Source: https://ru.scribd.com/document/203451940/Emilio-Porte-Gil-y-El-PSF-en-Tamaulipas
Timestamp: 2020-05-30 12:25:46+00:00

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Emilio Porte Gil y El PSF en Tamaulipas | Antonio Gramsci | México
Emilio Porte Gil y El PSF en Tamaulipas
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LOS PARTIDOS POLITICO2-1
CUADRO COMPARATIVO SOCIEDAD INTERNACIONAL
reseña sobre crehan gramsci.pdf
Leyes Federales Vigentes en Mexico
IEEBCS_LEG50
Emilio Portes Gil y el Partido Socialista Fronterizo en Tamaulipas
ing. Eugenio Hernández Flores Gobernador Constitucional del Estado de Tamaulipas lic. alejandro Etienne llano Magistrado Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado dip. Felipe Garza narváez Presidente de la Junta de Coordinación Política del H. Congreso del Estado ing. José maría leal Gutiérrez Rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas
Consejo Consultivo lic. antonio martínez torres Secretario General de Gobierno lic. Óscar almaraz smer Secretario de Finanzas lic. manuel muñoz cano Secretario de Desarrollo Social, Cultura y Deporte lic. José manuel assad montelongo Secretario de Educación arq. Guillermo arredondo olvera Director del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes lic. laura Hernández montemayor Directora del Instituto de Investigaciones Históricas UAT
mtra. libertad García cabriales Presidenta del Consejo Consultivo
Representantes de organizaciones sociales en el estado dra. maría del carmen olivares arriaga, lic. José ascención maldonado, ing. cle- mente rendón de la Garza, arq. Juana adela támez Haces, lic. Federico schaffler González, lic. Eduardo melhem Kuri, miguel Ángel manzur Pedraza, lic. ramón martínez del Ángel, Prof. antonio maldonado Guzmán, lic. maría del Pilar sánchez osuna, lic. ricardo rené rodríguez martínez, lic. Fidel rodríguez Hinojosa.
Emilio Portes Gil y el Partido Socialista Fronterizo en Tamaulipas rafael de la Garza talavera
d.r. Gobierno del Estado de tamaulipas. Palacio de Gobierno, Piso 1, centro, ciudad Victoria, tamaulipas, c.P. 87000.
comisión organizadora para la conmemoración en tamaulipas del Bicentenario de la independencia y centenario de la revolución mexicana. calle 5 de mayo entre Juárez y zaragoza no. 261, centro, ciudad Victoria, tamaulipas, c.P. 87000. teléfono (834) 31 00 512. correo electrónico: centenariostamaulipas@gmail.com
revisión de textos Adrián Castillo Ortiz diseño de interiores Diana Pérez González diseño de portada Laura Casamitjana de la Hoz ilustración de portada Ricardo Cásarez Yáñez
Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, incluída la portada, sea cual fuere el medio electrónico o mecánico, sin consentimiento por parte del editor.
ISBN: Colección Bicentenarios ISBN:
diseñado e impreso en méxico, 2009.
una edición del Gobierno del Estado de tamaulipas.
l a presente investigación se propone analizar el nacimiento y desarrollo de un cacicazgo regional y de su relación con un partido político regio- nal: el caso de Emilio Portes Gil en tamaulipas y el Partido socialista
Fronterizo [PsF]. nos interesa señalar los hechos y las negociaciones políticas que se dieron a lo largo de este período y que permitieron que Portes Gil se convirtiese en la figura central del proceso de institucionalización del pro- yecto político posrevolucionario en tamaulipas. En este sentido pretendemos señalar las características propias del cacicazgo portesgilista, sus peculiarida- des, durante un período histórico marcado por la necesidad de establecer un nuevo orden político e ideológico.
consideramos que el análisis político regional necesita en la actualidad de mayor atención por parte de los politólogos, toda vez que la mayoría de los trabajos histórico-políticos no contemplan esta importante dimensión en el estudio del desarrollo histórico en méxico, por lo que es de gran relevancia para enriquecer nuestra historia política ocuparnos del análisis regional. la historia de tamaulipas sufre de grandes lagunas, sobre todo en los años pos- teriores a la revolución de 1910.
El análisis de la historia política regional que nos proponemos realizar es- capa del marco convencional, es decir, no se trata sólo de un mero trabajo historiográfico; se distingue de éste por su afán de manejar el período como un proceso particular: la formación y desarrollo de un cacicazgo que contiene una dinámica propia y que incide a su vez en el desarrollo de los aconteci-
mientos histórico-políticos regionales y nacionales, inclusive mas allá de los años del período investigado.
En esta investigación pretendemos comprender el proceso de construcción de un cacicazgo regional, en el que se destacan el estilo moderno en la forma de gobernar, su fuerza y solidez política que están enmarcados dentro de un movimiento de apoyo popular generado gracias a la existencia del Partido socialista Fronterizo (PsF). En un momento histórico en el que no existe un sistema político nacional definido y estable, el proyecto político portesgilista intentó convertirse entonces en la vanguardia de un nuevo Estado. En este sentido, el PsF contiene toda una seria de ideas políticas que apuntan a lograr tal objetivo.
El cacicazgo portesgilista debe su éxito a la creación de un modelo políti-
co basado en un partido político institucional, es decir, creado desde ‘arriba’
y aunque se inicia a escala regional, más tarde se generaliza en todo el país
alcanzando su culminación con el nacimiento del partido de Estado, el Pnr. El PsF se distinguió por una dinámica multiclasista que pretende colocar al gobierno como árbitro y negociar de este modo los conflictos de clase.
Establecemos el período histórico que marca esta investigación, los años
veinte, caracterizados por la lucha entre las facciones nacionales que intentan dominar la vida política en méxico. Estas facciones se aglutinan en torno a
la propuesta de un liderazgo personal, como es el caso de los cacicazgos tra-
dicionales o del caudillismo militar que buscan un orden político moderno, basado en la institucionalización de la política.
El cacicazgo de Portes Gil se formó durante el desarrollo de las luchas políticas que encabezó en tamaulipas contra las fuerzas locales tradicionales. La punta de lanza portesgilista fue el Partido Socialista Fronterizo; en él se aglutinaron las masas campesinas y urbanas, dando forma así a una alian- za multiclasista, única que podía oponerse con probabilidades de éxito a los terratenientes y militares tamaulipecos. la construcción y consolidación del cacicazgo de Portes Gil en tamaulipas se lleva a cabo a través de dos vías: por una parte la negociación política a nivel regional y, una vez lograda la orga -
nización de las fuerzas políticas locales, la fase de la integración nacional del consenso a través de la formación del Pnr.
En nuestros días los partidos políticos juegan un papel fundamental en los procesos electorales que han logrado transformar el rostro del sistema polí- tico mexicano. la competencia abierta, con varias opciones y autonomía en los organismos encargados de organizar y sancionar las elecciones, es hoy un elemento con el que no se contaba en los tiempos del predomino del Partido revolucionario institucional (Pri) que concentraba en su interior la discusión para designar la representación política y a los candidatos a puestos de elección popular, bajo la máxima: desde adentro todo; desde afuera nada. Los orígenes de esta visión de la política y de lo político lo encontraremos en el Partido na- cional revolucionario (Pnr), primera matriz que dio inicio al proceso de insti- tucionalización que continúa desarrollándose, aunque en franca decadencia.
El Pnr fue un partido que contenía, al mismo tiempo, a una confederación de partidos regionales que representaron a las fuerzas políticas de la periferia y también una alianza entre fuerzas políticas nacionales. su fundación en 1929 logró conformar un partido nacional que tuvo por misión esencial evitar los enfrentamientos entre la familia revolucionaria en tiempos de sucesión presi- dencial, y presentar candidatos de unidad en las elecciones. los candidatos de unidad son la consecuencia de una discusión interna entre fracciones donde la decisión es tomada por el líder o el dirigente del gobierno, no el partido, por lo que es clave definir el grado de relación entre el partido y el gobierno para comprender la dinámica interna del partido, que fue reconocida y practicada durante los años previos a la fundación del Pnr, al menos en un partido re- gional de los cientos que existían: el socialista Fronterizo en tamaulipas entre 1924 y 1933. El estudio del PsF tiene como objetivo central el comprobar la afirmación anterior.
Para cumplir ese objetivo es necesario analizar al partido desde distintas perspectivas. En términos generales analizarlo desde adentro y desde afuera, en sus relaciones internas y en sus relaciones con el contexto que lo rodea. se tiene el propósito de utilizar diversos enfoques teóricos relativos a los parti- dos políticos para poder así tener una mejor visión del objeto de estudio.
El estudio de los partidos políticos se enriquece cuando lo ubicamos en un contexto definido y en un periodo determinado. En el desarrollo histórico de los partidos políticos, sus tareas y dinámicas se han transformado de acuerdo al contexto social y político en el que se desarrollan. Por eso es importante considerar las coordenadas espacio-tiempo ya que así será posible escoger mejor los enfoques que nos permitirán descubrir los elementos internos que definen a un partido desde distintas perspectivas. Esta visión múltiple, si bien pragmática, favorece la comprensión de hechos y tendencias del comporta- miento partidista más allá de una mera interpretación ideológica o cronológi- ca; nos permite además medir el grado de desarrollo o institucionalización del partido y la relación con su origen.
utilizaremos entonces varios enfoques pero ordenados desde la pro- puesta de Ángelo Panebianco, que plantea el estudio de los partidos desde dos aspectos: el proceso de nacimiento y el proceso de adaptación y conviven- cia con el contexto. Estudiar a los partidos desde la perspectiva de la concilia- ción entre su propuesta ideológica y la práctica cotidiana a la que se enfrenta resulta, para efectos de esta investigación, la mejor manera de reconstruir y analizar al PsF. sin embargo, no por ello se dejarán de utilizar otros enfoques para cumplir el objetivo.
El estudio de la estructura y de los valores ideológicos debe tomarse en cuenta sin dejar de lado la relación de los partidos con el gobierno. los docu- mentos básicos serán sujetos a una búsqueda que tiene como interés principal esclarecer las relaciones entre los órganos del partido, sus atribuciones y las relaciones entre los miembros y la dirigencia, sin olvidar la ideología política del partido.
Al lado del trabajo con las tipologías es primordial definir o caracte- rizar la época en la que se inscribe la vida del partido. Para ello acudimos a Antonio Gramsci y su concepto de partido político. Interesa definir el lugar que ocupa el partido en una sociedad determinado y su misión estratégica. la eficacia del partido será medida en relación con su capacidad para influir en la sociedad civil promoviendo valores y formas de ver el mundo.
Es innegable que el tema no está agotado y que este trabajo forma parte de una serie de investigaciones que intentan profundizar en el proceso de ins- titucionalización y centralización del poder político, hasta que las decisiones políticas más importantes en tamaulipas dejan de responder a una dinámica propia y se subordinan a la dinámica nacional. consideramos que futuras in- vestigaciones deberán enfocarse a esta región del país para poder contar con una historia política moderna del estado de tamaulipas.
Hay que mencionar asimismo, que el uso de las fuentes disponibles fue parcial, si consideramos fuentes de archivos en el extranjero y una revisión más cuidadosa de las que se encuentran en el archivo General de la nación, sobre todo el archivo particular de Portes Gil; del mismo modo sería necesario revisar con mayor detenimiento los archivos municipales de por lo menos el puerto de tampico, matamoros, nuevo laredo y ciudad Victoria.
Para esta investigación sólo procuramos atender la información relativa
a las actividades del PsF en los archivos municipales de ciudad Victoria y
tampico, así como las actas de fundación del PsF y de otros partidos de la época en el archivo General, ramo Gobernación, dejando de lado muchos datos sobre otros puntos importantes como los conflictos en los municipios
o las relaciones entre los personajes destacados en cada localidad. también
consultamos periódicos de la época, sobre todo El Mundo de tampico, que aparece como el único con un tiraje regular en el estado; esta valiosa fuente la consultamos en tampico y en la Hemeroteca nacional, en donde lamentable-
mente sólo poseen los números editados a partir de 1926. las fuentes biblio- gráficas son básicamente de la Biblioteca Nacional, destacando el trabajo del dr. arturo alvarado sobre el portesgilismo en tamaulipas, investigación que resulta singular en los estudios históricos de la realidad política tamaulipeca contemporánea.
Hemos intentado redactar esta investigación de la manera más sencilla para poder hacer accesible su lectura. sin caer en lo simple nos interesa forta- lecer el carácter de divulgación de acontecimientos históricos para interesar a los lectores a acercarse a la comprensión de hechos que marcaron el desarrollo político de tamaulipas y del país.
Este texto está compuesto por los trabajos de investigación que sirvieron para obtener tanto la licenciatura en ciencias Políticas y administración Pú- blica como la maestría en Estudios Políticos y sociales en la Facultad de cien- cias Políticas y sociales de la universidad nacional autónoma de méxico. ambos trabajos tuvieron como misión contribuir al desarrollo de los estudios sociales y políticos de tamaulipas, y al mismo tiempo saldar la deuda, en la medida de lo posible, que tengo con mi patria chica, pues en ella crecí y me formé como ciudadano y como ser humano. dedico pues este pequeño traba- jo a las y los tamaulipecos que como yo, se enorgullecen de su origen.
la rEvoluCIóN MExICaNa DEsDE las rEgIoNEs
l a revolución mexicana iniciada por madero en 1910 representa sin duda el proceso de modernización política más importante de la his- toria de méxico. surge, entre otras razones, como consecuencia de los
grandes cambios en la estructura económica y social del porfiriato. los últi- mos treinta años del siglo XiX en méxico son testigos de un impresionante desarrollo de las fuerzas productivas, impulsadas sobre todo por la inserción de México al mercado internacional; este fenómeno propició al desarrollo de las comunicaciones, de los mecanismos financieros, y en general de toda la estructura económica del país. surgieron entonces nuevos grupos sociales que fueron creciendo discretamente a la sombra de dichos cambios, como los obreros, sectores de profesionistas, empleados estatales y empresarios. Estos cambios, que en un principio no tuvieron gran importancia para la sociedad mexicana, poco a poco fueron sometiendo al régimen a una presión cada vez mayor, sobre todo en la esfera política.
En efecto, la modernización de la economía y la ampliación de la capaci- dad productiva del país crearon nuevas necesidades y demandas sociales que el régimen porfirista no fue capaz de asumir. Este régimen, sostenido básica- mente por la mano férrea del caudillo y el acuerdo político entre este último y los distintos hombres prominentes del país, sobre todo militares, no pudo encabezar una apertura política que diera cabida a los grupos sociales surgi- dos al calor de los cambios económicos. como consecuencia de esta proble- mática —percibida por personajes al interior del grupo dominante— las pre- siones por un cambio al interior del Estado fueron cada vez más necesarias.
Fue entonces cuando cobra sentido la propuesta maderista de modernización política. madero no imaginó nunca el desenlace de los acontecimientos que él provocó, pues simplemente propuso una serie de cambios políticos que hi- ciesen viable el desarrollo económico iniciado con díaz y nos aventuramos a decir que se quedó corto, ya que el fracaso del movimiento maderista se debió fundamentalmente a no haber comprendido del todo la envergadura de los cambios que se estaban dando en la sociedad mexicana. En todo caso, nunca sabremos hasta dónde hubiese llegado, puesto que una facción del grupo do- minante más conservadora, fraguó el golpe de Estado que acabó con el sueño de madero.
a partir de este momento, la historia de la revolución toma un verdadero cariz revolucionario que le costó al país varios años de guerra civil. como consecuencia del asesinato de madero las distintas facciones que se le habían unido iniciaron una lucha sin cuartel entre sí. En términos generales estas facciones se van polarizando en medio de la lucha, quedando entonces bá- sicamente dos facciones: una encabezada por los constitucionalistas y otra, más radical, con Villa y Zapata como figuras principales. Tanto el movimiento constitucionalista como el radical se enfrentaron no sólo en los campos de ba- talla sino también frente a los grupos sociales emergentes, buscando incorpo- rarlos a su lucha. derrotada la facción campesina de la revolución mexicana, los constitucionalistas emprendieron la tarea de crear un nuevo marco legal para formalizar algunos de los compromisos adquiridos a lo largo de la lucha con sectores sociales como los campesinos y los trabajadores, y sentar las bases para un nuevo sistema político. la nueva constitución Política fue promulga- da en febrero de 1917 y desde ese momento se enfrentó a una fuerte oposición de los terratenientes y también de las naciones con intereses financieros en méxico, sobre todo Estados unidos. El artículo 27 constitucional provocó, en los empresarios petroleros principalmente, incertidumbre con respecto a la calidad de sus propiedades. no fue sino hasta principios de los años veinte en que dicha situación fue resuelta satisfactoriamente para ambas partes. Pero antes tuvo lugar el último levantamiento militar exitoso bajo el Plan de agua Prieta en abril de 1920. a partir de entonces el grupo de obregón y de calles será el que se apropie del Estado, iniciando la etapa de la institucionalización de la revolución mexicana.
