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El sector farmacA�utico debe ser considerado estratA�gico para la economA�a espaA�ola - Biotech Magazine
El sector farmacA�utico debe ser considerado estratA�gico para la economA�a espaA�ola
Escrito por Redacción Biotech Magazine el 24 junio, 2014 en Tema de portada
El profesor Juan E. Iranzo, Decano-Presidente del Colegio de Economistas de Madrid y miembro del Consejo Asesor del Ministerio de Sanidad, subraya que el sector farmacA�utico debe ser considerado “estratA�gico para la economA�a espaA�ola”, pues es uno de los que mA?s contribuye al bienestar social. “No sA?lo gracias a que los medicamentos mejoran la calidad de vida de las personas, sino porque ayuda a la productividad laboral general, disminuyendo las bajas, por ejemplo. AdemA?s, genera un elevado volumen de mano de obra cualificada”, matiza.Este documento, elaborado por el profesor Iranzo y Marta Otero, economista del Instituto de Estudios EconA?micos, en colaboraciA?n con Novartis, revela las principales trabas a las que se enfrenta el sector. Tras
un crecimiento asombroso en Europa desde 1990, con un aumento de la producciA?n del 275% hasta 2011, un incremento del saldo de la balanza comercial del 1092,2%, un aumento de la inversiA?n en I+D del 257,9% o una subida del 32,5% del empleo, la crisis econA?mica ha tenido efectos muy perniciosos en una de
las principales industrias innovadoras del paA�s. A continuaciA?n publicamos el informe A�ntegro.
1.A�A�A�A�A�A�A�A� INTRODUCCIA�N
Ante los significativos desequilibrios macroeconA?micos que han acumulado determinadas economA�as, especialmente las europeas, los gobiernos se han visto obligados a adoptar severas medidas en materia de polA�tica econA?mica orientadas a corregirlos. AsA�, los continuos incumplimientos con los objetivos de dA�ficit pA?blico han promovido un firme proceso de consolidaciA?n fiscal fundamentado en la contracciA?n de, prA?cticamente, todas las partidas de gasto y en el aumento de determinadas figuras tributarias con el objeto de incrementar los recursos propios. La industria farmacA�utica, que hasta el aA�o 2011 parecA�a haber resistido los embates de la crisis con relativa fortaleza, se encuentra en una situaciA?n crA�tica. En la actualidad, las empresas que continA?an operando en el mercado se enfrentan a una reiterada caA�da de sus mA?rgenes como resultado de las continuas reducciones de los precios de los medicamentos -introducidas por las distintas modificaciones legislativas en aras de contener el gasto sanitario- y a una reducciA?n de la demanda de medicamentos, a una merma de sus recursos lA�quidos (ante los dilatados plazos de pago que estA? aplicando la AdministraciA?n a sus proveedores) y todo ello en un marco de elevada incertidumbre, sometidas a una estricta regulaciA?n y haciendo frente a una creciente competencia internacional.
La elevada cantidad de recursos que la industria farmacA�utica destina a investigaciA?n y a desarrollo, su aportaciA?n al crecimiento econA?mico en tA�rminos de producciA?n, empleo, productividad, exportaciones y liberaciA?n de recursos pA?blicos y su contribuciA?n al bienestar social -mejorando la calidad de vida de los ciudadanos y su longevidad- confieren a la industria farmacA�utica un carA?cter estratA�gico en determinados paA�ses. En vista de la relevancia del sector, el presente estudio, tras hacer un breve anA?lisis del sector a nivel global y evaluar la importancia de la actividad en la economA�a espaA�ola, trata de identificar las principales amenazas para la inversiA?n e, incluso, para la supervivencia empresarial, especialmente en lo que a la industria farmacA�utica se refiere.
2.A�A�A�A�A�A�A�A� LA INDUSTRIA FARMACEAsTICA EN UN CONTEXTO GLOBAL
La industria farmacA�utica es uno de los sectores cuya aportaciA?n al bienestar social es significativa, ya que el resultado de su actividad, estrechamente vinculada a la investigaciA?n y el desarrollo de nuevos fA?rmacos, no se limita A?nicamente a su aportaciA?n al crecimiento econA?mico en tA�rminos de valor aA�adido y empleo, sino que, ademA?s, destaca porque mejora la calidad de los Sistemas Nacionales de Salud y permite un ahorro de recursos gracias a la prevenciA?n de enfermedades que proporcionan los fA?rmacos . Del mismo modo, introduce mejoras en la productividad del trabajo, por ejemplo reduciendo el absentismo laboral. AsA� mismo, amplA�a la oferta de tratamientos mA�dicos a los pacientes, lo que, sin duda, se traduce en un aumento de la calidad y de la esperanza de vida de los ciudadanos. En la actualidad, la industria farmacA�utica se encuentra inmersa en un proceso de cambio marcado por la globalizaciA?n, por la transformaciA?n de la estructura de la competencia y el incremento de la competitividad, por el desequilibrio existente entre los recursos destinados a investigaciA?n y desarrollo y el nA?mero de productos que, finalmente, son aprobados por el mercado (lo que se conoce como gap de productividad), por las nuevas promulgaciones regulatorias, por la rA?pida consolidaciA?n y concentraciA?n en la industria farmacA�utica mundial, por el desarrollo de nuevos campos terapA�uticos y tecnolA?gicos, por el rA?pido desarrollo del mercado de genA�ricos y por el envejecimiento de la poblaciA?n, Kesic (2011).
AdemA?s de la capacidad de adaptaciA?n al cambio en su entorno las empresas han de enfrentarse a uno de los principales riesgos que entraA�a el desarrollo de su propia actividad, clasificada como industria de carA?cter a�?altamente tecnolA?gicoa�? . AsA�, los dilatados plazos que requieren las investigaciones para desarrollar los productos, los cuantiosos recursos que las compaA�A�as han de destinar a ello y la incertidumbre sobre el A�xito del medicamento en el mercado y, por lo tanto, sobre los rendimientos, se convierten en los factores clave en la toma de decisiones sobre la inversiA?n de las compaA�A�as. El tiempo medio desde que se inicia la investigaciA?n hasta que el medicamento se introduce en el mercado se encuentra alrededor de los 12 aA�os, el coste en I+D de los nuevos productos se estima entre los 0,75 y 1,2 millones de euros y el porcentaje de A�xito de los productos oscilan entre el 7 y el 78 por 100 .
Con el objeto de asegurar el rendimiento de sus inversiones en I+D a��campo en el que la industria farmacA�utica se posiciona como uno de los sectores lA�deres, ya que el avance de la medicina estA? estrechamente relacionado con la apariciA?n de nuevos tratamientos- muchas de las organizaciones estA?n tratando de mejorar las probabilidades de A�xito de sus proyectos de inversiA?n a travA�s del desarrollo comercial y la reducciA?n y de la flexibilizaciA?n de sus estructuras de costes. Esto en un contexto en el que los reguladores e inversores estA?n demandando mA?s y mejores pruebas sobre la efectividad de los componentes de los medicamentos, lo que, por su parte, implica una mayor dilataciA?n en el tiempo de la fase de desarrollo y un incremento de los costes en esta etapa del proceso. La respuesta de algunas compaA�A�as ha sido concentrar el esfuerzo en el aumento de la productividad a travA�s de varias vA�as: reduciendo los costes y mejorando la eficiencia en los procesos a travA�s del outsourcing o del Lean business; a travA�s de modelos de colaboraciA?n, incluidas las colaboraciones acadA�micas y los acuerdos de codesarrollo que permiten compartir los riesgos con terceros o la bA?squeda exterior de ciencia y tecnologA�as de alta calidad.
El creciente protagonismo de esta actividad en la economA�a europea es patente a la luz de los A?ltimos datos publicados por la FederaciA?n Europea de la Industria FarmacA�utica y Asociaciones (EFPIA). La producciA?n de la industria farmacA�utica alcanzA? los 205.000 millones de euros en 2011 (multiplicA?ndose por 3,2 en los A?ltimos 11 aA�os); el sector empleaba a 660.000 personas (mA?s de 150.000 personas que en el aA�o 1990); el valor de las ventas de medicamentos al exterior superaba en 80.000 millones de euros al valor de las importaciones y el gasto en I+D ascendA�a a 27.500 millones de euros (3,5 veces superior al del aA�o 1990). Sin embargo, el dinamismo que ha caracterizado a esta actividad en los A?ltimos se estA? viendo interrumpido como consecuencia de los severos ajustes presupuestarios que estA?n llevando a cabo los gobiernos de la mayorA�a de los paA�ses europeos, del crecimiento de los costes relacionados con la I+D a��debido a la dilataciA?n de los plazos en las fases de desarrollo de los medicamentos y a la caA�da en las tasa de A�xito de estos A?ltimos- y del aumento de las trabas administrativas EFPIA (2012).
El crecimiento experimentado en el mercado de medicamentos, especialmente el de las economA�as emergentes, y la tendencia positiva esperada del mismo (segA?n las estimaciones del IMS, el mercado asiA?tico, africano, australiano y el latinoamericano, arrojarA?n tasas de crecimiento entre un 10 y un 13 por 100 entre 2012 y 2016) suponen nuevas oportunidades de negocio para las grandes empresas de la industria farmacA�utica europeas y nuevos retos ante el aumento de la presiA?n de la competencia. Estados Unidos, por su parte, lidera el mercado de medicamentos. Su cuota de mercado en 2011 se aproximaba al 37 por 100 . Esta tendencia del mercado mundial representa uno de los principales retos para las polA�ticas europeas en aras de crear un marco mA?s favorable, capaz de competir con el de otras economA�as no sA?lo para atraer a nuevas empresas de la industria farmacA�utica, que tienen gran capacidad de genera valor aA�adido, sino para permitir que las ya instaladas continA?en con su actividad.
i.A�A�A�A�A�A�A�A�A� LA INDUSTRIA FARMACA�UTICA EN ESPAA�A
El valor de la producciA?n de la industria farmacA�utica en EspaA�a alcanzA? en el aA�o 2011 los 14.022 millones de euros. Una vez descontados los consumos intermedios, el valor aA�adido se situA? en ese mismo aA�o en los 4.583 millones de euros, lo que representA? el 2,8 por 100 del Valor AA�adido Bruto (VAB) del sector industrial y el 0,5 por 100 del valor de la producciA?n final del conjunto de la economA�a. A pesar de que el sector continA?a exhibiendo tasas de crecimiento positivas a��la variaciA?n interanual en el aA�o 2011 del valor aA�adido bruto en tA�rminos de volumen se situA? en el 3,6 por 100 – la pA�rdida de dinamismo de la actividad, desde el estallido de la crisis, es mA?s que evidente, tal y como se desprende de la reducciA?n de la tasa media de crecimiento anual. AsA�, si durante el periodo 2000-2007 la tasa de variaciA?n del volumen del VAB de la industria farmacA�utica se situaba en el 3,9 por 100 a��ritmo superior al que exhibA�a el conjunto de los sectores- A�sta descendiA? al 1,2 por 100 desde el aA�o 2008 hasta 2011, como consecuencia, fundamentalmente, del desplome que experimentA? la industria en el aA�o 2009, con una contracciA?n del VAB del 10,6 por 100.
Atendiendo a los datos proporcionados por el Instituto Nacional de EstadA�stica, en el aA�o 2011 la industria farmacA�utica ocupA? a 37.970, lo que se tradujo en una contracciA?n del nA?mero de empleados cercana al 5 por 100 con respecto al aA�o anterior. La destrucciA?n del tejido productivo y por extensiA?n del empleo han sido factores preponderantes en el A?mbito de la economA�a espaA�ola en los A?ltimos aA�os. Pese a la resistencia que ha mostrado este sector de actividad ante la adversa coyuntura econA?mica y ante determinados cambios en el marco regulatorio, llegando incluso a registrar en el aA�o 2010 datos positivos sobre creaciA?n de empresas y empleo , las diversas dificultades a las que ha de hacer frente se han materializado definitivamente en la destrucciA?n de mA?s de 1.900 puestos de trabajo, mA?s de la mitad concentrados en el subsector de las especialidades farmacA�uticas.
El aA�o 2011 estuvo marcado, ademA?s de por la contracciA?n del empleo en el sector, por el significativo descenso de la cifra de negocio, con una caA�da del 3,9 por 100 en relaciA?n al ejercicio anterior frente al crecimiento del 10,4 por 100 experimentado por la industria en su conjunto. El descenso de las ventas netas de productosA� de especialidades farmacA�uticas, que representaron en el aA�o 2011 el 73 por 100 de las ventas totales de la industria farmacA�utica , junto con la caA�da de las ventas netas de mercaderA�as en mA?s de un 25 por 100 son los factores fundamentales que determinan el declive de la cifra de negocio. A pesar de los ajustes realizados en los gastos de explotaciA?n, el resultado neto del ejercicio se contrajo mA?s del 32 por 100 en la industria farmacA�utica a diferencia del crecimiento de los beneficios que arrojA? la industria en su conjunto. No obstante, el sector continuA? destinando recursos a la inversiA?n. De hecho, respecto al aA�o anterior hubo un crecimiento del 6,8 por cien, debido, principalmente, a la contribuciA?n realizada por la inversiA?n en activos, tanto tangibles como intangibles, en el A?mbito de la fabricaciA?n de productos farmacA�uticos de base. La inversiA?n y su consecuente aportaciA?n a la acumulaciA?n de capital son variables fundamentales que determinan el potencial de crecimiento econA?mico a largo plazo. El hecho de que 2012 terminase con una contracciA?n de la inversiA?n en tA�rminos agregados del 9,1 por 100 y de que las expectativas para el aA�o 2013 son, del mismo modo, desalentadoras, con una tasa negativa cercana al 7 por 100, ponen de relieve la necesidad de incentivar o, al menos no entorpecer, el desarrollo de determinadas actividades que, como la industria farmacA�utica, contribuyen a mejorar o a ampliar la dotaciA?n de capital productivo de la economA�a.
Una de las propiedades de la demanda de medicamentos es que esta resulta menos sensible a los cambios en los precios (que son los que reflejan el coste del mismo) que otro tipo de bienes, ya que la mayorA�a de los consumos vienen por prescripciA?n mA�dica y ademA?s, existen pocos sustitutivos. Por otro lado, los consumidores no son realmente conscientes del verdadero precio del fA?rmaco, ya que muchas de las compras son compensadas, total o parcialmente, por el Sistema Nacional de Salud, lo que puede incentivar el consumo excesivo de determinados productos. En este contexto y, a pesar de que el coste medio para el sistema cayA? en 2012 un 6,6 por 100, las compaA�A�as farmacA�uticas han tenido que hacer frente a una caA�da de la demanda de recetas con cargo al Sistema Nacional de Salud del orden del 6,2 por 100 hasta situarse en 19,3 recetas por persona. Las reiteradas modificaciones regulatorias introducidas con el objetivo de reducir el gasto y, con ello, el dA�ficit pA?blico estA?n, del mismo modo, haciendo mella en los mA?rgenes de las empresas del sector. AsA�, el Real Decreto 4/2010 de 26 de marzo de racionalizaciA?n del gasto farmacA�utico con cargo al Sistema Nacional de Salud contemplaba la reducciA?n de los precios de los medicamentos genA�ricos y la modificaciA?n del Sistema de Precios de Referencia; el RD 8/2010 contenA�a ajustes adicionales a travA�s de las deducciones de los medicamentos y a travA�s de la revisiA?n de precios de los productos sanitarios no afectados y el RDL 9/2011 introducA�a nuevas medidas que pretendA�an reforzar la racionalizaciA?n del gasto sanitario. El efecto de las modificaciones legislativas ha sido una continuada contracciA?n del gasto pA?blico farmacA�utico, asA� como la paulatina reducciA?n del nA?mero de recetas expedidas. La reducciA?n mA?s acusada del gasto en medicamentos que ha provocado una significativa caA�da del gasto medio por receta.
