Source: http://www.revistapersona.com.ar/Persona96/96Goncalves.htm
Timestamp: 2019-03-19 21:55:12+00:00

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A quienes tenemos el privilegio de hacer lo que nos gusta, la mente nos castiga con la dificultad de aislar el pensamiento laboral en las actividades cotidianas y de esparcimiento
CUESTIONES DEL DERECHO POLÍTICO Y ELECTORAL A TRAVÉS DEL CINE
Hernán R. Gonçalves Figueiredo[1]
es que la ficción debe ser verosímil
Introducción. 1) ¿Por qué unos gobiernan y otros aceptan ser gobernados? Presupuestos de la democracia representativa. 2) ¿Cuánto puede sacrificarse la libertad frente a la autoridad? De la anarquía al totalitarismo. 3) ¿Cuándo son legítimas las revoluciones? El poder ilegítimo. 4) ¿Por qué gobiernan quienes gobiernan? La legitimidad de origen. 5) ¿Quiénes eligen a los gobernantes? Del sufragio y los electores. 6) ¿Cómo elige el elector? Sistemas de votación y sistemas electorales. 7) ¿Cómo se cuentan los votos? Los escrutinios y sus contiendas. 8) ¿A quiénes representan los representantes? Dinero, medios y lobby. 9) ¿El pueblo gobierna únicamente a través de representantes? Mecanismos de democracia semidirecta. 10) ¿El poder es algo malo? Ética y poder.
Creo en el valor de ver las cosas desde distintas perspectivas. Creo que una mirada distinta puede despertar nuestro interés en cosas que comúnmente no nos habrían llamado la atención y, en especial, creo que la confluencia de diferentes disciplinas nos ayuda a comprender cuestiones teóricas complejas.
Por eso, comparto la idea de quienes encuentran en el cine un instrumento útil para explicar algunas áreas del Derecho. Cualquier acto de comunicación consciente cumple dos objetivos fundamentales: informar y entretener u ocupar. El cine, que junto con la televisión es la gran industria de la comunicación del último siglo, cumple indiscutiblemente la doble función de entretenimiento e información[2].
En tal sentido, bien se explicó que “el Derecho, como la literatura y el cine, son disciplinas narrativas y por eso el carácter retórico y argumentativo del Derecho, su lenguaje, sus razones, se pueden explicar gracias a la literatura, el teatro, el cine. Así, “el lenguaje del cine es un instrumento de primer orden para transmitir cuanto está en el núcleo del Derecho, de sus tensiones, de sus paradojas, de su grandeza y también de su miseria””[3]. O como también se dijo, “desde una proyección cinematográfica bien seleccionada, pueden construirse actitudes críticas y objetivos comunes entre los estudiantes o estudiosos del séptimo arte y del derecho”[4].
Con esta visión, han surgido en las últimas décadas los llamados estudios de Derecho y Cine, originariamente en los Estados Unidos de América[5], y extendidos luego a otros países, como Inglaterra y España[6], donde hay ya buena literatura. En nuestro país, promueve este tipo de trabajos el Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, que ya organizó dos encuentros internacionales muy valiosos sobre “Ficción y Derecho”[7].
Pero además de las razones epistemológicas que sostienen esos estudios -sobre lo cual no me detendré aquí- es un dato innegable que todos hemos aprendido mucho del mundo jurídico a través del cine. Del derecho procesal penal, por ejemplo, las películas nos enseñaron que ninguna autoridad puede allanar un domicilio sin orden judicial; que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario y que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito. Sabemos incluso, casi de memoria, que si alguien es arrestado en territorio norteamericano debe informársele que tiene derecho a guardar silencio; que cualquier cosa que diga puede y será usada en su contra; que tiene derecho de hablar con un abogado y que si no puede pagarlo se le asignará uno de oficio. La promoción cinematográfica de la Advertencia Miranda -así se llama esta medida, creada por sentencia de la Corte Suprema en un caso de 1966 (Miranda v. Arizona, 384 U.S. 436 1966)- es el ejemplo más claro del poder del cine como recurso didáctico.
Con mucha elocuencia, se ha dicho que “no cabe duda de que unos pocos segundos de retina pueden ser más efectivos que unas cuantas horas de complicados argumentos teóricos dedicados a explicar, por ejemplo, las miserias de la pena de muerte”.[8]
En cuanto a la temática electoral, cuando el cine se ha ocupado del sistema democrático o de las elecciones, mayormente lo ha hecho desde la perspectiva política, pero existen también muy buenas obras que abordan los hechos y actos jurídicos implicados en la lucha por el poder.
El Derecho Electoral, a diferencia de otras especialidades, necesariamente interfiere en la vida de todos los ciudadanos al menos en ciertos momentos y con cuestiones concretas. De modo que en este campo del Derecho, la utilidad del cine como instrumento de información se hace aun más evidente que en otras áreas.
Además, dado que la democracia se funda principalmente en el consenso de las personas respecto de la legitimidad del poder de los gobernantes, parece siempre útil expandir, con métodos sencillos y lúdicos, el conocimiento de los atributos de esa legitimidad.
Al respecto, existen algunos muy buenos trabajos enfocados en la relación elecciones y cine, entre los que sobresale una publicación del Jurado Nacional de Elecciones de Perú.[9]
En cuanto a la función de este recurso, vale aclarar que sería un error buscar respuestas en las películas. Más bien, lo valioso es su poder para generarnos preguntas; para inquietarnos sobre temas que hemos dado por ciertos o indiscutibles, lo cual es un aporte fundamental para la formación de un criterio propio.
Con ese ánimo, trataremos en lo que sigue de sugerir filmografía que sirve como disparador para una serie de preguntas -en forma de hilo conductor- sobre elementos esenciales del sistema democrático y electoral.
1. ¿Por qué unos gobiernan y otros aceptan ser gobernados? Presupuestos de la democracia representativa
La idea de la representación política intenta responder la pregunta acerca de qué justifica el poder de algunos hombres sobre los demás o, dicho de otro modo, por qué unos mandan (gobiernan) y otros obedecen (son gobernados).
Partiendo de la naturaleza social del hombre, desde las comunidades más primitivas ha existido siempre la necesidad de organización y dirección de la sociedad a través de alguno o algunos de sus miembros.
Bien se ha dicho que “no existe sociedad o agrupamiento sin poder. Lo social y el poder se implican recíprocamente. Uno no podría existir sin el otro. Este es el fundamento de la afirmación de Aristóteles en el sentido de que el hombre es un ser político; afirmación que generalmente se traduce, con acierto, como que el hombre es un ser social. El poder es algo tan natural y necesario como el vivir en sociedad”[10].
Siendo forzoso que el hombre viva en sociedad, desde el momento en que una persona ejerce el poder de organización y dirección de la comunidad, nace paralelamente la necesidad de justificar su autoridad sobre el resto.
De esta manera, “todo poder tiende a justificarse, busca su legitimidad y el consenso. Por ejemplo, la legitimidad del poder patriarcal es contribuir al desarrollo físico, intelectual y moral del hijo; la del poder del profesor es la transmisión del conocimiento y la formación del joven; la del poder político es la elección democrática de los gobernantes y la protección y defensa de los derechos humanos”[11].
Los intentos de justificación del poder político han sido de orden religioso, psicológico, sociológico y jurídico.
Para lo que aquí interesa, recordemos que las teorías religiosas sostienen que toda autoridad proviene de Dios. Según que el nexo divino sea directo o indirecto con el monarca, o con el pueblo, la teoría religiosa será sobrenatural o providencial. Por la primera, el poder se da directamente al monarca, sin otro intermediario que la Iglesia. Por la segunda, la divinidad deposita indeterminadamente el poder en el pueblo para que éste consienta, tácita o expresamente, en obedecer como objeto de natural dominación[12]. Esta doctrina primó la mayor parte de la historia de la humanidad y sirvió a las monarquías absolutas para justificar el poder de los reyes como un mandato de Dios.
Luego surgió, con Maquiavelo, la posibilidad de pensar el poder político disociado de lo moral y de lo religioso, lo cual abrió paso a una justificación de tipo jurídico, llamada contractualista, que se basa en un supuesto acuerdo -el contrato social- de los miembros de las sociedades.
Thomas Hobbes (1588-1679) fue el más reconocido creador de la idea de un estado de naturaleza en el que impera la guerra de todos contra todos, por lo que en busca de paz y seguridad las personas concertamos un contrato de unión por el cual todos nos sometemos a una sola voluntad, la del Estado, a quien denomina el Leviatán[13]. Para enfrentar un constante temor y peligro de muerte violenta, los ciudadanos acuerdan ceder su soberanía al Estado, que dispone del poder absoluto para conformar las voluntades de todos ellos con vistas a la paz en su propio país y a la mutua ayuda con sus enemigos extranjeros[14].
Continuador de esta filosofía, y cuyas ideas se proyectaron en la Revolución Francesa (1789), John Locke (1632-1704) explica que el contrato es específico y limitado. Los hombres ceden el derecho a interpretar y ejecutar la ley natural y la sociedad por ellos constituida debe garantizarles su vida, libertad y propiedad. El acuerdo no es entre gobernantes y gobernados sino entre individuos libres e iguales. En la idea de Locke el hombre en estado de naturaleza no es malvado y decide constituirse en sociedad, no por temor; no para que el Leviatán proteja sus vidas a cambio de total sumisión y transferencia de libertades, sino para estar mejor; como medio de progreso, desarrollo, de perfección. Es decir, no se sale del estado de naturaleza por una necesidad de tipo negativo, como en Hobbes, sino por una conveniencia de tipo positivo[15]
Sobre las ideas de Locke, Rousseau (1712-1778) avanza en su “Contrato Social”, sosteniendo que la libertad es condición y esencia de la naturaleza humana. La doctrina del contrato social fundamenta el poder en el consentimiento del hombre, en la voluntad humana. Es un contrato racional; el único medio que la razón concibe como fundamento para que alguien mande y los demás obedezcan. El hombre, al obedecer las decisiones de la voluntad general -representada por los gobernantes- se está obedeciendo a sí mismo. Para Rousseau la voluntad general es indelegable, indivisible e irrenunciable y se expresa por medio de la ley, no teniendo el gobierno otra razón de ser que la ejecución y cumplimiento de las leyes. De allí que no admita la división de poderes y considere a la democracia directa como la única forma de gobierno racional[16].
Quizá la mejor síntesis de la filosofía aquí repasada sean las palabras introductorias de la declaración de independencia de los Estados Unidos de América: “Sostenemos como evidentes por sí mismas estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados”.
De igual manera, en nuestro caso, precisamente uno de los caracteres fundamentales que distinguen a la Revolución de 1810 es que “nace de la originaria soberanía del pueblo, representada en el Cabildo abierto del 22 de mayo, que sanciona la caducidad de los poderes del Virrey por la prisión de Fernando VII, Rey de España, y que el gobierno volvía, por consecuencia, al Cabildo, en virtud de su representación popular, y en cuya resolución debía entenderse claramente que 'el pueblo es el que confiere la autoridad o mando'".[17]
Para estimular la reflexión sobre la justificación del poder hay varias películas recomendables.
1.A) V de Vendetta (EE.UU., 2006)
Se trata de una adaptación del cómic y novela gráfica “V for Vendetta” escrita por Alan Moore e ilustrada por David Lloydcomic.
La historia transcurre en una Inglaterra imaginaria gobernada por un régimen totalitario en el que todo lo que no está prohibido es obligatorio. El eje central muestra el poder de rebelión y resistencia a la opresión, a través de su protagonista V, cuya máscara es hoy un símbolo mundialmente conocido.
La película puede vincularse, entre otros aspectos, con las razones pensadas por Hobbes para justificar la existencia del Estado. El miedo de las personas a vivir en lucha permanente por la supervivencia -en un imaginario estado de naturaleza caótico, en el que el hombre es lobo del hombre- las impulsa a establecer una autoridad que imponga un orden social. Esa autoridad, que es el Estado, se presenta en V, a través de un régimen totalitario, amenazante, que acude también al recurso de inspirar terror en las personas para justificar su existencia.
1) El pueblo no debe temerle a su Gobierno. El Gobierno debe temerle a su pueblo.
2) Que todos entiendan lo cerca que estamos del caos. Quiero que todos recuerden por qué nos necesitan.
1.B) Habemus Papam (Italia, 2011)
En esta película se observa el método de elección del Papa, en su condición de Jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano y máxima autoridad de la Iglesia católica romana. Se trata de una monarquía absoluta, en tanto el Sumo Pontífice tiene plenos poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.
La justificación del poder en este país soberano -uno de los denominados microestados- es obviamente de tipo religioso. Se trata de una teocracia, de acuerdo con la cual la autoridad política coincide con la religiosa y quien gobierna lo hace en nombre de Dios. Los cardenales son, en alguna medida, quienes reciben el poder de Dios para transferirlo al elegido.
La película relata una historia original y divertida, a partir de los temores del Papa elegido, frente a la responsabilidad que implica el desempeño del cargo. Aunque no es central del desarrollo argumental, tanto en el proceso de elección como en los diálogos del filme se observa la naturaleza divina del cargo, en contraste con los mandatos representativos del pueblo.
1) Dios ve en mí una capacidad que no tengo. Ha sido decidido por los cardenales. Ha sido decidido por Dios
2) Sí fui elegido. Pero esto, en lugar de darme la fuerza y la conciencia, me aplasta y me confunde. Siento que estoy entre aquellos que no pueden guiar, sino que deben ser guiados. No puedo ser el elegido.
2. ¿Cuánto puede sacrificarse la libertad frente a la autoridad? De la anarquía al totalitarismo
Establecida la necesidad de una autoridad que gobierne en nombre de la sociedad, aparecen también las discusiones sobre la extensión que cabe reconocer al poder de esa autoridad y cuál debe ser la posición de las personas frente al Estado.
Esto plantea una tensión entre la autoridad y la libertad.
En un extremo se ubica el totalitarismo -ya sea de derecha como el de la Alemania de Hitler, o de izquierda, como el comunismo soviético- en el cual impera una regulación total de la vida humana.
En el otro extremo está la anarquía, que plantea la supresión del Poder y el establecimiento de una nueva forma de organización basada en el libre arbitrio, sin ninguna forma de coacción exterior que regule el comportamiento humano; lo que Carlos Fayt definió como “hermosa pero utópica concepción libertaria”[18].
En ambas formas está en juego la libertad y la igualdad humana, así como el valor del individuo y del grupo.
Desde la filosofía política se explicó, en tal sentido, que “el individualismo otorgó poca atención al vínculo social y el totalitarismo lo exageró. El individualismo parece atribuirle mucha importancia a la libertad humana, pero es un atentando contra esa libertad, pues la deja a merced de las fuerzas económicas, políticas y sociales [...] El totalitarismo, por otra parte, reduce la persona a ser sólo parte de la sociedad"[19]. Por eso advierte que "si en las relaciones del individuo con la autoridad es menester salvar siempre la libertad de la persona, conviene notar que esa libertad no es absoluta e ilimitada [... ]La raíz de las limitaciones del poder o de la autoridad es su causa final: es el bien común. Por eso la última legitimidad moral y universal de 'reinar' es el 'servir', como recordó Pío XII en su famoso mensaje de Navidad en 1942. Este es un concepto sumamente conocido y aceptado en la filosofía política popular norteamericana, que designa a los gobernantes como 'servidores públicos'".[20]
Para buscar una fórmula simplificadora, podemos decir que en las formas totalitarias se parte de la desigualdad entre gobernantes y gobernados, resultando los primeros completamente independientes de los segundos, tanto bajo el punto de vista de la elección como del control de su labor.[21]
Con relación a estos regímenes, se explicó que el término absolutismo “designa una forma de gobierno en la cual todo el poder del Estado está concentrado en un único individuo: el gobernante, cuya voluntad es ley. Todos los demás individuos están sometidos al gobernante, sin participar en su poder, el cual, por tal razón, es ilimitado y, en este sentido, absoluto. El absolutismo político significa para los gobernados la carencia completa de libertad individual. Es incompatible con la idea de la igualdad, puesto que solo es justificable presuponiendo una diferencia esencial ente el gobernante y los gobernados. El absolutismo político es sinónimo del despotismo, la dictadura y la autocracia”[22].
