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Timestamp: 2017-08-18 14:33:11+00:00

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Revista Tercer Sector Edición Nº98 by Tercer Sector - issuu
1994 ANIVERSARIO 2014 ●
Suplemen to infancia
TERCERSECTOR Una publicación de la Fundación Del Viso AÑO 20
Recargo envío al interior $1,50
Con el impulso de organizaciones sociales, este modelo avanza en la Argentina y en la región. Promueve una mayor participación ciudadana, la articulación de distintos sectores y la lucha contra la pobreza
Obesidad, una deuda XXL
INFORME ESPECIAL 20 AÑOS
Las ONG y los medios de comunicación
7 Ciudades para todos Nota de Tapa
Suplemento de RSE
Negocios con perspectiva de Género
44 Articulados
58 Sociedad
22 Innovadores
47 Caja de Herramientas
60 Género
Donación de médula ósea El Cuentero Gallego
Educación digital en Santa Fe Jornada de la Fundación Compromiso
24 Informe Especial
32 Aguafuerte
La ONU contra la violencia
62 Probono 51 La otra economía
La yerba que da trabajo
29 El Arte de Transformar
65 Pueblos Originarios 54 Emprendedores
Exponentes de la economía social
69 Ser Sustentable
Compromiso Hecho Ecología
56 Educación 42 Cultura
Debate a favor de la infancia
71 Internacionales
Yad Sarah, de Israel
Acher, 18 del humorGabriela al compromiso
36 Las OSC y los medios
40 Martín Becerra Reflexiones
Dirección General: Marcos Cytrynblum / Editora General: Silvia Fiore / Edición: Andrea Vulcano / Arte y diseño: Walter Molina / Colaboraron en este número: Fátima Cheade, Silvina Oranges, Noelia Leiva, Laura Eiranova, Maia Pelman, Luciana Mantero, Rocío Galván, María Sol Abichain, Salomón Aguilera, Florencia Tuchin, Luciana Aghazarian, Luciana Rosende, Hernán Chiesa, María Gabriela Ensinck, María Zinn / Producción: Alejandro Cánepa / Corrección: Fernando Orecchio / Publicidad: Adriana España / Asistente: Daniela Crucil / Lucas Brennan / Impresión: Artes Gráficas Buschi S.A. / Distribución: Brihet e hijos S.A. / Suscripciones: suscripción@tercersector.org.ar / Facebook: facebook.com/revistatercersector / Twitter: @TercerSectororg
Es una publicación editada por Fundación Del Viso. Personería jurídica 168/88. Av. Córdoba 5869 2º B (1414). Buenos Aires, Argentina. Telefax: 4777-4460/6988 - 4779-1243. R.N.P.I.: 350839. E-mail: produccion@tercersector.org.ar. Homepage: www.tercersector.org.ar. Año XX - N° 98. Septiembre-Octubre 2014.
Nuevos horizontes articipación. Compromiso. Sentido de pertenencia. Ciudadanía activa. Interés por el bien común. Esas son algunas de las condiciones necesarias para dar impulso al nuevo paradigma urbano: aquel que promueve una mejora en la calidad de vida de sus habitantes. Pero, por sobre todas las cosas, que vela para que éstos sean protagonistas y beneficiarios directos de los cambios. Conocidas con el nombre de Ciudades Sustentables, se trata de un modelo que fue alumbrado en la capital de Colombia, a través del movimiento Bogotá cómo vamos y, desde allí, comenzó a desplegarse en distintos puntos de América latina. A nivel local, este fenómeno se expresa a través de la Red Argentina por Ciudades Justas, Democráticas y Sustentables que nuclea a las primeras seis urbes donde se privilegia la articulación entre distintos actores sociales y las ONG exhiben una presencia activa, acercando a los gobiernos propuestas para la generación de políticas que mejoren la calidad de vida de todos. En algunos distritos de la región, el progreso que llega de la mano de este nuevo formato se traduce en medios de transporte menos contaminantes, en planes de integración de villas a las comunidades, de espacios públicos disponibles para todos los vecinos en igualdad de condiciones… En definitiva, más allá de procurar el cuidado medioambiental, se busca la equidad y la inclusión de los ciudadanos, atendiendo a preservar las condiciones de habitabilidad para las generaciones presentes y futuras. De eso se trata contar con una sociedad civil despierta, activa, pujante… que cada día logra incidir de manera más activa en las cuestiones de interés público. Así lo demuestran también todas esas experiencias de ONG que llevan adelante proyectos de comunicación social, tal como lo refleja el informe sobre los medios y la sociedad civil que presentamos en esta edición, con motivo del 20° Aniversario de Tercer Sector. O el trabajo de las instituciones que colaboran con miles de personas afectadas por la problemática de la obesidad… La diversidad de acciones generadas desde las propias comunidades para brindar respuesta a las demandas de muchísima gente, son un indicio de que cada vez son más quienes eligen accionar por el bienestar común. Eso vaticina una sociedad cada vez más inclusiva.
TERCERSECTOR NOTA DE TAPA
Un nuevo urbanismo Con las experiencias de Bogotá Cómo Vamos y Nossa São Paulo como banderas, avanza en América latina el movimiento de ciudades sustentables. Promueven la articulación de los distintos actores sociales y la participación activa de los ciudadanos en pos de una mejor calidad de vida. En la Argentina, ya son seis las que se sumaron a esta tendencia. Gentileza Enrique Cangas
La Red Latinoamericana por Ciudades y Territorios Justos, Democráticos y Sustentables aglutina a 60 ciudades de una decena de países de la región.
Hora pico l transporte y la movilidad urbanas son un componente indispensable en esta idea de ciudad y es uno de los indicadores que se utilizan para determinar la calidad de vida en la ciudad y la integración social, dos aspectos clave de la sustentabilidad. “Promover la bicicultura. Ésa es la semilla que nosotros vamos plantando para que, el día de mañana, la bicicleta tenga una visión más favorable y la gente la empiece a adoptar como un medio de transporte”, dice Guillermo Garrido, integrante de BiciUrbanos, una ONG con sede en la capital cordobesa que busca promover el uso de la bicicleta como medio de transporte alternativo y cotidiano, y estimular el desarrollo de la infraestructura urbana necesaria para poder usarlas. Es que en Córdoba capital, el 95 por ciento del tránsito –durante las horas pico– está compuesto por medios de transporte particulares, como autos, remises, taxis y motos, mientras que los modos de movilidad más sustentables –como los colectivos urbanos y las bicicletas– representan tan sólo el 1 por ciento de los viajes. Las ciclovías y bicisendas, en tanto, suman apenas 103 kilómetros. Los datos surgen de los indicadores publicados por la Red Ciudadana Nuestra Córdoba, un colectivo que integra BiciUrbanos y otras 60 organizaciones locales, que no sólo producen y sistematizan información sobre la ciudad, y participan de la deliberación pública, sino que, además, buscan tener incidencia en las políticas concretas en pos del mejoramiento de las condiciones actuales de uno de los centros urbanos más importantes del país. En la Ciudad de Buenos Aires, esta alternativa de movilidad económica, ecológica y saludable comenzó a desarrollarse en el 2010, a partir del inicio de la construcción de la red de ciclovías protegidas. Hoy, ese sistema alcanza una extensión de 130 kilómetros, atraviesa 20 barrios porteños y permite la circulación de 6.500 personas por día, según cifras del gobierno porteño. De todas maneras, esta movida es apenas incipiente si se la compara con la de ciudades europeas como Amsterdam (Países Bajos), donde el 40 por ciento de los viajes urbanos se realiza en dos ruedas, o Copenhague (Dinamarca), donde el 36 por ciento de los residentes elige la bicicleta para ir a sus trabajos. Pero no es necesario atravesar el Atlántico para buscar ejemplos: en la ciudad de Bogotá (Colombia), ya hay construidos 300 kilómetros de ciclorrutas, que son utilizadas por el 5 por ciento de la población, y 120 kilómetros de ciclovías de fin de semana. En tanto en Curitiba (Brasil), considerada una de las quince “ciudades verdes” del mundo, hay 120 kilómetros de bicisendas.
TEXTOS FÁTIMA CHEADE Y SILVINA ORANGES
maginemos vivir en una ciudad donde los edificios cuenten con paneles solares en el techo para el aprovechamiento de la energía. En lugar de concurrir al trabajo en hora pico, nos quedaríamos en casa haciendo teletrabajo. El transporte público estaría libre de contaminación. Tendríamos la opción de circular en bicicleta por una senda segura. En todas las calles de todos los barrios, habría contenedores de basura para separar residuos. Almorzaríamos en espacios verdes, cerca de nuestra oficina, y las calles serían completamente accesibles para cualquier persona, con o sin discapacidad. No habría que hacer malabares para encontrar un baño público y contaríamos con lactarios para amantar a los más chiquitos en lugares públicos. Y habría vacantes en jardines maternales. Así –con estos y otros muchos aspectos gratificantes– transcurriría el día en una ciudad sustentable, inclusiva e inteligente. Y no se trata de una utopía urbanística ni de una historia sacada de un libro de cuentos, es una realidad posible, planificada y flexible, respetuosa de los espacios y los derechos de cada uno de sus habitantes. Si bien en Argentina el movimiento que promueve la conformación de este tipo de ciudades es reciente y, en ellas, la participación de las OSC todavía es incipiente, lo cierto es que ya se pueden observar algunas experiencias concretas en seis distritos que, sin embargo, todavía no alcanzan para ser considerados urbes sustentables. Justamente, son las experiencias desplegadas en Córdoba, Mendoza, Maipú (Mendoza), San Martín de los Andes (Neuquén), Buenos Aires y Rosario las que están marcando un camino y, a la vez, mostrando que es factible construir y vivir en ese tipo de ciudades, con una visión de la sustentabilidad que excede ampliamente los márgenes de la mirada desde el punto de vista del medio ambiente. ¿Y qué hace falta para eso? Ciudadanos participativos, un tercer sector activo, empresarios responsables y gobiernos comprometidos. El trabajo codo a codo entre todos esos actores es indispensable para la creación y el desarrollo de este tipo de proyectos, que tiene como principal objetivo mejorar la calidad de vida de sus habitantes. “Esta articulación es primordial; sólo se pueden lograr estos objetivos con la participación conjunta de todos los sectores que hacen a la sociedad, la población organizada, el consumo consciente, la producción controlada, y las po-
líticas públicas solidarias y eficientes”, postula Graciela Mariani, planificadora urbana y regional, directora de Red Nuestras Ciudades. Esa iniciativa nació como un foro y hoy asesora a gobiernos locales, organizaciones no gubernamentales, fundaciones y asociaciones sin fines de lucro en temas relacionados con el urbanismo sustentable. En ese marco, el rol de cada individuo resulta vital: “Es fundamental que los habitantes nos convirtamos en ciudadanos con derechos, pero también con deberes, y con una gran conciencia comunal y solidaria”, plantea la especialista. Es que, afirma, “sin la participación plena de la ciudadanía, nunca lograremos convertir a una ciudad en sustentable e inclusiva”.
La concepción de “ciudad sustentable” va más allá de la mirada medioambientalista y se proyecta sobre temas como salud, educación, vivienda y pobreza.
En la actualidad, la mitad de la población mundial vive en ciudades. De acuerdo con proyecciones de las Naciones Unidas, para el 2030 la proporción trepará al 60 por ciento y, para 2050, al 70 por ciento. Unas 250 urbes alrededor del mundo cuentan con más de 1 millón de habitantes y, entre ellas, unas 20 son consideradas “megaciudades”, con más de 10 millones de habitantes. En América latina, esta proporción es aún más amplia: aquí, el 75 por ciento de la población vive en espacios urbanos, y en Argentina, trepa al 90 por ciento.
De las regiones en desarrollo, la región latinoamericana –además de la más desigual– es la más urbanizada del mundo. Y, en clave de números, se puede apreciar mejor esa realidad: 375 millones de los 500 millones de habitantes viven en ciudades y 120 millones de estas personas lo hacen por debajo del umbral de la pobreza. Estas indomables urbes presionan sobre los servicios públicos, la salud, la movilidad, la educación y la vivienda, y la solución que se encuentre para estas cuestiones será el pasaporte que las convierta en ciudades verdaderamente sustentables e inclusivas. En ese marco, la articulación de metas y acciones entre ciudadanos, Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), gobernantes y empresas se presenta como una necesidad, pero también como una urgencia.
“Sólo se pueden lograr estos objetivos con la participación conjunta de todos los sectores que hacen a la sociedad”, postula Mariani, de la Red Nuestras Ciudades.
El llamado Plan de Metas es una de las expresiones de la articulación entre distintos actores interesados en promover la sustentabilidad urbana. Quienes lo suscriben son gobernantes que asumen compromisos concretos ante su comunidad, y quienes custodian el efectivo cumplimiento de esas promesas son las organizaciones sociales. En ese marco se inscribe el trabajo de la Fundación Avina, una organización latinoamericana que procura realizar contribu-
En América latina, el 75 por ciento de la población vive en espacios urbanos; en Argentina, la ecuación trepa al 90 por ciento.
ciones concretas en favor del desarrollo sostenible de la región. Entre estas acciones, figura la promoción del Plan de Metas, que no son más que objetivos de gestión traducidos en indicadores y metas específicas, lo cual ayuda a evaluar resultados y, en definitiva, a mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos. Así, en Argentina, Avina logró convertirse en articuladora entre OSC, gobiernos y representantes del sector privado que buscan asociarse para el desarrollo de las denominadas ciudades sustentables. En tanto, también en el resto de América latina, forma parte o estuvo involucrada en diversas iniciativas de este tipo. Marcela Mondino es gerenta programática a nivel continental de la Fundación Avina. Ella aporta una mirada peculiar sobre la ciudad, entendida como una construc-
“Si bien la gestión de las ciudades es potestad de sus gobernantes, la participación de la sociedad civil profundiza la democracia”, reflexiona Mondino, de Avina.
ción social tendiente al “bien público”, en la que todos los ciudadanos debieran tener acceso a la misma cantidad y calidad de servicios. “Si bien la gestión de las ciudades es potestad de sus gobernantes, la participación de la sociedad civil va en el sentido de la profundización de la democracia”, reflexiona. Así, explica que la ONG que representa trabaja actualmente en la promoción del “contagio” de estos procesos en distintas ciudades de Latinoamérica, generando procesos de participación ciudadana y de diálogo con los gobiernos y el sector privado.
Sesenta en movimiento
En el mundo, hay ciudades que son líderes en sustentabilidad. En América latina se destacan Bogotá, con su transporte público modelo no contaminante; México que, con su plan ProAire, hizo desapare-
“Es fundamental que los habitantes nos convirtamos en ciudadanos con derechos pero también con deberes, y con una gran conciencia comunal y solidaria”, sostiene Mariani.
cer su tradicional nube gris, y Río de Janeiro, que viene trabajando en la urbanización de sus favelas y su integración a las comunidades cercanas. Pero Curitiba –considerada la capital ecológica de Brasil– está un paso más adelante; con un sistema de urbanismo sustentable es considerada una de las mejores ciudades del mundo por su calidad de vida. Caminar por sus calles es un placer: no hay papeles tirados, recipientes diferenciados se levantan en cada esquina y parques y plazas invitan a disfrutar de un impasse. La gente se mueve en bicicleta por ciclovías, el transporte público llega a horario y se espera en estaciones construidas con vidrio templado que repara de las inclemencias del tiempo y con rampas mecánicas especiales para facilitar el ascenso y descenso de pasajeros. Esta ciudad –que es capital de Paraná y se encuentra a casi mil metros de altura– es ecológica pero también es industrial, aunque sus industrias no generan residuos tóxicos,
condición ineludible para seguir afincados en suelo curitibense. Todas estas ciudades de la región están nucleadas en la Red Latinoamericana por Ciudades y Territorios Justos, Democráticos y Sustentables, una ONG que, con el apoyo de la Fundación Avina, comenzó su labor en el 2008 y hoy aglutina a 60 distritos de una decena de países. La precursora fue Colombia, en 1998, con la creación del movimiento Bogotá Cómo Vamos, una alianza interinstitucional que realiza seguimientos periódicos para medir la calidad de vida de la ciudad. La iniciativa se contagió a otras del continente, como San Pablo (Brasil), donde se comenzó a replicar a partir del 2007 ese modelo con la formación de Nossa São Paulo, integrada por más de 700 Organizaciones de la Sociedad Civil. “En América latina, en los últimos 40 años comenzó una verdadera revolución urbana, en la que la gente comenzó a instalarse en las ciudades. Esto en Argentina se dio en las décadas del ’30 y del ’40”, aporta Fabio Quetglas, abogado con master en Gestión de Ciudades en la Universidad de Barcelona y de Desarrollo Local en la Universidad de Bologna, e integrante de la ONG Nuestra Buenos Aires.
POR ENRIQUE VIALE *
l extractivismo también ha llegado a las grandes ciudades. Pero no son los terratenientes sojeros ni las megamineras, sino la especulación inmobiliaria la que expulsa y provoca desplazamientos de población, aglutina riqueza, se apropia de lo público y provoca daños ambientales en el marco de una degradación institucional y social. La entrega de bienes comunes como las tierras, inmuebles del Estado y espacios verdes para la especulación inmobiliaria no descansa. Los barrios pierden sus identidades y sus habitantes no participan de la decisión de las políticas de planeamiento urbanas. Se manipula la cuestión ambiental a través de la entelequia Ciudad Verde, símbolo del marketing verde. El éxito de la ciudad se busca a través de indicadores como la construcción de metros cuadrados y el aumento del valor de los inmuebles. Se ha impulsado la mercantilización de la vivienda hasta el paroxismo, convirtiendo a los inmuebles en una especie de commodity. La contracara de esta especulación inmobiliaria es la emergencia habitacional. Lo que podemos denominar como extractivismo urbano está consolidando ciudades degradadas, violentas, insalubres, privatistas y antidemocráticas. A esto se opone el derecho a la ciudad, un concepto en construcción; una puja urgente de sentidos sobre qué es lo público; quién decide la planificación urbana; para qué y qué se construye; el carácter de bien de uso de la vivienda; la relación de la ciudad con la naturaleza; el sentido de las grandes obras urbanas; para qué sirve una plaza. Dejar de entender a las calles sólo como vías de comunicación y volver a proyectarlas como lugares de encuentro e interacción social.
✱ Presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas. 12
Para entender en la práctica cómo se mide la sustentabilidad de una ciudad, es necesario tomar en cuenta algunos indicadores y desligar la evaluación del concepto exclusivo del cuidado del ambiente y la ecología. De esta forma, la vara está determinada por múltiples aspectos que incluyen –entre otros– la movilidad, en cuanto el tiempo que toman los desplazamientos en la ciudad; la salud, entendida como el índice de satisfacción con el servicio recibido; la seguridad, tomando como parámetro cuán seguros se sienten los ciudadanos, y la situación económica en los hogares. También se suman la educación; los servicios públicos; la limpieza de calles y la recolección de basura; la vivienda; los parques y los espacios públicos; la oferta recreativa y cultural, y la convivencia y la responsabilidad social. El argentino Andrés Borthagaray es director para América Latina del IVM (Institut pour la Ville en Mouvement-Instituto para la Ciudad en Movimiento). Su foco de atención está puesto en los espacios públicos: “Es muy importante que se piensen integralmente y no sólo como una cuestión de ingeniería y tránsito”, postula. En este sentido,
“Promover la ‘bicicultura’. Ésa es la semilla que nosotros vamos plantando para que, el día de mañana, la bicicleta tenga una visión más favorable”, sostiene Garrido, integrante de BiciUrbanos. Gentileza Enrique Cangas
Manos a la obra S.A. a articulación entre las OSC, las empresas y los gobiernos es imprescindible para llevar adelante ciudades sustentables e inclusivas. En Argentina, corporaciones como la alimenticia Arcor y la informática IBM colaboran activamente en variadas iniciativas territoriales. A través de su Fundación, creada en 1991, Arcor busca impulsar el desarrollo integral de las comunidades donde actúa y, para ello, promueve distintos proyectos que tienen eje en la educación de los niños, fortaleciendo la tarea de las OSC que atienden el desarrollo integral de esa franja etaria. Con Nuestra Córdoba –a modo de ejemplo– Arcor colabora en la realización de foros y en la instalación en la agenda pública de temas relacionados con esa temática, como la necesidad del cuidado integral de la primera infancia y la educación inicial, con la construcción de jardines maternales seguros y saludables. También en trabajo conjunto con la Red Argentina por Ciudades Justas, Democráticas y Sustentables, IBM participó –con una inversión de 100 mil dólares y la donación de una plataforma informática– de la puesta en marcha del proyecto para monitorear los indicadores ciudadanos sobre el estado de acceso a la información. Según explica Alejandro Toscano, gerente de Ciudadanía Corporativa de IBM Argentina, la empresa tiene planteada “una estrategia para la construcción de ciudades más inteligentes” y, para eso, impulsa este tipo de iniciativas, con el fin de “generar una red de colaboración que permita brindar mejoras en la calidad de vida de los ciudadanos”.
aclara que, por espacios públicos, no entiende sólo a las plazas sino también calles, pasajes, puentes, costaneras y ramblas, que representan un 80 por ciento de su superficie. El IVM es una asociación sin fines de lucro conformada al calor de la política de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) de la automotriz Citroën Peugeot, con la intención de aportar soluciones para la movilidad urbana. Según Borthagaray, una ciudad sustentable es aquella que se plantea “con una visión integral y de las generaciones futuras”, y aquella en la que el espacio público “incide en la equidad, en la calidad del medio ambiente y en la seguridad vial de las personas”. Sin embargo, más allá de los indicadores, la sustentabilidad puede tornarse un concepto vacío si no se lo liga a la equidad y a la disminución de los índices de pobreza. “La sustentabilidad implica no comprometer a las generaciones futuras y, en ese marco, la extrema desigualdad y la pobreza no ayudan, sino todo lo contrario, agudizan los problemas tanto de consumo como de vida ciudadana, produciendo guetos y exclusión social”, explica Mariani, de la Red Nuestras Ciudades. En este sentido, razona que, “en condiciones de extrema pobreza, las personas no pueden darse el
Gentileza Enrique Cangas
lujo ni de reducir el consumo de energía, dado que apenas les alcanza para su sustento, ni de separar su basura, ya que la misma se transforma en objetos de consumo”. Como ejemplo, Mondino de Avina hace su aporte: “Nos importa el reciclaje, pero también la inclusión del reciclador. La sustentabilidad tiene que ser pensada como una totalidad en la que la desigualdad y la inequidad van de la mano de otras problemáticas”.
