Source: http://rwiener.blogspot.com/2012/05/
Timestamp: 2018-06-20 02:10:05+00:00

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Raúl Wiener: mayo 2012
Ya tenemos una respuesta a la pregunta de por qué se nombró a un ministro que se sujetó a Montesinos y que lo hizo sin leer a los que se estaba comprometiendo, y al que el presidente Ollanta en un papel que no le corresponde declaró haber “perdonado”, cuando debía haberse deshecho de él aunque sólo fuera por falta de personalidad. Pero ahora sabemos que fue precisamente por eso que lo escogieron, para que el señor Valdés volviera al papel que es el único que cree poder volver a hacer bien, que es el de provocar, declarar la emergencia y poner fuera de la ley a los dirigentes.
La escena de la conferencia de prensa de ayer sobre la crisis en Espinar con el primer ministro y los ministros de Ambiente, Vivienda, y Energía y Minas, a sus flancos, da una idea de la invisibilidad del señor Wilber Calle, que no fue invitado a pesar que los hechos de las alturas de Cusco, están teniendo a la policía como actor central. La explicación debe ser que para dar órdenes de disparar cuando no se puede abatir los bloqueos y detener las marchas con lacrimógenas y varas, para repetir la emergencia como en Cajamarca en el mes de diciembre, para hacer montajes de falsas bombas para encarcelar al alcalde dentro de calabozos al interior de la mina e impedir el viaje de Isaac Humala a Cajamarca, Valdés se las sabe todas.
El problema es que Ollanta Humala sabía esto, que al escoger al general del acta de sujeción, lo que hacía era devolverle a Valdés la dirección de la represión, después que los anteriores ministros de Interior y Defensa, puestos por él, fracasaran ruidosamente en la crisis de abril en Kepashiato. Entre las opciones que tenía el presidente estaba cortar con el estilo Valdés, cambiando el primer ministro o, por lo menos, nombrándole ministros fuera de su control. Pero prefirió volver al 10 de diciembre, cuando dejó off side a Lerner y derivó el poder hacia Valdés que tanto entonces como ahora, funcionó como un perfecto sargento.
Así que si Ollanta no quería contar otra tanda de muertos y mantener alguna vía de diálogo en Espinar y Cajamarca, escogió al peor representante, o lo hizo adrede, con lo que Saavedra y la izquierda de la izquierda empezarían a tener razón. La detención del alcalde de Espinar, Óscar Mollohuanca, luego de ofrecérsele garantías para la instalación de la mesa de diálogo en Yauri, con la presencia del presidente regional de Cusco, Jorge Acurio y la congresista Verónica Mendoza, corresponde claramente al estilo Valdés de traicionar al que confía en su palabra. Por cierto que esto le está trayendo una grave crisis con el único gobierno regional nacionalista y la bancada de esa región integrada solamente por miembros de Gana Perú, los que se han sentido utilizados para una operación represiva del premier.
El caso se hace más grave, cuando se aprecia que Valdés define su proyecto como el de “orden total antes de dialogar”, que equivale a decirle a las organizaciones que primero se rinden antes de sentarse a la mesa con los delegados del premier. No hay duda que en una cabeza como la de Valdés caben perfectamente las pruebas sembradas, los sicosociales a lo Montesinos, el trato malcriado con la bancada y los gobiernos regionales y municipales, el ministro del Interior fantasma. Todo lo que estamos viendo. El problema es: ¿dónde está Ollanta?
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 10:29 a.m. 4 comentarios:
“Ya tienen sus muertos…”, tituló el diario que quiso ponerle veinte de nota a Cabanillas cuando creyó que ella defendería la orden de desalojar la “Curva del Diablo” en Bagua, donde hubo otra mortandad para imponer el orden de las trasnacionales a las comunidades originarias, y que luego retrocedió en desorden ante el desastre aprista de la selva. Ahora culpa a los “antimineros” de querer morir, para fregar al ex-antiminero presidente Humala, pero lo que hemos visto en los videos sobre los sucesos del lunes, por lo menos una de las muertes es que un francotirador de la policía dispara a distancia a quién no lo estaba atacando, lo que indica que ha habido otros que querían por algún motivo tener sus propios muertos.
Que había exaltación y exceso en la protesta, parece que es cierto, como que el propio alcalde y los parlamentarios que protestan por las muertes, lo admiten. O sea, que los comuneros habían interpretado que el “diálogo” que le estaba ofreciendo el gobierno con viceministros y el jefe de conflictos de la PCM, era una farsa que no llevaba a ninguna parte, y que la Empresa y las autoridades de Lima tenían un doble discurso cuando les pedían integrarse a una mesa de trabajo mientras descalificaban sus demandas y los tachaban por “violentistas”. Por eso la lucha no estaba encaminada a ninguna solución. Pero alguien decidió que para romper el “empate” se requería mostrar la mano más dura, esa que hace salir a varias personas con los pies para adelante.
Pero no era verdad que hubiera algo más que piedras recogidas en el camino y desborde de masas, frente a policías con escudos, cascos y armamento de disuasión (bombas, palos y balas de goma). Las bombas molotov que oportunamente “encontró” la policía antes de detener a los principales dirigentes no han formado parte del conflicto y podría ser que se tratase de un montaje para para agravar las denuncias contra los detenidos. En todo caso nadie ha visto un policía en riesgo tal que estuviese obligado a sacar armas de fuego. Simplemente se trató de un cambio de orden respecto a las jornadas previas con las trágicas consecuencias que ya sabemos.
La hipótesis que expresé ayer de que los tiros de Espinar, también hayan sido contra Humala y su ambivalencia en el tratamiento de estos incidentes, que supone actores dentro del gobierno dispuestos a ayudar a escalar el enfrentamiento y a crear un clima de “guerra santa” contra el “violentismo” (un término tan preciso e ilustrativo como el de “narcoterrorismo” que sirven perfectamente para desorientarse frente al oponente), ha dado lugar a observaciones amigas que me dicen que Ollanta ya no tiene remedio y que está claramente en el campo de los que sirven a las grandes empresas y reprimen al pueblo. Más o menos Fujimori II o Alan García III.
Admito que el presidente está cediendo cada vez más a los que lo presionan desde la derecha, en nombre de no ceder a sus viejos partidarios y electores, que jalan desde la izquierda, y que él es el responsable de que Valdés, Castilla, Merino, Calle y otros dirijan el gobierno. Pero insisto que la situación todavía puede ser peor, lo que también significa que el impulso de la victoria electoral de hace un año aún no se ha agotado.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 4:35 p.m. No hay comentarios.:
Decía la periodista Patricia Jianot de la CNN, durante un informe sobre el Perú a mediados de la década pasada: “de acuerdo a uno de sus amigos, Alberto Venero, para Montesinos era mucho más importante controlar los medios de comunicación que las Fuerzas Armadas”.
Será por eso que en uno de sus diálogos inmortales el asesor les dice a los comandantes generales de las tres armas que sin imagen “no somos nada”. Existir o no existir, en términos políticos, significa que la televisión te tome en cuenta.
Eso implica eliminar personajes y hechos de la visión pública, pero sobre todo eliminar hasta donde sea posible la política de la preocupación ciudadana, que es lo que vemos bajo la idea de una televisión de señal abierta sin debate, pro copada por el entretenimiento y la noticia despolitizada
Por tanto a lo que se refiere Janiot es a un control no sólo para pasar las informaciones del poder y lisonjear al presidente, sino para dirigir los focos de interés de las mayorías y dejar la política en manos de una minoría.
Los vladivideos muestran un Montesinos con múltiples clientes del soborno: congresistas, magistrados, militares, empresarios y sobre todo propietarios de los medios de comunicación más importantes del país.
Las torres de dinero no eran para cualquiera, sino para la gente de la televisión donde las cifras de miles de dólares se convertían en millones. Se podía sobornar 10 congresistas sobre 60 de oposición, para voltear la correlación del Congreso; a unos cuantos supremos y presidentes de salas para dominar el Poder Judicial; pero había que evitar que hubiera un canal y algún programa de la televisión fuera de control para que el truco ya no funcionare.
Hoy mismo se mantienen muchos reflejos montesinistas cuando se observa la tendencia a la unanimidad en incontables temas (por ejemplo desfigurando la protesta de los movimientos que cuestionan a la actividad minera cómo se desarrolla actualmente; o el tema de la comida chatarra y la publicidad dirigida a los niños; o el despiadado martilleo sobre Nancy Obregón pegándole a un indefenso periodista), que da la idea de que no existe otro punto de vista.
Desde hace meses hacemos una experiencia de televisión, a contracorriente, en el Canal 11, con el programa “Radicales Libres”, pero como nos salimos del guión, tratan de que no existamos, nos niegan la publicidad estatal y privada y nos presionan en la vía judicial. Algo parecido ha sufrido LA PRIMERA durante muchos años. Y basta ver la lectura de titulares en la mañana, en varios canales, para saber que algunos no se han enterado de la presencia de este periódico.
El Doc., que sabía lo que hacía estableció un esquema para dirigir la prensa, especialmente la audiovisual: (a) una bolsa única de publicidad del Estado, que se es la base un pacto con los grandes medios; (b) reemplazo del reparto igualitario por uno con “base objetiva” en medición de audiencia, a través de una sola que en buena cuenta es la que reparte la bolsa; (c) un interlocutor institucional (Sociedad Nacional de Radio y Televisión) que hace aparecer sus intereses como los de toda la actividad periodístico-comercial.
Ahora pregúntense: ¿cuánto queda de ese esquema en las relaciones del poder y la gran prensa, hoy?
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 1:48 p.m. No hay comentarios.:
Hasta el conflicto de Sechura, el premier Valdés acumuló uno o dos muertos por cada uno de los casos que debió afrontar. Tal parece que el presidente se cansó de esta suma macabra, que contrastaba muy fuerte con el récord del gabinete anterior, y ordenó cambiar la lógica de la represión y evitar el uso de armas de fuego. Él mismo aseguró que había ordenado que no hubiera muertos en lo que estaba pasando en Espinar.
Pero como están las cosas, tal parece que las prevenciones presidenciales llegan tarde o no se entienden. No olvidar que el sábado, Ollanta se despachó diciendo que los actores políticos de Espinar eran los mismos de Cajamarca, haciendo eco a la versión de que el alcalde de la provincia pertenecía al partido del cura Arana, como si eso fuese suficiente para levantar a un pueblo y llevarlo a exponerse a los palos, las bombas y los perdigones de la policía.
La mezcla de invocaciones al diálogo y el reconocimiento de las razones históricas de las comunidades para reclamar contra las mineras ubicadas en su territorio, con acusaciones a los violentistas y afirmaciones impotentes cómo que no se puede salir de los marcos de lo firmado, han dado, lugar a una percepción del gobierno como sujeto a los intereses trasnacionales, pero no por convicción sino por debilidad.
¿Cuánto de la dureza del enfrentamiento del lado de los campesinos y pobladores urbanos viene de la comprensión de que perdieron un posible aliado en el presidente con su volteretazo en el poder y que lo que sigue para adelante es un pulseo para determinar quién es el más fuerte? Nadie puede saberlo, pero por lo que se ve en los mandos de la policía no parece haber tampoco mucho ánimo de atenerse a los límites que se les había señalado.
No olvidar que el jefe de la policía sigue siendo el mismo comensal de las Brujas de Cachiche, que viene desde que Valdés era ministro del Interior, pasó por la desafortunada gestión de Lozada y sigue en el sitio. O sea que algo tiene que ver con la casi docena de muertos en protestas sociales, frente a la ausencia de resultados en otros campos de la seguridad ciudadana y la lucha antisubversiva.
En todo caso lo que acaba de pasar es otra muestra de desorientación oficial. Claro que yo prefiero decir que este Ollanta vacilante en meterle más fuerza a la represión, es todavía alguien que puede tener algún margen para no empeorar la situación. Pero, por ahora, lo que está sobre él es una presión muy fuerte para que aplaste el movimiento y brinde un mensaje de mano dura que la derecha bruta y achorada hace tiempo quiere escuchar.
El punto es que en este momento hay una aguda crisis de credibilidad que no tiene salidas ni con más represión, ni con represión regulada, o con mesas de “diálogo” con funcionarios impotentes instalados a cientos de kilómetros del conflicto.
