicas de cultivo, así como
su afán de tener exclusividad en derechos de propiedad intelectual de las semillas
nativas y evidentemente esto genera un descontento especialmente en los pequeños
comerciantes, pueblos indígenas, entre otros, porque obviamente el poderío con el que
cuenta esta transnacional hace que estos queden desprotegidos y no puedan sobrevivir
a la competencia dentro del mercado nacional, por no utilizar las semillas, herbicidas,
entre otros productos que ofrece esta empresa, pero sobre todo conocer el apoyo que
tiene por parte del gobierno mexicano para estar establecida dentro del país y gozar de
muchos privilegios. Es por eso y sin duda alguna, que el estudio de esta transnacional
es importante para mí para que a través de mi trabajo se pueda conocer más los pros y
contras que tiene Monsanto dentro de nuestros campos mexicanos.
Y no menos importante, creo que es un tema importante para las Relaciones
Internacionales, ya que México en este caso, cuenta con presencia dentro del escenario
internacional y más aún su sector agrícola, que ha logrado establecerse dentro del
En mi investigación hago uso de una metodología y corrientes filosóficas que brindan el
apoyo para demostrar que es sin duda es un trabajo que concierne a las Relaciones
Internacionales. Primeramente hice uso de un fenómeno que da origen a las Reformas
gobierno de Lázaro Cárdenas, con el fin de explicar mejor las políticas agrarias que se
desarrollaron en esa época, con tintes nacionalistas, para después, dar paso a la
corriente que toma México y explicar que beneficios y/o consecuencias se han obtenido
a partir de la adopción del Neoliberalismo. Siendo este último uno de los principales
puntos de apoyo para entender la situación de México ante la apertura a muchas
empresas transnacionales, al país justificando la obtención de generar empleos,
movilidad de capital, etc. Aunado esto, hice el intento de demostrar la realidad de
Monsanto, tras su llegada a México y entender como es que ha logrado controlar al
Mediante una serie de cuestionamientos como: ¿Cuáles son las consecuencias que
tuvo el periodo post revolucionario dentro del sector agrario y en los periodos
siguientes?, ¿Quién o qué es Monsanto?, ¿Cómo es que México se convierte en un
país dependiente de la transnacional Monsanto en cuanto a la agricultura ¿Cuál es la
situación de la política agraria en los inicios de los años 30´s?, ¿Cuál es el peso del
artículo 27 constitucional?, ¿De qué manera Cárdenas maneja la política agraria y que
modificaciones hace a esta?, ¿A qué se dedica Monsanto?, ¿Cómo es que México se
interesa en Monsanto?, ¿Cuál es el peso político que tiene Monsanto dentro de
México?, ¿Cuáles son los cambios en la política agraria?, ¿Cuál es la realidad que se
vive en el sector agrario en el año 2000?. Pude desarrollar mi investigación, aunque
debo mencionar que para la realización de este trabajo de investigación me encontré
que en cuanto al tema de Monsanto como empresa transnacional, no hay libros o
estudios más profundos en cuento a la trasnacional, puedo decir que la mayor parte de
mi trabajo al tocar el tema de Monsanto esta respaldada por notas periodísticas, no
siendo esto una limitante para poder concluir la investigación en tiempo y forma.
Este trabajo de compone por tres capítulos, los cuales se encuentran divididos en
subtítulos que permiten que los lectores se sitúen en los periodos a exponer.
El primer capitulo básicamente es un recorrido histórico desde la época porfirista, hasta
los resultados obtenidos después de la Revolución Mexicana, tomando en cuenta las
cuestiones agrarias, así como la implementación de las nuevas políticas que darán
paso al Cardenismo, mismo que como lo mencione anteriormente es el inicio de los
Dentro del segundo capitulo, se explica la transformación del campo mexicano tras el
paso del Cardenismo en el país, en este mismo empiezo a manejar los brotes del
capitalismo, así como de nuevas tecnologías adquiridas para el campo ante la crisis
alimentaria que atraviesa México.
En el capitulo tres, se expone la llegada del Neoliberalismo al país, lo que contrajo y a
su vez plasmo los nuevos acuerdos internacionales donde se encuentra inmerso
México después de la adopción del Neoliberalismo, sin olvidarme, claro esta de
Monsanto y los proyectos que tienen en nuestro país, así como hacer énfasis en el caso
del Maíz. Y finalmente dar una serie de conclusiones de todo lo investigado y poder
demostrar mis hipótesis que a continuación expongo.
1.- Sostengo que el campo mexicano ya no es capaz de competir interna ni
externamente y se encuentra a merced de las grandes firmas inversionistas que se
instalan en el país con la complacencia del gobierno.
2.- Por otro lado considero que el gobierno privilegia a la empresa trasnacional, pues en
muchas ocasiones no llegan a pagar impuestos y estas mismas empresas adquieren
mano de obra y son los mismos campesinos, con salarios mínimos y con prestaciones
ínfimas, permitiéndoles a estas poderosas empresas posicionarse dentro del país,
dejando de lado a los pequeños productores o llevarlos a la quiebra o absorbiéndolos.
3.- El caso Monsanto es un ejemplo tangible de las practicas que quebranta las leyes
que se establecen en un marco jurídico mexicano, así como en la vida cotidiana de
nuestro campo al ejercer prácticas que afectan notablemente a la tierra de nuestro país,
hasta hacerla infértil y no cosechable.
4.- Esta empresa en nuestro territorio se ha dedicado a la compra de semillas
originarías de algunas regiones de nuestro país y diversas partes del mundo, para
después vender esas semillas patentadas y así obtener control sobre el mercado
agricultor e inclusive sobres los mismo campesinos y nosotros como consumidores
“Las Raíces de la
México: Bosquejo
“Nuestra lucha es por hacernos escuchar y el mal gobierno dirige con soberbia y tapa con cañones sus oídos, […] Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno y el mal gobierno compra y vende vergüenzas.
Nuestra lucha es por la paz y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia y libertad. El general en jefe del Ejército Libertador del Sur Emiliano Zapata
Manifiesto zapatista en Nahuatl Al pueblo de México, a los Pueblos y gobiernos del mundo.
I. La época Porfirista, la cuestión de la tierra y el
El hombre de Estado, cuya mano de hierro ha mantenido a las masas mexicanas
ignorantes, empobrecidas, oprimidas por siglos de crueldad y avaricia, recibe el
gobierno de México de manos de un ejército victorioso1 en el momento en el que país estaba dividido y el pueblo impreparado para ejercer los supremos principios de un
gobierno democrático; el General Porfirio Díaz.