En Argentina son seis las ciudades involucradas en el movimiento de ciudades sustentables y, en ellas, la participación de las OSC aún es incipiente.
¿Cómo lograr ciudades sostenibles e inclusivas? POR ELKIN VELÁSQUEZ *
omparto algunas claves que pueden ser útiles para fortalecer la acción de todas las personas que trabajan por mejores ciudades. Son conceptos que guían a ONU-Hábitat y se aplican a la labor con nuestros socios, sean gobiernos, iniciativa privada o tercer sector. –Las ciudades bien planificadas y diseñadas pueden generar mayores niveles de bienestar social, crecimiento económico y fomentar el desarrollo sostenible. –Debe haber un cambio de paradigma con relación a la ciudad del siglo XXI. La ciudad que queremos es multifuncional y privilegia el transporte público, las vías peatonales, las zonas verdes, el uso eficiente de la energía y el interés colectivo. –Hay que optimizar la densidad demográfica y económica porque beneficia la proximidad entre empresas y personas con un uso del suelo dominantemente mixto. Este punto de vista promueve la diversidad social y el uso de espacios multifuncionales en todos los niveles; crea una ciudad más compacta en una “dimensión humana”; minimiza los costos de transporte y prestación de servicios; optimiza el uso del suelo, y apoya la protección y la organización de los espacios urbanos abiertos. –La urbanización no es sólo una cuestión técnica, también es una cuestión social, económica y política. ONU-Hábitat trabaja junto con gobiernos y propone políticas hacia la “buena ciudad”, accesible, económicamente eficiente y equitativa. –El cambio de paradigma no puede tener lugar si algunas cuestiones fundamentales pendientes, como la inequidad, la pobreza, la inseguridad y la injusticia social, no se tratan.
✱ Director de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de ONU-Hábitat. 14
En la Argentina, la pata local del movimiento latinoamericano se denomina Red Argentina por Ciudades Justas, Democráticas y Sustentables. Impulsada originalmente en Mendoza, actualmente está integrada también por las organizaciones Nuestra Buenos Aires; Red Ciudadana Nuestra Córdoba; Nuestra Mendoza; Rosario Sustentable y San Martín de Los Andes Cómo Vamos. Y a ellas se suman Pilar (provincia de Buenos Aires) y Rafaela (Santa Fe), en proceso de incorporarse a la iniciativa. En este marco, representantes de universidades, organizaciones de la sociedad civil, centros de investigación, colegios profesionales, medios de comunicación, empresas, dirigentes vecinales y ciudadanos, coordinan esfuerzos e interactúan para producir y sistematizar información, promover espacios de participación, y construir canales de diálogo con los gobiernos locales para acercar propuestas en materia de políticas públicas que impacten en una mayor equidad y un desarrollo sustentable. Desde Nuestra Buenos Aires, Quetglas dice que, a diferencia de lo que ocurre con las políticas nacionales, las de escala urbana son “altamente medibles”, y precisa que existe una veintena de indicadores consensuados que permiten medir la marcha de la ciudad en términos de sustentabilidad. Por ejemplo, la cantidad de camas disponibles en hospitales es uno de los indicadores que puede mostrar cómo van las políticas de salud, del mismo modo que ocurre con la matrícula educativa, termómetro del grado de inclusión alcanzado en ese terreno. Lo interesante de la red argentina es que cada movimiento tuvo en sus inicios un motor diferente. En la ciudad de Mendoza, por ejemplo, la iniciativa partió del sector empresario, a través de la organización Valos, que busca promover prácticas de responsabilidad empresaria. En Córdoba, la movida llegó de la mano del sector académico, y sumó ONG como BiciUrbanos, El Agora, Techo Argentina. En tanto, en San Martín de los Andes, el impulso fue dado desde el ter-
Actualmente, la mitad de la población mundial vive en ciudades pero, para el 2030, esa proporción rondará el 60 por ciento.
cer sector. En Buenos Aires, en cambio, surgió de una alianza entre una OSC, como la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (Acij) y fundaciones empresariales como la Fundación La Nación. La primera acción conjunta de estas organizaciones tuvo que ver con el acceso a la información pública, ya que es de radical importancia para la red poder monitorear, fortalecer indicadores ciudadanos y ejercer la participación en los asuntos públicos. Pero la herramienta más valorada puesta en marcha en el marco de la Red es el llamado Plan de Metas, un instrumento de planificación e información ciudadana, mediante el cual cada jefe comunal –antes de cumplir 120 días corridos de su asunción– debe presentar los objetivos que pretende alcanzar con su programa de gestión. Lucio Scardini, integrante de la ONG Nuestra Córdoba, explica que se trata de “generar un compromiso sustentable con la plataforma electoral, que se pueda monitorear desde las organizaciones de la sociedad civil”. A través de ordenanzas de los respectivos concejos deliberantes, la creación de una norma que reglamente e implemente un Plan de Metas ya se hizo realidad en Córdoba, Mendoza, Maipú y San Martín de los Andes. En la Ciudad autónoma de Buenos Aires, el trabajo articulado se presenta con más dificultad, todavía lejos de la adopción de un plan consensuado por parte de las autoridades. Según Quetglas, la situación que se encontró en territorio porteño fue “muy heterogénea, con organizaciones no gubernamen-
Red Nuestras Ciudades www.nuestrasciudades.blogspot.com.ar www.gracielamariani.blogspot.com. ar Fundación Avina (011) 48162400 www.avina.net Instituto para la Ciudad en Movimiento www.ciudadenmovimiento.org Red Nuestra Buenos Aires www.nuestrabuenosaires.org.ar contacto@nuestrabuenosaires.org Red Latinoamericana por Ciudades y Territorios Justos, Democráticos y Sustentables www.redciudades.net Red Argentina por Ciudades Justas, Democráticas y Sustentables www.ciudadesenred.org Red Nuestra Córdoba www.nuestracordoba.org.ar info@nuestracordoba.org.ar Red Nuestra Mendoza www.nuestramendoza.org.ar info@nuestramendoza.org.ar Valos www.valos.org.ar info@valos.org.ar IBM www.ibm.com/ar/es Fundación Arcor (0351) 4208303/4208254 www.fundacionarcor.org
tales muy consolidadas, cada una con su impronta y muy sectorizadas”, lo que dificulta el trabajo en “una plataforma común”. De hecho, el especialista y referente de Nuestra Buenos Aires entiende que todavía “falta mucho, que la calidad de vida urbana” no está en la agenda del Gobierno ni de la gente, y que se “asocian políticas públicas con obras públicas”. A Buenos Aires “le falta gestión”, remata. Con espíritu propositivo, las OSC comprometidas en el movimiento de ciudades sustentables sugieren a los gobiernos locales la aprobación de diferentes ordenanzas que hacen a las necesidades concretas de los ciudadanos; los comprometen a presentar su Plan de Metas de gobierno y, también, a facilitar el acceso a la información. “A veces nos convocan, y a veces nos convocamos. Lo que buscamos es estar”, confiesa Mondino, de Avina. Tomar nota de los procesos de transformación necesarios en ciudades que avanzan y no esperan, organizar la participación de la ciudadanía con un espíritu propositivo, e incidir en la formulación de políticas públicas que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos en su totalidad, es el desafío detrás del que se enfilan todas estas OSC, cada una con su aporte, cada una con su mirada y su origen. La ciudad de hoy es territorio de asimetrías. El desafío de la hora es componer y restaurar las ciudades sostenibles. Porque sin ciudadanos, no hay ciudad; sin sostenibilidad, no hay futuro; y, sin compromiso, no hay acciones.
TEXTO LUCIANA MANTERO
ocas búsquedas son tan críticas y se asemejan tanto a la proeza de encontrar una aguja en un pajar, como la de quien necesita la donación de médula ósea cuando sus familiares no son compatibles, algo que sucede en el 75 por ciento de los casos. Esa persona tiene una chance en 40 mil de dar con su donante gemelo en el mundo. En Argentina, son cerca de 320 las vidas que hoy penden de un hilo, no sólo para pelear contra la leucemia sino también con-
Rotary Club Rosario www.facebook.com/RotaryDarVidaEnVida. Campaña Donar Vida en Vida www.facebook.com/DonaVidaEnVidaSeDonanteDeMedulaOsea Entrerrianos Hasta la Médula www.facebook.com/EntrerrianosHastaLaMedula Registro Nacional Donantes www.facebook.com/donantes.medulaosea
onar médula ósea es tan fácil como darse unas vacunas durante cinco días y dejarse extraer sangre con una máquina similar a la que se utiliza para diálisis. Anotarse en el registro de donantes implica aún menos esfuerzo: exponer el brazo y dejar que una enfermera llene su jeringa. Desde que en el 2003 se creó en el ámbito del Incucai el Registro Nacional de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH), más popularmente conocidas como médula ósea, unas 579 personas accedieron en el país a un trasplante con donantes no emparentados.
tra otras 145 enfermedades, entre ellas, el linfoma, el mieloma y la inmunodeficiencia combinada. La médula ósea es un tejido esponjoso dentro de los huesos que produce las células de la sangre: glóbulos rojos, blancos y plaquetas. Los casi 70 mil donantes registrados en el Incucai –que representan el 0,15 por ciento de los argentinos– y los 22 millones en todo el mundo no alcanzan. Por eso, para este tipo de misiones difíciles, las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y los gobiernos vienen volcándose masivamente a la red social más utilizada en el mundo, Facebook, para potenciar sus campañas de concientización, en busca de más donantes. También hay otra razón clave: subir contenidos a Facebook es gratuito, y poner publicidad resulta muchísimo menos costoso que con el formato tradicional. Además, no depende de la intermediación de los medios de prensa: el contacto con el público es directo. Un ejemplo claro es la campaña Dar vida en vida, que lleva adelante el Rotary Club Rosario Plaza de la Bandera. “Hacemos la difusión prioritariamente por nuestro blog y una página en Facebook porque así llegamos mejor a nuestra audiencia preferida, jóvenes de 18 a 30 años, para los cuales son mayores las probabilidades estadísticas de que se comprometan con una causa solidaria como la nuestra”, explica en diálogo con Tercer Sector Willy Martínez, líder del proyecto. Otra iniciativa similar es Doná Vida en vida, Sé donante de médula ósea, que ya pasó los 4 mil “me gusta” y que, permanentemente, difunde información de todo tipo sobre el tema. El mismo recurso usó el grupo Entrerrianos hasta la Médula, un conglomerado heterogéneo de personas que, por necesidad personal o pura sensibilidad, se fue concentrando desde ciudades como Gauleguaychú, Colón, Villa Elisa, Concepción, entre otras, hasta formar la red provincial. “Visualizamos la importancia de las bondades de las redes sociales cuando éstas son utilizadas adecuadamente. No manejamos presupuestos y el bajo costo de esta posibilidad masiva nos dio la chance infinita de crecer día a día”, cuenta Mercedes Cagnani, una de sus integrantes. Como coinciden todos los entendidos, el principal obstáculo para engrosar la lista de donantes de médula es la desinformación. Por eso, capitalizan la vitalidad y la capilaridad de las redes sociales para llevar el mensaje a más personas y aumentar la cantidad de donantes voluntarios, altruistas y desinteresados.
Gabriela Acher, actriz, humorista, escritora y guionista TEXTO LAURA EIRANOVA
arafraseando el título de una obra que alguna vez le dio un premio Estrella de Mar como mejor actriz de teatro, se podría decir que Gabriela Acher es una de las últimas feministas ardientes. Consustanciada con el tema de la mujer desde que tiene memoria, se reconoce una adelantada en plantear, a fines de los ’90, el desencuentro entre hombres y mujeres, y en gritar a los cuatro vientos su propia insatisfacción y la de sus congéneres. Otra vez en la ruta con una versión aggiornada de su best seller El amor en tiempos del colesterol, Acher continúa pregonando las contradicciones de hombres y mujeres en el teatro Sha de Buenos Aires y gira por el interior con su cátedra siempre vigente. Hace rato que se refugió en el teatro y se alejó de la televisión por decisión propia. Cuarenta años en la pantalla chica le parecen suficientes. Nacida en Uruguay, en 1944, comenzó en la TV en los 60 como parte de Telecataplum, junto a una legión de humoristas. Luego, con muchos de ellos, repitió el éxito en la Argentina en programas como Jaujarana, Hupomorpo y Comicolor, hasta que los capocómicos porteños la sumaron a sus elencos. Trabajó con Alberto Olmedo y Jorge Porcel en cine (en Los caballeros las prefieren rubias), con Tato Bores (en Tato Diet, por el cual ganó un Martín Fierro como actriz cómica) y con Antonio Gasalla; tuvo su programa propio (Hagamos el humor). En el cine se la vio en Cohen vs Rossi y Esperando al Mesías, entre otras, y en espectáculos como El último de los amantes ardientes. Pero sus libros de género son los que, tal vez, mejor la definen: La guerra de los sexos está por acabar… con todos, El amor en los tiempos del colesterol, Si soy tan inteligente… ¿por qué me enamoro como una idiota? y Algo sobre mi madre (todo sería demasiado) la impusieron como una militante de los derechos de las mujeres. Hoy continúa en esa cruzada y en otras como la lucha contra el cáncer de mama, que la tiene especialmente movilizada.
–¿Qué te llevó a colaborar con Fuca (Fundación Cáncer)? 18
–Surgió porque el cáncer ya es una epide-
“Las mujeres seguimos muy poco protegidas por las leyes” En cada presentación ve una oportunidad para darle voz a la lucha por los derechos de las mujeres y contra el cáncer. Multifacética, carismática y comprometida, Acher despliega esa militancia con el humor como gran aliado.
mia. Hace poco escuché a un médico decirlo claramente: “Vamos a terminar con esta epidemia, como en algún momento terminamos con la polio”. Y realmente es una epidemia, que se ha incrementado muchísimo y se ha llevado gente muy querida. Me interesó colaborar con ellos porque hacen investigación, que es lo que más se necesita para llegar a una cura. –¿Creés que hay suficiente concientización sobre el tema?
“El cáncer ya es una epidemia. Me interesó colaborar con ellos porque hacen investigación, que es lo que más se necesita para llegar a una cura.”
–Cada vez hay más, pero falta. Tenemos que juntarnos para hacer fuerza y lograr una cura como se logró con el sida, que es una enfermedad mucho más grave, porque es contagiosa. La clave, para eso, fue la movilización. La película Un corazón normal (basada en la obra autobiográfica de Larry Kramer) cuenta,
TERCERSECTOR por ejemplo, la historia del inicio de la crisis del HIV en Nueva York, a principios de los ’80, y toda la lucha por hacer que se tomara conciencia de que era una enfermedad que estaba diezmando a la población gay, en primera instancia. Creo que encontraron la solución porque se juntaron como sociedad y lograron que científicos y farmacéuticas crearan ese cóctel que consiguió que ya no se muera gente de sida.
“Tenemos que juntarnos para hacer fuerza y lograr una cura como se logró con el sida.”
–¿Es importante que los artistas estén comprometidos y conectados con la realidad?
–Todo lo que haga que la gente se entere, que se tome conciencia de un mal que está diezmando a la población, suma. Y, sobre todo, las mujeres nos tenemos que involucrar. –Desde hace años, también hacés desde el escenario una militancia en particular por las mujeres.
–Sí, por encontrar una solución para el tema de la mujer. Es una lucha que hago desde el teatro y desde mis libros; es mi política. Cada vez hay más femicidios, más violaciones, más mujeres quemadas, incendiadas y muertas por sus parejas. Y no encontramos, como sociedad, las herramientas para que las mujeres estemos un poco más tranquilas; es terrible. Ese tema me ocupa desde siempre, pero lo expreso desde mi trabajo. –Hace dos años participaste de un acto organizado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema. ¿Qué te movilizó de aquella experiencia?
–Cada vez que me invitan para ir a la Legislatura o la Corte Suprema, lo veo como una gran oportunidad para hablar en serio, con humor. Carmen Argibay (fallecida ministra del Alto Tribunal) impulsaba poner el concepto de género en la Justicia, que todavía no está incorporado, y para mí fue magnífico apoyarla, porque me sentía muy afín a sus ideas. Lamenté mucho su muerte y, más aún, cuando observo que las mujeres seguimos muy poco protegidas por las leyes. –Se instaló en los medios un tímido debate sobre la cosificación de la mujer. ¿Ese lugar atenta contra su verdadero poder?
–En ese aspecto, no hemos avanzado en lo más mínimo; todo lo contrario. Seguimos muy enamoradas del lugar de objeto. No puedo creer todo el dinero y tiempo que invertimos en tratar de parecer de 14 años hasta el día de la muerte y, en esa exigencia, se ve mucha mujer mutante, donando su cuerpo en vida para la ciencia y creyendo que con eso van a estar más lindas y más jóvenes. Siempre digo: “Estamos en guerra con el tiempo,¿adivinen quién va a ganar?”. –¿Por qué creés que sucede?
TERCERSECTOR –La cosificación tiene que ver con que la mujer no tiene la autoestima lo suficientemente alta como para no considerarse un objeto. Se sigue invirtiendo toda la energía en eso, nos estamos mandando a lavar los platos solas y el machismo se mantiene a la orden del día. –Este año estuviste en Medio Oriente, ¿qué observaste en ese aspecto?
–Vi la esclavitud más espantosa del siglo XXI; es la Era de Piedra, son civilizaciones que no han avanzado en lo más mínimo. En Dubai, se ven hombres vestidos todos de blanco y mujeres, de negro, con 50 grados de un calor infernal, caminando detrás de ellos, llenas de niños en sus manos. No me puedo acomodar a eso. Algunos dicen que debajo de la burka tienen ropas carísimas y carteras Louis Vuitton. A mí no me importa; no tienen las más mínima libertad. En ese sentido, somos unas reinas.
“Encontraron la solución porque se juntaron como sociedad y consiguieron que científicos y farmacéuticas crearan ese cóctel que logró que ya no se muera gente de sida.”
–¿Las quejas siguen siendo las mismas?
–Son las mismas y giran en torno de lo difícil que se ha vuelto la relación con los varones. Ellas son más exigentes y a ellos no les gusta del todo esta nueva mujer, no saben cómo acercarse a ella, y muchas veces el miedo a algo se disfraza de desinterés. Porque, en realidad, creo que los varones todavía no comprendieron las ventajas de esta nueva mujer, más fuerte, más compañera. Sucedió ya con la revolución sexual, cuando se suponía que todo se iba a
–Salvo los más jóvenes, que al parecer entendieron las ventajas y logran relaciones y parejas diferentes, la mayoría de los hombres se quedaron sin comprender a la mujer; ya la mujer no es la fantasía del varón hecha carne, como la anterior, sino más bien es como si les hubiera aparecido un alien: no la reconocen y, entonces, se hace más difícil el encuentro y la mujer sigue insatisfecha, en todos los niveles. –¿En tu gira por las provincias percibís diferencias entre los intereses del público según los lugares?
–¿Continuás en tu decisión de mantenerte alejada de la televisión?
Estuve en la televisión durante casi 40 años y ya no la veo con el mismo romanticismo. Es como un ex marido: le tengo cariño pero ya no me calienta. Me ofrecen cosas, pero nada que me pueda interesar.
–Es muy difícil hacer humor con semejantes tragedias, en mis espectáculos no lo hago.
