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﻿ SENTENCIA T-547 DE NOVIEMBRE 26 DE 1993
SENTENCIA T-547 DE 26 DE NOVIEMBRE DE 1993
CONTENIDO:FORMALIDAD DEL JURAMENTO, OBJECIÓN DE CONCIENCIA
TEMAS ESPECÍFICOS:ACCIÓN DE TUTELA, TRÁMITE DE LA ACCIÓN DE TUTELA, PRESENTACIÓN DE LA ACCIÓN DE TUTELA, PROCEDENCIA DE LA ACCIÓN DE TUTELA, JURAMENTO, PRÁCTICA DEL JURAMENTO, SENTENCIA DE ACCIÓN DE TUTELA, OBJECIÓN DE CONCIENCIA, PROCEDIMIENTO PENAL, FINALIDAD DE LA ACCIÓN DE TUTELA, EJERCICIO DE LA ACCIÓN DE TUTELA, DERECHO DE OBJECIÓN DE CONCIENCIA
REVISTA JURISPRUDENCIA Y DOCTRINA N°:266 DE FEBRERO DE 1994, PÁG.247
Sentencia T-547 de noviembre 26 de 1993
FORMALIDAD DEL JURAMENTO
EXTRACTOS: «El juramento en sus orígenes tuvo carácter exclusivamente religioso, porque es invocación de una divinidad a la que se pone por testigo de decir la verdad; tiene pues carácter civil y político, al ser invocado en actos de ambas naturalezas.
Desde el origen de las sociedades, el hombre tuvo necesidad de buscar fuera de él un testigo de su conciencia. Para afirmar con más autoridad, para creer con más confianza, buscó el juramento. Massieu dice que “los juramentos nacieron al mismo tiempo que los hombres se engañaron”. Así pues, el juramento interviene a cada instante en las relaciones intersociales de los hombres. Las costumbres antiguas lo han consagrado y la legislación moderna lo ha conservado.
En las diversas épocas el juramento ha ido tomando un carácter peculiar propio de la concepción filosófica de la sociedad. Así, en la sociedad teocrática, el juramento es temible; en la civilización helénica y romana, tuvo su significación propia e integral, pero la multiplicación de los dioses, reducidos a imágenes, hicieron que se tornara fácil e ilusorio, perdiendo su majestad.
Como conclusión se puede afirmar que las normas logran una mayor eficacia por medio de las representaciones que ellas crean en las personas. En muchos casos la fuerza de la norma está dada por la representación que de su incumplimiento le puede acarrear a una persona. Esto hace que pueda decirse que los ritos y símbolos hacen del derecho un instrumento social necesariamente ligado al mundo de lo simbólico.
Pero la relación símbolo-norma no alberga una total correspondencia, pues las necesidades de las personas cambian a un ritmo mayor que las tradiciones y los símbolos.
El derecho no siempre funciona a través de la fuerza impositiva de sus contenidos sobre la conducta de sus ciudadanos. Los símbolos cada vez más pierden su enigma, porque el hombre introyecta a la conciencia la explicación de lo perceptible. Sólo la labor científica que explica los fenómenos, permite que la sensación de displacer que lo desconocido produce, se convierta en tranquilidad al buscar razonabilidad en el por qué de la existencia del símbolo.
Las disposiciones procesales tienden cada vez más a amoldarse a las necesidades y cambios que se producen en una sociedad; cambio que se ve con mayor velocidad cuando, por mandato constitucional, principios como la supremacía del derecho sustancial y la protección de los derechos de la esfera interna, adquieren relievancia frente al ritualismo, frente al formalismo.
En general, el derecho procesal ha simplificado los trámites y formalismos para lograr que cada vez el acceso a la administración de justicia sea una realidad. Así, los decretos expedidos para la descongestión de los despachos judiciales y las reformas al Código de Procedimiento Civil tienden a que las personas logren obtener pronta justicia e incluso ante funcionarios que actúan como conciliadores o árbitros, como vías alternas para la solución de conflictos.
Así, en materia procesal penal, se observa la siguiente evolución de la fórmula del juramento como uno de los requisitos exigidos para rendir testimonio u otros actos procesales:
1. En el Decreto (Código de Procedimiento Penal vigente hasta 1987), se establecía la fórmula del juramento para testigos, peritos e intérpretes colocando como testigo a Dios y a los hombres, así “¿A sabiendas de la responsabilidad que con el juramento asume usted ante Dios y ante los hombres...?
2. En el Decreto 050 de 1987 (Código de Procedimiento Penal vigente hasta 1991), consagraba en el artículo 153 la fórmula del juramento, así:
ART. 153.—Fórmula del juramento. La fórmula del juramento, según los casos, será la siguiente:
Para los testigos: “A sabiendas de la responsabilidad penal que asume con el juramento, ¿jura usted decir toda la verdad en la declaración que va a rendir?
3. El Decreto 2700 de 1991.
El artículo que contenía la fórmula del juramento no fue incluido en el nuevo Código de Procedimiento Penal, por lo que el fundamento para exigir que los particulares en el ejercicio de sus actos actúen de buena fe, no es otro que el artículo 83 de la Constitución, en concordancia con el artículo 95.7 que consagra el deber de colaborar con la administración de justicia.
Es más, el actual Código de Procedimiento Penal en el inciso final del artículo 27 determina que si la denuncia fuere escrita, el juramento se entenderá prestado por la sola presentación de la misma.
En este orden de ideas, por juramento no debe entenderse la fórmula o el rito, sino el compromiso, la afirmación, la promesa, el protesto, la certificación, la afirmación, la palabra, el voto, el honor, el homenaje, el testimonio, que se realice en forma expresa o tácita que implique la convicción íntima de manifestar la verdad. Por tanto, debe entenderse que se parte del principio de la buena fe y que lo manifestado corresponde a la verdad, de lo contrario, la persona que ha comprometido su palabra y lo expresado en sus términos no corresponde a la verdad, deberá responder penalmente.
A manera de ejemplo, en el siguiente cuadro se advierte que son muy pocos los casos en los que las disposiciones procedimentales exigen el juramento como formalismo; en la mayoría de los casos éste se presume con la presentación del escrito, dando de esta forma total cumplimiento al principio de la buena fe y al deber de colaborar con la administración de justicia.
CUADRO CONTENTIVO DE ALGUNAS DISPOSICIONES PROCESALES QUE HACEN RELACIÓN AL JURAMENTO
1. Disposiciones del Código Procesal del Trabajo (Decreto 2158 de 1948, adoptado por el D. 4133/48, como legislación permanente).
Artículo Tema Juramento
Artículo 25 CPT Forma y contenido de la demanda Debe prestar juramento
Artículo 29 CPT Nombramiento de curador ad litem para el demandado Debe prestar juramento
2. Disposiciones del Código de Procedimiento Civil (D. 2282/89).
Artículo 47 CPC Agencia oficiosa procesal Se entiende prestado el juramento con la presentación del escrito.
Artículo 55 CPC Requisitos de la denuncia del pleito Se entiende prestado el juramento con la presentación del escrito.
Artículo 75 CPC Contenido de la demanda Se entiende prestado el juramento con la presentación del escrito.
Artículo 78 CPC Imposibilidad de acompañar las pruebas de la existencia o de la representación del demandado Se entiende prestado el juramento con la presentación del escrito.
Artículo 79 CPC Imposibilidad de acompañar las pruebas de la existencia o de la representación del demandado Se entiende prestado el juramento con la presentación del escrito.
Artículo 92 CPC Contestación de la demanda Se entiende prestado el juramento con la presentación del escrito.
Artículo 115 CPC Copias de actuaciones jurídicas Se entiende prestado el juramento con la presentación del escrito.
Artículo 133 CPC Trámite para la reconstrucción Se entiende prestado el juramento con la presentación del escrito.
Artículo 161 CPC Amparo de pobreza Se entiende prestado el juramento con la presentación del escrito.
Artículo 163 CPC Apoderado del amparado Se entiende prestado el juramento con la presentación del escrito.
Artículo 192 CPC Declaración con intérprete La posesión del cargo se hará bajo juramento
Artículo 199 CPC Declaraciones e informes de representadtes de la Nación y otras entidades públicas El informe escrito que debe presentar el representante administrativo de la entidad debe ser bajo juramento.
Artículo 202 CPC Interrogatorio y careos de las partes Deben realzarse bajo juramento
Artículo 207 CPC Requisitos del interrogatorio de parte Cuando los hechos impliquen responsabilidad penal se formarán por el juez sin juramento.
Artículo 208 CPC Práctica del interrogatorio Se debe recibir al interrogado al juramento de no faltar a la verdad.
Artículo 211 CPC Juramento estimatorio Se jura para estimar en dinero el derecho demandado.
