Source: https://lekutxu.wordpress.com/2013/02/28/el-paradigma/
Timestamp: 2018-03-22 21:22:17+00:00

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El paradigma | El mundo está a favor de los pequeños…
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Existen palabras que casi siempre pasan desapercibidas y que en contadísimas ocasiones salen a pasear y abandonan la quietud de los diccionarios que las guardan. Palabras y expresiones como: obsolescencia, oligopolio, brainstorming, joint venture, just in time, know-how, mass media… Palabras que raramente usamos en nuestras conversaciones habituales y que de repente… alguien, normalmente un sesudo consultor, las “suelta” en alguna entrevista televisiva y ¡BANG! Comienzan a aparecer en todos los medios y conversaciones como si estuvieran en nuestro vocabulario habitual y todo el mundo conociera su significado exacto… y pocos, muy pocos nos atrevemos a reconocer nuestra ignorancia y acudimos al “rompe-burros” a buscar su significado. Nunca supe por qué mi Aita llamaba al diccionario “rompe-burros”… una más de las muchas que nunca le llegué a preguntar…
Una de esas palabras es: paradigma. Los expertos dicen que después de la crisis, la sociedad experimentará un cambio de paradigma… o ¿dicen un paradigma del cambio? No sé… el caso es que algo hay que cambiar si queremos salir de los diferentes círculos viciosos en los que nos hemos metido. A lo largo de varios “posts” hemos hablado de las diferentes estrategias “domésticas” para capear el temporal, cómo es importante no olvidarnos de dónde venimos, de nuestros orígenes, de quiénes nos precedieron ni de nuestras raíces, el papel que debería desempeñar aquello del I+D+I o cómo nos gustaría que fuera ese nuevo paradigma. Pero me he dado cuenta de que para cerrar el círculo, para poder completar el puzzle… faltaba una última pieza. Para llegar al lugar que nos describe John en su Imagine… ¿qué pasos concretos habría que dar? ¿Cómo deberían ser los mimbres que nos permitan crearlo?
Ya hace muchos solsticios… asistí a un curso de gestión de proyectos de software. El profesor era una persona a medio camino entre un ingeniero y un monje budista… como un Jedi con corbata. Se llamaba Honorato. Después de varios días de explicaciones, ejercicios, prácticas y más explicaciones… decidimos aparcar por un momento los proyectos y comenzamos a platicar sobre las personas que los llevaban a cabo. De repente su cara cambió y se puso muy serio y trascendental mientras decía:
“Fijaos el alto nivel de madurez de la sociedad en la que vivimos, que ha sido capaz de articular en leyes todos aquellos principios morales y éticos que rigen su comportamiento”
El silencio nos embargó a todos como si fuera una forma de aprobación frente a semejante planteamiento. Yo, con la timidez que me daba el ser el más joven del grupo y el que menos experiencia vital podía aportar, levanté la mano y después de esperar a que Honorato me cediera la palabra, respondí:
“Puede que eso signifique precisamente lo contrario… que dado que el nivel de madurez de nuestra sociedad es escaso o inexistente, necesitamos que alguien nos articule, en forma de ley, una moral y una ética para su obligado cumplimiento ya que no somos capaces de respetarlas de forma espontánea, natural e intuitiva.”
Por ello creo que falta plantear las leyes, los principios explícitos y concretos que vayan a regir este nuevo paradigna, esa nueva sociedad que vamos a dejar a nuestros hijos e hijas.
Esta es la propuesta que lanzamos desde “el mundo de los pequeños”. 14 artículos que sirvan para arrancar las bases en las que se sustentará ese nuevo orden mundial. Una pequeña declaración de intenciones basados en la confianza, el respeto y la paz:
Artículo 1 – Uso exclusivo de la Tierra para fines pacíficos, prohibición de toda medida de carácter militar, excepto para colaborar con las investigaciones científicas. Se prohíben los ensayos de cualquier clase de armas.
Artículo 2 – Libertad de investigación científica en la Tierra y continuidad de la cooperación como en el Año Geofísico Internacional de 1957.
Artículo 3 – Compromiso de intercambio de información sobre los proyectos de programas científicos en la Tierra, personal científico y libre disponibilidad de las observaciones y resultados científicos.
Artículo 4 – Ninguna disposición del tratado se interpretará como renuncia o menoscabo o como perjudicial a los derechos de soberanía territorial o a las reclamaciones territoriales en la Tierra, previamente declaradas. Ninguna actividad que se realice mientras esté en vigencia el tratado servirá para hacer valer, crear, apoyar o negar un fundamento de reclamación de soberanía territorial. Se prohíbe la ampliación o creación de nuevas reclamaciones de soberanía territorial mientras dure el tratado.
Artículo 5 – Prohibición de toda explosión nuclear en la Tierra o eliminación de desechos radioactivos, excepto que sean establecidas en acuerdos internacionales en los que los miembros consultivos sean parte.
Artículo 6 – Ámbito de aplicación del tratado en todo el planeta Tierra incluyendo territorios y aguas nacionales e internacionales.
