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Timestamp: 2017-05-26 16:47:40+00:00

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PROYECTO DE MODIFICACIÓN DEL REGLAMENTO DEL CONSEJO FISCAL RD 1372/2009 (primera parte)
La APIF muestra
su conformidad general con el proyecto, a salvo de las cuestiones que
planteamos a continuación y que consideramos que son claves para mejorar el CF
tanto en su composición, legitimidad y funcionamiento. SISTEMA
ELECTORAL PARA LA OBTENCIÓN DE VOCALÍAS EN EL CONSEJO FISCAL
ANTECEDENTES 1º.-
El artículo 14 del Real Decreto 437/1983
de 9 de febrero, sobre
constitución y funcionamiento del Consejo Fiscal, previó en su momento un modo de
promoción de los nueve vocales electivos basado en un sistema electoral mayoritario
puro, que en hipótesis y dado el
carácter abierto de las respectivas listas presentadas por las asociaciones de
fiscales, posibilitaba la elección individualizada de aquellos candidatos que
reunieran mayoritariamente el apoyo del cuerpo electoral, y ello con
independencia de la lista en la se incluyera su candidatura. Dicho sistema permitía consecuentemente
que cada elector pudiese votar la totalidad de los puestos a cubrir en el
embargo, la apariencia de neutralidad de un sistema que se basaba en la libre
elección de candidatos -y no de listas globales presentadas por las
asociaciones-, chocaba en la práctica con la realidad de una natural tendencia
hacia la identificación ideológica de los electores con los posicionamientos
conceptuales de las – hasta entonces- dos únicas asociaciones de fiscales; de
manera que la inercia hacia la adhesión a los planteamientos programáticos de
la respectiva candidatura asociativa, derivaba en la votación en bloque a todos
los integrantes de esta. De este modo, algunos
pocos votos más a cada uno de los candidatos así agrupados en una asociación,
suponía para la mayoritaria obtener la totalidad de las vocalías en el Consejo.
Así, ésta disponía del 100% de la representación en el Consejo Fiscal, cual si
toda la carrera la apoyase, cuando en
realidad el apoyo conjunto a dicha asociación no representaba en el mejor de
los casos más allá del 60% del censo electoral.
Con el fin de posibilitar la presencia en el Consejo de Vocales representantes
de las minorías, cuando solo había dos asociaciones, el Real Decreto 572/1987 de 30 de abril, consideró oportuno
modificar el contenido del párrafo segundo del articulo 14 del Real Decreto 437/1983, de 9 de febrero, en el
sentido de corregir los efectos producidos por la aplicación estricta del
sistema mayoritario mediante la limitación del número de candidatos al que los
electores pudieren otorgar su voto. De esta manera se impuso la norma de la
limitación de voto en relación con los puestos a cubrir, no permitiéndose que
los electores pudiesen votar a más de seis candidatos.
El Real Decreto 232/2005, de 4 de
marzo, que modificó nuevamente el Real Decreto 437/1983, de 9 de febrero, sobre
constitución y funcionamiento del Consejo Fiscal, introdujo, -entre otras
medidas de menor entidad como la de la relación alfabética de los candidatos en
las listas y la inclusión de suplentes- la supresión de la elección por
categoría profesionales y de jefaturas de Tribunales Superiores y Audiencias
Provinciales. FUNCIONAMIENTO
hecho novedoso surgido en años posteriores, ha sido el de la constitución de
una tercera asociación de fiscales y la concurrencia de ésta y ocasionalmente
de candidaturas o candidatos independientes a los distintos procesos electorales
que se ven privados de la posibilidad de acceso al CF dada la
sobrerrepresentación de las asociaciones mayoritarias.
existencia de un sistema mayoritario, con la simple corrección introducida en
1987, reproduce de nuevo aquella situación en la que las candidaturas
minoritarias, -que no obstante representan un porcentaje no desdeñable de votos
del cuerpo electoral-, se ven abocadas a no lograr jamás representación en el
Consejo Fiscal por el mismo motivo ya apuntado más arriba; esto es, por razón
del habitual voto en bloque a los seis miembros de aquella candidatura que
presente una mayor afinidad ideológica con el votante, aún cuando éste, no conozca siquiera a alguno o algunos de los
candidatos incluidos en la lista por la asociación de su preferencia. Así,
un solo voto más al candidato menos votado de la asociación mayoritaria con
respecto al candidato más votado de una de las asociaciones minoritarias, hace
que la mayoritaria ocupe esa vocalía. Y trasladado el sistema al conjunto, éste
otorga automáticamente seis vocalías a la AF y las tres restantes a la UPF.
sencillo cálculo realizado a partir de los resultados de las pasadas elecciones
de febrero de 2014, y en el que se dividen la totalidad de los sufragios
emitidos (a razón de 6 por cada elector) entre la suma de los sufragios
obtenidos por los candidatos de cada una de las listas, arroja el resultado de
que recibiendo la AF el 47,7% (3969 votos de un total de 8311) de tales
sufragios, ocupa en el Consejo Fiscal el 66,6666% de las vocalías; y la UPF,
habiendo recibido el 35,7% de los votos (2935), ocupa en realidad vocalías
correspondientes al 33,333%. La APIF, habiendo obtenido el 16,9% de los votos
(1407), no logra vocalía alguna cuando su representación en la Carrera resultó
próxima al 17%.
conclusión no es otra que la de una sobrerrepresentación
desproporcionada de una de las Asociaciones tradicionales (la AF), que no
se corresponde en absoluto con las preferencias de la Carrera, teniendo en
cuenta que el Consejo Fiscal ostenta, al menos en teoría, la representación de
la Carrera Fiscal.
que se propone -en natural concordancia con el sistema previsto en el artículo
68 CE y la LOREG para el Congreso de los Diputados-, es el de un sistema proporcional con
corrección d´hont, si bien con listas abiertas y
combinables entre sí,
que no impidiera la posibilidad de reparto entre las candidaturas de los nueve votos
de los que dispondría cada elector. Con ello no se impediría la ocasional
distribución de esos nueve votos entre candidatos de listas diferentes que son reflejo
de la eventual motivación del voto por razones personales, profesionales, de
amistad, e incluso de enemistad.
sistema, se basaría en un doble cómputo,
en el que se vendrían a sumar, por un lado, los votos recibidos por cada
candidato, y por otro, los obtenidos por
cada lista de forma conjunta con la suma de los obtenidos por sus integrantes.
Así a cada lista le correspondería mediante la aplicación de la regla d´hont un
inicial número de vocalías que representaran proporcionalmente el apoyo de la
Carrera Fiscal a cada una de las asociaciones o candidaturas independientes en
su caso. La ocupación de las vocalías dentro de las asignadas a cada
asociación, se realizaría mediante un sistema mayoritario, en el que aquellas se atribuirían a los candidatos, que dentro de
cada asociación, reunieran un mayor número de votos.
sistema que se propone resulta mucho más justo que el actual, en cuánto
representa con fidelidad y de forma proporcionada las distintas sensibilidades
existentes en la Carrera Fiscal; de otro lado, supone para el/la Fiscal General
del Estado un apoyo relevante, en cuánto puede disponer de más amplia
información y de diferentes opiniones sobre los asuntos en los que el Consejo
Fiscal es oído, teniendo la seguridad de que lo que allí se representa es el
interés de los fiscales en su totalidad y no solo del 80%.
se propone una redacción al art. 25 del RD, en el sentido siguiente, conforme a
las reglas del sistema D´hont que rige en la ley electoral general:
Serán proclamados electos los nueve candidatos
que obtengan mayor número de votos. En caso de producirse empate será preferido
el de mayor antigüedad en la carrera y, si fuere igual, el de mayor edad. No
obstante, si el empate afectara a candidatos de distinto sexo, y los de un
mismo sexo no hubieran obtenido un mínimo del 40% de candidatos electos en el
cómputo global, el empate se resolverá en favor del candidato perteneciente a
los candidatos será proporcional repartiéndose los vocales de la siguiente
A.- La obtención
de vocales se hará dividiendo el total de los votos obtenidos por las distintas asociaciones que hubieran
presentado candidatos por el total de votos emitidos. El coeficiente obtenido
será el el porcentaje que corresponde a cada asociación en el Consejo Fiscal.
