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Timestamp: 2019-10-21 10:20:46+00:00

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César Acosta – Página 4 – Seguridad Ciclista
Autor: César Acosta
Por César Acosta abril 11, 2016 abril 11, 2016 Normativa, Seguridad
Cuántas veces has participado en una prueba deportiva o lúdica y cuando has ido a recoger la documentación, el dorsal o los regalos que suelen hacer, te entregan un documento en el que puedes leer entre otras cosas:
«La organización declina toda responsabilidad por los daños, perjuicios o lesiones que la participación en esta prueba pueda ocasionarle a usted mismo, a otras personas o en el caso de que terceras personas causen daños a los participantes.»
Lo lees y firmas pues piensas que es simplemente un trámite más y que a ti no te va a suceder nada. Pero ¿y si sucede? Es aquí donde aparece el problema.
Si al organizar una prueba deportiva no se han contemplado todas las obligaciones médicas, logísticas, de seguridad, etc., se incurre en negligencia organizativa. Y si se produce un accidente, más o menos grave, entonces nos enfrentamos a un problema.
Todos deberíamos saber en cada circunstancia, primero, cuáles son nuestros derechos, y segundo, a quién y cómo exigir que estos se cumplan. Hemos de tener claro, llegado el caso, a quién pedir responsabilidades si algo sucede.
Con respecto a la responsabilidad en un evento deportivo y/o lúdico hay toda una escala que va subiendo desde la organización, celebración y la autorización de la misma. En este tema intervienen:
El club o empresa organizadora del evento.
Los miembros o titulares de gobierno y representación de la entidad organizadora.
Administración pública que da la autorización para la celebración del evento.
Federación Autonómica, Nacional o Internacional en la que recae una responsabilidad subsidiaria al dar el visto buena al evento.
Vuelta al Pais Vasco. Accidente con conos, responsable el organizador.
Cláusulas ilegales.
El artículo 8 del Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, que aprueba la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, establece que es un derecho básico de los consumidores y usuarios la indemnización de los daños y la reparación de los perjuicios sufridos. Considerando abusivas las cláusulas que limiten o priven al consumidor de los derechos reconocidos por normas dispositivas o imperativas, en concreto las que pretendan evitar la indemnización por los daños y perjuicios sufridos y quieran excluir la responsabilidad del empresario en el cumplimiento de los contratos, por los daños, por la muerte o por las lesiones causadas al consumidor y usuario por una acción u omisión de aquél.
«Las cláusulas abusivas que limiten o priven al consumidor de los derechos reconocidos son consideradas nulas.»
Los Tribunales han considerado que estas cláusulas son nulas de pleno derecho, entendiéndose por no puestas, siendo válidas el resto de estipulaciones (Sentencia Tribunal Supremo 20/10/1984). Igual consideración tienen las cláusulas de conocimiento y asunción del riesgo, tales como: “somos conocedores del riesgo implícito del ejercicio o la actividad deportiva que vamos a realizar, asumiendo los posibles daños”.
Recuerden siempre verificar que el organizador esté en posesión de los seguros correspondientes. Pueden consultar en esta misma web cuáles son y las cuantías mínimas a tener contratadas.
Y recuerden que el artículo 636 del Código Penal establece que:
“Los que realizaren actividades careciendo de los seguros obligatorios de responsabilidad civil que se exigieran legalmente para el ejercicio de aquéllas serán castigados con la pena de multa de uno a dos meses.”
Por tanto, cada vez que asistas a una prueba deportiva de cualquier tipo o incluso eventos de otra índole, has de estar seguro que cumple con toda la normativa vigente y que tiene contratado su seguro de responsabilidad civil correspondiente. No es válido uno cualquiera y por un importe X, todo está contemplado en el Real decreto 7/2001 de 12 de enero, cuantificando la cantidad mínima en 150.000€.
El artículo 15 de la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación, que es de aplicación a los clubes deportivos, establece que:
“Los miembros o titulares de los órganos de gobierno y representación, y las demás personas que obren en nombre y representación de la asociación, responderán ante ésta, ante los asociados y ante terceros por los daños causados y las deudas contraídas por actos dolosos, culposos o negligentes.
La figura del voluntario y responsabilidad
El voluntario en una prueba deportiva.
