Source: https://www.scribd.com/document/156077632/El-Tratado-d-Lisboa-y-El-Futuro-de-La-Accion-Exterior-de-La-Ue-en-Un-Mundo-Globalizado
Timestamp: 2019-04-26 08:22:23+00:00

Document:
MIGUEL ÁNGEL NAVARRO PORTERA Secretario General para la Unión Europea (*)
El Tratado de Lisboa, pendiente ya de escasas ratificaciones para su entrada en vigor, es el heredero del fallido Tratado Constitucional de la Unión Europea, con dos objetivos fundamentales: consolidar la ampliación a 27 Estados miembros y avanzar en su proceso de integración. En este sentido, existe actualmente una necesidad especial de reforzar el estatus internacional de la Unión Europea dando un impulso a su acción exterior y, para ello, el Tratado de Lisboa reorganiza las competencias de los tres pilares en torno a instituciones renovadas, con el Consejo Europeo a la cabeza. Si el Tratado de Lisboa finalmente cristaliza, la presidencia española de la Unión Europea durante el primer semestre de 2010 deberá favorecer la transición a esta nueva estructura y ocuparse, junto con la Comisión, de garantizar la coherencia entre la acción exterior de la Unión Europea y las políticas internas de sus Estados.
The Lisbon Treaty and the future of the European Union external action in a globalized world
The Lisbon Treaty, which is just pending of a few ratifications for its entry into force, is the heir of the failed Constitutional Treaty of the European Union, with two fundamental objectives: the consolidation of the enlargement to 27 Member States and the advance in its integration process. In this regard, there is currently a special need to strengthen the international status of the European Union by giving a boost to its external action. To this end, the Lisbon Treaty reorganizes the responsibilities of the three pillars around reformed institutions, acting the European Council as their head. If the Lisbon Treaty finally crystallizes, the Spanish presidency of the European Union during the first half of 2010 should facilitate the transition to this new structure and, together with the Commission, ensure the consistency between the external action of the European Union and the internal policies of its Member States.
La crisis económica derivada de la convulsión financiera desatada hace un año, ha puesto de manifiesto la obsolescencia en el mundo globalizado actual del sistema de gobernabilidad introducido tras la segunda guerra mundial y la consiguiente necesidad de abordar su revisión y adoptar reglas sistémicas a nivel internacional. Otros grandes retos inaplazables también requieren una respuesta a nivel planetario, entre ellos, la lucha contra el cam-
bio climático a través de la transición hacia economías sostenibles y la erradicación de la pobreza a través de un desarrollo eficaz. Europa ha sabido crear en el último medio siglo un sistema de integración regional original que ha permitido una estabilidad política y un desarrollo económico y social sin precedentes. Ha sido el fruto de una evolución complicada por la dificultad de acoger a nuevos miembros, de seis a veintisiete, y profundizar al propio tiempo este proceso de decantación. Todo ello para responder a las nuevas necesidades creadas por avances precedentes, pasándose así, en progresión geométrica, de una unión aduanera a una unión económica y monetaria, y crecientemente política. Pero este desarrollo no ha sido suficiente. Después de seis reformas del tratado original, en poco menos de veinte años, se
(*) Los puntos de vista expresados son fruto de una reflexión personal y no reflejan necesariamente los del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.
