Source: http://elcanario.net/Benchomo/efemeridescanarias410.htm
Timestamp: 2019-12-06 01:00:43+00:00

Document:
PERÍODO COLONIAL, DÉCADA 1800-1810 I
CAPÍTULO (II) -III
53 Para que el tiempo que se restituyan estas embarcaciones dadas por libres, no se susciten dudas y altercados sobre las pretensiones que formaren sus dueños o capitanes, supuesto el primer inventario que el artículo 42 previene se haga, al tiempo de apoderarse de ellas, persona de satisfaccion, o en almacenes de los quales tendrá una llave el capitán o maestre de la embarcación detenida de quanto estuviere expuesto a fácil extravío; mando, que en llegando al puerto, se forme nuevo inventario por el Comandante militar de Marina con asistencia de dichos capitanes interesados, y de los cabos de presas; de las quales no se permitirá desembarcar a ningun individuo, ni que otros pasen a sus bordos, hasta estar practicada dicha diligencia.
54 Declarada la embarcación detenida por de buena presa, se permitirá su libre uso a los apresadores, después de pagados los derechos debidos a mi Real Hacienda, en los términos que en resolución separada decidiré para evitar fraudes, y las dudas que en este punto pudiesen ocurrir; pero no pagarán derechos por la parte que de los efectos apresados tomen para su uso y consumo propio: y el Comandante militar de Marina les auxiliará en la descarga, para que no padezcan extravíos; y procurará, que así en esta como en la conclusión de particiones, según las contratas o convenios hechos entre los interesados, se proceda con el mejor órden y armonía, teniendo presente, que del producto total de las presas han de satisfacerse con preferencia los gastos legítimos que hubiesen ocasionado.
55 Si en el puerto donde se hubiere conducido la presa no se hallare proporción de vender su carga, podrá arbitrarse que pase a otro, aunque sea extrangero; advirtiendo, que el sugeto que la conduxere a él, deberá dar noticia de ello al Cónsul o Vice-Cónsul, únicamente para que estos le auxilien, y que por su medio conste en España el destino y venta, sin que por esto les puedan causar gasto, perjuicio ni detención los expresados Cónsules o Vice-Cónsules Nacionales.
Casos en que se permite a los corsarios vender, recibir rescate, y abandonar en el mar las presas que no puedan retener.
56 En caso de hallarse imposible la conservacion de una presa hecha sobre el enemigo, y que por esta razón sea preciso venderla, tratar de su rescate con el dueño o maestre, o bien quemarla, o echarla a pique-, quando no haya otro arbitrio, se proveerá a la seguridad de los prisioneros, ya sea recogiéndolos el apresador a su bordo, o disponien-
do su embarco en alguna de las presas, si exigiere esta resolución la falta de otro medio.
57 Siempre que se tomen semejantes resoluciones sobre presas, han de cuidar los apresadores de recoger todos los papeles y documentos pertenecientes a ellas, y conducir a lo menos dos de los principales oficiales de cada presa, para que sirvan a justificar su conducta; pena de ser privados de lo que les podrá tocar en las presas, y aun de mayor castigo si el caso lo pidiere.
Modo de tratar a los prisioneros hechos en las presas; y de entregarlos en los puertos.
58 Los prisioneros que se hicieren en dichas presas se repartirán según se expresa en el artículo 46, tratando a todos con humanidad, y con distinción a los que lo merezcan según su clase; y no podrán arbitrar los capitanes de los corsarios en dexarlos abandonados en islas o costas remotas, pena de ser castigados con todo el rigor que corresponda, debiendo entregarlos todos en los puertos a que les conduxeren, o hacer constar el paradero de los que faltaren.
