Source: http://www.asesoriayempresas.es/jurisprudencia/JURIDICO/46155/sentencia-ap-valencia-301-2010-de-18-de-mayo-accion-reivindicatoria-requisitos-dominio
Timestamp: 2017-10-19 01:48:42+00:00

Document:
Sentencia A.P. Valencia 301/2010 de 18 de mayo. Acción reivindicatoria. Requisitos. Dominio - Portal Asesoría y Empresas Thomson Reuters
Inicio > Jurisprudencia > Resultados > Sentencia A.P. Valencia 301/2010 de 18 de mayo. Acción reivindicatoria. Requisitos. Dominio
Sentencia A.P. Valencia 301/2010 de 18 de mayo
Acción reivindicatoria: Requisitos. El actor tenga la condición de propietario no poseedor y pruebe el título de dominio. Que el demandado sea poseedor actual de la cosa. Que la cosa esté totalmente identificada. Que la acción no haya prescrito. Hay que desligar, la prescripción de la acción reivindicatoria, que no se daría en el caso enjuiciado, de la prescripción adquisitiva o usucapión, que sólo procede cuando la posesión se disfruta en concepto de dueño, no así cuando se trata de una mera tenencia o posesión natural. La presencia de ventanas que recaen sobre el solar debatido podrá determinar la existencia de una servidumbre de luces y vistas, pero no que la demandada es la dueña del solar sobre el que éstas recaen. El único acto de verdadero dominio tuvo lugar cuando la demandada inició la construcción en el solar.
ROLLO n.º 118/2010
SENTENCIA n.º 301
La sección sexta de la Audiencia Provincial de Valencia, integrada por los señores y la señora del margen, ha visto el presente recurso de apelación, interpuesto contra la sentencia de fecha dieciséis de noviembre de dos mil nueve, recaída en autos de juicio ordinario n.º 702 de 2008, tramitados por el Juzgado de Primera Instancia n.º 2 de los de Requena (Valencia), sobre acción reivindicatoria.
Han sido partes en el recurso, como apelante la demandada doña Milagrosa, representada por el procurador don Jorge Domenech Plo y asistida por el abogado don Rafael Gavidia Sánchez, y como apelados los demandantes don Onesimo y doña Salvadora, representados por el procurador don Francisco Uclés Muñoz y defendidos por la abogada doña Yolanda Laparra Serrano.
"Que estimando parcialmente la demanda interpuesta por el Procurador Sr. Navarro Tomás, en nombre y representación de Don Onesimo y Doña Salvadora, CONTRA Doña Milagrosa, debo declarar y declaro que los demandantes son propietarios de la finca solar sito en calle DIRECCION000 NUM000 de la localidad de Ayora; y debo condenar y condeno a la demandada a retirar la construcción existente en el interior de dicho solar, a la retirada de las escalerillas y de la puerta de acceso al solar, así como a que proceda a la entrega del referido solar; debiendo ser absuelta la demandada del resto de pretensiones de la parte demandante.
Segundo.-La defensa de la demandada interpuso recurso de apelación, en solicitud de resolución que revoque la sentencia de instancia, acuerde la desestimación íntegra de la demanda, con imposición de las costas a quien se oponga.
Tercero.-La defensa de los actores presentó escrito de oposición al recurso y solicitó la confirmación de la sentencia, con imposición de costas al apelante.
Quinto.-De las pruebas practicadas en la primera instancia han resultado probados los siguientes hechos:
El 21 de julio de 1956, la demandada doña Milagrosa adquirió, mediante escritura pública de donación, otorgada en Ayora por sus padres don Luis Pedro y doña Carmela, la finca que describe como "Una casa destinada a posada, sita en esta villa calle de la DIRECCION001 número NUM001, antes carretera de Almansa a Requena, sin número, compuesta de planta baja con patio, corral, cuadras y otras dependencias, y un piso alto; mide dieciocho metros de fachada con una superficie aproximada de quinientos veintiocho metros cuadrados, lindante: derecha entrando, camino de las Erillas; izquierda, la finca que se describe a continuación, que se dona a Cesar; espalda Eloy; y frente, la citada calle, antes terreno del compareciente en medio. /.../ Inscrita al tomo NUM002, libro NUM003, folio NUM004, finca NUM005 - Inscripción NUM006 " (folios 125 a 161).
A espaldas de ese edificio, hasta el camino de las Erillas, había un solar al que recaían las ventanas ubicadas en su pared trasera.
En 1965 aproximadamente, don Ignacio tuvo en ese solar una granja de gallinas.
En 1976, doña Milagrosa, transformó ese edificio y abrió otras ventanas y una puerta en esa pared trasera lindante con el solar que se extendía hasta el camino de las Erillas (fotografías de los folios 56 a 65, 68 a 77, 166 a 171, y 178 y 179).
A mediados de diciembre de 1996, don Nicolas colocó unos pilotes de cemento y alambrada al borde del camino impidiendo el acceso a la referida puerta trasera del edificio de doña Milagrosa (folios 178 y 179).
El 4 de marzo de 1997, doña Milagrosa presentó contra don Nicolas, demanda de interdicto de recobrar la posesión, registrada al n.º 128 de 1997 del Juzgado n.º 1 de los de Requena, que decía "SEGUNDO.- El terreno recayente a la parte posterior de la casa propiedad de mi representada D.ª Milagrosa, ha venido desde hace más de 40 años, siendo poseído por mi representada y sus ascendientes en concepto de dueño, quieta y pacíficamente hasta el camino. Pero ha ocurrido que el vecino de Ayora don Nicolas, que vive en la calle DIRECCION002 n.º NUM006 de dicha villa, a mediados de diciembre de1996, mediante la colocación de unos pilotes de cemento y alambrada al borde del camino, tal y como aparece en las fotografías que como DOCUMENTOS DOS y TRES se acompañan al presente escrito, ha despojado injustamente a mi representada de la posesión quieta y pacífica en que estuvo siempre e impidiendo la entrada de camiones para carga y descarga de maquinaria que se lleva a cabo por la puerta de carga que aparece en la parte inferior izquierda de las dos fotografías que constituyen los documentos 2 y 3, y que aparecen señaladas en rojo con flecha en rojo, lo que ha ocasionado graves perjuicios al tener que volver los camiones a su origen sin poder descargar" (folio 174).
El 29 de enero de 1998, la representación procesal de don Nicolas, designada por turno de oficio, presentó escrito en los autos de juicio de interdicto de recobrar, diciendo "Que oportunamente se me ha dado traslado de la demanda formulada contra mi mandante por Doña Milagrosa, y siendo ciertos todos y cada uno de los hechos en que se basa, me allano a la misma en todas sus partes, comprometiéndose mi representado a retirar la alambrada y los pilotes colocados en el plazo de diez días" (folio 180).
El 12 de marzo de 1998 recayó sentencia en ese juicio interdictal que, estimando íntegramente la demanda, mandó "reponer a la actora en la posesión y tenencia del bancal del que ha sido despojada por el demandado, don Nicolas, condenando a éste a que retire la alambrada y los pilotes colocados al borde del camino y reponiendo el margen del mismo en la forma y estado que tenía antes de su colocación..." (folios 182 a 184).
El día 14 de julio de 2001, falleció don Nicolas, que había nacido el 24 de noviembre de 1922, y en su testamento otorgado el 11 de junio de 2001, legó a su sobrino, don Onesimo "el solar propiedad del testador, situado en Ayora, en el Camino de las Erillas, con una superficie aproximada de doscientos metros cuadrados, que linda por el Norte con finca del testador objeto del legado anterior; Sur, con el Camino de las Erillas Este, con finca de Darío; y Oeste, con finca de Milagrosa " (folios 37 a 40).
El 7 de junio de 2006, don Onesimo aceptó el legado en escritura pública que otorgó con la heredera doña Marisa y los legatarios, en la que describieron la finca como "URBANA. Solar en Ayora (Valencia), DIRECCION000, sin número, antes Camino de las Erillas. Su superficie es de doscientos cuarenta y siete metros y noventa y cinco decímetros cuadrados. Linda: Norte o fondo, finca propiedad del causante, legada en su testamento a Don Julio, y Darío; Sur o frente, DIRECCION000, antes Camino de las Erillas; Este o derecha entrando, finca de Darío; y Oeste o izquierda, finca de Milagrosa y Julio.
INSCRIPCIÓN.- No consta inscrita en el Registro de la Propiedad de Requena, según manifiestan.
TÍTULO.- La adquirió el causante, según manifiestan los comparecientes, por herencia de su abuela, Doña Begoña, fallecida hace más de cuarenta años, sin acreditarlo documentalmente" (folios 23 a 32).
El 7 de junio de 2006, don Onesimo y su esposa doña Salvadora otorgaron escritura pública por la que aquél aportó la referida finca a su sociedad de gananciales (folios 43 a 47).
