Source: https://www.slideshare.net/juanjose2010/educar-en-la-esperanza-experiencias-de-educacin-inclusiva-en-escuelas-de-ayacucho-68-pgs
Timestamp: 2017-08-22 16:14:59+00:00

Document:
Educar en la esperanza (experiencias de educación inclusiva en escuel…
Educar en la esperanza (experiencias de educación inclusiva en escuelas de ayacucho) 68 págs
¿En qué medida las demandas de form... by PROMEIPN 2298 views
Factores de vulnerabiidad a la excl... by Ursula_Faura 393 views
Tutorialdiversidad by José Manuel Marto... 3639 views
Rinde Cuentas Ses 08 (19 12 08) by Alberto Croce 1256 views
Investigación-Acción en Educación by Ulises Hernandez ... 6980 views
La nueva Secuendaria Bonaerense by MarianaSeijas 7430 views
1. Educar en la esperanzaExperiencias de educación inclusiva en Ayacucho
2. Educar en la esperanzaExperiencias de educación inclusiva en escuelas de Ayacucho Alicia Cisneros Quispe Jorge Rejas Pacotaype
3. CISNEROS QUISPE, Alicia Jovita REJAS PACOTAYPE, Jorge Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en escuelas de Ayacucho / Alicia Jovita Cisneros Quispe y Jorge Rejas Pacotaype.— Lima: Tarea; 2007, 64 p. Docentes / Educación inclusiva / Derechos del niño / Participación / Escuelas / Educación Secundaria. PERÚ I.S.B.N. 978-9972-235-13-9. 1. Educación inclusiva. CLC LC 212 CCD 306Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2008-08149.Este libro forma parte de los materiales producidos por el equipo profesional deTAREA en Ayacucho, con el apoyo de:• Christian Aid.• Fundación Kellogg.• Save the Children UK.• Servicio de las Iglesias Evangélicas en Alemania para el Desarrollo (EED).• Servicio de Liechtenstein para el Desarrollo (LED).Autores: Alicia Jovita Cisneros Quispe y Jorge Rejas Pacotaype.Asesoría: Nélida Céspedes Rossel.Diagramación de interiores: Lluly Palomino Vergara.Diseño de carátula e impresión: FUNART Estudio de Comunicación.Primera edición, 1000 ejemplares.Huamanga, junio de 2008.De esta edición:©	Tarea Asociación de Publicaciones Educativas. Parque Osores 161, Pueblo Libre. Lima. Teléfono: (51 1) 424 0997 • Fax: (51 1) 332 7404. Correo electrónico: postmast@tarea.org.pe • Página web: www.tarea.org.peLas ideas y opiniones contenidas en esta obra son de responsabilidad de sus autoresy no tienen que comprometer o reflejar la posición institucional de las fundacionesauspiciadoras.
4. Tabla de contenidoPresentación	7Introducción	9Capítulo I. La exclusión social	11 1. Qué entendemos por exclusión?	¿ 12 2. imensiones de la exclusión	D 12 3. Exclusión educativa en el país y en Ayacucho	15 4. Las situaciones de exclusión en la escuela ayacuchana	20 5. La exclusión en la escuela rural ayacuchana	22 6. Exclusión en las escuelas urbanas y urbanas marginales ayacuchanas	25Capítulo II. Necesidad de una educación inclusiva para Ayacucho	33 1. Educación inclusiva	33 2. Educación inclusiva y derechos humanos	35 3. l significado del derecho a la educación	E 36 4. Instrumentos de protección a nivel internacional	36Capítulo III. Avanzando hacia prácticas y políticas educativas inclusivas en Ayacucho	41 1. vanzando hacia prácticas inclusivas en la educación A de Ayacucho	43 2. vanzando hacia políticas educativas inclusivas	A 44Reflexiones finales	47
5. Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas PacotaypeAnexos Anexo 1. Experiencia de la institución educativa pública “José Félix Iguaín” de Huanta	49 Anexo 2. Experiencia de la institución educativa pública “Nuestra Señora de las Mercedes”	52 Anexo 3. Experiencia de la institución educativa pública “Los Licenciados”	59Bibliografía	63
6. PresentaciónPonemos en consideración de los docentes el presente material sobreexperiencias de educación inclusiva en algunas escuelas de Ayacucho,con la finalidad de dialogar sobre la exclusión que hay en la escuelay en el aula. A menudo estas experiencias pasan desapercibidas y, dealguna manera, se consideran “normales”. Sin embargo, la exclusión nonos ayuda a tener una mirada entre personas con derechos y responsa-bilidades ni a valorar nuestra diversidad.Si bien la exclusión se halla presente en nuestras relaciones cotidianas,en el hogar, en el barrio y en la comunidad, se manifiesta con mayorrigor en la escuela. Es allí donde encuentra el espacio propicio paraseguir reproduciéndose. Nuestra apuesta es que esta situación cambie,pues creemos que la escuela debe ser un espacio de encuentro entredistintos, para aprender a ser personas, a mirar al otro como igual ydiferente a la vez, que nos enseñe a ser solidarios y a compartir, avelar por el bien común, a reconocer nuestro valor e importancia sininteresarnos por la ropa que llevemos puesta, el color de nuestra piel,nuestra talla, procedencia o lengua, la manera en que reímos, lloramos,bailamos o caminamos. Este no es el actual panorama de la escuela,donde se mira y critica al diferente como raro, como inferior, como demenor valor, negándole la oportunidad de avanzar.A pesar de ello, pensamos que hay que continuar en la búsqueda deesa escuela afectiva, acogedora, donde todas y todos sean aceptadoscomo iguales pero diferentes a la vez. En tal sentido, el desafío es unanueva forma de hacer escuela, es decir, que sea algo más que un espa-cio físico, que pueda transformarse en una verdadera escuela inclusiva,cuya organización de aprendizajes implique el real protagonismo de di-
7. Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotayperectivos, docentes y estudiantes en el quehacer pedagógico. En fin, unaescuela que sea, a la vez, una comunidad viva, dinámica e innovadora.Un espacio que dé la oportunidad de reconstruir y recuperar el sentidoy el valor de la vida escolar, con un estilo de gestión escolar más audazy proactivo, lejos, muy lejos, del modelo escolar autoritario, expulsory excluyente. Esto implica la necesidad de abrir espacios de transfor-mación real y efectiva hacia toda la comunidad escolar, desarrollandoun liderazgo transformador y construyendo redes inclusivas de apoyo,o alianzas estratégicas desde y para su entorno.En este orden de ideas, el presente trabajo se divide en capítulos, enel primero de los cuales discutimos el tema de la exclusión social y suincidencia en la escuela ayacuchana. El segundo capítulo trata sobre lanecesidad de una educación inclusiva para Ayacucho, desde la ampliamirada de la educación como derecho de todos y todas, poniendo elénfasis en que una escuela inclusiva es aquella que acoge y valora atodo el estudiantado en su diversidad, y tiene en cuenta, a la hora deprogramar y llevar a cabo el proceso de enseñanza y aprendizaje, lascapacidades individuales y el origen social y cultural de su alumnado.En el tercer capítulo mostramos los avances en las prácticas y políticaseducativas inclusivas en Ayacucho. Estas importantes experiencias dancuenta de la necesidad de avanzar en el tema, incidiendo en una edu-cación inclusiva con calidad y equidad, bajo condiciones de igualdad,reduciendo las barreras que limitan la participación y el aprendizajedel alumnado y eliminando toda forma de discriminación. Se observatambién que hay un grupo de docentes voluntarios en la región quedesarrolla capacidades, tiene una mirada diferente sobre la escuela yobserva lo que está pasando con sus estudiantes. Dichos docentes yahicieron varias exploraciones y actualmente vienen desarrollando otrasinvestigaciones para avanzar en el tema, uniendo esfuerzos y recursospara proporcionar mayores oportunidades y apoyo a quienes más lonecesitan en razón de sus desigualdades de origen.Finalmente, cabe manifestar que la escuela inclusiva se perfila hoycomo el camino por el que deben dirigir sus esfuerzos los centros ysistemas educativos que buscan ofrecer una educación integral y decalidad a sus estudiantes, independientemente de sus característicaspersonales y del apoyo que puedan necesitar para desarrollar al máximosu potencial.