En efecto, los años veinte y treinta serán los que contemplen el proceso de definición de las reformas contenidas en la Constitución de 1917 con el fin de ampliar y fortalecer la base del nuevo Estado. Al mismo tiempo, es en este periodo en el que se obtiene el reconocimiento diplomático y político de Estados unidos, hecho de singular importancia ya que cerraba las puertas del apoyo estadounidense a las futuras y constantes rebeliones militares. tanto la lucha por el reconocimiento internacional como la implementación de al- gunos de los compromisos de la revolución mexicana, a través del reparto agrario, y la creación de organizaciones obreras marcaron los años veinte y treinta en méxico. Estos años fueron, de alguna manera, años en los que se ensayaron diversos proyectos de institucionalización política, a nivel regional y nacional, encabezados por un caudillo o cacique, por ejemplo: el caso de Adalberto Tejeda en Veracruz; Carrillo Puerto en Yucatán; Cedillo en San Luis Potosí y por supuesto Emilio Portes Gil en tamaulipas, pero sobre todo por obregón y calles a nivel nacional. cabe señalar que sin la iniciativa y el apoyo de los sonorenses difícilmente cualquiera de los antes mencionados hubiese podido actuar de la manera en que lo hicieron. El objetivo final fue siempre el de ampliar la base social, de legitimar al nuevo Estado, todo ello por medio de una política populista que buscaba situar al Estado como regulador de las relaciones sociales y el gran impulsor del desarrollo nacional. Al final de esta fase de la revolución mexicana, que terminó con el asesinato de obregón, el propio Emilio Portes Gil pudo decir en el discurso de toma de posesión como presidente provisional en noviembre de 1928:
ahora ya sabemos -decía- que los esfuerzos realizados en beneficio de los obreros, no sólo no perjudican al industrial progresista y bien intencionado, sino que mejoran las condiciones generales de la producción y aseguran el desarrollo industrial del país, y al progreso intelectual y económico de los la- borantes y de los gremios obreros. y sabemos también que es un imperativo inaplazable mantener a campesinos en la posesión de sus tierras y continuar el programa agrario de acuerdo con la ley, para poder crear una clase rural, libre y próspera, que sirva inclusive de acicate a la retaguardia técnica del la- tifundista, quien al no disponer de asalariados paupérrimos, tendrá que hacer evolucionar sus métodos de cultivo, con ventajas indudables para el mismo propietario.
sin querer abundar en información ampliamente documentada 1 baste decir que el grupo vencedor de esta lucha civil —primero derrotó al antiguo ré- gimen y después quedó como único protagonista del proceso revoluciona- rio— fue el encargado de emprender el largo y contradictorio camino hacia el reconocimiento de algunas propuestas de los grupos surgidos en la lucha revolucionaria y dio pie a las instituciones políticas que darían sentido a la participación de esos grupos. Este proceso se le conoce como la etapa de ins- titucionalización de la revolución mexicana y cubre aproximadamente los años que van de 1920 a 1940. Este desarrollo se puede esquematizar teórica- mente en tres etapas: la destrucción de las instituciones del antiguo régimen, la movilización de nuevos grupos sociales y la creación de instituciones polí- ticas modernas. 2
El presente trabajo se enfoca a las dos últimas etapas, es decir, a la movi- lización de sectores sociales emergentes con fines políticos y la creación de nuevas instituciones, en especial a la formación del partido del Estado. la investigación se ocupó del estudio de las características que dicho proceso revistió en el ámbito regional y en particular en el estado de tamaulipas, como ya tuvimos oportunidad de mencionar en la introducción. si bien en los ante- cedentes históricos ilustramos brevemente la etapa de destrucción de las ba- ses del antiguo régimen, al mismo tiempo abordamos el carácter cada vez más politizado de los movimientos sociales, y de manera más particular, el de los trabajadores en tampico. asimismo, describimos la conformación de nuevas instituciones como los sindicatos de industria, las organizaciones campesinas y la formación del PsF.
los tiempos de la institucionalización política en los ámbitos regionales y en el centro del país no son necesariamente los mismos: el caso tamaulipeco tuvo lugar a partir de 1924. lo que nos interesa subrayar aquí es que cada
1 Véase por ejemplo a: Brading, david. Caudillos y campesinos en la Revolución mexicana. méxi- co, Fondo de cultura Económica, 1985. carr, Barry. El movimiento obrero y la política en México 1910-1929. méxico, Era, 1982. Krauze, Enrique y Jean meyer. Estado y Sociedad con Calles. méxico, El colegio de méxico, 1977.
2 Huntington, s. Political order in changing societes. cambridge, cambridge university Press,
región contempla una dinámica propia pero sin olvidar su relación con el cen- tro político nacional. asimismo, el fenómeno de institucionalización, si bien representa un movimiento político modernizador, contiene también elemen- tos específicos y propios de la historia política de cada entidad o región. La comprensión de la combinación histórica de estos elementos, nos permitirá entender el papel que jugó Portes Gil y la forma en que ejerció el poder en ta- maulipas. En el mismo sentido una comprensión profunda de la revolución Mexicana la podemos obtener a través del estudio de los conflictos regionales que le dan cuerpo. sería simplista pensar que esta historia se desarrolla a nivel nacional al mismo ritmo y con igual intensidad; este trabajo parte de la premi- sa de que por medio de la investigación de los fenómenos sociales y políticos en las distintas regiones del país podremos contar con una historia política, económica y social más completa de la revolución mexicana. tampoco pode- mos caer en la ilusión de pensar este proceso histórico como la simple suma de las luchas regionales, más bien creemos en una relación de estira y afloja entre las regiones y el centro, que fue matizando y coloreando el amplio lienzo de la historia revolucionaria. Proyectos nacionales y regionales se entremez- clan y sostienen una estrecha relación y se afectan mutuamente. Ello sin per- der de vista que la tendencia fundamental, vista ahora a más de setenta años de distancia, se inclinó por el predominio de los intereses nacionales por so- bre los regionales, conforme la revolución se fue institucionalizando el poder central le restó autonomía a las regiones, sometiendo los caciques regionales a su autoridad y, eventualmente, eliminando de la política a la mayoría de ellos. arribamos así a una cuestión fundamental en la investigación que nos ocupa:
el concepto de cacique.
se ha reconocido lo controvertido de este concepto y los problemas a los que se enfrenta el investigador que lo utiliza. 3 Hemos decidido afrontarlos por varias razones, pero antes de enumerarlas quisiera desglosar el significado que en este trabajo tomará el concepto de cacique. 4
En primer lugar nos referiremos a él desde una perspectiva más amplia
3 Véase Joseph, Gilbert m. “El caciquismo y la revolución: carrillo Puerto en yucatán”, en Brading, d. (ed.). Caudillos y campesinos de la Revolución mexicana. méxico, FcE, 1985.
4 Ibíd. p. 244 y ss.
que la mera referencia a su prestigio en determinada comunidad y a su capa- cidad de ejercer la violencia con cierto grado de legitimidad para imponerse. asimismo, pasaremos por alto la connotación tradicional que reconoce al ca- cique como un personaje rodeado de parientes y fieles seguidores actuando desde la sombra, mostrándose reacio a apariciones públicas, ejerciendo su
dominio casi al estilo de las mafia siciliana. En este sentido utilizaremos al concepto que lo define sobre todo en su papel de mediador político, 5 en este caso entre la región y el centro pero también entre los grupos sociales y el Estado. Esta fase del cacique es la que particularmente nos interesa, agregán- dole el calificativo de moderno pues no sólo encabeza a sus bases sociales en
la arena política, sino que al mismo tiempo promueve la creación de una serie
de espacios, de instituciones políticas modernas, que a la postre darán sentido
y sustancia al proceso de institucionalización política. no podemos dejar de
lado que el cacique moderno se propone mantener principalmente su poder de convocatoria y de negociación entre el centro y la región; esto último como su principal objetivo político que a la postre acarrea su desaparición, sobre todo si tomamos en cuenta que con el surgimiento de instituciones como el partido político, su margen de maniobra estará necesariamente limitado por este último.
no se trata de manipular al concepto a nuestra conveniencia sino rescatar, de las propuestas de definición, los rasgos que mejor se ajustan a nuestro caso, de mayor utilidad si se quiere; no por ello consideramos al resto las variables del concepto como equivocados y ofreciendo una definición estrecha.
Por lo anterior y a pesar de que algunos investigadores muestran ciertas reservas para utilizar el concepto de cacique en este caso en particular, pro- ponemos un liderazgo ubicado entre el cacique y el caudillo; 6 utilizamos el primero porque Portes Gil nunca tuvo un mando militar o influencia política a nivel nacional que caracterizan al caudillo; su marco de acción estuvo restrin- gido al estado de tamaulipas, sin llegar al poder absoluto. además, la estrecha
5 Bartra, roger (et. al.). Caciquismo y poder político en el México rural. méxico, siglo XXi e insti- tuto de investigaciones sociales-unam, 1975. pp. 36-37. 6 alvarado, a. El Portesgilismo en Tamaulipas. Estudio sobre la constitución de la autoridad pública en el México posrevolucionario. méxico, El colegio de méxico, 1992.
relación que mantuvo con los campesinos hasta años después de su gestión al frente del poder ejecutivo estatal y su capacidad de convocatoria en el ámbito rural, lo acercan más al concepto de cacique en el sentido tradicional.
sería pertinente mencionar que si bien el cacicazgo portesgilista en tamau- lipas fue esencialmente modernizador, no por ello estuvo libre de un carác- ter tradicional, manifestado sobre todo en su marcado paternalismo frente a los grupos sociales que encabezó y en su demanda por ser reconocido como el ‘jefe nato’ del PsF y decidir personalmente su sucesión frente al gobierno estatal. su relación, reitero, con los campesinos estuvo caracterizada por una estrecha relación de corte tradicional, la cual no niega la importante moderni- zación política que experimentó tamaulipas en la segunda mitad de la década de los años veinte.
En resumen, tenemos frente a nosotros una tesis que intenta describir algu- nos elementos importantes en el proceso de institucionalización política en el estado de tamaulipas, después de la etapa heroica de la revolución de 1910. Para ello procuramos caracterizar el fenómeno del cacicazgo que comprende los esfuerzos por parte de la facción dominante de la revolución en tamauli- pas para establecer una modernización del Estado mexicano en su conjunto. dicha modernización será enfocada básicamente a través de la creación de un partido político que permitirá englobar a los grupos surgidos a finales del si- glo XiX y principios del veinte dándole un sentido al proceso modernizador.
El Partido socialista Fronterizo fue más que eso, ya que la creación del partido del estado en marzo de 1929, y su desarrollo posterior, contendrán muchos de los elementos que veremos en este trabajo sobre el surgimiento del PsF en tamaulipas y su contribución a la modernización política en dicho estado y en el país.
El Estudio dE los Partidos Políticos
En nuestros días, el estudio de los partidos políticos se ha distinguido por la aplicación de diversos enfoques que resultan en una serie de tipologías que
son muy útiles para caracterizar las diferencias entre unos y otros. se estudia a los partidos no sólo desde sus documentos básicos y su estructura organizati- va, sino en la relación que establecen con el gobierno, sus marcas de nacimien- to y en el proceso de desarrollo organizativo, por mencionar algunos.
son evidentes las ventajas de trabajar con un partido desde diversas pers- pectivas ya que no tenemos una visión reducida del fenómeno sino que lo podemos observar desde dentro, por fuera, en sus relaciones con el medio y en sus batallas electorales.
En nuestro país, el estudio de los partidos políticos ha tenido un desarrollo desigual y sólo hasta nuestros días se puede apreciar un mayor interés por un estudio sistemático. El acento está puesto en el estudio de la vida interna del partido, frente a los estudios de carácter histórico e ideológico, que tomaban al conjunto de los partidos como objeto de estudio y que predominó hasta hace algunos años atrás
de las obras generales sobre los partidos estamos pasando paulatinamente al estudio específico del partido. Este proceso requiere de una mayor recupera- ción de herramientas teóricas y sobre todo el conocimiento concreto del objeto de estudio. si la mayoría de los trabajos se refirieran a los partidos por dentro, entonces sería posible conocer cabalmente la dinámica de estas organizaciones que, a pesar de todo, todavía padecen un encubierto menosprecio tanto de es- tudiosos como de la opinión pública en general. 7
sin embargo resulta indispensable ubicar al partido dentro de un contexto social e histórico. de otro modo se corre el riesgo de estudiar un objeto aisla- do, como un fin en sí mismo, cayendo en un error similar al que se buscaba evitar: tener una visión reducida del fenómeno.
otro aspecto a considerar en el estudio de los partidos tiene que ver con dos planos: tiempo y espacio. las particularidades de los partidos políticos
7 reveles, F. “los enfoques de análisis sobre los partidos políticos mexicanos” en, Estudios Políticos, núm. 9, nueva Época, oct-dic 1995, p. 156.
están estrechamente relacionadas con la época y el lugar en el que nace y se desarrolla un partido. En consecuencia, no podemos estudiar por igual a par- tidos nacidos en los años treinta que a los de la posguerra, por ejemplo. las actividades centrales son distintas en la medida en que el partido es producto de un contexto social particular.
Esta cuestión nos remite a rechazar cualquier definición fija de partidos políticos. “Debemos tener siempre presente que lo que en otro tiempo pudo ser defini- torio de los partidos tal vez no lo sea ya hoy, o no sea algo privativo de ellos” 8
Para analizar a los partidos se debe tener en cuenta en dónde está ubicado el partido, en el doble plano temporal y espacial, para entonces elegir él o los enfoques más convenientes, tomando en cuenta también la disponibilidad de datos e información relativa a la vida interna del partido.
En este sentido, conviene establecer algunas cuestiones que nos parecen esenciales para explicar a un partido político en un contexto histórico deter- minado.
LOS PARtIDOS POLítICOS Y Su CONtextO
Para establecer un telón de fondo para la vida de un partido político, acción justificada como una manera de ubicarlo, hay que definir cómo interactúa el partido con la sociedad que lo rodea y por supuesto, con el Estado. ¿cuál es el papel y la misión del partido político en una sociedad determinada?
la respuesta la podemos encontrar en su obra La política y el Estado mo- derno. En ella, antonio Gramsci desarrolla una serie de ideas que conviene recordar aquí. ¿Por qué Gramsci? En primer lugar por ser contemporáneo de nuestro objeto de estudio; en segundo, porque estudia a los partidos políticos en su interacción con la sociedad; por último, es conocido el interés que des-
8 oñate, Pablo. “los partidos políticos” en, del Águila, r. (editor). Manual de ciencia Política. madrid, trotta, 1997. p. 252.
pertó en los políticos mexicanos la política de mussolini en italia, por ejemplo del propio general calles. Existe una razón de fondo que completa lo anterior:
el reconocimiento de Gramsci hacia los partidos como una organización pro- ducto de las sociedades modernas.
las comparaciones entre el príncipe moderno y el partido son frecuentes en su propuesta. El partido es realidad concreta sólo en una sociedad capita- lista, independientemente de su grado de desarrollo, y cobra una dimensión nueva, en la cual la voluntad colectiva expresa su ideal del mundo, su utopía diríamos hoy.
El Príncipe de maquiavelo podría ser estudiado como una ejemplificación his- tórica del “mito” de sorel, es decir, de una ideología política que no se presenta como una fría utopía, ni como una argumentación doctrinaria, sino como la creación de una fantasía concreta que actúa sobre un pueblo disperso y pulve- rizado para suscitar y organizar su voluntad colectiva.” 9
¿cómo evitamos la frialdad en la construcción de un mundo nuevo? la vo- luntad colectiva resulta aquí un concepto fundamental para comprender cuál es el papel y el carácter de los partidos:
El moderno príncipe, el mito-príncipe, no puede ser una persona real, un indi- viduo concreto; sólo puede ser un organismo, un elemento de sociedad com- plejo en el cual comience a concretarse una voluntad colectiva reconocida y afirmada parcialmente en la acción. Este organismo ya ha sido dado por el de- sarrollo histórico y es el partido político. 10
De esta definición obtenemos varias cuestiones que nos gustaría abordar.
los partidos políticos son una institución, organización u organismo en el que se expresa (se concreta dice Gramsci), una voluntad colectiva. Es importante aquí señalar que es una y no la voluntad colectiva de un bloque histórico de- terminado. Esto reconoce la conformación de otras voluntades colectivas que,
9 Gramsci, a. La política y el Estado moderno. méxico, Premia, 1978. p. 7. 10 Gramsci, a. Op. cit. p. 8.
en el seno de la sociedad civil, luchan por la hegemonía.
El partido político definido como acción política o como organizador de una lucha que estará estrechamente relacionada con la definición de valores primarios y con la imagen de la sociedad futura. En esta doble labor se encuen- tra la esencia del partido: hacer realidad una visión de mundo previamente establecida que busca reflejar, en mayor o menor medidas, las aspiraciones de una parte de la sociedad civil, de forma tal que puedan ser asimiladas por la mayoría a fin de convertirse en hegemónica, o que logren al menos competir con las demás.
En este contexto, el partido tiene la misión de ser un guerrero ideológi- co, colectivo, que buscará por todos los medios avanzar en la lucha por la hegemonía.
El moderno Príncipe debe ser, y no puede dejar de ser, el abanderado y el or-
ganizador de una reforma intelectual y moral, lo cual significa crear el terreno para un desarrollo ulterior de la voluntad colectiva nacional popular hacia el cumplimiento de una forma superior y total de civilización moderna. Estos dos puntos fundamentales: la formación de una voluntad colectiva na- cional-popular de la cual el moderno Príncipe es al mismo tiempo el organiza- dor y la expresión activa y operante; y la reforma intelectual y moral deberían
el Príncipe ocupa, en las conciencias, el
constituir la estructura del trabajo
lugar de la divinidad o el imperativo categórico, deviene la base de un laicismo moderno y de una completa laicización de toda la vida y de todas las relaciones
de costumbres. 11
la primera parte de la cita nos remite a la doble misión del Príncipe mo- derno: como organizador de los valores y punta de lanza en la lucha política de una voluntad colectiva. su carácter reformador lo sitúa en el espacio de la sociedad civil y es la organización clave para la comunicación con la sociedad política.
11 Gramsci, a. La política y el Estado moderno. méxico, Premia, 1978. pp. 10-11.
la segunda parte resulta relevante para comprender las formas que asume el partido político que, en cierto sentido, deberá ocupar el lugar que antes ocupó la divinidad. En todo caso el objetivo es la laicización de la sociedad civil puesto que la modernidad del partido estriba precisamente en la certeza de la superioridad de las sociedades laicas; el partido es moderno porque es laico y porque no concibe una sociedad que no sea regida por los valores laicos. no se piensa aquí que los partidos políticos que organizan la voluntad colectiva de los creyentes de determinada religión sean príncipes modernos por la sim- ple razón de su oposición a otros cultos religiosos.
sin embargo, Gramsci acepta que los partidos utilicen algunos valores que tienen que ver con una visión sacra del mundo. me parece que podemos tra- ducirlo como legitimidad, en el sentido que le da Weber, es decir, desde un individuo. El partido político, como ya lo mencionamos, entendido como un moderno Príncipe, es un fenómeno colectivo. En cierto sentido, podemos inferir que la voluntad colectiva es sacralizada y colocada por encima de los indivi- duos y por lo tanto, digna de ser un imperativo categórico.
¿cuáles son los elementos básicos de un partido político? Gramsci propo- ne tres: la base, la dirigencia y la burocracia. 12
la base es un “elemento indefinido, de hombres comunes, medios, que ofrecen
En términos cuantitativos, es el
sector más importante pero es claro que no puede actuar por sí mismo. Es ne- cesario el elemento organizador “que transforma en potente y eficiente a un con-
como participación su disciplina y su fidelidad
junto de fuerzas que abandonadas a sí mismas contaría cero o poco más. Este elemento
está dotado de una potente fuerza de cohesión que centraliza y disciplina
la relación entre la base y la dirigencia se lleva a cabo gracias al tercer
los pone en contacto, no sólo físico sino moral e
elemento, la burocracia “ intelectual
12 Gramsci, a. La política y el Estado moderno pp. 24-25. Las definiciones en los tres casos se localizan en las páginas citadas.
la importancia de estos elementos radica en reconocer las funciones de los grupos al interior de un partido. de hecho, podemos suponer que las relaciones entre ellos no son necesariamente armónicas, pueden existir des- equilibrios producidos por el papel de cada uno, en particular de la burocra- cia, que puede llegar a fundirse con la dirigencia y defender exclusivamente sus intereses utilizando a la base como la carne de cañón en sus actividades políticas.