–El libro lo escribí en el ’98 y fui una adelantada, evidentemente. Anunciaba una revolución femenina, donde la mujer se quejaba porque no encontraba al hombre que quería para ser su compañero. El humor estaba referido a eso y es un tema que cada vez está más en el tapete. Allí hablaba de mujeres de 40 para arriba y, ahora, veo a las de 30 quejarse del mismo desencuentro.
–¿El vínculo es cada vez más difícil?
–No he notado mayores diferencias, siento, incluso, que las quejas y preocupaciones son las mismas.
–¿Podés hacer humor con esas situaciones?
–Volviste a presentar El amor en los tiempos del colesterol en Buenos Aires y en el interior. ¿Cómo se mantiene vigente ese texto?
facilitar, finalmente produjo que los varones se retrajeran mucho.
Nacida en Uruguay en 1944, desde muy joven vive en la Argentina, donde desplegó su multifacética y exitosa carrera profesional.
–Trabajaste con casi todos los capocómicos. ¿Quiénes son hoy sus herederos?
–Alejada de la tevé abierta también como espectadora, no estoy muy al tanto. Me hace muchísima gracia Diego Capusotto, pero no lo compararía con Tato o con Gasalla. En realidad, no hay nadie que pueda compararse a ellos. –¿Además del teatro, qué te mantiene activa en estos momentos?
–Tengo escrita mi próxima obra, que titulé ¿Dónde están los hombres (disponibles)?. Con ella quiero probarme como guionista para que actúen otras actrices. Estoy esperando un productor para llevarla a cabo antes de ponerme a elegirlas. Puede ser muy divertido. También seguiré con mis unipersonales –El amor… y Algo sobre mi madre (todo sería demasiado)–. Y dejar tiempo libre para ir a bailar, andar en bicicleta y nadar... ¡me gusta con locura el mar!.
TERCERSECTOR INNOVADORES
Un puente al infinito “Cuentero.” Así define su especialidad. Tiene 44 años y un largo camino de historias relatadas en cárceles, escuelas y geriátricos. Él, su multifacética voz y una silla bastan para conjurar los prejuicios. TEXTO NOELIA LEIVA
emer es tan ancestral como la humanidad, pero enfrentarse a ello requiere, muchas veces, no hacerlo en soledad. El cuentacuentos José Luis Gallego parece ponerse en ese lugar a la hora de relatar historias en escenarios identificados como “marginales”. ¿Al margen de qué? “Cuando abro mi silla para narrar en una cárcel o una escuela no sé qué va a pasar, si la vamos a usar para contar o para golpearnos. Eso no es el miedo. El miedo es no animarse a abrir la silla en ningún lado”, señaló en la charla de TEDx que lo definió como un referente en el arte de la palabra, ese puente que permite transitar entre lo conocido y lo estigmatizado como peligroso. Nacido en la bonaerense Villa Ballester, su vida es una mochila equipada con herramientas que le permiten desde hace quince años ponerle el cuerpo a relatos folklóricos transmitidos por tradición oral y a otros que son fruto de la improvisación. Publicó La existencia mullidita, un libro de cuentos ilustrados. Fue publicista, periodista y actor, hasta que un día decidió tomar clases con Juan Marcial Moreno, del Instituto Summa, y, a partir de entonces, arrancó su vida como “cuentero”. Fue así que abandonó la gerencia de ventas que ocupaba en una imprenta del conurbano y empezó a compartir his-
www.joseluisgallegocuentero.blog spot.com.ar joseluisgallego@gmail.com
torias en penales, aulas y geriátricos. El primer paso para su transformación fue –asegura– escuchar “la propia voz”y adueñarse de ella, una práctica que en la cultura fue olvidada. Atender la palabra del otro genera una “escenografía divina” en la que cada quien recrea sus propios escenarios, sin límites ni resistencias. Aunque diferente y compleja en lo individual, la reacción adulta más común repite el acto inconsciente de retraer al oyente de la infancia. “Ves que en esas personas con cara de malas, con cicatrices y tatuajes, aparece la mirada de los niños que habían dejado congelados por el proceso adverso que transitaron en sus vidas”, describe al contar su experiencia al frente del taller La Oreja Cuentera, en la cárcel número 48 de San Martín. Las personas en situación de encierro valoran a quienes “vienen de afuera” y le dedican su atención. Pero, antes que nada, resulta que la palabra rescata porque alguien que “durante años ve las mismas rejas, los mismos pájaros, ahora está frente al infinito”, define. “Cuando contamos, todos somos ‘imaginadores’, y ya no hay gente de adentro y de afuera ni tipificación de delitos”, enfatiza. Presos que se animan a volverse narradores para sus hijos o hijas en las visitas, muchas veces por primera vez, es ejemplo de que las emociones funcionan como lenguaje. Otro es el de aquellos que escribieron ficciones –a veces con reminiscencias a sus experiencias– y salieron a compartirlas. Y ese “salir” también acontece en la escuela: antes de ponerse en presencia de los cuentos, él pide que los chicos y las chicas conformen un círculo, para remitir a la estructura ancestral de las comunidades reunidas frente al fogón. En muchos establecimientos, las docentes se resisten a romper la estructura habitual pero, pronto, la palabra irrumpe, desarticula prejuicios y hasta los nenes tildados de “problemáticos” se vuelven espectadores y actores de sus propias historias. “El arte repara y transforma; las historias tienden lazos”, resume José Luis. Atreverse a conocer permite involucrarse con el otro y, así, vencer el miedo que genera distancia o violencia. Y, a su vez, este simple acto, esta simple historia de palabras lanzadas y entrelazadas, habilita el regreso del acto de reunirse para contar. En los minutos en que dura el cuento, la palabra libera. Y, en esa libertad, algo de luz comienza a brillar.
Obesidad: Salud vs. Enfermedad
a Sala Martín Coronado del Teatro San Martín, escenario de la obra El luto le sienta a Electra, de Eugene O’Neill, destinó dos butacas especiales para personas obesas en las funciones de los viernes, sábados y domingos. La idea, ahora, es replicar la iniciativa en el resto de las salas, según dicen los responsables de este espacio cultural porteño. Es que, para las personas excedidas de peso, algo simple como ir al teatro suele transformarse en un problema por la falta de espacios adaptados y, aunque la discriminación no haya sido la finalidad, termina siendo el resultado. Esta misma realidad hostil y limitante se repite cuando la intención es ir al cine, comprar una prenda o viajar en colectivo,
¿Sobrepeso en aumento?
ara determinar si una persona padece sobrepeso u obesidad es necesario calcular lo que se llama el índice de masa corporal (IMC), que surge de dividir el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros. Según un trabajo realizado por el Ministerio de Salud de la Nación, el promedio de obesidad en el país creció del 14,6 por ciento registrado en el 2005, al 18 por ciento en el último año. 24
subte, avión o micro. En ese marco, Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) intentan generar conciencia sobre esta problemática que, sin dudas, deriva en la angustia y el aislamiento de quienes la padecen e, incluso, en la profundización de algunas patologías. Con distintas campañas, estas ONG buscan motorizar normas para cambiar la calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad que –de acuerdo con cifras del Ministerio de Salud de la Nación– afecta al 18 por ciento de la población argentina si sólo se considera la obesidad, pero que asciende al 53,4 por ciento –la mitad de la población– si se incluye también al sobrepeso. Desde su creación, hace ya 47 años, la fundación Anónimos Luchadores contra la Obesidad (Alco) es pionera en esta tarea y una de las principales impulsoras de la Ley Nacional de Obesidad, sancionada en agosto del 2008 y aún sin reglamentar. Entre sus puntos más importantes, la Ley Nacional de Trastornos Alimentarios 26.396 obliga a obras sociales y empresas de medicina prepaga a incorporar a los trastornos alimentarios al Programa Médico Obligatorio (PMO) y, en consecuencia, a cubrir su tratamiento médico, nutricional, psicológico, clínico, quirúrgico y farmacológico. También, la norma establece que “los proveedores de bienes o servicios con destino al público en general, no podrán negarse, ante el requerimiento de una persona obesa, a proporcionar el bien o servicio solicitado, en las condiciones que al respecto establezca el Ejecutivo”. La Ley de Obesidad no es la única norma que en estos últimos años surgió a partir de la presión de las OSC: la Ley de Talles es otra pata de esta misma lucha. Mientras, la ONG Anybody-Cuerpos en riesgo de Extinción y Mujeres en Igualdad –cada una por separado– impulsan acciones de concientización sobre la necesidad de una Ley de Talles a nivel nacional. Si bien hubo una norma en ese sentido que estuvo a punto de ser sancionada en el 2009, la iniciativa en su momento caducó y nunca más volvió a ser reflotada. A nivel de las jurisdicciones, las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Santa Cruz tienen sus propias leyes de talles vigentes. También, las ciudades de Buenos Aires y Córdoba tienen las suyas, pero –coinciden las OSC– “éstas, en los hechos, no se cumplen”. Para demostrarlo, la cofundadora y presidenta de la ONG Mujeres en Igualdad,
Apenas el 5 por ciento de las mujeres logra encajar en el “modelómetro” lanzado por Anybody Argentina en el marco de su campaña de concientización para el cumplimiento de la Ley de Talles.
a Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la obesidad como la enfermedad epidémica no transmisible más grande del mundo, y la ubica entre los diez factores de riesgo principales para la salud. A nivel global, se calcula que hay 1.500 millones de obesos. De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de la Nación, reflejados en su informe sobre Enfermedades No Transmisibles, en el país más de la mitad de la población –exactamente el 53,4 por ciento– tiene exceso de peso (sobrepeso y obesidad), en tanto que el promedio de personas obesas trepó del 14,6 por ciento en el 2005, al 18 por ciento en el 2009. Según surge de este informe, las provincias de Santa Cruz, Catamarca y Chubut son las que registran un mayor grado de prevalencia de la enfermedad, con un 23,5 por ciento, un 23,2 por ciento y un 21,9 por ciento, respectivamente. Por el contrario, los distritos con menor prevalencia son la Ciudad de Buenos Aires (13,5 por ciento) y la provincia de Misiones (13,9 por ciento). “Cada minuto hay casi una persona gorda más en la Argentina y, cada diez minutos, ocho gordos más”, afirman desde Alco. Además, estiman que las personas con obesidad en el país hoy suman 7,2 millones y advierten que la progresión va en aumento. Por eso, desde las ONG y también desde el Ministerio de Salud insisten en subrayar que la prevención debe comenzar desde la niñez, y que los padres cumplen –o deberían cumplir– un rol fundamental para la generación de hábitos saludables, en los que la actividad física y la alimentación ocupen un lugar central. “En las tres horas promedio que los chicos pasan frente a la televisión cada día, reciben los mensajes de 120.450 avisos publicitarios, y gran parte de ellos son de comidas que se compran en el kiosco y que aportan grasas y calorías vacías”, advierten desde Alco y suman otro dato curioso y alarmante: “Los cines facturan más por la venta de pochoclos (un balde de los grandes aporta 1.700 calorías) que por la venta de entradas.”
Monique Altschul, convocó a periodistas y legisladoras a un recorrido por un importante centro comercial de la provincia de Buenos Aires. Ficha en mano y probador mediante relevaron los locales de indumentaria femenina y comprobaron que “la mayoría de las marcas llegaba al talle 40 y, con suerte, al 42, especialmente las que están dirigidas a adolescentes”. “Al talle 48 sólo lo tenía una marca”, precisa Altschul en diálogo con Tercer Sector y recuerda que, de acuerdo con lo establecido por la Ley de Talles, el rango debería ir del 38 al 48.
Movida por esa problemática, la ONG Anybody –que nació en Londres en el 2003 y es parte del movimiento global Cuerpos en Riesgo de Extinción (Endangered Bodies)– abrió en el 2010 una sede en Buenos Aires que se suma a las de Inglaterra, Irlanda, Alemania, México, Estados Unidos, Brasil y Australia. Su directora en la Argentina, Sharon Haywood, afirma que la falta de talles en ropa de moda “afecta al 65 por ciento de las adolescentes y mujeres”, según una encuesta realizada en el país en el 2011. Además, asegura que en esa situación radica “una de las raíces de los trastornos alimentarios como la bulimia y la anorexia”. Un dato que no es menor si se tiene en cuenta que –advierte– “la Argentina es el segundo país en
una supuesta perfección femenina. En esta radiografía, los datos que aporta el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) resultan también ilustrativos. En su Mapa Nacional contra la Discriminación, realizado en base a una encuesta en todo el país, advierte que el 40 por ciento de los jóvenes declara haber sufrido discriminación alguna vez, por nivel socioeconómico en primer lugar y por aspecto físico en segundo lugar. “De 100 personas, 85 consideran que en la Argentina se discrimina mucho o bastante a las personas pobres, y 78 dicen que la discriminación es a personas con sobrepeso u obesidad”, concluye el trabajo y advierte que este tipo de segregación “puede derivar en graves trastornos psicosociales como bulimia o anorexia”.
“De 100 personas, 78 dicen que la discriminación es a personas con sobrepeso u obesidad”, afirma un estudio del Inadi.
Mujeres en Igualdad www.mujeresenigualdad.org.ar Anybody Argentina www.anybodyargentina.org Alco www.fundacionalco.org
el mundo” en ese rubro. Por su carácter internacional, Anybody menciona que, por ejemplo, “en Europa (excepto en España) y en América del Norte, no existe el mismo problema”, y que, “allí, en cualquier tienda se encuentran talles en el rango que va desde el 38 al 52”. Para incentivar a los comercios a sumarse a esta cruzada mundial, lo que hace Anybody es identificar con un sticker visible en las vidrieras a aquellas marcas que sí se adecúan a la norma. Y, en lo que va de las recorridas, en todo el país colocaron 200. A esa movida, la organización sumó en la Ciudad de Buenos Aires el llamado “modelómetro”, una instalación artística interactiva que reproduce las clásicas proporciones para el modelaje (90-60-90) y afirma que “apenas el 5 por ciento de las mujeres” logra encajar en ese marco, ícono de
Asientos mundialistas
n el último Mundial de Fútbol, que tuvo lugar en Brasil en junio y julio pasados, por primera vez fueron ofrecidos boletos especiales para gente obesa, según lo dispuesto por una normativa de la FIFA que obliga a los estadios a que el 1 por ciento de sus butacas esté adaptado para gente con discapacidad. Para ello, el Senado brasileño aprobó el año pasado la llamada Ley de Copa del Mundo, que estipuló ajustes normativos necesarios para albergar al Mundial. En ese marco, como la legislación brasileña considera a la obesidad como una discapacidad, los asientos asignados a personas con necesidades especiales –en sillas de ruedas o con movilidad reducida– en esta ocasión también fueron destinados a quienes padecían obesidad.
Más allá de la Ley de Obesidad y la de Talles, en su vida cotidiana las personas obesas se enfrentan con un sinnúmero de dificultades a la hora de viajar en transporte público, de ir al cine o de disfrutar de una obra de teatro. En casi todos los casos, los asientos son pequeños y, además, sin espacio entre uno y otro, y muchas veces obligan a pagar por dos lugares. La iniciativa de destinar dos butacas especiales para personas obesas en una de las salas del Teatro San Martín no pasa, entonces, desapercibida. Y lo mismo ocurre con otras propuestas que, empujadas en buena medida por organizaciones sociales, buscan transitar el camino de la inclusión. Tal es el caso de Aerolíneas Argentinas que –desde el 2009, en caso de los vuelos de cabotaje, y desde el 2010, en caso de los internacionales– instrumenta el llamado “extra sit”, que consiste en la posibilidad de “reservar dos asientos con 48 horas de anticipación al viaje y presentar certificado médico que acredite que el índice de masa corporal corresponde a obesidad”. Según explican desde la compañía, el trámite para gestionar esta posibilidad “es sencillo”. De esta forma, la línea de bandera se transformó en la única compañía que en el país ofrece un segundo asiento gratis para personas obesas. El resto de las empresas aplica una normativa internacional que obliga a los pasajeros obesos a comprar dos asientos. Una decisión que, sin dudas, no logra despegar ni de los prejuicios ni de la discriminación, ni de todas sus consecuencias. Y esto, todavía se repite en infinidad de rubros.
Yo nací junto a los Andes, en Guaymallén, Mendoza; mi madre fue una tonada y mi abuela la refalosa”, se presenta Lourdes Simán, creadora y presidenta de la Biblioteca Popular y Parlante Nuevo Ser, de la localidad bonaerense de San Martín. En una de las salas de la institución, repleta de libros y con tres computadoras sobre una mesa, se leen etiquetas pegadas a los estantes: Novelas Policiales, Historia, Ciencia Ficción, Poesía.... En otra habitación, se apilan, ordenados, cientos de discos con audiolibros. Esa combinación de papel y plástico sintetiza la idea de la entidad: ofrecer libros en todos los formatos posibles, para quienes quieran leer el clásico volumen impreso pero, fundamentalmente, para las personas que no pueden acceder a ese tipo de material. Como por ejemplo, quienes tienen serios problemas de visión o directamente ya no ven. Lourdes, sin ir más lejos. “De chiquita tuve problemas de vista, por una miopía muy alta. Pero a partir de los 26 años, empecé con una maculopatía, que es una ruptura de la retina, donde se forma la imagen en los ojos. Eso fue avanzando, y se va perdiendo la visión de las letras, y de los rostros. Pero aún capto la luz, veo contraluces, si una persona se mueve, lo noto. Capto sombras, movimientos”, revela. Ante ese panorama, Lourdes, egresada de Letras de la Universidad Nacional de Cuyo y docente en escuelas secundarias, comenzó a buscar material de lec-
Con los ojos del alma Creó una biblioteca parlante para personas con disminución visual y, desde ese lugar, encontró un nuevo sentido a su vida. Con voces aportadas por voluntarios, hoy la entidad cuenta con 15 mil audiolibros.
La Biblioteca funciona como un espacio de encuentro para los asociados.
tura adaptado y encontró que era muy difícil conseguir audiolibros. En esa búsqueda conoció a Dionisio Villafañe, ya fallecido, que estaba quedándose ciego. Juntos decidieron crear una biblioteca parlante. Nada menos que en 2001. En medio de la crisis, con rebajas de sueldos y jubilaciones, que pocos meses después terminaría en el corralito y en las protestas sociales de ese fin de año, dos personas con problemas de visión se proponían crear una biblioteca para que los ciegos mantuviesen el acceso a la lectura. Lo lograron. Después
de deambular por un primer local en San Martín y por otro en Villa Bosch, pudieron afincarse en un sector de la mutual universitaria de aquella localidad. Más de 15 mil son las obras que aloja el catálogo de la Biblioteca. Entre ellas hay libros en papel, audiolibros en cd y en cassete y apuntes de materias grabados, que usan las personas no videntes para estudiar en el colegio o carreras terciarias. “Son muchos los momentos en los que podés terminar alejado del libro en papel; puede ser por la ceguera, o problemas de visión, pero también si tuviste un accidente y no podés sostener un libro con la mano”, explica Lourdes. Los socios de Nuevo Ser suman en la actualidad, 230 personas. Esta tarde de un invierno tibio, en la sala principal de la Biblioteca están Omar, Graciela, Walter, Laura y Miguel. Ellos, junto a Lourdes, invitan café y gaseosa. Laura comenta que acaba de publicar un libro de su autoría, titulado Aprender a volar, y agrega: “Estoy escribiendo otro libro, pero quiero que sea más como una comedia”. Omar, por su parte, está sentado a la mesa al lado de Lourdes. Viene a la Biblioteca desde 2004 y es un especialista en enseñar Braille. Tuvo algo de visión hasta los 30 años, cuando la enfermedad degenerativa hereditaria que afectó a los varones de su familia le dijo: “Basta”. A Omar le gusta escribir poesía y además disfruta de los audiolibros. “Uno que recuerdo mucho es Vendidas, de Zana Muhsen, que cuenta la historia de un matrimonio que vende sus hijas a unos familiares en Yemen, para que se casen ahí. Está basado en un hecho real”. Hincha de San Lorenzo, Omar cruza cargadas con Walter, simpatizante de Boca y de Chacarita, y vecino de Loma Hermosa, que busca oportunidades de trabajo. En la ronda está Miguel, que se viene desde José León Suárez. “No conocía los audiolibros. Un día me animé, salí de mi casa, me fui hasta la Municipalidad de San Martín y ahí me dijeron: ‘Y, mirá, hay ajedrez para personas ciegas’. Yo no quería jugar ajedrez (risas). Y ahí me dijeron de la Biblioteca, y vine”, cuenta. Graciela, nacida en Santiago del Estero, pide permiso porque tienen que retirarse; la viene a buscar su hermana, con quien vive en el barrio vecino de Villa Maipú. La Biblioteca funciona como un espacio de encuentro para los asociados. Allí pueden compartir charlas, deseos, inquietudes, miedos, proyectos, anécdotas. O historias sobre la situación de cada uno, como relata Lourdes: “A veces me ha pasado
“La lectura tiene un poder rehabilitante. Cuando una persona pasa de decir: ‘¿Sabés que me duele el ojo, que me lagrimea?’, a decir ‘¿Sabés que leí un libro de Cortázar?’, el mensaje cambia y hay un cambio interior”, afirma Lourdes.
