Source: http://www.sprl.upv.es/msbiotecnologia.htm
Timestamp: 2014-03-09 18:28:18+00:00

Document:
Manual de seguridad para operaciones en laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico
Servicio Integrado de Prevenci�n en Riesgos Laborales Manuales, procedimientos, instrucciones Seguridad en laboratorios y talleres Manual de seguridad para operaciones en laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico ...
1. El trabajo en laboratorios: generalidades
1.3 Temperatura, humedad y ventilaci�n
Se�ales de advertencia de un peligro
Se�ales de obligaci�n
Se�ales relativas a los equipos de lucha contra incendio
Manipulaci�n y almacenamiento de productos qu�micos
Identificaci�n de sustancias y preparados peligrosos
Grupo de sustancias y preparados muy t�xicos y nocivos2.1.3
Grupo de sustancias y preparados cancer�genos, mut�genos y t�xicos para la reproducci�n
Grupo de sustancias y preparados peligrosos para el medio ambiente
El control de agentes cancer�genos
2.3 Almacenamiento de productos qu�micos
Reducci�n de las existencias al m�nimo
Establecimiento de separaciones
Aislamiento o confinamiento de ciertos productos2.3.4
Disposici�n de instalaciones adecuadas
Manipulaci�n de productos qu�micos
Consideraciones generales sobre residuos qu�mico2.5.2
Tratamiento de algunos residuos qu�micos
Recomendaciones de car�cter general sobre residuos2.6
Operaciones seguras en los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico
Recomendaciones de car�cter organizativo3.1.2
Recomendaciones de car�cter general
Precauciones espec�ficas durante el desarrollo de operaciones
Relativas al material de vidrio
Relativas al empleo de fuentes de calor3.3
Manipulaci�n de botellas de gas
Operaciones seguras en los laboratorios donde se manipulan agentes biol�gicos
Definici�n y clasificaci�n de los agentes biol�gicos
Especificaciones de los lugares de trabajo en funci�n de los agentes biol�gicos manipulados
Manipulaci�n segura de agentes biol�gicos
Recepci�n de muestras
4.4.3 Transporte de material biol�gico
4.4.4 Almacenamiento de muestras biol�gicas
4.4.5 Tratamiento de los residuos generados por los laboratorios que manipulan agentes biol�gicos
4.5 Elementos de protecci�n colectiva
Instalaci�n de una cabina de seguridad biol�gica4.5.2
Recomendaciones al comenzar el trabajo
4.5.3 Recomendaciones durante el desarrollo del trabajo4.5.4
Recomendaciones al terminar el trabajo
4.5.5 Limpieza y desinfecci�n de las cabinas de seguridad biol�gica4.5.6
Mantenimiento de las cabinas de seguridad biol�gica4.6
Medidas de protecci�n a tener en cuenta en funci�n del nivel de contenci�n del laboratorio
Medidas de car�cter general
4.7.2 Medidas preventivas a tener en cuenta en los laboratorios de nivel de contenci�n 1
4.7.3 Medidas preventivas a tener en cuenta en los laboratorios de nivel de contenci�n 2
4.7.4 Medidas preventivas a tener en cuenta en los laboratorios de nivel de contenci�n 3
4.8 Consideraciones acerca de la vigilancia de la salud del personal de los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico
4.9 Enlaces de inter�s en INTERNET sobre riesgo biol�gico
5. Operaciones seguras en estabularios y en el manejo de animales de laboratorio
Espacios destinados a los animales de experimentaci�n
Riesgos derivados de la manipulaci�n de animales
Riesgos inherentes a los animales
5.2.2 Riesgos inherentes a las tareas de investigaci�n5.3
Prevenci�n de los riesgos derivados del trabajo con animales
Actuaciones de emergencia. Primeros auxilios6.1
�C�mo actuar en caso de vertidos?
�C�mo actuar en caso de atm�sfera contaminada?
�C�mo actuar en caso de incendio?
Resumen de buenas pr�cticas a observar en los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico
8. Referencias legales
ANEXO I. Ejemplo de ficha de seguridad (Bromuro de etidio)
Durante la segunda mitad del pasado siglo XX, la Bioqu�mica, la Biolog�a Molecular y la Ingenier�a Gen�tica han alcanzado un alto grado de desarrollo, merced al apoyo de la inform�tica, las comunicaciones y los avances tecnol�gicos logrados en los diversos dominios de la Ingenier�a. La Universidad Polit�cnica de Valencia, consciente de su papel en la sociedad como l�der de diversas l�neas de investigaci�n en el campo de la Biotecnolog�a, ha incorporado a su actividad investigadora y docente muchas t�cnicas que implican el manejo de agentes biol�gicos y sustancias peligrosas. Esta situaci�n comporta diversos riesgos para la salud de las personas que los manipulan, dependiendo fundamentalmente de la naturaleza del agente o de la sustancia en cuesti�n. Ello obliga tanto a los responsables de los lugares donde se utilizan como a los propios usuarios directos, a tener un profundo conocimiento sobre la naturaleza y caracter�sticas de tales factores de riesgo, con el fin de conservar su salud. Este manual intenta aportar un instrumento �til y de f�cil manejo, para identificar y analizar los riesgos laborales asociados a las distintas operaciones que se realizan habitualmente en los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico y describir las medidas que deben implantarse para su prevenci�n y control.
Como cualquier lugar de trabajo, los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico han de reunir unas condiciones, que si bien pueden variar notablemente en funci�n de su finalidad (un laboratorio dedicado a la obtenci�n de ant�genos monoclonales difiere de uno destinado a la mejora gen�tica de vegetales y �ste, a su vez, es muy distinto de otro en el que se realizan investigaciones microbiol�gicas), todos ellos deben estar acordes con lo dispuesto en el Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones m�nimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.
Para definir las distintas condiciones ambientales que los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico deben reunir conforme a lo establecido en las disposiciones legales vigentes, se han tenido en cuenta las actividades que se realizan en dichas dependencias de la UPV, sobre la base documental de las actuaciones llevadas a cabo por el Servicio de Prevenci�n de Riesgos Laborales de la UPV, con el apoyo de las visitas realizadas a las diferentes instalaciones. A este respecto, se pueden considerar las siguientes actividades laborales: Tareas docentes y de administraci�n
Trabajos de investigaci�n propiamente dichos, incluyendo las operaciones preparatorias previas, mantenimiento de equipos, etc.
Seguidamente, pasamos a describir algunos de los aspectos a tener en cuenta en lo concerniente a orden y limpieza, espacios de trabajo, ventilaci�n, iluminaci�n, etc., resaltando los matices m�s relevantes.
Ambos factores deben ser consustanciales con el trabajo, porque un laboratorio limpio y ordenado significa disponer de lo necesario y en condiciones �ptimas para desarrollar cualquier actividad en todo momento. A continuaci�n presentamos algunas directrices generales para mantener limpia y ordenada el �rea de trabajo en el laboratorio.
No sobrecargar las estanter�as y zonas de almacenamiento.
Mantener siempre limpias, libres de obst�culos y debidamente se�alizadas las escaleras y zonas de paso.
No dejar botellas, garrafas y objetos en general tirados por el suelo y evitar que se derramen l�quidos por las mesas de trabajo y el piso.
Recoger los frascos de reactivos, materiales y �tiles de trabajo al acabar de utilizarlos.
Disponer de un lugar en el puesto de trabajo que resulte f�cilmente accesible, que se pueda utilizar sin llegar a saturarlo y sin que queden ocultos los �tiles y equipos de uso habitual, as� como los manuales de instrucciones.
Limpiar, guardar y conservar correctamente el material y los equipos despu�s de usarlos, de acuerdo con las instrucciones y los programas de mantenimiento establecidos.
En el caso de que se aver�e un equipo, informar inmediatamente al supervisor, evitando utilizarlo hasta su completa reparaci�n.
Para que puedan darse unas buenas condiciones de orden y limpieza es necesario tambi�n respetar las dimensiones m�nimas de los espacios de trabajo, permitiendo a trabajadores realizar sus actividades sin riesgos para su seguridad y salud y en condiciones ergon�micas aceptables. Las dimensiones m�nimas que deben reunir tales espacios son las siguientes:
Altura desde el suelo hasta el techo: 3 metros.
Superficie libre por trabajador: 2 metros cuadrados.
Volumen (cubicaje) no ocupado por el trabajador: 10 metros c�bicos. La separaci�n entre los elementos materiales existentes en el laboratorio deber� ser suficiente para que los trabajadores puedan realizar su labor en condiciones de seguridad, salud y bienestar. Cuando el espacio libre de que se disponga en el laboratorio no permita a los trabajadores la libertad de movimientos requerida para el desarrollo de su actividad, deber� disponerse de un espacio adicional suficiente en las inmediaciones del puesto de trabajo. 1.3 Temperatura, humedad y ventilaci�n
La exposici�n de los trabajadores a las condiciones ambientales de los laboratorios en general no debe suponer un riesgo para su seguridad y salud, ni debe ser una fuente de incomodidad o molestia. Deben evitarse:
Corrientes de aire molestas.
Olores desagradables. El aislamiento t�rmico de los locales donde se hallan ubicados los laboratorios debe adecuarse a las condiciones clim�ticas propias del lugar. A modo de resumen, la tabla I muestra las condiciones de temperatura, humedad y ventilaci�n que, de conformidad con lo establecido en la legislaci�n vigente (anexo III del Real Decreto 486/1997, de 14 de abril) deben reunir los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico en los que se desarrollan las diferentes actividades que se indicaron en el apartado 1 del presente manual.
Tabla I. L�mites de temperatura, humedad y ventilaci�n, seg�n lo establecido en el anexo III del R. D. 486/1997.
17 - 27 �C
Todos los trabajos llevados a cabo en los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico consideradas en el punto 1.
30 m3 por hora y trabajador
Menci�n especial merece el trabajo con c�maras de climatizaci�n y frigor�ficas. Aunque, por las caracter�sticas propias del trabajo no sea habitual que los trabajadores permanezcan en su interior durante espacios de tiempo prolongados, es preciso tener en cuenta las siguientes precauciones:
Considerando las diferencias de temperatura con el exterior, las personas que deban acceder al interior de dichas c�maras ir�n provistas de ropa adecuada, especialmente en aquellas cuya temperatura es inferior a 0 �C.
Las puertas de las c�maras de climatizaci�n deben disponer de un sistema de cierre que facilite la apertura desde su interior. En ning�n caso deber�n disponer de cerradura con llave.
Es conveniente que en el exterior de dichas c�maras exista una se�al luminosa que advierta de la presencia de personas en su interior.
Con independencia de las condiciones de aireaci�n del local, siempre que sea necesario manipular productos que puedan originar emanaciones de sustancias peligrosas u olores desagradables, el trabajo en cuesti�n se llevar� a cabo bajo campana extractora, que deber� ir provista de filtros adecuados y estar sujeta a un programa de mantenimiento preventivo acorde a sus caracter�sticas. Cuando el trabajo se lleve a cabo en invernaderos y especialmente, cuando se realicen labores de fumigaci�n con plaguicidas, se tendr�n en cuenta las siguientes precauciones:
F Precauciones previas a la aplicaci�n:
Disponer de la autorizaci�n legal correspondiente (carnet de manipulador) en funci�n del tipo de aplicaci�n a realizar.
Elegir el producto adecuado y leer atentamente las instrucciones de uso contenidas en la hoja de seguridad, respetando las dosis recomendadas.
Extremar las precauciones durante la preparaci�n de la mezcla de los productos a aplicar, ya que se trabaja con principios activos concentrados y revisar todo el equipo, evitando operar con aparatos defectuosos.
F Precauciones durante la aplicaci�n:
Llevar siempre el equipo de protecci�n adecuado que se indica en la hoja de seguridad del producto, comenzando por utilizar ropa reci�n lavada y prendas de protecci�n limpias.
No comer, beber ni fumar, ni mantener alimentos o bebidas en la zona de trabajo, ni limpiar las boquillas de aplicaci�n soplando.
Aplicar siempre a favor de las corrientes de aire y evitar que las personas no ajenas a la aplicaci�n est�n en la zona de trabajo.
Lavarse las manos antes de ir a orinar, ya que muchos de estos productos se absorben por las mucosas genitales provocando lesiones.
Cuando se realice alg�n descanso, hacerlo siempre fuera de la zona tratada.
F Precauciones despu�s de la aplicaci�n:
Extremar la higiene personal, duch�ndose y cambi�ndose de ropa al terminar el trabajo y separar adecuadamente la ropa de trabajo de la de calle, evitando que se mezclen. La ropa contaminada debe guardarse bien cerrada hasta su lavado, que debe hacerse separada del resto.
No permanecer ni entrar en la zona tratada hasta, como m�nimo, 48 horas despu�s del tratamiento o del tiempo que se especifique en la etiqueta y se�alizar el campo tratado para evitar accidentes.
Mantener el plaguicida sobrante en su envase original, almacenado en lugar fresco, seguro y ventilado y fuera del alcance de personas que desconozcan sus riesgos.
Ante cualquier malestar que se experimente tras haber aplicado un plaguicida (dolores de cabeza, n�useas, mareos, v�mitos...) incluso despu�s de 2 � 3 semanas de la aplicaci�n, acudir inmediatamente al m�dico.
1.4 Iluminaci�n
La iluminaci�n de los laboratorios debe adaptarse a las caracter�sticas de la actividad que se realiza en ellos, siendo de aplicaci�n lo dispuesto en el anexo IV del antes mencionado Real Decreto 486/1997, teniendo en cuenta:
Los distintos tipos de iluminaci�n se utilizar�n seg�n las circunstancias, es decir:
Siempre que sea posible, los laboratorios deben tener preferentemente iluminaci�n natural.
La iluminaci�n artificial debe complementar la natural.
La iluminaci�n localizada se utilizar� en zonas concretas que requieran niveles elevados de iluminaci�n.
Conviene se�alar que los requerimientos m�nimos de iluminaci�n en estos locales, recogidos en el citado anexo IV del Real Decreto 486/1997, son los siguientes: Tabla II. Condiciones m�nimas de iluminaci�n, seg�n lo establecido en el anexo IV del R. D. 486/1997.
NIVEL M�NIMO EN LUX
V�as de circulaci�n y lugares de paso
Estos niveles m�nimos deben duplicarse cuando:
Existan riesgos apreciables de ca�das, choques u otros accidentes en los locales de uso general y en las v�as de circulaci�n.
Ante la posibilidad de errores de apreciaci�n visual, se generen peligros para el trabajador que ejecuta las tareas o para terceros.
Sea muy d�bil el contraste de luminancias o de color entre el objeto a visualizar y el fondo sobre el que se encuentra.
La distribuci�n de los niveles de iluminaci�n debe ser uniforme, evitando variaciones bruscas de luminancia dentro de la zona de trabajo y entre �sta y sus alrededores. Asimismo, hay que evitar los deslumbramientos:
Indirectos: originados por superficies reflectantes situadas en la zona de operaci�n o sus proximidades. No utilizar fuentes de luz que perjudiquen la percepci�n de los contrastes, profundidad o distancia entre objetos dentro de la zona de trabajo. Instalar alumbrado de emergencia de evacuaci�n y de seguridad en los lugares en los que un fallo del alumbrado normal suponga riesgo para la seguridad de los trabajadores. Por �ltimo, los sistemas de iluminaci�n utilizados no deben originar riesgos el�ctricos, de incendio o de explosi�n.
1.5 Se�alizaci�n
En los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico,
la se�alizaci�n contribuye a indicar aquellos riesgos que por su naturaleza y
caracter�sticas no han podido ser eliminados. Considerando los riesgos m�s
frecuentes en estos lugares de trabajo, las se�ales a tener en cuenta son:
1.5.1 Se�ales de advertencia de un peligro
Tienen forma triangular y el pictograma negro sobre fondo
amarillo. Las que con mayor frecuencia se utilizan son:
Riesgo el�ctrico. Esta se�al debe
situarse en todos los armarios y cuadros el�ctricos del
Materias t�xicas. En aquellos
laboratorios en los que se manipulen sustancias clasificadas como
muy t�xicas, t�xicas, cancer�genas o mut�genas, tales como la
colchicina o la azida s�dica, se colocar� la se�al indicada en
los lugares donde se guarden tales sustancias.
Materiales inflamables. Siempre que se
manipule este tipo de materiales, se utilizar� la se�al indicada a
Baja temperatura. Esta se�al deber�
situarse a la entrada de las c�maras de climatizaci�n y
frigor�ficas que trabajen a temperaturas bajas.
Riesgo biol�gico. En cumplimiento de lo
dispuesto en el anexo III del Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo,
se colocar� esta se�al en todos los laboratorios en los que se
manipulen agentes biol�gicos de los grupos 2, 3 � 4.
Riesgo de radiaciones ionizantes. En los
laboratorios en que manipulen is�topos radiactivos, se utilizar�
la se�al indicada.
1.5.2 Se�ales de prohibici�n
De forma redonda con pictograma negro sobre fondo
blanco. Presentan el borde del contorno y una banda transversal
descendente de izquierda a derecha de color rojo, formando �sta con la
horizontal un �ngulo de 45�.
Prohibici�n de fumar y de encender fuego.
Siempre que en el laboratorio se utilicen materiales inflamables
deber� emplazarse la se�al que indica expresamente la citada
1.5.3 Se�ales de obligaci�n
Son tambi�n de forma redonda. Presentan el pictograma
blanco sobre fondo azul. Atendiendo al tipo de riesgo que tratan de
proteger, cabe se�alar como m�s frecuentes en estos lugares de trabajo,
Protecci�n obligatoria de la cara. Se
utilizar� siempre y cuando exista riesgo de salpicaduras a la cara
y los ojos, como consecuencia de la manipulaci�n de productos
corrosivos o irritantes.
Protecci�n obligatoria de v�as respiratorias.
Esta se�al se colocar� en aquellas �reas de trabajo donde se
manipulen productos t�xicos o nocivos susceptibles de ser
inhalados, sin perjuicio de que deban ser manipulados bajo campana
extractora, siempre que sea posible.
Protecci�n obligatoria de las manos. Esta
se�al debe exhibirse en aquellos lugares de trabajo donde se
manipulen productos corrosivos, irritantes, sensibilizantes por
contacto cut�neo o t�xicos y nocivos, con posibilidad de ser
absorbidos por la piel.
1.5.4 Se�ales relativas a los equipos de lucha contra incendios
Son de forma rectangular o cuadrada. Presentan el
pictograma blanco sobre fondo rojo. Las m�s frecuentes en los laboratorios
son las que indican el emplazamiento de extintores y de mangueras para
incendios, es decir:
1.5.5 Otras se�ales
En funci�n de las caracter�sticas del local y
teniendo en cuenta sus riesgos espec�ficos, los laboratorios de
biotecnolog�a y de tipo biol�gico deben exhibir aquellas se�ales
que avisen de la existencia de tales riesgos.
Conviene recordar tambi�n la obligatoriedad de
se�alizar las salidas de emergencia y elementos de primeros auxilios
(botiqu�n, duchas de emergencia, lavaojos, etc.).
Por �ltimo, otra se�alizaci�n no menos importante es
aquella que permite identificar las tuber�as por el color con que est�n
pintadas, en funci�n del fluido por ellas transportado, a saber:
COLOR DE IDENTIFICACI�N
2. MANIPULACI�N Y ALMACENAMIENTO DE PRODUCTOS QU�MICOS
Para su correcta manipulaci�n y almacenamiento es
peligrosos, de acuerdo con lo dispuesto en el Real Decreto 363/1995, de 10
de marzo, por el que se aprueba el Reglamento sobre declaraci�n de
sustancias nuevas y clasificaci�n, envasado y etiquetado de sustancias
peligrosas. Dicho texto legal ha sufrido diversas modificaciones, la
�ltima de las cuales ha tenido lugar por el Real Decreto 99/2003, de 24
de enero que recoge, entre otras, las siguientes definiciones:
Sustancias: Elementos
qu�micos y sus compuestos en estado natural o los obtenidos mediante
cualquier procedimiento de producci�n, incluidos los aditivos necesarios
para conservar la estabilidad del producto y las impurezas que resultan del
proceso utilizado, excluidos los disolventes que puedan separarse sin
afectar la estabilidad ni modificar la composici�n.
Preparados: Mezclas o disoluciones
compuestas por dos o m�s sustancias qu�micas.
Asimismo, el citado Reglamento distingue las 15
categor�as diferentes de sustancias peligrosas, que se indican en la
Tabla III. Clasificaci�n de sustancias peligrosas
F�cilmente inflamables
Para facilitar al usuario la identificaci�n de estas
etiquetado unos s�mbolos (pictogramas) dibujados en negro sobre fondo
Acompa�ando a los s�mbolos, se incluyen las
indicaciones de peligro pertinentes, as� como la menci�n de los riesgos
espec�ficos en forma de frases "R" y de consejos de
prudencia o frases "S".
2.1 Identificaci�n de sustancias y preparados peligrosos
Aunque el Real Decreto 363/1995 hace referencia a
sustancias peligrosas, en su anexo VI se establecen los criterios
generales de clasificaci�n y etiquetado, tanto de sustancias, como de
preparados peligrosos. La elecci�n de s�mbolos y asignaci�n de frases
de riesgo en funci�n del tipo de sustancia o preparado, se lleva a cabo
2.1.1 Grupo de sustancias y preparados explosivos, comburentes e
Sustancias y preparados explosivos: Se les asigna el pictograma y
s�mbolo "E" y la indicaci�n de peligro "explosivo",
siendo obligatorio adem�s, incluir una frase de riesgo que puede ser,
seg�n la sustancia de que se trate, alguna de las siguientes:
R2: Riesgo de
explosi�n por choque, fricci�n, fuego u otras fuentes de ignici�n.
R3: Alto riesgo de explosi�n por
choque, fricci�n, fuego u otras fuentes de ignici�n.
Sustancias y preparados comburentes: Se les asigna el pictograma y
s�mbolo "O", as� como la indicaci�n de "comburente",
siendo obligatorio incluir alguna de las frases de riesgo que se indican a
continuaci�n, de conformidad con los resultados de los ensayos de
R7: Puede provocar
R8: Peligro de fuego
en contacto con materias combustibles.
R9: Peligro de explosi�n al mezclar con
Sustancias y preparados extremadamente inflamables: Este concepto
se aplica a sustancias y preparados cuyo punto de inflamaci�n (Pi)
es inferior a 0 �C (Pi < 0 �C) y su temperatura o punto de
ebullici�n (Pe) inferior a 35 �C. Se les asigna el pictograma y
s�mbolo "F+" y la indicaci�n de "extremadamente
inflamable", debiendo incluir la frase:
Sustancias y preparados f�cilmente inflamables: Concepto aplicable
a sustancias y preparados que, entre otras propiedades, tengan un Pi
comprendido entre 0 y 21 �C (0 �C < Pi < 21 �C). Se les
asigna el pictograma y s�mbolo "F", as� como la
indicaci�n "f�cilmente inflamable" y la frase:
Sustancias y preparados inflamables: No requieren pictograma, si
bien cuando se trate de sustancias y preparados l�quidos, cuyo Pi
sea igual o superior a 21 �C e inferior o igual a 55 �C, se les asigna la
Dependiendo de las caracter�sticas y naturaleza de las sustancias y
preparados de este grupo, pueden asignarse otras frases, tales como:
R4: Forma compuestos
met�licos explosivos muy sensibles.
R5: Peligro de
explosi�n en caso de calentamiento.
R15: Reacciona con el
agua liberando gases extremadamente inflamables.
R17: Se inflama
espont�neamente en contacto con el aire.
R30: Puede inflamarse f�cilmente al usarlo.
Finalmente, la obligaci�n de poner el pictograma "E"
hace que sea facultativa la inclusi�n de los pictogramas "F"
y "O".
2.1.2 Grupo de sustancias y preparados muy t�xicos,
t�xicos y nocivos
Aunque existe una acusada tendencia por parte de muchos
usuarios, a calificar err�neamente como "t�xicas" numerosas
sustancias y preparados peligrosos que, si bien presentan un marcado efecto
agresivo para la salud humana (corrosivo, irritante...), distan mucho de tener
lo que debe conocerse realmente como efectos t�xicos. El Real Decreto
363/1995, define en su art�culo 2� los siguientes conceptos:
Muy t�xicos: Sustancias
y preparados que por inhalaci�n, ingesti�n o penetraci�n cut�nea en muy
peque�a cantidad pueden provocar efectos agudos o cr�nicos e incluso la
T�xicos:
Sustancias y preparados que por inhalaci�n, ingesti�n o penetraci�n
cut�nea en peque�as cantidades pueden provocar efectos agudos o cr�nicos
Nocivos: Sustancias y
preparados que por inhalaci�n, ingesti�n o penetraci�n cut�nea pueden
provocar efectos agudos o cr�nicos e incluso la muerte.
La aparente ambig�edad de estos conceptos queda
completamente despejada en el anexo VI del citado Real Decreto 363/1995,
modificados por el Real Decreto 99/2003, de 24 de enero, al establecer criterios
cuantitativos de clasificaci�n, basados en par�metros toxicol�gicos, como la dosis
letal 50 (DL50) oral y cut�nea y la concentraci�n letal 50
(CL50) inhalatoria, en los t�rminos que se indican en la tabla IV.
Tabla IV. Sustancias y preparados muy t�xicos, t�xicos y
part�culas)
Conviene se�alar que el concepto dosis letal 50 (DL50)
hace referencia a la cantidad m�nima de sustancia, expresada en mg/Kg de peso,
capaz de provocar efectos letales en la mitad de la poblaci�n de animales de
experimentaci�n escogida para el ensayo (rata, conejo...), por la v�a de
entrada en el organismo seleccionada para tal (oral, cut�nea, etc.). Por su
parte, la concentraci�n letal 50 (CL50) es un concepto
similar, pero reservado a la v�a inhalatoria.
Tras estas consideraciones, la elecci�n de s�mbolos y
asignaci�n de frases de riesgo para este grupo de sustancias y preparados se
Sustancias y preparados muy
t�xicos: Se les asigna el pictograma y s�mbolo "T+",
as� como la indicaci�n de peligro "muy t�xico", siendo
obligatorio incluir tambi�n alguna de las frases de riesgo que se indican
seguidamente, seg�n las caracter�sticas del producto:
R26: Muy
t�xico por inhalaci�n.
R27: Muy
t�xico en contacto con la piel.
R28: Muy
t�xico por ingesti�n.
t�xicos: Se les asigna el pictograma y s�mbolo "T" y
la indicaci�n de peligro "t�xico", debiendo incluirse
tambi�n, alguna de las siguientes frases de riesgo:
R48: Riesgo de efectos
graves para la salud en caso de exposici�n prolongada.
preparados nocivos: Se les asigna el pictograma y s�mbolo "Xn"
y la indicaci�n de "nocivo", incluyendo adem�s, alguna de
las frases de riesgo que a continuaci�n se indican:
Nocivo por inhalaci�n.
Nocivo por ingesti�n.
Nocivo. Si se ingiere puede causar da�o pulmonar.
R68: Posibilidad de efectos
A modo de ejemplo, una sustancia o preparado s�lido, que
tras los oportunos ensayos de laboratorio respondiera a las siguientes
- DL50 para la rata por v�a oral: 100 mg/Kg
- DL50 cut�nea para el conejo: 250 mg/Kg
- CL50 inhalatoria para la rata (del aerosol): 0,5 mg/litro/4
se clasificar�a como t�xica por ingesti�n, inhalaci�n y en contacto
con la piel, se identificar�a con el s�mbolo "T" y
deber�a llevar la siguiente combinaci�n de frases: R23/24/25.
Asimismo, una sustancia o preparado l�quido cuyas
caracter�sticas sean:
- DL50 para la rata por v�a oral: 500 mg/Kg
- DL50 cut�nea para la rata: 1500 mg/Kg
se clasificar�a como nociva por contacto con la piel y por ingesti�n,
se identificar�a como "Xn" y llevar�a la siguiente
combinaci�n de frases: R21/22.