Para que la actual convulsión no llegue a mayores es urgente que Ollanta produzca un relevo general en el gabinete aireando el escenario cargado de nubes oscuras. Un equipo con las manos limpias de sangre y sin ataduras con los grandes intereses que deben ser regulados y fiscalizados, es algo que se pide a gritos y que se confirma en todas las encuestas. Pero el presidente sigue dudando entre Espinar y la CONFIEP.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 1:47 p.m. No hay comentarios.:
En enero del 2010, viajé a Santiago de Chile para cubrir asuntos de la segunda vuelta de la campaña electoral en ese país y descubrí, de pronto, que los medios daban más importancia que a la propia coyuntura política a las noticias que llegaban de la tremenda hecatombe producida por el terremoto en Haití, con un costo en vidas arriba de las 300 mil personas y más de un millón y medio de damnificados. El sismo había alcanzado una magnitud de 7.3 grados, inferior al que sufrimos en Pisco e Ica en el 2007, y muy por debajo del que afectaría al mismo Chile unos meses después, en el período de la transición de gobierno entre Bachelet y Piñera, que está indicado como uno de los más intensos del mundo, pero que tuvo un saldo muy inferior en víctimas, calculándose en poco más de 600 muertos.
Obviamente los haitianos que murieron en masa en las horas terribles en que se movió la tierra no cayeron solamente por el llamado “castigo de la naturaleza”. Bastaba echar una mirada al paisaje de la tragedia para darse cuenta que lo que había ocurrido era más que otra cosa un “castigo al pobreza”. La isla caribeña, antiguo territorio de esclavos, la más pobre de todas las naciones del continente había sido abatida por su terrible vulnerabilidad a cualquier impacto externo, derivada de las condiciones precarias de subsistencia. La capital Puerto Príncipe, se había caído casi totalmente y numerosas ciudades intermedias y pueblos pequeños estaban destrozados, y las vistas que yo seguía desde Santiago mostraban las pilas de cadáveres en las calles y la lucha por enterrarlos como sea, para no agregar a la destrucción alguna epidemia que multiplicara la mortandad.
Casi instantáneamente venían a mi cabeza las imágenes de Pisco y sus cientos de cadáveres que estuvieron varios días en exhibición sobre las veredas de la plaza principal, y pensaba en la negación inicial de Alan García de que hubiera ocurrido un desastre (que sí se había producido), los rimbombantes anuncios posteriores sobre el nuevo Pisco moderno y privatizado (que nunca hubo, p0ero sirvió a los planes de privatización), y los miles de pobres que luego de cubrir de tierra a los suyos quedaron ubicados en carpas y viviendas precarias porque el Estado no tenía idea de cómo resolver el problema. Y hasta hoy, como en Haití. Como si se pudiera dejar poco a poco atrás el sacudón y lo brutal de sus consecuencias pero nunca el estigma profundo de ser pobres.
El 80% de los haitianos son pobres. En el Perú se oscila cerca del 40%, con debates estadísticos que promueven los gobiernos, en Pisco los pobres deben pasar el 50% a pesar de todo el éxito agroexportador de los últimos veinte años, y en la sierra y selva hay provincias y distritos realmente haitianos. En Lima mismo, las estadísticas engañan porque de lo 9 millones un poco más de tres son pobres y viven en la precariedad y el riesgo, lo que significa el grupo más grande población desprotegida de todo el país. Cuando los sismógrafos hacen sus cuentas matemáticas y calculan entre cien mil y 300 mil víctimas de un terremoto 8.5 (más o menos como el de Japón), están pensando en la gran ciudad y sus cinturones de pobreza.
Es como si se estuviera diciendo que en los tugurios que crujen en el centro de la ciudad y en sus distritos tradicionales, así como en los cerros resbaladizos donde creció la pobreza hay un peligro de colapso masivo que sólo sirve para hacer una macabra noticia, porque no hay gobierno para el que enfrentar esta situación sea una prioridad. Haití esperó 200 años para que, como decía el poeta, le cayera de una sola vez toda la rabia de Dios y la convirtiera en mucho más pobre de lo que era y más dependiente de la presencia internacional. Dicen que el Perú está esperando más de 300 años desde el terremoto que consagró al Señor de los Milagros y el tsunami que sumergió al Callao.
Y si lo que nos quieren decir es que este tipo de golpes de la naturaleza se repiten algún día, no sólo habrá que concluir que estamos poco preparados y nos tomamos escasamente en serio los simulacros y las advertencias, sino que hay un gran sector de la población para el que ninguna prevención o ensayo previo, los cubrirá de la trampa que es dormir en una casa rajada, bajo paredes de material reblandecido o en zonas de inminente derrumbe. Esa es la pobreza que mata, a la que el programa Juntos o Pensión 65 no van a cambiarle el destino.
¿Por qué la naturaleza se ensaña con los que llevaron siempre la peor parte de la vida, porque hace más pobres a los pobres? No sólo con los terremotos o los tsunamis, sino con las inundaciones, las sequías, los friajes o las olas de calor, los ómnibus que se caen, los incendios en zonas comerciales, etc. No es que la madre de todos nosotros quiera castigar a los más castigados, sino que el orden en que vivimos consiste en que unos pierden en todos los campos y otros ganan en todos o en casi todos.
Pero cuando surge la “pobretología”, esa ciencia de los que se llenan la boca de inclusión y que creen haber descubierto que el sistema está bien pero “le falta un poco más de preocupación por los pobres”, a ninguno de sus ideólogos se le ocurre que lo que hay que corregir es lo estructural, dentro de ello la condena de vivir donde se puede y como se puede. Por tanto la “inclusión” podrá componerse de cada vez más programas que anuncian preocupación más o menos sincera por los pobres. Pero cualquiera de estos días un frenazo económico puede dejar todas esas estrategias sin recursos y no habremos avanzado nada. O peor aún, la naturaleza cobrarnos el olvido y el daño que hacemos de ella, y probarnos que lo que se necesita es transformar la realidad, generar equidad y justicia, lograr estándares razonables de vida para todos. No vaya a ser que halla que esperar el próximo terremoto para que nos demos cuenta que en estos puntos estamos yendo para atrás.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 12:48 p.m. No hay comentarios.:
Fernando Cillóniz pasará a la historia como el hombre que convirtió el sueño lambayecano de 80 años de generar empleo y alimentos en Olmos, en la realidad de Gloria y otras cuantas grandes empresas que están forjando nuevos latifundios costeños con irrigaciones pagadas por el Estado para producir etanol y otros productos que jamás irán a la mesa de las familias del departamento.
El tipo afirma amar el campo y la agricultura desde que era niño. Y hay que creerle. Lo que parece no amar para nada es al campesino dueño de la tierra y capaz de sacarle a la tierra sus mejores frutos. Ese tipo de propiedad aleja a las inversiones, piensa el caballero. Es lo que hizo la reforma agraria de los 70, que para Cillóniz es la madre de todas las desgracias.
Miren ustedes. Una reforma agraria cooperativistas, distribucionista, que puso límites a la propiedad de la tierra y exigió que los propietarios trabajaran directamente en el agro, no podía ser sino una desgracia mayor, de la que hoy felizmente gracias a la obra contrarreformista de Fujimori y operadores como el propio Cillóniz que buscan “inversionistas” en el exterior (se fue hasta los Emiratos Árabes), cuando en Lambayeque habían miles de agricultores esperando la tierra prometida y en el propio Olmos habían comunidades hoy despojadas.
Para Cillóniz lo que tenemos es que, con todos sus “defectos” (salvedad necesaria), el gobierno de Fujimori creó un modelo que funciona hasta hoy, por el cuál las irrigaciones en las que el Estado pone la plata y los ingresos los recogen los constructores y habilitadores privados (en el caso de Olmos son los mismo), terminan siendo subastados a favor de poderosos grupos de interés que hoy tienen más hectáreas que los mayores latifundios pre reforma agraria. Y todo bacán, porque aquí el truco es “atraer inversiones”.
¿Por qué no son Gloria y sus amigos los que pagan la irrigación de la que se benefician? , ¿o por qué parece tan oneroso (subsidio) cualquier gasto en crear condiciones para la pequeña o mediana producción y tan normal botar dinero para favorecer a los grandes? ¿Qué es lo que mide el progreso de los pueblos: el monto anual de inversiones, la tasa bruta de crecimiento o el nivel de vida de la gente y la satisfacción de necesidades? ¿Cómo se llegará a tener una sociedad con una amplia clase media si no se extiende la propiedad y los que tienen la manija de los grandes proyectos –como Cillóniz- la concentran orgulloso de lo que hacen?
Dice Cillóniz que en Chile también hubo reforma agraria, pero felizmente se dieron cuenta a tiempo y corrigieron el modelo. Seguramente se refiere a lo que pasó entre el período de Allende y el de Pinochet, y este último “con todos sus defectos” (¡y qué defectos!), corrigió creando la pujante agroindustria de nuestro vecino del sur. Pero obvio, don Fernando hace las abstracciones que sean necesarias y resuelve el tema de la modernización agraria con el rasero de las empresas exitosas, que penita que hubiera una masivo despojo campesino, desplazados y deportados, cuando no fusilados.
Y ahora ¿qué creen?, ¿es el campo peruano más equilibrado, justo y estable después de Olmos y Cillóniz?, ¿se ha escogido el camino del mejor desarrollo?, ¿quiénes gana y quiénes pierden, según preguntaba antes el personaje?, ¿y qué pasará después?
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 12:47 p.m. No hay comentarios.:
Los argumentos de Augusto Álvarez Rodrich (AAR) sobre por qué el Congreso no sirve para la reforma tributaria, de donde sigue que hay que darle al Ejecutivo (el MEF) facultades legislativas a pesar del riesgo de que terminemos lamentando la decisión, son tres: mediocridad, corrupción e ineficiencia. Pero si eso es así, habría que empezar más bien a discutir en serio el cierre del Congreso ya que cualquiera materia que caiga en sus manos estará atacada de estos males y producirá el peor resultado.
La presunción al lado de ellos es, por supuesto, que en el gobierno y especialmente en las “islas de excelencia” de la economía (entre ellas la propia SUNAT) están los expertos, los honestos y los eficientes que harán la chamba. Esto es mucho más ideológico que otra cosa, sobre todo en la presunción de “no corrupción”, basada en que los expertos ganan tanto dinero que no necesitan ganar más, lo que ha sido probado ene veces como falso.
Pero aquello de la “expertise” debería ser la marca de los equipos técnicos del Congreso, o de otra forma no habría jamás un mínimo balance de poder. Justamente lo que trata de probar Castilla a todos con los que se encuentra, empezando por el presidente, es que él tiene el monopolio del saber, como ya se lo hizo conocer hace poso al Contralor cuando quiso fiscalizarlo y le recomendó que mandara a sus técnicos para capacitarlos.
Claro si n el MEF están los que hacen las leyes incluidas las tributarias, los que negocian los contratos, los que cobran impuestos, los que trabajan con los bancos, los que desembolsan para los sectores, los que deciden sobre los bienes públicos, etc., entonces como diría Vargas Llosa vamos camino a la dictadura perfecta, pero en nombre del Estado de Derecho.
El Congreso se creó para limitarle al monarca las posibilidades de decidir por su cuenta los impuestos que le cobraría a los súbditos, por eso sus intenciones debían ser explicitadas ante la representación del pueblo la que decidía, sin aceptar cuentos de expertos, lo que debía hacerse. Un Congreso que capitula a su potestad de controlar los impuesto es un fantoche que tal vez esté reconociendo que desde la Constitución de 1993, es exactamente lo que AAR piensa de él.
El caso que anotamos hace algunos días sobre la ley de presupuesto, en la que el Congreso le impone a Castilla un plazo para fijar una forma de pago de las deudas sociales derivadas de sentencias judiciales pendientes de cumplimiento, muestra como el tipo respeta los fueros parlamentarios. ¿Ustedes creen que porque dice que no moverá las tasas es como para quedarse tranquilo?, ¿o porque Ollanta dijo en la “hoja de ruta” que no habrían más impuestos esto le parará la mano recaudadora?, ¿entonces para qué estudiaban un impuesto especial a las remuneraciones, mientras no quieren tocar los ingresos del capital?
En este asunto de las facultades tributarias se está jugando el mito de la tecnoburocracia que sirve a todos los gobiernos porque son los únicos eficientes y los que lucen tantos títulos de universidades extranjeras que el cándido de la revocatoria se rinde a sus pies. Pero Álvarez es más inteligente que eso y debido a ello ve riesgos que exigirían un pacto explícito de no mentir en cuento a las tasas y de pre-publicar las nuevas normas, que es como pedirle al lobo que no se coma las gallinas después que lo dejan entrar al corral. .
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 11:39 a.m. No hay comentarios.:
A estas alturas ni Castañeda ni la mayoría de la prensa de derecha cree en la revocatoria y mucho menos en Marco Tulio Gutiérrez. Sólo hay un cándido sobre la tierra que tomó en serio eso del millón de firmas del primer mes y que había tantas que se podían presentar por tramos para ir subsanando poco a poco las objeciones.
Ya estamos a dos días del fin del plazo y los revocadores no tienen firmas válidas reconocidas ya que su primera entrega la devolvieron porque no hubo respuesta a las observaciones que hizo la autoridad electoral. Don Tulio simplemente se dejó matar sus planillones sin defender la parte que se suponía podía tener alguna validez. ¿Por qué lo hizo? Obviamente porque no había un equipo político con convicción de lo que estaban haciendo y ningún partido que se jugara abiertamente por ellos. O sea se dejó la cosa en manos de aventureros que querían ganar dinero y publicidad y al final éstos quedaron solos.
El segundo paquete, con poco más de 400 mil firmas era por lo demás un monumento a la mentira. Si sabían que muchas volarían en el cotejo más elemental, porque no entregaron todo, si es que tenían mucho más, para tratar de pasar la valla. O sea se frío solito, agotando el tiempo, para decir que no pudo presentar “sus otras firmas”. Por eso ahora quiere reducir el problema a que le han demorado el conteo cuando podían haber hecho una muestra y de acuerdo al faltante hacer el agregado final.
Y hay un sólo cándido que ha hecho eco a esta “tremenda arbitrariedad” de la RENIEC y que está pidiendo cabezas al borde del cierre y haciendo comparaciones con “lo qué hubiera pasado” si el alcalde fuera de derecha y la izquierda lo quisiera revocar. ¿Qué hubiera pasado? No sé, pero esta fue una revocatoria de la derecha, de gente con dinero, de grandes medios de comunicación, pero donde nadie importante quiso poner la cara y escogieron a un malandrín.
Y ahora nadie quiere asociarse a su inminente entierro político, salvo el cándido que pierde todas las elecciones y luego declara despechados a los demás, por exigir que se cumplan los compromisos electorales. Marco Tulio, Vidal y todos los revocadores, tenían según la ley que conseguir 400 mil firmas y ni una menos. Eso no se puede controlar a través de una muestra porque no se trata de porcentajes sino de números concretos. Por eso tenían que suponer que la verificación sería firma por firma.
Y si se guardaron adicionales que probablemente ya no servirán de nada porque tienen que esperar la cuenta de las anteriores, ¿a quién se van a quejar? Ya sabemos que al cándido de esta historia. Pero ese no tiene ningún poder de decisión y ya no lo reciben en Palacio para el té de las cinco como en la época de García, cuando podía conversar con el presidente su primera página y alucinaba que influía en el poder.
Ahora nada. Ni siquiera el tal Irribarren de la RENIEC le hace algún caso o coloca su tema en la agenda. Es que para todo el mundo, se ha entendido que Marco Tulio ha perdido porque no quería ganar. ¿Se lo imaginan en la siguiente etapa organizando la campaña para revocar? Creo que nadie lo hace. Y todos dicen que mejor que la cosa haya muerto aquí. Todos menos cándido M, que como en todas las elecciones sigue creyendo que un titular de último momento puede voltear una elección.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 10:52 a.m. No hay comentarios.:
Es una especie de especialista en decirle al presidente lo que no puede hacer porque la Constituciòn, las leyes, los decretos, los tratados o, si quieren, el estatuto de la CONFIEP ya se le adelantaron. Y cualquiera diría que es un hombre apegado al derecho, al que viene de Fujimori y de los ministros de Economía de los últimos veinte años, pero en fin a alguna ley. Pero miren que de pronto nos enteramos que de acuerdo a la Sexagésima Novena Disposición Complementaria Final de la Ley 29812, Ley General de Presupuesto, el ministro Castilla se obligó luego de un tira y afloja con varios congresistas, a constituir una Comisión, junto al ministro de Justicia, para resolver en un plazo de 180 días (seis meses) un procedimiento de pago para empezar a pagar las deudas del Estado generadas por sentencias judiciales.
Es decir el MEF se había “olvidado” que hay miles de personas que ya le ganaron al Estado en todas las instancias del Poder Judicial o en la Corte Interamericana, y que deberían haber recibido las remuneraciones, pensiones u otros beneficios que se les adeudan, indemnizaciones, reparaciones y otras, a las que el gobierno no se les puede negar, pero que se niega bajo el mecanismo de no presupuestar. Por eso un tema de esta importancia está, en la parte “ómnibus” de la ley de presupuesto, donde van las cosas de las que nos estábamos “olvidando”. Y la fórmula era seis meses para organizar la información que ya debería tener organizada el MEF, al que pertenece Castilla desde hace varios años, mucho antes que llegara Humala a Palacio, y proponer un proyecto de ley para desarrollar los pagos “de acuerdo a una priorización social y sectorial”.
Aunque parezca increíble a Castilla lo enorgullece ahorrar más 12 mil millones de soles en superávit fiscal y no le incomoda incumplir con las viudas de policías y militares que tuvieron que ir hasta los tribunales para que les paguen lo que ya deberían haberles pagado, o a personas mayores que esperan un dinero para tratarse enfermedades o a trabajadores que luchan dos décadas por sus derechos. Bueno, así es el ministro, que quiere ser maestro del presidente. Pero es peor. Porque abusando de la confianza del mandatario, el 10 de abril, cumplidos 90 días del plazo legal, le hace firmar la Resolución Suprema 100-2012, para constituir recién la Comisión que ya debía estar funcionando desde inicios de año.
Y en el artículo 5, inciso 5.1., le da un plazo máximo de cinco días para instalarse, y en el 5.2., le otorga otros 180 días contados desde la instalación para emitir el informe que ya debería estar hecho, para de ahí encargarse del proyecto de ley. Pues bien, ya va a terminar mayo y la Comisión no está instalada, lo que incumple la RS 100, pero muy pronto entramos a junio y lo que habrá violado es la disposición 69 de la ley de Presupuesto, con la estafa en camino de que si se conforma ahora la Comisión tendrá seis meses adicionales para pronunciarse con lo que habrá acabado el año presupuestal. Ese es el ministro de Economía que tenemos, el que controla siete ministerios y se vanagloria de su influencia sobre la pareja presidencial. Ahora que los exministros Carranza y Fernández están denunciados por no cumplir la ley, haría bien en recordar Castilla que se puede ser poderoso por un tiempo y tener que responder luego por faltar a la ley.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 10:51 a.m. 1 comentario:
Si Ollanta fuera coherente con la manera con la que ha venido gobernando, no le quedaría otro camino que mandar a su primer ministro a atender los asuntos de la mina Oscarín. La última encuesta de Ipsos-Apoyo, es casi un grito para que el exinstructor militar del presidente deje el cargo. Más aún, la desaprobación a los actuados por el presidente con relación a la crisis de Kepashiato que alcanza 61%, demuestra que el primer ministro ya no sirve para nada, ya que la gente está empezando a echar la culpa de la cosas directamente a la cabeza del Estado. Después de todo Valdés fue una ausencia pertinaz en el mes en el que casi todo giró en torno al secuestro de los rehenes y los fracasos posteriores de las unidades policiales y militares en su intento por capturar a los secuestradores.
Un 57% de los encuestados exige la salida de Valdés contra 22% que aún lo apoya. Es probable que de aquí a julio esa brecha se haga aún más ancha. Y nadie en su sano juicio apostaría a una reversión de la imagen de alguien que precisamente carece de una atractiva imagen pública. Hace seis meses, Ollanta de sirvió de Valdés para armar un complot contra Lerner y varios de sus ministros, alrededor del asunto de Conga e imponer el estado de emergencia. Eso lució como un éxito porque obligó a replegar la huelga de los cajamarquinos e impuso una paz militarizada. Pero todos esos meses el proyecto ha estado paralizado y, a pesar de los peritos y del discurso presidencial aumentando las exigencias sobre la empresa, las posiciones que se definieron en diciembre han permanecido irreductibles. Lo único que ha cambiado es que la opinión pública ya no cree en el “método” del gobierno para manejar los conflictos.
Otro dato de la encuesta es la falta de entusiasmo hacia los nuevos ministros. El más lamentable es el caso del ministro de la carta de sujeción, Wilber Calle, que apenas es recibido con una aprobación de 19%, a pesar que el ambiente político se prestaba para recurrir a ministros militares para tareas de seguridad. Urquizo recibe una aprobación de 22%, probablemente porque nadie lo vio brillar en PRODUCE, y Triveño es recibida con un magro 25%, no obstante los títulos profesionales que la adornan. Puede decirse por tanto que no son sólo los penosos defectos de selección en que ha incurrido el presidente para rellenar el gabinete que no quería modificar, sino la insuficiencia del cambio, lo que jala para abajo a los nuevos ministros que no traen ningún nuevo aire al gobierno.
La DBA que quiere explicar lo que pasa con el argumento de la inquina de la izquierda con Valdés, debería fijarse en la encuesta que hacen sus primos hermanos de Ipsos Apoyo que advierte que el primer ministro ya es, como dirían los gringos, un muerto que camina. Los apoyos que le brinda el presidente ya no valen nada a estas alturas y son casi equivalentes a los que le extendía a Lozada y Otárola. Es verdad que la mayoría de los que impulsaron la censura en el parlamento, se asustaron de su propia faena y dijeron que se daban por bien servidos con las dos renuncias. Pero ahora ya se habrán dado cuenta que la crisis de abril no ha acabado. Y mientras no haya un cambio de fondo el presidente seguirá perdiendo aire en las encuestas que tanto ama. Y la oposición tendrá que empezar a preguntarse qué nos hacemos con Valdés.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 10:16 a.m. No hay comentarios.:
Puntualiza Martha, sin embargo, que no es que no existan malos elementos militares “como en toda Institución”, con lo cual parece que ya hizo todo el deslinde necesario con lo que pasó en los 90. Pero no. Lo que ocurrió en esa década no fue sólo que se capturó a Guzmán a Polay y se derrotó al terrorismo, que parece que para la susodicha todo lo justifica, sino que al mismo tiempo las instituciones armadas cayeron en manos de Montesinos, fueron comprometidas en una ruptura institucional que respondía a los intereses reeleccionistas de Fujimori, involucradas en graves violaciones de derechos humanos amparadas por el poder central y atravesadas por un profundo proceso de corrupción de sus mandos.
De resultas de todo esto hay generales y almirantes todavía en la cárcel y otros prófugos, Montesinos tiene abiertos más de veinte juicios y Fujimori está condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad y corrupción. Si a pesar de todo ello, Martha se jugó a la candidatura de Keiko Fujimori, con medios legítimos e ilegítimos, abusando de su poder de prensa, y si ahora apoya como si fuera un sargento al comandante Humala, es su problema. Pero no se tiene que ser necesariamente de izquierda para saber que a las Fuerzas Armadas las dañaron de raíz como decía el Ollanta de Locumba y el de las campañas electorales.
Pero como le pasó en el balance de los veinte años del 5 de abril, que lo que le recordaron es el 3 de octubre de 1968 y por supuesto otra vez a la izquierda que no dio ninguno de los dos golpes, la nota de MMM no podía dejar de mencionar al viejo fantasma: “entre quienes se rasgan las vestiduras… figuran periodistas que sí firmaron una verdadera acta de sujeción a la dictadura militar de Juan Velasco Alvarado y pusieron voluntariamente su pluma al servicio (de la)… robo-lución, vale”. Claro que ahí no hubo ningún acta, ni verdadera, ni falsa, y que el efecto de sus palabras es, como siempre, minimizar lo que pasó el 99. Pero lo más sorprendente es que la chica otra vez da la impresión de no saber por dónde pisa, porque entre esos periodistas supuestamente robolucionarios que menciona estaba su propio actual director que se distanció de la familia y siguió escribiendo en la prensa expropiada, defendiendo causas nacionales y sociales, sin robarle a nadie.