Durante un aproximado de 30 años, el General Porfirio Díaz, mantuvo una
dictadura en México, justificándola mediante la paz y la prosperidad material en un país
donde había reinado el caos y la miseria. El porfirismo2, es un periodo donde al
mexicano se le da cero beneficios, al contrario que al extranjero. Ya que el Estado
pensaba que el extranjero –principalmente el norteamericano y el europeo- era el
camino más viable y rápido para salir del atraso y la miseria.
De acuerdo a F. Benítez (1980) nos dice que Porfirio Díaz fue el creador del
primer milagro económico mexicano, pero siempre temiendo al vecino y socio. Y por
supuesto dentro de este progreso porfirista, solo participaban y privilegiaban a unos
Ejército liberal; en algún tiempo fue dirigido por Benito Juárez García, para vencer al ejército conservador, esto con el objetivo de poder instaurar una República Federal, donde en dicha república se
pondrían al fin en función leyes y ciertas instituciones gubernamentales para el buen funcionamiento del país.
Durante este periodo se vivía una situación lamentable, para 1910, tan solo el
1% de la población en México, era dueña del 85% de las tierras (Talavera, 1999), es
decir, casi ninguno de los campesinos eran dueños de sus tierras donde trabajaban,
ellos eran devorados por los grandes caciques, respaldados por las fuerzas políticas y
armadas de la dictadura, ningún peón era libre, contraían deudas las cuales no podían
pagar, obligándolos a estar bajo el poderío del propietario trabajando hasta pagar su
deuda, pero si esta, no era liquidada, sus hijos la heredaban, de modo que antes de
nacer ya estaban condenados a la esclavitud.
La hacienda, el latifundio es característico de esta época, surgido en la colonia,
se consolidó en este periodo. Su expansión fue posible con la usurpación de tierras
comunales, pero también por la venta barata de propiedad estatal a propietarios
privados y compañías colonizadoras.
En general, la política que se vive en aquellos años, se orientó a la enajenación
de tierras petroleras, rancherías de pequeños propietarios, muchos de ellos eran indios
o mestizos analfabetos, lo cual dio origen a una serie de sentimientos de enojo y coraje
en los pobladores que más sufrían estos atropellos, al ver que el monstruo de la
desigualdad social los iba comiendo.
se consolidó en este periodo, su expansión fue posible con la usurpación de tierras
privados y compañías colonizadoras (Wallerstein, 2005).
A partir de esta situación en México, comienza una etapa en el país donde se
vislumbran escenarios que le darían un rumbo diferente a la realidad que vivía México,
es decir, al inicio de la lucha de la Revolución Mexicana.
Evidentemente, el gobierno porfirista se caracterizó por usar la violencia extrema
para mantener una paz en el país, pero sin darle ningún nuevo giro a su gabinete y
forma de gobierno, lo cual le genero muchas inconformidades entre los diferentes
II. La Revolución Mexicana y el Tema Agrario
Para 1910, Francisco I. Madero3, encabeza un levantamiento contra el gobierno de Díaz, este se caracterizó por movimientos liberales, populistas y agrarios.
Finalmente, cuando estalla la revuelta política, se pone en marcha una serie de
Grupos, como el Partido Liberal Mexicano4 (Alvarado, 2010); el PLM consideraba que
para mejorar las condiciones de los obreros y campesinos no bastaba con derrocar la
dictadura de Díaz y cambiar al dirigente del país. Es por eso que el PLM no aspiraba a
una revolución política, al igual que Madero, ellos buscaban una revolución social y
sobre todo económica, es decir, abolir el Poder político del clero y de unos cuantos.
Entre los jefes rebeldes o revolucionarios que se lanzaron a esta lucha, pueden
mencionarse los siguientes: Emiliano Zapata, Ambrosio y Rómulo Figueroa, y Manuel
Asúnsulo en Estado de Morelos; Salvador Escalante y Ramón Romero en Michoacán y
Jalisco; Gabriel Hernández (militar) en Estado de Hidalgo y Pascual Orozco en
Chihuahua, entre otros (Silva, 1998). Estos guerrilleros, se fueron sumando poco a
poco, dentro de las etapas de la Revolución, para combatir y hacer frente a la lucha que
se estaba llevando acabo.
Fundó el Club Democrático Benito Juárez y creó una red de intercomunicación entre los opositores al régimen porfirista. Para 1908 publicó su obra: “La sucesión presidencial en 1910” en donde expuso a la dictadura militar y planteó la necesidad de crear un partido independiente que lograra la efectividad del sufragio y el triunfo del principio antirreeleccionista, con el cual se combatiría la dictadura de Porfirio Díaz. ..Por su parte, Díaz pensaba q México ya estaba listo para un gobierno democrático y para llegar a él hacía falta crear partidos que contendieran. Permitió las elecciones de 1910, donde Madero se postuló. Días antes de las elecciones de 1910, Madero fue encarcelado en Monterrey y trasladado a San Luis Potosí, acusado de haber injuriado contra el presidente. Madero obtiene su libertad condicional y parte hacia San Antonio Texas.
En 1911, después de casi 6 meses de lucha contra la dictadura, se celebran los
tratados de Ciudad Juárez entre delegados porfiristas y revolucionarios, de acuerdo a
Silva (1964) y se acepta la renuncia de Porfirio Díaz después de 30 años de haber
gobernado el país; finalmente el día 25 de mayo renuncia a sus cargos marcando el
final del porfiriato.
Francisco I Madero surge como presidente, su mandato fue del 6 de noviembre
de 1911 al 19 de febrero de 1913. Aunque aparentemente la Revolución había llegado
a su fin, la realidad era que la paz y el orden aun estaban lejos de alcanzarse. Como la
mayoría de los políticos estando en el poder, Madero tuvo dificultades para realizar los
cambios que había prometido durante la Revolución, tales como la repartición de las
tierras a los campesinos. Es aquí a donde se generan nuevas luchas por parte de los
campesinos, con el fin de obtener lo que les fue arrebatado por los hacendados y
establecer mejores oportunidades para ellos.
III. Zapata y la Cuestión Agraria
De acuerdo con Womack, días después de que Madero asumiera el poder,
Emiliano Zapata5 y los demás jefes del ejército insurgente firmaron el Plan de Ayala6 el 25 de Noviembre de 1911, cuyos puntos principales son el desconocimiento de
Francisco I. Madero como presidente de la república, la proclamación de Pascual
Orozco como jefe de la Revolución y la devolución de las tierras, montes y aguas a los
pueblos o ciudadanos que habían sido despojados de ellos por los hacendados
(Womack, 1995).
Tres años más tarde, en 1914, se ratificó el Plan de Ayala, asegurando que no
acabaría la lucha sino hasta conseguir que las cuestiones agrarias quedaran
establecidas en un rango constitucional, mientras que la Revolución se consideraría
concluida hasta que se derrocara al presidente Victoriano Huerta y se estableciera un
Que también se había revelado contra Porfirio Díaz.
gobierno con hombres leales que tuvieran la capacidad de llevar a cabo sobre todo las
Entonces, la realidad dentro del sector agrario, una vez más era escenario de
conflictos que al parecer tardarían algún tiempo en erradicarse.
El Plan de Ayala, se convierte en la bandera del grupo de los Zapatistas, aunque
desafortunadamente, esta defensa de los principios agrarios resultó incomprensible
para muchos personajes de la época, no era así para los campesinos quienes sentían
un profundo apego a su tierra. El general Zapata, le dio a conocer la situación agraria a
Francisco Villa7 durante su entrevista en Xochimilco, el 4 de diciembre de 1914; “Le tienen mucho amor a la tierra. Todavía no lo creen cuando se les dice: Esta tierra es
tuya. Creen que es un sueño. Pero luego que hayan visto que otros están sacando
productos de estas tierras dirán ellos también: Voy a pedir mi tierra y voy a sembrar.
Sobre todo ése es el amor que le tiene el pueblo a la tierra. Por lo regular toda la gente de eso se mantiene.” (Rojano, 2001)
Inclusive, el Plan de Ayala tiene un contenido claramente restaurativo, exige que
los terrenos montes y aguas que hayan usurpado los hacendados o caciques
regresaran a los pueblos o ciudadanos. Pero también pedía que a la inmensa mayoría
de los pueblos y ciudadanos que no son dueños del terreno que pisan, los latifundistas
deberían ceder la tercera parte de su tierra, es decir, darles una previa indemnización
(Benítez, 1994).
Es por eso que en ese mismo año, los zapatistas en Morelos, buscaban redimir a
la raza indígena, devolviéndole la tierra y con ella la libertad. En plena Revolución y
bajo sus usos y costumbres, los zapatistas iniciaron el reparto de parcelas. La
Revolución les empezaba a hacer justicia.
IV. Tema Agrario dentro de la Constitución de 1917
El asunto de la tierra, sin duda, ha ocupado un espacio importante en la vida de
México, evidentemente a partir del movimiento revolucionario de 1910. En medio de
dicho movimiento Venustiano Carranza surge como nuevo líder de la República
mexicana. Dentro de su administración se crean y se emiten una serie de medidas
encaminadas a satisfacer las necesidades económicas, sociales, políticas y agrarias
que en ese momento necesitaba el pueblo mexicano.
Esta última medida destaca la participación de Don Luis Cabrera, donde a partir
de la recolección de las principales demandas campesinas y desde la máxima tribuna
de la Nación y siendo diputado federal (1912) sostenía que este tema debía atenderse
a fin de poder resolver la problemática y demanda campesina.
Es por eso que se aplicó el decreto de reforma agraria muy ligeramente y con
bastante resistencia por diversos grupos de elite de oposición.
Con lo anterior, se permitió el 6 de enero de 1915, la promulgación de una
primera ley agraria del siglo XX, misma que obtuvo un rango constitucional en 1917, a través del artículo 278: “La Nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público, así como el de regular el
aprovechamiento de los elementos naturales susceptibles de apropiación, para hacer
una distribución equitativa de la riqueza pública y para cuidar de su conservación. Con
este objeto se dictarán las medidas necesarias para el fraccionamiento de los
latifundios; para el desarrollo de la pequeña propiedad; para la creación de nuevos
centros de población agrícola con las tierras y aguas que les sean indispensables; para
el fomento de la agricultura y para evitar la destrucción de los elementos naturales y los daños que la propiedad pueda sufrir en perjuicio de la sociedad”
Oficialmente se declararon nulas todas las enajenaciones de tierras, aguas y
montes pertenecientes a los pueblos, otorgadas en contravención a lo dispuesto en la
Constituciones de 1856 (Gallardo, 2002).
Este decreto se ejerce hasta 1916, junto con la creación de la Comisión Nacional
Agraria (CNA) quien se encargaría de autorizar las restituciones a las comunidades que
lo solicitaran (Secretaría de la Reforma Agraria 1998). Por su parte, en el régimen de
Carranza las distribuciones y entregas de tierras correspondían a los gobernadores o
los jefes militares y se hacían dentro de los estados. Por otro lado, la oligarquía
consiguió imponer un sistema de dotación provisional que hizo bastante lento el
proceso de incautación y distribución. La dotación se efectuaba en calidad de
provisional y la sometía a la aprobación de la Comisión Nacional Agraria, que tenía el
poder de confirmarla o anularla y que generalmente las anulaba bajo cualquier pretexto.
Dichas situaciones, provocaron una reacción violenta en los campesinos y Carranza se
vio obligado a hacer un decreto donde se suprimía el procedimiento de la “dotación provisional”.
La promulgación de la constitución de 1917, representa un momento clave en la
historia de la Revolución Mexicana, no obstante que los zapatistas como los villistas
fueron excluidos de su elaboración su influencia es de destacarse. Especialmente las
demandas agrarias estuvieron presentes en las discusiones del artículo 27.
El artículo 279 establece por un lado, el reordenamiento legal de la tendencia de la tierra, con la vieja institución del ejido, así como la creación de la pequeña propiedad
y por otro lado confirió rango constitucional a los derechos de propiedad de la nación
sobre la riqueza del subsuelo.
La meta no era transformar a todos los mexicanos en propietarios de tierra, si no
facilitar las condiciones para que quien tenga la voluntad y pueda hacerlo. La propiedad
privada fue reconocida y una expropiación solo era posible por causa de utilidad pública
y previa indemnización. A sí mismo, se restringió la propiedad de tierra a extranjeros,
además de la iglesia y sociedades anónimas.
V. El Desarrollo de las Políticas Agrarias en los años 20´s- 30´s.
A partir de 1915, México había decretado y aplicado importantes programas de
reforma agraria10, para alentar el desarrollo del campesinado, así como ejercer la redistribución y la transformación de las formas de apropiación de la tierra.
Desafortunadamente, la Revolución Mexicana tuvo un éxito parcial para el
campesinado. Efectivamente, los terratenientes sufrieron grandes descalabros al ser
expropiadas sus propiedades y restringido, de alguna manera, su poderío. No obstante,
en la mayoría de los casos no había confiscación directa y entrega gratuita de la tierra a
los campesinos, los latifundistas expropiados han sido indemnizados y generalmente
los campesinos beneficiarios de una parcela están obligados a pagarla; de igual
manera, después de la revolución, siguieron siendo campesinos, definidos como una
clase rural subordinada, de un nuevo estado, es decir, el campo cambio de líderes
personales y caciques a un control estatal postrevolucionario.
