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Timestamp: 2019-01-16 23:21:45+00:00

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Resolución por la educación y lavandina oficialista: el caso Tandil – Miradas del Centro
En el marco del plan de lucha de las y los docentes bonaerenses y universitarios, una de las acciones fue presentar proyectos de resolución para que los concejos deliberantes se pronuncien respecto de la situación dramática de la educación pública. Se hizo en Olavarría, como también en Tandil y Azul. Sin embargo, en estos últimos casos, los bloques de Cambiemos presentaron dictámenes de su autoría, con una marcada quita de responsabilidades a las gestiones provincial y nacional del panorama actual. ¿Miedo a represalias, al punto de la traición de la propia historia? Un dossier, especial en esta edición 2018 del Día del Maestro… y la Maestra.
El diagnóstico de la Educación Pública no se encuentra de lo más alentador en el país, menos aún en la provincia de Buenos Aires, y la región centro no es ajena. Para su defensa, suman más de mil las vecinas y vecinos que se convocan en las localidades de Azul, Olavarría y Tandil. Sociedades conscientes de los desfinanciamientos en infraestructura, mantenimiento, salarios, entre otros. Problemas de gravedad que no parecen avistar las y los ediles oficialistas, convidados de la alianza Cambiemos. Por ello, la importancia del registro de quiénes son quienes apoyan los documentos preparados por las propias comunidades educativas, sobre una causa cara a la historia e identidad de las y los vecinos… Y quiénes no, con sus intentos de justificación. ¿Miedo a represalias desde La Plata, o simple vocación de defender a la coalición a la que pertenecen, a pesar del desguace?
FUDB TANDIL Y ADUNCE, UNIDOS EN EL PROYECTO Y EL DIAGNÓSTICO
Con una barra bastante completa ese jueves 23 de agosto, Estela Sinopoli, secretaria adjunta de Suteba Tandil, en representación del Frente de Unidad Docente Bonaerense y del Frente Universitario, hizo uso de la Banca 21, para plantear la situación que atraviesa la educación pública, en sus niveles nacional, provincial y local. Aún no se había derrumbado el cielorraso de madera que llevó a la clausura del Conservatorio, y hacía pocos días, en la peatonal de 9 de julio, se había realizado el primer festival ‘Argentina es educación pública’, título que remite a “la gran carta de presentación que tenemos a nivel internacional y en el mundo. Nuestra verdadera inserción en el mundo, cuando hablamos de nuestros investigadores y estudiantes, de que la educación pública en la Argentina es libre y gratuita, un derecho que no estamos acostumbrados a ver en el resto de los países”.
Acto seguido, Sinopoli hizo referencia a los fuertes recortes presupuestarios que empujan a la comunidad educativa a movilizarse en la calle. A nivel nacional, los 3.000 millones de pesos con loq que no contaron las universidades, por lo que están trabajando con el mismo presupuesto del 2017, sin tenerse en cuenta que se han quintuplicado, por ejemplo, gastos como el pago de los servicios (en luz, de pagar por año 1.200.000 se pasó a 5.200.000 pesos). Tres mil millones menos, no destinados a ciencia, técnica e investigación; recorte de becas estudiantiles, congelamiento de carreras académicas de docentes y cierre de programas de Extensión; freno a la construcción de edificios; junto a deudas del Estado Nacional a casas de altos estudios como la Unicen, en montos de las Planillas B (gasto de funcionamiento), que no permiten el cumplimiento de sus obligaciones.
El cuanto a lo salarial, de la mano con lo que sucede a nivel provincia, lucha que lleva adelante el Frente de Unidad Docente Bonaerense, “para darle más fuerza a nuestra pelea en la calle, de cara a la sociedad”. El recorte de 16.500 millones de pesos en provincia, llevó a reducir cargos, a no poder cubrir todos los que se necesitan en las escuelas, ni llevar adelante construcciones edilicias para cubrir la escolaridad de todos los alumnos (de acuerdo a la Ley Nacional y a la Ley Provincial de Obligatoriedad). También se denunció la reducción de horas implementada desde resoluciones y proyectos: de las escuelas técnicas y agrarias, que pone en riesgo la titulación de los alumnos que egresarán de esos establecimientos; las del soporte psico-socio-comunitario de los equipos de orientación escolar, que con el mismo recurso que se cuenta en Tandil, una cobertura del 50% de las instituciones educativas, se pretende la totalidad del distrito.
Sinopoli se refirió al aspecto edilicio de las escuelas públicas, y no pudo eludir las muertes de Sandra Calamano y Rubén González en Moreno, por una explosión de desidia y “abandono en infraestructura y mantenimiento de nuestros edificios”. Una tragedia que no fue aún mayor de casualidad: “Dada la crisis que atraviesan las familias de los pibes que van a nuestras aulas, desayunan en la escuela. Queda en nuestras manos esperarlos a la mañana con algo caliente para empezar nuestra jornada, porque con la panza vacía no se puede estudiar”. Explotó la instalación de gas de la escuela, que se venía denunciando y pidiendo presupuesto para mantención. “Cuando salimos a la calle a pelear, no lo hacemos sólo por salario. Tuvimos que tener dos compañeros muertos para que la sociedad en que cuando los frentes docentes salen a la calle, lo hacen porque estamos realmente en una crisis educativa”, lamentó la secretaria adjunta de Suteba Tandil.
Estela Sinopoli (Suteba)
Aún sin respuestas a esas demandas, Sinopoli advirtió que la gobernadora Vidal, en declaraciones mediáticas, dijo que la Provincia se ocupará de las instalaciones de luz y de gas, exclusivamente, mientras los municipios tendrán que hacerse cargo del resto. “Este Concejo Deliberante debe tomar nota de esto, y la sociedad en su conjunto”, subrayó, y recordó que en 1997, así como con la Carpa Blanca detuvieron la Ley Federal de Educación, también frenaron el intento de municipalización de la educación pública, como el que pretende Vidal. Al mismo tiempo, Sinopoli hizo hincapié en el fondo de financiamiento educativo recibido por los municipios. Como trabajadores de la educación y partícipes de ese fondo, las y los docentes le han pedido al Municipio de Tandil, “innumerables veces, que cumplan con el pedido de formar parte de una comisión, para definir y priorizar, en conjunto, dónde destinar ese dinero. Hasta ahora, no hemos conseguido una respuesta positiva de eso”, alertó.