En este sentido, Gramsci distingue dos tipos de partido que, a diferencia del partido revolucionario (¿tercer tipo?), busca conquistar la hegemonía:
hacer abstracción, como tal, de la acción política inmediata: el consti-
tuido por una elite de hombres de cultura que tienen la función de dirigir desde
el punto de vista de la cultura, de la ideología general, un gran movimiento de
partidos afines (en realidad son fracciones del mismo partido orgánico); y en el periodo más reciente, el partido no de elite sino de masas, que como tal no
tiene otra función política que la de una fidelidad genérica de tipo militar, un
centro político visible o invisible
la masa es simplemente de ‘maniobra’ y se
la mantiene con mesiánicos mitos de espera de épocas fabulosas, en las cuales
todas las contradicciones y miserias presentes serán automáticamente resueltas
y curadas. 13
El partido de masas al que se refiere en la segunda parte de la cita parece ser un fenómeno lo suficientemente común en la época en la que se publicó la obra La política y el Estado moderno como para que aparezca en la tipología. su función política es la de generar e institucionalizar una fidelidad genérica de carácter sacro, en donde la racionalización ceda el paso a la emotividad. las emociones que provoca el mundo futuro son lo que define a las relaciones entre la base y la dirigencia de un partido de esas características. El lugar del discurso en este contexto es preponderante; la catarsis infunde energía y pa- sión a la base para movilizarla en pos de lo que sea o de nada, de un mundo imaginado.
13 Gramsci, a. La política y el Estado moderno. méxico, Premia, 1978. pp. 22-23.
a lo anterior, se añade la distinción entre el rumbo que pueden tomar las acciones del partido de masas y lo que llama función de policía de los partidos como guardianes del orden, puede ser progresista o regresiva:
progresista cuando tiende a mantener en la órbita de la legalidad a las
fuerzas reaccionarias desposeídas y a elevar el nivel de la nueva legalidad a las masas atrasadas. Es regresiva cuando tiende a oprimir las fuerzas de la historia y a mantener una legalidad superada, anti-histórica, transformada en extrínse- ca. Por otro lado, el funcionamiento del partido en cuestión suministra criterios discriminatorios, cuando el partido es progresista funciona ‘democráticamen- te’ (en un sentido de centralismo democrático), cuando el partido es regresivo funciona ‘burocráticamente’ (en el sentido de un centralismo burocrático). En este segundo caso el partido es meramente ejecutor, no deliberante: técnica- mente es un órgano de policía y su nombre de ‘partido político’ es una pura metáfora de carácter mitológico. 14
El acento en una nueva legalidad nos remite a un partido que lucha por la hegemonía impulsando la apertura de espacios políticos, además deben ser reconocidos y aceptados plenamente por el conjunto de la sociedad civil, le- gales y legítimos, podríamos decir. nuevamente aparece esta doble misión de los partidos: no sólo definir valores sino llevarlos a la aceptación general, a ser los valores hegemónicos de una sociedad determinada.
Por otro lado, es evidente la relación que existe entre los partidos de masas de corte mesiánico y los partidos en donde la burocracia se desprende de la base y el partido se convierte en un mero instrumento, donde no se discute, donde los procedimientos democráticos son sólo una formalidad. El partido está para ejecutar órdenes y generar consenso desde arriba; la base sólo reac- ciona sirviendo a los intereses de su dirigencia.
sin embargo, creemos que si bien los partidos en referencia no se caracteri- zan por una democracia interna, esto no los convierte en una organización sin vida interna. El consenso es la fuerza dinámica que permite la movilización de
14 Gramsci, a. La política y el Estado moderno. méxico, Premia, 1978. pp. 26-27.
la base. Haciendo una comparación con lo que sucede en la sociedad civil —en donde, en general, predomina el consenso por sobre la violencia— la tendencia en el partido, al igual que en la sociedad civil, consiste en imponerse por el consenso, por lo tanto, lograr el consenso no sólo radica en describir el mundo perfecto del futuro, sino en apuntalar dicha visión con algunos adelantos reales y concretos.
¿Cómo medir la eficiencia de un partido? Esta pregunta nos remite a otra.
“¿cómo deberá ser la historia de un partido? ¿será la mera narración de la vida interna de una organización política, cómo nace, los primeros grupos que la constituyen, las polémicas ideológicas a través de las cuales se forma su pro- grama y su concepción de mundo y de la vida? se trataría en tal caso de la
historia de grupos restringidos de intelectuales y a veces de la biografía políti-
ca de una sola personalidad
masa de hombres que siguió a los promotores, los sostuvo con su confianza,
con su lealtad, con su disciplina o los criticó en forma ‘realista’ dispersándose o
¿será suficiente seguir los
congresos, las votaciones y el conjunto de actividades y de modos de existencia con las cuales una masa de partido manifiesta su voluntad? Evidentemente, será necesario tener en cuenta el grupo social del cual el partido en cuestión es la expresión y la parte más avanzada. la historia de un partido, en suma, no podrá ser menos que la historia de un determinado grupo social. Pero este grupo no está aislado; tiene amigos, afines, adversarios, enemigos. Sólo del complejo cuadro del conjunto social y estatal (y frecuentemente también con interferencias internacionales) resultará la historia de un determinado partido, por lo cual se puede decir que escribir la historia general de un país desde un punto de vista monográfico, para subrayar un aspecto característico. 15
permaneciendo pasiva frente a algunas iniciativas
se deberá hacer la historia de una determinada
mas allá de estudiar a los partidos como promotores de valores, hay que estu- diarlos como la expresión de un grupo social. con esto no deducimos que los partidos estén formados sólo de una clase sino que, en el contexto de la lucha política interna de los partidos se impone una visión particular que expresa fiel-
15 Ibíd., p. 23.
mente las aspiraciones de un grupo específico y que resulta aceptable para los demás, aunque no corresponda del todo a su visión particular de mundo. En el partido aparece una vez más un espacio donde se expresan una gran diversidad de mundos, insertos en la realidad de una sociedad civil también diversa.
La eficiencia histórica del partido será entonces el resultado de su capaci- dad para imponer su visión de mundo (la visión dominante al interior del par- tido) sobre todas las demás, logrando así la ansiada hegemonía en la sociedad civil. Este predominio debe expresarse en la consecución de logros objetivos que legitimen las acciones frente a los electores y en su fuerza para enfrentar a la oposición política interna y externa para mantenerse en el poder o como serio aspirante para obtenerlo.
El historiador, aun dando a cada cosa la importancia que tiene en el cuadro general, pondrá el acento sobre todo en la eficiencia del partido, en su fuerza determinante, positiva y negativa, en haber contribuido a crear un aconteci- miento y también en haber impedido que otros se produjesen. 16
utilizar los conceptos de Gramsci para el análisis de un partido político en los años treinta en México permite definir el contexto histórico en el que se desenvuelve el Partido socialista Fronterizo. sin olvidar que la realidad social que estudia es la italiana, creemos valiosa su aportación no sólo en el sentido del contexto histórico general sino, sobre todo, en la caracterización de los partidos políticos y su papel en una sociedad determinada.
16 Ibíd. p. 23.
HaCIa la CoNstruCCIóN DE uNa tIPologÍa DE los PartIDos PolÍtICos EN MéxICo
P or lo que respecta a los partidos de los años veinte, se clasificarán la
gran cantidad de partidos que surgen en la época. Habría que consi-
derar más de un enfoque para definir varias tipologías que posibiliten
construir una visión general y diversa. Esta cuestión está por realizarse, aun- que ya hay avances en el tema. Es el caso de la tipología propuesta por Juan Felipe leal, 17 a partir del enfoque de duverger, que define tres tipos generales de partidos de acuerdo con criterios generales como armazón fuerte o débil, composición social, las características de dirección, la importancia dada a los documentos básicos y el origen de los fondos, por citar los más importantes. los criterios propuestos por leal servirán para discutir las ventajas y desven- tajas de la tipología. En todo caso servirá como punto de partida para plantear el problema y delinear su perspectiva.
17 leal, J. F. Agrupaciones y burocracia sindicales en México. méxico, El caballito, 1987. pp.
Elaborado por el autor con base en: leal, Juan F. Agrupaciones y burocracias sindicales en México 1906-1938. méxico, Editorial terra nova,
1985. pp. 144-149.
Ejemp-
obrero y
de Princip-
comités, etc.
notables o
campesi-
nos, clase
y civil-per-
sonalista
El primer tipo general es el militar-caudillista y civil-personalista, que se ca- racteriza por la fuerte presencia del líder en el partido, que no es más que una fachada política para obtener o mantener el poder político que tiene de hecho, relacionado a su mando militar principalmente. los casos de civiles son pocos frente al predominio de los miembros del ejército.
En este sentido los partidos de esta categoría poseen una armazón débil
y sus miembros son ciudadanos de prestigio económico, político o militar o
todos juntos. En general, se procura aglutinar o encuadrar formalmente a los
campesinos o a los obreros, a lo más, se les corteja en las elecciones para des- pués tratarlos como protegidos. Huelga decir que no existe una burocracia formal del partido pues sólo uno decide y el partido emerge como hongo en época de lluvia: cuando hay elecciones. En este momento el líder despliega todo su poder no sólo al elegir a los candidatos, sino sobre todo coordinando la obtención de fondos para los gastos de la elección. su nombre y posición social son su carta de presentación y el factor que aglutina el apoyo electoral y político. El factor ideológico es secundario; se invoca el proyecto social de
la revolución, pero no va más allá de la voluntad del líder y las condiciones
políticas a las que se enfrenta. los diputados electos serán los encargados de llevar a cabo las alianzas al interior del congreso, ya para fortalecer al líder del partido o, en su caso, a sí mismos. la retórica se vuelve así hueca y dema- gógica; las ideas no cuentan tanto como los intereses políticos de la dirigencia. Ejemplos de estos partidos son el Partido liberal constitucionalista (Plc), el Partido nacional cooperatista (Pnc) y el Partido nacional agrarista (Pna), aunque este último enarbolaba el reparto agrario como su razón de ser.
El segundo tipo es el social-reformista. aquí los partidos se caracterizan por el papel del líder, el cual tiene una menor importancia frente a los ór- ganos formales. Por lo tanto, la armazón será más fuerte y las actividades del partido van más allá de los tiempos electorales. los documentos básicos tienen una mayor importancia y las relaciones entre los miembros, gracias a los congresos y otros eventos, son regulares y públicas. la composición social es más amplia y en lugar de mantener un acceso restringido, se procura por todos los medios ensanchar al partido, toda vez que las finanzas se recaban de cuotas individuales o sectoriales. su programa de acción no se limita a pro-
mover formalmente el ideario de la revolución, sino a impulsarlo por medio de movilizaciones constantes y pactos políticos con los obreros y campesinos, dependiendo de la composición social del estado o región en que se desen- vuelven. las alianzas son hacia adentro con los movimientos sociales locales y hacia fuera, con el gobierno local, estatal o federal, al grado de que algunos de ellos se definan públicamente como partidos del gobierno. Ejemplos de este segundo tipo de partidos son el Partido laborista mexicano (Plm), el Partido socialista del sureste (Pss) y el que concierne a esta investigación: el Partido socialista Fronterizo (PsF).
El tercer tipo está representado por los partidos de cuadros; se distinguen por una armazón muy fuerte, en donde los documentos básicos son la referen- cia constante de la práctica política. una estrategia que rebasa los límites insti- tucionales para crear una nueva sociedad en estrecha alianza con los obreros y campesinos del país. El ejemplo, único en el periodo, es el Partido comunista mexicano (Pcm).
la propuesta, como se mencionó, recoge el enfoque de duverger para esta- blecer diferencias entre los partidos. la propuesta permite describir, a grandes rasgos, las características dominantes en los partidos de la época. al mismo tiempo queda claro que los partidos mexicanos de los años veinte son materia de estudio y que ofrecen la posibilidad de comprender mejor su desarrollo y características principales.
Por otro lado, hay que reconocer las limitaciones de la tipología que tienen que ver con cuestiones que se plantearon arriba, en la discusión teórica. du- verger se propone seguir el desarrollo de los partidos que están íntimamen- te ligados a tradiciones parlamentarias, firmemente arraigadas. Su tipología descansa, por lo tanto, en un contexto distinto al existente en el méxico de los años veinte.
los partidos de militares y civiles distinguidos y los partidos reformistas de la tipología en cuestión, no pueden separarse tan fácilmente en el caso mexi- cano, más bien parecen variaciones sobre un mismo tema: el papel central del líder carismático y su estrategia política. un papel a todas luces fundamental
para comprender a tales partidos, pues no se puede hablar de un partido de masas, en el sentido estricto del término, en donde se impone la negociación entre fracciones en una estructura más horizontal y con una armazón fuerte.
todos los partidos mexicanos comparten el rasgo personalista y carismáti- co, y sólo se separan en una cuestión básica: su alianza política con las masas (subordinándolas claro, pero reconociéndoles un espacio) o el rechazo a darle un lugar en la arena política a los obreros y campesinos mexicanos. En este sentido, más que hablar de partidos de masas o de cuadros se podría hablar de partidos que movilizan y canalizan a los movimientos populares y de par- tidos que prefieren mantener la discusión política lejos de los excluidos, tradi- cionalmente, del reparto de poder político.
la armazón de este híbrido entre el partido de notables y el de masas es débil, debido a la presencia de un liderazgo personal fuerte, que distorsiona las relaciones horizontales y privilegia las verticales. ya sea que impulse las demandas populares o que las contenga, los partidos mexicanos de los años veinte comparten casi todos el ideario de la Revolución; la diferencia estri- ba en el lugar que ocupa en sus prioridades políticas. además, la propuesta ideológica cuenta poco en ambos tipos y está subordinada a las condiciones y circunstancias políticas. Es evidente, sin embargo, que el énfasis que se le imprima a las relaciones del partido con los movimientos sociales da lugar a diferencias importantes, aunque sólo sean de matiz. ¿cuál es el lugar de los obreros y campesinos en el nuevo Estado?
como consecuencia, el partido con tendencia hacia la movilización y ca- nalización de los movimientos sociales no se limitó a las votaciones sino que sus objetivos rebasan por mucho los límites; se trata de que el partido sirva de vehículo para organizar el apoyo político al nuevo Estado.
los problemas a enfrentar para la construcción de una tipología de los par- tidos políticos en México, en específico de los años veinte, son muchos. No es objeto de este trabajo proponer elementos para una nueva tipología, pero es ne- cesario enfatizar la importancia del problema y tomar una postura al respecto. Queda entonces describir brevemente a los partidos políticos en tamaulipas.
los partidos políticos en tamaulipas, hasta 1924, son más bien de corte militar-caudillista; no poseen rasgos reformistas y si bien proponen alianzas o reciben apoyo de obreros, fue más una táctica electoral que una estrategia po- lítica. se apoyaban en la fuerza del ejército y no existían sino para los tiempos electorales. dos partidos políticos aglutinaron a las fuerzas políticas existentes y se relacionaron con el constitucionalismo triunfante. En 1918, contendieron para elegir gobernador del estado.
una posición la encarnó el general luis caballero, ex gobernador constitucio- nalista, a la cabeza del Partido liberal o Verde, presidido por el profesor lauro aguirre e identificado con el obregonismo, los hacendados y rancheros pudien- tes. la otra parte la representaba el general matamorense césar lópez de lara, quien se incorporó al Partido demócrata o rojo, presidido por José l. morante, de clara identificación carrancista. 18
los dos partidos mencionados representaban a los grupos políticos locales que triunfaron con el constitucionalismo. sin embargo, habían tenido una par- ticipación desigual en la lucha revolucionaria ya que luis caballero tenía an- tecedentes políticos desde 1909, cuando resultó electo para presidir el ayun- tamiento de Jiménez, al cual renunció para unirse al movimiento maderista. 19 mientras caballero se mantiene activo militarmente en tamaulipas, césar ló- pez de lara, si bien participó en acciones militares importantes, como la de El Ébano contra los villistas, fue jefe de operaciones del istmo de tehuantepec y gobernador del distrito Federal. 20
los dos militares tenían participación militar destacada en tamaulipas y sus aliados políticos naturales fueron los terratenientes. sin embargo, ya para entonces se impuso la necesidad de dirigir la atención a grupos urbanos de trabajadores y profesionistas.
18 Herrera, o. Breve Historia de Tamaulipas. méxico, FcE, 2000. p. 235.
19 zorrilla, J.F. y carlos González salas. Diccionario biográfico de Tamaulipas. méxico, iiH-uat, 1984. p. 68.
20 zorrilla, J. F. Op. cit. p. 282.
las organizaciones partidarias que llevaron a estos caudillos al poder eran personalistas y prebendatarias; sus clientelas inestables y predominantemente agrarias, cualquiera que fuera su ubicación en la estructura social. las camari- llas más importantes surgieron en los sectores influyentes de la sociedad agra- ria estatal, con representantes de los hacendados. En esas facciones se encon- traban distintos profesionistas y líderes, cuya mayoría provenía de los sectores medios urbanos
las diferencias entre los dos partidos desde la perspectiva ideológica son mí- nimas, pero agruparon a distintos sectores sociales. El Partido demócrata tuvo una mayor claridad con respecto a las alianzas con los obreros tampiqueños, al grado de renombrar al partido años después para convertirlo en el Partido de- mócrata laborista. Por su parte, caballero procuró también aliarse a grupos de trabajadores, pero con menor intensidad que sus adversarios políticos. los tra- bajadores del campo brillaron por su ausencia en las propuestas de los partidos. “Durante sus gobiernos, tanto Caballero como, posteriormente, López de Lara, repre- sentaron una política agraria conservadora, ligada a los intereses de los hacendados”. 22
los Partidos Políticos En tamauliPas EntrE 1918 y 1923
Hasta 1918, no se puede hablar en tamaulipas de elecciones regulares ni de partidos políticos importantes. sin embargo, a partir de este año tienen las elecciones en las que intervinieron el general luis caballero, apoyado por el Partido liberal, y el general césar lópez de lara representando al Partido demócrata. Estas elecciones no enfrentaron a dos grupos con un programa político antagónico sino a dos prominentes representantes de la oligarquía terrateniente y militar del estado, disputándose el apoyo del centro para go- bernar el estado.
El general luis caballero apoyó la causa maderista desde 1909 y fundó un grupo de apoyo en su natal Jiménez, tamaulipas. al estallar las hostilidades
21 alvarado, a. El portesgilismo en Tamaulipas. méxico, colmes, 1992. p. 45.
