Source: https://es.scribd.com/doc/31544341/45/Transformaciones-de-energia
Timestamp: 2016-02-14 15:31:23+00:00

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Transformaciones de energía for 5- Educación Tecnológica aportes
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disciplinasObjetivos de la educación tecnológicaEnfoque de la educación tecnológicaEnfoque metodológicoContenidos de la educación tecnológicaCriterios para la selección de contenidosEl proceso tecnológicoAplicación a un caso particular: la viviendaEjes organizadoresRazones pedagógicasRazones político-económicasRazones culturalesEl análisis de productos y el proyecto tecnológicoEl método de proyectoEl aula-tallerEl juego y los juguetesPropuestas de actividades para el nivel inicialEl sistema de aprendizajeEl campo de la cienciaEl campo de la técnica y de la tecnologíaOtras definiciones de tecnologíaDiferencias entre técnica y tecnologíaDiferencias entre ciencia y tecnologíaDescubrimiento, invención e innovaciónLa tecnología y las demandas de la sociedadSistemas abiertos y sistemas cerradosEl enfoque analíticoEl enfoque sistémicoComentarios sobre los dos enfoquesAlgunos conceptos vinculados a los sistemasDiagrama de bloquesEl proyecto tecnológico66El análisis de productos71La revolución industrialLa revolución tecnológicaLa revolución científico-tecnológicaLa revolución científico-tecnológica y la estructura
productivaLa dependencia tecnológicaValor de uso, valor de cambio y valor de signoLa relación hombre-naturalezaEnergías renovables y no renovablesTransformaciones de energía
Una característica fundamental de la energía es que no puede ser creada ni destrui-
da. pero sí transformada de un tipo de energía en otra (ley de conservación de la
A título de ejemplo, en cuanto a transformación de energía, podemos mencionar:
•La energía eólica (energía cinética del aire en movimiento) que, en el molino
de viento, se transforma en energía mecánica presente en un eje que gira.
•La energía química del carbón mineral que, en el proceso de combustión, se
transforma en energía térmica; esta energía térmica puede generar vapor de
agua que, aplicado a una turbina de vapor, genera energía mecánica.
•La energía hidráulica (fuerza viva de una corriente o de un salto de agua) que en
molinos de agua o en las turbinas hidráulicas se transforma en energía mecánica.
•La energía mecánica que en una dínamo o en un alternador se transforma en
energía eléctrica. La dínamo entrega corriente continua mientras que el alterna-
dor corriente alterna, es decir corriente cuyo sentido se invierte periódicamente.
ET / Educación Tecnológica
•La energía química de las pilas que, por una reacción química, se transforma
en energía eléctrica.
•La energía nuclear que mantiene unida las partículas en el núcleo de cada
átomo y que puede ser liberada bajo la forma de energía térmica y radiante;
•La energía eléctrica que en motor se transforma en energía mecánica o en un
calefactor en energía térmica.
•La energía mecánica que con la fricción se transforma en energía térmica.
Estos ejemplos nos muestran que no siempre la energía se encuentra en la forma
más adaptada para cumplir la función requerida, por lo que suele ser necesario
transformarla de una forma en otra.
El concepto de transformación de la energía es amplio y no implica necesariamente
la conversión de la misma; para aclarar el tema veamos algunos ejemplos: los moli-
nos de viento o de agua transforman la energía mecánica del viento o del agua
(energía eólica e hidráulica respectivamente) en energía mecánica presente en un
eje que gira, pero no hay conversión de energía, antes y después de la transforma-
ción tenemos energía mecánica, si bien bajo distintas características; mientras que
en muchos casos la transformación implica conversión, por ejemplo en un motor
eléctrico hay conversión de energía eléctrica en energía mecánica y en una plancha,
de energía eléctrica en energía térmica, es decir que la energía que alimenta el dis-
positivo es de una forma o tipo distinta de la que entrega.
Otro ejemplo interesante de destacar es el organismo humano que transforma gran
parte de la energía química de los alimentos en energía mecánica (que se pone de
manifiesto en el trabajo muscular) y en energía calórica. La mayor parte de la ener-
gía contenida en los alimentos sirve para producir calor y no trabajo muscular. Ten-
gamos en cuenta que el calor del cuerpo es esencial para la supervivencia.
El hombre, como todo ser viviente, convierte energía.
Los dispositivos o máquinas que convierten un tipo de energía en otro se llaman
conversores de energía. A continuación mencionamos algunos conversores y las
correspondientes energías de entrada y de salida.
Dínamo y alternador
En el siguiente esquema se pueden observar las transformaciones mutuas de energía.
Para visualizar más fácilmente las diversas formas de transformación de energía se
puede construir un modelo físico como el que se describe a continuación; el mismo
consiste en una bipirámide triangular en el que los cinco vértices representan las
cinco formas más corrientes en que se presenta la energía.
En algunos casos también se suele hablar de energía primaria, energía secundaria y
energía final.
Se entiende por energía primaria la obtenida directamente de la naturaleza –por
ejemplo, el carbón mineral, el petróleo, el gas natural, los rayos solares, una caída
de agua–. Algunas veces la energía primaria puede transformarse directamente en
energía final como en el caso del gas cuando se lo utiliza como fuente de energía
calórica para cocinar o para calefaccionar; pero, no es lo más corriente. General-
mente la energía primaria se convierte en secundaria y ésta es la que se utiliza para
obtener la energía final; un ejemplo clásico es la electricidad, energía secundaria
que se puede convertir en luz, calor, movimiento, etc.
En todo proceso de transformación de energía, una parte de la energía se disipa
bajo forma de calor. Para evaluar la relación entre la energía que entrega un disposi-
tivo y la que absorbe, se utiliza el concepto de rendimiento.
Rendimiento = Energía que entrega
Energía que recibe
A continuación indicamos el rendimiento aproximado de algunas máquinas:
La energía en la historia
Volviendo al hombre y a su evolución, tengamos presente que, en sus orígenes, no
contaba más que con su fuerza muscular y la habilidad de sus manos; en su proce-
so evolutivo, cuando pudo domesticar animales, utilizó la fuerza muscular de éstos,
convertida en trabajo, para aliviar sus tareas (en esta época inventó el arco, un dis-
positivo que acumula energía para entregarla en el momento del disparo). Durante
siglos, el hombre y los animales fueron la única fuente de energía disponible (ener-
gía muscular), los únicos conversores de energía que permitían obtener energía
mecánica a partir de la energía química de los combustibles y, como consecuencia,
la vida en su época resultaba dura y sacrificada. Asociada a la necesidad de dispo-
ner de la única energía con que se contaba para efectuar trabajo (la energía muscu-
lar), se desarrolló la esclavitud.
Buscando ampliar su capacidad operativa y poder aprovechar mejor la fuerza de
sus brazos –es decir de la energía de que disponía–, el hombre inventó la palanca,
más tarde la polea y, luego, el torno (cabrestante), los que le permitieron manejar
pesos con más comodidad y menos esfuerzo.
Pero, el gran cambio se produjo en el medievo, cuando se comienzan a explotar en
forma sistemática otras fuentes de energía, como la hidráulica y la eólica, utilizando los
molinos de agua y de viento que –si bien se conocían desde los primeros siglos de
nuestra era– su uso generalizado no se remonta a mucho más atrás del siglo XII. Con
la difusión de los molinos de agua y de viento, y su utilización como fuente de energía,
no sólo para moler grano, sino también para otras actividades productivas como ac-
cionar martillos pilón, fuelles de fragua, etc., comienza la mecanización en el mundo,
pues en la antigüedad no se utilizaron sistemáticamente las máquinas para simplificar
el trabajo humano y más bien hubo un uso restringido de las mismas.
Podemos decir que en el medievo comienza a gestarse el mundo de hoy, que en su
desarrollo va a tener tres jalones paradigmáticos vinculados al tema energético que
son la invención y utilización de:
•La máquina de vapor.
•El generador eléctrico.
•Los motores de combustión interna.
La máquina de vapor (motor de combustión externa), la primera fuente de energía
mecánica creada por el hombre, que se agregó a las fuentes naturales como el
viento, y las corrientes y caídas de agua, convierte la energía química de un combus-
tible (normalmente el carbón) en energía térmica y ésta en energía mecánica.
El generador eléctrico transforma energía mecánica en energía eléctrica.
Los motores de combustión interna (motor a explosión y motor diesel) transfor-
man energía química en energía mecánica.