Las formas de gobierno democráticas, por el contrario, se caracterizan por el reconocimiento de la igualdad y libertad humana, a partir de lo cual las personas acuerdan o consienten que exista una autoridad (el Estado) que conduzca distintas voluntades para obtener fines comunes. El pueblo exterioriza su participación en la conformación y control del poder político, fundamentalmente a través de la elección de los representantes.
Según la doctrina democrática, somos miembros del Estado. De modo que cuando obedecemos sus mandatos no hacemos otra cosa que obedecernos a nosotros mismos. La obediencia sería un acto voluntario, consciente y libre. La doctrina expresa que el gobierno es del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; aclarando que el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes.[23]
En la república democrática resalta la necesidad de someter al gobierno a un orden jurídico, para crear el “Estado de derecho”. Por el contrario, toda forma de gobierno totalitario, absolutista o despótico significa que la voluntad de los gobernantes carece de limitación jurídica, de tal manera que los individuos que forman la sociedad están sometidos al Derecho, mientras que los gobernantes actúan sin sujeción a norma alguna, como no sean las que ellos mismos se dan, cuando les conviene[24].
El gobierno representativo se opone a la monarquía y a la democracia directa. El rey en la monarquía y los ciudadanos en la democracia directa no son los delegados del gobierno sino el soberano mismo. De ahí que en su acepción política régimen representativo significa que el pueblo se gobierna por medio de los elegidos, que son nombrados por un tiempo limitado. Periodicidad, renovación, publicidad y responsabilidad en su gestión son condiciones del régimen, que se caracteriza por la influencia de las asambleas electivas en la dirección de los asuntos públicos[25].
Sobre los aspectos tratados en este apartado se sugieren las siguientes películas.
2.A) El Gran Dictador (E.E.U.U., 1940)
Es la primera película hablada de Charles Chaplin. Una sátira del nacionalsocialismo y su líder Adolf Hitler. A través del recurso del humor negro, expresa una fuerte condena al totalitarismo, bajo la forma de nazismo, fascismo, antisemitismo y de las dictaduras en general.
Chaplin interpreta dos papeles, el del dictador Astolfo Hynkel -clara parodia de Hitler- y el de un barbero judío, de rasgos similares al vagabundo Charlot; el personaje más famoso del artista británico.
En nuestro país la exhibición de la película fue prohibida, alegando la neutralidad frente a la Segunda Guerra.
Hacia el final del filme, Chaplin pronuncia uno de los discursos humanistas más memorables de la historia del cine.
Años más tarde, en su autobiografía, el artista dijo que “si hubiera conocido los verdaderos horrores de los campos de concentración alemanes, no hubiera podido hacer El gran dictador, no hubiera podido hacer humor de la locura homicida de los nazis"[26].
1) El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas.
2) A los que puedan oírme les digo: No desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de los hombres que temen seguir el progreso humano. El odio de los hombres pasará, y caerán los dictadores y el poder que le quitaron al pueblo volverá al pueblo. Y así, mientras el hombre exista, la libertad no perecerá.
3) En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble, que garantice a los hombres trabajo, y dé a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Con la promesa de esas cosas, las bestias alcanzaron el poder. Pero mintieron, no han cumplido sus promesas, ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Luchemos para liberar al mundo, para derribar barreras nacionales, para derribar la ambición, el odio y la intolerancia. Luchemos por el mundo de la razón. Un mundo donde la ciencia y donde el progreso nos conduzcan a la felicidad.
2.B) La Ola (Alemania, 2008)
Esta película está basada en el experimento que llevó a cabo un profesor de historia de un colegio secundario de California, para explicar el totalitarismo (“La Tercera Ola” de 1967).
En el marco de un estudio sobre la Alemania nazi, el docente -Ron Jones- intentó mostrar a sus alumnos cómo las ideologías autoritarias pueden lograr adeptos en sociedades teóricamente libres. A partir de la pregunta de uno de los estudiantes, sobre cómo los ciudadanos alemanes toleraban lo que estaba pasando durante el nazismo, desarrolló un ejercicio para que los alumnos experimentasen el poder de sentirse fuertes y superiores por pertenecer a una sociedad especial. Paralelamente, esto generaba el temor a ser excluido y un sentimiento de placer de hacer lo correcto socialmente para ser recompensado.
El experimento empezó mostrando las virtudes de la disciplina. El profesor les ordenó sentarse con una postura determinada, para mejorar la concentración y fortalecer la voluntad. A continuación, le habló del valor de la comunidad, y adoptó un lema que todos debían repetir: “Fuerza a través de la disciplina. Fuerza a través de la comunidad”. Luego, inventó un saludo para el grupo, que rápidamente adoptaron, lo que hizo que el experimento se diera a conocer fuera de clase y que otros alumnos ajenos a ella pidieran formar parte de él.
Llamó al movimiento "La Tercera Ola", debido a que la tercera de una serie de olas en el mar es siempre la más fuerte. El experimento cobró vida propia, cuando alumnos de toda la escuela se unieron a él y al profesor se le escapó de las manos.
En su artículo, publicado cinco años después, Jones relata lo que dijo a sus alumnos al concluir el experimento. Dice, “hemos visto que el fascismo no es algo que otra gente hace. No. Está aquí mismo. En esta sala. En nuestras conductas y forma de vivir. Basta arañar la superficie para que aparezca [...] La creencia de que los seres humanos son intrínsecamente malos y que por tanto son incapaces de actuar bien con su prójimo. Una creencia que demanda un líder fuerte y una disciplina para preservar el orden social”.[27]
La experiencia relatada dio lugar a dos películas. Una estadounidense, de 1981 y la más reciente, alemana, de 2008.
2.C) Ha Vuelto (Alemania, 2015)
En línea con lo anterior, esta película plantea qué pasaría si Hitler reapareciera en estos días y reinterpretara la Alemania que ve en pleno siglo XXI desde su perspectiva nazi. Es una adaptación de la novela de Timur Vermes en formato de falso documental. Sesenta y seis años después de su caída, el resucitado Hitler triunfa en la televisión como un perfecto imitador, un cómico genial. Pero él no bromea. La fama es la plataforma perfecta para retomar su carrera política.
En una entrevista, el actor que encarnó al Führer -Oliver Masucci- fue consultado por la reacción de la gente al verlo en la calle, y contó que la gente le preguntaba: “¿Qué está haciendo usted vestido así?”. Él decía que estaban grabando una película y la gente esperaba que fuera una película crítica con Hitler. Pero el contestaba: “No, yo soy Hitler. Este país tiene problemas y quiero hablar siendo Hitler de estos problemas, porque he vuelto”. Y, de repente, “la gente encontraba esto interesante y, muy rápido, se mostraba dispuesta a acabar con la democracia. Resultaba absurdo. Pero, sencillamente con palabras como `islamización de Europa’ o `terrorismo’ se puede meter miedo a la gente. Con miedo, la gente está dispuesta a acabar con la democracia. Todo esto fue chocante. Tenemos que cuidar de nuestra democracia”[28].
1) Vendría bien más democracia, para que alguien haga valer la ley y diga: “Así lo haremos. Eso es todo. No se discute”. Ese es mi tipo de democracia.
2) En 1933, la gente no fue engañada con propaganda. Eligieron un líder, que describía abiertamente sus planes, con toda claridad. Los alemanes me eligieron.
3) ¿Nunca se preguntó por qué me sigue la gente?. Porque por dentro son como yo.
2.D) Antz (E.E.U.U., 1998)
Antz es una película infantil con una doble lectura interesante para el público adulto. Plantea cuestiones de filosofía política, vinculadas con la posición del hombre frente a la sociedad. Alude a la tensión entre libertad y autoridad; y aborda el problema del individualismo y el totalitarismo. La utopía de una libertad absoluta es mostrada como un lugar -“Insectopía”- lleno de riesgos, en forma de caos y anarquía.
En “La Política”, Aristóteles afirma que la naturaleza ha creado a unos seres para mandar y a otros para obedecer. “El regir y el ser regidos [dice el filósofo griego] no solamente es cosa que la necesidad lo requiere, sino también cosa conveniente; y ya desde el nacimiento de cada uno salen unos para ser mandados y otros para mandar”[29].
Esta idea, que influyó durante siglos en la organización de las sociedades predemocráticas, es el centro argumental de la película, basada en la idea de clasificación de una sociedad bajo un sistema monárquico en el que sus miembros son clasificados en dos grupos de acuerdo con su contextura física: “obreros” o “soldados”. También esto se vincula con el pensamiento aristotélico, según el cual “la Naturaleza parece que quiere hacer los cuerpos de los libres diferentes de los de los siervos, pues hace los cuerpos de los siervos robustos para el servicio necesario, y los de los libres, derechos e inútiles para obras semejantes, pero aptos para la vida civil y su gobierno, el cual está en dos tiempos repartido: en tiempos de paz y en los menesteres y usos de la guerra”[30].
1) En algún lugar tiene que haber algo mejor, esta superorganización me hace sentir insignificante.
2) ¿Cómo no voy a alegrarme de ser una pieza de la maquinaria? Te comes demasiado el coco, lo que importa no eres tú, sino nosotros, hay que ser parte de la bola.
3) ¿Por qué no participamos en el proceso político con colaboraciones económicas en las campañas electorales en lugar de luchar?
4) Refiriéndose a Insectopía -un lugar ideal cuyo nombre alude a “utopía”: Allí nadie te dice lo que tienes que hacer, no hay guerras y uno puede tener identidad.
2.E) Good bye Lenin! (Alemania, 2003)
El rol del Estado en el mercado, la interferencia del poder estatal en las libertades individuales y, en general, la lucha entre comunismo y capitalismo, son temas sobre los cuales gira -en tono tragicómico- esta película que narra la transformación social y política de la República Democrática Alemana, a través de la historia de una mujer socialista, residente en esa parte del territorio alemán dividido por el muro de Berlín.
Tras sufrir una conmoción cerebral la mujer entra en coma y al recuperar la conciencia, el muro de Berlín había sido derribado. El hijo, Alex, se esfuerza por evitar que su madre conozca la nueva realidad, frente al riesgo, advertido por el médico, de que el shock por semejante noticia provoque su muerte. A partir de allí, Alex monta una realidad paralela, para evitar que su madre note el tránsito del régimen comunista hacia el capitalismo.
2. F) V de Vendetta (EE.UU., 2006):
Ya recomendada en la primera pregunta, el eje de esta película gira en torno al totalitarismo de una distópica Inglaterra.
Entre las características de ese régimen, se muestran: toques de queda en los que las personas no pueden circular; listas negras de canciones prohibidas; comunicaciones telefónicas controladas y escuchadas; Internet y redes sociales controladas; medios de comunicación utilizados para manipular la opinión pública; un Ministerio de materiales ofensivos para almacenar obras de arte prohibidas por un censor; persecución de los homosexuales; régimen de partido único, etc.
1) Aunque puedes usar la macana en vez de la conversación, las palabras siempre retendrán su poder. Las palabras dan significado a las cosas.
2) Crueldad e injusticia. Intolerancia y opresión. Y mientras antes uno podía objetar, pensar y hablar como quisiera, ahora tenemos sistemas de vigilancia amenazando y sometiendo. Por qué ocurrió esto. Si buscan al culpable, solo tienen que mirarse al espejo. Yo sé por qué lo hicieron. Sé que tenían miedo. El miedo les ganó y en medio del pánico, acudieron a su ahora Alto Canciller Adam Sutler. Les prometió orden y paz. A cambio sólo pidió su consentimiento callado y obediente.
3. ¿Cuándo son legítimas las revoluciones? El poder ilegítimo
La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 establece entre los derechos fundamentales de las personas, el de “resistencia a la opresión” (art. 2º). El derecho de resistencia fue adoptado también por nuestra Constitución Nacional, en su última reforma (1994), que en el artículo 36 prescribe que “mantendrá su imperio aun cuando se interrumpiere su observancia por actos de fuerza contra el orden institucional y el sistema democrático”; en cuyo caso -agrega- “todos los ciudadanos tienen el derecho de resistencia contra quienes ejecutaren los actos de fuerza enunciados en este artículo”.
El derecho de resistencia a la opresión, de revolución o rebelión, se reconoce a los pueblos frente a la violación de las vías constitucionales de acceso al poder o el ejercicio arbitrario y violento de la autoridad. Es decir, ante gobiernos inconstitucionales o despóticos, los gobernados recurren a una vía violenta -naturalmente, no reglada- para su reemplazo.
Esta teoría influyó en la revolución francesa y en la revolución norteamericana y deriva de la filosofía liberal que reconoció en el pueblo el poder de nombrar a sus autoridades. Pues, consecuencia de ello es que cuando el gobernante es absoluto y no respeta la libertad ni los bienes de los súbditos, el pueblo puede, en palabras de Locke, apelar al cielo para derrocar al tirano.
De esto también da cuenta la declaración de independencia de los Estados Unidos de América, que tras dejar establecido que los gobiernos derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados, refiere que “cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad”.
En cuanto a la prudencia que debe tenerse para justificar este recurso violento, se explicó que “debe haber tiranía, la tiranía debe resultar insoportable, debe procurarse remediarla por medios pacíficos, y sólo cuando quedan obstruidas las posibilidades de cambio, resulta moralmente lícito usar la fuerza para deponer al tirano”[31].
El hecho de que los pueblos recurren al empleo de la fuerza para derrocar gobiernos es un dato de la realidad que difícilmente puede encuadrarse en términos jurídicos, porque supone precisamente una interrupción del imperio de la ley; una ruptura en la lógica de los antecedentes.
Bien dice Badeni[32] que “es un tema opinable y de muy difícil decisión técnico jurídica, si es políticamente conveniente prever y regular el derecho de resistencia en un texto legal” pues, añade -recordando a Linares Quintana- el derecho de resistencia a la opresión, así como el derecho a la revolución ”existen no en virtud de la Constitución sino a pesar y al margen de ella, como facultades inherentes e inalienables del ser humano, derivadas de su libertad natural”.
Por otra parte, el reconocimiento de un derecho tiene sentido fundamentalmente cuando, frente a su desconocimiento o afectación, existe una autoridad pública a la cual puede recurrirse en búsqueda de protección, lo que no es imaginable en el caso del derecho de resistencia.
Por eso, Sánchez Viamonte explicaba que la resistencia a la opresión más que un derecho es un principio político aplicable al pueblo, semejante al derecho de legítima defensa o defensa propia aplicado al individuo. Su juricidad es dudosa, y hasta se podría afirmar que es inadmisible, desde que un derecho es siempre un interés particular socialmente protegido, y aquí no se trata de un interés particular ni se puede afirmar que exista protección social de ese interés, garantizada de un modo efectivo y concreto por parte del Estado[33].
