Source: http://descubriendolostesoros.blogspot.com/2011/12/
Timestamp: 2017-08-20 02:08:33+00:00

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Descubriendo los tesoros: diciembre 2011
Hoy, por primera vez en más de ocho años que llevo viviendo en España, ha entrado una niña a pedir para comer en el bar en el que estada tomándome algo. Curiosamente, ocurrió mientras leía en el periódico que es alarmante el aumento del índice de pobreza en el país, e informaba también sobre los casos de desmayo por hambre de niños en los colegios griegos.
La cosa se está poniendo complicada, y nadie parece darse cuenta de que lo que urge es mejorar es el nivel de actividad económica, no el equilibrio fiscal.
En Argentina desde que José Alfredo nos sumergió en el maravilloso mundo del liberalismo económico, bandera ideológica del capitalismo financiero, la pobreza se disparó hasta tocar el 55% en 2002, pero en Europa existía lo que se llamaba estado del bienestar que garantizaba un mínimo de dignidad a la sociedad (los subsidios a los vagos que pagan los giles, sabés de qué hablo no?), y es lo que lamentablemente se está rompiendo en mil pedazos en Europa, en algunos países más que en otros ciertamente. Ojalá pueda creer en que la sociedad europea despertará, dejará de oír los cantos de sirena de los medios de comunicación propiedad de esas empresas que entre otras cosas se dedican al negocio de la información, y reaccionará cuando aún quede tiempo.
Alguien me dijo -quizá a modo de chicana- que me caeré de traste al ver los chicos que piden en las calles porteñas. Y francamente no lo creo, y no porque no sepa lo que hay, sino porque mi comparación será contra 2003, y no contra la semana pasada. Sé que aún hay unos 8 millones de pobres, de los cuales 3 millones son pobres pese a tener trabajo, y de los otros 5 hay aún un núcleo duro de más de 1 millón de indigentes (pobres de toda pobreza). Y todo esto muy concentrado en Buenos Aires.
Esto lo sé, estoy muy al tanto, pero es que mi recuerdo es el de las calles de los cien barrios llenas de indigentes durmiendo en ellas, de miríadas de pibes recorriendo la ciudad en harapos pidiendo y "vendiendo" cosas (recuerdo que me había tomado la obligación de "comprar" siempre algo para mi hija a estos pibes). Mi recuerdo es el del país del 55% de pobres y de los 5 millones de indigentes.
De cualquier modo sé perfectamente que aún después de semejante recuperación económica y social están mal, en la foto sigue habiendo muchas imágenes inaceptables, básicamente porque el camino para la dignidad recién se está comenzando a andar, y esto incluso comparándolos con este incipiente empobrecimiento de Europa, pero es que en Europa se vendió la fantasía -que la sociedad compró, claro- del capitalismo humano, y está poniéndose en blanco sobre negro de una buena vez que esto sin un estado que lo garantice es una mentira.
Látigo, sudor y látigo. El sol despertó temprano y encontró al negro descalzo, desnudo el cuerpo llagado, sobre el campo. Látigo, sudor y látigo. El viento pasó gritando: - ¡Qué flor negra en cada mano! La sangre le dijo: ¡vamos! Él dijo a la sangre: ¡vamos! Partió en su sangre, descalzo. El cañaveral, temblando, le abrió paso.
Después, el cielo callado, y bajo el cielo, el esclavo tinto en la sangre del amo. Látigo, sudor y látigo, tinto en la sangre del amo; látigo, sudor y látigo; tinto en la sangre del amo, tinto en la sangre del amo.
Publicado por Rafa Cuadrado en 13:14 1 comentarios Enlaces a esta entrada
Hemos asistido en estos días a la publicación de diversas críticas al proyecto de ley que declara de interés público la producción de papel para periódicos por su eventual inconstitucionalidad frente al artículo 32 de la Constitución Nacional. Estudiantes, periodistas y colegas que tienen mi dirección de correo electrónico llenaron la casilla con preguntas al respecto. Intentaremos ver si se puede ayudar a aclarar las cosas.
En 1860, la Comisión Examinadora de la Constitución Federal que revisó el texto de lo que se insertaría, tras la Convención Constituyente, como artículo 32 de la Constitución, sostuvo que “entrando Buenos Aires en la Confederación, entraba con sus libertades conquistadas, y no siendo a las provincias dañoso en manera alguna que Buenos Aires tenga libertad de imprenta, esta restricción de legislar debe ser aceptada”. Así consta en el número 6 de El redactor, una publicación elaborada por la mencionada comisión. Esta norma fue propuesta por la Convención de la Provincia de Buenos Aires y, según los más destacados autores del constitucionalismo argentino –entre ellos Gregorio Badeni, quien recoge el antecedente en su libro Libertad de prensa–, su fuente fue la Enmienda I de la Constitución de Estados Unidos. En pocas palabras, se trataba de preservar que fueran las leyes y jueces de la provincia quienes regularan y juzgaran, tal como la propia comisión expuso, los abusos que se pudieran cometer por medio de la prensa escrita tanto como por la palabra “escrita o hablada”, como dijera Vélez Sarsfield.
