Source: http://www.europarl.europa.eu/doceo/document/A-9-2019-0049_ES.html
Timestamp: 2020-02-18 20:30:04+00:00

Document:
Procedimiento : 2019/0817(NLE)
Ciclo relativo al documento : A9-0049/2019
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<Titre>sobre la Recomendación del Consejo relativa al nombramiento de un miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo</Titre>
ANEXO 2: RESPUESTAS DE Fabio Panetta AL CUESTIONARIO
sobre la Recomendación del Consejo relativa al nombramiento de un miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo
– Vista la Recomendación del Consejo de 10 de octubre de 2019 (12451/2019)[1],
– Visto el artículo 283, apartado 2, párrafo segundo, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, conforme al cual ha sido consultado por el Consejo Europeo (C9-0149/2019),
– Vista la Resolución del Parlamento Europeo, de 14 de marzo de 2019, sobre el equilibrio de género en las candidaturas propuestas en el ámbito de los asuntos económicos y monetarios de la Unión[2],
– Visto el informe de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (A9‑0049/2019),
A. Considerando que, mediante carta de 16 de octubre de 2019, el Consejo Europeo consultó al Parlamento Europeo sobre el nombramiento de Fabio Panetta para el cargo de miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo para un mandato de ocho años, contados a partir del 1 de enero de 2020;
B. Considerando que su Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios evaluó las cualificaciones del candidato propuesto, en particular con respecto a las condiciones enunciadas en el artículo 283, apartado 2, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, así como con respecto al imperativo de independencia total del BCE que se deriva del artículo 130 de dicho Tratado; y que, en el marco de dicha evaluación, la comisión recibió del mencionado candidato su curriculum vitae y sus respuestas al cuestionario que se le había remitido por escrito;
C. Considerando que esta comisión celebró ulteriormente, el 3 de diciembre de 2019, una audiencia con el candidato, durante la cual este realizó una declaración preliminar y después respondió a las preguntas formuladas por los miembros de la comisión;
D. Considerando que el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo está formado por los miembros del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo y los gobernadores de los bancos centrales nacionales de los Estados miembros cuya moneda es el euro; que, hasta la fecha, todas estas personas son hombres;
E. Considerando que el Parlamento ha expresado en repetidas ocasiones su descontento con respecto al procedimiento de nombramiento de los miembros del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo y ha pedido una mejora de los procedimientos a este respecto; que el Parlamento ha solicitado que se le presente, a su debido tiempo, una lista restringida y equilibrada desde el punto de vista del género, de al menos dos nombres;
F. Considerando que el 17 de septiembre de 2019 el Parlamento emitió un dictamen favorable sobre la recomendación del Consejo de nombrar a Christine Lagarde presidenta del Banco Central Europeo;
G. Considerando que las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo; que el Parlamento lamenta que los Estados miembros no se hayan tomado en serio esta solicitud y pide a las instituciones nacionales y de la Unión que trabajen activamente para lograr el equilibrio de género en las próximas candidaturas;
H. Considerando que todas las instituciones y organismos de la Unión y de los Estados miembros deben aplicar medidas concretas para garantizar el equilibrio de género;
1. Emite dictamen favorable sobre la recomendación del Consejo de nombrar a Fabio Panetta miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo;
Nacido en Roma el 1 de agosto de 1959. Casado, con tres hijos.
Doctorado en Economía y Finanzas (London Business School).
Master (M.Sc.) en Economía Monetaria (London School of Economics).
Licenciatura con honores en Economía (Universidad LUISS, Roma).
experiencia profesional y principales puestos desempeñados
Gobernador adjunto del Banco de Italia. Sustituto del gobernador en caso de ausencia o incapacidad.
Presidente de la autoridad italiana de supervisión de seguros (Ivass). En el ejercicio de esa función, miembro del Consejo General del Consejo Europeo de Riesgo Sistémico.
Gobernador adjunto en el Consejo de Administración del Bank of International Settlements.
Representante suplente de Italia en el Grupo de los Siete (G7) y en el Grupo de los Veinte (G20).
Miembro del Grupo de trabajo n.º 3 de la OCDE.
Miembro del Consejo de Administración del Centro Internacional de Estudios Monetarios y Bancarios (ICMB), Ginebra, y del Consejo de Gobierno del Instituto de Economía y Finanzas Einaudi (EIEF).
Recibió el título honorífico de Alto Oficial de la Orden del Mérito de la República Italiana.
De 2004 a 2017, asistente y miembro suplente del Gobernador del Banco de Italia en el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (Antonio Fazio, Mario Draghi, Ignazio Visco).
De 2014 a julio de 2019, miembro del Consejo de Supervisión del MUS en el Banco Central Europeo.
De 2012 a mayo de 2019, miembro del Consejo de Administración y vicegobernador del Banco de Italia.
Miembro del Consejo de Administración del Bank of International Settlements (en 2013 y de 2015 a 2018).
Entre 2003 y junio de 2019, miembro del Comité sobre el Sistema Financiero Mundial del Bank of International Settlements.
Desde 2013, miembro del Consejo de la autoridad italiana de supervisión de seguros (Ivass).
Se incorporó al Departamento de Investigación del Banco de Italia en 1985. Ascendido a director (2000), director principal y jefe del Departamento Monetario y Financiero (2004), director principal y jefe del Departamento de Perspectivas Económicas y Política Monetaria (2007), y director gerente del Eurosistema y Estabilidad Financiera (2011).
Impartió el curso «Competition and Performance of the European Financial System» en el máster en Economía Europea y Finanza Internacional de la Universidad de Roma Tor Vergata (2004-2005).
Profesor de «Teoría y práctica de los mercados financieros» en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Roma Tor Vergata (1995-1996).
Asistente de investigación en Econometría en la Universidad LUISS de Roma (1982-1983).
Redactor jefe del Informe sobre Estabilidad Financiera del Banco de Italia.
Miembro del Consejo de Administración del International Journal of Central Banking.
Redactor de los capítulos sobre dinero, créditos y finanzas en el Informe Anual y en el Boletín Económico del Banco de Italia.
Como presidente del Grupo de trabajo sobre riesgo soberano y condiciones de financiación bancaria, informa al Comité sobre el Sistema Financiero Mundial (Bank of International Settlements).
Como presidente del Grupo de estudio sobre la volatilidad del mercado financiero, informa al Comité sobre el Sistema Financiero Mundial (Bank of International Settlements).
Presidente del Grupo de trabajo sobre Eficiencia, Competencia y Flujos de Crédito en el contexto de la encuesta, promovida por los ministros de Finanzas del G10 y los gobernadores de los bancos centrales, sobre el proceso de consolidación del sector bancario y financiero.
Representante del Banco de Italia en el Grupo de alto nivel de expertos monetarios de la OCDE (París).
Miembro del Grupo de trabajo sobre Mercados, creado por los gobernadores de los bancos centrales de los países del G10.
Ha impartido seminarios sobre economía y finanzas en las siguientes instituciones: American Economic Association, Board of Governors of the Federal Reserve System, Federal Reserve Bank of Chicago, Bank for International Settlements, De Nederlandsche Bank, Federal Deposit Insurance Commission, Borsa di Milano, Associazione Bancaria Italiana, Ministerio de Economía y Finanzas de Italia, Consob, Instituto Universitario Europeo (Florencia), London Business School, London School of Economics, Università Bocconi, Bank of Canada, Universidad La Sapienza, Universidad Tor Vergata, Center for International Studies, Istituto per la Ricerca sociale, Center for Economic Policy Research (CEPR), Monte Titoli S.p.A., Università di Pavia, Bank of England, Associazione per gli Studi di Banca e Borsa, Universidad LUISS, Università Cattolica di Milano, Università di Ancona, Università di Sassari, Università di Verona, Autorità Garante per la Concorrenza, Associazione Prometeia, Frankfurt Institute for Law and Finance, Banque Centrale du Luxembourg.
Es miembro de la Asociación Económica Italiana, de la American Finance Association y de la American Economic Association. Ha publicado estudios sobre banca y finanzas en numerosos diarios italianos y extranjeros (véase la lista adjunta).
Ha sido responsable de la selección de artículos de periódicos italianos y extranjeros, incluidos los siguientes: American Economic Review, Quarterly Journal of Economics, Journal of Money, Credit and Banking, Review of Economics and Statistics, Journal of Financial Intermediation, Journal of Banking and Finance, Journal of Development Economics, Journal of the European Economic Association (JEEA), Open Economies Review, Journal of Development Economics, International Review of Economic and Finance, Economic Modelling, Economic Notes, Rivista di Politica Economica, Moneta e Credito, y Politica Economica.
«Premio Giornalistico Internazionale Santa Margherita Ligure per l’Economia» como mejor escritor sobre temas económicos.
Beca «Paolo Andreini» del Banco de Italia para cursar estudios de Economía en el extranjero.
Beca del Ministerio de Educación para estudios de Economía Política en el extranjero.
PRINCIPALES ARTÍCULOS PUBLICADOS EN PERIÓDICOS INTERNACIONALES
OTROS ARTÍCULOS y discursos
«Are Mergers Beneficial to Consumers? Evidence from the Market for Bank Deposits», en colaboración con D. Focarelli, The American Economic Review, Vol. 93, n.º 4, septiembre de 2003 (publicado también en Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 448, julio de 2002).
«The Interaction between Capital Requirements and Monetary Policy» (2014), en colaboración con Paolo Angelini y Stefano Neri, Journal of Money, Credit and Banking, Vol. 46, Issue 6, septiembre de 2014.
«Do Mergers Improve Information? Evidence From the Loan Market» en colaboración con Fabiano Schivardi y Matthew Shum, The Journal of Money, Credit and Banking, Vol. 41, n.º 4, pp. 673-709, 2009 (publicado también como documento de trabajo n.º 4961, CEPR, Londres).
«¿Por qué las empresas son públicas? An Empirical Analysis», en colaboración con M. Pagano y L. Zingales, Journal of Finance, Vol. LIII, n.º 1, 1998.
«The Coordination of Micro and Macro-Prudential Policy in Europe» (2015), en colaboración con Piergiorgio Alessandri, European Economy, 2015.3.
«Consolidation and Efficiency in the Financial Sector: A Review of the International Evidence», en colaboración con D. Amel, C. Barnes y C. Salleo, Journal of Banking and Finance, Vol. 28, n.º 10, 2004 (publicado también como Working Paper 2002-47, Board of Governors, Federal Reserve System).
«The Stability of the Relation between the Stock Market and Macroeconomic Forces», Economic Notes, 2002, n.º 3, (publicado también en Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 393, 2003).
«Will A Common European Monetary Policy Have Asymmetric Effects?», en colaboración con L. Guiso, A. Kashyap y D. Terlizzese, Economic Perspectives, Federal Reserve Bank of Chicago, n.º 56, 2000 (publicado también en Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 325, 2000).
«Why do Banks Merge?», en colaboración con D. Focarelli y C. Salleo, Journal of Money, Credit and Banking, Vol. 34, n.º 4, noviembre de 2002 (publicado también en Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 361, 1999).
«The Performance of Italian Equity Funds», en colaboración con Riccardo Cesari, Journal of Banking and Finance, 26, 2002 (publicado también en Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 325, 1998).
«The stock market as a source of capital: some lessons from initial public offerings in Italy», en colaboración con M. Pagano y L. Zingales, European Economic Review, n.º 40, 1996.
«Les interactions négatives entre banques et états», en colaboración con Paolo Angelini y Giuseppe Grande, Revue d’économie financière n.º 111, de septiembre de 2013.
«Supplementary pension schemes in Italy: Features, development and opportunities for workers», en colaboración con Riccardo Cesari y Giuseppe Grande, Giornale degli economisti e annali di economia, Vol. 67, 1, pp. 21-40, 2008.
«The impact of sovereign credit risk on bank funding conditions» (2011), publicado en CGFS Papers n.º 43, Bank for International Settlements, Basilea (informe del Grupo de trabajo sobre riesgo soberano y condiciones de financiación bancaria del Sistema Financiero Mundial).
«Financial Sector Pro-cyclicality: Lessons from the Crisis» (2009), coordinador (en colaboración con Paolo Angelini), Banca d’Italia, Questioni di Economia e Finanza (Occasional Papers) n.º 44, abril.
Geneva Reports on the World Economy, n.º9: International Financial Stability, (2007), (en colaboración con Roger Ferguson, Phillip Hartman y Richard Portes), publicado por International Center for Monetary and Banking Studies (ICMB) y CEPR.
Il sistema finanziario e il Mezzogiorno. Squilibri reali e divari finanziari (2006), editor, en colaboración con Luigi Cannari, Cacucci Editore, Bari
Il sistema bancario italiano negli anni novanta. Gli effetti di una trasformazione (2004), Il Mulino, Bolonia.
La previdenza complementare in Italia: caratteristiche, sviluppo e opportunità per i lavoratori, en colaboración con Riccardo Cesari y Giuseppe Grande, Banca d’Italia, Questioni di Economia e Finanza (Occasional Papers) n.º 8, mayo de 2008.
«The Recent Behaviour of Financial Market Volatility», Bank for International Settlements, BIS Economic Papers n.º 29, agosto de 2006 (informe del Study Group of the Committee on the Global Financial System).
Le nuove regole sulla liquidità e la politica monetaria (2014), publicado en Liquidità e nuove regole sulle banche: calibrazione e impatti (Series ARIME), Franco Angeli, Milán.
Central banking in the XXI century: never say never (discurso en la conferencia «Central banking and monetary policy: Which will be the new normal?»), Università Cattolica, Milán, abril de 2016.
21st Century cash: Central banking, Technological innovation and digital currencies, publicado en Do we need Central Bank Digital Currency? Economics, Technology and Institutions, Larcier, SUERF Conference Proceedings, 2018.
Why do banks securitize their assets? Bank-level evidence from over one hundred countries in the pre-crisis period, en colaboración con A.F. Pozzolo, Banca d’Italia, Tema di discussione (Working Papers) n.º 1183, 2018.
The Distributional Consequences of Monetary Policy, 18th Annual DNB Research Conference «Distributional implications of the crisis and policy responses», Ámsterdam, 20 de noviembre de 2015.
Finanza, rischi e crescita economica (discurso en la conferencia de la Università Bocconi sobre «Benchmarking the UK market: A way to create an efficient and effective capital market in Italy?»), Milán, enero de 2016.
Prudential policy at times of stagnation: a view from the trenches, en colaboración con P. Alessandri, Questioni di Economia e Finanza della Banca d’Italia (Occasional Papers), n.º 300, diciembre de 2015.
«Why banks and supervisors must act now», en colaboración con Mark Carney, Financial Times, 11 de julio de 2011.
La transizione verso un sistema finanziario più stabile, Quaderni dell’Associazione per lo Sviluppo degli Studi di Banca e Borsa, n.º 287, marzo de 2015.
The European Banking and Capital Markets Unions: Challenges and Risks, discurso en la Conferencia Internacional de la Foundation for European Progressive Studies e Fondazione Italianieuropei, Roma, 6 de febrero de 2015.
Crescita economica e finanziamento delle imprese, Rivista AIAF online, 2015, n.º 94.
La nuova vigilanza bancaria europea e l’Italia, charla en la conferencia sobre «Le Banche Popolari dal XX al XXI Secolo», Roma, 19 de junio de 2014.
Imprese: una finanza diversa è possibile, SACE MAG, n.º 2, 2014.
The negative feedback loop between banks and sovereigns, en colaboración con P. Angelini y G. Grande, Questioni di Economia e Finanza della Banca d’Italia, (Occasional Papers) n.º 213, enero de 2014.
Un sistema finanziario per la crescita, Conference Proceedings «Il risparmio degli italiani è al sostegno della crescita?», The Adam Smith Society, Milán, 27 de enero de 2014.
Il credito e il finanziamento delle imprese, discurso en la Conferencia sobre «Reload Banking. La banca del domani per un nuovo sviluppo dell’Italia», Federazione delle Banche di Credito Cooperativo Lazio Umbria Sardegna, Roma, 21 de junio de 2013.
Macroprudential tools: where do we stand?, conferencia en la Financial Stability Review Presentation 2013 de la Banque Centrale du Luxembourg, 14 de mayo de 2013.
Banche, Finanza, Crescita, Quaderni dell’Associazione per lo Sviluppo degli Studi di Banca e Borsa, n.º 273, marzo de 2013.
Pro-cyclicality of capital regulation: is it a problem? How to fix it?, en colaboración con P. Angelini, A. Enria, S. Neri y M. Quagliariello, Questioni di Economia e Finanza (Occasional Papers), n.º 74, octubre de 2010.
«Domanda e Offerta di Credito in Italia durante la crisi finanziaria», en colaboración con Federico Maria Signoretti, Banca d’Italia, Questioni di Economia e Finanza (Occasional Papers), n.º 63, abril de 2010.
An assessment of financial sector rescue programmes, en colaboración con T. Faeh, G. Grande, C. Ho, M. King, A. Levy, F.M. Signoretti, M. Taboga y A. Zaghini, Questioni di Economia e Finanza della Banca d’Italia (Occasional Papers), n.º 47, julio de 2009.
«Evoluzione del sistema bancario e finanziamento dell’economia nel Mezzogiorno», Moneta e Credito, Vol. LVI, n.º 222, junio de 2003 (publicado también en Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 467, marzo de 2003).
«La trasformazione del sistema bancario italiano e i suoi effetti sulle imprese e sui risparmiatori», en colaboración con D. Focarelli, (comunicación en la conferencia «Quarant’anni di Economia a Verona»), Banche e Banchieri, n.º 4, 2002.
«Il sistema bancario italiano nell’area dell’euro», en colaboración con L. Gambacorta y G. Gobbi, Bancaria, Vol. 57, n.º 3, 2001.
«Determinanti e conseguenze delle acquisizioni e fusioni bancarie», en colaboración con D. Focarelli y C. Salleo, Banca Impresa Società, n.º 1, 1999.
«La congiuntura creditizia in Italia» (contribución para Convegno Sadiba 26), Quaderni dell’Associazione per lo Sviluppo degli Studi di Banca e Borsa, n.º 198, marzo de 2003.
«Le banche e i servizi finanziari alle imprese» (aportación al Convegno Sadiba 25), Quaderni dell’Associazione per lo Sviluppo degli Studi di Banca e Borsa, n.º 185, marzo de 2002.
«Is There an Equity Premium Puzzle in Italy? A Look at Asset Returns, Consumption and Financial Structure over the Last Century», en colaboración con Roberto Violi, Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 339, 1999.
«Portafogli gestiti e tassi di rendimento: alcune considerazioni», en colaboración con Riccardo Cesari, Bancaria, n.º 1, 1998.
«Innovazioni strutturali nel mercato azionario: gli effetti della contrattazione continua», en colaboración con C. Impenna y P. Maggio, in Rapporto IRS sul mercato azionario, Istituto per la Ricerca Sociale, Milano (publicado también en Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 248, 1995).
«La volatilità dei corsi dei CCT e i coefficienti patrimoniali del Comitato di Basilea», en colaboración con F. Drudi, il Risparmio, n.º 3, 1994.
«I tassi d'interesse reali: l'esperienza degli ultimi trent'anni (1960-1992)», en colaboración con A. Levy, in L'alto prezzo del danaro, P. Ciocca y G. Nardozzi (eds.), Laterza, Bari, 1993 (publicado también en Bancaria, n.º 4, 1994).
Privatizzare: come? Spunti da una ricognizione comparata dei casi inglese e francese, en colaboración con S. Chiri, Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 197, 1993.
«Rischio di tasso d'interesse e coefficienti patrimoniali: un'applicazione di modelli multifattoriali», en colaboración con F. Drudi, Finanza, Imprese e Mercati, il Mulino, n.º 3, 1992.
«Rischio di tasso d'interesse e coefficienti patrimoniali: un'analisi dei regolamenti SIM», en colaboración con F. Drudi, Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 180, 1992.
«Il mercato finanziario italiano nel processo di integrazione economica europea», Il Risparmio, n.º 5, septiembre-octubre de 1992.
