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Timestamp: 2017-04-25 08:42:55+00:00

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la gente le encantan los símbolos. Fotos, iconos, banderas, escudos… están por
todas partes. La gente no se compra un iPad, una Harley o una prenda de Ralph
Lauren o Lacoste porque lo hayan pensado tras un cuidadoso análisis de materiales,
prestaciones, durabilidad y calidad / precio: se las compra porque representan
algo. De la misma manera, todo el mundo tiene símbolos ideológicos (banderas,
personajes históricos, documentos…) que adora o aborrece. Y, por eso mismo,
todos los regímenes políticos buscan asentar su legitimidad en símbolos, sea
creándolos o apropiándose de los ya existentes.
esto porque me resulta muy gracioso ver a derechistas opinando sobre los
cachorros peperos que estas últimas semanas han estado retratándose (obsérvese
el hábil juego de palabras) con iconografía franquista, especialmente el pollo.
A algunos se les salta la vena del cuello diciendo que llamar “pollo” al águila
de San Juan, que es un emblema que procede de los Reyes Católicos y que por
tanto está en las raíces de La Españolidad, es un insulto a nuestro país. Ah, y
que a ver si no van a poder los jóvenes sanos y como Dios manda hacerse fotos
con elementos históricos de hace cinco siglos.
problema es que no cuela. Entre el escudo de los Reyes Católicos y el pollo
franquista hay importantes diferencias, hasta el punto de que podemos ver
claramente que se trata de dos emblemas distintos.
es el escudo de los RR.CC., con el águila de San Juan:
éste el escudo franquista:
vamos a jugar a buscar las diferencias:
Lema. El lema del escudo de los RR.CC. era “Tanto monta”. Venía por parte de
Fernando. Se suele decir que es una recomendación del gramático Antonio de
Nebrija, recordando la anécdota del nudo gordiano: se trataba de un nudo tan
complicado que nadie podía desatarlo, pero estaba profetizado que quien lo
consiguiera conquistaría el mundo. Alejandro Magno se enfrentó al problema de una
manera expeditiva: lo cortó con su espada diciendo “tanto monta cortar como
desatar”. Como Fernando el Católico tenía ambiciones mediterráneas, Nebrija le
recomendó que adoptara como su emblema el yugo con el nudo y como lema la frase
de “Tanto monta”.
su parte, el lema del escudo franquista es el jonsista “Una, grande y libre”.
Si se quiere diferenciar de un solo vistazo ante cuál estamos se puede atender
a la posición del lema: si está en la parte superior del escudo, es el
franquista; si está en la inferior o no está, es el de los Reyes Católicos.
Columnas de Hércules. En el escudo franquista se pueden ver las Columnas de
Hércules, flanqueando el águila y con el lema Plus ultra. Este símbolo, que permanece en el escudo constitucional
actual, procede de la época de Carlos I, nieto de los Reyes Católicos. 3.-
Las armas de las Dos Sicilias. El escudo de los Reyes Católicos está dividido
en cuarteles: el primero y el cuarto tienen las armas de Castilla y de León; el
segundo y el tercero, las de Aragón y Dos Sicilias. En la época de Franco
España ya no gobernaba este territorio, así que el emblema de las Dos Sicilias
se sustituyó por las cadenas de Navarra.
El yugo y las flechas. Eran símbolos de Fernando e Isabel: como hemos visto, el
yugo lo tomó Fernando basándose en la leyenda del nudo gordiano. Las flechas provienen
de la archiconocida fábula del padre que, para enseñar a sus hijos que deben
estar unidos, prueba que es fácil partir cinco flechas de una en una pero imposible
hacerlo con un haz. En el siglo XV no existía una representación unitaria de este símbolo: generalmente se dibujaba un número impar de flechas que se colocaban con la punta
hacia abajo, a veces paralelas y a veces unidas por un nudo.