En sí la reforma agraria fue un intento de solución política, que más allá de
resolver los problemas de la lucha desigual por la tierra y beneficiar al pueblo, era una
política populista débil, hecha para calmar a los campesinos que pedían lo que les
En 1919 Emiliano Zapata es asesinado, junto con este lamentable suceso surge
Álvaro Obregón11 y como era de esperarse toma el poder presidencial en 1920, como
Es importante destacar que México, fue la primera nación del continente americano que se encargó de implementar una reforma agraria de manera sistemática (Nugent y Alonso 2002:176)
nuevo dirigente empieza a tomar decisiones que iban encaminadas a la reconstrucción
del país; alguna de sus decisiones fue dar un impulso a la reforma agraria; es entonces
que se hace una nueva modificación al artículo 27, en la cual Obregón estipuló quienes
podían ser beneficiarios de la repartición de tierras y con cuantas hectáreas; de igual
modo, señala los bienes inmuebles de las haciendas que no podían ser parte de las
Aunque se hicieron las reformas a favor de los campesinos, fue durante el
periodo de Obregón cuando se tomaron las primeras medidas destinadas a proteger el
desarrollo del capitalismo en la agricultura, ya que se tomaban decisiones que
favorecían al sector privado, es decir, a la población privilegiada.
Ejemplo de ello, es la instauración de un sistema de procuradurías dentro de los
pueblos, estas ayudarían a los campesinos analfabetos a cumplir trámites legales y
administrativos necesarios para que obtuvieran la restitución de sus tierras; teniendo en
cuenta la complejidad jurídica de las cuestiones agrarias, los latifundistas se ofrecieron “amablemente” en efectuar los trámites de los campesinos. Como era de esperarse, la
creación de estas procuradurías de pueblos se redujo a la nada para los campesinos al
estar en manos de latifundistas, ya que en la mayoría de los casos no les resolvían
ningún trámite, los campesinos se hartaban de la maraña jurídica y administrativa, que
gracias a los latifundistas se crearon con el fin de obstaculizar la reforma agraria y no
Un segundo suceso importante es el decreto de la dimensión de la propiedad privada12 de la tierra, esto teóricamente con el fin de que la tierra dada a los campesinos quede protegida mediante garantías constitucionales y no este consignada
a la lucha de intereses individuales, obviamente esto también se aplicaba a los
latifundistas que seguían teniendo grandes porciones de tierra. El resultado de esta
forma de propiedad fue la creación de los ejidos; la intención de estos era que permanecieran como inafectables las expropiaciones que habían hecho los
hacendados, es decir, que las grandes extensiones de tierra siguieran quedando en sus
manos (Gallardo; 2002).
Al final del mandato de Obregón, los campesinos seguían viviendo en la miseria
junto a haciendas (o dentro de ellas) las cuales gozaban de una superficie superior al
monto total de las tierras distribuidas durante el periodo de Obregón.
A partir de 1924, Calles13 es electo presidente; en temas agrarios, se consideraba partidario de la pequeña propiedad privada, llegó incluso a preconizar que
se reforzara el poder de los grandes terratenientes, porque estimaba que tal paso sería
eficaz para el desarrollo del capitalismo.
Las leyes que promulgó sobre los ejidos en 1925, se enfocaban a una división
obligatoria de los ejidos en parcelas individuales y señalaba el inicio de la intervención
del Estado, con el fin de evitar los abusos por parte de los administradores de los
ejidos, que son los comisariados. Dichos comisariados tienen la tarea de solucionar los
problemas internos del ejido, pero la ausencia de reglas hizo que se dieran
arbitrariedades por parte de los mismos dirigentes, tales como la venta de terrenos a
cualquier persona, cobro de impuestos inexistentes a los campesinos, etc.
Este tipo de atropellos generaban el descontento de los campesinos mismos y
por ende la situación en el campo seguía siendo la misma.
1928, Emilio Portes Gil es el sucesor a la presidencia, acelera la distribución de
tierras a los campesinos, repartiendo aproximadamente más de un millos de hectáreas.
En el periodo de Álvaro Obregón como presidente, nombra a Plutarco Elías Calles como secretario de gobernación (cargo que tuvo durante tres años; 1920-1923). Este cargo lo obtuvo ya que era el colaborador más estrecho de Obregón desde antes de llegar a la presidencia y obviamente sería su virtual sucesor.
En 1930, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez en 1932 como mandatarios
presidenciales hacen más lentas las reparticiones de tierra y las expropiaciones, ya que
el objetivo de la política agraria era detener definitivamente la reforma agraria, a donde
se quería llegar era la supresión del campesinado y devolverle el poder máximo al
VI. Cardenismo 1934- 1940
El periodo del Cardenismo, fue conocido así por ser los años de gobierno de
Lázaro Cárdenas. Fue uno de los acontecimientos más importantes dentro de la vida de
México, al darle un gran impulso al país y sobre todo otorgarles a los campesinos e
indígenas el apoyo que necesitaban en cuanto a la reforma agraria y diversos recursos
naturales que estaban incautos por el caudillismo.
Cárdenas era parte del ejército y del Partido Nacional Revolucionario14 (PNR), en
conjunto con dicho partido, el presidente Cárdenas emprende un proyecto sexenal que
reactivaría de una vez por todas las cuestiones agrarias en el país. Ya que cuando
Lázaro Cárdenas sube al poder presidencial en 1934, la tensión entre el campesinado y
los latifundistas estaban en su punto máximo y por evidentes razones, el campo
tampoco se encontraba en su mejor momento.
El plan sexenal que presenta Cárdenas es parte importante en la vida agraria en
México, ya que se tenía como meta encauzar ese descontento en los campesinos y
evitar que las tensiones desembocaran en otra guerra civil. De la misma manera el
proyecto presentaba la solución a los problemas agrarios y políticos, estas soluciones
iban desde la radicalización de la lucha contra los latifundistas hasta la distribución justa
de tierra a los campesinos pobres y la protección de ciertos hacendados sin perder la
17 El proyecto sexenal plantea:
 El desarrollo armónico de México, tanto en el plano político como en lo
 Definir la verdadera orientación que debía tener la reforma agraria y las metas
que debía de alcanzar.
 Devolver la paz al campo, así como la repartición de tierras.
 Modificar los sujetos de derecho agrario, es decir, simplificar el procedimiento
de la distribución de tierras suprimiendo muchos trámites administrativos a los
que estaban sometidos los campesinos.
 Trazar las líneas generales del desarrollo del capitalismo en la agricultura
(Herzog, 1959).
