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Timestamp: 2017-09-22 08:17:20+00:00

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Caminos de la argentinidad: octubre 2009
Publicado por Claudia V Venturelli en 1:38 3 comentarios:
Claudia Venturelli: Nietzsche Foucault
Lectura de Nietzsche en registro Foucaultiano
He leído Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, un texto que, creo, puede revelar uno de los nudos desde donde parte Foucault para comenzar a construir sus conceptualizaciones acerca de la verdad, los discursos, etc.
Parte de este texto va dedicado a LaRisa, por lo que dice sobre las palabras y por otra parte espero el aporte de uno de los intelectuales que más sabe sobre Foucault a ver si puede ser posible mi especulación, el Dr fanlo, usted que opina?
Cada subtítulo fueron mis apreciaciones sobre la lectura de Nietzsche en registro Foucault
El intelecto, como medio de conservación del individuo, desarrolla sus fuerzas principales fingiendo, puesto que éste es el medio, merced al cual sobreviven los individuos débiles y poco robustos, como aquellos a quienes les ha sido negado servirse, en la lucha por la existencia, de cuernos, o de la afilada dentadura del animal de rapiña. En los hombres alcanza su punto culminante este arte de fingir; aquí el engaño, la adulación, la mentira y el fraude, la murmuración, la farsa, el vivir del brillo ajeno, el enmascaramiento, el convencionalismo encubridor, la escenificación ante los demás y ante uno mismo, en una palabra, el revoloteo incesante alrededor de la llama de la vanidad es hasta tal punto regla y ley, que apenas hay nada tan inconcebible como el hecho de que haya podido surgir entre los hombres una inclinación sincera y pura hacia la verdad. Se encuentran profundamente sumergidos en ilusiones y ensueños; su mirada se limita a deslizarse sobre la superficie de las cosas y percibe “formas”, su sensación no conduce en ningún caso a la verdad, sino que se contenta con recibir estímulos, como si jugase a tantear el dorso de las cosas.
En un estado natural de las cosas, el individuo, en la medida en que se quiere mantener frente a los demás individuos, utiliza el intelecto y la mayor parte de las veces solamente para fingir, pero, puesto que el hombre, tanto por la necesidad como por hastío, desea existir en sociedad y gregariamente, precisa de un tratado de paz y, de acuerdo con este, procura que, al menos, desaparezca de su mundo el más grande bellum omnium contra omnes. Este tratado de paz conlleva algo que promete ser el primer paso para la consecución de ese misterioso impulso hacia la verdad. En este mismo momento se fija lo que a partir de entonces ha de ser verdad, es decir, se ha inventado una designación de las cosas uniformemente válida y obligatoria, y el poder legislativo del lenguaje proporciona también las primeras leyes de verdad, pues aquí se origina por primera vez el contraste entre verdad y mentira. El mentiroso utiliza las designaciones válidas, las palabras, para hacer aparecer lo irreal como real; dice, por ejemplo, soy rico cuando la designación correcta para su estado sería justamente pobre. Abusa de las convenciones consolidadas haciendo cambios discrecionales, cuando no invirtiendo los nombres. Si hace esto de manera interesada y que además ocasione perjuicios, la sociedad no confiará ya más en él y, por este motivo, lo expulsará de su seno. Por eso los hombres no huyen tanto de ser engañados como de ser perjudicados mediante el engaño; en este estadio tampoco detestan en rigor el embuste, sino las consecuencias perniciosas, hostiles, de ciertas clases de embustes. El hombre nada más que desea la verdad en un sentido análogamente limitado: ansía las consecuencias agradables de la verdad, aquellas que mantienen la vida; es indiferente al conocimiento puro y sin consecuencias e incluso hostil frente a las verdades susceptibles de efectos perjudiciales o destructivos. Y, además, ¿qué sucede con esas convenciones del lenguaje? ¿Son quizá productos del conocimiento, del sentido de la verdad? ¿Concuerdan las designaciones y las cosas? ¿Es el lenguaje la expresión adecuada de todas las realidades?
Lenguaje, discursos, registros, clasificaciones
Solamente mediante el olvido puede el hombre alguna vez llegar a imaginarse que está en posesión de una verdad en el grado que se acaba de señalar. Si no se contenta con la verdad en forma de tautología, es decir, con conchas vacías, entonces trocará continuamente ilusiones por verdades. ¿Qué es una palabra? La reproducción en sonidos de un impulso nervioso. Pero inferir además a partir del impulso nervioso la existencia de una causa fuera de nosotros, es ya el resultado de un uso falso e injustificado del principio de razón. ¡Cómo podríamos decir legítimamente, si la verdad fuese lo único decisivo en la génesis del lenguaje, si el punto de vista de la certeza lo fuese también respecto a las designaciones, cómo, no obstante, podríamos decir legítimamente: la piedra es dura, como si además captásemos lo duro de otra manera y no solamente como una excitación completamente subjetiva! Dividimos las cosas en géneros, caracterizamos el árbol como masculino y la planta como femenino: ¡qué extrapolación tan arbitraria! ¡A qué altura volamos por encima del canon de la certeza! Hablamos de una serpiente: la designación cubre solamente el hecho de retorcerse; podría, por tanto, atribuírsele también al gusano. ¡Qué arbitrariedad en las delimitaciones! ¡Qué parcialidad en las preferencias, unas veces de una propiedad de una cosa, otras veces de otra! Los diferentes lenguajes, comparados unos con otros, ponen en evidencia que con las palabras jamás se llega a la verdad ni a una expresión adecuada pues, en caso contrario, no habría tantos lenguajes. La cosa en sí (esto sería justamente la verdad pura, sin consecuencias) es totalmente inalcanzable y no es deseable en absoluto para el creador del lenguaje. Éste se limita a designar las relaciones de las cosas con respecto a los hombres y para expresarlas apela a las metáforas más audaces. ¡En primer lugar, un impulso nervioso extrapolado en una imagen! Primera metáfora. ¡La imagen transformada de nuevo en un sonido! Segunda metáfora. Y, en cada caso, un salto total desde una esfera a otra completamente distinta. Se podría pensar en un hombre que fuese completamente sordo y jamás hubiera tenido ninguna sensación sonora ni musical; del mismo modo que un hombre de estas características se queda atónito ante las figuras acústicas de Chladni en la arena, descubre su causa en las vibraciones de la cuerda y jurará entonces que, en adelante, no se puede ignorar lo que los hombres llaman sonido, así nos sucede a todos nosotros con el lenguaje. Creemos saber algo de las cosas mismas cuando hablamos de árboles, colores, nieve y flores y no poseemos, sin embargo, más que metáforas de las cosas que no corresponden en absoluto a las esencias primitivas. Del mismo modo que el sonido configurado en la arena, la enigmática x de la cosa en sí se presenta en principio como impulso nervioso, después como figura, finalmente como sonido. Por tanto, en cualquier caso, el origen del lenguaje no sigue un proceso lógico, y todo el material sobre el que, y a partir del cual, trabaja y construye el hombre de la verdad, el investigador, el filósofo, procede, si no de las nubes, en ningún caso de la esencia de las cosas.
La construcción de conceptos
Pero pensemos especialmente en la formación de los conceptos. Toda palabra se convierte de manera inmediata en concepto en tanto que justamente no ha de servir para la experiencia singular y completamente individualizada a la que debe su origen, por ejemplo, como recuerdo, sino que debe encajar al mismo tiempo con innumerables experiencias, por así decirlo, más o menos similares, jamás idénticas estrictamente hablando; en suma, con casos puramente diferentes. Todo concepto se forma por equiparación de casos no iguales. Del mismo modo que es cierto que una hoja no es igual a otra, también es cierto que el concepto hoja se ha formado al abandonar de manera arbitraria esas diferencias individuales, al olvidar las notas distintivas, con lo cual se suscita entonces la representación, como si en la naturaleza hubiese algo separado de las hojas que fuese la hoja, una especie de arquetipo primigenio a partir del cual todas las hojas habrían sido tejidas, diseñadas, calibradas, coloreadas, onduladas, pintadas, pero por manos tan torpes, que ningún ejemplar resultase ser correcto y fidedigno como copia fiel del arquetipo. Decimos que un hombre es honesto. ¿Por qué ha obrado hoy tan honestamente?, preguntamos. Nuestra respuesta suele ser así: a causa de su honestidad. ¡La honestidad! Esto significa a su vez: la hoja es la causa de las hojas. Ciertamente no sabemos nada en absoluto de una cualidad esencial, denominada honestidad, pero sí de una serie numerosa de acciones individuales, por lo tanto desemejantes, que igualamos olvidando las desemejanzas, y, entonces, las denominamos acciones honestas; al final formulamos a partir de ellas una qualitas occulta con el nombre de honestidad.
Regimen de verdad
La realidad no existe sin el sujeto
No sabemos todavía de dónde procede el impulso hacia la verdad, pues hasta ahora solamente hemos prestado atención al compromiso que la sociedad establece para existir: ser veraz, es decir, utilizar las metáforas usuales; por tanto, solamente hemos prestado atención, dicho en términos morales, al compromiso de mentir de acuerdo con una convención firme, mentir borreguilmente, de acuerdo con un estilo vinculante para todos. Ciertamente, el hombre se olvida de que su situación es ésta; por tanto, miente de la manera señalada inconscientemente y en virtud de hábitos seculares y precisamente en virtud de esta inconsciencia, precisamente en virtud de este olvido, adquiere el sentimiento de la verdad. A partir del sentimiento de estar comprometido a designar una cosa como roja, otra como fría y una tercera como muda, se despierta un movimiento moral hacia la verdad; a partir del contraste del mentiroso, en quien nadie confía y a quien todo el mundo excluye, el hombre se demuestra a sí mismo lo honesto, lo fiable y lo provechoso de la verdad. En ese instante, el hombre pone sus actos como ser racional bajo el dominio de las abstracciones; ya no tolera más el ser arrastrado por las impresiones repentinas, por las intuiciones; generaliza en primer lugar todas esas impresiones en conceptos más descoloridos, más fríos, para uncirlos al carro de su vida y de su acción. Todo lo que eleva al hombre por encima del animal depende de esa capacidad de volatilizar las metáforas intuitivas en un esquema; en suma, de la capacidad de disolver una figura en un concepto. En el ámbito de esos esquemas es posible algo que jamás podría conseguirse bajo las primitivas impresiones intuitivas: construir un orden piramidal por castas y grados; instituir un mundo nuevo de leyes, privilegios, subordinaciones y delimitaciones, que ahora se contrapone al otro mundo de las primitivas impresiones intuitivas como lo más firme, lo más general, lo mejor conocido y lo más humano y, por tanto, como una instancia reguladora e imperativa. Mientras que toda metáfora intuitiva es individual y no tiene otra idéntica y, por tanto, sabe siempre ponerse a salvo de toda clasificación, el gran edificio de los conceptos ostenta la rígida regularidad de un columbarium romano e insufla en la lógica el rigor y la frialdad peculiares de la matemática. Aquel a quien envuelve el hálito de esa frialdad, se resiste a creer que también el concepto, óseo y octogonal como un dado y, como tal, versátil, no sea más que el residuo de una metáfora, y que la ilusión de la extrapolación artística de un impulso nervioso en imágenes es, si no la madre, sí sin embargo la abuela de cualquier concepto. Ahora bien, dentro de ese juego de dados de los conceptos se denomina verdad al uso de cada dado según su designación; contar exactamente sus puntos, formar las clasificaciones correctas y no violar en ningún caso el orden de las castas ni la sucesión jerárquica. Así como los romanos y los etruscos dividían el cielo mediante rígidas líneas matemáticas y conjuraban en ese espacio así delimitado, como en un templum, a un dios, cada pueblo tiene sobre él un cielo conceptual semejante matemáticamente repartido y en esas circunstancias entiende por mor de la verdad, que todo dios conceptual ha de buscarse solamente en su propia esfera. Cabe admirar en este caso al hombre como poderoso genio constructor, que acierta a levantar sobre cimientos inestables y, por así decirlo, sobre agua en movimiento una catedral de conceptos infinitamente compleja: ciertamente, para encontrar apoyo en tales cimientos debe tratarse de un edificio hecho como de telarañas, suficientemente liviano para ser transportado por las olas, suficientemente firme para no desintegrarse ante cualquier soplo de viento. Como genio de la arquitectura el hombre se eleva muy por encima de la abeja: ésta construye con la cera que recoge de la naturaleza; aquél, con la materia bastante más delicada de los conceptos que, desde el principio, tiene que fabricar por sí mismo. Aquí él es acreedor de admiración profunda pero no ciertamente por su inclinación a la verdad, al conocimiento puro de las cosas. Si alguien esconde una cosa detrás de un matorral, a continuación la busca en ese mismo sitio y, además, la encuentra, no hay mucho de qué vanagloriarse en esa búsqueda y ese descubrimiento; sin embargo, esto es lo que sucede con la búsqueda y descubrimiento de la verdad dentro del recinto de la razón. Si doy la definición de mamífero y a continuación, después de haber examinado un camello, declaro: he aquí un mamífero, no cabe duda de que con ello se ha traído a la luz una nueva verdad, pero es de valor limitado; quiero decir; es antropomórfica de cabo a rabo y no contiene un solo punto que sea verdadero en sí, real y universal, prescindiendo de los hombres. El que busca tales verdades en el fondo solamente busca la metamorfosis del mundo en los hombres; aspira a una comprensión del mundo en tanto que cosa humanizada y consigue, en el mejor de los casos, el sentimiento de una asimilación. Del mismo modo que el astrólogo considera a las estrellas al servicio de los hombres y en conexión con su felicidad y con su desgracia, así también un investigador tal considera que el mundo en su totalidad está ligado a los hombres; como el eco infinitamente repetido de un sonido original, el hombre; como la imagen multiplicada de un arquetipo, el hombre. Su procedimiento consiste en tomar al hombre como medida de todas las cosas; pero entonces parte del error de creer que tiene estas cosas ante sí de manera inmediata,como objetos puros. Por tanto, olvida que las metáforas intuitivas originales no son más que metáforas y las toma por las cosas mismas.
Sólo mediante el olvido de este mundo primitivo de metáforas, sólo mediante el endurecimiento y petrificación de un fogoso torrente primordial compuesto por una masa de imágenes que surgen de la capacidad originaria de la fantasía humana, sólo mediante la invencible creencia en que este sol, esta ventana, esta mesa son una verdad en sí, en resumen: gracias solamente al hecho de que el hombre se olvida de sí mismo como sujeto y, por cierto, como sujeto artísticamente creador, vive con cierta calma, seguridad y consecuencia; si pudiera salir, aunque sólo fuese un instante, fuera de los muros de esa creencia que lo tiene prisionero, se terminaría en el acto su “conciencia de sí mismo”. Le cuesta trabajo reconocer ante sí mismo que el insecto o el pájaro perciben otro mundo completamente diferente al del hombre y que la cuestión de cuál de las dos percepciones del mundo es la correcta carece totalmente de sentido, ya que para decidir sobre ello tendríamos que medir con la medida de la percepción correcta, es decir, con una medida de la que no se dispone. Pero, por lo demás, la “percepción correcta” —es decir, la expresión adecuada de un objeto en el sujeto— me parece un absurdo lleno de contradicciones, puesto que entre dos esferas absolutamente distintas, como lo son el sujeto y el objeto, no hay ninguna causalidad, ninguna exactitud, ninguna expresión, sino, a lo sumo, una conducta estética, quiero decir: un extrapolar alusivo, un traducir balbuciente a un lenguaje completamente extraño, para lo que, en todo caso, se necesita una esfera intermedia y una fuerza mediadora, libres ambas para poetizar e inventar. La palabra fenómeno encierra muchas seducciones, por lo que, en lo posible, procuro evitarla, puesto que no es cierto que la esencia de las cosas se manifieste en el mundo empírico. Un pintor que careciese de manos y quisiera expresar por medio del canto el cuadro que ha concebido, revelará siempre, en ese paso de una esfera a otra, mucho más sobre la esencia de las cosas que en el mundo empírico. La misma relación de un impulso nervioso con la imagen producida no es, en sí, necesaria; pero cuando la misma imagen se ha producido millones de veces y se ha transmitido hereditariamente a través de muchas generaciones de hombres, apareciendo finalmente en toda la humanidad como consecuencia cada vez del mismo motivo, acaba por llegar a tener para el hombre el mismo significado que si fuese la única imagen necesaria, como si la relación del impulso nervioso original con la imagen producida fuese una relación de causalidad estricta; del mismo modo que un sueño eternamente repetido sería percibido y juzgado como algo absolutamente real. Pero el endurecimiento y la petrificación de una metáfora no garantizan para nada en absoluto la necesidad y la legitimación exclusiva de esta metáfora.