No habremos de agotar la totalidad de las consideraciones que surgen del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, ya que el artículo 13.3 de la Convención Americana establece que “no se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones”. Vale mencionar que la referencia a los “particulares” parece haber sido obviada en varias publicaciones del fin de semana.
Tampoco agotaremos las circunstancias del debate que el 3 de mayo de 1948 tuvo lugar en la Cámara de los Comunes del Parlamento del Reino Unido, en el cual se consideró el efecto de la “escasez del papel para diarios” sobre la libertad de expresión en Inglaterra. El debate apuntó a poner en alerta a la Cámara y llegó a plantear poner la creación de plantas de producción de papel bajo la órbita del Plan Marshall, a propuesta del diputado Christopher York, de Ripon.
Antes bien, preferiremos concentrarnos en cómo funcionaron las cosas en el país cuya Constitución se acredita como fuente del artículo 32. ¿Qué pasó con la interpretación de dicha regla al interior del sistema que le sirvió de fuente? ¿Qué dice la jurisprudencia de los Estados Unidos respecto de lo regulable en ese contexto?
En 1945, la Corte de los Estados Unidos resolvió el caso “Associated Press vs. U.S.” en el que se dirimió la pertinencia de la ley antimonopolio (Ley Sherman) respecto de las prácticas y reglas aplicadas por esa agencia para discriminar en la entrega de información periodística a quienes no fueran socios de tal cooperativa –medios periodísticos todos ellos– y los efectos que provocaba ese condicionamiento sobre la competencia. El fallo es extenso y tiene varios votos concurrentes, pero vale la pena indicar algunos pasajes que aportan al debate al que asistimos en estos días sobre la regulación de la actividad económica de un proveedor de facilidades esenciales como el papel y la compatibilidad de tal regulación con los principios constitucionales.
El voto del juez Black constituyó la mayoría y sostuvo: “El hecho de que un editor maniobre con noticias mientras que otros lo hacen con comida no hace, como destacaremos, sostener que el editor tenga un particular santuario en el cual pueda con impunidad violar leyes que regulan sus prácticas de negocios”. Más adelante señala: “La Ley Sherman tiene la intención específica de prohibir a emprendimientos independientes transformarse en ‘asociados’ en un plan común para reducir la oportunidad de sus competidores de comprar o vender las cosas en las que el grupo compite”. Y en referencia directa a la Primera Enmienda, sostiene: “La Primera Enmienda, lejos de proveer un argumento contra la aplicación de la ‘Ley Sherman’, presenta aquí poderosas razones para lo contrario. La Enmienda se apoya en la asunción por la cual la más amplia diseminación posible de información de diversas y antagonistas fuentes es esencial para el bienestar del público, así como la libertad de prensa es una condición para la sociedad libre (...) La libertad de publicar está garantizada por la Constitución, la libertad de acordar para dejar a otros fuera de las publicaciones no lo está”.
En 1969, en el caso “Citizen Publ. vs U.S.”, la Corte declaró violatorio de la Ley Sherman, modificada por la Ley Clayton, al acuerdo de joint venture (ni siquiera conformaban una sociedad única, sino que suscribieron un convenio de operación conjunta) entre dos publicaciones periódicas de la ciudad de Tucson (Star y Citizen). Mediante el mismo se establecía que cada diario retendría el manejo de sus noticias, departamentos editoriales, marcas e identidades, pero se asociarían en determinadas operaciones comerciales. Esas operaciones eran a) la fijación de precios de tapa y de publicidad, lo que implicaba además el acuerdo de precios de suscripciones y sistemas de distribución, b) acuerdo para la distribución de utilidades, c) el control del mercado –ni las publicaciones, ni ninguno de sus accionistas o funcionarios podría dedicarse a cualquier otro negocio en el condado que fuera en contra de la operación conjunta–. En 1953, el acuerdo se extendió hasta 1990, pero el gobierno de los Estados Unidos llevó el caso a la Justicia por monopolización del mercado de las publicaciones. El voto de la mayoría de la Corte determinó que el caso expuesto restringía la competencia de modo tan “claro y no ambiguo” que justificaba un procedimiento sumario en el derecho antitrust. Aun contemplando como única causa opinable la situación de grave crisis económica de las empresas, la Corte dio la razón al gobierno. Dijo para ello que las restricciones referidas a la competencia no tenían ningún sustento a la luz del caso “Associated Press”, entendiendo que de ningún modo podría asumirse que la Primera Enmienda implicaba dejar al gobierno (no dice Estado sino gobierno) sin poder suficiente para proteger la libertad de expresión. La última frase incorpora un renglón categórico: “La venta del Star, para nosotros, parece muy adecuada”. Cualquier parecido con las desinversiones en la actividad de los medios locales queda librada a la opinión del lector.
Por supuesto que la industria de las publicaciones no iba a quedarse quieta. Con lobbying suficiente sobre el presidente Nixon –en campaña para su reelección–, y tras un rechazo inicial, consiguieron el dictado de la “Ley de preservación de los diarios”, en 1970, que admite –como excepción y en caso de graves dificultades económicas de las solicitantes, cercanas a la quiebra– la posibilidad de acuerdos autorizados caso por caso por el Departamento de Justicia siempre y cuando se realicen sin afectación de los componentes esenciales del negocio para no frustrar la posibilidad de competencia.