«Gli effetti della quotazione internazionale: il caso delle azioni italiane a Londra», Finanza, Imprese e Mercati, Il Mulino, n.º 3, diciembre de 1991 (publicado también en Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 156, 1991).
«La struttura fattoriale del mercato azionario italiano», in Ricerche applicate e modelli per la politica economica, Banca d'Italia, Vol. II, 1991.
«Evoluzione e performance dei fondi comuni mobiliari italiani», en colaboración con E. Zautzik, Il rischio azionario e la Borsa, editado por el Centro Baffi de la Università Bocconi (publicado también en Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 142, 1990).
«Organizzazione ed efficienza del mercato azionario», Economia, società e istituzioni, octubre de 1989.
Evoluzione recente del sistema finanziario italiano: effetti sull'allocazione del risparmio e sulla struttura dell'intermediazione finanziaria, Atti del Convegno «I gruppi plurifunzionali nelle strategie di mercato delle banche e delle assicurazioni», Trieste, noviembre de 1989.
«Recent Changes in the Organization and Regulation of Capital Markets in Italy», en colaboración con C. Caranza y R. Pepe, in Changes in the Organization and Regulation of Capital Markets, Bank for International Settlements, abril de 1987.
«Monetary Policy and Macroprudential Policy», en colaboración con Paolo Angelini y Stefano Neri, Banca d’Italia, Temi di Discussione (Working Papers) n.º 801, marzo de 2011. Publicado también en el Banco Central Europeo, Working Paper n.º 1448, julio de 2012.
Why Do Banks Securitize their Assets? en colaboración con Alberto Pozzolo, Mimeo, Banca d’Italia.
The Causes and Consequences of Going Public, en colaboración con Andrea Generale y Federico Signoretti, Mimeo, Banca d’Italia.
How Interest Sensitive is Investment? Very (when the data are well measured), en colaboración con Luigi Guiso, Anil Kashyap y Daniele Terlizzese, Mimeo, Banca d’Italia.
Cuestionario al candidato para el puesto de
Durante toda mi vida profesional he ejercido funciones en bancos centrales. Entré a trabajar en el Banco de Italia en 1985 y fui nombrado miembro del Consejo y subgobernador en 2012. En la actualidad ocupo el cargo de subgobernador. Soy también presidente de la Autoridad de Supervisión de Seguros (IVASS) de Italia y, en el marco de esta función, soy miembro de la Junta General de la Junta Europea de Riesgo Sistémico.
Junto con los demás miembros del Consejo de Dirección del Banco de Italia, tengo la responsabilidad, en calidad de principal subgobernador, de gestionar la actividad cotidiana y definir la orientación estratégica de la Institución sobre una amplia gama de cuestiones. Las responsabilidades del Banco de Italia incluyen, entre otras, las siguientes: contribuir a las decisiones sobre la política monetaria de la zona del euro y aplicarlas en Italia; supervisar los bancos (dentro del Mecanismo Único de Supervisión) y los intermediarios no bancarios; supervisar los mercados de valores soberanos italianos y las infraestructuras del mercado italiano; supervisar y garantizar el buen funcionamiento del sistema de pago italiano y prestar servicios de pago a la zona del euro (gestión de TIPS, TARGET2 y TARGET2 Securities)[3]; adoptar políticas macroprudenciales. El Banco de Italia es igualmente responsable de la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo[4].
A lo largo de mi carrera profesional, he adquirido una gran experiencia en una amplia gama de actividades de los bancos centrales y he demostrado mi capacidad de liderazgo a la hora de abordar nuevas cuestiones. En 1985, entré a formar parte del Departamento de Investigación del Banco de Italia; en 2007, asumí el cargo de director en la Dirección de Perspectivas Económicas y Política Monetaria. En 2011 fui nombrado director general encargado de coordinar las actividades del Banco relacionadas con el Eurosistema y la estabilidad financiera. En el Consejo de Dirección, a lo largo del tiempo, he sido responsable, entre otras cosas, de las operaciones de política monetaria y de la supervisión bancaria.
Desde 2004 asistí a las reuniones del Consejo de Gobierno del BCE, primero como acompañante y luego miembro suplente. Esto me ha dado el privilegio de vivir de cerca los primeros años decisivos de la política monetaria única. También participé en el proceso de elaboración de políticas a lo largo de todo el difícil período de la crisis financiera y soberana. He contribuido activamente a la creación de la unión bancaria como miembro del Consejo de Supervisión del Mecanismo Único de Supervisión (MUS) desde su creación en 2014 hasta julio de 2019.
La participación en foros internacionales me ha permitido ser testigo de la importancia de la cooperación internacional. Entre otras cosas, he sido miembro del Comité sobre el Sistema Financiero Mundial del Banco de Pagos Internacionales (BPI), del Foro Macroprudencial del BCE (como miembro del Consejo de Supervisión), del Consejo de Administración del BPI (actualmente soy uno de sus suplentes). Soy miembro suplente de Italia en las reuniones de los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del Grupo de Siete Países (G7) y del Grupo de los Veinte Países (G-20).
Soy miembro del Consejo de Administración del International Center for Monetary and Banking Studies (ICMB) de Ginebra.
Además de una larga y diversificada experiencia en cuestiones políticas, cuento con una experiencia profesional en el ámbito académico; he publicado estudios sobre cuestiones monetarias y bancarias en revistas internacionales.
No. En mi condición de miembro del Consejo de Administración del Banco de Italia, me atengo a normas rigurosas en materia de conflictos de intereses, confidencialidad, mandatos exteriores, política de aceptación de obsequios y otros beneficios e inversiones financieras en cumplimiento de los valores fundamentales del Banco: independencia, imparcialidad, honestidad y discreción. Como antiguo miembro del Consejo de Supervisión, firmé y me atengo al código ético, cumplo los requisitos de transparencia y las restricciones de inversión aplicables a los órganos rectores del BCE. En mi calidad de presidente de la Autoridad de Supervisión de Seguros de Italia, cumplo el código de conducta y los requisitos de transparencia del IVASS.
No estoy afiliado a organizaciones privadas. No tengo ninguna inversión ni participación en ninguna sociedad financiera o no financiera.
3. ¿Cuáles serían sus principales objetivos durante su mandato en el Banco Central Europeo?
Seguir con firmeza el mandato de mantener la estabilidad de precios es la principal contribución que puede aportar el BCE a la construcción de una Europa más fuerte, más resiliente, más próspera y más equitativa. Garantizar que el BCE cumpla su mandato, de conformidad con los Tratados de la Unión, es y seguirá siendo el principio rector fundamental de todos los miembros del Comité Ejecutivo.
Al mismo tiempo, el BCE debe estar en alerta permanentemente ante las posibles consecuencias imprevistas de sus políticas para la estabilidad del sistema financiero, en particular cuando se utilizan nuevas herramientas. En estas circunstancias, es necesario un nivel alto de vigilancia para detectar tales efectos lo antes posible; las condiciones económicas y financieras deben ser continuamente analizadas en todas las direcciones, sin exclusiones ni prejuicios.
Por lo que se refiere al funcionamiento interno del BCE, la cultura organizativa que mejor puede garantizar el logro de estos objetivos es la que fomenta la adopción de un enfoque pragmático, basado en datos y abierto a todos los niveles en el seno de la institución. Si soy nombrado miembro del Comité Ejecutivo, me esforzaré constantemente por seguir promoviendo esta cultura.
Como explicaré más claramente en respuestas posteriores, si se me nombra miembro del Comité Ejecutivo, también me esforzaré por seguir desarrollando una cultura de empoderamiento e igualdad de oportunidades con independencia del género, la nacionalidad u otras distinciones.
B. Política monetaria del BCE
4. ¿Cómo cree que el BCE debería orientar su política monetaria en las condiciones macroeconómicas actuales? ¿Qué opinión le merecen los resultados del BCE en relación con la consecución de su objetivo principal de mantener la estabilidad de precios?
Las acciones del BCE deben seguir rigiéndose por su objetivo principal de mantener la estabilidad de los precios en la zona del euro. A este respecto, los datos recientes indican que las perspectivas de inflación no parecen cumplir el objetivo del Consejo de Gobierno de mantener la inflación por debajo pero cercano al 2 %, lo que, por tanto, exige una política monetaria acomodaticia: la información recibida (tanto datos sólidos como datos no probatorios) sugiere que la ralentización del crecimiento está resultando más prolongada de lo que se esperaba hace unos meses, debido a la persistente debilidad del comercio internacional y a las persistentes incertidumbres mundiales que afectan sobre todo a la industria manufacturera y, más en general, a la confianza de las empresas y a su propensión a invertir. Como muestra la experiencia de los últimos años, una prolongada ralentización del sector manufacturero tiende a extenderse a otros sectores clave de la economía, como el sector de los servicios.
En una economía ralentizada, tanto la inflación actual como la prevista siguen siendo moderadas y no están en consonancia con el objetivo del Consejo de Gobierno del BCE. Y lo que es más importante, esto conlleva el riesgo de un cambio a la baja de las expectativas de inflación de los hogares y las empresas, que, si no se combate, puede dificultar el logro de la estabilidad de los precios. Esto significa que es necesario el apoyo de la política monetaria para garantizar que las condiciones de financiación sigan siendo favorables, a fin de reforzar las inversiones, la confianza, el empleo y, de este modo, el crecimiento de los salarios y los precios.
Considero que el BCE ha logrado en gran medida alcanzar su objetivo principal. Se ha mantenido siempre una presión al alza sobre la evolución de los precios. Durante la crisis, la zona del euro se enfrentó al riesgo sin precedentes de deflación y el BCE tuvo que ampliar su conjunto de herramientas más allá de los instrumentos de política habituales. La política monetaria del BCE estuvo a la altura de los desafíos que plantea esta situación, ya que evitó que se materializaran los riesgos deflacionistas y detuvo el deterioro a la baja de las expectativas de inflación, apoyando así el crecimiento económico y el empleo. El análisis económico y la experiencia en el pasado de otros países indican que la deflación es una enfermedad perjudicial de difícil erradicación y que puede precipitar la economía en un círculo vicioso de demanda decreciente, menor actividad económica, mayor desempleo e inestabilidad financiera, especialmente cuando la economía se caracteriza por elevados niveles de deuda.
5. ¿Qué opina del paquete de medidas de estímulo anunciado por el Consejo de Gobierno del BCE el 12 de septiembre, y sobre la decisión relativa a la orientación futura? ¿Cómo valora el modo en que se ha tomado esta decisión, en particular a la luz de la oposición pública de algunos miembros del Consejo del BCE a raíz de la decisión? De manera más general, ¿cómo valora el modo en que se han adoptado las decisiones en materia de política monetaria en el pasado y considera que debería cambiarse y, en caso afirmativo, de qué manera?
El paquete de medidas adoptado por el Consejo de Gobierno del BCE en septiembre constituye una respuesta proporcionada y adecuada a la situación macroeconómica que he descrito en mi respuesta anterior. En consonancia con el mandato principal del BCE de mantener la estabilidad de los precios, la decisión tiene por objeto contrarrestar el riesgo de que la persistencia de un bajo nivel de inflación, inducido por deficiencias económicas, pueda dar lugar a una reducción permanente de las expectativas de inflación o incluso a una reaparición de la amenaza de deflación. El paquete de medidas adoptado por el Consejo de Gobierno proporcionará el apoyo necesario a la actividad económica y a la inflación.
Entiendo, también por el debate público, que las opiniones del Consejo de Gobierno fueron unánimes por lo que respecta a la conveniencia de una orientación acomodaticia de la política monetaria. Al mismo tiempo, se manifestaron diferentes puntos de vista en lo relativo a los instrumentos específicos de política monetaria más adecuados para proporcionar el apoyo necesario a las perspectivas de crecimiento e inflación. Esto no resulta sorprendente, ya que la incertidumbre en cuanto a los efectos relativos de los instrumentos individuales poco usuales es naturalmente elevada y está muy extendida en esta fase. Considero que indica un debate franco y constructivo.
En mi experiencia, las decisiones de política monetaria del Consejo de Gobierno se toman siempre sobre la base de un análisis exhaustivo de las condiciones económicas y financieras nacionales y mundiales y de las ventajas y los inconvenientes de las diferentes opciones. Esto permite a todos los miembros del Consejo expresar sus puntos de vista e intentar llegar a un consenso en la medida de lo posible. Existen disposiciones adecuadas para llegar a una conclusión en caso de desacuerdo. En un órgano de decisión de gran dimensión es inevitable — y, en mi opinión, sano — tener diferentes puntos de vista. La gobernanza en vigor garantiza que siempre exista la posibilidad de un debate justo, pero también que el Consejo de Gobierno pueda siempre llegar a conclusiones operativas. En resumen, los análisis empíricos sugieren que, hasta ahora, las medidas adoptadas por el Consejo de Gobierno del BCE han sido eficaces para apoyar la demanda interna y la inflación.
6. ¿Cómo evalúa los efectos de los tipos de interés bajos?
Los elementos de prueba de que dispongo indican que el efecto de los tipos de interés bajos e incluso negativos en el conjunto de la economía ha sido amplio y positivo. La transmisión de los tipos de interés bajos o incluso negativos del BCE a las condiciones de financiación de las empresas y los hogares se ha desarrollado de forma satisfactoria y se vio reforzada por los efectos de señalización a través de las expectativas sobre los tipos de interés.
Al mismo tiempo, si se mantienen los tipos bajos y negativos durante un período de tiempo prolongado, existe un riesgo de efectos colaterales. Preocupa que, más allá de algunos niveles, la política de tipos negativos pueda tener efectos adversos en el comportamiento de ahorro y consumo de los hogares, en las políticas de concesión de préstamos de los bancos y en la rentabilidad de los intermediarios financieros. El sistema de niveles introducido en septiembre por el Consejo de Gobierno tiene por objeto mitigar esos problemas (ayudando a los bancos a hacer frente al coste directo de mantener un exceso de liquidez remunerado a la baja en sus cuentas bancarias centrales) a fin de preservar el mecanismo de transmisión de la política monetaria.
Un entorno de tipos de interés bajos apoya la actividad económica fomentando también la asunción de riesgos económicos. Sin embargo, también preocupa que, en algunos segmentos del mercado, el aumento del riesgo pueda plantear riesgos para la estabilidad financiera. Es importante que el BCE siga supervisando constantemente estos riesgos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estos riesgos se abordan mejor con la movilización de otros instrumentos políticos, especialmente cuando están localizados en países o mercados específicos. Las políticas macroprudenciales, que pueden adaptarse a las circunstancias de cada país o sector (como el inmobiliario), son las que mejor pueden hacer frente a posibles excesos en la dinámica de los precios de los activos.
En la coyuntura actual, los beneficios de las medidas del BCE, incluidas las tasas negativas, siguen siendo superiores a sus posibles efectos secundarios. No obstante, es necesario realizar un seguimiento continuo para garantizar que esta afirmación siga siendo válida. De cara al futuro, el Consejo de Gobierno puede revisar las medidas en vigor y tomar una decisión sobre la adopción de medidas paliativas adicionales si se considera que los beneficios netos de algunos de ellos se reducen.
7. Veinte años después de la introducción del euro, ¿considera que ha llegado el momento de llevar a cabo una revisión del marco de la política monetaria del BCE?
Soy consciente de que la presidenta Lagarde ya indicó, tanto en sus respuestas al Parlamento Europeo como en un discurso reciente, que en un futuro próximo se llevará a cabo una revisión estratégica.
Creo que el marco actual ha tenido gran éxito. Sin embargo, una revisión es adecuada y necesaria en muchos aspectos, teniendo en cuenta que, desde el inicio de la unión económica y monetaria, el entorno macroeconómico ha cambiado (no solo en la zona del euro, sino también a nivel mundial) y es importante extraer conclusiones sobre las lecciones aprendidas de la crisis financiera. Otros bancos centrales llevan a cabo revisiones de las políticas a intervalos regulares; la anterior revisión por parte del BCE se remonta a 2003, por lo que ha llegado el momento de una nueva revisión.
Una revisión exhaustiva ayudará a garantizar que el marco de la política monetaria del BCE siga cumpliendo el mandato del BCE tal como se define en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Si se me nombra miembro del Comité Ejecutivo, abordaré estos debates con una mente abierta, como la propia presidenta. Propondré que tengan en cuenta las reflexiones recientes sobre la política monetaria y la experiencia de estos años decisivos, tanto en Europa como en el extranjero. Estoy seguro de que todos los miembros del Consejo —con el apoyo del personal— contribuirán a este ejercicio de forma constructiva, con dedicación y entusiasmo, aportando su experiencia, como siempre ha sido el caso en el pasado.
8. ¿Cómo garantizará la transparencia en lo que respecta a la ejecución del programa de compra de activos? ¿Está de acuerdo en que podría aumentarse la transparencia en el programa de compra de bonos de titulación de activos (ABSPP) y el tercer programa de adquisiciones de bonos garantizados (CBPP3)?
El BCE, en su calidad de institución pública, tiene la responsabilidad de ser lo más transparente posible. La transparencia, también en lo que respecta a los aspectos de la aplicación de la política monetaria, ayuda al público a comprender la política monetaria del BCE. Una mejor comprensión por parte del público hace, a su vez, que las decisiones políticas sean más creíbles y eficaces y contribuye a la rendición de cuentas del BCE. Este es especialmente el caso en tiempos excepcionales, cuando se tiene que explicar al público medidas políticas no convencionales con claridad y haciendo referencia constantemente al mandato de estabilidad de los precios.
Por lo que respecta a la aplicación del programa de compra de activos, creo que el grado de transparencia ya es bastante elevado. El BCE publica en su sitio web información detallada sobre las compras mensuales, el total de haberes y los reembolsos correspondientes en cada subprograma del programa de compra de activos y es transparente con respecto a los principios que guían las compras. Para el programa de compras de bonos de titulización de activos, por ejemplo, el BCE también comunica qué tramos (senior, mezzanine o capital propio) de una emisión pueden adquirirse, el porcentaje máximo del importe pendiente de un tramo que puede adquirirse, qué instrumentos pueden incluirse en el conjunto de activos subyacentes.
Dicho esto, considero, no obstante, que la transparencia de los bancos centrales no debe ir demasiado lejos, ya que, en algunos casos, el exceso de transparencia podría minar la eficacia de las medidas de política monetaria. Por ejemplo, existen buenas razones por las que el BCE debe abstenerse de publicar, para determinados programas de compra, las tenencias exactas de valores individuales y por las que no debería permitir a sus contrapartes revelar el importe y el tipo de valores que ha adquirido. De hecho, esta información podría permitir a los participantes en el mercado intentar aventajar al banco central, lo cual podría ocasionar distorsiones potencialmente graves en los precios de valores específicos, aumentar los costes para el Eurosistema y reducir la eficacia del programa. Se necesitarían propuestas encaminadas a aumentar la transparencia sin estos efectos colaterales negativos. Si se me nombra miembro del Comité Ejecutivo del BCE, me comprometo a evaluarlas con detenimiento.
9. ¿Cuál es su punto de vista acerca de los riesgos asociados al programa de compras de bonos corporativos (CSPP)? ¿Cómo valora la creciente cuota actual del CSPP en el mercado primario y, al mismo tiempo, la decreciente cuota actual del programa de compras de valores públicos en el mercado secundario?
El BCE compra bonos corporativos en el marco del CSPP en el mercado primario y secundario con arreglo a criterios de admisibilidad y límites predefinidos en términos de porcentaje de emisiones y emisores, que tengan en cuenta los riesgos asociados a sectores específicos. Estas normas se complementan ex ante mediante un cuidadoso ejercicio de diligencia y, después de la compra, mediante un proceso de seguimiento constante con el fin de limitar los riesgos. La mala gestión de los riesgos podría afectar a la credibilidad y la reputación del banco central.
El Eurosistema adapta sus compras del CSPP a las condiciones del mercado, teniendo en cuenta la liquidez de los mercados secundarios. Las compras también tienen en cuenta las pautas estacionales de emisión y están sujetas a algunos mecanismos de ajuste. El valor de referencia utilizado para las compras refleja proporcionalmente todas las cuestiones pendientes admisibles. Así pues, la capitalización bursátil indica el peso de cada jurisdicción de emisión en el índice de referencia.