Lo natural no existe. De las leyes de la naturaleza conocemos lo que nostros hemos construido como discursos en cada momento histórico
Al contrario, cabe decir por lo pronto que, si cada uno de nosotros tuviese una percepción sensorial diferente, podríamos percibir unas veces como pájaros, otras como gusanos, otras como plantas, o si alguno de nosotros viese el mismo estímulo como rojo, otro como azul e incluso un tercero lo percibiese como un sonido, entonces nadie hablaría de tal regularidad de la naturaleza, sino que solamente se la concebiría como una creación altamente subjetiva. Entonces, ¿qué es, en suma, para nosotros una ley de la naturaleza? No nos es conocida en sí, sino solamente por sus efectos, es decir, en sus relaciones con otras leyes de la naturaleza que, a su vez, sólo nos son conocidas como sumas de relaciones. Por consiguiente, todas esas relaciones no hacen más que remitir continuamente unas a otras y nos resultan completamente incomprensibles en su esencia; en realidad sólo conocemos de ellas lo que nosotros aportamos: el tiempo, el espacio, por tanto las relaciones de sucesión y los números.
El discurso de la ciencia
Como hemos visto, en la construcción de los conceptos trabaja originariamente el lenguaje; más tarde la ciencia. Así como la abeja construye las celdas y, simultáneamente, las rellena de miel, del mismo modo la ciencia trabaja inconteniblemente en ese gran columbarium de los conceptos, necrópolis de las intuiciones; construye sin cesar nuevas y más elevadas plantas, apuntala, limpia y renueva las celdas viejas y, sobre todo, se esfuerza en llenar ese colosal andamiaje que desmesuradamente ha apilado y en ordenar dentro de él todo el mundo empírico, es decir, el mundo antropomórfico. Si ya el hombre de acción ata su vida a la razón y a los conceptos para no verse arrastrado y no perderse a sí mismo, el investigador construye su choza junto a la torre de la ciencia para que pueda servirle de ayuda y encontrar él mismo protección bajo ese baluarte ya existente. De hecho necesita protección, puesto que existen fuerzas terribles que constantemente le amenazan y que oponen a la verdad científica verdades de un tipo completamente diferente con las más diversas etiquetas.
Ese impulso hacia la construcción de metáforas, ese impulso fundamental del hombre del que no se puede prescindir ni un solo instante, pues si así se hiciese se prescindiría del hombre mismo, no queda en verdad sujeto y apenas si domado por el hecho de que con sus evanescentes productos, los conceptos, resulta construido un nuevo mundo regular y rígido que le sirve de fortaleza. Busca un nuevo campo para su actividad y otro cauce y lo encuentra en el mito y, sobre todo, en el arte. Confunde sin cesar las rúbricas y las celdas de los conceptos introduciendo de esta manera nuevas extrapolaciones, metáforas y metonimias; continuamente muestra el afán de configurar el mundo existente del hombre despierto, haciéndolo tan abigarradamente irregular, tan inconsecuente, tan inconexo, tan encantador y eternamente nuevo, como lo es el mundo de los sueños. En sí, ciertamente, el hombre despierto solamente adquiere conciencia de que está despierto por medio del rígido y regular tejido de los conceptos y, justamente por eso, cuando en alguna ocasión un tejido de conceptos es desgarrado de repente por el arte llega a creer que sueña.