Por �ltimo, conviene precisar que la obligaci�n de
poner el pictograma "T" hace que sea facultativa la
inclusi�n de los pictogramas "X" y "C".
2.1.3 Grupo de sustancias y
preparados corrosivos, irritantes y sensibilizantes
Sustancias y preparados corrosivos: Se les asigna
el pictograma y s�mbolo "C" y la indicaci�n de peligro "corrosivo",
debiendo incluir alguna de las siguientes frases de riesgo:
preparados irritantes: Se les asigna el pictograma y s�mbolo "Xi"
y la indicaci�n de "irritante", incluyendo adem�s, alguna
de las frases de riesgo que se indican:
R37: Irrita las v�as
preparados sensibilizantes: No tienen pictograma propio, si bien se les
asigna el s�mbolo "Xn", la indicaci�n de peligro "nocivo"
y alguna de las siguientes frases, en funci�n del lugar donde pueden
ejercer su acci�n agresiva:
R42: Posibilidad de
sensibilizaci�n por inhalaci�n.
R43: Posibilidad de sensibilizaci�n en
Conviene se�alar que la obligaci�n de poner el
pictograma "C", hace que sea facultativa la inclusi�n del
pictograma "X".
2.1.4 Grupo de sustancias cancer�genas, mut�genas y t�xicas para la
Ninguno de los tipos de sustancias de este grupo tiene
pictograma propio, si bien cabe se�alar las siguientes consideraciones:
Sustancias cancer�genas: El Real Decreto
363/1995 clasifica dichas sustancias en tres categor�as:
categor�a: Sustancias que, se sabe, son carcin�genas para el
hombre. Se dispone de elementos suficientes para establecer la
existencia de una relaci�n causa-efecto entre la exposici�n del hombre
a tales sustancias y la aparici�n del c�ncer.
categor�a: Sustancias que pueden considerarse como carcin�genas
para el hombre. Se dispone de suficientes elementos de juicio como para
suponer que la exposici�n del hombre a tales sustancias puede producir
c�ncer. Dicha presunci�n se basa en: - Estudios apropiados a largo
plazo en animales. - Otro tipo de informaci�n pertinente.
Sustancias cuyos posibles efectos carcin�genos en el hombre son
preocupantes, pero de las que no se dispone de informaci�n suficiente
para realizar una evaluaci�n satisfactoria.
A las sustancias de las
categor�as primera y segunda se les asigna el s�mbolo "T"
y alguna de las siguientes frases:
R49: Puede causar
c�ncer por inhalaci�n
En cuanto a las sustancias de
tercera categor�a, se les asigna el s�mbolo "Xn" y la
R40: Posibles efectos
Sustancias mut�genas: De
modo an�logo a las carcin�genas, el Real Decreto 363/1995 clasifica las
sustancias mut�genas en tres categor�as:
Sustancias que, se sabe, son mut�genas para el ser humano.
Sustancias que pueden considerarse como mut�genas para el hombre.
Sustancias cuyos posibles efectos mut�genos en el hombre son
preocupantes. Los resultados obtenidos en los estudios de mutag�nesis
son insuficientes para clasificar dichas sustancias en la segunda
A las sustancias de primera y segunda
categor�a se les asigna el s�mbolo "T" y la frase:
R46: Puede causar alteraciones
gen�ticas hereditarias
En cuanto a las sustancias de tercera
categor�a, se les asigna el s�mbolo "Xn" y la frase:
Sustancias t�xicas para la reproducci�n:
Estas sustancias se dividen igualmente en tres categor�as:
categor�a: Se consideran dos subgrupos:
- Sustancias que perjudican la fertilidad de los seres humanos. Se
les asigna el s�mbolo "T" y la frase R60: Puede
- Sustancias que producen toxicidad para el desarrollo de los
seres humanos. Se les asigna el s�mbolo "T" y la frase
categor�a: Se dividen en:
- Sustancias que deben considerarse perjudiciales para la
fertilidad de los seres humanos. Se les asigna el s�mbolo "T"
y la frase R60: Puede perjudicar la fertilidad.
- Sustancias que deben considerarse como t�xicas para el
desarrollo de los seres humanos. Se les asigna el s�mbolo "T"
y la frase R61: Riesgo durante el embarazo de efectos adversos
Tercera categor�a: Hay
tambi�n dos clases:
- Sustancias preocupantes para la fertilidad humana. Se les asigna el
s�mbolo "Xn" y la frase R62: Posible riesgo de
- Sustancias preocupantes para los seres humanos, por sus posibles
efectos t�xicos para el desarrollo. Se les asigna el s�mbolo "Xn"
y la frase R63: Posible riesgo durante el embarazo de efectos
Las sustancias que se acumulen en el organismo y que
puedan pasar posteriormente a la leche materna durante la lactancia podr�n
etiquetarse con las siguientes frases:
R64: Puede perjudicar a los ni�os
En lo concerniente a preparados conteniendo sustancias
cancer�genas, mut�genas y t�xicas para la reproducci�n, se les asignar� el
s�mbolo "T" o "Xn" y las frases "R"
correspondientes, en funci�n de la concentraci�n y de la categor�a de las
El pictograma relativo a estas sustancias qued� establecido
por primera vez en el Real Decreto 363/1995. A todas las sustancias de este
grupo se les asigna el s�mbolo "N" y la correspondiente
indicaci�n de peligro. Se distinguen dos subgrupos:
medio ambiente acu�tico. Las frases aplicables a este subgrupo son,
Muy t�xico para los organismos acu�ticos.
T�xico para los organismos acu�ticos.
Nocivo para los organismos acu�ticos.
R53: Puede provocar
efectos negativos en el medio ambiente acu�tico a largo plazo.
medio ambiente no acu�tico. Las frases de aplicaci�n a este subgrupo
R54: T�xico para la
R55: T�xico para la
R56: T�xico para los
R57: T�xico para las
R58: Puede provocar
efectos negativos en el medio ambiente a largo plazo.
2.2 El control de agentes cancer�genos
La norma que regula la exposici�n
laboral a tales agentes es el Real Decreto 665/1997, de 12 de mayo, "sobre
la protecci�n de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la
exposici�n a agentes cancer�genos durante el trabajo", modificado por
el Real Decreto 1124/2000, de 16 de junio y posteriormente, por el 349/2003, de
21 de marzo. Dicha norma define como agente cancer�geno:
que, conforme a lo dispuesto en la normativa vigente sobre notificaci�n de
peligrosas, cumpla los requisitos para ser clasificada como cancer�gena de
primera o de segunda categor�a. La norma en cuesti�n confiere el mismo
tratamiento legal a las sustancias mut�genas de primera o segunda
Un preparado que,
a tenor de lo establecido en la vigente normativa sobre clasificaci�n,
envasado y etiquetado de preparados peligrosos, contenga alguna de las
sustancias citadas en el apartado anterior, que cumpla los criterios para su
clasificaci�n como cancer�geno o mut�geno.
entender� como agente cancer�geno toda sustancia, preparado o
procedimiento que a continuaci�n se cita, as� como toda sustancia o
preparado que se produzca durante tales procesos, es decir:
de auramina.
supongan exposici�n a hidrocarburos arom�ticos polic�clicos presentes
en el holl�n, el alquitr�n o la brea de hulla.
supongan exposici�n a polvo, humo o nieblas producidas durante la
calcinaci�n y el afinado el�ctrico de las matas de n�quel.
con �cido fuerte en la fabricaci�n de alcohol isoprop�lico.
Trabajos que supongan
exposici�n a polvo de maderas duras.
De conformidad con lo dispuesto en el art�culo 2�
del Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de
los Servicios de Prevenci�n, el Real Decreto 665/1997, de 12 de mayo, establece
como obligaciones del empresario, entre otras, las siguientes:
Identificaci�n y evaluaci�n de
Sustituci�n de agentes
cancer�genos o mut�genos
Prevenci�n y reducci�n de la
Medidas de higiene personal y de
Medidas a tomar en caso de
exposiciones accidentales o no regulares
Disponer de la documentaci�n
Informaci�n a las autoridades
Informaci�n y formaci�n de los
Otra novedad aportada por el Real Decreto 349/2003 consiste
en establecer un cuadro donde se incluyen valores l�mite de exposici�n
profesional para tres tipos de sustancias: benceno, cloruro de vinilo y polvo de
maderas duras. En el caso del benceno reduce el valor l�mite a 1 ppm. Asimismo,
tras la derogaci�n de la Orden de 9 de abril de 1986, por la que se aprueba el
Reglamento para la prevenci�n de riesgos y protecci�n de la salud por la
presencia de cloruro de vinilo mon�mero en el ambiente de trabajo, mantiene el
valor l�mite de dicho contaminante en 3 ppm. Finalmente, por lo que concierne
al polvo de maderas duras, fija un valor l�mite de 5 mg/m3 en calidad de polvo
inhalable, para 8 horas de exposici�n. A modo de resumen, las novedades quedan
reflejadas en la tabla V.
Los principio b�sicos para conseguir un almacenamiento adecuado y seguro de los reactivos en los laboratorios en general son los siguientes:
Reducir las existencias al m�nimo
2.3.1 Reducci�n de las existencias al m�nimo
Cuando se trata de sustancias peligrosas, la minimizaci�n de las cantidades almacenadas constituye una buena medida preventiva. Ello supone planificar las existencias de reactivos, de modo que se asegure su suministro en el momento preciso, lo que exige cursar pedidos al suministrador con mayor frecuencia y dedicar m�s tiempo a los registros de entradas y salidas.
Por su naturaleza y propiedades, algunas sustancias son incompatibles entre s�, porque pueden reaccionar de forma violenta. En tales casos, estas sustancias no deben almacenarse conjuntamente, sobre todo a partir de determinadas cantidades.
En caso de fuga o incendio, los embalajes podr�an resultar da�ados y las sustancias incompatibles podr�an entrar en contacto, produci�ndose reacciones peligrosas. A modo de ejemplo, no deben almacenarse juntos productos combustibles y oxidantes, porque su contacto provoca reacciones exot�rmicas muy violentas que pueden ocasionar incendios. Tampoco deben almacenarse productos t�xicos con productos comburentes o inflamables. En la figura 1 se muestra un esquema en el que se resumen las incompatibilidades de almacenamiento de los productos peligrosos.
Figura 1. Incompatibilidades de almacenamiento de algunos productos qu�micos peligrosos
Como medidas de seguridad adicionales hay que tener en cuenta aquellas que est�n orientadas a la prevenci�n de incendios, como:
Prohibici�n de fumar
Prohibici�n de utilizar llamas abiertas o fuentes de ignici�n
Utilizar �nicamente equipos el�ctricos autorizados
Ciertos productos requieren no s�lo la separaci�n con respecto a otros, sino el aislamiento del resto, no exclusivamente por los riesgos de un contacto accidental, sino por sus caracter�sticas fisicoqu�micas, toxicol�gicas y organol�pticas. Entre tales productos cabe se�alar los siguientes:
Carcin�genos, mut�genos y t�xicos
2.3.4 Disposici�n de instalaciones adecuadas
F Estanter�as: Cuando vayan a contener productos susceptibles de originar riesgos de incendio o explosi�n, se aconseja que sean met�licas, conectadas equipotencialmente y a tierra.
Conexi�n a tierra.
Se�al indicando la presencia de productos inflamables. F Armarios frigor�ficos: Deben utilizarse �nicamente los especialmente dise�ados para laboratorios, evitando los de uso dom�stico.
2.4 Manipulaci�n de productos qu�micos
Las operaciones con productos qu�micos, como envasado, trasvase, almacenamiento, etc. deben llevarse a cabo siguiendo unas instrucciones de trabajo precisas. Estas instrucciones pueden referirse tanto a un producto concreto, como a una clase de productos que presentan riesgos similares. De este modo, las instrucciones en cuesti�n deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
Identificaci�n de la sustancia peligrosa.
Medidas de protecci�n y pautas de comportamiento.
Actuaci�n en caso de peligro.
Condiciones de disposici�n y eliminaci�n de residuos
Cuando se precise trasvasar un producto qu�mico, cualquiera que sea su naturaleza, desde un contenedor a otro recipiente m�s peque�o, se llevar� a cabo con las debidas precauciones. Si el contenedor original dispone de grifo, se efectuar� por gravedad abri�ndolo lentamente. Si no dispusiera de este elemento, se utilizar� una bomba de vac�o especialmente dise�ada para este fin, quedando terminantemente prohibido, succionar con la boca para hacer el vac�o a trav�s de un tubo. Una vez trasvasado el producto al recipiente de destino, deber� etiquetarse �ste de igual modo que el envase original. Durante el desarrollo de la operaci�n, se har� uso de los equipos de protecci�n individual prescritos en la hoja de seguridad. En el caso de que se produzca un derrame o vertido accidental, se proceder�, en l�neas generales, del siguiente modo:
Si se trata de un s�lido, se recoger� por aspiraci�n, evitando el barrido, ya que podr�a originar la dispersi�n del producto por la atm�sfera del laboratorio.
Si es un l�quido, se proteger�n los desag�es, se tratar� con materiales absorbentes (como la tierra de diatomeas) y se depositar� en recipientes adecuados para eliminarlo como residuo. Cuando sea necesario, antes de tratarlo con absorbente, se proceder� a su inertizaci�n, para lo cual se consultar� la ficha de seguridad correspondiente y en caso de duda, se tratar� con el proveedor.
2.5 Gesti�n de residuos
Se entiende por residuos, aquellos materiales o productos que quedan inservibles tras realizar una determinada operaci�n. Los residuos de laboratorio pueden dividirse en dos grandes grupos:
Restos de material fungible, entre los que se encuentran fragmentos de vidrio roto, frascos vac�os y restos de material de pl�stico.
