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Timestamp: 2019-07-20 22:09:12+00:00

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Una propuesta de cambio en la concepción de la inteligencia
por Ricardo Rueda Quintero, a partir del libro Inteligencias Múltiples de Howard Gardner
Mucho se ha dicho acerca de la inteligencia y demasiados debates poco inteligentes sobre ella, así que intentaré sólo mostrar un poco de la luz que vierte Howard Gardner (H.G.) en su teoría respecto a la virtud de tener más de una inteligencia, misma que se ha visto evaluada y devaluada en nuestro aún más devaluado sistema educativo.
Todos podemos recordar, y algunos pecadores que están leyendo esto lo recordaran más cercanamente, nuestros tan apreciados exámenes escolares en donde mensualmente se torturaba con un gozo casi sádico, donde se hacía una disección de nuestra capacidad de memoria y, cuando ésta no era lo suficientemente buena, retaba al equilibrista que todos llevamos dentro y los ardides escritos hacían su aparición.
Bueno pues, para alivio de más de uno y para infortunio de la mayoría, la inteligencia se seguirá evaluando así mientras en nuestras escuelas y en el sector laboral se siga evaluando con métodos que datan de hace cien años. Sí, ¡cien años!
A principios de siglo – la Belle Epoque de París – se le pidió a un psicólogo de nombre Alfred Binet algo un tanto raro para la época, ¿Podría usted diseñar algún tipo de medida, capaz de predecir cuáles alumnos de las escuelas primarias de París tendrán éxito en sus estudios y cuáles fracasarán?
Así, todos lo sabemos, Binet trajo al mundo los Tests de Inteligencia, y con ellos su pase a la historia. Con éstos se podía saber el Coeficiente Intelectual (CI) del individuo.
Como siempre ha pasado, y no sólo en la moda, pronto la herramienta de Binet viaja a Estados Unidos, donde no causó mayor revuelo hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando se examinaron a varios miles de reclutas norteamericanos; desde entonces los psicólogos lograron darle algo al mundo: una herramienta «genuinamente científica». En palabras de Binet “La inteligencia es un rasgo del individuo, aislado y que puede evaluarse independientemente”.
Así, a partir de esta idea, podríamos decir, que los dotados tienen altos niveles de CI, los precoces tienen más elevado el CI y se detecta a temprana edad y los genios tienen un CI de más de 150, sin importar la edad.
Definiéndola sólo daré el acercamiento que H.G. nos hace, en contraste con la definición tradicional: «La inteligencia es un potencial biopsicológico: que un individuo pueda considerarse inteligente o no, y en qué áreas, es un producto, en primera instancia, de su herencia genética y de sus características psicológicas, que van desde sus potenciales cognitivos (de conocimiento) hasta sus predisposiciones personales. Implica la habilidad necesaria para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural».
Los problemas a resolver para Gardner van desde crear un final para una historia, hasta anticipar el jaque mate en el ajedrez, pasando por el remendar un edredón; los productos van desde teorías científicas, hasta composiciones musicales, pasando por campañas políticas exitosas.
La teoría de Inteligencias Múltiples (I.M.) se organiza a la luz de los orígenes biológicos de cada capacidad para resolver problemas. Sólo se trata de capacidades que son universales de la especie humana.
Lo interesante de la teoría, es la propuesta acerca de la interrelación que guardan las capacidades humanas. Así dependerá de una cultura u otra que se desarrollen de manera distinta. Por ejemplo, la capacidad de lenguaje es universal pero en una cultura se puede manifestar escrita, en otra como oratoria y, en una tercera, como el lenguaje secreto de los anagramas.
“La inteligencia también deberá de ser susceptible de codificarse en un sistema simbólico: un sistema de significado, producto de una cultura, que capture y transmita formas importantes de información”. Para aclarar esto podríamos decir que la pintura, la escritura, las matemáticas, entre otros, son símbolos prácticamente mundiales.
