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Timestamp: 2019-05-26 12:19:14+00:00

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DECRETO 142/2014, DE 5 DE SEPTIEMBRE, DEL CONSELL, POR EL QUE SE DECLARA BIEN DE INTERÉS CULTURAL INMATERIAL LA PILOTA VALENCIANA.
PREÁMBULO El artículo 49.1.5.º del Estatut dAutonomia de la Comunitat Valenciana establece la competencia exclusiva de la Generalitat en materia de patrimonio histórico, artístico, monumental, arquitectónico, arqueológico y científico. Asimismo, el artículo 26.2 de Ley 4/1998, de 11 de junio, de Generalitat, del Patrimonio Cultural Valenciano, dispone que la declaración de un Bien de Interés Cultural se hará mediante decreto del Consell, a propuesta de la consellería competente en materia de cultura.
Asimismo, la Ley 4/1998, de 11 de junio , del Patrimonio Cultural Valenciano, en su artículo 45 dispone que serán declarados Bienes de Interés Cultural las actividades, conocimientos, usos y técnicas que constituyan las manifestaciones más representativas y valiosas de la cultura y los modos de vida tradicionales de los valencianos. Igualmente podrán ser declarados bienes de interés cultural los bienes inmateriales que sean expresiones de las tradiciones del pueblo valenciano en sus manifestaciones musicales, artísticas, gastronómicas o de ocio, y en especial aquellas que han sido objeto de transmisión oral, y las que mantienen y potencian el uso del valenciano.
En la tramitación del expediente se ha concedido trámite de audiencia a la Consellería de Gobernación y Justicia y a la Federació de Pilota Valenciana En cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 27 de la Ley 4/1998, de 11 de junio, de la Generalitat, del Patrimonio Cultural Valenciano, consta en el expediente los informes favorables de la Universitat Jaume I de Castelló y del Consell Valencià de Cultura.
Por todo ello, cumplidos los trámites previstos en el artículo 43 de la Ley 5/1983, de 30 de diciembre, del Consell, y en los artículos 26 y siguientes de la Ley 4/1998, de 11 de junio, de la Generalitat, del Patrimonio Cultural Valenciano, a propuesta de la consellera de Educación Cultura y Deporte y previa deliberación del Consell, en la reunión del día 5 de septiembre de 2014, DECRETO
Artículo 1. Objeto Se declara Bien de Interés Cultural Inmaterial la pilota valenciana.
Artículo 3. Medidas de protección La Generalitat, junto con la Federación de Pilota Valenciana, velarán por el normal desarrollo y la pervivencia de esta manifestación cultural y tutelarán la conservación de sus valores tradicionales.
DISPOSICIONES ADICIONALES Primera. Publicación e inscripción El presente decreto se publicará en el Diari Oficial de la Comunitat Valenciana y en el Boletín Oficial del Estado, y la declaración se inscribirá en la Sección Primera del Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano, comunicándose, asimismo, al Registro General de Bienes de Interés Cultural, del Ministerio de Educación,Cultura y Deporte.
Segunda. Ausencia de incidencia en el gasto público de la presente disposición La implementación y posterior desarrollo del presente Decreto no podrá tener incidencia alguna en la dotación de todos y cada uno de los capítulos de gasto asignada a la Consellería de Educación, Cultura y Deporte, y en todo caso deberá ser atendido con los medios personales y materiales de la Consellería competente por razón de la materia.
ANEXO I) Datos sobre el bien objeto de declaración 1. Introducción: La pilota valenciana es el deporte propio y específico del Pueblo Valenciano que se practica desde tiempo inmemorial en todo el territorio de la Comunitat Valenciana, siendo la única región de Europa en la que perdura la práctica en su genuina tradición. Además, alrededor del juego de la pilota valenciana confluyen una serie de aspectos culturales, sociales, etnográficos y lingüísticos que constituyen una muestra de la riqueza y diversidad de nuestra sociedad y de sus tradiciones.
5.2. El juego de pelota en la Comunitat Valenciana: Las primeras referencias documentales al juego de la pelota en el Reino de Valencia son de principios del siglo XIV. La primera cita de un autor valenciano que se ha podido constatar, es el consejo que Arnau de Vilanova dirige al rey Jaime II, sobre el ejercicio que considera más conveniente para su persona en el tratado Regimiento de sanidad, escrito el año 1305. Asimismo, se tiene constancia de que los justicias y los jurados de la ciudad de Valencia mandaron publicar, el 14 de junio de 1391, una severa llamada en la que prohibían el juego de pilota rodada dentro de los muros de la ciudad a los mayores de 10 años, por causa de las blasfemias y las injurias de palabra y de hecho que sufrían les gents anants e stants;
esta prohibición provocó incluso una pequeña revuelta popular, que finalmente se saldó sin consecuencias.
De esta manera, en el Renacimiento, la pelota estaba tan consolidada en las tierras valencianas que la población la consideraba un juego autóctono. Así, en el Llibre de Consells de la ciudad de Alcoi, del año 1569, se hace referencia a que los jochs de pilota se continuen y se ussen en demesia de tal manera que a penes se pot passar per los carrers. También encontramos numerosas referencias en los textos literarios de la época, entre los que destaca el Leges ludi, de Luis Vives, en el que se compara el juego de pelota en Francia y en Valencia y se hace una descripción detallada de las reglas, materiales y otros aspectos del juego, así como recomendaciones sobre el comportamiento del público o las apuestas.
A principios del siglo XX, la pilota mantenía su gran aceptación en la mayor parte de las comarcas valencianas y el número de trinquetes seguía aumentando. También se consolidó durante este siglo la práctica de las diversas modalidades del juego: así en la Serranía se jugaba mayoritariamente a llargues, en la Marina a perxa, en la Safor y en la Vall dAlbaida al raspall, en lHorta a galotxa y en Monovar empezaba a practicarse lo que pasarían a ser las galotxetes; mientras que por todo el territorio se practicaba la modalidad de escala i corda en los trinquetes.
En este proceso ha tenido un papel destacado la Federación de Pilota Valenciana, que se constituyó en los años ochenta, desligándose en el año 1985 de la federación estatal. También la Generalitat ha impulsado la práctica de este deporte desde la escuela y la aparición de nuevos jugadores profesionales a través del Programa Pilota a lEscola, la creación del Centro de Especialización Deportiva de Pilota Valenciana (CESPIVA) y el apoyo a las Escuelas de Pilota y Centros de Tecnificación.
En la actualidad, la pilota valenciana goza en nuestro territorio de un gran arraigo social y de una vitalidad que crece día a día. No en vano la Comunitat Valenciana cuenta con más de 3.700 deportistas de pilota federados, y están en funcionamiento más de 130 instalaciones en las que se practican las distintas modalidades de este deporte. Cada temporada se celebran ocho campeonatos oficiales profesionales, unas 20 competiciones no oficiales y más de 2.200 partidas del día a día; todas ellas en las modalidades de escala i corda y de raspall; a nivel no profesional, se disputan unas 40 competiciones en las modalidades de frontó, galotxa, raspall, escala i corda y de llargues palma y perxa. También el deporte base ha experimentado un importante auge, especialmente el Programa Pilota a la lEscola que en la última década ha aumentado el número de sus actuaciones en un quinientos por cien, hasta alcanzar los 14.000 alumnos anuales en 2014.
La escala i corda (per dalt corda, a lalt, o trinquet) es, sin duda, la modalidad más mediática y la que cuenta con mayor número de profesionales.
Además, se extiende por la mayor parte de las comarcas de la Comunitat Valenciana.
El raspall (raspallot, raspot, raspallo o per terra) es una antiquísima modalidad, de probables raíces en el harpestum griego, que se juega actualmente en las comarcas de La Safor, La Costera, La Ribera del Xúquer, La Vall dAlbaida, La Marina Alta, La Canal de Navarrés y excepcionalmente en otras poblaciones como Meliana, Borbotó, Beniparrell y Tavernes Blanques en LHorta de València, en sus categorías femeninas.
En los últimos años ha experimentado un importante crecimiento en el número de jugadores, campeonatos y desafíos tradicionales.
Las llargues y el juego de palma (llargues i ratlles) se juegan en la calle. Son tan antiguas como el raspall y actualmente se mantienen vivas en las comarcas de La Marina, Les Valls del Vinalopó, LAlcoià, LAlicantí, principalmente. Su práctica se desarrolla principalmente en campeonatos federativos entre clubes, y partidas de fiestas que enfrentan a los mejores clubes junto con jugadores profesionales destacados.
El frontón valenciano tiene una práctica muy extendida en las comarcas valencianas de interior, en LHorta de València, El Camp del Túria, excepcionalmente en Canals y Mogente, en la comarca de La Costera, y en la provincia de Castellón, sobre todo en Benicarló y Chilches.
La perxa es otra variante del joc a ratlles que se juega en las calles de los pueblos y tiene su ámbito en las comarcas de LAlacantí, en LAlcoià, La Marina Baixa y El Comptat.
