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Timestamp: 2019-12-13 05:44:25+00:00

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1. ¿Cómo se describe el poder? - 2 consideraciones epistemologicas en la investigación de tipo integrativo para...
1. ¿Cómo se describe el poder?
1.1. ¿Cuáles son los ejemplos típicos de situaciones de poder? O sea: ¿qué casos, intuitivamente (presistemáticamente) reconocidos como incidentes de una relación de poder, debemos considerar como típicos?
1.2. ¿Qué factores son relevantes para el poder? ¿Cuáles son las variables de que depende el poder? ¿Recursos naturales? ¿Fuerza de trabajo? ¿Nivel técnico? ¿Fuerza represiva? ¿Ideas? Y ¿qué factores son concomitantes con el poder? ¿La organización jerárquica? ¿El privilegio? ¿El derecho? ¿La Violencia? ¿El adoctrinamiento? ¿La corrupción?
1.3. ¿Dónde rige la relación de poder? ¿En la naturaleza o sólo en la sociedad? Si lo último es el caso, ¿al nivel individual, al molecular o en ambos? O sea: ¿cuáles son los relata de la relación de poder: individuos, grupos o unos y otros?
1.4. ¿Cuál es la taxonomía del poder? ¿Cuáles son las clases de poder y de situaciones de poder, y cómo se relacionan esas clases?
2. ¿Cómo se analiza el poder?
2.1. ¿Cómo debe plantearse el problema del poder? ¿Qué punto de vista debe adoptarse? ¿Debe seleccionarse una clase especial de poder (económico, político, ideológico) o debe estudiarse el poder en general? ¿Debe estudiarse el aspecto psicológico o el aspecto social del poder, o ambos? ¿Debemos adoptar un punto de vista externo (fenomenológico) o estudiar los mecanismos del poder? En el primer caso podemos elegir como variables básicas las probabilidades de los varios medios que puede emplear la unidad y para conseguir un fin dado, y estudiar por qué se alteran esas probabilidades cuando y cae bajo el poder de x. En un paso anterior podemos desear un planteamiento más profundo, intentando analizar esos cambios de probabilidad sobre la base de los recursos que x e y pueden movilizar para alzar sus objetivos, y sobre la base de la habilidad sobre la cual manejan esos recursos.
2.2. ¿Cómo se define el poder? ¿Qué propiedades son necesarias y suficientes para caracterizar la relación de poder? Es, sin duda, una relación de orden, pero ¿qué más es? Si la definición tiene que servir como criterio operativo para reconocer el ejercicio del poder, si debe contestar a la pregunta ´¿Cómo se reconoce el poder?, entonces, los conceptos definientes tienen que ser accesibles a la observación, directa o indirectamente; en otro caso no es necesaria tal restricción. Podemos, por ejemplo, intentar la definición siguiente:
x ejerce poder sobre y en el respecto z si y sólo si el comportamiento de y en el respecto z en presencia de x difiere sensiblemente del comportamiento de y en el respecto z cuando x no está presente.. Toda definición planteará a su vez ulteriores problemas: ¿es formalmente correcta y cubre los casos típicos de poder en que estamos pensando?
2.3. ¿Cómo se mide el poder? ¿Debemos contentarnos con un concepto comparativo de poder, o podemos analizarlo para obtener rasgos objetivos cuantitativos?
En el caso de que emprendamos ese segundo camino, ¿qué unidad de poder adoptaremos?
3. ¿Cómo se interpreta el poder?
3.1. ¿Cuál es la estática del poder? ¿Cuáles son las relaciones de poder entre los miembros de un conjunto cuando éste se encuentra en equilibrio? (Búsqueda de las leyes del equilibrio de poder).
3.2. ¿Cuál es la cinemática del poder? ¿Cómo surgen las relaciones de poder y cómo cambian en el curso del tiempo? ¿Qué configuraciones son inestables y cuáles con las direcciones más probables del cambio: hacia el equilibrio o apartándose de él? (Búsqueda de las leyes de la evolución del poder).