De modo que el derecho de resistencia a la opresión, decía el constitucionalista, debe juzgarse como manifestación de la época en la que fue concebido y proclamado. Es decir, en el contexto de absolutismo monárquico contra el cual se enfrenta, en tiempos de la revolución francesa. En cambio, pierde su sentido dentro de la vida institucional ordenada por los preceptos de una Constitución republicana y democrática. Por lo tanto, se puede decir que la Constitución argentina procura consagrar como principio político fundamental el derecho del pueblo a resistir a la opresión, y llevar su resistencia hasta la insurrección misma, pero no para alterar la Constitución, sino para defenderla e imponer su respeto[34].
En tal sentido, vale también recordar la advertencia que formuló Joaquín V. González sobre las revueltas indebidamente llamadas revoluciones, y que constituyeron el infortunio endémico de Latinoamérica, en el sentido de que “es costumbre [...] llamar revoluciones a los levantamientos armados con el fin de deponer las personas del gobierno constituido, ya sea un rey para reemplazar con otro, ya un presidente con igual fin, sin que tenga en vista el fondo de los principios. Este ataque contra las personas encargadas del poder es quizás el que mejor reúne los caracteres de delito de rebelión y el que más claramente manifiesta los móviles de sus autores. En efecto, ¿qué significa un cambio de personas, sino la lucha de los partidos, que no tienen otro objeto que el de poner a la cabeza de la nación a sus respectivos jefes, sin más fin que satisfacer sus pretensiones?¿Qué derecho les asiste para turbar así la paz y el orden social, si no llevan otra bandera que la satisfacción de sus ambiciones?[35].
3.A) V de Vendetta (E.E.U.U., 2006)
Ver referencias de los puntos 1.A y 2.E
3.B) Fraude (México, 2006)
Esta película se ocupa de uno de los conflictos electorales más importantes que tuvo México en los últimos años, con motivo de la elección presidencial de 2006, a lo cual nos referiremos más adelante. Al respecto del derecho de resistencia, hacia el final de la película López Obrador refiere que la desconfianza en la legitimidad de la elección llegó al punto de evaluarse el ejercicio del derecho de resistencia contra la proclamación del presidente Calderón. Incluso relata que se hizo una encuesta a nivel nacional, según la cual el 13% de la población estaba de acuerdo con que se convocara a la rebelión armada contra el gobierno.
3.C) Antz (E.E.U.U., 1998)
En esta película -ya referida (pto. 2.D)- por una parte, los soldados pretenden derrocar a la reina para imponer un totalitarismo basado en la idea de superioridad de una raza. Mientras que, por la otra, los obreros plantean el derecho de resistencia y organizan una revolución para que los roles de cada hormiga sean libremente elegidos en lugar de ser dados por nacimiento.
4) ¿Por qué gobiernan quienes gobiernan? La legitimidad de origen
Sentado entonces que toda sociedad requiere de un gobierno y que, en democracia, el poder de quien lo ejerce debe provenir de la decisión de los gobernados, la respuesta a esta pregunta parece obvia: quienes gobiernan lo hacen porque fueron designados por el pueblo. Son sus representantes y actúan en su nombre.
El método democrático nace en Atenas con un cuerpo electoral muy limitado -que excluía por ejemplo a mujeres y esclavos- para la selección de un Consejo Ejecutivo, algunos de cuyos miembros se designaban por sorteo, partiendo de la condición de igualdad. La Asamblea -órgano deliberativo- se componía por todos los ciudadanos mayores de 20 años.
Con el imperio de la democracia a partir del siglo XIX se optó por una técnica distinta al sorteo -que intenta tener en cuenta no solo la igualdad de oportunidades sino la idoneidad para el ejercicio del poder público- y se elimina la posibilidad de la democracia directa, por impracticable. La técnica de designación pasa a ser la elección popular y la democracia, solo concebida como directa por los griegos, se transforma en representativa.
En la actualidad, el proceso electoral es la única vía de legitimación del poder; y allí aparece entonces el derecho electoral, que se encarga de regular legalmente cómo, cuándo, quiénes accederán al poder. Se trata de las reglas de juego para acceder al poder. Estas reglas comprenden, fundamentalmente, quiénes forman el cuerpo electoral (ya que no todo el pueblo elige); quiénes pueden postularse (requisitos de idoneidad); cómo se postulan (a través de partidos, por ejemplo); cómo se seleccionan las candidaturas (elecciones internas, primarias, etc.); cómo se distribuyen los votos para hacer la imputación de cargos (sistemas electorales); como se resuelven los conflictos que se generen en la contienda; etc. También las condiciones de la competencia son objeto de regulación del derecho electoral (leyes de financiamiento, limitaciones a las actividades de campaña, etc.) porque proceso electoral no es únicamente el acto electoral, sino también lo que lo precede, como las campañas electorales, en donde las libertados de reunión, expresión y de información, adquieren particular relevancia. Estas reglas están determinadas por la legislación nacional; pero también existen prescripciones de orden internacional y de su observancia depende la confianza pública en la legitimidad de la autoridad de los gobernantes.
El respeto de esas reglas es determinante para la credibilidad de los procesos electorales y de esta credibilidad depende la legitimidad del poder de los gobernantes; porque el sistema se basa en la creencia, en la confianza, de que los representantes fueron designados por el pueblo. De allí que puede hablarse de una función psicológica de las elecciones. Su objetivo es generar legitimidad, lo cual implica la confianza en que los gobernantes fueron elegidos porque los votos fueron bien contados. De modo que si esa percepción resultara dañada -con o sin fundamento- la propia legitimidad democrática de la autoridad puede verse afectada.
Según el teorema de Thomas, "si las personas definen situaciones como reales, estas son reales en sus consecuencias". Por eso mismo puede resultar deslegitimada una autoridad si se percibe que su elección fue fraudulenta, aun cuando no eso se encuentre acreditado.
Precisamente, la legitimidad vale mucho en el mundo político, porque “la creencia en la legitimidad ayuda a provocar el consenso, a estimular la obediencia, a cooperar a la energía del poder, a que cuente con dispositivos favorables para su funcionamiento (…) En tanto –a la inversa-la representación colectiva de la ilegitimidad de origen o de ejercicio del poder, discapacita al poder, predispone mal la respuesta social frente al mismo, tiende a suscitarle resistencia”[36].
Muchos elementos de los procesos electorales pueden influir en la percepción que la opinión pública tenga acerca de la legitimidad de una elección.
El primero de ellos es quién tiene a cargo la organización y el control del proceso. En cuanto a esto, los modelos de administración electoral en el mundo son de lo más variados, porque responden a la propia idiosincrasia de las sociedades. Es decir, que la configuración de la autoridad electoral suele depender de los recaudos mínimos que una población exige para confiar en ella.
En el caso de la Argentina, al menos en el orden nacional, siempre se ha considerado que las cuestiones electorales deben estar a cargo del poder judicial, por ser la autoridad con mayores garantías de neutralidad e imparcialidad dentro de los tres poderes en que se divide nuestro sistema republicano.
Por otra parte, el Ministerio del Interior ha tenido históricamente, funciones de colaboración en materia logística y operativa, aunque más recientemente se le encomendó la distribución de los aportes públicos para los partidos políticos, así como los espacios para publicidad en radio y televisión con motivo de las campañas electorales. Esta participación de un órgano político en la administración electoral ha sido objeto de reiterados cuestionamientos, fundados en la falta de imparcialidad y objetividad, que encontraron el extremo más elocuente en las elecciones de 2015. El entonces Ministro del Interior anunciaba su intención de postularse como candidato y frente a ello se trasladaron las atribuciones electorales al Ministerio de Justicia. Luego de ese proceso electoral nuevamente las funciones se devolvieron a Interior.
Además, puede decirse que la jornada electoral, el acto electoral en sí mismo, no está a cargo de una institución pública, sino de la propia ciudadanía. El Estado no hace más que organizar los medios para que el propio electorado asuma el desarrollo y el control de las elecciones. Es decir, dispone toda la estructura logística y organizativa para que los ciudadanos, a través de su rol como autoridades de mesa, como fiscales de los partidos o como votantes, desarrollen por su cuenta el verdadero proceso político de selección de las autoridades. La elección es, por ello, la expresión más pura de la soberanía popular.
La autoridad estatal vuelve a ejercer un rol activo a partir del escrutinio definitivo, que se lleva adelante con los documentos que confecciona la autoridad de mesa -con intervención de los fiscales partidarios- y solo en casos de duda sobre el resultado de la elección de la mesa, previstos en el Código Electoral Nacional, procede a la apertura de la urna para el recuento de los votos.
Desde otro ángulo, además de esa y muchas otras tareas administrativas, la justicia federal electoral también ejerce las atribuciones típicas del Poder Judicial. Esto es, juzga los casos contenciosos que le son planteados por partes involucradas en una controversia.
Si quisiera sintetizarse el rol de la justicia electoral, podría decirse que materializa la garantía de tutela judicial, reconocida en varios tratados internacionales, en cuestiones vinculadas con el reconocimiento y el ejercicio de los derechos de participación política. En última instancia, su función esencial es asegurar que los resultados de las elecciones reflejan efectivamente la verdadera voluntad de los votantes. A esto se denomina legitimidad de origen de la autoridad representativa.
Así, se estableció que “las elecciones tienen la capacidad de lograr su propósito clave de dar legitimidad política al gobierno solamente si gozan de plena confianza y son percibidas como imparciales y justas” y que para la consecución de ese objetivo, la justicia electoral representa la garantía final del cumplimiento del principio de elecciones libres, justas y auténticas.[37]
Pero además, influye también la confianza pública en las instituciones y la cultura democrática, al punto que frente a situaciones parecidas, países con bajos índices de confianza y con candidatos disconformes con los resultados están expuestos a crisis que otros países pueden eludir.
Sobre esto, bien se explicó que “la consolidación democrática incluye como elemento indispensable, la aceptación de la derrota por parte de los partidos y candidatos perdedores; en efecto, cuando partidos o candidatos derrotados rechazan el resultado de una elección, casi invariablemente aseveran haber sido víctimas de fraude [...] En muchos casos, es difícil para los ciudadanos y observadores evaluar la veracidad de sus acusaciones, pero la presencia de inconsistencias en el ámbito de la gobernación electoral hacen que sea muy fácil sembrar dudas sobre la elección y muy complicado despejarlas”[38]. Aun así, “la consistencia administrativa y judicial nunca puede sustituir al indispensable compromiso democrático de los participantes en una elección”[39].
Esta cuestión puede observarse a partir de dos elecciones presidenciales -con sus respectivas películas que habrán de indicarse- que dieron lugar a escándalos electorales. En Estados Unidos en el año 2000 y México, en 2006
En el primer caso, a pesar de la conflictiva elección de George Bush, un país con administraciones electorales descentralizadas, partidarias y escasamente profesionalizadas, no vio dañada la legitimidad del presidente, en gran medida, en virtud de la aceptación de las decisiones judiciales por parte del candidato perdedor.
Por el contrario, México (Calderón vs. López Obrador, 2006), con instituciones electorales robustas, centralizadas, profesionales y especializadas, sufrió un daño a la confianza democrática por la falta de aceptación de los resultados. De acuerdo con una encuesta publicada en 2008, a dos años de la celebración de la controvertida elección de 2006, “más del 40% de la población mexicana desconfiaba en los resultados oficiales”[40].
4.1) El Recuento (E.E.U.U., 2008)
Esta es, sin dudas, una de las películas más atractivas para el estudio de litigios electorales. Trata sobre uno de los episodios mundialmente más famosos en conflictos electorales, como fue la elección presidencial de los Estados Unidos de Norteamérica, del año 2000, en la que fue proclamado George Bush, tras una muy polémica y controversial definición, por 537 votos en el distrito de Florida, y luego de cinco semanas de incertidumbre y batallas judiciales.
Además de ser una buena película, es rica en información técnica, de tipo casi documental, y aborda muchos aspectos que inciden en la legitimidad de un proceso electoral.
Entre tales aspectos, aparece la cuestión que tratamos en este punto. Es decir, quién tiene a cargo la elección y cómo influye el respeto por las instituciones en la confianza sobre la legitimidad del proceso electoral.
En cuanto a lo primero, la autoridad electoral de Florida es de carácter político, ya que las elecciones dependen de la Secretaría de Estado -en ese entonces a cargo de Katherine Harris- dependiente del Gobierno local, cuyo titular en esa ocasión era Jeb Bush, hermano del candidato presidencial.
La película deja ver la influencia del partido republicano en las decisiones de la secretaria de Estado e incluso muestra que junto con el gobernador -que, como se dijo, era el hermano de George Bush- habrían elaborado una lista con nombres de 700.000 ciudadanos a quienes descalificaron para votar por tener antecedentes penales. Los padrones también fueron cuestionados por ciudadanos negros, una comunidad mayoritariamente demócrata y que en muchos casos no pudieron votar por errores en el censo electoral.
La clave de la aceptación de los resultados fue el respecto institucional con que cuenta la Corte Suprema de Justicia en ese país, que pese a detener el recuento de votos que se estaba desarrollando -a pedido de los representantes de Gore- y más allá de las falencias que mostró el sistema, logró que su decisión sea aceptada por los dos competidores y por la población en general. Por discusiones con mucho menos voltaje político, decisiones de esa naturaleza en países con instituciones menos respetadas han tenido verdaderas crisis políticas.
1) La Corte Suprema puede usar este momento para determinar quién es el próximo presidente de los Estados Unidos.
2) Hablando el personaje de Gore: Un hombre sabio me dijo una vez: que yo tengo que terminar con esta guerra cuando sepa que no pueda ganar [...][y] no puedo ganar. Aunque gane, no puedo ganar.
3) Hablando el representante legal de Bush: La gente dirá todo tipo de cosas sobre esta elección. Que se redujo a 154 votos, que el hermano de Bush era el gobernador [de Florida], que la Corte Suprema de E.E.U.U. nos la entregó; pero quiero que recuerden que ganamos cada recuento [...] Pero lo que es más importante que todo eso, es que el sistema funcionó. No hubo tanques en la calle. Este traspaso pacífico del poder, en el momento más emotivo y difícil es un testamento a la fortaleza de la Constitución y a nuestra fe en la regla de la ley.
4.2) 0,56% ¿Que le pasó a México? (México, 2012)
¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos! Es una famosa frase del ex presidente mexicano Porfirio Díaz, que alude a la vecindad de la que muchas veces ha sido víctima su país frente al norteamericano. Como para confirmar la vigencia de la expresión, pareciera que hasta los escándalos electorales son expansivos desde el país del norte, ya que en 2006 México tuvo la elección presidencial más cerrada de su historia, con una situación de empate técnico entre el del “PAN” y el de la alianza “Por el Bien de Todos”, que generó un conflicto de dimensiones solo comparable al que seis años antes tuvo lugar en Estados Unidos con la contienda “Bush vs. Gore” (Recount, 2008).[41]
De acuerdo con las encuestas y los resultados preliminares del IFE, el candidato Andrés Manuel López Obrador quedó a 0,58% de votos respecto del primero, Felipe Calderón. Tras finalizar el recuento oficial de votos, el IFE anunció que Calderón, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), obtuvo el 35,89% de los votos, 0,57 puntos porcentuales más que el izquierdista Andrés Manuel López Obrador. "El candidato que obtuvo el mayor porcentaje de la votación presidencial es Felipe Calderón", dijo el consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde. "La regla de oro de la democracia establece que gana el candidato que obtenga más votos; han sido los ciudadanos y sólo ellos quienes han decidido el resultado final", agregó Ugalde. A la elección acudieron a votar 41.791.132 ciudadanos, de los cuales un 35,89% votaron por Calderón, el 35,31% por López Obrador y el 22,26% por Roberto Madrazo, del Partido Revolucionario Institucional (PRI).[42]
Menos técnica que Recount, comparte sin embargo la problemática de la legitimidad de los resultados y lo determinante que es la confianza en la autoridad electoral cuando los resultados son ajustados.