22 alvarado, a. Op. cit. pp. 47-48.
contra el ejército huertista, organizó una brigada de voluntarios de la región del centro del estado para incorporarse a los constitucionalistas. Participó en el ataque a la ciudad fronteriza de matamoros en junio de 1913 y poco después ocupó ciudad Victoria. tomó posesión del gobierno y de la comandancia mi- litar del estado de noviembre de 1913 y hasta 1916, pero en realidad gobernó hasta 1918. Se distinguió por su fidelidad a la causa constitucionalista en contra del villismo e intentó reorganizar la producción agrícola creando comisiones agrícolas, 23 pero siempre ocupado con la situación militar no le fue posible aten- der los problemas más urgentes de tamaulipas. Gozó de fuerte prestigio entre los tamaulipecos por sus logros militares. a principios de 1918 se rebeló contra el gobierno federal a raíz del resultado de las elecciones de febrero de ese año pero fracasó, rindiéndose y siendo amnistiado en 1920. 24
Por su parte el general césar lópez de lara nació en matamoros y realizó estudios en la Escuela nacional de Jurisprudencia, en el distrito Federal. se unió al maderismo y después a carranza. Fue gobernador del distrito Fede- ral entre 1916 y 1918, jefe de operaciones del istmo de tehuantepec y de las huastecas y participó destacadamente en la defensa de El Ébano, Veracruz en contra de las fuerzas del general Francisco Villa. 25
Portes Gil venía colaborando con lópez de lara desde la fundación del Partido demócrata de tamaulipas, que comandaba este general. nunca tuvo muchas simpatías con el general Caballero, y se encontraba más identificado con lópez de lara, también abogado y con experiencia administrativa. al día siguiente de las elecciones del 3 de febrero de 1918 en tamaulipas ambos partidos se declararon triunfadores; el general Alfredo Ricaut, a la sazón gobernador del estado, no reconoció a ninguno el triunfo y solicitó la inter- vención de la Cámara de Senadores para arbitrar en el conflicto. Mientras tanto los diputados locales lopezlaristas instalaron una legislatura paralela
23 saldívar, G. Op. cit. p. 290. Gárate caballero, a. General Luis Caballero. Su vida y su obra. Edi- ción privada, 1980. alvarado a. Op. cit. p. 48.
24 cf. Gárate caballero, a. Op. cit.
25 zorrilla, J.F. Diccionario biográfico de Tamaulipas. ciudad Victoria, instituto de investigacio- nes Históricas/uat, 1984. p. 282.
a la instalada por los caballeristas actuando como si ellos hubiesen sido los ganadores de las elecciones. 26
a partir de ese momento, se buscó acercar al diálogo a los dos candidatos para lograr una salida negociada. caballero y lópez de lara se reunieron en la capital del país pero el primero no se mostró dispuesto a negociar y siem- pre se consideró como el ganador. la reunión terminó en un zafarrancho y se polarizaron definitivamente las dos facciones.
a estas alturas era claro que carranza no permitiría que caballero tomase el poder. no hubo novedades en la situación hasta que en abril fue asesinado en tampico el senador Emiliano P. nafarrete, aliado importante de caballero. al perder este último a su principal apoyo en la ciudad de méxico se siente trai- cionado por los constitucionalistas y no ve otra salida que la rebelión misma, que no dura mucho ni causa mayores problemas a los constitucionalistas, pero que cuenta con la simpatía de pobladores del centro del estado —solamente así se puede explicar que no haya sido atrapado por el ejército federal—.
ya con la rebelión caballerista en marcha el senado de la república des- conoció los poderes estatales, nombró al profesor andrés osuna gobernador provisional —en lugar de ricaut— para convocar a nuevas elecciones. así se
cerró el círculo del enfrentamiento entre los verdes y los colorados o dicho de otro modo entre el Partido liberal y el demócrata de tamaulipas. las aspi- raciones de lópez de lara para gobernar tamaulipas no se hicieron realidad hasta 1921 y gobernó la entidad hasta el levantamiento delahuertista en 1923,
la cual se unió. su gestión se distinguió por un fuerte impulso a la educación
las obras públicas, pero no permitió avance alguno en la cuestión agraria. 27
Este episodio muestra de manera clara cómo los partidos políticos hasta 1924 no fueron más que partidos de notables, de caudillos, de personajes que gracias a su poder militar encabezaron las luchas electorales en esos años. Estos partidos no tuvieron actividades importantes fuera de las elecciones y
26 El universal. 3 de marzo de 1918. citado en Gárate caballero, a. op. cit. pp. 124-125. Véase también a de la Garza treviño, c. La revolución Mexicana en el estado de Tamaulipas. pp. 259-261.
27 Portes Gil, E. Op. cit. pp. 109-110.
tampoco contaron con una plataforma ideológica definida. Las diferencias po- líticas están dadas por las relaciones locales o nacionales de los candidatos. sin embargo, estos partidos políticos fueron el antecedente directo del socia- lista Fronterizo.
El moVimiEnto camPEsino En tamauliPas Hasta 1924
la situación de los campesinos tamaulipecos al estallar la revolución tenía similitudes y diferencias con otras regiones del país, particularmente con el centro y sur. compartía con tales regiones la tendencia al acaparamiento de tierras por parte de los hacendados, pero la dinámica de explotación se dis- tinguió, sobre todo en la frontera, por su cercanía con Estados unidos y la imitación de los sistemas de cultivo y explotación mecanizados. Es el caso de la hacienda la sauteña, una de las más grandes del país. “La dinámica de La Sauteña era síntoma de un fenómeno particular de los municipios fronterizos: una
transformación aceleradamente capitalista que quería imitar e ir a la par de la que ”
se estaba dando exactamente del otro lado del río
28 si a esto agregamos que la
mano de obra rural tenía opciones que no existían en otra regiones del país, como el puerto de tampico y la propia frontera, se puede comprender las relativamente mejores condiciones de trabajo en el campo tamaulipeco, que provocaron el ascenso en los salarios y que tuvieron como consecuencia que los campesinos del estado, con excepción del cuarto distrito con sede en tula, no se movilizaran en la fase armada de la revolución.
Empero, la mayor parte de la población vivía de las labores del campo aun cuando los polos económicos de la frontera y el puerto estaban ya para entonces claramente definidos, Tamaulipas era un estado agropecuario, en términos generales. Por ello, si de gobernar se trataba, tarde o temprano los campesinos pasarían a ser la principal fuerza política. Pero esto no sucedió sino hasta 1924. lo que pasó entre ese año y los inicios de la revolución entre los campesinos tuvo que ver con las ideas que con respecto al campo tuvieron los caudillos militares del estado.
28 aguilar mora, J. Una muerte sencilla, justa y eterna. méxico, Era, 1990. p. 191.
En general, se pueden dividir de acuerdo al papel de los campesinos y
los pequeños propietarios o rancheros. Por un lado, la propuesta del general
a lberto c arrera torres y, casi una década después, la del profesor c andelario
Garza, que apoyaron la entrega de tierras a los campesinos; por el otro, las propuestas centradas en el apoyo a la pequeña propiedad por parte del gene- ral caballero y del general lópez de lara.
El municipio de tula fue uno de los más poblados en el estado y su eco- nomía giraba alrededor de la agricultura y la ganadería. inspirados en el Plan de san luis y encabezados por el profesor alberto carrera torres, un
grupo de 300 tultecos se levantó en armas. 29 Esta rebelión popular —tal vez
la única que tuvo lugar en el estado junto con las huelgas obreras de tam-
pico— tuvo repercusiones que perduraron en el movimiento campesino por años y logró enarbolar una propuesta acerca de las finalidades de la lucha agraria.
simpatizante de las ideas magonistas, carrera torres las difundió en tula y por ello fue detenido por las autoridades porfiristas. Al estallar la Revolu- ción organizó una fuerza armada, integrada básicamente por campesinos sin ninguna instrucción militar y tomó tula en mayo de 1911. Esta fue la primera victoria popular significativa de los revolucionarios en Tamaulipas, aunque parece ser que se excedieron al controlar la plaza:
carrera defendía la no reelección y el reparto de tierras ociosas a los campesi-
nos que las habían de trabajar
por gente ignorante que no supo medir cuál era el límite de la justicia ya que bebidos no supieron obedecer. 30
formado (el grupo armado) en su mayor parte
la muerte de madero, carrera torres se levantó en armas contra el ejérci-
federal y eventualmente se unió a los convencionistas, hasta que en 1916
rechazó la amnistía de carranza y fue capturado. Finalmente fue enviado a ciudad Victoria y fusilado por órdenes del general luis caballero, a la sazón
29 Herrera, o. Breve historia de Tamaulipas. P. 221.
30 saldaña de lara, G. Crónica de Tula. méxico, iiH-uat, 1980. p. 66
gobernador y jefe militar en el estado, el febrero de 1917. 31 caballero veía a carrera torres como un enemigo político, pero sobre todo no compartía su ideario agrarista. carrera torres era el único militar con prestigio que, por merecimientos propios, podría aspirar a gobernar tamaulipas. 32
En el transcurso de su lucha, carrera torres redactó una ley agraria que contenía algunas resoluciones que mostraron sus aspiraciones y sus ideas agraristas. la ley Ejecutiva agraria para el reparto de tierras, emitida el 4 de marzo de 1913, revela una fuerte influencia magonista, al hacer referencia a las clases sociales y sus intereses. comienza denunciando la corrupción de las clases acomodadas y proponiendo la solución violenta a los problemas del campo por medio de la expropiación de bienes de los huertistas para su inmediata repartición entre los campesinos. En consecuencia, organizó la Pri- mera Junta agraria en el estado, que tuvo la tarea de organizar el reparto de tierras que se llevaría a cabo a cambio de apoyo político y militar a la causa revolucionaria. los lotes repartidos no podían ser vendidos pero tampoco se contemplan como propiedad comunal sino como propiedad individual inte- grada en colonias militares.
más interés tiene el hecho de que carrera torres posea una concepción absolu- tamente clara del significado de una revolución. la palabra violencia la utiliza para referirse a la solución del problema agrario, así como para sus procedi- mientos. sus exigencias de reforma radical y la proposición específica de que el problema agrario sólo se resuelve con el reparto de tierras, demuestran el alcance de su imaginación estratégica en cuanto a la postura que la revolución debía adoptar frente a los problemas sociales y económicos de la época. 33
la importancia de la ley Ejecutiva agraria radica en reconocer al reparto agrario como única forma de legitimar a la revolución y al mismo tiempo lograr el apoyo político necesario para derrotar al ejército federal. la ley no
31 de la Garza, c. La Revolución mexicana en el Estado de Tamaulipas. méxico, Porrúa, 1975. pp.
32 Herrera, o. Op. cit. p. 231.
33 confederación nacional campesina. La organización del movimiento campesino en Tamaulipas. ciudad Victoria, Gobierno del Estado de tamaulipas, 1976. p. 19.
tuvo consecuencias inmediatas, pero fue la fuente de inspiración del agraris- mo tamaulipeco que privilegió el reparto de tierras para fortalecer al proceso revolucionario.
no fue sino hasta los años veinte que se retomaron las propuestas de repar- to agrario, pero con diferencias importantes. si bien se reconoció que repartir tierras era una de las demandas más legítimas del movimiento revoluciona- rio, el gobernador interino candelario Garza, en 1924, no se inspiró en ideas magonistas, pero sí compartió, con la ley Ejecutiva agraria de carrera torres, la idea de repartir tierras para formar bases de poder.
durante su breve gestión, Garza quiso crear un soporte propio de poder políti- co y para ello inició la reforma agraria de la entidad, de acuerdo con la consti- tución y la ley del 6 de enero de 1915, el primer reparto se efectuó en colum- bus, una propiedad estadounidense en el municipio de altamira. reorganizó la comisión local agraria y repartió 19,227 hectáreas en un corto plazo. 34
la labor agraria de candelario Garza se enfrentó con el hecho de que las or- ganizaciones campesinas eran una realidad. Es el caso de la unión mutualista agraria de Estación cruz, fundada en 1922 por un grupo de campesinos con ideas socialistas quienes expresan una visión distinta a la enarbolada por los grupos anarquistas.
sus planteamientos, agraristas y obreristas, manifestaban que era necesario abolir las tiendas de raya, los contratos onerosos y hacerse ‘copartícipes de las utilidades’, elevando el salario y dividiendo proporcionalmente el producto. Propugnaban obligar a las clases privilegiadas a tomar conciencia de que am- bas entidades sociales se necesitan mutuamente. 35
la unión mutualista fue el único grupo de campesinos que se organizó en el periodo que se revisa. sus ideas encontraron un espacio natural de desarrollo en los gobiernos posteriores y contribuyeron a definir los horizontes de una
34 Herrera, o. Op. cit. p. 240.
35 alvarado, a. Op. cit. p. 187.
nueva sociedad, que sirvieron de base a la ideología del PsF. El contexto polí- tico del estado, a raíz de la rebelión delahuertista, mejoró para la unión y esto propició su participación en la lucha política local apoyando la candidatura de Emilio Portes Gil para el gobierno de tamaulipas.
Para la unión mutualista agraria, la rebelión [delahuertista] propició también un avance en sus objetivos; inauguró una era de cambios y de auge, a pesar de los obstáculos que se le impondrían en todos los niveles. a medida que avanzaba la campaña contra el delahuertismo, la unión intentó consolidarse como organización agraria. Para ello, apoyó la candidatura de Portes Gil a la gubernatura. 36
Para los seguidores del reparto agrario, el camino a seguir estaba determina- do por la necesidad de aliarse con los líderes y las organizaciones políticas, quienes desde el poder harían posible el reparto.
se han revisado hasta aquí las propuestas que consideran legítimo el re- parto agrario con la mira de obtener el apoyo político. sólo resta por analizar las propuestas que comparten la idea de que el eje de la producción agrope- cuaria es la propiedad privada, o sea, la pequeña propiedad, discrepando con los agraristas en lo relativo a la propiedad ejidal y en que los repartos tengan un móvil político aunque, como los agraristas, utilizaron la política agraria en beneficio de sus propias carreras políticas.
cuando las fuerzas constitucionalistas ocuparon matamoros en 1913 el ge- neral lucio Blanco repartió tierras. su objetivo político era atraer a los campe- sinos a las filas constitucionalistas y evitar que el zapatismo se extendiera. La afectación de las tierras de la hacienda la sauteña se puede ubicar como un antecedente básico para la ley del 6 de enero de 1915. 37
El reparto fue más bien una venta de lotes a bajo precio; su impacto fue más evidente como propaganda que como política agraria en la entidad. su
36 Ibíd., p. 190.
37 Herrera, o. Op. cit. p. 225.
continuidad fue impedida por el propio carranza, al sustituir al general Blan- co por el general Pablo González.
el reparto de la hacienda de los Borregos en 1913, no fue tampoco precursor ni propiciatorio del agrarismo, sino más bien un ajuste de cuentas entre grupos políticos en pugna; así, la influencia de los agraristas siguió circunscrita a otro entorno social y geográfico. 38
los lotes fueron vendidos a precios módicos, como propiedad individual, pero este hecho representó un momento importante en la historia del agra- rismo nacional y local, con todas las limitaciones del caso, por la cantidad de tierra repartida y la modalidad de la propiedad. Entre los asistentes al acto de repartición de los lotes se encontraba luis caballero, entonces con el grado de mayor, quien se había distinguido en las acciones de la toma de matamoros. 39 Poco después, siendo ya general, luis caballero tomó posesión como gober- nador y comandante militar del estado de tamaulipas y durante su gestión respondió a la ley Ejecutiva agraria haciendo su propia propuesta.
política contestataria de caballero frente al agrarismo radical de carrera
[creó], una comisión agraria orientada principalmente a proteger la pequeña propiedad y pretender la fundación de instituciones de crédito agrícola. tam- bién dispuso en otro decreto el arrendamiento de las tierras incultas a los cam- pesinos comprometidos a trabajarlas, pero sin conceptualizar en ningún caso el reparto agrarista. 40
Por medio de un decreto emitido en septiembre de 1915, caballero dio lugar
a la creación de la comisión agraria cuya misión era reorganizar la propie-
dad de la tierra y ofrecer infraestructura agrícola para impulsar la producción incluyendo además, el crédito agrícola, la creación de proyectos de irrigación
y fraccionamiento así como la enseñanza técnica para los trabajadores en el
campo; todo esto con la intención de fortalecer la pequeña propiedad, que sería el objetivo central del proyecto caballerista y aunque no se contempló
38 alvarado, a. Op. cit. p. 181.
39 zorrilla, J. F. y carlos González salas. Diccionario Biográfico de Tamaulipas. Op. cit. p. 68.
40 Herrera, o. Op. cit. p. 230.
la posibilidad de un reparto de tierras ni de una organización campesina, fi- nalmente el proyecto buscaba acabar con el caos y la baja productividad del campo tamaulipeco originado por las campañas militares y el abandono de las tierras.
los acontecimientos relacionados con el movimiento campesino en la entidad no tuvieron mucho qué ver con los partidos del momento. no exis- tió una propuesta articulada porque los partidos, como ya se mencionó arriba, tuvieron un carácter profundamente personalista y no se contem- pló, en ningún momento, la posibilidad de incluir como base política a los grupos de trabajadores del campo y la ciudad. 41 Únicamente al iniciar el pe- riodo con la ley de Carrera Torres, y finalizarlo con el profesor Candelario Garza, se planteó esta posibilidad, pero no fue sino hasta 1925 cuando tomó fuerza y se utilizó a los campesinos como el sostén principal del gobierno en tamaulipas.
Por su parte, el movimiento obrero local, a diferencia del campesino en 1924, tenía ya una larga carrera de enfrentamientos y luchas por la defensa de sus organizaciones. El puerto de tampico se convirtió en el polo económico más importante del estado al inicio del siglo XX. con la explotación del petróleo, tampico experimentó un impulso económico inédito que amplió el sector de trabajadores asalariados:
En tampico, es importante destacar el surgimiento de un poder obrero autóno- mo, con ideas y organización propias, capaz de movilizar a sus agremiados por sus intereses, frente a sus aliados y sus adversarios. Esto produjo un cambio fundamental en las estructuras del poder local, pues, a largo plazo, imposibilitó el predominio de liderazgos caudillistas y lo sustituyó por un bloque dirigente
41 resulta reveladora al respecto la disputa en las elecciones de 1918 en tamaulipas, en la que participaron como candidatos el general luis caballero y el general césar lópez de lara. Véase Portes Gil, E. Raigambre de la Revolución en Tamaulipas. Autobiografía en acción. méxico, edición del autor. 1972. pp. 61-69.
cristalizado en una burocracia sindical, surgido de la forma de las corporacio- nes obreras locales. 42
se consideran tres etapas para comprender el desarrollo del movimiento obrero en tampico. 43 la primera etapa se distinguió por el mutualismo predominante en las organizaciones de los trabajadores. El Gremio unido de alijadores (Gua) proviene de la tradición mutualista del siglo XiX que prevaleció entre los círcu- los de trabajadores del puerto pero, con un sesgo cooperativista. Frente a la pro- hibición de formar sindicatos, las organizaciones mutualistas forjaron una tra- dición de ayuda mutua que privilegió, por encima del apoyo por enfermedad y muerte, la educación de los trabajadores como medio para ascender socialmen- te. a las reuniones asistían comerciantes y profesionales de clase media. 44 mu- chas de las asociaciones que se fundaron en el siglo XiX perduraron hasta bien entrado el siglo XX y tuvieron fuerte presencia en la sociedad tampiqueña:
Las antiguas organizaciones tenían un escaso carácter de clase; eran más bien defensivas, formadas en algunos casos por gremios, sin distinción de empleo ni de origen social; la mayoría de sus dirigentes y los programas de acción se asociaban al liderazgo de sectores medios de la sociedad tampiqueña. la orga- nización de los alijadores en 1911 fue la primera institución laboral del puerto propia de los trabajadores
El cooperativismo aparece gracias a la tradición mutualista y conserva muchos de los rasgos de esta última, entre los que destaca la función de la educación como promotora social. la idea del ascenso social conducirá a las organizaciones obreras, como el Gua, a la alianza con el gobierno y a distanciarse cada vez más de la otra tradición entre los trabajadores tampiqueños: la anarcosindicalista.
El Gremio unido de alijadores (Gua) fue fundado en 1911 con ideas coo- perativistas, basando sus demandas en mejoras a los salarios y las condiciones de trabajo.
42 alvarado, a. Op. cit. p. 243.
43 Ibíd., p. 256.
44 González salas, c. Acercamiento a la historia del movimiento obrero
45 alvarado, a. Op. cit. p. 256.
desde su fundación, el gremio expresó su descontento contra la situación des- igual de las clases y las contradicciones existentes, y trató de obtener directa- mente los contratos de trabajo con las compañías de navegación. con el mismo motivo realizó una huelga, el 22 de julio de 1911. Por primera vez en el escena- rio local, se enfrentaron los obreros organizados a los intereses capitalistas en un paro laboral. 46
El Gremio se distinguió siempre por su apoyo a organizaciones obreras y di- fundió ampliamente las ideas cooperativistas. 47
Para 1922, Portes Gil llevaba varios años actuando de manera importante en la política en tampico. En 1917 abrió una notaría pública en el puerto junto con Federico martínez rojas y Juan l. Veites. Este hecho, junto con su calidad de diputado federal, le proporcionó la posibilidad de relacionarse con los actores sociales más importantes del puerto, los trabajadores y los empresarios. a es- tos últimos los asesoraba en relación con las actividades propias de la industria petrolera y a los obreros en cuestiones laborales y de organización sindical.
En este contexto Portes Gil comenzó a estrechar su alianza con el sector obrero, en 1919, a raíz de la huelga en la Pierce oil co. cuando los trabajado- res demandaron mejoras salariales, jornadas de ocho horas de trabajo y aten- ción médica, surgió el conflicto con la compañía. Este movimiento fue apoya- do por los trabajadores de otras empresas como “El Águila” y “la Huasteca”, así como de la Federación de sindicatos de tampico. la movilización obrera fue general y los enfrentamientos con las autoridades carrancistas tuvieron un saldo trágico. Fueron apresados los líderes de la huelga junto con Portes Gil y liberados casi dos meses después en el estado de chihuahua, donde los tuvieron confinados. Al final, el ejército ocupó las instalaciones de la empresa terminando con el conflicto.
la importancia de este acontecimiento estriba en que los obreros se dieron cuenta de la importancia de negociar con la empresa apoyados por una fac-
46 alvarado, a. El portesgilismo en tamaulipas
47 Para más detalles véase Portes Gil, E. Raigambre
ción política dentro del gobierno federal. En este caso, los obregonistas les die- ron su apoyo a cambio de contar con los trabajadores petroleros para enfren- tarse a carranza. Esta fue sin duda una de las razones por las que la huelga fue aplastada. Sin embargo, y como consecuencia de lo ya dicho, la figura del mediador político se fortalece en la personalidad de Portes Gil. su prestigio frente a los trabajadores tampiqueños se fortaleció a pesar de la derrota. Este prestigio fue el que motivó a los alijadores a acercarse a él y solicitarle asesoría legal, pero sobre todo política, para obtener la concesión de los trabajos de carga y descarga en tampico.
Previamente, los líderes del Gremio ya habían pedido ayuda a Portes Gil para obtener la concesión. la ocasión se presentó en 1922 cuando después de haber apoyado a Portes Gil para obtener la diputación federal y a lópez de lara la gubernatura del estado, el primero es nombrado asesor legal de los
Ferrocarriles nacionales. las gestiones tuvieron éxito ya que todos los involu- crados —excepto la casa rowley que perdió la concesión— se vieron amplia- mente favorecidos. obregón fortaleció su popularidad tanto como lópez de lara. los alijadores dieron comienzo así a un periodo de mayor organización sindical y se erigieron en el pilar del movimiento obrero tampiqueño por lar- go tiempo. Sin embargo, el que a la larga obtendría un mayor beneficio fue sin duda el propio Portes Gil, pues el gremio fue siempre su aliado incondicional
y promotor incansable entre los sectores sociales del puerto tamaulipeco.
la segunda etapa va más allá de las ideas cooperativistas, para plantearse
la organización de sindicatos por empresa u oficio y que definieron más cla- ramente el carácter de clase de sus organizaciones; es el caso de los primeros sindicatos que se agruparon alrededor de la casa del obrero mundial (com)
a partir de 1915. En ella están presentes las dos tendencias más importantes
para la organización del movimiento obrero: la anarquista y la laborista. En un primer momento prevalecerá la primera, sobre todo en la huelga general de 1916, pero poco a poco irá ganando terreno entre los trabajadores la idea de colaborar con el gobierno a cambio de la promoción de sus demandas:
la influencia revolucionaria
zas constitucionalistas y sus aliados de la casa del obrero mundial, que fundó
llegó a tampico junto con el avance de las fuer-
una delegación en el puerto; éste fue uno de los foros de participación, forma- ción y reclutamiento de dirigentes, de difusión de ideologías obreristas, princi- palmente el anarquismo, en la región petrolera; alrededor de la casa se instru- mentaron las primeras huelgas y movimientos políticos obreros importantes. 48
la huelga contra la Pierce oil company, en 1919, marcó un hito en las luchas obreras locales al influir en la situación política que desembocó en la rebelión de Agua Prieta. A pesar de los esfuerzos de Jorge Prieto Laurens, de filiación carrancista, por encabezar la huelga, los trabajadores se aliaron al obregonis- mo y al laborismo que representaba en tampico, Emilio Portes Gil. la impor- tancia de la huelga estriba en que los obreros se dieron cuenta, una vez más, de que negociar con la empresa apoyados por una facción política dentro del gobierno abría más posibilidades de triunfo. En este caso, los obregonistas respaldaron a los trabajadores a cambio de contar con su apoyo para enfrentar a Carranza. Este último lo comprendió y reprimió severamente la huelga; Por- tes Gil fue detenido por promover la candidatura de obregón. se reconocen en esta huelga:
factores estructurales: por un lado el esfuerzo de las nuevas autoridades
por implantar un tipo de relaciones entre el Estado y el movimiento obrero; por otro lado, los esfuerzos del último por conquistar un espacio de negociación además demostró que a pesar de la eficacia de los sindicatos y las centrales coordinadoras como la com, las ideas anarcosindicalistas contra la participa- ción, requerían de serias modificaciones, a la luz de las posibles alianzas… 49
la tercera etapa culminó con las luchas obreras en el sexenio cardenista y con la expropiación petrolera. se caracterizó por ser:
avanzada de organización sindical, donde los mismos sindicatos por
empresa se agrupan en coaliciones sindicales por ramas de producción, y bus- can integrar la acción proletaria en centrales de clase que coordinen las acti-
vidades en otros sectores. Producto de esta organización serán los sindicatos
49 alvarado, a. “El portesgilismo y el movimiento obrero en tamaulipas” en, 75 años de sindi- calismo en México. méxico, inHErm, 1985. pp. 104-105.
nacionales de industria, y las ideologías dominantes oscilarán entre la colabo- ración con grupos políticos externos a la clase, que llamaremos el sindicalismo colaboracionista, y un movimiento radical antiestatal, opuesto a las coaliciones políticas heteroclasistas y a favor de la creación de un poder autónomo, que llevará a la toma de control de la producción, del aparato estatal y a la lucha socialista. 50
Esta última etapa se consumó en los años treinta, sin embargo, define buena parte de los años de la fundación y desarrollo del Partido socialista Fronterizo (PsF). la oposición que enfrentó el partido se dio con la fracción autonomista del movimiento obrero, la cual, como veremos más adelante, acusa al partido de querer controlar a las organizaciones obreras.
El movimiento obrero tampiqueño se unió a las luchas nacionales que cul- minaron con la expropiación petrolera. los años veinte serán testigos de la formación de una burocracia sindical que servirá de vínculo con el partido para incorporar a las organizaciones obreras, aliándose primero con el P s F y, cuando el escenario local estuvo subordinado al contexto nacional, se unieron al Partido de la revolución mexicana, a través de la confederación de trabaja- dores de méxico, los petroleros, alijadores, electricistas y otras agrupaciones.
la tercera etapa de la organización y presencia del proletariado petrolero se escenificó en la arena nacional como una confrontación entre las clases que devino en una disputa por la soberanía del estado. la evolución del conflicto clasista, y los intereses del gobierno nacional por controlar los recursos petrole- ros y sus actores, llevaron el conflicto obrero al plano nacional, conjugando éste con el llamado proyecto cardenista de reformar al Estado mexicano. 51
Es importante señalar las diferencias entre el movimiento campesino y el obre- ro. Gracias a ellas podemos comprender el papel que jugaron respectivamente en el nacimiento y desarrollo del partido. de estas diferencias se desprende el hecho de que la base social fundamental del partido fueron los campesinos,
50 alvarado, a. El portesgilismo en Tamaulipas. p. 257.
51 Ibíd. p. 99.
ya que como veremos, el partido organizó a los campesinos alrededor del reparto agrario, acción que estrechó los lazos con el partido y el gobierno. los obreros, en cambio, llegaron a 1924 con organizaciones fuertes y legales, lo que permitió definir las relaciones entre el partido y los obreros organizados de una manera diferente a los campesinos. En este sentido, el papel de las organizaciones obreras fue fundamental en el proceso de fundación para di- luirse poco a poco conforme las condiciones políticas fueron modificándose, aflojando los lazos entre los trabajadores y el partido.
la PrimEra GuBErnatura dE Emilio PortEs Gil En tamauliPas
como resultado de la rebelión de agua Prieta en la primavera de 1920, Emi- lio Portes Gil ocupó brevemente el gobierno de tamaulipas. su carrera po- lítica, empero, se había iniciado algunos años antes. su participación en la política estatal la empezó, a finales de la primera década de este siglo, siendo estudiante en el Instituto Científico y Literario de Ciudad Victoria. Allí, gra- cias al estímulo recibido por sus relaciones con maestros y amigos, Portes Gil comenzó a participar en los acontecimientos políticos, que atropelladamente se sucedieron a principios del siglo. En 1907, junto con otros condiscípulos fundó la sociedad Estudiantil mutualista Guadalupe mainero, en la capital del estado. años después, en 1925, será refundada ya con el apoyo de Partido socialista Fronterizo, quitándole el carácter de ‘Estudiantil’. 52 con el surgi- miento del movimiento maderista, Portes Gil y su grupo decidieron apoyar la fórmula Madero-Vázquez Gómez; posteriormente la antigua asociación de estudiantes se convirtió en la sociedad democrática Estudiantil (en la que se encuentran personajes que en el futuro jugarán un papel importante en las luchas políticas de los años veinte como Francisco lavín, candelario Gar- za, Francisco t. Villarreal, maximiliano Hernández, Eliseo l. céspedes) en la cual, involucrándose en mayor medida con el acontecer político, se dedicó a conocer su estado e impartir en donde fuera posible conferencias y charlas con fines cívicos. 53
52 covián, Vidal. Breve historia de Ciudad Victoria. ciudad Victoria, 1976. p. 15.
53 cf. Portes Gil, E. Raigambre de la Revolución en Tamaulipas. autobiografía en acción. méxico, edición del autor, 1972.
La publicación a fines de 1911 del primer número de El Cauterio, periódico editado por la sociedad democrática Estudiantil, metió a Portes Gil de lleno en la discusión política en ciudad Victoria, al grado de tener que salir de la ciudad a causa de sus diferencias con el gobierno local y sus críticas a la fac- ción maderista. 54 Es entonces cuando empieza sus actividades en la ciudad de México y sus estudios en derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia; asimismo, para sustentarlos comienza a trabajar en los jurados de instrucción, experiencia que le será muy útil en el futuro.
No fue sino hasta finales de 1914, cuando a raíz de la división de los revo- lucionarios, abandonó la capital del país y se unió a los carrancistas en Vera- cruz. las razones por las cuales apoyó a carranza fueron:
un programa radical de reformas sociales, económicas y políti-
cas por el que venían propugnando el pueblo de méxico desde el año de 1910 me convenció de que aquél hombre extraordinario sí representaba en aquellos
tiempos el sentir del pueblo de méxico, principalmente de las clases campesi-
nas y trabajadoras
orden constitucional y la vigencia de la constitución de 1857. 55
En cambio Villa, propugnaba por la reimplantación del
allí comenzó a estrechar ligas con esta facción, conoció al propio carranza y también a muchos de los personajes que después figuraron en la política na- cional como luis cabrera, Félix Palavicini, cravioto, isidro Fabela.
de regreso a la capital del país, obtuvo su título de abogado en la recién fundada Escuela libre de derecho y su primer trabajo en el gobierno consti- tucionalista como magistrado del tribunal superior de Justicia del estado de sonora y gracias al cual se relacionó con el gobernador sonorense Plutarco Elías calles. Ese mismo año regresó a la capital de la república para colaborar
54 las críticas giraban alrededor de la imposición, gracias a un fraude electoral, de matías Guerra como presidente municipal de ciudad Victoria en perjuicio de José García medrano ‘re- presentativo de las ideas revolucionarias’ según Portes Gil. Portes Gil, E. op. cit. capítulo iV. Véa- se también al respecto: saldívar, G. Historia compendiada de Tamaulipas. ciudad Victoria, Editorial Jus, 1988.
55 Ibíd. pp. 55-56.
con el general Álvaro obregón, quien se encontraba entonces al frente de la secretaría de Guerra y marina, como abogado consultor. 56
comenzó así una larga relación con el que más adelante sería el Grupo sonora, de obregón y calles, que a la postre resultó decisivo para gobernar tamaulipas en los años veinte.
a pesar de un agitado inicio dentro de las esferas del poder hay que seña- lar que, hasta 1917:
Gil no tenía un perfil político propio ni mucho menos un proyecto
transformador. sus reflexiones en torno a los problemas cruciales del momento no fraguaron en textos, en programas o en la formación de grupos; tampoco es- clarece su posición frente a los movimientos agrarios ni al movimiento obrero, aun cuando manifiesta su interés por ellos. En sus juicios, enfatiza más el papel de los liderazgos de los grupos que los distintos programas, idearios o causas que originaron el movimiento revolucionario. En síntesis, no fórmula todavía su propio juicio sobre la revolución. 57
Es en este contexto, y como resultado de su colaboración con el entonces gru- po constitucionalista, que obtuvo la diputación federal por el importante dis- trito de tampico en la XXViii legislatura. así, el licenciado Portes Gil inició su carrera política en puestos de elección popular, no sin enfrentar oposición por parte del general luis caballero, en ese momento gobernador y coman- dante militar del estado de tamaulipas.
En 1920, como resultado de la rebelión de agua Prieta, el tamaulipeco ocu- pó provisionalmente la gubernatura del estado, aunque por poco tiempo. las condiciones políticas aun no estaban maduras para él y tuvo que abandonar el puesto, no sin antes mostrar algunas de las ideas políticas que aplicó pos- teriormente al gobernar constitucionalmente el estado. En el manifiesto que dirigió a los tamaulipecos como gobernador provisional declaró:
56 Ibíd. p. 58.
57 alvarado, a. El Portesgilismo en Tamaulipas. Estudio sobre la constitución de la autoridad pública en el México posrevolucionario. méxico, El colegio de méxico, 1992. p. 43.
considerado que es ante todo un deber de parte mía hacer público el pro-
pósito que abrigo de dedicar todos mis esfuerzos a procurar la cimentación de un gobierno perfectamente moralizador y honrado, que procure el bien gene- ral de la sociedad, dando amplias garantías a nacionales y extranjeros, dicte cuantas medidas sean oportunas para el eficaz cumplimiento de nuestras leyes, especialmente de las constitucionales, y sobre todo y ante todo, hacer de la administración pública lo que efectivamente debe ser: el órgano mediante el cual se establezcan relaciones entre gobernantes y gobernados, procurando que aquéllos ejecuten con toda honradez y con absoluta moralidad los actos enco- mendados por éstos. 58
También se propuso, según el manifiesto, trabajar por la unidad de los ta- maulipecos divididos, según él, por rencillas personales. insistió en el manejo honrado de los fondos públicos e hizo suya una demanda de los trabajadores tampiqueños para clausurar las casas de juego. Esto último causó molestias entre los personajes importantes que ostentaban las concesiones de dichas ca- sas, entre ellos el general arnulfo r. Gómez, lo que provocó que el gobierno provisional de Portes Gil durase menos de lo que se esperaba. 59
En la XXiX legislatura federal volvió a fungir como diputado del distrito de tampico y fue entonces cuando prestó un gran servicio a la facción sono- rense en el congreso federal, al encabezar una maniobra política para acabar con el Partido liberal constitucionalista —en esos momentos con la mayoría en la cámara— que no veía con buenos ojos el surgimiento de la candidatura del general calles a la presidencia del país. Por medio de acusaciones de co- rrupción política, Portes Gil logró que el titular de la secretaría de industria y comercio, rafael zubarán capmany, fuese destituido, provocando con ello el desprestigio del Partido liberal constitucionalista (Plc), en el cual se encon- traban refugiados los últimos vestigio del carrancismo. 60 Esta acción le valió sin duda que el general obregón lo apoyase para presentar su candidatura para el gobierno de tamaulipas en 1924.
58 covián martínez, V. Emilio Portes Gil gobernador delahuertista. ciudad Victoria, editorial siglo XX, 1967. p. 9.
59 Ibíd., pp. 10-11. Véase también Portes Gil, E. Raigambre
60 Portes Gil, E. Raigambre
además de su participación en la cámara de diputados en la XXVii, XXiX y XXX legislaturas federales, colaboró en la fundación de algunos de los prin- cipales partidos políticos nacionales de la época como el laborista mexicano, el cooperatista —en el cual fungió como presidente— y del nacional agra- rista. a diferencia del período anterior a 1917, en esta fase de su vida política, Portes Gil acumuló la experiencia necesaria que aplicaría posteriormente en la fundación del Partido socialista Fronterizo y diseñar tanto su contenido ideológico como su estructura organizativa.
El marco lEGal: la constituciÓn dE 1917
uno de los acontecimientos que sin duda estimuló la creación del PsF y su plataforma ideológica lo fue la promulgación de una nueva constitución Ge- neral de la república el 5 de febrero de 1917. El artículo 27º y el 123º fueron los detonantes de una serie de transformaciones agrarias y modificaciones en las relaciones obrero-patronales. luchar por el cumplimiento de las pro- mesas de la revolución es el mayor capital político con que cuenta la familia revolucionaria. Portes Gil puede entonces situar al Estado como el eje de la trama social, Estado que tiene a la constitución como guía de los grandes cambios que son su razón de ser. sin la constitución de 1917 es difícil conce- bir una cierta dirección, en el sentido ideológico, de la revolución mexicana. sólo hace falta entonces, después de 1917, implementar el magno proyecto constitucional en todos los ámbitos, ya sea en el político, agrario, laboral, administrativo, jurídico, etc.