Estos tres acontecimientos, vinculados a las llamadas Primera y Segunda Revolu-
ción Industrial, están íntimamente asociados al surgimiento de la tecnología moder-
na, o simplemente tecnología, y lógicamente al nacimiento del mundo de hoy.
El primer acontecimiento, la invención de la máquina de vapor, permitió al hombre
liberarse definitivamente de la servidumbre del músculo o de las fuentes naturales de
energía, y surgió la producción industrial. Si bien contaba con los molinos de agua y
de viento, su utilización estaba condicionada por factores climáticos y de localización
geográfica (donde había ríos o en zonas con viento); la máquina de vapor estaba libre
de estas limitaciones, pero apareció un nuevo problema, la contaminación.
En el ciclo biológico humano, sencillo y cerrado, hay producción de residuos pero
éstos se integran en la tierra y el ciclo se cierra sin problemas; con la producción
industrial la situación cambió, los residuos y la contaminación en muchos casos
llegan a superar la capacidad depuradora de la naturaleza y consecuentemente se
produce una degradación del medio ambiente que puede incluso llegar a alterar la
Si la introducción del vapor como proveedor de energía mecánica marca el comien-
zo de la sociedad industrial, el progreso tecnológico no se detuvo y la humanidad
asistió a la introducción de nuevas fuentes de energía. A finales del siglo XIX irrumpe
la electricidad, primero destinada sobre todo a la iluminación, más tarde para uso
industrial; luego el petróleo y los motores de combustión interna, y ya en la segunda
mitad del siglo XX la energía atómica; habrá que ver lo que nos depara el futuro en
materia de energías más limpias y renovables.
El nuevo esquema producti-
vo, consecuencia de la utili-
zación la máquina de por
está vinculado a lo que se lla-
mó la Revolución Industrial.
La segunda revolución industrial, basada en la electricidad y el petróleo representó
el triunfo de la energía eléctrica y dio lugar al nacimiento del mundo de hoy, en el que
el problema energético tiene una doble lectura, por un lado tenemos que la energía
está íntimamente asociada a lo que entendemos por calidad de vida, desde la nece-
saria para producir bienes -que en esta sociedad de consumo han adquirido una
magnitud jamás imaginada en el pasado- hasta la requerida para satisfacer los re-
querimientos del quehacer cotidiano como cocinar, calefaccionarnos, iluminarnos,
desplazarnos, etc.; pero por otro lado las transformaciones necesarias para poder
utilizar la energía que nos ofrece la naturaleza (fundamentalmente la química y la
nuclear), sumado a su uso, son factores desestabilizadores y destructivos del medio
ambiente: contaminación del aire, del agua y de la tierra, aumento del efecto inver-
nadero, etc.
A continuación nos centraremos en la energía eléctrica, uno de los pilares de las
grandes transformaciones que se desarrollaron a lo largo del siglo XX.
De las diferentes formas en que se presenta la energía, la eléctrica es actualmente, y
posiblemente por mucho tiempo, la que tiene un espectro más amplio de aplicacio-
nes, tanto familiares, como comerciales e industriales. Sólo en los transportes no se
ha generalizado su uso debido a que todavía no se ha desarrollado un sistema de
almacenamiento con una alta relación capacidad-peso.
En cuanto a las características de la energía eléctrica merecen destacarse dos aspec-
tos claves, la facilidad de transporte y la comodidad con que pueden transformarse
en otra forma de energía.
La facilidad de transporte (de transmisión) con relativamente poca pérdida a través
de cables conductores (la red eléctrica) es un hecho muy importante. Podemos
efectuar la comparación con el transporte de otras formas de energía, por ejemplo
los combustibles (portadores de energía química), evidentemente su transporte es
mucho más complicado; otro ejemplo: la energía mecánica de un eje motor que gira
y que puede transmitir su movimiento a una máquina, tiene también sus limitaciones
en cuanto al alcance de transmisión del movimiento.
El otro aspecto clave de la energía eléctrica es la facilidad y comodidad con que
puede transformarse en otras formas de energía: luminosa, mecánica, calórica o
química. En nuestra casa, por ejemplo, nos permite iluminar y disponer a voluntad
de nuestra jornada activa, pensemos un momento las limitaciones que tendríamos si
tuviéramos que atenernos solamente a otras fuentes de luz; nos permite también
simplificar nuestras actividades cotidianas cuando recurrimos a los electrodomésti-
cos (aspiradora, refrigerador, licuadora, etc.); y nos permite también calefaccionarnos
cuando las inclemencias del clima así lo requieren. Como campo de aplicación de la
transformación de la energía eléctrica en energía química podemos mencionar la
carga del acumulador del automóvil, ya sea a través de un cargador de baterías o
del mismo generador del automóvil que restituye la energía que consume el sistema
eléctrico de iluminación, el motor de arranque, etc.
La energía eléctrica está vinculada al desplazamiento de cargas eléctricas a través
de conductores; este desplazamiento toma el nombre de corriente eléctrica y normal-
mente es consecuencia de la diferencia de tensión (eléctrica) que produce un gene-
Segunda revolución in-
La irrupción de la electrici-
dad, y del petróleo y los
motores de combustión in-
terna, preanuncian el co-
mienzo de lo que podemos
llamar Revolución Tecnológi-
ca o Segunda Revolución
rador eléctrico. Como veremos más adelante, la corriente eléctrica está vinculada al
valor de la diferencia de tensión aplicada al circuito y a la resistencia del mismo
(cuando tomamos como punto cero de referencia uno de los dos polos del genera-
dor hablamos simplemente de tensión aplicada).
Es interesante destacar que existen dos variantes de la corriente eléctrica, la llamada
corriente continua y la llamada corriente alterna, en el primer caso la corriente circu-
la en los conductores en un solo sentido, y podemos hablar de un polo positivo y un
polo negativo, para nosotros el caso más común de generadores de este tipo de
corriente son las pilas y los acumuladores; en el segundo caso, la llamada corriente
alterna, el sentido de circulación cambia constantemente (en la red pública de ener-
gía eléctrica, a un ritmo de 50 veces por segundo; corriente de 50 ciclos), en este
caso no podemos más hablar de polo positivo y polo negativo, pero cuando uno de
los conductores está conectado a tierra, como normalmente sucede con la red de
distribución eléctrica que llega a nuestras casas, podemos hablar de polo vivo y
polo neutro (este último el que está conectado a tierra). Actualmente toda la energía
que se distribuye por la red pública es de corriente alterna (de 220 Volts para uso
familiar) por las ventajas que presenta su transporte y distribución frente a la corrien-
te continua.
De las diversas formas de energía con que contamos para mejorar la calidad de
vida, la energía eléctrica es la más limpia, la más cómoda, la más fácilmente trans-
portable, la que más servicios nos brinda por su ductilidad para transformarla en
otras formas de energía y la de más futuro. Normalmente se la obtiene como conse-
cuencia de la conversión de energía mecánica, química o radiante; si bien la energía
mecánica puede ser de origen térmico, hidráulico, eólico, químico, nuclear, etc.
Cuando hablamos de conversión de energía mecánica en eléctrica nos referimos a
las dínamos o a los alternadores, en los que la corriente eléctrica tiene su origen en
Cuando hablamos de la conversión de energía química en energía eléctrica, nos
referimos a las pilas y los acumuladores, en los que una reacción química provoca
una diferencia de potencial eléctrico en sus bornes y consecuentemente, cuando se
cierra el circuito, una corriente eléctrica.
En cuanto a la energía eléctrica proveniente de la transformación de la energía ra-
diante, es la que generan los llamados paneles solares compuestos de células
fotovoltaicas que en presencia de la luz transforman la energía radiante proveniente
del sol, en energía eléctrica (fenómeno fotoeléctrico).
De estas tres fuentes proveedoras de energía eléctrica (mecánica, química, radian-
te) la mecánica es sin duda la más importante; el aprovechamiento de la energía
solar, motor de la vida en la tierra, todavía no ha alcanzado la importancia que posi-
blemente le depare el futuro porque el costo de los paneles solares es todavía muy
elevado, pero es muy importante tenerla en cuenta en lugares alejados en donde no
se dispone de otras fuentes de energía.
Los lugares en donde se efectúa la transformación de energía mecánica en eléctrica
se llaman usinas o centrales de generación; si bien el nombre “centrales de genera-
ción” merece un comentario, pues la energía no se genera ni se destruye, sino que
se transforma y lo que tiene lugar en estas usinas o centrales es la transformación de
energía térmica, hidráulica, nuclear, etc., en energía mecánica y luego en energía
Según sea el tipo de energía que alimenta la central hablamos de central térmica
central hidráulica, central nuclear, etc.