3.3. ¿Cuál es al dinámica del poder? ¿Qué fuerzas pueden alterar la balanza del poder y qué fuerzas pueden restablecer el equilibrio? (Búsqueda de las leyes del mecanismo del poder).
Este paradigma de la estrategia de la investigación es una secuencia de tres pasos principales: descripción, análisis e interpretación. La resolución del problema de descripción requiere un repaso de los datos sociológicos e históricos relevantes, y usa instrumentos analíticos más bien elementales. Pero el éxito de las tareas descriptivas dependerá de la habilidad analítica del investigador, así como de su acervo de conocimientos. Por de pronto, tiene que reconocer que el poder no es una cosa ni una sustancia segregada por entidades poderosas, sino una relación; luego, la taxonomía del poder puede ser ruda o sutil, según que se ignore o usen ideas de la teoría de conjuntos. El segundo grupo de problemas, el análisis, es conceptual y metodológico. Una vez elaborado en este estadio un concepto afinado de poder, el investigador puede retrotraerse al estadio número uno para perfeccionar su anterior descripción. El último estadio, el de la interpretación, consiste en formular hipótesis, leyes relativas al poder, y en establecer las relaciones entre esos enunciados legaliformes: se trata de problemas de construcción. Una vez construida una teoría razonablemente satisfactoria del poder, aumentará el número de los problemas empíricos y metodológicos: en efecto habrá que someter la teoría a contrastación, tal vez no con la mera evidencia empírica ya disponible, sino con otra adicional cuya búsqueda puede ser sugerida por la teoría misma, en el caso de que esta nos sea un mero resumen fenomenológico. En el contexto de esa teoría podrán plantearse problemas más ambiciosos como: ¿Por qué se desea el poder?. y .¿cuándo y cómo empieza a cambiar tal o cual configuración de poder y en qué sentido?. Por último, la respuesta al problema de valoración: .¿En qué medida es verdadera la teoría?., Supondrá la comprobación de la adecuación de las respuestas suministradas por la teoría a las anteriores preguntas.
El anterior paradigma ilustra las tesis siguientes. (i)Los problemas científicos se presentan en grupos o sistemas. (ii) Esos sistemas tienen que analizarse hasta llegar a problemas unidad. (iii) Esos problemas. unidad tienen que ordenarse, provisionalmente, al menos. (iv) Esa ordenación, o sea, la estrategia de la resolución de problemas, tiene que establecerse de acuerdo con la naturaleza de los problemas mismos y no en respuesta a presiones extracientíficas. (v) Toda estrategia de la investigación, por modesta que sea, tiene que evitar su restricción a la mera recogida de datos, y tiene que ocuparse también de problemas conceptuales y metodológicos, y a veces de estimación.
Vamos a intentar exponer el esquema general de la resolución de problemas en la ciencia factual. El tratamiento de un problema o, por mejor decir, de un sistema problemático no empieza con el efectivo trabajo de resolución, ni termina cuando se ha hallado una solución. Pueden distinguirse cinco estadios principales: formulación, exploración preliminar, descripción, interpretación y control de la solución. Cada estadio puede dividirse a su vez en cierto número de problemas particulares; a continuación se da una lista más a título de ilustración que de enumeración completa.
1.1. ¿Qué es el problema? (identificación del programa)
1.2. ¿Cuáles son los datos? (acervo de información)
1.3. ¿Cuáles son los supuestos? (acervo de ideas)
1.4. ¿Cuáles son los medios, p. e., las técnicas? (acervo de procedimientos)
1.5. ¿Cuáles son las relaciones lógicas implicadas, p. e., entre los datos y la incógnita?
