Source: https://manuelmartinezmorales.wordpress.com/2012/07/09/el-annus-horribilis-de-la-formacion-para-el-empleo/
Timestamp: 2018-10-21 22:57:40+00:00

Document:
El annus horribilis de la formación para el empleo | El blog de Manuel Martínez
¿QUÉ HACEN LOS SINDICATOS? Por José Luis López Bulla	Me duele España
El annus horribilis de la formación para el empleo
Durante los seis primeros meses de 2012 hemos retrocedido años luz en materia de formación para el empleo de la mano de los cambios normativos introducidos en la Reforma Laboral y de los recortes económicos expresados en los Presupuestos Generales del Estado. Éste ha sido un annus horribilis para la formación, quizás el peor en su casi 25 años de historia. En las líneas que siguen voy a intentar hacer un pequeño resumen de lo que fuimos y de lo que ya nunca más seremos en formación para el empleo.
CCOO ha estado y sigue estando profundamente implicada tanto en la formación de las personas que trabajan como en aquellas que se encuentran en situación de desempleo. Y lo hemos estado desde que se pusiera en marcha, a finales de los años 80, lo que entonces se llamaba Formación Ocupacional dirigida a los trabajadores desempleados, con el objetivo de facilitarles la búsqueda de empleo al alcanzar o mejorar sus competencias profesionales. Y posteriormente, a principios de los años 90, cuando firmamos los primeros Acuerdos de Formación Continua entre Organizaciones Empresariales, Sindicatos y Gobierno, extendiendo la formación a los trabajadores ocupados para mejorar su formación, con ello su cualificación profesional y consiguientemente promocionar en su puesto de trabajo y mejorar sus condiciones laborales. La formación para el empleo, con sus anteriores denominaciones, tiene ya una historia cercana a los 25 años.
El año 2007 fue importante para la formación para el empleo. Se publicó el Real Decreto 395/2007 que regula el subsistema de formación profesional para el empleo. Desaparecen las anteriores denominaciones de formación ocupacional y continua, sustituyéndose por formación para el empleo en la que se incluirán diversos planes, unos dirigidos preferentemente a trabajadores ocupados y otros a desempleados, pero en los que podían participar ambos en un porcentaje determinado. CCOO estuvo muy implicada en la negociación de ésta y otras disposiciones normativas que, en definitiva, no hacían sino llevar al BOE acuerdos bipartitos alcanzados entre los Sindicatos y las Organizaciones Empresariales y tripartitos en los que se incorporaba el Gobierno.
El papel de los agentes sociales en la formación para el empleo ha sido siempre muy importante. La Ley 56/2003 de Empleo, en su artículo 26 confería en exclusiva a “las organizaciones empresariales y sindicales más representativas” la facultad de diseñar y planificar el subsistema de formación para el empleo. El RD 395/2007 al que me he referido antes, regulador del subsistema de formación para el empleo, otorgaba en su artículo 24 a las organizaciones empresariales y sindicales, así como a las organizaciones representativas de la economía social y a las representativas de los trabajadores autónomos, la facultad exclusiva de participar en el desarrollo y ejecución de los planes de formación dirigidos preferentemente a trabajadores ocupados.
He enfatizado la exclusividad de la participación de las organizaciones empresariales y sindicales tanto en el diseño y planificación como en la gestión y ejecución posterior de la formación y seguro que alguno de mis lectores se preguntará el porqué de esta exclusividad.
La razón fundamental hay que buscarla en que el subsistema de formación para el empleo se financia, sobre todo, mediante la cuota de formación profesional que se recauda a través de nuestras nóminas. Mensualmente cotizamos los trabajadores un 0,1% y los empresarios un 0,6% a una bolsa que gestiona el Estado que llamamos “cuota de formación profesional”. Estamos pues ante una aportación que tiene como origen las rentas del trabajo. Los ingresos por cuota de formación profesional que, insisto, pagamos entre todos los trabajadores y empresarios, alcanzaron su máximo en el año 2009 con 2302 millones de euros, posteriormente han ido descendiendo, como es lógico, por la destrucción de puestos de trabajo. No obstante, en 2010 fueron de 2172 millones y en 2011 de 1894 millones de euros y suponen entre un 85 y un 90% del total de recursos que se invierten en nuestro país en formación para el empleo; es decir, las Administraciones complementan esta cantidad de sus presupuestos con una aportación que oscila entre el 10 y el 15%.