Lo expuesto permite concluir que una iniciativa destinada a promover el acceso en condiciones de equidad a un producto esencial como el papel no es uno de los supuestos vedados por el artículo 32 de la Constitución Nacional. Antes bien, si siguiéramos la doctrina más clásica sobre su incorporación a la Carta Magna, en 1860, quedaría claro que las reglas que tienden a garantizar una más plural libertad de imprenta serían plenamente compatibles.
Nos queda aún por mencionar que la ley argentina de defensa de la competencia no excluye a los medios de comunicación, sino que del resultado de su debate parlamentario surge su inclusión explícita. Pero si la discusión recae sobre la pertinencia constitucional de la iniciativa, no es el artículo 32 aquello que la doctrina y la jurisprudencia aplicables en el sistema jurídico de origen aconsejarían para impugnarla.
"Papel prensa: el artículo 32 y los contextos", de Damián Loreti. Leído en Página/12.
Muchas de tus máscaras han quedado por largo tiempo en las fotografías. Durarán más de lo que merecen. Pero ninguna ha sido en ningún momento la expresión exacta de tu yo.
Que esto te enseñe a buscar en los hombres la fisonomía interior, la fisonomía escondida. Alguna vez podrás decir: "aquí hubo un ángel y yo no lo sabia".
Publicado por Rafa Cuadrado en 12:36 0 comentarios Enlaces a esta entrada
Etiquetas: DDHH, Política
El pasado jueves 15 de diciembre fue un día intenso. Además del planteo más táctico que estratégico del líder de los camioneros, hubo una intensa actividad parlamentaria que, desde mi punto de vista, es mucho más trascendente con la mirada puesta en el futuro pese a tener menos visibilidad mediática que el planteo de Moyano.
Respecto de la amenaza del líder de la CGT de pararse en la vereda de enfrente, además de recordar que es una fotocopia del planteo que hiciera el miércoles 12 de diciembre de 2007 que nos inquiere acerca de cómo es la repetición de la historia, debemos decir que el futuro no es el pasado en falsa escuadra. Y si alguien necesita fantasmas, que los busque en Holywood porque, hasta ahora, lo único que se ve es la lucha por el poder, básicamente por las posiciones que en dicho poder ocupa cada uno. No he visto que alguien plantee algo diferente del que en teoría se quiere parar enfrente, de modo que, como no se discuten principios (aunque todos sepamos que las diferencias existen, como las brujas), se discuten candidaturas, espacios de poder. Quizá Moyano salió con la ambulancia porque entiende que empezó la campaña electoral del 2015.
Me parece destacable que en el mismo día tanto oficialismo como oposición cometieron el mismo error y con la misma ceguera, en el tratamiento de dos leyes vitales. Me refiero a la conocida ley antiterrorista y la ley de papel prensa. En ambos casos se pensó en términos partidarios, en ambos casos se confunde estado y estrategia con gobierno –condición siempre precaria y transitoria- y momento político, y en ambos casos ni se analizó con tranquilidad ni se actuó con ecuanimidad en términos de un futuro que es inexorable, y que, como todos sabemos, siempre llega.
Porque así como el oficialismo usa como argumento para defender las debilidades de la ley antiterrorista que este gobierno no reprime la protesta social, minimizando de manera insensata el hecho de que los futuros gobiernos pueden criminalizar dicha protesta social dado que la ley no es lo suficientemente clara en esta cuestión, la oposición trata el proyecto de papel prensa como si el gobierno no fuera algo pasajero, olvidando con necedad que es el estado y no el gobierno quien debe garantizar que se puedan oír todas las voces mediante la provisión de papel para impresión de diarios a todos los medios de comunicación, y no sólo a los más grandes, quienes en todo caso tienen capacidad operativa por la dimensión de su estructura administrativa y poder económico como para importarlo si lo necesitan, incluso más barato.
Quizá la única conclusión de este día que sin dudas pasará a la historia, es que nos falta mucho para no sentir la angustia por la precariedad de nuestra realidad política, de nuestra estructura social y cultural, de nuestras posibilidades económicas. Y que en esa misma sociedad que por momentos muestra estados de confusión temporal, aún así se siguen percibiendo como fuertes los anticuerpos, porque la memoria nos mantiene en vilo y alertas, y nos sigue poniendo en blanco sobre negro, que todos somos prescindibles al mismo tiempo que fundamentales, desde la presidenta hasta cada uno de nosotros.
¿Era yo, la voz muerta, los dientes de ceniza, sin brazos, bajo tierra, roído por la calma, entre turbias corrientes, de silencio, de barro?
¿Era yo, por el aire, ya lejos de mis huesos, la frente despoblada, sin memoria, ni perros, sobre tierras ausentes, apartado del tiempo, de la luz, de la sombra; tranquilo, transparente?
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Publicado por Rafa Cuadrado en 18:12 0 comentarios Enlaces a esta entrada
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 artículo 13
 artículo 32
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