Source: http://www.libertadidioma.com/20190524.htm
Timestamp: 2019-06-25 16:10:26+00:00

Document:
AGLI Recortes de Prensa Viernes 24 Mayo 2019
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 24 Mayo 2019
Javier Orrico Periodista Digital 24 Mayo 2019
Anticipaciones a vuelatecla
Amando de Miguel Libertad Digital 24 Mayo 2019
No me refiero a los pronósticos de las encuestas electorales, pues las que ahora se prodigan parecen más bien interesadas e incluso prescriptivas. Ya en el mundo clásico los arúspices anunciaban lo que iba a suceder de acuerdo con los deseos de los poderosos que iban buscando sus augurios. Era la forma de conseguir contento en la plebe, además de repartir pan y circo. Seguimos en las mismas, aunque con un considerable abuso de la estadística: que dijo Borges de la democracia, pero se puede aplicar más bien a las encuestas electorales al uso.
Mis vaticinios no son nada científicos. Se basan en intuiciones, conjeturas o cábalas perfectamente nebulosas. Tómense más bien como hipótesis de ocio, que no de trabajo. Si acaso, se apoyan en una brizna de experiencia. Más sabe el diablo por viejo…
No cabe duda de que el atildado doctor Sánchez, después de aliarse in extremis con Unidas Podemos y subrepticiamente con los separatistas, va a teñir de rojo el mapa español. Pero, a su vez, esa desproporcionada hegemonía progresista y separatista va a provocar tal recelo en una gran parte del pueblo español que hará muy inestable el Gobierno de la nación. Tanto es así que no me parece improbable que haya un adelanto forzado de las elecciones generales para después del verano. En España todo lo que da pereza se deja para después del verano.
Por parte de las derechas minoritarias se va a producir una grande confusión. El PP se halla en trance disolución retardada, como en su día le ocurrió a la UCD. Pesa mucho el pasado corrupto de los dirigentes peperos (por acción u omisión), el presente de la general laxitud de sus líderes y el futuro del escaso crédito de sus proyectos indecisos. De momento, los magros resultados electorales del PP se convierten en un pretexto para echar la culpa a sus otros dos socios de la derecha, Ciudadanos y Vox. Es una vieja reacción de la inepcia: echar la culpa al prójimo.
Los que hoy se llaman Ciudadanos tendrían que cambiar de etiqueta. No creo que se atrevan con lo de Ciudadanos y Ciudadanas. Para Europa ya se designan como Partido de la Ciudadanía. No entiendo por qué no manejan los marbetes más enjundiosos de Partido Liberal o Partido Socialdemócrata. Tales son sus verdaderos nichos ideológicos. El único problema es que antes tendrían que dar un máster avanzado de Liberalismo o de Socialdemocracia a muchos de sus dirigentes, tan voluntariosos como confusicos. Sea como fuere, se podrán llevar una buena proporción de antiguos votantes del extinto PP con un mínimo esfuerzo.
La Vox partía de casi cero hace un par de años y es ahora una fuerza política en toda regla y subiendo. También va a incorporar una multitud de simpatizantes del antiguo PP. Lo tiene muy fácil para esa acreción. Basta con que los voxeros desarrollen ciertas acciones políticas que no se han atrevido a llevar a cabo los peperos. Su enemigo más poderoso no es propiamente el Partido Socialista, sino, de modo más amplio y ladino, la progresía política, mediática e intelectual. Se va a beneficiar de la inevitable degradación de la Unión Europea tras el Brexit y del fracaso que supone para la Comisión Europea la oleada de inmigrantes extranjeros sin control. Es posible que Vox quede en España como la única derecha, puesto que todo lo demás es más bien izquierda, o por lo menos lo que podríamos llamar "la situación".
Todos los partidos nacionales, se alojen en el Gobierno o en la oposición, se enfrentan a un casi insoluble problema: la hipotética secesión de las regiones con dos lenguas, además de Canarias. De momento es solo una espada de Demóstenes, como decía el otro. Ese presagio de mal agüero se precipitará en cuanto sean indultados los procesados catalanistas del incruento golpe de Estado. Se trata de una decisión que el Gobierno socialista no tendrá más remedio que tomarla, pues la alternativa sería todavía peor.
Autonómicas ‘versus’ generales
Emilio Campmany Libertad Digital 24 Mayo 2019
Teóricamente, las elecciones importantes son las generales. Y seguirían siéndolo si no fuera porque el contubernio PP-PSOE ha hecho que sean casi irrelevantes. La resolución del PSOE para imponer su ideología cuando gana y la renuncia del PP a aplicar la suya cuando es él quien vence han hecho que dé un poco igual quién triunfe. Padecemos socialismo, y lo más que hace el PP cuando gobierna es suministrar cuidados paliativos.
En cambio, en las autonómicas, el resultado electoral sí trae graves consecuencias. La clave está en los impuestos. El margen de maniobra de las autonomías es muy reducido y, sin embargo, como el Gobierno de la nación apenas cambia nunca nada, sea del partido que sea, las limitadas políticas de los Gobiernos autonómicos son las que marcan la diferencia. Pero la cuestión no es tanto lo que tenga cada uno que pagar. Lo crucial es que donde los impuestos son más bajos se genera riqueza para todos, y allí donde están más altos la región se empobrece también para todos.
Hoy puede parecer muy natural que Madrid, por ser la capital de España, sea una de las regiones más ricas. Pero no tiene nada de natural. Antes de las autonomías, Madrid estaba lejos de ser la región más rica en términos de renta per cápita. Ahora lo es. Y lo es a pesar de carecer de privilegios fiscales, de no tener playas con las que atraer a los turistas ni puertos desde los que dar salida o entrada a mercancías. El único secreto de Madrid es que se paga un poco menos de impuestos.
También es notable el caso de Cataluña, otrora la región más rica de España y hoy cada vez más pobre en términos relativos. Y el secreto no es la insidia de Madrid. Al contrario, los Gobiernos de la nación han estado mimando a Cataluña desde la Transición, unas veces de buena gana y otras por el chantaje nacionalista en las Cortes. La clave es una fiscalidad comparativamente más alta, impuesta por el nacionalismo para poder financiar políticas independentistas.
También son dignos de mención los casos de Extremadura y Andalucía, donde lustros de socialismo e impuestos altos no han hecho más que empobrecer aún más esas regiones que ya arrancaban de puestos muy bajos. En Andalucía han bastado unos pocos recortes fiscales para que la economía de la región empezara a dispararse.
Y repito: la gracia no está tanto en pagar pocos impuestos, que es algo que puede favorecer a relativamente pocos, como vivir en una región donde se pagan menos impuestos que en las demás, porque la inmediata consecuencia es más riqueza, más trabajo y a la larga mayor nivel de vida para todos.
De modo que claro que nos jugamos mucho más en las autonómicas que en las generales. Los que viven en regiones ricas con impuestos bajos se juegan poder mantener su riqueza. Y las que viven en regiones empobrecidas con impuestos altos, el poder salir del hoyo en que las han metido nacionalistas y socialistas. Es triste que sea así, pero las elecciones importantes en España son las autonómicas.