franquismo recuperó estos dos emblemas con la clara vocación de identificarse
con la monarquía católica de Isabel y Fernando: al contrario que todos los
demás elementos, el yugo y las flechas no habían vuelto a aparecer en un escudo
real desde el siglo XVI. Pero modificó el haz: fijó su número en cinco flechas
y colocó las puntas hacia arriba. Sin embargo, hay que matizar que hoy es
habitual volver a colocarlas hacia abajo: el decreto nº 470 de 1938, que
establecía el escudo, no decía en qué posición debían colocarse, por lo que fue
El color del león. Según el citado decreto nº 470, el león rampante que aparece
en las armas de León es de gules (rojo). En las armas de los Reyes Católicos este
león era púrpura. Sin embargo, este criterio no es muy efectivo, toda vez que existen
muchas representaciones del escudo del siglo XV que dibujan al león de color
rojo, como por otra parte fue común después de Isabel y Fernando. En general,
si aparece un león púrpura es seguro que estamos ante el escudo tradicional,
pero si el león es gules no hay seguridad (sólo alta probabilidad) de que el
emblema sea el franquista.
pues, la mejor forma de distinguir si el escudo que están enarbolando esos
alegres patriotas es el del siglo XV o no es atendiendo al contenido y posición
del lema, a las Columnas de Hércules y a las armas de Dos Sicilias o Navarra
presentes en el segundo cuartel. Mirad y veréis cómo, en la mayoría de ocasiones, no están haciendo un sentido homenaje a nuestra Edad Moderna sino agitando el símbolo de su ultraderechismo. Qué sorpresa, ¿eh?
que se pone de moda el tema de las banderas (algo que pasa en Twitter de forma
periódica) los fachas se arman un lío monumental e interesado con los términos “legal”,
“constitucional” y “oficial”. Se mezclan churras con merinas, se equipara la
bandera republicana con la franquista (1) y se dicen en general muchas tonterías. Mi post de hoy busca aclarar un poco las ideas al respecto.
que partir de un dato obvio: la bandera republicana y la bandera franquista no
representan los mismos valores. Una era el símbolo de una república democrática
de trabajadores; la otra, el de una dictadura nacionalcatólica. Cuando alguien
de derechas es confrontado con este argumento suele contestar con el llamado “gambito
Paracuellos”, consistente en alegar, con mayor o menor coherencia, que los
republicanos también mataron gente durante la Guerra Civil. Es curioso el éxito
que tiene el gambito Paracuellos cuando en realidad es muy débil: todas las
banderas están manchadas de sangre porque todas se han usado para justificar
atrocidades. Nadie negaría hoy que la bandera francesa o la británica
representan a Estados democráticos, y sin embargo están tan empapadas en sangre
que no sé cómo se distinguen los colores.
entender cuál es la simbología de una bandera no podemos acudir a las matanzas
perpetradas en su nombre, ya que entonces todas serían signos de horror. Hay
que referirse a los valores que motivaron su implantación. Y estos eran muy
distintos en el caso de la tricolor y en el caso de la franquista. Por tanto, a
efectos de su tratamiento en un Estado democrático como el que disfrutamos (2),
no pueden equipararse.
ahora vamos a los tres términos de los que hablábamos al principio del artículo.
Que una bandera sea “oficial” significa simplemente que las leyes de ese territorio
la reconocen como símbolo de sus instituciones. Ni la bandera republicana ni la
franquista son hoy oficiales en España.
conceptos “legal” y “constitucional” son más peliagudos, porque tienen dos
sentidos distintos: pueden referirse a un acto que es conforme a la ley o a la Constitución
(se oponen a los términos “ilegal” e “inconstitucional”) o a una institución que
está regulada en la ley o en la Constitución (derecho legal, organismo constitucional).
En general, cuando alguien dice que tal o cual bandera es “i/legal” o “in/constitucional”
está usando el primer sentido y se refiere, por tanto, a su exhibición por
parte de particulares. El segundo sentido es difícilmente aplicable a una
bandera, porque ésta no es una institución que merezca regulación: si alguien lo
usa probablemente quiso decir “oficial”. Por ejemplo, cuando hoy Rafael Hernando ha dicho que la bandera republicana "No es constitucional y no respeta la legalidad", probablemente quería usar "constitucional" en el segundo sentido (no es la bandera oficial) y "legal" en el primero (la bandera es ilegal): como vemos, la imprecisión terminológica es habitual al hablar de estos temas.
pues, las banderas republicana y franquista no son oficiales, pero ¿es legal
mostrarlas? Es decir, ¿es su exhibición acorde a las leyes (dentro de las
cuales vamos a contar a la Constitución para no seguir duplicando términos)?