59 La entrega de estos se hará, en llegando al puerto, al Gobernador de la Plaza o Comandante de Marina, a fin de que disponga de ellos según las órdenes con que se hallare. Los piratas se entregarán a este último, para que, en conformidad del artículo 109. tit. 3. trat. 10. de las ordenanzas generales de la Armada (2), les forme proceso sin dilación, remitiéndole con parecer del Asesor, y su declaración de deber ser tenidos por piratas, a la Junta del Departamento, como también los reos; y si no hubiere facilidad para ello, se entregarán a la Justicia ordinaria para su castigo.
El mismo por céd. del Cons. de Guerra de 1797.
Reglas que han de observarse en causas de presas.
Deseando evitar en las causas de presas las dudas que puedan ser motivo de daños y demoras en perjuicio de los interesados, y desavenencias con las demas Córtes; he venido en resolver lo contenido en los artículos siguientes:
1 La inmunidad de las costas de todos mis dominios no ha de ser marcada como hasta aquí por el dudoso e incierto alcance del cañón, sino por la distancia de dos millas de novecientas cincuenta toesas cada una.
2 Las presas hechas dentro de dichas dos millas han de ser juzgadas por los Tribunales de los Gobernadores y Comandantes de mis puertos, a quienes tengo confiada esta jurisdicción, y en la forma establecida y acostumbrada.
3 Ninguna presa será bien hecha dentro de la distancia prefixada, a no ser que sea de Potencia con quien yo estuviere en guerra; y solo por formalidad se tomará entonces noticia o justificación de ella en los puertos donde llegare, siempre que compongan la mitad del valor del cargamento, ha de ser juzgada toda la presa por mis Tribunales; pero si no llegasen a la mitad del valor del cargamento, han de conocer de ella los del apresador.
4 Las presas que se hagan fuera de la distancia señalada se han de entender hechas en alta mar, y serán juzgadas por el Tribunal del apresador.
5 Las presas hechas en alta mar, que viniesen a los puertos de mis dominios, no han de poder vender sus cargamentos, si fuesen de géneros prohibidos; pero si no fuesen de esta clase, y estuvieren expuestos a averiarse, se permitirá su venta.
6 Quando conduzcan á mis puertos presas hechas fuera de la distancia territorial, solamente se ha de poder hacer una justificación del hecho por los agentes del apresador, y por el Gobernador del puerto o Capitan General a quien perteneciere, para que con ella puedan acudir los interesados al Tribunal correspondiente.
7 Si el buque neutral apresado fuera de la distancia territorial y conducido a mis puertos contuviere efectos de propiedad española,
8 Si los buques neutrales apresados fuera de la distancia territorial, y conducidos a mis puertos, contuviesen efectos de propiedad española, que no lleguen a la mitad del cargamento, no se han de poder vender, lo mismo que si todos fueran de extrangeros, a menos que, no siendo prohibidos, esten expuestos a averiarse.
El mismo en la Real ordenanza de las matrículas de mar de 2 de Agosto de 1802 tit. 10. art. 6,7,8 y 9.
Modo de habilitar [as embarcaciones para el corso; facultad y fuero de los corsarios; y documentos con que deben salir de los puertos.
Art. 6 Antes de facilitar aun armador la patente de corso, ha de constar al Comandante principal la clase de embarcación que pretendiere destinar al efecto, su porte y demas circunstancias de su habilitación, capitán o patrón a quien se confiera su mando, y gente que le haya de equipar; así como las fianzas abonadas que ofreciere para seguridad de su conducta, y de que no faltará a la observancia de las instrucciones que se le comunicasen, abusando de sus fuerzas para turbar el comercio lícito de los de mas vasallos, ni el de las otras Potencias amigas o neutrales: todo lo qual deberá expresarse circunstanciadamente en la instancia del interesado, confirmándose con el informe del Comandante de Marina de la provincia; y solo así concederá el Comandante principal el permiso para el armamento, y facilitará al del partido la correspondiente Real patente en blanco, para que la llene, y entregue al interesado en virtud de decreto que al efecto expedirá al margen de la instancia, si no hubiere motivo en contrario; avisando de todo al Capitán General del Departamento, y al Gefe superior de mi Armada.
