Source: https://www.mareadebuenagente.org/2019/11/13/
Timestamp: 2020-01-28 14:34:12+00:00

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Rollo del Tribunal del Jurado 1/19 Proveniente del Juz. Instruc. 5 AlmeriaTrib. Jurado 1/2018
A LA ILMA. AUDIENCIA PROVINCIAL DE ALMERIA (SECCION SEGUNDA)
JUAN GARCIA TORRES, Procurador de los Tribunales actuando en nombre y representación de PATRICIA RAMIREZ DOMINGUEZ Y ANGEL CRUZ SICILIA, representaciones que constan acreditadas en estas actuaciones, donde venimos ejerciendo la ACUSACION PARTICULAR, ante la Ilma. Sra. Magistrada- Presidenta del Tribunal del Jurado comparecemos y venimos a decir:
Que se ha dado traslado, en fecha 29 de octubre de 2019, del Recurso formulado por el Procurador Sr. Ramos Hernandez contra la Sentencia dictada por la Magistrada-Presidenta del Tribunal del Jurado en fecha 30 de septiembre de 2019, viniendo mediante el presente escrito a IMPUGNAR el referido recurso y, tal y como plantearemos en Otrosí digo de este escrito, a formular Recurso Supeditado de Apelación frente a la anterior Sentencia.
Antes de pasar a analizar, de modo correlativo, las alegaciones formuladas por la parte recurrente, conviene a los intereses de esta representación, efectuar una breve introducción.
La Sentencia frente a la que se ha planteado el Recurso, condena a la recurrente por un delito de Asesinato, dos delitos de lesiones psíquicas y dos delitos contra la integridad moral.
Si bien esta representación, como se detallará en el Otrosí, formulará Recurso Supeditado al no acoger el Tribunal del Jurado y por tanto la Sentencia, la agravante de ensañamiento, no obstante al momento de esta impugnación, hemos de manifestar que el recurso formulado por la representación de la condenada habrá de ser rechazado de plano, confirmándose la Sentencia en todos sus extremos.
El recurso en cuestión se articula sobre la base de diez motivos, siete de ellos por infracción de Ley y tres por vulneración de garantías procesales. Ninguno de ellos puede tener cabida; es más, la falta de rigor del recurso dificulta, incluso, la presente impugnación. Sirva a modo de ejemplo, comprobar como en el Suplico del Recurso viene la recurrente a interesar la repetición del juicio ante un Tribunal profesional, circunstancia ésta que requeriría de alguna modificación en la Ley Orgánica reguladora del Tribunal del Jurado o como incurre también, en todos y cada uno de los siete motivos por infracción de Ley, en una falta de respeto absoluto al Hecho Probado de la Sentencia.
Así las cosas y, correlativamente, venimos a continuación a IMPUGNAR los motivos del recurso:
PRIMERO.- En el motivo primero del recurso se denuncia a través del cauce del 846 bis c, “d”, Infracción de Ley, la aplicación indebida del articulo 139.1 en relación al articulo 140,1,1 que establece la Sentencia.
De entrada, sobra decir que el cauce elegido para recurrir en este primer motivo, obliga a respetar los Hechos Probados. Sin embargo el recurrente, lejos de respetar dichos hechos probados, efectúa una nueva valoración de la prueba –naturalmente a su antojo-, que se acomoda mejor a sus pretensiones. Así, realiza una serie de interpretaciones de la prueba y añadidos a la misma con la finalidad de que cambie el Hecho Probado establecido por los Jurados. Menciona, en este primer motivo, algún párrafo del Informe de Autopsia, refiere que la Inspección ocular acreditó que era demasiado superficial el sitio donde enterró a Gabriel; también incide en dos testificales que vendrían a acreditar sus pretensiones, llegando a tergiversar la realidad de los hechos de tal forma que llega a hablar del ADN de Gabriel en el hacha con el que fue atacado, cuando en realidad lo que dijo el Policía Z-44539-Y, a preguntas de esta acusación, fue que si ese ADN aparecido en la parte superior del palo del hacha era compatible con que a Gabriel se le hubiera golpeado con el hacha en la cabeza, contestando “por supuesto que sí” (Video 21, minuto 32,30).
Todas esas referencias (para intentar modificar el hecho probado de la Sentencia) tienen como finalidad, el poder llegar a la conclusión de que se trató de una Alevosía no sorpresiva sino que a lo sumo habría una alevosía de prevalimiento o incluso una agravación por el abuso de superioridad (por cierto, es la primera referencia que la recurrente hace –en el recurso-, a dicha circunstancia agravante). Establece, por último, el recurrente en este motivo, la rareza del mecanismo que causó la muerte, el hecho de que la edad del pequeño se valore por dos veces, una para el asesinato y otra para la prisión permanente revisable y naturalmente, olvida el ataque sorpresivo, la circunstancia de que el mismo se produzca en un sitio absolutamente aislado donde por mucho que gritara Gabriel nadie lo escucharía y también olvida la alevosía llamada convivencial y esa especial confianza que impide o impidió que Gabriel pudiera estar prevenido, dado que el ataque se realizó por quien vivía con su padre.
Es preciso, a la vista de este primer motivo del recurso efectuar las siguientes consideraciones:
1º.- Si se articula un motivo por infracción de Ley, no puede dotarse a su contenido de una valoración de la prueba distinta a la establecida en el hecho Probado: Esto es, si el motivo se encabeza por error en la valoración de la prueba, dialécticamente cabria plantear hipótesis como las que efectúa el recurrente. Al hacerlo por el cauce de la infracción legal, ha de ceñirse expresamente al relato de hechos probados.
2º.- El Hecho probado de la Sentencia, en lo que ahora concierne dice:“…instándole a que le acompañara a la finca sita en Rodalquilar para realizar labores de pintura. Gabriel, ante la confianza generada por la acusada, persona íntimamente vinculada a su entorno familiar desde que inició la relación con su padre, accedió a marcharse a la citada finca con ella.“La finca sita en Rodalquilar, se encontraba en un lugar alejado y deshabitado, a diversos kilómetros del núcleo urbano y a unos 5 km de la casa de la abuela.”“… de forma intencionada, súbita y repentina, cogió a Gabriel y lo lanzó contra el suelo o pared de la habitación, y tras el impacto del niño, procedió la acusada, con sus propias manos a taparle la boca y la nariz con fuerza, hasta vencer su resistencia y provocar su fallecimiento. GABRIEL CRUZ RAMIREZ falleció como consecuencia de la oclusión de los orificios respiratorios, por asfixia mecánica por sofocación”.
3º.- Sin perjuicio de que creamos y estemos convencidos de que la forma en que murió Gabriel es, desde luego, mucho más cruenta de lo que describe el Hecho Probado (de ahí el Recurso Supeditado que luego plantearemos), siendo respetuosos con el Hecho Probado, la alevosía plasmada en el mismo no es, en absoluto, una alevosía de prevalimiento.
La recurrente lleva a Gabriel a un paraje completamente aislado, donde por mucho que grites, nadie te va a escuchar. Sin ninguna casa cercana en varios kilómetros (puede verse en el video 17 de la grabación del Juicio Oral, como el Comandante de la UCO de la Guardia Civil dice: “La vivienda está completamente aislada. Muy aislada. A 5 km. de las Hortichuelas” (min.57’10).
De otra parte, Gabriel no puede sentir el menor temor ni puede estar prevenido dado que es la pareja de su padre, la persona con la que vive y duerme a diario y, por último, el ataque es por sorpresa, súbito, inesperado, recordándonos aquel término latino ”aleve” (a traición).
Todas esas circunstancias – la búsqueda de un lugar completamente apartado, la confianza que provocaba ser la pareja de su padre y el ataque sorpresivo, conforman completamente la Alevosía en su sentido más habitual y en nada tienen que ver con el desvalimiento al que la parte recurrente, ex novo, alude.
4º.- Es preciso manifestar, en línea con lo que venimos diciendo, cómo del relato de hechos probados de la sentencia se infieren todos los elementos objetivos y subjetivos que requiere la alevosía para cualificar el homicidio en asesinato (STS 2047/2000 de 28 de diciembre).
En un supuesto menos violento que el que aquí nos ocupa, el Tribunal Supremo consideró que había alevosía (convivencial) en el caso de un hombre que mató a la mujer, al subirse encima de ella en la cama y sujetándola del cuello durante casí 5 minutos, la asfixió.
