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Timestamp: 2019-01-20 01:07:13+00:00

Document:
31 de octubre de 1810
Pedro Quevedo y Quintana,
obispo de Orense. 1736-1818.
Fondo doceañista.
Consorcio Bicentenario 1812
La sesión del miércoles 31 de octubre comienza con la lectura de los partes militares que se remiten a la comisión de Guerra.
Miguel Gómez García, fiscal de la Audiencia de Sevilla, se queja de haber sido removido de su puesto. Las Cortes solicitan a la Regencia que informe sobre este asunto.
Se presentan los poderes de Ramón Falcón Salcedo, obispo de Cuenca y Zamora, elegido el 3 de septiembre de 1810 por la junta de Observación de Cuenca en sustitución de Ramón Macía Llopart, que pasan a la comisión correspondiente.
Vuelve a discutirse la oportunidad de concesión del título de conde de La Bisbal a favor del general O’Donnell. Protesta el diputado Gutiérrez de la Huerta en el sentido de que concesiones de este tipo deben ser otorgadas por las Cortes, ya que suponen exenciones de lanzas y medias anatas.
Se deja este asunto para otra sesión y se vuelve el tema del incidente provocado por el marqués del Palacio, debatido igualmente en la sesión anterior. Se aprueba la siguiente proposición:
La sesión secreta comienza a la una y media de la tarde y se dedica a dar cuenta del informe emitido por la comisión de Justicia sobre el asunto del obispo de Orense. Se leen dos oficios del obispo, el primero fechado el 3 de octubre y el segundo el 21 del mismo mes. En el primero mantiene que el Congreso vino a deshacer el gobierno legítimo y en el segundo manifiesta que habiéndose negado a jurar como Regente, mejor debe negarse como obispo, que es en calidad de lo que le exigían las Cortes que jurase. Solicita que, ante la posibilidad de ser expatriado, se le permita explicar el juramento.
De nuevo este asunto se difiere para otra reunión, el próximo 2 de noviembre, esta vez a petición de los diputados de Levante que quieren profundizar en esta delicada cuestión.
Las Cortes anulan y rechazan la admisión en el Congreso de Ramón Falcón y Salcedo, obispo de Cuenca, lo que da como resultado varios recursos y discusiones.
Este diputado sustituye a Ramón Macía Llopart, cuya elección también había sido anulada, en este caso por la Regencia. Poco se sabe de su biografía personal. Es consejero de Castilla, alcalde mayor de Valencia y corregidor de Cuenca en 1810. Quizás este es el cargo que le lleva a ser elegido diputado.
Para el estudio de la causa del Obispo de Orense y varios consejeros de Castilla puede consultarse en el Archivo de la Cámara un extenso expediente.
En la Biblioteca del Congreso de los Diputados existe abundante bibliografía sobre su persona. Destaca la obra de Eugenio López–Aydillo: El obispo de Orense en la regencia del año 1810: planteamiento de los problemas fundamentales de la vida constitucional de España, publicado en 1918 por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas.
Agustín Argüelles en su obra Las Cortes de Cádiz: exámen histórico de la reforma constitucional que hicieron las Cortes… desde que se instalaron en la Isla de León nos da una información muy pertinente, ya que fue uno de los testigos mas cualificados de estas primeras Cortes.
Enrique José O’Donnell Anethan,
conde de La Bisbal. 1776-1834.
Si atendemos a la crónica de Joaquín Lorenzo Villanueva en Mi viaje a las Cortes, este día la sesión pública comenzó a las diez de la mañana y terminó a las dos y media de la tarde.
Se abrió dicha sesión comunicando la concesión por la Regencia del título de conde de La Bisbal a Enrique O’Donnell y Anethan, según dice el propio diario de Cortes, libre de lanzas y medias anatas. Al respecto se originó un debate en el que intervino el diputado García Huerta para considerar que dicho título debía concederlo las Cortes y no la Regencia; no se trataba, por lo tanto, de poner en cuestión dicha concesión.
La figura militar de Enrique O’Donnell era reconocida, aunque políticamente destacó por su antiliberalismo y oposición a la Constitución de 1812. Nacido en San Sebastián en 1776, fallece en Montpellier en 1834.
Con sólo once años era cadete de la infantería de Irlanda. Participa en la Guerra de las Naranjas en 1801 y siete años más tarde en la defensa de Gerona. En 1810 ya es teniente y capitán general. Partidario de colaborar con el proceso juntista, se ofrece él mismo para cooperar en el esfuerzo de la guerra. En esta línea está su proclama La nación española, dirigida a los soldados franceses, a los que dice que los españoles no son sus enemigos, que los españoles luchan contra el tirano Napoleón y les propone la vía de la deserción.
En septiembre de 1810 es herido en la población de La Bisbal, de ahí la concesión de su título.
La sesión pública sigue como era ya habitual con la lectura de los partes militares y con las quejas de las condiciones en que se encontraban los presos.
El asunto más destacado de la sesión gira en torno a las carencias en el funcionamiento de la Comisión de Hacienda. En este sentido, es el diputado por Cádiz, Pedro Antonio Aguirre, quien plantea una proposición en la que exige que por parte de la Regencia se forme un plan general de administración y propuesta sobre los arbitrios que se consideren oportunos. Intervienen en el debate varios diputados que coinciden en que se tomen medidas urgentes hasta que se pueda diseñar el plan general de hacienda.
El vicepresidente Ramón Power, que ocupaba la presidencia provisionalmente, lee la siguiente proposición, que resulta aprobada:
Que se diga a la comisión de Hacienda que continúe sus trabajos, como está prevenido, pidiendo sin dilación las noticias conducentes al Poder ejecutivo según se mandó en el día 25 del corriente.
A continuación, se da cuenta del informe remitido por la comisión de Justicia sobre el incidente del marqués del Palacio, Mariano Domingo Traggia y Uribarri: La confusión y oscuridad con que se explica hace algo dudosa su conducta.
De nuevo podemos leer en El Conciso de esa jornada los pormenores del incidente que había originado el marqués al alterar la fórmula de juramento. Joaquín Lorenzo Villanueva en Mi viaje a las Cortes relata lo que ocurrió en esa sesión con respecto al juramento del marqués; la frase que trajo toda la polémica era la que aparecía en la representación que había hecho a las Cortes el día anterior: sin embargo de los juramentos que tengo hechos. Relata Villanueva que esta frase fue juzgada por la comisión como una imprudencia del marqués, nacida de la cortedad de sus luces.
Algunos diputados solicitan que se le inicie una causa y que se le exonere de la capitanía general de Aragón para la que estaba nombrado.
Por último, se nombra a los miembros de la comisión de Hacienda: Pedro Antonio Aguirre, Manuel Rodrigo, Andrés Morales de los Ríos, José Antonio de Castellarnau, Félix Aytés, Francisco Rodríguez de la Bárcena, Joaquín Fernández Leyva, José Manuel Couto, Juan Quintano, y Vicente Tomás Traver.
Este día las cortes no celebran sesión secreta.
El diputado que más sobresale en esta sesión es Pedro Antonio Aguirre, diputado por la Junta Superior de Observación y Defensa de Cádiz, de la que era vocal. Comerciante gaditano, fue elegido el 25 de agosto por once votos de los dieciocho electores en un acto celebrado en el Ayuntamiento de Cádiz. Muchos de estos datos nos lo proporciona José María García León en tres de sus obras: Los diputados doceañistas, En torno a las Cortes de Cádiz y Las Cortes en la isla de León . Todas ellas pueden consultarse en la Biblioteca de la Cámara.
Quien sin duda ocupa gran parte de esta sesión fue el marqués del Palacio. Siendo capitán general, a finales de 1808, es comisionado por la Junta Central para cerrar la entrada de los franceses en Andalucía. Nombrado regente suplente, ocurre el incidente del juramento por lo que las Cortes deciden arrestarlo, destituirlo como capitán general de Aragón y formarle causa, que quedará diluida, y tras la que volverá a ser nombrado capitán general de Valencia en noviembre de 1810.
En sucesivas ocasiones volverán a tener noticias las Cortes de este personaje. En las Cortes ordinarias de 1813 es diputado por Aragón. Estaba casado con Rita Gil y Rojas desde 1792, marquesa del Palacio, de la que toma el título.
La sesión pública del día 29 se divide en dos partes. La primera se celebra desde las diez hasta las doce horas. Se lee una representación del marqués del Palacio explicando pormenores de la fórmula de juramento que había empleado en la sesión anterior. Se ordena enviar este informe a la comisión de Justicia para su estudio.
Ramón Rufino Patiño, marqués del
Castelar, Regente suplente.
También se acuerda remitir a la comisión de Poderes un asunto sobre el voto en Cortes del reino de Navarra. Se vuelve a insistir a la Regencia en que dé facilidades para que acudan a las Cortes los diputados suplentes que faltan, y se da orden para que se despache un buque de guerra que conduzca a su destino al regente recién nombrado Joaquín Blake.
El resto de la sesión se dedica al debate del proyecto de libertad de imprenta. Se leen los artículos 12.º y 13.º del proyecto. Al artículo 12.º se le añade: los impresores de obras o escritos. El artículo 13.º se modifica en algunos términos. El asunto debatido coloca a los diputados en dos frentes, los que opinan que las penas de los impresores en caso de contravención deben ser más o menos fuertes o leves.
Al final del debate los artículos quedan redactados así:
Articulo 10.º [art. 12.º del proyecto]: Los impresores de obras o escritos que se declaren inocentes o no perjudiciales, serán castigados con 50 ducados de multa en caso de omitir en ellas sus nombres o algún otro de los requisitos indicados en el art. 8.º
Articulo 11.º [art. 13.º del proyecto]: Los impresores de los escritos prohibidos en el articulo 4.º que hubiesen omitido su nombre, ú otra de las circunstancias ya expresadas, sufrirán además de la multa que se estime correspondiente la misma pena que los Autores de ellos.
Se levanta la primera parte de la sesión pública y al comenzar la segunda parte se manda llamar al nuevo regente, Ramón Rufino Patiño Osorio, marqués de Castelar, para proceder a jurar ante las Cortes.
En la sesión secreta se leen los partes de guerra y marina en los que se informa de los avances del enemigo y de cómo se deben fortificar las líneas defensivas.
Es en esta sesión cuando se elige al marqués del Castelar, suplente del marqués del Palacio, como nuevo regente interino. Están en la sala de sesiones 109 diputados. Se produce el escrutinio: Ramón Rufino Osorio, marqués del Castelar, obtiene 32 votos; el brigadier Juan Ordobás, 9; el coronel Joaquín Porras 39; otros diputados obtienen menos de 9. Al no conseguir la mayoría se realiza una segunda votación en la que Castelar obtiene 69, Porras 33 y Ordobás 9. Resulta elegido Ramón Rufino Patiño Osorio, marqués del Castelar. .
Se aprueban los poderes de José Espiga y Gadea, diputado por la Junta Superior de Observación y Defensa de Cataluña, arcediano de Benasque y canónigo de la catedral de Lérida, capellán de honor de Carlos IV y auditor del Tribunal de la Rota. Fue elegido el 5 de febrero de 1810 en las casas consistoriales de Manresa.
Los horarios de estas primeras sesiones son a veces muy desiguales. La sesión secreta de este 29 de octubre de 1810 finaliza a las dos y media de la madrugada.
Ramón Rufino Patiño y Osorio, VI marqués de la Sierra y IV marqués del Castelar. (¿-Madrid 1833), oficial superior de guardias de corps, se encarga en 1808 de la vigilancia de Godoy tras el Motín de Aranjuez, hasta que se le deja en libertad a las 11 de la noche del 20 de marzo por exigencias de Murat. Escribe sobre él José María Queipo de Llano, conde de Toreno, en su Historia del levantamiento, guerra y revolución en España.
Villanueva nos narra acontecimientos vinculados a las sesiones que reflejan el contacto que debía existir entre los diputados: Hoy comí con Benito Hermida, con cuyas reflexiones acerca del cardenal Borbón acabé de convencerme que por ningún caso conviene designarle por presidente de la Regencia, aunque sea sin voto.
