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Timestamp: 2020-08-03 23:53:02+00:00

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María Fuertes con Kevin Brown - A Mediar
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escrito por María Fuertes Melcón 21/07/2016 181 visitas
Los Mediadores de Cerca. María Fuertes entrevista a Kevin Brown para A Mediar Granada
Tras la reciente World Mediation Summit 2016, celebrada hace escasas fechas en Madrid (España), Kevin Brown visita el blog A Mediar para hablar con María Fuertes del arte y la ciencia de la mediación, y para comentarnos los aspectos más sobresalientes de la última edición de este encuentro internacional, que cada año adquiere mayor auge y proyección.
Kevin Brown, especialista en resolución de conflictos, está certificado por el International Mediation Institute (IMI, Instituto Internacional de Mediación) para prestar servicios de ADR (Alternative Dispute Resolution, Resolución Alternativa de Conflictos) a clientes locales e internacionales.
Es licenciado en Gestión y Análisis de Conflictos Internacionales, con grado de maestría (Masters Degree), por la Royal Roads University, de Canadá. En la actualidad se halla elaborando su tesis doctoral sobre Diplomacia, Mediación y Resolución de Conflictos Internacionales. Tiene más de veinticinco años de experiencia en procesos de «construcción de paz», ombudsing («defensa alternativa») y mediación, y como diseñador de programas de formación en ADR, con más de seis mil horas de participación en programas formativos de resolución alternativa de conflictos y una amplia experiencia en la evaluación de conflictos individuales y entre organizaciones.
Kevin Brown tiene el honor de pertenecer al Cuadro de Expertos del PNUD (Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo) y de CANADEM en materia de mediación, asesoramiento en ADR y procesos de transición política.
Introducción. Bio:
En 2010 fundé la empresa Mediation International (www.mediationinternational.eu), de la que soy presidente, y he podido asistir al enorme crecimiento que se ha producido en el campo de la solución alternativa de conflictos y las diversas áreas relacionadas con la misma. Mediation International extiende hoy sus actividades por todo el globo, ofreciendo una gama completa de servicios ADR, entre los que se incluyen la mediación, la resolución virtual de conflictos (online dispute resolution, ODR) y la formación en materia de negociación y relaciones culturales, en toda Europa y en otros lugares del mundo.
Mediation International ofrece una gama muy amplia de cursos de mediación, tanto para mediadores avanzados como para aquellas personas que se inicien en la actividad. Los cursos avanzados, diseñados por mediadores, psicólogos, trabajadores sociales y abogados con una larga experiencia en mediación, capacitan a los graduados para acceder a la certificación internacional del IMI.
Mediation International es una de las pocas organizaciones del mundo que está oficialmente integrada en el Qualifying Assessment Program (QAP, Programa de Evaluación de Aptitud), paso previo a la certificación por parte del IMI.
Soy asimismo el organizador ejecutivo de la World Mediation Summit (WMS, Cumbre Mundial de Mediación) (www.worldmediationsummit.com), celebrada anualmente en Madrid. En la Cumbre se dan cita muchas de las más perspicaces mentes del campo de la mediación, entre las que se incluyen embajadores, diplomáticos, jueces, abogados internacionales, mediadores y otros expertos de todo el globo, con el fin de establecer vínculos, intercambiar experiencias, relacionarse y beneficiarse del mutuo aprendizaje.
Tengo considerable experiencia en procesos de mediación, negociación y apoyo al liderazgo, acumulada en conflictos multiculturales surgidos a lo largo y ancho del planeta, en países como Afganistán, Tailandia, Ruanda, Georgia, Alemania, Bélgica, Rumanía, España, Ucrania y Canadá, donde he coordinado tareas de mediación, resolución de conflictos, formación en materia de diversidad cultural e investigación sistémica, así como en intervenciones de monitorización y evaluación.
Entre 2002 y 2011 trabajé, en calidad de Especialista Avanzado en ADR, para el Estado canadiense (personal no militar del Departamento Nacional de Defensa), interviniendo en más de quinientos casos de mediación y setecientas consultas de ADR. En el transcurso de estas actividades desempeñé labores de coaching en resolución de conflictos, evalué necesidades de grupo en entornos laborales y llevé a cabo intervenciones y presentaciones ante más de tres mil empleados militares y civiles, formando a más de dos mil personas en RCE (Resolving Conflict Effectively, Resolución Efectiva de Conflictos) y CML (Conflict Management for Leaders, Gestión de Conflictos para Personas en Puestos de Mando). He servido asimismo de mentor profesional a docenas de mediadores.