(Condiciones que relacionan los constituyentes del problema)
1.6. ¿Qué clase de solución se desea? (esquema)
1.7. ¿Qué tipo de comprobación se necesita? (identificación de la solución)
1.8. ¿Por qué se busca una solución? (finalidad)
2. Exploración preliminar
2.1. ¿Qué aspecto tiene? (búsqueda de analogías con lo conocido)
2.2. ¿Está definido? Si lo está, ¿cómo? (en el caso de conceptos)
2.3. ¿Está presupuesto? Si lo está, ¿sobre qué base? (en el caso de supuestos)
2.4. ¿Está tomado como hipótesis? Si lo está, ¿con qué evidencia favorable? (en el caso de supuestos)
2.5. ¿Es observable? (en el caso de objetos físicos)
2.6. ¿Es contable o medible? (Ídem)
2.7. ¿Cómo puede contarse o medirse? (ídem)
3.1. ¿Qué es? (correlato)
3.2. ¿Cómo es? (propiedades)
3.3. ¿Dónde está? (lugar)
3.4. ¿Cuándo ocurre? (tiempo)
3.5. ¿De qué está hecho? (composición)
3.6. ¿Cómo están sus partes .si las tiene. interrelacionadas? (configuración)
3.7. ¿Cuánto? (cantidad)
4.1. ¿Cuáles son las variables relevantes? (factores)
4.2. ¿Cuáles con los factores determinantes? (causas)
4.3. ¿Cómo están relacionadas las variables relevantes? (leyes)
4.4. ¿Cómo funciona? (mecanismo)
4.5. ¿De dónde o de qué procede? (origen físico o lógico)
4.6. ¿En qué se transforma? (predicción)
5. Control de la solución
5.1. ¿Cuál es el dominio de validez de la solución? (límites)
5.2. ¿Puede obtenerse la misma solución por otros medios? (posible comprobación independiente)
5.3. ¿Era conocida la solución? (originalidad)
5.4. ¿Es la solución coherente con el cuerpo de conocimiento aceptado? (inserción)
5.5. ¿Qué diferencia .si la supone significa la solución para el cuerpo de conocimiento accesible? (efecto)
Las cuestiones de formulación, de exploración preliminar y de control se presentan en la ciencia formal igual que en la factual (como ha mostrado G. Polya). Las tres primeras cuestiones de la exploración preliminar son comunes también a todas las ciencias, sean formales o factuales, y lo mismo puede decirse de los dos primeros problemas descriptivos.
Los problemas de interpretación de hecho son peculiares a las ciencias factuales.
Examinemos por último las analogías y las diferencias entre los problemas científicos y acertijos como las palabras cruzadas. Esto iluminará un poco más nuestro problema.
Pueden registrarse los siguientes rasgos comunes a unos y otros.
En ambos casos se presupone un cuerpo de conocimiento. Del mismo modo que una persona analfabeta no puede enfrentarse con un acertijo de palabras cruzadas, así también es muy poco frecuente que un aficionado sin preparación pueda enfrentarse con un problema científico. Los infrecuentes casos de recientes aportaciones relevantes hechas por aficionados (comportamiento animal y radioastronomía) se ha producido en campos nuevos y suponían en sus autores algún conocimiento especializado previo.
II. En ambos casos se trata de problemas suficientemente bien formulados. En el caso del juego de incógnitas es un conjunto de palabras interrelacionadas; en el caso de la ciencia, la incógnita puede ser un objeto (p. e., una fuente de ondas de radio), una propiedad (p. e., una longitud de onda), una proposición (p. e., una ley), o cualquier otra entidad valiosa cognoscitivamente. En los dos casos se conocen los constituyentes del problema, y también los medios en la mayoría de los problemas científicos.
III. El sujeto operador avanza mediante conjeturas en ambos casos. En el de las palabras cruzadas, las conjeturas consisten en suponer que determinadas palabras que cumplen la descripción dada en las instrucciones se combinan adecuadamente con las palabras restantes. En el caso del problema científico también las hipótesis tiene que satisfacer condiciones de compatibilidad: tiene que recoger los datos y tienen que ser consistentes entre ellas y con el acervo del conocimiento. En ambos casos se requiere, pues, una coherencia doble.
IV. En ambos casos se someten las conjeturas a contrastación: el sujeto operador comprueba si corresponden a los datos y a las condiciones del problema, así como si concuerdan con las demás hipótesis.