En virtud de la importancia y urgencia de la problemática, el FUDB, en la voz de Sinopoli, solicitó se tratara el Proyecto de Resolución en defensa de la Educación Pública, en ese mismo momento, sobre tablas, luego de su lectura, a cargo de un estudiante del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Humanas de la Unicen. Constituían su ‘visto’ “las medidas tomadas por el Gobierno Nacional y por el Gobierno provincial, respecto a la educación Pública de gestión estatal, en lo concerniente a presupuesto, salarios, derechos, infraestructura escolar y seguridad edilicia”.
En sus ‘Considerandos’, respecto al nivel Nacional, se marcó lo adelantado por Sinopoli sobre la situación de las Universidades y los recortes sufridos en esas casas de altos estudios. También se señalaba el bajo ofrecimiento de aumento salarial de sus docentes, cuando se prevé una inflación superior al 30% anualizado, que obliga al sector a medidas de fuerza como el paro, que lleva su quinta semana. Que se tomen como variable de ajuste a los programas de ingreso, permanencia y graduación también fue motivo de denuncia en el texto original del proyecto.
En lo respectivo al nivel Provincial, entre los considerando se apuntaba que la Educación Pública sufre las consecuencias de un recorte presupuestario brutal, que se traduce en edificios con altos grados de deterioro que constituyen un peligro para la vida y la seguridad de alumnos, docentes y auxiliares de la educación. Recorte que ha paralizado e impedido el cumplimiento de las obras de infraestructura escolar de reparación, ampliación y construcción de edificios escolares, previstos en el Plan de Obra acordado entre Municipio y Provincia para el año 2018.
En esos considerandos, también se planteaba lo pretendido por Resolución 1736/18: redistribuir a los Equipos de Orientación Escolar, “con la excusa de dar cobertura a toda las instituciones, en lugar de crear los cargos faltantes necesarios, a fin de que cada escuela cuente con su propio equipo y así garantizar la Calidad y Equidad, como lo indica la Ley Provincial de Educación 13.688. Otro de los puntos da cuenta de que, a partir de la implementación de la Resolución 1657/17, se cierran las ofertas educativas para Adultos y Jóvenes en las Escuelas Secundarias y Escuelas Técnicas, pasando a la órbita de la Dirección de Adultos, que provocó cierres de cursos y pérdidas de puestos de trabajo. Por Disposición 34/18, además, se crearon las Aulas de Aceleración, destinadas a jóvenes con trayectorias escolares desfasadas, pero sólo se logró la apertura del 50%, quedando sin escolarización jóvenes de las comunidades más vulnerables del distrito.
Desde la Dirección General de Cultura y Educación, pretenden modificar el diseño curricular de la Educación Técnico Profesional, que recorta más de 1400 horas de clases en el Ciclo Superior y 600 en el Ciclo Básico, y dejaría sin efecto la validez nacional de los títulos de esas tecnicaturas. Se crearían otras, sin impacto en la identidad de la comunidad, y con escasa inserción laboral del egresado. Por Resolución 1763/18, los Centros de Formación Profesional Conveniados, fueron excluidos de la órbita de Educación, para depender del Ministerio de Trabajo de la Provincia, afectando la trayectoria de alumnos y la formación académica. Decisiones unilaterales e inconsultas, sin participación de los actores intervinientes en la Educación Pública, negando el espacio de la paritaria y mesas de cogestión para decidir y resolver estas modificaciones.
A ello se suma la no-convocatoria a los gremios representantes de las y los trabajadores de la educación para discutir y acordar las pautas salariales para este año, aún sin resolución. Trabajadorxs de la educación, a través de sus representantes, excluidos de los ámbitos de participación democrática en los que se deciden acciones estatutarias como plantas funcionales y movimientos docentes. Exclusión que atenta y manifiesta la falta de transparencia de lo que allí se trata, decida y resuelva, al permitir el cierre de fuentes laborales y achicamiento de plantas funcionales de las escuelas, en detrimento de la calidad educativa. Históricamente, la Educación Pública y gratuita en la Argentina ha sido y es sinónimo de inclusión y ascenso social; es la columna vertebral de un país que pretenda diagramar un futuro para sus habitantes; y es una cuestión de soberanía y garantía de libertad para una sociedad que pretende forjarse un futuro.
Por todo ello, el Frente de Unidad Docente Bonaerense de Tandil, junto a la Asociación de Docentes de la Universidad del Centro (ADUNCe), la Federación de Estudiantes Universitarios, los Centros de Estudiantes de Secundario, y la Asociación de Trabajadores No Docentes de la UNICEN (ATUNCPBA) elevaron para su aprobación el Proyecto de Resolución en el que, en su Artículo 1º, indicaban: “El Honorable Concejo Deliberante de Tandil expresa su preocupación por la situación de la educación Pública a Nivel Nacional y Provincial, determinada por las medidas de ambas gestiones que van en detrimento de la calidad educativa y pérdida de derechos para alumnos, docentes y no docentes”. En su Artículo 2°, se pedía al Ejecutivo Municipal que arbitre “las gestiones a nivel provincial y nacional, para facilitar acuerdos tendientes a impedir el avance del deterioro de la Educación Pública y se manifieste claramente sobre la necesidad de la Defensa de la Educación Pública, como derecho fundamental”. Su Artículo 3° era para comunicar la resolución al Ministerio de Educación de la Nación y a la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires.
