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Timestamp: 2018-06-23 06:27:45+00:00

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Al-Nakba: 60 años de genecidio contra el pueblo palestino
Portada Especiales Al Nakba (1948-2008)
Palestina hoy: el genocidio continua
Entrevista a Ilán Pappe
Periodico "Al-Nakba: 60 años de genecidio contra el pueblo palestino"
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Cronologia de un genocidio
1897-1906: Se celebra en Basilea el rimer congreso sionista y se crea la rganización Sionista Mundial. En 1906 decide que el "hogar nacional" seguro para el pueblo judío deberá ser Palestina.
1916: Acuerdos secretos de Sykes-Picot entre Gran Bretaña y Francia por los que las dos potencias se reparten Oriente Próximo, con la falsa promesa a los árabes de una futura independencia a cambio de su apoyo militar en el conflicto contra el imperio otomano.
1917: Declaración Balfour: el Gobierno Británico promete a Lord Rothschild lacreación de un "hogar nacional" judío en Palestina y defiende los "derechosciviles y religiosos de las comunidadesno judías presentes en el territorio". Solamente el 5% de la población era judía, el restante 95% eran árabes Palestinos.
1919: Después de colapso del Imperio Otomano el Congreso Nacional Palestino, rechaza la Declaración Balfour y elige la independencia de Palestina.
1922: La Sociedad de Naciones atribuye a Gran Bretaña el mandato sobre Palestina. La administración británica promueve la inmigración judía desde Europa y desde Estados Unidos.
1947: La Asamblea General de las Naciones Unidas por medio de la Resolución 181 aprueba el plan de partición de Palestina en un estado árabe y otro hebreo. La resolución asigna el 55% de Palestina al futuro estado de Israel.
En ese momento los judíos representan 1/3 de la población y son propietarios del 6% de la tierra.
1948: Después de numerosos ataques y atentados por parte de las milicias sionistas, los británicos renuncian al mandato, dejando el problema en manos de Naciones Unidas.
El mismo día Israel proclama su independencia y comienza la NAKBA (Catástrofe) para el pueblo palestino: Israel mata a 13.000 palestinos y fuerza al éxodo a otros 750.000. Cerca de 400 pueblos palestinos son arrasados.
La ONU adopta la Resolución 194 donde pide a Israel que permita el retorno de los refugiados. Israel ignora la resolución.
1967: Como resultado de la guerra de los Seis Días entre Israel y los países árabes, Israel ocupa Cisjordania, Gaza, Jerusalén-Este, el Sinaí egipcio y el Golán sirio.
La Resolución 242 de Naciones Unidas exige la retirada de las tropas israelíes de los territorios ocupados. Israel ignora laresolución y la implanta un sistema de ocupación militar cada vez más violento en los territorios.
1987: En los Territorios Ocupados estalla la primera Intifada, sublevación popular no-violenta, para pedir la autodeterminación y la independencia del Estado Palestino.
1988: El Consejo Nacional Palestino, proclama el Estado Independiente de Palestina, Su presidente, Yaser Arafat pide su reconocimiento ante la Asamblea General de Naciones Unidas.
1991: Se celebra en Madrid la conferencia de paz sobre Oriente medio donde se establecen las bases para las futuras negociaciones.
1993-95: EEUU promueve una serie de acuerdos entre los representantes de Palestina e Israel, llamados Acuerdos de Oslo, que se interpretan como el primer paso hacia la creación de un Estado Palestino y la retirada de las tropas israelíes del los Territorios Ocupados. Durante el llamado "proceso de paz" Israel duplica el número de colonias en los Territorios Ocupados, llegando en el 2000 a tener más de 400.000 colonos. Además multiplica las restricciones y los puestos de control militar.
Se crea la Autoridad Palestina (AP), órgano de gobierno provisional y germen del futuro estado palestino.
2000: Sigue la escalada de violencia militar israelí así como el aumento de la ocupación de tierras palestinas para la construcción de colonias. Ariel Sharon visita la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén escoltado por militar dando lugar al estallido de la Segunda Intifada. Miles de palestinos mueren bajo los ataques del ejército israelí. Las negociaciones fracasan en Camp David.