Impartí formación en los programas de concienciación cultural organizados en el PSTC (Peace Support Training Centre, Centro de Formación en Labores de Apoyo a la Paz) de las fuerzas armadas canadienses. Lideré el área de ADR del programa JIMP (Joint, Interagency, Multinational, and Public; Conjunto, Interdepartamental, Multinacional y Público), en cuyo marco se diseñó una metodología para facilitar la confianza y generar habilidades de gestión interpersonal del conflicto en situaciones en las que organizaciones no gubernamentales, Estados y fuerzas armadas hubieran de trabajar conjuntamente para conseguir objetivos similares. Desarrollé asimismo, para una de las cumbres del G-20, programas de formación en ADR parecidos a los impartidos a la Real Policía Montada del Canadá, a la fundación Heritage Canada (dedicada a la preservación del patrimonio histórico y artístico del Canadá) y a las fuerzas armadas canadienses con motivo de los Juegos Olímpicos de 2010.
Desarrollé, junto con otras personas, los contenidos del programa nacional de formación en ADR actualmente utilizado en todas las bases militares de Canadá. Mis labores en el Departamento Nacional de Defensa fueron de fundamental importancia para el diseño y despliegue de sus cursos de formación en ADR. En 2006, escribí, produje, dirigí y narré dos DVD dedicados a la gestión de conflictos, que siguen siendo proyectados en toda Canadá a los miembros y empleados del Departamento de Defensa en sus cursos de RCE y CML.
Antes de colaborar con el Departamento Nacional de Defensa, trabajé por cuenta propia como mediador, interviniendo en casos civiles, mercantiles y penales como miembro del cuadro de mediadores contratados por los juzgados de Ontario. Además, llevé a cabo mediaciones comunitarias, laborales y familiares a través de la empresa KBBMED and Enterprise Mediation, Inc., y colaboré como mediador no remunerado en un programa establecido por el Juzgado de lo Penal de Ottawa para delincuentes juveniles e infractores sin antecedentes penales.
Licenciado en Gestión y Análisis de Conflictos Internacionales, con grado de maestría (Masters Degree), por la Royal Roads University, de Canadá, me considero no obstante «estudiante vitalicio». En este momento preparo una tesis doctoral sobre Diplomacia, Mediación y Resolución de Conflictos Internacionales. Además, mi pasión por la ADR me ha llevado a cursar miles de horas de formación profesional en ombudsing y mediación; prevención y resolución de conflictos; monitorización y evaluación; comunicación no violenta; operaciones de apoyo a la paz; multiculturalismo; diálogo internacional; diagnóstico y gestión de conflictos; «fatiga por compasión»; diseño de programas de construcción de la paz…; y otras muchas materias.
¿Qué te llevó a querer convertirte en mediador?
La mediación, en una u otra de sus formas o modalidades, me ha interesado durante la mayor parte de mi vida. En un determinado momento me di cuenta de que la mayoría de la gente no siempre desea que otra persona se ocupe de solucionar sus problemas; a veces sólo quiere que alguien la escuche. Tras empezar a prestarles oído a las tribulaciones de mis colegas de trabajo y mis amigos, comencé a percatarme de que, como forma de destreza comunicativa, es mucho más difícil escuchar que hablar.
Cuando mis amigos o colegas necesitaban ayuda para resolver un problema, siempre acababan acudiendo a mí. Yo les escuchaba, y les ayudaba a reflexionar sobre el problema, guiándoles en el proceso que va desde la culpa hasta la acción constructiva.
Creo que la inmensa mayoría de la gente sabe lo que tiene que hacer para resolver su conflicto…; lo que ocurre es que necesita hablarlo, y hacer así que la respuesta aflore en la superficie de su yo consciente. De vez en cuando, las personas necesitan ayuda para volver a centrarse en sus verdaderas necesidades, y evitar atrincherarse en sus respectivas posiciones.
¿Cuál dirías que es la habilidad más importante que debe tener un mediador?