y así va a ser. un proyecto de Tratado por el que se establecía una Constitución para Europa que resultó non nato tras el rechazo referendario en 2005 por una mayoría de ciudadanos franceses y neerlandeses y. Esta situación obligó a negociar un nuevo tratado. el conjunto de las administraciones nacionales forman parte indisociable de este proceso y son las que negocian. que dislocó el proceso de ratificación. el Tratado de Lisboa fue fruto de un delicado compromiso que conllevó algunas renuncias de contenido. para responder con mayor legitimidad. se podría seguir haciendo una política exterior de la Unión. de dos países fundadores. Como siempre ocurre en la Unión. y son. actualmente vigente. ratificó dichos instrumentos en ambas ocasiones. ambición y eficacia a dos grandes desafíos: la ampliación en ciernes de 15 a 27 miembros. El pueblo irlandés ha dado su sí el pasado 2 de octubre. se hubiese terminado de imponer en la práctica fórmulas para atenuar el déficit de eficacia del proceso actual de toma de decisiones. España. que le permitan responder a los retos emergentes de la globalización. Se inició. el Tratado de la Unión Europea (TUE) y el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). para poder jugar un papel relevante e influyente. en 2003. paradójicamente. Europa se hace diariamente en Bruselas con el concurso permanente de las capitales y. introduce los cambios materiales e institucionales imprescindibles para mejorar nuestro funcionamiento interno tras la última ampliación y. eventualmente. No obstante. como es sabido.8 Actualidad Jurídica Uría Menéndez / 24-2009 ha conseguido elaborar el Tratado de Lisboa. de san- . las destinatarias de los actos adoptados y las responsables de su aplicación. Se está a la espera de que el Presidente de la República Checa estampe su firma para concluir su proceso de ratificación. Éstas deben existir. el llamado método comunitario. Está compuesto por dos tratados. que no podemos ignorar En ambos rechazos han coincidido razones complejas que explican la palpable incomprensión ciudadana de lo que está en juego y la consiguiente carencia de apoyo social suficiente al proceso de integración. en definitiva. como Unión Europea. Da la impresión de que no termina de calar la realidad de que Bruselas no es un centro de poder abstracto. El resto de los Estados miembros ya ha concluido este proceso. pero como políticas complementarias de una política común. ya que no resulta viable realizarlo a través de la yuxtaposición de veintisiete políticas exteriores aisladas. La capacidad de respuesta de Europa a los retos globales sólo puede abordarse eficazmente y a largo plazo a través de la Unión. Nos encontramos ante la culminación de un proceso de reforma de los tratados que se ha dilatado excesivamente en el tiempo. a la que va dirigido para implicarla más directamente en las actividades de la Unión. Ello habría reforzado el papel de los Estados miembros más poblados. como se piensa. 2 · EL TRATADO DE LISBOA EN EL CONTEXTO DEL PROCESO DE INTEGRACIÓN El proceso de integración europea se ha encontrado de nuevo en una encrucijada. Las instituciones europeas sólo tienen en esta última fase un poder de control y. En parte el fracaso obedeció a fallos de estrategia y a una política de comunicación deficiente. y que ha requerido grandes esfuerzos y generado un gran cansancio. casi diez años. sin ser perfecto. el primero tras el referéndum de 2005 y el último el 26 de junio de 2008. dada la inviabilidad práctica de acometer un nuevo intento. pendiente del resultado de un segundo referéndum convocado por el Gobierno irlandés con vistas a poder ratificar el Tratado de Lisboa. en la negociación de los asuntos globales en la escena mundial. en detrimento del marco decisorio institucionalizado de la Unión. El proceso constituyente europeo. adoptada a través de nuestro sistema institucionalizado en el marco de la Unión. Esta exposición se centra en este último aspecto. y la profundización del proceso de integración. pero no de la naturaleza que la situación internacional requiere hoy. ha encontrado serios reveses por parte de la ciudadanía. que. lejano y. sobre todo. La Convención Europea dio como fruto. que fue impulsado por Alemania durante su presidencia y adoptado en la siguiente presidencia portuguesa a finales de 2007 con el nuevo nombre de Tratado de Lisboa. por ello. mucho menos. autónomo. tras su rechazo por un 53% en la primera consulta de 2008. algo que parece ya imposible. De haber resultado inviable la entrada en vigor del nuevo tratado. no hubiera sido sorprendente que. Sin el Tratado de Lisboa. coincidiendo con el nuevo siglo. y con mayor capacidad de influencia. por lo tanto. necesaria para contrarrestar el riesgo siempre latente de dilución interna y para dotar a la Unión de medios suficientes. lo más relevante no ha sido lo que se ha tenido que abandonar sino lo que se ha logrado mantener para garantizar el funcionamiento futuro de la Unión. renovados y adaptados. tras la firma del Tratado de Niza.