2002: Iniciativa de paz de la Liga Árabe que ofrece a Israel el reconocimiento y la paz a cambio de una retirada de los territorios ocupados en 1967 y una solución al problema de los refugiados palestinos.
Israel ignora la propuesta, invade militarmente todas las ciudades Palestinas, excepto Jericó, y comienza la construcción del MURO DE SEPARACIÓN de más de 400 kilómetros y que discurre por territorio ocupado de Cisjordania. El Tribunal Internacional de Justicia de La Haya lo declarará ilegal el 9 de junio de 2004.
2005: Israel evacua 8.000 colonos de la Franja de Gaza y asienta otros 30.000 en Cisjordania. Después de la evacuación, el ejército israelí cierra la Franja haciendo imposible el acceso.
2006: Se celebran elecciones democráticas generales en los Territorios Ocupados con la victoria de Hamas.
Estados Unidos, con el apoyo de la Unión Europea, impone sanciones al nuevo gobierno, suspendiendo la ayuda y generando tensiones entre los dos mayores partidos.
2007: En febrero Hamás y Al Fatah sellan los acuerdos de La Meca con un Gobierno de unidad nacional que se rompe en junio. Empiezan los enfrentamientos entre Fatah y Hamas que llevan a la muerte de más de 100 personas en Gaza y al control de la Franja por parte de Hamas. Mahmud Abbas establece un gobierno de emergencia cuestionado por la sociedad palestina. Israel responde con el bloqueo y aislamiento total de Gaza.
Se celebra la Conferencia de Paz Annapolis, bajo el auspicio de EE.UU., con el fin declarado de crear un Estado palestino antes de 2009.
2008: Israel impone el aislamiento político, económico, y social de Gaza bloqueando la entrada de alimentos básicos, equipos sanitarios, combustible y electricidad.
El ejército israelí ataca durante tres días la Franja de Gaza matando a más de 100 palestinos y palestinas, incluidos más de 31 niños.
El 15 de mayo de 2008 se cumplen 60 años de la NAKBA - la catástrofe: 60 años desde que los palestinos y palestinas se convirtieron en refugiados, 60 años de constantes violaciones de los derechos humanos, 60 años de discriminación y apartheid, 60 años de expropiación de tierras, 60 años de resistencia de un pueblo frente a la indiferencia de la comunidad internacional. Por eso, hacemos un llamamiento a la sociedad civil para que participe en este año de movilización para recordar la masacre, el éxodo y la destrucción, y para pedir una vez más paz y justicia.
Una de las medidas más vergonzosas que desarrolla Israel para aplastar al pueblo palestino y obligarles al abandono de sus tierras es la construcción del Muro del Apartheid. Tras años de estudio, el muro comenzó a levantarse en julio del 2002. Dos años después, el 9 de julio del 2004, una sentencia del Tribunal Penal e Internacional de La Haya calificó el muro como ‘ilegal y contrario a las leyes internacionales’. Por su parte, una resolución de la ONU del 20 de julio del 2004 condenó la construcción del muro y exigió que la construcción fuese interrumpida y desmantelada. Israel jamás ha cumplido esta resolución, entre otras cosas, porque Israel no cumple las resoluciones internacionales. El proyecto del muro tiene 786 kilómetros; actualmente se ha completado la construcción de 413 kilómetros, y otros 90 se están construyendo. Cuando finalice el proyecto, Palestina quedará reducida al 12% de la Palestina histórica. El 88% restante habrá pasado a ser propiedad de Israel. De este modo, desde la proclamación unilateral de la fundación del Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948, Palestina habrá sido reducida de una superficie de 27.663 kilómetros cuadrados a 3.320 kilómetros cuadrados, inconexos, separados y aislados. Si realmente el muro fuera por seguridad, su construcción habría sido alrededor de la llamada ‘línea verde’, es decir, la frontera del armisticio de la primera Guerra Árabe-Israelí, en 1949. La realidad ha dejado en evidencia, una vez más, las mentiras de Israel.