Las centrales térmicas son aquellas que usan combustibles fósiles (energía química
que durante el proceso de combustión se transforma en energía térmica) para ali-
mentar, ya sea un motor de combustión interna (normalmente un motor diesel), o un
generador de vapor que actúa sobre una turbina; solidario al eje del motor o de la
turbina se encuentra el alternador que cuando gira entrega energía eléctrica.
En las centrales hidráulicas la fuerza que mueve el alternador proviene de una turbi-
na hidráulica; en las centrales eólicas de paletas movidas por la fuerza del viento, y
en las centrales nucleares, del calor producto de la fisión nuclear que genera vapor
que alimenta una turbina que mueve el alternador.
Hablamos de alternador porque la corriente que genera es alterna, su sentido se
invierte a un ritmo de 50 veces por segundo (50 ciclos). La corriente alterna tiene la
ventaja que puede modificarse la tensión, elevándola o bajándola, mediante el sim-
ple uso de un transformador.
La energía eléctrica (de alta y media tensión) proveniente de la central se distribuye
mediante una red eléctrica (red de distribución) cuyas ramas terminan en las llama-
das subestaciones de transformación que rebajan la tensión de la red antes de dis-
tribuirla a los usuarios. Para uso familiar se utiliza 220 volts (monofásica) y para uso
industrial 380 volts (trifásica).
Las redes de distribución pueden ser aéreas o subterráneas; actualmente, en las
ciudades se trata que sean subterráneas (por razones de seguridad y además esté-
ticas), normalmente están tendidas debajo de las veredas y calles (si imaginamos un
corte vertical de las veredas de nuestra ciudad nos encontraríamos con una intere-
sante variedad de circuitos conductores de electricidad, de gas, de telefonía, de
agua, de residuos cloacales, etc.).
De las subestaciones de transformación surgen redes de distribución secundarias a
las cuales está conectado cada usuario a través de un medidor y un interruptor
general; en el caso de instalaciones familiares conviene, por razones de seguridad,
colocar luego del medidor y el interruptor general, un interruptor diferencial que
actúa y corta la corriente cuando por uno de los dos conductores del circuito eléctri-
co circula más corriente que por el otro debido a una accidental derivación a tierra.
El medidor mide el consumo de electricidad, la unidad de medida es el kilovatiohora
(un kilovatio = 1000 vatios). Al medidor está conectada la red eléctrica interna que
distribuye la energía eléctrica a los potenciales puntos de consumo, portalámparas,
tomacorrientes, etc., en algunos casos, previo paso por un circuito interruptor (la
llave interruptora o llave de luz).
El circuito eléctrico de una casa de familia normalmente está embutido en las pare-
des y su presencia física se pone de manifiesto en las llaves interruptoras, los
tomacorrientes, las cajas de conexión, los portalámparas con sus correspondientes
cables y lámparas, etc. En algunos casos particulares, y sobre todo cuando se am-
plía una instalación, parte de los cables suelen correr por la parte exterior de las
paredes, pero esto no debería ser lo normal.
Los conductores que conforman el circuito eléctrico (la red eléctrica) son de cobre,
con una cubierta aislante de plástico (se usa el cobre por ser un metal muy buen
conductor de la corriente eléctrica) y están alojados en caños embutidos en la mam-
postería, la corriente circula por dos conductores uno de los cuales, el neutro, está
prácticamente al potencial de tierra y el otro, el polo vivo, al potencial de 220 volts;
además hay un tercer conductor conectado directamente a tierra que sirve como
protección ya que al mismo pueden derivarse todas las eventuales pérdidas en los
artefactos conectados a la red; normalmente el conductor de tierra debería ser de
color verde-amarillo rayado.
Existen dos tipos de conductores; el formado por un dolo alambre de cobre, dentro
de una vaina aislante y el formado por una serie de cables de menor diámetro retorci-
dos; este último es mucho más flexible y es el único que se usa para conectar arte-
factos móviles. En cuanto a la sección de los conductores, podemos decir que los
que están embutidos en la pared son de mayor sección (2 mm2
o más), según sea la
carga a la que pueden llegar a estar sometidos; mientras que los que exteriormente
conectan los diversos artefactos a la red son siempre flexibles y de menor sección.
Para alimentar lámparas, radios, etc. es suficiente usar cables de conexión de 0.50
, pero para consumos mayores se requieren conductores de 0.75 0 1.00 mm2
en algunos casos más aún. Existen normas que establecen la máxima corriente que
puede circular por un conductor en función de su sección.
En el texto hemos utilizado, y además estamos acostumbrado a escuchar, la expre-
sión “circuito eléctrico”, entendemos como tal un circuito por el cual circula o puede
circular corriente eléctrica. En principio un elemental circuito eléctrico está com-
puesto de una fuente de energía eléctrica (pila, acumulador, dínamo, alternador,
etc.), un consumidor-utilizador de esta energía (lámpara, motor, resistencia, etc.) y
los conductores que unen esos elementos, normalmente el circuito dispone además
de un elemento de control (llave interruptora, etc.) que permite cerrar o abrir el cir-
cuito. Se dice que un circuito está cerrado cuando el elemento de control permite el
paso de la corriente eléctrica, y que está abierto cuando interrumpe la circulación de
A continuación planteamos, como ejemplo, un circuito eléctrico sencillo.
En el mismo podemos señalar las tres magnitudes que definen su comportamiento
•La tensión (E) de la fuente, que se mide en voltios.
•La resistencia (R) del consumidor-utilizador, que se mide en ohmios.
•La corriente (I) que circula por el circuito, que se mide en amperios.
Esas tres magnitudes están vinculadas entre sí por la llamada ley de Ohm que dice
que la tensión (E) es igual al producto de la resistencia (R) por la corriente (I).
E = R x l
Tanto la fuente, como el consumidor-utilizador (sumidero), pueden estar compues-
tos de más de un elemento. Por ejemplo una, dos, tres o más pilas, una, dos, tres o
más resistencias, lámparas, etc. Estos elementos pueden conectarse en serie o en
Elementos conectados en serie:
En circuitos compuestos de elementos conectados en serie, la tensión en los extre-
mos del conjunto (A - B) es igual a la suma de las tensiones parciales en los extre-
mos de cada elemento (Por ejemplo, la tensión en los extremos de un conjunto
formado por tres pilas de 1,5 voltios cada una, conectadas en serie, será de 4,5
voltios).
La resistencia total de elementos conectados en serie es igual a la suma de las
resistencias parciales (Por ejemplo, la resistencia total del conjunto formado por tres
resistencias r
3 conectadas en serie es igual a: R = r
3, mientras que la
corriente circulante será la misma en todos los elementos.
En circuito formado por elementos conectados en paralelo, la tensión en los extre-
mos (A - B) es igual a la presente en cada elemento tomado aisladamente (en el
caso de conectar en paralelo pilas, baterías, etc., se debe tener presente que todas
sean de la misma tensión).
La corriente total que circula por un conjunto de elementos conectados en paralelo
es igual a la suma de las corrientes que circulan por cada elemento, mientras que la
resistencia total del conjunto corresponde a la siguiente expresión:
Elementos conectados en paralelo:
Unidades de medición de energía y de trabajo
El trabajo y la energía se miden con la misma unidad.
En lo referente al trabajo, si tomamos como unidad de medida de la fuerza el Newton
(N), e indicamos el desplazamiento en metros, la unidad de medida es el joule.
Otras unidades son: el kilográmetro (kgm), el kilovatio-hora (kWh), el ergio (erg), la
caloría (cal), el electrón-volt (ev), etc.
Algunas equivalencias importantes son:
1 kWh = 3,60 x 106
joule = 8,67 x 105
1 joule = 107
erg = 0,342 cal
1 kgm = 9,804 joule = 2,342 cal
1 cal = 4,1868 joule = 0,423 kgm
1 electrón-volt = 1,6 x 10-19
El modelo físico para visualizar las conversiones de energía es factible de ser cons-
truido en forma tal que pueda plegarse y guardarse en forma plana. Para esto hay
que pegar las solapas de las líneas T-Q y T-E, y marcar las otras líneas para facilitar
Juntando los puntos T se arma la bipirámide y, separándolos, el volumen se convier-
te en un plano.