O será que sabe a quién está aludiendo y esté volviendo a pensar que en toda institución siempre hay “malos elementos”.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 12:19 p.m. No hay comentarios.:
Juan Luis Cipriani Thorne, tiene actualmente 68 años y un techo de poco menos de siete para emprender el camino al retiro. Y como ha ocurrido durante los 12 años en que ocupa el arzobispado de Lima y los ocho que ejerció el de Ayacucho, es seguro que el monseñor se las ingeniará para estar siempre en el centro de la noticia y la controversia, como no lo ha hecho ningún otro prelado precedente.
Cipriani Thorne, nació en un hogar religioso con padres vinculados con el Opus Dei y como puede adivinarse distanciado de toda medida de control de la natalidad. El actual cardenal fue el cuarto hijo de un total de once hermanos. Sus estudios de primaria se realizaron en el colegio Inmaculado Corazón en Lima y su secundaria en el Santa María Marianistas de Miraflores, considerado un plantel de alta sociedad, donde también estudió muchos años después su actual admirador periodístico Aldo Mariátegui Bosse.
Antes de enrolarse en los estudios de iglesia el monseñor tuvo una etapa de deportista, integrando la selección nacional de basquetbol en el mejor momento del Perú en esta disciplina, cuando brillaban los hermanos Duarte. Cipriani era el especialista en tiros de media distancia. En 1969, el Perú disputó el título sudamericano de básquet. Hasta 1974, Juan Luis Cipriani apuntaba a convertirse en ingeniero industrial, pero ese año produjo un viraje dirigiéndose con el apoyo de sus padres a Roma, para matricularse en la pontificia Universidad de la Santa Cruz de la Prelatura del Opus Dei en Roma (Italia), de donde siguió a la Universidad de Navarra en España, obteniendo finalmente el título de Doctor en Teología.
Para entonces ya había realizado los votos sacerdotales en España (año 1977) y poco después regresó a Lima para convertirse en profesor de teología. En 1986 fue nombrado a los 43 años, Vicario Regional del Opus Dei en el Perú y Vicecanciller de la Universidad de Piura. En 1988, el papa Juan Pablo II, muy próximo al Opus Dei, le encarga ocupar el cargo de obispo auxiliar de Ayacucho, en un contexto de guerra interna que tenía su escenario más violento en ese departamento. En 1991 ascendió a arzobispo de Ayacucho, al producirse el retiro por límite de edad de monseñor Ritcher Prada
El amigo de Fujimori
Cipriani se hizo cargo del arzobispado de Ayacucho en el momento culminante de la guerra interna. Fujimori había asumido la presidencia y Montesinos lo había convencido de que era posible derrotar a Sendero Luminoso y que eso sería clave para la legitimidad de su gobierno. Una parte importante de ese objetivo se iba a jugar en el lugar donde el todavía joven monseñor del Opus Dei acababa de convertirse en cabeza de la iglesia. Su antecesor había marcado una pauta de buenas relaciones con el comando político-militar, en circunstancias en que la mayoría de instituciones locales tenían problemas de coexistencia: municipio, poder judicial, ministerio público. Richter buscaba no involucrarse en las denuncias sobre asesinados, desaparecidos y torturados. Pero con el nuevo arzobispo la cosa fue más lejos. Un día en que los jesuitas le llevaron el caso de un señor de apellido Mansilla que había sido secuestrado por el Ejército que negaba tenerlo en su poder, Cipriani obvió a la familia de la víctima y se dirigió al sacerdote que encabezaba el grupo para acusarlo de terrorista por enseñar en la universidad San Cristóbal de Huamanga. El señor Mansilla nunca apareció.
Según el Informe Final CVR, en el frontis del Arzobispado de Ayacucho, quedó colocado un cartel que decía: "No se aceptan reclamos sobre derechos humanos" y la gente poco a poco fue entendiendo que el monseñor desconfiaba del sufrimiento de la gente e imaginaba que muchas de las denuncias que circulaban por diversas instituciones y que él no quería recoger estaban inspiradas por los comunistas, los socialistas o los senderistas que para el caso eran casi lo mismo. Su perspectiva puede resumirse en la creencia que él era el que estaba asumiendo el mayor riesgo al jugarse por los militares y no dar crédito a las campañas de desprestigio que se percibían en los medios nacionales y en los corrillos ayacuchanos.
La posición firme de Cipriani casi indistinguible a la de un capellán militar (hay grabaciones de sus discursos en los cuarteles cargadas de procacidades) llegaron a oídos de Fujimori que siempre tuvo una concepción utilizaría en sus relaciones con las estructuras religiosas. De la misma forma como se había servido de los evangelistas para llegar a la presidencia y luego ponerlos de lado, igualmente podía hacer un pacto con el evidente favorito de Roma que estaba en Ayacucho y lograr las bendiciones de la Iglesia para su política contraterrorista. Ese fue el comienzo de una amistad que se fue consolidando con el correr de los años. Juan Luis empezó a moverse cada vez más hacia Lima y a hacer declaraciones sobre temas de política nacional, mientras en Ayacucho su cartel lo eximía de responsabilidades por lo que iba pasando.
Entre las muchas veces en que quizás debió quedarse callado están aquella ocasión en que opinó que habría que restablecer la pena de muerte para los terroristas, a poco de la captura de Abimael Guzmán; o cuando justificó la amnistía al Grupo Colina y otros criminales de guerra en el año 1995, usando al Congreso que estaba a punto de retirarse; o, finalmente, cuando dijo que la Coordinadora de Derechos Humanos era una “cojudez”, y quedó en la memoria colectiva como la expresión de la manera como concebía la relación entre la iglesia y los derechos individuales.
En diciembre del año 1996, un comando de lo que quedaba del MRTA, irrumpió en una ceremonia que se desarrollaba en la casa del embajador de Japón y sometió a los asistentes (más 500, entre hombres y mujeres). En las primeras horas y días fueron saliendo una parte de los rehenes hasta que el grupo de retenidos se redujo a 72 y se inició una larga negociación para lo que se suponía era el intento por alcanzar una salida pacífica a la crisis. El gobierno de Fujimori nombró una comisión mediadora para tratar con los secuestradores y en ella se integró el arzobispo de Ayacucho que se convirtió en una presencia fundamental de esa crisis.
Cuatro meses duró la toma de la casa del embajador Aoki y durante ese tiempo Cipriani mostró habilidades políticas indiscutibles. Entraba y salía todos los días de la casa de los rehenes, llevando diversos objetos y recogiendo cartas y encargos de los que estaban dentro. Tanto fue así que se hizo sospechoso de haber introducido micrófonos y otros elementos de inteligencia que luego fueron vitales para la retoma, pero el negó desde el primer día haber cumplido ese papel. En una entrevista con el diario “El Mundo”, en Madrid, el 11 de mayo de 2007, a menos de un mes de lo que se llamó Operación Chavín de Huántar: la recuperación cruenta de la casona, con el saldo de la muerte de los 16 emerretistas (algunos de ellos presumiblemente ejecutados después de rendidos), dos militares y uno de los rehenes, Cipriani dice lo siguiente:
“-¿Diría usted que Fujimori actuó a sus espaldas?
“-Por supuesto que lo digo. Nosotros éramos los garantes de lo que se acordase. Pero no se acordó nada. Y permanentemente estuvimos fabricando una negociación. El final violento fue sorpresivo, y se coció a nuestras espaldas. Con lo cual, como garantes, nos quedamos al aire.”
Este tono podía haber augurado una ruptura entre el hombre de iglesia y el de Palacio. Pero no fue así. A pesar del dolor declarado por el monseñor y de expresiones que figuran en esa entrevista sobre su amistad con los del MRTA y su aprecio por algunos de ellos, que si se dijeran ahora motivarían un tremendo escándalo, Cipriani restituyó sus lazos con Fujimori, nunca más se quejó de haber sido “traicionado” y con los años convirtió el “hecho doloroso” del que habla en la entrevista en uno heroico y necesario. En enero de 1999, el Papa Juan Pablo II, insistió en su preferencia por el hasta ese momento solitario obispo del Opus Dei y lo designó para ocupar el cargo de arzobispo de Lima, que de alguna manera se entiende como la cabeza de la iglesia peruana.
El 29 de junio de ese año fue la ceremonia en Roma que lo consagraba para el cargo al tiempo que introducía una profunda herida en la iglesia de tradiciones muy distintas a las de Cipriani, como era la peruana, que entre otras cosas fue cuna de la llamada “teología de la Liberación”. El 21 de febrero del 2001, a instancias del Papa, fue nombrado Cardenal por un Consistorio realizado en Roma, que además le otorgó la titularidad de la Basílica de San Camilo de Lellis, convirtiéndose en aquel día en el primer miembro del Opus Dei en el mundo, en recibir el título de Cardenal.
El cardenal político
Para Cipriani no hay dudas que la Iglesia es parte de los mecanismos del poder y que el puesto en que Roma lo ha colocado está pensado para modificar la correlación interna del sacerdocio peruano, demasiado inclinado a la izquierda para los gustos de los Papas post-conciliares (Juan Pablo II y Benedicto XVI). El cardenal peruano es un instrumento de este proyecto y lo ha tratado de ejecutar rigurosamente, matizándolo con su propia marca personal que se puede apreciar en el conflicto sobre la Universidad Católica, como en la sanción al apreciado sacerdote Gastón Garatea.
Con Cipriani se han multiplicado los obispos de derecha, sean del Opus, Sodalicio y otros, pero aún así no ha podido asegurarse una mayoría que lo elija en la presidencia de la Conferencia Episcopal que es su sueño de once años. Obispos progresistas y moderados siempre le han cerrado el paso porque temen que el autoritarismo que ha impuesto en Lima se extienda a nivel nacional. Pero Juan Luis no descansa. Cree tener el techo suficiente en el cargo como para seguir batallando por el control de la Iglesia e instituciones conexas que lo obsesiona. Pero ese afán de polarizar ya le ha enajenado una buena parte de la feligresía, que puede ser respetuosa de las jerarquías pero que es consciente que el papel del monseñor, no es neutral ni ingenuo. Para nada lo es.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 12:10 p.m. No hay comentarios.:
La historia del general que firmó el acta montesinista declarando que respaldaría para toda la vida “el acto del 5 de abril de 1992” como una unánime decisión institucional y que sacaría la cara por cualquiera de sus colegas acusado de violaciones de derechos humanos en el período de la guerra interna, y que a pesar de la tormenta no ha sido capaz siquiera de reconocer su error y desligarse de su contenido, puede servir para llorar o reír (según Aldo M, la noticia le ha provocado dolor de barriga de tantas carcajadas). Al final el caso sólo habla de un Ollanta desorientado buscando aliados militares para compensar la debilidad de su gobierno.
Pero en medio de la batahola, lo que está pasando suavemente es el hecho de que, a cada crisis, se acrecienta el metastásico poder de la tecnocracia de Economía y Finanzas y del jefe del MEF, Miguel Castilla. Al principio era un asunto de quedarse a como fuere, presionando con los medios de comunicación que pedían un ministro de confianza de los mercados, ofreciéndose en privado por sus buenos contactos y su disposición a trabajar con quién sea; buscando amigos en la CAF y otros organismos para que recomienden como buen muchacho. Eso hasta el día en que le doblaron el brazo al presidente con la famosa frase: ¿o usted quiere pasar a la historia como el que destrozó el crecimiento y llevó al Perú a los tribunales internacionales?
Ahí, Castilla empezó a percibir cuál era su fuerza y lejos de la imagen de tardío profesor de economía de la pareja presidencial que han querido asignarle, su rol clave fue sembrarle de obstáculos el camino al gobernante para que supiera que esto de dirigir en asuntos económicos es como cuando los militares andan sobre campo minado y tiene que estar a su lado alguien que tenga el mapa de las bombas para no pisar el lado equivocado. Más que decirle lo que hay que hacer; Castilla es el ministro de lo que no se puede hacer. Y esa es la esencia del actual continuismo y de la sopa fría en que están terminando los programas sociales en los que tanto creía Ollanta.