El sábado 27 de octubre de 1810 las Cortes no se reunieron ni en sesión pública ni en sesión secreta.
La sesión del 28 empieza a las diez de la mañana y tiene carácter secreto. Jura Alonso Cañedo y Vigil, diputado por la Junta Superior de Observación y Defensa de Asturias.
Retrato del tercer Regente, Gabriel Ciscar Ciscar,
jefe de Escuadra. Fondo doceañista.
A iniciativa del diputado Mejía se produce un extenso debate sobre la oportunidad de nombrar presidente del Consejo de Regencia al cardenal Borbón, pues hay divergencia en la opinión de los diputados. Algunos valoran su condición religiosa, otros ven peligroso su parentesco con Godoy. Por todo ello, se pospone la decisión sobre este espinoso asunto.
A continuación, se fija el protocolo para el acto de juramento del nuevo Consejo de Regencia y se da lectura a los dos decretos que el presidente de las Cortes, Luis Rodríguez del Monte, firma para esta ocasión.
El primer decreto trata sobre la admisión de la renuncia de los antiguos regentes y la nominación de los tres regentes propietarios.
El segundo decreto trata sobre la nominación de los regentes suplentes, puesto que Joaquín Blake y Gabriel Ciscar se encontraban ausentes.
Se vota que cuatro diputados acompañen a la Regencia. El presidente designa a Francisco de Borja Álvarez de Toledo Osorio y Gonzaga, marqués de Villafranca del Bierzo y de los Vélez; José Ramón Becerra y Llamas, Francisco Javier Borrull y Villanova y Diego Muñoz Torrero. Se acuerda también que se hagan los honores a los nuevos regentes.
El presidente pone fin a la sesión secreta y da orden de abrir las puertas para que tenga lugar la sesión pública en la que los nuevos regentes prestan juramento.
La sesión pública del día 27 se demoró hasta las tres de la tarde según algunas fuentes, y hasta las cinco según otras. El Observador y El Conciso, así como Villanueva y Blanco White recogen esta importante sesión.
Todos ellos coinciden en recoger el incidente en el juramento del suplente marqués del Palacio. A la fórmula: ¿Juráis obedecer sus decretos, leyes y constituciones (de las Cortes)?, el marqués del Palacio dijo que sí juraba, sin perjuicio de los muchos juramentos de fidelidad que tenía prestados al Sr. Don Fernando VII.
La sesión se levanta a las seis de la tarde para continuar a las nueve de la noche. Se discute ampliamente sobre el juramento del marqués del Palacio y se decide inhabilitarle para el cargo de regente. La sesión pública dura hasta las doce de la noche. Las Cortes se vuelven a reunir en sesión secreta y nombran en su lugar al marqués de Castelar. Se levanta la sesión a las doce y media de la noche.
En la discusión sobre el incidente del marqués del Palacio intervienen muchos diputados. Cierra la discusión Diego Muñoz Torrero afirmando que el marqués del Palacio había perdido la confianza de la Nación y que en este supuesto se debía nombrar inmediatamente a otro que le reemplazase en la Regencia. Asimismo, se acuerda que regrese a su casa bajo palabra de honor y con centinelas.
En la sesión del 28 de octubre de 1810 tiene lugar el juramento de la segunda Regencia:
Pedro Agar, propietario y marino, nace en Bogotá en 1763, fallece en Madrid en 1822. Encarcelado por los absolutistas en 1814, recobra la libertad en 1820.
Mariano Domingo Traggia y Uribarri, marqués del Palacio, gobernador militar y político de Mahón en 1808, firma un tratado con Inglaterra de conservación y defensa de la isla de Menorca. En diciembre de 1808 es nombrado por la Junta Central para defender la entrada de los enemigos en Andalucía. Regente suplente del reino, produce en el acto de juramento el incidente relatado.
José María Puig de Samper, suplente hasta la llegada de Gabriel Ciscar, nace en 1751 y fallece en 1833. Abogado, fue presidente de la Real Chancillería de Granada.
26 de octubre de 1810
Tres nuevos diputados se incorporan a la Cámara y prestan juramento: Fernando Melgarejo de los Cameros, por la provincia de La Mancha; José María Veladiez y Herrera, por la provincia de Guadalajara y Antonio Lloret y Martí, por la provincia de Valencia.
Ramón Falcón de Salcedo, obispo de Cuenca, presenta sus poderes, que pasan a la comisión correspondiente para su aprobación. El obispo de Cuenca, que también lo fue de Zamora, había sido elegido el 3 de septiembre de 1810 como diputado por Cuenca por las Juntas Superiores de Observación y Defensa en sustitución de Ramón Macía LLopart. Las Cortes anularon y rechazaron su admisión por lo que nunca formó parte de ellas. En las etapas absolutistas actúa represaliando a los liberales de Cuenca.
Joaquín Blake, teniente general, primer
Regente elegido por las Cortes el
26 de octubre de 1810.
Se informa de algunas solicitudes de particulares a la comisión de Justicia, que no tienen repercusión al no ser tomadas en consideración.
Se deniega la devolución a P. Traggia de la Memoria presentada sobre la representación de los clérigos regulares en las Cortes.
Antonio Oliveros solicita que se incorporen algunos de los diputados procedentes de Levante a la comisión para el Arreglo de las provincias.
Continúa la discusión del proyecto de libertad de imprenta. Se debaten los artículos 9.º, 10.º y 11.º, que tratan de la responsabilidad que deben tener los impresores de las obras impresas en su oficina.
Se lee el artículo 9.º, que queda aprobado según el proyecto, excepto la adición de que los impresores pongan no sólo sus nombres sino también sus apellidos.
Art. 8.º [Art. 9.º en el proyecto]: Los impresores están obligados a poner sus nombres, y el lugar y el año de la impresión en todo impreso, cualquiera que sea su volumen; teniendo entendido que la falsedad en alguno de estos requisitos se castigará como la omisión absoluta de ellos.
En relación con el artículo 10.º, Mejía y Argüelles se oponen a que la Gazeta publique la pena de los transgresores. Tenreiro y Creus se muestran a favor. Al fin se aprueba como estaba en el proyecto:
Art. 9.º [Art. 10.º en el proyecto]: Los autores o editores que abusando de la libertad de imprenta contravinieran a lo dispuesto, no solo sufrirán la pena señalada por las leyes, según la gravedad del delito, sino que este y el castigo que se les imponga se publicarán con sus nombres en la Gazeta del Gobierno.
Se decide suprimir el articulo 11.º, ya que su aprobación resultaba improcedente. Trataba sobre penas pecuniarias para los impresores.
La sesión pública de la mañana había durado desde las diez hasta la una y media.
A las siete y media de la noche comienza la sesión secreta para elegir el nuevo Consejo de Regencia.
Para ilustrar este relato, dejando las obras de Arguelles, Adolfo de Castro, Joaquín Villanueva, García de León, Ramón Solís y tantos otros, se puede seguir al gran escritor José María Blanco White en su obra El Español, publicada en Londres en 1810.
Numero VIII, El Español, treinta de noviembre de 1810 Al trahere, atque moras tantis licet Andere rebus
Documentos sobre la formación de la Nueva Regencia de España. Don Fernando VII, por la gracia de Dios…Que en las Cortes generales y extraordinarias tomando en consideración las repetidas instancias que los actuales individuos que componen el consejo de Regencia han hecho desde el momento en que instaladas los rehabilitaron… han venido en admitirles la renuncia y tenido a bien decretar que dicho Consejo de Regencia se componga por ahora de tres personas, nombrando al mismo tiempo para este fin al Teniente General Don Joaquin Blak(sic), general en gefe del exercito del centro, al Capitán de Fragata Don Pedro Agar, Director General de las Academias de Reales Guardias marinas, y al Gefe de Escuadra, Don Gabriel Ciscar, Gobernador de la plaza de Cartagena y que estaba nombrado secretario del Despacho de marina…
La sesión secreta es larga, ya que la elección de cada uno de los tres regentes se hace por separado y para cada elección se hacen tres escrutinios. Pero quizás lo más notable de esta sesión sea la elección de los suplentes, ya que Blake y Ciscar estaban ausentes de Cádiz.
Se elige como primer suplente al marqués del Palacio y como segundo suplente a José María Puig y Samper.
El marqués del Palacio iba a protagonizar en su juramento un incidente, como relata White en El Español: El incidente inesperado fue que el marqués del Palacio añadió a su juramento de reconocimiento de las cortes, sin perjuicio del juramento que tengo hecho a Fernando 7º. Esto se sospechó ser efecto de alguna intriga contra las Cortes y el marqués fue arrestado en el cuartel de los guardias de las Cortes, y luego pasado a su casa en el mismo estado de arresto y con centinelas de vista.
En cuanto a las relaciones entre las Regencias y las Cortes, Juan Sisinio Pérez Garzón en Las Cortes de Cádiz. El nacimiento de la nación liberal, publicado por Síntesis en 2007, hace una reflexión sobre la división y el conflicto de poderes de estas dos instituciones: el cúmulo de temas, lo delicado de las decisiones y la necesaria supervisión o consentimiento de las Cortes fueron tareas que le vinieron grandes a los Agar, Blake y Ciscar, quienes en distintas fechas y con diferentes excusas, solicitaron a las Cortes autorización para dimitir.
La sesión secreta para la elección de los regentes dura veinte horas, desde las siete y media del día 26 hasta las cuatro de la tarde del día 27.
El diputado sacerdote Villanueva pide que se invoque al Espíritu Santo antes de proceder a este acto importante y se reza el Veni Creator.
Se realizaron varios escrutinios: cada diputado escribe el nombre de su candidato y lo deposita en una caja. Asisten 134 diputados. Entre los dos más votados se vuelve a realizar otra votación, esta vez entre Blake y el duque de Montemar, que obtienen 74 y 59 votos respectivamente. El teniente general Joaquin Blake y Joyes es elegido por mayoría de votos.
Elección del segundo regente: 134 diputados, igualmente después de tres votaciones se elige entre Pedro Agar y el duque de Montemar que obtienen 78 y 76 votos respectivamente, por lo que es elegido el capitán de fragata Pedro Agar como segundo regente.
En la elección del tercer regente se vuelve a producir una última elección entre Montemar y Ciscar, 62 y 72 votos respectivamente. Es elegido el jefe de escuadra Gabriel Ciscar.
Dada la duración de la sesión, fue preciso proporcionar comida a los diputados, primero por una reja y luego permitiendo salir a los diputados a la calle. Villanueva nos precisa que era la vigilia de San Simón y San Judas y la obligación del consiguiente ayuno.
25 de octubre de 1810
Se da cuenta de dos representaciones de la Junta de Trujillo. En una de ellas se felicita a las Cortes por su instalación y, en la otra, se lamenta de que no haya ningún diputado por esta localidad. Este último asunto se remite a la comisión de Justicia.
El diputado Francisco Fernández Golfín lee el informe emitido por la comisión de Guerra sobre alteraciones de algunos capítulos de la Ordenanza militar.
El diputado Pedro Ric y Montserrat solicita, en nombre del reino de Aragón, que se le proporcionen algunos socorros militares y pecuniarios para combatir a los enemigos y particularmente contra los sitiadores de Tortosa. Se presentan nuevos diputados procedentes de Levante, cuyos poderes han sido aprobados: Jose María Rocafull, Alfonso Rovira, y Leonardo Hidalgo, por Murcia; Juan de Lera y Cano, por La Mancha; Manuel Albelda, Francisco Javier Borrull y Vilanova y Antonio Samper, por Valencia.
Todos ellos juran y toman asiento.