el Tratado de Lisboa permitiría avanzar en otros ámbitos soberanos. especialmente en un marco actual tan complejo y con tantas consecuencias para la reordenación de la gobernanza mundial en el siglo XXI. económico y social. los avances han sido de carácter incremental a través de los tratados reformistas de Maastricht (1992). que necesitó tres décadas para agotar su período de desarrollo. debido a la tendencia expansiva de las competencias a medida que se va avanzando en la construcción de la Unión en el que cada vez se decide más entre todos. para conciliar la ampliación con la necesidad de profundización. que constituyen. Por ello la actividad normativa común constituye la esencia del proceso de integración. se caracteriza más por un conjunto de ambiciones y realidades con diferentes grados de visión y concreción que como una concepción unitaria. el medio ambiente o la investigación. Niza (2002) y ahora Lisboa (2008). el grado de voluntad política para su aplicación. el verdadero valor añadido de esta reforma. El tercero son los retos exteriores. se refuerza el proceso de adopción de decisiones. como el mercado interior y otras políticas de equilibrio y de acompañamiento: la cohesión. este proceso discurre a través de un cauce lineal y fluctuante. con un grado diferente de implicación de las instituciones nacionales en el proceso de adopción de decisiones en la Unión. Aunque el objetivo último ha sido siempre avanzar en la unidad europea y en el progreso de sus pueblos. un foro permanente de negociación de normas y acuerdos de contenido y alcance común que actúa como foro de confrontación de visiones e intereses dispares para alcanzar un acuerdo común. Las primeras modificaciones de calado comenzaron con el Acta Única Europea en 1985. a saber. sigue siendo hoy un tratadomarco en el que persisten las diferencias de perspectiva sobre los objetivos finales. a pesar de todas sus reformas. Con el Tratado de Lisboa proseguirán las discusiones habituales y posiciones contrapuestas sobre su aplicación. cambios institucionales pioneros. la extensión de la mayoría cualificada o el procedimiento de cooperación. a pesar de introducir importantes innovaciones. El primero es el equilibrio. observamos una constante. a la que ni siquiera se denominó Tratado. y especialmente los nuevos actores. que podría ser otra de las razones de la incomprensión ciudadana del proceso de integración. en el fondo. el Tratado de Roma original ha tenido que ser objeto de seis reformas hasta llegar al Tratado de Lisboa. entre el plano del ejercicio común de competencias y el plano nacional. Desde un punto de vista político. algunas son consustánciales al propio proceso de integración y a su creciente nivel de diversificación y de complejidad técnica. En los veinticinco años siguientes. El segundo es el proceso de las sucesivas ampliaciones de la Unión. Sin embargo. El Tratado sigue siendo un instrumento al servicio de un proceso de integración dependiente de la voluntad política del conjunto en cada momento. el carbón y el acero. especialmente las competencias en materia de Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) y de Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD). Pero. en general.TRIBUNA ABIERTA 9 ción. La Unión. que han sido reforzadas. El tratado. ¿Qué aporta. el nuevo marco de competencias en los asuntos de justicia e interior. que condicionan igualmente el proceso de integración. Igualmente. que facilitará abordar más eficazmente el reto de la inmigración. como buena prueba de la necesidad de avanzar y de la dificultad de conseguirlo. además. La decisión final refleja siempre el resultado de esta confrontación. Bruselas es. el Tratado de Lisboa? Lo más destacable son las bases para una nueva configuración de la Unión. o los cambios en las relaciones interinstitucionales que introduce. una comunidad económica. Entre las razones que explican este considerable nivel de incomprensión ciudadana. para convertirse unos años después en algo más ambicioso. las nuevas competencias. especialmente. En este contexto. que generaliza actividad nor- . Es también un foro dinámico y en permanente adaptación. a lo largo de este complejo camino. La larga marcha de la integración europea comenzó con dos elementos visibles. Curiosamente. En primer lugar. que cuenta. de su “carencia fundacional”. lo relevante será. el Tratado de Lisboa y las innovaciones que introduce suponen un salto cualitativo importante. Ámsterdam (1997). no es menos cierto que ni la naturaleza de este objetivo ni los cauces para conseguirlo están claramente predefinidos. en su conjunto. así como en la propia definición y elaboración de la acción exterior de la Unión. Desde entonces. mediante el nuevo procedimiento legislativo ordinario. como siempre. que se deriva. en función de tres factores principales que lo condicionan. al final. especialmente en el caso de las políticas cercanas al núcleo duro de la soberanía. estas innovaciones apenas se han discutido a nivel político desde la Convención Europea en 2002. también. precursor de la codecisión. El Acta Única Europea introdujo. en definitiva. que ha ido parejo al de la reforma de los tratados.y afecta todos los días a millones de ciudadanos.