El proceso de judeización de Jerusalén continúa imparable, a pesar de que la Resolución 181 de la ONU estableciera Jerusalén como capital compartida para un estado judío y un estado árabe. Una vez más, Israel, vulnerando la legalidad internacional, ha colonizado más de la mitad de la parte árabe, poseyendo actualmente el 76% del suelo de Jerusalén. Estas políticas de judeización las lleva a cabo por medio de expropiaciones de terrenos, destrucciones de casas árabes, negando la concesión de permisos de construcción a la población árabe, negándoles servicios básicos y ayudas y, sobre todo, construyendo colonias que incumplen la legislación internacional. A pesar de que los habitantes de Jerusalén oriental (árabe) pagan los mismos impuestos que los de Jerusalén occidental (judío), reciben una ínfima parte del presupuesto municipal, lo que es fácilmente perceptible en las infraestructuras básicas como alumbrado o carreteras, estando todas ellas deterioradas y abandonadas por el consistorio jerusalemita. Pero el factor más llamativo y que retrata el carácter racista del gobierno de Israel es la negación del estatus de 'ciudadano' a la población árabe de Jerusalén, a los que sólo conceden el status de 'residente', estatus que, además, les puede ser arrebatado por multitud de causas insignificantes como, por ejemplo, ausentarse del país sin motivo 'justificado', estar en Cisjordania sin un permiso israelí, el impago de algún impuesto… Todo ello encaminado a la expulsión de la población árabe para conseguir la total judeización de la ciudad.
Durante estos 60 años Israel ha estado confiscando y apropiándose de la tierra palestina para la instalación ilegal de sus colonias. Más de 460.000 colonos israelíes se han establecido en los territorios palestinos ocupados en 1967, (260.000 en Cisjordania y 200.000 en Jerusalén Este), beneficiándose de redes de carreteras e infraestructuras construidas para su uso exclusivo. Israel sigue destinando millones de euros todos los años para la implantación de decenas de colonias ilegales por todo Cisjordania. El estado palestino que se suponía debía existir en esos territorios ocupados hace 40 años sólo ha visto el crecimiento de colonias sionistas. Esas colonias toman tierra palestina; cada día más tierra es devorada por las colonias. Los primeros colonos se empezaron a instalar en los territorios ocupados hacia 1978, pero el auge de las colonias se produjo en la década de los 90, coincidiendo con los acuerdos de Oslo, en donde precisamente se explicitaba la desarticulación progresiva de las colonias en los territorios ocupados en 1967. Una estrategia más en el objetivo de seguir arrebatando a l@s palestinos sus tierras.
Los campos de refugiad@s son una fuente inagotable de historias, pequeñas grandes historias que consiguen aunar lo mejor y lo peor del ser humano en un combate desigual de 60 años de duración entre la barbarie y la civilización, representada la primera por el estado de Israel y la segunda por el pueblo palestino. Aún sin buscarlo, en cada casa, en cada esquina, en cada estrecha callejuela de los campos de refugiad@s te asaltan historias, historias de lucha, historias de dolor, historias de valor, historias de sufrimiento, historias de resistencia, historias de dignidad, historias de grandezas contadas desde la pequeñez de las personas sencillas, contadas con tal naturalidad que las convierten en algo inconmensurable. En mayo del 2008 se conmemora la celebración del Estado de Israel, pero la cara oculta de esa moneda que no vivirá fastos, ni homenajes, es la conmemoración de Al Nakba (el desastre). Desastre o catástrofe y es que eso fue precisamente lo que vivió el pueblo palestino entre 1946 y 1949. La creación del Estado de Israel, no fue un hecho aislado, fue el momento cumbre del plan de limpieza étnica (utilizando la terminología del historiador israelí Ilan Pappe) que el sionismo lleva un siglo aplicando sobre el pueblo palestino. La consecuencia directa de la creación del estado sionista fue la expropiación del 78% de las tierras de la Palestina histórica y la expulsión del 80% de sus habitantes. El 8 de diciembre de 1949 la Asamblea General de la ONU aprueba la Resolución 302 por la que crea la UNRWA (agencia especial para las y los refugiados palestin@s). El objetivo era dar una salida a los 914.000 palestinos y palestinas que entre 1946 y1949 fueron expulsados de sus tierras por las fuerzas sionistas y convertidos en refugiados. Se les arrebató