Residuos qu�micos, que pueden presentarse como restos de reactivos no utilizados durante la operaci�n y que no deben devolverse al envase original para no contaminar su contenido y reactivos caducados. Centr�ndonos en los residuos qu�micos, conviene precisar que la Uni�n Europea define tres l�neas maestras de actuaci�n que deben seguirse para su adecuado tratamiento y que b�sicamente son:
Minimizar la generaci�n de residuos en su origen. Supone intervenir de modo preventivo, evitando que se lleguen a producir. Se debe actuar sobre el consumo, procurando utilizar �nicamente la cantidad de producto requerida para el trabajo a desarrollar.
Eliminaci�n segura de los residuos no recuperables. Debe llevarse a cabo siguiendo las indicaciones de la ficha de seguridad o, en caso de duda, las indicaciones del fabricante y siempre a trav�s de un gestor autorizado. Como paso previo a la eliminaci�n es esencial que los residuos se clasifiquen, segreguen y depositen en contenedores apropiados.
2.5.1 Consideraciones generales sobre residuos qu�micos
Como principio b�sico, los residuos qu�micos generados en el laboratorio no deben eliminarse por el desag�e sin inertizar, aunque sea en peque�as cantidades. Este principio debe observarse especialmente cuando se trate de sustancias que reaccionan violentamente con el agua, como los metales alcalinos; las t�xicas, incluyendo los derivados de metales pesados; las corrosivas, como �cidos y �lcalis fuertes; las cancer�genas y mut�genas, y las no biodegradables y peligrosas para el medio ambiente acu�tico.
Si se trata de residuos �cidos o alcalinos, pueden eliminarse por el desag�e una vez neutralizados, diluyendo con abundante agua.
En cualquier caso, consultar las disposiciones legales vigentes, nacionales, auton�micas y locales sobre esta materia.
2.5.2 Tratamiento de algunos residuos qu�micos
A continuaci�n, se recomiendan las mediadas a tomar para el tratamiento de algunos productos qu�micos en caso de derrame o vertido.
�cidos: Neutralizar con carbonatos o hidr�xido de calcio, diluir con agua y recoger con serr�n.
�lcalis: Neutralizar con �cido ac�tico o productos espec�ficos comercializados al efecto, diluir con agua y recoger con serr�n.
Bromuro de etidio: Recoger con carb�n activo
L�quidos inflamables: Recoger preferentemente con tierra de diatomeas o carb�n activo.
Mercurio: Recoger con azufre o polisulfuro c�lcico. Si se ha depositado en ranuras, aspirar y recuperar el metal.
Otros l�quidos no corrosivos ni inflamables: Recoger con serr�n.
2.5.3 Recomendaciones de car�cter general sobre residuos
Disponer de informaci�n e instrucciones para la eliminaci�n de los residuos generados en el laboratorio.
No guardar botellas vac�as destapadas.
No tirar productos qu�micos a las papeleras, ni papeles o restos de telas impregnados de tales productos.
No acumular residuos de ning�n tipo en lugares diferentes a los destinados a este fin.
Los residuos peligrosos que no puedan inertizarse deber�n ser retirados por un gestor autorizado, de acuerdo con las disposiciones legales vigentes, recogidas en la Ley 10/2000, de 12 de diciembre, de Residuos de la Comunidad Valenciana.
Cuando sea necesario preparar instrucciones de trabajo para la correcta manipulaci�n de productos qu�micos o siempre que se precise informaci�n sobre los productos disponibles en el laboratorio, conviene recurrir a las llamadas fichas de seguridad. Por ello, la existencia de un inventario actualizado de los productos en uso permite llevar a cabo un estricto control de tales documentos que a su vez, ofrecen la informaci�n necesaria para manipular adecuadamente los productos. En el anexo I del presente manual se muestra, a modo de ejemplo, la ficha de seguridad del bromuro de etidio.
La obligaci�n legal de entregar estas fichas al usuario de productos qu�micos, por parte del fabricante o importador de tales productos, viene rese�ada en el art�culo 13 del Real Decreto 255/2003, de 28 de febrero. Asimismo, de acuerdo con los preceptos establecidos por el mencionado Reglamento, la ficha de datos de seguridad debe redactarse, al menos, en la lengua espa�ola oficial del Estado, incluyendo obligatoriamente los siguientes 16 ep�grafes (apartado 5 del art�culo 13):
Identificaci�n del preparado y del responsable de su comercializaci�n.
Composici�n/informaci�n sobre los componentes.
Identificaci�n de los peligros.
Controles de exposici�n/protecci�n individual.
Propiedades f�sicas y qu�micas.
Informaciones toxicol�gicas. Informaciones ecol�gicas.
Consideraciones sobre la eliminaci�n.
3. OPERACIONES SEGURAS EN LOS LABORATORIOS DE BIOTECNOLOG�A Y DE TIPO BIOL�GICO
En los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico se realizan habitualmente operaciones que comportan diversos riesgos, no ya por la mera manipulaci�n de productos qu�micos, sino que implican adem�s el manejo de material de vidrio y, ocasionalmente, precisan el aporte de calor o requieren la utilizaci�n de botellas de gases a presi�n. A continuaci�n, se indican algunas recomendaciones generales y espec�ficas a tener en cuenta, siempre que se realicen trabajos en este tipo de laboratorios. 3.1 Recomendaciones generales durante la permanencia en el laboratorio 3.1.1 Recomendaciones de car�cter organizativo
La organizaci�n del laboratorio referente a distribuci�n de superficies, instalaciones de aparatos y equipos, procedimientos de trabajo, etc., debe estudiarse a fondo, procurando mantener un buen nivel preventivo.
Debe comprobarse la ventilaci�n general del laboratorio y mantenerla siempre en perfectas condiciones.
Tambi�n deben revisarse peri�dicamente la instalaci�n el�ctrica y la de gases.
Realizar peri�dicamente un inventario de los reactivos para controlar sus existencias y caducidad y mantener las cantidades m�nimas imprescindibles.
No utilizar frigor�ficos dom�sticos en el laboratorio.
Recoger selectivamente los residuos en recipientes apropiados y retirarlos peri�dicamente del �rea de trabajo.
3.1.2 Recomendaciones de car�cter personal
No ingerir alimentos ni bebidas durante la permanencia en el laboratorio, ni guardarlos en los frigor�ficos destinados a material propio del lugar de trabajo.
Debe establecerse la prohibici�n expresa de fumar.
Es recomendable lavarse siempre las manos al t�rmino de una operaci�n y antes de abandonar el laboratorio.
Utilizar la cantidad m�nima precisa de reactivos.
Cuando sea necesario trasvasar l�quidos, hacerlo con cantidades peque�as y en las mejores condiciones posibles, evitando salpicaduras y derrames, y siempre a un recipiente adecuado, quedando prohibido el uso de botellas de agua, bebidas o contenedores de alimentos. Si se trata de sustancias inflamables, el trasvase debe efectuarse lejos de focos de calor, llamas abiertas o fuentes de ignici�n. El recipiente conteniendo el producto trasvasado deber� etiquetarse como el original.
Al t�rmino de una operaci�n, desconectar los aparatos, cerrar los servicios de agua y gas, limpiar los materiales y equipos, y recogerlos ordenadamente en los lugares destinados al efecto, as� como los reactivos.
Revisar peri�dicamente el estado de las instalaciones de protecci�n colectiva (campanas de gases, duchas y lavaojos de emergencia, as� como el estado de los desag�es).
3.2 Precauciones espec�ficas durante el desarrollo de operaciones 3.2.1 Relativas al material de vidrio
Examinar el estado de las piezas antes de utilizarlas y desechar las que est�n defectuosas.
Efectuar el montaje de cada operaci�n con especial cuidado, evitando que los distintos elementos que intervienen queden tensionados, empleando los soportes y abrazaderas adecuadas y fijando todas las piezas seg�n la funci�n a realizar.
No calentar directamente el vidrio con la llama. Para ello, se recomienda interponer un material capaz de difundir el calor, como una rejilla met�lica y utilizar preferentemente piezas de vidrio PYREX.
Evitar que las piezas queden atascadas colocando una fina capa de grasa de silicona entre las superficies de vidrio en contacto. 3.2.2 Relativas al empleo de fuentes de calor
El trabajo con llamas abiertas genera riesgos de incendio y explosi�n ante la presencia de gases o vapores inflamables en el ambiente donde se realiza la operaci�n. Para prevenir estos riesgos se recomienda:
Asegurar una ventilaci�n suficiente en el laboratorio.
Utilizar encendedores piezoel�ctricos para el encendido de mecheros, evitando el uso de cerillas o encendedores de bolsillo.
Al terminar una operaci�n, asegurarse del enfriamiento de los materiales antes de aplicar directamente las manos para recogerlos.
3.3 Manipulaci�n de botellas de gases
La manipulaci�n de botellas de gases se llevar� a cabo �nicamente por personal debidamente entrenada para dicho cometido. La utilizaci�n de estos elementos por personas inexpertas puede comportar riesgos graves, como fugas de gases t�xicos y nocivos, incendios y explosiones. Antes de utilizar una botella deber� leerse la etiqueta para asegurarse de que se trata de la que se pretende usar. En caso de duda sobre su contenido o forma de utilizaci�n, se consultar� con el suministrador. Asimismo, toda botella que tenga caducada la fecha de la prueba peri�dica, seg�n establece el Reglamento de Aparatos a Presi�n, ser� devuelta al proveedor.
Los grifos de las botellas se abrir�n lentamente y de forma progresiva. En el caso de que se presente alguna dificultad en la apertura, se devolver� al suministrador, sin forzarla ni emplear herramienta alguna, ya que existe el riesgo de rotura del grifo, con el consiguiente escape del gas a presi�n. No se deben engrasar los grifos de las botellas, ya que algunos gases, como el ox�geno, reaccionan violentamente con las grasas, produciendo explosiones. Si como consecuencia de un golpe accidental, una botella quedase deteriorada, marcada o presentase alguna hendidura o corte, se devolver� inmediatamente al suministrador del gas, aunque no se haya llegado a utilizar.
Cuando se tenga que abrir una botella de gas, se dispondr� la salida del grifo en posici�n opuesta al usuario y en ning�n caso estar� dirigida hacia las personas que se encuentren en las proximidades. De este modo, se evitan las proyecciones de gas a presi�n o de elementos accesorios, en el caso de fallo o rotura. Una vez finalizado el trabajo con la botella, se aflojar� el tornillo de regulaci�n y el manorreductor y se cerrar� el grifo. En el caso de que se produjera una fuga en una botella de gas ser� necesario intervenir r�pidamente, siguiendo los pasos que se indican (figura 2):
Aprovisionarse del equipo necesario, que para gases t�xicos, nocivos o corrosivos deber� ser un equipo de respiraci�n aut�nomo.
4 OPERACIONES SEGURAS EN LOS LABORATORIOS DONDE SE MANIPULAN AGENTES BIOL�GICOSLos agentes biol�gicos constituyen un factor de riesgo laboral por su capacidad de desencadenar enfermedades, tanto profesionales como del trabajo. Con el fin de proteger la salud de los trabajadores frente a los riesgos que se derivan de la exposici�n a dichos agentes durante el desarrollo de sus actividades, se public� el Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, dentro del marco normativo de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre de Prevenci�n de Riesgos Laborales. 4.1 Definici�n y clasificaci�n de agentes biol�gicos
Seg�n el mencionado Real Decreto 664/1997, los agentes biol�gicos se definen como: “microorganismos, con inclusi�n de los gen�ticamente modificados, cultivos celulares y endopar�sitos humanos, susceptibles de originar cualquier tipo de infecci�n, alergia o toxicidad”. A su vez, se entiende como microorganismo, toda entidad microbiol�gica, celular o no, capaz de reproducirse o de transferir material gen�tico. Se consideran cuatro tipos b�sicos: bacterias, hongos, virus y par�sitos (protozoos, helmintos, etc.). Por su parte, cultivo celular es el resultado del crecimiento in vitro de c�lulas obtenidas de organismos multicelulares.
En funci�n del riesgo de infecci�n, el Real Decreto 664/1997 clasifica los agentes biol�gicos del siguiente modo:
Agente biol�gico del grupo 1: Aquel que resulta poco probable que cause una enfermedad en el ser humano.
Agente biol�gico del grupo 2: Aquel que puede causar una enfermedad en el ser humano y puede suponer un peligro para los trabajadores, siendo poco probable que se propague a la colectividad y existiendo generalmente profilaxis o tratamiento eficaz.
Agente biol�gico del grupo 3: Aquel que puede causar una enfermedad grave en el ser humano y presenta un serio peligro para los trabajadores, con riesgo de que se propague a la colectividad y existiendo generalmente una profilaxis o tratamiento eficaz.
Agente biol�gico del grupo 4: Aquel que causando una enfermedad grave en el ser humano, supone un serio peligro para los trabajadores, con muchas posibilidades de que se propague a la colectividad y sin que exista generalmente una profilaxis o tratamiento eficaz. Seg�n esta clasificaci�n, el anexo II del Real Decreto en cuesti�n presenta una lista de agentes biol�gicos, de los grupos 2, 3 y 4, ordenados seg�n los cuatro tipos antes citados, es decir: bacterias, hongos, virus y par�sitos. La lista en cuesti�n puede obtenerse en el siguiente enlace:
4.2 V�as de transmisi�n
Las principales de v�as de entrada en el organismo de los diferentes agentes biol�gicos son:
Inhalatoria: Es la de mayor capacidad infectiva. Los agentes biol�gicos susceptibles de transmitirse por esta v�a se encuentran habitualmente en forma de aerosoles producidos por centrifugaci�n de muestras o agitaci�n de tubos y por aspiraci�n de secreciones (tos, estornudos, etc.).
Digestiva: La transmisi�n por esta v�a tiene lugar como consecuencia de la pr�ctica de malos h�bitos de trabajo, como pipetear con la boca o de actuaciones inadecuadas como beber, comer y fumar en el lugar de trabajo.
Parenteral, piel y mucosas: Esta v�a de transmisi�n est� propiciada por pinchazos, mordeduras, cortes, erosiones, salpicaduras, etc.
4.3 Especificaciones de los lugares de trabajo en funci�n de los agentes biol�gicos manipulados
Antes de comenzar cualquier actividad relacionada con la manipulaci�n de agentes biol�gicos debe realizarse un inventario, a fin de identificar los agentes utilizados, clasificarlos de acuerdo con el criterio rese�ado en la lista anteriormente citada y establecer las medidas preventivas a tener en cuenta en funci�n del nivel de contenci�n requerido, lo que se indicar� oportunamente. Los medios de contenci�n biol�gica de los laboratorios se orientar�n en funci�n de los cuatro grupos de riesgo citados anteriormente, es decir:
Nivel de contenci�n biol�gica 1, para microorganismos del grupo de riesgo 1.
Nivel de contenci�n biol�gica 2, para microorganismos del grupo de riesgo 2.
Nivel de contenci�n biol�gica 3, para microorganismos del grupo de riesgo 3.
Nivel de contenci�n biol�gica 4, para microorganismos del grupo de riesgo 4.
4.4 Manipulaci�n segura de agentes biol�gicos
La manipulaci�n de agentes biol�gicos comporta unos riesgos, cuya prevenci�n debe responder a unas estrictas pautas de comportamiento. Desde la recepci�n de las muestras, hasta la eliminaci�n de los residuos generados, todas las operaciones que se realizan en un laboratorio de estas caracter�sticas deben estar debidamente sistematizadas. Por tales motivos, presentamos a continuaci�n las directrices a tener en cuenta en estos lugares de trabajo, con el fin de que las actividades que en ellos se realizan habitualmente, transcurran en las mejores condiciones de seguridad posibles.
4.4.1 Recepci�n de muestras
Ante la recepci�n de una muestra biol�gica, cualquiera que sea su naturaleza y el tipo de laboratorio, deber�n tomarse las siguientes medidas preventivas:
Recoger siempre la muestra con guantes de l�tex o de silicona
Si se sospecha que la muestra puede contener agentes infecciosos no esperados, utilizar barbijo o mascarilla y notificarlo inmediatamente al supervisor del laboratorio y al Servicio de Prevenci�n de Riesgos Laborales
Las medidas preventivas a tomar en la realizaci�n de cualquier operaci�n que se lleve a cabo en un laboratorio de biotecnolog�a o de tipo biol�gico (cultivos, centrifugaciones, an�lisis, etc.) son las siguientes: Precauciones generales relativas al local
Establecimiento de normas de seguridad en el trabajo en cada laboratorio, acordes a sus caracter�sticas.
Implicaci�n de todo el personal del laboratorio en el cumplimiento de las normas de seguridad que se dictaminen.
Acceso limitado al laboratorio, permitiendo la entrada �nicamente al personal autorizado.
Se�alizaci�n de riesgo biol�gico en todas las �reas de los laboratorios catalogados de nivel de contenci�n 2 en adelante.
Limpieza y desinfecci�n diaria de todas las superficies de trabajo, as� como siempre que se produzca un derrame.
Mantenimiento del laboratorio limpio y ordenado evitando utilizar los pasillos como almac�n. Siempre debe quedar un espacio libre no inferior a 120 cm para poder evacuar el local en caso de emergencia.
Evitar el empleo de libros y material de escritorio en el �rea de trabajo, ya que el papel contaminado es dif�cil de esterilizar.
Est� rigurosamente prohibido pipetear con la boca. El pipeteo se llevar� a cabo con dispositivos especialmente dise�ados al efecto, debiendo entrenarse adecuadamente al personal para su correcto uso.
Debe limitarse el uso de agujas hipod�rmicas y jeringas, debiendo utilizarse �nicamente las unidades ya montadas.
No debe volver a ponerse la capucha a las agujas y �stas no deben ser dobladas ni separadas de la jeringa.
Las agujas y jeringas usadas, as� como los bistur�es, deben desecharse �nicamente en contenedores especiales dise�ados para este prop�sito.
Cuando se centrifugue material biol�gico potencialmente infeccioso deben utilizarse tubos cerrados. La centr�fuga deber� disponer de rotores o cestillos de seguridad que eviten la formaci�n de aerosoles.
La rotura accidental de un tubo y su vertido en la cubeta representa una incidencia importante que debe ser comunicada inmediatamente al responsable del laboratorio y al Servicio de Prevenci�n de Riesgos Laborales, procediendo inmediatamente a la desinfecci�n segura del equipo.
No deben utilizarse centr�fugas que no dispongan de sistema de cierre de seguridad, ni manipular tales equipos de forma que puedan abrirse mientras est�n en funcionamiento y formar aerosoles.
Si el laboratorio dispone de ultracentr�fugas, es fundamental llevar a cabo el equilibrado cuidadoso del rotor.
Los derrames y accidentes, como cortes y pinchazos, deben ser informados inmediatamente al responsable del laboratorio y al Servicio de Prevenci�n de Riesgos Laborales, y hacerse constar por escrito.
Cubrir heridas y lesiones con ap�sitos impermeables antes de comenzar el trabajo. Si las lesiones no pueden cubrirse adecuadamente, no exponerse hasta que curen.
Evitar el contacto de la piel con materiales potencialmente infecciosos. Para ello, cuando se manipulen muestras que contengan posibles agentes pat�genos deber� usarse guantes de l�tex o de silicona, que deber�n retirarse siempre antes de salir del �rea de trabajo.
Jam�s se abandonar� el laboratorio con los guantes puestos ni se coger� con ellos el tel�fono.
Tras quitarse los guantes, se proceder� al lavado de manos utilizando jabones antis�pticos.
Se usar�n gafas protectoras y mascarillas faciales si existe riesgo de salpicaduras o de formaci�n de aerosoles.
No deber�n usarse lentes de contacto.
No comer, beber o fumar ni aplicarse cosm�ticos en las �reas de trabajo. Asimismo, queda prohibido guardar alimentos o bebidas en las citadas �reas
El personal con el cabello largo debe llevarlo recogido. 4.4.3 Transporte de material biol�gico
Se tendr�n en cuenta las siguientes precauciones:
El transporte de las muestras dentro o entre laboratorios se realizar� de tal modo que, en caso de ca�da, no se produzcan salpicaduras.
Se aconseja llevarlo a cabo en cajas herm�ticas o neveras port�tiles. Estas cajas o neveras deber�n ser r�gidas y resistentes a los golpes, contar con materiales absorbentes en su interior y de f�cil desinfecci�n.
Se etiquetar�n o identificar�n de forma oportuna y no podr�n ser utilizadas para otros fines.
Bajo ning�n concepto se transportar�n muestras a mano.
Cuando sea necesario transportar material biol�gico que pueda presentar riesgo de infecci�n, se recurrir� a la utilizaci�n del llamado sistema b�sico de embalaje que se compone de:
Recipiente externo de env�o. Es un paquete que protege el recipiente secundario y su contenido de los elementos externos.
Las muestras biol�gicas deben almacenarse en zonas de acceso restringido, con el fin de minimizar la posibilidad de contaminaci�n del personal o del ambiente.
El almacenamiento en congeladores de nitr�geno l�quido, debe realizarse utilizando viales que soporten las bajas temperaturas del medio sin romperse. En caso de rotura, debe vaciarse el recipiente, dejar que el nitr�geno l�quido se evapore y proceder a su limpieza.
Cuando se maneja el material almacenado en este tipo de congeladores, siempre se deber�n utilizar gafas o mascarillas de protecci�n para evitar salpicaduras de nitr�geno l�quido. 4.4.5 Tratamiento de los residuos generados por los laboratorios que manipulan agentes biol�gicos
Todos los desechos biol�gicos tienen que ser descontaminados antes de su eliminaci�n, debiendo seguirse las normas sobre gesti�n de residuos de �mbito nacional (Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos), as� como las de �mbito auton�mico (Decreto 240/1994, de 22 de noviembre, de la Generalitat Valenciana, por el que se aprueba el Reglamento Regulador de la Gesti�n de los Residuos Sanitarios; Orden de 14 de julio de 1997, de la Conseller�a de Medio Ambiente de la C.V., por la que se desarrolla el Decreto 240/1994; Ley 10/2000, de 12 de diciembre, sobre Residuos de la Comunidad Valenciana). Los residuos generados por los laboratorios que manipulan agentes biol�gicos responden generalmente a los siguientes tipos:
Residuos s�lidos biol�gicos asimilables a urbanos.
Residuos s�lidos biol�gicos especiales.
Residuos s�lidos procedentes de cultivos microbiol�gicos no pat�genos. Residuos biol�gicos l�quidos. A continuaci�n se indica el tratamiento recomendado para los diferentes tipos de residuos indicados.
Residuos biol�gicos asimilables a urbanos: Habitualmente se trata de materiales s�lidos no cortantes ni punzantes, como papeles, guantes, pl�sticos, gasas, etc., contaminados con sangre y fluidos biol�gicos. Para la recogida de estos residuos se recomienda el uso de bolsas de 220 mg/cm2 de galga, en contenedores de basura especiales. Su eliminaci�n se efectuar� como residuos asimilables a los urbanos.
Residuos s�lidos biol�gicos especiales: Tienen un potencial infeccioso superior a los residuos s�lidos urbanos. La gesti�n de estos residuos se realizar� conforme a lo establecido por la Ley 10/1998, de 21 de abril y su normativa de desarrollo, as� como seg�n lo dispuesto por las normas legales de �mbito comunitario, citadas al comienzo de este ep�grafe.
En este tipo de residuos se incluyen materiales punzantes y cortantes como agujas, hojas de bistur�, restos de vidrio roto, etc., que han estado en contacto con sangre y fluidos biol�gicos o con material procedente de actividades microbiol�gicas. Estos residuos especiales deben acumularse separadamente de todos los dem�s tipos, en envases exclusivos r�gidos, impermeables e interiormente inaccesibles. Estos envases son de un solo uso y una vez cerrados no se pueden volver a abrir. Han de mantenerse intactos hasta su recogida, evitando presiones y golpes que puedan afectar su integridad durante su almacenamiento o transporte. Su eliminaci�n final debe realizarse por una entidad autorizada.
Residuos s�lidos procedentes de cultivos microbiol�gicos no pat�genos: Est�n constituidos por placas de Petri, tubos de ensayo, matraces, etc., que contienen medio s�lido de cultivo. Estos residuos se colocan en bolsas resistentes al autoclave para su esterilizaci�n con este medio. Una vez realizada la operaci�n, los residuos se recogen por el personal encargado de esta actividad.
Residuos biol�gicos l�quidos: Se inactivan con lej�a de uso dom�stico (hipoclorito s�dico al 10%) durante 30 minutos, pudiendo eliminarse a continuaci�n por el desag�e. Conviene precisar que el uso indiscriminado de lej�a puede provocar contaminaci�n ambiental. La disoluci�n de lej�a dom�stica aqu� indicada es suficiente, no debi�ndose utilizar disoluciones m�s concentradas.
Constituyen el mejor medio de protecci�n frente a los riesgos que se derivan de la manipulaci�n de agentes biol�gicos. Son las llamadas cabinas de seguridad biol�gica (CSB), cuya descripci�n se aborda seguidamente. Dichas cabinas son c�maras de circulaci�n forzada de aire que, proporcionan diferentes niveles de protecci�n, en funci�n de sus especificaciones y dise�o. Se clasifican seg�n el nivel y tipo de protecci�n.
Antes de entrar en el estudio y descripci�n de estos equipos conviene distinguir entre las campanas de extracci�n de gases, las cabinas de flujo laminar y las cabinas de seguridad biol�gica. Las campanas de gases (o vitrinas extractoras de gases) son recintos ventilados que capturan los humos y vapores procedentes de la manipulaci�n de productos qu�micos en el laboratorio. Si bien constituyen elementos muy �tiles en la contenci�n del riesgo qu�mico, no ofrecen protecci�n alguna frente a riesgos biol�gicos. Las cabinas de flujo laminar son recintos que disponen de un ventilador para forzar el paso del aire a trav�s de un filtro HEPA (High Efficiency Particulate Air) barriendo la superficie de trabajo. El flujo de aire puede ser vertical u horizontal. Estas cabinas ofrecen protecci�n �nicamente al material que se maneja en su interior, pero nunca al operador, por lo que no son recomendables para el trabajo en laboratorios de microbiolog�a. Son de gran utilidad en las llamadas “zonas limpias”.
Las cabinas de seguridad biol�gica son recintos ventilados dise�ados para limitar al m�ximo el riesgo del personal de laboratorio expuesto a agentes infecciosos. Su finalidad es reducir la probabilidad que tiene una part�cula transportada por el aire, de escapar fuera de la cabina y contaminar as� al trabajador y a su entorno. Algunas de ellas ofrecen adem�s, protecci�n al material que se manipula en su interior. Las cabinas de seguridad biol�gica son equipos de contenci�n muy efectivos para reducir el posible escape de contaminantes biol�gicos, lo que consiguen mediante dos sistemas:
Las barreras de aire. Permiten que �ste fluya en una sola direcci�n y a una velocidad constante creando una verdadera "cortina" que se conoce como flujo de aire laminar, es decir, sin turbulencias.
Los filtros. Tienen como finalidad atrapar las part�culas contenidas en este flujo de aire. Habitualmente se emplean los llamados HEPA, que retienen con una eficacia del 99,97% part�culas de hasta 0,3 micras de di�metro.
Dichas cabinas se dividen en tres categor�as: clase I, clase II y clase III.
Cabinas de clase I. Son c�maras cerradas con una abertura al frente para permitir el acceso de los brazos del trabajador. El aire penetra por este frontal, atraviesa la zona de trabajo y sale al exterior a trav�s de un filtro HEPA. La velocidad del flujo de aire es de unos 0,40 m/s. Son apropiadas para manipular agentes biol�gicos de los grupos 1, 2 � 3. Estas cabinas no protegen de una posible contaminaci�n al material con que se trabaja.
Cabinas de clase II. Se diferencian de las de clase I en que, adem�s de proteger al operario y a su entorno, protegen al producto frente a contaminaciones externas. La superficie de trabajo est� barrida por aire limpio procedente de un filtro HEPA. La salida del aire se produce a trav�s de otro filtro HEPA. Son equipos v�lidos para el manejo de agentes biol�gicos de los grupos 1, 2 � 3.
