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La Lotería Nacional en España, Perfil Histórico del consumidor de loterías.
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Luis Ávila Valenzuela
1 La Lotería Nacional en España, Perfil Histórico del consumidor de loterías. Fernando Ramos Departamento de Economía, Métodos Cuantitativos e Historia Económica Universidad Pablo de Olavide (Sevilla)
2 La Lotería Nacional en España, Perfil Histórico del consumidor de loterías * Fernando Ramos Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) Resumen El objetivo del siguiente documento es estudiar los factores determinantes del gasto en Lotería Nacional en España entre 1850 y Los datos proceden de la Gaceta de Madrid ( ), de las Cuentas de Tesoreros (Sección de Hacienda) del Archivo de la Administración General del Estado ( ), de los Informes Anuales de LAE ( ) y una Encuesta sobre Juegos de Azar realizada por STL en Los parámetros de los modelos estadísticos se estiman a través de un modelo regresión doble logarítmico, datos de panel, probit ordenado y tobit. Se obtienen resultados sobre la influencia de la renta per cápita (elasticidad renta), nivel de estudios, urbanización, género, edad y grado de religiosidad. Palabras Clave: Lotería Nacional, Renta per Cápita, Nivel de Estudios, Urbanización, Género, Edad, Elasticidad Renta, Datos de Panel, Tobit, Probit Ordenado. JEL Códigos: H71, H22. Fernando Ramos Departamento de Economía, Métodos Cuantitativos e Historia Económica Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) Carretera de Utrera s/n Sevilla Tel * Quisiera agradecer los comentarios recibidos en el XIV Congreso Internacional de Historia Económica de Helsinki (Agosto 2006); las sugerencias recibidas en el Seminario sobre Historia Económica del Juego realizado en la Universidad Carlos III de Madrid (Julio 2007); así como la información recibida por STL (Sistemas Técnicos de Loterías). Igualmente quisiera agradecer los comentarios y la documentación recibida por Roberto Garvía (Universidad Carlos III de Madrid). Finalmente quisiera dar las gracias a Begoña Álvarez (Universidad de Vigo) por los comentarios, las sugerencias y la ayuda de tipo estadística recibida. 1
3 1. Introducción. En España, la industria del juego es un sector bastante heterogéneo. Por una parte, Loterías y Apuestas del Estado (LAE) gestiona la Lotería Nacional, las Quinielas de fútbol, la Lotería Primitiva y sus variantes, y la Quiniela Hípica. Igualmente, existen juegos Sorteos de la Cruz Roja y sorteos de la ONCE- gestionados por entidades no estatales que remuneran actividades de fin social. Junto a estos juegos de carácter público, están los juegos de ámbito privado -máquinas tragaperras, bingos y casinos, básicamente-, cuya finalidad es el beneficio empresarial. Estos juegos están tutelados por el Ministerio del Interior, a través de la Comisión Nacional del Juego. A diferencia de lo que ocurre en la historiografía anglosajona, los juegos de azar en España han sido relativamente poco estudiados e incluso olvidados. Paradójicamente, la importancia del sector del Juego en la economía española no es nada despreciable. 1 Según explica Garrett (2001), hacia 1997 España ocupaba el cuarto puesto a nivel mundial en las ventas de Loterías como porcentaje del PIB (1,886%), sólo por detrás de Panamá (2,811%), Malasia (2,531%) y Singapur (2,478%). Y por delante de países comunitarios y de la OCDE como Grecia (1,319%), Portugal (1,170%), Reino Unido (0,918%), Italia (0,841%), Suecia (0,796%), Canadá (0,647%), Australia (0,555%), EEUU (0,486%), Francia (0,409%), Alemania (0,270%) y Japón (0,142%). Sin embargo, este fenómeno no es nuevo. Según Garvía (1998), hacia 1960 España era el país de la OCDE con mayor consumo de lotería, lo mismo sucedía en los años treinta del siglo XX y en los últimos decenios del siglo XIX. El estudio de los factores determinantes del consumo de Loterías obliga a examinar diferentes perspectivas y enfoques que permitan adentrarnos en el perfil histórico del consumidor en diferentes ámbitos: sociológico, económico, social, demográfico y psicológico, entre otros muchos. Sin embargo, finalmente todo se resume en una pregunta muy sencilla y simple: por qué juegan las personas? Y generalmente preguntas con enunciados sencillos derivan a respuestas demasiado complejas y poco clarificadoras sobre lo que se pretende responder. Tal vez éste sea uno de esos casos. En el cuadro 1, se presenta de forma esquemática y sucinta una visión global de las principales teorías explicativas del consumo de loterías. 1 Aunque el argumento podría ser catalogado de excesivamente retórico, Guillén (Expansión, 17 junio, 2004) señala que España es el único miembro de la OCDE que gasta más dinero en loterías públicas que en I+D, ya que en ésta materia invierte el 1% del PIB, aproximadamente, y en loterías consume un 1,8% del PIB. 2
4 Cuadro 1 Teorías Explicativas sobre el comportamiento del Consumidor hacia los Juegos de Azar ENFOQUES DISCIPLINARES ECONOMÍA Factores Adictivos: Juego Compulsivo. Juego Patológico. Procesos sociológicos, psicológicos y biológicos están implicados en la etiología del juego. Lesieur y Rosenthal (1991): Pathological gambling: review of the literature. Los consumidores británicos se comportan bajo un modelo de adicción miope: la lotería de números es menos adictiva que el tabaco y el alcohol. Conclusiones individuales extrapoladas a partir de datos agregados. Farrell, Morgenroth y Walker (1999): A time series analysis of U.K. lottery sales: Long and short run price Elasticities. Razones para jugar: motivaciones del jugador patológico y esporádico Neighborgs, Lostustter, Cronce y Larimer (2002): Exploring College Student Gambling Motivation Qué factores impulsan a los individuos a jugar o a no jugar? Propensión al riesgo versus Aversión al riesgo. Bernoulli (s. XVIII): a las personas no les importa el dinero que puedan ganar en un juego, lo importante es el valor moral (utilidad esperada) asociado con los premios del juego. La utilidad marginal que proporciona ganar una unidad monetaria adicional con un premio disminuye a medida que se ganan más unidades monetarias. Friedman y Savage ( The utility analysis of Choices Involving Risk, 1948): la función de utilidad de un agente económico es cóncava por debajo de su nivel de ingresos y convexa por encima de éste. La aversión al riesgo es una condición de la función de utilidad, mientras que la propensión al riesgo es una conducta consistente para un agente económico. Kahneman y Tversky ( Prospect theory: an analysis of decision under risk, 1979): los individuos tratan de evitar los riesgos cuando buscan la ganancia, pero eligen el riesgo si se trata de evitar una pérdida segura. La función de utilidad depende de cambios relativos en el ingreso, siendo FACTORES EXPLICATIVOS Factores Adictivos y/o Compulsivos Factores Juego Compulsivo y /o Patológico Factores Demográficos Estructura de la población: género, edad, estudios, ocupación Composición étnica Urbanización Factores Económicos Renta per cápita: riqueza familiar Sector Económico Profesión Cambios en la estructura económica: Desarrollo tecnológico Competencia entre juegos públicos y privados (casinos y tragaperras) Factores Institucionales Influencia Industria Juego sobre valores sociales y opinión pública Instituciones económicas y políticas estimulan el crecimiento del juego Intereses Fiscales y Recaudatorios vs. aspectos morales y culturales Factores Sociales Contexto Social y Cultural: tradición, estilos de vida, consumo de masas Género: roles masculinos y femeninos Edad: Ciclo Vital Religión Estatus social: Clase Social y Juego Compra en Compañía Nivel de Educación y estudios Elementos Irracionales y Emotivos: esperanza, sueño, ilusión, hedonismo ESTUDIOS EMPÍRICOS GLOBAL Garrett (2001) Comparación a nivel internacional del consumo en Loterías entre países, 3
5 cóncava por encima del nivel de ingresos del agente y convexa por debajo de los mismos. Elasticidad renta de las ventas en los juegos de azar. Índice de Suits. Loterías progresivas, proporcionales y regresivas Mikesell (1989), Jackson (1994), Hansen et al. (2000) y Garrett y Coughlin (2007): elasticidad renta de las Loterías Públicas en EEUU en , , y , respectivamente, con predominio de Loterías Regresivas. (Garvía, 1998, 2003, 2007): Proporcionalidad Lotería Navidad España. Índice de Suits: Lotería Nacional regresiva. Beckert y Lutter (2007): carácter regresivo a partir del índice de Suits en las Loterías Alemanas. PSICOLOGÍA Psicología Cognitiva: estudia la forma en que el ser humano adquiere, representa y activa el conocimiento del mundo que lo rodea Rogers (1998): The Cognitive Psychology of Lottery Gambling: A theoretical Review Rogers y Webley (2001): Las personas juegan porque no saben las probabilidades que existen de ganar. It could be us! Cognitive and social psychological factors in UK National Lottery play. Psicología de la Incertidumbre (Teoría de la Prospectiva): integración de los conocimientos psicológicos en el análisis económico, influencia de la psicología en las decisiones de compra. (Kahneman y Tversky, 1979): Prospect theory: an analysis of decision under risk. SOCIOLOGÍA Sociología y Funcionalismo: el juego reduce la tensión laboral. Sociología del consenso versus sociología del conflicto. (Devereux, 1949): Gambling and the Social Structure. A Sociological Study of Lotteries and Horse Racing in Contemporary America. Compra en Compañía (Syndicate Play): importancia de las Redes Sociales (Garvía, 2007): Syndication, Institutionalization, and Lottery Play. continentes y grupos de renta. Estudios sobre la Elasticidad Renta de Demanda de boletos de Lotería. CANADÁ Kitchen y Powells (1991) La renta disponible después de impuestos, el género y el nivel de estudios del cabeza de familia tienen siempre efectos similares. La riqueza, edad, ocupación, idioma y lugar de residencia (entorno urbano versus entorno rural) influyen en la probabilidad de gasto dependiendo de la región canadiense de que se trate. Abdel-Ghany y Sharpe (2001) El gasto en Loterías aumenta si crece la renta familiar después de impuestos. El porcentaje de renta disponible dedicado al gasto en Loterías disminuye conforme aumenta la riqueza regional. La compra de boletos de Lotería disminuye cuánto más cualificado sea el nivel de educación del individuo. EEUU Clotfelter y Cook (1989), Mikesell (1989) y Hansen (1995) Los grupos minoritarios tienen una mayor propensión a jugar. El consumo de Loterías es mayor en los entornos urbanos. Gasto más elevado en las personas con un nivel de formación académica menos cualificado. Stranaham y Borg (1998) La edad, la raza y el nivel de educación afectan de forma diferente al gasto y a la frecuencia de compra en Loterías Kearney (2002, 2005) Los consumidores de Loterías están informados sobre su capacidad adquisitiva y no están desinformados sobre las posibilidades de premio. REINO UNIDO Coups, Haddock y Webley (1998) Relación entre el nivel de estudios y la frecuencia de juego entre jugadores habituales y esporádicos. Jugadores habituales, menor nivel académico. 4
6 Uno de los enfoques más habituales para estudiar aspectos relativos a los juegos de azar es la adicción que suele asociarse con este tipo de bienes. Sin embargo, cuando se estudia el mercado del juego, el concepto de adicción y juego compulsivo varía según sea tratado por la teoría económica o por la psicología. De hecho, la lotería no es un juego adictivo según los parámetros de los psicólogos. Desde el campo de la teoría económica, los bienes adictivos son aquellos bienes cuyo consumo presente no sólo proporciona satisfacción inmediata sino que, además, afecta a la utilidad marginal del consumo posterior, siendo potencialmente adictivos si un incremento en el consumo previo conduce a un incremento en el consumo actual. Históricamente los bienes adictivos no se han tenido en cuenta por el análisis económico ortodoxo, ya que la ciencia económica considera a la adicción una consecuencia de un comportamiento irracional (Chaloupka, 1991). 2 No obstante, desde la década de 1990, existen cada vez más estudios que miden el grado de adicción existente en el juego, así como las variables que pueden influir en un mayor consumo del mismo. La primera cuestión estudiada suele versar sobre si las ventas de lotería dependen en mayor medida del premio gordo o del precio efectivo asignado al boleto diferencia entre el valor nominal del boleto y el premio-. Forrest, Gulley y Simmons (2002) han demostrado que la cuantía del premio gordo es la variable económica más determinante en las ventas de loterías. Su modelo está basado en Clotfelter y Cook (1989, 1993) quienes consideran que los agentes están comprando una esperanza o un sueño cada vez que compran un boleto y su esperanza o sueño está asociado a la cuantía del premio gordo (jackpot). Farrel, Morgenroth y Walker (1999) han estimado las elasticidades a corto y largo plazo y el grado de adicción en la Lotería del Reino Unido. Sus conclusiones apuntan a que 2 Elster (1979), Winston (1980) y Schelling (1984) consideran que el consumo de bienes adictivos es irracional dado que los consumidores no tienen en cuenta las consecuencias futuras que tendrán dichos bienes adictivos. En otras palabras, el consumidor se comporta de forma miope ya que es incapaz de valorar los efectos del consumo actual sobre su función de utilidad futura para determinar la cantidad óptima que debe consumir de ese bien adictivo en el periodo actual. (Houthakker y Taylor, 1970; y Pollak, 1970). Otros especialistas exponen que el consumo adictivo puede ser tratado como un comportamiento racional en el cual los consumidores realizan proyecciones futuras sobre sus opciones, asumiendo efectos potenciales negativos en el futuro (Pollak 1970, Ryder y Heal 1973, Stigler y Becker 1977, Boyer 1978, Spinnewyn 1981, y Iannaccone 1986). En las últimas décadas la bibliografía especializada ha intentado flexibilizar algunos de los supuestos neoclásicos para poder explicitar mejor las decisiones que llevan a la generación de un hábito posterior. En concreto, Becker y Murphy (1988) consideran que los consumidores tienen en cuenta los efectos futuros del consumo actual cuando determinan la cantidad óptima de mercancía adictiva en el presente. Dichos autores suponen que una caída del precio en un bien adictivo aumenta la demanda del mismo a lo largo del tiempo. En otras palabras, en los productos adictivos las elasticidades precio de la demanda a largo plazo son mayores que a corto plazo. 5
7 los consumidores británicos se comportan bajo un modelo de adicción miope al tiempo que la lotería de números es menos adictiva que el tabaco y el alcohol. 3 Sin embargo, la adicción no lo explica todo y progresivamente se han ido adoptando enfoques multidisciplinares desde el campo de la economía, la psicología y la sociología. Así por ejemplo, la decisión de jugar o no jugar puede estar relacionada con las preferencias del individuo hacia la propensión al riesgo (Kahneman y Tversky, 1979) o hacia la aversión al riesgo (Friedman y Savage, 1948). No obstante, los elementos más fácilmente mensurables son factores socioeconómicos como el nivel de renta, el nivel de estudios, la edad y el género, entre otros. Con respecto al nivel de renta siempre es difícil concretar la relación entre dicha variable y el gasto en juegos de azar. Desde un punto de vista teórico, resulta complejo predecir cuál es el papel desempeñado por el status económico de los ciudadanos, aproximado por una medida de la renta del hogar, en los juegos de azar. Por una parte, parece evidente que la renta si se comporta como un bien normal- determina mayor capacidad de compra de billetes de Lotería Nacional. Esto nos permite predecir inmediatamente una correlación positiva en el gasto de Lotería Nacional, pero su repercusión en la frecuencia de gasto no está tan clara. Una persona de renta baja puede jugar más veces a lo largo de un periodo concreto (jugador habitual), pero su gasto total puede ser inferior al de una persona de renta media y baja (jugador esporádico). Por otra parte, es obvio que, si la capacidad de renta de la unidad familiar es relativamente elevada, un enfoque más racional llevaría a invertir o gastar en otro tipo de juegos, bienes o valores bursátiles de mayores rendimientos. Según Kearney (2002) existen dos hipótesis que explican el porqué de la demanda del consumidor hacia los juegos de lotería. O bien, responde a beneficios esperados y por tanto el consumidor maximiza su comportamiento; o, por el contrario los consumidores aparecen mal informados sobre los riesgos y los premios en los juegos de loterías. Según esta misma autora para el periodo el consumo en juegos de loterías en EEUU redujo en 38$ 3 Los bienes adictivos generan entre la sociedad externalidades negativas que constituyen un ámbito de interés preferente desde el punto de la política pública. Desde esta perspectiva resulta primordial para adoptar determinadas políticas públicas, saber si un bien presenta una adicción racional o miope. Así por ejemplo, Chang (2004) ha estimado las elasticidades a corto y largo plazo en Taiwán para ver si los jugadores tienen una adicción racional o miope. En principio, si la adicción es racional los jugadores conocen las consecuencias futuras de sus decisiones adoptadas en el presente. En este caso, las políticas públicas deberían corregir las externalidades negativas creadas por los juegos legalmente establecidos. Por el contrario, si la adicción al juego es miope, los agentes económicos no perciben perfectamente los efectos en el futuro y la intervención pública debería estimular la racionalidad de los consumidores con el fin de apreciar los posibles efectos futuros adversos. 6
8 (aproximadamente un 2%) otros gastos de consumo, con una mayor reducción proporcional entre las economías familiares norteamericanas con menores ingresos. Esto sugiere que los consumidores de productos de lotería no están desinformados y además están totalmente informados sobre su capacidad adquisitiva. Brinner y Clotfelter (1975) y posteriormente Clotefelter y Cook (1989) afirman que las personas de renta media-baja gastan proporcionalmente más dinero de su renta disponible en billetes de Lotería que sus homónimas de renta alta. Suits (1977) muestra que son las personas con un nivel de ingresos medios quienes más gastan en juegos de azar. 4 Brunk (1981) sugiere que existe una correlación muy alta entre insatisfacción con el salario percibido y la cantidad de dinero gastado en Loterías. Sin embargo, cuando aumenta el nivel de satisfacción aumenta el gasto en juegos de mayor contacto social como el póquer o el bingo. Kitchen y Powells (1991) muestran que el efecto de la renta disponible después de impuestos (al igual que el género y el nivel de estudios del cabeza de familia) es similar en todas las regiones canadienses que estudian. Por el contrario, la influencia de la riqueza, la edad, el status ocupacional, la lengua materna idioma y el entorno urbano en la probabilidad de gasto varían dependiendo de la región canadiense de que se trate. Más recientemente Abdel-Ghany y Sharpe (2001) sostienen que el gasto en Loterías aumenta si crece la renta familiar después de impuestos. No obstante, el porcentaje de renta disponible dedicado al gasto en Loterías disminuye conforme aumenta la riqueza regional. De la relación entre renta y gasto en loterías se infiere el carácter regresivo de las Loterías, es decir los sectores más desfavorecidos de la población son también quienes más boletos de Lotería compran. Para averiguar el carácter regresivo o no de los juegos de azar se suele utilizar la elasticidad renta de las ventas de Loterías, dado que los ingresos fiscales procedentes de las ventas de juegos de azar son una proporción constante del precio de un boleto de Lotería. En este caso concreto, una elasticidad renta superior a uno, implicaría que la Lotería es un bien de lujo y el impuesto que grava dicho juego de azar es progresivo Si la elasticidad renta es igual a uno es proporcional. Por el contrario, si la elasticidad renta es inferior a uno, los impuestos serían de carácter regresivo. Mikesell (1989), Jackson (1994), Hansen et al. (2000) y Garrett y Coughlin (2007) han estudiado la elasticidad renta de las Loterías Públicas en EEUU en , 4 Concretamente a partir de datos de 1974 constató que personas con rentas inferiores a dólares gastaban una media de 7,48 dólares; aquellos individuos con ingresos comprendidos entre y dólares gastaban 17 dólares; y finalmente personas con una renta superior a los dólares gastaban sólo 8,72 dólares. Véase Suits (1977), pp
9 , y , respectivamente, con resultados dispares. Mikesell muestra que en el estado de Illinois la elasticidad renta de las loterías era mayor que uno entre 1985 y Por el contrario, Jackson muestra en Massachusetts que la elasticidad renta de las ventas de Lotería disminuyó entre 1983 (mayor que uno) y 1990 (elasticidad menor que uno). Hansen et al., señalan que la elasticidad renta era ligeramente superior a uno entre 1986 y 1995 en Oregon. Por el contrario, era ligeramente inferior a uno en Florida ( ); y claramente regresiva en Indiana ( ), California ( ) y Minnesota ( ), siendo incluso la elasticidad renta en este último estado negativa. Más recientemente Garrett y Coughlin (2007) muestran que aunque la elasticidad renta en la demanda de boletos de Lotería ha cambiado en un periodo de veinte años ( ) en West Virginia, Iowa y Florida, siempre ha tenido un carácter regresivo. Otra forma de estudiar el carácter regresivo de los juegos de azar es a partir de datos individuales (encuestas) y el denominado índice de Suits (Suits, 1977). Dicho índice oscila entre 1 y 1, midiendo el carácter progresivo o regresivo de una variable en relación con el comportamiento de otra variable. Si el índice es negativo, la distribución es regresiva, mientras que si se obtiene un valor positivo, la distribución de la variable de estudio es progresiva. En este sentido, en Europa, Beckert y Lutter (2007) han estudiado los aspectos regresivos de las Loterías alemanas. En el caso español, Garvía (1998, 2007) ha señalado la proporcionalidad de la Lotería de Navidad debido a la elevada participación de distintos grupos de renta. Sin embargo, esto no es lo frecuente ya que por lo general la Lotería Nacional es un juego regresivo. Dada la estrecha correlación que existe entre renta y nivel de estudios, se puede realizar un razonamiento análogo para ver la relación existente entre gasto en Lotería Nacional y nivel de estudios. Clotfelter y Cook (1989), Mikesell (1989) y Hansen (1995) señalan que las ventas de loterías están inversamente relacionadas con los niveles de educación, sugiriendo que las personas con un nivel de formación académica menos cualificada gastan más que aquéllas con un nivel de estudios superior. Kitchen y Powells (1991) muestran, para la sociedad canadiense, que el nivel de estudios del cabeza de familia tienen los mismos efectos independientemente de la región que se trate. Stranaham y Borg (1998) a través de encuestas telefónicas en Florida, Virginia y Colorado han señalado que el nivel de educación, entre otros factores, afecta de forma diferente al gasto y a la frecuencia de compra en Loterías. Igualmente Abdel-Ghany y 8
10 Sharpe (2001) sugieren que en Canadá la compra de boletos de Lotería disminuye cuánto más cualificado sea el nivel de educación del individuo. Una de las cuestiones más reiteradas y con mayor número de estereotipos es si los juegos de azar son típicamente masculinos, si existen juegos de azar más femeninos, o si, por el contrario, el género no importa. Clotfelter y Cook (1989) observan a partir de una encuesta realizada por el Instituto Gallup en EEUU (Maryland y Massachusetts) en 1984 que los hombres gastaban más dinero en juegos de azar que las mujeres. 5 Kitchen y Powells (1991) también han señalado su importancia. Tampoco debiera obviarse la relación que existe entre Lotería Nacional y el ciclo vital (edad). Li y Smith (1976) señalan que la edad cronológica suele estar negativamente relacionada con el juego. Mok y Hraba (1991) apuntan que los grupos de edad son muy importantes para diferenciar entre tipos de juegos y modos (hábitos) de jugar a los mismos. La mayor parte de los especialistas señalan que los grupos de edad más propicios a ser dependientes del juego son aquellos que tienen conductas de riesgo o que disfrutan de más tiempo libre. Entre estos últimos se sitúan las personas jubiladas, retiradas o pensionistas. Clotfelter y Cook (1989) observan que la relación entre edad y gasto en Loterías se asemeja a una U invertida. En diferentes estudios Kitchen y Powells (1991) y Stranaham y Borg (1998) han mostrado que la edad afecta de forma diferente al gasto y a la frecuencia de compra en Loterías. Finalmente con respecto al grado de religiosidad, Clotfelter y Cook (1989) apuntan que las sociedades católicas son más propensas al consumo de loterías que las protestantes. Desde el campo de la sociología, uno de los factores explicativos que ayuda a entender el consumo de Loterías es la denominada compra en compañía. Este fenómeno consiste en la costumbre de compartir un billete o un décimo de lotería entre familiares, amigos y compañeros de trabajo. Garvía (1998, 2005) sugiere que las economías familiares españolas consumen más lotería porque compran en compañía. Desafortunadamente, desde el punto de vista histórico es casi imposible evaluar o medir cuantitativamente la compra en compañía, por lo que probablemente habría que estudiar 5 Clotfelter y Cook (1989), pp