su casa, sus tierras, sus cultivos, sus relaciones, en definitiva, su forma de vida. A día de hoy de los aproximadamente 10 millones de personas que conforman el pueblo palestino casi un 70% son refugiad@s y población interna desplazada, de ellos 4,3 millones de palestin@s están registrados como refugiad@s en Oriente Medio. De todos ellos tan solo 1/3, aproximadamente 1.4 millones, viven repartidos en 59 campos de refugiad@s. Las condiciones de vida de los campos de refugiad@s son terriblemente duras, con infraestructuras precarias, insuficientes o inexistentes, con una altísima densidad de población que les obliga a vivir en condiciones indignas e inhumanas. Y es que debemos tener claro que la UNRWA no fue creada para solucionar el problema de la población refugiada. A día de hoy la UNRWA continúa siendo la cara amable del sistema que vitando un desastre humanitario, mantiene el status quo: Es decir el objetivo para el que fueron creados todas las agencias internacionales de Cooperación y Desarrollo: dar caridad, sin dar justicia. A pesar de que el artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos afirma el derecho de cada persona a abandonar y volver a su país de origen. A pesar de que el artículo 12 del Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos afirma que a nadie se le debe negar arbitrariamente su derecho a entrar en su país de origen. A pesar de que la resolución 194 del Consejo Superior de la ONU aprueba el Derecho al retorno de los Refugiad@s Palestinos, Israel ignorando la Legalidad Internacional, continúa negando cualquier derecho a la población refugiada y los países occidentales, obligados a cumplir y hacer cumplir dicha legalidad se convierten, sencillamente, en cómplices de los crímenes de lesa humanidad del Estado de Israel.
La franja de Gaza es un pequeño territorio de 365 kilómetros cuadrados, donde viven 1.470.000 personas, el 80% bajo la línea de la pobreza. Las condiciones de vida en Gaza son espectacularmente duras e inhumanas. Israel continúa año tras año con el genocidio de Gaza: el año 2007 fueron asesinadas 346 personas, 76 de ell@s niñ@s. Gaza es una cárcel al aire libre, rodeada por tierra, mar y aire por Israel; un gran campo de concentración.
Todo, absolutamente todo es controlado por Israel: el espacio aéreo, el espacio marítimo y las fronteras terrestres. Israel decide si entran o no alimentos, y cuándo abre el punto de paso decide que tipo de alimento pasan y cuales no. Israel decide si entran medicinas y cuándo abre el punto de paso decide qué tipo de medinas entran. Pero lo peor es que nadie, absolutamente nadie, tiene libertad
Si eres palestino o palestina da igual que estés enferma y necesites salir de Gaza para ir a un hospital; da igual que tu madre esté gravemente enferma y quieras ir a verla desde Europa donde estás viviendo. Tienes un 99% de probabilidades de que los soldados israelíes no te dejen pasar. No importan tus argumentos, tu imperiosa necesidad, tus permisos oficiales. Da igual que seas un individuo aislado o que pertenezcas a la ONU. Israel decide si entras, si sales; Israel decide cuándo y como.
La Resolución de la ONU 42/159 del 7 de diciembre de 1987 establece que todo pueblo tiene derecho a defenderse de una ocupación. La resolución de la ONU 242 de 1967 exige a Israel que se retire de los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania. En base a estas dos premisas l@s palestin@s tienen no sólo el derecho moral, sino también el derecho legítimo de practicar cualquier tipo de resistencia: resistencia pasiva, resistencia activa, desobediencia civil
y, también, resistencia armada. Sólo ell@s pueden elegir qué tipo de resistencia es la más adecuada para cada momento y circunstancia y es el pueblo palestino quien debe decidir qué estrategia seguir.
El racista Estado de Israel es el único culpable de todas las muertes, las palestinas y también las israelíes. La sociedad civil, desde el exterior, debemos seguir apoyando incondicionalmente la causa del pueblo palestino y su legítima resistencia en todas las formas. Por que la causa palestina es la lucha por la justicia, la lucha por su dignidad, la lucha por la libertad de los pueblos.
Entrevista a Ilan Pappé, historiador israelí: "En Palestina se produce una Nakba continua"
Ilan Pappé pertenece al denominado grupo de los ‘nuevos historiadores’ israelíes, que en los últimos años trabajan para deconstruir la falsa historia y los mitos creados por el Estado de Israel.