Ahora, la concepción tradicional nos dirá que la inteligencia es “Una facultad singular que se utiliza en cualquier situación en la que haya que resolver un problema”. La definición es apegada a lo que en las escuelas se evalúa, en el mejor de los casos, pues depende en gran medida de la resolución de problemas. Esta definición, que se refiere a cuestiones fácilmente medibles, no logra explicar ni encontrar a un excelente ajedrecista, un atleta o un músico. En otras palabras si sólo evalúas “A” y “B” puedes limitar o incluso apagar “C” y las subsecuentes.
Dos estudiantes de 11 años resuelven un test de inteligencia, uno de ellos obtiene resultados similares a los de niños cuatro años mayores que él a diferencia del otro, quien obtiene resultados acordes a su edad, resultados “promedio”. A partir de estos datos la psicología tradicional podría predecir que el primero será un estudiante sobresaliente y el otro no deslumbrará a nadie. Tiempo después la hipótesis se comprueba pero, en la edad adulta descubrimos que el niño “promedio” se ha convertido en un destacado ingeniero, de mucho éxito. En cambio el otro no ha tenido más que rechazos por parte de los editores en su carrera de escritor que él mismo eligió. Sus amigos lejos de considerarlo un fracasado, piensan que es “corriente” en la realización de sus tareas. ¿Qué ocurrió en este ejemplo?
Al estar basado en la realidad de las pruebas de inteligencia, éstas describen el potencial de inteligencia escolar, y lo hacen con bastante exactitud, pero no dicen nada sobre el posible éxito futuro en una profesión determinada. En la sociedad en que vivimos nos han hecho una especie de “lavado de cerebro” en el que restringimos la inteligencia a la capacidad de resolución de problemas lógico-matemático y sólo con ese criterio se pronostica la vida de la persona.
Podemos ver que la inteligencia parece limitada por los tests de inteligencia tan cotidianamente utilizados.
H. Gardner cree que esta teoría puede ser más humana. Intenta darle una alternativa que refleje los datos, de forma más adecuada, a la conducta humana “inteligente”.
El autor dice que podemos tener diferentes «niveles» (si pudiéramos decirlo así) de inteligencia. Así, para él, el talento es una señal de potencial biopsicológico precoz en cualquier especialidad existente en una cultura; por prodigiosidad entenderemos una expresión de talento en forma extrema en una especialidad. Bien podríamos hablar de Mozart como prodigio por sus dones en la esfera musical. Es importante que digamos que normalmente la prodigiosidad se da en una especialidad concreta, es decir, que pueden ser tan distintos un prodigio del ajedrez a un pintor, así como lo era el mismo Mozart de su hermana Nannerl. Sin embargo, aunque ocasionalmente nos podemos encontrar por los caminos de la vida a prodigios universales o completos.
Cuando hablamos de experiencia y experto, H.G. nos dice que para usarlas correctamente se hablará de un individuo que ha trabajado por una década o más en una materia. Sin embargo, es importante que remarquemos que no implica originalidad, dedicación o pasión. La experiencia se entiende como una forma de excelencia técnica.
Muchas veces se habla, y más en la actualidad, de creatividad y se deberá entender ésta como la creación de elementos novedosos en una especialidad y que en último término son reconocidos como válidos dentro de una comunidad.
En esto, algunos autores entran en polémica con H.G. al diferenciar creatividad de innovación, argumentando que esta última es cuando lo creado toma forma, se instaura, y se acepta por la comunidad. Esto diría que alguien puede ser creativo pero no innovador (o sea que inventa pero no cuaja) o innovador sin ser creativo: da forma a lo creado. También existe una especie de tensión entre creativo y experto pues si bien es cierto que alguien puede ser experto sin ser creativo, también alguien puede manifestar creatividad en algo antes de ser considerado experto. Pero éstas serán discusiones que no abordaremos por el momento.
El nivel de genio se lo daremos a quienes no sólo son expertos y creativos sino que asumen una trascendencia universal o casi universal, a personas cuyas obras les hablan a los hombres de diversas eras y culturas, de forma poética; casi podríamos decir que realizan descubrimientos de principios trascendentes. Es la coincidencia increíble de un ser humano con los secretos del universo, así nos podríamos referir a personajes como Issac Newton, Charles Darwin, Shakespeare, Goethe, Rembrandt y Mozart.