Pero es en el otro juego de copamiento del poder en el que Castilla está luciendo como un experto. A cada momento en que el presidente ha debido barajar nombres de nuevos ministros, el jefe del MEF se le ha presentado para ofrecerle su asesoría para conseguirse a los mejores técnicos, que nacieron para ministros económicos. Así logró primero poner a René Cornejo en Vivienda, donde se maneja mucho dinero, y más tarde entenderse con Carlos Paredes que estaba sentado en el otro despacho de las más grandes obras. En el camino derrotó la pretensión de Burneo de sacar un ministerio de la Inclusión Social como un balance del MEF, y logró rodear a la Trivelli con toda su mancha.
De esta manera llegó al 10 de diciembre cuando voló Lerner en un pleito abierto con Valdés, y con Castilla silbando desde la tribuna. Pero la crisis, fue suya, avanzó sus piezas y colocó al nuevo ministro de Energía y Minas y nada menos que al de Trabajo. Ahora con el desastre de Otárola y Lozada (los hombres de Valdés), Castilla se ha hecho del ministerio de la Producción con Triveño. O sea siete ministerios bajo un superministro. Y todo parece normal, como si todos estuviera volviendo a su nivel, fuera de algunos sobresaltos.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 5:17 p.m. 2 comentarios:
Empezó la relativización de la corrupción militar de los 90.
Si para justificar el nombramiento como ministro de Estado de uno de los firmantes del degradante documento del 13 de marzo de 1999, se va a decir ahora que todo el alto mando militar y policial hizo lo mismo por cuidar su puesto, y que si condenamos a todos nos quedamos sin generales, ¿en qué quedará la historia del gesto de Locumba dirigido exactamente a marcar a fuego a los oficiales que cedieron a la mafia del poder y se sometieron a ella?
Pero peor es la explicación del mediático almirante Montoya, que sabe tanto de asuntos militares que lo entrevistan dos o tres veces por semana, pero que en la época de Montesinos andaba tan distraído como muchos otros con muchas estrellas y galones, y que a pesar de ello confundieron una declaración política con una lista de asistencia. Las imágenes que hay sobre dicha ceremonia son elocuentes sobre esta supuesta “confusión” con decenas de uniformados haciendo cola frente a unas mesas para poner su nombre.
¿Y qué dice a su favor el general Wilber Calle? Bueno, que él no firmó un “acta de sujeción”, y que lo rebusquen. Y es que obviamente el documento no se llamaba así, y si le clavaron esa chapa (usada muchas veces por Ollanta) era por analogía con las cartas que se descubrieron de la militancia senderista hacia Abimael Guzmán. Pero que era sujeción, lo era. No sólo porque se lo exigían Montesinos y Fujimori, sino porque su contenido los amarraba institucionalmente a sostener los peores actos del poder de los 90 y los comprometía a defenderlos.
Por ejemplo, muchos que no eran oficiales superiores en 1992, tuvieron que declarar con su firma que el golpe de Estado del 5 de abril de 1992 había sido “un acto consciente y serenamente meditado… expresión de la voluntad institucional unánime”. Es decir se comprometían con lo que no habían hecho, en un intento por cerrar toda posibilidad de discrepancia sobre el asunto. Al lado de eso además se comprometía a las instituciones militares y a la Policía a defender y proteger a sus miembros “en el caso de que se pretendiera responsabilizarlos individualmente por el apoyo institucional otorgado a la decisión del 5 de abril de 1992, lo cual se consideraría como una ofensa contra las instituciones tutelares”. Es decir, prácticamente, un segundo golpe de Estado.
Luego venía el rechazo a los oficiales en retiro que cuestionaban la manipulación y degradación de las instituciones, declarándolos infraternos y desleales; la exaltación de la amnistía montesinista de 1995, que eliminaba la responsabilidad de los militares y policías que habían intervenido en acciones de guerra sucia y violaciones de derechos humanos, incluido por cierto el Grupo Colina; y se cerraba con un pacto “sin límite de tiempo”, para defender, proteger y solidarizarse con los que pudieran ser encausados “por su participación en la lucha contra el terrorismo” .
Se puede concluir que no era una lista de asistencia, ni un documento anodino, o algo que se pueda olvidar, sobre todo en el gobierno de quién dijo que lucharía por regenerar a las instituciones militares. Pero ahí estamos. Ya la sujeción no es la de antes. Ni la gran transformación lo que parecía. El fujimorismo perdió las elecciones, pero sigue ganando batallas.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 11:41 a.m. No hay comentarios.:
A fines del mes de marzo se sabía que el gobierno anunciaría la recuperación del lote 88 para el mercado interno y los que, por la experiencia, nos hemos vuelto suspicaces con la manera como se cumplen finalmente las promesas electorales nos preguntábamos sobre qué se entregaría a cambio. No conseguimos respuesta. Y todos presenciamos el momento patriótico en el que el presidente proclamó desde el Cusco el cumplimiento de su más importante ofrecimiento de campaña.
A algunos de la DBA le molestaron ciertamente las simetrías entre esta recuperación y la de los yacimientos de Talara hace 44 años, expresadas en la presencia de militares en el campamento de Camisea y en el tono reivindicativo del discurso central. Pero, la gran diferencia era que junto al presidente estaban muy bien ubicados los representantes del Consorcio Camisea y de Perú LNG, todos los cuales parecían felices con la recuperación de la parte del Lote 88 (2.5 TCF) que se había colocado como garantía para los créditos y operaciones de exportación.
Desde hace mucho aprendí a desconfiar de las “recuperaciones” que dejan tan contentos a los que generaron el despojo. Pero el presidente Humala insiste en haber inventado una forma de hacerlo sin patear el tablero y con todo el mundo satisfecho. Esa manera es una larga negociación para lograr que la otra parte reconozca la existencia del problema y manifieste su voluntad de hallar una solución. Podríamos poner varios ejemplos, como el de hacer que Newmont asuma las responsabilidad por la suspensión del proyecto Conga en noviembre, o que la CONFIEP y las centrales ratifiquen el segundo tramo del aumento del salario mínimo.
Pero si se quiere una pieza acabada de este modelo se debe revisar obligatoriamente el DS 008-2012-EM, denominado de modificación del contrato de licencia del lote 88, cuya esencia está contenida en un solo considerando en que da cuenta que luego de las gestiones realizadas con las empresas contratistas, se recibió una carta de fecha 16 de marzo de 2012, “por la cual las empresas integrantes del Contratista del lote 88 y la empresa Perú LNG hacen saber su decisión de sustituir el compromiso de reserva del lote 88 para la exportación… por un volumen igual procedente de otros lotes …”
Más abajo decreta que “Perupetro… deberá proceder a ejecutar las acciones necesarias para reflejar en el contrato de licencia del lote 88 la comunicación de fecha 16 de marzo del 2012…” Y ahí está esa la “recuperación”, que no es el levantamiento del embargo, o la entrega de las reservas alternativas, sino una mera carta de intención, que luego deberá reflejarse en nueva redacción del contrato. Pero digámoslo claramente, la razón por la que PPK y otros le metieron mano al lote que estaba consignado para el uso nacional, fue que no había suficientes reservas probadas en otros lotes trabajados por los exportadores. Hoy la situación sigue siendo básicamente la misma y nadie sabe cuándo habrá condiciones para liberar un poco más de la cuarta parte del lote 88, lo que limita los proyectos de desarrollo a partir del gas natural.
Puede que el presidente haya creído realmente que esto es un paso de recuperación. Pero estoy seguro que algunos ministros y viceministros habrán brindado en privado por la manera en que le sacaron la vuelta a la principal bandera de la Gran Transformación.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 10:34 a.m. No hay comentarios.:
El gabinete Valdés estaba repartido en tres bloques: (a) el del premier, que abarcaba a los ministros de Defensa e Interior, que fueron sus inmediatos colaboradores durante su paso por Interior; (b) el de Abugattás o, si se quiere, de la bancada de Gana Perú, que ocupaban el ministerio de la Mujer y el de Producción; (c) el del ministro Castilla, que acumuló el paquete más fuerte (MEF, Energía y Minas, Vivienda, Trabajo, Inclusión Social y en cierta forma Transportes y Comunicaciones). El resto quedaba más o menos suelto, bailando con su propio pañuelo y sin padrino que los proteja.
La crisis de abril despedazó el bloque de Valdés y lo redujo a él mismo; el dúo nacionalista por su lado se mantuvo, aunque una de sus piezas se cambió de sitio, en una demostración acabada de la poca verdad que hay en aquellos que aseguran que los ministros son escogidos por su capacidad técnica y su especialidad en el ramo; finalmente el bloque grande de Castilla ha sumado un nuevo ministerio con el PRODUCE, que ahora dirige la abogada Gladys Triveño tras haber sido funcionaria destacada de Indecopi y consultora del MEF. Y como si requiriese un aval público, su colega Cecilia Blume ha celebrado su nombramiento en nombre de las cualidades profesionales de la nueva ministra, haciendo sospechar que algo ha tenido que ver con su selección.
Del general Wilber Calle hay escasa referencia, salvo que parece haber sido parte de la cúpula militar de Fujimori, esa que el comandante Ollanta Humala denunció en Locumba por haber corrompido a las instituciones armadas. En todo caso se trata, como Triveño, de un viceministro elevado a un nivel superior. En el diseño del Estado los viceministerios debían ser las entidades técnicas que acompañan la gestión política del ministro. No se suponía tampoco que los viceministros sustituyeran a los ministros que renuncian. Pero con este gobierno se está viendo un intercambio de puestos entre ministros y viceministros, que a mucho les lleva a decir que el presidente Humala no tiene cuadros de reemplazo y por eso vuelve a raspara la olla del viejo Estado.
Pero si se habla en serio, Ollanta puede convocar muchísimo más, sobre todo en circunstancias de crisis. El problema es que no quiere arriesgar. Siente que cualquier apertura hacia su partido y la izquierda, le va a desatar una tormenta mediática que lo obsesiona. Y que la derecha política debe ser manejada a distancia. Respecto al toledismo, parece que ya se llegó al punto de no retorno. Conclusión: replegarse sobre el Estado, imaginar que la técnica es neutra, insistir en el mismo guión político que desató la crisis de Kepashiato (que por lo visto no termina por ser entendida), seguir confiando en la tecnoburocracia ligada al MEF, reafirmarse en ministros que no ejercen liderazgo, y mantener el silencio presidencial hasta que ya no haya más remedio que manifestarse.
Es evidente que lo que acaba de pasar con el anodino cambio de ministros se explica por una actitud en extremo conservadora del presidente que no quiere pisar callos a nadie, pero sobre todo a los poderosos de los que cree que depende el crecimiento económico que es a su vez la base de su aun elevada aprobación en las encuestas. Por el camino adoptado es casi seguro que volveremos a discutir estos temas en la próxima crisis.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 10:27 a.m. No hay comentarios.:
En estos días han volado los nombres de los posibles reemplazantes de Otárola y Lozada, y de acuerdo a lo que se recoge de los sondeos que hacen las radios a través del sistema de línea abierta, las propuestas del público casi son unánimes en el sentido que el cargo de Defensa debe ir a manos de un general o un almirante de esos que salen en la televisión para hablar sobre el VRAE, y el de Interior, a un general de la policía.
No vamos a discutir aquí sobre nombres, aunque algunos de los sugeridos están involucrados en oscuras historias como la de los escuadrones de la muerte en Trujillo, vinculaciones con Montesinos y otras. Además en las primeras dos semanas de la crisis cuando empezaban a aparecer las evidencias de que el gobierno estaba caminando sobre terreno falso, todos los retirados que respondían sobre lo que estaba pasando insistían en defender lo indefendible, entre ellos el tema del cerco militar-policial, la condena a los periodista que llegaron a Gabriel, la justificación de usar helicópteros no aptos para responder ataques, etc. Es decir funcionaron con el típico espíritu de cuerpo de quién cree que contradecir a los comandantes de campo podría agravar los problemas.