por parte de Alemania. No sorprende que el Tribunal Constitucional alemán. se extiende el voto por mayoría cualificada en el Consejo y se redistribuye su ponderación sobre la base de la población. cuyo desarrollo está por negociar y acordar en la fase siguiente de aplicación del Tratado de Lisboa. En primer lugar. Finalmente. En tercer lugar. se establece un nuevo órgano de naturaleza híbrida. Hoy. En tercer lugar. el Consejo Europeo. en su extenso y proceloso fallo sobre el recurso de constitucionalidad relativo al Tratado de Lisboa plantee límites a esta posible evolución. no legislativa. Ya hace décadas. Alto Representante y Vicepresidente de la Comisión. como colegislador. y la máxima representación de la Unión en el exterior en el ámbito de la PESC y de la PESD.10 Actualidad Jurídica Uría Menéndez / 24-2009 mativa entre el Parlamento Europeo y el Consejo. en concreto. ha puesto límites a una mayor integración en ámbitos como el derecho penal o el fiscal y al carácter expansivo de las competencias de la Unión y. el Alto Representante y Vicepresidente de la Comisión. Esta Corte suprema ha dispuesto que los avances en la integración más allá del statu quo actual no pueden menoscabar el poder político de actuación de los Estados miembros. la adopción previa de una ley. Milward escribió una obra titulada “The European rescue of the Nation State” en la que se defendía que la forja de la Unión (entonces CEE). la preparación de los trabajos y la ejecución de las decisiones del Consejo Europeo. carente de autoridad institucional y de representación exterior. Con ello se debería poder superar la actual separación y frecuentes desencuentros entre los llamados primer y el segundo pilares en el ámbito de la acción exterior. asimismo que. y el comunitario. hacia un sistema no formal e intergubernamental bajo control nacional (Acta Única Europea y Tratado de la Unión Europea de Maastricht). Veinte años después. se fortalecen las competencias de las instituciones existentes. En segundo lugar. Por ello. Fue evolucionando ulteriormente. En segundo lugar. que realizará también una función puente interinstitucional entre el ámbito predominantemente intergubernamental de la PESC y la PESD. Con todo. al Parlamento y al Consejo. contribuye a una mejora sustancial de la capacidad de respuesta de la Unión a los retos globales. ha reorganizado el sistema vigente a través de una reestructuración de las competencias y responsabilidades entre todas las instituciones afectadas (Presidente del Consejo Europeo. ni el principio de habilitación. con modificaciones de los equilibrios actuales. un verdadero parlamento. La nueva estructura institucional de la Unión ve reforzadas sus competencias. aunque ya con carácter generalizado. entre otros fundamentos. Todos estos cambios resultan claves e inaplazables en el contexto de creciente globalización e interdependencia entre todas las regiones del planeta. el politólogo Alan S. sino únicamente de los pueblos de los Estados miembros y. introducidas en aras de facilitar la obtención del consenso. una función importante de mediación interinstitucional y con los Estados miembros. que se convierte en una nueva institución. 3 · LA ACCIÓN EXTERIOR DE LA UNIÓN EN EL MARCO DEL TRATADO DE LISBOA Se trata de una competencia que no fue prevista inicialmente en el Tratado de Roma constitutivo de la Comunidad Económica Europea. tanto para mejorar el funcionamiento a nivel interno como exterior. en las carencias del Parlamento Europeo que. El fallo se basa. a partir de la década de los setenta. el texto del Tratado presenta ambigüedades. al recurso al artículo 308 (352) cuya utilización exigirá. Comisión y Parlamento Europeo). incrementa el peso e influencia exterior de la Unión en ámbitos estratégicos. a diferencia de los parlamentos nacionales. En el mismo sentido. El Presidente permanente de este nuevo Consejo Europeo asume el impulso político de la Unión. el Tratado de Lisboa reconfigura la instancia suprema. Consejo. los Estados miembros han acordado dotar de medios institucionales a la . desde la inmigración hasta la lucha contra el cambio climático o la seguridad energética. Para ello. comienza a ser más evidente que nunca que sólo desde la Unión y actuando como Unión pueden los países europeos hacer frente a estos desafíos. es decir. Probablemente estos cambios acabarán teniendo un impacto mayor que el inicialmente previsto. cuando los imperativos globales eran menos acuciantes que hoy. que habrá que ver cómo se desarrollan y van evolucionando en los próximos años. era la única forma en que los países europeos podían conservar una soberanía material (y no meramente formal) en un mundo cada vez más globalizado económicamente. el Tratado de Lisboa trata de dar coherencia a la acción exterior de la Unión recogiendo las disposiciones del fallido Tratado Constitucional. el Parlamento Europeo no tiene capacidad para apoyar a un Gobierno ni organizar una oposición europea. ámbito que sigue reservado. no es un órgano de representación de un pueblo europeo soberano. lejos de suponer una renuncia de soberanía.