El CSPP ha sido eficaz en la mejora de las condiciones de financiación de las sociedades no financieras de la zona del euro. Aunque la adquisición de bonos de empresa implica un nivel de riesgo algo superior al de otros activos que tradicionalmente poseen los bancos centrales, el CSPP ha demostrado su eficiencia en términos de riesgo, si consideramos el riesgo asumido en relación con su contribución a la consecución de los objetivos políticos. Junto con las adquisiciones de bonos de titulización de activos y bonos garantizados, el CSPP puede maximizar el impacto directo del programa de compra de activos en la economía real.
Habida cuenta de los límites a las tenencias de bonos soberanos y de las consiguientes limitaciones de viabilidad para el programa de compras de valores del sector público (PSPP), una contribución relativamente mayor del componente del sector privado mejora la flexibilidad global (y el posible ámbito de aplicación) del programa de compra de activos. Asimismo, ayuda a contener la dimensión de los posibles desvíos de las existencias de PSPP en relación con la clave de reparto de capital (la referencia utilizada para la asignación de las compras en el marco del PSPP en distintos países).
En cualquier caso, las compras de bonos del Estado en el mercado secundario siguen siendo el componente principal del programa de compra de activos.
10. En su opinión, ¿cómo puede contribuir el BCE al crecimiento económico, a la transición ecológica y al pleno empleo cumpliendo al mismo tiempo plenamente su objetivo principal de mantener la estabilidad de precios? ¿Existen, en su opinión, medidas adicionales de política monetaria que permitirían aumentar sus efectos positivos en la economía real?
El Tratado establece que, sin perjuicio de su objetivo principal de mantener la estabilidad de precios, el BCE también apoyará las políticas económicas generales de la Unión Europea con el fin de alcanzar sus objetivos. Estos incluyen un crecimiento económico equilibrado, el pleno empleo y la protección y mejora de la calidad del medio ambiente.
La experiencia de los últimos años ha confirmado que, al mantener la estabilidad de precios, el BCE contribuye a la prosperidad de la zona del euro. Los riesgos para las perspectivas de inflación no han estado aislados, sino que han ido acompañados de un crecimiento débil, un bajo nivel de empleo y un estancamiento de los salarios, un aumento de la desigualdad y amenazas para la estabilidad financiera. Al establecer una política monetaria acomodaticia, las medidas del BCE apoyan el gasto de los consumidores y la inversión empresarial, apoyando así el crecimiento y el empleo en la zona del euro y, a su vez, mejorando las perspectivas de inflación. Las medidas del BCE han contribuido a reforzar el mercado laboral de la zona del euro, que ha registrado la creación de once millones de puestos de trabajo desde mediados de 2013 y sigue siendo resiliente.
Un desafío vital para todo el planeta es saber cómo lidiar con el cambio climático —que supone una amenaza para el crecimiento y la prosperidad, así como para la estabilidad del sistema financiero— y cómo contribuir a un uso más sostenible de los recursos naturales disponibles. Aunque los bancos centrales no sean las instituciones más cercanas a la acción política medioambiental, pueden y deben contribuir a ello (véase también la respuesta a la pregunta siguiente).
En el Banco de Italia avanzamos en esa dirección. Como presidente del Comité de Inversiones, dirigí la política de inversión de nuestro fondo de pensiones hacia la integración de estas preocupaciones en la asignación de nuestros activos, excluyendo a las empresas que operan en sectores que no satisfacen los criterios del Pacto Mundial de las Naciones Unidas y dando preferencia a las empresas con los mejores resultados en materia ambiental, social y de gobernanza. En general, como resultado de los nuevos criterios, se mejorará la huella ambiental de la cartera de acciones del Banco de Italia en términos de emisiones totales de gases de efecto invernadero (reducción del 23 %, equivalente a -0,76 millones de toneladas), del consumo de energía (en un 30 %, equivalente a 7,67 millones de gigajulios) y del consumo de agua (en un 17 %, equivalente a 6,95 millones de metros cúbicos). Estas mejoras de la huella ambiental de la cartera de acciones tienen un impacto equivalente al de la cancelación del consumo de energía anual de aproximadamente 140 000 hogares y del consumo de agua de más de 123 000 hogares. Los resultados también son significativos en la reducción de los gases de efecto invernadero: el descenso equivale a la reducción a cero de las emisiones anuales de 185 000 hogares. Desde un punto de vista financiero, este enfoque no ha dado lugar a peores rendimientos ni a mayores riesgos.
El Banco de Italia, al igual que el BCE, participa activamente en las líneas de trabajo de la red para la ecologización del sistema financiero —cuyo objetivo es contribuir a aumentar la concienciación sobre los riesgos del cambio climático en la comunidad bancaria central— y en los grupos técnicos nacionales e internacionales sobre cuestiones relacionadas con el clima.
Los bancos centrales también deben alentar a los intermediarios financieros a que integren los riesgos relativos al clima y sociales en sus procesos de toma de decisiones, con el fin de mejorar el cálculo del precio de dichos riesgos y de orientar la asignación de recursos financieros prestando una mayor atención a estas cuestiones.
Con respecto a las medidas adicionales para mejorar la economía real, las decisiones adoptadas por el BCE en septiembre han contribuido y están contribuyendo a garantizar unas condiciones financieras favorables para las empresas y los hogares, apoyando la inversión, el consumo, el empleo y el crecimiento salarial. Es importante que la política monetaria continúe haciendo su trabajo. Estas medidas han contribuido a la creación de empleo en la zona del euro (entre 2013 y 2019 se crearon más de 13 millones de puestos de trabajo). Los análisis empíricos realizados por el BCE y los bancos centrales nacionales indican que los efectos netos de estas políticas han reducido la desigualdad en la distribución de la renta (ya que el desempleo es la principal fuente de disparidad).
11. ¿Cuál es su opinión sobre las medidas necesarias para financiar el Pacto Verde Europeo? ¿Qué opinión le merece el impacto de la política del BCE en el cambio climático? ¿Considera que el BCE debe alinear sus compras de activos con los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas y el Acuerdo de París sobre el clima? ¿Deberían los programas de compra de activos del BCE estar en consonancia con el marco taxonómico de la UE? ¿Qué papel desempeñaría el BCE en la red para la ecologización del sistema financiero?
Abordar las consecuencias del cambio climático y pasar a un sistema con bajas emisiones de carbono es una tarea crucial, que requiere un esfuerzo colectivo. A este respecto, no puedo sino acoger con satisfacción la prioridad dada por la nueva Comisión Europea a un asunto tan urgente que conformará el bienestar de los ciudadanos europeos en el presente y en el futuro.
A fin de alcanzar los objetivos acordados en el Acuerdo de París, tenemos que calcular correctamente el precio de los riesgos derivados de las actividades con altas emisiones de carbono, con el fin de impulsar los cambios necesarios en los modelos de producción y consumo. Con este fin, la tarificación del carbono representa un instrumento político clave que no solo cambiará los precios relativos, sino que también ofrecerá incentivos para aumentar la eficiencia energética. Esta transformación debe llevarse a cabo garantizando una distribución justa de la carga que implica y teniendo en cuenta las consecuencias sociales de estas políticas, con una visión más amplia de la promoción de los objetivos de desarrollo sostenible definidos por las Naciones Unidas y de protección de los más vulnerables.
Incumbe en primer lugar a los gobiernos definir las medidas adecuadas para alcanzar estos objetivos. Teniendo en cuenta que el cambio climático es un factor externo de carácter mundial, hay que acoger con satisfacción la coordinación internacional de estas políticas en este ámbito.
La transformación energética necesaria para reducir las emisiones en consonancia con la ambición de los objetivos de la Unión requerirá una inversión considerable tanto en infraestructura física como en capital intangible (con inclusión de la I+D). El presupuesto de la Unión y en particular el BEI desempeñan un papel fundamental, pero también deben movilizarse recursos financieros privados. A este respecto, la Unión puede intensificar sus esfuerzos y basarse en las acciones ya iniciadas con el Plan de Acción en materia de finanzas sostenibles.
La presidenta del BCE ha señalado que la reflexión sobre la manera en que el BCE puede contribuir a abordar el cambio climático será una de las prioridades de su mandato. El cambio climático podría plantear riesgos para el crecimiento económico y la estabilidad del sistema financiero y, por lo tanto, puede influir en el entorno en el que opera la política monetaria. Por lo tanto, aunque se mantenga dentro de su mandato, es importante que el BCE comprenda mejor los canales a través de los cuales los riesgos relacionados con el clima afectan al sistema económico y financiero, que identifique las perturbaciones que pudieran influir en las perspectivas de inflación a corto y medio plazo y las posibles repercusiones en la transmisión de la política monetaria, y que tome medidas en caso necesario.
La creación de la Red para la ecologización del sistema financiero ha sido un importante paso hacia adelante en la definición y el fomento de las mejores prácticas por parte de los bancos centrales y las autoridades de supervisión. Los principales bancos centrales, incluidos el BCE y el Banco de Italia, están contribuyendo activamente a la Red, siguiendo las recomendaciones formuladas hasta la fecha en los informes de la Red. El BCE puede contribuir significativamente al estudio de posibles maneras de integrar los riesgos medioambientales y climáticos en las actividades de los bancos centrales, y también puede explorar el modo de incluir estos riesgos en su supervisión micro y macroprudencial.
A este respecto, el Banco de Italia coopera con la Autoridad Bancaria Europea en el estudio de los riesgos que los factores de sostenibilidad plantean para la estabilidad financiera, en la elaboración de metodologías para evaluar estos riesgos y en la determinación de respuestas prudenciales adecuadas.
En cuanto al balance del BCE, es necesario tener en cuenta que la orientación acomodaticia de la política monetaria actual ya ofrece condiciones de financiación muy favorables para que los gobiernos financien la transición a una economía hipocarbónica. Además, como parte del programa de compra de activos, el BCE ha adquirido cantidades considerables de bonos verdes, contribuyendo al desarrollo del mercado. A medida que las oportunidades de inversión sostenible y los productos financieros sostenibles se van haciendo más normales, el porcentaje de activos sostenibles (como los bonos verdes) en el programa de compra de activos del BCE también aumentará.
A este respecto, la taxonomía de la Unión para las actividades sostenibles desde el punto de vista ambiental y las normas sobre bonos verdes será clave para aportar claridad y transparencia a los inversores y estimular el crecimiento de las finanzas sostenibles.
Podría ser útil reflexionar sobre si una taxonomía basada en el riesgo podría complementar el enfoque actual y servir de mejor ayuda a las autoridades públicas, incluidos los bancos centrales, a la hora de determinar qué activos son los que están más expuestos a los riesgos físicos y de transición. De hecho, por lo general, estos riesgos no se reflejan en la actualidad de manera adecuada en los precios de los activos financieros; la próxima aplicación de las nuevas normas de la Unión en materia de divulgación permitirá disponer de más información sobre los perfiles de sostenibilidad de manera más armonizada, lo que podrá mejorar la valoración equitativa por parte de los participantes en el mercado.
12. En su opinión personal, ¿debería el BCE adquirir más bonos del BEI para ayudar a financiar las inversiones europeas en consonancia con los objetivos primarios y secundarios del BCE?
El BCE ya ha adquirido bonos emitidos por el BEI y otras instituciones supranacionales por valor de más de 230 000 millones de euros en el marco de su programa de compras del sector público. Dado que el BEI es una entidad del sector público, sus bonos solo pueden adquirirse en el mercado secundario y el importe total de las participaciones está sujeto a un límite máximo. En 2016, el Consejo de Gobierno aumentó este límite para los bonos supranacionales de la Unión del 33 % al 50 % de su volumen, es decir, por encima del límite máximo correspondiente de bonos del Estado. Las compras netas de bonos supranacionales se han reanudado en noviembre, como parte de la nueva ronda de compras netas del programa de compras del sector público.
Una característica importante del BEI es que desde hace más de diez años ha actuado como pionero en la emisión de bonos verdes y, en la actualidad, continúa su firme compromiso en el mercado de bonos verdes. El Eurosistema ha comprado bonos verdes del BEI junto con otras emisiones verdes en la zona del euro, contribuyendo así a la financiación de proyectos de acción por el clima.
13. ¿Qué opina sobre la aplicación de la Provisión Urgente de Liquidez (ELA)? ¿Qué podría mejorarse en el proceso de toma de decisiones relativo a la concesión de ELA?
Las operaciones de ELA están diseñadas para proporcionar apoyo a los bancos solventes que sufren problemas temporales de liquidez. Según los Estatutos del SEBC, la ELA es competencia nacional. Como consecuencia de ello, la decisión de conceder ELA queda a la discreción de los bancos centrales nacionales, que asumen los costes y riesgos de tales operaciones. Los prerrequisitos principales son la solvencia del banco o, en caso de que el banco incumpla los requisitos de fondos propios del Reglamento sobre Requisitos de Capital, la existencia de un plan de recapitalización creíble, junto con la disponibilidad de garantías suficientes aceptables por el banco central nacional correspondiente.
En los últimos años, el Eurosistema ha realizado importantes avances hacia la armonización de los marcos de ELA de los distintos bancos centrales nacionales, con la aprobación de un marco ELA global y de un acuerdo ELA, publicado en el sitio web del BCE en mayo de 2017. Con vistas a prevenir cualquier posible interferencia en la política monetaria única, el acuerdo define el reparto de responsabilidades y el proceso de intercambio de información entre los bancos centrales nacionales y el BCE. El Consejo de Gobierno también podrá participar en el proceso de decisión, en función del tamaño y la duración de la operación.
En los últimos años he participado personalmente en varias ocasiones en la provisión urgente de liquidez. Sobre la base de mi experiencia, considero que los procedimientos actuales han demostrado en general ser eficaces para salvaguardar la estabilidad financiera y contener el riesgo de contagio. Incluso en el caso de las entidades importantes, que están bajo la supervisión directa del Mecanismo Único de Supervisión, los bancos centrales nacionales han podido evaluar con precisión los elementos necesarios para una acción fluida, eficaz y oportuna. Como consecuencia de ello, siempre se ha mantenido la política monetaria única del Eurosistema, tal como exige el Tratado.
14. ¿Qué papel cree que debe desempeñar el BCE con respecto a las monedas virtuales? ¿Qué oportunidades y riesgos ve con respecto a los activos virtuales? ¿Cuál sería, en su opinión, un marco regulador adecuado para las monedas virtuales (y, en particular, las «monedas estables»)?
La oleada de innovación tecnológica más reciente está introduciendo cambios profundos en la prestación de servicios financieros y en la naturaleza de los agentes que los proporcionan. La tecnología de cadena de bloques y los activos virtuales forman parte de esta revolución. Prometen ofrecer una forma más eficiente de transferir dinero, en particular a través de las fronteras, pero presentan riesgos significativos.
El BCE, al igual que otros bancos centrales, está siguiendo muy de cerca esta evolución. Varios aspectos de los activos virtuales y las denominadas «monedas estables» requieren una acción coordinada de las autoridades públicas más allá de los bancos centrales (por ejemplo, autoridades de lucha contra el blanqueo de capitales, autoridades fiscales, organismos de normalización, etc.). No obstante, en la medida en que los activos virtuales, especialmente las monedas estables, tienen por objeto facilitar la posesión y la transferencia de dinero, sus operaciones entran dentro del ámbito de aplicación del marco de supervisión del Eurosistema relativo a los sistemas o los modelos de pago.
Aunque no está en el poder de los bancos centrales, sino de los gobiernos y los parlamentos, decidir si se permite la emisión y la circulación de activos virtuales, el BCE debe desempeñar un papel en la regulación y la supervisión de los mismos, a fin de evitar amenazas para la estabilidad financiera y de garantizar que los sistemas de pago de la zona del euro sigan siendo seguros, eficientes e innovadores, capaces de satisfacer la creciente demanda de interfaces inmediatas y de fácil utilización.
Habida cuenta de sus riesgos inherentes, las monedas estables privadas pueden no ser la solución adecuada para ofrecer servicios de pago minoristas seguros, eficaces e innovadores. De hecho, presentan una amplia gama de retos difíciles de afrontar que han sido identificados por la comunidad de bancos centrales mundiales. Por ejemplo, el reciente informe sobre las monedas estables globales elaborado por el grupo de trabajo de los suplentes del G-7 — del que yo era miembro — señaló que a menudo carecen de un marco jurídico y de una gobernanza claros, de modo que los reguladores no pueden identificar claramente el sujeto que ha de considerarse responsable de proteger a los usuarios y a los inversores. Las monedas estables también presentan riesgos en términos de resiliencia operativa, ciberseguridad, protección de datos, blanqueo de capitales y cumplimiento de las obligaciones fiscales.
El principio general que debe aplicarse a la regulación de los activos virtuales y las monedas estables es el de la neutralidad tecnológica y la proporcionalidad, según el principio de «normas iguales para transacciones iguales». Los reguladores deberían centrarse en nuevos modelos de negocio y en los riesgos derivados de las nuevas tecnologías, que no se contemplaron cuando se introdujeron las normas actuales.
Sin embargo, la tarea de los reguladores resulta complicada por la falta de información sobre los proyectos específicos y por el hecho de que los aspectos pertinentes de esos proyectos son a menudo preliminares y poco claros. Esta es una de las razones por las que una respuesta reglamentaria puede no ser suficiente para contener los riesgos en esta fase.
Las iniciativas relativas a la moneda estable que puedan alcanzar una huella global pueden crear problemas de mayor alcance; y alcanzar una «huella global» no es una hipótesis remota cuando las monedas estables están respaldadas por gigantes tecnológicos. Todo mecanismo privado de estabilización, por bien diseñado que esté, presentará un riesgo de mercado, de crédito o de liquidez. Esos riesgos podrían minar la confianza y desencadenar una mayor demanda de monedas virtuales, a falta de un prestamista de última instancia.
Como muestra el reciente informe sobre las monedas estables globales elaborado por el grupo de trabajo de los suplentes del G-7 (del que he sido miembro), los canales de transmisión de la política monetaria también podrían verse afectados, en la medida en que una moneda estable, de uso generalizado, podría hacer que el consumo y la inversión fueran menos sensibles a los cambios en los tipos de interés. En los países más débiles, cuya moneda no forma parte de la cesta de estabilización de divisas, esto podría conducir incluso a una «dolarización» completa de la economía.
La aparición de proyectos de monedas estables globales constituye una llamada de atención para las autoridades y los bancos centrales a la que no se puede responder únicamente con una normativa adecuada, ya que la reglamentación podría resultar insuficiente para contener todos los riesgos de un proyecto con éxito. No podemos ni debemos impedir que las tecnologías alteren nuestro sistema financiero, haciéndolo más eficiente e integrador, pero debemos ser conscientes del gran alcance de las consecuencias de esta innovación y orientarlas, si es necesario, interviniendo directamente en los nuevos ecosistemas que crean, de modo que la estabilidad financiera y la eficacia de la política monetaria no se vean amenazadas.
15. ¿Cómo valora las interacciones entre los sistemas de pago y la política monetaria? ¿Cuál debería ser el papel del BCE, como banco central emisor, respecto a las entidades de contrapartida central (ECC)?
El Eurosistema tiene la misión de promover el buen funcionamiento de los sistemas de pago y liquidación, que son necesarios para preservar la estabilidad de los mercados financieros y permitir la correcta aplicación de la política monetaria. Cuando los sistemas de pago no funcionan correctamente y los fondos no pueden transferirse ordenadamente entre contrapartes, el proceso de formación de precios, tanto en el mercado de capitales como en el monetario, podría resultar gravemente afectado, y el mecanismo de transmisión monetaria podría llegar a ser disfuncional.
La pertinencia del sistema de pagos desde la perspectiva de la política monetaria es especialmente alta en lo que se refiere a las transacciones interbancarias de elevado valor. Por este motivo, el Eurosistema posee y gestiona el Sistema de liquidación bruta en tiempo real de la zona del euro, TARGET2. Este sistema, que liquida las transacciones banco a banco y las comerciales y que se utiliza para la ejecución de operaciones monetarias, ha apoyado el desarrollo de un mercado monetario común en la zona del euro, una condición necesaria para la transmisión homogénea de impulsos monetarios en todos los Estados miembros.