La meta principal que Cárdenas se había puesto era desmantelar definitivamente
gran parte del latifundio, que de acuerdo a su ideología, era lo que frenaba el desarrollo
del capitalismo en el campo. Consideraba la reforma agraria, un instrumento
indispensable para alcanzar los objetivos del plan sexenal. Es por eso que dentro del
mismo plan se considera que el motor de la producción agraria, son los ejidos. En septiembre de 1935 Cárdenas señaló: “por el hecho de solicitar ejidos, el campesino
rompe su liga económica con el patrón y en esas condiciones el papel del ejido no es el
producir el complemento económico de un salario, sino que el ejido, por su extensión,
calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola”. (Albornoz, 1966)
En ese momento los ejidos y ejidatarios no contaban con los medios necesarios
para realizar una explotación agrícola exitosa, en gran medida por la falta de
infraestructura, equipos de cultivos, pero sobre todo tenían tierras no cultivables. Es por
eso que surge la necesidad de darle un soporte con créditos e infraestructura.
Se da inicio a estos cambios, con la dotación de tierras que eran entregadas a
los ejidatarios para que las aprovecharan de la manera que consideraran convenientes.
Ejidal y básicamente se encargaba de representar a los ejidatarios en los tramites
gubernamentales; el fin de hacer todo por la vía ejidal significaba darle un orden y una
estructura al sector agricultor.
Dentro de las cuestiones de crédito e infraestructura, el gobierno de Cárdenas
crea el Departamento Agrario y el Banco Nacional de Crédito Ejidal, quienes se
encargarían de darle el rumbo organizado a los ejidos, ejerciendo funciones de
dirección y vigilancia de la economía ejidal y al mismo tiempo buscar el mejor
aprovechamiento de los recursos naturales importantes para la comunidad.
El Banco de Crédito Ejidal, ofreció ciertos tipos de crédito: el de avío, que se
utiliza para la compra de materias primas, materiales, semillas, etc.; crédito refacción,
que se destina para la adquisición de maquinaria, e inclusive para la reparación de
algún inmueble; y finalmente se manejó un crédito inmobiliario, el cual otorgaba la
posibilidad de pedir un préstamo tomando como garantía la propiedad que algún
pequeño propietario tenga.
Inclusive el Banco Ejidal, estaba facultado para movilizar la enajenación,
fraccionamiento de tierras afectadas por los hacendados o por las administraciones
pasadas. Asimismo se le hizo responsable de la organización de los campesinos y el
asesoramiento de los productores.
Además de la dotación de tierras y el financiamiento monetario, Lázaro Cárdenas
buscaba la formación de pequeñas unidades productivas, con capacidad de
autosuficiencia, que generarían a futuro un México ejidal, como un país predominante
agrícola, rural y cooperativo.
Es por eso que durante el sexenio del General Lázaro Cárdenas fue conocido
como uno de los periodos donde la lucha a favor del ejido obtuvo un gran éxito, ya que
se forja como fuente de recursos con capacidad de autosuficiencia alimentaria para
cada ejidatario, que inclusive se vuelve la base de la economía agrícola. Todo esto
gracias al crecimiento, dotación y producción de tierras; esto se refleja en los
tuvieron un incremento de 13.3% a 47.4%, pero sobre todo la producción ejidal que
aportaba en 1930 el 11%, en 1940 subió al 50.5% (Stavenhagen, 1968).
Sin embargo, aunque el reparto de tierras durante el gobierno de Cárdenas fue el
mayor de la historia México, no disminuyó la extensión de las tierras de los grandes
latifundistas, ya que incluso las reformas hechas por Lázaro Cárdenas los protegían.
Los ejidos poco a poco fueron perdiendo sus insumos, pero no evitó que siguieran
trabajando sus tierras lo cual significaba que aun había trabajo en el campo.
CUADRO I “TABLA DE REPARTICIÓN DE TIERRAS DURANTE EL PERIODO PRESIDENCIAL DE CARDENAS”
La reforma agraria no produjo un crecimiento inmediato de la economía, pero el
campesino que había recibido tierra en el gobierno de Cárdenas, si pudo mejorar sus
ingresos económicos e inclusive el autoconsumo siguió mejorando.
El cardenismo visualizaba un México como un país predominante agrícola, rural
y con un gran desarrollo económico, pero desafortunadamente el siguiente periodo
(1940-1946), el reparto agrario fue frenado y se inició una contrarreforma agraria,
VII. Radicalización de la Política Agraria
Con la reforma agraria, se produjo un desarrollo rural y agroalimentario en
México, es decir, el país tuvo un progreso que no se había imaginado. Al menos para
su tiempo había sido un gran paso, ya que la Revolución Mexicana, dio origen al ejido,
como una forma de asentamiento rural basado en la propiedad colectiva de la tierra. Sin
embargo, aunque dicha Revolución constituyó el condicionante histórico fundamental
para la reforma agraria, este proceso se vivió dos décadas después.
1930, veinte años después de haber sido iniciada la Revolución, el número de
ejidatarios ya era considerable, alcanzando el 47% del total de productores agrícolas; la
superficie perteneciente a los ejidatarios era solamente 6% del total. En general las
grandes haciendas no habían sido afectadas por la reforma agraria y la propiedad del
94% de la tierra correspondiente a los propietarios privados estaba sumamente
concretada solamente 0.3% de las explotaciones privadas poseída 56% de la superficie
El cambio provocado en los años treinta por la reforma cardenista fue
espectacular. En 1940 casi la mitad de las tierras agrícolas del país eran ejidales,
incluyendo la mayor parte de la superficie irrigada. La participación de los ejidos en la
superficie de labor pasó de 13% en 1930 a 47% en 1940; en el caso de la superficie de
riego el incremento fue de 13% a 57%. El producto agrícola ejidal que en 1930 había
sido solo 11% del total, en 1940 llegó a 53%. Es decir, después de la reforma agraria
cardenista los ejidos eran propietarios de más de la mitad de las mejores tierras
agrícolas del país y aportaban también más de la mitad del producto nacional. Desde
entonces el ejido constituyó una parte fundamental de la estructura agrícola de México.
Pero otra transformación fundamental había tenido lugar durante este proceso: el
latifundio tradicional había sido eliminado como dominante de explotación agrícola.
La reforma agraria cardenista no solamente abarcó un área largamente mayor a
la afectada durante los veinte años precedentes, también tuvo un carácter diferente. En
que los campesinos pobres lograran un ingreso de subsistencia. En cambio, la
expropiación de la tierra durante el cardenismo se orientó esencialmente a eliminar el
latifundio, a fin de romper el monopolio en la propiedad de la tierra que impedía la
llegada de inversión productiva a la agricultura y consecuentemente, la ampliación de la
oferta sectorial. El proceso de reforma agraria en México contrajo la transformación,
desarrollo en el sector rural y agroalimentarios.
Además el impacto de la reforma agraria, la experiencia mexicana del desarrollo
rural y agroalimentaria durante los años cuarenta y cincuenta combinó también dos
importantes procesos que complementaron la transformación agraria y contribuyeron
fundamentalmente al logro del extraordinario auge agrícola que alcanzó el país en dos
décadas: la inversión pública productiva y el desarrollo de instituciones estables de
apoyo al desarrollo agroalimentario y rural.