del Alto Representante y Vicepresidente de la Comisión y del Secretario General del Consejo. con el Tratado de Lisboa. El Capítulo I (artículo 21. varios títulos y capítulos sobre cooperación con países terceros y ayuda humanitaria. Queda por ver hasta qué punto en la práctica irá tomando cuerpo la voluntad política necesaria para imprimir una dirección y contenido consistentes que permitan desarrollar esta política y sus nuevos instrumentos. Un elemento importante será la capacidad de generar una doble confianza entre las instituciones y entre éstas y los Estados miembros. unificando sus tres pilares y logrando la estructura que no pudo cristalizar anteriormente y que había sido una quimera desde la non nata Comunidad Europea de Defensa. nos ofrece igualmente en términos muy amplios. el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE). respectiva- mente. Sería aconsejable un arreglo inicial más o menos informal. debido a la existencia de zonas grises en el marco de sus respectivas competencias. si ha entrado en vigor el Tratado de Lisboa. de modo que permita conciliar las diferentes sensibilidades y equilibrios derivados de la asimetría de visiones actuales entre los Estados miembros sobre el peso y los límites de la acción exterior de la Unión. Especialmente si no se obtiene una orientación política clara sobre estas cuestiones.1) dispone. que la Unión “propiciará soluciones multilaterales a los problemas comunes. apenas quedarán unas pocas semanas para configurar e introducir los diferentes elementos relativos a la acción exterior de la Unión. sin olvidar otros aspectos relevantes como decisiones de naturaleza presupuestaria. dejar de presidir el Consejo Europeo y el Consejo de Asuntos Exteriores. que no parecen estar bien acotadas en el Tratado de Lisboa. en términos muy generales. a principios de los años 50. la ayuda humanitaria y la política comercial común). Hasta ahora. El primero cubre todo lo relativo a las disposiciones generales relativas a la acción exterior y el segundo las disposiciones específicas relativas a la PESC. Si el Tratado entra en vigor.3. de las responsabilidades del Presidente permanente del Consejo Europeo y del Alto Representante. comenzando por los nombramientos del Presidente del Consejo Europeo. Esta compleja estructura explica la necesidad de crear una figura de naturaleza híbrida —el Alto Representante y Vicepresidente de la Comisión— que combina competencias exteriores más bien intergubernamentales del Consejo (la PESC y la PESD) y comunitarias de la Comisión (resto). de acuerdo con las conclusiones del Consejo Europeo de diciembre de 2008. No va a resultar sencillo. por su parte. incluidas las modalidades para asociar a la presidencia rotatoria a los trabajos del Presidente permanente del Consejo Europeo y del Alto Representante. Una cuestión que ofrece menos dificultad es la relativa a la delimitación del ámbito subjetivo de la acción exterior. que permitan ofrecer una imagen de unidad de la acción exterior de la Unión desde el inicio. la presidencia española va a tener que actuar como presidencia de transición entre el Tratado de Niza y el de Lisboa. aportando un factor de equilibrio interinstitucional y contando con un nuevo instrumento de apoyo. será importante garantizar una concertación entre todos ellos. una delimitación de los ámbitos de la acción exterior. la cooperación económica financiera y técnica. en particular en el ámbito de las Naciones Unidas”. así como los aspectos exteriores de las demás políticas” (a saber. La próxima presidencia española está llamada a jugar un papel muy importante en la puesta en aplicación de la acción exterior de la Unión y de sus mecanismos durante el primer semestre de 2010.” El artículo 21. la adopción del reglamento interior del Consejo Europeo o la modificación de los reglamentos del Consejo y de la Comisión. A continuación se adoptará la decisión sobre el SEAE.TRIBUNA ABIERTA 11 Unión en el ámbito exterior para la aplicación de una política común. El Tratado de Lisboa la regula en dos capítulos separados del Título V del Tratado de la Unión Europea (TUE). Otra de las cuestiones claves que habrá que resolver es la delimitación de la acción exterior de la Unión. Por otro lado. no ha tenido lugar un buen debate político a nivel del Consejo que nos pueda proporcionar pistas claras. bajo la . que pasarán a formar parte. la cooperación al desarrollo. incluida la definición y la ordenación del papel a desempeñar en adelante por las futuras presidencias rotatorias en todo lo relativo al ámbito de la acción exterior de la Unión. para asegurar un buen funcionamiento interinstitucional. con los necesarios “checks & balances”. Sin embargo. Nos corresponderá —y así se esperará de nuestra presidencia— arbitrar y encauzar la referida transición. refiriéndose a “los (ámbitos) cubiertos por el Título V del TUE y la quinta parte del TFUE (sobre acción exterior de la Unión). especialmente. a saber los múltiples actores que participarán en la configuración y ejecución de esta función de la Unión. Esto implica para la presidencia semestral. y que “definirá y ejecutará políticas comunes y acciones y se esforzará por lograr un alto grado de cooperación en todos los ámbitos de las relaciones internacionales.