V. En ambos casos se controla la solución. En el de las palabras cruzadas, la solución se compara con la publicada por el periódico. En el caso científico, se repiten las mediciones, o se toman con otros instrumentos, y las ideas se estiman con la ayuda de otras ideas. Por lo demás, en ambos casos, el control es accesible al público.
Esas semejanzas no deben escondernos las diferencias entre juegos como las palabras cruzadas y problemas científicos. En primer lugar, en la ciencia factual nunca es definitiva la contrastación de los supuestos componentes y de la solución final: siempre es posible que aparezca evidencia falseadora, o argumentaciones desfavorables, incluso en el caso de las ideas mejor establecidas. Consiguientemente, no hay soluciones finales para problemas científicos relativos a hechos: a diferencia de la resolución de juegos y acertijos, la resolución de problemas científicos no tiene fin. En segundo lugar, la finalidad primaria de la investigación no es el entretenimiento, sino el incremento del conocimiento. A diferencia de los juegos, que son obstáculos artificiales levantados a plazo corto y con finalidad personal, los problemas científicos con obstáculos .naturales en el sentido de que se arraigan en la evolución de la cultura moderna y de que su solución puede ser socialmente valiosa. El valor que tiene la investigación como entretenimiento se da por añadidura.
No se conocen recetas infalibles para preparar soluciones correctas a problemas de investigación mediante el mero manejo de los ingredientes del problema: sólo la resolución de problemas de rutina es, por definición, una actividad en gran medida regida por reglas (Secc. 4.4). Pero pueden darse algunos consejos sobre la manipulación de los problemas de investigación para aumentar la posibilidad de éxito. Por ejemplo, la siguiente docena de reglas.
Minimizar la vaguedad de los conceptos y la ambigüedad de los signos. Seleccionar símbolos adecuados, tan sencillos y sugestivos como sea posible.
Evitar fórmulas lógicamente defectuosas.
2. Identificar las constituyentes
Señalas las premisas y las incógnitas, y escribir en forma desarrollada el generador.
3. Describir los presupuestos
Explicar los presupuestos relevantes de más importancia.
4. Localizar el problema
Determinar si el problema es sustantivo o estratégico; en el primer caso, si es empírico conceptual; en el segundo caso, si es metodológico o de valoración.
Insertar el problema en una disciplina (problema unidisciplinario) o en un grupo de disciplinas (problema interdisciplinario).
Averiguar la historia reciente del problema, si la tiene.
Elegir el método adecuado a la naturaleza del problema y a la clase de solución deseada.
Estimar por anticipado las posibles ventajas y los posibles inconvenientes de los varios métodos, si los hay.
En el caso de no tener a mano ningún método, formular el problema estratégico de arbitrar uno, y empezar por este problema.
Comprimir y simplificar los datos.
Introducir supuestos simplificadores.
Divide et impera: desmenuzar el problema en sus unidades más simples, o sea, en pasos más cortos (subproblemas).
Programar la estrategia: ordenar los problemas-unidad en orden de prioridad lógica; si esto no es posible, ordenarlos según su grado de dificultad.
9. Buscar problemas análogos y resueltos
Intentar incluir el problema dado en una clase conocida de problemas, haciendo así rutinaria la tarea.
10. Transformar el problema
Variar constituyentes y/o formulación, intentando convertir el problema dado en otro más tratable y del mismo campo. Siempre que sea posible, desplazarse hacia un problema equivalente.
Si fracasan los intentos anteriores, intentar cambiar el problema dado por un problema homólogo de otro campo, como se hace cuando un problema de fisiología humana se transfiere al terreno de la fisiología de la rana.
Comprobar si la solución es correcta o, por lo menos, razonable.
Repasar los supuestos simplificadores y, si es necesario, abandonar algunas de esas restricciones para atacar el nuevo problema más complejo que resulte.
Repetir todo el proceso y, si es posible, probar con otra técnica.
Estimar la precisión alcanzada.
Indicar posibles vías para mejorar la solución.
