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Taller n 6: Análisis jurisprudencial.
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Ignacio Quintero Peña
1 1 Taller n 6: Análisis jurisprudencial. 1. Responsabilidad civil institucional: indemnización de daño. Fritz con Mutual de Seguridad (2010): Corte de Apelaciones de Concepción, sentencia recurso de apelación y casación en la forma, revocación en parte y rechazo, respectivamente, 18 de noviembre de 2010, rol n Responsabilidad civil institucional: relación de causalidad. Parra con Asociación Chilena de Seguridad (2009): 1 Juzgado Civil de Concepción, sentencia 30 de enero de 2009, rol n Se adjunta archivo en pdf Parra con Asociación Chilena de Seguridad (2010): Corte de Apelaciones de Concepción, sentencia recurso de apelación, confirma sentencia 1ª instancia, 10 de agosto de 2010, rol n Responsabilidad Civil institucional: responsabilidad extracontractual. Peña y Torres con Servicio de Salud Araucanía Sur (2006): 1 Juzgado Civil de Temuco, sentencia, 4 de marzo de 2006, rol n , Legal Publishing Chile Peña y Torres con Servicio de Salud Araucanía Sur (2008): Corte de Apelaciones de Temuco, sentencia en recurso de casación en la forma y apelación, rechazado y confirmado parcialmente, respectivamente, 17 de septiembre de 2008, rol n , Legal Publishing Chile Peña y Torres con Servicio de Salud Araucanía Sur (2010): Corte Suprema, sentencia en recurso de casación en la forma, rechazado, 17 de diciembre de 2010, rol n , Legal Publishing Chile Responsabilidad civil personal e institucional. Se adjunta archivo en pdf Cox con Mutual de Seguridad (2011): Corte de Apelaciones de Puerto Montt, sentencia, recursos de casación en la forma y apelación, rechazo y confirmación, respectivamente, 25 de enero de 2011, rol n Responsabilidad civil personal e institucional. Pastor con Goñi y Hospital Clínico de la Pontificia Universidad Católica (2009): Corte de Apelaciones de Santiago, sentencia recurso de apelación, 6 de agosto de 2009, Rol Nº Responsabilidad médica contractual y la responsabilidad por hecho ajeno: relación entre la responsabilidad del profesional médico y la del centro asistencial en el que se desempeña. De Widts con Hospital Clínico de la Pontificia Universidad Católica de Chile (1998): Corte Suprema, sentencia de recurso de casación en la forma y en el fondo, 29 de septiembre de En: Revista de Derecho y Jurisprudencia. XCV (3): , sept.- dic., 1998.
2 2 1. RESPONSABILIDAD CIVIL INSTITUCIONAL: INDEMNIZACIÓN DE DAÑO. Fritz con Mutual de Seguridad (2010): Corte de Apelaciones de Concepción, sentencia recurso de apelación y casación en la forma, revocación en parte y rechazo, respectivamente, 18 de noviembre de 2010, rol n Concepción, dieciocho de noviembre de dos mil diez. Visto: En lo concerniente a los recursos de casación en la forma de fojas 626 y Que a fs. 626 la parte demandada ha deducido recurso de casación en la forma en contra de la sentencia de 12 de septiembre de 2008, escrita a fs. 606, basándose en las siguientes causales: a) Artículo 768 N 4 del Código de Procedimiento Civil, por haber sido dada ultra petita, ya que pese a no haber sido demandados, el fallo dispone el pago de una indemnización con reajuste según IPC más intereses, causal que no puede ser acogida, pues, en razón de lo que se dirá en lo dispositivo, el supuesto vicio pasa a ser intrascendente, aparte que la demanda fue ampliada en tal sentido en el escrito de réplica, según se manifiesta en el razonamiento 15 de la sentencia de primer grado. b) Artículo 768 N 5 del Código de Procedimiento Civil en relación al artículo 170 N 4 del mismo texto. Dice que la testimonial de su parte no fue valorada en la forma dispuesta por la ley, no obstante la calidad profesional de sus testigos, y sí le otorgó valor a testigos de la actora, que ni siquiera fueron presenciales de los hechos, y corresponden a testimonios de oídas que han conocido los sucesos a través de la demandante. De haber valorado legalmente tales testimonios la conclusión debió ser diversa. Tampoco este vicio puede ser acogido, ya que, bien o mal, los asertos de estas personas fueron ponderados, aun cuando en un sentido diverso al del recurrente, y en todo caso, la supuesta irregularidad puede ser enmendada por la vía del recurso de apelación interpuesto. c) Artículo 768 N 5 en relación al 170 N 6, ambos del Código de Procedimiento Civil, dado que el fallo no se pronunció sobre el caso fortuito hecho valer, omitiendo decidir el asunto controvertido. Si bien inicialmente se dio esta realidad procesal, lo cierto es que la omisión fue obviada con la sentencia complementaria de fs. 667, ordenada por esta Corte y que desechó tal alegación. d) Artículo 768 N 7 del Código de Procedimiento Civil, al contener decisiones contradictorias, puesto que, pese a los reconocimiento realizados en los motivos 7, 8 y 13, de carencia de responsabilidad de la demandada en la afección médica de la demandante, enseguida la hace responsable de un daño moral originado en la falta de tratamiento o terapia psicológica, incurriendo con ello en una contradicción que hace configurar el vicio. Este vicio no puede ser acogido, pues, la contradicción que pudiere existir, se puede subsanar por la vía del recurso de apelación deducido. 2 Que también a fs. 670 la parte demandada ha deducido recurso de casación en la forma en contra de la sentencia complementaria de fs. 667 que no hizo lugar a la excepción de caso fortuito, fundándose en las causales y hechos detallados en las letras a), b) y d) de la primera reflexión, y que deben ser rechazadas por las mismas argumentaciones consignadas en esa motivación.
3 En cuanto a los recursos de apelación de fojas 626 y 670 Se introducen las siguientes modificaciones de texto a la sentencia de fs En el motivo 8 se prescinde del párrafo final, y en el penúltimo, se elimina todo el segmento iniciado con las expresiones sin embargo y termina con la demandante. En la reflexión 15, se excluyen las palabras en todo caso, y se borran los considerandos 11, 12, 14 y 16, como también los párrafos 2 y 3 de la sentencia de fojas 667. Se reproducen en lo demás los referidos fallos, teniéndose también presente: 3 Que los hechos establecidos en la sentencia apelada y que han adquirido el carácter de firmes, se señalan en la octava reflexión, y que, en síntesis, consisten en el accidente laboral sufrido por la demandante el 16 de julio de 2003 con la atención médica adecuada que recibió de parte de la demandada y el diagnóstico inicial de fractura colles de muñeca izquierda, reducción y yeso, radiografía del 1 de agosto, retiro de yeso el 20 de agosto, nuevas muestras radiográficas, descubriéndose signos de atrofia ósea con el aspecto de sudeck, tratamientos de bloqueos, kinésicos, reunión clínica de 10 septiembre, continuándose los tratamientos con kinesiólogos, medicamentos, ratificándose el 29 de septiembre de 2003 la existencia de una distrofia simpático refleja; hubo dos controles médicos en octubre, otros dos en noviembre, nueva reunión clínica el 26 de noviembre de 2003, decidiéndose infiltraciones que se hacen en diciembre de 2003, utilización de una férula en enero de 2004, interconsulta a Santiago y continuación de los tratamientos kenésicos y con fármacos durante 2004, hasta decidirse su alta médica en agosto de 2004 y envío a la Comisión de Evaluación de Incapacidad por accidente del trabajo. Agregaremos que esta comisión, por resolución de 21 de octubre de 2004, le fijó un 30% de pérdida de ganancia. Concluye esta reflexión que hubo un diagnóstico y tratamiento oportuno de la fractura y del síndrome de sudeck, sin que pueda imputarse culpa o descuido a la demandada en la atención bridada a la demandante, por su lesión y aparición posterior del síndrome indicado, llamado también distrofia simpática refleja. 4 Que con posterioridad a los hechos consignados, y en un nuevo ingreso hospitalario de la actora, se le diagnosticó un cuadro adaptativo ansioso depresivo, respecto del cual, no está acreditado que la demandada le haya proporcionado el tratamiento psicológico correspondiente, si es que alguno procedía. 5 Que para la procedencia de la indemnización solicitada, el daño sufrido por la víctima tiene que ser una consecuencia directa y necesaria del ilícito civil o conducta negligente del obligado a prestar la asistencia médica, en nuestro caso, la Mutual de Seguridad de Concepción, y no solo eso, debe determinarse si el perjuicio cuya reparación se pretende, proviene de una causa principal y única, o bien de otra u otras causas que coadyuvan en la producción del resultado dañino, y que se han presentado después de la principal, evento en el cual surge la interrogante de establecer si la demandada debe responder de estos otros daños posteriores y relacionados con aquellos. Este problema de la concausa, es el que ahora debemos dilucidar, ya que primero hubo una fractura con síndrome de sudeck tratados en forma adecuada por la Mutual, pero, con bastante posterioridad, y ante la imposibilidad de una curación completa de todas las secuelas invalidantes producidas, la actora habría presentado un cuadro adaptativo ansioso depresivo, que no habría sido tratado por la parte demandada. 6 Que el problema no ha merecido solución unánime en la doctrina ni en la jurisprudencia judicial, pero creemos que en el caso de ahora no pesa sobre la demandada el deber de indemnizar el pretendido daño moral, ya que éste no es la consecuencia de ningún actuar ilícito de la Mutual, y, muy por el contrario, el 3