basándose en una recomendación del Consejo (CAG). tiene atribuidas las tres tareas de presidir. presidido por la presidencia rotatoria semestral. Esto parece deducirse claramente del artículo 22. junto con la Comisión. sus competencias tienen una doble vertiente. No obstante. del TUE. de acuerdo con el TFUE. en el marco del Consejo Europeo. en cooperación con la Presidencia semestral del Consejo. preparar y facilitar la cohesión y el consenso en esta nueva institución. las medidas restrictivas. siendo la Comisión quien la ejerce en el resto de los ámbitos. el Consejo Europeo sigue adoptando sus posiciones por consenso y necesitará como su presidente un facilitator permanente e institucionalizado. y con independencia de cómo la práctica module estas esferas de influencia. Se trata. de la coherencia de la acción exterior con las políticas internas. adoptada por éste según las modalidades previstas para cada ámbito” (CAE y otras formaciones). en cuyo caso las figuras claves del Alto Representante. a la que el Tratado únicamente atribuye un papel limitado de garante. según parece desprenderse del artículo 21. de la política comercial. y garantizar las actuaciones subsiguientes en contacto con el Parlamento Europeo y la Comisión. velar por la preparación y continuidad de los trabajos del Consejo Europeo. Por otro lado. y en consecuencia. el Presidente del Consejo Europeo y el Presidente de la Comisión podrían tener un mayor relieve. también en cooperación con esta última figura. podrán presentar propuestas conjuntas al Consejo”). presidido por el Alto Representante. que le confiere tres funciones principales: presidir e impulsar los trabajos del Consejo Europeo. lo que le otorga un papel de mediación entre los Estados miembros y la Comisión a la hora de ordenar sus competencias respectivas en el marco de la acción exterior. Así pues. y el Consejo de Asuntos Exteriores (CAE). el Tratado de Lisboa garantiza una mayor continuidad en el tiempo y claridad en las atribuciones a las personas e instituciones depositarias de competencias en política exterior. preparar las reuniones del Consejo Europeo. también. la cooperación al desarrollo. los acuerdos internacionales. Podrán referirse a las relaciones de la Unión con un país o una región. y con la Comisión. que permita avanzar en el desarrollo gradual de la acción exterior en los frentes en los que la Unión deba estar presente y ser oída. en particular. Las funciones actuales del Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores (CAGRE). Por un lado. 1 del TUE. el artículo 15. El Consejo Europeo tiene atribuida —como nueva institución— la competencia “suprema” al prever el Tratado de Lisboa que “determinará los intereses y objetivos estratégicos de la Unión” y que estas decisiones “ tratarán de la PESC y de otros ámbitos de la acción exterior de la Unión. pasarán a ejercerse a través de dos nuevas formaciones en el ámbito de la acción exterior.12 Actualidad Jurídica Uría Menéndez / 24-2009 supervisión del nuevo Consejo Europeo. Éstas pueden ir más allá de la PESC y cubrir. dejando al Consejo (en sus diferentes formaciones) una competencia instrumental (de recomendación) con relación al Consejo Europeo que “se pronunciará por unanimidad. que tiene la función de presidirlo y de “velar por…. el término “basándose” confiere a un presidente permanente fuerte la posibilidad de ejercer una influencia y autonomía mayor que el del propio CAG durante presidencias semestrales con menor capacidad de gestión o cuando se trate de asuntos relativos a la acción exterior de la Unión. el CAG continuará siendo la formación responsable de la preparación del Consejo Europeo. De ahí la importancia de generar confianza entre todos los actores para contrarrestar la tendencia natural de recelo y defensa de prerrogativas por parte de cada institución.6. de acuerdo con el artículo 16. Este último aspecto puede llegar a ser muy importante habida cuenta de que. el CAE deberá “velar . sin perjuicio de las atribuciones del Alto Representante. Se trata del Consejo de Asuntos Generales (CAG). por lo tanto. que deberá realizar en estrecha coordinación con su Presidente estable (PCE). En primer lugar. o tener un planteamiento temático”. 