Hay muchas. Para ser mediador hacen falta múltiples habilidades, entre las que se cuentan por ejemplo las siguientes:
capacidad para escuchar de forma activa;
respeto de la confidencialidad;
neutralidad/imparcialidad;
capacidad para reconocer la existencia posible o declarada de un conflicto de interés…;
En mi opinión, la habilidad más importante para un mediador quizá sea la capacidad de escuchar activamente. Un mediador tiene que poder escuchar de forma activa a todas las partes implicadas, con el fin de reconocer sus necesidades e intereses subyacentes, y ayudarlas a encontrar una resolución de su conflicto o sus conflictos.
Muchas veces, cuando pensamos que estamos escuchando a alguien, en realidad lo que estamos haciendo es limitarnos a preparar el cerebro para nuestra próxima respuesta; estamos esperando a que se produzca una pausa, para poder emitir nosotros nuestro comentario u opinión. Pero eso no es escuchar de forma activa; la persona que «escucha», en ese caso, se limita a absorber una parte de la información, pero centrándose mucho más en sí misma que en su interlocutor. Entender la diferencia entre lo que vulgarmente se llama «escuchar» y lo que significa «escuchar activamente» puede ser difícil.
¿Qué retos crees que debe afrontar en España la mediación? ¿Cómo están aquí las cosas, en ese sentido, si nos comparamos con otros países de Europa y con Norteamérica?
Cuando comparo la actual situación de la mediación en España con la que existe en Canadá, que es donde yo me inicié en esta actividad, diría que hay un desfase de unos veinte años en cuanto al desarrollo y la utilización de las técnicas y las herramientas de la mediación en aquel país y en este. No quiero decir con ello que España sufra un retraso de veinte años con respecto al Canadá, sino que la introducción, el uso y la promoción de la mediación difiere considerablemente en los dos países.
Diariamente observo, sin embargo, que el público en España es cada vez más consciente de la mediación, en todas sus modalidades; y me atrevería a decir que en el futuro próximo se darán en España mayores avances todavía en relación con la mediación y sus muchos beneficios y ventajas.
En Canadá, en Estados Unidos, en Australia y en muchos países europeos, la mediación está muy implantada, y es ampliamente aceptada por la población. Se utiliza como alternativa al sistema judicial, así como herramienta de apoyo.
Aunque en España se hace uso de ella desde hace algún tiempo, creo que la mediación está dando aquí sus primeros pasos todavía, y que le queda un largo camino por recorrer antes de que se implante mayoritariamente entre el público, los profesionales jurídicos y el sistema de justicia.
Los mayores retos a los que nos hemos tenido que enfrentar en este campo, a lo largo de los años, se han derivado de la ausencia de apoyo entre profesionales del derecho, en la esfera de la justicia y en los medios de comunicación.
En Canadá, una vez que los abogados empezaron a reconocer las ventajas de la mediación frente a la vía del litigio, y las autoridades responsables de la administración de justicia comenzaron a promover la mediación como alternativa a los tribunales, los medios de comunicación se sumaron al proceso, y el público se percató de lo valioso que era este método para resolver conflictos de forma rápida y económica.
Los afectados empezaron a darse cuenta de no era siempre necesaria la intervención de un juez o un letrado para dirimir los conflictos entre las partes, y de que podían mantener su poder de decisión para llegar a un acuerdo mutuamente aceptable y satisfactorio.
¿Cuál te parece que sería la mejor manera de llevar la mediación a la sociedad civil?
Creo que para que la mediación se implante en España debemos trabajar juntos en su promoción y aprovechamiento. Abogados, mediadores, psicólogos, trabajadores sociales, diplomáticos y otros interesados deben mostrar conjuntamente las ventajas que lleva consigo la mediación, y no erigir muros entre unos y otros. Es necesario tender puentes entre profesionales, y trabajar hombro con hombro para construir nuestra profesión.
La Cumbre Mundial de Mediación ayuda a promover nuestra actividad. El ayuntamiento de Madrid colgó más de cien banderolas promocionales en la calle Ortega y Gasset, y anunció ampliamente la Cumbre en las redes sociales y en sus publicaciones. La AMM promocionó también el encuentro en sus redes, así como el IDM y sus asociaciones. Otros colaboradores difundieron la noticia entre colegas dedicados a la ADR, tanto en España como fuera de ella. Este tipo de difusión es de gran utilidad, pero necesitamos que más organizaciones reconozcan y divulguen las bondades de la mediación en España, el resto de Europa y el mundo entero.