4 organismo de salud actuó con diligencia en el cuidado de la fractura y síndrome de sudeck, y si después de un año de tratamientos aparece una secuela psicológica, no puede aspirarse a la indemnización de ese daño moral, relacionado con la lesión física que sí fue debidamente tratada desde el punto de vista médico. Sólo es indemnizable el daño directo, sea inmediato o mediato y se entiende por tal el que es una consecuencia cierta y necesaria del hecho ilícito. Para saber si un daño es directo o indirecto, y por lo mismo indemnizable o no, no debe atenderse a su mayor o menor proximidad con el hecho ilícito, sino únicamente a si entre este ilícito y el daño hay o no relación de causa a efecto, a si el daño es o no consecuencia lógica, cierta y necesaria. Claro está que mientras más alejado es el daño menos probabilidades tiene de ser directo. (Responsabilidad Extracontractual, A. Alesandri, N 149). No todas las condiciones necesarias para un resultado son equivalentes. Aquella que según el curso natural y ordinario de las cosas es idónea para producir el resultado, esta es la causa. Las demás condiciones que no producen normal y regularmente este efecto, son solamente condiciones o antecedentes o factores concurrentes (De la Responsabilidad Extracontractual, René Ramos pág. N 90) 7 Que, como corolario de los razonamientos precedentes, no puede acogerse el daño moral impetrado, maxime que lo normal y corriente es que una lesión, no obstante la pertinencia y bondades del tratamiento a que ha sido sometida, origine una aflicción, que por cierto va a ser mayor si a través del tiempo, la enfermedad ha significado incapacidad parcial, como ocurre en la especie. Pero, si no ha existido una conducta ilícita, ninguna indemnización es procedente por ese daño. Agregamos respecto del síndrome de sudck, y reiterando conceptos vertidos, esta dolencia fue descubierta y tratada oportunamente, sin que se tuviera la más mínima sospecha de su aparición en el proceso de curación de la fractura, pero igual surgió, de modo que frente a esta realidad, tal afección viene a constituir un caso fortuito para la Mutual, que la exime de toda responsabilidad civil, máxime que la afectada igual fue sometida al tratamiento reparatorio correspondiente, sin resultados totalmente satisfactorios. Por estas consideraciones, disposiciones legales citadas y de conformidad además a lo prevenido en el artículo 145 del Código de Procedimiento Civil, se resuelve: a) Que SE RECHAZAN, sin costas, los recursos de casación en la forma deducidos a fs. 626 y 670 por la parte demandada, en contra de las sentencias de 12 de septiembre de 2008, escrita de fs. 606 a 620, y de 30 de septiembre de 2009, escrita a fs. 667, respectivamente. b) Que SE REVOCA en su parte apelada la sentencia de 12 de septiembre de 2008, con la complementaria de fs. 667, antes referidas, sin costas de los recursos, y en su lugar se declara que se rechaza la demanda indemnizatoria interpuesta en lo principal del escrito de fs. 1, sin costas, por estimar esta Corte que la actora tuvo motivos plausibles para litigar. Regístrese y devuélvase con su custodia. Redacción del Ministro señor Freddy Isidoro Vásquez Zavala. Rol N
5 5 2. RESPONSABILIDAD CIVIL INSTITUCIONAL: RELACIÓN DE CAUSALIDAD. Parra con Asociación Chilena de Seguridad (2010): Corte de Apelaciones de Concepción, sentencia recurso de apelación, confirma sentencia 1ª instancia, 10 de agosto de 2010, rol n Dos Mil Cuatrocientos Veintitrés Concepción, diez de agosto de dos mil diez Vistos: Se reproduce la sentencia en alzada con las siguientes modificaciones: Se eliminan los motivos 9 y 17 ; en el motivo 10, se elimina la frase por lo que a confesión de parte, relevo de prueba, reza el famoso adagio jurídico, ; en el motivo 11º se sustituye el término marras por autos ; en el motivo 16º se elimina su párrafo 3 ; en el motivo 18 se elimina la frase con que comienza y que dice establecida la falta de diligencia que se traduce en un cumplimiento imperfecto del contrato hospitalario ; en el motivo 19, segunda línea, se elimina la palabra que, en sus líneas 7 y 8 se elimina la frase no obstante el referido incumplimiento y en su último párrafo se reemplaza la expresión inoficioso por innecesario ; y en el considerando 22 se sustituye el término web por página web. Y se tiene en su lugar y, además, presente: I.- En cuanto a la tacha: 1º.- Que la parte demandante en la primera parte de su escrito de apelación de fojas 2346, indica que la sentencia rechazó la tacha que opuso en contra del testigo Rolando Reinbach, lo que le resulta agraviante por la razón que aduce; y termina expresando que: en consecuencia, la sentencia debió acoger la tacha deducida en contra del testigo referido. 2º.- Que en la relación de la causa y en la audiencia de rigor, al advertirse la posible existencia de una causal de inadmisibilidad de la apelación, en cuanto a la falta de peticiones concretas respecto de la tacha rechazada por el juez a quo, se invitó a los abogados de las partes a alegar sobre el punto aludido. 3º.- Que conforme a lo dispuesto en el artículo 189 del Código de Procedimiento Civil, el recurso de apelación debe cumplir, entre otras exigencias, la de contener las peticiones concretas que se formulan, esto es, la solicitud de revocación, modificación o enmienda de la resolución apelada o de alguna parte de ella y la petición de qué decisión se dicte en su reemplazo. En la situación en estudio, conforme lo dicho en el motivo 1 precedente, queda en evidencia que el apelante no cumplió con su obligación de formular peticiones concretas, lo que basta para declarar inadmisible el recurso de apelación interpuesto, sólo en lo que a la tacha antes referida respecta. II.- En cuanto al fondo: 4º.- Que atendido el mérito de los antecedentes del proceso, esta Corte concuerda con los fundamentos y conclusiones a que arribó la juez a quo en la sentencia apelada, especialmente con el análisis y valoración de todas las pruebas aportadas, efectuadas en los motivos 6 a 8, 10 a 16 y 18 a 22, en los que se precisa los fundamentos y razones por las cuales se rechazó la demanda, de fojas 1, de indemnización de perjuicios por la responsabilidad contractual alegada en contra de cada uno de los demandados. 5º.- Que, además, es necesario consignar, como se deja establecido en el motivo 18 y consta del certificado de defunción de fojas 2093, de Rodrigo Eduardo Parra Morales, ocurrido el 6 de octubre de 2006, que el menor falleció siendo su causa de muerte enfermedad de inserto contra huésped hepática. Transplante de médula ósea
6 alogénico. Rabdomiosarcoma alveolar por lo que no consta, entonces, que dicha muerte haya provenido del incumplimiento del contrato médico celebrado entre el padre del menor y el Hospital del Trabajador de Concepción, como bien se concluye en el motivo 19 del fallo en alzada. 6º.- Que, por otra parte, cabe establecido que, respecto de un eventual contrato con cada uno de los demandados, en el considerando 6 de la sentencia de primer grado quedaron consignados como hechos del pleito y en los que las partes están contestes, que el menor Rodrigo Parra ingresó enfermo al Hospital del Trabajador de Concepción el 26 de julio de 2005, llevado por sus padres, lugar donde permaneció trece días con los tratamientos y exámenes que en dicho motivo se indican y que sus padres, por propia iniciativa, pidieron su alta médica, decidiendo terminar el tratamiento y atención en este Hospital y trasladarlo, el día 8 de agosto de 2005, al Hospital Clínico de la Universidad Católica de Chile, en Santiago, lugar en donde continuó su tratamiento y se le practicó un trasplante de médula ósea, causa de su posterior muerte el 6 de octubre de º.- Que de los hechos relacionados en los motivos precedentes se evidencia que, en el caso de que trata, no se acreditó de manera fehaciente y objetiva la existencia de una relación de causalidad entre el supuesto o eventual incumplimiento contractual por parte del Hospital del Trabajador de Concepción alegado por el actor y el daño producido, esto es, la muerte del menor Rodrigo Parra Morales. Refuerza esta conclusión, la consideración de que aún en el evento de no haberse realizado un diagnóstico certero en el referido hospital, la causa de la muerte antes señalada -según consta del certificado de defunción antes aludido- fue por una complicación derivada del trasplante de médula ósea practicado al menor en Santiago, en el Hospital de la Universidad Católica de Chile y no por la enfermedad por la que originariamente fue internado en el Hospital del Trabajador de Concepción. Por otra parte, cabe considerar que el deceso del menor ocurrió después de transcurrido más de un año contado desde el 8 de agosto de 2005, fecha en que sus padres pidieron su alta del Hospital del Trabajador de Concepción. 