El 11 de noviembre de 2006, la Registradora de la Propiedad inscribió la finca a favor de los cónyuges don Onesimo y esposa doña Salvadora, en el tomo NUM007, libro NUM008, folio NUM009, inscripción NUM006, al amparo del articulo 205 de la Ley Hipotecaria, con las limitaciones de su artículo 207 (folio 49).
El 18 de diciembre de 2006, don Onesimo denunció ante el Ayuntamiento de Ayora que doña Milagrosa había levantado en el solar de constante referencia, una construcción sin licencia municipal (folios 66 a 77), en la que abundó mediante escritos de 19 y 31 de julio de 2007 (folios 78 a 82), desestimados por acuerdo de la Junta de Gobierno Local, de 10 de agosto de 2007 (folios 84 y 85).
El 8 de septiembre de 2008, don Onesimo y doña Salvadora interpusieron contra doña Milagrosa, la demanda en ejercicio de la acción reivindicatoria que encabeza este pleito (folio 3).
Primero.-La sentencia recurrida estimó la acción reivindicatoria razonando que "TERCERO. La parte demandada dice haber adquirido el solar por usucapión o prescripción adquisitiva /.../ en este sentido el artículo 1959 del CC establece se prescriben el dominio y demás derechos reales sobre bienes inmuebles por su posesión no interrumpida durante treinta años, sin necesidad de título o buena fe y sin distinción entre presentes y ausentes. En este tipo de prescripción extraordinaria resulta aplicable lo establecido en el artículo 1941 del CC, que exige para la prescripción que la posesión sea en concepto de dueño, estableciendo el artículo 447 del mismo texto legal que sólo la posesión que se adquiere y disfruta en concepto de dueño sirve para adquirir el dominio. También alega, en intima relación con la usucapión, la prescripción de la acción ejercitada por la parte demandante de conformidad con lo establecido en el artículo 1.963 del CC, en el que se establece que las acciones reales sobre bienes inmuebles prescriben a los treinta años, a su vez el artículo 1.969 del CC establece que el tiempo para la prescripción de toda clase de acciones, cuando no haya disposición especial que otra cosa establezca, se contará desde el día en que pudieron ejercitarse. El artículo 1.973 del CC dispone que la prescripción de las acciones se interrumpe por su ejercicio ante los tribunales, por reclamación extrajudicial o reconocimiento de deuda.
En este sentido debe destacarse que la parte actora solo pudo ejercitar su acción desde que se produjo la ocupación del solar que estima de su propiedad, o lo que es lo mismo, desde que tuvo conocimiento de la posesión del solar por la persona a la que considera poseedor no propietario, en este caso la demandada, posesión, que según la parte actora, se produjo en el momento en que se construyó la edificación existente en el solar y que puede apreciarse en las fotografías obrantes en la causa. Según la parte demandante de esta situación tuvo conocimiento una vez que su tío le legó la finca y fueron a comprobar su estado, habiéndose producido el legado en escritura pública de fecha 7-6-06, aportada como documento n 01 de la demanda, habiéndose establecido el legado en testamento de fecha 11-6-01, documento n° 2 de la demanda, considerando el Juzgador que es esta la fecha a partir de la cual la parte demandante pudo haber ejercitado su acción, no antes. Del informe pericial de la parte demandada se desprende que la construcción se ejecutó en 2006, quedando claro que la obra no estaba ejecutada, al menos, en el año 1997, como así se desprende de las fotos aportadas en el procedimiento de interdicto de recuperar la posesión que se siguió entre la hoy demandada y el causante de la herencia, pudiendo observarse en las fotografías como en aquella época no existía la construcción que da lugar a la reclamación del actual propietario de la finca, manifestando, a su vez, el testigo Aurelio, que esa construcción llevará hecha desde hace un par de años, por lo que se considera que es a partir del año en que se ejecutó la construcción, cuando la parte demandante tiene conocimiento de la perturbación de la posesión y ocupación ilegítima del terreno que considera de su propiedad, y por tanto es a partir de ese momento cuando el actor pudo interponer la demanda, no habiendo transcurrido en ningún caso el plazo de treinta años que establece el artículo 1.963 del CC. Otra cosa distinta será que la demandada acredite que adquirió la propiedad por la posesión del solar durante más de treinta años, usucapión que no debe confundirse con la prescripción de la acción, que evidentemente no está prescrita. CUARTO.- En cuanto a si la demandada prueba su derecho de propiedad sobre la finca, ésta dice que su familia la lleva poseyendo desde hace más de sesenta años. El artículo 1959 del CC establece que para adquirir el dominio por prescripción es necesaria la posesión no interrumpida durante treinta años, no acreditando este extremo la demandada, que únicamente prueba con el documento n.º 2 de la contestación su derecho de propiedad sobre la finca colindante al solar controvertido, con el documento n° 3 un pleito sobre interdicto de recuperar la posesión del referido solar, procedimiento en el que no se discutía el derecho de propiedad, y que por tanto en nada influye en este procedimiento, documento que además acredita una posible interrupción de la prescripción alegada. No se aporta ni una sola prueba testifical que acredite esa posesión no interrumpida, es más, de los pruebas testificales propuestas por la parte actora se desprende que quién ha venido poseyendo y haciendo uso del solar ha sido la familia de la parte actora, que es de quienes trae causa el mismo, concretamente del tío del actor, que es quién le legó el solar. En este sentido, tanto Aurelio, tío del actor, y hermano del antiguo propietario, y Don Ignacio, corroboran que la demandada no ha venido poseyendo el solar sin interrupción durante treinta años, sino que ha sido la familia Aurelio Onesimo Nicolas Marisa Darío quién lo ha venido poseyendo.