El tema de la tierra tuvo mucha importancia, más que otros asuntos a nivel
nacional. Pero sin duda alguna, el problema que se suscitó en el campo era algo que
realmente afectaba la paz social dentro del país.
Para hacer frente a las situaciones que se hacían presentes dentro de la vida
agraria de México, se creó un marco jurídico que serviría para darle solución a dichos
problemas, que con el paso del tiempo estas leyes, entrarían en un proceso de
reformas, con el fin de seguir ajustando adecuadamente a las exigencias del pueblo.
Esto se ve reflejado en la creación de una primera ley, que permitió crear 28,712
ejidos y reconocer 2,218 comunidades aproximadamente, esta se dio a conocer el 6 de
Enero de 1915. Esta ley sufre su primera reforma que consistía en conservar la
protección legar de la pequeña propiedad que estaba en explotación y que se debería
de adaptar de acuerdo a los términos que mejor les convenga a los ejidatarios que
poseían esas tierras.
Así mismo se les dio derecho de poder conservar las tierras que se les fueron
dotadas, siempre y cuando se hiciera respetar la ley correspondiente. En cuanto al
latifundistas que se vieron obligados a entregar esas tierras. Para que se hiciera
efectiva esta reforma se creó el cuerpo consultivo agrario.
Para Diciembre de 1937, se llevaría a cabo una segunda reforma, la cual
contemplaba el derecho de los núcleos de población para disfrutar en común los bienes
que les hubieran otorgado o restituido. A su vez se estipulo la competencia para la
federación en materia de conflictos limítrofes de las comunidades indígenas; inclusive,
la posibilidad de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación tuviera derecho sobre la
Aunque existieron diversas reformas en cuanto al artículo 27 constitucional
mencionado anteriormente, estas fueron las dos reformas en cuanto a materia agraria,
mas importantes en estos primeros años de un México que dio un giro repentino en
"Todos aquellos pueblos, todos esos que trabajan la tierra, a los que nosotros invitamos que se reúnan a nuestro lado y nosotros daremos la vida a una sola lucha, para que nosotros andemos con ayuda de vosotros. Que sigamos luchando y no descansemos y propiedad nuestra será la tierra, propiedad de gentes, la que fue de nuestros abuelitos, y que dedos de patas de piedra que machacan nos ha arrebatado, a la sombra de aquellos que han pasado, que mucho mandan: que nosotros juntos pongamos en alto, con la mano en sitio elevado y con la fuerza de nuestro corazón, ese hermoso que se toma para ser visto...,”
I. Hacia el Capitalismo en el Campo Mexicano
Entre 1930 y 1940 quedaron definitivamente asentadas las bases para el
desarrollo capitalista en todas las ramas de la economía en nuestro país, entre ellas el
En la agricultura se aclaraba la noción de derecho de propiedad. Pese a que la
creación de los ejidos era un fenómeno irreversible, eso no significaba que se hubiera
abolido la apropiación privada de la tierra y de los medios de producción.
Los sucesores de Cárdenas, favorecieron la expansión de la agricultura
capitalista, apoyados en la propiedad privada y en las explotaciones agrícolas
remunerativas. Ninguno de esos presidentes creía ya en el ejido según la concepción
cardenista. Su política se apegaba sin duda a los intereses de la gran burguesía rural
en pleno desarrollo. Así mismo, pensaban que la insuficiencia de la infraestructura
industrial y el débil desarrollo de las empresas capitalistas en los demás sectores de la
economía, condenaban el sistema de distribución de tierras a los campesinos, aunque
para ellos no era sino el reparto de la miseria; sin ver que la interrupción de la
distribución de tierras también engendraba miseria.
Los jefes de Estado que se sucedieron de 1940 a 1958 estaban persuadidos de
que el ejido no podría elevar el nivel de vida de los campesinos, a menos de alcanzar
un alto nivel tecnológico. Por ello frenaron la necesidad de intensificar la agricultura
mediante el desarrollo, de la irrigación principalmente y de industrialización el país
II. El Nuevo Modelo de Desarrollo Agrícola 1940-1958
“Supe que la revolución mexicana iba a dar la vuelta… Cárdenas pudo haber
inventado a un hombre que hubiera proseguido su obra, no frenado. Pero el giro hacia Ávila Camacho representó un cambio de rumbo” Cosío Villegas.
Para 1939 la sociedad mexicana se encontraba dividida, esto por la agitación
producida por los cambios sociales, económicos, políticos y culturales que introdujo el
cardenismo. Esta época como lo he expuesto anteriormente ganó muchos enemigos,
específicamente los empresarios y terratenientes. Al mismo tiempo se enfrentaba una
crisis económica que afectaba a los obreros por lo que respecta a la situación del
campo se encontraba en una situación encaminada a una posible protesta campesina,
porque se darían reformas que no iban dirigidas precisamente al beneficio de los
campesinos y porque se darían menos reparticiones de tierras.
Durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho (1940-1946) se implementó una política muy favorable para la propiedad y la “colonización” privada. Estaba convencido
de las dinámicas de la propiedad privada, ya que era necesario apoyarse
fundamentalmente en ella para desarrollar la producción agrícola comercial.
Es por eso que durante su periodo presidencial se tomaron diversas medidas legales. La primera, tuvo como propósito erradicar las “injusticias” que pudieron haber
sido víctimas los pequeños propietarios, o los ejidos. El decreto del 25 de enero de
1941, estipulaba que si algunas “pequeñas propiedades” habían sido indebidamente
fraccionadas, el Estado ofrecía a su dueño una superficie equivalente dentro de los
perímetros irrigados. En cambio, si los ejidos se veían condenados a devolver tierras
indebidamente tomadas del territorio de esas “pequeñas propiedades inafectables” o “pequeña propiedad privada inalienable”, no podían obtener una compensación sino a
condición de que hubiera tierras que podían ser dadas a los al rededores.
De 1941 a 1946 se repartieron tierras a 112 000 campesinos, entre 1945 y 1946
solamente recibieron tierra 25 000 campesinos. Al mismo tiempo, las expropiaciones de
latifundios cesaban casi por completo.
En lo que concierne al periodo presidencial de Miguel Alemán (1946-1952) se
iban a corroborar las garantías concedidas por su antecesor a los terratenientes. Su
agricultura. Las medidas tomadas en cuanto al sector ejidal pueden considerarse una verdadera contrarreforma agraria en comparación con la “vía campesina”, que ya había
Dicha contrarreforma toma carácter legal, con la modificación de los apartados X,
XIV y XV del artículo 27 de la Constitución. Los cambios introducidos en el apartado XV
(Gallardo; 2002)15 precisaron las condiciones de existencia de la “pequeña propiedad privada” en un sentido muy favorable a los capitalistas privados, para que se volviera
Se trataba de una verdadera contrarreforma que favorecía el desarrollo del
capitalismo en la agricultura partiendo de las grandes explotaciones y en detrimento de la producción “campesina”. Fue en el norte del país, en las regiones irrigadas, donde
inferiores a 10 hectáreas naturalmente húmedas o irrigadas, o su equivalente en tierras
secas. Esta decisión apenas podía aplicarse porque, teniendo en cuenta todas las
superficies inalienables, la cantidad de tierras disponibles para la distribución no cesaba de disminuir. Así se llegó en muchos casos a distribuir certificados de “derechos a salvo” en lugar de parcelas.