La falta de prevención sobre la posibilidad de una agresión mortal, era absoluta para la mujer pues no existían ni malos tratos previos ni ninguna agresión anterior que la hubieran hecho sentirse alarmada (STS de 10 de diciembre de 2.009).
Por otro lado, en la reciente Sentencia de 18 de Julio de 2019, nº 367/2019, el Tribunal Supremo ha venido a considerar que, aunque exista vulnerabilidad de la víctima, dicha vulnerabilidad puede tener encaje tanto para cualificar el homicidio en asesinato por alevosía como para apreciar la aplicación del artículo 140 del Código Penal pues son distintos los fundamentos de agravación; se atribuye la alevosía a partir de un hecho delictivo sorpresivo e inopinado (asesinato) y a continuación se atiende a la condición de la víctima para la hiperagravación del artículo140.1 del Código Penal ( en este mismo sentido la STS de 31 de octubre de 2018, nº 520/2018), donde se establece un fundamento diferente para cada una de las dos cualificaciones, resultando por tanto, completamente compatibles; Aquí, la alevosía se aprecia en el hecho sorpresivo de estrangular inesperadamente con un cable, que no dejaba capacidad de reacción y hay alevosía sea cual fuere la edad y condición de la víctima, que se valoraron posteriormente al apreciar el artículo 140.
Pero tal como se dijo, no se trata solo (para construir la alevosía en este caso) de adentrarnos en esa nueva línea de la parte recurrente, esbozada por primera vez en este recurso que impugnamos, sino en resaltar que el Hecho Probado de la Sentencia y posteriormente el Fundamento de Derecho Segundo vienen a explicar que la relación de convivencia que la acusada tenía con el padre, provocó la confianza de Gabriel; que el lugar donde se produce el ataque esté aislado, tiene acceso por un camino de tierra y este alejado de cualquier otra construcción y por último, que la forma en que atacó a Gabriel fue “totalmente repentina, súbita y evidentemente intencionada”, cogiendo a Gabriel y lanzándole contra el suelo o pared para después axfisiarlo.
Sea cual fuere la clase de alevosía, es claro que, tal y como ocurre en casi todos los casos en que la víctima es un niño, serán supuestos de alevosía.
Por tanto, ese primer motivo del Recurso habrá de decaer pues la alevosía basada en las circunstancias a las que nos hemos referido sirve para calificar el homicidio en asesinato sin que nada tenga que ver las circunstancias físicas o la edad del pequeño Gabriel que se valoran a posteriori al analizar el contenido del artículo 140 del Código Penal. El primer motivo habrá de ser rechazado.
SEGUNDO.- El segundo motivo del recurso que ahora impugnamos, por la vía del apartado “a” del artículo 846 bis c, lo es por quebrantamiento de normas y garantías procesales.
En dicho motivo, el recurrente, alude a parcialidad en las instrucciones que se dieron al Jurado y a defectos en la proposición del objeto del veredicto; manifestando también que, en la última sesión del juicio, al momento de las instrucciones al Jurado, la Magistrada casi no nombró el abuso de superioridad ni la alevosía por desvalimiento.
En este sentido es claro que, si a lo largo del juicio, la defensa no habló nunca de abuso de superioridad ni de alevosía por desvalimiento por parte de la defensa, mal se puede instruir a los jurados de algo no discutido, no objeto de debate. Es más, en sus conclusiones definitivas, tampoco la defensa hizo la menor alusión a la agravación de abuso de superioridad ni tampoco a nada que tuviera que ver con la llamada alevosía por superioridad física o desvalimiento. Es por tanto ahora, en el recurso, cuando por vez primera discutimos esta cuestión.
Este nuevo giro de la parte recurrente no lo es tanto desde el rigor jurídico como del vano intento de impedir la aplicación de la pena de prisión permanente revisable desde el argumento de que, si para cualificar el homicidio en asesinato se utiliza el desvalimiento de la víctima, no puede volver a valorarse dicha circunstancia relativa a la superioridad física para configurar la pena de prisión permanente revisable.
Y ese es el verdadero fin del motivo que en este acto se impugna.
Por otro lado, y por que no quede nada sin contestar, la referencia que hace el recurso al defecto en la proposición del objeto del Veredicto, amén de que el mismo se plasma en un acta extendida pro la Sra. Letrada de la Administración de Justicia y que requiere la efectuación de la oportuna protesta o reclamación de subsanación por parte de la defensa y que no hizo, requiere asimismo que se haga alguna alusión al defecto que se produjo en la proposición del Objeto del Veredicto.
Como quiera que ni se protestó ni tampoco se hace alusión alguna en el segundo motivo del recurso, nos priva de la posibilidad de argumentar nada.
El segundo motivo del recurso habrá también de ser desestimado.
TERCERO.- El tercer motivo del recurso, que lo es por infracción de ley con amparo en la letra “B” del artículo 846 bis C de la LEcrim, viene a denunciar la indebida aplicación del artículo 147 del Código Penal referido a los dos delitos de lesiones por los que ha sido condenada la acusada.
El recurrente construye este motivo, sesgando el relato a su conveniencia y, desde luego, minimizando de forma patética la realidad de los actos llevados a cabo por la acusada (cavar una fosa, simular durante once días, dar expectativas a la familia, colocar una camiseta para despistar a los investigadores, mantener constantemente que el niño iba a aparecer, o los comentarios de absoluto desprecio hacia Gabriel que realizó cuando trasladaba el cuerpo para deshacerse de él). Ésta serie de aconteceres hacen deducir al recurrente que de los mismos no puede concluirse un delito de lesiones psíquicas. En esa línea mantiene que “es necesario la lesión corporal para que haya una lesión psíquica”. En esa dinámica de sesgamiento llega a decir el recurrente que la desmedida repercusión mediática de este asunto se llega incluso a reflejar en la página 6 del informe psiquiátrico forense efectuado a Patricia, madre de Gabriel. Lo anterior no merece ni contestación pues, no solo existe total ausencia de sensibilidad, sino que, además, si la parte recurrente se molesta en leer en su integridad el informe médico forense, las conclusiones alcanzadas por
los dos forenses que evaluaron el caso nada tienen que ver con el carácter mediático del asunto.
En ese informe, elaborado por dos forenses y en lo que respecta a Patricia, se terminan estableciendo los trastornos que presenta desde la desaparición y muerte de su hijo para acabar previendo una evolución crónica, incapacitante, “que seguramente se perpetuarán”. En una línea parecida se pronuncian los informes en relación al padre.
La Sentencia, ahora recurrida, expresa, en lo que ahora nos ocupa, cómo se dan todos los elementos típicos del delito de lesiones. La simulación y el engaño -dice la Sentencia- mantenidos en el tiempo, agrava el padecimiento. La secuela es un daño permanente, del que no se espera recuperación. Es preciso destacar a este respecto, cómo al referirse el Dr. Checa ( Forense que realiza la pericial psiquiatra) al trastorno de adaptación provocado por la muerte, mantuvo que “dicho trastorno se va a cronificar” (Video 24 del Juicio Oral, minuto 40’20).
También sostuvo el Forense (minuto 42’50) que tanto la secuela referida al trastorno de estrés postraumático como al trastorno adaptaivo “estamos segurísimos de que aunque se sometan a terapia persistirán ambos trastornos”.
Al minuto 45’45 cuando dijo “el recordar datos de aquellos días, lo único que hace es incrementar el daño producido”.
Y también puede escucharse cómo el Forense explica al minuto 47’25 “cuando nosotros hablamos de una secuela es porque es un daño permanente”. “En estado de secuelas no se espera ninguna recuperación”. (minuto 48’05).
Y todo ello después de haber explicado, pormenorizadamente, que se trata de patologías psiquiátricas, que el estrés se produce por el impacto emocional de la desaparición de Gabriel ( minuto 29’40).
En el caso de Patricia aumenta el estrés por sospechas de la acusada y en el caso del padre por el sentimiento de haber introducido a esa persona en su casa.
Todas esas aseveraciones de los médicos en juicio dieron lugar a que el Jurado se pronunciara unánimemente en favor de los dos delitos de lesiones psíquicas.
El Tercer motivo del recuso también habrá de ser desestimado.