¿En qué conflicto querrías mediar hoy día, y por qué? ¿Destacarías especialmente algún caso de mediación en el que hayas participado?
He trabajado en muchas áreas de la mediación, en casos familiares, comunitarios, civiles y mercantiles, judiciales, penales, laborales e internacionales.
En cada una de esas áreas aprendí algo nuevo, y debo confesar que cada caso fue una magnífica experiencia a la que nunca hubiera querido renunciar.
Actualmente estoy trabajando en mediación internacional, con empresas multinacionales que cuentan con empleados en todos los países del mundo, en diferentes culturas en las que surgen situaciones conflictivas, o en comunidades y países que han pasado por etapas de conflicto y están ahora inmersos en procesos de construcción de paz. La formación de personas en materia de resolución de conflictos y habilidades relacionadas con la diversidad cultural, a nivel internacional, constituye una manera proactiva de prevenir y resolver conflictos, y en este terreno se han cosechado éxitos muy importantes.
Recuerdo un caso de mediación en el que estuve involucrado, con una empresa internacional que tenía una serie de empleados norteamericanos destinados en el Reino Unido. Ambas nacionalidades habían estado trabajando conjuntamente, sin mayores problemas, durante los seis meses anteriores, pero en un determinado momento empezaron a surgir enfrentamientos, y los empleados de uno y otro país se negaron a continuar colaborando. A mí se me pidió que interviniera, para intentar resolver la situación.
Me reuní primero con los trabajadores británicos, que me explicaron que habían perdido la confianza en sus colegas norteamericanos, a quienes acusaban de incumplir constantemente su palabra. Les hice una serie de preguntas diagnósticas, y empezó a quedar claro que los británicos no se fiaban de los norteamericanos porque cada vez que ambas partes acordaban «dejar de lado» alguna de sus diferencias, los norteamericanos hacían caso omiso y seguían insistiendo en la cuestión.
Cuando hablé con los empleados norteamericanos, les hice partícipes de las quejas de sus colegas británicos, y me dijeron que ellos tenían precisamente el mismo problema: cada vez que acordaban dejar de lado una u otra diferencia, los empleados británicos seguían sacándola a relucir y se negaban a darla por zanjada. Para los norteamericanos, esta situación resultaba terriblemente frustrante y contraproducente.
Reuní a los dos grupos de trabajadores y les pregunté, a unos y a otros, qué significaban para ellos «dejar de lado» sus diferencias. Un grupo me contestó que para ellos significaba darla por zanjada y no volver a hablar de ella; otro grupo me dijo que para ellos lo que significaba era afrontarla y resolverla en el momento en cuestión.
Se trataba de un simple malentendido cultural; y sin embargo, esta diferencia había creado un conflicto enorme, puesto que ninguna de las partes se planteaba las cuestiones que realmente urgía clarificar… ¡Fue uno de los casos que más rápidamente he podido resolver en toda mi carrera!
Además de ejemplos como el citado, también me centro cada vez más en nuevos campos de mediación, como el de los conflictos médicos, en el que existe un gran potencial de crecimiento.
¿Te parece que la mediación y otros métodos de ADR pueden ser una manera de impartir justicia?
La mediación la veo como modalidad de ADR, y como parte del sistema de justicia. Ya no la considero necesariamente como alternativa, sino como método de resolución de conflictos integrado en el propio sistema de justicia. La mediación es una manera de administrar justicia que permite que las partes desempeñen un papel importante en el proceso y en los resultados del mismo; aligera el trabajo de los tribunales, se puede llevar a cabo en mucho menos tiempo, y no supone una carga para el sistema.
Como organizador del WMS, un acontecimiento muy importante para los mediadores, ¿cuándo te parece que habrá otros grandes encuentros abiertos al público? ¿Qué crees que habría que hacer para fomentar la implantación de sistemas de ADR?