Publicado por Claudia V Venturelli en 23:38 2 comentarios:
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Claudia Venturelli:La argentinidad de la conciliación de clases: Don Carlos el "buen capitalista"
Una controvertida publicidad oficialista.
Hace unos días escribí un post con algunos discursos que daban cuenta de la lógica del discurso del padre de la conciliación de clases en la Argentina.
Es muy interesante ver esta publicidad porque revela cuan arraigado está en las cabezas de los argentinos.
La agencia junto con el gobierno pensaron estrenar la publicidad en uno de los partidos de fútbol K por la TV Pública ( gratis? ). Pero se les filtró en YOUTUBE y antes de su estreno ya la habían visto setenta mil internautas. Es que la publicidad ha generado dentro de las redes virtuosociales grupos de apoyo y grupos en contra (82 000 seguidores) de Don Carlos.
Más allá de los motes que se la han puesto a Don Carlos es interesante analizar el discurso que desde el gobierno a través de su agencia de publicidad se desprende con los diálogos y las afirmaciones. Y otra cosa: por qué le habrán puesto Carlos... es un nombre que me remite a ... Marx... ¿serán tan suspicaces los que armaron esta publicidad.?
Don Carlos cuenta a sus obreros que ahora que es un buen patrón que cumple con sus compromisos fiscales se ve retribuido porque ganó un auto. Pero que como ya tiene uno lo va a sortear.
Reacción de los obreros.
El más sujetado a su condición lo felicita , el que podría ser considerado un desviado desde la mirada del patrón ... pregunta afirmando .."el nuevo" . Cuando su patrón dice: "no... el nuevo para papito" el obrero termina diciendo: "está bien igual". Acto seguido Don Carlos va a realizar el sorteo pero antes aclara que su nombre no está en la caja. Buen remate para terminar la escena, verdad ?
Un ejemplo de aspirabilidad y de conciliación de clases, de la que hablaba Carlos Octavio Bunge en su libro "Nuestra Patria": Yo obrero si por algún momento pensé en subvertir la lógica de la relación capital trabajo me doy cuenta que sólo puedo aspirar a los derrames que el capital desecha... claro, "está bien igual" como podría pensar que con el salario que me paga Don Carlos podría bancar un auto 0 KM, y cómo podría establecer una controversia.
Está bien igual... ya está; primero nos blanqueó y ahora nos regala un auto... usado ... está bien igual... es lo que puedo esperar: el es patrón y yo el obrero... es así... está bien igual... Dsicurso esencialista si lo hay.
Todos terminan aplaudiendo: la conciliación entre capital y trabajo es posible muchachos...
El otro Don Carlos no entendió nada: Lucha de clases... capital vs trabajo...
Es como decía en aquel discurso el padre de la conciliación de clases un poco está bien pero mucho es derroche!!!
“... La economía justicialista establece que de la producción del país se satisface primero la necesidad de sus habitantes y solamente después se vende lo que sobre: lo que sobra, nada más. Claro que aquí los muchachos, con esa teoría, cada día comen más y, como consecuencia cada día sobra menos. Pero han estado sumergidos, pobrecitos, durante cincuenta años: por eso yo les he dejado que gastaran y que comieran y que derrocharan durante cinco años todo lo que quisieran; se hicieron el guardarropa que no tenían, se compraron las cositas que les gustaban y se divirtieron también; que tomaran una botella cuando tuvieran ganas (...) pero, indudablemente, ahora empezamos a reordenar para no derrochar más...”
Discurso de Perón en Febrero de 1952 en el Comité de Unidad Sindical Latinoamericana
Publicado por Claudia V Venturelli en 19:08 No hay comentarios:
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Claudia Venturelli:Holocausto indígena- nada para festejar
50 millones de indígenas asesinados por los españoles.
