Source: http://indemnitasabogados.com/area-de-derecho-de-familia/informacion-general.html
Timestamp: 2018-05-26 03:48:50+00:00

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Qué diferencia hay entre separarse y divorciarse
Debemos distinguir los conceptos de SEPARACIÓN y DIVORCIO. El divorcio disuelve el matrimonio. La separación no. La consecuencia es que los cónyuges divorciados pueden contraer nuevamente matrimonio civil, mientras que los esposos separados legalmente no pueden casarse de nuevo, aunque la separación produce una serie de efectos prácticamente iguales a los del divorcio: La suspensión de la vida en común, la disolución del régimen económico del matrimonio y una serie de necesidades que tienen que ser reguladas, tales como régimen de visitas de los hijos menores, contribución a las cargas familiares, uso de la vivienda habitual, etc.
Una vez divorciado, ¿se puede volver a casar por la Iglesia? No. El divorcio sólo le permitirá casarse por lo civil, salvo el supuesto en que el matrimonio disuelto lo fuera sólo civilmente. Si se divorcia de una persona con la que contrajo eclesiásticamente, deberá ANULAR su matrimonio ante los Tribunales Eclesiásticos para poderse casar de nuevo por la Iglesia.
Qué requisitos debo cumplir para poderme separar o divorciar de mutuo acuerdo.
Qué procedimiento se sigue en las separaciones y divorcios de mutuo acuerdo.
El procedimiento de separación o divorcio de mutuo acuerdo, se caracteriza por su sencillez y simplicidad. Requiere de demanda presentada por Procurador y con firma de Abogado, a la que se adjunta el Convenio Regulador, certificado de matrimonio y certificado de nacimiento de los hijos si los hubiere. El Ministerio Fiscal intervendrá si existen hijos menores y el Juez dictará Sentencia cumplidos estos requisitos. Si excepcionalmente el Juez no aprobase en todo o en parte el convenio regulador firmado, concederá a las partes un plazo de diez días para que hagan nueva propuesta o en su caso, será el Juez el que resuelva.
En estos procedimientos de mutuo acuerdo no existe juicio. Una vez presentada la demanda en el Juzgado de Familia (lo que se hace en los Juzgados del domicilio de uno u otro cónyuge, a elegir), bastará con que ambos cónyuges ratifiquen por separado en la oficina judicial la demanda y el convenio presentados. Lo normal es que, cumplido este sencillo trámite, el Juez dicte Sentencia.
Diferencias entre pensión compensatoria y pensión alimenticia a favor de los hijos
Es muy frecuente que se confundan los distintos conceptos “alimentos” y “pensión compensatoria” existentes en nuestra legislación. El término alimentos, viene referido, -según lo define el Artículo 142 del Código Civil-, a todo lo indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica, así como educación e instrucción del alimentista. A los efectos que nos interesan, los alimentistas son los hijos comunes del matrimonio, que deben ser sustentados por sus progenitores hasta que se independicen económicamente. Debe establecerse por tanto una cantidad mensual de alimentos a favor de los hijos no independientes, que se ingresarán en la cuenta del custodio o aquel de los cónyuges con el que los hijos queden. Un porcentaje o tanto por ciento de los ingresos del no custodio, es una fórmula en desuso y que los jueces de familia no suelen aprobar, por los problemas que luego conllevan, pues da lugar a cuestiones de interpretación, prefiriéndose por tanto, las cantidades mensuales a tanto alzado. La pensión alimenticia por tanto persistirá una vez el menor cumpla su mayoría de edad y deberán continuar ingresándose en la cuenta del cónyuge con el que conviva. En la Ley no existen cantidades a establecer comoalimentos, sino las líneas generales a seguir (necesidades del alimentista y posibilidades económicas del que debe dar losalimentos), aunque sí circulan en el mundo judicial tablas estimativas, nunca vinculantes (en nuestra web puede encontrar un programa estimativo de pensión alimenticia) y la Jurisprudencia viene definiendo cual es el mínimo vital (normalmente unos 150 Euros), por debajo del cual no puede fijarse una pensión alimenticia, aún encontrándose el obligado a dar alimentos en una situación de desempleo o ruina económica. Como tampoco aparece en la Ley hasta qué edad deben seguir proporcionándose los alimentos (hasta que subsista la necesidad, si bien pueden perderse por falta de dedicación en los estudios, búsqueda activa de empleo, etc. de su beneficiario). Los gastos extraordinarios (v. gr. aquellos sanitarios no cubiertos por la Seguridad Social, o las actividades de tipo extraescolar), deben normalmente abonarse por mitad por ambos cónyuges.