Sigue la discusión sobre las representaciones de la Junta de Aragón. Intervienen los diputados Argüelles, González y Mejía apoyando la solicitud de la Junta por la que se pedía ayuda para sostener el ejército. Este último ofrece, incluso, la mitad del sueldo que percibía como oficial de la Contaduría general de Indias para atender a ello. El presidente de las Cortes indica que se consulte al Poder ejecutivo el estado de fondos económicos con que cuenta para atender a esta petición. Se aprueba una proposición presentada por el presidente que dice:
Que la comisión de hacienda, pidiendo por los señores secretarios de las Cortes a la Regencia todas las noticias que crea conducentes sobre los fondos que existan, y sobre los que necesite para atender a las urgencias mas precisas, proponga el medio mas oportuno de encontrar inmediatamente algunos fondos con que socorrer las urgencias del momento.
Se discute que los asuntos relativos a los recursos económicos se traten en sesión secreta. Argüelles se posiciona en contra de esta medida.
Jura a continuación el diputado Simon López García, que representa al reino de Murcia. El jueves 25 de octubre de 1810 no se celebra sesión secreta.
En El Observador del 25 de octubre da cuenta del asunto de la Junta de Aragón:
Un diputado de Aragón representó enérgicamente las necesidades de aquella fidelísima provincia, que ni la Junta Central ni la Regencia había socorrido. Protestó que ardía el entusiasmo en sus naturales, sin haberse disminuido por las desgracias que deseaban vengar sus ultrajes, para lo que habían menester armas y municiones, a que tenían tanto más derecho cuanto que aquella provincia es la llave de España… Pidió Antonio Capmany que se tratase en secreto este asunto, pues de otra manera sabría Victor en el propio día la resolución (Victor mandaba el asedio de la isla gaditana); mas Argüelles observó que importaba poco la oyese el mismo. El Congreso acordó que se instruyese al Poder ejecutivo…
Aunque no consta en el diario de sesiones, gracias a las memorias de Villanueva en Mi viaje a las Cortes conocemos otros detalles de ese día: Al fin de ella nos quedamos los nuevos Diputados con los Secretarios, y se nos leyeron los antecedentes sobre la elección de individuos del nuevo Consejo de Regencia. No se nos omitió advertirnos del partido que tenía para esta elección el general D. Joaquín Blake. Salimos de esta conferencia a las dos y media. Comí con el Sr. Hermida, el cual me confió varios documentos relativos al deseo de la Infanta Carlota de venir a ser Regente de España durante la ausencia de su hermano.
Simón López García, obispo de Orihuela y arzobispo de Valencia es el nuevo diputado que jura en esta sesión. Había sido elegido por Murcia con 15 votos de los 24 emitidos en el distrito de la Plaza del Arenal. Se le entrega el poder el día 13 de octubre y será de los diputados que juren la Constitución a pesar de ser un opositor implacable a las reformas liberales, partidario incluso de restaurar el Tribunal de la Inquisición una vez abolido.
Entre los diputados de estas primeras Cortes, noventa eran eclesiásticos, de ellos seis obispos, veintiuno canónigos y tres inquisidores. Esta información nos la proporciona Ramón Solís en la obra El Cádiz de las Cortes , donde dedica un apartado a las profesiones de los diputados y otro a la vida religiosa de estas Cortes.
Igualmente, para conocer las biografías de estos eclesiásticos, se puede consultar el Diccionario de Historia Eclesiástica de España , dirigido por Quintín Aldea Vaquero y otros.
Cumplido en este día el mes de la instalación de las Cortes, se procede a la elección del presidente y del vicepresidente. En una primera votación Luis Rodríguez del Monte obtiene 41 votos y Luis Morales Gallego 22, debiéndose realizar una segunda votación en secreto mediante bolas en dos cajas, en cada una de las cuales estaba escrito el nombre de dichos señores. Realizado el escrutinio quedó elegido para el mes de noviembre el señor del Monte como se lo denominaba, por 67 votos frente a 27. Según consta en el diario de esta sesión el diputado no se encontraba en la sala. Se procedió de la misma forma a la elección de vicepresidente y resultó electo por la mayoría absoluta de 61 votos Ramon Power, diputado por Puerto Rico.
Se da cuenta de un parte sobre el estado de la salud pública en la Isla de León.
Se informa de varios proyectos sobre asuntos militares presentados por particulares, como la solicitud de creación de un regimiento de caballería o el abastecimiento de los ejércitos.
Continua el debate del proyecto de ley de imprenta y se vuelve a discutir sobre el artículo 7.º. Tras unas breves aclaraciones de Argüelles y Oliveros, el artículo se da como aprobado en los términos de la sesión del día anterior.
Al fin llegan a las Cortes los diputados procedentes de Levante que, examinados y aprobados sus poderes, juran durante la sesión secreta.
Retrato de Joaquín Lorenzo Villanueva,
en el Semanario Pintoresco Español, 1848.
Son los diputados:
Joaquín Lorenzo de Villanueva y Astengo; Vicente Joaquín Noguera Climent, barón de Antella y marqués de Cáceres; José Martínez García; Manuel Villafañe y Andréu; Francisco Serra y Jiménez; Joaquín Martínez y Vicente Tomás Traver LLoria, por Valencia.
Diego Parada y Bustos; Diego Ventura de Vega y Cortés, conde de Buenavista Cerro y Manuel de Rojas Jiménez Cortés, por Cuenca.
Vicente Diego Cano Manuel y Ramírez de Arellano, los hermanos Isidoro y Nicolás Martínez Fortún y Juan Sánchez de Andújar por Murcia.
Felipe Aner de Esteve, por el principado de Cataluña.
Andrés Esteban y Gómez, obispo de Ceuta y Jaén, por Guadalajara.
Se discute sobre la urgencia de nombrar a los nuevos regentes, pero los diputados recién llegados reclaman información sobre los antecedentes. Se accede a ello y queda pospuesta la votación para el día 26.
Por último, se discute sobre la no asistencia de dos diputados, Quintana y Huerta, a las últimas sesiones hasta que no se produjese el cambio de regentes.
Joaquín Lorenzo de Villanueva sigue narrando lo acontecido aquel 24 de octubre en Mi viaje a las Cortes: Arreglado el carruaje que nos había de conducir a la isla de León, salimos a las cuatro de la tarde, y a vista de las balas y bombas de los sitiadores y con riesgo de que nos tocase alguna de ellas, atravesamos el arrecife hasta la isla, adonde llegamos a las seis de la tarde. Aquella noche fueron aprobados mis poderes y los de algunos compañeros, y juramos inmediatamente, asistiendo ya a la sesión que duró hasta las once y media… En la sesión de esta noche se intentó proceder al nombramiento de las personas que deben componer el Consejo de Regencia. Opusiéronse a ello alguno de los nuevos diputados, alegando no estar enterados de los antecedentes… se acordó para la dicha elección se señalaría el día 26, en la sesión secreta de la noche.
Luis Rodríguez del Monte levanta la sesión de este su primer día como nuevo presidente de las Cortes. Ilustre marino, nace en 1765 en San Salvador de Serantes, El Ferrol. Fallece el 27 de febrero de 1813 en su pazo, siendo sustituido como diputado por José de Lema y Fontanes. Sus biógrafos lo califican de buen marino y militar culto e inteligente, pero en ocasiones un tanto tibio.
Sobre los diputados gallegos, puede consultarse en la Biblioteca del Congreso la obra Parlamentarios de Galicia: biografías de deputados e senadores.
23 de octubre de 1810
Se envía a la comisión de Poderes una representación de Antonio Odoardo sobre nulidad de la elección de los suplentes por la Isla de Cuba, y una consulta del Consejo de Indias sobre el nombramiento de Blas Gregorio de Ostolaza y Ríos, diputado suplente por Trujillo del Virreinato del Perú, para su examen.
Se remiten a la comisión de Guerra dos representaciones del mariscal de campo Francisco de Paula Copons y Navia sobre desigualdad y perjuicio en los alistamientos para el servicio de las armas.
Presta juramento en esta sesión el decano del Tribunal de la Inquisición, pronunciando un discurso que fue contestado por el todavía presidente de las Cortes Ramón Lázaro de Dou.
Se remite al Consejo de Regencia un dictamen elaborado por la comisión de Guerra sobre un proyecto de Bartolomé Sohepeler relativo a cuestiones militares. Se da lectura a un informe de la comisión de Guerra sobre otro proyecto presentado por Gregorio Vicente Gil que trata de varios asuntos, entre ellos la libertad de imprenta, a lo que las Cortes responden que los debates ya están muy avanzados, y no se acepta.
Continúa la tramitación del artículo 7.º del proyecto de ley de imprenta, que trata sobre la responsabilidad del autor y del impresor.
Los diputados Joaquín Díaz Caneja y Mariano Blas Garoz y Peñalver sostienen que el impresor no tiene por que ser responsable, pues de este modo quedaba con más traba que antes de la libertad de imprenta. Intervienen a favor Argüelles, Gallego, Mejía y Martínez, y en contra, queriendo sujetar al impresor a la más severa responsabilidad, el presidente Dou y el diputado por Santiago, Tenreiro.
En El Conciso se recoge la defensa de Martínez de esta manera: Si al impresor se le quiere hacer responsable de lo que imprima, tendrá que sujetar a su propia censura o a la que quien estime suficiente calificador las obras que se le presenten para imprimir, en cuyo caso se erigen tantos Tribunales censorios cuanto impresores, y en lugar de un Tribunal sólo, legítimo y sabio, se establecen mil Tribunales arbitrarios y absurdos.
Argüelles procede a dar lectura al articulo 8.º y propone reasumirlo con el 7.º con algún correctivo. El Congreso aprueba la propuesta de Argüelles y el artículo 7.º queda redactado en estos términos:
Los autores, bajo cuyo nombre quedan comprendidos el editor o el que haya facilitado el manuscrito original, no estarán obligados a poner sus nombres en los escritos que publiquen, aunque no por eso dejan de quedar sujetos a la misma responsabilidad. Por tanto, deberá constar al impresor quien sea el autor o editor de la obra; pues de lo contrario sufrirá la pena que se impondría al autor o editor, si fuesen conocidos.
En la sesión secreta se leen varios partes militares y se informa de las obras de fortificación de la Isla y de Cádiz. Rafael Manglano, diputado suplente por Toledo, pero que había sido elegido en Cádiz por el procedimiento para las provincias ocupadas, de profesión mariscal de campo de los Reales Ejércitos, sugiere que se realice una cadena que con el trabajo de 18 o 20 carpinteros en cinco días podrían adelantar las obras de fortificación para la defensa del territorio.
De nuevo se discute sobre el juramento del obispo de Orense, y se remite a la comisión de Justicia una propuesta enviada por éste para su estudio.
Se insiste en la preocupación por la situación de la salud pública en Cádiz y se solicita que la Regencia informe a diario a las Cortes sobre la evolución de la misma.
Blas Gregorio Ostolaza y Ríos nace en Trujillo (Perú) en 1771 y fallece en Valencia en 1835. Es confesor y capellán de Fernando VII durante su destierro en Francia. Participa en las Cortes de Cádiz como defensor del tradicionalismo y en contra de las ideas liberales. Fue diputado por Perú, de acuerdo con las elecciones que se realizaron en España entre los americanos que residían en Cádiz.
Es conocido por el siguiente discurso que pronunció en Cádiz: Sermón patriótico moral que con motivo de una misa solemne mandada celebrar el día 25 de julio del presente año en la iglesia de los RR.PP. Carmelitas de esta ciudad por los españoles emigrados de los países ocupados por el enemigo común dixo el Doctor Don Blas Ostolaza. Diputado en Cortes, Capellán de honor y Confesor de S.M. Católica el Sr. D. Fernando séptimo Rei de España y de sus Indias, y del Sr. Infante D. Carlos. Cádiz, Imprenta de Manuel Santiago de Quintana, 1810.
Francisco de Paula María Baso Copons y Navia tiene una dilatada carrera militar durante la Guerra de la Independencia. Teniente general del Ejército español, había nacido en Málaga en 1764 y fallece en Madrid en 1842. En la época de la Reina Maria Cristina se le expide el título de Conde de Tarifa, por la defensa de la ciudad.
En El Conciso, que recoge el juramento del decano del Supremo Consejo de la Inquisición, se cita al mismo como Santo Oficio en letra bastardilla, lo que se interpreta como una primera crítica al tribunal.