Esta figura también está contemplada y es una parte vinculada al organizador y dependiente de éste. La Ley 6/1996 de 15 enero del Voluntariado establece en el artículo 10 que las organizaciones serán responsables ante terceros por los daños y perjuicios causados por los voluntarios que participen en sus actividades organizadas.
El valor de las pruebas federadas.
Por todo lo anteriormente expuesto las pruebas federadas dan siempre un valor añadido a la seguridad del evento. Son pruebas que cumplen los requisitos que la Ley estipula y en las que sabemos sin ningún tipo de oscurantismo quiénes son los responsables. Estas pruebas contemplan los seguros de responsabilidad civil tanto para los miembros individuales como a los clubes pertenecientes a su federación, así como la organización de pruebas que lleven a cabo los propios clubes. La administración delega en las federaciones el fomento, organización y control de las pruebas deportivas y por tanto se produce un vínculo, administración-federación, entre ambas.
El Real Decreto 1835/1991, 20 diciembre, de Federaciones Deportivas españolas y el Registro de Asociaciones Deportivas («B.O.E.» 30 diciembre), dice en su artículo 30, punto 2:
Las Federaciones deportivas españolas, además de sus propias atribuciones, ejercen, por delegación, funciones públicas de carácter administrativo, actuando en este caso como agentes colaboradores de la Administración pública.
Bibliografía: Reglamento del ciclismo RFEC, iesport.es, BOE, noticias.jurídicas.com, Reales Decretos
Por César Acosta abril 4, 2016 abril 4, 2016 General
Aunque nos vamos un poco del tema real de esta web, no podemos negarnos a la belleza.
Rafael Alberti. El Puerto de Santa María (Cádiz), 1902-1999
Por César Acosta marzo 31, 2016 marzo 31, 2016 Seguridad
Recuerdo hace años, la costumbre de lanzar una ráfaga de luz larga al automóvil que venía en dirección contraria, para avisar de la presencia de la Guardia Civil, se pensaba que con eso hacíamos una labor de «buen samaritano», que se nos tildaba de solidario con el resto de usuarios de la vía. Así le poníamos en atención y si estaba realizando una infracción, podía evitar la sanción, el control, la multa al final.
No era cierto, era una falsa solidaridad.
¿Por qué no pensaba en los peatones o ciclistas, al que ese conductor que yo avisaba, podría no respetar?
¿Por qué ese afán de ser protagonistas en un momento determinado?
¿Por qué voy a 140 km/h y cuando veo a los miembros de seguridad de la GC, reduzco hasta 90 y luego vuelvo a hacer lo mismo?
¿Por qué paso por debajo del radar y disminuyo velocidad y luego vuelvo por mis fueros?
¿Por qué me quejo de las multas y los controles, si lo que debería es de celebrar que los hayan, pues gracias a ellos podré circular más seguro?
¿Por qué me quejo siempre diciendo que las multas tienen un «carácter recaudador», si lo que tenía que hacer es alegrarme de que suban aún más para evitar que hayan individuos que no respetan al resto de usuarios y que solo entienden el castigo y no la educación?
¿Por qué celebramos que el «amigo» de turno a hecho tal trayecto en X minutos menos, cuando lo que tenía que hacer es recriminarle por poner la vida de los demás en peligro, deseando ser alguien cuando posiblemente su vida sea irrisoria e insignificante?
No seamos permisivos con aquellos que no valoran, ni respetan al resto de los usuarios, al resto de las personas. Recriminemos sus conductas, apartémosles a una esquina. Hasta que un día, no lo deseamos, vivan en su propia existencia, el resultado de un insolidario conductor, que un día, alguien le avisó, le aplaudió y celebró su actitud negativa, y como resultado cercenó la vida de alguien muy cercano, ahora vivirás en tus propias carnes, la desgracia que has generado.
Por César Acosta marzo 14, 2016 marzo 14, 2016 General
Tengo un hijo que monta en bici y al que le gusta montar en bici.
Empezó a montar, como la mayoría de los niños, por diversión. Por lo que deberían montar todos los niños.
Cuando nos enteramos que en nuestra ciudad había una escuela de ciclismo, le pregunté si quería ir y me dijo que sí. No es un niño que haya destacado en el deporte así que me alegré de que hubiera encontrado una actividad deportiva que le gustara y divirtiera. La clave es si el día de clase tiene ganas de ir, o hay que obligarle “un poco”.