Cabe destacar que en el periodo presidencial de Alemán el número de
campesinos sin tierra, que había bajado durante la presidencia de Cárdenas, iba a
volver a subir enormemente (Reyes; 1991).
La reforma que modificaba el apartado XIV del artículo 27, restablecía el juicio de amparo en la siguiente forma: “Los dueños de predios agrícolas o ganaderos, en
explotación, a los que se haya expedido, o en el futuro se expida, certificado de
inafectabilidad, podrán promover el juicio de amparo contra la privación o afectación agraria ilegales de sus tierras o aguas” (Gutelman; 1991).
La introducción de esta reforma, donde se favorecía directamente a los grandes
y medianos propietarios de fundos, provocó rápidamente peticiones en masa de
certificados de inafectabilidad, que fueron otorgados con liberalidad aun mayor que
durante el régimen de Ávila Camacho. Al mismo tiempo, esto hizo que una gran cantidad de tierras quedara declarada “intocable”, lo cual contribuyó a cristalizar las
estructuras agrarias e impidió muchas confiscaciones. Las distribuciones de tierras a los
campesinos fueron mucho más lentas y los latifundios pudieron explotar tranquilamente sus múltiples “pequeñas propiedades privadas”.
En este periodo les fueron entregados a los “pequeños” propietarios 11 957
certificados de inafectabilidad, relativos a un millón de hectáreas. Más de cuatro
millones y medio de hectáreas quedaron así garantizadas contra cualquier reforma.
Durante todo ese tiempo recibieron 3 000 000 hectáreas 56 108 campesinos de los
ejidos y resultaba que 336 propietarios tenían más ellos solos que 56 108 ejidatarios
juntos (Gutelman, 1991).
Puede apreciarse que el latifundismo se reconstruía, sobre bases firmes de
nuevo. Además puede señalarse que en el periodo de Alemán se hicieron cada vez
más frecuentes las distribuciones de tierras incautadas a los ejidatarios.
Hasta este momento, con el paso de estos dos presidentes, todas las
modificaciones hechas a la Constitución, tenían por objeto, favorecer el desarrollo de la
agricultura capitalista y mercantil protegiendo a las explotaciones dinámicas de la
Existe una notable diferencia entre los periodos de Cárdenas y Alemán; y es que
la mayor parte de las superficies irrigadas pasó una vez más al poder del sector
privado. Mientras que los ejidos en la agricultura nacional no disminuyeron, para 1940
el sector ejidal representaba el 47% de la superficie agrícola, para 1950 había bajado a
un 44%. Lamentablemente con este hecho se refleja que dentro del mandato de Miguel
Alemán, se hizo todo lo posible por reforzar al sector capitalista de la agricultura e
inclusive se le abrió la puerta a los capitales extranjeros, es decir, la inversión extranjera
Clayton16 entre otras empresas transnacionales, empiezan a tener dominio sobre una
buena parte de la agricultura comercial del país (zona norte)(Gutelman; 1991).
III. Reforzamiento del Proyecto Agrario Privatizador.
Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958), llega a la presidencia con la idea de que el
problema agrario no radicaba en el latifundio, sino en la colonización de tierras
despobladas y en el incremento social de la producción, esto lo identificó con los
terratenientes y empresarios agrícolas que fueron los principales beneficiarios de los
programas de colonización y de las obras de irrigación.
La política agraria seguida por Cortines, seguía sin apartarse del proyecto de
industrialización, el impulso de la agricultura empresarial y frenar lo que más le fuera
posible, el proceso de reparto de tierras o sólo dar respuesta al reparto agrario en la
medida de mantener la estabilidad política en el campo.
Su política agraria se encaminó a darle solución a la problemática que estaba
vigente en ese entonces, pero que se explica en tres etapas. La primera abarca de
1952 a 1954 al darle marcha al Plan Agrícola de Emergencia.
En esta etapa el proyecto de industrialización en el país, tenía una principal
estrategia, que era liberar mano de obra en el campo, proporcionando a la industria
creciente fuerza de trabajo barato, con lo que aseguró una depresión salarial. Entonces
al basar el éxito del proceso industrializador en el sacrificio social y económico del
campesinado mexicano, principal productor de alimentos básicos, se provocó una
creciente insuficiencia en el abasto de alimentos básicos que afectó, principalmente, a
la población urbana. Esta situación, aunada a la política agrícola orientada a la agro
exportación y al freno del reparto agrario que acentuó la migración de campesinos a las
ciudades y a los Estados Unidos, explota esta crisis en 1950 (Silva; 1998).
Para 1952, la demanda de alimentos era tal que obligó a Ruiz Cortines a crear el
Plan Agrícola de Emergencia; que tuvo como objetivo incrementar la producción en el
sector de las grandes y medianas empresas del campo, así como controlar los precios
de los productos básicos y luchar para lograr la estabilidad de la economía con paz
social. Desde luego el plan no incluyó la reestructuración agraria y tuvo como
destinatarios principales a los inversionistas privados.
En la segunda etapa de 1954 a 1956, se incrementó el gasto destinado al crédito
agrícola, se invirtió en fertilizantes, pero sobre todo, se apoyó la investigación genética
en trigo y maíz; ya que se tenía la idea de que la solución al problema agrícola nacional
era lograr la eficiencia de las unidades productivas, por eso es de suma importancia el
incremento a la investigación agrícola.
El Instituto de Investigaciones Agrícolas (IIA)17, ya realizaba una intensa labor de
investigación orientada al logro de semillas mejoradas por parte de la Oficina de
Estudios Especiales (OEE) de la Secretaria de Agricultura y Fundación Rockefeller;
pero durante el régimen de Ruiz Cortines se intensificaron las investigaciones y se
aplicaron los resultados dando a conocer y distribuyendo semillas mejoradas de maíz.