Un esquema muy simple y reducido de una instalación eléctrica familiar puede plan-
tearse como sigue (las lámparas y los tomacorrientes están conectados en paralelo):
Las magnitudes puestas en juego en un circuito eléctrico son:
Resistencia®
W = E x I = R x I x I = R x I2
(kWh)KW-hora
La cultura tecnológica abarca un amplio espectro que comprende teoría y práctica,
conocimiento y habilidades. Por un lado, los conocimientos (teóricos y prácticos)
relacionados con el espacio construido en el que desarrollamos nuestras activida-
des y con los objetos que forman parte de él; por el otro, las habilidades, el saber
hacer, la actitud creativa que nos posibilita no ser espectadores pasivos en este
mundo tecnológico en el que vivimos. En resumen, las competencias que nos per-
miten una apropiación del medio como una garantía para evitar caer en la alineación
y la dependencia, y poder colaborare en la conservación y mejoramiento del medio
(natural y artificial) en el que se desarrolla la vida humana.
Si bien estas dos palabras, cultura y tecnología, están muy interconectadas, mu-
chas veces cuando hablamos de cultura, consciente o inconscientemente, hace-
mos abstracción del fenómeno tecnológico, identificando la idea de cultura con un
cierto refinamiento, teñido de elitismo.
Antes de seguir adelante sería interesante tratar de definir el término «cultura»; para
comenzar podemos decir que habría, en principio, dos conceptos de cultura, uno
que podríamos llamar académico o tradicional (vinculado a lo individual), que define
a la cultura como el desarrollo de las facultades del espíritu, es decir la relaciona a
los atributos del llamado hombre cultivado, y otro que podríamos llamar antropológico
(más bien vinculado a lo social), que define a la cultura como el conjunto de mode-
los de comportamiento y actividades, encuadrados dentro de normas –social e
históricamente determinadas–, propias de un grupo social.
Como punto de referencia, podemos remitirnos al Diccionario de la Real Academia
Española, el cual hasta la decimonovena edición (1970) daba de la palabra cultura
una definición bien tradicional: “Resultado de cultivar los conocimientos humanos y
de afinarse por medio del ejercicio de las facultades intelectuales del hombre”; a
partir de la vigésima (1984) enuncia una antropológica: “Conjunto de modos de vida
y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en
una época o grupo social, etc.”
Desde nuestra óptica asumimos como propia la concepción antropológica del término
cultura, porque creemos que corresponde a la realidad del mundo en que vivimos y
a la del hombre como ser social. Podemos decir que la cultura engloba todas las
manifestaciones espirituales y materiales de un grupo social.
Según Melville J. Herskovits: “Cultura es la parte del medio ambiente hecha por el
hombre”115
, el que a diferencia del animal no está encerrado en su estructura bioló-
gica; desde este punto de vista podemos decir que la tecnología es uno de los
ingredientes fundamentales de la cultura de nuestros días.
“El estudio de la tecnología es esencial para la comprensión de la cultura, lo mismo
que una comprensión de la base material de la vida social es indispensable para los
que se interesan por el comportamiento del grupo humano. Más todavía, hemos
visto que el equipo tecnológico de un pueblo figura más que ningún otro aspecto de
su cultura cuando se emiten juicios acerca de su adelanto o atraso. Hay varias razo-
nes que explican estos juicios; pero, en esencia, puede referirse al hecho de que la
tecnología es el único aspecto de la cultura susceptible de valoración objetiva.”116
Herskovits, M. J. 1952. El hombre y sus obras. Fondo de Cultura Económica. México. P. 29.
Herskovits, M. J. 1952. Op. Cit. P. 268.
Teniendo en cuenta que la cultura abarca el desarrollo de todas las facultades del
hombre, y que se manifiesta en la actitud del mismo frente al marco en el que desa-
rrolla su existencia, no podemos reducir el concepto de cultura a ciertas prácticas y
productos específicos, sino que debemos hacerlo extensivo al conjunto de las prác-
ticas sociales.
Limitar el concepto de cultura a las bellas artes, a las letras, a la música y a las
humanidades clásicas, sería considerar la cultura como un componente de lujo den-
tro del espectro de las actividades sociales, un campo para el solaz de élites, o
reservado a especialistas encargados de producir o difundir obras o actividades
destinadas a “elevar” (elevar entre comillas) el nivel cultural de la población.
Por el contrario, podemos decir que la cultura abarca el conjunto de manifestacio-
nes tanto intelectuales y artísticas como científicas y técnicas que caracterizan una
sociedad. Desde este punto de vista la ciencia, la técnica y la tecnología también
forman parte de la cultura; en el fondo es difícil negar esta realidad, pues el entorno
de nuestra vida cotidiana es producto de la tecnología, la casa en la que vivimos, el
vehículo que nos transporta todos los días, el diario, la radio o la televisión que nos
tienen permanentemente informados, el teléfono que nos permite comunicarnos con
todo el mundo, el refrigerador que conserva nuestros alimentos, etc.
Aceptar que la tecnología forma parte de la cultura es aceptar la realidad del mundo
material que nos rodea. Además, hoy el vertiginoso ritmo de progreso de la tecno-
logía marca el desarrollo mismo de la cultura, algunas veces positivamente, otras
no tanto. Para bien o para mal, nos guste o no, la tecnología está omnipresente en
nuestras vidas y marca el ritmo de nuestro quehacer cotidiano y como consecuen-
cia influye en nuestra cultura. Estamos rodeados de objetos tecnológicos que si
bien es cierto facilitan nuestra vida y la hacen más confortable, sin lugar a dudas
también la condicionan, haciendo que en muchos casos lleguemos a ser esclavos
de nuestras propias obras, y al decir de nuestras propias obras decimos de la tec-
nología; los objetos o productos tecnológicos enmarcan nuestra vida, el teléfono,
el automóvil, la radio, el televisor, la cocina, el refrigerador, la lamparilla eléctrica, y
aún la cuchara, el plato, etc., son tecnología porque su producción es el resultado
de determinados procesos tecnológicos (tecnología es tanto el proceso como el
Hoy un importante factor de transmisión de la cultura (nos guste o no) es la televi-
sión (que es tecnología); el texto escrito sigue siendo el factor principal de transmi-
sión del conocimiento sistematizado, pero frente a la televisión ha perdido un gran
espacio como fuente y comunicador de cultura, hecho que merece un profundo
análisis por las consecuencias que ya se observan en todos los planos de la vida del
hombre; igual suerte corre la transmisión oral frente a la televisión, y hasta la organi-
zación familiar está perdiendo importancia, como fuente y transmisora de cultura.
Marshall Mc Luhan plantea la disolución de la Galaxia Gutenberg y el nacimiento de
una nueva galaxia (la Galaxia Marconi).117
Las consecuencias de estos hechos son preocupantes, pero no hay que caer con
simpleza en la crítica condenatoria del instrumento, pues la responsabilidad princi-
pal recae en quienes toman las decisiones. Los verdaderos responsables son los
que manejan estos medios. sería interesante poder determinar qué metas persiguen
y con qué objetivos.
Mc Luhan, M. 1985. La Galaxia Gutenberg. Planeta. Barcelona.
Teniendo en cuenta que el progreso tecnológico es continuo, acelerado e irreversi-
ble, y que no podemos detenerlo ni volver atrás, hay que tratar que sus consecuen-
cias en el ámbito de la cultura no se enfrenten con la concepción que tenemos del
hombre, para esto debemos tratar que la tecnología tenga una dimensión humana.
“Humanizar las máquinas y no robotizar a los hombres.”118
que humanismo y tecnología pueden y deben marchar en completa armonía. Utilizar
la tecnología y sacarle el máximo provecho sí, pero no por eso convertirse en escla-
vo de la misma. La tecnología, por un lado, debe permitirnos vivir mejor, debe ser el
artífice de nuestro confort, y por otro lado debe ser una herramienta que nos simpli-
fique la vida, todo esto sin esclavizarnos.
Para el hombre de finales de este siglo la tecnología es la principal herramienta de
trabajo; ahora bien, como toda herramienta, para poder sacarle racionalmente el
máximo provecho, hay que conocerla y utilizarla correctamente, pero siempre en
función del impacto sociocultural sobre el destinatario, esto implica tener cultura
C. P Snow, en su trabajo Las dos culturas y un segundo enfoque, habla de: “Dos
grupos polarmente antitéticos: en un polo los intelectuales literarios, que sin saber
por qué ni cuándo han dado en referirse a sí mismos como “intelectuales” como si
no hubiera otros (...) Los intelectuales literarios en un polo y, en el otro, los científicos
y, como más representativos, los físicos. Entre ambos polos, un abismo de incom-
prensión mutua (...) Tan diferentes son sus actitudes que ni siquiera en el nivel afec-
tivo aciertan a encontrar mucho terreno en común.”119
Como consecuencia, plantea dos culturas: la literaria y la científica.