Ya en la escuela nos comentaron la posibilidad de federarse y participar en pruebas deportivas. A él no le hizo especial ilusión el tema de competir y a mí la verdad, las competiciones infantiles no eran algo que me atrajeran lo más mínimo. He visto a padres pelearse por cómo juegan sus hijos, hasta llegar a insultar al contrario o a sus hijos por no ser más agresivos. Es un espectáculo bochornoso que no quiero bajo ningún concepto en la vida de mis hijos. Pero el ciclismo es bastante diferente al fútbol (al menos en la inmensa mayoría de los casos).
Tenemos, además, la suerte de pertenecer a una escuela y un club del que estar orgullosos:
Un club que no busca campeones. Al menos no con los niños de estas edades.
Un club y unos monitores que les enseñan a amar la bicicleta y lo que esta implica.
Que les recuerdan que lo importante es que disfruten.
Que les recalcan que el día de la prueba lo que han de hacer ante todo, es pasarlo bien con sus amigos, los de su club, y los de los otros clubes a los que ven cuando hay carreras.
Que insisten en la importancia de disfrutar con la familia del día al aire libre.
Que les recuerdan que en la carrera van a poder practicar aquello que van aprendiendo en las clases, y que no necesariamente es ser el más rápido y llegar el primero.
Y todo eso le repito a mi hijo cuando el día antes de una carrera le noto nervioso. Eso y que él sabe que sólo participa si le apetece. Sin presión.
No quiero que mi hijo sea Indurain. No digo que no pudiera serlo, no lo sé. Digo que no quiero que lo sea porque YO lo quiero.
Veo a los padres los días de las carreras y tengo sentimientos encontrados. Quizás sea porque mi hijo es de los que nunca gana. No puedo saber cuál sería mi comportamiento si fuera ese que siempre llega primero, pero la realidad es que hay más posibilidades de ser la madre del que no gana, que del que gana, así que creo que merece la pena pararnos a pensar en esos niños que nunca van a subir al podio, que nunca reciben medallas, y que nunca oyen al llegar a meta: “eres un máquina”.
Todas las competiciones son, en cierto modo injustas, porque nunca hay dos seres humanos que jueguen en igualdad de condiciones. En el deporte te ponen con los de tu misma edad, aunque tengas menos aptitudes, más o menos peso, más o menos experiencia, más o menos habilidad en ese campo y mejor o peor bici.
Yo en las carreras tiendo a fijarme en ese niño que ve cómo el primero de la carrera le dobla y aún así no se para. Al que le cuesta la vida seguir pedaleando, aun sabiendo que no habrá podio, ni medalla, ni siquiera aplauso, salvo el de sus padres, si es que estos no son de los que ponen cara de decepción cuando su niño no gana. Ese niño que a pesar de saberse el último, sigue pedaleando. Porque no lo hace por ganar (ya sabe que será el último de la clasificación), sino que corre por él mismo. Es su propio reto. Terminar la carrera, superarse a sí mismo. Vencerse.
Yo soy la madre de uno de esos niños.
De ese niño que se emocionó el día en que en una de las carreras hubo medalla para todos, foto para todos, escenario para todos, aplauso para todos. PARA TODOS.
Porque ¿quien dice que se esfuerza más el que más corre? Quizás el mayor esfuerzo es el de aquél a quien más le cuesta correr. Aquél que no tiene “el tipo” de ciclista. Aquél que nunca ganará una carrera contra otros.
Ese valor quiero que mi hijo aprenda del ciclismo:
Un deporte en el que la mayoría de profesionales no vestirá nunca un maillot amarillo, y aun sabiéndolo participan en la carrera.
Un deporte en el que la mayoría corre para que gane otro de su equipo.
Un deporte en el que la victoria no se mide de forma individual.
Un deporte que mide la fuerza del equipo por su eslabón más débil, no por el más fuerte.
Un valor que a veces los padres que gritan a sus hijos en las carreras cosas como: -“A por él” -“No te entretengas a hablar” -“No te pares” -“Tienes que ganar”, olvidan.
Prueba organizada por el Club Iduna (Gran Canaria, España)
Olvidan que la mayoría de esos niños en vez de disfrutar de lo que hacen, incluso de lo que consiguen, acaban por odiarlo por la presión a la que les someten. Olvidan que educar desde la competitividad será menos valioso para la vida adulta que educar desde la colaboración. Olvidan, que cuando ellos están diciéndole a su hijo: –“eres un máquina que has ganado” hay otros niños oyendo que sienten que ellos no lo son porque han quedado últimos.