8. IntroducciónEnseñanza y esperanza riman. Tomémoslo como una señal. En la re-lación entre docente y estudiante, ambos esperan una experiencia devínculo que les permitirá crecer como seres humanos. En el caso delestudiante, adentrarse en la aventura del conocimiento del mundo, delarte, del sentido de lo justo en la sociedad, de tener una experienciade respeto y de promoción de su pensamiento y su identidad. En elcaso del docente, ver crecer a sus estudiantes, consolidar su capacidadde maestra o maestro para empoderar a sus estudiantes, haciéndoloscompetentes para amar, trabajar, emprender, aprender por sí mismos,ser justos y buenos.Sin embargo, toda esta esperanza se pone en cuestión cuando la escuelano es un espacio de cuidado de los estudiantes y, por el contrario, lossignos que la marcan son los prejuicios que promueven la discrimina-ción. Se trata de prejuicios sociales, culturales y pedagógicos. Prejui-cios que son expresión de una cultura “en la sociedad y en la instituciónescolar” que funciona como un gran mecanismo de exclusión.En este contexto, la educación no se asume como derecho y la escuelay la docencia no se entienden a sí mismas como recursos de la sociedadpara concretar tal derecho. La escuela pública ha perdido el sentido deser un vehículo efectivo de integración de los distintos grupos sociales, dedemocratización del saber y de aprendizaje de los derechos y responsa-bilidades ciudadanas. Si bien el papel de la educación es generar meca-nismos de cohesión social, en la escuela, por el contrario, habitualmentese experimentan relaciones basadas en la desigualdad: los estudiantesno son concebidos como sujetos de derecho. La cultura y la proceden-cia, cuando difieren de la regla implícita de estudiantes urbanos hijosde profesionales, son castigadas. De este modo, el niño de procedencia
9. 10 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaypecampesina y lengua materna quechua está en desventaja debido, en pri-mer lugar, al modelo pedagógico que no atiende la diversidad cultural ysocial existente en el aula, y en segundo lugar, a la actitud cultural desus compañeros y de los adultos en la escuela “docentes, directivos yadministrativos”, que tienden a rechazar esta presencia. De este modo,la escuela se convierte en una experiencia de exclusión. Así, el Estado,que debiera garantizar derechos, por obra de esta cultura excluye yeduca en la desesperanza y en la desconfianza frente a los semejantes.No se trata de un poder existente en algún país ajeno, ni proveniente degrandes y millonarios grupos. Se trata de personas como todos, peruanosy peruanas que educan a sus hijos para mirar raro a sus compañeros “decolor extraño”, como dice la canción; se trata de docentes que no hancomprendido que su saber pedagógico —esto es, su ser profesional— con-siste justamente en promover el aprendizaje de la igualdad en el derechoa ser educados. No han aprendido que la equidad tiene una orilla pedagó-gica y supone adecuar la enseñanza a la diversidad existente en el aula.¿Es posible cambiar tales prácticas entre nosotros? ¿Esperaremos a que sedemocratice la economía para realizar una enseñanza democrática? ¿Noes acaso que practicando una enseñanza democrática estamos luchandopor hacer realidad la justicia educativa?En el presente texto, el testimonio de las experiencias y reflexiones dacuenta de un esfuerzo de docentes creativos y responsables, preocupadospor hacer de sus escuelas espacios acogedores, lugares donde se aprendela solidaridad y la responsabilidad ciudadana. Donde el aprendizaje es elresultado de un encuentro entre diferentes, donde se valora positivamen-te la diferencia, se respeta al compañero, se promueve el reconocimientode unos y otros, se fortalece la identidad personal y colectiva. En suma,escuelas inclusivas, atentas a las barreras culturales, sociales y materia-les que limitan el ejercicio pleno del derecho a la educación.La exclusión educativa da lugar a una educación para la desesperanza.La experiencia de una escuela que nos excluye y termina expulsándo-nos de ella, negándonos así el derecho a aprender, es una experienciadolorosa, una invitación a la resignación frente a la pobreza crónica.Lo que el presente trabajo nos muestra es un arduo trabajo educativoque permite renovar la esperanza en la institución educativa, en ladocencia y en la sociedad, una esperanza que fortalecerá a nuestrosniños, niñas y adolescentes, devolviéndoles el derecho a creer, a querery a construirse la vida justa, buena y satisfactoria que se merecen.
10. Capítulo I La exclusión socialEn nuestro país, la exclusión social está íntimamente ligada a la persis-tencia de desigualdades extremas y a la inequidad en la distribución delingreso. A ello se agregan las exclusiones por género, cultura, etnia yedad presentes en todos los espacios de convivencia social. Tal situaciónimpide reconocer al “otro” como igual. Estas desigualdades han adqui-rido un carácter cultural: los patrones y comportamientos cotidianosahondan la exclusión y afectan negativamente la autoestima de quienesla experimentan. Como consecuencia, se generan ambientes donde seviolan los derechos humanos. En sus documentos, la Comisión de laVerdad y Reconciliación (CVR) ha señalado que la exclusión se hallaen la raíz del conflicto interno vivido por nuestro país y, en especial,por Ayacucho. No es posible superar la exclusión social sin promover ygarantizar el más amplio respeto a los derechos humanos. Al respecto,el constitucionalista Enrique Bernales ha señalado que: La exclusión en el Perú no es solamente social y económica, a ve- ces resulta algo más profundo, porque es cultural. Peruanos que no reconocen a otros como tales, y la gente que se siente maltratada, ofendida, en algún momento se rebela, y creo que estamos en ese punto, por eso no debemos perder más tiempo para comenzar a cambiar las cosas.Carmen Lora (2005), asesora de la Mesa de Concertación para la Luchacontra la Pobreza, incide en que las recomendaciones contenidas en elInforme Final de la CVR plantean una serie de medidas necesarias paraatender el tema de la exclusión. Para la autora, aparte de las políticasy decisiones gubernamentales, hay una responsabilidad del conjunto dela sociedad, del sector privado, iglesias e instituciones universitariaspara lograr la inclusión. 11
11. 12 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas PacotaypePor su lado, José Rivero (2000) señala que en nuestras sociedades existeuna sensación de vértigo y parálisis a la vez. El vértigo de “los sacia-dos”, cuyo tiempo no les alcanza para ordenar toda la información ala que acceden y que gozan de ambientes familiares y educativos queestimulan sus autoaprendizajes. A la vez, el “desvanecimiento diario”de la mayoría, cuyo principal objetivo es la supervivencia en ambientesfamiliares y escolares fragmentados, sin recursos ni seguridades sobrelo que se debería hacer. Para el autor, la mayor diferencia entre elnúcleo con mayores ingresos y los demás es el perfil educativo. Agrega:“Los pobres están doblemente penalizados: a su condición de pobrezasuman sus dificultades para el acceso y la permanencia en los centroseducativos y la baja calidad de los servicios recibidos”.1.	¿Qué entendemos por exclusión?Al hablar de la exclusión, nos referimos a un tema complejo y multidi-mensional, no centrado solo en la esfera económica sino ligado a todasaquellas condiciones políticas, económicas, sociales y culturales queafectan el desarrollo de las personas y las mantienen en desigualdady pobreza.Tal como señala Sonia Fleury (1998), la exclusión es la negación de laciudadanía, es decir, el impedimento que tienen las personas para gozarde los derechos civiles, económicos, políticos y sociales que condicionansu inclusión en la sociedad.La gravedad de la exclusión, como consecuencia de una determinadaestructura social, está generando la existencia de poblaciones mal lla-madas “sobrantes”. Frente a esta realidad, se requieren cambios pro-fundos en las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales.Si bien la educación no resuelve el problema, constituye un factor quepermite a las personas desarrollar capacidades para enfrentarlo.2.	Dimensiones de la exclusiónLa exclusión es multidimensional. En los siguientes párrafos nos referi-mos a algunas de sus dimensiones: la política, la social, la económica,la cultural y la subjetiva.
12. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 13Dimensión políticaLa dimensión política de la exclusión implica el recorte del ejercicio dela participación en la sociedad. Significa la no participación activa dela ciudadanía en las decisiones que afectan su futuro. Significa tambiénla ausencia de la oportunidad que deben tener todos los ciudadanos dehacer oír su voz a través de una diversidad de canales de participación,en los ámbitos local, regional y nacional.Para enfrentar el problema de la exclusión política se requieren gobiernosdemocráticos que privilegien la participación ciudadana, que actúen contransparencia, respetando las leyes y los derechos ciudadanos, rindiendocuentas y asegurando políticas educativas que promuevan que las perso-nas se asuman como sujetos de derechos y responsabilidades.El acceso equitativo a la justicia es de fundamental importancia parasuperar la exclusión política. Todos los ciudadanos deberían recibir elmismo tratamiento por parte del sistema de justicia. Actualmente, porejemplo, los elevados costos de los procedimientos judiciales y de ladefensa profesional, las distancias y múltiples trabas legales hacen queel acceso a la justicia se restrinja a sectores con poder económico. Losindígenas, sobre todo en las regiones más apartadas del país, pocas vecesreciben un tratamiento equitativo y basado en los méritos de sus deman-das; por lo demás, los procesos no se dan en su lengua materna.Dimensión socialLa dimensión social de la exclusión se expresa en la profunda desigual-dad en la que viven millones de compatriotas. Para muchos no hayacceso a servicios básicos como educación, salud, nutrición, vivienday aquellos dirigidos a cubrir necesidad de ocio y recreación. Cuando lohay, es deficiente.La violación a los derechos humanos es otro aspecto importante de laexclusión social, especialmente en poblaciones como la ayacuchana,que ha sido víctima de la violencia y el terror. Como consecuencia detal contexto, las relaciones humanas se tornan frágiles y los lazos desolidaridad y proximidad se debilitan. Diversos estudios han mostradoque la cultura popular, que tejía redes amplias, se ha debilitado. En talcontexto, no resulta extraño que se opte por el individualismo antesque por el bien común.
13. 14 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas PacotaypeDimensión económicaEn el Perú, los índices de empleo son mínimos; el desempleo y el su-bempleo son la principal situación en la que se encuentran millones decompatriotas. Las deficiencias de un sistema de producción y de provisiónde servicios que no ha sido capaz de generar empleo para todos los quese incorporan a la fuerza de trabajo ponen en una situación extrema-damente precaria a las personas más pobres, que solo tienen su fuerzafísica de trabajo como medio de generar ingresos y acceder a bienes yservicios. La combinación de escaso crecimiento económico con merca-dos laborales formales insuficientes, segmentados y sesgados, rechaza ymargina a quienes se encuentran afectados por la exclusión económica.Esta situación se agrava aun más entre la población que trabaja en laagricultura. En la actualidad, a pesar de los altos índices de crecimientoeconómico que muestra el país, este no se visualiza en el logro de unavida digna de la población excluida, ni en una estructura económicasolvente en ciudadanos de las zonas rurales.Dimensión culturalEn nuestro país, las diferencias culturales, étnicas, de lengua y racialesconstituyen factores de exclusión. Así también, tenemos una mirada es-tereotipada de las culturas, lo que no permite su reconocimiento comoproductoras de conocimientos válidos para la vida social, la convivenciay la producción. Esto debilita los lazos sociales que hacen posible laparticipación ciudadana y el compartir proyectos comunes.Tenemos una sociedad excluyente que genera un Estado homogeneiza-dor, en consecuencia, no se organiza para atender a los compatriotasque viven en territorios y contextos diversos. Es necesario construir unpaís intercultural, en el que las relaciones entre las personas que for-man parte de distintas comunidades y culturas se den desde posicionesde igualdad.Dimensión subjetivaLos elementos subjetivos también están presentes en la exclusión. Estosse refieren a la falta de amor, de comunicación, etcétera, que debilitaa la persona, sus relaciones sociales, lo que afecta tanto a los espaciosde socialización como la familia, la escuela y la comunidad o sociedad
14. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 15en general. Aspectos como la afectividad, la confianza, la identidad, lareciprocidad y la autoestima quedan desvalorizados. En consecuencia,se produce la pérdida de significaciones y sentido de la vida, la ausenciade expectativas y la falta del sentido del proyecto de vida, situaciónque genera y acentúa las estructuras sociales que derivan en anomia,pasividad y abandono y desenganche de los procesos de socialización.3.	Exclusión educativa en el país y en AyacuchoEn este acápite desarrollaremos algunos elementos que dan cuenta decómo se expresa la exclusión en la dimensión educativa, tanto en elpaís como en Ayacucho. Entendemos la dimensión educativa como arti-culada a las otras dimensiones mencionadas. Sabemos que la educaciónpor sí misma no es la solución a los problemas de la exclusión, pero seconstata que contribuye al desarrollo de las personas y el país. KaterinaTomasevski , ex relatora ONU sobre el derecho a la educación, señalaa este respecto que “el disfrute del derecho a la educación conduce alejercicio de otros derechos humanos”.Política educativaExiste un consenso general sobre la crisis de la educación peruana.Esta crisis se caracteriza por una baja calidad en los aprendizajes delos estudiantes, especialmente de las zonas rurales; un currículo que norecoge las exigencias y demandas del cambio social, y confusión en losenfoques pedagógicos; desprofesionalización de la carrera docente; in-suficiente presupuesto en educación e inoperancia en la administraciónpública. Esto es más grave en las zonas rurales del país. Estos rasgoscríticos, entre los más importantes, tienen que ver tanto con la políticaeducativa como con la política general del modelo actual de desarrollode la política y la economía.Entre los años 2001 y 2005 se dio, en materia de política educativa,un conjunto de avances, tales como diagnósticos, planes nacionales decapacitación docente y de directores, y se realizó la Consulta Nacionalpor la Educación. En la última etapa, el Foro del Acuerdo Nacional (AN)estableció la política décimo segunda de Estado referida a la educación.Contamos con la Ley General de Educación, con un Proyecto EducativoNacional aprobado, con un Plan de Educación, estamos en un procesode descentralización. Es decir, hay cambios. Sin embargo, la crisis dela educación es profunda.