CUARTO.- El motivo Cuarto del Recurso por la vía del apartado “B” del artículo 486 bis c de la LECrim. y que se articula por Infracción de Ley, viene a denunciar la condena a la acusada por dos delitos contra la integridad moral.
Critica aquí el recurrente que los mismos elementos que utilizó el Jurado para condenar por lesiones psíquicas los utiliza para condenar por integridad moral. De ahí deduce que un mismo hecho se utiliza para castigar dos veces.
El delito contra la integridad moral, a diferencia del delito de lesiones, es protegido por un bien jurídico distinto pues mientras en éstas lo que se protege es la integridad física y psíquica, esto es, la salud, en el delito contra la integridad moral se protege la dignidad humana. De
este modo, se castiga la humillación a la persona, el envilecimiento o la reducción de la víctima a la categoría de “cosa”. Y todo ello amén de la previsión contenida en el artículo 177 del Código Penal que, como regla punitiva, establece el castigo por separado si, además del delito contra la integridad se producen lesiones o daños a la vida, a la salud etc.
En el delito contra la Integridad Moral el resultado típico debe ser un menoscabo de la integridad moral, como bien jurídico protegido por la norma, que se configura como valor autónomo, independiente de otros derechos (STS 1.218/2004, de 2 de noviembre), en especial del derecho a la vida, a la integridad física, o al honor, radicando su esencia en la necesidad de proteger la inviolabilidad de la persona (STS 819/2002, de 8 de Mayo).
Por tal razón, para cometer este delito no se requiere que este quebranto grave a la dignidad se integre en el concepto de lesión psíquica, cuya subsunción se encuentra en los tipos penales de las lesiones (STS 489/2003), constituyendo, en este caso ambos tipos un concurso de delitos por imperativo del artículo 177 del Código Penal. Es clara, pues, la perfecta compatibilidad entre el delito contra la integridad moral y el delito de lesiones psíquicas.
El Hecho Probado de la Sentencia establece una relación de actos llevados a cabo por la acusada que no solo humillaban a los padres de Gabriel, ofendían su dignidad sino que como dice la Sentencia “jugaba con ellos”. Hacía daño innecesariamente. En definitiva, el Hecho Probado relata una actuación reiteradamente degradante para con los padres del menor. Y esa actuación -que era completamente innecesaria y gratuita- nada tiene que ver con un acto aislado como fue por ejemplo, colocar la camiseta en un lugar opuesto a dónde había dado muerte a Gabriel con el fin de desviar la atención de los investigadores. Este sí sería un acto que formaría parte del afán de no ser descubierta y por tanto, estaría en sede del autoencubrimiento; pero encabezar una manifestación con la camiseta dónde podía leerse “todos somos Gabriel” o decir reiteradamente “hoy va a aparecer, le vamos a dar cocacola” o en el colmo de las humillaciones decirle a la madre varias veces “esa mañana Gabriel quería llamarte y yo le dije que por la tarde cuando viniera su padre” (esa mañana se refería a horas antes de matarlo), son actos que solo se llevan a cabo para ultrajar la dignidad de la persona.
En este contexto, es preciso traer a colación la Sentencia del TS de fecha 29-1-2013, Ponente Excmo. Sr. Saavedra, dónde un condenado por asesinato, tras mucho rogarle, dijo haber tirado a la niña muerta al río Guadalquivir. Se drenó el río y la niña no apareció. Más adelante dijo que la había tirado a un vertedero en las proximidades de Sevilla; volvió a levantarse el vertedero y no apareció. El Tribunal Supremo condenó por un delito contra la integridad moral al entender que era innecesario aumentar de ese modo el dolor de los padres tras haber creado la expectativa de que, al menos, la podrían enterrar entendiendo así que se producía un ataque a la dignidad humana y que por tanto era procedente castigar por el delito contra la integridad moral. Consecuentemente, el motivo Cuarto del Recurso, también habrá de ser desestimado.
QUINTO.- El motivo Quinto del Recurso lo es por vulneración del derecho a un proceso con todas las garantías y concretamente, por la falta de imparcialidad del Tribunal dada la desmedida repercusión mediática del caso. Dicho motivo, que en su enunciado se aparta completamente de las prescripciones legales previstas en el artículo 846 Bis C de la LECrim, viene a mantener que ha habido muchos juicios paralelos que han supuesto la “demonización” de la acusada y que la Defensa había venido denunciando a lo largo de la instrucción (acompaña copia de tres escritos presentados en el Juzgado por el abogado defensor) y termina añadiendo un extracto de un artículo escrito por el Magistrado de la Sala Segunda, Excmo. Sr.del Moral. El motivo que ahora impugnamos nos resulta inentendible.En primer lugar porque, a diferencia de ésta Acusación Particular, que se ha limitado -siempre a la puerta de los Juzgados- a atender durante varios minutos a los muchos medios de comunicación allí agolpados y solo en las ocasiones en que se ha producido una actuación judicial en este procedimiento, el Letrado recurrente, seguramente, no haya televisión o radio que no haya pisado ni periodista al que haya hecho declaraciones en cualquier medio de comunicación escrita. Sus comparecencias, sobre todo televisivas, incluso cuando el sumario estaba secreto, reiterando permanentemente que se trató de un accidente (la muerte de Gabriel), hacen que cueste trabajo impugnar este motivo desde la corrección dialéctica. Si el asunto es mediático, que lo es, en gran medida lo ha sido por ese grupo de “expertos en derecho penal” que nos bombardean en televisión; a ésa práctica
lamentable no ha sido ajeno el Letrado recurrente. Sobra decir el inmenso dolor que ese goteo constante de noticias y apariciones públicas ha infringido a los padres y demás familiares de Gabriel. Interesar, como hace el recurrente, en la Súplica de su escrito, que se anule el Juicio y que se vuelva a celebrar ante un Tribunal profesional es sencillamente desconocer la Ley y si el Jurado según el recurrente se ha visto mediatizado al momento de emitir el veredicto quizá sea por las decenas de veces que el abogado defensor mantuvo que era un accidente.
SEXTO.- Los motivos Sexto, Séptimo y Octavo del recurso, todos articulados a través del artículo 846 bis c, apartado ”b”, los son por Infracción de Ley.
En esos motivos se denuncia la inaplicación de las atenuantes de arrebato u obcecación, de drogadicción (sólo para los delitos de lesiones psíquicas y a la integridad moral) y de confesión de los hechos.
Agrupamos los tres motivos esgrimidos por el recurrente, referidos a tres atenuantes, por que todas comparten la misma idea: Intentar de cualquier modo que el Jurado, al tener que pronunciarse sobre un sinfín de cuestiones, pudiera apreciar alguna. En esa línea designa tres atenuantes como podía haber planteado las siete que recoge el Código. Sin el menor rigor.
Queremos pensar que no desconoce la recurrente el clásico aserto establecido hace más de tres décadas por el Tribunal Supremo referido a que las atenuantes –para poder ser apreciadas- han de estar tan probadas como el hecho mismo.
Aun así, empieza con el arrebato (esta circunstancia, al igual que la de drogadicción, fue incorporada al relato de la parte recurrente en el escrito de conclusiones definitivas pues en las conclusiones provisionales solo se interesó la atenuante de confesión de los hechos –así se puede leer en esos escritos-).
El arrebato requiere, sabido es, para su apreciación, la pérdida temporal del juicio; perdida que, normalmente, se produce por un resentimiento tan grande que termina por perturbar el ánimo; pero no puede ser un resentimiento o una pasión cualquiera; esto es, en el caso de que te llamen “negra o vete a tu país”, no parece la respuesta más adecuada que, en base al arrebato, se mate a un niño. Pero es que,además, esos argumentos, (los insultos tales como “negra, vete a tu país…”), en los que pretende la acusada justificar su actuación ya fueron utilizados por la misma. Así, y con ocasión de la investigación que la Comandancia de la Guardia Civil de Burgos hace de la acusada, se relatan las “extañas” circunstancias en que murió la hija de la misma al precipitarse al vacío desde un séptimo piso y también se infiere el perfil frio, calculador y rematadamente malo de la acusada.