Todos los niños son especiales, todos son máquinas. En una carrera de niños deberíamos animar a todos, ¡de verdad! Porque la lección más importante que tenemos que enseñarle a nuestros hijos no es cuándo cambiar el piñón o cuándo apretar sino a respetarse a uno mismo y al compañero.
El próximo día que vayas a una carrera, acuérdate de felicitar a todos los niños que corren… incluido al último.
Autora: Nohemí Hervada Palou
Por César Acosta marzo 12, 2016 marzo 12, 2016 Seguridad
Cada fin de semana, nuestras carreteras y zonas de montaña se llenan de ciclistas. Cada vez más ciclista salen en grupos más o menos numerosos, con más o menos kilómetros a recorrer, pero todos con algo en común: divertirse, romper con la monotonía, entrenar, hablar y al final, la parada en el punto de encuentro habitual, el esperado bar donde charlar y recuperarnos.
Pero esta práctica lúdica y deportiva, totalmente normal, puede a veces, traernos algún problema no deseado.
¿Qué hacer si se produce un accidente en el grupo?
Las salidas en grupo suelen estar, de alguna manera, organizadas por el propio club o peña ciclista. Muchas veces son los responsables del mismo club (presidente, secretario o vocales) quienes, en coordinación con los diferentes miembros del mismo, han podido crear un calendario de salidas domingueras. Esto que parece una simpleza y algo sin importancia será, como verán más adelante, algo esencial si se produce algún tipo de accidente.
Este calendario muchas veces se imprime con la colaboración de los patrocinadores que tenga el club o con recursos propios obtenidos de las cuotas de sus socios.
Desde el momento en que esto ocurre, si hay un calendario de salidas, ya existe una cierta organización: horas, recorridos, reglas, lugares de agrupamiento, etc. Insisto: esto es una salida organizada.
Accidentes yendo en grupo
Esta es la parte más delicada.
Vamos en el grupo y uno de los integrantes se cae y sufre lesiones.
Si está federado.
En este caso no habrá mayor problema. Su licencia le da derecho a recibir la atención sanitaria concertada con su federación. (En este artículo explico cómo proceder en caso de accidente.)
Si no está federado.
A veces sucede que quien sufre el accidente es simplemente un amigo de uno de los socios que está probando eso de salir en grupo. En este caso podemos tener problemas, pues se puede dar la situación de que el accidentado solicite al club el servicio de atención médica. No será el primero ni el último que lo haga.
Nosotros, los ciclistas pertenecientes al club que organizaba la salida, hemos dejado que se integrase en el grupo con el resto de socios oficiales, pero él, al no ser parte del mismo, no está federado. De hecho, puede que ni siquiera tenga ni la soltura suficiente para ir en grupo.
El caso es que el club puede verse en un problema si el accidentado decide solicitar asistencia al «organizador» de la salida.
Porque, como he comentado al principio, el simple hecho de que exista un calendario de salidas, con horarios, recorridos, etc., se entiende como que es una salida organizada, con un organizador y un responsable que ha de velar por la seguridad de los integrantes de la marcha.
¿Y si alguien del club golpea a un automóvil o un peatón?
Pues ídem de lo mismo. El accidente, al producirse dentro de una prueba «organizada», se le puede requerir el seguro de responsabilidad civil.
Si el ciclista está federado, le cubre el seguro de la federación siempre que no se demuestre que estaba en una prueba no federada. La salida del club no lo es, por tanto, la federación puede negarse a facilitar esa cobertura.
No es lo mismo causar el accidente de forma individual, montando mientras entreno y choco contra otro vehículo, peatón o inclusive, contra otro ciclista, que hacerlo dentro de una salida dominical en grupo.
¿Y si son dos ciclistas los que chocan?
Dentro del grupo de ciclistas que han salido juntos puede ocurrir un accidente o choque entre dos (o más) de ellos. Esto es igual que una colisión entre dos vehículos cualesquiera, que han de tener su seguro de daños a terceros, lo que significa que debemos tener el seguro de responsabilidad civil (a terceros). Insisto en » a tercero» pues es un seguro que no cubre los daños propios, sino sólo los que nosotros causemos a otros.