Una vez dijo un prestigioso magistrado electoral -el Dr. Urruty, de la Corte Electoral del Uruguay- que los organismos electorales pueden hacer todo para dar confianza en los resultados, pero lo que no pueden asegurar es que los resultados no sean ajustados. Y margen estrecho parece, casi inexorablemente, sinónimo de crisis de la autoridad electoral.
¿Qué hacer frente a los reclamos? Fundamentalmente, ¿Se recuentan o no se recuentan los votos?¿Qué urnas se recuentan? ¿Todas o solo las que pide el impugnante? Sobre esto último puso el ojo el Washington post que hizo notar que en las casillas recontadas LO no recuperó votos, siendo que eran el 9% del total, pedidas por él.
¿0,56% ¿Qué le pasó a México? es un documental que trata sobre el desarrollo de esa contienda presidencial , desde la controvertida inhabilitación que estuvo a punto de dejar afuera de la competencia al ex alcalde del DF, López Obrador, hasta la toma de posición de los dos candidatos. La legal, de Calderón, en el Parlamento y la popular, de López Obrador, en el zócalo.
El que no quiera ver fantasmas que no salga de noche. La democracia es así. Se gana o se pierde por un voto. La cosa es que se haga con limpieza; se haga bien.
5) ¿Quiénes eligen a los gobernantes? Del sufragio y los electores
El corazón del sistema representativo es la participación del ciudadano en la formación del gobierno de la comunidad en la que vive, y esa participación se ejerce a través del sufragio. De modo que la correcta determinación del cuerpo electoral -el “pueblo activo” de la Nación- es esencial para la legitimidad de la autoridad de los elegidos en los comicios.
Una definición incorrecta del cuerpo electoral puede darse por dos extremos; esto es, impidiendo el voto de quienes tienen derecho a ejercerlo o habilitando a quienes no lo tienen. A raíz de lo primero, las exclusiones del padrón deben basarse siempre en causales puntualmente establecidas en la ley. En razón de lo segundo, es vital la correcta actualización y depuración permanente de los registros que sirven de base para confeccionar los padrones.
El concepto de sufragio universal, establecido en nuestra Constitución Nacional (art. 37), requiere que se habilite a votar a la mayor cantidad posible de personas, restringiendo esa participación únicamente por motivos razonables y justificados; es decir, no arbitrarios. Las limitaciones más extendidas suelen darse por razones de edad, nacionalidad, residencia o inhabilitación por condena en juicio. Estos supuestos se encuentran previstos en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica), en tanto prevé que los Estados pueden reglamentar los derechos y oportunidades que dicho instrumento contempla -entre los cuales están los políticos- por esas causas, así como por capacidad civil, idioma o instrucción (art. 23).
La Cámara Nacional Electoral ha dicho que “debe procurarse que el derecho al sufragio activo reconozca la menor cantidad de restricciones dentro de la potestad reglamentaria reconocida por la ley fundamental y los instrumentos internacionales de su jerarquía y que además guarden razonabilidad con la finalidad pretendida y los principios constitucionales”[43].
En nuestro país, el sufragio universal nace a partir de 1912, con la ley Sáenz Peña (8.871), aunque con la concepción restringida de la época, que desconocía el derecho de sufragio de las mujeres.
Santiago Corcuera destaca la matriz transformadora de esa ley, en tanto introdujo un “mandato expansivo del cuerpo electoral nacional” que transformó la realidad política argentina[44]. Explica, al respecto, que “el valor de la ley Sáenz Peña no debe buscarse solamente en el contenido concreto de los artículos que la conformaron, sino en la circunstancia de que, como ha demostrado el tiempo transcurrido, se constituyó en un vector de las instituciones democráticas y electorales de nuestra Nación, como un faro que ha podido sugerir a generaciones posteriores un rumbo a seguir en reformas electorales ulteriores”[45].
A partir de allí, la primera gran ampliación del cuerpo electoral argentino, en el orden nacional, se produjo en 1947 con la promulgación de la ley 13.010, aunque todavía quedaba mucho para equilibrar sus posibilidades de participación efectiva en la vida política. María Elena Walsh sintetizó muy bien la discriminación que sufría la mujer, al decir que “le resultaba dificilísimo -o imposible- realizar muchas actividades, por útiles y buenas que fueran, cuando el novio o el marido […] se oponían. ¡Y se oponían! Esto se transformó pero no tanto como se dice. Son ustedes quienes terminarán de modificarlo, espero, y las injustas diferencias entre los sexos, como toda forma de sometimiento entre los seres humanos, les parecerán más prehistóricas que encender fuego con dos piedras”.[46]
Tras la inclusión de las mujeres, la siguiente ampliación del cuerpo electoral se dio en 1991, con la incorporación de los argentinos residentes en el exterior; luego en 2004, con el reconocimiento legal al sufragio de los presos sin condena (ley 25.858), motivado en sentencias de la Cámara Nacional Electoral (Fallos CNE 2807/2000) y la Corte Suprema de Justicia de la Nación (Fallos 325:524). Más recientemente, con la incorporación del voto a partir de los 16 años (ley 26.774) y la declaración de inconstitucionalidad de la inhabilitación genérica y automática de los condenados (Fallo CNE 3451/2014/CA1, 24/05/16).
En cuanto al punto de vista práctico, sobre cómo se confeccionan las nóminas de personas habilitadas a votar, es de axial importancia el modo de formación, actualización y depuración de los registros de electores. Debe permitirse una participación amplia en el control y evitar obstáculos técnicos innecesarios a la participación de las personas habilitadas. Los estándares internacionales aconsejan que “el marco legal establezca disposiciones para que el registro de electores sea administrado de manera transparente y precisa, proteja el derecho de los ciudadanos para registrarse y prevenga un registro o exclusión ilegal o fraudulenta de las personas”[47]. La norma internacional para el registro electoral es que resulte integral, incluyente, preciso y actualizado, así como que el proceso sea totalmente transparente.
También la cercanía y accesibilidad al lugar de votación, según el domicilio del elector, incide en el trato igualitario de las personas con derecho a votar, pues todas deben tener posibilidades semejantes. En este punto, los principios internacionales prevén que “los lugares de votación deben distribuirse en forma que garantice la igualdad de acceso dentro de cada circunscripción”[48].
Los debates más actuales sobre la capacidad electoral de las personas giran, sustancialmente, en torno del sufragio de los condenados; de los extranjeros (cada vez más extendido a nivel municipal); de los nacionales en el exterior, de las personas con capacidad restringida o con incapacidad civil.
En países federales como la Argentina, el cuerpo electoral de la Nación suele diferir de los provinciales y municipales, que -por ejemplo- admiten el voto de los extranjeros con cierta antigüedad de residencia, lo cual no está previsto a nivel nacional. También hay distinciones basadas en la edad, como es el caso de Santa Fé, que no permite el voto a menores de 18 años, mientras que para las categorías nacionales -como ya se dijo- está reconocido el derecho a votar a partir de los 16 años. La cuestión del federalismo electoral suscita este y otros desafíos, complejos e interesantes, a los cuales he aludido en alguna ocasión.[49]
5.1) Todos tus muertos (Colombia, 2011)
Salvador es un campesino humilde, que se levanta un día de elecciones municipales y nota que en la madrugada alguien ha entrado en su terreno y ha arrojado varios cadáveres, que se amontonan macabramente en medio de sus cultivos. Va hacia el pueblo a denunciar la masacre, pero el alcalde y el jefe de la policía, deciden no avisar a nadie ni encender alarmas para no perturbar los comicios. Una vez que llegan a la parcela del campesino y enfrentan la grotesca situación se dan cuenta que están al borde de un escándalo político. Los tres hombres tienen por delante dramáticas horas para decidir qué hacer con la montaña de muertos.
Entre las prácticas fraudulentas que se muestran en ese proceso electoral, se incluye la doble inscripción de electores, que son llevados de un pueblo a otro. El alcalde que busca su reelección, explica a quienes los transporta “tienes que mantener esa gente acá. Que no se vuelvan a votar a los pueblos otra vez porque entonces nos metemos en problemas”.
5.2) Amanece, que no es poco (España, 1988)
El eje de esta película, de humor absurdo y surrealista, gira en torno de una elección municipal en un pueblo español, en la cual no solo se elige el alcalde sino que también se vota para elegir a la prostituta del pueblo, el maestro, las adúlteras, el cura y las fuerzas del orden.
Varias cuestiones electorales son retratadas con ironía: la fecha de convocatoria del acto electoral; la reelección indefinida de los alcaldes y la conformación de las listas de electores, entre otras.
Miguel Ángel Presno Linera se ocupó de abordar las cuestiones del derecho electoral que suscita esta película, por lo que me limitaré a recomendar sus reflexiones y puntualizar dos aspectos relacionados con lo que he señalado como nota introductoria de este apartado.
Por una parte, respecto de las personas con derecho a elegir, refiere que “en democracia la persona que está jurídicamente obligada por un ordenamiento tiene que gozar de los derechos de participación política en dicho ordenamiento. Lo importante no es, pues, el ‘pueblo’ del que emanan los poderes del Estado, sino el pueblo que participa en los poderes del Estado y la delimitación de este pueblo […] debe realizarse […] por el mero hecho de estar sometido al ordenamiento jurídico que forma un Estado”.[50]
Con relación a la edad mínima para formar parte del cuerpo electoral, Presno Linera recuerda que la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa instó -el 23 de junio de 2011- a todos los Estados a “estudiar la posibilidad de rebajar la edad para votar a los 16 años en todos los países y en todo tipo de elecciones” a partir, entre otras consideraciones, de las siguientes: cuanto mayor sea la cantidad de personas que participan en las elecciones, más representativos serán los elegidos; las personas con 16 o 17 años de edad ya tienen responsabilidades dentro de la sociedad pero no tienen derecho a voto; una mejor participación ayudará a los jóvenes a definir su lugar y su papel en la sociedad; la rebaja de la edad electoral fomentaría una mayor participación de los que votan por primera vez y, por tanto, una mayor participación en general.
1) A: Pongo mi cargo a disposición del pueblo soberano: Mañana, elecciones generales. B: Pero alcalde, usted está loco. Habrá que hacer campaña … pegar carteles. A: Tampoco somos tantos. El que quiera hacer campaña, que la haga esta tarde. Carteles, no quiero ver ni uno. Que ya nos conocemos todos la jeta.
2) En resumen, hemos ganado los de siempre. O sea, yo alcalde ...
6) ¿Cómo elige el elector? Sistemas de votación y sistemas electorales
Además de las características de la autoridad electoral, administrativa y judicial, existen muchos factores que pueden influir en la percepción de legitimidad de una elección. Uno de los más visibles es el sistema de votación.
La mayoría de los países del mundo votan con el sistema de boleta australiana, que más comúnmente se conoce como “boleta única”, en contraposición con el mecanismo que supone la existencia de una boleta por cada agrupación política contendiente. La República Argentina es uno de los pocos países que mantiene este sistema de boletas partidarias, conocido como sistema francés[51]. En América Latina comparte la peculiaridad únicamente con Uruguay.
No obstante, como excepción a este régimen, en el orden federal el sistema de boleta única se utiliza desde el año 1991 para el voto de los argentinos residentes en el exterior (ley 24.007) y desde 2004, para los electores en prisión preventiva (art. 3 bis y cc. del Código Electoral Nacional).
Por otra parte, en el orden provincial -es decir, para cargos ejecutivos y legislativos locales- también se utilizan otros sistemas, como son los casos de Santa Fé, Córdoba, Salta y también en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que han dejado atrás el método comentado, reemplazándolo por el de boleta única tradicional, los dos primeros, y por el que se ha dado en llamar boleta única electrónica, los últimos dos.
El sistema de boletas partidarias fue pensado en un contexto de bipartidismo, que en nada se asemeja al sistema de partidos actual, el cual viene generando -hace varios años- una oferta electoral que desborda la capacidad práctica del instrumento de votación. En los hechos este sistema representa dificultades en muchos niveles.
Por una parte, hay un sobreproducción de boletas ya que cada opción imprime un mínimo de una boleta por elector, con lo cual se multiplican exponencialmente las boletas y los recursos que el Estado debe destina a dicho efecto. Luego, se complica mucho la logística de distribución a las mesas de votación y también la fiscalización de las mesas. El faltante de boletas, por robo u otra razón, también es un riesgo a la hora de garantizar que el elector cuente con el elemento necesario para votar. Pero, además de estas cuestiones, una de las objeciones principales que merece el sistema de boletas es la poca claridad de la oferta electoral, para cada categoría de cargos.
La Cámara Nacional Electoral viene reclamando hace casi diez años un debate del poder político para reemplazar el sistema de boletas, que en las elecciones nacionales de 2015 -en un contexto de cuestionamientos a la integridad de nuestros procesos electorales[52]- parece haber llegado a un punto de inflexión.
En cuanto a las opciones disponibles, existen muchas y, como en todas las cosas, cada una tiene fortalezas y debilidades.
El voto electrónico, por ejemplo, representa ventajas claras en términos de celeridad y practicidad, pero debe incorporarse respetando la idiosincrasia de la sociedad, e implementarse adecuadamente para generar confianza en los partidos políticos y en los votantes.
A su respecto, suelen marcarse dos instancias sensibles. Una, al momento de votar y la otra, cuando se cuentan los votos emitidos. Lo primero, porque el sistema electrónico representa una intermediación entre el votante y la expresión de su voluntad. La persona le indica a una máquina cuál es su voluntad y depende del buen funcionamiento del sistema que esa voluntad sea correctamente registrada. Por otra parte, en la etapa del conteo, permite pensar en manipulaciones masivas que son más difíciles de hacer en soporte papel.[53]
Por tal motivo, un sistema electrónico con soporte papel de respaldo, que permita el recuento manual en casos de conflicto, es más confiable que los sistemas que registran el voto sólo electrónicamente. En este último caso, en efecto, la transparencia puede sufrir cuestionamientos, como ocurrió con el sistema que en Alemania fue declarado inconstitucional por el Tribunal Constitucional de ese país[54].
En tal sentido, en el Código de Buenas Prácticas en Materia Electoral de la Comisión de Venecia se recomienda que “para facilitar la verificación y el recuento en caso de impugnación, se puede prever también que la máquina imprima automáticamente una papeleta en que figure el voto emitido; esas papeletas deberían guardarse automáticamente en una caja cerrada, para que no estén a la vista. Todos los medios utilizados deberían contribuir a garantizar la confidencialidad del voto”[55].
Además, en el mismo instrumento se establece que “el voto electrónico deberá ser seguro y fiable. Es seguro si el sistema es capaz de resistir a los ataques deliberados; es fiable si puede funcionar adecuadamente, a pesar de cualquier deficiencia de que puedan adolecer los equipos o los programas informáticos. Por otra parte, el votante deberá poder obtener confirmación de su voto y corregirlo, si fuera necesario, siempre que se respete el secreto del voto. Asimismo, la transparencia del sistema deberá estar garantizada, en el sentido de que deberá ser posible verificar su correcto funcionamiento”[56].
Las variantes de sistemas electrónicos son enormes. Desde la informatización completa, como ocurre en Brasil, hasta la combinación de boleta de papel y lectura electrónica de su información, como es el caso -ya mencionado- de Salta o de la Ciudad de Buenos Aires.
