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Timestamp: 2018-07-18 20:32:48+00:00

Document:
José Manuel Peralta Herrera
1 PARLAMENTO EUROPEO Documento de sesión B8-0000/2014 PROYECTO DE PROPUTA DE ROLUCIÓN tras la pregunta con solicitud de respuesta oral B8-0000/2014 presentada de conformidad con el artículo 128, apartado 5, del Reglamento sobre la desnutrición infantil en los países en desarrollo (2014/2853)(RSP)) Linda McAvan en nombre de la Comisión de Desarrollo RE\ doc PE v01-00 Unida en la diversidad
2 B8-0000/2014 Resolución del Parlamento Europeo sobre la desnutrición infantil en los países en desarrollo (2014/2853(RSP)) El Parlamento Europeo, Vista la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, y en particular su artículo 25, que reconoce el derecho a la alimentación como una parte del derecho a un nivel de vida adecuado, Visto el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y en particular su artículo 11, que reconoce el «derecho a un nivel devida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados», así como el «derecho fundamental de toda persona a estar protegida contra el hambre», Visto el Protocolo facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales aprobado en 2009, que convierte el derecho a la alimentación en un derecho cuya infracción puede ser denunciada a escala internacional, Vista la Convención sobre los Derechos del Niño, y en particular sus artículos 24, apartado 2, letra c), y 27, apartado 3, Vista la Declaración sobre la Seguridad Alimentaria Mundial aprobada en la Cumbre Mundial de la FAO en Roma en1996, Vistas las Directrices sobre el derecho a la alimentación aprobadas por la FAO en 2004, que orientan a los Estados sobre el modo de cumplir sus obligaciones en relación con el derecho a la alimentación, Vistos los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y en particular el primero (erradicar la pobreza extrema y el hambre antes de 2015) y el cuarto (reducir la mortalidad infantil), Visto el Convenio sobre Asistencia Alimentaria aprobado en 2012, Vista la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo titulada «Ayuda alimentaria humanitaria» (COM(2010)0126), Vista la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo titulada «Un marco estratégico de la UE para ayudar a los países en desarrollo a enfrentarse a los retos relativos a la seguridad alimentaria» (COM(2010)0127), Vista la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo titulada «El planteamiento de la UE sobre la resiliencia: aprender de las crisis alimentarias» (COM(2012)0586), Vista la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo titulada «La mejora de la nutrición materno-infantil en la ayuda exterior» (COM(2013)0141), PE v /7 RE\ doc
3 Vista su Resolución sobre el marco estratégico de la Unión Europea para ayudar a los países en desarrollo a enfrentarse a los retos relativos a la seguridad alimentaria (P7_TA(2011)0410), Vista su Resolución relativa al planteamiento de la UE sobre la resiliencia y la reducción del riesgo de catástrofes en los países en desarrollo: aprender de las crisis alimentarias» (COM(2013)0578), Vistos el artículo 128, apartado 5, y el artículo 123, apartado 2, de su Reglamento, A. Considerando que casi mil millones de personas siguen padeciendo hambre, y al menos 225 millones de niños menores de cinco años de todo el mundo sufren de desnutrición crónica, y aproximadamente 2,6 millones de ellos mueren cada año en los países en desarrollo; B. Considerando que, según la OMS, la desnutrición es, con mucho, la principal causa de muerte infantil, y genera el 35 % de la carga de morbilidad en los niños menores de cinco años; C. Considerando que la nutrición de los menores de cinco años depende en su mayor medida del nivel de nutrición de sus madres durante el embarazo y la lactancia; D. Considerando que la desnutrición es también una causa de morbilidad y pérdida de productividad, y frena el desarrollo social y económico de los países en desarrollo; E. Considerando que los efectos del cambio climático sobre la producción agrícola y con ella sobre el abastecimiento de alimentos hacen temer que la cifra de niños desnutridos no cese de ir en aumento; F. Considerando que transcurridos 25 años desde la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño, algunos Estados Partes de la Convención no han sido capaces de crear un entorno favorable en el que pueda garantizarse el acceso de los niños a una alimentación adecuada; G. Considerando que, en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, los gobiernos ratificaron el derecho a la alimentación y se comprometieron a reducir el número de personas que sufren hambre y malnutrición de 840 a 420 millones a más tardar el año 2015; Considerando que, pese a todo, el número de personas, y especialmente niños, que padecen hambre y malnutrición ha aumentado en los últimos años, principalmente por culpa de las crisis alimentarias de 2008 y 2011; H. Considerando que varios instrumentos jurídicos internacionales asocian el derecho a la alimentación a otros derechos humanos, especialmente el derecho a la vida, a los medios de subsistencia, a la salud, a la propiedad, a la educación y al agua; I. Considerando que el derecho universal a los alimentos y a una buena nutrición es fundamental para conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM); Considerando que la alimentación está asociada a casi todos, si no todos, los ODM, a su vez estrechamente interrelacionados; RE\ doc 3/7 PE v01-00
4 J. Considerando que las organizaciones internacionales confirman que la producción de alimentos es suficiente para alimentar a toda la población mundial y que la malnutrición infantil está ligada a la inseguridad alimentaria y la pobreza familiares, a unas prácticas de cuidados y alimentación inapropiadas, un entorno familiar insalubre y unos servicios de salud inadecuados; K. Considerando que el derecho a la alimentación y a una buena nutrición es fundamental para apuntalar la resistencia de las familias y las comunidades y para acortar los períodos de recuperación tras una situación de emergencia, en un contexto caracterizado por un aumento del número y la magnitud de las catástrofes; L. Considerando que, para alcanzar el estado nutricional óptimo, los niños han de tener a su alcance unos alimentos asequibles, variados y ricos en nutrientes, pero también prácticas adecuadas de atención materno-infantil, servicios de salud apropiados y un entorno saludable, con servicios de saneamiento y agua potable y una buena higiene; 1. Subraya que las causas de la desnutrición infantil son numerosas, casi todas ellas antropogénicas y, por tanto, evitables: desde el reparto desigual de los recursos o su utilización no sostenible hasta la discriminación de las mujeres y los niños, pasando por la mala salud provocada por unos sistemas sanitarios deficientes o por la falta de gobernanza; 2. Insiste en que las autoridades públicas han de garantizar las tres dimensiones del derecho a la alimentación y a la buena nutrición: disponibilidad, o posibilidad de abastecerse directamente explotando tierras productivas u otros recursos naturales o de acceder a sistemas de reparto, tratamiento y comercialización que funcionen satisfactoriamente; accesibilidad, que implica la garantía de poder acceder tanto económica como físicamente a los alimentos; y adecuación, lo que significa que los alimentos han de ser seguros y satisfacer las necesidades dietéticas de cada persona según su edad, condiciones de vida, estado de salud, ocupación, sexo, cultura y religión; 3. Subraya que, si se considera el ciclo vital, el momento más importante para la nutrición infantil son los primeros días, incluyendo el embarazo, durante los cuales el niño tiene unas mayores necesidades nutricionales en razón de su rápido crecimiento y desarrollo, es más vulnerable a las infecciones y depende completamente de otros para su alimentación, sus cuidados y su interacción social; 4. Reafirma que, para tratar la desnutrición materna e infantil, es indispensable una acción coordinada de varios sectores que influyen en ella, como la salud, la educación, la agricultura, el agua, el acceso a la energía y las infraestructuras sanitarias, y pide a la Comisión y a los Estados miembros que aprueben estrategias de desarrollo a largo plazo y trabajen por reducir el número de casos de desnutrición, incluso en las situaciones de emergencia y de intervención humanitaria; 5. Elogia los progresos realizados en los últimos años en la lucha contra la desnutrición infantil, como demuestran los indicadores que permiten evaluar los progresos realizados en la consecución del primer ODM; considera, no obstante, que el número de niños que mueren o padecen desnutrición sigue siendo elevado, lo que contribuye a alimentar el círculo vicioso de hambre y pobreza; PE v /7 RE\ doc
5 6. Subraya, por tanto, que la lucha contra la desnutrición infantil y el acceso universal a unos alimentos nutritivos y adecuados deberían seguir siendo uno de los objetivos principales después de 2015; 7. Considera un error la reducción de los fondos para la agricultura en el 10º FED en relación con el noveno; exhorta, por tanto, al Consejo a reflexionar al respecto y adoptar las medidas correctivas necesarias para el 11º FED; 8. Subraya la importancia de la voluntad política para enfrentarse a la malnutrición; acoge con satisfacción la Hoja de Ruta para el Refuerzo de la Nutrición desarrollada por el Comité Permanente de Nutrición de las Naciones Unidas para acelerar la mejora de la nutrición, especialmente en países muy afectados, con la participación de distintas partes interesadas, como los organismos de las Naciones Unidas competentes en materia de nutrición; pide a la Comisión y a los Estados miembros que pongan en práctica los principios contemplados en dicha hoja de ruta; 9. Acoge con satisfacción el compromiso de la Comisión Europea de invertir millones de euros entre 2014 y 2020 en mejorar los estándares de nutrición en algunos de los países más pobres del mundo, y pide a la Comisión mayores compromisos para intervenciones específicas en materia de nutrición si quiere cumplir su objetivo de reducir, antes de 2025, en siete millones el número de niños menores de cinco años que presentan retrasos en el crecimiento; 10. Subraya el papel fundamental que desempeñan las mujeres en la alimentación de los niños y la seguridad de los alimentos, pues son ellas quienes amamantan y quienes compran, preparan y distribuyen los alimentos en la familia, cuidan de los niños y los enfermos y se encargan de procurar una higiene adecuada; recuerda que las mujeres son responsables del 80 % de la producción agrícola en África, aunque raras veces pueden ser propietarias de la tierra que cultivan; pide, por tanto, que se incluya la dimensión de género y se promueva la autonomía de las mujeres en todas las políticas destinadas a luchar contra la desnutrición infantil; 11. Subraya que la desnutrición en las embarazadas tiene efectos devastadores sobre los recién nacidos, que probablemente afecten de forma negativa e irreversible al desarrollo futuro del niño; pide, por tanto, que se preste una atención particular a la protección de la salud y los derechos de las mujeres; 12. Subraya que la desnutrición infantil se ceba especialmente en los países en desarrollo, no solo en las poblaciones rurales, sino también en los asentamientos urbanos; opina, por tanto, que la erradicación del hambre infantil pasa fundamentalmente por la instauración de políticas y reformas agrícolas destinadas a permitir a los pequeños agricultores producir de forma más efectiva y sostenible, para poder garantizar una alimentación suficiente para ellos y sus familias; 13. Destaca que, de no tratarse a tiempo, y tanto en la cooperación al desarrollo como en las intervenciones humanitarias, la desnutrición infantil puede comprometer todas las dimensiones del desarrollo humano, perjudicar a los programas de educación nacional, provocar un aumento del gasto nacional en sanidad y obstaculizar el desarrollo económico de los países en desarrollo, provocando pérdidas económicas estimadas en RE\ doc 5/7 PE v01-00
6 entre el 2 y el 8 % del PIB de dichos países; 14. Recuerda que el «hambre oculta», es decir, la deficiencia de micronutrientes en las dietas infantiles, puede provocar un retraso del crecimiento físico e intelectual en los niños; 15. Subraya que la desnutrición infantil no procede tan solo de la falta de alimentos e infraestructuras, sino también de problemas de reparto de la comida y de un acceso inadecuado a la misma, así como de la falta de poder adquisitivo, principalmente por los altos precios de los alimentos, exacerbados por la especulación sobre los productos; observa que el bajo poder adquisitivo afecta especialmente a quienes viven en las ciudades y no pueden producir sus propios alimentos; 16. Reconoce que las mejoras en la nutrición infantil y materna, así como en la seguridad alimentaria en general, dependerán de la instauración de políticas eficaces y coordinadas en varios sectores, como un desarrollo rural efectivo y sostenible, así como las políticas de uso de la tierra y el agua, servicios apropiados de salud, agua potable y saneamiento, prácticas adecuadas de cuidados materno-infantiles, la protección de la vida marina y otros ecosistemas y de la biodiversidad, la deforestación y la atenuación del cambio climático, la adaptación y la reducción del riesgo de catástrofes, la producción y el consumo sostenibles, el acceso a la energía sostenible y seguro, el comercio, la pesca, la inclusión social y el empleo digno; 17. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que incluyan la nutrición en todas sus políticas de desarrollo, para proteger y promover la nutrición y garantizar un enfoque global que abarque desde el nivel local al nivel mundial; pide al Consejo y a la Comisión, cuando proceda, que concedan prioridad a la nutrición, considerándola un objetivo de desarrollo primordial en los instrumentos de cooperación al desarrollo, especialmente el 11º FED y el nuevo Instrumento de Cooperación al Desarrollo; 18. Subraya que, en aras de la eficacia, los programas de desarrollo y de emergencia deben estar estrechamente ligados, para anticipar y prevenir las crisis alimentarias, ayudar a reducir los daños causados y facilitar la recuperación; 19. Pide a los gobiernos de los países en desarrollo que creen un entorno que permita una mejor alimentación infantil gracias a una mejora de las políticas, la coordinación entre planes nacionales y estrategias en materia de alimentación y programas de donantes, la gobernanza y la responsabilización ante sus ciudadanos; preconiza una mayor transparencia en los presupuestos de los países en desarrollo, por ejemplo, mediante el seguimiento presupuestario, para poder evaluar mejor el número y la calidad de los proyectos destinados a atajar la malnutrición; 20. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que movilicen inversiones financieras y recursos a largo plazo para la alimentación en colaboración con, por ejemplo, los organismos de las Naciones Unidas, el G8/G20, los países emergentes, las organizaciones internacionales y no gubernamentales, las instituciones académicas, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado, y que consideren la nutrición una prioridad en la búsqueda de medios de financiación innovadores; PE v /7 RE\ doc
7 21. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión, a los Gobiernos y Parlamentos de los Estados miembros y al Comité Permanente de Nutrición de las Naciones Unidas. RE\ doc 7/7 PE v01-00

References: artículo 128
 Resolución 
 artículo 25
 artículo 11
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 128
 artículo 123
 Resolución