8º.- Que, finalmente, en cuanto a la adhesión a la apelación, cabe señalar que no se acogerá tal recurso por cuanto no contiene petición concreta alguna relativa a la parte resolutiva del fallo en orden a enmendar alguna otra decisión del juez a quo, limitándose, como consta de su escrito de adhesión de fojas 2366, a formular planteamientos en relación con determinados considerandos de la sentencia, sin indicar la decisión que se pretende en su reemplazo. Por lo demás, sabido es que la institución en comento es una verdadera apelación adhesiva y, como tal, resulta improcedente apelar en contra de considerandos de la sentencia, puesto que lo que la ley determina al respecto es que debe recurrirse de lo resolutivo o decisorio del fallo. Por estas consideraciones, y en conformidad a lo dispuesto en los artículos 186, 189, 201, 216 y 217 del Código de Procedimiento Civil, se declara: I.- Que es inadmisible la apelación sobre la tacha opuesta por el actor contra el testigo Reinaldo Reinbach Hofmann. II.- Que se rechaza la adhesión a la apelación en la forma solicitada. III.- Que se confirma, sin costas, la sentencia de treinta de enero de dos mil nueve, escrita de fojas 2271 a Regístrese y devuélvase con sus agregados y custodia. Redacción del Ministro señor Juan Rubilar Rivera. Pronunciada por la Primera Sala de la Corte de Apelaciones de Concepción, integrada por los Ministros señores Claudio Gutiérrez Garrido, Juan Rubilar Rivera y Jaime Solís Pino. Rol N
7 7 3. RESPONSABILIDAD CIVIL INSTITUCIONAL: RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL. Peña y Torres con Servicio de Salud Araucanía Sur (2006): 1 Juzgado Civil de Temuco, sentencia, 4 de marzo de 2006, rol n , Legal Publishing Chile Temuco, cuatro de marzo de dos mil seis. Vistos: A fojas 8 se presenta don Leonardo Valderrama Pacheco, Abogado Habilitado, para el ejercicio de la profesión, patente al día de la Municipalidad de Padre Las Casas, inscripción número 597 del Colegio de Abogados de Temuco, domiciliado en calle Balmaceda 396, de la ciudad de Temuco, en representación de doña Nancy Oriana Peña Araneda, casada dueña de casa, y don Richard Sebastián Torres Astorga, casada, Agricultor, ambos domiciliados en Sector Dos, comuna de Saavedra, según Mandato Judicial que acompaña y expone; Que viene en Interponer demanda de Indemnización de Perjuicios por Responsabilidad Extra contractual en contra, del Hospital de Carahue Rut: , ubicado en calle Almagro Nº 602 de la ciudad de Carahue, cuyo representante legal es don David Esteban Vargas Castillo, Médico Cirujano, del mismo domicilio, y en contra del Hospital Regional de Temuco, ubicado en Manuel Montt Nº 115 de la ciudad de Temuco, cuyo representante legal es don Mauricio Osorio Ulloa, Médico Cirujano Infantil, del mismo domicilio y como solidariamente responsable en contra del Servicio de Salud Araucanía Sur, ubicado en Vicuña Mackenna Nº 597 de la ciudad de Temuco, cuyo representante legal es don Ricardo Celis Araya, Médico Ginecólogo, del mismo domicilio, fundando esta demanda según los fundamentos de Hecho y de Derecho que pasa a exponer: 1. El 25 de enero del dos mil, el hijo de mis representados el menor Ricardo Edgardo Torres Peña, de un año y dos meses de edad, cayó accidentalmente sobre un brasero, quemándose su mano derecha, por lo que los padres del menor lo trasladaron de inmediato a la Posta de la Sierra, donde fue atendido por el funcionario de turno don Florencio Painequeo, auxiliar paramédico, que al realizarle la curación aplico Furasin y Yonolet, que es una especie de gasa son sustancias que humedecen las quemaduras y posteriormente le dio un analgésico. Luego realizó la hoja de referencia para el Hospital de Carahue, registrada con el Nº 515, que indica: Quemadura 2º grado mano derecha, Análisis: Aparentemente mucho dolor, difícil hacer bien el limpiado en la parte afectada, Signos vitales no se apreciaron, indicaciones: Metamisol mientras se trate en el Hospital, fecha 25/01/ Al ingresar al Hospital de Carahue, con la hoja de referencia de la posta de la Sierra o interconsulta, el menor fue atendido por el doctor Marcelo Zarzar, quien estaba de turno en ese momento el cual lo derivo de inmediato a pediatría del mismo Hospital, donde quedaría internado. Para ser enviado a la mañana siguiente, al Hospital Regional de Temuco, La enfermera jefe de Servicio de Pediatría la Señora Patricia Arend Oyaneder, que fue quien recibió al menor, después de ser atendido por el doctor Zarzar, le indicó a su madre más tarde que realizara el trámite del Some y le dijo que tenía que regresar más tarde con útiles de aseo para el niño. La señora Patricia realizó la curación al menor, con ayuda de la enfermera Rosa Fierro Guerrero, curación realizada no fue en presencia de mis representados Ellos debieron concurrir a.su domicilio, a recoger los útiles necesarios para el menor. Al regresar al Hospital de Carahue el menos se había quedado dormido y le indicaron a su madre que debía volver más tarde, al regresar su madre a Hospital, el menor había despertado y lloraba desconsoladamente llamando a su madre, la enfermera de tumo doña Miriam Bárrales García, le indicó a la madre que lo tomara en brazos, que
8 tratara de tranquilizarlo y que lo hiciera dormir, luego le pasaron una mamadera para alimentarlo, el menor logró quedarse dormido y su madre quedó cuidando de él un momento. Luego se retiró para poder volver al día siguiente, con el objeto de vestir al menor y acompañarlo en la ambulancia, que los trasladaría al Hospital Regional de Temuco, pensando que el menor tendría una curación más adecuada y una opinión especializada de su infortunado accidente. 3. Regresando su madre al día siguiente, aproximadamente a las 6:40 am, ingreso al Servicio de Pediatría del Hospital de Carahue y doña Miriam Bárrales García, quien era la enfermera de turno, le dijo que el niño había dormido bien toda la noche, pero su representada al llegar y ver al menor, que ya se encontraba vestido, se percató que tenía su rostro amarillento; sus labios de color azul oscuro; y sus ojos cerrados; sin reacción alguna a los estímulos y caricias de su madre. Solicitando explicaciones su representada con relación al estado del menor. La señora Miriam enfermera de turno, se contradijo diciendo que el menor vomitó y tuvo diarrea toda la noche, señalando que su aspecto podía ser falta de alimentos, no dándose cuenta del estado grave de la salud del menor e insistiendo en que su madre se apresurara para alcanzar la ambulancia. En ese momento llegó la jefe de enfermería de pediatría la señora Patricia Aranda Oyaneder, a la cuál mi representada le insistió que le explicara el estado de salud del menor, señalando la misma respuesta, que podría ser falta de alimentos. Las respuestas que recibió su representada no eran las más adecuadas, para que ella se tranquilizara con respecto al estado de salud de su hijo, con rapidez ambos se retiraron del Hospital de Carahue y así se fueron en la ambulancia, con otros pacientes que fueron designados al Hospital Regional de Temuco. 4. Llegando al centro asistencial de destino, el auxiliar que manejó la ambulancia, don Juan Delfín de la Cruz Lavín Veja realizó el ingreso del menor al Hospital Regional de Temuco, el niño fue asistido por el médico doña Eloísa del Carmen López, Vidal médico cirujano Pediatría, quien le realizó la curación en el pabellón central, curación que debería haber sido con anestesia general, pero dada la extensión y el tipo de lesión ella no lo consideró necesario, no dándose cuenta de los síntomas que el menor presentaba en ese momento, razón que es injustificada teniendo años de experiencia y trayectoria, una vez finalizada la curación se le informó a su representada que respecto a la quemadura el menor se encontraba bien y que debería concurrir al centro asistencial dentro de dos días, para así poder ver la evolución de su quemadura, el alta debería realizarla el Hospital de Carahue, decisión con la que su representada quedó sorprendida, ya que el semblante del menor, cada vez empeoraba más, por lo que su madre solicitó remedios para la fiebre y diarrea del menor que cada vez era más abundante, pero no le fueron asignados, ya que esa función le correspondía que la realizara el Hospital de Carahue. 5. Una vez atendido el menor en el centro Hospitalario de Temuco, debieron esperar ambos en el centro asistencial, aproximadamente tres horas, para que fueran atendidos los demás pacientes que iban en la ambulancia designados a dicho Hospital, solo así podían regresar al Hospital de Carahue. Durante el viaje de regreso el menor empeoró, tenía más fiebre y la diarrea era incontrolable sobrepasando los pañales del niño. Al llegar al Hospital de Carahue, la enfermera jefe de pediatría doña Patricia Arend Oyaneder, persona a la que mi representada le solicitó asistencia, ya que el menor estaba sucio y su representada no contaba con ropa para poder cambiarlo, a lo que la Señora Patricia se negó. Su representada pensando en la incomodidad del menor, limpio al menor con lo que tenía a su alcance y lo abrigo con su chaqueta, también su representada solicita medicamentos para la fiebre y diarrea del menor, a lo que le Señora Patricia respondió que el Hospital no era una farmacia y que eso perfectamente lo podía comprar fuera del Hospital. 6. Mi representada, al no encontrar una respuesta favorable a sus demandas, se retiró con el menor del Hospital de Carahue ya que el alta le fue otorgada por el médico 8