Quinto.-Entrando en el análisis de la concurrencia de los requisitos de la acción reivindicatoria, el demandante acredita todos ellos. En primer lugar identifica plenamente la finca reivindicada con el título aportado como documento n.º 1, consistente en el legado de la propiedad, documento que junto con el n.º 2, consistente en testamento abierto en el que se estableció el legado del solar, acreditan su derecho de propiedad sobre el solar, a falta de título por la demandada, considerándose suficiente el título aportado por la parte actora para acreditar el dominio, título que además se completa con las declaraciones de los testigos, que afirman que el solar ha venido siendo utilizado por la familia Aurelio Onesimo Nicolas Marisa Darío, declarando Don Aurelio que el solar era propiedad de Nicolas y a día de hoy de su sobrino, en este caso el demandante. Al no haber acreditado la demandada su derecho de propiedad, el demandante con estos documentos y con las testificales practicadas acredita que la demandada es poseedora no propietaria, acreditando ser la parte demandante la propietaria no poseedora."
Segundo.-Frente a tal modo de razonar, la parte recurrente alega, en síntesis, que el título de la actora no es bastante para producir los efectos inherentes a la acción reivindicatoria, proviene del testamento otorgado por su tío don Nicolas, el 11 de junio de 2001, en el que lega al actor una finca sin aportar título y que carece de referencia catastral (documento 1 de la demanda). En 7/06/2006 el actor acepta el legado y en 5/10/2006 lo aporta a su sociedad de gananciales. Es un legado de cosa ajena y el testador lo sabía. Ese terreno es el que la actora reivindica. Tras la aceptación de ese legado la actora, en vez de dirigirse contra la instituida heredera en el testamento como prevé el art. 861 CC, don Onesimo lo aporta a su sociedad de gananciales para por la vía de la doble inmatriculación acceder al Registro de la Propiedad y crear una finca.
El problema surge cuando se pretende hacer valer el título creado y adquirir la condición de dueño cuando ya hay un dueño que lo está ocupando desde sesenta años como lo ha venido haciendo la recurrente.
La ocupante del terreno reivindicado es la recurrente, que lo estuvo haciendo de forma pública, pacífica e ininterrumpida en su condición de dueña desde 1956 hasta 1997 y eso es así ya que quien otorgó testamento y legó el terreno ajeno así lo manifestó cuando de la posesión se trató.
Alega la prescripción de la acción por haber trascurrido 30 años desde que el prescribiente está en posesión del inmueble reivindicado y pudo ejercitarse la acción.
Para que un poseedor pueda hacer valer la prescripción de la acción reivindicatoria ha de haber poseído la cosa pública y pacíficamente, durante el tiempo establecido por la ley, tratándose de inmueble, 30 años, y en concepto de dueño. No deberá prosperar la reivindicatoria cuando no se aporte título bastante o justo.
El momento en el que se inicia el cómputo de la prescripción de la acción reivindicatoria es desde que se pudo ejercitar la acción, que coincide con el momento en que la recurrente construye las últimas edificaciones que se observan en las fotografías, así la apertura de luces por 1956 fue un acto de ocupación del terreno. El único momento en el que se interrumpe la prescripción es en el año 1997 cuarenta y un años después y lo hace el causante del actor por medio de un vallado que la dueña le obliga a retirar.
El legatario sucede al testador en los derechos y obligaciones que éste tuviese a la hora de fallecer y el derecho de reivindicar el terreno para el testador había prescrito con mucha anterioridad a su fallecimiento, de igual manera que para su heredero también ha prescrito.