¿Cuáles son los principales mitos históricos que se enseña a los niños israelíes en las escuelas?
- El primer mito es el de la tierra vacía: que el sionismo daba, para un pueblo sin tierra, una tierra sin pueblo. Por supuesto los israelíes saben que hay otro pueblo en la tierra, pero en la escuela en Israel se enseña a los niños que Palestina estaba vacía antes de que llegara el movimiento sionista. El segundo mito es que en 1948 la población palestina abandonó el país voluntariamente, que decidió marcharse porque el mundo árabe se lo pidió para dar paso a una invasión de los Ejércitos árabes. Así, Israel no debe cargar con una responsabilidad moral o política. El tercer mito es que desde 1948, Israel siempre busca la paz y el mundo árabe no. El libro El muro de hierro, de mi amigo Avi Shlaim, muestra que en muchísimas coyunturas fue Israel quien rechazó la paz. Otro mito es el de que la lucha armada palestina es toda ella terrorismo. Israel ha logrado convencer a mucha gente de que la OLP y hoy Hamás no son movimientos de liberación sino organizaciones terroristas.
¿Cuál ha sido el papel de los nuevos historiadores en la deconstrucción de estos mitos?
- En los ‘90 pensaba que el papel de los historiadores era muy importante para cambiar la opinión pública en Israel. Hoy soy más pesimista. A pesar de las revelaciones y la deconstrucción de la historia de los historiadores y sociólogos israelíes, que muestran que muchas cosas que los palestinos dicen son ciertas, no ha cambiado la opinión pública israelí. Creo que la importancia de la ‘nueva historia’ está fuera de Israel: primero, en Occidente y, segundo, creo que para los palestinos fue importante ver que académicos israelíes podían formar una alianza con ellos.
La limpieza étnica de los palestinos tuvo un papel fundamental a la hora de crear el Estado de Israel. ¿Sigue formando parte de sus objetivos?
- Sí, creo que desde 1948 existe la idea de que la única manera de completar el proyecto sionista y tener un Estado judío seguro es consiguiendo la mayor parte posible de Palestina con la menor cantidad de palestinos. Esta ideología no ha cambiado. Es una parte integral de lo que llamo la ‘infraestructura ideológica’ israelí.
Sin embargo, no creo que esto signifique necesariamente que todo palestino viva bajo el peligro de ser expulsado o que vayamos a ver una segunda Nakba mañana. Creo que Israel en los últimos 20 años no tiene prisa para completar el proyecto, mientras que en 1948 necesitaba una expulsión masiva de gente para crear el Estado, y en el ‘67 quería conseguir tanto terreno de Cisjordania como fuera posible sin palestinos. Ahora lo que hacen es desintegrar a la comunidad palestina en diferentes grupos, y entonces dicen “este grupo es peligroso”. Hoy el grupo ‘peligroso’ es el pueblo de Gaza. Si pudieran los expulsarían a Egipto. Hace un año el grupo que les molestaba eran los palestinos de la zona del Gran Jerusalén, porque quieren que forme parte de Israel, y entonces expulsan a los 250.000 palestinos, no de una vez, sino gradualmente. Así es que no veo una segunda Nakba como la de 1948, sino una Nakba continua, que ocurre todo el tiempo.
Existe un apartheid moral que genera una segregación en la mente de la mayoría judía de que los palestinos no son una parte legítima de la sociedad
Usted ha dicho que la “sustitución de la paz por un ‘proceso de paz’ se ha convertido en la principal estrategia del campo de paz israelí”...
- Desde 1948, la élite política en Israel quiere formar parte de Occidente, y tiene que navegar entre dos aguas: mantener un Estado étnico y racista por un lado y, por otro, hacia el exterior dar la imagen de ser un Estado democrático. Por supuesto ambas cosas son incompatibles. Una manera de hacerlo es manteniéndose constantemente inmersos en un proceso de paz, porque de este modo pueden decir a la gente en Occidente: “Sí, tenemos ocupación, desposesión, discriminación, pero es debido al conflicto. Todo esto acabará cuando el conflicto acabe”, pero no quieren que el conflicto acabe porque es el modo en que pueden sobrevivir, es la forma de echar a los palestinos de Palestina. El proceso se lleva a cabo por el bien del proceso, no para alcanzar una solución.