Los socios de la Biblioteca Parlante y Popular Nuevo Ser – de San Martín– suman, en la actualidad, 230 personas.
Biblioteca Nuevo Ser (011) 4754-2814 biblosnuevoser@hotmail.com
que una persona muy mayor me ayuda a cruzar la calle, y se atolondra y calcula mal, y quedamos los dos en medio de una avenida, con los autos pasando. U otras que te hablan a los gritos, como si además de tener un problema de vista, fueses sorda”. Laura, la autora del libro, tiene que desplazarse en silla de ruedas. Vive en el Hogar Don Esteban, de San Martín, desde 2011, y asiste a Nuevo Ser para seguir empapándose de literatura, algo que la fascinó desde chica. Tiene por momentos un humor ácido, y recuerda una situación en la que un médico que tenía que atenderla no la miraba a ella ni le hablaba, sino que lo hacía con su asistente terapéutico, Jorge: “Él le decía al médico: ‘Pero háblele a ella, ella entiende’. Cuando finalmente lo hizo, yo le dije al médico: ‘No, él es el bípedo con el que podés hablar’”. Pero además de funcionar como un lugar de encuentro Nuevo Ser tiene muchas más actividades: allí también se brindan cursos gratuitos de audiolectura, para adentrarse en el mundo de las grabaciones de libros parlantes; hay clases de informática, tanto para aprender las herramientas básicas de manejo de una computadora como para dominar los programas que permiten leer libros con programas sonoros; y se enseña Braille, el lenguaje basado en el tacto. Por otra parte, cuenta con el apoyo de lectores voluntarios, que graban obras que alimentan el catálogo de la Biblioteca. “Una de nuestras lectoras, Marina, grabó más de 40 audiolibros en 5 años”, dice Lourdes. Para financiarse, la Biblioteca cuenta con un triple apoyo, conseguido gracias a la rueda de energías que impulsa su presidenta: la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), dependiente del Estado Nacional, acerca fondos y libros nuevos. La Municipalidad de San Martín, por su parte, otorga un subsidio y, recientemente, Simán logró que el gobierno bonaerense destine una partida módica para pagar el sueldo de una bibliotecaria. Por supuesto, la entidad cuenta con lo recaudado por las cuotas sociales que son muy accesibles. “La lectura tiene un poder rehabilitante. Cuando una persona pasa de decir: ‘¿Sabés que me duele el ojo, que me lagrimea?’, a decir ‘¿Sabés que leí un libro de Cortázar?’, el mensaje cambia y hay un cambio interior en la persona”, concluye Lourdes. A cincuenta metros, por una avenida con un boulevard, autos y colectivos aceleran para escaparle a las primeras sombras del atardecer.
Vecinos con vocación En el corazón de Barracas late un proyecto artístico comunitario. Funciona en un galpón colorido sobre el Boulevard Iriarte, donde música y teatro se conjugan en pos de la transformación social.
n maestro con un bajo. Un obrero con una pandereta. Un sodero que en realidad es un taxista, con una trompeta. La vecina de los veinte gatos que todos los días sale a baldear la vereda de su casa en Barracas, toca el timbal en batón y pantuflas. Una enfermera que cuida ancianos está detrás del redoblante. Dos niños de saco cuadriculado le pegan coordinados a los tambores. Un pequeño dinosaurio de dos años y mechas rubias subido a una tarima, se le anima al bongó y lo acaricia con ritmo. El Circuito en Banda se ha puesto sus trajes y empezó la función. Pocas cosas muestran más claramente el espíritu del Circuito Cultural Barracas que este collage de almas heterogéneas, como lo son los vecinos del barrio a quienes representan, intentando interactuar coordinados para lograr una pieza musical. Suena una cumbia muy decente cuya letra fue compuesta entre todos. No son profesionales pero han logrado un equilibrio exquisito entre la participación –aun de quienes se acercaron a lo artístico por primera vez– el aprendizaje y la calidad. “Nos juntamos para hacer teatro, murga y música pero ése no es el fin último. Buscamos ser mejores personas, entrar al barrio de otra forma, poder organizarnos y hacer cosas juntos”, dirá Corina Busquiazo, del grupo coordinador del Circuito. Están en un galpón colorido sobre el Bou-
levard Iriarte, a dos cuadras de la Autopista 9 de Julio Sur. Esta es su casa y hoy le abrieron las puertas a otros vecinos para festejar, junto con el Centro Metropolitano de Diseño del Gobierno de la Ciudad, el 161 aniversario del primer Juzgado de Paz de Barracas. En el Circuito se mezcla esa nostalgia por lo que pasó que funda nuestra identidad, con una sensibilidad bien anclada en el presente que piensa en formar y dar un espacio a generaciones de mejores futuros adultos. Todo eso que ahora suena bastante armonioso mientras desgrana un candombe, ocupa hasta hacer vibrar estos trescientos metros cuadrados de Barracas sur. ✱✱✱ Pero la historia no empezó, en realidad, hace 161 años. La zona vivía desde antes con las quintas de la oligarquía, los depósitos de cereales, las barracas de lana y los saladeros de cuero que se fueron instalando desde fines del siglo XVII. Después, en 1871, miles de privilegiados huyeron despavoridos de la epidemia de la fiebre amarilla. Los más pobres, los que sobrevivieron, se quedaron viendo pasar los barcos que del Riachuelo se dirigían al puerto de Buenos Aires. Como notas desordenadas, ese territorio al sur de la Ciudad pasó del sonido leve de las residencias elegantes en donde se gestó la Revolución de Mayo, a los compases efusivos del barrio de inmigrantes y conventillos; a lugar de mates en la vereda, fútbol, tango y compadritos, sede del arrabal y los prostíbulos de la noche porteña. Hoy es hábitat heterogéneo de clase media, baja y de pobreza, según donde uno esté parado. Y frontera con el Conurbano, el más allá en el imaginario de la exclusión. ✱✱✱
Suena una cumbia cuya letra fue compuesta entre todos. No son profesionales pero han logrado un equilibrio exquisito entre la participación, el aprendizaje y la calidad.
Ahora, los integrantes de esta banda se amontonan en el centro del escenario, se chocan alocados unos con otros mientras el sonido de los platillos repica y se desparrama incordioso de fondo. Se paran. Se acomodan. Miran al público y empiezan a jugar a que avanzan como en cámara lenta, con sus caras desfiguradas al ritmo ridículo de la velocidad cero. Los acompaña el redoblante. Luego, un solo golpe de tambor. Se paran. Se acomodan. Miran al público y gritan al unísono: –Ahora viene la parte en que nos presentamos y contamos lo que hacemos.
–Somos El Circuito en Banda. Tocamos, regular. Cantamos, regular. –¡¡¡Pero le ponemos ganas!!!! –Y entre pitos y flautas… ¡sale! –Y uno pregunta: –¿Yo puedo estar? –¡Por supuesto! ¡¿Cómo no vas a poder estar?! –Pero mirá que yo no sé nada de música…¡Nada! –Y ahí le explicamos: –Que ‘pin’, que ‘pan’, que esto, que el otro, que ‘qui’ que ‘cuá’… ¡Lo de siempre! –Y se aparece el sábado, temprano, porque es la primera vez: –¿Y yo qué puedo tocar? –¡Pará; después seguimos! ✱✱✱ La primera piedra la tiraron Los Calandracas, que además de ser una sopa que preparan los marineros con los restos de comida, era uno de los grupos de teatro callejero más prestigiosos de la época. Ricardo Talento, Busquiazo, Mariana Brodiano y Rafael Zicarelli no escondieron la mano y se sumaron a la primavera democrática. Decidieron crear un espacio de comunicación y participación donde compartir sus saberes con los vecinos de su barrio, y darles la oportunidad de ser protagonistas de un hecho artístico cultural. El Circuito Cultural Barracas se planteó como un espacio donde fluyera la creatividad, que ellos consideran algo esencial en todas las personas, un lugar para que –como ciudadanos y seres humanos– sus pares pudieran imaginarse de otra manera, modificar lo que no les gustara y aportar a la construcción social a partir de proyectos propios. En un principio, se instalaron en la vieja fiambrería de California al 1700. Para el 2000, el espacio les quedó chico y se mu-
El proyecto arrancó en abril de 1996, con el objetivo de formar la murga del barrio, Los Descontrolados de Barracas.
Pocas cosas muestran más claramente el espíritu del Circuito Cultural Barracas que este collage de almas heterogéneas.
daron al galpón de Iriarte. El frente es un mural colorido que cuenta la historia del Circuito e ilustra a sus personajes; lo pintó el grupo de muralistas del Teatro Catalinas Sur como una ofrenda de La Boca a su barrio y a su proyecto hermano. Hoy, en el Circuito participan 300 vecinos. ✱✱✱ Como si inspirara bien hondo el aire repleto de tolueno y benceno que emana el Riachuelo, hinchara grandes los pulmones y lo mezclara en aquel traspié con una pizca de creatividad colectiva, el Circuito Cultural Barracas exhala en cada pieza teatral y musical padeceres, mitos, alegrías, miedos, vergüenzas, orgullos del barrio. Así nació Zurcido a mano, una obra que se desarrollaba en el patio de un conventillo y que lloraba la división del barrio cuando en la década del ‘80 se construyó la autopista que le pasó por encima a muchas casas de la zona. El casamiento de Anita y Mirko, en cambio, es una fiesta en sentido literal. En cada función, el galpón de Iriarte se convierte por dos horas en el salón La Taffié de tu Barrió, y los espectadores se sientan en mesas como si fueran los invitados a esta boda que cruza a una familia italiana con otra rusa. Comen y bailan como si la noche nunca acabara. Todos son iguales, son parientes o amigos. Todos están juntos y se divierten en un espacio de contacto que la mayoría de los porteños perdimos hace rato y que evidentemente –desde hace 14 años que la obra está en cartel– seguimos necesitando. ✱✱✱ Había una vez una mujer que en el barrio paría y paría y no paraba de parir. Los niños eran tantos que hasta empezaban a sobrar. Y, como sobraban, nadie sabía muy
ce unos meses, los integrantes del CCB trabajan en una nueva obra a la que habrá que prestarle atención. Lo que huelen es un choque de culturas: la de los excluidos y la de los sectores medios que ya no son un puente de inclusión. Lo que sienten es a Barracas como zona fronteriza con el Conurbano, que es el más allá. Ese abismo que se abre cada vez más y que no tiene que ver necesariamente con el dinero –porque si así fuera, dicen, hasta sería más fácil– sino con las culturas; con personas viviendo en forma aislada y precaria en casillas o casas tomadas –“en las villas, por lo menos, tienen más contención”, afirman–, que no tienen sueños, proyectos ni redes, que se encuentran con paredones imposibles de franquear.
bien qué hacer con ellos. Y mientras todos seguían con sus vidas, con sus familias, con sus trabajos, ellos sentían la crueldad de la ignorancia, la violencia de sentirse invisibles, la soledad de quedarse afuera. Para todos y para ellos mismos, eran los excluidos. Entre 1996 y 1999, los vecinos de Barracas se juntaron a charlar, debatir, pensar qué querían contar, con qué lenguaje y de qué manera, y surgió esta historia como carta de presentación. “Los Chicos del Cordel era un espectáculo de calle –se desarrollaba en lugares simbólicos de Barracas– que hablaba de la exclusión, de los que no tienen lugar. Estábamos en los ’90, cuando la comunidad veía por primera vez a los cartoneros, a la gente comiendo de los tachos de basura, a los chicos dándose con pegamento en la estación de Hipólito Yrigoyen y esto impactó mucho en la comunidad. Era una obra divertida –por su tono de sátira– y cruel a la vez. Los verdaderos Chicos del Cordel que vivían en la calle se mezclaban con los actores. Los vecinos estábamos planteando, ¿qué hacemos cómo comunidad, cómo damos respuesta a esto?”, recuerda el director de teatro y la cara más visible del Circuito, Ricardo Talento. La obra fue premiada y estudiada en congresos internacionales y, sobre ella, se realizaron incluso tesis de grado. El olfato de la gente común fue más fino que cualquier otro: pronosticó la hecatombe social que se vendría dos años después. Ahora, esta sensibilidad colectiva ya está percibiendo nuevos aromas. Desde ha-
La iniciativa es motorizada por más de 300 vecinos.
Desde hace unos meses, los integrantes del CCB trabajan en una nueva obra a la que habrá que prestarle atención. Huelen un choque de culturas.
Circuito Cultural Barracas (011) 43026825 www.ccbarracas.com.ar
✱✱✱ Termina una canción que cuenta desde la mirada de un niño que va a la escuela, la vida cotidiana de Barracas: el sol tibio de las ocho de la mañana que ilumina las calles lindas, la señora con la escoba, los camiones del puerto, el diariero gritón, el olor a pan tostado, el perro de todos que quiere al que lo quiere querer. Aunque somos chicos Sabemos de dónde somos ¡¡¡ Mueva, mueva, Barracas mueva!!! De ese barrio soy yo ¡¡¡ Mueva, mueva, mueva, Barracas mueva!!! Orgulloso de mi barrio yo estoy Los músicos se vuelven a amontonar en el centro al ritmo del redoblante, a chocarse, a desparramarse, a pararse con el golpe de tambor, a caminar como en cámara lenta, a acomodarse, a mirar al público y a gritar al unísono: –¿Seguimos? –¡Seguimos! –¿Y yo qué puedo tocar? –Y…andá probando…vamos viendo…fijate… –¡Y de a poco se da cuenta de que algo sabe! –Y entre eso y lo que le pasa Sultano, lo que le enseña Mengana, va aprendiendo. –Retransmisión horizontal que le dicen. –Y, con los ensayos, se va entusiasmando, se aprende un tema…y otro… –Y nosotros lo animamos: “¡Bien, che, el domingo que viene debutás!” –¿Te parece? –¡Sí, dale! ¡Acá tenés los instrumentos! –Y acá estamos, invitándolos también a ustedes a integrarse al Circuito en Banda. Una y otra vez. Y otra vez más.
ntre las tantísimas cosas que cambiaron en los últimos 20 años se cuenta el ecosistema de medios de comunicación. Por un lado, porque a los diarios, revistas, radios y canales de televisión se sumó el archipiélago de productos informativos generados desde internet. Por el otro, porque empresas, organismos gubernamentales y Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) incorporan día a día más herramientas comunicacionales, desarrollan áreas de prensa y buscan ingresar con mayor precisión en la agenda mediática masiva. En ese torrente de datos que caracteriza al mundo actual, el sector social intenta hacer pie, ya sea en la generación de proyectos de comunicación pro-
E “Cuando empezamos todo, en 1999, nunca nos imaginamos esto. Queremos seguir siendo ‘alterativos’ más que ‘alternativos’”, define Principiano.
pios o con una mayor presencia en los medios de su trabajo, su voz y sus demandas. En el marco de su vigésimo aniversario, Tercer Sector recorrió, a través de la mirada de diferentes especialistas y organizaciones, cómo ha sido el camino que une la orilla de 1994 con la del 2014. A mediados de los ’90, internet era una red utilizada, especialmente, por científicos. Montar un canal de televisión era carísimo y las que sí florecían eran las radios de frecuencia modulada (FM), como plataforma para que organizaciones sociales desarrollasen sus planes de comunicación comunitaria. En ese marco, contar con un medio en papel era un objetivo para muchas de aquellas entidades. En junio del 2000, nacía la revista Hecho en Buenos Aires (HBA), una publicación impresa que, de las manos de vendedores –personas en situación de calle– va directamente a la de los compradores. Su fundadora y directora, Patricia Merkin, describe esa etapa: “Nuestra preocupación era contactarnos con la comunidad de referencia, entonces dejábamos a las personas en situación de calle papelitos con nuestros teléfonos, para que nos llamaran con cobro revertido. Y, aún hoy, algunos siguen usando ese método”. Pese a que el universo digital comenzaba a asomarse, HBA siguió apostando a las páginas de papel. “Somos un medio que es una campaña viviente, cada vendedor es un vocero que le recuerda todo el tiempo su situación a la sociedad”, agrega su creadora. En cierta forma, esa revista –que se puede to-
Aún está lejos de cumplirse el artículo que dispone que el 33 por ciento de las frecuencias de radio y TV debe estar en manos de entidades sin fines de lucro.
El apoyo en cifras
a Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) –el organismo del Estado Nacional encargado de aplicar, interpretar y hacer cumplir la nueva ley– posee una Dirección de Proyectos Especiales, concebida para fortalecer el sector no comercial en el mapa de medios argentino. La responsable de esa área, Andrea Conde, explica que llevan adelante “un acompañamiento integral del sector social y comunitario de la comunicación, que no está solamente relacionado con destinar los fondos que la ley prevé, sino que también tienen que ver con el avance en la resolución de trámites de autorizaciones y licencias; el trabajo articulado con esos actores en los planes técnicos para asegurar la reserva del 33 por ciento del espectro al sector sin fines de lucro; y la apertura de concursos en todo el país con pliegos diferenciados y simplificados”. A continuación, algunos detalles del apoyo brindado desde el Estado a organizaciones sociales que gestionan proyectos de comunicación:
43 son las licencias de FM otorgadas en zonas de baja densidad demográfica o alta vulnerabilidad social.
17 son las provincias donde se abrieron concursos para entidades sin fi-
car, hojear, prestar y subrayar– se vuelve un puente material entre dos realidades bien diferentes. La apuesta por el papel también llevó a Jerónimo Principiano, nacido en San Nicolás, a emprender otra aventura gráfica: “Allá por 1999, junto a otros estudiantes de la carrera de Comunicación de la Universidad Nacional de Rosario, queríamos hacer un periodismo comprometido. Para esa época, éramos bichos raros planteando eso. Así fue que comenzamos a publicar una revista mensual, llamada El eslabón”, cuenta. Conflictos laborales y noticias sobre derechos humanos marcan –y todavía lo hacen– el rasgo distintivo de esta publicación, ahora semanal. “Creemos en el soporte, nunca pensamos en dejarla de hacer en papel; hay algo en lo tangible que sigue siendo vendedor, es algo que ves en la calle y que perdura”, subraya Principiano.
500 son los talleres de comunicación popular realizados en todo el país. 4,5 millones de pesos es la cantidad de dinero girada durante el año pasado a través del Fomeca a distintas OSC para equipamiento y producción de contenidos. 9,75 millones de pesos es el monto del Fomeca destinado a OSC, desde enero de 2014 hasta agosto. 45 millones es la cantidad estimada en pesos que se destinará a lo largo de este año al fortalecimiento de medios comunitarios y de pueblos originarios.
Como queda dicho, las FM fueron y son la cantera de muchas experiencias de OSC. Algunas de ellas continúan vigentes y sólidas –como FM La Tribu y La Colifata– pero otras organizaciones también trabajan en y desde ese mundo. La Coalición por una Radiodifusión Democrática fue un paraguas creado en el 2004 con la participación de actores de muy distin-
La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual busca garantizar la multiplicidad de voces, la pluralidad, la inclusión y el derecho a la información.
De las buenas intenciones a la acción POR GONZALO ARIAS *
a Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se ha propuesto otorgarle un lugar protagónico a las organizaciones sociales en el mapa de medios de la Argentina. Hoy, las entidades sin fines de lucro pueden ser licenciatarias de pleno derecho de frecuencias de radio y televisión. Los servicios de comunicación audiovisual ejercen una actividad “de carácter fundamental para el desarrollo sociocultural de la población por el que se exterioriza el derecho humano inalienable de expresar, recibir, difundir e investigar informaciones, ideas y opiniones”, postula la norma. Asimismo, se refuerza especialmente el derecho que le asiste a toda la sociedad civil de canalizar expresiones y opiniones a través de espacios en medios masivos. Ése es el recorrido que, a la luz de la ley, comenzaron a hacer universidades, gobiernos locales y pueblos originarios como titulares de frecuencias. Estas medidas, impensadas en otros tramos de la historia argentina, apuntaron a cambiar el paradigma de la concentración de medios de décadas anteriores y a remediar el panorama injusto y desigual que imponía la legislación anterior –de la dictadura– con restricciones absolutas a la radiodifusión de carácter social. Sin embargo, aún queda mucho por hacer. Estamos lejos de un real equilibrio de nuestro sistema de medios. El peso del sector social sigue siendo bajo y el sector privado continúa acaparando el mayor porcentaje de licencias. A cinco años de sancionada la ley, tenemos un marco regulatorio adecuado e innovador, pero debemos enfrentar un nuevo desafío: llevarlo a la práctica. ✱ Licenciado en Sociología (UBA); docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y en Flacso; y director de UN3, el canal de televisión de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. 38
to perfil, entre ellos el Foro Argentino de Radios Comunitarias (Farco); el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), de Adolfo Pérez Esquivel, y las universidades nacionales de Buenos Aires, Córdoba y La Plata, entre otros. Ese colectivo proponía cambios legislativos que garantizasen un mayor acceso de la comunidad al derecho a la información y a la comunicación. En el 2009, finalmente, tras largos años de postergación, el Congreso aprobó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que vino a reemplazar la ley de 1980, de la última dictadura militar. En uno de sus artículos, la nueva norma estableció que un tercio del total de las frecuencias de radio y TV disponibles debía ser destinado a “personas de existencia ideal sin fines de lucro”, como por ejemplo asociaciones civiles y cooperativas. Existen entidades del sector social que, en este tiempo, lograron la oficialización de sus licencias, sobre todo en regiones poco pobladas. Tal es el caso de Caxi Asociación Civil, que tiene su FM Tierra Campesina en la localidad mendocina de Jocolí. Uno de sus referentes, Juan Burba, cuenta: “Somos una organización campesina fundada en el 2003. Necesitábamos poner nuestra voz al aire, sin filtros. Fuimos juntando los mangos para comprar los equipos. El transmisor es prestado; una computadora, reciclada; y los micrófonos son los que usábamos en marchas. Ahora recibimos subsidios del Fomeca
TERCERSECTOR (una de las líneas de apoyo a las OSC que lleva adelante la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual Afsca, el organismo nacional encargado de aplicar la Ley)”, detalla. Como Caxi, hay 43 organizaciones comunitarias que pudieron acceder a una licencia gracias al nuevo marco normativo. Pero el tercio de frecuencias de radio y TV para las entidades del sector social es una meta todavía lejana. Especialmente, en las zonas del país con mayor cantidad de población es donde la diferencia entre el texto de la norma y la realidad revela que resta mucho camino por recorrer aún.
La norma también permite otorgar frecuencias a comunidades originarias. Una de estas experiencias es la de la FM Pachakuti 89.9, de Abra Pampa, Jujuy. “En el 2011 logramos la autorización de la radio, y debutamos al aire el 15 de octubre de ese año. Nosotros veníamos haciendo un programa nuestro, Pachakuti kunan, que luego se incorporó a la programación, que habla sobre la realidad indígena”, consigna Armando Quispe, de la Comunidad de Queta, del pueblo kolla, en diálogo con Tercer Sector. La emisora, que tiene una co-
“Necesitábamos poner nuestra voz al aire, sin filtros, y, entonces, fuimos juntando los mangos para comprar los equipos”, afirman desde la FM Tierra Campesina.
bertura de 22 kilómetros a la redonda, se financia con rifas, venta de empanadas y convenios con otras instituciones. “Al principio nadie tiene muy en cuenta de dónde van a salir los fondos, pero es un error”, reconoce Quispe, quien indica que Pachakuti realizó también los trámites para obtener fondos del Fomeca. Si para establecer una radio se necesita dinero, un canal de televisión requiere todavía más recursos. Barricada TV, que transmite desde la fábrica recuperada Impa, en el barrio porteño de Almagro,
tiene alcance como canal de aire, en zonas de ese barrio, en Boedo y en Caballito. Natalia Vinelli, fundadora y referente de la emisora, explica: “Salimos en la tele de aire, estamos con boleadoras en la época de los misiles. Por eso es importante que existan concursos, ya que queremos estar en la grilla de cables”. Por lo pronto, Barricada recibió en diciembre pasado una autorización precaria por parte del Afsca. “Es un paso adelante, es un mínimo resguardo legal, no es lo mismo tenerlo que no tenerlo”, agrega. Entre los límites propios y externos, las organizaciones sociales, a través del papel, del éter, del ciberespacio o de las ondas televisivas, intentan poner en acción otro modelo de comunicación.
Hecho en Buenos Aires (011) 43617773 Barricada TV (011) 49813730 barricadatv@gmail.com Pachakuti FM Facebook Pacha Kuti El Eslabón www.periodicoeleslabon.com FM Tierra Campesina radiotierracampesina@gmail.com Afsca www.afsca.gob.ar
a legislación recogió lo que sucedía en la realidad: experiencias no comerciales de comunicación, en todo el país. Ahora bien: ¿cómo y cuánto logran las OSC incidir en la agenda de los medios masivos? Para Diego Jaimes, comunicólogo e integrante de Farco, a las organizaciones sociales “se las invisibiliza, se las estigmatiza o se las despolitiza, haciéndolas aparecer como buenos samaritanos, pero que no transforman la sociedad”. En este sentido, agrega: “Creo que las OSC tienen que definir sus propios proyectos comunicacionales o un área de prensa, pero definiendo estrategias propias, más allá de meter una gacetilla en los medios”. Por su parte, desde Hecho en Buenos Aires, Merkin plantea que “las organizaciones sociales siempre comunicaron, antes con gacetillas y boletines, ahora con newsletters y, algunas, hasta con encargados de prensa. Ahora, lo que sí hay es una mayor apertura hacia el trabajo de las OSC en ciertas causas que llegan a los medios. Se llega con cierto mensaje, aunque la incidencia tampoco sea tan alta”, evalúa. Vinelli recuerda cómo, en una ocasión, los canales comerciales tomaron las imágenes que Barricada había filmado de una protesta en el Abasto sin citar la fuente: “Igualmente, logramos hacer circular nuestros materiales, aunque no nos reconozcan”, afirma. En un mundo cada vez más complejo, y con volúmenes de información en permanente y caótico crecimiento, el sector social quiere mostrarse y hacerse oír con fuerza. ¿Cómo serán los próximos pasos, para consolidarse entre las olas de datos, restricciones económicas y conflictos políticos? Quispe, de Pachakuti, dice que “los proyectos comunicacionales tienen que tener una propuesta política. Nosotros, por ejemplo, impulsamos la educación intercultural, y que las políticas estatales en nuestros territorios respeten el derecho a la consulta y al consentimiento de los pueblos que ahí viven”, reseña. Desde Rosario, Principiano cuenta que El Eslabón es uno de los productos de una cooperativa, formada por 24 personas, que además mantiene el portal www.redaccionrosario.com, dos programas de radio y servicios de prensa a gremios y cooperadoras escolares. “Cuando empezamos todo, en 1999, nunca nos imaginamos esto. Queremos seguir siendo alterativos más que alternativos”, define. De todos modos, como señala Merkin, “nadie se banca que se hablen todos los temas”. 39
Martín Becerra, especialista en Comunicación y Medios
“Hay una deuda con las organizaciones sociales” El docente e investigador analiza los diversos aspectos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, y se mete de lleno en el rol del tercer sector en esta materia. Además, advierte sobre la concentración económica en la red de redes.
octor en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y profesor titular de esa carrera en la UBA, donde obtuvo su título de grado, Martín Becerra dialogó con Tercer Sector acerca de la relación entre OSC y medios en estos últimos 20 años. Los temas del sector social que entran en la agenda periodística; el rol de las emisoras comunitarias; los claroscuros de la llamada ley de medios; el uso de la radio como vehículo de expresión desde los ’80 y de las redes sociales en tiempos más recientes, son algunos de los tópicos que repasa y profundiza en esta entrevista el investigador del Conicet y docente en la Universidad Nacional de Quilmes.
–¿Considera que las Organizaciones de la Sociedad Civil han logrado, en estos últimos 20 años, una mayor incidencia social y en la agenda de los medios de comunicación?
–Si uno hace un recorte de estos últimos 20 años, sí, hay una mayor incidencia, pero por muchas circunstancias, algunas de las cuales desbordan la situación puntual de Argentina. En décadas anteriores existía una representación institucional mucho más orgánica, canalizada por partidos, sindicatos, iglesias, cámaras empresarias. Y es claro que hay un debilitamiento de ese tipo de representaciones. Sin embargo, hay un factor local y es que esta incidencia comienza en la Argentina con la recuperación del régimen constitucional. Nunca hubo un período con tanta continuidad democrática como hasta ahora. En parte, esta continuidad se ha canalizado en el trabajo de las OSC. –¿Cómo se articula ese fenómeno con una mayor pre-
sencia de ese sector en los medios?
–Estas organizaciones han cobrado un mayor protagonismo social y, por lo tanto, mayor visibilidad en los medios. Si bien éstos ponderan siempre a las fuentes tradicionales, también necesitan voces expertas en diferentes temas y muchas organizaciones aportan su “experticia”. A veces, las OSC ponen temas y planteos sobre la mesa como ningún otro sector lo hace. –De esos temas, ¿cuáles son los que tienen más repercusión?
–La producción de estadísticas sobre pobreza o delito, ya que el Estado desertó de la producción de conocimiento fiable. Hay Organizaciones de la Sociedad Civil que, bien o mal, intentan cubrir ese bache y le dan a la lógica mediática –que es muy vertiginosa– material relativamente elaborado. –Una de las grandes cuestiones para los medios comunitarios es su viabilidad económica. ¿Qué desafíos destacaría en ese campo?
–En Argentina es muy difícil que cualquier sector, tenga o no fines de lucro, funcione sin intervención gubernamental. Ya en el siglo XIX difícilmente prosperaban medios sin asistencia estatal directa o indirecta, y eso se fue agudizando. En ese sentido, el sector social siempre resulta bastante vulnerable, ya sea por padrinazgos políticos o empresariales, o por la cooperación internacional. Frente a este escenario, algunas organizaciones buscan el apoyo de múltiples aportantes pero, aunque la idea es buena, resulta difícil de sostener. Tendrían que desarrollarse más regulaciones sobre las obligaciones del Estado para estimular la libertad de voces. –¿Qué aspectos positivos destacaría de la ley de medios?
“La movida de las FM comunitarias distingue a la Argentina de otros países, que no tuvieron esta presencia de OSC en ese tipo de radios.”
“La ley de medios constituye un avance copernicano en cuanto al derecho a acceder a un bien clave como lo es el de la comunicación masiva.” –La ley reconoce el derecho a la comunicación de todos los ciudadanos y no lo circunscribe únicamente para el Estado y los actores con fines de lucro, como sí lo hacían normas anteriores. En ese sentido, la ley de medios se inscribe en la mejor tradición de los Derechos Humanos y de la cultura de Argentina. Es un avance Copernicano en cuanto al derecho a acceder a un bien clave como es la comunicación masiva. –Hay quienes argumentan que la ley no se discutió lo suficiente…
–Eso se basa en un doble error: primero, subestimar la larga historia de reclamos de democratización de la comunicación que arrancó en 1983; y, segundo, ignorar la convocatoria a muchos sectores y foros. No hubo otras leyes con ese nivel de discusión pública. –¿Cómo evalúa la implementación del tercio del espectro de radio y televisión que, según lo estipulado en la norma, debe ser destinado a entidades sin fines de lucro?
el soporte que muchas OSC siguen encontrando para desarrollar sus propios medios de comunicación…
–Desde los ’80 aparece la explosión de las FM. El surgimiento de esta tecnología más la presión social por expresarse, generaron que nacieran muchas radios comunitarias. Se trata de una movida muy dinámica que distingue a la Argentina de otros países, que no tuvieron esta presencia de OSC en ese tipo de radios. –En los últimos años, sin embargo, muchas organizaciones comenzaron a apostar a las redes sociales como plataforma para desarrollar sus propios medios. ¿Cuál es su opinión al respecto?
–Es un cambio en curso; a veces es difícil ser demasiado tajante en este tipo de cosas. Pero soy bastante escéptico en cuanto al uso alternativo de esas redes. Las redes sociales suelen reproducir la agenda de los medios tradicionales, y los medios que marcan tendencia ahí son las cabeceras de las empresas ya consagradas. Además, en las redes sociales, empresas como Google, Facebook o Twitter son actores dominantes que están mucho más concentrados aun que en el mercado mediático tradicional. –¿Qué experiencias destaca de medios sin fines de lucro en el país?
–Menciono algunas, aunque hay muchas otras; primero, FM La Tribu, sin dudas. La radio del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase), también. Lo mismo Barricada TV y, por fuera de los medios audiovisuales, la revista Sudestada. Aunque ideológicamente estoy lejos de esa organización, la Unión Obreros de la Construcción de la República Argentina (Uocra) tiene un canal llamado Construir TV, que cuenta con una programación muy buena. –Lo más grave de la puesta en marcha de la Ley 26.522 es la deuda con el sector de las OSC. Si bien lo del 33 por ciento es un horizonte, lo cierto es que no se llegó ni a un 10 por ciento; el porcentaje de frecuencias otorgadas a entidades del sector social es mucho más bajo que eso. Estamos con menos de 60 autorizaciones a medios de OSC y pueblos originarios, y ninguna autorización de emisoras del sector social se ha hecho en los grandes centros urbanos. A esto le sumo el gran problema del carácter hiperoficialista de los medios públicos, que contraviene la letra de la ley. El Estado tiene que ampliar las voces, especialmente en los centros urbanos más grandes. –La radio, en especial las emisoras de FM, parecen ser
–¿Cuáles son, a su criterio, los principales desafíos que enfrentan hoy los medios gestionados desde el sector social?
–Es la gran pregunta. Por un lado, no pueden tener una agenda disociada de la de los grandes medios porque quedarían aislados, pero, a la vez, no pueden seguir a éstos porque, en esencia, son otra cosa y tampoco tienen los recursos. De todos modos, hay opciones. Creo que los medios de las OSC tienen que buscar otro tipo de fuentes, más organizaciones intermedias y más variedad ideológica. Además, deben interrogarse acerca del vínculo que mantienen con la comunidad que los rodea. A veces, hay medios comunitarios que parecen un enclave en un barrio más que una entidad que dialoga con su entorno. Y eso tendría que ser revisado.
TERCERSECTOR CULTURA
A puertas abiertas Promueven la lectura con una mirada más participativa y realizan encuentros para compartir experiencias en el municipio de Pilar. TEXTO NOELIA LEIVA
as personas que trabajan con los libros llevan a cabo, por deformación práctica, una tarea solitaria. Para desarticular ese preconcepto y generar nuevas herramientas de fomento de la lectura para niños, niñas y adolescentes, se realizó el 4º Encuentro de la Red de Bibliotecas Escolares y Comunitarias en Pilar. Cargar en la mochila ideas para convertir el aula o el espacio barrial en un territorio dinámico fue la principal meta, que consideraron alcanzada. Bajo la organización de Del Viso Ciudad Educativa y Forga, una entidad dedicada a la formación de actores sociales que es referente de la Red por los Derechos de los Jóvenes, el encuentro buscó desacartonar el contacto con las letras. En la era de lo virtual, su lucha es contra el prejuicio de que “leer es aburrido”, y en cambio, ver en esa actividad una ventana que se abre hacia todos los mundos posibles. La reunión, que se realizó en la Biblioteca Cooperativa Telviso, convocó al artista Istvansch. Él mostró cómo relata historias mientras crea figuras con tijeras y cartulinas. La intención de invitar a personalidades de la cultura es aportar propuestas pedagógicas al trabajo para salir de la rutina. “¿Qué es lo peor que te puede decir un bibliotecario después de participar? Que aprendió un montón de cosas pero que no se pueden realizar en el escenario real donde se desempeña. Eso aquí no pasa; se van con la sensación
de que lo que se propone sí es posible hacerlo en el aula”,enfatiza Gustavo Gioseffi, presidente de Forga. Es que “no se trata de una formación abstracta sino de una apuesta concreta”, subraya. Aunque no todos los participantes provienen de entidades de la estructura escolar formal, la “calidad educativa”es la preocupación de fondo. “Mientras se debate livianamente si hay que colocar aplazos o no y nadie se preocupa por los niños, en el encuentro sucede lo contrario: se ve cómo mucha gente organiza actividades a contraturno con mucha pasión y son personas que hacen lo que les gusta”, rescata. “La mayoría de las que participamos hicimos preguntas y hasta nos quedamos con varias inquietudes”, afirma Gloria Suárez, integrante de la única biblioteca popular de Pilar, la Puma, y una de las participantes de la capacitación. A su entender, la Red viene a crear lazos en un trabajo que “es solitario”, a partir de hacer públicas las vivencias sobre cómo romper las fronteras.
La red es motorizada por Del Viso Ciudad Educativa y Forga.
“De acá se van con la sensación de que lo que se propone sí es posible hacerlo en el aula”, asegura Gioseffi.
Del Viso Ciudad Educativa www.facebook.com/delviso.ciudadeducativa Forga www.forga.org.ar
Conocer el espacio particular de abordaje es la clave para la Red: cada barrio, cada escuela, cada comunidad. El entramado de bibliotecas se creó para generar tareas de promoción de la lectura con chicos, jóvenes y adultos, además de capacitar a los educadores. Realiza jornadas periódicas, a razón de cinco al año, en las que suele convocar a unas cuarenta instituciones que describen sus necesidades y aportan a la creación de respuestas colectivas a dudas comunes. Así como la corriente freiriana –por el pedagogo brasileño Paulo Freire– cuestiona el estatus de poder asignado al maestro tradicional, este colectivo quiere cambiar la concepción del libro como condensador elitista de saberes por la de un objeto que se disfruta. “Cuando iba a la primaria, la biblioteca estaba cerrada con llave y todo el material se colocaba en una vitrina vidriada que se abría de vez en cuando. La biblioteca que queremos es la antítesis de eso”, define el referente de Forga. Lo que el nuevo movimiento busca es una lectura cercana a los intereses de cada niño o niña. “Es mejor un libro con hojas arrugadas pero que se leyó muchas veces que uno cuidado como si estuviera en un museo, pero que nadie buscó”, propone Gioseffi. El camino arrancó y está en pleno proceso de construcción colectiva.
principios del siglo pasado, hablar de inclusión implicaba sumar cada vez más alumnos a la alfabetización y el conocimiento enciclopédico. Sobre esa base se construyó todo el sistema educativo formal: saber leer, escribir, sumar y restar y tener nociones básicas para enfrentar el mundo de entonces era suficiente. Hoy, el desafío es totalmente distinto, y quizá aún más complejo: luchar contra las desigualdades tiene que ver con la ampliación del acceso a las nuevas tecnologías y la reduc-
A Entrega de equipamiento tecnológico a escuelas de Villa Constitución.
ción de la brecha digital. Para acercar cada vez más niños y jóvenes al conocimiento de los nuevos lenguajes tecnológicos, la empresa Acindar, la fundación homónima y el gobierno de Santa Fe firmaron un convenio para dar impulso al programa Tramas Digitales, que se aplicará en 22 establecimientos educativos de gestión estatal de Villa Constitución. El aporte total será de casi 2,5 millones de pesos. El objetivo de la iniciativa es brindar igualdad de oportunidades e innovación en los procesos de enseñanza y aprendizaje, capacitando también a los docentes. De este modo, esta ciudad santafesina ubicada a la vera del río Paraná, será la primera de la provincia que cuente con todas sus instituciones educativas de gestión estatal digitalizadas. Carlos Vaccaro, gerente de Asuntos Externos de Acindar, sostiene en diálogo con Tercer Sector que la empresa “vio en esta iniciativa la posibilidad de potenciar esfuerzos en torno de un objetivo común, la educación como base de la transformación social” y considera que se trata de “un proceso complejo que requiere de políticas de largo plazo y que sólo es posible aunando esfuerzos entre Estado, las empresas y la sociedad civil. Tramas Digitales es un ejemplo de articulación público-privada, un modelo que abre nuevos caminos hacia la inclusión social a través de la educación”, sintetiza el directivo. El diálogo y el establecimiento de puntos en común en el futuro es clave en este tipo de articulaciones. La Fundación Acindar demostró tener experiencia en eso de tender puentes. Su Directora Ejecutiva, Cecilia Borbón, afirma: “Tenemos una excelente relación con el Ministerio de Educación de la provincia. Nos unen objetivos comunes y tenemos mutuo respeto y confianza, fundamentales para llevar adelante un programa como éste, que implica tanto compartir estrategias como un compromiso de largo plazo”. A su turno, la ministra de Educación de Santa Fe, Claudia Balagué, destaca que el gobierno provincial tiene una amplia trayectoria de trabajo con empresas ubicadas en el distrito: “Para nosotros es muy importante este trabajo público-privado y desarrollar los programas de manera conjunta”, y destaca que lo fundamental de Tramas Digitales es “mejorar la forma de comunicación con los chicos, porque sabemos que es una pata esencial de la educación”.
TERCERSECTOR parte, 550 docentes participarán en el programa y recibirán capacitación en sus establecimientos, para incorporar didáctica y pedagógicamente estas herramientas a la tarea educativa cotidiana. Cada chico es una historia particular, donde se mezclan alegría, curiosidad, temores y, por sobre todo, ganas de aprender. Ningún alumno es indiferente a las nuevas tecnologías que forman parte de su vida, de su recreación… La clave es lograr que ese vínculo sea inteligente y aprovechar todos los beneficios que ofrecen las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs).