Los Estados Unidos de Norteamérica son probablemente los que más diversidad de sistemas tienen, y la experiencia de Florida, en 2000 y 2004, no sólo generó discusiones sobre los dispositivos mecánicos tradicionales de tabulación de votos, sino también por la desigualdad que producía emplear diferentes tecnologías en diferentes partes del Estado[57].
En cuanto al sistema de boleta única, tiene ventajas respecto de las boletas por partido, pero no alcanza los beneficios que en celeridad y eficiencia representa un sistema con incorporación de tecnología.
Tampoco está exento de problemas, como ocurrió con la confusión para el votante o nulidades de votos en el sistema aplicado en Florida en la elección presidencial de 2000, que se observa en la película Recount. Allí, el votante debía perforar una boleta con las opciones, para que luego una máquina leyera los orificios y diera así el resultado de la votación, pero un mal diseño de la boleta única y un problema en la identificación de las perforaciones suscitó innumerables controversias que volvieron paradigmática la discusión sobre la legitimidad de esos comicios.
El debate acerca de los mecanismos de votación tiene que darse necesariamente en el ámbito legislativo, donde los representantes del pueblo deben evaluar y adoptar el sistema con mayorías especiales, de modo tal que sea acordado con un alto nivel de consenso, para generar la confianza de todas las fuerzas políticas y de la sociedad. Así resulta de nuestra Constitución Nacional, que en su artículo 77 dispone que “[l]os proyectos de ley que modifiquen el régimen electoral y de partidos políticos deberán ser aprobados por mayoría absoluta del total de los miembros de las Cámaras”.
Siguiendo con el modo de expresión de la voluntad política del pueblo, una vez que el cuerpo electoral se manifestó con su voto, se aplican métodos, llamados sistemas electorales, que sirven para determinar quiénes son los candidatos ganadores.
Esta cuestión parece obvia en el sistema mayoritario que aplicamos para asuntos domésticos, según el cual gana el que más votos obtiene. De modo que si hay diez votos y una de las opciones consigue seis, esa se convierte en ganadora. Pero la cuestión no es tan simple en la designación de los representantes, ya sea por las características del mandato (local, provincial, nacional) o por la naturaleza del cargo (colegiado o unipersonal). Esta complejidad resulta obvia cuando se recuerda que la democracia no implica solamente el gobierno de la mayoría, sino también el reconocimiento a la participación de las minorías. La Constitución Nacional Argentina, por ejemplo, expresamente garantiza “la representación de las minorías” (art. 38). Esto exige, por lo tanto, que en el modo de convertir los votos en cargos, se contemple la proclamación de candidatos de fuerzas políticas que no obtuvieron la mayoría de los votos. Con esto se busca que los cuerpos colegiados sean reflejo de la sociedad, de los diferentes intereses y de las distintas visiones que existen en los hombres y mujeres que forman una comunidad.
Bien se dijo que “la orientación mejor para adscribirse a cualquier sistema electoral democrático indica que ha de conciliar dos objetivos: fotografiar con la mayor fidelidad posible la fisonomía de la sociedad y procurar la eficacia en el funcionamiento del poder y en la gobernabilidad del sistema”[58].
Para los cuerpos parlamentarios, uno de los sistemas más extendidos es el utilizado en nuestro país para la integración de la Cámara de Diputados, que se conoce con el nombre de su creador Víctor D’Hondt[59]. Para el caso del Senado Nacional, en cambio, se aplica un sistema mayoritario de lista incompleta, por el cual -de los tres cargos por distrito- se asignan dos bancas al partido con mayor cantidad de votos y la restante al que sigue en cantidad de votos[60]. Para la elección presidencial, rige el sistema mayoritario con doble vuelta o ballotage[61].
Como bien explica Alberto Dalla Via, “entre los elementos o variables que tienen los sistemas electorales se encuentran la forma de selección de candidatos, la forma de candidaturas y votos, la magnitud del distrito, las fórmulas electorales y el umbral. Cada una de estas variables presenta a su vez distintas características y posibilidades. De la combinación de estos elementos, más algunas otras variaciones, surgen los sistemas electorales reales, de los cuales hay una variedad muy grande”[62].
Entre las opciones más polémicas, abordadas en el cine, se encuentra el método de elección indirecta, por el cual el ciudadano no vota directamente al candidato sino que por listas de electores -en una cantidad determinada por el distrito de su residencia- que luego se reúnen en un “colegio electoral” para designar al representante. Este sistema rige la elección presidencial de los Estados Unidos y generó grandes cuestionamientos en el año 2000 porque el candidato que resultó electo (George W. Bush) obtuvo menos votos del pueblo que su contendiente (Al Gore), de lo cual da cuenta la película “El Recuento”.
Otro de los elementos sensibles de los sistemas electorales es el atinente al diseño de los distritos y a la cantidad de cargos a elegir. Por una parte, porque a través de manipulaciones intencionadas de las circunscripciones sería teóricamente posible agrupar a los electores según preferencias políticas, de manera de concentrar a los votantes de un partido y dispersar a los opositores para restarle influencia a sus votos. Esto se conoce como gerrymandering[63] y tiene incidencia en sistemas uninominales, en los que se elige a un solo representante.
Por último, es también relevante la cantidad de cargos que se eligen por división electoral. En nuestro país, es bien conocida la distorsión que existe en la Cámara de Diputados de la Nación, por incumplimiento de la actualización con base en el censo -según ordena el artículo 45 de la Constitución Nacional- y por la regulación de bancas mínimas por distrito de la ley 22.847, conocida como ley Bignone, a lo cual nos hemos referido en otra ocasión[64].
6.1) Hacking democracy (E.E.U.U., 2006)
Es un documental sobre las investigaciones de ciudadanos estadounidenses relativo a las anomalías y las irregularidades con el sistema de voto electrónico que ocurrieron durante las elecciones presidenciales de los E.E.U.U. en los años 2000 y 2004. Aborda principalmente un problema con el software de la empresa Diebold.
1) América, la democracia más grande del mundo, y que lleva en su corazón el voto, la voluntad del pueblo. Pero ¿cómo sabes si el voto es contado correctamente?, y si no lo sabes ¿eso es democracia?
2) Lo que más me conmovió fue lo fácil que era cambiar los totales de la votación. Así que imagínese que puede entrar a una caja y básicamente volver a escribir la historia
3) Está ocurriendo una calamidad sobre cómo las elecciones son llevadas a cabo en nuestro país. Y eso da como resultado menos participación de votantes y potencialmente, una falta de precisión -ya sea quien es elegido o qué decisiones son tomadas- en los centros de recuento.
4) Los vendedores están manejando el sistema de la tecnología de la votación en los Estados Unidos.
6.2) El Recuento (2008)
Ya mencionada anteriormente, esta película explica las dificultades y errores generados por deficiencias en el sistema mecánico -de perforación- utilizado para la emisión del voto en La Florida, en las elecciones presidenciales de 2000.
1) La boleta es injusta. Debería estar más claro dónde perforar.
2) Cientos de votantes hicieron cola en el condado de Palm Beach hoy para firmar declaraciones juradas diciendo que la boleta los confundió.
3) El candidato Pat Buchanan: Pienso que alguno de esos votos que se emitieron por mí probablemente fueron emitidos equivocadamente para mí en la creencia de que la gente votaba por Al Gore.
6.3) El hombre del año (E.E.U.U., 2006)
En esta comedia, Robin Williams interpreta a un presentador de televisión muy popular, que es aclamado por el público para presentarse como candidato a presidente. Así se lanza a la política, como candidato independiente y resulta electo pero gracias a un error del sistema de voto electrónico.
1) La democracia, en manos de microchips. Sí, pero lo importante es por qué se vota, no lo fácil que sea votar.
2) La empresa cuando descubre el error conversa con la empleada que lo detectó: “pero las elecciones serán fraudulentas (ella). (Responden:) Las elecciones son un hecho. La gente votó. El proceso democrático se llevó a cabo. Lo único malo es que no los gobernará la persona que eligieron. Pero celebraremos el proceso democrático que tanto apreciamos … La percepción de legitimidad es más importante que la misma legitimidad. No arruines nuestra democracia. No socaves nuestra forma de vida, Los ciudadanos creen que sus votos importan. Quieres decirles que no es cierto?”.
6.4) Los Simpsons (Capítulos “Homer votes 2008” y “Homer votes 2012”)
En “Homero vota 2008” se ridiculiza el funcionamiento del voto electrónico cuando quiere votar por Obama pero la urna electrónica marca a McCain varias veces. En 2012 la temporada fue promocionada con una parodia similar, cuando Homero decide votar por Romney, pero la máquina muestra que ese candidato presidencial –contendiente de Obama- no había pagado impuestos en los últimos 5 años, por lo que Homero intenta inútilmente corregir su voto.
6.5) El candidato (Argentina, 1959)
Un político que ha renunciado a su banca por razones morales vuele a la actividad como candidato de transacción. Un manejo turbio de su hijo pone en evidencia que su candidatura atiende a un compromiso político, pero ya no pude volverse atrás.
La contienda que se desarrolla en esta película muestra una de las formas de distorsión del cuerpo electoral, para influir en los resultados de una elección. Se trata de lo que se conoce con la expresión inglesa gerrymandering, que alude al método de diseñar interesadamente las circunscripciones electorales de forma tal que incluyan o excluyan electores -por concentración o dispersión- para beneficiar al partido gobernante.
En nuestro país, la ciencia política suele aludir al sistema establecido en 1951 (ley 14.032) como ejemplo vernáculo de aquella maniobra. Se trataba de un sistema de elección de diputados por circunscripciones uninominales, cuyo diseño fue cuestionado por la intención de “compensar los barrios o zonas donde la oposición podía tener peso, con aquellos de mayoría oficialista”.[65]
La película referencia esta práctica en una elección de diputados bajo el sistema uninominal. Hay una explicación teórica, cuando -en la sede partidaria- se estudian las modalidades de la campaña electoral y luego, la concreción práctica de lo que fue el diseño manipulado, con los resultados de la elección, donde la tendencia marcada sufre un giro inesperado cuando se cargan los últimos resultados.
1) Es que con estos cambios de circunscripciones han hecho un rompecabezas. Es el fraude legitimado. El fraude científico. Una nueva forma de fraude. Y… los otros sistemas ya estaban viejos.
2) Nos han armado una circunscripción con un pedazo de la antigua 17, un poquito de la 20 y unas manzanas de la 12. Nos han metido el bajo en las circunscripciones. Con la gente del alto estábamos seguros. Son como uno. Pero, con la del bajo...
6.6) El Recuento. El hombre del año. Mr. Smith goes to Washington. Locos por los Votos.
En las dos primeras películas se muestra que mayor cantidad de electores no es igual a mayor cantidad de votos. En las otras tres se observan distintos métodos de selección de las candidaturas. Elección indirecta (Mr. Smith) y candidaturas independientes (Locos por los Votos y El Hombre del año).
En cuanto al sistema de partidos, en “El Hombre del año” se critica pero al mismo tiempo se muestra su necesidad, desde el momento en que el presidente electo no sabe con quiénes cubrir los miles de cargos que requiere gobernar el país.
7) ¿Cómo se cuentan los votos? Los escrutinios y sus contiendas
La instancia del escrutinio es determinante en términos de confianza sobre los resultados de la elección. Quien considere que los votos han sido mal contados debe tener una vía legal para presentar su reclamo. Por otra parte, el procedimiento que esa vía legal prescriba debe ser cabalmente respetado. De lo contrario, por más clara que resulten las operaciones de cómputo, un apartamiento de las disposiciones que las rigen puede generar sospechas sobre la legalidad del conteo y, en consecuencia, sobre la legitimidad de los candidatos electos.
En el caso de Argentina, el método de escrutinio está previsto en el título V del Código Electoral Nacional. Básicamente, el esquema es el siguiente: las autoridades de las mesas de votación -más de 94.000 en una elección nacional- cuentan los votos emitidos en las urnas y los consignan en un acta de escrutinio de la mesa. El acta se remite a la Junta Electoral Nacional de la jurisdicción[66]. Reunidas todas las actas, la junta se limita a sumar los resultados indicados en ellas y solo en casos excepcionales previstos en la ley -como medio para subsanar deficiencias y resguardar la validez de los votos emitidos- la junta puede reabrir una urna y contar los votos nuevamente[67].
En 2015, algunos serios problemas de escrutinio en elecciones provinciales (Santa Fe[68] y Tucumán[69]) pusieron luz sobre dos aspectos desconocidos para el ciudadano. Por una parte, que los resultados que se dan a conocer en la noche de una elección no son finales ni jurídicamente relevantes. Se trata de un conteo provisorio que si bien puede calificarse de “oficial”, porque está a cargo de una autoridad del Estado -la Dirección Nacional Electoral- no tiene valor legal. Su fuente de información es una copia del certificado de escrutinio de mesa, que confecciona la autoridad de la mesa, y a menudo las copias tienen deficiencias que arrastran errores o impiden directamente la carga. El segundo aspecto, tiene que ver con la idea de que el escrutinio definitivo –a cargo de la justicia electoral- implica contar los votos, cuando en realidad, como antes se dijo, los votos los cuentan las autoridades de mesa y luego solo se suman las cifras consignadas en las actas de todas las mesas. De modo excepcional, cuando esas actas no pueden tenerse en cuenta por razones especialmente contempladas en la ley y desarrolladas en la jurisprudencia de la Cámara Nacional Electoral- puede admitirse la reapertura de una o varias urnas para el recuento de los votos emitidos en ellas.
Las contiendas en los conteos y especialmente el problema acerca de cuándo corresponde el recuento de votos ha generado importantes conflictos, que en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos en el año 2000 y de México de 2006, adquirieron notoriedad mundial.
Tres películas abordan esos conflictos con buena técnica y trama entretenida. Más allá de las posiciones políticas que adoptan acerca de la situación en conflicto -con mucha evidencia en los casos de México, que abordan la cuestión desde la perspectiva del candidato perdidoso- se trata de películas útiles y atractivas para la reflexión sobre los problemas de interpretación de la real voluntad del votante y los procedimientos legales diseñados para revisar los cómputos.
7.1) El Recuento (E.E.U.U., 2008)
1) La ley dice que “los recuentos manuales se permiten si hay un error en la tabulación de los votos que podría afectar el resultado de la elección”.
2) Este proceso de recontar una vez más es propenso al error humano, es propenso al engaño.
3) Cada voto de cada ciudadano merece ser contado. El estándar es si la intención del votante se refleja en la boleta o no.
4) Es imposible tener estándares uniformes cuando distintos tipos de máquinas de votación y distintos tipos de boletas se usan de condado a condado.
7.2) Fraude (México, 2006)
1) El problema que empezamos a detectar fue cuando se echó a andar un instrumento que se llama el programa de resultados preliminares, que surgió hace muchos años para evitar la desconfianza de los resultados electorales. Sin embargo, en esta elección, el PREP, como se le conoce, es el programa que generó una de las mayores confusiones en los resultados electorales.
2) Una circular de la dirección jurídica del IFE explicaba seis causales por las cuales se podrían abrir los paquetes electorales y solo esas. Y tenía un párrafo casi subrayado que decía que no se podrían abrir paquetes electorales argumentando la certeza del proceso electoral.
3) Señores magistrados: No hay elección perfecta. Es una realidad de la que todos debemos partir. Pensar lo contrario sería una utopía.
4) No se vulneraron los principios que deben regir toda elección democrática.