Según el relato de Villanueva en Mi viaje a las Cortes, la tarde del 23 de octubre, a su llegada a Cádiz: Amanecimos a la vista de Cádiz, que ya se veía bien a simple vista a cosa de las diez. A esta hora dijo Misa el capellán, por ser hoy la fiesta de Cádiz de sus Santos patronos, Servando y Germán. A cosa de medio día se cambió el viento hacia Norte y así pudimos entrar en la bahía de Cádiz a las cinco de la tarde.
22 de octubre de 1810
El 22 de octubre de 1810, las Cortes no celebran sesión pública.
La sesión secreta es continuación de la sesión anterior del día 21. Se tratan los siguientes asuntos:
Los diputados Gregorio Laguno y Andrés Morales de los Ríos comisionados para trasladarse a Cádiz, informan sobre la llegada de los diputados de Levante.
Sobre este mismo asunto se lee el parte del ministerio de Marina, en el que se da cuenta de que 14 diputados de Levante habían llegado a bordo de la fragata Venganza, y de que 16 diputados más, a bordo del navío Héroe, estaban a punto de llegar.
Se vuelve a insistir en la conveniencia de esperar a estos últimos para nombrar a los nuevos regentes, si bien algunos diputados se muestran partidarios de nombrar una comisión provisional que remplazase a la Regencia.
Por último, se discute en esta sesión una proposición de Antonio Oliveros en la que se solicita a la Regencia información sobre los puntos más amenazados de la Isla de León y de Cádiz, y se recomienda promover la actividad en los trabajos de fortificación y defensa de los mismos.
Poco a poco, van incorporándose a las Cortes los diputados que faltaron a la sesión de instalación de las mismas el 24 de septiembre. La Regencia puso varios barcos para transporte de los diputados.
En 1810 se encontraba en Cartagena la fragata Prueba para trasladar a los diputados desde esta ciudad a Cádiz, pero tuvo que dirigirse a Mallorca para transportar a 500 hombres del 5.º batallón de granaderos, refuerzo ante la prevista llegada a Murcia del ejército francés. Y luego, debido a la fiebre amarilla existente en Cartagena, ha de llevar a los enfermos al Lazareto de Mahón.
21 de octubre de 1810
Se reciben dos proyectos sobre asuntos militares de los particulares señores José Aguirre Irisarri y Rafael Pérez Salcedo. Se acuerda remitirlos a la comisión de Guerra para su estudio.
Se considera la forma en que debe proceder a jurar ante las Cortes el Tribunal de la Inquisición.
José Mexía Lequerica. Diputado suplente por
Se discute el artículo 6.º del proyecto de libertad de imprenta que trata sobre la censura de las obras religiosas.
Interviene Mejía Lequerica con un voto particular muy extenso en el que defiende la exclusión de toda censura previa, incluso en los libros sobre religión.
Muñoz Torrero se opone, recordando lo que el Concilio de Trento tenía dispuesto acerca de los escritos en materia de religión: …que la sujeción a las decisiones de la Iglesia era inseparable de la nación española y que siendo este su voto no podían apartarse de él los diputados y sobre todo que en el articulo 1.º estaba ya decidido por las Cortes que la libertad de imprenta se entendiese en materias no religiosas, y por consiguiente estas debían estar sujetas a la previa censura.
El diputado mallorquín Antonio Llaneras se opone también a la proposición del diputado Mejía. El presidente de las Cortes apoya igualmente la censura previa.
Queda así aprobado el artículo 6.º: Todos los escritos sobre materia de religión quedan sujetos a la previa censura de los ordinarios eclesiásticos según lo establecido en el Concilio de Trento.
Se da lectura a continuación al articulo 7.º, pero el presidente levanta la sesión la sesión pública sin debatirlo.
En la sesión secreta se lee el parte dirigido a los secretarios por el ministerio de Marina comunicando que los vigías han avisado de la aproximación al puerto de Cádiz del navío Héroe y de la fragata Venganza , donde vienen los tan esperados diputados de Levante.
En la fragata Venganza venían diputados procedentes del Reino de Murcia, Señorío de Molina, Reino de Valencia, provincia de Cuenca, provincia de La Mancha y Principado de Cataluña.
Se vuelve a insistir en los nombramientos que deben hacerse para la nueva Regencia. Se discute la urgencia de resolver este asunto y se aprueba una comisión formada por los diputados Gregorio Laguna y Andrés Morales de los Ríos para que se trasladen a Cádiz y comuniquen a los diputados procedentes de Levante que se incorporen lo antes posible a las Cortes para presentar sus poderes.
La llegada de los diputados procedentes de Levante había sido constantemente reclamada por los diputados que estaban en la Isla desde el 24 de septiembre, solicitando incluso que se les esperase para debatir cuestiones tan importantes como la representación de Ultramar, los cambios en la Regencia y el propio debate sobre la libertad de imprenta.
Para conocer todas estas vicisitudes se cuenta con el magnífico relato del diputado por Valencia, Joaquín Lorenzo Villanueva, titulado Mi viaje a las Cortes . Sobre el domingo día 21 narra como …A la madrugada dio el navío un estallido espantoso que a todos nos hizo creer se había estrellado ó abierto; fue una guiñada del timón que nos puso en sumo riesgo.
Se presentan varios proyectos y memorias de particulares. Juan Pérez Bueno presenta una memoria sobre asuntos militares. Jose Antonio Capdevila solicita el establecimiento de un colegio de cirugía médica en Mallorca. Se nombran las comisiones correspondientes para su estudio.
Se discute el artículo 5.º de la libertad de imprenta, que trata sobre los tribunales. Intervienen Mejía Lequerica y Zorraquín. El debate ofreció grandes dificultades para conseguir que existiese un solo fuero, pues algunos diputados militares lamentan la violación de sus privilegios.
Se aprueba el siguiente texto: Los jueces y tribunales respectivos entenderán en la averiguación, calificación y castigo de los delitos que se cometan por el abuso de la libertad de imprenta, arreglándose a lo dispuesto por las leyes y en este reglamento.
Se contempla la conveniencia de fijar un calendario de sesiones y se decide empezarlas a las diez de la mañana, con una duración cuatro horas, las dos primeras para el debate de imprenta hasta que sea sancionado y las dos restantes para otros asuntos.
En la sesión secreta se discuten los poderes de Luis Sosa y Tovar, electo suplente por el Reino de León. La elección había tenido lugar en Cádiz el 21 de septiembre de 1810 pero, de los siete vocales de la Junta, Joaquín Baeza y Marcelino León se niegan a firmar el acta. Después de muchas reclamaciones, Sosa nunca pudo incorporarse como diputado a las Cortes generales y extraordinarias.
El cardenal Borbón comunica que por hallarse enfermo no ha podido convocar al obispo de Orense a prestar juramento.
Se vuelve a insistir en el cambio de los miembros de la Regencia. Algunos diputados solicitan que se espere a la llegada de los diputados procedentes de Levante, que se creía inmediata.
La biografía del suplente por León, Luis de Sosa y Tovar, explica las dificultades de la aprobación de sus poderes para las Cortes de Cádiz, al ser acusado de deudor de fondos públicos. Mas tarde, tras la muerte de Fernando VII, fue diputado en la Legislatura de 1836 en dos ocasiones. En Fisonomía natural y política de los procuradores en las Cortes de 1834, 1835 y 1836 es descrito de esta forma: Anciano tan enjuto que parece al caballero de la triste figura aunque no ha perdido con la edad lo jovial y erudito que se mostró como escritor de la primera época, allá en los muros de Cádiz. Es capaz de mantener de buen humor a tres congresos juntos, por sus festivas ocurrencias. Nacido en 1772, fallece en 1843.
Día 20: A las seis de la mañana dirigimos la proa hacia el Estrecho: con el recio levante llegamos a andar por hora con poca vela más de nueve millas. A las nueve comenzó a divisarse por entre una espesa niebla el Peñón de Gibraltar, el cual dejamos a la espalda antes de las doce. A las cuatro de la tarde era ya el viento impetuosísimo; todavía hacíamos camino con él, aunque incomodadísimos y con gran sobresalto; yo le tenía al considerar que nos era forzoso pasar de largo por Cádiz, por no ser bueno el levante para entrar en su bahía. Y así sucedió: toda aquella noche, dejando ya a Cádiz muy atrás, anduvimos bordeando por entre mil peligros, siendo ya el viento una deshecha borrasca. Nadie durmió esta noche. Así relata Joaquín Lorenzo Villanueva en Mi viaje a las Cortes la aproximación a Cádiz de los diputados de Levante.
Se da cuenta a las Cortes de haber presentado Vicente Alcalá Galiano, decano del Consejo de Hacienda el juramento previsto.
Francisco Carlos Gabriel de Gand-Vialin, vizconde de Gand, general de Fernando VII, se queja del trato recibido durante su arresto. Las Cortes acuerdan que se remita este asunto a la comisión de Justicia.
Se remite a la misma comisión otra representación de Francisco Malbrán y Muñoz, escribano mayor de S.M., en la que lamenta que se le obligue a salir de Cádiz sin haber concluido los asuntos de su tío el obispo de Salta. Esta solicitud se puede consultar en extenso en su correspondiente expediente del Archivo de la Cámara.
Detalle de los diputados en Salón de Sesiones de la Isla de León, 1810.
En esta sesión comienza la votación del articulado del proyecto de libertad de imprenta. En primer lugar, se decide que la votación sea pública y nominal.
Comienza la votación del artículo 1.º, con el siguiente resultado: 32 vocales desechan el artículo, 9 de ellos con el correctivo por ahora, y 68 lo aprueban. Resultó aprobado este artículo que dice así:
Articulo 1.º Todos los cuerpos y personas particulares, de cualquier condición y estado que sean, tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anteriores a la publicación, bajo las restricciones y responsabilidades que se expresarán en el presente decreto.
Se aprueban también en esta sesión los artículos 2.º, 3.º y 4.º
Artículo 2.º Por tanto quedan abolidos todos los actuales juzgados de imprentas, y la censura de las obras políticas precedente a su impresión.
Artículo 3.º Los autores e impresores serán responsables respectivamente del abuso de esta libertad.
En el debate de este artículo queda desechada la segunda parte del mismo: quedando sujetos a las penas de nuestras leyes, y a las que aquí se establecen, según la gravedad del delito que cometan.
Artículo 4.º Los libelos infamatorios, los escritos calumniosos, los subversivos de las leyes fundamentales de la Monarquía, los licenciosos y contrarios a la decencia pública y buenas costumbres serán castigados con la pena de la ley, y las que aquí se señalarán.
En la sesión secreta se da lectura a varios partes militares. Se informa sobre la situación sanitaria de Cádiz, que al parecer iba mejorando: …se van minorando las enfermedades y cesarán si continúan los aires frescos, y no hay levantes.
Se suscitan nuevos problemas de seguridad en la Isla y, en concreto, del punto de la Cortadura y Puntales. Se comunica a la Regencia la necesidad de hacer un camino cubierto entre Puntales y la Batería de San Fernando.
Se vuelve a discutir sobre la elección de los nuevos regentes y se acuerda que los suplentes no puedan ser elegidos entre los diputados.
Se lee un escrito del diputado Benito Hermida Maldonado que recuerda los derechos de la Infanta Carlota, asunto que se vuelve a debatir en la sesión de 27 de enero de 1811. Dicha propuesta se puede consultar en los Papeles Reservados de Fernando VII.
Los votos particulares al proyecto de ley de libertad de imprenta forman parte del expediente del Archivo. Se reproduce el emitido por el presidente de las Cortes, Ramón Lázaro de Dou, en el que manifiesta: …de ningún modo debe autorizarse ni permitirse la libertad de prensa en los términos que contiene el artículo 1.º
En el debate de libertad de imprenta se produce un enfrentamiento entre los diputados Tenreyro y González. En la sesión secreta se aprueba una proposición para que se haga comparecer a los dos diputados y se pidan disculpas mutuamente. Al parecer, ambos habían faltado a la moderación con que se deben conducir los diputados. Aprobada la proposición, se reconcilian en la propia sesión.