Aportó la escritura de donación otorgada por los padres de la recurrente de 21 de julio de 1956 que describe el edificio destinado a posada, un documento fotográfico en el que se observa que en ese edificio hay aperturadas luces contra el terreno que la actora reivindica, y cuya apertura al menos por 1956 fue consentida por el causante del actor, que sobre el solar hay construcciones y un vallado realizadas por la recurrente, que sobre dicho terreno hay puertas de acceso al edifico primario, un procedimiento judicial de 1997 en el que demandó al causante del actor por haber vallado el solar que ahora reivindica, y terminó con sentencia que ordena reponer a la actora en la posesión y tenencia del bancal del que ha sido despojada y condena al demandado a que retirase el vallado con la oportuna indemnización de daños y perjuicios. El entonces demandado se allanó a la demanda y manifiesta que los hechos en que se basa son ciertos. Del interrogatorio del actor se puede extraer es que no quería contestar a las preguntas de esta parte y que faltó a la verdad. De nada sirve la testifical de familiares del actor. Los documentos 1 y 3 de la demanda acreditan que el legado es de cosa ajena.
El juzgador de instancia yerra al valorar la prueba y al echar en falta el hecho de no haber aportado testigos por esta parte para acreditar esa posesión ininterrumpida.
Tercero.-La acción reivindicatoria, que tiene su fundamento en el artículo 348 CC, es definida por la jurisprudencia como la que tiene el propietario no poseedor contra el poseedor no propietario, esto es el que no puede esgrimir un titulo jurídico que justifique su posesión, para lograr la restitución del objeto o cosa. Con lo cual para el éxito de una pretensión de esta naturaleza es preciso que concurran los siguientes requisitos:
a) Que el actor tenga la condición de propietario no poseedor y pruebe, como condición "sine qua non", el titulo de dominio sobre el objeto que trata de reivindicar -Sentencias del Tribunal Supremo 26 de marzo de 1976, 23 de septiembre de 1998, 26 de mayo de 2000, 5 y 12 de julio de 2002 y 24 de enero de 2003 -.
b) Que el demandado sea el poseedor actual de la cosa y autor de los actos de despojo. Posesión que puede ser tanto real como jurídica -Sentencias del Tribunal Supremo 30 de enero de 1995, 25 de junio de 1998, 30 de julio de 1999 y 27 de junio de 2000 -.
c) Que el objeto o cosa a reivindicar esté totalmente identificado, de un modo concreto y determinado, y que esa cosa es la misma que posee el sujeto pasivo de la acción reivindicatoria - Sentencias del Tribunal Supremo 16 de julio de 1990, 5 de marzo de 1991, 10 de junio de 1993, 30 de enero de 1995, 9 de julio de 1996, 16 de octubre de 1998, 1 de febrero y 25 de mayo de 2000 y 22 de noviembre de 2002 -.
d) Que los efectos de la acción se concreten en una pretensión de condena de restitución de la cosa por el demandado, que está obligado a devolverla al propietario demandante con sus frutos y acciones.
Y e) Que no haya transcurrido el plazo de prescripción de la acción, que para los bienes muebles es de seis años, y para los inmuebles es de treinta años.
Cuarto.-Se alega que no se ha ejercitado tempestivamente la acción reivindicatoria. El artículo 1963 del Código Civil distingue entre la prescripción de las acciones reales sobre bienes inmuebles, que prescriben a los treinta años (párrafo primero) y la pérdida del dominio por consecuencia de la usucapión consumada (párrafo segundo). Por ello debemos analizar si ha operado por el mero lapso de tiempo fijado por la ley (artículo 1961 del Código Civil) la prescripción de la acción reivindicatoria ejercitada por los actores. En el Código Civil, en efecto, coexisten, la usucapión extraordinaria trentenaria, distinguible, como transparentan los artículos 1962 y 1963, y la prescripción extintiva de las acciones reales, incluidas entre éstas la dominicales y destacadamente la reivindicatoria, por igual tiempo de treinta años. Parece ineludible concluir, en presencia de dichos preceptos, artículos 1962 y 1963, el desdoblamiento o contradistinción entre la usucapión de una parte y de otra la prescripción extintiva de la acción reivindicatoria, ya que la prescripción de las acciones se enuncian en ellos en términos generales y no parece posible entender que se pueda extraer y exceptuar de entre las acciones reales sobre bienes inmuebles, y ello sin nombrarla, la acción reivindicatoria, o lo que es igual que se unimismen la prescripción extintiva del dominio y la usucapión, como propone un autorizado sector de la doctrina. Los artículos citados tratan la prescripción de las acciones, extinguiéndolas por el transcurso del tiempo sin su ejercicio, y ello como efecto distinguible y separable y autónomo de la pérdida mediata del dominio que se sigue a través de la perfección de la usucapión (sentencia de 29 de abril de 1987).