La pensión compensatoria, es un concepto distinto al de alimentos. Es la que se establece cuando la separación o divorcio, produce un desequilibrio económico entre ambos cónyuges, un claro empeoramiento en la posición económica de uno respecto al otro. Viene definida en el Artículo 97 y siguientes del Código Civil y normalmente consiste en una cantidad mensual que un cónyuge ingresa al otro desfavorecido por la ruptura, aunque también puede consistir en una renta vitalicia, bienes de todo tipo, un capital a tanto alzado, etc. Las circunstancias a tener en cuenta para que se establezca una pensión compensatoria, son entre otros, la edad, estado de salud, formación, posibilidades de reinserción en el mercado laboral, dedicación pasada y futura a la familia, años que ha durado el matrimonio, colaboración en las actividades económicas del otro cónyuge, etc. La pensión compensatoria se pierde cuando el cónyuge beneficiario deviene a mejor fortuna (por ejemplo encuentra trabajo) o cuando mantiene vida marital con otra persona.
Se advierte que no existe norma legal que establezca un baremo concreto y siempre será un Juez de Familia (o las partes en el caso de mutuo acuerdo), el que, conforme a su criterio, fije una cuantía teniendo en cuenta todos los elementos y circunstancias que confluyan en el procedimiento. Sin embargo la cantidad que se puede obtener mediante este servicio es muy aproximativa, hallada conforme a medias estadísticas de Sentencias y la propia experiencia procesal, y puede servirle para orientarle en el caso de que Ud. vaya a afrontar una separación o divorcio en el que existan hijos comunes, o incluso si ya existen unas pensiones alimenticias establecidas y quiere contrastar o saber si esas cuantías se aproximan a la media. Las variables que se utilizan son las más comunes: Ingresos de ambos cónyuges y número de hijos. Le facilitamos además la siguiente información de interés para Vd.:
a) Pago y Actualización: Las pensiones alimenticias se abonan al cónyuge custodio (es decir, con el que quedan los hijos) por el cónyuge no custodio, por adelantado en los primeros días de cada mes. Lo normal es que se actualicen anualmente conforme a las variaciones que experimente el Indice de Precios al Consumo que publique el Instituto Nacional de Estadística, y se suele tomar como referencia el IPC del mes anterior a la actualización.
b) Hasta cuando se debe pagar alimentos a los hijos: El hecho de que el hijo común adquiera la mayoría de edad, no significa que cesa la obligación de pago de alimentos. Esta obligación cesará cuando el hijo común sea independiente económicamente o bien cuando deje de convivir con el cónyuge custodio. El cese no opera automáticamente (salvo así se exprese en la Sentencia o el convenio Regulador), sino que lo correcto es acudir al propio Juez de Familia y pedir que se modifiquen las medidas, dado que el hijo ya ha adquirido esta independencia económica o ya no vive con el cónyuge custodio. Los ingresos deben de hacerse directamente al cónyuge custodio en su cuenta, aunque el hijo adquiera la mayoría de edad y siempre y cuando viva con dicho cónyuge, pues es el cónyuge el que debe de administrar los gastos del hogar familiar.
c) Si se debe de pagar en los períodos vacacionales en que el hijo o hijos se encuentran con el cónyuge que no tiene la custodia: Las pensiones alimenticias a favor de los hijos en los casos de rupturas matrimoniales, no pueden compensarse por ejemplo, con dar alimentación directamente, comprar vestido o dar techo durante un período de tiempo concreto. Es decir, no es correcto dejar de pagar la pensión en aquellos períodos en los que el hijo o hijos se encuentran con el cónyuge no custodio y en cumplimiento del régimen de visitas. Tampoco es correcto, por ejemplo, comprar un vestido, unos libros, etc., y dejar de pasar la pensión establecida en su integridad descontando el coste de estas compras, pues en caso contrario, puede reclamarse.
d) Otras circunstancias a tener en cuenta y que pueden influir en el cálculo final: Las siguientes circunstancias operarán sobre el cálculo estimativo (si así las estimare un Juez), al alza o a la baja, según las disfrute o las sufra uno u otro cónyuge:
- Otro tipo de ingresos distintos a los propios rendimientos que tengan por su trabajo uno u otro cónyuge, como por ejemplo rentas de bienes inmuebles, depósitos bancarios o bursátiles, una herencia, etc., o dentro de estos rendimientos por trabajo, una subida salarial o un ascenso profesional previsto, así como la temporalidad en el empleo.
- Pago de guarderías, gastos de arrendamiento de la vivienda familiar, hijo con alguna discapacidad física o psíquica, gastos por estudios y formación de los hijos (colegios, universidades, etc.).
- Aportación por alguno de los hijos de rendimientos económicos (del trabajo, una pensión u otros) o de una tercera persona que conviva con el cónyuge custodio (por ejemplo, una abuela).
- Atribución del uso y disfrute a cualquiera de los cónyuges de la que fue vivienda familiar, siendo esta propiedad de ambos. Esto no suele afectar al cómputo final.