La Federación Valenciana de Pilota ha agrupado estas normas en los distintos reglamentos de cada modalidad, en que los se detalla de forma pormenorizada los principales aspectos del juego. Se trata de una reglamentación que presenta la particularidad de que no es absolutamente imperativa, especialmente en las competiciones no oficiales, pues las distintas modalidades presentan un sinnúmero de variantes o especificidades derivadas de la tradición de cada lugar, de las características de la propia partida o, incluso, de los jugadores que participan en la misma.
Esta flexibilidad es otro aspectos peculiares de este juego, pues son muy pocos los deportes los que permiten adaptar las reglas del juego en una confrontación determinada para favorecer la igualdad de los competidores y mejorar el espectáculo, sin que ello suponga una distorsión de la competición o de las características propias del mismo.
Por un lado, el hecho de que se enfrentan dos equipos, rojos y azules, con un número de jugadores que varía según la modalidad practicada y las condiciones de la partida y que reciben, en la mayoría de modalidades, la denominación de rest o escaleter, mitger i punter, de acuerdo con la posición que ocupan en el terreno de juego Asimismo, generalmente, la equipación de los jugadores consiste en un pantalón blanco y una camiseta roja o azul, según el equipo; esta vestimenta es heredera de la tradición antigua en la que los jugadores vestían totalmente de blanco y se diferenciaban por el color de la faja.
También son muy características las protecciones para las manos: el guante, el esparadrapo, las planchas, las cartas y los dedales.
En cuanto a las reglas de puntuación, en la mayoría de modalidades las partidas se dividen en juegos que a su vez se componen de quinzes;
resulta vencedor quien primero alcanza el número final de tantos previamente fijado para dicha partida, con dos de diferencia respecto al contrario.
Otro aspecto característico es la presencia de dos figuras inexistentes en otros deportes como el marxador, que se encarga de gestionar las apuestas dentro de la cancha, y de lhome bo, una persona que goza de la confianza de jugadores y público, y actúa como juez. También el público tiene una activa participación durante las partidas, hasta el punto de poder dar por buena o no una pelota.
Por estos valores intrínsecos, la pilota valenciana es reconocida unánimemente como un joc de cavallers, en el que el poder de la palabra dada, la convivencia, el respeto al contrario, el buen comportamiento, la tolerancia, la integración y la protección de los más débiles están presentes en la práctica del juego, Otro aspecto característico de la pilota valenciana es la organización y desarrollo de las competiciones. Antiguamente no existían competiciones oficiales de las distintas de modalidades de pilota, sino que las partidas se organizaban de acuerdo con criterios marcados por la tradición y la costumbre. Así, estaba preestablecido que cada día de la semana se celebraran partidas en ciudades o pueblos concretos, de forma que en cada comarca se cubría toda la semana, quedando el sábado reservado para el Trinquete de Pelayo de la ciudad de Valencia.
Además, se celebraban partidas denominadas de Fiesta, que eran un evento esencial de las ferias y fiestas de cada localidad.
Esta dualidad es una muestra la raíz popular de la pilota valenciana y su arraigo en el territorio, así como su valor etnológico por la influencia del juego en el modo de vida y las relaciones sociales de las distintas comarcas de la Comunitat Valenciana, confirmando el carácter diferencial de la cultura y la personalidad del pueblo valenciano Por todo ello, la pilota es un medio óptimo para fomentar estos valores propios del pueblo valenciano, así como para mejorar el conocimiento de la historia y la riqueza de nuestro territorio y sus gentes, y fomentar la vertebración social, cultural y territorial de la Comunitat Valenciana.
En los siglos XVII y XVIII continuó el auge de la construcción de trinquetes por todo el territorio, aunque el mayor auge se produjo en siglo XIX, cuando se construyeron nuevos trinquetes en localidades tan importantes como Alcoy, Sagunto, Dénia o Llíria. A modo de ejemplo, solo en la ciudad de Alicante se abrieron cinco nuevos y en la ciudad de Gandia consta la existencia de tres, además del de Bellreguard situado a pocos kilómetros; también en Castellón de la Plana se abrieron el Trinquet de Baix y el de Dalt o de lHospital; y en Valencia, cinco trinquetes nuevos, entre ellos el de la calle Pelayo en 1868.
5.5. Profesiones y oficios tradicionales asociados a la pilota valenciana:
Alrededor de la pilota valenciana se han desarrollado un gran número de oficios y profesiones específicas que, a lo largo de los siglos, se han ido consolidando hasta que, hoy en día, no se pueden disociar del propio juego.

References: artículo 49
 artículo 26
 artículo 45
 artículo 27
 artículo 43

Artículo 1

Artículo 3