15. 16 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas PacotaypeEste panorama exigía firmeza para avanzar en la aplicación de todos es-tos acuerdos. Lamentablemente, ni el propio Plan de Gobierno presen-tado en la campaña electoral por el partido de gobierno se ha cumplidoen su totalidad: hoy solo se ha abordado la alfabetización y el aumentode una hora de clases. La evaluación censal docente, la municipaliza-ción de la educación, y la propuesta al Congreso de la Ley de CarreraPública Magisterial (CPM) son medidas que se han caracterizado por sucreciente improvisación.En el caso de la CPM, se recogieron propuestas presentadas con ante-rioridad, pero sin convocar al magisterio.Con respecto a la evaluación censal, se hizo oídos sordos a diversospronunciamientos de instituciones y especialistas peruanos, así como alas recomendaciones de una misión de la UNESCO especialmente contra-tada para entregar pistas acerca de cómo garantizar su pertinencia.En relación con la municipalización de la educación, nació como pro-ducto de la improvisación, y su puesta en marcha sin consultar a losmunicipios generó una lógica contradictoria entre municipalización dela educación y descentralización educativa. Se sabe a escala nacionale internacional que esta estrategia no resuelve la inequidad educati-va, ni garantiza el éxito en la mejora de la calidad. Lo que enseña laexperiencia vivida en Chile cuestiona el modelo, porque ha generadomayor inequidad.Respecto del Proyecto Educativo Nacional (PEN), contamos con su re-conocimiento, mas este no está financiado.En nuestra región se agudiza tal situación, porque Ayacucho es consi-derada como una de las regiones más pobres del Perú, y como el siste-ma educativo está pensado desde una realidad urbana, los programaseducativos no responden a una educación intercultural bilingüe y sonhomogeneizadores. No se atiende la diversidad cultural de la región, loque acentúa cada vez más la exclusión en la educación.Por lo demás, las políticas educativas no tienen continuidad, pues cadagobierno impone la suya, dejando de lado los avances logrados. Lomismo sucede en el ámbito regional. Ni siquiera se toma en cuenta elProyecto Educativo Regional de Ayacucho, que fue elaborado participa-tivamente: hasta la fecha no hay indicios de su puesta en marcha comopolítica educativa de la región.
16. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 17Inequitativa distribución de los recursos en la educaciónde AyacuchoEs fácil constatar que las escuelas ubicadas en zonas de extrema po-breza reciben menos que otras. Las escuelas ayacuchanas en general seencuentran en muy mal estado: faltan recursos y materiales educativos.En algunos casos, los textos escolares no llegan a las zonas más alejadasde la región. El siguiente cuadro muestra que hay regiones donde elEstado invierte más por estudiante, cuando las regiones con mayoresíndices de pobreza deberían tener prioridad y mayor presupuesto paraalcanzar la equidad.Desconocimiento de la cantidad de estudiantes que novan a la escuelaNo se cuenta con estadísticas fiables que permitan conocer la cantidadde niños, niñas, adolescentes y adultos que deberían acceder al sistemaeducativo, ni de los que abandonan la escuela.Podemos mencionar que solo un pequeño porcentaje de estudiantesclasificados como “con necesidades especiales” recibe la educaciónapropiada en las escuelas comunes o en establecimientos especializa-
17. 18 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaypedos. En Ayacucho existe una experiencia muy inicial de integración deestudiantes con necesidades especiales a las escuelas normales; persis-te en algunos sectores la cultura de esconder a los niños y niñas quepresentan alguna discapacidad. Las instituciones educativas comunes noestán preparadas para recibir a los estudiantes con discapacidad.Falta de apoyo a quienes están fuera del sistemaEn nuestro medio, el sistema educativo excluye a los estudiantes que pre-sentan extraedad. Por ejemplo, los mayores de catorce años no puedeningresar al primer grado de educación secundaria porque el sistema nolo permite, a pesar de que nuestra realidad nos demuestra que la mayorparte de los niños y jóvenes que proceden de la zona rural presentan estacaracterística. La educación básica alternativa en nuestro medio aún nose ha aplicado para atender las necesidades educativas de aquellos queno han ingresado o han abandonado el sistema; hasta ahora se mantienela educación básica alternativa como turno de noche y atención los díassábados y domingos, y su cobertura se limita a la ciudad y a las capitalesde provincia, no así a otros lugares que requieran este servicio.Estudiantes con muy pocas oportunidades de cursarestudios superioresLa falta de acceso y de recursos económicos, así como la poca expectativaque tienen algunos docentes respecto de sus estudiantes, agudizan el pro-blema de la exclusión. La violencia y los maltratos han tenido importantesrepercusiones en un gran número de estudiantes. La poca expectativa queel docente tiene acerca de los estudiantes de zonas rurales y urbanas pro-fundiza la exclusión, ahonda las diferencias y la discriminación y generaprejuicios que cortan las posibilidades de cursar la educación superior.Diversificación curricularEl currículo escolar ha sido incapaz de atender y articular las necesi-dades y problemas de los estudiantes y la comunidad. La escuela noestá articulada a las necesidades de la comunidad; más bien está par-celada y centrada en los aprendizajes de contenidos teóricos, fríos ypoco relevantes. A ello se agrega que los docentes no han desarrolladohabilidades para articular óptimamente los aprendizajes de nuestrosestudiantes a sus necesidades.
18. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 19Lengua y comunicaciónDiversos estudios han constatado la importancia de desarrollar aprendi-zajes en la lengua materna de los estudiantes, pues de esa manera seamplían sus capacidades de comunicación y pensamiento lógico. Ade-más, ello permitiría desarrollar su identidad y autoestima, promoviendoal mismo tiempo la adquisición de otras lenguas con facilidad. Nuestrarealidad cotidiana es otra: la enseñanza y el aprendizaje se efectúanen un idioma que no es la primera lengua de muchos niños, niñas yadolescentes, lo cual los coloca en desventaja y conduce a menudo aimportantes dificultades que contribuyen al fracaso escolar y a proble-mas de lectura, escritura y resolución de operaciones matemáticas.Organización y gestión del sistema educativoLa centralización del sistema educativo, que a su vez da mucha im-portancia al control, ha impedido el desarrollo de la autonomía y lainiciativa. La responsabilidad de las decisiones tiende a situarse en elnivel más alto y la gestión implica el acatamiento de normas y reglaspor parte de los funcionarios y directivos, en lugar de una adecuadaprestación de un servicio de calidad. Esto demanda, sin lugar a dudas,un gran cambio en la gestión profesional del sistema, hacia otro decarácter democrático y eficiente.Formación docente inicial y continuaA pesar de varios intentos, lo real es que no se atiende con responsa-bilidad la formación profesional del docente. No se articula el proyectoeducativo local y regional a la formación docente, en ningún nivel.Asimismo, son escasas y poco relevantes las actividades de formacióndocente continua: estas más bien son fragmentadas, insuficientes, des-iguales, y a menudo inadecuadas para responder a las demandas ynecesidades de una región con muchas dificultades educativas.Por lo demás, en el tema de la responsabilidad de los docentes en supropia formación, el panorama es complejo. Por un lado, algunos do-centes renuncian a la formación continua para mejorar su desempeñoprofesional, mientras que otros están a la caza de cuanto “cartón” seles presente. Consideramos que la formación continua es un procesode gran responsabilidad para el desarrollo personal, profesional y ciu-dadano de los docentes.
19. 20 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaype4.	Las situaciones de exclusión en la escuela ayacuchanaEn el trabajo que realiza TAREA con los estudiantes, hemos recogidode ellos diversas expresiones acerca de cómo se viven las experienciasde exclusión en la escuela. A continuación presentamos algunas expre-siones que nos retan.Expresiones de estudiantes que han sufrido la exclusión: Por no tener pelota, fui separado del equipo por mis compañeros. “No puedes trabajar y estudiar la vez; elige uno de ellos”, me dijo mi profesora. Cuando llegué por primera vez al colegio, nadie quería juntarse con- migo porque hablaba mal el castellano. Asumí responsabilidades de madre por ser hermana mayor; lloraba y sufría al no tener tiempo para estudiar. Tengo miedo que nos rechacen por hablar el quechua. Me da cólera cuando me dicen: “Chacarera”. Me dicen: “Burra, no sabes nada”, porque vengo de la chacra; le quiero pegar a los que me insultan. Sufrí mucho por dentro cuando el profesor me dijo: “Regresa a tu pueblo, tú no puedes estudiar”. Cuando no puedo aprender como los de la ciudad, lloro y no quiero estudiar. No puedo estudiar, me enseñan cosas que yo no sé. Algunos niños y niñas se avergüenzan de sus padres por su ropa. Nos vamos de la escuela cuando no entendemos la clase en caste- llano. Nos devuelven a nuestras casas por no tener la insignia y la cinta del colegio. El profesor se burla de lo que hablamos, por eso lloramos en el camino. Nos da vergüenza salir a exponer, porque nos dicen que no hablamos bien el castellano. Nos miran mal y no queremos volver a la ciudad.
20. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 21 Yo me sentí mal porque no me dejaron ingresar al colegio por falta de uniforme. Se burlaron de mi ropa y me sentí muy triste. Me sentí muy mal cuando el profesor me dijo que mejor era irme a trabajar a la chacra, que para eso había nacido. Mi compañero me llamó pobre y tenía ganas de pegarle. “Aquí no ingresan sin insignia”, me dijo la auxiliar, y me fui a mi casa, pero me sentía mal por no tener plata.Expresiones de docentes que han sufrido la exclusión: Los docentes nombrados excluyen a los contratados. Unos docentes excluyen a otros por la forma de vestir. Los docentes que trabajan en la zona urbana excluyen a los que trabajan en la zona rural. Los docentes que trabajan en las instituciones educativas privadas excluyen a los que trabajan en las públicas. Los docentes varones excluyen a las mujeres. En la entrevista para el trabajo, me dijeron que era requisito saber jugar voley. Hay discriminación entre los docentes de primaria y docentes de secundaria. Me sentí discriminada por mis colegas por mi embarazo. Me discriminaron porque no aprendí rápido. Me sentí discriminada por la religión. Hay discriminación entre profesores que saben mucho y profesores que no saben. Por la dificultad en la expresión del castellano. Por pronunciar mal las palabras. Han prohibido dar trabajo a foráneos. Los provincianos no tienen derecho. Tú debes pensar igual que yo. Por no usar el uniforme de docentes del colegio durante el desfile.
21. 22 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaype5.	La exclusión en la escuela rural ayacuchanaEn Ayacucho, los centros poblados, comunidades y caseríos se encuen-tran geográficamente dispersos y distantes unos de otros. Además, ca-recen de caminos y medios de transporte adecuados. Todo ello dificultala provisión de servicios educativos y el acceso a los ya existentes; losestudiantes tienen que realizar largas caminatas durante varias horasdiarias para ir y volver de su institución educativa, lo que afecta tantola asistencia como el aprendizaje.La igualdad de oportunidades no se refleja en la zona rural, porqueno hay servicios educativos para poder acceder a la educación comoderecho de todos y todas. Por ejemplo, la mayoría de las poblacionesno tiene educación inicial ni secundaria: solo accede a la educaciónprimaria y allí se queda. Las posibilidades de acceder a la secundariason pocas debido a las dificultades y al costo: los padres deben llevara sus hijos a la capital del distrito, pagar su alimentación, su vivien-da, y afrontar el temor que implica dejarlos solos durante la semana.Adicionalmente, se enfrentan a la inequidad de la oferta, pues los máspobres tienen los peores servicios y, por tanto, las menores posibilida-des de superar su condición.La infraestructura física es deprimente en la zona rural: aulas sin ven-tanas ni puertas, la carencia de mobiliario escolar, así como la falta deagua y servicios higiénicos, hacen que la escuela se convierta en un focode transmisión de enfermedades y parásitos. La mayoría de escuelascarece de cercos perimétricos, lo que es aprovechado por los animales,que entran y salen libremente, dejando sus excrementos en los espaciosdonde juegan los niños y poniendo en peligro su salud. Hay casos enque las escuelas no disponen de infraestructura propia y funcionan encasas comunales o, incluso, en iglesias. Las fuertes carencias no solonos remiten al tema de acceso a los servicios educativos, sino al de sucalidad. ¿Cómo podemos promover desde estas carencias las escuelassaludables cuando no se cuenta con el mínimo de los servicios como elagua? ¿Cómo, entonces, crear en las escuelas el hábito de cepillarse losdientes, lavarse las manos después de ir al baño, etcétera?Además, la escuela rural copia el patrón cultural de la urbana, desdela forma de organización hasta los procesos de aprendizaje, convirtién-dola a la fuerza en un espacio citadino. Así, se obliga al alumnado ausar uniforme escolar, cuando cada quien tiene diferente manera devestir según su cultura; se le obliga a participar en desfiles escolares,
22. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 23o se incluye en su organización a los “policías escolares” cuando ensu comunidad se organizan de manera diferente, como por ejemplo através de los warayuq.Por otro lado, el proceso de enseñanza y aprendizaje se muestra másautoritario y tradicional en los espacios rurales: el docente dicta lostemas, que a su vez no se articulan a las necesidades y problemas dela comunidad. Los docentes de educación secundaria se muestran másverticales en su aula, hacen sentir su autoridad sin permitir que ningúnestudiante los censure y, cuando ello sucede, el estudiante termina sien-do catalogado como “un malcriado que discute a su profesor”. Durantenuestras visitas, no hemos visto clases donde se muestren estrategiasmetodológicas diversas, con la participación activa de los estudiantesautónomos argumentando sus trabajos, analizando diversas situaciones,y mucho menos debates sobre los temas tratados en clase.La condición del docente ruralEl docente rural enfrenta situaciones difíciles para enseñar en nuestraregión. La odisea empieza en la madrugada, pues para ir a su trabajodebe abordar a las tres o cuatro de la mañana un vehículo para diecio-cho pasajeros que lleva a más de veinticinco. El retorno es aun peor:muchos docentes viajan en los techos de las combis, poniendo en gravepeligro su salud y su vida. No cuentan con una adecuada vivienda paradescansar y desarrollar sus actividades; a veces viven junto a la co-munidad en condiciones precarias. No existe la posibilidad de accederde manera cotidiana a servicios como la salud o la alimentación, nitienen acceso a la información o a la socialización con otros docentes.El docente en estas zonas no tiene la posibilidad de estudiar o de ac-tualizarse en sus horas libres. Por lo tanto, el docente de la zona ruralrequiere un trato especial en el tema de capacitación. También existela urgencia de especializarlo para enseñar a los niños en contextos bilin-gües; no es cuestión solo de una adecuación al contexto geográfico, sinoal tipo de enseñanza que se da en las aulas unidocentes y multigrados.Los docentes rurales muestran mucha apertura para aprender, cuandohay oportunidades de capacitación.La situación educativa de las niñas rurales En el Perú, la situación de pobreza excluye a muchos niños y niñas de la educación, siendo las niñas las más afectadas. Pero entre ellas,
23. 24 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaype las niñas indígenas forman parte de un triple círculo de exclusión: por ser pobres, por ser indígenas y por ser mujeres. Si una familia tiene que elegir entre enviar a su hija o su hijo al colegio, la tendencia es por el varón, porque se lo relaciona con las esferas económicas y políticas, mientras que a la mujer se la identifica usualmente con el rol de madre y ama de casa, por lo que no requiere de mucha formación escolar. (UNICEF). a.	Prioridad a la escolarización de los varones Debido a la falta de recursos económicos, las familias rurales eligen como prioridad al hijo varón para que asista a la escuela debido a muchos factores, entre ellos el considerar que las niñas no pueden caminar a zonas alejadas o el temor de los padres por considerar a sus niñas vulnerables al peligro o el miedo a que puedan embarazarse. A todo ello se agrega la necesidad de contar con las niñas para la realización de tareas domésticas, artesanales y agrícolas. b.	Alta concentración de labores domésticas en las niñas Las niñas desarrollan una rutina diaria con una fuerte carga do- méstica. Acarrean agua, ayudan en la cocina, cuidan a los her- manos pequeños, limpian la casa, lavan platos y ropa, llevan a pastar a los animales, etcétera. En épocas de siembra y cosecha, ayudan a sus padres en la colocación de las semillas, el abono, el deshierbe, el riego, la selección y el almacenamiento de los pro- ductos. Además, hilan, tejen y cosen. La escuela todavía no logra adecuarse a las necesidades del mundo rural. En consecuencia, la abundante concentración de tareas compite con la escuela, por lo que ellas no pueden educarse en iguales condiciones que los varones. c.	La extraedad en las niñas rurales El inicio tardío de la vida escolar afecta a las niñas rurales, lo cual es una condición de desventaja para la culminación de sus estudios. A esta circunstancia se agregan la asistencia irregular y la repetición. Las niñas que han ingresado tardíamente a la es- cuela no podrán continuar sus estudios secundarios en el colegio diurno, pues las normas no permiten ingresar a estudiantes ma- yores de catorce años a la educación básica regular. Así, dejarán de ir a la secundaria, pues en las comunidades no existe servicio de educación básica alternativa.
24. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 25 d.	Poca valoración de las niñas en la escuela La escuela no está preparada para atender a las niñas rurales, y tampoco le interesa. Algunos docentes discriminan a las niñas pro- cedentes de la zona rural: valoran poco sus capacidades, desprecian su cultura e idioma, tienen un trato vertical y autoritario, y las maltratan física y psicológicamente. Las actitudes frente a los erro- res de las niñas son más duras que ante los varones. Asimismo, las expectativas en relación con las niñas son menores, porque tarde o temprano serán alejadas de la escuela para seguir desempeñándose en tareas domésticas. Las niñas muestran mayor timidez durante el desarrollo de la clase; frente a ello, algunos docentes, en lugar de propiciar una mayor motivación, se limitan a la indiferencia.En resumen, tanto por decisiones de la familia como por la poca aco-gida y pertinencia de la escuela, la niña termina formando parte deun triple círculo de exclusión: por ser pobre, por proceder de zonasrurales y por ser mujer.6.	Exclusión en las escuelas urbanas y urbanas marginales ayacuchanasEn los últimos años, nuestra región ha experimentado un fuerte movi-miento migratorio de la zona rural hacia la ciudad por motivos diversos,como la violencia sociopolítica y la búsqueda de un mejor desarrollode las familias, de una mejor calidad de educación para sus hijos enla ciudad, o simplemente de trabajo. Estas migraciones han provocadoque las instituciones educativas de educación secundaria en la ciudadestén más que colmadas: se observan aulas hasta con sesenta estudian-tes. Todo ello trae consigo la escasez de vacantes para acceder a laeducación secundaria, e implica una selección discriminatoria para elacceso a la educación secundaria.Durante los meses de matrícula, se observan en nuestro contexto pro-blemas como los siguientes: • Algunos docentes mantienen estereotipos con relación a los ni- ños, niñas y adolescentes de la zona rural, pues opinan que estos tienen dificultades para aprender y, por tanto, no les permiten el acceso. • Viven solos y sus padres no asistirán a las reuniones de padres de familia.