¿Es Israel un Estado de apartheid?
- Sí, en tres áreas. Una es la legal: hay leyes de puro apartheid, por ejemplo en el campo de la tenencia de la tierra, los no judíos no pueden poseer la tierra. Hay leyes que discriminan a los no judíos en las prestaciones sociales, educación y otros ámbitos. Hay un segundo nivel de políticas prácticas que discriminan a un grupo de gente sólo porque son árabes: no se les proporcionan los mismos beneficios que el Estado da a los demás y se les niegan esos beneficios sobre la base de su origen étnico o nacional. Y por último existe el apartheid moral, que genera una segregación en la mente de la mayoría judía de que los palestinos no son una parte legítima de la sociedad. No es una política, sino una atmósfera, una mentalidad. Y en mi opinión ésta es la peor parte del apartheid. Israel es un Estado del apartheid muy particular. No es como Sudáfrica, donde había autobuses y aseos separados. El término para esto es “pequeño apartheid”, aunque a veces es peor vivir bajo este apartheid invisible: no lo ves pero lo sientes.
Las negociaciones para crear un Estado palestino se basan en las fronteras de 1967, en Gaza y Cisjordania, un 22% del territorio de la Palestina histórica. ¿Se puede lograr una paz justa basada en el 22% del territorio?
- Creo que no se podrá alcanzar una paz auténtica y duradera si está basada en la idea de que los palestinos deben contentarse con el 22% de la tierra. Primero, no hay un solo israelí que quiera darles el 22%, así es que estamos hablando de un 10% en cualquier caso. Segundo, no veo de qué modo un movimiento nacionalista normal podría parar de luchar si sólo liberara al 22% de su pueblo. O bien vamos hacia una solución no nacional, postnacional, y en ese caso no hay necesidad de crear dos sociedades. Además, si miras la raíz del problema, no se trata sólo de la tierra, también de la desposesión, y sin el derecho al retorno de los refugiados será muy difícil decir que se ha solucionado el conflicto. Por último, si miras el tamaño del lugar y el número de gente envuelto en el problema, es ridículo pensar que puedes dividir la tierra, así es que debemos encontrar una manera de convencer a la gente de que la solución de los dos Estados no va a funcionar. Ya no se pueden crear en Palestina dos sociedades homogéneas. Moralmente también creo que un solo Estado es el único modo de lograr una reconciliación auténtica entre los colonos y la segunda generación y el pueblo nativo.
Pappé deja Israel
- “Creo que el mayor precio que alguien como yo paga es que no puedes cumplir el papel clásico de un intelectual orgánico, como Gramsci diría, no puedes ser relevante para tu sociedad. Eres tan contrario a las cosas básicas en las que ellos creen que pierdes la capacidad de dialogar con tu sociedad porque, es como un anti nazi en una sociedad nazi, ¿qué puedes decirle al pueblo? Hay un límite. Me divorcio definitivamente de la academia israelí. No quiero formar parte de la élite política de Israel, y cuando eres académico eres de la élite política, corrupta y criminal”.
Entrevista de Gladys Martínez López
para el periódico Diagonal
Entrevista a Samia Shannan, mujer palestina: "Vivir en Palestina es resistir”
Cuando cumplió 3 años Samia Shannan se vió obligada a abandonar Palestina junto a su familia para huir de la mala situación económica provocada por la ocupación de Palestina del año 1948, cuando Israel ocupó, con el consentimiento de Naciones Unidas, el 52% de la tierra Palestina y miles de palestin@s fueron expulsados de sus casas y tierras solo con la ropa que llevaban puesta, convirtiéndose en refugiados. La situación económica ya de por sí deteriorada, empeoró. No había trabajo, ni dinero, ni posibilidades de avanzar.
Años después, tras una intensa lucha, logró regresar a su país y formar una familia en Ramalah. Nos contesta a esta entrevista desde su nueva casa en una zona considerada Jerusalén donde han tenido que mudarse por culpa de las complicadas trampas burocráticas a las que Israel somete a las personas palestinas para que pierdan los derechos legales de vivir en su propia tierra.
¿Qué siente una madre al ver que sus hijas tienen que crecer bajo la ocupación?