La importancia del buen funcionamiento del sistema de pago para la aplicación de la política monetaria también explica el interés del BCE en la resiliencia financiera y operativa de las entidades de contrapartida central (ECC). Las ECC se interponen entre intermediarios que negocian tanto en el mercado al contado como en los mercados de recompra, y dicha actividad implica considerables flujos de liquidez intradía. Esto significa que, en condiciones de tensión en el mercado, la escasez de liquidez o de valores por parte de los intermediarios puede canalizarse por o a través de una ECC, con efectos potencialmente perturbadores. En tal situación, se puede pedir al BCE que preste apoyo urgente de liquidez a las ECC o a los bancos que participen en ellas, lo que constituye un motivo adicional para vigilar de cerca los posibles riesgos derivados de estas infraestructuras de mercado.
Estas cuestiones se han vuelto más pertinentes a raíz de la crisis financiera, ya que el crecimiento de la compensación central amplificó la importancia sistémica de las ECC en las jurisdicciones más importantes. En este contexto, la próxima aplicación del marco regulador revisado (EMIR 2) representa un avance positivo, ya que refuerza la supervisión por parte de la Unión de las ECC sistémicas de terceros países que compensan grandes volúmenes de instrumentos denominados en euros, y garantiza la participación de los bancos centrales de emisión en esta supervisión.
16. ¿Qué papel prevé para las transacciones en metálico en comparación con las transacciones digitales en el futuro?
El instrumento preferido para los pagos al por menor en varios países de la Unión sigue siendo el efectivo. Es un activo seguro, está directamente a disposición de los ciudadanos y con características únicas, ya que garantiza el anonimato y puede utilizarse en las transacciones fuera de línea. Por estos motivos, creo que el efectivo desempeñará un papel importante también en un futuro próximo. Por consiguiente, los bancos centrales deben seguir garantizando elevados niveles de eficiencia en la producción y la circulación de tal instrumento.
No obstante, la zona del euro, al igual que otras jurisdicciones, se enfrenta a cambios drásticos tanto en la demanda como en la prestación de servicios de pago, fomentados por las innovaciones en el ecosistema digital. En un entorno tan nuevo, las transacciones digitales son cada vez más populares y pueden llegar a ser más importantes que el efectivo. La adopción de nuevas tecnologías en la prestación de servicios de pago debe fomentarse en la medida en que unos servicios más baratos, rápidos y seguros aumentan la competencia y la inclusión financiera, mejorando el bienestar de las personas.
17. ¿Qué opina de los billetes de un valor elevado en euros?
El Eurosistema debe garantizar a los ciudadanos de la zona del euro la disponibilidad de billetes en euros de gran calidad a bajo coste. Debe garantizar un suministro equilibrado de billetes de distinto valor, teniendo en cuenta el hecho de que los billetes de monto pequeño se utilizan en gran medida en transacciones minoristas de escaso valor.
Los billetes de elevado valor se utilizan principalmente por razones totalmente legítimas, como la adquisición de bienes o servicios caros o como reserva de valor. El motivo de la reserva de valor es una característica de las monedas que, como el euro y el dólar, constituyen un activo de reserva. El BCE estima que una parte significativa (alrededor de un tercio) de las reservas de billetes en euros existentes pertenece a agentes no pertenecientes a la zona del euro; puede que la motivación de dicho componente de la reserva de euros como reserva de valor sea pertinente, aunque es difícil de calcular con precisión.
Al mismo tiempo, la preocupación de que la demanda de billetes de elevado valor también pueda ser impulsada por actividades ilegales fue el motivo que llevó al Eurosistema a detener por primera vez la producción de los billetes de 500 euros (en mayo de 2016) y a interrumpir su emisión (en enero de 2019; en Alemania y Austria, la emisión concluyó en abril de 2019). Por consiguiente, el volumen de los billetes en circulación de 500 euros disminuirá con el tiempo; todos los billetes de 500 euros existentes en circulación mantendrán su valor, podrán volver a distribuirse y seguirán siendo de curso legal.
18. ¿Qué opinión le merecen la heterogeneidad de las condiciones monetarias y el acceso al crédito en toda la zona del euro y sus efectos en la política monetaria unitaria del BCE?
Las medidas monetarias adoptadas por el BCE en la última década proporcionaron una contribución crucial a la reducción de la heterogeneidad de las condiciones monetarias y la disponibilidad de crédito en los países de la zona del euro. Durante la crisis financiera y de la deuda soberana, las enormes disparidades en el coste y el acceso al crédito pusieron en peligro la unicidad de la política monetaria del BCE y el funcionamiento del mecanismo de transmisión. La respuesta audaz y sin precedentes del BCE y su voluntad de actuar de forma decisiva, en el marco de su mandato, para preservar el euro han sido cruciales para disipar los temores de una disolución de la zona del euro, restaurar el correcto funcionamiento de los mercados financieros y mejorar la transmisión de los impulsos monetarios en todos los países de la zona del euro.
Desde entonces, el BCE ha seguido cumpliendo su mandato y responde al deterioro de las perspectivas macroeconómicas con medidas sustanciales de facilitación, incluyendo operaciones específicas de refinanciación a más largo plazo. Estas decisiones han logrado reducir los tipos de interés para las empresas y los hogares y reducir aún más la fragmentación de los mercados monetarios y de crédito de la zona del euro. Estas condiciones monetarias más acomodaticias y homogéneas han sido cruciales para la recuperación de los préstamos bancarios en los últimos años y para apoyar la inversión y el consumo privados.
19. Varios Estados miembros de la Unión se están preparando para adherirse a la zona del euro. ¿Cómo prevé evitar nuevas divergencias entre los Estados miembros de la zona del euro en la próxima década teniendo en cuenta las condiciones económicas de los países candidatos? ¿Cuál es el escenario económico preferido para la ampliación de la zona del euro?
Todos los Estados miembros de la Unión, a excepción de Dinamarca y el Reino Unido, que disfrutan de una cláusula de exclusión voluntaria, tienen la obligación de adherirse a la unión económica y monetaria, es decir, a adoptar el euro. Sin embargo, no existe un calendario específico para hacerlo, y la buena disposición y voluntad de cada Estado miembro determinará el momento de la adopción de la moneda única. Las políticas económicas, financieras e institucionales de cada Estado miembro determinarán su disponibilidad para incorporarse al euro.
El BCE y la Comisión evalúan periódicamente el progreso hacia los criterios de Maastricht y la sostenibilidad de la convergencia de cada país no perteneciente a la zona del euro en sus respectivos informes de convergencia.
El 4 de noviembre de 2014 entró en funcionamiento el Mecanismo Único de Supervisión (MUS) para la supervisión de todos los bancos de la zona del euro. En consecuencia, la adopción del euro también implica ahora la participación en el MUS. No se trata de una tarea fácil y, por consiguiente, los Estados miembros que se acercan a la adopción del euro deben establecer una estrecha cooperación con la supervisión bancaria del BCE. A tal efecto, pueden ser necesarios compromisos de reforma específicos.
La naturaleza específica en cada país de estas obligaciones parece ser la más adecuada para garantizar una participación sin problemas en el mecanismo de tipos de cambio y, en última instancia, en la moneda única.
20. ¿Cuáles son los principales riesgos y oportunidades para el euro de cara al futuro?
El euro ha celebrado recientemente su vigésimo aniversario y cuenta actualmente con un nivel de apoyo récord del 76 % de los ciudadanos de la zona del euro. Para toda una generación, el euro es la única moneda que ha conocido. Para los europeos en general, representa el símbolo más tangible de la unidad europea. Durante toda la crisis, el apoyo a la moneda única se ha mantenido elevado, respaldando el compromiso político con la integridad de la zona del euro.
El euro ha reportado importantes beneficios a todos los ciudadanos, en primer lugar, salvaguardando su poder adquisitivo. La inflación media anual desde la introducción del euro ha sido del 1,7 %, un nivel significativamente inferior a las medias anteriores al euro, incluso en los Estados miembros con resultados notables en el mantenimiento de la estabilidad de precios. El euro permite aprovechar todas las ventajas del mercado único. Al eliminar los riesgos del tipo de cambio y la posibilidad de devaluaciones competitivas entre sus jurisdicciones, ha reducido sustancialmente los costes de transacción y ha facilitado la integración del comercio, beneficiando a los clientes a través de precios más bajos y a las empresas —incluidas las pymes— a través de cadenas de valor más estrictas. El euro es ampliamente aceptado en las transacciones financieras en todo el mundo. Esto facilita el comercio internacional de las empresas de la zona del euro. Además, en conjunto, los países de la zona del euro tienen una voz más significativa en el ámbito económico y financiero internacional, en temas como la regulación de los mercados financieros internacionales. Los países no pertenecientes a la zona del euro cuyo tipo de cambio está estrechamente relacionado con el valor de la moneda común también se han beneficiado del euro.
Estos avances pueden preservarse y reforzarse mediante una unión económica y monetaria más fuerte y completa, que incluya tanto un mercado de capitales como una unión bancaria, así como unas políticas económicas sólidas. La convergencia económica entre los Estados miembros y dentro de ellos es necesaria para garantizar los beneficios del euro en toda la zona del euro y en todos los componentes de la sociedad.
El euro también se enfrenta a retos nuevos e importantes, como la digitalización y los criptoactivos, la ciberseguridad y el blanqueo de capitales. En el marco de sus competencias, el BCE contribuye a abordar estos retos y asumir el cambio y la innovación. Por ejemplo, el BCE desempeña un papel activo y catalizador en la construcción de un sistema de pago más seguro, más innovador e integrado en la zona del euro.
21. ¿Cuáles son en su opinión los riesgos y desafíos más importantes a los que se enfrenta el BCE?
De cara al futuro, los bancos centrales tendrán que elegir un marco monetario adecuado para hacer frente al escenario macroeconómico mundial caracterizado por nuevos desafíos —como el proteccionismo, los riesgos geopolíticos, el envejecimiento de las sociedades en economías avanzadas— que pueden dar lugar a un crecimiento persistentemente bajo, a una baja inflación y a unos bajos tipos de interés. También es probable que aumente la incertidumbre económica en el futuro.
Es importante recordar que las medidas no convencionales adoptadas por diversos bancos centrales durante la última década son la respuesta a la situación actual, más que su causa, y que muchos estudios demuestran que, sin ellas, la situación sería mucho peor, especialmente en términos de economía real. El hecho de no reconocer los desafíos y la incapacidad para actuar de manera oportuna, proporcionada y, dado el caso, innovadora para hacer frente a estos retos puede, en última instancia, hacer necesaria una respuesta aún más enérgica en el futuro.
Al mismo tiempo, como he señalado en una respuesta anterior, seguirá siendo fundamental supervisar constantemente los efectos secundarios y los beneficios netos de las medidas no convencionales: por ejemplo, a partir de un cierto nivel, los tipos negativos pueden tener efectos adversos en las prácticas de préstamos de los bancos, en la rentabilidad de los intermediarios financieros (una rentabilidad más baja podría afectar a las políticas de crédito de los bancos y, por tanto, a la transmisión de la política monetaria).
En algunos segmentos del mercado, los riesgos excesivos que asumen los inversores y los intermediarios financieros pueden plantear riesgos para la estabilidad financiera, que, en caso necesario, deberán resolverse rápidamente mediante un uso más activo de los instrumentos macroprudenciales.
Dadas la creciente complejidad del panorama financiero y la evolución de sus medidas políticas, el BCE puede necesitar adecuar su comunicación para explicar claramente sus políticas al público en general. Solo si los ciudadanos —trabajadores, ahorradores, inversores, jubilados— comprenden el papel, los objetivos y las políticas de su banco central podrán elaborar expectativas realistas con respecto a ellos y planificar su futuro. Esto contribuirá a definir la combinación deseable y más amplia de políticas económicas y el futuro desarrollo económico de la zona del euro.
Ya he mencionado que el BCE también tendrá que entablar un debate más amplio sobre su modo de contribuir mejor a afrontar los retos del cambio climático.
Otro desafío es el impacto de la actual transformación digital en el sistema económico y financiero. La integración de nuevas tecnologías en la prestación de servicios financieros (Fintech) debe fomentarse en la medida en que unos servicios más baratos, rápidos y seguros aumentan la competencia, mejorando el bienestar de las personas, y mejoran la inclusión financiera de los más desfavorecidos. Sin embargo, un acceso más fácil a servicios menos regulados también plantea nuevos desafíos. Si bien algunos de ellos —como la protección de los consumidores— no están incluidos en el mandato del BCE, los bancos centrales son sin duda fundamentales a la hora de facilitar una transición fluida hacia el panorama de pagos del futuro.
Los propios bancos centrales están adoptando las nuevas tecnologías. El Banco de Italia ya hace años que empezó a explotar el aprendizaje automático y las tecnologías de los macrodatos. Estos se utilizan ahora, entre otras cosas, para mejorar las previsiones macroeconómicas, identificar las transacciones anómalas a efectos de prevención del blanqueo de capitales y calcular en tiempo real los indicadores del riesgo financiero.
La entrada de grandes actores en el sector financiero y la posible adopción de monedas digitales a nivel mundial plantean retos: para los bancos, para el cumplimiento de las obligaciones fiscales, para la protección de los consumidores y de la privacidad, para la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, así como para el riesgo cibernético. Pueden surgir desafíos para la política monetaria y la estabilidad financiera.
Estos procesos deben gestionarse mediante una cooperación reforzada entre las autoridades públicas a escala mundial. Los bancos centrales están desplegando considerables recursos para controlar los riesgos y salvaguardar los precios y la estabilidad financiera. El informe sobre las monedas estables globales elaborado por el grupo de trabajo de los suplentes del G-7 (del cual he sido miembro) ofrece análisis en profundidad y orientaciones para futuras acciones.
22. ¿Cuáles son los riesgos del Brexit para la estabilidad financiera? En su opinión, ¿qué función podría desempeñar el BCE para afrontar estos riesgos?
La prórroga del plazo de retirada concedido por el Consejo Europeo al Reino Unido hasta el 31 de enero de 2020 solo ha aplazado, pero no ha reducido el riesgo de un Brexit sin acuerdo. Persiste la incertidumbre política, y este riesgo puede volver a materializarse al final de la actual ampliación. Un escenario de salida sin acuerdo podría resultar muy costoso y podría conducir a importantes episodios de volatilidad de los mercados financieros.
El BCE y las autoridades nacionales están bien equipados para ello. El BCE y el Banco de Inglaterra han llegado a un acuerdo de permuta de divisas que permitirá a cada banco central ofrecer liquidez al sector bancario en la moneda de la otra. Esto debería apoyar el correcto funcionamiento de los mercados y evitar repercusiones en los hogares y las empresas. El BCE mantiene además condiciones de liquidez favorables y un elevado grado de acomodación monetaria. Podría adoptar medidas adecuadas para salvaguardar la estabilidad financiera en caso de deterioro de las condiciones de financiación y de liquidez en la zona del euro.
Tanto las autoridades públicas como el sector privado han realizado los preparativos necesarios en caso de un Brexit sin acuerdo. A escala nacional y de la Unión, se han adoptado medidas para abordar, si fuera necesario, posibles perturbaciones, en particular en el ámbito de los servicios financieros transfronterizos (por ejemplo, la compensación centralizada, la admisibilidad de los instrumentos del MREL, la continuidad de los contratos y las licencias bancarias y financieras).
Como el BCE y las autoridades nacionales han subrayado en repetidas ocasiones, es fundamental que los participantes en el mercado continúen con sus preparativos y tomen todas las medidas necesarias para abordar los riesgos relacionados con el Brexit. En particular, los bancos deben completar la ejecución de los planes de contingencia, y las consecuencias del Brexit deben integrarse plenamente en los planes de recuperación y en los planteamientos de resolución.
También podrían presentarse riesgos límite en caso de ratificación del acuerdo de retirada. Tras su ratificación, el período transitorio durará hasta el 31 de diciembre de 2020, con una posible prórroga de uno o dos años. Durante la transición, el Derecho de la UE seguirá aplicándose en el Reino Unido, mientras que la Unión y el Reino Unido negocian un acuerdo sobre las relaciones futuras. Al término de la transición, si no se ha firmado ningún acuerdo, las relaciones bilaterales volverán a las condiciones por defecto establecidas por el Derecho internacional, por ejemplo, el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) para el comercio de mercancías y el AGCS (Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios) para el comercio de servicios. En el caso de los servicios financieros, el acceso al mercado se basará entonces en el marco de equivalencia de la Unión, que tiene un ámbito de aplicación mucho más restringido que el pasaporte único.
23. ¿Cree que el actual marco de gobernanza económica propicia las políticas fiscales procíclicas? ¿Genera los incentivos adecuados para la inversión pública? ¿Qué tipo de reformas considera necesarias para este marco? ¿Cuál es su opinión sobre una mayor armonización europea en el ámbito de los impuestos de sociedades?
La política fiscal es un instrumento de estabilización fundamental para cualquier país, y más aún para los que comparten una moneda, ya que la política monetaria está orientada a las condiciones económicas de toda la zona monetaria y no puede responder a perturbaciones asimétricas. Para preservar un margen de maniobra presupuestario adecuado, cada país debe perseguir objetivos presupuestarios a medio plazo que tengan en cuenta su potencial de crecimiento y su nivel de endeudamiento.
El actual Pacto de Estabilidad y Crecimiento ha obtenido resultados dispares a este respecto. En 2018, los déficits agregados de la Unión y de la zona del euro cayeron hasta su nivel más bajo desde 2000, y las correspondientes ratios agregadas de deuda en relación con el PIB se sitúan en una trayectoria descendente. No obstante, algunos países han realizado pocos progresos en la reducción del nivel de la deuda y el déficit públicos, lo que ha dado lugar a que el margen presupuestario se distribuya de forma desigual entre los Estados miembros, siendo prácticamente inexistente en algunos casos.
La prudencia fiscal es fundamentalmente responsabilidad de los Estados miembros, pero puede que las normas fiscales no hayan creado incentivos suficientes para todos los países a este respecto. El Consejo Fiscal Europeo y otros han insistido en que las normas son demasiado complejas y se basan excesivamente en variables no observables, como las brechas de producción. Las preocupaciones se refieren también al hecho de que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento carece de normas o instrumentos para orientar la política presupuestaria de la zona del euro en su conjunto y se ha avanzado poco para mejorar la calidad de las finanzas públicas, independientemente de la orientación presupuestaria.
Teniendo en consideración estas preocupaciones y el hecho de que las normas no garantizaban el logro de una posición presupuestaria sólida generalizada en épocas de bonanza económica, faltaba un margen de presupuesto, especialmente en el momento de la recesión de 2012-2013, que dio lugar a una contención presupuestaria procíclica y a una combinación de políticas macroeconómicas desfavorable para la zona del euro. La inversión pública como porcentaje del PIB también ha disminuido significativamente desde 2009 en la Unión y en la zona del euro, en más de un 20 % en el total general, aunque no en todos los países.
Estas deficiencias sugieren que podría ser necesaria una revisión del marco europeo de gobernanza presupuestaria. Una de las opciones propuestas en este sentido es la de adoptar un objetivo de deuda a largo plazo, asociado a un instrumento operativo, como una regla sobre el gasto. La simplificación es necesaria, pero es importante evitar que una distancia excesiva entre el objetivo a largo plazo y el instrumento operativo impida proporcionar a los países los incentivos adecuados para la prudencia presupuestaria. Además de mantener bajo control el crecimiento del gasto público, los gobiernos también deberían aumentar la calidad de su gasto elevando la parte de la inversión destinada a aumentar la productividad en sus dotaciones de gasto.