Sumar la interacción y el trabajo diario en las aulas con una computadora personal, una tablet o una netbook permite a los alumnos poner un pie en el mundo digital, que ha ganado terreno en todos los ámbitos desde hace años. Implica garantizar a los más chicos un mundo de opciones y posibilidades, no sólo a nivel laboral, sino también en sus vidas personales. “Es muy importante que todos los chicos tengan estas herramientas en el aula y puedan trabajar con ellas con sus docentes, especialmente en barrios de alta vulnerabilidad, en escuelas donde sabemos que los chicos no tienen las mismas posibilidades. Allí, este programa cobra importancia fundamental”, opina Balagué y recalca que es necesario que “todos accedan al conocimiento para proyectar su futuro y sus vidas”. Por su parte, Vaccaro considera que “la educación opera como base transformadora de una sociedad” y en relación con la capacitación laboral opina: “Hoy estamos ante un escenario global complejo, en constante evolución e hiperconectado, que demanda cada vez más nuevas formas de trabajo”. A partir de la implementación de este programa en Villa Constitución, unos 8.100 niños de los niveles inicial, primario y secundario tendrán acceso a las nuevas tecnologías. También los 70 alumnos de la escuela especial y unos 500 estudiantes del profesorado de la Ciudad. Por su
A partir de este programa, en Villa Constitución, unos 8.100 niños de los niveles inicial, primario y secundario tendrán acceso a las nuevas tecnologías.
Acindar fundacion@acindar.com.ar 4719-8310 Ministerio de Educación de Santa Fe (0342) 4506600 / 4506700 / 4506800
http://plataformaeducativa. santafe.gov.ar/tutoriales/tramas_ digitales/story.html
Extraños ensamblajes se dan en los establecimientos educativos de la Argentina en los últimos años. Se pueden ver aulas donde el pizarrón convive con diversos aparatos digitales y libros de texto, que antes eran la voz y la fuente de todo saber; deben ceder lugar a ese espacio virtual e intangible que es internet. Hasta el momento, en el marco de esta iniciativa ya se distribuyeron un total de 30 tabletas, 325 netbooks, 16 notebooks, 24 proyectores, 16 routers, 21 pizarras digitales y 13 gabinetes móviles. Borbón relata que, durante el acto de lanzamiento del programa, realizado en la Escuela N° 6216 Combate de la Vuelta de Obligado, en Villa Constitución, se instalaron pupitres y netbooks frente a una pizarra digital que en su conjunto emulaban el dispositivo de trabajo interactivo de las aulas digitales. La clase que sirvió de demostración fue la de música, que presentó un ejercicio didáctico en el que sonaba una orquesta y los niños debían realizar diversos ejercicios con ella. Balagué relata una escena donde fueron los chicos quienes enseñaron a los mayores. “Los chicos viven las entregas de los equipos con una alegría inmensa y una enorme sorpresa por tener equipos de última generación en sus escuelas. Recuerdo un acto que realizamos en un jardín, donde los pequeños sorprendieron a todos porque supieron manejar perfectamente las tablets, mucho antes que sus docentes: registraron el evento y luego hicieron un cuento sobre la actividad”, afirma la funcionaria, entre risas.
TERCERSECTOR CAJA DE HERRAMIENTAS
Impulso para avanzar La Fundación Compromiso realizó una nueva edición de su encuentro anual. En esta ocasión, referentes del sector social reflexionaron sobre el camino recorrido por las ONG argentinas en las últimas dos décadas y los desafíos que enfrentan. TEXTO MARÍA SOL ABICHAIN
Qué incidencia tuvo el tercer sector en las últimas dos décadas? ¿Cuáles son las fortalezas y las deudas de estos años de trabajo? ¿Hacia dónde va y con quiénes? Estos fueron, entre otros, los interrogantes planteados en el marco del vigésimo aniversario de la Fundación Compromiso, que sentaron las bases para la XX Jornada Nacional Reinventando el Sector Social. Mediante la proyección del documental La crisis del sector social, paneles de discusión y variados talleres, integrantes del sector debatieron su rumbo.
¿ En el encuentro se resaltó la capacidad de impulsar e innovar de las organizaciones sociales.
“Frenar, repensar y tomar un nuevo impulso para seguir trabajando”, reflexiona Carolina Biquard, presidenta de Fundación consagrada a promover la articulación de OSC, empresas y Estado, durante el encuentro que se desarrolló en el predio de la Rural. Es que, tras dos décadas de trabajo, sus miembros destacan la importancia de hacer un balance y proyectarse hacia el futuro porque afirman que aún “hay mucho por hacer en la Argentina”. Geraldine Wasser es Directora Ejecutiva de la entidad. Para ella, es vital debatir colectivamente cuál será el camino que deberá transitar el sector social. “Estamos sumamente convencidos de que vamos a tener un rol casi medular para el desarrollo de nuestro país y creemos que, para seguir fortaleciéndonos, habrá que articular con otros sectores: empresas, Estado, académicos y prensa”, plantea. Con muchas preguntas, que surgen de otras tantas certezas obtenidas con la experiencia, las puertas quedan abiertas para que los protagonistas de organizaciones sociales, fundaciones y emprendimientos se sumen al intercambio de inquietudes, ideas y herramientas que forjen un ámbito pujante, con vistas a terminar de trazar el recorrido que comenzaron a transitar muchos años atrás.
Articular, la clave
En la senda planteada por la fundación organizadora, representantes de diversas ONG reflexionaron sobre la importancia que tiene y tendrá una articulación activa y consciente de los sectores. Guillermo Correa, Coordinador ejecutivo de la Red Argentina para la Cooperación Internacional (Raci) entiende que la falta de articulación dentro del tercer sector se evidencia cuando hay varias organizaciones que se dedican al mismo tema, en el mismo territorio y con la misma población. “Me parece que si en la Argentina trabajan 200 ONG en educación, dando becas en las mismas escuelas de los mismos barrios, claramente hay un mal uso de los recursos”, ejemplifica. Además, analiza que el hecho de que en el país existan más de 100 mil OSC plantea interrogantes acerca del impacto, los resultados y el rumbo de cada una de esas instituciones. Y, en ese marco, la necesidad de la articulación vuelve a colocarse en primer plano. “Antes de comenzar el diseño de cualquier estrategia, hay que relevar el estado del sector; ver quiénes somos y qué estamos haciendo son preguntas básicas”, plantea. En este sentido, sugiere explorar ex-
periencias de fusión de ONG que se dan en los Estados Unidos y en Europa, y darle más importancia a los estudios de medición de impactos. Leandro Cahn, director de Desarrollo y Comunicaciones de la Fundación Huésped, también hace hincapié en la importancia del trabajo en conjunto entre fundaciones: “Articular no es sólo avisarle a otro que voy a hacer lo mismo; hay
“Si en las organizaciones cambiamos la manera de trabajar entre nosotros y con los demás sectores, la Argentina irá hacia una mejor democracia”, afirma Carolina Biquard.
un momento antes del desembarco y de la acción que requiere lazos de confianza porque nadie va a trabajar si no se conocen previamente. Por eso, entrelazar redes requiere de mucha construcción de vínculos y de confianza”, postula. Aunar fuerzas entre colegas para lograr un mayor impacto fue la conclusión a la que arribaron en diferentes debates. Y, si de socios estratégicos se habla, el Estado y las empresas no pueden dejar de tenerse en cuenta para pensar el rol de las ONG. Justamente, en este sentido, la directora de Comunicación en Techo Argenti-
Debate e intercambio sobre el rol de la sociedad civil y su visión para las próximas dos décadas.
Fundación Compromiso www.compromiso.org
na, Belén Burgstaller, pone el foco en la interlocución con el Estado: “Tenemos que poder empezar a interactuar sin prejuicios con los distintos niveles de gobierno; no hace falta identificarse con el partido gobernante para poder sentarse en la mesa. Así como lo hacemos con el mercado, tenemos que poder dialogar con el sector público”, señala. Hay pleno acuerdo en que las alianzas intersectoriales deben estar a la orden del día, pero éstas no deben hacerse sin antes plantearse los motivos. “Es Importante este espacio y que entendamos nuestro rol como ONG. Por eso, a las empresas no les podemos pedir que piensen en la sustentabilidad de sus proyectos sociales, ni podemos creer que las ONG están para reemplazar el rol del Estado. No podemos perder el eje de hacia adónde vamos, hacia adónde queremos ir y para qué estamos”, sostiene Cahn. Tomar un respiro, mirar hacia atrás para planificar lo que vendrá fueron los pilares planteados a la hora de pensar los caminos a seguir. “Estoy convencida de que, si los que trabajamos en estas organizaciones cambiamos la manera de trabajar entre nosotros y con los demás sectores, la Argentina irá hacia una mejor democracia, una vida más civilizada y más justa para todos”, concluye Biquard.
Comunicación y tercer sector rasmitir, contagiar y crecer son algunas de las acciones que involucra el ir y venir de la comunicación.Y las Organizaciones de la Sociedad Civil no son ajenas a esto. Con la irrupción y expansión de la tecnología, las redes sociales y la posibilidad de contacto online, nacieron otras formas de difundir. Gastón Wright, director de campañas en Argentina de la plataforma Change.org, explica que “las redes sociales están permitiendo que cualquier persona pueda transformar la empatía y la indignación en algo positivo”, y sostiene que las organizaciones sociales y la sociedad civil tienen la oportunidad de disponer de estas nuevas vías para canalizar ese poder difuso. “Saber a quién hablarle y qué mensajes se quiere dar”, recomienda Leandro Cahn, director de desarrollo y comunicaciones en la Fundación Huésped. En este sentido, asegura que “no toda organización debe tener un departamento de prensa”, pero, en cambio, sostiene que sí es necesario “tener definido qué quieren decir o cómo lo van a hacer” antes de lanzarse a Facebook o Twitter. Así se evaluó en el marco de la XX Jornada Nacional de La Fundación Compromiso, al igual que se hizo con el tema del voluntariado. Techo es una organización que se caracteriza justamente por lo voluminoso de su capital humano. Hoy en día cuentan con 1.880 miembros fijos en su equipo. Belén Burgstaller, Directora de Comunicación, explica que es importante aprovechar la motivación inicial de las personas y plantea que, para ello, se debe pensar qué actividades se van ofrecer y dónde integrarlos, de manera tal que puedan experimentar la vivencia de, a partir del compromiso y el trabajo conjunto, lograr impactos concretos.
TERCERSECTOR TEXTO SALOMÓN AGUILERA
i usted se acerca por yerba mate o té al local de la cooperativa en el barrio porteño de Almagro quizá lo atienda, con sus 27 años, Pablo Rodríguez, un morocho fibroso medalla de plata durante los Juegos Mundiales de Trasplantados 2013, que se desarrollaron en Sudáfrica. En pocas palabras, este atleta –uno de los once jóvenes que conforman el corazón de Jepe’a– podrá contarle que su tiempo lo divide en atender a clientes comprometidos con el consumo responsable, entrenar en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) y promover la donación de órganos. Jepe’a es heredera de Titrayju (Tierra Trabajo y Justicia), un emprendimiento de la economía social que comercializó yerba mate de productores campesinos en la primera década del siglo. Miguel Ángel Rodríguez, fundador de Titrayju en el 2001 y padre aportante del riñón que le salvó la vida a Pablo, es quien hoy lidera el desarrollo de Jepe’a. “En el año 2008, continuando y poniéndole el hombro a la idea que forjó Titrayju, creamos la cooperativa de trabajo que comercializa productos de pequeños productores familiares bajo el nombre Jepe’a”, explica este bonaerense afincado en Posadas desde 1976. Explicar cómo funciona la cadena de valor solidaria que da vida a Jepe’a puede resultar engorroso; no obstante, Miguel Ángel, parado sobre su vasta experiencia en el sector, lo hace sencillo. “Trabajamos en función del productor. Ellos cobran la yerba al enviarla a la cooperativa para el fracciona-
Cooperativa Jepe’a
La yerba que da trabajo Buscan acercar a los consumidores insumos elaborados por pequeños productores de distintas regiones del país. Con el compromiso de no utilizar mano de obra infantil ni esclava, ahora apuestan a exportar.
“Nuestra ilusión es tener nuestra propia fraccionadora y envasadora en Misiones. Entonces, completaríamos el círculo para ampliar la cooperativa”, afirma.
miento”, detalla y agrega: “Para eso, antes nos sentamos con los productores y trabajamos para que no haya mano de obra esclava, ni infantil, parte del compromiso social de la cooperativa”, aclara. A partir de allí, explica un proceso de puesta en valor de los productos signado por el asociativismo. Como Jepe’a no tiene envasadora, esta etapa –para su yerba mate– la realizan a fasón las cooperativas Puerto Rico y la Ruiz de Montoya. Luego, coordinan el flete, y Jepe´a aporta su principal valor: “Treinta mil consumidores fidelizados a través de una sólida trayec-
toria”, sintetiza Rodríguez. Al pasar, menciona que, quienes intervienen en los procesos intermedios, no cobran hasta que se venden los productos. En ese momento, dialogan los actores de los eslabones finales de la cadena y reparten retiros y excedentes. “Si a Puerto Rico le vendemos 5 mil kilos de yerba en un mes, llegamos a salvarle los costos del mantenimiento de las fuentes de trabajo. Ése es nuestro principal orgullo”, señala con voz grave, en diálogo con Tercer Sector, el referente de Jepe’a. A través de este sistema, la cooperativa comercializa productos que proporcionan trabajo a 2.500 familias en distintos puntos del país. Solamente las yerbas “Yemicó” y “Mbopicúa” (de la cooperativa Puerto Rico), brindan el sustento para 154 familias en Misiones. Otros emprendedores de esa misma provincia proveen azúcar orgánica, miel, conservas, mermeladas y quesos. Al ir creciendo el proyecto, se sumaron otras zonas del país que contribuyen con aceite de oliva, nueces y pasas, producidos por empresas familiares y cooperativas. Y, para fortalecer a estos emprendimientos, explica Pablo Rodríguez mientras carga una horma de queso, “ellos mandan sus mercaderías y cobran”. “Sostener la comercialización es nuestro trabajo”, subraya.
La lupa en las ventas
La comercialización de la yerba mate se encuentra en una etapa de internacionalización: Alemania compra hojas para fabricar concentrados energizantes, y Estados Unidos para producir aguas saborizadas. Además, muchas empresas (algunas cooperativas) exportan a Rusia, Armenia, Medio Oriente, entre otros destinos exóticos. Sin embargo, para los emprendimientos que trabajan con el mercado interno con volúmenes reducidos, ese espejo no refleja su realidad: “Falta financiamiento para la comercialización; no hay un organismo que siga permanentemente este tema. Si bien hay ayudas necesarias para los productores, no las hay para la cadena de comercialización. Por ejemplo, la cooperativa Puerto Rico tuvo que salir a vender su stock para poder pagar el costo de la cosecha y esto hace que, a la larga, se desfinancie. Quisiéramos tener una política impositiva distinta para los que estamos en la economía social”, reclama Miguel Ángel Rodríguez. Desde su nacimiento, Jepe’a fue consciente de este problema. Por eso, para promover su autogestión, dentro de sus estrategias de comercialización sostiene el en-
La iniciativa promueve la comercialización y el intercambio de productos de la economía social.
“Continuando y poniéndole el hombro a la idea que forjó Titrayju, creamos esta cooperativa que comercializa productos de pequeños productores familiares bajo el nombre Jepe’a”, explica Rodríguez.
Jepe’a (011) 4958-0679 info@jepea.com.ar
vío de pedidos a domicilio. El mínimo en la Ciudad de Buenos Aires es de cuatro kilos de yerba, pero se puede economizar si se compra bajo un formato denominado “compras comunitarias”, consistente en pedidos de un mínimo de 40 kilos. “Muchas organizaciones sociales y dependencias de gobierno compran en esta modalidad apoyando el consumo solidario”, señala Edgardo, el tercer Rodríguez del local y el encargado de diseñar la web y la imagen de la cooperativa. Como no podía ser de otra manera, en sus tiempos libres, Edgardo es también colaborador de la plataforma www.donarnoalcanza.com.ar, una herramienta informática que promueve la mejora en la información técnica y jurídica de los pacientes que necesitan ser trasplantados como su hermano.
Los desafíos “Nuestra ilusión es tener nuestra propia fraccionadora y envasadora en Misiones. Entonces, completaríamos el círculo para ampliar la cooperativa: con los pequeños productores que trabajamos hace años y la disponibilidad de producir con otros bajo una marca registrada con todos los controles. Pero lo más importante es lo que estamos dejando: porque los que le ponen el hombro a la cooperativa son los jóvenes. Nosotros, en el 2001, empezamos con un ‘almacencito’, pero ellos nos superaron: van a hacer crecer la cooperativa con compromiso social; no tengo dudas”, sentencia el presidente de Jepe’a, con sus ojos húmedos de pasión. “Cuando vinimos de Misiones para este proyecto de comercialización sabíamos que íbamos a ayudar a mucha gente, pero nunca pensé que a tanta”, concluye su hijo Pablo Rodríguez, con brevedad y precisión.
Orgánica y certificada
ay un nuevo producto que la cooperativa Jepe’a prevé lanzar al mercado en breve. Y es fruto de un trabajo conjunto con la agrícola Ruiz de Montoya –un emprendimiento también perteneciente al campo de la economía social. “Estamos imprimiendo los paquetes de yerba orgánica certificada que saldrán al mercado en noviembre. La certificación la realiza Argencert (empresa dedicada a esa tarea desde 1991). La inversión, sólo de desarrollo e impresión de los envases, fue de 150 mil pesos. A eso hay que sumarle el costo de la materia prima que se paga contraentrega. El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación nos subsidió con 40 mil pesos para los envases, pero es la única ayuda que hemos tenido. La yerba orgánica es un desafío de más de 1,5 millón de pesos que afrontan con muchísimo esfuerzo las cooperativas”, explica Miguel Ángel Rodríguez.
Con el aporte de alguna organización, ellos pudieron hacer realidad sus proyectos. Y, en muchos casos, esos sueños se convirtieron en su medio de vida. Hoy son exponentes de la economía social.
Alicia, la panadera Nacida en La Pampa y radicada en la localidad bonaerense de Campana, Alicia Esther Sosa vende distintos productos alimenticios, en su kiosco y en ferias barriales. Los panes y masitas son sus especialidades, y logró mejorar sus ingresos gracias a los microcréditos de los banquitos populares de su zona. 5 Contacto: Facebook De Puertas Abiertas al Trabajo Solidario.
Pablo, el cervecero
José, un trabajador José Ceballos recibe microcréditos de los banquitos populares de Campana, en el marco de las tareas que lleva adelante la Asociación Civil De Puertas Abiertas al Trabajo Solidario. Así, entre otros servicios ofrece corte de pasto, trabajos de albañilería y, además, vende pan y leña. 5 Contacto: Facebook: De Puertas Abiertas al Trabajo Solidario.