Está fuera de toda duda que mostrar la bandera republicana es legal. Se trata
de la enseña de un régimen democrático que es perfectamente admisible como
signo de una ideología republicana.
se está mencionando mucho una sentencia de 2003 del TSJ-Mad, que anula la
decisión del Ayuntamiento de Torrelodones de mandar retirar una bandera
tricolor del puesto de IU en las fiestas patronales. No es, como se quiere
hacer ver, una convalidación general de la legalidad de la exhibición de esta
bandera, pero sí se dicen algunas cosas interesantes. Sostiene el Tribunal que
la exhibición de la enseña republicana es parte de la libertad ideológica y de
expresión y que, como derecho fundamental, no puede ser limitado de forma
arbitraria: es ilegal retirar la bandera porque sí, para salvaguardar el orden
público de forma genérica, sin que exista una concreta amenaza.
dice el tribunal que “por si (sic) misma dicha bandera difícilmente puede
incitar a la violencia, el racismo, la xenofobia o cualquier otra forma de
discriminación que atente contra la dignidad humana, prohibiciones estas (sic)
que eran las únicas que se imponían al otorgar la concesión” de chiringuitos.
Y, en realidad, las únicas razones que pueden justificar la prohibición de un
símbolo en una democracia.
debate sobre si una democracia debe prohibir la exhibición símbolos de ideologías
totalitarias no se ha cerrado. Algunos Estados, como Alemania, han optado por
prohibir los símbolos de la ultraderecha; otros no lo han hecho. Yo
personalmente tengo mis dudas sobre lo que se debe hacer, aunque cada vez estoy
más de acuerdo con una democracia militante que vete los signos fascistas. El hecho
es que en España no hay una norma como la alemana: no existe ninguna ley que
diga que no se pueden exhibir símbolos de ultraderecha, y por ello mostrar la
bandera franquista es en principio lícito.
sin embargo, no debemos olvidar la existencia del delito de odio tipificado en
el artículo 510 CPE, que precisamente se concibe como un abuso de la libertad
de expresión. Concretamente se habla de provocar “a la discriminación, al odio
o a la violencia” contra grupos o asociaciones por razones de raza, ideología, religión,
sexo, orientación sexual, etc. Si bien la exhibición de la bandera franquista
no es, en sí misma, típica, no se puede olvidar que los valores que la
sostienen son católicos cuasi tridentinos, antidemocráticos, xenófobos y homófobos. En definitiva:
mostrar la bandera con el pollo franquista (3) no es en sí delito pero, dados
los valores que la inspiran y la calidad humana de las personas que la ondean,
es muy probable que en muchas de sus exhibiciones sí lo sean. Esto no pasa con las banderas republicanas, que se suelen ver en manifestaciones que exigen una mayor democracia o el mantenimiento de derechos sociales, finalidades políticas plenamente legítimas.
(1) Entenderemos que la
franquista es la bicolor con el escudo del águila, porque es el símbolo que se
suele utilizar. De la misma manera, la bandera española oficial es la bicolor
con el escudo actual. En realidad, bandera y escudo son dos símbolos distintos,
aunque pueden ir unidos y de hecho la ley prevé que lo estén en la mayoría de
situaciones oficiales.
(2) La proporción real de
democracia podría ser inferior al 1%.
(3) Otro día hablaremos
del intento (interesado) de confundir el pollo franquista con el Águila de San
Juan usada por los RR.CC., cuando las diferencias entre ambos escudos son
Es la primera vez en mi vida que
rechazo un trabajo. Y no porque no lo necesite. Lo he rechazado porque es
totalmente contrario a mis principios.
La cosa empieza a ser turbia
desde el anuncio en segundamano.es. En él dicen que se trata de una empresa en
expansión de “salud, bienestar y belleza”. Hay un teléfono de contacto si te
interesa la oferta. Les llamé y la chica que me atendió me indicó que era una
multinacional americana. Me indicó fecha y hora, y me dio la dirección.
Insistió muchísimo en la puntualidad y la importancia de vestir elegante “de
traje y taconcito”.
Al entrar, lo primero que vi fue
todas las paredes del local pintadas de verde Croma (el de grabar el telediario
para poner el fondo que quieras) con el logotipo de Herbalife por todos lados.
Una señorita me pidió mi nombre y el de la persona que me citó. Me explicó que
la entrevista tendría dos partes: una en grupo y posteriormente otra personal.
Acto seguido otra mujer me condujo a la sala donde tendría lugar la primera parte.