Habiendo hablado de algunos niveles de inteligencia actuales, me encantaría regresar a nuestro ya conocido A. Binet y recordar su tan famoso y medible CI. Imagínate que de algún modo a partir de él, ya teníamos una dimensión de capacidad mental con la cual medir al mundo, se tenía ahora algo objetivo en que confiar, así que el mundo medía CI a su antojo. Sin embargo, cabe preguntarse ahora si esta forma de medir la inteligencia es completa, al extremo de pensar ¿el que no es bueno para matemáticas es tonto? o ¿por qué hay sabios idiotas? o una más, si alguien entrena la capacidad A, por ejemplo ¿Se transfiere ese entrenamiento a la capacidad B? Es decir, el entrenamiento en matemáticas ¿aumenta la capacidad musical, o viceversa?
A continuación encontraran una tabla que, de forma introductoria, presenta las siete inteligencias. Ésta no pretende más que presentar de forma esquemática y breve lo que H.G. plantea en su teoría de la multi-inteligencia
INTELIGENCIA REPRESENTANTE PRINCIPAL CUALIDAD
Lógico matemática Albert Einstein Capacidad para resolver cuestiones numéricas
Lingüística T.s. Elliot Capacidad de expresión escrita o hablada
Espacial Pablo Picasso Capacidad de visualizar y ubicarse en planos reales
Musical Igor Stravinsky Capacidad para tocar algún instrumento
Cinético-corporal Babe Ruth Capacidad para el control y manejo del cuerpo
Interpersonal Mahatma Gandhi Capacidad de relación y conocimiento de otros
Intrapersonal Sigmund Freud Capacidad de relación y conocimiento de un mismo
Bajo todo este umbral iniciaremos el recorrido sobre la teoría de las inteligencias múltiples.
Jean Piaget, reconocido psicólogo, creía que estudiaba toda la inteligencia, pero al parecer a lo que estaba abocado era al estudio de la inteligencia lógico matemática y lo ilustra bien un par de ejemplos: los científicos competentes manejan simultáneamente muchas variables y crean un sin número de hipótesis que son evaluadas sucesivamente, y posteriormente aceptadas o rechazadas, denotan claramente la capacidad de análisis.
También puede verse claramente en la naturaleza no verbal de esta inteligencia. Puede construirse la solución antes de ser articulada. De hecho, el proceso de solución del problema puede ser totalmente invisible, incluso para el que lo ha resuelto – El fenómeno del ¡AJA!. Que fue claro con Barbara Mc. Clintock. (Premio Nobel de medicina y fisiología en 1983).
De ninguna manera desearía que esto encerrara un dejo de misterio o de magia o que sea mera intuición imposible de predecir. De facto, el que ocurra más en ciertas personas – los Premio Nobel – nos hace pensar que sea resultado de la inteligencia lógico matemática. De la mano a su inseparable compañera, la inteligencia lingüística. No expongo estas dos en primer lugar por ser las más importantes, sino porque son las que más han sido perseguidas por las inquisiciones escolares. Los psicólogos tradicionales le han dedicado tiempo de más a esto del CI. Y sí, en efecto, el CI es el resultado de medir estas dos inteligencias, «la inteligencia en bruto».
Paradójicamente es irónico decir que, a pesar de la atención y la importancia que se le da, aún no se comprende el mecanismo real a través del cual se llega a la solución de un problema.
También la inteligencia lógico matemática cumple con su proceso empírico. Ciertas áreas de nuestro cerebro son más prominentes para el razonamiento matemático que otras. Dos pistas inequívocas de esto son los «sabios Idiotas» aquellos que pueden realizar razonamientos matemáticos increíbles, aunque estén profundamente discapacitados para otras áreas. Los niños prodigio en matemáticas abundan.