Pero acá lo fundamental es que los errores básicos de la operación “Libertad”: exitismo por el regreso de los rehenes; creencia de que realmente se estaba ganando y órdenes de persecución hasta aniquilarlos; uso de tropas bisoñas y de equipos del Convenio Antidrogas con los Estados Unidos no aptos para el combate con armas largas; desorientación después de las primeras bajas y repliegue hacia la zona urbana; incapacidad para rescatar a los policías que quedaron abandonados en la selva; comunicados mentirosos adjudicándose logros que no eran del gobierno (como la propia libración de los rehenes y el hallazgo dl cuerpo de César Vilca); son casi en su totalidad por acción u omisión, de responsabilidad de la dirección política.
El precio que se pagado con la cabeza de dos ministros, que fueron incapaces de entender al enemigo, al territorio y a la población, expresa que en la crisis el país terminó admitiendo que Lozada y Otárola, por más amigos que fueran del premier, no daban talla para su cargo. Lo que preocupa ahora es, sin embargo, la confusión de niveles, ya que muchos que querían que los dos ministros se fueran por no saber cumplir su tarea política de dirigir a las Fuerzas Armadas y la Policía, a su vez imaginan que la santa solución para ocupar los puestos vacantes es poner en Defensa a un general EP o a un almirante, y en Interior, a un general de Policía.
Lo que quiere decir que en vez de aspirar a un liderazgo civil más fuerte, una probable mayoría cree más bien que hay que sacar a los políticos y encomendar el caso sólo a los uniformados, que actuarían como un mando operativo adicional a los que ya existen. No son las personas, sino el sentido autoritario de la propuesta que imagina por ejemplo al coronel Elidio Espinoza aplicando su receta trujillana a la banda de los Quispe Palomino, o al general Donayre con su famoso dicho de mandar de regreso al enemigo con los pies para adelante. La solución frente a los malos políticos, no son los militares. Acuérdense que ya ahora tenemos presidente y premier con grados castrenses. Y los problemas de la violencia, en el VRAE, Kepashiato u otros lugares siguen sin resolverse.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 11:16 a.m. No hay comentarios.:
Muchas personas deben haberse sentido confundidas por la polémica sobre las licencias de una empresa pesquera en la que la Sociedad de Pesquería cuestiona la autoridad de los jueces al más alto nivel. El caso es una de las expresiones de la ley de cuotas individuales que rige en el Perú. Si no tienes licencias no eres nada en el llamado mar de Grau.
En un último comunicado público la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), vuelve a sorprender a todo el mundo irrogándose el papel de defensora del principio de “uso sostenible de los recursos naturales”, en nombre del cual pretenden convertirse extemporáneamente en parte de un proceso judicial ya culminado, con resolución de la Corte Suprema, en la que se resuelve la propiedad y titularidad de bienes y licencias de pesca de la empresa Pesquera Mar a favor de sus propietarios originales, desestimándose las pretensiones de otros sectores empresariales de quedarse con ese patrimonio.
Obviamente que llama la atención que tras una trayectoria como la de la SNP que ha venido concentrando entre sus pocos afiliados la mayor cantidad de barcos, empresas y licencias de pesca, mientras la anchoveta y otras especies utilizadas para producir harina vienen desapareciendo del mar peruano, se pretenda erigir en encarnación del conservacionismo pesquero y de la vigilancia en el cumplimiento de la ley. Si vamos a ser sinceros este papel no le corresponde, ya que su papel por mucho tiempo se ha limitado a representar al núcleo más influyente del sector y a su defensa corporativa.
Pero más absurdo aún es que del tema de la sostenibilidad del recurso, se pase a la polémica sobre quién se queda con las licencias de Pesquera Mar, como si el hecho que la justicia hubiese anulado el pase de derechos entre la familia Saavedra (dueña de Pesquera Mar) y Hope Traiding SAC (empresa del traficante de licencias Oscar Peña), así como las resoluciones que repartieron las licencias entre Tecnológica de Alimentos S.A. (TASA) y otras, tuviera algún impacto sobre el volumen final de pesca. Las empresas de la SNP que construyeron su actual poder peleando en los tribunales para que le reconozcan licencias muchas veces viciadas, sin que el gremio se molestara, pretenden ahora hacer retroceder un mandato supremo, y al hacerlo no puede ocultar la intención de favorecer a sus socios principales como TASA que después de un tortuoso proceso terminó con las licencias de Pesquera Mar, refundidas dentro de su inmenso paquete de cuotas individuales que ahora maneja.
Entre el afán presuntamente favorable a la conservación de la depredada anchoveta y el de quedarse con las licencias que legalmente perdieron: ¿cuál creen que es la verdadera razón que lleva a que la SNP se lance con todo en este caso desatando una batalla de opinión público en paralelo a una ofensiva legal? Salta a la vista además que TAS y algunos amigos, pretenden que su propio interés es común a otros integrantes del gremio que no vienen ninguna relación con las licencias en disputa ni con los oscuros negocios de Oscar Peña.
LA SNP y el PRODUCE
El PRODUCE (Ministerio de la Producción) emitió 22 de febrero del 2012 la Resolución Directoral No. 106-2012-PRODUCE/DGEPP, acatando el mando del juez de devolver las autorizaciones y permisos de pesca de tres embarcaciones y la licencia de establecimiento industrial de Pesquera Mar.
Esta Resolución es la que saca de quicio a los mandamases de la SNP, que consideran que el ministerio debe resolver siempre acuerdo a sus intereses. La campaña que se ha iniciado en los diarios, dónde se habla de depredación y fraude pretende ante todo frenar la actuación de la autoridad administrativa que efectivamente está paralizada en su obligación de someterse a los órganos de justicia y de ejecutar sus propias decisiones.
Una vez más estamos ante un test de quién manda en el mar peruano.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 11:14 a.m. No hay comentarios.:
Hay periodistas que piensan que decir algo menos que “narcoterrorista” es conceder ideológicamente a las huestes de los Quispe Palomino. Si en el actual lenguaje penal ser “terrorista” es estar incurso en el peor de los delitos, se imaginan lo que significa que, además, el terror que practican sea al servicio del tráfico de drogas. Deben ser entonces lo peor del mundo. Pero la población del VRAE y ahora la de Kepashiato no parecen mirarlos así, lo que apunta otra vez al viejo tema de las visiones limeñas y provincianas sobre la misma cosa.
Claro, siempre hay el recurso DBA de decir que esos selváticos están todos en el narcotráfico, o son simplemente ignorantes o que en las elecciones votarían por un mono. Pero la cuestión es mucho más seria, sobre todo si desde la profundidad del país muchos pueden estar pensando que los ignorantes están más bien por aquí. La disparatada “operación Libertad” ha dejado como inmensa lección que los actores del VRAE (ahora expandidos hacia la zona del Camisea), son varios y diferenciados, y que la más segura manera de perder la guerra focalizada en esta zona es amalgamarlos y convertir a narcos, senderistas y pobladores en una sola cosa.
Varias veces he escrito que el secuestro en Kepashiato y la cadena de enfrentamientos con los militares y la policía que vinieron seguidamente no respondían a la lógica de negocios de los traficantes para los cuales es contraproducente buscarse un choque adelantado con toda la fuerza del Estado. Pero para el Sendero QP (Quispe Palomino), sí había un sentido, que era mostrar su fuerza tras la caída de Artemio y transmitir a todo su entorno que están avanzando en ocupar territorios. Si uno no llega a entender esto, finalmente termina creyendo que Gabriel estaba huyendo frente al cerco militar y los helicópteros, para después descubrir amargamente que el cerco nunca existió porque el territorio era de los otros, y que los helicópteros podían ser fácilmente abatidos desde tierra.
Si me imagino una banda, golpeando y huyendo, puedo decidir mandar todas las fuerzas disponibles hasta liquidarlos, como parece que ordenó el presidente. Pero si el adversario tiene otra concepción del tiempo y está esperando la reacción improvisada del Estado, el balance final será un montón de bajas. Si conceptos policiales se mezclan con militares, lo que sale son campañas a la loca, como las que desató el general Salazar que se trasladó Kiteni, para poner su marca en el resultado. Y, vaya que lo logró. Fue él, quién mandó helicópteros de transporte de erradicadores y prisioneros, a un área donde debía presumir que estaban acumuladas armas largas capaces de atravesar a naves sin blindaje. Y fue también su responsabilidad haber intentado un tipo de persecución que ha costado la vida a jóvenes policías.
La frase “la causa de todo esto es por la ausencia del Estado en la zona”, puede describir algo de la realidad. Pero se queda corta cuando se ve al Estado está cruzándose a cada rato con la población en una guerra que afecta sus vidas. Pero que no significa más que eso. De ahí el cinismo de mirar lo que pasa como una mera disputa es entre los que ahora dominan y los que quisieran dominar. Y ellos acaban de ver quién ha quedado dominando. Por eso el proceso del VRAE y zonas contiguas se viene largo y difícil. Casi como empezar a reconstruir el Estado en las partes más difíciles del país. Pero otro Estado en el que el pueblo pueda creer.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 11:09 a.m. No hay comentarios.:
La primera lección de los acontecimiento de abril que han tenido como escenario la selva del Cusco y como espacio de desenlace el Congreso de la República, donde casi terminan censurados dos ministros del supuesto gabinete técnico y pragmático encabezado por Oscar Valdés, es muy simple: la política existe.
Nadie puede gobernar queriendo ignorar las reglas de la lucha política. Por eso, el viaje del presidente creyendo que aquí se podía maniobrar la crisis hablando con fulano y con mengano, ofreciendo ventajas a otros partidos en el Congreso, y cuadrando a la bancada en nombre de a quién le deben los votos, estaba basado en un razonamiento equivocado.
Lozada y Otárola estaban totalmente liquidados y el sector político que canjeara su sobrevivencia por alguna prebenda se estaría hundiendo con ellos. Por eso nadie podía retroceder a la censura, aun cuando Martha Chávez quiso dar a entender los beneficios de una hipotética alianza del fujimorismo y el nacionalismo, aislando al toledismo.
La política que Valdés apartó de su lado a punta de conjuros, y que es la que desarrolla cara a cara con la sociedad y en medio del debate público, ya había derribado el triunfalismo casi infantil del gobierno en Kepashiato y el afán posterior por presionar a las víctimas a partir de su condición militar o policial para que cambiaran su versión sobre los hechos.
La política es una competencia de actores. Y el problema de Ollanta es nunca haber terminado de comprender esto. La idea perversa sobre el primer gabinete de que era “incoherente” porque en su seno compartían roles algunos de los colaboradores originales del proyecto nacionalista con la tecnoburocracia de derecha enquistada en el Estado, que se mantuvo como línea de defensa del modelo bajo presión de los grupos económicos y de los grandes medios de prensa, apuntaba a tocarle la fibra “antipolítica” al presidente.
Pero era inevitable que un giro como el que estaba produciendo trajera incoherencias y lucha, si después de todo, la recomposición de los perdedores de junio fue una lucha feroz contra Ollanta y su organización, hasta que empezaron las concesiones. El gabinete Valdés fue entonces un intento de desprenderse de “políticos” y buscar resultados sin tanto debate y con menos escándalos de prensa.
Si las cosas son así, el mes de abril tiene que haberlo fatigado y la indecisión de entregar por lo menos una cabeza de ministros debe haber producido un conflicto profundo con su conciencia. Del lado de la derecha, a su vez, se ve que su máxima apuesta era una crisis regulada que fuera hasta el punto que el gobierno entendiera el mensaje. Ahora los tememos lanzándole panegíricos a Valdés como si este no fuera el responsable de que los dos ministros salientes hubiesen llegado hasta donde estaban como parte de su cuota del gabinete, o se hubiesen olvidado que fue él quien hizo la razzia de la Policía y se tiró decenas de generales sin ninguna mejora institucional, o si pudiese lavarse las manos del nombramiento del general de Cachiche, Raúl Salazar como director de la Policía, que fue el que ordenó mover helicópteros del convenio antidrogas a la zona de combate con los resultados desastrosos que conocemos.