CUARTO INTERMEDIO: REUNIÓN DE COMISIÓN Y DICTAMEN DE MAYORÍA ‘LIGHT’
Luego de la lectura del proyecto presentado desde la Banca 21, el concejal Facundo Llano (Bloque Justicialista) calificó como más que elocuentes los argumentos allí vertidos, dado el contexto actual, e informó que desde el Concejo tienen conocimiento de esos aspectos, “porque estamos vinculados directamente a la educación pública, desde toda nuestra vida” y por las grandes movilizaciones de los últimos tiempos, “en las que pudimos vislumbrar y tomar conocimiento de la realidad y darnos cuenta de la importancia que tiene la educación pública para este país”. Para el edil, por los fundamentos y el cuerpo resolutivo, el proyecto de resolución ameritaba el tratamiento sobre tablas y ser votado ese mismo jueves, por ser, además, su responsabilidad como concejales, la mayoría formados en la educación pública.
Llano enumeró las instituciones educativas por las que transitó su formación, desde el jardín hasta su diplomatura, todas públicas. “Le debo mucho a la educación pública, como seguramente le debemos muchos de nosotros. Nos toca la oportunidad de asumir una responsabilidad para con la educación pública, y devolverle un poco de lo que nos brindó”, trazó Llano, y resaltó que ese proyecto de resolución busca “un acompañamiento de este cuerpo, reconocer la situación actual. No busca agresividad ni confrontación ni disputa, sólo que escuchen los actores involucrados”.
A sabiendas de “lo igualadora y equitativa que es la educación pública, y qué le puede pasar a la sociedad si no tiene el alcance a esa educación”, Llano se refirió a cómo creció la posibilidad de transitar la primaria y secundaria obligatorias, hasta ser “primera generación de recibidos en universidades públicas durante estos últimos años, con el crecimiento en cobertura de universidades y servicios educativos a nivel territorial”. En esa primera intervención, recalcó: “No queremos que la educación pública retroceda y tiene que encontrarnos unidos al deliberativo, a los poderes políticos, sobre la importancia que la educación pública tiene para el país”. Más aún en el Deliberante tandilero, con integrantes del bloque oficialista que responden a la Unión Cívica Radical, “con su historia, su presente y seguramente con su futuro”, además de que muchos ediles pasaron por la universidad y militaron por sostener ese sistema educativo.
Seguidamente, en tono nervioso, Melisa Greco, del bloque Cambiemos y egresada de la carrera de Historia de la Facultad de Humanas (de la Unicen), propuso entrar en cuarto intermedio y constituirse como comisión, “entendiendo que la educación pública es uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad, y muchos tenemos años de trayectoria en la lucha por la educación pública”. Inmediatamente, su compañero de bloque Alejo Alguacil apoyó la moción. Por su parte, Rogelio Iparraguirre, de Unidad Ciudadana, atinó a recordar la moción propuesta por Llano minutos antes, de tratar sobre tablas el texto del proyecto de resolución expresado en Banca 21. Según el presidente del cuerpo, Juan Pablo Frolik (bloque Cambiemos), por tener privilegio la moción de comisión por encima del tratamiento sobre tablas, resultó aprobada por mayoría.
El cuarto intermedio se extendió alrededor de una hora y media. Regresados, el tratamiento sobre tablas, pedido por Llano, fue aprobado por unanimidad. Alguacil nuevamente tomó la palabra, esta vez para la lectura del dictamen de mayoría que elaboró el bloque Cambiemos, “mayoritario, oficialista” en esa reunión de comisión. Su artículo 1ro establece que el Concejo Deliberante de Tandil “manifiesta su irrestricto apoyo a la educación pública y que se privilegie su acompañamiento presupuestario para llevar adelante las políticas educativas”. Su artículo 2do exige que “se arbitren los medios, con los distintos estamentos del Estado, para facilitar los acuerdos tendientes a la mejora de las herramientas de la educación pública”. Del texto original, presentado en Banca 21 por toda la comunidad educativa, no quedaban ni los rastros.
A CIEN DE LA REFORMA, UNA UCR A AÑOS LUZ DE LA CRISIS UNIVERSITARIA
El primero en responder a esta suerte de provocación del oficialismo fue Rogelio Iparraguirre, que pidió, primero, tomar una definición sobre el proyecto presentado en Banca 21, que fue el que motivó el tratamiento sobre tablas pedido por Llano. En ese sentido, Iparraguirre destacó que el proyecto repasa detalladamente la situación que atraviesa la educación pública en sus distintos niveles, de un tiempo a esta parte, por las políticas adoptadas por este gobierno de corte neoliberal. “Sabemos de memoria los argentinos qué es el neoliberalismo, no sólo por lo que estamos sufriendo hoy, sino por la experiencia que tuvimos en la última dictadura, y en el gobierno de Menem y de la Alianza”, resaltó. Medidas que pagan trabajadores, jubilados, desempleados, la educación y la salud públicas, amas de casa, pymes, industrias, economías regionales, el Estado, las políticas de inclusión, de desarrollo, la ciencia, la tecnología, “en función de los intereses del sector financiero, de los grupos concentrados de la matriz extractiva-exportadora, miembros de la ‘patria contratista’ y las grandes corporaciones de afuera con intereses en el país”.
Sobre lo sucedido en la reunión de comisión, Iparraguirre dio cuenta de las dos posturas. La presentada en Banca 21, por la comunidad educativa de Tandil, que el edil denunció que “hubo quienes plantearon que ahí no está representada la comunidad educativa, que es más diversa”. Aún así, se trata de sus representaciones legítimamente constituidas, en gremios y federaciones, “que presentaron un proyecto, producto de una capacidad para generar consensos ante una situación que los apremia, más allá de sus diferencias de enfoques, historias y procedencias”.