Se reciben en las Cortes un proyecto de D. Antonio Rayón, aportando ideas para mejorar y contribuir al bienestar de la nación, y otro de Gabriel de Ayesa sobre un proyecto de Constitución. Las Cortes deciden posponer su estudio al momento oportuno.
Se envía a la comisión de Poderes el expediente sobre las elecciones de los diputados de Canarias remitido por el ministerio de Gracia y Justicia a instancias de la propia comisión.
Se siguen discutiendo planteamientos generales sobre la oportunidad del proyecto de libertad de imprenta. Intervienen los diputados García Herreros, Argüelles y Fernández Golfín para defenderla, y Llaneras y Creus para mostrar sus reticencias.
Joaquín Tenreyro y Montenegro, diputado por Santiago, conde de Vigo, es el que interviene de forma más extensa en esta sesión. Lee una larga Memoria contra la libertad de imprenta, apoyando su dictamen en la autoridad del clero de Francia. Presenta un voto particular en el que expone que la libertad de escribir no podía servir de freno al desorden y a la arbitrariedad, puesto que los literatos se vendían al Poder, que la censura de los libros no se oponía realmente a la libertad de escribir cosas buenas y justas, sino al exceso de esta libertad y a su abuso.
Diego Muñoz Torrero interviene de nuevo para contestar al diputado Tenreyro, en defensa de la libertad, en un debate muy vivo, según la prensa.
En la sesión secreta se comienza por leer los partes militares enviados por el ministerio de la Guerra.
Se vuelven a discutir las condiciones que han de observarse en la elección de los regentes y la duración de su mandato: la duración de estos regentes la declararán a su tiempo las Cortes; reservándose entretanto el derecho de removerlos con justa causa y de exigirles entonces la residencia. Se propone también que el nombramiento se hará por escrutinio secreto, y con cédulas escritas por los vocales presentes, observando el método de la elección canónica.
Las elecciones de los diputados de Canarias en las Islas fueron conflictivas a causa de diversos incidentes. Los diputados elegidos son: Pedro José Gordillo y Ramos por la Gran Canaria, Santiago Key Muñoz y Fernando Llarena y Franchy por Tenerife y La Palma, y Antonio José Ruiz de Padrón por las islas de Lanzarote, Fuerteventura, Gomera y Hierro.
El más activo de todos ellos es Pedro José Gordillo Ramos. Había nacido en la ciudad de Santa María de Guía en 1773 y fallece en La Habana en 1844. Elegido el 16 de octubre de 1810 por los seis votos de los otros tantos electores en la Sala Consistorial del Ayuntamiento de Gran Canaria, ocupa la presidencia de las Cortes entre el 24 de abril y el 23 de mayo de 1813.
Es defensor de la libertad de imprenta cuando se intentan censurar El Robespierre Español y El Duende Político, ya en 1811.
Bandera llamada de Muñoz Torrero. Congreso de los Diputados
Se da cuenta a las Cortes de la recepción de cuatro proyectos sobre cuestiones militares presentados por Bernardo María Calzada, José Armesto y Segovia, Juan García Sala y José Bermejo, que pasan a la comisión de Guerra para su examen.
Se continúa con la discusión general sobre las ventajas e inconvenientes del proyecto de decreto de libertad de imprenta.
Juan Quintano manifiesta que el tema está bastante debatido y que se proceda a la votación. Jaime Creus aconseja que preceda a la impresión alguna censura para examinar si el escrito contiene alguno de los delitos, difamaciones o errores que no deban correr según las leyes, pues conviene más impedir los males que remediarlos después de sucedidos.
Diego Muñoz Torrero vuelve a defender la libertad de imprenta en el que quizás es el discurso más extenso de esta sesión según el extracto de la misma: …la facultad de hablar y de escribir que es la barrera del despotismo y del poder inmenso de la Corona, lo cual se conseguía con la libertad política de la imprenta. Trató después de las ventajas de esta libertad, alegando que si la hubiera habido, no se hubiera visto encarcelado el señor D. Fernando VII, siendo Príncipe de Asturias.
Antonio Llaneras interviene en contra, ya que no es ni necesaria ni útil y a su juicio perjudicial, añadiendo que no había aún llegado a su provincia (de Mallorca) el deseo de la libertad de imprenta.
Manuel Rodrigo rebate al diputado Jaime Creus que decía que el legislador debe precaver los males antes que curarlos, indicando que precisamente esto se consigue con la citada libertad.
Domingo Dueñas y Castro apoya el proyecto y propone reformas en algunos de sus artículos.
José de Cea presenta un voto por escrito que contiene adiciones en determinados capítulos.
Manuel Llano lee su dictamen a favor del proyecto.
Antonio Oliveros interviene para manifestar los peligros que considera puede traer la aprobación de este decreto.
Joaquín Fernández Leyva aprueba el proyecto y presenta algunas mejoras.
Por último, interviene José María Lequerica, gran defensor del proyecto, que propone que se contemple la libertad de prensa en todo sin previa censura.
La sesión secreta comienza con las cuestiones relativas a las causas abiertas por la Audiencia de Sevilla y tratadas en sesiones anteriores.
Se vuelve también a la situación del obispo de Orense, con la lectura de un informe que ha elaborado la comisión de Justicia sobre el asunto. Se pasa orden a la Regencia de que el obispo de Orense jure ante el cardenal arzobispo de Toledo y se aprueba una proposición en la que se comunica al obispo el disgusto de las Cortes ante su actitud, recomendándole que se abstenga de hacer más declaraciones ofensivas para la Nación.
El Conciso destaca un fragmento de la intervención de Diego Muñoz Torrero: …que no solo componían la opinión pública los sabios sino todos, todos los ciudadanos; que estas ideas eran generales en Salamanca, Madrid, Badajoz y en otros infinitos pueblos.
En relación al obispo de Orense, al principio se acuerda la mediación del cardenal Borbón, tío de Fernando VII, y más tarde del diputado y sacerdote Antonio Oliveros, hasta que en esta sesión el propio Argüelles pide un castigo para el obispo. El juramento a las Cortes no se realiza hasta el 3 de febrero de 1811, por lo que estas no le permiten abandonar Cádiz hasta esa fecha.
16 de octubre de 1810
Comienza la sesión con la lectura del decreto aprobado en la sesión secreta del día anterior relativo a cuestiones de América.
Se vuelve a discutir el asunto de las formalidades que deben seguirse en los encabezamientos de los decretos publicados por las Cortes.
En el debate sobre libertad de imprenta, comienza la discusión con una intervención del presidente de las Cortes, Ramón Lázaro de Dou, en la que pone una serie de reparos al proyecto. Continúan en su defensa los diputados Gallego, Morales Duárez y Pérez de Castro. Este último lo hace en estos términos: La opinión del pueblo es la que se debe consultar para no errar. Y cómo conoceremos la opinión general si se niega la libertad de imprenta. Además, la nación es nuestro comitente, nosotros sus apoderados.
Antonio Oliveros es de la misma opinión y hace ver que los tiranos tienen siempre declarada la guerra a las ideas liberales. Contrarresta esta opinión el diputado Morales Gallego, diputado de la Junta de Sevilla, no del pueblo, precisa El Conciso: La libertad de la imprenta es para él un crimen, es antisocial, antipolítica, antipatriótica.
Finaliza la discusión el divino Argüelles defendiendo la libertad de imprenta mediante un discurso repleto de razones políticas y recordando los males de tiempos pasados, de esclavitud por la falta de libertad de pluma en los hombres ilustrados y amantes de su patria.
Durante la sesión secreta se tratan los siguientes temas: cuestiones relativas a los movimientos del enemigo y otras cuestiones militares, así como los progresos realizados en las obras de ataque de los enemigos en el Trocadero.
Se discute también sobre el Consejo de Regencia. Se cuestiona si se debe mantener o no el nombre del Consejo de Regencia para el poder ejecutivo y si sus integrantes deben o no ser españoles. Se acuerda mantener la denominación. Además, se somete a votación si la Regencia debe estar formada por uno, tres o cinco regentes. Las Cortes aprueban por 62 votos el que estuviera formada por tres regentes, contra 37 votos favorables a que estuviera integrada por cinco.
Se informa por parte del ministerio de Marina sobre el modo en que se ha de hacer llegar una ayuda económica a Vigo para auxiliar al ejército de Galicia, y sobre el embarque del obispo de Orense. Se discute este punto y se acuerda que la fragata Galicia zarpe para Vigo sin esperar al obispo de Orense que reclamaba volver lo antes posible a su diócesis.
Las relaciones entre las Cortes y la Regencia fueron conflictivas desde la primera sesión de instalación de las mismas el 24 de septiembre, como así lo demuestra el discurso del presidente de la Regencia, obispo de Orense, y el retraso en su juramento.
Las Cortes se ven obligadas a acordar: La Regencia esté donde se hallen las Cortes sin que puedan alejarse ninguno de sus individuos más de una legua sin permiso de ellas.
El obispo de Orense recuerda que el hecho de haber jurado a las Cortes la noche del 24 de septiembre hubiera supuesto que La Nación sería por mi engañada, su causa y la del rey abandonada y peligraría la de la Iglesia misma de España, si yo diese lugar a que se creyera convengo en cuanto aparece de este reconocimiento y juramento. Esta justificación de la negativa a jurar del obispo Orense la recoge Jose María de León en Las Cortes en la Isla de León.
Pedro de Quevedo y Quintana nace en Villanueva del Fresno (Badajoz) en 1736 y muere en Orense en 1818. Fue nombrado obispo de Orense en 1775. En 1812, obligado a abandonar España tras su enfrentamiento con las Cortes, se refugia en San Pedro de Torey (Portugal) hasta que el regreso de Fernando VII le permite volver.
La primera Regencia estuvo formada por Pedro Quevedo, Francisco Saavedra, Francisco Javier Castaños, Antonio Escaño y Miguel Lardizábal y su periodo de mandato fue desde el 30 de enero hasta el 28 de octubre de 1810.
La segunda Regencia por Pedro Agar, Joaquín Blake y Gabriel Ciscar, que se presentó a jurar a las Cortes el 28 de octubre, si bien los dos últimos al estar ausentes fueron sustituidos, primero Blake por el marqués de Palacio y por el marqués de Castelar, sucesivamente, y Ciscar por José María Puig. Se produce un incidente en el juramento de Domingo María Traggia, marqués de Palacio, ya que a la fórmula de juramento añade: …sin perjuicio de los muchos juramentos de fidelidad que tenía prestados a D. Fernando VII.
La Regencia no tuvo Reglamento propio hasta el 16 de enero de 1811.
Se lee una información enviada por el ministerio de la Guerra sobre la Ordenanza general del ejército y otros asuntos militares. Se acuerda su envío a la comisión de Guerra, así como el de una documentación transmitida por el marqués de Palacio.
Se presenta un proyecto para organizar las guerrillas de un particular de Talavera de la Reina, Pedro José Gómez, que se remite al Consejo de Regencia.
En el debate sobre libertad de imprenta se estudian cuestiones generales sobre la oportunidad de establecer dicha libertad. Intervinieron numerosos diputados, unos a favor y otros en contra.
Agustín Argüelles, claro defensor del proyecto, aclara algunos artículos que le parecían oscuros. Según El Conciso: habla y desvanece el espectro del error. Presenta las razones de la libertad de la imprenta, y la fuerza irresistible de la verdad, acompañada de la elocuencia, arrebata los corazones, hace ver que nuestros males provienen de esa errónea opinión.
Sobre Mejía Lequerica afirma este mismo periódico: con exquisita erudición y animada elocuencia, probó que los libros sagrados, nuestra augusta religión, las historias y la razón favorecían la libertad de imprenta.