- Pago de la hipoteca de la vivienda familiar, u otro tipo de préstamos que fueran de la pareja, por parte de alguno de los cónyuges. Lo normal es que las deudas del matrimonio se sigan pagando por mitad (hipotecas, préstamos, etc.) y si se pagan por partes iguales, no suele afectar al cómputo final.
e) Criterios que la Ley sigue para fijar una "pensión compensatoria" a favor de uno u otro cónyuge, y cuándo se extingue: El Artículo 97 del Código Civil establece que el cónyuge al que la separación o divorcio produzca desequilibrio económico en relación con la posición del otro, que implique un empeoramiento en su situación anterior en el matrimonio, tiene derecho a una pensión que se fijará en la resolución judicial, teniendo en cuenta, entre otras, estas circunstancias: 1. Los acuerdos a los que hubieran llegado los cónyuges. 2. La edad y estado de salud. 3. La cualificación profesional y las probabilidades de acceso a un empleo. 4. La dedicación pasada y futura a la familia. 5. La colaboración con su trabajo en las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro cónyuge. 6. La duración del matrimonio y de la convivencia conyugal. 7. La pérdida eventual de un derecho de pensión. 8. El caudal y medios económicos y las necesidades de uno y otro cónyuge. Además indica que en la resolución judicial se fijarán las bases para actualizar la pensión y las garantías para su efectividad. En el Artículo 99 del Código Civil se establece que en cualquier momento puede convenirse sustituir esta pensión por una renta vitalicia, el usufructo de determinados bienes o la entrega de un capital en bienes o en dinero. Esto debe de matizarse dado que está claro que no existe ruptura conyugal que produzca una aminoración del nivel de vida de la pareja, por lo que este desequilibrio, para que se produzca el derecho a pensión compensatoria, debe de ser evidente, afectar claramente a uno de los esposos y que confluyan de manera cualificada, alguna de la circunstancias apuntadas o varias. Un ejemplo estándar sería, por ejemplo, el supuesto del marido con unos buenos ingresos económicos, mientras que la esposa ha sacrificado su futuro profesional para dedicarse a los hijos y que la unión haya durado varios años. Estas pensiones pueden ser modificadas cuando haya una alteración sustancial en la fortuna de uno u otro cónyuge (Artículo 100 del Código Civil). Además, el derecho a pensión compensatoria se extingue por el cese de la causa que lo motivó, por contraer el beneficiario nuevo matrimonio o por vivir maritalmente con otra persona (Artículo 101). Se añade que el derecho a la pensión no se extingue por la muerte del deudor y serán sus herederos los que deberán pedir al Juez que se reduzca o se suprima si no pudieran hacer frente a dicho pago con la pensión o si afectare a sus legítimas hereditarias.
f) Modificación de Medidas: El Artículo 90 del Código Civil, establece que las medidas que el Juez adopte en defecto de acuerdo, o las convenidas por los cónyuges (en el Convenio Regulador), podrán ser modificadas judicialmente o por nuevo convenio cuando se alteren sustancialmente las circunstancias. Por lo tanto este cambio debe de ser sustancial. Por lo que a las pensiones alimenticias se refiere, un cambio sustancial es por ejemplo que uno de los cónyuges quede en desempleo, o que reciba una fortuna, o que uno de los hijos adquiera independencia económica, o que pase a vivir con el otro cónyuge. Una subida de salario no es un cambio sustancial de circunstancias, aunque la mejora o el empeoramiento sustancial de las circunstancias profesionales de cualquiera de los esposos, sí pudiera considerarse como tal. El hecho de que el obligado a pago de pensión a los hijos contraiga nuevo matrimonio, e incluso que tenga nuevos hijos, normalmente y conforme a las Sentencias más comunes, no se viene considerando un cambio sustancial de circunstancias, pues se considera que no puede mermarse los derechos de los hijos habidos en el anterior matrimonio. El cambio sustancial de circunstancias no opera automáticamente para que uno de los cónyuges reduzca o suprima de motu propio la pensión, o que el otro exija un incremento sin más, sino que uno u otro debe de dirigirse al Juez de Familia mediante el correspondiente procedimiento (con Abogado y Procurador) y solicitar la modificación de medidas. En otros ámbitos, v. gr. el régimen de visitas de los hijos, también puede pedirse esta modificación de medidas. Imagínese el supuesto de que uno de los cónyuges se va a vivir a otra ciudad y el régimen de visitas que tiene resulta de imposible cumplimiento. Podrá pedir otro nuevo que se adecue a las nuevas circunstancias.
g) Qué hacer en caso de incumplimiento: En el caso de que uno de los cónyuges se resista al pago de las pensiones que le corresponden, o no cumpla con el régimen de visitas, que son los dos casos más usuales, debe de acudirse necesariamente al Juez de Familia (con Abogado y Procurador) y pedir la Ejecución de Sentencia (mediante una demanda ejecutiva). Pueden embargarse los bienes o salario del que no paga, o puede obligarse al que se resiste a cumplir el régimen de visitas establecido, a que lo cumpla. Todo ello puede tener incluso implicaciones penales y delictivas, con condenas por abandono de familia o por desobediencia a la autoridad. En definitiva habrá de acudirse al Juez de Familia, sin descartar la denuncia ante el Juez de Instrucción.

References: Artículo 142
 Artículo 97
 Artículo 97
 resolución 
 resolución 
 Artículo 99
 Artículo 90