En este sentido, la formación del cacicazgo portesgilista en tamaulipas tie- ne mucho qué ver con el nuevo marco legal. Hay que señalar lo importante que fue para la carrera política de Portes Gil el artículo 123 constitucional. Este artículo fue la base sobre la que construyó una larga relación entre los traba- jadores del Gremio unido de alijadores, por ejemplo, o con los miembros de las organizaciones de trabajadores del petróleo. Gracias a él, Portes Gil pudo empezar su carrera política en tampico asesorando a los trabajadores para crear sus sindicatos y negociar con las empresas.
Posteriormente, al gobernar constitucionalmente a tamaulipas, Portes Gil recibió aún más beneficios políticos ya que el artículo 123 originalmente 61 fa- cultaba a las legislaturas de los estados a formar las juntas de conciliación y arbitraje, las cuales se establecerían en la capital del estado, y a legislar en la materia. Portes Gil aprovechó plenamente esta última facultad y desde su discurso como candidato al gobierno de tamaulipas declaró haber invitado a los representantes de la industria y del comercio para formular una ley del trabajo en la entidad. 62
a principios de marzo de 1925 el gobernador tamaulipeco convocó a los sectores interesados a participar en la formulación de un proyecto de ley re- glamentaria del artículo 123 constitucional, conminando a los participantes a no enfrentarse y respetar al gobierno estatal. desde aquí se nota el pilar del proyecto laboral portesgilista: el Estado como árbitro y mediador entre los sectores de la producción. Portes Gil no se presentó entonces como el de- fensor de los derechos de los trabajadores, sino como el titular del Ejecutivo estatal, que lo ubicaba por encima de las disputas de clase y procurando el bien común. En este sentido el anteproyecto que se discutió en la convención obrero-Patronal es básicamente obra de Portes Gil, en colaboración con abo- gados y líderes sindicales de las organizaciones afines a sus intereses políticos. además participó en los debates y estuvo muy atento de que sus amigos po- líticos controlasen los debates. 63
así fue como tres meses después, en junio de 1925, se promulgó la ley del trabajo del Estado de tamaulipas en la cual se establecieron las bases de negociación entre trabajadores y patrones sobre horarios de trabajo, salarios, habitación, reparto de utilidades, servicios médicos, indemnización, etc.
Asimismo, se fijaron las características de los contratos de trabajo, el dere- cho de los sindicatos a firmar contratos colectivos, el derecho de huelga y el derecho, tanto de los trabajadores como de los empresarios, de asociarse en defensa de sus intereses. la jornada laboral no puede rebasar las ocho horas
61 cfr. carpizo, J. La constitución Mexicana de 1917. méxico, unam, 1980, pp. 100-103.
62 Portes Gil, E. Raigambre
63 cf. alvarado, a. El Portesgilismo en Tamaulipas. p. 295 y ss.
al día o siete días de trabajo consecutivos ni se puede contratar a menores de
edad. la ley también contempla la necesidad de crear comisiones de salarios mínimos, juntas de conciliación y arbitraje en los municipios y una Junta Central que sería la encargada de resolver los conflictos que se presenten. Esta Junta central estaría formada paritariamente por representantes de cada sec- tor más un representante del gobierno con voz y voto.
ahora bien, el papel del Estado es el de sancionar las relaciones laborales por lo que todos los contratos deberán estar registrados ante la autoridad,
y tanto las organizaciones obreras como las patronales estarían obligadas a
registrarse ante la Junta central. En este sentido es importante subrayar la importancia de la ley para la formación del grupo portesgilista.
“la creación del reglamento y la instauración de las nuevas autoridades del trabajo consolidó al grupo portesgilista. desde 1925 los tribunales del trabajo fueron incrementando sus tareas y su participación en las relaciones laborales. El significado de dicha gestión, a largo plazo, fue que el gobierno no sólo di- rigiera la política laboral, sino que también encauzara cierto tipo de acciones obreras”. 64
Por su parte, el artículo 27 constitucional le dio oportunidad al grupo por- tesgilista de establecer una estrecha alianza con los campesinos tamaulipe- cos gracias al reparto de tierras. de hecho, la primera acción del gobierno de Portes Gil en tamaulipas fue la dotación de tierras en santa Engracia, la cual abrió un amplio panorama de apoyo campesino a su gobierno.
Entre otras cosas, el artículo establecía que los pueblos, rancherías o comu- nidades que no poseyeran tierra suficiente para trabajar tendrían el derecho
de ser dotados de ella “
do siempre la pequeña propiedad”. asimismo se establece que sólo podrán hacerse expropiaciones por causa de utilidad pública y mediante indemni- zación. Por lo que se refiere al reparto de tierras el artículo original facultaba al congreso de la unión y a las legislaturas de los estados a reglamentar el
de las propiedades inmediatas respetan-
64 Ibíd. p. 299.
artículo 27 constitucional en lo referente al fraccionamiento de las grandes propiedades; les confiere así la facultad de fijar la extensión legal máxima de la propiedad rural, la capacidad de expropiar tierras y dotar a las comunida- des que las necesitasen fijar el monto de las indemnizaciones.
Por su parte, la creación de las comisiones locales agrarias prevista en la ley del 6 de enero de 1915 no llegó a ser una realidad en tamaulipas hasta después de la caída del gobernador lópez de lara, a raíz de su apoyo a la re- belión delahuertista. El 28 de abril de 1924 fue instalada la primera comisión local agraria en el estado, pero no fue hasta el gobierno portesgilista que se llevó a cabo el reparto de manera constante y organizada.
l os Part ID os DE s DE la PE rs PEC t I va orgaNIzaCIoNal
P ara definir los conceptos que ayudarán a estudiar el PsF, se describirá brevemente la propuesta de modelos y de tipos ideales que establece Ángelo Panebianco. interesa revisar el proceso de fundación así como
de institucionalización de los partidos, concluyendo con la relación que existe entre uno y otro. de la obra de Panebianco se utilizará básicamente el capítulo 4, 65 referente al desarrollo organizativo.
El autor italiano ve a los partidos como organizaciones y gracias al enfo- que que desarrolla, adelanta una serie de premisas. Para este estudio interesa la premisa desde la cual se establece que los partidos son organizaciones en movimiento, que enfrentan factores ambientales a los cuales deben, en cierta medida, adaptarse y responder.
un partido, como cualquier organización, es
que evoluciona, que se modifica a lo largo del tiempo y que reacciona a los cambios exteriores, al cambio de los ‘ambientes’ en que opera y en los que se halla inserto. se puede afirmar que los factores que inciden mayormente sobre la estructura organizativa de los partidos, los que explican su fisonomía y fun- cionamiento, son su historia organizativa (su pasado) y las relaciones que en cada momento establece con un entorno sujeto a continuos cambios. 66
una estructura en movimiento
65 Panebianco, a. Modelos de partido. madrid, alianza, 1990. pp. 107-139.
66 Panebianco, a. Op. cit. pp. 107-108.
los Partidos dEsdE la PErsPEctiVa orGanizacional
El siguiente paso consiste en establecer los conceptos con los cuales se obser- vará el movimiento vital de un partido. los modelos originario y de institucio- nalización serán tales instrumentos de análisis. a grandes rasgos, la variable independiente será el origen de la cual dependerá el grado de institucionaliza- ción del partido, por lo tanto, la fundación de un partido le imprimirá un sello indeleble a la naciente organización y determinará su vida futura. teniendo definidos los factores que impulsaron el nacimiento del partido y su impacto institucional, Panebianco propone una tipología que establece las tendencias de institucionalización de acuerdo con el proceso fundacional. El resultado son tipos puros, que si bien no existen en la realidad empírica, proporcionan un valioso referente para comprender la dinámica de los partidos.
El modelo originario se define gracias a tres elementos fundamentales o preguntas:
1. la fuerza que impulsó el nacimiento del partido, ¿está ubicada en el centro? (penetración territorial) o, ¿es el resultado de la agrupación es-
pontánea (difusión territorial) de una serie de líderes locales que llegan
a formar una organización regional o nacional? de la respuesta se des-
prenden una serie de consecuencias, ya que si fue por penetración se puede suponer la existencia de un centro organizado, que se impone
a la periferia, mientras que en el caso contrario se trata de la predomi- nancia de grupos locales que impiden la centralización del poder y la formación de un liderazgo fuerte. además, se pueden dar casos que
contengan las dos tendencias, es decir, que sean mixtos.
A veces prevalecen modalidades ‘mixtas’; el desarrollo inicial es por difu- sión: un cierto número de agrupaciones locales se constituyen autónoma- mente en varias zonas del territorio nacional. Éstas, después, se unen en una organización nacional. y finalmente, la organización nacional desa- rrolla (por penetración) las agrupaciones locales allí donde aún no se han constituido. 67
67 Ibíd., p. 111.
2. la localización del patrocinio puede ser externa o interna. aquí nos interesa identificar si existe o no una institución que alienta y dirige la fundación de un partido, de ello depende que se distinga a la or- ganización como de legitimación externa o legitimación interna. las consecuencias de lo anterior se verán reflejadas en la dirección de la institucionalización futura.
3. la existencia de un liderazgo carismático o su ausencia es el último factor a considerar. cabe aclarar que el papel del elemento carismáti- co está siempre presente en los orígenes de un partido, sin embargo,
interesa saber si el líder carismático es la fuerza determinante para el
un líder que aparece como el creador e
intérprete indiscutido de un conjunto de símbolos políticos (las metas ideológi- cas originarias del partido) que llegan a ser inseparables de su persona”. 68
nacimiento de la organización. “
ahora bien, es importante hacer una distinción ya que es difícil encontrar partidos carismáticos puros, por lo tanto la inclusión del concepto carisma es
el que tiene qué ver con el contexto en el cual se presenta y que se debe a él, por lo que es fundamental para efectos de este trabajo, como se verá más ade-
lante. la respuesta a este tipo de carisma tiene que ver con “
que un líder cuya personalidad no tiene tendencias mesiánicas suscita una respuesta carismática simplemente porque ofrece, en momentos de agudo malestar, un liderazgo que se percibe como un recurso o medio de salvación del malestar”. 69 la diferencia,
la final, de los dos tipos de carisma se traduce en la actitud del líder frente a la organización, así, el carisma puro impone sus condiciones, mientras que el de situación, se enfrenta a la obligación de negociar sus preferencias y su proyec- to con el partido. El primero correrá la suerte del líder, no puede existir sin él; el segundo tiene más oportunidades de institucionalizar el carisma.
al considerar los factores que marcaron la formación de un partido se pue- de abordar el modelo de la institucionalización. Panebianco define a la insti- tucionalización como el proceso de articulación de los fines ideológicos origi-
nales con las exigencias que impone la supervivencia de la organización. con el paso del tiempo, si bien no se olvidan los postulados básicos, los miembros de un partido se preocupan por mantenerlo vivo sin traicionar demasiado sus valores.
Es importante subrayar que los procesos que impulsan la institucionaliza- ción son los intereses y las lealtades. al fundarse un partido, los incentivos de- ben reconocer los intereses de los grupos que lo conforman para hacer posible su nacimiento; al paso del tiempo, se presenta la necesidad de crear incentivos colectivos que responden sobre todo a la formación de una identidad con la organización. tanto uno como otro son elementales para el mantenimiento de la institucionalización; sin ellos, la vida del partido se verá seriamente ame- nazada. sin embargo, las diferencias entre los partidos tienen que ver con el grado de institucionalización, es decir, el lugar que ocupan en el rango de fuerte-débil. Para medir el grado se deben tomar en cuenta el grado de auto- nomía y el grado de sistematización.
la pregunta para medir la autonomía es ¿controla directamente los pro- cesos de cambio con el ambiente? si la respuesta es positiva quiere decir que el partido tiende a una institucionalización fuerte; si es negativa, sucede lo contrario, o sea, una tendencia a la institucionalización débil. como ejemplo, Panebianco propone al Partido laborista inglés que depende de los sindicatos que lo conforman para ejercer presupuestos, movilizar a sus agremiados, etc. tenemos aquí el caso de un partido débilmente institucionalizado pues no
dispone de los hilos de la decisión, en cambio, “
organización muy autóno-
ma es aquella que ejerce un fuerte control sobre su entorno, que tiene la capacidad de plegarlo a las propias exigencias”, 70 y tiende a una fuerte institucionalización.
a la coherencia estructural interna de la organización”, 71 es decir, el nivel de au- tonomía de las subunidades internas. una mayor interdependencia de tales subunidades, acompañada de una centralización efectiva de los recursos y
El segundo factor a considerar es el de la sistematización: “
70 Ibíd., p. 119.
71 Ibíd., p. 120.
de la relación con el entorno suponen un alto grado de sistematización. si el control es más autónomo con respecto al centro se presenta el caso contrario.
la relación entre la autonomía y la sistematización da como resulta-
do que una sistematización débil impide al partido controlar su entorno; en
el caso contrario, se trata de un partido fuertemente institucionalizado que
inclusive limita la libertad de maniobra de sus integrantes, de tal manera que para medir mejor el grado de institucionalización de un partido, Panebianco establece cinco indicadores, que a grandes rasgos son:
a. el grado de desarrollo del centro
b. el grado de homogeneidad de la organización
c. el financiamiento
d. relaciones con organizaciones
e. la correspondencia entre los estatutos y la constitución material del partido.
a partir de estos indicadores aparecen los tipos ideales: institución fuerte o
institucionalizado se halle el partido, menos organizados serán los grupos internos. Y correlativamente, cuanto menos institucionalizado se halle el partido, más organiza- dos estarán los grupos internos”. 72
institución débil. Desde esta perspectiva se puede afirmar que: “
Vistos a grandes rasgos los modelos originario y de institucionalización, el
autor italiano procede a definir una tipología que expresa las relaciones entre los modelos y sus consecuencias. 73 Baste destacar aquí que la variable independien-
te es el modelo originario, y la dependiente el grado de institucionalización.
Por último, respecto al modelo originario, Panebianco aborda la cuestión del liderazgo carismático como un caso anormal partiendo de la idea de que el
72 Ibíd., pp. 125-126.
73 Para una descripción detallada en cuadros de la tipología véase: reveles, F. “una revisión del ‘modelo de Panebianco’ a partir de un caso excepcional: el Partido revolucionario institucio- nal” en, Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. año XliV, núm. 175, enero-abril de 1999. méxico, FcPys-unam, 1999.
partido carismático puede surgir en los partidos fundados por penetración o
difusión territorial, pero reconoce que es más común la relación entre carisma
y difusión. “
grupos locales surgidos espontáneamente y/o de organizaciones preexistentes que se reconocen en el líder y se someten a él”. 74
en general, un partido carismático nace a partir de una pluralidad de
En el caso de una institución patrocinadora, existe una incompatibilidad real con un liderazgo carismático. Es difícil encontrar casos de partidos que son brazo político de otras organizaciones y que al mismo tiempo detenten un liderazgo carismático. la razón principal es que el carisma juega el papel de una institución patrocinadora externa por lo que las consecuencias más visi-
bles son contradictorias ya que si bien el partido presenta una fuerte tendencia
a la institucionalización, su coalición dominante está mediatizada por el líder:
este caso, la coalición dominante se muestra cohesionada desde el principio
a pesar de estar compuesta por varias tendencias (y por tendencias a menudo en lucha violenta aunque subterránea entre sí). El líder representa el cemento que las une y la lucha entre los diversos grupos es una lucha, en definitiva, por asegurarse una mayor protección y mayores favores por parte del líder. 75
la autoridad centralizada que representa el líder carismático no responde a
una fuerte institucionalización pues el líder bloqueará por todos los medios a su alcance el fortalecimiento del partido. su poder reside en la dependencia
y baja organización de las subunidades del partido y, viceversa, si el partido
aumenta su vida interna, el poder del líder disminuye. un partido de estas ca- racterísticas rara vez sobrevive a su líder y las consecuencias son previsibles:
al desaparecer el líder, permanecerá una fuerte tendencia a la centralización del partido, la cual será la base para el proceso de institucionalización.
Para concluir, reproducimos el cuadro que resume la tipología propuesta por Panebianco: 76
74 Panebianco, a. Op. cit. p. 135.
76 Ibíd., p. 137.
Penetración territorial
legitimación externa nacional
legitimación externa no-nacional
inexistente/Fuerte
sólo nos resta recordar que Panebianco obtiene sus conceptos en condiciones de aislamiento de la realidad empírica, son construcciones de laboratorio, por lo que recomienda olvidarse de la supuesta igualdad de condiciones al en-
frentarlos a la historia. Las variables que se enfrentan y que tienen influencia sobre los resultados de la tipología no deben perderse de vista. Ellas son el régimen político, las amenazas ambientales, la represión estatal y sobre todo,
para efectos de este estudio: “
del tiempo que media entre el nacimiento del parti-
do y la conquista del gobierno nacional es improbable que un partido que se consolida, desde el punto de vista organizativo, a partir de una posición de gobierno, llegue a convertirse en una institución fuerte”. 77
la FundaciÓn dEl Partido socialista FrontErizo
la historia del gobierno de Portes Gil entre 1924 y 1928 78 se desarrolló en el periodo que se conoce como de institucionalización política. las condiciones políticas y sociales de tamaulipas durante la revolución armada y hasta el gobierno portesgilista, estaban caracterizadas por la ausencia de un liderazgo
77 Ibíd., p. 138.
78 cfr. con de la Garza talavera, r. La formación de un cacicazgo regional: Emilio Portes Gil en Tamaulipas 1924-1929. tesis de licenciatura, FcPys-unam, 1998. alvarado, a. El Portesgilismo en Tamaulipas. Estudio sobre la constitución de la autoridad pública en el México posrevolucionario. méxico, El colegio de méxico, 1992.
político efectivo y la dispersión de los grupos políticos tradicionalmente fuer- tes en la región. En este contexto, la fundación del PsF podría explicarse desde la dinámica de difusión territorial, es decir, de la aglutinación de una infini- dad de grupos políticos que a falta de un centro fuerte procedan a organizarse en un partido. En realidad sucede lo contrario, la dirección del impulso gene- rador del partido fue del centro a la periferia. la alianza de calles con Portes Gil, para organizar la campaña en tamaulipas, resultó clave para el éxito en la fundación del partido y lo marcó para toda su vida.
la penetración territorial, es decir, la convocatoria desde un centro fuerte a todos los grupos dispersos por causa de la rebelión delahuertista, está de- finida precisamente por la debilidad de los grupos políticos en el estado, la situación política le permite a Portes Gil ubicarse por encima de los grupos y hacer la propuesta de unirse bajo la sombra de su candidatura y la de calles. no fueron los grupos políticos los que se agruparon entre ellos para formar el partido sino que se fusionaron gracias a una convocatoria general hecha desde la capital del estado.