- Considero que nosotros como familia hemos sido afortunados. Hemos podido proporcionar a nuestras hijas la mejor educación escolar y ahora universitaria, y se han criado cerca de su familia. Pero al mismo tiempo, mis hijas han visto de cerca el dolor y el sufrimiento que causa la ocupación, parientes encarcelados, al borde de la muerte, compañeros de escuela asesinados durante una manifestación, compañeros de la universidad detenidos, interrogados, condenados a sentencias y asesinados a balazos en la calle... Las invasiones a la casa de la abuela. Los toques de queda, días y díasno sólo sin poder salir de casa, sino con el peligro de asomarse siquiera a la terraza.
El cruzar los check-points o controles militares cada vez que vamos a casa de la abuela. Las humillaciones que algunas veces sufrimos de forma directa y otras vemos comos las sufren otros. Tanques en las calles alrededor de casa por casi un mes durante la invasión del 2002. Salir a la calle después de la invasión y encontrar a Ramalah destruida... Mi miedo continuo es que alguna vez le toque el turno a una de ellas. No puedo ni quiero evitar que se involucren y que participen en todas las actividades como palestinas que son, pero por lo mismo tengo un miedo constante de que puedan ser detenidas, o pueda pasarles algo peor.
¿Qué es lo que más te gusta de tu tierra?
- A veces siento que es muy dura con sus hijos e hijas, que Palestina debería querernos un poco a cambio de tanto sacrificio y dolor que conlleva el vivir aquí. Esta situación es eterna. Ellos nunca van a poder acabar con nosotros, y nosotros nunca nos daremos por vencidos. Posiblemente, si cambia algo en el orden mundial actual, y la comunidad internacional y sus organismos intervienen para poner fin a esta situación podríamos vivir normalmente. Pero a pesar de esto, siempre me siento atada a este lugar. Cuando viajo a cualquier lugar, después de poco tiempo ya quiero regresar. En Palestina, en cualquier situación en la que estés tienes el apoyo de los tuyos, familia, amigos y hasta conocidos.
¿Como sueñas Palestina?
- Un país laico, democrático de verdad, no como la democracia estadounidense que nos quieren enseñar a palos. Una democracia que pueda controlar la
corrupción y proteger los derechos de todos sus ciudadanos. Un país abierto al mundo donde cualquiera de cualquier lugar del mundo pueda venir a quedarse y vivir tranquilamente y en paz, con el mínimo que asegure las necesidades básicas de sus habitantes, educación, salud, vivienda, y trabajo. Para empezar, seria necesario librarnos de la ocupación por un lado y de la corrupción de la autoridad palestina por el otro.
¿Dejarías Palestina?
- No, porque esta es mi tierra. Es mí deber permanecer aquí, porque el solo hecho de vivir aquí es una parte importante de la resistencia. Ellos quieren la tierra sin sus habitantes, y es nuestro deber no permitirles que se hagan con la tierra fácilmente. Claro que el apoyo que tienen del mundo les permite hacernos la vida imposible, quitarnos el agua, prohibir el desarrollo de cualquier economía propia, mantener controlados todos los aspectos de nuestras vidas... Pero, tenemos que hacérselo difícil. Aunque algunos de nosotros se vayan por un tiempo por causa de la situación, sobre todo la económica, en busca de trabajo, de estudios superiores, o cualquier otra razón, debemos siempre regresar y mientras tanto, mientras regresamos, mantener el derecho a entrada, la residencia que nos dan nuestros amos y que si la perdemos, seria imposible volver a entrar. Eso hemos tratado de inculcar en nuestras hijas, y ojalá no me este engañando a mi misma, pero creo que lo hemos logrado.
La epidemia palestina
[Santiago Alba Rico] Es difícil poner en duda que los palestinos no son un pueblo sino una epidemia, una verruga, una mancha. Nunca antes la unanimidad había sido tan completa: todos están de acuerdo en que hay que acabar con ella, en que hay que arrancarla del cuerpo de la humanidad, en que hay que borrarla del mapa. Todos: Israel –por supuesto- para el que la existencia misma de los palestinos amenaza su supervivencia bellaca; los EEUU, a los que los palestinos estorban en su expansión imperialista; la UE, a quien los palestinos molestan con sus impertinentes reclamaciones de justicia; los gobiernos árabes, que someterían aún mejor a sus poblaciones sin el dolor palestino; e incluso una parte de la dirección política palestina, cuya rendición interesada no encuentra más obstáculo que la propia población palestina. En un circo romano, y si el voto fuese secreto, el 90% de las naciones del mundo apoyaría la solución final para el pueblo palestino; y todos respirarían aliviados cuando con el último palestino se hubiese suprimido también la necesidad de cometer un crimen permanente para garantizar una injusticia radical. Los palestinos son conscientes de que ninguna concesión, salvo la de su existencia misma, apaciguará a sus verdugos. Si lloran, los matarán mientras lloran; si suplican, los matarán despreciándolos; si se arrodillan, los matarán de rodillas. Por eso los palestinos no lloran y no suplican; por eso se mantienen de pie. La dignidad es una epidemia, una verruga, una mancha. Cada tejado defendido, cada pared reconstruida, cada olivo enraizado, cada tomate cosechado, cada niño parido entre ruinas, cada madre convertida en escudo, recontaminan una y otra vez la tierra de dignidad. Y cada vez que ella se yergue –cada minuto- todos corremos ofendidos a fumigar a los contaminadores con misiles y tratar de restablecer en vano la pureza de un mundo sin humanidad.
Israeli Boikot Euskal Ekimena
Cuando conocemos algo sobre la situación de Palestina, nos invade la pregunta de ‘¿Qué podríamos hacer ante esta situación?’ Contando con la buena voluntad de cada un@ y que cada persona puede aporta en la medida de sus posibilidades, son muchas las maneras en las que podemos aportar: nos podemos movilizar, podemos salir a la calle a exigir a las instituciones medidas ante esta situación, escribir quejas en periódicos, denunciar, informarnos de la situación de Palestina contrastando las informaciones, conocer la situación en la misma Palestina... Y el boicot también puede ser una herramienta útil para empujar al gobierno israeli a cesar en la masacre de Palestina. El boicot a Israel es una campaña internacional, impulsada por redes y plataformas europeas de organizaciones de solidaridad con Palestina y apoyada tanto por grupos israelíes no sionistas como por el pueblo palestino. El boicot puede acogerse a sus múltiples formas: boicot económico, cultural, académico; puedes no comprar productos israelíes; las organizaciones académicas, profesionales no deben cooperar con asociaciones, universidades israelíes; se pueden boicotear conferencias así como actos culturales, deportivos... Sudáfrica fue obligada a cambiar su política de apartheid. ¿Por qué no obligar a Israel?
Komite Internazionalistak llevamos 25 años en el mundo de la solidaridad internacionalista y en contacto con diferentes organizaciones populares de diferentes países, con el objetivo de conocer de cerca las realidades de otros pueblos y sus luchas, intercambiar experiencias y llevar a la práctica una solidaridad de pueblo a pueblo con carácter de ida y vuelta, transmitiendo en nuestro entorno sus luchas y denunciando las injusticias del mundo globalizado en el que vivimos.
Las brigadas como parte imprescincible de nuestro trabajo como organización tienen como objetivo:
Conocer directamente las realidades y luchas de los pueblos que visitamos, con los que convivimos muy de cerca durante nuestra estancia.
Fortalecer los lazos con las organizaciones con las que nos mantenemos en contacto y trabajamos durante todo el año.
Para tratar que cada año se vincule gente nueva a nuestra organización y sus luchas.
En definitiva, para “cargarnos de trabajo” para a nuestro regreso,continuar en esa tarea de denuncia y sensibilización.
Además, y sobre todo, por la solidaridad y apoyo tanto en lo moral como con el trabajo que ya os hemos descrito, que nos requieren las gentes y organizaciones que luchan por objetivos políticos comunes al nuestro en diferentes partes del mundo.
Calzadas de Mallona 1.
Tel local: 44790703 (9:00-14:30 De lunes a viernes y de 20:00-22:30 los martes)
Móvil :699687087
Iruresoro Plaza, Egia (miercoles de 19:30 a 21:00)
Tel local: 943 86504
Móvil: 635009870

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 artículo 13
 artículo 12
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