Hay que tener en cuenta que no todos los seguros de las federaciones cubren percances entre sus propios miembros federados, lo que se denomina «responsabilidad cruzada» . Por tanto, se puede dar el caso de que alguno de los dos, o más, implicados en el accidente, reclame los daños que le han podido causar y haya que llegar a juicio si no se llega a un acuerdo de daños. Consulta el seguro de tu federación para comprobarlo.
¿Qué medidas ha de cumplir el club para evitar estos extremos?
Primero y esencial: todo ciclista que salga en el club, en la salida dominical o en la grupeta, debería estar federado o al menos, asegurado de alguna manera a nivel privado. Así evitaremos situaciones extremas no deseadas.
Segundo: El club debe tener un seguro de responsabilidad civil contratado para sus miembros y los daños que puedan causar a terceros.
Tercero: Todos los integrantes del club y aquéllos que salgan con ellos en sus salidas deben firmar un documento donde se deje bien claro
que se participa en una excursión privada
que el tráfico está abierto
que no es una prueba organizada
que cada ciclista es el propio responsable de su estado físico
que el club no es organizador ni garante de la salida dominical.
(Si necesitas un documento ejemplo, ponte en contacto conmigo.)
Y tener siempre presente una frase que repito en infinidad de ocasiones:
«Nunca sucede nada, hasta que sucede.»
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Artículo registrado: SalidasEnGrupo -CC by 4.0 –
Etiquetado accidente ciclista, grupeta, grupo, peña ciclista, responsabilidad civil, salida en grupo, seguridad
Hoy he llegado nuevamente a casa. Comentario simple, sencillo y elemental para cualquier persona que trabajase, se divirtiese, saliese de compras, de paseo y de un sin fin de acciones más, como podría ser también hacer deporte y, por tanto, practicar ciclismo. Debería ser algo normal, volver a casa.
Hoy un compañero no llegará a casa ¿por qué?
Porque alguien decidió que tenía prisa y que un grupo de ciclistas le molestaban para llegar a su casa, a su destino. Y sin importarle el destino final de ese grupo, decidió que algunos de ellos no llegarían al final de su pasión. Tomó una decisión egoísta: adelantar y pasar por encima de la libertad de disfrutar de su tiempo, de su actividad, de su deporte, a un grupo de personas.
Mañana yo volveré a salir en bici, mañana lo haré con mi grupo, con mi peña, con mi club, con mis amigos. Y quiero volver a casa, quiero volver a disfrutar de mi vida, de mi tiempo, de mis hijos, de mi familia, de mi pareja, de mi mundo. No quiero que nadie coarte mi libertad, no quiero que nadie, por el simple hecho del miedo, no quiera que yo pueda disfrutar de mi vida.
No quiero ver colgada la bicicleta en mi trastero, no quiero mirar el mallot que tantas veces sudé, colgado en el armario, no quiero que caigan de mis ojos lágrimas cuando vea a un ciclista hacer uso de su libertad. No quiero no poder ver un reportaje de ciclismo porque no soporte la tristeza de recordar a los que ya no están o el miedo que unos me han creado debido a su egoísmo. No quiero que ese beso que me dio mi pareja sea el último beso, mi último beso.
Mañana saldré en bicicleta y nadie, nadie, repito, nadie, me quitará la libertad de hacerlo, simplemente, porque:
En memoria de los que haciendo uso de su libertad, ya no están, DEP
Por César Acosta marzo 11, 2016 marzo 11, 2016 Ciudad
El pasado jueves día 10 de marzo, asistí invitado por «Ciudades por la Bicicleta» a la jornada técnica que tuvo lugar en la sede la Federación Española de Municipios y Provincias en Madrid.
Partiendo de la base que la organización corría a cargo de una asociación, que entiende que la bicicleta tiene una elevada importancia en las políticas de movilidad en las ciudades; es ya un avance que se organice en la sede de los que tienen mucho que decir en el marco de los desplazamientos urbanos, la ciudad.
Una vez dicho esto, la jornada necesitaba aspectos a desarrollar más profundos de los que allí se enumeraron. Barcelona tuvo un protagonismo elevado y se particularizó mucho en las acciones llevadas en dicha ciudad, dejando de lado a otras que posiblemente tenga aspectos de movilidad más amplios y con otras formas de acometerlos, como puedan ser: Vitoria, San Sebastián, Pontevedra, Sevilla, etc. que se echaron en falta.