Estas dos culturas que plantea Snow, la literaria y la científica, se basan en abstrac-
ciones (signos lingüísticos o símbolos matemáticos), y debemos reconocer que el
accionar del sistema educacional se estructura prioritariamente sobre estos dos ejes,
pero introducir a los alumnos al estudio del mundo que nos rodea partiendo de
abstracciones (leyes físicas o fórmulas matemáticas) puede plantear problemas pe-
dagógicos pues algunos suelen tener dificultades a nivel de la abstracción, sobre
todo los provenientes de hogares modestos. La educación tecnológica que tiene
como eje la cultura tecnológica, una cultura concreta, síntesis entre el pensamiento
y la acción, puede introducir más fácilmente a los alumnos al mundo de las abstrac-
ciones y colaborar así en atenuar el fracaso escolar y en amenguar los problemas de
selección social.
La cultura tecnológica brinda una visión integradora de todas las modalidades de la
conducta humana, superando la tradicional dicotomía de lo manual y lo intelectual,
de lo muscular y lo cerebral, y postula una concepción del hombre como una uni-
dad que se compromete con todas sus potencialidades, en todos y cada uno de sus
Enmarcar dentro de estos conceptos las grandes decisiones del cuerpo social impli-
ca apelar al compromiso de todos los recursos disponibles para el logro del objetivo
fundamental de toda sociedad, que es mejorar la calidad de vida de todos sus
Giscard D’Estaing, V. 1979. Palabras pronunciadas por el presidente de la República Francesa en el
discurso de clausura del coloquio Informatique et société. París.
Snow. C. P. 1977. Las dos culturas y un segundo enfoque. Alianza. Madrid. P. 14.
La cultura tecnológica supone el abandono de preconceptos peyorativos sobre el
trabajo manual, propios de una concepción esclavista.
La separación entre cultura y tecnología aísla al hombre de ese entorno tecnológico
en el que se encuentra inmerso y lo conduce por el camino de la vacuidad; la separa-
ción entre cultura y tecnología es una de las fuentes de dificultad del mundo moderno.
La cultura tecnológica es casi podríamos decir la antítesis de la sociedad de consu-
mo, de la sociedad de lo descartable, de la sociedad que considera los objetos
como cajas negras de las que se sabe solamente para qué sirven pero nada más; la
cultura tecnológica abarca el conocimiento de los aspectos conceptuales de su
funcionamiento, de su evolución y de su interacción con el medio natural y el
Es importante advertir que en el actual sistema de producción la división del trabajo
y la estrecha especialización no permiten fácilmente el pleno desarrollo de la capa-
cidad creadora y la realización personal, y esto sólo puede compensarse con una
sólida cultura tecnológica.
Además, hay que tener en cuenta que el problema se irá agudizando pues los mo-
dos de producción están en constante evolución como consecuencia del desarrollo
de la tecnología, que ha pasado a ser la principal fuerza productiva. El surgimiento
de nuevas actividades y la obsolescencia de otras exigen cada vez más polivalencia
y flexibilización para amoldarse a las nuevas y cambiantes condiciones de trabajo, y
en este rubro la educación tecnológica ofrece un aporte inapreciable.
Cualquier país que no quiera perder el tren del progreso debe desarrollarse tecnoló-
gicamente y para esto debe contar con un nivel de cultura tecnológica relativamente alto.
Teniendo en cuenta la importancia de la cultura tecnológica en el desarrollo integral
de la persona humana, consideramos fundamental tratar de despertarla y desarro-
llarla en los jóvenes, y en el logro de este objetivo consideramos que la Educación
Tecnológica desempeña un papel clave.
A continuación transcribimos algunos párrafos del discurso pronunciado por el señor
Pouchpa-Dass, ex Director de Cultura y de Estudios de la UNESCO, en ocasión de la
Deuxième conférence nationale pour le développement de la culture technique (1979,
Annonay, Francia), pues consideramos que son toda una definición sobre la cultura.
“La UNESCO estima que no es más posible atenerse a una definición restringida de
la cultura: es decir identificarla solamente con las bellas artes, las letras y las humanida-
des clásicas (...) Considerando la cultura como una actitud del hombre frente a su
condición natural e histórica, y como consecuencia generadora de elementos esen-
ciales de la calidad de vida, la UNESCO vincula naturalmente la noción de cultura a
la de desarrollo (...) Repudiando la abstracción unidimensional del homo economicus,
la teoría y la práctica del desarrollo se esfuerzan cada vez más en abarcar al hombre
en su integralidad, con sus necesidades, sus posibilidades y sus aspiraciones. Es en
esta óptica que la UNESCO estima que el desarrollo cultural forma parte integral del
desarrollo total. Como consecuencia el desarrollo cultural abre el acceso al huma-
nismo moderno, que, con las artes, engloba las ciencias exactas, las técnicas y las
ciencias humanas. El hombre cultivado es por lo tanto aquel que se siente insertado
activa y críticamente en el mundo. En otros términos; y teniendo en cuenta la natura-
leza actual del mundo, el hombre cultivado debe ser un agente de cambio. Recha-
zando la pasividad, el papel de objeto al que ciertas fuerzas quisieran obligarlo; el
hombre cultivado se siente activo, se siente autónomo, él quiere “asumir su propio
destino”, según la expresión de Edgar Faure. Es en este sentido que podemos decir
que el conocimiento de los mecanismos sociales y económicos forman parte de la
cultura con el mismo título que el teatro, por ejemplo. (...) No es degradar la obra de
arte situarla en su contexto; es darle su pleno valor explicativo. Por el contrario, sería
reducir una civilización definirla solamente por sus valores artísticos; es castrarla de
algunas de sus fuerzas vivas; es también sacar de sus obras de arte toda una parte
afectiva y vivida que contribuye a su valor y significación. (...) Ahora bien, para que la
cultura tenga como beneficio mayor la participación social, que permita a la vez la
comprensión de los otros y la valorización personal, la palabra cultura debe ser
tomada en el sentido más amplio y englobar al hombre en su trabajo, en la política,
en la economía, en la técnica, en la ciencia, tanto como en lo artístico.”120
Pouchpa-Dass. 1980. Rev. Culture Technique N°2. Centre de recherché sur la culture technique. P.
PÁRRAFOS DEL LIBRO “HACIA UNA
EN LA EDUCACIÓN TÉCNICA Y LA
FORMACIÓN PROFESIONAL”
DE ALBERTO GALEANO RAMÍREZ121
Galeano Ramírez, A.1994. Cinterfor/OIT-Orealc/UNESCO, Montevideo.
Es muy difícil transmitir a las personas la idea de que nosotros vinimos a este mundo
a resolver problemas de toda índole: personales, familiares, del trabajo, de la vida y
La vida es un permanente y eterno proceso de resolución de problemas.
No puedo explicarme por qué este hecho -tan sencillo, tan normal de la vida cotidia-
na- no se nos enseña desde pequeño. La primera y fundamental labor del hombre
es el planteo y la resolución de problemas. Por lo demás, resolución de problemas y
creatividad son dos hermanas siameses, inseparables, consustanciales. Es creativa
una persona cuando resuelve los problemas –nuevos o antiguos– de manera origi-
nal: es decir, en forma especial, desacostumbrada, inusitada.
La habilidad más importante que podamos adquirir es la de aprovechar los conocimientos y
la información cuando los necesitamos, y aplicarlos al problema que tengamos entre mano.
Mientras más personas dedicadas a solucionar problemas con éxito haya en el mun-
do, este será mejor.
Las mejoras sólo son posibles gracias a la presencia de problemas.
El verdadero creador es el creador de problemas.
Todo proceso creativo -en lo científico, tecnológico, artístico, literario, organizacional-
está basado en el fenómeno del planteamiento y resolución de problemas. De ahí
que la creatividad, en su acepción más sencilla, habría que entenderla como la ma-
nera singular de resolver un problema.
Un problema es, entre otras cosas, una bifurcación o un divorcio entre lo que debie-
ra suceder y lo que en realidad sucede, o entre lo que se tiene y lo que se quiere
El problema de los problemas es su identificación.
Una buena formulación del problema constituye tres cuartas partes de su solución.