Quien estudió a profundidad estas estructuras de pensamiento fue, como lo mencioné anteriormente, J. Piaget
De la misma forma que la inteligencia lógico matemática, llamar a la capacidad lingüística una “inteligencia” es coherente con la postura de la psicología tradicional. La inteligencia lingüista (T.S. Elliot) también supera nuestras pruebas empíricas. Existe en el cerebro un área específica llamada “Area Brocca” que es la responsable de la producción de oraciones gramaticales. Una persona con daño en esta área puede comprender palabras y frases sin problemas, pero denota una dificultad extrema para construir las frases más sencillas, al mismo tiempo que otros procesos mentales pueden quedar completamente ilesos.
También podemos darnos cuenta que el don del lenguaje y su desarrollo en los niños es sorprendentemente similar en todas las culturas. Existen casos en que personas sordas, a menudo niños a los que no se les ha enseñado específicamente un lenguaje por signos, se “inventan” su propio lenguaje manual.
Vemos así que una inteligencia determinada puede operar independientemente de una cierta modalidad de estímulo o de determinado canal de salida.
Un gran ejemplo de inteligencia lingüística son los poetas y escritores como T.S. Elliot, quien creó una revista llamada Fireside a la que sólo él aportaba artículos. Elliot en tan sólo tres días escribió ocho números completos. Cada número contaba con historias de aventuras, una sección de “chismorreos” y otra más de humor.
“La navegación en las islas Carolinas de los mares del sur se consigue sin instrumentos. La posición de las estrellas, tal y como se ven desde las diferentes islas, los esquemas climáticos y el color de las aguas, son las únicas señalizaciones” (Gardner 1983).
La resolución de problemas espaciales que tienen que ver con la navegación en donde se usan mapas con sistema notacional, resolver cuestiones ligadas con visualizar un objeto desde otro ángulo, o las artes visuales utilizan este tipo de inteligencia en el manejo del espacio.
La sede de esta inteligencia se encuentra en el hemisferio derecho del cerebro, donde también se ha ubicado el pensamiento creativo. Las persona que tienen daño en este hemisferio encuentran dificultad para ubicarse en un lugar, recordar caras o notar pequeños detalles. Para compensar dicha carencia, este tipo de personas intentan desarrollar estrategias lingüísticas como el verbalizar en voz alta lo que quieren lograr, o inventar las respuestas, aunque en pocas ocasiones tienen éxito.
Podemos ver una radical diferencia entre inteligencia espacial y percepción visual. Una persona ciega puede reconocer formas con un método indirecto: pasar la mano a lo largo de un objeto se traduce en longitud de tiempo de movimiento, lo que a su vez se podrá traducir en la medida del objeto. Esto nos puede pasar de forma torpe cuando no tenemos luz suficiente para ver e intentamos reconocer un objeto, cuando éste es conocido pero recurrimos más a la memoria que a este tipo de estrategia espacial.
Podríamos decir que el sistema táctil de percepción corre paralelo a la modalidad visual de alguien con visión. Nuevamente podríamos analogar el sistema de razonamiento espacial de una persona invidente con el razonamiento lingüístico de las personas sordas.
Existen pocos niños prodigio entre los artistas visuales pero existen “sabios idiotas” como Nadia (Selfe, 1977) quien a pesar del profundo autismo en el que se encontraba, hacía dibujos de una finura y precisión extraordinarias.
Se puede manifestar incluso, antes de haber tocado algún instrumento. La poderosa reacción que tienen ciertos individuos (en particular niños) ante un sonido en especial y los rápidos progresos que tienen al aprender a tocar un instrumento, sugieren que ya estaban, de alguna manera, preparados biológicamente para esta labor, por lo tanto, deducimos que existe un vinculo biológico con cada tipo de inteligencia.
La capacidad musical no esta “situada” en algún lugar específico del cerebro pero se sabe que ciertas partes de él desempeñan papeles importantes en la percepción y la producción musical; éstas se sitúan en el hemisferio derecho.
Es importante mencionar que en la era Paleolítica la música desempeñaba un papel unificador, el canto de los pájaros proporcionaba un vínculo con otras especies. Los datos procedentes de diversas culturas apoyan la noción de que la música constituye una facultad universal.
De la misma forma que la inteligencia musical, la cinético-corporal (Babe Ruth) es algo que la persona “SABE” que lo es, antes de recibir ningún entrenamiento de forma alguna.