Del otro lado, la de “la salida elegante, por parte del bloque Cambiemos”, para durante hora y media, volver al recinto “con un proyecto alternativo que hasta hoy a las once de la mañana no habían escrito, donde ‘manifestamos la preocupación por la educación pública’”. En ese punto, Iparraguirre preguntó, retóricamente: “¿Les preocupa la situación que está atravesando la educación pública, o les preocupa la incomodidad de tener que decir que no a un proyecto presentado por la comunidad educativa en nuestra ciudad?” Para salir de la incomodidad del proyecto original, en esa hora y media de espera para la barra, el oficialismo planteó que a ese texto le faltaba un ‘le sugerimos al Departamento Ejecutivo’. Así resultó un proyecto similar, pero donde la preocupación manifestada por la situación de la educación pública en el país, es “a raíz de las medidas adoptadas por los últimos gobiernos”, no por las medidas adoptadas por los gobiernos nacional y provincial actuales, como sí lo planteaba la letra del proyecto original.
Rogelio Iparraguirre (Archivo)
En ese punto, Iparraguirre recordó que los gremios allí presentes hicieron “infinidad de paros al gobierno anterior, porque no estaban bien los salarios que cobraban”, aún en la progresiva recomposición salarial que tuvo lugar en la gestión kirchnerista. El edil enumeró la pérdida del poder adquisitivo del salario docente desde la asunción de Cambiemos, el cierre del programa Conectar Igualdad, lo que se pretende con los equipos de orientación escolar, el estado de la infraestructura. También apuntó que, durante el gobierno anterior, se crearon 17 universidades nacionales, “tantas que le dieron a la gobernadora María Eugenia Vidal el impulso, la valentía y el tupé de decir, ante el Rotary Club ‘para qué vas a crear universidades nacionales, si los pobres no pueden llegar a la Universidad’. En este gobierno, 53 universidades nacionales no están pudiendo arrancar sus clases”.
Iparraguirre se hizo cargo de que, durante la gestión del gobernador Scioli, “en infraestructura quedó una enorme cuenta pendiente”, pero como “no íbamos a perder nada de lo que teníamos, según Macri en campaña, esperábamos que se hiciese una inversión y no un recorte”. Con la gran cantidad de movilizaciones, festivales y abrazos simbólicos (y aún no había tenido lugar la caída del cielorraso del Conservatorio), Iparraguirre disparó a ediles del oficialismo: “No me digan que les cayó la ficha de la situación de la educación pública ahora. Si Cambiemos hubiese tenido la intención de hacer una manifestación aquí, en torno a la educación pública, la hubiese traído, por lo menos, esta mañana. No se quiere hacer una manifestación de preocupación en torno a la situación de la educación pública, sino zafar la situación”. Por ello, desde Unidad Ciudadana pidieron se vote el Proyecto de Resolución presentado por la comunidad educativa, y no otro.
María Eugenia Poumé, de Unidad Ciudadana, adhirió a las palabras de Iparraguirre y Llano, y recalcó que además de militante peronista desde los 18 años, ocupa la banca de concejal por ser docente, “porque sé que tengo que trabajar, desde que me levanto hasta que me acuesto, por garantizar la educación pública de gestión estatal y de gestión privada”. Mencionó que su mamá le enseñó que “la política educativa se defiende, y nosotros enseñamos a nuestros alumnos defendiendo la política educativa”. Y definió que la educación “no es sumar, restar, dividir, saber cuál es el sujeto y el predicado: la educación significa poder comprender y hacer respetar los derechos fundamentales de cada uno de los ciudadanos”.
En el cuarto intermedio, también mencionaron desde el oficialismo que “nunca votarían una resolución en contra de su partido”, a lo que Poumé respondió que fue parte de la lucha contra la Ley Federal de Educación “que, lamentablemente, llevó a cabo un gobierno peronista”. Con muchas y muchos de los presentes en la barra, formaron Docentes Autoconvocados de Tandil: “Cortamos calles, sensibilizamos en las escuelas, rodeamos la manzana educativa, hicimos cientos de eventos… También se hablaba de municipalización, y ya era peronista”. También recordó su repudio a un discurso de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, cuando acusó a los docentes “de tener ‘tres meses de vacaciones’”, ya que, “en cada cuestión de mi vida, voy a defender la escuela pública”. Convicción también transmitida por su padre, un obrero de Metalúrgica Tandil, que a los 44 años y poco antes de morir, les signó: “estudien, vayan a la escuela, terminen la facultad, estudien”. ‘Machu’ tenía apenas 11 años. “Mi papá, una persona pobre, quería que sus hijos viviéramos mejor. Quiero que cada argentino tenga la posibilidad de darles a sus hijos educación de calidad y con equidad”.
María Eugenia Poumé (Archivo)
Sobre esa frase en comisión, de no decir determinadas cosas estando en un partido, por si se ofende ‘alguien’, fue terminante: “Si se ofende… nadie. En los barrios más pobres de Tandil, no están las aulas de aceleración y los adolescentes están en la calle, al lado de la droga, de la desesperanza, atendidos por instituciones que no saben qué hacer, que se ocupan y están preocupados por esta situación”. En palabras de Poumé, los responsables de ello son quienes toman las decisiones “y los veinte concejales que hoy no tenemos la fortaleza ni la convicción de decir que la educación pública no se toca, se defiende”.
Luego, el turno de Marcos Nicolini, que expresó que lo que fueron a buscar los representantes de la comunidad educativa al Deliberante, “es lo que este Concejo puede dar: una manifestación política, en torno al tema que estamos tratando”. Sin tener injerencia en las leyes que generan las políticas educativas, “desde el bloque Cambiemos tenemos la convicción de manifestar cuál es nuestra postura ante la educación pública. No nos da vergüenza ser de la Unión Cívica Radical en Cambiemos, ni creemos que ninguno de nuestros líderes se esté revolcando en su tumba”. Repasó su trayectoria en la educación pública, desde la primaria hasta sus estudios universitarios; y habló de su padre, Carlos Nicolini, “único graduado universitario de una familia de clase media humilde”, quien recibido de agrimensor de la UBA, fue rector de la Unicen: “Cumplió esa función poniendo lo mejor de sí y peleando cuando había que pelear. El máximo honor es que no se enriqueció en la función pública: vive en un departamento humilde, y llevo la frente muy alta por eso”.
