Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20100708&secondRef=ITEM-011-03&language=ES&ring=B7-2010-0447
Timestamp: 2013-05-19 16:34:54+00:00

Document:
Debates - Jueves 8 de julio de 2010 - Corea del Norte
RC-B7-0416/2010B7-0416/2010B7-0445/2010B7-0446/2010B7-0447/2010B7-0448/2010B7-0449/2010B7-0450/2010Textos presentados :
11.3. Corea del NorteVídeo de las intervencionesPV
Presidenta. − El siguiente punto del orden del día es el debate sobre siete propuestas de resolución relativas a Corea del Norte(1). Bastiaan Belder, autor. − (NL) Señora Presidenta, la represión de toda posible crítica del orden establecido en Corea del Norte es tan estricta que no existe información de dominio público sobre ningún disidente o activista. Esta es la perspicaz conclusión de una carta abierta del 14 de junio que han enviado cinco organizaciones defensoras de los derechos humanos a los ministros de asuntos exteriores de la Unión Europea. También es una forma de medir la gravedad de la situación del famélico imperio de Kim Jong Il. No disponemos de nombres de disidentes ni activistas en el territorio de Corea del Norte. Se debería permitir que esa información llegara hasta nosotros. La situación allí ni siquiera se puede comparar con la de la antigua Unión Soviética o la Rumanía de Ceausescu.
La carta abierta del 14 de junio insta a los funcionarios del Gobierno europeo a hacer mucho más en respuesta a las incesantes violaciones de los derechos fundamentales de los ciudadanos de Corea del Norte, tanto dentro como fuera de las fronteras de su país. Puede que se encuentren varias recomendaciones concretas a este efecto en la resolución conjunta del Parlamento. ¡Bien hecho! Por ejemplo, recordémosle a China, a todos los niveles políticos europeos, sus responsabilidades en el marco del Tratado para con los refugiados de Corea del Norte.
También apoyo incondicionalmente el apartado 14 de la resolución. La Comisión está protegiendo los derechos de los ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea que trabajan en el complejo industrial Kaesong al incorporar una cláusula inequívoca sobre este punto en su Acuerdo de Libre Comercio con Corea del Sur.
Señora Presidenta, oficialmente Corea del Norte afirma que garantiza la libertad religiosa a su población de 24 millones de habitantes. En la práctica, sin embargo, cualquiera que reparta biblias o participe en reuniones de oración secretas puede ser enviado a un campo de trabajo o incluso puede ser ejecutado, según los testimonios de los refugiados. A principios de este mes supimos que Son Jong Nam fue torturado hasta la muerte en una cárcel de Corea del Norte por difundir el evangelio, la buena nueva, a sus compatriotas. ¿Qué prueba hay de su delito: 20 biblias y 10 cintas de cultos? Parece que ese es el tipo de cosas que las autoridades de Corea del Norte temen más profundamente. Gerald Häfner, autor. – (DE) Señora Presidenta, Señorías, es bueno que hayamos aprovechado hoy la oportunidad de debatir sobre la situación de Corea del Norte, un país que se ha aislado a sí mismo de una forma tan exhaustiva de la mirada del resto del mundo que sólo unos pocos saben qué es lo que pasa allí y la población del país básicamente no sabe lo que pasa en el resto del mundo.
Me gustaría centrarme en dos cosas. La primera es la situación de los derechos humanos en Corea del Norte, donde la gente desaparece de las calles y pasa el resto de sus vidas en campamentos; donde a veces incluso una segunda generación de personas pasa toda su vida metida en campamentos porque sus padres habían cometido delitos supuestamente; donde las personas eran ejecutadas en público y otras eran obligadas a observar estas ejecuciones, y mucho más todavía. Creemos que ya es hora de que la situación de los derechos humanos en Corea del Norte sea investigada por una comisión independiente, como hemos propuesto en este informe conjunto.
Hay un segundo punto que me gustaría mencionar. Es increíblemente difícil salir de ese país, escapar. Uno de los derechos humanos más fundamentales, que debería pasar inadvertido, debería ser la posibilidad de que la gente elija dónde vivir y circule libremente. Sin embargo, actualmente vivimos una situación en la que los que consiguen salir de Corea del Norte a menudo no son admitidos en otros países y muchos son enviados de vuelta.
Así pues, me gustaría, en particular, apelar con urgencia a las embajadas de la UE para que acojan a las personas que consigan huir de esas embajadas y las ayuden a llegar a países más seguros y a encontrar allí el apoyo suficiente para iniciar una nueva vida. Eso es importante cuando tenemos en cuenta la situación que están atravesando esas personas. Lo que está sucediendo actualmente en este sentido es espantoso. Miroslav Mikolášik, autor. − Señora Presidenta, la República Popular Democrática de Corea es de todo menos democrática, ya que tiene uno de los peores récords en violaciones de los derechos humanos del mundo. De hecho, mi reunión personal con representantes de la sociedad civil sobre la península de Corea ha proporcionado una dolorosa prueba adicional de las extremadamente preocupantes y graves violaciones de los derechos humanos en el país. Siento una profunda decepción al ver que la situación de los derechos humanos en la RPDC no ha mejorado, sino que más bien se ha deteriorado desde la última resolución del Parlamento Europeo. Más de 150 000 presos políticos siguen encarcelados en campos de concentración, expuestos a trabajos forzados, torturados y privados de comida deliberadamente. Asimismo, me escandaliza la práctica de la culpabilidad por asociación que da lugar al encarcelamiento de familias enteras, incluidos los hijos. Por tanto, la UE y sus Estados miembros deben unir sus esfuerzos y ejercer más presión diplomática y política sobre el Gobierno de la RPDC para que respete los derechos humanos de sus ciudadanos.
Permítanme terminar con una idea. Al mismo tiempo debemos evitar que las sanciones bilaterales y multilaterales tengan un efecto negativo sobre los empobrecidos ciudadanos de a pie de Corea del Norte que ya están sufriendo el hambre y la opresión sistemáticas.
(Aplausos) Janusz Wojciechowski, autor. – (PL) Señora Presidenta, resulta muy positivo que el Parlamento se esté interesando por la situación de Corea del Norte, porque es una causa de mucha preocupación para nuestras sociedades.
Hace poco hemos podido ver deportistas de Corea del Norte jugando en el campeonato mundial de la FIFA. Nos quedamos especialmente impresionados con su primer encuentro, en el que jugaron en igualdad de condiciones un partido muy reñido contra Brasil. En los partidos posteriores no les fue tan bien. ¿Por qué estoy hablando de este acontecimiento deportivo? Bien, hay informes que durante la anterior aparición de Corea del Norte en la final del mundial hace 40 años, cuando los jugadores del país lograron un gran éxito, su actuación no fue, sin embargo, satisfactoria para las autoridades del régimen coreano. Después, los jugadores se encontraron con la represión y fueron obligados a ir a campos de trabajos forzados. Llamo la atención sobre este asunto para que nosotros también estudiemos la situación ahora y tratemos de asegurar que algo así no vuelva a ocurrir. Necesitamos que las autoridades deportivas hagan un llamamiento y ejerzan presión sobre esto, porque ellos tienen posibilidades de ejercer presión sobre las autoridades coreanas para asegurar que no vuelva a ocurrir algo parecido esta vez. Nos preocupa mucho lo que vaya a pasarles después a estos deportistas. Jaromír Kohlíček, autor. – (CS) La República Popular Democrática de Corea ha sido presentada durante muchos años como el país con las peores violaciones de los derechos humanos. Sin duda hay que estar de acuerdo con la propuesta de resolución sobre los puntos que exigen poner fin a las ejecuciones públicas, la abolición de la pena de muerte, el fin de la tortura y la liberación de los presos políticos.
Por otro lado, el llamamiento a garantizar el acceso a la comida y la ayuda humanitaria para todos los ciudadanos que lo necesiten es, desde mi punto de vista, hipócrita. Es un hecho muy conocido que Corea del Norte tiene problemas a largo plazo para asegurar cantidades suficientes de productos alimenticios y, a menos que me equivoque, muchos países de África y Asia tienen los mismos problemas, pero el Parlamento Europeo no aprueba llamamientos similares para los gobiernos de esos países.
Esto no cambia el hecho de que haya escasez de alimentos y que esta escasez sea un problema enorme en términos objetivos, al causar desnutrición y problemas sanitarios relacionados entre los ciudadanos del país. La situación es indiscutiblemente grave y no estoy en absoluto seguro de que unos proyectos de medidas en una resolución vayan a traer avances importantes. Las críticas hechas por los autores, que las han utilizado en contra de China, es un ejemplo clásico de cómo escurrir el bulto hipócritamente y revela la política de doble rasero aplicada por los autores. Hay un llamamiento para que los países de la Unión Europea acepten refugiados de Corea del Norte, mientras al mismo tiempo la Unión Europea aplica acuerdos de readmisión en contra de todos sus vecinos meridionales. Si esto no es un ejemplo de doble rasero, entonces no sé cómo llamar a estas formulaciones hipócritas.
En toda la resolución no hay rastro de ningún intento de reducir la tensión y desmilitarizar la península de Corea, en concreto las medidas necesarias en la dirección correcta. Ningún miembro del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica puede votar a favor de una resolución formulada de esta manera. Kristian Vigenin, autor. − Señora Presidenta, antes que nada me gustaría destacar que hay un amplio acuerdo en este Parlamento sobre la situación de Corea del Norte. Ha sido muy sencillo alcanzar una resolución conjunta y, como pueden observar, no hay ninguna enmienda a esta resolución, así que estamos todos unidos a través de ella.
Por otro lado, me gustaría plantear la cuestión —que también se debatió en mi Grupo ayer— de que quizá utilizar los procedimientos de urgencia sobre dichos problemas no sea la mejor forma porque no ha pasado nada realmente urgente en Corea del Norte. Quizá nos merezcamos tener un poco más de tiempo para preparar una resolución más exhaustiva y debatir más sobre las posibles recomendaciones y soluciones más complejas que podríamos ofrecer.
No quiero repetir lo que ya se ha dicho en la resolución sobre las graves violaciones de los derechos humanos que tienen lugar allí. Quizá no haya otro país como ese en el mundo ahora mismo. Quisiera subrayar, sin embargo, que de todas esas violaciones, las ejecuciones públicas con niños presentes son seguramente las más repugnantes.
Afortunadamente, en nuestra resolución reconocemos que China tiene un papel que desempeñar. Los cambios producidos en China, también en el área de los derechos humanos, puede que no sean suficientes para nosotros pero sí son un buen ejemplo y quizá China pueda utilizar sus relaciones para fomentar algunos cambios en Corea del Norte. Este debería ser uno de los futuros temas de nuestros debates con China cuando tenga lugar nuestro diálogo bilateral.
Por último, permítanme decir que designar a un representante especial de la UE para Corea del Norte sería una medida muy positiva para poder fomentar un planteamiento más complejo sobre esta cuestión. Monica Luisa Macovei, en nombre del Grupo PPE. – Señora Presidenta, la trata de seres humanos en Corea del Norte sigue siendo un problema grave. Según se dice, el 80 % de los ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea que se encuentran en China terminan siendo víctimas de la trata. Las mujeres son especialmente vulnerables a la prostitución, la violación, los matrimonios concertados y los traficantes de esposas. Muchas víctimas de la trata no hablan chino y son retenidas como presos virtuales.
El estatus legal de los ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea y la política del Gobierno chino de detener a los refugiados y enviarlos de vuelta a Corea del Norte aumenta la vulnerabilidad de los refugiados a la trata con fines de trabajo forzado y explotación sexual. No tiene protección de las autoridades ni en China ni en Corea del Norte, y no hay gran reconocimiento de su grave situación por parte de la comunidad internacional. China debe cambiar su legislación para proteger a las víctimas de la trata en vez de enviarlas de vuelta a Corea del Norte. Por último, si la gente es asesinada, torturada y encarcelada ilegalmente, constituye una cuestión de urgencia cada día. David Martin, en nombre del Grupo S&D. – Señora Presidenta, constituye casi una posición común el hecho de que la situación de los derechos humanos en Corea del Norte es alarmante. Así pues, no me extenderé en lo que ya han dicho otros compañeros.
La pregunta que hay que plantearse realmente es ¿qué podemos hacer al respecto? Sólo porque Corea del Norte haya decidido ser la Greta Garbo de la comunidad internacional —«queremos estar solos»— no significa que tengamos que dejarles estar solos. Hay 24 millones de personas en Corea del Norte que necesitan nuestra ayuda. Manteniendo el espíritu de la resolución, quiero sugerir cuatro cosas que podríamos hacer.
En primer lugar, debemos seguir proporcionando ayuda humanitaria, pero debemos asegurarnos de que llegue a la gente y que de ninguna manera respalde el régimen. En segundo lugar, debemos seguir aumentando nuestra financiación de las ONG que intentan hacer llegar ayuda a Corea del Norte y en particular de aquellas ONG que tratan de hacer llegar información a Corea del Norte. Disponer de radio en un país en el que no hay información es realmente una herramienta vital. En tercer lugar, deberíamos pedirle a Catherine Ashton que designe un representante especial para que inicie un diálogo con China, Rusia y las Naciones Unidas para mantener la presión sobre Corea del Norte. Por último, deberíamos hacer todo lo posible por ayudar a los refugiados. Como han dicho otros colegas, la gente huye de Corea del Norte y no recibe la ayuda que se merece. Marek Henryk Migalski, en nombre del Grupo ECR. – (PL) Por desgracia, las cosas no son como las pintan el señor Vigenin y el señor Martin. Por desgracia, no es verdad que en esta Cámara estemos de acuerdo sobre esta cuestión, porque hace un momento escuchamos decir del lado comunista que ellos tienen algunas reservas con respecto a nuestra posición. Es una lástima, porque se supone que en esta cuestión deberíamos estar unidos.
Provengo de un país que estuvo regido por el comunismo. Cuando era joven, fui testigo de lo que es capaz de hacer el comunismo y recuerdo la esperanza con la que esperábamos la voz del mundo libre, de Occidente. A veces sobrestimamos su importancia, pero esperamos con gran alegría, con la esperanza de que alguien defendiera nuestros derechos, y creo que nosotros, como mundo libre, deberíamos asegurarnos de que esa voz sea escuchada hoy. Sólo por esto, tenemos que, como ha sido el señor Häfner, garantizar la existencia de unos medios de comunicación libres, así como un acceso, al menos, a esos medios de comunicación en Corea del Norte. Deberíamos esforzarnos por conseguir eso, trabajando por supuesto con los Estados Unidos, porque sólo cooperando de esta forma lograremos asegurar que los ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea tengan acceso a unos medios de comunicación libres. Es algo que deberíamos garantizar. Thomas Mann (PPE). – (DE) Señora Presidenta, los aficionados al fútbol estamos viviendo lo bueno del deporte: el espíritu de equipo, la alegría de la victoria y, como anoche, el respeto por el equipo contrario. Sin embargo, también se ha dado el caso de futbolistas que han sido responsabilizados individualmente de las derrotas.
Existe el rumor constante de que, tras su pronta salida de la Copa del Mundo, los jugadores nacionales de Corea del Norte tuvieron que realizar trabajos forzados —espero que se trata de información incorrecta—. Apelo al Gobierno de Corea del Norte para que aporte explicaciones acerca del paradero de los futbolistas. El hecho que nos preocupa de ellos es casi sorprendente dado que se trata de un país en el que el mando del Estado castiga las críticas, en el que diez mil personas son torturadas y maltratadas, y en el que infinidad de personas están desnutridas.
La UE debe continuar sin disminución el serio diálogo con el llamado «Amado Líder» de la República Popular de Corea. Es el momento de poner fin al trabajo forzado y la tortura, y abolir la sentencia de muerte y las ejecuciones públicas. Ni siquiera las posibles victorias en el fútbol pueden ocultar la realidad de la situación. Corea del Norte sigue teniendo carencias en todas las áreas: derechos humanos, posibilidades de supervivencia y respeto por el individuo. Charles Tannock (ECR). - Señora Presidenta, es tal el aislamiento de la RPDC, que sólo podemos tratar de adivinar las violaciones de los derechos humanos que realmente se están produciendo allí. A veces se filtran noticias a través de los tránsfugas y la realidad verdaderamente horrible. Campos de trabajos forzados, secuestros, detenciones arbitrarias y tortura parecen ser el sello del régimen tirano de Kim Jong-il. La pena de muerte se aplica con frecuencia sin mostrar ningún respeto por el Estado de Derecho.
Todos estamos extremadamente preocupados por la situación de Corea del Norte. No sólo por la situación interna, sino por todo el comportamiento belicoso e impulsivo, incluso paranoico, del país a nivel internacional. Lamentablemente Pyongyang tiene armas nucleares y está buscando la colaboración de otros regímenes nefarios del mundo, como Irán. Además el reciente hundimiento de un buque naval de la República de Corea fue sin duda un ataque deliberado de Corea del Norte.
A este respecto, la República Popular China tiene que asumir su responsabilidad como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ejerciendo presión sobre Corea del Norte. Pero creo que la mejora duradera de la situación de los derechos humanos en Corea del Norte sólo se producirá a través del cambio de régimen y la democratización, y con suerte a través de la reunificación final con Corea del Sur. Joanna Katarzyna Skrzydlewska (PPE). – (PL) Señora Presidenta, tengo un nombre difícil y estoy acostumbrada al hecho de que a la gente le cueste pronunciarlo.
La historia demuestra que en países dirigidos por un régimen totalitario las violaciones de los derechos humanos son cosa de todos los días, pero la situación de Corea del Norte es espantosa. El Gobierno de la República Popular Democrática de Corea niega la existencia del problema de las violaciones de los derechos humanos. Esto, sin embargo, no concuerda en absoluto con los informes de testigos presenciales de refugiados y tránsfugas. Hay campos de trabajo que son lugares de tortura, trabajo de esclavos y hambre para los miles de ciudadanos coreanos que se atreven a criticar el sistema totalitario o que son políticamente «peligrosos». En Corea, una persona es reducida a la categoría de objeto, sin voluntad propia o sin la posibilidad de expresarlo abiertamente. Tenemos constancia, por ejemplo, de informes de parejas casadas que fueron obligadas a divorciarse porque pertenecían a clases diferentes.
Así pues, hago un llamamiento a todos los países que tengan cualquier tipo de vínculo económico con Corea del Norte para que ejerzan presión sobre el gobierno de allí, demuestren que el mundo no permanece indiferente ante la situación de miles de coreanos y que esto no quedará como una cuestión sólo de Corea del Norte. Jacek Protasiewicz, (PPE). – (PL) Señora Presidenta, Corea del Norte y Cuba son los últimos restos que quedan del comunismo en el mundo. Por desgracia, es una pena que 20 años después de la caída de ese sistema penal en Europa, haya países en los que, en nombre de esa enferma ideología, la gente esté muriendo de hambre, esté siendo torturada, encarcelada o forzada a trabajar en campos de trabajo y campos de concentración.
El sueño de muchos ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea es simplemente huir de su propio país. Como ciudadanos del mundo libre, estamos obligados —sobre todo en relación con la República Popular China, porque estas relaciones están avanzando— a asegurar que esos refugiados no sean repatriados a las autoridades coreanas, porque para ellos eso significa una dura pena de cárcel o simplemente la muerte. Me concentro en este aspecto de nuestra resolución porque no creo en la efectividad de las apelaciones de nuestro Parlamento ni en las apelaciones de todo el mundo libre a poner fin a las violaciones de los derechos humanos en Corea del Norte. Así pues, ya que no podemos mejorar de forma eficaz la situación en la propia Corea, hagamos todo lo posible por que aquellos que han logrado escapar de esa prisión tengan la opción de una vida mejor —incluso en China que, desde luego, como Estado se aleja bastante de los estándares europeos de libertad, democracia y respeto de los derechos humanos—. No obstante, allí la vida es mejor que en Corea del Norte. Elena Băsescu (PPE). – (RO) La situación de los derechos humanos en Corea del Norte está siendo motivo especialmente grave de preocupación. El mando de este país prohíbe toda forma de oposición política, las elecciones democráticas, la prensa y la libertad religiosa.
No podemos quedarnos impasibles ante el sufrimiento de los habitantes de Corea del Norte, ya que no tienen acceso a alimentos básicos ni a ayuda humanitaria. Me preocupa especialmente la situación de las mujeres y los niños de Corea del Norte, ya que más de la tercera parte sufren desnutrición.
Según los informes, más de 150 000 ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea siguen retenidos en seis campos de trabajo. No se les concede ningún tipo de atención médica y reciben muy poca comida. De hecho, la reforma monetaria de noviembre de 2009 ha fracasado y ha hecho crecer el nivel de pobreza entre la población.
Creo que la Unión Europea debe dar su apoyo al establecimiento de una comisión de investigación de las Naciones Unidas que corrobore las violaciones de los derechos humanos en Corea del Norte. Lidia Joanna Geringer de Oedenberg (S&D). – (PL) Señora Presidenta, las Naciones Unidas y numerosas organizaciones no gubernamentales remiten continuamente información a la comunidad internacional sobre la represión impuesta a decenas de miles de habitantes de la República Popular Democrática de Corea. La tortura y las penas en los campos de trabajos forzados, a menudo con motivo de opiniones políticas, son hechos cotidianos allí. Una parte importante de la población está sufriendo desnutrición y una falta de atención médica adecuada, y el Gobierno de Corea del Norte rechaza toda forma de cooperación con los órganos de las Naciones Unidas, lo cual hace imposible que la población de Corea del Norte tenga acceso a ningún tipo de ayuda humanitaria internacional.
Creo que el Parlamento Europeo tiene la obligación moral de apelar a las autoridades de la República Popular Democrática de Corea para que pongan fin a estas prácticas lo antes posible. Además, en vista de la gran influencia de la República Popular China sobre la política de Pyongyang, la Comisión Europea debería presentar estas cuestiones como parte del diálogo de la Unión Europea con China. Para coordinar mejor nuestra acción sería buena idea designar a un representante especial de la Unión Europea para Corea del Norte. Jaroslav Paška (EFD). – (SK) La República Popular Democrática de Corea es quizá el último vestigio que queda vivo de la Segunda Guerra Mundial. Las diferencias ideológicas y los intereses de poder han dividido a la nación coreana en dos Estados, cuyos líderes siguen compitiendo por sus derechos y su visión filosófica del mundo.
El norte de la península coreana se ha convertido en un gueto enorme, con millones de coreanos encarcelados que, bajo la administración militarista de su régimen, sólo pueden soñar con una vida libre.
El mando de la República Popular Democrática de Corea, con el pretexto de que el país está en estado de guerra, sigue manteniendo a sus ciudadanos bajo este régimen militarista. ¿Cómo podemos ayudar a los coreanos que están en esta situación?
A través de un activo planteamiento conjunto de las grandes potencias. Fueron las grandes potencias las que dividieron a los coreanos y ellas deben ser, por tanto, quienes trabajen ahora juntas para ejercer una constante presión sobre el mando de la República Popular Democrática de Corea, incluso con la amenaza de un proceso penal por los crímenes contra la humanidad, a fin de liberar al pueblo de Corea del Norte. Cristian Dan Preda (PPE). – (RO) Se producen tantas violaciones de los derechos humanos en Corea del Norte que no podemos ni siquiera nombrarlas todas. La más grave de todas sea posiblemente el hambre de la población y la diferenciación que se hace en el reparto de alimentos entre aquellos que simpatizan con el régimen y el gobierno y aquellos que no.
Según Amnistía Internacional, el año pasado aproximadamente 9 millones de ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea, más de un tercio de la población, padecía hambre.
También me parece profundamente preocupante la situación relativa a las penas colectivas en las que a veces hasta tres generaciones de una misma familia son enviadas a sistemas de encarcelamiento dominados por la brutalidad, la tortura, el trabajo forzado y las ejecuciones públicas, como ha mencionado también el señor Tannock. La mayoría de las personas enviadas a esos campos nunca son liberadas. Si tienen hijos, estos pueden pasar toda su vida en cautividad.
Quisiera terminar diciendo que, aunque el Gobierno de la República Popular Democrática de Corea ha aceptado participar en el Examen Periódico Universal llevado a cabo por el Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, es terrible que hasta ahora no haya aceptado ninguna de las recomendaciones que se le han hecho como parte de este marco. Tadeusz Zwiefka (PPE). – (PL) Señora Presidenta, a esta lista de sucesos sumamente dramáticos sobre Corea del Norte tenemos que añadir un elemento más. Me refiero al chantaje nuclear que está usando Kim Jong-il y que, en cierto modo, ha paralizado el mundo. Aunque quizá de mala gana, Occidente bastante a menudo ha desviado su atención de los acontecimientos que tenían lugar en la península coreana. Por tanto, debemos hablar de forma específica sobre los crímenes que se están cometiendo y renovar nuestras peticiones. La comunidad internacional debe encontrar una forma de sanción que tenga el mínimo efecto sobre los propios ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea. No obstante, no debemos engañarnos: todas las sanciones que atacan al régimen dejan inevitablemente su marca en la sociedad.
Así pues, creo que actualmente la única medida eficaz puede que sea la cooperación con los vecinos más cercanos de Corea del Norte, especialmente en cuanto a la ayuda a los refugiados, porque hasta que no contemos con el conocimiento específico de la situación existente bajo el régimen comunista no podremos actuar de forma eficaz en el futuro en nombre de las personas que actualmente no tienen ninguna opción. Kristalina Georgieva, Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, quisiera felicitar al Parlamento por celebrar este debate. Si me lo permiten, me gustaría hacer un reconocimiento al joven que se sienta en el escaño nº 582, porque el futuro de Corea del Norte es importante para el futuro de nuestros hijos.
Es muy triste hacer constar que en los últimos siete años, desde la aprobación de la primera resolución en el contexto de las Naciones Unidas que condenaba la lamentable situación de los derechos humanos en Corea del Norte, se ha conseguido avanzar muy poco, si es que algo se ha avanzado. La Comisión comparte totalmente las preocupaciones sobre la necesidad de abordar la gravísima situación de los derechos humanos en el país, como se ha expresado en la propuesta de resolución que estamos debatiendo hoy.
La UE ha estado trabajando para lograr dicho avance en el contexto internacional desde 2003, cuando puso en marcha en la Convención de Ginebra sobre los derechos humanos la primera resolución que condenaba la situación que existía en la República Popular Democrática de Corea, que como muchos han mencionado ya no es muy democrática. Asimismo, la UE sigue planteando la cuestión de los derechos humanos en nuestro diálogo político bilateral con Corea del Norte. También lo estamos planteando, como han comentado varios diputados, en nuestras conversaciones con China, en especial el tema del retorno forzado de ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea que han entrado en China de forma ilegal. Seguiremos haciéndolo. Estas personas no pueden ser simplemente consideradas como «emigrantes económicos».
Muchos de los elementos incorporados a la propuesta de resolución ya forman parte de la política en materia de derechos humanos actual de la UE con respecto a Corea del Norte. Agradecemos mucho la convergencia de opiniones de los Estados miembros y de los diputados al Parlamento y a la Comisión. Estamos totalmente de acuerdo en lo que hay que hacer, incluido el punto que han planteado varios diputados de que hemos de mantener los programas existentes para ayudar a las personas más vulnerables de Corea del Norte, quienes están pasando tremendos apuros. No deberíamos castigarles por los pecados que cometen sus dirigentes.