Manuel Luján, diputado por Extremadura, solicita que las sesiones sean públicas, aludiendo al Acta de Bayona en la que se prohibía que los diputados publicasen lo tratado en las sesiones sin permiso real, so pena de ser castigados, pues …era necesario seguir una dirección contraria a lo que disponía el usurpador Bonaparte para esclavizarnos. Y debía entenderse otro tanto en cuanto a la libertad de imprenta, …porque habiéndola quitado Bonaparte por un decreto, nosotros debíamos adoptar esta libertad racional que ilustra al hombre…, según cita El Conciso.
En la sesión secreta se leen partes militares y el Decreto sobre igualdad de derechos entre españoles europeos y ultramarinos, firmado por Ramón Lázaro de Dou como presidente, y por Evaristo Pérez de Castro y Manuel Luján como secretarios, en la Real isla de León el 15 de octubre de 1810.
Algunos diputados como Jaime Creus y Juan Quintano vuelven a plantear la necesidad de trasladar las Cortes a otro lugar, incluso fuera de Cádiz, sugerencia que no es aceptada.
Antonio Capmany reitera la petición de que se informe sobre la situación de la salud pública en Cádiz, y solicita que se nombre una comisión para ello, lo que se aprueba.
Se da cuenta de una representación de Luis Fajardo, alcalde ordinario de Cazalla, y otros 24, entre ellos algunos regulares, en que se quejan de que se hallan presos desde principios de abril; de haberse cometido con ellos otros atropellamientos y de que se les tiene en la bahía de Cádiz para ser remitidos a Ceuta, sin habérseles formado causa y piden que se les oiga en justicia. Debatido este asunto, José Luis Morales Gallego presenta la siguiente proposición para su aprobación: Que se diga al Consejo de Regencia disponga que se detenga la partida de D. Luis Fajardo y consortes, y se remitan a la Audiencia de Sevilla los papeles y causa que se haya formado contra ellos, para que oyéndolos, les administre justicia con la brevedad que exige la naturaleza de la causa, y el largo padecer de estos interesados. Se aprueba la proposición y se remite al ministerio de Gracia y Justicia.
Las Cortes, residentes en la Isla de León, reconocen por primera vez en España la libertad de imprenta, que se promulga el 1.º de noviembre de 1810.
Esta libertad da al periodismo mucha fuerza, pues era hasta ahora literario y apenas se podían leer noticias de carácter político. Resulta lamentable la falta de taquígrafos en este tipo de debates, ya que como opina el profesor Suárez: …los periódicos de Cádiz en estos años, aunque numerosos, son poco de fiar por su vinculación a actitudes políticas.
14 de octubre de 1810
Se admiten los poderes de Domingo García Quintana, diputado por el Reino de Galicia, por Lugo. Es de los diputados gallegos que embarcan el 18 de agosto para trasladarse a Cádiz por mar.
Juran los diputados de León que habían presentado sus poderes en la sesión anterior.
Se nombra a los diputados que deben formar la comisión para el Arreglo y Organización de las Provincias: Miguel Riesco, Antonio Oliveros, José Luis Morales Gallego, Manuel Luján, Jaime Creus, José Alonso López, Juan del Valle (Balle), Antonio Vázquez de Parga y Bahamonde, Manuel Goyanes, Alfonso María Vera y Andrés Morales de los Ríos.
A continuación, el gobernador de Cádiz presta juramento en la forma acostumbrada.
Se vuelve a debatir sobre el encabezamiento de los decretos de las Cortes a la hora de su publicación y se acuerda remitir el asunto a la comisión de Justicia.
El Consejo de Regencia asiste a las Cortes para celebrar el cumpleaños del Rey Fernando VII, según el ceremonial acordado. Salen a recibirlo doce diputados nombrados por el presidente. Los diputados se ponen en pie cuando entra el Consejo de Regencia. Los presidentes de ambas instituciones pronuncian discursos relativos al acontecimiento.
Se procede a dar lectura del proyecto de ley de libertad de imprenta. El diputado Joaquín Tenreiro solicita que se espere a la llegada de los diputados de Levante, solicitud que no se acepta.
Jura Domingo García Quintana, diputado por Lugo, cuyos poderes se habían presentado al principio de la sesión.
En la sesión secreta se vuelven a discutir las cuestiones americanas, entre ellas la manera en que debían publicarse los decretos de las Cortes para hacerlos públicos en los dominios de América, insistiendo en que dichos territorios son parte integrante de España. Se vota la fórmula de decreto que sería publicado al día siguiente, 15 de octubre. Intervinieron Francisco de Borja Álvarez de Toledo, Ramón Power y Vicente Morales Duárez.
Domingo García Quintana, diputado por Lugo, publica en La Coruña en 1811 un Manifiesto que hace a la Nación Española, en el que se define a sí mismo como: un diputado del heroico reino de Galicia, representante por Lugo te habla, su padre es Dios, su madre la patria, su mujer la libertad y sus hijos los españoles.
La comisión de Guerra informa sobre la máquina que presenta un buzo para desalojar a los enemigos, proyecto que se mandó pasar a la Regencia para su consideración.
El asunto más relevante de esta sesión es el inicio de la discusión sobre la libertad de imprenta. Adolfo de Castro, en su obra sobre las Cortes de Cádiz, apunta que la reseña de las sesiones de estos debates es muy reducida, por lo que es necesario acudir a otras fuentes para conocer el desarrollo de los mismos.
Las sesiones en que se debate este proyecto tuvieron lugar los días 14 a 18 y 20 a 27 de octubre y 2 a 5 de noviembre de 1810, número de días que da idea de la importancia del decreto de Libertad Política de Imprenta, de 10 de noviembre de 1810.
Se inicia la sesión con el juramento de los siguientes diputados: Francisco Santalla y Quindós, Manuel Goyanes Balboa, Luis González Colombres y Antonio Valcárcel Peña, todos ellos elegidos por la Junta Superior de Observación y Defensa de León. La elección había tenido lugar entre agosto y septiembre de 1810 en el Monasterio de Santa María de Carracedo, ya que la capital y parte de la provincia se hallaban ocupadas por el ejército francés.
Jura ante las Cortes el marqués de Astorga y conde de Altamira como decano del Consejo de Estado y como caballerizo mayor y ballestero mayor de S.M.
Se lee una felicitación de la Junta de Sevilla residente en Ayamonte por la instalación de las Cortes.
Se discute de nuevo la aplicación del Real decreto de la Regencia de 30 de abril de 1810 por el que se dispone que S.M. no concederá empleos, grados, honores, pensiones ni jubilaciones, que entre otras cosas decía: ...quiere el consejo de Regencia que se suspenda por ahora la enseñanza de todas las ciencias que no tienen por objeto la guerra, o alguna relación inmediata con ella, mandando se cierren todas las universidades y colegios… Participan en el debate Diego Muñoz Torrero, Manuel García Herreros y Antonio Capmany.
Se aprueba la propuesta de modificación de dicho decreto, en especial la parte que afectaba al cierre de escuelas. Diego Muñoz Torrero llega a expresarse de esta manera: porque sin perjuicio de la patria, y antes bien con utilidad suya, se ha de atender a la propagación de las luces.
Se presentan los poderes de Joaquín Florián Díaz Caneja y Sosa y Miguel Jerónimo Alfonso Villagómez y Lorenzana, ambos diputados por Léón y elegidos igualmente en el Monasterio de Santa María de Carrecedo.
Se comienza a discutir el proyecto de alistamiento general presentado por la comisión de Guerra, que consta de nueve artículos. Intervienen los diputados García Herreros y Muñoz Torrero, trasladándose el asunto a días posteriores.
En la sesión secreta se debate sobre algunas cuestiones militares y sobre el trato que ha de darse a los prisioneros de guerra.
Se lee una Memoria remitida por el Consejo de Regencia de 1 de octubre de 1810 en la que se detallan sus actuaciones desde que fue constituido y tomó el gobierno de la Monarquía.
Llegan seis diputados de León. Todos habían sido elegidos en el monasterio benedictino, y luego cisterciense, de Santa María de Carracedo, en plena comarca del bierzo, muy cerca del Camino de Santiago. En la actualidad no tiene culto.
La Memoria remitida por la Regencia, que se lee en la sesión secreta, se custodia en el Archivo del Congreso de los Diputados: Exposición del Consejo de Regencia de España e Indias a las cortes extraordinarias del reyno (A.C.D. General, legajo 87, número 72)
Plano de la bahía de Cádiz y sus contornos reducido de los planos
que levanto D Vicente Tofiño de San Miguel.
Los oficiales de la Secretaría de Guerra presentan un recurso quejándose del nombramiento de un intermediario entre ésta y el ministerio. Se acuerda tratar dicho asunto en sesión secreta.
Pedro Traggia, carmelita descalzo, presenta una Memoria proponiendo la admisión de miembros de órdenes regulares en las Cortes, solicitud que se rechaza.
Prosigue la discusión de la proposición de Jaime Creus y Martí, diputado por el principado de Cataluña, sobre la conveniencia de que las Cortes hagan una proclama o manifiesto dirigido a la Nación. Diego Muñoz Torrero interviene para oponerse a ello hasta que las Cortes no den algún paso importante. Se rechaza de momento la proposición del Sr. Creus.
Se repartieron ejemplares impresos de los proyectos de libertad de imprenta y de reclutamiento del ejército para proceder a su discusión.
Antonio Oliveros insiste en que se reclame ante la Regencia la Orden de 9 de septiembre sobre la elección de diputados en los territorios ocupados y en que se pongan los medios oportunos para que puedan llegar a las Cortes los diputados que faltan.
En la sesión secreta de este viernes día 12 se presenta un informe del ministerio de Estado dando cuenta de las relaciones políticas con las potencias extranjeras y, en especial, con Francia. También se comunican los trámites seguidos para realizar un canje de prisioneros entre Inglaterra y Francia
Se discute el ceremonial para la celebración del cumpleaños de S.M. el rey Fernando VII.
En los periódicos se publica el debate sobre la situación de los emigrados residentes en Cádiz, asunto que no consta en las actas de Cortes de esta sesión.
No se contemplaba en la Instrucción que deberá observarse para la elección de diputados de Cortes, de 1 de enero de 1810, la posibilidad de elegir a clérigos regulares. Sí fueron miembros de las Cortes de Cádiz otros religiosos como obispos o arzobispos.
La propuesta sobre la publicación de una proclama que excitase a los españoles a trabajar con ardor en la causa de su independencia y libertad es impugnada, entre otros, por Diego Muñoz Torrero, ya que, como se cita en El Observador: hartas proclamas se habían esparcido ya, llenas de ofertas no cumplidas; que la Nación estaba prevenida contra ellas y se miraban como una moneda falsa... El Congreso rechaza la propuesta inicial.
Fernando VII nace en San Lorenzo de El Escorial el 14 de octubre de 1784 y fallece en Madrid el 29 de septiembre de 1833. Hasta el Tratado de Valençay, firmado el 11 de diciembre de 1813, no vuelve al trono de España. Las Cortes celebran su cumpleaños cada 14 de octubre.
Solicitud del caballerizo mayor de S.M., conde de Altamira, para venir a jurar ante las Cortes.
El diputado Manuel Rodrigo propone que se prevenga a las Cortes sobre el cumplimiento del Real Decreto de 30 de abril de 1810 dado por el Consejo de Regencia disponiendo que S.M., no concederá empleos, grados, honores, pensiones ni jubilaciones y aún se abstendrá de proveer las vacantes que ocurran en cualquier ramo de la administración. Gazeta de la Regencia de España e Indias, número 24, de 11 de mayo de 1810.
Otros diputados solicitan datos sobre el estado de la administración a través del Consejo de Regencia. El diputado Antonio Oliveros se interesa por los abusos del ejército que llevan a cabo los reclutamientos y la necesidad de que las Cortes manifiesten a la Nación que los ministerios gozan de su confianza.
Se señala el día 14 para que venga a jurar a las Cortes el gobernador de Cádiz.
Argüelles pide que se notifique por escrito que los cuerpos del ejército han procedido a jurar a las Cortes. Capmany se interesa también por el juramento del Consejo de Estado.
La sesión secreta estaba destinada a votar la proposición o proyecto que se les había encargado a los diputados americanos sobre la representación de diputados de estos territorios.