Por todo ello, constituidos en comisión, “al conocer este proyecto, hicimos un dictamen donde manifestamos el apoyo a la educación pública y pedimos que se privilegie el financiamiento de la misma”. Reconoció que “tal vez, no es el mismo texto que nos trajeron”, y comparó la situación con leyes votadas en el Senado de la Nación, no con el mismo texto con el que llegan desde Diputados. “No puede ser que nos sometan a que si no se vota el mismo texto, hay un bloque que está en contra de la educación pública, y el que vota el mismo texto está a favor. No son las reglas de la democracia”, espetó el radical, y mantuvo que desde su bloque estaban haciendo el pronunciamiento a favor de la educación pública en base a ese pedido de la comunidad educativa, “pedirle al gobierno que privilegie el financiamiento de esa educación pública”.
Marcos Nicolini (Archivo)
Reconoció que, “tal vez, con lo que no estamos de acuerdo es el camino por el que estamos en esta situación, pero no es el momento de debatirlo aquí, porque es muy difícil que nos pongamos de acuerdo”; y que, “más allá de no coincidir con el texto que ha venido a la Banca 21, estamos de acuerdo en este tratamiento extraordinario, porque el tema lo amerita y tenemos que buscar en conjunto las soluciones a este tema”. Desde el oficialismo, no comparten el diagnóstico del proyecto de resolución original, y para Nicolini “es ahí donde tenemos que ponernos de acuerdo, porque el financiamiento hay que buscarlo. Venimos con un país donde el presupuesto era equivalente a un 8% del PBI, y es insostenible en el tiempo. No podemos tener un déficit que se financia con la maquinita o con el endeudamiento”. Mientras la barra se enardecía en silbidos, Nicolini finalizó: “Claramente, el bloque Cambiemos está a favor de la educación pública y pide que se privilegie el financiamiento, en el marco de las restricciones que tenemos”.
La edil Silvia Nosei, también docente, indicó que desde que asumió, diciembre de 2017, el Deliberante ha tratado varias problemáticas relativas a la educación (como lo ocurrido con los Equipos de Orientación Escolar y con los bachilleratos de adultos), y nunca, desde el bloque “mayoritario y oficialista”, recibieron un acompañamiento. Incluso, en una de esas ocasiones, retaron a la edil y al propio presidente del Cuerpo, por no hacer cumplir el reglamento. “Sin tanta vuelta, si va una palabrita o no, si se ajusta o no al Reglamento, la educación pública está atravesando un drama, como también trabajadores de otros gremios y jubilados”, señaló Nosei.
La integrante de Unidad Ciudadana resaltó que “desde Cambiemos vinieron a decir que se podía dialogar, a cambiar lo que estaba mal, que no nos iban a quitar nada lo que ya teníamos… ¿Dónde está el diálogo?” También preguntó por las aulas de aceleración prometidas y por las netbooks del programa Conectar Igualdad. “Hoy, los nenes van literalmente a la escuela a comer”, evidenció, e hizo alusión a la tragedia de Moreno.
Silvia Nosei (Archivo)
Con respecto al proyecto presentado por la comunidad educativa, Nosei volvió sobre la pregunta que flotó en cada centímetro del recinto: “¿A qué le tienen miedo? ¿A que les pegue un chirlo en la cola la gobernadora Vidal, porque el Intendente se pondría al frente de este reclamo?” Mientras la educación pública se rompe (en infraestructura de escuelas, despidos, cargos no abiertos y suplencias no tomadas), “no puedo creer que se quiera cambiar un párrafo porque dice que el Ejecutivo se ponga al frente de un reclamo que está haciendo toda la comunidad educativa: padres, alumnos y docentes, que se hacen cargo del reclamo, porque saben lo que está atravesando toda la escuela pública”. Finalizó su alocución con que el deliberativo tenía que acompañar a la comunidad educativa, “ser los primeros en levantar la mano y exigir que sea un gobierno el que se ponga los pantalones largos y se haga cargo de estos reclamos”.
Quien prosiguió con la palabra fue Mario Civalleri, presidente del bloque UCR-Cambiemos, y acusó que, por las argumentaciones, se había “corrido el eje de la cuestión de fondo. Hay temas que son universales: nadie va a estar en desacuerdo con la defensa de la educación pública ni con los derechos de los niños ni con otra serie de derechos que no admite diferencia de colores políticos”. Tildó de “hipócrita” tratar de “centrar el debate en una cuestión de este tipo”. Según Civalleri, las fundamentaciones previas a su intervención “me llevan a pensar que, en realidad, lo que se persigue no es lograr una manifestación respecto de un tema, sino de si se va a votar la letra de un proyecto tal cual fue recibido o no”. Habló de una “muestra de predisposición” del Concejo, por el tratamiento excepcional de lo presentado ese mismo día en Banca 21, que normalmente gira a comisión y, “sobre la base de la propuesta, en muchos casos, acordamos textos con modificaciones. No me parece que sea ilegítimo”.
Civalleri indicó que “algunos representantes sindicales manifestaron que la presentación no tenía intencionalidad política y que, por eso, lo habían presentado en este ámbito, no a través de un bloque. Sí me queda claro, con las argumentaciones de los concejales preopinantes, que la intencionalidad política está y es clara”. En ese punto, fue interrumpido por toda la barra, entre silbidos y un ensordecedor ‘Nooo’. Queriendo parafrasear a (y sentirse) Raúl Alfonsín, el mismo concejal que ha querido bajar la persiana de varios debates (sobre temas polémicos de la comuna) en el legislativo tandilero, le respondió a les integrantes de la comunidad educativa que rechazaban su provocación: “Es una señal autoritaria no dejar hablar, y tiene una cuota de autoritarismo pretender que ni siquiera se discuta un texto, y que no se admita una modificación”.