7 Con la patente Real para el armamento de un corsario queda este facultado a su habilitación, y que se le faciliten en todos los puertos de mis dominios, adonde llegare de resultas de sus cruceros, quantos auxilios necesitare, y sin repugnarle el enganchamiento de gente que pudiere ofrecérsele, con tal que no éste embargada ni convocada para mi servicio, debiendo no exceder de la quarta parte de su equipage el número de matriculados que embarcare, y los restantes a su dotación, aunque de gente no matriculada; pero útil para el manejo de las armas; la que, mientras estuviere en semejante destino, gozará el fuero de Marina con sujeción a los Gefes de ella.
8 A la partida del corsario le entregará el Comandante del partido un exemplar de la última ordenanza de corso (ley 4.), sus adiciones, y las instrucciones particulares que se hubieren comunicado sobre el manejo de semejantes embarcaciones.
9 En las de tráfico, y en las de corso y mercancía, además de la patente Real deberá llevar el capitán o patrón para su salvoconducto; las escrituras de pertenencia, contratos de fletamento, conocimientos de su carga; lista de pasageros, si fueren muchos, y el rol de su tripulacion, con la nota de los que se transportasen, siendo pocos, firmada una y otra por el Comandante de la provincia o Ayudante del distrito.
El mismo en la dicha orden. tit. II. art. 19.
Modo de habilitar en las Provincias Vascongadas las embarcaciones destinadas al corso.
Art. 19 Para que una embarcación pueda armarse en corso en los puertos de las Provincias de Marina de Bilbao y San Sebastian, que comprehenden la primera el Señorío de Vizcaya con sus Encartaciones, y la segunda la Provincia de Guipuzcoa, precederá aviso del Comandante de Marina respectivo con arreglo a las instrucciones con que se hallare; y después de cumplidas las circunstancias y formalidades prevenidas en la ley precedente para los otros puertos del Reyno, entregará mi Real patente al capitán o patrón del buque, que ha de estar autorizado para ello con previa licencia de su Diputacion: perteneciendo privadamente el conocimiento de las presas hechas por armadores Vascongados, o de qualquiera otras provincias, al Comandante de Marina del puerto a que fueren conducidas.
El mismo en la dicha ordenanza tit. 6 art. 4. hasta 9.
Conocimiento de las causas de presas perteneciente a la jurisdicción de Marina; y modo de proceder en los juicios de ellas.
Art. 4 El conocimiento de las presas, que los corsarios conduxeren o remitieren a los puertos de las provincias, corresponderá a los respectivos Comandantes de ellas, sin que ninguna otra jurisdicción pueda intervenir directa ni indirectamente en estas materias.
Solo en el caso de que los buques enemigos por temporal u otro accidente se hubiesen rendido a las fortalezas o destacamentos de mis costas, el Gobernador o Comandante de Armas de aquel parage será el que entienda por sí en las causas de su apresamiento; pero aun en este caso, viniendo el enemigo perseguido por buque de guerra o corsario Español, corresponderá su conocimiento al Juzgado de Marina.
5 Desde luego examinará el Comandante militar de Marina, que hubiere de entender en causas de presas, todos los papeles correspondientes al buque apresado, y oirá sumariamente a los apresadores y apresados, para que en vista de las principales circunstancias del hecho, y precedido el dictámen del Auditor, pronuncie en su honor y
conciencia la legitimidad o invalidación de la presa sin la menor demora, siendo posible ántes de las veinte y quatro horas, a no encontrar motivos de suspender el juicio, a fin de no aventurarlo en materia tan escrupulosa, y en que debe proceder como responsable a las resultas.
En estas determinaciones, que avisará al Capitán General del Departamento por mano del Comandante principal, tendrá presente el Comandante militar de1a Marina lo prevenido en la ordenanza particular de corso y presas (ley 4. de este tit.I, y lo declarado en órdenes particulares posteriores, que habrán debido comunicarle los Capitanes Ge-nerales por medio de los principales, quienes responderán de las conseqüencias que se originasen, si hubiesen pendido de su omisión en circular las providencias.