Puede verse, en línea con lo que afirmábamos, en el video 12 de la grabación del Juicio Oral, como el Capitán de la Guardia Civil de Burgos -a través de videoconferencia- explica (min. 43,37) en que consistió la investigación y como llega a decir, tras narrar que dos parejas de la acusada murieron por cáncer en Burgos (ella cobró los seguros de los mismos) que la acusada denunció allí a la hermana de una de esas parejas fallecidas y que la denuncia lo era porque le había dicho “negra de mierda, vete a tu país…” (min 45,58), repitiendo las expresiones referidas en el minuto 46’50. O sea que utiliza las mismas expresiones que tiempo después pone en boca de Gabriel para justificar su salvaje agresión.
Es más, Gabriel (así lo indicó no solo su madre, también el Dr. Martín Murcia) era un niño muy educado, muy correcto, sensible… Hasta tal punto era así que siquiera le manifestaba al padre que no le gustaba la acusada, por no causar el menor problema. En este contexto –tal y como hace el Jurado- no puede darse credibilidad alguna a nada de lo que dijo la acusada en relación a la escena en que se produjo la muerte.
La atenuante de drogadicción es instada, también de manera novedosa al final del juicio –en conclusiones definitivas-. En resumen, el hecho de que aparecieran varios blíster de pastillas (benzodiacepinas) en el coche cuando fue detenida, hace pensar al recurrente (eso sí, solo para los delitos de lesiones psíquicas y contra la integridad moral), que la acusada se encontraba bajo los efectos de drogas o sustancias tóxicas que afectarían su conciencia y voluntad.
Es conocido, también, que para que esta circunstancia se aprecie es necesario de un lado, la ingesta (masiva habría de ser en el caso de las benzediacipinas) y, que además esa ingesta provoque una alteración en las facultades cognoscitivas y volitivas de la persona.
En el presente caso no ha quedado acreditado siquiera la toma de una sola pastilla de Valium o de diacepam, con lo que mal puede acreditarse que dicha “ausencia de tomas” influya en su capacidad.
La tercera de las atenuantes, referida a la confesión de los hechos, no puede tener cabida alguna.Tiene dicho el Tribunal Supremo que para que esta atenuación pueda ser acogida es necesario que sea una colaboración relevante para la justicia. Es preciso que sea veraz, eficaz y que aporte datos especialmente significativos sin que pueda ser apreciada cuando la “confesión” es equívoca y falsa.
Que la acusada no colaboró en nada es más que evidente. Así lo dice el Jurado al negar su acogida a la misma y además lo basan, entre otras, en las manifestaciones del Secretario del Atestado que participó en todas las labores de búsqueda y que depuso el 11 de septiembre. El Sargento S-23696-H, manifestó que la acusada no colaboró en modo alguno, tal y como puede verse en el video 15, de la sesión de Juicio, al minuto 13’02, se le pregunta si colaboró y al minuto 13’22 contesta que “Justo todo lo contrario” “No colaboró” “ No dijo donde lo había matado”.En aquel sentido se manifestaron los Guardias Civiles E-48715-S y D-63869 que depusieron en juicio el día 12 de septiembre (video 18).
En consecuencia, habrán de ser desestimados los motivos sexto, séptimo y octavo.
SEPTIMO.- El motivo Noveno del recurso, también por la vía del 846 bis c, apartado “b”, denuncia infracción de ley por aplicación indebida de la agravante de parentesco.
Mantiene el recurrente, en síntesis, que esa circunstancia debe ser absorbida por el delito de asesinato.
Para llegar a tamaña conclusión se apoya en la Sentencia de 27 de enero de 2012 (Recurso de Casación nº 598/2011). El recurrente extrae un párrafo de dicha sentencia para acabar concluyendo que se castiga por 2 veces la relación de parentesco.
Solo echando un vistazo al contenido de la Sentencia en la que el recurrente basa su pretensión puede detectarse la clamorosa equivocación –siendo generoso- en que incurre el abogado recurrente. En el supuesto que trae a colación, se condena a los acusados por delitos de homicidio en comisión por omisión; esto es, posición de garantía, producción de un resultado y posibilidad de evitarlo. Y es a esa posición de garantía a la que hace alusión el párrafo que el recurrente (sesga) y trascribe de aquella Sentencia. Es obvio que la relación de parentesco es la que determina, por tratarse de un especial deber jurídico del autor, la posición de garante; no es dable que la circunstancia agravante de parentesco pueda tener cabida al haber sido aplicada para establecer la posición de garantía.
Pero, ¿qué tendrá que ver la comisión por omisión (matar = a dejar morir) con el supuesto que ahora nos ocupa? Es inentendible.
La acusada, tal y como se expresa en el Fundamento Sexto de la Sentencia, vivía con el padre de Gabriel y ese solo hecho justifica el incremento de la pena por la agravación de parentesco en relación al padre, pues esa relación de “afectividad” que la acusada desprecia, provoca tal agravación.El motivo noveno habrá de ser desestimado.
OCTAVO.- El motivo décimo y último del recurso, por el cauce del artículo 846 bis c, apartado “a”, se invoca por la vulneración del derecho de defensa.
Sostiene la recurrente, en el párrafo segundo del motivo, que estuvo “PROTESTANDO REITERADAMENTE DURANTE TODOEL JUICIO”, con el orden seguido en la práctica de la prueba… “.
Más adelante, el recurrente, en el colmo de lo incalificable, llega a afirmar que “la Acusación Particular no propuso prueba, siendo parte acusadora, fue la última en interrogar en este juicio, perjudicando seriamente al reo…”.
Decíamos que es incalificable, cuando no bochornoso, que la defensa mantenga que la Acusación Particular no propuso prueba, y ello por lo siguiente:
En primer lugar, y en contra de la propia finalidad establecida en la Exposición de Motivos de la Ley reguladora del Jurado que viene a manifestar que el juicio ante los jurados ha de ser lo más simple posible, evitando la prolongación excesiva de las sesiones, el Ministerio Fiscal formula en su escrito de calificación provisional la proposición de un sinfín de pruebas, muchas de ellas innecesarias, sobre todo a la vista del reconocimiento reiterado de dar muerte a Gabriel por parte de la acusada; reconocimiento dirigido y ventajoso para sus pretensiones de defensa pero reconocimiento al fin y al cabo. No parece lógico pensar que siendo ésta acusación la que más interés tiene en que se haga justicia por la muerte de Gabriel solicite mucha menos prueba en su escrito de Conclusiones Provisionales que el Ministerio Fiscal (El Fiscal solicitó el triple de testigos y el triple de peritos que ésta acusación, amén de esa “novedosa” testifical- pericial, que también incluyó en su escrito de acusación). Con tan abrumadora actividad probatoria, la confusión estaba servida.
En segundo lugar, la defensa, ahora recurrente, presentó su escrito de calificación FUERA DE PLAZO, tal y como puede apreciarse, a continuación, en el Auto dictado por el Juez Instructor.
Pero es más, a pesar de presentarlo fuera de plazo, el escrito de calificación de la recurrente es un exacto “corta y pega” del escrito de calificación del Ministerio Fiscal.
Es en este contexto donde se produce la protesta del recurrente.
Es clara la aplicación que hizo la Magistrada- Presidenta del artículo 708 de la LECRIM al mantener que, primero preguntaran las partes que hayan propuesto a los testigos y posteriormente lo harán las partes que no lo hayan propuesto.
Pues bien, en el juicio ahora analizado se ha cumplido rigurosamente el tenor literal de aquel artículo pero es que además y aunque a ésta acusación se le dio el oportuno turno para interrogar, en 8 de los 10 testigos, no formuló pregunta alguna.
Por lo expuesto este último motivo también deberá de ser desestimado.
SUPLICO que teniendo por presentado este escrito se sirva admitirlo, y en su virtud, se tenga por formulada IMPUGNACION al Recurso de Apelación deducido por el Sr. Ramos Hernández frente a la Sentencia de 30 de Septiembre de 2.019, dictada en este procedimiento y, previos los trámites oportunos, se eleven las actuaciones al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Suplicando a la Sala que dicte Sentencia por la que CONFIRME la dictada por la Ilma. Sra. Magistrada Presidenta del Tribunal del Jurado antes referida y todo ello para el caso de que no se estimara el Recurso Supeditado que, a continuación, mediante Otrosi, deduciremos.
Es Justicia que pido en Almería para Granada a 5 de Noviembre de 2.019.
OTROSI DIGO.- Que de conformidad con lo prevenido en el articulo 846 bis d) de la LECrim, esta Acusación Particular viene a formular Recurso Supeditado de Apelación frente a la Sentencia mencionada en el encabezamiento de este escrito.
Tiene basamento el presente recurso en las siguientes ALEGACIONES:
INTRODUCCION.- Antes de entrar a analizar el contenido del motivo en el que basaremos nuestra censura a la Sentencia dictada en este procedimiento, es preciso para los intereses de esta Acusación, efectuar las siguientes manifestaciones:
1ª.- Esta representación podía haberse aquietado con el contenido de la Sentencia, por más que estemos completamente convencidos de que la misma contiene un clamoroso error (auspiciado por los Médicos Forenses y mantenido por el Ministerio Fiscal) al negar los informes médicos presentados y sostenidos en el Plenario por esta Acusación Particular, negando así la posibilidad de que pudiera ser apreciada la agravante de ensañamiento. No obstante y como quiera que, cualquier recurso formulado por esta acusación –en el caso de ser estimado por la Sala- provocaría la repetición del Juicio ante un Jurado distinto, optamos –en un primer momento- y muy a nuestro pesar, por no recurrir. La decisión era comprensible a la vista, de un lado, que todos los pedimentos de esta Acusación (incluyendo los dos delitos contra la integridad moral a lo que tan feroz e incomprensiblemente se opuso el Ministerio Fiscal) habían sido confirmados por UNANIMIDAD por el Jurado, salvo la apreciación de la agravante de ensañamiento (también aquí, amén de faltar al respeto a los médicos llevados por esta parte (video 25, minuto 56 y 57’11 en adelante), el Ministerio Fiscal asumió un papel tan desaforado que se nos antojó impropio de su función, con continuas alusiones a este modesto Letrado; llegó a manifestar en su informe: “ los fiscales no inventamos delitos” (para referirse a los dos delitos contra la integridad moral) minuto 53’05 Video 25.
También dijo, en referencia al informe pericial presentado por este Letrado “lo que se hace (con ese informe) es aumentar el sufrimiento de esos padres” (Video 25, min. 59’48); de otro lado, solo la posibilidad –en contra de la opinión de la Fiscalía- de aumentar el dolor de los padres, nos impedía siquiera plantearnos recurrir y eventualmente, repetir el Juicio. Y esos eran, en síntesis, los motivos por los que decidimos, en su momento, no recurrir.
2º.- Al analizar el Recurso de Apelación formulado de contrario y comprobar que varios de esos motivos –en el caso de que se estimara alguno de ellos- abocarían a la celebración de un nuevo juicio, han hecho que estemos en esta tesitura de recurrir Supeditadamente la Sentencia.
3º.- No desconocemos, no solo por razón de imagen de la Justicia sino también por el respeto debido a la institución del Jurado, lo que supone repetir un juicio, máxime con el calado mediático de este procedimiento; de ahí que entendamos, dicho sea dialécticamente, aunque sobren razones para la repetición, que la Sala no atendiera al pedimento contenido en la Suplica de este Recurso Supeditado.
En todo caso, sí habría que hacer una reflexión en torno a la versión práctica de ésta Institución que, en general, no gusta ni a jueces ni a fiscales y que, en el orden legal, deja pocas o ninguna posibilidad de volver a valorar la prueba o la actuación de sus intervinientes, sin que todo ello pase por el drama de repetir un juicio.
MOTIVO UNICO DEL RECURSO
Lo es por la vía del artículo 846 bis c, apartado a, por quebrantamiento de normas y garantías del proceso, solicitando ANULACION del juicio con Jurado por infracción de los artículo 24 y 120.3 de la Constitución Española, por no haber motivado los jurados suficientemente su veredicto en el extremo relativo a la exclusión del hecho referido al ensañamiento así como por vulneración de la tutela judicial efectiva, por infracción del artículo 54.3 de la LOTJ, pues al dar las instrucciones a los jurados, la Magistrada- Presidente entró a dar opinión tanto en relación a la agravante de ensañamiento como al resultado de la prueba pericial.
La falta de ortodoxia al anunciar un solo motivo en base al apartado “a” del artículo 846 bis a de la LECrim, trae causa de que, si bien se denuncian dos cuestiones distintas (falta de motivación por parte del jurado al momento de excluir el hecho referido al ensañamiento, y falta de imparcialidad al dar las instrucciones al jurado en relación a la prueba pericial que daría lugar al ensañamiento y al propio ensañamiento en sí mismo), hemos creído oportuno dada la absoluta conexión entre ambas, tratarlas en un único motivo, pues solo así puede entenderse – a partir de las Instrucciones dadas – la falta de motivación del veredicto.
1.- En el Objeto del Veredicto que se entrega al Jurado, se incluía un HECHO OCTAVO que decía: “Una vez en la finca de Rodalquilar, ANA JULIA QUEZADA de forma intencionada, súbita y repentina, golpeó a Gabriel en la cabeza, por detrás, con el palo de un hacha, haciéndolo caer al suelo, donde le dio más golpes, dejándolo aturdido durante 45/90 minutos, tiempo tras el que la acusada, se subió sobre el
niño tapándole la boca y la nariz, hasta provocar su fallecimiento”.El referido hecho octavo, fue rechazado por el Jurado, en el Veredicto con la siguiente motivación: “Hecho probado por dar más veracidad a los informes y declaraciones de los médicos forenses realizada el día 16 de Septiembre de 2.019, por haber participado en primer plano en la autopsia del menor probando con más exactitud las causas finales del fallecimiento”.
2.- Es de hacer notar que las periciales eran coincidentes en cuanto a que la muerte se produce por asfixia pero se diferenciaban en relación a todas las lesiones que se producen antes de esa asfixia que sería el acto final y ello hacía complicado al Jurado optar por una u otra, aunque no nos cabe ninguna duda de que nuestra pericial (que no ignoraba ningún dato médico referido a Gabriel), tenía bastante más sentido común que la pericial médico forense, aunque esto lo desarrollaremos más adelante.
3.- Queremos, no obstante adelantar que, cuando aludíamos en la introducción de este Recurso a la falta de respeto a los profesionales médicos aportados por esta acusación, por parte del Ministerio Fiscal, lo era, no solo porque habló en varias ocasiones en su informe de que habían venido desinteresadamente, como poniéndolo en duda, sino que además dijo de ellos: ”Uno es internista y otro que trabaja en la Unidad de Cuidados Intensivos”. Video 25, minuto 56.En el minuto 56,41 dijo: ”son funcionarios públicos pero no se equivoquen, no vienen aquí como funcionarios”.O al minuto 57’11 cuando, en plena euforia dijo “no tienen conocimientos de médico forense”, “no intervienen en la autopsia”, “no ven nada”, “emiten una opinión errónea y osada” y tienen “un absoluto desconocimiento de la medicina forense”.
Tal y como la propia Sentencia indica en el último párrafo del Fundamento de derecho Segundo, los médicos que realizaron el informe “…”solo” contaron con el visionado del TAC que se hizo al menor, el informe del Servicio de Histopatología proveniente del INT y Ciencias Forenses y el Informe de Autopsia…” ¿Qué más se necesita para realizar ese informe?. Lo tenían todo.
Por cierto, los médicos propuestos por esta acusación son los doctores Marín Gámez y Martínez Escobar (su informe está al folio 1.811 de las actuaciones). El internista que dice el Ministerio Fiscal ha sido Jefe de Servicio de Medicina Interna, por oposición, del Hospital Universitario de Jaén y en la actualidad desempeña su función como especialista en medicina interna en el Hospital Torrecárdenas. No ha ejercido nunca la medicina privada y es funcionario público.
El doctor Martínez Escobar, al que la Fiscalía serefirió como “otro que trabaja en la Unidad de Cuidados
Intensivos” es también funcionario público y desde hace años, Jefe de Servicio por Oposición de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Poniente. También ejerce la medicina pública. Ambos poseen el título de Doctor.