La tendencia descendente del gasto farmacA�utico a travA�s de receta del Sistema Nacional de Salud se inicia, por lo tanto, en el aA�o 2010, acumulando una reducciA?n de mA?s 2.437 millones de euros durante los tres A?ltimos aA�os. Dicho ahorro supuso que el gasto alcanzase los 9.769 millones de euros en el aA�o 2012, lo que sitA?a a esta variable prA?xima a los niveles alcanzados en 2004. El nA?mero de prescripciones expedidas en el ejercicio anterior fue de 913 millones lo que supuso una contracciA?n de 59 millones de recetas en relaciA?n al aA�o 2011. El hecho de que la contracciA?n del gasto pA?blico farmacA�utico haya sido mA?s acusada que la reducciA?n experimentada por el nA?mero de recetas (-12,3 por 100 y -6,2 respectivamente) explica que el gasto medio por receta se sitA?e en 10,7 euros, el ratio mA?s bajo desde 1998, lo que revela que el ajuste se estA? implementando, fundamentalmente, por la vA�a de los precios de los medicamentos, lo que, sin duda, supone un componente de riesgo adicional para la viabilidad empresarial de la industria farmacA�utica. La introducciA?n de nuevos mecanismos de racionalidad en el uso de los medicamentos fue aprobada por el RDL 16/2012 de 20 de abril en el que se contemplaban, entre otras modificaciones, un nuevo sistema de aportaciones del usuario en funciA?n del nivel de rentaA� y la retirada de la financiaciA?n pA?blica a una serie de medicamentos (461 segA?n apunta Farmaindustria) desde septiembre del aA�o anterior. El encarecimiento del precio de los medicamentos que esto supone para el consumidor contribuirA?, de nuevo, a una reducciA?n de la demanda de medicamentos.
La competencia a nivel global reside, fundamentalmente, en el conocimiento, en el cambio tecnolA?gico y en la capacidad organizativa para adaptarse al continuo cambio que experimentan los mercados. En este contexto, la industria farmacA�utica destaca, entre otras cosas, por ser una de las actividades mA?s intensivas en investigaciA?n cientA�fica y en desarrollo tecnolA?gico de la economA�a espaA�ola, lo que constituye una de las principales fuentes de competitividad de las empresas y el principal determinante de la estructura de mercado. Tal y como muestran los resultados correspondientes al aA�o 2011 de la encuesta sobre innovaciA?n tecnolA?gicaA� por ramas de actividad realizada por el INE, el 64,3 por 100 de las empresas que operaban en la industria farmacA�utica eran innovadoras, frente al 27,4 por 100 de las empresas de toda la industria o el 16,6 por 100 del total nacional. La actividad innovadora era, del mismo modo, mA?s intensa en la industria farmacA�utica que en la industria en su conjunto y que en la totalidad de empresas, representando el gasto en actividades innovadoras el 5,1 por 100 de la cifra de negocio.
Los laboratorios farmacA�uticos se encuentran, por lo tanto, entre las industrias catalogadas como a�?sectores de alta tecnologA�aa�? (ver anexo 1) en vista del uso intensivo de este componente en el desarrollo de su actividad. El gasto internoA� realizado en I+D por las empresas que operan en los sectores de alta y media tecnologA�a supuso en el aA�o 2011 mA?s del 65 por 100 del gasto acometido por el total de empresas. El 18 por 100 es atribuible a las organizaciones cuya actividad se incluye dentro de los sectores de alta tecnologA�a, liderado por la industria farmacA�utica cuya aportaciA?n se aproxima al 48 por 100. En este caso y, a pesar de las dificultades que se deprenden del entorno coyuntural, los gastos corrientes y de capital en actividades de I+D realizados por las unidades productivas en el A?mbito farmacA�utico superaron los 635 millones de euros en el aA�o 2011, lo que supuso un ligero crecimiento con relaciA?n al aA�o anterior, tras el desplome que experimentA? esta variable en el aA�o 2010.
Los esfuerzos realizados en I+D no solo se concentran en el propio sector, ya que el efecto arrastre que ejerce la industria farmacA�utica estimula la investigaciA?n y el desarrollo de centros especializados en este campo. Tal y como seA�ala la Plataforma TecnolA?gica EspaA�ola de Medicamentos Innovadores, la industria farmacA�utica es el sector que mA?s colabora con Centros PA?blicos de InvestigaciA?n, Universidades y Hospitales, destinando el 43% de su inversiA?n a contratos con el sistema pA?blico de investigaciA?n. Los recursos destinados a investigaciA?n y a desarrollo por parte de las empresas dedicadas a esta actividad que sirvieron a la industria farmacA�utica superaron, en 2011, los 95,8 millones de euros, lo que suponA�a cerca del 12 por 100 de los gastos empleados a este fin por parte de todas las empresas e instituciones cuya actividad principal es la investigaciA?n y el desarrollo.
A pesar del mayor esfuerzo realizado durante 2011 por las empresas del sector en tA�rminos de gasto interno materializado en investigaciA?n de desarrollo, el gasto total destinado a esta actividad se contrajo un 5,3 por 100 tras la desaceleraciA?n de esta variable iniciada en el aA�o 2007, segA?n datos proporcionados por Farmaindustria. AsA�, si en 2010 la industria farmacA�utica destinA? a I+D mA?s de 1.034 millones de euros, en el aA�o 2011 los gastos totales cayeron hasta los 974,6 millones de euros como consecuencia, principalmente, de las distintas medidas orientadas a contener el gasto farmacA�utico.
El sector de la fabricaciA?n de productos farmacA�uticos empleaba a mA?s de 4.680 personas en actividades relacionadas con la I+D, de las que mA?s del 44 por 100 eran investigadores. El 42 por 100 del personal empleado en sectores manufactureros de alta tecnologA�a dedicado a la I+D pertenecA�a, por lo tanto, a la industria farmacA�utica superando al porcentaje en tareas de innovaciA?n y fabricaciA?n de productos informA?ticos, electrA?nicos y A?pticos (con un 31 por 100 de personal empleado en I+D) y a la construcciA?n aeronA?utica y especial (con un 26 por 100). AdemA?s de ser la A?nica actividad -entre las clasificadas como altamente tecnolA?gicas- que generA?, aunque tA�midamente, nuevos puestos de trabajo durante el aA�o 2011, la elaboraciA?n de productos farmacA�uticos destacaba por tener un mayor porcentaje de mujeres empleadas en la investigaciA?n y desarrollo con un 64,9 por 100 de investigadoras y un 64,7 por 100 de mujeres en relaciA?n al personal total dedicado a la I+D. No obstante, la desaceleraciA?n en la creaciA?n de empleo resulta mA?s que evidente, ya que desde el aA�o 2009 se inicia una caA�da de la tasa de crecimiento del empleo hasta alcanzar un tA�mido 0,4 por 100 en el aA�o 2011. Los datos sobre el personal dedicado a la I+D en la industria farmacA�utica proporcionados por Farmaindustria son aA?n mA?s pesimistas que los del INE, ya que, por un lado, recogen una desaceleraciA?n mA?s temprana a�� el ritmo de crecimiento se reduce a partir de 2007- y, por otro lado, la destrucciA?n del empleo se inicia en el aA�o 2010- con una contracciA?n del 2,6 por 100 a�� y la tendencia negativa se acelera en el aA�o 2011 con una caA�da del 4,2 por 100 .
A lo largo del tiempo se han intensificado las relaciones comerciales entre las empresas instaladas en territorio espaA�ol dedicadas a la fabricaciA?n de productos farmacA�uticas y el resto del mundo. Mientras que en 1995 las exportaciones realizadas por la industria farmacA�utica representaban algo mA?s del 1,6 por 100 de las exportaciones de la industria manufacturera y el 1,45 por 100 de las exportaciones totales, en el aA�o 2012 estos porcentajes pasaron a representar el 5,21 por 100 y 4,53 por 100 respectivamente. AsA�, el crecimiento que han experimentado las ventas al exterior de productos farmacA�uticos ha sido muy superior al que exhibieron los productos de la industria manufacturera en su conjunto, dado que las primeras se multiplicaron prA?cticamente por 10 en los A?ltimos 17 aA�os frente a las segundas que en 2012 eran 3 veces superiores a las del aA�o 1995. Por su parte, las importaciones de productos farmacA�uticos han seguido una tendencia creciente, similar a la de las exportaciones, aunque el crecimiento ha sido algo mA?s moderado.