Pero el premier dueño de la mina Oscarito está saliendo demasiado mellado de la crisis de abril como para que pueda durar mucho tiempo en el cargo.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 11:07 a.m. No hay comentarios.:
Un 62% de los peruanos, de acuerdo a la encuesta DATUM, cree que Sendero Luminoso le está ganando al gobierno la guerra del VRAE (que ahora se extiende al distrito de Echarate, en el valle del Camisea), 44% considera que la conducción de la intervención militar-policial en Kepashiato ha sido mala y 55% que el gobierno ha enfrentado sin planificación el problema creado a partir del secuestro de trabajadores de las empresas auxiliares del Proyecto Camisea.
El diagnóstico es inapelable, pero viene de acompañado de un nivel de aprobación presidencial de 55% (dos puntos menos que hace un mes) y un apoyo a la primera dama de 60%. La contradicción es evidente, salvo que se entienda que estamos empezando a tener miedo del futuro y nos aferramos del presidente como lo único que queda. La misma encuesta dice que el 60% de los encuestados opinaron que los conflictos sociales se están manejando de manera inadecuada y muy pocos (entre 10 o 20%) desean un segundo año de Congreso encabezado por el oficialismo.
El presidente del Consejo de Ministros Oscar Valdés anda por el 23% de aprobación, menos de uno de cada cuatro personas, Pulgar Vidal en 26% y Castilla en 29%. Todos jalados. Ni qué hablar de los ex del Interior (Lozada) y Defensa (Otárola) que son desaprobados con 45 y 48%. En otras palabras, aparte del presidente y su consorte nadie tiene fuerza social propia dentro del actual gobierno. Pero aún la buena cifra del primer mandatario se encuentra colgada del aire, ya que no se puede ir muy lejos con opiniones tan negativas en puntos cruciales.
Nunca hay que olvidar que en la elección del actual presidente había un supuesto de que su formación militar y su participación en la guerra interna lo convertían casi en una garantía en temas de antiterrorismo y orden interno. Esto era una obvia ilusión ya que el material con que ha pasado a contar Ollanta desde el poder, es el de unas fuerzas armadas y policiales atravesadas por la corrupción y el desánimo fruto de los malos sueldos y del maltrato interno. Pero casi se podría decir que quién se creyó más este asunto fue el propio gobierno Humala.
No otra explicación podría hallarse al recurso del “exitismo” y del ocultamiento de los golpes recibidos del enemigo. La esposa del comandante del helicóptero muerto en Satipo tras la caída de la máquina que pilotaba, da, que denuncia que le pidieron no hacer declaraciones a la prensa sobre las circunstancias de la tragedia, da una prueba rotunda de que al gobierno le ha costado más de lo que debería hacerlo, los fracasos en capturar a Gabriel y su banda. Más aún, que una parte importante de las bajas han ocurrido en movimientos improvisados y sin plan de aquel que quiere ganar, arriesga hasta lo temerario y pierde por un escore más abultado.
Nunca el 55% de un presidente ha lucido más aislado. Y haría bien el presidente de tomarlo con suma modestia y conciencia de estar viviendo el peor momento de su gobierno. Si el primer ministro, el de ambiente y el de economía, salen rechazados, y los de defensa e interior se tienen que ir por la puerta falsa: ¿dónde están las fortalezas del régimen? Tal vez el mensaje que da la gente es que todavía espera algo de Ollanta, pero no lo que le está dando.
11.0512
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 9:46 p.m. 2 comentarios:
Pareciera que el gobierno está acumulando puntos para otra “victoria impecable” como la conseguida en las alturas de Kepashiato donde el gobierno perdió no sólo ocho soldados y policías, sino el sentido de realidad. Lo de la censura a los dos ministros prolonga el problema y muestra la clamorosa ausencia de asesoría política en la que está naufragando el poder. Informaciones de adentro de la bancada de Gana Perú indican que la mayoría de los congresistas ya fijaron posición por la renuncia de Lozada antes que sea demasiado tarde y por sólo dos votos no pudieron hacer lo mismo con el otro ministro hermano del congresista.
La crisis de unidad entre los nacionalistas va pues mucho más allá de las desavenencias públicas Otárola-Diez Canseco. Y el riesgo es que siga profundizándose porque no hay una señal del Ejecutivo de que hayan entendido que ha llegado el momento de un retroceso parcial, antes que entremos en una situación aún peor. Pero más grave que sostener la cohesión de los 47 originales de Ollanta, es la inminente pérdida de control del Congreso, con la reconfiguración de una mayoría opositora que incluya al toledismo. Que esto suceda además en un inútil esfuerzo por no admitir las responsabilidades políticas por los interminables fracasos del mes de abril en la selva de La Convención, es una prueba de oro de adonde llevan frases como he sustituido la política por la técnica, soy pragmático y me oriento por resultados.
Los resultados están reventando ahora en la cara, y el gobierno no logra la serenidad necesaria para tomarse un alto y corregir a fondo la orientación. Dan la impresión de que estuvieran buscando un golpe de mano que los saque del hoyo y los devuelva al optimismo que lucían hasta la primera semana de abril. Algo así como encontrar a Gabriel o algún reemplazo más o menos creíble. Pero ha sido ese afán de jugar a la improvisación lo que ha llevado a la catástrofe. Y la descoordinación entre sectores (a pesar de que se habla de un comando unificado) ha dado lugar a una cadena de mensajes errados que hoy están en el estómago de la población que no puede digerirlos.
Fue el ministro de Defensa, Alberto Otárola el que inventó lo de la “victoria impecable” y comparó la supuesta huída de senderistas por el cerco militar-policial que habría permitido la salida de los rehenes, con otros rescates que han sido calificados entre los más notables de la historia mundial. Todos saben que el comunicado del 14 de abril donde estaban contenidas estas ideas se desmoronó palabra por palabra, arrastrando de paso la credibilidad del presidente que al día siguiente llegó en lustroso uniforme militar para ponerse al frente de los “vencedores” y los “rescatados”, que no eran ni una ni otra cosa.
Lozada, por su parte, colaboró con el humor negro que ha rodeado los hechos de Kepashiato, con su comunicado de “luego de una intensa búsqueda hemos encontrado a César Vilca”, que fue devuelto por la multitud que acompañaba el entierro del suboficial con frases como: “Ollanta bota a ese ministro”. No debe haber persona en este país que dude que Otárola y Lozada deben irse, aunque sólo sea porque ya no puede creérseles. Pero ahí están el otro Otárola y Valdés tratando de vencer la ley de gravedad, lo que va a ser demasiado costo para el gobierno.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 10:17 a.m. 2 comentarios:
Hay bastante para pensar con la frase del congresista Otárola: “En todo caso, en una democracia, él (Diez Canseco) debería tomar una decisión, porque Gana Perú no acepta chantajes de gente que salió de la política, de gente que estuvo marginada del voto popular, y que gracias al voto del presidente Ollanta volvió a la política” (Programa “No hay derecho” Radio San Borja, 07.05.12). Y digo esto tratando de imaginar los votos del propio Otárola (más o menos la quinta parte de los de Javier) y la oficina de notario chimbotano que seguiría ocupando si no fuera por el arrastre electoral del candidato nacionalista. No olvidar que en Ancash se ganó la votación presidencial y se perdió la parlamentaria, en medio de tremendas peleas entre los postulantes, por lo que actualmente hay sólo un representante de Gana Perú, frente a dos de Perú Posible e igual número de Solidaridad Nacional.
Pero el mayor problema es que el actual vocero de Gana Perú cree que la forma de ser reconocido con el lugar recibido en la lista parlamentaria es con la incondicionalidad, aún en situaciones que hieren la conciencia como ocurre con la clamorosa derrota de Kepashiato. Otárola sólo entiende que la orden de arriba ha sido maniobrar para impedir la censura con el argumento intragable de “no darle una victoria los delincuentes terroristas”, que aún personas inteligentes de la bancada van a tener que sostener contra su conciencia y la lógica más elemental, porque le deben los votos a Ollanta. Como dice la vicepresidenta Marisol Espinoza el país tiene demasiadas razones para sentirse indignado ofendido por lo que ha pasado, y el primer gesto ha sido retirar la palabra “impecable”, que lanzó el hermano ministro del congresista, cuando quiso inventarse su propio Chavín de Huántar con la liberación de los 36 rehenes por sus propios secuestradores.
Entonces por qué no entender que lo que Javier Diez Canseco ha hecho en reflejar el sentimiento del país y reclamar la renuncia que la bancada debería estar pidiéndole –aunque fuese de manera reservada- al presidente, para evitar el trance amargo de la censura, que tal parece que nadie puede detener. Muchas versiones coinciden que el propio presidente consideró sacar a Lozada para reducir la presión sobre el gobierno y dejar para más adelante el caso Otárola. Pero el difícil equilibrio del gabinete Valdés y el juego de otros intereses fuera del gabinete le impidieron hacerlo. Así que todo quedó en el trámite del vocero que trae órdenes de cuadrarse y que puede ser capaz de ningunear la extensa y rica trayectoria política de Diez Canseco, sin tener detrás ninguna ejecutoria propia que exhibir.
Sin duda es imposible concebir a Javier diciendo algo de lo que se dice para salvar a los ministros Lozada y Otárola. Se necesita otra madera que el vocero de la bancada exhibe sin inmutarse y que desentona cuando lo intentan la vicepresidenta, el presidente del Congreso y otros que conservan algo de criterio propio. Finalmente, lo que no se logra comprender es el tema del “chantaje” al que alude Otárola en su filípica. Si el que tiene el poder es él, si el que hizo el proyecto de los tránsfugas para acabar con las disidencias es él, si el que ordena como votar al viejo estilo es el mismo. ¿Quién podría chantajear a alguien así?, eso, mientras le dure el bastón de mando que hoy ostenta.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 9:51 a.m. 1 comentario:
Hoy es un día crítico para la libertad de prensa. Un juez dictará sentencia contra el director del Diario 16, Juan Carlos Tafur, y el periodista Roberto More, en un proceso abierto a partir de una denuncia de un héroe venido a menos y actual especialista en casos de difamación, el general Antonio Ketín Vidal, captor de Abimael Guzmán y antes de ello amigo y colega de Vladimiro Montesinos.
El general que ya consiguió exilar a un periodista en otro país, tiene suerte con los jueces lo que lo hace más de temer. Ahora le ha tocado el titular del 12° Juzgado de Lima, al que debe haber convencido de alguna manera que Tafur y More han tenido una intención no periodística de hacerle daño moral, aunque no medie relación alguna entre unos y otro, y que una sola publicación puede constituir una “campaña sistemática”, para que insista en condenar.
A pesar de que su trayectoria está llena de claros-oscuros, el general Ketín no ha querido aclarar las partes controversiales y ha preferido insistir en la imagen del Policía que conversaba amablemente con el jefe de Sendero Luminoso la noche del 12 de septiembre de 1992, cuando Fujimori se encontraba de pesca en la selva y el SIN no estaba al tanto del golpe final a la cúpula subversiva. Para proteger esta figura que nadie discute, el general enjuicia a los que le recuerdan que también tiene otras historias menos brillantes referidas a bajas de la institución en los 80, trabajo en el estudio del Dr. Montesinos en tiempo de la defensa de Perciles Sánchez Paredes, regreso a la institución con alguna ayuda de arriba.
Lo que Tafur y More han consignado es un informe secreto de la Policía que señala la participación de Vidal en gestiones a favor del clan del que Perciles fue jefe máximo antes de ser asesinado. ¡Cómo no va a ser noticia tener un dato así! Y si la Policía no dice la verdad, lo que debiera hacer el general es desmentirla puntualmente y de ser necesaria denunciarla por calumnia. Pero nada más fácil que irse contra la prensa para colocarla a la defensiva, obligando a explicar lo que no necesita explicarse, que aquí no hay nada personal y que las personas públicas no pueden declararse meramente ofendidas cuando deben aclarar algo.
Tafur y More están siendo víctimas de un abuso que hemos vivido en otras oportunidades. Y, claro, las diferencias entre los medios suelen impedir que la solidaridad sea más activa. Muy en su estilo, Aldo M ha recordado en estos días que fue el primero en reclamar por mí cuando me involucraron en una investigación contra la izquierda peruana a partir de un destape que hice de esas intenciones represivas, basadas en los supuestos contenidos de la computadora del colombiano Raúl Reyes. Ese es un hecho real, que iba a acompañado de todos los peros del mundo, e igual agradecí porque creo que ningún periodista debe permitir que otro sea perseguido cuando lo único que hay en juego es información pura.