Ramón Pérez-Maura ABC 24 Mayo 2019
Decíamos ayer (el pasado miércoles y con perdón de la autocita, que en realidad lo es del artículo 21 del Reglamento de la Cámara) que «el diputado quedará suspendido en sus derechos y deberes parlamentarios cuando (...) se hallare en situación de prisión preventiva y mientras dure ésta». Pues contra toda lógica, la mayoría de izquierda de la Mesa del Congreso de los Diputados no está segura de lo que significa eso. Así que decidió elevar una consulta al Tribunal Supremo y su presidente ha despachado el oficio en cinco minutos y 136 palabras, despedida de cortesía incluida. Que una profesora de Derecho Constitucional como Meritxell Batet haga una consulta al Supremo en la que el presidente de la Sala Segunda tenga que explicarle que «la configuración constitucional del Tribunal Supremo hace inviable la elaboración del informe requerido por V. E.» ya son ganas de hacer el ridículo. Porque la única alternativa a ello sería que Batet lo hubiera hecho sabiendo cuál iba a ser la respuesta del Supremo. Y en ese caso su actuación se aproximaría mucho a la obstrucción a la Justicia.
Porque ya nadie puede dudar que lo que estamos viviendo es un pasteleo para demorar la suspensión de los diputados incursos en proceso de rebelión, sedición y malversación, para así minimizar su efecto electoral. Es decir: el PSOE busca una vez más no enfrentar abiertamente a los que buscan la ruptura de España. Así han conseguido que el problema lo tenga el PSOE, no los procesados. Y lo tienen los socialistas porque ellos solos se lo han buscado con su cobardía. Pero esa cobardía del PSOE puede acabar afectando a otras instituciones del Estado.
Ayer supimos que Juntos por Cataluña nombrará al preso golpista Jordi Sánchez su representante para las consultas que corresponde hacer al Rey con todos los partidos representados. Mientras su condición de electos no haya sido suspendida, hay un argumento evidente para que puedan escoger a quien quieran dentro de su grupo parlamentario para que le explique al Rey lo que quieren votar. Pero una vez que pierda la condición de diputado en activo, vuelve a ser exclusivamente un preso preventivo. No hace falta ni argumentar la imposibilidad de que sea él quien acuda a La Zarzuela. Aunque, visto lo que tenemos, apuesto doble contra sencillo a que la profesora Batet volverá a consultar con el Supremo, con los servicio jurídicos de la Cámara e incluso con el cuerpo de ujieres de la Cortes Generales antes de que el PSOE y el PSC se puedan ver salpicados por una decisión política. Aquí, que se moje otro.
A nadie puede sorprender esto. Hace tiempo que quedó claro que este PSOE del doctor Sánchez es un partido sin ninguna ideología que sirva de referencia para saber hacia dónde se puede inclinar en las grandes cuestiones de Estado. Lo único que les importa es el poder a cualquier precio. Eso es lo que han estado gestando desde que lo conquistaron hace un año. Y los españoles estamos demostrando que nuestro voto se compra hoy con la misma facilidad con que lo adquiría don Francisco Romero Robledo en el reinado de Don Alfonso XII. Los «viernes sociales» han probado que se puede comprar el voto y ahora los votos recibidos los revende Sánchez para lograr el respaldo de los que quieren romper España. No en vano, ya decían ellos que querían a Sánchez de presidente por más que en campaña hubiera endurecido mínimamente su discurso. Ellos sabían que todo era teatro.
Luis Ventoso ABC 24 Mayo 2019
Un viejo chascarrillo, que me temo que no deja de albergar cierta verdad, reza que los periodistas somos capaces de hablar durante un minuto con gran solvencia sobre cualquier asunto, pero incapaces de disertar más de tres con profundidad. Lo comento para asumir que en comparación a Meritxell Batet, flamante presidenta del Congreso, soy un zoquete en cuestiones jurídicas. Ella estudió Derecho y ha sido profesora de Constitucional en una universidad de prestigio, la Pompeu Fabra. Además lleva años como diputada y ha sido ministra, por lo que trabajar con leyes y reglamentos constituye su dieta diaria. Pero sin llegar a la altura de Meritxell, siendo un simple gacetillero, me ha llevado unos ocho minutos concluir que los presos golpistas que han sido elegidos diputados deberían haber sido suspendidos nada más tomar posesión de sus actas.
El capítulo 4 del reglamento del Congreso, en su artículo 21.2, establece taxativamente que perderá su condición de diputado quien «se hallare en situación de prisión preventiva y mientras dure esta». ¿Están el cerebro golpista Junqueras y sus compañeros elegidos diputados en prisión preventiva? Parece que sí. Pues ahí concluye el debate. No hay nada que discutir. No hay nada que consultar. Solo toca cumplir las normas. Pero además, por si no bastase lo anterior, la Ley de Enjuiciamiento Criminal, en su artículo 384 bis, señala que los procesados por rebelión y en prisión provisional verán «suspendido el ejercicio de cargo público mientras estén en la cárcel».
Lo entendería un Teletubbie. Sin embargo, ¿qué ha hecho Meritxell, la eminente jurista, al verse en la tesitura de aplicar las normas a los aliados que llevaron a su jefe a La Moncloa? Pues ponerse de canto, enredar, tratar de dilatar la decisión y, sobre todo, escenificar que el PSOE ha puesto trabas para evitar la suspensión inmediata. ¿Por qué? Pues porque el domingo hay elecciones y mostrarse expeditivo con los separatistas podría restar algún voto a Sánchez en Cataluña. Además, en cierto modo el actual presidente es rehén de Junqueras, quien sabe -y podría contar- cómo fueron realmente las negociaciones PSOE-ERC para echar a Rajoy (¿o es que alguien se cree que no hubo una trama previa entre bambalinas de socialistas y separatistas?). Así que Sánchez ha obligado a Meritxell a hacer el ridículo, enviando la patata caliente al Supremo. Jugada torpona, porque el maestro Marchena, que es muy largo y les da unas vueltas a todos en sapiencia y señorío, les ha devuelto el centro envenenado con dos simples párrafos que sonrojan al Gobierno y vienen a decirle a la gran Meritxell, profe de Derecho Constitucional, que al parecer ni se sabe la Constitución.
En resumen, lo habitual: Sánchez embadurnando el prestigio de las instituciones con prácticas marrulleras al servicio de sus intereses particulares. Pero da igual. Ninguna televisión lo denunciará a las claras y el domingo volverá a ganar los comicios, merced a la absurda partición en tres de sus adversarios. En la práctica, el invento de Abascal se puede traducir en ocho años con Sánchez.
Vox es el único grupo que puede resolver la situación
Nota del Editor 24 Mayo 2019
Echar la culpa a Vox de la situación es poco edificante. Estamos así porque Vox no había tenido aún voz para defender España.
Ignacio Camacho ABC 24 Mayo 2019
Están los ánimos bajos en la derecha. En la política y, sobre todo, en la sociológica, abatida tras el fracaso de abril y sin acabar de entender aún qué ha pasado, como si tratara de hacerse a la idea de que Sánchez, al que tantos creían poder desalojar de un papirotazo, va a gobernar con relativa comodidad durante los próximos años. Ese espíritu decaído, desmadejado, entre la resignación y el desencanto, apunta a un pasotismo electoral que estremece a los candidatos. La participación bajará en ambos bandos, porque la combatividad de la izquierda también ha decrecido y los resultados de Vox ya no permiten utilizarlo como espantajo, pero está por ver quién va a sufrir en mayor medida el desfallecimiento ciudadano tras un ciclo electoral demasiado tenso y demasiado largo.