Es importante señalar que una revisión de las normas no puede ser más que parte de la respuesta al problema. La crisis ha puesto de relieve que una política presupuestaria nacional sólida puede no siempre ser suficiente, dado que las perturbaciones económicas profundas y prolongadas pueden desbordar el espacio político nacional, creando espirales negativas indeseables de recortes privados y públicos. Ello pone de manifiesto la necesidad de una capacidad presupuestaria de la zona del euro compatible con incentivos de tamaño suficiente para garantizar la estabilización macroeconómica.
La mera coordinación de las políticas nacionales no puede cumplir esta función. El margen presupuestario y las condiciones macroeconómicas difieren de un país a otro, y el primero no está necesariamente disponible cuando más se necesita. Las políticas nacionales reaccionan ante todo a las condiciones nacionales y no a la evolución de la zona del euro. Aun suponiendo que las políticas nacionales internalicen las necesidades de la zona del euro, los efectos entre los países seguirían siendo más bien limitados. Esta es la razón por la que es necesaria una capacidad presupuestaria común considerable, en combinación con unas normas fiscales eficaces.
Una mayor armonización de las bases imponibles del impuesto sobre sociedades podría contribuir positivamente al funcionamiento del mercado único, la unión bancaria y la unión de los mercados de capitales. Las prácticas fiscales agresivas pueden obstaculizar la competencia, comprimir los ingresos fiscales y ser consideradas injustas por los ciudadanos. Pueden socavar la cohesión entre los Estados miembros, que es crucial para la mejora de la construcción europea.
24. ¿Cree que la zona del euro necesita un activo europeo seguro no solo para contribuir a estabilizar los mercados financieros y permitir que los bancos reduzcan su exposición a la deuda nacional, sino también como una manera de facilitar la correcta transmisión de la política monetaria? ¿Cómo se podría lograr?
Los activos seguros representan un elemento clave de todo sistema financiero y la referencia para la fijación eficiente de los precios de los activos de riesgo. Por este motivo, son fundamentales para la intermediación bancaria.
Se considera que los activos seguros son escasos en el entorno actual y se considera que su escasez afecta a los mercados financieros y al sector bancario, a la aplicación de la política monetaria y al crecimiento económico. La crisis financiera ha reforzado la preferencia de los inversores por la seguridad, reduciendo efectivamente la disponibilidad de activos seguros. Al mismo tiempo, una serie de factores (como las nuevas iniciativas reglamentarias y la evolución demográfica en las economías avanzadas) han hecho que aumente la demanda de activos seguros. La zona del euro es un ejemplo único de unión monetaria sin un activo seguro común.
La introducción de un activo seguro europeo supondría probablemente un avance decisivo en la realización de las uniones bancarias y de capitales. Además, la aplicación de políticas monetarias no convencionales sería más sencilla y menos controvertida si pudiera contar con un activo seguro común de la zona del euro. Un menor riesgo de fragmentación del mercado haría que la transmisión de la política monetaria del BCE fuera más homogénea en todos los Estados miembros. Por último, un activo seguro no afectado por el riesgo soberano de los distintos Estados miembros facilitaría la integración financiera transfronteriza; también contribuiría a atenuar el círculo vicioso entre los bancos y sus deudas soberanas y la fuga a la seguridad que se observaron durante la crisis.
Los activos seguros pueden adoptar muchas formas. Algunas soluciones pueden tener implicaciones fuera del ámbito financiero, por ejemplo, si pueden servir como herramienta operativa para crear una capacidad presupuestaria común. Los BTDS y los bonos electrónicos son propuestas que se están debatiendo en la actualidad, pero es necesario seguir trabajando sobre el modo de diseñar un potencial activo seguro para la zona del euro.
El desarrollo de un activo seguro es una cuestión fundamental para la zona del euro, pero queda fuera del ámbito de competencias del mandato del BCE.
25. ¿Qué opina usted sobre el debate en curso en torno a los persistentes niveles elevados de deuda pública y privada en la zona del euro? ¿Cómo ve la posibilidad, contemplada por la Comisión Europea, de un Tesoro Público de la zona del euro con acceso a los mercados financieros en nombre de sus miembros para financiar parte de sus necesidades periódicas de refinanciación?
Abordar cualquier problema de sobreendeudamiento es ante todo responsabilidad de las autoridades nacionales. Es necesaria una acción política decisiva en este sentido ya que, como ha puesto de manifiesto la crisis, unos elevados niveles de deuda pública y privada pueden ser la causa principal de vulnerabilidad cuando se produce un giro coyuntural. Durante la crisis, amplificaron las tensiones financieras y contribuyeron a profundizar la crisis económica, dificultando aún más la aplicación de la política monetaria.
En cuanto a la zona del euro, las ratios de deuda privada en relación con el PIB disminuyeron en los últimos cinco años en aproximadamente 10 puntos porcentuales del PIB, situándose en el nivel actual de aproximadamente un 137 %. La ratio deuda pública en relación con el PIB de la zona del euro en su conjunto disminuyó hasta situarse en torno al 87 % del PIB en 2018, frente a casi el 95 % en 2014. Los niveles globales de deuda son relativamente favorables en comparación con los niveles de otras grandes regiones económicas.
No obstante, esta imagen globalmente positiva oculta diferencias significativas en los diferentes Estados miembros, identificadas por el Semestre Europeo y el procedimiento de desequilibrio macroeconómico. La deuda privada sigue siendo elevada en algunos países. Los niveles de deuda pública siguen siendo elevados y, en varios Estados miembros, no se ajustan a los requisitos del marco presupuestario europeo.
El actual entorno de tipos de interés bajos es una oportunidad para acelerar la reducción de las ratios deuda pública en relación con el PIB mediante políticas presupuestarias sólidas y una composición de las finanzas públicas más favorable al crecimiento, transfiriendo recursos a la inversión pública. Una deuda pública más baja también reduciría las distorsiones debidas a la elevada presión fiscal y al relanzamiento de las inversiones en capital físico y humano. Además, la aplicación de reformas destinadas a modernizar las economías de la zona del euro puede ser muy útil para impulsar el potencial de crecimiento económico y crear un mayor margen presupuestario para el futuro.
En el sector privado, las políticas macroprudenciales deben fomentar el reequilibrio gradual de las posiciones de deuda. Al mismo tiempo, al tratarse de un ámbito en el que el proceso de formulación de políticas es relativamente nuevo, más que en otros, debemos tener presente que ninguna solución es obviamente correcta o incorrecta. Por lo tanto, también deberíamos examinar otras medidas que puedan ayudar a los agentes privados a reducir su endeudamiento. Por ejemplo, sería importante permitir a los particulares avanzar en la eliminación de activos tóxicos o mejorar la eficiencia de los tribunales a la hora de hacer frente a los retrasos en los préstamos no productivos.
La acción a nivel europeo puede ayudar en ambos frentes. A corto plazo, es posible apoyar e incentivar la elaboración de una política nacional sólida mediante normas presupuestarias y económicas europeas efectivas. Además, el refuerzo del mercado único, en particular mediante la profundización de las uniones bancarias y de capitales, sigue siendo uno de los instrumentos más poderosos para impulsar el crecimiento y la convergencia. Más allá del corto plazo, la creación de una oficina del Tesoro para la zona del euro puede contribuir al cumplimiento de algunas de las funciones europeas mencionadas anteriormente. Los órganos electos de Europa tendrán que decidir si quieren avanzar hacia esta integración y, en su caso, cómo y cuándo, pero este paso es necesario para el desarrollo y la prosperidad de la zona del euro.
La creación de una oficina del Tesoro apoyaría la definición y la aplicación de una estabilización macroeconómica de la zona del euro. Una función de estabilización macroeconómica de la zona del euro contribuiría a amortiguar las graves perturbaciones específicas de cada país, aumentando así la resiliencia de la UEM. La creación de este instrumento facilitaría también la introducción de un activo seguro para la zona del euro. La ventaja de utilizar para ello una herramienta fiscal de la zona del euro consiste en el hecho de que no se confunde la emisión de deuda a nivel nacional y a nivel europeo.
26. ¿Qué opinión le merecen las críticas en el sentido de que el marco de activos de garantía del BCE no resulta lo suficientemente escalonado y depende en exceso de las agencias de calificación crediticia externa?
El marco de evaluación del crédito del Eurosistema para la admisibilidad de los activos de garantía permite a los bancos movilizar una amplia gama de activos en un marco de gestión de riesgos unificado. Este marco tiene por objeto proteger el balance del BCE, garantizando al mismo tiempo una disponibilidad amplia y diversificada de activos admisibles para los bancos de la zona del euro.
Los descuentos se calibran de modo que permitan un trato equivalente de los activos en los distintos segmentos del mercado y en las categorías de riesgo de crédito, lo que permite una valoración detallada de los activos. Los bancos hacen un amplio uso de los activos de garantía con el BCE; el importe total asignado actualmente es de aproximadamente 1,5 billones de euros, más del doble del crédito total concedido por el Eurosistema. Esto es una prueba de la prudencia y eficacia del marco y de la elevada disponibilidad de activos de garantía, dado que ambas propician una aplicación armoniosa de la política monetaria.
Además de la calificación crediticia externa, las otras fuentes válidas de calidad del crédito son los sistemas internos de evaluación crediticia de los bancos centrales nacionales y los sistemas basados en calificaciones internas de las contrapartes. Por ejemplo, el Banco de Italia ha creado su sistema interno de evaluación crediticia para evaluar el riesgo de crédito de los préstamos utilizados como activos de garantía en las operaciones de política monetaria del Eurosistema. Su objetivo es limitar el riesgo financiero para el Eurosistema, permitiendo al mismo tiempo que las contrapartes que no tengan acceso a sistemas de evaluación alternativos dispongan de una cantidad mayor de activos de garantía.
Para garantizar la coherencia con los elevados requisitos de calidad crediticia del Eurosistema y la comparabilidad entre las distintas fuentes de evaluación crediticia, cada sistema de evaluación crediticia, ya sea externo o interno, está sujeto a un proceso anual de supervisión del rendimiento.
El papel de los sistemas de evaluación del crédito alternativos a las agencias de calificación crediticia puede ser plenamente apreciado si se considera que esos sistemas son particularmente pertinentes para la garantía de créditos que, sujetos a los recortes de evaluación debidamente calibrados, representan aproximadamente una cuarta parte del valor de los activos de garantía movilizados.
Este enfoque está en consonancia con las recomendaciones del Consejo de Estabilidad Financiera sobre la reducción del recurso automático a las agencias de calificación crediticia. De hecho, la dependencia de varias fuentes permite una determinación flexible e independiente de si un instrumento financiero debe ser admisible en operaciones de refinanciación. No obstante, el Eurosistema se reserva el derecho de aplicar medidas de control de riesgos, como descuentos adicionales a cualquier instrumento financiero individual o restricciones específicas a cualquier sistema de evaluación crediticia. Además, para garantizar la fiabilidad de la información utilizada, el Eurosistema somete sus fuentes de evaluación crediticia aceptadas a una revisión periódica.
Con el tiempo, este proceso ha reforzado la solidez y la transparencia de todas las fuentes de crédito válidas, de modo que el BCE pueda llevar a cabo una política monetaria de manera armoniosa y garantizar la protección de su balance.
27. ¿Cuál es su opinión acerca de la reciente evolución del tipo de cambio entre el euro y el dólar estadounidense? ¿En qué medida las consideraciones comerciales juegan un papel en la orientación de la política monetaria?
Las fluctuaciones de los tipos de cambio repercuten en los bienes y servicios importados, así como en la demanda agregada, por lo que pueden afectar a la actividad y la inflación a escala nacional. Por este motivo, el BCE debe seguir de cerca la evolución de los tipos de cambio, como viene haciendo. Sin embargo, de acuerdo con el consenso internacional en la materia, el tipo de cambio no figura entre los objetivos del BCE. Para garantizar una competencia leal y promover el comercio internacional, conviene que los mercados determinen el valor exterior del euro con arreglo a los fundamentos económicos. Todo intento de interferir en este mecanismo aumentaría el riesgo de desencadenar costosas guerras de divisas y estaría abocado al fracaso.
28. ¿Cómo evalúa los logros alcanzados por el G-20? ¿Cuál es su opinión sobre el nivel actual de coordinación entre los principales bancos centrales?
El G-20 ha desempeñado un papel clave a la hora de fomentar una respuesta común en materia de política económica a la crisis financiera que sacudió el planeta en 2008 y 2009. Además, ha sentado las bases del ambicioso programa de reforma del sistema financiero internacional y el Consejo de Estabilidad Financiera supervisa el avance y formula recomendaciones en colaboración con otros organismos de normalización.
A medida que se ha ido desvaneciendo la urgencia de la crisis, la voluntad política por colaborar estrechamente para resolver problemas comunes parece haberse debilitado. Algunos países han dado muestras de un escepticismo creciente en relación con el multilateralismo y un sistema basado en normas, mientras que varias iniciativas e instituciones multilaterales han sufrido duros golpes. Permítanme citar dos ejemplos destacados: la retirada de los Estados Unidos del Acuerdo de París y la probable parálisis del Órgano de Apelación de la OMC a partir del 11 de diciembre.
En consecuencia, no es sorprendente que los principales riesgos de revisión a la baja de las perspectivas económicas mundiales y de la zona del euro se deriven de factores externos, como las tensiones comerciales y geopolíticas, que inciden negativamente en el crecimiento y las inversiones tanto de manera directa (al reducir la demanda) como indirecta (al erosionar la confianza y aumentar la incertidumbre).
Por tanto, las instituciones y los foros multilaterales son más importantes que nunca para mantener un diálogo abierto y contribuir a preservar la estabilidad económica y financiera a escala mundial. Es necesaria una estrecha cooperación internacional para subsanar vulnerabilidades, desarrollar redes de seguridad mundiales, reducir la incertidumbre geopolítica y pertrechar nuestras economías de cara a los desafíos y los cambios estructurales que plantean la transición demográfica, la digitalización y la inteligencia artificial. En este contexto, el G-20 no ha perdido un ápice de su pertinencia. El G-20, junto con otros foros como el G-7 e instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco de Pagos Internacionales, fomenta asimismo los contactos entre las autoridades monetarias y financieras, de manera que puedan intercambiar abiertamente puntos de vista acerca de cómo abordar los retos comunes a los que se enfrentan.
29. ¿El BCE tiene que adoptar medidas concretas para impulsar el euro como moneda internacional? En caso afirmativo, ¿qué medidas pretende adoptar?
El uso del euro ya está muy extendido en los mercados internacionales. Esta situación se explica por el tamaño de la economía de la zona del euro, pero también podría ser reflejo de que los operadores del mercado consideran que el euro cuenta con el respaldo tanto de un marco político sólido y creíble como del buen funcionamiento de los mercados financieros. El BCE ya contribuye a este fenómeno mediante su política monetaria, que persigue la estabilidad, y su labor para el desarrollo de unos mercados financieros del euro estables, profundos y eficientes. Estas políticas están inscritas en el mandato del BCE y además tienen la ventaja añadida de consolidar el papel internacional del euro. El BCE supervisa periódicamente el papel internacional del euro, al que dedica un informe anual.
Una reciente investigación del BCE sugiere que la economía de la zona del euro se beneficiaría en general de un mayor protagonismo de su divisa a escala internacional. Si el euro desempeñara un papel más importante a nivel internacional, la ejecución de la política monetaria resultaría más fácil gracias a la menor repercusión de los tipos de cambio en la inflación y la mayor transmisión de los impulsos de la política monetaria. Además, podría contribuir a reducir los costes de la financiación de la deuda soberana. Por otra parte, la zona del euro y la economía mundial en general se beneficiarían de un sistema monetario internacional más equilibrado gracias a un mayor protagonismo internacional del euro.
En cualquier caso, este mayor protagonismo internacional solo puede derivarse de la evolución del mercado bajo el impulso de la demanda de los inversores. Las políticas pueden ayudar a crear las condiciones propicias para lograrlo. Una unión económica y monetaria más completa, que incluya unos mercados de capitales profundos y diversificados, así como una unión bancaria completa, apuntalada por unas políticas económicas sólidas en los Estados miembros de la zona del euro, mejorarían la resiliencia de la economía de la zona del euro, con lo que el euro resultaría más atractivo para los inversores internacionales.
30. ¿Cuáles considera que son los principales retos y oportunidades de la comunicación de los bancos centrales en el próximo periodo?
La adopción de una estrategia de comunicación transparente es una pieza clave de los bancos centrales modernos. Para empezar, como contrapeso necesario a su independencia, en las sociedades democráticas los bancos centrales deben rendir cuentas ante instituciones electas; en el contexto de la zona del euro, ante el Parlamento Europeo. Una comunicación clara y transparente contribuye asimismo a mejorar la eficacia de las actuaciones políticas, en la medida en que contribuye a encauzar las expectativas y los comportamientos de los mercados y de la ciudadanía.
Este es especialmente el caso en circunstancias excepcionales, cuando se debe recurrir a medidas complejas y sin precedentes: los motivos para adoptar estos instrumentos, sus posibles efectos secundarios y sus ventajas tanto para la economía real como para la estabilidad de precios deben explicarse minuciosamente. Por otra parte, cuando el tipo de interés alcanza o roza el límite inferior efectivo y la orientación monetaria se deriva de la aplicación combinada de varios instrumentos —como ocurre en la actualidad—, las indicaciones sobre la orientación futura de la política monetaria cobran una mayor importancia. En estas circunstancias, la comunicación se convierte en un instrumento de política monetaria por derecho propio.
El BCE ha sido pionero en la adopción de un marco de comunicación transparente desde su creación. A lo largo de los años, este marco se ha ido perfeccionando regularmente para ajustarse a un entorno en constante cambio.
Como ya he mencionado en anteriores respuestas, el BCE interactúa con el Parlamento Europeo de diversas maneras, entre ellas las audiencias trimestrales del presidente del BCE en la Comisión ECON.
Por lo que se refiere a la comunicación con los operadores del mercado y el público en general, el presidente y el vicepresidente del BCE presentan y abordan las decisiones de política monetaria (i) en las ruedas de prensa organizadas periódicamente (cada seis semanas); (ii) en las publicaciones del BCE (por ejemplo, el Boletín Económico); (iii) en los discursos de los miembros del Comité Ejecutivo. Además, hace unos años, el BCE comenzó a publicar informes detallados de sus reuniones sobre política monetaria, que ofrecen información exhaustiva sobre los debates en el Comité Ejecutivo y el análisis en que se basan sus decisiones. En los últimos años, los bancos centrales, incluidos el BCE y los bancos centrales nacionales de la zona del euro, han intensificado su labor para calar en un público cada vez más amplio, esforzándose por explicar sus medidas de manera más sencilla y recurriendo a nuevos canales de comunicación y a un lenguaje más comprensible, con el fin último de demostrar cómo las medidas de política monetaria contribuyen a mejorar la vida cotidiana de las personas.
El Banco de Italia ha participado en esta labor. Desde el inicio de la crisis, hemos reforzado nuestra interacción con el Parlamento, así como nuestra rendición de cuentas ante esta institución. Desde 2014, el Comité ha participado en 38 audiencias. Además, con el fin de mejorar nuestra comunicación con el público, nos hemos embarcado en un amplio programa para conectar con todos los ámbitos de la sociedad. Personalmente he participado en reuniones con los habitantes de varios municipios italianos para explicarles nuestras políticas y las del Eurosistema. De esta manera, damos a conocer mejor nuestras políticas entre los ciudadanos y contribuimos a que confíen más en ellas.
Además, aparecí en programas de televisión italianos para explicar al público, en lenguaje claro, en qué consisten las criptodivisas —en particular las bitcoins— y, lo que es más importante, qué riesgos entrañan.
31. ¿Cómo valoraría los efectos indirectos de la política monetaria, en especial de los Estados Unidos, para la ejecución de la política monetaria en la zona del euro?
A raíz de la creciente integración económica y financiera de la economía mundial, deben tenerse en cuenta los efectos indirectos de otras grandes regiones económicas a la hora de definir y ejecutar las políticas internas. Este es especialmente el caso de las decisiones de los Estados Unidos en materia de política monetaria, que repercuten en los mercados financieros y de divisas tanto estadounidenses como mundiales.