El WMS está concebido para reunir a profesionales de todos los campos de la mediación, el arbitraje y la ODR (resolución virtual de conflictos), procedentes de todos los rincones del planeta. En la Cumbre participan embajadores, diplomáticos, abogados, mediadores, ministros de Justicia, jueces, estudiantes y muchas otras personas.
Abordamos campos ya tradicionales de la mediación, y también otras áreas en las que la mediación se está abriendo camino. Este año (2016) incluimos ponencias dedicadas a la mediación médica y sanitaria, e invitamos a profesionales de las ciencias de la salud a participar y a mostrarnos cómo se puede aplicar la mediación a sus esferas de actividad. Leticia Villaluenga y Amparo Quintana ofrecieron sendos talleres de trabajo, dedicados al área médica, que gozaron de gran aceptación entre los asistentes al Summit.
Este año celebramos también un Día del IMI. La directora ejecutiva del Instituto Internacional de Mediación, Irena Vanenkova, coordinó la organización el acto, para el que contamos con delegaciones de veintitrés países, todos ellos interesados en saber más del IMI y de la mediación. La jornada tuvo un éxito muy grande. El IMI también nos ayudó a promocionar la mediación y la Cumbre, a través de sus redes sociales, sus canales de difusión y sus contactos públicos.
Todos los años aumenta el número de profesionales y miembros del público que se registran para participar en la Cumbre. Estamos convencidos de que esta tendencia va a continuar en el futuro, y de que la mediación se convertirá así en un componente habitual de la resolución de conflictos en España.
A lo largo de los próximos años iremos añadiendo otras áreas relacionadas con la actividad, con el fin de que cada vez más personas sean conscientes de las bondades de la mediación y se comprometan con la misma.
Mediante esta labor de promoción y aplicación práctica, el público se irá concienciando de lo mucho que la mediación puede ofrecer.
¿Cómo valorarías los resultados del WMS de 2016?
El WMS de 2016 ha sido un éxito extraordinario. Este año se registraron doscientas personas y más de ochenta ponentes, entre los que se incluían jueces, diplomáticos, embajadores y líderes mundiales en materia de mediación, de España y de muchos otros lugares del planeta, como los Estados Unidos, Canadá, la India, el Reino Unido, Alemania, Polonia, los Países Bajos, Asia, Israel, diversos países del antiguo bloque soviético, y muchos más.
En la Cumbre tuvimos delegaciones de numerosas organizaciones internacionales de primer nivel: la AIA, la AIM, el CIARB, la IDM, el IMI y MBB.
Hemos recibido numerosas felicitaciones, tanto de los propios ponentes como de los asistentes en general, que coincidían en lo mucho que han disfrutado de la Cumbre.
Contamos con un magnífico equipo de organizadores, académicos y voluntarios, todos ellos indispensables para el éxito del acontecimiento.
Se celebró en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, cuyo rector estuvo presente en la ceremonia de apertura. Tanto el Decano de la Facultad de Derecho de la UCM como la directora ejecutiva del Instituto Internacional de Mediación (IMI), el presidente de nuestro Comité Académico y el organizador ejecutivo de la Cumbre Mundial de Mediación destacaron los beneficios y las ventajas de la mediación.
¿Constituye la mediación un nuevo método de gestión de conflictos o un cambio social y cultural?
La mediación se utiliza en sus diversas formas desde tiempo inmemorial. Podríamos remontarnos a los comienzos del siglo XX, o más atrás, y considerar el papel de la mediación en asuntos de Estado, legislación y resolución de conflictos, aunque el término «mediación» aún no se hubiera concebido como tal. Desde el alba de los tiempos se utiliza de una u otra manera la mediación como herramienta de resolución de conflictos en el mundo entero.
Ya en la Biblia, en el Corán y en otras doctrinas religiosas o antiguas costumbres tribales encontramos referencias a intervenciones de terceros en la resolución de disputas. Numerosas culturas asiáticas predican que el arte de escuchar es mucho más importante que el de hablar (una de las destrezas clave de la mediación es la capacidad para escuchar activamente a las partes implicadas en el conflicto).