Para que llegue la modernidad europea a América fue determinante masacrar esta cantidad de seres humanos que eran dueños de las tierras y que tenían desarrollada una civilización con sus costumbres, moneda , gobierno, etc. En muchos sentidos más avanzada que los que vinieron a robarles todo, hasta la vida.
Hoy el discurso que se pretende políticamente correcto lava este terrible acontecimiento histórico pretendiendo abrir un discurso sobre la convivencia cultural, el intercambio entre pueblos.
Hoy los pueblos indígenas de la Argentina siguen luchando por recuperar sus tierras pero hay mecanismos de gubernamentalidad que para desviar su lucha dispersan su accionar.
Hoy la muerte de los indígenas es silenciosa: deforestación, minería contaminante, pobreza extrema, chagas, dengue...
Y la ley de medios K ... que dispara el cuestionamiento a las declaraciones políticamente correctas como las que se mencionan en este informe levantado de Indymedia:
Declaraciones de la OIT, Constitución Nacional de la Argentina todos discursos que quedan en el archivo a la hora de las prácticas que llevan adelante a nivel nacional como a nivel internacional acerca de la autodeterminación de los pueblos.
Un discurso que coopta a dirigentes y sigue manteniendo en el silencio a los miles de hermanos indígenas que siguen subsumidos en la miseria la marginación y la discriminación.
Informe de Indymedia
http://argentina.indymedia.org/news/2009/04/665271.php
Que pasa en un día como hoy: hay desfile militar conmemorando el día de la hispanidad. En medio de abucheos contra Zapatero . Es una fiesta que homenajea las misiones exteriores de España. Esto es que siguen reivindicando su accionar en América Latina.
También hay marchas en contra y marchas por el orgullo de ser español.
Efectos de poder, gubernamentalidad, la realidad no existe. Los discursos construyen la realidad.
Publicado por Claudia V Venturelli en 21:58 1 comentario:
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Apoyando la lucha de los trabajadores de Kraft apoyamos la lucha de todos los trabajadores ( nosotros )
La facultad de Ciencias Sociales ha perdido el rumbo. Esto es lo que yo llamo efecto de realidad ponerle a la ley de radiodifusión "democráctica" lo cual implica contrario a la "dictadura", en medio de una brutal represión a los trabajadores organizados por parte de Kraft Terrabussi Masssalin Particulares Philip Morris (una multinacional que opera al mejor estilo Tío Sam). Si para esto la facultad de Ciencias Sociales tiene voz y está conectada con la realidad social preferiría que siguiera estando en su burbuja.
Por eso es que debajo de esta simulación posteo el canal TVPTS donde nos van a aclarar un poco la cabeza.
Declaración del Consejo Directivo por el conflicto Kraft (ex-Terrabusi) En su sesión ordinaria del 29 de setiembre, el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales aprobó una declaración vinculada al conflicto y la represión policial ejercida contra los trabajadores de la fábrica Kraft Para leer la resolución completa: www.fsoc.uba.ar/modules/Noticias/article.php?storyid=197 Resolución Del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales sobre la Ley de Medios A continuación reproducimos la resolución del Consejo Directivo de nuestra Facultad sobre la Ley de Medios con fecha 29 de septiembre de 2009. VISTO El proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual con media sanción en la Cámara de Diputados; CONSIDERANDO Que Dicho proyecto es el resultado de un amplio debate iniciado por la Coalición por una Ley de Radiodifusión Democrática. Que gracias a la movilización, perseverancia y madurez de gremios, medios alternativos, estudiantes y docentes universitarios, organizaciones sociales, agrupaciones y partidos políticos, se logró que los 21 puntos consensuados en el marco de la Coalición por una Ley de Radiodifusión Democrática fueran tomados como base por el Gobierno Nacional para redactar el ante proyecto. Que una vez redactado, fue debatido en foros abiertos de los cuales surgieron aportes y modificaciones a la Ley presentada en el Congreso. Que el foro organizado en la Ciudad de Buenos Aires fue en esta casa de estudios, gracias a una resolución de este Consejo. Que el debate continuó en las comisiones del Congreso, y en las audiencias públicas por éstas establecidas, donde nuevamente, se incorporaron y rediscutieron artículos, como por ejemplo la exclusión de la redacción de la ley a las telefónicas y la reconfiguración de la autoridad de Aplicación. Que la derogación del Decreto Ley 22.285 y la aprobación de una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que conciba la información como un Derecho Humano es una deuda de la democracia desde el 10 de Diciembre de 1983, cuando se recuperó el Estado de Derecho. EL CONSEJO DIRECTIVO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES RESUELVE: Artículo 1º: Pronunciarse a favor del proceso de Debate por el cual surge el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual por su carácter amplio y democrático. Artículo 2º: Declarar el apoyo al actual Proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Artículo 3º: Dé forma. Dirección de Comunicación Institucional Secretaría de Gestión Institucional Facultad de Ciencias Sociales.