5) La resolución que ha dictado el Tribunal Federal Electoral tiene el carácter de obligatoria, es definitiva e inatacable; y debe ser acatada por todos.
6) El presidente del Tribunal Federal Electoral, magistrado Leonel Castillo: Señores magistrados, con esta resolución que habremos de dictar en un rato, nos enfrentamos, o damos cuenta mejor, al pueblo de México, del desempeño digno de nuestra función. Que nos juzgue quien quiera juzgarnos, Ojala que lo haga, leyendo nuestras razones.
7.3) 0,56 % ¿Qué le pasó a México? (México, 2010)
Ya reseñada anteriormente (punto 4.2). Durante el escrutinio, tras el recuento de actas los candidatos presidenciales más votados quedan a 0,58 %. Los matemáticos tratan de entender el comportamiento de los votantes con tendencias y proyecciones, pero no llegan a ninguna conclusión. Sostienen que lo mejor es contar voto por voto. Veinte días después de la elección, miles de personas en el zócalo piden "que se cuenten los votos", con un lema que quedó grabado en la memoria de los mexicanos: “voto por voto, casilla por casilla”.
El 5 de agosto de 2006 el TEPJF ordena recontar el 9,7 % de las casillas y al cabo del recuento la diferencia se reduce a 0,56%.
1) Si es un empate va a ser espeluznante.
2) No debe descalificar a la autoridad electoral.
3) No cualquier irregularidad tiene la trascendencia para dar lugar a la nulidad de una elección.
8) ¿A quiénes representan los representantes? Dinero, medios y lobby.
La democracia representativa está fundada en una ficción necesaria; la del mandato libre, según el cual los representantes -cuando asumen- no operan en función de la opinión de sus electores, la de su partido ni la de ningún sector, sino que deciden según su leal saber y entender en busca del interés general. En los hechos, sin embargo, esta idea presenta fisuras que algunos autores han planteado claramente.
Carlos S. Fayt, por ejemplo, explicaba que “la ficción de la representación acude a otra ficción, la de que los representantes, en el instante de decidir, se despojan de sus intereses de grupo, para obrar como representantes de la Nación, con el objetivo exclusivo del bienestar general. No debemos perder de vista que la representación es consecuencia también de la imposibilidad de la democracia directa, con cuerpos electorales que suman millones de sufragios. Las instancias para perfeccionar la representación pueden ser: la representación proporcional; el reconocimiento del mandato imperativo; dar contenido constitucional a las formas de democracia semi-directa instaurando el referéndum y la iniciativa popular; conjuntamente con la revocación de mandatos, proporcionando al elector la mayor intervención posible en la legislación[70].
Ahora bien, a esta complejidad de la teoría de la representación política se añade otra -derivada- que es la de los factores de poder que influyen en las decisiones de los representantes. Principalmente, los llamados grupos de presión que ejercen un “gobierno invisible”[71].
Para abordar esta cuestión, hay que señalar que en el ejercicio del poder constitucional, además de las autoridades de gobierno y otros actores formales, como son los partidos políticos, existen diversos grupos sociales (de la industria, el comercio, la agricultura, sectores profesionales, civiles, religiosos, deportivos, etc.) que buscan influir en las decisiones políticas -en materia legislativa y ejecutiva- con el propósito de conservar y mejorar los intereses sectoriales que ellos representan.
En esa dinámica, las fuerzas económicas se organizan en “grupos de presión”, haciendo todo a su alcance para influir en las decisiones estatales, “sabiendo que quienes mandan a los que mandan, son los titulares de la soberanía efectiva”[72].
Estos grupos “pueden dirigirse tanto a obtener como a impedir la sanción de una ley, como sostener o detener la acción gubernativa, administrativa y judicial”[73].
El riesgo de la actividad de los grupos de presión es que ellos persiguen sus propios intereses sin atender al interés general e incluso a costa de éste.
Así, se explicó que la actividad de sus miembros no se dirige al “sostén de la nación. Pretende, al contrario, separar sus intereses sin atender a la igualdad, y sostenerlos aunque sea a costa de la nación entera. La agrupación no persigue sino una reivindicación sin fin. Esta reivindicación no podría detenerse, no puede lograrse nunca una satisfacción completa de ella, de manera que una acción incesante se ejerce sobre el legislador”[74].
Al decir de Burdeau, se trata de un fenómeno “eterno”[75].
La acción de los grupos de presión sobre la opinión pública es condición indispensable para el éxito de la influencia que se pretende ejercer sobre el gobierno: se trata de presentar como normal y conforme al interés general la campaña que se realiza a favor de los intereses que defienden. En la práctica, las relaciones entre los partidos políticos y los grupos de presión son íntimas a la vez que complejas. Los grandes partidos, fundados en combinaciones de intereses, aceptan sostener aquellos intereses que se ofrecen a ayudarlos en sus campañas electorales[76].
En nuestro país, hace más de seis décadas ya se explicaba que el poder económico reemplaza los medios de control directo del poder, por “los medios indirectos, el soborno, la corrupción, el cohecho de los representantes populares y funcionarios administrativos, y el control de los medios de expresión, el control de la opinión pública, el control de los medios técnicos de propaganda y el control del sufragio subsidiando campañas políticas, manteniendo comités, financiando elecciones”[77].
Sin embargo, no toda gestión de intereses debe asociarse a las prácticas corruptas. De hecho, en los Estados Unidos de Norteamérica el lobby se encuentra regulado legalmente y está altamente profesionalizado. En nuestro país existe una norma que intenta una regulación para el ámbito del Poder Ejecutivo (Decreto 1172/03), pero no se ha logrado una regulación del lobby en el Congreso[78], lo cual sería deseable para fortalecer la transparencia de los poderes públicos y la calidad democrática.
Como bien se explicó, no es posible aceptar la posición demasiado absoluta y simplista de quienes condenan los grupos de presión en forma terminante, considerándolos una perversión para la democracia. Su actuación puede ofrecer aspectos favorables como desfavorables[79]. Es contra los abusos de dichos grupos que debe operarse, procurando imponer dos principios importantes. Un principio de publicidad: la actividad de dichos grupos debe ser conocida; sus esfuerzos para convencer a la opinión pública y al gobierno deben ser legítimos. Un principio de integridad: la corrupción de los legisladores y funcionarios debe ser eliminada[80].
Valga esta introducción para recordar el trasfondo de intereses y poderes económicos cruzados con la actividad política en el que se desenvuelven las competencias electorales. Pues para que la sucesión del poder mediante elecciones sea garantía de la legitimidad de origen de los gobernantes, no alcanza con que participe la mayor parte del pueblo -a través de sufragio universal- sino que también debe darse una competencia real, y no meramente formal, entre los que buscan acceder a los cargos.
En la etapa preelectoral existen elementos que deben tenerse en cuenta para que los comicios se desarrollen con auténtica competencia, entre los que se destacan “la igualdad de oportunidades en la publicidad y propaganda; en el uso de la libertad de información al público, de la libertad de expresión, de reunión y de asociación; acceso a los medios de comunicación social”[81]. Así lo enseñaba Bidart Campos, al destacar que la participación total de la sociedad en el proceso de formación del poder demanda diálogo previo dentro de las reglas de juego. Porque proceso electoral no es únicamente el acto electoral decisivo, sino todo lo que lo acompaña, lo prepara, lo precede y le confiere sentido de verdadera selección[82].
En la lucha por el poder los protagonistas centrales son los partidos políticos, que tienen por función esencial -entre otras- formar y preparar a sus miembros para la función pública, para luego escoger entre sus mejores dirigentes a aquellos que postularán ante la sociedad como candidatos a las diferentes categorías de cargos. Los sistemas de selección de las candidaturas van desde la más cerrada designación por autoridad partidaria, hasta la más abierta participación social, como ocurre con las elecciones primarias.
Ahora bien, para desempeñar su rol y, sobre todo para desarrollar sus campañas electorales, los partidos políticos necesitan dinero. Y el poder económico siempre está dispuesto a ofrecérselo, generalmente movido por la expectativa de que las contribuciones sean luego reembolsadas a través de “favores” políticos, si el partido o candidato beneficiado logra acceder al poder.
Por esto, es clave que el Estado regule apropiadamente el financiamiento de las actividades partidarias, para evitar que la autoridad designada en los comicios responda a los intereses de los grupos de presión antes que a los del pueblo en su conjunto.
De hecho, la mayoría de los países de nuestro continente cuentan con regulaciones específicas que reconocen a las organizaciones partidarias aportes de financiamiento público; prohíben determinadas fuentes privadas; restringen los montos de aportes privados y establecen límites a los gastos de campaña. Paralelamente, estos sistemas jurídicos requieren de rendiciones de cuentas periódicas y de campañas que en la mayoría de los casos se dan a publicidad[83].
En la Argentina, hasta el año 2002, la cuestión del financiamiento de los partidos y sus campañas no encontraba en la legislación ningún mecanismo eficaz de control o transparencia. Una sentencia de la Cámara Nacional Electoral alertó sobre esto. En su fallo 3010/02, el máximo tribunal electoral del país, dijo, entre otras cosas: que el financiamiento de la actividad partidaria, es una de las materias más sensibles de nuestro sistema institucional; que las finanzas de los partidos constituyen para la investigación el capítulo menos claro de su historia y, sin embargo, uno de los más importantes; que lo que está en juego es la lealtad en la lucha por el poder público y por ende la transparencia de los actos que conducen a la voluntad pública; en última instancia la salvaguardia del principio democrático.
Tras ese pronunciamiento, en un contexto social marcado por la necesidad de re legitimar el sistema político y electoral, puesto en crisis en 2001 -con la acefalía del Poder Ejecutivo por renuncia del presidente De la Rúa- y con la demanda ciudadana de “que se vayan todos”, se sanciona -en junio de 2002- la primera ley de financiamiento de los partidos políticos (25.600), seguida luego por varias reformas que explican por qué en Alemania llaman a este tipo de regulación la “legislación interminable”.
Bajo el nuevo escenario, años después de la sentencia antes aludida, la cámara electoral señaló que la regulación del financiamiento partidario supuso un sustancial avance del Estado de Derecho. En particular, el establecimiento de límites a los gastos de campaña de las agrupaciones políticas dispuesta por las leyes de financiamiento, procuró garantizar una mayor equidad en la contienda (Ac. CNE 82/11). Por su parte, la limitación cuantitativa y cualitativa de los aportes privados a los partidos busca evitar que las agrupaciones políticas o los candidatos sean controlados por grupos o personas, pues en tal hipótesis aquéllos dejarían de cumplir con la función que se les asigna como instituciones de la democracia, “reemplazando el principio de representación política por un modelo corporativo encubierto”[84].
Entre los temas predilectos de la filmografía sobre elecciones aparecen los vinculados con la influencia de los grupos de presión, los medios de comunicación, lobbies, corrupción, financiamiento de los partidos políticos y las campañas electorales.
Muchas de las películas muestran cómo el dinero influye para predeterminar la oferta electoral e incidir en las decisiones políticas y legislativas, hasta el punto de deformar -en algunos casos- la propia idea de representación política.
8.1) Mr. Smith goes to Washington (E.E.U.U., 1939)
Una gran película de Frank Capra, que es emblemática del cine político y sin dudas una de las más referenciadas para abordar el sistema político norteamericano.
La trama gira en torno de un joven idealista, Jefferson Smith, que por intereses económicos que él ignora, es designado senador nacional -en sistema de elección indirecta- con el propósito de manipularlo para buscar la aprobación de una ley que en dos meses iba a debatirse y mediante la cual se beneficiarían los operadores en la venta de unos terrenos estatales.
La presión de los lobbies políticos y financieros lo enfrentan con la realidad, pero Smith no renuncia a sus ideales y pronuncia en el Senado norteamericano uno de los discursos más emblemáticos de la historia del cine, defendiendo el poder de la democracia como antídoto ante la corrupción del sistema.
1) El dueño de varios periódicos a uno de los senadores: ¿De veras crees que podamos manipularlo en Washington? ¿Crees que podamos controlarlo? A lo que el senador responde: No me parece mal. Imagínate. Un joven patriota que hable de Lincoln y Jefferson, y que nos represente en el Congreso. Sí, me parece bien.
2) El dueño de los periódicos: Formaré la opinión pública en cinco horas. Lo he hecho siempre [...] Yo me encargaré del público [...] Aquí todo está en juego. No publiques nada de lo que diga Smith. Nada que lo favorezca ¿entendido? A ver si logras que otros diarios hagan igual. Y los diarios opositores que se nieguen a cooperar, obstrúyelos por 24 horas. Interrumpe sus entregas, que no circulen. ¡No importa! Defiende a la organización. Ataca al senador.
3) No podemos depender de los electores, en la mitad de los casos ni votan.
8.2) El hombre del año (E.E.U.U., 2006)
Robbie Williams representa a un popular conductor de televisión, que, animado por su audiencia, decide lanzarse al mundo de la política postulándose como candidato independiente a la presidencia de la República,
Con un discurso antipolítica, el candidato se hace fuerte cuestionando algunos de los problemas y de las paradojas del mandato representativo. Dice que los estadounidenses no están bien representados porque los gobernantes dependen mucho de los partidos políticos y de intereses particulares. El país se creó bajo el principio del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, pero los grupos de interés pesan más.
La mayor parte del dinero de las campañas se gasta en propaganda y así entran en juego los grupos con intereses particulares. Las campañas políticas de 200 millones de dólares terminan debiéndole algo a alguien por algún concepto. Se muestra el desarrollo de las campañas presidenciales y la influencia que allí tiene el marketing político y los estudios de opinión pública. Plantea que los demócratas y los republicanos son iguales, que no representan al pueblo sino a los propios intereses del partido y a los grupos de presión, y que los senadores deberían tener estampado el logo de sus sponsors. El electorado deber saber en interés de quién gobierna usted. Los gobiernos usan “armas de distracción masiva” para manipular al electorado, para que no sepamos que está pasando.
Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. En youtube se pueden ver comparaciones del discurso del candidato de esta película con el de Donald Trump en su campaña para las elecciones presidenciales de 2016[85].
1) Los políticos son como los pañales. Tienen que cambiarse a menudo, y por la misma razón.
2) No se puede gastar doscientos millones de dólares sin quedar debiéndole algo a alguien. Cuando pasan la cuenta tienen que ceder a intereses especiales. Hacen ciertos favores a ciertas personas y no se acuerdan de aquello que ustedes necesitan. Educación, salud, ambiente.
3) Tienen que tratar con compañías petrolíferas, compañías de químicos, farmacéuticas. Les deben algo. Y en el proceso, las personas son olvidadas. Y los pobres no tienen solución, porque no consiguen aguantar contra los grupos de poder.
8.3) Locos por los votos (E.E.U.U., 2012)
Comedia protagonizada Will Ferrell y Zach Galifianakis, en la que compiten por un cargo en el Congreso para representar a su pequeño distrito.
Se repite la idea de que los poderes económicos deciden quién es candidato y pueden venderlo como un producto. Las encuestas le dieron mal al candidato a legislador por quinta reelección, en gran medida a raíz de una llamada de contenido sexual. Entonces, dos empresarios financian la campaña de otro candidato, con el objetivo de influir en la legislación para que se regule la fabricación de juguetes -que la actividad a la que se dedican- con estándares bajos en tres localidades que compraron para poner fabricas. Con ese propósito, hicieron de un impresentable un candidato, invirtiendo un millón de dólares en el PAC para la campaña y utilizando todos los recursos de campañas positivas y negativas.
1) En la guerra hay reglas, en la lucha de lodo hay reglas. En la política no hay reglas.
