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Resolución histórica del Parlamento Europeo: el nazismo y el comunismo más de lo mismo – Navarra Confidencial
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Redacción 31 octubre 2019 Noticias, Noticias destacadas
Europa interesa o no interesa, a unos o a otros, según nos vengan o no nos vengan las cosas. Si el Tribunal Supremo, en aplicación de un dictamen del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, anula la sentencia que condenó por desobediencia al expresidente del Parlamento Vasco Juan Mari Atutxa, al no ilegalizar en 2003 como heredero de Batasuna al grupo parlamentario Sozialista Abertzaleak, entonces Europa interesa. Es más, queda probado para algunos que la Justicia española no respeta los derechos fundamentales de los ciudadanos. Como si no hubiera constantes sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra todos los estados de la Unión. Es más, como si España no fuera uno de los estados menos condenados por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Si, por otro lado, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos determina que la ilegalización de Batasuna fue legal y ajustada a derecho y a los principios democráticos básicos, pero además hasta conveniente y recomendable, entonces Europa no interesa.
Si el Tribunal Europeo de Derechos Humanos avala la política de dispersión de presos de ETA que ni se desmarcan de la banda, ni se arrepienten, ni cooperan en la resolución de sus crímenes, o no siquiera piden los beneficios penitenciarios a los que pudieran tener derecho, dictaminando que por más pancartas que se cuelguen y manifestaciones que se produzcan por una minoría afín no hay vulneración alguna de los derechos humanos en la política penitenciaria española, entonces Europa tampoco interesa.
Y así todo constantemente.
No nos extrañe por tanto que tampoco haya recibido demasiado eco una resolución del Parlamento Europeo exhortando a los países miembros a mantener viva la memoria histórica de los crímenes del nazismo y el comunismo, así como la condena y el rechazo a estas ideologías totalitarias así como la inconveniencia de los símbolos públicos que pudieran significar una exaltación de sus regímenes, líderes e ideología.
La resolución también señala que mientras que los crímenes del régimen nazi fueron castigados en los juicios de Núremberg, sobre el comunismo existe un estado de impunidad por lo que “sigue existiendo la necesidad urgente de sensibilizar sobre los crímenes perpetrados por el estalinismo y otras dictaduras, evaluarlos moral y jurídicamente, y llevar a cabo investigaciones judiciales sobre ellos”.
Entre las escasas reacciones a esta resolución de la Unión Europea, que por tanto no es más que una exhortación de carácter declarativo sin fuerza ejecutiva, significativamente en los ámbitos más izquierdistas lo que se produjo fue una notable indignación por comparar el nazismo y el comunismo.
Por el contrario, nadie en la derecha cuestionó que se condenara el nazismo, lo que una vez más vuelve a indicar que el peligro totalitario en nuestra época se encuentra en la izquierda y que es en esa parte del espectro político donde no está clara la condena de la violencia, los regímenes autoritarios y la persecución del rival cuando es la izquierda quien la practica. La resolución fue aprobada por una amplísima mayoría incluyendo los socialistas europeos, en cuyo grupo se integra el PSOE. En contra votaron, quedando retratados una vez más, Bildu y Podemos.
Siendo esta resolución un paso importantísimo en la dirección adecuada, hay algún matiz que se podría criticar, matiz que provocó por ejemplo la abstención de VOX. La resolución evita en la medida de lo posible hablar claramente del comunismo para hacerlo en cambio del “estalinismo”. Esto es un poco como condenar el hitlerianismo en vez del nazismo y una vez más se evidencia que el peligro hoy en Europa no es la negación del holocausto o los horrores del nazismo y su carácter totalitario, sino la negación de los crímenes del comunismo y su carácter totalitario.
La igualación del nazismo y el comunismo debería ir incluso más allá, puesto que la igualación no se agota por encontrarse ambas ideologías teñidas de sangre y ser ambas conducentes al autoritarismo, sino que estrictamente se trata de ideologías comparables. Es decir, no se trata como suele pensarse de la extrema derecha y la extrema izquierda, y por tanto de las ideologías más alejadas posibles entre sí, sino que el discurso político de ambas ideologías es prácticamente intercambiable. No ya es que el partido nazi se declarara socialista y obrero, sino que su política era obviamente estatalista, gubernamentalista, intervencionista y partidaria de someter por completo al individuo respecto al estado. Exactamente igual que el comunismo. El enfrentamiento entre los partidos nazis y comunistas no era por la ideología, sino por el control del poder. O sea, el enfrentamiento entre la Coca-Cola y la Pepsi no se basa en lo diferentes que son, sino precisamente en su similitud. La guerra es a muerte por hacerse con el dominio sobre un mismo nicho de mercado con un producto muy similar. No es por el principio de oposición sino por el de competencia su lucha sin cuartel, que tampoco excluía acuerdos infamantes como el de Ribbentrop-Molotov.
Para terminar, por lo que pudiera interesar, este es el texto íntegro de la resolución del Parlamento Europeo en su estilo pesado y farragoso habitual.
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