En la mayoría de estos casos históricos, el «mediador» era un reverenciado miembro de la comunidad; un Anciano, entre las culturas nativas norteamericanas. Este individuo, muy respetado por la comunidad, era el «experto» en materia de costumbres y tradiciones de la tribu. El Anciano recibía diferentes nombres en las distintas culturas: a veces se le conocía como chamán, y otras veces como sabio. Era el «poseedor de la sabiduría», depositario de toda autoridad, a quien acudían los miembros de la comunidad cuando necesitaban un tercero que les ayudara a resolver sus conflictos.
A principios del siglo XX, la «mediación» se introdujo de modo más formal en los Estados Unidos, en el contexto de graves disputas laborales y empresariales que empezaron a provocar violentas y conflictivas huelgas.
En los años 20, los inmigrantes judíos crearon en Nueva York el llamado Conciliation Board (Consejo de Conciliación), con el fin de mediar en los conflictos que estaban experimentando en su tierra de adopción. Este organismo sigue funcionando en la actualidad.
En la década de los 60 se publicó una prolífica bibliografía dedicada a la mediación. Más adelante, en los años 80, apareció el libro Getting to Yes (Obtenga el sí), de Fisher y Ury, que todavía hoy se considera la «obra clave» en materia de mediación basada en los intereses de las partes.
En los Estados Unidos, y luego en Canadá, las parejas y los matrimonios en proceso de separación y de divorcio comenzaron a utilizar la mediación como método de resolución alternativa, que les evitaba acudir a los tribunales. Esta tendencia se suele citar como el fenómeno que hizo de la mediación lo que hoy ha llegado a ser a escala internacional.
El concepto de «mediación» llegó a Europa a finales de los años 70. Inglaterra, Bélgica, Francia y Austria fueron países pioneros en la introducción de la mediación en sus respectivas sociedades, en las que implantaron cambios destinados a consagrar los nuevos métodos alternativos en sus sistemas judiciales. A principios de los 80, jueces, abogados, psicólogos, trabajadores sociales y académicos españoles comenzaron a debatir la posibilidad de utilizar la mediación en situaciones de conflicto familiar, y sobre todo en casos de separación y de divorcio.
En España se dio un paso jurídico importante con la Ley 30/1981, del 7 de julio, por la que se modificó el Código civil en materia de matrimonio y se determinó el procedimiento a seguir en las causas de nulidad, separación y divorcio. Aunque no dejaba nada específicamente estipulado al respecto, dicha modificación sí ofrecía la posibilidad de recurrir a la mediación como alternativa a la vía judicial.
Hoy tenemos reales decretos, nuevas leyes, requisitos formativos nacionales en materia de mediación, y cumbres internacionales que promueven el uso de la misma.
Desearía concluir la entrevista destacando el hecho de que en esta tercera Cumbre Mundial de Mediación ha aumentado considerablemente el número de participantes. Aunque las ponencias son todos los años de primera magnitud, los asistentes a esta Cumbre de 2016 están unánimemente de acuerdo en que en la presente edición ha marcado un nuevo hito en la trayectoria del encuentro. En la mesa redonda especializada contamos con líderes nacionales del mundo de la mediación, así como representantes del GEMME y del Ministerio de Justicia de España. Participaron asimismo diplomáticos procedentes de países del antiguo bloque soviético, y embajadores de Bosnia, Australia, Serbia e Israel. Todos ellos explicaron cómo la mediación está cobrando cada vez mayor importancia en la resolución de conflictos a nivel nacional e internacional.
Uno de los aspectos más interesantes del WMS es que permite a los asistentes establecer vínculos y relaciones con otros profesionales de la mediación. En el encuentro ofrecemos pausas de café, almuerzos y cócteles destinados a crear oportunidades de interacción social. Este año tuvimos el placer de poder escuchar a un magnífico grupo de música vocal, que amenizó el «cóctel social» de la presente edición. A quienes disponían de tiempo libre fuera de las horas del congreso, les proporcionamos bonos de acceso gratuito a los autobuses turísticos de Madrid (generosamente donados por el ayuntamiento de la ciudad).
En la edición de este año se incluyó una primera jornada enteramente consagrada al IMI, seguida de una jornada de talleres, en inglés y en español, una jornada internacional y una última jornada dedicada a especialización en ADR.
El consenso entre los participantes fue que nuestro nuevo formato constituyó todo un éxito, y los asistentes disfrutaron inmensamente el tiempo que pasaron con nosotros.
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Oír no es escucha activa

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