4.- Cuando, en fase de instrucción y tras meses y meses de inexplicable secreto de las actuaciones (los mandos de la Guardia Civil dijeron tres días después de que apareciera Gabriel -el 14 de marzo de 2018-, en rueda de prensa, que no había nada más que investigar y que estaban todos los elementos de la muerte aclarados, el secreto se mantuvo hasta Octubre de ese año), tuvimos por vez primera conocimiento del informe de Autopsia (folio 1.096 y ss.), así como del Informe Anatomopatólogíco del Instituto Nacional de Toxicología, pudimos comprobar que no casaban bien los múltiples hematomas y las múltiples hemorragias que presentaba Gabriel con que la causa de la muerte fuera “simplemente” taponar los orificios nasales y la boca para axfisiar. Sobre todo, llamaba la atención el edema cerebral que presentaba como consecuencia de la hemorragia provocada por los golpes en la cabeza, porque siempre se ha entendido que el edema (inflamación) requiere de un cierto tiempo para su instauración (aquel informe anatomopatológico describía que el edema se había producido en vida).
Como quiera que el letrado que firma este escrito tiene un absoluto desconocimiento médico, acudimos por separado a los médicos antes referidos, para interesarnos por su opinión profesional.
Ambos médicos vieron el estudio de los forenses (incluyendo las fotografías en color que se realizaron durante la autopsia), analizaron todos los datos de éste; estudiaron órgano a órgano el informe anatomopatológico y solicitaron del Juzgado una copia del TAC que se le había realizado a Gabriel cuando apareció; TAC que lo era del cuerpo entero y que también analizaron con la colaboración de un radiólogo. Con toda esa información elaboran un informe conjunto, al que antes hemos hecho alusión, y donde destacan sobre manera que hay dos lesiones, “que los forenses que no están habituados al proceso de ir viendo como muere una persona pasan por alto”, porque no saben como integrar “el carácter evolutivo de unas lesiones altamente especificas en una persona viva”.
Tal como dijo en el Plenario el Doctor Martínez Escobar ( video 23, minuto 14’15 en adelante),: “ Las lesiones que presenta el niño en la cabeza, son mortales por sí solas.Las lesiones que presenta en el pulmón y que provoca distrés respiratorio son mortales por sí solas”. Siendo el mecanismo último el de la oclusión de los orificios respiratorios quese produce cuando el niño llevaba más de media hora sufriendo.Por su parte, en el discurso de los forenses escuchamos frases que impedían preguntar nada.Así mantuvieron que, los golpes en la cabeza siempre provocan sangrado. ¿Dónde está el sangrado que, por ejemplo en los chichones de los niños jamás aparece?. A este respecto, y para referirse a los golpes en la cabeza, la médico forense manifestó “ que una ceja siempre sangra”. Nos preguntamos, ¿qué tendrá que ver?.
También escuchamos con vehemencia, por parte del patólogo que no realizó la autopsia y que vino desde Sevilla a apoyar a los forenses, frases del tipo de que no hay hematomas, no hay hemorragias, y que sufrió de 10 a 20 minutos.
La pregunta es clara ¿Cómo puede mantenerse que el hematoma y hemorragia que presentaba Gabriel detrás de la oreja sea debido a golpes sobre una superficie plana, paredo suelo? ¿No es más fácil pensar que el golpe tan violento detrás de la oreja sea causado por un palo o un hierro?Parece escapar a la lógica y el sentido común pues si los golpes en la cabeza habrían provocado la muerte y la rotura aguda de los septos alveolares en los pulmones (que consta en el folio 817), unida a la broncoaspiración, matan también ¿Porqué estos extremos son obviados por losforenses?. Y lo son hasta el punto de llegar a negar la evidencia.
Causación de la muerte.- La muerte se produce por asfixia, pero es es el último acto. Previamente, la acusada golpea con un objeto contundente a Gabriel por detrás –seguramente con el palo del hacha-, provocándole una contusión y hemorragia detrás de la oreja. Y otro golpe –o bien se golpea en la caída al suelo- que le provoca contusión y hemorragia en la zona frontal derecha de la cabeza. Como consecuencia de ello, Gabriel cae al suelo y queda aturdido, semicomatoso. En ese estado, la acusada sale de la casa a fumar y a cavar el hoyo. Más de media hora después (se instaura el edema cerebral entre tanto), la acusada ve que Gabriel aún sigue vivo, aunque seguramente muy aturdido y se sube encima de el, tapándole la nariz y boca y acabando con su vida que hasta ese momento, podía ser recuperada.
Solo así puede integrarse la rotura de septos alveolares, que es una lesión por hiperpresión física, propia de “clavarse” el volante en el pecho en un accidente o incluso, de la fuerza empleada en un masaje cardiaco.
Posteriormente lo desnuda y lo lleva arrastrando de los brazos hasta el hoyo para enterrarlo (la Fiscalía trató tanto en las declaraciones en Instrucción como en el Plenario conseguir a toda costa dotar de carácter fortuito a las lesiones en la cabeza, preguntando reiteradamente, tras haber dicho la acusada “lo cojo de los dos bracitos y lo llevo arrastrando” (minuto 49,30 del vídeo 6), ¿CUANDO ARRASTRA AL PEQUEÑO RECUERDA SI SE GOLPEARA EN LA CABEZA? (minuto 52.15, video 6). La “irrelevancia” de la reiterada pregunta, que más parecía en defensa de la acusada y que ya formuló varias veces en Instrucción lo era por dos motivos, uno, porque si lo arrastra de los brazos, cogiéndolo de las muñecas, hasta el hoyo, la cabeza es imposible que dé contra el suelo (no así sí lo hubiera cogido por las piernas) y dos, porque Gabriel está ya muerto cuando lo arrastra hacia el hoyo y todas las lesiones que tiene en la cabeza son envida.
Creemos, pues esto no está probado, que su intención antes de enterrarlo era desmembrarlo. De lo contrario, no se puede explicar por que tras matarlo, lo desnuda y luego le dá dos hachazos en el brazo que, aunque no llegan a seccionarlo, sí producen fracturas completas de cúbito y radio. El no proseguir con el desmembramiento pudo deberse a que el arma empleada no cortaba bien o le iba a llevar mucho tiempo o a la llamada que en ese momento recibe del padre donde le indica “que no encuentran a Gabriel”. La acusada dijo en todo momento “que como el hoyo era pequeño y no cabía el brazo, le dio dos veces con el hacha para poder meterlo dentro del hoyo.
5.- Estamos convencidos que, el problema radica en ese “no rectificar nunca”, cuando ya se ha aseverado una cosa.
El día en que aparece el cuerpo de Gabriel, y estando ya en las propias dependencias de la Guardia Civil, la propia Médico Forense, al examinarlo observó petequias (pequeños puntos rojos en los pómulos y en los ojos) y eso es un signo inequívoco de muerte por asfixia; tesis a la que se suma la acusada y posteriormente también el Ministerio Fiscal. En definitiva, oclusión de las vías respiratorias al poner la mano sobre la nariz y la boca. “Así de sencillo”. En aquel primer examen externo, la forense no ve ninguna de las lesiones que presentaba, sobre todo en la cabeza. Así, llega a decir en el informe de autopsia (primer párrafo del folio 1.101), que las dos lesiones, que lo son de muchos centímetros de infiltrado hemorrágico en la cabeza “noobjetivado en el examen externo por estar cubierto de pelo”. Sin comentarios.
6.- Como quiera que en el acto del Juicio los forenses y el patólogo negaron los golpes y por ende, negaron que hubiera hemorragias o hematomas, se hace imprescindible traer a colación todos los hematomas y hemorragias que ellos mismos describieron en sus informes y que presentaba Gabriel al momento de la autopsia. Estos datos, por sí solos, demuestran que la forma de morir no lo fue simplemente por esa oclusión de las vías respiratorias sino que esto fue el final, tras una larga agonía.
Puede leerse en el informe que firma el Patólogo, proveniente del Instituto Nacional de Toxicología en orden a esa negación absoluta de hematomas y hemorragias, lo siguiente:
Hematoma frontal derecho, hematoma retroauricular derecho (folio 815).
Extravasación hemática en los vasos del espacio subaracnoideo… se aprecian signos de edema (folio 815 vuelta).