Las tres ponencias presentadas, en general, creo que tenían que profundizar en aspectos que son mucho más importantes de cómo reestructurar las ciudades en los próximos años.
La principal acción que se ha de afrontar, es sin lugar a duda, el equilibrar los modos de desplazamientos en la ciudad. Y esto último viene directamente unido a que el automóvil privado, ha de ser reducido, no eliminado, en las ciudades. El porcentaje de desplazamientos ciudadanos se debe recomponer, acentuando los esfuerzos en la pirámide modal del desplazamiento ciudadano. Por tanto los peatones es la parte esencial de esta figura y en el lado opuesto está el vehículo motorizado privado, al que hay que restringirle sus facilidades actuales y al peatón facilitárselos. Si no es así, no avanzaremos en ningún aspecto de una movilidad democrática.
Desarrollado este tema y la manera que habría que acometerlo, podemos empezar a hablar de otros aspectos. Siendo, sin lugar a dudas, la reglamentación, la homogeneización de unos métodos generales, unas premisas adaptables a las distintas ciudades, teniendo en cuenta sus particularidades, tener conocimiento de los problemas que nos encontraremos y la manera de afrontarlos y la forma de ponerlo en práctica.
Tendremos en cuenta que no siempre la creación de vías ciclistas, es la mejor solución, pues si seguimos «segregando» a la bicicleta, seguiremos dando la impresión que es un «objeto» extraña a la vía, cuando ha de ser todo lo contrario. La bicicleta contribuye a la pacificación de las ciudades, esto unido a otras medidas reductoras de velocidad urbana como pueden ser: estrechamiento de calzada, ampliación de aceras, elevación de pasos de peatones, zonas 30 o zonas 20, etc. han de llevarnos a un modelo diferente al actual. Donde la dictadura de la velocidad del automóvil privado es la que impera y que ha apartado al resto de personajes de la ciudad a los laterales de la calzada.
Volviendo a esta jornada técnica, hemos de indicar lo positivo que ha sido, pues supone que existe esa inquietud en las ciudades.
Aunque también había que cuidar algo más las exposiciones. Y no llegar a tratar aspectos de un reglamento de circulación erróneos, como el que las bicicletas puedan circular por el centro del carril, aspecto este último aún no finalizado en las nuevas modificaciones y que aún posterga a la bici a los laterales, el lugar más peligroso. O el trato de carriles bici como «cajones de sastre» por los que se permiten la circulación de todo objeto movible: monopatines, patinadores, minusválidos en silla de ruedas, seaways, etc. Lo que arroja claramente la no existencia de una clara reglamentación de estos espacios y por tanto a que se puedan producir contradicciones entre unos municipios y otros. Debido a que el Reglamento de Circulación cede a los ayuntamientos algunos temas que influyen en la movilidad y les autoriza a regular individualmente.
Volviendo, al final, a lo mismo, no eliminar espacio al automóvil, intentando contentar a todos.
Como resume; se ha de acometer modificaciones de la movilidad ciudadana desde el lado más importante, dejando el color de la pintura, el ancho o la medida mínima, a un tiempo posterior, pues nunca podremos llegar a ello, si no creamos un marco en el cual la aplicación de estas medidas, no sean simplemente parches, que nos llevarán al claro fracaso.
Y está claro que la ciudadanía y la voluntad política, tienen mucho que decir.
Y nunca olvidemos que hablamos de estos temas, por una simple razón o mejor dicho, por un solo responsable, … el automóvil.
Por César Acosta marzo 2, 2016 marzo 2, 2016 Normativa
Todos hemos visto al automóvil de turno, que circula por una vía de dos o más carriles ocupando el carril izquierdo continuamente y no permitiendo al resto de usuarios adelantarle. Por no hablar de las vías de tres carriles en el mismo sentido, en donde siempre nos encontramos al usuario que «vive y paga hipoteca» en el carril central.
Podría pensarse que la expresión «circulará normalmente por el situado más a su derecha» no es imperativa y que deja lugar a escoger, pero el texto es claro: » podrá utilizar el resto de los de dicho sentido cuando las circunstancias del tráfico o de la vía lo aconsejen«. De hecho, no circular por la derecha sin motivo justificado es sancionable con 200€.