En el caso que estudiamos, don Nicolas pudo ejercer la acción reivindicatoria cuando en 1998, tuvo conocimiento de que en la demanda de interdicto de recobrar la posesión, que doña Milagrosa presentó contra él, se atribuyó la condición de dueña del terreno recayente a la parte posterior de la casa de su propiedad, o como dice la sentencia recurrida, los demandantes pudieron ejercitarla desde que en 2006 se produjo la ocupación del solar por la demandada, al construir la edificación ahora existente en él (fotografías de los folios 56 a 65, 68 a 77, 166 a 171, y 178 y 179), que fue la exteriorización pública del dominio de la hoy demandada. Ni en uno ni en otro caso han transcurrido los 30 años que el artículo 1963 CC exige para la prescripción de las acciones reales sobre bienes inmuebles.
Quinto.-En relación con la prescripción adquisitiva o usucapión, Es doctrina reiterada del Tribunal Supremo la de que los requisitos exigidos para la usucapión extraordinaria de bienes inmuebles son la posesión "animus domini" y el tiempo de treinta años; sólo la posesión que se disfruta en concepto de dueño puede servir de título para la usucapión del dominio, cuya exigencia es de aplicación tanto para la usucapión ordinaria como para la extraordinaria (sentencias de 3 y 28 de junio de 1993, 7 de febrero y 17 de noviembre de 1997, 16 de noviembre de 1999 y 29 de diciembre de 2000). En cuanto al requisito de que la posesión sea "en concepto de dueño", es jurisprudencia que, como dice de manera expresa el art. 447 CC y reitera el 1941, sólo la posesión que se adquiere y disfruta en concepto de dueño puede servir de título al dominio, y tan terminantes son estos preceptos que el Tribunal Supremo al aplicarlos hubo de declarar que tanto la prescripción ordinaria como la extraordinaria no pueden tener lugar en armonía con el art. 1941 sin la base de una posesión continuada durante todo el tiempo necesario para prescribir en concepto de dueño - sentencias de 17 de febrero de 1894, 27 de noviembre de 1923, 24 de diciembre de 1928, 29 de enero de 1953 y 4 de julio de 1963 -; que la posesión en concepto de dueño como requisito esencial básico, tanto de la usucapión ordinaria como de la extraordinaria, no es un concepto puramente subjetivo o intencional, ya que el poseedor por mera tenencia o por título personal, reconociendo el dominio en otra persona, no puede adquirir por prescripción, aunque quiera dejar de poseer en un concepto y pasar al "animus domini" - sentencia de 19 de junio de 1984 - y, finalmente, para que pueda originarse la prescripción adquisitiva, incluso la extraordinaria, como medio de adquirir el dominio, se requiere, no sólo el transcurso de los treinta años sin interrupción en la posesión, sino que esta posesión no sea simple tenencia material, o posesión natural, sino que sea civil, es decir, la tenencia unida a la intención de haberla como suya, en concepto de dueño. Asimismo, la de 3 de junio de 1993 reitera que la posesión en concepto de dueño ha de basarse en actos inequívocos, con clara manifestación externa en el tráfico, sin que baste la mera tenencia material, sino que a ello se añadirá la intención de haber la cosa como suya, y concluye la de 18 de octubre de 1994 que no es suficiente la intención (aspecto subjetivo) para poseer en concepto de dueño, sino que se requiere un elemento causal o precedente objetivo que revele que el poseedor no es mero detentador, siendo él el obligado a probarlo, pues no existe ningún precepto que sostenga que la posesión en concepto de dueño deba presumirse.