4 le asegura la máxima representación exterior de la Unión en el ámbito de la PESC. y la Comisión. El CAG tendrá la misión de velar por la coherencia de los trabajos de las diferentes formaciones del Consejo. en los demás ámbitos de la acción exterior. responsable de las demás formaciones del Consejo. Las funciones del Presidente del Consejo Europeo (PCE) se encuentran reguladas en el artículo 15.2 (“El Alto Representante.basándose en los trabajos del CAG”. que debe basarse en los trabajos del CAG y. En segundo lugar. en el ámbito de la PESC. De todos modos. o la aplicación de la cláusula de solidaridad. diferentes ámbitos adicionales. las relaciones con las organizaciones internacionales. salvo en casos reglados de actuación normativa. De este modo. Esto deja abierta la cuestión del eventual papel de la presidencia semestral en el exterior. 2º párrafo y por el hecho de ser. 3. el CAE tendrá atribuida la misión de elaborar la acción exterior de la Unión atendiendo al marco de líneas estratégicas definidas por el Consejo Europeo. representar a la Unión en el exterior en los asuntos PESC y PESD. las actividades de ECHO (agencia humanitaria).
según los ámbitos. el abanico de competencias a conferir podría variar. La eficacia podría ser muy bien una de las posibles medidas del ámbito de acción del SEAE e interpretarse de manera diferente entre Estados miembros. y como Vicepresidente de la Comisión. si bien de manera consistente y compatible con el conjunto de la acción exterior de la Unión y facilitando feedbacks estables y coherentes en la formulación y ejecución de estas políticas por parte de todos los actores y responsables de la acción exterior de la Unión y bajo la coordinación y supervisión última del Alto Representante y Vicepresidente de la Comisión. se desprende de todo ello que el SEAE debería estar dotado de medios suficientes para poder proporcionar la asistencia precisa al Alto Representante en el cumplimiento de sus cuatro funciones y en su doble naturaleza. dirigir la PESC y presidir el CAE. cuenta con dos competencias importantes e incuestionables. tanto en extensión como en intensidad. tiene atribuida la responsabilidad de las relaciones exteriores (RELEX) que corresponden a esta Institución y la de coordinar éstas con otras políticas exteriores. le corresponde asegurar la consistencia de la acción exterior. como mínimo. atribuida en el articulo 21. Le han sido atribuidas. como la comercial o la de desarrollo. bajo el control del Consejo. entre los que difícilmente podemos seguir actuando por separado como entidades nacionales. en un crisol interinstitucional para permitir al Alto Representante cumplir los cometidos que le atribuye el Tratado. cualquiera que sea la estructura que adopte finalmente. Para el cumplimiento de estas funciones contará con un órgano de apoyo —el SEAE— que. en la práctica le ofrece la oportunidad de que pueda hacer valer la posición de la Comisión en el Consejo y ser al mismo tiempo valedor de la posición del Consejo en la Comisión. 3 la función de asistir al Consejo y a la Comisión para asegurar la consistencia de la acción exterior y la de ésta con las demás políticas. Si Europa decide convertirse en un actor de peso. en el artículo 18 del TUE cuatro responsabilidades importantes y de gran calado. sin grandes . tiene. debería contar con la capacidad de poder tratar cualquier asunto. En su calidad de Vicepresidente de la Comisión. En tal caso. El gran reto en la actualidad es cómo actuar juntos con eficacia en un contexto mundial en proceso de reorganización sobre la base de grandes estados con influencia mundial. es posible que se aborde también el problema del grado de intensidad de dichas competencias con el objeto de poder garantizar la consistencia de la acción exterior de la Unión. En el contexto de las competencias o ámbitos que vayan a ser encomendados o atribuidos al SEAE. permitiría a la Comisión seguir ejerciendo plenamente sus competencias actuales. 