11 cuáles son los incentivos que favorecen este hecho en España. Si se retrocede en el tiempo, existen numerosas referencias a este fenómeno desde mediados del siglo XIX 6 : El premio de duros del sorteo de 11 actual, que como saben nuestros lectores cupo al billete número 29683, expedido en la administración de loterías situada en las Cuatro Calles, se ha repartido del modo siguiente: dos octavos a un sacerdote; uno a un soldado licenciado y herido que fue en la gloriosa guerra de África; otro a un hortera; otro a una persona acomodada, y los tres restantes a tres grupos de personas necesitadas que los llevaban en compañía. (El Enano, Boletín de Loterías y de Toros, 11 de Agosto de 1860) El premio de escudos con que fue agraciado en el sorteo de 23 de Diciembre último, el billete número 18875, vendido en una de las administraciones de Granada, se ha repartido entre los sujetos siguientes. D. José Manuel de Villena, administrador del excelentísimo señor Duque de Gor, compró tres décimos, uno remitió a D. José Díaz de la Guardia, vecino de Madrid, y de los otros dos formó compañía, interesándose cinco sujetos todos bien acomodados y vecinos de Granada; D. Francisco Higueras, dueño de un establecimiento de curtidos en dicha capital compró dos décimos y dio una pequeña parte a dos amigos suyos; otra fracción se halla en poder de los señores oficiales del regimiento caballería de España, de guarnición en la citada capital; otra la tiene D. Gaspar Mendez, empleado de hacienda en la misma; otra D. Francisco Suárez, diputado provincial; otra el cura párroco de Quentar, y la otra D. José Megías, pintor en la mencionada ciudad de Granada: estas dos últimas fracciones están subdivididas entre más de 25 personas. (El Enano, Boletín de Loterías y de Toros, 23 de Diciembre de 1869) En líneas generales, el objetivo de esta investigación consistirá en estudiar los factores socioeconómicos que influyeron en el consumo de Lotería Nacional entre los años 1850 y Básicamente el enfoque es de carácter económico e histórico. En este sentido, se ha optado por utilizar aquellos factores explicativos más fácilmente mensurables: nivel de renta per cápita, urbanización, nivel de educación, género y grado de religiosidad. El trabajo se divide en las siguientes secciones. En primer lugar, se repasa la evolución histórica de la Lotería Nacional entre 1812 y Posteriormente, se analizan las claves del consumo de Lotería Nacional entre 1850 y 1930 mediante un análisis cuantitativo sencillo a partir de la distribución provincial de los Premios de Lotería de mayor cuantía. En tercer lugar, se estudian, a partir de datos de panel, los factores que impulsaron las ventas de Lotería Nacional entre 1950 y Finalmente se realiza un estudio micro a través de una encuesta realizada a nivel nacional que permita establecer conexiones entre pautas de consumo individual y las pautas de consumo obtenidas a partir de datos agregados en las secciones anteriores. 6 Según indica Altabella (1962), El Enano es uno de los periódicos que se dedicaba a informar sobre la Lotería Nacional. Se fundó en Madrid el 3 de marzo de 1851, siendo su objetivo principal las cábalas para la Lotería Primitiva y la descripción de las corridas de toros en Madrid. Desde el 14 de septiembre de 1858 pasó a denominarse Boletín de Loterías y de Toros (continuación de El Enano). En junio de 1887 volvió a recobrar el nombre de El Enano. 10
12 2. Notas históricas sobre los juegos de azar y la Lotería Nacional en España, i. Nacimiento y Difusión de la Lotería Moderna, La Lotería Nacional nació en España -a iniciativa de Ciriaco González Carvajal, Ministro del Consejo y Cámara de Indias- durante la Guerra de la Independencia con el fin de aumentar los ingresos públicos. Fue aprobada por las Cortes de Cádiz el 23 de noviembre de 1811, celebrándose el 4 de marzo de 1812 en Cádiz el primer sorteo de esta nueva modalidad. Dicho juego fue denominado popularmente Lotería Moderna para distinguirlo de la Lotería de Números vigente desde En la Lotería Primitiva Española los premios eran fijos, el jugador podía escoger los números de su apuesta y no se ponía límites al dinero que los jugadores podían apostar, de modo que el Estado no siempre ganaba. Tras la finalización de las Guerras Napoleónicas, la lotería Nacional o Moderna se mantuvo principalmente por razones fiscales. En este marco de coexistencia entre la Lotería Primitiva y la Lotería Nacional, la sociedad española se decantó por esta última desde En ese mismo año, la recaudación anual de la Lotería Moderna ( pesetas) superaba por poco más de un millón de pesetas a la Lotería Primitiva ( ,53). Cuatro años después en 1819, la recaudación era más del doble: ,75 pesetas en Lotería Moderna frente a ,05 en Lotería Primitiva. En cualquier caso las redes de distribución estaban bastante polarizadas en los núcleos urbanos y en las grandes ciudades. Hacia 1817 funcionaban en España 497 administraciones de Lotería, de las cuales 25 se ubicaban en Madrid y 5 en Barcelona. Ante esta tesitura, el gobierno de Fernando VII ( ) impulsó el desarrollo administrativo y la proyección recaudatoria de las Loterías mediante sucesivas Leyes y Decretos. 8 El Decreto del 11 de Junio de 1847 suprimió la Dirección de Loterías, pasando a ubicarse en la Sección séptima de la Secretaría del Ministerio de Hacienda con la denominación de Lotería, Timbre y demás ramos unidos. Este Decreto afectó de forma 7 Véase Garvía (2003) para un análisis exhaustivo y completo sobre la evolución de los juegos de azar (y sus implicaciones fiscales) en el siglo XIX. 8 Altabella (1962), p