La sala en cuestión merece ser
descrita con todos los detalles que soy capaz de recordar. Lo primero en lo que
me fijé fue en las tres filas de sillas dispuestas frente a una tarima. Sillas
cómodas, por lo menos, para la hora y media que tendría que estar sentada en
ellas. Había más sillas al fondo, apiladas. A ambos lados de la tarima había
banderas: por la derecha, la de Estados Unidos y por la izquierda, la española.
Entre las banderas estaba desplegada una pantalla para proyector. A la izquierda
de la tarima había un atril con el logotipo de Herbalife y un ordenador
portátil conectado al proyector y los altavoces que tenía delante. A la
izquierda del atril se veía una mesa con productos y material de la empresa. A
la derecha de la tarima de levantaba un enorme tríptico publicitario con las
imágenes de Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y un equipo de baloncesto de
Canarias, todos exhibiendo el logotipo. En la pared de la derecha había una
estantería con productos (más) y sobre ella más fotografías de deportistas a
los que patrocinan.
Al entrar en la sala, ya había un
vídeo proyectándose en la pantalla. Hablaba de la compañía, especialmente de
sus laboratorios en California. La voz en off decía cosas como “Tenemos un
equipo muy sofisticado para garantizar
cosas como que si la etiqueta de un producto dice que tiene un 15% de vitamina
C, tenga ese 15% hasta el final de su vida útil”. He visto esos equipos en mi
Facultad y he hecho en prácticas algunas de las cosas que se muestran ahí. No
me impresionan. Básicamente porque si no hicieran esas cosas y sus productos no
tuvieran lo que figura etiquetado, serían un fraude. El vídeo mencionaba
también el dinero que invirtieron el año pasado en sus laboratorios y que
seleccionan y comprueban sus materias primas. Casualmente, cada dos o tres
escenas había una escena de color verde. ¿Publicidad subliminal? ¿Qué es eso?
Después del publirreportaje
empezaron a salir deportistas a los que la marca patrocina. Vino una chica
trajeada a contarnos cómo iba a transcurrir la entrevista y a repartirnos
papeles para rellenar con nuestros datos para la siguiente fase. Olvidaba decir
que yo me presenté allí con mis tacones de las bodas, mis pantalones negros de
ocasiones especiales y mi americana. Creo que esa chica era la única de la sala
que compartía conmigo el concepto de “traje”. El resto del mundo iba medio
arreglado, sin vaqueros ni deportivas, pero nada fuera de lo común. Después de ver el vídeo de nuevo
(por si la primera vez no te había manipulado suficiente), apareció un hombre
de 43 años a ponernos un Power Point (este hombre iba trajeado, y todos los de
la empresa también, ya no me sentía sola). La primera diapositiva era una
gráfica de las ventas de Herbalife de los últimos años. Después, nos presentó
un poco los productos con frases como “nuestros perfumes son libres de
alergias” o “nuestros productos son sin químicos”. Señoras y señores, si
alguien ha visto un perfume ir a consulta hinchado o rojo por una reacción
alérgica, que venga y me lo diga, por favor. Lo mismo si alguien descubre que
algo de lo que le rodea no tiene Química. Tengo curiosidad por ver si realmente
este hombre estaba diciendo algo con sentido en ese momento.
Los productos de Herbalife son,
fundamentalmente, dietéticos, aunque también tienen productos de belleza y una
línea deportiva. Este señor nos comentó que “la gente se gasta más dinero en
productos adelgazantes que en cosas básicas como champú” y pretendía que lo
viésemos como algo lógico y normal. No, no me parece normal que quieras
convencerme de que el sueño de mi vida es hacerme rica a costa de gente que
necesitaría ir al endocrinólogo o nutricionista en lugar de a alguien a quien
habéis impartido un cursillo cutre de una tarde.
Lo que vino después fue curioso,
porque nos hizo un repaso de las personalidades que fundaron, apoyan o ayudan
al desarrollo de la empresa. Entre ellas, un Premio Nobel (no sé si en Química
o Medicina). Creo que si ese señor escuchara las burradas que decía el tipo que
yo tenía delante, se le caería el alma a los pies. Tras esto vino la chicha. Una de las diapositivas presentaba la
situación del mercado español. Más de seis millones de parados, empresas que te
explotan, crisis… La cosa empezó desde ahí, pero fue subiendo de tono a medida
que avanzaba la charla. Este señor se puso de ejemplo a sí mismo, que empezó en
la compañía como imagen publicitaria de su hermano, que era el que vendía,
mientras él consumía los productos para adelgazar. Que trabajaba de chófer y
cobraba fijo todos los meses, independientemente del trabajo que hiciera. Y que
estaba también haciendo Derecho por las tardes. Por lo visto, su hermano le
animó a entrar a la empresa y él se fue enganchando por la cantidad de dinero
que ganaba y terminó por dejar el trabajo de chófer y la carrera. Y que estaba
contento y feliz, él, ahí (sin tener ni puñetera idea de lo que vendía, como
había comprobado mientras presentaba los productos). Por cierto, ¿alguien ha
visto manipulación?