9 General don Nelson Rudy Gómez Gaete, que en ese momento era el profesional encargado de otorgarla, ordenando el alta sin ni siquiera examinar al menor, solo valiéndose de la palabra de la enfermera jefe doña Patricia Arend Oyaneder situación que generó una negligencia por ambos, ya que acarreó un desenlace fatal. Mi representada al verse totalmente desesperada y no tener una opinión de las personas, que se supone que están para prestar un servicio a la sociedad, se retiró con el menor a su hogar preocupada y desesperada ya que el niño no presentaba estimulo alguno en su recuperación, esperanzada en la opinión que recibió pensaba en que si lo alimentaba, el menor se recuperaría. 7. Ya sin alternativa y al ver el precario estado de salud de menor, su representada, se dirigió nuevamente, al Hospital de Carahue; siendo atendida por el médico de turno don Claudio Andrés de la Hoz Norambuena, Médico General, quien le aplicó suero y oxígeno, preguntándole cual había sido el estado de salud del menor anteriormente, ella le narró todo lo que en realidad el niño había vivido ese día, el doctor llamó de inmediato a la Señora Patricia Arend Oyaneder, jefe de Pediatría, consultándole por el estado de salud del niño, a lo que ella contestó que el niño no había presentado ninguna complicación, lo cual su representada debatió, ya que fue una de las primeras personas que vio al menor en mal estado de salud y le indicó que era por falta de alimentación. El menor fue nuevamente enviado con urgencia al Hospital Regional de Temuco, en el cual permaneció internado por cinco días en la unidad de cuidados intensivos de pediatría; días que estuvo en estado de coma, pues al quinto día de ingresado a dicho lugar el menor falleció. 8. Como se puede entender, mi representada recurrió a los servicios que están destinados para brindar ayuda a la comunidad y a toda persona que lo necesite, sin embargo, es necesario tener presente que la ayuda brindada al niño no fue la más adecuada, ya que existiendo síntomas anómalos en el menor, que a la vista de cualquier persona que sin tener un conocimiento mayor en la materia, se presentía que era gravé. El diagnostico que obtuvieron de la muerte del menor, fue un Shock Séptico, que se pudo haber evitado, si las curaciones que se realizaron al menor hubiesen sido las más adecuadas y con más profesionalismo, se hubiese evitado aquel desenlace fatal y el dolor de sus padres. 9. Es necesario mencionar que existe un procedimiento criminal en contra de estas instituciones, ya individualizadas, el cual es llevado ante el Tribunal de Carahue, encontrándose actualmente vigente, sobre autos por el delito de Cuasidelito de Homicidio, Rol Nº , causa en la que consta un informe evacuado por el Departamento de Responsabilidad Médica, del Servicio Médico Legal de la ciudad de Santiago, dónde queda claramente demostrado en su conclusión que el Hospital de Temuco no cumplió con la lex artes médica, en donde correspondía dejar al menor hospitalizado por tres razones (patología grave, presencia de especialistas y ruralidad del paciente) también se faltó a la lex artes médica, durante el alta de Carahue, sin advertir señales de complicación en un paciente no evaluado médicamente, basada o no en opiniones erradas de otros profesionales de la salud, (enfermera de Carahue, doña Patricia Arend Oyaneder y el médico de Temuco doña Eloisa del Carmen López Vidal), que determinaron la perdida de oportunidad de manejo de una patología grave; no previniendo sus fatales consecuencias. Perjuicios: a) Daño Emergente: Teniendo claro que estos hechos incurren en los gastos que mi representada tuvo que realizar, comprendidos estos en movilización en las curaciones posteriores síntomas del niño, los funerales del menor, los tratamientos psicológicos de sus padres, gastos que hasta hoy en día se realizan, ya que para la familia el fallecimiento del menor, acarreo muchas consecuencias, todo lo cual se avalúa en la suma de $ (Cinco millones de pesos). 9
10 10 b) Lucro Cesante: Entendiendo que es lo que deja de percibir la familia sobre la base de su trabajo, pues la única fuente de ingreso en ese momento, era la del padre del menor, el cual tuvo que dejar su trabajo para poder preocuparse del menor durante todo el tiempo que padeció grave en el hospital, y ser la compañía absoluta de su esposa, luego que su hijo murió culpa de la negligencia manifiesta de los profesionales que atendieron al menor, lo cual transcurrió un tiempo aproximado a doce meses, dineros que se dejaron de percibir totalmente los que eran absolutamente necesarios para la familia, pues si sus representados hubiesen depositado estos dineros en el Banco, los dineros hubiesen ascendido a la suma de $ , (Diez millones de pesos), esto por concepto de intereses y reajustes. Estos dineros no se hubiesen dejado de percibir, si la atención de los profesionales a los cuáles sus representados recurrieron en ayuda, para que asistieran al menor, hubiese sido la adecuada. c) Daño Moral: Se debe considerar que el daño moral producido a los padres del menor es irreparable, además es necesario tener presente que se extinguió la vida de un niño de tan solo un año y dos meses de edad, un ser que recién comenzaba a vivir y que por negligencia, descuido, falta de profesionalismo, de ética y de valores, ese dolor no se podrá borrar jamás de la memoria de quienes lo aman, es inexplicable el dolor que ambos padres sienten por la pérdida de su hijo, ya que se encuentran sumidos en la depresión en el desconsuelo y desconformismo, que se presenta en ambos padres por la muerte del ser más importante de sus vidas, producido por las razones anteriormente mencionadas. Por todo ello, demanda que se indemnice a doña Nancy Oriana Peña Araneda y don Richard Sebastián Torres Astorga, para compensar el daño ocasionada a ambos, razón por la que vengo en solicitar la suma de $ (Trescientos millones de pesos). El derecho: Artículo 2314: El que ha cometido un delito o cuasidelito que ha inferido daño a otro, es obligado a la indemnización sin perjuicio de la pena, que le impone las leyes por el delito o el cuasidelito. Artículo 2317: Si un delito o cuasidelito ha sido cometido por dos o más personas, cada una de ellas será solidariamente responsable de todo perjuicio procedente del mismo delito o cuasidelito. Artículo 2320: Toda persona es responsable no tan solo de sus propias acciones, si no del hecho de aquellas que estuvieron a su cuidado. Artículo 2322: Los amos responderán de la conducta de sus criados o sirvientes, en el ejercicio de sus respectivas funciones; Y esto aunque el hecho de que se trate no se haya ejecutado a su vista Artículo 2329: Por regla general todo daño que pudieran imputarse a malicia o negligencia de otra persona, debe ser reparado por esta. Artículo 2330: La apreciación del daño está sujeta reducción si el que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente. Artículo 2333, Por regla, general, se concede acción popular en todos los casos de daño contingente, que por imprudente o negligencia de alguien amenace, a personas indeterminadas Artículo 2334, Las acciones populares a las que dan derecho los artículos precedentes parecieren fundadas, será el actor indemnizado de todas las costas y se le pagará lo que valga el tiempo y diligencia empleados en ella, sin perjuicio de lo indemnizado de todas las costas y se le pagara lo que valga el tiempo y diligencia empleados en ella, sin perjuicio de la remuneración especifica que conceda la ley en casos determinados. Doctrina y Jurisprudencia: En la responsabilidad extracontractual la ley no ha establecido solamente la obligación genérica de no causar daño a otro. Si se transgrede ésta, nace la necesidad de indemnizar, sin que haya habido entre el autor y la víctima, un vínculo de derecho específico cuyo incumplimiento de lugar a la reparación.