La educación por y para la creatividad -basada en el planteamiento y resolución de
problemas- ha de ser pues uno de los elementos inspiradores de la modernización
pedagógica de la educación técnico-profesional.
Transformación institucional y modernización técnico-
Si se analiza con detenimiento y perspectiva la historia de la humanidad, bien puede
observarse que el ser humano ha luchado constantemente por liberarse del trabajo
difícil, arduo, encasillador. El hombre en su lucha por la vida y la existencia -y dentro
de un deseo de superación constante- siempre ha buscado depender menos de los
músculos y más del cerebro. Con la revolución científico-tecnológica parece haber
dado un salto adicional. El mundo tecnológico de hoy depende más de habilidades
intelectuales que de capacidades y destrezas mecánicas y manuales. Hoy la pro-
ductividad es más el resultado del cerebro que de los músculos y las máquinas.
Del músculo a la máquina y de la máquina al cerebro son los dos saltos cualitativos
que ha dado la humanidad a través de su historia.
Este cambio requiere una nueva conceptualización de la naturaleza del trabajo, diri-
gida a usar más el cerebro que las manos. Esta no es una transformación evolutiva
en el modo de realizar el trabajo: es una transformación revolucionaria.
La producción y el trabajo dependen, cada vez más, del conocimiento, de la infor-
mación, de la creatividad individual y del desarrollo tecnológico, antes que del traba-
jo manual y maquinista, y de la explotación de los recursos naturales.
El principal impacto de la nueva tecnología de la información lo acusaron los proce-
sos de producción, cuando los microprocesadores comenzaron a regular el funciona-
miento de tas máquinas y las herramientas.
Esta integración del proceso de información en la maquinaria productiva equivale a
una tercera revolución industrial.
La tercera revolución industrial -en donde el proceso de la información pasa a inte-
grarse a la máquina o a la herramienta- desplazará los procesos de producción
manuales para imponer la producción basada en el conocimiento.
Antes de la revolución industrial la riqueza de las naciones era función del poderío
agrícola o ganadero, o de los metales y minerales de su subsuelo.
Después de la revolución industrial la riqueza de las naciones era, y todavía sigue
siendo, su capacidad de producción industrial.
En este nuevo mundo que está surgiendo como consecuencia de la revolución cien-
tífico-tecnológica (o tercera revolución industrial), la riqueza empieza a medirse con
otros parámetros, fundamentalmente el nivel de conocimientos o tecnología que se
incorpora en los productos.
Estamos pasando de la era manual y maquinista a la era del conocimiento; pero, no
de un conocimiento cualquiera: se trata del conocimiento intelectual y práctico.
Dadas las características y la rapidez del cambio que estamos experimentando y la
manera de fluir los conocimientos y técnicas productivas, las instituciones de educa-
ción técnico-profesional, tienen que cambiar casi radicalmente las maneras de en-
señar y formar las personas.
En vez de enseñar conocimientos y habilidades que muy pronto quedarán obsoletos,
lo que hay que hacer es fortalecer las capacidades y habilidades intelectuales.
PÁRRAFOS DEL LIBRO
“LA LECTURA DEL OBJETO”122
Gay, A.; Bulla, R. 1990. La lectura del objeto. TEC. Córdoba.
En un sentido amplio, podemos decir que todo lo pensado y que como tal se opone
al sujeto (al ser pensante) es un objeto. El diccionario Larousse lo define como:
“todo aquello que se ofrece a la vista y afecta los sentidos”. Desde nuestra óptica
“objeto” es todo elemento fabricado por el hombre, para una finalidad determinada.
Roland Barthes dice: “Comúnmente definimos el objeto como ‘una cosa que sirve
para alguna cosa’. El objeto es, por consiguiente, a primera vista, absorbido en una
finalidad de uso, lo que se llama una función. (...) no puede existir por así decirlo, un
objeto para nada; hay, es verdad, objetos presentados bajo la forma de bibelots
inútiles, pero estos bibelots tienen siempre una finalidad estética.”123
Para Abraham A. Moles: “En nuestra civilización el objeto no es natural. No se habla-
rá de una piedra, de una rana o de un árbol como de un objeto sino más bien como
de una cosa. La piedra no se convertirá en objeto más que cuando se la promueva
a la categoría de pisapapel (...) El objeto puede ser manipulado libremente, y si un
gato no es un objeto, un gato cibernético puede serlo.”124
Los objetos actúan como un nexo entre el hombre y su entorno, tanto el medio
natural como el sociocultural. Podemos decir que son la síntesis de la voluntad del
Los objetos son respuestas a necesidades, pero éstas no se presentan aisladamen-
te, ni aun las más vitales, sino que unas se confabulan con otras que también presio-
nan y exigen satisfacciones; surge así el conflicto entre las fundamentales y las que
no lo son, siendo muchas veces difícil establecer claramente unas y otras; este con-
flicto se transporta al objeto que debe servir para satisfacer la (o las) necesidad(es),
el que muchas veces además de cumplir su preciso objetivo funcional debe brindar
otras satisfacciones, psicológicamente tan importantes como lo funcional, por ejem-
plo lo simbólico, lo ritual, el “status”, el signo de pertenencia a un grupo social.
Sobre el tema de las necesidades, Abraham A. Moles dice: “Con la introducción de
la perención, es decir de la muerte ineluctable de los objetos en la conciencia del
ciudadano del ‘Welfare state’ se introduce el mecanismo fundamental de la socie-
dad moderna:
•la transformación de los deseos en necesidades;
•la satisfacción de esas necesidades; y, finalmente, cuando la colección es
suficientemente rica,
•la creación artificial mediante la motivación publicitaria de nuevas necesida-
des a partir de nuevos deseos, etc.
El deseo proviene del sueño. Es caprichoso, aleatorio, provisorio, transitorio. Si el
deseo no resulta satisfecho, el individuo no lo siente como una carencia. La necesi-
dad, por el contrario se precisa, cifrable, permanente hasta lograr la necesidad, lo
siente como una carencia y orienta su conducta con miras a adquirirlo.”125
Las actividades vinculadas a la satisfacción de necesidades se organizan como un
ritual, aun las más vitales no se liberan de este fenómeno. Los objetos presentes en
estos rituales deben en consecuencia satisfacer múltiples requerimientos, lo que
también algunas veces produce conflicto entre lo funcional y lo simbólico.
Barthes, R. 1990. La aventura semiológica. Piados. Barcelona. P. 247.
Moles, A. 1975. Los objetos. Tiempo contemporáneo. Buenos Aires. P. 14-15.
Selle, G. 1975. Ideología y utopía del diseño. Contribución a la teoría del diseño industrial. Gustavo
Gilli. Barcelona. P. 15.
Como ejemplo de esta multiplicidad de requerimientos a satisfacer podemos mencio-
nar la vestimenta, en la cual lo simbólico es tan importante como lo funcional; o el
comer que prácticamente es un rito en el que los objetos que intervienen responden
a premisas tanto funcionales como simbólicas; o el caso más trivial de las ruedas de
un automóvil de lujo en las que lo funcional y lo simbólico tienen una importancia
casi equivalente.
Gert Selles dice: “No cabe la menor duda que en la actualidad los componentes
estéticos de los objetos desempeñan a menudo un papel más relevante en la com-
petencia de mercado o en la esfera del consumo que su mismo principio de cons-
trucción y su valor utilitario.”126
Esta realidad coloca al diseñador industrial ante la situación de tener que proyectar
objetos “apetecibles” para ser producidos, distribuidos v consumidos por ese fenó-
meno social llamado la sociedad de consumo.
Como dice Abraham Moles: “El Homo Faber de fabricante de útiles se convirtió en
consumidor de objetos.”127
A partir de sus necesidades, y en función de su capaci-
dad de reversibilidad y de transferencia de experiencias, el hombre puede mentalizar
las respuestas a sus necesidades, anticipándose a la praxis, seleccionando alterna-
tivas ya conocidas (reversibilidad) y especulando posibles resultados.
Es en la praxis (la confrontación de la idea con la materia) en donde se concreta el
objeto. El objeto es la respuesta a una interpretación dé la necesidad. Finalización y
comienzo. Son los servicios que brinda al usuario los que corroboran si la necesidad
ha sido satisfecha. En esta etapa, que podemos llamar de evaluación, surgirán
conclusiones aplicables a futuras experiencias (transferencias).