25. 26 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaype • No cuentan con recursos para algunos aportes económicos que se dan durante el año escolar. • Los padres de familia tienen dificultades para obtener la ansiada vacante. Algunos padres amanecen haciendo largas colas; otros acuden a los amigos y parientes, así como a las instancias defen- soras de los derechos humanos.Por su parte, las instituciones educativas buscan la manera de tamizary seleccionar a los “mejores estudiantes”: unas aplican evaluaciones,otras seleccionan por edades, obligan a matricularse en cursos vacacio-nales, o piden cupos de dinero o de materiales para la escuela, como pi-zarras acrílicas, pintura, etcétera. En este proceso de selección, quedanal margen los estudiantes que vienen de la zona rural, quienes no estánen condiciones de competir porque carecen de recursos económicos.La mayoría de adolescentes de la zona rural que buscan acceder a laeducación secundaria tiene extraedad, por lo tanto, las institucioneseducativas de la ciudad no los acogen y los envían impositivamente alas escuelas nocturnas o a los centros no escolarizados. Otro aspectoa mencionar es el acceso a la educación secundaria por zonas de in-fluencia de cada institución educativa; vale decir que solo se recibe aestudiantes de las zonas cercanas, excluyendo a quienes proceden deotras localidades y provincias de la región.El quechua como motivo de exclusión en la escuelaayacuchana Yo recuerdo a mi escuela muy hermosa, llegábamos muy temprano a la escuela y nos poníamos a jugar en el patio algunos con nuestras pelotas, otros con suiruro, a la salta soga, al mundo, al trompo, etcé- tera. Todos los niños y niñas jugábamos alegres y contentos, llegaban niños de todos los barrios con diferentes y coloridas vestimentas, solo para desfilar el 28 de Julio usábamos el uniforme escolar, todos hablábamos el quechua.En un estudio referido al tema del quechua, realizado el año 2005por TAREA y catorce instituciones educativas de Huamanga y Huantay en el que participaron 86 docentes y 2939 estudiantes de educaciónprimaria y secundaria, se buscaba conocer cuántos hablaban quechuay cómo se sentían al hacerlo, así como determinar en qué entornoslo hablaban y en cuáles no lo harían. De este modo se identificaron
26. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 27 No hablo 3,3 M e s iento 8,1 avergonz adoM e s iento bien 80,9 No res ponde 7,3 0 20 40 60 80 100prejuicios y los contextos percibidos como de menos acogida para elquechua. Mostramos los resultados en el gráfico 2. El gráfico contieneuna cifra extraordinaria: 83% de 2901 estudiantes reconocía que habla-ba quechua. Estamos entonces frente a una comunidad bilingüe, quetiene al quechua como principal referente cultural.De los estudiantes encuestados, ¿cuántos tienen dificultades de apren-dizaje porque no hablan bien el castellano? ¿Cuántos son bilingües quese expresan bien tanto en castellano como en quechua? Frente a estasituación, ¿cómo se enseña en los colegios de la ciudad? ¿Los colegios
27. 28 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaypeincorporan iniciativas de revaloración del quechua como patrimoniocultural de la región? En las instituciones educativas urbanas y ruralesprevalece una educación monocultural que privilegia el castellano comoreferente de la comunidad ayacuchana, dejando de lado la cultura delos estudiantes.a.	¿Cómo te sientes al hablar el quechua?El grupo que habla quechua responde en un 80,9% que se siente bienal hablarlo (gráfico 3). Ello contradice a aquellos docentes que afirmanque nuestros estudiantes por lo general no quieren hablar el quechua,pues sienten vergüenza.b.	¿Dónde te sientes bien al hablar el quechua?El grupo que habla quechua responde en un 45,5% de frecuencia quelo hace con su familia, un 24% en su comunidad, y 11,8% con sus ami-gos. Cuando se hace la pregunta en sentido inverso: “con quiénes nohablaría quechua”, 53,7% afirma que no lo haría con personas extrañas,25,5% con los profesores y 25,1% con sus compañeros de clase (gráfico4). Estas dos últimas respuestas indican que el ambiente escolar no espercibido como un espacio propicio para hablar el quechua.
28. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 29El quechua se usa principalmente en ambientes familiares y entre co-nocidos cercanos. Una política cultural integral debiera promover queel quechua se use tanto oralmente como en forma escrita en espaciosy actos públicos y que se utilice también para transmitir conocimiento(exploración TAREA, 2005).c.	Si las clases fueran en quechua, ¿aprenderías mejor?En la mayoría de las instituciones educativas del área rural, no seenseña a los estudiantes en su lengua materna “o sea el quechua”;por el contrario, se les enseña solo en castellano, perjudicando susaprendizajes.Muchos docentes comentan que los padres de familia no quieren quesus hijos aprendan en quechua, percepción que ha sido cuestionadapor la mencionada encuesta. El 56,9% de los encuestados responde queaprendería mejor si la enseñanza fuera en su lengua materna y un 33,3%responde que no (gráfico 5).Es importante empezar a desarrollar experiencias de diversificaciónde las estructuras curriculares, así como de las actividades escolares,rompiendo el esquema monocultural que caracteriza ahora nuestra edu-cación. Nos encontramos en una situación favorable para este cambio,
29. 30 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaypepues existe una mayor flexibilidad para que las escuelas sean más autó-nomas y elaboren PCA adecuados a sus contextos. Un aporte importantees que se ponga en marcha el Proyecto Educativo Regional de Ayacucho.Esto ayudaría al desarrollo de aprendizajes pertinentes frente a la cul-tura andina y con enfoque intercultural, de modo tal que se dialoguecon otros saberes universales. Es fundamental redefinir las políticasculturales de la región para que el quechua sea acogido y revaloradocomo parte de la identidad de la mayoría ayacuchana.d.	¿Cómo ve la escuela a los estudiantes que trabajan?El 43% de estudiantes afirma que trabaja y llega a la escuela en condi-ciones adversas. El concepto de trabajo es complejo y en la encuesta sehizo la pregunta en su sentido amplio, pues se sabe que hay múltiplescondiciones que no son consideradas como trabajo. Es el caso de losestudiantes que proceden del campo y que viven con “familiares” dela ciudad y que, por esta posibilidad de estudiar en la ciudad, trabajanpara sus parientes sin recibir un pago o retribución económica. Otroaspecto que queda pendiente es establecer la diferencia entre cuándoun apoyo o participación en las actividades económicas de la familiase convierte en trabajo o en una actividad abusiva.En lo que concierne al género, 41,5% de las mujeres encuestadas de-clara que trabaja; en los varones el porcentaje es de 51,2%. Aparente-mente, los varones tienen un porcentaje más alto. Sin embargo, muchasde las labores domésticas y responsabilidades que desarrollan las niñasy las adolescentes no son consideradas en Ayacucho como un trabajo,sino como un apoyo a sus familiares. Es probable que dentro de lasrespuestas de las mujeres que señalan que no trabajan se oculten si-tuaciones como esas.
30. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 31Con respecto a los niveles de educación, 27,6% de los que declaranque trabajan estudian en el nivel primario y 72,4% en el secundario.Con mayor detalle se observa que, entre los estudiantes de primaria,34,7% declara que trabaja y 65,3% afirma no hacerlo. En secundaria,52,5% indica que trabaja y 47,5% dice que no lo hace (gráfico 6). Estosporcentajes revelan que, en promedio, más de 50% de los estudiantesde secundaria realiza una actividad económica fuera del horario escolar.¿Cuánto puede afectar esta situación en su formación?El trabajo infantil atenta contra la educaciónPara la Representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia(UNICEF), ingeniera Ann-Lis Svensson, debe existir una norma que elevede doce a quince años la edad mínima para trabajar. Para la funciona-ria, la sociedad peruana debe asumir la responsabilidad de desalentarel ingreso prematuro de niñas y niños al mercado laboral, evitando asíque el trabajo infantil atente contra el derecho a la educación. Agregaque la promulgación de tal norma constituiría una sana rectificación,pues de otro modo, el Perú quedaría rezagado en la región en lo queal respeto por los derechos de la niñez se refiere.Dice también que en una norma legal, como el Código de los Niños yAdolescentes, debería reflejarse el modelo de país, el tipo de sociedadque queremos y hacia el cual dirigimos nuestros esfuerzos, y nuestraspolíticas y estrategias de desarrollo, más aún cuando el Perú ha ratifi-cado la Convención sobre los Derechos del Niño.En los hechos, el trabajo infantil está claramente relacionado con laexclusión social. La tendencia es que, cuando aumenta la tasa de des-empleo en los adultos, se incrementa también el trabajo infantil. Porlo demás, en América Latina, el 90% de las niñas y niños trabajadoreslo hacen en el sector informal de la economía, sin protección alguna,y muchas veces sujetos a discriminación y explotación.Hablar del “derecho al trabajo” en niñas y niños que se encuentran enun proceso de desarrollo es un contrasentido. Ellos tienen derecho a laeducación, a la salud, al juego, a la protección contra el maltrato y elabandono. Pretender compatibilizar educación y trabajo supone un es-fuerzo descomunal, con jornadas diarias de hasta catorce horas, lo quetrae como resultado altos niveles de retraso y abandono escolar. Trágica-mente, sin educación se reproduce el círculo vicioso de la pobreza.