Mario Civalleri (Archivo)
Aún así, a Civalleri le parece “realmente legítima la inquietud y la pretensión de lograr una manifestación política del Concejo Deliberante”, y volvió sobre lo que él consideró un desvirtúe del debate: “Cuando se pone en discusión si es exactamente este texto u otro que puede ser equivalente, que puede satisfacer mejor la expectativa y la opinión de todos los que están sentados acá”. Un ‘todos’ que, claramente, sólo incluía al bloque oficialista. Siendo parte de quienes embarraron la cancha, insistió: “Tensar la discusión en esto y profundizarla, es rehuir al debate de fondo, y es tratar de lograr, desde la barra, que en este debate haya vencedores y vencidos, cuando en realidad es perder una oportunidad de lograr la votación de una manifestación política del cuerpo, en tiempo récord, con un objetivo que es bastante similar al que ustedes plantearon”.
Civalleri reconoció que no iba a haber acuerdo en el diagnóstico, “para eso estamos en democracia y tenemos miradas diferentes de la política, de cómo se construye un país en serio”. También dijo que “este es un momento muy particular, obviamente estamos preocupados, y en el proyecto presentado pretendemos se privilegie el financiamiento de la educación pública, en un marco de restricción”. Para Civalleri, “en el tema de fondo, estamos de acuerdo”, pero “discutimos y gritamos, por cuestiones casi formales, si vamos a apoyar o no un proyecto, cuando lo importante es la cuestión de fondo”. Como queriendo dirigir el enfoque de las crónicas sobre la sesión, sentenció que lo más importante que verían los vecinos de Tandil sería “si el Concejo se manifestó sobre el tema que ustedes vienen a buscar. Si el texto fue el que ustedes plantearon o un texto con una modificación, no va a ser la cuestión de fondo”, cerró, con sonoros repudios del público.
Gustavo Ballent, de Integrar, inició su intervención dejando en claro que, así como se sostenía que “el fondo de la cuestión era la educación pública, que no importaban los partidos, que era una cuestión universal”, los bloques opositores eran los que no cuestionaban el texto presentado en Banca 21: “Estamos tratando de que salga el proyecto, por la cuestión de fondo, que es la educación pública. Quienes están planteando modificar el texto es el bloque oficialista. Entonces, están tergiversando las cosas”. Ballent evidenció que la oposición quería votar el proyecto tal como llegó al Concejo, “consensuado por los gremios, porque la educación pública es la que está en juego. No me voy a fijar en un texto, que no tiene nada de agraviantes, si hay una coma o una palabra que afecte a alguien. Acá no se afecta a nadie, simplemente se está defendiendo la educación pública”, ante el perjuicio para las generaciones futuras, como reflejaba aquello de ‘Mi hijo el dotor’. También mencionó el caso de los Premios Nobeles argentinos, que todos estudiaron en la universidad pública.
El edil calificó de “disparate mayúsculo” el discutir recorte presupuestario en educación, habiendo “miles de cosas que recortar, antes que la educación, que brinda seguridad, tranquilidad, para que la sociedad crezca”. Disparate, además, por ser una medida “a contramano del mundo. Hasta en Estados Unidos se está proponiendo, en la Universidad de Nueva York, que la carrera de medicina sea gratuita, para que los estudiantes la puedan hacer sin endeudarse, en un país que siempre privilegió la universidad paga y privada”.
Gustavo Ballent (Archivo)
“Soberano disparate”, además, el tratar de cambiar un documento consensuado por los gremios, sin “absolutamente nada de agraviante”. Como lo hicieron otros concejales, también disparó la pregunta: “¿Qué están pensando, que nos va a tirar la oreja María Eugenia?” Contundente, afirmó: “Me importa tres velines. Quiero defender la educación pública, y si fuese un gobierno de mi partido el que está haciendo esto, estaría gritando en favor de la educación pública. Nos están comprometiendo el futuro”. Reafirmó que “los que quieren cambiar un texto para ganar una pulseada, son los concejales oficialistas”. Los bloques opositores “tomamos el texto como lo trajeron los gremios y queremos votarlo de esa manera, sin cambiarle una coma. El fondo es la defensa de la educación pública. No queremos recortes en educación. Es lo último que se debe tocar”. Subrayó la urgencia y el deber de votar el proyecto acercado por los gremios: “Quien quiera acompañar, que lo acompañe; el que no, que pague los costos y consecuencias”.
Facundo Llano volvió a hacer uso de la palabra, esta vez para retomar algunos dichos de Nicolini para agregar (y aclarar) que por lo manifestado en Banca 21, “se viene a buscar de este Concejo una manifestación política que recepte la propia demanda de la comunidad educativa y que interprete lo que está pasando en este país”, no una “lavada de la realidad”. En ese sentido, recalcó: “No es lo mismo un Concejo Deliberante que se exprese, acompañando al sistema educativo y sus representantes, que un Concejo que tire la pelota afuera y escriba algo súper lavado para intentar quedar bien y responder al poder político que ‘nos reta si le decimos que está todo mal lo que hace en educación’”.
Un Concejo integrado por el hijo de un rector de la Unicen, otros que hicieron su recorrido en la educación pública, incluso otrora representantes estudiantiles que, allá lejos, se enbanderaron en la defensa de la educación pública. Varios integrantes de Franja Morada… “De chico, se es más rebelde y contestatario; de grande, con cargos y mandatos políticos, se acomoda un poco más”, soltó Llano, al tiempo que recordó a muchos: “No tenemos que estar cómodos en este rol de concejales, sino asumir la responsabilidad y devolver a la educación pública una manifestación política a la altura de las circunstancias, poniendo el pecho, de cara al pasado, al presente y al futuro. Y si a alguien no le gusta… Nos ha tocado tomar decisiones que no gustan a los propios”.