Tres Picos cerveza artesanal es el nombre del emprendimiento que lleva adelante Pablo Giber, quien también recibió capacitación del Galicia y de la UCA. Cervezas gourmet, en sus variantes Belga, Pale, Ale, Scottish y Porter, Trapense y de Trigo, entre otras, son algunas de las opciones que ofrece. 5 Contacto: cerveza trespicos@gmail.com
Lucía y María, zapateras
Lucía Benavides y María Chedufau desarrollan una línea de zapatos para mujer que lleva el nombre Zox Zapatos. Las emprendedoras recibieron capacitación por parte del Banco Galicia, en alianza con la Universidad Católica Argentina (UCA) y, por el momento, comercializan sus productos a través de Facebook. No descartan la posibilidad de ofrecer sus zapatos también en un local a la calle, en el futuro. 5 Contacto: http://zoxzapatos.wix.com/zoxzapatos
Debate por la infancia
Juntas por los chicos
ecuperar, revalorizar y promover el juego son los objetivos que vuelven a reunir a Tercer Sector y la Fundación Arcor. En el marco del vigésimo aniversario de la revista, se distribuye en forma gratuita con la presente edición un suplemento especial en el que el juego, de la mano del arte, ocupa un lugar central. Elaborado en base al contenido de la publicación Ensaladitas de arte, editada por la Fundación Arcor, el material plantea una serie de propuestas para abordar la recreación a través de la música, la literatura, la plástica y el teatro. Con un diseño ágil y atractivo, la publicación se presenta como una herramienta para promover la reflexión de animadores sociales, docentes, referentes comunitarios y barriales, integrantes de OSC y adultos en general en torno de la importancia de lo lúdico en el desarrollo integral de los niños. En este camino, convencidos de que cada aporte suma en favor de la infancia, Tercer Sector y la Fundación Arcor vuelven a apostar por la educación. “Niños felices, creativos, libres y confiados en sus capacidades” es una de las propuestas de este material, concebido con la premisa de generar un insumo de valor para las organizaciones sociales con acción en beneficio de los chicos. Así, a través del juego y el arte, la apuesta es construir nuevos puentes para enriquecer los aprendizajes. 56
Qué significa jugar? Ése fue el gran interrogante que se buscó responder en el marco de la conferencia Más juego, más movimiento: más infancia, organizada por el Ministerio de Educación de la Nación y la Fundación Arcor. Cerca de 800 personas asistieron a la actividad, que se desarrolló en septiembre en el salón Maestro Alfredo Bravo del Palacio Sarmiento. Y el gran protagonista fue el pedagogo italiano Francesco Tonucci. Enmarcado en el Programa Escuela en Movimiento, el eje del encuentro fue fomentar el derecho al juego para generar nue-
TERCERSECTOR muy interesada en la experiencia lúdica de los onocido con el apodo de “Frato”, Franceschicos porque es ahí donde pueden descubrir co Tonucci es un pensador, psicopedacosas nuevas, vivir experiencias ricas y elabogogo y dibujante italiano. Defensor de la autorar material que mañana pueden llevar a la esnomía infantil y crítico del paradigma educaticuela como propuesta. vo vigente, es autor de libros y artículos sobre –Una de sus propuestas es recuperar los urbanidad, infancia y educación. En su paso espacios públicos para que los niños juepor Buenos Aires, dialogó mano a mano con guen. ¿Cómo es posible lograr esto en ciuTercer Sector. dades atravesadas por la problemática de la –¿Qué rol cumple el juego en la educación inseguridad? de los niños? –El temor de los adultos es igual en todos los –El crecimiento más fuerte ocurre en los pripaíses; pero el peligro, no. El riesgo existe, pero meros diez meses de vida. Se trata de una dentro de casa; no en la caetapa en la que no hay ni lille. Casi la totalidad de la viobros de texto ni aulas escolencia contra niños ocurre en lares; por lo tanto, tenemos estos ámbitos.Yo llevo adeque reconocer que el mérito lante una batalla para que de la exploración de conocilos niños vuelvan a la calle. mientos proviene del juego. Si hay chicos que juegan en Si los niños no han podido las veredas, los adultos vavivir adecuadamente la primos a estar más atentos y mera infancia, es difícil que preocupados. Es muy incópuedan construir después modo para un delincuente un una experiencia cognitiva, El especialista italiano dialogó con espacio donde hay adultos cultural y social como neceTercer Sector. Un militante del juego interesados y colaborativos, sitan. En nuestra sociedad, y la libertad de los niños. que se hacen cargo de la seponen el foco en la educaguridad de su ciudad. ción de los niños de prima–Usted es un ferviente militante a favor del juego, ¿cuária, pero necesitamos que se formen los cimientos al princiles eran sus favorito de niño? pio de la carrera estudiantil. –Yo pasé mi infancia cortando cajas, papeles, construyendo –En Argentina hay muchas OSC que trabajan por garanpersonajes, casas, autos y camiones. Cuando era niño, en tizar el derecho al juego de los niños. ¿Es una forma de medio de la guerra, no había juguetes. Mi padre era enfermeapostar al futuro? ro y nos traía las cajas de remedios como materiales. Con –Todo lo que se haga por respetar el derecho al juego, vale mis cuatro hermanos creábamos los juguetes. Otro elemento la pena. Lo que hay que incentivar es que los niños jueguen que me gustaba era el barro, porque me permitía hacer lo espontáneamente. Jugar es su patrimonio, y cada vez tienen que quería sin límites. Para mí, ése es el juguete prototipo. menos tiempo y espacio para ello. La escuela debería estar
“Lo que se haga por respetar el derecho al juego, vale la pena”
vas oportunidades a los niños. De la apertura participaron el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni; el subsecretario de Equidad y Calidad Educativa, Gabriel Brener; la directora de la Biblioteca Nacional de Maestros, Graciela Perrone, y el gerente de la Fundación Arcor, Santos Lio. Tanto Sileoni como Lio destacaron el trabajo articulado del sector público y el privado. “Las empresas han mutado de un concepto de beneficencia a uno de responsabilidad social empresaria. No es posible que a una compañía le pueda ir bien en una sociedad donde a sus habitantes les va mal”, sostuvo el ministro, quien subrayó los esfuerzos puestos en la universalización de la educación inicial. Por su parte, la especialista de la Dirección de Educación Inicial, Gabriela Valiño; sostuvo que “los chicos ingresan al sistema educativo a través del jardín de infantes” y subra-
El evento, realizado en septiembre pasado, reunió a unos 800 docentes, educadores, bibliotecarios y especialistas en la sede del Ministerio de Educación. i
Fundación Arcor www.fundacionarcor.org Ministerio de Educación de la Nación www.EDUCACIÓN.gov.ar Biblioteca Nacional de Maestros www.bnm.me.gov.ar
yó el rol de las ludotecas que –indicó– “están presentes en todos los jardines de la Argentina desde el 2009”. El último orador del encuentro fue Tonucci, quien fue recibido por el auditorio con un largo aplauso. El pedagogo cuestionó a las ciudades porque –argumentó– priorizan el trabajo en desmedro de los niños, los ancianos y los minusválidos. “Para que la ciudad sea un espacio para todos, debería permitir que los niños jueguen libremente en ella”, postuló. Luego, cargó contra las tareas escolares, a las que consideró “un error pedagógico. El objetivo de los deberes en casa es recuperar a los alumnos más débiles, pero ellos no saben hacer las tareas solos y, muchas veces, no tienen una familia que pueda ayudarlos”, sostuvo. Y exhibió una serie de viñetas referidas a lo lúdico: “Jugar es recortar un trozo de mundo”, resumió.
TERCERSECTOR SOCIEDAD
Crecer en red La organización lleva dos décadas en el acompañamiento a personas con autismo y sus familias. También se dedica a la investigación y la capacitación.
einte años atrás, poco se conocía y se hablaba del autismo. Tampoco era fácil acceder a la información disponible ni encontrar grupos de apoyo. “Era un mundo sin web. Yo deambulaba por las librerías para encontrar material y no entendía nada porque era todo muy técnico. La única referencia en autismo era Rain Man (el personaje de la película homónima interpretado por Dustin Hoffman)”, contextualiza Ricardo Saldaña, cofundador y presidente Ejecutivo de la Asociación Argentina de Padres Autistas (APAdeA) y papá de Alejandro, de 28 años, diagnosticado con esa dolencia a los 4. Esa falta de contención movilizó a padres como Ricardo a buscar una respuesta para sus hijos y, en ese camino, se conformó APAdeA, una organización pionera en la investigación e implementación de nuevas técnicas para diagnosticar y fortalecer el desarrollo de personas con autismo. Al
V “Trajimos técnicas que cambiaron la historia del autismo en la Argentina”, asegura Galibert. i
APADeA www.apadea.org.ar
ara celebrar su 20° aniversario, APAdeA organiza el Segundo Congreso de Autismo, orientado a padres, docentes y profesionales, que se realizará del 30 de octubre al 1 de noviembre en la sede de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. En las jornadas, disertarán Adam Feinstein –padre, británico y referente mundial en autismo–, Miguel Ángel García Coto –médico psiquiatra de niños, director de la Fundación Cidep– y Simona Palacios –madre, bióloga y presidenta de la Asociación de Padres Autismo Buegos de España–, entre otros. En paralelo, se llevará a cabo la II Asamblea de Padres de Personas con Autismo. 58
congreso inaugural fue invitada Ruth Sullivan, la madre del joven en el que se inspiró la película Rain Man, y se convirtió en la madrina de la organización. “Los padres llegamos a aquel congreso muy ansiosos porque, previamente, habíamos probado armar otras instituciones que habían fracasado porque los profesionales querían tener el mando y los padres quedaban ahí nomás. Pero nos dimos cuenta que debíamos trabajar juntos. Ruth nos hizo ver que nosotros éramos la voz de nuestros hijos y ése fue el lema fundacional de APAdeA”, cuenta Horacio Joffre Galibert, fundador y padre de Ignacio, de 31 años, motor de su compromiso con la temática. Antes de la llegada de APAdeA –que hoy cuenta con 15 sedes en todo el país– no existía otro tratamiento para el autismo que no fuera el psicoanálisis. “Hoy, si bien el psicoanálisis sigue imponiéndose en el país, a partir de la labor de los padres de traer profesionales de afuera para conocer avances y brindar capacitaciones, podemos trabajar desde la neuropsicología y desarrollar distintos abordajes”, explica Verónica Capurro, directora de Relaciones Institucionales y mamá de Bruno, de 9, con síndrome de Down y diagnosticado con autismo. “Trajimos técnicas que cambiaron la historia del autismo en Argentina”, asegura Galibert. Entre ellas, se destaca el tratamiento cognitivo-conductual del psicólogo y científico español Ángel Rivière. “Ignacio, que hasta perdió un ojo y piezas dentales por la severa autoagresión que había desplegado, se pudo beneficiar de estas técnicas. Mi hijo Augusto, que vivía todo esto que sucedía en casa, a los 15 se capacitó y se convirtió en terapeuta de su propio hermano. Así, después de muchos años de desesperación, Ignacio mejoró notablemente”, completa el fundador de APAdeA. La inclusión educativa, la desmonopolización profesional, las políticas públicas, la contención para padres son algunas de las cuestiones que atiende esta organización. Y es por todo esto que la ONG promueve proyectos de ley, ofrece programas de atención telefónica o servicio jurídico gratuito, brinda apoyo para la integración escolar, investiga, capacita y cierra el círculo con Agustín, un estudiante de Abogacía, de 32 años, con autismo. Él asistió a una charla dictada por Verónica Capurro, se acercó a ella, le comentó su interés por el tema y todo derivó en un programa para que desarrolle sus habilidades sociales para trabajar en APAdeA. Por suerte, las cosas ya no son como eran hace 20 años.
TERCERSECTOR TEXTO MARÍA SOL ABICHAIN
Jóvenes hablándole a jóvenes”, suelta con firmeza René Mauricio Valdés, coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en Argentina, para resumir el objetivo del taller titulado “¿Qué entendemos por violencia hacia las mujeres? ¿Qué podemos hacer para erradicarla?”. La propuesta del encuentro fue invitar a las nuevas generaciones de comunicadores a repensar las múltiples formas en que se manifiesta la violencia de género en las relaciones adolescentes. Y reflexionar sobre ideas y formas de aprovechar las nuevas herramientas de comunicación digital para visibilizar y concientizar sobre esta problemática. “Amor”, “violencia”, “noviazgo” y “maltrato”. Estas palabras encabezaban los acordeones de papel que dieron inicio a la primera actividad de este encuentro organizado en agosto por la delegación local de la ONU, enmarcada en la campaña global “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres”, impulsada por las Naciones Unidas en el 2008. En cada uno de los pliegos de los instrumentos de papel, los participantes fueron escribiendo términos que asociaban a esos cuatro conceptos y, sobre ellos, giró el encuentro. En un profuso intercambio, todos trabajaron para idear estrategias comunicativas tendientes a derribar el “amor romántico” y a encaminar un cambio cultural. “Es importante identificar todos los tipos de violencia que se dan en nuestra comunidad, tener en cuenta que algunos no los vemos pero están, y que son las bases sobre las que se construyen las relaciones que derivan en violencia física”, explica Andrea Balzano, coordinadora del Área de Género del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en Argentina. En este sentido, advierte que, en muchos casos, “operan los mitos del amor romántico para justificar celos, indiferencia o descalificación”. Los debates fueron pensados para dar vida a ideas-fuerza que guiarán una campaña a desplegar a través de las redes sociales. “La propuesta de hoy es producir y mover el avispero”, enfatiza Lucila Trufó, integrante de la Asociación Civil Trama, luego de aportar algunos datos duros, fruto de un trabajo de investigación titulado “Jóvenes, relaciones de pareja y malos tratos en el noviazgo”, efectuado por la asociación y utilizado como disparador para el desarrollo del espacio.
Aprender a decir “basta” ONU Argentina lanzará una campaña dirigida a adolescentes. Con ese objetivo convocó a jóvenes comunicadores para reflexionar sobre el tema.
La jornada se desarrolló en el marco del Día Internacional de la Juventud.
“En muchos casos operan los mitos del amor romántico para justificar celos, indiferencia o descalificación”, advierte Balzano. i
ONU Argentina www.onu.org.ar Campaña Únete www.un.org/es/women/ endviolence/
Los resultados arrojados por el estudio evidenciaron que si bien un gran porcentaje de jóvenes visibiliza la violencia física, otra parte importante no considera las relaciones sexuales no consentidas en las parejas o el control obsesivo del celular como actos violentos. Andrea Balzano explica que el objetivo de este taller es diseñar, con una mirada joven, una estrategia que ayude a evaluar qué temas priorizar, qué mensajes son los que pueden llegar más, de qué forma y a través de qué canales digitales. “El trabajo con los medios de comunicación es fundamental porque te ayudan a generar opinión, ya que ellos son la única fuente de información que tienen muchos adultos sobre esta temática”, afirma Balzano, quien señala el notable aumento en la cantidad de consultas y denuncias telefónicas que se registra cuando se llevan adelante campañas de concientización. “Busco este tipo de talleres para ver otras realidades, para ver cómo se manejan otros comunicadores y, desde ahí, sacar herramientas para construir desde mi espacio”, relata Belén Yacante, vocera de prensa de la organización Mujeres al Pie del Cañón, de Moreno. La actividad –orientada a profesionales de entre 20 y 29 años– fue complementada por otro taller llevado adelante en un colegio secundario de la ciudad santafesina de Villa Constitución. “La campaña se lanzará a fin de año y esperemos que tenga un impacto fuerte”, concluye Andrea Balzano.
Taller Libre de Proyecto Social, Fadu
Del aula al barrio Surgió tras la crisis del 2001, por iniciativa de docentes y estudiantes, y se convirtió en una cátedra libre de la Facultad de Arquitectura de la UBA. De manera interdisciplinaria busca acercar respuestas a comunidades vulnerables. TEXTO LUCIANA ROSENDE
ésica Lamanna está cursando el Taller Libre de Proyecto Social (Tlps) por segunda vez. En la primera oportunidad, lo hizo como alumna de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (Fadu), en la Universidad de Buenos Aires; ahora, lo hace como flamante arquitecta. “Me acerqué por una inquietud: sentía que me estaba formando en algo lejano, que no tenía que ver con las necesidades
El Taller nació en el 2002, motorizado por docentes y estudiantes de la Facultad de Arquitectura.
reales”, recuerda. En este espacio encontró aquello que sentía que faltaba en la grilla curricular: trabajo de campo, interdisciplinariedad, construcción colectiva de conocimiento y aprendizaje en función de problemáticas sociales concretas. La arquitecta Beatriz Pedro es profesora titular del Tlps. Ella distingue dos etapas en la historia de la cátedra. La primera, va del 2002 hasta el 2006; la segunda, desde entonces hasta la actualidad. “Surgió como una iniciativa entre estudiantes y docentes preocupados por la realidad argentina. Pensábamos cómo formarnos junto al pueblo, en sus necesidades y sus luchas”, relata. En el 2006, el Tlps fue aprobado como Cátedra Libre Interdisciplinaria de la Fadu y, entonces, “comienza a tener inserción formal en la facultad”. Cada cuatrimestre, unos 60 estudiantes de las distintas carreras de la Fadu convergen en este espacio, con 25 docentes provenientes del diseño, la psicología social, la antropología social y económica, el análisis discursivo, la historia económica y social, y la ingeniería, entre otros. “En general, construimos un encuentro de necesidades. Hay sectores que no tienen capacidad de acceder a la arquitectura o al diseño, y hacia allá vamos”, define Pedro. “Buscamos proyectos que sirvan tanto a la formación de los estudiantes como a las organizaciones sociales que toman en sus manos la resolución de necesidades”, explica.
“Desde lo técnico, la arquitectura puede aportar mucho, pero le falta llegada a la gente. En el Taller hay que ponerse a hablar con el otro y hacer un esfuerzo pedagógico para entenderse. Al trabajar directamente en el campo y de manera interdisciplinaria, aprendés un montón de cosas”, subraya Lamanna. El déficit habitacional en la zona metropolitana es el eje que estructura muchos de los proyectos del Taller. Desde el 2002 hasta hoy, alumnos y docentes participaron de relevamientos y jornadas de capacitación en las Villas 20 y 31, realizaron consultorios de arquitectura con una cooperativa de mujeres de La Loma –en Olivos– y con vecinos del barrio María Elena –en La Matanza– y una larga lista de etcéteras. En algunos casos, la realidad se impone con urgencia y determina la agenda de trabajo. Ocurrió recientemente, en torno de la toma de terrenos y el reclamo de vivienda en el predio de Villa Lu-
TERCERSECTOR Diseño social
gano. “Cuando se produjo la ocupación nos preguntamos qué podíamos hacer, nos acercamos proponiendo alternativas de proyectos de urbanización y lo trabajamos con los 21 delegados. Fue una experiencia enriquecedora porque era muy viva y muy de urgencia. Y seguimos asesorando y denunciando la brutalidad del desalojo”, advierte Beatriz Pedro, docente a cargo del Taller. Otra de las iniciativas tiene lugar en el barrio 14 de Noviembre, en Almirante Brown. “Se iba a desalojar a un sector y aportamos conocimiento técnico y un reclamo de relocalización con arraigo en un terreno vecino, en lugar de que les den vivienda en cualquier parte”, comenta Pedro. “Es un sector del barrio que está en la cuenca del arroyo San Francisco, que tiene que ser saneado por la Autoridad de la Cuenca Matanza-Riachuelo (Acumar). Este grupo se organizó para que no los trasladaran a cualquier lado y convocaron al Taller”, relata Lamanna. “El terreno ya se consiguió, está en proceso de expropiación, y fue gracias a la organización de los vecinos, con la asistencia del Taller”, concluye la arquitecta. Una de las premisas que guía al Tlps es que las iniciativas no concluyen con el cierre de cada cuatrimestre. En el caso del trabajo en el barrio 14 de Noviembre, que va por su tercer año, el próximo desafío –tras haber conseguido el terreno– es planificar qué tipo de viviendas se pueden construir. “Lo que quieren es plantear ellos una propuesta para que no les llegue desde el Gobierno un tipo de vivienda que no responda a sus necesidades”, grafica Lamanna.
Además de trabajos de Arquitectura, colaboraron, por ejemplo, con el diseño de la identidad de cooperativas de trabajo.
“En general, construimos un encuentro de necesidades. Hay sectores que no tienen capacidad de acceder a la arquitectura o al diseño, y hacia allá vamos”, define Pedro.
Taller Libre de Proyecto Social www.tlps.com.ar
Otra de las áreas a las que los integrantes del taller le ponen el cuerpo voluntariamente es la vinculada con el funcionamiento de fábricas recuperadas. “Trabajamos sobre el desarrollo de su identidad para que vendan sus productos. A Brukman, por ejemplo, se le desarrolló la marca”, cuenta la docente titular. Se trata de la emblemática fábrica textil de Balvanera, gestionada por sus trabajadores desde hace más de una década. “Creemos en otras concepciones de la enseñanza y la práctica del diseño. Las ideologías dominantes en la formación y en el ejercicio profesional responden mayoritariamente a las necesidades de los sectores minoritarios. Así, cuestionamos la concepción de que Diseño se ocupa sólo de lo ‘grande’, ‘prestigioso’, ‘de marca’, ‘mediático’, ‘mercantil’, ‘único’, y se mantiene alejado de las necesidades reales de nuestro país y de las mayorías populares”, expresan los miembros del Taller en su portal. Sobre esos pilares, colaboraron con la fábrica recuperada Impa, devenida en centro cultural, en el barrio porteño de Almagro; con el Mercado Solidario Bonpland, en Palermo, con su oferta de productos orgánicos y sustentables, y con la cooperativa de mujeres artesanas de la Villa 31, entre otros espacios. “Una de las dificultades que hay es que los estudiantes están siendo formados con una mirada inmobiliaria y nuestra tarea es la resolución de necesidades y el vínculo con la gente”, enfatiza Pedro. A partir de la participación en el Taller, aseguran que se da una transformación “extraordinaria”. “La primera se da cuando los alumnos pueden vivir como propio un problema de la comunidad. Y la segunda tiene que ver con revertir una debilidad intrínseca en la formación, en la que suele trabajarse en base a problemas simulados y eso genera un desencuentro con la realidad”, agregan. El Tlps integra la Red Latinoamericana de Cátedras de Vivienda, la Red Habitar Argentina y la red Queremos Buenos Aires. Con doce años de trabajo y una bitácora de múltiples proyectos, la esencia del Taller se define en una frase: “En este proceso se valora el intercambio donde, por un lado, la organización accederá a la posibilidad de tener un mejor desarrollo de sus emprendimientos; y, por el otro, el estudiante o graduado, al mismo tiempo que desarrolla el trabajo práctico, tendrá la posibilidad de reflexionar, con mirada crítica, acerca de su disciplina”. Aquella con la que buscará trazar el rumbo de su vida.