LABIOS: lesión hemorrágica cerca de la comisura derecha que mide 0,8 cm de diámetro máximo y otra en el seno de la mucosa labial de 0’7×0’5 cm situada en el tercio medio. En la mitad izquierda, a 0’6cm por debajo de la mucosa del labio inferior, existe otra lesión hemorrágica de 1’2×0’9cm. En ambos labios existen numerosas áreas hemorrágicas que se aprecian en la zona central y en los tercios derecho e izquierdo incluyendo también ambas comisuras. Las hemorragias se sitúan en el seno del músculo, en torno no a las glándulas, en el tejido adiposo y en el tejido conjuntivo ubicado por debajo del epitelio de la epidermis y de la mucosa. (Folio 815 vuelta).
HEMATOMA FRONTAL DERECHO: Un hematoma de 2’2x2cm … el infiltrado hemorrágico afecta en profundidad a todas las capas de la piel. (Folio 816).
HEMATOMA RETROAURICULAR DERECHO: Fragmento cuadrangular de piel de cuero cabelludo que mide 7’5×6’9cm. Presenta un hematoma de 4’4cm que llega en profundidad hasta el tejido adiposo hipodérmico. Estudio microscópico. -Como en el hematoma frontal. La hemorragia se extiende desde la dermis superficial a la hipodermis. (folio 816).
MUSCULATURA CERVICAL DERECHA: Pequeñas áreas hemorrágicas. (Folio 816 vuelta).
MUSCULATURA CERVICAL IZQUIERDA: Áreas hemorrágicas microscópicas en el músculo y el perineuro de nervios próximos que tienen menor cuantía que las observadas en la musculatura cervical derecha. (Folio 816 vuelta).
PULMONES: áreas hemorrágicas subpleurales de aspecto petequial. (Folio 817).
DIAGNOSTICOS HISTOPATOLOGICOS
Cerebro. -Infiltrados hemorrágicos.
Labios. -Hemorragias generalizadas.
Pirámide nasal. -Hemorragias generalizadas.
Hematoma frontal derecho.
Hematoma retroauricular derecho.
Musculatura cervical derecha. -Infiltrados hemorrágicos.
Musculatura cervical izquierda. -Infiltrados hemorrágicos.
Pulmones. -Petequias subpleurales. (Folio 818).
En resumen, en el folio 818 se especifican y sintetizan todos esos hematomas y hemorragias que, sin embargo, luego son ampliados en el Informe de Autopsia que observa hasta tres lesiones más que las que describió el propio patólogo, que, como dijimos fue el que llevó la “voz cantante” en juicio.
Puede leerse en el Informe de Autopsia:
Signos de violencia externa:
– Tres focos contusivos a nivel facial, con hematoma de 2cms de diámetro en región frontal, hematoma en pirámide nasal y a nivel perioral… extenso infiltrado de sangre que abarca ambas alas nasales, tabique y dorso nasal.
– Hematoma de 1cm de diámetro en parte media de labio inferior.-Herida contusa de 0’5x 1cms en borde libre de labio superior.-Hematoma de 0’8cms en posición mucosa de labio superior por su tercio medio.
– Infiltración hemorrágica en porción gingival de maxilar inferior… (Folio 1.100).
CABEZA. -Infiltración hemorrágica parcheada a nivel de región fronto-temporo-parietal derecha e importante foco contusivo de 5 x 6 cms con gran infiltración hemática en todo el espesor del cuero cabelludo a nivel de región retroauricular derecha no objetivado en el examen externo por estar cubierto de pelo… Al corte presenta enarenado hemorrágico. (folio 1.101).
CUELLO: Petequias en musculatura laterocervical derecha. (Folio 1.101)
TORAX: … Petequias subpleurales y foco hemorrágico en base pulmonar izquierda… Hemorragia paraaórtica torácica. Esta lesión no es descrita por el Patólogo. (Folio 1.101).
Estudio Histopatológico: ”Cerebro: …extravasación hemática en los vasos del espacio subaracnoideo.
Labios: …lesión hemorrágica cerca de la comisura derecha… En ambos labios existen numerosas áreas hemorrágicas que se aprecian en la zona central y en los tercios derecho e izquierdo incluyendo también ambas comisuras. Las hemorragias se sitúan en el seno del músculo, en torno a las glándulas, en el tejido adiposo y en el tejido conjuntivo ubicado por debajo del epitelio de la epidermis y de la mucosa. Las áreas hemorrágicas de acompañan de lesiones erosivas en la epidermis y mucosa… producida en vida… Pirámide nasal:… la hemorragia se extiende a ambas alasnasales, el tabique y el dorso y la punta de la nariz. Asienta en los tejidos adiposo, muscular, conjuntivo y glandular. ..Hemorragias generalizadas… originadas en vida. Hematoma frontal derecho:… Hematoma retroaruricular derecho… Hemorragia producida en vida… Pulmones: …áreas hemorrágicas subpleurales de aspecto petequial… rotura de septos alveolares. Las hemorragias subpleurales asientan en el parénquima próximo. (Folio 1.102)… Petequias subpleurales. Rotura aguda de septos alveolares… Musculatura cervical derecha: hemorrágicos leves originadosen vida…(Folio 1.103)
– CONSIDERACIONES MEDICO FORENSES:… También se han objetivado varios traumatismos sobre la zona craneal que indican golpes repetidos. (folio 1.104).
¿Cómo pueden integrarse todas estas lesiones, hematomas y hemorragias en el relato que dan los forenses de que la muerte simplemente fue por asfixia?.
En la última de las conclusiones del informe médico forense se habla de varios traumatismos en la zona craneal que indican golpes repetidos, ¿Cómo pueden mantener en juicio que el niño no recibió golpes cuando ellos mismo lo afirman en su informe?. (folio 1.104).
El ensañamiento.- Es claro que, a la vista del informe forense de autopsia y del informe anatomopatológico realizado por el INT, no puede deducirse otra cosa –al ser todas las lesiones causadas en vida (excepción de los dos hachazos en el brazo)-, que Gabriel recibió golpes en la cabeza antes de morir y que es preciso el transcurso de un tiempo, normalmente por encima de 30 minutos para que las hemorragias cerebrales (en vida); provoquen un edema cerebral (también en vida); tiempo éste en que Gabriel debió estar aturdido como consecuencia de los golpes; prueba evidente de que estaba vivo (aunque sufriendo, sin duda) es que, cuando lo mata asfixiándolo, echando el cuerpo o las rodillas sobre él (de ahí las lesiones físicas en los pulmones), Gabriel intentó defenderse, desde una muy precaria situación y de ahí las lesiones en la boca y en la nariz; señales inequívocas de ese último instinto de supervivencia aún con las fuerzas muy mermadas.
Como dijo el Doctor Martínez Escobar (vídeo 23, miunto 37:45) “no hace falta ser médico para evidenciar que hay un sufrimiento importante. Eso es un hecho incontestable”.
Es claro pues que la acusada provocó un sufrimiento innecesario, aumentándolo, pues pudo acabar con la vida de Gabriel en el primer momento y sin embargo lo dejó largo rato en el suelo hasta que, finalmente, acabó con su vida, asfixiándolo.
7º.- Tal y como expresa la propia Exposición de motivos de la Ley del Jurado, en las instrucciones “radica otra de las condiciones del éxito o fracaso del enjuiciamiento por Jurado”.
Es claro que las instrucciones al Jurado son necesarias pero tampoco han de ser tan pormenorizadas, como ocurrió en el presente caso, pues en el sistema de jurado español su función se limita a declarar probados o no unos hechos, y también es claro que cuando en esas instrucciones, que contiene el artículo 54 de la LOTJ, se utilizan ejemplos, los mismos han de establecerse con muchísima precaución, máxime si se pone un ejemplo solo que pueda resultar completamente sugestivo. De ahí que no sea –salvo que se haya estudiado a fondo- lo más conveniente poner un solo ejemplo.
Es cierto que no es fácil ésta labor para el Juez pero creemos que, a veces, es preferible quedarse corto que dar una lección magistral de Derecho Penal a 9 personas con formación escasa. Y si ello es importante, más aún lo es, las instrucciones que se dan en torno a la valoración que han de hacer de los medios de prueba.
Pues bien, en el caso que nos ocupa creemos que las instrucciones dadas a los miembros del Jurado fueron parciales y consecuentemente se sugirió al Tribunal qué era lo más adecuado; esto es, la propia opinión que, seguramente, tenía la Magistrada. De este modo, entendemos que se sugirió o se indujo el veredicto.