Los expertos demoscópicos creen que esta vez la abstención perjudica a los partidos conservadores y liberales, que hace un mes suspiraban por una escasa afluencia de votantes. La razón es que ahora la circunscripción es única en las europeas y municipales, así como en varias autonomías, y por tanto la distribución de escaños es mucho más proporcional que en las generales. Es decir, que el efecto de la fragmentación del centro-derecha, la causa principal de la clara victoria de Sánchez, ya no resultará tan apreciable al desaparecer el cuello de botella de las provincias pequeñas que dejaba a las formaciones con menos votos fuera del reparto de representantes. De este modo, las previsiones por bloques se aproximan en muchos casos al empate e incluso al triunfo conjunto de PP, Cs y Vox si su facturación se mantiene en términos estables. Pero necesitan que la convicción de sus sectores de apoyo no desmaye; todas sus posibilidades pasan por esa clave.
Y no está nada clara. En primer lugar, ha faltado motivación en la campaña. Casado acusa el reciente batacazo y se le nota justo de esperanzas, amén de que sus candidaturas carecen de la capacidad de arrastre necesaria. Vox ha encajado mal el fiasco de la baza que más le interesaba; una porción de sus electores decepcionados quizá vuelva al PP, aunque otros muchos se darán de baja y masticarán la desilusión refugiados en su casa. Sólo Rivera y los suyos parecen estimulados en una batalla que han planteado con determinación y ganas, pero el esfuerzo les servirá de poco si los otros deflactan. Centrados en la disputa de una especie de primarias, han olvidado que en estos comicios se ventila mucho poder real, tangible, práctico, y el contrapeso de una legislatura muy mal aparejada.
Con todo, lo peor es la depresiva sensación de derrotismo que se palpa en la psicología social de una derecha entregada al desaliento. Los que voten lo van a hacer por inercia, en el mejor de los supuestos como un pobre consuelo, sin confianza y sin conciencia de lo que está en juego. Que es nada menos que la supervivencia de su proyecto.
Vox, el revulsivo grito de los españoles hartos
Vox es sin duda el revulsivo grito de los españoles hartos de que les tomen el pelo, los cuartos y destrocen España. Y Vox está aquí para seguir a pesar de los ataque por todos los flancos y el muro de silencio que le imponen los traidores a España y los españoles.
Juan Velarde, Periodista Digital 24 Mayo 2019
El ridículo que esta perpetrando Meritxell Batet retardando lo más posible la suspensión de los diputados golpistas que se encuentran presos es ya de aurora boreal. Su última artimaña, la de intentar involucrar al Tribunal Supremo en la decisión, ha sido la gota que ha colmado el vaso y así lo reflejan este 24 de mayo de 2019 las tribunas y editoriales de la prensa de papel -De escarnio en escarnio hasta el oprobio final: Batet retrasa hasta después del 26-M la suspensión de los golpistas-.
El editorial de ABC deja bien a las claras que el Supremo ya le ha dicho a Batet que se deje de martingalas y aplique la ley con respecto a los políticos golpistas presos y los suspenda de una vez por todas -¿Qué se podía esperar de la mediocre Batet que ya fue multada tres veces por compadrear con los golpistas?-:
La tajante respuesta firmada ayer por Manuel Marchena puso en evidencia las tretas de Batet para judicializar y quitarse de encima una decisión que solo correspondía al Congreso. Meritxell Batet juega con fuego. Primero consintió dar posesión como diputados a unos presos preventivos que vulneraron la norma de juramento o promesa, incluso en la formulación flexible que permitió el Constitucional en 1990. Ahora se ha enzarzado en un pulso absurdo con la Sala Segunda del Tribunal Supremo para retrasar -o evitar- la aplicación de una norma que es meridianamente clara y automática. Batet no puede, sino que debe promover el acuerdo de la Mesa del Congreso de los Diputados para suspender a Junqueras, Sànchez, Rull y Turull de forma inmediata y sin necesidad de pedir informes jurídicos, como volvió a hacer ayer. Lo mismo debe hacer el Senado con Raül Romeva, de forma inaplazable. La presidenta del Congreso debe recordar que ni el delito de prevaricación ni el de desobediencia son opciones que la tercera autoridad del Estado se pueda permitir.
Hughes le recuerda lo que está haciendo Batet a la hora de eludir responsabilidades con lo que en su momento perpetró Rajoy intentando quitarse de encima el marrón de aplicar por sí mismo el artículo 155 para frenar a los golpistas -Episodios nacionales: el 'circo' indepe ya está en el Congreso y Batet corta a Rivera por protestar por el juramento no valido de los golpistas-:
El PSOE remolonea antes de las elecciones, Batet secuencia con morosidad el informe de los letrados y sobrecarga con este ardid a un juez que ya soporta una campaña internacional de cuestionamiento orquestada por el independentismo. ¿Qué estarían diciendo de Marchena de haber hecho lo que le piden? Se pretende embarullar a un órgano legislativo con otro judicial y que los jueces hagan lo que los políticos no desean hacer, como en los peores días de Rajoy.
Luis Ventoso denuncia que Sánchez ha obligado a Meritxell Batet a hacer el mayor de los ridículos -El argentino podemita Pisarello, en la Mesa del Congreso, retira la bandera de España-:
Sánchez ha obligado a Meritxell a hacer el ridículo, enviando la patata caliente al Supremo. Jugada torpona, porque el maestro Marchena, que es muy largo y les da unas vueltas a todos en sapiencia y señorío, les ha devuelto el centro envenenado con dos simples párrafos que sonrojan al Gobierno y vienen a decirle a la gran Meritxell, profe de Derecho Constitucional, que al parecer ni se sabe la Constitución. En resumen, lo habitual: Sánchez embadurnando el prestigio de las instituciones con prácticas marrulleras al servicio de sus intereses particulares.
Ramón Pérez-Maura también aboga por la figura del ridículo por parte de Batet -Batet nos dará días de gloria-:
Decíamos ayer (el pasado miércoles y con perdón de la autocita, que en realidad lo es del artículo 21 del Reglamento de la Cámara) que "el diputado quedará suspendido en sus derechos y deberes parlamentarios cuando (...) se hallare en situación de prisión preventiva y mientras dure ésta". Pues contra toda lógica, la mayoría de izquierda de la Mesa del Congreso de los Diputados no está segura de lo que significa eso. Así que decidió elevar una consulta al Tribunal Supremo y su presidente ha despachado el oficio en cinco minutos y 136 palabras, despedida de cortesía incluida. Que una profesora de Derecho Constitucional como Meritxell Batet haga una consulta al Supremo en la que el presidente de la Sala Segunda tenga que explicarle que "la configuración constitucional del Tribunal Supremo hace inviable la elaboración del informe requerido por V. E." ya son ganas de hacer el ridículo. Porque la única alternativa a ello sería que Batet lo hubiera hecho sabiendo cuál iba a ser la respuesta del Supremo. Y en ese caso su actuación se aproximaría mucho a la obstrucción a la Justicia.
Federico Jiménez Losantos, en El Mundo, tiene claro que hay que proceder a la inhabilitación de Batet -El 'toque' del juez Marchena a Lluís Llach tras su protesta como 'homosexual independentista'-:
Es evidente que, a través de la prevaricación continuada y desde la presidencia de las Cortes, Batet quiere normalizarsu golpe de Estado, imponer en toda España el modelo de Justicia en Cataluña: incumplir todas las sentencias y seguir cobrando ricos sueldos en nombre de la legalidad que se burla. Debe promoverse de inmediato su inhabilitación.
El editorial de El Mundo habla de irresponsabilidad por parte de Batet por no proceder ya a la suspensión de los políticos encarcelados -El 'golpista' Junqueras a Sánchez: "Tenemos que hablar"... y el socialista responde: "No te preocupes"-:
La reunión de ayer del órgano rector de la Cámara Baja debería haber servido para poner fin a este conflicto. Batet, en cambio, prefirió seguir alargando los plazos. No hay que llamarse a confusión en este pretendido entuerto. La irresponsable dejación de funciones en la que ha incurrido la tercera magistratura del Estado contrasta con el garantismo preservado hasta ahora en el juicio del 1-O. El cumplimiento de la ley no admite más demoras ni excusas. Los presos no pueden seguir ni un minuto más con sus funciones parlamentarias intactas.
Santiago González le recuerda a Batet que Marchena no está para decirle lo que es obvio, es decir, que cumpla la ley -El discurso golpista de Eduard Punset: "¡Quiero que liberen a los amigos Jordis y Oriol Junqueras ya!"-:
La presidenta Batet debió tentarse la ropa antes de provocar a Marchena, que ha venido a responderle lo mismo que le dijo al ex diputado de la CUP David Fernàndez, el tipo de la sandalia que servía de chófer de Otegi, cuando quiso hacerle una consulta: "Como usted comprenderá, el presidente de un tribunal no está para resolver consultas jurídicas sobre las consecuencias de los propios actos". Algo parecido ha venido a decirle a Meritxell: la configuración del Tribunal Supremo no está hecha para elaborar el informe que pide V. E. En otras palabras: tenemos otras cosas que hacer.
El editorial de La Razón es muy claro al respecto, de no procederse este 24 de mayo de 2019 a la suspensión de esos políticos golpistas, el perfil institucional de Batet quedará muy perjudicado -El pecaminoso vídeo que quiere borrar San Oriol Junqueras para poder comulgar fuera de la cárcel-:
Batet ha optado por dar más largas a la suspensión y solicitar un informe jurídico a los letrados de la Cámara, cuando éstos llevan desde el primer día analizando esta polémica jurídica. Ha sido la propia presidenta del Congreso la que ha propiciado este enredo, que podría ser puramente técnico si no se tratase de un nuevo frente abierto por el independentismo para socavar la legitimidad democrática. De nuevo el Tribunal Supremo ha rechazado la solicitud de la demanda de la presidenta del Congreso a que interviniese, al entender que en su auto del día 14 ya estaba incluido su punto de vista. El Alto Tribunal considera que es al órgano rector de la Cámara al que compete la responsabilidad de suspender a los diputados presos. De no decidir la Mesa hoy la suspensión, dañaría gravemente el perfil institucional de Meritxell Batet.
Pedro Narváez acusa a Batet de retardar una decisión que es de cajón -La cruda foto que quiere ocultar Moncloa de la bronca del Rey Felipe a Pedro Sánchez-:
Eso se llama procastrinar a conciencia a la espera de lo que dicten las urnas el domingo, como si la suerte no estuviera ya echada. La Ley es tan clara que hasta un imberbe estudiante de Derecho sabría de dónde inclinar la balanza si tuviera la venda en los ojos. Pero la venda ya cayó. Cero points
Antonio Robles Libertad Digital 24 Mayo 2019
El discurso de la nueva presidenta del Congreso de los Diputados, la socialista catalana del PSC Meritxell Batet, fue escrupulosamente medido en función de las circunstancias políticas que atormentan hoy a España.
Por no pecar, ni siquiera dio coartada al separatismo: "Ninguno de nosotros individualmente, ni ninguno de nuestros partidos por sí sólo, representa en exclusiva a España, ni a ninguno de sus territorios, ni a la voluntad de toda la ciudadanía". Aunque el rapapolvo se lo llevaron directamente los defensores de la unidad de España, sin hacerlo explícito, facturó en la bronca a cada una de las comunidades autónomas ("ni a ninguno de sus territorios"). E insistió en la evidencia: "Cada uno de nosotros somos del pueblo, pero ninguno somos el pueblo" (el, artículo determinado, se apropia indebidamente de una universalidad que no le pertenece). "Siempre y en todas partes hay un otro legítimo y distinto, al que sólo podemos exigir el respeto a la ley".
No obstante, tras esta última apelación a la ley, y después de haber sentado que nadie representa en exclusiva al pueblo, ningún nacionalista puede obviar la evidencia de que la apropiación en exclusiva que han hecho de Cataluña ha sido usurpación, manipulación y, en el caso del incumplimiento de la ley, un golpe institucional contra el Estado de Derecho y la democracia. Por si no había quedado claro, poco después remacha: "El camino es la ley, la razón y el trabajo".
Si el discurso no hubiera estado precedido por su incumplimiento, antes incluso de ser pronunciado, tendría sentido la oda al discurso de inauguración de la XIII legislatura, pero esa falsa equidistancia que practica Maritxell Batet me lleva a juzgarla por lo que hace, no por lo que dice. Vuelvan a ver el vídeo, y fíjense en la rotundidad y rapidez con que afirmó nada más acabado el turno de juramentos: "Todas las fórmulas de acatamiento han sido respetuosas con el artículo 4 del reglamento y con la jurisprudencia del Tribunal Constitucional". Excusatio non petita, accusatio manifesta.
Era evidente que no, y si ofrecía alguna duda por la imposibilidad de saber exactamente lo que juraban a causa del pataleo contra algunas fórmulas de acatamiento de la Constitución, su deber como responsable de la Cámara hubiera sido hacerlas repetir o que se las dieran por escrito para evitar el filibusterismo y dejar constancia. Si hubiera cumplido la ley, como dijo segundos después en su discurso, no hubiera admitido que el político procesado por rebelión en prisión preventiva Oriol Junqueras jurase como "preso político", ni que Josep Rull, Jordi Turull y Jordi Sànchez enturbiaran el imperativo legal con una legalidad ilegal paralela: "Por lealtad al mandato democrático del 1 de octubre y al pueblo de Cataluña". Vicio de consentimiento, como mínimo. Dio la sensación de que la decisión estaba tomada de antemano.
Es una lástima que discurso tan provechoso haya sido tan condescendiente con el nacionalismo. Se atrevió a recordar a partidos como Vox que España no es patrimonio de nadie, pero no nombró a Cataluña para recordárselo también a los nacionalistas. Exigió respeto a la ley, pero ella se lo disculpa a los nacionalistas: "Si hay más de dos millones de personas en Cataluña que no reconocen como suyo ese marco constitucional, pretender imponerlo no nos va a conducir a ninguna solución". Defendió en el Congreso junto a los separatistas el derecho a decidir, pero se olvidó de incluir en su discurso inaugural que la soberanía de la nación española reside en todo el pueblo español. Nos dio lecciones morales sobre el respeto al otro, pero ella sostiene que "la inmersión es el mejor de los modelos de enseñanza", modelo que excluye al otro, que permite estudiar en la lengua materna a los niños catalanohablante, pero se lo impide a los niños de lengua española. Apela al cumplimiento del Estado de Derecho, pero sostiene que "sería mejor que no hubiera presos políticos". Y con esa coherencia se resiste, filibusterismo en mano de nuevo, para retrasar la decisión de quitar la condición de diputados a los presos preventivos.
Todo cuadra. Sello de la factoría catalanista del PSC.
PS. El lamento de los burgueses oprimidos. Y a votar.