Cabinas de clase III. Son recintos herm�ticos en presi�n negativa, por lo que su interior est� completamente aislado del entorno. Se opera en ellas por medio de unos guantes con trampa para introducir el producto. El aire entra a trav�s de un filtro HEPA y se expulsa al exterior a trav�s de dos filtros HEPA. Se recomiendan para el manejo de agentes de los grupos 1, 2, 3 � 4. Son las que ofrecen un mayor nivel de seguridad.
Ejemplos gr�ficos de estos tipos de cabinas se muestran m�s adelante en las figuras 3, 4 y 5, al tratar las medidas preventivas correspondientes a los distintos niveles de contenci�n. Hasta el momento, no existe en Espa�a legislaci�n alguna que regule los requisitos que deben cumplir las cabinas de seguridad biol�gica. La pr�ctica m�s habitual consiste en exigir a los proveedores la declaraci�n CE de conformidad con la norma brit�nica BS 3928. A continuaci�n se rese�an algunas recomendaciones a tener en cuenta con estos equipos.
4.5.1 Instalaci�n de una cabina de seguridad biol�gica
Situarla lo m�s lejos posible de las rejillas de aire acondicionado, campanas de gases, puertas y zonas de mucho tr�nsito de personas, que puedan crear perturbaciones en el flujo laminar.
Se instalar� sobre una superficie s�lida y nunca m�vil. Si es posible, en un recinto cerrado o en una zona de acceso restringido. 4.5.2 Recomendaciones al comenzar el trabajo
Comprobar que el man�metro se estabiliza e indica la presi�n adecuada (var�a con el modelo de cabina).
Limpiar la superficie de trabajo con un producto adecuado (por ejemplo, alcohol et�lico al 70%).
Utilizar batas de manga larga con bocamangas ajustadas y guantes de l�tex o de silicona, para minimizar el desplazamiento de la flora bacteriana de la piel hacia el interior del �rea de trabajo y proteger las manos y brazos del operador de toda contaminaci�n.
Antes de empezar las actividades, situar el material preciso en la zona de trabajo, para evitar la entrada y salida continua de material, durante el tiempo que dura la operaci�n.
Antes de introducir el material en la cabina, proceder a su descontaminaci�n. 4.5.3 Recomendaciones durante el desarrollo del trabajo
Se aconseja trabajar a unos 5 � 10 cm por encima de su superficie y alejado de los bordes.
Evitar la obstrucci�n de las rejillas del aire con materiales o residuos.
Una vez que haya comenzado el trabajo y sea imprescindible introducir nuevo material en su interior, se recomienda esperar 2 � 3 minutos antes de reiniciar la tarea. De este modo, se permite la estabilizaci�n del flujo de aire.
Evitar las corrientes de aire que perturban la cortina de aire. El flujo laminar se altera f�cilmente por las corrientes de aire ambientales provenientes de puertas o ventanas abiertas, movimientos de personas, sistema de ventilaci�n del laboratorio, etc.
El movimiento de los brazos y manos en el interior de la cabina deber� ser lento, con el fin de impedir la formaci�n de corrientes de aire que alteren el flujo laminar.
No debe utilizarse el mechero Bunsen, cuya llama crea turbulencias en el flujo y adem�s puede da�ar el filtro HEPA.
Si se produce un vertido accidental de material biol�gico, se recoger� de inmediato, descontaminando la superficie de trabajo y todo el material que en ese momento se encuentre dentro de la cabina.
Nunca debe utilizarse una cabina cuando est� sonando alguna de sus alarmas. 4.5.4 Recomendaciones al terminar el trabajo
Limpiar y descontaminar con alcohol et�lico al 70% o producto similar la superficie de trabajo.
Dejar en marcha la cabina durante al menos 15 minutos. Conectar, si fuera necesario, la luz ultravioleta (UV). Conviene tener presente que la luz UV tiene poco poder de penetraci�n por lo que su capacidad descontaminante es muy limitada. 4.5.5 Limpieza y desinfecci�n de las cabinas de seguridad biol�gica
La limpieza tiene por objeto eliminar la suciedad adherida a las superficies. Al limpiar, se elimina tambi�n la materia org�nica que sirve de soporte a los microorganismos, contribuyendo de forma eficaz a la posterior descontaminaci�n.
Se llevar� a cabo una desinfecci�n completa en los siguientes casos:
Antes de cualquier reparaci�n
Antes de iniciar las revisiones peri�dicas
Se realizar� mediante el desinfectante que recomiende el fabricante y en las condiciones indicadas por �ste.
Nunca se debe utilizar la cabina como almac�n transitorio de equipos o materiales de laboratorio. Esta mala pr�ctica conduce innecesariamente a la acumulaci�n de polvo.
No introducir en la cabina materiales que emitan part�culas con facilidad, como algod�n, papel, madera y cart�n. 4.5.6 Mantenimiento de las cabinas de seguridad biol�gica
Comprobar con frecuencia semanal la lectura del man�metro.
Limpiar mensualmente todas las superficies exteriores con un pa�o h�medo, a fin de eliminar el polvo acumulado.
Revisar con periodicidad mensual el estado de las v�lvulas interiores con que vaya equipada. Proceder a su certificaci�n por una entidad cualificada, una vez al a�o.
4.6 Equipos de protecci�n individual (EPI)
Los equipos de protecci�n individual que pueden ser necesarios en alg�n momento en un laboratorio de biotecnolog�a o de tipo biol�gico son b�sicamente:
Protectores de las v�as respiratorias
Protectores de la totalidad del cuerpo Aunque existen equipos que ofrecen un alto grado de protecci�n, nunca un EPI debe ser sustituto de una buena pr�ctica de trabajo. Por otra parte, la utilizaci�n de un equipo equivocado puede crear un riesgo adicional al trabajador al inspirar en �ste un falso sentido de seguridad. �nicamente se utilizar�n aquellos equipos de protecci�n individual que lleven la marca de conformidad CE.
Protectores de ojos y cara. Las lentillas no proporcionan protecci�n alguna a los ojos, por lo que no se recomienda su utilizaci�n durante el trabajo en los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico. En el caso de que una persona necesitara llevarlas por prescripci�n facultativa, estar� obligada a llevar tambi�n, siempre que se encuentre expuesta a un riesgo biol�gico o qu�mico, unas gafas de seguridad.
Protectores de las manos. Los guantes son quiz�s las prendas de protecci�n m�s empleadas, aunque no siempre se siguen correctamente las normas elementales de uso. A este respecto cabe se�alar las siguientes recomendaciones:
El uso de los guantes debe quedar restringido para las operaciones frente a las que es necesario protegerse. Es inadmisible abrir puertas con los guantes puestos y coger el tel�fono.
Cualquier tipo de guante no protege frente a cualquier factor de riesgo, lo que significa que es preciso escoger el modelo seg�n al que se est� expuesto. Para protegerse frente al riesgo biol�gico son adecuados los guantes de l�tex y los de silicona, para aquellas personas al�rgicas al citado material.
Protectores de las v�as respiratorias. Las mascarillas en general son �tiles en los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico, especialmente para protecci�n frente a polvo (part�culas) y aerosoles. La m�scara, ya sea media m�scara o m�scara facial, puede resultar �til en caso de protecci�n frente vertidos accidentales de consideraci�n. Los diferentes filtros que se pueden acoplar hay que desecharlos como material contaminado.
Protectores de todo el cuerpo. Como parte del vestuario de protecci�n se incluyen las batas, preferiblemente abrochadas a la espalda y con los pu�os el�sticos, y los delantales. En ocasiones, es conveniente utilizar cubrezapatos. En general, deben tenerse en cuenta las siguientes recomendaciones: • El personal de los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico que est� en contacto con materiales contaminados no debe usar en dichos lugares de trabajo su ropa de calle. • El vestuario que sirve como protecci�n personal no debe salir nunca del lugar de uso a otros lugares como la biblioteca, la cafeter�a o la calle. • En el ambiente de trabajo no se debe llevar ropa de calle que aumente la superficie corporal expuesta (pantalones cortos, sandalias, etc.).
4.7 Medidas de protecci�n a tener en cuenta en funci�n del nivel de contenci�n del laboratorio
A continuaci�n se indican las medidas preventivas requeridas en los laboratorios de niveles de contenci�n 1, 2 y 3. Se obvian las correspondientes a los de nivel 4, por ser estos centros completamente ajenos a la Universidad.
4.7.1 Medidas preventivas de car�cter general
Son de aplicaci�n a cualquier laboratorio, con independencia de su nivel de contenci�n, pudiendo resumirse del siguiente modo:
Techos, paredes y suelos f�ciles de lavar, impermeables a los l�quidos y resistentes a la acci�n de los productos qu�micos. Los suelos deben ser antideslizantes.
Tuber�as y conducciones no empotradas, separadas de las paredes y evitando los tramos horizontales a fin de no acumular polvo.
Superficies de trabajo impermeables y resistentes a los �cidos, �lcalis y disolventes y al calor. Evitar baldosas con juntas de cemento en las poyatas y calcular unos 2 m lineales por persona.
Iluminaci�n adecuada y suficiente, que no produzca reflejos ni deslumbramientos. Por t�rmino medio, el nivel de iluminaci�n recomendado para trabajos de laboratorio es de 500 lux.
Dotaci�n de lavabos con agua corriente dispuestos cerca de la salida. Puertas protegidas contra incendios y provistas de mirillas con cristal de seguridad de 40 x 23 cm situado a la altura de los ojos.
Vestuarios, comedores y zonas de descanso fuera de las �reas de trabajo, con espacios reservados a fumadores.
Deben existir medios de prevenci�n contra incendios, a fin de evitar que se inicien y de protecci�n para impedir que se propaguen. Asimismo, se dispondr� de sistemas de detecci�n de humos o fuego provistos de alarma ac�stica y �ptica.
La instalaci�n el�ctrica ser� segura y con capacidad suficiente, siendo aconsejable disponer de un grupo electr�geno de reserva para alimentar los equipos esenciales en caso de corte del suministro el�ctrico general.
Disponer de botiqu�n de emergencia bien provisto, junto con un manual de primeros auxilios.
Se recomienda trabajar en depresi�n y con una renovaci�n de aire de 60 m3 por persona y hora.
Evitar conexiones cruzadas entre la red de agua de abastecimiento al laboratorio y la de agua potable. Esta red deber� estar protegida contra el reflujo mediante el dispositivo adecuado.
Debe reducirse al m�nimo posible el n�mero de trabajadores expuestos.
Cuando haya riesgo por exposici�n a agentes biol�gicos para los que existan vacunas eficaces, deber�n ponerse �stas a disposici�n de los trabajadores, inform�ndoles de las ventajas e inconvenientes de vacunarse.
Los trabajadores deber�n lavarse las manos antes y despu�s de su trabajo y utilizar el equipo de protecci�n individual necesario en cada caso.
Establecer la prohibici�n expresa de comer, beber, fumar, usar cosm�ticos o guardar alimentos o bebidas en el laboratorio.
Este nivel no requiere dispositivo especial de contenci�n alguno, debiendo seguirse, no obstante, las recomendaciones generales indicadas en el ep�grafe anterior (4.7.1) adem�s de las que se citan a continuaci�n:
Utilizar batas o uniformes de trabajo, para evitar la contaminaci�n de la ropa de calle. No utilizar la ropa del laboratorio fuera de �ste (cafeter�a, biblioteca...).
Siempre que exista riesgo de salpicaduras, usar la protecci�n ocular adecuada. Siempre que sea posible, recurrir al uso de material de pl�stico en vez de vidrio, a fin de reducir el riesgo de cortes.
Debe evitarse el uso de agujas hipod�rmicas y de jeringas. Cuando sea preciso utilizarlas, se recoger�n en recipientes que prevengan los pinchazos accidentales.
Las superficies de trabajo se descontaminar�n, por lo menos, una vez al d�a y siempre que se produzca un derrame.
Todo el personal se lavar� las manos despu�s de haber manipulado material o animales infecciosos, as� como al abandonar el laboratorio.
Se pondr� en pr�ctica un programa de lucha contra insectos y roedores.
Se aplicar�n siempre que se trabaje con agentes biol�gicos clasificados en el grupo de riesgo 2. Para ello, se tendr�n en cuenta las recomendaciones generales descritas en el ep�grafe 4.3 y las particulares establecidas para el nivel de contenci�n 1, a�adiendo las siguientes:
Instalaci�n del laboratorio
El laboratorio deber� estar separado del pasillo de circulaci�n general por un vest�bulo, que servir� a los usuarios para cambiarse de ropa, ya que debe ser distinta de la habitual.
El aporte de aire al laboratorio ser� como m�nimo de 60 m3 por persona y hora. Debe impedirse el arrastre de aire al exterior para evitar contaminaciones. Las ventanas estar�n herm�ticamente cerradas.
Se dispondr� de un autoclave en el propio laboratorio para la descontaminaci�n de desechos y de material biol�gicamente contaminado. Ha de haber una sala de reposo para el personal.
Equipo especial de contenci�n
Todas las t�cnicas que puedan producir aerosoles, se realizar�n en cabinas de seguridad biol�gica de tipos I y II (figuras 3 y 4) respondiendo a la norma British Standard 5726 o equivalente y explicando a todos los usuarios su modo de empleo y limitaciones.
microbiol�gica de clase I
microbiol�gica de clase II
T�cnicas espec�ficas de laboratorio
Durante las manipulaciones deber�n permanecer cerradas las puertas del laboratorio.
El personal deber� lavarse las manos despu�s de haber manipulado el material biol�gico y antes de abandonar el laboratorio. Ser� obligatorio llevar guantes apropiados durante la realizaci�n de trabajos que comporten riesgo de contacto accidental directo con el material biol�gico infeccioso.
El responsable del laboratorio establecer� las reglas y procedimientos de acceso, prohibiendo la entrada a personas inmunodeprimidas o que tengan un alto riesgo de contraer infecciones.