La primera operación, la formulación del problema, su planteamiento, es a menudo la más difícil de todas, como sabe muy bien el matemático al que se le pide que formule un modelo matemático (una teoría) sobre la base de un desordenado haz de conjeturas más o menos nebulosas y de datos relativos a hechos sociales. En la mayoría de los casos puede obtenerse una solución, aunque sea sólo aproximada, haciendo supuestos simplificadores o consiguiendo más datos: lo que rara vez se tiene al principio, particularmente en la línea de frontera de la investigación, es una formulación clara del problema.
Por regla general, el enunciado del problema llega a ser una pregunta bien formulada y clara a medida que progresa el trabajo sobre el problema mismo; muchos problemas empiezan de un modo oscuro, embrional, y terminan en una pregunta que apenas hace más que parecerse a la cruda interrogación inicial. Algunas de las demás operaciones antes referidas especialmente las de identificación de los constituyentes, descubriendo de los presupuestos, simplificación y análisis no apuntan sólo a la resolución del problema, sino también a su reformulación en una forma viable .Un buen planteamiento es la mitad de la solución., dice uno de los pocos refranes populares que son verdaderos.
La segunda operación .la identificación de los constituyentes parece trivial, pero puede ser difícil de realizar, particularmente si el problema no ha sido bien planteado. Puede ser fácil averiguar que las condiciones dadas y que relacionan los datos con las incógnitas (p.e., las ecuaciones que contienen unos y otras) son todas necesarias; pero no será tan fácil asegurarse de que son también suficientes, y de que el problema es determinado.
La tercera operación .la de descubrir los presupuestos supondrá un análisis de profundidad variable. Puede dar lugar a la reformulación del problema o incluso a su eliminación.
La cuarta operación .la localización del problema. se ejecuta automáticamente en las ciencias ya desarrolladas, pero está muy lejos de ser obvia en las disciplinas más jóvenes.
Por ejemplo, los problemas de percepción, de semántica empírica y hasta los referentes a doctrinas políticas siguen a menudo clasificándose como filosóficos. Consecuencia de esa mala localización es que se elige entonces un trasfondo de conocimiento y unos métodos inadecuados, y el problema entero se pierde. La correcta localización de problemas, particularmente en las ciencias más recientes, requiere una visión científica amplia y al día.
La quinta operación .la selección del método es, naturalmente, trivial, cuando no se conoce más que uno, pero éste no es siempre el caso: a menudo existen varios métodos o pueden desarrollarse varios para obtener soluciones equivalentes o de clases diversas (por ejemplo de varios grados de aproximación). La formulación del problema debe precisar cuál es el tipo de solución deseado. Así, por ejemplo, pueden resolverse determinadas ecuaciones para obtener soluciones analíticas compactas, si se aplica a ellas suficiente trabajo y agudeza; pero para ciertos fines (como la interpretación de las teorías) puede bastar o hasta ser preferible una solución aproximada, mientras que para otros (como la contrastación de teorías) puede bastar una solución numérica en un dominio determinado.
Por último, sino sirve ninguna técnica conocida o si ningún método conocido puede dar el tipo de solución que se desea, el investigador se ha visto honrado con un problema de clase nueva, y su atención se desplazará hacia las cuestiones estratégicas.
La sexta operación .simplificación. es crucial, porque puede dar lugar a la reformulación de un complejo y rebelde problema en la forma de una cuestión o conjunto de cuestiones más sencillas y tratables. La simplificación de problemas puede llegar a brutales amputaciones que dejen simplemente un núcleo ya sólo ligeramente parecido al problema inicial; esto suele ocurrir en la construcción de teorías, que suele empezar teniendo muy presente lo que parece esencial, aunque un examen más atento puede revelar que es secundario. Los supuestos simplificadores pueden ser grotescos en el primer estadio; así, por ejemplo, una viga real, finita y elástica, puede simplificarse, para representación teórica, concibiéndola como una viga imaginaria de longitud infinita. La eliminación de información irrelevante (.ruidos.) es parte de este estadio. A veces, la información puede ser relevante, pero, debido a la gran variedad y cantidad de los datos, hay que elegir un número menor de conjuntos de estos, o sea, hay que tomar solo unas pocas variables para empezar a trabajar; y esto implica supuestos determinados acerca de las variables que son de importancia primaria y las que son de importancia secundaria.