Artículo 7 – Derecho de los miembros consultivos a nombrar observadores con entera libertad de acceso, en cualquier momento, a todas las regiones de la Tierra. Obligación de abrir a los observadores todas las instalaciones, equipos, naves y aeronaves. Obligación de informar previamente sobre toda expedición en la que un estado miembro participe, o las que pasen por los territorios de cada signatario, de todo personal o equipo militar que se introduzca e informar sobre las instalaciones que se ocupan.
Artículo 9 – Prescripción de reuniones regulares de los representantes de los miembros consultivos. Con el objeto de intercambiar informaciones, realizar consultas, formular, considerar y recomendar a los gobiernos medidas para promover los principios y objetivos del tratado y recibir los informes de los observadores. Los estados adheridos no participan de las reuniones hasta que adquieran estatus consultivo. Unanimidad de las decisiones en las reuniones para su puesta en vigencia.
Artículo 10 – Compromiso de los firmantes de hacer los esfuerzos apropiados, compatible con la carta de las Naciones Unidas, para que nadie lleve a cabo en la Tierra ninguna actividad contraria a los propósitos y principios del tratado.
Artículo 13 – El tratado debe ser ratificado de acuerdo a los procedimientos constitucionales de los estados signatarios. Podrá adherir cualquier miembro de las Naciones Unidas u otro invitado por todos los miembros consultivos. Los instrumentos de ratificación y de adhesión serán depositados ante las Naciones Unidas, que informará a los demás sobre las fechas de depósito de cada ratificación, adhesión, entrada en vigencia, modificación o enmienda del tratado. El tratado entra en vigencia al ser depositados todos los instrumentos de ratificación de los signatarios, incluso para los que adhieran antes de ese momento. Luego, entrará en vigencia para cualquier adherente al depositar su instrumento de adhesión. El tratado será registrado por el gobierno depositario conforme al Artículo 103 de la Carta de las Naciones Unidas.
Artículo 14 – Los idiomas de confección del tratado son el inglés, francés, ruso y español. Naciones Unidas enviará copias debidamente certificadas a los signatarios y adherentes.
Llegado este punto, más de un lector o lectora haya tildado esta propuesta de inocente, idealista e inviable… pero la realidad es que este acuerdo ya existe. Se trata de un tratado nacido para dar respuesta diferentes incidentes acontecidos en la Antártida, como la operación Highjump en 1946 o el de 1952 entre Argentina, Chile y el Reino Unido. Después de varios intentos fue firmado, en la ciudad de Washington, en el año 56, entrando en vigor el 1961 durante los peores años de la Guerra Fría y un año antes de la famosa crisis de los misiles cubanos entre USA, Cuba y URSS. El acuerdo en cuestión se denomina “Tratado Antártico”. Un acuerdo firmado por: Argentina, Australia, Bélgica, Chile, la República Francesa, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, la Unión del África del Sur, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América. Un tratado que en la actualidad cuenta con más de 50 países.
La Antártida, lejos de ser un continente yermo, deshabitado e inhóspito sin interés alguno para las grandes potencias más allá de las gestas de Amundsen, Scott o Shackleton… cuenta con grandes riquezas naturales como 80% del agua dulce del planeta, los Montes Transantárticos contienen parte de lo que puede ser el manto carbonífero más grande del mundo y existen grandes reservas de hierro en los montes Príncipe Carlos, cerca de la costa de la Antártida Oriental. También se ha descubierto antimonio, cromo, oro, molibdeno, uranio y petróleo… y un mar rico en nutrientes en el que abunda la fauna marina.
Y si ante un continente lleno de “posibles”, como diría mi amama, y sin dueño… las diferentes naciones han sabido estructurar un acuerdo cimentado en la paz, la confianza y la ciencia… en uno de los periodos de más enfrentamiento, desconfianza y violencia de la última mitad del siglo XX… y que ha sido escrupulosamente respetado… ¿por qué no se podría re-editar ahora y servir de primera piedra para el tan famoso nuevo paradigma?
PD: No puedo terminar este post sin dejar un pequeño recuerdo y un pequeño homenaje a alguien que nos acaba de dejar pero que nos enseñó como vivir sin traicionarse, como vivir comprometido, como sobrevivir a la adversidad, como compartirlo y como inspirar a los “indignados”. Agur t´erdi Stéphane Hessel Jauna
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2 respuestas a El paradigma
01/03/2013 en 00:53
Me llama la atención el Art.14 por simplificarlo a sólo 4 idiomas: si en la Unión Europea se utilizaran esos 4 idiomas nos ahorrariamos un pastón en traductores y en papel, tanto como para arreglar la economía de dos o tres pequeños países de la UE.
… aunque …. y el chino?
Espero que lo de haberte quedado mudo sea… positivo!!!
Supongo que lo del chino tiene su explicación en el contexto internacional en el que se firmó el tratado… los chinos estaban más entretenidos en el final de su propia guerra civil y el triunfo de Mao… que en la Antártida.

References: Artículo 1

Artículo 2

Artículo 3

Artículo 4

Artículo 5

Artículo 6

Artículo 7

Artículo 9

Artículo 10

Artículo 13
 Artículo 103

Artículo 14