En sus análisis, el BCE tiene en cuenta regularmente estos efectos indirectos. Se hace un seguimiento de la evolución de otras economías, se analiza el impacto nacional de sus medidas políticas y se tienen en cuenta las implicaciones para las perspectivas relativas a la estabilidad de los precios en la zona del euro a la hora de formular la política monetaria de la zona del euro. Todas las reuniones dedicadas a política monetaria del Comité Ejecutivo incluyen una presentación y un debate exhaustivos sobre estos análisis.
Sin embargo, como ya mencionaba en mi respuesta a la pregunta n.º 27, esto no implica que el BCE deba ocuparse del tipo de cambio. El alcance de la política monetaria del BCE debe ser exclusivamente interior.
32. ¿Qué opina sobre la necesidad de garantizar una separación estricta entre la política monetaria y la supervisión bancaria y cuáles son, en su opinión, las reformas que mejorarían y favorecerían esa separación?
Creo que existían buenas razones para encomendar la supervisión bancaria al BCE, por ejemplo, las sinergias entre la función de los bancos centrales en relación con la supervisión macroprudencial (orientada al mantenimiento de la estabilidad del sistema financiero en su conjunto) y la supervisión microprudencial de cada banco. Otros motivos eran de carácter más institucional, como la necesidad de establecer un sistema europeo de supervisión en el marco de los Tratados vigentes. Gracias a esta configuración, el MUS pudo estar inmediatamente operativo aprovechando la infraestructura (por ejemplo, la tecnología y la organización administrativa) que habían ido creando el BCE y los bancos centrales nacionales.
Sin embargo, existen también riesgos: pueden surgir fallos de supervisión que empañen el buen nombre del banco central afectado y, por ende, mermen la credibilidad de la política económica, o bien pueden darse conflictos de intereses entre las decisiones en materia de política económica y de supervisión.
A la luz de la experiencia que he recabado con mi participación en las reuniones tanto del Consejo de Supervisión del MUS como del Consejo de Gobierno del BCE, considero que con la actual estructura del MUS, especialmente gracias el «principio de separación», se ha logrado un equilibrio adecuado y garantías adecuadas para minimizar estos riesgos. Me refiero, por ejemplo, a las normas y salvaguardias de procedimiento, como la separación funcional de la plantilla, el marco dedicado a la «necesidad de saber» para el intercambio de información, así como los procesos de toma de decisiones, que están diferenciados, no se llevan a cabo simultáneamente y tienen que estar rigurosamente motivados. El marco de «sin objeción» también es crucial.
El Parlamento Europeo supervisa el funcionamiento del MUS y la Comisión revisa el funcionamiento del Reglamento del MUS, incluida la aplicación del principio de separación, cada tres años. Estudiaría con amplitud de miras si necesitamos cambiar el marco actual. Hasta ahora, el principio de separación parece haber funcionado bien, pero a medida que el sector financiero y la construcción europea evolucionan, una estructura diferente puede permitir abordar mejor los objetivos —separados pero conexos— de la estabilidad de precios, la estabilidad financiera y la seguridad y solidez del sistema bancario.
33. ¿Cuál es su opinión sobre el actual marco institucional de la JERS en el seno del BCE con respecto a sus logros concretos en la supervisión macroprudencial?
La JERS fue un elemento importante de la reacción europea ante la gran crisis financiera. A lo largo de los últimos años, esta institución ha demostrado su utilidad a la hora de realizar un seguimiento exhaustivo de los riesgos para la estabilidad financiera en la Unión. Las alertas y recomendaciones formuladas por la JERS han propiciado la concepción y aplicación de los marcos de política macroprudencial de la Unión. Por ejemplo, la detección a tiempo de riesgos inmobiliarios emergentes sirve de base para las medidas específicas de las autoridades macroprudenciales nacionales.
El éxito de la JERS depende de su capacidad para analizar oportunamente información muy detallada sobre la situación de la economía y el sector financiero europeos. El papel del BCE como institución de apoyo es fundamental, ya que permite a la JERS aprovechar su experiencia, su infraestructura tecnológica y administrativa y su personal altamente cualificado. Habida cuenta de la rápida evolución del sistema financiero de un ecosistema centrado en los bancos a uno más diversificado, la misión intersectorial de la JERS resultará cada vez más importante. En un mundo de estas características, será necesario que el Sistema Europeo de Supervisión Financiera amplíe su base de conocimientos y pericia.
Desde una perspectiva institucional, los legisladores de la Unión aportan una estructura de gobernanza clara que permite a la JERS aprovechar la pericia del BCE, al tiempo que se garantiza una separación y una independencia adecuadas de los procesos de toma de decisiones y de los órganos de la JERS (el presidente del BCE preside la Junta General de la JERS en interés de la institución y el representante del BCE es el vicepresidente).
34. ¿Cómo podemos combatir los elevados niveles de préstamos dudosos, así como los riesgos en el flujo de préstamos dudosos? ¿Cómo valora el problema de los préstamos dudosos en los balances de las entidades de crédito medianas y pequeñas? En su opinión, ¿qué función podría desempeñar el BCE/MUS para solucionar este problema?
El BCE asumió la supervisión bancaria europea en un momento crítico. La crisis de la deuda soberana había concluido pero, como es habitual, sus efectos se dejaron sentir más adelante. El nivel de préstamos dudosos de las entidades significativas estuvo a punto de alcanzar en 2015 1 billón de euros en términos de valor contable bruto. Desde entonces, esta cifra se ha reducido prácticamente a la mitad (560 000 millones de euros). La tasa de préstamos dudosos descendió del 8 % a menos del 4 % en el mismo período, situándose por debajo del umbral del 5 % definido por la ABE.
La labor del BCE, que dio prioridad al asunto de los préstamos dudosos desde el primer día, ha sido fundamental para lograr esta mejora. Se establecieron unas claras pautas cualitativas y cuantitativas en cuanto a la manera en que debían actuar los bancos en relación con estos préstamos. Por otra parte, el Parlamento Europeo ha aprobado recientemente un Reglamento sobre el calendario de provisiones (mecanismo de protección del pilar 1 del Reglamento revisado sobre requisitos de capital para garantizar unos niveles de provisiones adecuados para nuevos préstamos dudosos), que probablemente sea el más exigente del mundo. Los bancos han adoptado las siguientes políticas: se han vendido préstamos dudosos, se han creado o mejorado unidades de reestructuración y se han aumentado las tasas de recuperación. Las estadísticas que he citado anteriormente son un buen indicador resumido de los progresos realizados.
La ratio de préstamos dudosos sigue estando por encima de los niveles anteriores a la crisis y sigue habiendo focos de vulnerabilidad en algunos países. En consecuencia, es importante seguir esforzándose por reducir todavía más el nivel de préstamos dudosos. Sin embargo, como ya se afirmó anteriormente, creo que los préstamos dudosos deben reducirse «lo más rápidamente posible pero no más rápidamente de la cuenta». Si se supera el límite de velocidad, podrían surgir riesgos para los bancos, que se verían obligados a vender forzosamente préstamos dudosos en los mercados secundarios para instrumentos que en algunos países siguen sin tener liquidez, resultan opacos y están en situación de oligopolio.
La reducción de los préstamos dudosos debe formar parte de una labor más amplia de las autoridades de supervisión encaminada a reducir todos los riesgos bancarios, en particular aquellos relacionados con el blanqueo de capitales, los riesgos operativos, los riesgos de mercado y los riesgos cibernéticos. Estos riesgos se tienen en cuenta en el ejercicio anual de evaluación de riesgos de los bancos supervisados por el MUS (conocido como PRES).
Sin embargo, en mi opinión, la principal enfermedad que aqueja el sector bancario europeo es la baja rentabilidad, que no puede curarse exclusivamente a base de políticas de reducción del riesgo.
En cuanto al flujo de préstamos dudosos, la ABE ha publicado recientemente directrices sobre la concesión de créditos que deberían contribuir a mejorar la calidad de los nuevos préstamos y, por ende, reducir la entrada de nuevos préstamos dudosos en el futuro. Por tanto, mi respuesta a la primera pregunta es que efectivamente debemos seguir abordando los problemas relativos a los préstamos dudosos.
Personalmente considero que también debería hacerse en el caso de las entidades menos significativas. Si bien estos bancos no están sujetos a la supervisión directa del BCE, sí que lo están a las directrices de la ABE sobre préstamos dudosos (que se redactaron después de las orientaciones del BCE sobre los préstamos dudosos de las entidades significativas y son muy similares) y al mecanismo del «calendario de provisiones». Como ya dije, en la actualidad contamos con políticas en materia de préstamos dudosos para todos los bancos, incluidas las entidades menos significativas. El resultado de esta labor salta a la vista y debemos esforzarnos por seguir avanzando por esta senda hasta la resolución del problema.
Para terminar, quisiera mencionar que la necesidad de reforzar el sistema bancario y reducir los préstamos dudosos era especialmente acuciante en Italia tras la crisis financiera y la doble recesión sufridas por la economía italiana. El Banco de Italia ha desempeñado un papel fundamental en el marco del MUS para presionar a los bancos con el objetivo de que redujeran sus préstamos dudosos a un ritmo elevado pero sostenible, así como para que reforzaran su posición de capital. En Italia, las mejoras en el balance de los bancos han sido de las más destacadas: a pesar de la moderada recuperación económica experimentada en los últimos años, el flujo anual de nuevos préstamos dudosos está por debajo del nivel previo a la crisis (en torno al 1 %). El volumen de préstamos dudosos netos también ha disminuido considerablemente; ahora se sitúa en el 4,0 % de los préstamos totales, muy por debajo de la cifra máxima de 2015.
35. ¿Cómo evalúa el alto nivel de activos de nivel 2 y nivel 3 en muchos balances bancarios? ¿Tiene debidamente en cuenta estos activos el marco de supervisión actual?
En la jerga contable, los instrumentos de nivel 3 constituyen una categoría formada tanto por activos financieros como por pasivos financieros que resultan difíciles de valorar debido a la falta de información observable para los parámetros necesarios para determinar su precio. Los activos y los pasivos de nivel 2 son en comparación más fáciles de calcular, pero tampoco disponen de precios de cotización.
Durante el segundo trimestre de 2019, el valor contable de los activos de nivel 3 de los bancos del MUS alcanzó 194 000 millones de euros, mientras que el valor de los activos de nivel 2 se situó en 3,174 billones de euros. Estos valores representan respectivamente el 0,86 % y el 14,01 % del total de activos bancarios. Los bancos del MUS también presentan pasivos de nivel 2 y nivel 3 por valores similares. Es importante destacar este aspecto, puesto que los riesgos que generan estos instrumentos (activos y pasivos) no se compensan necesariamente (por lo general no se compensan).
La clasificación de instrumentos en el nivel 2 o en el nivel 3 da una idea de su complejidad pero no significa que sean tóxicos o dudosos. Además, los activos y los pasivos de nivel 2 y de nivel 3 son instrumentos útiles para los clientes de los bancos, que los utilizan para cubrir riesgos que, de otro modo, repercutirían negativamente en su actividad y, por tanto, en la economía real.
Sin embargo, estos instrumentos pueden suponer un riesgo de valoración. Esto puede deberse a una falta de información (datos contables, prudenciales y de mercado), a deficiencias en los modelos utilizados para fijar el precio de estos instrumentos o al margen de apreciación de los bancos a la hora de clasificar estos instrumentos en virtud de las normas contables y prudenciales (los bancos tienen incentivos evidentes para utilizar este margen de apreciación en su propio beneficio). En general, estos elementos dificultan la obtención de una evaluación completa y fiable de los riesgos implícitos en estos complejos productos personalizados. Por estos motivos, el MUS supervisa de cerca las exposiciones de los bancos a los instrumentos de nivel 2 y nivel 3 y ha reforzado su control en términos de supervisión sobre ellos. A este respecto, me congratulo de que el riesgo de negociación y la valoración de activos sigan figurando entre las prioridades de supervisión del MUS en 2020, en particular mediante misiones ad hoc in situ.
36. ¿Cuáles son sus puntos de vista sobre la regulación de las entidades del sector bancario paralelo? ¿Detecta lagunas en materia de regulación y supervisión que los legisladores deban abordar a corto plazo?
La diversificación de las fuentes de financiación aleja en mayor medida a las empresas de las perturbaciones procedentes del sector bancario. En principio, una mayor cuota de financiación basada en el mercado puede ayudar también a la economía real. Por otra parte, las pymes y los hogares, que constituyen una gran parte de los prestatarios, son los clientes naturales de los bancos. Por tanto, hemos de asegurarnos de que tanto las entidades bancarias como las no bancarias evolucionen en un entorno que garantice una protección adecuada de la estabilidad financiera y de los clientes.
También debemos tener en cuenta que, en la zona del euro, una gran parte de los fondos de inversión es propiedad de bancos y de compañías de seguros. La supervisión debe impedir que las turbulencias en el sector de los fondos de inversión repercutan en las sociedades matrices. Al mismo tiempo, las autoridades de protección y supervisión de los consumidores deben velar por que las empresas matrices no interfieran en la asignación de ahorros por parte de los fondos de inversión que controlan.
Por tanto, es importante seguir de cerca los posibles riesgos derivados de esta transición hacia entidades no bancarias. En particular, es importante seguir de cerca los niveles y la dinámica de apalancamiento y liquidez en el sector financiero no bancario, y evaluar continuamente la prociclicidad y la interconexión del sistema financiero en su conjunto. En mi opinión, debemos reflexionar detenidamente sobre si tenemos suficiente información acerca de las entidades no bancarias y si existen lagunas en el marco reglamentario para abordar los riesgos tanto a nivel micro como macroprudencial. Puede resultar oportuno plantearse si deben definirse unos principios de gobernanza sólidos, a fin de garantizar que los participantes en el mercado no tengan incentivos para asumir riesgos excesivos.
37. ¿Cuáles son sus opiniones sobre los posibles pasos hacia la realización de la unión bancaria con un Sistema Europeo de Garantía de Depósitos y un mecanismo de protección presupuestaria, incluida la necesaria aplicación de la legislación vigente sobre la unión bancaria?
Creo que es necesario un Sistema Europeo de Garantía de Depósitos (SEGD) para complementar los otros dos pilares existentes de la unión bancaria y reforzar la arquitectura financiera europea. Los debates sobre el SEGD han sido infructuosos durante muchos años, y observo con gran satisfacción la dinámica que se está generando en torno a una hoja de ruta concreta para establecer un verdadero sistema europeo de garantía de depósitos. Una hoja de ruta de estas características debería incluir, como objetivo a largo plazo, la creación de un mecanismo público de protección para el SEGD (como el que se está creando para el Fondo Único de Resolución).
Los avances en este ámbito deben hacerse a un ritmo ambicioso pero realista y en paralelo a la aplicación de las medidas de reducción del riesgo establecidas en la legislación sobre la unión bancaria para los activos heredados (como los préstamos dudosos) y los colchones de pasivos recapitalizables (requisito mínimo de fondos propios y pasivos admisibles, «MREL» por sus siglas en inglés). Este planteamiento reconoce que la reducción y el reparto de riesgos son dos objetivos que se refuerzan mutuamente, por lo que deben ir de la mano: la puesta en común de los riesgos aumenta la sostenibilidad para todos. Además, debemos aprovechar esta oportunidad para encontrar soluciones a asuntos que hasta ahora no se han abordado de manera suficiente.
En mi opinión, es absolutamente prioritario revisar el marco de gestión de crisis para permitir que los bancos, independientemente de su tamaño, puedan abandonar el mercado sin que haya que recurrir al dinero de los contribuyentes ni desestabilizar el sistema financiero de los Estados miembros. De conformidad con el actual marco jurídico de la Unión, para que una crisis bancaria se gestione a través del régimen de resolución, el banco debe superar la «prueba de interés público» que realiza la Junta Única de Resolución. Esto implica que en la zona del euro, tan solo algo menos de una centena de bancos del total (de los aproximadamente 3 000 existentes) puede acogerse a la resolución. Las crisis de los 2 900 bancos restantes deben someterse a los procedimientos nacionales de insolvencia, similares a los que se aplican a las empresas no financieras. Como ya he afirmado en el pasado, considero que el modelo del Organismo federal de garantía de depósitos de los Estados Unidos constituye una valiosa referencia para la Unión en este ámbito.
Debemos plantearnos cómo estimular la integración transfronteriza de los mercados de los grupos bancarios minoristas. Esto puede exigir una mejora de la cooperación y la confianza entre las autoridades, así como la eliminación de trabas a las fusiones transfronterizas.
38. En relación con los préstamos apalancados, ¿qué riesgos ve para la estabilidad financiera y cómo deben abordarse?
Los préstamos apalancados conllevan un elevado riesgo porque se conceden a prestatarios muy endeudados. En los últimos años, los préstamos apalancados han aumentado, especialmente en los Estados Unidos, a causa de los bajos tipos de interés y de la búsqueda de rendimiento por parte de los inversores. La exposición de los 18 bancos más activos del mercado, que están sujetos a la supervisión del BCE, superaba los 300 000 millones de euros a finales de 2018. Se trata de una proporción relativamente pequeña de sus carteras de préstamos, pero es una cifra elevada en términos absolutos.
El MUS publicó en 2017 una orientación sobre préstamos apalancados para velar por que los bancos presten suficiente atención a estas exposiciones arriesgadas y realicen las provisiones adecuadas. El MUS abordará la financiación apalancada en el marco de sus prioridades de supervisión para 2020, que incluyen inspecciones específicas in situ.
Además de los riesgos a nivel bancario, los préstamos apalancados podrían plantear riesgos sistémicos debido al elevado grado de interconexión entre los inversores presentes en este mercado (por ejemplo, debido a las exposiciones indirectas a través de diversos canales). Por este motivo, apoyo plenamente las iniciativas en curso del Consejo de Estabilidad Financiera para hacer un seguimiento de los riesgos que los préstamos apalancados plantean para la estabilidad financiera. Personalmente, estaría a favor de que se realizara un esfuerzo internacional para mitigar tales riesgos, al menos mediante la publicación de principios rectores comunes.
39. ¿Qué desafíos prevé para el BCE si el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) debiera transformarse en un Fondo Monetario Europeo (FME)? ¿Qué papel atribuye a la disciplina del mercado financiero a la hora de poner precio a las emisiones de deuda soberana?
Es necesario contar con políticas presupuestarias prudentes y sólidas para garantizar que los gobiernos nacionales dispongan de margen presupuestario suficiente para enfrentar las recesiones económicas. Los mercados financieros tienen un importante papel que desempeñar a la hora de determinar el precio de los riesgos, pero sus señales podrían ser demasiado lentas y débiles o demasiado repentinas y perturbadoras. Por este motivo, la estabilidad de la zona del euro requiere un marco de gobernanza presupuestaria concebido para evitar la acumulación de desequilibrios fiscales y que funcione como un eficaz marco de gestión de crisis.
El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) desempeñó un papel fundamental en la respuesta de la zona del euro a la crisis de la deuda soberana. Los instrumentos, procedimientos y programas del MEDE ya son similares a los del FMI. Sin embargo, el MEDE no tiene una «función monetaria», con que debe evitarse denominarlo «Fondo Monetario Europeo», ya que sería engañoso y no reflejaría adecuadamente el papel y el funcionamiento del MEDE.
Aunque el MEDE fue capaz de cumplir su mandato, en el debate sobre su reforma, se prevé una revisión de su función y sus instrumentos, por ejemplo, en relación con la posibilidad de proporcionar líneas de crédito precautorias (que hasta ahora no se han utilizado nunca). Además, la reforma del MEDE prevé un mecanismo de protección para el Fondo Único de Resolución, con lo que contribuye a avanzar hacia la culminación de la unión bancaria. Así pues, una decisión positiva sobre la reforma del MEDE en diciembre de 2019 sería un paso en la buena dirección.
En el nuevo Tratado MEDE se prevé que, al ejecutar su mandato, el MEDE respete las competencias que el Derecho de la Unión atribuye a las instituciones y los órganos de la Unión, incluido el BCE. En coherencia con este objetivo, me parece razonable pasar a integrar el MEDE en el marco jurídico de la Unión y que rinda cuentas ante el Parlamento Europeo.