Seguro no es lo mismo el caso del redactor de Perú 21 acusado de hackear altas autoridades del Estado y que se deberá aclarar el papel del medio que era el directo beneficiario de este tipo de información. Pero igual dejamos sentada la protesta por el trato abusivo que representa encerrar en un penal de alta peligrosidad a un periodista sin antecedentes, por las molestias que parece haber causado a personajes del poder.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 1:14 p.m. 2 comentarios:
La noticia petrolera más importante del mes de abril, opacada ciertamente por los fracasos de Kepashiato, es sin duda el anuncio de la financiación del proyecto de Modernización de la Refinería de Talara por 1,711 millones de dólares, lo que elevará la capacidad de procesamiento diaria de 65 mil a 95 mil millones de barriles de petróleo (46%) y bajar sustancialmente los niveles de azufre en la producción.
Este va a ser un paso fundamental en el mejoramiento de la oferta energética en el Perú, luego de muchos años de postergaciones y maniobras de distintos gobiernos que apuntaban a forzar la privatización de la principal planta de Petroperú. A su vez, en una línea que evoca lo sucedido en la Argentina, la empresa española actualmente propietaria de la Refinería La Pampilla, la más grande del país (100 mil barriles diarios), se ha negado a invertir en su propia modernización.
Ahora Talara podría estar casi igualando a La Pampilla, con un mejor producto, pero el punto que se plantea de inmediato es el del incremento de la producción petrolera nacional que actualmente está por debajo de los 70 mil barriles para una demanda superior a los 200 mil barriles que debe ser cubierta con importaciones. Más aún de acuerdo al artículo 39 de la Ley 26221, Ley Orgánica de Hidrocarburos, expresión del peor neoliberalismo, la producción de los lotes nacionales, es de “libre disponibilidad”, del concesionario que puede venderlo a cualquiera de las refinerías o si es su gusto exportarlo.
En camino a la modernización de Talara, se torna fundamental presionar para un aumento de la inversión en exploración y explotación y establecer una nueva forma de compromiso que haga posible que la refinería en la que se va a hacer una gran inversión resulte abastecida por la mayor producción nacional posible lo que afianzará la soberanía energética del país. Ya que intentar la modificación del artículo 39 con la mayoría parlamentaria existente (se requiere mayoría calificada) es casi imposible, los nuevos contratos pueden alternativamente disponer que el íntegro de la producción de los lotes en los que participe como socio Petroperú entreguen su producción a la Refinería de Talara.
Esto lleva otra vez al tema de los lotes que están próximos a vencer en la costa norte y en la selva, que abren la oportunidad extraordinaria de reincorporar a Petroperú como socio estratégico en la exploración y explotación, reanimar la inversión en estos campos sobre una seguridad jurídica a 20 o treinta años, y generar contratos de abastecimiento con la Refinería que será modernizada y potenciada.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 5:06 p.m. No hay comentarios.:
Muy ingeniosa MMM (Martha Meier Miró Quesada) al crear la Izquierda Holgazana y Mendaz (IHM) en respuesta al izquierdista Juan Carlos Tafur inventor de la fórmula Derecha Bruta y Achorada (DBA) de la que ella es principal representante femenina. Claro, como diría AMB (Aldo Mariátegui Bosse), esto de la política es como una prolongación del colegio, te digo holgazán porque no tengo qué decirte (aunque en tu caso nadie sepa cuándo va a salir tu columna), como que eres mendaz porque no quiero creerte, cabeza de cura, galán porno y me río con los de mi mancha.
Pero, muy coherente, además, la zarina de la prensa en su defensa a Humala después del desastre de Kepashiato, tras haber sido la jefe de la concertación de la prensa derechista para detener el peligro Humala, incluida la contratación de Bayly para que haga de sicario dominguero, y de haberse refundido con la fauna fujimorista “para salvar al país”. Y ocurre ahora que Ollanta se empeña en mantener ministros que han logrado 100% de ineficiencia en un mes y han desmoralizado al Ejército y la Policía, la doña escribe que eso sólo lo puede afirmar una izquierda que, a pesar de “holgazana”, anda en todas partes: revueltas ecologistas (de las que ella ya desertó, porque mejor es estar cerca del poder), batallas judiciales contra los que derrotaron “hace veinte años” el terrorismo, movida de censura contra Lozada, Otárola y el indescriptible Valdés.
En el caso específico de Kepashiato, sin embargo, entre los 44 congresistas que piden la cabeza de los ministros no hay un solo izquierdista. Son sus antiguos amigos fujimoristas y sus más recientes del APRA, y sus ambiguos partners del PPC-PPK, los que están por la censura, recogiendo el sentimiento ciudadano que se manifestó en el entierro de César Vilca. No hay que ser de izquierda, ni de derecha, para sentir la muerte de alguien abandonado a su suerte y para conmoverse con el padre que recupera el cuerpo del hijo casi sin ayuda de nadie. Pensar que es oportunismo expresarlo, cuando uno a su vez se mantiene duro ante la corrupción (desde la coima carretera, hasta el tráfico con los alimentos y el equipamiento de los combatientes) e inflexible frente a los abusos de la represión es propio de la parte B de la exitosa sigla de Tafur.
O sea a ti te expulso del dolor colectivo y de la vergüenza que causa la muerte de César Vilca, rematado cruelmente para terminar de echar a los militares y policías del campo, porque no dices que Telmo Hurtado, el carnicero de Accomarca, era en realidad un “valiente uniformado que quería salvar el país”; o que los jefes que ordenaron arrasamientos como Noel, Huamán, Valdivia, Williams, no deben ser investigados porque eso “debilita la moral de las Fuerzas Armadas al punto que la tropa ya no quiere disparar contra el enemigo”; o porque no aplaudes el burlesco “nuevo peritaje” que trata de cerrar de la peor forma lo que pasó en la operación “Chavín de Huántar”.
MMM se equivoca de medio a medio, Vilca, Astuquillca y otros son prueba de lo noble y fuerte que hay entre nuestros policías y militares, a pesar de que por ahí pasó la mano de Fujimori y Montesinos y otras que lo ensucian todo. Indignarse porque los muertos están del lado de los mejores y cuestionar a los que los mandan a morir sin ton ni son, no es ninguna agenda marxista. Bastaba estar el viernes en el cementerio de Chorrillo para comprenderlo.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 1:31 p.m. No hay comentarios.:
Llegué al Vrae en 1974, cuando no se llamaba Vrae y varios de los Quispe Palomino no habían nacido. Eran días de embalse del río Mantaro en los límites entre Huancavelica y Ayacucho, y en la ciudad de las iglesias se percibía el olor del aislamiento y de la falta de combustibles, que inmovilizaba viajeros. Pero la suerte nos hizo conocer a un sacerdote franciscano que buscaba un vehículo para llevar varios cilindros de gasolina a San Francisco, mientras que de nuestra parte teníamos un Jeep sin gasolina que pretendía llegar a la misma ciudad. El resultado fue una asociación para vencer las adversidades.
Por esa época era un funcionario del ministerio de Vivienda que participaba de un estudio sobre los flujos de mercancías entre los principales centros urbanos del país, especialmente aquellos emergentes, lo que me permitió enterarme que el en el valle del río Apurímac estaba uno de los potenciales nudos del comercio regional. Para viajar, nos habían dado un contacto, buscar al señor José Parodi, dueño de la hacienda Palmapampa, al sur de San Francisco, que nos daría alojamiento y comida y nos ayudaría a conocer la zona.
Cuando el cura que nos acompañaba oyó el nombre reaccionó como un resorte. Pepe Parodi era un gamonal implacable, que explotaba a los nativos y colonos, les quitaba sus tierras y estaba coludido con las autoridades y la Policía. La Misión Franciscana estaba enfrentada con el hacendado del sur del valle, que por supuesto se lucía ante las visitas y era cruel ante los lugareños. Así que por pura casualidad, terminamos de un lado de la contradicción cuando íbamos en dirección del otro.
Nunca vimos a Pepe Parodi, pero sí supimos de la “Pepe Kola”, una gaseosa envasada en su hacienda que se hacía con agua contaminada, de los hombres armados del hacendado y de su poder en toda la zona. El Vrae estaba en pleno nacimiento, en la ruta uno podía ver pueblos abandonados en los puntos a los que iba llegando la carretera, hasta finalmente desembocar en el río donde se construyó San Francisco. Desde el lado de San Francisco se podía ver la otra orilla donde continuaba la ciudad y el comercio y que pertenece al Cusco.
El presidente Belaúnde había visto uno de sus sueños colonizadores en esta zona y había iniciado la construcción de un puente sobre el caudaloso Apurímac. Pero puente se había quedado a la mitad, como el famoso de Avignon, y al gobierno militar no le había interesado terminarlo (se concluyó en los 80), lo que significaba que no se podía pasar por tierra al otro lado y las frutas, café y otros productos de la selva cusqueña no podían salir normalmente hacia Ayacucho y la costa. La poblaciones a lo largo del río estaban influidas por los franciscanos, aunque luego llegarían los evangélicos. Vista desde dónde estábamos la selva parecía infinita. Nadie podía imaginar lo que allí ocurriría a la vuelta de diez años.
Pepe Parodi se convirtió en diputado belaúndista en el año 80, y hacia el fin del período aparecieron denuncias que lo vinculaban con el narcotráfico. Por entonces ya se sabía que Palmapampa se había convertido en una base militar en el valle del Apurímac y que ahí se encontraba un aeródromo desde el cual se movían aviones y helicópteros en un escenario que iba siendo ocupado por la violencia. Algunos puntos de acceso al VRAE se hicieron espacios de una intensa disputa, uno de ellos era la “Oreja de Perro” en el límite entre Ayacucho, Apurímac y Cusco, y en el punto de encuentro donde el río Pampas se descarga desde gran altura sobre el Apurímac y lo convierte en la inmensa masa de agua que contemplé en 1974.
En la “Oreja de Perro” se instaló la primera “República Popular de Nueva Democracia” y Sendero Luminoso impuso su ley. La recuperación militar de esta zona de entrada al VRAE fue muy sangrienta. El distrito de Chungui fue el que perdió la más alta proporción de población durante la guerra respecto al número original de habitantes (37%). Los habitantes todavía cuentan que a los terrucos los fusilaban en una roca muy grande que queda al centro de la capital del distrito o los tiraban desde el pampas hacia el Apurímac. Algunos dicen que el Apurímac es un cementerio lleno de secretos de muerte.
En el noroeste estaba Ayahuanco y el refugio del Vizcatán, que en algún tiempo se conoció como la base de “Sello de Oro”, desde dónde se hacían las conexiones hacia Huanta y Huancavelica. En la confluencia con el río Mantaro que forma el río Ene, se desarrolló la guerra contra los ashánincas, que comienza como un sometimiento y esclavización de la población y más tarde se convierte en una masiva rebelión que impone una de las derrotas más feroces al senderismo.
Los DECA
Sobre Palmapampa, San Francisco y las dos orillas del río Apurímac, nacieron las DECAS (Defensa Civil Antisubversiva), primeros destacamentos civiles involucrados directamente en la guerra. Su comandante, Pompeyo Rivera, Huayhuaco, fue un personaje clave de la política de finales de los 80. Alan García lo convirtió en un héroe civil y lo condecoró públicamente. Los DECAS se armaron solos a diferencia de las rondas de la sierra que recibieron armas de las Fuerzas Armadas, y es evidente que el dinero que su usó en esta fase de la guerra provino del auge del narcotráfico en el área. Hacia mediados de los 90, Huayhuaco fue detenido bajo acusación de narcotráfico por el gobierno de Fujimori.
Los DECAS tomaron el dominio del VRAE y se convirtieron en un poder en este vasto territorio. Entonces empezaron a ser temidos. Se les acusó de ser un brazo armado del narcotráfico y poco a poco fueron siendo desarmados. Ahora los llamados remanentes de Sendero Luminoso, dirigidos por los Quispe Palomino son hegemónicos en la región.
Publicadas por Raúl Wiener a la/s 1:30 p.m. 4 comentarios:

References: Resolución 
 artículo 5
 resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 39
 artículo 39