11 En materia de responsabilidad cuasi delictual, la cual no tiene grado, ni admite deferencias; hay culpa o no la hay, pues lo único que importa para los efectos del pleito, es el monto de los daños, y esto es lo que regula la indemnización, con estera prudencia de la culpa. (Revista de Derecho y Jurisprudencia, Tomo L. Sección Primera, Pág. 289). 1.2 Es de observar por último, en esta materia lo siguiente. La culpa generadora de un cuasidelito puede consistir no solo en la infracción de disposiciones no solo en la infracción de disposiciones legales o reglamentarias, sino también en aquellas faltas de diligencia o cuidado que consiste el artículo 44 del Código Civil. O sea en error de conducta que revela descuido, imprudencia, negligencia, etc. Solo que a diferencia de la contractual, la culpa Extracontractual no admite graduación, (Revista de Derecho y Jurisprudencia. Tomo LI. Sección Primera. Pág. 509). Todo daño debe ser indemnizado, sea que se haya producido por la acción u omisión de un tercero, sea que emane de un acto u omisión de las autoridades legislativas, políticas, administrativas judiciales. (Sección 106 del 13 de marzo de 1975, Pág. 20). Para que nazca el derecho a la reparación o la responsabilidad correlativa el ilícito no requiere, calificación especial alguna; Solo que cause daño. (En este sentido Domínguez Puig, María Gabriela. Las acciones civiles en el Proceso Penal Editorial Carlos E. Gibbs A., Santiago Chile, Pág. 13 y siguiente). 1.3 El daño moral consiste, en el pesar, dolor o molestia que sufre una persona en su sensibilidad física o en sus sentimientos, creencias, o afectos. (Revista de derecho y Jurisprudencia, Tomo LVI, Segunda parte, Sección Cuarta, Pág. 195). 1.4 Señalan los autores, que las conductas culposas de los facultativos pueden provenir de tres factores o condiciones como: La Imprudencia: los estudiosos del derecho han expresado que consiste en el afrontamiento de un riesgo, en una temeridad o ligereza, en la falta de previsión inexcusable, comportamiento que, por regla general si cometerán por vía de acción, esto es, con una actividad positiva de hombre. La Negligencia: Expresan los tratadistas que consiste en el incumplimiento de un deber en una falta de precaución, una omisión de la atención y de la diligencia debida, un desprecio del cuidado, una perezca volitiva, todas estas conductas que usualmente se cometerán por vía de omisión; es decir con una actividad pasiva del ser humano. La Impericia: Indica escasez de aquellos conocimientos que se suponen en un individuo que ha hecho estudios determinados. Puede indicar, también falta de práctica o de experiencia, a pesar de que pudiera tenerse los conocimientos necesarios. Se expresa en conductas activas o pasivas del ser humano. (La responsabilidad médica de carácter culposos en la Legislación y Jurisprudencia. Sr. Jaime A. Campos Quiroga. Artículo especial) Pide, en mérito de lo expuesto y en conformidad a lo dispuesto en los artículos 2314, 2317, 2320, 2322, 2329, 2330, 2333, 2334 del Código Civil y 254 y siguientes del Código de Procedimiento Civil. Tener por interpuesta Demanda de Indemnización de Perjuicios por Responsabilidad Extracontractual, en contra del Hospital de Carahue, cuyo representante legal, es don Esteban Vargas Castillo, Hospital regional de Temuco, cuyo representante legal es don Mauricio Osorio Ulloa, y como solidariamente responsable al Servicio de Salud Araucanía Sur, cuyo representante es don Ricardo Celis Araya, todos ya individualizados, acogerla en todas sus partes y en definitiva aclarar que se le adeuda la suma de $ , (Trescientos quince millones de pesos) o lo que el Tribunal determine en la sentencia en que se le condene, desde la fecha en que se desarrollaron los hechos mencionados en este escrito, hasta la fecha del pago efectivo, mediante liquidación que deberá ser practicada por el Señor Secretario del Tribunal o lo que US., se sirva fijar, más intereses y costas de la causa.
12 A fojas 15, Ricardo Celis Araya por Servicio de Salud de la Araucanía Sur, opone excepciones dilatorias; A fojas 17, la parte demandante contesta las excepciones; A fojas 25, se resolvió la excepción dilatoria; A fojas 28, don Oscar Exss Krugmann, abogado Procurador Fiscal de Temuco en representación del Servicio de Salud Araucanía Sur, contéstala demanda y expone que ésta está dirigida en contra del Hospital de Carahue, del Hospital Regional de Temuco y como solidariamente responsable en contra de servicio de Salud Araucanía Sur. Por regla general únicamente responde quien ha cometido el delito o cuasidelito, o del cometido por una persona de quien se es heredero, según lo dispone el artículo 2316 del Código Civil. Solo por excepción hay casos en que se remonde por el delito o cuasi delito ajeno, conforme se establece el artículo 2320 inciso primero, del Código Civil. Por cierto, desde ya debe descartarse que en la especie el demandado servicio de Salud Araucanía pudiera ser responsable por encontrarse en alguna de las dos hipótesis a que se refiere el citado artículo 2316 del Código Civil con todo, tratándose de responsabilidad indirecta, esto es, por el hecho ajeno, es requisito esencial de esta acción que el demandante la dirija en contra de quien él estima autor del daño, ya que de otro modo nunca podría establecer si éste actuó o no culposa o dolosamente. Los hechos expuestos evidencian la diligencia con que actuó el personal del Hospital de Carahue y del Hospital Regional de Temuco. No se advierte falla alguna que haya sido la causa de la muerte del menor. Por el contrario, es patente la preocupación y constante esmero de todos los funcionarios que intervinieron en la atención del referido menor. Lo anterior queda demostrado con el hecho de que después de haber sido dado de alta el día 26 de enero de 2000, a las 15,00 horas aproximadamente, es reingresado una hora y media después y trasladado de inmediato al Hospital Regional de Temuco donde fue internado hasta su fallecimiento. Incluso ni siquiera de los hechos que se afirman en la demanda de autos se puede colegir que entre estos y el lamentable fallecimiento del menor exista relación de causalidad. En suma es innegable que el menor fue atendido en forma oportuna y eficaz. Tan pronto como llegó al hospital de Carahue fue atendido, realizadas las atenciones necesarias, diagnosticado y hospitalizado hasta el día siguiente, en que se le derivó al Hospital de Temuco para que fuera atendido por un especialista en quemaduras de niños, siendo aquí atendido y tratado por la doctora Eloísa López Vidal, médico cirujano infantil. De vuelta al Hospital de Carahue, se le da el alta con indicación de que al día siguiente debía volver al Hospital Regional de Temuco para una nueva curación. Luego del alta, una hora y media después, es reingresado y derivado en forma inmediata al Hospital Regional de Temuco. Todo lo anterior demuestra que la muerte del menor no fue consecuencia de culpa ni dolo de funcionario alguno del Servicio de Salud Araucanía Sur, por lo que la demanda de autos no puede prosperar. Cabe señalar, por último, que, como consecuencia de la naturaleza de obligación de medio que tiene la que incumbe al médico, es el paciente quien, en todo caso, debe acreditar la culpa del profesional en el desarrollo del tratamiento o en la realización de una intervención quirúrgica. Esa culpa no puede, pues, presumirse. Por otra parte, pese a que son dos los demandantes, en la demanda no se indica el monto de la indemnización que cada uno reclama para si, sino que se solicita a título de indemnización de perjuicios la suma de $ sin señalar la forma en que se encuentra distribuida para cada uno dicha cantidad. Por otro lado la indemnización por daño moral no constituye una pena. La imposición de penas es propia de la responsabilidad penal, pero no de la civil. La sanción penal persigue el castigo del culpable mediante la aplicación de la pena, en tanto que la sanción civil tiene por objeto exclusivamente la indemnización de los daños. En cuanto al monto demandado, se debe señalar que es exorbitante la suma de dinero en que aprecia la indemnización, atendido los aspectos en que se aprecia consistir este daño, y los montos que han fijado los Tribunales Superiores de Justicia por este concepto. Dicho 12
13 13 monto cae de lleno en el área de lucro sin causa y no guarda relación alguna con la idea de compensar algún agravio en el plano extra patrimonial. Por último en la demanda se solicita que las sumas que se fijen por concepto de indemnización de perjuicios devenguen intereses. Dichos intereses son improcedentes, porque tratándose de una obligación líquida, como lo es precisamente indemnizar perjuicios, cuya existencia y monto se encuentran sub lite y viene a determinar sólo en la sentencia que se dicta en juicio, ella no devenga intereses mientras no se determine su monto por sentencia ejecutoriada o que causa ejecutoria, ya que solo en el momento en que esto ocurra y, además, se requiera legalmente su cumplimiento, el deudor puede quedar constituido en mora. Mientras la deuda sea líquida no puede haber mora, ya que no cabe sostener que el deudor haya retardado culpablemente el pago de la cantidad debida, que es lo que constituye la mora, si no sabe todavía el monto de lo que debe, ni tampoco si va a ser o no condenado al pago de la indemnización. Solicita en mérito de lo expuesto precedentemente y de lo dispuesto en el artículo 2314 y siguientes del Código Civil, tener por contestada la demanda y en definitiva desecharla en todas sus partes, con costas; en subsidio, para el caso en que se condene a su parte al pago de alguna suma de dinero por concepto de indemnización de perjuicios, solicita que ella sea sustancialmente inferior a la demandada en autos. A fojas 42, rola replica; A fojas 46 y 47, rola, duplica; A fojas 159, se recibió la causa a prueba; De fojas 68 a 151, la demandante acompañada documentos; A fojas 157, rola comparendo de conciliación; De fojas 16 a 168 la demandante acompaña documentos; A fojas 174, la demandante acompaña lista de testigos; A fojas 176, la demandada Servicio de Salud de la Araucanía acompaña lista de testigos; A fojas 182, rola testimonial ofrecida por la demandante; A fojas 192, rola testimonial ofrecida por la demandada Fisco de Chile; A fojas 218 rola audiencia de designación de peritos; A fojas 231 rola testimonial de la demandada Fisco de Chile (ampliación de término probatorio), A fojas 238 y siguiente, rola absolución de posiciones pedida por la demandante; A fojas 274 vta. Se citó a las partes para oír sentencia. Considerando: I. En cuanto a las tachas formuladas por la demandada. Primero. Que a fojas 185 la parte demandada tachó a la testigo doña Vanesa Valeria Isla Lucas y a fojas 187 a la testigo doña Beatriz Espinoza Robles por la causal del artículo 358 Nº 6 del Código de Procedimiento Civil, esto es, carecer de imparcialidad necesaria para declarar en el juicio y se le privó de valor probatorio, por tener interés a lo menos indirecto por haber sido requerida por el abogado demandante para realizar una evaluación sicológica a una de las partes, en el caso de la primera y dado que realizó un informe social a petición del abogado demandante para quien trabaja y para quien realiza otros informes de la misma naturaleza en el caso de la segunda. Segundo. Que el actor solicitó el rechazo de la tacha formulada en contra de doña Beatriz Espinoza fundada en que la demandada no ha expuesto cual es el interés directo o indirecto que pueda tener la testigo toda vez que ella misma ha expresado que nunca se le ha pagado por el informe y que lo hizo sólo por caridad y razón de justicia; tampoco ha expresado que tenga una relación de dependencia o subordinación respecto de quien solicitó el informe: además no se puede poner en tela de juicio el profesionalismo y ética de un profesional solo por que presta asesoría externa para el abogado que lo solicitó; además no se ha probado la subordinación o dependencia, el interés o la falta de imparcialidad a que se refiere la tacha.