El control de los movimientos corporales se localiza en la corteza motora, y cada hemisferio controla los movimientos corporales del lado opuesto
Este tipo de inteligencia se logra “… a partir de una capacidad nuclear para sentir distinciones entre los demás: en particular, contrastes en sus estados de ánimo, temperamentos, motivaciones e intenciones. En formas más avanzadas, esta inteligencia permite a un adulto hábil leer las intenciones y deseos de los demás, aunque los esté ocultando”.
Esta definición nos podría remitir fácilmente a pensar en los líderes religiosos o políticos, en los profesores o maestros, en los terapeutas y los padres. Y es importante señalar que este tipo de inteligencia no depende del lenguaje (Historia de Hellen Keller, Lash, 1980).
Si hemos de situarla a nivel cerebral parece estar ubicada en los lóbulos frontales del cerebro. Esto por el patrón que demuestra la enfermedad de Alzheimer, esta enfermedad ataca primeramente y con especial ferocidad la parte posterior del cerebro, dejando como resultado serios daños en los cálculos espaciales, lógicos y lingüísticos.
Sin embargo, los enfermos de Alzheimer siguen siendo bien educados, socialmente adecuados, incluso se disculpan constantemente por sus olvidos y errores.
En contrapartida los que enferman del mal de Pick, otra variedad de demencia presenil, que se sitúa más frontalmente implica una perdida rápida de las facultades sociales.
Esta inteligencia y sus factores biológicos abarcan dos aspectos adicionales:
La importancia de la convivencia materna en los primeros años de vida y la necesidad de cohesión de grupo, de liderazgo, de organización y de solidaridad que surge de forma natural en este tipo de inteligencia.
En el ensayo titulado “A sketch of the past” de Virginia Wolf, escrito casi en forma de fragmento de diario, la autora narra tres acontecimientos específicos e intensos de su infancia (la muerte de un primo por suicidio, la pelea con un hermano y la contemplación de una flor en el jardín) y los contrasta con la existencia del “algodón” de la vida:
“…dos de ellos me condujeron a un estado de desesperación. El otro condujo, por el contrario, a un estado de satisfacción.
La sensación de horror (al oír hablar del suicidio) me dejó impotente. Pero en el caso de la flor, encontré un motivo; y así fui capaz de enfrentarme a la sensación. No me sentía impotente. (Woolf, 19976, en MI H.Gardner)
En este libro, la inteligencia intrapersonal es patente. Es la capacidad de conocer los aspectos internos de sí mismo. “Es el acceso a la propia vida emocional, a la propia gama de sentimientos, la capacidad de efectuar discriminaciones entre estas emociones y finalmente ponerles un nombre y recurrir a ellas como medio de interpretar y orientar la propia conducta.”
En otras palabras una persona con inteligencia intrapersonal posee un modelo viable y eficaz, de sí mismo. Además precisa de lo simbólico para ser reconocida, puesto que es la más privada. Necesita, para ser observada, un funcionamiento de códigos que hablen de ella, como el lenguaje, la música, la pintura. En el caso de Virginia Woolf, recurre a la inteligencia lingüística para cristalizar la otra, fenómeno muy común, al materializar la interacción de las inteligencias.
Es interesante aquí hacer una aclaración que disipará algunas dudas acerca de la sobrevaloración del pensamiento lógico matemático. Un individuo puede tener daño a nivel del lóbulo frontal (superior o inferior) y presentar alteraciones considerables en sus relaciones, lo que no le permitiría resolver ciertos problemas. Sin embargo, y como ejemplo, un niño autista (prototipo del individuo con inteligencia intrapersonal dañada) puede ser, incluso, incapaz de referirse a sí mismo al mismo tiempo que puede mostrar extraordinarias habilidades para el área musical, computacional, espacial o mecánica.
Para hablar de una evidencia evolutiva de la facultad intrapersonal, no tenemos mucho de donde cortar, pero podemos especular que la capacidad para trascender a la satisfacción pulsional es relevante. Esto va siendo más importante para una especie que no está permanentemente implicada en la lucha por la supervivencia.