España ha entrado en el club de las repúblicas bananeras
“Lisandro, caudillo dorio de prestancia espartana y finura extranjera, empleaba indistintamente la fuerza o la perfidia en aplicación de su famosa frase: ‘A los niños se los engaña con juguetes y a los hombres con juramentos’”
Miguel Massanet diariosigloxxi 24 Mayo 2019
Si alguna vez pensamos que España estaba en trance de perder su grandeza, de caer en las garras de sus enemigos o de renegar de su herencia romano cristiana, inmediatamente desechábamos tales ideas, pensando que era imposible que, con las enseñanzas que este pueblo ha recibido a través de su Historia, las ocasiones en las que nos hemos visto en la necesidad de pagar por nuestros errores o las veces en las que hemos tenido que llevar luto por la muerte de nuestros conciudadanos debido a odios fratricidas, venganzas pasionales, rencores reprimidos o envidias malsanas; sería imposible que, una vez más, nuestra naturaleza temperamental, irreflexiva, impulsiva y violenta, ésta que tan frecuentemente nos ha llevado a enfrentamiento, asesinatos, guerras y atentados, de los que después nos hemos tenido que arrepentir, aunque siempre tarde, cuando el mal ya estaba hecho y el restablecimiento de la concordia se había convertido en un deseo prácticamente imposible.
Nuestra guerra civil fue un ejemplo que, desgraciadamente, parece que no ha servido de nada en unos momentos como los actuales, en los que la inconsciencia de muchos españoles y la mala fe y revanchismo de otros ha llevado al país a una situación en la que lo que parece que lo viene primando es el intento de algunos políticos de renovar el enfrentamiento entre los españoles divididos, de nuevo, en dos bandos, al parecer irreconciliables, donde los que pretenden la división de la nación española y aquellos que intentan devolvernos a los tiempos del comunismo soviético, parece que han conseguido ventaja sobre los que seguimos defendiendo una España unida, respetuosa con sus tradiciones, alejada de las doctrinas comunistas y separatistas y convencidos de que la democracia es la única solución para evitar que, quienes buscan imponer sus doctrinas, arrasar con el pensamiento del humanismo cristiano, establecer un sistema intervencionista de gobierno y limitar, como está ocurriendo en Venezuela con el señor Maduro, la libertad de expresión, de opinión, de debate y de defensa dela propiedad, algo que parece que se ha constituido en el objetivo de quienes están en su contra de la libertad de los ciudadanos y sólo pretenden limitarla mediante la intervención directa de la Administración, aunque ello no sea más que otra de las interpretaciones laxas del contenido de nuestra Carta Magna. El ejemplo más evidente de los cambios experimentados por nuestro país, de lo que piensan estas nuevas generaciones que han puesto, después de las elecciones del 28A pasado, el gobierno y las instituciones en manos de socialistas, comunistas y separatistas, con el peligro de que, en unos pocos días se acabe de consumar el giro político al que nos va a llevar este cambio de gobierno y conduzca a que España, por primera vez desde que la Guerra Civil de 1936, la pusiera en peligro de caer en manos de Moscú, haya vuelto a situarse en un punto de inflexión en el que, el señor Pedro Sánchez y todos los apoyos que le han situado al frente del país, vayan a intentar, con grandes posibilidades de éxito (gracias a la estulticia de los políticos de derechas del gobierno anterior), llevarnos a los españoles al terreno de las repúblicas bananeras de Suramérica, siempre encabezados por un PSOE exultante y dispuesto a virar el timón de nuestra política hacia los piélagos insondables del dirigismo estatal y las limitaciones propias de los estados donde, la democracia, no es más que una palabra hueca detrás de la que se esconden las prácticas totalitarias de sus dirigentes.
Y como, para muestra basta un botón, nos conviene considerar lo que estos días pasados ha tenido lugar en lo que representa el centro de nuestra soberanía, las dos cámaras de representación popular, donde han tenido lugar acontecimientos de una gravedad tal que hubieran bastado, por si solos, para que, si hubiera vergüenza en este país, si quienes tienen la obligación de actuar para defenderlo de quienes sólo tienen el propósito de destruirlo; si las autoridades, empezando por la actual presidenta del Congreso, la señora Batet, y el futuro presidente del Gobierno de España, no estuvieran conchabados con los nacionalistas catalanes para hacer el paripé de que, de puertas para fuera, está decidido a que no consigan ninguna de las prebendas a las que aspiran pero que, de puertas para dentro, tiene perfectamente planeado al plan para que, una vez pasadas las elecciones autonómicas, municipales y europeas del próximo día 26, una vez descargado del peso de sus necesidades de mentir para conseguir la victoria que lo reafirme en lo que fue la victoria en las urnas del pasado 28A, tenga manga ancha para tomar aquellas decisiones impopulares que le convengan a sus fines totalitarios, incluido un trato especial para los catalanes. Si consigue, como las encuestas parece que indican que va a suceder, una nueva victoria, entonces va a tener la posibilidad, sin posibilidad alguna de pararlo por el resto de partidos de la oposición que intenten enfrentarse a él, de tomar aquellas decisiones que ha venido ocultando hasta ahora. Una de ellas, la que parece que encierra este “no te preocupes” que le dijo al señor Junqueras cuando este la pidió que “hablasen”, encierra una promesa velada que puede referirse a lo que parece que ya es vox pópuli que, fuera cual fuera la condena que, el TS, pudiese imponer a los encausados por lo ocurrido el 1.O, con motivo del referéndum ilegal, el Gobierno recurrirá al indulto para, evitar la posible reacción que, los catalanes independentistas pudieran tener en el caso de que se confirmase la posible permanencia en prisión, por un plazo largo, de aquellos a los que se ha comprometido a defender.
No deja de ser significativo el trato exquisito que les dispensó la señora Batet y la poca vergüenza con la que admitió las fórmulas de juramento de los prisioneros separatistas, donde demostraron que no estaban dispuestos a cumplir la exigencia básica que se les impone a cualquiera que quiera ostentar el cargo de diputado o senador, una circunstancia si ne qua non para ser tenida en cuenta a quien tiene la obligación de tomar el juramento.
En consecuencia, la señora presidenta del Congreso, debería haber considerados nulos los juramentos espurios formulados por todos los presos que acudieron al Congreso, para hacerse cargo de sus actas de diputados. No tragamos, señora Meritchel Batet, que una persona que da clases de Derecho Constitucional en la Universidad, abjure de sus competencia, se haga la ignorante y remita al TS una consulta sobre lo que debe hacer en orden a si suspende a los encausados o no lo hace, de sus funciones como congresistas. No tiene perdón el que la presidenta del Congreso, por muy novata que sea, permita que los separatistas encausados se califiquen de presos políticos, sin recibir la correspondiente amonestación y rectificación por parte de la presidencia de la cámara. La perfecta escenificación, representación y teatralización de los separatistas que acudieron a la cámara, bajo la discreta vigilancia de la policía, no fue cuestionada en ni ningún momento, como tampoco lo fue, pese a las limitaciones impuestas por el TS, que los presos gozaran de medios para hacer propaganda y entrevistarse con miembros de la cámara durante el rato que estuvieron presentes en la sala de sesiones.