14 14 Tercero. Que respecto de la Sra. Isla el actor evacuando el traslado, solicitó su rechazo, con costas, dándole pleno valor probatorio dado que el interés directo o indirecto debe ser pecuniario y la testigo expresó que la atendió en forma gratuita y en cuanto a su declaración, corresponde su calificación al tribunal y no a las partes. Cuarto. Que la tacha formulada respecto de la Sra. Espinoza será acogida puesto que el actor y la testigo han reconocido que ella presta servicios en el estudio del Sr. Valderrama, donde realiza asesoría externa y se le paga por cada informe, lo que a juicio de esta sentenciadora le resta imparcialidad, aún cuando sostiene en este caso no recibirá remuneración. Quinto. Que la tacha formulada respecto de la Sra. Isla se rechazará, con costas, dado que no se divisa el interés de una profesional en los resultados del juicio, menos aún un interés de tipo pecuniario. II. En cuanto a las tachas formuladas por el actor. Sexto. Que el actor formuló tacha respecto de las testigo Andrea Cánovas Savignone, enfermera del Servicio de Salud, y de don Andrés de la Hoz, médico cirujano, funcionario de Hospital de Galvarino por la causal del artículo 358, Nº 5 y 6, esto es por ser trabajador o dependiente de quien exige su testimonio y carecer de la imparcialidad necesaria por tener un interés directo o indirecto; dado que su empleador, el Servicio de Salud, es demandada en estos autos. Porque además está directamente vinculado con uno de los dos demandados, el Hospital de Carahue, lo que consta de los procesaos administrativos y criminales acompañados en autos y su desempeño en aquel siendo llamado como testigo en el sumario administrativo. Que el actor formuló tacha respecto de la testigo doctora Eloísa López por las mismas causales anteriores además por la establecida en el artículo 358, Nº 7, por tener enemistad contra las personas por ser procesada en la causa criminal por el delito que se investiga de la muerte de Richard Torres. Séptimo. Que evacuando el traslado conferido demandado solicitó el rechazo de las tachas formuladas a los de primeros testigos por cuanto no se configura ninguna de las causales, que la relación con el Servicio de Salud no es a simple dependencia sino a través de un vínculo de derecho público sujetos además al Estatuto Administrativo por lo que goza de absoluta libertad respecto de su empleador y no puede estimarse que por este hecho carezca, de la imparcialidad; que tampoco se ha probado que tenga algún interés en el juicio. Respecto de la tacha formulada respecto de la Dr. Eloísa López solicitó su rechazo dado que la testigo es una profesional que trabaja para un ente público bajo un vínculo jurídico que le otorga estabilidad en el empleo; el hecho del procesamiento en su contra en el juicio criminal tampoco demuestra que tenga algún interés por ser causas absolutamente distintas, el auto de procesamiento es eminentemente transitorio y puede ser dejado sin efecto en cualquier momento. Octavo. Que se rechazará la tacha formulada respecto de los tres testigos mencionados fundada en el artículo 358, Nº 5 dado que efectivamente por ser funcionarios públicos, su designación atribuciones, deberes y hasta su permanencia en el cargo se sujetan en conformidad a la ley. Que respecto de la tacha formulada por la causal del artículo 358 Nº 6, se rechazará la tacha respecto de los testigos, el médico Andrés de la Hoz y la enfermera Andrea Cánovas Savignone, dado que el interés directo o indirecto que inhabilita al testigo ha de ser pecuniario, estimable en
15 15 dinero, cierto y material, lo que no ocurre en la especie, hecho que fluye de las propias declaraciones de los mismos. Noveno. Que se ha formulado tacha a la testigo Dra. López por la causal del artículo 358, Nº 7, fundada en el hecho de ser procesada en una causa criminal relativa a los mismos hechos sin que las circunstancias que rodean la situación y la propia actitud de la profesional permiten concluir la existencia de la enemistad en que funda la causal, razón por la cual se rechazará por ese concepto. Sin embargo y teniendo presente todo lo expuesto y específicamente el hecho que motivan esta causa, es dable concluir que la testigo carece de la imparcialidad necesaria, pera deponer por lo que acogerá la tacha por la causal del artículo 358, Nº 6. En cuanto a la objeción de documentos. Décimo. Que el actor objetó la copia del sumario administrativo acompañado por la demandada en relación con lo que pretende que se acredite, es decir impugnó los documentos con los cuales se pretende acreditar, a su juicio la exención de responsabilidad funcionaría. El representante del Servicio de salud de la Araucanía solicitó su rechazo por no fundarse en causa legal alguna; que la objeción se rechazará, con costas, dado que no se funda en causa legal y apunta al valor probatorio de los documento, labor que es privativa del sentenciador. En cuanto a la objeción de peritaje. Undécimo. Que a fojas 269 el actor objetó el informe del perito médico Claudio Matus Osses acompañado a fojas 256, a razón de que: este debía realizarse acerca de la causa de la muerte del menor Richard Torres y de la actuación profesión del Hospital de Carahue que lo asistió y, a su juicio, adolecen clara precisión técnica en relación con los objetivos solicitados denotando mucha ambigüedad en las conclusiones y no ilustra sobre lo que realmente ocurrió. Duodécimo. Que a fojas 265 contesta el traslado el representante del Servicio de Salud, solicitando su rechazó, con costas, dado que fue designado por el tribunal es un médico cirujano infantil por lo que posee los conocimientos especializados para pronunciarse sobre la materia del informe y no fue cuestionado por las partes, una vez hecha su designación por resolución de 17 de noviembre de Que a fojas 246 consta que el perito citó a las partes que concurrieran al reconocimiento que fue aceptado por resolución de 9 de diciembre siendo notificado el por cédula el día y hora del reconocimiento, concurriendo un apoderado del actor. La objeción no se funda en vicio alguno de que pudiera adolecer el peritaje. Decimotercero. Que de las actuaciones de fojas 196 y 196 vta. 218, 228, 245, 246 y 256 y 256 vta. consta que el peritaje se realizó conforme, a las normas establecidas en la ley, y correspondiendo sólo al tribunal la apreciación del mérito probatorio en conformidad a las normas de la sana crítica, se rechazará la objeción. En cuanto al fondo. Decimocuarto. Que don Leonardo Valderrama Pacheco, Abogado en representación de doña Nancy Oriana Peña Araneda, casada dueña de casa, y don Richard Sebastián Torres Astorga, casado, Agricultor, ambos domiciliados en Sector Dos, comuna de Saavedra interpone demanda de Indemnización de Perjuicios por Responsabilidad Extracontractual en contra del Hospital de Carahue, cuyo representante legal es don David Esteban Vargas Castillo, Médico Cirujano, del mismo domicilio, y en contra
16 16 del Hospital Regional de??muco ubicado en Manuel Montt Nº 115 de la ciudad de Temuco, cuyo representante legal es don Mauricio Osorio Ulloa, Médico Cirujano Infantil, del mismo domicilio y como solidariamente responsable en contra del Servicio de Salud Araucanía Sur, ubicado en Vicuña Mackenna Nº 597 de la ciudad de Temuco, cuyo representante legal es dan Ricardo Celis Araya, Médico Ginecólogo, del mismo domicilio Solicita que se acoja en todas sus partes y se declare que se adeuda la suma de $ , más intereses y costas desde la fecha en que se desarrollaron las hechos y hasta el pago efectivo. Decimoquinto. Que funda su demanda en que su representados son padres del menor Richard Edgardo Torre, Peña, quien falleciera el día 1 de febrero del mismo año a causa de un Shock Séptico, luego de haber sufrido una quemadura en la mano derecha al caer sobre un brasero y de haber sido atendido en forma negligente a su juicio, en los hospitales de Temuco y Carahue. Que en la réplica el apoderado de los actores precisó que ampliando y reforzando sus argumentos anteriores solicita tener presente que el hecho que provocó la muerte del menor se debe única y exclusivamente a una falta de servicio imputable al propio Estado. Decimosexto. Que, don Oscar Exss Krugmann, abogado, Procurador Fiscal de Temuco en representación del Servicio de Salud Araucanía Sur, contesta la demanda y expone que ésta está dirigida en contra del Hospital de Carahue, del Hospital Regional de Temuco y como solidariamente responsable en contra del Servicio de Salud Araucanía Sur. Que por regla general únicamente responde quien ha cometido el delito o cuasidelito, o del cometido por una persona de quien se es heredero, según lo dispone el artículo 2316 del Código Civil. Solo por excepción hay casos en que se responde por el delito o cuasi delito ajeno, conforme lo establece el artículo 2320 inciso primero, del Código Civil. Con todo, tratándose de responsabilidad indirecta, esto es, por el hecho ajeno, es requisito esencial de esta acción que el demandante la dirija en contra de quien él estima autor del daño, ya que de otro modo nunca podría establecer si éste actuó o no culposa o dolosamente debiendo para ello haberse emplazado. Que