2) Debe saber algo de la política estadounidense: cuando uno tiene el dinero nada es impredecible.
3) A ellos solo le importan las ganancias. No ustedes, no yo, ni los Estados Unidos.
8.4) House of cards (E.E.U.U., 2013-2014)
El eje central de la historia sobre cómo Francis Underwood llega a ejercer el Poder Ejecutivo en los Estados Unidos, es precisamente el financiamiento ilegal de su partido, obtenido del gobierno de China, y a partir del cual se genera un escándalo y una investigación penal que motiva la renuncia del presidente democráticamente electo. En la tercera temporada, Underwood no logra el apoyo de los líderes de su partido (Demócrata) para postularse a la reelección y se pone el foco en el vínculo del poder y el dinero, En la figura de Remy Danton, central en las primeras temporadas, se encarna el rol del lobista profesional.
Siempre dije que el poder es más importante que el dinero. Pero cuando se trata de las elecciones, el dinero es un digno rival del poder[86].
8.5) Todos los hombres del rey (E.E.U.U., 2006)
Sean Penn protagoniza a un hombre humilde que accede al poder político. La historia está basada en la novela homónima de Robert Penn Warren de 1946, ganadora del premio Pulitzer, y es además un remake de “El político”, de Robert Rossen, ganadora de tres Premios Óscar en 1950, entre ellos el premio a la mejor película.
Como ocurre en “El señor Smith va a Washington” también acá se narra cómo el poder económico decide quién es el candidato, con la idea de manipularlo una vez que acceda el poder. A diferencia de aquélla, en la cual la selección era ‘a dedo’, por el sistema de elección indirecta, en esta película se trata de una campaña en busca del voto directo de la gente, lo que demuestra que la manipulación se puede dar en ambos tipos de sistemas electorales.
El rol de los medios de comunicación, como formadores de la opinión pública, juega también un papel central en esta película.
1) Ya sabes lo que opina La Crónica sobre las elecciones. MacMurphy de nuevo por su historial como administrador e integridad como estadista. Por qué no escribes más de eso y menos sobre (el otro candidato) Stark.
2) S: Gobernador, déjeme explicarle, no hay dinero para lo que quiere hacer para los pobres. G: Hay dinero senador. En eso se equivoca. Hay mucho dinero, sobra dinero. De cada kilovatio que sale del río y cada barril de petróleo del suelo. S: Pero no le pertenecen a usted señor. G: Y tampoco a usted, ni a ellos. Le pertenecen al Estado. S: Quiere quitarle dinero a compañías poderosas. Se van a oponer. G: Ellos no tienen el poder. El poder está en manos de los desposeídos y ellos me lo dieron a mí.
9) ¿El pueblo gobierna únicamente a través de representantes? Mecanismos de democracia semidirecta.
Como formas complementarias del gobierno del pueblo por intermedio de personas investidas -mediante la elección popular- de un “mandato representativo”, los países han incorporado en sus constituciones mecanismos de participación directa, para que los ciudadanos tomen decisiones puntuales, en diferentes campos del poder: legislativo, político, administrativo, presupuestario; e incluso para decidir sobre la continuidad o la extinción del propio mandato de los representantes. Entre esos mecanismos se ubican, centralmente, la iniciativa legislativa, la consulta popular (referéndum y plebiscito), el presupuesto participativo y la revocatoria de mandatos. En alusión a ellos, suele hablarse de democracia participativa, como forma complementaria de la democracia representativa.
En tiempos recientes han tenido lugar en el mundo varias consultas populares de trascendencia. La denominada Brexit (23/6/2016) -mediante la cual el pueblo británico decidió que el Reino Unido dejara de pertenecer a la Unión Europea- fue indudablemente la de mayor repercusión global, no sólo en términos de difusión, sino porque generó efectos concretos en el ámbito internacional, tanto en el plano político como en lo económico, incluso antes de que la separación se formalizara. Entre otros ejemplos de consultas populares recientes pueden mencionarse también: el referéndum de Escocia en 2014 para decidir sobre su independencia del Reino Unido (18/09/14); el referéndum en Bolivia para decidir sobre la aprobación o no de un proyecto que permitiese al presidente postularse nuevamente a una reelección (21/02/16); el de Italia, para decidir sobre la revocación de una autorización de perforación a compañías petroleras (17/04/16).
En materia de revocatoria de mandato, a principios de 2016 se inició en Venezuela el trámite para consultar sobre la permanencia o no del presidente Nicolás Maduro.
En nuestro país, desde la última reforma constitucional (1994) figuran dos mecanismos de participación directa en el texto de la ley fundamental; la iniciativa legislativa (art. 39) y la consulta popular (art. 40).
Dalla Via enseña que “la regulación constitucional de las formas de democracia semidirecta se halla en línea con los derechos reconocidos en tratados o convenciones de derechos humanos”, en tanto reconocen “el derecho de las personas de participar en el gobierno ‘directamente o por medio de representantes’ [...][o bien] el derecho de participar ‘en la dirección de los asuntos públicos’, que es un concepto más amplio que ‘gobierno’” [87].
Al respecto, explica el constitucionalista que “la participación política, incorporada en las nuevas constituciones, por oposición al anterior concepto de representación política, entiende que la conquista del gobierno por medio del voto no debe agotar la participación de la sociedad, sino que, al contrario, debe permitir el inicio de otro proceso, generando dos focos de poder democrático: uno, originario del voto; otro, originario de las instituciones directas de participación”[88].
En el campo de la experiencia práctica, puede decirse -teniendo en cuenta su escasa o nula aplicación- que los mecanismos de participación directa previstos en la Constitución Nacional no han tenido la utilidad que se esperaba. De hecho, la última consulta popular de orden nacional se produjo antes de la previsión constitucional, en el año 1984, cuando el presidente Alfonsín convocó a los electores para decidir sobre la aceptación o no del acuerdo con Chile para terminar con el conflicto del Canal de Beagle.
La consulta fue cuestionada judicialmente y, en oportunidad de llegar a la Corte Suprema el juez Fayt explicó muy bien la función atípica de participación directa del pueblo en la toma de decisiones de gobierno, a través del voto.
Explicó el magistrado que “el sufragio, además de la función electoral, tiene una función gubernativa. Esta función de participación, menos generalizada que la función electoral, está vinculada a las formas semidirectas de democracia, particularmente al referéndum”. Es la respuesta a una tendencia de nuestro tiempo, en que el elector “quiere algo más que ser bien gobernado; quiere gobernar [...] Voluntad popular, participación directa en el gobierno y elecciones auténticas, periódicas y libres, son los soportes políticos de la democracia contemporánea. Por otra parte, la democracia adeuda el perfeccionamiento de sus instituciones. Así como los regímenes totalitarios han renovado ‘los métodos clásicos de la dictadura’, la democracia contemporánea debe renovar por completo sus técnicas de representación y participación política, sumando a los procedimientos clásicos de selección y nominación de los gobernantes, nuevos métodos que aseguren la participación directa del pueblo en el gobierno”.
Con todo, también se ha advertido sobre el mal uso que puede darse a los instrumentos de participación directa para encubrir defectos de sistema representativo o bien, intentar convalidar gobernantes de tipo autoritario.
En particular, se señaló que la consulta popular ha sido utilizada con frecuencia “con un matiz antiparlamentario y personalista. Esto ha ocurrido en regímenes autoritarios que trataban de compensar la ausencia de auténticos mecanismos de representación por elección recurriendo a plebiscitos. Parece poder afirmarse con carácter general que los referenda no constitucionalmente obligatorios suponen el reconocimiento de que los instrumentos de representación no han sido capaces de resolver el problema, y encierran, con frecuencia, una postura divergente entre el Gobierno y el Parlamento, cuando no entre el Gobierno y su propio partido”[89].
En el mismo sentido, se explicó que “la consulta es un mecanismo de democracia semidirecta, frecuentemente usado en algunas democracias desarrolladas, como Suiza o Canadá, pero que también es del agrado de líderes populistas capaces de movilizar grandes masas para recuperar legitimidad política con la votación”[90].
9.1) NO (Chile, 2012)
Primer filme chileno candidato al Óscar a la mejor película extranjera (2013). Trata sobre el plebiscito celebrado en ese país en 1988, que deslegitimó la autoridad de la dictadura de Pinochet. Se preguntaba por el mantenimiento de ese régimen autoritario, que necesitaba legitimarse en el ámbito internacional.
Tras la victoria del No con el 55% de votos, se convocó a elecciones para 1989, con una constitución consensuada entre oficialismo y oposición para instalar la transición a la democracia.
La película muestra las estrategias de campaña de los equipos de ambos sectores, pero fundamentalmente la campaña del No, basada en las ideas de un publicista -encarnado por Gael García Bernal- que pone foco en la conveniencia de la imagen positiva y optimista, por sobre la comunicación política de los episodios de la dictadura que querían dejarse atrás.
La clave es el uso del sistema de franjas publicitarias. Cada sector tenía 15 minutos diarios en televisión, durante 27 días, para promover su mensaje. Acerca de este sistema, el ministro de gobierno se desinteresa, diciendo que iban a ser transmitidas durante la noche, cuando la gente duerme y que de todos modos, la oposición tendría 15 minutos mientras ellos, esos 15 minutos “más todo el resto”. Se refiere así a la influencia del “incumbente”, que cuenta con los recursos oficiales para su campaña.
1) A: Que bueno que llegó para que nos explique esa teoría suya de que la gente quiere volver al pasado. B: No, no, no Ministro, lo que quiero decir es que el concepto de dictadura pega duro, pega fuerte. Y que, además, ahora lo van a decir por televisión.
2) Quince minutos de pantalla, de eso estamos hablando. Quince minutos de pantalla divididos entre un montón de opiniones distintas perdidas en medio de la noche. Eso es lo que va a tener la oposición. La franja del Sí va a tener esos 15 minutos, y todo el resto del tiempo
3) El principal objetivo es abrirle los ojos a la gente que no quiere votar.
4) A: Cuéntenos ¿por qué le gusta el Sí? B: Estoy bien. Mi hijo está estudiando. Mi hija está trabajando. A: ¿Y el tema de los muertos, de los torturados, de los desaparecidos?¿Qué le pasa a usted con eso? B: No es que no me importe, pero eso es del pasado, ahora tenemos para adelante la democracia. Por eso, mi general dice que ahora todos vamos a poder opinar cuando votemos. C: La democracia. Ahí está el problema. El viejo se apropió de la democracia, se la apropió. Se la hizo propia.
10) ¿El poder es algo malo? Ética y poder
En muchas de las películas con contenido político-electoral, la política es presentada negativamente, ya sea como un mal en sí mismo o como un instrumento que corrompe a las personas.
Siendo que la esencia de la política es el poder[91], puede decirse que esa mirada deriva del dictum de Acton, derivado de la frase acuñada por el historiador británico Lord Acton, que en 1887 afirmó que “todo poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente. Los grandes hombres son casi siempre hombres malos”.
No pocos comparten esta visión según la cual el poder es un mal necesario; imprescindible, pero un mal al fin. Al respecto, se explicó que los adeptos a esta teoría “se basan en el aparato coactivo del poder; otros en la dominación de quienes lo ejercen; otros, en el riesgo de su abuso o su mal empleo; otros, en que titularizado inexorablemente en hombres, exhibe todos los vicios y pasiones propios del ser humano; otros, en que siempre irroga alguna limitación -o muchas- a la libertad; otros, en que es por naturaleza opresivo”[92].
Sin embargo, como bien sostuvo Bidart Campos, “lo que de mal o de malo observamos y criticamos muchas veces, es tal o cual modo de ejercer el poder por tal o cual gobernante. Es como las drogas; las drogas no son mala en sí mismas; lo que puede ser malo es su uso, si se aparta de los fines terapéuticos y de sus dosis medicinales”[93].
En suma, si la convivencia en sociedad responde a la naturaleza humana; si para ello sirve el Estado, sin el cual, reinaría la anarquía y la desprotección de los vulnerables; y si el fin del Estado es la búsqueda del bien común, en modo alguno puede sostenerse que el poder necesario para alcanzarlo sea un mal.
10.1) Los Idus de Marzo (EE.UU., 2011)
Narra la campaña de un precandidato a presidente del Partido Demócrata, en la primaria de Ohio. Es una de las varias películas que muestran las campañas electorales como una carrera en la que vale todo, y en cuyo recorrido las personas van moviendo la línea de sus principios morales, hasta borrarla por completo.
Comentando esta película en un seminario de Cine y Derecho, el profesor de la Universidad de Medellín, Andrés Botero-Bernal, la ubica entre las muchas otras “hechas en el propio Estados Unidos que ponen en evidencia los problemas de fondo de su sistema electoral y de la débil relación moral/política que subsiste en sus campañas electorales, donde lo que importa es ganar a cualquier precio”[94].
El guión describe las funciones de un equipo de campaña que debe conseguir apoyos financieros, políticos y de la prensa para lograr la victoria. En esa tarea, la imagen pública del candidato se distancia mucho de su conducta privada. Las convicciones personales, a su vez, entran en contradicción con la necesidad de lograr acuerdos que sostengan la posibilidad de ganar.
1) Es un político. Es un tipo agradable [...] todos lo son. Pero te decepcionará, tarde o temprano.
2) Estoy orgulloso de que usted haya traído de nuevo la integridad a estas elecciones. Porque a eso se reduce todo, a la integridad; a saber quienes somos. Porque la imagen que presentamos ante el mundo importa. La dignidad importa. La integridad importa. Y nuestro futuro, depende de eso.
10.2) Todos los hombres del rey (E.E.U.U., 2006)
Igual que en “El señor Smith va a Washington” el núcleo de esta película es la carrera política de un hombre común, recto e idealista, que se postula como candidato por conveniencia de otros. A diferencia de aquélla, donde la línea entre el bien y el mal es muy clara para un Smith incorruptible, en esta película, la traición y la fuerza destructiva de la corrupción afectan el espíritu del protagonista.
1) Los gobernadores nunca quieren rebajarse. No puedes hacer nada valioso sin rebajarte. Así es la naturaleza humana.
2) Un hombre no necesita ser gobernador. No niego que quiera serlo. No te voy a mentir, me quedo despierto deseándolo. Pero a veces un hombre puede desear algo tanto, tener un deseo tan fuerte, que olvida qué es lo que desea.
3) Siempre puedes hacer algo bueno de algo malo. En la política, la poesía y todo lo demás. No importa qué sea. Un hombre escribe un soneto y es bueno. ¿Es menos bueno si lo escribió sobre una mujer casada con otro? ¿Si su pasión era ilícita?
4) A: Si debemos hace lo bueno de lo malo ¿Cómo sabe qué es lo bueno? B: Muy sencillo. Lo vamos inventando sobre la marcha. A: ¿Qué inventamos?. B: Lo bueno. ¿Qué más?. A: ¿Lo inventamos sobre la marcha?. B: Como lo ha hecho el hombre durante millones de años, desde que se bajó de los árboles. Inventa lo que está bien. Si a nadie le gusta eso, inventa otra cosa.
10.3) Viva la libertá (Italia, 2014):
Esta comedia aborda la vida política italiana en tono de sátira. Al candidato del principal partido de la oposición no le va muy bien en los sondeos para las inminentes elecciones. A su oscuro panorama electoral se le suma una crisis personal que termina por decidirlo a fugarse. Frente a esta situación, su secretario recurre al hermano gemelo del candidato -que es un filósofo con problemas psiquiátricos- para que lo reemplace durante un tiempo.