El grueso de las relaciones comerciales se desarrolla en Europa aglutinando el 41,4 por 100 de las ventas de la producciA?n interior de medicamentos en Francia, Alemania, Italia y Suiza. No obstante, el grado de globalizaciA?n de la industria es patente, ya que durante 2012 alrededor del 10 por 100 de las exportaciones se dirigieron a AmA�rica del norte a��el 6,3 a Estados Unidos y un 3,9 por 100 a CanadA?- y el 4,05 por 100 a JapA?n. En cuanto a las importaciones, el 63,3 por 100 proviene, del mismo modo, de Europa. Sin embargo, mA?s del 18 por 100 de las compras de productos farmacA�uticos tienen su origen en Estados Unidos y en algunos paA�ses emergentes que progresivamente, van abriA�ndose paso en el mercado. AsA� las importaciones procedentes de China crecieron en 2012 un 22 por 100 en relaciA?n al aA�o anterior a��llegando a representar el 2,5 por 100 de las importaciones totales de productos farmacA�uticos- y un 75 por 100 las importaciones de India, que de un discreto 0,86 por 100 de las importaciones de 2011 pasa a representar el 1,5 por 100 en 2012.
En este sentido, la industria farmacA�utica en EspaA�a y en Europa estA? sometida a una creciente presiA?n competitiva, no sA?lo por parte de Estados Unidos sino de los paA�ses emergentes como China, India, Brasil y Rusia. A pesar de las dificultades que entraA�a medir la competitividad, en vista de las mA?ltiples interpretaciones que recoge la literatura econA?mica sobre este concepto algunos autores coinciden en que Europa asiste a una progresiva pA�rdida de competitividad en relaciA?n a su principal competidor, Estados Unidos basada, fundamentalmente, en la menor capacidad europea para generar, organizar y mantener los procesos de innovaciA?n, que resultan cada vez mA?s costosos y mA?s complejos organizativamente, Gambardella, et. al (2001). AsA�, Navarro y HernA?ndez apuntaban a la mayor intensidad en el uso del factor trabajo, a la fragmentaciA?n de las estructuras de investigaciA?n (entre el sector pA?blico y el privado) junto con la baja competitividad que exhibA�an ciertos mercados europeos como las causas que han hecho perder posiciones en el mercado mundial a la industria farmacA�utica europea.
3.A�A�A�A�A�A�A�A� PRINCIPALES PROBLEMAS PARA LA INVERSIA�N
La acumulaciA?n de capital fA�sico, tecnolA?gico y humano resulta ser la principal fuente de crecimiento econA?mico. Las empresas, a travA�s de la generaciA?n de beneficios para sus accionistas, la materializaciA?n de actividad inversora y la asunciA?n de los riesgos propios para permanecer en el mercado o seguir creciendo se erigen como los determinantes de la creaciA?n de empleo y de crecimiento a la vez que satisfacen las demandas y las necesidades de los consumidores. La industria farmacA�utica resulta un campo atractivo para la inversiA?n, dadas las favorables expectativas sobre el mercado: gasto creciente en prevenciA?n, aumento de la demanda por parte de los paA�ses en vA�as de desarrollo o envejecimiento de la poblaciA?n. Sin embargo, algunas de las decisiones empresariales se estA?n viendo profundamente condicionadas, por un lado, por las estrictas polA�ticas de austeridad que se estA?n aplicando en Europa -entre cuyas medidas se contempla la contenciA?n del gasto sanitario- y que estA?n afectando a los mA?rgenes empresariales; y, por otro lado, la creciente presiA?n competitiva que estA?n introduciendo algunos paA�ses emergentes, lo que estA? obligando a las empresas a abaratar los costes en el sector. Las decisiones de inversiA?n en investigaciA?n y en desarrollo, campo en el que la industria farmacA�utica es especialmente activa, se encuentran especialmente afectadas por otras variables como la disponibilidad de personal cualificado, por la polA�tica fiscal, por la regulaciA?n industrial en lo que respecta al medio ambiente, el control de calidad, la normalizaciA?n, etc. y por el rA�gimen jurA�dico aplicable a los derechos de propiedad intelectual y, por lo tanto, con las cuestiones relacionadas con el depA?sito de patentes y su explotaciA?n. Por otro lado, la compleja estructura que determina el sector de la industria farmacA�utica dificulta la adopciA?n de medidas de polA�tica econA?mica, teniendo en cuenta que el sector agrupa objetivos de orden tanto social (como el que supone la conservaciA?n y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, o el de garantizar la sostenibilidad financiera del gasto sanitario) como econA?mico ( en tA�rminos de generaciA?n de empleo, beneficios, competitividad, etc.), que la administraciA?n sanitaria adopta el doble papel de regulador y principal cliente, asA� como la heterogeneidad de los agentes que participan en el desarrollo de la actividad, Navarro y HernA?ndez (2007).
Si bien, en una etapa anterior EspaA�a resultaba ser un entorno atractivo para la creaciA?n de empresas domA�sticas y la atracciA?n de capital extranjero, en la actualidad existen algunas trabas que estA?n dificultando la permanencia y la ampliaciA?n del tejido productivo. AsA�, a partir de 1996 nuestro paA�s entrA? en una fase de crecimiento prolongado, estable y generador de empleo, gracias al giro experimentado por la polA�tica econA?mica espaA�ola. Las principales bases de este nuevo enfoque fueron la estabilidad macroeconA?mica, la concertaciA?n social, los recortes impositivos y la liberalizaciA?n de sectores productivos y privatizaciA?n de empresas pA?blicas en aras de incrementar la eficiencia productiva de nuestra economA�a. Nuestra integraciA?n en los mercados mundiales, y, en particular, en la eurozona, nos permitiA? aprovechar los beneficios de la globalizaciA?n, a travA�s de sus efectos positivos sobre la productividad, la especializaciA?n, el mayor crecimiento y la creaciA?n de empleo. La intensificaciA?n de la competencia a escala internacional exigA�a al tejido empresarial un esfuerzo constante para poder competir, crear riqueza y empleo y elevar el nivel de bienestar de nuestra sociedad.
La tendencia cA�clica de la economA�a espaA�ola se invierte en el aA�o 2007 como consecuencia de los desequilibrios acumulados durante la etapa alcista iniciA?ndose en un proceso de inevitable ajuste. Lo que empezA? como una crisis de la deuda pA?blica y privada se ha extendido a una crisis bancaria y a una crisis macroeconA?mica de recesiA?n y paro laboral al alza entre las que se ha establecido un vA�nculo perverso de retroalimentaciA?nA� El importante ajuste fiscal que estA?n llevando a cabo muchos de los paA�ses europeos, especialmente EspaA�a, ha ido acompaA�ado de una contracciA?n del crecimiento mA?s intensa y prolongada de lo que se suponA�a. En este contexto, la incertidumbre, junto con algunas deficiencias de carA?cter estructural de la economA�a espaA�ola, se erige como las principales barreras para la inversiA?n y para el crecimiento.