los hechos expuestos evidencian la diligencia con que actuó el personal del Hospital de Carahue y del Hospital Regional de Temuco y no se advierte falla alguna que haya sido la causa de la muerte del menor. Por el contrario, es patente la preocupación y constante esmero de todos los funcionarios que intervinieron en la atención del referido menor. Que es innegable que el menor fue atendido en forma oportuna y eficaz. Decimoséptimo. Que de los escritos de la demanda y contestación del Fisco de Chile, y del escrito de fojas 210 resulta que debe resolverse en primer lugar, acerca de la legitimación pasiva de los demandados. En efecto el actor dirige la demanda en contra del Hospital de Carahue, Hospital de Temuco y solidariamente contra el Servicio de Salud Araucanía Sur. En la contestación de fojas 28 realizado por el abogado procurador Fiscal, da cuenta que el Honorable Consejo de Defensa del Estado de conformidad a su Ley Orgánica acordó asumir la representación del demandado Servicio de Salud Araucanía Sur; sostiene al mismo tiempo que los referidos hospitales son servicios públicos y por lo tanto carecen de legitimación pasiva para ser objeto de una acción de esta naturaleza. Que en conformidad a las normar que rigen la administración del Estado, el Hospital de Carahue y el Hospital de Temuco, demandados en estos autos, no existen como persona jurídicas administrativas, dado que son órganos dependientes de Servicio de Salud Araucanía Sur; que de conformidad al D.L. Nº 2763 de 1979 que creó los servicios de Salud esos son los encargados de la ejecución de las acciones integradas de fomento protección y recuperación de la salud y rehabilitación de las personas enfermas, y
17 17 bajo cuya personalidad jurídica se amparan los hospitales y actúa por ellos, siendo el director del servicio el jefe superior y tiene su representación judicial, y extrajudicial. Que los hospitales están regulados en el D.S. Nº 42 de 1986 del MINSAL y son parte integrante como un órgano más del Servicio de Salud en cuya área jurisdiccional se encuentra demandado; y cada hospital tiene a su cargo un área geográfica determinada fijada por la Dirección del servicio del que dependa; el área del Servicio de Salud Araucanía Sur es la provincia de Cautín de acuerdo al D.L Decimoctavo. Que de lo precedentemente expuesto es posible concluir que habiendo sido demandado el Servicio de Salud Araucanía Sur, quien es defendido por el Consejo de Defensa del Estado, actúa en defensa de sus órganos como son el Hospital de Temuco y el Hospital de Carahue, no pudiendo éstos últimos actuar validamente en forma independiente, y debe entenderse que no pueden ser demandados por lo que la demanda y la sentencia debe dirigirse sólo respecto del Servicio de Salud Araucanía Sur. Decimonoveno. Que la demandada Servicio de Salud, representada por el abogado Procurador Fiscal, solicitó su rechazo por las siguientes razones: A. Que en la responsabilidad por el hecho ajeno es requisito esencial que el demandante dirija la acción en contra de quien se estima autor del daño ya que de otro modo nunca podría establecerse si actuó o no dolosa o culposamente. B. Que se requiere que exista un vínculo de dependencia entre dos personas que sea de derecho privado, que el subordinado haya cometido un hecho ilícito, que ambas personas sean capaces de delito o cuasidelito y que la víctima pruebe la responsabilidad del subordinado o dependiente; que en este caso falta el vínculo de derecho privado. C. Que ningún funcionario del Servicio de Salud Araucanía Sur incurrió en dolo o culpa que haya sido la causa de la muerte de Richard Torres Peña, según los hechos que relata en relación con la atención que se le brindó. Que al respecto se instruyó un sumario administrativo para determinar eventuales responsabilidades administrativas comprometidas en los hechos, referidos sin que se haya establecido alguna. D. Que en el campo de la actividad médica la obligación que contrae el médico en el ejercicio de su profesión es una obligación de medio y no de resultado, por lo que el fracaso no importa incumplimiento ni compromete su responsabilidad. Vigésimo. Que son hechos de la causa, por no haberlo controvertido las partes en sus escritos de discusión y acreditada además, con los certificados de nacimiento, defunción, agregados a fojas 1 y 2, el sumario administrativo instruido por el Servicio de Salud Araucanía Sur y acompañado y guardado en custodia, copia autorizadas de piezas del expediente criminal Nº , tramitado en el Juzgado del Crimen de Carahue en que fueron sometidos a proceso por el delito de Negligencia médica, con resultado de muerte del menor Richard Torres Peña, algunos funcionarios enfermera y médico del Hospital de Carahue y Temuco, acompañado en forma legal de fojas 64 a 151, detalladas a fojas 152, pericia médico legal del departamento de clínica forense de la Unidad de Responsabilidad Médica fojas 105 a 111, que tienen el mérito probatorio pleno que le asigna el artículo1700 del Código Civil, por ser instrumentos públicos, los siguientes: a. Que el lactante mayor Richard Torres Peña, falleció el día 1 de febrero de 2000 a las horas en el Hospital de Temuco de un cuadro compatible a un shock séptico. b. Que el menor fue atendido en los hospitales de Carahue y Temuco, donde fue derivado desde las Posta de la Sierra por una quemadura palmar a raíz de un accidente doméstico.
18 18 c. Que el accidente que dio origen a la quemadura ocurrió el 25 de enero aproximadamente a las siendo atendido de urgencia en el Hospital de Carahue a las horas diagnosticándosele quemaduras AB B más o menos 1.5% de superficie corporal, se le hace curación por enfermera a las 14 horas, se le deja hospitalizado para ser derivado en horas posteriores al Hospital de Temuco, para ser evaluado y atendido por especialistas. d. Que a las 13 horas a.m. tenía 37.5º de temperatura, vomitó se consignó positivo para deposiciones y orina, con rechazo parcial de alimentación, dejándose en ayunas desde ese momento para enviarlo al día siguiente a Temuco en esas condiciones. e. Que a las 8 horas ingresó al pabellón de quemados en Temuco y se consigna en esa como diagnóstico quemadura 2º grado superficial palmar.superficial profunda en evolución. Indicación: enviar viernes horas a policlínico Dra. López para curación sin anestesia. f. Que el menor regresa en ambulancia hacia Carahue permaneciendo en ayunas hasta ese momento, lo que motivó la reiterada solicitud de la madre de que se diera de alta a su hijo, para conseguir medicamentos. g. Que el menor es dado de alta por el Dr. Nelson Gómez sin examinarlo directamente y basado en la declaración de la enfermera Arend y en la hoja de interconsulta de Temuco. h. Ese mismo día 26 a las 15 horas es sacado de Hospital por su madre, en taxi a la farmacia, encontrándose este decaído y sugiriéndole quien la trasladó (auxiliar paramédico) retomar al hospital dadas las condiciones del niño. (fs. 107). i. Que ese mismo día ingresa nuevamente al hospital de Carahue (fs. 107), una hora y media más tarde, en estado grave derivado inmediatamente al hospital de Temuco ingresando a esa a las horas con diagnóstico: de Lactante mayor eutrófico shock séptico, observación bronconeumonía y quemadura de mano derecha. j. El menor es objeto de manejo médico intensivo no obstante el cual fallece el 1 de febrero de 2000, al 6º día de evolución desde el accidente. k. Que el informe de autopsia establece que la causa precisa y necesaria de la muerte fue debida a shock séptico, cuyo único foco conocido probable es la quemadura de la mano (informe histológico de fojas 101). l. Que la pericia médico legal realizada por el Servicio Médico Legal de la Unidad de Responsabilidad Médica concluyó que la atención brindada, en el Hospital de Temuco no cumplió con lo recomendado por la Lex Artis en donde correspondía hospitalizar por 3 razones: patología grave, presencia de especialistas y ruralidad del paciente; que también se faltó a la Lex Artis durante el alta desde Carahue, sin advertir signos de complicación en un paciente no avaluado médicamente, basado o en opiniones erradas de otros profesionales de la salud que determinaron la pérdida de oportunidad de manejo de una patología grave, no previniendo sus fatales consecuencias. m. Que en el sumario administrativo acompañado en cuaderno de documentos en su parte considerativa recomienda que el ejercicio profesional del equipo de salud se de en condiciones de eficiencia y confianza lo que no ocurre en el hospital de Carahue; que recomienda absolver de responsabilidad funcionaría, sin embargo recomienda normar el procedimiento del alta de los pacientes ya que no se cuenta con la confianza entre los distintos participantes del equipo de salud. Vigésimo primero. Que con la prueba documental rendida por la parte demandante, especialmente el expediente criminal rol criminal Rol Nº , del Juzgado del Crimen de Carahue en que fueron sometidas a proceso por el delito de Negligencia médica con resultado de muerte del menor Richard Torres Peña, algunos funcionarios enfermera y médico del Hospital de Carahue? Temuco, acompañado en forma legal de fojas 64 a 151, el sumario administrativo ordenado instruir por el Servicio de