Si observamos la grabación del video referido a las instrucciones (video 29), podemos comprobar que al minuto 15’50 define técnicamente lo que es el ensañamiento pero al minuto 16’20, pone un ejemplo, uno solo, de ensañamiento y ello después de haber advertido al Jurado que solo lo pedía la Acusación y no el Fiscal.
El ejemplo, “para que ustedes se hagan una idea de lo que penalmente es el ensañamiento. Matar a una persona con un cuchillo, y empezar a clavarle el cuchillo en las piernas, en los muslos, en los brazos, cortarle la lengua, cortarle un dedo, enseñárselo, seguir apuñalándolo en zonas que no son vitales y que no producen la muerte en ese momento; actos todos ellos que se llevan a cabo para que la víctima sufra y finalmente clavar ese cuchillo en el corazón o en los pulmones ocasionando la muerte. Es como recrearse en el dolor de la víctima. Lógicamente toda muerte violenta produce un dolor, eso es inevitable y nadie lo puede negar pero el ensañamiento es un plus, un dolor añadido e innecesario, es un recrearse en ese sufrimiento. Eso es el ensañamiento”.
Como puede apreciarse, solo se pone un ejemplo de ensañamiento, en el que se “sube tanto el listón” que la
sensación que le queda al profano en derecho, como es un jurado, es que si no le cosen a puñaladas, le cortan la lengua o le cortan el dedo y se lo enseñan, no habría ensañamiento.
Téngase en cuenta que esta circunstancia de ensañamiento solo había sido solicitada por esta acusación particular y como quiera que para llegar a dicha circunstancia, era preciso atender a los facultativos médicos propuestos por esta acusación, la Magistrada- Presidenta a continuación indicó, cómo debían de valorarse las dos periciales médicas que se habían desarrollado. Así, al minuto 20’29 “hemos tenido, sobre todo en cuanto a la forma en que se produjo la muerte, discrepancias entre el Ministerio Fiscal y la Acusación Particular y de hecho hay2 pericias que son diferentes”.
Para resolver ese problema, de pericias contrapuestas, la Presidenta indica una serie de criterios. Así, al minuto 20’55 dice: “ En primer lugar la cualificación de quién emite esa pericia. Aquí tenemos por un lado a médicos forenses, cuya especialidad es la medicina legal y dentro de ella la determinación de las causas y modo de ocurrir la muerte violenta. Junto a los dos Forenses que vinieron emitió también la pericia de forma conjunta D. Manuel Salguero que era la persona que estaba en el centro entre los dos forenses, que es un facultativo forense también, que está especializado en anatomía patológica y su función es analizar las muestras recibidas para encontrar evidencias que arrojen luz sobre el modo de ocasionar la muerte. Participó en la autopsia, y la presenció, no la practicó, la practicaron los médicos forenses y los resultados de sus análisis fueron estudiados por los médicos forenses que practicaron la autopsia concluyendo tal y como ellos lo hicieron en el informe que ustedes tienen entre la documental que se les ha dado” (minuto 20’55 a 21’54).
A continuación dijo: “Por otro lado tenemos “la pericial médica de parte en este caso de la Acusación Particular, la pericial médica es emitida por facultativos clínicos uno de ellos era un intensivista y el otro era un internista. Y ellos están especializados en salvar vidas”.Como ha podido apreciarse, se refiere, de modo muy breve a los peritos de parte, pero matiza, pudiendo deducirse, que unos ven muertos y otros ven vivos y que tendrá incidencia en lo que luego se dirá.Prosigue la Presidenta diciendo: ”deben de tener igualmente en cuenta la metodología que cada uno de estos peritos ha utilizado, es decir, los actos que han desarrollado para llegar a las conclusiones a la que han llegado. Los médicos forenses practicaron la autopsia,
vieron y percibieron directamente todas y cada una de las lesiones que presentaba Gabriel, mandaron a analizar las muestras que ustedes escucharon, muestras que fueron analizadas por D. Manuel Salguero que era el que estaba enmedio y a la vista de todo ello emitieron sus conclusiones.
Los peritos médicos de parte confeccionaron su informe y lo expusieron sobre la base de los informes de los médicos forenses. Ellos no practicaron ni participan en la autopsia y así lo dijeron. Ni tampoco analizaron las muestras. Tuvieron en cuenta el resultado de los análisis o las conclusiones a las que Manuel Salguero llegó e hicieron su interpretación. Por otro lado, también deben de tener en cuenta que los forenses son funcionarios públicos y que actúan al servicio de la Administración de Justicia, y los peritos médicos de parte, efectivamente son funcionarios públicos porque eran ambos médicos que trabajaban en el Hospital Torrecárdenas, son funcionarios públicos que actúan al servicio del estado, en general.A ustedes les corresponde decidir porque informe quieren decantarse…”.Amén de que al doctor Salguero lo nombre en 3 ocasiones y ninguna a los demás puede apreciarse en el video 22 y en el inicio del video 23 como el 90% de la intervención y de la defensa del informe, lo realiza él.
En línea con lo que estábamos manifestando y a efectos de ilustración, consta en el video 24, minuto 6’25 hasta el final de ese video (minuto 54’28,la declaración de los denominados reiteradamente peritos de parte que pusieron en evidencia a los forenses y que no dejaron nada sin contestar.
8.- No tratamos pues en este motivo de referirnos a sí la motivación que dan los jurados “ Hecho no probado por dar más veracidad a los informes y declaraciones de los Médicos Forenses realizadas el día 16 de Septiembre de 2.019, por haber participado en primer plano en la autopsia del menor probando con más exactitud las causas finales del fallecimiento”, es insuficiente o inapropiada pues es difícil cualquier conjetura a la vista de las instrucciones de la Presidenta.
No es que nos parezcan más o menos convincentes los argumentos dados en el veredicto, es que no hay argumento.
Tal y como establece la Sentencia, entre otras, de 11 de marzo de 2.009 del Tribunal Supremo exige que “resulte claro que el Jurado ha considerado las tesis cruzadas en el debate procesal entre acusación y defensa y que su decisión no es arbitraria. Esa es precisamente la razón de que en unos casos la mera enumeración de las pruebas practicadas no sea suficiente para reputar motivado el veredicto – lo que sucede por ejemplo, en los supuestos de concurrencia de pruebas complejas y equivocas, o de selección de alguna prueba frente a otras contundentes en el sentido contrario, sin explicar la causa de esa selección”.
En conclusión a todo lo que se ha venido exponiendo en este motivo y desde un punto de vista jurídico-penal, (sin necesidad de cortar un dedo o la lengua), hay ensañamiento. Sin duda. Y el mismo se deriva de los dos informes médico forenses que obran en las actuaciones; esto es, no sólo del informe de esta acusación sino también del informe de los médico forenses, porque el calado de las lesiones que sufrió Gabriel añaden un plus de sufrimiento, a todas luces, innecesario. Y ese deliberado sufrimiento, se produjo en vida.
Por otro lado, tal y como se ha dicho, la motivación que da el Jurado no está argumentada y no lo está porque ha sido –nunca deliberadamente- directamente inducida por las instrucciones de la Magistrada-Presidenta.
Por eso no pueden argumentar y se limitan a decir que optamos por la de los forenses, sin argumentos, por inducción en las instrucciones de la Magistrada.
Consecuentemente, se ha vulnerado el artículo 846 bis c “a” de la LECrim, al haberse quebrantado garantías procesales, vulnerando así el derecho a la Tutela Judicial Efectiva.
SUPLICO se tenga por formulado Recurso Supeditado de Apelación frente a la Sentencia referenciada en el encabezamiento de este escrito y, previos los demás trámites oportunos, se dicte Sentencia por la que estimando el único motivo de este recurso se ordene la anulación del juicio y repetición del mismo ante un Tribunal del Jurado distinto.
Por ser de Justicia que pido para Principal y Otrosí en el mismo lugar y fecha ut supra.
Ldo: Francisco Torres Martínez. Cgdo.:1.115 de los de Almería.

References: artículo 140
 artículo140
 artículo 140
 artículo 140
 artículo 846
 artículo 846
 artículo 147
 artículo 486
 artículo 177
 artículo 177
 artículo 846
 artículo 846
 artículo 846
 artículo 708
e contrario
 artículo 846
 artículo 24
 artículo 54
 artículo 846
 artículo 54
 artículo 846