El número de vocales adjudicado a la correspondiente asociación se obtendrá de
multiplicar este porcentaje por 9 y dividirlo por 100. Tal número determinará
el total de vocales por aproximación obteniendo un vocal más siempre que la
parte decimal exceda de 5. (Por ejemplo 3,87 dará lugar a cuatro vocales,
mientras que 3,4 dará lugar a tres vocales).
B.- Los vocales
que serán nombrados, correspondientes a cada asociación, será por orden
descendente en número de votos hasta alcanzar el número de vocales obtenidos.
C.- En el caso de
candidaturas independientes obtendrán plaza como vocal en el caso de que el
número de votos obtenidos alcance al menos 10 % del total de votos emitidos en
cómputo nacional.
Otras alternativas podrían ser la de conferir nada más
que uno o dos votos a cada fiscal, lo que garantizaría una atomización representativa
en Consejo Fiscal de manera que la representatividad general estuviera
Ayer, al tiempo que se polarizaba la posición de las asociaciones presentes en el Consejo en relación al tema del Fiscal Anticorrupción, había un tema en el que ambas estaban de acuerdo: no hay que cambiar el sistema electoral del Consejo Fiscal. Un sistema que ha permitido que desde hace 30 años solo AF y UPF puedan estar presentes en el Consejo. Los demás fiscales muchas veces estupefactos ante las cosas que ocurren, nos enteramos de las cosas a través de comunicados, de informaciones que nos pasan, de un amigo aquí o allá, pero no podemos contribuir a decidir nada porque el sistema electoral que establecieron entre el PP y el PSOE solo permite en terminos prácticos la entrada de esas dos asociaciones. Muchas de las cosas más graves que pasan en la Fiscalía tienen su causa en que la única representación de los fiscales en el Consejo se canaliza en dos asociaciones que no representan juntas ni al 35 por ciento de la Carrera. La APIF, ante un proyecto de cambio del Reglamento del Consejo que se nos presentó a informe, solicitó -entre otras cosas varias- que el cambio alcanzara el régimen electoral introduciendo bien el criterio de la regla D´ont, bien un criterio de "un
fiscal un voto a un vocal" que permitiera la atomización de las representaciones en
el Consejo. Nuestros representantes han dicho que no a las dos cosas. Normal, ya les va bien este sistema pero creo que es claro que el sistema hace aguas. El Fiscal General nos
ha asegurado que trasladará nuestra propuesta al Ministro, aunque vista
la buena sintonía entre la AF y el Ministerio, las cosas no creo que vayan cambiar.
Las consecuencias de que no cambien son en mi opinión las siguientes: seguirán produciéndose influencias políticas en la Fiscalía; seguirá sin haber resistencias profesionales a las mismas; no se promocionará -salvo alguna excepción- a posiciones de responsabilidad por razones profesionales; se seguirá fomentando el clientelismo ideológico y asociativo; se seguirá produciendo un olvido institucional de los problemas de los fiscales; se seguirán ignorando las quejas de los mismos contra las decisiones -por incomprensibles que sean- de la jerarquía; se seguirá reforzando la jerarquía frente a los "fiscales de base". Y en definitiva, la politización de la Fiscalía que estriba
en la elección del Fiscal General del Estado por el Gobierno, siempre tendrá un aliado en el Consejo Fiscal, sea cual sea el signo ideológico del Gobierno que nombre al Fiscal General.