En general, estamos de acuerdo en la forma de abordarlo, pero hay tres puntos concretos en los que la Comisión tiene una visión un tanto diferente —y quisiera explicar cuáles son y por qué diferimos de ustedes—.
El primer punto es la propuesta de incluir en el Acuerdo de libre comercio UE - República de Corea una cláusula para supervisar a los ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea que trabajan en el complejo industrial Kaesong. El texto negociado para este acuerdo de libre comercio da la posibilidad de designar zonas de transformación exteriores. Ambas partes reconocen que dichas zonas podrían fomentar el objetivo de la paz en la península pero, antes de que una zona pueda ser reconocida como tal bajo el acuerdo de libre comercio, tiene que ser propuesto por una de las partes y estudiado por un comité especial de representantes de ambas partes. En las circunstancias políticas actuales, es poco probable que dicha propuesta se haga a corto plazo, una vez que haya entrado en vigor el acuerdo de libre comercio. No obstante, les aseguro que la Comisión buscará las oportunidades suficientes para ocuparse de este asunto más adelante.
La segunda propuesta incluida en la propuesta de resolución tiene que ver con la posible designación de un enviado especial de la UE a Corea del Norte, y una serie de diputados han apoyado hoy esta propuesta. La UE está comprometida a redoblar su contribución a la coordinación internacional y la Alta Representante y Vicepresidenta está muy interesada en luchar por ello. Ella, no obstante, ahora está considerando todas las opciones para hacerlo en el contexto de dos cosas. Una es la revisión del mandato de todos los representantes especiales de la UE, y la otra es el establecimiento del Servicio Europeo de Acción Exterior. Sería en este contexto en el que la Alta Representante y Vicepresidenta trataría de aumentar la participación de la UE en la coordinación internacional.
El tercer punto es una propuesta para insistir en el establecimiento de una Comisión de investigación de las Naciones Unidas. La Comisión Europea valora mucho el fundamento de esta proposición en la propuesta de resolución. Al mismo tiempo, creemos que sería prudente a estas alturas centrar todos los esfuerzos en apoyar el mandato del recién nombrado Relator especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos en Corea del Norte, el señor Marzuki Darusman, que ha sido autorizado por el Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas a seguir la cuestión de los derechos humanos en Corea del Norte. Teniendo esto en cuenta, debemos asegurar que tenga todo el apoyo para hacer su trabajo. Desde la posición de la Comisión, creemos que esta es la mejor opción que tenemos actualmente.
(Aplausos) Presidenta. − Se cierra el debate.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento) George Sabin Cutaş (S&D), por escrito. – (RO) La situación relativa a los derechos humanos y la ayuda humanitaria en Corea del Norte sigue siendo un tema delicado que preocupa a la Unión Europea como actor internacional que fomenta el respeto de los derechos humanos a nivel global. Por otro lado, en las Naciones Unidas, la resolución del 25 de marzo de 2010 expresaba preocupación ante la grave violación de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales en la República Popular Democrática de Corea. Es lamentable que el Gobierno de la República Popular Democrática de Corea haya tomado la decisión de no cooperar con las Naciones Unidas a través de los mecanismos de promoción de los derechos humanos, incluido el mandato del Relator especial sobre la situación de los derechos humanos en Corea del Norte.
Es obligación de la UE instar a Corea del Norte a que respete los derechos humanos. La UE también ha de actuar de forma independiente para ayudar a la población de ese país, siguiendo con los programas de ayuda humanitaria, manteniendo los canales de comunicación dentro de Corea del Norte y garantizando el asilo a los refugiados de Corea del Norte que llegan a Estados miembros.
El nombramiento de un representante especial de la Unión Europea para Corea del Norte nos permitiría supervisar la situación de los derechos humanos más de cerca en ese país y asegurar una mejor coordinación de las respuestas de los Estados miembros a este problema. (1) Véase el Acta.

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