40. ¿Cuál es su valoración de la actuación del BCE en el contexto de los programas de asistencia financiera? ¿Cómo ve la evolución futura de una posible participación del BCE en los programas de asistencia financiera y en la supervisión posterior al programa?
Cuando los Estados miembros (y posteriormente los legisladores) solicitaron al BCE que aportara su pericia a los programas de asistencia financiera, la zona del euro atravesaba circunstancias excepcionales, ya que estaba construyendo las instituciones necesarias para este proceso y, al mismo tiempo, lidiaba con una grave crisis. En una situación tan crítica se decidió unir fuerzas y completar la experiencia de la Comisión.
Tanto en el Tratado MEDE como en el paquete legislativo sobre supervisión presupuestaria (el denominado «two-pack») se pedía al BCE que contribuyera en calidad de asesor a las tareas de la Comisión, en particular mediante: (i) la evaluación de la sostenibilidad de las deudas públicas; (ii) la negociación de un memorando de entendimiento (ME); y (iii) un seguimiento del cumplimiento de la condicionalidad asociada al paquete de ayuda financiera.
Por otra parte, el BCE no participó formalmente en el proceso de toma de decisiones en relación con las acciones y decisiones en el contexto del programa y no suscribió los memorandos de entendimiento.
Con el tiempo, la contribución del BCE se ha centrado cada vez más en las cuestiones macrocríticas y los expedientes del sector financiero. De esta manera, el BCE ha podido aprovechar su experiencia al máximo y centrarse en los temas vinculados con el sector financiero en los países del programa, facilitando así la aplicación de la política monetaria.
Al participar en la supervisión posterior al programa, tal y como establece la legislación de la Unión, el BCE puede evaluar adecuadamente las implicaciones para sus tareas y ofrecer sus conocimientos técnicos en beneficio de todas las partes interesadas.
41. ¿Cómo valora la aplicación del mecanismo de resolución bancaria en la Unión? ¿Qué opina sobre las entidades «demasiado grandes o interconectadas para quebrar», los rescates bancarios y la cuestión general de la rentabilidad del sector bancario en la Unión, y qué camino o qué arquitectura cree que debería seguirse para dar respuesta a las necesidades de la economía real y de la financiación a largo plazo?
Proteger a los contribuyentes del coste de las crisis bancarias y mantener la estabilidad financiera al mismo tiempo fue uno de los objetivos fundamentales de la creación del marco europeo de resolución y no debería ponerse en entredicho.
Aunque el marco entró en funcionamiento en 2016, todavía no se ha probado en su totalidad. Por ejemplo, todavía no se ha dado un caso complejo de resolución bancaria; ni tampoco hemos podido comprobar la eficacia del colchón de fondos propios y pasivos admisibles para garantizar la estabilidad de un banco sistémico. De la misma manera, tampoco se ha ensayado aún el funcionamiento del Fondo Único de Resolución.
A la luz de mi experiencia, creo que debemos reflexionar concienzudamente acerca de la manera en que podríamos diseñar un sistema que permita a los bancos de todos los tamaños salir del mercado, incluso en situaciones difíciles (por ejemplo, cuando no existe un comprador para el banco objeto de resolución/liquidación), sin recurrir al dinero del contribuyente ni hacer peligrar la estabilidad financiera. Como ya indiqué en mi respuesta a la pregunta n.º 37, el Organismo federal de garantía de depósitos de los Estados Unidos puede servir de modelo para la Unión en este ámbito.
En cuanto a la cuestión de las entidades «demasiado grandes para quebrar», apoyo la labor del Consejo de Estabilidad Financiera para limitar la probabilidad y las consecuencias de la quiebra de instituciones financieras sistémicas. Creo que la acumulación de colchones de capital adicionales, así como una mayor capacidad de absorción de pérdidas de los bancos de importancia sistémica contribuyen a hacer frente al problema.
Al mismo tiempo, creo que deben tomarse medidas adicionales para preservar la diversificación del sistema bancario y encontrar soluciones, en la medida de lo posible, para reducir el riesgo de desaparición de bancos pequeños y medianos, que desempeñan un papel importante en la zona del euro, donde las pymes son una pieza importante de la economía real y el empleo.
Creo que la baja rentabilidad de los bancos es actualmente el problema más acuciante del sector bancario europeo, tanto desde el punto de vista de la supervisión como de la estabilidad financiera. Por desgracia, no hay una fórmula mágica para resolver este asunto. La solución requerirá un ajuste en varios frentes.
Será necesario absorber el exceso de capacidad. Las operaciones de fusión y adquisición constituyen una herramienta importante para este fin; lamentablemente, estas operaciones se ven obstaculizadas por diversos factores, entre ellos el carácter incompleto de la unión bancaria. En consecuencia, adoptar un enfoque ambicioso para completar la unión bancaria y avanzar de verdad en la unión de los mercados de capitales enviaría una señal importante tanto a la ciudadanía como a los mercados: Europa puede ofrecer un marco más sólido, más integrado y en general mejor para la financiación de la economía real.
Los bancos también necesitan aumentar sus inversiones en digitalización para ofrecer una gama más amplia de productos, generar ingresos sostenibles y controlar su ratio coste/ingresos a medio plazo.
La calidad de la gestión y la gobernanza también resulta fundamental. La labor del MUS indica que los bancos con buena gestión y buena gobernanza obtienen una rentabilidad media más alta. También demuestra que pueden encontrarse bancos rentables en todas las clases de modelos empresariales y en la mayoría de países.
42. ¿Cómo se podría abordar con mayor eficacia la lucha contra el blanqueo de capitales, la elusión fiscal y la financiación del terrorismo en la unión bancaria? ¿Cómo deben tenerse en cuenta los riesgos de blanqueo de capitales cuando el BCE evalúe la estabilidad financiera de los bancos? ¿Es necesario centralizar la supervisión de la lucha contra el blanqueo de capitales en una única agencia o mecanismo de la Unión?
Recientemente, varios casos han demostrado que la participación en el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo puede entrañar riesgos significativos para los bancos e incluso poner en peligro su viabilidad. Por este motivo, se han multiplicado las iniciativas a escala europea para velar por una mayor solidez del marco regulador, una mayor eficacia de la supervisión en materia de lucha contra el blanqueo de capitales y una mejor coordinación entre las autoridades implicadas en la lucha contra el blanqueo de capitales y los supervisores prudenciales. El Consejo, la Comisión, el Parlamento, la ABE y el MUS, junto con las autoridades nacionales, trabajan para alcanzar estos importantes objetivos.
Para los supervisores bancarios, es crucial que el BCE siga mejorando su capacidad de evaluación de las implicaciones prudenciales para las instituciones de los riesgos vinculados con el blanqueo y la financiación del terrorismo. De hecho, el MUS incluye las faltas relativas al blanqueo de capitales o a la financiación del terrorismo entre sus prioridades de supervisión para 2020. Se está trabajando en diferentes ámbitos para que el BCE pueda comprender mejor e identificar este riesgo mientras lleva a cabo sus actividades de supervisión, en particular a la hora de autorizar entidades o evaluar las propuestas de adquisición de participaciones cualificadas y la supervisión en curso, incluido el proceso de revisión y evaluación supervisora (PRES). Es importante realizar un estudio más detenido de la relación entre el riesgo de blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo y los controles internos, los modelos de negocio y la rentabilidad, la liquidez y el riesgo operativo.
Otro ámbito importante es el intercambio de información y la cooperación con las autoridades pertinentes en materia de lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Puesto que la supervisión de la lucha contra el blanqueo de capitales no entra en el ámbito de competencias del BCE, es crucial que el BCE (y las autoridades nacionales competentes) reciban y faciliten toda la información pertinente sobre los riesgos e infracciones en materia de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo que pudieran haber detectado las autoridades nacionales. Para facilitar y mejorar el intercambio de información, se han firmado recientemente acuerdos de cooperación entre el BCE y las autoridades nacionales de lucha contra el blanqueo de capitales. Celebro este paso.
De cara al futuro, creo que es necesario un enfoque europeo más centralizado y homogéneo en materia de lucha contra el blanqueo de capitales. En primer lugar, porque el blanqueo de capitales es a menudo un fenómeno transfronterizo, por lo que su eficacia es directamente proporcional a su elemento más débil. En segundo lugar, porque un enfoque europeo simplificaría el proceso y aumentaría su eficacia.
Se ha dado un primer paso en el reciente paquete de revisión de la AEE, en el que se ha reforzado el papel de la ABE en las cuestiones relacionadas con la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. A partir de enero de 2020, la ABE se encargará de nuevas e importantes tareas, entre ellas: controlar la calidad de la supervisión nacional en materia de lucha contra el blanqueo de capitales; dar impulso a su acción de supervisión, cuando tenga indicios de infracciones graves de las normas contra el blanqueo de capitales; recopilar y almacenar de forma centralizada información sobre las deficiencias que podrían ser importantes a efectos de la lucha contra el blanqueo de capitales tanto para las autoridades prudenciales como para las de lucha contra el blanqueo de capitales; facilitar la cooperación con las autoridades de supervisión de países terceros sobre los casos transfronterizos de blanqueo de capitales y financiación de terrorismo.
Se están debatiendo propuestas sobre cómo seguir desarrollando el marco de lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo en la Unión; las apoyo plenamente. Las mejoras necesarias incluyen: (i) un mayor grado de armonización de la normativa sobre la lucha contra el blanqueo de capitales (la transformación de partes de la quinta Directiva antiblanqueo en un Reglamento uniforme y aplicable directamente sería un avance muy positivo); (ii) la convergencia de las prácticas de supervisión contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo sobre normas de alta calidad; y (iii) la creación de una nueva autoridad europea responsable de la supervisión de la lucha contra el blanqueo de capitales a escala de la Unión.
En conjunto, reforzar la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo es crucial para salvaguardar la integridad del mercado bancario y financiero europeo. El blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo puede repercutir negativamente en la seguridad y la solidez de las entidades, tal y como ha ocurrido en casos recientes. Es necesario avanzar en este ámbito lo antes posible.
43. ¿Cree que los Estados miembros que no pertenecen a la zona del euro deben cumplir condiciones adicionales antes de adherirse a esta y, con ello, a la unión bancaria, por ejemplo controlar de manera eficaz los riesgos de blanqueo de capitales, dar pruebas de tener un mercado inmobiliario comparativamente estable o controlar realmente la corrupción?
En los informes específicos de convergencia, el BCE y la Comisión evalúan los progresos en relación con los parámetros de Maastricht que realiza cada país no perteneciente a la zona del euro, así como la sostenibilidad de la convergencia. En el marco de convergencia de Maastricht, el blanqueo de capitales, la corrupción y la evolución de los precios de la vivienda ya se incluyen en el requisito adicional de integración del mercado. La razón para ello es que las actividades delictivas, como el blanqueo y la corrupción, pueden socavar la igualdad de condiciones y, por consiguiente, lastrar el potencial de crecimiento, mientras que las burbujas inmobiliarias podrían provocar desequilibrios macroeconómicos y poner en peligro la estabilidad financiera.
En noviembre de 2014 el MUS asumió la supervisión bancaria en la zona del euro. En consecuencia, en la actualidad, la adopción del euro requiere asimismo la participación en el MUS. Esto no es tarea fácil y, por consiguiente, los Estados miembros en la antesala de la adopción del euro también se adhieren a la unión bancaria, mediante la estrecha cooperación entre el BCE y la autoridad nacional competente. A tal efecto, pueden ser necesarios compromisos de reforma específicos.
La adhesión a la unión bancaria requiere una evaluación de la compatibilidad del marco jurídico nacional para garantizar que el BCE pueda ejercer sus funciones de supervisión, así como una evaluación global de los bancos que se someterán a la supervisión del BCE.
Además, un diálogo abierto entre todas las partes interesadas podría contribuir, por ejemplo, a eliminar otros posibles obstáculos a una supervisión eficaz, así como a abordar otras posibles deficiencias del marco nacional que podrían estar relacionadas con la supervisión prudencial, por ejemplo, tomando en consideración posibles carencias en la lucha contra el blanqueo de capitales.
44. ¿Una mayor integración financiera es coherente con el objetivo de la estabilidad financiera? ¿Cree que las posibles fusiones transfronterizas agravan el problema de las entidades demasiado grandes para quebrar? ¿Cuáles deberían ser los objetivos de la unión de los mercados de capitales (UMC)?
Para las labores del BCE, resulta muy pertinente lograr un mayor nivel de integración financiera, así como un funcionamiento más eficaz del sistema financiero europeo. En primer lugar, la integración financiera es un requisito previo para una transmisión fluida de la política monetaria del BCE en toda la zona del euro. Además, unos sectores bancarios más integrados y con una mayor presencia de instituciones exteriores reducen los riesgos derivados de la vinculación entre los bancos y la deuda soberana. En segundo lugar, una mayor integración contribuye al objetivo del Eurosistema de contar con un sistema ordenado de pagos en la zona del euro. En tercer lugar, gracias a la integración financiera y la mayor eficiencia en la asignación de recursos resultante, aumenta el potencial de crecimiento de la economía de la zona del euro. Por último, la diversificación del riesgo aumenta la resiliencia y la estabilidad del sistema financiero.
Por otra parte, durante la crisis se observó que, en un mercado altamente integrado, los riesgos se propagan con gran rapidez y las vulnerabilidades financieras se contagian. Esto, a su vez, aumenta la probabilidad de una crisis sistémica.
La lección que nos ha enseñado la crisis es que es necesario gestionar esta paradoja mediante el diseño de un marco adecuado para la regulación financiera y una supervisión eficaz.
A este respecto, la unión de los mercados de capitales (UMC) constituye una iniciativa fundamental para catalizar la integración y el desarrollo del sector financiero en Europa. Cuando su aplicación sea efectiva, la UMC profundizará significativamente la integración financiera y fortalecerá la unión económica y monetaria. Esto, a su vez, servirá de apoyo a las tareas del BCE al permitir una transmisión más fluida y homogénea de la política monetaria. Con la UMC también mejoraría la resiliencia del sistema financiero ya que permitiría diversificarlo, reducir el papel de los bancos y fomentar la aparición de fuentes de financiación alternativas. Por último, la culminación de la UMC es una condición necesaria para mejorar el reparto del riesgo privado y la resiliencia de la economía de la zona del euro frente a perturbaciones reales y financieras.
Para alcanzar estos objetivos, es importante establecer una ambiciosa agenda para la UMC. Ya hemos realizado algunos avances, pero es necesario ir más lejos. Entre otras cosas, debe complementarse un código normativo único para los mercados de capitales de la Unión con un refuerzo de la convergencia de supervisión y con una mejora de la legislación en materia de tributación e insolvencia, subsanando las carencias y reduciendo la heterogeneidad entre países.
La unión bancaria es otra herramienta al alcance de Europa para lograr una mayor integración y estabilidad financiera. Llevar a cabo la supervisión y la resolución bancarias a escala europea despeja el camino hacia una verdadera integración en el mercado bancario europeo, al mismo tiempo que facilita la gestión de posibles crisis bancarias transfronterizas. Además, la unión bancaria reducirá las preocupaciones relativas a los bancos demasiado grandes para quebrar y al peso relativo de los «campeones nacionales». De cara al futuro, el reto consistirá en fomentar la eficiencia mediante la mejora de las fusiones transfronterizas.
45. Muchas obligaciones privadas y públicas en Europa se caracterizan por rendimientos negativos. ¿Tiene esto implicaciones para la estabilidad financiera? Y, en caso afirmativo, ¿cómo deben abordarse?
Los datos disponibles indican que, hasta la fecha, el entorno de bajos tipos de interés ha tenido importantes efectos expansivos y que el impacto en los beneficios de los bancos medios de la zona del euro ha sido ligeramente positivo. Si bien la reducción del margen neto de intereses ha mermado sin duda algunos ingresos, la evolución positiva de la actividad económica ha dado lugar a una mejora de la concesión de préstamos, al aumento de las valoraciones de los activos y a la reducción de las provisiones para pérdidas crediticias.
El impacto en los aseguradores y los fondos de pensiones podría haber sido más pronunciado, ya que, en el pasado, en algunos países estas entidades a menudo vendieron seguros de vida y planes de pensiones de prestaciones definidas con generosas garantías. En consecuencia, en un entorno de tipos de interés bajos o negativos, pueden tener dificultades para generar beneficios lo suficientemente elevados como para poder cumplir sus obligaciones. Además, cuando bajan los tipos de interés del mercado, aumenta el valor actual neto tanto de los activos como de los pasivos. Pero en la mayoría de los casos el efecto neto (disminución de los activos menos la disminución de los pasivos) es negativo, ya que los pasivos tienden a tener un plazo de vencimiento más largo que los activos (lo que se conoce como «brecha de la duración negativa»).
Para los intermediarios y los inversores, una estrategia para abordar los tipos de interés bajos consiste en buscar el rendimiento en activos con mayor riesgo y no realizables. En cierta medida, se trata de una consecuencia positiva y buscada de la política monetaria expansiva, ya que ayuda a facilitar las condiciones de financiación, en particular para las sociedades no financieras. Pero esta tendencia también contribuye a generar riesgos y vulnerabilidades para la estabilidad financiera, que se abordan mejor mediante la aplicación específica, en su caso, de instrumentos macroprudenciales, especialmente cuando los desequilibrios se dan a nivel nacional o sectorial. De cara al futuro, el BCE tendrá que seguir supervisando el impacto de esta evolución, ya que existe una gran incertidumbre en torno a los efectos de la reducción de los tipos oficiales a valores negativos (de todos los instrumentos introducidos hasta la fecha por el Consejo de Gobierno, este es el que de verdad puede calificarse de «no convencional»).
46. ¿Qué opina de las actuales políticas del BCE en materia de prevención de conflictos de intereses en el BCE? ¿Es necesario realizar cambios?
A lo largo de los años, el BCE ha revisado y reforzado periódicamente sus normas éticas a todos los niveles, es decir, las que se aplican tanto a sus órganos de toma de decisiones (Consejo de Gobierno y Comité Ejecutivo) como al personal del BCE. El Consejo de Gobierno también ha definido normas comunes para dotar de un marco ético al Eurosistema y al MUS. En este sentido, el BCE ha adoptado recientemente un código de conducta único que exige el mismo nivel ético a los miembros del Consejo de Gobierno, del Consejo Ejecutivo y del Consejo de Supervisión.
En mi condición de antiguo miembro del Consejo de Supervisión y miembro suplente del Consejo de Gobierno, firmé este código ético. Como consecuencia de ello, se ha publicado mi calendario mensual en el sitio web del Banco de Italia, donde figuran las reuniones relacionadas específicamente con mi función en los órganos de alto nivel del BCE. Los calendarios incluyen información sobre la fecha, el nombre de los participantes u organizadores, el tema y el lugar de celebración de la reunión o el acto. Además, como indiqué en mi respuesta a la pregunta n.º 2, me atengo al código de conducta del Banco de Italia (así como al código de conducta de la IVASS, la autoridad italiana de supervisión de seguros) en materia de conflictos de intereses, confidencialidad, mandatos exteriores, política de aceptación de obsequios y otros beneficios e inversiones financieras en cumplimiento de los valores fundamentales del Banco: independencia, imparcialidad, honestidad y discreción. Siempre he considerado que estos códigos de conducta son extremadamente importantes; son una muestra clara y visible de que tanto mi labor como el funcionamiento de las instituciones para las que he trabajado se han guiado por la integridad y la imparcialidad.
El objetivo del marco establecido por el BCE consiste en garantizar que el BCE, el Eurosistema y el MUS respetan las normas más estrictas de integridad. Con este fin, las aportaciones recibidas por parte del Parlamento Europeo, el Defensor del Pueblo Europeo y otras partes interesadas competentes, como Transparencia Internacional, han sido siempre debidamente estudiadas y tenidas en cuenta.
El marco ético del BCE se revisa permanentemente para tener en cuenta las últimas novedades y las mejores prácticas. En lo que se refiere específicamente a la prevención de conflictos de intereses, creo que las normas actuales resultan adecuadas.