Como lo hemos visto, la facultad interpersonal como la intrapersonal superan la prueba de la inteligencia y las dos suponen la solución de problemas significativos para el individuo o para su especie.
La inteligencia interpersonal nos permite trabajar y comprender a los individuos y la intrapersonal nos permite trabajar y comprendernos a nosotros mismos.
En el sentido individual, se encuentra una mezcla de componentes interpersonales e intrapersonales.
Efectivamente, “ En el sentido individual surge como una de las invenciones humanas más maravillosas: un símbolo que representa todos los tipos de información acerca de una persona y que es, al mismo tiempo, una invención que todos los individuos constituyen para sí mismos.” (Gardner 1994).
LA CONTRIBUCIÓN DE LA TEORÍA DE INTELIGENCIAS MÚLTIPLES
No hemos abordado la idea de “inteligencia” como una facultad humana materializada a la que se recurre literalmente en cualquier acto de resolución de problemas; más bien hemos empezado con los problemas que los seres humanos resuelven y, a partir de aquí, hemos deducido que la “inteligencia” debe ser la responsable de dicha resolución.
Hemos incluido las capacidades como inteligencias aunque, este enfoque plenamente diferente al tradicional, proponga algunas de estas capacidades como candidatas que no cumplen necesariamente con las evidencias suficientes y razonables que el enfoque conservador pide ya que dicho paradigma no da cabida para decisiones empíricas.
Otra gran aportación de esta teoría es el grado relativo de independencia de las inteligencias que se ha probado científicamente en adultos donde se pueden perder ciertas capacidades y otras se preservan. Esta independencia nos dirá que tener un nivel alto, por ejemplo en matemática, no requiere de un nivel igualmente alto en otra inteligencia como musical o lingüística.
Dicha independencia entra en franco enfrentamiento con la medida tradicional de CI que encuentran altas correlaciones entre las puntuaciones de los tests. H.G. especula con respecto a esto “… que las correlaciones usuales entre distintos subtests de CI se dan porque todas estas tareas miden la habilidad de responder rápidamente a cuestiones de tipo lógico matemático y lingüístico; creemos que dichas correlaciones se reducirían considerablemente si se controla de forma adecuada al contexto toda la gama de capacidades humanas aptas para la resolución de problemas”.
Podemos recurrir a nuestra propia experiencia y responder a la afirmación que durante años ha prevalecido, sólo existe una sola inteligencia y el éxito dependerá del desarrollo de ella.
Podemos ver, de hecho, que casi en cualquier papel cultural con algún grado de dificultad se requiere de la combinación de las diferentes inteligencias, así un acto aparentemente sencillo, como tocar el violín excede la mera inteligencia musical. Llegar a ser un violinista de éxito requerirá de destreza cinético- corporal y la capacidad interpersonal de llegar al público y, de distinta manera, también tendrá que escoger un representante, lo que implicará muy posiblemente de inteligencia intrapersonal. La danza será otro ejemplo claro de la interacción de las capacidades cinético – corporal, musical, interpersonal y espacial, en diversos grados. La política requiere una capacidad interpersonal, una facilidad lingüística y tal vez alguna aptitud lógica.
Como podemos ver, prácticamente todos los roles necesitan de esta dinámica de las inteligencias, por esto, es importante considerar al ser humano como una colección de las diferentes habilidades, más que el poseedor de una única capacidad de resolución de problemas a medir mediante un test de lápiz y papel.
Del mismo modo es interesante ver que, aún contando con un número relativamente reducido de inteligencias, el mosaico de las habilidades humanas se genera a través de las diferencias de los perfiles.
De hecho podemos intuir que “el total es mayor que las partes”, es decir podemos tener desarrolladas medianamente varias inteligencias, y no una en particular, y sin embargo, la mezcla de éstas le da al individuo la capacidad de cumplir una función de forma única o extraordinaria.
Concluyendo, es de vital importancia evaluar la combinación particular de las habilidades que pueden destinar a un individuo concreto a ocupar cierta casilla vocacional.
InterManagement	2018-02-08T18:59:57+00:00	9 enero 2015|Blog|0 Comments

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