Llano recaló en la Universidad Nacional del Centro como insignia de Tandil y la región. Concejo Deliberante que con ediles que fueron sus funcionarios, como Civalleri (ex Secretario General). “Siempre tenemos a la Unicen para que nos apoye, nos brinde asesoramiento, nos firme convenios, nos diga lo que tenemos que hacer… Ahora, ¿cómo vamos a ser la ‘Ciudad del Conocimiento’ si no nos manifestamos como cuerpo, en función de lo que el sistema educativo público nos solicita? Si los concejales de Tandil le damos la espalda, ¿cómo hacemos para plasmar lo que decimos que queremos ser?” La Universidad, socio ideal para fijar políticas públicas, que da prestigio y conocimiento, entre otros aportes. Y el Acuerdo del Bicentenario apareció en escena: “para las gacetillas, para la foto o para convocar a los miembros del sistema educativo, estamos. Para manifestarnos políticamente en favor de la educación pública, le soltamos la mano. Así es muy difícil trabajar en comunidad”.
Facundo Llano (Archivo)
En el tren de preguntas retóricas e incómodas, Llano sumó algunas más: “¿Vamos a fijar políticas públicas o vamos a responder a intereses políticos? ¿Para qué está este Concejo Deliberante?” Adjetivó de “lamentable” que ese documento trabajado por la comunidad educativa, “prolijo y ordenado, que busca que este Concejo se expida de la mejor manera, haya sido dado vueltas para quedar bien con el poder político, para que Vidal y Macri no reten al bloque Cambiemos”. Le sorprendió la “bajada de pantalones de tamaña manera” de muchos ediles oficialistas: “Es una posición ideológica e histórica, que tienen que tener el radicalismo, Tandil y el Intendente, de ponerse a la cabeza de la defensa de la educación pública”, lo que generó efusivos aplausos de la barra. “Después, no vayan a venderse de dialoguistas, democráticos, que respetan las instituciones. Es mentira. Están queriendo cuidarle el trasero al presidente y a la gobernadora, dejando su cuero y el de los vecinos de Tandil, que tienen toda una historia en las instituciones de la educación pública”.
Para cerrar su posición, Llano se preguntó sobre el sentido de “hacer este texto lavado y no acompañar”, cuando se tenía el respaldo de la comunidad educativa, de sus representantes y de toda la oposición. “Vayamos juntos a pelear por la educación pública y veamos qué queremos para el futuro de Tandil. Si nuestra bandera es una ‘sociedad del conocimiento’, respaldemos a sus actores, al sistema educativo, a los jardines, las escuelas primarias y a la universidad”, concluyó.
La edil Nilda Fernández, de Integrar, fue muy sintética: manifestó su orgullo, como radical, de haberse formado en base a líderes del partido, como Alfonsín e Yrigoyen, defensores de la educación pública; y su angustia y vergüenza por lo acontecido en el recinto. También mencionó a Nicolini, ex rector de la Unicen, “que no se enriqueció con la política y fue un excelente funcionario público”. Por ello, adelantó que levantaría la mano en defensa de la educación pública, “con el texto tal cual se presentó en Banca 21, acordado por todos los representantes de la educación de Tandil”. Aseguró que el intendente Lunghi y muchos de los radicales presentes “piensan exactamente igual que yo”.
Tocó el tuno del oficialista Alejo Alguacil, quien a los gritos (¿o el micrófono en volumen alto?), a modo de aclaración, volvió sobre sus antiguas militancias para justificar su posición. Lo hizo en la votación contra la instalación de las fuerzas armadas en las calles, donde resultó rechazado el repudio, y uno de los votos de ese rechazo fue el de Alguacil, que en esos días de julio último resucitó su efímero paso por la APDH de Olavarría. En este caso, lo hizo con su pertenencia a Franja Morada y “haber militado a favor de la educación pública. Siempre sostengo que todavía no me he ido de esa lucha, que no tiene que ver con una cuestión etaria”. También intentó aclarar que el sólo hecho de haberle dado “tabla al proyecto, automáticamente se define este Concejo a favor de la educación pública”, y arremetió, siempre en volumen alto: “Estamos definiendo sobre la situación a la que llega la educación pública en este momento, cuál fue su historia y cuáles son las responsabilidades que le quepe a cada uno”.
Y así comenzó su furibunda enumeración: atacó la creación de universidades en el gobierno kirchnerista, porque muchas eran privadas y subsidiadas por el Estado, “en detrimento de arreglar las públicas. No se trata de una cuestión de negar, en el estado de situación, las responsabilidades que le quepe a cada gobierno: se trata de cómo este cuerpo también puede manifestarse, aunque no sea una cuestión de adherir o no a un comunicado del sector educativo”. Nuevamente, resucitó sus tiempos franjamorados para espetar: “Defendemos y defiendo la educación pública, y es una aberración, tal cual lo milité en los años ’90, cualquier recorte que pueda sufrir”.
Y el “pero” aparecería, más temprano que tarde: “También es verdad que debemos entender que si no nos hacemos cargo de la situación en la que está la educación y cuál fue su historia, es negarse a uno mismo y a toda la lucha que significó el rechazar la Ley de Educación Superior y la Ley Federal de Educación”. Hizo referencia a que la Unicen fue de las pocas casas de altos estudios que presentó un amparo para no aplicar la Ley de Educación Superior, pero “las universidades, en el gobierno anterior, corrigieron sus estatutos y aceptaron la Ley de Educación Superior”.