6 También será de la privativa inspección de los Comandantes de provincia intervenir con los interesados en la custodia de las presas y sus efectos hasta la terminación del juicio, reintegrar de su valor los gastos que ocasionasen, y conocer de todas las pretensiones y pleytos que resultaren de la partición, con presencia de las contratas y convenios celebrados entre los armadores, capitanes y equipages de las embarcaciones, igualmente que de la ocultación o venta fraudulenta de algunos de dichos efectos, de qualquiera jurisdicción que fuere el íncursor.
7 Como en todas las sentencias dadas por los Comandantes militares de las provincias podrán apelar las partes, que se juzgaren agraviadas de resultas de algún juicio de presas, al Capitán General del Departamento para su decisión conforme a justicia; sobre estos recursos, después de vistos y ventilados en Junta de Departamento, á que asistirán el Comandante principal de los Tercios y el Auditor de Marina, se resolverá en la misma Junta lo conveniente; y si los interesados no se conformasen con esta sentencia, podrán recurrir en última instancia a mi Consejo de la Guerra.
8 Miéntras durase el juicio sobre la legitimidad de una presa, limitarán los Jueces de Rentas sus providencias al mero resguardo del contrabando, sin dar otras que alteren de modo alguno la integridad del inventario, ni se opongan a las disposiciones para el depósito y custodia de los efectos del cargamento, que hubiere dado el Gefe de Marina, quien auxiliará, en quanto de él pendiese, todas las medidas regulares para el resguardo de mis Rentas.
9 Si conduxeren presas de piratas o levantados, se entregarán todos a la disposición de los Gefes de Marina, para que sin dilación les formen su causa criminal por el órden de pruebas establecido para la indagación de los hechos; remitiendo después los autos con el dictámen del Auditor al Comandante principal de los Tercios, para que los ponga en manos del Capitán General del Departamento para su conclusion final.
(Novísima recopilación de las Leyes de España. tomo 111, libros VI y VII, título VIII, páginas 122 a 135).
(1) Las gratificaciones que asigna este artículo 10 en la formula siguiente: Por cada cañón del calibre de a 12, ó mayor, tomado en baxel de guerra enemigo, 1200. n = Porcada cañón de 4 a 12 idem, 800. = Por cada prisionero hecho en los buques de guerra, 200. = Si las embarcaciones fueren corsarias, por cada cañón de a 12, ó mayor calibre, 900 = En las mismas por cada uno de 4 a 12, 600 = Porcada prisionero, 160. = En los baxeles mercantes por cada cañon de a 12, o mayor calibre, 600. =Por cada uno desde 4 a 12, 400. =Porcada prisionero, 120
En Real órden de 12 de Agosto de 1802, á consulta del Consejo de la Guerra de 29 de Julio, se sirvió S.M. resolver, que se observe este articulo 10, sin embargo del artículo 58 del tratado de presas de la ordenanza general de la Real Armada, que concedía a los Oficiales, Tropas y gente de mar, en los casos de ir de transporte en los baxcles de guerra, la parte correspondiente á sus clases de las presas que hiciesen los mismo buques.
(2) Por el citado art. 109. tit. 3. trat. 10. de las ordenanzas generales de la Armada de primero de Enero de 1751 se previno lo siguiente: "Si se conduxeren presas de piratas o levantados, se entregarán al Ministro de Marina los prisioneros, pura que sin dilación de la pirateria o levantamiento; y con el parecer del Asesor, y su declaración de deber ser tenidos por piratas, remitirá los autos y reos a la capital del Departamento; o si no hubiere facilidad para esto, los entregará a la Justicia ordinaria, a fin de que por esta sean castigados con el último suplicio, como enemigos comunes del género humano y de su legitimo natural comercio".

References: artículo 42
 resolución 
 resolución 
 artículo 46
 artículo 109
 artículo 10
 artículo 58