En cualquier caso, la señora Batet podrá alargar el plazo para tomar la decisión algo que, al parecer, es lo que pretende para favorecer a su partido lo que ya, de por sí, habla poco en su favor cuando, en su calidad de una de las más altas instituciones del Estado, puede resultar poco ético y, por supuesto, indicativo de lo que va a ser la presidencia del Congreso, a través de la legislatura que se avecina. De lo que no cabe duda alguna es de que los diputados separatistas que, a nuestro entender, no han cumplido con el requisito básico de, sin más circunloquios, haber jurado que cumplirían sin más con la Constitución, por mucho que no compartieran su contenido, por lo que no deberían ser considerados como miembros de la cámara; en la actualidad, se encuentran en el supuesto en que el reglamento prevé como motivo de estar suspendidos.
Por otra parte, el mismo desarrollo de la sesión parlamentaria, las declaraciones de algunos de los componentes del hemiciclo, la banalidad de sus expresiones, la incontinencia de otros y las abiertas muestras de los separatistas en el sentido de que estaban a favor de la república y en contra de la Constitución, debieran haber sido suficientes, en una cámara donde se respetaran las formas y donde se les exigiera a los jurantes cumplir con los requisitos reglamentarios, para haber rechazado el oximorón de que los implicados juraran, a la vez, cumplir con la Constitución y renegar de su cumplimiento.
O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos como lo que nos espera durante los cuatro años a los que nos veremos obligados a enfrentarnos, bajo un gobierno socialista que todavía no se sabe si van a intentar gobernar en minoría, con apoyos puntuales de los comunistas o separatistas o si, lo que va a ocurrir, vaya a ser que se vaya a constituir un gobierno de coalición entre PSOE y Podemos, con ministerios a cargo de los comunistas bolivarianos; en cuyo caso las posibilidades de que España siga en la senda de la recuperación, que nuestras relaciones con el resto de Europa se mantengan como hasta ahora o que nuestra economía, ya con síntomas de cansancio, siga la inercia que, hasta ahora, ha mantenido, van a ser cada vez más improbables hasta que llegue un momento en el que la contracción de la economía que se viene anunciando, las crisis que se está produciendo entre China y los EE.UU o el fluctuante “exit” del RU, nos exploten en la cara si es que antes, la influencia de Pablo Iglesias y su grupo, no haya obligado a que, las reformas laborales que Rajoy tuvo que poner en marcha a petición de Bruselas, sean anuladas con lo que, la crisis con el resto de Europa puede que se produzca mucho antes de lo esperado. En todo caso, la situación amenaza con que nos vayamos a encontrar con importantes obstáculos que superar, sobre todo para quienes no comulgamos con semejantes y disparatadas ideas. ¡Vae victis!
Vox denuncia que el Ayuntamiento de Madrid acumula más de 800 millones en gasto prescindible
Esta cantidad vendría de gastos de personal, gastos corrientes y transferencias corrientes.
Libre Mercado Libertad Digital 24 Mayo 2019
El importante aumento de la deuda municipal de Madrid bajo gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón obligó a su sucesora, Ana Botella, a aplicar un plan de ajuste que redujo notablemente los gastos del consistorio. Aquella iniciativa buscaba generar superávit y, a pesar de desarrollarse en plena crisis económica y financiera, consiguió dejar atrás los números rojos acumulados en el pasado.
Bajo el gobierno de Manuela Carmena, ese superávit ha seguido en pie. En 2018, el saldo favorable se movió en el entorno de los 1.000 millones de euros. Sin embargo, esta cifra merece, cuando menos, dos aclaraciones: por un lado, es importante recordar que Carmena ha subido los impuestos más de 325 millones; por otro lado, la incapacidad de gestión del equipo municipal ha hecho que el 60% del gasto anunciado para 2018 quedase sin ejecutar.
En consecuencia, aunque la deuda ha seguido bajando y el superávit no se ha evaporado, la situación fiscal del consistorio es hoy mucho peor, puesto que la ejecución presupuestaria baja y los ingresos tributarios se disparan. Dicho de otro modo: los contribuyentes pagan cada vez más y reciben cada vez menos. Es por eso que, coincidiendo con las elecciones municipales, el equipo económico de Vox ha repasado las cuentas del consistorio con ánimo de desarrollar un plan de gobierno para el candidato conservador, Javier Ortega Smith. El resultado de este análisis apunta que hay al menos 806 millones de euros de gasto excesivo en el Ayuntamiento de la Villa y Corte.
El capítulo de gastos de personal suma 21,7 millones de euros redundantes, que se explican principalmente por ineficiencias y duplicidades. No hay que olvidar que la plantilla de trabajadores del Ayuntamiento ha seguido engordando durante la legislatura, tanto en su estructura formal como de forma indirecta, mediante subcontrataciones y subvenciones.
Los gastos corrientes también encierran un importante desajuste. Según la evaluación que ha realizado Vox, hay 41,1 millones de euros de despilfarro en este punto, pero también existe margen para aflorar un ahorro de 71,2 millones mediante políticas de eficiencia en el gasto. En total, 112,4 millones de euros. Las transferencias corrientes se llevan la parte del león, puesto que incluyen 200,8 millones de euros que podrían ser ajustados sin que ello supusiese un golpe a la estabilidad económica de la ciudad. Por último, hay 56,7 millones que podrían ser recortados en las transferencias de capital, así como 6,7 millones de ineficiencias en las inversiones municipales y 2,6 millones que no serían necesarios para mantener el fondo de contingencia del gobierno local.
En total, Vox estima que se puede reducir el gasto del Ayuntamiento en 400,8 millones de euros durante el primer año de aplicación de su plan de austeridad. Pero este primer paso sería solo el comienzo, puesto que se podrían generar ahorros adicionales durante el resto de la legislatura. Esta vez, la ganancia extra de eficiencia sería de 176,3 millones de euros en el segundo año, 127,5 millones en el tercero y 101,2 millones en el cuarto. Así las cosas, el programa económico de Vox para el Ayuntamiento tiene la posibilidad de reducir el gasto innecesario e ineficiente en 805,8 millones de euros al término de la legislatura.
Editorial El Mundo 24 Mayo 2019
En una maniobra orientada a retrasar la suspensión de los presos que tomaron posesión de su escaño en la sesión constitutiva de la legislatura, Meritxell Batet despreció al Tribunal Supremo y anunció ayer que esperará a recibir el informe de los letrados del Congreso para tomar una decisión. No hay precedente de una situación así por el empeño de la presidenta de la Cámara Baja en dilatar la asunción de su responsabilidad respecto de los políticos independentistas acusados de rebelión y encarcelados de forma preventiva. Su enroque solo puede deberse a la voluntad del Gobierno de aplazar la decisión hasta después de las elecciones del 26-M -algo que, presumiblemente, no logrará-, o bien al interés de Pedro Sánchez en escenificar una posición proclive a alcanzar eventuales alianzas en el futuro con los grupos separatistas. Además, necesita a Podemos para gobernar, y Podemos rechaza la suspensión. Las tácticas dilatorias de Batet, soldada a la estrategia partidista de Sánchez, constituye un pésimo arranque de su cargo y erosiona gravemente la acción del Estado de derecho. Tras recibir hoy el informe de los letrados, laMesa del Congreso debe suspender de sus funciones a los procesados, tal como este periódico ha defendido. Lo contrario supondría una flagrante vulneración de la legislación.