Los objetos materiales producidos por el hombre conforman una gran galaxia, den-
tro de la cual podemos identificar agrupamientos o constelaciones, entre las que
podemos distinguir: los objetos utilitarios (preconcebidos y construidos para satisfa-
cer una necesidad determinada); los objetos de arte (este último gran y complejo
sistema de comunicación); los objetos técnicos; etc.
Existe también el grupo de los “objetos de interés social”, que satisfacen la deman-
da de necesidades sociales (actividades administrativas, educacionales, hospitala-
rias, etc.). Finalmente podemos hablar de un tercer grupo, los “objetos de vanguar-
dia”, impregnados de un cierto elitismo, en los que sobre todo se priorita su valor de
signo sobre su valor de uso.
Dejamos sentado que muchas veces el valor de signo sobre el valor de uso.
Teniendo en cuenta el modo de producción los objetos utilitarios pueden clasificarse
en objetos artesanales y en objetos industriales.
•En los primeros, los artesanales, la concepción y la ejecución marchan
acompasadamente y no pueden separarse completamente, el artesano es el
ejecutor y responsable de ambas.
•En los segundos, los industriales, la concepción o el diseño es una operación
independiente de la fabricación del producto, lo que no implica que el diseñador
se desentienda de la fabricación.
Moles, A. 1975. Op. Cit. P. 18.
Moles, A. 1975. Op. Cit. P. 10.
El objeto industrial existe desde el momento mismo en que ha sido proyectado. Gillo
Dorfles dice: “La obra del creador en la pieza de artesanía se explica ‘al final’ de la
elaboración; mientras que en la pieza industrial se explica ‘al principio’.”128
Podemos decir que la obra artesanal se hace a mano, aunque en muchos casos con
participación parcial de máquinas, y aun si se la repite en numerosos ejemplares,
cada uno es distinto de los otros, aunque más no sea en mínimas imperfecciones
formales que no desvalorizan la obra. Esta eventualidad no tiene lugar en el objeto
producido industrialmente en el cual cualquier imperfección debe considerarse un
error de factura.
En otro plano, y buscando comparar los objetos de diseño y los objetos de arte,
podemos marcar diferencias substanciales en la génesis de los mismos. Los prime-
ros han sido concebidos como respuesta a objetivos bien definidos, los segundos
no tienen una función bien precisa. La creación artística no obedece a objetivos
premeditados, se puede decir que la obra de arte es un proceso interrumpido.
El diseñador actúa de acuerdo a un programa cualitativa y cuantitativamente acota-
do, su actividad responde a necesidades de un destinatario estándar y tiene que
conciliar sus imperativos estéticos con los del usuario. El artista no está sujeto a
ninguno de estos condicionantes, no busca complacer a un público, no busca una
finalidad precisa, no se ajusta a necesidades cuantificadas, no puede prever cualita-
tiva ni cuantitativamente su objetivo, no necesita dar explicaciones ni justificaciones.
El arte se brinda a la contemplación, mientras que el diseño también a la acción, a la
fruición. Desde esta óptica el diseño industrial no es arte, ni el diseñador industrial
Gui Bonsiepe dice: “El diseño está inseparablemente ligado a la estética, pero no
necesariamente arte129
(...) El diseño industrial no es un arte ni con mayúscula, ni
con minúscula.”130
El mensaje de los objetos
Los objetos son comunicadores de mensajes y nos hablan con un lenguaje muy
rico, nos informan del pasado al que pertenecieron, del nivel tecnológico y cultural
de la sociedad que los fabricó, del nivel económico de quienes lo usaban, de su
status social. Los objetos son portadores de significados sociales, de una jerarquía
de valores tanto sociales como culturales, su mensaje se manifiesta en la forma, el
color, su ubicación en el espacio, los materiales, etc.
A través de la “lectura” del mensaje que soportan podemos reconstruir la historia del
hombre y de sus necesidades, pues satisfacer necesidades es, como planteo gene-
ral, el objetivo de la fabricación de objetos.
En otras palabras un objeto es un sistema de comunicación, soporte de un mensaje
complejo que se puede descodificar y leer.
Dorfles, G. 1968. El diseño industrial y su estética. Labor. Barcelona. P. 32.
Bonsiepe, G. 1985. El diseño en la periferia. Gustavo Gilli. México. P. 92.
Bonsiepe, G. 1985. Op. Cit. P. 57.
El principal mensaje es el uso, la función. Umberto Eco manifiesta que “la forma del
objeto no sólo debe posibilitar la función sino que debe denotarla de modo suficien-
temente claro como para hacerla deseable además de posible.”131
En otras pala-
bras, podemos decir que el objeto de uso debe denotar claramente su significado:
la función. Un objeto cualquiera, una silla por ejemplo, está concebida para cumplir
una función precisa (sentarse) y desde un punto de vista semántico su forma denota
En el campo de las comunicaciones y como un aporte a la lectura del objeto la
semiótica, valiosa herramienta de trabajo, brinda su apoyo basado en los grandes
conceptos de la lingüística (significante y significado; denotación y connotación;
etc.), en los que el paralelismo entre lo lingüístico y el mundo de los objetos puede
ser de gran utilidad para elaborar hipótesis de análisis y de diseño, fundamental-
mente las llamadas premisas o marco teórico referencial, verdadera plataforma teó-
rica en la que debe sustentarse el diseñador.
Abraham Moles dice: “La aplicación de la teoría de la información a las ciencias
humanas puso rápidamente de manifiesto la necesidad de distinguir en todo tipo de
mensaje dos aspectos distintos, el mensaje semántico y el mensaje estético, distin-
ción retomada en forma muy amplia por la lingüística a través de la oposición entre
estructuras denotativas y estructuras connotativas, o bien significación y evocación
(...) La función en sentido clásico (un vaso está hecho para beber) corresponde
aproximadamente al sentido denotativo y objetivable, susceptible de ser traducido a
otro lenguaje (hay otras maneras de beber) y el sistema estético o connotativo, rela-
cionado con el campo emotivo o sensorial, agregará caracteres ornamentales, emo-
cionales, ostentatorios, etc.”132
“Baudrillard desarrolla la moral de los objetos. Señala la autonomía de la función
simbólica respecto de la función a secas en sentido etimológico y racional; separa
dos universos: semántico o funcional, connotativo o simbólico y muestra que esta
idea del objeto como signo o símbolo y como elemento de un lenguaje corre el
riesgo de volverse preponderante, de sobrepasar, a partir del consumo ostentatorio,
todas las otras funciones; los objetos ya no están allí para hacer sino para represen-
tar.”133
En otras palabras Baudrillard nos dice que los objetos están para ser leídos.
Los valores perceptuales del objeto (lo denotativo) posibilitan inferir (connotar) una
multiplicidad de datos respecto de su función, del ámbito sociocultural en que apare-
ció, de las pautas tecnológicas que lo hicieron posible, etc., lo que permite reconstruir
conceptualmente el tiempo y el espacio. Es en lo connotativo donde están subyacen-
tes los condicionantes socioculturales que enmarcaron el nacimiento del objeto.
La lectura de los objetos
La adopción del término “lectura” se fundamenta en el hecho de considerar a cada
objeto como un sistema de signos que soportan un significado que se puede interpre-
tar. Los objetos además de responder a una función son portadores de una significa-
ción y por ende de una información. La significación implica no sólo información,
Eco, U. “Proposte per una semiologia dell’architettura”.
Moles, A. 1975. Op. Cit. P. 17-18.
Moles, A. 1975. Op. Cit. P. 33.
sino también un sistema estructurado de signos. Podemos considerar la lectura de
un objeto como un acto de interpretación de signos.
La lectura de un objeto nos permite, tanto recabar datos para ubicarlo históricamen-
te, como sacar conclusiones de los aspectos formales, funcionales, estructurales y
tecnológicos involucrados. Estas conclusiones son de gran importancia cuando,
frente a un elenco de objetos, debe efectuarse una selección.
Leer un objeto es el proceso por el cual un observador, frente a una materialidad
estructurada que se le opone, la desarticula en partes significativas para develar,
tanto los principios que la estructuran como los que optimizan su uso.
Los objetos de diseño son el resultado de procesos de diseño que se han desarrollado
conforme a un plan. Cuando buscamos leer el mensaje de un objeto seguimos deter-
minados pasos que, podemos decir, son la inversa del proceso de diseño. Cabe
señalar que tanto en el diseño como en la lectura no hay un discurrir puro de una
etapa a otra, sino que hay idas y vueltas, los procesos no son lineales sino más bien
iterativos, recursivos; es posible preconcebir etapas no contiguas, como reconsiderar
etapas ya conceptualizadas.