TERCERSECTOR PUEBLOS ORIGINARIOS
Muchas historias por rodar TEXTO HERNÁN CHIESA
Se instala como única imagen del indígena en la Argentina, la del indio malonero. Por eso, sorprende cada vez que se lo ve en el presente, porque es la aparición de algo que se considera en el pasado.” La voz en off, pausada, se mimetiza con las imágenes del desierto patagónico. Un primer plano de un mangrullo y un cartel: “Aquí se alzó, en 1876, el Fortín 24 de mayo. Frontera de la civilización”. La Historia Invisible, de Claudio Remedi, es un documental que muestra la vida de la comunidad mapuche en las ciudades y fue una de las producciones audiovisuales que participó del último Festival de Cine Buenos Aires Indígena (Bain), organizado por Territorio Querandí. Periodistas, realizadores audiovisuales, productores y fotógrafos, entre otros, componen este colectivo de trabajadores al que llamaron Territorio Querandí, y aspiran a difundir y promover la obra de indígenas de la Argentina y de América latina que, a través del formato audiovisual, expresan diferentes aspectos de la vida de sus pueblos. Pero también buscan contribuir a la reflexión y discusión del rol que cumplió el cine en la configuración de una histórica imagen negativa sobre los pueblos originarios. “Es una herramienta de lucha, por un lado, y, por el otro, permite desmontar un discurso construido sobre nosotros, los indígenas, y reemplazarlo por otro. Las películas hechas en comunidad o por hermanos son también un acto creativo que permite mostrar la cotidianidad desde el mismo protagonista y el uso del idioma ancestral, lo que permite dar otro sentido a lo que se quiere mostrar”, dice a Tercer Sector Laura Zalazar. Kolla, nacida en La Quiaca (Jujuy) pero oriunda de Huacalera, un pueblito que roza la Quebrada de Humahuaca, Zalazar es una de las fundadoras de Territorio Querandí junto a Francisca Cabral (mapuche), Guiller-
A través de documentales, este colectivo de periodistas, comunicadores, productores y fotógrafos busca romper con el estigma que liga a los indígenas con la exclusión y la pobreza.
“Es una herramienta de lucha y permite desmontar un discurso construido sobre nosotros, los indígenas, para reemplazarlo por otro”, afirma Laura Zalazar.
mo Mamani (quechua-aymara), Hernán Scandizzo y Zulema Enriquez (quechua). ¿Por qué Territorio Querandí? La iniciativa forma parte de años de trabajo durante los cuales acompañaron a aborígenes que estaban en proceso de mantener un predio público con restos arqueológicos milenarios, ubicado enfrente del cementerio indígena Garín, que quedó debajo de un barrio privado. Esto es en Dique Luján, en el partido bonaerense de Tigre, y es conocido con el nombre de Punta Querandí.
Por eso, el cartel que aparece en la película La Historia Invisible y que reseña la “frontera de la civilización”, es más que un simple mensaje. “Muchos ven al aborigen como al discriminado, al pobre, al piquetero, al delincuente, al desnutrido, al que está en una comunidad en el Chaco o en la Patagonia. Es el estereotipo de la gente pobre. El indígena no está únicamente en el Chaco, está acá, entre nosotros, en las ciudades. Puede ser nuestro compañero de trabajo, el periodista de la radio o la televisión, el director de una película. Rompemos la idea de los pueblos originarios folclóricos y mostramos que son miembros de esta sociedad y que están activos”, explica Zulema Enriquez. Por eso, la importancia que revisten las producciones audiovisuales para los pueblos originarios. “Buscamos sentar las bases para la creación de un circuito para el cine sobre indígenas, realizado por ellos en la Argentina”, suelta Enriquez, hija de bolivianos de sangre quechua, que hoy vive en la capital bonaerense, donde trabaja como docente en la Universidad Nacional de La Plata (Unlp) y es periodista. Y sus palabras parecen ser las mismas que las de Zalazar: “Muchos hermanos que residen en Buenos Aires, al ver esos filmes, han reflexionado sobre su propia identidad. De allí la importancia del festival. Si bien muchos hermanos han nacido en comunidad y no es un paso que tienen que dar para pararse como indígena, hay otros que vivimos en zonas urbanas y el recorrido de reafirmación identitaria es otro”. Y, para ella, los aborígenes hoy se organizan, exigen, no están en situación de olvido como en otro momento de la historia. Y eso es bueno.
El 2011 fue el año en que Territorio Querandí organizó la primera muestra de producciones audiovisuales de indígenas de la Argentina y de América latina, de manera no competitiva. Al año siguiente, transformó a esa movida en un festival que tuvo como escenarios importantes salas de cine de la avenida Corrientes, en pleno centro porteño, donde se proyectaron los documentales o películas, con jurado y premiación. Ahora, los organizadores ya están trabajando para la realización del tercer Festival Bain, a desarrollarse sobre el final de este año. Mientras tanto, las producciones proyectadas en el 2013 forman parte de las muestras itinerantes programadas para estos meses en la Universidad de General Sarmien-
Con esta iniciativa, aspiran a difundir y promover la obra de indígenas de la Argentina y de América latina a través del formato audiovisual.
“Muchos ven al aborigen como al discriminado, al pobre, al piquetero, pero el indígena también está acá, entre nosotros, en las ciudades”, resume Zulema Enriquez.
Territorio Querandí www.festivaldecineindigenabain. wordpress.com www.facebook/FestivaldeCine BuenosAiresIndígenaBAIn @BAInCine
to y en la Universidad Nacional de La Plata, donde además se realizan mesas de debate sobre las actividades y las inquietudes de los pueblos originarios. La mayoría de las producciones que se proyectan en el marco del Festival son realizadas por aborígenes que trabajan en sus distintos territorios y los materiales exhibidos son previamente seleccionados por un jurado. Para Enriquez, “es muy difícil que este tipo de producciones llegue al público en general”. Por eso, la idea es mostrar y proponer al público que hay trabajos audiovisuales que están quedando afuera. “Los invitamos a reflexionar. En la Argentina hay 33 pueblos indígenas, 14 lenguas distintas y todos ellos están entre nosotros”, afirma. En Territorio Querandí son conscientes de las dificultades que tienen para organizar cada festival, pero nada los asusta. Para el último encuentro del 2013 lograron el apoyo del Incaa, de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata, del Inadi, del Equipo Pueblos Originarios del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y de la Comisión Nacional de la Mujer Indígena (Conami), entre otros organismos. “Toda la organización del festival es difícil, pero no imposible. Hace 20 años era impensable organizarlo en una ciudad tan grande como Buenos Aires, pero ahora es distinto. Hay gente que conoce la problemática del indígena, que sabe las dificultades que viven los aborígenes. Son conquistas que tienen que ver con la lucha de los hermanos”, explica Zalazar.
Desde el primer encuentro, la piedra fundacional de Territorio Querandí fue la comunicación a través de imágenes. “Históricamente, en las películas se mostró al indio como salvaje. Ahora, mediante ese recurso audiovisual, se intenta destruir esa idea y poder conocer la visión del indígena comunicando sus virtudes, sus trabajos en las grandes ciudades, sus conocimientos”, sintetiza Zalazar, quien aspira a que sus “hermanos” se animen a producir nuevos documentales que les permitan “ver, escuchar y atesorar en imágenes a los abuelos y abuelas de comunidad, para que las futuras generaciones sepan de dónde vienen”. El director Claudio Remedi sintetiza muy bien, con pocas palabras, su trabajo en el documental La Historia Invisible: “Se trata de un viaje al pasado pero también al presente y hacia el futuro. Nos permite disfrutar, conocer, pensar y reflexionar lo que es nuestra cultura”. Nada más claro.
TERCERSECTOR TEXTO HERNÁN CHIESA
os años fueron suficientes para que el proyecto CHE (Compromiso Hecho Ecología) se convirtiera en una verdadera empresa social. Hoy, 40 hombres y mujeres provenientes de sectores vulnerables forman parte de esta iniciativa que, mediante un trabajo de corte, costura y diseño, reutiliza más de 60 mil metros cuadrados de residuos industriales por año para reconvertirlos en bolsas de lona vinílica, entre otros productos. Pero la idea de quienes trabajan en este proyecto no se resume en frías estadísticas, sino que proyectan crecer: generar más trabajo para quienes lo necesiten, aportarles un oficio y hasta vender sus shopping bags que hoy sólo se confeccionan a pedido de empresas líderes, al público minorista. “Nuestro objetivo está orientado a la inclusión social, pero también buscamos promover una solución ambiental y de concientización a las empresas para que entiendan que los residuos industriales son el principal problema de contaminación”, sintetiza a Tercer Sector Joaquín Tomé, de 24 años, fundador y director de CHE, quien en el 2013 fue seleccionado por el BID para un programa de Innovadores Sociales. El proyecto nació en el 2011 en la Fundación Para que no te quedes afuera y tuvo como objetivo promover el cuidado del medio ambiente y la inclusión social, formando a personas en situación de vulnerabilidad social en técnicas de diseño, confección de productos innovadores y ecológicos, a través de la reutilización de las gigantografías de lona vinílica que se descartan una vez finalizadas las campañas publicitarias. “Donde otros veían un deshecho, desde CHE vimos una oportunidad, que no se termina solamente en un producto sino que buscamos que sea una alternativa laboral, de capacitación, de generar sueños entre las personas que más lo necesitan”, dice Tomé, casi como si fuera un mandamiento no escrito en el proyecto. El joven recuerda que su idea surgió durante un viaje a Barcelona, en el 2010, cuando descubrió la existencia de De Mano, el emprendimiento madre que, luego, dio vida a CHE. “En España era un negocio netamente económico y a gran escala, porque allá todas las publicidades callejeras se realizan en lonas vinílicas. En cambio, lo nuestro fue concebido como un proyecto relacionado a lo social y a la inclusión de los sectores más vulnerables”, explica. La iniciativa tiene su base en la Ciudad
de Buenos Aires y se hace fuerte en los barrios del sur porteño, especialmente en las zonas de La Boca, Barracas, Pompeya y Lugano. Allí, jefas y jefas de hogar son capacitados durante meses en costura, diseño de indumentaria, confección y otros oficios, por profesionales que colaboran con la Fundación Para que no te quedes afuera. Todos ellos después pasan a ser socios del proyecto CHE, de modo que participan de las ganancias que genera el emprendimiento. Para llevar a cabo esta propuesta, la agrupación apostó a formar una alianza estratégica con los sectores público y privado, y la clave fue asociarse con la empresa Girola, que es la encargada de montar la publicidad en la vía pública en base a la utilización de lonas de poliéster recubierto en PVC. Cuando la publicidad finaliza y se desmonta, esa misma lona vinílica es doblada, almacenada y entregada a la organización CHE, para que un grupo de diseñadores y costureros la transforme “en un producto nuevo, innovador y creativo”, explica Tomé, quien aclara que “en la breve historia de CHE, se llevan reutilizados más de 200.000 metros cuadrados de lona vinílica, lo que es un equivalente más o menos a 20 manzanas llenas de lona, para colocarlo en términos gráficos”. Y lo creativo se descubre en cada uno de sus productos, porque si bien el “caballito de batalla”, como ellos denominan a la shopping bag, la lista se amplió: ahora, ya están en el mercado las fundas para tablets, morrales, mochilas escolares, cartucheras y hasta alforjas para las bicicletas.
“Ya se reutilizaron más de 200 mil metros cuadrados de lona vinílica, lo que es un equivalente más o menos a 20 manzanas llenas de lona”, afirma Tomé. i
Compromiso Hecho Ecología (011) 43421900 www.facebook.com/PQNTQA info@pqntqa.org.ar
TERCERSECTOR INTERNACIONALES
La salud en casa Es una organización israelí que cuenta con 105 filiales y 6 mil voluntarios. Se dedica a prestar equipos médicos para que personas enfermas o con discapacidad reciban tratamiento médico en sus casas, junto a sus familias. TERCER SECTOR EN ISRAEL
esde el punto de vista de la salud, el hospital no es el mejor lugar para que permanezca largo tiempo una persona enferma o anciana: es que así corren el riesgo de contraer infecciones intrahospitalarias. Para una pronta recuperación, tanto física como emocional, no hay nada mejor que reposar en casa, acompañado por familiares. Yad Sarah es la organización israelí que
D Es una de las mayores organizaciones de voluntariado de Israel y busca procurar la internación domiciliaria.
se encarga de facilitar la internación domiciliaria a ancianos, enfermos y discapacitados. “Housepital” es el neologismo en inglés con el que ellos describen al hecho de poner todo a disposición para que las personas estén en su hogar, pese a sus circunstancias. Yad Sarah fue creada en 1976 por Uri Lupolianski, en ese entonces, un joven maestro que vivía en Jerusalén. Él notó que muchos niños de su barrio habían sido internados por la falta de ciertos elementos médicos. Un día, le pidió prestado un vaporizador a un vecino para dárselo a un chico enfermo y así evitó que debiera permanecer en el hospital. Enseguida, Lupolianski compró equipos médicos para prestar a sus vecinos y, cuando sus conocidos vieron la iniciativa, le comenzaron a donar aquellos aparatos que ya no utilizaban. Al jubilarse, el padre de Uri vendió un negocio y le donó el dinero para adquirir el primer centro de la organización. El nombre de la institución significa Memorial de Sarah y es en honor a su abuela, víctima del Holocausto. Lupolianski fue dos veces intendente de Jerusalén y hoy es el presidente de la fundación. Con el tiempo, se sumaron más de 6 mil voluntarios, se construyeron 105 filiales en todo Israel y se armó un staff directivo de unas 150 personas. “Yad Sarah presta el equipo médico que la persona necesita para evitar internaciones prolongadas. Si alguien llega a la organización y dice que necesita una silla de ruedas, no le van a preguntar la religión ni los ingresos ni tampoco si viene recomendado por alguien; a todos los ayudamos por igual”, explica Josef Hammershlag, director de la filial de Kyriat Shmona, al norte de Israel. La mecánica con que el dispositivo de ayuda se pone en marcha, a decir de Josef, es sencilla: “El requisito más importante es decir ‘necesito’. Si la persona viene y no tiene el dinero para el depósito, se lo damos igual, no se va sin su equipo, no estamos para lucrar”, asegura. Hammershlag es argentino, de profesión veterinario y vive en Israel hace 42 años. En el 2004 se jubiló y, como no quería quedarse de brazos cruzados, empezó a averiguar qué podía hacer por la sociedad. Así fue como encontró su lugar en Yad Sarah, donde después de un año de voluntariado le ofrecieron la dirección de la filial del norte. “En el subsuelo del edificio central en Jerusalén tenemos miles y miles de equipos médicos que vamos enviando a las sucursales más pequeñas para que tengan suficientes. En el stock contamos con sillas de ruedas, muletas, vaporizadores, monitores electróni-
sa de familia a las necesidades de una persona con discapacidad.
Yad Sarah fue creada en 1976 por Uri Lupolianski; en ese entonces, un joven maestro que vivía en Jerusalén.
cos, entre otros. Aunque mucha gente no lo crea, lo más pedido son las bombas para sacar leche materna”, cuenta.
Rivka Marshand es voluntaria del departamento de Relaciones Públicas de la ONG. Ella es portorriqueña, vive en Israel desde el 2004 y se encarga de hacer los tours en español a los turistas que se acercan a conocer la fundación. “Generalmente, hacemos préstamos por tres meses, pero si necesita el equipo por más tiempo con una llamada alcanza para aumentar el plazo”, asegura. “Si un turista con discapacidad quiere visitar nuestro país, puede llamar a Yad Sarah y pedir el equipo que necesita. Nosotros lo esperamos en el aeropuerto con su pedido. En estos casos, la garantía es un poco mayor pero sólo para asegurarnos que van a devolver los equipos”, explica. El 97 por ciento del presupuesto de Yad Sarah se cubre con donaciones que provienen del exterior, de empresas o particulares israelíes. Otro aporte importante es el que hacen las personas que dejan a disposición de la organización la garantía que entregaron cuando pidieron el préstamo del equipo. El 3 por ciento del financiamiento restante proviene del municipio, que tienen comités de apoyo a organizaciones sin fines de lucro. “Las donaciones son una expresión de reconocimiento a lo que nosotros hacemos”, dice Hammershlag. Para cuidar los equipos, Yad Sarah cuenta con talleres mecánicos y electromecánicos en los cuales revisan y arreglan los instrumentos para poder ser facilitados a otros. Además, la ONG brinda asesoramiento sobre cómo adaptar una ca-
“En Israel, cada vez hay más longevos. Es por eso que, día a día, intentamos mejorar el servicio y asumimos el compromiso de hacerles la vida más fácil”, resume Hammershlag.
Un servicio importante de Yad Sarah es el asesoramiento médico. “Muchas veces las personas reciben un diagnóstico que no entienden y nosotros se lo traducimos a un lenguaje más humano. Es decir, se explica lo que el profesional diagnosticó”, detalla Hammershlag. Otra de las patas de la iniciativa es la asesoría legal para personas mayores. Allí, los protagonistas son abogados voluntarios que les dicen cuáles son sus derechos y los ayudan a redactar alguna carta o testamentos. También, cuenta con un servicio de llamada de emergencia, a través del cual las personas mayores se encuentran conectadas a la institución. En su casa, el anciano tiene un botón de alarma, micrófono y parlantes. Al presionar el botón, una voz del servicio le pregunta qué necesita. A su vez, el voluntario tiene registro en su pantalla de la persona que se comunicó y le pregunta si quiere que le manden una ambulancia. De esa forma, Yad Sarah puede ayudar a una persona mayor que está sola en su casa a resolver una situación de emergencia. También, existe un programa que ofrece registrar las historias de los ancianos interesados en preservar su pasado. Hay un voluntario que se sienta a escuchar su relato durante tres meses. Luego, en base a esas conversaciones, elabora un texto al que enriquece con fotografías, fotocopias y documentos. Como contrapartida, el que relató la historia recibe un libro para dejárselo a sus familiares que, muchas veces, desconocen aspectos de su vida. Yad Sarah es reconocida internacionalmente y sirvió de inspiración a otras comunidades. El director de Cooperación Internacional de la organización israelí cuenta: “En el 2009 me reuní con el Rab Abraham Serruya, de una comunidad en Buenos Aires porque le gustó tanto Yad Sarah que quiso establecer un modelo de la organización en su país. Junto a Rolando Levy creó Maguen Avot, fundada sobre los principios de nuestra institución”. “En Israel, cada vez hay más longevos. Es por eso que día a día intentamos mejorar el servicio y asumimos el compromiso de hacerles la vida más fácil, tanto a ellos como a sus familias. Es importante cuidarlos bien y darles la atención que se merecen. En Yad Sarah tenemos la recompensa de recibir la sonrisa y el agradecimiento de aquellas personas a las que les prestamos alguna asistencia”, resume Hammershlag.
Lectores A la redacción de Tercer Sector siguen llegando felicitaciones por la celebración del 20° Aniversario de la revista. Aquí, algunos de los saludos que recibimos y nos alientan a seguir mejorando nuestra tarea. ¡Gracias a todos! Muchísimas gracias por ayudarnos a difundir la labor de la fundación, es muy importante para nosotros poder llegar cada día a más mujeres que puedan acceder a las capacitaciones, así como a entidades y personas que puedan apoyarnos. ¡Saludos! Andrea Lozano, Fundación Mediapila ¡¡¡Muy Feliz Cumpleaños Tercer Sector!!! Marta Barroso Nuestros mejores deseos por un futuro bendecido y que nos sigan acompañanado. Asociación Civil “¿Y, qué hacemos?” Feliz aniversario. ¡¡¡Felicitaciones!!! Patricia Lugaro ¡¡Feliz aniversario!! Gracias por preocuparse por lo realmente importante. Gimena Gutiérrez
Desde la provincia de Salta, van nuestros saludos y deseos de éxitos para los años venideros. Agradeciendo el aporte que realizan a la construcción de una sociedad mejor. ¡¡¡Felicidades!!! Atix ¡Felicitaciones por el vigésimo aniversario! Estamos muy emocionados y agradecidos por la nota que nos hicieron para Tercer Sector. ¡¡¡Está buenísima!!! Un abrazo. Julia Raz-Plaga Positiva ¡ Feliz cumpleaños! Y por muchos años más de trabajo con las causas sociales. Comisión Pro Bono Feliz Aniversario revista Tercer Sector, brindamos con ustedes por el compromiso social que vienen realizando y por muchos años más. Nexo Radial ¡Felicidades! Graciela Ranieri
FE DE ERRATAS En la edición 97 de Tercer Sector se publicó con errores el nombre de un programa y los datos de contacto de la Fundación Kaleidos. El nombre que corresponde al programa que llevan adelante es Jakairá y el teléfono de la institución es 54-11-4808-9488. Para más información: www.fundacionkaleidos.org 74
Revista Tercer Sector Edición Nº98

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