13 ligeramente negativa a la recaudación de la Lotería Moderna. Ante tal perspectiva se restableció la Dirección de Loterías, tal como estaba antes de 1847, aunque sin recobrar su propia tesorería y por consiguiente sin la capacidad de decidir sobre sus propios fondos. Sin embargo, la tendencia bajista continuaba en la recaudación de la Lotería Nacional. La Orden de 28 de Marzo de 1848 procuró una reducción en los gastos de administración de la Lotería Moderna. Finalmente la Real Orden de 1 de Julio de 1849 extendió el juego a todas las ciudades españolas ya que creó Administraciones Provinciales en todas las cabezas de partido judicial (e igualmente en todos aquellos núcleos donde fuera factible). Este hecho es sumamente importante ya que permitió incrementar sustancialmente la oferta y la demanda de billetes de Lotería Moderna. Los datos disponibles atestiguan lo acertado de estas medidas. En 1850 los ingresos alcanzaron la cifra de , 26 reales frente a los ,25 reales de El Real Decreto de 14 de Mayo de 1851 declaró a la Lotería nuevamente Sección dentro del Ministerio de Hacienda. El 19 de Junio de 1852 quedó aprobada la nueva Instrucción de Loterías, que duró hasta En dicha Instrucción las funciones (obligaciones y facultades) de todos los Administradores Principales y los Delegados de Renta quedaron perfectamente delimitadas. Igualmente se explicaban las condiciones de Juego, así como el procedimiento en la devolución de billetes y pagarés sobrantes. El organigrama quedó completo el 19 de Junio de 1856 con la creación de los Administradores Generales que supervisarían las funciones de los administradores principales. 10 Una comparación con la Lotería Primitiva no deja dudas sobre la importancia recaudatoria de la Lotería Moderna. Entre 1857 y 1861 el porcentaje de ingresos que recaudaba el Ministerio de Hacienda procedente de la Lotería Nacional era superior al 80% mientras que los ingresos procedentes de la Primitiva oscilaban entre el 15-18%. 11 Así por ejemplo, en 1861 las Loterías recaudaron ,32 pesetas desglosadas de la siguiente forma: la Primitiva ingresó ,81; la Lotería Moderna alcanzó la cifra de ,81; y por último los impuestos de las rifas autorizadas supusieron ,70 pesetas Altabella (1962), pp Altabella (1962), pp Véase INE. Productos de la venta de pagarés y billetes de las loterías primitiva y moderna, y de la cuarta parte de rifas correspondiente a la Hacienda. Anuario de 1858, de y de Altabella (1962), p
14 Sorprendentemente, el 22 de Marzo de 1862 los diputados de la minoría progresista Pascual Madoz, Laureano Figuerola y José González de la Vega- pidieron la supresión total de la Lotería: Es íntima nuestra convicción de que ha llegado la hora de borrar de nuestro Presupuesto el lunar que lo afea, y ha desaparecido ya de todas las naciones de alguna importancia. Tras un amplio debate parlamentario la propuesta quedó desechada. 13 No obstante, en 1862 cuando algunos jugadores de Lotería Primitiva concentraron apuestas desorbitadas en pocos números, el Estado decidió poner punto y final a la Lotería Primitiva. Aunque la posibilidad era remota, esta estrategia podría haber ocasionado el pago por parte del Estado de cantidades astronómicas. Según explica Garvía (2003), en los años que estas dos loterías coexistieron ( ) la población relativamente más rica compraba Lotería Nacional, mientras que las capas sociales más pobres jugaban a la Lotería Primitiva, ya que era mucho más barata. Con la supresión de la Lotería Primitiva se crearon nuevos sorteos más baratos de Lotería Nacional para atraer a los antiguos jugadores de la Lotería Primitiva. En principio, se organizaron tres sorteos mensuales orientados estratégicamente según la capacidad adquisitiva de los consumidores. En primer lugar, se estableció que el precio mínimo debía ser más elevado que el de la Lotto para alejar a los sectores más pobres de la sociedad. En este sentido, uno de los sorteos mensuales iba orientado hacia las capas sociales con mayor poder adquisitivo (40 reales la fracción mínima). Otro para las clases medias (20 reales la fracción más pequeña) y finalmente uno para los sectores de la sociedad más pobres (4 reales la fracción mínima). Cabe recordar que el jornal de un peón albañil en el ayuntamiento de Madrid era de 4 reales hacia Como puede apreciarse, un boleto de la Lotería Nacional continuaba siendo mucho más caro que un boleto de la Lotería Primitiva. La supresión de la Lotería Primitiva obligó al Estado a tratar de aumentar los ingresos procedentes de la Lotería Moderna. Paralelamente la situación fiscal del gobierno español no ayudaba en demasía. De hecho, entre 1850 y a pesar de las reformas hacendísticas llevadas a cabo durante el siglo XIX-, sólo en quince años se consiguió superávit presupuestario. Esto provocó que los impuestos indirectos tuvieran cada vez más importancia en las finanzas hispanas. Y en este contexto, ningún ministro de Hacienda quería renunciar a los ingresos procedentes de las Loterías. 13 Altabella (1962), p
15 Paradójicamente aunque en 1862 el gobierno decidió suprimir la Lotto, la Dirección de Loterías aumentó su contribución hasta un cuatro por ciento de los ingresos totales del Estado. Las razones de este incremento se debieron fundamentalmente a tres razones: (i) los españoles se habían convertido en los mayores consumidores de Loterías de toda Europa; (ii) las reformas en la red de ventas extendieron el juego en todo el territorio español; (iii) el desarrollo de una carrera profesional para los vendedores de Lotería Nacional incentivó la oferta de boletos (Garvía 2003). Para atajar posibles disminuciones en la recaudación, el porcentaje que se destinaba a los beneficios de los jugadores se mantuvo más o menos estable en torno al 70-75%. 