En la ciudad no se aplica esta norma, ya lo dice el reglamento: «fuera de poblado«. Por tanto en ciudad se podrá circular indistintamente, aunque en la práctica y por el bien de la circulación y la educación vial, debemos circular por la derecha, a no ser que tengamos que colocarnos en un carril diferente porque vayamos a abandonar la vía por la que circulamos.
Etiquetado adelantar, arcén, paralelo, sobrepasar
El adelantamiento del ciclista
Por César Acosta febrero 25, 2016 febrero 25, 2016 Normativa, Seguridad
Aún existen dudas de cómo se ha de adelantar al o los ciclistas.
Recuerden que se puede circular en paralelo por tanto, la norma afecta de igual manera, sea uno, dos o un grupo. Así mismo el vehículo a motor no puede adelantar al o los ciclistas si se acerca otro vehículo en sentido opuesto, incluido otro ciclista, aunque vaya por el arcén.
Y la duda de la línea continua; se puede adelantar, manteniendo las indicaciones anteriores descritas.
[embedyt] http://www.youtube.com/watch?v=JcuCj7YdiV8[/embedyt]
Etiquetado adelantar, ciclistas, grupo, línea continua, paralelo
Por César Acosta febrero 24, 2016 febrero 24, 2016 Ciudad, Normativa
Cuando comparamos la bicicleta con el resto de vehículos que transitan por la calzada (coche, autobús o cualquier otro medio de transporte motorizado) igualándolo a los demás, no estamos siendo justos en el juicio.
La bicicleta no se debe medir por el mismo rasero que el automóvil privado simplemente porque no se puede comparar un sistema de movilidad no contaminante, que genera unos riesgos mínimos de siniestralidad, que reclama unas mínimas infraestructuras y no sé cuántos más etcéteras que a bien seguro ustedes sabrán sumar, con otro que está, en esos ejemplos mencionados, en el extremo opuesto de la balanza.
Teniendo en cuenta ese balance la bicicleta debería ser beneficiada con respecto a otros vehículos, ya que su uso repercute positivamente en toda la sociedad.
Algunos de esos tantos beneficios que ha de tener, podrían ser.
Prioridad de paso,
Poder ir en sentido contrario en ciertas calles,
Posición adelantada en la calzada a la espera del semáforo verde
Poder girar en las calles con semáforo rojo en el sentido de la circulación que nos encontramos.
Girar en las calles con semáforo rojo
Esta opción que sorprende a algunos, en países como Alemania, Dinamarca, EE.UU. y el más cercano, Francia, ya está instaurada.
En un primer momento se puede pensar que es peligroso, cuando resulta ser todo lo contrario: genera seguridad.
Con esta práctica el ciclista no ha de detenerse en el giro, por tanto, no ha de pararse en el semáforo y de este modo en el momento de cambiar a verde, no retiene al resto de usuarios motorizados. Recordemos que en los semáforos la bicicleta está en posición adelantada al resto de vehículos y es la primera en salir, lo que puede provocar retenciones en los vehículos que esperan detrás.
Para poder girar con semáforo en rojo debe existir una señal que lo indique y llamar la atención sobre los posibles peatones que crucen. La seguridad ha de estar garantizada al entrar en la calle perpendicular por la que veníamos circulando.
Esta medida se puede aplicar en un determinado tipo de calles, donde hay un porcentaje elevado de uso de bicicletas. Con esto mejoramos la movilidad de los usuarios de la bicilceta y damos fluidez al tráfico ciclista. Si ir en bici supone ir más rápido de forma segura en la ciudad, esta opción será cada vez más atractiva al resto de usuarios, que quizás antes no se habían planteado esta posibilidad.
Lógicamente la falta de costumbre en primer lugar, el saber respetar al más desprotegido, el peatón. Y ha de existir una publicidad de la modificación de las calles, pues el conductor es muy de rutina.
Esto siempre ha de ir de la mano de una reglamentación nacional que abandere la DGT (Dirección General de Tráfico), pero permitir a los ayuntamientos su gestión y coordinación. ¿Es factible y posible? Claro, ya hay ejemplos, solo falta esa decisión política y legal. Al final es un beneficio para todos. Ciudades más tranquilas, personas más felices, menores gastos en muchos aspectos.

References: artículo 8
 Real Decreto 
 artículo 636
 Real decreto 
 artículo 15
 artículo 10
 Real Decreto 
 artículo 30