47. ¿Cuál será su enfoque personal del diálogo social en el BCE?
La experiencia me ha enseñado que un diálogo abierto y constructivo entre el personal y la dirección es clave para el funcionamiento eficiente de cualquier institución. Un personal satisfecho es sinónimo de productividad, decisiones de calidad y una óptima ejecución de estas. En el Banco de Italia existe un diálogo permanente con los sindicatos sobre todas las cuestiones relacionadas con el bienestar de los empleados.
Por ejemplo, la gestión de las horas de trabajo en el Banco de Italia aspira a encontrar el punto de equilibrio adecuado entre un mayor nivel de satisfacción de los trabajadores y una mayor eficiencia organizativa. Los empleados pueden distribuir sus horas de manera flexible (hora de llegada y pausa para el almuerzo flexibles), siempre y cuando sea compatible con sus compromisos de trabajo.
Considero que en los últimos años, el BCE ha tomado importantes medidas para mejorar la conciliación de la vida familiar y profesional de sus trabajadores. Personalmente, quisiera que en el BCE se trabajara principalmente en función de objetivos, dando flexibilidad a los empleados acerca de la manera de alcanzarlos.
Aprovechando mi experiencia anterior, también quisiera contribuir a desarrollar una cultura más sólida de empoderamiento e igualdad de oportunidades con independencia del género, la nacionalidad u otras distinciones. Es importante que tomemos medidas sobre la base de encuestas periódicas del personal para recabar su opinión acerca de cómo mejorar su entorno de trabajo.
48. El Parlamento Europeo desempeña un papel fundamental en la rendición de cuentas del BCE. ¿Qué conclusiones saca de la comparación con otras jurisdicciones (por ejemplo, la relación entre el Congreso y la Reserva Federal de los Estados Unidos en comparación con la relación entre el Parlamento Europeo y el BCE o entre el Parlamento británico y el Banco de Inglaterra)? ¿Qué medidas y futuras reformas, en su opinión, reforzarían la rendición de cuentas democrática del BCE ante el Parlamento Europeo?
La rendición de cuentas es una piedra angular de la banca central moderna. Un banco central debe ser independiente para llevar a cabo eficazmente su mandato de estabilidad de precios. Sin embargo, de esta independencia se deriva la obligación de explicar y justificar sus decisiones políticas a la ciudadanía y a sus representantes electos. Como tal, la rendición de cuentas constituye un fundamento esencial de la legitimidad y la eficacia de los bancos centrales independientes en el ejercicio de su mandato.
Es muy difícil comparar la rendición de cuentas de los bancos centrales entre jurisdicciones, debido a las diferencias en los marcos institucionales, los mandatos de los bancos centrales, las características de gobernanza y las bases jurídicas. En los análisis de la responsabilidad de derecho de los bancos centrales no se observan grandes diferencias entre el grado de rendición de cuentas parlamentaria del BCE, del Banco de Inglaterra y de la Reserva Federal. Sin embargo, no puede decirse lo mismo de las prácticas de hecho en materia de rendición de cuentas y su evolución a lo largo del tiempo.
Al igual que hacen la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra, el BCE informa al Parlamento Europeo mediante audiencias trimestrales públicas ante la comisión competente. Por otra parte, al contrario que la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra —que no disponen de esta posibilidad—, el presidente del BCE comparece ante el Pleno con motivo del debate sobre el informe anual del BCE. En muchas ocasiones, la Comisión ECON ha invitado a los miembros del Comité Ejecutivo a comparecer sobre temas específicos. Además, el vicepresidente presenta el informe anual del BCE a la Comisión ECON.
Los contactos entre el Parlamento Europeo y los directivos del BCE seguramente se intensifiquen con el tiempo, en consonancia con la complejidad cada vez mayor del sistema financiero tanto europeo como mundial, así como con la aparición de desafíos a la estabilidad monetaria y financiera. Si se me nombra miembro del Comité Ejecutivo del BCE, estaría encantado de mantener un diálogo abierto y constructivo con el Parlamento Europeo.
Para dar respuesta a la necesidad de realizar un control más estrecho, el BCE y el Parlamento Europeo han abierto nuevos canales de rendición de cuentas. El BCE publica sus respuestas a las preguntas escritas planteadas por los diputados al Parlamento Europeo, así como su respuesta a la Resolución del Parlamento Europeo sobre el informe anual del BCE.
El BCE también tiene disposiciones en materia de rendición de cuentas en el marco de su función de supervisor bancario. Por ejemplo, el presidente del Consejo de Supervisión comparece periódicamente ante el Parlamento Europeo y el resultado de las reuniones del Consejo de Supervisión se transmite periódicamente a la Comisión ECON.
En los últimos años se ha observado una tendencia similar en Italia. Desde el inicio de la crisis, el Banco de Italia ha reforzado sus contactos y sus actividades en materia de rendición de cuentas con el Parlamento. Entre 2014 y mediados de 2019, los miembros del Consejo participaron en 38 audiencias. Se produjeron contactos adicionales a nivel técnico entre el personal de ambas instituciones, con el fin de garantizar, por ejemplo, la disponibilidad de datos y análisis pertinentes.
Con el objetivo de mejorar nuestra comunicación con el público, nos hemos embarcado asimismo en un amplio programa para conectar con todos los ámbitos de la sociedad. Personalmente he participado en reuniones con los habitantes de varios municipios italianos para explicarles nuestras políticas y las del Eurosistema. De esta manera, damos a conocer mejor nuestras políticas entre los ciudadanos y contribuimos a que confíen más en ellas.
49. ¿Qué medidas concretas tomará el BCE para contar en el futuro con listas de preselección equilibradas desde el punto de vista del género para los principales puestos del BCE y para mejorar globalmente la diversidad de género en el BCE, dado que, en la actualidad, solo 2 de los 25 miembros del Consejo de Gobierno del BCE son mujeres? ¿Cómo piensa personalmente mejorar el equilibrio de género en el BCE? ¿Para cuándo cabría esperar los primeros resultados de su actuación en este sentido?
El equilibrio de género debe ser un objetivo para la comunidad de bancos centrales en general y para todo el gremio de economistas. En los últimos meses se ha propuesto a dos mujeres para presidir y formar parte de su Comité Ejecutivo. Esperemos que esto anime a los bancos centrales nacionales a ser más audaces en sus nombramientos de altos funcionarios.
Dadas las condiciones de partida, una composición de género equilibrada en la cúpula del BCE requiere iniciativas concretas con visión de futuro. En este sentido, celebro la reciente iniciativa del BCE de poner en marcha una beca para las mujeres en la economía, ya que contribuye a crear una reserva de talento, que es una condición previa necesaria para lograr un mejor equilibrio de género.
Debemos ser conscientes de que abordar el reto de la igualdad de género es un proyecto a medio plazo y que no se puede tomar atajos. Para mejorar el equilibrio entre hombres y mujeres, debemos apoyar desde el principio el desarrollo de la carrera profesional de las mujeres en la banca central y, más en general, en el ámbito de la economía. Esto requiere el despliegue de una amplia gama de herramientas, tales como: el establecimiento de objetivos; medidas para que el entorno bancario sea más favorable a las mujeres; una mejor conciliación entre vida familiar y vida profesional; la presentación de modelos positivos de referencia.
El Banco de Italia comenzó a abordar las cuestiones de género hace ya años. El Consejo actual ha impulsado este proceso mediante la adopción de un plan estratégico plurianual, el establecimiento de objetivos y el nombramiento de un responsable de la diversidad encargado de promover las políticas de inclusión y de apoyar el crecimiento profesional de las mujeres. Nuestras políticas internas van dirigidas cada vez más a garantizar la paridad de género a todos los niveles. La introducción de un amplio abanico de posibilidades de trabajo inteligente y la disponibilidad de servicios de asistencia infantil han contribuido a garantizar el equilibrio entre la vida profesional y la vida privada, en particular, pero no solo, de las mujeres; la introducción de programas de tutoría, la composición equilibrada en función del género de los tribunales de promoción y la introducción de objetivos para las funciones de dirección han contribuido a reducir la discriminación implícita.
Los resultados de estas políticas son tangibles: las mujeres ocupan el 30 % de los puestos directivos, el doble que hace apenas unos años; hemos superado ya nuestro objetivo del 35 % para 2022 y continuaremos mejorando (en el caso de la autoridad italiana de supervisión de seguros, de la que soy presidente, la proporción de mujeres en puestos directivos es del 50 %).
Hemos analizado en profundidad las cuestiones de género. En 2012 llevamos a cabo — y posteriormente publicamos — un amplio proyecto de investigación para medir la brecha de género en la economía italiana; estudiar los beneficios de la diversidad, tanto a nivel micro (por ejemplo, sobre la gobernanza de las empresas, en algunos aspectos del rendimiento de los bancos) como a nivel macro (por ejemplo, el impacto en el PIB de una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral); identificar las trabas a la paridad de género en la economía italiana (por ejemplo, los problemas de conciliación de la vida laboral y la vida personal, la discriminación implícita y los factores culturales). La investigación ha contribuido significativamente al debate en Italia sobre las respuestas políticas.
Entiendo que el BCE ha abordado las cuestiones de género a lo largo de los últimos años. Yo apoyaría plenamente que se siguiera mejorando la situación, mediante la mejora de la reserva interna y externa, el incremento de oportunidades para que las mujeres puedan acometer el gran número de tareas delicadas y extremadamente complejas que se llevan a cabo en un banco central: el BCE debe considerar una prioridad estratégica el atraer y desarrollar el talento femenino a todos los niveles.
Por último, el BCE también debe fomentar una diversidad de pensamiento más general. En un mundo diverso y estrechamente interconectado, las investigaciones muestran que los equipos diversos y el comportamiento integrador permiten a las organizaciones obtener mejores resultados. Los equipos diversos tienen una mayor resiliencia a la hora de evitar el pensamiento grupal y han demostrado que los procesos de toma de decisiones sólidos se les dan mejor.
50. ¿Cómo ve las posibles mejoras para la rendición de cuentas del BCE ante el Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) en cuanto a su eficiencia operativa? ¿Dónde traza la línea para el mandato del Tribunal de Cuentas Europeo?
El Tribunal de Cuentas Europeo desempeña un papel muy importante para el BCE, con arreglo a lo previsto en los Tratados de la Unión y, en particular, en el artículo 27, apartado 2, de los Estatutos del SEBC y del BCE. La evaluación independiente de la eficiencia operativa de la gestión del BCE contribuye en gran medida a la ejecución del mandato del BCE. Por consiguiente, el BCE debe seguir apoyando la labor del Tribunal de Cuentas, en particular facilitando el acceso total a todos los documentos necesarios para el ejercicio de sus funciones.
Al mismo tiempo, el TCE debe ser consciente de los límites de su mandato y respetar las prerrogativas del BCE a la hora de adoptar decisiones independientes sobre sus propias tareas.
51. ¿Cree que el BCE debería aplicar internamente las normas de la nueva Directiva sobre la protección de las personas que informen sobre infracciones del Derecho de la Unión? ¿Cuándo piensa que habrá instaurado el BCE unos procedimientos específicos para proteger a los denunciantes de irregularidades?
Una estructura sólida para la denuncia de irregularidades —que ofrezca canales de información adecuados y protección de los denunciantes de irregularidades— ayuda a reforzar la integridad y la confianza en las instituciones. Por consiguiente, el BCE, en su calidad de institución pública, debe conceder una gran importancia a que se apliquen medidas adecuadas en este ámbito. Además, los procedimientos de denuncia de irregularidades son fundamentales tanto desde el punto de vista de la gestión del riesgo como de la cultura de trabajo. Mediante sus directrices sobre el marco ético, el BCE también ha pedido a los BCN del Eurosistema y a las ANC del MUS que adopten normas y procedimientos relativos a la denuncia de irregularidades de conformidad con las disposiciones legales y reglamentarias aplicables.
En el Banco de Italia, hemos creado una página web en la que basta con seguir unas sencillas instrucciones para que los empleados y los consultores de intermediarios supervisados por el Banco de Italia u otras personas puedan informar sobre infracciones de la normativa o casos de mala gestión. El Banco de Italia garantiza la confidencialidad de los datos personales del denunciante, entre otras cosas para protegerlos de posibles represalias. Un procedimiento similar, basado en un cauce diferente, permite a los empleados y consultores del Banco de Italia señalar las irregularidades y faltas cometidas por sus compañeros o por sus superiores.
La nueva Directiva sobre denunciantes, así como las mejores prácticas, políticas y procesos de otras instituciones constituyen una referencia para el BCE a la hora de mejorar su marco de denuncia de irregularidades. Esta es una prioridad del Consejo Ejecutivo del BCE que apoyo plenamente.
52. ¿Qué opina del hecho de que, en el pasado, el Consejo ignorara una vez la opinión del Parlamento Europeo en relación con el nombramiento de un miembro del Comité Ejecutivo del BCE? ¿Aceptaría su nombramiento como presidente del BCE si el Parlamento Europeo votara en contra?
El control por parte del Parlamento Europeo sienta los cimientos para la rendición de cuentas, que —junto con la independencia— es esencial para la eficacia y legitimidad del BCE. Por estas razones, estoy impaciente por empezar a colaborar con los diputados en la Comisión ECON. Concedo un gran valor a la opinión del Parlamento Europeo como parte del proceso de nombramiento y espero que sirva de base para construir una relación franca y de confianza a lo largo de los próximos años.
Sin embargo, no me compete debatir las funciones y competencias que la legislación de la Unión concede al Consejo y el Parlamento en relación con el marco para los nombramientos. Confío en que ambas instituciones puedan llegar a un acuerdo sobre la mejor manera de avanzar en interés de la Unión Europea.
53. ¿Cree que sería adecuado que usted u otro alto cargo del BCE participase en el «Grupo de los Treinta», formado por los líderes de bancos centrales y del sector financiero, o en grupos o asociaciones de carácter similar?
Como se señala en mi respuesta a la pregunta n.º 46, todos los miembros y el personal del Comité Ejecutivo se atienen a las estrictas normas de transparencia, ética y gobernanza definidas por el BCE. Al mismo tiempo, es importante que mantengan contactos regulares y abiertos con una amplia gama de partes interesadas tanto del sector público como del privado. Esto les permite adquirir información pertinente sobre acontecimientos económicos y financieros clave.
No dispongo de información privada sobre el Grupo de los Treinta. Según su sitio web, entre sus miembros se encuentran bancos centrales de alto nivel y académicos muy respetados, y actualmente no existe ningún miembro del BCE. La cuestión ya se planteó en el pasado en este Parlamento. Necesitaría ver qué postura se adopta en el futuro cuál sobre esta importante cuestión de gobernanza.
El código único de conducta aprobado por el BCE en 2019 introdujo normas específicas sobre las relaciones con los grupos de interés para evitar posibles conflictos de intereses y malentendidos. Los miembros del Consejo Ejecutivo deben ser conscientes, en particular en sus contactos con los grupos de interés, de su independencia y de sus obligaciones de confidencialidad profesional. Además, los principios clave de la comunicación externa definidos por el BCE prevén normas específicas sobre cómo interactuar con representantes del sector privado, el mundo académico, los grupos de interés, las asociaciones y la sociedad civil.
Creo que este marco es de utilidad para el BCE y proporciona un buen equilibrio entre los valores y las obligaciones de la institución y la necesidad de establecer contactos con los representantes del sector privado. Me interesaría conocer sus opiniones si consideran que este equilibrio debe adaptarse.
54. En el pasado, el BCE ha puesto en marcha iniciativas como AnaCredit y la Iniciativa Europea de Distribución de Deuda (EDDI), que no forman parte del núcleo del mandato del BCE. ¿Cómo ve el papel del BCE en este tipo de iniciativas y dónde traza la línea de separación por cuanto respecta a las prerrogativas del legislador?
El Tratado y los Estatutos del SEBC conceden al BCE y al Eurosistema un claro mandato en relación con las infraestructuras del mercado financiero. Por otra parte, el BCE tiene un interés fundamental en obtener todos los datos necesarios para apoyar y realizar de la mejor manera posible las tareas que el Tratado le encomienda. A este respecto, el artículo 5 de los Estatutos del SEBC y del BCE requiere que el BCE, en cooperación con los bancos centrales nacionales, recopile toda la información estadística necesaria para desempeñar debidamente esas tareas. En consecuencia, tanto el mandato legal como los requisitos legales específicos del BCE permiten que el BCE pueda emprender iniciativas reguladoras en ámbitos específicos, como las estadísticas de crédito y los sistemas de pago.
Para el ejercicio de sus funciones, los bancos centrales del Eurosistema deben tener acceso a datos de alta calidad sobre la economía de la zona del euro y los mercados financieros. Sin embargo, los datos agregados no siempre describen con exactitud los acontecimientos subyacentes, ya que pueden diluir tendencias heterogéneas, específicas de cada país, sector o incluso empresa de las que podría convenir estar al tanto. Por esta razón, el panorama general puede, en ocasiones, inducir a error y aportar información engañosa al proceso de toma de decisiones. Este aspecto se ha vuelto más evidente desde el estallido de la crisis mundial, que demostró que la toma en consideración del nivel de detalle de la información en los análisis económicos y monetarios del Eurosistema puede ser extremadamente útil a efectos de la elaboración de políticas monetarias y de la vigilancia.
En el marco de la iniciativa AnaCredit se tratan datos muy pormenorizados sobre créditos, lo que ofrece información útil sobre la complejidad y la interconexión de las economías de la zona del euro y de los mercados financieros y, por tanto, podría conducir a que en el futuro se tomaran decisiones políticas con mejor conocimiento de causa y una mayor eficacia.
Estas iniciativas estadísticas deben tener plenamente en cuenta tanto la legislación de la Unión como la carga que asumen los responsables de transmitir la información. En lo que respecta al primer aspecto, es necesaria una cooperación estrecha y permanente entre el BCE y Eurostat. Esta cooperación ha facilitado hasta ahora una división eficaz del trabajo entre las dos instituciones, evitando solapamientos ineficientes o lagunas de datos. En cuanto al segundo aspecto, creo que el BCE debe seguir celebrando consultas públicas —que tan buenos frutos han dado— sobre su reglamentación en materia de estadísticas europeas para que los ciudadanos, los participantes en el mercado y otras partes interesadas tengan la oportunidad de expresar sus puntos de vista.
Por último, como se ha mencionado en respuestas anteriores, el Tratado otorga un mandato claro al BCE y al Eurosistema en relación con los sistemas de pago. Esto permite emprender iniciativas reguladoras en el ámbito de los sistemas de pago, así como actuar como catalizador del cambio. Uno de sus objetivos es seguir desarrollando normas, disposiciones y procesos armonizados. Por esta razón, el BCE está explorando en la actualidad — a través del proyecto EDDI (Iniciativa Europea de Distribución de Deuda) — la posibilidad de apoyar una emisión y distribución armonizada de instrumentos de deuda en euros en la Unión. El 22 de mayo de 2019, el BCE puso en marcha una consulta del mercado invitando a los intermediarios y demás partes interesadas a presentar sus observaciones sobre el proyecto, en particular sobre el papel que el Eurosistema podría desempeñar en el mismo. Para decidir qué medidas de seguimiento adoptar, es de gran importancia que el BCE —de conformidad con su mandato— tenga debidamente en cuenta la información facilitada durante la consulta del mercado, para estudiar si —y en qué medida— el proyecto responde al interés del sector privado.
[1] DO C ... / Pendiente de publicación en el DO.
[3] El sistema TIPS (servicio de liquidación de pagos inmediatos de TARGET) permite a los proveedores de pagos ofrecer transferencias de fondos en tiempo real y durante las veinticuatro horas del día en la zona del euro. El Banco de Italia junto con el Bundesbank, el Banco de Francia y el Banco de España se ocupan de la gestión de TARGET2 y TARGET2 Securities.
[4] La Unidad de Información Financiera italiana forma parte del Banco de Italia.

References: artículo 283
 Resolución 
 artículo 283
 artículo 130
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 Resolución 
 artículo 27
 artículo 5