La séptima operación .análisis consiste en la atomización del problema dado, o sea, en su resolución en problemas más simples que no sean ulteriormente reductibles. El análisis es necesario, pero no suficiente, para obtener una solución: hay problemas de enunciado elemental que han resistido hasta el presente a todos los esfuerzos: por ejemplo, el problema consistente en demostrar que bastan cuatro colores para colorear un mapa de tal modo que no haya dos países contiguos con el mismo color. Lo que se necesita en estos casos no es una formulación más clara, ni un conjunto de problemas más simples equivalentes al problema dado, sino una teoría lo suficientemente fuerte, o una técnica de poder bastante.
La octava operación .Planear se analizó y ejemplificó en la Secc. 4.4.
La novena operación .buscar problemas análogos resueltos se relaciona con la localización del problema. Generalmente, implica el despoje de la bibliografía relevante, tarea que se está haciendo cada vez más difícil a causa del incremento exponencial del volumen de la literatura científica. En el caso de problemas difíciles o que consuman mucho tiempo, valdrá la pena confiar esta tarea a máquinas capaces de reconocer la semejanza entre problemas y de seleccionarlos y extractar la literatura relevante. Mientras no se disponga de tales máquinas, la literatura existente es de uso limitado; y, cosa aun más grave, cuando el investigador se da cuenta de su alcance puede verse enterrado por una montaña de papel.
La décima operación .transformación del problema puede resultar necesaria tanto si se ha tenido éxito en la fase anterior como si no. Los cambios de variables pueden dar lugar a una tal reformulación del problema una vez que éste se haya enunciado en forma matemática. Por ejemplo, el problema (?x) (ax2 + bx + c= 0) se transforman en el problema atómico .(?y) [y2 = (b2 - 4ac)/4a2 ] mediante el cambio de variable x = y . (b/2a); de hecho, el segundo problema es equivalente al primero y se resuelve mediante la mera extracción de una raíz cuadrada. La reformulación de un problema no afecta, por definición, al problema mismo. A veces, sin embargo, puede plantearse un problema no equivalente; por ejemplo, un término no lineal en una ecuación puede tener que despreciarse por falta de una teoría capaz de tratar la ecuación entera.
La undécima operación .exportación del problema se está haciendo cada vez más frecuente a medida que avanza la integración de las ciencias. Por ejemplo, entre grupos animales, a menudo difícil sobre la base de caracteres observables morfológicos, etológicos y superficiales en general, puede conseguirse a un nivel molecular, estudiando acaso las proteínas y sus proporciones: de este modo, un problema de sistemática zoológica, erróneamente supuesto simple, se exporta a la bioquímica y los resultados obtenidos en este campo se reconducen finalmente al campo de origen. Este procedimiento se remonta a los orígenes de la aritmética y la geometría, que se introdujeron como instrumentos para convertir operaciones empíricas de contar y medir en operaciones conceptuales.
La duodécima y última operación .control de solución se comentó en 4.4, pero merece aun una observación más. La solución puede controlarse de alguno de los modos siguientes: repitiendo las mismas operaciones, intentando un planteamiento diferente (por ejemplo, de acuerdo con otra técnica), y viendo si es razonable. La razonabilidad se estimará por lo común intuitivamente, pero en rigor sólo una teoría o un conjunto de datos pueden determinar si una solución es razonable, pues .razonable. no significa en la ciencia sino compatible con lo conocido, y el cuerpo del conocimiento contiene datos y teorías nada intuitivas.
Esto es aproximadamente todo lo que la heurística .el arte de facilitar la resolución de problemas puede decir por el momento, sin entrar en las diferencias específicas que existen entre los varios campos de la ciencia. Preguntémonos ahora por el destino de los problemas científicos.

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