Source: http://www.opanal.org/la-proscripcion-de-las-armas-nucleares-en-la-america-latina/
Timestamp: 2018-02-24 19:35:13+00:00

Document:
La proscripción de las armas nucleares en la América Latina – OPANAL
Resumen de sus principales etapas
Embajador Emérito de México Alfonso García Robles, Premio Nobel de la Paz (1982)
El punto de partida de los perseverantes esfuerzos que hicieron posible la desnuclearización militar de la América Latina fue la Declaración Conjunta hecha pública el 29 de abril de 1963 por cinco Presidentes latinoamericanos, a iniciativa del entonces Presidente de México, Adolfo López Mateos, quien dirigió, el 21 de marzo de dicho año, sendas cartas a los Presidentes de Bolivia (Víctor Paz Estenssoro), Brasil (Joao Goulart), Chile (Jorge Alessandri) y Ecuador (Carlos Julio Arosemena), invitándolos a hacer conjuntamente “una Declaración por la que anunciáramos nuestra disposición para firmar un acuerdo multilateral con los demás países de América Latina, en el cual se establezca el compromiso de no fabricar, recibir, almacenar ni ensayar armas nucleares o artefactos de lanzamiento nuclear.” Dicha Declaración destacaría el anhelo de que a ella pudieran eventualmente adherir el resto dejos naciones latinoamericanas, a los fines de que llegara a constituir para nuestros pueblos, una especie de carta libertadora de toda amenaza nuclear”.
“Preocupados hondamente ante la actual evolución de la situación internacional que favorece la difusión de las armas nucleares,
“Considerando que por su invariable tradición pacifista los Estados latinoamericanos deben aunar sus esfuerzos a fin de convertir a la América Latina en una zona desnuclearizada, con lo cual contribuirán a disminuir asimismo los peligros que amenazan a la paz del mundo,
“Deseosos de preservar a sus países de las trágicas consecuencias que acarrearía una guerra nuclear, y
“Alentados por la esperanza de que la conclusión de un acuerdo regional latinoamericano pueda contribuir a la adopción de un instrumento de carácter contractual en el ámbito mundial,
“En nombre de sus pueblos y gobiernos han convenido en lo siguiente:
“Anunciar desde ahora que sus gobiernos están dispuestos a firmar un acuerdo multilateral latinoamericano, por el cual los países se comprometerían a no fabricar, recibir, almacenar, ni ensayar armas nucleares o artefactos de lanzamiento nuclear.
“Dar a conocer la presente Declaración a los Jefes de Estados de las demás Repúblicas latinoamericanas haciendo votos por que sus gobiernos se adhieran a ella mediante el procedimiento que estime adecuado.
“La Asamblea General de las Naciones Unidas parece haberse inclinado siempre en favor del establecimiento de zonas desnuclearizadas en algunas partes del mundo. Estimo que el sentimiento de la mayoría de las naciones africanas el año pasado y el, antepasado fue que África debería convertirse en una zona desnuclearizada. La última semana, unos cuantos días antes de salir de Nueva York, recibí una comunicación de cinco gobiernos latinoamericanos en la que éstos declaran su intención de que la América Latina se torne una zona desnuclearizada. Mi opinión personal es que esa actitud de parte de un número creciente de Estados miembros de las Naciones Unidas debería ser bienvenida, porque estoy firmemente convencido de que cualquier área desnuclearizada representa una forma de desarme territorial.”
“Teniendo presente la vital necesidad de preservar a las generaciones actuales y venideras del flagelo de una guerra nuclear,
“Recordando sus resoluciones 1380 (XIV) de 20 de noviembre de 1959, 1576 (XV) de 20 de diciembre de 1960 y 1665 (XVI) de 4 de diciembre de 1961, en las que reconoció el peligro que entrañaría el aumento del número de Estados poseedores de armas nucleares, ya que tal aumento traería necesariamente como consecuencia la intensificación de la carrera de armamentos y la multiplicación de los obstáculos con que tropieza el mantenimiento de la paz en el mundo, dificultándose así el logro de un acuerdo del desarme general,
“Advirtiendo que en su resolución 1664 (XVI) de 4 de diciembre de 1961 hizo notar expresamente que los países que no poseen armas nucleares tienen un interés capital en la preparación y aplicación de las medidas tendientes a asegurar la cesación de los ensayos de armas nucleares e impedir una mayor difusión de las armas nucleares, y tienen también una importante función que desempeñar en esta esfera,
“Considerando que la reciente celebración del Tratado por el que se prohíben los ensayos de armas nucleares en la atmósfera, el espacio ultraterrestre y debajo del agua, firmado el 5 de agosto de 1963, ha creado un ambiente favorable para que se procure progresar paralelamente en la prevención de una mayor difusión de las armas nucleares, problema éste que se halla estrechamente vinculado con el anterior, según lo indicó la Asamblea General en sus resoluciones 1649 (XVI) de 8 de noviembre de 1961 y 1762 (XVII) de 6 de noviembre de 1962,
“Considerando que los Jefes de Estado de cinco repúblicas latinoamericanas formularon el 29 de abril de 1963 una declaración sobre la desnuclearización de la América Latina en la que anunciaron, en nombre de sus pueblos y Gobiernos, que están dispuestos a firmar un acuerdo multilateral latinoamericano, por el cual los países se comprometerían a no fabricar, recibir, almacenar ni ensayar armas nucleares o artefactos de lanzamiento nuclear,
“Reconociendo la necesidad de preservar en la América Latina condiciones que impidan que los países de la región se vean envueltos en una peligrosa y ruinosa carrera de armamentos nucleares,
“1. Toma nota con satisfacción de la iniciativa para la desnuclearización de la América Latina contenida en la declaración conjunta de 29 de abril de 1963;
“2. Expresa la esperanza de que los Estados de la América Latina inicien estudios, como lo estimen apropiado, a la luz de los principios de la Carta de las Naciones Unidas y de los acuerdos regionales, y por los medios y canales que juzquen adecuados, sobre las medidas que convenga acordar para realizar los propósitos de la referida declaración,
“3. Confía en que, en el momento oportuno, cuando se haya llegado a un acuerdo satisfactorio, todos los Estados, y en especial las Potencias nucleares, presentarán su plena cooperación para dar eficaz cumplimiento a los propósitos de paz que animan la presente resolución;
“4. Pide al Secretario General que preste a los Estados de la América Latina, cuando lo soliciten, los servicios técnicos que puedan requerir para realizar los propósitos expuestos en la presente resolución.”