31. Capítulo II Necesidad de una educación inclusiva para Ayacucho [...] las escuelas deben acoger a todos los niños, independientemente de sus condiciones físicas, intelectuales, sociales, emocionales, lin- güísticas u otras. Deben acoger a niños discapacitados y niños bien dotados, a niños que viven en la calle y que trabajan, niños de po- blaciones remotas o nómadas, niños de minorías lingüísticas, étnicas o culturales y niños de otros grupos o zonas desfavorecidos o margi- nados (Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales: Acceso y Calidad. Marco de Acción, párrafo 3).1.	Educación inclusivaLa educación inclusiva (EI) ha evolucionado como un movimiento paradesafiar las políticas y prácticas de exclusión, a partir de que no todossomos iguales y que la diversidad es normal. Pero, ¿qué pasa cuandomiles de niños y niñas no están dentro del sistema educativo o vandesertando por situaciones de pobreza, de discriminación racial y lin-güística, o por ser mujeres? El reto es que el sistema sea más efectivo,con fórmulas diversas, pues los niños y niñas son distintos y aprendende forma diferente.Por otro lado, la EI debe asumirse como un proceso más amplio de re-forma de la calidad educativa, que busque la equidad y el beneficio detodos. Por ello, asumir el enfoque de EI no es sencillo. Avanzar hacia elparadigma de la escuela inclusiva implica la promoción de enfoques yprácticas de la escuela democrática, los derechos humanos de los niñosy las niñas, el enfoque de género y la interculturalidad.A continuación presentamos algunos conceptos que dan cuenta de loque estamos entendiendo por educación inclusiva. 33
32. 34 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaype • La educación es un derecho de todos y todas, base de una socie- dad más justa. • La educación inclusiva supone que las escuelas atiendan a todos los niños y niñas de su comunidad, como parte de un sistema inclusivo. Significa desarrollar escuelas que acojan a todos los estudiantes, cualesquiera sean sus características, desventajas y dificultades. Estas escuelas, más que percibir las diferencias en- tre los estudiantes como un problema, las celebran. Educación inclusiva también significa ubicar a las escuelas en el contexto más amplio de los sistemas educativos —formal y no formal— que han de ser inclusivos, proporcionando todos los recursos que las comunidades requieren para asegurar que las necesidades de la diversidad de estudiantes pueden ser efectivamente satisfechas. • La educación inclusiva presta especial atención a aquellos que tra- dicionalmente han sido excluidos de las oportunidades educativas, tales como estudiantes con necesidades especiales, discapacida- des, pertenecientes a minorías étnicas o lingüísticas y otros. • La educación inclusiva se basa en la filosofía humanista del res- peto a la diversidad y la diferencia y del derecho a la igualdad de oportunidades. • Se trata de establecer los cimientos para que la escuela pueda educar con éxito a la diversidad del alumnado y colaborar para la eliminación de la inequidad e injusticia (Howe, Slee, Kerzner Lipsky y Gartner, Capella). • Es un intento para que todos los estudiantes sean ciudadanos de derecho (Arnaiz, Booth, Udistsky, Hegarty). • La educación inclusiva busca responder a la diversidad de necesi- dades de todos los estudiantes y satisfacerlas mediante una mayor participación de las culturas y las comunidades en el aprendiza- je, así como en reducir la exclusión dentro de la educación y a partir de ella. Supone cambios y modificaciones en el contenido, los métodos, las estructuras y las estrategias, con un enfoque común que abarque a todos los niños de edad apropiada y la convicción de que educar a todos los niños incumbe al sistema oficial (UNESCO, 2003). • La educación inclusiva permite dar respuestas pertinentes a toda la gama de necesidades educativas en contextos pedagógicos escolares y extraescolares. Lejos de ser un tema marginal sobre cómo se puede integrar a algunos estudiantes en la corriente educativa principal,
33. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 35 es un método en el que se reflexiona sobre cómo transformar los sistemas educativos con el fin de que respondan a la diversidad del estudiantado. Su propósito es conseguir que docentes y estudiantes asuman positivamente la diversidad y la consideren un enriquecimien- to en el contexto educativo, en lugar de verla como un problema.2.	Educación inclusiva y derechos humanosLo central en el compromiso por la educación inclusiva es concebir laeducación como un factor fundamental para el desarrollo, tanto del in-dividuo como de la sociedad. En el último medio siglo, la comunidadinternacional ha comenzado a desarrollar una visión de la educaciónque, en palabras del reciente informe de la Comisión Internacional sobreEducación para el siglo XXI, es la “utopía necesaria” (Delors, 1996).En dicho informe se afirma que la educación no es un simple mecanismopara adquirir habilidades básicas. Es más que eso: es un factor impor-tante del desarrollo social y personal, “un activo indispensable en elintento [de la humanidad] de lograr los ideales de la paz, la libertad yla justicia” y uno de los principales medios disponibles para fomentaruna forma más profunda y armoniosa del desarrollo humano y, de esemodo, reducir la pobreza, la exclusión, la ignorancia y la guerra.Esta visión implica a la educación como un derecho de todos, no ya comoun privilegio, afirmación que se ve refrendada en el artículo 28 de laConvención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas (1989).1 • Significa estar seguros que todas las personas reciban una edu- cación de calidad. • La educación de calidad significa poner a los niños y niñas en el centro de interés, en el centro de todas las acciones. Se prepara1 Los estados partes reconocen el derecho del niño a la educación, y con el fin de que ese derecho se pueda ejercer progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades, deberán en particular: • Implementar la enseñanza primaria obligatoria y gratuita para todos. • Fomentar el desarrollo de las diferentes formas de la enseñanza secundaria, incluida la enseñanza general y profesional, haciendo que esté disponible y sea accesible para cada niño, adoptando medidas como la gratuidad de la educación y ofreciendo asistencia financiera en caso de necesidad. • Tomar medidas para fomentar la asistencia regular a las escuelas y reducir las tasas de deserción escolar.
34. 36 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaype a los estudiantes para enfrentar los retos que la vida les presente y los ayuda a desarrollar todas sus potencialidades. • La calidad de la educación no hace referencia únicamente a los procesos de aprendizaje sino también a los aspectos de la salud integral, el estatus nutricional, el bienestar, la seguridad y la protección ante el abuso y la violencia.3.	El significado del derecho a la educaciónEl derecho a la educación se refiere al ambiente que rodea a los estu-diantes y a sus historiales de vida antes de entrar a la escuela, y una vezconcluidos sus estudios. Con el enfoque de derechos, se reconoce a losestudiantes como sujetos de derechos, y a los Estados, padres y docentescomo responsables de hacer realidad la realización del derecho.Un aspecto fundamental es asumir a las personas como sujetos de dere-cho. Los niños y niñas, sus padres, madres y profesores tienen, a su vez,el derecho de demandar a los Estados el cumplimiento de sus obliga-ciones para el respeto, protección y realización del derecho de todos.La propuesta política de educación inclusiva recoge los postulados delos derechos humanos en la calidad de la educación, al considerar ladiversidad como realidad social, la equidad y la justicia social comopropósito, y la inclusión como metodología para hacer de la educaciónun asunto de participación y aprendizaje.4.	Instrumentos de protección a nivel internacional • Declaración Universal de Derechos Humanos (1948). • Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza (1960). • Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966). • Convención sobre los Derechos del Niño (1989). • Protocolo adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Hu- manos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, “Protocolo De San Salvador” (1988).Este último es un documento que expresa cambios sustantivos y queasume una concepción de la infancia como sujeto social de derechos
35. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 37económicos, políticos, sociales y culturales. Afirma también que laspersonas de 0 a 18 años gozarán del derecho a la supervivencia, a laprotección, a la participación y al desarrollo. Supera aquella doctrinaque asumía al niño como objeto de asistencia, dando paso a la doctrinade protección integral de la infancia.Este instrumento internacional, asimismo, introduce una gran novedad:la del derecho de la niñez y adolescencia a la participación en todoaquello que le compete. Ser escuchados e intervenir en todo aquelloque les atañe es fundamental, así como valorar la importancia de suorganización. Otra gran novedad es que, a diferencia de las declaracio-nes anteriores, los países firmantes de la Convención se comprometen aadecuar sus leyes y el conjunto de sus políticas y programas. Asimismo,se crea un comité de vigilancia en el seno de las Naciones Unidas, anteel cual los gobiernos deben dar cuenta de los cambios asumidos parael cumplimiento de los derechos acordados en la Convención y en lasmetas del Plan Mundial de la Infancia. Finalmente, reconoce la funciónde vigilancia de la sociedad civil, incluidos los niños y niñas, lo queimplica una amplia participación ciudadana en relación con los derechosde la niñez y la adolescencia.Principios presentes en la ConvenciónLos principios en que se basa la mencionada Convención son fundamen-tos desde donde debemos evaluar los avances y retrocesos, los vacíosy los problemas en relación con el cumplimiento de los Derechos dela Infancia. Lo son también para analizar la calidad de las promesascumplidas y el porqué de las incumplidas. Nos ayudarán a reaccionara tiempo y a proponer alternativas tendientes a cerrar brechas y asíconstruir un mundo justo, equitativo y solidario. Tales principios sonlos siguientes: • Principio de la no discriminación:2 La frase “Todos los derechos para todos los niños, niñas y adolescentes” es el nudo de este principio. Igualdad de oportunidades y equidad son aspectos fun-2 Artículo 2. Los Estados Partes respetarán los derechos enunciados en la presente Convención y asegurarán su aplicabilidad a cada niño sujeto a su jurisdicción, sin distinción alguna, independientemente de su raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus representantes legales.
36. 38 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaype damentales para su logro. Implica mirar a aquellos que son desfa- vorecidos para avanzar hacia políticas y prácticas de inclusión. • Principio del interés superior del niño:3 Significa que, en toda decisión que se tome, la infancia está primero. Desde esta pers- pectiva, podríamos analizar de qué manera las políticas y los programas en nuestros países, ya sea el ámbito económico, políti- co, cultural, social, administrativo o legislativo, toman en cuenta este principio. • Principio de supervivencia y desarrollo de la niñez:4 Referido a que ante todo debemos defender la vida, y no cualquier clase de vida. La supervivencia, es decir una vivencia súper, máxima, que afirme la dignidad, que debe alcanzar a todos los niños, niñas y adolescentes, ligada al desarrollo integral que abarca a todo el sujeto y en todos los planos de la vida personal y social. • Principio de escuchar a la infancia:5 En este principio se asienta el derecho a la participación que la sociedad debe reconocer a la infancia. Ser escuchados es fundamental. Implicará un gran cambio para las instituciones y el mundo adulto, que a su vez exige garantizar a niños y niñas la protección necesaria para la defensa de la vida, la supervivencia y el desarrollo.Finalmente, con respecto al derecho a la educación específicamente,debemos notar que la mencionada Convención establece que: • La educación es un derecho para todos los niños y las niñas. • El derecho a la educación se basa en los principios de no discrimi- nación, del interés superior por el niño, del principio de escuchar a la infancia.3 Artículo 3.1. En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial que se atenderá será el interés superior por el niño.4 Artículo 6. Los Estados Partes reconocen que todo niño tiene el derecho intrín- seco a la vida.5 Artículo 12. Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho a expresar sus opiniones libremente en todos los asuntos que le afectan, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño.
37. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 39 • Los niños y niñas tienen derecho a una educación primaria gra- tuita y facilidades de acceso a la secundaria. • La educación debe asegurar el desarrollo de todas sus potencia- lidades. • Se deben adoptar medidas que fomenten la asistencia regular a la escuela sin que ningún factor lo impida. • La educación debe ser acorde a la dignidad humana del niño. • Debe inculcarse en el niño el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales. Asimismo, el respeto por la pro- pia identidad cultural, idioma, valores, así como los valores de civilizaciones distintas de la suya. • Debe prepararse al niño para asumir la vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de sexos y amistad entre todos los grupos étnicos, na- cionales y religiosos.
38. Capítulo III Avanzando hacia prácticas y políticas inclusivas en la educación de AyacuchoEn las escuelas de Huamanga se han desarrollado importantes expe-riencias con la participación de docentes y estudiantes. Además, se haincidido en instrumentos de política educativa regional, como el Pro-yecto Educativo Regional Ayacucho (PER-A). Para ello, ha sido necesarioempezar a trabajar un conjunto de exploraciones que dieran cuenta decuáles son los problemas que afectan la inclusión en la escuela.En la tabla 1 (véase página siguiente) describimos las exploracionesrealizadas durante los años 2004; 2005 y 2006.Estas exploraciones han permitido visibilizar situaciones de exclusión.Asimismo, se ha buscado la participación activa de docentes como ac-tores de un proceso de cambio pedagógico y de reflexión, para incor-porar acciones que tiendan a superar la exclusión, tanto en su propiapráctica pedagógica como en la gestión. Como consecuencia de lasexploraciones, cada docente ha identificado las situaciones de exclusiónque sufren las y los estudiantes, muestra de ello son: a)	El proyecto “Llámame por mi nombre” (anexo 1) b)	El proyecto “Ayúdame a estudiar” (anexo 2)Estos proyectos han dado cuenta de los cambios que están empezandoa darse en la escuela y del encaramiento de la exclusión en la escuela,utilizando diversas estrategias en cada institución educativa. Antes de participar en esta experiencia con TAREA, yo era distinta en mi aula, cerraba la puerta a mis alumnos del primer grado; el niño o niña que llegaba tarde era castigado sin contemplaciones. Pero cuando apliqué la encuesta tenía que preguntar a todos los 41
39. 42 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaype Tabla 1. Exploraciones realizadas Nombre Participantes Principales hallazgos Primera exploración: • 16 instituciones Para muchos docentes fue un descu- “Para conocernos y educativas brimiento saber que, en promedio, ayudarnos” • 40 docentes un 43% de sus estudiantes declara • 1307 estudiantes que trabaja y que un 62% se siente encuestados bien cuando habla quechua. Esta in- • 467 de primaria y formación y otras que se recogieron 840 secundaria fueron claves para producir un cam- • 577 varones bio en las actitudes de cómo ense- • 678 mujeres ñar a los estudiantes y replantearse su relación con ellos. Segunda exploración: • 7 instituciones Preocupa saber que en la población “Conocernos para educativas escolar de los siete colegios que han cambiar” • 86 docentes participado en la encuesta, hay 72 • 2939 estudiantes de estudiantes que declaran que viven secundaria solos, lo que corresponde al 2,5% • 1103 varones de la población que respondió a en- • 1816 mujeres cuesta. ¿Cuántos de estos estudian- tes son menores de edad? Si viven solos, no cuentan con referentes de adultos positivos que los apoyen en su formación moral. ¿Qué ocurre cuando se enferman o enfrentan alguna dificultad? El 52% de estudiantes que admite trabajar es alto, comparado, con otras estadísticas nacionales como la que provee la “Encuesta Nacional de Hogares 2001”, que establece una tasa de actividad laboral de 32,5%. Tenemos una cifra extraordinaria: 83% de 2901 estudiantes que res- pondieron a la pregunta reconoce que habla quechua en colegios ubi- cados en la ciudad. Estamos frente a la situación de una sociedad bi- lingüe que tiene al quechua como principal referente cultural. Tercera exploración: • 3 instituciones Muchos docentes consideran que no “Allinta riqsinakusun educativas rurales se enseña en quechua porque hay yachayninchikta del nivel primario y un fuerte rechazo de parte de los ñawpaqpam secundario padres. Sin embargo, el 56,9% de aparinapaq” • 218 estudiantes de los estudiantes afirma que apren- “Para llevar adelante primaria. dería mejor si se les enseñase en nuestros saberes, • 245 estudiantes de su lengua materna, y solo un 33,3% conozcámonos bien” secundaria. responde que no. Fecha: Del 18 de • 463 estudiantes en El 92,5% de los que hablan quechua noviembre al 3 de total dice sentirse bien cuando lo hacen. diciembre del 2005 • 24 docentes. Solo un 7,5% declara sentirse aver- gonzado.
40. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 43 niños y niñas sobre ¿Con quiénes vivían? ¿Qué hacían antes de ir a la escuela? ¿Si hablan quechua? Hice la entrevista al niño que siempre llegaba tarde. El niño me comentó que vivía con su abuelita y que todas las mañanas antes de ir a la escuela tenía que cortar una cantidad de alfalfares para que su vaca se alimentara hasta que él salga de la clase, porque la abuelita no podía hacerlo debido a su avanzada edad. Gracias a la leche de la vaca el niño y su abuela podían comprar otras cosas para alimentarse. Entonces yo comenté la historia del niño a sus compañeros, los cuales al escuchar la historia se ofrecieron a ayudarlo en el aula; plantearon propuestas de cómo podían ayudar al niño en sus clases. Todos nos hemos interesado en este niño porque pude averiguar los problemas que tenía para venir a la escuela. Organicé una unidad de experiencia con el tema y realiza- mos diversas actividades de aprendizaje tales como escribir historias, cartas, visitar la casa del niño, y conversamos con la abuelita para saber más cosas (testimonio de la profesora Ruth Flores, institución educativa José Félix Iguaín, Huanta).1.	Acuerdos institucionalesLos acuerdos buscan institucionalizar la práctica educativa, convirtién-dose en puntos de vigilancia hacia una educación para todos (ver anexo3 sobre las experiencias en la institución educativa Los Licenciados). • Organizar el primer día de clases incorporando diversas estrate- gias en el marco de impulsar una escuela afectiva y acogedora. • Organizar a los tutores de cada aula con diversas propuestas. • Organizar encuentros con los estudiantes durante el año esco- lar. • Involucrar a los padres de familia para acoger a los estudiantes. • Incorporar en las actividades del año la feria de lectura en cada institución educativa, con la participación de toda la comunidad educativa. • Capacitar al personal administrativo para el buen trato a los es- tudiantes. • Brindar espacios afectivos y acogedores para todas y todos los estudiantes. • Desarrollar aprendizajes pertinentes, ayudando a construir sus proyectos de vida.
41. 44 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaype • Tener alta expectativa de cada estudiante. • Identificar, acompañar y hacer propuestas para atender a estu- diantes que presenten dificultades en su aprendizaje. • Incorporar el quechua en las actividades cívicas y culturales de la institución educativa.2.	Avanzando hacia políticas educativas inclusivasEstas prácticas de proyectos de inclusión han permitido desarrollarperspectivas de trabajo validadas que han servido de insumos para laelaboración del Proyecto Educativo Regional de Ayacucho y que hanaportado a los siguientes campos: Campos Acciones Problemas • Prácticas pedagógicas monoculturales y autoritarias. • Falta de compromiso con la educación bilingüe e intercultural. • Divorcio entre la escuela rural y la cotidianidad. Escuelas que no acogen a los niños y las niñas. Enfoques • El enfoque del desarrollo humano y la educación con equidad. Objetivos • Una educación intercultural y bilingüe para Ayacucho. estratégicos • Una educación rural para el desarrollo y la transformación social. y políticas • Una gestión educativa ética, autónoma, participativa y eficiente. • Una educación democrática y de calidad.La educación inclusiva para Ayacucho nos reta a impulsar una agendaeducativa en el marco de la educación para todos; para lograr el ac-ceso de todos a una educación de calidad, debemos desarrollar políti-cas, culturas y prácticas inclusivas y, principalmente, crear condicionespara que las escuelas atiendan a todos sus estudiantes como parte deun sistema inclusivo. La educación inclusiva atiende a todos sus estu-diantes, prestando especial atención a quienes tradicionalmente sufrenexclusión de las oportunidades educativas, tales como los niños y niñasque proceden de las zonas rurales, que hablan un idioma diferentedel castellano, que trabajan, que viven solos, que son discapacitados,entre otros.No debe verse la educación ayacuchana como el privilegio de pocos,sino como el derecho de todos. Debe considerarse la educación como unfactor crucial del desarrollo social y personal; en consecuencia, necesi-
42. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 45tamos de una visión amplia que vaya más allá de los actuales recursos,estructuras y sistemas convencionales de enseñanza. El reto a asumir esel de cambiar nuestras prácticas excluyentes actuales; seguir identifican-do las barreras de exclusión que enfrentan los estudiantes en la escuelay en el aula con el fin de combatir las actitudes discriminatorias, y crearespacios acogedores para construir comunidades inclusivas.Los avances hacia una educación inclusiva no ocurren de la noche ala mañana. Demandan un proceso de cambio permanente basado enun conjunto de principios claramente articulados con todo el sistemaeducativo. Aquí mencionamos algunos aspectos claves: • Movilizar a la opinión pública para construir consensos. • Identificar situaciones de exclusión. • Modificar rutinas. • Apoyar las políticas y proyectos regionales y locales. • Cambiar estructuras administrativas. • Establecer alianzas. • Remover las barreras de la exclusión. • Gestionar procesos de cambio por tiempos largos. • Desarrollar una filosofía de inclusión. • Desarrollar espacios para la investigación docente sobre la inclu- sión. • Identificar grupos de docentes comprometidos con el tema. • Diseñar redes estratégicas de instituciones educativas con una filosofía inclusiva. • Identificar medios de comunicación aliados para atender el tema. • Avanzar hacia una educación inclusiva mediante pequeñas ini- ciativas que puedan dar cuenta de que sí es posible trabajar la inclusión. • Crear espacios y oportunidades de formación para docentes, orientados hacia su rol inclusivo. • Fomentar el compromiso del sector público y de la sociedad en general.
43. 46 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas PacotaypeAlgunas orientaciones para la escuela: • Asegurar que todos tengan la oportunidad de matricularse en el primer año de educación básica (equidad en el acceso). • Que el alumnado termine el primer año de escolaridad con los aprendizajes necesarios para continuar aprendiendo en el mundo escolar y social. • La trayectoria educativa debe proveer la oportunidad de comple- tar cada ciclo de la educación básica. • Comenzar los cambios implica la valoración de la diversidad como un elemento que enriquece el desarrollo personal y social. • La existencia de un proyecto educativo de toda la escuela, que contemple la atención a la diversidad. • La implementación de un currículo susceptible de ser adaptado a las diferentes capacidades, motivaciones, ritmos y estilos de aprendizaje del estudiantado. • El uso de metodologías y estrategias de respuesta a la diversidad en el aula. • La utilización de criterios y procedimientos flexibles de evalua- ción y promoción. • La disponibilidad de servicios continuos de apoyo y asesoramien- to, orientados a la globalidad de la escuela.
44. Reflexiones finalesLa exclusión educativa en la escuela pública no es visible para la ma-yoría de los agentes educativos, pues está instalada en lo cotidiano, enla convivencia, en los distintos ámbitos de la escuela. Para visibilizarla,se requiere un proceso de identificación de la exclusión, la que se hallaencubierta en la cultura de la escuela, en la forma en que se organizanlas actividades, en las normas y en la manera en que se establecen losprocesos de aprendizaje.Actualmente, se viene produciendo un diálogo constructivo entre la so-ciedad civil y el gobierno regional para lograr implementar, de maneraparticipativa, el Proyecto Educativo Regional de Ayacucho. Igualmente, conla conformación de un equipo técnico del municipio de Jesús Nazareno seviene construyendo el primer Proyecto Educativo Local de la región, conla participación activa y voluntaria de distintos actores. Esta experienciaservirá de pauta para futuros esfuerzos por lograr que la comunidad par-ticipe en el proceso de implementación de una educación de calidad.Los directivos y docentes desconocen o no toman en cuenta la situaciónemocional, social y cultural del alumnado y, sobre todo, de las niñastrabajadoras que viven en un ambiente hostil, que tienen como primeralengua el quechua. No se perciben las barreras personales que tienenpara aprender y participar en la escuela.La inasistencia del alumnado a la escuela es vista como indisciplinaestudiantil o falta de responsabilidad de los padres. La escuela con-sidera que todos los estudiantes llegan en igualdad de condiciones.No se desarrollan estrategias para acoger, recuperar y mantener a losestudiantes en el sistema educativo. 47
45. 48 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas PacotaypeLa inclusión educativa busca aportar a la comunidad ayacuchana ensus esfuerzos por superar un pasado marcado por la violencia política.También, superar en la escuela aquellos patrones culturales mediantelos cuales muchas veces se socializa la violencia y la exclusión. Todosestamos llamados a esforzarnos para que los niños, niñas, adolescentesy adultos que viven en la zona rural tengan mayores accesos a la escue-la, y a eliminar los ambientes discriminatorios de un sistema educativoque excluye a quienes vienen del campo.Por todo ello, desde TAREA buscamos que los docentes, directivos,padres de familia y autoridades locales y regionales se fortalezcan yse comprometan con iniciativas de transformación social, política yeducativa, desarrollando una educación ciudadana con criterios de in-terculturalidad y derechos humanos y que participen activamente enel proceso de construcción democrática de la descentralización. Enese marco institucional, nos proponemos desarrollar experiencias deeducación inclusiva basadas en el empoderamiento del docente y en laparticipación social en el desarrollo educativo local. Lo ideal sería quetales experiencias se constituyesen en referentes para la política y elpensamiento educativo en la región.
46. ANEXO 1 Experiencia de la institución educativa pública “José Félix Iguaín” de Huanta1.	Nombre del proyecto “Llámame por mi nombre”.2.	Docente responsable Blanca Ruth Flores Flores.3.	Beneficiarios del proyecto Estudiantes	Docentes	Madres y padres de familia Directos	92	3	60 Indirectos	132	4	190 Total	224	7	2504.	¿Cómo surge la idea? En el colegio se ha observado la baja autoestima del estudiantado, que es causada por diferentes motivos. Uno de ellos es el trato que hay entre ellos: utilizan sobrenombres o apodos ofensivos para comunicarse entre sí. Esta situación perjudica y disminuye la autoestima del estudiantado. Para muchos de ellos el colegio representa el primer espacio social donde apren- den a compartir sus experiencias y vivencias desde un análisis de quienes somos y qué esperamos de este medio.5.	Objetivos •	Fortalecer el componente aceptación de sí mismo (autoestima). •	Promover prácticas de consideración por el otro. •	Promover que los estudiantes se llamen por sus nombres. •	Fomentar que los estudiantes distingan los sentimientos y actitudes pro- pios, así como de los demás, trabajando con la comunidad educativa.6.	Actividades realizadas Con los estudiantes: •	Uso de solaperas con el nombre de los estudiantes. •	Elaboración de normas de convivencia estableciendo mecanismos de es- tímulo para el uso correcto de los nombres y las sanciones para aquellos que insistan en el uso de sobrenombres. •	Fiesta infantil por los derechos del niño. •	Encuesta sobre uso de apodos en la escuela, familia y comunidad. •	Presentación del sociodrama “Llámame por mi nombre”. 49
47. 50 Alicia Cisneros Quispe / Jorge Rejas Pacotaype Sobrenombres encontrados: •	Papa ñawi •	Papa siki •	Chunchu •	Umasapa •	Palito •	Yana puputi •	Payacha •	Muqu chuñu •	Liqlis •	Chita qara •	Kututu •	Karka •	Lluchu •	Chato •	Chivo •	Manka chuñu •	Qaspa kuchi •	Chalchaca •	Pinki ñawi •	Kaspi chaki Con los docentes: •	Taller de presentación, programación de actividades y definición del pro- yecto. •	Taller de evaluación del proyecto. Con los padres de familia y la población: •	Reunión de sensibilización e información sobre las repercusiones psicoló- gicas del uso de sobrenombres. •	Marcha de pancartas con lemas alusivos a los derechos del niño. •	Audición radial por las ondas de radio “J.F.I.”7.	Balance Fortalezas: •	Hay docentes con interés de llevar adelante la experiencia. •	Cambio de actitud de docentes y estudiantes para tratarse dentro y fuera de la institución educativa.
48. Educar en la esperanza. Experiencias de educación inclusiva en Ayacucho 51 •	El estudiantado aprendió a desarrollar su expresión afectiva ante sus com- pañeros, docentes y padres. •	Coordinación con TAREA. Dificultades: •	Presencia de docentes sin interés en el proyecto. •	Por ser trabajos extracurriculares, los docentes le restan importancia. Lecciones aprendidas: •	Saber diseñar, ejecutar y evaluar proyectos educativos. •	Los niños participan y expresan sus ideas cuando tienen oportunidades y espacio. •	Tratarse por el nombre eleva el nivel de autoestima de los estudiantes.8.	Proyecciones hacia el futuro •	Generalizar en el plantel el proyecto “Llámame por mi nombre”. •	Utilizar con frecuencia en los diversos ejercicios nombres que los estu- diantes tienen vergüenza de usar, con la finalidad de revalorar y consolidar su autoestima. “Gaudencio y Esteban llaman a Candelaria”. •	El plantel debe convertirse en centro piloto de capacitación en autoestima y extender sus servicios a otros planteles de la localidad.9.	Anexos Resultado de encuesta: uso de apodos Tienen apodos No tienen apodos
49. ANEXO 2 Experiencia de la institución educativa pública “Nuestra Señora de las Mercedes”1.	Nombre del proyecto “Ayúdame a estudiar”.2.	Docentes responsables •	Martha Aliaga Hernado.	•	Ricardo Espinoza Ramos. •	Nely García León.	•	Cayo Lizana Pérez. •	Mercedes Sánchez Flores.3.	Problema identificado •	Hemos registrado en la institución educativa a 28 alumnas adolescentes (40%) que trabajan y abandonan sus estudios (reporte de auxiliares de educación). •	Las que permanecen se sienten excluidas, por trabajar. •	Estas alumnas tienen bajo rendimiento académico. •	Adquieren responsabilidades prematuras, lo que afecta un desarrollo acor- de con su edad.4.	Objetivos •	Promover aprendizajes de reflexión, perseverancia y toma de decisiones en las estudiantes. •	Desarrollar programas de fortalecimiento de la autoestima, para evitar la exclu- sión, discriminación (vergüenza y sumisión), en sus relaciones interpersonales. •	Fortalecer habilidades de trabajo y estudio de las niñas y adolescentes, como puntos de apoyo para el desarrollo de su personalidad. •	Fomentar la integración a la escuela y entre compañeras (inclusión). •	Promover actitudes positivas en los directivos, profesores, administrativos y padres de familia para valorar la dignidad de las niñas y adolescentes trabajadoras.5.	¿Con quiénes hemos trabajado? Directos: 308 alumnas de 5º y 6º grado de educación primaria; 3º, 4º y 5º de educación secundaria. 70 alumnas trabajadoras y 238 alumnas de aula. Indirectos: Personal directivo y jerárquico, plana docente, personal admi- nistrativo, familias y empleadores.6.	Actividades realizadas (reuniones de coordinación) •	Diagnóstico: —	Encuestas, ambos niveles. —	Socialización de encuestas. 52
¿En qué medida las demandas de formación del profesorado de secundaria de Esp...
Factores de vulnerabiidad a la exclusión social de los hogares españoles en 2008
Ursula_Faura
Tutorialdiversidad
XV Congreso de Educación Comparada 2016. Comunicación 733: Estudio del abando...
Reformas Educativas México 2013

References: resolución 
 artículo 28
 Artículo 2
 Artículo 3
 Artículo 6
 Artículo 12