El destructor de comisiones internas
Publicado por Claudia V Venturelli en 22:25 1 comentario:
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Claudia Venturelli:Argentinidades cruzadas
Prácticas - Resistencias
Lucha de los trabajadores de Kraft en contra de la expropiación de sus condiciones materiales de existencia
Gubernamentalidad- gobierno de las conductas
“… No siempre propugnaremos y defenderemos a las agrupaciones obreras, sino que es indispensable disponer de esas agrupaciones para poder cumplir con nuestro cometido…”
Discurso de Perón en Concepción del Uruguay año 1944
“… Por estas razones es que critico y seguiré criticando a los que quieren introducir la política dentro de los sindicatos. Porque la política es para los comités políticos. Cuando entra en un sindicato, comienza a producir recelos, luego discusiones y finalmente, antagonismos entre los compañeros, que terminan luchando entre sí. Es el edificio que comienza a agrietarse, que después se abre y que finaliza derrumbándose…”
Discurso del 9 de Octubre de 1946
Entendemos a partir de estos discursos por qué si los sindicatos y no las comisiones internas
Por qué ahora todos podemos ver fútbol en la TV pública
¿ Es gratis ?
1947 Estatización de todas las emisoras privadas de radio
“Hay un procedimiento mucho más eficaz que los hombres olvidan, que es el de tomara a la masa en grandes sectores. Los políticos nunca habían utilizado la radio para su acción (…) La acción de presencia y la influencia del conductor es muy importante, pero la mayor parte de las masas, ya me había visto y yo, entonces les hablé por radio, que era como si se me siguiera viendo. De manera que yo les hablaba a todos. Cuando actuamos en un acto único, nos basta a hablar a todo el país, por radio, y no queda ningún argentino, sin conocer lo que terminamos de decir. Eso era antes imposible, hoy lo hacemos en un minuto. Antes se necesitaban seis, ocho meses, un año, por eso hoy no se puede admitir ni tolerar la conducción anarquizada de las partes, ya que es posible realizar la conducción centralizada mediante los nuevos métodos; así fue como nosotros derrotamos a nuestros adversarios, aferrados a las viejas normas de los comités y de la transmisión por intermediarios, que eran los caudillos políticos. Nosotros tomamos la radio y dijimos a todos: “Hay que hacer una cosa y la hicieron. Esa unidad de acción se obtuvo aprovechando un medio que ellos no supieron aprovechar en la misma forma que nosotros. La víspera de la elección del 24 de febrero, nosotros dimos por radio la orden a todos los peronistas y al día siguiente todos la conocían y la ejecutaban.”
Juan Perón. Conducción política. Buenos Aires, Secretaría Política de la Presidencia de la Nación, 1974, Pág. 230
Mujeres desnutridas en el Chaco
Cada tanto un recorrido por los discursos que fueron construyendo esta argentinidad que estamos transcurriendo para entender un poco mejor cuando nos preguntamos
¿ por qué los argentinos somos comos? Sólo basta con recurrir a los "archivos"
Publicado por Claudia V Venturelli en 2:07 1 comentario:
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Una mirada compleja y enriquecedora para repensar-nos. En un momento donde la confusión dentro del campo discursivo por las disputas por el ...

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 Resolución 
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