Vengo argumentando la enfermedad de la politización de la Fiscalía desde hace muchos años, mas de 9 ya en este blog. La politización por parte de la derecha política, pero también de la izquierda (aunque no sería justo si no dijera que el tándem PP- vocales y ejecutiva AF esta ahora en gran sintonia). Esa politización se produce a través del Fiscal General y su permeabilidad variable a las políticas o deseos gubernamentales, y también a través de las asociaciones profesionales afines a las que se necesita para dar una patina de "profesionalidad" a lo que no son en muchas cosas otra cosa que nombramientos deseados o en el mejor de los casos consentidos por políticos. Con eso hemos ido tirando mas de 30 años (pero especialmente desde 2003, en que se hizo un cambio en el Estatuto del Ministerio Fiscal que permitió quitar al Fiscal Jefe Anticorrupción de la época y algunos otros fiscales), en los que se ha creado una jerarquía de la Carrera que no es en términos generales profesionalmente mejor que el resto y que se caracteriza por tener un talante sumamente conservador en relación con el sistema de funcionamiento de la institución. Con eso y un sistema electoral para el Consejo Fiscal diseñado para que nadie más que AF y UPF tengan opciones reales de entrar el mismo en representación de sus compañeros el sistema parecía perfectamente hermético. Una aplicación del sistema D´ont en las últimas elecciones al CF hubiera dado un resultado de 4 vocales AF, 3 UPF y 2 APIF. Pero el sistema electoral del Consejo es un sistema mayoritario, diseñado ad hoc y que la APIF ha pedido cambiar, confiere esas mayorías (6 AF, 3 UPF) de manera permanente e inalterable, treinta años igual, de manera que la dinámica descrita de elección de candidatos por razones políticas o ideológicas no les ofrece problemas. Todo esto ha sido objeto de infinidad de denuncias desde aquí y desde otros sitios, hasta ahora, sin éxito, aunque ahora se va a reformar el Reglamento del Consejo Fiscal y es un buen momento para cambiar el sistema como ha pedido la APIF. El problema más grave se produce cuando no solo quien realmente decide los nombramientos es un político, para quien los principios de mérito, de capacidad, de valía real del candidato no importan nada. El problema surge cuando el político que decide o influye es un corrupto, o incluso simplemente un investigado por corrupción interesado en un tipo de fiscal o en un fiscal en concreto. El sistema no está vacunado, no está prevenido para esos casos. No hay filtros profesionales que permitieran detener un nombramiento absolutamente irracional o arbitrario frente a otros candidatos. No se bareman méritos, no se motivan los nombramientos, no hay transparencia. Incluso los vocales que tienen que dar su apoyo al candidato en el CF no tienen porque conocer las interioridades de los nombres que se les presentan por el Fiscal General, pero no piden baremos porque les conviene que no los haya: pensemos que hay muchos nombramientos indiferentes a los políticos; en esos casos las asociaciones presentes en el CF mandan. Los Tribunales de Justicia carecen de elementos -porque la ley no los exige- para declarar arbitrario o injusto un nombramiento sobre la base de entender que las cosas funcionan con normalidad, que hay buena fe en el CF, buena fe en el FGE y buena fe en el Gobierno. Y por tanto desestiman las demandas que algunos fiscales han hecho protestando porque les están "robando" sus carreras profesionales. Ahora hemos visto casi pornográficamente como se diseñan los nombramientos clave en la Fiscalía y donde queda esa buena fe. Por cierto, he de hacer mención a la forma a mi juicio lamentable como se ha tratado a la anterior Fiscal General -que insisto, para mi fue una muy regular Fiscal General, pero que es mi compañera al fin y al cabo durante muchos años-, dandole a entender que seguía, incluso con alguna filtración periodística que ahora se desvela que no era sino una añagaza para confundirla sobre el autor de su caída: no es mucho pedir un poco de clase, ¿verdad? Pero es que en este caso hemos visto que quienes influyen, dan nombres, recomiendan fiscales para ciertos puestos son investigados por delitos muy graves de corrupción -actualmente en prisión-, que hablan con el Ministro de Justicia sobre esos nombres, que hacen lobby, y lo que es más grave, que consiguen lo que quieren. El ser nombrado a instancias de un corrupto no te hace obviamente un corrupto. Pero cuando ese dato se conoce