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Timestamp: 2019-08-25 15:39:34+00:00

Document:
Resolución Vinculante de DGT, V1014-16, 14-03-2016 | Iberley
Resolución Vinculante de Dirección General de Tributos, V1014-16 de 14 de Marzo de 2016
Núm. Resolución: V1014-16
LIVA, Ley 37/1992, artículos 94 y 95.
Deducibilidad de los gastos de combustible y alojamiento en el IVA e IRPF.
El consultante desarrolla la actividad económica de asesor jurídico y ha sido contratado por un periodo de cuatro meses por un Ayuntamiento de la provincia de La Coruña. Dado que reside en Madrid, se desplaza a La Coruña los domingos para desarrollar su actividad de lunes a viernes y regresar a Madrid los fines de semana. Para tales desplazamientos utiliza vehículos propiedad de sus familiares ya que no dispone de vehículo propio. Además ha alquilado un inmueble para alojarse durante su estancia en Galicia.
PRIMERO.- El derecho a deducir en el Impuesto sobre el Valor Añadido está regulado en el Capítulo I del Título VIII de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, de dicho Impuesto (BOE de 29 de diciembre).
El artículo 94 de la Ley 37/1992 en su apartado uno, número 1º, letra a), dispone en relación con las operaciones cuya realización origina el derecho a la deducción lo siguiente:
De este modo, las cuotas soportadas por la adquisición de bienes y servicios sólo podrán ser deducidas en la medida en que tales bienes y servicios se vayan a utilizar, previsiblemente, en el desarrollo de su actividad empresarial y se trate de operaciones sujetas y no exentas del Impuesto.
En relación con la cuestión expresamente planteada en el escrito de consulta, sobre la deducibilidad de cuotas soportadas por gastos de carburante y peaje, hay que señalar que el artículo 95 de la Ley 37/1992, establece lo siguiente:
A estos efectos, se considerarán automóviles de turismo, remolques, ciclomotores y motocicletas los definidos como tales en el anexo del Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo, por el que se aprueba el texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, así como los definidos como vehículos mixtos en dicho anexo y, en todo caso, los denominados vehículos todo terreno o tipo "jeep''.
4.º Rehabilitación, renovación y reparación de los mismos.".
De la normativa expuesta anteriormente se deriva que cuando el sujeto pasivo adquiere un bien o servicio que no afecta directa y exclusivamente a su actividad empresarial o profesional, las cuotas soportadas no podrán ser deducidas en ninguna medida ni cuantía, salvo que se trate de bienes de inversión, en cuyo supuesto la afectación parcial de tales bienes permitirá la deducción parcial de las cuotas soportadas conforme a las reglas establecidas en el citado artículo 95 de la Ley.
SEGUNDO.- En relación con la deducibilidad de las cuotas soportadas por la adquisición de bienes o servicios (combustible, revisiones, reparaciones, peajes, etc.) directamente relacionados con bienes de inversión (vehículos), el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en su sentencia de 8 de marzo de 2001, Laszlo Bakcsi, recaída en el Asunto C-415/98, ha declarado que la afectación de un bien de inversión determina la aplicación del sistema del Impuesto sobre el Valor Añadido al propio bien y no a los bienes y servicios utilizados para su explotación y su mantenimiento. El derecho a deducir el Impuesto sobre el Valor Añadido que grava dichos bienes y servicios constituye una cuestión aparte del ámbito de aplicación del artículo 17 de la Sexta Directiva. El citado derecho depende, en particular, de la relación entre dichos bienes y servicios y las operaciones gravadas del sujeto pasivo.
Por consiguiente, el ejercicio del derecho a la deducción de las cuotas soportadas por la adquisición de combustible o por las reparaciones o revisiones del vehículo debe desvincularse del aplicable a la propia adquisición del mismo.
En primer lugar, habrá que determinar si el vehículo cedido se considera afecto a la actividad desarrollada por el consultante. En este sentido, el artículo 22 del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (Real Decreto 439/2007), en desarrollo del artículo 29 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (BOE de 29 de noviembre) en adelante LIRPF-, establece las reglas para determinar los elementos patrimoniales afectos a una actividad económica desarrollada por el contribuyente.
De acuerdo con lo dispuesto en la citada normativa para que el vehículo turismo tenga la consideración de elemento patrimonial afecto será necesario que el mismo sea de titularidad del titular de la actividad, y sólo desde esta perspectiva podrían considerarse deducibles los costes y gastos ocasionados por su adquisición y utilización (reparaciones, carburante, etc.,).
Por tanto, al no poder considerar al vehículo cedido como afecto a la actividad profesional desarrollada, en principio, no podrían considerarse gastos deducibles los derivados de la utilización del mismo.
No obstante, al no poder considerar al vehículo como elemento afecto a la actividad económica, se debe analizar la deducibilidad en estimación directa de los gastos de mantenimiento y de consumo de combustible de un vehículo del que se tiene la cesión de uso, ya sea onerosa o gratuita.
Para ello, se deberá observar, de acuerdo con el artículo 28 de la LIRPF, lo establecido en el artículo 10 de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades, (BOE del 28 de noviembre) Âen lo sucesivo LIS- en cuanto a la determinación de la base imponible, y, en particular, su artículo 15.1.e).
Llevados los preceptos mencionados a la cuestión planteada, las cantidades correspondientes a la utilización del vehículo tendrán el carácter de deducibles cuando las mismas tengan una correlación con la obtención de los ingresos de la actividad profesional desarrollada, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 15.1.e), segundo párrafo, de la LIS, correlación que en este caso sólo puede existir si el vehículo se destina exclusivamente a la actividad.
Por último, la aplicación del criterio expuesto al arrendamiento de la vivienda situada en Galicia a que hace referencia el escrito de consulta, nos lleva a concluir que dicho gasto no será deducible del rendimiento de la actividad económica del consultante ya que en dicho inmueble no se va a desarrollar ninguna actividad económica, sino que simplemente va a servir de vivienda particular durante los días en que el consultante tenga que prestar los servicios correspondientes a su actividad de asesor jurídico cubriendo una necesidad personal.

References: Resolución 
 artículo 94
 artículo 95
 Real Decreto 
 artículo 95
 artículo 17
 artículo 22
 artículo 29
 artículo 28
 artículo 10
 artículo 15
 artículo 15