El tacticismo de Batet, que ofrece síntomas de no haber asumido aún la exigencia institucional que acarrea su puesto, ha tensado las relaciones entre el poder judical y el legislativo. No es de recibo que tratara de pasar la pelota al juez Manuel Marchena para adoptar una medida que corresponde al órgano rector del Congreso. Partiendo de que, con la ley en la mano, no cabe discusión en el hecho de que la suspensión es obligada, lo cierto es que el principio de autonomía parlamentaria, consagrado en el artículo 72 de la Constitución española, concede un margen de actuación a los parlamentos que, aunque residual, no puede ser obviado. La Fiscalía tiene razón cuando apela a la suspensión automática de los presos, pero el presidente de la Sala que juzga por rebelión a los golpistas del procés -un consumado especialista en derecho parlamentario- entiende que la decisión corresponde a la Mesa de la Cámara, al amparo del artículo 384 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y del artículo 21.2 del Reglamento del Congreso.
En consecuencia, la reunión de ayer del órgano rector de la Cámara Baja debería haber servido para poner fin a este conflicto. Batet, en cambio, prefirió seguir alargando los plazos. No hay que llamarse a confusión en este pretendido entuerto. La irresponsable dejación de funciones en la que ha incurrido la tercera magistratura del Estado contrasta con el garantismo preservado hasta ahora en el juicio del 1-O. El cumplimiento de la ley no admite más demoras ni excusas. Los presos no pueden seguir ni un minuto más con sus funciones parlamentarias intactas.
EDITORIAL ESdiario 24 Mayo 2019
Rodillo de izquierdas y presos
larazon 24 Mayo 2019
El accidentado arranque de la Legislatura, bloqueada por el intento de los independentistas presos por el golpe de octubre de 2017 y la confusa actitud sobre la suspensión de éstos por parte de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, está dejando un par de cuestiones claras. La primera es que el desafió independentista sigue, intentará marcar la agenda del Gobierno y aminorar en lo posible las consecuencias penales del juicio que se sigue en el Tribunal Supremo. En segundo lugar, que quien tiene la mayoría en el Congreso es Pedro Sánchez con la ayuda de Pablo Iglesias, y aunque sea precaria, todo indica que se impondrá sin la búsqueda de ese diálogo que todos anuncian, pero que nadie aplica.
Lo hemos visto en cómo la Mesa de la Cámara Baja hace valer los voto de socialistas y UP, que suman cinco, frente a los cuatro restantes, para imponer su criterio para prolongar innecesariamente la decisión de suspender a los diputados presos. Esta es la lógica parlamentaria habitual, de PP y Cs, que en esta Legislatura se verá aún más condicionada por una aritmética endiablada: sólo el grupo socialista supera los 70 diputados (tiene 123) necesarios para emprender determinadas iniciativas parlamentarias. Ninguno del resto de grupos alcanza esta cifra, PP (66), Cs (57), UP (43) y Vox (24).
Por iniciativa propia, sin contar con los votos de otras formaciones, Casado y Rivera no podrán proponer comisiones de investigación, pedir la comparecencia de ministros, proponer plenos extraordinarios, solicitar votaciones secretas o cambiar el orden del día de un pleno y, por supuesto, emprender una reforma constitucional. En estos primeros pasos de la Legislatura, a la espera de la investidura de Sánchez –probablemente sin superar los 176 de la mayoría absoluta–, impondrá los votos que pueda reunir –incluido los cuatro de Bildu– para sacar adelante su programa y encontrar apoyos para el capítulo más polémico de su futuro mandato: las medidas que piensa aplicar para apaciguar al nacionalismo catalán.
La actitud que Batet está manteniendo respecto a la suspensión de los cuatro diputados procesados por la declaración unilateral de independencia apunta a una indefinición muy calculada sobre temas centrales. Ayer, preguntada por qué haría en el caso de que Jordi Sánchez, procesado por rebelión, fuese propuesto para participar en la ronda con el Rey en representación de Junts pel Catalunya, como así ha hecho esta formación, se limitó a decir que ya vería cuando le llegue la propuesta. A estas alturas, cuatro días después de la toma de posesión de los diputados, es incomprensible que los cuatro acusados por graves delitos contra la Constitución no hayan sido todavía suspendidos, existiendo legislación para poderlo hacer. Está el Reglamento del Congreso (art. 21.2) y la Ley de Enjuiciamiento Criminal (art. 384 bis), normativas en ambos casos que supone la suspensión inmediata. A pesar de ello, Batet ha optado por dar más largas a la suspensión y solicitar un informe jurídico a los letrados de la Cámara, cuando éstos llevan desde el primer día analizando esta polémica jurídica.
Ha sido la propia presidenta del Congreso la que ha propiciado este enredo, que podría ser puramente técnico si no se tratase de un nuevo frente abierto por el independentismo para socavar la legitimidad democrática. De nuevo el Tribunal Supremo ha rechazado la solicitud de la demanda de la presidenta del Congreso a que interviniese, al entender que en su auto del día 14 ya estaba incluido su punto de vista. El Alto Tribunal considera que es al órgano rector de la Cámara al que compete la responsabilidad de suspender a los diputados presos. De no decidir la Mesa hoy la suspensión, dañaría gravemente el perfil institucional de Meritxell Batet.
Fernando Díaz Villanueva. vozpopuli 24 Mayo 2019
En España, los juramentos de los cargos públicos están perfectamente pautados por un Real Decreto de hace cuarenta años. El que toma el juramento pregunta textualmente: "¿Juráis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado?". El que jura dice "Sí, juro" y ahí mismo se acaba el trámite. Para los ministros la ceremonia se escenifica en un salón del Palacio de la Zarzuela con el Rey de cuerpo presente y una mesita con la Constitución y la Biblia. Si pone la mano en la Biblia ya sabemos que el ministro en cuestión va a Misa. Lo que ponen todos es la mano sobre la Constitución.
No parece algo tan difícil. Si jura, adelante; si no jura, se vuelve por donde ha venido y asunto zanjado. Pero de un tiempo a esta parte, es decir, desde que entró Podemos en las Cortes se ha puesto de moda adornar el "sí, juro" con incontables elementos decorativo-ideológicos que, además de no aportar nada al juramento, pueden incluso desvirtuarlo.
En honor a la verdad, esto de jurar de manera creativa es de la cosecha de Batasuna, cuyos diputados para tomar posesión del escaño se inventaron lo del "imperativo legal" hace ya 25 años. Se lo consintieron en aquel momento y nadie más se atrevió a innovar en los juramentos durante varias legislaturas, seguramente no por falta de ganas, sino para evitar que les llamasen batasunos. En esas llegó Podemos a las instituciones y reanudó el festival. Las Cortes como prolongación de los platós de televisión y de la propaganda breve y vocinglera propia de las redes sociales.
Fue Podemos el que reanudó el antiguo festival batasuno y convirtió el Congreso en prolongación de los platós de televisión y de la propaganda vocinglera de las redes sociales
A principios de 2016 nos obsequiaron con unos cuantos numeritos en el hemiciclo que fueron muy comentados en su momento y luego se olvidaron. Quizá por eso han pensado que lo mejor era subir la apuesta desde el primer día. Y no sólo los diputados de Podemos. Los de Pablo Iglesias juraron "por la democracia y los derechos sociales". El jefe añadió España a la fórmula para no ser menos que Santiago Abascal, que minutos antes había sacado a España de paseo durante el juramento. Esto de que un cargo público remarque que jura por España me parece una aclaración innecesaria. Sólo faltaba que jurasen el escaño por Francia o por Antigua y Barbuda.