4 · CONSIDERACIONES FINALES El futuro se debate hoy en un mundo muy diferente del de hace cincuenta o incluso veinticinco años. debería convertirse. como autoridad presupuestaria. además. deberá actuar unida y negociar internamente sus posiciones externas. jugando un papel puente entre el Consejo y la Comisión. la ayuda humanitaria o incluso el comercio exterior. en el seno de la Comisión. como se ha visto.TRIBUNA ABIERTA 13 por la coherencia” de la acción exterior de la Unión y entre ésta y la de sus Estados miembros. en el resto de los ámbitos exteriores cubiertos por el Tratado de Lisboa. Desde una integración plena de la PESC y las Relaciones Exteriores. o con los aspectos exteriores de políticas internas. Se trata de una figura con unos atributos institucionales que le dotan con medios importantes para la persuasión y para la búsqueda de equilibrios a la hora de formular consensos y ejecutar la acción exterior de la Unión en su conjunto. Por consiguiente. En tal sentido. ejerciendo esta competencia conjuntamente con el Consejo. asegurar la coherencia de estas políticas con la política exterior general de la Unión. o. Como Alto Representante. como la cooperación al desarrollo. hasta una integración parcial de otros ámbitos exteriores. tanto en el marco del Consejo como en el de la Comisión. con el fin de unificar el conjunto de la acción exterior. cuyas consecuencias prácticas habrá que entrever en un futuro próximo: un papel indirecto creciente en el nombramiento del Alto Representante (en su calidad de Vicepresidente de la Comisión) y una potestad reforzada (lectura única). que reclama igualmente un papel en la acción exterior de la Unión. En este marco. Esta última fórmula. de modo que. La nueva figura del Alto Representante/Vicepresidente de la Comisión debería cristalizar como expresión tangible de neutralidad interinstitucional. El Parlamento Europeo. así como para garantizar un funcionamiento armonioso entre todos los actores que intervienen en este proceso (“deal-maker” o “power-broker”). de mínimos. Es decir. debería poder realizar un seguimiento apropiado de los aspectos exteriores de cualquier política o acción de la Unión. como Alto Representante en el ámbito de la PESC/PESD.
Felipe González ha dicho. Habrá que conciliar la tensión habitual entre inercia y movimiento. teniendo en cuenta las dificultades derivadas de las diferentes visiones sobre el ritmo y alcance del proceso de integración. La prueba de fuego del Tratado de Lisboa será probablemente su capacidad de invertir esta tendencia. adoptada en 2002 para convertir a la economía europea en la más avanzada del mundo. En el fondo. en términos de influencia y de peso. la Unión funciona. No todos los ciudadanos están percibiendo plenamente esta dinámica. de la transferencia de soberanía. No es el caso de todos. que lógicamente tienen su reflejo institucional. no nos han permitido acortar la distancia que nos separa de EE. como erróneamente se piensa en ocasiones. que la Unión está perdiendo influencia desde la caída de la URSS y que uno de nuestros retos hoy es ganar relevancia. con razón. El Tratado de Lisboa proporciona nuevas bases para iniciar los primeros pasos en esta dirección. . España se encuentra entre los Estados miembros con menos dudas y dificultades para avanzar hacia una mayor integración. no es una panacea. y del modo como se aborden se derivarán consecuencias diferentes. Nuestros retos hoy son tan complejos como inmediatos y evidentes.UU. actuaciones como la llamada estrategia de Lisboa. y no hemos logrado evitar que los países emergentes vayan acortando su distancia con nosotros. Hasta el momento. como los anteriores. como un pool de soberanías institucionalizado y sobre la base del principio de la atribución de competencias. Pero el Tratado de Lisboa. Se trata únicamente de un instrumento al servicio de objetivos y que estará siempre alimentado por la voluntad política predominante en cada momento. y no. y seguirá haciéndolo. actuando dentro del marco de la Unión y siendo conscientes de la existencia de diferencias objetivas entre socios. Tampoco hemos sido muy ágiles durante esta década en adaptar nuestras reglas internas y exteriores a la profunda transformación de una Unión de quince socios a veintisiete Estados miembros.14 Actualidad Jurídica Uría Menéndez / 24-2009 fricciones ni fracturas.
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