Estando muy próximas las elecciones para la renovación de Poderes Federales, locales del Estado y habiéndome dado exacta cuenta de la desorganización en que se encuentran las diversas agrupaciones políticas que conmigo han venido
luchando desde hace algunos años, y tomando en consideración, por otra parte,
la necesidad ingente que existe de unificar esas agrupaciones
conclusión de que es indispensable procurar la formación de un solo Partido, en el cual se fusionen los distintos grupos políticos que hasta hoy han venido luchando en el terreno social y democrático por el logro de sus aspiraciones además de los organismos políticos deberán concurrir todas las organizacio- nes obreras del Estado
lo primero que hay que subrayar es que la convocatoria está escrita en primera persona; es Portes Gil quien convoca, gracias a un diagnóstico reali- zado al calor de las luchas políticas de los últimos años. convocó básicamente
79 Portes Gil, E. Raigambre de la Revolución en Tamaulipas. méxico, ediciones lito offset Fersa, 1972. p. 120.
a dos grupos: a las agrupaciones de obreros con las que Portes Gil tenía en-
tonces una larga relación política y profesional; y a los grupos políticos acé- falos como los viejos partidos, el Verde y el colorado, descritos en al capítulo anterior. la huída del general césar lópez de lara y su grupo más cercano, como consecuencia de su adhesión a la rebelión encabezada por adolfo de la Huerta, dejó sin liderazgo a los partidos de terratenientes y militares.
El motivo principal de Portes Gil para convocar a las distintas fuerzas polí- ticas a fundar un partido político para evitar los enfrentamientos entre grupos que perseguían los mismos fines; la solución consistió en crear una organiza- ción que permitiera el reparto equitativo de los puestos de elección popular entre sus miembros. Este mismo argumento será utilizado en 1928 cuando calles convocó a la fundación del Partido nacional revolucionario (Pnr).
con el tiempo el Partido socialista Fronterizo, sin descuidar su misión ori- ginal, se dedicó con mayor fuerza a las otras actividades que conformaron su carácter y alteró su naturaleza inicial, predominantemente electoral:
El partido se fundó en mayo de 1924 y en una primera etapa fungió como coor- dinador electoral. luego se convirtió en un importante vehículo de recluta- miento y movilidad política en el estado, de activación de masas y de imple- mentación de su programa de acción. 80
Por lo que toca a la ubicación de la legitimidad, se puede afirmar que fue de carácter externo, ya que el apoyo de calles a la candidatura de Portes Gil puso todo el peso del gobierno federal como fuente de legitimidad y el éxito del tamaulipeco llegó a depender del triunfo del futuro presidente. sin su apoyo,
Portes Gil no podría garantizar su triunfo y la satisfacción del ideario revolu- cionario, lo cual era claro para los futuros miembros del partido. su legitimi- dad, por lo tanto, dependió del patrocinio del gobierno; sin él su legitimidad desaparecería. la relación entre las elecciones federales y locales le permitió
a Portes Gil aliarse con el grupo en el poder. como consecuencia, los grupos
políticos que apoyaban a calles en el estado, votarían también por Portes Gil,
80 alvarado, a. El portesgilismo en Tamaulipas. p. 56.
aunque este último no fuese su candidato ideal, como en el caso de la crom que no simpatizaba con Portes Gil y su política de encuadramiento de traba- jadores y campesinos como su base política.
coordinando fuerzas obreras y campesinas, Portes Gil logró por primera vez en el estado constituir una coalición pluriclasista sólida que emergió durante su campaña electoral para gobernador del estado. Esta coalición incluyó sectores campesinos y del proletariado tamaulipeco. Pero no sólo fue una alianza local, fue una coalición con el grupo callista que lanzó a su líder a la presidencia de la república, que combatió militarmente al delahuertismo y que encauzó la movilización por la tierra y los derechos laborales. 81
El tipo de liderazgo carismático responde a lo que definimos como liderazgo de situación, por varias razones. la más importante es la coincidencia de las elec- ciones estatales y federales, hecho que favoreció la combinación calles-Portes Gil. los simpatizantes de calles decidieron apoyar a Portes Gil al gobierno estatal por la buena relación que existía entre ellos pero además, la situación política de tamaulipas erigió a Portes Gil como el líder necesario, indispensa- ble para aglutinar a todos los grupos que enfrentados entre sí, sólo compartían su simpatía por calles. El fracaso de la rebelión delahuertista eliminó, a su vez a buena parte de la oposición; a falta de líderes visibles la figura de Portes Gil creció y su discurso conciliador y aparentemente inclusivo logró el resto.
Por último, y de acuerdo con lo que se mencionó arriba con respecto a las características del carisma, Portes Gil, siguiendo a calles, se proclamó defen- sor e impulsor del credo revolucionario y la única garantía de su cumplimien- to. Se definió a sí mismo como la garantía personificada del triunfo de los ideales de la revolución de 1910, con lo que se aseguró su liderazgo carismá- tico, el cual, como ya se dijo, responde más bien a la situación política de ese momento. además, Portes Gil diseñó completamente al PsF, redactando sus valores fundamentales, la estrategia de desarrollo del partido, convirtiéndolo así en el jefe nato, por reglamento y poniéndose por encima de los grupos como árbitro supremo.
81 alvarado. Op. cit. p. 87.
Por lo tanto, con respecto al modelo originario podemos afirmar que el PSF tuvo un origen carismático de situación, definido por una dinámica de penetración territorial y legitimado desde el exterior.
Modelo originario*
centro dominante/ Periferia débil
Periferia débil/
centro sin
Periferia con igual
la fórmula calles-Portes y el apoyo del
un líder o grupo
Portes Gil, sindicatos y uniones de trabajadores locales
líder y dirigentes o grupos intermedios
* Elaboración del autor, basado en reveles, F. “una revisión del ‘modelo Panebianco’ a partir de un caso excepcional: el Partido revolucionario institucional” en, revista mexicana de ciencias Políticas y sociales. FcPys-unam, año XliV, núm. 175, enero-abril de 1999. pp. 151-176.
3.2. LA eStRuCtuRA De LOS PARtIDOS POLítICOS
El análisis de los documentos básicos revela un aspecto fundamental: la for- ma en que está constituido el partido como estructura y como ideología. al- gunos trabajos 82 relativos a los partidos políticos mexicanos lo han utilizado con buenos resultados. En términos generales, estudiar a fondo la relación entre los órganos del partido, sus diferentes niveles, la composición de la militancia y la forma en que se define la participación son algunos de los elementos más importantes para aplicar el enfoque de maurice duverger. su interés va más allá de pensar a los partidos como ideología o como la expresión de la lucha política de las clases; le interesa más la forma en que están constituidos:
partidos actuales se definen mucho menos por su programa o por la clase
de sus miembros que por la naturaleza de su organización: un partido es una comunidad con una estructura particular. los partidos modernos se caracteri- zan antes que nada por su anatomía
al igual que Panebianco, duverger se propone elaborar una tipología que permita distinguir a los partidos como organizaciones con fines específicos y reglas internas definidas, aunque relativas. En este sentido, no deja de subra- yar lo complicado de analizar a un partido político ya que así, como existe un orden discernible de acuerdo con sus documentos básicos, existe una zona en la que rigen la costumbre y las reglas no escritas.
la organización de los partidos descansa esencialmente en prácticas y costum- bres no escritas; es casi enteramente consuetudinaria. Los estatutos y los regla- mentos interiores no describen nunca más de una pequeña parte de la realidad:
raramente se los aplica de manera estricta. 84
sin duda que lo anterior debemos reconocerlo como un límite al análisis de
82 Por ejemplo: Garrido, l. J. El partido de la revolución institucionalizada. méxico, siglo XXi, 1982, o lajous, a. Los orígenes del partido único en México. méxico, unam, 1985.
83 duverger, m. Los partidos políticos. méxico, FcE, 1986. p. 11.
84 duverger. Op. cit. p. 12.
los partidos que puede ser ampliado si se entrevista a los dirigentes de los partidos pero, aun así, queda un amplio margen de discrecionalidad que defi- ne nuevamente los límites del enfoque organizacional. Panebianco asume este problema cuando reconoce que los partidos definen sus valores y estrategias pero, al enfrentarlas con el contexto político, deberán sufrir modificaciones o, más aún, ser ignoradas al calor de los acontecimientos. Esta discrecionalidad en la planeación y ejecución de las estrategias de los partidos tiene que ver con la madurez del partido y el papel de la dirigencia. si la dirigencia juega un papel esencial en la toma de decisiones, la discrecionalidad será amplia; en ausencia de una dirigencia dominante, las reglas cobran fuerza y permiten una mayor institucionalización del partido.
Por otro lado, duverger relaciona directamente el origen de los partidos al desarrollo de la democracia parlamentaria. considera natural que entre el sufragio restringido y el universal los partidos hayan sufrido una modifica- ción comparable a la que existe entre los partidos de notables y los partidos de masas. Empero reconoce que pueden existir partidos al margen de un desarrollo semejante.
nacimiento de los partidos está ligado, pues, al de los grupos parlamentarios
los comités electorales. sin embargo, algunos manifiestan un carácter más
menos desviado en relación con este esquema general: su génesis se coloca
fuera del ciclo electoral y parlamentario, siendo esta exterioridad su carácter común más neto. 85
de acuerdo con lo anterior, del origen de los partidos, se obtiene una distin- ción importante: los que surgen de la actividad parlamentaria y los que tienen un origen externo, es decir, los que son creados por una institución fuera del parlamento y las elecciones. 86
una vez establecido el origen del partido se procede a establecer el grado de centralización. duverger sugiere que los partidos de creación externa son
85 Ibíd., p. 16.
86 Ibíd., p. 22.
mucho más centralizados que los que nacen desde el parlamento y los proce- sos electorales:
los primeros nacen, en efecto, partiendo de la cima, mientras que los segundos parten de la base. En unos los comités y secciones locales se establecen bajo el impulso de un centro ya existente, que puede reducir, pues, a su gusto su liber- tad de acción; en los otros, por el contrario, son los comités locales preexistentes los que crean un organismo central para coordinar su actividad y limitan, en consecuencia, sus poderes, a fin de conservar el máximo de autonomía. 87
Estas diferencias tienen consecuencias en la vida cotidiana de los partidos. los partidos de origen externo no prestan mucha atención a las elecciones
y al juego parlamentario que es una actividad secundaria y sin embargo, es
importante en la medida en que contribuya a la consecución de sus fines po- líticos. Es claro que en países en donde la lucha parlamentaria no ocupa un
lugar central en la lucha política, los partidos busquen otras formas de acción
al margen de las elecciones y que en consecuencia, su origen sea externo. 88
más allá de los dos tipos de partidos mencionados, duverger distingue a los partidos comunistas y fascistas, surgidos en Europa a principios del siglo veinte. En ellos se combina una serie de rasgos en un orden diferente a los tipos comentados arriba.
tienen en común una centralización más aguda, que se opone a la semidescen- tralización de los partidos socialistas; un sistema de enlaces verticales que esta- blece una separación rigurosa entre los elementos de base, que protege contra toda tentativa de cisma y división y asegura una disciplina muy estricta; una dirección que reposa en métodos autocráticos (designación por la cima y coop- tación) donde la influencia de los parlamentarios es prácticamente nula. 89
87 Ibíd., p. 26.
88 Ibíd., pp. 28-29.
89 Ibíd., p. 32.
Huelga decir que los partidos fascistas y comunistas comparten con los parti- dos de creación externa el lugar asignado a las elecciones y las negociaciones parlamentarias: “su verdadera acción está en otra parte, situada en el terreno de una propaganda y una agitación incesantes, empleando métodos directos y a veces violentos 90 las movilizaciones son si duda la estrategia preferida por estos partidos para lograr sus fines políticos que, junto con la repetición cotidiana de mensajes dirigidos al conjunto de la sociedad crean las condiciones para que entre los miembros de tales partidos se cree una mística que no tiene mucho que ver con decisiones racionales, sino con decisiones que mezclan la fe religiosa con la disciplina militar. la participación de los miembros y sim- patizantes se reduce a un apoyo irrestricto a las políticas decididas desde la dirección del partido con fervor y unanimidad. Es evidente que en sociedades con poco desarrollo político la fórmula de los partidos comunistas y fascistas aparece como la opción natural para el fortalecimiento del Estado-nación. El papel del líder como redentor de las demandas populares raya en la devoción, llegando incluso al extremo de no concebirse otra forma de acción política que la de someterse a la voluntad del prohombre.
¿cuáles son los valores en los que descansan los partidos fascistas y co- munistas?
El comunismo descansa en una metafísica optimista, en la creencia en el pro- greso, en una fe profunda en las virtudes civilizadoras de la técnica; el fascismo conserva una visión pesimista de la humanidad; rechaza el cientificismo del siglo XIX, así como el racionalismo del siglo XVIII; insiste en los valores tra- dicionales y primitivos: la comunidad de raza, de sangre, de suelo. En el sub- consciente fascista, no es el obrero sino el campesino quien encarna los valores supremos. 91
la combinación de los valores de los dos tipos de partidos en cuestión resultan fundamentales para comprender el objeto de estudio de este trabajo. la fe en el progreso sobrepuesta al pesimismo frente al conflicto de clases en las socieda-
91 Ibíd., p. 33.
des capitalistas dan como resultado partidos híbridos que buscan desespera- damente ofrecer una visión de mundo que resulte satisfactoria a individuos que experimentan con angustia la modernización de la sociedad en la que viven. no es casual que el campesino sea el centro de su discurso, procurando ofrecerle un futuro tranquilizador ante la paulatina desaparición de su entor- no social. Esto último, sólo es posible inculcándoles a los miembros una fe cie- ga y una férrea disciplina que no puede pasar por la democracia interna de los partidos sino que descansa en el carisma de la dirigencia. Frente a un mundo en constante cambio los individuos prefieren confiar en alguien que ofrezca cierta seguridad en el futuro aun a costa de su libertad de elección.
una cuestión relevante en la tipología de duverger es, sin duda, la arma- zón de los partidos. la cuestión aquí es cómo se integra el partido. un partido puede estar integrado por miembros que se afilian de manera individual al partido o estar constituido por sindicatos, asociaciones y otras agrupaciones; es así como tenemos a los partidos de creación directa y los partidos de crea- ción indirecta; 92 éstos últimos, a su vez, pueden separarse en dos categorías:
…partidos socialistas y partidos católicos. En los primeros, la ‘materia’ del par- tido está constituida por sindicatos obreros, cooperativas obreras, sociedades obreras mutualistas; el partido toma el carácter de una comunidad basada en una clase social única. En los segundos, el partido se presenta como una fede- ración de sindicatos y cooperativas obreras, unidos a asociaciones, a ligas de comerciantes, de industriales, etc.; el partido reúne a clases sociales, cada una de las cuales conserva su organización propia. 93
así se integran los partidos uniclasistas y los multiclasistas con una armazón indirecta y de origen externo, ya que están conformados por organizaciones al margen de las elecciones.
Otra distinción importante es la que se refiere a los elementos de base que, desde la perspectiva de los partidos como un conjunto de comunidades liga-
92 Ibíd., p. 35.
93 Ibíd., p. 36.
dos entre sí por instituciones coordinadoras, nos ayuda a comprender mejor la estructura de los partidos:
El término ‘elementos de base’ designa células componentes del organismo del partido. la oposición de partidos directos y partidos indirectos se colocaba en
un plano ‘horizontal’; la noción de elementos de base se refiere a un plano ‘ver-
no hay que confundir, por otra parte, los ‘elementos de base’, células
tical’
madres del partido, con los ‘organismos anexos’, instituciones que gravitan a su alrededor
El carácter vertical del concepto elementos de base tiene que ver con la forma en que está organizado el partido. En este sentido, los partidos pueden tener secciones o comités, según su origen y su forma de organización. al abordar las relaciones entre los elementos de base llegamos a la noción de articulación general, que no es más que la forma en que dichos elementos se relacionan en- tre sí. Es decir, que a diferencia de los elementos de base que dependen de las condiciones en que se fundó el partido, la articulación general es un problema eminentemente político:
… ya que la disposición de los enlaces y las relaciones entre los grupos elemen- tales del partido influye profundamente en sus militantes, en su unidad doctri- nal y su eficacia de acción e, incluso, en sus métodos y principios. 95
se llega así al corazón de la tipología de duverger: los partidos de masas y los partidos de cuadros. En primer lugar, la distinción es cualitativa, tiene que ver con la estructura de los partidos:
distinción de partidos de cuadros y partidos de masas coincide con las que
descansan en los diversos tipos de armazón de los partidos. los partidos de cuadros corresponden a los partidos de comités, descentralizados y débilmen- te articulados; los partidos de masas corresponden a los partidos basados en secciones, más centralizados y fuertemente articulados. las diferencias en la
94 Ibíd., p. 47.
95 Ibíd., p. 70
técnica de organización se identifican con las diferencias en la naturaleza de las comunidades organizadas. 96
Esta distinción descansa claramente en el desarrollo histórico de las socieda- des occidentales que, con el fortalecimiento de la democracia electoral por medio del sufragio universal, dio la pauta para el surgimiento de los partidos socialistas sin que por ello desaparecieran los partidos basados en comités. sin embargo, los últimos han tenido que integrar algunas de las formas de organización de los partidos de masas pero, sin perder la especificidad de sus elementos de base. las diferencias más notorias tienen que ver con los criterios de adhesión. si por un lado, los partidos de masas ponen especial atención en dichos criterios (inscripción, cuotas regulares, etc.), los de cuadros prescinden, por lo general, de ellos: “la actividad manifestada en el seno del parti- do es la única que permite definir el grado de participación”. 97
otro elemento importante es sin duda la forma en que los partidos selec- cionan a sus dirigentes. En general, tanto los partidos de masas como los de cuadros tienen procedimientos abiertos para elegir la dirigencia, la cual, una vez instalada, tiene un periodo corto en funciones y está sujeta a la vigilancia y crítica de los miembros. Existen excepciones a lo anterior.
sólo los partidos fascistas repudian abiertamente este procedimiento y lo sustitu- yen por la nominación desde arriba: los dirigentes subordinados son escogidos por el jefe supremo del partido; éste —que se ha designado a si mismo— perma- nece en funciones toda su vida; la cooptación sirve para nombrar a su sucesor. 98
El repudio abierto puede sin embargo ser matizado según las circunstancias políticas. se puede hablar de un reconocimiento de la democracia hacia fuera del partido, pero al interior, y aun con un reglamento interno que privilegie los métodos democráticos, se desprecie el principio y se aplique a convenien- cia de la dirigencia. Puede resultar una contradicción el que los partidos sur- jan al calor de la lucha por la democracia política, pero no por eso se infiere
96 Ibíd., p. 97.
97 Ibíd., p. 101.
98 Ibíd., p. 165.
que al interior de los partidos opere no sólo para elegir a la dirigencia, sino para definir la estrategia a seguir y las decisiones políticas a impulsar. Aquí nos acercamos a un problema que duverger distingue como la autocracia re- conocida y la disfrazada:
distinguiremos, en primer lugar, la autocracia reconocida, que es la excepción, de la autocracia disfrazada, que es la regla. la primera se encuentra en los
la dirección suprema queda asegurada,
pues, por un jefe que se ha investido a sí mismo, en razón de su naturaleza
o de las circunstancias
empujados a pactar con el principio democrático y a hacerle un lugar, cuando menos en apariencia: tan fuertes son las creencias comunes en la legitimidad de la elección. 99
a veces, sin embargo, los partidos de este tipo son
partidos fascistas o pseudofascistas
El razonamiento anterior tiene como consecuencia otra distinción: jefes apa- rentes y jefes reales. la democracia disfrazada puede tomar esta forma, ya que se cumple con el principio democrático de la elección de la dirigencia pero, los ganadores son simplemente testaferros de los verdaderos dirigentes quienes para aparentar un respeto a las normas democráticas, nombran candidatos ad hoc sin poner en peligro su dominio sobre el partido.