El empleo de agujas hipod�rmicas y jeringas queda restringido a la inyecci�n parenteral y extracci�n de l�quidos de los animales y de los viales con membrana perforable, debiendo extremarse las precauciones en su manejo y eliminaci�n. Por ello se utilizar� material de un solo uso y se eliminar� en recipientes r�gidos aptos para la esterilizaci�n o la incineraci�n.
Se recomienda el uso de gafas de seguridad, m�scara u otros dispositivos de protecci�n.
Las puertas de acceso al laboratorio, as� como los congeladores y refrigeradores utilizados para guardar microorganismos del grupo de riesgo 2, se identificar�n con la se�al internacional de peligro biol�gico:
Los accidentes que hayan podido ser causa de una evidente exposici�n a los agentes infecciosos deben comunicarse inmediatamente al responsable del laboratorio, debiendo ser investigados para conocer su alcance y eliminar sus causas.
Se preparar� y adoptar� un manual de seguridad biol�gica para el laboratorio que deber�n conocer las personas que prestan all� sus servicios. Tambi�n deber�n prevenirse de los riesgos a que est�n expuestas. La conducta a seguir en caso de accidente deber� exponerse en un lugar bien visible del laboratorio.
Se requerir�n cuando se manipulen o se trabaje con agentes biol�gicos que puedan causar enfermedad grave en el ser humano y presenten un serio peligro para los trabajadores. Tambi�n se aplicar� cuando se trabaje con grandes cantidades o concentraciones elevadas de agentes biol�gicos del grupo de riesgo 2, existiendo un peligro grave de difusi�n de aerosoles o de infecci�n.
El laboratorio tendr� el acceso separado del pasillo de libre circulaci�n, por un vest�bulo donde el personal se cambiar� de ropa y de zapatos. Un sistema de seguridad impedir� que ambas puertas se abran simult�neamente.
Deber� existir un sistema de ventilaci�n que produzca una presi�n negativa dentro del laboratorio, estableci�ndose una corriente de aire que vaya desde la zona no contaminada a la m�s contaminada, lo que deber� constatarse.
El aire expulsado del laboratorio debe pasar a trav�s de filtros de alta eficacia para part�culas, no pudiendo ser reciclado hacia otra parte del edificio. Asimismo, el aire extra�do de las cabinas de seguridad biol�gica ser� expulsado al exterior del laboratorio, despu�s de pasar a trav�s de los citados filtros.
La recirculaci�n del aire del laboratorio s�lo se har� despu�s de haberlo filtrado mediante filtros de alta eficacia comprobados y certificados.
Las puertas del laboratorio dispondr�n de cierre autom�tico y con cerradura, aunque desde el interior sean de f�cil apertura.
Se recomienda un interfono para la comunicaci�n con el exterior.
No habr� conexi�n al gas de la red ni al sistema de vac�o centralizado.
El laboratorio estar� equipado con cabinas de seguridad biol�gica de tipo I, II o III, debiendo utilizarse para todos los trabajos y actividades que puedan provocar cualquier riesgo a los aerosoles infecciosos. La figura 5 muestra una cabina de seguridad microbiol�gica de clase III.
Figura 5. Cabina de seguridad microbiol�gica de clase III
En principio, el n�mero de personas presentes en el laboratorio no deber� superar al de cabinas de seguridad biol�gica.
Hay que desinfectar todo el material contaminado antes de salir del laboratorio, ya sea a trav�s del autoclave o bien mediante productos qu�micos. Debe preverse la desinfecci�n del local.
Cuando se manipulen animales o se abran viales susceptibles de generar aerosoles fuera de las cabinas de seguridad, se utilizar� un equipo de protecci�n respiratoria.
Cualquier accidente con exposici�n a agentes infecciosos debe ser notificado inmediatamente al responsable del laboratorio y al servicio de prevenci�n.
El responsable del laboratorio debe establecer las normas y procedimientos de autorizaci�n de acceso al recinto de trabajo. S�lo podr�n acceder las personas vacunadas contra los agentes biol�gicos existentes y teniendo en cuenta la opini�n del servicio m�dico. La lista de las personas autorizadas se colocar� a la entrada del nivel de contenci�n biol�gica 3.
Los libros, libretas, documentos y dem�s materiales utilizados en el laboratorio se desinfectar�n antes de salir del recinto.
En la puerta de acceso al laboratorio de nivel 3 de contenci�n, se situar� la siguiente informaci�n:
Se�al internacional de peligro biol�gico.
Agente biol�gico manipulado.
Cualquier condici�n especial impuesta a quienes accedan a la zona de trabajo.
Las actividades que habitualmente se desarrollan en los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico comportan unos riesgos para la salud, cuya importancia merece una especial atenci�n por parte del �rea m�dica del Servicio de Prevenci�n de Riesgos Laborales de la Universidad. No obstante, para que dicha �rea pueda llevar a cabo eficazmente la vigilancia de la salud del personal de dichos laboratorios, requiere conocer de modo continuo y preciso, los cambios, operaciones y acontecimientos relevantes que puedan entra�ar alg�n riesgo para la salud de dicho personal, por lo que cuando se produzca alguna de tales circunstancias, el responsable del laboratorio deber� notificarla al �rea m�dica del Servicio de Prevenci�n de Riesgos Laborales, con la mayor brevedad posible.
http://www.bt.cdc.gov/Agent/Agentlist.asp Laboratory Biosafety Guidelines. 3rd Edition 2004 (Canad�):
Managing Biological Risk (Canad�):
MSDS for biological agents (Canad�)
5. OPERACIONES SEGURAS EN ESTABULARIOS Y EN EL MANEJO DE ANIMALES DE LABORATORIO EN GENERALAlgunos trabajos de investigaci�n requieren el uso y manipulaci�n de animales como modelos de experimentaci�n. Motivos �ticos, econ�micos, pr�cticos y legales exigen reducir el n�mero de individuos experimentales al m�nimo posible optando, siempre que las condiciones lo permitan, por la utilizaci�n de t�cnicas alternativas (in vitro) que aporten un nivel de informaci�n similar al obtenido con los propios animales. Conviene precisar adem�s, que el trabajo con animales comporta una variada gama de riesgos para los usuarios, dependiendo del propio animal, as� como de la actividad desarrollada con ellos. Golpes, ara�azos, picotazos, mordiscos, etc., que se traducen en contusiones y heridas, hasta enfermedades transmisibles por par�sitos y microorganismos, de los que los propios animales manipulados pueden ser portadores, son algunos de los riesgos m�s frecuentes que se derivan de su manipulaci�n. Por otra parte, la propia investigaci�n puede requerir la manipulaci�n de animales previamente infectados, existiendo riesgo de contaminaci�n biol�gica, sin olvidar que los propios animales utilizados en tales experiencias pueden ser vectores naturales de enfermedades infecciosas y al�rgicas, a trav�s de sus secreciones y fluidos biol�gicos. 5.1 Espacios destinados a los animales de experimentaci�n
El espacio destinado a los animales de experimentaci�n debe ser confortable, higi�nico y de dimensiones tales que les permita cierta libertad de movimientos. Asimismo, se les proporcionar� agua, alimentos en cantidad suficiente y adecuada a su especie. Personal cualificado se encargar� de comprobar que las condiciones en que viven los animales, as� como su salud, son correctas. Al final de cada experimento, debe decidirse si el animal ha de mantenerse con vida o ser sacrificado mediante m�todos que impliquen el m�nimo sufrimiento posible. El �rea destinada a la experimentaci�n animal debe disponer de los siguientes servicios:
Estabulario. Es el lugar donde se alojan los animales de forma permanente. Este espacio debe dise�arse de acuerdo con el tipo de animales almacenados, del riesgo que representan y con las medidas de protecci�n correspondientes.
Sala de cuarentena. Necesaria para la prevenci�n de posibles zoonosis. La recepci�n de nuevos animales no debe suponer un peligro para los que ya se encuentran en la unidad.
Salas de experimentaci�n. Son los lugares donde se llevan a cabo los tratamientos. Una de estas salas debe estar equipada para realizar intervenciones quir�rgicas en condiciones as�pticas. Es tambi�n aconsejable disponer de otra para periodos post operatorios.
Sala de limpieza. Utilizada para lavado de cajas, jaulas y material diverso.
Almac�n y vestuario para el personal. Debe estar situado en una zona adyacente.
5.2 Riesgos derivados de la manipulaci�n de animales 5.2.1 Riesgos inherentes a los animales
Tanto los que se derivan de su comportamiento agresivo o defensivo (mordiscos, ara�azos, picotazos, etc.), como los que provienen de su capacidad de portar y transmitir enfermedades infecciosas, al personal que los manipula o a otros animales. 5.2.2 Riesgos inherentes a las tareas de investigaci�n
Derivado del propio tratamiento, como aplicaci�n de vacunas y f�rmacos y de la manipulaci�n del instrumental quir�rgico. Por otra parte, cuando se trata de evaluar el riesgo biol�gico es fundamental conocer la especie animal con la que se est� investigando, las infecciones que puede transmitir y la naturaleza de los agentes infecciosos, ya que cuanto m�s alejada filogen�ticamente sea una especie del ser humano, menor suele ser el riesgo de transmisi�n de infecciones.
5.3 Prevenci�n de los riesgos derivados del trabajo con animales
Las personas que manipulan animales de experimentaci�n deben estar debidamente informadas de los riesgos inherentes al trabajo que realizan y recibir la formaci�n sistem�tica necesaria en materia de t�cnicas, instrumentaci�n, m�todos de trabajo y equipos de protecci�n individual, con el fin de evitar la posibilidad de contraer enfermedades, as� como de impedir la dispersi�n de los agentes biol�gicos dentro y fuera del laboratorio. Desde el punto de vista estructural, los servicios relacionados con las instalaciones de los animales, as� como los vestuarios y lavabos del personal, excepto cuando el nivel de seguridad requerido indique lo contrario, deben hallarse fuera de la unidad animal, pero cerca de ella. En el trabajo de experimentaci�n con animales, se pueden adoptar los criterios generales aplicables a los laboratorios y centros de trabajo donde se manipulan agentes biol�gicos, teniendo en cuenta el tipo de microorganismo con el que se trabaja, o puede ser portador el animal y, en consecuencia, aplicando el nivel de seguridad biol�gica correspondiente. 6. ACTUACIONES EN CASO DE EMERGENCIA. PRIMEROS AUXILIOS
La r�pida actuaci�n ante un accidente puede salvar la vida de una persona o evitar el empeoramiento de las posibles lesiones que padezca. Del mismo modo, y especialmente en el caso de vertidos accidentales de productos qu�micos y agentes cancer�genos o biol�gicos, es importante poner en marcha inmediatamente medidas de control de la emergencia que impidan el contacto de estos contaminantes tanto con los trabajadores del laboratorio como con los equipos externos de intervenci�n. Por ello es necesario conocer tanto las actuaciones b�sicas generales frente a una emergencia, como las actuaciones espec�ficas frente a agentes qu�micos, cancer�genos y biol�gicos que permitan controlar adecuadamente la situaci�n.
F MANTENER LA CALMA para actuar con serenidad y rapidez, dando tranquilidad y confianza a los afectados y asegurar un tratamiento adecuado de la emergencia.
F EVALUAR LA SITUACI�N antes de actuar, realizando una r�pida inspecci�n de la situaci�n y su entorno que permita poner en marcha la llamada conducta PAS (proteger, avisar, socorrer):
PROTEGER al accidentado asegurando que tanto �l como la persona que lo socorre est�n fuera de peligro. Esto es especialmente importante cuando la atm�sfera no es respirable, se ha producido un incendio, existe contacto el�ctrico o una m�quina est� en marcha. Espec�ficamente habr� que proteger a los trabajadores y a las personas ajenas al laboratorio que puedan acceder a �l, frente a los riesgos derivados de la existencia no controlada a consecuencia de la situaci�n de emergencia, de agentes qu�micos, cancer�genos o biol�gicos. AVISAR de forma inmediata tanto a los servicios sanitarios, como a los equipos de primera y segunda intervenci�n que se determinan en el plan de emergencia interior (y el plan de emergencia exterior en su caso) para que acudan al lugar del accidente a prestar su ayuda especializada. El aviso ha de ser claro y conciso, indicando el lugar exacto donde ha ocurrido la emergencia, las condiciones de especial riesgo que pudieran concurrir en el laboratorio atendiendo a la existencia de agentes qu�micos, cancer�genos y biol�gicos y las primeras impresiones sobre la persona o personas afectadas y las precauciones a tener en cuenta.
SOCORRER a la persona o personas accidentadas comenzando por realizar una evaluaci�n primaria. �Est� consciente? �Respira? �Tiene pulso?. A una persona que est� inconsciente, no respire y no tenga pulso se le debe practicar la Resucitaci�n Cardio-Pulmonar (RCP).
F NO MOVER al accidentado salvo que sea necesario para protegerle de los riesgos a�n presentes en el laboratorio.
En un lugar bien visible del laboratorio estar� disponible toda la informaci�n necesaria para la actuaci�n en caso de accidente o emergencia: qu� hacer, a qui�n avisar, n�meros de tel�fono, tanto interiores como exteriores (emergencias, servicio de prevenci�n, mantenimiento, bomberos, director del laboratorio), direcciones y otros datos que puedan ser de inter�s en caso de accidente, en especial los relativos a los agentes de riesgo presentes en el laboratorio y las normas espec�ficas de actuaci�n. Conviene precisar que el n�mero de tel�fono para casos de emergencia de la Universidad Polit�cnica de Valencia es el 78888. 6.2 �C�mo actuar en caso de v�rtidos?
En caso de vertidos o derrames de productos qu�micos debe actuarse con rapidez, recogiendo inmediatamente el producto derramado y evitando su evaporaci�n y posibles da�os sobre las instalaciones. El procedimiento a emplear est� en funci�n de las caracter�sticas del producto: inflamable, �cido, �lcali, mercurio, etc., existiendo actualmente absorbentes y neutralizadores comercializados. La informaci�n b�sica sobre el procedimiento de actuaci�n se recoge en las fichas de seguridad.