i.A�A�A�A�A�A�A�A�A� INCERTIDUMBRE
La literatura econA?mica ha prestado especial atenciA?n a la relaciA?n que existe entre la incertidumbre macroeconA?mica y el crecimiento econA?mico. A pesar de que algunas predicciones teA?ricas resultan ambiguas, hay suficiente evidencia empA�rica que apunta a la correlaciA?n negativa que existe entre la incertidumbre y la inversiA?n. Serven (1998) analiza el impacto de la incertidumbre econA?mica sobre la inversiA?n privada en 94 paA�ses desarrollados durante el periodo 1970-1995. El resultado de la investigaciA?n apunta a la existencia de una relaciA?n negativa entre la inversiA?n privada y los indicadores construidos por el autor para medir la incertidumbre a��tres de ellos relacionados con el rendimiento del capital en tA�rminos agregados y otros dos estrechamente relacionados con la rentabilidad de diferentes sectores econA?micos-. Del mismo modo, Lensink et. al. (1999) seA�alan que la incertidumbre en relaciA?n al gasto pA?blico, a la polA�tica fiscal y al dA�ficit pA?blico tiene un efecto negativo y altamente significativo sobre el crecimiento econA?mico. DespuA�s de mA?s de dos aA�os de crisis en la zona del euro, la incertidumbre continA?a siendo la principal variable que obstaculiza el crecimiento econA?mico. En EspaA�a, los reiterados incumplimientos con los objetivos anuales de dA�ficit y la ausencia de un plan de actuaciA?n global con medidas que acompaA�en a las actuaciones en vigor han contribuido a construir una imagen de improvisaciA?n permanente de cara a los inversores. La progresiva correcciA?n del dA�ficit estructural, con una programaciA?n a medio plazo, generarA�a confianza entre los agentes econA?micos, lo cual contrarrestarA�a los efectos contractivos a corto plazo del ajuste fiscal.
Tratar de cumplir con los objetivos de dA�ficit pA?blico ha obligado a recortar de forma significativa algunas partidas de gasto pA?blico, incluida la referente a los medicamentos. Las dificultades presupuestarias de las Administraciones PA?blicas no solo se han puesto de manifiesto a travA�s de los sucesivos ajustes experimentados en el gasto farmacA�utico por medio de receta oficial del Sistema Nacional de Salud a�� que descendiA? un 12,26 por 100 en 2012 en relaciA?n al aA�o anterior, lo que supuso una contracciA?n de 1.365 millones de euros- sino tambiA�n en la incapacidad de hacer frente a las obligaciones de pago contraA�das con terceros, incluidos los agentes que operan en el A?mbito sanitario. La deuda contraA�da por parte de las Administraciones PA?blicas con las empresas suministradoras de medicamentos a los hospitales ascendiA? a finales del aA�o 2011 a 6.370 millones de euros y el periodo medio de pago se situaba en los 525 dA�as. Con la entrada en vigor del Real Decreto-ley 4/2012 de 24 de febrero (por el que se determinan obligaciones de informaciA?n y procedimientos necesarios para establecer un mecanismo de financiaciA?n para el pago a los proveedores de las entidades locales) y el RDL 7/2012 de 9 de marzo, (por el que se crea el Fondo para la FinanciaciA?n de los pagos a proveedores) se pretende crear un sistema de financiaciA?n que permita ejecutar el pago a las empresas evitando asA� los problemas de liquidez que representa el impago de la deuda o el pago de la misma en plazos tan extensos. La puesta en marcha de estas medidas ha permitido liquidar las deudas pendientes de las Administraciones con empresas de la industria farmacA�utica hasta diciembre de 2011. Sin embargo a 31 de diciembre de 2012 los pagos pendientes con la industria farmacA�utica ascendA�an a 3.213 millones de euros, prA?cticamente la mitad que el aA�o anterior. El periodo medio de pago pasA? de de 525 dA�as de media en 2011 a 261 dA�as en el aA�o 2012. El periodo medio de pago a proveedores en la industria farmacA�utica se sitA?a, todavA�a, muy por encima de lo que se estableciA? con la entrada en vigor de la Ley 15/2010A� de 5 de julio (de modificaciA?n de la Ley 3/2004, de 29 de diciembre) y con el reciente Real Decreto Ley 4/2013A� de 22 de febrero entre cuyas medidas se incluyen la reducciA?n de los plazos deA� los pagos a 30 dA�as, en el caso de que intervenga la AdministraciA?n PA?blica, y a 60 dA�as si la transacciA?n se realiza entre empresas. No obstante, la segunda fase del a�?Plan de pago a Proveedoresa�? aprobada en el Consejo de Ministros en febrero del presente aA�o afectarA?, A?nicamente, a facturas generadas con anterioridad al 1 de enero de 2012, lo que, de nuevo, supone una fuente de incertidumbre sobre los pagos pendientes del ejercicio anterior y el actual. El elevado nivel de deuda los, todavA�a, dilatados plazos de pago de las Administraciones Territoriales, junto con los reiterados cambios regulatorios que estA?n presionando a la baja los precios de determinados medicamentos estA?n comprometiendo el empleo, la competitividad e, incluso, la viabilidad de muchas de las unidades productivas de la industria.
ii.A�A�A�A�A�A�A�A� APOYOS A LA I+D
El importante esfuerzo inversor destinado a actividades relacionadas con la investigaciA?n y el desarrollo que se llevaba realizando en EspaA�a, especialmente intenso desde el aA�o 2000, se estA? viendo interrumpido en la actual coyuntura econA?mica. En el aA�o 2011, los recursos destinados a I+D supusieron el 1,33 por 100 del PIB, lo que se traduce en una contracciA?n del 4,32 por 100 en relaciA?n al aA�o anterior. La brecha existente en este A?mbito entre EspaA�a y paA�ses como Estados Unidos, JapA?n, Suecia, Francia o AlemaniaA� se hace, por lo tanto, cada vez mA?s amplia y nos aleja del objetivo marcado por la ComisiA?n Europea del 3 por 100 del PIB para el aA�o 2020.
Tal y como se ha mencionado con anterioridad, la investigaciA?n y el desarrollo es una parte fundamental de la actividad de la industria farmacA�utica, que destina mA?s recursos a la I+D que otras industrias con contenido altamente tecnolA?gicos. AsA�, segA?n datos del INE, la inversiA?n de la industria farmacA�utica en este A?mbito triplicaba en 2011 a la realizada por las empresas dedicadas a la fabricaciA?n de productos informA?ticos, electrA?nicos y A?pticos y suponA�a 1,3 veces mA?s que la realizada por el sector de la construcciA?n aeronA?utica y espacial. Atendiendo al informe The global Innovation Index, 2012, los mejores indicadores de innovaciA?n, centrA?ndonos en los inputs, son la eficiencia de las instituciones, del capital humano y de la sofisticaciA?n tanto del mercado como del tejido productivo. Pasando a los output, destaca la creaciA?n de conocimiento, el impacto y la difusiA?n de dicho conocimiento y, por otro lado, la producciA?n creativa de intangibles, de bienes y servicios creativos y la creatividad online. Teniendo en cuenta todos estos factores EspaA�a se situarA�a por encima de la media del ranking global, en el puesto 29 (de 141 paA�ses); y en el puesto 26 atendiendo a los indicadores de inputs. No obstante, nuestro paA�s desciende posiciones (hasta el puesto 36) en tA�rminos de producciA?n de la innovaciA?n. En el A?mbito concreto de la industria farmacA�utica, la producciA?n de nuevos fA?rmacos estA? estrechamente vinculada a la excelencia de las instituciones de investigaciA?n, a la disponibilidad de una fuerza de trabajo altamente cualificada, a la presencia de Clusters industriales de innovaciA?n que proporcionen un soporte tecnolA?gico o la existencia de acuerdos en un entorno favorable en las fases mA?s tempranas del proyecto, mientras que la eficiencia del marco regulatorio o la presencia de un mercado receptivo son factores determinantes para estimular la innovaciA?n en fases posteriores (como las correspondientes a las pruebas clA�nicas), IFPMA (2012)
Si bien, los factores relacionados con el conocimiento, como la disponibilidad de personal cualificado o la falta de informaciA?n sobre las tecnologA�as o sobre los mercados no parecen ser variables que dificulten o entorpezcan la innovaciA?n en nuestro paA�s, los costes asociados a esta actividad sA� son identificados por las empresas como las principales barreras para innovar. SegA?n la Encuesta sobre InnovaciA?n en las empresas correspondientes al aA�o 2011 realizada por el INE, el grueso de las empresas encuestadas de todos los sectores en general y de la industria farmacA�utica en particular, identificA? los costes como el principal factor que dificulta la innovaciA?n. AsA� el 35 por 100 de las organizaciones seA�alaba que la innovaciA?n resultaba demasiado costosa, el 30 por 100 consideraba que la falta de fondos de las empresas constituA�a una barrera para la innovaciA?n y para el 29 por 100 la falta de financiaciA?n externa se erigA�a como uno de los factores que influA�a en la decisiA?n de no innovar. Del mismo modo, la situaciA?n del mercado concentra el segundo bloque de factores que, a juicio de las empresas encuestadas, mA?s influyen en las decisiones de inversiA?n en I+D en el sector industrial. El 26,4 por 100 de las empresas que se dedicaban a la fabricaciA?n de productos farmacA�uticos, seA�alaban la posiciA?n de dominio del mercado de las unidades productivas ya establecidas como uno de los factores que dificultaban la innovaciA?n. La incertidumbre respecto a la demanda de bienes y servicios innovadores era para el 19,5 por 100 de los laboratorios farmacA�uticos otra de las variables que podA�a suponer un impedimento para la innovaciA?n. Mientras que para el 22,6 por 100 del total de empresas y para 25,8 por 100 de las empresas relacionadas con la industria, los factores relacionados con el conocimiento eran considerados de elevada importancia a la hora de innovar, tan solo un 13,6 por 100 de empresas de la industria farmacA�utica seA�alaba a esta variable como un impedimento para la innovaciA?n.