Entre las intervenciones destaca la de Morales Duárez diputado por el Perú que manifiesta su opinión de que en el decreto no se contemple igualar a las castas pardas con los demás súbditos de América.
De nuevo este asunto queda pospuesto para su aprobación en otra sesión.
En El Observador del 11 de octubre se recoge un proyecto presentado por el duque del Infantado sobre la libertad de prensa y otro de Bartolomé José Gallardo acerca del periódico de las Cortes. Ambos asuntos no se recogen en las actas de las sesiones.
En El Conciso sí se recoge en cambio la intervención de Manuel Rodrigo sobre el cumplimiento del Real Decreto de 30 de abril que determina que no se concedan grados, pensiones ni jubilaciones mientras los enemigos no sean arrojados del Reino.
10 de octubre de 1810
Al principio de la sesión presta juramento Mariano Blas Garoz, diputado suplente por La Mancha.
Francisco Fernández Golfín como secretario de la comisión de Guerra informa sobre el modo de hacer un reclutamiento general para el ejército.
Argüelles solicita que se impriman 110 ejemplares del proyecto de ley de imprenta para conocimiento de los diputados, al mismo tiempo que plantea las dificultades de su impresión.
Se debate a continuación sobre la concesión de un indulto general que incluya a los desertores del ejército y a los súbditos de América con motivo de la instalación de las Cortes.
Domingo Dueñas y Castro presenta el dictamen de la comisión de Justicia sobre el estado de las causas criminales y otras cuestiones relativas a la guerra y al ejército. Se decide comunicar a la Regencia que se ocupe de insertar en la Gazeta de la Regencia determinados informes aprobados por las Cortes.
En la sesión secreta se sigue discutiendo la cuestión de la representación americana en las Cortes, ya que a juicio de algunos diputados era inadecuada. Incluso se debate el problema que puede suponer la aceptación de castas y gente de color. Se deja para la próxima sesión secreta la resolución de este asunto.
Se trata en esta sesión sobre la imprenta de las Cortes y los temores del diputado Antonio Capmany ante la falta de papel en la Real Isla.
Se pasaron a la Regencia varios memoriales de quejas en causas criminales, mandándole activar la formada sobre aprehensión en el caño Saporito de un barco con pólvora en sacos que se decían de arroz.
Se presenta una proposición para solicitar a Bartolomé José Gallardo una prensa portátil, pero no se toma en consideración.
Bartolomé José Gallardo, nacido en Campanario (Badajoz) en 1776 y fallecido en Alcoy (Alicante) en 1852, será el bibliotecario de las Cortes de Cádiz ya en el Oratorio de San Felipe Neri. Su obra más polémica fue el Diccionario crítico burlesco, publicado en 1812, que era una sátira política de la época. Posiblemente su introductor en las Cortes fue el diputado extremeño Juan María Ildefonso Herrera Polo que era de los que habían jurado en la primera sesión del 24 de septiembre. Herrera ocuparía el puesto de secretario de las Cortes en diciembre de 1812.
Se plantea la necesidad de elegir dos taquígrafos que recogiesen y publicasen los discursos y actas de las sesiones públicas en tanto que la comisión nombrada para presentar un plan sobre la edición del periódico de Cortes concluyera su trabajo.
Se fijan los criterios para la selección de estos empleados. Tras una votación salen elegidos Ramon Lázaro de Dou por diez votos, Evaristo Pérez de Castro por diecinueve votos y Ramon Power por nueve votos para formar esta comisión para la selección del primer personal de las Cortes.
Durante la sesión secreta se tratan cuestiones relativas a la representación de los diputados de Ultramar. Joaquín Tenreiro es partidario de no tomar ninguna decisión hasta que lleguen los diputados propietarios. A continuación se lee una representación de Miguel Lardizábal en la que alega traer poderes amplios de Nueva España como vocal nombrado por aquel reino para la Junta Central en este mismo sentido.
La comisión de Poderes presenta el dictamen de Mariano de Blas Garoz, diputado por La Mancha, quedando aprobados sus poderes.
En esta sesión jura Luis María de Borbón y Vallábriga, arzobispo de Toledo, cardenal de Santa María della Scala, que había oficiado la misa del Espíritu Santo el 24 de septiembre de 1810, día de la instalación de las Cortes.
Los periódicos El Conciso y El Espectador recogen este juramento y las palabras de contestación del presidente de las Cortes: …la sangre que corre por vuestras venas y la púrpura que vestís son del mayor interés del Congreso…y esa púrpura os recomiendan al Congreso.
En el Archivo del Congreso de los Diputados se conserva un expediente sobre la elección y nombramientos de oficiales para la Secretaría y Archivo de las Cortes del periodo 1810-1814.
Autor: Francisco Elías Vallejo.
Agustín Argüelles procede a la lectura del proyecto de ley sobre la libertad de imprenta presentado por la Comisión. Se ordena su impresión.
Uno de los secretarios lee la respuesta dada por la Regencia a la pregunta hecha por las Cortes sobre la orden que circulaba prohibiendo hablar mal o criticar el trabajo de las mismas.
En la sesión secreta se debaten asuntos tratados en sesiones anteriores. Se lee la contestación de la Regencia a la protesta que habían planteado los generales conde de Noroña y Villalba sobre la incorporación a sus destinos.
Se discute sobre la oportunidad de sustituir a los Regentes.
En relación con estas dos cuestiones, las Cortes acuerdan darse por enteradas y remitir a los generales al Consejo de Regencia y sobre el cambio de los Regentes se acuerda que de momento permanezca cada uno de ellos en su puesto.
En El Conciso se recoge la intervención completa de Diego Muñoz Torrero defendiendo la libertad de palabra: Nadie habla mal de quien procede bien. Considera que la mejor salvaguardia de este Congreso era la opinión pública; que no sólo no se debía prohibir la libertad de hablar, sino que debía oírse a todos.
El Observador recoge esta otra opinión: La Regencia jamás ha prohibido hablar de las Cortes y sólo pudo encargar a sus agentes y ministros que velasen contra sus calumniadores. Empiezan las críticas a las sesiones secretas: El fruto de sus mejores tareas queda envuelto en el silencio, se puede leer en El Observador.
Abierta la sesión, se presenta el mayordomo mayor de S.M. a prestar juramento a las Cortes.
Los generales Gaspar María de la Nava Álvarez, conde de Noroña, y Juan de Villalba piden a las Cortes ser escuchados, a lo que éstas acceden, pero lo dejan para la sesión secreta.
Se retoma la proposición del señor Argüelles sobre la cuestión del método de policía. Se decide continuar su discusión otro día.
Mejía Lequerica presenta una proposición sobre la necesidad de nombrar una comisión de Comercio extensiva a tratar cuestiones de agricultura, artes y minas, que se aprueba.
Se rechaza en cambio otra proposición del diputado por Extremadura Juan María Herrera sobre la creación de una comisión que verificase si se cumplían los acuerdos de las Cortes.
También se discute sobre el abuso de abrir la correspondencia en las oficinas de correos y la necesidad de castigar dicha actuación. El diputado por León Joaquín Díaz Caneja expresa su queja sobre el retraso en el servicio de correos: una carta ha tardado en llegarle 20 días desde Cádiz a la Isla de León.
Durante la sesión secreta se trataron dos asuntos: en primer lugar se sigue denunciando que se hacen señales de noche desde las casas de la Real Isla al frente enemigo. En segundo lugar, se presentan los generales Noroña y Villalba anteriormente citados para denunciar una orden de la Regencia mediante la que se les obligaba al reingreso a sus destinos. En relación a este asunto se presentan dos proposiciones, una de Mejía Lequerica y otra de Morales Gallego. Se aprueba la de este último en la que se solicitaba al Consejo de Regencia que informase a través del ministerio de la Guerra sobre los motivos que había contemplado para dictar dicha orden.
Cuestión suscitada en la sesión: ¿Las Cortes tenían o no facultades para prohibir la violación de la correspondencia?
Algunos diputados calificaron a las señales de noche desde la Isla a la línea enemiga como de hablillas insignificantes. No todos los diputados coincidían en esta apreciación.
Algunos datos biográficos del Conde de Noroña: escritor y militar, Gaspar María de Nava y Álvarez nace en Castellón de la Plana en 1760 y fallece en Madrid en 1815. Destaca su actuación en el sitio de Gibraltar y en la derrota de las tropas francesas en la batalla de Puentesampayo (Pontevedra) en 1808. Escribe poesías y poemas históricos.
El cardenal Borbón solicita prestar juramento en las Cortes. El presidente designa a una diputación de cuatro procuradores para que lo reciban.
Real Teatro de las Cortes en la Real Isla de León,
hoy San Fernando.
El escultor José Fuelles ofrece a las Cortes una escultura del rey Fernando VII. Se nombra una comisión formada por Gregorio Laguna, Joaquín Santacruz y Mejía Lequerica para estudiar la oferta. Al parecer nunca se llegó a colocar la estatua junto al retrato de Fernando VII, obra del pintor Juan Ceruti que figuraba bajo el dosel del salón de sesiones.
Mariano Gil de Bernabé, director de la Academia Militar de la Real Isla de León se ofrece a correr con los gastos de la publicación del diario de Cortes. Antonio Oliveros presenta una proposición para tratar sobre la publicación del mismo. Se aprueba la creación de una comisión formada por Agustín Argüelles, Antonio Oliveros y Antonio Capmany.
Se verificó que la Gazeta de la Regencia no estaba publicando los decretos aprobados por las Cortes y se acordó la creación de una gazeta extraordinaria que insertara dichos decretos.
Agustín Argüelles propone la creación de un método de policía para la seguridad del Estado, cuestión que se deja para otra sesión.
Mejía Lequerica expone algunas ideas sobre asuntos militares y económicos que pasaron a estudiarse por la comisión de Guerra.
En la sesión extraordinaria de la noche se continúa la discusión del Reglamento y se vota la composición de su comisión. Tras el escrutinio se designa a los doce diputados con mayor número de votos.
El mayordomo de S.M. solicita prestar juramento a las Cortes, asunto que se deja sobre la mesa para la sesión del día siguiente.
En la sesión secreta se lee un parte militar enviado por el Ministerio de la Guerra.
Se discute el informe de la Comisión de Poderes en relación con el expediente de Luis de Sosa, diputado electo por León. Este diputado había sido elegido por los leoneses residentes en Cádiz el 21 de septiembre de 1810, pero dicha elección fue impugnada por dos de los siete miembros que formaban la junta electoral. Se votó unánimemente que los poderes no eran suficientes, por lo que el diputado no llegó a tomar posesión.
Antonio Oliveros plantea por primera vez la oportunidad de trasladar las Cortes a Cádiz, al Oratorio de San Felipe Neri, ante la incomodidad en la que estaban los diputados en la Real Isla. Propone que se forme una comisión de tres médicos para averiguar las causas de la fiebre amarilla que había en Cádiz y que se designara al médico Rafael Costa, un notable facultativo de Madrid. Se acuerda el traslado de las Cortes pero se decide que se mantenga en secreto dicha proposición.
Los diputados elegidos para la comisión de Reglamento fueron: Vicente Terrero por 15 votos, Manuel Luján 9 votos, Jaime Creus 8 votos, Zorraquín 6 votos, Manuel Antonio García Herreros 4 votos, José Luis Morales Gallego, Antonio Vázquez Parga, Domingo Dueñas de Castro y Manuel Martínez tres votos cada uno de ellos y Vicente Morales Duárez, Antonio Capmany y Octaviano Obregón dos votos respectivamente.
Este reglamento no se aprueba hasta el 27 de noviembre de 1810. Consta de 107 artículos divididos en 11 capítulos.
Luis de Sosa y Tovar, elegido suplente por León en 1810, no toma posesión en las Cortes generales y extraordinarias. Será diputado en las elecciones de 1836 y 1837. De ideas liberales, edita en Cádiz en 1811 el periódico El Mentor o ilustrador popular. De entre sus numerosas obras, destaca Manual de la Constitución, León, Imprenta de Miñón, 1820, escrito para repartir por las escuelas.