Si se trata del vertido de un agente cancer�geno, se actuar� del mismo modo teniendo en cuenta las informaciones proporcionadas por la ficha de seguridad del producto y recogiendo inmediatamente el agente derramado. Si se produce el vertido de un agente biol�gico, se actuar� teniendo en cuenta las precauciones espec�ficas relativas al nivel de contenci�n correspondiente al grupo de riesgo del agente en cuesti�n. El procedimiento a seguir debe estar recogido en el manual de seguridad del laboratorio, de modo que las medidas a tomar son responsabilidad exclusiva de �ste y bajo ning�n concepto del personal de limpieza. Los derrames y salpicaduras suelen producirse por p�rdidas en los diferentes envases, generalmente porque est�n mal cerrados o por rotura, vuelco, etc. Son muy frecuentes en la zona de recepci�n de muestras. En l�neas generales, la forma de proceder ante un vertido de material biol�gico es la siguiente: Lavado. Primero se eliminan los restos de cristal, pl�stico, agar, etc. A continuaci�n se lava el espacio donde se ha producido el vertido con abundante agua y un detergente acuoso y por �ltimo, se inicia la desinfecci�n. Conviene tener presente que cualquier sustancia org�nica bloquea la capacidad oxidativa del hipoclorito s�dico y la capacidad de actuaci�n de los iod�foros. Por ello, como norma b�sica, hay que limpiar primero y despu�s desinfectar.
Desinfecci�n. Se emplear� un desinfectante preferentemente l�quido. Los m�s �tiles en el laboratorio son:
Hipoclorito s�dico. Puede aplicarse en suelos, cer�mica, etc. No debe usarse en superficies met�licas. Se utiliza a la diluci�n pertinente para conseguir 50000 ppm de cloro libre. Se vierte haciendo un c�rculo alrededor del derrame o mejor sobre papel absorbente y se deja actuar durante 20 minutos.
Iod�foro. Se utiliza a la diluci�n indicada por el fabricante. Es adecuado para su aplicaci�n en superficies met�licas.
Alcohol et�lico al 70%. Debe utilizarse con precauci�n, teniendo en cuenta su naturaleza inflamable.
Productos detergentes desinfectantes. Agentes como Virkon� (per�xido tamponado con surfactante), de f�cil manejo, no corrosivo, no irritante, especialmente activo en presencia de materia org�nica y que cambia de color cuando deja de ser activo. En todos los casos de vertido, se limitar� al m�nimo el n�mero de personas expuestas durante la intervenci�n de emergencia y se asegurar� que la entrada de �stas al laboratorio se realiza disponiendo de la ropa y los equipos de protecci�n individual adecuados e impidiendo el acceso al resto. Si se han producido salpicaduras o el vertido ha afectado a alg�n trabajador, se proceder�, con car�cter general a lavar abundantemente con agua la zona afectada (manos, ojos,...) retirando las ropas que hayan podido ser mojadas por el vertido, e inmediatamente se enviar� al servicio m�dico.
6.3 �C�mo actuar en caso de atm�sfera contaminada?
La atm�sfera de un laboratorio puede ser t�xica, explosiva, cancer�gena o biol�gicamente peligrosa despu�s de un accidente o incidente, como la rotura de un frasco, el vertido de un reactivo, la fuga de un gas, etc. Las acciones generales a llevar a cabo para el control del riesgo son las siguientes:
Si el vertido o fuga de un agente qu�mico o cancer�geno ha sido poco relevante:
Recogerlo inmediatamente con los medios recomendados en la ficha de seguridad para evitar su dispersi�n a la atm�sfera del laboratorio.
Si se estaba trabajando en una cabina de seguridad qu�mica, mantenerla funcionando para asegurar la ventilaci�n.
Ventilar el laboratorio abriendo las ventanas.
Si el vertido o la fuga de un agente qu�mico, cancer�geno o biol�gico ha sido considerable:
Evacuar al personal del local.
Avisar al equipo de intervenci�n provisto del material de protecci�n adecuado al riesgo (equipos de protecci�n respiratoria, ropa de protecci�n, guantes, etc.).
Apagar todos los aparatos que funcionen con llama si el producto contaminante es vol�til, inflamable o explosivo.
Si la atm�sfera contaminada ha producido mareos, dificultad respiratoria o p�rdida de conocimiento deber� actuarse de forma urgente evacuando a los trabajadores, siempre tras haber activado el sistema de emergencia. Si los trabajadores afectados pueden evacuar el local por su propio pie lo har�n hasta alcanzar la salida. Si existen trabajadores inconscientes, los equipos de intervenci�n deber�n extremar las precauciones protegi�ndose del ambiente contaminado con un equipo de protecci�n respiratoria adecuado y trasladando a las v�ctimas a un lugar seguro. A continuaci�n, y una vez en lugar seguro, se proceder� a colocar a los afectados en posici�n recostada sobre el lado izquierdo y se valorar� su consciencia, respiraci�n y pulso. En caso necesario se iniciar�n las maniobras de reanimaci�n cardio-respiratoria hasta la llegada de asistencia sanitaria.
6.4 �C�mo actuar en caso de incendio?
El riesgo de incendio debe estar previsto en el plan de emergencia. Si es alto y la ocupaci�n del laboratorio elevada, el local debe disponer de dos salidas con puertas que se abran hacia el exterior para la evacuaci�n ordenada e inmediata del personal. Cuando concluya la evacuaci�n del laboratorio, deben cerrarse las puertas, a no ser que existan indicaciones en sentido contrario por parte de los equipos de intervenci�n.
El laboratorio debe estar dotado de extintores port�tiles adecuados a los tipos de fuegos posibles, debiendo el personal del laboratorio conocer su funcionamiento. Los extintores deben estar colocados a una distancia de los puestos de trabajo que los hagan r�pidamente accesibles, no debi�ndose colocar objetos que puedan obstruir dicho acceso (Figura 6).
Figura 6. Acceso a extintor bloqueado
Los tipos de fuego m�s frecuentes en los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico son los de clase B, por el uso de productos inflamables (fundamentalmente disolventes org�nicos) y los de clase C, por la manipulaci�n de botellas de gases combustibles. De acuerdo con estas consideraciones, los extintores m�s recomendables en los laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico son:
Anh�drido carb�nico (di�xido de carbono): En todos los laboratorios donde se manipulen l�quidos inflamables y existan ordenadores y aparatos electr�nicos de precisi�n. Polvo polivalente: En el resto de dependencias y �reas de administraci�n y formaci�n.
Conviene tener presente que el agente extintor de un equipo port�til se consume en 20 segundos, por tanto, si el conato de incendio no se extingue, aumentan las dificultades de extinci�n y las p�rdidas. Por estas razones se recomienda la lectura de las etiquetas de los extintores y tener en cuenta las siguientes normas generales de utilizaci�n en caso de incendio:
Descolgar el extintor m�s cercano y apropiado a la clase de fuego, asi�ndolo por la manigueta o asa fija, y colocarlo sobre el suelo en posici�n vertical.
Asir la boquilla de la manguera del extintor y comprobar, en caso de que exista, que la v�lvula o disco de seguridad est� en una posici�n sin riesgo para el usuario. Sacar el pasador o precinto de seguridad tirando de su anilla hacia afuera.
Presionar la palanca de la cabeza del extintor y, en caso de que exista, apretar la palanca de la boquilla realizando una peque�a descarga de comprobaci�n.
Dirigir el chorro a la base de las llamas con movimiento de barrido. En caso de incendio de l�quidos, proyectar superficialmente el agente extintor, efectuando un barrido de forma tal que la presi�n de impulsi�n no disperse el l�quido incendiado. Aproximarse lentamente al fuego hasta un m�ximo de 1m.
Para el control de peque�os incendios en los laboratorios son especialmente �tiles las mantas ign�fugas. Si el fuego prende la ropa de un trabajador, utilizar tambi�n la manta o la ducha de seguridad, procurando que el desplazamiento sea m�nimo para evitar que se aviven las llamas.
En caso de quemaduras por fuego se deber�, con car�cter general:
Apagar las llamas con una manta ign�fuga.
No quitar la ropa que haya podido quedar pegada a la piel.
Lavar abundantemente la zona quemada con agua fr�a durante unos minutos.
Colocar un ap�sito limpio sobre la quemadura.
No romper las ampollas que se hayan podido formar. • No aplicar pomadas ni grasas ni desinfectantes sobre la quemadura.
Solicitar ayuda sanitaria.
7. RESUMEN DE BUENAS PR�CTICAS A OBSERVAR EN LOS LABORATORIOS DE BIOTECNOLOG�A Y DE TIPO BIOL�GICO Colocar la se�al de riesgo biol�gico en todos los laboratorios en los que se manipulen agentes de los grupos 2, 3 � 4.
Evitar que trabaje una sola persona en el laboratorio, especialmente cuando se realicen operaciones de riesgo, y utilizar vitrina, siempre que sea posible.
Revisar peri�dicamente la ventilaci�n general, la instalaci�n el�ctrica y la de gases del laboratorio y mantenerlas siempre en perfectas condiciones.
Cuando sea preciso manipular productos que puedan originar emanaciones de sustancias peligrosas u olores desagradables, hacerlo bajo campana extractora, provista de filtros adecuados y someterla a un programa de mantenimiento preventivo acorde a sus caracter�sticas.
No comer, beber, fumar, usar cosm�ticos o guardar alimentos o bebidas en el laboratorio.
Utilizar los EPIs recomendados para cada tipo de trabajo.
Etiquetar adecuadamente los productos preparados en el laboratorio y no reutilizar los envases para otros productos.
8. REFERENCIAS LEGALES Real Decreto 223/1988, de 14 de marzo, sobre protecci�n de los animales de experimentaci�n
Real Decreto 485/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones m�nimas en materia de se�alizaci�n de seguridad y salud en el trabajo.
Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones m�nimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.
Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento sobre protecci�n de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposici�n a agentes biol�gicos durante el trabajo.
Orden de 25 de marzo de 1998, por la que se adapta en funci�n del progreso t�cnico, el Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protecci�n de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposici�n a agentes biol�gicos durante el trabajo.
Directiva 2000/54/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de septiembre de 2000 (DOCE de 17 de octubre de 2000), sobre protecci�n de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposici�n a agentes biol�gicos durante el trabajo.
Real Decreto 363/1995, de 10 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento sobre declaraci�n de sustancias nuevas y clasificaci�n, envasado y etiquetado de sustancias peligrosas.
Real Decreto 99/2003, de 24 de enero, por el que se modifica el anterior.
Real Decreto 255/2003, de 28 de febrero por el que se aprueba el Reglamento sobre clasificaci�n, envasado y etiquetado de preparados peligrosos.
Real Decreto 665/1997, de 12 de mayo, sobre la protecci�n de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposici�n a agentes cancer�genos durante el trabajo.
Real Decreto 349/2003, de 21 de marzo, por el que se modifica el anterior.
Ley de Residuos 10/1998, de 21 de abril.
Ley 10/2000, de 12 de diciembre, sobre Residuos de la Comunidad Valenciana.
9. BIBLIOGRAF�A Asociaci�n internacional de la Seguridad Social (AISS). Almacenamiento de sustancias peligrosas. Compendio pr�ctico. San Sebasti�n: APA, 1991. Asociaci�n para la Prevenci�n de Accidentes (A.P.A.). Compendio de recomendaciones de seguridad. San Sebasti�n: APA, 1994. Asociaci�n para la Prevenci�n de Accidentes (A.P.A.). Orden y limpieza en el trabajo. San Sebasti�n: APA, 1999. Asociaci�n para la Prevenci�n de Accidentes (A.P.A.). Conocimientos b�sicos sobre prevenci�n de riesgos laborales. San Sebasti�n: APA, 2003. Bartual J y otros. Higiene Industrial. Barcelona: INSHT, 1994. Beltr�n M V y otros. Manual para la utilizaci�n de productos fitosanitarios. Conselleria de Agricultura y Pesca; Conselleria de Sanidad y Consumo. Generalitat Valenciana. Valencia: Conselleria de Agricultura y Pesca; Conselleria de Sanidad y Consumo, 1989. CDC. Bioseguridad en Laboratorios de Microbiolog�a y Biomedicina
Colomer J O y cols. Manual de seguridad en el laboratorio. Barcelona: Carl Roth, 2002. Conselleria de Sanidad; Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n. Manual para la obtenci�n del carnet de manipulador de plaguicidas de uso fitosanitario. Nivel b�sico. Valencia: Conselleria de Sanidad; Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, 1997. Constants A. Exposici�n a agentes biol�gicos: seguridad y buenas pr�cticas de laboratorio. SIAFA SRL.
http://www.siafa.com.ar/notas/nota19/exposiciona-biologicos.htm
Documentaci�n sobre riesgos laborales relativos a laboratorios de biotecnolog�a y de tipo biol�gico, facilitada por el Servicio de Prevenci�n de Riesgos Laborales de la UPV. Guardino X y otros. Seguridad y condiciones de trabajo en el laboratorio. Barcelona: INSHT, 1992. Hern�ndez A., Mart� M C. Evaluaci�n y control de agentes biol�gicos en ambientes laborales. DT.56.89. Barcelona: INSHT, 1989. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT).
Laborda R. Evaluaci�n de la exposici�n a agentes qu�micos en el trabajo. Manual pr�ctico. Valencia: Ediciones Bernia S. L., 2001.
Loza E y cols. Procedimientos en Microbiolog�a Cl�nica. Recomendaciones de la Sociedad Espa�ola de Enfermendades Infecciosas y Microbiolog�a Cl�nica. En: 10. Seguridad en el laboratorio de microbiolog�a cl�nica 2000. http://www.seimc.org/protocolos/microbiologia/cap10.htm Mart� M C y otros. Prevenci�n de riesgos biol�gicos en el laboratorio. Barcelona: INSHT, 1997. Scharlau Chemie. Base de datos en: http://www.scharlau.com/ Universidad Aut�noma de Madrid. Control de contaminantes y residuos biol�gicos.
http://www.uam.es/servicios/asistenciales/riesgoslaborales/especifica/normativa/laboratorio/laboratorio_residuos.html
(BROMURO DE ETIDIO)

References: Real Decreto 
 Real Decreto 
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