Este señor pasó a explicar las
formas de ingresar dinero trabajando con ellos (ventas, recomendaciones, etc) ,
a la vez que soltaba perlitas orientadas a desprestigiar la educación y el
empleo tradicionales como las que siguen:
· “Si siempre sigues haciendo lo mismo, no podrás
obtener nada mejor”
Que fuera de contexto todas estas
frases tienen su sentido y su parte de razón, pero la charla entera era un
mítin propagandístico para que tú te convencieras de que encontrar Herbalife
había sido el descubrimiento de tu vida, y que lo que hubieras hecho antes era
todo una mierda. Aparte, claro, del mensaje entre líneas de “el que no tiene
ingresos es porque no le da la gana”. Para rematar la faena, este
hombre hizo pasar por la tarima a sus compañeros para que nos contasen por qué
se habían metido ahí y cuánto cobraron el último mes. Esto resulta un poco
paradójico, ya que, o esta gente lleva un registro muy muy riguroso de lo que
gana, o es imposible, porque en Herbalife se cobra día a día. No estoy segura
de que mis compañeros de sala se hubieran percatado de este detalle de
Para finalizar, el tipo nos contó
que la Ley de Ordenación del Comercio Minorista exige que nos registremos como
tales, y que paguemos a la empresa 63 € por el Pack Básico, para comenzar a
vender, aunque él nos recomendaba el Pack Emprendedor, de unos 110 €. Para
rematar la faena y convencernos nos regaló las últimas perlas:
· “Puede parecer una pérdida, pero sólo son 63 €,
que no son 600”
· “El problema no es la falta de dinero, son las
Esto de las prioridades,
recordemos, lo dice la persona que te anima a que vendas unos productos para
adelgazar sin control médico ninguno a personas obsesionadas con su peso o con
una verdadera enfermedad. Aparte del constante insulto a las personas que
carecen de recursos suficientes y acuden ahí en busca de un empleo serio.
Pues gracias, majos, pero creo
que entre que vuestros vendedores no tienen ni idea, que me estáis pidiendo
dinero por trabajar para vosotros, que de Seguridad Social ni hablamos y que
habéis echado mierda de principio a fin sobre la enseñanza universitaria y la
gente que sufre situaciones dramáticas, os podéis meter la cantimplora a modo
de enema.
los círculos escépticos es relativamente habitual encontrarse con lo que
podríamos llamar “confesiones de ateísmo”. Se trata de textos que, como éste,
pretenden explicar la propia increencia, destinados a lectores creyentes o a la
propia comunidad. Sin embargo, muchos de ellos están enfocados de una manera
muy parecida: cómo una persona educada en la fe católica, con todos sus curas,
ritos y sotanas, se volvió atea cuando llegó a la madurez. Mi
caso es otro. Yo no estoy bautizado y a mí no se me ha dado una educación
religiosa. Así que este post va dirigido no a explicar una transformación sino
un crecimiento, en cierto sentido natural, de la indiferencia propia de la
niñez hasta el ateísmo.
mi casa nunca se habló de Dios. Esto dio pie a algunas anécdotas curiosas. Por
ejemplo, a mí esta canción infantil me confundía: ¿quién era ese “el señor” a
quien se refería? ¿Noé era el señor o era sólo un señor? ¿Por qué la canción
parecía cambiar de primera a tercera persona? También me recuerdo a mí mismo de
crío tratando de explicarle a un compañero de clase que Dios no podía haber
creado el mundo si luego había nacido, años después y con el mundo ya creado,
hecho, mis padres me protegieron activamente contra toda influencia religiosa.