Alejo Alguacil (Archivo)
Alguacil habló de que desde su fuerza política “aceptamos nuestra historia, nos hacemos cargo del momento histórico que estamos viviendo, no vamos a bajar los brazos por la lucha de la educación pública”… Y el ‘pero’ volvió a aparecer: “Pero también denunciamos la corrupción dentro del Estado anterior, que vació de responsabilidad a la defensa de la educación pública”, frase que generó gritos y una nueva cuota de silbidos del público allí presente. Sin amedrentarse, pero subiendo aún más el volumen, prosiguió, como en dirección a la barra: “Cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo, negaron las cuestiones inflacionarias y fueron al acuerdo, a arreglar los sueldos, a pedir la limosna al gobernador Scioli y a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner”. Como cierre de su intervención, afirmó: “Defendemos un presupuesto que garantice la educación en la Argentina y eso es lo que estamos plasmando en este comunicado. Eso es lo que queremos dentro de este Concejo: la educación pública, siempre”. Un cierre que fue acompañado al grito de ‘Mentira’ desde el público presente, que le señalaban al edil que a la educación pública le están recortando el presupuesto y a les docentes no les están aumentando el salario.
El último que hizo uso de la palabra fue Darío Mendez, del bloque de Unidad Ciudadana, que dio su explicación de por qué no estuvo en la oficina del presidente del cuerpo, en la discusión de la comisión, en cuarto intermedio. Recordó aquella frase de Arturo Jauretche que da cuenta de que cuando un economista le habla al pueblo en palabras raras, seguramente está escondiendo algo, ya que ‘en Economía, no hay nada misterioso ni inaccesible al entendimiento del hombre de la calle’. “Ni hablar cuando alguien se tiene que encerrar entre cuatro paredes y no puede debatir en un recinto, una hora y media, para sacar un comunicado de tres párrafos. Debatamos de cara a la gente. Hagámonos cargo cada uno de lo que nos tenemos que hacer cargo”, señaló Mendez.
Ya que los ediles del radicalismo depositaron la culpa de la actual situación en el gobierno anterior, en tono sumamente irónico, Méndez lanzó: “¿Para qué estuvo Cristina Kirchner en este país, que tanto mal le ha hecho? ¿Para qué llevó del 3,64% del PBI, destinado a Educación, al 7,5%? ¿Para qué lo hizo? ¿Para qué hizo tantas universidades? ¿Para qué creamos el ARSAT? ¿Para qué puso la plata en ciencia y técnica? ¿Por qué cerramos las paritarias por encima de la inflación durante 11 años? ¿Por qué nos hizo tanto mal?”, entre otros interrogantes. “Cuando se dice defender la educación pública, la salud pública, el trabajo, en abstracto, se sostiene con medidas concretas y prioridades del Estado. Que todo es culpa de Cristina, la gente no se lo morfa más. Al cuco lo pueden azuzar, pero hay que hacerse cargo de lo que uno hace”, marcó el edil.
Méndez indicó que en este debate subyacía el de la visión del Estado: el de la marcada diferencia entre el gobierno anterior, “con sus errores y aciertos”, y el actual, de corte neoliberal y sin desarrollo propio de la industria, la ciencia, la tecnología y la educación, que vuelve al modelo del 1900, de un país productor y exportador de granos, al menor costo posible. Gobierno que pretende hacer creer en la ‘mágica teoría del derrame’. “Ese Estado ya fracasó en la Argentina y vuelve hoy, con los dueños de las cosas que nunca pusieron la cara, que en los ‘70 usaron la mano de obra de los militares, en los ‘80 hicieron eyectar a Alfonsín”, hasta que el 2001 le dio un tiro de gracia a esa lógica de Estado.
Darío Mendez (Archivo)
Sobre lo que tenía lugar en ese momento en el recinto, Méndez lamentó: “Tenemos que discutir si hay que decirle a la gobernadora, al presidente… Cuando tendríamos que decirles que repudiamos las quitas del Programa Conectar Igualdad, de los bachilleres de adultos, las directivas con los EOE, que pusieron sólo la mitad de las aulas de aceleración, el cierre de escuelas rurales, el proyecto para técnicas y agrarias, el desfinanciamiento del sistema universitario, las paritarias por debajo de la inflación”, entre otras medidas de la actual gestión.
Para finalizar, el concejal de Unidad Ciudadana indicó que algunas y algunos concejales “dicen estar a favor de la educación pública”, pero les pareció muy osado adherir a todos los puntos del proyecto de resolución presentado por la comunidad educativa en Banca 21, por lo que hizo referencia al tono “lavado” del dictamen de mayoría. Resaltó que el de Cambiemos “es un proyecto que viene por los derechos de todos. Celebro que el sistema educativo se haya puesto de pie, soportando los agravios, la persecución y las amenazas de los que han sido víctimas los docentes, por pararse con dignidad frente a un Estado que los avasalla”. Para Méndez, la salida a la crisis no será sectorial, sino de conjunto y política. Reiteró que su bloque apoyaba el proyecto de la comunidad educativa, “no otro”. En ese sentido, concluyó: “No hay dos proyectos antagónicos de país: hay un proyecto de país, con todos sus errores, y un proyecto de colonia. Cada uno se para donde elige pararse”.
Finalmente, se votó, primeramente, el dictamen de mayoría de la comisión, proyecto de resolución presentado por Alguacil, que fue aprobado por mayoría, lo que generó una catarata de silbidos desde la barra. Luego, le tocó el turno de votación al proyecto presentado en Banca 21, suscripto por los bloques de la oposición, que no alcanzó a equiparar a la mayoría prácticamente automática de la UCR-Cambiemos. La sesión continuó. Mientras tanto, hubo quienes pidieron, sarcásticamente, “un aplauso para los radicales”, y les espetaban “¿Con qué cara van a mirar a la sociedad ahora? ¡Vergüenza! ¡Están tirando su propia historia!”. El público se fue, cantando “Llamen a Mauricio y a Vidal, para que vea que este pueblo no cambia de idea: pelea y pelea por la educación”. El Concejo Deliberante siguió sesionando sobre otros expedientes, mientras un capítulo digno de registrarse en la memoria colectiva se escribía, y aquí dejamos constancia.
Unánime apoyo del HCD a la lucha por la educación pública y gratuita

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