Artículo 212 CPC Juamento diferido por la ley Se presentyará juramento por la parte cuendo la ley autoriza al juez para pedirlo.
Artículo 222 CPC Declaración por cetificación jurada Se entiende presentado el juramento con la presentación del escrito.
Artículo 223 CPC Testimonio de agente diplomático y sus dependientes. Se lleva a cabo por medio de certificación jurada.
Artículo 227 CPC Formalidades previas al interrogatorio El juez exigirá el juramento.
Artículo 228 CPC Práctica del interrogatorio El testigo que sin causa legal se rehúse a prestar el juramento se le aplicará una multa contemplada en el artículo 225 del mismo código.
Artículo 229 CPC Ratificación de testimonio recibido fuera del proceso Se exigirá que se realice bajo la gravedad del juramento.
3. Disposiciones del Código de Procedimiento Penal (Decreto 2700 de 1991).
4. Disposiciones sobre jurisdicción agraria. (Decreto 2303 de 1989).
5. Otras disposiciones (sucesiones, matrimonio civil, régimen del empleado oficial).
Así pues, con los anteriores elementos de juicio se puede concluir que de los 48 ejemplos citados, en 20 casos el juramento se entiende prestado en forma implícita. En consecuencia es una ficción legal la que opera y no la real invocación divina de la persona. Es pues un fenómeno creciente la ausencia de prestar juramento como símbolo que reenvía a la verdad, pero a pesars de no existir la formalidad, los sujetos procesales o las personas que intervienen en el proceso están en la obligación de decir la verdad y de comprometer su palabra.
Se observa también que tratándose de las disposiciones del Código Procesal del Trabajo, estas son más exigentes en cuento al formalismo, pero ello obedece a la época de su expedición, pues ha sido la evolución histórica —como la reciente reforma del Código de Procedimiento Civil—, la que ido eliminando los formulismos para dar paso a un proceso más sencillo.
Por otra parte, a partir de la vigencia de la nueva Constitución, los juramentos exigibles constitucionalmente son el juramento que presta el Presidente de la República al tomar posesión de su destino ante el Congreso, como lo establece el artículo 192 de la Constitución Política y el del servidor público al entrar a ejercer su cargo, como lo consagra el artículo 122 de la norma superior.
Cuando el juramento está consagrado constitucionalmente como en los casos mencionados, la persona debe someterse a la ritualidad textualmente en razón al compromiso que adquiere y no puede negarse a cumplirlo argumentando objeción de conciencia.
Los delitos contra la administración de justicia consagrados en el Código Penal (falsa denuncia, falsa denuncia contra persona determinada y falso testimonio), aunque exigen para su tipificación del juramento, éste debe entenderse no como la formalidad sino como la falta a la verdad en la palabra empeñada mediante cualquier manifestación.
En principio, si la ley exige la formalidad del juramento la persona debe sujetarse a lo ordenado. Excepcionalmente el declarante, denunciante, querellante, peticionario o quien intervenga en el proceso, puede manifestar objeción de conciencia respecto al juramento y utilizar otra palabra diferente que para él implique el compromiso serio de decir la verdad.
Como se explicó en capítulo anterior, no es necesario el requisito del juramento en las actuaciones ante la administración de justicia. Por lo tanto no se contrariaría el orden público, pues se presume la buena fe en las actuaciones que de todas formas se pueden llevar a cabo sin dicha formalidad.
No se trata de desvirtuar la esencia del proceso, sino de ajustarlo a las nuevas disposiciones constitucionales, por lo que aquellas personas que su conciencia no les permite jurar, tengan derecho a acceder a la administración de justicia sin trabas que impidan su cabal ejercicio”.
(Sentencia T-547 de noviembre 26 de 1993. Magistrado Ponente: Dr. Alejandro Martínez Caballero).

References: artículo 153
 artículo 83
 artículo 95
 artículo 27

Artículo 25

Artículo 29

Artículo 47

Artículo 55

Artículo 75

Artículo 78

Artículo 79

Artículo 92

Artículo 115

Artículo 133

Artículo 161

Artículo 163

Artículo 192

Artículo 199

Artículo 202

Artículo 207

Artículo 208

Artículo 211

Artículo 212

Artículo 222

Artículo 223

Artículo 227

Artículo 228
 artículo 225

Artículo 229
 artículo 192
 artículo 122