Hasta ahora, el gasto total realizado en InvestigaciA?n y Desarrollo era asumido en magnitudes similares entre el sector privado y el sector pA?blico. En el aA�o 2004 el 48,7 por 100 del gasto destinado a I+D era financiado por empresas, el 45 por 100 por el sector pA?blico y 6,2 por 100 era financiaciA?n extranjera. El elevado endeudamiento del sector pA?blico ha provocado que se reduzca el gasto total destinado a esta actividad en tA�rminos agregados (en 2011 el gasto total alcanzA? los 14.184,3 miles de euros lo que supuso una reducciA?n del 2,8 por 100 en relaciA?n al ejercicio anterior). La reducciA?n de la financiaciA?n del sector pA?blico en un 6,9 por 100 ha provocado un cambio de tendencia en la estructura de financiaciA?n, ya iniciada en 2011, inclinando la balanza hacia el sector privado y hacia el sector exterior a travA�s de los fondos europeos y de empresas extranjeras. En el aA�o 2011, el 51,5 por 100 del gasto se concentrA? en el sector privado a��que tan solo redujo el gasto en I+D un 0,13 por 100 en relaciA?n al aA�o anterior- y en el sector exterior-cuya financiaciA?n se incrementA? un 13,3 por 100. Una participaciA?n mA?s activa en la financiaciA?n del gasto en I+D en tA�rminos agregados por parte del sector privado nos acercarA�a a los niveles de nuestros socios europeos (en la UE-27 alrededor del 53 por 100 del gasto era soportado por el sector privado en el aA�o 2011). De hecho, en el caso de la industria farmacA�utica, la participaciA?n privada en la financiaciA?n del gasto en I+D superaba, en 2011, el 84 por 100 del gasto total destinado a I+D en esta industria, tan solo el 3 por 100 provenA�a de las Administraciones PA?blicas y un 11,4 por 100 fueron fondos extranjero. En vista de las dificultades de liquidez y de restricciA?n de crA�dito que estA? soportando el tejido productivo y, en aras de no sacrificar esta partida de gasto productivo, deberA�a implementarse una polA�tica adecuada de estA�mulos fiscales que incentivase a las empresas si no a incrementar la inversiA?n en I+D, al menos a mantener dichos niveles.
Otorgar facilidades a la financiaciA?n a las empresas innovadoras deberA�a convertirse, por lo tanto, en una de las prioridades de las polA�ticas de la Ciencia, TecnologA�a e InnovaciA?n. Los instrumentos destinados a financiar las actividades de I+D+i durante el periodo 2013-2016 por parte del sector pA?blico se recogen en el Plan Estatal de InvestigaciA?n CientA�fica y TA�cnica y de InnovaciA?n, entre cuyos objetivos se incluyen la potenciaciA?n de la formaciA?n y de la ocupaciA?n de los recursos humanos en actividades de I+D+i en el A?mbito tanto pA?blico como privado; el aumento de la calidad de la investigaciA?n cientA�fica y tA�cnica para alcanzar el mA?ximo nivel de excelencia internacional, mejorar el acceso a las infraestructuras cientA�ficas y tecnolA?gicas y al equipamiento cientA�fico; el impulso del liderazgo empresarial en I+D+i potenciando las capacidades de I+D+i de las empresas; la incorporaciA?n de las PYME al proceso de innovaciA?n; la mejora de la creaciA?n y del crecimiento de empresas de base tecnolA?gica; la promociA?n de redes eficientes de inversores que permitan el acceso a nuevas formas de financiaciA?n de las actividades de I+D+i y el incremento de la colaboraciA?n en materia de I+D+i entre el sector pA?blico y el sector empresarial. A pesar de que el Plan reconoce que la investigaciA?n en Salud y el Sistema Nacional de SaludA� constituyen un vector estratA�gico para las polA�ticas de fomento y coordinaciA?n de la I+D+i , tambiA�n explica que a�?las actuaciones quedan supeditadas, en cuanto a los recursos que precisan al cumplimiento del principio de estabilidad presupuestariaa�?, lo que, en el caso de posibles desvA�os de los objetivos de dA�ficit, puede poner en riesgos determinados proyectos de inversiA?n.
No obstante, las barreras a la innovaciA?n no vienen, A?nicamente, de la mano de los costes a��a pesar de que estos pueden suponer una barrera importante-. Los incentivos fiscales o el fomento de instrumentos alternativos de financiaciA?n para las empresas (como el capital semilla o el capital riesgo) deberA�a formar parte de una polA�tica integral que incluyese medidas orientadas a mejorar las infraestructuras de I+D, a potenciar las relaciones entre los centros de investigaciA?n y las empresas, a estimular la cooperaciA?n entre estas A?ltimas, incentivar la contrataciA?n de investigadores para impedir la fuga de capital humano, garantizar la protecciA?n de la propiedad o reducir el nA?mero y el tiempo de determinados trA?mites burocrA?ticos. En la industria farmacA�utica, por ejemplo, el tiempo que transcurre desde que un medicamento innovador recibe la autorizaciA?n de comercializaciA?n hasta que se introduce en el mercado espaA�ol es de 349 dA�as , lo que sitA?a a nuestro paA�s entre los socios europeos con mayor demora en el tiempo de espera para acceder a terapias innovadoras.