Aún me acuerdo cuando, siendo muy pequeño (ni siquiera en Primaria) una
profesora nos contó la historia bíblica de la Creación. Fui a mi madre muy
alegre diciendo que nos habían contado un cuento sobre un señor que decía que
hubiera luz y había luz, lo cual a mí no me parecía tan extraordinario porque,
al fin y al cabo, yo también lo hacía con un interruptor. Una buena muestra de
qué pasa cuando echas simiente religiosa en mentes no abonadas: que no arraiga
ni de coña. Por cierto, mi madre le echó la bronca a la profesora por contarme
recuerdo que se me transmitiera una ética conscientemente atea. Nunca se me
dijo que no había dioses; la cuestión simplemente ni se planteaba. Había
escasas indicaciones éticas, aunque muy repetidas, y estaban principalmente
relacionadas con ser buenas personas y ser pacíficos. Eso sí, me acuerdo de que cuando
salíamos de casa y yo le preguntaba a mi madre dónde íbamos ella contestaba que
“a contar los frailes”. Esta expresión, que suele rematarse con un “que falta
uno”, la concluía mi madre con un “que sobran muchos”. Ateísmo no, pero
anticlericalismo lo que quieras, por mucho que yo no supiera qué cosa era un
así llegamos a mi adolescencia. No recuerdo el momento exacto en el que me
definí a mí mismo como ateo, igual que no recuerdo cuándo me definí como
feminista o como de izquierdas. Simplemente era algo que se era, que todo mi
entorno era. Dios era una entelequia irrelevante en la que creían otras
personas. Pudiera
parecer que mi ateísmo no está fundamentado. Nada más lejos. Una vez dada por
supuesta mi increencia oscilé durante mucho tiempo entre el agnosticismo y el
ateísmo, sobre todo por la diferente definición que da cada autor de ambos
términos. Al final creo que la posición 6 del continuum trazado por Richard Dawkins, que él llama “ateo de facto” (“No estoy totalmente seguro,
más pienso que es muy improbable que Dios exista y vivo mi vida en la
suposición de que Él no está ahí”), describe mi pensamiento con toda claridad.
así, creo que la distinción entre creencia e increencia es algo mucho menos
racional y voluntario de lo que en general se suele creer. Al final todo se reduce a si le
ves sentido a todo el tinglado o no: no puedes elegir creer o dejar de hacerlo. Puedes fingir que crees o que no
crees, pero no puedes encender y apagar la creencia como si fuera un
Escribo esta entrada para desmentir un bulo que yo creía extinto pero que, según he
podido comprobar estos días, goza de buena salud. Se trata de la idea de que si
un hombre pega a una mujer es delito y, si es a la inversa, es falta. La diferencia
es relevante: las faltas tienen penas mucho menores (nunca de prisión),
prescriben a los 6 meses (los delitos como mínimo a los 5 años (1)) y el juicio
es mucho más rápido. Por supuesto, esta entrada no va dirigida a esos
activistas anti-LIVG que tienen un cuñao abogado que les dijo que tal y cual,
sino a todos aquellos que con buena fe se han tragado el bulo y lo replican. No
voy a incluir links a cada artículo, pero cualquier que quiera comprobar mis afirmaciones puede
ir a la página del BOE, donde puede consultar todas las redacciones (las
anteriores y la actual) de cualquier ley.
Código Penal, en su redacción original de 1995, no hacía ninguna referencia a
los actos concretos de violencia doméstica. El artículo 153 (dentro del Título
que regula los delitos de lesiones) castigaba la violencia física habitual
ejercida en el ámbito familiar: contra el cónyuge o conviviente, contra los
hijos propios o del cónyuge o conviviente o contra otras personas a cargo. Una
reforma de 1999 define qué se considera violencia habitual, dejando muy claro
que aquí lo que se castiga es la habitualidad: cada acto concreto de violencia
se castiga por separado.
redacción demostró ser insuficiente. Aunque cada acto de violencia se castigara
por separado, si se trataba de faltas (casos de lesiones de poca gravedad o de
maltratos que no causan lesión) estas penas eran muy leves y, como he dicho,
nunca de cárcel: decirle a una víctima de violencia doméstica que se espere a
que su agresor siga golpeándola para poder castigarle por el delito del artículo
153 es inhumano.
En 2003, el Gobierno de Aznar decide dar un giro a la lucha contra la
violencia doméstica. Para ello, mueve el delito de violencia habitual al artículo
173.2 CPE (dentro de los delitos contra la integridad moral), ampliando de paso
el catálogo de posibles víctimas. Con esto el artículo 153 CPE queda vacío: el
legislador lo dedica a castigar cada
acto concreto de violencia doméstica. Desde 2003 cualquier acto de violencia
en el ámbito de la familia es delito, cause o no lesión o aunque sea un
menoscabo psíquico. En otras palabras: golpear a alguien en la tripa y tirarle
al suelo sin causarle lesión es falta si el agredido es un desconocido y delito
si es el cónyuge, el hijo o cualquier otro familiar cercano.
penas de este nuevo artículo 153 ya son duras: de cárcel (tres meses a un año),
aunque se pueden sustituir por unos trabajos en beneficio de la comunidad.
También, y muy importante, privación de la patria potestad de los menores
siempre que el juez lo considerara adecuado. Esto por cada acto de violencia: si ésta es habitual se sigue pudiendo
aplicar, además, el artículo 173.2 CPE.
entonces, ¿dónde queda la modificación de 2004, la de Zapatero? Esta reforma fue muy
relevante en el ámbito procesal y en el asistencial, pero no en el sustantivo. Diferenció
entre violencia de género (contra la esposa o contra persona especialmente
vulnerable que conviva con el autor) y el resto de tipos de violencia doméstica.
La primera recibió una pena agravada: un mínimo de seis meses de prisión en vez
de uno de tres (aunque sustituible de nuevo por trabajos en beneficio de la
comunidad), y un máximo de cinco años de privación de patria potestad en vez de
uno de tres (aunque esta pena sigue siendo opcional y el juez valorará en cada
caso). Y ya está. Ambos tipos, el de violencia doméstica y el agravado de
violencia de género, siguen siendo delito: de hecho, están regulados en el
mismo artículo, el 153. Si
todo ello es así, ¿cómo es que se ha extendido el bulo? Bueno, aparte de la
fuerza generatriz de los activistas MRA empeñados en hacernos creer que nos
gobiernan feminazis, la mala redacción del artículo 153 CPE ha ayudado mucho. Lo
lógico hubiera sido establecer el tipo básico (la violencia doméstica) en el
párrafo primero del precepto, y dedicar el párrafo segundo al delito agravado
de violencia de género. No lo han hecho así sino al revés. Cuando un lego lee
el precepto se encuentra en primer lugar con el delito de violencia de género
y, en el párrafo siguiente, con el delito de violencia doméstica que, además,
remite a una lista de familiares que está en otro artículo. Todo ello redactado
con un lenguaje jurídico diseñado para no entenderse a la primera. En
conclusión: desde 2003 todos los actos de violencia doméstica son delito. Desde
2004, además, los actos de violencia de género son un delito algo más grave. (1) Salvo los de injuria
y calumnia, que prescriben al año.
Internet todo se magnifica. Chorradas que en la era 1.0 no habrían ocupado más
que la línea 32 de una noticia sobre política o un suelto en la página 15 se
convierten en temas de debate nacional gracias al milagro de Twitter. La
comisión de delitos (injurias, calumnias, amenazas) es mucho más sencilla, pero
también lo es que se difumine el límite entre lo lícito y lo ilícito y se
acaben denunciando actos no punibles.
por ejemplo, el caso del delito de amenazas. El Derecho penal se basa en el
principio de ultima ratio, es decir,
es la última línea de defensa del ordenamiento, la más dura y poderosa. No todo
comportamiento puede ser un delito: sólo los más graves. En algunos casos la
delimitación está clara sólo con leer el tipo penal: es el supuesto del
homicidio, por ejemplo. Pero en otros, como pueden ser las injurias o las susodichas
amenazas, no. Así, la injuria sólo es delito si es objetivamente grave
(artículo 208 CPE), algo que tendrán que determinar los tribunales.
parecido pasa con el tipo que venimos hablando, que establece penas distintas
para las intimidaciones que consistan en un delito (te amenazan con matarte,
violarte, herirte, robarte, etc.) y las que no. Pero es que, además, los
tribunales vienen entendiendo que no todas las amenazas son punibles. El
decirle a alguien “te voy a matar” no tiene por qué tener relevancia penal.
Aquí importa no sólo la amenaza, sino la credibilidad que tenga la misma: la
capacidad (objetiva) que tenía para hacer sentir atemorizado al sujeto pasivo.
Si la amenaza no era objetivamente creíble no es delito. Por ejemplo, decirle a
alguien que le vas a matar mediante vudú no es lo mismo que decírselo mientras
blandes un cuchillo hacia él con los ojos vidriosos.
una amplia jurisprudencia sobre qué requisitos tiene que cumplir una amenaza
para ser delictiva. En las (nada novedosas) palabras de una reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza, son tres:
Una conducta del agente integrada por actos o expresiones idóneos para
violentar el ánimo del sujeto pasivo, intimidándole con la conminación de un
mal injusto, determinado y posible, de realización más o menos inmediata.
Que la expresión de dicho propósito por parte del agente sea seria, firma y
creíble, atendiendo a las circunstancias concurrentes.
Que estas circunstancias doten a la conducta de la entidad suficiente como para
merecer una contundente repulsa social, que fundamente razonablemente el juicio
de antijuridicidad de la acción y su calificación como delictiva.”
Otra sentencia, también de este año y ésta ya sí de la Audiencia Provincial de
Madrid, apoyándose en jurisprudencia del Tribunal Supremo, ha dicho que el
anuncio de un mal “ha de ser serio, real y perseverante”, así como “posible” y
que el delito “es inminentemente (sic.) circunstancial, debiendo valorarse la
ocasión en que se profiera, personas intervinientes, actos anteriores,
simultáneos y sobre todo posteriores al hecho material de la amenaza.” Y como
ésta, miles.
conclusión, para que una amenaza sea delito debe consistir en la conminación de
un mal injusto hecha de forma que sea creíble y grave, lo que debe valorarse
atendiendo a las circunstancias en que se profiere. Y
ahora bajemos al caso concreto. Hace una semana la tuitera feminista
@pezzzglobo hablaba con el ente que atiende al nombre de Alfredo Perdiguero, un
subinspector de la Policía (no es lo único “sub” que es) que se ha hecho famoso
por su diarrea verbal con el tema de las denuncias falsas, su cortedad
intelectual (se cree a Lord Patriarcado) y su facilidad para bloquear. @pezzzglobo
dijo que Perdiguero le daba asco, a lo cual siguió un intercambio de
borderías que terminó cuando la tuitera le dijo “Joder, qué pesado eres, ¿qué
pasa, que te ponen cachondo las feministas? Quedamos esta noche, yo llevo el
tiro y tú la nuca.” Ante lo cual el agente, cagadito de miedo, ha denunciado a
su interlocutora. A pesar de que ella haya borrado la cuenta, que la encuentren
es cuestión de tiempo. Pero, ¿cuál es el resultado probable del futuro proceso?
por delante que en la parte ética del asunto mi simpatía está con @pezzzglobo,
ya que Perdiguero me parece un imbécil y no voy a llorar por nada de lo que le
pase. Por ello, y para evitar que se piense que mi opinión jurídica está
sesgada, he querido poner primero la doctrina jurisprudencial aplicable. Y ésta
nos dice que aquí no hay delito alguno. La amenaza no es creíble ni seria, es
una bordería que alguien a quien le cae mal su interlocutor suelta para tratar
de cortar la conversación. Qué duda cabe de que hablarle a un policía de tiros
en la nuca pica bastante, pero aquí no estamos midiendo cuánto de molesto se
sintió Perdiguero, sino si la frase en sí era objetivamente amenazante.
jurisprudencia no deja de repetir lo dependiente de las circunstancias que es
este delito. Ya lo hemos dicho con el ejemplo del vudú y volvemos a repetirlo:
la frase “Yo pongo el tiro y tú pones la nuca” no es igual en una conversación
pública de Twitter (donde obviamente ha sido pensada en el momento y sin más
intención que la de molestar) que en un anónimo que alguien te deja en
el buzón. En general, la credibilidad de cualquier amenaza que consista en un
mal de carácter físico (una agresión, una violación) se reduce mucho si la
realiza un desconocido a través de Internet, sobre todo si surge en medio de
una charla informal. Simplemente los requisitos de seriedad y credibilidad
están ausentes porque es algo que se ha pensado y dicho de pasada, en un calentón de boca.
definitiva, y aunque en Derecho nunca se pueda hablar de seguridades, lo más
probable es que ningún juez razonable condene a @pezzzglobo y que incluso la
causa se archive sin más.

References: artículo 510
e contrario
 artículo 153
 artículo
153
 artículo
173
 artículo 153
 artículo 153
 artículo 173
 artículo 153