Este dominio se ejerce apoyado en los círculos interiores que van desde las camarillas hasta los equipos de dirección. la diferencia estriba en que las camarillas se agrupan alrededor del dirigente real en una relación personal, mientras que los equipos de dirección no están unidos por la lealtad perso- nal al líder; los lazos son horizontales, en último caso, las camarillas están ordenadas de manera vertical. 100 En los dos casos estamos hablando de una oligarquía personal que se diferencia de una oligarquía institucional, es decir, la burocracia partidista. 101
aquí surge otro problema ¿cómo se compone el círculo interior en los partidos? la pregunta puede responderse midiendo “la separación entre
99 Ibíd., pp. 165-166.
100 Ibíd., p. 182.
101 Ibíd., p. 183.
la estructura social de la masa de los miembros y la de los miembros del ‘círculo interior’“. 102 del resultado que se obtenga podemos deducir la relación entre la dirigencia y la base.
Los estatutos y la estructura organizativa del PSF
se había asentado arriba que podemos relacionar el origen del partido con su grado de centralización, así un partido creado desde el parlamento es menos centralizado que un partido nacido al margen de las luchas parlamentarias. El PsF pertenece sin duda al tipo de partido que se funda desde afuera y que por lo tanto está fuertemente centralizado. Esto tuvo un efecto en toda su estructura ya que fue el factor organizador de las relaciones entre los órganos del partido y sus elementos de base, además de ejercer el control sobre la se- lección de los dirigentes y de los candidatos a puestos de elección.
En este sentido, los movimientos de obreros y campesinos impulsaron las candidaturas de sus líderes, dentro del partido, para ocupar puestos en el congreso. Bajo la vigilancia del jefe nato, quien aplicó un sistema de cuotas para conciliar los intereses de las diferentes agrupaciones, el partido cumplió con las expectativas que despertó entre los trabajadores del campo y la ciudad:
Había ciertamente un interés en las dirigencias de diversos gremios por partici- par política y electoralmente en una coalición que realizara cambios fundamen- tales en los ordenamientos políticos y jurídicos, en la participación de las masas en el gobierno estatal y, en particular, en la representación institucional de esas masas por sus líderes en cargos públicos electivos. 103
Para coordinar las aspiraciones de los distintos grupos que conforman al PsF fue necesario un centro fuerte que impidiera que se desencadenaran las fuer- zas centrípetas que podría poner en peligro la existencia del partido. Es éste el
102 Ibíd., p. 187.
103 alvarado, a. Op. cit. p. 89.
papel que deberá desempeñar el jefe nato, quien colocado por encima de los grupos daría su voto de calidad en las disputas internas.
la armazón del partido fue claramente indirecta ya que estuvo formada por diversas agrupaciones, la afiliación era individual aunque siempre en- cuadrada dentro en una organización. se integraba primero la organización al partido, para después llevarse a cabo la filiación individual que sería impor-
tante para el financiamiento del partido. A Portes Gil le interesaba aglutinar
a trabajadores organizados para después, como miembros, cobrarles cuotas para sostener los gastos del partido.
En efecto, el pago de cuotas regulares necesitaba contar con un padrón
confiable de los miembros; ésta era la razón de la afiliación individual. Un de los problemas básicos de los partidos de esos años sería la manera en que se debían sufragar sus gastos; el PSF resolvió el problema con la afiliación doble
y al mismo tiempo se aseguró que sólo los poseedores de la credencial serían
elegibles como candidatos a puestos de elección popular. El artículo 6° de los estatutos del partido dice:
art. 6. a todos los miembros del “Partido socialista Fronterizo”, les será ex- pedida su credencial correspondiente, la cual deberá contener la numeración
correlativa al socio, el nombre de la población, el título del comité que la expi-
hacerse. —art.7. la credencial que se expida de acuerdo con el artículo ante- rior da derecho al socio, que esté al corriente de sus cuotas y haya cumplido con los estatutos del Partido, a todas las prerrogativas que establecen los presentes estatutos. 104
y las anotaciones correspondientes de los pagos mensuales que deberán
Por su parte las agrupaciones que se unieron al partido aparecieron en el ar- tículo 11, en el cual se les obligaba a celebrar el primero de mayo y abrazar los estatutos del partido como propios. Art. 54. Las Agrupaciones de tendencias avanzadas que deseen formar parte del PSF deberán aceptar de plano su Programa y
104 acta notarial de la fundación del PsF. notaría Pública núm. 30, cd. Victoria, tamps., 21 de mayo de 1924.
sus Estatutos. 105 surgieron así los organismos sociales y los individuos en una combinación que aparentemente privilegiaba a ambos pero el partido se inclinó más hacia la armazón indirecta, ya que su peso político sería mayor que el de los individuos, al poder convocar tras de sí a los grupos organizados de trabaja- dores. si lo que buscó el partido fue movilizar a obreros y campesinos, esto sólo se pudo lograr organizándolos, no se movilizó a individuos sino a grupos.
Para abordar la cuestión relativa a la articulación general, es decir, a las relaciones en un plano vertical en el interior del partido, sería necesario acudir a las figuras que mostraban la distribución y prerrogativas de cada uno de los componentes del partido.
En la figura 1 se muestra cómo se organizaba un partido de comités ele- gidos en las convenciones respectivas y circunscritos a un territorio específi- co: municipal, distrital y estatal. a su vez, en el plano municipal existen sub- comités, que agruparon a los distintos grupos en la esfera local, en donde se observa que aparentemente la dirección del flujo de comunicación es de abajo hacia arriba, mientras que en la figura 2 vemos claramente que el flujo es de arriba hacia abajo. En relación con lo anterior se advierte que en el artículo 41 se exige al comité distrital: “secundar a éste [comité directivo General] en todos sus acuerdos. Sólo podrá desobedecer alguna disposición de aquel cuando ésta no estuviera de acuerdo con los estatutos del Partido y los comités municipales se le pide lo mismo en el artículo 47.
las convenciones se llevaban a cabo en los tres niveles mencionados y aten- dían básicamente la selección de candidatos. En la convención municipal sólo podían elegirse candidatos a puestos locales, correspondía a la distrital elegir diputados federales y locales, mientras que en la convención general se deci- día el resto de las candidaturas y se convocaba a sí misma. (Véase figura 3)
105 Ibídem. En lo sucesivo la fuente de las citas de los estatutos será la misma, excepto cuando así se señale.
Figura 1 Órganos de Dirección del PSF, según los estatutos de 1924*
*Fuente: copia de acta notarial del 21 de mayo de 1924, notaría 30, cd. Victoria, tamps.
Comité Directivo GeneralComité
DistritalComité
MunicipalSubcomité
Figura 2 Atribuciones de los órganos de dirección del PSF según los estatutos de 1924.
• representar a la agrupación en todos los actos partido (art. 32)
• cumplir y hacer cumplir el Programa y Estatutos del Partido y solucionar las dificul- tades entre los miembros y los organismos que lo componen (art. 33)
• convocar a convenciones Generales en los casos previstos
• instalar sucursales del partido en los lugares que estime conveniente (art. 35)
• Prestará todo su apoyo moral y material a las autoridades emanadas del seno del Partido cuando los representativos de ellas siempre que no hayan faltado a la lealtad y fidelidad debidas (art. 36).
y dirigir la política societaria del
y a congresos (art. 34)
• cumplir y hacer cumplir el Programa y Estatutos del Partido y solucionar las difi- cultades entre sus miembros como en los diversos sub-comités de su dependencia (art. 37)
• convocar a convenciones distritales, cuando se trate de elegir candidatos a diputa- dos Federales o locales (art. 38)
• instalará sucursales del Partido en los lugares que estime conveniente (art. 39)
• dirigir la propaganda en las campañas Electorales del distrito correspondiente (art. 40)
• mantener estrechas relaciones con el comité directivo General y secundar a éste en todos sus acuerdos. sólo podrá desobedecer alguna disposición de aquél cuando ésta no estuviera de acuerdo con los estatutos del Partido (art. 41).
• cumplir y hacer cumplir el Programa y Estatutos del Partido (art. 43)
• convocar a convenciones municipales, cuando se trate de Elección de ayuntamien- tos y nombrar delegados para que los representen en las convenciones distritales o Generales (art. 44)
• instalar sucursales del Partido en los lugares donde lo estime conveniente (art. 45)
• dirigir la propaganda electoral en su respectiva jurisdicción (art. 46)
• mantener estrechas relaciones con los comités directivo General y distrital corres- pondientes secundándolos en todas sus resoluciones, excepto en el caso de que no estuvieren de acuerdo con los Estatutos y Programa del Partido (art. 47).
las mismas que se especifican para los comités municipales
Fuente: copia de acta notarial del 21 de mayo de 1924, notaría 30, cd. Victoria, tam.
Figura 3 De las Convenciones del PSF los Estatutos de 1924.
• cuando se trate de elegir candidato a la presidencia de
república, al Gobierno del Estado o al senado (art. 51,
fracc. i)
• cuando termine el ejercicio del comité directivo (art. 51, fracc. ii)
• cuando lo solicite algunos de los comités distritales o
cinco por lo menos de los comités municipales para tra- tar cuestiones societarias de índole política o educacional (art. 51, fracc. iii)
• cuando lo estime conveniente el comité directivo para
tratar cualquiera de las cuestiones a que se refiere la frac- ción anterior (art. 51, fracc. iV)
• cuando lo ordenen los estatutos del Partido (art. 51, fracc. V)
convenciones y congresos extraordinarios que
tendrán por objeto el estudio de las cuestiones societarias
de índole política o educacional (art. 53)
• El Programa y Estatutos de Partido sólo podrán ser mo- dificados por acuerdo de la mayoría de sus miembros
representados en convenciones Generales
Distrital Federal
• elegir candidatos a diputados Federales o locales (art. 38)
• elección de ayuntamientos y nombrar delegados que los representen en las convenciones distritales o Gene- rales (art. 44)
Los estatutos fueron modificados en 1925, reforzando la tendencia autoritaria que ya se expresaba claramente en el artículo 12 de la versión de 1924:
Los miembros del “Partido Socialista Fronterizo” tienen como obligación primor- dial guardar la fidelidad y lealtad a la agrupación de que son filiales; tiene el deber de someterse a la disciplina correspondiente secundando sin reticencias todos los acuer- dos aprobados en las Asambleas respectivas.
El cambio fundamental de la reforma de 1925 consistió en el surgimiento de una nueva figura dentro de la estructura del partido: el jefe nato. Los cam- bios reforzaron la estructura centralizadora al colocar por encima de las agru- paciones esta figura, que sería el factor regulador de los conflictos internos. (Véanse gráficas 4, 5 y 6)
al mismo tiempo se eliminaron los comités distritales, sobreviviendo la convención, que con la reforma quedó asignada a los comités municipales. las atribuciones de los comités permanecieron casi inalterables aunque, el comité directivo general sería ahora el encargado de convocar a las conven- ciones distritales.
la estructura era doble: por un lado están los comités que agrupaban a los ciudadanos; por el otro, los organismos, como sindicatos, uniones de campe- sinos y trabajadores al servicio del estado que se agruparon en sectores.
Figura 4 Órganos de Dirección del PSF, según la Reforma a los Estatutos de 1925.
Fuente: Portes Gil, E. El quincuagésimo aniversario de la fundación del Partido socialista
Fronterizo. reminiscencias históricas, 1924-1974. méxico, edición del autor, 1974.
Jefe NatoComité
Comité Directivo General
• las controversias que surjan entre el comité directivo y alguno de los municipales la resolverá el Jefe nato de Partido con carácter de árbitro (art. 39).
la matriz del PsF y su función primordial es representar a la agrupación en todos
y dirigir la política societaria del partido (art. 32)
• convocar a convenciones distritales (art. 44)
• Presentará todo su apoyo moral y material a las autoridades emanadas del seno del Partido siempre que no hayan faltado a la lealtad y fidelidad debidas (art. 35).
• cumplir y hacer cumplir el programa y estatutos del Partido y reglamento interior respectivo (art. 36)
• convocar a convenciones a los subcomités de su dependencia, cuando se trate de ele- gir planilla de ayuntamientos y los comités de cabecera de distrito electoral a con- venciones distritales para elegir candidatos a Poderes Federales y locales y nombrar delegados que los representen en las convenciones Generales (art. 37)
• dirigir la propaganda en las campañas electorales y en sus respectivas jurisdicciones (art. 38)
• mantener estrechas relaciones con el comité directivo General y secundar a éste en todos sus acuerdos. sólo podrá desobedecer alguna disposición de aquél cuando ésta no estuviere de acuerdo con los estatutos del Partido (art. 39).
Fuente: Portes Gil, E. El quincuagésimo aniversario de la fundación del Partido socialista Fronte- rizo. reminiscencias históricas, 1924-1974. méxico, edición del autor, 1974
Figura 3 De las Convenciones del PSF según la Reforma a los Estatutos de 1925.
república, al Gobierno del Estado o al senado (art. 43,
• cuando termine el ejercicio del comité directivo (art. 43, fracc. ii)
• cuando lo soliciten cinco comités municipales de acuer-
do a los organismos a ellos jurisdiccionados para tratar cuestiones societarias de índole política o educacional (art. 43, fracc. iii)
tratar cualquiera de las cuestiones a que se refiere la frac- ción anterior (art. 43, fracc. iV)
de índole política o educacional (art. 45)
• El Programa y Estatutos de Partido sólo podrán ser mo-
dificados por acuerdo de la mayoría de sus miembros re-
presentados en convenciones Generales
• elegir candidatos a Poderes Federales y locales (art.
• elegir planilla de ayuntamientos y los comités de ca- becera de distrito Electoral a convenciones distritales para elegir candidatos a Poderes Federales y locales y nombrar delegados que los representen en las conven- ciones Generales (art. 37).
Fuente: Portes Gil, E. El quincuagésimo aniversario de la fundación del Partido socialista Fronte- rizo. reminiscencias históricas, 1924-1974. méxico, edición del autor, 1974.
El papel del jefe nato del partido sirvió para reforzar la dinámica autoritaria y para convertirlo en árbitro de las disputas internas. Frente a un partido indi- recto era necesario un centro fuerte que conciliara los variados intereses y que evitara las controversias internas.
Un ejemplo que podemos mencionar fue el conflicto en villa Cecilia, hoy ciudad madero, entre marzo y abril de 1927, en donde los integrantes del
comité municipal solicitaron al comité directivo estatal que enviara dos dele- gados para asistir a la asamblea en donde se desconocería, nada menos que,
al presidente del comité municipal. se acusaba a manuel rendón de conspirar
contra el presidente municipal. 106 En la asamblea no estuvieron presentes ni el acusado ni los representantes del comité directivo entonces se pospuso la solución del problema y como el comité directivo nunca envió los delega- dos requeridos el comité municipal decidió expulsar a rendón por su cuenta, quien al enterarse de esto, decidió viajar a la capital del estado y entrevistarse con Portes Gil, quien lo reconoció como presidente del comité municipal de Villa cecilia. Por otra parte, los que se oponían a rendón, apelaron a Portes Gil y éste dio instrucciones —como jefe nato del partido y como gobernador— al presidente municipal para que convocara a un plebiscito para poner fin a este enfrentamiento. 107
El plebiscito se llevó a cabo a principios de abril, al no presentarse rendón
el comité municipal de Villa cecilia nombró a un nuevo presidente, Juan cas-
tillo. 108 Parece que el origen del enfrentamiento radicaba en la cercanía de la celebración de la convención General del partido y el nombramiento de los delegados por parte de los comités municipales.
El papel que representa el jefe nato es clave para comprender la manera
en que se solucionaban los conflictos internos. En este caso Portes Gil parece no salirse con la suya, pero logró mantener el equilibrio, apoyando primero
a r endón y, al cambiar las circunstancias retirándolo del plebiscito, sin em - bargo, es importante mencionar que en otras ocasiones el jefe nato impuso su
106 El Mundo. tampico, tamps., 19 de marzo de 1927. p. 1.
107 El Mundo. 10 de abril de 1927. p. 1.
108 El Mundo. 5 y 28 de abril de 1927. pp. 1 y 4.
candidato aun en contra de los resultados de los plebiscitos, como en el caso de Matamoros a finales de 1928 y cuando las elecciones municipales estaban a punto de celebrarse. los contendientes para obtener la candidatura del partido a la presidencia municipal se enfrentaron varias veces y siempre ganó Ángel Cárdenas; a pesar de ello, el otro precandidato, Guillermo Shears, no aceptó los resultados y se entrevistó con el comité directivo, el cual le pidió que se autoproclamara vencedor. ante esta situación, los partidarios de Ángel cárde- nas apelaron al jefe nato en vano pues, más tarde por medio de un telegrama, el gobernador pidió a los miembros del comité municipal de matamoros que se respetaran el fallo del comité directivo, o sea el que había emitido Portes Gil. así fue como en esta ocasión se impuso al candidato del partido desde la capital del estado sin tomar en cuenta los resultados del plebiscito. 109
con una articulación débil, los miembros del partido tuvieron pocas po- sibilidades de participar en los comités municipales, que estaban manejados por diversas personalidades del partido lo que, aunado a una fuerte centra- lización de las que dependían las decisiones administrativas y políticas, dio como resultado un partido donde no se privilegiaba la crítica y los procedi- mientos democráticos, por el contrario, la fe en el líder y el acatamiento sin discusión de sus directrices acercaron al partido a la estructura de los partidos fascistas.
Un testigo destacado de las luchas del Partido Socialista Fronterizo prefie- re utilizar la palabra mística.
Hubo mística, hubo apostolado, o mejor aún, hubo devoción política, afán de servir, actuación responsable y honesta, todo mancomunado, porque ésas eran las enseñanzas recibidas y los ejemplos a seguir en la vida cívica de nuestro Estado; porque se nos machacaba siempre que la política debía ser honradez, franqueza, verdad, actividad, ayuda al necesitado, a la mujer y al niño; mejora- miento de nuestros trabajadores campesinos y obreros

References: artículo 27
 artículo 27
 artículo 123
 artículo 123
 artículo 123
 artículo 27

artículo 27
 artículo 6
 artículo 41
 artículo 47
 artículo 12