iii.A�A�A�A�A�A�A� MARCO REGULATORIO
La estabilidad y, en consecuencia, la predictibilidad del marco regulatorio es una propiedad deseable para garantizar la eficiencia de las inversiones empresariales. La ausencia de riesgos que garantiza el hecho de que los agentes puedan anticipar el contexto en el que se materializarA?n futuros proyectos o se desarrollarA? su actividad se convierte en una variable especialmente relevante en el marco de las inversiones cuya ejecuciA?n requiere unos plazos mA?s amplios. La realidad espaA�ola de los A?ltimos aA�os ha estado marcada por la incertidumbre y por cierta improvisaciA?n en materia de polA�tica econA?mica a la suerte de los acontecimientos. De este modo, hemos asistido a la adopciA?n de reiteradas modificaciones regulatorias en distintos A?mbitos, a saber: en el A?mbito de la polA�tica fiscal, ante la inminente necesidad recuperar el equilibrio en el presupuesto pA?blico; en el A?mbito laboral, para dotar de mayor flexibilidad a las relaciones laborales; y en el A?mbito financiero, con el objeto de sanear y recapitalizar las entidades de crA�dito que, lo que permitirA? reforzar la capacidad de crecimiento de la economA�a en su conjunto en el medio y en el largo plazo, pero los efectos en el corto plazo estA?n siendo contractivos en lo que respecta al consumo y a la inversiA?n. De este modo, los Presupuestos Generales del Estado para 2013 contemplaban ciertos cambios y novedades normativas en el Impuesto sobre Sociedades, entre las que destacan las de mayor impacto recaudatorio y que se traducen en un aumento de la fiscalidad para las empresas. Por un lado, se establecA�a la limitaciA?n de la deducibilidad de los gastos de amortizaciA?n, se aprobaba un nuevo gravamen por revaloraciA?n de activos, se limitaba la deducibilidad de los gastos financieros y se suprimA�a la libertad de amortizaciA?n. La restricciA?n a los recursos que suponen estas y otras medida,s como la reducciA?n del lA�mite de las deducciones para la realizaciA?n de determinadas actividades, entre las que se incluye la reinversiA?n de beneficios extraordinarios, erosionan los incentivos para recuperar la inversiA?n y entorpecen los flujos de autofinanciaciA?n, lo que, en definitiva, frena la acumulaciA?n de capital fA�sico, a pesar de que esta se erige como la vA�a mA?s segura para estimular el crecimiento del empleo y de la productividad. Una vez restablecido el equilibrio presupuestario, deberA�a plantearse a��ya que no se hizo durante la etapa alcista del ciclo- la reforma fiscal del Impuesto sobre Sociedades que incluyese una reducciA?n del tipo de gravamen a��todavA�a por encima de la media europea- y una estructura del impuesto menos distorsionante para las decisiones empresariales.
La inversiA?n y la competitividad de la industria farmacA�utica, sometida a una estricta regulaciA?n ante la necesidad de garantizar el acceso de los medicamentos en condiciones de seguridad, efectividad y calidad, estA?n estrechamente relacionadas no sA?lo con el contexto regulatorio y con el marco legal sobre la propiedad intelectual, sino tambiA�n con el clima fiscal y econA?mico, con la disponibilidad de capital especializado, con el acceso a determinadas capacitaciones, con la calidad de la ciencia y con la investigaciA?n clA�nica. Las empresas de la industria farmacA�utica, al igual que las empresas de otros sectores, no solo han de asumir un aumento de la presiA?n fiscal, sino que, ademA?s, han de asumir las reiteradas medidas regulatorias aprobadas por el Gobierno con el objeto de reducir el gasto farmacA�utico que, en definitiva, estA? afectando a su margen comercial, poniendo en peligro por lo tanto, la supervivencia de la empresa. AsA�, el cambio normativo motivado por la entrada en vigor del Real Decreto Ley 4/2010 de 26 marzo de racionalizaciA?n del gasto farmacA�utico con cargo al Sistema Nacional de Salud, del Real Decreto Ley 8/2010 de 20 de mayo por el que se adoptan medidas extraordinarias para la reducciA?n del dA�ficit pA?blico, del Real Decreto Ley 9/2011 de 19 de agosto de medidas para la mejora de la calidad y cohesiA?n del sistema nacional de salud, del RDL 16/2012 de 20 de abril, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones asA� como y el proyecto de Orden Ministerial que viene a aplicar el sistema de precios de referencia, conforme a las modificaciones introducidas por el Real Decreto-Ley 16/2012 se traducirA? en una reducciA?n de los precios de los medicamentos, tanto de los genA�ricos como de los de los productos innovadores, la reducciA?n de la demanda de determinados medicamentos eficaces ante la retirada de la financiaciA?n pA?blica de los mismos, asA� como la generalizaciA?n de la prescripciA?n por principio activo. Si bien la autoridad competente en materia de Sanidad estima que la aplicaciA?n del sistema de precios de referencia se traducirA? en una reducciA?n de los ingresos de los laboratorios farmacA�uticos del orden 279,23 millones de euros a��contracciA?n proporcional a la minoraciA?n de los precios- no considera que la reducciA?n de los mA?rgenes tenga un impacto negativo en el A?mbito de la investigaciA?n, el desarrollo y la innovaciA?n, ya que esta actividad se desarrolla en el marco internacional.A� Abbot y Vernon (2005) advierten, sin embargo, de que los recortes en los precios de los medicamentos pueden reducir la intensidad de la investigaciA?n y el desarrollo . Los autores estiman, atendiendo a los datos de la economA�a norteamericana, que una reducciA?n del precio de los fA?rmacos entre el 40 y el 50 por 100 puede derivar en una caA�da de entre el 30 y el 60 por 100 de los proyectos de I+D (en las primeras fases del desarrollo). En este contexto cabe seA�alar que las autoridades deberA�an calibrar las consecuencias de la reducciA?n de los incentivos empresariales a la investigaciA?n y al desarrollo de nuevas fA?rmulas terapA�uticas. AsA�, la valoraciA?n de los medicamentos deberA�a realizarse en tA�rminos netos sociales, es decir, teniendo en cuenta no sA?lo el coste que supone para las arcas pA?blicas sino tambiA�n sus beneficios en tA�rminos de prevenciA?n a��lo que, del mismo modo redunda en un ahorro de recursos para el presupuesto pA?blico-, mejora la calidad de vida de los ciudadanos.
iv.A�A�A�A�A�A�A� UNIDAD DE MERCADO
Es un hecho innegable que la descentralizaciA?n territorial del poder pA?blico implica ciertas ventajas desde el punto de vista econA?mico. AsA�, la provisiA?n de los servicios pA?blicos se ajustarA? mA?s a las necesidades y preferencias de los ciudadanos, dado que los gobiernos regionales las conocen mejor. La competencia interterritorial se ve favorecida por la existencia de diferentes gobiernos regionales con diferentes ofertas de servicios pA?blicos y sistemas impositivos y distintas polA�ticas, lo que puede mejorar los niveles de eficiencia, de forma semejante a como lo hace la asignaciA?n de los mercados competitivos. La competencia interterritorial conduce, del mismo modo, a una mayor eficiencia en las polA�ticas pA?blicas, conocida como a�?votar con los piesa�?, es decir, los ciudadanos se trasladarA?n a los territorios que ofrezcan las polA�ticas que mA?s se aproximen a su ideal, dada una oferta con diferentes combinaciones de polA�ticas fiscales, de gasto o de regulaciA?n econA?mica. No obstante, existe un lA�mite a la descentralizaciA?n: la preservaciA?n de la unidad de mercado. Cuando el ejercicio del poder territorial y una excesiva diversidad normativa conducen a la desintegraciA?n del mercado nacional se produce una pA�rdida de eficiencia. La fragmentaciA?n del mercado nacional perjudica la capacidad competitiva de las empresas, ademA?s de los factores relacionados con las economA�as de escala y el incremento de los costes y reduce la competencia entre empresas al dificultar y desincentivar la operativa en diferentes territorios. Las diferencias normativas entre Comunidades, por otra parte, tambiA�n dan lugar a que las empresas situadas en diferentes territorios afronten diferentes costes de producciA?n, lo que desvirtA?a la competencia, especialmente cuando se han levantado barreras a la libre circulaciA?n de capitales que impiden que las empresas se puedan desplazar a las regiones con una regulaciA?n mA?s favorable, impidiendo con ello que funcionen los mecanismos de competencia interterritorial de los que se derivarA�a una mayor eficiencia econA?mica. AdemA?s, la creaciA?n de barreras normativas que impidan la instalaciA?n de empresas procedentes de otros territorios puede producir un efecto distorsionador de la competencia enormemente pernicioso desde el punto de vista de la eficiencia econA?mica: las empresas situadas en un territorio salvaguardado de la competencia exterior gracias a dichas barreras normativas, pero que pueden operar en otras Comunidades AutA?nomas donde no existen tales limitaciones, se encuentran en una situaciA?n de ventaja frente a las empresas situadas en estas A?ltimas, lo que les permite desarrollar una competencia desleal. Al afrontar menos competencia en su territorio de origen, dichas empresas pueden disfrutar de una situaciA?n de cuasi-monopolio y obtener mayores mA?rgenes empresariales, que les permiten desarrollar estrategias muy agresivas o a�?depredadorasa�? en otras regiones con las que pueden eliminar una parte de esa competencia.