Dicho de otro modo, la posesión en concepto de dueño:
No puede fundarse en una mera presunción (STS 29 de noviembre de 2007, rec. 3929/2000);
No es un concepto subjetivo (SSTS 20 de noviembre de 1964, 6 de octubre de 1975, 16 de mayo de 1983, 19 de junio de 1984, 5 de diciembre de 1986, 10 de abril de 1990, 17 de julio de 1990, 14 de marzo de 1991, 28 de junio de 1993, 6 de octubre de 1994, 18 de octubre de 1994, 25 de octubre de 1995, 7 de febrero de 1997, 10 de febrero de 1997, 16 noviembre 1999), por lo que no basta la mera intención del poseedor, representada por el ánimo de tener la cosa para sí (SSTS 6 de octubre de 1975 y 25 de octubre de 1995, 16 de febrero de 2004, rec. 958/1998), conforme al principio nemo sibi ipse causam possessionis mutare potest [nadie puede modificar por sí y para sí la causa de la posesión] (STS 18 de septiembre de 2007, rec. 4080/2000);
Es preciso que concurra, junto con el animus domini, un elemento objetivo o causal (SSTS de 20 de noviembre de 1964 y 18 de octubre de 1994), que se describe, en diversas sentencias, como realización de "actos inequívocos, con clara manifestación externa en el tráfico" (SSTS de 3 de octubre de 1962, 16 de mayo de 1983, 29 de febrero de 1992, 3 de julio de 1993, 18 de octubre de 1994, 30 de diciembre de 1994, 7 de febrero de 1997, 17 de mayo de 2002, rec. 1201/1998); "realización de actos que solo el propietario puede por sí realizar" (STS de 3 de junio de 1993); "actuar y presentarse en el mundo exterior como efectivo dueño y propietario de la cosa sobre la que se proyectan los actos posesorios" (STS de 30 de diciembre de 1994); realización de "actuaciones exteriores de efectivo titular dominical" de carácter no clandestino (STS de 19 de mayo de 2005, rec. 4538/1998); el hecho de que "el cambio de voluntad del poseedor se exteriorice mediante un comportamiento no clandestino y de tal modo se pruebe con claridad y precisión el inicio posesorio en concepto de dueño" (SSTS de 24 de marzo de 1983 y 19 de mayo de 2005, rec. 4538/1998); el hecho de que "que el cambio del concepto posesorio se revele socialmente de manera precisa e indudable, mediante un comportamiento como propietario" (STS de 9 de julio de 2001, rec. 1598/1996); "actuación fáctica y ostensible" (STS 13 de diciembre de 1982); "actuar y presentarse en el mundo exterior como efectivo dueño y propietario de la cosa sobre la que se proyectan los actos posesorios" (STS de 30 de diciembre de 1994, rec. 24/1992).
Un sector de la doctrina sostiene que los actos obstativos o exclusivos de signo dominical realizados por el poseedor vayan dirigidos al poseedor en concepto de dueño o se produzcan frente a él, afirmando su carácter recepticio. En contra de esta posición, la STS de 28 de noviembre del 2008 (ROJ: STS 6657/2008) concluye que, dado que el CC únicamente priva de eficacia a los actos posesorios realizados "clandestinamente y sin conocimiento del poseedor de una cosa" (artículo 444 CC), no es necesario que los actos de contradicción u oposición se dirijan al poseedor en concepto de dueño y sean recibidos por éste, sino que basta que no le permanezcan ocultos, en consonancia con el sentido que la posesión tiene como institución encaminada a garantizar la protección provisional, de carácter jurídicamente derrotable, de la relación inmediata entre la persona y la cosa con la eficacia absoluta o erga omnes propia de los derechos reales. La única sentencia en que se mantiene aquella doctrina es la STS de 12 de diciembre de 1966, en la que se afirma que para dotarse del concepto posesorio de dueño por inversión son imprescindibles "actos auténticos, públicos y solemnes, a los cuales prestará aquiescencia su verdadero dueño"; sin embargo la doctrina considera que esta última exigencia no puede generalizarse, sino que únicamente es predicable de las intervenciones que se producen mediante una modificación del título constitutivo, pero no respecto de aquellas que tienen lugar por contradicción, dado que del artículo 1942 CC, según el cual no aprovechan para la posesión los actos de carácter posesorio ejecutados en virtud de licencia o por mera tolerancia del dueño, se infiere, a contrario sensu, que sí tienen eficacia los actos realizados en contra de la voluntad del dueño o sin ella en tanto éste no interrumpa la posesión (artículo 1945 CC), siempre que el poder de hecho sobre la cosa no se mantenga por la fuerza, dado que basta que la posesión en concepto de dueño sea pública, pacífica y no interrumpida (artículo 1941 CC).
