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Timestamp: 2018-10-19 02:28:54+00:00

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UNESCO: victoria, ¿para quién? – MAKEVET – Haciendo judaísmo
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UNESCO: victoria, ¿para quién?
Por Fabián Drisun
Explicar o tratar de entender la resolución de la UNESCO es prácticamente imposible si lo analizamos con ojos históricos y culturales. Quitarle la conexión al mundo judeo-cristianos con el Monte de Templo es prácticamente un absurdo. Todos sabemos, y los países que votaron también, que la realidad es que los lugares santos de Jerusalén tiene una conexión directa con las tres religiones monoteístas. Ahora bien, la construcción de las instituciones no la hacen los valores culturales, éticos o religiosos sino gobiernos que no tienen esos principios tan fundamentales sino que tienen intereses. Desde un punto de vista realista, el interés es la clave para entender el accionar de cualquier Estado donde la moral no existe y el único objetivo es la supervivencia. En un mundo anárquico donde no existe una entidad supranacional que dictas las leyes, los Estados se acomodan en base a factores de poder y regulan sus acciones midiendo las consecuencias, es decir, siendo prudentes a la hora de tomar las decisiones. Aunque estos principios ideales de actuar en política exterior, se comprende mejor porque cada Estado realiza sus acciones con el objetivo de preservar su propia existencia.
La resolución se entiende como parte de la estrategia palestina de llegar a un reconocimiento de facto del Estado. Tras diversos fracasos en las negociaciones bilaterales, el líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, emprendió el camino de la unilateralidad, es decir, lograr mediante negociaciones con terceros países u organizaciones el reconocimiento internacional de Palestina. El mayor logro de esta estrategia se dio en el año 2012 cuando Palestina fue aceptada como Estado observador no miembro de Naciones Unidas. Más allá de no tener todos los derechos de un miembro pleno, si se le reconoció a Palestina el ser un Estado además de permitirle participar en diversos organismos de la ONU, entre ellos la UNESCO.
La estrategia palestina basada en la unilateralidad ha tenido diversos éxitos, pero la pregunta que surge es si la reciente resolución de la UNESCO es un triunfo para su causa. A simple vista pareciera que sí. El documento deja sin una conexión directa al pueblo judío (y cristiano) con los lugares santos al referir al Monte del Templo con su nombre musulmán Al Aqsa – Haram al Sharif. Según la tradición judía, el Monte del Templo es el lugar donde el Rey David compró el terreno en que su hijo, el rey Salomón, construyó el primer templo de Jerusalén y donde se emergió también el segundo templo construido por Herodes. La perspectiva católica marca que es el Segundo Templo de Jerusalén en donde Jesús enseñó a los rabinos cuando tan solo tenía 12 años y es el templo donde entró para ser proclamado como el mesías poco tiempo antes de morir crucificado. Según los musulmanes es en este lugar donde Abraham casi sacrifica a su hijo Ismael (Itzjak para la tradición judía) y donde Mahoma ascendió a los cielos en el Viaje Nocturno. Este último punto ha despertado diversas controversias debido a que en la Sura 17 no se establece específicamente que este hecho se haya producido en Jerusalén.
Ya hemos dejado claro que la ciudad de Jerusalén es sagrada para las tres religiones monoteístas y que al dejar sin la perspectiva judía dentro de la resolución a los lugares santos es claramente una victoria para la dirigencia palestina y su estrategia de exteriorizar el conflicto. Pero si analizamos los votos de los distintos países los resultados pueden ser otros; diversos líderes mundiales han reprochado la decisión de la UNESCO.
Entre los países latinoamericanos que votaron a favor, dos de ellos han cambiado de opinión. México, aliado constante de la causa palestina, optó por la abstención ante la resolución luego de haber votado a favor. Brasil, por su parte, apoyó la moción aunque mostró su disgusto con el texto final de la resolución. Argentina, otro país que en el pasado hubiera votado a favor, optó por la abstención. Estos dos últimos países han cambiado de signo político en el último año. El llamado giro a la izquierda dado por los países sudamericanos a principios del nuevo milenio dio como resultado una mayor afinidad por la posición palestina en el conflicto con Israel. Los países del MERCOSUR reconocieron a Palestina como Estado con las fronteras del 67 y fueron muy críticos de las operaciones israelíes en la Franja de Gaza. La llegada de Mauricio Macri y Michel Temer, a las presidencias de Argentina y de Brasil respectivamente, acercan las posiciones para una cooperación más profunda con Israel. El presidente argentino muestra al Estado judío como un modelo de desarrollo a seguir y, al igual que los países del MERCOSUR, ha alejado su política exterior del eje bolivariano. No se descarta una posible visita de Netanyahu a Argentina para marzo o abril del 2017, lo que significaría un hito histórico en las relaciones bilaterales.
Otro elemento a tener en cuenta es que ningún país europeo votó a favor de la resolución. Los casos más paradigmáticos son Francia y Suecia. En cuanto al país galo, las medidas diplomáticas tomadas por Israel parecen haber dado efecto. Luego de una resolución similar de la UNESCO en abril donde se especulaba que Israel plantaba tumbas falsas, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, chocó fuertemente con el presidente francés, Francois Hollande. Tras este enfrentamiento, según diversos medios, Francia prometió no votar a favor en este tipo de resoluciones. En relación a Suecia, país que reconoció a Palestina en el 2014, también se abstuvo al igual que todos los países de la Unión Europea.
Durante el 2016, Netanyahu realizo una gira por África y tal vez su objetivo haya sido buscar votos a favor o aunque sea la abstención. Al parecer la estrategia dio resultado ya que son 7 los países que votaron por la abstención (Guinea, Togo, Camerún, Costa de Marfil, Ghana, Kenya y Uganda) por sobre los 6 que votaron a favor (Chad, Mozambique, Nigeria, Senegal, Sudáfrica y Sudán).
Es de agregar que la propia directora de la UNESCO, Irina Bokova, declaró que “el patrimonio de Jerusalém es indivisible y cada una de sus comunidades (judíos, musulmanes y cristianos) tiene derecho al reconocimiento explícito de su historia y del vínculo con la ciudad”. En sintonía con Bokova, el por entonces Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon a través de su portavoz, Stéphane Dujarric, estableció que “cualquier intento percibido para repudiar la innegable veneración común de estos lugares no ayuda a la paz y sólo alimentará la violencia y el radicalismo”.
Posiblemente en los días venideros una nueva resolución será sancionada y posiblemente sea más benévola con Israel. No volverá atrás con la conexión entre Israel y el Monte del Templo y seguirá siendo catalogado solo como un sitio musulmán. No obstante, no se mencionara al Estado judío con fuerza de ocupación y el Muro de los Lamentos no será escrito entre comillas.
Como se pudo ver a lo largo de estas líneas, a simple vista Israel se vio seriamente perjudicado por la resolución de la UNESCO. En primer lugar, se marca a los sitios sagrados de Jerusalén como espacios musulmanes y se califica al Estado judío como potencia ocupante de territorios palestinos. Pero cuando se mira en profundidad hay ciertos atisbos que disminuyen estas primeras conclusiones y dan un respiro a una diplomacia israelí que en los últimos años no ha dejado de recibir golpes. No solo los países latinoamericanos parecen mirar con mejores ojos a Israel sino también Europa. Además, los países árabes, más allá de ser los promotores de la resolución, tratan de mantener las apariencias. Más vale parecer que ser, dice Maquiavelo y es lo que muestran los países árabes. Hoy en día, más allá de tener paz con Egipto y Jordania, las relaciones entre Israel y los países del golfo arábigo están en un punto muy alto debido a que ambas partes comparten al régimen chiita de Irán como enemigo común. La defensa de la causa palestina se mantiene en la agenda de los países árabes-musulmanes debido a que es el propio pueblo lo exige pero el liderazgo de los países, aunque sea de manera secreta, mantiene contactos para concretar la estabilidad regional.
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