La crítica ha hecho notar que “el tono de la sátira da la sensación de que lo que se cuela es una afirmación bastante más compleja que divertida. Si los políticos son mediocres es porque los electores también lo son, parece decirnos la película, y se intuye, en esa idea, una versión aggiornada de aquello que asegura que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen, lo que no deja de ser una simplificación fuertemente ideológica de todo intento de pensar la política como herramienta de transformación social”[95].
1) En el fondo, la política y el cine no están tan alejados. En ambos mundos coexisten el engaño y el genio. Y, a menudo, es difícil a preciarlo.
2) El temor es la música de la democracia.
10.4) El candidato (Argentina, 1959)
Esta película ya fue mencionada para hablar del sistema electoral (pto 6.5), pero alude preponderantemente al tema de la ética política, la corrupción y el clientelismo. El hijo del candidato comete un delito vinculado con los fondos del partido y obliga al padre a negociar posiciones sobre un proyecto de ley cuando sea diputado. Las prácticas clientelares también aparecen en la actividad de un “puntero” que se hace cargo de la campaña territorial del candidato.
1) Hay hombres que envilecen a la política o política que envilece a los hombres.
2) Hay que mandar más, yo no sé qué hacen con los folletos. Ni que se los comieran. Y, para leerlos no ha de ser. Cómo que no? Vamos Don Pancho, con esas cositas no se va a ninguna parte. Declaraciones de principios, programas. Quién cree en los programas. Hay que repartir colchones. No es cierto? Claro. Y no tanto librito. Don Pancho no quiere creerme que los otros la tienen mal acostumbrada a esta gente. A esta gente hace 30 años que la conozco. Cuando usted andaba por acá Don Pancho, era gente del hipódromo. Mire que ahora cambiaron. Hay gente nueva en el barrio. Antes bailaban tango, ahora bailan chamamé. Y Ud. Qué opina doctor? No sé. Evidentemente los métodos son diferentes. Pero los dos coinciden en una cosa. Conseguir votos de cualquier manera que sea.
3) Los hombres de mi generación se dividían en dos clases: los decentes y los que agarraban cualquier cosa. De estos, mejor ni hablar y los decentes. Los decentes, están muertos.
4) Aquí estamos hablando un idioma de asaltantes. Muy recomendable para los que manejan grandes palabras.
[1] Abogado. Magíster en Magistratura (UBA) y profesor de Derecho Electoral (UNSAM).
[2] García Tojar, Luis, “La ideología de Star Wars”, IX Congreso de la Federación Española de Sociología, disponible en https://www.ucm.es/data/cont/docs/471-2013-10-29-IdeologiaSW.pdf
[3] Javier de Lucas, “Sobre Cine, Literatura y Derecho: una aproximación”, disponible al 19/04/15 en http://nauxxi.uv.es/wp-content/uploads/2013/09/colaboracionjavierdelucas.pdf
[4] Mario Ruiz Sanz, “¿Es conveniente enseñar derecho a través del cine?”, Anuario de Filosofía del Derecho, Sociedad Española de Filosofía Jurídica y Política, 2010, disponible en www.boe.es
[5] En Estados Unidos de América se ha promovido gracias al Law and Film Movement, en el contexto de los denominados Cultural Legal Studies.
[6] Una buena reseña del estado del arte se presenta en “Algunas preguntas sobre Derecho y Cine”, del jurista español Benjamín Rivaya García, publicado en el citado Anuario de Filosofía del Derecho, de la Sociedad Española de Filosofía Jurídica y Política.
[7] FICDER1, el 1 de agosto de 2015 y FICDER2, el 30 de julio de 2016. Algunos de los trabajos presentados puede consultarse en los ejemplares 92 y 93 de la Revista Electrónica Persona, disponible en http://www.revistapersona.com.ar.
[8] Ruiz Sanz, Mario “¿Es conveniente enseñar derecho a través del cine?”, Anuario de Filosofía del Derecho, 2010, Vol. XXVI, p. 257.
[9] Jurado Nacional de Elecciones, VV.AA. “Las elecciones en el cine. Un estudio interdisciplinario del Séptimo Arte y el Derecho Electoral”, Lima, Perú, 2014.
[10] Carpizo Jorge, “El Poder: su naturaleza, su tipología y los medios de comunicación masiva”, Boletín Mexicano de Derecho Comparado, Nº 95, Mayo-Agosto 1999, p. 322.
[11] Carpizo Jorge, ob. cit., p. 329.
[12] Ob. cit. p. 37.
[13] Leviatán es un aterrador monstruo marino mítico que aparece en varios pasajes relacionados con la creación en el Antiguo Testamento
[14] Ben Dupré, “50 Cosas que hay que saber sobre filosofía”, Bs. As., Ed. Ariel, 2013, p. 188
[15] Rossetti, Alfredo C., “El problema de la democracia”, Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, Argentina, 1966, p. 34
[16] Fayt, Carlos S., “Teoría de la Política”, Abeledo Perrot, Bs. As., 1966, p. 41.
[17] Registro Nacional, 1810, t. I, p. 9, cit en "Manual de la Constitución Argentina", Joaquín V. González, Ed. Estrada, 1983, p. 53.
[18] Fayt, Carlos S., “Teoría de la Política”, Abeledo Perrot, Bs. As., 1966, p. 44
[19] Capestany, Edward J., "Filosofía Política", Ed. Depalma, Bs. As., 1975, p. 100
[20] Ob. cit., p. 101.
[21] Biscaretti Di Ruffia, cit. por Guido Emilio, en “Derecho Político e historia de las ideas políticas”, Ed. Ergon, Junín, Bs. As., 1964, p. 198
[22] Kelsen, Hans, “El absolutismo y el relativismo en la filosofía y en la política”, Rev. La Ley, t. LV, p. 779
[23] Fayt, Carlos S., “Teoría de la Política”, Abeledo Perrot, Bs. As., 1966, p. 44
[24] Sánchez Viamonte, Carlos, “El constitucionalismo y sus problemas”, Editorial Bibliográfica Argentina, Bs. As., p. 600
[25] Fayt, Carlos S., “Derecho Político”, Tomo II, 12va edición actualizada, Ed. La Ley, p. 208
[26] Chaplin, Charlie. “Mi autobiografía”, p. 392
[27] Ron Jones, “The third wave”, 1972, disponible on line en http://web.archive.org/web/20080211081934/
[28] http://www.elespanol.com/cultura/cine/20160304/106989570_0.html
[29] Aristóteles, “La Política”, Ediciones Nuestra Raza, Madrid, p. 21.
[30] Aristóteles, ob. cit. p. 23.
[31] Bidart Campos, Germán J., “Legitimidad de los procesos electorales”, Cuadernos de Capel 7, Instituto Interamericano de Derechos Humanos, San José, Costa Rica, 1986, p. 90.
[32] Badeni, Gregorio, “Tratado de derecho constitucional”, Ed. La Ley, Bs. As., 2004, T. II, p. 973.
[33] Sánchez Viamonte, Carlos, “El constitucionalismo y sus problemas”, Editorial Bibliográfica Argentina, Bs. As., p. 551/552.
[34] Ob. cit., p. 562 y 567.
[35] González, J. V., “Obras Completas”, I, p. 289. cit. en Sánchez Viamonte, ob. cit., p. 577.
[36] Bidart Campos, Germán J., “El Poder”, Bs. As., Ediar, 1985, p. 42
[37] cf. “Justicia Electoral. El manual de IDEA Internacional”, Serie manuales, 2010, p. 2. V.
[38] Franco, David, “Legalidad, Estado de Derecho y aceptación de las resoluciones judiciales por parte de los actores”, en “Estándares Internacionales de Justicia Electoral”, DBI, TEDF, México, abril 2014, p. 209/210.
[40] Franco, David, “Legalidad, Estado de Derecho y aceptación de las resoluciones judiciales por parte de los actores”, en “Estándares Internacionales de Justicia Electoral”, DBI, TEDF, México, abril 2014, p. 211.
[41] www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/09/04/AR2006090400699.html
[42] Diario El Mundo, del 7/7/2006, www.elmundo.es/elmundo/2006/07/06/internacional/1152217349.html
[43] Fallos CNE 4026/08
[44] Corcuera, Santiago, “La matriz transformadora de la ley Sáenz Peña”, Diario La Nación 10 de febrero de 2012.
[45] Corcuera, Santiago, op. cit.
[46] Walsh, María Elena, “Chaucha y Palito”, Ed. Alfaguara, Bs. As., 1977.
[47] Normas Electorales Internacionales de IDEA Internacional, Directrices para revisar el marco legal de las elecciones (punto 7º).
[48] Manual de Naciones Unidas sobre los aspectos jurídicos, técnicos y de derechos humanos de las elecciones, párr. 104.
[49] Gonçalves Figueiredo, Hernán R., “Federalismo y garantías de la forma republicana en el campo de los derechos políticos”, Rev. El Derecho, 10 de diciembre de 2014.
[50] Presno Linera, Miguel Ángel, “El derecho a ser elegido y elegible en las elecciones municipales: Amanece que no es poco”, en “La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea”, obra colectiva, Ed. Thomson Reuters ARANZADI, España, 2012. Disponible [2 de noviembre de 2015] en https://presnolinera.files.wordpress.com/2013/06/el-derecho-a-ser-elector-y -elegible-en-las-elecciones-municipales.pdf
[51] Puede verse en la serie Marseille, Original de Netflix 2016, Temp. 1, Episodio 6.
[52] Acordada 111/15 CNE.
[53] El artículo “Máquinas que cuentan”, de Lawrence Lessig, expone los riesgos de lo que denomina la “desmaterialización del voto“. https://blog.smaldone.com.ar/2010/09/03/maquinas-que-cuentan-por-lawrence-lessig/
[54] Sentencia BVerfG, 2 BvC del 3 de marzo de 2009, publicada en castellano en Rev. Jurisprudencia Argentina, Fasc. 13, del 23 de septiembre de 2009, con comentarios de Manfredo Koessi y José M. Pérez Corti y “Manual de Derecho Electoral – Principios y reglas. Teoría y práctica del régimen electoral y de los partidos políticos”, Gonçalves Figueiredo, Hernán R., Ed. Di Lalla, Bs. As., 2011, p. 217/218.
[55] Apartado 3.2.2.3
[56] Ap. cit.
[57] Lawrence Lessig , “Máquinas que cuentan”, disponible en https://blog.smaldone.com.ar/2010/09/03/ maquinas-que-cuentan-por-lawrence-lessig/ (26-10-15)
[58] Bidart Campos, Germán J., “Temas electorales -Democracia y representación- ED, 151-515.
[59] Art. 45 CN y arts. 158 a 164 CEN
[60] Art. 54 CN.
[61] Arts. 84 a 98 CN.
[62] Dalla Via, Alberto R., “Instituciones de Derecho Político y Constitucional. Derecho político y electoral”, Ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2013, T. II, p. 124.
[63] El término deriva del apellido de quien ideó la maniobra en los Estados Unidos a principios del siglo XIX (Elbridge Gerry), unificando los distritos del norte y oeste del país, donde su partido no lograba victorias, asignándole al nuevo distrito menos escaños. El diseño tenía la apariencia de una “salamandra” (en inglés: salamander). La prensa combinó el apellido con este término.
[64] Gonçalves Figueiredo, Hernán R. “La reforma al código electoral de Francia”, Rev. La Ley, 29/06/09.
[65] Vera Villalobos, Enrique, “El Poder de nuestro voto. Todo lo que hay que saber sobre la reforma que exige el régimen electoral argentino”, Ed. Planeta, Bs. As., 1994, pág. 90.
[66] Hay una Junta Electoral Nacional en cada distrito electoral (las 23 provincias más la CABA).
[67] Quien tenga interés en profundizar, puede consultar “Principios y reglas sobre el control de las elecciones”, en “Manual de Derecho Electoral – Principios y reglas. Teoría y práctica del régimen electoral y de los partidos políticos”, Gonçalves Figueiredo, Hernán R., Ed. Di Lalla, Bs. As., 2011, p. 171/210.
[68] http://www.lanacion.com.ar/1786556-escandalo-en-el-escrutinio-de-santa-fe
[69] http://www.clarin.com/politica/Tucuman-lento-escrutinio-medio-denuncias_0_1418258230.html
[70] Fayt, Carlos S, “Teoría de la Política”, Abeledo Perrot, Bs. As., 1966, p. 226/227
[71] Linares Quintana, Segundo V. “Tratado de la ciencia del derecho constitucional. Argentino y comparado”, Ed. Alfa, T. VII, 1960, p. 675.
[72] Fayt, Carlos S., “Teoría de la Política”, Abeledo Perrot, Bs. As., 1966, p. 192
[73] Op. cit., p. 699.
[74] Ripert, Georges, “Le déclin du droiy”, París, 1949, p. 27/33, cit. en Linares Quintana, ob. cit. p. 702.
[75] Burdeau, Georges, “Méthode de la science politique”, París, 1959, p. 412, cit. en Linares Quintana, ob. cit. p. 676.
[76] Mathiot, André, “Les pressure group”, aux Etats-Unis, “Revue Francaise de Science Politique”, cit. en Linares Quintana, ob. cit. p. 700
[77] Fayt, Carlos S., cit.
[78] Para profundizar, se recomienda el documento de CIPPEC “Apuntes para una definición del lobby y la gestión de intereses en la Argentina”, disponible al 28/6/16 en http://www.cippec.org/-/apuntes-para-una-definicion-del-lobby-y-la-gestion-de-intereses-en-la-argentina
[79] Linares Quintana, ob. cit. p. 712.
[80] Op. cit. p. 713.
[81] Bidart Campos, Germán J., “El Poder”, Ediar, Bs. As., 1985, p. 407.
[82] Bidart Campos, German J., “Legitimidad de los procesos electorales”, en Cuaderno 7 de CAPEL, IIDH, 1986.
[83] Instituto Nacional Electoral de México, “Foro sobre la fiscalización del dinero de partidos y campañas: un diálogo interamericano”, trabajo comparativo inédito consultado en el evento desarrollado en la Ciudad de México los días 5 y 6 de mayo de 2016.
[84] Ferreira Rubio, Delia, ‘Dinero y partidos políticos en Argentina’ en Financiamiento de partidos políticos, Ed. K.A.S., Bs. As., 1997, p. 57.
[85] https://www.youtube.com/watch?v=sD6i09hdE9g
[86] Temporada 3, Episodio 2 (Capítulo 28), 37:30 min.
[87] Dalla Via, Alberto R., “Instituciones de Derecho Político y Constitucional. Derecho político y electoral”, Ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2013, T. II, p. 106/107.
[88] Dalla Via. ob. cit. p. 117.
[89] http://aceproject.org/ace-es/topics/lf/lfa/lfa02/lfa02e/default
[90] Ventura, Adrián, “La consulta popular tiene límites legales”, Diario La Nación, 28/10/09.
[91] Fayt, Carlos S, “Teoría de la Política”, Abeledo-Perrot, 1966, p. 30.
[92] Bidart Campos, German J., “El Poder”; Ediar, Bs. As., 1985, p, 460.
[93] Ob cit., p. 460.
[94] Botero-Bernal Andrés, “Cine y Derecho: Memorias del VIII Seminario Internacional de Teoría General del Derecho”, Ed. Sello Editorial, Universidad de Medellín, Medellín. Colombia, 2014, p. 137.
[95] http://www.hacerselacritica.com/cinema-made-in-italy-1-viva-la-libertad-por-gabriela-lopez-zubiria/

References: resolución 
 artículo 36
 artículo 77
 artículo 45
 resolución 
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