El ecologista Juan López de Uralde prescindió de España y juró "por la democracia, los derechos sociales y el planeta". No especificó el planeta pero entiendo que sería el planeta Tierra. Viendo el panorama, los independentistas se vinieron arriba y fueron directamente al meollo del asunto, de su asunto. Juraron la Constitución "por imperativo legal", como los batasunos de los años 90, y "por la independencia de Cataluña", lo cual crea una paradoja imposible de resolver ya que la Constitución no recoge esa eventualidad.
Oriol Junqueras fue un poco más lejos y juró "como preso político", lo cual es mentira porque no es ningún preso político; es, en todo caso, un político preso en espera de sentencia. Vamos, que juró mintiendo. Para hacerlo se valió de una chuleta con su falta de ortografía incorporada que un malévolo fotógrafo del Congreso dejó inmortalizada para la posteridad. Lo que demuestra que era todo improvisado. Iban perfeccionando los números conforme subía la temperatura en el hemiciclo.
Laura Borràs, de JxCat, quiso ser más original y "acató" la Constitución "por la lealtad al mandato democrático del 1 de octubre y del pueblo catalán" y "por la libertad de los prisioneros". Desconozco si se refería a los prisioneros de Azkabán o a los de Zenda. Aunque, como Borràs es madre de una hija adolescente, quizá se refería a los prisioneros de Fortnite, ese videojuego tan de moda que tiene a toda la chavalería sin dormir los fines de semana. En el Senado, entretanto, Raül Romeva juraba "por la república catalana y siempre comprometido con la libertad, la igualdad y la fraternidad". De haber sido mujer probablemente se habría descubierto un pecho y, empuñando la estelada, habría guiado a los suyos como la Libertad de Delacroix por los pasillos de la Cámara Alta.
Eso de que un cargo público remarque que jura por España me parece una aclaración innecesaria. Sólo faltaba que jurasen el escaño por Francia o por Antigua y Barbuda
Bien, esto es, de manera muy condensada lo que los ujieres del Congreso y el Senado tuvieron que aguantar el martes. Parece obvio que no será el último espectáculo que presencien en esta legislatura. Se trata simplemente de un aperitivo frío. Los entrantes se servirán en la sesión de investidura, que será el mes próximo después de las municipales y que se promete tortuosa.
Pedro Sánchez y su jefe de gabinete, Iván Redondo, se las ven muy felices por haber ganado el día 28 pero, según ha quedado el Congreso, una cosa es ganar y otra bien distinta llegar a ser investido presidente de Gobierno. Sánchez no puede hacerlo a solas, tampoco con el apoyo de Podemos. Entre ambos suman 165 escaños y necesita 176, once más que tendrán que salir de ERC. Es la única manera de que le salgan las cuentas, pero solo para ser investido, luego tendrá que gobernar.
Cuentan los enterados que ensayará la llamada "geometría variable", es decir, ir apoyándose en unos u otros en función de sus necesidades. Más o menos lo que trató de hacer Mariano Rajoy en la última legislatura que terminó tras 19 meses de semiparálisis en una moción de censura. Es la clásica fantasía de asesor político con poca geometría pero mucha variabilidad. Basta con que Ciudadanos, el PP y Vox se cierren en banda para que el geómetra Sánchez quede al albur de Podemos y, especialmente, de los independentistas, que le supeditarán su apoyo a cosas que el presidente no pueda entregar, léase un referéndum de autodeterminación o una reforma de la Constitución.
Otra posibilidad es que intente un acuerdo de Gobierno con Ciudadanos. Con 180 escaños les da de sobra para sortear la investidura y gobernar cuatro años con absoluta tranquilidad. Pero no tengo yo muy claro que a Ciudadanos le interese. Correrían con la factura sin ganar nada más allá de algo de poder subordinado a Sánchez durante cuatro míseros años. El socio minoritario siempre paga los platos rotos en este tipo de Gobiernos de coalición.
Ahí están los liberales alemanes como ejemplo viviente y doliente. Pasaron de ocupar la vicecancillería en 2009 a desaparecer del Bundestag cuatro años más tarde. No ganaron casi nada y lo perdieron todo. Ante semejante disyuntiva se encuentra ahora Ciudadanos. Quizá le convenga esperar pacientemente a que concluya la función de circo que dio comienzo el martes.
Cristian Campos elespanol 24 Mayo 2019
¿En qué momento se jodió Cataluña? Que el paciente amenazaba con morir de provincianismo lo vaticinaron por escrito los más perspicaces de los nuestros. Federico Jiménez Losantos en su recién reeditado Barcelona. La ciudad que fue. O Félix de Azúa en su premonitorio Barcelona es el Titanic. Lo que no estaba tan claro era cuál iba a ser el punto de no retorno. Ese a partir del cual sólo quedara la opción de darle la extremaunción al moribundo y confiar en que los virus expelidos por sus toses miasmáticas infectaran al menor número posible de comunidades vecinas.
Ese punto de no retorno fue el 9 de enero de 2016, cuando Convergencia se arrojó en brazos de la CUP y aceptó sustituir a Artur Mas por Carles Puigdemont. Es decir, el momento en que la alta burguesía catalana le entregó las llaves del Ferrari al más zángano de sus hijos y le dio permiso para estamparlo contra el semáforo más cercano tras una fiesta a cargo de la fortuna familiar en la que corrió como si fuera agua esa cocaína adulterada con talco llamada derecho a decidir.
La historia de la Cataluña de los últimos cuatro años no se puede explicar sin esa sumisión de las cien familias catalanas, las que llevan gobernando la región desde hace más de siglo y medio, a un puñado de millennials con ínfulas de Che Guevara del barrio de Pedralbes y menos días cotizados que Isabel Serra. Lean a Arcadi Espada acerca de ese día en el que se topó con la líder de la CUP Anna Gabriel en una de las peluquerías más caras de la zona alta de Barcelona mientras esta pagaba una pequeña fortuna por su distintivo corte de pelo a la última moda abertzale.
Jamás un partido tan pequeño demoscópica e intelectualmente como la CUP acaparó tanto poder. Que como sabrán los más cínicos de mis lectores no es la capacidad expedita de hacer, como dice la RAE, sino la de deshacer.
La CUP ejerció ese poder a conciencia y el hecho de que ninguno de sus dirigentes esté hoy sentado en el banquillo del Tribunal Supremo sólo se explica por la natural inclinación de los padres a hacerse responsable de los delitos de sus vástagos si eso consigue librarlos de la cárcel. Un padre, aunque sea sólo padre político, no es más que un imbécil sometido a sus imperativos genéticos y jamás ha sido eso más cierto que en Cataluña.
Ayer, los dos representantes de Unidas Podemos en la Mesa del Congreso instaron a la presidenta Meritxell Batet a "estudiar con calma" la suspensión de los diputados presos. Es decir a analizar la mejor manera posible de desobedecer al Tribunal Supremo y el propio reglamento del Congreso. Así empezaron los nacionalistas en el Parlamento catalán y, de petición de informe a los Servicios Jurídicos de la Cámara en petición de informe a los Servicios Jurídicos de la Cámara, acabaron dando un golpe contra la democracia.
Debería meditar el PSOE, o al menos esa parte del PSOE todavía leal a la Constitución, sobre esa peligrosa inclinación de Pedro Sánchez a dejar que populistas y nacionalistas se enseñoreen de las instituciones y las conviertan en palanca de su estrategia de demolición de la democracia. Les va el Ferrari en ello. A algunos, literalmente.

References: resolución 
 artículo 21
 artículo 21
 artículo 384
 artículo 155
 artículo 21
 artículo 4
 artículo 72
 artículo 384
 artículo 21
 Real Decreto