Se considerarA�a, por lo tanto, que una normativa autonA?mica rompe la unidad de mercado cuando impide la libre circulaciA?n de mercancA�as y factores productivos, y cuando crea distorsiones a la competencia. En el A?mbito sanitario, la medidas contenidas en el Real Decreto Ley 9/2011 para la mejora de la calidad y cohesiA?n del Sistema Nacional de Salud, supuso un freno a la fragmentaciA?n del mercado farmacA�utico que se dibujaba en el sector antes de su aprobaciA?n como consecuencia, principalmente, de la potestad legislativa de las Comunidades AutA?nomas y la elevada deuda acumulada con los agentes del sector . Del mismo modo,A� la prA?xima aprobaciA?n de la Ley de GarantA�a de la Unidad de Mercado mejorarA? la cohesiA?n del mercado y la introducciA?n del principio de licencia A?nica supondrA? una reducciA?n de los costes para las empresas, ya que esta permitirA? comercializar los productos en todo el territorio nacional. Es necesario encontrar los mecanismos que permitan alcanzar el punto de equilibrio que garantice la consecuciA?n de las ventajas de la descentralizaciA?n territorial sin renunciar a la unidad de mercado. Para ello puede ser necesario instrumentar algA?n mecanismo institucional que encauce el proceso, como, por ejemplo, la aplicaciA?n del principio de reconocimiento mutuo de normativas comunitarias en el que se basa el anteproyecto de ley de Unidad de Mercado y que es semejante al principio que se aplica en el seno de la UE con respecto a las normativas nacionales, asA� como la creaciA?n de un organismo, al estilo del Servicio de Defensa de la Competencia, cuya funciA?n sea vigilar la compatibilidad de las legislaciones regionales con la unidad de mercado en EspaA�a.
4.A�A�A�A�A�A�A�A� CONCLUSIONES
La industria farmacA�utica es uno de los sectores que mA?s contribuye al bienestar social. Por un lado, el importante esfuerzo realizado por las compaA�A�as de esta industria en investigaciA?n y en desarrollo de nuevos fA?rmacos mejora la calidad de vida de los ciudadanos y supone un ahorro de costes a los Sistemas Nacionales de Salud. Del mismo modo, permite mejorar la productividad del trabajo a��evitando o acortando bajas laborales, por ejemplo- y es una de los sectores mA?s activos en el comercio internacional, lo que, sin duda, redunda en el crecimiento econA?mico. AdemA?s, el desarrollo de su actividad constituye una importante fuente de empleo altamente cualificado. En la actualidad, la industria ha de enfrentarse a importantes desafA�os, fruto de la transformaciA?n de la estructura de la competencia, del incremento de la competitividad o del riego inherente de las inversiones en I+D como consecuencia del encarecimiento de los costes, los largos periodos requeridos para llevarlas a cabo y las bajas probabilidades de A�xito de sus resultados. Las mayores amenazas para la industria son determinadas medidas en materia de polA�tica econA?mica que estA?n siendo adoptadas por los gobiernos de distintos paA�ses, especialmente europeos, con el objeto de corregir los desequilibrios que han desencadenado la crisis.
En EspaA�a, existen importantes barreras que estA?n dificultando la supervivencia o la ampliaciA?n del tejido productivo en su conjunto. En este caso, la incertidumbre que ha marcado el desarrollo econA?mico tras el estallido de la crisis, derivada de los reiterados incumplimientos de los objetivos anuales de dA�ficit, y la ausencia de un plan de actuaciA?n global con medidas complementarias a las que se encuentran en vigor han contribuido a construir una imagen de improvisaciA?n permanente de cara a los inversores. En el caso de la industria farmacA�utica, el obligado cumplimiento con los objetivos de dA�ficit pA?blico y la escasez de financiaciA?n no sA?lo se han traducido en un recorte significativo del gasto farmacA�utico, sino tambiA�n en la incapacidad de hacer frente a las obligaciones de pago contraA�das con terceros, incluidos los agentes que operan en el A?mbito sanitario. El elevado nivel de deuda, los, todavA�a, dilatados plazos de pago de las Administraciones Territoriales, junto con los reiterados cambios regulatorios que estA?n presionando a la baja los precios de determinados medicamentos, estA?n comprometiendo el empleo, la competitividad e, incluso, la viabilidad de muchas de las unidades productivas de la industria.
La difA�cil predictibilidad del futuro marco regulatorio en el que se desarrollarA? la actividad, fruto de las reiteradas modificaciones en el A?mbito de la polA�tica fiscal, en materia laboral o en el A?mbito financiero, intensifica la desconfianza de los inversores. Las diferencias normativas entre Comunidades, por otra parte, suponen riesgos adicionales, ya que A�stas dan lugar a que las empresas situadas en diferentes territorios afronten distintos costes de producciA?n, lo que desvirtA?a la competencia, especialmente cuando se han levantado barreras a la libre circulaciA?n de capitales que impiden que las empresas se puedan desplazar a las regiones con una regulaciA?n mA?s favorable, dificultando con ello que funcionen los mecanismos de competencia. La prA?xima aprobaciA?n de la Ley de GarantA�a de la Unidad de Mercado mejorarA? la cohesiA?n del mercado, y la introducciA?n del principio de licencia A?nica supondrA? una reducciA?n de los costes para las empresas
La investigaciA?n y el desarrollo constituyen una de las ocupaciones fundamentales de la industria farmacA�utica, dada la necesidad de obtener fA?rmacos innovadores que respondan a las nuevas necesidades de los pacientes o para conseguir tratamientos mA?s eficaces. En este sentido, los costes relacionados con la I+D parecen ser el factor principal que, en la actualidad, estA? dificultando la inversiA?n empresarial en vista del encarecimiento que estA?n experimentado, la carencia de fondos para su financiaciA?n y la escasez de financiaciA?n externa. Ante los riesgos que se desprenden de una merma de productos innovadores en tA�rminos de eficacia de los tratamientos y calidad de vida de los ciudadanos,A� deberA�a instrumentalizarse una polA�tica integral de innovaciA?n, en la que no sA?lo se contemplasen facilidades de financiaciA?n o mecanismos alternativos para la misma, sino tambiA�n medidas dirigidas a mejorar las infraestructuras de I+D, a potenciar las relaciones entre los centros de investigaciA?n y las empresas, a estimular la cooperaciA?n entre estas A?ltimas, a incentivar la contrataciA?n de investigadores para impedir la fuga de capital humano, a garantizar la protecciA?n de la propiedad o a reducir el nA?mero y el tiempo de determinado trA?mites burocrA?ticos.
En definitiva, algunas actuaciones de polA�tica econA?mica tienen importantes consecuencias para la inversiA?n, especialmente, la destinada a investigaciA?n y a desarrollo, que, por otro lado, constituye una variable fundamental para el crecimiento y para la recuperaciA?n econA?mica. La cancelaciA?n de los incentivos al desarrollo de nuevas fA?rmulas terapA�uticas, a la investigaciA?n de la prevenciA?n, a la mejora de la eficacia de los fA?rmacos o simplemente a la producciA?n de medicamentos, puede tener efectos mA?s allA? de los meramente econA?micos. De este modo, la valoraciA?n de los fA?rmacos deberA�a realizarse atendiendo al criterio de coste de oportunidad, es decir, no sA?lo teniendo en cuenta el coste de los recursos que se dedican a este fin, sino, ademA?s el valor de la mejor alternativa a la que se estA? renunciando. Aunque la reducciA?n del gasto farmacA�utico puede tener un impacto positivo en el presupuesto pA?blico esta puede suponer una merma en la calidad de vida de los ciudadanos, su longevidad y una caA�da de la productividad y, por lo tanto, una pA�rdida de bienestar social.
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Las farmacA�uticas aguantan el envite de la crA�sis

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