19 19 Salud Araucanía Sur, la pericia médico legal Nº , realizada por el Servicio Médico Legal de la Unidad de responsabilidad Médica, acompañada en forma legal de fojas 106 a 111, con el mérito probatorio pleno que le asigna el artículo 1700 del Código Civil, así como la testimonial aportada por la misma parte. Consistente en las declaraciones de Juan Modesto Sánchez, Rosalía del Carmen Rivas Oñate, María Inés Pacheco Soto, que depusieron a fojas 182 y siguientes, que reúne las condiciones señaladas en el artículo 384, Nº 4 del Código Civil, se a acreditado en autos que la muerte del menor Richard Torres se debió a un shock séptico, producido por una quemadura de la mano derecha infectada y no manejada adecuadamente por funcionarios de los hospitales de Carahue y Temuco, sin el cuidado necesario que requería la potencial gravedad que representa la quemadura, una lesión grave y evolutiva con riesgo potencial, de mortalidad, agravada por la edad del menor, origen rural, el estado general del niño. Que este actuar negligente de dichos funcionarios impidió advertir, y por lo tanto revertir las señales de complicación que determinaron la perdida de oportunidad de manejo no previniendo sus fatales consecuencias. Vigésimo segundo. Que en relación con la responsabilidad indirecta del Estado sostenida por el actor en su demanda, es importante tener presente que en todos los casos en que la ley hace responsable a una persona por los hechos de otra, supone que existe entre ellos una dependencia muy estrecha y personal, como la que hay entre el padre y el hijo. Esa relación de dependencia no existe entre el Estado y sus agentes por la complejidad y amplitud de los servicios públicos, y porque el Estado, a regular la conducta de sus funcionarios, ha dictado las modalidades de cada uno de los servicios, normas, reglamentos y ordenanzas que rigen la dependencia de este con aquel, por lo que no corresponde acoger esa alegación. Que la responsabilidad del Estado hay que encontrarla en este caso en la concepción de falta de servicio consagrada en el artículo 44 de la Ley Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado, ley Nº y en el artículo 141 de la ley Nº Ha de entenderse por falta de servicio toda deficiencia o mal funcionamiento de un servicio público, y ocurrido esto, el órgano de la Administración se hace responsable de todo daño que se cause por tal motivo. Los hechos ocurridos entre el accidente doméstico que sufrió el lactante mayor Richard Torres el día 25 de enero de 2000 y su muerte el 1 de febrero del mismo año no puede quedar comprendido dentro de los límites del buen servicio que se espera del personal de los hospitales. Al contrario el análisis de las pruebas que se han allegado a los autos llegan a concluir que en el caso de que se trata hubo negligencia culpable por parte de funcionarios profesionales de los hospitales de Carahue y Temuco, falta que aparece constituida por no haber hospitalizado, al menor en el Hospital de Temuco para tratarse de una patología grave, existencia de especialistas y ruralidad del paciente y por otra parte haber dado de alta al menor en el Hospital de Carahue sin haber sido evaluado médicamente que impidió advertir señales de complicación, hechos que determinaron la pérdida de oportunidad de manejo de una patología grave, no previniendo sus fatales consecuencias. Siendo así, carece de importancia determinar la persona del o los funcionarios que actuaron en la forma que se ha descrito, porque la relación entre el órgano público, que debe resarcir, y las víctimas, tiene derecho a pedir indemnización nace como consecuencia de un obrar colectivo, de diversas personas, pero todas ellas funcionarios del servicio. Como ha señalado la doctrina, para que se configure la falta de servicio es irrelevante la participación del funcionario, y por eso suele llamársele anónima. En lo que dice relación con el resarcimiento mismo la relación de los demandantes con el Fisco es directa esto es, el patrimonio del órgano público queda comprometido cada vez que el Servicio no actué en la forma que la ley lo señala.
20 20 Vigésimo tercero. Que precisando lo anterior, se debe consignar que la persona que ha sufrido un daño por un hecho o acto de la administración, al demandar la indemnización debe acreditar que efectivamente ha sufrido un perjuicio cierto, real y efectivo, avaluable en dinero, provenir de una situación legítima. Vigésimo cuarto. Que el actor para acreditar los fundamentos de su acción aportó los siguientes medios de prueba: A. Prueba documental Sumario administrativo realizado por el Servicio de Salud Araucana guardado en custodia, copia autorizada del expediente criminal, Rol Nº 2650, causa instruida en Carahue por el delito de negligencia médica con resultado de muerte del menor Richard Torres Peña, acompañados ambos en forma legal y agregado a los autos (fs. 68 a fojas 151); informe sicológico evacuado por la sicóloga Vanesa Isla Lucas sobre la evaluación practicada a doña Nancy Oriana Peña Araneda, madre del menor y demandante en estos autos que en síntesis concluye que esta presenta una sintomatología de tipo depresiva intensa, la que tiene su origen en la reciente muerte de su hijo, y se ve incrementada por las múltiples implicancias y consecuencias que suceso ha tenido en la vida de la evaluada y familia; que lo anterior ha provocado un intenso malestar clínicamente significativo a nivel social, laboral y familiar en la Sra. Peña. Finalmente sugiere que se someta a terapia sicológica con la finalidad de disminuir su malestar emocional, expresar y reconocer emociones y asumir y elaborar la situación de duelo. B. Prueba confesional. Absolución de posiciones de don Mauricio Osorio Ulloa, en representación del Hospital de Temuco y don Esteban Vargas, en representación de Hospital de Carahue, la que se detalla de fojas 235 a 243. C. Prueba Testifical consistente en la declaración de don Juan Modesto Sánchez Colillán, Rosalía del Carmen Rivas Oñate, María Inés Pacheco Soto y Vanesa Valeria Isla Lucas, (fojas 182 a 190) quienes legalmente examinados, sin tacha (excepto doña Vanesa Isla quien fue tachada pero cuya tacha se desechó): dieron razón de sus dichos por lo que se le otorga el valor que le confiere el artículo 384, Nº 2 del Código de Procedimiento Civil, de los siguientes hechos; que el daño moral que sufrieron los actores es muy grande por la pérdida del único hijo que tenían, que estos daños son muy difíciles de evaluar, ni toda la plata del mundo compra la vida de un hijo, es una pérdida irreparable; que estos se encontraban desechos, el padre tuvo que dejar de trabajar. Respecto del daño moral los evalúa el primer testigo en $ , agregando que es difícil de evaluar por la pérdida de su único hijo y agrega que tuvieron muchos gastos desde el traslado del menor, los propios para visitar a su hijo al hospital, donde permanecían todo el día, abandonaron su trabajo porque no dejaron a nadie que los ayudara en el campo. El segundo testigo indica la suma de $ , y la tercera lo evalúa en $ aproximadamente. La cuarta testigo, sicóloga que realizó la evaluación a la actora, confirma lo expresado en su informe y agrega que se encuentra en un estado general de agotamiento físico y mental profundo que la llevan a sentirse desesperanzada frente al futuro. Que su situación conlleva otras implicancias derivadas a nivel familiar, dificultades en la relación de pareja, nivel laboral, incapacidad o inhabilidad para realizar un trabajo por la inestabilidad y malestar emocional con las consecuencias económicas que conlleva. Vigésimo quinto. Que con la prueba rendida y detallada en el considerando precedente, valorada en conformidad a la ley, la actora no acreditó, a juicio del tribunal, el daño emergente y lucro cesante demandados, razón por la cual procede rechazar la demanda por ese concepto. Sin embargo la muerte de Richard Torres Peña, de un año y dos meses de edad, hijo único entonces de los actores, ha tenido
Partes: Currihual Pesce, Sandra c/ Castillo Pinto, Jaime Negligencia Médica. Tribunal: Corte de Apelaciones de Antofagasta.
Voces: TRATAMIENTO MÉDICO - NEGLIGENCIA CULPABLE DE LOS PROFESIONALES - OBLIGACIONES DE RESULTADO - RECURSO DE CASACIÓN EN LA FORMA - RECURSO DE APELACIÓN - RECHAZO DEL RECURSO - RECURSO ACOGIDO Partes:
DERECHO CIVIL. Corte Suprema Mellao Calfuan, Ricardo Armando con Fisco
Revista de Derecho, Nº 26, 2011. pp. 245-258 DERECHO CIVIL Corte Suprema Mellao Calfuan, Ricardo Armando con Fisco 29 de septiembre de 2011 RECURSO PLANTEADO: Recurso de casación en el fondo. DOCTRINA:

References: Artículo 768
 Artículo 768
 artículo 170
 Artículo 768
 Artículo 768
 resolución 
 artículo 145
 artículo 189
 resolución 
 Artículo 2314
 Artículo 2317
 Artículo 2320
 Artículo 2322
 Artículo 2329
 Artículo 2330
 Artículo 2333
 Artículo 2334
 artículo 44
 artículo 2316
 artículo 2320
 artículo 2316
 artículo 2314
 artículo 358
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 artículo1700
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 artículo 384
 artículo 44
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