Al poco tiempo de la instalación de las Cortes en la Isla de León, los diputados se plantean la necesidad de buscar un lugar mas seguro por la cercanía de las tropas francesas y por el miedo al contagio de la fiebre amarilla que azotaba la zona.
Las Cortes no se trasladan a Cádiz hasta el 24 de febrero de 1811, día en que se celebra la primera sesión en el Oratorio de San Felipe Neri. Hasta entonces, discutirán este asunto en numerosas ocasiones.
5 de octubre de 1810
A las diez de la mañana se abre la sesión pública. En primer lugar se recibe a una diputación de la Santa Iglesia de Cádiz.
Antonio Oliveros informa a las Cortes de una orden que circulaba en Cádiz prohibiendo hablar mal de ellas. En la discusión sobre este asunto se acuerda dar el visto bueno a dicha prohibición.
Asiste la diputación de la catedral de Cádiz para felicitar a las Cortes. Lo mismo hizo el comandante general de la escuadra.
Se sigue discutiendo sobre la necesidad de crear un periódico de las Cortes destinado a publicar las sesiones del Congreso, de modo que constase una serie histórica de los trabajos de las Cortes. Antonio Oliveros presenta una proposición en este sentido que se aprueba por unanimidad.
De nuevo se discute el Reglamento de las Cortes y se propone reservar unas sesiones públicas de carácter extraordinario para tratar exclusivamente este urgente asunto. Domingo Dueñas y Castro presenta una proposición sobre el capitulo del Reglamento dedicado a De las discusiones, hasta que se apruebe el definitivo. Interviene en la discusión Antonio Oliveros para apoyar la aprobación de dicha proposición.
En la sesión secreta se trata sobre una causa judicial por infidencia contra Diego Sanz Melgarejo, corregidor de Ronda. Se aprueba la creación de una comisión que examine este asunto y proponga un dictamen sobre el mismo. El presidente encarga este cometido a los miembros de la comisión de Justicia.
Fue el diputado Antonio Capmany el que se lamenta de la inexactitud de los debates recogidos en los periódicos de la época y defiende la necesidad de crear un periódico de Cortes.
En cuanto a citar a los diputados a secas por sus apellidos llega a decir: Capmany…un esportillero, Huerta…un mozo de esquina, N…otro mozo de esquina.
Adolfo de Castro en su obra sobre las Cortes de Cádiz, al comentar esta sesión, hace la siguiente observación: a los mozos de esquina y esportilleros no está en uso nombrarlos por sus apellidos. Además si Capmany puede ser un esportillero, el Sr. Cubas es un cómico; luego no es el Señor el que caracteriza a una persona y pues ni Cubas con el Señor dejará de ser un cómico, ni Capmany sin el dejará de ser un diputado en Cortes, que es el mayor carácter de un español…
Diego Muñoz Torrero es quien propone que se celebren sesiones de noche, de ocho a diez, para avanzar en la discusión del Reglamento de las Cortes
En la sesión pública del día 4 se nombra a los diputados que deben formar las comisiones de Guerra, Hacienda y Justicia.
Retrato del diputado Antonio Capmany.
Fondo doceañista. Consorcio Bicentenario 1812
Se vuelve a leer el Reglamento para el gobierno interior de las Cortes.
Antonio Capmany toma la palabra para hacer una serie de recomendaciones sobre el buen uso de la lengua castellana, tanto en las intervenciones como en los textos por escrito que realizasen las Cortes.
El diputado se presenta como gramático español y manifiesta que es indispensable que el legislador fije la significación de las palabras para la claridad e inteligencia de las leyes, que se han de omitir galicismos como las voces moción, sesión, miembro y otras, pues advierte que el Reglamento está plagado de voces francesas como marchar, asamblea, misión, retirar, garante, honorable, barra.
En esta sesión se discute también el respeto que se debe tener a los diputados en la prensa, ya que se sienten en ocasiones citados de manera inapropiada o con inexactitudes. En ello se aprecia la necesidad de que las Cortes tengan su propio periódico en el futuro.
En la sesión secreta, vuelve a ser protagonista el Obispo de Orense. Se procede a la lectura de una Memoria que ha enviado el antiguo presidente del Consejo de Regencia en la que impugnaba el decreto de instalación de las Cortes. Se acuerda que el obispo permanezca en Cádiz y no se le permita regresar a su diócesis.
A continuación se debate sobre la forma de dirigirse al Consejo de Regencia y se vota que se siga realizando como hasta ahora por medio de los secretarios de despacho sin más intermediarios.
Antonio de Capmany y Montpalau publica Centinela contra franceses, diatriba contra el mal uso del español y el abuso de galicismos, obra reeditada por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales en 2008.
En la sesión de este 4 de octubre, al finalizar su discurso sobre este tema, dice: …Señores… hemos de vivir y morir españoles.
En cuanto a la polémica sobre el respeto debido a los diputados, El Observador entiende que la mención por los apellidos es correcta, pues Cortés y Cisneros pasarán sin otro título a la posteridad más remota.
Existen también quejas sobre la inexactitud con que se han estampado en un papel público algunas de las propuestas hechas por los señores diputados y la falta de decoro con que en él se encuentran citados sus nombres.
El diputado Mejía se lamenta de cómo ha sido recogido el debate sobre el Reglamento en El Conciso: infidelidad con que estampaba las deliberaciones, llega a afirmar.
En esta sesión los diputados de Ultramar vuelven a insistir sobre la consideración de las posesiones americanas como parte integrante de España. Tanto en El Conciso como en El Observador se recoge este argumento: que no se debía hablar de libertad respecto a América, pues que los americanos han sido siempre considerados libres, nunca esclavos.
El comandante de Carabineros Reales se presenta para realizar el juramento ante las Cortes.
Se crean las comisiones de Guerra y de Hacienda para analizar los proyectos presentados en relación con estas materias y para dar cuenta a las Cortes de su importancia y proponer las resoluciones pertinentes.
Se decide que deben entregarse a las Cortes todas las memorias que a lo largo de 1809 llegaron a la comisión de Cortes, creada por la que entonces era Junta Central. Se acuerda la conveniencia de nombrar una comisión que se encargue del estado en que se encuentran las causas criminales.
En la sesión secreta se discute sobre si algunas cuestiones relativas a asuntos de América debían tratarse en este tipo de sesiones, a lo que se accede.
A continuación, se examinan los poderes del diputado por Álava Manuel Aróstegui Saenz de Olamendi, que fueron cuestionados por Trifón Ortiz de Pinedo, al considerar que le correspondía a él representar a Álava, ya que Aróstegui había sido nombrado en 1808 comisionado representante de dicha provincia. Se desecha su pretensión.
Manuel Aróstegui Saenz de Olamendi nace en Elguea, Álava, el 24 de marzo de 1758 y fallece el 7 de noviembre de 1813 en Cádiz, víctima de la fiebre amarilla.
En la prensa del día 3 de octubre, en relación con la cuestión de Ultramar, algún diputado llegó a decir: se deberían ofender los indios de que ahora se declaren libres, pues nunca habían sido esclavos.
2 de octubre de 1810
El extracto de las sesiones pública y secreta de este día apenas ocupa una página del diario de Cortes.
Vista de Cádiz y sus contornos. Fondo doceañista.
La sesión pública empieza con más presentaciones de autoridades que venían a felicitar a las Cortes y a prestar su juramento: decanos del Consejo de Órdenes, de Guerra (en concepto de tal y como director general de la Armada) y el capitán general del departamento en nombre del comandante general de la escuadra.
También se presentaron los decanos de los Consejos de Castilla, Indias y Hacienda. Asimismo acudieron los intendentes de Marina y del Ejército.
El asunto principal fue un Memorial con documentos que le habían entregado al presidente varios españoles europeos establecidos en América septentrional. Este tema se dejó para discutir en otra ocasión.
La sesión secreta de este día trata sobre los poderes del diputado José Luis Morales Gallego por la Junta de Sevilla. Al parecer hubo cierta discusión en la aprobación de los mismos puesto que había existido alguna anomalía en la forma de elección. Al final se aprueban dichos poderes.
José Luis Morales había sido elegido diputado propietario por la Junta Superior de Observación y Defensa de Sevilla el 3 de agosto de 1810.
Ocupa la presidencia de las Cortes desde el 24 de noviembre hasta el 23 de diciembre de 1810 en la Isla de León.
Había nacido el 23 de julio de 1754 en San Juan del Puerto, Huelva. Sus restos reposan en la catedral hispalense desde el 6 de febrero de 1818.
1 de octubre de 1810
Se inicia la segunda semana de sesiones.
Uno de los secretarios informa que los poderes de José Casquete del Prado, obispo prior de San Marcos de León, diputado por Extremadura, están en regla.
Este diputado será presidente de las Cortes gaditanas desde el 24 de noviembre hasta el 23 de diciembre de 1811, ya en la sede del Oratorio de San Felipe Neri en Cádiz.
Las Cortes debaten en torno a los escritos anónimos que se reciben y el modo de proceder con ellos. De nuevo dos periódicos de la época, El Conciso y El Observador, nos dan más detalles de la postura de los diputados. Benito Ramón Hermida, José Mejía y Francisco Gutiérrez de la Huerta intervienen para defender su parecer. Hermida defiende los anónimos que traten de ciencias y literatura y el establecimiento de una comisión para el estudio de los anónimos de otro tipo que afecten a personas.
Mejía y Gutiérrez de la Huerta muestran su disconformidad, llegando a exclamar que los anónimos “barreneaban el edificio de la libertad individual, por lo que debía despreciarlos todo Gobierno justo”.
Al final se admite distinguir los que son didácticos y se ocupan de la administración del Estado de los que son delaciones, considerando que éstos últimos pasen a una comisión para su estudio, todo ello hasta que se apruebe el Reglamento de las Cortes.
En la sesión se trataron además otros asuntos, como la creación de una comisión para el estudio de la situación de los presos y la administración de justicia, pero queda sin decidirse nada en concreto.
Se vuelve a insistir en la tramitación urgente del Reglamento de las Cortes.
Asiste a prestar juramento a las Cortes el gobernador de la provincia de León.
El diputado Antonio Oliveros presenta una proposición en la que solicita información a la Regencia sobre el estado de las fuerzas de mar y tierra de la nación, de sus rentas, recursos, etc. El diputado Gutiérrez de la Huerta solicita que se envíe a las Cortes la lista de los empleados públicos desde el 30 de abril último.
Pero sin duda el asunto que tuvo más relevancia en la prensa de la época es la intervención del diputado de Ultramar Mejía Lequerica en relación con la representación hecha a las Cortes por los diputados de América y Asia. La memoria leída por el secretario termina de esta forma: Señor: sin ejército no habrá redención, sin dinero no hay ejército; sin América no hay dinero. Nada sin embargo fue resuelto.
La discusión sobre este asunto puede leerse en toda su extensión en El Observador. Interviene también Muñoz Torrero en sentido contrario, pues no podían ser más numerosos los diputados de Ultramar que los europeos si se atendía al número de pobladores. El presidente cierra la discusión con unas palabras muy elocuentes: En la guerra como en la política, no se yerra dos veces; déjese para otro día la deliberación.
Se cumple la primera semana de las Cortes generales y extraordinarias en la Isla de León. Los diputados se reunieron todos los días de lunes a domingo.
Los asuntos debatidos fueron la cuestión de los anónimos, la urgencia de redactar el reglamento y las relaciones con la regencia.
La sesión secreta no tuvo asuntos de interés por lo que se volvió a plantear el orden de las sesiones, si pública o secreta en primer lugar.
Se acordó que los poderes de los diputados se tratasen en las sesiones secretas, ya que podían ocurrir incidentes u observaciones personales.

References: artículo 12
 artículo 13
 artículo 9
 artículo 10
 resolución 
 artículo 7
 artículo 7
 artículo 7
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 5
 artículo 1

Artículo 2

Artículo 3

Artículo 4
 artículo 1
 Real decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 resolución