La lectura, como proceso de interpretación, se debe sistematizar con un método que
ordene secuencialmente los pasos a seguir para barrer el mayor número de variables.
La importancia que tiene el conocimiento y el manejo de una metodología de lectura
es decisiva por cuanto constituye el primer escalón de acercamiento a la problemática
del diseño industrial. Una metodología que permita interpretar, evaluar el problema,
analizar los antecedentes a partir de los cuales se puede elaborar un programa de
acción, no es otra cosa que una metodología de resolución de problemas.
Metodología de lectura, metodología de resolución de problemas y metodología de
diseño, están presentes en todos los actos de cualquier práctica profesional. Pode-
mos destacar que en cada etapa de la lectura o del diseño de un objeto es válido
aplicar una metodología de resolución de problemas, pues cada etapa representa
un problema que debemos resolver.
La lectura y el diseño se presentan como caminos inversos y, en ambas direcciones,
subyace una metodología de resolución de problemas.
En nuestro caso la metodología de lectura constituye una alternativa de aproxima-
ción al mundo de los objetos; partimos de la percepción de una materialidad (el
objeto) para llegar a una conceptualización.
Postulamos como metodología de lectura o de análisis del objeto un camino que, en
principio, es el mismo por el cual el usuario u hombre de la calle va al encuentro de
los objetos: de lo perceptual e intuitivo a lo conceptual.
La metodología propuesta reivindica, en una primera etapa, la toma de conciencia
de todas las vivencias del observador frente al objeto, para en una segunda etapa
conceptualizar los vínculos con el medio, es decir: de lo personal a lo social.
CÓMO ENFOCAR UN PROBLEMA
Reflexiones para el docente
La educación tecnológica pone el acento
en la capacidad para resolver problemas.
Formule en términos de problema la situación planteada, precisando los objetivos a
Alternativas de solución1...............
5...............; etc.
Analice tres alternativas de solución.
Elija una y justifique la elección.
Presentación de la solución:
Considere el papel de los modelos en la presentación de la solución.
De ser factible, plantee un modelo físico que muestre la solución propuesta (dibúje-
Construya, con los elementos que dispone, el modelo planteado.
Una vez realizado el modelo:
•Analice los elementos utilizados en la construcción del modelo.
•Describa la función que cumple cada uno y cómo la cumple.
•Señale los conocimientos aplicados a la solución del problema y los aspectos
técnicos y tecnológicos que entran en juego en la construcción.
•Examine los conocimientos científicos asociados a la solución del problema.
•Compare la construcción realizada con lo que supone puede ser una cons-
trucción de la vida real, analizando los posibles componentes a utilizar.
•Vincule el problema con el contexto sociocultural que lo enmarca. Analice los
aspectos económicos y, eventualmente de comercialización vinculados al tema.
•Ubique el problema y su solución en un contexto histórico.
•Trate de presentar la solución mediante un diagrama de bloques.
•Recapacite sobre otros problemas que surgieron al buscar la solución al pro-
blema propuesto e identifique las principales dificultades que se presentaron.
•Analice cómo sistematizar y presentar la información relativa a la solución del
•Proponga otros ejemplos donde pudiera utilizar los mismos mecanismos y
•Explicite qué contenidos puede trabajar con este problema.
•Vincule este problema y su solución con los diferentes Bloques de Tecnología
de los CBC.
•Analice los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales vincu-
lados con el tema.
Propuestas para el desarrollo de actividades en el aula
a) Observación, por parte de los alumnos, de los productos tecnológicos del
entorno cotidiano:
Este entorno que puede abarcar la casa, la escuela, la región, etc.). Selección de los
que se consideren más relevantes y pertinentes, e identificación de las demandas
(necesidades) que satisfacen, preguntándose: ¿para qué sirven?, ¿qué pasaría si no,
existieran?, ¿cómo pueden substituirse?, ¿qué ocurría con anterioridad a su disponibi-
lidad?, ¿qué ventajas y qué inconvenientes (si los hubiera) trajo su aparición?, etc.
En la selección de los productos a considerar se tendrán en cuenta:
•Los intereses de los alumnos.
•La problemática de la región.
•La proyección y el impacto de los mismos en el desarrollo de la región, el país
•Lo pertinente que puedan ser para el abordaje de los contenidos de la educa-
ción tecnológica; etc.
Puede ser muy interesante investigar en la región los antecedentes y la evolución
histórica de los productos seleccionados (cuándo aparecieron; si se difundieron
rápidamente o no; qué consecuencias tuvo la aparición ellos en lo que respecta a
cambio de costumbres, prácticas laborales, perfiles profesionales, prácticas comer-
ciales, etc.; qué productos y/o prácticas desplazaron; qué efectos provocaron en el
medio ambiente; etc.).
Otro aporte puede ser la relación con productos y hechos similares, de otros ám-
bitos y regiones, que puedan ser conocidos por docentes y/o alumnos.
Reflexión acerca del uso que se hace de estos productos tecnológicos, observando:
•Si se conocen todas sus posibles prestaciones.
•Si se saben interpretar los manuales/folletos que los acompañan.
•Si, normalmente, se los mantiene y cuida adecuadamente.
•Si se sabe reconocer cuándo es conveniente substituirlos.
•Si se sabe detectar y analizar las fallas que pudieran tener y reconocer cuán-
do es necesario acudir a un especialista y cuándo es posible intervenir sin
recurrir al especialista; etc.
Reflexión acerca de la fabricación industrial de estos productos, analizando:
•Las diversas formas de organización de la producción y del trabajo
•Las problemáticas de la producción, almacenamiento, distribución y marketing.
•Los materiales utilizados y su obtención.
•Los residuos que generan su producción y utilización; etc.
b) Realización de actividades prácticas; fundamentalmente, vinculadas a obje-
tos tecnológicos de uso cotidiano:
•Desarmado y estudio de productos tecnológicos fuera de uso que puedan
traer los alumnos (planchas, calentadores, electrodomésticos, etc.).
•Análisis de los mismos (lectura del objeto): cómo son, para qué sirven, cómo
funcionan, cómo están hechos (de qué materiales), cómo están insertos en la
estructura sociocultural, etc.
•Mantenimiento y eventualmente reparación de artefactos, dispositivos o ele-
mentos sencillos de la escuela y/o el hogar (cortinas de enrollar, picaportes,
depósitos de agua, canillas, artefactos electrodomésticos, paredes, revoques,
etc.), observando las medidas de higiene y seguridad en el uso de herramien-
tas, y la organización grupal de los trabajos.
•Construcción de modelos de productos tecnológicos.
•Construcción de juegos/juguetes que impliquen la utilización de mecanismos
•Elaboración de manuales, instrucciones, presentaciones (con diversos objeti-
vos), publicidad, etc., de productos tecnológicos existentes, u objetos pro-
yectados y/o construidos en el aula; etc.
•Realización de simulaciones de procesos de fabricación de productos tecno-
lógicos, organizando el trabajo en equipos; etc.
c) Análisis de las características regionales de:
•La explotación agrícola-ganadera y/o la producción industrial ( equipos y téc-
nicas utilizados, etc.).
•Las viviendas (sus tipos y características constructivas, etc.).
•El transporte de personas y mercancías (los medios, la infraestructura, la or-
ganización requerida, etc.).
•La producción y comercialización de alimentos (puede ser interesante efectuar
una comparación con lo que pasa en otras regiones, o en otras situaciones).
•Los medios de comunicación (teléfono, radio, televisión, diarios, etc.).
•La producción y comercialización de vestimentas (comparando producción
artesanal, producción familiar y producción industrial).
•Otros temas que puedan ser importantes o típicos de la zona.
El objetivo fundamental de estas actividades áulicas es que los alumnos tomen con-
ciencia de las tendencias regionales en materia de:
•Evolución económico-social.
•Transformación de las costumbres y/o modo de vida.
•Cambios en la organización social.
•Cambios en la estructura productiva y en la organización del trabajo.
•Cambios en los perfiles y capacitaciones laborales requeridas; etc.
Se busca, además, que el alumno advierta la importancia de la información (su ade-
cuada selección y procesamiento), y su conocimiento, para estar mejor preparado
para enfrentar la vida; sobre todo en nuestra época, debido a los vertiginosos cam-
bios en todos los campos como consecuencia del acelerado ritmo innovador de los
desarrollos científico-tecnológicos y de la globalización de la economía.
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