Parece evidente, por tanto, que seamos los Sindicatos en nuestra calidad de representantes del conjunto de los trabajadores, representatividad que revalidamos cada cuatro años en las Elecciones Sindicales y las Organizaciones Empresariales representativas de los empresarios, quienes desempeñemos ese papel protagonista en el diseño, planificación y gestión de la Formación para el Empleo.
Pues bien, así ha sido hasta ahora. ¿Cómo va a ser a partir de ahora?
Todavía nos encontramos en un escenario de profundas dudas y de grandes incertidumbres pero las últimas modificaciones normativas que se han introducido tanto en la Reforma Laboral promulgada mediante Real Decreto Ley el mes de febrero de 2012, Ley aprobada definitivamente el pasado 28 de junio y en los Presupuestos Generales del Estado aprobados a finales de marzo, indican que van a producirse grandes cambios y que estos van a ir en detrimento de la formación para el empleo en general, de los trabajadores ocupados y desempleados en particular que tendrán menos oportunidades de formarse y del papel que hasta ahora jugábamos los agentes sociales en esta materia.
Desde el punto de vista de CCOO, estos cambios persiguen, entre otros no menos nocivos, un objetivo principal: ampliar la cuota de participación de los centros privados en la formación para el empleo, en definitiva, privatizar al máximo tanto la planificación como la posterior gestión de la formación para el empleo.
La Ley de Reforma Laboral incluye a los Centros y Entidades de formación en el diseño y planificación de la formación para el empleo, en pie de igualdad con los Sindicatos y las Organizaciones Empresariales. Para ello modifica el ya comentado artículo 26 de la Ley de Empleo de 2003. Así mismo modifica el artículo 24 del Real Decreto de 2007 regulador del subsistema de formación para el empleo y de igual manera incorpora a los Centros y Entidades de Formación a la gestión de los planes de formación de trabajadores ocupados, en pie de igualdad con los Agentes Sociales, la economía social y los autónomos que ya participábamos en ellos.
¿Qué legitimidad, me pregunto, tienen los Centros y Entidades privadas de formación para pasar de actores secundarios a protagonistas? Porque no solamente hablamos de la gestión en la que ya participaban otros actores, incluidos ellos como actores secundarios, sino que incluso hablamos del diseño y planificación. Desde nuestro punto de vista no tienen ninguna legitimidad, más allá de que son centros que han de estar inscritos en un Registro de la Administración estatal o autonómica. Ni participan en ningún proceso electoral en el que demuestren su solvencia y representatividad, ni realizan ninguna aportación significativa a la cuota de formación profesional, más allá de la que estén obligados a cotizar por sus trabajadores.
El objetivo del Gobierno del PP con la aplicación de esta medida está conseguido: reducir al máximo posible la capacidad de intervención de las organizaciones sindicales y empresariales, lo que nos parece un grave error, pues somos quienes conocemos en profundidad las necesidades y demandas del mercado de trabajo, las necesidades y demandas de formación de las personas trabajadoras. Y atender estas necesidades, tanto de trabajadores como de empresas, es el fin principal de la formación para el empleo y por el que nosotros desempeñamos este papel protagonista.
Pero no es éste el único error en los cambios normativos. No me detendré en ello porque no es el objetivo de este artículo en el que fundamentalmente quiero denunciar el ninguneo al que se nos quiere condenar a los agentes sociales en formación para el empleo, pero enunciaré la disconformidad de CCOO con las modificaciones introducidas en el artículo 23 del Estatuto de los Trabajadores sobre las 20 horas de formación, la introducción en la Ley de Empleo de la “cuenta de formación” y del “cheque formación”, medidas destinadas teóricamente a financiar el derecho individual a la formación de cada trabajador o las modificaciones introducidas en el contrato para la formación y el aprendizaje. Desde el punto de vista de CCOO, el denominador común de todas estas modificaciones es el de reforzar la formación decidida por la empresa en detrimento de los intereses o necesidades personales decididos por cada trabajador.
Estos son los cambios normativos que nos conducen a los Agentes Sociales a desempeñar un papel secundario en formación para el empleo; cambios normativos que, dicho sea de paso, se han adoptado por el Gobierno al margen del diálogo social, al margen y de espaldas a los acuerdos que previamente habíamos alcanzado los Sindicatos y las Organizaciones Empresariales.
Si a este futuro normativo incierto le añadimos los fuertes recortes presupuestarios en este año 2012 en materia de formación para el empleo, el panorama deja de ser gris para convertirse en sombrío. Algunos datos ilustrativos: la formación para ocupados se ha reducido en un 68% en el ámbito autonómico y un 53% en el estatal, la formación para desempleados se reduce una media del 33% en el conjunto del país. Casualmente, aunque quizás no sea casual, permítaseme la ironía, la formación bonificada que es la que gestionan las empresas directamente es la única partida que aumenta y lo hace en un 10%. En 2012, y estamos casi a mediados de julio, tan sólo se ha convocado formación para desempleados en Aragón, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Galicia, Murcia, Navarra y País Valenciano. Para ocupados, tan sólo en Navarra, Euskadi y País Valenciano.
A nadie se le oculta que atravesamos por unos momentos difíciles y que hay que actuar sobre el déficit de las cuentas públicas. Pero desde el punto de vista de CCOO es un grave error la obsesión por corregir el déficit sólo recortando gastos en Servicios Públicos esenciales como la Educación, la Sanidad o los Servicios Sociales y dentro de ellos la atención a las personas dependientes y en Políticas Activas de Empleo, entre las cuales la Formación tiene un papel fundamental.
No se toca la fiscalidad para ingresar más dinero de las grandes fortunas, de los grandes beneficios empresariales o de las transacciones financieras internacionales; no se toca una reforma en profundidad del sistema financiero ni se controlan otro tipo de gastos accesorios o suntuarios. El peso de los recortes y el de la formación para el empleo sigue recayendo fundamentalmente sobre las espaldas de los trabajadores, lo que es una política equivocada y además injusta.
¡Ojalá esté equivocado! No habría nada que me gustase más que tener que rectificar las anteriores afirmaciones.
Jul 10, 2012 @ 19:11:35
estamos donde estamos ,, por que en parte,, nos dejamos manipular y hoy pagamos nuestras culpas de desidia y torpeza de perezosos
Jul 10, 2012 @ 19:50:03
Creo que te equivocas un poco, … No se puede mirar en un solo sentido.
En primer lugar, pienso que un trabajador debe adecuar su formación a las necesidades de su puesto de trabajo y no a sus propios intereses particulares (siempre que hablemos de formación tramitada a través de su empresa).
Hay varias más, pero solo diré lo siguiente. Por qué no están los Centros de Formación capacitados para conocer las necesidades formativas de la población, ¿No son ellos los que tienen como actividad principal la formación? O acaso son los Sindicatos y Asociaciones Empresariales los que tienen la formación como actividad principal? Creo que no es así. Y sin embargo, sí que la tenían como principal fuente de ingresos.
Son momentos difíciles, sí. Y ojalá sirvan para hacer las cosas mejor de lo que se hacían, que no se hacían bien.
Jul 10, 2012 @ 20:14:03
Respeto totalmente tus opiniones en lo que respecta al derecho individual a la formación decidido por el trabajador contrapesado por el derecho de la empresa a formar a sus trabajadores en aquello que mejore los procesos productivos. Ojalá existiera este equilibrio. En mi artículo afirmo que los cambios normativos harán que el derecho bascule siempre del lado de la empresa y no del trabajador. El tiempo nos dará o quitará la razón. Así mismo creo que los Centros Privados saben de Formación y tienen una visión de las necesidades de formación de los trabajadores, pero te aseguro que no es tan precisa como la que tenemos los Agentes Sociales que estamos diariamente en los centros de trabajo y conocemos en vivo y en directo esas necesidades.
No comparto en absoluto tu afirmación de que los Sindicatos y Organizaciones empresariales teníamos la formación como principal fuente de ingresos. Ahí sí que te equivocas. Los fondos de formación tenemos que destinarlos en su totalidad a hacer cursos de formación, sin poder distraer ni un solo euro a otro tipo de actividades. Y para controlar que eso lo hacemos así, cada año hemos de realizar una auditoría externa que confirme que los fondos de formación se han destinado en su totalidad a ello, además de la que nos hace de oficio la Intervención delegada de las correspondientes administraciones. La principal fuente de financiación de nuestra actividad sindical, en el caso de CCOO, son las cuotas de sus afiliados. Puedo asegurártelo pues llevo cuatro años al frente de la formación para el empleo en el Sindicato en Aragón y conozco el origen y el destino de cada euro recibido para formación. Gracias por tu aportación y un saludo cordial.
Jul 11, 2012 @ 19:56:19
Jul 22, 2012 @ 13:33:12
La Formación es esencial para que todos/as podamos mejorar y cualificarnos mejor…para alcanzar una promoción en tu empleo, para ampliar tus horizontes y miras futuras, para que te mejora competencialmente, de acuerdo? La realidad hasta el momento ha sido bastante distinta, al menos en España, no se valora ni por parte de trabajadores/as y menos por “emprendedores/as” (antiguos empresarios/as terminología actual tras reformas y otros eufemismos)
Que alguien se aprovecha de esto… claro que sí, yo misma formandome, aprovecho mi cuota que pago en mi nómina para eso, las empresas y centros de formación optan y lo siguen haciendo a convocatorias públicas para obtener cursos con compromiso de contratación (vease Corte Inglés ahora 21 cursos para el nuevo centro de Puerto Venecia y antes para sus temas de Informatica en Monzón, pagado con dinero de todos/as) y centros colaboradores, algunos auténticos monopolios de formación a la carta para intereses del mercado (debes cualificarte en lo que demanda el mercado de trabajo dicen folletos de INAEM y otros)
Los sindicatos han aprovechado esto,claro como centros de formación, como representantes de clase trabajadora, y…? como medio de poner a disposición a sus bases y en general a todos/as la posibilidad de formarse, pero me consta que con calidad, solvencia y seriedad. También la función del sindicato es otra no? pero también velar porque trabajadoras estemos cualificados. Veremos lo que nos depara el , ya que todo esto salía de fondos estructurales europeos, fondo social europeo, ciclo que finaliza en 2013 y luego otro ya negociado o en marcha que no creo nos depare nada mejor, ahora somos más en la UE y la crisis afecta a todos los paises.
Jul 24, 2012 @ 00:31:44
La formación no tiene por qué estar en manos de las organizaciones sindicales y empresariales. Existen para ello centros idóneos. Si la formación se hubiera llevado a cabo a través de éstos, con la cantidad de dinero gastada, no habría un solo trabajador o parado sin un nivel de formación profesional adecuado. La realidad se impone y la mayoría de los cursos que se han impartido carecían del rigor necesario. Un sindicato debe dedicarse a defender a los trabajadores y a los parados sin demagogias. El resto es, ha sido desde hace años, un modo subvencionarse y de hacer política como si fueran un partido. Sindicatos libres e independientes por la defensa del trabajador empleado y desempleado. No se pide más.
Jul 29, 2012 @ 18:33:39
Por qué debemos fiarnos exclusivamente de los centros privados de formación, que al fin y al cabo sí tienen un ánimo de lucro para subvencionarse como hacen con fondos públicos para esos cursos? Conozco centros serios, responsables y otros solamente enganchados al sistema de colaborar en este caso con INAEM y ya está. La administración debería vigilar la calidad de estos cursos de su impartición, contenidos adecuados, etc… claro es su función y de hecho lo hace, en Aragón me consta más que en otras comunidades. Los sindicatos igual que empresarios forman parte d elos denominados agentes sociales (en términos europeos e imbricados en el proceso de mejora de la transformación social) cada cual con sus objetivos diferentes como organizaciones, lo curioso es que las academias, centros de estudiso y formación forman subasociaciones o agrupaciones de intereses comunes, que habitualmente están asociadas a las grandes confederaciones de empresarios y se cierra el bucle. Por tanto, las empresas, asociaciones y demás están doblemente representadas. Creo o me parece a mi que hay algún pequeño desequilibrio, no? Respecto a la otra contraparte que serían los/as representantes de las trabajadoras, que suelen contar solamente con los sindicatos y la posible formación que ofrecen a todo el mundo y que además reciben las auditorías correspondientes de: intervención general de la DGA, del FSE y de auditorías externas. Qué fluyan por favor los cursos que ahora mismo hay cuatro contados y estamos esperando como agua de mayo poder formarnos con los 5 € que han dado este año.

References: Real Decreto 
 artículo 26
 artículo 24
 Real Decreto 
 artículo 26
 artículo 24
 Real Decreto 
 artículo 23