“La Comisión constituirá de entre sus miembros los grupos de trabajo que estime necesario -los cuales desempeñarán sus funciones, ya sea en la sede de la Comisión o en cualquier otro lugar, según las circunstancias lo hagan aconsejable -, así como un comité encargado de coordinar las labores de los mismos que se intitulará «Comité Coordinador».”
La definición de los límites geográficos de la zona libre de armas nucleares.
El estudio de métodos de verificación, inspección y control.
La realización de gestiones encaminadas a:
Lograr la colaboración de todas las repúblicas latinoamericanas;
Conseguir que los Estados internacionalmente responsables de territorios ubicados dentro de la zona aceptaran aplicar a dichos territorios el tratado de desnuclearización que llegara a concertarse, y
Obtener de las potencias nucleares el compromiso de que respetarían estrictamente, en todos sus aspectos y consecuencias, el estatuto jurídico de la desnuclearización de la América Latina.
La agenda adoptada para el período de sesiones fue todavía más categórica que la de la Reunión Preliminar en lo tocante al objetivo que se perseguía y que se definió como:
“Elaboración del anteproyecto de tratado multilateral para la desnuclearización de la América Latina y, al efecto, realización de las gestiones y estudios previos a que se refiere la Resolución 11 de la Reunión Preliminar sobre la Desnuclearización de la América Latina”.
En la misma resolución quedó también previsto que el Comité Coordinador podría solicitar de la Secretaria General de las Naciones Unidas “las facilidades técnicas que estimara pertinentes para, el mejor desempeño de sus funciones” y, en otra resolución que llevó el número 4 (1), la COPREDAL pidió al Presidente de la Comisión que transmitiera al Secretario General de las Naciones Unidas el acto final de su primer período de sesiones “con atenta súplica de que se sirva distribuirla como documento de la Asamblea General para información de los Miembros de la Organización y en relación con el párrafo 2 de la resolución 1911 (XVIII)”.
La preparación, con carácter urgente, de los dos siguientes documentos de trabajo:
Una recopilación seleccionada de las propuestas de mayor significación presentadas por Estados, instituciones especializadas o expertos, para asegurar la verificación y control del desarme nuclear, y
Una tabulación, arreglada por temas específicos, del contenido de las propuestas y otro material incluidos en el anterior documento de trabajo.
La adscripción el Grupo de Trabajo B, con el carácter de Consultor Técnico, por un período de un mes y, si fuera posible, a partir del 15 de junio de 1965, de un funcionario de la Secretaría de las Naciones Unidas experto en la materia encomendada al Grupo.
En la misma sesión, la Comisión, atendiendo a las observaciones formuladas por algunos representantes, acordó que el proyecto de resolución se modificara de manera que, en lugar de decir: “Resuelve aprobar como Preámbulo del anteproyecto de Tratado...”, dijese: “Resuelve aprobar como una declaración de principios que ha de servir de base para el preámbulo del Anteproyecto de Tratado...”, y a renglón seguido lo adoptó por unanimidad.
La tercera resolución, digna asimismo de especial mención entre las aprobadas en el segundo período de sesiones, es la que lleva en el Acta Final el número 7 (11) por la que como ya también antes lo apunté, se constituyó un Comité Negociador que en la práctica vino a reemplazar a los Grupos de Trabajo A y C, y que junto con el Comité Coordinador fue a partir de su establecimiento uno dejos dos principales órganos subsidiarios de la COPREDAL.
“En el curso de mis actividades como internacionalista y diplomático me ha tocado asistir a un medio centenar de conferencias internacionales y presidir unas cuantas. Puedo, no obstante, aseguraros que para mí ocupará siempre el primer lugar entre todas ellas la Comisión Preparatoria para la Desnuclearización de la América Latina, para la que hace dos años me hicisteis el honor de elegirme Presidente. Estoy persuadido, en efecto, de que no me será dable volver a contribuir, al menos en el mismo grado en el que vuestra generosa cooperación lo hizo posible en este caso, a una empresa con tan nobles y elevados propósitos como esta empresa colectiva que hemos podido llevar juntos a feliz término: la de echar las bases para asegurar en Latinoamérica, mediante un Tratado multilateral libremente con concertado y que esperamos reciba observancia universal, la ausencia total y a perpetuidad de esos terribles instrumentos de destrucción en masa que son las armas nucleares; para dejar con, la mayor solemnidad, consagrada para siempre la proscripción de las armas nucleares en la América Latina.”
(*) Embajador Emérito de Mexico que presidió las negociaciones del Tratado de Tlatelolco de 1964 a 1967. El Embajador García Robles fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1982. Falleció en 1988. El texto del Embajador García Robles fue publicado en el libro conmemorativo del “Vigésimo Aniversario del Tratado de Tlatelolco (1967-1987)”, págs. 11-35, publicación del OPANAL, 1987.

References: resolución 
 Resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución