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Modalidades de un único tipo contractual. Vid., págs. 74 y ss. 327
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Alejandro Rivero Botella
1 referencia a toda actividad o hacer, pues en este caso incluiría la ejecución de una obra y estas oraciones resultarían repetitivas, sino para hacer referencia a una actividad o hacer concreta o determinada que debe distinguirse de la de ejecución de una obra y que configura el objeto del contrato de servicios 610. La atención que realiza el Código, en los preceptos dedicados a la ejecución de una obra, por la entrega de la cosa - una obligación de dar accesoria a la obligación principal de hacer- no se reproduce en la regulación del servicio de criados y trabajadores asalariados. En nuestra opinión, esto responde al hecho de que en la prestación de un servicio, en general -esto es tanto si se trata de criados y trabajadores asalariados, como si conduce a otra modalidad de este contrato- se caracteriza, y se contrapone a la ejecución de una obra, por ser la prestación de una actividad considerada en sí misma -el servicio se limita a la mera actividad- esto es, no conduce a la creación de una cosa nueva que deba entregarse con posterioridad a su ejecución. De ahí que, no es sino la regulación especial de las obras por ajuste o precio alzado, la que ofrece una única nota característica del contrato de servicios: éste se reduce a la prestación de una actividad que no comporta la creación de una cosa nueva. De otro lado, según se ha visto páginas atrás, el Código dispone normas especiales para algunos contratos de prestación de servicios que tipifica de forma autónoma y que, en consecuencia, deben entenderse excluidos del ámbito del contrato de servicios. El objeto del contrato de servicios queda, pues, constituido Por las prestaciones de servicios -distintas a la ejecución de una obra- no tipificadas de forma autónoma, a cambio de un 610 Y ello con independencia de que ejecución de obra y Se rvicios se consideren dos contratos diferenciados o dos Modalidades de un único tipo contractual. Vid., págs. 74 y ss. 327
2 precio. El contrato de servicios actúa así, como un cajón de sastre que contiene unas relaciones jurídicas a las que el Código nomina pero no regula. 328
3 IV) LOS CONTRATOS DE SERVICIOS DE NATURALEZA MERCANTIL. En sentido amplio, puede afirmarse que son contratos de servicios los contratos de sociedad, agencia, comisión, mediación, depósito, hopedaje, edición, representación teatral, ejecución musical, transporte y ejecución de obra, de naturaleza mercantil. La aplicación subsidiaria de la normativa civil en su regulación debe entenderse referida, en primer lugar, a la normativa propia -si existe- que establece el ordenamiento civil para la regulación de los contratos civiles paralelos, y subsidiariamente, a las normas generales del Derecho común. No cabe plantearse la cuestión de la aplicabilidad subsidiaria de la normativa civil del contrato de servicios a contratos de naturaleza mercantil, porque, como hemos señalado con anterioridad, esta normativa no existe. Pero sí puede analizarse la cuestión de la naturaleza jurídica de algunos contratos mercantiles. En este sentido cabe advertir que en el ámbito mercantil no existe un "contrato de servicios" paralelo al contrato de servicios civil. De ahí que sea necesario analizar la naturaleza jurídica de aquellas relaciones jurídicomercantiles que siendo una modalidad de este contrato, no tienen una figura civil paralela y que, debido al carácter residual del contrato de servicios, podrían enmarcarse dentro de su ámbito normativo. La falta de una regulación general del contrato de servicios en la normativa mercantil, unida a la necesidad del tráfico mercantil de regular unas relaciones jurídicas -los contratos de servicios- crecientes en frecuencia, diversidad y complejidad, han derivado en la tipificación de algunas figuras que, a pesar de gozar de independencia o autonomía en el ámbito mercantil, tienen, en verdad, y con base en el Código Civil, la naturaleza jurídica de contrato de servicios. Junto a estos contratos típicos existen otros contratos que la práctica mercantil se encarga de nominar y regular -mediante los usos de comercio- 329
4 siendo éste, un primer paso hacia su tipificación o regulación legal. A todos ellos sería de aplicación subsidiaria la regulación civil del contrato de servicios, si existiera. La identificación de todos los supuestos en que una relación jurídico mercantil que comporta la prestación de un servicio -en sentido estricto- a cambio de un precio, ha sido nominada por la doctrina o jurisprudencia, es una labor prácticamente imposible, además de probablemente inútil. En este punto, únicamente pretendemos especificar la naturaleza jurídica de algunos de los contratos sobre los que la doctrina mercantilista se plantea con mayor frecuencia esta cuestión. Recordamos que en líneas anteriores hemos realizado esta misma operación en relación a los contratos mercantiles de ejecución de obra, y advertimos que, descartamos de esta enumeración los contratos que, por su propia naturaleza no son sino modalidades del contrato de transporte -como el contrato de transporte de mercancías en régimen de conocimiento, el fletamento, el contrato de pasaje, el de transporte aéreo, etc.- porque en este caso, la autonomía del transporte -defendida en el capítulo anterior- frente al contrato de servicios, implica que la normativa subsidiariamente aplicable es precisamente la de este contrato. En nuestra opinión, comparten la naturaleza jurídica de contrato de servicios, entre otros, los siguientes contratos mercantiles: La mayoría de los contratos publicitarios regulados por la Ley 34/1.988, de 11 de noviembre General de Publicidad. Aunque a menudo aparecen como contratos mixtos en los que, además de a la prestación de un servicio, la actividad se dirige a la e jecución de una obra, se caracterizan fundamentalmente por 330
5 a desarrollar la primera de estas actividades 611. Asi: a) El contrato de publicidad se define legalmente como "aquel por el que el anunciante encarga a una agencia de publicidad, mediante una contraprestación, la ejecución de publicidad y la creación, preparación o programación de la misma" (art. 15 L.G.P.). El ámbito de este contrato es tan amplio que abarca cualquier posible prestación de índole publicitaria que un anunciante solicite de una agencia, incluso la creación publicitaria que es objeto del contrato que lleva su nombre 612. La diferencia entre este contrato y el de creación publicitaria se halla en que en éste último se planifica o programa pero no se ejecuta, de modo que se dirige únicamente a poner a disposición del anunciante la creación publicitaria para que éste utilice o no el proyecto 613. Por el contrario, la actividad que debe desarrollar la agencia en el contrato de publicidad es principalmente la de la realización de la publicidad, que es el desarrollo de una conducta con fines publicitarios, aunque en ocasiones se añada a ésta la creación de un proyecto y, en estos casos, exista, en verdad, un contrato mixto de servicios y ejecución de obra. b) El contrato de difusión publicitaria es el contrato "por el que, a cambio de una contraprestación fijada en tarifas preestablecidas, un medio se obliga en favor de un anunciante o agencia a permitir la utilización publicitaria de unidades de espacio o de tiempo disponibles y a desarrollar la actividad técnica necesaria para lograr el resultado publicitario" (art. 19 L.G.P.). El titular del medio de difusión queda, pues obligado a realizar la actividad en los términos pactados, o sea, a 611 Recordamos que, por el contrario, el contrato de creación publicitaria que, en ocasiones, también obliga a la prestación 3e un servicio, se caracteriza principalmente, según vimos en el capitulo anterior, por gozar de la naturaleza de contrato de ejecución de obra. 612 URIÀ, OJb. Cit., pág JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Ob. Cit., pág
6 difundir el mensaje publicitario a través de la correspondiente vía 614. Se trata de una prestación de actividad con utilización de determinados medios técnicos a disposición de la agencia que, aunque dirigida a la consecución de un resultado material -el resultado publicitario-, no implica la creación de una cosa nueva -no es una ejecución de obra- ni se corresponde con la actividad propia de otro contrato especial de servicios de naturaleza civil. Se trata, en definitiva, de una prestación de servicios. c) El contrato de patrocinio publicitario. El artículo 24 de la Ley General de Publicidad define este contrato como "aquel por el que el patrocinado, a cambio de una ayuda económica para la realización de su actividad deportiva, benéfica, cultural, científica o de otra índole, se compromete a colaborar con la publicidad del patrocinador" 615. En opinión de DIEZ-PICAZO, este precepto describe el carácter oneroso y sinalagmático del contrato, caracterizándolo como perteneciente al tipo "do ut faces" 616. Sin embargo, entiende este mismo autor, la definición de la prestación del sponsor o patrocinador como "ayuda económica" es imprecisa, porque la "ayuda" parece indicar la atención de una parte del costo, mientras que el patrocinio no tiene límite alguno en este sentido; por este motivo sería preferible hablar simplemente de atribución patrimonial. Es asimismo imprecisa, afirma, la definición de la prestación del patrocinado o esponsorizado que la ley califica como colaboración en la publicidad del patrocinador, porque tal prestación puede concretarse ya en una colaboración -así, cuando un miembro del equipo deportivo sale 614 JIMÉNEZ SÁNCHEZ, OJb. Cit., pág. 521; y SÁNCHEZ CALERO, 0 >. Cit., pág B DIEZ-PICAZO PONCE DE LEÓN ["El contrato de esponsorización" en Anuario de Derecho Civil, 1.994, pág. 9] e ntiende que la denominación que emplea la Ley General de Publicidad -"contrato de patrocinio publicitario"- es inexacta Y equívoca, y aboga por el término "contrato de esponsorización". 616 En sentido similar JIMÉNEZ SÁNCHEZ, OJb. Cit., pág
7 en un anuncio del patrocinador-, ya en la facilitación de una publicidad que debe producirse de acuerdo con otros medios de instrumentalización -así, cuando un miembro del equipo deportivo realiza su actividad laboral ordinaria llevando una camiseta en la que figura el nombre del sponsor-. Por último, señala, la enumeración de los posibles destinos de la ayuda económica que realiza el precepto comentado -actividad deportiva, benéfica, cultural o científica de lo patrocinado- no es cerrada, y queda al arbitrio de las partes la actividad que se patrocina o que se esponsoriza 617. El contrato de patrocinio publicitario se caracteriza, así, frente a los contratos de publicidad en que en estos la difusión del menjase publicitario constituye la prestación y la obligación de una de las partes, mientras que aquel trata de asociar intuitivamente un nombre o una marca a un evento cultural o deportivo que lo prestigia 618. Algunos autores sostienen que este contrato es, en verdad, una subespecie del contrato de difusión publicitaria que se caracteriza por la voluntad benefactora del patrocinador o patrocinadores respecto a la actividad del patrocinado 619. Sin embardo, entendemos con DIEZ-PICAZO que no cabe tal equiparación, ya que los artículos 20 y 21 de la L.G.P., que regulan el contrato de difusión publicitaria, no encuentran aplicación al contrato de sponsor i zación DIEZ-PICAZO, OJb. Cít., págs DIEZ-PICAZO, Ult. OJb. Cit., pág SÁNCHEZ CALERO, OJb. Cit., pág El artículo 20 de la L.G.P., dice que si el medio, por causas imputables al mismo, cumpliera una orden con alteración, defecto o menoscabo de algunos de sus elementos sustanciales, vendrá obligado a ejecutar, de nuevo, la publicidad en los términos pactados. Si la repetición no fuera posible, el anunciante o la agencia podrá exigir reducción del precio y la indemnización de los perjuicios. La aplicación de este precepto al contrato de sponsorización r esulta compleja, ya que en éste ni existen órdenes, ni es fácil 333
8 En lo que aquí interesa, la actividad prestada por el patrocinado es, de nuevo, un servicio, porque no implica ni la ejecución de una obra -creación de una cosa ex novo-, ni se corresponde con la actividad propia de un contrato civil de servicios especial independiente del contrato de servicios en sentido estricto. Los contratos de engineering, a pesar de su atipicidad, han adquirido en la práctica mercantil un especial relieve. La doctrina distingue varias modalidades. En lo que atañe a las especialidades de consulting engineering y asistencia técnica "llave en mano", cabe recordar que, según expusimos lineas más arriba, gozan, en nuestra opinión, de la naturaleza jurídica de contratos de ejecución de obra, ya que se caracterizan, el primero, por obligar a una de las partes a suministrar estudios técnicos y económicos a la otra, a cambio de una contraprestación; y el segundo, por obligar a una de las partes a instalar una planta o fábrica completa, debiendo ser entregada en condiciones de inmediato funcionamiento, a cambio de un precio. El objeto es, pues, la ejecución de una obra intelectual en el primero de estos supuestos, y material, en el segundo, a cambio de un precio 621. Por contra, el resto de modalidades del la prestación de la rectificación porque no hay anuncios singulares. El artículo 21 de la L.G.P. dice que en caso de incumplimiento total, el medio es reponsable, salvo causa de fuerza mayor. El anunciante o la agencia dispone de la facultad de optar entre la ejecución posterior de la misma prestación o la resolución del contrato, y, en ambos casos, tiene derecho a indemnización de daños y perjuicios. La falta de ejecución imputable al anunciante o agencia determina la inexistencia de la obligación de pagar el precio íntegramente, salvo que el medio haya ocupado total o parcialmente con otra publicidad las unidades de tiempo contratadas. La aplicación de este precepto es asimismo difícil, ya que en el contrato de sponsor i zación es raro el supuesto de incumplimiento total. 621 Y ello sin perjuicio que a la ejecución de obra se le añada una prestación de servicio que convierta el contrato en complejo. 334
9 contrato de engineering gozan, en nuestra opinión de la naturaleza jurídica de contrato de servicios, aunque su complejidad las convierte, a menudo, en contratos mixtos 622. ASÍ: a) El contrato de Know how o de transferencia de tecnología es normalmente un contrato complejo que, además de la cesión de derechos, implica la colaboración de técnicos que intervienen en la puesta en marcha de métodos de producción en los que se emplean secretos industriales que ellos mismos aportan 623. A la prestación de servicios técnicos, se añade, en este caso, la cesión de patentes o de procedimientos industriales no patentados, pero la prestación de servicios no pierde su esencialidad, porque de ella depende, normalmente, que la cesión tenga los efectos pretendidos por la contraparte. b) Por el contrato de merchandising una empresa colabora con otra haciendo que sus productos sean más competitivos, haciendo estudios de producto, elementos identificativos o envoltorios, a fin de que resulten fácilmente diferenciables; facilitando su almacenamiento y transporte, e incrementando la eficacia de los puntos de venta 624. La empresa engineering presta así una actividad de colaboración que puede identificarse con un servicio en sentido estricto 625, aunque, a menudo, el servicio, entendido como la actividad de colaboración, implique la ejecución de una obra que es parte de la actividad a desarrollar, y un instrumento necesario para la propia prestación del servicio (así, el 622 También en opinión de URIA, Ob. Cit., pág. 679; y JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Ob. Cit., pág Aunque estos autores también califican de contrato de servicios el contrato de consulting engineering. 623 URIA, Ob. Cit., PÁG. 679; y JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Ob. Cit., Pág JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Ob. Cit., pág JIMÉNEZ SÁNCHEZ [Ob. Cit., pág. 505] afirma que este contrato "difícilmente se distingue del puro arrendamiento de servicios". 335
10 servicio de colaboración para el incremento de la eficacia de los puntos de venta puede requerir un estudio del producto que, en QÍ mismo, es una ejecución de obra). En este caso hablaremos de un contrato mixto de servicios y ejecución de obra. El contrato de factoring es otro contrato de colaboración entre empresas, atípico en nuestro ordenamiento jurídico. Por éste el "factor" se obliga, a cambio de una retribución, a prestar un servicio que puede concretarse en: a) Informar sobre la clientela, procediendo a su "clasificación" en función del riesgo que es aconsejable asumir con arreglo a la solvencia y características de cada cliente; b) La facturación de los productos y servicios prestados a dicha clientela, efectuada a nombre del propio interesado, y su contabilización; c) La gestión de cobro de facturas emitidas; y d) La cobertura del riesgo de eventual insolvencia del deudor de dichas facturas, y en este caso se hable de factoring propio 626. El gran abanico de servicios que pueden constituir su objeto permite atribuir al contrato de factoring distinta naturaleza jurídica, en función del caso concreto. Puede constituirse como un contrato de servicios, cuando el interés se centre, por ejemplo, en la información de la clientela, como un contrato de comisión, cuando la prestación fundamental sea la gestión de cobro de las facturas emitidas, o, como un contrato de cesión de créditos, en el caso del factoring propio, en que existe una cesión de créditos pro soluto. Frecuentemente, no obstante, se tratará de un contrato en el que el factor se obligará a realizar varias de estas actividades y extistirán elementos que caracterizan a dos o más de las mencionadas figuras, configurando, así, un contrato mixto 627. La doctrina mercantilista ha dado nombre a otros contratos de servicios atípicos, identificándolos, de este modo, por las 626 JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Oí». Cit., pág JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Ob. Cit., pág
11 características especiales que presentan. En este caso se halla el llamado "contrato de asistencia técnica" en virtud del cual una empresa cede a otra, mediante precio, la asistencia técnica, dentro de sus conocimientos tecnológicos para la mejor utilización de los procesos de producción de la empresa o particular que reciben esas prestaciones, a las que se añaden tareas o servicios de mantenimiento retribuidos y, en ocasiones, englobados en una oferta de venta 628 ; el llamado "contrato o servicio de mensajería" por el que empresas especializadas y constituidas a ese fin se encargan de recibir y entregar cartas y paquetes y trasladarlos de un lugar a otro, generalmente en muy breve plazo de tiempo 629 ; el llamado "contrato o servicio de vigilancia" por medio del cual un empresario mercantil asume las funciones de vigilancia y protección de las personas bienes y propiedades que le indica la empresa, según pacto llevado a cabo con los clientes 630 ; y el llamado "contrato de abastecimiento" o catering en vitud del cual un empresario del ramo de la hostelería se compromete no sólo a abastecer de comida en sentido estricto, sino también al acondicionamiento, alquiler de menaje, transporte y servicio personal 631 ; entre otros. Por otra parte, entendemos -en contra de la mayoría de la doctrina que sostiene que se trata de contratos de ejecución de obra, porque obligan a la obtención de un resultado- que comparten la naturaleza de contrato de servicios algunos contratos del ámbito del derecho marítimo tales como el contrato cíe remolque-maniobra, por el que el naviero o capitán de un buque 628 En este sentido JIMÉNEZ SÁNCHEZ [OJb. Cit., pág. 512]. Sin embargo este autor califica el contrato de asistencia técnica de contrato de obra porque "el contrato no se limitará sólo a un hacer sino que se esperan unos resultados mínimos". 629 JIMÉNEZ SÁNCHEZ [OJb. Cit., pág. 513]. Aunque también en este caso aboga por la naturaleza jurídica de "arrendamiento de obra» de este contrato. 630 JIMÉNEZ SÁNCHEZ [OJb. Cit., pág. 513] lo califica de contrato de "arrendamiento de obra". 631 JIMÉNEZ SÁNCHEZ, OJb. Cit., pág
12 se obliga, mediante precio, a desplazar un buque que no puede utilizar su propia propulsión en el interior de un puerto 632 ; el contrato de salvamento marítimo, por el que una parte se obliga a ayudar a un buque que se encuentra en peligro en el mar 633, el contrato de practicaje, al hace referencia el artículo del C.de C., por el que, el práctico asiste, a cambio de una retribución, al buque en las necesidades de la navegación, principalmente al entrar a puerto, canal o río, o tomar una rada o fondeadero 634 ; y el contrato de carga y descarga de la nave JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Ob. Cit., pág JIMÉNEZ SÁNCHEZ [Ob. Cit., pág. 854] califica el contrato de salvamento de contrato de ejecución de obra porque la retribución se condiciona a la consecución del resultado pretendido. En nuestra opinión, esta nota no permite sostener tal afirmación, porque, en verdad, lo que ocurre es que existe una determinada distribución de los riesgos que no afecta, para nada, a la cuestión de la responsabilidad: el salvamento que se efectúa con la diligencia exigible no implica incumplimiento, aunque si tto se consigue el resultado material pretendido no de lugar a la contraprestación. 634 JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Ob. Cit., pág También en este caso, la doctrina mercantilista afirma a naturaleza jurídica de contrato de "arrendamiento de obra" de e sta convención en función de la pretensión de un resultado Raterial por las partes. ASÍ, JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Ob. Cit., pág
13 V) LOS CONTRATOS DE SERVICIOS ADMINISTRATIVOS. La Ley de Contratos de las Administraciones Públicas 636 distingue los contratos de obras, de gestión de servicios públicos, de suministro, de consultoría y asistencia o de servicios y de trabajos específicos y concretos no habituales. Dichos contratos quedan regulados por esta ley y, supletoriamente, por las restantes normas de derecho administrativo y, en su defecto, las normas de derecho privado (art. 7 de la L.C.A.P.). Tampoco en esta ocasión cabe plantearse la cuestión de la aplicación subsidiaria de la normativa civil relativa al contrato de servicios -inexistente, según se ha visto- en la regulación de los contratos administrativos que compartan la naturaleza jurídica de contratos de servicios en sentido estricto. Mayor interés puede revestir el determinar la naturaleza jurídica de los contratos administrativos nominados, aunque las propias limitaciones de este trabajo -que pretende circunscribirse en el ámbito del derecho civil- no aconsegen más que un somero análisis de este punto. Apuntábamos páginas más arriba que el contrato administrativo de obras es, según el artículo 120 L.C.A.P., "el celebrado entre la Adminitración y un empresario cuyo objeto sea: a) La construcción de bienes que tengan la naturaleza inmueble tales como carreteras, ferrocarriles, puertos, canales, presas, edificios, fortificaciones, aeropuertos, bases navales, defensa del litoral y señalización marítima, monumentos, instalaciones varias, así como cualquier otra análoga de ingeniería civil; b) La realización de trabajos que modifiquen la forma o substancia terreno o del subsuelo como dragados, sondeos, prospecciones, 636 Sirvan en este punto las consideraciones generales referidas a la contratación administrativa, expuestas en sede de los contratos de ejecución de obra administrativos (pág. 196 y ss.) 339
14 inyecciones, corrección del impacto medioambiental, regeneración e playas, actuaciones urbanísticas u otros análogos; c) La reforma, reparación, conservación o demolición de los definidos en las letras anteriores." Observábamos, entonces, que el objeto del contrato administrativo de obras se reduce a la prestación de una actividad o trabajo (de los mecionados en el precepto transcrito) a la Administración, a cambio de un precio, y que, en este punto, se distingue del contrato de ejecución de obra civil, que tiene por objeto la creación de una cosa ex novo, a cambio de un precio. La principal consecuencia de esta diferenciación, se halla en que el contrato administrativo de obras sólo comparte la naturaleza jurídica de contrato de ejecución de obra, cuando la actividad que se promete va dirigida a la creación de una cosa nueva -como la construcción de un bien inmueble-. Entonces - téngase en cuenta que en estos contratos el precio se fija siempre a presupuesto o a tanto alzado los artículos a C.C. son de aplicación subsidiaria. En caso contrario, esto es, cuando la actividad prometida no comporta la creación de una cosa nueva -cuando se prometa, por ejemplo, la conservación de un bien inmueble-, estaremos, en verdad, ante lo que el Código denomina la prestación de un servicio en sentido estricto. Quedan, aún, algunas consideraciones a tener en cuenta en la aplicación de la normativa civil a los contratos administrativos de obras: a) los contratos administrativos, en general, se caracterizan -según apuntamos con anterioridad- por generar para el contratista obligaciones de resultado, por lo que s u propia especialidad implica un régimen de responsabilidad diverso al previsto para los contratos de ejecución de obra y de 637 Recordamos que la legislación civil presenta una importante laguna legal en la regulación del contrato de 6 Decución de obra retribuido de distinta forma. 340
15 servicios en el Código Civil; y b) los contratos administrativos se rigen por el principio de riesgo y ventura del contratista, mientras que este principio sólo inspira la regulación de los contratos civiles retribuidos a presupuesto o tanto alzado. El contrato de gestión de servicios públicos es aquel mediante el que las Administraciones Públicas encomiendan a una persona, natural o jurídica, la gestión de un servicio público (art. 155 L.C.A.P.). El artículo 157 de esta misma Ley señala que son modalidades de gestión de servicios públicos: a) la concesión por la que el empresario gestionará el servicio a su riesgo y ventura; b) la gestión interesada, en cuya virtud la Administración y el empresario participarán en los resultados de la explotación del servicio en la proporción que se establezca en el contrato; c) el concierto con persona natural o jurídica que venga realizando prestaciones análogas a las que constituyen el servicio público de que se trate; d) la sociedad de economía mixta en la que la Administración participe, por sí o por medio de una entidad pública, en concurrencia con personas naturales o jurídicas 638. GARCIA DE ENTERRIÀ Y FERNANDEZ 639 afirman que el contrato de gestión de servicios es "un contrato de empresa, expresión de un arrendamiento de obra porque el concesionario se obliga a prestar un resultado (construcción y explotación -o sólo éstade un servicio público en el nivel técnico exigido por los pliegos) a cambio de un precio alzado, que es aquí el derecho a 638 GARCÍA DE ENTERRIA Y FERNANDEZ, [Ob. Cit., págs ] afirman que no se trata de "un contrato único tipificado por una determinada estructura obligacional, sino una pluralidad de figuras contractuales, tantas como la colaboración de los particulares en la gestión de los servcios puede permitir", y continúan "en realidad, son cuatro contratos perfectamente diferenciados en cuanto que cada uno tipifica estructuras obligaciones distintas de incorporación de particulares a la gestión de los servicios públicos; son los contratos a los que fi l precepto llama concesión, gestión interesada, concierto y sociedad de economía mixta". 639 GARCÍA DE ENTERRIA Y FERNANDEZ, Ob. Cit., pág
16 la percepción de unas tarifas fijas". Por el contrario, PARADA 640 afirma que los contratos de gestión de servicios públicos "pueden ser simples o puros, o bien mixtos de obra y servicio, si a la gestión de la actividad se incorpora la previa realización por el concesionario de una obra pública que servirá de soporte o infraestructura para el desarrollo de aquélla, y de cuyo coste se resarcirá aquél mediante el percibo de un precio o tasa por parte de los usuarios. Tal es el caso, por ejemplo, de las autopistas en régimen de concesión." En nuestra opinión, el contrato de gestión de servicios públicos no tiene naturaleza jurídica de contrato de servicios, y esto porque no encaja en el concepto que de él se desprende en el art del Código Civil, según el cual una de las partes se obliga a prestar un servicio a la otra a cambio de una remuneración. Ciertamente, en el contrato de gestión de servicios públicos la persona, natural o jurídica, que contrata con la Administración no se obliga a prestar un servicio a la Adiministración, sino a gestionar un servicio público, es decir, a prestar unos determinados servicios a los administrados 641. Por último trataremos de la naturaleza jurídica de los contratos de consultoría y asistencia, servicios y trabajos específicos y concretos no habituales de la Administración. El artículo de la L.C.A.P. señala que los contratos de consultoría y asistencia tienen por objeto: "a) Estudiar y elaborar informes, estudios, planes, anteproyectos, proyectos de carácter técnico, organizativo, económico o social, así como la 640 PARADA VAZQUEZ, José Ramón, Derecho Administrativo (Parte General), Madrid, 1.989, pág Estas relaciones jurídicas quedan fuera del ámbito de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas. Así lo 1 art.3.1 de este cuerpo legal: "Quedan fuera del ámbito de la Presente Ley: b)las relaciones jurídicas derivadas de la Prestación por parte de la Administración de un servicio público 9Ue los administrados tienen la facultad de utilizar mediante el abono de una tarifa, tasa o precio público de aplicación general a los usuarios" 342
17 dirección, supervisión y control de la ejecución y mantenimiento de obra, instalaciones y de la implanatción de sistemas organizativos, b) Llevar a cabo, en colaboración con la Administración y bajo su supervisión, las siguientes prestaciones: Toma de datos, investigación y estudios para la realización de cualquier trabajo técnico. Asesoramiento para la gestión de bienes públicos y organización de servicios del mismo carácter. Estudio y asistencia en la redacción de proyectos, anteproyectos, modificación de unos y otros, dirección, supervisión y control de la ejecución y mantenimiento de obras e instalaciones y de la implantación de sistemas organizativos. Cualesquiera otros servicios directa o indirectamente relacionados con los anteriores y en los que también predominen las prestaciones de carácter intelectual". De la letra de este precepto se deduce que el objeto del contrato de asistencia puede ser tanto la prestación de un servicio a cambio de un precio, como la ejecución de una obra contra remuneración. Ciertamente, la actividad de la "asistencia" técnica implica, en ocasiones, la creación de una obra intelectual -así lo reconoce este precepto cuando señala que puede ser objeto del contrato de asistencia la elaboración de informes, estudios, planes, proyectos, etc.- y, entonces, la asitencia técnica se identifica con la ejecución de una obra. Sin embargo, en otros casos, la asistencia se limita a la realización de una actividad que no conduce a la creación de una cosa ex novo -así, por ejemplo, la dirección, supervisión y control de la ejecución y mantenimiento de obras, instalaciones y de la implantación de sistemas organizativos. Aquí, hay, en verdad un contrato de servicios. De este modo, a nuestro entender, la naturaleza jurídica del contrato de asistencia debe considerarse caso por caso en función del objeto de cada contrato. De la solución a esta cuestión depende la determinación de la normativa civil aplicable de forma s ubsidiara a este tipo de contrato administrativo, aunque las c aracterísticas propias de los contratos celebrados por la 343
18 Administración obligan a tener en cuenta en el ejercicio de ésta la diversidad de los regímenes de resposabilidad correspondientes a contratos civiles y administrativos, y el también diverso funcionamiento en ellos del principio de riesgo y ventura 642. El artículo de la L.C.A.P. dice que "son contratos de servicios aquéllos en los que la realización de su objeto sea: a) De carácter técnico, económico, industrial, comercial o cualquier otro de naturaleza análoga, siempre que no se encuentren comprendidos en los contratos de consultoría y asistencia, trabajos específicos y concretos no habituales o en alguno de los regulados en otros Títulos de este Libro, b) Complementario para el funcionamiento de la Administración, c) De mantenimiento, conservación, limpieza y reparación de bienes, equipos e instalaciones. d) Los programas de ordenador desarrollados a medida para la Administración, que serán de libre utilización por la misma." El contrato de servicios administrativo es, como el civil, un contrato residual. Sin embargo tampoco en este caso el objeto del contrato de servicios administrativo se corresponde con el objeto del contrato de servicios civil. En primer lugar, porque comprende actividades dirigidas a la creación de una obra - programas de ordenador-, y, en segundo lugar, porque excluye la prestación de servicios cualificados -que son objeto de los contratos de asistencia y consultoría-. De nuevo aparecen Mezclados supuestos de contrato de servicios y contrato de ejecución de obra y la aplicación subsidiaria de la normativa civil referente a estos deberá realizarse con las debidas precauciones. El atículo de la L.C.A.P. señala que "Son contratos Para la realización de trabajos específicos y concretos no habituales los que, no estando incluidos en los dos apartados anteriores, se celebren excepcionalmente por la Administración 642 A ello nos hemos referido en líneas anteriores. 344
19 cuando su objeto no pueda ser atendido por la labor ordinaria de los órganos administrativos." El objeto de este contrato comprende, de nuevo, tanto la prestación de servicios en sentido estricto, como la ejecución de una obra, por lo que no puede determinarse, con carácter general, la naturaleza jurídica de este contrato. 345
20 VI) DISTINCIÓN ENTRE EL CONTRATO DE SERVICIOS Y EL CONTRATO DE TRABAJO. Las relaciones sociales objeto del Derecho del Trabajo son, en palabras de ALONSO OLEA 643 "las derivadas de la modificación del mundo exterior por el hombre, que en esto consiste genéricamente el trabajo, realizada en condiciones singulares, esto es, a través de un tipo especial y definido de trabajo, que se especifica por la concurrencia en él de las notas de productividad, ajenidad y libertad" 644. Esta definición del objeto del derecho del trabajo es la que sustenta, con las debidas matizaciones, la mayoria de la doctrina laboralista en la actualidad. Por nuestra parte damos por válida la reproducida, porque lo que pretendemos es, no ensayar una definición del contrato de trabajo -cuestión que atañe a la disciplina laboral-, sino iniciar este punto con el planetamiento de la problemática que nos ocupa: la similitud de las relaciones llamadas laborales con aquellas objeto del contrato de servicios. Nuestra atención queda centrada a partir de este momento en la 643 ALONSO OLEA, Manuel, Introducción al derecho del trabajo, 4 a ed., Madrid, 1.981, pág El hombre trabaja productivamente cuando pone como finalidad de su esfuerzo procurarse los bienes precisos para su subsistencia, no así cuando dirige su actividad al entretenimiento de su ocio, a su formación personal o a la práctica de la benevolencia. El trabajo por cuenta ajena implica que los frutos resultantes del trabajo productivo del hombre son atribuidos inicial y directamente a persona distinta de quien ha ejecutado el trabajo. Por el contrario, en el trabajo autónomo o por cuenta propia quien trabaja retiene la titularidad inicial de los frutos de su trabajo, sin perjuicio de que a posteriori pueda disponer de ellos por títulos jurídicos varios. Por último, el trabajo es libre cuando la atribución originaria de los frutos deriva de un acto voluntario del trabajador, y se opone al trabajo forzoso en el que tal atribución deriva de actos o relaciones independientes a la Voluntad de éste -como sucede en los regímenes de esclavitud o servidumbre-. En este sentido ALONSO OLEA, Ult. Ob. Cit., págs. 31 y ss. 346
1) Los contratos mercantiles de ejecución de obra.
para determinar si éstas son de aplicación subsidiaria en la regulación del contrato administrativo de obra, es necesario analizar si éste responde al modelo diseñado por el Código Civil. En caso contrario,

References: artículo 24
 artículo 20
 artículo 21
 resolución 
 artículo 120
 artículo 157