En definitiva, la posesión en concepto de dueño exige la existencia de actos que satisfagan cuatro requisitos: a) reflejar de manera inequívoca, a partir de un determinado momento, la voluntad de poseer en concepto de dueño; b) tener carácter público y externo, pues no basta la mera intención del poseedor, aunque no se exige una forma o solemnidad determinada; c) tener carácter obstativo para el anterior poseedor, para lo cual no son suficientes los actos de mero incumplimiento de obligaciones por parte del poseedor, sino que es menester la afirmación de la titularidad dominical mediante actos expresos o tácitos que resulten incompatibles con el reconocimiento en favor de otra persona de la titularidad dominical; d) no permanecer ocultos al anterior poseedor, aunque en la modalidad de contradicción no es necesaria la aquiescencia formal de éste, ni que se le dirija una comunicación o intimación.
Sexto.-La aplicación de esta doctrina al caso examinado no permite concluir que la demandada y sus antepasados hayan poseído a título de dueños el solar reivindicado por los demandantes. Su defensa alega que las ventanas abiertas en la pared trasera de su edificio y que recaen sobre el solar debatido, constituyen actos de dominio sobre éste y revelan el ejercicio de ese dominio. Sin embargo no es eso así, tales huecos, según sea la pared propia o medianera, serán huecos de mera tolerancia o podrán servir para adquirir por prescripción un derecho real de servidumbre de luces y vistas, pero en cualquier caso no implican dominio ninguno del predio sirviente y no sirven para adquirir por prescripción la propiedad de éste. El único acto de verdadero dominio exteriorizado por la demandada tuvo lugar en 2006, cuando levantó en el solar controvertido la construcción que reflejan las fotografías.
Séptimo.-La defensa de la demandada apoya también su recurso en que, en el interdicto de recobrar la posesión n.º 128 de 1997 del Juzgado n.º 1 de los de Requena, la representación procesal de don Nicolas, el 29 de enero de 1998, presentó escrito diciendo "Que oportunamente se me ha dado traslado de la demanda formulada contra mi mandante por Doña Milagrosa, y siendo ciertos todos y cada uno de los hechos en que se basa, me allano a la misma en todas sus partes, comprometiéndose mi representado a retirar la alambrada y los pilotes colocados en el plazo de diez días" (folio 180), lo que, puesto en relación con que la demanda interdictal decía que "El terreno recayente a la parte posterior de la casa propiedad de mi representada D.ª Milagrosa, ha venido desde hace más de 40 años, siendo poseído por mi representada y sus ascendientes en concepto de dueño, quieta y pacíficamente hasta el camino..." (folio 174), le hace decir al abogado recurrente que don Nicolas, causante del actor, reconoció que doña Milagrosa era, en 1997, la poseedora del solar en concepto de dueña, de forma pública, pacífica e ininterrumpida durante más de 40 años. Sin embargo, pese a la amplitud de los términos en que fue redactado ese escrito de allanamiento, no puede interpretarse con el carácter absoluto que aparenta, pues se produjo en el seno de un juicio meramente posesorio, y por tanto sólo podía referirse a la concurrencia de los requisitos necesarios para la prosperabilidad de la acción interdictal a la que se allanó el demandado, esto es, la posesión del solar por la interdictante desde más de un año antes de la interposición de la demanda, máxime teniendo en cuenta que el escrito no fue firmado por el propio interesado sino por la procuradora que le fue nombrada por turno de oficio, que don Nicolas no ratificó ese escrito forense, de forma tal que no puede atribuirse a la voluntad del interdictado, que lo contradijo cuando en sentido radicalmente contrario la expuso en el testamento que otorgó el 11 de junio de 2001, al legar ese solar a su sobrino, don Onesimo.
En consecuencia, debemos concluir con el juez de la primera instancia que la demandada no acreditó haber poseído el solar de manera no interrumpida por más de treinta años, y que de las pruebas testificales de don Ignacio y don Aurelio corroboran que ha sido y es de la familia Aurelio Onesimo Nicolas Marisa Darío, sin que el hecho de que sean parientes del demandante mengüe su credibilidad, pues precisamente por ello son conocedores directos de la vinculación del solar a su familia y del uso que se hizo de él a lo largo del tiempo, no tienen interés personal ninguno en la cuestión, y sus testimonios no han sido desmentidos por ninguna otra prueba.
Desestimamos el recurso.
Octavo.-Conforme a lo dispuesto por los artículos 394 y 398 LEC, las costas de este recurso deben imponerse a la recurrente.
Desestimamos el recurso interpuesto por doña Milagrosa.

References: resolución 
 artículo 207
 artículo 1959
 artículo 1941
 artículo 447
 artículo 1
 artículo 1
 artículo 1
 artículo 1
 artículo 1959
 artículo 348
 artículo 1963
 artículo 1963
 artículo 1942
e contrario