14. Incluso en 1878 desapareció el impuesto del 10% que gravaba las ganancias. Igualmente, dado que la proliferación de Rifas Privadas afectaba negativamente a la recaudación final de la Lotería 15, una ley de 31 de Diciembre de 1881 suprimió todas las rifas de carácter permanente. Desde 1889 se celebraron tres sorteos mensuales los días 10, 20 y 30 de cada mes. Dichos sorteos estaban constituidos por una sola serie, excepto el último, que tenía dos, al ser el más barato, ya que sus precios eran respectivamente de 100, 50 y 30 pesetas el billete. Las emisiones oscilaron entre y números para cada serie, con la particularidad de que los meses de febrero y diciembre de cada año se celebraron únicamente dos sorteos. En líneas generales, los gastos de Administración eran superiores al 12% mientras que la comisión por venta a los vendedores era del 1,5%. Asimismo el artículo 17 de la Ley de Presupuestos del 30 de junio de 1892 fijó en el 70% el porcentaje que correspondía a los jugadores de Loterías. Un año después en 1893 se aprobó la nueva Instrucción de Loterías. A partir de 1910 comenzaron a celebrarse tres sorteos en Diciembre y desde 1919 también ocurrió lo mismo en Febrero. Igualmente ese mismo año tuvo lugar la denominación oficial de Sorteo de Navidad El artículo 14 de la Ley de Presupuestos de rebajó del 75% (vigente desde 1812) al 70% el importe de los billetes que venía destinándose a las ganancias de los jugadores. El 1 de Enero de 1869 el Gobierno Provisional volvió a restablecer el 75%. El 9 de Marzo de 1874 mediante Decreto del Presidente de la República se redujo al 73%. Altabella (1962), p Aunque la existencia de rifas de carácter privado estaba ligada a actividades benéficas y caritativas, la realidad fue bien distinta. Según Altabella, en 1879 las asociaciones autorizadas para realizar rifas recibieron pesetas por los números de cédulas vendidas mientras que los establecimientos benéficos sobre los cuales se apoyaban sólo percibieron pesetas. Véase Altabella (1962), p Altabella (1962), pp
16 A pesar de las medidas restrictivas contra las rifas privadas, en la década de 1920 existían en España cerca de dos mil casas de juego. Sin embargo, el día 20 de diciembre de 1922, el ministro de la Gobernación, duque de Almodóvar del Valle, anunció el cierre de bastantes centros donde se practicaban diversos tipos de juego y suprimió todas aquellas contribuciones que pagaban dichos centros a cuenta de la tolerancia de juego. Finalmente el día 1 de noviembre de 1924, durante la dictadura de Primo de Rivera, se cerró el último casino de España, el Gran Casino, de San Sebastián. 17 Entre 1924 y 1936 bajo la dirección de Arturo Forcat se sucedieron numerosos cambios y actuaciones legales. En 1925 se implantaron seis, cuatro y tres series; se insistió en la ilegalidad de los sorteos de loterías particulares (1925) y se continuó persiguiendo las rifas ilegales (1932). Al mismo tiempo se determinó qué personas podían entregar participaciones de lotería (1927) y se establecieron reglas para la venta ambulante de décimos (1927). A pesar de todo en 1931 y 1932 se produjo una significativa reducción en los ingresos provenientes de la Lotería Nacional Véase El País, Altabella (1962), pp
17 ii. Los Juegos Públicos: Lotería Nacional, Quinielas y ONCE, Una vez finalizada la Guerra Civil ( ) la recaudación de la Lotería Nacional se recuperó gracias al establecimiento de reintegros con premio en todos los sorteos y a la fuerte campaña publicitaria realizada por el régimen franquista. Así por ejemplo, en 1946 la Recaudación alcanzó por vez primera la simbólica cifra de los mil millones de pesetas e incluso el Sorteo de Navidad vendió íntegramente su emisión. El Decreto de Marzo de 1956 actualizó la Instrucción de El Decreto de 10 de Mayo de 1957 creó la Dirección General de Tributos Especiales, a la que quedó adscrita la Sección de Loterías. 19 Aunque la Lotería Nacional constituía, sin discusión alguna, el juego de mayor tradición y más popular entre los españoles, esto no fue óbice para que en la década de 1940 apareciesen otros juegos (incluso de titularidad no pública) que compitieron con la Lotería Nacional. En primer lugar, surgen los boletos de la ONCE de manera ocasional en los años , , , y e ininterrumpidamente desde El otro juego de carácter público que apareció en 1946 fue la Quiniela ligada a la Liga de Fútbol. Desde esa fecha, y hasta principios de los años ochenta, se asiste a una relativa consolidación del juego de las quinielas y de los boletos de la ONCE entre los consumidores españoles. Si nos atenemos al porcentaje que representa cada uno de los juegos en la recaudación total de todos ellos, los boletos de la ONCE presentan una ligera trayectoria decreciente entre 1965 y 1983 al caer del 16% al 13% (véase el gráfico 1). Por su parte, la Quiniela alcanzó su techo en 1972 con casi el 25% de la recaudación total para desde entonces experimentar una progresiva y significativa reducción hasta el 16% en Paralelamente, entre 1972 y 1983, la Lotería Nacional 19 Altabella (1962), pp La ONCE se fundó el 13 de Diciembre de 1938 y celebró los primeros sorteos del Cupón Pro-Ciegos el 8 de Mayo de Existían diferentes sorteos provinciales, de manera que hasta 1983 tenían lugar diariamente alrededor de treinta sorteos, uno por Delegación Provincial o Comarcal (que a finales de 1941 ya cubrían todo el territorio nacional). El sorteo consistía en la extracción de tres bolas que indicaban el número premiado. La ONCE creó en 1988 la Fundación ONCE para la Cooperación e Integración Social de las de las Personas con Discapacidad, la institución en la que cristaliza el compromiso de solidaridad de los ciegos españoles con los demás grupos de personas con discapacidad. La ONCE destina anualmente el 3 por ciento de la facturación bruta por la comercialización del cupón, lo que representa que uno de cada cuatro Euros se dirige a programas sociales para personas con otra discapacidad distinta a la ceguera. Mazón (2007), pp
18 recupera esos diez puntos porcentuales a la Quiniela, pasando de recaudar el 61,26% al 71,08% del total. En 1984, ese 10% es absorbido en su totalidad por los boletos de la ONCE (pasan del 12,72% en 1983 al 25,54% en 1984), debido fundamentalmente a que desde el 2 de enero de 1984 la ONCE empezó a realizar un único sorteo para toda España % Gráfico 1 Porcentaje que representa cada juego en la Recaudación Final, (Datos en millones de pesetas corrientes) % 60% 40% 20% 0% Lotería Nacional Quiniela ONCE 100% % 60% 40% 20% 0% Lotería Nacional Quiniela ONCE Fuente: INE, Datos facilitados por Garvía y Elaboración Propia. 21 R.D 1041/81, de 22 de mayo 17