el nombramiento se deslegitima, por si mismo escandaliza y resta prestigio a una institucion que lo necesita como el aire para servir a la Justicia. Si muchos nombramientos están politizados, estos de ahora están marcados. A los Fiscales Generales es lógico aunque no deseable que se les elija entre los amigos del Gobierno. Para eso ha de cambiar el sistema de elección y hacer que la decisión cuente con una mayoría amplísima en el Parlamento. Pero los puestos profesionales ni es lógico ni es legal. Los puestos profesionales deben nombrarse con criterios profesionales y conforme a baremos profesionales y ese es un deber a respetar por los mismos Fiscales Generales que no deben tener favoritos antes de que salgan los concursos. Que las asociaciones afines en el Consejo Fiscal blanqueen muchas veces designaciones políticas o ideológicas con sus votaciones "profesionales", como se viene haciendo hace décadas, no altera el hecho de que en realidad actualmente no hay garantías profesionales en absoluto. Ha habido nombramientos bajo sospecha en la Fiscalía desde hace mucho tiempo. Pero claro, la impúdica exhibición de estos días creo que aclara cualquier duda de los escépticos. Publicado por
Ante las recientes filtraciones
de las actuaciones producidas en la Fiscalía Especial Anticorrupción y contra
la Criminialidad Organizada, habiéndose hecho uso del artículo 27 del EOMF por
integrantes de dicha Fiscalía, dando lugar a la celebración de Junta de
Fiscales de la Fiscalía Especial, transcendiendo a la opinión pública el
dictado de órdenes negativas (de no hacer) por la Jefatura, concretamente de no practicar determinadas diligencias en el
marco de la conocida como operación Lezo, así como el cese de dos fiscales que
estaban llevando un caso concreto competencia de la Fiscalía Especial y que
solicitaron amparo a este Consejo Fiscal, pudiendo, tal actuación del Fiscal Jefe, no ser la correcta y con la
intención de recuperar el prestigio de la Fiscalía Especial Anticorrupción, de
la Fiscalía como INSTITUCIÓN así como poner freno al deterioro que se está
produciendo en la consideración de los fiscales que la integramos.
Que en la próxima reunión del
Consejo Fiscal se incluya en el orden del día el análisis de la actuación de la
Jefatura de la Fiscalía Especial Anticorrupción y contra la Criminalidad
Organizada por si la misma no ha sido correcta y, en consecuencia, dada su gravedad pueda ser valorado el cese o
remoción del Fiscal Jefe de dicha Fiscalía Especial. Hace ya varios meses, antes de que salieran las plazas de las jefaturas de Anticorrupción y de la Audiencia Nacional, le comenté a un compañero de la Fiscalía del TS que le consideraba idóneo para que pidiera la plaza de Anticorrupción. Me dijo un par de días después, más o menos por las fechas en las que Gonzalez se frotaba las manos de que fuera Moix el elegido, que no lo iba a hacer, que el elegido era precisamente Moix. Se dicen tantas cosas que yo no le creí, como si fuera un chau chau más de los que se hablan por aquí. En aquellos tiempos el nombre de otro fiscal sonaba también como favorito de la anterior Fiscal General, que además había sido elogiada por Catalá, por lo que lo lógico era que fuera ese fiscal -que tiene una larga experiencia en la lucha contra la corrupción- el designado. De pronto se precipitan los acontecimientos: Consuelo Madrigal no sigue. ¿Quien será el elegido? El nombre de Maunel Maza salta como nuevo Fiscal General quien será quien haga los nombramientos. Por lo tanto, los pronósticos cambian. El nombre de Moix aparece ya en todas las quinielas y periódicos. Al final, con el apoyo necesario de los vocales de la Asociación de Fiscales salió Moix. Es cierto que ese apoyo se endulza con dos cargazos: el Portavoz de esa asociación fue elegido Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, y una vocal del Consejo es elegida Fiscal Jefe de Andalucía. Es decir, que mi amigo del Tribunal Supremo y el expresidente de la Comunidad de Madrid (me parece increíble escribir lo que este señor ha sido), González, acertaron: "Si sale Moix es cojonudo, es un tío serio y bueno,
yo no soy quién, dice González, pero no me corto en decirle a Rafa: Oye
Rafa, ¿sabes? El aparato del estado y los medios de comunicación van a aparte: o los tienes controlados o están muertos". Por cierto, el mérito y la capacidad, para los políticos que tienen la suerte de acertar en todo lo que hablan de la Fiscalía, oye, parece que no cuenta nada. ¡Que sorpresa!