El objetivo de la Oficina de Estudios Especiales (OEE), era aumentar la
producción de artículos alimenticios y la investigación se realizó en torno a los
problemas científicos de la adaptación de semillas a los suelos locales, a la búsqueda
de mezclas adecuadas de insecticidas y fertilizantes, así como para la utilización
Los resultados se tradujeron en el logro de semillas híbridas que podían
incrementar el rendimiento hasta 70% respecto a las semillas comunes. Al inicio de la
década de los años cincuenta, se obtuvieron variedades de alto rendimiento y en 1956,
se alcanzó, la autosuficiencia, al menos de las semillas básicas en México (López;
Como podemos ver ya desde esta década se manifestó el interés por darle
ayuda a la agricultura mediante la tecnología; en este intento mexicano se tenía como
objetivo hacer frente a la crisis alimentaria como se mencionó anteriormente. Sin
embargo este apoyo a la agricultura, se veía limitada a ciertos agricultores que solo
tenían la posibilidad de poder darle el seguimiento necesario a este nuevo tipo de
Finalmente, entre 1956 y 1958, se ubica la tercera etapa, que se caracteriza por
la política de estabilidad con desarrollo, que posteriormente se llamará desarrollo
estabilizador18, el cual servirá como apoyo moderado al campo, se limitó a mantener los
créditos agrícolas y elevar los precios de garantía de maíz y frijol.
A pesar de darle un giro, bastante beneficioso para los latifundistas, existe una
nueva movilización campesina por parte de diversos grupos19 que estaban inconformes con la limitada repartición de tierras dentro del sexenio de Ruiz Cortines.
Frente a esta movilización campesina, el sector privado no permaneció pasivo y
demandó el respeto al régimen de la pequeña propiedad; lo que generó que los créditos
destinados a los campesinos y al campo se les quitaran como medida de presión por
parte del gobierno, se dio el encarcelamiento de líderes y mucha represión hacia el campesinado “alborotador”.
Atrapado en la demanda campesina y la exigencia empresarial, Ruiz Cortines
opta por medidas legislativas, las cuales eran favorables al ejido y otra en provecho de
las propiedades dedicadas a la ganadería, ya que las cuestiones ganaderas eran
favorables para los propietarios privados o latifundistas.
En diciembre de 1954 dentro del código agrario, se dispone las tierras ejidales en
forma de parcelas individuales o de bienes colectivos que hubieren mejorado por medio
de obras de saneamiento o de cualquier otro tipo de trabajo que aumente su valor y que
no haya sido realizado por los ejidatarios mismos, serían sometidas a una nueva
clasificación. Los excedentes de tierras que resulten de esta nueva clasificaciones
constituirían nuevas tierras de dotación para cada pueblo y serán concedidos de
Fue un modelo económico utilizado en México entre los años 1952 y 1970. Las bases de este modelo radican en buscar la estabilidad económica para lograr un desarrollo económico continuo, la estabilidad económica refiere a mantener la economía libre de topes como la inflación, déficit en la balanza de pagos, devaluaciones y demás variables que logran estabilidad macroeconómica.
preferencia a aquellos campesinos que tengan derechos agrarios insatisfechos por
insuficiencia de tierras laborales20.
Esa era la solución que había hallado, buscar tierras para distribuir a los
campesinos del ejido dentro del mismo terreno ejidal. Los propietarios de explotaciones
podían seguir en calma ya que esta reforma, no confiscaba tierras privadas sin importar
Hasta este momento y de acuerdo a los sexenios transcurridos, no se observa un
aumentado en el número de campesinos sin tierras, con o sin certificados de derechos
agrarios a salvo, dados en el sexenio de Alemán, a su vez existía un desempleo crónico
en el país y los latifundistas y las empresas extranjeras empezaban a arribar a México,
así como dentro del campo el descontento aumentaba y amenazaba con volver
nuevamente la inestabilidad política y social.
En el sexenio de Adolfo López Mateos (1958-1964), la situación de México era
bastante frágil en muchos sectores; olas de movilizaciones obreras, demandas
salariales, disminución de exportaciones, baja en los precios de los productos agrícolas,
escasez de alimentos básicos, evidentemente toda esta inflación se veía reflejada en el
aumento del costo de vida, etc. López Mateos, hizo necesario asumir una política que
modificara los baches sociales y políticos; por lo que trató de conciliar a los diversos sectores sociales, pues él consideraba que la “paz social” era necesaria para la
reactivación económica del país.
Durante su mandato, la cuestión agraria dejó de conceder certificados de
inafectabilidad, pero con la presión campesina, se vio obligado a incrementar el reparto
de tierras, así es como se consigue, que dejaran de ser inutilizables importantes
extensiones que pudieron asignarse a las distribuciones de tierras. Sin embargo, las
tierras que se reparten son de mala calidad o simplemente requerían importantes
inversiones para volverse productivas ya que 26.9% son montes cerriles, 13.5% de
temporal y solo 0.6% de riego (Stavenhagen; 1968).
Cabe destacar que durante este sexenio se continuó con el desarrollo
estabilizador y se logra la creación de organismos agrarios por parte del Estado así
como Reformas al Código Agrario. Pero por otro lado la movilización y organización
campesina fue reprimida que ejerció el gobierno sobre estas. El gobierno seguía
sujetando y controlando a los campesinos, a la vez que condescendía con los intereses
de los empresarios agrícolas, garantizándoles el respeto a sus propiedades.
Para López Mateos la reforma agraria era una necesidad para la estabilidad del
régimen y para lograr el desarrollo del programa que se había propuesto; por esto un
proyecto de ley de Secretarías y Departamentos de Estado, creó en 1959 el
Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización (DAAC), que se ocuparía de todo lo
referente al reparto, restitución y distribución de la tierra, así como a crear nuevos
centros de población agrícola, planear, organizar y promover la producción agrícola y
ganadera de los ejidos y comunidades. La acción estaba encaminada a darle al ejido la
importancia que se había ignorado durante los tres gobiernos anteriores al suyo.
Es por eso que cuanto al término de “colonización” que venía manejando Alemán
y Ruiz Cortines en cuanto a las tierras recién expropiadas y dadas al sector capitalista
privado, sigue una política opuesta. López Mateos, pensaba que la colonización de las
nuevas tierras no podía hacerse válidamente sino dentro del marco del sistema ejidal.
La presión campesina sobre la tierra era tan fuerte que en algunos casos, se llegó
incluso a obligar a propietarios de 100 hectáreas a deshacerse de una parte importante
de sus bienes en provecho de los ejidos.
Con Gustavo Díaz Ordaz (1964- 1970), continuará la ideología política “desarrollista”. El gobierno gira en torno a la estabilidad monetaria y ante el
conservadurismo en el apoyo al campo, señalado que ya no había tierras que repartir,
por lo que sólo queda una mejor redistribución.
La política agraria de Díaz Ordaz fue de recuperación de tierras disponibles. Entre 1954 y 1969 fueron declaradas “tierras nacionales” más de 9 millones de
hectáreas que no podían utilizarse más que para fundar ejidos y no podían constituir
pequeñas propiedades privada. Desde el comienzo de la reforma agraria hasta 1964
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