19 iii. La influencia de los Juegos Privados en los Juegos Públicos, En Marzo de 1977 se legalizó el juego en España según indica el vigente Real Decreto-Ley 16/1977, de 25 de febrero, por el que se regulaban los aspectos penales, administrativos y fiscales de los juegos de suerte, envite o azar y apuestas. Esta ley se refiere a las actividades que desarrollan los casinos y demás locales, instalaciones o recintos autorizados para el juego. Desde esa fecha se sucedieron distintas disposiciones legales que complementaron el marco legal del juego en la sociedad española. 22 Sin embargo, el hecho más significativo ha sido la paulatina transferencia de competencias que en materia de Juego se han hecho desde la Administración Central hacia las Comunidades Autónomas, las cuales han desarrollado su propia normativa jurídica, administrativa y fiscal. De hecho, todas las CCAA (a excepción de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla) tienen competencia exclusiva en materia de Casinos, Juegos y Apuestas, con exclusión de las Apuestas Mutuas Deportivo-Benéficas. 23 Por su parte, las funciones de la Administración Central en materia de juego han quedado circunscritas: 1) a las Apuestas Mutuas Deportivo-Benéficas, Loterías Nacionales y juegos de ámbito estatal; 2) a la autorización e inscripción de empresas de ámbito nacional; 3) a funciones estadísticas y a funciones policiales que sean competencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En este contexto, ha surgido una problemática no exenta de cierta polémica: las administraciones autonómicas podrían 22 El 18 de Abril, el Boletín Oficial del Estado publicaba el Real Decreto 682/1977, de 11 de marzo, donde se especificaban las normas para la gestión, inspección y recaudación de la tasa, dando preferencia al bingo dado su eclosión inicial. En 1979 se publicaron los Reglamentos de Casinos de Juegos y del juego del Bingo por sendas órdenes del 9 de Enero en el BOE del 23 y 24 del mismo mes, respectivamente. El 9 de Octubre de 1979 se aprobó el Catálogo de Juegos. También se publicó un Reglamento provisional de máquinas recreativas y de azar. El 1 de Octubre de 1980 se publicó el Real Decreto-Ley 9/1980 sobre financiación de los ayuntamientos y tasa del juego. El Reglamento de Juego mediante Boletos apareció por Real Decreto 1067/1981 de 24 de Abril. El 18 de Agosto de 1981 se publicó en el BOE el Reglamento de Máquinas Recreativas y de Azar. Bastantes años después se publicó el Real Decreto 2110/1998, de 2 de octubre, por el que se aprobó el nuevo Reglamento de Máquinas Recreativas y de Azar. La Orden de 26 de Febrero de 2001, actualizó el precio de la partida y los premios máximos en las máquinas recreativas e igualmente dictó las normas de adaptación al euro. Todas las normas enunciadas anteriormente tienen en la actualidad un ámbito estatal. Véase sobre las disposiciones legales y su contexto en los primeros años ochenta López Torrubia (1983), pp Una panorámica reciente puede consultarse en Mazón (2007), pp Cataluña y el País Vasco tienen traspasadas las funciones y servicios en materia de juego desde Andalucía desde 1984; Canarias y la Comunidad Valenciana desde 1985; Navarra desde 1986; Castilla y León, Madrid, Murcia y La Rioja desde 1994; Aragón Asturias, Baleares, Castilla La Mancha y Extremadura desde 1995 y Cantabria desde
20 estar más interesadas en fomentar el gasto en casinos, bingos y máquinas tragaperras ya que de esa manera aumentarían su capacidad recaudatoria. 24 En cualquier caso, desde finales de la década de 1970 los juegos de titularidad privada comienzan a ser un fuerte competidor de todos los juegos públicos. Hacia 1981, los juegos de titularidad privada casinos, bingos y máquinas tragaperras- ya tienen un mayor peso en la Industria del Juego. Es evidente que, ante tanta competencia, el peso específico de la Lotería Nacional se resiente. Probablemente continué siendo el juego de mayor tradición sólo que ahora comparte protagonismo con otros muchos. Y así parece si nos atenemos al ratio entre las cantidades jugadas por los individuos y el PIB a precios de mercado en precios corrientes. En la década de los ochenta, las cantidades jugadas por la sociedad española oscilaban entre el 7-8% del PIB. En los años noventa ese cociente era prácticamente equivalente al porcentaje (4%) que representaba el gasto público en educación (gráfico 2). 25 Entre los años 1990 y 2004 casi un 60% del dinero gastado en juego en España se ha producido en juegos de titularidad privada, mientras que el porcentaje restante se divide en juegos gestionados por el sector público (LAE) aproximadamente fluctúa entre el 24 y el 33%- y en los sorteos gestionados por la ONCE que suponen entre el 10 y el 8%. El gasto per cápita en términos reales se duplicó en menos de 15 años, pasando de 360 euros a principios de los años noventa hasta casi los 700 euros en el año En este contexto general, las máquinas tragaperras son el juego que más dinero genera seguido de la Lotería Nacional, Bingos, Primitiva, productos ofertados por la ONCE, Casinos, Resto Primitiva y Quiniela. Dentro de los juegos gestionados única y exclusivamente por el Estado, la Lotería Nacional acapara aproximadamente el 60% de las ventas. A gran distancia se sitúan las loterías de números Primitiva (25-26%), Bono Loto (7%) y Gordo de la Primitiva (4%)- y las quinielas de fútbol (6%) En 1999 el Estado aprobó por Real Decreto la puesta en marcha de una lotería instantánea estatal, que encontró el rechazo de las CCAA, el sector privado en pleno y también la ONCE. Los gobiernos autonómicos de Andalucía, Cataluña y País Vasco plantearon conflictos de competencia ante el Tribunal Supremo y ganaron. El Real Decreto 844/99 cayó en el olvido. 25 Véase Apéndice Estadístico Sector del Juego en España, Se puede consultar INE, Juegos de Azar. Serie Memoria del Juego en España. 19
INVESTIGACIONES. 2005 invierno número 1 de HISTORIA ECONÓMICA. IHE. Junio 2010. Pp. 149-185. The Spanish National Lottery, 1850-2000
INVESTIGACIONES invierno número de HISTORIA ECONÓMICA Azar y fortuna en España: INVESTIGACIONES invierno la Lotería número Nacional, - de HISTORIA ECONÓMICA The Spanish National Lottery, - Fernando Ramos
ISSN: 1133-455X rea@unizar.es Universidad de Zaragoza España GARCÍA, JAUME; PÉREZ, LEVI; RODRÍGUEZ, PLÁCIDO LA (INELÁSTICA) DEMANDA DE JUEGOS LOTTO Revista de Economía Aplicada, vol. XXI, núm. 62, 2013,

References: Real Decreto 
 artículo 17
 artículo 14
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