Desde ese nombramiento vamos de mal en peor. No son desajustes lógicos que se producen con la llegada de un nuevo jefe: es realmente un desastre. Se publican las conversaciones de los investigados que narran lo bien que les viene Moix, haciendo incluso gestiones con "Rafa" a tal fin, y la opinión pública se queda estupefacta. Por primera vez en Anticorrupción Moix provoca una reacción casi unánime de la Junta contra una orden suya para parar un registro el día antes de que se practique. Se sustituye a dos fiscales que llevan el caso del 3 por ciento, uno de los casos más importantes de corrupción en Cataluña, sin razón técnica aparente y con una explicación muy endeble: que no viajen tanto, cuando se les mantiene otro asunto en Cataluña por el que han de viajar igual. Oiga, que estamos hablando de fiscales anticorrupción, que llevan asuntos muy importantes. Que no se puede quitar asuntos así como así, porque las sospechas de maniobras surgen inmediatamente; que el coste de tener que estudiarse el asunto dos nuevos fiscales es mucho mayor que los viajes que tienen que hacer los anteriores a Barcelona. Confirma en la radio a preguntas de un periodista la instalación de un micrófono en un despacho estando la causa secreta. Por si fuera poco, surge un conflicto con el fiscal encargado del caso de Gonzalez, por el que Moix tiene que dar explicaciones por todos los lados. Por cierto, yo apoyo absolutamente al fiscal Carlos Yáñez, al que no conozco, pero del que se que es un fiscal como la copa de un pino (tenemos amigos comunes), que se atreve a plantear a su jefe recien llegado una discrepancia por el art. 27 que es absolutamente excepcional en la Fiscalía y que en algún caso ha supuesto gravísimas represalias contra quien se ha atrevido a hacerlo. Quiero que sepa Yañez que no está ni mucho menos solo y que somos muchos los que valoramos estos gestos y su trabajo. No tengo necesidad de hacer enlaces a las noticias y comentarios que estas actuaciones del Fiscal Jefe Anticorrupción están produciendo. El deterioro del prestigio de la Fiscalía es evidente (lo que es muy grave con una reforma procesal importantísima en ciernes que ha de cimentarse en el prestigio y la independencia de la Fiscalía) y eso no puede mejorar si no hay un cambio. Los partidos políticos de la oposición se escandalizan y desde el Gobierno se les dice que no conocen a la Fiscalía. Pero aquí somos muchos los fiscales que también nos escandalizamos y conocemos perfectamente la Fiscalía. Hasta ahora las filtraciones no son más que del texto: dentro de un tiempo abriran los telediarios, oiremos hablar a imputados de Moix como un tipo cojonudo en un contexto de control de los aparatos del Estado. Y la Fiscalía y los fiscales seguiremos sufriendo y seguiremos pidiendo que alguien haga algo. Ahora es el turno del Consejo Fiscal: han de evaluar si la Fiscalía puede soportar esto, si no es el momento de parar, de reflexionar un poco, de asumir errores evidentes, de transmitir algo de confianza a la opinión pública y a los fiscales. Y luego, si el Consejo, como deseo por el bien de la Fiscalía, vota iniciar el proceso de remoción de Moix, que el FGE actúe como su criterio independiente le dicte. Publicado por

References: artículo 14
 Real Decreto 
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 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo
68
 artículo 27