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Timestamp: 2018-02-19 19:42:12+00:00

Document:
Preservar el ambiente, preservar la integridad de la propia empresa
08 | Septiembre | 2014
Certificación de los productos gráficos según la Resolución 453/2010
No es a voluntad sino obligatorio, hay que certificar los productos gráficos enumerados en la Resolución SCI Nº 453, y no hacerlo podría llegar a traer consecuencias a toda la cadena de comercialización empezando por los propios clientes de las plantas gráficas.
Aunque está en plena vigencia desde hace considerable tiempo la Resolución 453/2010 de la Secretaría de Comercio Interior, todavía no ha sido “internalizada” por una buena parte de las empresas industriales. Y esta omisión podría llegar a traer consecuencias a las propias plantas gráficas que se extenderán hasta sus propios clientes. Porque esos controles abarcarían a toda la cadena que, al comercializar, utiliza productos gráficos. Y precisamente a través de esos usuarios pasaría la vía de los controles.
Esta Resolución 453 ¿a qué apunta? A los fabricantes, distribuidores e importadores de todos los productos gráficos, que esa regulación enlista, los cuales deben certificar – previo a su comercialización o ingreso al país – que dichos productos no superan los límites establecidos para la migración de plomo, cromo, mercurio, cadmio, arsénico, bario, selenio y antimonio, o sea los llamados metales pesados. Es, sin duda, una regulación de protección ambiental.
¿Cómo se hacen los controles? Revisando a los usuarios de esos productos gráficos. Que están prácticamente en todas las cadenas de comercialización. El único que queda excluido es el consumidor final. Tomemos algunos de los usuarios más destacados: grandes cadenas de supermercados y laboratorios de productos medicinales y cosmetológicos. ¿Qué pasa si en un control se detecta un lote de mercadería con envases, etiquetas o prospectos que están impresos sin certificar? Las infracciones a esta Resolución serán sancionadas de acuerdo a lo dispuesto por el Artículo 11 de la mencionada Resolución.
Por otro lado ¿se Imagina cómo se sentirá una planta gráfica, que pueda tener inconvenientes en la Certificación ISO 9001, que tan orgullosamente había logrado, por no cumplir con los requisitos legales existentes como establece la misma?
Normativas como la Resolución 453 son comunes en el mundo industrializado. En la Unión Europea, y aún en América del Norte, son reglamentaciones muy severas, de cumplimiento obligatorio.
¿Por qué es astuto certificar? Además de evitar sanciones, mirémoslo como un ingenioso recurso “marketinero”. Antes que un cliente lo requiera, el proveedor gráfico lo ofrece como un servicio más, un plus, que su empresa brinda,
¿Es engorroso certificar? No lo es, por cuanto hay entidades que se ocupan de la Certificación. Y las empresas de la industria gráfica corren con una ventaja comparativa. Cuentan con Certificación Gutenberg, *
Certificación Gutenberg ¿qué tiene de “típico” y apropiado para las empresas gráficas? Que conoce todo el proceso de la producción gráfica desde adentro. Los técnicos de Certificación Gutenberg hablan el mismo idioma de los productores gráficos para concretar el cumplimiento de la Resolución 453. Que no es de cumplimiento voluntario ¡a no perderlo de vista! Es obligatorio.
* Certificación Gutenberg
“Organismo de Certificación de producto acreditado por el OAA con acreditación Nº OCP Nº 30”
“Organismo de Certificación de producto reconocido por la Secretaria de Comercio Interior mediante la Disposición Nº 387/12”
Aunque está en plena vigencia desde hace considerable tiempo la Resolución 453/2010 de la Secretaría de Comercio Interior, todavía no ha sido debidamente “internalizada” por una buena parte de las empresas industriales. Y esta omisión podría llegar a traer consecuencias a las propias plantas gráficas que se extenderán hasta sus propios clientes. Porque esos controles abarcarian a toda la cadena que, al comercializar, utiliza productos gráficos. Y precisamente a través de esos usuarios pasaría la vía de los controles.
Esta Resolución 453 ¿a qué apunta? A los fabricantes, distribuidores e importadores de todos los productos gráficos, que esa regulación enlista, los cuales deben certificar – previo a su comercialización o ingreso al país – que dichos productos no superan los límites establecidos por su contenido de plomo, cromo, mercurio, cadmio, arsénico, bario, selenio y antimonio, o sea los llamados metales pesados. Es, sin duda, una regulación de protección ambiental.
¿Cómo se hacen los controles? Revisando a los usuarios de esos productos gráficos. Que están prácticamente en todas las cadenas de comercialización. El único que queda excluido es el consumidor final. Tomemos algunos de los usuarios más destacados: grandes cadenas de supermercados y laboratorios de productos medicinales y cosmetológicos. ¿Qué pasa si en un control se detecta un lote de mercadería con envases, etiquetas o prospectos que están impresos con contenidos de plomo mayores que los permitidos? Sanción para el cliente por no haber exigido la debida certificación a su proveedor gráfico, sanciones varias para el impresor que es quien está en el origen – al imprimir el producto gráfico - de la contravención a las regulaciones. Imaginemos cómo se sentirá una planta que, entre otras sanciones, se enfrenta a que la Certificación IRAM 9000, que tan orgullosamente había logrado, queda suspendida.
¿Es engorroso certificar? No lo es, por cuanto hay entidades que se ocupan de la tramitación. Y las empresas de la industria gráfica corren con una ventaja comparativa. Cuentan con Certificación Gutenberg, que está reconocida y habilitada oficialmente*.
* Por la acreditación del O. A. A. – Organismo Argentino de Acreditación – OCP Nº 30, es decir el organismo de certificación de productos.

References: Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Artículo 11
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución